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Diccionario Enciclopedico de Educación

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Published by: Herberth Alexander Oliva on Mar 10, 2009
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Hoy, más que nunca, ante las tendencias ecuménicas y de diversidad religiosa, el tópico de
educación y fe trasciende a las religiones históricas (Judaísmo, Islám, Catolicismo,
Budismo y Católica); la diversidad de inglesias evangélicas (calvinista, luterana, adventista,
pentecostal, etc.) y el surgimiento de nuevas confesiones religiosas y sectas (Testigos de
Jehová, Mormonoes, Moon, etc.) hacen complejo su reflexión y análisis.

Los tópicos religiosos, eclesiales y fiduciales representan en la sociedad actual heterogénea,
un verdadero problema para llegar a ciertos mínimos de consenso; inclusive al interior de
las religiones históricas las tendencias y corrientes teológicas bosquejan un amplio mapa de
acepciones desde el sincretismo fanático y fundamentalista hasta el paradójico
agnosticismo de ciertos “creyentes”.

El eje central de las variables teológicas, eclesiales y fiduciales se ha centrado en la hiper-
hermenéutica o sobre-interpretación de la biblia; en este sentido, por ejemplo, tanto en la
iglesia católica como en las iglesias protestantes han surgido diversos movimientos

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arbitrarios y análogos a los criterios fundamentalistas de visualizar la experiencia fiducial o
eclesial desde un punto de vista particular, los cuales han sido pneumatocéntricos,
cristocéntricos, eclesiocéntricos u egocéntricos.

Las religiones, las iglesias y las variantes de fe han oscilado desde modelos “icónicos”
hasta “digitales”, dependiendo del aprovechamiento de los escenarios por actores, que van
desde el compromiso radical (Mons. Romero, Luther King) hasta la manipulación
comercial (algún pastor que sale en la TV); en efecto, la religión, la iglesia y la vivencia de
fe han estado históricamente vinculadas a la referencia del liderazgo y a la lectura que éste
hace entre el contraste biblia-realidad, lo cual se cristaliza en dos vertientes duélicas:
persona-biblia y sociedad-biblia.

Siendo un tema tan complejo y pasional, lleno de vertientes, resulta difícil asimilar la idea
de introducir la religión en el sistema educativo nacional; y esto no solo por las fracturas y
fragmentación religiosa, sino también por los graves y posibles indicios de fanatismo y
fundamentalismo al interior de las mismas iglesias; las visiones distorsionadas y
anacrónicas de movimientos, o las aberrantes antropologías calvinistas de ciertas iglesias
protestantes podrían truncar la visión científica, social y política de los niños y niñas,
generando una sociedad más dividida y más oscurantista.

La religión mal encausada, en términos muy generales, ha sido un instrumento de
estaticidad; ¿o a caso en Latinoamérica no somos todos creyentes?; en efecto, los grandes
corruptos y dictadores muchas veces en nombre de Dios han estigmatizado un pueblo, y la
mayoría de ladrones políticos y asesinos han estudiado en los colegios religiosos. Las
iglesias, en no pocos casos, han sido refugio de aberrantes situaciones de conspiración
política y bélica, o también instrumentos para legitimar una visión de sociedad en contra de
los derechos humanos. La fe individual y relacionada con un Dios a nuestra imagen y
semejanza, ha posibilitado credos particularistas y microcultos funestos.

La enseñnza de la religión en una sociedad tan atomizada –religiosamente hablando- hace
casi imposible la adopción de un único libro sagrado, inclusive en sociedades cristianas; las
diversas traducciones, interpretaciones y ediciones bíblicas a partir de diversas escuelas de
pensamiento y enfoques teológicos impiden un consenso pedagógico sobre la base o
plataforma desde la cual enseñar.

Por otra parte, los diversos dogmas y organizaciones eclesiales –más los conflictos y
pugnas generados entre sí- dificultan un entendimiento sobre los mínimos teológicos sobre
los cuales enseñar y aprender; asimismo, no se cuenta con una planta de profesores con
capacidad pedagógica y teológica para abordar con responsabilidad los temas críticos de la
fe, e inclusive muchos de ellos chocan con las visiones científicas que se anteponen en los
sistemas educativos (léase, por ejemplo, creacionismo versus evolución darviniana); no
obstante, a continuación se plantean algunas controversias puntuales.

El tema de educación y fe suscita varias controversias, particularmente en el sector público:
1.- La controversia de las versiones bíblicas, existen múltiples versiones de la Biblia
cristiana, entre ellas: Reina-Valera, BAC, Desclee de Brower, Libro del Mormón, Jerusalén
y Latinoamericana; inclusive cada versión posee diferencias en sus canones editoriales

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(católicas con 76 libros y protestantes con 69 libros), así como en su lenguaje; 2.- La
controversia de los textos, hay pasajes que puedan plantear preguntas críticas difíciles de
solventar en el aula, como por ejemplo: a) ¿Hitler o Pinochet fueron gobernantes queridos
por Dios?, por que San Pablo dice: “Que toda persona se someta a las autoridades que nos
presiden, pues no hay autoridad a no ser bajo la acción de Dios, y las que existen han sido
constituidas por Dios; de manera que el que opone resistencia a la autoridad se opone a la
disposición de Dios…”
(Rm. 13, 1-ss); b) ¿Poseen la misma dignidad las mujeres que los
hombres? “Como en todas las iglesias de los santos, callen las mujeres en las asambleas,
pues no se les permite hablar, sino que deben estar sumisas, como también lo dice la Ley; y
si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos, pues es indecoroso para una
mujer hablar en una asamblea…”
(1 Co. 14, 34-35); c) ¿Podría ser este pasaje una
interpretación de las ideas comunistas?: “…entre ellos no había ningún pobre, pues los que
eran propietarios de fincas o casas, cuando vendían llevaban el dinero de lo vendido y lo
ponían a los pies de los Apóstoles, y se distribuía a cada cual según lo que necesitaba…”
(Hch. 4, 32-ss); d) ¿Los Obispos en la iglesia primitiva tenían esposa? “Por lo tanto, el
Obispo tiene que ser irreprochable, casado una sola vez, sobrio, mesurado, modesto…”
(1Tim. 3,2-3); e) ¿Se puede admitir la esclavitud o aplicar estos principios al servicio
doméstico?: “Que los esclavos se sometan en todo a sus propios dueños, y sean
complacientes, no respondones ni hurtadores, sino dando pruebas de completa fidelidad,
para que en todo hagan honor a la doctrina de Dios nuestro salvador”
(Ti. 2, 9); (existen
otros pasajes de “fe” que ponen en tela de juicio a la ciencia y que ocasionarían conflicto
epistemológico en los alumnos (el burro de Balaam que habla, el texto paradigmático sobre
el movimiento del sol, al aforismo “ojo por ojo y diente por diente”, etc.) 3.- La
controversia de la diversidad religiosa en el aula, ¿Cómo enseñaría religión un maestro si
en su aula hubiese niños y niñas de diversas religiones o movimientos, como por ejemplo:
católicos carismáticos, pentecostales, bautistas, católicos Opus Dei, católicos cursillistas,
protestantes del Tabernáculo Bíblico, Testigos de Jehová, Sai baba, Luteranos, Hare
Krishna, Agnósticos, episcopales, ortodoxo, sectas calvinistas, entre muchos otros. 4.- La
controversia sobre la formación teológica de los docentes: ¿tendrían tiempo y capacidad los
docentes para especializarce en religión?, ¿qué escuela teológica deberían estudiar?. Estas
son algunas de las controversias más significativas que dificultan la compativilidad
educación y fe, particularmente en el sector público, razón por la cual es un tópico viable
solamente en el sector privado.

Al respecto del ámbito privado, las instituciones educativas católicas o de inspiración
cristiana han demostrado, por múltiples medios, la calidad de su oferta académica; cabe
preguntar: ¿existe una relación entre educación, calidad y fe?; la respuesta es un rotundo sí,
pero es necesario anotar algunas consideraciones al respecto, para comprender esta relación
con mayor profundidad y, no reducir la vinculación trilógica con simplismo nominal o
histórico, y de paso, para aprender de esta experiencia.

Se dice en primer lugar, que la mayoría de Órdenes, Congregaciones y Prelaturas religiosas
que administran tales instituciones cuentan con una amplia experiencia organizativa,
disciplinar y jerárquica, tópico que le da sustento a la administración educativa. Asimismo,
la mayoría de entidades religiosas cuentan con un doble sistema de cooperación: a) interno
o endógeno, a través del cual, por razones fiduciales, existe intercambio de personal técnico
a nivel internacional, contando así con más oportunidades de desarrollo profesional que las

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organizaciones locales; y b) externo o exógeno, siendo instituciones non-profit sujetas de
donativos, y de apoyo de agencias religiosas de cooperación (p.e. Adveniat o KAAD de
Alemania) y de otras comunidades religiosas con mayor capacidad financiera; esta
característica permite ahorrar y diversificar ingresos no teniendo que depender de un
sistema de aranceles. Finalmente, las instituciones religiosas cuentan con principios
programáticos de carácter ético y religioso lo que les permite consolidar una mística de
trabajo institucional, más allá de los salarios y de otros incentivos laborales; trabajando, así,
sobre la arquitectura de supuestos: trascendentes, axiológicos, solidarios, fiduciales o
humanitarios.

Detrás de cada colegio o universidad se encuentran las voces latentes de los fundadores
como guías para el devenir histórico: Ignacio de Loyola con su “principio y fundamento” y
el emblemático “contemplativus in actione”; San Juan Bosco y su sueño: “No con golpes,
sino con dulzura y amor”; Marcelino Champagnat y la Parábola del cultivo de la tierra;
José Antonio Plancarte y Labastida y su lapidaria frase “…la felicidad de México estriba en
la educación de la mujer”; José María Vilaseca y su principio “siempre y en todo lo mejor”,
y Escrivá de Balaguer y su llamado universitario “…a ser fermento de la sociedad en que
vive”. Inclusive, más allá de estas expresiones y manifestaciones religiosas, se encuentra el
evangelio y la tradición cristiana, que con vigor y ternura, espada y cruz, cataliza toda una
experiencia de dos mil años de historia que apuntala a cada institución educativa.

Educación, calidad y fe, no es un hecho fortuito ni una etiqueta circunstancial, sino una
experiencia que con sus bemoles y matices posee una lógica peculiar; no habría que
soslayar en el análisis –con sus excepciones y variantes, oraciones y pecados- el peso del
poder eclesial como institucionalidad, para lograr algunos favorcillos o saldar alguna deuda
espiritual o soteriológica en esto de la calidad educativa…aunque es mínimo y, pesa más el
aporte y beneficio que estas instituciones han dado a la sociedad salvadoreña, formando a
grandes hombres y mujeres, profesionales, estigmatizándoles, cada quién con su
peculiaridad ética.

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