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Invocacin del Trabajo Social del Cantero

All donde estn nuestros hermanos los hombres, all donde estn nuestras aspiraciones, nuestro trabajo diario, nuestros amores, all est el sitio de nuestro encuentro cotidiano con Cristo. Es, en medio de las cosas ms materiales de la tierra, donde debemos santificarnos, sirviendo a Dios y a todos los hombres. Hagamos esta obra por y con Amor. Aqu no hay cosas pequeas, todo es grande. La perseverancia en las cosas pequeas, por Amor, es herosmo. Sigamos en el cumplimiento de nuestra obligacin de servicio. Ese trabajo humilde, simple se convierta en oracin cuajada en obras que nos ayuden a recibir la gracia de la otra labor, aquella construccin grande, alta y fuerte con que soamos los canteros. Somos nosotros hombres de la calle, canteros corrientes, metidos en el torrente circulatorio de la sociedad para hacerla mejor, y el Seor hoy quiere que aliviemos las cargas de los dems a travs de esta obra asistencial. En nuestra vida cotidiana, necesitamos una virtud muy superior a la del legendario rey Midas: l converta en oro todo cuanto tocaba. Nosotros con esta invocacin hemos de convertir, por el amor, el trabajo de hoy en obra de Dios, con alcance eterno. As sea.