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InTRODUCCión ALA FILOSOFÍA DE LA CIEnCIA

IOCUilERIOS DE IIABAJO

Programa&morial Universidad del Valle

InTRODUCCión A LA FILOSOFÍA DE LA CIEnCIA

DOCUDlEniOS DE IIIIAJO

Germiln Guerrero Pino

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Programa&morial Universidad del Valk

Guerrero Pino, Germán Introducción a la filosofía de la ciencia: documentos de trabajo 1Germán Guerrero Pino. -Santiago de Cali: Programa Editorial Universidad del Valle, 2009. 234 p.; 24 cm.- (Colección Libros de texto.) Incluye bibliografía e índice. l. Filosofía de la ciencia 2. Sociología de la ciencia 3. Teoría del conocimiento científico l. Tít. 11. Serie. 501 cd21 ed.

A1216364

CEP-Banco de la República-Biblioteca Luis Ángel Arango

Universidad del VaDe Programa Editorial

Título:

Introducción a la jilosofta de la ciencia. Documentos de trabajo

Autor:

Germán Guerrero Pino

ISBN: 978-958-670-733-6

Tercera edición Primera edición: febrero de 2006 Segunda edición: febrero de 2007

Rector de la Universidad del Valle: Iván Enrique Ramos Calderón Director del Programa Editorial: Víctor Rugo Dueñas Rivera

Diseño de carátula: Artes Gráficas del Valle Ltda. Portada: El bilbiotecario (hacia 1566) de GiuseppeArcimboldo

Impresión: Artes Gráficas del Valle Ltda.

©Universidad del Valle

© Germán Guerrero Pino

Universidad del Valle Ciudad Universitaria, Meléndez

A.A.025360

Cali, Colombia Teléfonos: (+57) 2 3212227- Telefax: (+57)2 339 2470 Correo electrónico: editorial@univalle.edu.co

Este libro o parte de él, no puede ser reproducido por ningún medio sin autorización escrita de la Universidad del Valle.

Cali, Colombia Junio de 2009

A

mis estudiantes miembros del Grupo de Investigación

Episteme: Filosofia y Ciencia

CONIENIDO

Reconocimientos

11

CAPÍTULO l. ¿De qué y cómo se ocupa la filosofía de la ciencia?

13

A. Presentación

13

B. Taller No. l. Estructura de un escrito y El origen de la nueva filosofía

Z7

Lectura. «El origen de la nueva filosofía», Hans Reichenbach (1951)

'19

C. Taller No. 2. Naturaleza y función de la filosofía de la ciencia

34

Lectura. «Introducción: naturaleza y función de la filosofía de la ciencia», J. A. Díez y C. U. Moulines (1997)

36

CAPÍTULO 11. Principales tesis del empirismo lógico

49

A. Presentación

49

B. Taller No. 3. El Círculo de Viena Lectura. «La concepción científica del mundo. El Círculo de Viena:

53

un balance», Rainer Hegselmann (1996)

54

C. Taller No. 4. La superación de la metafísica

62

Lectura. «La superación de la metafísica mediante el análisis lógico del lenguaje», RudolfCarnap (1932)

62

D. Taller No. 5. La distinción analítico/sintético en contexto histórico

71

Lecturas. Leibniz, Hume, Kant, Wittgenstein, Camap y Quine

71

CAPÍTULO III. El problema de la evaluación de las teorías científicas

79

A. Presentación

79

B. Taller No. 6. El racionalismo critico de Popper

105

Lectura. <<Panorama de algunos problemas fundamentales», Karl Raimund Popper (1935/1959)

106

C. Taller No. 7. La resolución de las revoluciones

119

Lectura. «La resolución de las revoluciones», Thomas Samuel Kuhn (1962/1970)

120

D. Taller No. 8. Inducción y deducción

132

Lectura. «Inducción y deducción», Ian Hacking (1983)

133

E. Taller No. 9. Sobre el modo de transmisión del cólera

137

Lectura. «Sobre el modo de transmisión del cólera», John Snow ( 1854)

137

eAPÍTULO IV. Conceptos científicos: tipología, estructura y naturaleza

145

A.

Presentación

145

B.

Taller No. 1O. Conceptos clasificatorios, comparativos y métricos

160

e A PÍTULO V. Teoría y leyes

163

A.

Presentación

163

B.

Taller No. 11. Naturaleza y estructura de las teorías científicas I

176

Lectura. «El movimiento aparente y el espacio absoluto», Bas Carl van Fraassen (1980)

177

Lectura. «Escolio sobre tiempo, espacio, lugar y movimiento», Isaac Newton (1687)

179

C.

Taller No. 12. Naturaleza y estructura de las teorías científicas II

183

CAPÍTULO VI. El debate realismo-empirismo en la epistemología contemporánea

185

A. Presentación

185

B. Taller No. 13. Argumentos concernientes al realismo

196

Lectura. «Argumentos concernientes al realismo científico», Bas Carl van Fraassen ( 1980)

197

CAPÍTULO VII. La explicación científica

205

A. Presentación

205

B. Taller No. 14. La torre y la sombra

220

Lectura. «La torre y la sombra», Bas Carl van Fraassen ( 1980)

220

C. Taller No. 15. Los paradigmas de Kl•lm y la explicación en la ciencia

224

Lectura. «La naturaleza y la necesidad de las revoluciones científicas», Thomas Samuel Kuhn ( 1962/1970)

224

BIBLIOORAFÍA

229

RECONOCIMIENTOS

Introducción a la filosofia de la ciencia. Documentos de trabajo es un libro de texto diseñado para ayudar en los cursos de filosofia de la ciencia y cursos afines, relacionados con la epistemología en general y con las bases teóricas (filosóficas) de la metodología y la investigación científicas, a la luz de los desarrollos más recientes en el campo de la filosofia de la ciencia. El libro aborda siete temas centrales en la actual filosofia de la ciencia, uno por capítulo. Los dos primeros capítulos constituyen el marco histórico y teórico necesario para la enunciación, presentación y análisis de los problemas y debates más importantes y recientes alrededor de los temas centrales que tratan los cinco capítulos restantes. Cada capítulo está compuesto por dos partes: una presentación y uno o varios talleres. La presentación de cada capítulo hace una exposición sistemática del tema correspondiente, destacando las tesis o ideas centrales que se quieren defender, así como los argumentos de las distintas posturas encontradas, a excepción de la del capítulo dos, que es un tanto esquemática. Si bien los temas que se tratan son bastante técnicos en algunos puntos, la exposición busca en lo posible introducir al lector en los distintos asuntos de manera gradual, pero sin perder rigor y profundidad. Los talleres consisten en una guía de trabajo, que en la mayoría de los casos tiene la forma de guía de lectura, por ir acompañado precisamente de una lectura. La estructura de los talleres tiene por objeto consolidar los temas de estudio a partir de un trabajo personal y en relación directa con los escritos (que aparecen como lectura en el taller) de los filósofos más representativos y más influyentes. Los documentos de trabajo, que tiene el amable lector en sus manos, comenzaron a consolidarse ya hace aproximadamente cinco años, a través de los distintos cursos de filosofia de la ciencia que he venido ofreciendo desde entonces, pero especialmente se han enriquecido con los de Introducción a la filosofia de la ciencia, en los que apareció como manual, y Problemas actuales en filosofia de la ciencia, impartidos en los programas de pregrado y posgrado en filosofia del Departamento de Filosofia de la Universidad del Valle, y también de la componente «Introducción a la filosofia de la ciencia» del curso Proyecto Investigación del programa de Maestría en Epidemiología (Escuela de Salud Pública de la Universidad del Valle). Las distintas reflexiones presentes en este libro se han beneficiado, en parte, de las discusiones y conversaciones sostenidas con el profesor Gonzalo Munévar (Lawrence Technological University), colega y amigo, y a quien agradezco de

12

Introducción a la filosofia de la ciencia

manera especial. La profesora Luz Marina Duque, colega del Departamento

de Filosofía, me ha dado un importante respaldo académico en este proyecto al

tener en cuenta algunos de los capítulos y talleres del libro en cursos que ella

ha impartido, de modo que esta experiencia le ha permitido hacerme

recomendaciones de contenido y forma de gran valor, las cuales he tenido presente para mejorar esta tercera edición. Por ello, mis agradecimientos con la profesora Duque. También debo reconocer el importante papel que jugaron FabiánAndrés González, Remando Rernández, Julián Murillo, Miguel Remando Guamanga y Pablo Andrés Jiménez, estudiantes de pregrado de la Universidad

del Valle, a la hora de concretar este proyecto en su primera edición. Un grupo

de estudiantes inquietos intelectualmente y dinámicos, quienes también, en su

momento, pusieron su granito de arena para que el grupo de investigación que coordino, Episteme: Filosofía y Ciencia, fuera una realidad, y en cuyo seminario permanente también se han discutido muchos de los asuntos aquí tratados. A la profesora Olga Lucia Gómez, del programa de Maestría en Epidemiología, también le agradezco su ayuda en la defmición de algunas de las partes del libro y por la oportunidad que me ha brindado de ventilar y consolidar aún más estos temas de la filosofia de la ciencia en un ambiente distinto al usual, el curso Proyecto de Investigación dirigido a investigadores en el área de salud. Del mismo modo doy mis reconocimientos a Reiman Ortiz, estudiante de pregrado, quien se unió a la segunda edición de este libro a través de la elaboración conjunta del primertaller. Finalmente, agradezco muy especialmente al Departamento de Filosofia el apoyo proporcionado para sacar adelante esta publicación en sus tres ediciones. La principal novedad en esta tercera edición es el capítulo cuarto sobre conceptos científicos, un tema muy importante en filosofía de la ciencia que, además, permite introducir de una manera más natural el tema del siguiente capítulo acerca de las teorías científicas. Además, se ampliaron significativa- mente las presentaciones de los capítulos I y III. La presentación del capítulo

III es una reproducción, con muy pocos cambios, de mi artículo publicado en la

revista Discusiones Filosóficas, año 9, No. 12 enero-junio 2008. Agradezco a

su director el haber autorizado la publicación del texto aquí. Al igual que en las anteriores ediciones, sólo me resta pedirle comprensión al lector gentil y benevolencia al lector crítico de estas líneas.

CAPÍTULO 1 LOE QUÉ Y CÓMO SE OCUPA LA FILOSOF(A DE LA CIENCIA?

Pascal situó al hombre a mitad de camino entre los ángeles y las bestias. Es de esta posición, pensaba él, de la que surge la «situación humana». La ciencia, el glorioso logro del hombre moderno, se halla análogamente situada entre la matemática pura y la experiencia sensorial bruta:

es de la tensión conceptual generada entre estas coordenadas polares de la que provienen las perplejidadesfilosóficas sobre la ciencia. N. R. Hanson

A. PRESENTACIÓN

La motivación general de lo que sigue es, en primer lugar, dar a conocer en qué consiste la filosofia de la ciencia: cuáles son sus principales problemas y formas características de abordarlos. En segundo lugar, presentar una visión panorámica de las principales corrientes que han dominado la filosofia de la ciencia en el siglo pasado y los problemas principales que han tratado, mencionando, en la mayoría de los casos, las ideas clave desarrolladas y defendidas. En esta elaboración fueron de gran ayuda los siguientes dos textos:

Javier Echeverría, «La filosofia de la ciencia en el siglo xx: principales tendencias», Papeles defilosofia, Ágora, 1997; y Ronald N. Giere, «Toward a unified cognitive theory of science», en Explaining science. A cognitive approach, The University of Chicago Press, Chicago, 1988.

l. Una perspectiva particular sobre la filosofia

Una estrategia muy adecuada para delimitar una disciplina o campo de estudio es precisar, hasta donde sea posible, su objeto de estudio y su método 1 Es cierto que no es fácil adelantar en esta tarea en disciplinas bien maduras o desarrolladas como fisica, química, biología, matemáticas, economía, etc.; pero veremos que en el caso de la filosofia, las cosas son mucho más complicadas. En cuanto al objeto de estudio de la filosofia hay que comenzar afirmado que éste no es único. Actualmente, y prácticamente desde los comienzos mismos de la filosofia en Grecia, no es posible hablar de La Filosofia en singular y con

14

Introducción a la filosofia de la ciencia

mayúscula. La filosofía no se ocupa de una única área del conocimiento, de un único objeto de estudio, no hay un campo de conocimiento que sea cubierto de manera exclusiva por la filosofía como tal. Con lo que uno se encuentra, más bien, es con distintas áreas o campos de la filosofía, esto es, con distintos objetos de estudio abordados filosóficamente. En el presente existen áreas de la filosofía como filosofía de la ciencia, filosofía del lenguaje, filosofía de la mente, filosofía de las matemáticas, filosofía política, filosofía de la ética, filosofía estética, filosofía de las religiones, etc. Pero en realidad esta situación no es del todo nueva porque las distintas cuestiones estudiadas por los antiguos filósofos griegos las podemos agrupar en tres áreas, por lo menos: la epistemología, que cubría los temas sobre el conocimiento y la verdad; la ética, que contenía las cuestiones sobre el bien; y la estética, que envolvía lo relacionado con lo bello. Así que, en particular, podemos asegurar que la filosofía de la ciencia no teoriza directamente sobre un dominio particular de la realidad natural sino sobre la ciencia (la actividad científica), su campo de estudio es la ciencia, y desde luego que tendremos que precisar qué se está entendiendo por ciencia. Pero por ahora quedémonos en la primera afirmación y sus implicaciones. Aun que el objetivo de la filosofía de la ciencia sería proporcionar conocimiento sobre la ciencia, sus pretensiones no son tan grandes al querer abarcar las múltiples dimensiones de la ciencia, pues sólo se concentra en algunos de sus aspectos, que son de gran envergadura, como cualquiera de los demás. Desde luego, podríamos decir que estos aspectos son los aspectos filosóficos de la ciencia, pero esto no es decir mucho a estas alturas de la reflexión. Por otra parte, también tenemos que la ciencia produce conocimiento sobre los distintos ámbitos de la naturaleza, por tanto podemos caracterizar la filosofía de la ciencia como un saber de segundo orden, un conocimiento (el filosófico) sobre otro conocimiento (el científico). Aún más, teniendo en cuenta que el prefijo meta significa más allá o después, podemos decir que la filosofía de la ciencia es una investigación metacientífica, un estudio acerca de la ciencia, un estudio de segundo nivel. Pero, en este sentido, hay distintos estudios metacientíficos, entre los cuales la filosofía de la ciencia sería uno; otros son historia de la ciencia, sociología de la ciencia, psicología de la ciencia, política científica, ética científica, etc. Estas son investigaciones que tratan sobre la ciencia pero no estudian los mismos aspectos de la ciencia, ni tampoco lo hacen bajo la misma perspectiva o método, aunque no podemos descartar que haya distintos empalmes en ambos puntos. Ahora bien, en cuanto al método de la filosofía, una vez admitido que son muy diversas las áreas del saber de las que se ocupa la filosofía, es muy arriesgado afirmar que existe un único método que permita cubrir estas

¿De qué y cómo se ocupa la filosofía de la ciencia?

15

diversidades temáticas, esto es, una manera única de abordar los problemas filosóficos. Aun que hablando estrictamente esta es la situación, podemos aceptar que los distintos métodos empleados en las distintas áreas de la filosofía comparten un interés desmedido por el análisis conceptual y la fuerza argumentativa. En esto consiste precisamente lo que normalmente se califica como reflexión filosófica: clarificar conceptos y proporcionar argumentos sólidos; de tal manera que estas serian dos características necesarias, aunque

suficientes, del proceder filosófico. Lo cual es avanzar algo en la delimitación de este campo. Aunque los conceptos utilizados en las ciencias tienen una mayor precisión en cuanto a su significado, y usos, que las palabras empleadas

no

en

los lenguajes ordinarios, no están exentos de la ambigüedad y la confusión.

Y

es precisamente de esta situación, especialmente cuando las nociones e

ideas (tesis) involucradas juegan un papel fundamental, de la que surge el análisis filosófico, consistente básicamente en la clarificación conceptual, a través de una exposición juiciosa de las ideas a defender, sustentándolas en argumentos firmes. Como dice el filósofo latinoamericano Roberto Torretti: «La filosofía, ante todo, se ceba en la perplejidad)) 2 o, con las palabras de Jesús Mosterin:

«Lo capcioso de las preguntas [filosóficas] y lo embarazoso de las respuestas [filosóficas] viene de que en su formulación empleamos conceptos a la vez excesivamente cargados de valoración y emotividad. Yo no sé que es la normalidad sexual, el derecho a la vida, la verdad o el bien, sin más. En principio parecen apuntar hacia algo positivo y valioso; por eso no puedo decir que estoy en contra. Pero pueden precisarse de muchas maneras distintas, algunas de las cuales me resultan inaceptables; por eso no puedo decir que estoy a favon) 3 Hemos dicho que la filosofía de la ciencia es un estudio de segundo nivel; la realidad (natural, social, etc.) seria el primer nivel, del cual se ocupan las ciencias particulares, y en el segundo nivel estarían los distintos conocimientos producidos por las ciencias particulares. Aunque esta imagen de niveles ayuda a entender una de las funciones centrales de la filosofía de la ciencia, no es del todo adecuada. A esta le faltaría mostrar la interacción entre ciencia y filosofía, que efectivamente la hay, aunque esta no sea lo más corriente y permanente. En la historia de la ciencia uno encuentra que reflexiones filosóficas acumuladas por mucho tiempo han prestado su ayuda para que un científico (o la ciencia en su conjunto) produjese un avance significativo en su campo de investigación. La influencia inversa es más evidente, el progreso científico, en sus distintas áreas,

2 Torretti [2003]. 3 Mosterin [2000). Lo del paréntesis es mío.

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16

Introducción a la filosofia de la ciencia

ha permitido una mejor comprensió11 de problemas clásicos de la filosofia de la ciencia, proporcionando nuevas perspectivas y herramientas para abordarlos, y también ha dado origen a otros nuevos problemas de los cuales se han ocupado los filósofos. Esta imagen de la filosofia, en la que interactúa de un modo importante con la ciencia, es una perspectiva intermedia entre ciertas posiciones extremas y otra pesimista. Considero que las distintas versiones extremas sobre la filosofia, en su relación con la ciencia, las podemos agrupar en tres. En la primera versión filosofia y ciencia no tienen nada que ver, la filosofia es especulación pura, pura metafisica, algo totalmente diferente, incluso contrario, a la ciencia. La segunda es fundamentista al plantear que la filosofia fundamenta la ciencia, está por encima o por debajo de la ciencia, como mejor se prefiera. La tercera es la versión cientificista, en la que la filosofia se hace científica, se vuelve ciencia, lo cual lleva a su desaparición. Finalmente está la posición pesimista, en la que la filosofia se convierte en una terapia porque, en realidad, los problemas de la filosofia no son verdaderos problemas, sino seudoproblemas, enunciados con apariencia de problemas. De tal manera que la función de la filosofia consiste en desenmascarar dichos problemas, mostrando en dónde radican las confusiones que llevan a presentarlo como tal, y de este modo disolver dichos seudoproblemas. En síntesis, la posición intermedia propone que aunque la filosofia de la ciencia no es conocimiento científico, proporciona diversas perspectivas4 sobre el conocimiento (científico), sobre la actividad científica, y que esto lo hace sin reflexionar de espaldas a la ciencia, de modo que sus aportes influyen de algún modo en la ciencia. Hoy no es posible una epistemología (de la ciencia) fundamentada exclusivamente en la metafisica, en la reflexión pura; pero también es cierto que, al menos por el momento, la idea de una epistemología (de la ciencia) completamente naturalizada, esto es, convertida ella misma en una ciencia, es sólo una promesa. Pues lo cierto es que muchas ciencias actuales ayudan a tener más claridad en problemas del conocimiento. Así lo hacen, por ejemplo, las neurociencias que estudian los tipos de procesos mentales que conducen a la elaboración de teorías o cierto tipo de conocimientos, la sociología de la ciencia que se ocupa de los procedimientos institucionalizados o relativamente improvisados por los que los científicos consiguen el acuerdo sobre la aceptación de las teorías, y la ecología científica que analiza la función de adaptación al medio natural que el conocimiento científico pueda cumplir, entre otras.

¿De qué y cómo se ocupa la filosofía de la ciencia?

17

En otros términos, es más adecuado entender las propuestas filosóficas en el terreno epistemológico en términos de su función interpretativa que como meras hipótesis metafísicas o empíricas, de tal manera que las interpretaciones propuestas deben serjuzgadas en la medida en que son capaces de proporcionar una visión, una perspectiva, mejor o peor de nuestras relaciones

epistemológicas con la realidad, y doten de sentido y coherencia a los numerosos

y multiformes aspectos de dicha

relación 5

2. El campo de la filosofía de la ciencia en general

En filosofía de la ciencia se suele hablar de dos campos generales: filosofia

general de la ciencia y filosofia de ciencias particulares. El presente libro

de texto tiene que ver con el primer campo y sólo trata de manera tangencial unos pocos asuntos del segundo. En la ftlosofía general de la ciencia se distinguen dos áreas principales de reflexión, la teoría del conocimiento científico y las cuestiones metafísicas de la ciencia, las cuales se cruzan de un modo ineludible con las cuestiones más corrientes de la filosofía sobre la naturaleza del conocimiento y la realidad. En términos generales, la primera área se ocupa de la naturaleza, fuentes, legitimidad y límites del conocimiento científico, la segunda de la existencia, constitución y tipos de objetos del mundo. Con la idea de precisar algunos de los problemas más acuciantes de la teoría del conocimiento científico, vale la pena comenzar puntualizando sobre algunos aspectos generales, de tipo descriptivo, de la actividad científica en los que podríamos decir que no hay discrepancias teóricas y filosóficas sobresalientes 6 En general, la ciencia es una actividad que tiene como uno de sus principales objetivos proporcionar conocimiento sobre algunas partes del mundo. En la mayoría de las disciplinas científicas, especialmente en aquellas maduras, este conocimiento queda expresado en lo que suele llamarse teorías. En este sentido podemos decir que un objetivo muy importante de la actividad científica es proponer teorías (científicas). Ahora bien, a continuación justificaremos brevemente que el conocimiento científico es sistemático y teórico, y que estas dos propiedades están presentes en toda teoría (científica). Podríamos decir que estos dos elementos son los que, entre otras cosas, hacen que una teoría sea científica.

5 Véase Diéguez [2005], pp. 30-31. 6 Esta descripción de la actividad científica le he extraído de mi escrito Guerrerro [2008a].

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Introducción a la fllosofla de la ciencia

El conocimiento científico no puede consistir en una simple colección de descripciones, por muy exhaustivas que estas sean, sino que tiene que ser sistemático, orgánico, formar un sistema a partir de unos cuantos conceptos primarios, no muchos, y de unos cuantos enunciados primarios (principios generales o leyes), no muchos, que relacionan algunos de los conceptos. Como muy bien lo dice Poincaré: «el científico tiene que ordenar; la ciencia se hace con hechos, como una casa se hace con ladrillos; pero una acumulación de hechos no es una ciencia, como un montón de piedras no es una casa» (Poincaré, 1902). Por otra parte, la ciencia es teórica porque una teoría va más allá de la experiencia o de los fenómenos que experimentamos de modo directo, presuponiendo o postulando un mundo que subyace a estos fenómenos, pero que da cuenta de ellos. De este modo, la ciencia cumple su objetivo general de tener un conocimiento cada vez más profundo y detallado de la naturaleza. Una ilustración nos permitirá precisar un poco más lo anterior. La mecánica clásica o la mecánica newtoniana se ha considerado por mucho tiempo como la teoría por excelencia, esto es, como el modelo de lo que hemos de entender por teoría científica. Es claro que su carácter sistemático queda expresado, por una parte, en sus tres axiomas o leyes del movimiento (inercia, ecuación de movimiento y acción-reacción) más la ley de gravitación; y, por la otra, en que por medio de la teoría se pueden explicar tanto los fenómenos terrestres como los celestes, que para la época de Newton no quedaban cubiertos bajo la misma teoría, pues la cinemática galileana daba cuenta de fenómenos terrestres como la caída de los cuerpos, el plano inclinado, el movimiento pendular, etc., en tanto que fenómenos celestes como el movimiento de la Luna y de los planetas, el movimiento de la Tierra, etc., se explicaban por las leyes de Kepler. El aspecto teórico de la mecánica newtoniana también salta a la vista, el cual efectivamente era mucho más evidente para la época en que Newton presentó su teoría. En su formulación más abstracta, nos habla de cuerpos puntuales con una masa, los cuales se ejercen fuerzas entre sí y sobre los cuales hay fuerzas de distintos tipos, también nos habla de un espacio absoluto en el que se encuentran todos los cuerpos, pero el cual no podemos experimentar directamente sino a través de sus efectos. Estas distintas entidades y sus respectivas relaciones introducidas por la teoría newtoniana no son tan directamente experimentables, aunque no todas en el mismo grado, unas lo son menos que otras. Aún más, este universo newtoniano, de partículas interactuando bajo sus tres leyes, es el mundo subyacente a los objetos ordinarios que experimentamos y, por tanto, es la fundamentación de la teoría molecular de la materia y de la teoría cinética de los gases.

¿De qué y cómo se ocupa la filosofía de la ciencia?

19

Tal y como veremos, la mayoría de las cuestiones filosóficas sobre la ciencia tienen que ver, directa o indirectamente, con las teorías (científicas), que son

un producto importante de la actividad científica. Muchas preguntas de la filosofía de la ciencia están articuladas con lo que es una teoría. Así, entre los problemas clave de la teoría del conocimiento científico tenemos.

* ¿Qué se entiende por teoría científica? (naturaleza y fUentes).

* ¿Naturaleza, estructura y tipos de conceptos?

*Evaluación de las teorías científicas (legitimidad): ¿qué ha de entenderse por evidencia científica?

* El debate sobre la dependencia 1independencia teórica de la observación,

la experiencia (naturaleza y fuentes).

*¿En qué consiste el progreso científico? (límites): el debate continuidad vs. discontinuidad y ¿cuáles son las unidades significativas para el análisis del desarrollo científico, las teorías o unidades más grandes como los paradigmas?

* Función y características de la explicación en la ciencia: explicación y predicción; explicación y verdad; y explicación vs. comprensión.

Las cuestiones metafísicas de la ciencia, entendidas en un buen sentido, son una investigación de lo que las teorías científicas y las prácticas corrientes parecen decimos sobre cómo es la estructura del universo, de qué está compuesto. Entre los asuntos que trata, tenemos. *¿Cómo es la estructura general de la realidad?

* Estatus ontológico de las entidades teóricas: el debate actual realismo/

empirismo, relacionado con la existencia o no de las así llamadas entidades

teóricas y con la tesis de la subdeterminación empírica de las teorías.

* La existencia o no de clases naturales o el debate sobre los universales.

* El debate leyes de la naturaleza 1meras regularidades. *Determinismo e indeterminismo.

Finalmente, en el segundo campo general de la filosofía de la ciencia, filosofía de ciencias particulares, tenemos las cuestiones de fundamentación relacionadas con campos científicos o teorías científicas particulares. Así, por ejemplo, hace parte de la filosofía de la física cuestiones relacionadas con la fundamentación e interpretación de la mecánica cuántica, en las que se discuten: la noción de probabilidad, la lógica de la mecánica cuántica y la ontología propia de la mecánica cuántica. Los problemas filosóficos del espacio y del tiempo también pertenecen a la filosofía de la física. En el campo de la filosofía de la biología se estudia, por ejemplo, la fundamentación e interpretación de la teoría de la

20

Introducción a la filosofía de la ciencia

evolución y se abordan cuestiones &emejantes a, por ejemplo, qué hemos de entender por vida. Son cuestiones de interés para la filosofia de las matemáticas, la naturaleza y fuentes del conocimiento matemático, y cuál es la realidad de los objetos matemáticos, por ejemplo.

3. Prehistoria de la Filosofía de la Ciencia

Este periodo de la filosofia de la ciencia abordó particularmente la pregunta:

¿cuáles son las reglas que determinan el buen método de investigación científica?; que como podemos observar, presupone un enfoque normativo de la filosofia. Esta pregunta fue abordada por filósofos como: Francis Bacon (1561-1626), en su obra Novum Organum (1620); René Descartes (1596- 1650) en, por ejemplo, su escrito Discurso del método (1637); el científico Isaac Newton (1642-1727), en el apartado «Reglas para filosofar» de su importante obra Los principios matemáticos de la filosofía natural (1687); el filósofo Immanuel Kant ( 1724-1804), en su libro Crítica de la razón pura (1781 ). Este tema se trata particularmente en la primera parte del Capítulo III, El problema de la evaluación de las teorías científicas, de este libro.

4. Precursores de la nueva disciplina

La filosofia de la ciencia a fmales del s. XIX y comienzos del s. XX.

* William Whewell (1794-1866): Historia de las ciencias inductivas (183 7) y La filosofía de las ciencias inductivas (1840)

* John Stuart Mill (1806-1873): Un sistema de lógica (1843)

* Hermann von Helmholtz (1821-1894): pseudo-kantismo

* Henri Poincaré (1854-1912): convencionalismo

* Pierre Duhem (1861-1916): instrumentalismo *Charles S. Peirce (1839-1914): pragmatismo

* EmstMach (1838-1916): empirismo crítico, primera cátedra de «Filosofia de las ciencias inductivas» de la Universidad de Viena, 1895.

Análisis del método por los lógicos y fundamentadores de las matemáticas.

* Gottlob Frege (1848-1925): Fundamentos de la aritmética (1884). *Bertrand Russell y Alfred N. Whitehead: Principia Mathematica (1910-

1913).

* David Hilbert (1862-1943): Fundamentos de geometría (1899).

¿De qué y cómo se ocupa la filosofia de la ciencia?

21

S. La filosofía de la ciencia (1920 a 1960)

Hace parte de la tradición filosófica, de carácter más general, conocida como filosofía analítica, en la que el análisis del lenguaje fue lo determinante. En esta tradición se desarrolló tanto una filosofia del lenguaje como una filosofia de la ciencia, pero esta última muy dependiente de la primera.

* Empirismo lógico o positivismo lógico: desarrollado por los miembros del Círculo de Viena, influenciados particularmente por el Tractatus Logico- Philosophicus (1921) de Ludwig Wittgenstein. Miembros principales: Moritz Schlick (1882-1936) (ocupó la cátedra de Machen 1922), RudolfCarnap (1891- 1970) y Otto Neurath (1882-1945).

*Grupo de Berlín: Hans Reichenbach (1891-1953) y Carl Hempel, (1905- 1997) con una orientación próxima a la anterior.

*Racionalismo crítico: K.art R. Popper (1902-1994).

5.1. Problemas centrales estudiados

a) La filosofía se ocupa del contexto de justificación y no del de

descubrimiento.

b)

La filosofia tiene un carácter normativo y no descriptivo.

e)

El método científico como modo de justificación del conocimiento.

d)

La demarcación entre ciencia/no-ciencia (metafisica).

e)

La naturaleza de los conceptos científicos: términos observacionales y

términos teóricos; clasificación de los conceptos científicos. t) La estructura de las teorías científicas.

g) La naturaleza de la explicación científica y su importancia dentro de la

actividad científica.

h) Naturaleza y función de las leyes científicas.

5.2. Principales tesis defendidas

a) Principio básico del empirismo: todo nuestro conocimiento se soporta

en la experiencia u observación directa.

b) La filosofía como análisis lógico del lenguaje: la lógica como el

instrumento principal para el análisis filosófico.

e) Distinción analítico-sintético.

d) Principio verificacionista del significado: el sentido o significado de

un enunciado (sintético) es el método de verificación empírica del mismo.

22

Introducción a la filosofla de la ciencia

e) Reduccionismo: todo enunciado que tenga sentido es equivalente a alguna construcción lógica basada en enunciados que refieren a la experiencia inmediata (proposiciones protocolares). f) Teoría de los dos niveles del lenguaje (Estructura de las teorías): el lenguaje científico está compuesto, básicamente, por una parte observacional (un lenguaje observacional) y otra teórica (un lenguaje teórico). Este tema se aborda en profundidad en el Capítulo 11, Principales tesis del empirismo lógico.

6. Filosofía de la ciencia histórica (1960-1980)

La filosofia de la ciencia histórica o, lo que es lo mismo, filosofia de la ciencia históricamente orientada fue desarrollada por, entre otros, Thomas Samuel Kuhn, Paul Feyerabend e Imre Lakatos. Quienes hicieron una crítica profunda y sostenida a las tesis desarrolladas por los empiristas lógicos.

6.1. Críticas a la Concepción heredada de la fllosofia

*Aplicación de un formalismo lógico excesivamente rígido y limitado.

* Desarrollo de una filosotia general descuidando las filosofias especiales. Haciendo generalizaciones de validez universal.

* Privilegio de aspectos sincrónicos de la ciencia y poca atención o ninguna a los diacrónicos.

* Rechazo de las dicotomías contexto de descubrimiento/contexto de

justificación y normativo/descriptivo.

* Las teorías científicas son unidades de análisis muy pequeñas, es necesario

tomar como unidades aspectos más grandes y complejos como las cosmovisiones, los paradigmas (T. S. Kuhn), los programas de investigación (1.

Lakatos) o las tradiciones de investigación (Larry Laudan).

Estas distintas cuestiones son tratadas en la segunda parte del Capítulo III,

El problema de la evaluación de las teorías científicas.

6.2. Temas centrales estudiados

* La evaluación de las teorías científicas: introducción de aspectos

pragmáticos (psicológicos y sociológicos) en los análisis de la actividad científica.

* La naturaleza de los conceptos científicos. Términos observacionales y términos teóricos: el problema de la carga teórica de la observación y el de la inconmensurabilidad entre teorías o paradigmas.

¿De qué y cómo se ocupa la filosofia de la ciencia?

23

*La estructura y dinámica de las teorías científicas: las teorías nacen (se proponen y aceptan), crecen (se desarrollan y consolidad) y mueren (se dejan de utilizar, son remplazadas por otras).

* La naturaleza de la explicación científica y su importancia dentro de la actividad científica.

* Naturaleza y función de las leyes científicas.

7. La filosofía de la ciencia contemporánea (1980)

Este periodo se caracteriza por un aumento en los problemas tratados y por la aparición de nuevos tipos de problemas. De modo que podemos hablar de, en un extremo, una filosofía de la ciencia con una orientación más acorde con la tradición; en el medio, una filosofía de la práctica científica, que involucra como problema la actividad práctica de la ciencia, aún dentro de lo que podríamos considerar la tradición de la filosofía de la ciencia; y en el otro extremo, una filosofía de la ciencia más de corte sociológico o, más bien si se quiere, una reflexión filosófica que termina siendo una sociología de la ciencia.

7.1. Filosofía de la ciencia en sentido clásico

* Enfoque semántico de las teorías: una teoría no es un conjunto de enunciados sino un conjunto de modelos, de mundos posibles.

* Debate realismo-empirismo: estructura de las teorías, evaluación de las teorías y dicotomía teoría/observación.

* Aparecen las filosofías de disciplinas particulares y de problemas particulares de las mismas: biología y psicología (filosofía de la mente) *El giro naturalista: utilización de los resultados y método de las ciencias naturales (W. V. Quine). De ahí, por ejemplo, los enfoques psicologistas o cognitivistas y la epistemología evolucionista. El giro cognitivo: ¿quién representa qué y a quién?, ¿cómo un yo se elabora así mismo construyendo una representación específica del mundo? Los primeros de estos asuntos son abordados principalmente en los tres últimos capítulos.

7.2. Filosofía de la actividad científica

Ian Hacking es uno de sus principales promotores. Este tipo de filosofía se ocupa del análisis de factores tan importantes, presentes en la elaboración de una teoría, como los instrumentos de medición y los montajes experimentales,

24

Introducción a la fi/osofla de la ciencia

que habían sido descuidados por completo en la Concepción heredada. Además defiende la tesis de que el conocimiento científico tiene una estructura de tres niveles: datos observacionales, fenómenos y teorías.

7.3. Filosofía de corte sociológico

* Filosofia de la práctica científica. El foco de atención ya no es el

conocimiento científico sino la práctica científica. Renuncia al análisis lógico-conceptual (estudio interno de la ciencia) e insiste en los intereses individuales, comunitarios y sociales como clave del conocimiento y de la actividad científicas. Filosofía de la tecnología y estudios sociológicos, antropológicos, económicos, de género y de política científica. Una filosofía de la ciencia (?) que se asemeja más a una sociología de la ciencia: análisis del contexto social, político y cultural en el que se desarrolla la actividad científica. Dos grandes líneas de trabajo: Estudios sociales de la ciencia y la tecnología (ESCT), más europea, y Estudios de ciencia, tecnología y sociedad (CTS) (Carl Mitcham), más norteamericana.

* La sociología del conocimiento

«La sociología del conocimiento, SCC abreviadamente, se diferenció de dos maneras de las posiciones contemporáneas en filosofía y en sociología de

la ciencia. En primer lugar, y como su nombre lo indica, SCC insistió en que la

ciencia era significativa y constitutivamente social en todos los aspectos que afectan a su núcleo técnico: el conocimiento científico mismo debía ser entendido como un producto social. En segundo lugar, SCC era resueltamente empirista

y naturalista» (Pickering, 1992). El estudio del tema de las negociaciones en ciencia cobra especial atención en este enfoque.

* El programa fuerte en sociología del conocimiento (David Bloor, Barry

Bames, Donald Mackenzie). Esta propuesta llega a defender una especie de relativismo epistémico, puesto que el conocimiento científico depende de la cultura en el cual éste se gesta. En otras palabras, hay que tomar el conocimiento como aquello que es aceptado como tal en nuestra cultura.

* La etnometodología

«Literalmente, la etnografía es un estilo de investigación en el que el observador adopta la postura de un antropólogo que se encuentra por primera

¿De qué y cómo se ocupa la filosofla de la ciencia?

25

Literalmente, etno-grafia significa 'descripción' desde

el punto de vista de los nativos: en vez de imponer el marco de referencia propio a la situación, el etnógrafo intenta desarrollar una apreciación de la forma en que los nativos ven las cosas», (Woolgar, 1991). Éste llega a concluir que «los objetos del mundo natural se constituyen en virtud de la representación, en vez de ser algo preexistente a nuestros esfuerzos

vez con un fenómeno

por descubrirlos».

8. Temas de interés filosófico sobre la ciencia

En síntesis, tenemos cinco temas de interés para la filosofia de la ciencia, los cuales podemos resumir en los siguientes términos, de acuerdo a las ideas que serán defendidas a lo largo de los distintos capítulos del libro.

8.1. El método científico

Comenzó por pensarse como el camino para llegar al conocimiento cierto y

con un carácter normativo. Después se entendió como el procedimiento lógico

y de carácter normativo para justificar el conocimiento, dejando de lado el contexto de descubrimiento. Finalmente se asume como un procedimiento que

no puede reducirse a lo lógico y la experiencia, y que es altamente contextua!, depende del estado de desarrollo de las teorías. Por tanto, no es posible separar

el contexto de justificación del de descubrimiento.

8.2. Los conceptos científicos

Estos no pueden ser pensados como dictados por la naturaleza, pues su origen es altamente creativo, pero con dos tipos de exigencias: unas de carácter estructural, de tipo lógico; y otras que tienen que ver con su aplicación empírica. Además, los conceptos son un elemento determinante de las teorías científicas, constituyen los nudos de las redes teóricas, por así decirlo. Finalmente, todos los conceptos no son del mismo tipo, es posible hacer una taxonomía de los conceptos en clasificatorios, comparativos y métricos.

8.3. Las teorías científicas

Son la forma más acabada del conocimiento científico. La concepción dominante ha sido que una teoría es un conjunto de leyes, de enunciados, pero en las últimas décadas se ha venido desarrollando la propuesta de entender las teorías como conjuntos de modelos, abstracciones o idealizaciones, que dan cuenta de ciertos aspectos de la realidad.

26

Introducción a la filosofia de la ciencia

8.4. La explicación científica

La Concepción heredada sobre la explicación científica promovía en particular dos ideas básicas, una consistía en que su estructura era igual a la de la predicción y, la otra, que era independiente de la verdad, incluso que una explicación proporciona elementos para creer en la verdad de una teoría. Estas dos tesis han sido fuertemente criticadas y, particularmente, la pragmática de la explicación propone que en realidad una explicación es una respuesta a una pregunta por qué, dada en cierto contexto, y que además una explicación es una relación tripartita entre teoría, mundo y usuarios.

8.5. Estudios sociales de la ciencia

La idea importante aquí es mantener un punto de vista pluralista y no reduccionista sobre los estudios acerca de la ciencia. La ciencia tiene muchas dimensiones o aspectos (internos o filosóficos, sociales, psicológicos, políticos, culturales, etc.), y éstas pueden dar origen a diferentes estudios metacientíficos dependiendo de cuál o cuáles se privilegien. El error está en pretender que un tipo de estudio sea más fundamental que los demás, más bien podríamos decir que son complementarios.

¿De qué y cómo se ocupa la filosofía de la ciencia?

27

B. TALLER No. 1*

Estructura de un escrito y El origen de la nueva filosofia

En la lectura y análisis de escritos filosóficos (aunque no exclusivamente) es conveniente que, en un primer momento, extraigamos de dicha lectura la estructura o esquema general del escrito. En general, un escrito filosófico contiene las siguientes partes: título, introducción, desarrollo (cuerpo del escrito) y conclusión. De modo que la estructura de un escrito recoge estos cuatro aspectos mencionando en forma muy general lo correspondiente al desarrollo; así que podemos decir que la estructura contiene los siguientes elementos:

1) título

2) el problema o el tema que se trata, o la idea que se defiende.

3)

4) cómo se aborda el problema o cómo se procede en su tratamiento.

5) a qué se llega.

la pertinencia o la importancia del problema.

Grosso modo, 2) y 3) se encuentran en la introducción, 4) es el esquema del desarrollo y 5) hace parte de la conclusión. La conclusión puede ser una recapitulación de todo lo hecho o, en otras palabras, de lo planteado en la introducción, o también puede consistir simplemente en resaltar la tesis principal que se defiende.

Realice la lectura de «El origen de la nueva filosofia» de Hans Reichenbach y compruebe que su estructura es como sigue.

1) Titulo. El origen de la nueva filosofia.

2) Problema. El escrito presenta las principales características de la filosofia científica (la nueva filosofia de la naturaleza o filosofia de la ciencia) en contraposición con la filosofia de la naturaleza tradicional, que dominó hasta fmales del siglo XIX, y que el autor califica de especulativa.

3)

Justificación. El texto no sólo es pertinente por las diferencias que establece entre filosofia especulativa y filosofía científica, sino que también lo es por la crítica severa que hace de la filosofía tradicional, incluyendo en esta la

• Este taller lo elaboramos conjuntamente con mi alumno de pregrado Heiman Ortiz.

28

Introducción a la fllosofia de la ciencia

filosofía griega. Respecto a esto último, vale destacar la reivindicación poco ortodoxa que hace Reichenbach de los grades clásicos de la filosofía.

4)

Procedimiento.

a)

Para lograr lo anterior, comienza planteando la diferencia central entre las pretensiones de un sistema filosófico y las de la ciencia, con la idea de mostrar que la filosofía tradicional es especulativa, en tanto que la nueva filosofía debe orientarse por la lógica de los problemas mismos, convir- tiéndose en un subproducto de la investigación científica. Este es uno de los tópicos que ocupa la mayor parte del texto.

b)

A continuación destaca el trabajo colectivo de la ciencia en contraste con el individual, propio de la filosofía especulativa.

e)

Otra diferencia que subraya es que el filósofo tradicional se hace preso de su propio sistema filosófico mientras que la ciencia no tiene problema en recoger de cada sistema lo que mejor le convenga a la hora de solucionar un problema científico particular.

d)

Después se encarga de mostrar cuán tan errado es el enfoque del <<romántico» sobre la ausencia de una perspectiva histórica y cultural del siglo XIX, reivindicando nuevamente el trabajo colectivo de la ciencia.

e)

Posteriormente caracteriza la ciencia en términos del trabajo abstracto y muestra cómo este aspecto ha sido descuidado por la filosofía especulativa, para concluir que la filosofía científica debe tener en cuenta el nivel de abstracción alcanzado por la ciencia.

f)

El autor termina enfatizando, nuevamente, que la filosofía especulativa se construye al margen de la ciencia y la filosofía científica no.

Las cuestiones que vienen a continuación buscan profundizar en la tesis central que defiende el documento, esto es, en lo relacionado con los numerales 2 al 4. Resuélvalas.

l.

¿Qué entiende el autor por filosofía científica y qué por filosofía especulativa?

2.

Enuncie y explique dos diferencias entre la filosofía especulativa y la filosofía científica.

3.

Para Reichenbach, ¿qué aportan estas dos tendencias filosóficas al desarrollo de la ciencia? Justifique su respuesta.

4.

¿En qué consiste el trabajo científico y cómo da lugar al surgimiento de la filosofía científica?

¿De qué y cómo se

ocupa la filosofía de la ciencia?

29

6. Para Reichenbach, la filosofia especulativa exige un trabajo individual y la científica uno colectivo. Justifique dicha afirmación.

7. De acuerdo con Reichenbach, el «romántico» critica el exceso de cienti- ficismo en el que ha caído el siglo XIX, en el que predomina la ausencia de una perspectiva histórica y cultural. Y Reichenbach presenta a su vez una crítica al <<romántico». Explíquela.

LECTURA*

«El origen de la nueva filosofia» t

Hans Reichenbach (1951)

Ante el error sólo podemos pedir una explicación psicológica; la verdad exige un análisis lógico. La historia de la filosofla especulativa es la historia de los errores de los hombres que plantearon preguntas que no podían contestar; las respuestas que a pesar de ello dieron pueden explicarse sólo por motivos

psicológicos. La historia de la filosofla científica es la historia del desarrollo de los problemas. Los problemas no se resuelven por medio de vagas generalidades,

o

por medio de pintorescas descripciones sobre las relaciones entre el hombre

y

el mundo, sino por medio del trabajo técnico. Este trabajo es realizado por las

ciencias y, a decir verdad, el desarrollo de los problemas debe buscarse en la historia de las ciencias individuales. Los sistemas filosóficos, en el mejor de los casos, han reflejado la situación del conocimiento científico de su época; pero no han contribuido al desenvolvimiento de la ciencia. El desarrollo lógico de los problemas es labor del científico; su análisis técnico, aun cuando a menudo se halla dirigido hacia pequeños detalles y rara vez se realiza con propósitos filosóficos, ha ampliado la comprensión del problema hasta que, con el tiempo, el conocimiento técnico fue lo suficientemente completo para poder dar respuesta a las preguntas filosóficas.

El trabajo científico es un trabajo de grupo; las aportaciones de los individuos

a la solución de un problema pueden ser mayores o menores, pero siempre serán pequeñas comparadas con la cantidad de trabajo dedicada al problema por el grupo. Hay grandes matemáticos, flsicos y biólogos; pero ni aun el más

• Trascripción hecha por Heiman Ortiz. tEn H. Reichenbach, Lafilosofla científica, Fondo de Cultura Económica, México, 1%7, pp.

30

Introducción a la filosofia de la ciencia

grande de ellos podría haber realizado su trabajo sin la preparación de gene- raciones precedentes o sin el auxilio de sus contemporáneos. La magnitud del trabajo técnico necesario para la solución de un problema supera las capacidades del científico individual. Eso es verdad no sólo por lo que se refiere al laborioso trabajo de investigación en observaciones y experimentos, sino por la cons- trucción lógica y matemática de una teoría. El carácter social del trabajo científico es la razón de su fuerza; la limitada capacidad del individuo se halla complementada por las posibilidades del grupo, los yerros del individuo son corregidos por sus compañeros de trabajo, y la resultante de las aportaciones de los múltiples individuos inteligentes es una especie de inteligencia suprapersonal de conjunto, capaz de descubrir respuestas que un solo individuo jamás encontraría.

(

)

La historia de la ciencia del siglo XIX brinda al filósofo perspectivas de enorme alcance. La abundancia de descubrimientos técnicos se halla igualada por una gran riqueza de análisis lógico. Fue sobre las bases de la nueva ciencia donde se erigió la nueva filosofia. Esta nueva filosofia principió como un subproducto de la investigación científica. El matemático, el fisico o el biólogo que querían resolver los problemas técnicos de su ciencia se vieron en la imposibilidad de encontrar una solución sin haber respondido antes a ciertas cuestiones más generales, filosóficas. Pero se encontraban en la ventajosa situación de que podían entregarse a la búsqueda de estas respuestas filosóficas libres del lastre de la preocupación de un sistema filosófico. Podían hallar así, para cada problema, una respuesta por derecho propio. No les importaba combinar respuestas dentro de un limpio sistema filosófico, ni tampoco que sus resultados pudieran derivarse de alguna doctrina general sancionada por uno de los nombres registrados en la historia de la filosofia. Y de este modo, conducidos por la lógica de los problemas, hallaron respuestas de las que nunca se había oído en la historia de la filosofia. El plan de este libro es recoger estos resultados y presentarlos en todas sus recíprocas relaciones. Con la sinopsis de las respuestas científicas a los pro- blemas filosóficos, se traza el esquema general de un sistema filosófico, no en el sentido de la creación especulativa de una mente caprichosa, sino en el de una ordenada totalidad a la que se puede llegar sólo como resultado del trabajo de conjunto. El siglo XIX ha sido con frecuencia el blanco del desprecio del historiador. Los autores para quienes la gran personalidad de un individuo -el genio- constituye el objetivo del desarrollo histórico, que miden la importancia de un periodo con una escala graduada en cifras de cerebros brillantes, han hablado

¿De qué y cómo se ocupa la filosofia de la

ciencia?

31

con menosprecio de un siglo cuyo aspecto cultural no se halla determinado por sus poetas, pintores o filósofos. Comparado con el Renacimiento, o con las eras del clasicismo literario de Inglaterra, Francia y Alemania, el siglo de la ciencia y de la industria ofrece el aspecto incoloro de una civilización que lucha por alcanzar la uniformidad y la mecanización. La producción en masa en lugar de la creación del artista; la satisfacción en masa en lugar de las normas del gusto de una nobleza intelectual; el trabajo mental en equipo en lugar de la labor creadora del pensador individual: tales son las etiquetas que la interpretación romántica de la historia tiene siempre reservadas para el siglo XIX. Pero la historia de la era de la ciencia y de la industria nunca será com- prendida por el romántico. Los logros intelectuales del siglo XIX no pueden ser apreciados en términos de grandes personalidades -aún cuando estas perso- nalidades existan-, porque la contribución de un individuo, por notable que sea, es pequeña en comparación con el producto del conjunto. El número de descubrimientos científicos realizados por medio del trabajo de conjunto durante este periodo es asombroso. El periodo que principió con la máquina de vapor y el descubrimiento de la corriente eléctrica, que continuó con la invención del ferrocarril, el generador eléctrico, la radio, el aeroplano, y que en nuestros días ha culminado con el transporte a velocidad supersónica y el uso de la energía atómica, no es sólo una marcha triunfal de descubrimientos industriales. Representa, al mismo tiempo, una línea de rápido progreso de los poderes del pensamiento abstracto. Ha conducido a construcciones puramente teóricas de la más alta perfección, como la teoría de la evolución de Darwin o la teoría de la relatividad de Einstein, pongamos por caso; y además ha ejercitado a la mente humana en la comprensión de relaciones lógicas que habrían parecido incomprensibles al hombre culto de siglos anteriores. El desarrollo del poder de la abstracción acompaña necesariamente a una civilización industrial. El ingeniero que diseña máquinas o aeroplanos no es lo mismo que el mecánico que hace la máquina o el aeroplano en el taller; para él, su producto existe completamente en su imaginación, materializado sólo en forma de planos antes que pueda convertirse en una realidad concreta. El fisico que experimenta en su laboratorio tiene ante sí un laberinto de alambres, tubos de vidrio y barras de metal; pero dentro de este laberinto ve un orden de circuitos eléctricos y controla sus operaciones manuales en tal forma que resulten observaciones que revelen leyes generales de la naturaleza. El matemático, provisto de papel y pluma, obtiene cifras que determinan la construcción de puentes o aeroplanos o rascacielos. Nunca en la historia de la humanidad la civilización había exigido un adiestramiento intelectual tan intenso de quienes trabajan para ella.

32

Introducción a la filosofía de la ciencia

La filosofia del siglo XIX es el producto de este poder de abstracción. No brinda las persuasivas soluciones de los sistemas que hablan en un lenguaje de imágenes y que atraen a los anhelos estéticos. Ofrece respuestas comprensibles sólo a la mente diestra en el pensamiento abstracto; exige que sus discípulos estudien cada parte con la precisión del ingeniero y el discernimiento del mate- mático. Pero para quienes estén dispuestos a someterse a estos requerimientos ofrece la recompensa de una penetración intelectual de sorprendentes propor- ciones. Responde a las preguntas que los fundadores de las grandes escuelas filosóficas no pudieron contestar; con frecuencia, sin embargo, tiene primero que poner la pregunta en un lenguaje diferente para hacer posible una respuesta.

Demuestra que el mundo en que vivimos es de estructura mucho más complicada que la que el filósofo clásico dio por sentada. Y ha desarrollado métodos para estudiar estas estructuras y para hacer comprensible el mundo al entendimiento humano. Los libros de texto de filosofia generalmente incluyen un capítulo sobre la filosofia del siglo XIX escrito en el mismo tono que los que tratan de la filosofia de los siglos anteriores. Este capítulo menciona nombres como los de Fichte, Schelling, Hegel, Schopenhauer, Spencer y Bergson, y comenta sus sistemas como si fueran creaciones filosóficas situadas en la misma línea de los sistemas de los periodos precedentes. Pero la filosofia de los sistemas termina con Kant,

y es un error de la historia de la filosofia el discutir los sistemas posteriores en el mismo nivel que los de Kant o Platón. Los sistemas anteriores reflejaron la ciencia de su tiempo y dieron seudorrespuestas cuando no podían darse otras mejores. Los sistemas filosóficos del siglo XIX fueron construidos en los momentos en que se estaba elaborando una nueva filosofia; son el producto de hombres que no se dieron cuenta de los descubrimientos filosóficos inmanentes

a la ciencia de su tiempo y que desarrollaron, bajo el nombre de filosofia, sistemas

de ingenuas generalizaciones y analogías. En ocasiones fue el persuasivo lenguaje de sus exposiciones, en otras la sequedad seudocientífica de su estilo, lo que impresionó a sus lectores y contribuyó a su fama. Pero, considerados históricamente, estos sistemas podrían compararse más bien al término de un río que después de correr por fértiles tierras terminara por secarse en el desierto. La historia de la filosofia, que hasta Kant se manifestó en la forma de sistemas filosóficos, debe considerarse continuada después de Kant no por los seudosistemas de los imitadores de un gran pasado, sino por la nueva filosofia nacida de la ciencia del siglo XIX y proseguida en el siglo xx. Dentro del breve periodo de su existencia, esta filosofia ha sufrido un rápido desenvolvimiento, marcado por el progreso de la ciencia durante el mismo periodo. En particular los resultados derivados de la teoría de la relatividad de Einstein y la teoría

¿De qué y cómo se ocupa la filosofía de la ciencia?

33

cuántica de Planck caen enteramente dentro del siglo xx, que, en consecuencia, ofrece un aspecto filosófico que difiere considerablemente del del siglo XIX. La revolución del pensamiento científico, por la cual se elogia tanto a la ciencia del siglo xx, no es, sin embargo, más que una consecuencia natural de los desarrollos iniciados en el siglo XIX y se la debe considerar, con mayorjusteza, una evolución rápida. Así como la nueva filosofia se originó como un subproducto de la investigación científica, los hombres que la elaboraron apenas podrían considerarse como filósofos en el sentido profesional. Eran matemáticos, fisicos, biólogos o psicólogos. Su filosofia resultaba de los intentos de dar soluciones a problemas con los que se encontraban en la investigación científica, problemas que desafiaban a los medios técnicos empleados hasta esos momentos y que pedían una revisión de las bases y los objetivos del conocimiento. Rara vez se expresó esta filosofia de un modo detallado o explícito, ni sobrepasó los límites del campo de los intereses particulares de sus originadores. Por el contrario, la filosofía de estos hombres asoma en los prefacios y en las introducciones de sus libros y en ciertas observaciones ocasionales insertadas en exposiciones por lo demás puramente técnicas. No fue sino hasta el advenimiento de nuestra generación cuando surgió una nueva clase de filósofos, prácticos en la técnica de las ciencias, incluyendo las matemáticas, pero que se concentraron en el análisis filosófico. Estos hombres descubrieron que era indispensable una nueva distribución del trabajo, que la investigación científica no le deja a un hombre tiempo suficiente para el trabajo de análisis lógico e, inversamente, que el análisis lógico exige una concentración que no deja tiempo para el trabajo científico, concentración que debido a su intención de clarificación más que de descubrimiento puede incluso estorbar la productividad científica. El filósofo profesional de la ciencia es el producto de este desarrollo. El filósofo de la escuela tradicional muchas veces se ha rehusado a reco- nocer al análisis de la ciencia como filosofía, y continúa identificando la filosofia con la invención de sistemas filosóficos. No se da cuenta de que los sistemas filosóficos han perdido su significación y de que su función ha sido asumida por la filosofia de la ciencia. El filósofo científico no teme a este antagonismo. Deja al filósofo anticuado que siga inventando sus sistemas filosóficos -para los que puede haber todavía un lugar dentro del museo filosófico que lleva el nombre de historia de la filosofia-, y se pone a trabajar.

34

Introducción a la filosofía de la ciencia

C. TALLER No. 2*

Naturaleza y función de la filosofía de la ciencia

Lee atentamente el texto perteneciente al primer capítulo de J. A. Díez y C. U. Moulines, [1997]: Fundamentos de lafilosofia de la ciencia; y responde el siguiente taller.

l.

De acuerdo con el titulo, ¿qué se propone el escrito?; ¿lo logra?

2.

¿En qué consiste la actividad del teorizar?

3.

Explique la diferencia entre saber realizar una actividad y saber en qué consiste realizar dicha práctica.

4.

Aplique lo anterior para el caso de la actividad de teorizar.

5.

¿Por qué podemos decir que la fi.losofia de la ciencia es un saber de segundo orden y una investigación metacientifi.ca?

6.

La afirmación de los autores: «el resultado de realizar correctamente una actividad no consiste en general en la formulación explícita de cierto saber sobre determinado ámbito» (párrafo 4), quiere decir:

a. El saber de una actividad no se agota en su práctica.

b. El saber explicito, es resultado del análisis y de realizar correctamente

una actividad. c. Se puede saber realizar una actividad correctamente sin saber qué significa explícitamente cómo realizarla o sin necesidad de tener un saber

explicito sobre dicha actividad.

d.

Habrían dos clases de saber, uno que es producto de la práctica de una

actividad y otro que es producto del análisis y reflexión conceptual de dicha actividad.

7.

Una de las proposiciones ofrecidas como complemento de la aseveración es correcta, señálela con una X. El carácter reflexivo de la filosofia y su naturaleza como análisis conceptual

consiste en que:

a. La filosofia solo se dedica a la formación de nuevos conceptos.

b. El análisis conceptual da como resultado saber explicito, indispensable

para desarrollar correctamente una actividad.

c. Una de las principales características de la filosofia es que se estudia a sí misma, partiendo del análisis de los conceptos que ella maneja o establece como objeto de reflexión.

• Este taller lo elaborarnos conjuntamente con mi alwnno de pregrado Fabián Andrés González.

¿De qué y cómo se ocupa la filosofia de la ciencia?

35

d. La ftlosofia solo se dedica al análisis conceptual del lenguaje de la ciencia.

8. Indique (y, desde luego, explique) una semejanza y una diferencia entre la filosofia de la ciencia, la sociología de la ciencia, la historia de la ciencia y la psicología de la ciencia.

9. Explique los distintos elementos involucrados en la caracterización de la

filosofia de la ciencia

que se hace en el párrafo 12, «Resumiendo

».

10. Marque con una x la respuesta correcta. ¿Qué defiende la perspectiva descriptivista de la filosofia de la ciencia y qué la normativista?

a. La perspectiva descriptivista nos dice que la actividad científica no está regida por normas, lo cual quiere decir que el quehacer científico, no puede ser objeto de una evaluación, por tanto; sólo puede ser descrito. La pers-

pectiva normativista dice: a la actividad científica se le deben crear normas que permitan evaluar el quehacer científico.

b. Lo descriptivo se refiere a la creación e imposición, de normas a la

actividad científica, las cuales nos permiten evaluar el actuar científico.

c. La perspectiva normativa defiende la actividad científica como la descrip- ción de las normas que rigen los fenómenos y su interacción con nosotros. La perspectiva descriptiva defiende la actividad científica como una cons- trucción de conceptos, que lo que buscan es interpretar los fenómenos.

d. Sólo a y e son correctas.

11. Complete el enunciado con la proposición que usted crea correcta. El carácter interpretativo de la filosofia de la ciencia consiste en:

a. En hacer abstracciones de los componentes teóricos, para articular sistemáticamente la realidad que nos presenta la ciencia.

b. Crear modelos interpretativos de las entidades estudiadas, es decir;

marcos teóricos con conceptos específicos, cuya finalidad es hacer inteligibles las estructuras esenciales de la ciencia.

c. Describir e interpretar los marcos teóricos que componen los fenómenos

para crear las normas representativas de la actividad científica.

12. Enuncie distintas disciplinas que pertenezcan a los siguientes campos:

ciencias formales, ciencias naturales, ciencias sociales y ciencias empíricas.

13. Con el propósito de caracterizar un campo de estudio, una disciplina, es muy conveniente precisar, de un modo relativo, su objeto de estudio y su método. ¿Qué podemos decir al respecto en los casos de la filosofia y de la filosofia de la ciencia?

36

Introducción a la filosofia de la ciencia

LECTURA*

«Introducción: naturaleza y función de la filosofía de la ciencia»t J. A. Díez y C. U. Moulines (1997)

l. La ciencia como objeto. Los estudios sobre la ciencia

El conocimiento científico es el resultado de determinada práctica o actividad específica que podemos denominar, en sentido amplio, teorización, y la filosofia de la ciencia consiste en un determinado tipo de saber relativo a dicha práctica. Para clarificar la naturaleza y función de la filosofia de la ciencia es preciso distinguir dos sentidos en que se puede hablar de «saber» en relación con una práctica o actividad. En un primer sentido, el saber relativo a una actividad consiste simplemente en realizar dicha actividad satisfactoriamente; en otro sentido, el saber relativo a una actividad consiste en conocer y ser capaz de formular explícitamente determinadas propiedades o características de esa actividad. Consideremos, por ejemplo, la actividad de proferir oraciones gramaticales, o la de argumentar. Una cosa es saber realizar estas actividades correctamente y otra muy distinta es saber en qué consiste realizar estas actividades correctamente. Debe quedar claro que lo primero no es condición suficiente para lo segundo. Se puede saber hablar correctamente sin saber formular en qué consiste ello exactamente, y se puede argumentar correc- tamente sin ser capaz de explicar qué es una argumentación correcta. En ambos casos se tiene cierto conocimiento implícito, puesto que la actividad se realiza correctamente, pero hace falta realizar una tarea adicional para ser capaz de hacer explícito dicho conocimiento implícito. Eso es lo que hace la Gramática en el caso de las proferencias gramaticales, o la Lógica en el caso de las argumentaciones. Y hay por supuesto muchos otros hechos relativos a estas prácticas que, por no consistir en reglas para su correcta realización, ni siquiera se conocen implícitamente; hechos tales como el desarrollo histórico de las prácticas, o sus características o variaciones etnosociales. La capacidad de realizar correctamente una actividad, por tanto, no basta por sí sola para poder formular explícitamente en qué consiste la práctica correcta de dicha actividad. Por otro lado, si bien quizás menos manifiesto, es igualmente cierto que lo primero tampoco es condición necesaria para lo segundo.

• Transcripción hecha por Hemando Hemández. tEn J. A. Diez y C. U. Moulines, Fundamentos de fi/osofta de la ciencia, Ariel, Barcelona,

¿De qué y cómo se ocupa la fi/osofia de la ciencia?

37

Aunque poco probable, es posible que alguien conozca explícitamente las reglas que rigen la argumentación correcta y que, por ejemplo debido a algún tipo de disfunción cognitiva, no sea capaz de aplicarlas y argumente en general inco- rrectamente. O, para tomar otros ejemplos menos controvertidos, es claro que se puede ser un excelente entrenador de un deporte y ser un pésimo jugador del mismo, o que se puede ser un competente critico de arte y ser un perfecto desastre como artista. Estas consideraciones se aplican también, en principio, a esa actividad que hemos denominado, en sentido amplio, teorizar. Teorizar, como hablar o argu- mentar, también es una actividad que se puede realizar correctamente sin saber formular explícitamente las reglas que la guían, ni por supuesto otros hechos histórico-sociales relativos a ella. Sin embargo, teorizar, a diferencia de proferir oraciones gramaticales o argumentar, es una práctica que genera un cuerpo de saber explícitamente formulado acerca de cierto ámbito. El resultado de realizar correctamente una actividad no consiste en general en la formulación explícita de cierto saber sobre determinado ámbito. El resultado de realizar correctamente la proferencia de oraciones gramaticales produce proferencias correctas, y éstas no tienen por qué consistir en general en la formulación explícita de saber sobre cierto ámbito; el resultado de argumentar correctamente produce argumentaciones correctas, y éstas no consisten en saber explícito sobre determinado ámbito. Esto es todavía más claro de otras prácticas, como las deportivas o las artísticas; sea lo que sea el resultado que genera practicar correctamente un deporte, es claro que no consiste en la formulación de un cuerpo de conocimiento. Pues bien, en este aspecto la práctica de teorizar es peculiar, pues el resultado que genera es la formulación explícita de cierto conocimiento sobre determinado ámbito. Así, si denominamos «sabeD> en sentido estricto a la formulación explícita de cierto conocimiento, entonces teorizar produce saber en sentido estricto, mientras que proferir oraciones gramaticales, argumentar o practicar un deporte, no. En este sentido se puede considerar que teorizar es (genera) saber explícito. Ahora bien, el contenido del saber explícitamente formulado en cierta teorización específica no versa (en general) sobre la teorización misma, sino sobre otro objeto o dominio. El conocimiento formulado explícitamente en cierto teorizar no consiste en la explicitación de las prácticas seguidas implícitamente en ese teorizar, ni tampoco en la formulación de sus peculiaridades socio-históricas. Estas cosas son (o pueden ser) objeto de estudio y de formulación explícita de otro teorizar, que toma así el primero como su objeto. El resultado de este nuevo teorizar es también un saber en sentido estricto, pero es un saber de otro orden o nivel. Decimos que es un saber de segundo orden, un saber que tiene otro saber por objeto, saber-objeto que se considera en ese contexto un saber de primer orden.

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Introducción a la filosofia de la ciencia

En general, los saberes de primer y segundo orden son, en cada contexto, diferentes; por ejemplo: economía y sociología de la economía, biología y filosofia de la biología, filosofia de la fisica e historiografia de la filosofia de la fisica, etc. Pero hay al menos un tipo de saber que parece reflexivo, en el sentido de que se estudia a sí mismo, y ése es la fllosofia. No nos referimos sólo a la iteración de estudios de segundo orden. Se pueden hacer estudios históricos de las teorías biológicas, y también estudios históricos de los estudios históricos de las teorías biológicas. Pero la historiografia biológica y la historiografia de la historiografia biológica son disciplinas diferentes, el saber-objeto de la primera son teorías biológicas, el de la segunda son teorías históricas. Esta distinción, en cambio, no puede trazarse de manera tan tajante en filosofia, la cual, cuando se itera, parece reflexiva en un sentido específico que la distingue de las demás disciplinas de segundo orden; en fllosofia, la iteración no parece generar un nuevo nivel de teorización. Así, mientras que la historiografia de la disciplina x y la historiografia de la historiografia de la disciplina x son teorizaciones de segundo orden diferentes, y lo mismo sucede por ejemplo con la sociología, ello no está nada claro en el caso de la filosofia. Por ejemplo, apenas tiene sentido hablar de la fllosofia de la filosofia de la biología (o del derecho, o etc.) como algo diferente de la filosofia de la biología (del derecho, etc.) misma. En principio parecería que sí, que el objeto de la primera son las teorías biológicas, mientras que el de la segunda son las teorías filosóficas sobre las teorías biológicas. Pero en este caso el estudio filosófico de las teorías biológicas no se distingue del estudio filosófico de las teorías fllosóficas de las teorías biológicas. En esto consiste el carácter reflexivo de la actividad fllosófica, carácter que se deriva de la naturaleza de la filosofia como análisis conceptual. La actividad científica es una de las formas de esa práctica que hemos denominado genéricamente teorización. Como toda teorización, la teorización científica sobre los diferentes ámbitos de la realidad genera diversos saberes, los cuales pueden a su vez ser objeto de estudio de nuevas teorizaciones (científicas o no). Como se ha sugerido en el párrafo anterior, hay por lo general más de una dimensión desde la que se pueden estudiar las teorizaciones científicas. La investigación metacientífica tiene por objeto determinar ciertos hechos o propiedades de la investigación científica y no todos esos hechos o propiedades, aunque indudablemente interrelacionados, son exactamente del mismo tipo, requieren del mismo tipo de investigación. Así, cada uno de los aspectos de la actividad científica abre una dimensión desde la que se puede estudiar dicha actividad, da lugar a un saber de segundo orden específico. Llamaremos estudios metacientí.ficos, o estudios sobre la ciencia, a las diver- sas teorizaciones de segundo nivel sobre las teorizaciones científicas de primer

¿De qué y cómo se ocupa la filosofía de la ciencia?

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nivel, y distinguiremos al menos cuatro aspectos diferentes de la actividad científica susceptibles de investigación metateórica: el psicológico, el sociológico, el histórico y el filosófico. La distinción entre los correspondientes ámbitos metacientíficos no se pretende tajante sino gradual, pero no por ello es menos importante. La filosofia de la ciencia, por tanto, pertenece al campo de los estudios metacientíficos, pero es sólo una parte de ellos; no es ni historiografia de la ciencia, ni psicología de la ciencia, ni sociología de la ciencia, aunque está relacionada con todas ellas. Por otro lado, la filosofia de la ciencia pertenece también al campo de los estudios filosóficos, pero es sólo una parte de ellos; no es ni lógica, ni filosofia del lenguaje, ni filosofia de la mente, ni filosofia de la técnica, aunque está relacionada con todas ellas. Estas afirmaciones pueden parecer obvias, y a nuestro juicio lo son, pero conviene recordarlas. Es inade- cuado tomar estas distinciones de un modo rígido, pero igualmente, o más, incorrecto es negarlas. La fluidez de estas distinciones sólo supone una mayor dificultad en su fundamentación, no su inexistencia. Es cierto que «todo es cuestión de grado», y que todo tiene que ver con todo, pero no todo es lo mismo. Entre el sueño ilusorio de las distinciones rígidas y el caos paralizante de la indistinción absoluta se encuentra el mundo real de las distinciones graduales. Una justificación precisa de la naturaleza y límites de estas distinciones requiere una discusión metafilosófica que excede los límites de esta introducción. Nos limitaremos pues a unas breves consideraciones para motivar nuestra posición. El método correcto en filosofia, en tanto que análisis conceptual, exige fijar la atención en las intuiciones más firmes sobre nuestros conceptos y, <<teo- rizando» sobre ellas, explicarlas, y a la vez, arrojar nueva luz sobre otras «situa- ciones conceptuales» menos claras, proceso éste que puede exigir, siempre como última instancia, la revisión de algunas de nuestras intuiciones originales. Parte de esta tarea es común a toda disciplina explicativa: a partir de ciertos casos paradigmáticos se desarrolla una «teoría» que los explique y, a la vez, pueda dar cuenta de nuevos casos menos claros, siendo posible, aunque inusual, modificar a lo largo de este proceso nuestras ideas originales sobre algunos de los casos paradigmáticos. Lo peculiar de la filosofia es, fundamentalmente, que los datos básicos que en ella manejamos son las intuiciones que tenemos sobre nuestros propios conceptos, un territorio por lo general más movedizo que el del resto de disciplinas. Estas observaciones muestran que, para ciertos fines, puede ser suficiente ilustrar las diferencias que se quieren destacar mediante la presentación de algunos ejemplos paradigmáticos. Tal es nuestro caso. No vamos a intentar siquiera ofrecer o esbozar una teoría metafilosófica

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Introducción a la filosofia de la ciencia

sobre la naturaleza de la filosofia de la ciencia y su diferencia respecto de otras disciplinas, tanto metacientíficas como filosóficas; nos limitaremos a presentar unos pocos ejemplos que expresan, en nuestra opinión de forma clara, las intuiciones que queremos destacar. Los que siguen son ejemplos claros de cuestiones que corresponden a diferentes disciplinas, y muestran que tenemos conceptos diferentes de cada una, por más que estén estrechamente relacionadas y de que respecto de otros ejemplos nos sería más dificil establecer, fuera de toda duda, la asignación a una disciplina dada. Historiografia de la ciencia: ¿a quién corresponde la prioridad histórica en el establecimiento del principio de conservación de la energía?, ¿cómo influyó el descubrimiento del telescopio en el debate entre geocentristas y heliocentristas? Sociología de la ciencia: ¿qué papel juegan las instituciones estatales en la constitución de las comunidades científicas?, ¿cuáles son los criterios de aceptación de un nuevo miembro de una comunidad científica? Psicología de la ciencia: ¿hay algún patrón común de comportamiento individual asociado a la pérdida de confianza en una teoría en los períodos de crisis científica? Filosofia de la ciencia: ¿cuál es la diferencia entre una generalización accidental y una ley?, ¿en qué consiste la distinción entre términos teóricos y términos no teóricos? Filosofia del lenguaje: ¿depende el valor veritativo de una oración sólo de las entidades denotadas por las partes de la oración, o depende también de los modos en que éstas denotan a aquéllas?, ¿llevan asociados los nombres propios modos de presentación? Filosofia de la mente:

¿tienen los estados mentales poder causal?, ¿expresan los predicados mentalistas conceptos funcionales? Podríamos seguir con más ejemplos, pero los mencionados bastan para mostrar que, al menos a veces, las diferencias, aunque graduales, son claras (y ello, por supuesto, independientemente de que incluso para responder «hasta el final» a cuestiones como las planteadas sea preciso muchas veces usar conocimiento de las otras disciplinas). Pues bien, ¿qué muestran, por lo que a la filosofia de la ciencia se refiere, estos ejemplos?, ¿en qué consiste su espe- cificidad?, ¿qué la distingue de las otras disciplinas? La respuesta general más apropiada, aunque parezca tautológica es: del resto de los estudios sobre la ciencia se distingue por su carácter filosófico, y del resto de disciplinas filosóficas se distingue porque su objeto es la ciencia. Que su carácter es filosófico significa que se ocupa principalmente de problemas conceptuales, esto es, de arrojar luz sobre los conceptos relativos al objeto en cuestión. Esto distingue la filosofia de la ciencia de la historiografia, la sociología y la psicología de la ciencia; ello, una vez más, no presupone tampoco que haya una distinción rígida entre cuestiones de hecho y cuestiones conceptuales. Que su objeto es la ciencia la

¿De qué y cómo se ocupa

la filosofía de la ciencia?

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distingue de otras disciplinas filosóficas y en especial de la filosofia de la técnica y del lenguaje: ciencia, técnica y lenguaje son todos ellos productos culturales humanos íntimamente relacionados, pero no son el mismo producto. Resumiendo, la filosofia, en tanto que análisis conceptual, es un saber sus- tantivo de segundo orden, interrelacionado tanto con otros saberes de segundo orden como con los saberes usuales de primer orden. La filosofia de la ciencia tiene por objeto poner de manifiesto o hacer explícitos los aspectos filosófico- conceptuales de la actividad científica, esto es, elucidar conceptos fundamentales de la actividad científica, como los de ley, contrastación, explicación o medición, y reordenar conceptualmente o reconstruir esos sistemas de conceptos producidos por la ciencia que son las teorías científicas. En ambas tareas se ve influida por, y debe tomar en cuenta, tanto otros estudios de la ciencia (historiografía, psicología, sociología), como las ciencias mismas, así como otras áreas de la filosofia, pero ello no la vacía de contenido ni la disuelve en otros saberes. Veamos ahora con un poco más de detenimiento en qué consiste la tarea específica de nuestra disciplina.

2. La ciencia como objeto de estudio filosófico. La filosofia de la ciencia

Los científicos, por regla general, suelen mirar con cierta desconfianza a los filósofos de la ciencia. ¿Qué más hay que saber de la ciencia que lo que ellos ya saben?; en cualquier caso, ¿quién mejor para saber lo que es la ciencia que el que la practica?, ¿quién que no sea un científico consumado puede decir algo sensato sobre la ciencia? Esta actitud está en parte justificada y en parte no. Está justificada en la medida en que, ciertamente, no se puede decir nada sensato sobre la ciencia siendo un ignorante en ella; de hecho, muchos de los más importantes filósofos de la ciencia han dispuesto de una formación científica considerable. Pero no está justificada en tanto confunde saber ciencia con saber qué es la ciencia, saberes que corresponden a niveles o ámbitos dife- rentes. Hay algo más que saber de la ciencia que sus contenidos, como hay algo más que saber de una lengua que el hablarla. Hemos visto que en un sentido importante de 'saber', el saber relativo a una actividad no se agota en practicarla, queda todavía saber en qué consiste practicarla, ser capaz de formular las reglas o principios que se siguen. Lo primero no es condición suficiente de lo segundo, se puede realizar correctamente la práctica sin ser capaz de explicitar las reglas seguidas, si bien, ciertamente, hay que suponer el conocimiento implícito o inconsciente de las reglas involucradas; todos hablamos correctamente antes de recibir cursos de gramática, y la mayoría de gente que argumenta bien no ha estudiado jamás lógica. Y aunque es obvio que ser un

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Introducción a la filosofía de la ciencia

practicante competente de una actividad facilita por lo general la investigación sobre la misma, ya vimos que, estrictamente, lo primero tampoco es condición necesaria de lo segundo. Lo mismo se aplica, mutatis mutandis, al caso de la práctica científica y su relación con los principios que la rigen. La tarea del filósofo de la ciencia es investigar los principios que rigen esta actividad,

principios que, si suponemos que son seguidos implícitamente por los científicos,

la hacen comprensible. Vamos a ver a continuación que esta tarea involucra

tres dimensiones diferentes pero, contra lo que se suele sugerir, complementarias,

a saber, las dimensiones descriptiva, prescriptiva e interpretativa.

A veces se intenta caracterizar la naturaleza de la filosofia de la ciencia en el contexto de la dicotomía «descripción/prescripción» y se discute cuál de las dos funciones ha de desempeñar la disciplina, si la normativa o la descriptiva (un caso notorio de discusión en estos términos lo representa la polémica entre Popper, Lakatos y Kuhn sobre la falsación, cf. cap. 12 §5). Según los partidarios de la perspectiva normativa, la tarea de la filosofia de la ciencia consiste en imponer normas que se supone deben seguir los científicos en su práctica, y «juzgarles» o evaluarles de acuerdo con tales normas. Para los partidarios del descriptivismo, eso no tiene ningún sentido y lo único que cabe es describir cómo operan de hecho los científicos. En nuestra opinión, este modo de plantear la cuestión es completamente confundente. En primer lugar, descripción y prescripción, aplicados al análisis de la actividad científica, no son excluyentes. No se trata de dos cuernos de un dilema sino de dos caras de una misma moneda. En segundo lugar, estos aspectos no cubren sino parcialmente la función de la filosofia de la ciencia. Junto a ellos, esta disciplina tiene también una dimensión interpretativa fundamental. Por decirlo brevemente: algunas de las tareas de la filosofia de la ciencia son a la vez descriptivo-normativas, y otras son interpretativas. O más exactamente, en casi todas están presentes ambas dimensiones, en unas prima más el aspecto descriptivo-normativo (p.ej. ante el estudio de la contrastación de hipótesis), en otras ambos tienen análoga presencia (p.ej. el análisis de la explicación científica o el de la evaluación teórica), y en otras, por último, domina la dimensión interpretativa (p.ej. el análisis y reconstrucción de teorías). Contra lo que muchas veces se ha sugerido, descripción y prescripción no siempre se oponen. En concreto, no se oponen cuando son relativas a las prácticas convencionales: las prácticas convencionales se atienen a conven- ciones o reglas, y la descripción de tales convenciones tiene implicaciones normativas. O bien, viéndolo desde el otro lado, 'establecer prescripciones- normas' es una expresión ambigua. En un sentido significa imponer normas, reglas o mandatos para dirigir una actividad o conducta previamente no

¿De qué y cómo se ocupa la filosofía de la ciencia?

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regulada; ejemplos paradigmáticos de ello son algunas normas de circulación o, sobre todo, la «invención» de un juego. En otro sentido, significa investigar y hacer explícitas las reglas, normas o convenciones que rigen ya de hecho cierta actividad o conducta. La primera tarea no es a la vez descriptiva (en el sentido interesante de 'descripción', las reglas de unjuego no son descriptivas), la segunda sí. La clave para comprender el segundo tipo de tarea es el concepto de convención (para un análisis exhaustivo de este concepto, cf. Lewis, 1969). Las convenciones, a diferencia de los mandatos explícitos, son normas que han devenido tales sin que medie ningún acto de imposición arbitraria o decisión explícita colectiva (p. ej .la convención de los conductores de avisar mediante ráfagas luminosas la presencia de la policía). Una actividad convencional es pues una actividad que está regida por normas seguidas implícita o incons- cientemente por los que llevan a cabo dicha actividad. Pero las convenciones son normas y por tanto las actividades convencionales son susceptibles de llevarse a cabo correcta o incorrectamente, siguiendo las reglas o no. Quizás se diga que en este sentido las leyes naturales que rigen todos los entes sin conciencia son convenciones, que la actividad de estos seres es convencional, pues «siguen» estas leyes-reglas inconscientemente. Podemos hablar como queramos, pero desde luego no es eso lo interesante. No se suele usar así el término, no sólo para los entes inanimados, sino tampoco para muchos seres animados, incluso aunque se les atribuya ciertas capacidades cognitivas o representacionales. No sólo no decimos que la actividad de un átomo sigue una convención, tampoco lo decimos de una bacteria o un perro, aunque al menos este último es probablemente un ser con cierta capacidad cognitiva. Es claro que 'convencional' sólo se aplica a actividades de seres susceptibles de desarrollar capacidades representacionales especialmente complejas, en particular capaces de tener determinado tipo de representaciones de segundo orden. Para seguir una convención no basta tener estados representacionales conativos (deseos) y doxásticos (creencias) básicos, hay que tener además representaciones de

segundo orden: creencias sobre las creencias y deseos de otros, creencias sobre las creencias de otros acerca de nuestras creencias y deseos, etc.

Esto es lo fundamental, y sean lo que sean estos estados, involucren o no la conciencia, y por mucho que, caso de que la involucren, no tengamos mucha idea de qué es la conciencia, el caso es que claramente no todos los seres con capacidades representacionales disponen de este tipo de representaciones de segundo orden. Por tanto, no todo comportamiento guiado por reglas se puede calificar de convencional, ni siquiera cualquier actividad regulada que requiera alguna capacidad representacional. Sólo son convencionales las conductas reguladas cuya realización supone el uso de representaciones de segundo orden

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Introducción a la filosofia de la ciencia

específicas. Por lo que sabemos, parece que sólo el ser humano dispone de estados representacionales con esas características, y por tanto que sólo él es capaz de desarrollar conductas convencionales (ésta es una cuestión empírica abierta que, en cualquier caso, no afecta lo que sigue). Hay muchas actividades humanas convencionales, por ejemplo, el tipo de saludo específico de cada comunidad, o la mencionada práctica entre los conductores de indicar mediante ráfagas la presencia de la policía. La actividad humana convencional más paradigmática es sin duda el uso del lenguaje, el hablar determinada lengua. El lenguaje es convencional y por eso es normativo, porque esta sometido a reglas. Hablar un lenguaje es fundamentalmente seguir reglas, las reglas lingüísticas gramaticales, semánticas y pragmáticas, que son convencionales en el sentido apuntado (cf. Lewis, op. cit., cap. 5, y también Grice, 1957). Hablar consiste en (intentar) seguir unas reglas implícitas en la comunidad en la que se desarrolla la actividad y por ello es una actividad que

se puede desarrollar correcta o incorrectamente, esto es, una actividad sus-

ceptible de evaluación. Hay muchas otras actividades humanas convencionales relacionadas, en sentido más o menos laxo según el caso, con el lenguaje. Cada una de esas actividades tiene una fmalidad y está regida por un sistema implícito de reglas que, de seguirse correctamente, conducen a la consecución de la finalidad en cuestión. Actividades de ese tipo son, por ejemplo, realizar proferencias gramaticales (que es parte constituyente de la actividad de

hablar un lenguaje), argumentar, explicar o teorizar.

Como ya señalamos más arriba, en relación a estas actividades regidas por reglas hay dos sentidos en que se puede hablar del conocimiento de las reglas. El primero es un conocimiento implícito, que consiste en realizar con éxito la actividad, en seguir las reglas; a los que practican correctamente la actividad hay que atribuirles el conocimiento implícito de las reglas. El segundo es conocimiento explícito, saber en qué consiste practicar correctamente la actividad, y a él se llega mediante una tarea o investigación de segundo orden. La función de las disciplinas que llevan a cabo esta investigación (p.ej. parte de la Lógica, parte de la Gramática) es hacer explícitas las reglas que rigen las actividades en cuestión, descubrir y describir el conjunto de normas- convenciones en cuyo seguimiento consiste el desarrollo exitoso de la actividad.

Pero entonces es claro que la función de tales disciplinas es a la vez descriptiva

y normativa (o evaluativa). Al hacer explícitas, al describir, las reglas que

rigen la actividad, permiten evaluar si tales reglas se han seguido o no en un caso concreto, si la actividad se ha llevado a cabo correctamente. O mejor dicho, hacer explícitas las reglas y evaluar la actividad son en este caso dos caras de la misma fmalidad. Resumiendo: describir normas o convenciones en

¿De qué y cómo se ocupa la filosofía de la ciencia?

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cuyo intento de seguimiento consiste una actividad es a la vez dar criterios de evaluación sobre la realización correcta o incorrecta de dicha actividad (y por tanto también sobre el éxito o fracaso del fin perseguido con ella). Pues bien, sucede que hacer ciencia es parcialmente semejante, en el sentido indicado, a argumentar o hablar una lengua, a saber, una actividad humana regida también por ciertas reglas-convenciones implícitas. En este caso se trata de una macro-actividad que consta de un cúmulo de otras actividades menores, p.ej., contrastar hipótesis, realizar experimentos, dar explicaciones, formular te01ias, etc. En este sentido, al menos parte de la filosofia de la ciencia tiene por tarea hacer explícitas las reglas que rigen las diversas partes de esa actividad que es hacer ciencia. Y al igual que los buenos argumentadores saben argumentar sin ser por ello capaces de decir en qué consiste argumentar bien (tarea del lógico), los buenos científicos que, por ejemplo, saben contrastar (correctamente) sus hipótesis no tienen por ello por qué ser capaces de decir en qué consiste realizar una buena contrastación, ésa es la tarea del filósofo de la ciencia (y si algún científico realiza esta tarea, no lo hace qua científico sino qua filósofo de la ciencia). En consecuencia, también la filosofia de la ciencia (o al menos parte de ella) es a la vez descriptiva y normativa: describiendo las reglas que rigen, por ejemplo, la contrastación correcta, evalúa casos concretos de esa actividad. En este sentido es prescriptiva o normativa: dice cómo hay que hacer las cosas. Pero no es normativa en otro sentido más radical; no dice cómo hay que hacerlas porque ella lo diga, porque ella «lo decida», autónomamente, independientemente de la actividad científica por así decir. Justamente lo contrario, especifica cómo hay que hacerlas porque ésas son las reglas que rigen de hecho la práctica científica, esto es, hace explícitas las convenciones que siguen implícitamente los científicos. Estas consideraciones dan cuenta de la naturaleza de parte de la filosofia de la ciencia y sugieren que la mayoría de las polémicas sobre el presunto dilema descriptivismo-prescriptivismo son vacuas, pues estos dos conceptos conforman una dualidad pero no un dilema. Algunas disciplinas pueden ser, en alguna de sus partes, a la vez descriptivas y normativas, y la filosofia de la ciencia es una de ellas. Ahora bien, asentado este punto hay que advertir inmediatamente que la dimensión descriptivo-normativa no es la única. Por ejemplo, una de las tareas de la filosofia de la ciencia es el análisis y recons- trucción de las teorías científicas y, como veremos, ese análisis no es una tarea descriptivo-normativa sino interpretativa. Así, además de su dimensi6n descriptivo-normativa, la filosofia de la ciencia tiene también una dimensión interpretativa fundamental.

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La fliosofia de la ciencia tiene por objeto la actividad científica. Esta actividad involucra prácticas regidas por noiiDas-convenciones y la explicitación de estas convenciones constituye la parte descriptivo-noiiDativa de la filosofia de la ciencia. Pero la actividad científica no sólo involucraprácticas convencionales, también involucra esencialmente entidades, constructos científicos. Contras- tación, medición o experimentación son ejemplos de prácticas científicas; conceptos, leyes y teorías son ejemplos de constructos científicos. El análisis metacientífico de las prácticas tiene un carácter descriptivo-prescriptivo, el análisis metacientífico de las entidades científicas es esencialmente inter- pretativo. Ya hemos visto con cierto detalle en qué consiste su carácter descriptivo-noiiDativo, nos detendremos ahora brevemente en la dimensión interpretativa. Como en muchos otros campos, la investigación teórica de cierto ámbito de la realidad y de las entidades presentes en el mismo (investigación que en nuestro caso es metateórica, pues se trata de foiiDular teorías -filosóficas- sobre las teorías científicas y sus diversos componentes) consiste en desarrollar cierta interpretación de dicho ámbito. Las entidades o constructos científicos constituyen un ámbito de la realidad específico, un ámbito que en este caso es parte de la realidad cultural, y su estudio es pues fundamentalmente inter- pretativo. Como cualquier otra ciencia de la cultura que haya alcanzado un mínimo nivel de abstracción y de articulación sistemática, la filosofia de la ciencia se caracteriza por construir modelos interpretativos de las entidades estudiadas, en nuestro caso los constructos científicos. Estos modelos inter- pretativos no son, por su naturaleza más propia, ni códigos de conducta, ni recuentos de datos; por el contrario, se trata de marcos teóricos, que usan conceptos específicos, generalmente de un considerable nivel de abstracción e «idealización», cuya fmalidad es hacer inteligibles las estructuras esenciales de ese vasto edificio que es la ciencia, o al menos partes de él. La foiiDa de discurso que conviene a tales modelos no es ni la foiiDa prescriptiva ni la descriptiva, ni siquiera en su versión sintética descriptivo-prescriptiva que hemos visto para el caso de las prácticas científicas. Por lo que a las entidades o constructos científicos se refiere, no se trata de noiiDar el modo como «deben ser», pero tampoco de establecer una lista de enunciados que reflejen especularmente supuestos «hechos puros» relativos a dichas entidades. De lo que se trata es de modelar, de reconstruir bajo cierta óptica deteiiDinados aspectos de los constructos científicos que nos parecen especialmente reve- ladores para entender lo que es esencial de ellos. Diversas corrientes, escuelas y autores en filosofia de la ciencia han pro- puesto diversos modelos de interpretación (diversas <<metateorías», como puede

¿De qué y cómo se ocupa la filosofia de la ciencia?

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decirse) de la ciencia y, en particular, de sus constructos más importantes, las teorías científicas. Estos modelos pueden ser más o menos adecuados a su objeto, más o menos plausibles, más o menos precisos, más o menos generales. Pero, en cualquier caso, su aceptabilidad no depende de que establezcan normas del «buem> comportamiento científico (que nadie está dispuesto a seguir de todos modos, y menos que nadie los practicantes de la ciencia), ni tampoco de que reflejen fielmente ciertos «hechos puros» acerca de los constructos científicos (siendo, por lo demás, muy dudoso que puedan detectarse tales hechos con independencia de toda teoría, es decir, de todo marco de inter- pretación). De lo que depende la aceptabilidad de los modelos o metateorías es de su perspicuidad, o sea, de la capacidad que tengan para hacemos com- prender lo esencial de los constructos científicos al nivel más profundo posible. Cualquier actividad teórica, por medio de la cual se construyen y aplican teorías, tiene una dimensión interpretativa fundamental. Esto es cierto de las ciencias empíricas de «primer orden» (sean naturales o sociales), y vale en mayor medida, si cabe, para las ciencias de «segundo orden>>, como la filosofia de la ciencia. Teorizar no consiste simplemente en explicitar normas ni en registrar hechos: consiste en «conceptualizar» o «reconstruir», es decir, inter- pretar el material de estudio dentro de cierto marco conceptual, previamente dado, que es precisamente lo que llamamos «una teoría». Toda teoría es interpretación, y ello vale naturalmente también, y muy especialmente, para las teorías que produce la filosofia de la ciencia. Lo dicho hasta aquí puede sugerir que ambas dimensiones de la fllosofia de la ciencia, la descriptivo-normativa y la interpretativa, son complementarias pero excluyentes. Algunas de las tareas desarrolladas por la filosofia de la ciencia serían descriptivo-normativas y no interpretativas, las restantes serían interpretativas pero no descriptivo-normativas. Las primeras tendrían que ver con el análisis de las prácticas científicas, las segundas con el de los constructos científicos. Pues bien, contra lo que la exposición simplificada que hemos ofrecido parece sugerir, no es éste el caso. Es cierto que en algunas de las tareas el componente descriptivo-normativo es el fundamental, y que en otras lo es el interpretativo; un ejemplo de lo primero lo constituye el estudio de la contrastación científica y un ejemplo de lo segundo es el análisis y reconstrucción de teorías. Pero hay casos, como el análisis de la explicación científica, en el que ambas funciones están prácticamente a la par. Y lo que es más importante, incluso en aquellos casos en que uno de los componentes parece el fundamental, el otro nunca está totalmente ausente. El motivo es que las prácticas científicas siempre involucran algunos constructos teóricos, y viceversa, los constructos científicos son el resultado de ciertas prácticas. Por ejemplo, la contrastación

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Introducción a la filosofía de la ciencia

de hipótesis supone, entre otras cosas, el uso de constructos conceptuales y de leyes, y una diferente interpretación de la naturaleza de las leyes puede tener consecuencias a la hora de explicitar las convenciones que rigen la actividad contrastacional. En la otra dirección, la construcción de teorías involucra ciertas prácticas cuyas reglas se deben seguir so pena de quedar deslegitimado el constructo resultante en tanto que teoría científica. Si un científico construye una supuesta teoría que resulta ser directamente autojustificativa, esto es, una teoría tal que su contrastación presupone inmediatamente su validez, la comunidad no aceptará esa entidad como una genuina teoría empírica. Así pues, la determinación de ciertas condiciones en las prácticas de contrastación de las teorías tiene consecuencias para la tarea reconstructiva, puede determinar ciertas constricciones a las que toda reconstrucción se debe atener. Resumiendo: adecuadamente consideradas, las dimensiones descriptiva y prescriptiva no se oponen sino que son dos aspectos de la misma función; esta función descriptivo-normativa, además, no es exclusiva sino que se combina con otra interpretativa. Aunque en algunos ámbitos metacientíficos es más explícito el componente descriptivo-normativo y en otros el interpretativo, ambos están siempre presentes, quizás en diverso grado. Así pues, estos dos aspectos de la actividad metacientífica no son excluyentes, la filosofia de la ciencia es una actividad a la vez interpretativa y descriptivo-normativa. Es cierto que, como apuntaremos en la breve revisión histórica, a veces algunos filósofos de la ciencia han defendido la prioridad, o incluso la exclusividad, de alguna de estas funciones, ya sea de la descriptiva, ya de la prescriptiva, ya de la inter- pretativa; por ejemplo, los partidarios del descriptivismo exclusivista reducen la tarea de la filosofia de la ciencia a la simple descripción de los avatares científicos sin prestar especial atención a las normas que rigen implícitamente la práctica científica. Debe quedar claro que tal actitud es un error, derivado de una inadecuada concepción, por lo que a la actividad metacientífica se refiere, de la naturaleza de cada una de estas funciones y de sus relaciones mutuas.

CAPrTULO 11

PRINCIPALES TESIS DEL EMPIRISMO LÓGICO

Quienes ven en la filosofia una especie de superciencia que crea sus propios conocimientos partiendo de la razón pura, intuición o similares fuentes pretensiosas de la verdad; quienes, debido a su confianza en tal superciencia, desprecian los resultados «meramente parciales» de las ciencias especiales, harán suya la objeción que considera como impedimento la asociación estrecha entre la filosofia y la ciencia

H. Reichenbach

A. PRESENTACIÓN

l. ¿Por qué empirismo (positivismo)?

Principio básico del empirismo: Todo nuestro conocimiento se soporta en la experiencia u observación directa. Este principio es epistemológico porque tiene que ver con la forma como se justifica el conocimiento.

1.1. Antecedentes empiristas del empirismo lógico. El empirismo fenomenalista

• John Locke, Ensayo sobre el entendimiento humano (1690): las ideas simples son de sensación y de reflexión; critica la idea de sustancia.

• George Berkeley, Tratado sobre los principios del conocimiento humano (1710): las ideas son sensaciones; rechaza las ideas abstractas de Locke y la distinción entre cualidades primarias y secundarias.

• David Hume, Tratado sobre la naturaleza humana (1734): las percep- ciones son impresiones o ideas, y estas se diferencian por su intensidad y viveza; la mente funciona bajo el principio de asociación de ideas.

• Bertrand Russell, Conocimiento del mundo exterior (1914): reconstrucción de los objetos del mundo exterior y sus propiedades a partir de sense data.

• Rudolf Camap, La construcción lógica del mundo (1928): reconstrucción del mundo exterior a partir de nuestras vivencias.

1.2. Empirismo fisicalista

Para el fenomenalismo, la evidencia de todo conocimiento reposa en nuestras experiencias sensoriales y, por tanto, a partir de éstas han de ser reconstruidos los objetos fisicos (y sus propiedades) del conocimiento ordinario; en tanto que el fisicalismo mostrará que el fenomenalismo así entendido desemboca en la

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Introducción a la filosofia de la ciencia

idea inaceptable de un solipsismo (no puedo dar cuenta de los demás como seres que piensan) y por tanto sostendrá que dicha evidencia se encuentra en el mundo de los objetos físicos que experimentamos.

2. ¿Por qué Lógico?

La filosofia como análisis lógico del lenguaje: La lógica como el instrumento principal para el análisis filosófico.

3. Distinción analítico-sintético

3.1. Kant

Lógica

-+

 

ANALÍTICO

SINTÉTICO

Epistemológica

No supone nada más quelas relaciones de signi- ficado entre los términos

Tiene un contenido fáctico. Va más allá de los significa- dos de los términos y nos dice algo del mundo

J.

A PRIORI

"Todos los perros son animales"

Dice algo acerca del mundo y lo que dice se sabe con certidumbre, de una manera que no requiere justificación empírica. "Por dos puntos pasa una y sólo una recta"

Conocimiento independiente de la experiencia o no es necesario referirse a la experiencia para

justificarlo

 

A POSTERIOR/

No hay enunciados analí- ticos cuya justificación sea

"La Luna gira alrededor de la Tierra"

No puede justificarse

sin referencia a la experiencia

a posteriori

 

3.2. Empirismo Lógico

Ser empirista equivale a negar la existencia de juicios sintéticos a priori. Así que en un primer momento, los distintos enunciados del lenguaje ordinario y científico pueden clasificarse como analíticos o como sintéticos. a) La verdad o falsedad de los enunciados analíticos depende sólo de su forma o estructura lógicay del significado de sus términos, y son independientes de la experiencia.

* Las verdades lógicas (o tautologías) y las falsedades lógicas (o contra- dicciones) sólo dependen de su forma lógica, ejemplo: p o no-p.

* Una verdad analítica y no lógica es, por ejemplo:

Todos los solteros son hombres no casados

Principales tesis del empirismo lógico

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* Las verdades analíticas no dicen nada acerca del mundo, son verdaderas bajo cualquier circunstancia concebible, son válidas en todos los mundos posibles. Por tanto, una contradicción es imposible en cualquier mundo posible. b) Los enunciados sintéticos dicen algo del mundo; esto es, su verdad o falsedad depende de la experiencia. Lo que dice la negación de un enunciado sintético es posible; esto es, no es contradictorio. Todos los enunciados de las ciencias empíricas son sintéticos.

4. Principio verificacionista del significado

El sentido o significado de un enunciado (sintético) es el método de verificación empírica del mismo. Un enunciado sintético es significativo si y sólo si en principio puede verificarse en la experiencia. Es decir, si y sólo si hay un método empírico para decidir si es verdadero o falso. En caso contrario, si no existe dicho método, el enunciado no tiene sentido, es una pseudo-proposición carente de significado. En definitiva, tenemos: Verdades lógicas; Verdades analíticas no lógicas; Verdades sintéticas y Enunciados sin sentido (los de la metafisica). Este principio es semántico, tiene que ver con el significado de los enunciados. Pero, siendo semántico, se relaciona con un asunto epistémico, como lo es la verificación de los enunciados. Por tanto, con este principio, los empiristas lógicos ligaron de una forma indisociable cuestiones epistémicas, como la justificación, con cuestiones del lenguaje, como el significado.

S. Reduccionismo

Todo enunciado que tenga sentido es equivalente a alguna construcción lógica basada en enunciados que refieren a la experiencia inmediata (propo- siciones protocolares).

6. Modelo de los dos niveles del lenguaje (Estructura de las teorias)

El filósofo Carl G. Hempel hace una descripción bastante gráfica de este modelo en los siguientes términos:

[Una teoría empírica es] una compleja red espacial: sus términos son representados por sus nudos, mientras que los hilos que los conectan corresponden, en parte, a las definiciones y, en parte, a las hipótesis fundamentales y derivadas incluidas en la teoría. El sistema entero flota, por así decirlo, sobre el plano de observación y está anclado a él por reglas de interpretación. Estas se concebirían como cuerdas que no son parte de la

52

Introducción a la filosofia de la ciencia

red pero que eslabonan ciertos puntos de ésta con lugares específicos en el plano de observaciones. En virtud de aquellas conexiones interpretativas, la red puede funcionar como una teoría científica: a partir de ciertos datos observacionales, podemos ascender, vía una cuerda interpretativa a algún punto en la red teórica, desde allá preceder, vía definiciones e hipótesis a otros puntos, desde los cuales otra cuerda interpretativa permite un descenso al plano de la observación 1

Pero en realidad el esquema que está detrás del modelo de lo dos niveles del leguaje contiene tres tesis, que si bien tienen relaciones entre sí, vale la pena distinguir. 1) El modelo de los dos niveles del conocimiento: el conocimiento observacional y el conocimiento teórico. 2) El modelo de los dos niveles de las teorías: leyes empíricas (de baja generalización) y leyes teóricas. 3) El modelo de los dos niveles del lenguaje científico: lenguaje observacional (términos y enunciados observacionales) y lenguaje teórico (términos y enunciados teóricos). Finalmente, la figura 2.1. es una representación bastante aproximada de la descripción que hace Hempel de la estructura de las teorías científicas, en la que también se distinguen los distintos aspectos de la triple interpretación que puede tener.

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Fig. 2.1. Representación empirista lógica de

una teoría científica 1

1 Hempel [1952], p. 58. 2 La figura es una adaptación de la que aparece en Giere [1988], p.25, que a su vez es una reproducción de Feigl (1970).

Principales tesis del empirismo lógico

53

B. TALLER No. 3*

El Circulo de Viena

Realice una lectura juiciosa del texto de R. Hegselmann (1996), «La concepción científica del mundo. El Círculo de Viena: un balance>>, y a continuación resuelva las siguientes cuestiones.

l.

¿Por qué razón se constituyo como lugar común la compatibilidad entre las ideas que sostenía el Círculo de Viena sobre la filosofia de la ciencia y los aspectos inhumanos y fascistas que el Nacionalsocialismo ejecutó?

2.

Del apartado <<Desde un punto de vista histórico-filosófico» presente el

problema frente al cual el empirismo lógico reacciona.

3.

Enuncie y explique cada uno de los supuestos básicos del empirismo lógico.

4.

Explique en qué consiste el proyecto de unificación de las ciencias.

5.

Presente y explique la actitud más recalcitrante del empirismo lógico.

6.

¿Según Rainer Hegselmann, qué era la «Concepción científica del mundo» y cuál era su propósito?

Para profundizar: lea por su cuenta el resto del artículo de R. Hegselmann y responde las siguientes preguntas.

7.

¿Cuáles son los puntos de relación entre la «Concepción científica del mundo» y la reforma socialista de la realidad?

8.

Si Max Horkheimer considera que los miembros del Círculo de Viena eran «contertulios» del Nacionalsocialismo, ¿cómo explicar el hecho de que precisamente fueran las políticas del Nacionalsocialismo las que incidieron para que los integrantes del Círculo se trasformaran en filósofos emigrantes?

9.

¿Cuáles son los elementos que hacen que se repelen el empirismo lógico y el Nacionalsocialismo?

1O.

Tome posición respecto a esta pregunta. Para Feigl, el contexto cronológico en el que se desarrolló el empirismo lógico se identificaba por ser una nueva era de la ilustración en la que se planteaban dos cuestiones fundamentales:

'¿qué quiere usted decir?' y '¿cómo lo sabe?'. Frente a cualquier cosmovisión, ¿cuál puede ser el alcance de asumir como actitud habitual estas dos preguntas?

• Este taller lo elaboramos conjuntamente con mi alunmo de pregrado Miguel Hdo. Guamanga.

54

Introducción a la filosofía de la ciencia

LECTURA*

«La concepción científica del mundo. El Círculo de Viena: un balance»t

Rainer Hegselmann (1996)

En 1937, Max Horkheimer publicó un trabajo con el título «El ataque más reciente a la Metafisica» (<<Der neueste Angriff auf die Metaphysik») en el que arremetía con extrema fiereza contra la filosofia del Círculo de Viena, conocida también como «empirismo lógico», «positivismo lógico» o <<neopo- sitivismo»1 Horkheimer aceptaba que, del mismo modo que Mach había sido «un hombre progresista» (Horkheimer 1937, 134), «muchos de los miembros del Círculo habían abogado por objetivos liberales» (lbíd.), pero a continuación consideraba este hecho como un caso de afortunada inconsecuencia. Según su opinión, la filosofia empirista lógica desemboca en general en una <<renuncia a la razón>> (Ibíd.). Al admitir como conocimiento sólo aquello que puede remitirse a la experiencia inmediata, esta filosofia excluye la reflexión sobre objetivos racionales. Un pensamiento que se mantiene dentro de tales límites será «siervo de los objetivos de la sociedad industrial vigentes en cada momento» (Ibíd. 114), no podría «oponerse a ninguna locura, por divulgado que estuviera» (Ibíd. 123) y sirve «tan poco de antídoto contra la superstición política como contra la espi- ritista>> (Ibíd. 134). Esta concepción se contrapone «únicamente a las creencias puras sobre el más allá» (lbíd. 93). Con su insistencia en que el conocimiento

está vinculado a la observación, el Círculo de Viena defiende un principio «cuya

es particularmente conveniente para un mundo cuya orna-

mentada fachada refleja en todas sus partes unidad y orden mientras que en su interior mora el espanto. Dictadores, malos gobernadores coloniales y sádicos comandantes de prisiones siempre han deseado tener contertulios de esta índole intelectual» (lbíd. 1O1). 2 Horkheimer denuncia algo más que la mera pasividad

consideración[

]

• Trascripción hecha por Miguel Hdo. Guamanga. t En R. Cirera, A. Ibarra y T. Mormann, El programa de Camap. Ciencia, Lenguaje, Filosofía, Ediciones del Bronce, Barcelona, 1996, pp. 111-120. 1 Utilizo material de otros trabajos míos: Hegselmann 1979, 1983, 1985, 1988 y l988a. 2 En otro pasaje escribe: «Forma parte esencial de este concepto de conocimiento que, cuando nueve décimas partes de los hombres ven fantasmas, cuando acusan a grupos inocentes de la sociedad de ser diablos y demonios, y proclaman dioses a los cabecillas de los bandidos, es decir, a la vista de esa espantosa confusión que suele preceder a la disolución de una forma de sociedad, el conocimiento no sea capaz de enfrentar a esta inflación de pretendidas experiencias otra imagen de la realidad ni de criticar la conciencia común. Cuando la multitud irreflexiva pierde el juicio, tampoco sabe permanecer cuerda la filosofia irreflexiva» (Horkheimer 1937, 116).

Principales tesis del empirismo lógico

55

frente a la injusticia general: a propósito de la crítica, motivada por su negación de la metafísica, que el empirismo lógico presenta a gran parte de la tradición filosófica, observa que en ella se reconoce <<Ulla relación con la herencia cultural que suele actuar en los levantamientos nacionales y en sus hogueras» (lbíd. 124). Relaciona además la exigencia empirista lógica de conceptos claros, es decir, precisos y con contenido, con las limpiezas nacionalsocialistas, y se anticipa al rechazo que habría de provocar esta 'crítica ideológica asociativa' en los positivistas, atribuyéndolo a su «bárbara relación con el lenguaje» (lbíd. 129). En suma, para Horkheimer, «la metafísica neorromántica y el positivismo radical» se basan ambos «en las mismas tristes condiciones de una gran parte de la burguesía, que ha perdido totalmente la confianza en su capacidad para mejorar

el estado de las cosas y que, por miedo a un cambio decisivo del sistema social,

se somete sin voluntad al dominio de sus grupos de capital más poderosos»

(Ibíd. 90) 3

Estas tesis de Horkheimer acuñaron, a finales de la década de los sesenta, las convicciones de una parte considerable de los estudiantes de la Republica Federal Alemana y probablemente también de Áustria. Un lugar común durante aquellos años en numerosas facultades de filosofía y de ciencias sociales era

la incompatibilidad entre una comprensión neopositivista de la ciencia y una

aplicación de ésta y de la técnica orientada a objetivos humanos. Se daba también por hecha la complementariedad entre esa comprensión de la ciencia

y la existencia de aspectos inhumanos, autoritarios e incluso fascistas en la

sociedad. Sin embargo, cuando apareció el veredicto de Horkheimer sobre el empirismo 1ógico, éste presentaba ya una anomalía evidente: tanto en Áustria como en la Alemania de 1937, los representantes y seguidores del empirismo 1ógico -al

contrario de lo que se podía deducir de las tesis de Horkheimer- no ocupaban ningún puesto de dirección ideológica. La mayoría había tenido que emigrar o estaba preparando su huida. Habían perdido incluso los cargos modestos. Los medios de difusión y las asociaciones creados por el movimiento empirista lógico no podían continuar su tarea, si es que no habían sido directamente prohibidos. ¿Fue todo esto solamente un malentendido? ¿Acaso los miembros del Círculo de Viena no habían comprendido lo bien que se ajustaba su concepción a las circunstancias políticas de Áustria después de Febrero de 1934 y de Marzo de 1938? ¿Es que la administración de DollfuB y sus sucesores sufría un malen- tendido complementario? ¿Fue únicamente el hecho de la pertenencia a

3 Para tesis similares, véase Adomo/Horkheimer

56

Introducción a la filosofia de la ciencia

determinadas razas lo que produjo el antagonismo? ¿Acaso no supieron encontrarse una mala filosofia y un gobierno malo, que de haberlo hecho habrían formado una buena pareja? A continuación me ocuparé de aquéllos a los que Horkheimer denunció públicamente como pioneros intelectuales y cómplices del nacionalsocialismo. Se trata del movimiento conocido como empirismo lógico o neopositivismo, que surgió principalmente del llamado Círculo de Viena, y cuya 'imagen de marca' se encontraba en la noción de «concepción científica del mundo.» Como es bien sabido, tanto la filosofia de la ciencia como la filosofia analítica desarrollada particularmente en el mundo anglosajón han surgido del empirismo lógico o han sido marcadas de forma decisiva por éste. Ofreceré, en primer lugar, una caracterización del complejo de actitudes propias del empirismo lógico. En segundo lugar, informaré sobre las concepciones políticas en el Círculo de Viena. En la tercera parte, analizaré el desarrollo histórico del Círculo de Viena. En la cuarta, bosquejaré la historia de su emigración y de su posguerra. En la quinta parte volveré de nuevo a los ataques de Horkheimer.

l. El núcleo teórico del empirismo lógico

Desde un punto de vista histórico-filosófico, el empirismo lógico puede

entenderse como un intento de extraer las consecuencias filosóficas de las revoluciones cognoscitivas producidas en las ciencias naturales, las matemáticas y la lógica. El empirismo lógico es, ante todo, una reacción frente a las dificultades que, a causa de los progresos a principios de siglo de la fisica, la lógica y las matemáticas, encontraba la concepción filosófica que con razón puede considerarse como una de las mejores fimdamentaciones modernas de las ciencias, esto es, la filosofia trascendental kantiana. Para poder explicar la presunta apodicticidad de las leyes fisicas fimdamentales (la mecánica de Newton y la ley de conservación de la masa) Kant había declarado estas leyes juicios sintéticos a priori. En su Critica de la Razón Pura y en la pregunta inicial de ésta, «¿Cómo son posibles los juicios sintéticos a priori?,» hilo conductor de la investigación, se introducía una presunción de existencia de tales juicios. Era muy natural considerar errónea esta presunción después de que, tras una revolución científica, la mecánica newtoniana hubiera sido relevada por la Teoría de la Relatividad de Einstein. En este relevo habían cooperado detenninados resultados de observación, el potencial fisico y matemático -especialmente el geométrie<r- de la teoría, así como convenciones y consideraciones de simplicidad, lo que puso en evidencia el carácter no apodíctico de las teorías fisicas. Con ello desapareció un motivo para considerar la existencia de juicios sintéticos a priori. También a los juicios de las matemáticas Kant les había adjudicado un status sintético-apriorístico, para aunar la

Principales tesis del empirismo lógico

57

evidente apodicticidad de estos juicios con su supuesta infonnatividad. Sin embargo, los trabajos de Frege, Russell y Whitehead sugerían claramente la conclusión de que era posible una construcción de las matemáticas a partir de la lógica (logicismo) y que, en cualquiercaso, el status de los enunciados lógicos era indudablemente analítico. Ellogicismo transfiere la condición epistemológica de los enunciados lógicos a los de las matemáticas: los enunciados matemáticos se vuelven analíticos, efecto que, por otro lado, no sólo ellogicismo produce. Portanto, no parece haber, en absoluto, juicios sintéticos a priori. Losjuicios sintéticos parecenposibles sólo comojuicios empíricos, o sea a-posterior. Así lo ve Reichenbach en su libro Die Philosophie der Raum- Zeit-Lehre (Filosofia de la teoría del espacio-tiempo), donde afirma que Kant suministró la última solución filosófica al problema del conocimiento, problema que en relación a las ciencias naturales alcanzó su punto álgido en tiempos de Kant. Pero esa solución es hoy insostenible. El análisis filosófico renovado del conocimiento de la naturaleza es, en consecuencia, un desideratum (cf Reichenbach 1928, 1 y ss.). Desde un punto de vista sociológico, los representantes del empirismo lógico poseían típicamente -por lo menos los de la primera generación- un perfil de conocimiento, de fonnación y de intereses que los transformó, no sin razón, en un grupo de trabajadores científicos fronterizos y de vagabundos disciplinarios. «La realización de una tal ftlosofia del conocimiento de la natu-

raleza debe [

comienza a hacerse patente en los últimos tiempos; a un grupo que domine, por un lado, la técnica y la ciencia natural matemática, pero que, por otro lado, no esté tan absorbido por ella como para que el trabajo especializado lo lleve a perder la perspectiva filosófica» (Reichenbach 1928, 4). Poder reconocer la precaria situación en la que había caído la filosofia kantiana hacia el cambio de siglo debido a los desarrollos científicos particulares, presuponía, por una parte, un buen conocimiento de las teorías fisicas y lógico-matemáticas más modernas y; por otra parte, exigía también una sensibilidad y un interés por las conse- cuencias y los problemas que planteaban a la filosofia estos desarrollos científicos en los campos particulares. En otras palabras, la crisis fllosófica a partir de la

cual se puede comprender la génesis del empirismo lógico, fue una crisis sólo para una vanguardia cognoscitiva que disponía de los conocimientos lógico- matemáticos y de las ciencias naturales más modernos en una medida que era (y sigue siendo) inusual para los fllósofos del siglo XIX y xx, pero que al mismo tiempo estaba interesada en una reflexión y un análisis epistemológicos de las teorías científicas particulares o de los procesos cognoscitivos científicos de un modo inusual entre los científicos especializados. Desde un punto de vista sistemático se puede caracterizar el empirismo lógico por: a) un interés elucidador fundamental; b) tres tesis o supuestos básicos;

]

quedar reservada a un grupo especial de investigadores, como

58

Introducción a la filosofia de la ciencia

e) una serie de desiderata y de problemas resultantes como consecuencia de estos supuestos básicos.

a) Un interés elucidador fundamental

Un primer rasgo característico del empirismo lógico se pone de manifiesto en su interés elucidador, es decir, su interés por la claridad de los conceptos y las argumentaciones, por la reconstrucción, el control intersubjetiva y la contrastabilidad, por la (auto)transparencia del pensar y del decir. Quien siente un interés tal se alejará de la inexactitud, de lo nebuloso y de las oscuras profundidades: la invocación de la fuerza intuitiva oculta y las especulaciones incontrolables son incompatibles con este impulso elucidador básico. Feigl, un representante del empirismo lógico, expresó certeramente la actitud básica de crítica al lenguaje y al conocimiento del empirismo lógico con las siguientes palabras: «en mi opinión, vivimos ahora en una nueva era de ilustración en la que planteamos una y otra vez dos cuestiones principales: '¿Qué quiere usted decir?' y '¿Cómo lo sabe?'» (Feigl1969a, 409).

b) Tres tesis o supuestos básicos

Hay tres supuestos básicos característicos del empirismo lógico. El primer supuesto básico es una reacción ante las dificultades surgidas del programa de fundamentación filosófico-transcendental de Kant. A primera vista es absurda la aceptación de juicios sintéticos a priori, dado que sus ejemplos paradig- máticos ya no valen como tales a la luz del progreso científico particular:

sinteticidad y aprioricidad parecen incompatibles. Que un juicio sea a posteriori parece ser el requisito para que pueda ser realmente sintético. El secreto del rápido progreso científico particular se encuentra sencillamente en el control sistemático de la experiencia. Como supuesto básico se puede entonces expresar el siguiente diagnostico: el conocimiento sólo puede alcanzarse a través de la experiencia.

La inexistencia de juicios sintéticos a priori y el hecho de que el progreso científico particular se logre en el ámbito de los juicios sintéticos a posteriori y en el de los analíticos, llevan a la segunda tesis básica, según la cual sólo se pueden emitir juicios con sentido, verdaderos o falsos, de estos dos tipos. Que en disciplinas como la filosofia y la teología domine un caos cognoscitivo se explica por el hecho de que justamente en ellas se discuten problemas que desde una perspectiva de la crítica del lenguaje y del significado son pseudo- problemas. Hay enunciados que son enunciados con sentido sólo en apariencia. Tales pseudoenunciados reproducen las formas gramaticales de enunciados con sentido, pero para la mirada atenta del ojo lógicamente

Principales tesis del empirismo lógico

59

adiestrado resultan ser tan sólo una secuencia de sonidos o signos sin sentido. Una tercera tesis básica del empirismo lógico concierne al significado y valor de la lógica moderna --que empieza especialmente con Frege y con Russell y Whitehead- tanto para el progreso matemático y científico particular como para la elucidación de cuestiones de carácter 'filosófico', como, por ejemplo, las que ya se han planteado en relación con las dos primeras tesis básicas. A pesar de los diferentes énfasis, se puede constatar en el empirismo lógico una amplia coincidencia en que la lógica moderna es un instrumento de análisis irreemplazable para la reconstrucción y explicación de conceptos, enunciados, argumentos, teorías y particularmente para la identificación de pseudoproblemas y pseudoenunciados.

e) Desiderata y problemas resultantes Si bien la tendencia a la crítica del lenguaje y a la validez del conocimiento junto con las tres tesis centrales describen un complejo de posiciones carac- terístico del empirismo lógico, esas posiciones son más bien de tipo programático y heurístico y, por tanto, necesitan precisión y elaboración. Visto más de cerca, el empirismo lógico se caracteriza justamente por el interés dilucidador y por los problemas que resultan como consecuencia del complejo de posiciones que caracterizan:

Un primer problema concierne a la diferenciación con/sin sentido: si además de problemas 'reales' también hay pseudoproblemas, si además de enunciados con sentido hay enunciados sin sentido, ¿cómo se puede precisar más exactamente qué distingue a los enunciados con sentido de los enunciados sin sentido? ¿Cuál es el defecto específico de los enunciados sin sentido? ¿Qué se expresa en ellos y qué los produce? ¿Con qué criterio se podrían establecer las condiciones necesarias para su distinción? ¿Traza este criterio una separación tajante? ¿Pueden aquellos enunciados que no cumplan con él poseer, no obstante, un valor heurístico? Estas preguntas y otras similares han provocado durante décadas una discusión sobre los diferentes criterios de significado -denomi- nados también a veces criterios de significación cognoscitiva. Los diferentes criterios llevaron a una constelación de dificultades que se repetía sin cesar:

los criterios no eran capaces de excluir, es decir, considerar sin sentido, aquellos enunciados metafisicos indeseados (como por ejemplo «La nada es la negación por excelencia de la totalidad del ente»), mientras que por otra parte no eran capaces de incluir entre los enunciados con sentido ejemplos paradigmáticos de enunciados provenientes del campo de la fisica (por ejemplo, leyes naturales

60

Introducción a la filosofia de la ciencia

cuantificadas universalmente o hipótesis existenciales). La discusión de las diferentes variantes de criterios de significación cognoscitiva no condujo a ningún criterio completamente irrecusable. Un segundo problema concierne a las posibilidades y a las tareas del filosofar con sentido: una consecuencia de esa tendencia a la crítica del sentido y de la validez del conocimiento, así como de las tesis básicas que la precisaban, es el enfrentamiento con la filosofia tradicional. El análisis de los enunciados filosóficos muestra que muchos de ellos son sólo pseudoenunciados, que numerosos problemas (entre ellos por ejemplo la controversia idealismo-realismo) son sólo pseudoproblemas. Se plantea entonces la cuestión de si hay realmente un lugar para un filosofar con sentido. Dado que se puede excluir la posibilidad de los juicios sintéticos a priori, el conocimiento a posteriori cae dentro del campo de competencia de las ciencias particulares y los juicios analíticos pertenecen a la lógica y a las matemáticas, ¿puede haber aún en tal situación preguntas genui- namente filosóficas que no sean pseudocuestiones? ¿Puede haber enunciados que sean respuestas a tales preguntas?¿Cuál sería el proyecto con sentido que pudiera o debiera ser emprendido después del fracaso previsible, explicable y definitivo de la tradición filosófica? Ante estas cuestiones, el empirismo lógico por una parte ha favorecido un concepto de filosofía según el cual ésta es absorbida por el análisis lógico. «Análisis lógico» ha de entenderse aquí en un sentido muy amplio que incluye el análisis de los aspectos sintácticos, semánticos y pragmáticos del lenguaje, y eso incluye el lenguaje científico y las teorías formuladas en dicho lenguaje.

Por otra parte la ciencia unificada se convierte en el proyecto sucesor

de la filosofía, como enfatizaba sobre todo Neurath. La ciencia unificada consiste en la reunión de todas las ciencias sobre la base de un lenguaje y un método comunes. Una tal integración --se espera- haría posible un amplio aprove- chamiento de la capacidad predictiva del saber científico. A este programa de unificación científica correspondía el proyecto de una enciclopedia gigantesca, a la vez lugar propagandístico e institucional, donde se buscarían y crearían sistemáticamente relaciones entre las disciplinas, se identificarían las dificultades de integración y se discutirían las soluciones. El estallido de la Segunda Guerra Mundial demoró la realización del proyecto de la enciclopedia. La muerte de Neurath en diciembre de 1945 lo dejó sin su organizador. El proyecto quedó así truncado. El interés elucidador, las tesis básicas y los problemas resultantes conforman el perfil teórico característico del empirismo lógico. A través de numerosas publicaciones, sus representantes pusieron mucho entusiasmo en popularizar bajo la denominación de «concepción científica del mundo» un complejo de

Principales tesis del empirismo lógico

61

actitudes y convicciones aproximadamente así (véase por ejemplo Carnap, Hahn, Neurath 1929). Sería sin embargo erróneo entender el movimiento del empirismo lógico como un bloque monolítico, exento de controversias.

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62

Introducción a la filosofía de la ciencia

C. TALLER No. 4

La superación de la metafísica

Haga una lectura detenida del texto de R. Camap, «La superación de la metafisica mediante el análisis lógico del lenguaje», especialmente de la introducción del criterio de aplicación (mejorconocido como criterio verificacionista del significado) para definir el significado de una palabra, y de la forma como Camap lo aplica en el análisis de la palabra principio, tal y como la emplean ciertos sistemas filosóficos. Enuncie y explique dicho criterio, y reconstruya el mencionado análisis con sus propias palabras. Finalmente, haga un comentario del mismo, en el que deje ver si comparte o no los planteamientos de Camap.

LECTURA*

<<La superación de la metafísica mediante el análisis lógico del lenguaje»t

RudolfCamap (1932):

l. Introducción

Desde los escépticos griegos hasta los empiristas del siglo XIX han habido muchos opositores a la metafisica. La naturaleza de las críticas expuestas ha sido muy diversa. Algunos han declarado que la teoría metafisica es errónea en razón de oponerse a nuestro conocimiento empírico. Otros la han considerado únicamente incierta en base al hecho de que sus problemas trascienden el límite del conocimiento humano. Muchos antimetafisicos han declarado estéril el ocuparse de las interrogantes metafisicas, pudieran o no ser respondidas, porque en todo caso es innecesario preocuparse por ellas; mejor es dedicamos enteramente a las tareas prácticas que absorben la diaria actividad del hombre. El desarrollo de la lógica moderna ha hecho posible dar una respuesta nueva y más precisa al problema de la validez y justificación de la metafisica. Las investigaciones de la lógica aplicada o de la teoría del conocimiento, cuyo propósito es esclarecer por medio del análisis lógico el contenido cognoscitivo

• Trascripción hecha por Pablo Andrés Jiménez y Miguel Hdo. Guamanga. tEn A. J. Ayer (Compilador), El positivismo lógico, Fondo de Cultura Económica, México, 1986, pp. 66-87.

tEste artículo, titulado originalmente <<Uberwindung der Metaphysik durch Logische Analyse

vol. II (1932). Se publica aquí con la benévola autorización

der Sprache», apareció en Erkenntnis, del profesor Camap.

Principales tesis del empirismo lógico

63

de las proposiciones científicas y, a través de ello, el significado de las palabras

que aparecen en dichas proposiciones, conducen a un resultado positivo y a uno negativo. El resultado positivo es elaborado en el campo de la ciencia empírica:

se esclarecen los conceptos particulares de distintas ramas de la ciencia, se explicitan tanto sus conexiones lógico-formales como epistemológicas. En el campo de la metafísica (incluyendo la filosofía de los valores y la ciencia normativa), el análisis lógico ha conducido al resultado negativo de que

las pretendidas proposiciones de dicho campo son totalmente carentes de

sentido. Con esto se ha obtenido una eliminación tan radical de la metafísica como no fue posible lograrla a partir de los antiguos puntos de vista antime- tafísicos. Desde luego, ciertas ideas afmes pueden localizarse ya en varias meditaciones anteriores, por ejemplo en las de índole nominalista, pero solamente ahora, después de que el desarrollo de la lógica ocurrido en las últimas décadas

la

ha transformado en un instrumento de la necesaria precisión, resulta posible

la

realización decisiva de dicha superación. Al decir que las llamadas proposiciones de la metafísica carecen de sentido,

hemos usado estos términos en su acepción más estricta. Dando a la expresión un sentido lato, una proposición o un problema son caracterizados en ocasiones como carentes de sentido cuando su planteo es totalmente estéril. (Por ejemplo, el problema de «¿cuál es el peso medio de aquellos habitantes de Viena cuyo número telefónico termina en 3?», o proposiciones que resultan obviamente falsas como «en 1910 Viena tenía 6 habitantes», o que son no sólo empírica sino lógicamente falsas, proposiciones contradictorias tales como «las personas

A y B son un año más viejas cada una respecto de la otra».) En realidad aun

cuando sean estériles o falsas, estas proposiciones poseen sentido ya que solamente proposiciones con sentido son clasificables entre (teóricamente) fructuosas y estériles, verdaderas y falsas. Sin embargo, strictu sensu una secuencia de palabras carece de sentido cuando, dentro de un lenguaje específico, no constituye una proposición. Puede suceder que a primera vista esta secuencia de palabras parezca una proposición; en este caso la llamaremos pseudoproposición. Nuestra tesis es que el análisis lógico ha revelado que las pretendidas proposiciones de la metafísica son en realidad pseudopro- posiciones. Un lenguaje consta de un vocabulario y de una sintaxis, es decir, de un conjunto de palabras que poseen significado y de reglas para la formación de las proposiciones. Estas reglas indican cómo se pueden constituir proposiciones a partir de diversas especies de palabras. De acuerdo con esto hay dos géneros de pseudoproposiciones: aquellas que contienen una palabra a la que errónea- mente se supuso un significado o aquellas cuyas palabras constitutivas poseen

64

Introducción a la filosofía de la ciencia

significado, pero que por haber sido reunidas de un modo antisintáctico no constituyeron una proposición con sentido. A través de ejemplos mostraremos cómo en la metafisica aparecen pseudoproposiciones de ambos géneros. Más tarde inquiriremos por las razones que sostienen nuestra suposición de que la metafisica en su conjunto no consta sino de tales pseudoproposiciones.

2. El significado de una palabra

Cuando (dentro de un lenguaje determinado) una palabra posee un signi- ficado, se dice usualmente que designa un concepto; si esta significación es sólo aparente y en realidad no la posee, hablamos de un pseudoconcepto. ¿Cómo explicarse el origen de los pseudoconceptos? ¿No puede afirmarse que cada palabra fue introducida en el lenguaje sin otro propósito que el de indicar algo determinado; de manera que desde el inicio de su uso tuvo un significado definido? Entonces, ¿cómo pudo un lenguaje tradicional llegar a tener palabras asignificativas? Es seguro que originalmente cada palabra (exceptuando casos singulares que más tarde mostraremos) poseyó un significado. En el curso de la evolución histórica, una palabra frecuentemente cambia su significado. También sucede a veces que una palabra pierda su antiguo significado sin llegar a adquirir uno nuevo. Así es como surge un pseudoconcepto. ¿En qué consiste entonces el significado de una palabra? ¿Qué estipulaciones deben establecerse respecto a una palabra para que ésta tenga significado? (Aquí no interesa para nuestras reflexiones si estas estipulaciones están dadas de forma explícita, caso éste de algunas palabras y símbolos de la ciencia moderna, o si se ha logrado un común acuerdo tácito, como es el caso de la mayor parte de las palabras del lenguaje tradicional.) En primer lugar debe fijarse la sintaxis de la palabra, es decir, la manera como se presenta en la forma proposicional más simple en la que puede aparecer; llamaremos a esta forma proposicional su proposición elemental. La forma proposicional elemental para la palabra «piedra», por ejemplo, es «X es una piedra»; en proposiciones de esta forma podríamos designar algo dentro de la categoría de las cosas que ocupara el lugar de «X», por ejemplo, «este diamante», «esta manzana». En segundo lugar, para la proposición elemental P que contiene a la palabra, debe haber respuesta a las siguientes interrogantes, que podrían ser formuladas de varios modos:

1) ¿De qué proposiciones es derivable P y qué proposiciones pueden derivarse deP? 2) ¿Bajo qué condiciones P debe ser verdadera y bajo qué condiciones falsa?

Principales tesis del empirismo lógico

65

3) ¿Cómo puede ser verificada P? 4) ¿Cuál es el sentido de P?

La formulación correcta es (1); (2) es la formulación de acuerdo con la terminología de la lógica; (3) la formulación de acuerdo con la teoría del conoci- miento; (4) de acuerdo con la filosofia. Wittgenstein ha afirmado que 2) expresa lo que los filósofos han querido decir por (4): el sentido de una proposición radica en sus condiciones (criterio) de verdad. [( 1) es la formulación metalógica; más tarde daremos, en otro lugar, una exposición detallada de la metalógica como teoría de la sintaxis y del sentido, es decir, de las relaciones de derivación]. En el caso de muchas palabras, específicamente en el de la mayoría de las palabras de la ciencia, es posible precisar su significado retrotrayéndolas a otras palabras («constitución», defmición). Por ejemplo: «'artrópodos' son animales que poseen un cuerpo segmentado con extremidades articuladas y cuerpo de quitina>>. De esta manera ha quedado resuelto el problema antes mencionado en relación a la forma proposicional elemental de la palabra «artrópodo», esto es, para la forma proposicional «la cosa X es un artrópodo». Se ha estipulado que una proposición de esta forma debe ser derivable de premisas de la forma <<Xes un animal», <<Xposee un cuerpo segmentado», <<X posee extremidades articuladas», <<X tiene una cubierta de quitina» y que inversamente, cada una de las proposiciones debe ser derivable de aquella proposición. Por medio de estas estipulaciones de derivabilidad (en otras palabras: sobre su criterio de verdad, el método de verificación, el sentido) de la proposición elemental sobre «artrópodos», se fija el significado de la palabra «artrópodos». De esta manera cada palabra del lenguaje se retrotrae a otras y, fmalmente, a las palabras que aparecen en las llamadas <<proposiciones de observación» o «proposiciones protocolares». A través de éste retrotraimiento es como adquiere su significado una palabra. Para nuestros propósitos podemos dejar de lado el problema relativo al contenido y la forma de las proposiciones primarias (proposiciones protocolares), mismo que aún no ha sido resuelto defmitivamente. En la teoría del conocimiento se acostumbra a decir que las proposiciones primarias se refieren a «lo dado», pero no ha habido unanimidad respecto a qué es lo dado. A veces se ha sostenido que en una proposición de este género, lo dado se refiere a las cualidades sensoriales más simples o a algún orden de sentimientos (por ejemplo, «caliente», «azul», «alegría» y así sucesivamente); en otras el criterio se ha inclinado a la concepción de que las proposiciones primarias no pueden referirse sino a experiencias globales y a relaciones de semejanza entre ellas. Otra postura

66

Introducción a la filosofía de la ciencia

más sostiene que estas proposiciones primarias ya han de referirse a objetos. Independientemente de esta diversidad de opiniones, se ha establecido que una secuencia de palabras sólo poseen sentido cuando se han fijado sus relaciones de derivación de proposiciones protocolares, cualesquiera que puedan ser las características de éstas. Similarmente una palabra sólo tiene significado cuando las proposiciones en las que puede aparecer son susceptibles de retrotraerse a

proposiciones protocolares. Teniendo en cuenta que el significado de una palabra se defme mediante su criterio de aplicación (en otras palabras: mediante sus relaciones de derivación de su proposición elemental, mediante sus condiciones de verdad y mediante el método de su verificación), la estipulación de este criterio elimina cualquier posible libertinaje respecto a lo que nos gustaría que «significara» una palabra.

Si la palabra ha de recibir un significado exacto no debe mutilarse su criterio de

aplicación; pero, por otra parte, no podemos usar algo más que lo fijado por el criterio de aplicación, ya que éste establece una determinación suficiente de su significado. El significado esta implícitamente contenido en el criterio y lo que

resta hacer es explicitarlo. Supongamos, a manera de ilustración, que alguien inventara la palabra nueva «tago» y sostuviera que hay objetos que son tagos y objetos que no lo son. Para descubrir el significado de esta palabra le preguntaríamos sobre su criterio de aplicación: ¿cómo determinamos en un caso concreto si un objeto dado es tago o no lo es? Supongamos que no es capaz de respondernos en concordancia con un criterio de aplicación: no existen signos empíricos de taguidad -nos dice. En este caso tendremos que negar la legitimidad del uso del vocablo. Si la persona que usa la palabra insiste de todas maneras en que hay objetos que son tagos y objetos que no son tagos, para el modesto y fmito intelecto humano no resta sino considerar que lo que es tago será un secreto eterno, pero entre tanto podemos designarlo como un meroflatus vocis. Acaso persista en aseguramos que, a pesar de todo, él quiere «significaD> algo con la palabra <<tago». De ello inferiremos solamente el hecho psicológico de que esta asociando a la palabra algunas imágenes y sentimientos. Mas no por ello

adquiere ésta algún significado. Si no se estipula un criterio de aplicación para

la nueva palabra, no existe aserto alguno en las proposiciones en que aparece,

y éstas resultan ser meras pseudoproposiciones. Como segundo caso, supongamos que se establece el criterio de aplicación para una nueva palabra, digamos «tego»; específicamente, la proposición «este objeto es tego es verdadera si, y solamente si, el objeto es cuadrangular>> (para nuestras reflexiones resulta irrelevante que este criterio esté explícitamente establecido o que podamos obtenerlo de la observación de los usos de carácter

Principales tesis del empirismo lógico

67

afirmativo y negativo del vocablo). Entonces diremos: la palabra tego es sinónimo de la palabra «cuadrangular» y no consideraremos como admisible que aquellos que la utilizan nos digan que, sin embargo, ellos querían «significar» con ella algo más que «cuadrangular»; que desde luego cada objeto cuadrangular sea también tego, e inversamente, es el resultado de que la cuadrangularidad sea la manifestación visible de la teguidad y que esta última en sí se halle oculta, no siendo una propiedad observable por sí misma. Replicaremos que después de que este criterio de aplicación ha sido fijado mediante la precisión de la sino- nimidad de tego =cuadrangular no tenemos posterior libertad para «significar>> esto o aquello con el vocablo. Resumamos brevemente el resultado de nuestro análisis, sea «a» una palabra cualquiera y <<P(a)» la proposición elemental en la que aparece. La condición necesaria y suficiente para que «a» tenga un significado puede darse en cada una de las formulaciones siguientes, que dicen fundamentalmente lo mismo:

l.

Que las notas empíricas de «a» sean conocidas.

2.

Que haya sido estipulado de qué proposiciones protocolares es derivable <<P

(a)».

3.

Que las condiciones de verdad para «P (a)» hayan sido establecidas.

4.

Que el método de verificación de <<P (a)» sea conocido 1

3. Palabras metafisicas carentes de significado

Ahora puede mostrarse cómo muchos de los vocablos de la metafisica no satisfacen los requerimientos anteriores, por lo que resultan carentes de signi- ficado. Vamos a tomar como ejemplo el término metafisico «principio» (en el sentido de principio de existencia, no en el de principio epistemológico o axioma). Diversos metafisicos han ofrecido una solución a la cuestión de cuál sea el (supremo) «principio del mundo» (o de «las cosas», o de «la existencia» o de

«el sem) y han presentado como tal al agua, al número, a la forma, al movimiento,

a la vida, al espíritu, a la idea, al inconsciente, a la acción, al bien y a otros

semejantes. A efecto de descubrir el significado que tiene la palabra «principio» en este problema metafisico, debemos preguntar a los metafisicos bajo qué

condiciones una proposición de la forma <<Xes el principio de es verdadera

y bajo que condiciones es falsa. En otros términos: inquiriremos por el criterio de aplicación o por la defmición de la palabra «principio». El metafisico nos

1 Para un estudio de las concepciones lógicas y epistemológicas que, aun constituyendo el fundamento de nuestra exposición, sólo pueden ser examinadas aquí de un modo breve, véase Wittgenstein: Tractatus lógico-philosophicus, 1922 [versión española, Revista de Occidente, Madrid, 1957 (T.)] y Camap: Der logische Aujbau der We/t, 1928.

68

Introducción a la filosofia de la ciencia

responderá aproximadamente como sigue: <<Xes el principio de quiere decir que «Y surge de X», «el ser de Y reside en el ser de X», «Y existe por virtud de X», y así sucesivamente. Pero estas expresiones son ambiguas y tienen muchas interpretaciones posibles. Frecuentemente presentan un significado claro, por ejemplo cuando decimos de una cosa o proceso Y que «se deriva de» X y observamos que las cosas o procesos de la clase X son frecuente e invaria- blemente sucedidos por procesos o cosas de la clase Y (es decir, que hay una relación causal en el sentido de una sucesión regulada por una ley natural). Pero el metafisico nos dice que lo que él quiere «significar» no es esta relación empíricamente observable, porque en ese caso sus tesis metafisicas no serían sino meras proposiciones empíricas de la misma clase de las correspondientes a la fisica. La expresión «se deriva de» no tiene aquí el significado de una relación temporal o de una secuencia causal, que es lo que comúnmente se asigna al vocablo. A pesar de ello no se especifica un criterio para que adquiera otro significado; en consecuencia, el pretendido significado «metafisico» que se supone posee el vocablo en contraste con el significado empírico ya mencionado, no existe. Si reflexionamos sobre el significado original de la palabra «principium» (o de la palabra griega correspondiente «OOX'IÍ») encontraremos esta misma evolución. La palabra es expresamente desposeída de su significado original «comienzo»; no se supone que signifique prioridad temporal ninguna, sino una prioridad diferente, específicamente metafisica. Sin embargo, faltan los criterios para esta «especificación metafisica». En ambos casos la palabra ha sido desprovista de su significado original sin que se le haya otorgado alguno nuevo; lo que resta de todo ello es una especie de cáscara vacía. Frecuentemente se asocian diversas imágenes mentales procedentes de las épocas primigenias en las que el vocablo fue usado significativamente a imágenes mentales nuevas y sentimientos aparecidos con motivo de su uso dentro de su nuevo contexto. Ello no es razón para que la palabra devenga significativa; permanecerá asignificativa mientras no le sea asignado su método de verificación. La palabra «Dios» es otro ejemplo. Haciendo caso omiso de la variedad de empleos que ha tenido en tantos órdenes, podemos distinguir sus usos lingüísticos los términos equivalentes de otros lenguajes- es utilizada para designar a seres corpóreos que están entronizados en el Olimpo, en el Cielo o en los infiernos y que se hallan dotados en mayor o menor grado de poder, sabiduría, a través de tres contextos distintos, de tres situaciones históricas distintas que incluso llegan a coexistir parcialmente en el orden temporal. En su uso mitológico la palabra tiene un significado claro. En ocasiones ella misma --o bondad y felicidad.

Principales tesis del empirismo lógico

69

En ocasiones se la utiliza también para designar a seres espirituales que, a pesar de no tener cuerpos semejantes a los humanos, se manifiestan en alguna forma en cosas o procesos del mundo visible y resultan, por consiguiente, empíricamente comprobables. Por el contrario, en su uso lingüístico metafisico la palabra «Dios» designa algo que está más allá de la experiencia. El vocablo es deliberadamente despojado de cualquier significado relativo a un ser corpóreo o a un ser espiritual que se halle inmanente en lo corpóreo, y como no se le otorga un nuevo signi- ficado deviene asignificativo. A menudo puede parecer que la palabra «Dios» también posee significado en el orden metafisico, pero ante una cuidadosa inspección las definiciones establecidas al respecto han mostrado ser pseudo- defmiciones. Ellas conducen a secuencias de palabras lógicamente ilegítimas --que posteriormente serán analizadas- o a otras expresiones metafisicas (por ejemplo: «la base primordial», «lo absoluto», «lo incondicionado», «lo inde- pendiente», «lo autónomo», y así sucesivamente), pero jamás a las condiciones de verdad de su proposición elemental. En el caso particular de este vocablo ni siquiera se ha satisfecho la primera exigencia de la lógica, o sea la de la especificación de su sintaxis, es decir, de la forma como aparece en su propo- sición elemental. En este caso la proposición elemental debería tener la forma <<Xes un Dios»; sin embargo, el metafisico rechaza completamente esta forma sin sustituirla por otra o, si llega a aceptarla, no indica la categoría sintáctica de la variable X (Son categorías, por ejemplo: cuerpos, propiedades de cuerpos, relaciones entre cuerpos, números, etc.). El uso teológico de la palabra «Dios» se sitúa en el uso mitológico y meta- fisico. No hay aquí un empleo propio, sino una oscilación del uno al otro de los usos mencionados. Algunos teólogos tienen un concepto de Dios claramente empírico (esto es, mitológico, de acuerdo con nuestra terminología). En este caso no nos hallamos ante pseudoproposiciones, pero la desventaja para el teólogo consiste en que, de acuerdo con esta interpretación, las proposiciones de la teología son empíricas y, por lo tanto, quedan sujetas a las decisiones de la ciencia empírica. El empleo lingüístico que otros teólogos hacen de este término es claramente metafisico; hay otros aún que no siguen una dirección defmida puesto que en la ocasión se valen de un uso lingüístico y más tarde de otro, o bien se expresan en términos cuyo uso no puede ser clasificado con precisión, ya que tienen un carácter ambiguo y referible indistintamente a cualquiera de los dos usos ya señalados. Tal y como los ejemplos ya examinados de «principio» y de «Dios», la

mayor parte de los otros términos específicamente metafisicos se halla

70

Introducción a la filosofía de la ciencia

desposeída de significado, por ejemplo, «la Idea», «el Absoluto», «lo Incon- dicionado», «lo Infinito», «el Ser-que-está-Siendo», «el No-SeD>, «la Cosa-en- Sí», «el Ser-en-y-para-Sí», «la Emanacióm>, «la Manifestacióm>, «la Articu- lacióm>, «el Ego», «el No-Ego», etc. Con estas expresiones sucede lo mismo que con la palabra «tago», nuestro ejemplo anteriormente fabricado. El meta- físico nos dice que no pueden especificarse condiciones empíricas de verdad; si a ello agrega que a pesar de todo quiere «significan> algo con ellas, sabremos entonces que no se trata en este caso sino de una mera alusión a imágenes y sentimientos asociados a las mismas, lo que sin embargo no les otorga significado. Las pretendidas proposiciones de la metafísica que contienen estas palabras no tienen sentido, no declaran nada, son meras pseudoproposiciones. Más tarde inquiriremos acerca de su origen histórico.

Principales tesis del empirismo lógico

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D. TALLER No. 5

La distinción analítico/sintético en contexto histórico

l. Para cada uno de los siguientes filósofos, ¿qué tipo de conocimiento se

tiene en lógica, matemáticas y fisica (ciencias naturales), respectivamente? Justifique su respuesta.

Explique las diferencias en cuanto a la forma de concebir el conocimiento analítico y el sintético para los siguientes pares de filósofos: a) Hume respecto

a Leibniz; b) Kant respecto a Hume; e) Wittgenstein respecto a Hume; d) Carnap respecto a Kant.

3.

2.

¿Considera correcta la interpretación que hace Quine de la forma como Kant y Carnap, respectivamente, conciben lo analítico y lo sintético?

Establezca la comparación correspondiente entre Carnap y Quine.

4.

LECTURAS

GODOFREDO G LEIBNIZ

(Monadología, 1720)

31.

32.

33.

34.

Nuestros razonamientos están fundados sobre dos grandes principios, el de contradicción, en virtud del cual juzgamos falso lo que implica contra- dicción, y verdadero lo que es opuesto o contradictorio a lo falso.

Y el de razón suficiente, en virtud del cual consideramos que no podría hallarse ningún hecho verdadero o existente, ni ninguna Enunciación verda- dera, sin que haya una razón suficiente para que sea así y no de otro modo. Aunque estas razones en la mayor parte de los casos no pueden ser conocidas por nosotros.

Hay dos clases de verdades, las de Razonamiento y las de Hecho. Las verdades de razonamiento son necesarias, y su opuesto es imposible, y las de hecho son contingentes y su opuesto es posible. Cuando una verdad es necesaria, se puede hallar su razón por medio de análisis, resolviéndola en ideas y verdades más simples, hasta que se llega a las primitivas.

Así es como los Matemáticos reducen los Teoremas de especulación y los Cánones de práctica por medio del Análisis a las Definiciones, Axiomas y Preguntas.

72

Introducción a la filosofia de la ciencia

pueden ser probados y que no necesitan de ello; y son las Enunciaciones idénticas, cuyo opuesto contiene una contradicción expresa.

36. Pero la razón suficiente debe hallarse también en las verdades contingentes o de hecho, es decir, en la serie de las cosas que se hallan repartidas por el universo de las criaturas; en la cual la resolución en razones particulares podría llegar a un detalle sin límites, a causa de la inmensa variedad de las cosas de la Naturaleza y de la división de los cuerpos al infinito. Hay una infinidad de figuras y de movimientos presentes y pasados que entran a formar parte de la causa eficiente de mi escritura presente, y hay una infinidad de pequeñas inclinaciones y disposiciones de mi alma, presentes y pasadas que entran a formar la causa fmal.

37. Y como todo este detalle comprende otros contingentes anteriores o más detallados, cada uno de los cuales requiere a su vez un Análisis semejante para dar razón de ellos, no se adelanta nada; y es necesario que la razón suficiente o última esté fuera de la sucesión o series de este detalle de las contingencias por infinito que pudiera ser.

38. Y así la razón última de las cosas debe estar en una substancia necesaria, en la cual el detalle de los cambios no esté sino eminentemente, como en su origen: y esto es lo que llamamos Dios.

DAVID HUME

(Investigaciones sobre el conocimiento humano, 1748, Sección 4)

Todos los objetos de la razón e investigación humana pueden, naturalmente,

dividirse en dos grupos, a saber: relaciones de ideas y cuestiones de hecho;

a la primera clase pertenecen las ciencias de la Geometría, Algebra y Aritmética y, en resumen, toda afirmación que es intuitiva o demostrativamente cierta.

Que el cuadrado de la hipotenusa es igual al cuadrado de los dos lados

es una proposición que expresa la relación entre estas partes del triángulo.

Que tres veces cinco es igual a la mitad de treinta expresa una relación

entre estos números. Las proposiciones de esta clase pueden descubrirse por la mera operación del pensamiento, independientemente de lo que pueda existir en cualquier parte del universo. Aunque jamás hubiera habido un círculo o un triángulo en la naturaleza, las verdades demostradas por Euclides conservarían siempre su certeza y evidencia. No son averiguadas de la misma manera las cuestiones de hecho, los segundos objetos de la razón humana; ni nuestra evidencia de su verdad, por muy grande que sea, es de la misma naturaleza que la precedente. Lo contrario

Principales tesis del empirismo lógico

73

de cualquier cuestión de hecho es, en cualquier caso, posible, porque jamás puede implicar una contradicción, y es concebido por la mente con la misma facilidad y distinción que si fuera totalmente ajustado a la realidad. Que el sol no saldrá mañana no es una proposición menos inteligible ni implica mayor contradicción que la afirmación saldrá mañana. En vano, pues, intentaríamos demostrar su falsedad. Si fuera demostrativamente falsa, implicaría una contradicción y jamás podría ser concebida distintamente por la mente.

IMMANUEL KANT (Critica de la razón pura, 1781, Introducción)

En todos los juicios en los que se piensa la relación entre un sujeto y un predicado (me refiero sólo a los afirmativos, pues la aplicación de los negativos es fácil [después]), tal relación puede tener dos formas: o bien el predicado B pertenece al sujeto A como algo que está (implícitamente) contenido en el concepto A, o bien B se halla completamente fuera del concepto A, aunque guarde con él alguna conexión. En el primer caso llamo al juicio analítico, en el segundo, sintético. Los juicios analíticos (afirmativos) son, pues, aquellos en que se piensa el lazo entre predicado y sujeto mediante la identidad; aquellos en que se piensa dicho lazo sin identidad se llamarán sintéticos. Podríamos también denominar los primeros juicios explicativos, y extensivos los segundos, ya que aquellos no añaden nada al concepto del sujeto mediante el predicado, sino que simplemente lo descomponen en sus conceptos parciales, los cuales eran ya pensados en dicho concepto del sujeto (aunque de forma confusa). Por el contrario, los últimos añaden al concepto del sujeto un predicado que no era pensado en él ni podía extraerse de ninguna descomposición suya. Si digo, por ejemplo: «Todos los cuerpos son extensos», tenemos un juicio analítico. En efecto, no tengo necesidad de ir más allá del concepto que ligo a «cuerpo» para encontrar la extensión como enlazada con él. Para hallar ese predicado, no necesito sino descomponer dicho concepto, es decir, adquirir conciencia de la multiplicidad que siempre pienso en él. Se trata, pues, de un juicio analítico. Por el contrario, si digo «Todos los cuerpos son pesados», el predicado constituye algo completamente distinto de lo que pienso en el simple concepto de cuerpo en general. Consiguientemente, de la adición de semejante predicado surge un juicio sintético.

Los juicios de experiencia, como tales, son todos sintéticos. En efecto,

sería absurdo fundar unjuicio analitico en la experiencia, ya que para formularlo no tengo que salir de mi concepto

74

Introducción a la filosofia de la ciencia

En el caso de los juicios sintéticos a priori nos falta esa ayuda enteramente. ¿En qué me apoyo y qué es lo que hace posible la síntesis si quiero ir más allá del concepto A para reconocer que otro concepto B se halla ligado al primero puesto que en este caso no tengo la ventaja de acudir a la experiencia para verlo? Tomemos la proposición: «Todo lo que sucede tiene su causa». En el concepto «algo que sucede» pienso, desde luego, una existencia a la que precede

un tiempo, etc., y del tal concepto pueden desprenderse juicios analíticos. Pero

el concepto de causa [se halla completamente fuera del concepto anterior] e

indica algo distinto de «lo que sucede»; no está, pues, contenido en esta última representación. ¿Cómo llego, por tanto, a decir de «lo que sucede» algo com- pletamente distinto y a reconocer que el concepto de causa pertenece a «lo que sucede» [e incluso de modo necesario], aunque no esté contenido en ello? ¿Qué es lo que constituye aquí la incógnita X en la que se apoya el entendimiento cuando cree hallar fuera del concepto A un predicado B extraño al primero y que considera, no obstante, como enlazado con él? No puede ser la experiencia, pues el mencionado principio no solo ha añadido la segunda representación a la primera aumentando su generalidad, sino incluso expresando necesidad, es decir, de forma totalmente a priori y a partir de meros conceptos. El objetivo final de nuestro conocimiento especulativo a priori se basa por entero en semejantes principios sintéticos o extensivos. Pues aunque los juicios analíticos son muy importantes y necesarios, solamente lo son con vistas a alcanzar la claridad de conceptos requerida para una síntesis amplia y segura, como corresponde a una adquisición realmente nueva.

Todas las ciencias teóricas de la razón contienen juicios sintéticos a priori como principios

Ante todo hay que tener

en cuenta lo siguiente: las proposiciones verdaderamente matemáticas son siempre

juicios a priori no empíricos, ya que conllevan necesidad, cosa que no puede ser

tomada de la experiencia. Si no se quiere admitir esto, entonces limitaré mi principio

a la matemática pura, cuyo concepto implica, por sí mismo, que no contiene conocimiento empírico alguno, sino sólo conocimiento puro a priori. De la misma forma, ningún principio de la geometría pura es analítico. «La línea recta es la más corta entre dos puntos» es una proposición sintética. En efecto, mi concepto de recto no contiene ninguna magnitud, sino sólo cualidad. El concepto «la más corta» es, pues, añadido enteramente desde fuera. Ningún análisis puede extraerlo del concepto de línea recta. Hay que acudir, pues, a la intuición, único factor por medio del cual es posible la síntesis.

l. Los juicios matemáticos son todos sintéticos

Principales tesis del empirismo lógico

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2. La ciencia natural (fisica) contiene juicios sintéticos a priori como

principios. Sólo voy a presentar un par de proposiciones como ejemplo, sea ésta: «En todas las modificaciones del mundo corpóreo permanece invariable la cantidad de materia», o bien: «En toda transmisión de movimiento, acción y reacción serán siempre iguales». Queda claro en ambas proposiciones no sólo que su necesidad es a priori y, por consiguiente, su origen, sino también que son sintéticas.

LUDWIG WITTGENSTEIN

(Tractatus Logico-Philosophicus, 1922)

4.46.

Entre los grupos posibles de condiciones veritativas hay dos casos extremos. En uno de ellos la proposición es verdadera para todas las posibilidades veritativas de las proposiciones elementales. Decimos que las con- diciones veritativas son tautológicas. En el segundo, la proposición es falsa para todas las posibilidades veritativas: las condiciones veritativas son contradictorias. En el primer caso llamamos a la proposición una tautología, en el segundo una contradicción.

4.461.

La proposición muestra lo que dice; la tautología y la contradicción, que no dicen nada. La tautología carece de posibilidades veritativas, dado que es incondicio- nalmente verdadera; y la contradicción no es verdadera en condición alguna. Tautología y contradicción carecen de sentido. (Como el punto del que parten dos flechas en dirección opuesta.) (Nada sé, p. ej., sobre el tiempo si sé que llueve o no llueve.)

4.4611.

Pero tautología y contradicción no son absurdas; pertenecen al sim- bolismo y ello de modo similar, ciertamente, a como el cero pertenece al simbolismo de la aritmética.

4.462.

Tautología y contradicción no son figuras de la realidad. No repre- sentan ningún posible estado de cosas. Porque aquélla permite cualquier posible estado de cosas, ésta ninguno. En la tautología las condiciones de coincidencia con el mundo -las relaciones representativas- se neu- tralizan entre sí, de modo que no está en relación representativa alguna con la realidad.

76

Introducción a la filosofia de la ciencia

RUDOLF CARNAP

(La antigua y la nueva lógica, 1930-31)

Una tautología es, por consiguiente, una fórmula cuyo valor de verdad no depende ya, no solamente del sentido, sino que ni siquiera del valor de verdad de sus proposiciones componentes ya que siendo éstas verdaderas o falsas, la fórmula necesariamente es verdadera. Una tautología es verdadera en virtud de su mera forma. Puede demostrarse que todas las proposiciones de la lógica y, en consecuencia, según la concepción aquí presentada también todas las proposiciones de la matemática, son tautología. Si se nos comunica una proposición compuesta, por ejemplo: «Está lloviendo (aquí y ahora) o está nevando», por medio de ella aprehendemos algo acerca de la realidad, porque la proposición, de todas las situaciones objetivas perti- nentes, excluye a determinadas de ellas y deja al resto abierto, como posibi- lidades. En nuestro ejemplo, hay cuatro posibilidades. 1) está lloviendo y nevando. 2) Está lloviendo y no nevando. 3) No esta lloviendo pero está nevando. 4) No está lloviendo ni nevando. La proposición mencionada excluye la cuarta posibilidad y deja abierta las tres primeras. Si, por otra parte, se nos dice una tautología, no se excluye con ello ninguna posibilidad, sino que todas quedan abiertas. En consecuencia no aprehendemos por medio de ella nada acerca de la realidad, como en el ejemplo «está lloviendo (aquí y ahora) o no está lloviendo». Por ende las tautologías son vacías, no dicen nada. Tienen por así decirlo, un contenido nulo. Mas no por eso son necesariamente triviales. La tautología arriba mencionada es trivial pero en cambio en otras proposiciones su carácter tautológico no puede reconocerse a primera vista. .la matemática, como rama de la lógica, también es tautológica. En ter- minología kantiana se expresaría diciendo que las proposiciones de la matemática son analíticas, que no son proposiciones sintéticas a priori, con lo cual el apriorismo queda privado de su argumento más fuerte. El empirismo, es decir, la concepción de que no hay un conocimiento sintético a priori, ha encontrado siempre su mayor dificultad en la interpretación de la matemática, dificultad que todavía Mill no logró superar. Esta dificultad quedó eliminada debido a que las proposiciones matemáticas no son empíricas ni sintéticas a priori sino analíticas. Hay que demostrar mediante el análisis lógico que toda proposición de la ciencia tiene sentido. Se descubrirá entonces bien que una proposición o es una tautología o es respectivamente una contradicción (negación de una tautología) en cuyo caso la proposición pertenecerá al campo de la lógica, incluyendo a la matemática, o bien que la proposición es un enunciado pleno de

Principales tesis del empirismo lógico

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sentido, esto es, ni tautológica ni contradictoria, en cuyo caso será unaproposición empírica. Es reducible a lo dado y, por tanto, puede decirse, en principio, si es verdadera o falsa. Las proposiciones (verdaderas o falsas) de las ciencias fácticas, son de esa clase. No hay problemas que en principio no puedan responderse. No existe una filosofia como teoría especulativa, como sistema de proposiciones por derecho propio al lado de las de la ciencia. Cultivar la filosofia sólo puede consistir en aclarar los conceptos y las proposiciones de la ciencia por medio del análisis lógico. El instrumento para ello es la nueva lógica.

WILLARD VAN O. QUINE

(Dos dogmas del empirismo, 1951)

El empirismo moderno ha sido en gran parte condicionado por dos dogmas. Uno de ellos es la creencia en cierta distinción fundamental entre verdades que son analíticas, basadas en significaciones, con independencia de con- sideracionesfácticas, y verdades que son sintéticas, basadas en los hechos. El otro dogma es el reduccionismo, la creencia en que todo enunciado que tenga sentido es equivalente a alguna construcción lógica basada en términos que refieren a la experiencia inmediata. Voy a sostener que ambos dogmas están mal fundados. Una consecuencia de su abandono es, como veremos, que se desdibuja la frontera que se supone trazada entre la metafisica especu- lativa y la ciencia natural. Otra consecuencia es una orientación hacia el pragmatismo.

CAP(TULO 111

EL PROBLEMA DE lA EVALUACIÓN DE LAS TEORÍAS CJENT[FJCAS*

El estudio del método científico no producirá una piedra filosofal que permita al metodólogo convertir en el oro de la verdad teórica la simple escoria de laboratorio. Pero no hemos de dejarnos desanimar por el pesimismo acerca de los frutos de los estudios metodológicos. Aun cuando no nos convierta en mejores científicos, nos proporciona una mejor comprensión de la empresa científica

W. H. Newton-Smith

A. PRESENTACIÓN

l. Introducción

La cuestión central que voy a tratar pertenece al tema de la evaluación de las teorías científicas, pero hace medio siglo o un poco más, esta cuestión se enmarcaba más bien bajo el membrete El método científico, que desde luego es más significativo y pretencioso. Precisamente por ésta última razón es más adecuado el título que he elegido y, por tanto, uno de los compromisos de la presente reflexión será mostrar en qué radica la supuesta gran pretensión cuando se habla de El método científico. Ahora bien, podríamos quitarle esa carga negativa a la expresión, si en su lugar hablamos de El problema del método científico, consiguiendo así otro título bastante adecuado para lo que se va a tratar a continuación. La principal tesis que se quiere defender en la presente exposición es que en el proceso de evaluación de las teorías hay muchos elementos involucrados y no todos ellos son de carácter lógico u observacional (relacionados con la experiencia), algunos de ellos son pragmáticos, contextuales, en tanto involucran eljuicio individual de los científicos de una comunidad científica determinada

• El texto de esta presentación aparece publicado, con el mismo título y algunos cambios, en la revista Discusiones Filosóficas (Año 9, No. 12 Enero-Junio 2008), del Departamento de Filosofia de la Universidad de Caldas. Agradezco al editor la autorización para reproducír el texto aquí. El artículo de Discusiones Filosóficas también se publicó ampliado y con autorización, bajo el título «El problema de la evaluación de las teorías científicas en contexto histórico», en Guerrero, G. (comp.), Entre ciencia y filosofía: algunos problemas actuales, Programa Editorial Universidad del Valle, Cali-Colombia, octubre 2008.

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Introducción a la filosofía de la ciencia

y dependen del estado de desarrollo de la teoría particular. En otras palabras,

podemos decir que en dicho proceso interviene tanto una racionalidad lógica como una práctica o pragmática 1 La tesis tal y como se ha expresado rechaza dos ideas clásicas (una más que la otra) en la tradición filosófica sobre la ciencia: la creencia de que existe un único método para llegar a un

conocimiento cierto y la convicción de que la racionalidad científica tiene un carácter exclusivamente formal, lógico. La negación de esta última tesis lleva

a su vez a dejar sin piso argumentativo la idea venerable de la filosofia de la ciencia de la primera mitad del siglo xx, introducida por vez primera por

Reichenbach (1938), de que la valoración epistemológica (justificación) de una teoría tiene un carácter exclusivamente lógico y, por tanto, no tiene nada que ver con el contexto de descubrimiento o, lo que es lo mismo, que la filosofia de la ciencia sólo debe ocuparse del contexto de justificación de las teorías científicas dejando de lado cualquier consideración sobre el contexto de descubrimiento.

Actualmente, la idea más generalizada dentro de círculos no especializados es que existe un método (un procedimiento) seguro para acceder al conocimiento científico. Así, se habla de Un o El método científico, el cual se concibe en el sentido literal de la expresión, como El camino para alcanzar el conocimiento de la naturaleza, o de algunos aspectos de ésta. El método sería único y universal, esto es, tendría unos pasos bien definidos y no sería posible otro tipo de procedimiento, y también sería universal, en el sentido de que quien lo siga, logra el objetivo, tener conocimiento cierto del mundo. Estas etapas, grosso modo, serían las siguientes.

l. Observaciones (juiciosas). Permite plantearse un problema, lo que es el comienzo para hacer más observaciones sistemáticas y montar experimentos.

2. Experimentos (cuidadosos). Estos permiten tomar datos en forma

organizada y analizarlos mediante gráficos.

3. Enunciación de una teoría (principios generales o leyes o hipótesis). A

esto se llega a través del análisis meticuloso de los datos experimentales y de

los gráficos de los datos.

4. Comprobación (de la teoría o las hipótesis). Se determina si la