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La ciudad y las leyes Lo que hace a-Grecia, 2 Seminarios 1983-1984 La creacion humana 1 Cornelius Castoriadis: FILOSOFIA, Comelus Castoridis(Estambul, 1922 - Pars, 1997) realedestudios de ciencla polite, economia y dere= cho en Ia Universidad de Atenas, En 1945 se raslads a Pars y en 1949 funds el grupo y la revista Socialis- te ou Barbare en fs que partcpé hasta su disola ‘idm en 1965, Enire 1948 y 1970 trabsj6 como econo rista en Ja Onganizacion para la Cooperacion y el Desarrollo Econdmicos foc, «partir de 1974 comen 26 a cjercer como psicoanalista y en 1979 fue elscto director de estuios de la Boole des Hautes des en Selences Sociales de Pars. Entre sus obras se cuentan: La sociedad burordti= a, La experiencia del movimiento obrro, La nsticu- iin imaginaria de la sociedad, El ascens del nig nicancla y Una sociedad a a deriva, Enrevisas y debates (1974-1997) EL Fondo de Cultura Esonéiicn ha pulled: Fig ras de lo pensable (2001), Sobre El Poltico de Plain (2008), wero y verdad en ef mundo histrio-social. Seminarios 1986-1987 (2003), Lo que hace a Grecia, 1, De Homero a Hericito. Seminaries 1982-1983 (2006) y Vewtona al eas (2008), (Otros titalos de 1a Coleen Fllosof a que hace a Grecia, 1, De Homero @ Hericlito, Seminario: 1982-1963, a ereacién humana 2 Comelis Castriais ‘Swetoy verdad en el mundo histrico-soea Seminario 1986-1967. a ereacién humana t Comelius Castriais Estctico y negtivided Christoph Menke 1a mirada de Jono Ensayus sobre Carl Schmit Carlo Gall Deseripién de ser humano Hans Blumenberg Breve historia del alma lca Vaneago “Heidegger, ensador de wn tiempo indigent Sobre ta psiciin de a flosafia en el siglo 1 Karl Lawith 1a filesofa plitin de Hobbes, ‘Su fundamento y su genesis en Strauss La memoria la histori, el olbtdo Paul Ricarut Correspondencia 1943-1955 ‘Theodor W. Adorno Thomas Mann ste volumen rene los seminars dicados en 1983-1984 por Comelius Castorindis en la Ecole deS Hautes Brudes fn Sciences Sociales de Pars. Dichos seminarios estan de- dicados esencialmente al nacimiento la natualeza y el fun cionamiento de la democracta ateniense, y en particular al singular fendémeno que fue la democraca directa tal como Ja practicaan los atenienses.Castoridis muestra cémo ellos supieron cuestiona la idea de que puede haber una com- petencia especifica en cuanto a los asuntos de la ciudad; cusles fueron las insituciones que crearon, y sobre todo la tragedia, para imponer limites a la democracia y qué fines se dio esta sociedad, segin aparecen en Ia “Oracin fine bre” pronunciada por Pericles y transmitida por Tucidides, ‘A wavés de una discusién, en fiigrana, de autores an- tiguos (Sétoctes, Herddoto, Platin, Aristtees) y modemos Rousseau, Arendt la lerara de La ciudad y las lees per- nitird adverir hasta que punto sigue siendo actual la cues ti6m de la paricipacin de todos en los asuntos comunes: la cuestion de la democracta SECCION DE OsRAS DE FILosoria, LACIUDAD Y LAS LEYES ‘Traduccién de Horacio Pons “Transliteracin de términos griegos de HeRwAN MARTIGNONE CORNELIUS CASTORIADIS LA CIUDAD Y LAS LEYES Lo que hace a Grecia, 2 Seminarios 1983-1984 La creacién humana U1 ‘Texto establecido, presentado y anotado por Enrique Escobar, Myrto Gondicas y Pascal Vernay Precedido de “Castoriadis y el legado griego” de Philippe Raynaud FONDO DE CULTURA ECONOMICA, {fxico- ARcENINA - BRASIL ~Corowata- Ci [BsraD0s Uxr0s De Aéauca - GuareMata~ Pex Erase VENEZUELA Driers etic en ances, 2008, Primera cn en expat, 2012 ee CCastoriais, Comins “Triad y ses: Io que hac a Gracia 2. ae. Buenos “ies :Fondo de Cultara Banos, 2012, “Sl ps aixlsen-Glsot) “radusido por Horacio Pons ISBN 97560 57-9082 1. Flsoia. 1 Horacio Pons tad IL Tl cpp 1% oom ‘Armada de taps Jua Bala He IER Dine fiend Perc, de Ppp von Foltz “lo origina: La Cite esis. Cel fa Gre, 2 Sinai 1983-1966 Laeration ain ISON deja edn orignal: 978-2-02.097181 ‘2s, batons du Sell DR 02012, Forno ne CurruRa EcoNbuICA DE ANGINA, SA, i Selvador S68 le Buenos irs, Argentine fondle come / wwwc.coma (Cae Peach Ajo 227; 14738 Meco DE ISBN: 978950 587-9082 Comentarios ysugeencaseitrial@fcecomar Fetocoplae bros est pena por la ey Prohibid su reprodecin total o parcial por elquiee odin de imprest digital on forma identi extractadn ‘ineniicade en cpanel oen cualquier oto toms, Sinautonsaion xpress dela ioral Inerso ex Ancanra~ PRIvTED W ARGENT, Hecho! depeaio que macs lly 1.725, | INDICE Prefaci. a ce Castoriadis ye legado grego, de Philippe Raynaud. Cicto tecrivo 1982-1983, XIV, Seminario del 16 de marzo de 1983 XV, Seminario del 23 de marzo de 1983. XVL_ Seminario det 13 de abril de 1983 XVI. Seminario det 20 de abril de 1983 XVII Seminario del 27 de abril de 1983 XIX, Seminario del 4 de mayo de 1983 XX Seminario del 11 de mayo de 1983. XXL, Seminario del 18 de mayo de 1983 XXII. Seminario del 1° de junio de 1983.. Cicto tecrivo 1983-1084 VIN. Seminario del 25 de abril de 1984 XL Seminario del 16 de mayo de 1984 XI. Seminario del 23 de mayo de 1984 Notas complementarias «+++ Indice analitico.. 8 at 1 135, 161 183 209 PREFACIO LA c1uDAD y ls eyes es el segundo volumen en que se presentan Jos seminarios que Cornelius Castoriadis consagré a la antigua Grecia en el marco de su ensefianza en la Ecole des Hautes Btudes fen Sciences Sociales (sHe5s) [Escuela de Altos Estudios en Cien- cias Sociales}. Este volumen se inscribe en un proyecto de publica ign de la totalidad de sus seminarios bajo el titulo de La creaci6r ursana, presentado a grandes rasgos en la advertencia de Swjeto y ‘verdad en el mundo histérico-socal (2002) y en el prefacio de Lo que ace a Grecia. 1. De Homero a Herilito (2004). ‘A ppesar de la unidad temética que nos impuls6 a publicar por separado Lo que hace a Grecia 1 (en adelante, LOHG 1), la obra era sin lugar a dudas la introduccién de un conjunto més vasto. En 1982, luego de un rayecto que lo ha levado desde hace casi cuarenta aos a afrontar algunos de los grandes problemas del siglo xx, pero tam- bin a desarollar una reflexion filos6fica més general sobre lo que él lama fo hstrco socal, cuyos elementos esencales se encontrarén en. ‘La insitucin imaginaria de Ia sociedad (1965-1975), Castoriadis pro- ‘cua, en lo referido al caso de la antigua Grecia, dar una respuesta cesta pregunta: zc6mo puede una sociedad poner en entredicho su propia insttucién? En la enseftanza que proporcioné la materia del primer volumen trata, pues, de comprender esta singularidad: la doble creacgn hace més de dos milenios, en un lugar especfico, de la filosofiay la democracia, los inicios de un movimiento que va a ser “interrogacién sin limites sobre la verdad, disputa interminable sobre lajustcia”. Para hacerlo, intenta ante todo poner de relieve en la religin y la mitologia griegas, en los poemas homéricos, en Anaximandro y Herdclito-rasgos esencales de a vision del mundo ‘en que esa aparicién encontré su abono, Su ncleo es que hay “géne- sis y destruccién sometidas a una ley que esté mas alld del sentidoy el sinsentido humanos", Ser y valor no se canfunden, yal contratio ° 0 LACIUDAD Y LASLEVES delo que ha creido casi unsnimemente la tradici6n ulterior, no hay ‘orresponencia entre nuestros deseos y nuestras decisiones y el ser mismo, Caos y cosmos, por iltimo, coexisten en la naturaleza y en el ‘mundo humano, (Véanse los informes de ensefianza de 1980-1982 y 1980-1984 reproducidos como anexo 1de LQHG 1) Recordemos las consecuencias que Castoriadis extraia de ello, {y que se enuncian con claridad en un text elaborado entre 1979 y 1982, “La pols griega y la creacién de la democracia” (reeditado en 1986 en Las danni del hombre), donde esas ideas se expusie~ ron por primera vez: Esta visign condiciona, por asi dectlo a ereacién de Ia filoso- fia, Esta, tal y como los griegos a cearony practcaron es posible porque el universo no esté del todo ontenada. Silo estuviera, no ‘haba la mas minima filosofa slo wn sistema de saber nico y de- finitvo.Y si el mundo fuera caas puro y simple, no habrfa ningun posibilidad de pensar, Pero a visi también condicionalacreacion, ‘ela poitica Sie universo humano estuviera perfectamente orde- ‘nado, ya fuera desde el exterior 0 por su actividad “espontnea” (mano invisible’, ec), y silasleyes humana fueran dctadas por Dies ola naturaleza,e incluso porla “naturaleza dea sociedad” © Ia “eyes dela historia”, no habria entonces lugar alguno para el pensamiento politico ni campo abierto ala acin politic, y serfa osurdointerrogarse sobre Jo que es una buena ley 0 sobre a nat- ‘aleza dea justia (Ys fuera posible un conocimiento certo y {otal (sen) del dominio humaro, la politica terminaria de inme- diato y la democracia seria ala vee imposible y absura, pues su pone que todos los iudadans tienen a posibilidad de legar aura dexa correcta y que nadie posee una episteme de las cosas polticas* + Cometius Castovadis “La polis grecgue eta création de a démocraie”, en Domains de Pomme, Pats, Sev, 1986, p. 285; eed: Pats, Sul co, Points Enel 1999p. 56 ede "La pols gags y la reac del demoeraca", tL damn del homie La encracats d lakrin, Barcelona, Geis, 19%) PREFACIO ” Interrogacién sobre la verdad, interrogacién sobre la justice: los seminarios de 1983-1984 que se presentan aqui (al igual que los de 1984-1986, que son su continuacign y se publicarén ulteriormente) se consagran en lo esencial al segundo aspecto, en particular aa creacién de la polis democritica y sus diferentes circunstancias. Es indudable que cunndo Castoriadis se ocupa una vez mas de estas, ‘cuestiones en 1982-1984 (pues su trabajo comenz6 mucho antes; ‘véase nuestro prefacio a LOHG 1), los documentos esenciales det dossier ya estén presentes: de Grote a Glotz o Finley, hay material as que suficiente para nutrir una reflexién sobre los comienzos de la democracia, Pero los veinticinco afos transcurridos desde e808 primeros seminarios de Castoriadis sobre Grecia estuvieron rmareados por progresos muy notables del trabajo arqueolégico ~e hist6rico, en términos mas generales~ en lo referido a la ciudad sgriega, su nacimiento y su modo de funcionamiento. Hemos pro- ccurado dar una idea de ellos en las notas complementarias,” expo- rniéndonos inevitablemente al reproche de haberlo hecho de ma- nera insuficiente o excesiva. En todo caso, y cualquiera sea Ia utilidad del trabajo de los especialistas, es obvio que Castoriadis ‘no buscaba hacerse un nombre en Ja historia de a filologia ni en la de los estudios griegos. Los lectores del primer volumen se acor- . También se seRalan entre corchetes angul res, en el cuerpo del texto, unas pocas lagunas de la transeripcién ‘ociertas opciones de los editores donde ésta plantea problemas de lectura Michel Casevitz y Alice Pechriggls nos dieron otra vez muestras de su amistad al releer nuestro trabajo. Les agradecemos sus 0b- servaciones y consejos. Nuestra gratitud, también, para Zoé Cas- toriadis, cuyas transcripeiones nos aportaron una vez més la ma~ teria prima sobre la cual trabajamos; para las fundaciones Niarchos. ¥ Costopoulos, por sus contribuciones econémicas, as{ como para Philippe Raynaud, que nos ha permitido reproducir aqut el texto de su intervenci6n en el coloquio de Cerissy de 2003, consagrado ala obra de Castoriadis. Desgraciadamente, Pierre Vidal-Naquet ya no esté entre no- sotros. No hace falta decte sin duda, cudnto lo echamos de menos. EEMGyPV. Para a teanlterain dels téeminosgeegos al espaol se ha mantenido clevtero dels etre frances, per no se han sftalado Is cntsdades oct {ean Sean coloedo los acento de scuerdo con as norma de acento del ‘opal, po ln que elector debertpenear en dichas normas para pronunciae ‘orelament los voesblossin tide. (N-delE] CASTORIADIS Y EL LEGADO GRIEGO! Philippe Raynaud (Que Casror1Apis no dejé de mantener con la antigua Grecia una relacin privilegiada es un hecho que, est claro, a nadie se le ocu- rrizfa discutir; y la publicacién en curso de sus seminarios y ar- ticulos péstumos muestra que, en los itimes afios de su vida, el autor de La insttucion imaginaria de a sociedad no vacilaba en afir- ‘mar con la mayor franqueza la deuda que el pensamiento y las sociedades libres tenfan con la experiencia griega, incluso en lo que la distingue u opone a la lbgica de las grandes religiones reve- Iadas. Querria mostrar aqui que, mds alld de la fidelidad, Casto- adis mantenia con el legado griego una relacién original y hasta singular, que hace de él muy otra cosa que un defensor de los “an- tiguos” contra los “modernos”. ‘Me parece que, en términos esquemsticos, podemos distinguir dos tipas de “retorno alos antiguos”. El primero estaria represen tado por una corriente de la filosofia contemporsnea que incluye a figuras por otra parte muy diversas, como las de Michel Ville, Leo Strauss o, en cierta medida, Alasdair MacIntyre: para estos autores, ‘1 “retorno a los antiguos” es el medio de efectuar una critica 0, ‘mejor, una autocrtica de la modernidad, que pasa por una critica ‘general de la metaisica de la subjetividad (o de la politica y el de- ‘echo individualistas) y en la cual el problema central es el de la naturaleea como fundamento de la objetividad del derecho (Villey) ‘como objeto de la busqueda delflésofo, la vinica que puede fun- dar la irreductibilidad de la vida los alas otras formas de la * eteato de una intervncisn en el coloquio de Carsy “Castoradis et imagine, celebrad entre el 6 l 10 de junio de 208> 6 6 LACIUDAD YEAS LEYES cexistencia humana, Pero también puede hablarse de “retorno a los antiguos” para designar una corriente minoritaria de la filosofia, politica moderna -aproximadamente correspondiente al “mo- mento maquiavélica” de Pocock- que se complace en valorizar di- ferentes ejemplos de la politicn o la cudad antiguas (Esparta y sobre todo Roma més que Atenas) con el objeto de relativizar la figura liberal de la “libertad negativa” en provecho de las del ciudadano y la libertad “posiiva’, dando més importancia a la ausencia de do- ‘minacién y a la igualdad ante la ley quea la libertad “negativa” de hacer lo que uno quiere, yatribuyendo asf més valor a la autono- mia colectiva que ala independencia individual, Castoriadis tiene ‘sin duda no pocos puntos en comin con cada uno de estos dos pos de “retorno a los antiguos”, aunque s6lo sea porque, ala in- versa de muchas interpretaciones hoy habituales, considera que el pensamiento y Ia politica antiguos tienen cierta unidad; pero no puede decirse, no obstante, que se ajuste alas formulaciones mas cortientes de esas dos “escuelas”, Desde el punto de vista de su fi- losofia general o “primera”, Castoriadis desarrolla una ontologta de la imaginaci6n radical, que pasa por una critica de conjunto de tuna tradicién metafsia iniciada en Platon y Aristtelesy situada a todas luces en el centro mismo del proyecto de un Villey 0 un Strauss; la filosoia de Castoriadis presenta aqué un rostro bastante ““modemo", por su insistencia en la actividad creadora de los hom- bres y en a libertad soberana del crticoo el pensador Pero él no es porello,en su obra de pensador politico, un mero representante de la venerable tradicin del “humanismo cfvico” o de la “libertad positiva” es es0 lo que se adviert, sobre todo, en el prvilegio ex plicito que otorga a Atenas (en detrimento del “espejismo espar- {ano” o del ejemplo romano), asi como, en lineas més profundas, ‘en su rechazo del tema caro a Hegel de la “bella totalidad”, en be neficio de una interpretacién esencialmente trégica y politica de la experiencia griega y, muy en particular, de la historia atenense. Se- fralemos ademés que, salvo error de mi parte, Castoriadis jams se ‘present6 como un partidario de los “antiguos” en el marco de un hhipotético debate entre éstos y los modernos: seivindica la herencia, ‘CASTORIADIS YELLEGADO GRIEGO v del idealismo alemén tanto como la de la filosofia griega, y adju- dca (casi tanta dignidad alas iguras “modernas” de la emancipa- ign (las ciudades republicanas de Italia, las revoluciones nor- teamericana y francesa) como a la experiencia de la Ciudad griega. En clerta forma, incluso puede decirse que, de hecho, los grie~ gos de Castoriadis son ya “moderns” en muchos aspectos. Por tuna parte, en efecto, la “democracia” ateniense, por diferente que sea de la nuestra, es definida por él como un régimen fundado en la autolimitacién, que, sin ser desde ya un concepto “liberal”, punta no obstante a otto concepto central de la modernidad, el «de soberania; por otra parte, el imaginario de los griegos, que expe- rimentan la divisién del alma y ponen el caos en el origen del ‘mundo, es en cierto modo posterior y no anterior a la metas ‘modema de la subjetividad: de no ser por la antipatia que Casto- riadis sentia por las teorfa politicas “posmodernas”, casi podria decirse que sus griegos son ya “posmodernos”. La tesis que de- fenderé aqui es la siguiente: ia Grecia de Castoriadis no es tanto la de la ilosfia griega como la de lo que llamaré, a falta de algo me- jos, experincia griega, cuya figura solo puede comprenderse sobre Ia base de una critica de la filosofia griega,o de la autocrtica filo- séfiea del legado griego. LA UNIDAD DELA EXPERIENCIA GRIEGA El texto donde Castoriadis resumié de la manera més cautivante su interpretactén de la experiencia griega es sin duda “La polis agrlega y la creacién de la democracia”, que sintetiza reflexiones claboradas entre 1979 y 1983 y plantea el principio general de la unidad de esa experiencia: “La creacién de la democracia y la filo- sofia, y del Iazo entre ambas, encuentra una precondicign en la vi- sin geiega del mundo y de la vida humana, en el nicleo del ima- + Sobre estos aspects, wéase Philippe Raynaud, “Platon et la expésence sreque’, en Dros rm. 31, 200, pp 187 18 LACTUDAD YAS LEYES asi riego Lejos de tener ala histori polis Castoridi areata fect, por mete ea pliten ign debe si SEloren pte emplar a echo de presipoer po st misma una “Capusingalnenes una aunen del conjunto de ls preguntas tls ofa ean por emp is es leben pregunis de ant en Cdl an par “Eno que refered pr ‘Nr go puedo aber, aut dbo acer I ntrminabl di ‘tn lena en Greco, pro no hay tespuesta gigs Feo saan trera pregunta qué me ests permiid eperr, hay a epucta peg avy Pei, un de aciza yeoman Conor da vais terions deat respuesta mai, oe sco lise, a respuesta se expres en I mili one hte de Pandorren a peda homer, con a respuesta de Aqui tees Ulises en el pats dc os morte nla en la teogoia de Tad, que pncelencs-ala vez va nada ydesorden-enel igen del Common es doc del un ye orden. Encuentra una tducln flndx en une de os primecs wets ests dig onde fla praia de Aaximandr, que hac de deo Goin cade To ndtv ,onotas paras, “tra manera de ea lta element de sr cual eva ademas «hace ayes una wearin” de econ primordial jo lea sande un orden dado de ania En sural experon hola nui frdeoal dor regs esa dea userid Shon el careter secede enmorcon espeto at“, eat naen jonas Ta polis ya lost la atsenca de orden tors an cesonamint into, ycoreopode al capac + Coxneius Castor, “La pls gecgue ela cation de a démocrati”, co Doin dha Sei Pais 184 p28 fraps Laas fiiegny lncrencién dela democrci”en Los dominios dl ome, Las ener Tce abet, Barelons, Geis, 195) “i, pp 285 284. thd P26: "hl eligi griga preclsiayclésca no hay esperanza de vida expos de la mule © bien, is ayes vida es peor aun que i peor “oe pucta teers en ler; al esta revels de Aquiles« Osco ene pals los muertos” (ease la Oi, versie 465-540), i pp 284 25. (CASTORIADIS YEL LEGADO GRIEGO 9 dad instituyente de los hombres suplir la ausencia de un orden, justo”. Ala inversa, como ha de mostrarlo el ejemplo de Platén, si existe un orden etemo y, por ejemplo, el mundo esté ordenado por una inteligencia superior, la filosofia es necesariamente limi tada en su cuestionamiento y la democracia es, en rigor, ilegitima. En ultima instancia, lo que autoriza la puesta en tela de juicio de las significaciones, la critica de las tradiciones, la politica de- rmocritica y Ia flosofia misma, es pues el reconocimiento de la mortalidad de los hombres y la ausencia de orden original; como ces evidente, esta visin de Grecia esti en oposici6n directa a otras {nterpretaciones posibles del pensamiento griego que, como la de Leo Strauss, también parten de la experiencia del cuestionamiento de la tradiciones y las capacidades instituyentes de los hombres, pero, en cambio, destacan el descubrimiento, por parte de la flo- sofia, de un patrén permanente aunque sélo deseado, la natura- leza. Por eso, donele Strauss pone en primer plano el conflicto en- {re el flésofo y la Ciudad, Castoriadis haré mas bien hincapié, en tun primer momento, en la unidad de los diversos aspectos de la experiencia griega. 18) De Homero a Hesiedo y luego alos historiadoresy los trigics, ‘nay, por tanto, una continuidad que, hasta certo punto, puede interpre- larse como un progreso? Diversos ejemplos, tomados del pensa- :iento o la poesia pero también de la politica conereta, pueden, idustrar ese surgimiento en Grecia de la idea de una humanidad ‘que se autoinstituye. Es esta idea la que encontramos en el mito de Epimeteo contado por Protégoras en el dislogo de Platén que Ieva su nombre: la indigencia original del hombre es para Prots- sgoras la fuente de la justica y la politica, que son posibles gracias a la universal competencia politica de los ciudadanos y su comin 2 Vease el muy bello texto de Cornelius Castoriads, “Anthropogonie chez uchyleetsutoerfation de Vhomme chez Sophos" en Figured penal, Pa ris Seu 199, pp. 13-3 [ead esp “Antropogeia en Esq yautoreacion dei nombre en Secs, en Figars def pense, Buenos Ales, Fondo de Cul "ura Eeondmica, 200, pp 1-3) » LACIUDADYLASLD préetica del aids, esto es, del pudor que impide exigit més de lo {que eortesponde y hacerse ver en exceso. La misma idea sive de Base al comienzo de la Historia de Tuctdides, que euenta los pri- eros progresos de las ciudades griegas, y encuentra sobre todo tuna traduceién prictica en la obra de los grandes legisladores ate- rienses Solin y Clistenes, que dard el primer ejemplo de una au foinstitucién explicta de la sociedad. Castoriadis, para terminat, identifica la expresién més consumada de esa experiencia de “au- tocreaci6n del hombre” en el eélebre stisimont de Antigona (versos 1332-375), del que propone un magnifico comentario; siel hombre, ‘en efecto es el deinstatos ~el mAs sorprendente y terible de los se- res- es porque, a diferencia de los animales y los dioses, es aquel ‘cya obra propia no puede atribuirsele por naturaleza: “el tf estin del hombre, que se expresa y se desarrolla a través de sus diferen~ tes atributos, es la obra del hombre mismo. En términos filos6fi- os el hombre se postula por si mismo, la esencia del hombre es ‘autocreacién"? 'b) La experiencia griega es pes esencialmente trig, pero el cora- ‘im de a tragedia ese en su dimension cfoca, y no slo en las relacio- mies entre el hombre y el cosmos. Al respecto,serfa sin duda intere= ante hacer una comparaciGn entre la obra de Castoriadis y otras fgandesinterpretaciones dela tragedia, como las de Burckhardt y Nietzsche.” Para en efecto, la tragedia no se concibe sino a par- ComalissCastoridis“AnthropogenichezEshyle." oct Pp. 258. Siekpp 29y 30 Agaseadvere con machaclaridadiacomplefidad dela cues arcane los rego” con ee "moderncs” como podria mos Ens Comparacign entre es texts y, po emplo la ea de Rowson, (Gaedetne a nk por a "perfectbidad To cal esta may cerca de = a Ge Prtdgors o ofoces, poo, a diferencia de os griegos vel candice (Sites dos mites como un aogo scundaio dels humana y no como {respuesta humana al cace natural situ yo supa, Castors no analiza ls tsi de Netsche sobre la tre odin yn gener o autor de Le gay cine no parece gustarle mucho: en aera habls de mancra muy favorsble de Burckhardt, de eayas tess sobre Renee ce vaponaticn” de a calle griega dice que, de alguns forms, son eedaders" CASTORIADIS Y EL LEGADO GRIEGO a tr dela expatica dl aos primero, ques deta nad a cond Sn del esblcinento dela fora, os que sear Bastante ses andi de El ncn dea raged sgin os cuales abe Tea “apolne”depende den fondo sons” piniivo Pero las es de Catrina no oitants, se dtinguen des de Nietsche Burckhardt pore acento puesto ena dimension c- sien coletiva dela tage, que en aparece, pot lo demas “Ma co nhc dos densrc steers que ee tegunda. El ssn de Antigo habla x de una creacién cle Godel amanda, dono dena gata gop ou parte pola de cabo a: a tngedia de Antigo no pone fen Frente a razdn de Esa y In conciencino, como en Hage ney dla family de la Cd eso que Antigo y Conte Tenen en comin a pretensn isora de mone pond, "pensar Drea (qu clo et noe gual pest ors mio ‘Aline ladon sons o's eta mos «tpi euninante de ln experincia rig porque la demas tao gine enc ge, Coe yale octane Bre tngmente de Anarimand, la sti no ec alee en on orien tescndent sn, al conta ena aera de orden ginal que hace posble una compensacién dea viclenca lair ft quai tamales ion a colectividedpolcaautointituida no tiene ninguna geranta tacenent de mantener tn conae cosines oe due ela misina se dy seencuenta bj nomena permanente dela yrs a democracin ae concbida noe una gua ent otras do una berad dels angus” (Benjamin Constant) co reterzda por el eacricedelabertadpivada ala party Gn pla, sno un tipo de oganizueion polica qu easlenta 1 Para Castoriad, ls misma exprsion “wagodia gle” es ey ocewena ee ___, _ 2 LACIUDADYLASLEVES sobre la autonoméa de todos y favorece la libertad de cada cual; por eso Pericles, en la “Oracinfinebre” transmitida por Tuctdi- les, ve en la libertad de que disfruta cada ciudadano ateniense en Ja conduccién de su vida una consecuencia del régimen politico de Atenas. <4) No hay conflcto de principio entre la flsoiay la demoeracia, centre la bert ilimitada deta interrogaciony la autocrencin colcto. Para Nietzsche, la decadencia de la Ciudad y de la tragedia es contempordnea a la vez de Euripides y de Sécrates, que Introd ‘cen un principio de racionalizaci6n y discusién que va a desteuir Gl orden aristoccético de esa Ciudad, del que los filésofos preso~ traticos eran profundamente solidarios; para Castoriadis, al con trario, la ruptura socratica pone en entredicho el civismo demo crdtico més que la herencia aristocrtica, mientras que la obra de Burfpides se sitda en continuidad directa con la experiencia _griega: Las troyanas es wna autocritca del crimen cometido por los atenfenses contra los melios y la “psicologia” de Euripides no pa- rece incompatible con el espirit trégico. ©) El problema comin de la democraca y la flsofiaes el dela auto- imitacin dela Libertad y la razén, gue debe fijar limites a a actividad instituyonteoalcuestonansento si recrear, ese a ello una clawsura (que negue la cnpactadcreadora de los hombres. La democracia va a ‘buscar la solucién a ese problema en sus inslituciones, que intro- ducen un minimo de distancia entre la Ciudad y los ciudadanos ‘Sin recrear una divisin asimétrica entre dominantes y domina- ddos ni establecer un “Estado” radicalmente separado de la “socie~ dad”. Es por este motivo que la democracia ateniense (contraria- mente a la caricatura que de ella propone Rousseau) tenia magisirades; y es esa necesidad, sobre todo, la traducida por el procedimiento dela graphé paranomon, que confaba a ciudadanos {legidos por sorteo y no a jueces permanentes a tarea de efectuar tun “control de constitucionalidad” de las leyes. La filosofia, por su parte, reconocers la necesidad de la interrupeién del andisis ananie sthenai)y elestatus de los principios o axiomas que limi- tan su pretensin fundacional, sin clausurar sin embargo el cses- ‘CASTORIADISY ELLEGADO GRIEGO a tionamiento de las significaciones humanas o la interrogacién so- bye la naturaleza de las cosas. La Divisi6n ELA FILOSOFIA 6 La obra de Castoriadis no s6lo nos propone, entonces, panoramas interesantes sobre Grecia; antes bien, nos ofrece una impresi nante interpretacién de conjunto de la experiencia griega, muy esclarecedora, ademds, en relacién con muchos puntos. Es posi- bie, no obstante, plantearle algunas objeciones, eferidas a las di- visiones de los griegos y los conflictos que opusieron ala filosofia, y la Ciudad, Desde un punto de vista hist6rico, en efecto, debe sefalarse el tono muy generalmente eritico de casi todos los auto~ res griegos con respect a Atenas y la democracia ateniense, no ‘sbloatacadas por Platén sino también por Tucidides, en tanto que ‘muchos elogian a Esparta, ciudad aristocrética y modelo de “c re” civicoe institucional, incluso algunos aspectos de Persia Je~ nofonte, Herédoto), y legan hasta reconocer ciertalegitimidad a Ja monarquia."? En cuanto a la filosoffa, no se puede descartar la hhip6tesis de que el proceso de Sécrates no haya sido un acontect- ‘miento contingente sino, al contraro, el signo de que la afinidad centre la Ciudad y la flosofia no impide que haya entre ellas un. conflico potencial. Para discutir estas cuestiones nas es preciso, ‘en primer lugar, examinar quiénes son los griegos de Castoriadis antes de preguntarnos si su reconstruccién hace perfectajusticia a Ia filosofia y la politica griegas. Enel panteén filoséfico de Castoriadis, la mayoria de los au- tores citados como ejemplo son anteriores al cuestionamiento pla- ‘t6nico de Atenas, con la excepcién de Aristételes, presentado ‘como un pensador que vuelve a una visin mds “ateniense”, con- © Vase Philippe Raynaud, “Monazehie", en Philippe Raynaud y Steph Ral (is), Dictionnaire de pile poli, Par, ro, 1956 [ad ep. "Monarguia, en Dicom Ala de leaps, Madi, Akal 200) cr LACIUDAD YLAS LEVES tea st maestro Plat; tenemos pues, de un lado, a algunos de los * presocréticos” (Anaximandro, Heréclito, Deméerito), los gran des sofstas y Aristteles,, de otro, a Platén, que aparece como el aantimodelo (el gran critico griego de Grecia), mientras que S6cr=- tes es aqut una figura ambigua cuyo proceso revela una relacién ccompleja con la democracia ateniense. ‘Para Castoriais, el proceso de Socrates no se basaba sélo en ‘un malentendido, aun cuando, ala inversa de su discipulo Platén, laquel siguiera siendo un buen ciudadano de Atenas. La doble acusacién de impiedad y corrupcién de la juventud era injuste, sin duda, pero la manera como Sécrates practicaba la filsofia po- ‘fa ser chocante para los atenienses porque ponia en entredicho el postulado democritico de la universal competencia de los cuda- anos y sugeriaa la vez, a través de la referencia al deimon, una ncompletitud de principio de la religién civica. crates era, no cbstante, un ciudadano leal de Atenas, que (al contrario de Pla t6n) habia hecho la guerra y dado hijos ala patria; un ciudadano {que, sobre todo, al someterse en definitva alas leyes de la ciudad (wéase Critén), reconoefa que s6lo como ateniense habfa podide Tlegar ser flésofo lo cual indicaba que, aunque la vida floséfica apuntara a otros bienes y no los de la Ciudad, la ibertad politica tra al menos una de sus condiciones. Conforme lo muestra el co mentario del Politico, Platén aparece en cambio como un crtico radical de la totalidad del legado griego, que termina de manera ‘muy coherente en una recusacion de principio del régimen demo- ratico. A mi entender, el texto més significativo (més atin que EI politico) es, en este caso, el libro x de Ins Leys, que propone, Por {una parte, una institucin civil de la religidn como fundamento necesario del orden politico, y por otra, una critica de conjunto de Ta herencia de los poetas y de los primeros "fisicos” presocrétices. Para fundarse, la Ciudad debe adoptar un credo minimo que se basa sobre una suerte de teodicea antes de tiempo: los dioses son Coretus Castridis, Sur Le Pbtigue de Plt, Paris, Seal 199 [wad sp Seb Pleo delat, Bueos Aires Fondo de Cura Ecoée, 203) | ‘CASTORIADIS ELLEGADO GRIEGO 2s justo y exten no son ndiferents os asus de os hombres, Ie blanco ora agi ola pla, eo pra que reefer ci tenga un endo especie adi quel Common ter cktenado,lo cual implica a rc de las epteenticines Absent pensar los falco tavern ran Jeter dela “naturleza”e!princio de las oss, pero no ai sma que la verdadera natura no ea ote que el “Arte di Sor cae dn une forma aa materi tla on ovine ‘chin para kana ose, ool legladoro vale nylon ls nteents le hombre ars gaa at abide cuenta de quel propio ate pli e uns “nia data’ chest pots comprender a pret ect pridd qu ent ene el nal ag del es ys Lys Jalmerelo mondryicoo ei" de Eptin® Secomprndessimimoe! hgh singular cupado por Ais ttle, quel tiempo que prolongs interogaien panic, tambin leva a ean reverent boa ee de ls tn dei verdader experiencia rig hay en Arse la ‘nwa caberenca ents ey, elon y pola, que conduce sue vss una itn cho ml “aenene’” dela ature jerayclmundodeloshonbres Eos arc pone en mov ‘eto cmundo peo nots goles, yla ys et etavenda duno a oto lado por ln contingents como lo most Pere fe eee ee sneria ree covloprtide cl else de una cfs deo pal do intern y dela prague leva a reba aches a pectos del legado ateniense: el régimen de la Politeia esté bastante préximo al de Atenas; Pericles es el modelo del “pradente”, y la "Ve Pion Rayna, "Nae thse” y “Thode en Ry aud y5 Ras ite) Doma eps of. cl ead ops Noe Tein den Oe dlp opo ese eas tant sop corp, 8 ed Pris tr ol. age, ‘esp. Le prudencia en Aristteles; con wm apéndice sobre fenca en Kant, ‘ona, Critica, 1999]. s ven fon ese 2% LACTUDAD YEAS LEYES vida civica tiene dignidad por sf misma y no sélo como condicién ela filosofia. La filosofia primera y la antropologia de Aristoteles maniffestan también esa afinidad con lo mejor de la experiencia griega a través de Ia reflexiGn sobre los limites de la razén y el " descubrimiento de la imaginacién” presentado en el Per psy. ‘Sin embargo, Aristételes es acaso un poco demasiado platénico ‘para encarnar plenamente la Grecia de Castoriadis, cuyo mejor re- presentante es tal vez el “gran Demécrio”, el gran adversario -no Iencionado- de Platon en las Leyes, y cuya “fisica” fundada en et juego del azar y la necesidad dice de algiin modo la verdad de lo {que piensa los poetasclisicos y los trgicos: quiz4s habria que de- Gr que la Grecia de Castoriadis se apoya en algo semejante a un en- ‘cuentro entre la ontologia de Dem écrit y la politica de Aristtcles. ‘La unidad de la experiencia griega tiene como contrapartida, por tanto la divisiGn de la flosafiagriege, que es la vez, por una parte, una dilucidacién del sentido de la ibertad instituyente y, porotta,en Platon (algunos de cuyos rasgos ya estén presentes en Parménides), una recuperacién de aquella experiencia, nacida de tuna angustia frente al horror del “caos” primitive y de una re flexiGn sobre la tragedia de la democracia ateniense, Conewusi6x Espero haber indicado al menos en parte Jo que esta gran reflexion sobre Grecia tiene de profundoy sugerente: Castoriadis no se limita ‘a proponemos un trabajo de historiador; echa una intensa luz sobre Ta “fuente griega” de nuestra historia, que nos invita también a re- flexionar acerca de la historia ulterior de los motives “platénicos", a Jos que el cristianismo dio un eco considerable a través de Occi- dente. Sin poder examinar aqui el conjunto de esa interrogaci6n, {queria no abstante sefalar los puntos a partir de los cuales una dis- usin, oun exitica, de Castoriadis me parece posible y deseable. Desde un punto de vista muy general, no creo que la lectura ‘que él hace de Platén haga plena justica a éste es indudable que (CASTORIADIS Y EL LEGADO GRIEGO z 1 *platonismo” no habria tenido un destino tan glorioso sino hu- biese manifestado, mas alld del “horror metafisico” ante el “abismo sin fondo” 0 el “caos” de los poetas, algo asi como una “necesidad de la raz6n" que no se reduce al “fantasma teolégico”. Pero es posible que, como viejo kantiano, yo mismo sea dema- siado sensible al encanto del mis grande hechicero de la historia de la flosofia,y por esa razén me limitaré a hacer tes breves ob- servaciones sobre el legado griego propiamente dicho. (Creo en primer lugar que Castoriadis no adjudica toda la im- portancia que merecen a los contadas elementos “platénicos” que pparecen imposibles de suprimir en el propio Aristételes. En éste,en ‘efecto, lajerarquia platénica de las partes del alma se corrige en un sentido mis favorable ala praxis, s certo, pero se retoma de todos ‘modos, al igual que la superioridad, en tlkima instancia, de la vida contemplativa. Ademés, la politica de Aristételes no rompe por completo con la idea del arte regio, como lo muestra la conclusién del andlisis dedicado a la monarqula en el libro mt de la Pottca;en general la monarquia es una forma arcaica, cuando no una simple ‘magistratura, pero no por ello deja de ser cierto que, si existiera ‘un hombre que se impusiera sin disputa a los otros en virtud y sabidurfa, podrfa ser juicioso que la Ciudad lo enviara al ostra- cismo, pero no seria justo: seria més justo, por tanto, que la Ciu= dad obedeciese al Sabio, silo hubiers.” Desde un punto de vista politico, sefalaré que, si Tucidides supo decimos que Pericles encarné en el ms alto grado las virtudes de Atenas, no s6lo mostré la insuficiencia de esa Virtudes para im- pedir la tragedia que bartié con la democracia ateniense: para Tact: dides, Atenas fue grande con Pericles porque, bajo el nombre de la ‘democracia, quien gobernaba era entonces el mejor. Recordaré por tltimo una de las interpretaciones posibles de la herencia de Demécrito, que es la de Epicuro: el sabio epicdreo sabe que el Cosmos no tiene sentido en si mismo y que los dioses » VeasePiippe Raynaud, “Monarch”, op 23 LACIUDAD Y LASLEVES son indiferentes a los hombres; reconoce que necesita de las eyes y el derecho, pero vive apartado de la Ciudad, pues aspira a un bien que ésta no puede procurarle. ‘Para concluir, sugeriré que, si Castoriadis era tan profunda- mente griego, se debia a que de alguna manera él mismo era pla~ ténico, come lo muestra la audacia de su especulacién y como también se ve, paradéjicamente, en su relacion con la Ciudad de ‘mécrata descontento con las “seudodemocracias” contempors reas, no habria aborrecido, sin duda, ser Pericles, y fue tan vio Tento en sus crticas como su “bisabuelo” Platén, Para nuestra dicha, fue un buen ciudadano y vivie bajo la proteccién de las le- yes de una Repablica que, pese a todo, supo amar ala vez que practicaba con nosotros la pili. CICLO LECTIVO 1982-1983 XIV. SEMINARIO DEL 16 DE MARZO DE 1983 Como sasen, el ema central de nuestro seminario es el nact- siento de la democracia y la filosofia en Grecia, dos fen6menos Gque en mi opiniGn son indisociables. Esta primeras semanas se dedicaron sobre todo al estudio de textos posticos o filossios, pero ahora vamos a abordarcuestiones esencialmentehistricas No hace falta recordar una ver mas su inmensa complejidad, el {jo ininterrumpido de publicacones que han suscitado y siguen susctando. Va de styo que lo que podemos hacer aqui es intentar dilucidar algunos aspects psrtcularmente importantes para nso- tnos Por ott parte, repitémosto, no buscamos ningin modelo; | tratamos de encontrar las semillas de una nueva creacion hist6- ria, y de las signficaciones que afin de cuentas, estin en el fun- | damento del mundo europeo u occidental | Volvamos,antes de i mds js, l problema dela actitud de los | modernos con respecto a las cuestiones que plantea la antigua Gre- | dia sobre todo con respecto a Ta democraia, desde luego, yen té- | rminos més generale ala constitucién yl insitucin polticasgrie- gs Esuuna cuestién que a partir de determinado momento ha sido | abjeto de una investidura una proyecci6n, si no lisa yHanamente fartasmatica, sf al menos ideolégico-antasmstica, por decirlo deal grin modo, y ello en una medida extaordinara, En este aspecto, sera itl etomar las huellas-bastanteescasas en definitive de los juicios roferidos alos pertodosaraico y clésico desde Polio enla época romana, hasta el Renacimiento, pasando por el Agustin de La | Ciudad de Dies. Por desdicha, no podemos hacerlo ahora, pero se trata de un trabajo interesante e importante que, hasta donde yo sé, todavia no se a encarado de manera satisfactoria ‘Comoguiera que sea, a partir del Renacimiento vemos apare- ‘er una primera posicién en relacién con la insitucién politica del a 3 CICLO LECTIVO 1882-1989, mundo griego, y més particularmente de la pols y la democracia. Habrfa que precisar, adems, de la democracia en la Antigiedad ‘grecorromana, pues durante mucho tiempo se vio a Roma como tuna democracia, cosa que nunca fue: sies cierto que en ella la plebe libré luchas muy importantes, que Ilegaron a su punto cul- fninante con los Gracos, el hecho es que Roma siempre fue una oligarquia, aun durante el llamado periodo republicano, yjamés ‘una democracia. Ysin embargo, fue asi como la vieron los moder hos. :Por qué? Esta es una pista més que seria interesante explo- rar Detras de esa ilusin est, mi entender, la cuestin del impe- rio de la ley en Roma, la idea misma de legalidad: fue sobre todo teste punto el que obnubilé a los observadores. Volvamos a la pri= ‘mera-posicin, a parti, entonces, del Renacimiento. Esa posicion ‘aparece en el contexto de la lucha, por un lado, contra los regime ‘nes politicos de la época ~es decir, en términos generales, una mo- ranquia que ya, desde los sighos xv y xv1, muestra una clara evor lucin hacia el tipo de régimen que va a caracterizar todo un periodo de la historia europea durante dos o tres sglos: la monar~ ‘guia centralizada y absolutists-, pero también de la lucha contra Jos restos del mundo que podriamos calificar de eclesiéstico feu- dal, la consttucién feudal de la sociedad. (Por lo demés, “restos” ‘no es quizas una palabra muy adecuada para hablar del poder de la Iglesia catdlica al comienzo de este periodo,) El representante _misilustre de esa actitud es por supuesto Maquiavelo en el siglo xv, que en sus oélebres Discursos sobre la primera décuda de Tito Lit bio presenta efectivamente a Roma como un modelo, desde la tri- ple perspectiva de la virtud (civica), la libertad y, last but not least, Ta fuerza. Maquiavelo, a quien anima el deseo de la unificacién de Italia, entregada a los invasores que se enfrentan en su suelo, se lamenta, al dirigitse alos italianos, de sus divisiones y la corrup- cign de las costurbres,y los llama a meditar el ejemplo romano e inspirarse en él. Esta invocacién del mundo antiguo ~de Roma pero también, y cada ver més, de Grecia- va a continuar, un poco ‘como en sordina, durante todo el siglo xvuz, para ampliarse a lo largo del siglo xvmt y aleanzar su apogeo -esallar, podriamos de- SSEMINARO DEL 16 DE MARZO DE 193 3 cir-en el momento de la Revolucion Francesa. Y aqui tenemos {que vérnosla, en efecto, con una especie de fantasma ideol6gico en el que tres ciudades, Roma, Esparta y Atenas, asumen cada tuna a su tutno el papel protagénico. Para ver hasta dénde puede ilegar la cosa, recuerden la famosa frase de Saint Just, muy bella ‘ademés, ¥ en la que hay una parte de verdad: “El mundo ha que~ ‘dado vacto luego de los romanos’.) Pueden consultar al respecto ‘un notable estudio de Nicole Loraux y Pierre Vidal-Naquet, “La formacién de la Atenas burguesa”-1 Las constituciones antiguas actiian como una pantalla donde se proyectan las necesidades Jddeol6gicas del presente, y asf desaparece al mismo tiempo una _multitud de aspectos importantes, no desde el punto de vista de la exactitud, digamos, “Blol6gica”, sino desde el punto de vista de las significaciones.. [Rousseau se refiere continuamente a la Antigdedad,®! y su manera de hacerlo es tanto més interesante cuanto que para él no se trata siempre de un “modelo” o, en todo caso, s6lo del modelo. Salvo error de mi parte, es el primer autor importante en poner ast acento en £! contrato social- sobre el papel dela democracia di recta en el mundo antiguo,e insistr en el hecho de que no hay de- mocracia representativa? Deben conocer la famosa observacion, acerca de los ingleses que creen ser libres porque eligen periéica- "Nicole Lorauxy Perse Vidal Nague, “La formation de Athénes bour- ‘cise esa stoniographie 1750850", en RR Bogue (comp), Clasial Incas on Western Though, AD. 1680-185, Cambridge, Cambie Univer- sity Pres 1975 ret. en Pere Vidal Noguet, La Democratic grecqu ewe a= Tews, Paris, Flammarion, 1990, pp. 161-209 [wad esp"Laformacin dela Ate- ‘as burgess ensayo de histrigrafa 1750185 en La demceraci gig unt ew in, Ena de istrgraia antigua modems, Made, Akal, 192, pp. 129.175}. Vése también del mismo autor, Les Gr, sists, le dimer 12 grand dan, Paris, La Découverte, 2000, p 200; st como Fangois Hatog, Aston, Modern, Sages, Pas, Galan, 2008, pp. 45-75 Jean Jcqus Rovssen, Dit cotati iro i, aps 12 15 en eres complies, vol. 3 econ drigida por B. Gagnebiny M. Raymond, Pais, Cale ‘mand, col. Biblctnque de Is Pliade, 1964, pp. 25, 429 «30 [tad esp ET Conta scale princpa de dereco pati, Mad, Tens, 2007|> os CICLOLECTIVO 1982-1988, mente representantes, pero que sélo To son durante un instante el momento de una eleccién? En el centro de Ia filsofia politica de Rousseau encontraremos la idea de que no puede de manera al- guna haber intermediario entre persona y persona, y de que el so- berano (en el sentido que él daa este termino) s6lo puede ejercer su soberania cuando el pueblo esté reunido en asamblea y decide. Hay aqui algo parecido a una oscilacién y un lado trégico en el pensamiento de Rousseau, porque éste es consciente del cardcter Flecisivo de la dimensi6n cuantitativa para la posibilidad misma dela democracia directa tl cual él a concibe: como reunin en un mismo lugar y un mismo momento de Ia totalidad de los indi ‘duos que componen el soberano; por lo demas, escribe muy exp titamente que una democracia de esas caractersticas no podria realizarse en el mundo moderno salvo en comunidades reduci- das. De all, también, su interés eritico por paises como Suiza, ddesde luego, o Cércega, para la que prepara un proyecto de cons titucién Pero para nosotros, la importancia de Rousseau ~que es ‘un inmenso autor politico, pese a tantos aspectos crticables-* en ‘el marco de esta discusién es que insisteno simplemente en el as- + <1 publ inglés mpone ser Hie y mucho se equvoe, 0 10 sno urate stn de es mb del Pam; an prota lies 0, era Got ncaa enn acs Rosoens, Ds cna se. ci Trou p15 p00. ean jae Rouen, Du cla esl pi, ‘ya Fes Rosen, "Pre de constiaton outa Cone” n Exes comp a 3 pp 89895 dep: Propet de cnt ae i= a onsen te Poona you proce deform, Madd, See > i Sieese Comets Castoriadis, “Héritage ot révolution” [1985-1996] er. guns da onl Pats el 199, en eel p. 136438 ad esp: “He et fain igure perl Buenos Ae Fondo de Cle FESS in pp tun “Goce dere” en re ope aera cfs {ut democracy en igus of pp MEIBDLY seater dole noe shor (Sia 1986-188), Pac Sei, Seer ad eos tnt nm trac Som a c1s87 cea henna Baenes Ar, Fondo de Coltrane hem> oro, caps. 'y 15, ft: =€=€6Lh hc ia SEMINARIO DEL 16 DE MARZO DE 1985, 3s pecto jurdico y constitucional de las instituciones polticas, sino también en el hecho de que no se puede separar la insitucién po- Iitca en sentido estrcto de lo que Hamariamos la institucisn glo- ‘bal de a sociedad, a la cual se refiereen el lenguaje de su época, es decir, al hablar de las “costumbres”. En esto, Rousseau sigue siendo un clisico,y acaso sea el iltimo de los lésicos de la filoso- fia politica, en el inaje de Platén y Aristoteles pero también de Ma- aquiavelo y Montesquieu. Quien se propane dar leyes 0 insttucio- res a un pueblo, eseribe Rousseau, debe “sentirse en condiciones de cambiar, por asf decilo, la naturaleza humana’; y aqui hay que leer: debe comenzar por reformar sus costumbres, pues son ellas Jas que manticnen a “un pueblo en el espfritu de su institucion””? (Es preciso comprender que el término “costumbres” no remite aqui a lo que llamariamos “moralidad” en sentido estricto se trata ide maneras de ser y maneras de vivir -la Sitilichkei? de Hegel y casi el ethos de Herdclito-, de acttudes frente ala vida y el mundo, de comportamiento en el sentido més global, y finalmente, en nuestro lenguaje, de institucién imaginaria de la sociedad.) Todo esto se olvid6 de hecho Iuego de 1800 o, si se quiere, luego de 1831. Después de Hegel, esos aspectos desaparecen del campo de visin de una filosofia politica ridfculamente reducida, 0 los, reemplazan concepciones que podrfamos califcar de “abjetivis- tas", como por ejemplo en los herederos de Marx, en quienes ya ‘no se encontrard, pese a algunas declaraciones, mas que tna espe- ie de mecénica determinista entre lo factores que son as fuerzas productivas, las relaciones de produccién y el accionar de las cla- ses. Para Rousseau hay un factor irreductible, que es el ethos de los, individuos que viven en sociedad; su admiracién por el mundo antiguo proviene deals, y también es esto lo que lo hace extrema- damente pesimista en cuanto a las posibilidades reales de una > ean Jacques Rousse, Du conta saci, op. cl, Mono, exp 7, p. 381, lb 1 3p. 12, p. 394 wean tambien br iv ap. 7, p. 48, y Is Conse ‘ations surf Covernenent de Palogne et sur s formation proj, em CEuores complete op- ct voL 3, p- 96> 36 ‘CICLO LECTIVO 1982-1883 verdadera democracia en la Europa del siglo xvut: lénde estén, en efecto las costumbres que puedan permitirla? Bsa ealizacién, esa transformacién de la Antigiledad en mo~ delo durante el siglo xvi, no sélo se produjo en Francia, om Ia filosofia de las Luces y la Revolucion; la encontramos asimismo cen Alemania. Ante todo en su dimension propiamente esttica, con Winckelmann,®? y luego en el plano liteario yfilos6fco durante cl perfodo del Sturn ud Drang, con Schiller, Schelling, HOlderlin Yel joven Hegel. Los polos de atraccién no son los mismos en los ‘dos paises, sobre todo en lo referido a la fascinacién por Grecia, ‘pero hay un elemento que les es comin: la ibertad, en el sentido tanto filoséfico como politico. En Alemania, este sitio aspecto cobra mucha més importancia porque Io que esté en cuestién no fs s6lo la libertad de los ciudadanos, es también Ia libertad det pais con respecto al extranjro, la independencia nacional. La Ale~ mania de la época es una nacién, sin duda, pero no un Estado: es luna mulliplcidad de pequertos Estados, incapaces de tener una politica nacional, y también contra esta situacién habré un desper- far de la nacién alemana. Por lo demés, otro aspecto va a ser de enorme interés para los aleranes; un aspecto que en las proyec= Cones francesas de la época aparece con mucha menos claridad. Se trata de la idea de pertenencia del individuo a una comunidad. En el caso de Grecia, la libertad del individuo es vista pot ellos ~ con justa raz6n, me pazece- como algo que no s6lo no exchaye sino que implica una conciencia muy fuerte de la pertenencia a tuna comunidad politica; una conciencia, por tanto, muy diferente ddela que postula la idea del individu sujeto de derecho, realidad bstracta cuyo vineulo con los otros sélo pasa por la mediacién igualmente abstracta de una ley que se impone a todos de la risma manera. ides, pues, de una solidaridad viva entre los indi- viiduos, de una comunidad orgénica, que encuentra una prolonga- ign en la idea filoséfica dela “bella totalidad” de Hegel. Se trata sin lagae a dudas de un momento importante en a evolucin del jpensamiento europeo; y si todo eso les interesa, hay sobre el tema dos buenas obras: una de Taminiaux, La Nostalgie de la Groce & ‘SEMINARIO DEL 16 DE MARZO DE 1983 a ube de Vidalime allemand, y otta de Janicaud, Hegel et le destin de a Grice donde ademss encontrarén bibliografias que les permiti- rn ir ms lejos. Esta idea de la “bella totalidad” es un fantasma de Hegel, pero un fantasma que eumple un papel en su flosofia: Grecia se- tia el momento de la “bella libertad” en el desarrollo del sy tuna idea completamente unilateral, mutiladora y falsa a mas no poder. Dicho sea de paso, se ha hecho notar que en el joven Marx puede atin encontrarse, sino explicitamente sf al menos como te- Tn de fondo de lo que escribe, la idea reguladora de a ciudad, de la comunidad politica como calibre, norma con respecto a la cual se ponen de manifiesto la fragmentacién, la separacin, la aliena- cidn de la sociedad burguesa y de su constitucién politica.® El fracaso de la Revolucién Francesa o, mejor, su fracaso politico in- rmediato, la Restauracién, marca un momento de detencién en. cesta historia de la invocacin de Grecia. Es la moda del “retorno a Ja Edad Media” y al crstianisme, con E! genio de eristanismo de Chateaubriand y toda la serie de fenémenos que agrupamos bajo celnombre de romanticismo; son Bonald y De Maistre en Francia y In escuela hist6rica del derecho con Savigny en Alemania; en sin- tesis, toda tna corriente que puede calificarse de reaccionaria en. sentido més trivial del término. Ahora bien, es interesante ver mo una misma nostalgia, un mismo lamento por el individuo perdido en el mundo moderno, viene a alimentarse alternativa- ‘mente en dos fuentes. Tenemos, por un lado, en Hlderlin y tantos ‘otros el suenio de la “bella” comunidad antigua, donde una rela cién de solidaridad orgéniea une a todos los ciudadanos (y para it? + jacques Taminioun La Neti de a Gree at abe de iis allemand, La Haya, Martinus Nio, 1967; Dominique Janicaud, Hage ee destin del Ghee Pai, Vin, 1975, reed: 2000.> > eVease Georg Wiel Fredrick Hegel, La Raion dows histo. Ite slo plop de Tht, ta, inte nas de K. Papaioannou sabe a ‘icin de Htfmester (9 ed), Paris, Union genéae dedions, col 10/18, 196 (arise seed), pp. 287 y 288 lind. exp La rane ol tor, Madi, Seminarios y Ediciones 19721> = CICLOLECTIVO 1982-1988, ‘nuestro andlisis importa poco que la imagen no sea muy veraz).Si bien el otro término de la comparacién no es el mismo, Jo que sienten y dicen los criticos reaccionarios, Chateaubriand 0 Bonald, noes en el fondo muy diferente. Tomemos ahora aun autor como Tocqueville. No se trata en absoluto de un reaccionario, por Su- puesto, y no es éa la cuestin, sino que lo que nos interesa son Ios afectos que se traslucen en algunas de sus posiciones. Tam- bién él habla con nostalgia de ese mundo desaparecido en el que "la sociedad, en medio de sas miseras, disfrutaba de varios tipos de felicidad que en nuestros dias apenas podemos concebit y ‘apreciar’® y cada uno tenia su lugar en una organizacidn jerét~ auica, es cierto, pero donde se establecia un equilibrio entre dere- chos y deberes y entre servicio y proteccin. Se trata, claro est, de tun tema banal en la literatura de la época, pero sorprende volver verlo atin en el Tocqueville que escribe en 1835, un Tocqueville, por afiadidura, que esté convencido del cardcter ineluctable det desarrollo de la democracia, lo que llama “igualdad de condicio- ines", Es evidente ~y lo comprobamos todavia hoy- que las cosas ‘no son simples, En esa nostalgia eaccionaria hay un elemento crf- tico frente al nuevo orden ~introduecion y desarrollo del eapita- lismo industrial, urbanizacién muy acelerada, pauperizacién, “alienacién en todos los sentidas del término que se instala a una velocidad que la gente dela época considera, ¥ a justo titulo, ful- _minante con respecto a los puntos de comparacién de que dispo- nen, Ademés, ese elemento critico es explicitamente reconocido por los propios Marx y Engels, que en el Manifesto comunista ha- blan del “socialismo reaccionario” con referencia a lo criticos det capitalismo que, al tiempo que rechazan con legitimo derecho al- jgunos aspectos del mundo que ven nacer, quieren volver atrés, a luna realidad que, sin embargo, estuvo lejos de ser tan bella como en su recuerdo; cosa, por otra parte, del todo evidente, "Alexis de Tocqueville, Dele démocratie on Amérique, (195) biog, rey bib de & Fuet, Pars, Galer/ Flammarion, col. GF, 181, pp. 62y 63 tad cope Lademscact en Amr, Meco, Fondo de Cultura Econdics, 19571 > SSEMINARIO DEL 16 DE MARZO DE 1983 » Entramos ahora en los dédalos del magma de significaciones {maginarias de la nueva época, puesto que si puede decise que la invoeacién de la “democracia” antigua tuvo en efecto un papel fun- damental en la lucha contra la monarquia y por el establecimiento de los derechos del ciudadano, tiende ahora a borrarse en bene cio de una tendencia que, por su parte, no es nostélgica en modo alguno y representa la verdadera novedad de esos tiempos: el I- beralismo individualista en sentido pleno. Una novedad, ya que ‘esa cortiente propone de manera franca y vigorosa una idea inau- dita, al menos bajo esta forma, y que, en cierto modo, como toda idea de ese tipo, noes en s{ misma ni verdadera ni flsa: ls in -viduos ya estin presentes, dotados de derechos imprescriptibles, independientemente, si se quiere, de una sociedad con la cual establecen relaciones contractuales. No es que la idea de con- ‘rato esté ausente, desde luego, en pensadores como Rousseau, Hobbes, Locke 0 Hume, pero en ellos coexiste con la certeza de {que una vida humana en que lo social y lo politico no estén fuerte- mente presentes -salvo en a hipétesis del “estado de naturaleza”, claro- es apenas concebible, (No olvidemos, por lo demés, que en Rousseau la cuestién de los derechos individuales es relativa- mente secundaria) En el verdadero liberalismo individualist el personaje central es el individu dueno de sf mismo, duefio de derechos inalienables, y que acepta, en determinadas condiciones, coder provisoriamente una parte de ellos para la constitucién de tun orden social porque le parece ventajoso, pero que puede lle~ gado el caso desdecirse de su acuerdo. PPara volver alo que més nos importa: la relacin con el mun- do antiguo, ya en 1767, en el Essay on the History of Coil Society de Ferguson!" el maestro de Adam Smith, encontramos una defini- ign anticipada de lo que constituye la diferencia entre las concep ciones politicas del mundo antiguo y el mundo moderne: entre " cAdam Ferguson, Esai ur hs dele sacl eta fe, Pa Pu, 1992 [tad exp Lin ena sobre a histor de a inal, Madi Inst de Estudio Pico 1974)> o CICLO LECTIVO 1982-1983, Jos antiguos, el Estado tenfa todos los derechos que no se habfan otorgado de manera explicita a los individuos; entre los moder- ‘os, €l individu tiene todos los derechos salvo aquellos alos que hha renunciado explicitamente a favor del Estado. fiste es también tun fema central de Benjamin Constant, el gran idedlogo del libe- ralismo en Francia, de quien Marcel Gauchet presents hace poco ‘una excelente edicién en la que se reproducen, con una larga i troduceién, los principales textos politicos y sobre todo Ia célebre conferencia de 1819, "Sobre la libertad en los antiguos y en los modernos”.# Para Constant, los antiguos ~Fustel de Coulanges se ocuparé una vez més del fema en La ciudad antigua, de 1864-! no saben verdaderamente qué es el individuo, no saben qué son los derechos individuales. Hay que admitir que las formulaciones «de Constant son relativamente prudentes, al menos en compara- ‘ién con las de Fustel,y en la conferencia, sobre todo, se halarén varias reservas esenciales en lo concerniente al caso de Atenas. Lo cierto es que, para Constant, en los antiguos hay “someti~ riento total del individuo a la autoridad del conjunto” y no se ‘hace coneesién alguna a la independencia individual; ni siquiera 12 eenjamin Constant, De abort che ex madernes. Ev pltiqus, pre dae Morel Gnuchet,“Besjmin Constant: Tusion ue du Ibéalisme”, Pav Hachette, cl Pluie, 1980; red. con el tulo de Eris pits, Pat, Gallimard col Folie 1997 (en adelante las citas eiten aes rediin) [ted espe "Sobre la libertad en los antigus yen os moderns, en sobre ef Capit de campus, Sobre lara ens antguc ye fs modern, Mai, ‘Fanos, 2002] En su confeenc, Constant retoma temas ye presetados en Tem captulos 6 Bde De Fapit de congue de esurpatin (1814 en Eis pallies, op. lt pp 20622 ad exp: Sore spi de cout, pct as formulé por primera vez en el libro xvr (De autrité sociale cher les nein) del nto de 1806, Principe de pollqu apples 8 tous es ouwer= omerts, ed de E Hoffmann, Gineba, Droz, 1980; el mis fet, publiado ‘ining notes de Constant el apart cc, Pars, Hachette trates, oh Plurk 1997, pp. 257-81 [ted esp: Prins de polit apes afb os eee, Buenos Aire, Kat, 2011) > 1 efuma Denis stl de Coulanges, La Cu entiue, pre. de F Hartog, Par, Hammarion, col. Champ, 198 ad. csp La cad antiga, Barcelona, iciones 62 19841> 1 ZBenjamin Constant, Del ier. op. pp $85, 596 600 yO SEMINARIO DEL 16 DE MARZO DE 1983 a tienen idea de los derechos individuales.'5 Por otra parte, Cons- tant escribe esta frase caracteristica y, si se piensa bien, del todo asombrosai La meta de los antiguos era el reparto del poder social entre to- ddos ls ciudadanos de una misma patria, Fra es0 Jo que lamaban. bertad. La meta de los mosdernos es la seguridad en los disrutes privados; ydan el nombre de libertad a las garantias acordadas ‘por las insituciones a esos distrutes.* sa meta se opone aqui con nitidez.a cualquier concepeién de la sociedad en que la vida social pueda tener otro objetivo, y el tema dela “garantia de los disfrutesindividuales” reaparece sin cesar para caracterizar -para justifcar, mejor dicho- la libertad politica cen los tiempos modernos. Esté claro que, de presionarlo un poco, ett, pS86> cde p. 603, Sobre este aspecto del “individualism” Merl, véase Cornelius Castoradis, "Lexigonce rvoltionnare [1876] en Le Conenu da tociatene, Pais, Union generale dédtions, col 10/18, 1979, en especial pp. Set 66 [rad egps "La exgencarevolvionaia, en La eigen revaucions tin Referones sobre lls ple, Madrid, Acuarela Libr, 2000); "Soi sme et coceté autonome” [1873] en Le Content. opi, pp. 1218 [ted cp “Socalisme y socledad autGnoma, en La exigent yeocionai. 9p. {iL "Nature et valeur de Fégaite™ (1981), reed. en Dorsines de homme, Pees, Sui, 1986, pp, 319321, reed: Pars, Sei co. Pints 1999, pp. 3974101 [tad esp: "Naturalersy valor dela gualdad” en Los domi del hombre. [ss encrjas de bert, Barcelona, Geis 1955) "Videe de revolution”, en Le Monde more, Par, Sel, 1990, pp. 167-170, reds Pat, Sel col Plas, 200, pp. 191-207 [uad. esp. “La idea de revolucin’, en El muda ‘fesgenada Encrucadas del laberino m, Buenos Aires, Fondo de Cultura economia, 204) “Fate faire [1989], red. en Fat & fare, Pri, Seu, 1987, pp. 6272, rc: Pars, Seal col Points, 2008, pp.7336 tod. exp:"Hecho ¥ por hacer”, en Hecho y por cer Execs del aber w, Buenos Altes, deb, 1956 or ilimo, "La democratie comme procéure et comme ré ime” [1998 en La Monte de Tisigifience, Part, Sell 1996, pp. 721241, Feed. Paris, Seull co. Points, 207, pp. 267-53 [ad exp: "La demoeracia emo procedimiento y como regimen”, en El ounce dele insignia, Bue ros Ais Eudeba, 1997]> e CICLO LECTIVO 1982-1585, Constant estard dispuesto a admitir que la vida de la especie hu- ‘mana no podria reducirse a esa meta iia: eso no impide que lo que pretende describir mediante ese tipo de formula sea, a su jut cio la verdad de su época. La tesisaleanza una suerte de consa- ‘gracién ~pasajera, ademas~en la no menos célebre obra de Fustel dde Coulanges. Victor Ehrenberg, uno de los mejores especialistas contempordneos en historia de las instituciones politicas en Gre cia, ha dicho lo que habia que pensar de ella: que era in substance and in method fanciful fantasiosa tanto en la sustancia como en el :método; aunque Ehrenberg se apresure a agregar que en esa obra se descubre asimismo una comprensién profunda del papel de la religién y el parentesco en la ciudad. La tesis central de Fustel es que en la ciudad antigua el individuo esta completamente subor- dinado a la colectividad, “sometido en todo y sin reserva alguna a la ciudad”; en consecuencia, as instituciones politicas urbanas no podrian ser un modelo, sino todo lo contrario.®” En todo este anslisis, por lo demds, Fustel habla continuamente de poder, om= nipotencia del Estado; ahora bien, ustedes me han escuchado de ¥ cenjmin Constant, De iets. op. cit p617> "8 SCastorindisse vale aude l traduccion ingles (The Grek tate, Oxford, ‘lackowell, 1960) de Victor Ehrenberg, Der Stat der Grodin, 2 ed, Zech ‘emis, 195, sobre Ia cual se basa lo version francesa, Etat gre, ra. bj a lseeion de Wil Paris, Masper, 1976, p.22> {Numa Denis] Fustl de Coulanges, Lt Cité ant op tp. 265. "La relgin que habla paido al Estado yet Estado que sostenia I religion se fpoyabon uno en co y no eran mds que uno; estas dos potenciasasociadasy ‘onfundidasconstitlan un peer cast sabrehumano al quel alma yel cuerpo ‘tahun igualmentesometides (id). "Fue pues un ere singular entre todos los ertoreshumanos el de aber ereido queen ls cudades antiguas el hombre fovaba de a beta No tena simier se de logue ela ra” (i . 29). > 3 Por haber dbservado mal lsinaiticones dela dad aig, Sema ins a posbldad de hacelas estar ene nosotros. Se cre una isin em fovno del ibertad en los antiguoe y exo so bast para poner ea peligro Ia libertad en le moderos. Nuestros ulin echenta afos mastraon con ela dda que una de ns grandes dificultades que se oponen ala marca de Ia so- ‘edad moderna es costumbre adaptada por ella de tener siempre ante ‘stan Angad griega y romans” ([Numa Dis] ustl de Coulanges, La Cid antigue, pep. 21> SSEMINARIO DEL 16 DE MARZO DE 1983 2 city epetir que la pols no es un Fstado en el sentido modemo del térnino; no insistiré en ello, volveremas a verlo cuando aborde- ‘mos los problemas de fondo, sobre todo con referencia a la “Ora- ion fnebre” de Pericles en Tucidides. En cuanto ala afirmacién. Ge la libertad del “individuo” moderna -tal como se formula, lo hemos visto, a parti de Ferguson-, es francamente indefendible cuando se la examina por sf misma y no como mera posicién ima- ginaria, Desde el punto de vista histérico-scia, en primer lugar, puesto que Ia idea de que la instituci6n seria algo residual con respecto a un mundo del individuo es un absurd flagrante. En cierto sentido, no hemos hecho mas que desarrollar este tema du rante los dos ltimas afos. No menos insostenible, desde la pers- pectiva de una verdadera filosofia del derecho, es Ia idea de que ada individuo seria legislador en cuanto tal y que lo que podria ser derecho comin es por tanto un elemento residual con respecto ‘los derechos que le son propios. Dado que, para que haya regla, es precizo ante todo que sea universal, yno puede por ende haber prioridad del individuo. ‘Apartir de 1864, la referencia a Grecia, 0 al mundo antiguo, desaparece gradualmente de los primeros planos y ya no parece incumbir sino a los especialistas. Slo en el curso de los sltimos diez 0 quince afos ~y soy acaso optimista- se observa una especie dlerebrote dela discusién. Ello, en funcién de cierta renovacién de los métodos de abordaje entre los historiadores, pero también, desde luego, del redescubrimiento del problema politico, sobre todo por intermedio de a critica, al fin escuchada, del ttalitarismo moderno, Pero vean ustedes, una vez més, con cusinta rapidez los debates se atascan, y pienso, claro est, en la ola de absurdos més © _menos apetitesos acarreados por una presunta “nueva filosoia”. Pasemos.a cosas més importantes, que se refieren al marco ideolS- sico en el cual se sitia, en la épaca moderna y especialmente en ‘nuestros dias, el problema de la democracia griega. En este aspecto 5 forzoso constatar hasta qué punto parece dificil para la mayoria de los autores no pasar por debajo de las hreas caudinas que can- ddenan a elegir entre la Grecia modelo y la Grecia antimodelo. O, si “ CICLO LECTIVO 1982-1988, ‘no, Grecia se converte en un simple objeto historico cuyo estudio ‘ya no nos plantea mas problemas que el de los aruntas de Austra- lia central incluso, digamos el de las ineas; cuando ese estudio, repitimoslo, slo es posible porque nos situamos en la tradicién que comienza con Grecia. Y, segtn las escuelas, 0 bien la explica- cin causal elimina la significacin o bien el dispositive estructural elimina la cuestign misma de la significacién. orcas caudinas, hemos dicho: no hay quizas émbito en que esta situacin se deje ver de manera mds clamorosa que cuando se trata de la esclavitud antigua. Volveré mas adelante al fondo det asunto, En cuanto a lo que nos interesa hoy, pueden leer un breve texto de Finley, reeditado en una compilaci6n publicada reciente- ‘mente en francés con el titulo de Mythe, mémoire, histoire?! Saben, sin duda, que a este autor se deben numerosss contribuciones so bre el tema de la esclavitud en la Antighedad Por cierto, habria cosas que crticar en algunas de sus posiciones en ese artfculo. 2 Moses L Fly, “Lesclavage eles hstovens” [1979] en Myth, én, iso tad fe Pars, Elanmaron, 181, pp. 0-42; véase tambien, en el mise ‘mo volumen, "La bert des ctoyens dans le monde gre” 1976), pp. 62-88 Elautor rend simpli el contenido dl primer atclo en Esco arique 2 dalogie more 1979), ead fe, Pais, Minuit 1981 (tad. esp Esler Sntgut idea modern, Barcelona, Cee, 1982), B.D. Shaw prepand una ‘licin de este bra, aumentada cn dosestdios de Finley sobre las poerias Susilads por au libo: Ancient Slery aud Moder soy, Princeton, Masks Wiener Publisher, 1998 "2 SEMINARIO DEL 16 DE MARZO DE 1988, 6 ‘Pero Finley hace notar a justo titulo, en lo que toca a la acitud de Jos autores modemos sobre la esclavitud en la antigua Grecia, que hay una primera fase caracterizada por lo que podriamos lamar denegacion ticita: se sabe que la cosa est ali los eruditos de los siglos xvi y x11 yahabian acumulado una documentacién consi- erable-, pero précticamente no se habla de ella: en Grecia hay tesclavos como hay olives. Con el historiador francés Henri Wallon, “Smita varios aportes anteriores menos importantes; los nombres, Jos encontrarsn en Finley~, que publica en 1847 tres gruesos voll ‘menes sobre la cuestisn, en los que aprovecha lo esencial de las fuentes disponibles, puede decitse que el tono cambia claramen- te2°Claro, estamos en plena trfulea antiabolicionista (Este es uno de los hechos tan macizos, tan evidentes, que a veces se vacila en. econocer sa importancia, por temor, sin duda, a ser acusado de deci banalidades. Y sin embargo...) La eselavitud todavia no has bia sido abotida en las Antillas francesas, y no lo seria hasta 1896 ten Brasil, cuya constitucién, sin embargo, se habia inspirado en. {das positivistas. Wallon no escribe, pues, un simple tratado s0- bre la esclavitud en Ia Antigtiedad, sino una especie de auto de acusacién contra cualquier sociedad que Ia acepte. Algunos de- cenios mas adelante sobreviene una reaccién, sobre todo entre las filélogos y los historiadores de la Antigiiedad. Fstos, en esos Uiltimos aos del siglo x1x, estén en su mayorfa imbuidos ~en ‘Alemania, pero también en otros Iugares~ de lo que reciente ‘mente se ha llamado, para denigrarla,ideologfa de los “humanis- tas nostalgicos”* no la ideologia humanista en sentido amplio sino la que pretende que hay un ideal del ser humano, planteado por primera vez.en Ia antigua Grecia, y que sigue siendo insupera~ ble. Esta tentativa de apropiacién aspira a ser total y en verdad, cient Wallon stun de slag dans Anti 3 vos, Pats Impri+ sere Royale, 18172 ed: 187; red: Pals, Lafont, o-Bouguins,1988.> “ eAfacel Dlinne, Dingo nis 4 mort, Par, Gallanaed, 1977; red ars, Gallardo Tel, 198, p45 Iwo. esp: La mrt de Dons, Madrid, Taurus, 1982] > 46 cacto LecTIvo 198.1988, mete mano a todo; or Io tanto, los elementos “negatives”, al me- nos segin los criterios de estos historiadores, van a ser silenciados ‘o minimizados. Toda esta actitud lega muy lejos yno slo fue pa~ imonio de sofadores 0 mediocres. Aun el gran historiador Eduard Meyer pronuncia en 1898 una conferencia, citada por Finley? sobre laesclavtud en la Antigiiedad, cuya ret6ricatiende en cierto modo a “banalizar” el fenémeno. Es un mecanismo =pos- tulo tal o cual realidad como fuente inmaculada e inalterabe, y 10 que perturba las aguas de esta fuente no debe existir~cuya impor tancia no hay que subestimar, y tampoco su fuerza, porque bajo otras formas sigue estando entre nosotros. Piensen en los $5-20, en Nicaragua, en Chile en Argentina, no importa: todo lo que viene ‘ enturbiar la imagen que tengo de ello no deberia exist, y, en consecuencia, no existe, Para nuestros humanistas el alejamiento hhace que la cosa sea aiin ms compleja, porque se proyecta sobre tuna realidad de veinticinco siglos de antigtiedad la norma de lo que es inaceptable para nosotros. El “razonamiento” subyacente es: esto habrfa debido ser inaceptable -Io inaceptable lo es en si-, pero no lo era; ahora bien, como sabemos que esas personas no podian ser salvajes, esa realidad inaceptable no existe. [Nos encontramos sencillamente frente a una ausencia total de verdadera perspectva histérica, porque toda esa gente olvida por completo el fondo contra el cual se constituye la ereacion griega. Para no hablar més que de la esclavitud, se olvida lisa y Vana- ‘mente que, no s6lo mil afos antes de Cristo, sino ain en 1900 =por no decir en 1983-, la esclavitud, bajo una w ote forma, y con muy contadas excepciones, era y sigue siendo la norma en el conjunto del planeta, 2Esclavitud? Fl término s6lo parecera excesivo a quie- nes quieran ignorar que la esclavitud no es més que una de las formas -numerosas, es cierto, pero aqut la cuestiGn no es é3a~ del ® ceatuard Meyer Die Uzwer int Alert, Vortg glen in der Gee ‘ifn eu Deena 15, onuar 1698, Desde, Zab oensch, 1855; red en [eine Scien 2, Halle M. Niemayer, 1924 vol, pp. 160-212. Vease la taea de Moses, Finley, Exe lq. op. ci, pp. 3863> a errs~—~——CSS SEMINARIO DEL 16 DE MARZO DE 1983 ” rabsjo “forzado", en oposicin,justamente al trabajo libre”. “Lic bre" con todas las comilla que ustedes quieran, pero que da al trabsjador la posibilidad de aceptar 0 rechazar un empleo, cam- biar de patron, ete (Finley reconace con claridad esta opesicion, pero no extae de ella todas las cansecuencis en relacn con la Preston que examina, porque lo que le interesa sobre todo son precsamente las diferencias entre la esclavtud en sentido estricto } las demés formas de abajo forzado,* Ahora bien, esa posi Jad se cre6 histéricamente en una época muy ecientey, lo reitero tuna vez ms, s6lo existe hoy en un sentido minimamente sustan- cial para una minoria de la poblacién del planeta. Ese es el fondo de la cuestion, Desde ese punto de vista, la sociedad griega es una sociedad como las demés. Noes sin duda la esclavitud como tal In que hace de ella algo especfico, ya que esta sociedad comparte ese rasgo (bajo formes, claro, diferentes, nolo olvidemos) con mur thas otras. Lo que debe en cambio lamarnos la atencin esque en tuna sociedad donde la esclavitud esta presente llega a const- tuirse otra cosa ala cual no hemos dejado de dar el nombre de i bertad. Comprender emo pudo suceder es0 es sin duda una in- vestgacion legiima, que no necesita ninguna otra justifiacién “sta nocin de libertad se plantea de manera muy explicta> en Esquilo®” no es Unicamente la libertad con respect aun enemigo exterior también es, por ejemplo, la idea de que slo el ser hur sano libre es digno de ese nombre. ,Cémo es posible, se dirt, que enesa sociedad donde aparecen esta nocién de libertad y también Jo que podemos lamar efectivamente un universalism ya he- mos hablado de él a propésito de Homero-la cuestin de la es- clavitud, tal como nosotros podriamos formularla, no se haya planteado? Recordemas en principio que, en cierto sentido, hubo % choses Linley, Esionge anti 2 Sule, Lat pray, 22> ‘3 opt pA D> 6 CICLO LECTIVO 1982-1983 cuestionamiento, porque en algunos sofistas se encontraré una critica de la esclavitud® pero éstos hacen esa critica Ia contradic- ign es s6lo aparente, ya nos referitemos extensamente al asunto— fen un mundo donde, en un sentido més profundo, lacuestién que planteamos, lade la justifeacion de la esclavitud, no se plantea ni puede plantearse. Es un mundo donde la fuerza, la situacién de hecho, es una categoria fundamental. Ya aludi a ello con referen cia a un fragmento de Heréclito que dice: “pélemos panton men pater esti”, la guerra es el padre de todas las cosas, yes ella la que hha mostrado que unos son dioses y otros, hombres.” también es la guerra la que ha hecho (epéiese) de unos hombres libres y de otros esclavos. Aqui, la guerra no revela ninguna esencia preex tente: constituye, por el juego de la fuerza y la desigualdad de las fuerzas, la dominacién de unos sobre otros. Cosa que, por Io de- rms, sea uno heracliteano o no, es la pura y simple verdad. Esa ‘guerra es, por tanto, punto de partida o, en todo caso, via de ac ‘eso privilegiada para pensar la constitucién politica, Porque exis ten ante todo ese hecho y esa verdad ~y contra ese hecho y esa vverdad-, tenemos que hacer algo politcamente: el mundo politico se constituye como un mundo donde la fuerza es soberana. Y puede decirse ademas que, por radical que sea la transformacién de la sociedad, nunca dejaré de ser asi Paréntesis: de all el caricterfalaz de la supresion de la cues- tin, no del Estado, sino del poder en cierto discurso politico “ra- ical”. La cuestisn del poder no se puede suprimir. Uno no puede, finalmente-de llegar a una crisis, una situacion en la que todo est en juego-, dejar de preguntarse sobre que se apoya en tiltima ins- tancia la institucion de la sociedad a la que aspira. Pues ésta debe sin duda apoyarse en algo. Aun cuando se lograra incorporar esa institucion, sltima seguridad en apariencia, al comportamiento de los individuos, seguirfatratindose de una relacién de fuerzas. Y nohay que creer, muy en especial, que entonces todo estéresuelto: sila incorporacién de la institucién se da a tal extremo que el ind- viduo no puede siquiera tomar perspectiva y librarse de ela, no habremos hecho mas que instaurar una nueva servidumbre. Sea ‘SEMINARIO DEL 16 DE MARZO DE 1983 ° cual {uere el punto por donde se aborde la cuestién, no es posible ‘ludir el problema de la fuerza. La gran superioridad del pensa- miento politica griego sobre Io que lo siguis ~en particular con respecto a la evolucin experimentada bajo la influencia del eri tianistno~es que en él la cuestién de la fuerza siempre fue un su- puesto fundamental En cierto sentido, por consiguiente, la cuestién de la esclavi- tad no podia plantearse; en todo caso, no era posible hacerlo en la forma en que nosotros la planteariamos. Por afadidura, y en un aivel més superficial, claro est, a nadie se le ccurrira reprocharle a Arquimedes no haber inventado el célculo diferencial, aun cuando estuvo muy cerca con el método del agotamiento. Cierta ‘ereacién hist6rica llegé hasta cierto punto. Tenemos, por su ‘puesto, exigencias politicas que van a otra parte o, sise quiere, ‘nds lejos. Pero el problema no es ése. No debemos adoptar una actitud moralizadora: tenemos que tratar de comprender;y diff= cilmente podlamos hacerlo, en lo referido a esta cuestin de la es~ clavitud, si nos atenemos a las actitudes que ya se han mencio- nado: Grecia como mero objeto hist6rico que ya no nos incumbiria rs ni de otra manera, que otros objetos histércos, y donde la sim- ple busqueda de causalidades eliminarfa la significacién, ola va- ‘ante estructural en la que se ignora la cuestién misma de la sig nificaci6n. El ejemplo clésico, por decirlo de algin modo, de la actitud que se prohibe de entrada todo intento de comprensién es: ‘no nos hablen, en particular, de democracia antigua, grega o ate niense, tema que s6lo tiene interés para los especialistas, puesto {que bien sabemos que esa democracia se basaba en la esclavitua. {Basada en”, es decir, causada por la esclavitud? ;La esclavitud serfa entonces condicién necesaria y suficiente de la democracia? » [Anotcin ene! manure: Eto ambi se ccu pr obrade una filosfia terior derecho natural esncalmente etic, a pest de alguns fase ei mies de Ate) yl centramiano exlusio en lla pla de os soos, en detrimento del prs pti o dea fileota poten de os c= lores conentes, pueblos, hstoradores, poets, te, que tals expressron plenamentes través de sus actos ys palabras (ate Tucddes, por eepo) | 2 0 ICLOLECTIVO 1980-1988, {Qué puede querer decir esto? Procuraremos mostrar, en primer Tugat, que la idea es historicamente alsa. Pero desde un simple punto de vista ligico, la idea de que la esclavitud pueda ser una causa” de la democracia es absurda: esa causa deberfa serlo por doquier y siempre, y sabemos que no es asf. No es, Pues, una con- dicidn suficiente. Y veremos que ni siquiera es una condicion ne- cesaria, dado que, para decirlo breve y anticipadamente, cuando los primeros movimientos democriticos se constituyen y comien- zana imponerse, lo hacen en ciudades donde la esclavitud pro- piamente dicha es marginal en términos econsmicos y sociol6gi- cos. A veces se atribuye mucha validez a la férmula de Finley: tuno de las aspectos de la historia griega es “the advance, hand in hand, of freedom and slavery”, el hecho de que la libertad y 1a cesclavitud progresen de la mano.® Volveré a esta idea, a cuyo respecto tengo més de tna reserva. Puede proponérsela en wna version mas sutil, como lohace Vidal-Naquet en algunos textos ree- ditados en EI cazador negro2" Para él, el mundo de los hombres lic bres se apoya, no desde el punto de vista econsmico o determinists ‘causal, sino desde el punto de vista de su estructuracién ~noso- tros diriamos: desde el punto de vista de lo imaginario, precisa~ rmente-, en una serie de exclusiones. En un marco atravesado por polaridades u oposiciones ~griego y bérbaro, hombre y mujer, hombre libre y esclavo, adulto y nifio-, el mundo de la pais solo puede constituirse como mundo libre si excluye otros términos, En consecuencia, la comunidad de la polis se constituye como co- rmunidad de ciudadanos autéctonas ~con exclusién de los extran~ 1 e4dopes Finley, “La civlisatongreequ atl." 0p. ci p.A7L> 2 © Hersoto, Historia, vn, 228 (ead, fe de Borgel) > “eyes” (tad. fe de Legrand) “éndones” re SEMINARIO DEL 16 DE MARZO DE 1983 %° retroceden.* Regla tan rigida, por lo demas, que puede generar problemas militares muy arduos: en la batalla de Plata, regimien- tos espartanos la invocan para rechazar cualquier reonganizaci6n de as lines, aunque sea confines tcticos2” Y volvemos a dar con Incuestin de nomes. Se acordarén, en Herbdoto, del famoso dis- logo entre Jes y Demarato. Este sel ry que, tras marcharse de sparta luego de diversas peripecias, busca refugio junto al Gran Rey y se convierte en conseero de Jers, que se aprestaainvadir Grecia. Al persa, que opone al pequefo nimero de ls griegos la inmensidad de su ejéreito, el espartano responde que los lacede- ‘mons ienen un amo a que temen mucho ms que los pers al Gran Rey: la ley que es prohibe retroceder ante un enemig, por rnumeroso que sea, y los condena a vencer 0 morir>* Lo impor- tanto, entonces, no la participacion en la decisién de libra esta ‘© aquella batalla, sino la concepeién de una ley de la comunidad {ue se impone a todos. En este aspect, sparta es uno de los po- Jos del mundo griego,yno otro mundo opuesto a éste. Qué dice exactamente Vida-Nequet sobre ese rechazo del extranjero en In ciudad esa al que usted hacia alusion? ‘Su posicion sobre el tema se expone en varios textos de El exzador negro,” y sobre todo en el que da su titulo a la compilacién, “EL ‘cazador negro y el origen de la efebfa ateniense”. :Qué es la efe- ‘a? El joven ateniense Hegado a la edad de la pubertad (Hebe) se ‘convierte en efebo a los 18 afos. Debe entonces pasar dos afi al servicio de la ciudad, provisto de armas livianas y dedicado a pa- trullar el campo y sobre todo las fronteras, antes de llegar a ser cHlenidote, Histo, 1 5857> ct, vu, 3, 10L-104> > “Piete Vidal Naquet, Le Chaseur mi, pi wae Ia nota 31 del pre= o CICLO LECTIVO 1982-1983 chado con un armamento “pesado”. Para Vidal-Naquet, ese paso a la edad adulta se “dramatiza”, se representa simbélica- ‘mente a través dela oposicién entre el efebo, con su armamento liviano, y el hoplita. Yen esa oposicién, el efebo, el no adulto, se asocia a la mujer, al esclavo, etc. En restumen, Vidal-Nequet con dora que esas oposiciones son absolutamente esenciales para la articulacién y la definicin del imaginario ateniense.*t Y no s6lo ateniense sino también griego. Aqui volvemos a encontrar bajo ‘otra forma un problema que ya hemos sefalado. Esa articulacién ¥¥ esas oposiciones son demasiado generales; y, on respecto a ‘nuestro fema: el nacimiento de la democracia aqui y no en otra parte, nonos sirven de mucho. Otras son, en efecto, las diferencias ue nos interesan. Aquellas oposiciones, aun cuando no se artic len de la misma manera, también estén presentes en Esparts. No como oposicién hombre libre-esclavo, por ejemplo, sine como ‘oposicién espartano-ilota. Ocurre otro tanto con la oposicién entre hombre y mujer: Ia posicién de esta altima en Esparta era por cierto muy diferente de la que tenia en Atenas. O con la oposicién nifio-adulto y, claro, espartano-extranjeto, Esta stima, por ejem- plo, es mucho més acentuada en Esparta; porque si en Atenas se aceptaba al extranjero como meteco, en aquélla no podia insta larse ningtin forastero, como no fuera durante tn breve periodo y con la venia de los éforos (como, permitaseme una comparacién ue es un poco facil, en un banal pais ttalitario contemporéneo), En Atenas, la ciudad aceptaba al extranjero con tal de que pagara uun impuesto personal, el metoikion. En ella los extranjeros eran nu= ‘merosos, aun cuando deba admitirse que a partir de determinado, momento les result6 dificil el acceso a la etudadania. Todo esto remite a la pregunta esencial: gquién es ciudadano? Pregunta, ademés, que sigue acompai\éndonos: piensen en el voto de los ex * ease Aristotle, Cnsttucb delo stevens x, 3, y Cheysis P+ Ais, Hise debit des vgines 31 ax JC, Pris De Bosc, 62> ' Véase por ejemplo, Pie Vidal-Naquet, Le Ohastur na op Gi Dp 17274268, 270,29 28> SSEMINARIO DEL I6 DE MARZO DE 1983 ot tranjeros. 2En qué medida puede haber no ciudadanos? Quién qos define como tales? Volveremos al tema, Sr eer elope ee eee tee nas importante en era, Eno qu seer Hane Tat Arend ms adelante nos opens des psitn. En vets s Rai, China, bara rant tl ver Nap, Con ‘Gantonce pore mento con sfaar quel hoses 0 9 ‘Sovenen grea ui Ibevndynecetan unt gaan i aigune party cuando re een los clone en pando Genel promt cnel at oon el Oni. La cots no deber eras org resote To queramos yoga, la reid ima [etal tesa de ayer ode ho) aque os dit logue debe SG: Rusa Yugoslavia, Chin, Age Ca Last sn Gud, oct cada ‘Sein ciertoshistoriadores, durante las eleciones en Atenas habia una coposicién entre Ia cid y el campo: os campesinos debian quedarse en sus terras es costaba mucho ira votar ala ciudad. ¢Cua es su opinion? ‘Se rata de una tesis bien conacida, y volveremos a hablar de ella ‘cuando sea cuestién de Ia constitucién democrética en Atenas. ES as que discutida por otros helenistas como Forrest por ejem- plo, ya mi entender es simplemente falsa. Una buena parte de la poblacién eampesina, la gente de Acarnea, por ejemplo, vivia a ‘unas poeas horas de caminata de la ciudad misma. No olvidemos también que a partir de cierto momento se establecié el salario © ciiliam George Forrest, La Nance dela donates, De 800.2 400 an ur Christ ade, Pai, Hachette, 196, pp. 2620 (trad. esp Lt tocra gig. Teco peta dl 30a 00d J.C, Madd, Gus sma, 1966] @ ‘CICLO LECTIVO 1982-1983 “eclesstico”, la remuneraciGn que debia permitir alas personas que perdian una jornada de trabajo asistira la Ekklesia, la asam- blea, pero también el misthds heliastikés, el salario de los heiastas, para sesionar en los tribunales, ete. Todas las indicaciones de que isponemos sobre la orientacién y el contenida de los votos se ‘oponen a la idea de que la democracia sélo interesaba alos resi= dentes de la ciudad, del asty en el sentido de aglomeracién ur bana, aun cuando sea obvio que la participacién era menor en el, caso de la gente que vivia en los sitios més alejades, como Mara- t6n o el cabo Sounion (a 40.0 50 km, un dia de marcha). Pero esta fuera de toda duda que la poblacién campesina en tomo del asty Ppatticipaba en los asuntos piblicos. Por otra parte, en el asty no vivian slo artesanos y comerciantes, sino también otros ciudada- nos que se ocupaban de sus terras Y XV. SEMINARIO DEL 23 DE MARZO DE 1983 Pana conrinvan nuesta discusion sobre lapis, oy voy aha- blarles ~de manera un poco fragmentaria y desordenada,y es rego que me perdonen, pero casi no tengo posbilidades de ha- terlo de otto modo~ de una serie de aspectosligados, en esta dis- usin, no a as signifcaiones sino la histriograia ya lo que nia se amaba reais los datos concretos sin los cuales el ali- sis difcimente sea posble. Ahora bien, nuestra ignoranciaes mu cha acerca de este periodo, sobre todo en lo conceriente al naci- imiento dela ciudades gregas en el sentido fuerte del término, sin duda ene siglo vir a, C."'Con respecto a est timo punto, tl pasionamiento puesto en los debates es inversamente propor. ‘ional ala esasez de testimonios -inscripciones y ots documen- tos aqueclogicos~ de que disponemos, ya los que diversos su estos previos imponen una pesada hipoteca “entemos en principio de dar una definicion provisoria dela pol, citing cuato aspects esenciaes, Primer punto: apo fsn0es la cad, La cudad, el centro urbano es east la palabra pols puede utlizarse para desgnaria, pero se reir a a unidad de tn teritorio ubano un teritoro rural Ejemplo clsico pero ‘uy malo, por ota part, porque s tata de un eso bastante ex- cepcional en muchos aspectos Atenas noes ety Atenas; Mena esl Atica.Advertirin de inmediat el vinclo con un tema que reaparee sin cesar en los autores de la Antigiedad, al menos hasta fines del siglo a.C, especialmente en Paton y Aristtles, que no hacen ademés otra oss que formular de manera explicta lo que para ls griegos cae por su propio peso: una poles fundamental, necesariamenteautirguica. Lo cual no quiere deci, desde luego, qe tenga ens teritorio to lo que necesita. Atenas otras iua- des pueden caecer de trgo,y hay, claro est, intercambiescomer- 6 oe CICLO LECTIVO 1982-1983, Giales con exterior. Bs no impide que la cudad sea una unided ue, en principio, debe bastarse as misma, porque éaes a cond cin de a autonoma. Sa plies unidad de un teritorio urbana Yun teritrio rral el rechazo,precsamente, para emplear elem, Bij del siglo x0, de la divisgn entre la ciudad y el eampo-, al nism tempo noes el tersitro. tees muy important, ano due dacs en6lencontramos santuarios y hulls del paso de los dieses, eto la poison les cludadanos. Tides lo dice expictamente “ances gar poli. Pero muchos ors tesimenios muestran que lo esencial es el cuerpo de cludadanos, que puede en un caso extreme abandonar el teritoro sin que la polis desaparezca? El toeor a Pecto es en cierto sentido muy conocido una banalidad, si se ‘quiere, pero me parece queen general no se entiende su signe cide Ia sociedad griegn se instituye en cuanto sociedad relaiva- ‘mente unida y homogénes, en cuanto sociedad en el sentido que lames agut a esa palabra, mediante algunos centenaes, al menos, dep auténomas. Se trata, en esumidas cuentas, de una naign, sin duds, porque hay una lengua y una tradicion comunes un seme tinvento de solidardady una oposicgn alo que no es geego, a aquellos quienes poco tiempo despuss se atebuir el calieativa de “birbaros”. Pero esta nacgn no puede insure y pademos de ci incaso que no coneibe su existent, conn no sea por la cows tenciadecentenares de unidadespolitcas auténomas Ets elaro 4 todos los historiadores consideran ese elemento como la gran debildad del mundo grego. Sin embargo, deberamos ver en no so uno de los aspects mas importantes para nsotrs, sno tam. >in, me atreveraa decir uno de los mis postions Los histoiadores * cTucides, stra def Guede Pebpos, v7 “andres gat pois, Saou tee oud nees andeén kena, “pus son ios hombres quiees een tun cudad, y no las murals y ls navesvacas de tropas” (ed. fe de D. Roussel, Tickddes pone eta ease en bios del esatoge Nici, cuando tte se drge ales soldados duranola expedicon de Sie (W13.> # eVéese eridoto, Histo 165169 os ocensesy los tunes sbandonan 4 ciudad), y wu, 61 (Temistocles antes de Salamina: aun ceando los pert ‘cupenel Atco ateniensesen su ota sigue siendo una cued)> SSEMINARIO DEL28 DEMARZO DE 1983, 6 leenos ~griegos, desde lego, pero también accidentales en ge- ah epi con mucins icles para compen ‘apecidad de los griegos para constituir un solo Estado. Kio -un heenista inglés, autor de un libro notable, The Gres, que se tra- duj, ceo a francés~seRalé con humor que proguntar a un griego por qué esas poles no se unan para formar un Estado equivaldia a Dreguntar aun inglés que sea miembro de un club por qué no se tien todos los clubesingleses para constitu uno solo. La respuesta del inglés, por supuesto: porque entonces ya nose tratara de hue tes? No conozco ningtn caso comparable al menos con ese grado de unidad y esa duraci, de sociedad que se intituye asf por la rmediaci de centenares -puesto que si se toman en cuenta as co- Jonias del perimetro del Mediterineo, se trata en efecto decentena- ze de uniclades politicas absolutamente auténomas. Uno puede Jorarlo, puede soar con lazos més fuertes, lamentar que asi Ghat sekajn ented en gues conn ee st ha yan manestado su solidaridad salvo en contados momentos desu instoria. Est es un agpeeto de esa institucién que no hay que silen- ca Fro amen no sve gu pra nas Lo ques mnster comprender es esta posicin fundamental: no se trata de crear un Esto on genera tad cer comindades pin qu dan serauténomas, es decir autogobemarse en los hechos. Por es Ja cantidad adecuada de ciudadanos de una ciudad fue un tema de * anente para los reformadores politicos casa que [iss formula aa pet cma dn tou suc nose pode hacer una pls de mil individuos ni de un mill: miles de- smasiado poco y un milén ya noes una polis, es Bailonia Cuarta caracterstica, a la cual tendré que volver, sin duda: para el perfodo que nos ccupa, la polis no es un Estado en el sen- > ctlumpheey Davy Findley Kitlo, The Gres (1951 ed, rev en 1987], Lon- Ares, Penguin Books, 199, p. 79 [rad esp: Ls gigas, Buenos Aires, Eades, 1963 Est observa e iti en a teaduccn frances Les Gre: Autor tnt ne ciation, Pais, Ahad, 1958.2 WeAnstteles, Pai, ca CICLOLECTIVO 1982-1988, ‘ido moderno del término) vale decir que no encontramos en ella ‘un aparato separado que concentre lo esencial de los poderes, en- cargadoa a vez de las principales decisiones y de su ejecucién. La polis es la comunidad de ciudadanos libres que, al menos en la ci dad democrstica, hacen sus leyes, juzgan y gobiernan. Tres funcio- nes, tres palabras que hallamos en Tucidides ® para designar una ciudad independiente: auténomos, autsitos (que tiene su propio poder judicial) y autotlés (que se gobiemna). Es muy caracterstico el hecho de que lo que los modernos llaman poder ejecutivo esté, ena Atenas de la época clsica, esencialmente en manos de escla- ‘vos, y se lo considere un asunto de pura administracisn: los poli- cia, los escibas, los conservadores de archivos, los tesorer0s som esclavos. El sefior Delors” habria sido un esclavo ateniense parti= cularmente competente y riguroso en la gestion de las finanzas de Ja ciudad. Lo que interesa al udadano no es contar los centavos, es tomar decisiones: aumentar los impuestos pagados por los alia dos 0 los atenienses mismos, destinar tal o cual suma ala cons truccién de trirremes o de templos en el Partenén... Este dltimo rasgo nos remite a una observacién més general: contrariamente a quello con que nos machaca la teoria politica moderna, las tres ‘amas del poder politico son la legislativa la judicial y la guberna- ‘mental, no la ejecutiva. Cuando un gobiemo declara la guerta no eecuta ninguna ley se limita a utilizar la postbilidad que le da una ley. La ejecuci6n, en el sentido de administracién, no es una fun- ign del poder. Puede incluso decirse que, en las sociedades mo- *Tacques Delors, ministo de Economia y Finanzas del gobierno de Frangois ‘Miezrand entre 1981 y 1983 [N del] 'SEMINARIO DEL23 DE MARZO DE 1983 o dels sociedad palaciega, del que ya hemos hablado.$ Pero la teo- ria clisica, y aun la de Ehrenberg,” que quiere que la polis se cons- tituya en tomo de una acrépolis que es la sede de las divinidades protectoras de a ciudad, es con toda probabilidad errénea. Rete- Fémosl, el modelo ateniense es engafioso: al parecer, en la mayo- fla de los casos fue més bien la construcci6n de santuarios en las fronteras la que, al delimitar un tertitorio, permitié la constitu- ‘didn de esa unidad de una ciudad y un tertitorio agrario.® Ast ‘sucedi6 en Argos, en toda una serie de ciudades cuya constitu- ‘Gén se remonta al siglo vita, C. incluso, en parte, en el Atica Se ha pretendido que la conformacién de la polis procedia di reclamente de factores econémicos, pero jamés se propusieron ar~ igumentos s6lidos en apoyo de esta posicién. Todo lo que puede decirse es que, en efecto, tras el periodo de las “épocas oscuras”, ‘entre 1200 y 800 a, C,, numerosos signos muestran un despertat, tuna evolucién mucho més répida de la sociedad, y por lo tanto también de la economia y las téenicas. Entonces, como es obvio ‘cuando se parte de la idea de que el desarrollo de las fuerzas pro- dductivas determina todo el resto, va de suyo que, si hubo desper- tar, fue porque hubo desarrollo econémico. Sin embargo, es pre ‘iso limitarse a esta constatacién: ese pueblo despierta, entra en tuna fase de desarrollo acelerado que se traduce, claro, en el plano econdmico, pero también en el plano demografic,religioso, cultu- ral, artistico: el arte geomeétrico nace justamente en esta época. Se ha tratado asimismo de ligar el nacimiento de la poles @ una crisis, demogréfica, con la idea de que un desarrollo de la poblacién ha- bia causado a la ver la consttucién de esos territorios y la coloni- zacién.® lisa es, en mi opinién, otra conexién totalmente falaz; volveré de inmediato a ella al hablar de las cotonias. Se sabe que alrededor del ato 1000 a. C. se produjo una primera colonizacién. * " eVitor Eneeaborg, LE grec, Pars Maspeo, 1976, pp. 22 93> os CICLO LECTVO 19621983, sriega en las grandes islas que bordean el Asia Menor y en esta ‘misma: eso, Esmima, Mileto. Luego, en el siglo vita. C,explota, lo que se denomina tradicionalmente la segunda colonizacién, que va tener esta vez una vasta extension geogréfica, Las primeras clue ‘dades firmementeestablecidas son Pitecusa en Italia hacia 770, luego "Naxos en Sicilia en 757, Cumas cerca de Népoles hacia 740 y Sira- usa en 734, Seasiste entoncesa una gran aceleracion, ya lo largo de setenta y cinco afios van a fundarse decenas y decenas de colonias. Peroeltérmino mismo de “colonia” es malo porque hace pen- sar que ciudades griegas habrian enviado grupos de ciudadanos a instalarse en ottos territorios por razones econémicas 0 militares, ‘cuando la verdad es muy otra esos griegos se marchan de sus poles {que por entonces estén conforméndose para ir a otros lugares a fundar otras ciudades. Por lo demés, la simultaneidad de los dos {enémenos es lamativa: todo sucede como si,en un periodo rela tivamente breve, lasignificacién imaginaria social polis surgiera y se materializara con mucha rapide tanto en Grecia propiamente dicha y Asia Menor como en el movimiento de colonizacién. Con Ja consecuencia de que los colonos van a instituir unidades polit- ‘as soberanas, pero sin referencia, in modelo preestablecido para Producir su propia legislacin, tras haber dejado a veces territo- os que no son poteisen el verdadero sentido de la palabra. Segrin todo lo que sabemos, os colonos mismos deciden la organizacién, la legislacién: tenemos con ello algo particularmente esclarece- 2 CICLOLECTIVO 1942-1963, sostenido en el brazo izquierdo, protegia el lado derecho del vecino, y-que luchaban entonces de manera absolutamnente compacta, on tuna profundidad de varias filas. Este método fue una invencién mi litar de extrema eficacia, sobre todo en la guerra contra los persas, Pero se ha querido ver en la falange el origen de laconstitucién de los cudadanos, ls plz como comunidad politica. Esta teoria, que se origina en Aristételes! -matoralstahistrico antes de tempo, ya, que hace derivar una institucién politica de un cambio teenologico ¥ fue repetida ad nauseam por los modems, nome parece aceptable. ‘Como dicen Austin y Vidal-Naquet en su librito sobre la economia, nla sociedad greg," la falange y la reforma hoplitica del siglo vie 2.C. son menos la causa de a constitucién de una comunidad pol tica que el signo de esa evolucién. A partir de determinado mo- ‘mento, las personas se consideran como més 0 menos iguales 0 se- rejantes~es el caso de ls famosos homo’ de Fsparta,y esta teva percepcisn se traduce también en el plano militar. Porlo dems, nose podria hacer de la falange una condicién necesaria y suficiente para 1a constitucion de la ciudad porque, por ejemplo, los macedonios también combatieon en falanges sin dejar jamés de ser una monar- uta. Ese cuerpo de ciudadanos que combaten solidatiamente tra- duce pues, en el plano militar, la primacta de la comunidad ciuda- dana. Tenemos algunos vestigios arqueol6gicos indudables de elo en primer lugar el famoso vaso Chigi, datado en tomo a 650 a. C, {que muestra a una falange en orden de combate; yarmaduras halla. «das en tumbas de Argos, datadas por su parte en 720.2. C.‘) ‘Querria terminar hoy este rapido examen de los realia vol- viendo en parte a a cuestin de la esclavitud, aunque sélo sea Para presentarles algunos datos concretos y algunas observacio= nes sobre una discusiGn que retomaremos més adelante, la de la presunta ligazén entre democracia y esclavitud: qué se entiende " ‘SEMINARIO DEL 25 DE MARZO DE 1983 n porello? Hay condicin necesaria 0 condicién suficiente, etc? Ya Fremos dicho que la condicion no es suficiente, porque hubo escl vyitud en una multitud de lugares sin ninguna creacién democré- tica.Y tampoco es necesaria, dado que, desde mi punto de vista la cexclavitud s6lo tuvo una importancia extremadamente reducida, viria decirse que casi ocasional, en las ciudades donde se desa- zrollé la democracia. Su desarrollo cuantitativo en la Atenas del siglo va. C,estd mds ligado a lo que se ha llamado “imperialismo ‘ateniense” que a la democracia ateniense propiamente dicha. Pero todo esto es objeto de numerosas polémicas. Les aconsejo leer el libro de Finley Esclavitud antigua e ideologia moderna, asi como, en Mythe, mémoir, histoire, el artculo “Liesclavage et les historiens”, ‘muy abundantes en informaciones tiles.” Digamos para empe- zar que la esclavitud en el verdadero sentido del término, lo que ten inglés se denomina chattel slavery, en la que el esclavo no es més que una mercancia, no es la forma general en Grecia, porque se- gin Ins ciudades hay un amplio abanico de situaciones de no li- bertad. Ast, podemos comparar la situacién de los ilotas en Es- pata con la de los siervos de nuestra Edad Media, porque estin atados a las parcelas de terra que cultivan. Privados de derechos politicos, pertenecen al Estado y no se los puede vender. Y hay Instituciones andlogas en Tesaliay otros sitios de Grecia Eno que respects a las ciudades democeatcas, estoy por una vez de acuerdo con los grandes clésicos modernos, en este caso Marx y Weber. El primero, en El capital escribe que la pequena cexplotacién y el artesanado independiente constituian a base eco- némica de la comunidad clésica en su apogeo, tras a disolucién de la propiedad comtin de origen “oriental” -el fantasma de ‘Mare-y antes de que la esclavitud penetrara de manera significa- © eVanse Is referencias ena nota 21 del semisaio del 16 de marz0> eKarl Many, Le Capt, Hoo 4 sec, cap. 13, ed. establecida yn ‘ads por Maximilien Rubel, en ves, vl 1: Ecnomie, Pal, Gallimard, co. Bibliotheque de ls Pade, 1965, p. 678 (ad. esp BI cpt, ol 1, México, Fondo de Cultura Econdmica,1946]> m CICLO LECTIVO 19821983 tiva en la producci6n; de igual manera, en Economia y sociedad, Max Weber afirmaba que en la antigua Grecia la democracia era tuna democracia de campesinos. Lo eual me parece muy cierto: en loesencial, una democracia de campesinos y artesanos") ‘Algunos datos cuantitatives, un poco a granel, para que ten- {gan aunque sea una idea de los érdenes de magnitud, por mucho {que la pregunta sobre cudntos esclavos habia en Grecia, oal menos encel Atica, sea terriblemente controvertida, En Atenas, en 431 .C, al comienzo de la Guerra del Peloponeso, habia entre 40 mil y 44 ‘il cludadanes varones adultos. Entre ellos, 26 mil hoplitas per- fenecientes a las tres clases censatarias superiores, los pentakasio- ‘médimnot (quienes cosechan al menos “quinientas medidas”), los ippéis 0 caballeros y los zeugitas, “quienes poseen una yunta de bbueyes". Los otros atenienses, entre 14 mily 18 mil, son los tetes, la ‘cuarta clase del censo, quienes no disponen de un ingreso seguro y que a menudo, al no ser propietarios de terra, estén obligados a trabajar para otros. Esos tetes, como no podian proveerse de sit propio equipo militar, nunca eran hoplitas: solian ser remeros en. Jag naves 0 combatfan como psiléi, armadas de un arco o una hhonda. Para llegar a la poblacién “libre” total es habitual multipli- ‘ar por cuatro la cantidad de ciudadanos de pleno derecho, lo cual dda para el Atica aproximadamente 170 mil habitantes. Yo prefereia, ‘multiplicar por 45, para tomar en cuenta el crecimiento de la po- blacién en esa época. Con una familia de 4 miembros, la poblacién SSEMINARIO DEL23 DE MARZO DE 1983 % x90 sy H0 ml ecevon ravers en compar, porto tShrcor ura pblacln stefan rede 190 il individu {hone dats propeconads por Finley, pero que ambien S ‘ eVictor Ehrenberg Eas, pci pp. 66, queda ambien seas de Arnold Wycombe Gomme, The Popuat of Athos nth Fifth and Fourth (Conti B.C, Oxon, Blackvel 1933> % CICLO LECTIVO 19621983, vos en cada unidad. Algunos atenienses ricos poseian incluso varios centenares de esclavas, y hasta un millar en el caso de Ni- cias, el estratega de la Guerra del Peloponeso, que los alquilaba a la ciudad para la explotacin de las minas de plata del Laurién. Y in embargo, como recuerda Finley, la esclavitud nunca tuvo en Grecia la amplitud que alcanz6 en Roma. Alli, pese a todo, los ‘censos muy precisos de la poblacién dan proporciones de escla- vos sumamente escasas: en 225 a.C., por ejemplo, al comienzo de la Segunda Guerra Pinica, en todo el territorio de Italia habia 4.440.000 hombres libres y apenas 600 mil esclavos. Detalle un poco anecdtico pero interesante: un esclavo adulto valia en promedio alrededor de 160 dracmas, 0 asi al menos nos indican las inscripciones sobre una venta de esclavos en 414 a. C.? Comparese con el salario medio de los obretos que trabajaban en cl Brecteién en la misma época: 1 dracma por dia. Un esclave cos- taba pues 160 jornales, 0 sea, unos 26 mil francos, si nos entretiene actualizar las cifras. Pero si quisiéramos hacer los cdlculos tor mando el precio de los abjetos como base llegariamos.a resultados diferentes, Lo que impresiona, en todo caso ~y encontrariamos el ‘mismo fenémeno en los comienzos del periodo capitalista-, es hasta queé punto el ser humano es barato si se lo compara con los ‘objetos: en Roma, a fines del siglo 1a. C, se podia ofrecer un es- lavo a 2.500 sestercios, esto es unos 7500 francos, y 1 kg de pan costaba 1,50 sestercio, es decir su precio actual 4,50 francos. sta es entonces la situacién general: durante el periodo ar- «aico,y si dejamos de lado a los ilotas de Esparta y otras catego- Has similares, la esclavitud esté muy poco difundida en Grecia, y ‘caso sea incluso més © menos accidental desde el punto de vista ‘econémico. Luego cobra mayor importancia con el desarrollo de la actividad econdmica, las guerras los prisioneros, las incursio- "Vase Michel Austin y Pere Vidal Naguet, Enon ct ois... op.cit, p. 309 y 310, datos tomas de Rusell Meigs y David Lewin A Sebel of Grek Historic Inscriptions ote End of he Fits Century B.C, Onto, Clare don Press, 1969 SSEMINARIO DEL23 DE MARZO DE 1983 7 nes. En la Antigtiedad, en efecto, se produjo algo andlogo a la feat de negrosen Africa, donde, sien verdad fueron los europeos {ulenesonpanizaron el tric hacia América y diezmaron deta thodo las poblacionesafrcanas, los que se encargaban de lacap- tura eran las msde las veees ls propios eyes yjefesafricanos; por lo demas, lo habian hecho antes en beneficio dels traficantes {rabes, que habfan instalado factorias de esclavos en la costa ‘oriental y hasta Madagascar. De igual manera, Herédoto® cuenta [que ls reyes tracios vendian a sus sibditos como esclavos a quie~ tes tenfan necesidad de mano de obra. La colonizacion también ppudo contribuir a Ia extension de la esclavitud, aun cuando no haya, por ejemplo, rastros de servidumbre de ls poblaciones lo- «ales en Sila, donde los colonos se casaron con mujeres siculas y promovieron de ese modo la mezcla poblacional. Compra de es- Elavos, servidumbre de los prisioneres,incursiones en las poble- ciones locales: la cantidad de esclavos aument6 asi de diversas rmaneras, segtn los lugares, durante todo el siglo via, C. En ese poco, Quios eraal parecer un centro importante del comercioin- temacional de esclavos. Mis adelante, en la época romana, tom6 el reevo la isla de Delos, cuyo estatus de santuaiofavorecis cu- riosamente el tio. De tal modo, hacia 480 a. C, es deci, vein- tiocho ais después de la reforma de Cistenes y justo en los ini- cios de la Segunda Guerea Médica, llegamos en Atenas 2 las siguientes cifras: de 30 mil a 40 mil esclavos para una poblacion libre total de entre 80 mil y 140 mil habitantes, 0 sea, una propor cm de 143035. Sin que los esclavas, pese al aumento constante desu nsimero, leguen a ser nunca mayoritarios. Y ésa es toda la diferencia con la articulacién socal y lo que llamamos relaciones ‘de explotacién en las sociedades modernas, donde los explotados forman una clase y son ampliamente mayoritarios, frente a un sector de explotadores dominantes. La imagen muestra enormes variaciones de una ciudad a otra, pero la situacién en el Atica " cHerédot, Historia v6 * CICLO LECTIVO 1982-1983 debe verse asf:un pequefto ntimero de ciudadanas ricos, una ma- yoris de atenienses libres pero pobres y un grupo de esclaves, Precuntas _Cémo pus ser gue no haya habit yt ido opesicion entre ls eslavos? aiden de autonomia no fue contagioea? san ehe me Esta es sin duda una cuestin muy respuesta. Hay algo absolutamente certo ‘ert: en contraste con lo que aso en Rom, en la Grecia clisic no habo jis revueltas deo lav. ese que algunos huany Theis sna lo hicieron en masa durante la Guerra del Pelopon ue los espartanos tomaran Decelia, una aldea una posicion estratégica, més de 20 mil esela para escaparse. de ci historia de a humanidad no esa israel cha de cases. En primer lugar, porque no hay clases por doguier “a al siquieradivisiin socal en td caso, no ls hay en el sentido fuerte del temino. ¥en segundo lugar, porque donde loa hay, este hecho no entrafta autométicamente ni con mucha fen, uence un lucha contr el oxen extableido, Una dels tras wuellas de una impugnacién en el mundo griego ee muy toe En 138, tal rey de Pérgamo, muctey lege see a Pueblo romano”. Un tal Aristénico, medio hermano de Atslo, cu one entnoe aa cabeza de una gran revue popular que une Pobres yesclavos. Una revuelta también sorprenctente en eusnia ontena al parece, un proyecto ut6pico de revlucién socal, nica cr un Help “ad dels 4 los insurgentes el nombre de Heliopolis Se vineul6 sn fst esos orignario de Camas Cpe ag importante, pero no tengo la la incluso que reso: luego de del Atica que tenia Wvos aprovecharon “vy dio 145 con Cayo Blosio, fntimo del "Tce, Mitre del Guerra del Paloponeo, i, 38> | | | ‘SEMINARIO DEL.28 DE MARZO DE 1963, ~ payor de los Gracos, Tiberio Graco. Digo “al parecer” porque se Fam encontrado monedas con el nombre de Eumenes IL, y nunca hrabo un Eumenes Ill en el linaje de Pérgamo. Se sospecha enton- fee que Aristénico, por otra parte hijo natural de Eumenes I 3 Se Bumenes Ill ~degeneracién de la revolucién...~ y que hizo ‘seufiar monedas con su nombre antes de tomar el poder. No tuvo tiempo de hacerlo, po lo demas, ya que la revuelta fue aplastada {los romans lo ejecutaron.9® Agreguemos que, aun en el mundo Jomano, las revueltas de esclavos jamés tuvieron como meta el ‘uestionamiento del orden social instituido; siempre se trata 0 de tomar el ugar del amo o simplemente de liberarse. Tin cuanto a su pregunta acerca de la autonomfa, todo lo que ‘puedo decires que esta creacion politica se hace en Grecia parale- famente a la del ciudadano y en ligaz6n con ella, significaci6n ‘maginatia al mismo tiempo que nocién politico-juridica. Los ciu- Hy tantos otros ejemplos... Tomen la revuelta de los esclavos en. Sicilia" en el siglo 1, contra los romanos: el jefe de los insurrectos 2» 2 SVeaae Mos Finley, La Sie antique -s9p. i, pp. 15 ys8> 2 CICLOLECTIVO 1982-1985, s proclam rey,tenfa sus propioseslavos y combat los ejrc- tos romanos. se ese infuj dels sigifcaciones imaginarias. Sobre Aristéelesy los ilotasen Esparta.> En cierto sentido, el desvelo ante una revuelta de los ilotas dete 'min6 toda la historia de Esparta. No olvidemos, con todo, que los ilotas eran casi diez veces mas que los espartanos libres, por un lado; y ademés, que cultivaban sus propias parcelas, pagaban c&- ones ala ciudad o a tal cual espartano, pero no podian ser ven- idos en el mercado de esclavos. De un modo u otto, es diferente. EL historiador norteamericano Strayer, en un libro sobre los origenes del Estado moderno, dice que la diferencia con la polis griega tiene que ver ‘con el encuadramiento del terrtoro el dominio dela poblacin. Cua 55 opin? 2Y qué sucede com la iden de fuerea en ese contexto? Conazeo el libro de Strayer pero no me acuerdo de la distincion, que usted menciona. Ahora, cuando se habla de encuadramiento ¥y dominio de las poblaciones, se hace referencia precisamente a lun aparato de Estado. Es cierto, entre la polis griega y el Estado ‘modemo hay un eslabén intermedio que no debemos olvidar: el Imperio Romano, que es ya un fantéstico aparato burocrético que Ja Iglesia cristiana no hard més que caleat. Al principio, ese en- ‘cuadramiento del territorio del Imperio se hizo como en simbio- sis con un mundo mediterréneo constituido por millares de ci dades. Hasta los Antoninos, esas ciudades, esos municipia, se insertan en la organizacién imperial sin perder cierta autonomia local. Con la decadencia del Imperio, en el siglo m,y la relativa desaparicién del papel de las ciudades, se impone un nuevo en- 2 joseph Strayer Ox Maal Origin ofthe Mode Sate 97 Pas tog Pio Ue Prey 10 ta Oia mae de Ft Pao, 199 ep Sb lr ales Eas demo, Barcelona, Ariel, 1986).> is SSEMINARIO DEL 28 DE MARZO DE 1983, 8 cuadramniento, que al fin y al cabo, sin embargo, va a fracasar por Ia intervencién de otvos factores:invasiones, desarrollo del colo~ rato... Pero para renacer en la Edad Media y convertirse en el Estado moderno de la monarquia absoluta. Yes este Estado buro~ cratico el que sirve de modelo a los modernos para pensar una entidad politica, _:Cémo conciiar el cardctr ireductble de la fuerza y la coluntad de fautonomia? [Et hecho central en bruto es que toda constituci6n e insitucién de la sociedad, si debe encamarse, implica la fuerza. Que puede adoptar rastros muy diferentes, claro ests, y no es obligatoria- mente fuerza material, Su dimensién central, pero ala vez sit mite tiene que ver con la manera como la insttucién se impone a los individuos, a quienes fabrica como sujetos de la sociedad ddada, mientras es deja forzosamente cirta libertad en esa confor~ rmidad, que puede permitiles legar hasta la impugnacién de la institucin, Pero esa fuerza adopta también un aspecto més res- tringido y formal: toda sociedad implica reglas, leyes, y por lo tanto un poder para hacerlas respetar y castigar las violaciones. No se puede tener una ley y al mismo tiempo decir: es absoluta- mente indistinto que esta ley se aplique o se vile. En tna socie~ dad relativamente libre y homogénea, sin conflictos demasiado ‘agudos, puede bastar con poner en vigencia la regla mayoritaria Pero hay que advertir que la mayoria sélo se impone porque es vvirtualmente Ia fuerza, Anclaje en la realidad que no es en modo ‘alguno tna garantia, ya que ese régimen mayoritario puede ser derrocado por una fuerza més grande, la de los militares, los fas- cistas, etc. Y si quise destacar,en el pensamiento politico de los antiguos grieges, la importancia dela idea de fuerza, fue por opo- sicin a su disolucin en una buena parte del pensamiento poll- tico modemo -no siempre, no sucede asi en Hobbes, por ejem- plo-a través de deducciones a priori sobre los derechos naturales, Jos derechos del hombre... No: toda institucién debe imponerse, y 5 CICLO LECTIVO 1982-1983 sa imposicién pasa tambign por un poder que permite apuntalar tao cual ley restrieciones, sanciones. Apt deny en ance toy ‘instauracién de otra relacién con los otros. ie Es una superacién de la fuerza en cuanto fuerza fisica, pura vio~ Jencia material, Pero, para llegar aesa situacién, hace falta ademés ¢lapoyo de una porcién tan importante de a sociedad que lleve a Ja oposicin a ese estado de cosas a bajar los brazos y aceptar ser ‘oposicién tinicamente dentro de las reglas del juego politico im- puestas por la mayoria, XVI SEMINARIO DEL 13 DE ABRIL DE 1983 PRosEGUIMOS Hoy nuestra discusién sobre los relia en relacién con Ia insttucién de la polis. Hemos abordado la cuestién de los Jazos entre lacolonizacién y el nacimiento de la polis, y sefalado la concomitancia entre esa “polisgénesis” y la constitucin de la falange hoplitca, que implica la idea de una colectividad de igua- les; y hemos mencionado también el problema de la esclavitud. Nos quedan dos puntos importantes: las luchas internas en la ciu- dad, los enfrentamientos entre el demos y los oligo, entre el pueblo + cierta aristocracia, que son el vector de las transformaciones po- liticas,y la cuestion oscura, compleja y controvertida de la tirania, [Examinaremos esta tltima en su fase inicial, un momento en que €l término todavia no tiene la significacién que adquiriré a conti- ‘nuacién, la de un poder opresor y arbitrario; en el caso tipico, el ‘grannos es un jefe del pueblo, sostenido por éste, aunque casi siempre él mismo sea de origen arstocrético, que reduce el poder de la aristocracia al instaurar una especie de igualdad. En los hhechos, ms adelante podré tratarse de una igualdad ante la arbi- trariedad e incluso ante el terror, en una dialéctica bien conocida cn los tiempos modernos: la palabra “tirania” adopta entonces la signficacién que le conocemos. Volveré a todas estas realidades concrotas. Pero, antes de ir mis lejos, me pareci6 que sera itil y hasta esencial detenernos en las ideas principios, las significaciones imaginarias politics cen- trales que se crearon durante ese periodo: esto nos evitaré perder- ‘nos en una masa de detalles histévicose institucionales.Esos prin- ipios, entonces, surgen a lo largo de dos siglos y medio, desde 750 hasta el siglo va. C. :Por qué 754? Porque es la fecha probable dela fijacion de los poemas homéricos, y ademés porque, como ya les he dicho, ese inicio del muy importante movimiento dela se- 6 86 CICLO LECTIVO 1982-1953 ssunda colonizacién, en Sicilia y el sur de Italia. Ahora bien, en {6505 dos casos, si mi interpretacién es justa, ya encontramos las semillas del movimiento democrético: los poemas homéricos es. tin penetrados de signficaciones imaginatias que no correspon. den a la época que el poeta presuntamente describe (el mundo ‘micénico) ni ala que describe en los hechos (la edad oscutra, los siglos xt a 1x aC.) sino a aquella en que él vive;!y las colonias son fundadas por grupos procedentes de algunas comunidades de Grecia propiamente dicha o de la costa occidental de Asia Me- ‘or que asu llegada al nuevo terrtorio, se auloinsttuyen. Es decit ‘que, como ya lo indiqué, si~conforme a todo lo que sabemas~ ex- ortan de su metrépolis los dioses, la lengua, las costumbres, las concepciones sobre lo justo y lo injusto, para todo el resto estable- cen en general sus propias leyes, aunque se inspiren, como es na tural, en las del pats de origen. Cosa que no va de suyo, como lo testimonia el ejemplo de los fundadores de Nueva Inglaterra Lagregado en ef manuscrit: el Covenant}® 9 el de Australia. Lo re- pito: no se trata aquf de hacer la historia, sino de identficar una serie de signos muy importantes, reveladores, tanto en Atenas como en otros lugares, del comienzo de un movimiento del demos. Les recuerdo brevemente sus grandes etapas. Ante todo, en Ate. as, desde el siglo vise elige a ciertos magisteados; 594: arcon- tado y reformas de Sol6n; 570: en Quios, una inseripcién mens ciona una boulé demosie, una asamblea deliberativa sobre los ‘asuntos del pueblo, Luego, en 510, tras el gran interludio de lati ‘ania ateniense de Pisistrato, derrocamiento de los Pisstrétidas, ‘sus hjos. En 508, reforma o, mejor, revolucién de Clistenes, que funda efectivamente la democracia, Como es légico, este movi- ‘mento de institucién democratica va a proseguir en el transcurso dl siglo v, a través de diversas medidas tomadas peridicamente para ampliar y consolidar el régimen. * 0 cicio Lectivo 1992-1983, fen que se autogobierna. Ya tenemos aqui una doctrina, no de la stparaciGn sino de la articulacién de los poderes, y bajo una forma ‘que evita la mistticacin politica moderna que conocemos desde. cl siglo xvi, con Montesquieu. Los modernos dividen el poder en las ramas legislative, judicial y ejecutiva; pero la divisin estable- «ida por Tucidides, mucho més justa,distingue en el poder las fun ciones legislativa, judicial y gobernante. Puesto que hablar de un poder “ejecutivo” equivale a escamotear la funcién indeterminada inherente a todo gobiemo, consistente en decidir en las situaciones fen que las leyes no preseriben ni prohfben nada. Cuando un go- biemo declara la guerra, no ejecuta ninguna ley; acta en el marco de una consttucién que le otonga ese derecho, segiin modalidades diferentes (en Estados Unidos hace falta un voto del Congreso; en Franca, un voto de la Camara). Lo que en nuestras dias llainamnos poder ejecutivo amalgama en los hechos ese poder propiamente subemamental y una funcicn administativa ~ésta realmente eje- ccutiva-, que consiste en llevar 2 la préctica opciones definidas en sus lineamientos generales por I ley. Luego, junto a esta definicién griega de la soberania de una ciudad, encontramos como cortelato una definicin del ciudadano, que Aristoteles daré a continuacién en la Politica, tratado que data de la segunda mitad, sino del tlkimo tercio del siglo 1v a. C. (hacia 335-390 a. C.), pero que traduce toda la préctica anterior (Ya les he dicho por qué considero a Aristteles un filésofo del sig va. C.) Asist6teles define pues al ciudadano® como aquel que toma parte en eljuicio en el sentido judicial (rss) y en el poder (arth). Cosa bastante sorprendente cuando se sabe, por otra parte, que la defini cin central en é plantea que el ciudadano excelente es aquel que sabe igualmente gobernar (arklein) y ser gobemnado (érkhesthai). ePor qué, entonces, esa otra definicién? Volveremos a esta frase ‘cuando hablemos de la flosofia politica de AristSteles; sea como { S Aristotle Polen, 127596 ‘bi 1, 12774 10> SSEMINARIO DEL 13 DE ABRILDE 1988, a fucre, creo que podemas ver en ella la influencia de la prictica de ‘Atenas sobre este fil6sofo, que pasé en la ciudad gran parte de su. ‘ida, y en particular la ultima etapa de su carrera, periodo al cual conesponde la Politica. De hecho, desde el siglo va. C, pero sobre todo a partir del siglo va. C,, hubo en Atenas un desarrollo im= portante del poder de los tribunales, al mismo tiempo que del po- der de la asamblea del pueblo (Ekklesia). Podriamos pensar aqut {aun cuando no pueda tratarse de una verdadera comparacién) en Toque se dice actualmente con respecto a Estados Unidos: no seria {also afirmar que Atenas, a partir de cierto momento, tendi6 a con- verlise en una “democracia de los jueces”, con la salvedad de que stos no eran profesionales. Las mismas personas que sesionaban enla asamblea volvian a coincidir en los tribunales,y estos iltimos tenian considerables facultades. Tal es pues la definici6n, a la vez te6rica y efectiva, de la de~ :mocracia como soberania de la colectividad. Lo esencial esté aqui en la palabra auténomos: aquel que es soberano en cuanto a la ley, {que formula sus propias leyes, lo que yo traduzco por “autoinsti- tuyente"; autonomia y autoinstitucién vienen a ser lo mismo. {Cues son los limites de esa autoinstitucién en el mundo griego, yen particular en Atenas? En principio, no los hay. En ninguna parte se afirma que, sobre tal o cual cuestién, se excluye a priori {que el demos legisle. En los hechos, sin embargo, la autonomia aparece considerablemente limitada: hay toda una serie de émbi- tos que la legislacién ateniense no toca <...>, Pero al hablar de este modo tiendo, por asi decirlo, la realidad historica de esta 4poca en el lecho de Procusto de nuestras propias exigencias en ‘cuanto a lo que deberia ser una sociedad autnoma, cosa casi tan absurda como preguntarse por qué Arquimedes no invent6 el céleulo diferencial. No lo invents, es0 es todo, aunque con el mé todo del agotamiento haya estado cerca de hacerlo. No hay que ‘preguntarse por qué, aunque sea una tentaci6n inevitable. Yen el caso presente, la tentacién es tanto mas inevitable cuanto que nos ‘vemos frente una sociedad donde se manifiesta constantemente cl cuestionamiento de lo que hay, con la interrogacién teérica y 2 CICLOLECTIVO 1982-1989, etic sobre as razones que cen que sa edad seas no de oa manera Por consguint, hay sin dda lites oe toinattucin demoersten en rei, sobre lode un linen ‘al por dco de agin nod adefnicin decompo deck, anes Teneos que volver eno poe es una cestion tea importa yn ao en el plan dels hechos hte, os ara a Antgiedad rig, sino en se squien eo adedongy Contariamente as tntros que seesuchon au cals en, fn pfs modern, por democitie que ay, econo cléusula que estipule que “todo bi i no 8 “edo biped partantcocudadano™ La verdad esque son eudadanos quienes donen ss dovamene ued y nde seen on crtescene ions: ora el problema de loser tomes : | Yes bien sido que enlistees son suman trictivos: son ciudadanos los adultos libs = ®adulos varone ie. Ea clog. "por lo dems, comesponde en ines gentle ac opie. (Viole Lora onion a veces cntade este ten Peto, rsneamenteen mi opin) En stray ae elo ps el aspirant ala ciudadani eng al mens a peepee soe sens y lego tar ua reformed en epoca de Pet cles que sus dos padres lo sean. Esta westilontotvamente tardies dgna denote lito preguntas eudes fron sos motes Se rest, adem an ct gu hl ara que le dos pies sn teins? Qu usd presen sus dos progento tes espactva, au vez timbien Io sean, yal vues Pero entones gun cael primer atnense? Toney isn, aly de eres alae: todos len inmigrates carga thee ua son automacamentecudadanon aces Ou face fata prague una madre sen juda? En este ano nose ade ca Benet invoca la reidenciaen sacl se dir ues pre oc elim hay eid amare ily snore Poca poco hasta Sas o ve sudan ote ep ne aeiee, portant, aie ene an decomento que pra sv cidade cedodanoen rarco de las leyes en vigor leyes que han sido voted por auenes ya ern cidadanos de confrmided con uns conctc, SSEMINARIO DEL 18 DE ABRIL DE 1963. 98 «didn promulgada, por su parte, por ciudadanos. No hay ninguna jroma en todo esto. Asi como en matemstica hay grupos de axio- tas que permiten sostener todos los razonamientos, es menester fpelar aqui lo que Hans Kelsen lama una “norma fundamen- tal’; @ despecho de su positivismo, Kelsen vio con claridad que ‘esa Grundnorm no puede ni deducirse ni,a decir verdad, fundar- Se! Hay por fuerza un momento primero en el que se decreta iquiénes compondrdn el cuerpo de ciudadanos, el cuerpo politi ‘amente soberano, Por supuesto, lo que se decide con ello puede ‘ser mas 0 menos restrictivo; hemos visto que la definicién ate- niense nos pareeia muy estricta. {En qué medida debemos considerar los criterios de pette~ nencia al cuerpo de ciudadanos como algo absoluto? Haré al res- pecto algunas observaciones répidas, pero habré que volver. Ante todo, en Atenas no encontrarsn a nadie que quiera dar una justifi- cacién racional a esa decisién. Los atenienses son hijos de padres atenienses, y punto; son libres, es un hecho. Habrian podido ser esclavos ¥ algunos lo fueron, Segtin ciertas fuentes, Platon habria sido vendido como eselavo y luego rescatado por otto filésofo.* Todo ateniense sabfa que en la guerra, sino lo mataban, podia cnet prisionero y quedar reducido a la esclavitud. Por regla gene- ral, nadie puede ser esclavo en su propia ciudad, pero si puede setlo en otro lugar, Por lo tanto, ser esclavo o libre es ala vez un eslatus juridico y una realidad que depend de una situacién de hecho. Como les he dicho, considero que el verdadero funda- ‘mento de esa realidad en la mente de los griegos es la fuerza, He ‘éclito lo expresa de manera admirable cuando dice que la guerra “ha hecho a unos esclavos y a otros libres" Esta claro que esas ivisiones entre hombres libres y esclavos, ciudadanos y no ciu~ + evave sobre todo Hans Kelsn, Rene Reser, Vina R Deaticke, 1934; tea fs Thor pure du rot, Pais, Dll, 1962: 00d: Fats, allo, 1989 tad ‘sp Torta pura el derecho, Buenos Als, Eudeba, 1997] eveaue DiigenesLaecio, Vidar y pions des lo sins, 38-2.> > Siri frag. 8, ed. de Dice Kranz. Vesse Cornelius Castoriadis, LQHG 1, pp. 78y275> oe CICLO LECTIVO 19821865, bert del ciudad. De todas mancrs las nedideg eet Poco frecuentes; y esto es mucho mas sorprendente por el hecho pile Piezafantistcamente divertda,cuya itriga se basa en la hipdte. | | ‘SEMINARIO DEL 13 DE ABRIL DE 1983 95 tonces de una utopia en el sentido de a imposibiidad radical, una potesis puramente contrafictica, pero que permite cantare cua~ tro verdades ala sociedad humana existente y en particular a los enienses. O bien podriamos relacionar La asambla de es mujeres con el discurso contemporéneo de los sofistas; en ese caso, la inter- pretacion “utpica” es insostenible. Personalmente creo que Aris- féfanes es demasiado ambiguo para poder reducirioa esta alter~ pativa, Ami juicio,juega con el eco que podian tener discursos muy excéntricos pero que crculaban en eonereto por la ciudad, en tf 4gora, aun como posiciones radicales, subversivas, de cierto fi- Tssofos calificados de locos, y que, al retomarlas, Arist6fanes r- diculiza. Esta pieza, desde luego, contiene una relativizaciin muy ‘extremada de todas las instituciones existentes. El discurso de Praxdgora, la heroina principal, ante la asamblea de las mujeres, es racional de cabo a rabo. En él incluso encontramos esbozado un tema muy actual, que Aristfanes desarrolla mas en Lssrata, otra pieza de tema “feminist”, a saber, que si las mujeres gobernaran, Jamas habria guerras. Tenemos aut un hecho literati a interpre- tan y habria muchos otros, como todos ls parlamentos en Burl- pies acerca de los esclavos y las mujeres. Comoquiera que sea, cenla legislacién el estatus de las mujeres y los esclavos se man- tiene practicamente intangible: estas dos categorias no forman parte dela colectividad politica, como no sea através de su perte- nenci al oes, vale deci, a una familia un household, un hogar en. sentido que le da el uss [Institut National dela Statistique et des Btudes Economiques} una unidad que se consagra ala repro- duccién de la vida material y que, en consecueneia, abarca mismo a las mujeres, los hijs y los esclavos. ‘Alli tenemos justamente otro hecho que nunca es objeto de un verdadero cuestionamiento: el régimen econdmico. Desde Iuego, se sancionaré una multtud de reformas econémicas, que comienzan con Solén® y su famosa sesditheia, medida de abol- cin de las deudas o de a servidumbre por deudas, tomada hacia 596 a, C.en favor de los campesinos pobres que, a causa de su en- deudamiento, habfan sufrido penas de prisién equivalentes a la 6 Cicto LECTIVO 1992-1983, esclavitud, como los hectémoros, una suerte de siervos que proba: blemente debian al propietario del suelo un sexto (hekton) dela cosecha. Pero es cierto que en Atenas nunca hay un cuestionay ‘miento fundamental del régimen de propiedad que promuera luna redistribucién, Si los efectos politicos de la desigualdad ee ‘émica se corrigen, no se ataca la desigualdad, la diferenciacigy econémica coma tal Hag aqui un parentesis sobre la posicién de Hannah Arendt. Todos habrén leo, o leersn, ese libro fundamental que es The Hu. ‘mans Condition (La condicén humana, tulo mathadadamente radu. cido en francés como Condition de "homme moderne" cuando se trata del hombre en general, y en particular del hombre antiguo. ‘Les resumo la tess fundamental de Arendt, pero seria preciso vol, ‘ver tratarla. Para ella la grandeza de la concepcin griega de la Politica consisti6 en separar por completo lo social de lo politico, ddejando de lado lo que ella lama el eimallaborens, es deci el se hhumano en cuanto trabaja: en cuanto trabaja en el sentido de parti- SSEMINARIO DEL 15 DE ABRIL-DE 1983 ” ler de carga conel ad dela cst soi qu pro- mae hblace no Hee ugar pon Asc vevohucion Norteamericana, que acompaa la Guerra de Indepen- ret ts Revoluen Ponca Ena Revlon Net sree precupecn comin fos los scores cudadanes =timos y aclvasu hombres célebres(eflerson, Madison, ante) etter una ccna oie un coo roy ogualar as condiciones vals yeonica0 ‘Seria scte dos pobre Alcona, logue envenens Tate ecomieno a Revolucn Frances fr ea peocpason Slvtrs pola contin scl yas oscones cons rape Garde oe cudadanesqueinpidgelestablecinent de una ver tre conn pti Ne tron qu eng por Hannah Aven exo noe pide op ferme radiant sea interpreta, ate ol dese! panto Geri deo echos en lo conceniene a Estados Unidos ra Chelan qu viene vlveremos a able de ell con referencia a Indameerodnenel mundo modo) leg, sobre todo asa deau'maera de delta lo plc lo soc Su dtiitn ex lav dl dominio plc por aspiacion al mconoiienoy tI renombre deja de ladon spect fundamen qu aint tn dea olde su desvaoriacion del bo dea rode ‘Syl brain cami entender, erne nt plea come Fledtomente Feo co verdad qu, hablar, Arendt Wade ton exact na realidad qu et present ena agua rec Su pein fn en mi opin ss eta de a pollc om ta cefunta como interprenion dea anera en qu siege, en ‘locas scene ala com Enel, is cide pe ramente produces sn pan ells un dita in ier, ban So'reoma de Ate el ani Sc tee Por pate eos actividades oom sin decd son CSmpltaments acl elresan sms bands" ue : trad fe, Pat, Call © eae Hannah Arendt a (98 tae Ps Call ard col Les xsi 1967 [ad exp: Sebel mln Mads, Anza, 198) * CICLO LECHIVO 1982-1983 campesin pus tito essen contact cnn price na Facer en ro send, con lpn mena ue caneen «std sometido por entero a una realidad menor, artificial, con a fin de satisfacer necesidades generalmente poco apreciadas. Esta visign’ del wa para a cua a verdader tera humana spon ac Poner del propio tempo, no estar atdo aan wabjopecny Bata, com demos nesotsgaarela vide ene eens nla Grn yen agin end, a demecac sy se esabloeprecamente conta ea den, gue mpegs mina sexed en conjunto como kn exerts dea dso Fae Brite movimiento democrsio constr en dr denser ticos a los campesinos y los artesanos de la ciudad. fsa es la situa cin ea en Aten: Aisles, qu esc a potion cre buena naa iden de ques conpesnostengan deceptions Peroen les delasartanos aces prem poblonaing De manera general en concep eg hy enter an Sisto my erate de oso lo eon yea semodica cuando se ta de poner contusions sie ies dos deetabecedippenitonesepctensprnperisccerar cen aati pote clctv Fam real nc dees au, desde nest puto de vista de modern, ny cons oa stuacis porn doen otiga re adeno ne lca fetvaent a iertady Ia guldnd cadena go ep Bromo sconsatan striate ibe) eons ten dad dela ey pate) pero por ot no se pct Jer gis ins tare iertad en un send eatin Ratieaa mas on "era yeni In des hombres ibe alevarn seep stud ios hombres ya eran bes en contrast cn los coat tambitn ean eo stead, ene medida en guna dos todel cero de cudadanos, pus ser veridocomoecteoney Su propia ded. Lo mismo ve paral guldad oe once Incomplet expansion deloqucntiuyeToprpiode dacs " cAtistteles, Pty, 127127845 a SSEMINARIO DEL 13 DE ABRILDE 1989 * gano,a saber, la participacin igual en el poder politico. sila ci Sat puede tomar medidas econémicas que afecten asus miembros, sr inicamente,insisto, para asegurar esa igualdad de participacion. ‘5 consideramos ahora el contenido de esa democracia y su manera dearticularse creo que debemos abordarlo esencialmente ‘Jeade tes perspectivas principales. Nos preguntaremos, en pri ‘ner lugar, qué es el poder de la colectividad y cémo se ejerce.™? fn segundo lugar, en funcin de qué se rige: en otras palabras, si hay autonomia y, al margen de las imitaciones de las que hablé hace un rato, cudles son lo limites de ese poder; esto es, cémo se ‘enfrentay resuelve el problema fundamental de la democraca, el dela autolimitacion, Por sltimo, qué puede decirse de los objet las finalidades de esta institucion de la democracia Elpoder de la colectividad de los ciudadanos varones adultos y ibres se define en principio por la participacién de todos, concre- tada a través de disposiciones insttucionales. En primer lugar, la _Ekilesiala asamblea del pueblo, encargada de votar las leyes yen ta cual paricipan todos los ciudadanos. Aut habria que hacer una dlistincion formal entre nomoi y pepsmata, leyes y decretos; ya nos ‘cuparemos de ella En la Ekklesia, todo el mundo tiene derecho a hablar y proponer esta oaquella decisién. En Atenas, la asamblea se retine en la Pryx; debe celebrarse, salvo circunstancias excepciona- les, en ciertos dias fos. Por otra parte a Boul consejo formado por quinientos ciudadanos elegidos por sorteo, tiene de algtin, ‘odo un papel de filtro con respecto a la asamblea, consistente en. ‘general en far el orden del dia de éstay someter a un primer exa- ‘men las propuestas de ley emanadas de ella. A continuacién, en siglo 1a. C, ess disposiciones serdn abolidas de hecho. Aristéte- les, que en la Constitucién de os atenienses menciona ese debilita- miento de la funcfon de control de la Boule vacila sobre el juicio, que le merece la situacin pero termina por hacer una evaluacién positiva al decir que se han llegado a decidir todas las cuestiones © Aristotle, Contituc des tees, 22> 100 CICLOLECTIVO 1852-1985, or decreto (esto es, mediante decisiones de la asamblea, en con. traste con la leyes, que implican un examen previo por parte del consejo),y agrega que esto es bueno, porque “el gran niémero es mucho més diffe de corromper que el pequefio” Con todo, hae bia que expicar este tipo de pasajes cuando se esribe que Arité, {eles no era partidario dela democraca, En tercer lugar, luego de la Flifesiay la Boul, estén los tribunales, cuyos miembros, como en el aso de la Boulé, se eligen por sorteo, con un sistema muy elabo- ado que podriamos deseribir largamente (cosa que por lo demés hace Aristteles); y hay asimismo unas cuantas magistaturas fins, también echadas a suerte, en particular para designar a los nucve ‘arcontes, herencia de los sighos vit y vt a. C. Como hemos visto, de «80s cargos de arcontes quedan excluidos en un primer momento los miembros de a cuarta clase de ciudadanos. Encontramos, por otra parte, funciones que podriamos calificar de puestos de exper {es para los cuales se designaba a los magistrados por medio de cleeciones. El més importante es el puesto de estratega, es decir, jefe de guerra; hay diez, la eleccin ests abierta a todos. En todos «estos puestos electivos los ttulaes, de hecho, son revocables, por ‘que la Ekesi puede despediris e incluso acusarlos y condenarios nel jerccio mismo de sus funciones, cosa que sucedi6,y no siem. pre para bien, Pero la participacién de los ciudadanos en el poder no s6lo festé asegurada por esas instituciones formales, y no se la ve sim. plemente como un desiderstum abstracto: para decirlo de algiin ‘modo, las instituciones formales informales de la ciudad la pro- ‘ueven de manera activa, sin caer empero en la coescién. Lo ha cen ante todo en virtud de la igualdad del derecho a la palabra (segoria,considerada como un atributo de la democraciay garan- tizada por la ley; continuacin, a través de la obligacién de decir francamente lo que se piensa acerca de los asuntos publicos, ha. bar franco (parresia) que, como es ebvio, la ley no garantiza, pero i Ariss, Constitusin dels teins, a2; ease también Poti, 1860 3:35> ‘SEMINARIO DEL 13 DE ABRILDE 1983, 101 gu por tnt yore a lade In ina, es deci el “deshonee, la priva- a rchon cos Son, cunt nists decid ai isa aqua que cuando la cnded aba cividida por un serpin fomaban partido el aporunsia que eperab hasta carve ado soplaba el vent cin mal ello y crc el Teog de pener aus derechos ces Yes ds sigs desputsen UO nb” pronuncids por Pres, dice en forma plc consideramos que quienes nose nteresan en los au Funes son personas no trans, sino absolutamente ines, fattos desde el punto de vista de a ciudad. A esto se sss env partir del siglo v medidas concets pra compensar la des seid des ts pebres do ft apripanen iva poli: sli" y ene a.C) ee sidstico, vale deci, una indemnizacion diaria peribida por Jos cadens papi ena snl oom Ie ie Hy re tener en cuenta que durante ese tempo, el campesino pobre Bsa indomnizacin, destnada a compensa sis pias, dba representarademés una suma cercan al slaro minimo. : ‘Ya dije que la mayorfa de las magistraturas se sorteaban. Este mde de designacén se combina aden con una roti ente {ebus en los cargos ocupados durante un perfodo dado (de hecho, tin poco mas de un mes por afi, porque en Atenas hay diez tribus durante el perfodo clisico), y cada tribu, en cierto sentido, ejerce el poder, con sus representantes a cargo de las magistratras su- promas lo largo de went ysis das. También sucede fo mismo fon la func de “epstates ton prytineon”, que podriamostra- dluce como “presidencia dela Replica”. Cada mes se echa a ' cAristtle, Constitute de sates, 82> ® ora ef lo nen prea gu un habe quer te viene en pie mere pst no po un dada spac pot un ‘odadane itil (Tustdider, Hira dela Guerea del Plapones, feb Rowsel.> m2 CICLOLECTIVO 1982-1983 suere 430 miembros de unn de ls die tbs, que sein os Pritno yada dab elie por sorteo uno dae pore tempers como su pistes ue Durante horas, sane els dea ciudad y personify aul Calg stein Pu sr designad praca ago Si seconsiere el cnjntode Ins mista, con la oly jure, sha elo ys cada ciudadao de Atenas debater pr sortcoal mens deg veces n vida ua fancon publ, Desde lege eras «sss fmciones pias, sobre todo en la Bon pe tbs oe tos tshunales eiquce eons conmimientoscomo asco tenis para la partipaciin en las dscustones de Bey 9 -slpxamente, peru esa partichacien contaye un apeende 2a para el ecco de las magistaturas, Hay gu estore por ots pte el papel de lo tbls yen coped el pata de els i Hla, qu fue el encngad de juegar a Srses ate ta ett compuesto de quinints aces longus ten puede Imare reds, pues prestan amen ane de ade "stars. Pro supapeles muy diferent demas. org ds. Como saben ena lepslacin modern, undo pect Inia de quetsotiminto ot ene de sti ena ll puso toma una iatucin muyanlga-deorigen pee toy notin, Acso también ea mene al econo lo magstadospofesionales. Como sa aun en os plage democtie dese ete punto devita-y net sete Fees «sumo des peor os jurado sngloajoes distance de un poco mis de brad) el undo ct rector pel snuy limited: debe responder la pregunt acy ne tne au ater aa cutn guid rs Sogn vn aay vaca concen, ulanoha mata om ha mad? Seat aoa un sc sobre lo acto emf ancl I clcacion urd a cso cto, nsec en un asileo que faerie deters, ack pen, ncumben ala magistrate permanente hoo, Los pianos eercian colectivamente la presencia del weg wer Ja presencia dela Elsi y de ‘SEMINARIO DEL 19 DE ABRIL.DE 1963. 103 tesde la convocatoria del jurado, porquees elauto de acusacién el {que dibuja el marco obligatorio dentro del cual éste, durante las Geliberaciones y después, tendré que pronunciarse. Se lega asf a tun resultado bastante tipico de los tiempos modernos que es la hipocresia, la duplicidad del jurado. A menudo, si responde sia la pregunta de si el acusado ha matado, se pronunciaré una senten- cia que él estima injustificada en vista de las circunstancias: dice pela. tentonces “no” pensando “si”. Como sus opiniones sor bles el jurado miente con el fin de preservar su idea dela justcia, de lo que conviene hacer con respecto a la cuestién de fondo. En Jos tribunales de la democracia griega antigua no se da una situa- cién asf: en ellos no encontramos ni magistratura permanente ni ministerio piblico;estin presentes el acusador y el acusado, y el jurado esté obligado a conocer a la ver dela cuestién de derecho y dle la de hecho. En consecuencia, el ciudadano ateniense esta la fuerza al tanto de las leyes.¥ esta implicacién va incluso més allé de las instituciones formales; es una cuestién de costumbres pol ticas, Les recuerdo la frase de Pericles: los atenienses consideran que quienes no se interesan en los asuntos piblicos son parésitos, ‘completamente indtiles para Ia ciudad. El término “idiota”,en las Tenguas modernas, viene ademés de idiotes, el imbécil que slo se ‘ocupa de sus propios asuntos, ‘Surge asi, através de todo esto, la imagen de una democracia directa, yentiendo por ello la ausencia de toda distincién/oposi- cién querida entre pueblo y representantes, pueblo y experts, Pue~ blo y Estado. La democracia griega no es representativa. En este aspecto, es menestersefalar dos puntos. Ante todo, la idea de re presentacién no existe ™ Volveremos a referimos a esto con mayor detalle; pero por mi parte, nola veo en ningtin lado, como no sex en Soba estas oposicones, que reapareerén en el Seminario xe, va se Comes Castonadis, La pls grecque ot a ration de la démocatio”, fen Domains de home, Paris, Sel, 1986, pp. 288-292; eed; Paes, Sei cl. Points, 199, pp. 3.264 (ad. esp: "La poi griegs y la creacién dele de moran" en Lo doin del hore, Ls encruass dl brint,Bareeons, edi, 1995]> tos CICLO LECTIVO 1992-1968, el hecho de que puedan designarse embajadores 0 de que alguien siempre tenga la posibilidad de tomar la palabra en nombre de un sector de la poblacién, a cuya cabeza se encuentra, Pero la idea de que el poder soberano, si bien esti en posesién del pueblo, no puede jamés ser ejercido por éste come tal y debe pasar por la me- diacién de sus “representantes’, se desconoce por completo. En se- ‘gundo lugar, la democracia griega no se basa en el principio lec tivo, y el sorteoo la rotacién de los eargos se consideran como las instituciones democréticas por excelencia. Esto es muy antiguo, He- 6doto, con referencia alos trastomos que siguieron la muerte de Cambises, antes del ascenso al trono de Dart, relata esta conversa ign entre tres sétrapas persas acerca del mejor regimen politico,” cosa poco cree en ese contexto; se trata més bien de una discu- sign griega que él deci insertar ali: Otanes, que defiende la de- ‘mocraca, la define por el sorteo de los magistrados. En definitiva, s¢ restablece la monarquia, Dario se convierte en rey y otorga a ‘Otanes y su familia el privilegio de no someterse al monarca ni 4 sus leyes: formarsn una entidad auténoma en el Imperio Persa, Porque no querian ser gobernados sino gobernaban ellos también: ‘gualdad del gobemar y el ser gobernado, Esta manera de ver per- siste atin en Arist6teles, que califica expresamente la eleccién de Principio aristocrstico Cosa evidente, por otra parte. En efecto, nadie se presenta a una eleccién diciendo: eljanme, soy el peor de todos; dirs: eljanme, soy el mejor, drstos. En ese sentido, el princh pio de la eleccién es sin duda aristocritico. Podria objetarse, claro, {que jugamos con las palabras: los Aristo’ no son s6lo los mejores en el sentido cualitativo, también son, como en la acepcién moderna e “aristécrata” os miembros de familias antiguas o rcas, que for- ‘man parte desde hace més 0 menos largo tiempo de una oligarquia, Pero esta situacion no cambia en nada la naturaleza del principio, {Lagran tradicién de a filosotia politica conacia bien todo esto. Sélo a partir del siglo x1x olvid6 esta verdad elemental: Ia autén- cHerédot, Histor, 0; vans * cAristbeles, Poi, 130d y$> sto volumen, pp. 91 y > SSEMINARIO DEL 15 DE ABRIL DE 1983 1s tica democracia es la democracia directa; la democracia represen- tativa no es democracia. Y no se trata de una disputa de palabras, hay razones de fondo que ademés son archiconocidas. Esto era sa Dido al menos hasta Rousseau, e incluso hasta Benjamin Constant [No voy a repetirles la famosa frase de Rousseau sobre la libertad 2 eyéase el seminarionv, nota 12> 106, CICLOLECTIVO 1982-1983 Ssucesivo, serén ellos quienes determinen el marco dentro del cual se discutirén las cuestiones, y eso es dala posibilidad de influ en ‘gran medida en las respuestas, Aristételes era plenamente consciente del fenémeno cuando dlecia que el pequero ntimero era mas corruptible que el grande. Fa su lenguaje,corruptible quiere decir: ue apunta a su propio interés y no al de a colectividad: y su observacin se aplica al sistema re. Dresentativo, que entraia la constitucién de una categoria aparte de representantes. No por casualidad, cada vez que se produjeron ‘grandes movimientos revolucionarios o reformadores de la socie. dad, en el auténtico sentido del término, comenzaron casi sn excep. ci6n con un impulso de restauracién o instauracién de la democrn- cia directa. Ast sucedié en Ameérica del Norte, con las asambleag comunales y municipales de Nueva Inglaterra en las décadas de 1770 y 1780, os famosos foun hall meetings: esas reuniones de todos los ciudadanos en wna asamblea habilitada para tomar decisiones son elorigen de lo que ain subsiste en materia delibertaces munich Pales en Estados Unidos. Ocurri6 otro tanto con la secciones patisi- ‘nas durante la Revolucin Francesa, y también, y sobre todo, con las «reaciones de la clase obrera, Les recuerdo que, en las primeros sin. dicatos inglese, los responsables eran designados por rotacin: no 4querfan el principio electivo. Y tanto la Comuna de Paris como los consejos obreros o los séviets tuvieron siempre por principio, no ‘6lo a eleccién de delegados o comisiones de delegados, sino ade- ‘ns Ia revocabilidad permanente de éstos. Podriamos desarrollar ‘mucho més extensamente la problemstica de la democtacia directa en las condiciones modemas, pero no es nuestra intencién hacerlo ‘aquf: me limito a destacar estos hechos porque la presuntafilsofia politica contemporénea los omite con demasiada faclidad. No lo hacia Hannah Arendt, cuya profunda simpatia por los sviets y los consejos obreros,ineluidos los ce Hungria en 1956, es conocida: En Sus esritos sobre el tema puede verse que, si esas instituciones, a sux * SSEMINARIO DEL 15 DE ABRIL_DE 1983, ww drs sociedad humana tiene sin duda una especie de naturalidad. Sena tana nants 4 <"Logo men demoktais ergo deprotou andr ark” (Tuidides,Histo- ris dea Guerra dl Plopones, 6,9) 108 cicLOLECTIVO 19821985, panna y eg ate es y inne ‘varios casos el demos no lo siguid. No me parece que pueda = dese que a posi de Peres exipabe a tds eneatonsens Palen an pra ins pltco set ema eo gue log expres a asprin de dom Briss deoongueomventn score el mista Yonndoctdn tgs oh chee Burt deus qe poem nivinkoy he cae tite os fw nom caer end nigieeee spr loi nan eso habra e eaes hat sper to gue mr oats ean a ralatade porls historias y neers Rabon sibin pad amare utr, nts et lpn rey Peo inn en sed Nee Iona pede uc enn gees Venegas atin etc eanacen yoo ce den donee cnn mo nare cece aque nay rainalguna ps evir a cualquier pecs sueeg oe fos momentos determinadas palabras pesen mas que otras. . XVII. SEMINARIO DEL 20 DE ABRIL DE 1983 ‘Vamos a comrevar hoy la visién general de las significaciones, subyacentes a Ia creacign de la democracia; mas adelante intenta~ remos compararlas con las significaciones de los movimientos de- ocraticos modemos. Es evidente que nuestra investigacion y ‘nuestra reflexién no son de naturaleza académica: nos esforzamos, por sefalar lo que es importante para nosotros en ese primer mo- vimiento de creacién de una sociedad que tiende hacia la autono- ‘nia 0 que contiene la posibilidad concreta de la autonomia. Nos encontramos, pues, frente a un movimiento de autoinstitucién de Ja sociedad, un movimiento y no un estado terminado, una utopis {que justamente, hubiera tenia lugar, un modelo con respecto al cual pudiégramos hacer comparaciones. ¥ Io que nos importa es fese movimiento, porque en verdad la autoinstituci6n de la soc dad sélo puede ser permanente; no hay buena sociedad, sociedad jnstay libre de una vee y para siempre: se trata de un proceso de creacién histérica en que la sociedad tiene la posibilidad cons- tante de poner en entzedicho sus leyes y sus instituciones. Au- toinstitucién, decimos. “Auto” es el sf mismo, y ese si mismo es le colectividad politica de que se trata. Decir que hay autoinstitucion mis o menos explicita es decir que se plantea de inmediato una doble pregunta: ante todo, zqusé es esta colectividad, cémo se de- fine? ¥ a continuacin, en Ia postulacién de su propia ley por ese ‘aulés, ese si mismo, qué significa esta soberania desde el punto de vista de la efectividad de las significaciones imaginarias en cuestin, de las instituciones precisas en las cuales se encaman? -Hemos visto que la colectividad es la de les ciudadanos varones adultos y libres. Hemos sefalado al respecto lo que nos parecta ~y fs en conereto- tuna limitacién considerable en el movimiento de autoinstitucién en cuanto 2 la definicién del cuerpo politico, es 0 10 cto LECTIvo 18821955, Principio lo que dice Tucidides de Ic een €! conseo, los tibunales, las magistraturas y un rasgo esenciel ‘idea de representaci pas doa 'SEMINARIO DEL 20 DE ABRIL.DE 1983 m Herédoto para tn periodo relativamente antiguo). Les recordé asi- ‘mismo que, cada vez que aparece en los tiempos modernos un ver- dadero movimiento de autoinstitucién, recupera el principio dela Gemocracia directa: si hay delegados, éstos, aunque elegides, son Jevocables en todo momento. Y esta revocabilidad esté presente, de hecho y de derecho, en la democracia ateniense: en cualquier momento del eetcicio de sus funciones, un magistradlo puede ser ‘2cusado por razones de fondo o de forma, y destituido. Como cualquier disposicin legal, ésta puede dar lugar a abusos. Han de conocer el més grave, del que volveremos a hablar: el proceso con- tra los estrategas atenienses vencedores en la batalla naval de las, {alas Arginusas en 406 a, C, durante la Guerra del Peloponeso. A su retorno, los demagoges hicieron que la asamblea los condenara ‘a muerte, sin respetar el procedimiento," con el pretexto de que no hhabian hecho todo lo posible para recoger los cadveres de ls sol- dados y marineros muertos durante el combate. Acto absoluta- mente monstruoso, como offos no menos monstruosos que co- menzaron a producirse poco tiempo después del inicio de la Guerra del Peloponeso. Hybris, crisis y fracaso de la democracia, ateniense, y de la democracia a secas. Para terminar, revocabilidad yy ausencia de representantes no quiere decie “lo seftalamos~ au- Ssencia de ideres, En una comunidad politica, la cuesti6n no es a texistencia o no existencia de Iideres, sino la relacién de les ideres con la colectividad: gen qué medida mantiene ésta bajo su contro! al individuo mas 0 menos excepeional, capaz de juzgar con mayor rapidez y ver més lejos? Les recordé la famosa frase de Tuctdides sobte Pericles, y en qué sentido resulta muy poco aceptable. El segundo par de oposiciones se refiee a la relacién pueblo/ cexpertos. En la concepcién griega no podria hablarse de los exper- * fenofonte, Helens 1697 2 SVeave Cornelia Castoriadi, “La pols gecque etl craton del démo- rate", Domains de homme, Pet, Seu, 1986, pp. 29 y 90; wed: Par, ‘Scull co: Pins, 1993, pp. 35-36 [tre esp: "La poli greg yl reac de In democrat en Lo anise dl rb Las enrucaas dl laberint,Barce- ona, Cadi, 195] "Imagine politique grec et moderne" [190] reeitado m clcLo LEcTIvo 19821988, Ls deconesson ona orl ao dapu der sora, gua gute prsntanente omens enor beret en elanmts que ce Peace, 18. pe ltt exper spon el pero nied Comin poles Loulequvaeadecrovconsotion oy epets Cantofay compet cuando iy her eae con respect a una acid epcica yale hearer dele ensa compo peinnts Pan poo ane a, dello snl Pts end ee my concen ng ies use nmin apo Ur sts ara mace us SSEMINARIO DEL20 DE ABRILDE 1989 tencia, cada uno afiema su propia capacidad y la del equipo del '@ ha rodeado y luego toman como testigo a la poblacién: di- snnos quién de nesotros dos es verdaderamente competente. Contradiccién absurda que est en el corazén de la presunta democracia moderna. La idea de que pueda haber especalistas de ouniversal es una idea vacfa en cuanto tal, no tiene ninguna rela- cin con la realidad. Esta pretensién no carece de vinculos con. otro fenémeno caracteristico de la época moderna, el divorcio ‘progresivo y creciente entre la habilidad que permite acceder all poder, por un lado, y la auténtica capacidad de gobernar, por otto, Deben conocer, sin duda, mi vieja tesis: en la sociedad mo- derma, en todo aparato burocratico jerdrquico, incluides por su puesto los partidos politicos, el individuo que quiere legar a la ‘ima debe recorrer Ios escalones de la pirémide burocritica; este ascenso mismo se convertiri, por la fuerza de las circunstancias, en su tinea preocupacién. ¥ tendré cada vez menos que ver con su capacidad de llevar a cabo las tareas que supuestamente debe ‘curnplir,y cada vez mas con su lisa y lana capacidad de trepar. Es cconocids el aspecto tautolégico de la “explicacién” darwiniana las especies que han sobrevivido son las ms aptas. gLas més ap {as para qué? Las més aptas para sobrevivie. Los individuos que trepan en un aparato burocratico son los mas eapaces. De qué? De trepar.2¥ emo? Mediante, claro est la uilizacién de todo el juego intraburocrético de las camarillas y los clanes, etc, y de la transformacién concomitante -aspecto absolutamente fundamen lal- de todos los verdaderos objetives en motives de pendencia entre camarillasy canes. La definicién misma de lo que es 0 noes real se convierte entonces en un objetivo. No hay necesidad al- guna de ira los extremos del totalitarismo: Ia existencia o la no ‘existencia de una crisis econémica mundial era en Francia, hasta hace un afo y nueve meses, un objeto de debate. Quienes estaban por entonces en la oposicién decian que no exista, que era una “tfata el cambio de mayoraen junio de 1981 16 ‘CICLO LECTIVO 1952-1983 invencién del gobierno; ahora, al parecer, han cambiado de opi- nin, Sus adversarios habrian hecho exactamente lo mismo. (Otro ejemplo, esta vez de Estados Unidos, Reagan gasta en es- tos momentos miles de millones de délares en un presunto rearme norteamericano. A primera vista, el debate se refiere a datos objeti= vos ghace falta sf ono un tangue aNtx, més o menos armas nuclea- Fes o convencionales? Pero esos retos pretendidamente objetivos se transforman para cada clan ~gobierno, Pentégono, téenicos, in- dustriales, Congreso, etc en un simple medio de imponer su Punto de vista, Lo cierto es que, como se trata de encargos y déla- 18s, todo eso esti ligado a lo que atin podemos llamar intereses, ‘materiales. Pero no siempre es asi el verdadero “interés”, en defi- nitiva, es el de la camarilla 0 el clan burocrético, que en nuestros las debe poder enarbolar una suerte de bandera en cuyo nombre pretenders tener mas derechos que los demés a ser convocado a sgobexnar. Los retos “objetivos” se transforman en simples instruc ‘mentos de la pendencia entre camarillas y lanes, Y ahi si, en ver~ dad, hacen falta “expertos”. Eso es lo que pasa con el papel del ex- pperto en nuestras sociedades presuntamente democrsticas. Hay que ver que esta disociacién gradual entre habilidad para trepar hasta la cima y capacidad de gobernar es un problema ‘que se plantea de manera permanente en casi todos los regime- zs, y que, por otra parte, no esté del todo ausente en un auténtico égimen democratico, Tomemos el eemplo de la monarquia abso- uta, Es infrecuente que el monarca gobieme verdaderamente solo: tiene ministros que a veces, como suele decirse, dejan sit nombre en Ia historia. ,Cémo se llega a ser ministro de un mo- narea absoluto? Por definicin, quien llega a serlo no ha tenido ya Ja oportunidad de demostrar que es el mejor en un puesto que to- avia no ha ejercido. Tanto la realidad histérica como la simple reflexién nos remiten a esta evidencia: para ser ministro del mo- narca absoluto hay que complacer a éste, saber manipularlo. Se trata, a decir verdad, de una capacidad que poca gente tiene. La pura y simple adulacion no siempre basta, a veces se necesita mas, sutileza. Ahora bien, esta capacidad no tiene estrctamente nada SSEMINARIO DEL 20 DE ABRILDE 1983 Ww que ver con el hecho de legislar,administrar,concertar tratados © hacer Ia guerra, Es algo muy distinto. Pero tomemos el caso del régimen democritico, con comillas o sin ellas, ademés. Qué es lo {que va a permitir a alguien afirmarse como lider en una democra- ia? Dependerd del tipo de régimen: cuando lo esencial se juega ten la asamblea, como en Atenas, el hecho de hablar bien, la ret6- rica, es indispensable. Pero aun en Atenas, e infinitamente més en otros tipas de “democracia'”, se necesita toda uma serie de capaci- ddades muy especificas: saber hacerse amigos, recordar nombres yyrostros, movilizar influencias. Si uno se topa con el seior Pérez y Tedice “buenos dias, sefior Lépe2”, ya no podré recuperarse de sut error y corrers el riesgo de lamentarlo amargamente. En sintesis, hay toda una serie de capacidades ~de seduccién, de manipula- cin privada y pablica, de influencia~ que corresponden a cierto registro de las facultades del individuo; y ademés est la capaci- dod de hacer propuestas politicas y gobernar, que por definicion no tiene nada que ver con todo eso. Este problema, que esté por tanto presente en todo tipo de régimen, es uno de los origenes posibles de la degeneracién de la democracia,Fsel caso de Atenas, donde, al menos. parti dela Gue~ ra del Peloponeso, la capacidad oratoria va a degradarse en lo ‘que Platén denunciars con violencia como adulacién del demos. Los rétores han hecho del demos un monarca absoluto y halagan ‘sus inclinaciones, sus instintos mas bajo, diré Plat6n. EL lenguaje ‘yl actitud de éste son por cierto fundamentalmente antidemocrs= ticos, pero hay en ello na gran parte de verdad si s6lo se consi- dera la fase de declive de la democracia. Los demagogos atenien- ses" durante la Guerra del Peloponeso, pero también una buena parte de los oradores del siglo v, son personas que tienen la capa~ ‘idad de persuadit, de ganar la aceptacidn de ciertas propuestas, gracias a su habilidad retérica, pero decir que no tienen la capaci dad de gobernar es decir poco: sencillamente no se interesan ~as sucede con Cleén, por ejemplo- en los asuntos comunes 0, mejor, s6lo se interesan en ellos en cuanto lo que digan sobre el particular les permita acceder al poder. De todas formas, es preciso ver con 8 CICLO LEcTIVO 1982-1983, Chrdad quel égimen deocrtico en el sen ferte de nex resin, sage enel questa pie abort pleads saci neha para egal poder ep Bera Pustoque por una ate nohay aga icine un poder ques ura insniascpms donioeateicions vida de manera permanent prota ia apd noms erat no depended lo que pueda hace slo ndvdue rane ts cinco o siete as ls deisiones on tomedae os og Coletividadcuyas capacidades plea son onecreens ins gandesElsenplo de Meme sive dee uegs means Har que a eas exacts pueden pervring eine og "ay regimen inmorizado conta cualguer degeneracies puede impede ucla mandate ide ero rer par de rine el pueblo ye Este. Ya les ico en varias eaiones qu apts gga reson sa {nel sentido modemo de trina. En giegostguelareeag stad” no existe, ycuand lon pipes modems arog buscar ua manera de denominatlnton de mene tert, lin tes queen ego antigu signing terns brute”. Cosa que en derto sentido es bastante orton al en Brigo maemo esa fuerma bata gioga mena, Encore Xérmin polit, tal galego del dilogode Paton ee conten lamames Repili, abrén queen alemn se tad conn hy Sta estor que vive ena Alemania de Peetonel Gs on lade Bismarck ade Hite, incluso en la del canciller Koh, ct Pricicamentecondenado ano entender nada logue ean Nisiguerel ul latino Ruption eungur en mon sea feat. Esino pea remiteala ver ala nttucoe gee Gin pty al manera como la gente hae pare eo arnt en gry su tits commen nue imo aspect se refer el verbo poeta) Ghee ora ag Arist redescubiert a fines del sige ty Sold ta a Folie haya podid taducrse de manera il stensien dss lengua como “Conaitiin de Atenas” nose dece roe dad algo que hone a fllgin nodes, Puro os Are Se\ANARUODEL 20D ABIL DE 89 fs po exci i habla sofa jamis exer una “Contitucin de Tena esrb un "Contin de os stniens” Malenten- Sido sbrolutamente enorme debido a hombres de erica mo- temenal que en este caso paren pasar a un lad del eenca Tauber Fedo, por ejemplo, lo que Tuciides dice exes er ovum frase qu es recordaba hace dos semanas y que Tusces nonpolar so “andre ga pols la pols esos hombres. No a a Miva un meen, igs el eit: os hombres herp de cudadanes. Sin duda ya les hablé de I storia que Ehenta Herta? Cuando Temistces, opus alos ros jes es antes de abt de alain, no conigu lire con I ye impone utc, que fnalmente prealces yl val Invicoriadeclor:ruetas mujeres y ners hijo han andor ‘nado el Atica y estén alli, en la isla de Salamina, y nuestras naves también eotamos lists para parry fundar Atenas en oo liga Es preciso entender bien lo que nos dice Testo, Para as iu dade regs pra lo ateniences en particulate tertrio dela pols ea sgeado Los atenienses son inchso uno dels contados Pushes glegs que ee caliican con orgllo de autdtonon© Tor fo ote leyendas dels grigos Rabon de migraciones de taentedaa Gres los atenienses,porsu partes pretendion “na Gis de la era cualquiera que aya sdota verdadera era dea cerca paride un momento determina, can sue estan gad «esa tra deve Hemposineerovaes.¥ sin tmborgo,Temistces dio etme diupuestosrefundar Atenas tot parte, Lo cua quivaleadedrenladefincin de una pots ‘ay un component err pero I que a define enesenca no cctalo cleo esta cletivded pola, cuerpo de cite dadanes. En esumen, retermoso laden de un Eladoenelsen- tio de una institucin distin, separada de eae cuerpo de ciuda- danas haba sid dl todo incomprensible pra un rego. > 120 ciclo LECTIVO 1982-1983, Hay aqut una cuestién bastante ardua y ala que es menester prestar mucha atencién. En cuanto comunidad politica, los ate. nienses tienen existencia en un nivel que no puede ni debe ser onfundido -de hecho, no lo exa~con la realidad concreta, emp rica de las ocho mil personas reunidas en la colina Payx un dia * eVéase Cornelius Castors, “La pols grecque.." pct pp. 92 253; ed, pp. 3653662 m cto LECTIVO 19821983 ‘Tce socom ciudades, con tales y cuales usos y costumbre, un modo de pro, en el marco de una sociedad que haya realizado en su plenitud ef tido estrcto, sobre lo que hace Winston Smith cuando va al bao esencial, no s6lo es eso forma parte de la vida real dela gente, No lperenca elvis van ent dee wee Pe sy ome er SSEMINARIO DEI.20 DE ABRILDE 1983, ms Existe, por tanto, lo que llaamos una vida prepoltics, una ste de la cual puede considerarse como no pertinente desde el punto de vista de la institucin politica. Determinar cul e esa Parte es de por sun enorme problema, que depende de la posi- {iin poltica de cada quien. Tomemos el ejemplo de la sociedad {vil en el sentido que le da el siglo xvn en sus aos finales, es ‘deci, n loexencial la sociedad econémica. Unos la verin como ‘no pertinent, estos, como no pertenecienta la esfera dela poi- tea 0 como no transformable; ots ~toda la tradcion socialist y rmarxista~ considerardn al contrario que es decisiva. Pero lo im portante para nosotros es ver hey qué actitud adopta el movi Iniento de reinsttucién jstamente con respecto a lo que es pre= politico en el sentido abstracto, lgico y no temporal de temino La reforma de Clistenes (508-507) nos brinda un ejemplo su- rmamente llamative -con medidas muy importantes en sf mismas desde el punto de vista histrico, pero que también dan pabulo a tuna rica reflexén~ de lo que pueden ser las relaciones entre la es- fera politica y ese dato prepliico con que se topa el movimiento instituyente.Clistnes pertnece a una gran familia, la de ls Ale- reGnidas; pero, tas el derrocamiento de los Pisstrétidas y del ré- gimen oligérquico que los sucedi durante algunos afios, lo arras- tra sin duda un movimiento del demas que busca instaurar el poder de lacolectividad © fstaexhibia entonces las divisiones que, al menos desde la perspectiva del movimiento de reinstitucin,he- 1mas llamado prepolitcas. Por un lado los atenienses estén dividt dos, como cualquie ciudad joni en cuatro phy (tribus radicio- nales; pero también lo estén en funcién de conflites politicos presente ya antes de Pisistrato y que continuaron tras la caida de los Pisiststdas, Las faccionesformadas tenen una base geogrs- fia y,digatnos, socioeconémica; para simplificar,estn los “part- dos” campesino, urbano y martimo, Clistenes (que no es aqui, desde luego, ofa cosa que un simbolo, el nombre que damos lo aque se hizo) suprime entonces la divisin en cuatro trbus y crea otras diez, que se dividen a su vezen tres tris (trios); las ma- gistaturas se reparten por igual entre esas ribus en consecuencia, mm ‘Ico LEcTIvo 198.1988, abr, por empl, des states). Cada tibet computa de una ts dela cde yo alededore ura del terior Fane cova, conf cual ninguna ene un eater ampesiny urbonos mario predominant Esto signin que par erable dace comunidad pole, fe neces romper algae dv. sionestradicontes: nose at de destit exten nog envia nadia Kalin sino de hacer aun ido mien inves dade politica pasa por otra parte La nuers Aten noo wea coaictn de grupos soi: campesinos marina ymsidentes ee anos (es der, artesancey comercantes)Tampacoe anor tmerdo donde eo grupos renan aa fren Eat une ce I etias e manne a orgaizain de base en demesldcesa jor, municipaldade ca uno dens uae on noms eos na ania replica. vga bus joins onsorsa lpuea funcones religions. En uma, elemento preplacequcdasn ce sudo plano peo no despa. La comunidad Pllten ena Unkad que se acl y no puede sine ated no noc ace tomos fete una mila en a cua cada unset en wlacen Siete cone poder et ls lements antique sina up de borran ante la nueva nid, Poe tener aa vera de moctacies reso qu ad etor dea pba tga ae nin mas posibidndes de acces alas magistators ore tea sso yanoson “nares se han defn justamente co re taal funconaiento plc. La Revoluctn France, quo on et asec fn ue mht Nan gas po semos en as antiguas provincia reemplarades parlor lope menos. lato que ven hablaremos dee eapeto des Re Yolucién Frances y desu movimiento de reinatuion de seed, Dignmes dead ya gue, con maha feces en noe sizacin del dato prepliioenfuncin des cnstrdones Politics es en cet forma derasado raion demas abe, aca y pores mismo indetinds,y sn dda demasiado ope sivaparaacudad, En leno de larfrina de Cistenes sie on espacio pao atzlado qu se poyaen gen pepelicn sa Arse determina porellos sin qudar bj su dominecon SSEMINARIO DEL.20 DE ABRIL DE 1989, ws LLuego de estas precisiones sobre la cuestin de la unidad de la comunidad politica, querria comentarles dos disposiciones im- portantes y en las cuales quiza se vea mejor que en otra parte el “espititu de las leyes” de la Atenas clisteniana; hago caso omiso de las disposiciones contra la tirania. En primer lugar, el ostra- cismo (la palabra viene de dstrakon, el tiesto de cerdmica sobre el cual se inscribe tn nombre durante la votacién). Esta disposicién que al parecer s6lo se aplicé hacia 487 a, C.~ permite a la asam- blea, en ciertas condiciones, condenar a un exilio de diez afios a un Giudadano, sin que éste, sin embargo, pierda sus derechos civi- «os ni sus bienes; por fo demas, la medida no se considera deshon- rosa para el afectado. La propuesta debe respetar algunas formas y a decisién tiene que contar con el apoyo de al menos seis mil tludadanos, sin que se sepa muy bien sise trata de un quérum o el niimero de votos en favor del exilio, pues los textos no son claros. Pero lo que sf est claro es que no se trata de una medida que pueda tomarse por capricho. La interpretacién del ostracismo es bastante dificil La mayoria de los autores estima que la me ddida apuntabs a los individuos de quienes podia temerse que ‘buscaran una forma de poder personal y hasta la tiranfa. Ahora bien, tanto en el caso de Aristides, condenado al ostracismo en 482 a. C, dos afos antes de la gran invasién de Jerjes, como en el de ‘Cimén, veinte afios después, el peligro de tania estaba excluido, sobre todo tratindose de Aristides, Me incline pues por otra inter pretacin, que por otra parte también es muy antigua, Cuando el antagonismo politico llega a un punto en que, tanto por su inten- sidad como por su etistalizaci6n en dos personas, cada una en- ‘ara un campo, la unidad del cuerpo politico queda en peligro, se procura remediarlo mediante el alejamiento durante diez anos del representante de uno de los dos bandos. En 482 a. C., por ejemplo, hay en efecto antagonismo entre el partido de Temisto- cles, que es, si se quiere, mas democritico, y partidario en todo ‘aso de cierta politica militar frente a los persas, dela creacién de ‘un poder maritime y de la construceién de una flota importante; y Aristides, que es sin dda el portavoz de una tendencia m&s con- 25 CICLO LECTIVO 1982-1963, ‘svt ua Pole demi este ino el anmitad eg #0 4-Catoradsls dene nc leno Neen aos igen gener y Ir stones era es ‘uy sesso imfarninereiad nie econ polio enced hopes aoa mle proper an ivsn ya queda we ae formas diesen gra cy haa een Per i dposcin ms lamatvn ence indy par unesprit maden, requ antes en ti (386 20, ¥ dea que yesh abode Cee dfen hablar como ciudadanos. La decisién comin coveiene vy Somunided ys efire alo general, ys hay personas a quienes ns 1 bucde huranamente pedir que hagan abstraccin de superion Lari, lo apropiado es que no partcipen de a votacion ee ods rede cas hasta qué panto esta concepcidn de la pln del cuerpo politico se opone diamettalmente sla de muse an farsa culpa noe tacos, de acho y de derecho aes lun eepeie de mangjo en el que elit bien oma intrses ac culaesy donde se hablaré de bien comin porque se provers ees tral dele doen y des estudiantes de ar pce tae tlarion y deo estudiantes de medina, de losnfiate ee Y dunn, de spats Socntay Cmunit ocrien Bulls dees victors y de lo wuatos detec ee hile pltea Nada ms algo ms dil decor en comparacién con esto, que una reepci6n en I concep nl que a dei Poles debe tomarse maneniendo al mangen a dinars oe medida deo posible ods es interes paren Vade suyo queso nunca erentanrenns ances entree pos o, meor que {del odo imposible cuando sociedad mane ert te ‘SEMINARIO DEL.20 DE ABRIL. DE 1963, w division entre grupos de interés. Querria volver aqui a Hannah ‘Arendt ® Cuando ésta dice que en la politica griega antigua hay eli- rminacion de lo que ella ama Jo “social”? y proclama su deseo de genetalizar ese principio, a mi entender se equivoca, En efecto, en In concepeién que los griegos tienen de Ia politica ~y a decir ver- dad, en cualquier concepcién de la politica digna de ese nombre=, sta concierne ala generalidad, y la comunidad no puede permitir que las decisiones se adopten en funcién de intereses particulares, sectoriales. Puede deciese entonces, como Arendt, ques preciso ex. cuir lo econ6mico y lo social del émbito de lo politico; también puede decirse, como yo Io hago, algo totalmente diferente, a saber: {que para evitar esa interferencia tan poderosa de ls intereses en el dominio de lo politico, es menester transforma la materia social de tal modo que las divisiones de intereses ya no puedan determinar en su esencia el juego politico. Pasar de la proposicisn: la politica noes la esfera de los intereseso, mejor dicho, no es Ia esfera de los intereses bioldgicos ~cosa que es muy justa-,a la proposicién: es preciso pues excluir de ella lo social y lo econdmico, significa en ‘verdad incurrir en un razenamientofalaz 6, seamos més indulger= tes, en un deslizamiento logico, puesto que significa ignorar lisa y anamente el hecho de que, a partir del momento en que la divi- sin de intereses es lo bastante importante en una sociedad -como ssucede en la casi totaidad de los casos cuando abandonamos las sociedades arcaicas-, imaginar una esfera politica que funcione ‘como tal, cualquiera sea la situacién en la esfera social y econémica es una completa utopia. Este problema -entrevisto pero ocultado con rapidez, y que es el punto ciego de la Revolucién y de la pri- ‘mera Constitucién norteamericanas~es también, de otra manera, el de Tocqueville; pero no podemos desareollar ese punto aqui.®! Por * Sobre ete punta ase Como Cstoradis "La pols grecque.” cit pp. 8s p36 yo Texan Arent, Conon de Pomme meee, Pat, Calmana-Lévy, 1961; red Pari, ress Poke co Agoa 1965 oh epi pp. 385 a ‘sp: Laeodi mana,Barcelns, Pio 190]> ps CICLO LECTIVO 1992-1989, lo demés, Tocqueville hace de la relativa jgualdad social en Amé- rea la condicién misma del juego de la democracia, ya la vez ve en 1a época moderna una tendencia general hacia la igualdad de condi. ;No podria decirse que lo esencia es aqut la par- ‘icipacidn y qu los meios slo tienen une importanciarelatiea? Volvemos con ello al debate entre democracia representativa y de- ‘mocracia directa. No creo, por mi parte, que el hombre sea algo Aefinido a la perfeccion y que, por consiguiente, s6lo haya un tipo "= 12 CICLO LECTIVO 1992-1985, hayan lefdo. Al recordar la definicién que da Platn del ntimero ptimo de ciudadanos de una ciudad -correspondiente a aquellos ‘que, eunidos en el mismo sitio, pueden escuchar hablar aun ora. dor, citaba a Lewis Mumford, quien en 1934 comentaba ese pa saje,seRalando que eso queria decir que la comunidad politica po. «a ser el planeta entero, dado que los medios técnicas “moderns” “la radio, en la época- hacian que todo el planeta pudiera escichar Jas palabras de un orador.? Y, ademas, yo iba més lejos al sostener {que los propios medios técnicos pueden utilizarse “transversal, mente", Hoy haria més hincapié en determinados aspectos, Pode ‘mos preguntarnos, por ejemplo, sien esa posibilidad de hacer es cuchar a todo el mundo el mismo discurso hay un vector natural y automiético de la democracia. En restumidas cuentas, Hitler, Stalin © Mao se dirigen a todo el mundo; pero hablan elles, y todos low sdemés escuchan, Puede decirse, por supuesto, que el problema ‘vencal es el de! ferdback. Sin embargo, aun eon prescindencia del ‘uso politico social al que se lo destine actualmente, la naturaleza dl sistema introduce una disimetria fundamental entre un centro ¥ la totalidad de los receptores. Alo sumo, en un sistema de esas caracteristicas, lo que vuelve el feck, el centro lo trata de nuevo para tetransmitilo; y, muy en especial el centro interfiee en la co. ‘municacién transversal entre receptors. Dicho esto, estoy muy de ‘acuerdo en cuanto a la necesidad de repensar la organizacin ma. terial de la democracia directa teniendo en cuenta la tecnologia moderna, Noes que ésta nos oftezcasoluciones que slo tengamos que aprovechar, pero sf brinda postbilidades que pueden apunta. Jar tanto una participacin del cuerpo politico en la decisién como Una acciGn politica tendiente a intaurar dicha participacién, Las divisiones dentro del cuerpo politico no tuvieron alguna influencia, en disersos momentos de la historia, en el hecho de que la democracia re. resentative se haya impuesto sobre la democraca directa? Desde luego. Para mi es naturalmente imposible, si hay reinstita- cién politica dela sociedad, dejar de lado lo que Hannah Arendt Siren nse eg mapa ConsideraciOn y, cuando sea incompatible con el autogobierno, Npaty cay cee one nen ee ee oe © Desde 1957, Vase Cornelius Castoriadis, “Sur le contenu du scia aan’, pt, pp 2BA2R> XVII. SEMINARIO DEL 27 DE ABRIL DE 1983 Ants DE IR MAS LEJOS, y con referencia a lo que dije la vez pa- {ada sobre la oposicién pueblo /representantes, querra lerles al- sgunos extractos de un autor clisico, a quien reconocerén sin duda alguna. ‘Tan pronto como el servicio pablo deja de ser la principal ocu- pacisn de los cludadanos, y éstos prefieren prestar su bolsa a prestat su persona, el Estado esté ya pr6ximo ala ruina. cHay {que marchar al combate? Pagan tropas y se quedan en su casa {Hay que ir al Consejo? Designan diputados y se quedan en su cosa, Afuerza de pereta y dinero, terminan por tener soldados pata sojuzgar a la patria y representantes para venders Fs Rousseau, claro esté; como ven, nos habla aquf de un problema {que volvemos a encontrar en lo que lame, en 1960, la privatizacién La inguietud por el comerci y las artes, el vido interés del lux cro, la molice y el amor a las comodidades hacen que se mutden en dinero los servicios personales. Se cede una parte dela ganan- cia para aumentarla a voluntad. Dad dinero y muy pronto ten dis cadenas, La palabra hacienda es una palabra de esclavos, desconocida en Ia ciidad. Fn un Estado verdaderamente libre, Jos ciudadanos hacen todo con sus brazos y nada con el dinero Lejos de pagar para exceptuarse de sus deberes, pagarin para -Véase Cornelius Castors, “Le mouvement révolutionnare sus ee pitalisme moderne" en Socilome ow barbarism. 3), dciembre de 960 rec en Captliome moderne eel vol. 2, Pais Union générale étitons, col 10/18, 1875 enespecil pp. 69 y 70> 135, 16 CICLOLECTIVO 1982-1983 ‘cumplirlos. Bien alejado estoy de las ideas corrientes; creo la prestacién personal menos contraria la libertad glue los im. estos. Cuanto mejor constituidoesté el Estado, mas se impo. ’en ls asuntospiblicos sobre los asuntos privados en el esti de los ciudadanos, Hay incluso muchos menos asuntos prive- «dos, puesto que, al proporeionar la suma de la dicha comtin ung pporciGn més considerable a la de cada individuo, menot es la {que ste debe buscar en las ocupaciones particulares Enna cu dad bien conducida, todos se precipitan a las asambleas; bajo un ‘mal gobierno, a nadie le gusta dar un paso para acudir a ellas, Porque no despierta interés alguno lo que en éstes se hace, se prevé que no ha de imponerse Ia voluntad general y, para termi »as las preocupaciones domésticas lo absorben todo. Las buenas leyes llevan a dietar mejores, las malas no hacen sino dar pie a ‘otras peores, Tan pronto como alguien dice, de los asuntos del Estado: qué me importa?, debe darse por descontado que el Es tado esté perdido, Latibieza del amor ala patria, Ia actividad del interés pri= vedo, la inmensidad de los Estados, las conquistasy los abusos del gobiemo han llevado aimaginar ef medio de los diputados 0 representantes del pueblo en Iss asambleas de la nacin. Es lo «que en algunos paises se sa llamar tercer Estado, Ast, el interés Particular de dos érdenes se pone en primero y segundo lugar, y 6lo el tercero se reserva al interés piblico, 1a soberania no puede tepresentase, por la misma razén que ‘no puede enajenarse;conssteesencalmente en la voluntad gene- ral, la voluntad no se zepresenta: es la misma oes otra, no hay \éemino medio, Los diputados del pueblo no son, pues i pueden Ser sus representantes: no son sino sus comisarios; nada les est «dado concertar de manera definitiva. Toda ley que el pueblo no zatifque en persona es nula;ni siquera es una ley. El pueblo ine {és cree ser libre, mas mucho se equivocs. Sélo lo es dutente la «leccign de los miembros del Palamento; tan pronto elegidos &- ‘0s, esclavo, noes nada. En los breves momentos desu libertad, 1 uso que de ella hace bien lo lleva a merecerpecderla ‘SEMINARIO DEL27 DE ABRIL.DE 1983, 1 Lae eon presents moder a deere go biemo fees neu y bund goo en el nee Geumona se ead el hombre ese ents porno bre Ens opal enn mong, os Tevet puto epesetant signe conogs enlists Pinoy cosa que fis dee von ner et caro qu en pode lgltiva ol pub no pure srreprenado es pute de sles pode geet Goer canoe ocr plea dla bace vr uo cpnrrbin scons compoeri gu my pcs acres vy ngs tadoloqul publ tea que hacer loc poration ac eutasin coarenesublen cn plazas {mci empldo noo nina coi, lo eclaon uarabun dest y span ala ere. (1 ‘este publ etn, ote elven pero sfinntbered em avert or mao gue osc Pte enmte mein gu aan Noprtcno cone que hay gue pose 1 gu dere delve ein, peso gue he proba o cons Melton expres la ores por cnesos pur Minute enero cer tues es tetan Cone us Torr pucbio cede eprecntne yun er ds 8 “Fin aminad adoro vogue de shora en fs pd el steno cerera ene ecoosel ore ds dees Sn mares ey a susyugnn? Noosa connacon ce poe n= Gaul per eerir dun gran publ con I tiitcn gna lnoenoden den pega Bab su Contrato social, ibro ms, ca- ames psa is de Rouen ena Cont sri ho pitulo 15, pp. 428-431 del tercer volumen de sus 138 CicLo LecTIVO 19621963. nla Pade? Mis adelante cita a Montesquieu, para quien en de ocala dsignacin de los mapsrados se eliza por srtoy no por elecin: “El sagopa sorte, dice Montesquic, es ome ‘ura an democraca, Lo admit, pero como es eso? El sola, cont sila sua manera de lgir que no fig a nai dj acd cdatng sun esperaca razon desercir asprin. Esa no son sazones” Volveremos esta discusgn el ano que viene, cuando nos cau: Pemas de la concepein moderna de la demacraciay de sos tana Pero retengazns al menos lo siguiente para Rousseau, la ver dadera democracia es la democraca dren; aun cuando muy pronto exponga eargumento del tamaho de la socdades den, "as para considera cal inapiable Y lo cierto esque ex sop mento pertenee al ncleo duro de a cues: el amo de loco. ‘unided es un elemento dela materia preplitca que debe teneroe en cuenta, Peroa condicén de no hacer de lun absoto que dns 4s forma de a organizacin politica: en lima instanca, le ek dadanos quieren democraca, se poi subdivdi a comunidea asin adaptara alas necsidades dela dermocraiadteta El prin ipo representativo, que coresponde a cierta tadicin ingleca cg defendido por Locke en su Segundo tata sabe gobierno ios Cuando Rousseau habla expliitamente de a demoesaca, en el capitulo del bro mt, pp 44-406, lo hace de conformed con su concepein general, vale decir, a gran dvisign de las inter, Gias politica entre el soberano ye principe El soberano el pues bo, como dl dice ese cuerpo de ciudadanos. El poder legislatvo Je cortesponde de manera exclusiva, y la ley esl atibute de ls $ J -Montsquu, Del expiry de las yes, citado por Jean Jace Recasen en Elona scl be cap.3> 4 earJacques Roussesy, El ont oi Woo 1, cp. 4 Vase también -Montesquic, Dl esprinde skye, bo weap. toe 5 sJohn Locke, Daité du goucerenen! ee [1690], ed. coregia, Pars, Garnier Flammarion, 1952; rad. del glow de Dav Masel’ per (Goyard Fabre, con una important introduce lua eop. Segundo ce ‘reel ober ce, Madrid, Alianza, 1990] > SSEMINARIO DEL27 DE ABRIL-DE 1983 19 wc pobiemo, ol conjunto de los magitrads, que Rousseau, . mo Montesquieu y el pensamiento politico moderno, a. eruna expresin a mijuicio casi embustera: poder elective. emocrci es entnces el régimen donde fa fancién del principe Poa lo legisla, sino go- erage eee Soexitioo, monfcquico o representative que oe arrogue el oder pr ro trario, tirénico, ni siquiera tiene esta- ira mivaitayeseteerenae Sipe a pueblo no puede ser representado en el poder leisla- ec ere eee eee ae orien eee Rousseau dedica varias lineas para explicitar esta cuestin y ter- ‘mina con wna de esas formulas ipicamente “rousseaunianas'”, tan bellas como discutibles: 0 CICLOLECTIVO 1982-1983 Un pueblo que no abusara jamés del gobiemo no abusaria tam poco dela ndependencia; un pucbla que gobernara siempre bien ro tendirfa necesidad de ser gobernado. Si lomamos el término «on todo el rigor de a acepeién, nunca ha existido verdadera de- ‘mocracia y no exstir amas. Fs contrario al orden natural que el {gran mimero gobieme y et pequefo sea gobemado. No se puede ‘maginar que el pueblo esté incesantemente reunido en asamblea para ocuparse de los asuntos piblicos,y es cil ver que no po- dfs establecer para ello comisiones sin que la forma de la admi- nistracin cambiara. En efecto, creo poder postulat el principio dle que, cuando las funciones del gobiemo se comparten entre va- os tribunals, los menos numerasos adquieren tarde. temprano la mayor autoridad, aunque sdlo sea a causa de la facilidad de slespachar los asuntos que lo leva naturalmentea ell, Dejo de lado los tribunales, porque justamente en ellos radica toda la ambigtedad de Rousseau en lo concemiente ala ejecucién de las leyes. Pero en cuanto al principio democritico, se ve que es de un, "igor casi geométrico. Cuando él dice que jamss ha existido una verdadera democracia y que no ha de haberla jamais, quiere deci {que nunca exists y nunca exist un régimen en el cual todas las decisiones sean tomadas siempre por a totalidad del cuerpo del ‘pueblo. Su principio no toleraexcepcisn alguna, El capitulo 4 termina ast: “Agreguemos que no hay gobierno _més sujto alas guerras civiles y las conmociones intestinas que el democrético o popular, porque no hay ninguno que tienda con tanta fuerza y tanta persistencia a cambiar de forma” -este aspecto es fundamental: Rousseau adviri6 con claridad que en las demo- cracias antiguas esté siempre en accién lo que yo llamo proceso insttuyente, que introduce sin cesar nuevas disposiciones— ni que exija més vigilancia y coraje para mantenerse en la suya. Es sobre todo en esta constituciin donde el ciudadano debe armarse de fuerza y constancia y deciese cada dia de su vida en el fondo de su corazén To que decia un vito palatno en la Dieta de Polonia: Tr SSEMINARIO DEL 27 DE ABRILDE 1988, wi “Malo periculosam libertatem quam quietum servitium’, més vale una libertad peligrosa que una servidumbre tranguila ‘Tal es, en efecto, la divisa de la democracia Tras Io cual concluye ‘con esta frase citada con tanta frecuencia, sobre todo por los reac- ionarios: “Si hubiera un pueblo de Dios, se gobernaria democrs- ticamente, Un gobiemo tan perfecto no conviene a los hombres”. Se trata aqui, una vez mas, dela democracia frat (sin mez~ cla) -como habrian dicho los antiguos, por ejemplo, Aristételes-° donde la totalidad del pueblo asume la totaidad de las funciones SSEMINARIO DEL 27 DE ABRIL-DE 1983, 3 «5usinclinaciones particulares, a poner incesantemente en pric tica principios y maximas cuya razén de ser es el bien publico. Y en esa faena el cudadano encuentra en general as lado espir- tus més familiarizados con esas ideas y operaciones, cuyo esto- dio proporcionard rezones a su inteligencia y estimulos asa sen- tido del bien public. ‘ Fney ci cttropasjede tnt Mil donde ya se tt de lsat so dels rorteamesens stop este "Gfstn an grande Jel gt sen setts Setos ests clades jn soo nse pol on fare Leoecerdocl pasar que Stunt Miles a= Prion ner ana dels reensones impo qs yan cere ensign no ua earring un ena per {ene y muy rable? del gue volveremos a hablar fo qe viene Powel ongumeto que Milles prsninen Ls enponio Igual de Roussena en nga, pripn deloqoe yo ano ial dela creacinsegeiee democrtcopesypone cue anos vgs y vere agian y coe sonal miso tempo un eld del gobemo democrat Negeri tmtecho cider un plo qu loa de manera conan st les open! ania vies de avin ye cae Pols efdopor demas orem us cmad Sues dea psdad a dgacon Uma ver pss nes os ldadanes sc opresuarn ver su epee pia * cJohn Stat Mil, "De Tequeville on Democracy in America”, en Ein. burgh Review, sm 72, octubre de 1840, pp 1-7; eed. en Dseritions and Di ‘usin, Plt, Phicsphcl and Histol Reprinted Chih fom th nb toed Westminster Revo, v0.2 Lands, Joba W Parka and So, 1853, pp 18, ‘Sado por Moses Finley, Deacon. os ci pp 373 74, Las rese- ‘hs peblcadas por John Sart Nil en 1855 y 1840 da primero y el segundo ‘olmenes de Lt denceraa ox Amrir ereditaronen ss Clleced Woks, vl 18 Esp on Police and Scie, Toronto, University of Toronto Pres 1977 ad fede eas reseasen fh Stat Ml, Ena ur Tce 0 amine, Inte de P. They Par, Win, 1984 [tad ep. "Sobre La democraci en Amer en Sorel itera comentarios a Toca, Madea, Espasa Calpe, 1951] > Me ciclo LEcTIvo 1982-1583 os, Todos los grandes autores clésicos eran profundamente conscientes de ese vinculo esencial, hay olvidado, entre educacién ‘ence sentido fuerte no s6lo escolar, institucién politic, y del pa- pel de esta ultima como principal medio de educacicn politica. Lo.cual nos lleva a otro aspecto de la institucién de la demo- cracia en Grecia, a cuyo esclarecimiento y puesta en valor contri- buy6 enormemente Hannah Arendt: la creacin de un espacio pui- bico.? Esto nos parece obvio y tenemos la impresién de que un «espacio pablico es un dato, algo que crece solo 0 que cae del cielo, [pero ast olvidamos que en las sociedades de Estado, las sociedades divididas, como las monarquias asiéticas, no existe un auténtico ‘espacio publico: la politica es un asunto privado del rey, del empe- adr, de la burocracia real ode los sacerdotes. Para que haya espa cio piiblico es preciso ala vez que haya asuntos piblicas y que se ‘ree un lugar donde todos los discutan y los zanjen. Ademés, esto no debe incumbirtinicamente alas decsiones finales de lo contra lo, el proceso giraria en el vacio-, sino también a todos los supes- tos previos sobre cuya base se toman esas decisiones. Tots ls ele- ‘mentos que tienen importancia deben aparecer piblicamente, ante Ja totalidad de la comunidad, al contrario de esos documentos con- servados en los archivos de los sacerdotes faranicas, las archivos reales... Durante siglos y milenios, en las sociedades mondrquicas Pero también en los regimenes propiamentefeudales, lo que llama- ‘mos dominio piblico es el dominio real, incluso desde el punto de vista patrimonial. Lo que no es de nadie, las bosques, los ros y las tierras no cultivadas, pertenece al dominio puiblico, es decir, real ero el dominio publico también es, y sobre todo, el conocimiento de las cosas y la posesién de la fuerza. Razén por la cual les recor. aba que, en la democracia antigua, el cuerpo que eerce la sobera- ini es tambien el de los ciudadanos en armas, puesto que el pro- blema de la publicidad de la fuerza, el hecho de que la fuerza deba * 12 CICLOLECTIVO 19801968, tica de la democracia y como la econocié en buena medida Aris toteles, gran flésofo del siglo va. C. que vivié en el siglo rv a. C, ‘mientras que Platén creia ~fuente de innumerables desdichas--en, Ja posibilidad de establecer una ciencia politica sobre la base de tun discurso riguroso y, « posteriori, de una ontologia. Si no hay norma de la norma exterior la sociedad, estatltima es por tanto, en sf misma, a fuente dela ley. Pero gpor qué aquella norma y no ésta? Esto es tanto como decir que la sociedad no puede evitar plantearse la cuestién de la justicia: en una democracia el pueblo ‘Puede hacer todo pero no debe hacer todo. ;Quées lo que no debe hacer? No hay respuesta dada de antemano. La democracia, ola sociedad auténoma, es un régimen expuesto a los mayoresriesgos teéricos, que puede engafarse y, a veces, engafarse mortalmente La eafda de Atenas es a un tiempo el resultado y la causa del fra: caso de la democracia, cuando la hybris se apodera del demos y el Pueblo ateniense ya no sabe limitarse. Puesto que la hyis no es la ‘ransgresion de un limite fjado. Si mato a alguien, cometo un ct ‘men y violo una ley que prohibe matar. Pero la hvbris es precisa _mente la falta de autolimitacién. Fs la transgresién de limites que jamas fueron definidos por nada y que en cierto sentido sélo se definirén a posteriori Por lo demés, asi ocurre en la tragedia: slo Ja transgresion mostrard verdaderamente dénde estaba el limite. Yotro tanto en la realidad, en la que nuestro juicio, siempre muy. ‘mezquinamente oportunista, se ajustaa Jo que ha sucedido: si la expedicion de Sicilia, en 415 a. C, hubiera terminado con una vice toi, quizés no la habriamos calificado de desmedida; slo la juz amos asia posterior, luego de su fracaso, y racionalizamos di- ciendo que no podia sino fracasar y que transgredia los limites. mites que, sin embargo, hasta entonces eran desconocidos, De hecho, la cuestin de la autolimitacién puede plantearse de dos maneras diferentes, que no hay que confundie. En primer lugar, y @ esto hice alusiGn hasta aqui: zpuede haber un eriterio, intrinseco del valor de una ley? Puesto que es menester que sea intrinseco, Cuando se hace una ley, no sirve de nada decir: ya ve- remos en qué puede resultar... Niinvocar las experiencias prece- rr SSEMINARIO DEL 27 DE ABRIL DE 1983 158, dentes ila historia puede impartionos una leccién, es justamente {que no hay lecci6n. Y sobre todo que las decisiones politicas im portantes siempre deben tomarse en el acto, en el kar. Esta pala~ bra griega se opone a kironas el tiempo, y los esritoshipocrsticos definieron ambas de manera admirable: Kronos es aquello en lo {que hay kairés, y knrds es aquello en lo que no hay mucho tiempo, inonos; es la ocasin de actuar, el momento oportuno en que debe sobrevenir una decisin, precisamente una krisis. Segunda ma- neta de planteat la cuestin de Ia autolimitacién: zpuede haber tuna garantia efectiva, real, de que los limites que se impuso et cuerpo instituyente no serén violados? Conocen mi respuesta a ambas cuestiones: si vamos al fondo de las cosas y Hegamos a la roea luego de haber quitado todo el desecho y el humus, no, no hay criterio intrinseco, no hay garantia iltima. ¥ eso es evidente. Loextrafio es que, en los tiempos modemos, la ilusién, la preten- sion de que la idea de constitucién diera una respuesta positiva a esas dos euestiones, haya enturbiado la evidencia. Pero qué es tuna constitucién? Un texto que dice: no pueden cambiarme, aun- {que agregue: pueden cambiarme conforme a modalidades que yo mismo dispongo, pero que, por su parte, no son revisables. Todo esto se muerde la cola en una incretble medida, y al mismo tiempo cs absolutamente irealista, ,Por que irrealista? Lo que procuran decir todas las constituciones modemnas es que algunas cléusulas fundamentales no son revisables, a saber, las que garantizan los de- rechos del hombre y las que organizan el funcionamiento de los ppoderes puiblicas ~forma del gobierno, elaboracién y votacién de las leyes-, aunque el resto lo sea de acuerdo con los procedimien- tos establecidos por el texto. Esto puede tener, sin duda, un valor ‘eduecativo, al convencer a los ciudadanos de la extrema importan- cia de ciertas disposiciones “fundamentales” en comparacién con otras, ¥ desempentar también un papel de parapeto, en cuanto los procedimientos de revisién consttucional, siempre més complica dos y pesados que el proceso legislative habitual, implican mas discusién, atencién, solemnidad. Para revisar la Constitucién de Estados Unis es preciso ante todo el voto de dos tercios de los 188 CICLO LECTIVO 1982-1983 Imiembros de ambas cimaraso de dos tercis de los Estados, y.a rreponda ast, : "es dein entonces qu enlonempoe modes oat Ht re dovcones de gent eh vay it .0 cual no conduce a nada. vay ide oe eter intingecoe: Li i Vedzono en to dbo -qu, por aa pat lcs pl \ Geta palo ea ni dn is veto grade dei iain obi Ee ci i rc stn prune mis mer pagan gen ee tho Si matana intl on Alemania un nuevo regimen ite flo =o au equvalene en Francia occ lugares no etna tacuiided lemanay ela conocido cal de inrlato por ‘yore delet pate Se icecaran apenas slginar rte iio dante doa ort semanas, ts cl od len deve nsevo regen conden lepinos yea avo ra ono pes els Eo Oo on bles yo lo Estados rz ora cual demraron duran fn tempo sa reconecininto de Rss China, Quine ue un gle lee al poder acroneles gig, a jut aren ths ques us tins ios de cnstiact ee rian ser fusilados por alta traicién: si se mantienen aunque sea un ears sar con ellos trtados internacionales. Ademés, Siecs obemes ton desroca ds les novo gitar coneertnce disposiioneslegale yadminseatvas esabeidn por ells, tao por supuedo la od eaoneconatiacorle, de abe Tashaido No eal de una pecvesdad particular de soe 186 cicLo LECTVO 19921989, ss tiemos sno que spode misbalment Is eee ds deadminatacn dung morn It pie dey relents coder nc Btu! mie oo lee to aes dea devas de gun pre ao cal eo una desgnasion elo de lps cic oesel eg ‘Saints roca tgedsata errno pusde bore den pamara Hi pers bane sy tiny os en posines dean gatcro ee <0 antenatal quan de ulnate heptane oe Pefuode sie mis adelante senssondone ree ne Enroute edt cvsin esc ts de ltd delaseery dean pants eciva espa del pode no pundesoiinae dean very sane ¥ por medio de textos conaitconales. lola aca vive te iecetvided pate pede ropontin tnsponcer ae Inseree ispecies cnc menceres sara como ln teense nro cease ae toes: Perey sn lo mans gues dateneg chan isto consttuconal ete ones undanertaly aig logueesseundroy revel asa pues ncn Unni sony an verte nbs Preguntas 188 CICLO LECTIVO 1552-1988, directa, la dimension de las comunidades haya sido el argument central en realidad, sempre se hizo de ella un postulado, esto es, luna racionalizacién y una huida a la vez: hay tantos millones de iudadanos, en consecuencia, la democracia directa queda descan, {ada. Nose trata entonces de buscar formas insttucionales que a. Wiculen democracia directa y unidad del gobierno. Ninguna de la iniciativas polticas de los tiempos modernos tom esa drecciin, ‘¥8 fuera en el momento de la explosién revolucionaria francesa » en lo ccurido en Estados Unidos antes dela constitucion federal, con el surgimiento de tendencias confederales. Dejando de lado Jas determinaciones que podriamos calificar de marxistas, que yr ‘SEMINARIO DEL27 DE ABRIL DE 1983, 19 deantsenel conn ied sia ce Le ida del hombre es entnce lo que lamartamon vida oi ny nesenca sol sera como eviobl es Spee taci6n personal o una maldici6n. Concepcién $f Genin ener cs eel Par poster a 146 El ners son ste deci Sart, hyalgo aa como una "ma ‘den exitenca plural’ eet Mereu-Pony Pee ae peo det afar ds Tecmo aon Sry a maln dela eis spor Pooh nahn qr roses copa conor by earn ‘Sinuque sn opus Nos tn dena maison de ns bend En este puna det veda pensar se tena “ersten” mts van qu sity fla bien jos de tostron Exes magni de aMbertad yg oy do {enmiamoy porto tun ppc doch ater fetta {Out ques deci ests? Que slo me inp tera trl demi deco personales, ut, a0 Gedo len elsentde de ascend pra, XIX. SEMINARIO DEL 4 DE MAYO DE 1983 [Anvris bz neromas la discusién de todos los temas ya abordados este afo, me gustaria completar Io que les die a vez pasada sobre el problema de la autolimitaci6n de una colectvided democratic. Era, como recordarsn, el segundo de los tres temas que debiamos tratar. El primero se referia a la definicion de una colectividad de ese tipo, y hablamos del nacimiento del cuerpo palitico soberano, de la patticipacién de los ciudadanos, de la creacin de un espa- cio-tiempo publico y de lo que constituye la unidad de esa comu- nidad. La semana que viene nos ocuparemos del tercer punto: cuales el objeto o el objetivo de esa autoinstitucién. En cuanto a los limites que ésta debe imponerse, ya que por definicién no puede apelar a ninguna norma o regla extrasocial, la semana pa~ sada les recordé la préctica moderna del texto constitucional, que pretende resolver el problema mediante la distincién entre los ele- ‘mentos institucionales fundamentales no revisables y los elemen- tos secundatios y revisables. Creo haberles mostrado hasta qué punto es ilusoria esa tentativa de limitar el poder instituyente, Aunque slo sea en contraste con el ejemplo del Reino Unido, que prescinde muy bien de constitucién escrita y esa la vez uno de los paises mas demacraticas que existen. Solo querrfa agregar que, en todas esas iniciativas para dotarse de una ley por encima de las demés, como supuesta garantia de las disposiciones fundamenta- les de las insttuciones ~por ejemplo, la forma del régimen o los derechos politicos-, encontramos un concentrado de todo el espi- situ de los tiempos moderns, ala vez como espiritujuridicsta y racionalista en el mal sentido del término y como esquema jerér- uico. Tenemes aqui una pirsmide de disposicioneslegales:leyes, decretos para aplicarlas y una constitucién para determinar Ios procedimientas y los dominios legislatives; alo cual hay que afta- 16 1. CICLO LECTIVO 198.1863, dir uerposespctieos de expe le apecilisas a quienes se tibuye con dea consuconidad delasey neeee Estos Unies f Co Consttucioalen ones de Casas cuando no ey nee ne vantages go sentabon cn sda lacaesion de Jnsutlimincin deus naneramachomic ncaa fea En rnp no conan pnan en oe as ee "gus formals ene es vos qu toate a los puphionte seyret les de un do ls decisions prices de oes hay ee se que xa dstncion encanto al contenido er eee un passe bien conocido de la Onsite eo an Articles, donde exe dice queen loses oe amo de today todolo decidea raves de sus pein yapregn au eno ex bueno porque et macho mas fal eorronpee ees Pequot canidad de udadanos ques on gan eee Pil habia pereedonadoinstiones de on coe ferent, y me gusta mencioaragu dos delocna n Advertrin que su principio ese conte dl patie en mismo. La plmer cups inponancis seals Pele roe enum excelente libro del gue ya les he hablade Vinge we ocr lama graph prmomor, dais ee salad, nombre bastante exten cone veer ae Voy a tatarde aces una iden Enaginen nee oe ee atninse yu, com een detec a hao en ne ida forms una propuesa de ley en la Etats eae oe Publ, Tas un debt la prepuce apace pas Conviere portant en nono, Aldasiguente pecs se plazos sobre los cuales no se sabe demasiado, oto cudadana lee ace compacta el tun tela accon tke ee " 6 ‘CICLO LECTIVO 198.1988, “nomon me epitédeion theinai"® que con toda seguridad sigh fica dos cosas: que la ley no se ajusta al caso que debe tratarse que no ¢s buena. Hay pues un contol de calidad de la ley, encargados de ejercerlo son los tribunales; sus decisiones » vas generan jurisprudencia 0, mejor tun fenémeno juridico que sélo existe propiamente hablande donde hay jueces permanentes, como en Roma o, més adelante, en Inglaterra, modelan yllegado el caso, reforman la opini6n ge. neral sobre el carécterjustifcado ono de las leyes, Pero la institucién més importante, sobre la cual voy a decie algunas palabras antes de dat lugar a la discusign,es la tragetia, ‘Creo haberles sefialado ya que, a pesar de lo que se oye por todos Jadoo, no hay tragediagrieg sino una tragedia ateniense oticny noes una casualidad que as sea. Es cierto que, segin algunas teat ‘monios, habria habido en Sicién, ciudad del Peloponeso cerca de Corinto, corostrgicos antes dela institucion de la tragedia en ef tice; pero los coros son un fenémeno muy difundid en las ciada- des griegas,y una parte muy importante de la produccién pottia, Presente por doquier en Grecia, se apoya en ellos para su “repre. sentacién La tragedia es otra cosa. Las primeras tragedis sees. ‘ribieron en Atenas alrededor de 500 a. C., luego el género se di. funde y a partir de mediados del siglo tv a. piczas fuera del Aticay ylos ya que la jurisprudencia es $e representan en el resto de Grecia. Ente esas dos fechas tenemos un siglo y medio de gran creacidn, y esto sucede on el Aica.Volveremos al tema; i hoy hablo de 6 es para relacionar la ‘ragedia con las cuestiones dela autolimitaciény la ceacion, Tenemos aqut un caso ejemplar. Los atenienses heredan, de Selon u otro lugar, un coro que canta, balay reita, pero que ne 8 un coro de tragedia, A partie de un pequeto ingredicnte se asiste a I creacin de un ees, en el sentido pleno del terming Pues la tragedia es un ente qu existe tanto y mis que una gala 2 vésse Cometius Castros Logue hace a Gia. 1. De Homer a Her, Seinarie 1882-183. Laceacin uaa Baer Als Fondo te Co eondmict, 2006 en adelante, QHG 1p. 45 ta complementars Oe SEMINARIO DEL & DE MAYO DE 1983 1s. Ce eee rey En certo sentido, partir de nada, No basa con que en S- ee cee dene gataatcgtee ye Semaene tena sest tee meyeae ee wee min eine enna SS ee eee Cen emma 165 CICLO LECTIVO 1982-983 at ora dense dost tn imo dos son ids ars dua an eed Loree ‘con referencia a la aprehensién imaginaria griega del mundo4 7 tragedia aia concantemente node mate ine aoa sn or lpn acu yar ers sees ch Cimoas ome sinh Sentifca aqua wavés de la auseniafagrante ie ods eee deneiapostva entre ls intenciones yl actiones homens oe un lado, y su resultado, por ott, Usa yon es eae ee ius un proyecto de sn en Lo forse aoe ae Esopus agen gona spo Site contra Tbs Las oii), Plt se lea nee parapet Anta rene pte eee mundo, como sucede con Creonte en Arttig ee : mn Atigney com Ep cn dpe (linia pste gue ha abate sb laced) 3 ust nay porta d de ue pide ‘minado momento, va a transformarse, y en ie se proyeco del hoe se adorn endeaspoe no berguse teas mimo on) pegs ts csp nian nn dpe pro aye de ain fen, pono lennon * » eVease por ejemplo, la alocuce « Okina al comienzo dele “Séptina limps” 0 Siracusa l principio dela “Segunda pice” > 1» "LO LECTIVO 19521983, tale, celebra la gloria del hombre y comienza por esta frase tan conocida como intraducible, algo ast como: “Hay muchas cosay terribles, pero ninguna lo es tanto como el hombre”. “Terrible (acindn) n0 lo en el sentido de “que da miedo”, aunque también sea eso la palabra griega designa a alguien que tiene capacidades extraordinarias y legado el caso, hasta pavorosas. Debo deciles que, en la préctica, la mayoria de los interprets de la antigua Gre. cia estin clegos a la signticacinfilosofica de ese canto del coro, que, desde Iuego, no se expresa de manera discursiva sino poe, ‘ica: es en el fondo una teoria del hombre creador y de la historia como creacin humana. La cosa est perfectamente clara, y hay «que usar todas las anteojeras modernas para obstinarse en comen {ar Antigone a lo largo de paginas y paginas sin tenerlo en cuenta Y decir, por ejemplo, que los griegos tenian una concepcién ciclea de la historia. Ahora bien, lo que nos presenta elcoro es al hombre inventor del lenguaje, las teklnai, las leyes, constructor de cluda. des, creador de instituciones. Séfocles, que no habla leido La insté ‘cin imaginaria de la sociedad, no utiliza estos términos, pero ha- Dia exactamente de eso, ¥ l canto del cro termina con el elogio del hombre capaz de “entretejer” las leyes de la ciudad y la just. cia de los doses: éa es su conclusion, y ée es todo el probleme, Les recuerdo un poco mas en detalle lo que dice el coro, esa {nstancia siempre muy importante desde el punto de vista de las significaciones dela tragedia, El hombre posee un saber extraordi nario y artes (tema) capaces de realizar cosas mas allé de toda, esperanza; se dirige ora al bien, ora al mal, y el mas elevado de los hombres, el mejor para la ciudad (hypstpols), es por tanto el que entreteje (pare) las leyes de la tierra, 0 de su tierra (“nomous Ehthonfous"), lajusticia de los dioses que lo liga por juramento (*theén énorkon dikan”). Otra toma de posicién del coro, més adelante en la pieza: la escena de la disputa entre Creonte y su |njo Hemén (versos 626-765), punto de inflexicn esencial de la tra: 8gedia que también ha sido demasiado ignorado. Adviertan que el propio Hemén no se alinea del todo con el derecho divino contra el derecho humano, El coro, al comentar los discursos opuestos SSEMINARIO DEL $ DEMAYO DE 1955 "1 5: “eu gar iret dipl” os Jl hijo yl padre, dele ers0 725) eu Jee curso han sido ben dicho. Las ‘azones confraraa 46 aban Por otto Indo, la idea de gue Antgona es exlisivar as ssmentida, al menos en Soiree! potavor delay divin ua deere, sre por un extra argumento que Sfoces tom tl ver de He- Piolo, quien eer la propésto de un episodio prs En ‘fect final de a bra (vers08 908-915), Antigon expica ques : pores taba desu hermano, puesto Mev todolo que hizo fae porgue se tra {ede haber sido su mare mero babrta pod caste con Shr, de haber ido uno de sus, pod tener oto ero cuando padre y madre elan muertos, yao se pusde tener mas hermano: Pines, n consecuncn, nico eeemplarae sella e debe todo. Este crieo angumento puede parecer sof Jeez en todo cso none nada que ver con aly divin. Eta no Sip eon de nora eves empl 1 remplarade cuando la madre et poo no alos dow putden ees Tin en edad de procrear al que la muer puede dspensrse de enteral mario porque etéen condiciones de tener otos 8 Imontones ya suesvamente Se iitaa decir que hay quent trara os muertos. Aor bien, Antgona dc: yo debia entrar a mnihermano, que ea iemplazable. Dees de ete argument se perl dete ego ota com yee que nos demasiads ado {Drjturara, Come les personajes de la raged son sn dua al- gp uldimensiondes no os ponde eigen portaoes de Principio abetraces, De hacerlo, no haba raged sin relma Silt ure de ai ut sg jv de ts de ea fase de Antigona? La pasin qu lente por su her tan, claro est lien incestaos ono, como quieren, En todo aso to ques veen ets palabras sun amor por Polinces que se tet tr 1 te ee oni to eae datis rear de naferesv implore {nts Da erg entrees apostle uno dou pretes {Qe de savar vi, ela en ve de cocger su maid au 56 et porsutemanas m cicto LECTIVo 192.1883, racionaliza demostrando que su objeto es irreemplazable, Del Inismo modo, Creonte, cuando dice que no puede haber cade} sin observancia de las eyes, no habla desde luego come fildcote Politico 0 profesor de derecho. Lo que sostiene esté sobredeten ‘ado por motivaciones pasionales muy claras en la pieza el deseo dle poder que lo embarga y que lo leva a sospechar constante, ‘mente la venalidad de quienes o contradicen. Tenemos alli la otra 'SEMINARIO DELA DE MAYO DE 1989 1 gufragio censatario, préctica muy difundida en la Europa de la El sufragio universal es una conquista bastante reciente, nO trelviden. Constant propone otra tess, que esté presente en toda ie corriente del pensamiento liberal: es absurdoy falso creer que Iheleyes eran algo, no hacen sino tomar nota de una situacion de hecho. A ello se agrega con mucha frecuencia, en los liberals, un corolario segtin el cual las leyes que pretendan crear al fh vez malaseineficaces. En consecuencia, tna ley s6lo se yyaplcable si constata una evolucién ya en curso en la sociedad. A Jeet verdad, resulta bastante complicado hacer un anélisis co ‘recto de las implicaciones de estas ideas. La propia Europa es una realidad de extrema complejidad, y por eso todas las genealogias de las ideas son, en este caso, generalmente falsas. Cuando Cons~ tant, por ejemplo, invoca los derechos naturales del individuo, se tpone de manera frontal a una dimensign esencial de toda la tra- ddcion fusnaturalista que pretende deducir racionalmente un sis- tema de leyesa partir de las leyes naturales; Constant anticipa asi el famoso manifiesto de Ia escuela hist6rica del derecho alemén que sostenia,con Savigny, que el verdadero derecho es el consuetudi- pario, un derecho creado a través de la autoinstitucion sorda, silen- tdosa yIenta de los pueblos lo largo de los sglas,y no por los ac- fos arbitracios de wn sujto privilegiado, sea el seftor 0 algtin otro. En cierto sentido, e50 es también lo que dice Constant. En su Optica, toda la zeatividad, la productividad social se sitia en la sociedad {que ya se da en llamar civil (aunque é apenas utilie la expresin), ts deci, la sociedad no politica, no estatal. Pero la cuestion que se plantea entonces es saber hasta dénde puede llegar la politica une ‘vex reconocido el hecho de que lo esencial de la institucién de la sociedad es siempre una autoinstitucion que se hace de manera ‘ilenciosa, anénima y colectiva con el transcurso de los siglos. En tl momento mismo en que hablamos, un nuevo término del argot testé credndose en alguna parle de Francia, de Estados Unidos... En todo aso, no podemos conformamnos con la idea de la ley como simple sancién de una evolucién de la opinién. La sociedad ro puede tener para consigo misma una actitud puramente pasiva 180 CICLO LECTIVO 1982-1585, y hasta pasatista, Después de todo, cuando los atenienses, con CClistenes, modifican el sistema de organizacién de las tribus, la medida equivale efectivamente a una aparicién repentina, un ‘cambio en la sociedad, una sociedad que quiere darse los instru- :mentos para autogobernarse de manera demoerética, ‘Tomen, si no, otro ejemplo: la Revolucién Francesa, que la ‘moda de estos tiempos querria reducir a las 16 mil victimas det Terror, olvidando el fantastico trabajo legislativo de la Asamblea Constituyente y sobre todo de la Convencién, que a decir verdad sent6 las bases de la vida juridica francesa moderna, y més alld Cuando la Convencién establece los pesos y medidas, los departa ‘mentos, las municipalidades, la proteccidn social de los ciegos y tos sordomudos y, en fin, millares de cosas de la més alta impor- tancia, no constata un estado de la opinisn; crea cosas, que cotres- Ponden, es cierto, a lo que la opinién quiere o ests dispuesta a aceptar. Tenemos pues este problema concreto que la politica debe afrontar el de la relacion entre lo implicito, la creacién per ppetua que se produce en la sociedad, y lo explicit, la accién li- ‘ida . Y no podemos renunciar al segundo término, puesto que, insisto, esa actitud equivaldria a intervenir, de otra manera, sobre el primero, al afirmar que la te dici6n recibida es buena tal cual es. No voy a abordar ahora la cuestion de la no demostrabilidad stima de las elecciones polit «as; pero lo cierto es que, sobre la base de algunos supuestos pre vios, puede decirse, al contrario: no, la tradicién tal como existe ‘no es buena, no la queremos. Después de todo, es ella la que esta blece, a pesar de todas las disposiciones legales en sentido in- vverso, la desigualdad de facto de hombres y mujeres en la socie= dd contemporsnes, incluso en el nivel més obvio e inmediato, el econémico; conocemos, en efecto, la disteibucion de los salarios segiin el sexo: por derecho, toda mujer puede ocupar cualquier ‘empleo, pero en los hechos las mujeres ocupan masivamente las capas inferiores de a pirdmide de empleose ingresos, Hasta aqui lo concerniente al problema politico en general Pero hoy, la cuestidn que se plantea en el plano préctico es que SSEMINARIO DEL 4 DE MAYO DE 1983 181 pereamos un protengado desrall hitrco acy min se erGnnde haba constderar ls asuioscomunes y pabies Sino hee de deri teers de rofesnae ste erees ee un vag conta mediante eeccones ada cinco Seton le dea implica de que los interests esncaes da vida ctin ent pate Singtel decom ssc en efecto rumeronseso- es, ume slo sea porgus ena scedadcontemporinea seo cue mioen ano en enedicho Cones es momentosen Petia wien pite cca! rier plano En les Gan da cl debe ser pts desde ei plat No eer her macho mis deo gue gle lo propia gee, all Ja pa lodume tfc pobema: qué quiere ape ¥Rasts “Reams qlee veraderament? Tena esearent doo I dag dels evtucens cn coils inl) yu doen ASEnse eta dun prblamn ens Pe ay gue eosin Tendo ul mportanc,y me detende pt momento en ls sole pgunane nc bel ie keal de o e eas mera de Cortant ye miso Locke, saber mare Tong dope! mayor ugar ala song el apiableen mes te da, Peei decane ode que el desaali de nuera Mreionr den add scl ace cdr ee objeto eno Tonuaras ou nad de pcp. Aedes mii Siang de: pre enum soc don gure ose toss teenth be coe es pls eee Poon prs, prafeecin mons Feed tas burecicn gmetad ids tal y Pla en suma lo que amo descomposiin de Insaocedade plas moderna, nde a volverss cada ver ths ngebrabls aun enel eno mis empica +8 cease Corel Castoiads, “La rise des soci oceidentales” [1982], reed, en La Mane de Vinsianc, Pac, Sail, 1996, pp. 1-26; eed: Pris, ‘Seu ca Points, 2007, pp. 11-2) [ad esp. "La crisis de as seiedadesoce- ‘Stale en E tones de la insigvifensel, Buenos Aires, Exdebo, 1997] > CICLOLECTIVO 1982-1953 Por lo tanto, debemos tener en cuenta todo Fi so para juzgarla seeps epochal ‘esfera social a la que se atribuy ie eee perames de la vid en soiedad, de nosotoe mismos de bcos crc srs uno? Pane ae oe carat mtr decor msc cee ue Gta ha egadoa ser determina au vez adem une slanan ‘utonomizacién de la esfera politica, que se convierte en patrimo- Node algunos prosionseny rales por salen plies do sea Retomaeror eta acu asonana cone XX. SEMINARIO DEL 11 DE MAYO DE 1983 (Cowo 10 anuneit la semana pasada, vamos a comenzar hey -por razones, digamos, pedagégicas~ con un punto que se relacions ‘con el conjunto de los temas abordados durante el aio. Comple- ‘mentaremos en parte lo que se ha dicho sobre el objeto o los obje- tivos dela institucién de la pols: se trata, como recordarsn, de la tercera dimensién del proceso de autoinstitucién de ésta. Los ccomplementos incumben al objeto de la insitucion en general [La expresién misma suscita ya problemas muy considerables. Por ejemplo, basta con reemplazar la palabra “objeto” por la pala~ bra “fin” para que surja un interrogante, quizés abismal, quizé ca~ rente de sentido: zeudles son los fines de la vida en sociedad, {cul es el fin del hombre? No tengo la intencién de abordarlo di- rectamente desde este prisma, aun cuando lo haré, desde luego, ‘de manera indirecta, Por el momento, limitémonos a recordar que virtualmente todas las flosofia de la historia y todas las filosofias de la politica -o, mejor, sobre la politca~ intentaron proponer cierta definicion de los fines de la vida humana, y por ende tam- bin de los fines de la vida en sociedad; y que lo hicieron, en gene- ral, pattir de principios extrasociales y extrahistdricos. Fs el caso, ‘claro, de manera tipica y masiva, de todas las filosofias que postu lan una realidad trascendente, Plat6n, san Agustin, ete; de todas las filosofias de la historia y de Ia politica, pues, que se inscriben cenla corriente de una filosofa teol6gica, de una filosofia-teologia en la que la teologia se pretende racional. También se puede partir—es In otra vertiente- de una idea de la naturaleza humana, con Aris- teteles como iniciador indudable de esta corriente, La historia se- ria entonces el Ambito en y por el cual el ser humano realiza una physi, una naturaleza en el sentido profundo, originario del t- ‘mio, o-un tls, un fin; pero ese felos es por supuesto inmanente al 13 14 ‘ICLOLECTIVO 1982-983 ser humano, como por otra parte sueede de manera general en la j Kat! Mars, “Les manuscrits de 1884", en umes pisophiqurs, vol 6 tra. de Molitor Par, Costes, 1987 (had exp Manuseroe eine fl ssfos de 184, Buenos Ate, Cole, 203) K.Papaioamnontentuce celia blest de is fuerza esenciales del hombre" en Fedrch Engels y Kar Man, 4a Prone cue de oomi oitque, Para, Union pended iors oe 10/18, 1972p. 251 (ssa eeiione) ‘SEMINARIO DEL It DEMAYO DE 1983, 1s, cote os epresentanes ms estinables dea lortab de Ios dompos moderns Pens en pric en toda a conspion pc larmaremes, prs no entendernoy individualist, con eu a eee eee ee tebe nae bre yc faa as intone soe sco Cine statin btn ype amet dena plea y dura nueva insitin dla soled os xa ‘or wotct brad ptr No eas, po ta par, de Tri un ion vind entries y Ross for empl odie con maa jstza lo qu limp nes Ince ln ufc sino oa etn ec io de dere tho. uando Rowseau posta agua y ira atrale “natures Hee par lun endo arto a nota de ter Uneaballo que nace ldo que no pod gla, igo {eno conmrponde turer del calle state tan rare lorninnacon i socked. Manc eso we sapeto och Damen beret inal es In abocin del Eso Por tha part det intra in dele qu lana “pre tri dela humanids ene soca comrt cvand ome: tela verdadera Rotors a intitucin ya oes pg cad terhumana, brad del oper, ed cope de astoreglane sepin ou natraea in Mats, pte lpr exe pur, hae ala Umrenome dvi algunos beri digo gue een tc menor rth el onen es abel, ningan devo e rcs a op err en vias Gia para qu los nvdoscomiencen reali. Teron on sides conta nde equ “poratalra nature de Ios indviosy tl vr natusiera deo ques produce cuando inno" ema el spree ee rep eee re Java ned comodt individ sconce sn da con «neon cts coneponesencontarenes porto habe deestoacomlerens dl ato yo oy avlveral ane pao de Una onlgi na pli: Se ne pose deduce de una defn 185 CICLO LECTIVO 1952-1983 ign del ser del hombre algo concerniente alas modalidades yfinalic ddades dela institucin social A principios de este aio traté de mos. trar que, en su carécter positivo ese paso es imposible, no condiice ¢ nada, Recordemos que hace treinta afios, en los cafés del sexto dic, tito, para estar 2 la moda habia que afirmar que no hay naturalena ‘humana. Es una burrada, desde luego; realmente hay una natura. Jeza humana, y la hay en distintos aspectos. En primer lugar, por. {que hay un anclaje biolbgico. Pero también porque el se huumano se caracteriza en su naturaleza por la imaginacion radical, es deci, Por la creacién; y si no fuera asi, ya no seria un ser humano sing ‘olka cosa: més, menos o en otra parte, El hombre es eso. Y se trate en verdad de una naturaleza humana en el sentido de una ousi Pero de ello no podria extraerse ninguna conclusién politica, Aprovecho la oportunidad para procurar, una vez ms, dsipar lag confusiones alrededor del término “cteacién”, que utilizo con tanta freeuencia. “Creacién” no tiene para mi ninguna connot 188 cicto LectIvo 1982-1583, dios. El agén es asa competencia, el conficto, la lucha, pero na es forzosamente una lucha a muerte y tampoco para perjudicar a ‘otros, como lo muestra el ejemplo de los Juegos Olimpicos: es una lucha por sere] mejor. Otro tanto ocurre con la tragedia en Atenas, donde los poetas trigicos participan en un concuso: luchan entre si. Esta dimensién agonisticaesté presente, entonces, en el anslisis de Arendt.‘ En el siglo xx a habia puesto de manifiesto el gran hhstoriador suizo Jacob Burckhardt que es sin duda la fuente de inspiracién de Hannah Arendt en este punto. La dimensién ago- nistica esté en verdad ligada a la concepcién que esta tltima tiene de la democracia -e régimen que permite al hombre revelar su ser a través dela accion y la palabra-, pero no hay duda de quees una realidad de la vida politica griega y no una ficeién de Arendt. Es licto, de todas maneras, preguntarse si es tnica o esencialmente ese aspecto el que nos hace ver la insttucién de la polis Resumamos en principio la abjecisn ~intrinseca, digamos {que seria licto hacer a la interpretacién de Arendt, En esta con- cepeisn se comienza por introducir una premisa que podriamos calificar de universalist: la democracia es el négimen en que todos pueden revelarse por la accién y la palabra. Pero si, como hace Hannah Arendt, ligamos esta premisa de manera necesaria a la voluntad de inmortalizarse, ala aspiracién al Keos y al kydos, es levidente que la cosa, por definicin ~y parece ademas que esto deberfa valer para cualquier democracia imaginable-, no puede sino reservarse a un niéimero muy pequefo, La gloria es un bien ‘escaso y su valor para quien aspira a ella est justamente ligado a ‘ * SEMINARIO DEL 1! DE MAYO DE 1985 189 ss escasez: i esti a disposicién de todo e! mundo, no et dispo- sicién de nadie. Segunda objecién, mas grave, que se refiee al contenido mismo de la acc yla palabra y ya fue, por otra pate, planteada desde varios laos, y en utimo lugar por Mary McCar- {iy durante un cologuio dedicado hace poco a Hannah Arendt en Nueva York. Mientras no se ateibuya al contenido, ala sustancia de esa accién y esa palabra, la importancia que merecen se puede pretender en el fondo que toda empresa que resuelva, que se parte de la grisura habitual, es una revelacién por el acto la palabra, yen ese concepto vale tanto como cualquier otra. En tl- tima instancia, podra decirse que Hitler y Stain e revelan-es as, porlo demas~a través de sus actos y sus palabras. Hitler, por ejemplo, se hizo acreedor aun hes y un kydos, aunque fuera de smanera negativa, porque basté que Se anuinciara que se habian descubierto unas libretassuyas para que toda Europa se pregun~ tara si habia que publicarlas 6 no,” cosa que, a no dudar, no se haria con cualquier hijo de vecno. Eréstrato quema el templo de Artemis en Efeso porque quiere hacerse famoso y no tiene nin- {guna otra manera de lograrlo. se hace famos0. Fs una forma de “revelarse”, Pero jqué vemos justamente en la antigua Grecia? ‘Que a partir del momento en que la concepcién de la politica como dmbito dela expresin ola afirmacién de scomienza arei- nar sin disputa en la vida dela ciudad, pasamos de los politicos a Jos demagogos. Lo que la cancepeida de Hannah Arendt no per- rite pensar es la diferencia entre Pericles y Creonte o entre Peri- cles Alcibiades. Puesto que Creonte y Alcibiades son personajes aque, fin de expresarse por la accién y la palabra, son capaces de todo, hasta de provoca la ruina de la ciudad. Hay aqut una diso- * etiannah Arendt, “La crise de la cltue sa porte sociale ct politique’, en La Crise dea cultre. Hut exerci de poste ou, Paris, Gllnar, 572, p.273 ys [trad esp: “Lacrisieenacullures significa polticay soca, Entre paso ye ft. Ocho joc sob laren plc, Barone, Peninsula, 1996)> ‘SEMINARIO DEL 11 DEMAYO DE 1985, 1 (cisterna es a6"). Puesto que a diferencia de la impostura mo- (gemna -volveremos a referienas a ella a propésito de la “Oracién finebre”-, los actores histricos, en la época, saben lo que son y lo aque hacen y no tienen miedo de darlo a conocer. Agrego que en Gitexto de Tucidides encontramos un elemento verdaderamente fextt2ordinario, Cuando se plantea la necesidad de tomar partido fo decantarse por una decisin y se suscita un problema, o cuando tuna colectividad vacila, se elevan una o varias voces para defen- der una opiniGn y a menudo los discursos se enfrentan. Hay un ‘muy bello ejemplo en Ia asamblea de los lacedemonios en la que se decide declarar la guerra, Esos diseursos, densos y ricos, estin es- cites -como el resto de la obra, porlo demds~ en una prosa absol~ tamente inigualable, para la que seria instil buscar algtin equiva- Tente en nuestros dias, En ellos se exponen las razones por las cuales este aquel jefe de partido estratega o politico, propane to- rat tal o cual decsién, $i queremos saber cufl es el verdadero pen= samiento politico griego, deberemos buscar nuestras fuentes en ‘ste tipo de texto. Los argumentos, los resortes ocultos de a acc, fos encontraremos ally no en autores tardios como Platén o el mismo Atist6teles. Tacidides debe de haber nacido hacia 470 a.C,, es un contemporineo de Séfacles, que creci6 en el momento de expansion, de despliegue de la democracia, pero que pone distan- cia para tratar de comprender. Fn este aspecto, que haya inven tado de la la 2630s discursos 0 que éstos sean la transeripcién taquigrafica de lo que se dijo da estrictamente lo mismo.®) Para nosotros, lo importante es que esas ideas, esos argumentos, podsan cenunciarse en la Atenas del siglo v a. C.,y que una gran mente ‘como Tucfdides, que aspiraba no séloa lo verdadero sino también, 1 lo verosiml 0, mejor, a lo probable, podia presentarlos sin temer tun segundo que se le reprochase haber puesto en labios de sus ora~ ores cosas que Xo ¥ no habrian podido decir y ni siquiera pensar en ningiin caso, El mismo Tucidides anuncia que no ha intentado Tce, Historia de la Guerra dl Pelopnes, 1 22,4> ww CICLO LECTIVO 1952-1983 darel texto exacto de los diseursos, pero que quiso respetarelespi- ritu de las palabras pronunciadas." No olvidemos, por otra parte, que el historiador vive atin en un mundo de cultura oral y no es- «rita, un mundo donde el papel de la memoria es muy diferente de lo que es en el nuestro y donde un discurso puede escucharse y reproducirse con un grado de fidelidad que hoy nos parece dificil de concebir. No todos los discursas que transmite Séerates, 0 que Je son transmitidos, en el Faro u otros diélogos, y que a veces ocu~ ppan decenas de paginas del texto de Platén, son forzosamente fi SSEMINARIO DEL 11 DE MAYO DE 1985 193 accién, Habia mucho que decir sobre esta fantistica comparacion centre el modo de ser de los atenienses y el de los demas griegos, y sobre lo que nos hace ver de la percepcién que se tenga en la época del proceso de creacién en Atenas. Lo menciono aquf para que comprendan que esa parte de la “Oracién fiinebre” no es un ‘népax, sino una imagen de Atenas compartida por muchos en la ‘époea, y que Tucidides, sin caer en la inverosimilitud, puede atri- bbuirla tanto a Pericles como a sus enemigos corintios. Pero no es ‘es0 lo esencial en Pericles. Lo esencial es la descripcién dela ciu- dad, de su régimen, de los actos de los atenienses. Y de ese modo ‘vemos aparecer en fiigrana el objeto de la institucion de su polis En medio de la descripein, damos con la frase asombrosa que cité hace un momento, y en la cual vamos a detenernos un poco. Ella nos dice que el objeto de la vida en comiin de los atenienses esalgo que no podria reducirse al agén, y tampoco a la autoexpre~ sin por el acto y la palabra Pericles dice: Philokaloumen... Kaldn, es lo bello, yen griego, ‘como en muchas lenguas, lo bello es también lo bueno. Por lo de- ds, habria que reflexionar sobre este parentesco semantico entre obueno y lo bello. Pero en ese contexto se trata sin ninguna duda de lo bello. Para algunos traductores, philollounen no suscitaria entonces problemas: “apreciamos la belleza”, “amamos lo bello”, En suma, amamos la belleza como algo que tenemos frente a noso- ‘os. Sin embargo, como Hannah Arendt Io advirtié muy bien en cl texto sobre “La crisis en la cultura” (aparecido en inglés en la ‘compilacién Between Past and Future) que ya he citado, ambas co ‘8 se oman aqut en wna forma verbal activa, no hay exterioridad del sujeto con respecto al objeto."® No estén por un lado las cosas bellas y por otro los atenienses, y una relaci6n de éstos con ellas, {que sea una relacién de amor: los dos elementos estén contenidos en la unidad de la forma verbal. Podrfamos igualmente, sin incu © ctlannah Arendt, La Crist. pt, pp- 273-278. texto “The Cisis in Culture” (raducio por Barbara Casi), que da su ttlo al dic frances dela obra, es de 1960 194 CICLO LECTIVO 1982-1983 rite del tdci ne phtlemen pe “vin, ey por el amoral belle” Can que sdemie eae Cltdad det parllsmo ete as ds formes sea nn laen/piosophoune, Taos saber, deste Nate nog cao seh ome pis peer bs context pore sph ambien quer det manne oe a ea técnica). Piensen en los famosos Siete Sabi 8, soph6i.® Pero, al menos a partir de Sol6n, sophia sig a Didar ol siber El piltaphses quien ans io aa menos desputs de gulls gue por moesta se dison aarers br pra aees palo snose punta eso engrego antigo es impoable cote ons come:sgiety stamens indy fetes need ca sa, ue ontnpl con son Noe sls Phe sna de vid, Crenim iver dein plosphent ana Pus se mora de ambre que convene comer en prnerine ii) Eo nas ees pn pr per eal ae cl Bloalr' noob por gol rockon oe tun momento de desatencién de la Academia Francesa para inte ducirlo. Pues lo que dice Pericles es esto: vivimos en mec ito cuts “de poo valor "de oc rec" Enc ena Some ed dvi ny ts oa pu tue a cn “La pol gree et aeration dela democrat", Castoriads es mis explo: "Retomo fa raducelén habitual deus (= huyendo de as extras anc) Aunque no sea rigurosamenteimposble, a traci que Hannah [Krendt da de este termino y que desembocn en la interpreta: ‘anamms ls tele Ios inter de jut pola sen extemo improbable” (La pls grecque.. pt p. 305; teed p-381)> cts, Historia de le Guede Palopones 1, 40,3 195 CICLO LECTIVO 19821955, los lleva aa arogancia, ala loca temeridad), “logismés de oknon Phere (la eflesin, al vacilcin, el elajamiento);0 se arrojan 2. cin o el equllbrio de los discurss antagénicosy la repre, sentacion de los peligros previstos son tales que renuncian ae {ar Mientras que nosotros somos los inicos que pencamos juntos ¥ 0S atrevemos a hacer lo que hemos decidido Esta frase aclara el anew malakias, “sin molicie”. Vivimos filoce, fando y esta actitud no entrafia ninguna atonta, ningtin relja, ‘miento de la accin y la audacia ligada ala accion. A través de cate vemos lo que para Pericles significa ser un ciudadano: alguien Gua vida es, entre otras cosas, al mismo tiempo pilosphiay ph ‘otal. Sabiduria y belleza, amor ala sabiduria ya la belleza no s0n aqut objetivos separados de la vida de la ciudad o en ella ni ‘medios que permitan “enriquecer” la vida de los eiudadanos, Po. ticles no es un scout humanista, No dice: amamos la sabiduria, aimamos I belleza porque eso hace mejores alas personas, nisi uiera dice que las haga mejores. Dice: las ejercemos, es nuestra ‘manera de ser. Ser ateniense es eso: “flosofar” y “filocalar”. Ei discurso de Pericles muestra que es posible escapar alos falsos dilemas -individuo o colecividad, comunidad politica 0 Sociedad civil~ de los que se nutre lo que podemos llamar la des. dicha modema, puesto que esa actividad ~ese“filosotar”y “ilo. calar”=es la de individuos concretos,individuos en el pleno sen. tido del término, definides justamente no por funciones animales @ econsmicas sino por es relacién con la sabidurtay la bella; y sa actividad misma, y su objeto o su resultado, no pueden exists inés que en y por la vida politica y colectva, Es la ciudad la que dda vida al Parten6n, el agora y las leyes gracias a las cuales se puede discutir libremente en ella y escuchar ~cosa impensable en Esparta- a los sofistas extranjeros que cuestionan tantas cosas, ‘Lo que vemnos aparecer en varias ocasiones en la “Oracion fine. bret es una unidad articulada de lo individual y lo colective, lo civil y o politico, que esta mis als o ms act de esos dilemas, 0 los deja de lado. Desafortunadamente, la propia Arendt parece Por momentos no ecapar a ellos. Un Perils fel a la imagen que tras reflexionar, eee “ ih nner psa sar pote a loria de la ciudad sin vincularlos a un contenido sus = . es [ es que ese aspecto sea ajeno a la “Oracién funebre”, Seneca est uel ees aes eae Atenas es la dinica que, puesta a Ugarnay oe superior a su reputaion.” Peo Perces nose conforma ae ‘expone extensamente el contenido a : ee ‘escapa a la interpretacién de Arendt; pobre ein cucstones tay soeeron dy Tasers See cele a ios cae a aren amp ion a we tte fa sues did En ls hrs a yra de manera orgénica a la vida total del ser’ Laver a Shay cet plits na ita gu tod vin yrnnnd None nea snug ln snc coi ep dele Say delesindus que hacen ls ddd Y tbe ie ‘renter preio una respuesta ala pegunt esses ila tee pe ee ae eee feo nar homes prt de en de seven caer avn coming +a Cuda oes olectvidad ala vez concreta,formada por individu, y ema tent us tun Yea od Teves pede dec ae ge ogi ane Ran mut pons vo Sota ae ee te Jon At comiesun done smo adie fl donde se lega ala rents de que tal ela cudad por ia coal agulos hombres efile, Historia de lt Guede Peoponeson 81,32 thi, 18,5 CICLO LECTIVO 1982.1983 eat Perils parece anuneae através sre ne tomar logue ha dicho. Pero toquc et Chuddengndvduaimen en iain indvduaments escapade cat imo de rac cd tran ae seca, quiere decir: sin pesades he eg Pde vine conjunto de ete cuestines ta dime in d lar el conjunt s rio de estas cuestiones a la dimes Gen yen particular a necesita de researc dele Es una ilusiGn creer emp la omar dU. fente a cierto problemas, de una homogeneizacisn de la sociedad foe sociedad que ‘SEMINARIO DEL Il DE MAYO DE 1988, 9 ros ransforme a todos en ejemplares de un mismo tipo, hay una ‘Rapoesta en la mera idea de alteidad ode respeto de la altri ‘Nien étca ni en politica puedo ser un simple espectador de la ma~ Jfestacion de la autonomia del otro, con una actitud de neutzali- ‘Jad benevolente, haciendo abstraccidn de los contenides. Con res- pect a los otrs, tengo cosas que hacer ~¥ no en e sentido de a Fjmosna ola asistencia-, tengo que intervenit, y debo hacerlo aun sen el plano ético, con prescindencia de cualquier accién politica Cuando usted habla de “prepolitca”, zo hay ya un jucio de valor con reapectoa a poitica? Qué entende exactamente pores? Ccrefa haber sido suficientemente claro sobre el tema. Tanto la re- Jexién como la realidad misma ~pues hubo movimientos polit- cos que pretendieron hacer tabla rasa~ me inducen a decir que se puede adoptar un punto de vista politico global sobre la inst tin de la sociedad, aunque no se trate, desde luego, mss que de ‘un momento, un componente abstracto de una actitud politica aque dista mucho de agotar la cuestin. Fs cierto que en toda socie- dad hay ya una institucin global, una lengua, valores, costurn- bres, eglas... y una organizacion politica. Sin embargo, si pienso politicamente, un momento de mi reflexién consiste en ver en. todo eso una materia “prepolitica” en un sentido particular: no puedo dar por sentado que tal o cual costumbe, tal o cual regl, ‘etc, por el mero hecho de exisir,deben preservarse a la fuerza en. la institucion de la sociedad a la que apunta a politica. Se trata de ‘un momento absteacto, de un momento de radicalidad del pensa- ‘miento politico en el que todo debe aparecérsele como materia prepolitca capaa de transformarse. Digo que es un momento abs~ ‘acto. Yagrego que todos sabemos que puede expetimentar deri- vas perversas sino se conoce como tal. Puesto que el pensamiento politico, si ha hecho correctamente su propedéutica y apreciado la dimensién de los riesgos, sabe que, por haber una creatividad in- ‘manente a la historia ~porque la gente crea sentido y st vida so- cial s6lo existe a través de esa creaci6n-, la vida social no puede 200 CICLO LecTIvo 19921989, — models a Yaunla postin ben evened Pst one enn pny cmon lig eit rt dt nar pe acco enantio ng der aa snpricee ima cupid ep ta aiisnosonptnn ae spate ase Io sca pole Ens pre moe es slp pits hy wanes vans es soma pti i ms coca tena contenido: dese el momenta en que se pata dence Jetivos para Ia nstitucion de a sociedad, sos excuyen come steve tea degartlopein en ceo People ganerng gu tune pcne sepa Agnes Heller det qu cada indi dee vc ou poi pene itt et gta el Pe coi ee nr ite lis ei pp pat el pba pl. So ns, repr cui deh an cuando nos lta paras regen pope cel sentido que le da Arendt? orate tlie Bs evidente que maces de ‘ ees oss alos grigos dea epoca sis data por descontadas, aun en una as ectsca ane son en absolute cbvias para nosotros. Lo he dicho un centenar de ‘ess be peto petit uno wer mao pepnge dengan rma denercis serene como modelo digo guren late os un germen de reflexion En ella no dada, ‘miento de lo instituido es limitado; 6 el cuestiona- laesclavitud s6lo se pone en tela de juicio en el discurso de algunos sofistas y la condlieién de la 'SEMINARIO DEL 1 DE MAYO DE 1983, am mujer es lo que ustedes ya concen. No quiero decir que en nues- fro caso esas cuestiones se hayan resuelto en los hechos, pero al nenos han sido planteadas por Ia actividad de la gente en la socie~ ddad, incluso en lo concerniente a la dimensién econémica. En lo {que toca a la organizacién del trabajo, saben sin duda que he e5- Grito mucho sobre el tema, y creo que hay una respuesta la gestion ‘olectiva, a este interrogante: cémo puede la democracia introdu- ‘Girse en una actividad humana tan importante como el trabajo de tuna manera que sea compatible con las exigencias de la produc- cidn modema, En consecuencia, no he pasado por alto ese pro- bblema, que pata Jos antiguos griegos, en sustancia, no existe, Pero Hannah Arendt no se limita a deci: “el problema no exista para el ciudadano griego”. Va mucho més lejos. Para ella, es bueno que thaya sido as; y lo econémico y To que llama lo “social” no son ni eben ser cuestiones politicas.” La desgracia de las revoluciones ‘moderas,y sobre todo de las revoluciones continentales en opos cidn ala norteamericana, consiste en haber integrado la “piedad por los pobres” a una esfera politica en la que no tiene nada que hhacer2” En ese aspecto, mi discrepancia con ellaes total, porque creo que, sobre Ia base de esta posicién, se pierde fécilmente de vista la realidad. Ya no vivimos en una colectividad de pequefios jproductores independientes y sabemos que, en el mismo nivel po- Iitco, el hecho de que un grupo disponga de manera précticamente ‘excluyente de los medios econémicos esenciales en la sociedad ca- pitalista occidental, o del acceso al pindculo de la jerarquia buro- tetica en las sociedades del Este, es una burla a cualquier idea de cdemocracia. No es un problema entre otros; es nuestro problema, cesel problema de la época moderna: no se puede separar la demo- cracia politica del esto, es decir, de las condiciones coneretas de la Hannah Arent, Condition de Phone moderne apc, p66 y 67,781. 277-2829 tosis lari (963), ad fe, Pal, Gala, col, Les sai, 1962, sobre todo pp. 7,85, 4 y 168 tad. esp: Solve ln recicin, Madrid, Alianza, 1988]> Ss Sgae muy en especial Hannah Arendt Esa sur a rclutin, op. cap-2"La question sociale, pp. 82-165> Tr am cicto LECTIVO 1982965, sdemocracia. Por lo demés, esta democratizacin de la vida social ‘Ro puede consistr simplemente, como han escrito algunos, en rei- -vindicar y conquistar cada vez mas derechos. Para toma el ejem- plode la industria moderna, sino hablamos més que de derechos “individuales’ -si no hay una colectividad que se autogobierne-, todo discurso sobre los derechos resulta o bien vacio obien contra. dictorio y puede, en ciltima instancia, desembocar en absurdos y, Por qué no, en el hundimiento de la produccién. No podemos abordar esas cuestiones este alo porque no discutimos un pro- yecto politico, lo que yo llamo sociedad auténoma. Pero en este aspecto hay, como es notorio, una gran diferencia entre la Antigiie- dad y la época moderna, que no obedece en lo fundamental, como parece creerse,a la evolucin de la economia, O, silo prefieren, no ‘obedece solamente al hecho de que el capitalismo se haya desarro- ado y que nos encontremos frente a los problemas de la traduc- i¢n politica de las desigualdades econdmicas oa los de la divisin y la organizacién del trabajo, En esencia, nuestro horizonte politico se ha ampliado y va mas lejos que el horizonte griego. El carécter radical del cuestionamiento de la institucion se ha tornado, en lo {que se refiere al contenido, mucho més fuerte, Nos enfrentamos, claro esti, a una historia prolongada y oscura, pero no ereo que se ‘pueda hallar en la Antigtiedad grioga, en el plano social y econd- ‘mico, la radicalidad que se comprucba ya en ciertos evantamien- tos campesinos defines de la Edad Media europes. Hubo, no cabe dduda, luchas entre ricos y pobres y siempre, en un segundo plano, la cuestién de la abolicion de las deudas y de a distribucign de las tiertas. En Atenas, los heliastas, al menos en el siglo w a. C., se ‘omprometen por juramento a no votar el reparto de tierras2! Asi- ‘mismo se han conservado inseripclones de otras ciidades donde los ciudadanos se comprometen ano apoyar ninguna demanda de abolicién de las deudas o de redistribucion de tierras Lo cual es 2 XI, SEMINARIO DEL 18 DE MAYO DE 1983 LA vez rAsADA hablamos del contenido sustantivo de la institu- cin, sobre todo al comentar la “Oraci6n finebre” de Pericles en TTucidides; hoy querria aportar algunos detalles més al tema, an- {es de dejar lugar a la discusién. Si planteamos este interrogante, noes sélo para la pois ateniense sino en general: una institucion y ‘una sociedad aut6nomas, gpara hacer qué? Vimos la respuesta de Pericles: se trata de hacer lo que la colectividad decide hacer, es cierto; pero en el caso de Atenas, los objetivos se lamaban piloso- hein y philokalén, crear sezes humanos que vivieran en y por el ‘amor ala sabiduria la belleza y el bien comin, Hay, con todo, ot aspecto que me gustaria mencionar ahora Tanto la institucién misma como la vida de la comunidad se en- caman jgualmente sin lugar a dudas,en relaciones intersubjetivas {que no corresponden al espacio politico, ono tienen una pertenen- cia directa a él. El ejemplo eldsico es la familia, bajo la forma en {que se encame en la sociedad considerada; y en toda sociedad hay por fuerza algo que hace las veces de familia, aun cuando decidié ramos ereat, como Huxley en Un mundo feliz, centros de crianza y condicionamiento de los seres humanos, esas fabricas de embrio- res donde la “hipnopedia” permite més adelante a los nifios, aprender mientras duermen. Sélo se trata de manera parcial de tuna familia, porque en ella se separan de la reproduccién de las .generaciones las relaciones afectivas, sexuales o de otto tipo entre los individuos, Pero en lo que toca a la funcién reproductiva, 12 {brica de embriones de Husley es una familia. Y cuando los te6ri- cos més radicales, 0 los més delirantes, hablan de suprimir la fo- rmilia, se engaian: podriamos imaginar, legado el caso, la supre- siGn del tipo de familia que incluye a un hombre, una mujer & Iijos, pero nunca poded suprimirse una institucin que se hace 209 20 CICLO LECTIVO 1982-1983 ‘argo dela producciony la educacién de nuevos seres humarog, Habra mucho que deci al rspecto, pero no me extenderé. Ey cuanto a J familia en la antigua Grecia, les recuerdo que es de en ctr patriarcal aunque est infinitamente lejos de la dictadung absoluta del pater familias romano de los origenes,caya autovidad se jercia sobre toda la familia y que tenia derecho de vida y muerte sobre sus hijos. En Grecia el les, la casa el hoga del ts [ne titut National de Ia Statistique et des Etudes Economiques), ese dominio privado por antonomasia; Hannah Arendt aierta a ne slstr en ello, cuando retoma el comienzo de la Politica de Ari. ‘stele que se nicia con el examen de lao como primera forme de orden socal regulado, yal mismo tempo como primer camps donde se realize un tipo determinado de poder: poder del homtre sobre la mujer y ls hijos, poder del hombre y la mujer sobre loa esclavos. la gestién de los problemas atinents al ies constituye Ja cikonomta, origen de la economia, tanto dela palabra como dela cosa!" Sin embargo, no se puede deducie de ello que para los gre. £08 a oikonomia estaba exclusivamente en la dxbita del dominio Privado: as, desde el siglo vit a C, tenemos varios ejemplos de "eglamentaciones que atestiguan a intervencién dela comunidad Politica en el émbito econdmico. Y la moneda es, de hecho, una invencign griega.® En Atenas, el abastecimiento de cereaes es una responsabilidad de a polis, y magistradesespeificos supers san los pesos y medidas que se uiliran en el égora: se los llama agorinomos, “quienes reglamentan el mercado” Pesea esas restricciones, lo cierto es que el is como tales el. Aimbito por excelencia deo privado, Y las relaciones intesubjetives, stun cuando ne puedan, como es lgico, ser objeto de tna legilacion explicit ( menos en ls partes dl mundo socal histrco que me Jor conozco, interesan al insttuién de la sociedad, Podriams de- cir que forman parte dela insttucién informal de la sociedad o, en Séeminos més generals, de su eho: dela Sitch, como se dita * Astles, Police, 1252824125302 sr Aetapaescmpos donde ca eb ft, ap elacde Ur dels geatcopblenes dees a Se aan asides clones con los otros. O, si se quiere, la cuestién politica puede eoeneeeentn ee inara ernie sere apace pata sbrders ome elotre hoy actamente pevada? Lo cual comienza con la nstiticién de Ia - sind yscpong eve den lanes inp Peo ee eee ee rome cpa en re et acon eo aes peligro asia rip aes el een ae ae as a ee oe ee pa Ns unae Ge ae _aungue ese sentido también sea ast ap eral eer cuyeenpec sons erent pes do ea ceca ne ol ee epic ma pra Dee ag trac toodetn amine hoe su se a vpn detaraare en nn comunidad rey pret 2 Véase Pati, Rei, 4, 576, y Arittses, En wlcomaque vt 6a 30-35 T6tb 10> 22 CICLO LECTIVO 1982-1983 {entre las personas, que podtrian favorecer la lucha contra su poder ¥.en todo caso, establecer en la sociedad un marco de referencia apartado de su influjo. Podemos ver la cosa bajo una Gptica ma. guiaveliana -no digo maquiavélica- y preguntarnos cémo debe hacer el tirano para reinar. Respuesta: debe romper las amistades, ‘Traslademos la situacion a nuestra época: ¢queé necesita un poder ‘otalitario para consolidar sus fundamentos? Romper a cualquier precio todas as relaciones independientes de él en la sociedad, procurar hacer polvo al pueblo hasta reducirlo a un grupo de ‘dividuos euyo tinico marco de referencia y unificacion sea el po- der mismo, Por lo demés, no es una caswalidad que, con muicha frecuencia, los relates de tiranicidios presenten a amigos, como en cL ejemplo ateniense celebérrimo entee todos de Harmodio y Aris togitén, los asesinos de Hiparco, hijo del tirano Pisistrato; encon- ‘raremos otros casos en el sur de Italia, En consecuencia, la pri- ‘mera relacién intersubjetiva que cuenta en la vida politica de la colectividad es la philia; volveré a ella. El segundo elemento es, para retomar el término de Aristoteles en su examen de la trage. dia, el éleas también postriamos deciesympitheie-, es deci, no la Piedad o la compasién un poco lacrimosas, sino el hecho de po- nerse en lugar del otto y padecer, metaféricamente, lo mismo que 1 padece, no permanecer impasible ante su desdicha. Asf, en un dliscurso de Deméstenes*hallamos un pasaje donde éste dice que, segiin opinion general, hace falta “tous asthenéis elegin”, mostrar evs por los débiles, tener en cuenta lo que les sucede... La idea, desde luego, ya estéen la laa: les recuerdo la escena, al final del Poca, entre Aquiles y Priamo.® En ella vemos todo el es que se ‘Ros antoje: cada uno se pone en el lugar del otro, y de varias ma- timo de los individuos que Hegel vio con tanta claridad: cuando habla de la conciencia desdichada, se reflere en cierto sentido al ristianismo, que impone al individuo una regia ala cual ésteje- ins puede sjustarse. En resumen, hay una diferencia fundamen- tal ene una sti que dice: a aguel que hace el mal (lo que yo lo {que nosotros consideramos como el mal) hay que contemplarlo, pevea todo, coma sin se redujera por entero a lo que ace, como siempre hubiera en él otras virtualidades ~esta exhortacion tiene tun contenido, una aplcabilidad, atafie al comportamientoy moa fos afectos-,y otra que dice: quien hace el mal hay que amarlo tanto como alos otros e incluso més, lo cual resulta en una moral (go, lteralmente, nos exhorta a amar a Hitler y Stalin. Caricatu- "z, claro est, pero ésaes en verdad la altenativa. sta segunda moral, la cristiana, de aque podriames identi- car prodromos en el Antiguo Testamento ~en este aspect, el [Nuevos menos innovador de lo que queria~ leva pues a trans: formar a individuo en eterno culpable, siempre en falta en rela- cign con la regla; queda entonces condenado a transigit perpetua mente con ella, viviren el compromiso y la duplicidad y ro ‘iscrminar cuando deberia hacerlo. En cuanto al plano social y politico el crstianismo empieza por ignorarlo deliberadamente: mo nos incumbe, dicen los Evangelis; todo poder viene de Dis, 26 CIcLo LECTIvO 1982-1983 dtl Cin lo ques del Chena pila ao oman consecuenea necestria etn cana see a lad, un dominio public, insu, deeds Gong Nee tone que hacer, a pesar de todas ls discusionesal repens s= ve como han de apices pls den peek ee gue su cnfsormponga al ey une peste ge eens masacrora uns cuantor nla de Subies eee ea nada legtmidad del monaea, Porat de na vedo donde vale in exhortacin irealzabe a amaral rien, sexcul fuer ms que a uno misme, Exclerto que ena eon Dlecdo el rstanimo cob una ampied nicrear hava copes buen pate dee loses antigen ane Jos aitentoncen una eaboracion deed ee incluidos los politicos, con la puesta en marcha de toda una ea, sult part de certo momento enonones se ‘nes aes dasa ylaegon or logs dle lata ls argument se fenton teres oe condenar ol goo pata tia e abs cane a scharentocioncl dominio slgo seats ute, cho natal divine, que onan pens ale oe ane rspeta Peo jomsase liga aun sehen, doe ee Subsne afin de cents, ean dopiddad telnet tuna politica que participa de la mera realidad y una ética confi. nada on avid prada dc hort nade importante» porto even a needa de acer stags s que duped, wa nee one fnsal uct conta dela soandal ys ep inguin ye peda dae ed a nuesto mundo de hoy er da, td need mando igo angus Podrames dese nchacnecaa de tos associa hie concn ena tela depou scree ee meme rein en Rome nosed qo dasossanshaer ea le pata ain a coninucin ls jets ee Pretenderé que a justia deba prevlecer en les elecnes on Se ‘SEMINARIO DEL 18 DE MAYO DE 1983 7 cudades. Se dtd: lo que prevalece en las relaciones entre ciuda~ des, si éstas no son iguales,es la fuerza. Pero no encontraremos, ‘ests situaciones asombrosas en las que, por un lado, hay un dere- tho internacional que presuntamente asegura la justcia en las re Iaciones entre Estados, y por otro, intervenciones en Nicaragua, tas islas Malvinas, Afganistén, etc, donde ese derecho no cumple, en rigor, ningdin papel. Les llamo la atencién sobre este hecho ca~ pital una de las condiciones de existencia de lo que se lama ideo- Togia -en el auténtico sentido del término y no en su utilizacién ‘como un comodin, tal cual sucede entre los althusserianos u otros, {que estén dispuestos a hablar de ideologia de los griegos o de los trobriandeses- es justamente ese desdoblamiento entre el decir y elhacer {Una distancia semejante entre un discurso mistficador y la realidad del obrar socal tiene considerables prolongaciones:e pero que podamos volver al tema el afio que viene, cuando hable- ‘mos del mundo cristiano y poscristiano. Por el momento, advier- tan simplemente esto: una verdadera ética slo puede vérselas con To que es eph hemn, lo que depende de nosotros. Y es esencial re- conocer precisamente ese émbito de la vida psiquica que el hom- bre no controla; por lo demas, no se ve bien qué puede significar ‘en este caso “controlar”, Se puede controlar el comportamiento que resulta de los afectos, no los afectos mismos. Por consiguiente, toda exhortacion ética dirigida a los afectos fagregado del manus- crito: a los deseos, a las representaciones en el verdadero (pro- fundo) sentido del término] es absurda. Absurdo ain més grande: intentar imponerafectos imposibles o contradictorios. Ast, amar a todo el mundo es, lato esté, no amar a nadie; y amar lo que se detesta es no detestar nada en absoluto; pero quien no detesta nada no inviste nada, Cosa posible, en dltima instancia, pero re- servada por definiién a algunos individuos, ermitafios cristianos en el desierto o ciertos adeptos del budismo. Y Ia existencia de 50s individuos marginales, ermitafos 0 santos, permite ala socie~ dd justifcarse y culpabilizase ala vez al darse una prueba falaz dela posibilidad de realizar el ideal proclamado: san Mengano lo 28 ‘ICLOLECTIVO 19621963, Jogra, por lo tanto, nuestra moral no es absurda; pero nosotros no ‘estamos a su altura y, en consecuencia, debemos hacer penitencia, Prosternamnos, dar dinero en las colectas para construirlacatedral, etc, yal mismo tiempo, sin dua, aprender a hacer trampas Hubo quizas un momento, en la historia del cristianismo, en «que esa duplicidad todavia no estaba presente: pienso en los dos pPrimeros siglos de su propagacién (sighos tty 11 de nuestea era), periodoen el cual uno tiene en buena medida la impresién de que ‘sos cristianos habian renunciado auténticamente ala vida int ‘mundana bajo el influjo de una religiGn acésmica y esperaban en todo momento la Parusfa, el retorno de Jesuctisto. Con ello, la Vida de aqui abajo ~incluida, por supuest, la de las instituciones ppoliticas- perdia toda importancia, porque el Mesfas iba a reapa- rTecer de un momento a otro En esas condiciones, cuando los ind viduos viven una vida que no es vida, con un pie en el estribo y el ‘equipaje preparado para el vie al mas alld, cabe imaginar una practica de la moral cristiana que no sea una constante dupliei- dad, Pero una vez que el cristianismo queda instalado de manera Permanente en la sociedad, y por ende a partir del momento en que se convierteen la religisn reconocida (313 de nuestra era, bajo Constantino) y luego en la religion obligatoria para todos los ha- bitantes del Imperio, bajo pena de persecucisn (384, decreto de ‘Teodosio), la duplicidad esta en el centro de la institucién cris tiana de la sociedad, y ese hecho se prolonga hasta nuestros dias en la excisién entre un discurso justifieativo y la realidad, Para conclu, volvamos a los dos elementos de la institucién. "Ro formal de Ia sociedad en la antigua Grecia que son el los y la Phila, Acerca de esta ttima, lean o rlean el maravilloso pasaje de 1a Etia ncomaquen® en que Aristteles dice que es la virtud mas im- Portante, més importante incluso que la justicia, de manera que los legisladores tienen razén cuando se preocupan més por la philia «que por aquella, Frase muy curiosa y que habrfa que ahondar, tanto * cAittles, Ee cmap, vu 115 23-29 SSEMINARIO DEL I8 DE MAYO DE 1983 29 en lo que corresponde al referent historico en el que piensa Arist6- {eles como para comprender sus significaciones. Comoquiera que sea él tine sin duda presente de manera negativa, el hecho de que qos tiranos no puedan avenirsea la amistad entre los cudadanos; y ‘agroga que sla pila reinara por doquier en la ciudad, no habria necesidad de justicia porque, como dice el proverbio, “entre ami fg0s todo se comparte”. Traza asf una especie de perspectiva nite un ideal en el eual no se plantearia, en particular, la gran cues- ti6n de lajusticiadistributiva qué hay que dar a quién?), porque no habria nadie que defendiera su propio bien ni codiciara el ajeno, Jylestérminos mismos de “mio” y “tuyo” no tendrfan vigenca Precuntas EE pasje de Avstteles que usted cita no coincide de manera muy precisa co lo que dice Platn en la Replica, y que podria resumirse at en el onda, Ia meta del comnismo es que las personas puedan verdadera- mente decir “nosotmas”. Claro. Si cité a Aristételes fue, lo reitero, porque lo considero como un auténtico pensador de la democracia,® en tanto que Ia ciudad ideal de Platén es jerérquica y aristocritica, y por otra parte no verdaderamente aristocrética porque, a fin de cuentas, detras de la clase drigente encontramos el Logos 0 al propio Dios. Pero usted tiene raz. Y las oélebres palabras “lo mio y lo tuyo, esa expresion fra”, aparecen en Plat6n. En una verdadera ciudad yyano debe decirse “lo mio, lo tuyo", frase que congela, es indigna, es pay. ara Rousseau, en El contrato social, la erftca del principio de repre- ‘sentacin parece indisociable dela critica de toa colicién de intereses 1 cveae Arise, Eto miomagaa, va, 9,158 20> 20 CICLO LECTIVO 1982-1965, Partculres. Dice, de tl modo, que a voluntad general no puede querer ‘ira cosa que su propio interés, peo con la condic de que cada indi, duo renuncie, en materia de asuntes pices, a decidir de acuerdo con su interés personal exclusioo. En lo concernientea Atenas, zhabia otra sa ademds de esas redes de opnién, inluenciay aociaciin? ;No exis, ia algo semejantea tos partidos, ene sentido maderno de la palabra? Muy buena pregunta, Yentel mismo orden de ideas: ala vez que afirma el principio de la sobera- a del cuerpo social, Roussenu dice que habia que eseroar a unos magic trados, exteriors al pueblo, la prerregaticaderedactr y proponer ley y ‘nel Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres, rege que una dela causas de la ruina de Atenas fue el hecho de que ‘cualquier ciudadano pudierancceder a os cargos dela magisratura, Responderé a sus preguntas en orden inverso. Sobre el tercer Punto: debe de acordarse, hemos citado largamente El contratoso- cial." De hecho, Rousseau efectiia dos distinciones. Ante todo, ‘pone el “soberano” al “principe”. El soberano es el cuerpo pol tico tal como él Io imagina, dotado en especial del poder institu Yyente, constituyente y legislative; el principe es lo que nosotros Hamariamos el gobierno, También se lo llama, desacertadamente, poder ejecutivo, en una traduccién del griego telestikén, que no. quiere decir en absoluto eso sino “poder de hacer las cosas” Rousseau es muy claro al respecto. Habria que ahondar en la cuestion sobre la base del texto mismo, pero le recuerdo que lege 2 decir que una ley, si no ha sido aprobada por el pueblo, no es luna ley, cosa que, tomada al pie della letra, haria de todos los Esta dos de su tiempo tiaras. Y la soberani, en cuanto poder legisla: tivo, es para él inalienable, Por lo tanto, la existencia de parlamen- tos 0 asambleas viola la idea de soberanta y las leyes votadas por * ease spr, pp. 138 ysa> | | } ‘SEMINARIO DELI8 DEMAYO DE 1989, m Colic ep eerie eee ee ee oe rchaeereee areee ee es Seiten aren era eS sfasusninnwinacgn renee ea Se eo ere oe ee ‘yel cuerpo politico. Esos son los elementos del debate, no quiero " evéase supra, pp. 103 33> 22 CICLO LECTIVO 198.2885, conc ene tt nr tons i ' Pro espero de. a cian vitora de os comunesingeses, eur ping ‘ sresentacién”, Si el principe adautomar nuestro dinero, es menester que nosotros estemos save camo una herramienta de contro de sus gobiernos, por ejem- eee bis nar; si debe haber una guerra, es el pue eee 7 ee es res, en Espacta, por ejemplo. los bre la distinciin entre poder ejecutivo, poder de gobernar y poser le sislativo > problema de a confsin ent cuerpo gubeenamentl ye uae seth a 0 pln en ec ge SERo tou muy present na Revolucion Foncesa durante a sips aes prec meme is mond oben y rgano gecutv as desgnacomisaios tno ete vleemoroaptos deta cand ab {ra Rev rane atria ttgo que marca en fase de a Revol ada en que eal {oR lanera, se sprime atid de a ditions 9 todo erences den sen oP doe opreentdon ene, por erp oon, in que tuna negin oper ura prs, unconanen9 del Tribunal evolulonaro, que redken iarcones de a Convene, UUnauto de seuacion de sta eqivale aun flo de agul de gui Tonal acundos¥ hasta ero Is absacone ere tenon una fina mina de locas em prea Dasa con 2 CICLO LECTIVO 1982-1985, ser acusado para ser condenado, a tal punto el Tribunal estaba bajo la férula de la Convencién. En cuanto a la existencia de érga- ros de control en Atenas, los remito a lo que les he dicho de la _graphé paraomon,¥* en la que el pueblo es instancia de apelacién Contra s{ mismo en el seno de tribunales formados por fecciones seleccionadas de maneza aleatoria en el cuerpo politico. Con respecto a la segunda parte de su pregunta, a saber, el proceso legislativo, coincide con un problema que se planted efec- ‘tivamente en la Antigiiedad y sobre todo en Atenas. No he insis- tido mucho en a posibilidad (criticada por Rousseau) brindada a todos los ciudadanos de proponer una ley; pero si les dije que en. el siglo va. C, en todo caso, toda propuesta de ley debe emanar de la Boul, el Consejo de los Quinientos, cuyos miembros se echan a suerte con equiparticién de las tribus, o haberse some- tido a su examen: hay, pues, un filtro. En el siglo rv a, C, las cosas siguen su curso; en principio, persist la distincién fundamental entre leyes (noma) y decretos (psephismata), es decir, entre disposi- ciones generales particulares, aun cuando en el detalle las cosas no resulten muy claras. Pero en los hechos parece que la distin- ign ge desdibuja y la Boulé pierde en la préctica su facultad de ‘iltrar las propuestas, Es divertido ver la osclaci6n de Arist6teles, ‘en un pasaje que les he citado de la Consttucin de ls alenionses, > donde esboza una critica de ese proceso (se ha despojado a la Boulé de su derecho de control previo y esta situacin genera un riesgo de malas decisiones) para aprobar inmediatamente des- pués sus consecuencias (el gran mimero es ms dificil de corrom- per que el pequetto) En cuanto a la idea de un legislador exterior al cuerpo polt- fico, creo que en ella podemos escuchar el eco de cierta nostalgia de Rousseau, que habria querido cumplir en persona ese papel para Polonia. Es ast que, en la Grecia clésica, sucedfa con bastante frecuencia que una ciudad apelara a un extranjero para que le eVéase supa pp. 12 ys nota complementaria.> evease supra, p99 y nota complementaia> SSEMINARIO DEL 18 DEMAYODE 1983 ns diera sus eyes, com la idea de que un fordneo sera imparcal y no Favorecera a los oligo contra el demas oa la inverse, ete. El propio Solén (que era ateniense), una vez establecida su legilacin, hizo jurar a ls ciudadanos que no la modifiarian en ningin aspecto mientras él estuviera ausente de Atenas, tas lo cual se marché por diez aos Pero para nosotros el interrogante es: ise puede ‘Considerar seriamente tna opcidn semejante si se tiene aunque sea algo de apego ala iden de autonomiay autonstitucion expi- Gita de la sociedad como neo del proyecto politico? Puesto que Ia apelacion aun legislador externo implica toda una visi del mundo histicoy una visi de la comunidad politica como un tmedio en principio tranquilo, al que disputas internas pudieron poner en crisis en determinado momento, pero que no espera mas {que a un hombre sabio, una suerte de ébitro exterior, que ha de tstablecer de una vez por todas las leyesdestinadas a regis fun- cionamiento, A mi juicio, esta visi esté en completa contra cin con lo que tratamos de explorar bajo el término de autono- sna o autoinstitucién. Para terminar, sobre In crtca de las cnliciones en Rousseat sala vez muy viva y muy pertinente. Se dirfa que a gente descu- bre hoy que el corporativismo es nocivo para la Republica, y los diarios no hablan més que de eso... En Rousseau se trata de coali- ciones de intereses, cosa que, en sustancia, es muy distinta ala subdivision del cuerpo politico en unidades de menor dimension, tuna realidad que existe en Atenas y que, de todos mors, esimpo- sible de suprimir. En el Atice encontramos asi los demo las muni- cipalidades, que se ocupan sin duda de ciertos aspectos del auto gobierno local. En cuanto a la cuestign de los partidos: en la antigua Grecia y sobre todo en Atenas, en cierto sentido no hay partidos; en otro sentido os hay, e incluso podria decirse que no hay oft cosa, Cuando se lea los hstoriadoresantiguos oa Aris- {bteles, se ve ala ciudad constantemente ividida entre el dems (0 ° cHexdot, Histor x2; Aristtles,Consttuctn de os atninsts, x, 1; Ptareo, "Vida de Slén”, Se-t> 25 CICLOLECHIVO 1982-1583 los pol y los rit (oligo: pueblo conta aristoeracia 0 dems- crates contra oligareas Peo a decir verdad, nose ata de aris enel seid modem, El verdadero partido cons exter ce ganzacional es una invencién del siglo xn y del movimient Obrer: ereacén grandis ycatastrte, Hablo de patidony no de fails de ainda, como en el caso dees “orleans” los “bonaprtias. Esta forma de partido mederno no existe en eras, Pro ates stn infra sre esas reaidades.® Lo que ae adviertees que las pertenenias no Son ni fas ni deduces de las posconesseciles. De tl mado ‘en Arist6fanes u otros autores encontramos el indicio de que habia ‘mocha gente del comin que sdopaba pesconsartocricasy ssbemos que Clitenes, Perce y ots entre los eles de lo que Puede amare con un abuso del enguaje, prio democrice de Atenas, proven de a aristocraca ene caso de Cistenesy Pericles faa de los Alcmesnidn), Pode ders, claro es, ue se hicieron demcatas porgue era su ica manera de ace der al poder. Pero la custion 0 ees, Lo esenclal es queen Atenas se mantene en diversidad,poruc os pl pean i mero" una vez legados l poder con, games ls refomes de Cistenes, no exiian ni masnran alc arterta in qu los antenna dad, donde so sguentnende un papel. Ea particular hacen un masivo aport: als dj unas palabras del Sistema de ls turgns,” forma de puesto reserva alo cos 9; pr lo demi, forma exerci delimpucst, dado que los otros son verdaderamente mnores. nl Antigedad, as raneas de In ciudad no se basan en el impuesto Pero prac problema del papel es ite arr en vi poli de Aten Aspect mis notorio ea mi parece In legis de Citra sobre todo a redistfucin del euerp plien, que éaintoduce para qucbrarpreisimente tanto as elas tales escss Come a uc ent os tes sectors dela pola (martimo, % se up, p 203) nota complementrin> - Tr SSEMINARIO DEL 18 DE MAYO DE 1989, a bano y rural) que se ha desplegado durante todo el siglo rv aC, acompahando el acceso de Pisistrato al poder. De modo que Ia forma clisteniana no consistié simplemente en recrear unidades territoriales cacionales, como lo hizo por ejemplo la Revolucion Francesa: a decir verdad, son bastante poco racionales, Lo esencil ‘a consttuir subunidades politicas, cada una de las cuales agra paba de manera equilibrada elementos de las tres comunidades pata hacer imposible, dentro de cada tribu, la preponderancia de Jntereses extrapoliticos. Como ven, el problema de la interferencia de los intereses partculares esté muy presente en Atenas en 508 3 . yse le da una respuesta de gran pertinencia, aunque para no- otros no pueda tratarse de un modelo, desde luego. “Aceren dele imaginac radical sted parece creer que puede existr ut ‘ndividwo con una imaginacién no mutilada, que seria mis dichoso; ha bade une expansi de la vida en l transcurso de wn psicoandlisis. St os proponemos una sociedad donde la imaginacén no esté mutiad, cla propuesta nose funda en una iden deta naturaleza humana? 'A despecho de ciertascortientes de moda de las que hace poco les hay una naturaleza humana, claro ests, ante”: se caracteriza precisamente fe dicho una o dos oss genase reduce a “biped pal pagina Pero ambi les he dicho que a co Peete de le que quer a osofaradciona, de esa naturaeza Tamans nose peed dedcir una pole Lo rept: decir vel rratgon ato propio del owbre no permite sca ningona con Sieton polit porque en cress puede se ano sblime coin menataon Como s obvio, no queremos Por ejemplo na Shaded donde iirc acl ent iberada al extemo de am ccLo LECTIVO 1962.1988, art actuante no que cede? Despus de tod, Peis sung le nosotros; lo hicimos nosotres, vive aqui, y si puede proponer lo {que propone es porque nuestra comunidad es lo que es. En conse- ceuencia, bien puede haber unién de los integrantes del cuerpo po- Iitco entre sty con ciertas personalidades excepcionales. XXII. SEMINARIO DEL 1° DE JUNIO DE 1983 ‘A to tARco de este afte hemos procurado encontrar las rafces ~n0 las causas, ni las condiciones necesarias y suficientes~ de la demo- cracia y Ia filosofia en esa primera aprehensién imaginaria del ‘mundo griego que es su mitologfa. Luego hablamos de la constita- ‘ign de la ciudad y de algunos aspectos esenciales de la democra~ cia. En este punto de nuestro recorrido, querria insistiren el ipo de relacién que mantuvo la actividad politica con la flosofia, Sin en ‘ar en los portenotes de esa historia, digamos que durante el pe- rfodo que va desde el siglo v, con los fidsofos jonios, hasta Paton, seasistea la creacién dela filosofia ya su primer gran desarrollo; al mismo tiempo, al verdadero surgimiento de la democracia, con la reforma de Clistenes, seguida de un proceso continuo de am- pliacion y perfeccionamiento: proceso, y no régimen politico dado ide una vez y para siempre. ¥ durante este periodo, la elacin entre filosofiay politica es a la vez evidente y agrante, pero también, en cierla manera, subterrénea. Lazo profundo, porque estas dos acti- vvidades participan de la misma creacin fundamental, a saber, el cuestionamiento de lo dado, trétese de la institucién politica en sentido restringido o de la institucién global, la representacién del ‘mundo. Las dos rompen los marcos recibidos y no aceptan otros supuestos previos que los basados en su propia actividad. Pero no hay un lazo explicto, toda vez.que los filsofos no reivindican nin ‘in saber, ninguna competencia especifica que les permita decir al resto de los ciudadanos;éstas son las tnicas buenas leyes de nes tra ciudad. Quizés habria que ponderar aqut esta afirmacin, pen- sando sobre todo en a escuela pitagérica que, constituida en sects, parece haber tenido objetivos politicos en el sur de Italia, en Cro- tona y otras ciudades. Algunos de sus miembros, por ejemplo, Ar- uitas de Tarento, tuvieron un papel importante en sus ciudades ms me CICLO LECTIVO 1982-1985, sin olvidar que eran pitag6ricos. Pero, en lineas generale los filé= sofos no se postulan como los poseedores dela sabidutia politica, los tnicos eapaces de decidie sobre la leyes de la ciudad; se consa- {gran alla reflexién més rigurosa posible sobre todas las materias de Ia indagacién antropol6gica en el sentido més amplio, mas digno del término, y esa indagacién, lo hemos visto, ya est plenamente presente con Hericlito Mediante demostraciones y razonamien- {os rigurosos los fldsofos se afanan en aleanzar lo que a posteriori se ha de llamar na autenticaepisteme, Una vex mds, las demostra- ciones matemiticas son obra de la escuela pitagérica,y, en el am- bit flos6fico, los eleatas y sobre todo ZenGn son los primeros en. utilizar el modo de demostracién negativo 0 por el absurdo, que procura poner de manifiesto las contradicciones a las cuales con- duce una asercin. Pero en esta época nadie suefa con demostrar por razonamientos rigurosos cusles deben ser las leyes de la ciu dad, ni con establecer una filosofia politica que de una vez por to das dé solucin a las cuestiones planteadas por la actividad polf- tica de Ia colectividad, Y no creo que esto se deba a una demora ‘cualquiera en el desarrollo del pensamiento filos6fico, y menos ‘ain a un elvido o un défi, Dita, al contrario, que una actitud se- _mejante, aun cuando no se la explicite como tal, muestra en los fil6- sofos una conciencia profunda del hecho de que la politica es asunto de la colectividad: del demas en las ciudades democrticas o de los érsto en las restantes. En otras palabras ~y ya me ocuparé in ‘extenso del tema-, que compete a la daxa y no a la episteme. ¥ esta actitud es contemporiinea de la lucha por el establecimiento de la * eHeridot, Histor, 6 ‘SEMINARIO DELI” DE JUNIO DE 1982, 2 sin querer ecamotat la dimensin soi «Nise corer, Ja poison Handi conel esque fos puede able deigual- 1 yenconsvuenciadeley yen conser delojusto yoin- Je desde elmomento en que evs en capacidad minima de serpipetn ena vide pac, enel goer yl er goberado Paiva dar entones ene eo de cen del ues 1S cnvari xaos, pee que Atl ingn Oo Tandon come til cuerpo plc se autre como o- resnnd deen gates ete ques pd haber lee era ado univer que presupoe laud de aquellos quienes rage La cust del contenido de eyes de, deo) y Teint sc plant desde luego, debe poerser cht de del- ent uc pero delibercny sll sl por are Ge gs prs ela comunidad poten Hagaost ge arn ne pderos espa ese io gue nes ie Sno (Perf Later cuando se decide qu oingn neds puede SSRumaralederamente un at rc antes de os 1 0s 18 Shon mreuyes es persona del ito de lay por tanto, Gin coerp de dadanos Yin embargo, no hay rad de tasen- ante a jen dea mayer de ead aos 21 los 18 01516 “fon tae aaj aes aoe proba less y Po Hessel momo: nowtros dete qui hace ey ay gente aloe exis, aunque slo see mares proviso serpent puro digunesenchatoa pole) ae, par uede quad el drei? La ander dele democac cin enon mo een neta om iceaput demi Noemptcament laos acts gilt eatin emprecontenidosen una contin itr gue Por feccahae nerve le materi preplten delague ye ar indo vss panda on dives ineeses parca aunque se Pracry aprons mtivacones pies, Pe nae air ds ucla no puede dedine de Oa com, qe 185 arundel Decloge ni una congecenci de era de Ponstel act Meare el at instant, el pueblo ea fentnara come ellaor ee ato describe ls formas en que 20 CICLOLECTIVO 1982-1983 debe llevarse a cabo la actividad legislativa para se valida, formas que rigen mientras perdura dicho acto autoinstituyente. Por ejem= plo, éste impone que todo proyecto de ley se diseuta en la Boule, el SSEMINARIO DEL 1"DE JUNIO DE 1988 a nifieacién de sus actos y que, en consecuencia, debe intentar cons tantemente dominar su hybris, que no es desde Iuego su privilegio sino que pertenece a todo lo que vive. Incluso Platén, aunque ene- rmigo encarnizado de la demoeracia, reconoce su grandeza, al me- nos en los primeres tiempos, cuando todavia reinaba, a su parecer, las, el pudor o vergiienza, que es también respeto de las leyes. Lo dice enet tercer libro de las Leyes, su ttima obra, ala vez queen. ‘ese mismo texto muestra sus prejuicios, ya que la Atenas que alaba es la de Maratén, la de la victoria de la antigua comunidad hopli- tica, mientras que la batalla decisiva, Salamina, fue ganada por la flota.Y Platén no soporta esa democracia moderna ‘La prueba de que la democracia no implica una seguridad ab- soluta contra su propia desmesura se da bajo la forma de una tra- ‘gedia historia concreta, que va a durar veintisieteafios, en la civ dad democritica por excelencia, Atenas. Si queremos entender ‘con claridad que fue la Guerra del Peloponeso, debemos entregar- ‘nos aun ejercicio que en cierto sentido me parece ridfculo:rehacer la historia; un ejercicio que, no obstante, nos permite comprender To que fue esa historia, y por qué fue asi. Fsa guerra que los ate nienses, con todo, no provocaron deliberadamente y que en todo ‘aso no podian evitar, podriamos rehacerla diez veces a fuerza de “pero si hubieran hecho esto en lugar de...”, y la ganarian diez veces. Sin embargo, la perdieron. Yuna y otra vez, es la hybris la {que nos propotciona la lave. La desastrosa expedicién de Sicilia es su mejor ifustracin, Nicias, que comanda la lota ateniense, se ‘opone a esa conquista, pero el demas se deja convencer por Alc biades, el més brillante y, sin duda, el més detestable de los nue- ‘vos demagogos -un camino ya abierto por Clesn-, y Atenas pierde en este episodio la mitad de su poder. Hybris otra vez des- pués de la victoria en las islas Arginusas, cuando el demos, de huevo engatiado y trastornado por otros demagogos, condena a _muerte a los estrategas victoriosos porque no han rescatado de las * ePlaté, Lees 698 y 68 42> 22 CICLO LECTIVO 1982-1988, ‘aguas los cadaveres de los atenienses para darles una sepultura ddecente, Hay en ellos tata s6lo de una metifora: hay que p caverse de la trasposiciones ilegitimas de categortas psicopatol6- gicas- una colectividad en la que alteran momentos de enloque- cimiento y episodios de lucidez. Hybis, también, en las relaciones, con el exterior, causante de la derrota final de Atenas, por abra de la defeccién creciente de sus aliados que ya no soportan una do- minaciGn demasiado aplastante. Podriamos plantear aqut el pro- bblema del imperialismo ateniense, aunque esa palabra sea a mi jucio una proyeccisn ilegitima.® Es indudable que, durante todo el periodo que va de las Guerras Médicas ala Guerra del Pelopo- reso, el comportamiento de las ciudades,y sobre todo de Atenas, coincide con la concepeién griega de que s6lo puede haber una verdadera comunidad politica dentro de los limites de una ciue dad. En un sentido, los atenienses intentaron extender esa comu- nidad politica, pero para lograrlo no hicieron mas que imponer a sus “aliados” una cuasi dominacién. En efecto, si bien las otras ciudades conservan su autonomia intema,e incluso més, pierden toda libertad en su politica exterior. Debe sefalarse, sin embargo, que en el siglo a. C,, cuando Atenas recupere una buena parte de su poder, la alianza se reconstituiré: numerosasisas yciudades ‘que cincuenta afos antes habian adherido a la colicin atenense, fen un comienzo de manera voluntaria, formarén entonces una se- gunda, Lo que quiero destaar aqui es quea pesar de la aplastante derrota de Atenas, a pesar de esa autodesteuccién de a democra- cia, la vtalidad del demos y del espfritu democréticoes tan grande que la ciudad podsé restaurar el funcionamiento democratico en dos oportunidades: una primera vez con el derrocamiento del r& simen oligérquico de los Cuatrocientos (411-410 a. C), yuna se- gunda, al provocar a cada de los TreintaTiranos ese gobierno a Ja Quisling impuesto por Esparta luego de la derrota ateniense. Atenas podré incluso volver a exhibir més adelante un poderto {ntemacional real. Durante todo el siglo 1v a. C,, desde 403 a. . hasta la victoria de Filipo en Queronea y la dominacién de Mace donia (838 aC), conoceré un periodo histérico muy notable: es- ‘SEMINARIO DEL 1° DE JUNIO DE 1955, as pléndide florecimiento intelectual, profundizacién de a democra- cia interna, restablecimiento del poder de la ciudad. Pero el fracaso de Ia democracia en y @ causa de la Guerra del PPeloponeso parecia demostrar que el pueblo no era capaz de auto limitarse, formulary decir el derecho, gobernarse correctamente ‘Ademés, la democracia se arruiné potencialmente por su doble desmesura, interna y externa, mucho antes de su desaparicion for- mal: bajo la dominacion romana subsisten formas democrsticas, pero no son mis que simulacros. Ya esta situacién quiere respon der el primer filésofo politico, Platon, cuando pretende imponer tuna medida externa ala sociedad. Su respuesta es falsay hasta for~ ‘2osamente vacia, porque no puede haber barrera externa ala hybris de los hombres. Nada ni nadie puede garantizarnos contra n0so~ tros mismos: una teocracia, una “divina mentira”, como él dice, no puede hacerlo més que tna teorfaracional. Toda la experiencia his- {rica esté ahi para mostrarlo atin cuando las fobias, las monstruo- sidades y as crueldades sean mucho mas propias de los regimenes teccréticas 0 ideocrdticos que de los democriticos. Pero decir que Ja democracia es el régimen de la libertad es decir, desde luego, que es el xégimen donde los riesgos de la existencia sociale hist6- rea son mds evidentes, mas explicitos, aunque no ineluctable- mente més grandes. Al contrario de Platén, Atist6teles lo vio con claridad, sobre todo en la Consttucgn de los atenenses, cuando ha- bia del regimen democritico final, digamos- de Atenas en el cual -vivié ya cuyo funcionamiento dedicé prolongadas observaciones, tras lo que llama la undécima revolucién, a partir de Trasfbulo: “EL pueblo, en efecto, se hizo dueno de todo; y todo se resuelve me- diante decretos, pephismala,y tribunales en los que domina el pue- blo, Asfes: en sus manos estén hoy aun Tos juicios que antaio co- srespondian a la Boulé, el consejo” Con ello alude a la antigua distincién entre las leyes, que s6lo se sometian a votacién luego de tuna deliberacion del Consejo de los Quinientos,y los psephismata, * cAsiattces,Constitucin de sateen, 8,2 au cicLo LECTIVO 1982-1983 que el pueblo votaba directamente. Distincién que se borré poco a poco, ya que el demos comenzsé a dar a sus decretos un contenido cada vez més legislative. En cuanto alos tribunales, les recordaba Ia vez pasada que no estaban compuestos de magistradas profesio- nales sino de ciudadanos sorteados en la masa del pueblo, y que cobraron sustancial importancia en la Atenas del siglo va. C Aristoteles concluye del siguiente modo ese capitulo 41 dela Constitucién de los atenienses: "Y parece apropiado haber proce- dido asi, porque el pequetio mimero es mis fécil de corromper ue el grande, tanto por el dinero como por los favores”. No dice, fen consecuencia, que el pueblo sea incorruptible, sino que es me- ros corruptible que los oligo, y tiene razGn. También podria agre- arse que el pueblo no es, por supuesto, infalible; pero en todo «caso, es menos faible que cualquiera de los oligo. Y Aristételes sabe que en ese émbito no hay que buscar ningtin absolut. Ahora bien, es justamente un absolute lo que Platén quiere encontrar, luna medida de a ley, una norma de la norma, un patedn extraso- ial de la sociedad. Como saben, lo situaré en el dios mismo, al Parafrasear en las Leyes el famoso enunciado de Protégoras: “el dios es la medida de todas las cosas".°Y recurrira a esa medida fen dos ocasiones, en la Republica y las Leyes, para trazar el modelo de una ciudad de Ia que ha podido decirse a justo titulo que de hhecho es teocrética. El genio de Platén, genio inmenso, qué duda ‘abe, consistié por tanto en encontrar y explicitar el otro téemino dea alternativa, el nico que se opone a la democracia, a saber, 1a teocracia 0, si se quiere, la ideoeracia, pero es lo mismo. Como es ‘obvio, en la realidad hist6rica, teocracia e ideocracia no pueden Jamas ser otra cosa que el poder de una categoria socal especiica, esto es los portavoces del Theis 0 de la Idea, es decir, la Iglesia, el Partido, ete. No podria ser de otra manera y siempre fue as. En ‘cuanto a Dios, si se interesara verdaderamente en los asuntos hit ‘manos, hace tiempo que nos habriamos dado cuenta. Plain, Leyes, 76 46> ‘SEMINARIO DEL I" DE JUNIO DE 1883 21s ‘Ahora, como telén de fondo de la filosofia politica de Platin, no sélo est la tragedia del derrumbe de la democracia, sino tam= bign la del proceso de Sécrates, su condena y su muerte En stt séptima carta ~de suponer que sea auténtica-, Platn llega a pre tender que s6lo la injusticia cometida con Socrates determiné su ‘actitud con respecto a la democracia." Sin duda, es preciso pon- derar esta afirmacién. Pero creo que la condena fue en sf misma ‘un acontecimiento muy importante, y acaso no en el sentido en. «que suele entendérsela, Me gustaria hacerles algunos comentarios, sobre el tema, Ante todo, hay que ver con claridad que esa con- ‘dena no fue un crimen judicial y tampoco un drama, sino una ver- ‘dadera tragedia en la que Séerates fue un héroe, ni més ni menos inocente que cualquier héroe de cualquier tragedia, puesto que él mismo era un hybristés, alguien que ultra, insulta a los otros por su desmesura: esa perpetua exétasis, el interrogatorio, el examen {que devela el falso 0 presunto saber de los demas. £1 mismo lo dice 0, al menos, Platén y a veces Jenofonte se lo hacen deci Por mi parte, creo que en los textos de Platén, aun en los més tardios,se puede distinguir con relativa certeza lo que es verdade- ramente soeratico de lo que viene después. Ysin embargo, ese pro- blema ocupa a los fillogos desde hace siglos, con pesiciones que @ ‘veces son extremas: para algunos, Platén nunca hizo otra cosa que escribir lo que Sécrates contaba, lo cual es absolutamente impost- ble; para otros, todo es una invencién suya. ¥ van a encontrar todas las combinacionesintermesias. Pero lo mas sorprendente es que no hayamos sido capaces de apreciar la importancia de este hecho evi- dente: Platén era un gran pensador, quizas el mas grande pensador de la historia, y un gran pensador no viene al mundo a los 18 hos con un sistema ya elaborado por completo y que a continuacién no tendré més que expliitar. Durante toda su vida, st pensamiento ‘rabaja y lo trabaj, y Platén, entonces, va a modificar algunas de ‘us tess sin dejar de procurar no contradecrse: va a corregirse, va 1 cPlatin, “Carta wt 32325 26 CICLO LECTIVO 1982-1983, a precar. Er todo ee tras yo sabe aa vero que et haciendo. En resume, para comprender ia historia desu pense rent no digo qu aya que introgaral propie Pati, posta reno agen qu, poseedor de un pensamienta osc erg ral sepa de manera ms menos intna come fanciona el tabs del pensar ahora bien, resulta que a mayor parte de ls flog no season exe move, y por esa proifracin de tess sobre Toque enausentoscorespone al mismo oa Sates El Aol, el propo States reconoce de buena gana que saca de qo ac todo inferoutores tant ales pelos Yes poets coe a as atsano~lntrogartos sn ear hasta Cnfrentarlocon sus contacter ignorance saber ¥ Plan en su admirable Banque, ocalifiea dos oes veces de Ais, en lox deers de alibiades y Again el poeta en cue casa tanscurre el banquet, Sérates es inseparable insullante ors desmesura, pro de una manera infnitamente sul Jad trata drectament an gente de ignorant oimbel en cambio, tec com ions "gue eres ton sabi tan isrd, nos det hee un moment a tea y ahora nos des or. Pero ebm puedes sotener ala vet armacints™ Local sift Imente md tate que un insult brutal aque un siempre pede esponder con triste y sentir mejor. Pre en aque {210 uno queda arinconadoarapado yes objeto de una rena burlona, State sabia perfecamente fo que hace iso que conta Quer dares una pra dell aa que nadie reper dst de haber id exdolo publica scree tema, pres ater cio. Se abe qu antes del proceso le amigos de Sates po pusleron quem orador profesional se encargase de ou defeea, Con aden de gue seria ms fcr ane euros respon. 6 que no lo necesiabs, ya que habla pasa avd entra pene sande enlo que contestrias alguna vez lo acusaben. Esta den «sco todo, my ext, cro que no ele ocuraringune de nosotros ¥ que tapoco podria onfundirse con eta ota den secre dilogo del ala corsigo msm, primera definiin ue conozcros del pensamient, Me digo una cos, me rs ‘SEMINARIO DEL 1° DEJUNIO DE 1983, a7 ‘pondo, me invento un contradictor: eso es la actividad del pensar, fen una especie de escisién afectiva interna que me permite opo- rrerme a mi mismo y avanzar, Pero en Sécrates no se trata de eso: este hombre afiema haber preparado su defense a lo largo de la vida, en previsin de que lo acusaran de haber actuado mal. Sin embargo, siempre fue un ciudadano modelo; desde qué punto de vista, entonces, pude haber actuado mal? Desde el punto de vista de su actividad esencial: la interrogaci6n perpetua y la bus- ‘queda de la verdad, Es en ese Smbito donde viola las reglas de buena coexistencia en la ciudad; y esa hybris vaa perdurar hasta el final. Podemos verlo en la Apolagia y, sobre todo, en su segunda parte. Recordarén que la primera parte se consagra a la respuesta, de la acusacién. Una vez que se ha considerado culpable al acu sado, el jurado debe deliberar para determinar la pena que ha de imponérsele. En esta instancia, otra vez, el acusador, pero tam- bién el acusado, deben proponer una pena y justificarla. 2Y qué dice Sécrates? Que a modo de pena, la ciudad tendrfa que alimen- tarloen el Pritaneo. Tal serfa la verdadera pena © la justaretribu cién por lo que él hizo en la ciudad. jFantdstica arrogancia, desde Juego! ¥ Socrates sigue enumerando todas las otras penas que 'merece, sobrentendiendo siempre que sus oyentes son incapaces de elevarse a la altura de sus puntos de vista, para terminar por ‘proponer tna sancién pecuniaria de una mina; estara incluso dis- puesto a admitir hasta treinta, que sus amigos pagarian. Tras lo cual el jurado lo condena a muerte, y lo hace, ademés, por escasa ‘mayorfa, Hasta aqui, entonces la hybris de Sécrates Lo cierto es que, al mismo tiempo, Sderates no deja de ser un ciudadano en el sentido pleno del término, cuyo elogio hace Pla~ ton en el Banquete por boca de Alcibiades. Y, no por casualidad, no para halagar su pensamiento, su dialéctica, sino todos los actos de entereza, de coraje militar de los que Sécrates se mostr6 capaz.a lo largo de su vida: otras tantas acciones de las que un lacedemonio yy hasta un persa se habrian jactado, pero que él realiz6 como si fueran algo obvio. Por ota parte, en su carScter de ciudadano ate- rniense, dio otra muestra de valentia que Platn no menciona en el 208 CICLOLECTIVO 1982-1985, ‘Banquet sin duda porque la fecha de la puesta en escena del dis- logo ~que transcurre supuestamente en 417 y 416 a. C=no se lo permite, habida cuenta de que el acontecimiento al que me refiero sesitda en 406 a. C. Resulta que ese dia Sécrates era epistata de los pritanos, es decir, una especie de presidente dela repiblica por 24 hhoras. Tocaba a su tribu tener en su poder el sello dela ciudad due rante treinta y seis dias, y cada dia se echaba a suerte un nuevo Pritano, que disponia, entre otras, de la Facultad de aceptar o re- chazar la presentaci6n de una propuesta ante la Ektlesia, En ese caso se trataba de condenar a muerte a los generales vencedores en la batalla naval de las Arginusas, y Sécrates “se habia negado a someter a votacién la macin, a pesar de la ira del pueblo contra él yy las amenazas de varios hombres poderosos".” Imaginen la es- ‘cena: en plena Guerra del Peloponeso, el denos ests agobiado por las sucesivas derrotas, y de repente se produce la victoria de las Arginusas. Los demagogos han soliviantado a los ciudadanos contra los generales acusados de impiedad y reina un clima de lin- chamiento en la turba enfurecida, una turba digna de las descrip ciones de Gustave Le Bon. Y Socrates, solo frente a ese popuilacho desatado, se niega en varias oportunidades a “complacer ala mul titud” y someter a votacién la propuesta de condena de los gene rales. Como el Zola de Clemenceau, ha dicho “no” cuando la mu- chedumbre le pedia que Pero Sécrates no se limitaba dinicamente a ensefiar que vale ‘as sulrir la injusticia que cometerla. Como puede verse en el Cri- ‘16n, también sabia que s6lo hay justicia en y por la ciudad, Si hue biera querido verdaderamente ugar con sts jueces, andar con ro- ddeos, habria podido aceptar el exilio antes de su condena y hasta proponerlo como pena. Su argumentacién, sin embargo, es una justifiacién solemne de la ciudad democrtica: si se aspra ala jus. ticia, que s6lo la ciudad y sus leyes pueden asegurar, también es preciso aceptar las injustciasindividuales que puedan cometerse "8 cJenofote, Recuerdos de Scrat, 1, 18> ‘SEMINARIO DEL 1" DEJUNIO DE 1965, 219 ssécrates sabe y dice en forma explicita que es a ciudad la que lo ha hecho tal y como es y leha permitido pensar y viv, Un Socra- tes egipcio o babilénico es absolutamente inconcebible, un circulo cuadrado, Sécratessélo es posible en Atenas y por Atenas, con sus discusiones libres en el 4gora, su tradicién de parrhesa, de hablar franco, del coraje y el deber de deci lo que se piensa. A esas consi- deraciones que se leen entre lineas en el Crtén, Platon ya no pres- tard de allf en mas ninguna atencién. Y sin embargo, como seftala Finley, fue a ese mismo Platén a quien, por una extrafa ironia, ‘Atenas permitié abrir una escuela filosfica donde se ensefaban cosas que no tenfan nada que ver con la legislacién de la ciudad, Puede incluso suponerse, en una épaca en que el demes gobernaba como duefio y sefior, que esa escuela era, en el plano politico, un nido de hibricas viboras aristacraticas, prolaconianas,laconizan- tes, et, que crticaban sin cesar la democracia. Pero se le otorgé el jardin de la Academia y se le dejé hacer: tal era el comportamiento de la corrupta democracia ateniense para con ese enemigojurado de Ja democracia. Como es obvio, Platén jamés habria podido estable- cer su escuela en las ciudades cuya constitucién admiraba: ni en sparta, ni en Egipto,nien Persia, Sécrates, por su lado, participa de la vida de la ciudad mientras que Platén se aparta de ella, Et primero va y viene por el 4gora, discute con todo el mundo, se convierte en un “tébano” para los ciudadanos, como él mismo dice, y los acosa con sus preguntas irdnicas con la esperanza de despertarlos a Ia verdad. El segundo funda una escuela muy ce- ‘rada, cuyos miembros pasan por una rigurosa seleccin; ademas, {que yo sepa, no existe huella alguna de participacién de Platon en. la vida politica de Atenas: es motivo de asombro, por ejemplo, que jamds haya sido miembro de un jurado. Tanto sus actos como st. 1 Mowe Finley, Dimacatiantigue ct dnecratie mere tad fe, Pas Payot 1976, reed Pris, Payot & Rivage, 2003, p. 165 ead esp: Viiay mec semocrac, Bareona, Are, 198], y On a perdu ager de Tre Propose pole rues ur Ant 1968) ead. fe, Paris Les Bells Lets, 189; reed: Paris, Hachette, col Phir, 1995, pp. 78) 79 (wad. esp Aspcos de a Anti, Descubriniosydspute, Batelons Ariel, 19751> 20 CICLO LECTIVO 1992-1963, teoria-si exceptuamos el Menin-muestran que no eree en la posi- bilidad de que cualquier hijo de vecino despierte a la verdad, En Ia condena de Sécrates, la hyivis esta sin lugar a dudas tanto del lado de los acusadores y de la pequenia mayoria de he- liastas que dictan Ia sentencia de muerte como del lado del propio acusado. Pero la lybrissocratica no radica simplemente en el com- portamiento que les he descrito hace un momento: toca @ un as- pecto de extrema sutileza, de extrema ambigiedad, que consti- tuye precisamente toda la dimensiGn tragica del asunto y, en rigor de verdad, no nos permite, como traté de mostrarlo.con el ejemplo de Antigona, tomar posicién, Me refiero a que la democracia es el régimen que se basa en la pluralidad de las opiniones, de ls doxai, y funciona en y por esa pluralidad. Construye su verdad, sila hay, a través dela confrontacion, la oposicién, el dislogo de las dex; y ‘no podsia existr sila idea 0, mejor, la ilusién de una verdad ad- quirida de una vez y para siempre se tornara socialmente efectiva y dominante. La confrontacién de las dexai de la que hablo exige, claro est el control y la critica reciprocos mas rigurosos, y esa re- ciprocidad es justamente indispensable: cada cual defiende una ‘opinién que cree justa y pertinente en lo politico, y critica y com= bate las opiniones de los otros para imponerla, Ahora bien, si se ‘ombaten las opiniones de los otros, como hace Sécrates, sin pro- pponer nada en su lugar, en nombre del oudén oid, del “no sé nada” en el que se sobrentiende: si yo no sé nada, con mayor raz6n tam poco ustedes, como acaba de demostrarlo el dislogo precedente-, ese hecho mismo pone a quien asf acta al mangen del juego de la ciudad, como transgresor de una ley fundamental de ésta, que no por no estar escrta deja de ser la més importante de todas, Peri- cles refuta las opiniones que cree falsas y expone las suyas. Pero qué hace Sécrates? Refuta las opiniones de todo el mundo. De- ‘muestra a todos que hablan,actian y deciden como si supiesen, ‘cuando en verdad no saben nada; en todo caso, no saben mas que 41, que no sabe nada, Sécrates combate las doxai, en plural, y con clo se mantiene en la democracia; la democracia lo engendra e in- cluso lo necesita, Pero también combate Ia dexa como tal en nom- ‘SEMINARIO DEL 1°DEJUNIO DE 1983, a bre del oudén oda, que disuelve, en definitiva, toda accion de cual= quier colectividad; y una verdad absoluta, como en Platon, la disolveria en igual medida. ;Cémo tomar partido? La exétsis de ‘Socrates, ese examen incesante, es finalmente el remate del cues- tionamiento de la demacracia, casa que adem dojo hay que acreditar a ésta, porque Sécrates, repitsmoslo, es un. hijo de Atenas, un producto puro de Atenas. Pero entonces no po- demos evitar una pregunta: es posible una democracia y aun, -yno es una para bien mirado, una forma cualquiera de organizacién politica, si se parte del principio de que no hay estrictamente nadie que sepa de {qué habla? Por nuestra parte dirlamos que la democracia debe po- ler astumirel riesgo de esa demostracién. ¥ casi siempre lo ha asu~ ‘mio: ha aceptado alos soisas, alos fldsofos, ete. Pero no acept6 a Socrates, que sabia muy bien que corria ese riesgo, y por eso pre= ‘paré su “apologia” a lo largo de toda la vida, Su tragedia es la tra~ gedia de un fildsofo que es también, y sobre todo, un ciudadano. Pata Platon no habré nada mis que el drama de un escrtor. ‘Voy a detenerme aqui. La vez que viene, para terminar el ato, trataré de mostrarles que toda esta problemética politica que he- ‘mos discutido encuentra su solucién con Platén. Una falsa solu- cidn, admitémoslo; pero que reinaré durante veinticincosiglos, & inatauraré la ontologia occidental como esencialmente teol6gica y | presunta flosoffa politica como pensamiento exterior sobre la po- litica y la sociedad, y no pensamiento surgido de la actividad polt- ‘ica misma, como el de Pericles en la “Oracion finebre"” Precustas La historia misma dela democracia, su realidad efetion, .n0 es para ella una especie de "trascendencia”? Sin duda fui dergasiado breve al exprestrme o no lo hice con la clatidad suficiente. Toda la cuestién pasa por distinguir bien el ‘punto de vista efectivo y el punto de vista filos6fic, 0, para reto- 22 CICLOLECTIVO 19921985, ‘mar la terminologia de Kant, el quid faci y el quid uri gqué pasa con los hechos y qué con la cuestién de derecho? Que alguien diga algo en estado de ebriedad no hace que lo dicho sea falso y, por otra parte, tampoco verdadero; esto es obvio, Yel estado de ebrie- dad puede reemplazarse por el de proletario, capitalista, ete. No hay que hacer pasar la cuesticn de la verdad o la falsedad por de- ‘ajo de esas horcas caudinas. Esta claro que la colectividad demo- critica ateniense no cze del cielo y no se deshace para rehacerse a cada instante. No es el yo sartreano. Tene una histori, vive en un, tersitorio donde hay murallas, templos, poetas, tragedias, que le recuerdan su pasado Iegendario: los atenienses son autsetonos y ‘Teseo cre6 el primer “sinecismo” al eunir las aldeas para formar la ciudad, que tuvo reyes, a Sol6n, etc. Y ademés esté la lengua sriega, por supuesto, En consecuencia, cuando la ciudad se au- toinsttuye, y mas avin cuando legisla, Io hace siempre en un me- dio ya presente, una tradicién. ¥ no puede ser de otra manera. $i no fuera asi, se traspondria a la escala social la ms ridfeula ilu sidn del idealismo: creerse en todo momento pura conciencia, sin vinculo alguno con un pasado cualquiera. Multipliquen eso por treinta mil unidades y se encontraran en el més perfecto de los absurdos, Desde el punto de vista hist6rico-social concreto, el Xinico que cuenta, la comunidad siempre esté ya instituida y con- tina con su hacer histérico. El tinico problema que se plantea en este aspecto es el dela relacin que esa colectividad viva, activa, ‘mantiene con su pasado, su tradicién. Puede estar por completo sometida a ellos o, en otro caso limite, trata, al menos en el caso de una parte de la colectividad, de romper totalmente con ese pa- sado. Al respecto puede pensarse en los Jemeres Rojos de Cam- boya en 1975, quienes, en el delirio de una tabla rasa absoluta, ‘cambiaban los nombres de la gente y dispersaban a los miembros de las familias para destrui todos los laz0s con un pasado conce= bido como execrable, Pero la colectividad también puede postu larse como libre sin buscar pese a ello de manera absolutamente slusoria, por lo demas- hacer tabla rasa. Y creo que, en este a5 ecto, a historia grioga del siglo vial siglo rv a, Ces ejemplat, 0, ‘SEMINARIO DEL 1° DEJUNIO DE 1983, 2 ee dnd que tne ua cncencia bastante exremada de ibe sere atrie qu trai romper ne chtanteva ain cone vrasgn Altcoctatemen un elu opoesas cv ol o- Soma dele atlas wave haba que bar adem door inenain de oe erp eer ere vnaendeldudadeno en el oetdo was ampli tro re oti de ln cudady pricpet anf ene gaberar como re ergaberadosegdn cre Aisin, Dead un pont de Sparcardinnrte ge nape democtea ene ago de p= wSaojen En ur atena ects, platonic, a pale conse “Sova on nana la gent temor adc, Ik sts 8 tary y part Peon pedoggi deme ola pedal Sir Tmeeet ehbe a moma pedo quela pelea demo. piper ape ep ery sear connenabonci de irr, roe ere ne Methaion rv que qlee deci egera er at6nomo? Lapse Gp cans codes a panto ml oxtreme, Para comprende, ‘ohne merce odo pone an expen qu oy seman sar ntenendowe une miles nse pos gue beta en eae tartans gues wean “Rigo ps tama dele: sabmes tomer porque nose sSattabado a hacerlo en Geta forms, no lo an ersfade er ettachn democdaca ay frcamene alg se ina mecca aches dl tani ce ear ar un ella Coan ae ase ae etal Me ender ena pera meter que no enor ats 0° none fundamen toda ne acipin dea emocaca la seaetegatinoma,en mi erminologie-e a efciviad at ea aya as ed peed oe ces pe fhe quenon fac emo unde ned Iga, berad? Saar peepee dacl que una ey nate o nen? Yon asain ccars conden jee dela ovedsa coe ee SiUnana su opin de lace una poet uw in gat at CICLO LECTIVO 1982-1983, ‘8 dudas no tiene ninguna validez filséfica, Supone lo constituito, To empitico, como se habria dicho hace unos quince aos. Pueste ue los aplausos prodigados a Hitler por las muchedumbres de [Naiemberg, lo que pasa hoy en Iréne incluso la condena a muerte de los estrategas de las Arginusas dictada por los atenienses son, también la opinin dela colectividad. Es preciso entonces encarar el problema sin rodeos: como cuando se mira una calavera, no se ven mas que agujeros. En una sociedad democrética, el pueblo dice el derecho o hace la ly a partic de nada. No puede haber fun ddamentofilosético. :La distinc es ahora ms clara? Sencil ‘mente, no se puede decir:a partir de esto el pueblo debe hacer la ley. Para poder encontrar un fundamento habria que pertrecharse de conceptos de derecho y justiciaen sien una gran filosoia ideas lista; o bien, en una flosofiaiusnaturallsta, recuperar un derecho ‘natural que haga a todos los hombres libres e iguales. Pero si uno. es verdaderamente fil6sofo, no va a detenerse ahi. zDe dénde viene ese derecho natural? ZY la naturaleza humana? Se volvers entonces a Aristoteles, para quien esa naturaleza no es simple- ‘mente unser, sino tambin un deber ser es decir que se recurriné tuna vez més a una metafisca o una teologia ~pero en este nivel es Jo mismo~ para decir: el pueblo debe hace a ley a patti de esto. ‘Uhtima observacion, de eardcterterminol6gico: el pasado de tuna sociedad, esa continuidad histérica siempre presente aun cuando la fuerza creadora sea la mas poderosa, no Io llamo “tras- cendencia”;¢s un mal uso del término. Es una historia, la de una comunidad, y éstajamés puede exstr sn historicidad y, por lo tanto, sin una referencia a su propio pasado, Pero también aqut los problemas propiamente iloséficoso teéricos vuelven a super- ponerse al aspecto préctico: en efecto en qué sentido serfa la tra dicién, aun cuando se la suponga buena, una garantia? S6lo lo se- fa en la medida en que el presente aceptara constantemente ajustarse a una interpretacin canénica desu propia tradicion. Lo cual lleva con mucha rapidez a una suerte de muerte general 2ada, en la repeticin de lo impuesto por esa tadicién. Mi tsi, que es una banal evidencia una vez que se ha comprendido lo que ‘SEMINARIO DEL 1° DEJUNIO DE 1885, 28 «sla ereacién en Ia historia, es que el presente reinterpreta de ma- tera constante todas las tradiciones. Aun el texto que contiene la jnterpretacion canénica necesita una interpretacion. Se puede in- tentar bloquear la situacién instituyendo un cuerpo real como tinico intérprete autorizado: la Iglesia, los mulés, el Partido, deci- Giri, s6lo ellos, que las contradicciones entre el Antiguo y et [Nuevo Testamento, o entre el primer volumen y el terceto de EL capital, se resuelven de esta manera; y quienquiera que proponga ‘tra interpretacién ser un hereje, un agente de la Gestapo o de la ‘ci, etc. Pero si la intexpretacin esta viv, no es simplemente in- terpretacién; es recreacién: el ejemplo mas espléndido es justa~ ‘mente la tragedia ateniense. La tradici6n, en consecuencia, esté ‘presente en esta sociedad y, simulténeamente, se refracta una ¥ tra vez a través de las categorias del presente y sus necesidades, ‘ise tiene en cuenta lo que usted ha dicho y su critica del idelisme, 3s _guirdplantesndose el problema metafsico, o bier todo se detizne en fo histrico-social? Se dira que para usted no exist ef problema del Ser, con meaytiscula es ms bien wr ser con miiscula, un ser politic. No entiendo muy bien lo que quiere decie. Evitemos al menos los malentendidos: desde mi punto de vista, el idealismo no es sin duda un absurdo sino, en esencia, una fantéstica empresa ~extre- ‘madamente poderosa, ademas~ de ocultacion del ser humano s0- cial histérico y, por eso mismo, dela gran cuestién ontolégica dela ‘reacién, es decir, del tiempo. Y esa empresa filosifca traduce una necesidad casi incoercible del pensamiento, como si una fuerza de atraceiGn comenzaca a actuar ni bien uno se esfuerza por pensar plenamente, de manera coherente y consistente, todo lo que es. Cuando hablo de necesidad incoercible, habria que mencionar tambien algo que, en cierto sentido, esté en las propias cosas. No por casualidad la teologta filoséfica no comienza con Platén sino ease Cornelius Castors, LQHG 1, pp. 89-100> 255, CICLOLECTIVO 1982-1588, ya con Parménides, incluso con Jenéfanes. El verdadero sentido del idealismo no es Platén, es Parménides. Desde ese punto de vista, todo pensamiento que a continuacién se calificaré de racio- nal, en el sentido fuerte del termino, transforma necesariamente la ontologia en teologia: esta aventura dué veinticinco siglos y en ella se consagraron unos 15 genios de primera magnitud més al- _gunos centenares de pensadores muy notables. Por otra parte, en la empresa de ocultacién se desplegaron cosas de mucha impor- tancia cuya validez no estaba directamente condicionada por ella, En cierta forma este pensamiento se excede a si mismo, excede su. ‘objetivo primero. Y aqui pienso sobre todo en la extraordinaria elaboracién a la que sometié Jo que yo llamo estrato conjuntista {dentitario del ser. Lo que sigue siendo fundamental, sin embargo, es ls ocultacién de la creacién y, en consecuencia, por fuerza, tam= bién de la verdadera temporalidad, que s6lo puede comprenderse 2 partir del momento en que hay auténtica modificacin, creacién, surgimiento de algo que no es causado por lo que ya estaba ni puede derivarse de ello. ¥ ése es también, a mi entender, el limite dde Heidegger, mal encubierto, mal ocultado a su vez por lo histo rial, lo destnal, la retirada de los dioses, eteétera CICLO LECTIVO 1983-1984 VII. SEMINARIO DEL 25 DE ABRIL DE 1984 ‘Vass A HtARLAR hey de la préctica concreta de la democracia en ‘Atenas y de la soberanta de la comunidad politica. Esto implica al ‘menos tres elementos que hemos puesto de relieve l aio pasado: ante todo, se trata del poder del pueblo y no del poder de sus re- presentantes, ya que la idea de representacién politica, especifica de la sociedad y Ia alienacién modernas, falta por completo en ‘Atenas; a continuacién, no hay posibilidad de que el pueblo sea eemplazado por los expertos, a quienes se reconace como tales en sus respectivos émbitos, es cierto, peo sin que puedan aspirar a tener una competencia politica general, que no existe: no hay cien- cia de la politica 0 del gobierno; y para termina, se trata efectiva- ‘mente de la comunidad politica y no de un Estado en el sentido moderno del término, separado de la sociedad, que enfrenta a ésta yy la gobierna. Todo esto también implica que los miembros de la ‘comunidad fengan una participacién real en la actividad politica No, claro ests, que e! 100% de ellos tome parte en todo momento de las deliberaciones 0 las decisiones; la cuestién es, mas simple~ ‘mente, que una mayoria sustancial del pueblo esta presente y se rmanifiesta sin tapujos cada ver que se trata de deliberar y decidir. Esa participacién no es un derecho abstracto sino una practica con creta, no queda Iibrada al azar o ala buena voluntad de los ciu- ddadanos. Toda la vida de Ia ciudad, toda la educacién de los ciuda- ddanos, la “paideia pros ta koind”, la educacién con vistas a los asuntos comunes, condicionan esa participacién efectiva. Yen la vida politica de Atenas, esa situacién es notoria, practicamente desde la revoluciGn de Cistenes hasta l final de la independencia de la ciudad (batalla de Queronea, dominacién macedonia, et), es deci, durante unos dos siglos. Entre los componentes del disposi tivo que hace posible esta prictica de la democracia esta la crea: 20 CICLO LECTIVO 1982-3986 cién de un espacio publico, cuestin sobre la que Hannah Arendt insistia con justa raz6n, a saber, la publicidad de los asuntos, ent ‘oposicién radical al secreto ~monarquico, estatalo burocrstco~ca- racteristico del despotismo oriental y la creacién,asimismo, de un. tiempo paiblico, no reducido en modo alguno al tiempo de los ca- Tendarios, que siempre existié como punto de referencia comin con hitos, un cardcter mensurable, etc. Por tiempo puilico en- tiendo una memoria que tampoco es en este caso la posesién pri- vada de sacerdotes, funcionarios, el monarca o una burocracia, sino que se comparte de manera explicita y se elabora publica ‘mente, como lo testimonian los comienzos dela historiografia, Para apreciar lo que casi siempre separa las relidades politi= as antiguas del pensamiento politico moderno, es itil recordar que desde su institucionalizacién, el mundo politico moderno, 0 fn todo caso el mundo liberal (el nico que nos interesa en este contexto), comenz6 por reconacer los principios, las significacio- res imaginarias politcas constitutivas del mundo griego,a la vez. {que afirmaba que esos principios eran inaplicables en las socieda- des modernas, Como les recordé en varias oportunidades, es ab- solutamente evidente -loes al menos en Ferguson, en Un ensayo sobre la historia de la sociedad civil pero ya antes en Montesquieu- que la verdadera democracia significa la participacién de la co- monidad entera; también es ésa, sin duda, la idea central de Rousseau. Y la teoria liberal de la constitucién politica que se ela- bora y prevalece a parti de fines del siglo xvnt se apoya sobre la afirmacién explicita de la imposibilidad de esa participacién en las sociedades contemporaneas, y sobre la aceptacién de la idea de que el Estado es distinto y ajeno a la comunidad politica. De all lala esencial en los liberales de que lo que debe hacerse con el Estado es contenerlo,imitarlo lo més posible, de suerte tal que esta filosoffa politica esté frente a una cuadratura del ciculo: se man- tiene un Estado separado cuyo poder se intenta limitar se tiene por * ‘SEMINARIO DEL 25 DE ABRIL DE 1984 2A un hecho adquirido que los ciudadanes no pueden o no quieren, salvo excepcién pasajera, ocuparse de los asuntos pilblicos;y al ‘mismo tiempo se pretende fundar en ello un régimen que reivin- dia la soberania del pueblo y se da el nombre de democracia. En ‘ese contexto echan raices ideas capitales para los modernos y ‘completamente desconocidas para los antiguos: separacign de los poderes, un medio de limitar pese a todo ese Estado, realidad por btra parte inevitable e incluso autoorganizacién dela llamada so- ciedad civil a través del mercado -campo donde la dimensién esencial de la sociedad es la econémica~, proceso en el cual la co- ‘munidad politica deberi, pues, abstenerse de interfert Y, ligado ‘eso, una idea que aparece a fines del siglo xvi, afirmada tanto ten la Declaracién de la Independencia norteamericana como en la Declaracién de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de Francia, a saber, justamente, la de los derechos del hombre como tun fundamento dado, irrecusable, a partir del cual debe consti- tuirse la comunidad politica ‘Ahora bien, entre os antiguos, para resumirel problema de una ‘manera aeaso un poco brutal, puede decrse que la cuestin de los, derechos del hombre ni siquiera se plantea. En el fondo, lo que ests -verdaderamente en juego para ellos noes tanto la igualdad, la liber tad y lajusticia, aunque, desde luego, también se trate de eso; a verdadera cuestin, Ia gran cuestién de la democracia, es saber aquign hace la ley y cémo. En otzas palabras, para decilo en el en- iguaje de Rousseau, quicn eel soberano. Respuesta obvia: el pue- blo; somos “nosotros” quienes hacemos la ley, yen ese “nosotros” estén implicadas la igualdad, la libertad y la comunidad como rea lidad conereta sin la cual el “nosotros” no existrfa. Al decir eso se cnuncia la indeterminacién 0, mas exactamente, la contingencia del sujeto de la actividad politica. En ese sentido, la democracia _griega antigua instaura verdaderamente la autonomia:lohace al de cir que la ley es hecha por y para nosotros y definir este “nosotros” ‘como Ia colectividad de los ciudadanos libres, adultos, varones, et. cosa que, ya les dicho, es una pura definicion de hecho, y en cierta forma siempre ser necesariamente asi. Con ello hay, por m2 CICLOLECTIVO 198.1984 ee Gita de sida. Lo cu planes de ines coma ce Sent epee debi de eo ptrsan Hace Hebe delaareeeta aire es eargine Geeee eer amr aye nen nada de checks and balances como dirfan los constitucionalistas in. ee ie se erie neta ier ame ames eee ‘monn anlatageiny ised ash loca coe ees ae Bee ewes cc tan Pagel evel Perdue sen cnn die ante de Stee Soo dr ciate ncaa trenton on er ancl) qe ven en cos tien dee gene wns oad oe ‘SEMINARIO DEL 25 DE ABRILDE 1954 cal cesta muy bella frase de Siménides: “polis andra didaskei"la ciu- dad educa al hombre, hace de él un hombre. Esto se manifiesta tuna vez. mis en los escrtos hipocetis, que oponen nomos y py sis, es decir la ley Ia institucién convencin y la naturateza, pero {que al mismo tiempo dicen que en los humanos el nomos se con- ‘ierte en plysis, 0 sea, que su naturaleza les ha sido impuestae in- ‘calcada por la institucién de la ciudad donde han erecido. ¥ 1a sisma idea se deja ver, claro est, en Ios sofistas, As, en el Protigo ‘as de Platn, el discurso de Protigoras que describe toda la géne~ sis de la humanidad y de a ciudad es sin duda un eco de palabras que 61 pronuncié efectivamente. Ni siquiera el propio Platén puede ahorrarse un proceso semejante de génesis, donde se mani- fiesta con claridad que es la actividad de los hombres la que cons tituye /instituye la comunidad social y politica ast lo expone en el segundo libro de la Replica. Y es notorio que esto genera dentro Ge la flosofia platénica una dificultad de primera magnitud, de la ‘que volveremos a hablar en el momento oportuno.* Estos problemas estin ligados a la discusién en tomo de la jddea de progreso en Jos griegos, a cuyo respecto se han escuchado muchos absurdos. Volveremos a ocuparnos de ella en relacion. ton Tucidides, en quien se puede abordar la cuestién en toda st. profundidad y sus antinomias. Hoy quertialimitarme a dar esta Jindicacin: sin lugar a dudas, la cuestion del nomos y a doxa surge ‘con toda su profundidad a partir del momento en que se reco- hnoce, aunque no se la explicite ni tematice, la autocreacién de la hhumanidad, autoconstituyente y autoinstituyente, Yano hay mo~ tivo entonces para pensar en tna naturalidad o en algtin origen divino o trascendente de las disposiciones que igen la vida social de los seres humanos: todo esto es nomos. Y en cuanto @ las con= + Sinvnides, rag, S0,en Deny Page (comp) Poeta mele Grae, Oxon ‘Caren Press, 195, p.310> enue Corel Castorad, Sur Le Politique de Platon, Pars, Sui 199, veapecil pp 1-55 rad. ep Sobre EI Politico e Plan, Benes Airs, Fondo de Culuca Bonomi, 20081> 264 CICLO LECTIVO 198-1984 cepciones de esos mismos humanos sobre el mundo, correspon- den al campo de la doxz a opinin. Esta manera de ver esta pre? sente pricticamente desde el inicio de la filosofia; en todo caso, la tencontramos con mucha claridad en Jendfanes y Heréclitoty,en forma més masiva, a principios del siglo v, en los sofistas. Est claro que a partir de ese momento vemos inaugurarse también la discusién interminable sobre el buen nomos y la doxa correcta. Se trata ademds del tema esencial de la interrogacién filos6fica, que implica asimismo la oposicién fundamental entre dows y alétheia, ‘opinin y verdad, apariencia y ser. Hay que insistir en ello, por que eso es el mundo griego preclasico y clisico, el de los siglos vt ¥¥a.C. Ese mundo no vive, como le gustaria a Heidegger, en una suerte de acceso directo al se, ala aléteia como desocultacién de lo que es. No, esté desgarrado, torturado desde el principio por esa oposicién entre opinion y verdad, apariencia y ser. Pero re~ sulta que la interpretacin falsa presentada por Heidegger en la ddécada de 1930 prevalecié con amplitud y condujo a aberracio- nes manifiestas, ante todo en 61 mismo, como, por ejemplo, su lec- tura de la famosa frase de Protigoras, “panton khrematon metron nthropos”, cuyo sentido evidente: “el hombre es la medida de todas las cosas”, 6 recusa, A partir de alli se pueden escribir voli- rmenes y bibliotecas, pero el sentido primordial dela frase es abso- Tutamente claro. Testigos, los contemporneos, como Platén, que tal vez comprendia a Protigoras mejor que Heidegger y lo lia ast; ‘ya eso opone explicitamente, en las Leyes la frase “panton khemna- ton metron the6s": “Dios es la medida de todas las cosas”. Con-lo cual invoca, visiblemente, un absoluto que opone alo que le pare- cia el relativismo radical del enunciado de Protigoras,tipico de la atmésfera intelectual del siglo va. C, cuando un enunciado de esas caracteristicas sta de estar aislado: se encontrardn similares por decenas en aquellos a quienes lamamos sofistas, pero también en + Vase Comets Castoriais Lo gue haa Gress 1 De Homes a Herc. Seinais 1982-1983. Le ceca um 1, Buenos Aires, Fondo de Cultura -Econimic, 2006 (en adelante, LQHG 1), pp. 254-256 y 258261> SEMINARIO DEL 25 DE ABRIL DE 1984 2s alguien a quien nadie ealificé jams de tal, como Deméerito, on su famoso “nomo thermén, nomo psykhr6n”, lo caliente y lo fio {existen por el noms y no por naturaleza;* por naturaleza sélo exis ten los atomos y el vacio. Deméerito no dice: esto me parece ea liente o feo, sino, en lenguaje moderne: lo caliente y lo rio, como cualidades, son instituides. He hablado de lucha y de desgarramiento. En efecto, mucho antes de la contrarrevolucién platénica, frente a a posicién repre- sentada por Protigoras o Demiécrito se habia levantado la escuela de los eleatas, y en primerisimo lugar Parménides. Segsin éste, aceptar la oposicién entre ser y apariencia seria hacer imposible todo pensamiento, toda divisién entre lo just y lo injusto y hasta Ia distincin entre Io que es y lo que no es. Ahora bien, esta distin- isn, primordial en é1, s el fandamento de lo que he llamado on tologia unitaria y de la teologia racional, cuyo representante por antonomasia es Platén, de acuerdo con una evolucién que no tiene nada de accidental. Puesto que, si bien no era propiamente inevitable, hay un germen de esta evolucién que en cierto modo cs inherente a las necesidades del lagos en cuanto discurso cohe- rente y organizado, Para decirlo sin demora: en ese momento, con el nacimiento de la filosofia en Grecia y la ereacién, luego, de lo que Hlamamos ciencia,asistimos a algo inaudito la invenci6n del esquema de la demostracign, Denme a, by ¢,y les demostraré d ustedes estardn obligados a admitirlo 0 a confesarse imbéciles 0 psicéticos, a salir de la sala, etc. Y este esquema esté presente desde las primeras demostraciones matematicas, en el siglo vt a CC. Pero za qué remite? A a dimensién conjuntsta identitaria de la vida social y dela institucién de la sociedad, que ests, por su- puesto, siempre presente, aun en una ceremonia chaminica, un trance o lo que se les ocurta. Esta dimensién se desprende y, en, la medida de lo posible, esté separada del resto; a decir verdad, se la recrea como esquema de un mundo donde existen exclusi- 5 *eVéaseComeliusCastoriads, LOHG 1, pp. 9357> 2s CICLO LECTIVO 1988-1988 vvamente conexiones necesarias y coherentes, lo cuales caracteris- tico del dominio matemético, del universo del legas como demos- tracion y discurso coherente. En un mundo asi, todo el resto se convierte en escoria © accident. Lo que se crea en él es, por tanto, 1 esquema imaginario de un logos integramente sometido a la exi- sgencia de lacoherencia y capaz de satisfacera, “Ahora bien, resulta claro de inmediato que se trata de un fan tasma, y de un fantasma insoslayable, con el cual, desde el mo= mento en que se cre6, seguimas estando enfrentados. Podemos ponerle limites, pero desde que se hizo por primera ver una de- mostracién, ya no podemos dejar de pensar segin la exigencia demosteativa, sin perjucio de decir, como ya lo hacia Aristteles, que no todo puede demostrarse, incluidas, en especial, las cosas ‘mas importantes. De los términos primeros y de los ltimos, dice Arist6teles,7 hay nous y no logos; podriamos decir que hay Ver- rnunft en el sentido original de Vernelimen: contacto, percepci6n. Pero no hay lagos en el sentido del discurso demostrativo. A par- tir de ese momento comienza la fantéstica aventura de la humani- dad grecooceidental, con la ambigiledad de ese lags, que va a 0s- cilar entre dos tendencias. Por una parte, en uno de Sus limites, tiendea ser un simple algoritmo de céleulo. Es el caso del ideal de Hilbert, en el primer cuarto del siglo xx: Hilbert suefa con cons- ‘ruir el equivalente de un procedimiento mecsnico (en la época no se podia contar con méquinas) que prodiuzea todos los teoremas vverdaderos, ys6lo éstos. No se sabe qué es mas admirable: el he- cho de que alguien haya podido llegar hasta ese limite del logos 0 Ariston, ic icmp, vt, 18a 35 y $6: “tanto ls términes po ‘merce como fos itis pertenccen al dominio de arn intuit fous dela liscarsin foe” (wad fe de Teo) "les deincones primers y las realdadesstimas [son el objet de a intligenci no del rzanamiento” (od. fede Bode), Véasetambien Arstotles, Meg: Moai 135. Vésse Cor ‘evs Cstrindi, “La découverte de Fimapinetion 107], red. en Doites {eThomme, Pais Soul, 196.35; reed Pars, Sei col, Points, 1989, p. 4k (trad esp “El deseubrminto de a imaginacicn” en Las amine dl hombre 1s enor de labernto, Barcelona, Gass, 19951> SSEMINARIO DEL 25 DE ABRIL DE 1984 27 elnecho de que el fogos mismo, algunos aos después, encamdo fen un individuo llamado Kurt Gédel, haya permitido probar que ‘eso n0 6 posible, al demostrar con rigor que hay limites Figurosos ‘toda demostracion. La otra tendenca la encontramos, claro, en los flésofos verdaderamente grandes, neluides por supuesto Pla ton o Fegel, en quienes se ve muy bien que, aunque piensen, di gan pensar o crean que lo que exponen debe su fuerza a una de tmostracién rigurosa en realidad su valor para nosotros obedece a otras razones, Esta antinomia esta siempre presente, una vez eta- blecido Io que he denominado esquema imaginaro del logs. ‘Me ocupo ahora de la tragedia. No entraré en las cuestiones histricas, en el sentido restringido del término, acerca dela trage- dia atenenseo sic, slo prfieen (ya les he dicho que la tragedia *grega’ no existe). Muchos de esos problemas son oscuras, en pri= ser ligar el de oigen dl género; muchos siguen siendodiscuti- dos. Lo que nos interesaaqut es la tragedia como creacién radical Desde luego, ella uilizé materiales preexistentes, a veces proce- dentes de otros lugares mit, la lengua la versifcac6n, la repre sentacién misma -el ditirambo con su coro-; pero en el momento fen que aparece con todo su esplendor, en la plenitud de su forma, Ia tragedia es y no puede ser més que ateniense. Corresponde ex tonces ala expansidn de la democracia. Por lo demas, es se ad= vierte con stuma lard si sela compara con las diferentes formas de teatro que, desde siempre, exstieron en casi todo el planeta. teatro no es una invenciéngriega. Lo hubo en China, en Japon, en Bali, en Aftica, donde quieran. Puede habe, y hay, representacio- nes teatrales en sociedades teversticas 0 despéticas. Pero, con- forme exstié en Atenas, no veo cémo podeia concebirse la apari- cién de ta tragedia como no sea en el contexto de la ciudad dlemocrtica.® Variasrazones lo expican. Ante todo, es preciso re- cordar Ia transformacin del papel del coro, cuando pasa a ser una especie de portavoz de la comunidad que toma posicin frente a Jos acontecimientos. A continuacin, se trata de un concurso pit blico entre os poetas,solventado por un cudadano rico, e coreg. Pero, sobre todo, la tragedia implica una recreacién libre del mito, 28 CICLO LECTIVO 195.1985 yyello de manera explicit. Encarna, pues, una relacién de lacoma- nnidad con la tradicin absolutamente original [anotacn en el ma- nuscrit:y por ejemplo, impensable en Esparta]. No se trata simple- mente de las alteraciones imperceptibles que, en los pueblos, sufren todas las tradiciones con el transcurso de las generaciones ya evo- Jucién concomitante de la lengua, los fonemas, las formas sintct ‘as, asi como con el paso de! tempo cambian las riberas del Sena Lo que pasa con la tragedia es otra cosa. Hay mitos que pertenecen. al fondo comin; el poeta acude a él, los retoma y, en algtin sentido ¥¥con ciertos limites, hace con ellos lo que quiere. Arst6teles vio ‘con mucha claridad la importancia de esa recreacién 0 reelabora- cin del mito en la tragedia. Ela Potic, dice que el poeta debe set poeta “mallon ton mython e ton metron’, més de mitos que de ‘metros: no es un versificados, y su grandeza no reside en eso. Pero esta actividad no deja de plantear un problema que no hago sino indicar. El poeta, pues, al crear, recupera siempre ele- rmentos de la tradicin mitica, aunque apenas sea un nombre; el «aso extremo es la Helena de Euripides: en esta tragedia, Helena no haa sido raptada por Paris ni ha ido a Troya; quien hace el viaje es ‘un fantasma, y durante toda la guerea la verdadera Helena perma nece en Egipto. Historia muy extrafa [anotacin en ol manuscrito: |quiza suseitada por la palinodia de Estesicoro}.°! Como sea, atest {gua la extrema libertad de Euripides, que eseribe cosas sin relacién alguna con Io que dicen Homero o los otros trgicos. Esa libertad concierne al esqueleto de Ia historia, el resumen, si se quiere, de la pieza. Pero atin mucho més importante es la reelaboracién del mito en lo que toca a su significacion, Estamos aqui frente a dos ti- pos de dificultades. En primer ugar, e6mo apreciar la importan- cia de la modificacién material, el eordlenamiento de los datos? En cl caso de Helena es relativament fécil. Les mencionaré otto ejem= plo: la Orestin de Esquilo, en la que Orestes mata a Egist, respon sable del asesinato de su padce, pero también, y esto es lo esencial, S eAsittoles, Pot, 9, 1051627 y 28> ‘SEMINARIO DEL25DE ABRILDE 1984 208 4 su madre Clitemnestra. Ahora bien, en Homero® mata a Egisto perono.a su madre. ZEn qué momento, en qué version del mito, en {qué region de Grecia, se dijo por primera vez que Orestes también, habia matado a Clitemnestra? No lo sabemos. En ese punto tene= ‘mos una suerte de hiato entre el primer canto de la Oilisea, onde (Orestes mata a un hombre que es el asesino de su padre y un usur- pad, lo cual no plantea ningin problema, y el mundo de la Ores- fia, donde mata ala cémplice det asesino, que es su propia madre, Jy con ese gesto desencadena una serie de acciones y un debate juri= ‘ico, politico y religioso que ocupan todo el final dela trlogfa. Y ‘ademés, cuestin infinitamente més oscura que la del cambio del ‘esqueleto material del mito, esté la reelaboracién de su significa- ién. A comienzos del aio pasado les hablé de la significaciones implictas de los mitos, con el ejemplo, en particular, dela sucesién de los dioses soberanos: Urano, Cronos, Zeus, que encontramos en la Thogonta de Hesiodo. gEste inventa o reelabora una tradicién preexistente? En esta sucesiin de dioses -vamos a volver alla con referencia al Promefeo- pueden leer todo lo que se les ocurta: una cosmologia, una teoria del tiempo, una teorfa del poder, de las rela ciones de la fuerza y el derecho, y asi sucesivamente;no hay limite. Esta cuestiGn se planted siempre, y no sélo en Grecia. Ante una anciana abuela beocia que contaba asus nietos la historia de Urano, Cronos y Zeus, 0 un auditorio adulto que escuchaba esa misma historia tratada direct o alusivamente en los himnos durante las festividades, es cit preguntarse qué vetan en ella. De igual ma~ nera, cuando se representaban Macbeth o El rey Lear en el teatro del Globo, a principios del siglo xvm1, qué vetan en esas obras el co ‘merciante oel artista londinense? Es imposible responder, en cada «aso, sin una investigacin profunda. Pero lo que nos interesa es que, en esos alos, lo que se ee en Shakespeare puede ser pensado por alguien, expresado en su lengua, presentado y representado a fin de que tuna comunidad lo escucke. Y lo mismo vale entre los » eHomero, Ot, 1,298300> 20 CICLO LECTIVO 1985-198 srg; pra os ios en primer ugar, pro sobre todo par I tage como voy» procun metre liitidomes degen plo Proce caddy un ps de Anion” Lo que novia porta agut son ls signicactnes qu econtames,daarene Preseason ens plz y hac de qu be aeuen fore lende manera expen nen ecto del gaint dwn As, sn al sol de manny sbi en ten eres os series rede sin cota iv pectadorlegae deoa Grainy hassle loners tne lg ene pleas poradors de ess igen. ny anes elas ‘rin coronas. Cie bres movado pas en An {om qulatrageia parce como na inttuc pola els Selo gus sun dewnlce permanent a er nein tn Nose rece et cla cot ES un contents otal Inve testa cla sin dpa maniac eligi, tee bien ue lamames re: un arte por fo demas, may compl anno Winger» edad dlsipo quire etre pectic tase wie a tage grege que coal isms fempo psa, msn y dance, Pr, aun con prscinenca del consti de asian tapeia tren c sore todo tulopresntacion de una comunidad police por smisme a Iisa em ella l dens de Atenas Se ea Ta ee, niga ye Arma Desde ea dps raged acs pueda deine camo ‘na mantactn tol devi de es comuio. ‘trons sos Prt de Eau Ft nen secon tenemos site tapi de Eo y site de 5 ds de urpides deco masun da sto. nes concur ssa pati en tdocas del so va Ce presenta a logiasepida den dna sat oss un ol decasto pean on. ciclo LECTIVO 1988-1984 Orestia, a menudo considerada como el punto culminante de la Obra, que se estrens en 468 a. C. La pieza formaba parte de una trilogia; conacemos los titulas de las otras dos: Promieteo portador del furgo y Prometeoliberado.") Sobre esta base, podemos imaginar ‘un orden “natural”: primero Prometeo “portador del fuego” (da el fuego a los hombres), luego “encadenado” (Zeus lo castiga) y por ‘timo “liberado" (con la correspondiente reconeiliaci final). Ha egado hasta nosotros un escolio antiguo que parece contradecir ese orden, pero por mi parte no lo creo decisive. Comoquiera que sea, el problema que nos incumbe es sin duda la imagen de Pro- ‘meteo las significaciones que se presentan en lapieza Como saben, el adjetivo “prometeico” se convirtié en un tér= ‘ino de uso cortiente en los tiempos modernos. Su significacién remite la revuelta de Prometeo contra Zeus, en una lectura de la pieza que ve en ella una denuncia perpetua de ese poder. Cosa que contrarié mucho a los filélogos, porque pone en cuestiOn cierta jdea dominante sobre la filosofia y la teologia de Esquilo, basada esencialmente en la Orestia, y que interpreta el conjunto de sus ta Bedlias como un proceso gradual de depuracin de la religion ar- ‘alea através de la creacion de una figura de Zeus como fuente de justia y equidad. Seria tentador no ver en esa concepciGn otra cosa que tna mera proyeccién, como acurte en otros fldlogos que egan a reencontrar al Dios cristiano (el suyo) en los autores de la Antigtiedad pagana, sobre todo en Platén, en quien el asunto es relativamente sencillo: después de todo, st flosofia fue la matriz, de lo que encontramos como teologia racional en el crstianismo. No por ello es menos cierto que varios filélogos importantes esta- ban notoriamente satisfechos de descubrit a un ancestro del Dios ‘SEMINARIO DEL.25 DE ABRILDE 1984 2 tante frecuencia. Pericles previene pues los atenienses contra e! riesgo que corre quien quiere abandonar la tirania: se arrojan so- bre él y lo matan, En el Prometeo, Hefestos (verso 35) describe esa naturaleza del poder y en especial del que es nuevo: “hapas trakhjs hosts an neon rate", todos los que tienen un nuevo po- der, que acaban de canguistarlo, son brutales, crueles. Yel coro, en Jos versos 149-151: “neoi oiakonomoi kratsus’ Olympou”, nuevos gobernantes zeinan en el Olimpo, “neokhméis de de nomois Zeus athetos kratynei", y Zeus, mediante nuevas leyes (pero la palabra sgiega dice més que eso), ejerce un poder sin reglas. Neoklimés es Jo que en inglés se traduciria como new-fangled: una suerte de nueva y extraia invencién. Las Ocesnidas, que hablan aqui, re- ppresentan el viejo orden de los Titanes: son, como Prometeo, Tits nidas, Para ellas se trata entonces de legislaciones innovadoras, con un matiz de desdén. Y agregan (verso 152}: Zeus domina (kre tyne) y destruye lo que antes era inmenso, lo que antes eercia un inmenso poder. Un poco més adelante, invitado a precaverse de la ira de Zeus, Prometeo responde (verso 186): sé que él es tral, duro, cruel, y que tiene el derecho a su disposicién, “par’ heauts todikaion ekhon”, Zeus inventa el derecho, le da vida pore! mero hecho de tener el poder. Volvemos a dar con este tema en la es- cena siguiente, donde Océano (verso 324) dice: tenemos ahora un ‘monarca trakiys, que no es hypéuthynos ~término politico caracte- ristico de la democracia ateniense-, que no rinde cuentas a nadie. YY el coro, otra vez (versos 402 y 403): es Zeus quien impone esas ‘cosas detestables, por medio de leyes que s6lo pertenecen a él, "idfois nomois kratynon’. En esta tragedia encontramos entonces, recuperado y acen tuado, el micleo de significaciones consistente en la precariedad del poder, aun el poder divino, su disociacin total con respecto @ ‘cualquier cualiad moral o de justicia, el hecho de que cree un de- recho que sélo lo es porque é af Jo llama: el poder es el poder, y se cabs, Eso es lo que se proclama en Prometeo encadenado, y lo que Jos atenienses escucharon alrededor de 460 a. C. La vez que viene hablaremos de las otras signficaciones y abordaremos el famnoso 280 CICLO LECTIVO 1988-1985 ‘oro de Antigona que comienza por los siguientes versos: “Muchas cosas son terribles, pero nada es mas terrible que el hombre”. Precunras - Ami entender, y Hannah Arendt era de la misma opinion, fo que ‘importa en las luchas de los tltimos siglos es que tendian ala res- tauracion de una forma de democracia directa, Esta esté presente €en los origenes de la RevoluciGn Norteamericana, en las secciones parisinas de 1792, en los origenes del movimiento obrero, en los consejos huingaros de 1956, etc. En todos esos casos, hay una ten- slencia ala constitucién de colectividades que se autogobiernan. Y ddeesa forma, el mundo moderno recupera la aspiracién a una ver- La precariedad obedece la naturaleza del ser, Obedece al hecho de que todo lo que es debe ser destruido. En este punto nos encontra- ‘mos en una de las regiones més densas del magma. Fl poder se debe ala naturaleza de las cosas, y esto remite al hecho de que entre Tos entes hay una diferencia de intensidad. Les recuerdo la formula dle Heréclito en la que se encama esta percepcisn griega de las co- sas: “pélemos panton pater’, la guerra es el padre de todo.“ En esa lucha, la diferencias de intensidad pueden o bien revelarse, y hay doses de un lado y hombres de ot, 0 bien constiturse,crearse en «el fragor de la accién,y son los hombres libres frente a los esclavos, Paréntesis: al comienzo de la Fenomenolgin del esprit. Hegel dice mas 0 menos esio: esclavo es aquel que ha temblado ante la muerte. ‘Ahora bien, ésta es una frase grega, pronunciada veinticinco siglos después. En efecto, aquel que tiembla ante la muerte, frente a al~ ¥ eVgase ComelusCastoridis,LQHG 1, seminaro my, pp. 278 y 58> Georg Wilhelm Fiedich Hegel, Phéomenclgie de Esprit de Hyppolie, Pars, Aubier Montaigne, 139-191, wo 1, p64; tad. de J-P Le fRbvre, Pars, Abit, 195, p56 trad. exp: Fenomenlogia del esprit, Mico, Fondo de Cults conde, 1966} > 2 CICLO LECTIVO 1986-1984 sguien que por su parte no tiembla, no puede sino quedar reducido la esclavitud. No estamos aut en el nivel filoséfico, sino directa: ‘mente en la realidad. Y este hecho no podria escamotearse por me- dio de historias que nos contamos sobre Dios Padre, Moisés 0 los derechos del hombre. No, es un sustrato, un dato inical algo ast ‘como una roca si partimos de all, si reconocemes ese hecho y no oenmasearamas, podemos actuar y quizés, en el limite, hasta abo- lir sus consecuencias en lo referido alas relaciones entre seres hu- ‘manos. $i esas, resulta muy evidente que, en contraste con toda la ‘orientacin de la ontologia platonica y luego judeocrstiana, el po- der no tiene ninguna relacion intrinseca con moral alguna, y ni si- quiera con la justcia. Ese poder esti presente como obra de la fuerza, del pélemos; y la justicia surge en el seno de una comunidad politica de iguales que, precisamente, se dicen ya no obligados a regit sus elaciones por la fuerza, Pero es0 es algo que establecen, _ [No hay aqut nocién de contrapoder. No séen que sentido utiliza us- ted el término, Sies en el sentido contemporineo, en el que se trata de instaurar contrapoceres para equilibrar el poder establecido, és ‘no es en absoluto la idea de los griegos, Para ellos, la comunidad po- Ittica noes un sistema de poderes y contrapoderes. Es un poder, que se autolimita de diferentes maneras; en cierto sentido, se divide desde adentro, se fija topes: por ejemplo, se autoriza a rectifcar sus propias decsiones. Pero no exist la idea de contrapoder. Hay un po- der, el dela comunidad politica. Y sucede lo mismo si pasamos al n= vel teocosmoligico: Zeus ha vencido, ha arrjado alos Titanes al Tér- taro y reina como monarca supremo, dando a su voluntad y sus |humores ef nombre de ley yjusticia. Si hubiera un contrapoder, seria el saber de Prometeo, que puede decira Zeus: ti también vasa caer, yy yosé cémo y por obra de quién. Pero, aun cuando esa advertencia ‘suscite el temor de Zeus, no se la puede lamar contrapoder. XI. SEMINARIO DEL 16 DE MAYO DE 1984 [Anes pe ann de la historiografia griega, querria completar brevemente lo que dijimos sobre Ia tragedia y hacer en particular algunas cbservaciones acerea de la actitud que hacia ella tenian los filésofos del siglo 1v a, C. Volveremos a ocupamos in extenso de ello cuando hablemos de Platn y Aristoteles, pero vale sefalar desde ya que lo que hemos credo poder destacar como esencia de Ia tragedia esta del todo ausente en los grandes filsofos de ese si 4glo. No basta con decir que Platén ignora la dimensién politica de Ia tragedia que hemos puesto en valor: después de todo, esa jgno- rancia se comprende cuando se conoce su actitud fundamental mente antidemocritica. Pero hay mas. En la concep filosica de Platsn ~creo que fue Victor Goldschmidt, el gran platonizante, quien hizo la observacién-, en la visin que Plat6n tiene de la exis- tencia humana y del ser en general, no hay cabida para Io trigico CObservacién profunda y acertada, que va mis lejos de lo que pa rece. En efecto, en una filosfia como la de Platén no hay ni puede haber conflicto irreduetible entre dos principios igualmente dti= ‘mos, ya que todo el espirtu de esa filosofia consiste en unificar, hhomogeneizar, reducle a principios primeros y a partir de ellos vol= vera bajar para reconstruirel mundo. En cierto modo, por tanto, es tuna necesidad ontologica la que hace que lo tigico no pueda sino estar ausente en él, Sabin, adems, que Platsn candena la tragedia yy hasta la poesta en general y que expulsa a los poetas de su Ciu- ‘dad ideal, con argumentos sobre la no verdad, la no moralidad del arte de los poetas que, en rigor, coinciden en parte con los que he~ ‘mos visto en Jendfanes y aun en Heréclito Esta concepeién de la " evéase Comets Castornds La gue laces Grc. 1 De Homer Hen. Sominavoe 19621983. La eacin omana , Buenos Aes, Fondo de Cultra Econ, 200 (en adelante, LOHG 1, p. 254286, 271 y272> om at ‘CICLO LECTIVO 1983-198 no verdad de la poesia esta ligada ala teoria platonica muy im- portante en general, para ély para lo que sigue en la filosoia, por- {que supera con mucho el émbito del arte- de la mimesis, la imita- ‘én, Consideremos el ejemplo dela pintura, el mas simple y cbvio, {que el propio Platén da en la Repiiblica. Cuando un pintor pinta tuna cama, zqué hace? Imita la cama que ya ha sido producida por algain otto, el artesano que la fabric6. Yéste, a su vez, para fab carla, mira el ede, la idea de la cama forjada en un inicio por algtin ‘otro: el dios. De tal modo que el poeta, el pintor o el escultor no son ras que “trtos ap’ aletheias” el tercero a partir dela verdad, y de alli, en definitiva, la no verdad del arte. Pero si he dicho que en Platon la teoria de Ia imitacién supera con mucho el registro del arte, esa fin de cuentas porque esa teoria abarca incluso su costno~ logfa. Damos en este punto con un momento de vacilacion en el ‘pensamiento platénico, una vacilacién que no es evidente o, mejor, que lo es sin ser, a no dudat, consciente, explicitamente asumida por el propio Platén. En la Replica, él dice que la primera cama fen esa serie de imitaciones, el eidos de la cama, fue creada por el dios, Pero donde se ocupa verdaderamente del problema de la crea- cidn del mundo, esto es, en el Timeo, estamos frente a un dios que «rea el mundo, frente al demiurgo. Como saben, en griego la pala- bra significa artesano, pero gracias al Timo y también a la filosofia cristiana leg6 a significar el ereador, el poietés de! mundo, como lo repetiran los primero tedlogos cristianos. ;Cmo fabrica el mundo ese demiurgo del Tineo? Anotacén em ef maruscrit: Contrariamente al Dios de Leibniz] Observa un paradigma, lo Viviente eterno, que 41 no crea ni podria creat, y fabrica el mundo tratando de formazlo “"katé to dynatén”,en la medida de lo posible, semejante a ese Vi- viente. Y hace de él un animal perfecto, un dios bienaventurado. Ese animal bienaventurado es pues la imitacién de un paradigma cetemo, sin que “eterno” quiera decie omnitemporal sino extratem- poral. Y, otro aspecto de la importancia ontologica de esta concep- «ign de la imitacién, el tiempo mismo es creado, fabricado, produ ido por el demiurgo como imitacién de la eternidad. Pensamiento prodigiosamente fascinante, aunque de una falsedad radical Sin SEMINARIODEL I6 DE MAYO DE 1984 2 ‘embargo, la cuestién no es ésa lo que nos interesa es lavisiém dela ‘eternidad como atemporaidad y el hecho de que el tiempo imite a cesta iltima (no como imitacién de A), y que la imite esencial- ‘mente, ademés através de su cardcter cclico. E50 es lo esencial de la concepcion del tiempo en Platén. En ese marco, cuanto més ale- jados estemos en la escala de las imitaciones, mas lo estaremos del ser yla verdad. En la Ciudad de Platén, la poesia no slo no puede tener ningtin papel positivo, sino que no puede més que pervertir: su papel es forzosamente negalivo. De ali el exlio de los poeta Pasemos ahora a la posicién de Aristételes. Como saben, éste tuna Poétca de la que s6lo contamos con la primera parte, ‘que se ocupa de la tragedia, Paréntesis: pueden leer sobre el tema, siles divierte, El nombre de a rsa, de Umberto Eco, que propone tuna muy bonita explicacion de las razones por las cuales ya no ‘poseemos la parte perdida, que hablaba de la comedia. Ventaja complementaria la novela les proporcionaré una buena introduc ciéna la atmésfera de las disputas del siglo xv, perfodo en el que Europa Occidental vivi6 el renacimiento de una reflexién politica no teolégica, aun cuando se diera a veces so capa de teologia. Arist6teles escribi6 asimismo una Retdrica. Platon abord6, en al~ _gunos dislogos, problemas ret6ricos, problemas ligados al arte del orador, Peco su posicin en este aspecto es clara y se deduce de todo un conjunto de concepciones que ya hemes mencionado brevemente. El buen orador es el fil6sofo, aquel que sabe la ver- dad y la expone. Los otros, aunque puedan llegar a ser efleaces, son en realidad malos oradores, porque ensefian mentiras,o, si censefian la verdad, lo hacen por azar, sin conocer las verdaderas razones que hacen que la verdad sea verdad, ete, Encontraran este tipo de consideraciones, por ejemplo, en el Fedro. Ahora bien, Arist6teles, de quien dije con frecuencia que es en rigor un fil6- sofo del siglo va. C, es decir que en cierto sentido precede a Pla- tn tiene una concepcién muy positiva de la retérica, también in- tegramente coherente con su filosoffa en general y con su filosofia politica en particular. Aristételes sabe -y es esto lo que lo vincula al siglo va. C.-que no hay episteme de los asuntos humanos; sabe ceseribi 236, CICLO LECTIVO 1983-1984 que lo que Hama “hye tn praktén”, la materia de las cosas obra- das por los seres humanos, etal que jamas puede haber saber guroso a su respecto. Que, por lo tanto el dimbito dela politica y Jos asuntos humanos en general es el dominio de la dos, la opi dn y que la retérca~inluida por él al eomienzo de a Etc io Imaquen entre las competencias mas apreciadas, junto on letra tegia la economia, te es desde luego esencial en Ia ciudad: en efecto, es un elemento indispensable en el conflicto de las doxai que caracteriza la democracia.Tiene wna funciGn positivs,y Ais- totols la juzga también de manera positiva Cuando se trata de la custion dela tragedia, las cosas son ‘mucho menos clar3s.O, mejor son del todo elaras, en cuanto Aris totelesheredalateora platénica de la mimesis, Han de conocer la famosa defniion dela tragediaen la Potica? que comienza por “La tragedia es mimesis de un acto importante y perfecto", con medios espeffices, por supuesto, que 6! enumera, Para Aristite les el hecho de que se tate de una imitacién no constitaye en ‘modo alguno una razsn para condenarla; estima, al contrato, que ellaes may importante, Dicho esto, Aristételes, con todo, no de de pertenecera su siglo, porque ya no ve qué es la tragedi, ya no ve lo que hemos llamado su dimensién politica fundamental ni lo aque es la esencia misma de lo teigico, es decie ese pens, esa ba- talla entre principios irreductbles que es lo caracerstco dela condicin humana. As en esa misma definicén ~que comentare mos cuando hablemos dela flosofiade Arsttcles en general, a cexplicarcusl es para, en el fondo, la func de la tradi, des- pués de decir que es imitacin de tn acto importante y perfecto, agrega esta palabras que desde entonces no han dejado de prove car querellas de interpretacién: “que consuima por el terror y la piedad la kitharsis de esos pathémata”, La imitacién, pues, com Suma, cumple mediante la piedad y el teror la kari, la purfi- - SSEMINARIO DEL 16 DE MAYO DE 1984 Ey aie lo que piensa su comunidad le parece absurdo, y que él, por $u parte tiene la intencin de escribir lo que le parece veraz. He- cateo no es un caso aislado: conocemos los nombres de muchos ‘tras autores, antes 0 después de Her6doto, por ejemplo: Janto de Lidia, Helinico de Lesbos, Esclax de Carianda, ete, que eseriben cen especial sobre los griegos de Asia y sobre los persas, pero de {quienes no se ha conservado ninguna ob, y de otros, como An- tHoco de Siracusa, que se interesan sobre todo en las colonias de la Magna Grecia. Pero la Grecia propiamente dicha no parece haber suscitado por entonces un gtan interés. Y luego viene HerSdoto. Herédoto viajé mucho ~probablemente alrededor de 450 2. C., por lo tanto luego de las Guerras Médicas-, segtin dice, y pode- nos eteerle a pies juntillas: las excavaciones arqueologicas han ‘confirmado lo escrito por él en mas de un punto. Acerca de las circunstancias de la composicin de sus escritos, se han acumu~ lado las teorias, las tess, etc, una cosa de nunca acabar. No hace falta que nos metamos en eso: dejaremos de lado no pocas cues- tiones importantes pars coneentramos en algunos aspectos esen~ ales en el marco de este seminario. En cuanto a la composicién, Jo que nos interesa es que si la Historia la indagacién, es sin duda en ciertos aspecios una obra inconclusa y a la cual Herédoto ha bria podido volver, en su forma actual es no obstante del todo co- ‘hezente®? ~aunque la divisiGn en nueve libros haya tenido que in- troducirse ulteriormente- y su programa aparece con absoluta claridad. Se trata, en primer lugar, como dice el prefacio, de no dejar que se hundan en el olvido esos famosos “erga mega te kai thomasta”, esas hazafias o grandes obras admirables de los grie~ gos y los bérbaros. El autor quiere ademas descrbir lo que consi- ‘dera como el conflicto fundamental de su época, el que opone & persas y griegos, Asia y Europa, y explorar sus origenes, Pero en. tercer lugar, detris de todo esto, aparece otra finaidad con Ia que a CICLOLECTIVO 1980584 sentaciones institudas, la misma relativizacion de las instituciones, propias que por otro lado llevan a cabo sofistas como Protigoras.®? Como diré a continuacién Aristételes, el fuego quema del mismo modo aqui y entre los persas, pero lo justo no es igual en todas partes.* 0, como dice Esquilo -se trata de una de las lecciones cesenciales de Las Euménides-, l derecho cambia de un momento a ‘troy, mas ain, de un lugar a otro. Relativizacién de las insttucio= nes de la que Herddoto proporciona una ilustracién extraordina~ ia, que se acompafa a veces de una investigacién sobre ls orige- nes de la humanidad; en este aspecto, recordaran nuestra discusion, acerca de los versos 248-254 y 443.506 de Prometeo encdenado 0 del coro de Antfgona? Esas interrogaciones aparecen en los discursos de Protégoras que a continuacién transmitirs Platén,® y en Tuc des, claro ests, en la parte del libro r que se llama “Arqueologia”, donde describe lo que fueton los primeros tiempos de Grecia, Tam- ‘ign salen a la luz en otros émbitos, como la investigacién médica de la época, conforme podemos conocerla a través de los textos de In escuela hipocritica. En particular, éstaestablece una vigorosa dis- tinciGn entre phys y noms entre la naturalezay la institucion /con- ‘vencién/costumbre, entre lo que participa verdaderamente de la naturaleza, a saber, la constitucién casi inmutable del ser humano ‘como ser psicofisico aunque para ella la distincign entre el alma y cel cuerpo no existe bajo esta forma), y lo que supone habitos que pueden modificarse. Con el agregado de una observacién muy ‘profunda que podemos hallar en algunos escritos hipocriticos de Ja misma época: a la larga, el noms puede convertise en physi el hecho de vivir en una sociedad donde las instituciones, los usos, las costumbres, etc, son lo que son da origen a una suerte de natu- raleza tan sélida como la primera, lo cual equivale, a fin de cuen- “ cArittales, Ein weomaqu, 138625 ? ¥ ‘SEMINARIO DEL. 16 DE MAYO DE 1984 25 doto no inventa de la nada una derrota de Darfo ante los escitas ‘para apuntalar una tesis previa sobre la hybris y la némesis: Dario fracasé realmente en una iniciativa de invasién de Escitia; ast como Jeres fracasé en su invasién de Grecia y Ciro fue muerto. EL hecho de que Herédoto vea las cosas de acuerdo con determinado fesquema, que és tn esquerna imaginario -el suyo y el de Grecia-, ‘no significa que lo que ve no tenga existencia propia, indepen- diente de su persona, Con ello quiero decir que no podriamos es- camotear la cuestién de tna verdad que existe al margen del re- lato cuando se habla de alguien como Herédoto; en el caso de ‘Tucidides, ni siquiera vale la pena recordarlo. Algunos querrian hoy encerrarse en el texto: no habria otra Logica que la de éste, el ‘autor y su auditorio,y el referente extemo queda puesto entre pa réntesis.9) Pero el texto s6loes ese texto porque tiene un referente; tl problema de la relacin entre ambos se plantea de inmediato, y testo vale también para Herédoto. En Io que éste -0 cualquiera, ddigémosto de una ver~ eseribe hay una cuestién sobre la exacti- tud o la falta de exactitud, la verdad o la falta de verdad, y jamais debemos olvidarlo cuando nos ocupamos del otro aspecto, es de- cin, su manera de ver el mundo y la historia, y los esquemas ima- ginarios que utiliza para verlos. No es posible ahorrarse ninguna de estas cuestiones. Hace un rato hablaba de top, hugares comunes. En la historia de Creso, tal como la cuenta Herédoto, encontramos temas presen- tes por doquier en Grecia, de Homero a los trégicos. Esto es certo, en particular, cuando se trata de la visita de Solon a Creso, absolutamente legendaria,” porque las fechas que conocemos Ia ddesmienten por completo. Lo esencial del relato! radica en las res ‘puestas dadas por Solin a la pregunta: ,cudl es el hombre més Feliz, del mundo? Creso espera, por supuesto, que pronuncie su nombre. Las respuestas de Sol6n —que son, a decir verdad, muy irénicas— giran en torno de una idea central: como hasta el dltimo dia se etd, 088 236 CICLO LECTIVO 1955-1986 puede asistira inversiones completas dela fortuna, nadie podria ser calificado de feliz antes de estar muerto, El primer nombre que 'menciona es el de Teo el Ateniense: un simple ciudadano, que en tuna ciudad afortunada vio crecer a sus hijos bellos y buenos y en- contré por fin una muerte gloriosa en el campo de batalla. Lo dice frente a Creso, que disfruta del or, el poder, las mujeres, los esa vos... Es razonable que el rey lidio se sorprenda, Sers el segundo mds feliz? Pero la segunda respuesta le resulta atin més sorpren- dente: la mencién recae en Cleobis yBit6n, hijos de una sacerdotisa de Hera en Argos. Esta ltima tiene que acudir a un santuario de la diosa y, como los bueyes encargados de tirar del carro no han re- ‘gresado del campo, sus hijos se uncen al yugo y Ia trasportan, La ‘madre pide a la diosa que les otorgue como recompensa lo mejor {que puede obtener el hombre. Y la diosa satisface su voto: sus hi= jos, que se han dormido de agotamiento, no despertarin més. La dlivinidad muestra asi dice Solén, que para el hombre es preferible “tethnanai mallon e zoein”, estar muerto que vivie Volveremos a dar a menudo com esas ideas en la tragedia, con formulaciones vir- tualmente idénticas, en general cuando el coro debe extraer una leccidn de to visto: amas puede decirse que un hombre es feliz an- tes de su ultimo dis; o bien como en los versos célebres de Edipo on Colona: “La mayor de las felicidades es no haber nacido; y una vvez nacido, lo mejor, en segundo lugar, es volver lo mas répido posible al lugar del quese viene”. Sin olvidar a Pindaro: “Ethom- bre es el suelo de una sombra”. Este aspecto esté siempre pre- ® eblerédot, Historia 31, 17> 2 °F cStfcls, Espen Calon, 1224-1227 Pero yaenconteamos la f6rmula en Teognisy Bagutides> cPindaro, “Octave Pn” v 95 y 96; también Siecle, Elo rey, 1186 1188 (Pobresfeneraconeshumanas, novo en vosotrasmse que tuna nada"), 1 Ayre, 125 185 (Bien veo que todos ls que aq vvimas no somos mas Ue fantasmas 0 sombras Ives trad, fe de Mazon) > ‘SEMINARIO DEL 16 DE MAYO DE 1984 7 sente en Herédoto,” al igual que el tema de los “celos de los dio ses"9 cuando la felicidad de los humanos supera cierto punto, el ‘astigo se abate sobre ellos. ¥ también encontramos en él les re= ‘cuerdo, el embrién de una teorfa del poder, que Herédoto ve como ‘omnipresencia del impulso al engrandecimiento, <..> En cuanto al método, y sobre todo a lo que hoy lamariamos crtica de los testimonios y las fuentes, se sabe que Herédoto hace varias distineiones: en primer lugar, entre lo que corresponde a la akoé y lo que corresponde a la opsis, haber escuchado hablar de algo y haberlo visto con los propios ojos.™ La frase comienza a menudo con légousi: se cuenta que... Pero Herddoto también, agrega que no puede pronunciarse sobre el tema o que ha visto otras cosas, Esta importancia de la opsis, la mirada, nos remite, claro, a los comienzos de la medicina, que es en principio y sobre todo la mirada médiea. Recordarén acaso un fragmento de Heré- lito del que hablamos el afo pasado: “Los ojos son mejores testi= {805 que los ofdos”. Va de suyo que la cuestién no pasa aqui por a medici6n psicofisca, en laboratorio, dela confiabilidad de los distintos 6rganos: los oidos son la tradicién, lo que se escucha, lo que se cuenta, lo que se repite en la tribu, la ciudad o la familia, mientras que los oj son el saber personal. Es cierto que los ojos también pueden engafiar, pero al menos uno puede intentar veri~ ficar por si mismo si tal estatua de santo sangra efectivamente en, tal fecha. Alos dos términos mencionados,akoé yopsis, se suma un tercero que Tucidides,a continuacién, hard suyo: la griome, el pen- etlerédoto stoi, 85 (Cees en hog wer) 4043; 46(Arabano, sobre as lgrimas de Jere “a muerte se converte ene ms deseable de lor ‘efugios para el hombre’) vr, 203 ("jams veremos hombre algun ensign, este el da de su nainieno, cl nfortnio no se merce ens destino") > "8 28 CICLOLECTIVO 1965.1984 samiento ojo. Yen felon de ell que Hersdot decir Stl ocal lato e digo de confanca® Pagers oto apecto que no caece de lain con ol me ted, pero gue va mucho mall a cuesin dea imparted de Herat. Voy aextenderme un poco sobre el ema peruse trata de un punto esencial para odo fo que nos imports en ete seminar. Les eed qu lou ha conven eee prosinion,proemiooprefacio, es dec las eontadas lines que Preceden al euerp principal dea cbr, HerGoto mos dc por Gu excrbe: porguelos erga meal fl thomas tro © grandes hazafan admirable, cealizadas unas por ls greg, otras po los btbaros, eben preservars del evi, Ets eo ‘ale poner deena a griegosybibars en un mismo pla, Sin ninguna distin caine nosy ots han levee se trates oezaas grandes ymeravilloss, De igual med, ime, diatament esp, cand comince a exponer as azoes del confit entre gages y bir Heroto hablar dele que de cen al spect los Pret loi os abies oda ene pet sas Para le teta en lg seid de “olgas, quienes ha inguisdosobre so tori acre de orgen dea cust: ayo {he Tei con soy en Gri. para, tnd, Cuando se refers as bul abourdas que cuerton lo gr sobre nes y to speci descoocel fd dela eg de ls exipcos para ret que Heracles, segtncuentan ls giegos esto a puto de ser offeido en satis enEpipto® Hered se nigga a pronuncite sobre la veracdadt de lo que den es cerdtes de los otros pubes, sd los podigiosy mlagrs de aue habla, porque ce qu tos os hombes-gega, eps esc een il ner dea cosas dvinass"Y nada a asombroso que elo niin ln menor etcenca ms bin Conta, podsimos desi, en los préstamostomads por le greg: tl do procede deo gical costume de te 2 cierto, Historia 1 45> Seth > ‘SEMINARIO DEL 16 DE MAYO DE 1984 Ey gar, ete? Detalle divertido: esta misma imparcilidad le vaié la acusacién de parcialidad en la Antigtedad; en particular, por parte de Plutazco, que cinco siglos después escribe un pequeio {ratado titulado "Sobre la malevolencia de Herédoto” 3 donde acusa a nuestro autor de diversas cosas y sobre todo de ser philo- brbaros, Si Plutarco tiene razén, esto no hace sino confirmar lo que digo aqui sobre la imparcialidad, puesto que, a menos que este- mos dispuestos a afirmar que Herédoto no era otra cosa que un agente pagado por el Gran Rey u ottos monarcas bibaros, cuesta ver por qué habria sido philobirbares, como no fuera por convic- «ign: por haber comprobado entre aquellos a quienes se llamaba brbaros cosas elogiables y dignas de atencién. En resumen, por haber roto lo que denomino el cierre cognitivo™ de su propio ‘mundo y posado su mirada sobre el exterior con asombro e inte- 16s, Por otra parte, no conacemos a ningtin escrito egipcio, babilo- nioo de algsin otto lugar que se haya comportado como pifobirba- 17s frente alos persas y ala vez haya disfrutado del reconcimiento de su propio pueblo como gran eseritor, 2 tid 1 43,48, A951, Shy S50, 89:0, 58> 2 SF Vase por ejemplo, Comelios Castorad, “Uimaginalre aeration ddan le domaine rocat-Rstorgue™ [981], en Domains de homme, Pat ‘Seul 1986, pp. 226y suse: Pais, Seu col. Points 199, pp.281 ys rad. ‘ps7 Lo imagination ceacion en el dominio histrico-soeay en Las don ‘del hombre Lat excuse ern, Barceona, Geis, 1955) "Lalo figue des magmas et question de Fautonomio" [1881], en Dorines de Fromme op ks pp. 408-18, rsd: pp. 510523 [trad esp. "La login de los magia la custon de la auton’ Lo davis dl mb oP ch: Y sPortée ontologique de Thistoire de le science” [1985], en Dorin de Fromme, op ct pp 12643, ree pp. 539589 [tad esp ~Aleanceentlegico dela bistora ef lenin, em La dominos del bombre. of], st como Sujet itd le monde sia torique Séais 18851857, Pars, Seu 2002, pp. 212249 tad. exp Sito edad en ol mundo histrcrscia. Seine ros 1386-1957. La emcion humana Boones Airs, Fondo de Cultra Econ ‘ric, 2004)> 200 CICLO LECTIVO 198.1964 Les decta que la imparcialidad de Herddoto se manifiesta ya fen sus comentarios sobre el origen de los dioses o las costum- bres de los griegos. Pero se deja ver con igual claridad en su acti- tud con respecto a dos pueblos no griegos: los persas y los egip- cios. Impresiona constatar, en particular, hasta qué punto la admiraci6n tie lo que cuenta acerca de los persas; por lo de- ‘ds, sus relatos suelen terminar con un “esto me parece elogia~ ble". Entre tantas otras cosas, recordaran sin duda una observa- cign que es dificil no considerar bella: los persas s6lo ensefan tes cosas a sus hijos: montar a caballo, tirar con el arco y decit la verdad. El retrato que hace de Ciro es muy favorable, y ni 4quiera Jerjes es un personaje del todo “negative”: se trata de un rey Ileno de cualidades, pero su hybris lo empuja ala desas- {ross invasiGn de Europa. Los egipcias no sélo son uno de los pueblos més antiguos: su sabiduria es la fuente de toda sabidu- tia, Para algunos, cuenta, Salmoxis, divinidad de los tracios, no fue mas que un hombre, discipulo de Pitagoras, Pero esto es muy poco convincente para Herédoto, segs el cual el traci es muy an- terior al flésofo griego.” Por lo demés, los propios pitagéricos pparecen haber tomado cosas de los egipcios... Esta fascinacién, por la civilizacién egipcia es, agreguemos, una constante de la ‘radicién cultural griega, y la encontramos igualmente en Pla- 6n, por ejemplo, aunque, debe admitirse, por razones del todo, diferentes, Imparcialidad, tambin, cuando se trata de las costumbres de los otros pueblos, que a los os de un griego ~o a los nuestros, ya «que estamos- pueden sera veces completamente grotescas y hasta ‘monstruosas. Y ello tal punto que hubo filélogos modernos que se creyeron obligados a defender a Herédoto contra la acusacién de cHerioto, Histor 1136 * Petit 95 96> > ct 13> SSEMINARIO DEL 16 DE MAYO DE 1984 son amoralidad... como si el hecho de no hacer, en su carécter de ob- servador, jucios de valor fuese una prueba de falta de sentido mo- tal Imparcialidad, otra vez, aqui casi més notable, cuando la cues- tion son ls disputas entre griegos.Y sin embargo, a mi entender no ‘abe duda alguna de que Herédoto es proateniense™ y tiene sent- rientos democrsticos2" Es indiscutible que hay en él un juicio pl fico que lo leva aestablecer una distincion entre griegos y bérbaros: ‘en unos encontramos la libertad; en otros, el despotismo. La distin cin, para 6, se reduce esencialmente a eso. Y no vacila en afirmar esta diferencia, asf como no duda en decir que el lugar donde fa li- bertad tiene su manifestacién por antonomasia es Atenas. Her6- dloto vivi6 en esta ciudad antes de emigrar a Turios hacia 440 a. C. iimente pueda poner en el mismo plano una ciudad donde pasan mil cosas “la tragedi, la comedia, la Acr6po- lis, la efervescencia provacada por la presencia de los sofistas~ y Esparta, donde, al margen de algunos hechos de armas, no pasa nada. Pése a ello, no hallaremos huellas de esos sentimientos en sit muy serena exposicin de los dferendos entre las dos ciudades. ‘Como saben, siempre ha habido un debate acerca del sentido critica de Herddoto, lo que se llama su credulidad 0 “ingemuidad” ‘cuando se refiere a leyendas 0 fabulas.° Estoy seguro de que lo than lefdo y no ignoran entonces que en él encontramos historias verdaderamente increfbles. No en lo conceriente a las costum- ‘bres ~ > eh, 78> 2: i 102-105 > we CICLO LECTIVO 19801885 ras nel suelo y depen lara qu scan della ena oper: te Pos ron menace assepo ace ots fur mics Dethenaroe ste exala un olor maravillos, sn dda gracias a esos pefame of tn cna tthe yer pcp cx bots ign pr eps e en caer cnt portato do tongs rcasorneaea eer bal carpe compte tose yore “Sidney rpg ng srandes aves Io tlian para acer su nds yn dae et Eatpricinerenaneeniner in ierennion dis artmal jva hain ope pets See pers lesan uct tet enane eee innit deposnessrasgenqaiosentieiee ticles steasace ae fie aslo elo ccm soe ts Cra. tne come hina aya sono cnn dn nore Coatr See nace oo reoporaciom images ocr one oe fr Suman nn dynes ‘Jvvertyromm ny dn een dereee ® cHerédot, Hira, 107-113 ‘SEMINARIO DEL 16 DE MAYO DE 1984 3 ddad pasmosa en lo tocante a la vida de los indios del Brasil o de ‘Araérica del Norte, los indigenas de Tierra del Fuego y la Poline- sia, incluso en la pluma de vigjeros que son hombres cultos,con la cabeza bien puesta en su sito, y no charlatanes. No resisto la ten- tacin de lerles una cita de un misionero norteamericano que en- contré en el iltimo libro de Simon Leys.» Estoes, entonces, lo que ‘scribe el reverendo Arthur Smith en un libro que fue muy leido en su tiempo y que se lama Chinese Characteristics: Silos chinos carecen de algo, no es de aptitudes intelectuales [Lu les faltan carSeter y conciencia. [J La sociedad china se asemeje a ciertos paisajes del pas: la distancia parecen hermo- 508 y agradables, pero si nos acercames a ellos, descubrimos de ‘manera invariable una mulited de cosas sérdidas y repugnen- tes, en medio de una atmésfera hedionda, Por desgracia, “en la situacién actual de China”, la adopeién de modelos civilizados “es una imposibilidad moral absoluta”. Y el ‘buen pastor concluye: “China necesita rectitad moral, y para con seguitla es absolutamente imprescindible que acceda al conoci- ‘miento de Dios, asf como de la relacién entre el hombre y El”, “Aqui no estamos ante lo “increfble": a decir verdad, se trata de tuna curiosa mezcla de fabulacién y juicio de valor de un tipo par- ticular. ¥ es0 a fines del siglo xix. En muchos otros viajeros se en- contrarén observaciones anélogas, jucios de valor que les impi- den, como si fueran eiegos, ver aquello que, sin embargo, tienen frente a los ojos. En consecuencia la cuestién no pasa por saber si 24 simon Leys, La Ford nfo. Esa srl clue tl politique hiss, ars, Hermans, 198, pp. 58 84 rod. on Essai sr la Chine, Pars, Lafont, al Bouguing 1999, pe 605. Arthur H Sith, Chinese Characteristics, Nueva ‘York y Chicago, Herning H. Revell, 1854s trdujovaras veces en China du- Tame siglo 0 incluso rcentemante La aba, auc al francés con et ta de Mase creuses der Chia, Pais Payot, 1927, se rei hace poco en Estados Unidos Chew Characteristic, White Pains Abingdon, Eastridge/ Marston, 2003> oe CICLO LECTIVO 1980-1984 en el relato de Herédoto hay fabulas, cosas imposibles, y ni quiera saber por qué Herédoto cree en ellas: en su época se creia €en muchas cosas que hoy nos parecen inverosimiles. Lo crefble, lo verosimil, depende sin duda en cada caso dela cultura y los cono- cimientos, y aun dentro de un marco intelectual cienifico rigu> ros0 0 presuntamenteriguroso, como el de nuestros dias, no siem= pre es fécil decidir si algo es crefble o no, Un ejemplo: en 1951, Ludwig Gross describi6 por primera vez el virus responsable de Ja leucemia en ratones, cuestién muy importante para toda la in- vvestigacin sobre el cfncer. Algunos de sus colegas Ilegaron a tra- tarlo de mentiroso en congresos sencillamente porque la teoria cientfica de la época pretendia que la leucemia y el céncer no po- dian tener un otigen viral. En resumen: “las hormigas de la India, aleavar agujeros, extraen oro dela tierra" es una afirmacién ind ddablemente alsa. {En qué aspecto es increible en si? {Es ms in- creible que lo que hace el gusano de seda, por ejemplo? Fl relato de las plantas arométicas y la manera como los érabes las obtie- zen es otra de las historias increfbles, Supongamos ahora que nuestra Edad Media no inventé o, mejor, reinvents la cetreriay la «aza con halcones, que nos son por tanto més o menos familiares, Y que hoy descubrimos en algtin escrtor antiguo una historia en la que se rlata cOmo hacfan los saurématas 6 los atarantas para ss CICLO LECTIVO 1965-1585 ‘A.una regién central habitada por nosotros, que noses familiar, ‘on su flor, su fauna, su clima, se oponen entonces, abruptamente ‘ode manera gradual, esos estat esos extremos de la oikow- ‘mene, del mundo conocido. Que podria ser como una circunferen- cia sobre la cual caminéramos obstinadamente en una direccién, para dar en nuestra marcha con cosas cada vee mis extrafias. La fascinacin por los eskhaitiimpregna profundamente el imaginario ‘occidental: no podemos dejar de mencionar aqut laclencia fccién, claro esti incluso Las aventuras de Arthur Gordon Pym, de Poe, y la novela de Verne que la contintia, donde el héroe, a fuerza de des- ‘ender mas y més hacia el sur termina por comprobar que Ia tem= peratura se invierte y hace de tun mar helado un mar hirviente. Nos vemos con ello ante la gran cuestién de la homogeneizacion del es- Pacio, que no concierne slo al planeta Tierra sino al universo en- tero. No hace falta indicar hasta qué punto esa idea del espacio ho- _mogéneo se opone de manera frontal al imaginario y los dogmas no. sélo de las creencias antiguas, sino también alos de las tres grandes religiones monotestas, para las cuales la Tierra est en el centzo del ‘mundo, es el planeta que Dios ha creado para los hombres. {La dea del cardcter cuaitativamente diferente de los confines el mundo y de sus habitantes sobrevivi6 en Ia préctica hasta la vverdadera homogeneizacién del espacio terrestre en los tiempos moderos, ya su respecto puede dudarse, por otra parte, de que se haya concretado antes del siglo x,y ello, aun en el rea cultu- ral europea. Les recuerdo que en la Espaia del siglo xvi hubo con- troversias teol6gicojuridicas no hablo de las pricticas, sino de la ‘especulacién elevada~ en las que se procuraba decidir hasta qué [punto los indios de las Américas eran seres dotados de razén.") Era un prodigio, en efecto, la existencia de esos bipedos dotados de palabra como los conquistadores. Pero gla semejanza se exten fa ms alls? Se decidi6 en definitiva que asf era y que habla que evangelizaros, lo cual no impedia en modo alguno, por lo demés, ‘que Tlegado el caso se los exterminara, Esta homogeneizacién se produce, entonces, muy tarde. Y aun as en el siglo xx, el micleo duro del asunto el reconocimiento de la alteridad del otro~ no ‘SEMINARIO DEL 16 DE MAYO DE 1984 a avanz6 una pulgada. Estamos siempre en la misma. Desde el mo- ‘mento en que hay homogeneizacién, surgen otros modos de abo~ lir oescamotear la realidad del otto, como e! modo cientificista 0 positivista; los otros dejan de ser prodigios y, a la inversa se los banaliza por completo y quedan reducidos a no representar més {que estados primitivos de la historia de la humanidad. O bien, ms recientemente, se los banaliza segtin la modalidad estructu- ralista: e508 “otros” no han hecho sino recombinar “de otra ma- rnera” los mismos elementos, los mismos soportes de sigificacion ue nosotros. EI verdadero problema, sin embargo, es que el otro ‘no és ni un prodigio o una maravilla, ni un monstruo, ni una ré- pica de nosotros mismos. El pensamiento contemporaneo (no ha- blo del hombre de la calle y ni siquiera del sefior Le Pen) es tan. renuente como antafio a abordar este problema. {{Cémo podria Herédoto no hablar de thimate, de prodigios y de cosas maravillosas? Lo ciertoes, en efecto, que mas allé de una regidn relativamente conocida -que es, a decir verdad, bastante igrande y no se limita a Grecia: Lidia, el Imperio Persa y hasta Egipto forman parte de ella-e1 mundo es cada vez mas extra y, en dtima instanca, inhabitable. Se abandona el émbito de lo que podria ser vivido por humanos y pereibido por otros humanos. Es cierto que Herédoto atribuye a quienes viven en los eskhatii cos- tumbres y propiedades fisicas extraordinarias, pero se puede de- cir verdaderamente que opone en bloque, y de manera sistemé- tica, a griegos y barbaros? La tesisest4 muy difundida, yun lector tan atento como Frangois Hartog parece compartrla hasta cierto punto.% En parte, es tautoldgica: zqué otra grilla que no sea la ‘griega podrfa utilizar Herédoto pata comprender alos bérbaros & interpretar su cultura? Pero también es simplificadora: :por qué ‘esa diferencia entre griegos y barbaros, entre “nosotros” y los “otros”, cuando existe, en Herédoto deberia pensarse siempre como un conjunto de oposiciones radicales?\ % ctrangois arto, Le Mivird Heat. pct, pp 6167, 198-200, 33 585, 476481 y > as ‘CICLO LECTIVO 1982-1984 Precusta Hay en Aristtees una dimensiin de creacin? Nov rupeot deco cand ablamos de rst uc cectin der etn hance una csn may pra pero muy compl En ay apace lg conte ana ‘acl pro hoy mes iid Lo cert co aren ‘Atti encontaos ina ontalole gral ana mete cn incl na hy cabs pra cent gue: fos renin Sern aise sora soni tn Ls especie vt tabi on as misma yung aye gereracinyconspi emente meena que jc donc nich na tampa su propaga, yene Spine or copie a Rane ah a acamehean cand perce un ape de cll por ns ue signftque un enorme trator paras concepcn genera 1 tei y tata de perso Qu compracb cuando seta de Ioasunon han El mind humans mundo stra oer mundo Je ces etn els ys cela E Clog arias men stn evel mud sna por, olen” samp se repedcen delet oma, Are bin cuando Attlee hee ss cose humana const Que sn ager amend no fd en elas ep duce Wentmente Ade conga ad de Arte mlz por un esosn dl mcimients ys popes dln Seven da seat dla ic del oll dean, de ia pola od meta Enel pine ito dea Mace hay tase aso nas np ee ens ace tn que ncpacded moma des prearsore pan den cir stead om, le, conf lente a dado de ats andi on concen oslo as verdad Ju * cAristtles, Met, 90a 5s, yoda x yoda lnargumentacén desi > Arstteles, Melos, 88b 1-15; vse también 9538 1-15 > SSEMINARIO DEL 16 DEMAYO DE 1984 Ey descubiestas por nuestros predecesores sino sus errores han con- dicionado nuestro progeeso, porque st algunos no se hubiesen fequivocado de cierta manera, por nuestra parte no habriamos lo- srado pensar la verdad. MAs que eso, en efecto, puesto que st He- fel dice: lo falso en cuanto falso es un momento de lo verdadero,” To que dice Arist6teles apunta en otra direccién. Estamos aqui frente a un encadenamiento hist6rico, lo que podemos Hamar cerrores fecundos. En Aristoteles hay, pues, ese tipo de percepcion historica, y cuando leemos la Constitucén de os atenienses, vemos cen la historia de Atenas una sucesiGn y un encadenamiento, pero también lo que sin duda hay que lamar un progreso. Arist6teles habla de trece “revoluciones” que culminan en la forma existente cen su época, una forma muy democratic que @ su juicio es la me- jor. Se trata, por tanto, de un progreso. Pero zqué puede querer ‘decir "progreso” en el marco de una ontologia como la aristoté- lica? Pregunta dificil de responder, zno les parece? Y nos enfrenta~ mos al mismo problema en lo que se refiere ala feng, de la cual “Aristételes da una definicién de la que podemos extraer dos senti- ‘dos diferentes. La tethine “lo que llamamos técnica, si se quiere, pero que es otra cosa y més que la téenica~o bien imita la natura- Jeza o bien consuma lo que ésta no logra termina. Si tomamos las palabras griegas, podemos interpretarlas como: agrega una cosita flo que la naturaleza, sin Hlegar a su meta, estaba a punto de reali- zat, o como: da tna forma final, una forma plena alo que la natu- raleza no podia sino esbozar. Vailacion, otra vez. in lo que toca a la mimesis en la tragedia, me opongo por completo a cierlas tentativas contempordineas que equivalen a atribuir abusivamente a los antiguos ideas que son nuestras. La ‘esis es la imitacién, no la creaci6n, la péiesis. Es cierto que, > 1 ovens Comelus Castoriada “Teeique” (1973) red. n Les Creours tutatgrinte, Pat Sei, 1978, pp 222-226, red: Pars, Sel co Points, 1998, pp BOI rd ep Tele on Artic, Pensa see ee, i. FPhuenos Ate, 200-2004] > a cactoecrvo sss cme on i a tin Een ty stro paint ree) neato pvc“ fee hemos habad dest pero necestriane eros cemiieg tos en mano, para tater de agotar la cues, Toda la wre sentacin rg, clude = clu el propo mye tac acto importante y perfecto. nt ee dice Ant reves, ty pele cl mths sents miner "ero me atreveria a decir que es e. i nolo y ue lose En se pnt ni crentamos elit Jesu reflexin hay que dei de toda eet lose, * Aas atic, 62 © lb, 1450a3-5.> tie XII, SEMINARIO DEL 23 DE MAYO DE 1984 How, antes de decirles algunas palabras sobre Tucidides y su con cepeién de la historia, quersn, para terminar nuestas observacio~ nev sobre Herédoto, comentar con ustedes el eélebre pasaje acerca ‘de los méritos de los diferentes regimenes politicos en el libro 1 130-84.0 Les recuerdo que la composicién y la redacctén de la His- tori se extienden a lo largo de unos veinte aio, entre 450 y 430 a. Csi ae toma como punto de referencia el arcontado de Solin, de 594 2593 a. C, seguido de un perfodo en que se produjeron can~ bios de régimen, movimientos populares, el ascenso y a catda de Ins tiranfas, resulta que hace un buen siglo y medio que esas cues tiones politicas se discuten en Grecia. De todo eso se han conser- ‘Vado pocas hella esritas, como los poemas de Sol6n o algunos Tragmentos de Teognis que exponen el punto de vista aristocrs: tice El primer texto de “filosotia politica”, que compara las vens- jas y ls inconvenientes de los diferentes regimenes, lo debemos pues aun historiadorY aprovecho para sefialarles 10 absurdo que Exjuzgar el pensamiento poltco griego sobre la base exclusiva de Platon, ilésofo “antigriego” del siglo rv a. C., enemigo encarni ado de la democracia. Es absolutamente necesario acudir a otras fuentes, y sobre todo a los trgicos y los historiadores. Por curioso que parezca, antes de comenzar su exposici6n, Herédoto aclara que los discursos de los tres nobles persas PO~ “dram a buen seguro ser increfbles para algunos griegos, pero que pose a ello se pronunciaron realmente, Las razones de esta doble Pfemacién preliminar pueden discutirse en abundancia. Por mi parte, consiero que es preciso ler ese texto como un testimonio Te to que podia pensarse y esribrse en Grecia entre 450 y 430 .y atibuirse a os persas. Yen cl capitulo 43 del libro vs se nos Ga un indicio, no de la autenticidad literal de los discursos, sino om un pls donde el egn dtr cre See ln doa ena mre eee Seren Pelee vaenee g 5! delist sass eee py J peso de Dart est enamorado roe oe geo guiee casas con cla, Conwann ange bios encargados de adnan ane cele yes preguntas cme de sus hermanas y los jueces reales, sa. interpretar las leyes an. sens ees Lrespenden geno hays Tenth, Peo que demanen ger ee Say Ride hacer o que quer En comacesenr ems aoe mana luego con ca oor al que mata toy Ta aecnesin qu conepone por inden eee Janey da en el siglo xvut por juistas rene ote justicia es la ‘SEMINARIO DEL 23 DE MAYO DE 1984 a “aneu oréxeos nous"? raz6n sin deseo, Mientras que un hombre, por justo y clarividente que sea, no serd jams un ser sin deseos, Situemos nuestro pasaje. Cambises acaba de morir en Egipto, durante el verano de 522 a. C. Un impostor, el mago Esmeruis, ue se ha hecho pasar por un tocayo, el asesinado hijo de Ciro, ha uusurpado el poder. Otanes, un persa de alto rango, lo desenmas- cara y, para desembarazarse de dl, se alia con otros seis nobles, centre ellos, Dario, Esmerdis y otros magos son eliminados. En consecuencia, los siete conspiradores se aduefian del poder Tres de ellos, Otanes, Megabizo y Dario, que aparecen como indivi- duos de una magnanimidad y un sentido de la justicia incompa- ables -Solones y Pericles persas, en cierta forma, cotejan enton- ces sus opiniones sobre los méritos de los diferentes regimenes. Politicos. De alguna manera, casi todos los argumentos presenta- dos en el debate a favor o en contra del poder de uno solo, de va ros 0 de todos reaparecerin constantemente de all en mas El primero en hablar, Otanes, para defender la democracia, comienza por crticar la monarqui, ese régimen que da libre curso a la hybris de un hombre, como acaban de comprobarlo, di- cen, con los excesos de Cambises y luego con los del mago Esmex- dis. Y no podria ser de otra manera, dado que el monarca es «anéuthynos, responsable; no tiene que rendir cuentas a nadie. Les recuerdo que todos los magistrados de las ciudades democrtcas ‘griegas debian, por su parte, al abandonar su cargo, presentar uuna rendicién de cuentas ala vee econémica, moral y politica. El mejor de los hombres, una vez solo en el poder, se sentir infali- blemente impulsado ~y la expresién es magnifica “ekt6s ton ceothoton noematon’, a apartarse de los pensamientos comunes y corrientes:saldr de sus casillas. Nuestra historia contempordnea 4o prueba en abundancia. {Por qué es asi? Porque, prosigue, Otanes, el pithonos, la envidia, y la hybrs son innatas en el hom- bre, y ambos vicios empujan a quien sea a cometer las peores * cAritteles, Polis, 16, 1287032 Ee a ‘CICLO LECTIVO 1982-1984 ‘monstruosidades. Uno envidia lo que poseen los otros, y cuando tiene todo, quiere alin mas. Un siglo después, Aristoteles dirs lo mismo de otra manera: el deseo adquisitivo es en el hombre un deseo que no conoce limites, un deseo sin fin, absurdo y vano. EL ‘monarca,en esas condiciones, se veré en la necesidad de transgre- dir los nomi, las leyes y costumbres ancestrales, ejercer la violen- caristtles, Bin compa, 1119 9y 10> SSEMINARIO DEL 23 DE MAYO DE 1984 sis todos los argumentos de Platén contra la democracia, Megabizo propone, por tanto, que tuna aristocracia gobierne Persia: es licito esperar las mejores decisiones de los mejores ciudadanos, y noso- taos, desde luego, nos contamos ente ellos, termina con inocencia, ‘Por tiltimo le toca a Dario dar su opinion. ste adopta las cri= ticas de Megabizo contra la isonomia, pero se opone en igual me- dida, como era de prever, al régimen oligarquico. Su argumenta- cidn es muy notable: para hacer una verdadera comparacién entre los tres regimenes, sostiene, hay que evaluar cada uno de ellos en ‘su mejor realizacién posible. La actitud es cabalmentearistotelice: ‘ise quiere captar Ia esencia del ser, es preciso considerarlo en su forma consumada, una vez que ha realizado su felos. No se juz- gard a un ser humano sobre la base de un tullido o un idiota, ni a tun caballo a partir de un viejo jamelgo. En ese nivel de perfeccion, cel mejor de los monareas ejercerd una tutelairreprochable sobre el pueblo y velard de manera inmejorable por los intereses de todos. ‘Ademés, en contraste con lo que sucede en la democracia, sabré ‘mantener en secteto todos les proyectos contra los enemigos; de paso, reconocemos aqui tn argumento uilizado por Sartre para defender a Stalin, El final del discurso de Dario consiste en mos- trar la superioridad del régimen mondrquico en cuanto es la con- ssumaci6n obligada de los otros dos regimenes. La democracia, por una parte, que no puede escapara la corrupcién, la cual leva fn itima instancia la restauracion de la tirania: una afirmacion, cotta vez, que Platn repetiré al pie de la letra un siglo después, en libro v1 de la Repablica. La oligarquia, por otra parte, que de- ‘semboca tarde o temprano en el combate entre todos los que se reunfan en ella, hasta el triunfo final de un nico amo y sefor Los otros cuatro conjurados, que no se han manifestado, coinet- den con la opinién de Dario. Otanes, que ha defendido la democra- cia, vuelve entonces a tomar la palabra. Habéis decidido, por tanto dice, que reinaré uno de nosotros, ya lo designen la suerte, el pueblo persa o cualquier otro medio. Por mi parte, me retro de la Competencia y no intervendeé en este asunto porque “oute arkhein ute drkhesthai ethelo”, no quiero ni gobernar ni ser gobernado. 38 CICLO LECTIVO 1980-1984 ide, pues, una especie de extrateritorialidad para si mismo y si, descendencia, que lees concedida. ¥ Herédoto nos indica que la casa de Otanes fue entonces la nica familia persa libre y plena- ‘mente independiente. Lo interesante en esta formulacién arkhein/ “rkhesthai es, claro, el hecho de que la encontramos a la vez en Pla- ton y en Aristteles. En el primero, la tonalidad negativa es ain ‘mas marcada: un verdadero filésofo no tiene, como es obvio, nada ‘que hacer con el gobernar y ser gobernado, pero habida cuenta de que debe vivir en sociedad y ésta esté necesariamente compues- tadeignorantes y mathechores, gobernar alos otros es, con todo, ‘elmal menor. Aristeles, que como ya les he dicho es el filésofo de la democracia, daa a oposiciém arti /érkhethai un sentido exac- tamente opuesto: el polite, el verdadero ciudadano, es aquel que es capaz de gobernar y ser gobernado. Y ser gobernado quiere de- cir participar en el gobierno de la ciudad, la elaboracign del roms, yo, en absoluto, obedecer pasivamente érdenes.O, si se quiere:a jicio de Aristteles, Eichmann no era un buen ciudadano, Si bien es cierto que en ningiin momento de esta exposicion se pueden adivinar las preferencia politicas de Herddoto," éstas, sin embargo, se traslucen con claridad en al menos tres pasajes en elconjunto de la Historia. En primer lugar, en el capitulo 78 del li- bro v, cuando atribuye ef aumento del poderio de Atenas a la ie- gor, la igualdad de palabra, Dice: “Mientras estuvieron bajo a dominacisn de los tranos, los atenien ses no fueron mejores que sus vecinos en la guerra, Pero desde ‘que se deshicieron dela tirana e instauraron la libertad, llegaron «ser, y con mucho, los mejores. Dominados, se comportaban por propia voluntad como cobardes, pues sabian que trabajaban para ‘otro, Mas una vez liberados, cada uno de ellos desplegé todo el colo posible, saber de que trabsjaba para sf mismo. En otto registro ~ya no se trata de defender la isegora, sino de opo- nerel despotismo a la ley, les recuerdo los capitulos 102-104 det libro vit y Ia célebre frase de Demarato el espartano sobre el coraje 7 SSEMINARIO DEL 23 DE MAYO DE 1984 av detosgregos que provine de tenor nos Or pase un poco ral (134136, tne el miamo seo, Do cede esos Nanci la vida como expicin el seit en B- Pa dees heralds de Dro Ene camino qu Ts eva Sus rn serdeetads hacen un alien cna de un noble ets, gue Inet cnvencras de eunciaaeu sci Y cepa some tert Jee Su repuesta co morda: i conocesla oat er so conootlaberad, Sila cones, comprendertas qu comp ‘nos oo hombres bes que nesta pueblo a decide Eel er con elloques par Hert, nario sen cates nde bead depotame, Yn lin dea bert save vinclaa en bslutos nad qu ea ail 0 gene cde haber haya menos un pes Otanes eh eta Caz edtendr ls onomfrala inves, Herddoo abe que a tae so goon ula de ees Elche, snpement uel Yor des nobles prsas que aban poi eocoger i demo “Tenendefintva a vechazany fen estaraa mona Ene sent, sign send arbre, en tant ues regs Se ining de os oes pule por apis los pncpos demo- exces yn contents con aba ellos Sin emburg-esto nope a Heat rconoce ota cul dade en opts Recon lo es ela ver pada ne Ge neducctn Ya descrip que hace dein contumbre ee las tmpoco et exenta de aac. AX gan rego e ‘icatolevetrestun empl larson ses sin dada ty ie Hert, prguc oor ven como ohne, de na trea humana arse cued td oq ero hod In e- {en del onropomorismo dea eign gegen eles, er- Coy oon ma cbervcén nos ald Por trap ela qe Guan ls ecifieies no se permtdo pei protein i ina par lls sles: ada uno debe ora por a prsperidad del Teyyindetodelin porns y sabe qusla qu seotngoa atta + evdase a nota 25 del seminario del 16 de mayo de 1984> sis ‘CICLO LECTIVO 1969-1984 ddad le sera también atribuido a él Otro elemento digno de interés para Herécloto: los persas, si bien se creen muy superiores a todos los dems pueblos, adoptan de buena gana las costumbres extran- jeras® cuando las juzgan més bellas, mas agradables, més itiles {que las suyas: asf curtis con el traje de los meds, a coraza de los egipcios y tambin con la pederastia-el amor a los nifios varones y no la homosexualidad-, que aprendieron de Grecia y con la cual enriquecieron su patrimonio cultural Sin embargo, y siempre con respecto al problema de los nemo, las leyes y costumires, no hay que olvidar lo que dice Herédoto en el capitulo 38 del libro nt. Después de detallar los crimenes comet- dos por Cambises en su conguista de Egipto, lega ala conclusion de que el ey debia estar completamente loco; de lo contrario, no habria procurado ~monstruosidad suprema a su modo de ver~“iroisi te kai nomdioisi katagelén’, riiculizar las leyes costumbressagradas de otro pueblo. Cada pueblo ~y estoes una suerte de profesicn de fe para Herédoto- juzgaré siempre que sus nomoi son las mejores, y hhabria que estar loco, ustamente como Cambises, para no conside- rar logico ese juicio. Herédoto nos cuenta entonces la experiencia & la que Dario se entregé un dia. Convoca a unos griegos a su palacir Por cusnto dinero aceptarfan comer el cuerpo de sus padtes? Por ‘nada en el mundo, responden. Dario lama entonces a unos indios calacios, que s{ omen los cadveres de sus padres, y les pregunta a {qué precio se decidirian a quemar esos cuerpos, que es el método més habitual de tratar 2 los muertos en Grecia, Los indios lanzan entonces grandes gritos y suplican al monarea que no promuncie pa- labras sacrilegas. Las dos escenas se desarrollan, desde luego, en presencia de intérpretes, para que cada tno pueda comprobar la fuerza de la costumbre y hasta qué punto es objeto de creencia en una comunidad; elatado el episodio, Herddoto afirma su coinciden- cia con Pindaro, para quien el noms es “el rey de todo”? 5 eierédot, Histor, 1322 Sebi 1 135 ? lb 1y2> ‘SEMINARIO DEL.23 DE MAYO DE 1984 39 Para terminar estas observaciones, me gustaria insistir en lo {que les decia la semana pasada: no es posible reducir la vision de Herédoto a un conjunto de oposiciones radicales entre griegos y birbaros, Por la sencilla razén de que jamds presenta a esos bairba- ros como homogéneos: la diferencia con los griegos sera especificn ‘en cada caso. Puede incluso suceder, lo hemos visto, que no haya ninguna diferencia, yes lo que pasa, claro est, cuando toma tal co-cual dios 0 costumbre de otro pueblo. FI mismo sentido tienen en Herédoto su reconocimiento de la igual legitimidad de todas, las insttuciones particularesy, sobre todo, su admiracién por dos pueblos, los egipcios y los persas, a quienes llama barbaros de ‘manera puramente nominal y que son, ademas de larga data, la fascinacién constante de los griegos. Los primeros, en cuanto de- ppositarios de un saber antiquisimo, y no por azar testimonios anti- sguos hablan de viajes a Egipto de Pitdgoras, Sol6n o Tales, antes de los relatos andlogos pero a menudo fabulosos del periodo hele- nistco, Por otra parte, los grieges tenfan a los egipcios por el pue- blo mas antiguo que jamas hubiera exstido, y Her6doto vuelve al tema al contar la experiencia del faraén Psamético, que deseoso de saber a que atenerse, habia descubiertofinalmente que e! pue- blo frigio los habia precedido en la historia de la humanidad En cuanto a los persas, HerSdoto los admira por haber lo- grado crear ese inmenso imperio que domind Egipto y también habria podido reinar sobre Grecia. Este imperio, el nico conocido ppt los griegos, que desconocian entonces la existencia de los ret nos indios y chines, ea un Estado ya notablemente organizado, ‘on todo lo que ello implica en materia de recaudacién de impues- tos transmisi6n de informaciones. Recuerden lo que Herédoto ‘cuenta de los mensajeros reales? sus caminos estén jalonados de relevos que permiten alos jinetes recorrer enormes distancias en unos pocos dias. Toda una serie de caracteristcas de ese tipo des- criben el vigor de esta organizacin y la preservacign de su pode- bit bd 300 Cicto LEcTIvO 1983-198 rio. Por otta parte, para los grieges, el rey persa es el “Gran Rey”, l “rey” por excelencia. Tales son los dos pueblos que los fascinan, Herédoto incluido: Egipto, por el saber; Persia, por el poder. En ‘comparacién, todos los demas pueblas conocidos les parecen tri bus, mantenidas en lo que los antropslogos todavia llamaban en el siglo x1x estado de barbarie: ndmadas, desconocen la organizaciGn cen ciudades o a lo sumo viven en unidades muy pequefas, con la cexcepcién, tl vez, de los trios y ottos fenicios. Ya sean més 0 me- ‘os libres, como los antiguos germanos descrtos por Técito, pero 1 quienes Herédoto no conocia,o tengan reyes, de todas maneras ‘su organizacién politica no presentaba ningun interés para los _griegos. Eran simples variedades etnograficas,alineadas con los ‘otros bérbaros sin ninguna diferenciacién de importancia, Es im= posible aquf no oponer esta concepcién griega a la que podemos Constataren el Antiguo Testamento, donde los pueblos no hebreas se mencionan a la pasada en un relato ~como los egipcios en el de ‘Moisés y José y solo tienen una identidad negativa: son infieles, como se diré més adelante, es decir, para retomar los términos del Antiguo Testamento, idélatras, paganos, impuros, etc. En esta ‘masa indiferenciada de no hebreos, resulta que algunos viven en Egipto, otros en Babilonia o en “Jonia” (avn) pero su principal particularidad consiste en no ser elegidos de Dios, no gozar de su ‘amor y seguir adorando a falsos doses Terminaré hoy con algunas observaciones sobre Tucidides. En la Historia de ta Guerra de Peloponeso, en el comienzo mismo del i= bro1, hay un pasaje extraordinario, de unos veinte capitulos, que tradicionalmente se denomina "Arqueologia”: el “relata” de los tiempos més antiguos de Grecia Justo antes, Tuefdides comienza el libro afirmando que ha previsto que aquella guerta seria excep- cional, con mas repercusiones que todos los conflicos anteriores. ePor qué? Ante todo, dice, porque las dos ciudades, Atenas y Bs- parta, han legado al apogeo de su poder; a continuacién, y sobre todo, porque en el pasado, en cuanto puede juzgarse, todo tenia dimensiones menores. Y entonces presenta su "Arqueologia”, es decir, el relato de lo que cree saber con certeza, por los indicios © ‘SEMINARIO DEL28 DE MAYO DE 1964 a 1s signos que ha podido recoger del pasado de Grecia. Un pais que ha conocido numerosas migraciones, recorrido por hombres casi siempre armados que vivian a menudo como bandoleros y piratas, saquesindose mutuamente y disputéndose sin cesar las tierras mas fértiles, y donde nada, ni las ciudades ni el resto, fue nunca de grandes dimensiones. En sintesis, prosigue, los griegos vivian como viven hoy los brbaros." Es especialmente importante zno deducir de esta observacién que Tucfdides crefa en una oposi- cidn decisiva entre griegos y barbares."* Todo lo que puede infe- rinse de ellaes la idea de una progresin en la historia: los bérbaros som hoy la imagen de lo que los griegos eran antafio, Después de testo es dificil, dicho sea de paso, afirmar que los griegos no tenian. ‘mds que una concepcién cilica del tiempo, sin ninguna idea de progresién lineal... En segundo lugar, va de suyo que Tucidides no incluye a todos los bérbaros en esa descripcin: sabe que hay gran- des ciudades como Tebas, Babilonia, Susa, Ecbétana; que el ban- dolerismo es teprimido tanto en Persia como en Egipto, ¥ que e305 pueblos, en consecuencia, también han dejado atrés el estado ar caico descrito en sa “Arqueologia”. El uso que hace de la palabra “parbaro” es, por consiguiente, doble: se trata, en principio, de tuna denominacién de los no griegos, definidos como quienes no hablan griego, y este elemento levemente despectivo hacia quienes ‘no hablan como nosotros no es, sin duda, patrimonio exclusivo de los griegos. Pero la palabra designa asimismo un estado “bérbaro” de la humanidad en su conjunto.¥ detras de todo eso est en ver- dad la idea de que griegos y birbaros se encuentran en una misma trayectoria hist6rica, y de que, tanto en unos como en otros, hubo ‘y hay pueblos sin ciidades, que viven de la rapifia y representan > Tacs, Hisori de ie Gera del Peloponeso 1, (skeron) 21 (se con) et, 16> 12 Vase Tuciides, Hiri del Guerra de Pelopones, 1: Home, dice, noble de bsbatos porque tmpoce habia un pele tico pata los “ge. fos" como fennino antagnico de agus. En ofr palabras, "grigos" y arbors" y au evenslopescin no siempre exitieron> Eo CICLO LECTIVO 1989-1964 tun estado mas arcaico. {Esta idea nos resulta tan poco familiar? ‘Muchos autores de los siglos xvn, xvi y xpx no dejaron de porfiar que los pueblos no occidentales que descubrian representaban dlistintos estados en la evolucién de la humanidad. Y en Europa hhubo, en el Palealitico 0 el Neolitco, civilizaciones que correspon- «den mas o menos alo que puede verificarse ain hoy en ciertasti- bbus califcadas de primitivas. Como caracterizar la concepcién de Ia historia de Tucidides? Recordarén la de Herddoto: Io que era grande podia empequetie- cerse, lo que es pequefio puede llegar ser grande. Los atenienses se tornaron mds fuertes porque se iberaron de sus tranos: el eer- cicio de la libertad los hizo poderosos. Pero en la Historia herodo- tea no se advierte ningiin otro tipo de movimiento. Les recuerdo, cen segundo lugar, lo que dijimos acerca del coro de Antigona: para Séfocles, los hombres son capaces de progresos inmensos, proe- 2zas fantisticas, pero lo que yo he llamado bifidia 0 doble natura- Jeza humana ~igualmenteinclinada al bien como al mal-no se ve afectada en modo alguno. Me parece que la concepeién de Tucidi- des, por su parte, se caracteriza por tres elementos. Para él, en principio, estamos obligados a constatar una progresién en la his toria de la humanidad, tanto en el dominio material y téenico ‘como en lo que se refiere al poderio acumulado. ¥ esta progresién pparece destinada a continua El segundo elemento aparece hacia el final dela “Arqueologia”, cuando Tueidides afirma con extraor- dinaria audacia, y a posteriori del todo justificada, que no ha es- crito para distraer a la gente, sino para que su libro sea una pose- sién, un tesoro eterno." Pero gen qué puede interesar Ia historia de la Guerra del Peloponeso a las generaciones futuras? Sucede {que “ha aclarado antes, con una frase en el fondo muy pruden- te podemos suponer que los asuntos humanos seguirsn siendo fen el futuro lo que son y que los acontecimientos, en consecten- cia, presentarén analogfas; en lenguaje moderno, que podemos tucson de a Gur Pen 4 72> Metbid> st ‘SEMINARIO DEL 23 DEMAVO DE 1984 on encontrar constantes en los asuntos humanos. Fsas constantes, que es facil identiicar en otros lugares del texto, son de dos drde~ nes. Primera constante: las relaciones entre colectividades huma- nas son en esencia enfrentamientos de centros de poder en que los fuertes dominan siempre alos débiles. En esas cicunstancias, si bien es cierto que siempre podemos constatar progresos materia les -en la organizacién de los poderes, el armamento, la construc- ign de naves de guerra, la téctica militar, ete, hay que descartar el progreso “moral”. Y a esta misma conclusién nos lleva la se gunda constante puesta de relieve por Tucidides: en la historia humana hay factores de iracionalidad inmanente y por ende de imprevisibilidad, pero que no pertenecen, como dice Her6doto, a la esfera del destino, la moira, la envidia de los dioses, Se trata de una irracionalidad que obedece a la naturaleza de las cosas y de las acciones humanas, y seré asf mientras éstas sean lo que han sido. 50 es lo que muestra con un esplendor extraordinario la Historia de la Guerra del Peloponeso. Y también es es0, por supuesto, lo que los historiadores modernos prefieren pasar por alto: para ellos, las «dos guetras mundiales no podsfan ser la consumacién de una se rie de accidentes, irracionalidades, transgresiones absurdas que ccasionan transgresiones atin més monstruosas en el enemigo. Flos se interesan en la larga duracién, la fuerzas subyacentes, las infraestructuras, toda una serie de determinaciones en que la irra- cionalidad pura y simple casi no tiene lugar. Las decisiones de Zhvikov, Hitler o Eisenhower se habrfan tomado entonces tinica- ‘mente en funcidn de a evaluaci6n de tal ocual factor objetivo. Ir, ‘venganza, locura no cumplieron ningtin papel ‘Pero en esta vision de la historia puede sacarse a la luz un ter- ‘cer elemento, Tucidides lo desarrollaen la “Oracion fnebre” de Pe ricles, cuando surge de ese cuadro muy sombrio una suerte de flor o arborescencia maravillosa que es la polite de los atenienses. Pericles la presenta como tna realizacgn dinica en la historia de la tbl 1,354, 54 y 68> a CICLO LECTIVO 1989-1964 humana, pera poy ambin hacia el porveni porque mis describe como na alia esti, consamatd I Nenes Cayo logo hace Todo! movimiento desu discus conse en deci éte es punto en gue nosote, los atenenses, ne ence tame hoy y eg dn a dein aber» oe gos pt Tundiacone, amplicons, yo mismo me voy» deen ‘qu sgn ara termina preguntas a velneute flo denpus hemos lado ase mucho ms abo on cua Ioesenlsen aan alo een hay mucho qu agregar undo prenado por acdides Fars tomar connie eee liad de prgreso nico material wo hay ms que compara a guijaro del Paealtico con una icocomputadore Pere, et Suma, no se vera ningin progresn dee el punt de vise mo. tall dic Los exienes nective dl igo xno on menos ina nis horrible que los de Cammbises en Epo ols dees tere ses en Melos. ¥ sn etago en eta istralena de ude y de fase estan monte de cesctnextaoiara en ose se even una cand inceble de autonome, eat dad: tens, que dud abe, pro tambien Europa Oxi y otros lugares lista noes exluent Sapam fo gue eps or ta pate, esor momentos debenservimes de giao mane dee poles stan inns come ues inmates capcesdelluminamer en cuanto loge eddies ery ae i 2 "act ot mac: Musa de stand hse Aan esp eed oe arena oh obra de arte, no fue perfeca, pero si germinal” (no como objeto, sino como ine depsbiidal emacs) Pn SOME NOTAS COMPLEMENTARIAS XIV, SeMINAaRIO DEL 16 DE MARZO DE 1983 (0) “BI mundo ha quedado vac desde ls romanos;y te cuerdo lo lena profetiza una vez ms a ibertad” (cequsitriacon- tra Danton en la Convencién el de germinal del ato). La frase es ‘vamente) ("La tragedi, sefala con tino Walter Nestle, comienza ‘cuando se empieza a mirar el mito con los ojos del cdadano”,p. 25) Yen Jean-Pierre Vernant y Piere Vidal-Naquet, Mythe et tragétie en Gree ancienne, vol. 2, Pais, La Découverte, col La Découverte-poche, 201 (1" ed: Parts, La Découverte, 1986), de Vernant: “Le suet tragi- ‘que: historcié et transhistricite" 1979), de Videl-Naquet: “CEdipe 354 LACIUDAD Y LASLEYES. Athones” (1972) y “Bschyle, le passé et le présent" (1982), pp. 79-90, 149-173 y 91-114, respectivamente [rad esp. "El sujet tgico:histo- ricidad y transhistoricided”, “Edipo en Atenas” y “Esquilo, el pasado yel presente”, en Mito y tragedia en la Grecia antigua, vo. 2, Barcelona, aides, 2002, pp. 7-86, 143-164 y 87-108, respectivamente; Jacqueline de Romilly, La Tragic grecque, Paris, wus, 1970 (varias reed); Harold CCaparne Baldry, Le Tite trapigue des grcs (1971), tad. fe, Parts, Mas- pero, 1975; Bernard M. W. Knox, “Athenian religion and literature", en David M. Lewis af al. comps.) The Cambridge Ancient History, vol. 5: ‘The Ff Century 8.C., 2ed,, Cambridge, Cambridge University Press, 1992; Paul Demont y Anne Lebeau, Inteducton a thre grec antique, Paris, Librairie générale francaise, 1996; N. Loraux, La Veixendeulé. cso sur la rgd grecque, Paris, Gallimard, 1991; y Bernard Deforge y Frangois Jouan, “Introduction générale”, en Esquilo, SSfoces y Euipi- des, Les Tragiques grec, Paris Laffont, 200, pp. 277. Sobre la cuestin ‘esencial de la culpa, el error y la responsabilidad en la tragedia, Su La Fautetraggue, Pars, Maspero, 1978. (8) Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Phénoménologie de V Esprit, trad. deJ-P. Lefebvre, Paris, Aubies, 1991, pp. 478 y ss trad. exp. Fe- nomenclgia del espirty, México, endo de Cultura Econémica, 196), Esthtique, vol.2: Devloppement de ial esa difrentaton en formes art particles, trad. de J. Gibelin, Paris, Aubier Montaigne, 1944, ‘pp. 182-184 [trad. esp. Estticn, vol 2: La idea de Jo bello atistco 0 10 ‘deal, Buenos Aires, Siglo Veinte, 1983]. Referencias, dscusi6n y biblio- srafla reciente en Esquilo, Orestc, trad. de D. Loayza, Parts, Flam- ‘mation, 2001, pp. 395-405. De todas maneras, Hugh LloydJones, The Justice of Zeus, Berkeley y Los Angele, University of California Press, 41971, p. 94, sefala: “The diché we have heard repeated al our lives, thatthe Eumenides depicts the transition from the vendetta to the rule of law is ulterly misleading, Even inthe Iliad, the blood feud is regula tea by the justice of Zeus administered through kings: even in the law fof the Athenian pols in the fith century, the blood feud and the Erin- yes have ther alloted place [El lugar comuin que se nos ha repetido durante toda la vida, a saber, que Las Eumcnides describe la transiién de la vendetta al imperio de Ia ley es completamente erréneo, Aun en [NOTAS COMPLEMENTARIAS 8 Ja Iliad, los pletos de sangge se regulan mediante la justicia de Zeus administrada por los reyes; y aun en la ley de la pois ateniense del si- slo, el pleito de sangre y ls Erni tienen su lugar asignado}" (@) Aun euando, a decir verdad, en la pieza la oposicién entre sriegos y persas (varias veces llamados “batbaros’, incluso por ellos ‘mismos) sea objeto de una fuerte tematizacin. En esencia, clicha opo- icin parece ser de orden politica: véase el relato de su sueso que hace la reina al comienzo dea obra (con las figuras alegéricas de Gre- Gay Asia), y luego su discusién con e coro (que opone los regimenes sgriego y persa). Algunos Ia interpretaron en términos de “etnocen- trismo” y “xenofebia”: por ejemplo, Edith Hall Inoenting the Barba rian, Greek Self-Definition through Tingely, Oxford, Clarendon Press, 1989; la autora, movida por la loable voluntad de contibuica destir “the barsiers of misperception which perpetuate conflict between diffe- rent nations, peoples, and ethnic groups [las barreras del malenten- ddido que perpetian el conflito entre naciones, pueblos y grupos éti- cos diferentes} (pix), sve sin embargo obligada, en virtud de stu propio andlisis de los textos, a terminar con un “Epilogue: The pola- rity deconstructed” (pp. 201-233); "polaridad deconstruida” que ha- bria debido servisle mis bien de punto de partda. (En 479, C, en Plate, Beocia, la coalicin griega libr6 contra la caballeia persa encabezada por Mardonio “la mas grande batalla terrestre de Ia historia de Ta Grecia clisica”,segsin dice Andrew Ro- ‘ett Burn, The Penguin History of Greece, Harmondsworth, Penguin Books, 1990, p. 165 (I* ed. A Traveller's History of Grece, Londres, Hodder & Stoughton, 1965) Véase Herédoto, Historia, 1x, 58°75. Un relato deallado en Gustave Glotz, con la colaboracién de Robert Co- hen, Histoire grecqu, vol. 2, Paris, ror, 1938, pp. 82:92 (7) La ides de que la obra de Euripides es con frecuencia un co- _mentario de la actualidad politica ateniense es sostenida en partculat por Roger Goossens, Euripde et Athénes, Bruselas, Palais des acadé= mies, 1962, obra sobre la cual Pierre Vidal-Naquet formula esta re- servat "Na dejo de admirarla, pero hoy la considero ms adecuada ‘como historia de Atenas que come interpretacion de Euripides” (Le Miroir bs... op. cit, pp 669), 386 LACIUDAD Y LAS LEVES (© Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Ptnoménologie de Esprit, op. ait, pp. 303 y ss, y Esthétigue,vol.2, op. eit, pp. 184 y ss. Werner Jaz Ber elogiaba la “perspicacia” de Hegel: Pada, La formation de Vhomme {1, trad. fr, vol. 1, Paris, Gallimard, 1964, p. 329 [tad esp: Palen, Los ideale de a culture griega, México, Fondo de Cultura Econsmica, 1978]. Opinidn contraria en Albin Lesky, Greek Tragedy, op. cit, pp. 103-108. (Pero ya Johann Wolfgang von Goethe, Conversations de Goethe avec Eckermann, trad. ft, Paris, Calimard, 1949, p. 422 [rad cesps Conversacones con Goethe, Barcelona, Acantilado, 2006).) Véanse también los comentarios de Jacques Tamsiniatx, Le Thre des piloso- hes. La tragéti, lie, action, Grenoble, Jéréme Millon, 1995, pp. 69- 119, Sobre la historia de las interpretaciones, véase sabre todo George Steiner, Les Antigones(1984], trad. fr, Paris, Gallimard, 1986, reed. Paris, Gllimand, col. Folio essis, 1992 [rad. esp Antigonas Una pod ica y wna flosofi de Ia letura, Barcelona, Gedisa, 1986, en particular acerca de las de Hegel, Goethe, Kierkegaard y Holerlin (pp. 21-117) Steiner hace ademés (pp. 225-315) un muy notable comentario dela pieza. Véanse también Bernard Knox, “Sophocles and the polis’, en Entretiens sur 'Antiguté classique, 29, Sophocle, Fondation Hardt, Van- oeuvres, Ginebra, 1983, pp. 1-27, red. en Backing into the Future. The (Cissica! Tradition and Its Renewal, Nueva York, W. W. Norton and Co,, col. Poets and Polis, 1994, pp. 191-219, su introdsccién a S6focles, The Three Theban Plays: Antigone; Oedipus the King; Oedipus at Colo, trad. de R, Fagles, Harmondsworth, Penguin, 1982, pp. 35-53; para termina, a obra breve pero densa de Jean Bollack, La Mor’ Antigon, La tragéie de Créon, Paris, ur, 1999 (con una excelente bibliograia) [trad esp: La muerte de Antigona. La tages de Creonte, Madrid, Arena Libros, 2004. Pierre VidalNaquet, Le Miroir bis. op. cit, pp. 66-70: "De todas las tragedias conservadas, a que quizs mejor exbace la am bigiiedad de las relaciones entre el teateotrigico y Ia democracia es sin duda Antigone. Desde Hegel, hemos dejado de creer que ella ‘opone el culto de os dioses del vikas y larazén de Estado. Los dos mbit se entremezclan: Creonte habla también en nombre de los valores de la familia y Antigona lega a hablar en nownbee de la ci dad” (p. 6) [NOTAS COMPLEMENTARIAS = (9) En su seminario (e855, 2004-2005), PiereJudet de la Combe sefialaba tambien que el pronunciado recurs, en el agregad final de Los site contra Tes, al vocabulario de las instituciones politcas ate- nienses de fines del siglo v A.C, por tanto dea democracia, tiende a demostrar que una Antigona es jgualmente posible en esta ltima y, ‘en consecueneia, no corresponde por fuerza a una etapa arcaic, XX-SEINARIO DEL 11 DE MAYO DE 1983 (0) £125 de abil de 1983, la revista Ste, de Alemania Oceiden tal anuncis el descubvimiento de varias docenas de cuaderos de un presunto “diario” Mevado por Hitler entre 1932 y 1945 Antes de que Jos pritos de los archivos federales demestraran de manera imecuse be que oe tataba de una flsificaién, aun un especalista como el in slés Hugh Trevor Roper pudo creer en I autenticidad y a importan- a dese “documento” (@) Casino ay abt sobre Pericles Tuedides que no dedique un comentario eos Il paras de este imo, de os que Grote dijo que se contaban “among the mest memorable relics of Antiquity [entre as reliqias més memorabes dela Antigledad]" (George Grote, A His tory of Greece (1846, Londres, John Murray, 1870, vol. 5p. 408). Se ha sestenido muy a menudo que el Fyilapos no hace sino deserbir una [Atenas “deal”. Burckhardt sefala que el hombre, y porlotantoel ate riense, es “también lo que le propone como ideal, y aunque no se ajuste por entero a st, ef mero hecho de quereco caracteriza as- ‘mismo una parte desu see” Jacob Burckhardt, Histoire del clisaton recy, rad. f, Vevey [Suiza] ditions de Aire, 2002, vol, p- 230 {tad, esp: Hisoria dea cltura greg, 5 vos, Barcelona, era, 1963) Pese a su carter un tanto apologético, George Grote, A History of Greece, op ct, vol. 5, pp 404-516, y Alfred Zimmern, The Grek Com monet, Pls and Economies in F-Centry Athens (1911, ed Oxford, Clarendon Pres, 1931, pp. 198-208 dan una idea de a prone dlidad del texto, De todas manera, uno no puede dear de sonrer al leer aGlotz, cuando se refer alas relaiones entre Esta e individu 358 LACIUDADYLASLEYES. nel discurso; “Hay en él mdximas que, se dca, inspiron la Declara> «ign de los Derechos del Hombre (Gustave Glote, La Cité grecque, Pa- tis, La Renaissance du livre, 1928, eed. Pars, Albin Michel, 1968, p 155 trad. esp. La ciudad griegs, Barcelona, Cervantes, 1929), Lectura sutil de Nicole Loraux, Troentin dAthines. Histoire de Yonisn ungbre dans a “it classique, Paris, La Haya y Nueva York, Mouton, 1981, pp. 189-205 (obra consagrada en su totalidad ala funcién de la oracin fi nnebre en a ciudad); véase también el comentario de Edmond Lévy, La Grice au v site. De Ciisthone 2 Socrte, Pars, Sui co. Points histoire, 1995, pp.216-225 el discurso esta dedicadoa “Ia aplicacién prictica de Jos tres grandes principios fundadores de la democracia ateniense, a sber la igualdad, libertad y la partcipacin en el poder no sin mar- ‘car una y otra vez los limites de dichos principios la igualdad que deja su lugar al mérit; la ibertad, ala diseiplina y Ia porticipacisn, al res. ppeto de las competencias" para termina, Loren J. Samons Ul, What's Wrong with Democracy? From Athenian Practice to American Worship, Ber- Keeley y Los Angele, University of California Press, 2004, pp. 187-202 (sobre el “statism, “collec” y “raw militarism and jingoistic natio- nalism [erudo militarismo y nacionalisno patrotero]” que e constata- fan en el dscurso...). Con respecto al contexto inteletual, Edouard Will, Le Monde grec e! Orient, vol. 1: Le v see (510-403), Pars, PUP, 1972, pp. 47018, stil como siempre trad. exp El mundo grego y el Orient, vol. 1: El silo v (510-403), Madi, Akal, 1997) (0) Para Werner Jeger, “esta oracin finebrees, més que cualquier ‘otro discurso en Tucides, una pura creacibn del historiador” (Pain, 1a formation de homme gre, tad. fe, vol. 1, Pars, Gallimard, 1964, p. 464 trad. esp Pade Ls ideals de a cultura greg, México, Fondo de (Cultura Econdmics, 1978) En conta, Edmond Lévy, La Grice at Ve sit. ‘le op ct, p. 216: "es probable que apenas haya deformado un discurso ‘élebre” Enel mismo sentido, Grote, Zimmern, etter. (4) Véase Ferman F. Fein, Dichtung und Philosophie des ren Grichentums. Eine Geschichte des griechischen Epi Lrik und Prosa bis sur Mitte des finften Jahrhunderts (1951), 3 ed, Menich, C. H. Beck, 1962, pp. 274-277 ltra. esp. Poestayflosofia dela Grecia acai. Una Iistoia de ape, l lirica ya pros griegas hata la mild del siglo v, Ma NOTAS COMPLEMENTARIAS 359 Arid, Visor, 1994: en el lenguaje arcaico se trata de una maestria de orden prctco, en principio sobre la materia (por ejemplo, la del car- pintero) y huego en Ia vida social La fluctuante lista de los “Sabios” siempre incluye los nombres de algunos hombres de Estado: Solén, itaco. Véase Platin, Protigora, 33a; también Didgenes Laercio, Vi es y opinions de os fibofosilustres, Nbr ty a introducci6n y la bi- Dliogratia de este libro a cargo de R. Goulet, en Didgenes Laercio, ies doctrines des pilsophes lustre, 2 ed. rev, trad. bajo la direccGn de M-O. Goulet Cazé, Paris, Librairie générale frangaise, col. La Po: chothéque, 1999, pp. 4-64 [trad esp.: Vidas y opiniones dels fdsofos iustes, Madrid, Alianza, 2007] (6) Relativamente poco conocida en Francia, Agnes Heller fue una de las integrantes ms importantes del grupo dela “escuela de Budo- pest” que se constituys en Ia década de 1960 alrededor de Gyorgy Lukées (con G. Konrad, F. Fehér, M. Harastzi). Y habia participado com el artculo “With Castoriadis to Aristotle; from Aristotle to Kant; from Kant to us" en el volumen de homenaje a Castoriadispublicado pot Giovanni Busino (comp), Autonomie et auttransfrmation de aso ciété. La philosophie miltante de Cornelius Castoriadis, Ginebra, Droz, 1989, pp. 161-171, (© E118 de marzo de 179, la Convenci6n decreta “Ia pena de _muerte contra quien proponga una ley agratiao cualquier otra medida {que subvierta las propiedades teritoriales, comerciales e industrales” (véase Jean-Jocques Cleve, “Loi agrare”, en Albert Soboul ea, Dicton- ire historique dela Révaluton franaise, Pats, ur, 1988). Robespierre la habia califcado de “fantasma inventado por los bribones para espentar los imbéciles”. Georges Lefebvre, “La Révolution frangaise et les ‘paysansen Cahiers dela Revolution fangs, 1, 1994.18, eala que la ‘voluntad de repario igualitario corespondiaa los anhelos de una parte . (2) Sobre a estructura de las Historias, vésse John Linton Myres, Herodotus. Father of History, Oxford, Clarendon Press, 1953, pp. 88-134, “Myres alerts sobre tn principio de composicién que compara con el de un frontén: "Whereas, in a romance ora drama, event follows on ‘event, in an order of time, toa final climax or catastrophe, i ‘pedi= ‘mental’ composition, whether in narrative or in sculpture and pain~ ting, the climax is central and episodes are ranged on either hand -or, in narrative, before and after- to prepare for it or reveal its conse {quences [Mientras que en un romance o una pieza tearal un suceso sigue a otro en un orden temporal, hasta legar a un climax o cats teofe final en la composicign de tipo frontn’, sea en la narrativa en In escultuta y Ia pintura, el climax tiene un caréeter central los epi= sodios se disponen a uno y otro lada -o, en la narrativa, antes y des: ppués—para preparalo o revel sus consecuenciss” (p. 62) (@) Véase Edouard Will, Le Monde grovet Orient, vol. i: Le vesicle (610-403), Paris, ror, 1972,,p. 514 [trad. esp. El mundo griego y el Oriente, vol. 1: El siglo v (510-403), Madrid, Akal, 1997]: "La historia y Ia sofistica Son hermanas”. En contra, Werner Jaeger, Pidet. La forma tion de homme grec trad. f, vo. 1, Paris, Gallimard, 1964, p. 437 (? fed. al: 1934; 2" ed: 1986) [trad.esp.: Pride. Los ideale de la cultura sriega, México, Fondo de Cultura Econsmica, 1978] “En la era dela [NOTAS COMPLEMENTARIAS 8 investigacidn cientifca y Ia Idgica soistca, su obra fue, por asi de- cielo, una resurrecid de la tradicion épica que las citicas racionales dle Hecateo habian socavado; digamos incluso que se trata de un nuevo brote del vijodrbo! dela epopeya" (4) Vase, por ejemplo, Monique Trédé y Paul Demont, “Intro duction” y “Dossier sur Protagoras", en Platén, Protagors, Paris, Li braire générale frangaize col, Le Livre de Poche, 1993. (6) Véase Claude Calame, para quien “es ini hacer alos textos Iiteratios que a teadicin nos ha transmitido de manera fragmentaria preguntas a las cuales, por esencia, no son eapaces de responder”. A su entender, en Herédoto sélo podria encontrarse un “prolongado trabajo de reformslacion yclaboracisn significane ene sentido dela ficcin imaginativa y especulativa”. Véase Claude Calame, "La prose Hécodote” (1986), reed. en Le Récit en Grice ancienne, Paris, Belin, 2000, pp. 136 y 137, (6) A voces se pretendis reducira Heréoto,a través del estudio de talo cual clomento estilistico 0 compositivo, ala recuperacién en pprosa de los procedimientos de “heroizacién” épica (véase Werner Jaeger asi como otros en nisesteos elias) También puede pensarse que Herddoto comparte con Homero, los poeta lircosy ls trgicas ele _mentos esenciales de una misma concepeién del mundo: en el len _guaje de Castoriadis, los mismos esquemas imaginarios, Lloye-Jones sefala que Wilamowitzo Jacoby a comienzos del siglo xy, veian en 6 ‘un hombre que oscilaba entre el racionalismo jonio y supersticiones religiosas tradicionales, Pero Heréuoto “interpreted history in terms ‘of the outlook upon human life common to educated persons of his place and time, His workis pervaded by all the characteristic features ‘of the archaic Greek outlook; notably a conviction ofthe al: powerful ness ofthe gods and the insignificance of man, and a belief that the gods mantain the universal order of justice by chastising not only mortals who offend against each other but also mortals who infringe by word or action their own peculiar prerogatives [nterpretaba la historia en téminos de la perspectiva comiin a ls personas instru das de su lugar y su tempo. Empapan su obra todos los rss carac- teristicas de Ia perspectiva griega, en especial la conviccién sobre la a7 LACIUDADY LASLEYES: conmipotencia de os doses ta nsgificancia dl hombre yl reen- Gia de que, para mantener el omen universal d a justi, tos doses cestgon no ao alos morales qu eagravian unos tos sino tam bie a los que, ena palabra ols actos, transreden ss propas pre- rrogatvassingulares]. Vege Hugh LoydJones, The Justice of Zeus, Berkeley y Los Angeles, University of California Press, 1971, pp. 58 y 59. Véansetambitn as juiciosa obvervaiones de Monique Tréd, *Herodote, pre de histoire ou pre des mensonges"”en Suzanne Said, Monique Ty Alain Le Boule, Hist dea titmture gre 4, Pais 07,1997, pp 185-196. (©) Cosa que se reconocié desde I Antgiedad. Pero Plutareo consideraba el rlato tan digo de Solon que se negaba a rechazarlo en nombre de “presunts cuadros cronogics” (Vida de Sol6n”, avn) (6) Yeas Hero, Historia 32 Solon a Creo, 0-3 (Aen sis y Polka sb alterancia de éxito facaos neces para nosis cele dees dices), vi, 10(Artabano a Jes: “el elo, celoo.-] lose permite el ngulloa mismo, ya nadie mas"), Sobre esta nocin de phthoncs, tn dif de comprender, comentario eel recedores en Hugh Lloyd-Jones, The justi of Zeus, op. i, pp 5-7. Para Pltarco, en “Sobre la malevolenca de HerSdto”, cinco sighs desputs de te, aides es basfera: completamente incomprensibl ‘Ya pareianaceptable a Pain (Tine, 29 y Pai, 247) yAristtles (etfs, 58309 y en este aspect, os poeta son “mentees (9) Se encontrar Ins referecis iterate dead al método de Hersoto, as como discusionesestimulantes, en Guy Lachenaud, LArceri et Vacer Reis phibsopie de histor chez Héadte, Li moge Pulim, 2003 (refundicién de una tesis publicada en 1978); Frangois Hartog, Le Mir d Hérodoe. Es sur in renésentaton de autre, Pats, Galimard, 1980; ed rev. y uma Pais, Gallimard, col Folio, 201, p. 395459 [trad esp ET pj de Hero, Enso soe lt reprsentaci del ote, Buenos Aires, Fondo de Cultura Econémics, 2004} Catherine Dtbo Peschanst, Le Dicours du price. Esai str enquitehrttdenne, Pris, Sei, 987, pp 888, y Jeannine Boediew- Trevety Daphne Gondns, Lr Fédot, Par, Bréal, 200, pp. 24-34. NOTAS COMPLEMENTARIAS a” (20) Sobre la “lucha péstuma de Herédoto contea sus detracto- res", véase sobre todo Arnaldo Momigliano, "La place dHérodote dans "histoire de 'hstoriographie” (1958), trad. fr en Prablémes ‘historiographieancienneet mademe, Pais, Gallimard, 1983, pp. 169- 185 [trad. exp. “El lagor de Herddoto en Is historia de la historiogra- fia, en La historiografagriega, Barcelona, Critica, 1984). Para Oswyn Murray, “Greek historians”, en John Boardman, Jasper Griffin y Oswyn Murray (comps.), The Oxford History ofthe Classical Worl, (Oxford, Oxforl University Press, 1986, p18, la presencia de todo lo ue otros, Iuego de Tucidides, no consideraron histérico es lo que conviertejustamente a HerGdoto en “more modern than any other ancient historian in his approach to the ideal of total history [ms mo- derno que ningin otzo historiador antiguo en su aproximacisn al ideal dela historia total”. ¥ Moses I Finley, The Grek Historians, Lon- ‘drws, Chatto and Windus, 1958, p. 6: "Herodotus was a most subtle ‘mind, and the story he told was complex, ful of shadings and para- ddoxes and qualifications. [.] His great discovery was that ane could uncover moral problems and moral truths in history, inthe concrete data and experience in discourse which was neither frely imagina- tive Tike that of the poets nor abstract lke that ofthe philosophers. ‘That is what history meant for Herodotus; and nothing could be more ‘wrong-headed than the persistent and seemingly indestructible le- .gend of Herodotus the charmingly naive storyteller [Herédoto era un cspirtu de extrema sutileza, y la historia que contaba era compleja y estaba llena de gradaciones, paradojas y mates. (..) Su gran descu- brimiento fue que en la historia, en los dates y la experiencia concre- tos, se podian sacar a a luz problemas y verdades morales, y hacerio en un discurso en que no primaban Ia ibertad imaginativa, como en. €el de los poetas, ni la abstraccin, como en el de ls fildsofos. Eso sig- nificaba la historia para Herédoto, y nada podria ser mis exréneo que 1a persistent obstinada y aparentemente indestructible leyenda que lo presenta como un narrador de encantadora ingenuidad]’”. A pesar dela evaluacién hipereritca de Detlev Feling (Die Quellenngaben tei Herodet. Studien 2ur Erzahkunst Herodots, Berlin y Nueva York, De Gruyter, 1971), Herédoto parece estar en vias de ganar esta “lucha m LACIUDADY LASLEYES, éstuma: véanse as contebuciones de mmerwahs, Fomnarao Late er yen Francia as de Lachenaud, Hartogy Payen (11) Michel Cosevitz, "Sur escatia, histoire du mot”, en Aline Rowsele comp), Fronts terest, fronts fests dans Antique, Pespitin y Paris, Presses universtates de Perpignan/De Boccard, 1985, pp. 1930, (02) En particular en ta eélebrecontroversia de Valladolid de 1850-1551, que enfent a Juan Ginés de Sepalveday Bartolomé de las Cases En ella ls dos adversaios rvalizaronen materia de eruicion aistotlica(Ginés de Sepilveda acaba de terminae una traduccion Jatna dela Policy) sobre a cuestin de los nds eran ono esc ‘0s por naturaleza”, Véase Levels Hanke, Colonisation ef conscience etienne a XVE sil 1989, tad. fe, Paes, Plon, 1967 [rad esp: La cha por tas en I conquista de Ansve, Buenos Alte, Sudameri- cana, 1949}. (03) Contra la imagen de un Herédoto “helenocentrisa”,véase Bdmond Lévy “Herodotepifotarbars ola vision du barbare chez Heérodote", en Raoul Lonis(comp.),L'Etrnger das le monde ge, vol 2, Nancy Presses universities de Nancy, 1992, pp. 190-244. XII. Seastwano DEL 23 DE MAYO DE 2984 (0) Sobre el “dstog pers”, véase Pere Levique y Pierre Vida Naquet, Csthne ’Athénien, Pais, Les Belles Lettres, col. Annales literires de universté de Besangon, nim. 65, 1964; red: Cline Athen. Essai sur a eprésentation de espace! temps dans a pense pine grog, de a fn du vst a mort de Paton, Pais, Macula, 1983, pp. 27-32, que remiten, con respect la noc de sonoma y sus relacionesconewnofay democraci, a los atculos esencales de V. Ehrenberg (2546, 1950) y G, Vlastos (1953). Para Edouard Wil que «ita sobre este punto a Albrecht Dike, “Herodot und die Sophistik, en Pillegs, 106, 192, pp. 207 y s), se tata de un “debate pura. mente griego” en el que Herédoto se inspira tl vez en una fuente so fistica Le Monde grec et Oren, vol. 1: ew sil (51003), Paris, ur, [NOTAS COMPLEMENTARIAS = 1972, p. 507 [trad. esp. EI mundo griego y ef Oriente, vol 1: El siglo V (510-103), Madrid, Akal, 1997). aes tambin La opinign de Francois, Lasserte, “Héradote et Protagoras: le débat sur les constitutions”, en Museum Hefoeticum, 330), 1976, pp. 6584 Se pueden consultar as ‘mismo Jacqueline de Romilly, “Le classement des constitutions d/Hérodote& Aristte", en Rese des tudes greeques, 72, 1959, pp. 81 199, y Edmund Lévy, “Les dialogues perses (Herodote, nt, 80-83) et les dds de la science politique", en Laie, 22, 2003, pp. 11945. (2) Vense Perse Levéquey PerreVidal-Naquet,Clisthne'Athénen, pct, p. 30: “Antes de Hlerédoto,s6lo dos textos utlizan la palabra Faonomiao el adjetiva del que deriva, sSnomes”. Véase asimismo Mar- tin Ostwald, Nomos and the Beginnings of the Athenian Democracy, (Oxford, Clarendon Press, 1969, p.96 (pero también la erica de Edou ard Will 1971], reed. en Historica Graeco-Hellenistca,Choix d'crits, 1953-1993, Paris, De Bocca, 1998, pp. 499-513) Sobre las relaciones del término con demakratia eagoria,véase Kurt A. Raaflaub, The Dis- covery of Freedom in Ancient Greece, Chicago y Londres, University of Chicago Press, 1994, pp. 207 y 208. {@) La opinion mayoritaria de los mds grandes historiadores y fir logos (por ejemplo, E. Meyer y F. Jacoby) siempre fue que Herédoto cera proateniense. De todas maneras, algunos han propuesto recente ‘mente un andlsis diferente de wn, 159 (los atenienses, “salvadores de Grecia’), Pero parece dificil compatiilizar v, 78 con la imagen de wn Herédoto partidario de Espatta (Ud) Véase Arnaldo Momigliano, Sagessesharbares, Les Himites de ‘helgnisaton (1976), rad. f, Paris, Maspero, 1979 reed Paris, Galli- ‘mand, col. Folio histoire, 1991, para las referencias als textos bblicos (pp. 91.¥ 2) re. esp La sabiurfa de os biraros. Los limites dela hele- nizacin, Mésico, Fondo de Cultura Econémica, 198} {NDICE ANALITICO Pat nee 7 ar) “*Castoriais y el legado griego”, de Philippe Raynaud one 15 ‘Afi 1982-1983 XIV. 16 de marzn de 1983 ‘La acttud de los modernos frente ala Antigiedad grecerromana itustén y proyencion, pp. 31-33. Rousseau y la democracia antigua, pp.2335 La idealizacion de la Antiguedad en Alemania, pp- 3537. Besacrllo del captalsmo y nostalgia de un mundo desaparecido, pp. 37-38 La novedad del liberalism individualist, p. 38. Cons {ant Fustely la“ibertad de los antiguos”, pp. 39-43. Eclipse y re torna de la cuestion de la demacracia griegs, pp. 43-44, Cémo se retomd o se silencis la cuestion del eslavitud antigua, pp. 44-45. {Que esta cuestiGn debe plantearse en una verdadera perspectiva Iistrice, pp. 45-48, Paréntesis: no se pod suprimir la cuestion ‘del poder la fuerza, pp. 48-49, La esclavitud y el nacimiento de la democracia: sobre una férmla de Finley, pp. 49-51. La demo- cracia griega no fue un “Estado” sino un proceso hist6rico, p-5t. {Lo decisivo es el cuestionamiento explicito de la ley heredada, ‘pp. 31.53. El marco histério: Esparta, o de cémo se inmoviliza ha sociedad, pp. 53-35. Rapider del cambio en el proceso demo- tratico, pp. 55-87. Prints. El epigrama sobre los muertos en las ‘Termépilas, pp. 38-59, Sobre el rechazo del extranjero en Ia ci dad, ylo que de ello dice Vidal-Naquet, pp- 59-60. ldealizacién e ‘lsiones, p61, Una opesiién ciudad-campo?, pp. 61-2 XV, 23 de marzo de 1983 ‘Cuatro aspects esenciales del polis no es una “ciudad”, pp. 6-64 ‘Se identifica con el everpo de udadanos, p. 6465. Se opone a otras poles, pp. 65-66, Noes un Estado en el sentido moderno de! términ, Dp. 65-66. Los origenes de la pli, pp. 66-68. Simultaneidad de la 5 376 LACIUDAD Y LAS LEVES ‘reacin de la polis auténoma y del movimiento de colonizacié, Pp, 6869. Sobrelas cusasde la colonizacin.,pp-69-70, -yausig. nificacién, pp. 70-7. El papel dela “reform hopltica”, pp. 7172. Res toro ala cuestin del eselavitud: los datos cuatitatives pp. 7278. Preguntas, Eslavos y ciudadanos, pp. 7880, Que la verdadera unis versalcad politica es una creacin de los lempos movers, p. 80. El Imperio Romano como modelo, p. 82. Fuerza yaufonomia, pp. 8-94 XVI.I3 deat de 1983 Dela sigifiaciones potas que sgn lo largo de dos sige radio pp. 8586, Que el movant de nsticlendemarses tn procesoininerrumpio, pp. $78 Una den nai Insobers ‘ide coletvidad, pp 8950. Low nites dela alot de ‘meric en Grea an clerics qe igen a petra coos