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Juan Inigo Carrera El capital: razon historica, sujeto revolucionario y conciencia a nee Juan B. Iiigo Carrera es un investiga- dor independiente que encara el desa- rrollo del conocimiento cientifico como forma concreta necesaria de la accién politica de la clase obrera. Dirige el Centro para la Investigacion como Critica Practica (CICP), donde desarrolla talleres de trabajo con Ei Capital. Dicta cursos y seminarios de investigacién en la Universidad de Buenos Aires y la Uni- versidad Nacional de General Sarmien- to, centrados en la critica de la economia politica, la acumulaci6n de capital en la Argentina y sus formas politicas, y el método dialéctico. Es autor de los libros Conocer e] capital hoy, Usar criticamen- te «El Capitals, Vol. 1. La mercancia, o la conciencia libre como forma de la con- ciencia enajenada; La formacién econd- mica de la sociedad argentina. Vol.1 Renta agraria, ganancia industrial y deuda externa. 1882-2004; Trabajo in- fantil y capital; El conocimiento dialécti- co, La reguiacién de la accién en su forma de reproduccién de Ja propia ne- cesidad por el pensamiento, asi como de articulos en libros y revistas nacionales e internacionales. Juan Ifigo Carrera El capital: razén histérica, sujeto revolucionario y conciencia ALuis, luchador incansable por una accién politica capaz de dar cuenta de su necesidad superanda cualquier respuesta aparente. COLECCION TEORIA CRITICA Y CULTURA Migo Carrera, Juan El capital: raz6n histérica, sujeto revolucionario y conciencia, 2a ed. Buenos Aires: Imago Mundi, 2013. 384 p. 15x22 em ISBN 978-950-793-161-1 1. Economia Marxista. I. Titulo CDD 335.43 Fecha de catalogacién: 14/08/2013 ©2003, Ediciones Cooperativas ©2004, Ediciones Cooperativas ©2008, Ira edicién imago Mundi Foto de tapa: Il Quarto Stato de Giuseppe Pellizza da Volpedo, 1901 ©2003, Juan Ifiigo Carrera (email: jinigo@inscri.org.ar) ©2013, Ediciones Imago Mundi (www. edicionesimagonundi .com) Disefio y armado de interior: Alberto Moyano, hecho con HIEX 2¢ Hecho el depdsito que marca la ley 11.723 Impreso en Argentina. Tirada de esta edicin: 500 ejemplares Este libro se termind de imprimir en el mes de agosto de 2013 en Grafica San Martin, Giiiraldes 2727, San Martin, provincia de Buenos Aires, Republica Argentina. Ninguna parte de esta publicacién, incluido el disefio de cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por hingin medio, ya sea eléctrico, quimico, mecénico, éptica, de grabacién o de fotocopia, sin permiso previo por escrito del editor. Indice general Prdlogo, 2 6 6 ee 6 ee ee ee I Raz6n histérica y sujeto revolucionario: La raz6n histérica de existir del modo de produccién capitalista y la determinacién de la clase obrera como sujeto revolucionario . 1.1 Lacuestinboy. . . . 1.2 Lamereancia, o las potes como trabajo privado individual. , ae 13. Elcapital, o las potencias productivas del ‘obrera doblemente libre . 1.4 La plusvalia relativa, o la revolucién constante de la subjetividad productiva del obrero doblementec libre... 15 Cancentracién y estado, o la pleniiud de les potencias produces del trabajo social realizado como trabajo privado 1.6 — Inversiones idealistas . 17.8 fin histérico ee ere o ola laze obrera como ‘aujeto. I El desarrollo histérico concreto ‘Transformaciones en la acumulacién de capital. De la produceién nacional del obrero universal a la fragmentacién internacional de la subjetividad produetiva dela clase abrera.. . . 6. eee 2.1 El punto de partida productivas del trabajo social realizado 22 La materialidad del proceso de produccién y la subj Prodi del obrera . . . 2.3 La acumulacién bajosu forma nacional clisica . 24 Pericla manual en el sistema de la maquinaria y poder politico cbrero . 2.5 — Superpoblacién obrera latente y subjetividad Predetvn degrada barata, . 26 El proceso nacional de acumulaciée de capital en Japén oe 2.7 La fragmentacién de la clase obrera al interior de los paises clésicos 2.8 Nuevas fuentes de superpoblacién obrera lateme . 29 Pragmentacidn internacional de la subjetividad productiva y diferenciacién en la capacidad de acumulaci6n . ne 2.10 La especificidad de la acumulacién de capital en Cl 2.11 Hacia la superproduccién general por medio de la fragmentacion internacional de Ia subjetividad productiva Gnomes 54 57 61 PSR rey 80 81 2.12 Las manifestaciones de la superproduccién general en el este asidtico . 84 2.13 El internacionalismo de la clase obrera » . 86 Elestado capitalista . 91 3.1 Orgunlzneién auténoma general por el mercado y orenivacn deecea porelestado . . - 91 3.2 La especificidad histérica del estado como represent politico del capital social. 1. 3.3 El desarrollo del estado capitalists como forma co conereta n necesaria de la produccién de plusvalfa relutiva . . 102 3.4 La reversién de! estado sintervencionista» al estado encoliberals | en ‘el Ultimo cuarto de siglo. : 105 3.5 La forma nacional de la acumulacién de capital en relackin con su centralizacion . . . . see ew we we 106 3.6 La produccién del obrera de iagran industria eee ee we we 1 3.7 Qué accién politica de la clase obrerahoy . . . . 2 ee ee WA ApropésitodelaURSS . . . Wat 4.1 La realizacién de las potencias histdricas del ‘moto de produ capitalista. . : .. 1a 4.2 La forma nacional de la acumulactéa de capital. oo » . 124 4.3 La inversidn ideolégica de la centralizacién nacional absoluta del capital como socialismo realizado... . 126 4.4 El retraceso del capital desde la produccién del obrero. universal a la produccion del obrero diferenciado . . . . » 128 4.5 La conciencia revolucionaria de la clase obrera. . . . bl La tasa general de ee Ja diferenciacién de los capitales industriales . . . 133, 5.1 El capital industrial medio ce . » 133 5.2 Centralizacién y valorizacién del capital industrial en relacién con el capital prestado a interés. 2. ee 5.3 El pequefio capital industrial. .. 16 5.4 La liberacién de plusvalia por los pequefios capitates industriales » . 138 5.5 La fragmentacién de la subjetividad productiva del obrero colectivo en base a la subsistencia del pequefio capital industrial... M4 5.6 El capital especializado en la Produccion de] aumento en Ia capacidad productiva del trabajo. . . . . 142 5.7 De la diferenciacién del capital a ala diferenciacién de los provesos nacionales de acumulacién . . . . - . see 144 Crisis y ciclos de la acumulacion de capital, © 6. 1 1 6 6 179 6.1 Lascrisis capitalistas . . soe «+. 19 6.2 _Determinaciones ciclicas del proceso de metaboliamo social ow resultan de la determinacién de la capacidad productiva del trabajo por fluctuaciones en las condiciones naturales. . 180 63. Determinaciones cfclicas inherentes ala forma mercancia de la relacién socialgeneral © 2 2 6 6 ee ee ee ee 1D INDICE GENERAL 64 6.5 66 Determinaciones ciclicas inberentes a la forma capital de la relacién: social general Aan . 6.4.1 Determinaciones cfclicas de la acumulaciéa del cay tal soctal que se desarrollan como formas concretas necesarias inherentes ala mediacién de los capitales individuales en la realizacién de esa acumulacién sone 6.4.2 Determinaciones ciclicas de la acumulacion, del capital soi: que se desarrollan como formas concretas necesarias directamente inherentes a csta acumulacién misma. 6.4.2.1 Inberentes a la reproduccién del capital social manteniendo Ja capacidad productiva del trabajo constante acumulacién basada en la simple produccién de plusvalla absoluta. 6.4.2.1.1 Que surgen del proceso de circulaciéa del dinero y el desarrollo del crédito... no 6.4.2.1.2 Inherentes a la rotacién simple del capital jo. 6.4.2.1.3 Inherentes a la forma concreta necesaria que toma Ja proporcionalidad general de la produccién, directa e indirecta de instrumentos de trabajo y el resto de la produccién social. . 6.4.2.1.4 Inherentes a la transformacién inmediata ‘de ‘es porciones parciales del capital fijo que recarna gradualmente a la forma dinero en nuevo capital productive... . . Lo 64.2.2 Inherentes a la reproduccidin del capital social incrementando la capacidad productiva del trabajo (acumulacién basada en la Teproducciin de la plusvalia relativa) 6.4.2.2.1 Inberentes a la forma concreta que la produccién ae plusvalfa relativa toma desde el pa de vista de Jos capitales individuales . 6.4.2.2.2 Inherentes a las formas concretas que la producckin de plusvalia relativa toma desde el punto de vista del capital social mismo. , 64.2.2.2.1 Determinacién de la tasa de ganancia por a Movimiento contrapuesto de la composicién orginica y Ia tasa de plusvalia 6.4.2.2.3 Forma concreta en que s¢ desarrolla la ‘unidad come produccién social y consumo social 5 Manifestacién de la naturaleza histérica del modo de produccién capitalista en los movimientos ciclicos de la acumulacién. . . ., Avance sobre la identificacién del momento concrete actual de la acumulacién eapitalista mundial 6.6.1 Identificacidn de los ciclos generales . eee eee 6.6.2 Evolucidn de la tasa generaldegananeia 2 2... 6.6.3 Evolucién de la produecién y el consumo sociales . ee 6.6.4 La expansién del capital ficticio foe 184 184 185 188 206 208 220 221 222 7 10 OI El método cientifico El método dialéctico. Critica de la teoria cientifica . . 7.1 Deloquesetataesdecambiarlo. . . . 1s 7.2 Werdeeseldrboldelavida. . «1. we 7.3 Gris es coda lateoria... 4 7.4 Lanaturaleza histérica de la teoria ‘cientifica, 5 7.5 El conocimiento dialéctico; o sea, la organizacién de la accion 1 ‘mediante Ja reproduccién de la propia necesidad en el pensamiento . . . - 7.5.1 Elpunto de partida . 2. . ee eee 752 Hlanilitis. 2. 1 1. 1 le 75.3 La materia se oe Cr 7.5.4 La determinacién de lo concreto . 7.5.5 Las formas de la accién libre... ‘ 7.5.6 El proceso de conocimiento dialéctico en su ‘unidad 7.5.7 Investigacién y exposicin . . . . 7.5.8 Lu especificidad del conacimiento atemstico . woe 7.5.9 El sujeto histériea del conocimiente dialéctico . 7.6 — El avance de Marx hacia la accidn revolucionaria consciente; el retroceso del marxismo hacia laideologia . . . . ew ee El conocimiento matemitico. Critica de la leaf formal y del andlisis matematico . . . oe oe 8.1 La especificidad de a desermi nactén cu tia. 8.2 La especificidad del conocimiento de la determinacién cuantitativa, o sea, de la matematica, . . . . “ 8.3 El cuanto, de la clase al nimero. 84 — Critica del andlisis matematico . 8.5 El desarrollo mas simple de la materia en su ‘determinaciéa de cantidad: tiempo, espacio, universo, mavimienta Fl desarrollo del método dialéctico por Marx. 9.1 El método de investigacién . . 9.2 El mdétodo de exposicién y su lectura crftiea . De la critica de la economfa politica a la economia politica ‘erftien. EL caso de Rubin ysusherederos. . . 2 6 2 se ee . 10.1 La inversién de la reproduccidn de lo conercto en el pemsexnient0: como una representacién légica; 0 de cémo presentar al trabajo vada como si fuera sucontrario . . . 10.2 El contenido ideolégico de la inversi on efectua aia hor Rubin; ol economia politica como contradiccién en los términos. 10.3 Los modernos herederas de Rubin; 0 la economia politica critica como negacién de la spetickindt histérica de las porencia revolucionarias de la clase obrera . Bibliografia fndicede autores © 6 ee ee ee . 305 . 235 235 » 241 250 254 255 257 258 262 263 266 267 268 271 287 + 293 . 298 301 305. 313 321 321 341 348 361 - 369 ; Prdélogo El ultimo cuarto de siglo se ha mostrado particularmente duro con las potencias de la clase obrera para transformar la sociedad. Alli donde la clase obrera habia expropiado a los expropiadores, el poder adquirido parecié _ haberse vuelto contra ella misma. Termind escapdndosele entre los dedos, para ser nuevamente explotada como fuente extremadamente barata de fuerza de trabajo. No le fue mejor en el resto del mundo, Derrota tras derrota, ha visto degradarse las condiciones de trabajo conquistadas tras duras luchas. Sus propios partidas politicos han competido con los neoliberales en ver quien era el campedn en hacerla retroceder. Nc ha tenido mas suerte cuando, asqueada de los burdcratas partidarios, - fue a buscar sustento en los teéricos criticos del capitalismo. Primero, tuvo que ‘enterarse de que habia perdido su condicién de sujeto de la transformacién de la sociedad, porque esta transformacién era un proceso sin sujeto. Luego, tivo que enterarse de que el sujeto habia sido repuesto, pero que el lugar ya iO era suyo. Lejos de ser producto del desarrollo de sujetos universales, la olucién social era ahora producto de la afirmacién de un universo de sujetos S6lo tenfan en comin el reivindicarse como identidades mezquinamente ntes. Mas atin, no solo tuvo que enterarse de que ya no era el sujeto cionario, sino de que ya ni siquiera era: habfa desaparecido el trabajo ‘con él, ella misma. Después resulté que lo que habfa desaparecido no era ¢l trabajo sino la forma privada con que se lo realizaba en el capitalismo. El jador forzado para el capital era ahora un «obrero social», y la propia obrera debia festejar la pérdida de toda identidad y liberar la alegria de ar a convertirse en «multitud» o en «sociedad civile, éY qué de tomar el der? Ni sofiarlo. Resulta que la cuestién no es tomar en las propias manos 48 potencias del trabajo humano enajenadas como potencias del capital, sino al capital, ise lo mata con Ia indiferenciat “Qué hacer? Pareceria que a la clase obrera no le quedaba dénde conacer la idad de su propia condicién de sujeto como no fuera en una rigurosa légica tifica. Pero el ultimo cuarto de siglo tampoco ha sido prédigo con la clase 4 €N este terreno. La teoria cientifica misma ha puesto ya en evidencia ‘resulta Iégicamente imposible —cualquiera sea la Kégica que se utilice— nzar la certeza acerca de las razones de una determinada accién humana ‘alld de sus apariencias. Por lo tanto, las teorfas cientificas se reducen a ser 2 JUAN 1f1GO CARRERA formas de interpretar al mundo de distintas maneras. De modo que la poesia, la religién y la ciencia vienen a tener iguales titulos como formas précticas de conciencia en la transformacién de lo existente. Este no es un abstracto problema epistemolégico. La interpretacién de la propia necesidad implica la negacién de su conocimiento pleno. Lo cual implica que, tanto como el conocimiento cientifico esté condenado a detenerse en la interpretacién, la organizacién consciente general de la vida social mediante el conocimiento individual pleno de las propias determinaciones esta condenada a la imposibilidad. En otras palabras, tanto como la representacién légica sea la forma acabada del conocimiento cientifico, todo intento por construir la comunidad de los individuos libremente (o sea, conscientemente) asociados, el socialismo o comunisma, se reduce a una quimera, Peor todavia; como esta construccién no puede pasar de ser la imposicién de una «gran narrativa» sobre las otras concepciones del mundo, la organizacién consciente de la produceién social no sdélo resulta irrealizable, sino una repugnante pesadilla totalitaria. La clase obrera parece haber quedado prisionera de dos opciones, a cual peor: el vacio o el gulag. Otra vez, équé hacer? Sélo cabe enfrentar Ia cuestién del qué hacer mismo de manera radical. Esto es, a partir de enfrentarnos criticamente a las deter- minaciones de nuestra propia accién transformadora desde su raiz, desde la determinacién de nuestro ser social, poniendo todo en duda. Lo que sigue es la respuesta que encuentro, por este camino, a la pregunta acerca del qué hacer histéricamente especifico de la clase obrera. Le corresponde, por lo tanto, una lectura no menos critica. El presente volumen esta formado por una serie de articulos producidos alo largo de veinticinco aijos. Todas ellos fueron escritos como avances sintéticos en torno a cuestiones especificas de una investigacién mds extensa que tengo atin en elaboracién. Este material no incluye los desarrollos que he realizado sobre las determinaciones concretas especificamente inherentes a la acumulacién del capital en la Argentina. Sin embargo, todo su desarrollo ha partido, y se ha encontrado regido, por la necesidad inmediata de responderme acerca del qué hacer en el terreno de la accién politica de la clase obrera argentina. Si bien he revisado los textos originales para ajustarlos, en particular los mais antiguos, a las conclusiones a las que he ido arribando en el desarrollo unitario, he preferido no introducir modificaciones sustanciales en los mismos. También he mantenido el cardcter relativamente independiente con que fueron escritos, aunque el lector encontrar rapidamente la unidad que se desarrolla a través de ellos, El mantenimiento de la independencia relativa entre los articulos ha hecha inevitable algun grado de repeticién, si bien he eliminado las mayores superposiciones. Por orra parte, las repeticiones que han subsistido aparecen en cada articulo girando en torno al eje especifico del mismo y resultan imprescindibles para darle unidad. PRALOGO 3 Por primera vez en la historia, en £l capital, Marx da forma socialmente objetivada a la conciencia enajenada de la clase obrera que se descubre a si misma como tal. Aleanza en su desarrollo.a las determinaciones generales de Ja accién revolucionaria de la clase obrera. Con lo cual, todo proceso posterior de conocimiento que reproduce idealmente las determinaciones concretas del modo de produccién capitalista es, en la parte desarrollada originalmente por Marx, un proceso de reconocimiento desde el punto de vista social. Esta és Ja relacién que tienen mis propios avances respecto de la obra de Marx. En tal sentido, en tanto para presentar estos avances he necesitado exponer de manera sintetizada las determinaciones generales en juego, mi trabajo constituye una cita continua a los escritos de Marx. Pero, como corresponde ala exposicidn del proceso de reconacimiento dialéctico, he preferide como. modalidad general estructurar la exposicién sintética en mis propias palabras en vez de mechar trozos de esos escritos. De haberlo hecho, la unidad de su desarrollo general hubiera resultado inevitablemente mutilada. Queda para el lector critico el reconocer por su cuenta mi sintesis en el desarrollo original de Marx y juzgar si ha resultado ajustada o no. Por otra parte, me resulta repulsiva la costumbre tan en boga que, no conforme con intercalar una cita sacada de contexto tras otra, llega a intercalar en una frase propia trozos de frases de un autor original. Con lo cual, el Procusto de turno dice lo que se le antoja, pero no en su propio nombre, sino con el pretendido aval de que por su boca habla el autor original. i: Prélogo a la primera edicién de Imago Mundi Esta edicién contiene una serie de adiciones y reelaboraciones, que abarcan ‘Miiltiples aspectos a lo largo del libro. De todos modos, las mismas no han Modificado la estructura de los textos originales. Las tinicas salvedades notables __ €f éste sentido corresponden al capitulo 5 (donde he dado mayor entidad a la critica de las teorias del capital financiero, de la competencia imperfecta, del capital monopolista, del desarrollo y el subdesarrollo, de la dependencia fundada en el intercambio desigual y del imperialismo, no sdlo profundizandola _ sino transformandolas de notas al pie de pagina en notas con titulo prapio 4l final del capitulo) y al punto «Avance sobre la identificacién del momento Conereto actual de Ja acumulacién capitalista mundial», del capitulo 6 (cuya €xposicién he reestructurado al mismo tiempo que actualizado sus datos stadisticos). _ Para evitar cualquier equivoco no est4 demds agregar dos aclaraciones "de entrada, En primer lugar, en todo este libro el términe «capital medio» se Teficre al capital industrial individual que pone en accién la productividad del Jo correspondiente en cada momento a la determinacién del valor de las incias y, de ahi, que participa activamente en la formacién de la tasa gene- de ganancia. Esta tasa surge de la media del conjunto de las composiciones cas y velocidades de rotacidn de los capitales individuales. De modo 4 JUAW 1G CARRERA que, en tanto tienen los atributos para participar en su formacién, los capitales individuales se encuentran determinados como una parte alfcuota del capital total de la sociedad, o sea, como un exponente medio de dicho capital total en tanto son una masa de valor cualitativamence indiferenciada que se valoriza de manera indiferenciada. Cada uno de ellos porta en su individualidad esta condicién concreta de ser un «capital medio», Marx contrapone esta determi- nacidn del «capital medio», con la situacién en la que cae el capital individual cuyo monto no alcanza al requerido para poner en accién la productividad del trabajo normal, Este capital se torna portador de una diferencia cualitativa que le hace perder su condicién de exponente medio del capital social total y lo determina como un «pequefio capital» (Karl Marx. El capital. Vol. 3. México, DF: PCE, 1973, pag. 655). En consecuencia, el término «capital medio» no se refiere aqui a un capital cuya magnitud resulta del promedio de las magnitudes de los capitales que operan en su rama. Tampoco a la determinacién simple propia de los capitales individuales de composicién orgdnica y velocidad de rotacién medias. En el sentido expuesto, el término «capital medio» es sind- nimo de «capital de concentracién normal», o més simplemente, de «capital normal», En segundo lugar, el capital es valor substantivado que se valoriza, o sea, la capacidad objetivada en el producto material del trabajo social anterior para poner en marcha nuevamente el trabajo social con el objetivo inmediato de producir mds capacidad materializada para poner en marcha el trabajo social. E] «capital social» es el capital total de la sociedad, o sea, la relacién social general propia del modo de produccién capitalista en la unidad de su movimiento. Es, por lo tanto, la unidad misma de la organizacién del proceso de metabolismo social. En el modo de produccién capitalista, todo atributo del trabajo social, todo atributo de Ia subjetividad productiva que determina genéricamente al ser humano como tal, se encuentra determinado como una forma concreta del capital social. Siempre fiel a su papel, la apologética del modo de produccidn capitalista no podia dejar de ver en esta circunstancia la posibilidad de invertir la determinacién y presentar al capital como la forma natural eterna de la relacidn social. Resulta que, ahora, con Bourdieu, Coleman y Putnam a la cabeza, o mejor dicho, en la cabeza de Bourdieu, Coleman, Putnam y sus seguidores, el capital ha dejado de ser simplemente la relacién social objetivada que determina la subjetividad productiva de los seres humanos de un modo histéricamente especifico, para pasar a ser también: Ja subjetividad productiva genérica misma de los individuos como érganos individuales del trabajo social. As{ como la economia politica cldsica y la neoclisica pretenden hacer creer que los medios de produccién son capital por naturaleza, esta otra apologética «sociolégica» pretende hacer creer que las formas genéricas del trabajo social (p. ej., la cooperacidn y el conocimiento) son capital por naturaleza. A esta inversién es a lo que la apologética en cuestién ha puesto de moda llamar «capital social». Sobre el farrago creado PROLOGO 5 por este cretinismo ideoldgico es que debe remontarse y reivindicarse el uso cientifico del término «capital social» como la unidad de la organizacién de la producgidn social portada en el movimiento de los capitales individuales, o lo que es lo mismo, como capital total de la sociedad, Razon histdérica y sujeto revolucionario Capitulo 1 La razon histérica de existir del modo de P produccion capitalista y la determinaci6n de la clase obrera como sujeto revolucionario 1.1 La cuestién hoy Hoy dia, la mera referencia a Ja necesidad, a la raz6n histérica, es escdn- oy: abominacidn entre muchos de los que se presentan como criticos del alismo. «Teleologia», cae la excomunidn sobre cualquier reconocimiento tifico de que la sociedad avanza en un sentido determinado. Y la accién e se afirma en su libertad por regirse mediante el conecimiento cientifico su propia determinacién es acusada de ser un atentado «totalitario» contra libertad. Bajo la advocacién del pluralismo y la diversidad, todo potencial olucionario se degrada al abstracto «deseo», la «libre voluntad», la «fuerza », de afirmar una «identidad» que empieza por negar dogmaticamente da identidad de clase que surja de las relaciones sociales de produccidn. El a llega asi a proclamar que es el modo de produccidn capitalista el que abolir a la clase obrera, y no a la inversa, Por supuesto, los apologistas os del capital no pueden sino festejar este vaciamiento de nece- histérica, Si hasta el propio método cientifico acriticamente aceptado manera universal como Ja forma natural de Ja ciencia, la representacién — moderne avance de la inversién idealista vamos a oponerle aqui i desarrollo de la conciencia acerca de la materialidad de Ja historia natural ana, o sea, acerca del desarrollo de la subjetividad productiva humana.! en El Capital, es decir, realizando un proceso de reconocimiento. En tanto 05 avanzando en este praceso cle reconocimiento, nuestra exposicién se limita a PFtsentar el eje del curso que Heva a las formas coneretas cuyo conocimiento tenemos objeto especifico aqu/. De modo que no cabe referir cada paso de nuestro avance A punto singular de la exposicién original de Marx, sino a las unidades de esta Sricién que van marcandlo ¢| eje de la nuestra 10 JUAN IR1GO CARRERA 12 La mercancia, o las potencias productivas del trabajo social realizado como trabajo privado individual’ El ser humano se distingue como género en oposicién a las especies ani- males, Lo hace por su potencialidad para actuar sobre su entorno. Tiene la capacidad de transformar a éste en un medio para si mediante el trabajo; esta es, mediante el gasto de fuerza humana regido de manera consciente y voluntaria que se aplica sobre un abjeto exterior a fin de transformarlo en un valor de uso para la vida humana. Como integrantes especificas del trabajo humano, la conciencia y la voluntad pueden avanzar en su propio desarrollo tanto como se desarrollen las fuerzas productivas materiales de aquél. fuerzas productivas materiales del trabajo se encuentran portadas por el abajo individual. Pero el desarrollo de su potencialidad es slo un atributo de la unidad colectiva de los trabajos individuales. Dicho de otro modo, la realizacién del ser genérico humano mismo es sdlo un atributo del trabajo social. La unidad organica de los trabajos individuales, o sea, el mado en que la sociedad organiza la produccidn de su vida, toma la forma concreta de las relaciones sociales de produccién. Como tales, estas relaciones sociales no tienen eémo avanzar en su desarrollo mas alla de lo que demanda de ellas la materialidad misma de las fuerzas productivas de la sociedad en cada momento del suyo. La historia natural del género humano no es sine la historia del desarrollo de las fuerzas productivas materiales del trabajo, y de las formas sociales concretas con que este desarrallo se rige, Lo primero que resalta del trabajo social en el modo de produccién ca- pitalista es la forma de privado con que se realiza. Aqui, ningtin productor se encuentra sujeto a relaciones directas de dependencia personal que le im- pongan el mado conereto en que debe aplicar su fuerza de trabajo. Y si algo caracteriza a un sujeto independiente que realiza su trabajo privadamente, es la autonomia inmediata de su coneiencia y voluntad. Pero asi como la concien- cia y la voluntad del productor independiente no se encuentran subordinadas a las de ningtin otro individuo en el proceso de regir privadamente su trabajo individual, se encuentran privadas de inmiscuirse en la organizacién corres- pondientemente independiente del trabajo de los demas. Como individuos libres, los productores independientes de mercancfas ejercen mediante su conciencia y voluntad el control pleno sobre sus trabajos individuales, pero carecen de tado control sobre el cardeter social de éstos. El desarrollo de las fuerzas productivas materiales del trabajo social se potencia asi a través del desarrollo de las fuerzas productivas individuales aisladas. Pero, al mismo tiempo, pierde toda potencialidad proveniente de la aplicacién de la conciencia y la voluntad a la organizacion del trabajo como un proceso directamente social. Esta contradiccidn es el punto de partida de la razén histérica especifica de existir del modo de produccién capitalista. ~~ 2. Karl Marx. ET capital. Vol. 1, México, DF: FCE, 1973, seccién primera. LA RAZON HISTORICA DE EXISTIR DEL MODO DE. PRODUCCION CAPITALISTA. .. iW Los productores de mercancias se encuentran privados de toda capacidad organizar socialmente sus trabajos de manera directa aplicando sus conciencias y voluntades individuales como una fuerza inmediatamente social. sa organizacién se resuelve necesariamente de una manera indirecta. En el modo de produccién capitalista, la sociedad asigna su capacidad total de trabajo bajo las distintas formas concretas utiles de éste, necesarias para la vida social, mediante el cambio de mercancias. Esto es, a través de la forma de valor que toma el producto del trabajo social realizado privadamente. El trabajo abstracto socialmente necesario, simple gasto productivo de cuerpo humano cualquiera sea la forma concreta en que se lo realice, y, como tal, condicién natural para la vida humana cualquiera sea la modalidad social que rija a ésta, adquiere una forma social histéricamente especifica al ser realizado privadamente por los productores independientes. Materializado en su producto, las mercancias, aparece representado como el valor de éstas. 0 sea, aparece representado como la aptitud de las mercancias para relacionarse socialmente entre sien el cambio, poniendo asf en relacién social a sus propios productores. Recién en ¢l cambio mismo, o sea, en cl mercado, se pone de manifiesto si un determinado trabajo privado ha formado o no parte del trabajo social en el momento de realizarse, De modo que el productor no sdlo debe producir un objeto socialmente util, un valor de uso social. Debe producir, al mismo tiempo, su relacién social general, debe producir valor. El desarrollo de las fuerzas procluctivas del trabajo social baja su modalidad capitalista parte, pues, de la plenitud de las potencias productivas del trabajo libre individual aislado. O sea, parte de la plenitud de las potencias productivas que puede darle al trabajo social su realizacién bajo la forma de trabajo absolutamente privada. Necesitada de producir valor, la libre conciencia y voluntad individual del productor que organiza privada e independientemente su trabajo se encuentra siijeta a una determinacidn que le es histéricamente especifica. Debe someterse ala necesidad que le impone la forma de valor tomada por su propio producto material. Debe actuar como personificacién de su mercancia. El productor 8¢ encuentra libre de toda servidumbre personal porque es el sirviente del aricter social de su producto. Ast como la valuntad del productor tiene pleno dominio sobre el ejercicio privado e independiente de su trabajo individual, se encuentra sometida por completo a las potencias sociales del producto de este trabajo. Desde el punto de vista de la participacién del productor privado e dndependiente en el trabajo social, su conciencia y voluntad sélo cuentan en ‘cuanto él personifica las potencias de su mereanefa. La potencia productiva de SU trabajo social se enfrenta a los propios productores como una potencia que les es ajena, como una potencia encarnada en sus mercancias. La conciencia y Voluntad libres del productor de mercancias son las formas concretas en que xisten su conciencia y voluntad enajenadas. 12 JUAN IRIGO CARRERA Ahora bien, al mismo tiempo, sdlo porque se encuentran sometidas al dominio de la mercancia, es que la conciencia y la voluntad humanas se determinan a si mismas coma Libres de todo dominio personal ajeno. En los modos de produccién anteriores, empezando por el comunismo primitivo, no existian los individuos libres de relaciones de dependencia personal en la organizacién de su trabajo social. Quienes se detienen en las apariencias de Ja circulacién de las mercancias, creen que sus poseedores son sujetos abstractamente libres por naturaleza. Pero la libertad humana no es sino una telacién social que, en su desarrollo histérico hasta hoy, sélo ha existido y existe bajo la forma concreta del no estar subordinado a relaciones de dependencia personal porque se esta sometido a las potencias sociales del producto del trabajo. Por lo tanto, el desarrollo de la libertad no tiene otra necesidad que la que pueda brotar del desarrollo de su misma enajenacién. 1.3 El capital, o las potencias productivas del obrero doblemente libre? La produccién social no tiene ya por objeto inmediato la produccién de valores de uso, sino la produccién de la relacién social general misma, la preduccién de valor. Como relacién social general objetivada que representa el trabajo social hecho de manera privada e independiente, el valor toma la forma sustantivada de dinero. El dinero representa a todas las modalidades concretas del trabajo social y, por lo tanto, es en si mismo la capacidad latente para poner en marcha a todas esas modalidades como punto de partida del proceso de metabolismo social. De modo que la organizacién de la produccién social no parte simplemente de que la conciencia enajenada de cada individuo libre pone en accién su porcién de trabajo social. Por el contrario, la conciencia enajenada no hace sino expresar la necesidad de Ja relacién social sustantivada, que pone en movimiento al trabajo social sin tener por objeto inmediato la produccién de valores de uso, sino la reproduccién ampliada de la misma relacidn social sustantivada. Se trata, pues, de la valorizacin del valor, de la produccién de plusvalfa. Por lo tanto, en la asignacién del trabajo social bajo sus distintas formas coneretas, la tinica determinacién cualitativa que prima es la realizacién de Ja diferencia puramente cuantitativa entre el capital que abre y el que cierra el ciclo. Tal es el modo capitalista de organizar la produccién social, El capital no es sino la forma histérica especifica en que la capacidad para organizar el trabajo de la sociedad se pone en marcha como atributo portado en una cosa producto del trabajo social anterior, con el fin inmediato de producir mas de esa capacidad para organizar el trabajo social como atributo del producto material de! trabajo anterior. El capital se encuentra determinado asi como el sujeto concreto.inmediato de la produccién y el consumo sociales, Las potencias productivas del trabajo social sdlo existen como potencias del capital, La produccién social se encuentra regida por una relacién social general 3. Marx, El capital, val. 1, secciones segunda y tercera, LA RAZON HISTORICA DE EXISTIR DEL MONO DE FROOUCCION CAPITALISTA. .. 13 producida en el propio proceso de la produccién material, que impone la constante expansién de esta produccién material sin mas necesidad inmediata que la de producir més de sf misma como relacién social general materializada. Con lo cual renueva constantcmente la necesidad de su produccién en escala ampliada. Larealizacién del wabajo social de manera privada e independiente encierra un violento desdoblamiento respecto de la apariencia inmediata que presentaba al considerar a la mercancia como simple producto del trabajo, y no del trabajo enajenado en cl capital. Por un lado, el trabajo directo queda en manos del obrero doblemente libre. Este obrero es un individuo libre porque conserva la autonomia de su voluntad como poseedor de la tinica mercancia que tiene para vender, su propia fuerza de trabajo. Pero, al mismo tiempo, es un individuo libre en cuanto se encuentra separado de los medios necesarios para poner ‘esa fuerza de trabajo en accién por su cuenta. Esta libertad de doble cara conserva para la conciencia y voluntad del obrero la necesidad de aplicarse al 4 ‘control del propio trabajo individual, como condicién para que su fuerza de trabajo conserve su aptitud mercantil. Por el otro lado, el capitalista encarna Tas potencias de la mercancia determinada como capital, o sea, las potencias ‘del trabajo social. De modo que el ejercicio por el obrero doblemente libre de ‘st conciencia y voluntad en la organizacién de su propio trabajo individual incluye el somcterse consciente y voluntariamente a la autoridad del capitalista dentro del proceso de trabajo. 8 concretas titiles a través de la forma de mercancfa tomada por el producto del trabajo social presupone la ausencia de toda relacién directa que ometa la voluntad de un individuo a la de otro. Pero ahora vernos que el mas puro cambio de mercaneias que caracteriza de manera especifica al modo de sf una relacién directa de sometimiento de la voluntad del obrero a la del talista. Se trata de una relacién directa que aleanza a la universalidad del lo establecido de manera indirecta entre capitalistas y obreros a través Ja compravenra de la fuerza de trabajo. Por lo tanto, no se trata de una lacién de sometimiento de una persona a otra, sino de una personificacién de mercanefas a otra. Sin embargo, no se trata de una relacién que vincula al talista y al obrero de manera general. Sdlo rige al interior de cada proceso trabajo realizado de manera privada e independiente, y mientras dura la hada de trabajo por le cual se ha vendido Ja fuerza de trabajo. Del simple productor directo que rige por si mismo su trabajo individual de Privada e independiente al obrero doblemente libre media, pues, una Mutilacién en la capacidad para controlar ¢l propio trabajo individual. Media, Por lo tanto, una mutilacién en el desarrollo de las potencias productivas del abajo libre individual, Pero media, también, el desarrollo de la capacidad Para controlar conscientemente el ejercicio del trabajo libre individual como 14 JUAN IMIGO CARRERA una potencia colectiva. Se trata de una potencia colectiva que surge de la asociacién del trabajador con el no trabajador que lo explota en una relacién directa que, a su vez, se encuentra regida de manera general por la relacién indirecta establecida mediante la compraventa de la fuerza de trabajo. El capitalista ejerce la voluntad y la conciencia productiva de los obreros cuya fuerza de trabajo compra, bajo una forma concreta necesariamente an- tagdnica. Pero no se trata simplemente del cardcter antagénico general que encierra toda relacién de sometimiento directo de la voluntad del trabajador a la del no trabajador que lo explota, cualquiera sea su forma social especifica. El cardcter antagénico de la relacién directa establecida entre el obrera y el capitalista se encuentra determinado de manera histéricamente especifica como forma concreta de realizarse el valor de la mercancia fuerza de trabajo. Por lo tanto, se encuentra determinado como forma concreta de organizarse el trabajo social mediante su realizacién de manera privada e independiente, Fl antagonismo entre vendedor y comprador de la fuerza de trabajo no concierne a éstos de manera individual. La igualdad de derechos juridicos como poseedores de mercaneéas con que s¢ enfrentan individualmente en la eirculacién, sélo puede resolverse mediante la fuerza. Y la competencia entre Jos obreros por vender individualmente su fuerza de trabajo so pena de no poder reproducir su vida natural, inclina necesariamente la balanza a favor del capitalista. Con lo cual, en lo que concierne puramente a la circulacién individual, la fuerza de trabajo se encuentra condenada a venderse por debajo de su valor, Esta posibilidad resulta ciertamente fascinante para cada capital individual. Pera, desde el punto de vista de su conjunte, es decir, del capital total de la sociedad, se trata de una practica que mina la capacidad de acumu- lacién. Lo hace al agotar progresivamente la fuerza de trabajo a disposicién del capital toral de la sociedad. La reproduccién del capital social se realiza necesariamente, entonces, haciendo que la relacién indirecta que los obreros individuales establecen entre sf como vendedores de la misma mercaneia, la competencia entre ellos, tome forma conereta en su opuesto, Esto es, esa competencia toma forma concreta en una relacién directa de cooperacién, la solidaridad obrera mutua, en el proceso de circulacién de su mercancia fuerza de trabajo. La venta de la fuerza de trabajo por su valor trasciende las potencias del obrero individual Pero también trasciende las del colectivo de obreros recortado por el caricter privado de cada capital individual. Y trasciende aun las de la suma de estos colectivos en cada esfera especial de Ja produccién social. Lo mismo ocurre respecto de la representacién de estos capitales por sus capitalistas. Por lo tanto, la compraventa de Ja fuerza de trabajo por su valor toma necesariamente forma concreta en la determinacién de obreros y capitalistas, no ya simplemente como personificaciones antagénicas que se enfrentan de manera indirecta e individual a través de la compraventa de la fuerza de trabajo, sino como clases dle personificaciones que se enfrentan entre side manera directa, Esto es, dicha [A RAZOR HISTORICA DE EXUISTIR DEL MODO DE PRODUCCION CAPITALISTA. 15 compraventa se realiza tomando necesariamente Ia forma concreta de lucha de clases. ‘La forma de mereanc/a que toma la relacién social general en el modo de produccién capitalista leva en sila disoluci6n de todas las relaciones directas de interdependencia personal, sustituyéndolas por relaciones indirectas de interdependencia general respecto de las cosas. Pero, vemos ahora que la realizacién de la acumulacién del capital social engendra por s{ misma una relacién social directa entre los individuos que se enfrentan desde el mismo polo de la enajenacién de sus potencias humanas como potencias del capital, ‘a saber, la clase obrera y la clase capitalista. ¥ es esa misma organizacién ‘auténoma general la que sélo puede realizar sus propias potencias tomando forma concreta a través de una relacién social general directa que subsume alas que determinan a cada clase, la lucha de clases. No se trata ya de una relacién directa circunscripta al interior del cardcter privado e independiente eon que s¢ realiza cada porcién de trabajo social. Se trata de que este cardcter -engendra necesariamente una relacién directa de alcance universal. _ Por Io tanto, en esencia, la lucha de clases es la accién consciente y vo- Juntaria colectiva de aleance universal que realiza la organizacién del trabajo social de manera directa, como forma concreta especifica de realizarse su ‘organizacién inconsciente general por Ia acumulacién del capital. El modo ‘de produccién capitalista muestra asi que encierra una primera potencialidad histérica que le es especifica. Se trata del establecimiento de una relacién ‘social de aleance universal por la cual la organizacién del trabajo social se rige por la accién consciente y voluntaria de los individuos. Pero determina a esta telacién directa como forma concreta necesaria de la relacién indirecta por la lorizacidn del valor. Al hacerlo, el modo de produccién capitalista muestra al M0 tiempo que encierra un Ifmite especifico al desarrollo de dicha relacién 4 La plusvalia relativa, o la revolucién constante de la subjetividad productiva del obrero doblemente libre‘ _ Laclase obrera no puede dejar de enfrentarse todos los dfas a la capitalista Por la realizacién del valor de su fuerza de trabajo, Este enfrentamiento es la Unica forma que tiene para reproducir su fuerza de trabajo y, con ella, vida natural. Sin embargo, por mas triunfos que pueda acumular en este entamiento, no revoluciona con ellos las bases materiales del desarrollo de & Potencias del trabajo social. Claro esta que tampoco las revoluciona la clase “Apitalista, por mas que se esfuerce en representar estas potencias explotando ila fuerza de trabajo hasta la aniquilacién. Recién lo logra en cuanto su Voluntad actéa como personificacién de la produccién de plusvalia relativa, En de producir plusvalia relativa, el modo de produccién capitalista Neva en Necesidad de revelucionar constantemente las condiciones técnicas de la 4. Marx, El capital, vol. 1, secciones cuarta a séptima, hasta el capitulo 23 inclusive, 16 JUAN IRIGO CARRERA produccién social, sin mds limite que la formalmente ilimitada valorizacién del valor, Con la produccién de plusvalia relativa, el trabajo vivo no sélo se encuentra formalmente dominado por su propio producto, a cuye servicio debe poner su conciencia y voluntad personificanda las potencias sociales materializadas en el mismo. Aqui, el obrero se encuentra realmente subsumide en su propio producto, en cuanto éste mismo actiia como el sujeto social concreto que le impone la constante revolucién de las condiciones materiales de su trabajo. Sin embargo, el papel histérico que juega el modo de produccién capitalista en el desarrollo de las fuerzas productivas materiales de la sociedad no se limita a.una abstracta revolucién constante de las bases técnicas de la produccién. La clave se encuentra en la forma concreta de esta revolucién constante. Porque, as{ como obrero y capitalista no tienen mas voluntad ni existencia social que como encarnaciones de las potencias del capital, la revolucién técnica constante en que se realizan estas potencias revoluciona su determinacién como sujetos sociales enajenados, Revoluciona, por lo tanto, su conciencia y voluntad, La cooperacién simple, en donde cada obrero ejecura un proceso de trabajo integro y no diferenciado respecto del de sus compafieros, es la primera modalidad especifica tomada por e] desarrollo de la capacidad productiva del trabajo como forma concreta de la produccién de plusvalia relativa. El obrero individual del que partimos no sufre transformacién alguna al interior de su propio proceso de trabajo. Pero, al mismo tempo, emerge de este primer paso convertido en un miembro particular del colectivo de obreros que explota un capitalista. La capacidad del capitalista para controlar el ejercicio mismo del trabajo realizado por cada obrero individual se detiene en la exterioridad de este ejercicio. Hacia el interior del mismo no rige mas subjetividad que la del obrero doblemente libre. Pero el capitalista personifica ahora las potencias del trabajo social en cuanto éstas se imponen, no ya sobre un mero proceso individual de trabajo, sino sobre un colectivo de trabajos individuales. En cuanto se imponen, por lo tanto, sobre un trabajo social en sf mismo. La divisién manufacturera de] trabajo supera las potencias de la coope- racién simple para revolucionar la capacidad productiva del trabajo como: forma concreta de producir plusvalia relativa. Lo hace transformando al obrero en.un sujeto colectivo que integra la tarea parcial realizada por cada obrero individual, al interior mismo del proceso de trabajo. El obrero individual pier- de con ello toda capacidad para controlar de manera integra el proceso de trabajo en que participa. Conserva, sin embargo, el control subjetivo pleno de Ja porcién de ese proceso que pasa materialmente por sus manos. Pero esta capacidad que conserva se convierte en una base renovada para la mutilacién de la universalidad potencial de su fuerza de trabajo. Es al precio de semejante mutilacién, que el obrero doblemente libre ve convertirse las potencias de su trabajo individual en potencias de un trabajo directamente colectivo. Por su parte, la capacidad del capitalista para controlar conscientemente trabajo LA RAZON HISTORICA DE RXISTIR DEL MODO DE PRODUCCION CAPITALISTA. «. 17 social penetra ahora en el proceso de trabajo mismo. Este requiere ahora la asignacion proporcional y la coordinacidn de las distintas tareas parciales que Jo componen. El sistema de la maquinaria, propio de la gran industria, supera todas las trabas que la intervencién de la subjetividad del obrero individual en la ejecucién de su proceso de trabajo puede imponer a la extraccién de plusvalia, Hl obrero individual en activo tiende a recuperar su universalidad potencial s6lo porque el capital ha borrado su subjetividad del proceso de produccién. Pero, lejos de recuperar su capacidad para controlar la integridad del proceso de produccidn en que acta, la capacidad para hacerlo se enfrenta al obrero como un atributo objetivado en la maquinaria. La enajenacién de las potencias del trabajo humano como potencias del capital ha alcanzado asi la expresién mas desarrollada que le cabe respecto del trabajo productivo. El obrero colectivo de la gran industria arranca teniendo su organicidad dada en su condicién de apéndice del sistema de maquinarias. A su vez, convertido en el sujeto materializado del proceso de produccidn, el sistema de maquinarias tiene su propia organicidad determinada por la capacidad objetivada para organizar este proceso de manera integra. Y esta capacidad objetivada sélo puede ser el producto de un conocimiento que alcanza a la integridad de los procesos naturales sobre los que va a operar la maquinaria, de manera correspondientemente objetiva. La ciencia es, pues, la forma conereta necesaria de producirse la capacidad para organizar el proceso de trabajo del obrero colectivo de la gran industria, La produccién de esta capacidad, el gjércicio de la misma en la organizacién practica del proceso de produccién ‘sentido restringido, y éste en si mismo, son los tres momentos necesarios en la ejecucidn de la unidad que constituye el proceso de produccién propio de la gran industria, ~ Cuando el obrero deblemente libre consume sus medios de vida, no hace Sino reproducirse como tal. De modo que su voluntad y su conciencia tienen Por toda determinacién material el convertirlo, un dia con otro, en un vendedor forzado de su fuerza de trabajo, que debe luego aplicar productivamente de Manera consciente y voluntaria al servicio del capiral, El siervo y el esclavo ran trabajadores forzados por la coaccin directa que ejercia sobre ellos el ‘NO trabajador; el obrero asalariado es un trabajador forzado por la coaccién Que ejerce sobre él su propia libertad de doble cara. La condicién de individuo Privado e independiente que conserva para si el obrero doblemente libre no €Ssino la forma concreta necesaria en que s¢ realiza su determinacién como Wabajador forzado cuyo producto se le enfrenta como una potencia ajena que domina. La libertad individual que, al mismo tiempo, resulta impotente para trolar el cardcter social del trabajo que rige, es In forma conereta necesaria que se organiza este trabajo como un atributo perteneciente a su propio lucto, cuando éste actiia como la relacién social general materializada Se ha constituido en el sujeto concreto de la vida social. Por le tanto, 18 JUAN HUGO CARRERA dicha libertad individual es la forma ideolégica necesaria de organizarse el abajo forzado propio del modo de produccién capitalista. En este medo de produccién, el obrero es un individuo libre sélo porque nace a su vida natural ya determinado como un individuo cuyas propias potencias sociales le son ajenas. Cuanto mis se ve el obrero a si mismo como un individuo abstractamente libre, es decir, como un individuo cuyas potencias sociales brotan de su sola condicién de sujeto libre, mas prisionero se encuentra de encarnar las potencias del capital que necesitan tomar forma concreta en la negacién de la organizacién consciente de la vida social. Por su parte, el capitalista sélo se afirma como individuo libre en cuanto personifica la necesidad de su capital de acumularse. El incremento de la capacidad productiva del trabajo para producir plus- valia relativa transforma paulatinamente al obrero productive en un obrero colectivo vacio de subjetividad al interior del proceso de trabajo en sentido restringido, Al mismo tiempo, presupone la concentracién creciente del capi- tal capaz de poner en accidén a cada obrero colectivo. Por lo tanto, crece la escala de los fragmentos de trabajo social, organizados de manera privada con independencia uno de otro, que realiza cada obrero colectivo bajo el control de! capital individual que Jo recorta. ¥ este crecimiento no sélo tiene lugar en términes absolutos, sino respecto de la participacién abareada por cada capital individual dentro de la esfera especial de la produccién en que opera. El incremento de la tasa de plusvalfa mediante el desarrollo de la ma- quinaria tiene por condicién el crecimiento del capital constante a expensas del crecimiento del capital variable. El crecimiento del capital variable a una velocidad cada vez mis lenta respecto del crecimiento del capital total tiene un efecto inmediato sobre la subjetividad productiva de la clase obrera. Transfor- ma a una porcién creciente de ésta en poblacién sobrante para el capital. Pero el capital es la relacién social a wavés de la que Ja poblacién obrera organiza forzosamente la produccién general de su vida. De modo que, al transformar a esta poblacién obrera en sobrante para él, el capital la despoja del vincule social portador de la capacidad de la misma para producir su propia vida natural, El capital, producto del trabajo social de la poblacién obrera, priva a ésta de su capacidad para participar en Ja realizacién del trabajo social. Esto es, el capital, realizacin del ser genérico humano de la poblacién obrera, despoja de su mismo ser genérico humano a la poblacién obrera que determina como sobrante, La condena asi a muerte. Tal es el grado en que el capital se erige en cl sujeto concreto de la vida social, enfrentindose a sus propios productores como una potencia que les es ajena. Hasta aqui, la necesidad del capital de revolucionar constantemente las condiciones materiales de produccién no ha mostrado tener mds potencia his- t6rica que la degradacién de la subjetividad productiva de la clase obrera. La convierte en apéndice de la maquinaria, cuando no Ja arrasa de manera absolu- ta, Esa revolucién constante aparece no habiendo hecho més que wansformar LA RAZON HISTORICA DE EXISTIR DEL MODO DE PRODUCCION CAPLTALISTA. .. 19 Jas fuerzas productivas del trabajo libre individual en potencias del trabajo social materializado, a expensas de despojar a los obreros de toda capacidad para poner en accién por si mismos la produceién social. La propia conciencia y voluntad productiva del obrero colectivo recortado por cada capital individual se enfrentan a este obrero mismo coma atributos encarnados en la subjetividad del capitalista que compra la fuerza de trabajo de sus integrantes individuales. Podria parecer, entonces, que él capital ha vaciado a la clase obrera de toda potencia histérica que trascienda la reproduccién de la plusvalia relativa. ‘Sin embargo, falta considerar atin lo que ocurre dentro de las otras dos etapas que integran el proceso productivo de la gran industria. O sea, lo que ocurre con la produccién del control cientifico sobre las fuerzas naturales y sobre la aplicacién productiva de éstas. El desarrollo de estas tareas en la escala correspondiente a la gran industria escapa de las potencias subjetivas del capitalista. El capital social necesita entonces producir un nuevo tipo de obrero doblemente libre cuya subjetividad productiva sea apta para desarrollar estas tareas, las cuales conforman la produccidn y ejercicio de la conciencia y yoluntad productiva del obrero colectivo. Este se encuentra integrado, asi, por Jos obreros que participan directamente en el proceso de trabajo en sentido Testringido y los obreros cuyo trabajo consiste en organizar cientificamente ese proceso. As{ como el obrera individual ha perdido el dominio respecto de Ta integridad del proceso de trabajo en que participa, este dominio muestra ahora haber dado el primer paso de su desarrollo como un atributo del obrero colectivo. Aunque, como atributo cnajenado, no hace mds que reproducir la fragmentacién que reina dentro del obrero colectivo entre sus distintos drganos especializados. Mientras el capital necesita degradar la subjetividad productiva de Ja primera porcién del obrero colectivo hasta arrasar con ella, necesita desarrollar la de la segunda porcién habilitandola para realizar un trabajo cada vez mas complejo. 5. En El capital, Marx desarrolla plenamente las dos primeras determinaciones de Ia subjetividad prodiuctiva de la clase obrera. En cambio, apenas esboza él desarrollo de esta tercera determinacién (Marx, El capital, vol. 1, pags. 347-348). Puede parecer, ‘entonces, que hay un bache entre la degradacidén y privacién de subjetividad productiva ¥ la constitucién de la capacidad de la clase obrera para organizar conscientemente la wide social, De todos modos, Marx remarca en £l capital cémo Ja maquinaria transforma la materialidad del trabajo productive para el capital, en cuanto el obrero colectivo Incorpora el cjercicio de su propia conciencia productiva objetiva (ibid,, vol. 1, pag. 425). Al mismo tiempo, deja en claro que el desarrollo cientifico escapa completamente a Ja subjetividad de la clase capitalista, que no sabe sino apropiarse gratuitamente de 4s frutos (ibid., vol. 1, pag. 316). Ya en el Tomo I, muestra el desplazamiento del ‘Capitalista por el trabajador asalariado en Ia gestién del capital individual, aunque no 19 presenta brotando del desarrollo de la materialidad del trabajo sino de la separacién I entre el capitalista como propictario y ¢] capitalista en funciones (Karl Marx, El tal. Vol. 3. México, DF: FCE, 1973, pigs. 370-371). Pero s6lo en los Grundrisse Marx desplegando abiertamente la necesidad del desarrollo de la tercera subjetividad 20 JUAN 181GO CARRERA. De hecho, con el desarrollo de la produccida en base al sistema de ma- quinarias, et proceso de trabajo mismo experimenta una transformacién en su naturalesa. No consiste ya esencialmente ent la aplicactén de la fuerza humana de trabajo sobre su objeto para transformarlo. Pasa a tener su eje en la aplicacién de la fuerza humana de trabajo at control cientifico de las fuerzas naturales y a la ob- jerivacidn del mismo como un atributo de la maquinaria, de modo de hacer actuar automdticamente a las fuerzas naturales sobre el objeto para transformario. ‘Cuanto mds avanza esta transformacién en la materialidad del trabajo, mas necesita el capital social producir un obrero portador de una subjetividad productiva universal, capaz de controlar y organizar las fuerzas naturales cualquiera sea la forma concreta de éstas que se ponga en accién en cada caso. En pocas palabras, cuanto mds se desarrolla la acumulacién de capital, mas necesita el capital social producir un obrero individual universal, no ya por la productiva con la transformacién material del proceso de trabajo que genera el sistema de la maquinaria. La pone asf en evidencia como aquella cuya materialidad porta de manera directa la necesidad del capital de aniquilarse a si mismo en su propio desarrollo (Karl Marx. Elementos fundamentales para la eritica de la economia politica (borradar) 1857-1858. Vol. 2. Buenos Aires: Siglo XI, 1972, pags. 227-230 y 236-237). Sin embargo, Marx no presenta aqui a la clase obrera come el sujeto concreto necesario del desarrallo de la conciencia cientifica. Por el contrario, Mar presenta este desarrollo como el producto del trabajo «general del espiritu humanor, al que contrasta con el trabajo del obrero colectivo (Marx, El capital, vol. 3, pag, 115). Mais atin, pone como condicién para el desarrollo de la concicneia cientifica el crecimiento de la poblacién en general, distinguiendo este crecimiento de manera especifica del de la clase obrera (Karl Marx, Elementos fundamentates para la critica de la economia pofftica (borrador) 1857-1858, Vol. 1, Buenas Aires: Siglo XXI, 1972, pag. 308). La produccién de la conciencia, y mds especificamente de la conciencia objetiva que avanza en él dominio sobre las fuerzas naturales y sobre las formas sociales de organizar ‘este dominio, es la expresidn mas plena del trabajo humano. Es, por lo tanto, Ja expresién mis plena de Ja forma natural especificamente humana de la vida. Sin embargo, Marx se enfrenta todavia a la produccién del pensamiento cientifice bajo la forma concreta inherente a la divisién social entre el trabajador y ¢l no trabajador que ejerce la conciencia productiva del primero, Apenas ha comenzado a manifestarse practicamente la necesidad capitalista del desarrollo de la conciencia objetiva como forma general del trabajo que Ieva en si la aniquilacién de dicho ejereicio. Es en estas condiciones que el propio Marx llega a referirse a la produccién del pensamiento cientifico como a una actividad contrapuesta al trabajo (ibidl., vol. 1, pag. 229). En tlempos de Marx, el desarrollo de la conciencia cientifica como atributo inherente de manera exclusiva a la subjetividad obrera apenas comenzaba a desarrollarse, Por es no habia modo de enfrentarse a las determinaciones concretas de su sujeto. Hoy, dar cuenta del desarrollo de este sujeto es clave para cualquier programa revolucionario de Ja clase obrera. De hecho, la cuestién de las formas concretas de constituir la accidn unitaria como clase obrera de las tres subjetividades productivas en que el capital fragmenta a ésta constituye actualmente el punto de partida de la organizacién politica de la clase obrera en pos de sus intereses generales. “LA RAZON HISTORICA DE EXISTIR DEL MODO DE PROOUCCION CAPITALISTA. .. 21 degradacién de su subjetividad productiva, sino por la multiplicacién de ésta. ‘Aunque, por supuesto, el capital contrarresta constantemente esta tendencia general suya. Lo hace al convertir cada avance en el control sobre las fuerzas naturales en un nuevo atributo objetivado en la maquinaria, simplificando asf el trabajo que lo ejerce. La necesidad de organizar la produccién de manera cientifica, con una com- plejidad y escala que superan toda subjetividad individual, aleanza igualmente al proceso de circulacién del capital. El obrero colectivo recortado por cada capital individual desarrolla entonces un érgano especializado, a cargo de esta _tarea improductiva. Por su parte, el hecho de que el obrero colectivo tenga en ‘sus manos la organizacién {ntegra de su proceso material de trabajo al interior de cada fragmento privado del capital total de la sociedad, no modifica ni en un dpice el cardcter antagénico de la relacién que establecen sus miembros con el capital en torno a la realizacién del valor de la fuerza de trabajo. Pero la subjetividad de! capitalista también se ve superada por el cardcter cientifico y la escala que adquiere el ejercicio del control coactivo sobre los obreros que emplea. El capital inviste entonces a otro érgano especializado del mismo obrero colectivo con la capacidad de ejercer esa conciencia y voluntad coactiva colectiva. El obrero calectivo viene a poser asi la capacidad de coaccionar- e a si mismo como personificacién del capital para extraer plusvalia de su propio cuerpo. La libre conciencia y voluntad del obrero individual, o sea, su acidad para organizar por s{ su propio proceso de trabajo, condicién para coaccidn por el capital, se encuentra desarrollada ahora también como un capitalista se ve superada incluso en cuanto portadora de la conciencia y Yoluntad de la forma de privado con que se realiza el trabajo social en el modo de produccién capitalista. El obrero colectivo desarrolla una nueva porcién de iu cuerpo destinada a actuar como érgano especializado que personifica al capital en su pureza como tal. Por supuesto, en cuanto en este proceso de expansién de su subjetividad “Shajenada en el capital, el obrero colectivo abarea la coaccién sobre si mismo Ja representacién del capital en su pureza como tal, los obreros individuales a Cargo de estas tareas aparecen ante si mismos y los demas come la negacién misma de lo que son; a saber, miembros de la clase de los individuos libres que sdlo cuentan con su fuerza de trabajo como mercancia para vender, o sea, Miembros de la clase obrera. Al mismo tiempo, la relacién antagénica general entre quienes personifican a la fuerza de trabajo y quienes personifican al “apital penetra al interior de la propia clase obrera. Pero, por sobre toda apariencia y antagonismo interno, se pone de manifies- ' que el obrero colectivo ha recuperado para si lo que el mismo movimiento del ipital que Jo engendra les ha quitado a los obreros individuales doblemente 22 JUAN [f1GO CARRERA. libres que lo integran, a partir de sus atributos como productores indepen- dientes uno de otro capaces de organizar sus trabajos individuales de manera privada. El obrero colectivo puesto en accién por cada capital individual es, en su unidad, un productor que rige su trabajo de manera privada con indepen- dencia de la accién de los demés, y cuya conciencia y voluntad se encuentran determinadas como personificacién de las potencias sociales del producto de su trabajo, el capital. Al comienzo, nos enfrentabamos al productor de mercancias en el modo de produccién capitalista como un individuo libre -por no estar sometido al dominio personal de nadie— que como tal realizaba su trabajo social de manera privada e independiente, Esto es, teniendo dominio pleno sobre el cardcter individual de su trabajo pero careciendo de todo control sobre el cardcter social del mismo. Por ello, debia someter su conciencia y voluntad de individuo libre al dominio de las potencias sociales del producto material de su trabajo, la mercanefa: tenfa que producir valor. Su conciencia y voluntad Ubres eran la forma concreta de su conciencia y voluntad enajenadas en la mercancia. Ahora, vemos que, con el desarrollo de ta produccién de plusvalfa relativa mediante la maquinaria, el productor de mercancias es un individuo colective -formado por obreros doblemente libres, en el sentido de no estar sometidos al dominio personal de nadie y de estar separados de los medios de produccién necesarios para producir su vida por su cuenta— que realiza su trabajo de manera privada e independiente, Como tal productor privado independiente tiene dominio pleno sobre su proceso individual de trabajo en tanto sujeto colectivo pero carece de todo control sobre el cardeter social general del mismo. Por ello, debe someter su conciencia y voluntad de colectivo de individuos libres al dominio de las potencias sociales del producto material de su trabajo, el capital: tiene que producir plusvalia. La conciencia y voluntad libres de los miembros del obrero colectivo son la forma concreta de su conciencia enajenada en el capital.® 6. Las fuerzas productivas del trabajo social no tienen mds modo concreto de realizarse que como fuerzas productivas de los trabajos individuales, Cada modo de produccién sintetiza una determinada relacién entre el desarrollo de las fuerzas produc- tivas del trabajo social y el desarrollo de los atributos productivos individuales. Desde sus origenes y por mas de dos millones de aiios, el desarrollo de las fuerzas productivas sociales se encuentra portado por el desarrollo de las fuerzas productivas de un trabajo individual regido por relaciones personales basadas en el reconocimiento mutuo de Ja pertenencia 4 la misma comunidad. Esta modalidad de desarrollarse las fuerzas productivas sociales se organiza, necesariamente, sobre la base de la propiedad social de los medios de produccién, en cuanto éstos corresponden al aleance inmediatamente social del trabajo. Se trata, pues, de un. comunismo cuyo carticter primitivo est dado por el alcance mismo de las relaciones de mutua dependencia personal. Ya en esta etapa histérica, las fuerzas productivas del trabajo social se multiplican en base a la divisién del mismo entre quicnes realizan el trabajo manual inmediato y quienes ejercen la conciencia productiva del canicter social del trabajo de los miembros LARAZON HISTORICA DE EXISTIR DEE MODO DE PRODUCCION CAPLTALISTA. 23 Ge la. comunidad. Llega entonces el momento en que el desarrollo de las fwerzas produc- tiyas del trabajo social da un salto adelante al convertir el ejercicio de la organizacién inmediatamente social del trabajo en el monopolio de una porcién de la sociedad. Esta priva a los restantes miembros de la sociedad de la posibilidad de actuar como jores de la conciencia productiva social, y les impone Ja realizacién del trabajo manual mediante la fuerza, El productor directo mismo se convierte, asi, en propiedad de quien ejerce la organizacién general del trabajo social. Con lo cual, tanto los medios de produccién de uso inmediatamente social como los medios de produccién cuya utilizacién reviste un cardcter inmediatamente individual, pasan a ser la propiedad del propietario del trabajador. Se trata del modo de produccién esclavista. Este modo de produccién multiplica el desarrollo de las fuerzas productivas del trabajo realizado de manera inmediatamente colectiva. Pero este desarrollo se realiza a expen- sas de coartar las potencias productivas individuales del productor directo, del esclavo, al mutilarlo en su personalidad. Transcurridos menos de cinco mil aiios, el propio desa- lo de las fuerzas productivas de la sociedad logrado por el trabajo esclavo hace que mutilacién comicnce a manifestarse como una traba absoluta a su continuidad. Co a, entonces, él proceso de recuperacién para el trabajador manual del control e su proceso individual de trabajo. Esta reversién implica el deterioro de las fuerzas is del trabajo inmediatamente social. Por lo tanto, el desarrollo de este nuevo do de organizar Ia produccién social se presenta necesariamente como un periodo de retroceso, tanto en lo que hace al ejercicio colectivo del trabajo manual como al allo de la conciencia capaz de regirlo. Pero, al mismo tiempo, para que avance en ‘yade propiedad de quien controla coactivamente el trabajo social. Sélo puede serla ju medio basico de produccién, la tierra, mientras el productor directo se encuentra el no trabajador. El desarrollo del modo de produccién esclavista engendra, asi, al modo de praduccién feudal, Van a bastar menos de mil afios para que las potencias oductivas del trabajo social organizado de manera feudal muestren abiertamente su itacién histrica en razdn del cardcter atin mutilado de las potencias productivas del én personal, realizan su trabajo de manera privada ¢ independiente. Al ejercicio del control sobre sus trabajos individuales corresponde la propiedad privada de tedios de produccién basada en el propio trabajo. Son, por Io tanto, Jos portadores enos de} desarrollo de las fuerzas productivas del trabajo social realizado como un ada en la extraccién gratuita de trabajo libre ajeno: ‘Cuando no se limita a convertir directamente al esclavo y al siervo de la gleba 24 JUAN IRIGO CARRERA 1.6 Concentraci6n y estado, o la plenitud de las potencias productivas del trabajo social realizado como trabajo privado La reproduccién de la plusvalia relativa impone el crecimiento relativo y absoluto de cada uno de los fragmentos del trabajo total de la sociedad cuya ejecucién privada se encuentra conscientemente organizada por el propio obrero colectivo que lo realiza. Bajo su forma concreta de acumulacién capita- lista, la ampliacién del espacio abarcado por el trabajo social conscientemente organizado se realiza mediante la concentracién y centralizacién progresiva de los capitales individuales. Claro est que, en cuanto la organizacién del trabajo social trasciende del alcance de cada capital individual, la forma de mercancia se hace presente de manera directa como la portadora de esa organizacién. El plan consciente que organiza el trabajo del obrero colectivo al interior de cada capital individual no es sino la forma concreta necesaria de realizarse la acumulacién del capital, o sea, de realizarse Ia organizacién inconsciente general del trabajo social mediante 1a valorizacién del valor. El capital no es sino la relacién social materializada que se yergue como el sujeto concreto de] proceso de vida social. Por lo tanto, la condicién de sujeto es un atributo inherente al capital social mismo, forma especifica con que se representa el producto del trabajo social en su unidad. Este sujeto toma forma concreta en los capitales individuales, determinados como materializaciones privadas de trabajo social. La formacién de la tasa general de ganancia es la manera acabada en que el capital social realiza su condicién de sujeto concreto de la produccién social. Esa formacién no es sino el mado de asignarse la capacidad total de trabajo de la sociedad bajo sus distintas formas concreta titiles por medio de la afirmacién de los capitales individuales como partes alicuotas del capital social.” ‘Sin embargo, para asignar la capacidad total de trabajo, al capital social no le aleanza con la organizacién de los trabajos privados regida por el movimiento de los capitales individuales en la formacién de la tasa general de ganancia, La propia acumulacién del capital social alcanza el limite de esta organizacién auténoma tan pronto como el ejercicio privado de la conciencia y voluntad que personifica a los capitales individuales atenta contra las condiciones de la ‘en obrere asalariado, determinando por tanto un simple cambio de forma, la acu- mulacién originaria significa pura y exclusivamente la expropiacién del productor directo, 0 fo que es lo mismo, la destruccién de la propiedad privada basada en el trabajo» (Marx, El capital, vol. 1, pag. 647). Apenas unas centurias le alcanzan al modo de produccién capitalista para desarrollar las fuerzas productivas del trabajo social de Ia manera revolucionaria que estamos viendo, Pero, también, para engendrar sus propias formas concretas de mutilar ese desarrollo. 7, Nuestro proceso de reconocimiento ya ha avanzado por el curso abierto por Karl Marx, El capital, Vol. 2. México, DF: FCE, 1973 y Marx, El capital, vol. 3, secciones primera y segunda, LA RAZON HISTORICA DE EXISTIR DEL MODO DE PRODUGGION CAPITAUSTA. .. 25 reproduccién general del proceso de acumulacién. La asignacidn del trabajo social necesita entonces ser realizada de manera directa por el capital social, y no simplemente a través del cambio de mercanefas. Las potencias directas de la acumulacién del capital social necesitan encarnarse, entonces, en un sujeto que enfrente a los capitales individuales, no sdlo como portador de una conciencia y voluntad independiente de la de cllos, sino que tenga la potestad de imponer la suya directamente por sobre ésta, Este representante polftico directo del capital social es el estado. Su condicién histéricamente especifica de representante politico general del capital social determina al estado capitalista como el agente directo general de Ja reproduccién de Ia explotacién de Ia clase obrera. De modo que, ante todo, la personificacién directa del estado como representante del capital social corresponde, por naturaleza, a la elase capitalista. Por el contrario, pareceria que el personificar de manera directa al capital social no cabe en modo alguno entre las determinaciones de la clase obrera. Mas bien, pareceria que la clase obrera sdlo puede personificar las necesidades del capital social mediante su lucha contra el estado a fin de forzar a éste a aplicar las politicas que imponen sobre los cupitales individuales la compraventa de la fuerza de trabajo por su valor (valor que incluye obviamente la progresién misma hacia la produccién _ del abrero universal). Sin embargo, en la circulacién, y por lo tanto, a la conciencia inmediata de Ja clase obrera, la realizacién del ciclo de acumulacién del capital social a través de la compraventa de la fuerza de trabajo se presenta bajo la apariencia de ser la realizacién de la libertad, la igualdad, la propiedad basada en el propio trabajo, y el interés personal de todos los participantes. La enajenacién de la conciencia y voluntad del obrero en el capital toma aqui la forma conereta de su opuesto, o sea, de la conciencia y Ja voluntad libres. Sobre la base de “¢sta apariencia, la organizacién directa de la acumulacién del capital social como forma concreta de realizarse la organizacién general indirecta de la vida social mediante esa acumulacién, se presenta como una necesidad que fie por igual a la clase capiralista y a la clase obrera. Se realiza entonces estableciendo la relacién politica (y por tanto directa) general de ciudadania ‘Que abarca indistintamente a los miembros de ambas clases, La organizaci6n a de la acumulacién del capital social toma luego forma concreta en Accidn politica de la clase obrera, no simplemente en cuanto esta accién nearna el cardcter antagénico de la relacién capitalista, sino en cuanto ella 'S€ convierte en expresién positiva inmediata del proceso de acumulacién del a como Io que es, a saber, come una potencia enajenada que la domina, © es, se enfrenta a Ja propia clase obrera que la realiza como una potencia Tepresentante politico general del capital social, o sea, del estado. 26 JUAN IS1GO CARRERA El mismo desarrollo de la acumulacién del capital social lleva la com- plejidad de su organizacién directa mds all4 de donde alcanza la capacidad subjetiva de los miembros de la clase capitalista para ejercer la representacién politica general del capital social. Esta es una tarea que muy tempranamente debe realizarse en gran escala sobre una base cientifica. Asi como ocurre respec- to de la personificacién de los capitales individuales, el capital social necesita producir a una porcidn de la clase abrera como los individuos que personifican su representacidn politica general. No se trata ya de una poreién de la clase obrera que representa polfticamente al capital social de manera especifica en cuanto éste leva en sila necesidad de reproducir a la fuerza de trabajo con los atributos materiales y morales que requiere de ella para valorizarse. Se trata ahora de una porcién de la clase obrera que personifica politicamente al capital social en su integridad como tal. Lo cual quiere decir, sin ir mas lejos, que este fragmento de la clase obrera tiene a su cargo el ejercicio, como una potencia directamente social, de la coaccién directa sobre el resto de la clase obrera inherente a Ja relacién antagénica que el capital tiene con ésta. Pero también quiere decir que otra porcién del fragmento en cuestidn tiene a su cargo el desarrollo, como una potencia directamente social, de la conciencia cientifica correspondiente al desarrollo de las fuerzas productivas materiales regido por la produccién de plusvalia relativa. Lo cual quiere decir que esta misma porcién tiene a su cargo la produccién de la conciencia cientifica de la clase obrera como una potencia directamente social enajenada en el capital y, por Io tanto, bajo la forma concreta de su opuesto, la ideologia. La apariencia de la independencia de la clase obrera respecto del capital se convierte asi en el producto de la ciencia que ella misma produce. Ya habjamos visto que, con el desarrollo de Ja gran industria, el productor directo —en su unidad de obrero colectiva— recobra para si, y por lo tanto, como una potencia inmediatamente social al interior de si mismo, la condicién de personificacién consciente y voluntaria del cardcter social general de su trabajo. Aunque, por supuesto, este caricter sigue enfrencindolo como un atributo enajenado en su producto material. Asf lo hace por seguir siendo, ahora hacia el exterior de la unidad de cada abrero colectivo, un trabajo social realizado bajo la forma conereta de trabajo privado. Vemos ahora que, por su telacién directa como clase, y por lo tanto, come una potencia consciente y voluntaria directamente social al interior de la clase, los obreres doblemente libres logran lo que era imposible para los productores directos de simples mercancias. Esto es, logran intervenir de manera consciente y voluntaria en la asignacién de su capacidad total de trabajo bajo las distintas formas concretas utiles de éste, en tanto esta asignacién concierne de manera inmediata a la unidad social del producto de sus trabajos privados, o sea, al capital social, Sin embargo, el desarrollo histérico de los atributos especificos del productor libre de simples mercanefas como atributos del obrero doblemente libre esta lejos de haber liberado a éste de la enajenacién de esos atributos suyos como potencias LA RAZON HISTORICA DE EXISTIR DEL MODO DF PRODUCCION CAPITALISTA. .. 27 sociales matsvializadas en el producto de su trabajo. El obrero doblemente Jibre no es el sujeto conereto de su propio trabajo social. A la inversa, él mismo es el producto de las potencias sociales materializadas de su trabajo, o sea, de Ja forma de capital que tiene su propio producto. Dentro de las determinaciones vistas hasta aqui, por mis encarnizada que sea la lucha de clases o mds demoeritico que sea un estado, la enajenacién de Jas potencias del trabajo humano como potencias de la relacién social general materializada no ha retrocedido ni en un dpice. Todas las potencias del ser ‘genéricamente humano se enfrentan a éste como potencias enajenadas en ‘el capital. La propia conciencia y voluntad de los obreros que alimentan al pital con el plustrabajo que éste les arranca se encuentran enajenadas en to s¢ encuentran determinadas activamente como la personificacién positiva Ja misma. Es por este camino que la acumulacién del capital social toma por el estado. Y, a su vez, esta organizacidn directa tiene a la accién palitica de la clase obrera como forma concreta necesaria de realizarse, La clase brera no tiene de dénde sacar mds potencia para enfrentar a la burguesia en la lucha de clases, que la que le da el ser personificacién de las potencias lel capital social en cuanto la acumulacién de éste choca contra el cardcter ado de los capitales individuales. _ Aesta altura podria parecer que, si la clase obrera no tuviera mas determi- que como atributo del capital, seria impotente para superarlo. Desde ¢ punto de vista, Ia potencialidad para tal superacién deberia brotar de una nte, de «tin olfo», apuestos al capital mismo. Detengamos por un momento o avance y consideremas esta cuestién. En primer lugar, podria parecer que la necesidad de superar el modo de cién capitalista ha de brotar de un imperativo ética, moral. Se tra- a de superar la «injusticia» capitalista que brota en contraposicién con «derecho», una «justicia», una «igualdad» socialmente naturales,® cuando divinos. O, mds pretenciosamente, de Ia realizacién de Ja «dialéctica de 4 mediante la educacién,” Pero la ética, la moral, el derecho, no son abstractos productos del «libre espiritu humana», Los productores de mer- sto Laclau y Chantal Mouffe. Hegemony and Socialist Strategy: Towards a Radical Ocratic Politics. Londres: Verso, 1985, pags. 180-181. _ 9. Sirgen Habermas. Conocimiento ¢ interés, Madrid: Taurus, 1982, pig. 67. e Istwin Mezaros, Marx's Theory of Alienation. Londres: Merlin Press, 1986, 5. 188-189, 28 JUAN IUIGO CARRERA cuya accién parte de su independencia mutua inmediata. Necesitan, por lo tanto, presentarse a su propia conciencia como individuos esencialmente libres por naturaleza. Su interdependencia social general, su propio ser social, se les presenta invertido como un limite exterior impuesto sobre su abstracta libertad natural. La ética es la pura representacién ideoldgica, teérica, del ser social puesto por naturaleza como una determinacidn exterior al individuo. Esta tan histéricamente determinada como sus contrapartes précticas, tanto la subjetiva —la moral— como la socialmente objetivada —el derecho -‘fodas ellas son las formas concretas de la conciencia enajenada. La organizacién general indirecta de la produccién social por el capital se realiza necesaria- mente tomando en ellas la forma concreta de relaciones directas entre las personas, a partir de la apariencia de independencia individual mutua. Son, por lo tanto, relaciones sociales que realizan la enajenacién de las potencias humanas como atributos del producto material del trabajo. La superacién del modo de produccién capitalista no implica un cambio de contenido de estas relaciones sociales. Implica su aniquilacién. Cuando se las invierte como causa de la potencialidad revolucionaria de la clase obrera, ésta es presentada como si no tuviera mds potencia para superar al modo de produccién capitalista que la que le pudiera dar el desarrollo abstracto de una conciencia incapaz de trascender de la enajenacién capitalista misma. Fl espiritu «igualitario y solidario» que embellece a la ética, la moral y el derecho del «hombre nuevo» oculta asf la verdadera determinacién histérica. Es decir, oculta el hecho de que la superacién del modo de produccién capitalista slo puede resultar de un cambio en la materialidad misma del proceso de trabajo que, a su vez, tenga por condicién igualmente material el ser regido por una conciencia capaz de superar toda apariencia enajenada, Ante la impotencia que brota de esta critica aparente, puede parecer que la respuesta se encuentra en el cardcter antagénico de Ja relacién entre ex- plotadores y explotados en que se realiza el valor de la fuerza de trabajo. Puede parecer, asi, que este cardcter antagénico, la lucha en la que la clase obrera se constituye como tal, es el que convierte por sia ésta en un sujeto revolucionario poseedar de la potencia necesaria para superar el modo de produccidn capitalista. El limite histérico de éste tendrfa su necesidad dada por Ja acumulacién de experiencia en esa lucha hasta el punto de transformarse por sien la conciencia de la capacidad como clase para organizar la generalidad del trabajo social de manera directamente consciente."’ Sin embargo, esta concepcién empieza por dejar de lado la fuente material del desarrollo de la conciencia que es especificamente propia de la clase obrera; o sea, el desarrollo material de la subjetividad productiva espeefficamente suya. La reemplaza por la mera especificidad formal de la relacién entre el no trabajador explotador y el trabajador explotado en el capitalismo. Esto es, empieza por sustituir 11. Georg Lukacs. Historia y conciencia de clase. Estudios de dialéctica marxista. México, DF: Grijalbo, 1969, pag. 83. LA RAZON HISTORICA DE EXISTIR DEL MODO DE PRODUCCION CAPITALISTA, . . 29 Ja subsuncién real del obrero en el capital por'su subsuncién formal, como determinante de las potencias revolucionarias especificas de la clase obrera. Jan vacia de determinacién material se torna asi la especificidad histérica del capitalismo, que se llega incluso a invertir la determinacién de la relacién antagénica entre el trabajador y el no trabajador. En esta inversién, las distintas modalidades que toma a lo largo de la historia la separacién de la sociedad en trabajadores explotados y no trabajadores que explotan el trabajo ajeno no son las formas concretas necesarias de organizarse el desarrollo de las fuerzas luctivas del trabajo social en tanto este desarrollo sdlo puede realizarse a _expensas del desarrollo de las fuerzas productivas del trabajo individual. Por contrario, se presenta a la historia humana como teniendo por esencia el esarrollo de las modalidades de explotar el trabajo ajeno. La especificidad histérica del capitalismo se reduce asi a que él es la forma acabada de esa acién, al imponer el hambre insaciable de plusvalia como el objeto de la juccién social. Para esta concepcidn, la lucha de clases no es la relacidn ocial de produccién en la que toma forma concreta necesaria el desarrollo de as potencias productivas materiales del trabajo social a partir de las potencias le su determinacién conereta por Ia transformacién de la materialidad del so de produccién social, Otra vez, la conciencia enajenada ha dejado de er la forma concreta histdricamente necesaria de organizarse el proceso de tabolismo natural entre la sociedad y su medio. Aparece invertida como el cuyo desarrollo abstractamente libre determina la modalidad material Puede parecer, también, que las potencias revolucionarias de la clase obrera 0 pueden brotar de la subsuncién del obrero en el capital sino, al contrario, le manera exterior a ella. Desde este punto de vista, pareceria que si el pital fuera el que determinara la conciencia obrera, si fuera el todo en la Sterminacién de la clase obrera, ésta no tendria de dénde sacar fuerzas para erarse de él. Pareceria asi que la capacidad de la clase obrera para superar el modo de produccién capitalista sdlo puede provenir de su «autonomia» to de éste. Sin embargo, ¢l capital es la relacién social general de la obrera, o sea, el modo general en que ésta -lo quiera o no= organiza la duccién social de su vida, Y esta relacién social general suya se ha invertido 6 el sujeto concreto objetivado de la produccién social. Tanto determina Capital a la clase obrera como atributo suyo que es capaz de privar a una 12. John Holloway. «The Great Bear: Post-Fordism and Class Struggle». En: Post- & Social Form; A Marxist Debate on the Post-Fordist State, Ed. por Werner nefeld y John Holloway, Londres: Macmillan, 1991, pag. 190, 30 JUAN 1RIGO: CARRERA parte creciente de la misma de su vida natural. De modo que, para tener una potencia revolucionaria ajena al modo de produccién capitalista que pudiera imponer sobre éste, la clase obrera tendria que ser portadora de una relacién social atin mas general que dicho modo de produccién, de la cual surgiera esa potencia. O, dicho de otra manera, el capital no deberfa ser la relacién social general de la clase obrera, sino una forma concreta de un modo de organizar la produccién de la vida humana mds genérico que él mismo, Como es mas que evidente que tal relacién social no existe, las concepciones acerca de la autonom/a de la conciencia obrera siguen dos caminos. El primero consiste en fundar las potencias revolucionarias de Ja clase obrera en un espiritu libertario © igualitario, un deseo de recuperar el «sentido» del trabajo, imputados a una abstracta naturaleza humana. Espiritus y deseos a los que se adorna con la potencia suficiente como para pasar por encima del modo en que realmente la humanidad ha sido capaz de organizar su vida material hasta el presente. Asi, surge por caso la «autovalorizacién» que propone Negri a la clase obrera.!? EL segundo camino consiste en rebajar la supuesta autonomfa de la conciencia obrera a la condicién de «relativa». Todo el secreto de la autonomia relativa se reduce a afirmar que la acumulacién de capital determina a la conciencia obrera, pero que, a su vez, la conciencia obrera influye sobre la acumulacién de capital, aunque ésta la determina en tiltima instancia. Asi, la conciencia de la clase obrera ha dejado de ser una forma concreta necesaria de realizarse la relacién social general. Esta unidad ha sido reemplazada idealmente por un ir y venir exterior. Tanto, como para que hasta quepa el intento de explicar Ja autonomfa relativa por el movimiento de un perro encadenado a un poste. Por este camino, se acaba concluyendo que todo determina a todo y, por lo tanto, que nada determina a nada. Borrada asi toda necesidad real, se pasa a afirmar, como hace Althusser, que la accién revolucionaria es aquella provista de una «doctrina» revolucionaria, y que ésta es tal si promueve la accién revolucionaria.'* Una vez mds, la syperacién del modo de produccién capitalista aparece teniendo su necesidad reducida al abstracto desarrollo de la conciencia. Estas concepeiones fantasticas de una conciencia libre capaz no sélo de engendrarse a si-misma sino también de engendrar las condiciones materiales de vida de la sociedad, no son sino expresiones de lo que Marx llamaba la dialéctica pequefioburguesa del «por una parte» y el «por otra parte». Por una parte, la humanidad -o Ja clase obrera, para quienes son mas especificos— tendria su conciencia social determinada como forma concreta necesaria de la produccién del capital. Su conciencia no serfa mds que la personificacién de las potencias del producto de su propio trabajo. Esto es, seria una conciencia 13. Antonio Negri. Marx au-deld de Marx : Cahiers de travail sur les « Grundrisse » Paris: Christian Bourgois Editeur, 1979, pég. 182. 14, Louis Althusser. La revolucidn tedrica de Marx. Buenos Aires: Siglo XXI, 1974, pags. 142-181 LA RAZON HISTORICA DE EXISTLR DEL MODO DE PRODUCCION CAPITALISTA. .. 31 enajenada a cuyas espaldas opera la organizacién auténoma general de la vida social. Por otra parte, la humanidad -o la clase obrera— tendria su eonciencia social determinada como la capacidad para tomar en sus manos Ja organizacién general de la vida social. Seria, de esta parte, una conciencia inmediatamente libre de toda enajenacidn. En el mas materialista de los casos, Ja cuestién del cardcter histérico del modo de produccién capitalista queda jdealistamente invertida asf en la lucha entre las fuerzas materiales que una abstracta conciencia enajenada y una abstracta conciencia libre podrfan poner enaccién respectivamente. La pretensién de superar el capitalismo mediante el «socialismo de merca- do», tan a la moda,'* se presenta como el empate en esta lucha. Por una parte, Jos individuos tendrian el dominio consciente pleno sobre el cardcter social de su trabajo, organizandolo de manera directa. De ahi, el socialismo. Por la otra parte, carecerian de todo control consciente sobre el cardcter social de su trabajo. Las potencias de éste se les enfrentarian como potencias inherentes al producto del mismo, enajenando su conciencia. De ahi, el mercado. Por una parte, la produccién social se encontraria conscientemente organizada ‘al servicio de la vida humana. Por la otra, la produccién social se basarfa en poner la vida humana al servicio del capital, o sea, de una potencia que llega a despojar a la vida humana de su mismo ser genérico. En la realidad, la ‘conciencia y voluntad libres producen simples valores de uso, nunca valores de ‘uso que las enfrentan como portadores enajenados de sus potencias sociales, o ‘sea, como mercancias. A la inversa, la produccién de mercanclas produce a la nciencia y la voluntad enajenada de sus propias potencias sociales, nunca ala conciencia y la voluntad libres. Fuera de su contenido ideolégico como ‘apologia del capitalismo «humanizado», el socialismo de mercado tiene su posi- bilidad real reducida a ser la comunidad de los individuos esquizofrénicamente “Asociados, El socialismo de mercado tiene la virtud de hacer groseramente visibles las consecuencias de tomar las formas coneretas con que el trabajo del obrero lemente libre se presenta en el proceso de compraventa de la fuerza de trabajo, y abstraerlas de sus determinaciones. El capital slo puede apropiarse de las fuerzas productivas del trabajo libre individual puesto bajo el control Consciente directo del capitalista, porque produce a los trabajadores forzades que las portan bajo la forma concreta de individuos dotados de una conciencia y Voluntad libres, Asi, en la circulacién, el cardeter forzado del trabajo dado por la “Recesidad de vender la propia fuerza de trabajo simplemente para reproducirla como un objeto vendible, toma la forma concreta de la libertad para vender Ja mereancia que el obrero posee. La obligacién para el obrero de rendir Plustrabajo impago, toma la forma concreta de un cambio de equivalentes €N que todo el trabajo se encuentra pago. El despojo al obrero del producto 15. David Schweickart. Against Capitalism. Cambridge: Cambridge University Press, 993; John Roemer. A Future for Socialism. Cambridge: Harvard University Press, 1994, 32 JUAN IRIGO CARRERA de su trabajo social, y el que hasta la parte paga de su trabajo social lo sea con el producto impago de su trabajo anterior, toma la forma conereta de ser la realizacién del derecho de propiedad basado en el propio trabajo. Y ¢) proceso social que tiene por todo objeto inmediato la acumulacién de capital, toma la forma concreta de un proceso que brota simplemente de que cada uno persigue libremente la satisfaccién de su interés personal. La conciencia libre del obrera no es el abstracto opuesto de su conciencia enajenada. Es la forma concreta necesaria de swt conciencia enajenada. Dicho de otra manera, en el medo de produccién capitalista, sdlo porque su conciencia y su voluntad se encuentran enajenadas en et producto de su propio trabajo social, el obrero posee una conciencia y una voluntad libres. ¥ es a través de su conciencia y voluntad de individuo libre, que el obrero tiene su coneiencia y voluntad enajenadas como potencias del capital. La dialéetica de! «por una parte y por otra partes sirve al socialismo de mer- cado para conciliar lo inconciliable. Trotsky le hace separar lo inseparable.!® Por una parte, se abstrae el desarrollo de las fuerzas productivas materiales, al declarar que ya ha alcanzado el punto mas alto de maduracién que le cabe bajo el capitalismo. Considerado estrictamente, esto ¢s lo mismo que afirmar que el desarrollo de las fuerzas productivas se ha detenido por haberse ago- tado bajo su forma capitalist. Cualquier materialista dirfa que la detencién de] desarrollo material de las fuerzas productivas implica necesariamente la detencién del desarrollo de su forma concreta de organizarse socialmente, 0 sea, de las relaciones sociales de produccidn. Y que, por lo tanto, esa detencién implica la detencién del desarrollo de la forma concreta que las relaciones sociales de produccién toman en Ja mente humana, o sea, de la conciencia y la voluntad. Considerada de un modo laxo, la afirmacién en cuestién implica que todo desarrollo adicional de las fuerzas productivas dentro del capitalismo se ha tornade estéril para el desarrollo de las condiciones de su superacién. Se trataria, por lo tanto, de un desarrollo material incapaz de desarrollar las relaciones sociales de produccién, la conciencia y la voluntad. Con fo cual, si se acepta semejante absurdo desde un punto de vista materialista, el desarrollo de la conciencia habria llegado a la misma detencién que en el caso anterior. Pero, por la otra parte, se abstrae a la conciencia y la voluntad de la clase obrera, demandande de ellas la plenitud de su movimiento. Por una parte, el desarrollo de la materialidad de las fuerzas productivas de la sociedad —esto ¢s, la realizacién del ser genérico humano — se mantiene firmemente quieto, reducido a la categoria de «factor objetivo» ya satisfecho para la superacién del capitalismo. Por la otra parte, la conciencia de la clase obrera es puesta a dar vueltas vertiginosamente sobre sf misma, reducida a la categoria de «factor subjetivo» que todavia esta por desarrollarse para lograr esa superacién, ¢Por qué, si las fuerzas productivas han alcanzado el desarrollo completo que cabe 16. Ledn ‘Trotsky. Fl Programa de Transicidn. Tigre: Ediciones Polftica Obrera, s/d, pag. 5, 7-8 y 42-44, TARAZON HISTORICA DE EXISTIR DEL MOO DE PRODUCCION CAPITALISTA. «. 33 bajo su forma capitalista, esta forma no ha sido superada aun? Porque la clase obrera no ha desarrollado suficientemente su conciencia revolucionaria. ¢Por qué la clase obrera no ha desarrollado su conciencia revolucionaria? Porque ha sido derrotada una y otra vez por la clase capitalista en la lucha politica. Por qué la clase obrera ha sufrido estas derrotas? Porque ha sido traicionada ‘wna y otra vez por sus dirigencias politicas. Y, 2por qué la clase obrera insiste en elegir una y otra vez estas dirigencias traidoras? Porque no ha desarrollado ficientemente su conciencia revolucionaria. Con |o cual, la conciencia de la se obrera ha dado una voltereta completa sobre si misma. _ En contraste aparente con este agotamiento abstracto de la acumulacién de como vehiculo del desarrollo de las fuerzas productivas, se levanta el caso, Luxemburg postula que Ia plusvalia contenida en los medios de vida estinados a la expansién del capital variable es imposible de realizar si no cuenta con capas o sociedades exteriores al modo de produccidn capita- lista mismo. Pero como éste no puede dejar de absorberlas progresivamente, aba agotdndolas como tal supuesta fuente de realizacién, destruyéndose s{ a s{ mismo.!” De igual modo, Grossmann postula el derrumbe final del italismo por su imposibilidad mecdnica para reproducir las proporciones de duccién social por insuficiencia de plusvalia."® Por su definicién misma, estos supuestos limites mecanicos son independientes de la realizacién por el lismo de toda razén histérica de existir respecto del desarrollo de las fuerzas productivas materiales de la sociedad. Mas bien, la hipotética extincién dela acumulacién de capital por su supuesto choque contra ellos es Ja negacién $¢ lo pospone para un futuro inexorable, en lugar de presentarlo como: fa actualidad inmediata que se da de patadas con la realidad manifiesta, Si las fuerzas productivas materiales de la sociedad pudieran aleanzar me- dnicamente el limite que le cabe a su organizacién bajo el modo de produccién alista sin haber producido la plenitud de la conciencia revolucionaria de la clase obrera, se inmovilizaria la base material que determina a ésta. Con entonces. Lejos de encontrarse en condiciones de superar su determina- f come conciencia enajenada, quedaria prisionera indefinidamente de esta i6n. Esta perspectiva espanta a quienes conciben los limites mecanicos a icumulacién. A primera vista, postular que la necesidad de la superacién del ipitalismo brota de la existencia de un limite inherente a la mecdnica misma la acumulacién de capital parece ser lo opuesto a postular la autonomia de 17. Rosa Luxemburg. La acumulacién del capital. Buenos Aires: Talleres Graficos Mericanos, 1968, pag. 332 y 435. 18. Henryk Grossmann. La ley de ia acumulacién y def derrumbe del sisterna capita- fa. México, DF: Siglo XXI, 1984, pag. 121. 34 JUAN LRIGO CARRERA la conciencia como condicién para esa superacién. Sin embargo, tan pronto como se enuncia el primer postulado, esta supuesta autonomia es el tinico camino abierto hacia delante. Dado que la realizacién del supuesto fin mecd- nico del capitalismo es la negacién misma de su superacién, necesariamente aparece como la negacién del ser genérico humano mismo. Aparece, por lo tanto, como una «barbarie» abstrafda de todo modo de produccién, que no por accidente confluye con las concepciones que la conciencia enajenada engendra como mera ciencia ficcién. De modo que a la enunciacién del limite mecdnico la sigue normalmente la pretensién de que la conciencia de la clase obrera se ponga en movimiento por sf misma.!? Aun en caso de Hegarse al limite mecanico, ella podria poner asi nuevamente en movimiento el desarrollo de su propia base material. O sea, a dicha enunciacién la sigue normalmente la pretensién de que la conciencia no es la expresién en ideas de las condiciones materiales de la vida humana, sino que el desarrollo de las ideas engendra estas condiciones. Lukdcs expresa esta inversién de manera plena, mediante Ja concepcién del Ifmite mecénico como «las fuerzas ciegas» que literalmente empujan al «abismo y la catdstrofe», de los cuales la humanidad sdlo puede liberarse por «la voluntad consciente del proletariado».” Compafiera inseparable de esta inversién idealista es la inversién que concibe al modo de produccién capitalista llegando mecdnicamente a un fin que, lejos de implicar la catastrofe o la barbarie, resulta en el surgimiento de un modo de produccién superior con independencia de la accién consciente y voluntaria de la clase obrera. La primera inversién abstrae esta accién de su determinacién como forma concreta necesaria de realizarse la transformacién en la materialidad del trabajo social que es portadora de Ia superacién del modo de produccién capitalista. La segunda inversién abstrae la transformacién de la materialidad del proceso de trabajo de su forma concreta necesaria de realizarse mediante la accién consciente y voluntaria de la clase obrera. Ambas inversiones operan sobre la misma base: el sustituir dicha transformacién material por un limite mecdnico. Y ambas convierten al contenido y a la forma necesaria de la superacién del modo de produccién capitalista en abstracciones, de modo que la accidn regida mediante ellas no puede reconocer su verdadera necesidad. Por ultimo, existe la creencia de que las potencias de la clase obrera para superar el capitalismo nacen de la resistencia desesperada por no perecer, ejercida por las porciones de la misma que el capital determina brutalmente como sobrantes. Estas porciones han sido impotentes para resistir e] avance del capital cuando todavia éste las requeria como fuerza de trabajo en activo. Ahora que el capital las ha despojado hasta de la posibilidad de participar en Ja produccién y el consumo sociales y, por lo tanto, del propio ser genérico humans, dicha impotencia pasa a concebirse invertida como la posibilidad 19. Luxemburg, La acumulacién del capital, pag. 435 y 470. 20. Lukes, Historia y conciencia de clase. Estudios de dialéctica marxista, pag. 76. LA RAZON HISTORICA DE EXISTIR DEL MODO DE PRODUCCION CAPITALISTA. .. 35 de afirmar una supuesta «propia identidad» inmanente. Luego, se declara que esta identidad tiene la potencia para trascender al capital como relacién social general. Esto es, se imputa a esta supuesta conciencia «liberada» la capacidad de poner en movimiento por si las fuerzas productivas materiales que corresponden a una forma de organizacién social superior. Dejemos atras estas ilusiones apologéticas o pseudocriticas, y volvamos al desarrollo de la forma concreta que toma la revolucién constante de las condiciones materiales de produccién regida por la apropiacién de plusvalia telativa. Porque, como ya dijimos, asi como el obrero y el capitalista tienen su yoluntad y existencia social determinadas como encarnaciones de las potencias del capital, la revolucion material constante en que se realizan estas potencias revoluciona su determinacién como sujetos sociales enajenadas y, por lo tanto, gu conciencia y voluntad, 1.7 El fin histérico del capitalismo, o la clase obrera como sujeto revolucionario Cuanto més crece la acumulacién de capital sobre la base de la produccién de Ja plusvalia relativa, mas crece la magnitud absoluta y relativa de cada ién de trabajo colectivo internamente organizado de manera consciente, que sigue siendo una porcién privada respecto del trabajo total de la sociedad. Mas necesita el capital objetivar cientificamente toda subjetividad en proceso de produccidn. Mis necesita el capital producir un obrero universal condiciones de desarrollar y controlar cualquier sistema de maquinarias que le toque en suerte. Mas crece la poblacién obrera sobrante consolidada por encima del nivel con que la necesita el capital como factor contrarrestante de la solidaridad de la clase obrera, en el proceso de realizarse el valor de Ja fuerza de trabajo; de modo que mas crece la violencia a la que recurre el ital para quitar esa superpoblacién de en medio. Con todo lo cual, mas se 4gudiza la contradiccién entre las potencias directamente sociales del trabajo ya forma de privado con que se realiza, y de ahi, el choque de esas potencias Ja forma de privada que tiene la apropiacién de su producto. En sintesis, cuanto mas se desarrolla la acumulacién de capital, mds ne- cesita la organizacién auténoma capitalista realizarse tomando la forma de ‘Organizacién directa por el estado. ¥ con el desarrollo de esta necesidad, mas airs van quedando las potencias subjetivas de la clase capitalista para actuar omo personificacién de la conciencia y voluntad del capital social. De medo ue, mds necesita el modo de produccién capitalista convertir a la representa- ¢i6n politica del capital social en la tarea de un obrero colectivo improductivo €special, de un drgano colectivo especializado dentro de la divisién social del Wabajo, formado por obreros individuales doblemente libres. ‘Las potencias que el modo de produccién capitalista da a cada una de las clases sociales que engendra, muestran ahora ser realmente opuestas a la encia que presentaban en’la inmediatez de la produccién de plusvalia 36 JUAN [RIGO CARRERA relativa. En su propio desarrollo, el capitalismo quita a la clase capitalista su razén histérica de existir. Esta pierde toda aptitud para constituirse en la conciencia y voluntad que personifica la transformacién de las potencias productivas del trabajo libre individual en potencias productivas del trabajo directamente social, bajo la forma de potencias portadas por el producto mismo del trabajo social. El capital convierte asia la burguesia en un puro pardsito social, en cuya subsistencia se gasta una porcién de plusvalia que merma la masa disponible para ampliar la escala de la acumulacién. Por lo tanto, convierte a la burguesia en personificacién del retraso en el desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad, aun al interior de los mismos limites del modo de produccién capitalista. En su origen, el capital inviste a la burguesia de la potencia revolucionaria para aniquilar los limites impuestos al desarrollo de las fuerzas productivas por la subordinacién de la conciencia y voluntad del obrero individual a la organizacién feudal y esclavista de la produccién social. En su condicién de sujeto concreto de la produccidén social, es el mismo capital quien acaba clamando por una revolucién social que lo libere del lastre que le impone la subsistencia de una clase social a la que él mismo no deja mas potencialidad que el consumirlo improductivamente, Y, como acabamos de ver, el proceso en que el capital convierte a la burgues/a en un puro lastre para si, no es otro que el proceso en que el capital engendra a una clase social portadora de una conciencia y voluntad apta para liberarlo de ese lastre. Se trata de la clase obrera a la que el mismo capital ha puesto a cargo de la realizacién integra de la produccién social a fin de extraerle hasta la ltima gota de plustrabajo que pueda rendir. El avance en la socializacién del trabajo privado tiene por forma necesaria la centralizacién del capital, o sea, la confluencia de los capitaies individuales hacia su unidad inmediata como capital total de la sociedad. Es en la accién politica, o sea, cuando expresa inmediatamente las potencias del capital social, que la clase obrera da cuerpo a la socializacién directa del trabajo privado. La accién revolucionaria de la clase obrera es la forma concreta necesaria en que la referida revolucién constante en la materialidad de los procesos de trabajo —que al mismo tiempo implica su socializacién directa— desarrolla su necesidad de organizarse como una potencia directamente social que trascienda los limites de su forma privada capitalista. Por lo tanto, esta accién revolucionaria es la forma concreta necesaria en que el modo de preduccién capitalista realiza ‘su necesidad histérica de superarse a si mismo en su propio desarrollo. El curso pasa por que la clase obrera tome en sus propias manas su relacién social general enajenada, o sea, se apropic del capital social. Cosa que sdlo puede hacer centralizando el capital como propiedad del estado." Un proceso de acumulacién de capital donde la ejecucidn y el control {ntegros del proceso de trabajo se encuentra en manos de los obreros asalariados, y el 21, Karl Marx y Friedrich Engels. Manifiesto Comunista, Buenos Aires: Editorial Claridad, 1975, pags. 49-50. LA RAZON HISTORICA DE EXISTIR DEL. MODO Df PRODUCCION CAPITALISTA. .. 37 jital es una propiedad cotectiva de estos mismos obreros bajo la modalidad aria de capital estatal, es la forma mds desarroliada de la enajenacién de potencias humanas como potencias del capital. Su constitucién es un paso ndamental en el desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad. Este o toma necesariamente la forma material de una revolucién social en la ue los expropiados de sus condiciones materiales de produccién expropian ‘sus expropiadores, o sea, de una revolucién social en Ia que la clase obrera ice la abolicién de la clase capitalista y de la clase terrateniente. Pero, esta revolucién social, la clase obrera no produce la abolicidn de si misma, o su propia reproduccidn. La relacién social general materializada, o sea, organizacién general del trabajo social portada en Ja forma de valor de su inmediato que la reproduccién ampliada de si misma. La asignacién Ja capacidad de trabajo total de la sociedad sigue encontrindose mediada la forma de mercancias tomada por la fuerza de trabajo y los medios de rida necesarios para reproducirla. La separacién del obrero respecto de sus iedios de produccién se ha desarrollado plenamente. Ellos se le enfrentan ‘una potencia social auténoma objetivada que le es ajena y lo domina. cha separacién ni siquiera necesita ya presentarse mediada por la propiedad ada del no trabajador, por la figura del capitalista. Por el contrario, lo hace ajo la forma concreta de que los medios de produccidn son propiedad del €ro como clase. Por muy centralizado que se encuentre como propiedad |, el capital necesita seguir contando con las potencias productivas del forzado por su condicién de individuo doblemente libre. En la pleni- le su desarrollo, la clase obrera se encuentra determinada tanto como acién colectiva de la conciencia y voluntad de dicha reproduccién, como fuerza de trabajo colectiva de cuya sangre se nutre esa misma produccidn, y como fuerza de trabajo crecientemente sobrante respecto de roduccidn de su propia relacién social general. esidad de la superacién del modo de produccién capitalista, determinando ¢lase obrera como el sujeto revolucionario # cargo de aniquilarlo en su dual en atributos del trabajo libre realizado como una potencia colectiva, lo tanto directamente social, dentro de un limite especifico. Aun este jo determinado por su materialidad como directamente social, sélo es 38 JUAN INIGO CARRERA tal al interior de un dmbito restringido. Desde el punto de vista social general sigue teniendo la forma espeeifica de trabajo privado. Es decir, de un trabajo que se sigue enfrentando a su propio caracter social como un atributo de su producto a cuya potencia social debe someterse. Pero, al mismo tiempo, el desarrollo de la capacidad productiva de este trabajo social puesto en accién privadamente pasa a tener crecientemente por condicién material el desarrollo de la organizacién consciente general del trabajo como una potencia directa- ‘mente social. ¥ esta organizacion directa sdlo puede tomar forma concreta en la relacién directa general propia del modo de produccién capitalista, o sea, en la lucha de clases. Mas especificamente, en cuanto se trata de una organiza- cién directamente consciente que se impone sobre el caracter limitado de las potencias inmediatas de los capitales individuales, ella se realiza tornando la forma conereta del avance de la clase obrera en esa lucha,** El desarrollo de la organizacién directa general de la produccidn social mediante la accién consciente de la clase obrera arranea teniendo su aleance limitado por su misma condicién de ser la forma concreta de realizarse su ‘opuesto. Este mismo alcance limitado limita el alcance de la conciencia con que la clase obrera rige su accién. De modo que ella no puede superar su propia apariencia de conciencia abstractamente libre. Pero, cuanto mas el desarrollo de la capacidad productiva de! trabajo puesto en accién privadamente tiene a la organizacién cansciente directa del trabajo social por condicién material, mas profundamente debe penetrar la conciencia en las determinaciones del trabajo social para poder regirlo. Y las determinaciones del trabajo social en el modo de produccién capitalista no son sino las determinaciones de la conciencia enajenada de la clase obrera, Con lo cual, cuanto mds desarrolla el capital su necesidad de organizar directamente el trabajo social, mas hace que esta necesidad sélo pueda ser satisfecha mediante el avance de la conciencia de la clase obrera sobre sus propias determinaciones. En la plenitud de su desarrollo, la conciencia libre portadora de la enaje- nacién cobra directamente forma en la materialidad misma del proceso de trabajo. A esta altura, el trabajo consiste materialmente en aplicar una concien- cia cientifica -es decir, una que conoce sus propias determinaciones de manera objetiva y, como tal, que avanza en su libertad— al desarrollo del- control sobre Jas fuerzas naturales a fin de objetivarlas en la maquinaria, o sea, a Ja multipli- cacién de la capacidad para organizar el proceso de metabolismo social. Pero este mismo producto, es decir, dicha capacidad multiplicada de organizacién, se enfrenta a sus productores bajo la forma social especifica de plusvalia, Esto es, se los enfrenta como una potencia social que les es ajena por pertenecerle al producto material de su trabajo y a la cual se encuentra sometida su misma. conciencia objetiva. Se trata de una organizacién automdtica de la vida social, donde el trabajo humano consiste en desarrollar la capacidad para controlar dicha organizacién conscientemente, que al mismo tiempo tiene por objeto 22. Marx, El capital, val. 1, capitulo 24, RAZON HISTORICA DE EXISTIR DEL MOBO DE PRODUCCION CAPITALISTA. 29 diato la multiplicacién de la capacidad para organizar automaticamente a vida social a espaldas de la conciencia de sus productores. En su contradiccién constitutiva, el capital social impone asi, como pro- Ja necesidad de que el conocimiento cientifico desarrollado por la clase el trabajo social. Sin embargo, este avance es en si mismo la negacién de Ja reproduccién del capital. Porque esta reproduceién tiene por condicién el oducir una conciencia y voluntad que se enfrenten a sus propias potencias nas Como a potencias que le son ajenas, como potencias que pertenecen al capital. No en vano, en el modo de produccién capitalista, el cardcter forzado del trabajo tiene a la conciencia y voluntad aparentemente libres del obrero no forma concreta necesaria de realizarse, El capital no puede ser otra cosa que el producto de una conciencia y una voluntad enajenadas. Pero, ahora, sta enajenacién se constituye en la traba absoluta a la socializacién directa del rabajo doblemente libre y, por lo tanto, a la forma especificamente capitalista lel desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad. Nos encontramos aqui al capital requiriendo, como una necesidad que ‘brota de su mera reproduccién inmediata, ser personificado por una conciencia jluntad que se haya liberado de toda enajenacién y, por lo tanto, que se ya liberado de toda determinacién como personificacién del capital, Note- bien que no se trata de que el desarrollo de las fuerzas productivas se debe luego ser puesto en marcha nuevamente por una conciencia liberada = su enajenacidn. Se trata de un desarrollo de las fuerzas productivas que el abre para satisfacer su necesidad mds especifica, pero que sdlo puede facerla tomando una forma material cuya organizacién tiene una condi- especifica. La de ser realizada por una conciencia que conoce su propia més alld de cualquier apariencia. De modo que este desarrollo de las is productivas materiales se abre como la realizacién de una necesidad enable del capital y se cierra como la realizacién de la superacién de al implicar necesariamente su forma material la transformacién de la a enajenada en una conciencia liberada de toda enajenacién. El modo de preduccién capitalista agota ast su razdn histérica de existir, a her, el desarrollo de las fuerzas productives materiales de a sociedad median- la transformacidn de las potencias productivas del trabaje libre individual M potencias del trabajo directamente social conscientemente organizado por el ‘obrero colectivo que lo realiza, bajo la forma de la enajenacidn de las Is de este trabajo como potencias sociales de su producto material. De ser 40 JUAN LMIGO CARRERA mismo tiempo, muestra que le es imposible dejar de dar el paso adelante cuyo cierre no cabe ya en él. Ocurre que, en el modo de produccién capitalista, la necesidad genéricamente propia del proceso natural de la vida humana se encuentra directamente portada por la necesidad especificamente inherente a la reproduccién ampliada de aquél como modo de produccién determinado, Porque el capitalisma no es sino un modo histéricamente especifico de organi- zarse el proceso natural de metabolismo humano con su medio. Las especies animales desarrollan la potencialidad de sus procesos de metabolismo, am- pliando su capacidad para apropiarse de su medio, a través de transformar su propio cuerpo para adaptarlo a éste. Pero el ser genéricamente humano reside en la capacidad para apropiarse del medio natural actuando sobre él para transformarlo en un medio para sf a través del trabajo social. De modo que el proceso de vida humano tiene como necesidad natural esencial la ampliacién de su potencialidad para apropiarse del medio a través del desarrollo de las fuerzas productivas materiales de la sociedad. La realizacién del referido paso adelante en el desarrollo de las fuerzas productivas toma entonces necesariamente una forma concreta material que le €s especifica. A saber, toma la forma de una revolucién social en la que el sujeto material de ese desarrollo, 0 sea, la clase obrera, no se limita ya a aniquilar a la burguesfa transformando al capital en una propiedad inmediatamente social, sino que aniquila al capitalismo mismo. Y, con él, aniquila al representante politico general del capital social, al estado. Con lo cual la clase obrera alcanza también su propio fin, dando paso a un nuevo modo de organizacién general del trabajo social. Esta nueva relacién social general no tiene mas forma con- creta que la de ser portada en una conciencia y voluntad humanas mediante las que el trabajador individual se reconoce a s{ mismo de manera objetiva como el érgano del trabajo social que es. La libertad no consiste ya en Ja ausencia de la subordinacién del individuo al domino personal de otro, porque se encuentra sometido al dominio de las potencias sociales del producto de su trabajo. Se ha desarrollado completamente como la conciencia objetiva plena respecto de la propia individualidad como portadora de las potencias productivas sociales. No se est sometido al dominio personal de otro, porque se tiene cl dominio pleno sobre las potencias sociales del propio trabajo individual. Se trata, por lo tanto, de la organizacin consciente general del proceso de preduccién de la vida social. La conciencia libre, o sea, la libre individualidad, ha pasado a ser la relacién social general. De alli en més, no cabe desarrollo alguno de las potencias del trabajo social que no sea, de inmediato, un desarrollo de las potencias del trabajo individual; y, a la inversa, cada desarrollo de las potencias del trabajo individual es de inmediato un desarrollo de las potencias del trabajo social. Por primera vez desde la separacién histérica entre el trabajadar y el no trabajador, la realiza- cién de Ja capacidad para actuar de manera consciente y voluntaria sobre la naturaleza para transformarla en un medio para la vida humana ha dejado de A RAZON HISTORICA DE EXISTIR DEL MODO DE PRODUCCION CAPITALIST. .. aL al mismo tiempo, una forma concreta de negacién de esa capacidad. Con la acién del modo de produccién capitalista comienza la plena realizacién ser genéricamente humano y, por Io tanto, comienza verdaderamente la humana.”* El wabajador se convierte por primera vez en un individuo, ya formalmente, sino realmente libre y, mas precisamente, en un individuo mente asociado. Esto es, se determina a si mismo como el sujeto concreto | proceso humano de metabolismo social que se organiza mediante el co- La Rroteccin de la conciencia cientifica de la clase obrera respecto de su potencialidad histérica no es una cuestién abstractamente cientifica. Es ento espectfico necesario de la accién politica de la clase obrera en la de clases. Mientras permanece prisionera del mismo método cientifico @ opera como la conciencia objetiva capaz de producir plusvalia relativa is se enfrenta a si misma de manera no objetiva, o sea, de la repre- lgica, la conciencia cientifica de la clase obrera es impotente para ubrir que, en el modo de produccién capitalista, Ia libertad no es mas Ja forma concreta de la enajenacidn. Se mutila entonces en sus propias as histéricas, al verse a si misma como una conciencia abstractamente Pero a medida que la propia acumulacién de capital requiere desarrollar obrera necesita avanzar hacia la superacién de esta apariencia. Necesita atrds la exterioridad de la representacién légica para regirse mediante 3. Karl Marx. Contribucidn a ta critica de ia economia politica. 2diciones Estudio: NOs Aires, 1973, pig. 11. 24, Marx sintctiza de manera plena el desarrollo de la histori y natural humana, Ja historia del desarrollo del alcance material de las fuerzss productivas del ‘social portado en sus correspondientes modos de organizacién, en los siguientes as relaciones de dependencia personal (al principio sobre una base del todo latuzal) son las primeras formas sociales, en las que la productividad humana desarrolla solamente cn un ambito restringido y en lugares aislados. La inde- dencia personal fundada en la dependencia respecto de las cosas es la segunda Ma importante en que llega a constituirse un sistema de metabolismo social feral, un sistema de relaciones universales, de necesidades universales y de dades universales. La libre individualidad, fundada en el desarrollo universal de “id individues y en la subordinacién de su productividad colectiva, social, camo nonio social, constituye el tercer estadio. El segundo crea las condiciones eer (Marx, Etementos fundamentales para Ia critica de la economia politica ador) 1857-1858, vol. 1, pag. 85). 42 JUAN IG CARRERA por primera vez y puesto bajo una forma que permite su reproduccién social, de la conciencia enajenada de la clase obrera que se produce a si misma como una conciencia enajenada que conoce su propia enajenacién y las potencias histéricas que obtiene de ella. En El capital, esta conciencia se despliega hasta alcanzar sus determinaciones generales que conciernen a la accién revolu- cionaria de la clase obrera en la que dichas potencias histéricas se realizan produciendo las condiciones materiales para la organizacién consciente —por lo tanto, libre de la vida social. Apéndice 1.1; Conciencia obrera y desarrollo de la subjetividad productiva Los cursos divergentes seguidos por la subjetividad productiva del obrero en activo, uno hacia su degradacién y el otro hacia su desarrollo, reflejan direc- tamente la determinacién histéricamente especifica de la divisién entre trabajo manual e intelectual cuando los potencias sociales del trabajo se desarrollan como las potencias enajenadas del capital en la gran industria. Al enfrentar la cuestidn desde la perspectiva de la subjetividad productiva, se hace foco en esta divisidn tal como ella concierne directamente a la actividad de los obre- ros como los sujetos de proceso de trabajo enajenadamente regido como un proceso de valorizacién. Contrapuesto a esta perspectiva, Sohn-Rethel abstrae al trabajo intelectual en el capitalismo, al relacionarlo con la «apropiacién» en oposicién a la «produccién».”* Contintia abstrayendo al trabajo intelectual al presentarlo como un proceso directamente socializado en oposicién a los trabajos manuales individuales realizados de manera privada e independien- te.” Asi, termina abstrayendo a los sujetos directos del proceso de trabajo que produce la ciencia de su relacién social general. Los obreros intelectuales se encuentran escasamente presentes en la exposicién de Sohn-Rethel. Cuando lo estén, se hace referencia a ellos por la peculiaridad material inmediata de ‘sus trabajos —por ejemplo, en tanto cientificos, téenicos, gerentes— y la tinica referencia a su ser social especifico -o sea, a su relacién de clase - es que el capital debe mantenerlos separados de los obreros manuales,.”” El trabajo de los obreros cuya subjetividad productiva se desarrolla con la produccién de plusvalia relativa mediante el sistema de la maquinaria consiste materialmente en el ejercicio de una conciencia cientifica. Esta misma materialidad, sumada a las modalidades y volumen del consumo individual requerido para la reproduccién de la fuerza de trabajo capaz de desarrollar esa conciencia cientifica enajenada como una potencia del capital, refuerza de manera particular la apariencia con que la compraventa de la fuerza de trabajo se realiza en la circulacién, Esto es, estos obreros aparecen como la 25. Alfred Sohn-Rethel. intellectual and Manual Labour: A Critique of Epistemology’ Nueva Jersey: Humanities Press, 1978, pag. 73. 26. Ibid., pig. 77. 27. Ibid., pag. 157. A RAZON HISTORICA DE EXISTIR DEL MODO DE PRODUCCION CAPITALISTA. . . 43 taesencia de los individuos abstractamente libres y no como lo que son, , wabajadores forzados para el capital social. Pese a no paseer mas cia para vender que su fuerza de trabajo, surge asi la apariencia de que pertenecen a la clase obrera. Apariencia que se refuerza mas alin en cuanto tos obreros tienen abiertamente a su cargo la personificacién general del tal y, como tales, el ejercicio de la coaccién sobre el resto de las obreros. aparecen de inmediato a su propia conciencia y la de los demas como si necieran a una clase distinta de la obrera y la capitalista y, aun, a esta Esta conciencia invertida aleanza hasta a las concepciones teéricas eriticas pier den.”® Aglietta también asimila proletarizacién, es decir, determinacién pmo clase obrera, a degradacién de los atributos productivos del obrero.” de produccién especifica, presentindolo reducido a sus meras formas elacién juridica y de relacién en la competencia." Por su parte, Carchedi incluye en la clase obrera a los obreros portadores la subjetividad productiva expandida necesaria para coordinar el trabajo lk , a condicién de que esta tarea excluya la de vigilancia.“ Sin embargo, cualquier proceso de trabajo socialmente regido por la relacién antagénica lecida a través de la compraventa de fuerza de trabajo, la coordinacién: able del ejercicio implicito o explicito de coaccién sobre otros para rendir plusvalfa. Esta unidad es inherente al proceso de trabajo pitalista en la gran industria desde el arranque mismo de la cuestidn acerca fe la forma de conciencia que se define como una de naturaleza cientifica.? or lo tanto, de Ja conciencia— que determina el papel histérico del capitalis- 2 nunca deviene el producto directo del trabajo enajenado de la clase obrera. a revolucién técnica se encuentra concebida, del principio al fin del capi- Mo, como el producto de la clase cupitalista y de unas supuestas «nueva 8. Harry Braverman. Trabajo y capital monopolista: La degradacién det trabajo en gla XX, México, DF: Editorial Nuestro Tiempo, 1984, pags. 468-469 y 486-487, 29. Michel Aglictta. Regulacicn y crisis del capitalismo, La experiencia de los Estados México, DF: Siglo XXI, 1991, pag. 147. 0. Ibid., pag. 152. 31. Ibid, pig. 152 y 154. . Guglielmo Carchedi. On the Economic Identification of Social Classes. Londres: ge y Kegan Paul, 1977, pag. 84. Esta cuestiGn ese] objeto del capitulo 7, 44 JUAN I81GO CARRERA clase media»™ 0 «pequefia burguesia asalariada».° La clase obrera resulta asi despojada abstractamente de su determinacién material directa como el sujeto histérico progresivo al interior del modo de produccién capitalista mismo. A su vez, Touraine abstrae las formas concretas de la concentracién del capital, para presentar invertida a la acumulacién de capital como una «sociedad programa- da».** Luego, las contradicciones que engendra la fragmentacién capitalista de la subjetividad productiva al interior de la clase obrera se presentan invertidas como las leyes que rigen el desarrollo de la sociedad. Asi, la clase obrera queda diluida en estratos mutuamente contrapuestos cuya potencialidad histérica se reduce a las apariencias que presentan sus conciencias enajenadas.*” Desde su simple determinacién como conciencia inmediata de los propios interesados, hasta su determinacién como concepeidn teérica critica, la inver- sién en cuestién es producto de una conciencia cientifica. Lo cual pone de inmediato en evidencia que el propio método cientifico que produce a esta conciencia cientifica tiene que engendrar por si, o sea, por su propia forma, la inversién ideoldgica. Se pone as{ en evidencia que el método que en el modo de produccién capitalista aparece como la forma natural del conocimiento cientifico, es en si mismo una forma concreta histéricamente especifica de la enajenacién de las potencias productivas humanas como potencias del capital. Lo cual pone a su vez en evidencia que, el desarrollo material de la subjetivi- dad productiva del obrero mas alld de donde cabe en el modo de produccién capitalista, lleva necesariamente consigo la revolucién del propio método cien- tifico, Por su contenido, este desarrollo revolucionario de la materialidad de la subjetividad productiva sdlo puede realizarse bajo la forma concreta de la accién politica de la clase obrera consistente en Ja transformacién de su propia conciencia enajenada en una conciencia enajenada capaz de dar cuenta de su propia enajenacién. Cuando el obrero aplica en su proceso inmediato de trabajo una conciencia cientifica al servicio de un capital individual -cosa que hacen desde el técnico ano al gerente—, da cuerpo a las potencias del modo de produccién capitalista para desarrollar las fuerzas productivas materiales de la sociedad. Pero, por la forma misma de privado con que realiza este trabajo, da cuerpo, al mismo tiempo, a todas las trabas que el cardcter privado del wabajo opone a ese desarrollo. No hace sino reproducir la aniquilacién privada de las potencias inmediatamente sociales del trabajo. Como ya se dijo, es en la accidén politica, 0 sea, cuando expresa inmediatamente las potencias del capital social, que la clase obrera da cuerpo a la socializacién directa del trabajo privado. Y lo hace plenamente cuando expresa de manera especifica la necesidad que tiene el 3. edi, On the Economic Identification of Social Classes, pags, 89-90; Braver- man, Trabajo y capital monopotista: La degradacién det trabajo en el siglo XX, pag. 467. 35. Aglietta, Regulacién y crisis det capitalismo. La experiencia de los Estados Unidos, pag. 152. ’ 36, Alain Touraine. La société post-industrielle, Paris: Denoél, 1969, pag. 41. 37. Ibfd., pag. 114. ZON HISTOMICA DE EXISTIR DEL MODO DE PRODUCCION CAPITALISTA. .. 45 spital social de revolucionar una y otra vez las bases sobre las que avanza hacia u propia aniquilacién. Por lo tanto, es en esta accién politica revolucionaria nde la clase obrera da cuerpo a la plenitud del desarrollo de las fuerzas productivas materiales de la sociedad en que se expresa directamente la necesidad del modo de produccidn capitalista de superarse a si mismo: es aqui do nde se dirime el desarrollo inmediato de la organizacién consciente general de la vida social. ‘Al incorporar al propio obrero colectivo la personificacién de su explotador, | capital introduce su determinacién antagénica general al interior de la clase brera. El valor de la fuerza de trabajo de los obreros en cuestidn corres- a.su reproduccién con los atributos materiales y morales requeridos a representar al capital como su conciencia productiva, coactiva y en la ilacién, Entre estos atributos se incluye, precisamente, el no reconocerse a mismo como érgano particular del obrero colectivo, sino el verse como un duo abstractamente libre cuyos intereses confluyen con los del capital se personifica, Esta determinacién se refleja en un salario que no se limita sponder a la complejidad e intensidad del trabajo, ni a la extensién de Ja jornada de trabajo. Incluso forman parte del mismo los gastos de itacién del capital. Por lo tanto, aun cuando se considera a este tipo de presencia del obrero individual en cuestidn, con sus peculiares atributos conciencia productiva del obrero colectivo que integra, es una condicién ta para que éste exprese toda su potencialidad como fuente de plusvalia. [ue Se corresponde con la de la mercancfa que entrega. Lo que obviamente irre es que, en tanto personificacién inmediata del capital, se enfrenta en Telacién antagénica general con el resto de los obreros. Cosa que hace, lato en su condicién de integrante de un obrero colectivo determinado, como ll interior de Ja relacién polftica general que define a la propia clase obrera Como tal. ¥ asi como el accionar consciente y voluntario de estos obreros como Petsonificaciones del capital aparece de inmediato como la negacién misma dé la accién consciente y voluntaria de solidaridad que constituye a la clase era come tal, ellos mismos son producto de esta accién solidaria. A saber, lesarrollo de los atributos que el capital demanda de ellos como vendedores de fuerza de trabajo tiene por condicién que esta fuerza se venda normalmente Por su valor; condicién que emerge portada necesariamente en la accién de la is obrera en la lucha de clases. De modo que los obreros en cuestidn no sdlo 46 JUAN IRIGO CARRERA son forma concreta de existencia de la clase obrera, sino del avance de ésta en la lucha de clases al cual aparecen contraponiéndose de manera inmediata en cuanto actian en ella como representantes del capital. Lo que ocurre es que la relacién consciente y voluntaria de solidaridad ha cobrade en sus figuras una forma concreta que aparece como la negacién de su propio contenido. Apéndice 1.2; El vaciado de la especificidad histérica del modo de produccién capitalista por la economia politica critica® Existe una fuerte tendencia entre los economistas polfticos marxistas a sacar de la vista que el atributo histéricamente especifico del trabajo social productor de mercancias es la forma de privado e independiente con que se realiza. Se saca asi de la vista que el modo de produccién capitalista tiene su propia especificidad histérica determinada como el modo concreto necesario de desarrollarse esta contradiccién entre la naturaleza social del trabajo y su forma privada ¢ independiente. Este ocultamiento sigue dos cursos generales. El primero parte de considerar el movimiento del capital social, represen- tado por los esquemas de la reproduccién, como si su unidad se realizara de manera inmediata.* Asi, esta unidad aparece reducida a una cuestién de mera proporcionalidad material no mediada por la forma de privado con que se realiza e] trabajo social. Surge entonces la apariencia de que todo trabajo aplicade a la produccidn de las mereanefas que entran en Ja unidad material es inmediatamente social, Luego, esta vertiente considera que la determinacién del valor de las mercane/as presupone la existencia de una matriz técnica dada de la produccién social.*° Ahora bien, la existencia a priori de esta matriz presupone a su vez la asignacién de la capacidad de trabajo total de la sociedad bajo sus distintas formas concretas titiles de manera directa antes de arse el ciclo productivo. Los productos del trabajo social asi asignado no tienen ne- cesidad alguna, ni modo, de tomar la forma de mercancfas; ni el trabajo social que los produce, de representarse como su valor. El problema que la forma de mercancia viene a resolver, o sea, el problema de cémo asignar el trabajo total de la sociedad bajo sus formas concretas utiles cuando no existe una relacion social directa de interdependencia general entre los productores ~y, por lo tanto, el trabajo social se realiza de manera privada e independiente - ya se da por resuelto de antemano, No es de extrafiar, entonces, que quienes realizan esta construccién invertida lleguen a dos conclusiones. La primera es que el . He desplegado detenidamente esta cuestién en mi libro. Juan Iiigo Carrera. ‘Conocer el capital hay. Usar criticamente El Capital. La mercancta, o la conciencia tibre ‘como forma de la conciencia enajenada. Vol. 1. Buenos Aires: Ediciones Imago Mundi, 2007. 39. Piero Sraffa. Produccién de mercancias por medio de mercancias. Barcelona: Ediciones Oikos-Tau, 1965, pag. 17. 40. Michio Morishima, Marx's Economics. A Dual Theory of Value and Growth. Cambridge: Cambridge University Press, 1973, pags. 14-15. RAZON HISTORICA DE EXISTIR DEL MODO DE PRODUCCION CAPITALISTA. .. a7 no és tna relacidn social sino una «categoria redundante»,"' de la cual ia prescindirse para conocer la especificidad de la produccién capitalista ‘sino fuera porque resulta ilustrativa para el «concepto de explotacién».* La segunda es que el valor puede expresarse directamente en cantidades de su sustancia, o sea, en cantidades de trabajo, y no inieamente como valor de cambio. Lo cual borra directamente la especificidad del trabajo productor de mereancfas. Para que el valor pudiera expresarse directamente como canti- dades de su sustancia, el trabajo materializado privadamente en la mercancfa deberfa manifestarse inmediatamente como trabajo social en el momento mis- mo de realizarse. Bastaria entonces con tomar una mercancfa aislada para que ‘ésta expresara la magnitud de su propio valor. Pero, otra vez, en tal caso, el trabajo social materializado en la mercaneia no necesitaria ya, ni tendria cémo, ntarse socialmente como la aptitud de Ia misma para el cambio. _ Enel mundo real de la sociedad productora de mercancias, la produccién material realizada de manera privada e independiente produce al mismo ipo la relacién social general. La unidad material de la produccidn social se impone a posteriori, cuando el simple gasto de fuerza humana de trabajo socialmente necesario se representa como la aptitud social de sus luctos materiales para relacionarse entre sf en el cambio, o sea, como el de las mercancias. ¥ es por ello que el valor de una mercancia s6lo puede €xpresarse como valor de cambio, o sea, en la relacién de cambio con otra, nunca como cantidades de su sustancia, o sea, como cantidades de trabajo cto. En Ja relacién de cambio, una cantidad del cuerpo o valor de uso la segunda expresa relativamente la magnitud de valor de la primera, al como su equivalente. El segundo curso se basa en la sustitucién del cardcter de privado por eardcter de abstracto, como atributo histéricamente especifico del trabajo que produce mercaneias y, por lo tanto, valor, El trabajo abstracto es el simple gasto de fuerza humana de trabajo realizado bajo una forma conereta cualquiera. De modo que el trabajo abstracto tiene por toda cualidad la Materialidad del gasto productive de cuerpo humano, o sea, de misculos, ce- Tebro, etc. humanos. Como es obvio, esta cualidad es naturalmente inherente al trabajo humano cualquiera sea la forma social en que se lo organice. Para Presentarlo invertido como atributo especifico de la produccién de mercancias, sta vertiente de la economia politica recurre varios procedimientos. El mds $rosero consiste en empezar por presentar la verdadera naturaleza del trabajo Abstracto para, a renglén seguido, afirmar que ella sdlo corresponde al trabajo Productor de mercancias.™ Un segundo procedimiento consiste en dar vuelta - —-ttneianeetibae 41. lan Steedman. Mart after Sraffa, Londres: New Left Books, 1977, pag. 202. 42. Paul Sweezy. Teorfa del desarrollo capitalista. México, DF: FCE, 1964; Maurice Dobb. Economia politica y capitalismo. Méxica, DF: PCE, 1966, pag. 29. 43. Sweezy, Teorfa del desarrollo capitalista, pag, 136, __ 44, Academia de Ciencias de la URSS, ed. Manual de Beonomia Politica. Buenos : Editorial Fundamentos, 1962, pigs, 57-58, 48 JUAN INIGO CARRERA la determinacién de la cambiabilidad de las mereancias. Se parte de negar la determinacin de esta cambiabilidad por la representacidn de la materialidad del trabajo abstracto como el atributo social especifico de su producto en razén de haberse realizado de manera privada e independiente, para terminar conci- biendo a las apariencias mismas del proceso de cambio como las determinantes del trabajo abstracto. Esto es, se presenta a las mercanc{as como si entraran naturalmente al cambio no siendo mis que valores de uso, y alli su contacto con el dinero las convirtiera en portadoras de trabajo abstracto.*® Un tercer procedimiento consiste en imponer por sobre la verdadera cualidad natural det trabajo abstracto una que lo haga aparecer como atributo histéricamente espe- cifico de la produccién de mercancfas, Por ejemplo, el trabajo abstracto pasa a ser concebido como el simple gasto de fuerza humana de trabajo cualquiera sea la forma concreta en que se lo realice, a condicién de que sea hecho con indiferencia respecto de las «experiencias vitales» del trabajador mismo.“ Con Jo cual, el trabajo abstracto productor de mercancfas aparece transformado en una especie particular de trabajo abstracto. Coma tal especie particular, se contrapone al simple gasto de fuerza humana de trabajo cualquiera sea la forma en que se lo realice, pero que se realiza sin indiferencia respecto de su contenido. Se concibe asi al trabajo abstracto en s{ como si estuviera determi- nado en tanto tal por encerrar una diferencia especifica respecto de su propio género y, por lo tanto, como si él mismo fuera una forma concreta de trabajo humano. En otra versién se concibe al trabajo abstracto como el mediador en la relacién social entre los productores.*” Pero no es el trabajo mismo el que media en la relacién social de los productores privados e independientes. E] mediador es el producto del trabajo, la mercancia. No se trata del trabajo abstracto en acto sino del trabajo abstracto materializado, o sea, el trabajo abstracto que ya no existe mds que objetivado en su producto. En la inversion en cuestién se tiene un simple gasto de fuerza humana de trabajo, un trabajo abstracto, que interviene como mediador en Ja relacién social y otro que no lo hace, Otra vez, el trabajo abstracto productor de valor pasa a ser concebido como una forma especifica de su propio género y, por lo tanto, como un trabajo concreto. La sustitucién de la forma de privade del trabajo productor de mercancias por la apariencia de ser un trabajo directamente social, al igual que la sustitu- cién de la forma de privado por la condicién de abstracto como determinante de la especificidad histériea del trabajo productor de mercaneias, conducen al mismo lugar. Vacian al modo de produccién capitalista de su especificidad 45. Isaak Rubin, «Ensayos sobre la teoria marxista del valor. En: Cuadernos de Pasado y Presente, n.° 53: Buenos Aires (1974), pag. 179, 182 y 196. 46. Massimo De Angelis. “Beyond the Technological and the Social Paradigms: A Political Reading of Abstract Labour as the Substance of Value”. En; Capita! & Class, vol. 19, n° 57: Sage Publications (1995), pag. 110, 47. Moishe Postone. Time, Labor and Social Domination: a reinterpretation of Marx's critical theory, Cambridge: Cambridge University Press, 1993, pag. 150. ARAZON HISTGRICA DE EXISTIR DEL MODO DE PRODUCCION CAPITALISTA. .. 49 ‘a, Esto es, lo vacian de su determinacién como forma necesaria del sarrollo de las potencias productivas del trabajo libre individual en potencias aductivas del trabajo inmediatamente social conscientemente organizado por propio obrero colectivo, realizado a través del desarrollo de la contradiccién. inmanente a la organizacién privada del trabajo social. Por lo tanto, vaeian Ja clase obrera de sus propias potencias histéricas especificas. Con lo cual Sin embargo, el diltimo grito de la moda en la economia politica critica va javia mas lejos, La centralizacién del capital como propiedad directamente al, 0 sea, como propiedad del estado, es Ia forma mis potente de la so- lizacin del trabajo privado. Mediante esta centralizacién, la clase obrera a en sus manos su propia relacidn social enajenada. Por lo tanto, su reali- én es la forma concreta general de la accidn politica en que la clase obrera sus intereses histéricos como sujeto revolucionario. Es por eso que Jamas moderna economia politica critica no puede contentarse con borrar la ficidad histérica del modo de produccidn capitalista poniendo al trabajo tracto en el lugar del trabajo privado. Sigue adelante poniende al poder ivo que ejerce el capital sobre el obrero en el lugar de la materialidad del la clase obrera consiste en negarse a tomar el poder del estada como quien e de la peste.” La economia politica critica se muestra asi en la plenitud su propia razén de existir, No sdlo borra la especificidad histérica de las as revolucionarias de la clase obrera, sino que directamente pretende encer a ésta que lo verdaderamente revolucionario es tomar el camino a Ia realizacién de las mismas y, por lo tanto, el camino de su derrota 48, John Holloway. Cambiar el mundo sin tomar el poder. El significado de ta lucién hoy, Buenos Aires; Revista Herramienta y Universidad Auténoma de Puebla, 2, pags. 216-218; Michael Harde y Antonio Negri. Imperio. Buenos Aires: Paidés, 02, pigs. 198-199. 49. Holloway, Cambiar el mundo sin tamar el poder. El significado de la revotucién oy, pags, 306-307; Hardt y Negri, imperio, pag. 201. El desarrollo histérico concreto Capitulo 2 ‘Transformaciones en la acumulaci6n de capital. De la produccién nacional del obrero universal a fragmentacion internacional de la bjetividad productiva de la clase obrera 2.1 El punto de partida La aceidn revolucionaria de la clase obrera necesita organizarse a través del ronocimiento de sus determinaciones concretas. Dado que nos enfrentamos a un proceso caracterizado por la integracién y la fragmentacién internacional, econdmicas que han prevalecido en los diferentes procesos nacionales de acumulacién de capital involucrados.' Pero este enfoque acaba reduciendo a necesidad histérica especifica a la accién inmediata de quienes personifi- can al capital. Asi, la apologética del capitalismo presenta a los capitalistas y os burderatas estatales nacionales como los sujetos sociales cuya abstracta yoluntad rige el movimiento histérico. En oposicién a esta esterilidad, puede parecer que el punto de partida se encuentra en la unidad mundial del capitalismo, concebida como el movi- Miento de los regimenes de acumulacién, su surgimiento, #fracaso» y caida. Por ejemplo, que el fracaso del Fordismo para mantener la disciplina de la obrera ha dado lugar al surgimiento del Post-Fordismo como modelo de plinamiento. Pero, entonces, el sujeto del cambio histérico parece haberse @sfumado, como si se tratara de un proceso sin sujeto.” Otra vez la abstraccién 4 Ocupado el lugar de lo conereto. _ Puede parecer, entonces, que la respuesta est4 en circunscribir la unidad Taundial de la acumulacién de capital a su manifestacién concreta: la lucha de clases. Sin embargo, considerada por si, la lucha de clases no muestra mas que una serie de enfrentamientos en los que, ora la clase obrera triunfa y anza, ora es derrotada y retrocede, al ritmo marcado por el desarrollo de su 1. Para un claro ejemplo véase World Bank. The East Asian miracle: economic growth hd public policy. Oxford: Oxford University Press, 1993. 2. Joachim Hirsch. “Fordism and Post-Fordism: The Present Social Crisis and its équences”. En: Pust-Fordism & Social Form: A Marxist Debate on the Post-Fordist ale. Ed, por Werner Bonefeld y John Holloway. Londres: Macmillan, 1991. 54 JUAN 1fIGO CARRERA conciencia. Asi, la conciencia aparece como la que determina por sf a la clase obrera como sujeto hist6rico.* Hasta la forma mas concreta acaba convertida en una abstraccién si se la separa de sus determinaciones. La historia natural humana es la historia de la transformacién de las condiciones materiales de la vida social mediante el trabajo. El desarrollo de) ser humano como sujeto histdrico no es sino el desarrollo de su capacidad para actuar consciente y voluntariamente sobre el resto de la naturaleza, a fin de transformarlo en un medio para si. En otras palabras, es el desarrollo de la condicién como sujeto de la produccidn, o sea, de la subjetividad productiva humana. Este desarrollo es el nico punto de partida concreto materialista, y por lo tanto cientifico,* para producir la conciencia respecto de cualquier movimiento histérico. De él vamos a arrancar aqui, para avanzar paso a paso hasta hacer evidente que, desde el principio, nos encontrdbamos inmersos en las determinaciones concretas especificas del presente. 2.2 La materialidad del proceso de produccidn y la subjetividad productiva del obrero Recapitulemos brevemente lo visto en el capitulo anterior al respecto. En el mado de produceién capitalista, la produccién material no tiene por objeto inmediato la obtencién de valores de uso. Tiene por objeto la produccién en escala ampliada de la relacién social general materializada que se ha erigido en el sujeto de la produceién y el consumo sociales mismos, o sea, del capital. Al encontrarse asi regido, el proceso material de produccién se ve sometido a la constante revolucion de sus condiciones técnicas. Esta constante revolucion va en pos del aumento de la capacidad productiva del trabajo portador de la produccién de plusvalia relativa. En este desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad, el capitalismo transforma los atributos productivos del trabajo humano de un modo que le ¢s histéricamente especifico y que determina su misma razén histérica de existir. Esto es, transforma las potencias productivas del trabajo libre individual en potencias productivas del trabajo colectivo conscientemente organizado por el propio obrero colectivo que lo realiza. Claro estd que realiza esta transformacién en tanto la organizacién consciente es, al mismo tiempo, la forma concreta necesaria de realizarse su opuesto. O sea, en tanto es la forma concreta necesaria de realizarse la enajenacién de las potencias productivas del trabajo humano como atributo de su propio producto material convertido en portador de la relacién social general. Esta contradiccién inmanente al modo de produccién capitalista cs la que lo hace llevar en sf la necesidad de superarse a si mismo, engendrando en su propio desarrollo la organizacién consciente general de la produccién social. 3. John Holloway. «The Great Bear; Post-Fordism and Class Struggle». En: Post- Fordism & Social Form: A Marxist Debate on the Post-Fordist State. Ed. por Werner Bonefeld y John Holloway. Londres: Macmillan, 1991. 4, Karl Marx. El capital. Vol. 1. México, DF: FCE, 1973, pag. 303. |SFORMACIONES EN LA ACUMULACION DE CAPITAL... 55 El sistema de la maquinaria es la forma material del proceso de produccién e desarrolla de manera plena la transformacién de las potencias productivas obrero libre individual en potencias productivas del obrero colectivo capaz e organizar conscientemente su propio proceso de trabajo, regida por la produccién de plusvalia relativa. Esta transformacién no brota simplemente cardcter de proceso necesariamente colectivo en gran escala que tiene el jo en la gran industria maquinizada. Brota de la transformacién que sufre onsistir en la aplicacién de la fuerza humana de trabajo al ejercicio del control Jas fuerzas naturales de modo de hacer actuar a éstas automdticamente el objeto para transformarlo, Cosa que se logra mediante la objetivacién sa capacidad de control como un atributo de Ja maquinaria. Al revolucionar terialidad del proceso de trabajo, la acumulacién determina de tres modos subjetividad productiva del obrero de la gran industria. En primer lugar, el sistema de la maquinaria degrada la subjetividad pro- va del obrero que adquiere y aplica su pericia manual en el proceso to de produccién. Lo convierte en un apéndice del control objetivado de fuerzas naturales, o sea, en un apéndice de la maquinaria. Con lo cual, su productivos siguen un curso que se asemeja al del obrero sujeto a la divisién man era del trabajo. Sélo que su curso en esta direccién se encuentra $. En tanto modifica la materialidad de la subjetividad productiva del obrero, sl capital modifica el alcance y contenido de su canciencia, No se trata de que la inciencia obrera es funcional al capital. Ser funcional significaria que la conciencia de bs obreros surge de fuera de la relacién de capital misma y que, luego, esta conciencia lamente formada se adapta a las necesidades del capital. Muy contrariamente esta exterioridad aparente, los obreros se encuentran realmente subsumidos en el ‘Capital a través de la produccién de plusvalia relativa (ibid., vol. 1, pags. 426-427). Aun ‘ clase obrera, son atributo de! capital (ibid., vol, 1, pag, 482), que los produce y luce como seres humanos, o sea, como lores de conciencia (ibid., vol. 1, 487). Su conciencia se encuentra invertida bajo la apariencia propia de la acién de que son individuos libres- como una potencia del capital, o sea de su ia relacién social general objetivada que se ha convertido en el sujeto concreto ado de la vida social, La accién revolucionaria de 1a clase obrera es la forma eta necesaria en que la referida revolucién constante en la materialidad de los sos le trabajo - que al mismo tiempo implica su socializacidn directa~ desarrolla idad de organizarse como una potencia directamente social que trascienda los de su forma privada capitalista. Por lo tanto esta accién revolucionaria es la na concreta necesaria en que cl modo de produccidn capitalista realiza su necesidad. listética de superarse a s{ mismo en su propio desarrollo, engendrando la organizacion ciente general de la vida social. 56 JUAN IFUGO CARRERA acelerado, y m4s limitado adn en cuanto a las potencias de su subjetividad productiva, por su condicién especifica de apéndice de la maquinaria. Con cada salto adelante que pega el capital en el proceso de apropiarse de las fuerzas naturales, es decir, con cada salto adelante dado por la capacidad productiva de] trabajo mediante el desarrollo de 1a maquinaria, el capital saca del proceso directo de produccién a masas enteras de este tipo de obrero. Y hace otro tanto con el obrero de la manufactura. Reemplaza lo que era la intervencién necesa- ria de la subjetividad habilidosa de ambos en el proceso directo de produccién por la habilidad objetivada en una maquina. As{ y todo, a la par que expulsa este tipo de trabajo vivo al reemplazarlo por trabajo muerte, el mismo salto genera una multitud de espacios nuevos para su explotacién. Estos brotan, precisamente, sobre la base de haberse dado un paso mis en la degradacién de los atributos productivos de los dos tipos de obrero en cuestién. En segundo lugar, la acumulacién en base a la extraccién de plusvalia rela- tiva mediante el sistema de la maquinaria transforma a una porcién creciente de la poblacién obrera en sobrante para las necesidades del capital. El capital es la relacién social general de la poblacién obrera, es decir, la relacién general en que la clase obrera entra para reproducir su vida natural. De modo que ser transformado en sobrante para el capital significa verse privado del ejercicio de la capacidad para producir la propia vida natural. El capital arranca asi ala superpoblacién obrera hasta el ultimo rastro de subjetividad productiva, condendndola a muerte. En tercer lugar, el capital necesita desarrollar la subjetividad productiva de la porcién de la clase obrera cuya participacién en el obrero colectivo corresponde al desarrollo de la capacidad de éste para avanzar en el control universal de las fuerzas naturales y en el control consciente del propio cardcter colectivo de su trabajo. No basta para desarrollar esta subjetividad con.su mero ejercicio en el proceso de produccién mismo. La conciencia productiva que rige la actividad del obrero colectivo del sistema de la maquinaria interviene en el proceso directo de produccién como un atributo objetivado en la maquinaria misma y, por lo tanto, como el producto ella misma de una conciencia cientifica. Y el desarrollo de esta conciencia cientifica es precisamente lo que tiene a su cargo aportar al obrero colectivo la porcién de éste que acta como su drgano de desarrollo de su capacidad para controlar las fuerzas naturales a aplicar en la produccién directa. Considerado en sf, el desarrollo de esta subjetividad productiva expresa la tendencia general del desarrollo histéricamente espe- effico de las fuerzas productivas de la sociedad bajo el modo de produccién capitalista. Pero esto no quiere decir que el capital avance simplemente en 1. Por el contrario, el capital mismo contrarresta constantemente su propia tendencia histérica general, convirtiendo cada avance en el control sobre las fuerzas naturales en un atributo objetivado en la maquinaria, de modo de simplificar el trabajo, no ya simplemente manual sino también intelectual, qué lo ejerce. SFORMACIONES EN LA ACUMULACION DE CAPITAL. .. 57 _ Una diferenciacién similar tiene lugar respecto de la subjetividad aplicada Ja circulacién del capital por los obreros improductivos. De aqu{ en mas se entiende que, cuando nos referimos a la subjetividad productiva, mutatis candi abarcamos también. a esta otra subjetividad del obrero subsumido en capital, salvo indieacién en contrario. La acumulacién bajo su forma nacional clasica _ La acumulacién de capital es un proceso mundial por su contenido, pero onal por su forma. Empecemos por considerar los paises en donde la ién de capital presenta la forma nacional concreta que mas inmedia- r la produccién de la generalidad de las mercancfas por capitales que Ja magnitud necesaria para participar en la formacién de la tasa general ganancia compitiendo en el mereado mundial. Nos referimos especifica- (de aqui en adelante, «paises clasicos»). Desde el siglo x1x y durante los tres cuartos del siglo xx, la acumulacién de capital presenta en ellos una tendencia notable respecto de la reproduccién -y por lo tanto explotacién- dela fuerza de trabajo. La de subjetividad productiva en degradacién y la de ‘subjetividad productiva en expansién tendicron a ser reproducidas de manera junta y en condiciones relativamente indiferenciadas. Esta unidad tuvo una primera base técnica. Los obreros de subjetividad productiva degradada no tienen oportunidad desarrollar pericia alguna dentro de sus procesos de trabajo. Sin embargo, ‘o mas complejo se hace el proceso de produccién colectivo en que se ntra inmerso el trabajo individualmente simplificada, mas se necesita a realizarlo de] uso de una aptitud productiva universal cuyo desarrollo iende del mero ejercicio de ese trabajo individual. De igual modo, estos 8 deben ser capaces de adaptarse a cualquier maquinaria que el cambio constante les ponga delante. Por lo tanto, el capital necesita producirlos 0 obreros universales antes de que entren en produccién, por mas degrada- da que vaya a ser su participacién en ella. ¥ este proceso de formacién previa ductiva particular en el ejercicio mismo del trabajo y en razén directa a la ocidad con que el obrero se ve empujado por el capital de una tarea a otra. Mismo tiempo, la intensidad que impone a su trabajo la subordinacién al de la maquinaria y la division manufacturera del trabajo cientificamente jada requieren et acortamiento de su jornada de trabajo. | Porsu parte, la produccién y reproduccién de la fuerza de trabajo portadora a la subjetividad expandida tiene en su base la produccién de una conciencia foductiva cientificamente estructurada.® Por lo tanto, tiene en su base la 6. Los cursos divergentes seguidos por la subjetividad productiva de los obreras Ieja de manera directa la determinacion histéricamente especifica de 1a divisién 5B JUAN IRIGO CARRERA expansién de la universalidad de los atributos productivos del obrero. Este tipo de obrero debe pasar por un periodo de formacién cientifica universal y particular de su fuerza de trabajo cada vez mds largo antes de encontrarse en condiciones de entrar en produccidn. Asi y todo, esta fuerza de trabajo recién alcanza su plenitud productiva después de varios afios de ser efectivamente aplicada. El capital inglés de principios del siglo xix optimizaba su acumulacién explotando a un obrero cuya vida natural agotaba a los treinta afios. Esta es la edad en que hoy el obrero de subjetividad productiva mas desarrollada, el cientifico, recién se encuentra en condiciones de empezar a producir plusvalia. El capital va necesitando, entonces, extender la vida titil del obrero, de modo de prorratear el costo de su produccién y explotar plenamente su aptitud para el trabajo complejo. A su vez, las condiciones de los procesos de trabajo y consumo individual necesarias para extender la vida util del obrero para el capital llevan consigo la extensién de su vida natural mas all4 del agotamiento de su aptitud productiva. Al mismo tiempo, al capital le resulta muy costoso que el obrero pierda pre- maturamente su aptitud productiva, ya sea por enfermedad o por encontrarse circunstancialmente desocupado por los avatares de la acumulacién. De modo que el valor de su fuerza de trabajo también incluye la jubilacién, la cobertura médica y la cobertura por desempleo. Pero para producir y reproducir la subjetividad productiva expandida no basta con cubrir el consumo de la misma cantidad y calidad de valores de uso que antes, pero por un tiempo de vida que incluye un mayor perfodo durante el cual el obrero no esté produciendo, Su desarrollo no reside en la multiplicacién de la pericia manual 0 la fuerza fisica del obrero. Concierne, ante todo, al desarrollo de la conciencia productiva del obrero. Se trata de empujarla constantemente més alld de donde alcanza el control de las fuerzas naturales ya objetivado en la maquinaria. En esencia, se trata de desarrollar la capacidad para tomar decisiones productivas por sien nombre del capital (aunque este desarrollo siempre esta sujeto a la contradiccién que encierra la constante simplificacién del trabajo al enajenarse sus potencias como atributos del capital materializado en la maquinaria). El consumo de valores de uso que corresponde a la reproduccién de esta fuerza de trabajo se encuentra cualitativa y cuantitativamente determinado en consecuencia. Por su parte, la intensidad del trabajo gira en torno de la capacidad para fijar Ja atencién en el proceso de decidir productivamente. Lo cual requiere una jornada de trabajo mds corta. entre trabajo manual y trabajo intelectual cuando las potencias sociales del trabajo se desarrollan como las potencias enajenadas del capital en la gran industria. Al enfrentarla desde el punto de vista de la subjetividad productiva, esta divisién queda enfocada tal como concierne directamente a la actividad de los obreros como sujetos del proceso de trabajo enajenadamente regide como un proceso de valorizacién. INSFORMACIONES EN LA ACUMULACION DE CAPITAL. .. 59 Los atributos materiales de su trabajo y de su consumo individual confluyen reforzar en la conciencia de este tipo de obrero la apariencia de ser un ividuo libre, que dispone de lo que es suyo a cambio de un equivalente, aciendo con ello su propio interés, Esto es, esta unidad material refuerza apariencia a través de la que toma forma concreta en la circulacién la tacién del obrero como trabajador forzado para el capital social, al que mis desarrolla este obrero su subjetividad productiva, més dificil le resulta K Tse como lo que es, a saber, un miembro de la clase obrera. En resumen, pese a basarse en la divergencia de sus subjetividades pro- as, la reproduccidn de los dos tipos de obrero en activo converge hacia cierto grado de universalidad relativamente comin dentro de los pafses en tidn. El desarrollo de esta universalidad se refleja sobre la reproduccién de la poblacién obrera, haciendo caer la tasa de natalidad. Esta caida ya acompafiada por un ritmo en la acumulacién de capital, un riumo en el bio en la composicién técnica de éste, un acortamiento de la jornada de cién local de la superpoblacién obrera. Esta parece no pasar masivamente Ja condicién de flotante. ¥, como ya vimes, el capital social necesita en este aso mantenerle su subjetividad productiva para cuando vuelva a requerirla activo. Llega as{ a crearse la ilusién de que la acumulacién capitalista se ha liberado de su ley general, a saber, de la ley por la cual la acumulacién le Tiqueza social en el polo del capital es una acumulacién de miseria y de- radacién crecientes en el polo de la clase que produce esa riqueza con su bajo. En las condiciones vistas hasta aqu(, al capital social le resulta mds barato Omar directamente en sus manos la produccidn relativamente indiferenciada nasiva de Ja clase obrera que abarca las dos subjetividades productivas puestas. Esta produccién pasa a estar a cargo del representante politico al del capital social de los pafses en cuestién, o sea, de los respectivos os nacionales. La produccién relativamente universal de la clase obrera jonal cobra asi una expresién especifica, a saber, la de educacién puiblica, lud publica, jubilacién publica, seguro de desempleo publico, planes ptiblicos ivienda, transporte piiblico, servicios pitblicos, recreacién publica, etc. De fanza individualmente a éstos bajo la forma conereta de la expansién de derechos igualitarios como ciudadanas del estado nacional, conquistada ariamente mediante el avance de la accién polftica de la clase obrera lucha contra la burguesia. Lo que la clase obrera paga con su propio fabajo para reproducirse como fuerza de trabajo forzada para el capital, y cuyo RTO le cuesta sangre y carcel a cada paso, aparece entonces ideolégicamente 60 JUAN IFIGO CARRERA invertido. Se lo presenta como las «concesiones» graciosamente otorgadas en su abstracto beneficio por el «estado de bienestars.” Sin embargo, esta inversién de las formas politicas basada en la reproduc- cidn relativamente indiferenciada de la clase obrera mediante la accién directa del representante politico de los capitales sociales nacionales alcanza atin una expresién mas desarrollada. Lo hace en tanto dicha reproduccién converge con la necesidad de reproducir el proceso nacional de acumulacién de capital a través de la centralizacién de los capitales individuales como unidades inme- diatas de capital social y, por lo tanto, como capital del estado. La forma més desarrollada de esta inversién surgié alli donde la centralizacién en cuestién necesité alcanzar a la totalidad de los capitales que se valorizaban en el pais a fin de poder empezar a realizar su potencialidad. Esta centralizacién sélo podia tomar forma politica concreta en una revolucién social que abolicra la fragmentacién privada interna del capital. Dicho de otra modo, presuponia una revolucién social en la cual la clase obrera y el campesinado expropiaran ala burguesia y los terratenientes, imponiendo la propiedad colectiva sobre el capital y la tierra al interior de sus fronteras nacionales. Sin embargo, el capital no deja de ser tal por haber sido centralizado de este modo. Sigue enfrentando a quienes son ahora sus propietarios como una potencia que les es ajena y los domina, E] estado nacional deviene, entonces, no sdlo su representante politico general en tanto capital social, sino también el agente directo de su acumulacién en la produceién y la circulacién en su movimiento inmediato come capital individual. A consecuencia de su forma politica concreta, este proceso se realiza bajo la apariencia de ser su propio opuesto, o sea, el socia- lismo o comunismo realizados, Tal es el caso de la URSS, cuya especificidad desarrollaremos en un capitulo separado. El Apéndice 2.1 muestra la evelucidn de las condiciones de explotacién de la fuerza de trabajo en el Reino Unido y los Estados Unidos durante cl periodo considerado, en lo referente a salario real, duracién de la jornada de trabajo, educacién formal y productividad.* 7. Por el camino de esta inversién se lega al absurdo manifiesto de afirmar que el capital slo puede realizar la plusvalfa extraida a los abreras a condiciin de... cedérsela a estos mismos obreros mediante la compra de su fuerza de trabajo por encima del valor, Esto de suponer que la plusvalia se realiza come tal gracias a no realizarla como tal, no constituye razonamiento dialéctico alguno. Se trata de una mera mistificacién 8. Tal como puede verse en el cuadro 2.1 del Apéndice 2.1 (con la distorsidn que implica la mezela de trabajo productive ¢ improductivo para el capital en el cémputo), la capacidad productiva del trabajo se ha multiplicado sostenidamente a lo largo del desarrollo de la gran industria. En tanto esta multiplicacién ha ocurrido en las ramas ‘que directa o indirectamente producen los medios de vida para los obreros, los valores de estos medios de vida han caido de manera correspondiente. Sin embargo, buena parte de este abaratamiento se ha visto esterilizade como fuente inmediata de plusvalia relativa, Los capitales individuales introductores de las innovaciones téenicas han SFORMACIONES EN LA ACUMULACION DE CAPITAL... 61 24 Pericia manual en el sistema de la maquinaria y poder politico obrero Mas alld de las condiciones vistas hasta aqui, la porcién de la clase obrera de subjetividad productiva en retroceso sacaba fuerza politica de una base técnica histéricamente especifica para imponerle al capital su reproduccién -relativamente indiferenciada con la de subjetividad en expansién. Por mucho que se hubiera desarrollado el sistema de la maquinaria, la pericia manual de} obrero seguia interviniendo en el propio corazén de la produccién basada ‘en él, 0 sea, en la produccién de la maquinaria misma. Fl capital no habia grado atin liberar su valorizacién de ella. La calibracién de la maquina para la al del obrero. Este se convertia en apéndice de la maquina recién al ar la produccién en serie misma. El proceso de montaje segula estando inado a la pericia manual del obrero, por mas que esta pericia se hubiera dado a la mas absoluta simplificacién del movimiento de cada obrero a wes de la divisién manufacturera del trabajo. La linea de montaje no era ain ina verdadera mAquina. Su motorizacién podia imponer el ritmo de trabajo a obreros que se distribuian a su largo. Pero segufa careciendo del elemento define a la maquinaria como tal, o sea, la transformacién de la herramienta una parte suya. Por el contrario, en Ja linea de montaje, la herramienta iia estando regida por la unidad ojo-cerebro-mano del obrero que la ponia propiado de manera normal la plusvalia extraordinaria que brota de la posibilidad de vender por debajo del valor social pero por encima del individual, al ponerse individualmente en accién una productividad mayor a la media social. A su vez, a medida que las nuevas condiciones técnicas se han ido generalizando y el valor social pasado a estar determinado por ellas, se han abaratado los medios de vida para obreros, Pero este abaratamiento se ha visto significativamente compensado por Ja necesidad de un mayor consumo de valores de uso para reproducir la fuerza de trabajo con los atributos productivas con que la requiere el capital en razén de sus Nuevas condiciones técnicas generales. Al mismo tiempo, e] aumento en Ja intensidad ‘del trabajo correspondiente a estas nuevas condiciones técnicas ha ido imponiendo la de acortar significativamente la jornada de trabajo. De modo que el aumento ‘en Ja tasa de plusvalia que la revolucién canstante de la productividad del trabaja leva. Potencialmente consigo se ha visto restringido al saldo neto entre el abaratamiento de los medios dle vida, por una parte, y el mayor consumo de medios de vida y acortamiento- de la jornada de trabajo, por la otra. Por ejemplo, entre 1820 y 1999, la capacidad Productiva horaria del trabajo se multiplicé por 24 (siempre con el cémputo sujeto a la distorsién de no diferenciar el trabajo productive del improductivo y a la mediacién de un factor de ponderacién para sumar valores de uso cualitativamente distintos), Mientras que el salario real lo hizo por 18. Sobre esta base, la plusvalia neta de gastos Ge circulacién (mas el consumo de capital constante fijo) se multiplicé por 49. Si el trio real hubiera permanecido constante, dicha plusvalia se bubiera multiplicado por 62 JUAN [RIGO CARRERA Al mismo tiempo, la escala alcanzada por la acumulacién de capital ponia a estos obreros a trabajar juntos en grandes masas. Y las mismas condiciones materiales de su proceso de trabajo, vacio de contenido y controlado de manera abiertamente coactiva, los hacia enfrentarse inmediatamente al capital como a una potencia antagénica enajenada. Esta suma de condiciones le daba sin mas a la porcién en cuestién de la clase obrera la conciencia de ser tal. De modo que la mediacién directa de su subjetividad en la produccién de la maquinaria se transformaba en sus manos en un arma particularmente potente para enfrentarse a la burguesia en la lucha de clases por la realizacién del valor de su fuerza de trabajo. Y tras de ella arrastraba a las condiciones de reproduecién del resto de la fuerza de trabajo que compartia sus atributos productivos aunque ocupando un lugar menos central en la estructura productiva general de la gran industria. Pero, como no podia ser de otro modo, esta potencia alcanzé su punto culminante en el momento en que el capital habia desarrollado las bases materiales para contrarrestarla. De manera violentamente visible a partir de mediados de la década de 1970, la computarizacién del proceso de ajuste de la maquinaria y la robotizacién de Ja linea de montaje -convertida finalmente en una maquina ella misma- revolucionan la materialidad de la produccién de la maquinaria. Con lo cual revolucionan las condiciones generales de la acumulacién de capital mediante el sistema de la maquinaria. La subjetividad productiva basada en la pericia manual del obrero comienza a ser expulsada de la produccién de la maquinaria. Si permanece en ella es sdlo para caer un escalén mds en su degradacién como apéndice de la maquinaria. Por el contrario, el capital necesita multiplicar el desarrollo de la subjetividad capaz de avanzar en el control productivo de las fuerzas naturales. Este control ha dado un paso mds como la tinica fuente capaz de incrementar la productividad del trabajo y, en consecuencia, de producir plusvalia relativa. El capital despoja asf a la primera porcién de la clase obrera de la fuente especifica de su poder politico. Al mismo tiempo necesita producir a la segunda porcién con una capacidad expandida para realizar trabajo complejo. Por ambas puntas el capital ha aliviado su necesidad de producir las dos porciones en condiciones relativamente indiferenciadas. Mds atin, necesita abaratara una, extender su jornada de trabajo y acortar su tiempo de formacién de manera brutal, mientras que necesita llevar a la otra por el camin’d opuesto. Con todo, el capital no puede divorciar de las condiciones de reproduccién y explotacién de las dos porciones de la clase obrera de un saque. No en vano Ilegan hasta este punto de ruptura como resultado de compartir una misma historia: la de su produccidn como una fuerza de trabajo relativamente indiferenciada & través de la aecién del estado nacional que integra a los miembros de ambas porciones como ciudadanos portadores de los mismos derechos, Parecerfa que la forma nacional de la acummulacién de capital levanta una barrera a ésta, Sin embargo, esa misma forma Heva la solucién consigo. PRANSFORMACIONES EN LA ACUMULACION DE CAPITAL... 63 Superpoblacion obrera latente y subjetividad productiva degradada barata uera de los paises clisieos, una porcién ereciente del campesinado —e incluso de cazadores-recolectores— se ha visto progresivamente expulsada de la produccién. Su fuerza de trabajo ha sido desplazada por el uso de la maquinaria. Ha pasado asf a la condicién de superpoblacién obrera latente. Su reproduccién biolégica ha pasado a estar regida del modo correspondiente. Se ha incrementado su tasa de natalidad, de modo de posibilitar la supervivencia La separacién internacional entre la poblacién obrera que permanece en tivo y la que va siendo convertida masivamente en sobrante no es acci- jacién de capital bajo la forma de procesos nacionales de acumulacién mente independientes. Pero sobre ella se monta la apologética del capi- © para invertir la determinacién, Lo hace presentando a la acumulacién de capital como si fuera un proceso nacional por su esencia, y no por su mera . Asi, la expansién de la superpoblacién obrera hasta caracterizar a un alismo en esos paises. La acumulacién de capital ha producido esta superpoblacién obrera latente, Ja ha recortado a su vez por la condicién de sus miembros como ciudadanos e pafses politicamente independientes respecto de aquellos en los que la completa de la generalidad de los procesos productivos de la gran industria. Esto es, la forma nacional de la acumulacién mundial de capital ha fragmentado o en los paises clasicos. Sobre la base de esta fragmentacién politica de la obrera, el capital comienza a quebrar la barrera que le opane la historia € universalidad productiva relativa conquistada para si por los obreros de a gran industria en los paises clasicos. Lo hace recortando técnicamente los Procesos de produccién siguiendo las fronteras nacionales. Las porciones de 08 procesos productivos en que predomina la subjetividad praductiva en ‘*xpansién tienden a quedar de este lado de la frontera. Del otro lado, la erpoblacién obrera latente se transforma en fuerza de trabajo en activo. Ja maquinaria y érgano parcial en la divisién manufacturera del trabajo. a5 condiciones en que esta segunda porcidn de la clase obrera va a ser lotada no son ya una cuestién que le incumba al estado nacional en donde 64 JUAN IR1GO CARRERA el capital reproduce y explota a la primera poreién. Ahora, es un problema de los ciudadanos de «otro pais». Por supuesto, esta fragmentacién en base a las fronteras nacionales ticne lugar en la medida en que la materialidad misma del proceso de produccién permite su fragmentacién espacial, De igual modo, se encuentra sujeta a la posibilidad de la separacién espacial entre el proceso de produccién y el consumo individual de sus productos. Pero, al mismo tiempo, el propio desarrollo de la microelectrénica que le ha dado base a la automatizacién de la maquinaria y la robotizacién del proceso de montaje multiplica el alcance de las telecomunicaciones. Con lo cual hace materialmente posible la coordinacién de la produccién por més dispersas que se encuentren sus porciones sobre la superficie terrestre. La multiplicacién de la productividad del trabajo de transporte, lograda en buena medida sobre la misma base, confluye en igual sentido,” 9. Frébel, Heinrichs y Kreye ponen tempranamente al descubierto ¢] movimiento de desplazamiento del trabajo m4s simple desde los palses cldsicos hacia paises con masas de poblacién sobramte latente (Folker Frébel, Jurgen Heinrichs y Otto Kreye. La nueva divisién internacional del trabajo. Paro estructural en los paises industrializados e industrializacién de tos paises en desarrollo. Madrid: Siglo XXI, 1980). Reconocen al paso de la electromec4nica a la electrénica como determinante clave en la base especifica de este movimiento (ibid., pag. 7), aunque después su aniilisis se presenta fuertemente centrado en el desarrollo de la divisidn del trabajo manual antes que en el de la maquinaria, Sin embargo, al mismo tiempo, pasan completamente por alto Ja otra pata de esta nueva divisién internacional del trabajo; pata que, en realidad, constituye el punto de partida mismo de esta nueva divisiGn. Esto es, los autores no ven que el desplazamiento del trabajo simple de los paises clisicos va acompaiiado por la creciente especializacion de éstos en la realizacién de un trabajo cada vez mas complejo, requerido para desarrollar el control de las fuerzas naturales y la organizacién del trabajo social. La razén de esta mutilacién de la unidad del proceso en cuestién puede rastrearse en una primera inversién entre forma y contenido realizada por Frébel, Heinrichs y Kreye. Es asi que sostienen que la valorizacién y acumulacin del capital no es una forma histérica especifica del desarrollo de las fuerzas productivas del trabajo social sino que, a la inversa, dicho desarrollo es una forma concreta de aquella valorizacién y acumulacién (ibid., p4g. 28). Sobre esta base invertida, sdlo pueden ver el proceso de degradacién de los atributos productivos del obrero que realiza el trabajo cada vez mas simple, pero no el desarrollo del trabajo cientifico como actividad propia del obrero, No en vano presentan a la ciencia como una capacidad apropiada por él capital, pero cuya fuente permanece ausente de la exposicién (ibid., pag. 40), mientras que pronostican el retroceso general en el proceso de formacién educativa de la poblacién obrera de los paises clasicos (ibid, pag. 8). A su vez, la Inversién en cuestién no es ajena a la fragmentacién ideolégica que hacen los autores de la unidad concreta del modo en que se organiza el proceso de metabolismo social, entre «modo de producciéns y «formacién socials (ibld., pigs. 29-30); fragmentacién inventada por Althusser justamente para generar la apariencia del movimiento auténomo de Las formas sociales respecto de la materialidad del proceso de vida social. La misma in¥ersién se refleja sobre el tratamiento de la propia cucstién de la divisién internacional del trabajo. “TRANSFORMACIONES EN LA ACUMULACION DE CAPITAL. . « 65. Sin embargo, no toda la superpoblacién latente que el capital ha generado mas alld de las fronteras de los pafses clasicos le resulta igualmente apta para ser transformada masivamente en la nueva fuerza de trabajo de subjetividad degradada. F] capital ha generado una buena masa de superpoblacién obrera latente en América Latina. Sin embargo, sigue siéndole mas beneficioso valorizarse all{f en base a su asociacién con los terratenientes en la apropiacién de la renta del suelo agrario y minero. Para ello necesita desprender fragmentos suyos en los ‘paises en que su acumulacién toma Ja forma clasica, para ponerlos a funcionar ‘como pequefios capitales de magnitud especificamente restringida a la del ‘mercado interno, en los pafses donde tiene lugar la apropiacién de la renta. ‘Esta fragmentacién le permite convertir en maquinaria flamante lo que ya era chatarra en sus paises de origen por la escala requerida en ellos para realizar el proceso de produccién. Por lo tanto, esta modalidad de valorizacién excluye la produccién de mercancias en general para el mercado mundial desde los paises que el capital se encuentra fragmentado; la tinica produccién que cabe en con este destino es la de las mercancias portadoras de la renta del suelo. misma modalidad limita el abasto de mercancias en general para el mercado 10 desde el mercado mundial. En contraste, la separacién internacional ‘de las dos subjetividades productivas presupone la produccién por cada una ‘de ellas para el mercado mundial. Recién en éste se cierra ahora la unidad del proceso productive en que ambas participan. Al mismo tiempo, la forma ‘fica que toma la acumulacién del capital sastenida en la apropiacién de Tarenta del suelo agrario y minero ha venido imponiendo la reproduccién de la fuerza de trabajo nacional sobre una base similar a la vigente en los paises en donde la acumulacién toma su forma clasica. Esto es, las condiciones generales de la reproduccién de la fuerza de trabajo alcanzan al obrero individual, ‘cualquiera sea su subjetividad productiva, como un atributo relativamente indiferenciado que le concierne como ciudadano de su estado nacional. De ‘Modo que, en un primer momento, la superpoblacién obrera latente de los paises latinoamericanos carece de interés para el capital como fuente masiva de subjetividad productiva degradada que se encuentre recortada come tal por Su ambito nacional. En tanto la reproduccién de la modalidad especifica que toma la acumulacién en ellos multiplica aceleradamente a la superpoblacién 1, ¥ por cierto lo hace, ésta pasa masivamente a la condicién de poblacién Si bien los autores afirman que es la unidad mundial de la scumulacién del capital la “Que toma forma concreta en la formacién de los procesos nacionales de acumulacién ibfd., pag. 12), al mismo tiempo traslucen en su exposicidn e] punta de vista inverso. ‘To hacen a través de sus apelaciones constantes a la existencia de paises «en desarrollo», ssubdesarrollados», «periféricos», «dependientes», como si estos procesos nacionales ‘de acumulacién no fueran tan el producto del desarrollo del modo de produccién ‘apitalista, tan centrales a este desarrollo y tan dependientes de la unidad mundial, omo las correspondientes a cualquiera de los que laman en contrapasicién paises lustrializadose. 66 JUAN IAIGO CARRERA sobrante estancada y consolidada.” Recién a partir de all{ va a presentar un interés parcial para el capital como fuente de subjetividad productiva degradada barata, En Africa, el capital ha convertido a antiguos cazadores-recolectores, pas- ores mds o menos némades y campesinos que practicaban la agricultura de secano en superpoblacién latente. Se trata de una superpoblacién obrera formada por individuos no acostumbrados al trabajo colectivo realizado en gran escala y regido por una autoridad central. ¥ éstos son justamente los atributes que el capital demanda de la fuerza de trabajo que va a poner a funcionar como apéndice de la maquinaria y en la moderna manufactura bajo condiciones de extrema degradacién. Por lo tanto, el capital no encuentra en Africa una superpoblacién latente que pueda proveerlo masivamente de la sub- jetividad productiva en cuestién. Se limita entonces a empujarla a la condicién de superpoblacién obrera consolidada. La priva asi hasta de la capacidad que distingue al ser humano como género frente a las especies animales. Esto es, la priva hasta de la capacidad para transformar a su entorno en un medio para sf mediante el trabajo. Con lo cual la condena a una muerte acelerada. Muy distinta es la historia que trae consigo la superpoblacién latente gene- rada por el capital en el este asidtico. Est4 formada por antiguos campesinos libres, pero sometidos a férrea explotacién mediante un sistema tributario y rentistico fuertemente estructurado, Esta modalidad de explotacidn tiene su base material general en la importante presencia de la agricultura bajo riego organizada en gran escala. De modo que se trata de campesinos acostumbra- dos a un trabajo intenso, colectivo y disciplinado, realizado bajo su propia responsabilidad inmediata de individuos libres, pero jerarquicamente regido de manera general. Su historia los torna una superpoblacién obrera latente particularmente apta para ser transformada en una fuerza de trabajo capaz de funcionar como apéndice de la maquinaria y en la moderna manufactura. 2.6 El proceso nacional de acumulacién de capital en Japon De hecho, la divisién internacional del trabajo en base al tipo dominante de subjetividad productiva en cada pais comienza a basarse sobre los atributos 10. Desarrollo més extensamente esta forma especifica de configurarse el proceso nacional de acumulacién de capital en el capitulo 5. Véase también Juan Ifiigo Carrera. La acurulacién de capital en la Argentina, Buenos Aires: CICP, 1999; Juan [fiigo Carrera. «Crisis y perspectivas del capitalismo argentino». En: Realidad Econdmica, n.° 171: Buenos Aires (abril-mayo de 2000), pags. 52-75; Juan Ifiigo Carrera. «La crisis de la representacién politica camo forma conereta de reproducirse la base especifica de la acumulacién de capital en Argentina», En: Revista da Sociedade Brasileira de Economia Politica, n.° 15: Rio de Janeiro (diciembre de 2004), pags. 88-110; Iigo Carrera. “Argentina: The reproduction of capital accumulation through political crisis”. En: Historical Materialism, vol. 14, 0.* 1: Londres (2006), pags. 185-219; Juan Ifligo Carrera. La formacidn econémica de la sociedad argentina. Renta agraria, ganancia industrial y deuda externa 1882-2004, Vol. 1. Buenos Aires: Imago Mundi, 2007. FORMACIONES EN LA ACUMULACION DE CAPITAL... 67 histéricos de la poblacién campesina del este asidtico aun antes de que la auto- ién del proceso de produccién alcanzara el desarrollo suficiente como imponerla."’ En Japén, el proceso nacional de acumulacién de capital a manifestado contar con una potencialidad especifica que brota de dichos rributos histéricos, desde antes de mediados del siglo xx. Para ese entonces se imponia atin la reproduccién relativamente indiferenciada de la fuerza de ‘trabajo nacional cualquiera fuera su subjetividad productiva especifica. Pero uf es donde entra el particular origen de la fuerza de trabajo japonesa. A erencia de lo que ocurria en Europa y los Estados Unidos, la universalidad en las condiciones de reproduccidn de la clase obrera nacional no tend{a a se arrastrada por la necesidad de producir la subjetividad productiva en ansién. Por el contrario, ésta podia producirse atin bajo condiciones que espondian simplemente a la reproduccién de la subjetividad productiva en Sobre esta base, el trabajo simple comienza ya a desplazarse desde los ‘patses cldsicos hacia el Japén en la déeada de 1950. Pero no se trata atin de la xdavia no se ha desarrollado la base material que diluye la fuerza politica de Tos obreros que realizan este trabajo en los paises clasicos. El desplazamiento lo puede comenzar por un tipo de produccién donde domine la pericia al del obrero, tanto de manera simple como ejerciendo el control de la ductiva de! trabajo en la gran industria. El Japén se convierte asi en el {tre productor de indumentaria y calzado para el mercado mundial. Con todo, la acumulacién sigue avanzando en los patses clasicos. La subjeti- productiva se desarrolla en ellos hasta el punto de ser capaz de controlar procesos microclectrénicos mediante el uso de los elementos quimicos conductores. Ahora, la cuestién no es simplemente producir méquinas dticas en las que se objetive ese control. Se trata de producirlas me- diante maquinas automatizadas de este mismo modo. Pero, para automatizar calibracién de la maquinaria y robotizar la linea de montaje, primero hay que montar los componentes electrénicos portadores de la automatizacién. Yeste nuevo proceso de montaje recién puede convertirse él mismo en un Proceso automatizado como resultado de su propio desarrollo. Por lo tanto, e capital se libera de la intervencién de la pericia manual del obrero en los 11. Se ha discutida si se trata de que los capitales sociales de los palses clisicos impuesto una nueva divisién internacional del trabajo 0 si se trata de que los tales sociales de los «nuevos paises industriales» se han impuesto por si en el cado mundial (Rhys Jenkins. “Divisions over the international division of labour”. En: Capital & Class, n.® 22: Sage Publications (1984), pags. 28-57). Ambos puntos de ta invierten las formas necesariamente nacionales por medio de las cuales la unidad ca global de Ia acumulacién de capital rige la produccién social, presentindolas ola unidad misma de la acumulacién. 68 JUAN IRIGO CARRERA procesos de ajuste y montaje mecdnicos a expensas de arrancar sosteniéndo- se sobre un nuevo proceso manual de trabajo: el armado de las plaquetas y demas componentes electrénicos. Esta circunstancia parecerfa contrarrestar el debilitamiento politico de la poreién de la clase obrera a cargo del trabajo simplificado de montaje. Pero el capital tiene a mano la divisién internacional del trabajo sobre la base de las condiciones histéricas de produccién de cada fuerza de trabajo nacional. El montaje de los componentes microelectrénicos es una tarea esencialmen- te nueva. Por Io tanto, en los pafses cldsicos donde ha comenzado a realizarse el trabajo complejo de investigacién y desarrollo, no se ha consolidado ain un obrero colectivo que amalgame esta primera fase del nuevo proceso productivo con el trabajo simple de montaje. A su vez, las clases obreras de los paises clasi- cos podrfan desarrollar su fuerza politica si se constituyera en los mismos este nuevo obrero colectivo. Pero esta constitucién les aparece como una decisién propia del capital. En consecuencia, enfrentan de hecho a la posible expansién de su fuerza pol{tica como a una potencialidad que les es ajena. El capital no necesita pues empezar por derrotar la unidad nacional del obrero colectivo en cuestién. Le basta con poner el proceso de montaje de los componentes microelectrénicos en manos de la fuerza de trabajo japonesa de subjetividad productiva degradada, relativamente barata dada su historia especifica. Mas atin, esta baratura relativa también alcanza en Japén a la fuerza de trabajo de subjetividad productiva desarrollada. El capital pone entonces a ésta a realizar el trabajo de investigacién y desarrollo que completa la tarea del nuevo obrero colectivo de la microelectrénica aplicada. Este ha sido finalmente constituido sobre la base de la especificidad nacional japonesa. No ya meramente el trabajo simple va saliendo de los paises clasicos, sino que lo hacen trabajos de complejidad cada vez mayor. Este movimiento se ve reforzado por el desarrollo de la capacidad técnica para integrar los procesos productivos por encima de su distribucién espacial. De todos modos, la produc- cién de la maquinaria automatizada sigue incluyendo una tarea que requiere de una subjetividad productiva altamente calificada plenamente reproducida como tal. Se trata del proceso de trabajo intelectual que crea y desarrolla las estructuras légicas que controlan el flujo mismo de los procesos electrénicos. Mas alla de cualquier limitacién idiomatica, su materialidad determina especifi- camente a este trabajo como atributo de una fuerza de trabajo reproducida en nes que alimenten en la conciencia del obrero la apariencia de ser un individuo abstractamente libre. Circunstancia que choca con las condiciones de reproduccién de una clase obrera cuyas potencias productivas especificas brotan de su origen histrico inmediato como campesinado sometido al trabajo jerdrquica y autoritariamente regido. ¥ si esto ocurre respecto del trabajo aplicado al mero desarrollo de las estructuras légicas, con mas razén lo hace respecto del trabajo que desarrolla la capacidad cientifica misma para avanzar en el control de las fuerzas naturales, o sea, de Ja llamada ciencia basica. TRANSFORMACIONES EN LA ACUMULACION DE CAPITAL... 69 EI diferente alcance del trabajo complejo a cargo de uno y otro obrero se manifiesta en la forma que toma el desembolso de capital que lo pone en accién. En el Japén se aplica una porcién relativamente notable del capital social al trabajo de investigacin y desarrollo, Pero este trabajo se orienta esencialmente a la aplicacién tecnolégica inmediata de la ciencia. La inmediatez de este alcance se manifiesta en que la organizaci6n social de la produccidn cientifica y técnica se rige fundamentalmente a través del desembolso realizado por cuenta y riesgo de los capitales individuales.' Por el contrario, en los paises donde Ja acumulacién venia arrastrando su forma eldsica, el peso relativo del capital aplicado al trabajo de investigacién y desarrollo puede incluso ser menor. Pero este desembolso apunta a que el desarrollo arranque de la _ciencia basica. Como es obvio, el avance en ésta es la base sobre la que se _sostiene toda revolucién en Ja capacidad productiva del trabajo. Su aplicacién pionera se constituye en una fuente particularmente potente de ganancia extraordinaria para el capital individual que la efectia. Pero sus resultados _productivos, cuando logra alcanzarlos, caen fuera del horizonte normal de "cualquier capital individual. Y lo mismo tiende a ocurrir con la magnitud de capital que requiere su desarrollo. De ahi que su produccién general se rija _hecesariamente por el desembolso directo del capital social a través de la accidn politica de! estado. Cosa que en los paises en cuestién toma forma mediante la constitucién de las redes publicas de investigacién y desarrallo, oa través de los programas de contratacién de capitales privados con fondos Ptiblicos. Por lo tanto, la fragmentacién internacional alcanza incluso a la subjetividad productiva desarrollada misma, tendiendo las paises clasicos a _monopolizar la etapa en cuestidn del proceso de trabajo. Llegamos asi a mediados de la década de 1970. El capital ha constiruido al obrero colectivo a cargo de automatizar el ajuste de la maquinaria y su Montaje como un sujeto fragmentado por una primera divisién internacional "que recorta la subjetividad productiva de sus miembros.” Sobre la misma base, el capital también ha fragmentado internacionalmente al obrero colectivo a cargo de la produccién de la maquinaria misma. La subjetividad productiva _ de Jos obreros que aportaban su pericia manual al calibrado y al montaje de la maquinaria ha perdido su intervencién critica en la produccién del sistema de Ja maquinaria. En cuanto el capital sigue necesitando de ella —y la misma Automatizacién multiplica esta necesidad al simplificar tareas existentes y crear _ otras nuevas igualmente simples— tiende a ser ejercida por obreros producidos €n las condiciones que estrictamente corresponden a sus atributos especificos. La acumulacién de capital florece en Japén, abarcando ya la produccién de “Maquinaria, automéviles, equipo electrénico, ete, para el mercado mundial. Ocurre lo contrario en los paises en donde venia tomando su forma nacional 12. D. Okimoto y G. Saxonhouse. “Technology and the Future of the Economy”. En: The Political Economy of Japan, Vol, 1. Stanford: Stanford University Press, 1987. 13, Jang-Sup Shin, The Economics of the Latecomers. Londres: Routledge, 1996, 70 JUAN [fIGO CARRERA clasica. Aqui, el antiguo capital fijo materializado en la maquinaria ¢ instalacio- nes no puede sostener ya el proceso de valorizacién. ¥ no slo por una cuestién de obsolescencia técnica. Tampoco puede hacerlo por estar localizado en paises donde el valor de la fuerza de trabajo corresponde a su reproduccién con los atributos materiales y morales relativamente universales que tienden al desa- trollo general de su subjetividad productiva. En los paises en cuestidn se desata ‘entonces una crisis de superproduccién general cuya especificidad recuerda la europea de principios de la década de 1920. Esta crisis tuvo en su base la expansién del proceso de montaje en cadena y de la maquina-herramienta de ajuste manual, o sea, el nacimiento del mismo proceso técnico que ahora llega a su fin. En su caso, marcé el agotamiento de la capacidad del capital inglés para mantenerse en carrera de igual a igual contra el capital norteamericano. Sin embargo, las cosas no van a ser tan sencillas para el capital japonés, Ocurre que en el modo de produccidn capitalista nada puede reproducirse de manera estable, 2.7 La fragmentacién de la clase obrera al interior de los paises clisicos Las condiciones de reproduccién de la fuerza de trabajo en los paises clasicos experimentan notables cambios. La crisis de superproduccién general arroja a los obreros que trabajaban en las condiciones ahora obsoletas al ejército industrial de reserva. La magnitud que alcanza esta expulsién le permite a la burguesfa quebrar la unidad de la clase obrera en el proceso de la determinacién del valor de su fuerza de trabajo. La tendencia hacia la universalidad relativa con que se reproducian las fuerzas de trabajo de subjetividad degradada y expandida deja lugar a una creciente diferenciacién. Dicha tendencia tomaba necesariamente forma en el avance de la accién gremial y de la accién politica de la clase obrera sobre la burguesia. Este avance se expresaba luego a través de la accién directa del estado nacional que aleanzaba a los portadores de distintas fuerzas de trabajo en tanto ciudadanos con iguales derechos, La reversién hacia la diferenciacién relativa toma, con igual necesidad, las formas politicas y gremiales opuestas. La fuerza sindical retrocede, impotente ante las embestidas del capital sobre la duracién de la jornada, la seguridad e higiene del trabajo, ete. Estas embestidas se centran en las condiciones de explotacién de la fuerza de trabajo de subjetividad degradada, Pero, por supuesto, el capital tampoco pierde Ja oportunidad que le da el aumento del ejército industrial de reserva para avanzar intensificando las condiciones de explotacién de la fuerza de trabajo de subjetividad expandida. Asi, mientras el salario real promedio (directo més indirecto) frena su crecimiento, se profundiza la separacién entre los salarios altos y bajos, Véase el cuadro 2.1 del Apéndice 2.1, en particular para los Estados Unidos. El retroceso del capital social respecto de la reproduccién del obrero de la gran industria como un sujeto de atributos productivos relativamente universa- TRANSFORMACIONES EN LA ACUMULACION DE CAPITAL... n Jes s¢ manifiesta de un modo especifico en la derrota politica de la clase obrera. Crisis mediante, el estado nacional avanza sobre los que aparecian como los derechos iguales de sus ciudadanos, imponiendo a la capacidad individual de |" pago como nueva expresidn de los mismos. La reversién hacia la diferenciacién en las condiciones de reproduccién de los distintos fragmentos de la clase obrera nacional se realiza mediante la privatizacién de los servicios piblicos'* y la reduccién del gasto publico en salud, educacién, desempleo, etc. Sila acu- mulacién de capital aparecia hasta entonces sujeta a la «intervencién» del ast Hamado «estado benefactor», su representacién pol{tica general aparece ahora como un atributo naturalmente inherente al «estado neoliberal» adorador del samercado». Ahora, cada obrero tiende a reproducir su fuerza de trabajo en base al salario que individualmente corresponde a su tipo especifico de subjetividad productiva. El capital social de Europa Occidental y los Estados Unidos ha introducido as{ la diferenciacién en las condiciones de reproduccién y explotacién de la fuerza de trabajo al interior de sus propias fronteras nacionales. Es decir, ha quebrado la unidad de las respectivas clases obreras nacionales hasta el punto de profundizar esa diferenciacién al interior de éstas aun en tanto sus miembros estan determinados como ciudadanos iguales del mismo estado nacional, Sin embargo, el capital social necesita avanzar mds profundamente aun en el deterioro de las condiciones de reproduccién de los obreras de ‘subjetividad productiva degradada al interior de los ambitos nacionales en donde prevalecen los obreros de subjetividad productiva mas desarrollada. Para aleanzar este grado de diferenciacién necesita transplantar al interior del mismo dmbito nacional la separacién entre los dos tipos de obrero en base a su determinacién como ciudadanos pertenecientes a distintos estados nacionales. En Europa, esta integracién diferenciada se desarrolla a través de la forma- cién gradual de un nuevo dmbito nacional de acumulacién -y por lo tanto de Un nuevo estado nacional- que parte de integrar varios «imbitos nacionales an- tetiormente auténomos en una organizacién supranacional. La Unién Europea abarca clases obreras nacionales con distintas historias respecto del desarrollo de su subjetividad productiva y, por lo tanto, respecto de las condiciones en que reproducen su vida. Bajo la forma politica concreta de la extensién de la igualdad entre sus ciudadanos, unos palses de la unién se convierten en provee- dores de fuerza de trabajo relativamente barata para el capital localizado en ‘Otros, Al mismo tiempo, la disolucién relativa de cada unidad nacional original Permite exacerbar las diferencias internas en las condiciones de reproduccién de la fuerza de trabajo. Antes, el capital que concentraba a la fuerza de trabajo de subjetividad productiva expandida en cada pais necesitaba reivindicar la Unidad nacional inmediata como condicién para alcanzar la escala suficiente Para su acumulacién. Ahora, con un mercado interno que trasciende esa in- 14. Determinada al mismo tiempo por la centralizacién del capital por encima de Ambitos nacionales. 72 JUAN IMIGO CARRERA mediatez nacional, dicho capital potencia su acumulacién reivindicando las diferencias regionales y locales en la reproduccién de la fuerza de trabajo. En los Estados Unidos, el capital no enfrenta a la magnitud del mercado interno como limite inmediato a su acumulacién. La integracién productiva directa de fuerzas de trabajo nacionales con distintas historias en el desarrollo de su subjetividad productiva se expande sin necesidad de disolver las fronteras nacionales. Lo hace localizando cada etapa del proceso productive de uno y otro lado de la frontera geograficamente comin, mediante acuerdos regionales de libre comercio. Cuando un proceso de trabajo requiere de una subjetividad productiva tan degradada como para que su produccién se abarate separandola nacionalmente de las condiciones generales de reproduccién de la fuerza de trabajo en los Estados Unidos, aun habiéndose abierto la brecha dentro de éstas, México se convierte en la localizacién éptima. ‘Tal ¢l contenido del NAFTA. La integracién diferenciada dentro de Europa Occidental y los Estados Unidos de los dos tipos de subjetividad productiva en base a las distintas historias nacionales de las respectivas fuerzas de trabajo no termina aqui. La inmigracién es su forma acabada, La inmigracién reproduce las fronteras nacionales como una diferenciacién de ciudadania al interior de la clase obrera explotada por el capital en un mismo pais. Por su medio, el capital traslada una superpoblacién latente en su pais de origen, al pais donde la necesita como fuerza de trabajo portadora de una subjetividad productiva degradada que complemente a Ja local, reproducida principalmente como portadora de la subjetividad productiva expandida. Lejos de actuar como un factor de igua- lacién entre las condiciones de reproduccién de una y otra fuerza de trabajo dentro de un mismo pais, la ciudadania se levanta as{ como un justificativo para la desigualdad. Las condiciones miserables de reproduccidn de la fuerza de trabajo inmigrante en comparacién con las de la nacional presentan la apariencia politica de no ser una cuestién que concierna al estado nacional de destino. No se trata de sus ciudadanos. El capital social de los paises de destino satisface su necesidad de extremar esa diferenciacién recurriendo a la doble politica de la inmigracién ilegal masiva. Por una parte, el estado nacional prohibe legalmente el ingreso de los inmigrantes. Por la otra, la accién practica del estado convierte a esa prohibicién en un colador cuidadosamente calibrado como para que nunca falte internamente la correspondiente masa de fuerza de trabajo. Las condiciones en que ésta es explotada se encuentran ¢specificamen- te determinadas por su cardcter de ilegal."* Al mismo tiempo, el racismo, la 1 Negri abstraen a la clase obrera de su condicién de atributo del capital —que la alcanza aun cuando se encuentra en su proceso de consumo individual — hasta convertirla en e] fantéstico sujeto auténomo de su «autovalorizacién». Logran asf invertir todas las determinaciones de la subjetividad productiva: Ino es el capital el que determina la subjetividad productiva de la fuerza de trabajo sino el movimiento auténomo de Ja subjetividad de In «multitud» el que determina las formas materiales de la produccién capitalista! Sobre esta base concluyen cinicamente que este proceso FORMACIONES EN LA ACUMULACION DE CAPITAL... 3 enofobia, la religidn, etc. se desarrollan como formas concretas necesarias de eproducir de manera diferenciada las dos subjetividades productivas en un mismo pals."* Estas transformaciones no tienen modo de caber en el capital absoluta- mente centralizado como propiedad de la clase obrera al interior de la URSS. Este capital no puede desprender fragmentos de s{ para ponerlos a valorizar ‘en otros paises sin chocar violentamente con la apariencia -necesaria para yalorizacién general— de ser la superacién misma de la apropiacién de Jusvalia. Aun internamente, esta apariencia se hubjera visto destruida por la pulsién acelerada a la condicién de poblacién sobrante que semejante des- endimiento hubiera significado para la clase obrera soviética, Por lo mismo, te capital no puede acumularse mediante la profundizacién de las diferencias interior de la clase obrera que lo posee, empujando violentamente una parte ésta a la descalificacin y el pauperismo mientras que, al mismo tiempo, én del capital como propiedad colectiva dentro de la URSS habia potenciado proceso nacional de acumulacién hasta convertirlo en el segundo a escala indial. Pero, ahora sucumbe frente al cardeter mundial de las potencias fe migracién —con que el capital impone al interior de los Ambitos nacionales la enciacién internacional en las condiciones de reproduccidn de la fuerza de trabajo yegtin su subjetividad productiva y logra acumularse a contrapelo de su necesidad istérica de producir un obrera de atributos productivos universales~ no responde a necesidad del capital. Pretenden que, a la inversa, brota del «deseo de movilidad Jos trabajadores» que «ha interrumpido las condiciones disciplinarias a las cuales s¢ somet(an a los trabajadores». Después de lograr asf ~por supuesto en el fantastico citidad, de la ciudad a la metrdpolis, de un pais a otro, de un continente a otro) antes exponer ese desarrollo simplemente desde el punto de vista de la regulacién de las iciones tecnolégicas del trabajo impuesta por el capital» (Michael Hardt y Antonio gti. Imperio, Buenos Aires: Paidés, 2002, pdg, 201). En realidad, no seria sino otra historia mas de la mas vulgar apologética del capitalismo, sustentada - més alld de tn el delirants «deseo de ser esclavizado en América» presuntamente ejercide por la poseedores de mercancias. 16. Por el caricter relativamente simple del trabajo que predomina en ella, la lustria del vestide presenta con particular crudeza las formas concretas de esta inciacidn (Evelyn Blumenberg y Paul Ong. “Labor Squeeze and Ethnic/Racial position in the U.S. Apparel Industry”. En: Global Production, The Apparel industry ‘4 the Pacific Rim. Ed. por Edna Bonachich, Lucie Cheng, Norma Chinchilla, Nora milton y Paul Ong. Filadelfia: Temple University Press, 1994). 74 JUAN (GO CARRERA del mado de produccién capitalista. Cae entonces en un violento proceso de descentralizacién de capital y de fragmentacién nacional. Mientras esto ocurre en los paises clasicos y la URSS, la reproduccién de la fuerza de trabajo sigue un curso opuesto en el Japén. La acumulacién agota la superpoblacién latente. Y cuanto mas la fuerza de trabajo pasa a ser el producto de la acumulacién misma, mds las condiciones de reproduccién del obrero individual pasan a estar regidas por los atributos que corresponden a su subjetividad productiva como integrante del obrero colectivo de la gran industria. Por lo tanto, menos pesa en esas condiciones las peculiaridades del origen campesino de la poblacién obrera. La reproduccién de la subjetividad productiva mas desarrollada no puede seguir basdndose en las condiciones de reproduccién de la mas degradada. Al mismo tiempo, la unidad nacional del proceso de acumulacién impone la ampliacién extensiva ¢ intensiva de la primera subjetividad. Son entonces sus condiciones de reproduccidn las que tienden a arrastrar a las de la subjetividad degradada. Lo que para la clase obrera europea y norteamericana es un tiempo de retrocesa y derrota, para la clase obrera japonesa es todavia un tiempo de avance en Ia lucha politica y sindical por las condiciones en que vende su fuerza de trabajo (véase cuadro 2.1 del Apéndice 2.1 en la pag. 89). 2.8 Nuevas fuentes de superpoblacién obrera latente La automatizacién de la maquinaria y la robotizacién del montaje son procesos en constante progreso. Por lo tanto, simplifican cada vez mds el trabajo como apéndice de la maquinaria y como obrero parcial en la moderna manufactura. Este trabajo simplificado puede ser realizado, entonces, por una fuerza de trabajo menos capacitada atin y, en consecuencia, mds barata. Al mismo tiempo, la productividad e intensidad del trabajo incrementadas que se logra mediante dichos avances abarata las mercancias producidas en las plantas automatizadas respecto de sus similares producidas con la intervencién de la pericia manual del obrero. Lo que antes era una fuerza de trabajo lo suficientemente barata como para contrarrestar las bajas productividad intensidad que podia rendir pierde este atributo frente a las constantemente renovadas productividad e intensidad de un trabajo realizado por una fuerza de trabajo que antes era demasiado cara. Por ambos lados, la acurmulacién impone el continuo abaratamiento relativo de la fuerza de trabajo de subjetividad productiva degradada. Apenas la fuerza de trabajo japonesa comienza a requerir un mayor con- sumo de valores de uso y una jornada de trabajo mas corta para reproducir Su subjetividad productiva, o sea, a encarecerse relativamente, el capital sa- Je a buscar una nueva fuente nacional de superpoblacion latente a la cual transformar masivamente en un ¢jército industrial de subjetividad productiva degradada. Otra vez, la historia especifica del antiguo campesinado del este asidtico le resulta particularmente apropiada para esta conversin. ANSFORMACIONES EN LA ACUMULACION DE CAPITAL. .. 7S Para fines de la década de 1960, los procesos de trabajo mas simples hasta s localizados en Japén comienzan a desplazarse hacia Taiwan, Corea ‘Sur, Hong Kong y Singapur. Otra vez, las producciones de vestidos y de calzado abren la marcha. 9 Fragmentacién internacional de la subjetividad productiva y diferenciacién on la capacidad de acumulacién Para relocalizar internacionalmente la produccidn, el capital necesita mo- se concentrado en un cierto grado, Tiene que alcanzar en su nuevo asiento escala requerida para competir produciendo para el mercado mundial. De », la misma expansién acelerada de la produccién en el Japdn ha pre- selerada de capital en el pais. Dada esta naturaleza acelerada, més la de atarse de un proceso nacional de acumulacién que se enfrenta a los cldsicos n el mercado mundial, la unidad de los capitales individuales como porciones tas del capital social nacional se manifiesta con una inmediatez especifica. #s, el estado japonés acta de manera particularmente visible como gestor scto de la formacién y acumulacién de los eapitales individuales. A la vez, el capital industrial y el capital bancario que actiia como intermediario fn €] aporte centralizado al primero de capital tomado a préstamo. De modo é las formas concretas que toma esta acumulacidn acelerada de capital en a” como proceso nacional ya se manifiestan plenamente en el caso ee la expansién de la produccién basada en la baratura relativa y aptitud realizar trabajo simple de la superpoblacién latente nacional hacia otros s del este asidtico, las formas concretas de la acumulacién acelerada das internacionalmente. De modo que se presentan con la claridad que ‘otorga el corresponder a la base sobre la que cada proceso nacional de lacién desarrolla su propia especificidad. Para empezar, en Taiwan, la expansidn de la produccién en base al trabajo imple aparece caracterizada por la proliferacién de los pequefios capitales.’” éPor qué, si de lo que se trata es de producir en gran escala mercancias baratas 4 el mercado mundial, el capital se fragmenta en unidades individuales a escala restringida es normalmente sinénimo de mayores costos? La acumulacién se rige de manera general por la determinacién de los ales industriales individuales como partes alicuotas del capital social en el o mismo de su valorizacién, o sea, por la formacién de la tasa general € ganancia. Sélo participan activamente en esta formacién los capitales 17, Karl Fiekds, “Is Small Beautiful? ‘The Political Economy of Taiwan's Small-Scale try", En: The Four Asian Tigers. Economic Development and the Global Political fonomy. Ed. por Eun Mee Kim. San Diego: Acaxlemic Press, 1998. 76 . JUAN URIGO CARRERA industriales que, por su monto, se encuentran en condiciones de operar en la escala suficiente como para poner en accién la capacidad productiva del trabajo que determina el valor de las mercancfas. El capital que reine este atributo se constituye en el normal o medio para la esfera en que actiia. Los capitales industriales que se quedan atrds en el proceso de concentracién y centralizacién no pueden continuar operando auténomamente como tales. Se encuentran forzados a convertirse en fragmentos que se agregan para integrar otros capitales industriales, transformados en capitales prestados a interés. Sin embargo, pueden postergar este paso. La tasa general de ganancia no rige ya su valorizacién de manera inmediata, sino que lo hace a través de la tasa de interés, normalmente menor. De modo que pueden mantenerse activos en la produccién como pequefios capitales industriales auténomes en tanto la menor tasa de ganancia que rige su existencia como tales compense los mayores costos en que incurren por su menor escala. Por mayor que sea el volumen total de una produccién, cuanto més inter- viene en ella el trabajo simple que opera de manera técnicamente individual, menor es la economia de capital constante y el aumento de la productividad proveniente de la agrupacién en gran escala de los obreros que lo realizan. La confeccién de ropa es un ejemplo obvio en este sentido. Al mismo tiempo, la baratura relativa de la fuerza de trabajo limita ¢] desplazamiento del trabajo vive por la maquinaria. Con lo cual un capital de menor tamafio que compra Ja fuerza de trabajo barata puede extender su capacidad para competir con el mas concentrado que no accede a esa compra. Sin embargo, nada dice que el precio de venta determinado mediante la compensacién mutua entre mayor costo y menor tasa normal concreta de ganancia corresponda de inmediato con el precio de produccién de las mercancfas en cuestién. Dicho precio no puede ubicarse por encima del de produccién, pero nada impide que lo haga por debajo de éste. En este caso, al vender al precio de produccién, los pequefios capitales en cuestién apropiarfan una ganancia extraordinaria, ubicada por eneima de Ja que rige su existencia normal concreta como capitales industriales. Sin embargo, estos capitales no pueden evitar su competencia mutua por la ganancia extraordinaria en cuestién, haciéndola escapar de sus manos. Pasa entonces a manos de los capitales medios que se vinculan directamente con los inferiores en la cireulacidn. ¥, por supuesto, los pequefios capitales que producen desde fuera de los paises donde se localiza el consumo masivo de sus productos no se encuentran en condiciones de llegar por si mismos a estos mereados. A su vez, los capitales normales no pueden competir directamente entre sl por la ganancia extraordinaria que estan recibiendo. No sdlo la perderian, sino que destruirfan mutuamente su capacidad para valorizarse a la tasa general de ganancia, Con lo cual, la plusvalia escapada a la apropiacién por los capitales menores se realiza como una ganancia extraordinaria constantemente repro- ducida para los capitales medios que la apropian a través de las circunstancias INSFORMACIONES EN LA ACUMULACION DE CAPITAL. .. ” ‘concretas de la circulacin. Por ejemplo, esta es la relacién especifica que se establece Upicamente entre un capital normalmente concentrado en la escala rida para disefiar una mercancia e imponer la necesidad social por ella oducen la mereanefa. Esta modalidad de imponerse la igualacién normal de tasas de ganancia bajo la forma concreta de su constante desigualdad en rontenido de lo que la economia politica invierte, explicando las diferencias Jas capacidades concretas de acumulacién por las formas del mercado.'* El abaratamiento de ‘a fuerza de trabajo es la clave de la fragmentacién al mds concentrado, esta fragmentacién tiene un beneficio adicional. Viene compafiada por la ganancia extraordinaria que libera para ellos la explotacién de la fuerza de trabajo de subjetividad degradada por los pequefios eapitales industriales. Ademas, el limite peculiar que rige la reproduccién de os los hace particularmente apropiados para ejercer la explotacién des- adada de la fuerza de trabajo cuya subjetividad productiva retrocede por divisién manufacturera del trabajo y por transformarse en apéndice de la Maquinaria. Los capitales normales, o sea, los suficientemente concentrados, ¢ reservan para si la linda cara de los «comités de decisién» y las arelaciones anas», Esta cara es una forma concreta necesaria de la extraccién de lia a la porcidn de la clase obrera cuya subjetividad productiva reside ¢n €] desarrollo del control consciente sobre las fuerzas naturales. {Pero qué respecto de que el proceso directo de produccién de las mercancias que ce en condiciones miserables que incluyen los castigos corporales a nifios? only mind our own business». Es, afirman lo mas frescos después de diciones de explotacién, una cuestién que alcanza exclusivamente a esos os capitales» independientes a cuyo cargo se encuentra el proceso directo produccién. Tal el secreto que subyace a las loas que los voceras ideolégicos capital le cantan al outsourcing y al just in time.'? La historia de Hong Kong y Singapur como ciudades-estado surgidas de su Condicién de puertos de penetracidn colonial los hace propicios para que los capitales que van a vender la produccién local en Estados Unidos y Europa establezcan de manera directa su asociacién comercial con los pequeiios capi- 18, Desarrollo mas cxtensamente estas determinaciones cn el capitulo 5, 19. Mas tarde, cuando el desarrollo de les atributos productivos de los ebreros que cén el trabajo mas complejo requiere que las mercancias que éstos consumen sean Portadoras del valor de uso adicional de presentarse a su conciencia come producidas bajo un «trato justo», la gestién ideolégica de los capitales en cuestién se disfraza de 5 ibilidad social empresaria». 78 JUAN IRIGO CARRERA tales. Por el contrario, en el caso de Taiwan, la propia historia de dependencia colonial otorga ese lugar privilegiado a los capitales japoneses. Pero no todas las producciones que se caracterizan por emplear fuerza de trabajo de subjetividad productiva degradada pueden ser realizadas com- petitivamente por pequefios capitales. Es propio de la gran industria que la simplificacién del trabajo presuponga un capital constante altamente concen- trado al que se adhiere un obrero colectivo masivamente constituido. Tal es el caso de la fabricacién de autos, de maquinaria pesada, los astilleros, la produc- cin de acero, etc. De modo que el traslado internacional de estas producciones fuera de Japén en pos de una nueva fuente de fuerza de trabajo abaratada presupone un movimiento correspondientemente concentrado de capital. En este sentido, la centralizacién del capital en la industria del acero y, mas atin, del capital bancario como propiedad directa del estado nacional hasta mediados de los 70 es el punto de partida de lo que tiene de especifico la acumulacién de capital en Corea del Sur2? También aqui resulta notable la presencia del pequefio capital. Pero por sobre ella se destaca el predaminio de capitales concentrados en escalas que aspiran a permitirles competir en la formacién mundial de la tasa general de ganancia. Ya hemos visto que la fragmentacién de la subjetividad productiva me- diante las fronteras nacionales da un primer paso desplazando el trabajo mas simple hacia Japén en base a la baratura de su fuerza de trabajo. A su vez, este primer desplazamiento acnia como base para el del trabajo complejo mismo hacia alli. Sin embargo, estas transformaciones no alcanzan para habilitar el desplazamiento masivo del trabajo cuya complejidad corresponde al desarrollo de la capacidad misma para actuar sobre las fuerzas naturales, o sea, de la investigacién basica. Ahora, con el desplazamiento del trabajo mas simple hacia el continente, la fragmentacién internacional de la subjetividad produc- tiva da un nuevo paso. Y éste se extiende también de manera especifica al trabajo complejo. No sdlo sigue excluyendo al desplazamiento masivo de la investigacién basica, sino que esta exclusién se extiende ahora a las partes mas complejas de la investigacién tecnaldgica misma. En buena medida, esta parte del proceso de trabajo no va mds alld de Japén.”’ Es fundamentalmente el wabajo simple aplicado a la produccidn en sentido restringido el que pasa a los nuevos pa{ses. Cuando la fragmentacién en cuestién pasa entre capitales mutuamente independientes, recorta una segunda diferenciacién en la forma eonereta con que se realiza la tasa general de ganancia. Al margen de toda forma nacional, cada vez que una innovacién técnica aumenta la productividad del trabajo, Jos capitales individuales que encabezan su utilizacién apropian una ganancia 20. Dirk Pilat. The Economics of Rapid Growth. Cambridge: Edward Elgar, 1994. 21. David Smith. "Technology, Commodity Chains and Global Inequality: The South Korean Case in the 1990s". En: Review of International Political Economy, vol. 4, 1.° 4: Routledge (1997), pigs. 734-762, SFORMACIONES EN LA ACUMULACION DF CAPITAL. . 79 ‘extraordinaria. Lo hacen al vender sus mercancfas por debajo del precio de pro- ocién social pero por encima del individual correspondiente al aumento en Ja productividad del trabajo, Pero, asi como brota, esta ganancia extraordinaria se diluye al generalizarse la nueva técnica. Tal generalizacion es precisamente Ja fuente de la plusvalia relativa. Ahora bien, cuanto mds se desarrolla la capa- eidad para controlar las fuerzas naturales como base general del proceso de "produccidn de la gran industria, més se convierte la produccién de este desa- ‘rollo mismo en una esfera especial de la produceién social. Fl producto de esta especial tiene una peculiaridad, a saber, la de ser el portador del acceso a gananeia extraordinaria para el capital que lo consume. Esta circunstancia a los capitales de Ja esfera especial en cuestién el derecho a participar en a ganancia. Por supuesto, esta participacién se esfuma al generalizarse la ‘nueva técnica. Sin embargo, los capitales que consumen la innovacidén van y nen, dado que tienen que esperar hasta que agotan la vida itil del capital fijo en que se encuentra incorporada la innovacién para renavar su chance. ma renuevan la fuente de ganancia extraordinaria con cada renovacién de proceso productivo, El desarrollo de la subjetividad productiva orientada controlar Jas fuerzas naturales se convierte asi en una fuente regular de ancia extraordinaria para los capitales individuales especializados en él. que a veces esa ganancia apenas cubre los costos de los intentos fallidos. ando los vendedores y los compradores de las innovaciones se encuentran iticamente separados por una frontera internacional, tiene lugar un flujo continuo de plusvalia extraordinaria desde e] pais consumidor al pro- ductor. De modo que el intento por producir su propio desarrollo cientifico Y tecnaldgico se convierte en una condicién inmediata para la reproduccién ampliada del proceso nacional de acumulacién de capital en el segundo. Se convierte, por lo tanto, en una cuestién que concierne directamente al estado acional que representa politicamente a ese proceso. Sin embargo, para lograr ese desarrollo, hay que empezar por desarrollar la subjetividad productiva ‘correspondiente dentro del pais. Y este desarrollo normalmente implica el -enearecimiento relativo de la fuerza de trabajo nacional, socavando asf la base especifica que ons la reproduccién ampliada inmediata del proceso Nacional de acumulacién.” Por otra parte, la divisién internacional de! trabajo de desarrollo teenolégico ‘$¢ torna inmediatamente visible en el movimiento material de los medios de produccidn, Al integrar este desarrollo dentro de sus fronteras, Japén ha Podido alcanzar una balanza comercial superavitaria desde el principio, pese 4 su necesidad de importar materias primas. En cambio, el sostenimiento de Ja acumulacién acelerada en Corea del Su, Taiwan, etc, demanda un flujo ‘Constante de capital hacia ellos, materializado en los medias de produccién 22. A. H. Yun. “Industrial Restructuring and the Reconstitution af Class Relations in Singapore”. En: Capital & Class, n." 62: Sage Publications (1997), pags, 79-120, 80 JUAN IRIGO CARRERA donde estd objetivado el desarrollo técnico. Este flujo constante tiene una primera fuente en la inversién externa directa. Pero para un capital industrial social que intenta afirmar la autonomia de su unidad nacional, como ocurre en Corea del Sur, el crédito externo resulta una fuente mds apropiada, Entonces, la expansién continua de las exportaciones no es ya simplemente una condicién para la continuidad de Ja acumulacién en el pais. Se convierte en una condicién para mantener la capacidad de pago frente # la deuda externa previamente contraida para importar medios de produccién. Para peor, los precios de las mereancias exportadas en base a la baratura specifica de la fuerza de trabajo nacional presentan una tendencia particular a Ja baja, Se abaratan, como todos, con el aumento de la productividad del traba- jo. Pero se abaratan, ademas, porque esa productividad aumentada es puesta en funeionamiento por una fuerza de trabajo constantemente abaratada por la incorporacién de nueva superpoblacidn latente. Japon logra mantener estable la relacién entre precios de importacién y exportacién, al ir reemplazando los productos del trabajo simple por los del trabajo complejo en sus exportaciones. Por el contrario, los paises de segunda incorporacién se ven enfrentados a la entrada en produccién de la superpoblacién latente en Tailandia, Malasia, Filipinas e Indonesia, sin haber podido desarrollar esa sustitucién. Esto ocurre hacia fines de los 70. Esta vez, los componentes electrénicos mismos integran la vanguardia. ¥ todavia se presenta una incorporacién posterior, que comienza a fines de los 80 y alcanza a Bangladesh, Sti Lanka, Mauricio, etc. Sin embargo, Jo que verdaderamente va a revolucionar las condiciones de acumulacién en la regidn es el comienzo de la incorporacién de la superpoblacidn latente china como fuente barata de trabajo simple para la produccién destinada al mercado mundial, Esta incorporacién caracteriza la década del 90. 2.10 La especificidad de la acumulacién de capital en China Por su magnitud relativa, la superpoblacién obrera latente china aparece como una fuente inagotable de fuerza de trabajo apta para funcionar como apéndice de la maquinaria y en la moderna manufactura. La baratura de es- ta fuerza de trabajo contrasta hasta con su costo originario en otros paises asiaticos. Esta baratura, asi como la disciplina laboral china, tienen una de- terminacién histéricamente especifica que refuerza la compartida con el resto de la regién. En China, el proceso de transformacién del campesinade en una superpoblacién obrera latente ha sido al mismo tiempo el proceso de la recons- titucion de la antigua unidad centralizada de la organizacién de la produccién social en el pais. Esta unidad se establece ahora a través de la tendencia a la centralizacién absoluta del capital al interior del Ambito nacional. Como ya dijimos, esta centralizacién toma forma concreta necesaria en una revolucién social por cuyo medio la clase obrera y el campesinado expropian a la burgue- sia y a los terratenientes. E] capital se transforma asi en propiedad colectiva de los propios obreros que lo valorizan con su plustrabajo. Su acumulacién NSFORMACIONES EN LA ACUMULACION DE CAPITAL. .. 81 se realiza bajo la apariencia ideolégica de ser su propio opuesto, o sea, el socialismo o comunismo realizados. El capital social nacional adquiere asi la potencia especifica que le da la jdentificacién ideoldgica de los obreros con su acumulacién. Mas ain, cualquier resistencia que los obreros opongan a la extraccién de plusvalia a la que dicho capital los somete aparece invertida como un atentado contra la organizacién socialista de la produccién. Aparece, por lo tanto, invertida como una traicién alos intereses histéricos de la propia clase obrera. El estado nacional arremete entonces contra la resistencia obrera armado con todo el peso que abtiene de ta apariencia.* La escala que la acumulacién nacional esta en condiciones de alcanzar ‘sobre estas bases no puede esperar a la mera reproduccién ampliada del capital istente. Demanda la entrada masiva de capital extranjero. Al principio, la isma forma politica general que toma el proceso nacional de acumulacién imita esta entrada de capital al crédito a las empresas estatales. Pero cuando sta misma modalidad logra disolver la apariencia de incompatibilidad entre la forma politica general y su verdadero contenido, la acumulacién de capital sans phrase, el ingreso de capital fluye directamente bajo la forma de inversién ‘extranjera directa, La economia china crece de manera explosiva. 2.11 Hacia la superproduccién general por medio de la fragmentacién internacional de la subjetividad productiva Ubiquémonos a principios de la década de 1990, La division internacional tuabajo no se basa ya simplemente en la provisidn de materias primas para s paises donde la acumulacién toma su forma clasica desde otros paises en Su especificidad contempordnea esté dada por la fragmentacién internacional de la subjetividad productiva del obrero en la gran industria. Unos paises se caracterizan por concentrar la explotacién de la fuerza de trabajo de subjetivi- A fuerza de trabajo de subjetividad productiva degradada. Y los de un tercer funcionan esencialmente como reservorios de poblacién obrera a la que el capital ha privado de toda subjetividad productiva, convirtiéndola en una poblacién consolidada. En apariencia, la «globalizacién» del proceso de realidad, se sostiene en la acentuacién de las mismas como base para ‘Sbaratar la fuerza de trabajo. El siguiente computo refleja gruesamente la magnitud con que esta frag- itacién internacional de la subjetividad productiva alimenta la acumulacién | capital. Consideremos Ja evolucién conjunta de las econom(as de Alemania 23, Kojima Reiitsu. “Accumulation, Technology and China's Economic Develop- ant". En: The Transition to Socialism in China. Ed, por Mark Selden y Victor Lippit. lueva York: Shapire, 1982, 82 JUAN LRIGO CARRERA. Occidental, Francia, Italia, el Reino Unido, los Estados Unidos, Japén, Corea del Sur y Taiwdn, entre 1973 y 1992.™ Estas economfas nacionales sintetizan Ja clave de Ja transformacién ocurrida en la explotacién mundial de la clase obrera en base a dicha fragmentacién. Al mismo tiempo, al limitarnos a ellas, queda claro que el incremento en la poblacién ocupada corresponde a un incremento en los obreros asalariados, productivos e improductivos, y no a un aumento en el campesinado. En conjunto, el PIB a precios constantes de un afio base (que refleja de manera gruesa la evolucién de la escala material de la produccién) crecié un 68%, y el total de horas trabajadas un 15%. La diferencia entre ambas tasas pone de manifiesto la magnitud del incremento en la productividad del trabajo, tanto en la produccién cori en la circulacién, A su vez, el promedio de horas anuales trabajadas por obrero cayé un 7% (acortamiento de la jornada que corresponde al aumento de la intensidad del trabajo). De modo que el nimero de personas empleadas crecié un 24%. Notemos que la cantidad de asalariados crecié en una proporcién atin mayor, ya que al aumento del empleo total hay que sumarle Ja transformacién masiva en asalariados de los campesinos y trabajadores por cuenta propia activos en 1973. iVaya con la desaparicién de la clase obrera! Por su parte, el desarrollo relativo de la subjetividad productiva y el agotamiento del origen campesino como fuente de la baratura de la fuerza de trabajo, originaron un incremento del 34% en los salarios reales horarios (estrictamente, en los costos salariales reales directos mas indirectos). En sintesis, el capital logré incrementar un 68% los valores de uso producidos, teniendo que consumir sdlo un 55% mis de éstos para reproducir la fuerza de trabajo. Supongamos ahora que el capital slo hubiera podido disponer de fuerza de trabajo reproducida en las condiciones europeas y norteamericanas. Para lograr el mismo incremento en la produccién material, el ntimero de puestos de trabajo deberia haber crecido un 47%, y la masa de los salarios reales un 65%. ¥ natemos que en esta comparacién estamos pasando por alto el que las condiciones mismas de reproduccién de la fuerza de trabajo en cuestién se han visto negativamente afectadas por la presencia efectiva de la fragmentacién internacional de la subjetividad productiva. Gracias a esta fragmentacién el capital no sélo ha apropiado una proporcién mayor del producto material del trabajo. Ella le ha permitido también empujar a una parte mas grande de la poblacién obrera a la condicién de sobrante. Una parte del producto incrementado ha sido absorbido por el incremento en la composicidn técnica del capital: la masa de medios de produccién y de cireulacién que es necesario adclantar por hora de trabajo ha aumentado un 88%. Sin embargo, dado que este aumento corresponde esencialmente a la expansién del capital fijo, ha bastado con un incremento del 39% en la inversién bruta anual para cubrirlo. En resumen, con la produccién total 24. Todas las cifras que siguen estén computadas en base a los datos del Cuadra 2.2 del Apéndice 2.1 (véase pag. 90). FORMACIONES EN LA ACUMULACION DE CAPITAL... 83 tada en un 68%, el costo de la fuerza de trabajo hgypasado de absorber el 72% a absorber el 67% de la misma. A su vez, la proporcién requerida a la reposicién y ampliacién de los medios de produccién y circulacién ha ‘cafdo del 25% al 21%. Por otra parte, el fin de la guerra fria ha disminuido la proporcidn de la plusvalia que los capitales debian destinar a la produccién de armamentos come condicién para la reproduccién de sus respectivos procesas nacionales de acumulacién, Por mucho que pueda haberse incrementado el ; imo individual de la clase capitalista, las transformaciones experimentadas i Esta tendencia hacia la superproduccién general no es una simple expresién ediata de la ley general a la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. emente luego de su caida durante la década de 1930. Asi, alcanzé su pico posgucrra a mediados de la década de 1960, alimentada por la reproduc- ela caida de la tasa de ganancia. Sin embargo, no es sino la manifestacién icreta del desgaste moral sufrido por el capital producido de acuerdo con condiciones anteriores frente al que tiene la forma material adecuada a las as condiciones de trabajo (véase cuadro 2.1 del Apéndice 2.1). El capital empieza enfrentando a la superproduccién general del unico do en que sabe hacerlo, huyendo hacia delante. El crédito es la herramienta Ja apariencia de que se ha completade el ciclo de valorizacién del capital rializado en las mercaneias sobrantes. Esta apariencia da lugar al renovado inicio del ciclo de valorizacién en escala ampliada més allé de donde aleanza plusvalia efectivamente realizada, comprando también a crédito, En cuanto llega su vencimiento, el crédito toma vida propia. Ahora, e] antiguo comprador olvente es un deudor insolvente. La huida hacia delante pasa a incluir, no dlo la nueva venta a crédito, sino la renovacidn del crédito vencido sumando a él los intereses devengados. El 68% de aumento en la produccién desde 1973 a 1992 se ha sostenido mediante un 156% de aumento real en la suma del endeudamiento piiblico mas el privado con el sistema financiero. De 1992 25, No se trata de una cuestién de subconsumo. En el capitalismo, cada uno me lo que su relacién social general -1a acumuilacién de capital - manda que debe sumir; lo cual ciertamente puede significar cero consumo para la superpoblacion a4 JUAN INIGO CARRERA a 2000, el producte:ha crecido otro 26%, a expensas de una expansién del 48% en el mismo endeudamiento. La expansién aparentemente auténoma del crédito tiene una cria natural, la especulacién. Los titulos de crédito de todo tipo comienzan a funcionar como capital ficticio. Por supuesto, ¢l capital ficticio es incapaz de valorizarse por si mismo. La ganancia de una parte es la pérdida de la otra. Pero aqui sus ganancias se encuentran alimentadas de un modo especifico. Una porcién de la plusvalia irrealizable pasa directamente a incorporarse a ¢l, engrosando cons- tantemente su base. A la inversa, un capital ficticio inflado por la especulacién se convierte en capital industrial, atizando la superproduccién. El capital avanza asi en su proceso de acumulacién imponiendo el aba- ratamiento de la fuerza de trabajo mediante la diferenciacién de la misma, recomponiendo su forma material de manera consecuente y recurriendo a la expansién del crédito. Sobre estas bases, la tasa de ganancia comienza a recuperarse (véase cuadro 2.1 del Apéndice 2.1). ¥ cuanto mas expande el capital la produccién para apropiar esta tasa de ganancia incrementada, mas rapidamente avanza hacia la superproduccién general. La superproduccién de capital industrial engendra al capital ficticio. O, di- cho de otro modo, la especulacién desenfrenada no es sino la forma auténoma de regirse el desarrollo de la superproduccidn general de capital industrial. Por eso llega el momento en que la verdadera determinacién aparece invertida. Comienza a parecer que el exceso de capital ficticio taba la acumulacién del capital industrial. La realidad es que la mera reproduccién de la apariencia de valorizacién del capital ficticio requiere un flujo creciente de plusvalia que Jo alimente, pero ha ido mAs alld de donde la plusvalia irrealizable aleanza para sostenerla. Parece entonces que la insuficiencia de la tasa de ganancia hace estallar la erisis del capital ficticio. A su vez, ésta hace caer la capacidad de pago y consumo, Con Io cual parece engendrar por si la superproduccién general, cuando no hace sino poner de manifiesto que la acumulacién se apro- xima al punto en que necesita restituir su unidad material mediante la crisis de superproduccién general, ¥ cuando ésta se desencadena, a la tasa de ganancia le llega la hora de caer violentamente. Aesta altura, Ja superproduccién no se reduce a la existencia de capital bajo formas materiales obsoletas. Simplemente, se ha producido demasiado capital portador de las modernas condiciones de produccién, De la crisis europea de 1920 pasamos a la crisis norteamericana de 1930. Sin embargo, en el este asidtico ambas cireunstancias se presentan juntas. 2.12 Las manifestaciones de la superproduccién general en el este asiatico En el este asidtico, la superproduccién general se monta sobre la especific- dad presentada alli por la acumulacién basada en la fragmentacién interna cional de la subjetividad productiva del obrero colectivo de la gran industria. NSFORMACIONES EN LA ACUMULACION DE CAPITAL. .. 8s Masas de capital fijo desembolsadas en base a la antigua baratura de la fuerza de trabajo nacional se desvalorizan sin haberse tornado materialmente obsole- is. Lo hacen porque otras técnicamente idénticas a ellas sc han instalado en paises donde la fuerza de trabajo proviene directamente de la condicién obreros industriales.* En Japén, la acumulacién ha practicamente agotado fuente de su potencia especifica. En la década del 90, la relacién PIB/hora de El costo de la fuerza de trabajo también se ha aproximado sustancialmente ase cuadro 2.1 del Apéndice 2.1). Pero, al contrario de lo que ocurre con- tempordneamente en aquellos paises, lejos de expandirse la fuerza de trabajo subjetividad mas degradada mediante la inmigracién, las actividades que : basan en ella tienden a salir del Japén, El capital fijo expandido al ritmo riot, y bajo las formas materiales correspondientes al uso del trabajo mds imple, comienza a transformarse en sobrante. La fuerza de trabajo ligada a él t, la ligazén del obrero a un mismo capital individual de por vida.” ‘Lo que para el capital industrial y comercial significa una expansin mas para el capital ficticio anuncia el dia del juicio final. A medida que traba la expansion de la produccién material, se reduce el flujo efective dé plusvalia que alimenta la expansidn del capital ficticio. Con lo cual éste ierde la tinica base sobre la que se sostiene en el tiempo la apariencia de auto valorizacién. Se desencadena la cafda de los activos especulativos por sobre todo, de las deudas incobrables. Pero la proporcién alcanzada este capital ficticio es tal que su caida haria violentamente manifiesta Superproduccién general. E] propio capital social nacional sale entonces eproducir la apariencia de que el capital ficticio portado en los titulos de lito conserva la capacidad para valorizarse. Sin embargo, todo lo que logra I capital social japonés es postergar una crisis aguda de superproduccién eral, pero ésta sigue reproduciéndose con la fuerza evidenciada por el tinuo estancamiento de dicho proceso, _ Corea del Suy, Taiwan, Singapur y Hong Kong arrancan la década como los Principales sustitutos de Japén en el mercado mundial en base a la baratura Felativa de su fuerza de trabajo. Todavia tienen margen para enfrentar cl Ncarecimiento relativo de sus importaciones frente al abaratamiento de sus ‘portaciones por la entrada al mercado mundial de oferentes que disponen. una fuerza de trabajo mds barata aun, mediante la sobrevaluacién de _ 26. Yun, «industrial Restructuring and the Reconstitution of Class Relations in Baporen, . James Lincoln y Yoshifumi Nakata, “The transformation of the Japanese Em- Bloyment System: Nature, Depth and Origins”. En: Work and Occupations, n.° 24: Sage ublications (1997), pags. 33-55. 86 JUAN UTIGO CARRERA sus monedas nacionales. Pero cuando China impone en el mercado mundial la baratura extrema de su fuerza de trabajo, la superproduccién se vuelve manifiesta. 2.13 El internacionalismo de la clase obrera La acumulacién de capital lleva ineludiblemente en sf la necesidad de la superproduccién general. Cualquier modalidad concreta que potencie a aquélla, potencia el avance hacia ésta. ¥ asi lo hace la fragmentacién internacional de] obrero colectivo de la gran industria que asocia a la diferenciacién en la subjetividad productiva de sus érganos parciales con la diferenciacién en las condiciones de reproduccién de cada fuerza de trabajo nacional. El presente avance hacia la crisis de superproduccién general no se corresponde con la caida inmediata de la tasa de ganancia, sino con su aumento. No se trata de que se produce poea plusvalia y, por lo tanto, poco capital, sino de que se produce demasiada riqueza social bajo la forma de capital, Mas alld de los aspectos vistos para el este asidtico, volveremos sobre las manifestaciones del curso actual que sigue la acumulacién mundial de capital y su relacién con el desarrollo de la superproduccién general en el capitulo 6. La automatizacién de la maquinaria y la robotizacién del montaje son dos expresiones genuinas de las potencias histéricas especificas del trabajo regido por el capital. Implican un salto adelante sustancial en el desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad bajo la forma material inherente a la raz6n histérica espectfica de existir del modo de produccién capitalista; esto es, por medio de la transformacién del proceso de produccién en uno consistente en desarrollar colectivamente el control consciente sobre las fuerzas naturales para hacerlas actuar transformando a los objetos. Pero al ser un producto del trabajo social enajenado como una potencia del capital, ese salto adelante se vuelve contra su propia productora, la clase obrera. En base a él, el capital acttia contra su tendencia histérica hacia la universalizacién de las condiciones en que reproduce a los obreros de Ja gran industria. Lo hace mediante la fragmentacién internacional del obrero colectivo de la gran industria, de modo de asociar las diferentes subjetividades productivas de sus érganos especializados con las diferentes condiciones historicas de reproduccién de cada fuerza de trabajo nacional. Sobre esta base, el capital gasta en reproducir la fuerza de trabajo cuya subjetividad productiva degrada sélo lo que es especificamente necesario para reproducirla como tal. El capital aumenta asf la tasa de plusvalia. Pero este aumento no proviene de haber desarrollade la productividad del trabajo y, por lo tanto, las fuerzas productivas sociales. Por el contrario, proviene de haber degradado las condiciones de reproduccién de una porcién del obrero colectivo bajo su mando, abaratando su fuerza de trabajo. Para peor, cuanto mis barata es la fuerza de trabajo, mayor es el salto que debe dar la productividad del trabajo antes de que la maquinaria que la sostiene pueda sSFORMACIONES EN LA ACUMULACION DE CAPITAL. . . 87 ineorporada a la produccién, De mado que dicho abaratamiento retrasa el desarrollo de las fuerzas productivas sociales. A cambio, padria parecer que el mismo abaratamiento, mas atin al retardar la maquinizacién, ha resultado en una mayor demanda de trabajo. Sin embargo, un elemento esencial suyo es la prolongacién de la jornada de trabajo. Con lo cual, lejos de aumentar Ja cantidad de puestos de trabajo, la disminuye. Una mayor superpoblacién obrera consolidada es atin otro de sus desastrosos resultados. ‘Mediante la forma nacional que toma su acumulacién, el capital divide a clase obrera en fragmentos que se enfrentan entre si en tanto ciudadanos diferentes estados nacionales. Esta divisién es la forma politica especifica inte La cual el capital separa las condiciones de reproduccién de la fuerza trabajo segiin la subjetividad productiva con que la requiere. Mas atin, el ‘capital se beneficia con la exacerbada competencia internacional que impone entre los fragmentos nacionales de la clase obrera a través de esa diferencia- cién. Esta forma tomada por el capitalismo contempordneo impone una tarea especifica al internacionalismo de la clase obrera. ‘No basta ya con establecer una solidaridad internacional entre los fragmen- nacionales de la clase obrera de modo de no competir unos contra otros por la venta de sus fuerzas de trabajo a través de su ligazén a la competencia establecida por sus respectivos capitales nacionales en el mercado mundial. Se trata ahora de forzar al capital a reproducir la fuerza de trabajo sobre una misma base universal, cualquiera sea su subjetividad productiva. El capital no ede liberarse de reproducir la porcidn de la fuerza de trabajo de subjetividad productiva desarrollada pagdndola por su valor. Por lo tanto, una base univer- sal implica que este valor tenderia a ser el general. La consecuente carestia de Ta fuerza de trabajo de subjetividad productiva degradada forzaria al capital a Acelerar cl desarrollo téenico. Con lo cual el capital se verfa forzado a dejar de evadir su papel histérico espeeifico en el desarrollo de las fuerzas productivas Materiales de la sociedad. La lucha de Ja clase obrera por la universalidad en la reproduccién de la fuerza de trabajo tiene una forma politica general necesaria: la de imponer Una ciudadania indiferenciada mundial. Por lo tanto, no se trata simplemente de reforzar la solidaridad internacional, sino que se trata esencialmente de vanzar hacia la constitucién de un estado mundial.™ La accién politica de la clase obrera necesita ubicarse, como siempre, a la vanguardia de la abolicién 28. Hardt y Negri claman por una ciudadania global cuya realizacién reducen Ja libre movilidad de la fuerza de trabajo (Hardt y Negri, Imperio, pags. 360-363). Esto implica creer que la forma nacional de la acumulacién de capital y, por lo tanto, Jos estados nacionales, pueden ser abolidos mediante la abolicién de las leyes de Inmigracién, cuando éstas no son sino una expresién concreta en que toma cuerpo la forma nacional misma. Y todo en nombre de la étiea, 0 sea, de la conciencia enajenada ‘que se ve a si misma como si fuera abstractamente libre. Muy al contraria de semejante fantasia idealista, la ciudadanfa mundial sélo puede surgir de la concentracién del ‘Capital en escalas y condiciones que vayan mas alld del alcance de cualquier ambito 88 JUAN IRIGO CARRERA Grdfice 2.1: Guerra y valor del producto Base: tendencia exponencial 1790-2006=100 50 0 S28 Valor del producto BSESERSR REE (SNES Muertos mundiales en combate ==" EEUU: Valor del producto Fuente: véase Apéndice 6.1 en pag. 229 de las fronteras nacionales. Sin embargo, la crisis de superproduccidn general, crecientemente demandada por el capital para restaurar su unidad material, va a empeorar violentamente las condiciones de explotacién de cada porcién de la clase obrera, Histéricamente, esto ha atentado contra la unidad obrera internacional. No podemos pasar por alto que el capital ha contado con la guerra generalizada como forma clave para finalmente desencadenar, y luego también para superar, sus crisis de superproduccién general. El Grafico 2.1 resulta ilustrativo al respecto. Mas atin, hoy dia, las perspectivas son que el capital se va a liberar vio- lentamente de cualquier carga que el exceso consolidado de superpoblacién obrera -globalmente distribuida a través de la fragmentacién internacional de la subjetividad productiva y expandida por la crisis de superproduceién - pueda significar para su acumulacién. Las formas coneretas de la accién inter- nacionalista dirigida hacia la formacién de una clase obrera inmediatamente mundial es la cuestidn central que subyace en cualquier acci6n politica capaz de expresar «los intereses generales del proletariado». Bajo una nueva forma especifica, el cierre del Manifiesto Comunista sigue teniendo plena vigencia. Apéndice 2.1: Series y fuentes estadisticas nacional, imponiendo asi la necesidad del estado mundial como su representante politico general. i 3 i é : i 2 i i “(epuanin so}295 [2 Opuasnjoxe) Pepalzos ej ap jex0) /e1/de> jap eysu2UGI enue eroueue’ ap ese1 ‘9 “epeaidwe Uploeigod | 9p /eUUOy UOIONPe ap save so} ap (2ueIPeW ‘wSN) eIPe}y Zay ‘OVeIdwWOO odwan ap sevaseA ‘S0@IqO $0] 29 S9IENPIAIPU! SOSaiBL $0) Ged JUIO ap aywalayo0d ‘99 “s|WeYY~A1eSD Ydd BP OGET BP SAIE}OP Ua 'epeleqen exoy Jod oPaNpUI 8 CYAN /eAOge! 0150 *H/1D ‘sIWeY¥-UEID (vee) GamsINnDpe JepOd ap pepued |p OGST op Saue|Op us ‘epeleges, esoy sod oyrug OWseYU! OYIAPOLY THI “O181Q0 10d S@jenue Stio}H =L/YH -UproR}OW “epUEL| sp Pep!/e}0} e| aANDU! OB/OOLT wx "SPE EIIEY UOIIIeKONd e| JOd OPeUINSEAGOS reo a'r sezz 6 IS'9 FSET sere vert e622 Tet ZOt To Z'8t 99’ ERST ect se'sz OFST Geét 80 oor 6ztz I's 16ZT_ sez Geel OFz2 OGL SE Et OW EZLT 6S'Uz PEST SZ9I zs'9z_OSST L66I S ozo eet zone _& 92 B99 GOLZ IT OLE SyOT ome FB ET GEO LOL! BI're ESST OL az'rl se'ze Lost Leet € § oO ee eas ti oe STIL eroe cor zt tea east eve POLI 6 ISIT 26ST Ba91 EL6T z € OT 69E Ze Metz HG IT Iv'Tt_SS'PT GCBT OL o's 696 C1éI_O96T ee ooze st tO soz LOT 6 ze SET 6N6t Bzs 8a'e BEET OS5T 6I'z l6tz e's6 ars 99 z902 eat 209 eszz_ BEET act ez €8 8 avy oes TyeZ Ges S'S Sez EzEL eOl | Bese 8 ie or soz ¢wSz o'r pe9e ELST 69'0Ouez OVE WE sae s Sez OPE Lowe DEBT 970 SP6z st oet rez yp LT 12 =6Pebe LET Ce wo 40 ORE ORLT 990 EOL _000f Onc! a¥_HMD Sid INH SY HAD Hid WH 3¥ HAD Hild IVH SL 3¥ 90 HID Wild LYN gv HTD Hid LH Buu, ! 26 BP baka) 1 under ! Spe SORES ! oe) i Vd oapend JUAN IMIG CARRERA, 5 96E eT ospeng ret OLIL wets Exe o's2 GoeOZ Lor ler peo a909 a THEE lotta fee EL gos cue ; | SGSHMEEL Tec Se ae 38 3 5 5 eEhei: ' : . is = ~ ale 8 7 i 2 Blelsys oh ul ©52 c2C6r GONOR GeuZ OUST erly t est VSIe eOeT poe COL Tit ORR CER ST ES'ST Ge FesI't voter rr erst EOE 129Or GrIeZ se'oz ASTI ESOT 4 2661 EL6T Z66t ELGL 266 ELT OOO BST LET ~— OBI ELBI EET Vee oe Ivaoe vere = “WOANION) UONEUUOJU! [EDNSNEIS EUIUD 'eUIYD ‘soRsnES uNOge] UO Woda AmwOPY ‘INOGET] JO AQSIUIW) “NS fO BavOD ‘AenUNS aQJO4 JNOge INOQE) 20 Aajstuiy =uodey *SIIN "WeMUO, [ENSAES y -UOReoNpY UeIUeLUY JO S12, OZT “EGGT ('P8) SEWOUL “HPAUS ‘OZET Oi SHULL [EIUOIOD “soNENEIS: £262 Forz Fl WOE VEC ZeSY SIT OFZt Ore s'9zEz Capitulo 3 estado capitalista Organizacién autonoma general por el mercado y organizacién directa por el estado BS capitalismo parte de la disolucién de las relaciones directas entre las come modo de organizar la produccién social. Parte, por lo tanto, fia subordinacién de unas personas respecto de otras. Le da asi a cada fagmento especial de este trabajo la forma concreta de trabajo privado. La én de la capacidad total de trabajo de la sociedad bajo sus distintas concretas ttiles se resuelve de manera indirecta, en un sistema que se ige auténomamente. Se trata de un sistema auténome de metabolismo social. n éste, el producto material del trabajo es, al mismo tiempo, el portador e la relacién social general: la mercancfa. La praduccién social no tiene ya or objeto inmediato la produccién de valores de uso, sino la produccién de lacién social general misma, la produccién de valor, Y la produccién de lor tiene su forma acabada en la valorizacién del valor mismo, o sea, en la roduccién de plusvalia. El producto material del trabajo social portador de la lacién social general se convierte, asi, en el sujeto mismo de la preduceién ‘el consumo sociales, en capital. El capital no sdlo se produce y reproduce a (0, sino que produce y reproduce a los seres humanos como su forma nificada de existencia. La libre conciencia y voluntad del obrero y del Apitalista no tienen otra determinacidn que el ser la forma concreta necesaria la enajenacién de las potencias del trabajo humano como potencias del La moderna organizacién estatal de la produccién social asume las formas tas mas variadas y contrastantes. Pero, por mas diversas que sean sus pitalista en su condicién de individuos libres poscedores de mercanclas. A primera vista, puede parecer que la organizacién indirecta general de Produccién social mediante el cambio de mereancias, el mercado, y la Banizacién directa de la produccién social por el estado constituyen dos 92 JUAN IFGO CARIERA modalidades de relacién social a las que sdlo Jes cabe guardar una relacién exterior. Mientras la primera engendra la conciencia y la voluntad de los indivi- duos, la segunda tiene a éstas por condicién inmediata. La unidad entre ambas relaciones sociales solo pareceria poder resultar de un continuo choque mutuo. De éste saldria victoriosa, ora una, ora la otra, sin mds necesidad que la fuerza acumulada por sus respectivos sostenedores. Esta apariencia tiene una doble expresién ideolégica, cuyas dos patas se yerguen con la firmeza del dogma y que reproducen a su vez la apariencia de una contradiccién externa. Por una parte, estan los tedricos que sostienen que la regulacién directa por el estado no hace sino entorpecer el normal funcionamiento de la regulacién indirecta por el mercado. Si se la liberara de la primera, la segunda llevarfa el desarrollo de la produccién social a la plenitud, Dicho de otro moda, la regulacién directa por el estado limitaria el desarrollo de las fuerzas productivas sociales respecto de la potencialidad que corresponde a la regulacién auténoma naturalmente propia del modo de produccién capitalista. Por la otra parte, estan los teéricos que sostienen que la regulacién directa por el estado extiende la existencia del modo de produccién capitalista, levandolo mas alla del Ifmite que naturalmen- te le corresponde en su condicién de regulacién auténoma del desarrollo de las fuerzas productivas sociales, Pese a su apariencia de opuestos irreconcilia- bles, estas dos construcciones ideolégicas se encuentran internamente unidas desde su rafz, Ambas emergen de la misma apariencia propia del proceso de circulacién del capital. En éste, las relaciones que establecen los individuos entre sf en la organizacién de la produccién de sus vidas aparecen invertidas como el fruto de su conciencia y voluntad abstractamente libres. Y es también de esta raiz comun de donde brota otra concepeién que constituye la tercera pata de la inversidn ideoldgica de la relacién entre la regulacién indirecta y la regulacién directa propias del modo de produccién capitalista. Esta tercera pata coneibe a la accidn del estado como el arbitraje que protege al mercado de las desviaciones provocadas por la violacién de sus leyes naturales o por sus imperfecciones de funcionamiento, en pos del progreso y la equidad social. Para descubrir Ja verdadera relacién entre la organizacién auténoma de la produccién social mediante el cambio de mercancias y su organizacién directa por el estado en el modo de produccidn capitalista necesitamos dejar atras estas apariencias. Si enfocamos sobre el surgimienta histérico del modo de produccién capitalista, nos encontramos con la accién del estado como una relacién social directa clave en la génesis de la relacién social indirecta general. En primer lugar, sobre la base de su recorte nacional por el propio desarrollo histérico alcanzado hasta entonces, el estado se yergue como el representante del respectivo proceso nacional de acumulacién de capital en la competencia internacional que se establece entre éstos, En segundo lugar, la accién directa de cada estado al interior de su Ambito nacional es la modalidad mas potente de la transfermacién formal en el régimen de apropiacién del trabajo ajeno, dentro del proceso de acumulacién primitiva del capital. Se pi ESTADO CAPITALISTA 93 rata del proceso de disolucién de las relaciones feudales de dependencia personal del productor directo y su transformacién en una relacién general de subsuncién formal al capital a través de la compraventa de la fuerza de trabajo. Pero, por sobre todo, la accién directa del estado juega su papel en proceso de acumulacién originaria como forma necesaria del proceso de expropiacidn al productor directo libre, de las condiciones para producir su da. O sea, del proceso de transformacidn del productor directo libre en un brero forzado a vender su fuerza de trabajo por ser un individuo libre en el doble sentido de no encontrarse sujeto al dominio personal de nadie y de er de los medios de produccién necesarios para poner en accién su fuerza trabajo por su cuenta, Y es de esta apropiacién de las potencins productivas trabajo libre individual por el capital de donde nace todo el secreto de la z6n histérica de existir del modo de produccién capitalista como sistema de regulacién auténoma del desarrollo de las fuerzas productivas materiales de la ia directa que toma el proceso de expropiacién originaria del productor ecto libre. Pareceria entonces que esta doble determinacién formal es el to de partida obligado para el estudio del estado. Sin embargo, por sobre s condiciones de su génesis histdrica, lo histéricamente especifico del modo produccién capitalista no surge de la presencia de una relacién social al directa, Por el contrario, surge de la presencia de una relaci6n social eral indirecta. Por lo tanto, para enfrentar la especificidad de nuestro objeto cesitamos partir de prescindir de toda modalidad de asignacién directa del abajo social bajo las distintas formas concretas utiles de éste, Nos colocamos asi ante la expresidn mis pura de la organizacién indirecta de la produccién social en el modo de produccién capitalista, o sea, en el proceso mismo del bio de mercancias por su valor. La realizacién del valor de las mereancias en el cambio tiene por forma Mereta necesaria que sus respectivos poseedores actiien como la conciencia y Yoluntad personificadas de las mismas. Esto es, en tanto vendedor, el poseedor de mercancias debe poner sus cinco sentidos en obtener la mayor cantidad de valor posible por el valor de uso que entrega, A la inversa, en tanto comprador, debe cuidarse de obtener el mayor valor de uso posible por el cuanto de valor que entrega. Hay un cambio de mercaneias que determina Ja especificidad del modo de produccidn capitalista: la compraventa de la fuerza de trabajo.’ En este 1. Por cierto, no ya la génesis del cambio general de mercaneias sino éste mismo, aparece como el imperio absoluto de la relacién social indirecta, presupone la Yalidez general de los contratos de compraventa. Presupone, por lo tanto, la existencia ‘de una relacién juridica general, la cual a su vez presupone la existencia de una relacién politica general, sea, del estado, Sin embargo, ésta no ¢s Ia especificidad misma del 94 JUAN [RIGO CARRERA cambio, el obrero entra como personificacién de la inica mereancfa que tiene para vender, su fuerza de trabajo, y el capitalista como personificacién de su capital. Para éste, la fuerza de trabajo que compra no tiene mas valor de uso que el ponerla en accién a lo largo de la jornada de trabajo para extraerle hasta la tiltima gota posible de plustrabajo, materializado bajo la forma social especifica de plusvalia, De modo que, aunque la compraventa de la fuerza de trabajo se efectiia en un instante, la apropiacién de su valor de uso por el capitalista se extiende necesariamente en el tiempo. Y sdélo en este transcurso se va a concretar efectivamente la realizacién del valor de la fuerza de trabajo. De modo que el capitalista y el obrero que individualmente se han relacionado entre si como simples poseedores de mercancias en el cambio, quedan vinculados en una relacién directa a lo largo del perfodo por el cual se ha efectuado la compraventa. Esta relacién social directa establecida entre ellos no es mas que el proceso de realizacién de su relacién general indirecta, Cada uno conserva en ella su condicién de poseedor de mercancfas cuyo valor estd en juego realizar, El capitalista pretende que se le entregue la mayor cantidad posible de trabajo, de manera de minimizar el valor entregado para la compra de la fuerza de trabajo del obrero. Su condicién de personificacién de la necesidad de su capital le impide detenerse en el consumo de la fuerza de trabajo del obrero aun cuando este consumo implique la aniquilacién de la vida misma del trabajador. Por el contrario, para el obrero es una cuestién de su propia vida o muerte restringir la entrega de su fuerza de trabajo, a fin de que el valor recibido por ella le permita reproducirla de la manera mis plena posible. En tanto pura forma concreta necesaria de realizarse su relacién social general indirecta, la relacidn directa establecida entre el obrero y el capitalista en el proceso de produccién del capital es de naturaleza necesariamente antagénica, El obrero y el capitalista entran a esta relacién antagénica ostentando cada uno de ellos el idéntico derecho que lo asiste como a todo poseedor de mercancias. Esta igualdad de derechos con que se enfrentan individualmente en la cireulacién, sélo puede resolverse mediante la fuerza. Pero la unidad del proceso de acumulacién de capital impone, como condicién normal para su propia reproduccién, la existencia permanente de un exceso de fuerza de trabajo respecto de la demanda que tiene por ella, a su valor, el conjunto de los capitales de la sociedad. De modo que la competencia entre los obreros por vender individualmente su fuerza de trabajo, so pena de no poder reproducit su vida natural, inclina necesariamente la balanza a favor del capitalista. Con lo cual, en lo que concierne puramente a la cireulacién individual, la fuerza de trabajo se encuentra condenada a venderse por debajo de su valor, Con esta venta, el obrero individual que sale exitoso de la competencia con sus estado capitalista, sino de un abstracto estado mereantil, ¥ corresponde decir abstracto, porque el cambio general de mercancias, 0 sea, el cambio de mercancias como relacién social general, sdlo es fruto de la produccidn capitalista basada en la extraccién de plusvalfa relativa, DO CAPITALISTA 95 pares alcanza a reproducir su fuerza de trabajo de manera inmediata. Pero, a la constancia de la venta por debajo del valor tiene como resultado ibilidad de la reproduccién de la fuerza de trabajo con los atributos les y morales que el capital requiere de clla para acumularse. Por mas activa que a cada capital individual le resulte la venta de la fuerza de trabajo or debajo de su valor, la cuestién no es tan simple desde el punto de vista de la reproduccién de sus ciclos en conjunto. Desde este punto de vista, ¢s desde el punto de vista del capital total de la sociedad, se trata de una instancia que socava su capacidad de acumulacién. Salvo, por supuesto, él mismo logre generar un flujo permanentemente renovado de fuerza de jo con los atributos apropiados a Ja cual depredar sin tener que gastar en producirla. _ Es asf que el capital social se reproduce determinando a la competencia que obreros establecen entre sf por vender individualmente su fuerza de trabajo Ja forma concreta de una relacién directa de cooperacién. La competencia los obreros toma asi la forma conereta de su solidaridad en el proceso de vender su fuerza de wabajo. La venta de la fuerza de trabajo por su valor dual, y aun la del recortado por la suma de éstos en cada esfera especial de la produccién social. ¥ lo mismo ocurre respecto de los capitalistas como onificaciones de sus capitales individuales. Por lo tanto, la compraventa terminacidn de obreros y capitalistas como clases que se enfrentan de era directa entre si, no ya simplemente de manera indirecta ¢ individual a ravés de la compraventa de la fuerza de abajo. Esto es, la venta de la fuerza ia de clases por forma concreta necesaria de realizarse. La forma de mercancia que toma la relacién social general en el modo produccién capitalista leva en si la disolucién de todas las relaciones i de interdependencia personal. Las sustituye por relaciones indirectas de interdependencia general respecto de las cosas, las cuales toman forma en i determinacién de la conciencia de las personas como personificaciones. Pero li misma realizacidn de la acumulacién del capital, en cuanto ella concierne e manera inmediata al capital social, engendra una relacién social directa Jos individuos que se enfrentan desde el mismo polo de la enajenacién us potencias humanas como potencias del capital. A saber, la clase obrera y capitalista. Y es esa misma regulacién auténoma general la que realiza propias potencias tomando forma conereta en una relacién social general que subsume a las que determinan a cada clase. Esto es, en la lucha de 96 JUAN IFIGO CARRERA Como relacién social directa, la constitucién de las clases en su lucha por las condiciones en que se compra y vende la fuerza de trabajo es una accién regida de manera inmediata por la conciencia y la voluntad de los interesados en tanto personificaciones. Y, como es obvio, la realizacién del valor de la fuerza de trabajo no es sino un aspecto concreto especifico del proceso de asignacién de la capacidad total de trabajo de la sociedad bajo las distintas formas tiles del mismo. La lucha de clases es, en esencia, la accién consciente y voluntaria colectiva en que se realiza de manera directa la organizacién del trabajo social, como forma concreta especifica de realizarse su organizacién general de manera inconsciente por la acumulacién del capital. ¥ esta organizacién inconsciente se abre paso nuevamente de manera inmediata en lo que concierne a la forma especifica que debe tomar la competencia entre los obreros por la venta de su fuerza de trabajo para realizar el valor de ésta, 0 sea, en lo que concierne a la solidaridad obrera. Lo hace en la determinacién del alcance de esta solidaridad mediante la presencia permanente del ejército industrial de reserva. 3.2 La especificidad historica del estado como representante politico del capital social Como cualquier otra forma concreta de la organizacién auténoma de la produccién social, la lucha de clases expresa su resolucién a través de las condiciones en que se acumulan los capitales individuales. Sin embargo, su especificidad nace de ser la forma concreta necesaria de una organizacién consciente general del trabajo social como un atributo directo del capital social. A la clase obrera, el capital social se le presenta como la expresién auténoma directa de las potencias enajenadas de su propio trabajo social. A la clase capitalista, se le presenta como una potencia social que escapa a la capacidad inmediata de sus miembros para personificar los capitales individuales que poseen de manera privada. Por lo tanto, el capital social necesita desarrollar su propia personificacién especifica que lo represente en la relacién social directa general establecida por las clases en su lucha por la realizacion del valor de la fuerza de trabajo. Y esta personificacién ha de presentarse ineludiblemente como cl representante de una potencia enajenada que aparece imponiéndose externamente sobre la libre voluntad de las miembros de ambas clases. Por su cardcter de relacién directa general, la lucha de clases presenta la forma concreta general de lucha polftica. De modo que la personificacién especifica del capital social es, ante todo, una representacién de naturaleza politica Al mismo tiempo, teniamos que el flujo normal de Ja acumulacién de capi- tal toma forma necesaria en la existencia de un exceso de poblacién obrera respecto de la que efectivamente ponen en accién los capitales individuales. Luego, dicho flujo impone la necesidad de que la venta normal de la fuerza de trabajo tome la forma de la lucha de clases. Pero, con su cardcter abiertamente antagénico, esta forma misma niega la fluidez del proceso de acumulacién. De ESTADO CAPITALISTA o7 fo que dicho flujo normal necesita determinar a la lucha de clases dindole forma concreta de su contrario, esto es, la forma de una relacién de solidari- ‘dad general. Se trata, pues, de una relacién general entre personificaciones “antagénicas que necesita presentarse a la conciencia de los interesados como. “gna relacién politica que no tiene otro contenido que ser una relacién natural "entre personas abstractamente libres. Pero, precisamente, se trata de una rela- cidn establecida come producto de conciencias libres que son la forma concreta "de la conciencia enajenada, esto es, de una relacién que las personificaciones establecen entre si. Por lo tanto, éstas no pueden dejar de enfrentdrsela como Jo hacen respecto de todo producto suya, a saber, como una potencia social ‘que posee una existencia objetiva exterior a ellas, a la cual se encuentran sometidas, La dobie necesidad del capital total de la sociedad de tener su propio _representante politico en la lucha de clases y de que ésta tome la apariencia de su contrario, toma la forma concreta de la relacién de ciudadania del estado. El estado es esa relacién social objetivada que aparenta brotar de la abstracta -voluntad libre de aquellos a los que la naturalidad de la sangre o del suelo les “ha dado el atributo de ciudadanos, y que acta como representante politico general del capital social. _ Montado sobre su condicién histéricamente especifica de agente del capital ‘social a cargo de la accién directa general necesaria para la compraventa de Ia fuerza de trabajo por su valor, el estado capitalista subsume en si todas las determinaciones propias de agente directo general de la reproduccién normal de la explotacién de la clase obrera. En otras palabras, el estado es el explotador de los obreros doblemente libres, no en tanto su individualidad inmediata, sino directamente en tanto clase. De mas esta recordar que la explotacién capitalista no termina con la venta de la fuerza de trabajo por su valor, sino que comienza especificamente con esta venta. Como agente directo general de la reproduccién de la extraccién de Plusvalfa, el estado tiene a su cargo el ejercicio de todas las formas de coaccién directa general sobre la clase obrera que trascienden del movimiento fluido del Proceso de trabajo realizado al interior de cada capital individual. Se enfrenta asia la clase obrera con la potencia que le da ser e] monopolista legal en el ‘uso de la violencia directa. A primera vista, pues, pareceria que la personificacién directa del capital social les corresponde naturalmente a los miembros de la clase capitalista que sta destaca a tal fin. Asimismo, pareceria que no cabe en modo alguno dentro de las determinaciones de la clase obrera, la personificacién positiva del capital Social. Por el contrario, pareceria que la clase obrera sdlo puede personificar las necesidades del capital social actuando como la pura negacién inmediata de ellas. Fsto es, luchando contra quienes personifican positivamente al capital Social como agentes del estado, a fin de forzar la aplicacién por éste de las Politicas que imponen sobre los capitalistas privados individuales la compra de 98 JUAN IRIGO CARRERA Ja fuerza de trabajo por su valor. Aun cuando esta modalidad de relacién ha sido una etapa histéricamente necesaria en la formacién del estado capitalista moderno, y éste le renueva constantemente un espacio especifico, no resulta necesariamente la mas econdémica para el capital social. Ella demanda absorber el costo de una constante confrontacién abierta con la clase obrera. En cambio, las propias apariencias de la forma de mercancia que toma la relacién social indirecta general abren las puertas para una participacién de Ia clase obrera en la personificacién positiva de las necesidades del capital social politicamente representadas por el estado. Veamos cémo. En el modo de produccién capitalista, e] obrero es un trabajador forzado. para el capital social, al que éste arranca gratuitamente plustrabajo bajo la forma de plusvalia, al que le compra su fuerza de trabajo con el producto impago de su propio trabajo anterior, y cuyo consumo individual no tiene més objeto que la reproduccién de su fuerza de trabajo como un valor de uso para el capital. Sin embargo, en las apariencias de la circulacién, este contenido se presenta invertide ala propia conciencia del obrero como forma conereta necesaria de realizarse la compraventa de su fuerza de trabajo al valor de ésta, En la circulacién, ¢l caracter forzado del trabajo del obrero se realiza bajo la forma concreta del ejercicio por éste de su derecho a disponer libremente de su persona. La extraccién gratuita de plustrabajo, se realiza bajo la forma concreta del ejercicio del derecho del obrero a la igualdad mediante el cambio de equivalentes. La compra de la fuerza de trabajo del obrero con el producto de su propio trabajo impago anterior, se realiza bajo la forma concreta del ejercicio de su derecho de propiedad sobre lo que es suyo. Y la reproduccién de la fuerza de trabajo como atributo del capital mediante el consumo individual del obrero, se realiza bajo la forma concreta del ejercicio de] derecho de éste a satisfacer sus propios intereses individuales. Sobre la base de Jas apariencias invertidas presentadas por estas formas concretas, y a través de la accién consciente directa de la clase obrera que interviene necesariamente en la realizacién de Ja compraventa de la fuerza de trabajo por su valor, la conciencia y voluntad del obrero pueden desempefiar su papel como partes especificas del poder estatal mismo en la reproduccidn directa del capital social. No se encuentran limitadas ya a actuar como las oponentes externas a ese poder. Llega asi el momento en que la acumulacién del capital toma su forma politica concreta de democracia universal. 0, mejor dicho, de democracia tan universal como universales sean los atributos productivos con que el capital social requiera a la poblacién obrera en tanto fuerza de trabajo vendida a su valor. Por ejemplo, a medida que el desarrollo de la maquinaria hace que la subjetividad preductiva del obrero se independice de la fuerza fisica de éste, el capital social ciende a wansformar a toda la poblacién obrera femenina en una fuente directa de fuerza de trabajo a la que explotar. Al extenderse de este modo el alcance de la universalidad del obrero de la gran industria, se extiende ESTADO CAPITALISTA 9 alcance de la expresién politica de esta universalidad. Se impone entonces la ciudadanizacidn plena de la poblacién obrera femenina, Cosa que, si tiene su expresién mds visible en la conquista del derecho al voto, esta lejos de agotarse en ella. Como todos, este avance en la universalidad del obrero de la gran ia no puede tomar la forma concreta de una concesidn graciosa del ca I social a la clase obrera. Torna necesariamente forma concreta a través ri Ja lucha politica de la propia clase obrera y, en particular, de la poreién de que especificamente es portadora directa del avance en la universalidad, ‘sea, de su porcién femenina. "Las apariencias propias de la circulacién de las simples mereancias dan pie alas concepciones contractualistas cldsicas del estado capitalista. Por lo mismo, as concepciones no pueden sino acabar agotdndose, convertidas en la critica quefioburguesa de aquél. Las apariencias propias de la compraventa de la a de trabajo por su valor en la circulacién son la fuente de la moder- a pseudocritica contractualista, tan en boga hoy dia. Su vigencia no es de e ar, teniendo en cuenta cémo el desarrollo de la automatizacién del con- trol sobre los procesos directos de produccién y circulacién durante el tiltimo cuarto de siglo ha revolucionado las condiciones materiales que dererminan ja participacion de la subjetividad del obrero en ellos, revalucionando asi las condiciones que determinan la universalidad del obrero de la gran industria. De todos modos, no cabe aquf seguir avanzando sobre las formas concretas del ‘estado democratico. Sin embargo, nos ha sido necesario llegar hasta su expre- ‘sién mas simple para poner en evidencia cémo, aun para la mera produccién de plusvalia absoluta, la organizacién del trabajo social como una potencia ‘directa de! capita! social es un atributo que concierne a la accién politica de la clase obrera. Y, en tanto ejercicio del poder de un estado democratico, esa organizacién es un atributo necesariamente personificado de manera directa por miembros de la clase obrera que aplican a ese ejercicio su conciencia y Voluntad como tales. Sin embargo, esta voluntad y conciencia de clase estan determinadas como formas concretas necesarias de la reproduccién del capital Social, Por mas feroz que sea la lucha de clases, y por mds democratico que sea ‘Un estado, la enajenacién de las potencias del trabajo humano como potencias del capital no ha retrocedido en lo mds minimo. Por el contrario, ha mostrado que alcanza a la conciencia y la voluntad de los obreros no simplemente en ‘cuanto ellos son personificaciones indirectas de la acumulaci6n de! capital al Producir plusvalia, sino en cuanto son sus personificaciones positivas directas. Como ya dijimas, la clase obrera no tiene de dénde sacar mds potencia para enfrentar a la burgues/a en la lucha de clases, que la que le da el ser personifi- cacién de las potencias del capital social en cuanto la acumulacién de éste se enfrenta al caracter privado de los capitales individuales.” 2. Detengdmonos por un momento en la forma que presenta el curso que estamos Siguiendo, o sea, en nuestro métode de conocimiento. Hemos partido del conereto especifico mas simple del modo de produccién capitalista, la mercancia, ¢ ido descu- 100 JUAN LFIGO CARRERA briendo sus determinaciones al reproducir idealmente el desarrollo de su necesidad. Cosa que hemes hecho hasta reconocerlas bajo su forma concreta de relaciones politicas directas de clase que constituyen al estado como el representante politico general del capital total de la sociedad. La primera parte de este curso ha involucrado un proceso de reconocimiento desde el punto de vista de la produccién de la conciencia social. Esto s, hemos avanzado en nuestro conocimiento dialéctico utilizando como herramienta el proceso de conocimiento expuesto por Marx en &l Capiral. Pero al enfrentarnos al descubrimiento del estado como dicho representante politico y al seguir avanzando lue- go sobre sus formas concretas necesarias cn tanto tal, nuestro proceso de conocimiento ha continuado desarrollindose por el mismo curso que trafa, atnque convertido en uno de naturaleza original aun desde el punto de vista social. Con su propio proceso de conocimiento plenamente desarrollado, Marx sintetizaba la especificidad del método dialéctico en contraposicién a la representacién I6gica sefialando: «Es una “tendencia natural” de un profesor alemdn de econom/a derivar la catego- tia econémica “valor” de un concepto, ... Tenemos aqui la economia conceptual, ‘cuya supuesta elucidacién por el vir obscurus lleva al “enlazar” y en cierto modo al “desenlazar”. »,.. Todo esto no son més que “charlatanerias”. De prime abord, yo no arranco de “conceptos", y por lo tanto, tampoco del “concepto de valor’, razéa por la cual no tengo por qué “dividir" en modo alguno este concepto. De donde arranco es de la forma social mds simple en que toma cuerpo el producto del trabajo cn la sociedad actual, ques la “mercancia”. »,.. As{ se explica que nuestro vir obscurus, que ni siquiera se ha dado cuenta de que mi método anatitica [...] no guarda ni la mds remota relacién con ese métoda de entrelazamiento de conceptos que gustan emplear los profesores alemanes (con palabras es facil combatir, con palabras se puede construir un sistema”) m+» €Quign es el que establece aqui una contraposicién Kigica? Fl sefior Rodbertus, para quien el “valor de uso” y el “valor de cambio” son, por naturaleza, meros “conceptos” [...] Aqui slo existe una contraposicin “ligica” para Rodbervus y los doctorates maestros de escuela alemanes afines a él, que arrancan del “concepto” de valor, y no de la “cosa social”, Ia “mercancia”, y luego el concepto se divide (desdabla) por sf mismo como si tuviese dos caras, para acabar discutiendo icudl de las dos quimeras es la que buscaban! »... Pero donde mejor se revela la superficialidad de Rodbertus es en su contrapo- sicién de un concepto “légico” y otro “histérico"» (Karl Marx, «Notas marginales al “Tratado de economia politica” de Adolph Wagner», En: Cuadernos de Pasado y Presente, n.° 97; Buenos Aires (1982), pags. 35-37). La reorta de la derivacién del estado nos oftece un ejemplo particularmente iluscrativo de cémo el marxismo invierte el método dialéctico en una «economia conceptual», hasta vaciar a 1a accién revolucionaria de Ja clase obrera de su determinacién histé- ricamente especifica por la transformacién de la materialidad del proceso de trabajo regida mediante la produccién de plusvalia relativa. La teoréa de la derivacién arranca proclamando que no parte de un concreto sino de un cancepto: «Nuestra investigacion no se dirige inmediatamente al “estado” como una ¢s- tructura histérica conereta; intentamos primero mostrar las determinaciones del BSTADO CAPITALISTA 101 estaclo que pueden derivarse sistematicamente del concepto general del capital» (Bernhard Blanke, Ulrich Jargens y Hans Kastendiek. “Form and Function of the Bourgeoise State". En: State and Capital. Ed. por John Holloway y Sol Picciotto. ‘Austin: University of Texas Press, 1977, pag. 119, traducelén propia). sin pausa, se imputa esta inversién al propio Mars, incuyendo el desdoblamiento del concepto en une histérico y uno Kégico: «Marx ve este concepto como comprendiendo las leyes generales de movimiento ¢ interrelaciones de una forma de sociedad que es a la vez histérica, y luego transitoria, tanto como siendo caracterizada por las bien definidas relaciones necesarias que la hacen una sociedad capitalista» (ibid., pag. 119). -cuestién pasa ahora a la construccién Kégica del concepto de estado. Para lo cual ha imputarsele una caracteristica que lo distinga funcionalmente de las demas formas. ui es donde se recurre a interealar en el propio texto una cita de Marx tomada iticamente para ponerla como si diera cuenta por si misma de la cuestién, En este aso se trata de una observacién hecha por Marx y Engels en La Ideolagia Alenana cuando recién se enfrentaban a las manifestaciones concretas de la sociedad capitalista sin que el primero hubiera descubierto tras ellas al capital coma la relacién social eral materializada convertida en e] sujeto enajenado inmediato de la produccién ‘social, De modo que la unidad del movimiento del capital social realizada mediante organizacién directa de la produccién social por el estado como forma concreta aria de realizarse la organizacién indirecta de la misma mediante la valorizacién lel valor todavia se les presentaba como una relacién externa: por una parte, la Preanizacién indirecta corvertida atl en una expresién abstracta, la sociedad civil, ¥ por Ja otra Ja organizacién directa convertida en otra abstraccién, el estado puesto al lado de la primera, La légica de la construccién del concepto del estado queda asi definida ‘para garantizar |a correspondiente exterioridad: «Esto quiere decir que el estado debe ser desarrollado no sélo como sosteniéndose ‘en pie “al lado y fuera de la sociedad” sino también como una forma necesaria en la reproduccidn de la sociedad misma» (ibid., pig. 119) La contraposicién entre un concepto légico y otro histérico ya se hace presente de ‘Manera plena. Toda necesidad histérica ha quedado rebajada a una mera cuestion de interpretacién del alcance del concepto légico; «Llamamos a este procedimiento andlisis de la forma para ser breves. [...] En este nivel de abstraccidn [...] slo podemos dar los puntos generales de partida para el desarrollo de las “funciones" del proceso de reproduccién, que deben tomar forma de un modo tal que se sostengan fuera del sistema de trabajo privadamente organizado. [..,] Por cierto, la delimitacién y mediacién exacta de! andlisis de la forma y del andlisis histdrico crea problemas dificiles, Depende de cémo uno determine el cardcter histérico del concepto de capital en general de Marxe (ibid., pag. 119) En el mundo real, la clase obrera tiene una potencialidad histérica especifica para desarrollar las fuerzas productivas de la sociedad hasta llevarlas mds alld de donde les abe organizarse de manera capitalista. Esta potencialidad la adquiere la clase obrera 102 JUAN IFUGO CARRERA 3.3 El desarrollo del estado capitalista como forma concreta necesaria de Ja produccién de plusvalia relativa El estado empieza presentandose en el proceso historico como una condi- cién para el desarrollo de la acumulacién de capital. Sin embargo, su espe- cificidad histérica como representante politico del capital social nace con la forma concreta de lucha de clases que toma necesariamente la produccién de plusvalia absoluta, Pero, como ocurre con cualquier forma concreta de la acumulacién de capital, recién puede dar cuenta de su potencialidad histérica en relacién con la produccién de plusvalia relativa. En particular, con la pro- duccién de plusvalia relativa mediante el sistema de la maquinaria propio de la gran industria. En primer lugar, cuanto més crece la acumulacién de capital en base a la produccién de plusvalfa relativa, mas crece la magnitud absoluta y relativa de la porcién de trabajo colectivo que se organiza al interior de cada capital individual de manera consciente. Pero por mis grande que cada una de estas porciones de trabajo colectivo Hegue a ser, sigue siendo una porcién privada respecto del trabajo total de Ia sociedad. Mas choca asi la expansidn de la escala requerida para producir plusvalia relativa con la fragmentacién privada de la transformacion en la materialidad del proceso de trabajo que impone el capital en pos de la produccién de plusvalfa relativa, Y lo misma tiene a la accién de la clase obrera en la licha de clases como forma concreta de realizarse, en cuanto necesita hacerla mediante la centralizacién y el control del capital individual como un atributo inmediato del capital social. Pero la «econom(a conceptual» de la teoria de la derivacién no puede ir mds alld de la subsuncién formal del obrero en el capital. De manera que la clase obrera le aparece despojada de toda potencialidad histdrica especifica. Su enfrentamiento a Ja clase capitalista no aparece asi guardando mas que una diferencia formal respecto de Ia lucha por subsistir que enfrenta a todo trabajador forzado con el no trabajador que Io explota. ¥, luego, este enfrentamiento mismo aparece reducido a un mas abstracto atin «derecho natural»: «Todos estos factores crean conflicta que no son el resultado del movimiento ‘objetivo del capital aunque estén condicionades por éste, sino del reclame por Ja clase obrera de su derecho a vivir. Estos conflictos, o sea, estos conflictos de clase, se expresan de maneras histéricamente variables, pero son sin embargo los conflictos fundamentales en donde se determina la relacién de la “politica” a la “econom{a"» (Blanke, Jiirgens y Kastendiek, «Form and Function of the Bourgeoise State», pig. 127) Luego, sélo le resta festejar la exterioridad propia del entrelazamiento conceptual asi logrado: «Esta relacidén ha devenido ahora una relacién externa y nuestro andlisis debe, por Jo tanto, buscar el modo en que las formas se afectan unas a las otras y rastrear Jas caracteristicas generales de su efecto en las relaciones de clase al interior de la Produccidn» (ibid., pdg. 127) ESTADO CAPITALISTA 103 misma del capital social. © sea, con la propiedad privada del capital social. La orma mas rdpida de superarse esta traba es la centralizacién de los capitales mutuamente privados existentes en una determinada rama bajo una sola mano. ¥ la mano mas poderosa en este sentido es la del capital social mismo, actuando por medio de su representante politico general, e] estado, La produccién de plusvalia relativa tiende as{ a tomar forma concreta en la accién del estado ‘que avanza sobre la mera propiedad privada del capital, transformando a éste en una propiedad directamente social. Propiedad social que, como capital que igue siendo, se sigue enfrentando a sus mismos propietarios, la clase obrera y la capitalista remanente en tanto ciudadanos, como una potencia que les es a, Como es obvio, en la determinacién de la velocidad y alcance concretos que se desarrolla este proceso de abolicién de la propiedad privada sobre el capital que, a la par, la reproduce como una propiedad directamente social se enfrenta a sus propietarios como una potencia ajena, media de manera xistancial la fragmentacién nacional del capital total de la sociedad. Por lo to, media de igual modo la fragmentacién del representante politico general ‘del capital social en estados nacionales. En segundo lugar, cuanto mas crece la acumulacién intensiva del capital en ase a la produccidn de plusvalia relativa, mds necesita el capital transformar ja intervencién subjetiva en el proceso de produccidn en un atributo cien- icamente objetivado en la maquinaria. Mas necesita el capital producir un brero universal en condiciones de desarrollar y controlar cualquier sistema de maquinarias que le toque en suerte. Ms crece la poblacién obrera sobrante ‘consolidada por encima del nivel con que la necesita el capital como factor contrarrestante a la solidaridad de la clase obrera como forma concreta de lizarse el valor de la fuerza de wabajo, Y, con este crecimiento, mas crece la olencia a la que recurre el capital para quitar a ese sobrante de en medio Por su parte, cuanto més se basa el proceso de produccidn en el control de las fuerzas naturales para hacerlas actuar transformando al objeto, mayor €5 su accién sobre la reproduccién misma de esas fuerzas naturales, Mayor ¢$ el consumo que hace de ellas y, por la tanto, mayores son las residuas que devuelve a sus fuentes. Mutatis mutandi, el desarrollo de la gran industria encierra la misma relacién entre el capital individual y el capital social respecto de la reproduccién de las fuerzas naturales, que respecto de la reproduceién de la fuerza de trabajo. El capital individual sélo puede ver en ellas una fuente para su valorizacién inmediata, siéndole imposible detenerse antes de arrasarlas en pos de ese objetivo. Pero la depredacién realizada por los fapitales individuales lleva inevitablemente al punta en que se pone en peligro la reproduccidn del proceso de acumulacién mismo. El agotamiento de las fuentes de las fuerzas naturales, el costo que implica recuperarlas de en medio de la montafia de desperdicios arrojados a ellas, el encarecimiento de la fuerza ‘de trabajo por la necesidad de protegerla y recuperarla de la contaminacién del Thedio, se convierten en otras tantas trabas a Ja acumulacién del conjunto de los 104 JUAN IAGO CARRERA capitales individuales. Es entonces que el capital social necesita tomar cartas directamente en el asunto. Lo hace rigiendo de manera directa, por obra de su. representante politico general, las condiciones en que los capitales individuales se apropian gratuitamente de las fuerzas de la naturaleza. ¥ la dinica forma en que a la regulacidn directa del trabajo social le cabe tomar forma concreta en el modo de produccién capitalista como accidn del estado, es la lucha de clases, La clase capitalista necesita personificar las potencias del capital para arrasar con las fuerzas naturales multiplicando la produccién inmediata de plusvalia. A la clase obrera le corresponde personificar las potencias opuestas, como forma concreta necesaria de la reproduccién de su propia fuerza de trabajo para el capital social. Al mismo tiempo, cuanto mds crece la escala individual y total de la acumu- lacién con la produccién de plusvalia relativa, mas complejo se hace el proceso auténomo de asignacién del trabajo social bajo las distintas formas concretas titiles de éste. Pero, por sabre el crecimiento de esta complejidad, cuanto mas se desarrolla la acumulacién de capital en base a la produccién de plusvalia relativa, mas gira la organizacién auténoma indirecta de la produccién social en torno a una tasa de ganancia que tiende a reducir su magnitud respecto de la masa total de trabajo vivo y muerto que debe asignar bajo las distintas formas concretas utiles correspondientes. O sea, mas insensible se torna la tasa de ganancia del capital social respecto de los movimientos operados al interior de éste por parte de los capitales individuales que participan en la formacién de aquélla. Y, a la inversa, mas se multiplica la magnitud de estos movimientos como reflejo de cambios al interior de la tasa general de ganancia. Por su parte, Ja expansién de la acumulaciin por medio del avance del capital constante a expensas del variable, choca contra el hecho de que las potencias del trabajo social se encuentran portadas en el producto mismo de éste. La revolucién constante de la capacidad productiva del trabajo en que se basa la produccién de plusvalia relativa presupone la expansién constante de la praduccién social de mercanclas. Presupone, por lo tanto, la expansién del consumo social como si ella no encerrara limitacién especifica alguna dada por la forma capitalista misma que rige ese consumo. Sin embargo, con la expansién del capital constante a expensas de la del variable, el consumo de medios de vida para los obreros sélo puede expandirse a un ritmo particular- mente restringida respecto de la expansién de la produccién de medios de produecién en pos de la produccién de plusvalia relativa. El cardecter privado con que se realiza el trabajo social se manifiesta, entonces, en la necesidad del capital social de expandir la produccién material en gencral, llevandola més alla del consumo que él mismo determina como condicién para esa expansién. Asi, el curso normal de Ia acumulacidn del capital en base a la produccién de plusvalia relativa es una sucesién periddica de crisis de superproduccién general mas o menos agudas. ESTADO CAPITALISTA 105 De este modo, el desarrollo de la acumulacidn de capital empuja crecien- nte a la organizacién auténoma de la produccidn social a tomar forma a conciencia y voluntad del capital social. De manera que la oes jitica del capital social pasa a ser crecientemente la tarea de un obrero el ultimo cuarto de siglo El desarrollo de la acumulacién de capital toma necesariamente forma tervencionista» al estado «neoliberal», que domina la escena durante el Ultimo cuarto de siglo? Se nos ofrecen varias opciones. Por un lado estd la bierta apologética de! curso seguido por la acumulacién de capital, a la todo se le hace ver el triunfo del libre espiritu humano fundado en su naturaleza abstractamente mercantil, sobre las oscuras ataduras que le impone ‘la perversidad autoritaria del «espiritu estatista». Frente a esta concepeién, se fantan otras dos que se presentan como su opuesto absolute, La primera sostiene que se estd ante una derrota circunstancial infligida por la clase -capitalista a la clase obrera, sea simplemente en raz6n de la mayor fuerza de -aquélla, sea como consecuencia de la traicién suftida por ésta a manos de sus dirigentes. La segunda concepcién habla del agotamiento, fracaso o crisis de un «modelo de acumulacidn» basado en Ja intervencién estatal como agente sredistribuidor» de la riqueza social, en un proceso en el que el crecimiento del consumo obrera masivo aparece como condicién para la realizacién de la ‘plusvalia. Frente al desmadre ocasionado por la suba del salario, el capital habria impuesto un nuevo modelo de acumulacién, el neoliberal, con el fin de disciplinar a la clase obrera. Por muy opuestas que puedan parecer la apologética desembozada y estas criticas aparentes al curso seguide por la Acumulacién del capital, todas ellas tienen un punto de arranque comtin: parten del anuilisis de las formas ideoldgicas y politicas que presenta el cambio en ese Curso para usociarlas luego analiticamente con e] cambio en las condiciones técnicas del proceso material de produccidn. Por el contrario, de lo que se trata es de partir de este cambio para desarrollar sobre su base la necesidad del cambio en las formas ideoldgicas y politicas, 106 JUAN IRIGO CARRERA 3.5 La forma nacional de la acumulacién de capital en relacién con su centralizacion Dada su necesidad de expandir la produccién material como si esta expan- sidn no Ilevara consigo la necesidad de limite alguno originado en la forma social que rige su organizacién, la acumulacién de capital es un proceso mun- dial por su esencia, Pero, dado el cardcter de privado con que se realiza el trabajo social en ella, esta esencia mundial nace recortada por, y se desarro- lla recortando a, procesos nacionales de acumulacién de capital. Esto es, la acumulacién de capital es hasta el presente un proceso nacional por su forma. La fragmentacién del capital total de la sociedad en capital social de cada dmbito nacional se expresa necesariamente en la determinacién nacional de su representante politico general. Se trata de la determinacién concreta del estado como estado nacional. Quienes invierten la determinacién y conciben a la acumulacién como un proceso nacional por su esencia y no por su mera forma, creen que todo dmbito nacional tiene la potencialidad de ser uno en donde la acumulacién se realice en base a la produccién de mercancias en general por los capitales cuya magnitud se corresponde con el desarrollo de la capacidad productiva del trabajo. Esto no es mds que una apologética del capital, ya que éste carece por completo de la potencialidad as{ imputada a cada porcién nacional suya. Muy por el contrario, el pleno desarrollo de la esencia mundial de la acumulacién del capital a través de su forma nacional se realiza en la formacién de un ntime- ro limitado de procesos nacionales en donde el capital se presenta reuniendo de manera general dichos atributos. Al mismo tiempo, este desarrollo pleno se expresa en la determinacién de otros paises como Ambitos de acumulacién limitados por la produccién de mercancias especificas, en base a la presencia relativamente favorable en ellos de condicionamientos naturales a la producti- vidad del trabajo no controlables por el capital de manera general, En estos dmbitos nacionales, la acumulacién de capital desarrolla su especificidad en torno a la apropiacién de la renta diferencial de la tierra y, también, de la renta proveniente del monopolio sobre dichas condiciones naturales en cuanto éstas imponen un limite a la escala absaluta de la produccién frente al tamaiio del consumo social normal. La Argentina es una de las expresiones mds plenas de esta especificidad. En tercer lugar, la acumulacién de capital determina a otras ambitos nacionales como localizacién de procesos productivos euya materialidad los torna especificamente aptos para la explotacién de una fuerza de trabajo histéricamente disciplinada para el trabajo colectivo y determinada como poblacién obrera latente o estancada en su condicién de sobrante. Por ultimo, no deja a otros paises mAs potencialidad que el ser reservorios de poblacién obrera sobrante consolidada, Esto es, de seres humanos a los que el capital ha condenado a muerte al despojarlas de su mas elemental determina- cidn genérica como tales: la capacidad para producir su propia vida mediante el trabajo. FADO CAPETALISTA 107 Hacia mediados del siglo xx, la competencia en el mercado mundial entre gs procesos nacionales de acumulacién en donde ésta sigue su curso general, ea entre los paises del primer tipo sefialado, impone la necesidad de una nodalidad especifica de centralizacién del capital. Esta necesidad presenta pmo tinica excepcién al mayor fragmento nacional de capital social, los Esta- Unidos. Se trata de la necesidad de centralizar el capital como propiedad al interior de cada dmbito nacional. En las mayores economias naciona- de Europa occidental, a la centralizacién del capital como propiedad del ado le alcanza entonces con abarcar algunas ramas esenciales de la produc- social para expresar su potencialidad. Por lo mismo, su ejecucién politica corresponde a partidos politicos que representan a la clase obrera do el eje en su lucha contra Ja clase capitalista como expresién del nce en las condiciones en que es producido el obrero universal al interior Ambito nacional.’ De modo que a la centralizacién parcial del capital como a politica concreta a través de la democracia burguesa representativa. son las determinaciones que engendran a los partidos socialdemécratas ndo en ellos los eurocomunistas) como los representantes politicos s de la clase obrera en los paises en cuestién. Cuanto mas rapidamente capital como propiedad estatal, mas le corresponde al partido que ejerce la sentacién politica general de la clase obrera nacional convertirse en el sentante politico general del capital social correspondiente. Claro esta este capital social incluye tanto al de propiedad directamente social y al plemente privado dentro del ambito nacional. Esto es, cuanto mas avanza el so nacional de acumulacién de capital en los dos senados sefialados, mas 3. Esta centralizacion parcial del capital como propiedad del estado es condicién la reproduccién del proceso nacional de acumulacién. Es, por !o tanto, condicién Ja reproduccién inmediata de las respectivas clases obreras nacionales come clases en active. En su desarrollo histérica, la lucha por esta reproduccién inmediata necesariamente por una fase en que su determinacién como lucha politica rige su terminacién como lucha sindical: la compraventa de la fuerza de trabajo por su valor lo puede imponerse bajo la forma concreta de la conquista politica de los «derechos ‘breros», En esta fase, la lucha sindical queda subordinada a su lucha politica; los Sindicatos obreros son sindicatos de partido, La centralizacién del capital mediante su Propiedad estatal como condicion para la reproduccién inmediata de la clase obrera Nacional renueva las bases de esta subordinacién. En cambio, en los Estados Unidos, donde el tamafo del Ambito de acumulacién todavia libera al capital de la necesidad de centralizarse como propiedad estatal, llega un punto en que Ia lucha de la clase _Sbrera por reproducirse de inmediato como clase obrera en activo se agota en Ia accién ‘Sindical. La clase obrera norteamericana pierde asi, de momento, su potencialidad para Sostener y desarrollar su representacién politiea propia, Esta queda subsumida en los Partidos politicos que representan las necesidades del capital social nacional en tanto ‘simples partidos de la clase capitalista, 108 JUAN INIGO CARRERA, determina a los partidos de Ja clase obrera nacional como sus representantes politicos generales. Con lo cual, mas determina a la propia clase obrera de cuyo plustrabajo se nutre como la enajenada personificacién politica de la explotacién de si misma, Aunque, hasta aqui, los partidos politicos de la clase cobrera siguen compartiendo la representacién general del proceso nacional de acumulacién de capital con los que representan a la clase capitalista. Pero las formas politicas en que se realiza la centralizacién del capital como propiedad directamente social dentro del ambito nacional cambian radical- mente en cuanto esta centralizacién recién puede comenzar a expresar su potencialidad a condicién de que ella abarque la totalidad de los capitales que se valorizan en el pais. Esta circunstancia tiene lugar de manera particular en dmbitos nacionales donde una masa de capital relativamente restringida y alejada de la vanguardia téenica s6lo puede adquirir la potencia para desarro- lar la fuerza acumulativa que le da el disponer dentro de su alcance nacional de una enorme masa de poblacién obrera y riquezas naturales latentes, al centralizarse de manera absoluta como capital estatal. Aqui, la centralizacién absoluta del capital tiene una forma poli concreta necesaria de realizarse: Ja abolicién nacional de la burguesia de un solo golpe, a manos de la clase obrera, Tiene, por lo tanto, la forma politica concreta de una revolucién social en la que la clase obrera nacional se apropia integramente del capital que valoriza. El partido politico de esta clase obrera se convierte cn el representante general exclusivo del proceso nacional de acumulacién de capital. Este es el caso de la URSS, anterior casi en medio siglo al surgimiento de la necesidad siquiera parcial de los capitales de los pafses europeos de centralizarse como propiedad estatal. Es también el caso de China, pero ya en asociacién con las transformaciones experimentadas por la acumulacién mundial del capital en la segunda mitad del siglo xx. Pese a la necesaria semejanza de su forma politica, su misma separacién en el tiempo sefiala que ambos casos encierran potencialidades notablemente distintas respecto del cambio en la materialidad de] proceso de produccién de la gran industria en dicho perfodo. Ahora bien, antes de transcurrido medio siglo desde el comienzo del pro- ceso de centralizacién parcial del capital en manos de los estados nacionales como condicién para alcanzar Ja escala requerida por la competencia en el mercado mundial, la mareha inexorable de la acumulacién supera el alcance de esta modalidad de concentracién. Lo hace al convertir a Ja eseala nacio- nal de cualquier capital en insuficiente para mantener esa competitividad. De modalidad de potenciar la acumulacién de los capitales en cuestidn, la propiedad estatal nacional se convierte en una traba a ella. Por cierto, la nece- sidad de concentrarse para reproducirse alcanza directamente a las porciones nacionales mismas del capital social. Pero la urgencia por alcanzar el grado de concentracién necesario, para mantenerse en actividad cualquier capital individual, incluyendo los de propiedad estatal, avanza mucho més nipido que el sustancialmente mas complejo proceso de la unificacién de varios ambitos ESTADO CAPITALISTA 109 cionales de acumulacién en uno. De modo que los capitales de cada estado ional s¢ enfrentan al problema de concentrarse mis all4 de sus fronteras jonales mucho antes de pader centralizarse como propiedad directa del presentante politico de un capital social que los englobe a todos ellos, Esta es, ‘como propiedad directa de un nuevo estado nacional integrado por los estados cionales hasta entonces mutuamente independientes. La continuidad de la centralizacién y concentracién de los capitales centralizados hasta aqui como propiedad de los estados nacionales toma entonces forma concreta en la pérdi- da por parte de ellos de su condicién de ser propiedad directa del capital social desu Ambito nacional originario, Se convierten en propiedad de capitales que, por su condicién de privados respecto de cualquier porcién nacional del capital ‘social, pueden centralizarse pasando por encima de la frontera nacional. Por supuesto, esta condicién de privado respecto del capitat social de un ambito nacional puede ser atributo de un capital proveniente de otro ambito nacional que, al interior de éste, pertenece de manera directa al correspondiente capital social. No en vano estos capitales han llegado a su condicién de propiedad de un estado nacional precisamente para alcanzar una escala por encima de ade cualquier otro que pudiera competir con ellos. De modo que, en el caso de los pertenecientes a los mayores Ambitos nacionales, se trata de manera general de capitales fuertemente concentradas. De modo que se encuentran en condiciones de hacerle frente a la generalidad de los capitales simplemente Ptivades con los que compite por hacerse de las antiguos capitales estatales de otros paises. La privatizacién del capital estatal de un Ambito nacional tiene asi entre sus formas concretas necesarias, la transformacién del mismo en un capital propiedad de otro estado nacional. 3.6 La produccién del obrero de Ja gran industria Reveamos sintéticamente el desarrollo expuesto en el segundo capitulo, Desde los comienzos del siglo x1x y a lo largo del xx, las transformaciones experimentadas por los atributos productivos de la fuerza de trabajo con el desarrollo del sistema de la maquinaria tienden a extenderse a la universalidad de los obreros que explota cl capital dentro de los dimbitos nacionales donde Ja acumulacién toma su forma mas general. Ante la necesidad de satisfacer fluidamente este grado de universalidad, y el de complejidad que le corres- poncle, cada capital social nacional toma directamente en sus manos buena parte de la produceién general de la fuerza de trabajo de manera masiva y Telativamente indiferenciada. En vez de pagar a cada obrero individual el valor integro de su fuerza de trabajo especifica, los capitales individuales aportan via el sistema impositivo a la formacién de un fondo comin administrado por él representante politico del capital social nacional, el estado nacional. Y, a su Vez, el estado transforma esos fondos en la preduccién relativamente universal de la fuerza de trabajo nacional, 110 JUAN 1HIGO CARR Mas all4 de aportarles la fuerza de trabajo que requieren de manera ger abaratada por su produccién masiva, esta modalidad de producirla permite los capitales individuales valorizar normalmente a las porciones suyas ponen en manos del estado a través de los impuestos. El salario individual que se vende la fuerza de trabajo deja de incluir lo que cuesta su produccidn en cuanto ésta se encuentra a cargo del estado. Pero, a través de los impui el estado no les cobra a los capitales individuales el precio integro de log valores de uso (servicios educativos, de salud, ete.) de que provee a los obreros para que éstos reproduzcan su fuerza de trabajo. Sélo les cobra el precio de costo de los mismos. Esto es, los obreros reciben la masa integra de valores de uso necesarios para reproducir su fuerza de trabajo, pero los capitales individuales compran la fuerza de trabajo pagdndola por el precio de costo de esos valores de uso. La compran, por lo tanto, por debajo de su valor aunque los obreros reciben la masa integra de valores de uso que necesitan consumir para reproducirla. La diferencia equivale a la plusvalia que hubiera correspondido a los capitalistas que, de haber producido de manera privada los medios de vida para los obreros que produce el estado, los hubieran vendido a su precio de produccién. Pero los capitalistas que compran la fuerza de trabajo asi abaratada, venden sus propias mercancias al precio de produccién integro de éstas. De modo que, lejos de esfumarse, la plusvalia en cuestin es efectivamente realizada por el conjunto de los capitalistas individuales que aportan parte de su capital al estado bajo Ia forma de impuestos. ¥ ni que decir de los que logran evadir este pago. La plusvalia en cuestién entra, por lo tanto, en la formacién de la tasa general de ganancia. Esta es una de las patas sobre la que se sostiene la aversidn que siente el capital por el superdvit fiscal.* El avance en la reproducci6n relativamente universal e indiferenciada de la fuerza de trabajo nacional por el capital social parte en su realizacién de una forma concreta especifica: la lucha gremial y politica victoriosa de la clase obrera contra la burguesia por las condiciones de explotacién de la fuerza de trabajo. ¥ todo lo que forma el valor de la fuerza de trabajo lo paga Ja clase obrera con su propio trabajo. Pero, como es el representante politico del capital social nacional quien tiene directamente a su cargo dicha reproduccidn, esta * se concreta finalmente bajo la forma del acceso de los ciudadanos del estado nacional a la educacién, la salud, la jubilacién, la cobertura por desempleo, Ia vivienda, la recreacién, ete. provistas gratuitamente por éste. En base a esta apariencia, los voceros ideoldégicos del capital invierten las determinaciones 4. Otra es la alimentacién de la acumulacién a través del déficit pdblico. El déficie publico financiado con endeudamiento sostiene la acumulacién en base a la expansién del capital ficticio. Al mismo tiempo, su financiamiento mediante Ia emisién de papel moneda en exceso de las necesidades de la cireulacién (de modo que In moneda pierde una parte de su cupacidad unitaria para representar valor) permite al capital industrial avanzar sobre el mismo capital ficticio en tanto dicho financiamiento determina negativamente a la tasa real de interés. CAPTTALISTA mn. as del valor de la fuerza de trabajo y sus formas de realizarse en la lucha presentindolas como las «concesiones» graciosamente otorgadas por de bienestar» a la clase obrera. mueven en direcciones opuestas. Por una parte, el capital no cesa de rollar la subjetividad productiva de una parte de los obreros individuales jad para someter progresivamente a control las fuerzas naturales. E el mismo avance respecto de la subjetividad que tiene a su cargo el al del proceso de circulacién del capital. Por la otra, el capital expande temente la escala con que necesita reproducir a una fuerza de trabajo subjetividad productiva reside en el aporte de su pericia manual para ar un trabajo crecientemente simplificado. Y esta expansidn tiene lugar nera notable en el proceso directo de produccién de la rama industrial se sustenta la produccién de la plusvalia relativa. O sea, al interior de la de la produccién social que produce la maquinaria misma. Esto es, pese ince logrado en el control de las fuerzas naturales, el capital no hace mas ue expandir su dependencia, dentro de la industria mecanica misma, respecto Ja pericia manual del obrero tanto para el ajuste de la maquinaria como para el proceso de montaje. Antes que simplemente por compartir el desarrollo @ una misma subjetividad productiva, la reproduccién de la fuerza de trabajo de este segundo tipo de obrero se encuentra asimilada a la del primero por la que le da la intervencién masiva directa de su subjetividad productiva el corazén mismo de la produccién de la maquinaria. El desarrollo de la capacidad productiva del trabajo mediante la automa- icién del ajuste de la maquinaria y la robotizacién de la linea de montaje me a cambiar radicalmente la situacién hacia el ultimo cuarto del siglo xx, Ta subjetividad productiva del obrero colectivo da asi un salto revolucionario adelante en el proceso de determinarse a si misma como la pura capacidad Para controlar conscientemente las fuerzas naturales, transformandolas en un medio para la vida humana. Con lo cual, el ejercicio por el obrero colectivo de su subjetividad productiva ha hecho dar al modo de produccidn capitalista un salto revolucionario adelante en la realizacién de su raz6n histérica de existir. Pero, como ocurre necesariamente con todo avance en el desarrollo del Ser genérico humano realizado bajo la forma enajenada de desarrollo de la acumulacién de capital, el mismo esta lejos de afirmarse simplemente como un Paso adelante en el desarrollo individual de los obreros que lo han producido. Por el contrario, se convierte en una nueva fuente de tormentos y explotacién que el capital vuelca sobre ellos. E! capital ha logrado asi desplazar la subjetividad productiva del obrero que desarrolla y aplica su pericia manual del corazén del desarrollo de la pro- duccién de plusvalfa relativa. Pero esto no significa para el capital la necesidad 112 JUAN IAGO CARRERA de transformar en masa al obrero colectivo en un sujeto cuya funcién resida en la produccién del puro avance en el control consciente de las fuerzas natu- rales. Por el contrario, con la introduccién de la maquinaria computarizada y robotizada el capital renueva y amplia las bases sobre las que puede extraer plusvalia de obreros cuyos atributos productivos se reducen a la entrega inten- sificada y extendida de su ya absolutamente degradada pericia manual en el proceso directo de produccién. Para el capital, el haber dejado de depender de la pericia manual del obrero en el proceso directo de produccidn de la maquinaria simplemente lo libera de reproducir la fuerza de trabajo de este tipo de obrero en condiciones semejantes a las necesarias para reproducir la del obrero cuya subjetividad productiva reside en el desarrollo y aplicacién del control consciente sobre las fuerzas naturales. Sélo necesita gastar en la reproduccién de la primera fuerza de trabajo lo estrictamente necesario para ponerla en accién en un proceso de trabajo reducido en extremo a la repeticién mecdnica de una tarea manual, cuya jornada puede extenderse de manera correspondiente. A la inversa, el desarrollo de la subjetividad del obrero a cargo del avance en el control de las fuerzas naturales requiere del aumento en su consumo individual de valores de uso, la prolongacién del tiempo en que debe formarse antes de entrar en produccién, etc., y del acortamiento de la jornada de trabajo. Cada paso dado en Ja transformacién de la subjetividad productiva del obrero hacia el control de las fuerzas naturales es un paso adelante en el desarrollo del cardcter universal del obrero de la gran industria. Pero, ahora, este paso adelante se presenta bajo la forma concreta de su opuesto. A saber, de Ja acentuacidn de Ja fragmentacién al interior del obrero colectivo de la gran industria entre los dos tipos de fuerza de trabajo que lo integran, En su avance hacia este punto, al capital social le resultaba mas barato producir de manera conjunta y relativamente indiferenciada los dos tipos de fuerza de trabajo. Ahora, la brecha entre ellas se ha hecho lo suficientemente significativa como para que le resulte conveniente orientar desde el vamos el gasto en producirlas de acuerdo con los atributos especificos que requiere de cada una de ellas. Se impone entonces el retroceso de la solidaridad de la clase obrera y de la accién directa del estado, como forma especifica necesaria de la produccién de la fuerza de trabajo. El valor de cada tipo de fuerza de trabajo pasa a realizarse inmediaramente a través del salario individual pagado por ellas, lo cual incluye el deterioro de las condiciones de reproduccién de una de ellas. El avance en la diferenciacién en cuestién tiene asf una primera forma necesaria general: el retroceso de la fuerza sindical de la clase obrera. Al mismo tiempo, cuanto mas se ha desarrollado la centralizacién del capi- tal como propiedad del estado nacional, y cuanto mds se encuentra en manos de éste la produccién de la fuerza de trabajo, mas choca la diferenciacién al interior de la clase obrera entre los portadores de las subjetividades productivas contrapuestas, Ocurre que, cuanto mas se han desarrollado esos dos procesos, ESTADO CAPITALISTA 113 ha tomado la produccién de la fuerza de trabajo la forma concreta de ‘i6n de sus portadores, los obreros, no como meramente tales, sino en su condicién de ciudadanos indiferenciados del mismo estado nacional. De modo que ahora no s¢ trata simplemente de la diferenciacién en cuanto a las condiciones de venta de cada fuerza de trabajo. Se trata de la diferenciacién. respecto de la relacidn politica general que vincula de manera directa a todos obreros, y a los capitalistas, como atributos personificados de la misma ién nacional del capital social. Se trata, pues, de que la igualdad formal de derechos entre los vendedores de fuerza de trabajo deje paso a una desigualdad creciente entre ellos. El mismo desarrollo de la acumulacién de capital que ha llevado a generar esta necesidad de diferenciar radicalmente la fuerza de trabajo que integra obrero colectivo de la gran industria, se ha encargado de generar las con- diciones para realizar esta diferenciacién. Lo ha hecho al ir convirtiendo a paises enteros en reservorios de poblacién sobrante latente o estancada en su condicién de tal. En particular, en reservorios masivos de poblacién campesina disciplinada para el trabajo sistematico requerido por la moderna manufactura y para actuar como apéndice de la maquinaria en razdn de su historia: se trata de campesinos libres que practican la agricultura bajo riego sometidos a un en de explotacién tributario y rentistico fuertemente estructurado, y que ya no pueden continuar reproduciéndose en base a ella por més magro que sea el consumo que realicen. Tal el caso del este asidtico, y con potencialidad particular por la centralizacién del capital como propiedad del estado nacional, de China. Ahora, la génesis de una clase obrera despojada de toda subjetividad Productiva como no sea la necesaria para servir dentro de la manufactura y como apéndice de la maquinaria, y por lo tanto, exeluida de todo consumo que exceda del necesario para reproducir esa subjetividad, deja de ser un problema 4 resolverse simplemente en los paises donde la acumulacién toma su forma general. Por la fragmentacién nacional en que se realiza la esencia mundial de la acumulacién del capital, una cosa es revertir el avance aleanzado en la Produccién masiva de la clase obrera nacional en condiciones relativamente uniformes, para dar lugar a la violenta degradacién de las condiciones de vida de una parte significativa de ella. Y otra muy distinta es que la degradacién masiva tenga lugar mds alld de la frontera nacional. O, aun al interior de esta frontera, pero alcanzando a los ciudadanos de otro pais que han migrado para Ocupar el lugar de la fuerza de trabajo progresivamente descalificada. Se desarrolla as{ la competencia internacional por vender la fuerza de trabajo, tanto de manera indirecta a través del comercio mundial de mercancias, como directa mediante la inmigracién. De modo que la propia porcién de la clase obrera originaria del pais donde el capital desarrolla su acumulacién general, y que el capital necesita localizada allf para explotar su subjetividad Productiva degradada, se encuentra forzada a retroceder en las condiciones en 14 JUAN [RIGO CARRERA que vende su fuerza de trabajo, De no hacerlo, se ve arrojada de la condicién, de superpablacién flotante a la de superpoblacién consolidada. Ha sonade la hora de que el «estado de bienestar» deje su lugar a la neoliberal privatizacién de las condiciones en que se produce la fuerza de trabajo. Y este trinsito toma necesariamente forma concreta en la derrota politica de la clase obrera a manos de la burguesia, Ala necesidad general del capital de expandir su escala de acumulacién pasando por encima de las fronteras nacionales, se le suma este aliciente parti- cular para la internacionalizacién fragmentada de la produccién social. No se trata de un avance hacia el caracter directamente mundial de la produccién social a través de la superacién de la fragmentacién nacional. Por el contrario, la asi Hamada «globalizacién» tiene en su base la profundizacién de la frag- mentacién nacional diferenciada. Luego, la unidad de la necesidad de extender la centralizacién del capital mas alld de su propiedad directamente social al interior de un dmbito nacional, con la del paso de la produccidn indiferenciada de la fuerza de trabajo por el capital social mismo a su produccién mediante la diferenciacién del salario individual, y con la de efectuar esta diferenciacién a través de la discriminacién en base a los atributos «nacionales», se tiene una expresién sintética invertida més abarcativa atin que la liquidacién del «estado de bienestarm: se trata del reemplazo del estado «intervencionista» por el estado «neoliberal». La expresién acabada de esta transformacién se da en la URSS, donde la centralizacién del capital como propiedad directamente social al interior ce su 4mbito nacional habia alcanzado a Ja totalidad del mismo en el proceso de desarrollar la universalidad anterior del obrero de la gran industria. Nos detendremos sobre su especificidad en el préximo capitulo. 3.7 Qué accién politica de la clase obrera hoy Consideremos en primer lugar las economias nacionales donde el capital se acumula encerrando el eje de su papel histérico en el desarrollo de las fuerzas productivas materiales de la sociedad. En los Estados Unidos, el grado de con- centracién requerido sigue sin chocar con la escala del dmbito nacional hasta el punto de demandar Ja centralizacién absoluta del capital social al interior de] ambito nacional. De modo que el estado nacional sigue sin constituirse en el sujeto inmediato de la centralizacién. Al mismo tiempo, la acumulacién nacional de capital avanza sobre la base de agudizar la diferenciacién en las condiciones con que se produce la fuerza de trabajo de distinta subjetividad productiva dentro del pais. Mas auin, en cuanto la escala requerida o el grado de diferenciacién superan el alcance de su 4mbito nacional, el capital social horteamericano clude el problema mediante su asociacién con los de otros paises que conservan formalmente su autonom(a politica en una fragmentacion internacional diferenciada (NAFTA, ALCA), ESTADO CAPITALISTA 115 El hecho de estar en pleno proceso de constitucién de un nuevo dmbito ifico de acumulacién de capital impone a los capitales sociales de los paf- de la Unidn Europea la activa presencia politica de sus respectivos estados nacionales. Pero al mismo tiempo, el mayor ambito espectfico de acumulacién que disponen ahora los capitales individuales diluye la necesidad de su itralizacién como propiedad directa del estado nacional. Es asi que, entre Jas modalidades de desarrollo de la centralizacién del capital que ya habfa lo a ser de propiedad directamente social dentro de un pals, se destaca intervencién del capital estatal de un estado miembro como comprador privado del antiguo capital estatal en otros. Por su parte, la misma integracién ‘del nuevo Ambito especifico de acumulacién diluye en él las contradicciones inherentes a la diferenciacién en las condiciones de réproduccién de la clase ‘obrera de cada uno de sus paises miembro. De manera complementaria con su reproduccién y regeneracién camo ca- pitales simplemente privados al interior de sus respectivos ambitos nacionales {constituidos y en constitucién por la integracién de antiguas naciones), el lo de centralizacién alcanzado por los capitales norteamericanos y euro- peos en relacién con Ja division internacional del trabajo -tanto la clasica la basada en Ja diferenciacién de la subjetividad productiva de la fuerza trabajo— hace que Ja gestidn internacional privada de los mismos tome abiertamente forma concreta en la gestién internacional directa politica y militar de sus respectivos estados nacionales. Vaciada de la necesidad inmediata de personificar politicamente la centrali- zacién del capital dentro de su dmbito nacional, la accién de la clase obrera europea comienza a retroceder hacia las formas antes especificas sélo de la Norteamericana. Asi, la accién politica de la porcidn de la clase obrera mundial que tiene en sus manos el eje del desarrollo de las fuerzas productivas tiende a quedar reducida a Ja accién gremial por la venta de Ia fuerza de trabajo a su valor. Y, a su vez, esta misma accién gremial retrocede ante el avance de la dife- Tenciacién de la subjetividad productiva dentro del mismo pais. Por su parte, la §estién directa por el estado nacional del negocio internacional de los capitales Privados que tienen su base en cl pais, se expresa en la identificacién de la clase obrera nacional con los partidos politicos que representan internamente a estos capitales privados. De modo que las clases obreras en cuestién tienden a quedar representadas politicamente, sea por su propia accién o por su omisién de accién, por los partidos politicos burgueses nacionales y el dominio que stos ejercen sobre la politica internacional practicada por el estado nacional. Por su parte, las clases obreras de los paises en donde el capital radica especialmente a Ia subjetividad produetiva més simple, apenas pueden lu- char por reproducirse en estas condiciones ante la alternativa de caer en el Pauperismo de la superpoblacién obrera consolidada. Su propia reproduccién inmediata como clases obreras en activo tiene por condicién la reproduccién de Sus procesos nacionales de acumulacién de capital sobre la base de la baratura 116 JUAN IRIGO CARRERA, relativa de su fuerza de trabajo. Con lo cual dificilmente pueden tomar en sus manos la representacidn politica general del capital que las explota en su dmbito nacional. Mas lejos atin de esta posibilidad se encuentran las clases obreras de los paises que se van convirtiendo en reservorios consolidados de poblacién obrera sobrante para el capital. Aqui, el estado nacional representa politicamente al capital social en cuanto administra el pauperismo general en medio del «sélvese quien puedan, En tanto la cencralizacién del capital social trasciende por el momento su necesidad general de realizarse como accién politica que concierne di- rectamente al estado nacional, su representacién pol{tiea cobra una forma concreta caracteristica: la proliferacién de las lamadas «organizaciones no gubernamentales». Bajo esta forma concreta, el ejercicio de la representacién politica de! capital social aparece invertido como la abstracta negacién de tal representacién. Pero no lo hace ya como ocurria cuando la representacién politica del capital social en su proceso de centralizacién aparecia como la superacién del capitalismo mismo a través de la accién abstractamente libre de la clase obrera. Ahora, aparece como la negacién misma de la clase obrera como el sujero de la accién politica. Estas condiciones en que se desarrolla la esencia de la acummulacién de capital actual cobran una forma ideoldgica especffica en la pseudocritica del modo de produccién capitalista que se fascina con la apariencia de la contrapo- sicién de una «sociedad civilv’ al estado. Asi, los papeles histéricos antagénicos de Ja clase obrera y la clase capitalista, determinados por la transformacién en la materialidad misma del trabajo humano regida por la subsuncién real de éste en el capital, quedan borrados de la lucha politica, Su lugar lo ocupa la apariencia de que, por una parte, se mueve la afirmacién auténoma del espiritu humane libre de su determinacién histérica como personificacién del capital social* y, por la otra, s¢ mueve el estado, no como representante politico "5, Llamada ast de manera explicita o implicada mediante la escisién abstracta de Jas determinaciones de ciudadania respecto del estado. 6. Tomemos, por ejemplo, a Holloway: «La definicién de un sujeto critico-revolucionario es una imposibilidad, puesto que “critico-revolucionario” significa que el sujeto no esta subordinado, estd en rebeldia contra la subordinacién. [... ] La insubordinacién es de manera inevitable un movimiento en contra de la definicién, un desbordamiento. Una negacién, un rechazo, un grito. [...] Aqui es donde debe comenzar la cuestién del sujeto eritico-revolucionario. El grito no es un grito en abstracto, Fs un grite en contra: ‘un grito en contra de la opresién, en contra de la cxplotacién, en contra de la deshumanizacidn. Es un grito-en-contra que existe en todos nosotros en la medida en que todos estamos oprimidos por el capitalismo, [... ] La insubordinacién es una parte central de la experiencia cotidiana, desde In desobediencia de los nifios, hasta la maldiciin del reloj despertador que nos dice que nos levantemos y vayamos a trabajar, hasta todas las formas de ausentismo, de sabotaje y de la simulacién en of trabajo, hasta la rebelién abierta, como en el grito abierto y organizado del ESTADO CAPITALISTA 7 rio del capital social sino como un sujeto auténomo que sirve al capital je su exterior” {Ya bastal”. [...] La no-subordinacién es la lucha simple y no espectacular por configurar la propia vida. Es la oposicién de las personas a renunciar a Jos placeres simples de la vida, su resistencia a volverse mAquinas, la determinacién de fraguar y mantener algiin grado de poder hacer. [...] Qué es aquella que esté en el nticleo de Is teoria rebelde? {Cuil es la sustancia de la esperanza? “La clase trabajadora” —dicen algunos (.,.] “Llimala clase trabajadora” -respondemos nosotros— pero no podemos verla, estudiarla u organizarla, pues la clase trabajadora como clase revolucionaria no es: es la no-identidad. Parece una respuesta vacia, [...] No hay ninguna fuerza positiva a la que aferrarse, ninguna seguridad, ninguna garantia. ‘Todas las fuerzas positivas son quimeras que se desintegran cuando las tocamos» Wohn Holloway. Cambiar el mundo sin tomar el poder. Ft significado de ta revolucién hoy. Buenos Aires: Revista Herramienta y Universidad Auténoma de Puebla, 2002, pags. 219-221). podria llegar a pensar que, de todos modos, Holloway tiene absoluta razén en un «parece tna respuesta vacia», Sin embargo, aun en esto se equivoca doblemente. primer lugar, no parece sino que es, efectivamente, una respuesta vacia, en tanto cuestién es la produccién de la accién consciente de la clase obrera que realiza la jidad histrica del capital de superarse a si mismo en su propio desarrollo. En ido lugar, la respuesta de Holloway rebalsa de la inversién ideoldgica a la que nos 108 refiriendo, En otra vertiente de ella, Hardt y Negti no se quedan a la saga: Una nocién efectiva del republicanismo posmoderno deberi construirse en el medio, sobre la base de la experiencia vivida por las multitudes del mundo. Un ‘elemento que podemos sefialar en el nivel basico y elemental es la voluntad de estar en contra. En general, la voluntad de estar en contra no parece requerir mucha explicacién, La desobediencia a la autoridad es uno de los actos mds naturales y saludables. Nos parece completamente obvio que quienes estdn siendo explotados se resistan y —si sedan las condiciones necesarias ~ se rebelen. »... Precisamente, cuando el régimen disciplinario alcanza su nivel mas elevade y su aplicacién mas completa, se revela como el limite extremo de un acuerdo social, una sociedad en el proceso de su propia superacién. Ciertamente, ello se debe en gran medida al motor que est detras del proceso, la dindmica subjetiva de la resistencia y la sublevacién,...» (Michael Hardt y Antonio Negri. Imperio. Buenos Aires: Paidds, 2002, pag. 199 y 227-228). 7. La necesidad ideolégica de realizar esta separacién lleva a Holloway a afirmar que el estado es una relacién social capitalista y, al mismo tiempo, a vincularlo exterior- Mente con las relaciones sociales capitalistas, como un sujeto «condicionado y limitada» Por ellas, a las que «fomenta» a fin de asegurarse su propia existencia: El hecho de que el trabajo esté organizado sobre una base capitalista, significa que lo que el Estado hace y puede hacer estd limitado y condicionado por la necesidad de mantener el sistema de organizacién capitalista del que es parte. »... En tanto una forma de las relaciones sociales capitalistas, su existencia de- pende de la reproduccién de esas relaciones sociales: por lo tanto ne sdlo es un 118 JUAN IRIGO CARRERA Esta inversién tiene una expresién politica acabada: el proclamar como quintaesencia de la accién revolucionaria superadora del modo de produccién capitalista a la abominacién y el horror por la accién politica de la clase obrera orientada a tomar el poder del estado. De este modo, las formas de accién politica en que se refleja la impoteneia circunstancial de la clase obrera para ejercer la representacidn politica general del capital social que valoriza con su plustrabajo, y por lo tanto, su impotencia circunstancial para avanzar tomando directamente en sus manos su propia relacién social general enajenada, quedan ideoldégicamente invertidas como si fucran un salto adelante en el proceso de superacién de la enajenacién.® Estado en una sociedad capitalista sino un Estado capitalista, ya que su propia existencia continua estd sujeta al fomento de la reproduccién de las relaciones sociales capitalistas en su conjunto» (Holloway, Cambiar ef mundo sin tomar el poder. El significado de ta revotucién hoy, pig. 0 y 143-144). Hard y Negri no se quedan atris: «Hay muchas maneras de estar fuera del Estado y de oponerse a él y el proyecto neoliberal es sélo una de esas maneras» (Hardt y Negri, Imperio, pag. 288). 8. Para cultivar la apariencia de que toda protesta social es potencialmente capaz de superar al capitalisma con sélo darle la espalda, Holloway tiene que empezar por vaciar a esta superacién de toda especificidad. No puede dejar que asome siquiera la especificidad implicada por la transformaciéa de la materialidad del trabajo en un proceso donde Ja fuerza de trabajo individual se aplique como una potencia in- mediatamente social al control consciente de las fuerzas naturales a fin de hacerlas operar automdticamente sobre los objecos para transformarlos y, por Io tanto, donde la conciencia respecto de la propia determinacién individual como portadar de las potencias del trabajo social se haya transformado en la relacidn social general. Por esa sélo puede referirse a la abolicién del capitalismo en términos de una vulgaridad digna de manual de auto ayuda: «El grito implica una tensién entre lo que existe y lo que podria posiblemente vexistir, entre el indicative (lo que ¢s) y el subjuntivo (lo que puede ser). Vivimos en una sociedad injusta pero deseamos que no lo sea: ambas partes de la oracién son inseparables y existen en constante tensién una con otra, »... El desafio consiste, mds bien, en unir pesimismo y optimismo, horror y esperanza en comprensién tedrica de Ia bidemensionalidad del mundo, »... El comunismo es el movimiento de la intensidad contra el embotamiento de Jos sentimientos que hace que los horrores del capitalismo sean posibles. »... Ciertamente, el pedo del campesino etiope no hace caer de su caballo al sefior que pasa pero, sin embargo, es parte del substrato de la negatividad que, aunque generalmente invisible, puede explotar en momentos de aguda tensidn social. Este sustrato de negatividad es la materia de los volcanes sociales. Este estrato de no-subordinacién inarticulada, sin rostro, sin voz [. ..] es la materialidad del anti-poder, la base de la esperanza» (Holloway, Cambiar el mundo sin tomar ¢! poder. El significado de la revolucidn hoy, pag. 21, 23, 157 y 231). ESTADO CAPITALISTA no Muy apropiadamente, esta impotencia politica completa su papel ideolégico indo la potencia especifica de la conciencia cientifiea como forma concreta ria de la accidn politica del proletariado al nivel del «deseo» y el «festejom, al gusto posmoderno.” este camino llega al punto culminante en su glorificacién de la impotencia politica: «Entonces, écémo cambiamos e] mundo sin tomar el poder? Al final del libro, coma al comienzo, no lo sabemos, [...] El cambio revolucionario es mas desesperada- mente urgente que nunca, pero ya no sabemos qué significa “revolucién”. Cuando nos preguntan, tendemos a toser y a farfullar y tratamos de cambiar de tema. [...] nuestro no-saber es también el no-saber de aquellos que comprenden que no-saber es parte del proceso revolucionario. Hemos perdido toda certeza, pero la apertura de Ja incertidumbre es central para la revoluciéns (ibid., pags. 308-309), mente, hay un pedo que juega un papel central en todo esto: el que se agarré ay, tal vez por transformar sus deseos de tequila, de un subjuntivo, en un ite de! indieativo, Vayamos a Hardt y Negri: «Aqui Volvemos a encontrarnos con el principio republicano en su manifestacién primaria; la desercidn, el éxodo, ¢) nomadisme. [...] Las batallas contra el Imperio podrian ganarse a través de la renuncia y Ja defeccién, Esta desercién no tiene un lugar; es la evacuaciin de los lugares del poder. »... Lo que en verdad representan ( (las ONG cuya) accién politica se basa en un Hamamiento moral universal; lo que est en juego es la vida misma] es Ia fuerza vital que sustenta al pueblo, y asi transforman la politica en una cuestién de vida genériea, de vida en toda su generalidad. [...] Aqui, en este nivel més amplio, mis universal, las actividades de estas ONG coineiden con las labores del Imperio “més alla de la polit en el terreno del biopoder, satisfaciendo las necesidades de la vida misma» (Hardt y Negri, Imperio, pag. 201 y 289). 9. Segtin Holloway: «La crisis del sujeto revolucionario es su liberacién respecto del saber. »,.. Piensa en una anti-pol{tica de eventos en lugar de una politien de organizacién. [...] En ef mejor de los casos, tales eventos son destellos contra el fetichismo, festivales de los no subordinados, carnavales de los oprimidas, explosiones del principio del placer, intimaciones del nunc stans» (Holloway, Cambiar el mundo sin tomar el poder: Et significado de la revolucién hay, pag. 304 y 307-308). Segtin Hardt y Negri: «La trama ontolégica del Imperio est construida por esa actividad de las mul- titudes que estd mds alld de toda medida y sus poderes virtuales. Estos poderes constituyentes, virtuales, estéin en permanente conflicta con el poder constituido del Imperio. Son completamente positives puesto que su posicién de “estar en contra” es una actitud de “estar a favor”; cn otras palabras, es una resistencia que se traduce en amor y comunidad, Estamos situados precisamente en esa bisagra de Ia finitud infinita que vincula lo virtual a lo posible, transitando el camino que conduce del deseo al futuro por venir. 120 JUAN IMIGO CARRERA En vez de resignarse a ir a la cola de las necesidades inmediatas del capital, la accién politica que exprese los intereses generales de la clase obrera debe forzar al capital a realizar su necesidad histérica esencial, poniéndose a la vanguardia de la centralizacién del mismo en Ambitos de acumulacién cada vez mayores, Esto es, forzando la formacién de dmbitos cada vez mis abarcativos dentro de los cuales el capital se encuentre absolutamente centralizado como propiedad directamente social, o sea, del estado. El capital se verd consecuen- temente forzado a borrar la diferenciacién en las condiciones de produccién de la fuerza de trabajo segun la subjetividad productiva que demanda de ella, actualmente establecida en base a la fragmentacién internacional del proceso de acumulacién. Ms atin, por encima de esta centralizacion todavia parcial, se impone la accién polftica de la clase obrera tendiente a la centralizacion absoluta del capital mundial en un estado mundial, imponiendo asi la univer- salidad absoluta en la produccién de la fuerza de trabajo. Como reproduccién del propio modo de produccién capitalista en el curso de realizar su razén histérica de existir, esta centralizacién no va a evitar las atrocidades y barbarie del capital. Al contrario, lo va a mostrar en toda su brutalidad. Sélo que es la forma concreta necesaria que toma su superacién. . En la posmodernidad volvemos a encontrarnos nuevamente en la situacién de San Francisco de Asis y proponemos contra la miseria del poder, el gozo del ser, Esta es una revolucién que ningdn poder podra controlar, porque el biopoder y el comunismo, la cooperacién y la revolucién, contintian unidos, en ¢] amor, la simplicidad, y también la inocencia. Esta es la irrefrenable levedad y dicha de ser comunista» (Hardt y Negri, Imperio, pégs. 329-330 y 374), Noes en-vano que tanto Halloway como Hardt y Negri prefieran no mirar a su alrededor inmediato, evitando asi ver al sujeto revolucionario bajo las formas abominables que toma en el obrero de subjetividad productiva mas desarrollada de la gran industria —el cual, para empezar, ni siquiera puede hoy reconocerse a si mismo como miembro de la clase obrera—. En cambio, cumplen su papel ideolégico en la alimentacién de esta misma apariencia vendiéndonos a las figuras rominticas de! campesino zapatista y de San Francisco de Asis come prototipo del sujeto revolucionario. En realidad, se trata de un campesino cuya reproduccién como superpoblacién latente para el capital se rige bajo la apariencia politica de su retorno a la vigencia de las relaciones personales directas y de una encamacién mitica de Ja reaccién de la sociedad feudal ante el desarrollo de las relaciones dinerarias. Por muy romanticamente revolucionarias que ambos puedan parecet, o precisamente por serla, se trata de dos sujetos que compiten. entre sf por ver cual de ellos reacciona mas vigorosamente ante el avance de la historia que los arrolla de manera brutal. ¥, muy convenientemente respecto de la verdadera cuestién, se trata de dos sujetos inermes para desarrollar la conciencia cientifica de la organizacién general de la produccién social. Por lo demas, sélo la infamia del sicofante puede pretender reducir el duro camino de lucha y sufrimiento que la superacién del capital impone a la clase obrera a una edulcorada cuestién de «carnavales de los oprimicos, explosiones del principio del placer», de «continuar unidos, en el amor, la simplicidad, y también la inocencia». Capitulo 4 A proposito de la URSS 4.1 La realizacion de las potencias histéricas del modo de produccién capitalista El mode de produccidn capitalista es la forma de regirse el desarrollo de las fuerzas productivas materiales de la sociedad al alcanzar en su curso histérico una necesidad especifica; la de centrarse en la transformacién de las potencias productivas del trabajo libre individual en potencias productivas del trabajo colectivo conscientemente organizado por el mismo obrero colective que lo Tealiza. De modo que sdlo puede cumplir con esta razén histérica de existir suya a expensas de empezar por disolver toda organizacién general directa de] trabajo social basada en las relaciones de dependencia personal. Le da asi a cada fragmento especial de éste la forma concreta de trabajo privado. La asignacion de la capacidad total de trabajo de la sociedad bajo sus distintas formas concretas titiles se organiza entonces mediante un sistema auténomo. En éste, el producto material del trabajo es, al mismo tiempo, el portador de la telacién social general; el producto se encuentra determinado como mercancia. La produccién social no tiene ya por objeto inmediato la produccién de valores de uso, sino la produccién de la relacién social general misma, la produccién de valor. Y la produccién de valor tiene su forma acabada en la valorizacién del valor mismo, o sea, en la produccién de plusvalia. El producto material del trabajo social portador de la relacién social general, se convierte asi en el sujeto mismo de la produccién y el consumo sociales, en capital. El capital no s6lo se produce y reproduce a si mismo, sino que produce y reproduce a los seres humanos como su forma personificada de existencia. La libte conciencia ¥ voluntad del obrero y el capitalista no tiene otra determinacién que el ser la forma concreta necesaria de la enajenacién de las potencias del trabajo humano como potencias del capital. De modo que la clase obrera no tiene de dénde sacar més potencia revolucionaria para superar al capitalismo que la que puede darle la realizacién de la razén histérica de existir de éste. Por lo tanto, aun €sa potencia revolucionaria es, en si, una potencia humana enajenada como potencia del capital mismo. Y, por cierto, éste se encarga de darsela a la clase obrera, La extraccién de plusvalia relativa, es decir, el abaratamiento de la fuer- za de trabajo a través de la constante revolucién técnica que multiplica la 122 JUAN IRUGO CARRERA productividad del trabajo aplicado a la produccién de sus medios de vida, es la forma més potente de valorizarse el capital. Pero es también la forma en que el capitalismo realiza su papel histérico. La produccién renovada de plusvalfa relativa sigue necesariamente su curso en la unidad de dos procesos: la concentracién creciente de cada fragmento privado del capital social, y la subordinacién de la organizacién de la produccidn y el consumo sociales a la ciencia. De inmediato, la concentracién creciente del capital en base ala produccién de plusvalfa relativa se presenta a la clase obrera como un proceso en el que una parte creciente de la misma va siendo consolidada como sobrante para las necesidades del capital. De manera sanguinaria, el capital despoja asl a esta porcién de la clase obrera hasta de su ser genérico humano. Esto es, la despoja de su capacidad genérica para transformar la naturaleza en un medio para si mediante el trabajo, condenéndola a muerte. Pero la concentracién significa también la expansién de la escala de la organizacién conscience del trabajo social al interior de cada fragmento privado del capital social, o sea, de cada capital individual. Esta organizacidn escapa entonces a la capacidad subjetiva del capitalista para personificarla, Al mismo tiempo, la concentracién del capital significa que su acumulacién necesita crecientemente realizarse a través de la organizacién directa del trabajo social més alld del aleance de cada uno de los fragmentos privados del capital social. Y esta organizacién tiene a la acci6n politica en la lucha de clases, como forma concreta de realizarse. Assu vez, la necesidad de subordinar la produccién y el consumo sociales a su organizacién cientifica supera la capacidad subjetiva de la clase capitalista para personificar esta organizacion. Mas atin, con el desarrollo de! sistema de la maquinaria, cambia la esencia del trabajo humane. Este pasa a consistir en la aplicacién de la fuerza humana de trabajo al control de las fuerzas naturales, haciendo actuar automaticamente a éstas del modo adecuado a la transformacién del objeto. La produccién de plusvalia relativa no sélo determina al obrero como un sujeto directamente colectivo, sino que pone en manos de éste el control consciente de su propio proceso de trabajo. Sin embargo, al mismo tiempo, sdlo puede hacer esto a través de profundizar la mutilacién de la subjetividad del obrero, sea enajendndolo de su propio producto (cuando permanece en activo) o de la posibilidad misma de producir su vida (cuando es lanzado a Ja poblacién sobrante), Puesta a ejercer una potencia que sélo le pertenece en cuanto ella se le enfrenta como una potencia ajena, propia del capital, la clase obrera no se limita ya a tener a su cargo el proceso directo de produccién. Tiene ademas a su cargo la organizacién de ese proceso, tanto al interior de la fabrica, como en cuanto concierne directamente al caracter social general de su trabajo. La clase obrera deviene asi la personificacién general necesaria de su propia relacién social general enajenada, del capital. £1 desarrollo de la acumulacién del capital despoja con ello a Ja clase capitalista de su propia razén histérica de existir, APROPOSITO DE LA URSS 123 una doble base, Por una parte, la concentracién del capital choca contra propiedad privada de éste. Y no meramente con formas particularmente sstringidas de esta propiedad, sino con ella en s{ misma: la fragmentacion da del capital social se convierte en una traba para la acumulacién de éste. Por la otra, la superacién de la subjetividad del capitalista como representante social, cuyo consumo resta de la potencialidad de acumulacién del mismo. acumulacién del capital necesita entonces tomar forma concreta en una evolucién social en la que la clase obrera aniquile a la burguesfa, centralizando el capital como propiedad directamente social. ‘Sin embargo, al tratarse precisamente de una potencia del capital personi- por la clase obrera, ésta no puede mas que seguir enfrenténdose a su ; producto como a una potencia ajena. Se enfrenta asi a su propia relacién social general materializada constituida en el sujeto de la vida social, al capital, ¢omo una propiedad perteneciente de manera directa al representante politico general de ese sujeto, el estado. Como sejialéramos en el primer capitulo, un ‘proceso de acumulacidn de capital donde la ejecucién y el control integros del proceso de trabajo se encuentra en manos de los obreros asalariados, y el capital @s una propiedad colectiva de estos mismos obreros bajo la medalidad necesaria de capital estatal, es la forma mds desarroliada de ia enajenacién de las potencias humanas como potencias del capital. En ella, todas las formas de la conciencia enajenada aleanzan su pleno desarrollo. ¥ todas las contradicciones inherentes _al modo de produccién capitalista alcanzan su pleno desarrollo, En particular, _as{ ocurre con la contradiccién mas esencial del modo de produccién capita- lista: el capital es simplemente una forma histérica tomada por el desarrollo “de las fuerzas productivas materiales de la sociedad, una forma en que los sujetos humanos realizan su ser genérico, que, al mismo tiempo, deviene el Sujeto concreto mismo de la vida social. Y deviene este sujeto hasta el punto de convertir todo aspecto de ésta en una personificacién de sus necesidades, ineluyendo el despojo a una parte creciente de la clase obrera hasta de su humanidad misma, Sin embargo, al ser la forma més desarrollada de la enajenacién de las Potencias humanas como potencias del capital, es también la forma en que el capitalismo adquiere su plenitud como modo de desarrollo de las fuerzas Productivas materiales de la sociedad. ¥, de ahi, es la forma con que el modo de _ produccidn capitalista culmina su raz6n histérica de existir. De ella en mas, sdlo Je queda un camino abjerto al desarrollo de las fuerzas productivas sociales para continuar revolucionando su propia base. S6lo puede hacerlo aniquilando Ja base misma del modo de produccién capitalista, Se trata de superar la Organizacién capitalista del desarrollo de las potencias productivas del trabajo libre individual como potencias productivas del trabajo social conscientemente tegido. O sea, de superar la organizacién de ese desarrollo realizada mediante Ja determinacién del producto material del mismo trabajo social como portador 124 JUAN I8IGO CARRERA autonomizado de Ia relacién social general. Y, por lo tanto, de superar un modo de organizar la produccién social que se encuentra determinado a su propio interior como negacién de las potencias del trabajo social conscientemente regido. Es asi que el desarrollo de las fuerzas productivas materiales de la sociedad necesita tomar la forma concreta de una nueva revolucién social. Esta vez, una en la que el proletariado se libere de la dictadura que el capital le hace imponerse sobre si mismo. La clase obrera necesita, pues, superarse a si misma, transformando a sus miembros en individuos libremente asociados. Recién entonces la historia llega por primera vez al punto en el que la realizacién del ser genérico humano, o sea, la accién consciente y voluntaria sobre la naturaleza a fin de transformarla en un medio para la vida humana, ha dejado de ser, al mismo tiempo, una forma concreta de negacién de esa capacidad humana. Se trata de la organizacién consciente general del proceso de pro- duccién de la vida social. En esta relacién social general, cada individuo se reconoce a si mismo de manera inmediata, como un atributo inherente a su propia subjetividad, en su condicién de encarnacién individual de las potencias sociales de su trabajo. 4.2 La forma nacional de la acumulacién de capital En su potencia revolucionaria para hacerse volar a si mismo por los aires al engendrar la necesidad material de la sociedad de los individuas libremen- te asociados, el capital avanza disolviendo todo Ambito que excluya de sf la universalidad del trabajo social. Por lo tanto, la acumulacién de capital es un proceso mundial por su esencia. Pero, ella sélo puede desarrollar las potencias del trabajo social ejecuténdolo bajo la forma concreta de su contrario, o sea, come trabajo privado, De modo que su esencia mundial se realiza necesaria- mente fragmentandose bajo la forma de diferentes procesos nacionales de acumulacién de capital enfrentados entre si. Esta fragmentacién del capital fragmenta a la clase obrera. Lo hace ligando de manera especifica la suerte de cada porcién nacional de ésta, a la del capital que la explota en ese mis- mo dmbito nacional. Con esta mediacién, la centralizacién del capital como propiedad del estado nacional a través-de la accién revolucionaria de la clase obrera del pais, no es simplemente la realizacién de las potencias de esta clase para tomar en sus manos la organizacién plena de su propio trabajo social come una potencia enajenada en el capital. El histérico salto adelante que pega la capacidad de la clase obrera nacional en este sentido, se encuentra determinado como forma concreta de la potenciacién del proceso nacional de acumulacién de capital en cuestién, frente a los demas. Por muy de propiedad colectiva que el capital Ilegue a ser al interior de su ambito nacional de acumulacién, es tan privado como el que mas hacia el exterior de éste. Se trata, pues, de un fragmento privado del capital social que extrae plusvalia relativa con la potencia que le da el haberse centralizado en A PROPOSITO DE LA URSS 125 ‘domina, este capital no puede determinarse a si mismo como una propie- Jad directamente social. Es por eso que sélo puede determinarse como una opiedad del representante general de la sociedad nacional que, al mismo mpo, se presenta como potencia exterior a ella: el estado nacional. El salto jante dado por Ja conciencia revolucionaria de la clase obrera se invierte la apologética de «la gran patria sovidtica», de «nuestra madrecita Rusia». Porque, como ya vimos, considerada en si misma, la forma nacional que toma stéricamente la esencia mundial de la acumulacién de capital no es una expresién de las potencias revolucionarias de éste para aniquilarse a si mismo en el desarrollo de la organizacién general consciente de la vida social. Por el ntrario, es una limitacién histérica especifica a esas potencias. De ahi el cardcter revolucionario de la URSS, con un proletariado nacional mando en sus manos por primera vez en ia historia la organizacién consciente su trabajo social, aunque reproduciendo esta organizacién como un atributo iajenado en el capital. Pero también de ahi ta limitacién de ese cardeter. ‘As{ determinado, la suerte que puede correr este capital de propiedad colec- al interior de su Ambito nacional al competir con el resto de los capitales mundo por apropiar plusvalia, no expresa de manera inmediata la potencia que tiene la concentracién absoluta del capital social como propiedad colecti- capital privado frente a la de otras formas no menos restringidas de capital ivado, que junto con ella forman el capital total de la sociedad en una cierta etapa de! desarrollo capitalista de las fuerzas productivas materiales de ésta. Al mismo tiempo, la centralizacién revolucionaria del capital en la URSS no Tesuilta de la plenitud alcanzada por ese capital en su proceso de acumulacin. Ni, por lo tanto, del pleno desarrollo de la clase obrera nacional como obrero. ‘colectivo capaz de controlar conscientemente la integridad de su propio trabajo Social. Por el contrario, esa centralizacién es la que, por asi decir, da curso al ‘desarrollo general del proceso nacional de acumulacién de capital. Mediante ella, una masa de capital relativamente restringida y alejada dé la vanguardia técnica, adquiere la potencia para desarrollar la fuerza acumulativa que le da el disponer dentro de su aleance nacional de una enorme poblacién obrera latente, acostumbrada a vivir muy austeramente y sometida al control de Mina autoridad directa fuertemente centralizada, junto con enormes riquezas y fuerzas naturales igualmente latentes. 126 JUAN IRIGO CARRERA 4.3 La inversién ideolégica de la centralizacién nacional absoluta del capital como socialismo realizado La condicién de modo nacional mds desarrollado de la enajenacién de lag potencias humanas como potencias del capital alcanzada por la URSS, hace que este modo mismo tome forma concreta representandose de manera invertida en la conciencia de la clase obrera a la que extrac plusvalfa. Se representa as{ como la negacién realizada de la produccién capitalista, en la organizacién directamente consciente de la vida social: el socialismo 0 comunismo realiza- dos. ¥ como inversién ideolégica cuyo objeto es representar a la enajenacién capitalista como realizacién de la plena conciencia humana, ella necesita ser producida bajo la forma de su opuesto, o sea, del conocimiento cientifico, Por su misma naturaleza ideoldgica, la produccién de este conocimiento apa- rente no puede partir de analizar la forma mas simple que toma Ia relacién social general dentro del ambito nacional, o sea, del andlisis de la mercancfa, Arrancar del andlisis de la forma de valor que toma el producto del trabajo en dicho d4mbito, lo llevaria inevitablemente a enfrentarse al capital como el sujeto concreto de la produccidn social en él. De modo que parte de enunciar el contenido de la relacién social general que impera en el ambito nacional por la apariencia inmediata de las relaciones de propiedad en él: la abolicién de la burguesia, necesidad impuesta por el capital, se presenta as{ invertida como la liquidacién lisa y Hana del modo de produccién capitalista. La apariencia producida sobre esta base marcha sin tropiezos mientras se mantiene la vista al interior del capital absolutamente centralizado que, como tal, abarca (mds concretamente tiende a abarcar) toda la produccidn social. Alli, como ocurre al interior de cualquier capital individual, sélo que aqui a escala nacional, todo el trabajo social se encuentra regido con arreglo a un plan. Como al interior de cualquier capital individual, el producto del trabajo pasa de una mano a otra sin necesidad de tomar la forma de mercancia en momento alguno, Pero la apariencia estalla en cuanto se sale del interior del capital unico, para enfrentar el proceso de reproduccidn de la fuerza de trabajo. Aqui salta a Ja vista que, en ultima instancia y mas alld de la apariencia de la planificacién absoluta, lo que se impone es la organizacién auténoma de la produccién social a través de la compraventa de la fuerza de trabajo y de la correspondiente compraventa de los medios de vida necesarios para reproducir esta fuerza de trabajo a ser consumida una y otra vez por el capital, Después de todo, el capital absolutamente concentrado sigue necesitando alimentarse de los atributos del obrero doblemente libre. Sélo puede ocultarse esta evidencia mutilando ideolégicamente la conciencia respecto de la especificidad histérica de 1a forma de valor que tiene el producto del trabajo. Sélo as{ puede enunciarse apologéticamente que la mercancia y, mds atin, el dinero, expresién sintética de que no es la conciencia humana la que regula la produccién social sind que ella se enfrenta a su propio producto material como a una potencia ajen@ ROPOSITO DE LA URSS 127 Ja domina, siguen existiendo en la economia socialista, sélo que como e jién del pleno ejercicio de la conciencia humana. La inversidn ideoldgica agota su desarrollo con la proclama de la realizacion alcanzada del socialismo, como fundamento constitucional de la nacién iética. La carta constitucional de una nacién es la forma mds general de ica, el cardcter privado del trabajo social hace aparecer a los individuos o mutuamente independientes entre si por naturaleza y necesitados de ablecer su relacién social a través de la expresién de la voluntad contractual de los poseedores de mereaneias. De modo que, lo que por su forma no cémo ser otra cosa que el producto de una sociedad donde los individuos enfrentan a sus propias potencias sociales como un poder exterior a ellos nos que los domina, resulta presentado bajo la apariencia de ser el producto de su contrario, de la organizacién consciente general de la vida social. Es asi que la ciencia social soviética contrasta especificamente con la del pital en general. Lo hace porque, sobre la base de borrar también la es- pecificidad histérica del capital como sujeto enajenado de la vida social, no tiene por objeto representar al capitalisme como la forma natural y eterna, de Ja organizacién social. Su funcién es representarlo como histéricamente rado, cuando no lo esti. Y es esta especificidad de su funcién la que le da forma también especifica. Marx ha desarrollado la evidencia cientifica de la necesidad inmanente capitalismo de aniquilarse en el socialismo o comunismo. Mediante el sarrollo de la dialéctica, Marx ha revolucionado el alcance del conecimiento cientifico. Ha transformado su método, dejando atras la representacién de las formas reales construida siguiendo una necesidad ideal ajena a ellas, la gica, para desarrollarlo como la reproduccidn de la necesidad inmanente las formas reales mediante el pensamiento. Al transformar as{ su método, transformado a la ciencia, llevdndola de ser el modo necesario de regirse produccién de plusvalia relativa (como lo sigue siendo bajo su primera capital. Por lo tanto, ha desarrollado a la ciencia como forma concreta Necesaria de organizarse la accién politica de la clase obrera. Al hacerlo, ha sto en evidencia cémo, por su forma, la dialéctica avanza por encima de toda apariencia. Con Io cual ha puesto fin a la apariencia, propia del métado Cientifico en tanto conciencia de la mera reproduccién de la plusvalia relativa, ‘como conocimiento objetivo, o sea, en la filosofia. Asi como la ciencia social del capital nacional de la URSS declara a la lacién de éste como la superacién del capitalismo realizada, todo se hace interpretar a Marx del modo que resulte mas oportuno. El desarrollo 128 JUAN GO CARRERA revolucionario de la reproduccién de la realidad mediante el pensamiento se degrada a su inverso, o sea, a una concepcién, a una interpretacién del mundo, que se representa como marxismo. Los apologistas de] resto del capital social, que no necesita ocultarse bajo la apariencia de ser su superacién realizada sino que se vanagloria abiertamente de su propia podredumbre como tal, no pueden pedir mds. Lo que segtin sus propios defensores es el «socialismo realizado», presenta las mismas formas sanguinarias y repulsivas que el mas crudo capitalismo. Y hasta peores, como que se trata de una forma de éste potenciada por la centralizacién absoluta del capital a escala nacional. De modo que los apologistas desembozados pueden darse el lujo de proclamar que, aun si el capitalismo no fuera eterno, mereceria serlo. Y, con la certeza que les da el haberlo verificado ahora empiricamente, proclaman que el capitalismo no es una forma meramente historica, sino Ia realizacién misma de la naturaleza humana. éCémo explicar de otro modo esta subsistencia de sus formas cuando ha sido reemplazado por una organizacién social cuyos partidarios enuncian come su superacién? Marxismo y antimarxismo se amalgaman, asi, como las dos caras de una misma moneda. 44 El retroceso del capital desde la produccién del obrero universal a la produccién del obrero diferenciado Como proceso de acumulacién de capital, la economia soviética se encuen- tra sujeta a la ley general de esta acumulacién: la produccién creciente de una poblacién obrera sobrante, con su consiguiente pauperizacién progresiva. Y, como forma nacional de la acumulacién de capital, no puede evitar que esta ley se manifieste en algiin grado a su propio interior. Sin embargo, una de las bases sobre las que se levanta la ilusién ideoldégica de haberse superado al capitalismo, reside en la aparente extincién de esa ley general al interior de la URSS. En particular, durante la crisis de superproduccién general del 30. En primer lugar, la centralizacién del capital como propiedad del estado nacio- nal impulsa su capacidad para acumularse por encima de la de los capitales privadamente restringidos al interior de los demas 4mbitos nacionales. Para cuando en éstos el capital ha rebasado sus propios limites especificos, en la URSS ha ampliado su horizonte de un solo golpe. Pero, en segundo lugar, la necesidad general del capitalismo de producir una poblacién obrera sobrante no se manifiesta contempordneamente en la URSS porque el propio capital liquida a ésta de manera expeditiva. A la primera guerra mundial le sigue la civil, nego las purgas, después la segunda guerra (donde la clase obrera armada en representacién de otra porcién de capital social, de propiedad privada al interior de su propio Ambito nacional, le hace pagar con particular safia a la clase obrera soviética la fuerza que le opone a éste la concentracién nacional absoluta del suyo). A esta guerra sigue un largo periodo en donde Ja acumulacién de capital se expande sin que su necesidad de producir una poblacién obrera sobrante se haga visible en los paises en donde ella centra su pnopOstTo DE LA URS 129 activo. Incluso, esta expansidn se muestra reforzada para el capital Ja URSS, gracias a la escala que le da su concentracién nacional. _ Pero llega nuevamente el momento en que se manifiesta de manera crecien- fe el Ifmite que el modo capitalista de organizar la produccién social impone a expansién de ésta. Con lo cual, la gestacién de la poblacién obrera sobrante a tornarse visible sin necesidad de ir a buscarla en los dAmbitos nacio- nales que Ja acumulacién de capital va dejando sin mas atributo que el ser de ella, Lo hace hasta en aquellos en que esta acumulacién muestra Mejor cara activa, Pero no se trata de un mero incremento numérico. Como ‘vimos, a lo largo del siglo xx la acumulacién de capital se venia sosteniendo la produccién de una clase obrera capaz de ejecutar masivamente un trabajo cada vez mds complejo e intenso al interior de su dmbito nacional. De ahi e el capital social de cada pafs tendiera a tomar directamente en sus manos produccién del cardcter general de Ja fuerza de trabajo nacional: se trata de un periodo caracterizado por el desarrollo de Ja instruccién publica, la jud publica, el entretenimiento ptiblico, la construccién piiblica de vivienda, ‘etc, No en vano, la centralizacién del capital dentro del pais como capital del estado nacional y su forma politica de aparente superacidn realizada del capitalismo, la URSS, es una forma inherente a este periodo del modo de ‘produccién capitalista. Sin embargo, ahora, sobre la base técnica y la poblacién obrera sobrante Jogradas mediante ese desarrollo relativamente universal de la fuerza de trabajo, la acumulacién de capital pasa a tener por eje una diferenciacién al interior de la misma. Por una parte, necesita acentuar el desarrollo de la porcién del obrero colectivo cuyo proceso de trabajo consiste en controlar las fuerzas de la naturaleza, aplicdndolas a la transformacién productiva de su objeto. Por Ja otra, este mismo avance en el control de las fuerzas naturales, multiplica Jas porciones del proceso colectivo de trabajo que atin siguen consistiendo en la aplicacién directa de la fuerza de trabajo a la transformacién de su objeto. Es asi que, de momento, el capital necesita contrarrestar su tendencia general hacia la universalidad del obrero productivo y de! de la circulacién. Necesita Profundizar la distincién al interior del obrero colectivo, entre la porcién de ste que da un nuevo salto adelante en el desarrollo de su capacidad para controlar el proceso colectivo de trabajo, y la porcién que sdlo le sirve en ‘cuanto le extrae hasta la tiltima gota de plustrabajo simple lo mas répidamente posible, En Ja fase anterior al capital le resultaba mds barato gastar en la produccién Masiva de la fuerza de trabajo relativamente indiferenciada. Ahora le resulte ‘Mas barato incluir individualmente en el valor del primer tipo de fuerza de trabajo los gastos correspondientes a su produccién calificada, y abstenerse de Zastar en el segundo lo que no sea necesario para reproducirla en la medida ‘*stricta de su rapido desgaste y reemplazo por otra nueva proveniente del siempre ampliado ejército industrial de reserva. A su vez, el mismo desarrollo 130 JUAW INGO CARRERA técnico que acentua la diferenciacién al interior del obrero colectivo, crea log medios de produccién que permiten a éste coordinar directamente su trabajo, aunque sus érganos parciales se encuentren diseminados espacialmente mds alld de cualquier frontera nacional. De simple condicién general para potenciar la acumulacién de capital de un dmbito nacional, la magnitud de la poblacién obrera ciudadana pasa a encerrar una traba especifica a la misma. Ahora, la clave se encuentra en que la poblacién obrera ciudadana se restrinja a la masa de fuerza de trabajo necesaria para realizar el trabajo mds complejo dentro del pals. Y que ella se complemente con la fuerza de trabajo que realiza el trabajo simple fuera del pais, o dentro de éste pero privada de la condicién de ciudadania, La necesidad general del capital de expandir su escala de acumulaciin pasando por encima de las fronteras nacionales, se desarrolla asi sobre la base especifica de la fragmentacién internacional de la produccién social en base a la diferenciacién de la subjetividad productiva del obrero de la gran industria, Por muy grande que sea su 4mbito nacional de acumulacién, estas transfor- maciones no le vienen nada bien al capital absolutamente centralizado como propiedad de la clase obrera al interior de la URSS. Por la misma apariencia politica e ideolégica en que toma forma concreta la organizacién de su acumu- lacién como negacién misma del modo de produccién capitalista, este capital no puede desprender una porcién de sf para ir a valorizarse en otro ambito nacional. De hacerlo, se daria de patadas con la apariencia, necesaria para la realizacién de su valorizacin general, de ser la superacién de toda apropiacién de plusvalia. Y otro tanto ocurrirfa con esa misma apatiencia, en cuanto el flujo hacia el exterior de una porcién suya acentuara inevitablemente el paso de una parte de Ja clase obrera nacional a la condicién de sobrante. En esencia, este proceso nacional de acumulacidn de capital se encuentra restringido en su expansién mds alld de sus fronteras al comercio internacional, ya sea sobre Ja base de un mercado libre o a través de la coaccidn directa. Al mismo tiempo, dada la misma apariencia en cuestién, este capital tampoco puede reproducirse en escala ampliada sobre la base de abismar la diferenciacién al interior del obrero colectivo que es su propietario, haciendo retroceder violentamente a una parte de éste a la descalificacién y el pauperismo, mientras incrementa la masa de valores de uso que recibe la otra. La concentracién de capital como propiedad colectiva al interior de la URSS ha mostrado ser una modalidad tal de potenciarse la acumulacién de capital, como para haber llevado a este dmbito nacional a ser e] segundo en magnitud en el mundo. Pero, ahora, le ha llegado el turno de mostrar con toda crudeza su propia limitacién frente al cardcter mundial de las potencias del modo de produccién capitalista, ¥ eso que en estas potencias mundiales no domina de momento la simple superacién de su forma nacional, sino un retroceso especifico del capitalismo en su necesidad histérica de producir un obrero universal, basado en la profundizacién de las diferenciaciones nacionales. PROPOSITO DE LA URSS 131 Como forma propia de un sistema econdmico en que la norma sdlo puede rse a través de violentas fluctuaciones, el capital soviético pone de fiesto su imposibilidad para sostener su capacidad de acumulacién. Cae ntonces en un proceso de rdépida descentralizacién. Su centralizacién no podia haber tenido otra forma que la de una revolucién social en Ja que la ase obrera nacional triunfante aboliera a todas las clases propietarias de dios de produccidn en el pais. Pero, ahora, se trata de la pérdida de las jas resultantes de esa centralizacién, y el paso masivo de la poblacién delictiva por los capitales privados, que ahora lo son también al interior de ‘su Ambito nacional, formados a sus expensas. Asi y todo, atin esta por verse jo qué formas va a arrancar nuevamente en su concentracién a partir de nueva base que la ha dado su descentralizacién. Bien podria ser que lo hiciera volviendo a centralizarse violentamente como capital de propiedad directamente social dentro de un dmbito nacional nuevamente expandido, sdlo que con la diferenciacién al interior de la clase obrera ya consolidada como una cireunstancia exteriormente dada. As{ como los voceros ideoldgicos del capital, tanto los abiertamente apo- logéticos como los pseudocriticos, crefan antes que se trataba de un salto fuera del modo de produccién capitalista, creen ver ahora un retorno desde el esocialismo realizado» al capitalismo. Pero, bajo esta apariencia, todo le que ha tenido lugar han sido dos cambios en la forma de la propiedad privada de una Pporcién nacional del capital social total. Nunca se ha trascendido del alcance de] mismo modo de produccién capitalista. Sin embargo, el paso inicial era expresién de la potencia del capital en cuestién para participar activamente én el desarrollo de las fuerzas productivas materiales de la sociedad. Mas especificamente, era expresién del avance en la transformacidn de los atributos del trabajo del obrero individual doblemente libre en potencias del trabajo social conscientemente organizado par el propio obrero colectivo que lo rea- liza, Es decir, era expresién del avance del modo de produccién capitalista en el cumplimiento de su razén histérica de existir. En cambio, considerado desde un punto de vista restringido a la misma porcidn del capital social, el Segundo paso es expresidn de su retroceso como portador de esas potencias histéricamente revolucionarias. 4.5 La conciencia revolucionaria de la clase obrera De nada sirve a la produccién de la conciencia revolucionaria de la clase obrera aferrarse a las apariencias de la superacién del modo de produccién capitalista, y del posterior retorno a él, cuando el mismo no ha hecho mds que desplegar en cada momento las formas concretas de su desarralla, Lo misma 132 JUAN IRIGO CARRE} ocurre con la reduccién de !a forma concreta en que se realiza la asignacién de la capacidad total de trabajo de una porcién de la sociedad bajo las distintas formas tiles del mismo, a la degeneracién de un abstracto «estado obreros 9 a la traicién y burocratizacién de sus dirigentes. Bien miradas, de la primera ala tiltima, estas concepciones se basan en la creencia invertida de que es Iq conciencia la que determina las condiciones materiales de la vida humana, y no éstas las que determinan a la conciencia como la forma concreta necesaria de su organizacién social a través de la accién voluntaria de los individuos, Porque todas estas concepciones parten de la apariencia, inseparable del modo de produccidn capitalista, de que a la conciencia enajenada de la clase obrera se le opone la posibilidad de una abstracta conciencia libre suya. Pero la clase obrera sélo desarrolla su conciencia revolucionaria coma personificacién de una potencia que se le enfrenta como ajena, pero que, como tal, lleva en sila necesidad de convertir esa conciencia en la conciencia enajenada que niega su propia enajenacién, No se trata, pues, de una conciencia revolucionaria que saca sus potencias de una abstracta condicién de libre (coma les parece a los que permanecen prisioneros de las apariencias de Ja circulacién de las mercancias). Se trata, por el contrario, de una conciencia revolucionaria que saca sus potencias de ser la negacidn de la negacién de la conciencia libre. Capitulo 5 tasa general de ganancia y su realizacién en a diferenciacién de los capitales industriales | El capital industrial medio En el modo de produccién capitalista, la asignacién de la capacidad total i ajo de la sociedad bajo las distintas formas concretas titiles de trabajo acién determinando a los capitales individuales' como partes alfcuotas Como tales, éstos realizan la unidad material del movimiento del capital al actuar de manera privada e independiente como masas de valor que’ lorizan en igual proporcidn respecto de su monto y tiempo de desembolso, La participacién activa de los capitales industriales individuales en la tales alcancen el grado de concentracién requerido para operar en la escala iciente como para poner en accién la capacidad productiva del trabajo que jina el valor de las mercancias.* El capital individual que retine este buto se constituye en el normal o medio para la esfera en que acttia. La vidual auténomo normal. Los capitales industriales que se quedan atrds en el proceso de concentra- i6n y centralizacién no pueden continuar operando auténomamente como 1, El término «capital individual» no hace referencia aqul al capital que es propiedad € tn capitalista individual sino a cada uno de los capitales que recortan la realizacién fel trabajo social de manera privada ¢ independiente, sean propiedad de un capitalista dividual © de una sociedad de capitalistas. 2. Esta determinacién de los capitales industriales se extiende formalmente a los pitales comerciales. Estos no producen plusvalia sino que, por el contrario, son ellos lismos un gasto improductivo de plusvalia. Los capitales comerciales cuya escala eermite hacer minimo el gasto improductivo de plusvalia que es necesario efectuar tealizar a ésta, participan en el prorrateo de la plusvalia total preducida por los *breros productivos de los capitales industriales. Para mayor claridad, en la expasicién Slo se hace referencia a los capitales industriales. Pero, mutatis mutandi, el desarrollo anza de manera formal también a los capitales comerciales, 134 JUAN IRIGO CARRERA tales. Se encuentran forzados a convertirse en fragmentos que se agregan para integrar otros capitales industriales, transformados en capitales prestados a interés, §.2 Centralizacién y valorizacién del capital industrial en relacién con e] capital prestado a interés El acceso al capital prestado a interés es la forma mds universal y potente de Ja centralizacién del capital industrial. Sin embargo, el mayor o menor acceso al capital prestado a interés que logran individualmente los capitales industriales medies no entra en la determinacién de la tasa general de ganancia. En e] prorrateo de la plusvalia total de la sociedad entre los capitales de las distintas ramas de la produccién social sélo cuenta el monto que es necesario adelantar individualmente en cada una de ellas. E] prorrateo se realiza con independencia de cémo se divida la propiedad sabre ese monto entre el capitalista industrial y los capitalistas de dinero que se lo prestan al primero para que lo ponga a funcionar como capital industrial. Ahora bien, los capitales industriales apropian la tasa general de ganancia en proporcién a su masa total. Pero deben ceder a los capitales recibidos a préstamo la parte correspondiente a éstos. Sin embargo, este paso en la apropiacién de la plusvalia se realiza en base a la aplicacién de la tasa de interés sobre el capital prestado. ¥ la tasa de interés es normalmente inferior a la tasa general de ganancia. De modo que el capital industrial apropia para su beneficio la porcién de la ganancia media que corresponde a la diferencia entre la tasa general de ganancia y la tasa de interés sobre el capital recibido a préstamo, pese a que esta porcién del capital adelantado no ha sido propiedad suya, Cuanto mayor sea el capital recibido a préstamo respecto del capital propio, mayor seré el efecto de la diferencia entre la tasa general de ganancia y la tasa de interés respecto de este mismo capital. Por lo tanto, mayor serd el efecto sobre la tasa de ganancia concreta del capital industrial en cuestién. Esta se va a encontrar determinada por la tasa general de ganancia sobre este mismo capital mas el residuo producido por la diferencia entre la ganancia media sobre el capital tomado a préstamo y la tasa de interés pagada por él. Las diferencias en las proporciones en que los capitales industriales individuales acceden al capital prestado a interés afectan, pues, a la tasa de ganancia concreta a la que se valorizan los mismos. Cuanto mayor sea la proporcién de capital recibido a préstamo en relacién con el capital industrial propio, mAs por encima se va a ubicar la tasa de ganancia concreta de éste respecto de Ja tasa general de ganancia. En el extremo inferior, el capital industrial que no acceda a capital a préstamo alguno va a valorizarse simplemente a la tas general de ganancia. Con lo cual, aun tratandose de capitales iguales desde el punto de vista de su participacién en la formacién de la tasa general de ganancia, el primero va a tener una potencialidad de acumulacién concreta superior a la del segundo. 135 TASA GENERAL DR GANANCIA Y SU REALIZACION Se establece asi una competencia especifica entre los capitales industriales por el acceso al capital a préstamo, Esta competencia no es una modalidad ta del proceso de formacién de la tasa general de ganancia. Lo es de determinacién de la capacidad de valorizacién concreta que adquiere cada apital industrial individual en el proceso de reparto de la plusvalia entre el italista industrial y el capitalista de dinero prestado a interés. Asf como idn, o sea, su Sea para transformar eee en nuevo capital. De més estd aclarar que la diferencia entre la tasa general de ganancia y la sa de interés no juega ningin papel especifico en la valorizacién normal -a capital bancario a la tasa general de ganancia se encuentra portada en a diferencia entre la tasa de interés que cobra por el préstamo y la que les za a los capitalistas de dinero individuales que le entregan su capital para ‘que lo administre, esto es, en la diferencia entre la tasa activa y la tasa pasiva le interés. Pero la competencia entre los capitales medios por la valorizacién aordinaria que brota del acceso al capital a interés en distintas proporciohes prestado a interés y, de ahi, en la potenciacién de unos capitales medios frente a otros en ¢l proceso de valorizacién. Al mismo tiempo, otorga ventaja en proceso de centralizacién constantemente creciente de capital industrial ¢, al ser condicién para €l aumento de la capacidad productiva del trabajo, etermina la magnitud que define al capital medio mismo. Por lo tanto, la lizacién que integra al capital industrial con ¢l bancario no encierta mas contenido que el potenciar la capacidad del primero para acumularse. Sea que de esta centralizacién surja el antiguo capitalista industrial como propietario del capital centralizado, sea que este lugar lo ocupe el antiguo capitalista bancario, el sujeto social de la misma es el capital industrial." Por lo demas, este proceso de centralizacién que integra capitales industria- les y capitales bancarios no es la tiltima etapa en el proceso de centralizacién del capital ni, por lo tanto, de su acumulacién. La tiltima etapa la constituye, €n realidad, la centralizacién absoluta del capital, en donde el capital social se ‘encuentra encarnado en un Unico capital individual de modo que las formas _ oncretas de la valorizacién de éste son de inmediato las de la valorizacién del Capital social, ee 3. Wase Noia 5.1: Sobre la teorfa del capital financiero, en la pagina 160, 136 JUAN HGO CARRERA 5.3 El pequefio capital industrial Como acabamos de ver, los capitales industriales que no pueden mantener el ritmo en el proceso de concentracién y centralizacién se ven privados de continuar operando auténomamente como tales, estando forzados a convertirse en capitales prestados a interés. Sin embargo, pueden postergar este paso. La valorizacién de los capitales inferiores al medio no se encuentra ya regida por la tasa general de ganancia sino por la de interés, normalmente menor que ella. ¥ acceden a esta menor tasa no ya en proporcién a su valor come capitales industriales independientes, sino que su valor se reduce al de la liquidacién de sus activos productivos, ya materialmente inutiles para valorizar de manera normal a un capital industrial. De modo que pueden mantenerse activos como capitales industriales auténomas en tanto los mayores costos en que incurren por su menor escala se vean compensados por la menor ganancia que rige su existencia como tales. Esta posibilidad de subsistencia de los pequefios capitales industriales constituye de por sf una traba al desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad. En vez de dejar inmediatamente su lugar a los capitales que ponen en accién la mayor capacidad productiva del trabajo, la extensién de su vida individual traba de manera especifica la revolucién técnica constante impuesta por las determinaciones generales del modo de produccién capitalista. El limite de la subsistencia de los capitales industriales inferiores al medio se encuentra regido por el desarrollo general de la capacidad productiva del trabajo. Tan pronto como este desarrollo permite a los capitales medios llevar al precio de produccién por debajo del correspondiente a la tasa de interés sobre el valor de liquidacién de los pequefios capitales, éstos se ven finalmente expulsados de la produccién. Sin embargo, el limite de la subsistencia de los pequefios capitales industriales puede llegar mas lejos todavia cuando el Pequeiio capitalista es al mismo tiempo su propio trabajador directo, En este caso, la subsistencia del pequefio capital en produccién puede extenderse hasta el punto en que su propietario obtiene sélo un equivalente al salario que podria obtener si se convirtiera en un simple obrero asalariado."En particular en la produccién agraria, esta transformacién en obrero asalariado puede implicar __ hasta el cambio del lugar de residencia, lo cual empuja hacia abajo al salario equivalente. El limite puede llegar a imponerse entonces en el punto en que ya no resulta posible reiniciar el ciclo productivo cubriendo la reposicién del capital circulante perdido con el retorno del capital fijo consumido y a expensas del agotamiento sin reposicién de éste. Por otra parte, la tisa de interés guarda en general una relacin directa con el monto del capital que individualmente se coloca a ella: a mayor monto de capital individual, mayor es la tasa de interés y viceversa. De modo que el Iimi- te mismo impuesto simplemente por la relacidén entre tasa general de ganancia y tasa de interés presenta una gradacién que es proporcional al monto del pequefio capital. A su vez, esta gradacién acompaiia el progresivo alejamiento GENERAL DE GANANCIA ¥ SU REALIZACION EW... 137 condicién de capital medio en el que necesariamente cae el pequefio por el simple deterioro de su capacidad relativa para concentrarse, dada rsu menor tasa de valorizacién, Con lo cual, pequefio capital es aquel que no za por su monto al necesario para participar activamente en la formacién tasa general de ganancia desde su rama especifica de praduccién. Pero ama de los pequefios capitales va desde unos cuya diferencia respecto del medio de su rama resulta de momento imperceptible, hasta otros cuyos arios se hunden ya en la miseria y la proletarizacién. Al mismo tiempo, uo incremento de la capacidad productiva del trabajo en pos de la acién de la plusvalia relativa, renueva continuamente la generacién de de los pequefios capitales. Mientras expulsa a unos por abajo, incor- otros nuevos que hasta recién eran capitales medios hechos y derechos, éndose continuamente hacia arriba la escala individual que, en general, ce falta para que un pequefio capital pueda mantenerse en actividad.* tarde o mas temprano, el desarrollo de la capacidad productiva del ajo por los capitales medios hace que los pequefios capitales industriales n el limite de su subsistencia como tales. Se transforman por fin en es de llegar a este punto, pueden incluso ser los pequefios capitales mismos que expulsan a los capitales medios de las ramas en que participan. Esto en tanto su propio precio mite se ubica por debajo del de produccién. N este caso, los pequefies capitales derrotan a los medios en la competencia. 4, Por mayor que sea la escala de capital individual que se requiera concentrar en ind rama de la produccién social para poner en accién Ja capacidad productiva del ibajo que corresponde a la determinacién del valor de las mercancias producidas n clla, y por mucho que para alcanzar esta concentracién en una rama sea necesaria f concentracién del mismo capital individual cubriendo varias de ellas, este grado eoncentracién no es sino el que define al capital medio como tal. Se trata, por lo into, de Ja escala correspondiente al capital individual a secas. La ealificacién de «gran l» aplicada al capital medio no hace sino reflejar el punto de vista de los voceros gicos del pequeso capital, es decir, del que presenta restricciones particulares a capacidad de valorizacidn en razdn de la insuficiencia de su monto. Esta calificacién téne por objeto meter en la misma bolsa al capital normal y al pequeiio capital, para cerlos pasar a ambos por simples especies del mismo género, diferenciadas tan sélo or el poder que abstractamente aparece emanando de su tamafio. Se pretende ocultar sf el hecho de que, mientras en su concentracién creciente el primero es portador del ‘Gesarrollo de las fuerzas productivas materiales de la sociedad en el modo de produccién ones en Lenguas Extranjeras, 1975, pag. $3) precisamente de los economistas de fl tiempo, que reflejan la concepcidn referida frente a Ja escala de concentracién que ba alcanzando el capital medio para ese entonces, Luego, esta categoria es repetida fomo si contuviera por si misma Ja critica revolucionaria del modo de produccién 198 JUAN 1IGO CARRERA 5.4 La liberacién de plusvalia por los pequefios capitales industriales La clave de la subsistencia de los pequefios capitales industriales se sintetiza, entonces, en la relacién entre el precio que corresponde a la compensacién, entre mayor costo y menor tasa de ganancia, y el precio de produccién. Porque nada dice que el primero se ubique en el nivel correspondiente al segundo, precio que rige auténomamente la valorizacién de los pequefios capitales no puede ubicarse por encima del de produccién. Pero nada impide que se ubique por debajo de éste. Si este fuera el caso, la venta de las mereancias producidas por los pequefios capitales por debajo del precio de produccién pero por encima del precio que rige su valorizacién especifica implicarfa la apropiacién por ellos de una ganancia extradrdinaria. Esta ganancia extraordinaria ni siquiera proviene de la posibilidad individual de producir por debajo del precio de produccién social por ponerse en accién un trabajo mas productivo. Al contrario, proviene de la impotencia de los pequefios capitales para poner en accién siquiera la productividad del trabajo correspondiente a la determinacién del precio de produccién, De modo que la ganancia extraordinaria generada por la posibilidad de vender por debajo del precio de preduceidn pero por encima del inherente a la valorizacién especifica de los pequefios capitales resulta necesariamente en la competencia entre éstos por ella. Esta competencia tiende a llevar el precio de las mercancias producidas por los pequefios capitales al nivel limite para la subsistencia de éstos. Con lo cual, la ganancia extraordinaria en cuestién escapa necesariamente de sus manos, Cuando se trata de pequefios capitales agrarios, la ganancia liberada por ellos puede tener un primer destino: los bolsillos de los duefios de la tierra que arriendan. Los pequefios capitalistas pagan un plus sobre la renta correspon- diente a los capitales medios. También puede ocurrir que esta diferencia se refleje en el mayor precio que los pequefios capitalistas pagan para comprar la tierra, donde ella se suma a la simple capitalizacién de la renta futura descontada a la tasa de interés. Esta segunda modalidad de apropiacién hunde més profundamente aun a los pequefios capitalistas en su condicién de tales, por la deduccién que el mayor precio de la tierra implica respecto del capital dinero total del que disponen para convertir en capital industrial a ser apli- cado productivamente sobre la tierra.* Cuando la ganancia liberada por los pequefios capitales sigue este camino a medida que se genera o adelantada de 5. Es a propésito de las determinaciones de Ia renta de la tierra en relacién con el pequefio capital industrial aplicado a la produccién agricola que Marx deja abierta en El capita! la cuestién acerca de Ia especificidad de la valorizacién de los pequefios capitales industriales (Karl Marx. El capital. Vol. 3. México, DF: FCE, 1973, pag. 746). Y simplemente cabe que quede allf abierta sin mas desarrollo porque, en oposicién a lo que creen quienes panen las diferencias en las capacidades concretas de acumulacién come eje del desarrollo histético general del modo de produccién capitalista bajo las categorias de «capital monopolista», «gran capital», etc., dicha diferenciacidn carect de relevancia respecto de este desarrollo, Séla hace a las formas concretas de la (A TASA GENFRAL DE GANANCIA Y SU REALIZACION EN... 139 an solo golpe en el precio de la tierra, las mercancias que ellos producen se simplemente por su precio de produccién. El resto del capital industrial 0 biba ganado ni perdido nada con ello. Pero la ganancia en cuestién puede guir un camine distinto. Mientras la acumulacién del capital social ha desarrollado a la divisién al del trabajo entre los capitales individuales de manera limitada, los peque- simplemente a los consumidores individuales. La porcién correspondiente de 1a alia social parece ir a parar a los bolsillos de éstos via el menor precio que trabajo. Siguen pudiendo consumir la misma masa de valores de uso requerida ra reproducirla a pesar de recibir como pago una menor masa de valor. De modo que la plusvalia que habia quedado liberada por la determinacién especifica de la valorizacién de los capitales inferiores al medio acaba siendo propiada por el conjunto de los capitales industriales, incluyendo a los peque- fios. Esta apropiacién se realiza a prorrata de los respectivos capitales variables. Con lo cual entra, a su vez, como una determinacidén concreta especifica en la formacidn misma de la tasa general de ganancia. Con el desarrollo de la acumulaci6n las mercancias pasan en su proceso de produccidn y circulacién por una sucesién de ramas especializadas en etapas 'parciales de este proceso, antes de llegar al consumo individual. Cuando en alguna de estas etapas intervienen capitales inferiores al medio en condiciones de vender por debajo del precio de produccién, la porcidn de plusvalia que para ellos representa una ganancia extraordinaria sigue escapando de sus Manos, Pero para llegar hasta e] mercado de consumo individual, esta masa de ganancia tiene que seguir su curso a través del movimiento en Ja circulacién de los capitales medios que siguen a los pequefios en la cadena. Esto es, la ganancia extraordinaria en cuestién escapa de las manos de los capitales inferiorcs al medio por la competencia normal que establecen entre ellos en Ja circulacién, Pero sélo puede llegar al consumo individual bajo la forma de un precio comercial inferior al de produccién a través de la competencia que establecen entre silos capitales medios que siguen en la cadena, De manera inmediata, el paso de la ganancia liberada por los pequefios capitales a los capitalcs medios tiene lugar a través de la compra por los ‘segundos de las mercancias portadoras de ella al precio que rige la valorizacién ormal de los primeros, es decir, por debajo del precio de produccién. Si ahora concurrencia, Lo cual, por supuesto, es muy distinto que decir que debe explicarse por Jas formas del mercado. 140 JUAN ERIGO CARRERA, los eapitales medios vendieran su propio producto al precio de produccién, apropiarfan para sf la ganancia extraordinaria encerrada en el menor precio de compra. Pareceria entonces inevitable que la competencia entre ellos por esta ganancia extraordinaria ha de arrastrar el precio comercial al que venden por debajo del de produccién en la proporcién correspondiente. Sin embargo, esta ganancia extraordinaria no proviene de que unos capitales medios pongan en accién una capacidad productiva del trabajo superior a la media social y que, por lo tanto, puedan vender sus mercancias por debajo del precio de produccién social pero por encima del individual. El aflujo de los capitales medios directamente en pos de la ganancia extraordinaria no responderia a la posibilidad de expandir la producci6n total de la rama expandiendo, al mismo tiempo, la necesidad social por la mercancia al vender por debajo del precio de produccién social en base a la mayor productividad del trabajo. Como la ganancia extraordinaria se encuentra portada en cada unidad comprada, la competencia entre ellos por la ganancia extraordinaria no podria encontrar més limite que la expansién de su propia capacidad individual de produccién con la intencién de absorber toda la oferta disponible. Ningiin capital medio podria detener su competencia por la ganancia extraordinaria antes de alcanzar este punto. Pero esto tendria como resultado que la expansidn de la produccidn de la rama no podria detenerse en el punto en que se agotara la ganancia extraordinaria, antes de que el precio comercial de venta comenzara a caer por debajo del de produccién. Con lo cual, la competencia inmediata entre los capitales medios por la ganancia extraordinaria tendria como resultado la caida de su tasa de ganancia por debajo de la normal. Los capitales medios de la rama a la que fluye la ganancia liberada por los pequeiios capitales sdlo pueden competir entre sien pos de dicha ganancia extraordinaria de la manera que es comtin a todas las ramas de la produccién social: aumentande la capacidad productiva del trabajo que ponen en accién de modo de poder vender por debajo del precio de produccién social pero por encima del individual. Pero no pueden competir entre s{ directamente por la apropiacién de la ganancia liberada por la competencia entre los pequefios capitales con los que se relacionan en la circulacién al comprarles sus mer cancias, so pena de aniquilarse a si mismos como simples capitales medios. Cuanto mas centralizado se encuentre el capital en la rama hacia la cual fluye dicha ganancia, tanto mas inmediatamente se pone de manifiesto la restriccién a la competencia directa por apropiarse de ella. Al no poder establecer esta competencia, la gananeia liberada en cuestién no puede pasar a su vez a la rama siguiente, Queda retenida en la rama como una ganancia extraordinaria a ser apropiada por les capitales medios que triunfan en la simple competencia establecida a través del desarrollo de la capacidad productiva del trabajo. Estos capitales compran medios de produccién por debajo de su precio de 141 TASA GENERAL DE GANANCIA Y SU REALIZACION juccién, y venden las mercancias producidas con ellos a sus precios de ecin.® Para el resto del capital social, esta apropiacién de ganancia extraordinaria ifiea la desaparicién de la posibilidad de comprar la fuerza de trabajo a un les medios de todas las restantes ramas compran as{ sus medios de duccion y la fuerza de trabajo estrictamente a sus precios de produccién. Y ismo ocurre con los medios de vida que los capitalistas compran para su mo individual. Por lo tanto, la formacién de la tasa general de ganancia se ade manera conercta determinando la existencia de capitales industriales s al medio que se valorizan normalmente a una tasa de ganancia a sostenida a una tasa de ganancia concreta superior a ella, y de capitales lics que se valorizan simplemente a ella. Este es el verdadero contenido de lo que Ia economfa politica invierte, licando Jas diferencias en las capacidades concretas de acumulacién por formas del mercado, bajo cuyas asimetrias se realiza necesariamente esa is como las modalidades de realizarse la tendencia a la igualacién de las de ganancias bajo su forma concreta de diferenciacién en las capacidades _ en base a la subsistencia del pequerio capital industrial En cuanto el capital social necesita acentuar la fragmentacién de la subjeti- individuales recién expuesta una base para realizarla. La precariedad que se desenvuelven los capitales industriales en proceso de descompo- liberada por los pequefios capitales de una rama a los capitales medios de otra, en la tal las mercanclas vendidas por los primeros a los segundos actdan como vehieulo, 2 z 5 2 iz 5 5 Eg 3 a E S g 5 Ey k as s E a 8 a g . 2 = g E s = 5 g 8 2 jecidn en la proporcién correspondiente a los pequefios capitales de otra. . Wease Nota 5.2: De la teoria de la competencia imperfecta a la teoria del capital Ppolista, en la pagina 163, 142 JUAN IBIGO CARRERA, este mismo papel puede correspenderle al capital que aparece ubicado en el polo opuesto de los pequefios capitales; esto es, al capital centralizado como propiedad del estado nacional. Esta posibilidad se encuentra sujeta a que la produccién basada en dichas condiciones de explotacién tienda a imponerse ‘como la norma general dentro del ambito nacional. Esta division funcional en la extraccién de plusvalia provee a los capitales medios del flujo continuo de ganancia extraordinaria antes visto. Al mismo tiempo, la aceleracién del proceso de concentracién y centralizacién que brota de la transformacién de la subjetividad productiva del obrero de la gran industria garantiza a los capitales que salen airosos de él, el flujo de capitales de monto ahora insuficiente que liberan dicha ganancia. Buena parte del éxito del just in time reside en el desarrollo de los sistemas de informacién y transporte, en el desarrollo de la clasticidad de los procesos productivos y en el desarrollo de los sistemas de control de calidad basados en la automatizacién de los procesos productivos. Pero el secreto de la otra parte de su éxito no es sino la disminucién para los capitales medios de la inmovilizacién en inventarios, a expensas de la acumulacién de inventarios por parte de los pequefios capitales que los proveen, Es decir, gracias a la menor tasa de ganancia que rige la valorizacién normal de éstos. Por su parte, el outsourcing no consiste sino en la multiplicacién de los focos de ganancia extraordinaria para los capitales medios en base a introducir a los pequefios capitales independientes en cuanto intersticio de su proceso de produccién y circulacién les sea posible. Esta introduccién se ha visto facilitada sobre dos bases. Por una parte, por el abaratamiento relativo de las producciones en series restringidas, propias de la pequefia escala, gracias a la automatizacién de los procesos de ajuste de la maquinaria. Por la otra, por la acentuacién en las condiciones de exploracién de la fuerza de trabajo propias del pequefio capital, en razén de la diferenciacién al interior de la clase obrera. El moderno outsourcing no es mds que el viejo putting out system bajo la patina de la administracién cientifica. 5.6 El capital especializado en la produccién del aumento en la capacidad productiva del trabajo Los capitales individuales no apuntan de manera inmediata a la produccidin de plusvalia relativa. Desde su punto de vista, el aumento de la capacidad productiva del trabajo antes que lo hagan sus competidores tiene un solo obje- to, Se trata de apropiar una ganancia extraordinaria al vender por debajo del precio de produceién social, condicién para colocar la produccién resultante del aumento de produetividad, pero por encima del precio de produccién indi- vidual correspondiente a esta mayor productividad. Sin embargo, la ganancia extraordinaria desaparece tan pronto como la nueva técnica se convierte en 1a modalidad general de produccién, y el precio de produccién social tiende a ser determinado por ella. En tanto esta disminucién del precio de produccién TASA GENERAL DE GANANCIA Y SU REALIZACION EN. .. 143 tiene lugar en una rama de la produccién social que directa o indirectamente iene en la produccién de medios de vida para los obreros, tiene por resul- tado la disminucién del valor de la fuerza de trabajo y, de ahi, la produccién de relativa. Por lo tanto, la produccién de plusvalia relativa lleva en sila exclusién de la continuidad del flujo de ganancia extraordinaria en cuestién a favor de los capitales de cualquier rama de Ja produccién social y, por lo tanto, la realizacién continuada por éstos de una tasa de ganancia superior a Ja media social. Los capitales que ponen en accién a la capacidad productiva del trabajo incrementada dentro de una rama de la produccién social no son los tinicos que tienen titulos sobre la ganancia extraordinaria generada por ella, También Jos tienen los capitales que han producido los medios de producci6n portadores ‘de la posibilidad de realizar esa productividad incrementada. Los capitales que compran la maquinaria portadora de la posibilidad de acceder a una ganancia extraordinaria van a estar dispuestos a pagar por ella mas que su precio de produccién, a condicién de que el precio pagado les permita abaratar el costo de su propia mercancia hasta el punto de poder venderla por encima de su precio de produccidn individual. Esto es, los capitalistas vendedores de la maquina en que se encuentra objetivada la posibilidad de acceder a la ganancia extraordinaria van a participar en mayor o menor medida en ésta, capitalizdndola en el precio de la nueva maquina. De todos modos, esta partici- pacidn en la ganancia extraordinaria también se va a ir extinguiendo a medida que se generalice el uso del nuevo medio de produccién que ellos venden. Sin embargo, la cosa cambia cuando la forma objetivada que tiene la fuente general del incremento de la capacidad productiva del trabajo se convierte ella misma en el producto de una rama especial de la produccién social. Esto €s, cuando la produccién de la innovacién técnica misma se convierte en una Tama separada de la produccién de la maquinaria que Ja va a portar. Cada Tenovacién del ciclo productivo en esta rama arroja un producto investido de la virtud de permitir apropiar ganancia extraordinaria a los capitales que lo usan. De manera que el capital que produce esta mercancia consistente en la capacidad para avanzar en el control sobre las fuerzas naturales a ser aplicadas productivamente, puede acceder a un flujo continuo de ganancia xtraordinaria, renovando constantemente la base para la capitalizacién de la misma en el precio de venta, La transformacién operada en Ja subjetividad directa del obrera en el proceso de produccién se manifiesta asf en el surgimiento de capitales que tienen la posibilidad de acumularse aceleradamente por recibir de manera Normal un flujo de ganancia extraordinaria, al ser su producto el portador de Ja renovacién permanente de ese flujo. Lejos de violar Ia ley de la formacién de la tasa general de ganancia, esta capacidad de acumulacién acelerada no ‘hace mds que surgir de su realizacién. Nila competencia directa por el flujo de ganancia extraordinaria permanente entre los capitales que producen la 144 JUAN INGO CARRERA mercancia portadora de la capacidad para acceder a ella, ni su continuo diluirse a manos de la competencia entre los capitales que utilizan efectivamente esq mercaneia como medio de produccién, evitan la renovacién de ese flujo. Al depender la produccién de plusvalia relativa de la produccién de la rama especializada en la produceién del avance en la capacidad objetivada para controlar las fuerzas naturales, el capital social tiene una razén permanente y sustancial para participar activamente en ella por medio de su representante politico general. Por una parte, esta produccién requiere en general ser rea- lizada en gran escala, teniendo por condicién el correspondiente grado de concentracién de capital. Por la otra, dada su misma forma material, se trata de una produccién en que buena parte del capital aplicado, cuando no todo, puede terminar siendo gastado sin arrojar valor de uso alguno. Como se trata de la ampliacién del alcance del control consciente sobre el proceso de trabajo, nada garantiza el éxito de ese proceso de produccién mismo. De modo que el avance por vias infructuosas es una condicién normal para lograr un desa- rrollo efectivo, De ahi que buena parte de esta produccién deba ser encarada normalmente por el capital social mismo. Cosa que éste hace financiando a capitales privados aunque no obtengan resultados, o tomando directamente en sus manos la produccién a través de los sistemas estatales de investigacién y desarrollo. Al mismo tiempo, cuando los vendedores y los compradores de las innovaciones se encuentran sistematicamente separados por una frontera internacional, tiene lugar un flujo continuo de ganancia extraordinaria desde el Ambito nacional de acumulaciédn consumidor al productor. Lo cual refuer- za la necesidad de la participacién directa de cada estado nacional-en esta produccién, en representacién de su respectiva porcién nacional de capital social. 5.7 De la diferenciacion del capital nacionales de acumulacién diferenciacion de los procesos El proceso mundial de acumulacién del capital industrial no arranea to- mando la forma concreta inmediata de tal. Por el contrario, arranca como la confluencia de varios procesos nacionales de acumulacién que pugnan por desarrollarse sobre la base de abarcar dentro suyo Ja produccién de la genera- lidad de las mercancias que consumen, Esta integridad de la produccién y el consumo sociales que ocurre a su interior les da a estos procesos nacionales de acumulacién una apariencia peculiar. Parecen corresponder a unidades también integras de capital social, no a fragmentos nacionalmente recortados de éste. En la medida en que su contenido efectivo encaja en esta apariencia, la acumulacién del capital toma en ellos las formas concretas que corresponden de manera inmediata a sus determinaciones mis simples y generales, Pero, no por eso deja de tratarse de fragmentos nacionales del mismo capital social, no de capitales sociales mutuamente independientes. En su lucha por afirmarse & través de su relativa independencia, estos procesos nacionales de acumulacién -TASA GENERAL DE GANANCIA Y SU REALIZACION EN... 145 ‘de capital chocan entre si. Y sdlo a través de este choque toma forma el proceso ‘mundial de acumulacién de capital. La formacién del mercado mundial tiene asi su manifestacién inmediata jue va mas all4 de la simple competencia por vender la misma mercanefa. La reproduccién de los capitales individuales tiene por condicién inmediata la reproduccién general de su propio Ambito nacional de acumulacién. A su vez, Ja reproduceién de la clase obrera nacional como una poblacién masivamente en activo tiene por condicién inmediata esa misma reproduccién general del nacional de acumulacién de capital. De manera que la clase capitalista y la clase obrera de cada pa(s establecen entre si una relacién directa que se enfrenta de manera antagdnica a igual unidad establecida por la clase de los _explotadores y de los explotados de los otros paises. Esta misma relacién directa se levanta como un limite a la relacién directa de solidaridad internacional entre las clases obreras nacionales en que toma necesariamente forma concreta Ja compraventa general de la fuerza de trabajo por su valor. La unidad de cada proceso nacional de acumulacién se pone de manifiesto de manera directa en la relacién antagénica que estos procesos nacionales esta- blecen entre si en ¢l mercado mundial. Los capitales individuales no compiten en el mercado mundial simplemente como tales, sino como capitales que repre- sentan de manera inmediata a distintos procesos nacionales de acumulacién. La competencia en el mercado mundial, o sea, la forma concreta de realizarse Ja unidad de ia organizacién de la produccién social en el capitalismo, se encuentra siempre mediada por la relacién directa que recorta a cada ambito Nacional. Por lo tanto, la circulacién de las mereancias en el mercado mundial se encuentra necesariamente mediada por la relacién directa que establecen entre si los representantes politicos generales de cada fragmento nacional del capital social, o sea, por la relacién directa entre los respectivos estados nacio- nales, La competencia entre los capitales individuales en el mercado mundial toma asi una primera modalidad especifica. Se trata de la competencia por venderles a los de los otros Ambitos nacionales, evitando tener que comprarles, de modo de expandir todo lo posible la escala del propio proceso nacional de acumulacidn. Salvo, claro est, que esta expansién tenga por condicién el abastecimiento externo. Hasta aqui, hemos considerado la relacién entre procesos nacionales en donde la acumulacién de capital presenta su forma mds simple y general. Sin embargo, a partir de ella se desarrolla otra forma de relacién internacional. Mas alld de la puja por venderse sin comprarse, los capitales de dichos procesos nacionales de acumulacion establecen un segundo eje de competencia mutua en el mercado mundial. Este eje parte de la competencia por abastecerse de materias primas desde territorios histéricamente ubicados mds alld de las fronteras de todos ellos, Se trata de producciones en donde la productividad del trabajo se encuentra subordinada de manera particular a condicionamientos naturales no controlables por el capital medio. Y estas condiciones son mas. 146, JUAN IAGO CARRERA, favorables, o simplemente sdélo existen, en esos territorios exteriores a los dmbitos nacionales donde la acumulacién se presenta bajo su forma mas simple. Al mismo tiempo, se trata de expandir el propio mercado externo, vendiéndoles a los capitales o simples productores de mercancias que proveen de materias primas desde esos otros dmbitos nacionales. Estos capitales y productores mercantiles tienen ahora la capacidad de compra que les da haber vendido en el mismo mercado mundial. Porque, fuera de las fantasfas ideoldgicas acerca de la necesaria existencia de paises no capitalistas como condicién para la realizacién de la plusval{a, para poder comprar en el mercado. mundial primero es necesario haber vendido en él.* Mas atin, para poner en produccidn capitalista los nuevos territorios destinados al abasto de materias primas con una mayor capacidad productiva del trabajo de la que se alcanza en los paises donde la acumulacién toma su forma general, es necesario desembolsar en ellos el capital destinado a la produccidn y a la cireulacién de las mismas. Y esta aplicacién debe realizarse en la escala que corresponde a la determinacién del precio de produccién en el mercado mundial. Por una parte, la expansion gradual de la acumulacién local va proveyendo este capital. Pero, al igual que ocurre con la simple concentracién del capital, se trata de un camino lento e, incluso, inviable por su misma lentitud. Por otra parte, para los capitales medios de los procesos nacionales de acumulacién que demandan el abasto de materias primas, su aplicacién en estos nuevos procesos productivos constituye una fuente de plusvalfa tan buena como cualquier otra. Incluso puede ser circunstancialmente mejor, mientras todavia se trate de una produccién en rdpida expansién o pueda explotarse a la fuerza de trabajo del nuevo pais en base a las relaciones directas de subordinacién personal que eventualmente imperen o puedan imponerse en él.’ De modo que este . Véase Nota 5.3; Sobre la teorfa de la imposibilidad de la realizacion de la plusvalfa al interior del modo de produccién capitalista, en pag. 167, 9. El modo de produccién capitalista no es sino la forma histéricamente necesaria en que Ia sociedad desarrolla sus fuerzas productivas sobre la base especifica de trans- formar las potencias productivas del trabajo libre individual en potencias productivas del trabajo libre colectivo realizado bajo la forma conereta de ser la negacién misma del trabajo social, 0 sea, como trabajo privado. Por eso, el capital arrasa con todas las formas de trabajo organizado en base a las relaciones de dependencia personal, ‘sean estas coactivas o no. Necesita impaner en todas partes el trabajo del obrero do- blemente libre, tanto en el sentido de no estar subordinado al dominio de otro coma en el de estar separado de los medios necesarios para reproducir su vida trabajando de manera individual. © sea, necesita imponer en tedas partes el trabajo forzado, no a través de la coaccién directa sobre el trabajador, sino basado en el mismo cardcter de individuo libre de éste. Pero, por su misma contradiccién inmanente de socializacién del trabajo libre como atributo del trabajo privado, 0 sea, de la negacién misma del cardcter inmediatamente social del trabajo libre, el capital no le hace ascos a ninguna posibilidad de multiplicar su valorizacién yendo a contrapelo de su propia razon de existir como forma histéricamente especifica del desarrollo de las fuerzas productivas [A TASA GENERAL DE GANANCIA Y SU REALIZACION EN... 147 so de expansién del capitalismo mundial basado en la diferenciacién de procesos nacionales de acumulacidn no sélo se caracteriza por la expansién e los flujos de capital-mercancias en el mercado mundial. Se caracteriza, al mismo tiempo, por el flujo de capitales industriales y de capitales prestados ‘a interés desde los paises en donde la acumulacién se basa en la produccién e la generalidad de las mercancias hacia los paises en donde la acumulacién basa en la produccién de mercancias portadoras de renta de la tierra. Por esto, a estos flujos internacionales de capital les corresponden los que en en sentido inverso las ganancias e intereses que ellos apropian. Esta 1] Ifa sale de los ambitos nacionales en cuestién en la medida en que no se a requiere para expandir la acumulacién en ellos, en particular dado que la ja de ésta se encuentra especificamente restringida a la produccién de las clas portadoras de la renta y a las producciones complementarias que “es necesario realizar localmente para que esas mercancias lleguen a su destino. ___ La ineorporacién de los territorios mas favorables para la produccidn con el objeto de potenciar los procesos nacionales en donde la acumulacién aparece de la sockedad. Por eso, toda vez que no tiene en juego la multiplicacién inmediata de Ja plusvatia relativa mediante ¢l avance en Ja socializacién privada del trabajo libre, se transforma en el campedn del trabajo forzado mediante la coaccidn directa sobre el trabajador. Las producciones agrarias y mineras le aportan una doble base especifica ‘este fin. En primer lugar, la subordinacién de la capacidad productiva del trabajo a condicionamientos naturales no controlables por el capital medio limita el desarrallo de a composicién técnica del capital. Por lo tanto, los atributos praductivos del trabajo libre tardan mds en expresar su potencialidad especifica respecto de lo que ocurre en la ‘produccién industrial en general. En segundo lugar, la subsistencia de las relaciones de ‘subordinacién personal sobre las que se va a montar la coaccién directa ejercida por el capital presupone la atadura directa del trabajador a un medio de produccién esencial, Ja tierra, Esta circunstancia ha generado la apariencia invertida de que procesos sociales de produecidn regidos por la produccién de mercancias-capital para el mercado mundial ‘Ro son sino la expresidn de la subsistencia de relaciones feudales o esclavistas que Se imponen por sobre Ia valorizacién del capital. Inversidn de la cual se sigue que el ‘curso revalucionario pasa, en dichos casos, por la génesis de una burguesia nacional que imponga localmente el modo de produccién capitalista sobre los resabios feudales Yesclavistas, Cuanto més avanza en su necesidad de contar con un obrero universal, mds dificil se le vuelve al capital mantener su valorizacién en ramas particulares de la Produccién social en base a la subsistencia del trabajo forzado. Un ejemplo claro en este sentido lo constituye el enfrentamiento del capital industrial del norte de los Estados ‘Unidos con el capital agrario del sur por la abolicién de la esclavitud. Pero, al mismo tiempo, ¢l capital siempre mantiene latente su opeién por el trabajo forzado si puede obtenerlo con Jos atributos productivos del trabajo libre. Los campos de concentracién nazis son tina manifestacion brutal en este sentido. En ellos, una porcién del capital ‘Social realiza el suefio de todo capital individual: contar con una fuerza de trabajo originariamente libre sin tener que gastar siquiera en su reproduccién cotidiana, al disponer de un flujo continuo de la misma y eliminar a todo individuo inmediatamente incapacitado para trabajar, 148 JUAN IRIGO CARRERA presentando su forma general tiene una primera modalidad histérica. Se trata de la conquista directa de esos territorios por cuenta del fragmento nacional de] capital social que va a hacer uso de él, Se trata, por lo tanto, de la subordinacién militar de los territorios en cuestién a la potestad del estado nacional correspondiente. El desarrollo de la esencia mundial de la acumulacién del capital industrial toma asi la forma politica concreta de desarrollo de! sisterna colonial, del colonialismo. Cuando por la historia concreta del nuevo territorio no es posible la ocu- pacién militar directa, la colonia deja su lugar a la formacién de un dmbito nacional independiente de acumulacién de capital. Pero lo hace a condicién de que la magnitud de este Ambito nacional no alcance para engendrar un proceso de acumulacién que gire de manera inmediata en torno a la produc- cién general de mercancias. Para los fragmentos nacionales del capital social ya en funciones, no se trata de engendrar nuevos competidares en el mercado mundial. Se trata de expandirse geograficamente hasta el punto que les resulta necesario para abastecerse de materias primas producidas con un trabajo mds productivo, de modo de incrementar la plusvalfa relativa que apropian en su dmbito nacional de origen. Engendrado como forma concreta necesaria de expandirse la acumulacién de capital en los paises en donde ésta presenta su forma mas simple, este segunda tipo de proceso nacional de acumulacién carece desde el vamos, de manera general, de la necesidad de convertirse en uno del tipo originario. La impotencia con que el capital social inviste de ). Las excepciones a esta determinacién se cuentan, si acaso, con los dedos de una mano, Pero el caso de los Estados Unidos de América constituye una singularidad absoluta. No cabe que nos detengamas aqui en ella. Sin embargo, podemos observar ripidamente que esta singularidad sintetiza varias determinaciones. Para empezar, cl nacimiento mismo de la colonia no gira en torno a la produccién de metales preciosos en base a Ja fuerza de trabajo indigena destinados a circular como dinero mundial. ‘Tampoco lo hace en base a la provisién de trabajadores forzados a ser utilizados en otras regiones, Por el contrario, el capital inglés lo engendra -en lo que importa para su futura singularidad- para satisfacer su necesidad de expandir su propio mercado interno. Cosa que hace sobre la base de aniquilar a la poblacién indigena que regia la produccién de su vida a través de las relaciones personales directas. En cambio, ocupa el territorio con la poblacién sobrante que generan el desarrollo de su acumulacién originaria y, luego, la propia expansién del capital industrial en Inglaterra y Europa. De ahi la fragmentacién de la propiedad territorial a manos de los colons, en contraste con su concentracién en los nuevos territorios destinados a la produccién de materias primas bajo el sistema de la plantacién o de Is ganaderia sobre Hanuras naturales. Este contraste tienc lugar incluso respecto del sur de Estados Unidos, drea que no juega un papel directo en la determinacién de la singularidad en cuestién. Ademas, la expansién del mereado interno cuenta con !a posibilidad de reproducirse sobre la misma base hacia el peste en una eseala que supera la de los mismos dmbitos nacicnales europeos. A Ja potencialidad de la confarmacién de un 4mbite nacional independiente con tal escala, se suma el hecho de contar dentra del propio tertitoric con las dos bases naturales Sobre las que se desarrolla histéricamente la gran industria: el hierro y el carbén. TASA GENERAL DE GANANCIA Y $U REALIZACION EN, ... 149 inera especifica a estos fragmentos nacionales suyos respecto de la constitu- cién de ambitos nacionales de acumulacién en donde el capital industrial se earacteriza por abarcar la produccién de la generalidad de las mercancias que s¢ consumen internamente operando en escala normal, toma varias formas concretas caracteristicas, Por ejemplo, la accién directa diplomatica y militar sobre ellos de los estados nacionales donde la acumulacién presenta su forma ids simple, el abasto de mercancias en general producidas con una producti- jad del trabajo inalcanzable por la escala del nuevo Ambito nacional, y el ideudamiento externo de sus estados nacionales con destino a la generacién misma de la produccién de las materias primas como atributo de un Ambito nacional de magnitud especificamente restringido. No est4 de mas destacar jue, en todos los casos, se trata de las formas concretas con que se realiza dicha impotencia especifica. Nunca de las causas de la misma, aunque asi se das representen quienes creen que la acumulacién de capital es un proceso nacional por su contenido y no por su mera forma." _ La produccidn de materias primas desde los Ambitos nacionales especifica- mente recortados a este fin permite disminuir el valor de la fuerza de trabajo explotada directamente por los capitales industriales que operan en los Ambi- tos nacionales donde la acumulacién abarea la produccién de la generalidad de las mercancias, Actiia, pues, como una fuente de plusvalfa relativa para ‘estos capitales industriales. Sin embargo, ella encierra al mismo tiempo un drenaje de Ia plusvalia que estos mismos capitales industriales extraen a los ‘obreros que explotan. Una parte de ésta va a parar a los bolsillas de los terrate- ‘hientes que monopolizan las condiciones naturales diferenciales y absolutas que permiten el ejercicio de la mayor capacidad productiva del trabajo en la produccién de las materias primas. Lo hace bajo la forma de la renta diferencial ¥, eventualmente, de simple monopolio, de la tierra. La renta diferencial resulta del proceso de formacidn de la tasa general de ganancia. Este proceso ocurre pura y exclusivamente en la circulacién. Y, por Jo tanto, de ¢I no puede surgir plusvalia alguna que no se haya generado ante- Tiormente en Ja produccién, con independencia de todo fenémeno inherente a Ja circulacién misma. A su vez, la renta de simple monopolio es también una apropiacién de plusvalia ya generada en la produccién, con independencia de €sta apropiacién misma. En el primer caso, el precio regulador al que circulan Jas mercaneias en cuestién se ubica por encima de los de produccién determi- Nados por las productividades del trabajo alcanzadas sobre las tierras mejores. En el segundo, el precio comercial se ubica directamente por encima del de Produccién correspondiente a la peor tierra. Cuando las mereancias en cuyos precios comerciales normales esta portada la renta entran, directa o indirecta- mente, en e] consumo individual de los obreros de los capitales industriales, dichos precios entran en la determinacién normal del valor de la fuerza de 11. Wease Nota 5.4: De la teoria del desarrollo y del subdesarrollo a la teoria de la dependencia basada en el intercambio desigual, en la pagina 168, 150 JUAN IfGO CARRERA trabajo. A su vez, la duracién de la jornada de trabajo de los obreros de los capitales industriales es independiente del precio de sus medios de vida. Por lo tanto, el que éstos circulen a precios comerciales normales por encima de los de produceién correspondientes a la productividad del trabajo que se aleanza en las tierras mejores, o directamente por encima del que corresponde a la peor tierra, implica que, del valor total que produce el conjunto de las obreros bajo el mando del capital industrial, una mayor porcidn debe destinarse ala repraduccién de su fuerza de trabajo en relacién con la que resultarfa necesaria si sus medios de vida se vendieran a los precios de produccién correspondientes a la productividad del trabajo alcanzada sobre cada calidad de tierra. De no existir las rentas en cuestién, dicha mayor porcién del valor producido seria directamente apropiado por el conjunto de los capitales industriales como plusvalia. La existencia de los dos tipos de renta de la tierra referides hace que esta porcién de plusvalfa pase a manos de los obreros, de éstas, a las de los capitalistas que los proveen de los medios de vida y, en un pase de manos entre los capitalistas intermedios, llegue a las de los eapitalistas agrarios y mineros, quienes a su vez la depositan en los bolsillos de los terratenientes como canon de arriendo. En cuanto el conjunto de los obreros productores de la plusvalia que fluye como renta diferencial y de simple monopolio trabajan para capitales pertenecientes a un émbito nacional de acumulacién distinto a aque! al que pertenecen los terratenientes beneficiarios de la renta, dicho flujo pasa del Ambito nacional de los primeros al de los segundos.’ Los capitales industriales afectados por este flujo de plusvalia se encuentran impedidos -en ultima instancia por la sacrosanta igualdad en el ejercicia de la propiedad privada- para actuar recuperando para si la renta apropiada al interior de su propio ambito nacional. Pero no ocurre lo mismo con |a apropiada en los ambitos nacionales especificamente delimitados en torno a la produecién diferencial de las materias primas, Se abre entonces una nueva fase en la acumulacién mundial de capital basada en la diferenciacién de los procesos nacionales de acumulacién entre aquellos en donde el capital produce la generalidad de las mercancias y aquellos cuya unidad gira en torno a la produccién de una o varias materias primas portadoras de renta de la tierra. Cada fragmento nacional del capital total de la sociedad recortado por este segundo tipe de dmbito nacional tiene determinada su unidad como tal por el proceso productivo que origina la apropiacién de la renta diferencial y, 12. Distinto es el caso de la renta absoluta, Esta tiltima es plusvalia producida por el obrero del capital agrario o del capital minero que -de ubicarse el precio de produccién de sus mercancias por debajo del valor, por efecto de la composicién orginica y de la velocidad de rotacién de la poreién circulante de dichos capitales en relacién con las respectivas medias sociales- queda excluida del proceso de formacién de Ia tasa general de ganancia en Ia circulacién debido a Ia existencia misma del monopolio sobre la tierra. [A TASA GENERAL DE GANANCIA Y SU REALIZACION EN. . 151 eventualmente, la de la renta de simple monopolio, De modo que el represen- tante politico general de ese fragmento nacional del capital social, 0 sea, el respectivo estado nacional, puede accionar de manera directa sobre la masa de esas rentas que se apropian dentro de su pats. Ante todo, puede convertirse en el propietario directo de la tierra cuyas condiciones naturales diferenciales dan lugar a la apropiacién de la renta. Pero en caso de no serlo, puede interrumpir el flujo de la renta a los bolsillos de la clase terrateniente a través de impuestos especiales a la exportacién de las mercancias que la portan, la sobrevaluacién de la moneda nacional para la exportacién, el establecimiento de precios in- ternos obligatorios para las mismas, su produccidn o comercio por el estado nacional mismo, ete. En una primera etapa histérica, la porcién de la renta apropiada de estos modos sigue un curso preponderante, Se destina al pago del endeudamiento puiblico externo contraido a tasas de interés extraordinariamente altas con los capitales de los paises desde las cuales fluye la renta. Previamente, los fondos originados en este endeudamiento han sido esterilizados desde el punto de vista del desarrollo de la acumulacién general de capital en el pais. Se los ha destinado, en cambio, a la apropiacién privada gratuita del territorio por la clase terrateniente y para la conformacién misma del ambito nacional sabre la base en cuestién mediante el enfrentamiento bélico con paises semejantes, Se pone asi en evidencia que los terratenientes y los capitalistas externos acreedores del estado nacional han sido socios en el proceso de formacién de éste, y ahora comparten la apropiacidn de sus frutos, esto es, de la plusvalia que fluye hacia el pais bajo la forma de renta de la tierra. A ellos se suman Jos capitales industriales originarios de los mismos paises de donde proviene ¢] flujo de renta y que son aplicados a la circulacién local de las mereancias primarias. Participan en la apropiacién de la renta mediante el cobro de tarifos mas elevadas que las vigentes en sus paises de origen y al remitir al exterior Jas ganancias realizadas internamente con la moneda nacional sobrevaluada. Por la via del capital prestado a interés y de los capitales industriales que especfficamente operan en la circulacién de las mercancias primarias, los Procesos nacionales de acumulacién de donde ha escapado la plusvalia bajo Ja forma de renta de la tierra recuperan lo mas posible de ella. Pero, en una segunda etapa histdrica, manifiestamente visible a partir de la crisis de 1930, esta recuperacién pasa directamente a manos de los capitales industriales a los Que genéricamente ha escapado la plusvalia en cuestién. Para que la renta revenida mediante Ja accién directa del estado nacional siga su curso de retorno a Jos capitales industriales de cuye ciclo de valorizacion Proviene originariamente, éstos deben abrir y cerrar su ciclo como tales al interior del ambito nacional en cuestién. Por lo tanto, éste Ambito nacional de acumulacién tiene que excluir la posibilidad de que capitales industriales que inicien su ciclo fuera de él, vendan sus mereancias en él. Debe constituirse, Por lo tanto, como un émbito nacional esencialmente cerrado a la importacién: 152 JUAN (81GO CARRERA de mercancfas en general, en la medida que la misma magnitud de la renta apropiable permita su produccién local. Pero, al mismo tiempo, este Ambito. nacional tiene su. magnitud recortada en base a la exclusién de la valorizaci6n en él de capitales que producen mercancfas en general en la escala necesaria para competir en el mercado mundial. Pareceria, entonces, que la renta de la tierra sélo puede ser apropiada por capitales industriales de monto insuficiente para participar en la formacién de la tasa general de ganancia, o sea, por capitales inferiores al medio normalmente requerido en su rama de actividad, 0 sea, por pequefios capitales. ¥ los capitales industriales en cuyo ciclo se ha engendrado la plusvalfa convertida en renta de la tierra no rednen ninguna de las dos condiciones requeridas para participar en su apropiacién. En primer lugar, no abren y cierran su ciclo al interior del Ambito nacional donde tiene lugar la apropiacién. En segundo lugar, su escala corresponde, en general, a la media necesaria para participar en la formacién de la tasa general de ganancia en e] mercado mundial, como que son los capitales més concentrados de] mundo. Por cierto, la primera manifestacién que presenta la estructuracién de un proceso nacional de acumulacién en donde el capital industrial produce mercancias en general sobre la base de apropiar renta de Ja tierra consiste en la proliferacién de los pequefios capitales industriales locales, Esta apropiacién tiene lugar a través de la asignacién de la renta bajo la forma de subsidios directos, la compra de mercaneias por el estado nacional a precios superiores a los de produccién, el gasto puiblico que crea capacidad de compra para la produccién de los pequefios capitales y, al mismo tiempo, genera un déficit cubierto con emisién monetaria que torna negativa a Ja tasa real de interés a la que ellos se endeudan, etc. ‘Sin embargo, la expansién del pequefio capital industrial no es sino el pri- mer paso necesario para engendrar las bases que convierten en el destinatario esencial de la renta, en asociacién con la clase terrateniente local, al capital industrial que opera con la escala necesaria para competir en el mercado mundial desde su pais de origen., Este capital desprende de s{ un fragmento de monto insuficiente para producir competitivamente para el mercado mundial, pero suficiente como para funcionar como el capital industrial mas concentra- do que cabe dentro del Ambito nacional donde se apropia la renta, dada la magnitud de este mercado interno. Remarquemos la diferencia respecto de lo que ocurria en la fase anterior con la exportacién de capital industrial desde los paises en que la acumulacién se basa en la produccién de la generalidad de las mercancias en la escala correspondiente a la competencia en el merca- do mundial hacia los paises en donde tenia lugar la apropiacién de la renta de la tierra. En esa fase, el desprendimiento de fragmentos de los capitales medios en sus pafses de origen para ser puestos a valorizar en los nuevos tenfa por condicién que estos fragmentos conservaran para si el atributo de ser capitales medios, es decir, que tuvieran la escala suficiente para producir ASA GENERAL DE GANANCIA Y SU RFALIZACION EN... 153 ira el mercado mundial. Por el contrario, en la nueva fase, es condicién que fragmento de capital medio desprendido sdlo alcance la escala restringida respondiente al mercado interno del proceso nacional de acumulacién a va ir a valorizarse. Por lo tanto, ha de ser impotente para competir en el mercado mundial. La escala especificamente restringida con que opera este gmento del capital medio lo priva de la capacidad de valorizacién que le eorresponde a éste en su unidad como tal, es decir, no puede valorizarse por si ala tasa general de ganancia. En parte, esta privacién se ve compensada por Jas condiciones concretas mas agudas en que tiene lugar la explotacién de la de trabajo local. Pero, por sobre todo, esa privacién se ve compensada, ‘cuando no mis que compensada, por la apropiacién de dos fuentes de plusvalia que pone a su disposicién el abrir y cerrar su ciclo dentro del Ambito nacional en cuestién. Por una parte, la renta de la tierra cuya apropiacién por el capital industrial se encuentra mediada por la regulacién directa del estado nacional, Por la otra, de la plusvalia que deja libre la competencia entre los genui pequefios capitales industriales que se vinculan con el fragmento de capital medio en la circulacidn interna, de] modo expuesto ms arriba. Es asi que el capital medio desprende de si un fragmento que va a valori- Zarse a la tasa general de ganancia, cuando no a una mayor, gracias a tener Ja escala de un capital de monto especificamente restringido. De modo que, en la medida correspondiente, el capital medio se acumula a contrapelo de su Tecesidad general de ampliar constantemente el alcance social del trabajo cuyo control consciente domina de manera privada. Al mismo tiempo, recupera del tacho de los desperdicios porciones materiales suyas convertidas en obsoletas por el crecimiento de la escala requerida para competir en el mercado mundial, pero que aparecen como de tiltima generacién frente a la escala del mercado interno para el que las pone a funcionar. Fl capital industrial medio se valoriza asf liberado, en la proporcidn correspondiente, de su necesidad histérica ge- nérica de desarrollar las fuerzas productivas de la sociedad sobre la base de avanzar constantemente en la transformacién del trabajo libre individual en una potencia inmediatamente social. Este modo de apropiacién por el capital industrial de la plusvalia que originariamente escapara de sus manos bajo la forma de renta diferencial y del caso de la renta de simple monopolio absoluto al que hicimos referencia, toma necesariamente forma conereta a través del cierre del mereado interno al capital medio del mercado mundial que no desprende de sf un fragmento de monto espectficamente limitado para ponerlo a valorizar como capital industrial dentro del dmbito nacional en cuestién. Esta ¢s una condicién que los propios capitales medios necesitan imponerse entre si para realizar la apropiacién. De no hacerlo, los que produjeran desde el exterior y, por lo tanto, incurriendo en los costos determinados por la escala correspondiente al abasto del mercado mundial, arrasarian con los fragmentos de capital medio que ‘operan con una escala especificamente adecuada a la escala restringida del 154 SUAN IRIEGO CARRERA mercado interno. Pero, al mismo tiempo, esta fragmentacién es un momento necesario en la generacién del curso de apropiacién de la renta. De ahi que sean los fragmentos de escala especificamente restringida de los capitales mds concentrados del mundo los primeros en clamar por la proteccién del estado nacional del pais en que se instalan, argumentando su condicién de capitales industriales incipientes en lucha por consolidarse frente a la competencia externa. El cierre relativo del Ambito nacional de acumulacién de capital presupone la autonomia politica del estado nacional. Con lo cual esta modalidad nacional de acumulacién choca con la organizacién colonial del abasto de materias primas y la formacién de mercados para la exportacién directa desde los paises donde la acumulacién toma su forma mas simple. Por lo mismo, los fragmentos especificamente restringidos que los capitales medios que se valorizan de modo simple en esos pafses desprenden de s{ necesitan ser representados politicamente de un modo también espeeifico. Esto es, necesitan ante todo ser representados por su propio estado nacional, a través de la relacién de éste con el estado nacional formalmente auténomo donde los fragmentos se van a valorizar. Y como la existencia de este segundo estado no es sino la forma concreta de realizarse un aspecto particular del proceso de acumulacién de la porcién del capital social politicamente representado por el primero, no caben muchas dudas respecto de cual de los dos estados va a tener mis fuerza politica y militar cuando se enfrentan formalmente como iguales en la relacién internacional. Sin embargo, al interior de su propio émbito nacional, el estado local juega ‘un papel mucho mds Jucido. Su accién se encuentra en el] centro mismo del proceso de apropiacién de la renta de la tierra. Se constituye, pues, en el sujeto politico que aparece generando mediante su accidn directa un proceso nacional de acumulacién de capital que, segtin la magnitud y forma de la renta de la que puede disponer, semeja més 0 menos uno en que el capital industrial tiende a producir la generalidad de las mercancias que se consumen en el mercado interno. El] propio aparato del estado aparece asi invertida como el sujeto social capaz, no ya de representar politicamente de manera general al proceso nacional de acumulacién, sino de engendrar por si mismo a este proceso. Los fragmentos de capital medio suman de este modo a su representacién internacional por su propio estado nacional de origen, su representacién politica local ejercida por el aparato estatal mismo del pais en que se asientan. Sin embargo, este proceso nacional de acumulacién debe tomar necesariamente la forma concreta de un proceso politicamente auténomo, De modo que la constitucién de su estado nacional slo puede ser obra de la accidn de las clases sociales locales. La primera clase social que acciona de manera directa por la formacién de] estado nacional auténomo es la de los terratenientes locales que van a comenzar a apropiar renta tan pronto como se ponga la tierra en produccidn. IA TASA GENERAL DF GANANCIA YSU REALIZACION EN... 155 En asociacidn con la clase terrateniente en el proceso de formar el estado nacional auténomo, aunque esta asociacién presente la forma de una lucha a muerte por la apropiacién de la renta, acciona la pequeiia burguesia nacional. Esta se engendra a si misma como propietaria de la masa de pequefios capitales que constituyen la base sobre la que se asienta luego la entrada desde el exterior de los fragmentos de capital medio. A su vez, la expansidn del pequefio capital, tanto genuino como fragmento particularmente limitado de capital medio, engendra a la clase obrera nacional. Puede ser que esta clase obrera nacional tenga su origen en la transformacidn de los antiguos campesinos locales, 0 se haya originado mediante la importacién de obreros desde otros paises. Pero, en cualquier caso, acaba determinada de manera especifica por la especificidad misma del proceso nacional de acumulacién. Por mucho que se enfrente a Ja pequefia burguesfa local y a los representantes locales de los fragmentos de capital medio por la compraventa de su fuerza de trabajo a su valor, se encuentra con que tiene su propia reproduccién inmediata como clase obrera en activo sujeta a Ja reproduccién del proceso nacional de acumulacién de capital. Y, por lo tanto, sujeta a la repreduccién de la especificidad de éste. Con Jo cual, el partido que representa de manera general a la clase obrera nacional acta como representante politico especifico de esta reproduccién, Sin ir aqui mis lejos, esto quiere decir que tiene como necesidad inmediata el asociarse aesas dos personificaciones del capital industrial que opera localmente en Ja lucha contra los terratenientes por la apropiacién de la renta del suelo. Otro tanto le ocurre respecto del enfrentamiento que sostiene este capital con los capitales medios que operan en el mercado mundial como simples exportadores de mercancias en general. La representacién politica general del proceso nacional de acumulacién de capital cobra asf una expresién ideolégica caracteristica, el populisma. El proceso nacional. de acumulacién hacia donde fluye primariamente la renta diferencial y la del caso espectfico de la de simple monopolio esta lejos de haber convertido esta masa de riqueza social en un capital industrial concentrado en la escala suficiente como para participar activamente en el desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad. Por el contrario, sélo tienen cabida en él los pequefios capitales y los fragmentos especificamente restringidos de capital medio. Esto es, dos formas de capital industrial cuya existencia es, en s{ misma, la negacién de ese desarrollo y, por lo tanto, la negacién de la raz6n historica de existir del modo de produccién capitalista. Al mismo tiempo, al verse ligada de manera especifica en su gestacién y teproduccién inmediata a esas dos formas de capital, la clase obrera nacional $e ve despojada de las potencias para revolucionar las condiciones materiales del proceso social de produccién, y con ellas, para revolucionar al modo de produccién mismo, que genéricamente le pertenecen. Sin embargo, todas las determinaciones de esta negacién se ocultan, y aparecen invertidas, en cuanto 156 JUAN IRIGO CARRERA se las mira desde un punto de vista prisionero de la apariencia de proceso nacional que presenta la acumulacién de capital. Desde ese punto de vista, la acumulacién de capital deja de presentarse como un proceso cuya unidad estd determinada por su esencia mundial, que s¢ realiza tomando forma de procesos nacionales mutuamente independientes, Por el contrario, la acumulacién de capital aparece siendo por su esencia, y no por su forma, un proceso nacional. Parece as{ que todo proceso nacional de acumulacién de capital tiene, en csencia, la potencialidad de abarcar la produc- cién de mercancias en general poniendo en accidn la capacidad productiva del trabajo correspondiente a la valorizacién del capital portador del desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad, La evidencia obvia de que los procesos nacionales de acumulacién de capital en cuestién se encuentran vacios de esa potencialidad, se representa invertida como la expresién de su insuficiente desarrollo, Insuficiente desarrollo que, a su vez, aparece no pudiendo ser sino una mera etapa en el curso natural de todo proceso de acumulacién de eapital hacia la realizacién de su esencia nacional. La negacién del desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad se representa asf invertida como la afirma- cién de un proceso nacional de acumulacién de capital en «vias de desarrollo», Y si este proceso no logra alcanzar la apariencia de ese supuesto «desarrollo pleno» como proceso nacional auténomo de acumulacién, la cuestin se re- suelve afirmando que tal circunstancia sdlo puede deberse a la aplicacién de politicas econémicas «incorrectas» o la presencia de alguna «deformidad» 0 «comportamiento perverso» internos; por ejemplo, el comportamiento «poco capitalista» de los terratenientes. A esta apologética desembozada de la acumulacién del capital liberado de su necesidad genérica de desarrollar las fuerzas productivas sociales, se le opone lo que a primera vista aparece como su eritica irreductible. Sin embargo, ella parte también de la apariencia de que la acumulacidn de capital es un proceso nacional por su esencia. Y, por lo tanto, de atribuirle al capital una potencialidad de la que no sélo carece, sino que es la opuesta a la que verdaderamente encierra su existencia bajo la forma concreta que toma en los ambitos nacionales en cuestién. Esta carencia se manifiesta precisamente en la impotencia que tiene el capital industrial nacional, salvo el portador de la renta de la tierra, para cerrar su ciclo de rotacién vendiendo en el mercado mundial. Tal impotencia brota de la insuficiencia de la capacidad productiva del trabajo que pone en accién, debido a la insuficiencia de su escala en relacién con la determinada por la formacién de la tasa general de ganancia en la unidad mundial de la acumulacién. Pero, al considerar el recorte nacional de Ja acumulacién como la unidad natural de ésta, la normalidad correspondiente a esta unidad mundial se presenta ideolégicamente invertida: no es que el capital nacional tiene un grado de concentracién insuficiente, sino que los que Jo enfrentan en el mercado mundial tienen una concentracién anormalmente excesiva. Inversién que sélo puede cerrar sobre sf misma mediante la reduccién TA TASA GENERAL DE GANANCIA ¥ SU REALIZACION 157 de toda diferenciacién esencial en la capacidad de acumulacién de unos y otros capitales a su manifestacién en la circulacién y en las formas politicas y militares de ésta.'* Las limitaciones especificas con que choca la expansidn de la escala de estos os nacionales de acumulacién de capital debido a estar basados en la negacién del desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad se presentan asf invertidas como una circunstancia externa a ellos sobre una doble base. Por una parte, la potencia que les da a los capitales que alcanzan el nivel normal de concentracién requerido para vender en el mercado mundial el hecho de ser portadores del desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad, frente a los que subsisten a contrapelo de este desarrollo, se representa ideolégica- _ mente como el ejercicio de un abstracto cardcter «monopolista». Por la otra, Ta potencia que le da a un estado nacional ser el representante politico de un proceso nacional de acumulacién portador en su unidad del desarrollo de las fuerzas productivas sociales sobre un estado que representa pol{ticamente a ina negacién especifica de este desarrollo, se concibe ideolégicamente como el ejercicio de un abstracto cardcter «imperialista». En resumen, la afirmacién de la autonomia politica del proceso nacional de acumulacién como condicién para que la renta diferencial y, eventualmente, la de simple monopolio absoluto a la que hicimos referencia, sean apropiadas por los capitales medios que se valorizan como tales desde otros dmbitos nacionales, lo cual libera parcial- mente a estos capitales de su necesidad genérica de desarrollar las fuerzas productivas de la sociedad, se concibe ideolégicamente invertida como un proceso de «liberacién nacional» contra el «imperialismo monopolista». El avance general en la concentracién y centralizacién del capital tiene un doble efecto sobre la reproduccién de la especificidad de estos procesos nacionales de acumulacién. Por una parte, profundiza continuamente la brecha entre la capacidad productiva del trabajo que debe ponerse en accién para competir en el mercado mundial, y la que cabe dentro de la magnitud espe- cificamente restringida del mereado nacional. De modo que la reproduccién del proceso nacional de acumulacién tiene por condicién la disponibilidad de ‘una masa cada vez mayor de renta de la tierra para compensar la brecha en la productividad. Por la otra, el avance de la concentracin y centralizacién en Jos términos relatives que caben al interior del ambito nacional toma necesa- tiamente una forma especifica. Se trata de Ia expropiacion y liquidacién de los simples pequefios capitales a manos de los fragmentos particularmente restrin- gidos del capital medio que operan dentro del pais. Esta expropiacién barre con la plusvalia que dejan pendiente de apropiacién esos pequeiios capitales, Y que constituye una de las fuentes que le habilitan al capital medio su frag- mMentacidn para operar en la escala restringida del mercado interno. Al mismo tiempo, multiplica la masa de fragmentos de capital medio cuya valorizacién. Se basa de manera especifica en Ja apropiacién de renta de la tierra y de la 13, VWéase Nota 5.5; Sobre la ceoria del imperialismo, en la pagina 172. 158 JUAN LMIGO CARRERA, plusvalia liberada por el pequefio capital. En cuanto la renta de la tierra cesa de crecer a la velocidad acelerada necesaria para compensar la profundizacién, de la brecha en la capacidad productiva del trabajo y la reduccién absoluta y relativa de la plusvalia liberada por el pequefio capital, el proceso nacional de acumulacién choca contra un limite especifico a su reproduccién. Entra en una contraccién de su escala, que puede ser desde meramente relativa respecto de la marcha mundial de la acumulacién, a directamente absoluta, Con lo cual su reproduccién pierde su condicién original de base espectfica para la expansién de ta demanda local de fuerza de trabajo. Se constituye, por el contrario, en una fuente correspondientemente especifica de poblacién obrera sobrante que va camino a consolidarse en su condicidén de tal. Antes, remedaba un simple proceso nacional de acumulacién de capital basado en la produccién de la generalidad de las mercancias en él, y, por Jo tanto, un proceso de desarrollo de las fuerzas productivas materiales de la sociedad. Ahora, pone de manifiesto de manera inmediata el verdadero contenido que ha tenido como contrarrestante de ese desarrollo, y, por lo tanto, como fuente de miseria y sufrimiento multiplicados para la clase obrera.'* El desarrollo de la acumulacién de capital con base en la produccién de plusvalia relativa tiene todavia otro efecto sobre la especificidad de los Ambitos nacionales. Va transformando de manera masiva a las poblaciones campesinas radicadas fuera de los paises en donde toma su forma més simple en una poblacién obrera sobrante. En parte, el capital produce esta superpoblacién en una magnitud tal que ya no guarda proporcién con su necesidad de contar con un ejército industrial de reserva. La consolida asi en tal grado come sobrante, que la priva de toda subjetividad productiva potencial para él. Cuando no la reduce a esta condicion desesperante, el capital convierte a esa masa campesina en una poblacién obrera de donde proveerse de la fuerza de trabajo cuya subjetividad productiva consiste en funcionar como apéndice de la maquinaria y en la moderna divisién manufacturera del trabajo. De modo que la va 14, Las caracterfsticas materiales de la produccién agraria portadora de la renta, y la magnitud y complejidad que alcanza el proceso nacional de acumulacién de capital en base a ella, hacen de la Argentina el caso concreto mas rico para el estudio de esta modalidad nacional especifica de acumulacion. He desarrollado el estudio con- creto de la misma en mis trabajos Juan liiigo Carrera, La acumulacién de capital en da Argentina. Buenos Aires: CICP, 1999; Juan Inigo Carrera. «Crisis y perspectivas del capitalismo argentino», En: Realidad Econdémica, n.° 171: Buenos Aires (abril-mayo de 2000), pigs. 52-75; Juan litigo Carrera, «La crisis de la representacidn politica como forma concreta de reproducirse la base especifica de la acumulacién de capital en Ar- gentina», En: Revista da Sociedade Brasileira de Economia Politica, n.° 15: Rio de Janeiro (diciembre de 2004), pags. 88-110; Juan fiiigo Carrera. “Argentina: The reproduction of capital accumulation through political crisis". En: Historical Materialism, vol. 14, n.° 1: Londres (2006), pigs. 185-219; Juan Tigo Carrera. La farmacién econdmica de ta sociedad argentina. Renta agraria, ganancia industrial y deuda externa 1882-2004. Vol. 1. Buenas Aires: Imago Mundi, 2007. TASA GENERAL DE GANANCIA Y SU REALIZACION EN... 159 generando como una superpoblacién obrera latente hasta que el desarrollo de Ja automatizacién le permite fragmentar de manera ostensible la reproduccién de los obreros portacores de los dos tipos de subjetividad productiva propias de Ja gran industria. Entonces, la pone efectivamente en accién sobre la base de Ja diferenciacién especifica de su reproduccién respecto de la que es portadora directa de] desarrollo de la capacidad productiva del trabajo mediante el avance en el control objetivado de las fuerzas naturales. Sea que se trate de una poblacidn sobrante consolidada, de una latente, ‘ode una poblacién obrera que se mantiene en activo sobre la base de la de- lacién de su subjetividad productiva, el capital necesita sacarse de encima toda relacién directa entre ella y la porcién de la clase obrera portadora de Ta subjetividad productiva que avanza en el control de las fuerzas naturales. Tncluso, necesita que desaparezca toda relacién directa entre ella y la porcién de la clase obrera de subjetividad preductiva degradada, o simplemente so- brante, que debe mantener localizada en contacto directo con la portadora de la subjetividad productiva en desarrollo. Toda relacidén directa que las primeras porciones de la poblacién obrera mantengan con las segundas, constituye una traba para la diferenciacién de sus condiciones de reproduccién. ¥ el capital no puede liberarse de reproducir a las segundas sobre la base de las condiciones que corresponden a la reproduccién de la fuerza de trabajo portadora de los mayores atributos productivos. La relacién directa que mas se opone a la diferenciacién en las condiciones de vida de la clase obrera segtin la subjetividad productiva que el capital de- termina para sus distintas porciones, es la de ciudadanfa de un mismo estado nacional, Y el sistema colonial establece una relacién directa de ciudadania que une a las dos porciones de la clase obrera que nos ocupa, por mds cipa- yescamente asimétrica que esta relacién sea. A medida que territorios enteros avanzan hacia la condicién de reservorios de poblacién obrera sobrante, a los fragmentos nacionales del capital social que se acumula de modo simple deja de interesarle tener en sus manos el control politico directo sobre los mismos. Esto ocurre ms atin, cuando se encuentra todavia en pleno desarrollo la fase genera! de produccién relativamente indiferenciada de la fuerza de trabajo en activo. El sistema colonial pierde asf la Ultima base de su existencia. No en vano avanza el momento de que el supuesto commonwealth deje paso al abierto each man for himself. Los estados colonialistas agudizan entonces su opresién directa sobre la poblacién y la economia de las colonias hasta lograr que la independencia politica de éstas se constituya en una condicién para la reproduccién inmediata de la vida humana en ellas, aun como poblacién Sobrante. Ha llegado la hora de las revoluciones anticolonialistas triunfantes. La apologética capitalista basada en la inversién de la unidad mundial de la acumulaci6n de capital como un atributo inherente a cada proceso nacional, vuelve a escena. Desde su punto de vista, la determinacién de la poblacién de Jos nuevos ambitos nacionales como una superpoblacién obrera despojada de 160 JUAN 1fUGO CARRERA, su subjetividad productiva por el avance de la acumulacién del capital, aparece como la consecuencia del insuficiente desarrollo de ésta en los nuevos dmbitos nacionales. Lo que es producto del pleno desarrollo mundial del capital se representa as{ como su opuesto, como el producto del «subdesarrollo» nacional, Esta apologética tiene su correspondencia en la critica aparente que parte de Ja misma inversién. Cuanto mas logra el capital alimentar su acumulacién, sobre la base de diferenciar la reproduccién de Ja fuerza de trabajo segin los atributos praductivos que demanda de cada uno de los fragmentos de la clase obrera, més se libera de su necesidad genérica de producir un obrero de subjetividad productiva universal. Con lo cual, mas logra acumularse pese a ir a contramano de su necesidad histérica genérica de desarrollar las fuerzas productivas de la sociedad. Sin embargo, la critica basada en la aparente esencia nacional de la acumulacién ve un contenido inverso en las formas politicas concretas que toma el proceso en que el capital se libera de esta necesidad histérica suya, Segiin ella, se trata de la derrota del «imperialismo» ejercido por los estados nacionales del capital «monopolist», a manos de los procesos de «liberacién nacional» de los «pueblos oprimidos». Nota 5.1; Sobre la teoria del capital financioro Hilferding parte de reconocer que la expansidn del capital prestado a in- terés, y con ella la del capital bancario como su agente, no son sino la forma concreta que toma la centralizacién del capital industrial a partir de cierto grado de desarrollo de la acumulacién en base a la produccién de plusvalia relativa.'* Desde este punto de vista resulta evidente que tal modalidad de centralizacién no implica una transformacidn en las condiciones materiales portadoras de la valorizacién del capital social, mds alli de la que resulta de la aceleracién de la centralizacién misma. No se trata de una transforma- cién del tipo encerrado por el paso de la cooperacién simple a la division manufacturera del trabajo, y de ésta al sistema de la maquinaria de la gran industria, Sin embargo, Hilferding pasa a continuacién a atorgarle al capital as{ centralizado una especificidad histérica propia. Por supuesto, no puede buscar esta especificidad al interior del proceso de produccién del capital, es decir, alli donde el modo de produccién capitalista realiza su potencialidad histérica especifica al transformar la materialidad del proceso de trabajo. La especificidad en cuestidn se reduce entonces al cambio formal que ocurre en. la circulacién respecto de la propiedad sobre e] capital industrial. Se trata del «capital financiero», es decir, de un capital cuya especificidad pasa por la titularidad de la financiacién del capital industrial. Desde el principio, la investigacién de Hilferding se caracteriza por no pe- netrar en el desarrollo de la transformacién material del proceso de trabajo que es histéricamente especifica del modo de produccién capitalista. La transforma- 15. Rudolf Hilferding. Fl capital financiera. Madrid: Editorial Tecnos, 1973, pags. 253-254, A TASA GENERAL DE GANANCIA Y SU REALIZACION EN... 161 eién de las fuerzas productivas del trabajo libre individual aislado en fuerzas productivas del trabajo inmediatamente social conscientemente organizado por el propio obrero colectivo que lo realiza, desarrollada bajo la forma con- radictoria de tratarse de una potencialidad propia de la negacién del trabajo diatamente social (o sea, del trabajo privado) apenas aparece referida de ra abstracta como una cuestién de la socializacidn del trabajo. Pero desde enuncia la categoria del capital financiero en adelante, Hilferding reduce jutamente toda potencialidad histérica del modo de produccion capitalista a la inmediatez de la agudizacién del antagonismo de clases por esta forma en se centraliza el capital. No es ya que la centralizacién refleja la constante trabajo social. Ni que, como forma plena del desarrollo de las fuerzas juctivas del obrero colectivo que organiza conscientemente su proceso trabajo inmediatamente social como un atributo del trabajo privado, esta Por el contrario, para Hilferding, sin que medie transformacién material ‘alguna en el proceso de trabajo, la centralizacién financiera del capital habilita a imposicién revolucionaria de la organizacién consciente de la produccién ‘social por la clase obrera: «... el triunfo [del proletariado] no puede sino salir de la lucha continua contra esta politica [la del capital financiero], porque dnicamente el proletariado puede Ser entonces el heredero de la derrota a que tiene que conducir esta politica, teniendo en cuenta que se trata de un colapso politico y social y no econdmico, que no es en ningtin modo un concepto racional».!® Esta contraposicién de lo econémico a lo social (uno bien podria pregun- ‘(arse si, para Hilferding, lo econémico sera natural o divino, ya que es opuesto alo social) refleja cémo la categorfa de capital financiero va sirviendo para _ Separar ideolégicamente el contenido, la transformacién material del proceso _ de trabajo que se rige histéricamente por la acumulacién de capital, de su _forma necesaria de realizarse, la lucha de clases, Lenin da el paso siguiente en esta abstraceién: «Traducido al lenguaje comin, esto significa: el desarrollo del capitalismo ha Hegado a un punto tal, que, aunque la produccién de mercancias sigue “reinando" como antes y siendo considerada como la base de toda la economia, en realidad se halla ya quebrantada, y las ganancias principales van a parar a los “genios” de las maquinaciones financieras, En la base de estas maquinaciones y de estos chanchullos se halla la socializacién de la produceién; pero el inmenso progreso 16, Ibid.,, pag. 415. 162 JUAN IAIGO CARRERA logrado por la humanidad, que ha llegado a dicha socializacién, beneficia (...] los especuladores»,"” Toda la complejidad concreta de la organizacién auténoma del proceso de metabolismo social que transforma a la relacién social general materializada en el sujeto concreto inmediato de la produccién y el consumo sociales, y cuya unidad material se realiza en el movimiento del capital social regido por la for- macién de la tasa general de ganancia, aparece reducida a un abstracto «sigue “reinando”», que no hay comillas que puedan concretar, y a un mas abstracto auin «sigue [...] siendo considerada», que vaya a saberse qué relacién tiene el innombrado sujeto de esta consideracién con alguna determinacién real. Al mismo tiempo, el desarrollo histérico propio de esta organizacién autonoma de la produccidn social aparece representado como su abstracta negacidn externa: se «halla ya quebrantada», é¥ qué rige entonces la produccién social si la relacién social general se encuentra quebrantada? «Las maquinaciones financieras [...] de los especuladores» en su propio beneficio. Esto es, de simples personificaciones de la organizacién auténoma de la produccién social por la acumulacién del capital, los capitalistas se han liberado de sus deter- minaciones y se han convertido, como capitalistas financieros, en los sujetos que rigen por si, mediante sus «maquinaciones y chanchullos», la acumulacién de capital, ¥ tan pronto como la organizacién auténoma de la produccién social aparece reducida a la accidn libremente voluntaria de los capitalistas financieros, la necesidad histérica de la superacién del modo de produccién capitalista por el desarrollo de las potencias materiales de la clase obrera para tomar conscientemente en sus manos la organizacién de la produccién social aparece no teniendo mas determinacién que la libre voluntad polftica de la misma. A esta abstraccién la sigue la de quienes se limitan a declarar liquidada la necesidad de dar cuenta de cualquier determinacién concreta de la acumula- cién de capital que trascienda la apariencia inmediata de las formas politicas con invocar el nombre del capital financiero y la autoridad teérica de Lenin. Y es aqui donde la inversién de la especificidad propia del proceso de produccion de plusvalia por una especificidad que brota de la titularidad de la finaneiacién del capital muestra la plenitud de su contenido. Esta inversién tiene la virtud ideolégica de presentar al capital bancario, cuyo movimiento no es sino el refle- jo del movimiento del capital industrial, como si fuera el verdadero sujeto de la acumulacién, Al mismo tiempo, el movimiento del capital industrial, o sea, el lugar donde ocurre efectivamente la explotacidn de la clase obrera, pasa a un discreto segundo plano. Aparece dominado por el movimiento supuestamente autonome del capital bancario. Con lo cual la categoria capital financiero sirve a la pequefia burguesia para presentar ideoldgicamente invertido el contenido de su lucha contra la concentracién y centralizacién del capital. Para empezar, le sirve para presentar a la clase obrera como el enemige natural del proceso 17. Lenin, El imperialismo, fase superior del capitalismo, pags. 27-28. TTASA GENERAL DE GANANCIA Y SU REALIZACION EN... 163 e concentracién y centralizacién, cuando éste es vehiculo del desarrollo de potencias revolucionarias. Al mismo tiempo, le sirve para presentarse a { misma, doblemente enemiga de la clase obrera como personificacién del pital en general y del capital portador de la negacién del desarrollo de is fuerzas productivas de la sociedad en particular, como si fuera el aliado jatural de la clase obrera en la lucha de ésta por superar las rémoras del modo e produccién capitalista, cuando realmente suefia con un capitalismo cuya idad se encuentre garantizada por la ausencia de la concentracién y la ralizacién del capital. _ La economia neoclasica ha hecho un culto de reducir toda determinacién arganica de la valorizacién del capital a las apariencias de la circulacién, para reducir éstas a la abstraccién de jueguitos teéricos, representados ma- miticamente, del tipo «qué debo hacer si yo creo que él cree que yo creo e...». Por supuesto, se cuida muy bien de cerrar el ciclo para explicar de iénde sale la ganancia extraordinaria del monopolio. En el mejor de los casos, por terminada Ja cuestién declarando que las consecuencias las pagan «los nidores», Ni siquiera entonces se hace la pregunta obvia: équiénes son s consumidores»? Seguin la propia teoria neocldsica, los consumidores se entran en condiciones de actuar como tales por ser, a la vez, poseedores ‘tomo que é] es la causa de éstos, Dicho a la inversa, toda funcién de utilidad es independiente del precio. Tan pronto como, en su condicién de «consumidors, ‘el poseedor de uno de estos «factores de la produccién» tuviera que pagarle al polista un precio superior al «de equilibrio de la competencia perfecta», a caer la utilidad que le produce la venta de dicho factor respecto de la tilidad que tiene para él ¢l «bien» que posee por naturaleza en oposicién a venta. Si se tratara de un poseedor del «factor capitals, la «retribucién» ‘que recibiria por éste no le compensaria ya la «utilidad marginal decreciente €n el tiempo» correspondiente a la «espera» que debe realizar. Si se tratara ‘de un poseedor del «factor trabajo», la «retribucién» que recibiria por éste no compensaria ya el «sacrificio de ocio» que debe realizar. En consecuencia, Siempre segtin los fundamentos de la economia neoclasica, se retraerfa la Oferta de dichos «factores», Esta retraccién haria subir su precio por encima de su «productividad marginal», «técnicamente» determinada por la «funcidn de produccién». Con lo cual se retraeria la demanda de los «factores de la Produccién», Pero esta retraccién no reestableceria el «equilibrio», ya que, por @ presencia del «precio de monopalio» que deben pagar los poseedores de los 164 JUAN THIGO CARRERA «factores de la produccién», el precio de oferta de estos «factores», determj. nado por el «principio de utilidad», necesita ubicarse por encima del precig correspondiente a su «productividad marginal», por muy en «competencia per. fecta» que ellos se encuentren entre si. {De dénde sacarian «los empresariogs, que ponen en accién los «factores de la produccién la capacidad para pagar: estos sobreprecios? Tal vez el monopolista pudiera pagarlos, claro que al costg de decirle adiés al beneficio del monopolio. Pero éy el resto que opera en mercados de «competencia perfecta»? Mutatis mutandi, lo mismo ocurriria sf se tratara de un monopsonista cuya ganancia de monopolio se originara en que los «factores» en cuestién se vendieran por debajo de su propio precio de equilibrio en «competencia prefecta». En los propios términos de la economia neoelasica, la existencia de un «precio de monopolio» no constituye una determinacién particular al «equilibrio general», que aleja a éste del «ptimo de bienestar social». Por el contrario, encierra una contradiccién en los términos que implica la imposibilidad misma del Reducidas asi las determinaciones concretas de las potencias revoluciona- tias de la clase obrera, parece que no queda dénde buscar su rastro sino es en la fuente con que el capital financia In supuesta corrupeldn, Es aqui donde las apariencias de la circulacién del capital representadas mediante las categorias imperialismo y capital monopolista cierran el borrado de las determinaciones materiales concretas de esas potencias: «1 imperialismo, que significa el reparto de] munclo y Ia explotacién no sélo de China e implica ganancias monopolistas elevadas para un pullada de palses los mis ricos, crea la posibilidad econémica de la corrupcidn de las eapas superiores del proletariado y con ello nutre, da forma, refuerza el oportunismo».3* Pero écudl es el contenido de las llamadas ganancias monopolistas, en particular, de las realizadas en el Ambito internacional? Ya hemos visto que ne son sino las ganancias normales de los capitales medios a la tasa general de ganancia, puestas en contraposicién aparente con las ganancias normales concretas de los capitales insuficientemente concentrados para llevar adelante el desarrollo de las fuerzas productivas. Més aun, podemos agregar a ésta_ determinacién dos fuentes adicionales que la categoria imperialismo ni siquie- ra permite distinguir. La primera esta constituida por la renta de la tierra, tanto diferencial como de simple monopolio originada en la existencia de und limitacién natural absoluta a la produccién respecto del consumo normal. S€ 32, Lenin, £1 imperialismo, fase superior del capitatismo, pig. 10. 33, Ibid., pigs. 9-10 34, Ibid., pags. 134-135, TASA GENERAL DE GANANCIA ¥ SU REALIZACION RN. .. 175 rata de una plusvalia extraida esencialmente a los obreros productivos de jos capitales medios, ya que son éstos los que tienen en sus manos el grueso de la valorizacién del capital social, La segunda es la ganancia extraordinaria por encima de la normal concreta que rige la valorizacién de los capitales jnferiores al medio, y que escapa necesariamente a Ja apropiacién por estos jpitales. La fragmentacién internacional del capital no es la causa de estas modalidades de apropiacién de la plusvalfa por los capitales medios, sino la forma en que ellas se realizan y, lo que verdaderamente importa, su forma de liberar relativamente a los capitales medios de su papel histérico como portadores del desarrollo de las fuerzas productivas materiales de la sociedad. Sin embargo, bajo las apariencias consagradas por la categoria imperialismo, s las determinaciones del sujeto revolucionario se invierten y vacfan. Ya se trata de que la clase obrera se libera de la opresién por el capital porque , como su relacién social general, le impone ser el sujeto del desarrollo de propio proceso de trabajo hasta convertirlo materialmente en una actividad diatamente social conscientemente organizada por los mismos individuos la realizan. En cambio, se representa a la explotacién como una relacién entre naciones. Lo que, aunque no se lo reconozea, quiere decir, entre dmbitos nacionales de acumulacién de capital. Y se presenta luego al desarrollo de sta explotacién entre naciones como la expresidn del avance del modo de produccidn capitalista hacia su superacién: Los monopolios, la oligarquia, la tendencia a la dominacién en vez de la tendencia a la libertad, la explotacién de un mimero eada vez mayor de naciones pequelias © débiles por un pufiado de naciones riquisimas © muy fuertes: toda esto ha originado los rasgos distintivos del imperialismo que obligan a caracterizarlo como capitalismo parasitario o en estado de descomposicién».°5 Pero todavia no se ha llegado asf a la plenitud de la inversion, Si se trata la explotacién de unas naciones por otras, y no simplemente de las formas acionales especificas que toma la explotacién de la clase obrera por la clase ipitalista como madalidad histérica del desarrollo de las fuerzas productivas Ja sociedad a través de la produccién de plusvalia relativa, el sujeto de la peracién revolucionaria del capitalismo se diluye en la categorfa de pueblo, Al mismo tiempo, las burguesfas nacionales de los paises «explotadas» apare- fen como los aliados naturales de las respectivas clases obreras en su lucha Portadora de la superacién del moda de produccién capitalista: «En nuestro pais, la contradiccién entre la clase obrera y la burguesia nacional estiin comprendidas entre las contradicciones que existen en el seno del pueblo, La lucha de clases entre la clase obrera y la burguesfa nacional est incluida, en general, en In lucha de clases dentro del pueblo [...] La burguesia nacional se diferencia de los imperialistas, de los terratenientes y de la burguesia buroeratica. Las contradicciones entre la clase obrera y la burguesfa nacional son contradic: ciones entre explatados y explotadores, antagénicas de por si. Sin embargo, en 35. Ibid., pag. 160, 176 JUAN t81GO CARI las condiciones concretas de China, si estas contradicciones antagdnicas se tratay debidamente pueden transformarse cn no antagénicas, pueden resolverse por vig pacifica».® Pero, en los paises que se caracterizan por la ausencia de la produccidn, de la generalidad de las mercancias realizada por los capitales medios desde ellos en la escala requerida para competir en el mercado mundial, 0 sea, en los paises a los que la teoria del imperialismo representa como explotados, la burguesia nacional no es otra cosa que un fragmento nacional de la pequefia burgues/a. Es decir, de la burguesia que personifica al capital que ha perdido sus potencias histéricas y se alza contra el que las tiene. Peor atin, es caracte- ristico que se trate de una porcidn nacional del pequefio capital cuya razén de existencia como tal es servir de sustento a la fragmentacién de los capitales medios mismos como capitales de eseala restringida al interior del Ambito nacional. Gracias a esos pequefios capitales, los capitales medios fragmentados de dicho modo se valorizan a la tasa general de ganancia, o incluso a una mayor, yendo a contrapelo del desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad. De modo que las categorfas de imperialismo, capital monopolista y valorizacidn financiera acaban siendo el eje de la conciencia ideolégica de las pequefias burguesfas nacionales en cuestién, que pretenden contraponer a las potencias histéricas de la concentracién del capital, la apariencia de que el proceso de acumulacién es nacional por su contenido y no que lo es sélo por su forma. De ahi, se desarrollan también como la conciencia ideoldgica de las porciones nacionales de a clase obrera cuya reproduccién inmediata como clase obrera en activo se encuentra sujeta a la reproduccién de esos pequefios capitales. Son asi el reflejo invertido especifico en la conciencia de estas porciones de la clase obrera de que, de hecho, el capital las ha privado de su condicién genérica de portadoras inmediatas del desarrollo de las fuerzas productivas sociales y, por lo tanto, de su condicién genérica inmediata de suje= to histéricamente revolucionario. Pero, como veiamos al comenzar, la categoria imperialismo sustituye la determinacién material de esta condicién genérica de sujeto revolucionario por las apariencias que presentan las relaciones directas politicas y militares establecidas entre los procesos nacionales de acumulacién de capital en las que se realiza el contenido mundial de dicha determinacién material. Es as{ que, en base a ella, la potencialidad revolucionaria que porta de manera inmediata cada porcién de la clase obrera aparece invertida ante la propia conciencia obrera. Por una parte, la porcién que es inmediatamente portadora del desarrollo especificamente capitalista de las fuerzas productivas de la sociedad es presentada como la negacién misma del sujeto revolucionario. Por la otra, la porcién que el capital arroja crecientemente a la condicién de poblacién sobrante y a la que, por lo tanto, le va arrancando toda potencialidad 36. Tse-tung «Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en él seno del pueblo», En: Cinco tesis fitasdficas. Buenos Aires: La Rosa Blindada, 1969 pags, 98-99. LA TASA GENEMAL DE GANANCIA ¥ §U REALIZACIGN EN... 177 inmediata para trasformar la materialidad del proceso de trabajo, es presenta- da como el mas genuino sujeto revolucionario por la violencia que adquiere esta aniquilacién hasta de su subjetividad humana a manos del capital. Capitulo 6 sis y ciclos de la acumulacion de capital 6.1 Las crisis capitalistas Hoy por hoy, afirmar que el capitalismo se debate en una profunda crisis de que no encuentra salida parece hacer a la esencia del discurso critico. Es que evidencias golpean de manera abrumadora: desocupacién masiva crénica; Isién de poblaciones enteras de la produccién general; cambios politicos de derecha a izquierda y de izquierda a derecha, que sdlo dejan tras de si una yor desocupacién y miseria; deudas piiblicas y privadas cuyo pago resulta mente antagénico con cualquier desarrollo del proceso de acumulacién capital y, mas bien, lisa y llanamente imposible; etc. Por cierto, como relacién social general que rige auténomamente el proceso ie vida humana constituyéndose histéricamente en el sujeto concreto mismo la produccién y ¢l consumo sociales, la acumulacién de capital rebasa de contradicciones que se desarrollan tomando necesariamente forma en crisis erales de cardcter ciclico. Ninguna accién transformadora de la sociedad ede conocer acabadamente su propia necesidad -es decir, ser una accion namente consciente— si no parte de reproducir mediante el pensamien- fo el movimiento de estas contradicciones hasta alcanzarlas en sus formas ‘coneretas necesarias de realizarse, Mas ain, y al igual que ocurre con toda ién politica, esta accidn transformadora consciente no es sino una forma os hist6ricamente determinada de la relacién social general, o sea, de la anizacién general del proceso de vida social. Como tal, ella misma es una Bisa concreta de desarrollarse la crisis. Es decir, la accién transformadora ‘Conscience no se enfrenta exteriormente a la crisis (exterioridad que la haria impotente para resolverla), sino que ella misma tiene su necesidad concreta ‘determinada como forma en que la crisis realiza su propia necesidad. Por mas leno de contradicciones que esté el capitalismo, de poco sirve para Ja accién consciente la pretensién de dar cuenta de la crisis mediante la simple ‘enunciacién de que ella tiene su causa en la suma de estas contradicciones.’ ee 1. Tal el caso de Nikolai Bukharin. Ff imperialismo y fa acumutacién de capital, México, DF: Pasado y Presente, 1980, pag. 230. La vacuidad de estas afirmaciones Universales queda al descubierto en cuanto Bukharin avanza sobre las determinaciones ‘Concretas de las crisis. No encuentra en ellas mds necesidad que la de la «desproporcién» Por la anarquia de In produccién y el consumo sociales. Es decir, reduce Ia necesidad 180 JUAN RIGO CARRERA Semejante afirmacién puede explicarlo todo y, por lo tanto, realmente no explica nada. La cuestién es dar cuenta de las determinaciones especificas que culminan en la crisis, no de abstraerlas de toda especificidad. Pero tampoco sirve para la accién consciente dar como causa de las crisis las formas concretag. en que ellas se desarrollan. En su forma mas obvia, tenemos asi la crisis «del petrdleo», «de la deuda», causadas por el decaimiento «de los espiritus animales de los hombres», etc. Pero no caen menos en esta reduceidén lag interpretaciones que dan por ya conocidas las determinaciones reales mds simples que toman forma concreta en las crisis, para limitarse de inmediato a dar por causa de éstas a formas tan vaciadas de contenido como las anteriores; el avance o retroceso del proletariado, el modelo dominante, ete, Ocurre que aun la forma real mas concreta se convierte en una pura abstraccién en cuanto se la separa mentalmente de sus determinaciones no menos reales, De modo que, recordando a Hegel, no por ser muy conocidas, las determinaciones reales mas simples pueden dejar de ser reconocidas a lo largo de su propio desarrollo cada vez que se intenta avanzar sobre sus formas concretas, Caso contrario, ‘tanto las formas reales abstractas como las concretas quedan reducidas a una coleccién de abstracciones. Para no tomar a las crisis generales del proceso de acumulacién de capital, de forma concreta real que determina la necesidad de nuestra aecién (y, por lo tanto, la forma misma de ésta), en una pura abstraccién al separarla en nuestro pensamiento de sus propias determinaciones, necesitamos empezar por desplegar estas determinaciones. Lo hacemos aqui de manera muy sintética. 6.2 Determinaciones ciclicas del proceso de metabolismo social que resultan do la determinacién de la capacidad productiva del trabajo por fluctuaciones en las condiciones naturales La capacidad productiva del trabajo se encuentra en general subordinada a las condiciones naturales sobre las que opera. Fluctiia con ellas en la medida que no puede controlarlas, es decir, en la medida que no han dejado de ser condiciones naturales para transformarse en condiciones producidas. Por la periodicidad ¢ intensidad de su efecto sobre la capacidad productiva del trabajo, estas fluctuaciones naturales se diferencian comunmente en estacionales ¥ varias plurianuales diferentes. Estas fluctuaciones en la productividad son comunes a toda forma social. La manifestacién de su efecto sobre la produccién se remonta, pues, tanto como especifica de las crisis en el capitalismo a la abstracta posibilidad inherente a las mercancias como simple producto del trabajo social realizado de manera privada. La conclusién apologética le resulta entonces inevitable: wen el capitalisme de estado [...] no puede producirse una crisis de superproduccién» (Bukharin, El imperialismo y la acumulacién de capital, pags. 167-168), 2, Este es el reino de la economia vulgar mas corriente, desde sus versiones tedricamente mas pretensiosas como ésta de Keynes, o la del «empresario innovador de Schumpeter, hasta la visién restringida de los «especialistas sectoriales». ISIS ¥ CICLOS DE LA ACUMULACIGN DE CAPITAL 181 e remonte el andlisis histérico. Pero su alcance retrocede en la medida en que Ja historia de la vida humana es la historia de la transformacién del medio jatural, de ajeno, en un medio para si y, por lo tanto, de la produccién de este medio mismo. Esta produccién no es otra cosa que el desarrollo del control reciente sobre las condiciones naturales, incluyendo las que la determinan de ién misma del proceso de metabolismo social. La expresién mas obvia este sentido es la determinacidn de los capitales individuales como partes as del capital social total (es decir, la formacién de la tasa general de ganancia que iguala a los capitales individuales como valor que se valoriza a si mismo sin mds distincién que su monto), sobre la base de la unidad anual de las fluctuaciones estacionales. A su vez, las fluctuaciones naturales pluri- nuales se transforman en el capitalismo en una base material que determina Ta duracién ¢ intensidad de las fluctuaciones ciclicas inherentes a esta relacién ocial misma. Aunque con la independencia creciente de la generalidad de la Produccién social respecto de ellas -sintetizada gruesamente en la pérdida de 0 relativo de la produccién agraria— han ido perdiendo significatividad. Estas fluctuaciones se hacen particularmente notables en procesos naciona- de acumulacién de capital cuya especificidad se basa precisamente en la magnitud de Ja renta diferencial de la tierra agraria - donde la subordinacién de la productividad a condicionamientos naturales ¢s especialmente aguda - Tespecto de la magnitud del proceso general de acumulacién de capital que -tabe en esos ambitos nacionales.* Del mismo modo, las fluctuaciones en las condiciones naturales mantienen vigencia como determinantes de la marcha del proceso de acumulacién €n lo que respecta, por ejemplo, a la actual fase de calentamiento general de Ja tierra. Pero aun este movimiento ciclico natural es hoy, al mismo tiempo, ‘Producto de la acumulacién de capital mismo (efecto invernadero). _ En tanto estas fluctuaciones no son controlables por el capital medio, Ja fluctuacién resultante en la capacidad productiva del trabajo afecta a la determinacidn de la plusvalia relativa. Lo hace, ante todo, al requerir una Mayor o menor masa del trabajo para producir una masa dada de medios de ‘vida necesarios para reproducir la fuerza de trabajo. Pero también lo hace al Provocar el cambio en la composicién y magnitud de esta masa de valores de ‘Uso, al cambiar las relaciones entre sus precios. Y lo hace, por dtimo, en la medida en que afecta a la aptitud misma del cuerpo humano para desarrollar Ibs distintos trabajos concretos.* 3. La Argentina es ¢l caso clisico en este sentido. 4. Como buen profesor de psicologia, siempre dispuesto a reducir la determinacién histérica del comportamiento humano a causas naturales, Wheeler (Raymond Wheeler. 182 JUAN IRIGO CARRERA 6.3 Determinaciones ciclicas inherentes a la forma mercancia de la relacion social general En la sociedad productora de mercancias, la condicién de social de los tra. bajos privados concretas sdlo puede ponerse de manifiesto de modo indirect y a posteriori de su realizacién. Lo hace en su condicién de trabajo abstracta socialmente necesario materializado en las mercancias que se representa coma la capacidad de éstas para relacionarse entre si en el cambio en su condicién de equivalentes, relacionando asi socialmente a sus productores. Esto es, e] cardcter social del trabajo se representa como el valor de las mercanefas, ¥ el trabajo social sélo puede expresarse como tal bajo la forma objetivada del representante general de las mercancias, o sea, del dinero, Pero la relacién social general entre los productores no es sino la orga- nizacién general misma del proceso de metabolismo social. De modo que esta organizacién solo puede realizarse a través de la suerte corrida por la cambiabilidad de cada mereancia lanzada al mercado, al llegar la masa de sy clase en exceso o en defecto de la necesidad social por ella. Y, en la sociedad productora de mercanefas no cuenta mas necesidad social que aquélla que se encuentra representada por la relacién social general, por el dinero; sdlo cuenta la necesidad social solvente, ‘Como en cualquier sistema que se regula a través de la accién independien- te de sus miembros, en la produccién mercantil el equilibrio tiene al perpetuo desequilibrio como su forma conereta necesaria de realizarse. La unidad de la produccién y el consumo en el proceso de metabolismo social se presenta asi bajo la forma concreta de las perpetuas fluctuaciones de la oferta y la demanda de todas las clases de mercancfas. Estas fluctuaciones tienden a compensarse para el conjunto de la produccién social, donde los excesos en un lado se contraponen a los defectos en otro. Pero no se trata de un ajuste inmediato sino de una tendencia que deja tras de si un residuo agregado. Y la magnitud Climate. The Key to Understanding Business Gyeles, Ed. por M. Zahorchak. Linden: Tide Press, 1983) pretende dar cuenta de todos y cada uno de los procesos sociales ocurridos en los tiltimos 2.550 afios, y de aquéllos a ocurrir durante los cien afios siguientes a su muerte en la década de 1950, por las oscilaciones ciclicas en las condiciones climaticas. Con un ejéreito de varios cientos de ayudantes de cocina, incluyendo artistas, una -cantidad inconmensurable de buena voluntad para ver lo que queria ver, condimentando s6lo aqui y alld con cifras histéricas concretas y sin incluir ni una pizca de autocritica, ‘Wheeler horned una serie que sintetiza toda 1a vida social mundial, afio por afio, desde ‘el 600 antes de Cristo hasta 1930. Después, viendo al mundo desde su ombligo, se limité al ciclo econémico en los Estados Unidos, llegando asf a internarse, también afio por afto, en el futuro hasta mediados del siglo xt. Como que estas «scries» contienen la clave del todo de la historia y el fururo humanos, sigue existiendo una demanda dispuesta a pagar el precio nada despreciable que los discipulos de Wheeler exigen por algunas de ellas. Claro estd que se trata esencialmente de compradores tan interesado# ‘en actuar hoy por el futuro de 1a humanidad... como Jo son los especuladores bursiitiles, siempre dvidos por dar con una receta milagrosa. 315 Y CICLOS DE LA AGUMULAGIGN DE CAPITAL 183 este residuo es en s{ misma oscilante. De modo que, a través de su residuo gado, las fluctuaciones generalizadas entre la oferta y la demanda de cada ncia se convierten en una fuente de fluctuacién en la masa total de valor do y en el volumen material de la produccién social misma. Determinaciones ciclicas inherentes a la forma capital de la relacién social general (4.1 Determinaciones ciclicas de la acumulacién del capital social que se desarrollan como formas concretas necesarias inherentes a la mediacién de los capitales individuales en la realizacion de esa acumulacion El desarrollo de la relacién social general substantivada, del dinero, en el yjeto auténomo mismo de la produccidn social, en capital, deja intactas a determinaciones vistas hasta aqui. Sélo que a cada capital individual poco importa si su mercancla se vende por encima o por debajo de su valor por ber sido producida en defecto o en exceso de la respectiva necesidad social. que verdaderamente le importa, como una cuestién de vida o muerte, es lo ocurre con la realizacién de la plusvalia materializada en sus mereancias. separacién entre trabajo. privado y trabajo social se manifiesta de manera en que la plusvalfa materializada en las mercancias puede realizarse defecto 0 en exceso segiin que esas mercancias se hayan producido en exceso o en defecto de la respectiva necesidad social. EI desarrollo de la mercancia como forma concreta de la relacién social ssulta del desarrollo del modo de produccién capitalista, De modo que éste desarrolla plenamente la fluctuacién general de la produccién material y de $u valor comercial en que necesariamente toma forma conereta |a regulacién mercantil del proceso de metabolismo social. A su vez, la apropiacién de la plusvalia como ganancia media renueva la necesidad de la fluctuacién general al hacer entrar cn ella las compensaciones Por las fluctuaciones relativas en las composiciones orgdnicas y tiempo de fotacién del capital de una esfera a otra. Pero lo que verdaderamente pone en evidencia Ja transformacién de la plusvalfa en ganancia media es la unidad del movimiento del capital total de la sociedad como el sujeto conereto de la Organizacién auténoma de la produccién social, Queda en evidencia, asf, que Ja fluctuacién general de la produccidn no es un simple residuo formalmente agregado que resulta de las circunstancias de cada clase de capital individual. Se trata de una fluctuacién que es realmente la forma concreta en que el sujeto Social afirma su organicidad misma, de una fluctuacién a través de la cual se Tealiza la formacién de la tasa general de ganancia. Lo cual pone plenamente €n evidencia que los obreros se enfrentan a las fluctuaciones generales de la acumulacién de capital -y por lo tanto a las fluctuaciones espeeificas en que dichas fluctuaciones generales toman forma conereta a través de las acciones de los capitales individuales que conforman al capital social— en tanto clase. 184 JUAN INIGO CARY 6.4.2 Determinaciones ciclicas de la acumulacién del capital social que se desarrollan como formas concretas necesarias directamente inherentes a esta acumulacion misma. ‘Como que hemos dejade atras las fluctuaciones que surgen de las condicig. nes imperantes en cada momento para cada esfera especial de la produccign social, partimos de aqui en mds de aislar al movimiento del capital social de estas primeras fluctuaciones, En otras palabras, nuestro punto de partida es, de aqui en mas, la venta inmediata de todas las mercancias por su precio de produccién, 6.4.2.1 Inherentes a la reproduccién del capital social manteniendo la capacidad productiva del trabajo constante acumulacién basada en Ja simple produccién de plusvalia absoluta Bajo estas condiciones, la produccién se expande en condiciones inalteradas de productividad del trabajo en todas las esferas mientras todas las mercancias se venden, antes y después de la expansidn, directamente a su precio de produccién. De manera correspondiente, la necesidad social por el producto de cada una de ellas no tiene cémo crecer por encima del de las demas. Bajo estas condiciones, la expansién de la escala corresponde necesariamente a una expansién proporcional en todas las esferas especiales de la produccién social; es decir, a una reproduccién de la produccién social en escala ampliada que mantiene su composicién material inalterada. 6.4.2.1.1 Que surgen del proceso de circulacién del dinero y ef desarrollo del crédito Como cualquier otra, la produccién de la mercancfa dinero, del oro, necesita guardar una cierta proporcién con el resto de la produccidn social. Dada la velocidad de circulacién del oro, esta proporcién se encuentra mediada por la cantidad de circuitos de circulacién sucesivos en que una misma onza de oro es capaz de intervenir antes de desgastarse materialmente. En condiciones dadas, a cualquier variacién proporcional en la escala de la generalidad de las Tamas corresponde una variacién mas que proporcional en la produccién de oro, De ahi, una desproporcién en la demanda por parte de esta produccién de los elementos materiales en que s¢ corporiza su capital y, en consecuencia, una desproporeién general al interior de la proporcionalidad general misma, Pero no todo el oro producido se encuentra en la circulacién. Una masa de dinero se encuentra constantemente bajo la forma de reservas de plusvalia a la espera de acumularse en proporcidn suficiente para convertirse en nuevo capital productive, Otra masa de dinero en reserva corresponde a porciones de capital fijo que ya han completado su rotacién, encontrindose a la espera dé ser llamadas nuevamente a la accién cuando los instrumentos correspondientes agoten su vida util. Los movimientos propios de este capital-dinero se suman 4 los originados en su produceién corriente. Al tratarse de la mercancfa dinero, esta fluctuacién especifica se refleja como una fluctuacién en las condiciones generales de la circulacién. De manera CRISIS Y CICLOS DE LA ACUMULACIGN DE. CAPITAL 185 normal, en la circulacién sélo cabe la cantidad de mercancia-dinero determina- da por la relacién entre el valor de la masa total de las mercancias que debe circular en un momento dado y el valor unitario del dinero. Pero esta determi- nacién normal también se impone bajo la forma concreta de la permanente oscilacién en torno suyo. Entonces, un exceso circunstancial en la afluencia de dinero a la circulacidn se refleja como una tendencia general de las mereancias a venderse por encima de su valor, ya que el dinero se cambia por debajo del suye. A Ja inversa, una insuficiencia circunstancial en la afluencia de dinero se manifiesta como una dificultad gencral para la realizacién de las mercancias, que tienden a venderse por debajo de su valor simplemente porque el dinero s¢ estd cambiando por encima del suyo. La fluctuacién general resultante en el valor comercial se transforma en una sefial equivoca para la generalidad de los capitalistas individuales en relacién con el ajuste de su produccién respecto de la necesidad social por sus mercancfas. Esto es, mercancias que se han preducido en la proporcién precisa respecto de la necesidad social por ellas a su valor parecen haber sido producidas en defecto o en exceso, con la consiguiente cendencia al desajuste general en el ciclo productivo siguiente. En cuanto el oro es reemplazado en la cireulacién por signos o simbolos suyos, por la moneda, estas determinaciones invertidas de la circulacién presen- tan una nueva inversién que oculta por completo a la necesidad que realmente Jas determina. A la larga, el lanzamiento a la circulacién de una masa de signos de valor en exceso o en defecto de los que por su nombre corresponde a la circulacién directa del oro no tiene mas efecto que la variacién de la capacidad unitaria de estos signos para representar valor. Pero, de inmediato, se presenta como el cambio ya visto en las condiciones generales de circulacién. La politica monetaria del estado nacional aparece en este caso, a primera vista, como la causa misma del curso seguido por la acumulacién de capital y no como lo que es, una forma concreta necesaria de realizarse este curso. Esta inversién completa su desarrollo corporizdndose en las politicas financieras del estado nacional, cuya sintesis mds completa tiene nombre propio: la deuda publica. Si Petty descubre tempranamente la esencia del problema, Keynes desarro- lla el cultive apologético de esta apariencia hasta elevarlo a la categoria de dogma econémico, que alcanza su cuspide como pseudocritica del capitalismo «salvajen. 6.4.2.1.2 Inherentes a la rotacién simple del capital fo E] capital fijo adelantado va retornando gradualmente a la forma dinero en la proporcién en que cada ciclo de produccién consume parcialmente el valor de uso de los instrumentos de trabajo en que se encuentra materializado. De modo que la reproduccién de un instrumento dado sdélo se repite cada tantos afios, segiin la duracién de su vida teil. Cada adicién de capital fijo lleva entonces consigo la potencialidad de determinar de manera especifica la produccién de instrumentos de trabajo en el periodo en que va a tener lugar 186 JUAN I8IGO CARRERA ‘su reposicion. Sin embargo, en la medida en que la incorporacién de nuevos instrumentos mantenga una proporcién constante de un afio a otro, el efecto de esta determinacién especifica se diluye. Todos los periodos productivos se encuentran determinados de manera proporcionalmente idéntica, de mado que se encuentra esterilizada la fluctuacién potencial regular en la escala de la produccién de instrumentos —y de ahi, de la produccién social -— ocasionada por la renovacidén periédica de éstos. Pero cualquier cambio en la tasa de acumulacién del capital social de un afio a otro restablece la especificidad en cuestién. Con la periodicidad determinada por el tiempo de vida ttil de Jos instrumentos incorporados en mds o en menos en un aiio particular, la produccién social va a tener que crecer o decrecer de manera correspondiente simplemente para reproducir al capital existente. De modo que la concentracién de la expansién del capital fijo social en momentos particulares determinados por la marcha oscilante del proceso de acumulacién, introduce de por sf una determinacién que va a tender a forzar la repeticidn de la oscilacién original en el tiempo. 6.4.2.1. Inherentes a la forma concreta necesaria que toma la proporcionalidad general de la produccién directa ¢ indirecta de instrumentos de trabajo y el resto de la produccién social El consumo gradual del valor de uso de los instrumentos de produccién en cada ciclo productive determina la correspondiente rotacién gradual del capital fijo. De modo que una parte de la produccién anual de nuevos instrumentos corresponde a la reposicién de los que acaban de agotar su vida util, mientras que el resto corresponde a nuevos instrumentos destinados a ta expansién de la escala anteriormente existente. Sobre esta base, la expansién proporcional de la escala de la produccién en todas las esferas toma forma concreta en una tasa general que corresponde tanto a la expansién de la produccién anual de cada esfera como a la expansién del stock de instrumentos de produccién utilizado para esa produccidn. Ante cualquier aumento en la tasa anual de acumulacién, el mantenimiento de la proporcionalidad general presupone que la produccidn de instrumentos necesita empezar por crecer en forma mas que proporcional respecto de la produccién de los elementos correspondientes al resto del capital productivo. El mantenimiento de la proporcionalidad general toma as{ forma inmediata, en la necesidad de una desproporcionalidad temporaria. Esta mds que propor- cionalidad temporaria se proyecta luego a la produccién de todas las esferas que indirectamente participan en la produccién de instrumentos. Pero en las condiciones desarrolladas hasta aqui, y dada la masa del capital productivo social, la variacién mas que proporcional del capital requerido en unas esferas sélo puede realizarse mediante la liberacién de capital en las restantes. En otras palabras, la expansién mds que proporcional temporaria en la produc- cién de las esferas que directa e indirectamente producen instrumentos de RISES ¥ CICLOS DE LA ACUMULACION DE CAPITAL 187 producci6n se alimenta de un movimiento inverso (que puede Hegar a ser absoluto, aun tratdndose de un proceso global de expansién de la escala de Ja acumulacién) en la produccién de las restantes. El movimiento opuesto con que se completa la reproduccién de la proporcionalidad general, encierra Ja liberacién de capital en las esferas que directa e indirectamente producen instrumentos, para ser vinculado en las restantes. ‘Sin embargo, buena parte de las esferas que entran indirectamente en la produccién de instrumentos son las que producen los restantes elementos del capital constante y los medios de vida para los obreros correspondientes al capital variable. De modo que, si la fluctuacién temporal en la escala relativa se manifiesta de manera completa en la produccién directa de instrumentos, sdlo Io hace de manera atenuada en las restantes. Al mismo tiempo, esta fluctuacién temporaria es en s{ misma ajena a la produccién de medios de consumo para Jos capitalistas. La variacidn relativa neta se manifiesta asi atenuada al interior de la produccién social total. La magnitud de esta mds que proporcionalidad temporaria alternada guar- da una relacién directa con Ja variacién en la escala, con la vida util promedio de los instrumentos en que se materializa el capital fijo, y con las condiciones materiales que especificamente determinan el tiempo de produccién ~y luego el de circulacién - de uno y otro tipo de mercancias. Pero, como que no se trata ya de una simple fluctuacién producida por las circunstancias aisladamente _imperantes en cada esfera sino de una comin en mayor o menor grado a todas ellas, su desarrollo tiende a requerir mds tiempo que el correspondiente al movimiento global neto que resulta de esa simple fluctuacién. Como forma concreta de realizarse la organizacién auténoma de la vida social a través de la produccién de mereancfas-capital, la tinica constancia que le cabe a la tasa anual de acumulacién de capital es la de su continua fluctuacién. Con lo cual, la necesaria desproporcién temporaria en la tasa de acumulacién de cada tipo de esfera en que toma forma concreta la expansién proporcional de la escala de la acumulacién del capital social, se encuentra constantemente reproducida sobre nuevas bases. Tenderd a desplegarse en Mayor 0 menor extensién segtin que la tasa general de acumulacién mantenga Una tendencia mas o menos sostenida. Pero lo que no podrd a hacer es llegar a agotarse, o sea, a encontrar de manera general un punto de llegada a partir del cual la reproduccién del capital social en escala ampliada tome forma en la expansién inmediatamente proporcional de la produccién de todas las esferas. Esta fluctuacién temporariamente contrapuesta entre la produccién de un conjunto de esferas respecto de otro tiene lugar al interior del capital social total, pero es de manera inmediata ajena a él como tal. Es, ante tedo, una fuente adicional permanente -y con intensidad propia— de fluctuaciones netas que alcanzan al capital social como resultado de los excesos 0 defectos de la produccién en ramas especificas. Pero lleva la potencia de transformarse en una fluctuacién directamente inherente al capital social en cuanto la composicién. 188 JUAN IfUGO CARRE, organica del capital (y por lo tanto la capacidad de éste para poner en ac mas @ menos trabajo vivo a una determinada tasa de plusvalia) difiere de un conjunto al otro de las esferas involucradas. 6.4.2.1.4 Inherentes a la transformacién inmediata de las porciones parciales del capital fijo que retorna gradualmente a fa forma dinero en nuevo capital productivo Ante todo, la forma especifica de rotacién del capital fijo hace que las por- ciones del mismo que gradualmente completan su rotacién permanezean bajo la forma de capital-dinero hasta que se requiera nuevamente su transformacién en un nuevo instrumento de produccidn que reemplaza al original al agotar é5- te su vida util. Sin embargo, nada le impide al capital fijo retornado abandonar de inmediato su forma de capital latente para convertirse en capital produce tivo materializado en un nuevo instrumento de produccién. Por supuesto, la rotacién de cada capital fijo es capaz de poner de inmediato en accién cada afio una cantidad maxima de instrumentos nuevos (cualitativamente iguales a los existentes) equivalente a Ja cantidad total de éstos dividida por sus aiios de vida wtil. Para el andlisis que sigue vamos a prescindir de considerar la fuente adicional de capital cireulante requerida para alimentar a los nuevos instrumentos de produccidn anticipadamente incorporados. Partamos de un capital fijo formado por un stock de instrumentos nuevos. La transformacién inmediata de la porcién que va rotando en nuevos instru- mentos no s6lo expande la escala de Ja produceién, sin que la rotacién del nuevo capital mismo multiplica esta expansion. Asi, hasta terminar el ciclo de produccién que agota el valor de uso de los instrumentos originales. Ahora ya no existe el capital dinero necesario para su reemplazo fntegro, sélo para reponer una cantidad equivalente al consumo realizado en el ciclo anterior sobre el total de instrumentos en uso. Cae entonces la escala de la produccién realizada con los instrumentos en cuestidn. Pero por las proporciones mecani- camente inherentes a la expansién anterior dada la duracién de la vida util de Jos instrumentos, la caida Heva la escala al nivel correspondiente al promedio de la suma de los afios corridos desde el desembolso original; y, por lo tanto, auin ahora por encima del nivel inicial. El movimiento se renueva entonces en una fluctuacién de intensidad decreciente y de extension determinada por la duracién de la vida titil de los instrumentos en cuestién. Esta fluctuacion tiende finalmente a anularse, al tender por si misma a ubicar al conjunto de los instrumentos en uso en la mitad de su vida util. Los factores multiplicadores respecto de los instrumentos originales resultan: A lo large de este proceso ha fluctuado y experimentado un aumento neto el monto del capital materializado en los instrumentos de produccién y utilizados en ésta. Este mismo proceso presupone la incorporacién del capital constante circulante y del capital variable correspondientes al movimiento en la eseala de los instrumentos utilizados. Dada la tasa de plusvalia, la fluctuacion y expansién neta del capital variable arroja la correspondiente fluctuacién y ¥ CICLOS DE LA ACUMULACIGN DE CAPITAL 189 aftos de vida util 5 10 20 50 expansion mixima tation) 2,07 2,36 2,53 2,64 caida méxima {aito n+ 1) 9 1,59 1,65 1,69 reproduccién estabke 67 182 1,90 1,96 Cuadro 6.1 expansién neta de la masa de plusvalia. Como es obvio, dado que la capacidad productiva del trabajo ha permanecida intacta y se ha consumido siempre la isma proporcién de capital constante fijo y circulante, el producto de valor también ha fluctuado y se ha expandido en las mismas proporciones. De modo que el valor de cada mereancia producida ha permanecido inalterado. _ Al mismo tiempo, por mucho que el capital fijo utilizado se haya incre- mentado y fluctuado, el capital adelantado en instrumentos de produccién se ha mantenido intacto en su monto original. Lo que ha ocurrido es que cada incorporacién adicional no ha sido sino consecuencia de un eambio de formas interior del capital adelantado: en lugar de mantenerse como una reserva de 0, cada porcidn del capital fijo retornado se ha transformado de inmediato ¢n nuevo capital productivo fijo. De una masa de plusvalia expandida y fluc- ante y un capital adelantado de monto intacto (en lo que respecta al capital ntada y fluctuante. Ahora bien, dado que toda adicién de capital fijo tiene el efecto potencial sto, su manifestacidén respecto del capital social se encuentra mediada por sste cardcter general mismo. Y la repeticién un aio con otro de las adiciones ginales de capital fijo que corresponden a la expansién de la escala siguiendo una tasa de acumulacidén constante, esteriliza la fluctuacién originada por la transformacién inmediata del capital fijo que completa su rotacién en nuevo capital productivo fijo. Pero tan pronto como la tasa de expansién del capital social cambia de un afio a otro, la compensacién se rompe y la fluctuacién Ocasionada por la porcién agregada en exceso o defecto respecto de la tasa Constante resulta en el movimiento ciclico correspondiente. Basta incluso con que cambie la tasa de expansién del capital fijo mismo, atin cuando este cambio Se vea compensado por el cambio proporcionalmente opuesto en la tasa de expansién de las restantes porciones del capital social y, por Io tanto, latasa de ‘expansién de éste se mantenga intacta, De igual modo, desde el punto de vista del resultado misma de la fluctuacién en las tasas de expansién, cuanto mds se concentre en determinados momentos el incremento en el capital fijo social, Mas se manifestaran las fluctuaciones que nos ocupan como directamente 190 JUAN IBIGO CARRERA inherentes al capital social mismo.’ Y como ya hemos visto, y seguiremos viendo cada vez més, estas fluctuaciones en las tasas de expansién de la escala son la norma en la acumulacién capitalista. Resulta oportuno recordar que, por més atractiva que le sea al capital sy transformacién inmediata de dinero en productivo, esta transformacién sélo puede imponerse como una tendencia general, que deja permanentemente tras de si una porcién del capital fijo ya retornado bajo la forma latente de una reserva de capital dinero. 6.4.2.2 Inherentes a la reproducci6n del capital social incrementando la capacidad productiva del trabajo (acumulacion basada en la reproduccin de la plusvalia relativa) Fl modo de produccién capitalista es la forma desarrollada de la orga- nizacién auténoma del proceso de metabolismo social. En él, la produccién material no tiene por objeto inmediato la produccién de valor, sino la pro- duccién de plusvalia; es decir, la valorizacién del valor mismo. En cuanto relacién puramente cuantitativa del capital consigo mismo, a la valorizacién del capital no le cabe tener en si misma su propio limite. Ni puede escapar a la necesidad de avanzar permanentemente mds alld de éste. Esta necesidad se realiza tomando forma concreta en la accién de cada capital individual como condicién para su propia reproduccién como capital en activo. El capital toma asi forma en la extensién de la jornada de trabajo hasta el limite correspondiente a Ia reproduccitin de la fuerza de trabajo, en funcién de la productividad, intensidad y complejidad de trabajo cuyo despliegue impone el desarrollo de sus formas materiales concretas. Esto es, el capital realiza su necesidad esencial tomando forma concreta en la produccién de la plusvalia absoluta. Pero su potencia come simple proceso de autovalorizacién del valor se abre paso en la superacién de este limite absoluto. El capital supera asi la subsuncién formal del trabajo en él, subsumiéndolo realmente al transformar las condiciones materiales de produccién de la fuerza de trabajo para realizar su propio fin. Lo hace incrementando la capacidad productiva del trabajo en las esferas especiales de la produccién social que directa e indirectamente producen los medias de vida para los obreros productivos. Logra de este modo acortar el tiempo de trabajo necesario para la reproduccién de la fuerza de trabajo, dada la duracién de la jornada e intensidad del trabajo desplegado en ella, Con lo cual transforma al producto de valor obtenido durante ese tiempo de trabajo, de estéril para sf, en plusvalfa. E] capital toma forma concreta ast en la produccién de plusvalia relativa. Por su base, la reproduccién de la plusvalfa relativa presupone la constante renovacién del incremento en la capacidad productiva del trabajo. Con ello, 'S. Esta es la primera vez que alguien presenta la necesidad y el desarrollo de est determinaciéa ciclica. CRISIS ¥ CICLOS DE LA ACUMULACIGN DE CAPITAL 191 leva en si las determinaciones ciclicas y tendenciales que vamos a encarar 4 continuacidn. 6.4.2.2.1 Inherentes a la forma concreta que la produccién de plusvalla relativa torna desde el punto de vista de los capitales individuales Los capitales individuales realizan la necesidad inherente a la reproduccién de la plusvalfa relativa bajo una forma concreta que la torna irreconocible a simple vista, Para el capitalista individual, y cualquiera sea la esfera especial de la produccién social donde actiie, la cuestién reside en incrementar la capacidad productiva de! trabajo que pone en accién con un fin inmediato. Se trata de llevar el valor individual de su mercancia por debajo del valor social -de la misma, de modo de obtener una ganancia extraordinaria, El incremento de la capacidad productiva le resulta indistinguible, en este sentido, de la _ economia en el capital constante, 0 del acortamiento del tiempo de circulacién. Ahora bien, el incremento en la capacidad productiva del trabajo puesto en accién por un capital individual implica que a unas masas dadas de capital utilizado y de capital adelantado corresponde una masa inerementada de mer- cancias producidas. De modo que, para expandir la necesidad social por sus mercancias, el capitalista innovador debe resignar una porcién de la ganancia extraordinaria, vendiéndolas en la proporcidn necesaria por debajo del que __ hasta entonces era su valor. Con lo cual, los restantes capitalistas de la misma esfera ven caer su tasa de ganancia por debajo de la normal. Les guste o no, hecesitan incrementar la productividad del trabajo que directamente explotan tanto, y de ser posible mas, que el capitalista iniciador del aumento en la productividad. La busqueda de capital adicional para incrementar acelerada- mente la productividad, sea para obtener una ganancia extraordinaria, sea para recuperar el terreno perdido y no ser desplazado como capital normal en activa, se encuentra determinada as{ como una necesidad general para los capitales industriales individuales, La reposicién de los instrumentos de produccién que han agotado su vida ‘itil encierra un incremento en la capacidad productiva del trabajo: los nuevos instrumentos son normalmente capaces de sostener una capacidad productiva Superior a la sostenida por los que reemplazan. La expansién de la escala mediante la transformacién de la plusvalia en nuevo capital es el otro curso simple por donde se introduce el incremento en la productividad del trabajo. Pero Ja reproduccién de la plusvalia relativa no puede seguir pasivamente el ritmo impuesto por el agotamiento de la vida util de los instrumentos ya en uso, ni subordinarse simplemente al nuevo capital disponible para la acumulacién. Por el contrario, el desarrollo de la capacidad productiva sobre la base de la introduccién de nuevos instrumentos de produccién se encuentra en el motor mismo del proceso de acumulacién. El tamafio de la necesidad social por nuevos instrumentos de produccién Se encuentra as{ extendido por encima de la reposicidn y la transformacién de 192 JUAN 1MIGO CARRERA Ja plusvalia en nueve capital. Pero, tratdndose de una forma concreta de 1a produccién mercantil, no hay aqui mas necesidad social que la solvente, De modo que esta necesidad extendida sdlo puede tener existencia prictica en la medida en que encuentre disponible una masa de capital —a ser avanzada en los procesos de produccién que la satisfagan— que se ubique por encima de la porcién del capital total de la sociedad que se encuentra ya en accién para la suma de la reposicién del capital fijo agotado, la expansién simple de la escala y la reproduccién general del proceso de valorizacién. El capital adicional adelantado para la produccién acelerada de instrumen- tos de produccién puede tener un primer origen en el capital originariamente disponible para el resto de la produceién social. Es decir, que la expansidn de la produccién de instrumentos se realice a expensas del resto de la produccién social. Ya hemos visto que éste es el curso normal, anterior en su determinacién aéste acelerado, que sigue la expansién de la escala de la acumulacién cuando Su tasa se incrementa. Pero también vimos que la desproporcidén temporal tiende a atenuarse por la necesidad de expandir la produccién de los restantes elementos del capital que directa ¢ indirectamente produce instrumentos de produccién. Y aqui se trata de una expansién acelerada por encima de la normal, que apunta sobre una masa de capital social cuya forma material ya se encuentra dada como resultado del ciclo de produccién anterior. De modo que, si los restantes capitales no encuentran salida para sus mercancias porque el capital existente se orienta hacia la produccién acelerada de instrumentos de produccién, y por lo tanto deben vender sus mercancias por debajo de su precio de produccién, mal pueden generar por s{ mismos el capital adicional requerido para convertirse masivamente en demandantes adicionales de instru- mentos nuevos. Si la necesidad de capital adicional para la.expansi6n acelerada de los procesos individuales de acumulacién puede nutrirse a expensas de la transformacién del resto del capital industrial existente en instrumentos de produccién adicionales, esta base se encuentra limitada por s{ misma. La primera fuente genuina de capital adicional incorporado a la produccién tas la obtencién de una ganancia extraordinaria es la siguiente. El funciona- miento fluido normal de la acumulacién determina la necesidad de un cierto nivel de existencias de mereancias, por encima de la masa que efectivamente s¢ realiza en la circulacién. La posibilidad de una ganancia extraordinaria acta sobre esta fuente, sea al pagar por ella un precio por encima del de produccién, sea al pagar una mayor tasa de interés por su compra a crédito. La misma s¢ convierte entonces de capital potencial en capital activo. Otro tanto ocurre con el capital fijo. La marcha normal de la acumulacién de capital requiere de cierto sobredimensionamiento de las instalaciones industriales respect de su utilizacién efectiva en la produccién, Y este sobredimensionamiento adquiere ahora una nueva dimensién, porque no se trata ya de multiplicar lt intensidad de su uso durante la jornada normal de trabajo, sino de multiplicar ‘la extensién de esta jornada. Tanto en lo que se refiere a las reservas de medios {S18 ¥ CICLOS DE LA ACUMULACION DE CAPITAL 193 produccién que van a ser utilizadas como objetas del trabajo y materiales wxiliares, como respecto a los instrumentos de produccién sometidos al consu- mo acelerado de sus valores de uso, la necesidad de expandir aceleradamente acumulacién se manifiesta aqui en el aumento de la velocidad de rotacién de los respectivos capitales individuales. Se manifiesta, por lo tanto, en una suba de la tasa general de ganancia. El capital dispone siempre de un exceso de fuerza de trabajo. Pero éste sirve como fuente genuina de capital para la expansién acelerada de la scala, sdlo en la medida en que las mercancias resultantes de su uso sean ucidas y realizadas en el tiempo durante el cual los obreros asalariados han abierto crédito sobre Ja venta de su fuerza de trabajo. Es decir, en un término no superior al mes. Pero la fuente mas amplia que encuentran los capitalistas industriales para ampliar su capital de manera acelerada por encima de la normal reside en el eapital dinero estacionado fuera del proceso de circulacién. A la acumulacién sponde una cierta masa de capital que debe mantenerse continuamente orada bajo la forma de dinero, Esta masa puede encontrarse en manos ja expansién de la eseala sobre dicha base constante corresponde una cierta velocidad de circulacién del dinero. La expansién de la escala por la simple iransformacidn de la plusvalia en nuevo capital incluye la produccién propor- al de la mercancia-dinero, o la incorporacién proporcional de sus signos Ja circulacién. La expansién de la escala de la acumulacién en persecucién dela ganancia extraordinaria circunstancialmente apropiable -o de la mera Subsistencia como capital industrial - multiplica la atraccién del dinero hacia transformacién en un momento fugaz en el proceso de rotacién del capital industrial. Esta atraccién se manifiesta en la salida del atesoramiento hacia Ja circulacisn, el incremento de la velocidad de circulacién, o el aumento de Ja velocidad con que se mueve el capital prestado a interés de un ciclo de Produccién al siguiente. Ahora bien, cuando el capital dinero adicional es lanzado a la cireulacién, S€ encuentra con una masa de medios de produccién y de vida para los obreros que no se corresponde con la escala potencial total expandida por él. Este Capital dinero adicional se enfrenta a un volumen de medios de produccién y Vida que corresponde todavia a la escala normal y, por lo tanto, realizable a sus ecios de produccién por una menor masa de capital dinero, Esta circunstancia manifiesta, pues, como un exceso de demanda sobre la oferta. Por mucho que los precios suban, el capital productivo adicional no puede Surgir de esta suba misma. Pero la suba de! precio de las mercaneias le permite al capital multiplicar la intensidad y extensidn en el uso de los instrumentos que ya se encontraban en funcionamiento. Sobre esta base, no necesita ya es- 194 JUAN TRIGO CARI perar a expandir la produccién de manera normal (es decir, comenzando el vamos como una produccién hecha toda de manera adicional y i instrumentes de produccién capaces ellos mismos de sostener una capacidad productiva de iltima generacién) a lo larga de todos los procesos materiales de produccién necesarios para alcanzarla. Més aun, los precios comerciales por encima del de produccién permiten reincorporar al proceso producti instrumentos de vida util ya agotada en condiciones normales. Permite también inerementar la intensidad de su uso, atin cuando este incremento implique el consumo de porciones adicionales de capital circulante o el desgaste anormal de los instrumentos. Estos desarrollan asi, en el proceso mismo de su desplaza.. miento por otros capaces de sostener una mayor productividad, una extensién de su vida til. La necesidad del capital de introducir aceleradamente por encima de la norma nuevos instrumentos de produccién capaces de sostener una mayor capacidad productiva del trabajo no tiene como efecto inmediato la baja de los precios de las mercancias. Por ¢l contrario, su realizacién tiene como primer paso un aumento general en los precios comerciales. De modo que la expan- sién acelerada se encuentra regida por la relacién entre este encarecimiento y la ganancia extraordinaria a producirse cuando los nuevos instrumentos sean puestos en uso. Al mismo tiempo, la produccién social se expande, mul- tiplicéndose nuevamente a medida que los nuevos instrumentos entran en produccién. La suba de precios impone la vinculacién de més capital, a la par que hace perder al dinero valor en relacién con las restantes mercanelas. Se requiere entonces una doble multiplicacién de nuevo capital dinero para mantener la expansién acelerada en marcha. Luego, la tasa de interés prosigue su movi- miento ascendente. Por su parte, la tasa general de ganancia tiende a ubicarse por sobre su nivel normal. Lo hace por el aumento en la velocidad de rotacién tanto del capital fijo como del circulante, asf como por las economias en el usd del capital constante a que da lugar el incremento en la intensidad y eseala de uso de los instrumentos de produccién. Pero, mas alld de toda apariencia, no lo hace por la suba de precios como movimiento general. Este movimiento alcanza igualmente a los precios de reposicién de los elementos que directa (medios de produccion) e indirectamente (medios de vida necesarios para reproducir la fuerza de trabajo) componen el capital cn funciones. De modo que la tasa de ganancia se encuentra determinada en cada momento en funcién del mismo nivel de precios para el capital como premisa y como resultado de su ciclo de rotacién, Claro esta que, desde el punto de vista de los capitales individuales, el aumento en el valor de éstos por el incremento progresivo en los precios aparece constituyendo en s{ mismo una fuente de valorizacién ¥ por lo tanto, presenta la apariencia de tratarse de una determinacién genuina al alza de su tasa de ganancia concreta. 1818 ¥ CICLOS DE LA ACUMULACION DE CAPITAL, 195 Pero, mds tarde o mas temprang, los nuevos instrumentos de produccién jucidos al calor de este empuje acelerado por expandir la acumulacién eomienzan a entrar en produccién. La produccién social se encuentra cubierta ahora por los instrumentos viejos mantenidos extensiva e intensivamente en juccién mas los instrumentos nuevos capaces de sostener una productivi- dad multiplicada del trabajo vivo. Al mismo tiempo, el precio comercial de las jercancfas se encuentra por encima del de produccién. Las mercancias resul- tantes de la expansidn acelerada sdlo pueden encontrar salida expandiendo Ja necesidad social por ellas, es decir, bajando sus precios. Al mismo tiempo, de fuente de capital adicional para la expansién acelerada, el crédito pasa aextenderse sosteniendo la apariencia de que las mercancias producidas en ‘exceso son vendibles. Se posterga, asi la manifestacién de la superproduccién. En esencia, lo que ocurre es que junto con la caida en los precios, esta cayendo- Ja velocidad de rotacién del capital industrial y, por lo tanto, la tasa general concreta de ganancia anual. La primera baja que produce esta cafda entre los capitales industriales, es Ja de los materializados en los instruments de praduccidn primitivos. Estos no pueden seguir manteniéndose en produccidn a los precios mds bajos. Ni siquiera su propia desvalorizacién puede compensar ya la menor capacidad productiva que ponen en accién. Por supuesto, los mismos capitales a los que corresponde la mayor capacidad productiva se encuentran sometidas a desvalorizacién por la caida de los precios, dandose para ellos el movimiento inverso al indicado anteriormente para la determinacién de la tasa general de ganancia y su expresién concreta para los capitales individuales. La superproduccién general se hace mds manifiesta. Cae la velocidad de totacién del capital. Baja la tasa de interés; baja sdlo parcialmente contrarresta- da por el incremento que compensa el mayor riesgo crediticio. Esto es, siguen los movimientos opuestos a los correspondientes a la primera etapa, que no hacen sino acentuar la necesidad de la expansién acelerada de la acumulacién del capital individual. Sélo que la manifestacién de las determinaciones mds Simples de esta necesidad debe abrirse paso a través de las formas concretas en que ellas parecen negarse a si mismas. Como ocurre con cualquier otra forma concreta en que la organizacién auténoma de la produccién social realiza su necesidad directamente como tal, la regulacién de la expansién acelerada de la capacidad productiva del trabajo sdlo puede imponerse yendo mas alld del limite en cada sentido. La manifestacién de sus excesos en la etapa anterior debe ser compensada ahora, pasdndosc en el sentido inverso. La necesidad de la expansidn acelerada de la acumulacién se encuentra tan presente en la primera fase de este movimiento como en la segunda. Sélo que en esta Ultima se manifiesta como contrarrestada en su constante avance por su forma concreta misma de realizarse. La expansién acelerada no necesita de un impulso externo a la marcha normal del proceso de acumulacién de capital que la dispare, sacando aparen- 196 JUAN 1fGO CARRERA, temente con ello al curso normal de ese proceso de una abstracta situacién de ‘equilibrio. Por el contrario, es porque la necesidad de la expansién acelerada se encuentra presente en todo momento al interior de dicho proceso, que el desarrollo normal de la expansién general de la escala de acumulacién de los capitales individuales tiene a esta fluctuacién ciclica como forma concreta necesaria de realizarse. Como forma inherente a la regulacién auténoma, este movimiento fluc- tuante lleva a su vez en si la necesidad de realizarse a través de fluctuaciones en torno a sf mismo. De modo que su intensidad y duracién, as{ cémo la intensidad y forma de estas fluctuaciones sobre si mismo, se encuentran me- diadas por las condiciones concretas de cada ciclo. Luego, el movimiento en cuestidn aparece dejando tras de sf el incremento general de la escala de la acumulacién y de la capacidad productiva del trabajo; y en lo que el valor unitario consecuentemente disminuido corresponde directa o indirectamente a los medios de vida necesarios para repraducir la fuerza de trabajo de los obreros productivos, un ineremento en la plusvalfa relativa. 6.4.2.2.2 Inherentes a las formas coneretas que la produccién de plusvalia relativa toma desde e! punto de vista del capital social mismo 6.4.2.2.2.1 Determinacién de |a tasa de ganancia por el movimiento contrapuesta de la composicién orgénica y la tasa de plusvalla Repasemos brevemente las determinaciones de la produccién de la plusvalia relativa. Esta plusvalfa resulta del acortamiento de la parte de la jornada en que el obrero trabaja para si, logrado mediante la disminucién del valor de los medios de vida necesarios para la reproduccién de su fuerza de trabajo. A su vez, este menor valor resulta del incremento en la capacidad productiva del trabajo que directa o indirectamente produce dichas medios de vida. De modo que la produccién de plusvalia relativa impone la revolucidn constante en las condiciones materiales de produccién. El sistema de la maquinaria propio de la gran industria es la forma més potente con que cuenta el capital para incrementar la capacidad productiva del trabajo en pos de la produccién de plusvalia relativa. En él, la capacidad productiva del trabajo se desarrolla sobre la doble base de dotar al trabajo vivo con nuevos instrumentos de produccién (que le permiten producir una mayor masa de valores de uso en un tiempo dado) y la expansién de la escala de produccidn puesta privadamente en accién por cada capital individual. Por lo tanto, el incremento en la capacidad preductiva del trabajo resulta de un incremento en la composicién técnica del capital. Este incremento se tefiere tanto a la masa de instrumentos de produccién con que se encuentra equipada cada unidad de trabajo vivo, como a la masa de materias primas y materiales auxiliares que pasa por sus manos como objeto y auxilio de su trabajo. Este incremento en la composicién téci toma forma concreta respecto de la regulacién capitalista de la produccién social en el incremento ‘CRISIS ¥ CICLOS DE LA ACUMULACION DE CAPITAL 197 de la composicién del capital como érgano de la produccidn de plusvalfa, 0 sea, en el incremento de su composicidn organica. La plusvalia es la forma social especifica con que se representa la materialidad del simple gasto de fuerza humana de trabajo realizado por el obrero bajo e] dominio privado e independiente de cada capital individual, durante el tiempo que excede al necesario para la reproduccién de la fuerza de trabajo gastada a lo largo de la Jornada de trabajo. Luego, sélo el capital materializado en la fuerza de trabajo es capaz de comportarse como una magnitud variable. El capital materializado en los medios de produccidén se limita a conservar su valor en el valor del producto, comportdndose como una magnitud constante. Pero, pese a que esta porcidn de capital es incapaz de valorizarse, la produccién de plusvalia relativa tiene por condicién su crecimiento acelerado respecto del crecimiento del capital variable. Mas atin, en el modo de produccién capitalista no basta para incorporar una maquinaria en sustitucién del trabajo vivo que el gasto adicional de trabajo en que se incurre para producir la maquina sea menor al gasto de trabajo que se ahorra mediante su utilizacién. Es condicién para la incorporacién capitalista de la maquinaria que dicho gasto adicional sea menor que el trabajo vivo pago que se ahorra mediante la utilizacién de la misma. Con lo cual, la masa total de trabajo vivo que se materializa en cl valor de la maquinaria introducida tiende a ser menor que la masa de trabajo vivo que se ve desplazada por esta introduccién. De modo que, en ¢l conjunto del capital total de la sociedad, la porcién constante no slo crece mas rapido que la variable sino que lo hace a expensas del crecimiento de ésta. Cuanto mayor es su porcién constante, o sea, cuanto mayor es su composi- ccién de valor, un capital de magnitud rotal dada pone en accién una menor cantidad de trabajo vive. A una tasa de plusvalia dada, menor resulta la plus- valia que genera respecto de su magnitud total. En estas condiciones, y con Ja velocidad de rotacién dada, el incremento en la composicién de valor del capital se refleja en la caida de la relacidn formal entre la plusvalia generada y el capital total adelantado para generarla, o sea, en la caida de la tasa de ganancia anual. Sin embargo, hasta aquf se ha prescindido del hecho de que el aumento de Ja composicién orginica del capital nace de una razén especifica: del aumento de la capacidad del capital variable para valorizarse, o sea, del aumento de Ja tasa de plusvalia. Y este aumento determina favorablemente a la tasa de anancia. De modo que la tendencia a la caida de la tasa de ganancia por la Suba de la composicién orgdnica lleva consigo la necesidad de negarse a sf misma. Depende de la magnitud y forma técnica concreta del incremento en la Capacidad productiva del trabajo, que la determinacién negativa de la tasa de ganancia por la suba de la composicién orgdnica aparezca imponiéndose en el cuanto conereto de dicha tasa, o que resulte superada en esta manifestacién conereta por el incremento en la tasa de plusvalla. Si, dadas la duracién de la jornada de trabajo y la intensidad de éste, la composicién orgdnica del 198 JUAN IRIGO CARRERA capital crece mas répidamente que la capacidad productiva del trabajo, la tasa de ganancia va a presentar una tendencia concreta a caer. Si, por e| contrario, la capacidad productiva del trabajo crece progresivamente mas que la composicién orginica, la tasa de ganancia va a presentar una tendencia concreta a la suba.* 6. Marx formula la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia como. una ley de cardcter puramente analitico. Esto es, la enuncia como una ley que hace abstraccién de su propia determinacién esencial (el aumento de la tasa de plusvalia), poniendo en lugar de ésta una abstracta relacién formal (la constancia de la tasa de plusvalfa) (Karl Marx. Fl capital. Vol. 3. México, DF: FCE, 1973, pag. 214). Recién en un, segundo paso introduce esa determinacién esencial, pero la pone como una condicién exterior que, como tal, aparece contrarrestando a la ley analitica (ibid., vol. 3, pag. 232), Sobre estas bases, Marx da por sentado que la ley en cuestién se impone como la ley histéricamente concreta de la tasa de ganancia (ibid., vol. 3, pag. 234), pese a no haber desarrollado las posibles relaciones de proporcién entre sus dos determinantes concretos en toda su extension. Shaikh presenta el siguiente desarrollo como prueba de que la tendencia de la tasa de ganancia es decreciente en tiltima instancia, Parte de transformar matemdticamente la relacién entre la tasa de ganancia y Ia tasa de plusvalia, g" = © - = (ibid., vol. 3, pag. 65), en g’ = jig’ BE, de donde deduce que, si con el desarrollo de la productividad del trabajo, v tiende a 0, entonces el primer elemento del segundo términe tiende a 1, y por mais que crezca la tasa de plusvalia tendiendo a ser infinitamente alta, la tasa de gananeia inevitablemente cae al no alterarse In duracién total de la jornada de trabajo y continuar creciendo ¢ para sostener el desarrollo de la productividad del trabajo (Anwar Shaikh. Valor, acumulacién y crisis. Ensayos de economia politica, Buenos Aires: Ediciones ryt, 2006, pgs. 407-408). Mientras la formula original muestra de manera inequivoca que lo que estd en juego es la evolucién relativa de los dos elementos cualquiera sea el nivel absoluto que hayan alcanzado, la transformada hace desaparecer el movimiento de la tasa de plusvalla. ¥ junte con esta desaparicién, se saca de la vista c! limite capitalista especifico a la sustitucién de trabajo viva por trabajo muerto y, por Jo tanto, al crecimiento del capital constante. Dicho limite consiste en que el trabajo muerto que se adiciona por el uso de la maquinaria debe ser menor que el trabajo vivo pago que se ahorra, El postulada de que el capital variable tiende a 0 implica de inmediato que el capital constante consumido sélo puede aumentar en una proporcién ain menor, Luego, el capital constante adelantado no puede crecer arbitrariamente sino sujeto 4 esta restriccin, de la cual resulta que la tasa de ganancia subiré o bajard segun que ¢l aumento de la productividad del trabajo sea proporcionalmente mayor @ menor al de la composicién orgdnica de ese capital. En las antipodas aparentes del planteo de Shaikh se encuentra el de Okishio, Segdin su célebre «teoremas, la incorporacin de una innovacién técnica que satisface la condicién necesaria de disminuir el costo de produccidn, tiene como resultado inevitable la suba de la tasa general de gananeia, cualquiera sea el aumento en Ia composicién orgdnica del capital que I acompaiie (Nobuo Okishio. “Technical changes and the rate of profit”. En: Kobe University Economie Review, n.* 2: Faculty of Economics, Kabe University (1952), pags. 85-99), Vayamos mds despacio. Okishio presenta la ecuacién mimero 3 de su desarrollo (ibid., pag. 86) como la expresién del «criterio del costo» que rige