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(SEGUNDA PARTE) ASUNTOS DE EXPRESION (CAPITULO CUATRO) LA RETORICA DE LAS NOTICIAS mally La retorica se ha desorito como “el arte de utilizar el lenguaje de manera efectiva,”’ “el cuerpo de reglas que debe observar quien habla o escribe con el fin de poder expresarse elocuentemente” y ‘el arte de la persuasién’.” No es una palabra que se escuche con frecuencia en las salas de redaccién de los Estados Unidos, excepto cuando va seguida del adjetivo ‘vacia’. Sin embargo, nunca ha habido una empresa mas retorica que las noticias. Un poeta o un novelista podria jurar que esté escribiendo para un piblico de una sola persona, pero un periodista debe saber lo contrario. Es mas arquitecto que escultor, crea cosas que deben trabajar. Su propésito es ofrecer informacion itil y su posicion privilegiada bajo la ley surge de su utildad para el sistema de autogobierno Para aleanzar este propésito tiene que conocer no solamente alguna informacion que tenga valor sino también la manera de comunicarla a los demas. Si es un reportero y piensa que el arte de la persuasion no es relevante para él porque maneja hechos, se equivoca. Esta en el negocio de hacer cambiar opiniones, aunque sea de un estado de ignorancia a un estado de conocimiento y eso significa que debe dominar el arte de transmitir los mensajes a las personas, lo cual es retérica, El estudio de la retorica involucra asuntos tan abstractos como la epistemologia y tan practicos como el negocio del mercadeo. Este capitulo tratard toda la gama, pero una pregunta que se planteé en el capitulo anterior se presentaré en todo éste: zHasta qué punto debe el piblico dar forma al mensaje? La respuesta més impactante la dan los teéricos contemporéneos quienes aseveran que el piblico crea el mensaje sin importar lo que el escritor trate de hacer. Esto deberia dar escalofrios a todos los periodistas porque equivale a un ataque contra el mismo propésito de su trabajo. Y tiene un ‘ilo especial en el entomo de los nuevos medios interactivos los cuales, sugieren algunos, derrocaran la autoridad de todo los " Cleanth Brooks y Robert Penn Warren, Modem Rhetoric, 3* edicién (New York: Harcourt Brace & World, 1970), 6 ? Oxford English Dictionary, Compact Edition (New York: Oxford University Press, 1971), 2535. + Wayne C, Boot, ‘The Revival of Rhetori," en Now Don't Try to Reason with Me (Chicago; University of Chicago Press, 1970), 35 textos y la remplazardn por los meandros logicos de un hombre que maneja el control remoto de un televisor. El ataque intelectual subyacente contra la habilidad de los textos para comunicar un significado coherente se origina en la tradici6n del escepticismo, que siempre ha podido encontrar las fallas en aguellas aseveraciones de conocimientos absolutos ([o cual es afortunado para la causa de la libertad humana y el sostenimiento de una sociedad abierta). Los periodistas podrian hacer caso omiso de lo que dicen los teéricos académicos como algo insignificante para el campo de los asuntos practicos, y en el sentido estricto de la palabra, tienen razén. En el mundo en que viven y describen generalmente los periodistas, los debates del seminario de la escuela de pregrado o de la asociacién de lenguas modemas no tienen ningin impacto inmediato. Los lectores de periddicos, en términos generales, tienen otfos asuntos mas apremiantes que les preocupan, distintos al significado del significado. Y, sin embargo, las ideas tienen fuerza. No importa que tan ocultas estén a la vista pasajera, oftecen los cimientos de lo que vemos, creemos y hacemos. De manera que incluso una idea tan vacia como el escepticismo radical puede debiltar nuestras aspiraciones y desanimamos, como un estado de énimo que sentimos pero no podemos comprender. LAPOSIBILIDAD DE LA COMUNICACION La forma extrema del escepticismo pone en tela de juicio dos ideas que sustentan la empresa de las noticias. En primer lugar, duda de que una persona pueda comu realmente un pensamiento a otra persona a través del lenguaje. En segundo lugar, duda de que haya alguna manera de decir que algunas aseveraciones son mejores que otras. Si el escepticismo tiene razon respecto a que es imposible para un lector comprender lo que quiso decir el escritor, se viene al suelo el centro de la historia periodistica. Los periodistas no estan en un juego privado en el cual se gratifican a si mismos en las paginas esoritas y luego offecen los resultados a otros que no le sacan nada sino lo que ellos mismos aportan. El periodismo tiene que ser una comunicacién uti, o no es nada. El escéptico radical se gana la vida encontrando las ambigledades que existen en todos los textos. La aplicacién de una perspectiva altamente enrarecido, que no refieja ¢l proceso mental de ningin lector normal, asegura que e critico y el lector no pueden hacer nada mas que crear su propio trabajo nuevo encima de lo que ha escrito el autor, ‘como un palimpsesto. Esto invierte la relacién usual entre el autor y el lector, haciendo que el receptor del mensaje sea el verdadero autor, ya que iinicamente a través de su acto de interpretacion surge un significado en la superficie impenetrable del text. Naturalmente, esto sirve perfectamente para elevar al critico por encima de aquellos a quienes interpreta, lo cual debe solazat mucho a un grupo de escritores a quienes casi nadie lee. Stanley Fish es un ejemplo util del escepticismo extremo, pero no porque sea representativo de todos los escépticns radicales, que no lo es. En primer lugar, y aunque parezca extrafio, parece tratar de comunicarse eficazmente, escribiendo de una manera mas accesible y directa que la mayoria, lo cual lo hace mas amable con aquellos que no son especialistas. En segundo lugar, las aseveraciones de Fish son mucho menos radicales que las de algunos otros. Sin embargo, es suficientemente escandaloso para sugerir la falacia que existe en el meollo de este tipo de razonamiento. La publicacién del libro A Rhetoric of lrony* de Wayne Booth, fue la ocasién para un articulo escrito por Fish en Daedalaus fitulado "Short People Got No Reason to Live: Reading Irony’, y una réplica de parte de Booth.’ La ironia es el campo perfecto para las batallas del escéptico radical, ya que el refo para comprender la ironia es detectar cuando un autor quiere decir lo contrario de lo que dice. El ensayo de Fish tomé su titulo de una de las frases de una cancién de Randy Newman. El autor habia dicho que queria crticar el sentimiento expresado. Fish no estaba tan seguro, Su ensayo atacd la idea de que cualquier lectura especifica de un texto determinado —como irénico 0 directo, por ejemplo— inherentemente es mejor que cualquier otra lectura. No minimiz6 lo que esta en juego: Lo que Booth ve (aunque no siempre tan claramente como quisiera) es que el puntal de una ironfa estable es el puntal del significado mismo: “Si el universo en defintiva es un mulliverso absurdo, entonces todas las proposiciones referentes a, 0 representaciones de, cualquier parte del mismo, son absurdas en titima instancia... (y) no existe tales cosas (sic en Fish, correcto en el original) que se llame ‘violacién fundamental’ del texto". Esta es una vision oscura, realmente, y Tio se puede menos que estar de acuerdo con el deseo de Booth de negarse @ ella Pero para Fish no hay donde buscar el significado del texto excepto en el lector, y silos lectores discrepan, entonces el texto no se puede determinar. El significado literal, escribié, “en lugar de ser independiente de la perspectiva es un producto de la perspectiva...; es en si una interpretacion’.” Incluso cuando todos los lectores rechazan ungnimemente una interpretacién espectfioa, sostenia Fish, no se invalida esa lectura porque algin dia alguien podria persuadir a otra persona de su validez. Cuando Booth planted su refutacién en el mismo numero de Daedalaus, hizo lo més endemoniado que se le puede hacer a alguien que toma la posicion que asumi6 Fish: “Wayne C, Booth, A Rhetoric of rony (Chicago; University of Chicago Press, 1974) 5 Stanioy Fish, "Short People Got No Reason to Live: Reading Irony," y Wayne C. Booth, ‘A New Strategy for Establishing a Truly Democratic Criticism,” Daedalus (Invierno 1983), 175 y ss. igh, ‘Short People Got No Reason to Live,” 178, citando a Booth, Rhetoric of rony, 180. 7 Fish, “Short People Got No Reason to Live,’ 180,