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CLETO, EL ISCARIOTE

Más allá de tener una postura piadosa o de ser agnóstico, es bien conocida la
historia bíblica que habla de la traición de Judas, el Iscariote. Todos los evangelios
sinópticos coinciden en la descripción de los hechos que culminaron con el “beso de
la muerte”, con diferencias sólo en los detalles. Dejaré de lado, adrede, la
consideración de otras vertientes, como ser la versión gnóstica y de alguna que otra
herejía, o las paparruchadas sostenidas por el brote “new age” del siglo XXI, ya que
no es intención de este breve escrito comparar textos teológicos, sino reflexionar
acerca del viejo y miserable arte de la traición.
El Gobierno Nacional ya ha utilizado el “Judas” para referirse al vice, pero sólo
como sinónimo de “traición” por excelencia; yo voy a fundamentar el acierto del
epíteto:

-Judas, en primer término, fue parte del “proyecto” y se sirvió de su Jefe para ser
algo reconocido, ya que en sus orígenes fue un hijo no deseado y probablemente
hubiera pasado por la Tierra sin pena ni gloria, de no ser por la mano que le tendió
el líder.

-A Judas le fue concedida la “caja” de entonces, la bolsa en donde los discípulos


depositaban lo recaudado en limosna para dedicarlo a los pobres; esa bolsa, estaba
en manos del Iscariote.

-Judas desviaba esos dineros, negándoselos a los pobres y quedándoselos para él.
Era, mucho antes que traidor, un ladrón: : "No dijo esto porque se interesara por los
pobres sino porque era ladrón y, como tenía a su cargo la bolsa del
dinero, se robaba lo que echaban en ella." (Juan 12:6 )

-Judas, en tensión entre su presente santificado y la torridez de su alma, finalmente


sigue a esta última y procede a “patear el tablero”, y decide ya no seguir
quedándose con los “vueltos”, sino conspirar directamente para que sea el sistema
que se compadece de los pobres el que caiga, sin vueltas.

-Es así que, por una suma de dinero, entrega a su Jefe a los representantes del
Imperio. Aquí sí surgen las mayores divergencias acerca de qué sucedió una vez
que Judas recibió la paga de su traición. Algunos textos hablan de arrepentimiento,
devolución de la coima y suicidio expiatorio. Otros hablan, literalmente, de…. ¡la
compra de un campo!. Vamos, díganme, en el Evangelio Argentino, ustedes., ¿por
qué variante se inclinan ?

Por supuesto, las similitudes que señalo no son exactas, sino aproximadas,
dentro de las licencias literarias:

-Cleto ha tenido la gracia de ser ungido, al igual que Judas en su momento, por los
que encabezan el proyecto nacional y popular, pero Cleto, a diferencia de Judas,
nunca se vendió porque jamás dejó de pertenecer al bando de los compradores.
Además, difícilmente aparezcan dos versiones tan disímiles (como en al caso de
Judas) acerca de las motivaciones últimas para la traición; quizás, algún intento
pueda provenir del “gnóstico” Pino.

-Lo que sí los identifica es el abandono de aquellos más desprotegidos, de los que
en los principios de la cristiandad sufrían la concentración de la riqueza en manos
de castas parasitarias y explotadoras, y que son los mismos que hoy padecen los
golpes financieros, las corridas especulativas, el dasabastecimiento, la fuga de
capitales. Por supuesto, el párrafo elegido para describir el flagelo del año “cero” de
la cristiandad es perfectamente aplicable a la era actual; en fin, cuestiones que
tienen que ver con la “evolución” de la humanidad.

-A Cleto no el alcanzó con obtener una posición expectante como candidato


opositor, sino que, al igual que Judas, decidió jugarse por la abolición lisa y llana del
proyecto que tiene la mira puesta, con aciertos y vacilaciones, en la solución de los
grandes problemas que afligen a los argentinos.

Por último, y para terminar de señalar coincidencias entre los traidores, los invito a
que corroboren por ustedes mismos la siguiente:

-Si observan detenidamente el cuadro “El beso de Judas”, de Giotto, observarán que
Judas también tiene una cara de marmota bárbara.

Marcelo Fernández Portillo


Santa Rosa – La Pampa
República Argentina