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CAPITULO PRIMERO Del problema de la mujer en la al problema de la ciencia en el feminismo Las estudiosas feministas han analizado a las mujeres, a los hombres y las relaciones sociales entre los géneros dentro de los marcos conceptuales de las disciplinas, entre los distintos marcos y, cada vez mas, frente a ellos. En cada rea, hemos llegado a descubrir que lo que solemos considerar problemas, con- ceptos, teorias, metodologias abjetivas y verdades trascendentales que abarcan todo lo humano no llegan a tanto. Son, en cambio, productos del pensamiento que llevan la marca dé sus creadores colectivos o individuales y, a su vez. los creadores estén mareados de forma caracterislica por su género, clase social, raza y cultura’. Ahora, podemos discernir los efectos de estas marcas culturales fon las discrepancias entre los métodios de conocimiento y las interpretaciones del mundo aportacios por los creadores de la cultura occidental moderna y los carac- teristicos del resto de las personas. Las creencias que favorece la cultura occi- dental reflejan, unas veces de maneras claras y otras deformadas, los proyectos ‘sociales de sus creadores, ideniificables desde la historia, y no el munds tal como 2s 0 como querriamos que fuese. Las ciencias naturales constituyen un objeto relativamente reciente del exa- men ferninista. Las criticas desencadenan inmensas expectativas —O temores—, 7 Fatablezco una dristica distincion entre “sexo” y “género" (aunque, mas adelante, plantearé ciertes problemas con respecio a esta alcotomia); por tanto, ma raferiré a “roles de género" en vee $e a roles vexualec", ete, manteniendo Unicament algunos térrines, coma "sexismo", cuya Sustitu- Gon pareea mas desconcortante que uti. En los demAs casas (salvo an ckas textuales), 3610 utlizo “sexo” cuando ce trata de cuesliones maramante bioldgioas. Hago sto por dos motives, En primer Joga, 4 pasar de la insistancia teminisla, durante décactas y quiad siglos, acerca de que la “naturale- sey ies actividades de mujares y de hombres estin configuradas primondielmente por as relaciones Gociales y no por delerminantes bioldgicos inmutables, muchas personas todavia no llegan a.com prenderio.o no estan dispuesias a aceptar todas sus consecuenclas (buena prucba de allo as la fas: Gracie que en la actualldad suscia la estos planes de reforma social asignaban a las predcupaciones espacilicamente feministas, ) Porotra, clisstionan ta-division de trabajo por géneros —un aspects social de * Ie organizacion de las relaciones humanas que la quedade profundamente ‘oscurecide por nuastras formas de eercibir lo “natural” y Io social, Se ponen, {9 cuales quizé alin més preocupante, a nuestro sentido de identidad personal, #n su nivel mas prerracional, en su niicleo fundamental. Se oponen al caracter deseable de los aspecios generizados de nuestras personalidades y de la expresi6n del género en las practicas sociales que, para la mayoria de las hom bres y de las mujeres han constituide aspactos profundamente satisfactorios de la identidad personal, Por ultimo, como sistema simibdtica, tl diterencia de género as el arigen mas antiguo, universal y poderoso de muchas conceptuaciones moralmente valoradas © Faiciones moss, . S Del problema de la mujer en fa clenia al problema de la ciencia en ol fominiemne 7 de todo lo que nos rodea, Las eulturas asignan un género a entes no humanas, como los huracanes y las montafias, los baroos y las naciones. Hasta donde llega la historia, hemos organizado nuestros mundos social y natural en terminos de significados de géhero, en cuyo cantexta se han construido instituciones y sig- rnificados raciales, de clase y culturales historicamente espectticos. Cuando ef pezamos a teorizar sobre el género —a definir el género come categoria anal ca en cuyo marco los humanos piensan y organizan su actividad social, en vez de come consecuencia natural de la diferencia de sexo, 0 incluso como simple va- flable social asignada a las personas individuales de forma diferente, seguin las culturas—, podemos comenzar a descubrir en qué medida los significados de género han poblado nuestros sisiemas de creencias, inslituciones e, incluso, fe- némenos tan independientes del género, en apariencia, come nuestra arquitecta- 7ay la planificacién urbana. Cuando el pensamienta feminista sobre la ciencia se haya teorizado de forme adecuada, dispondremos de una vision mucho més cla- ta delhasta qué punto esta generizadal y hasta donde no lo esta, en este sentido, la actividad cient ‘Atvora bien, no cabe duda de que el racismo, el clasismo y el imperialismo cul- tural rastringen, Gon frecuencia, mas protundamer te que el sexismo las oportuni- ‘Gades dé vida de los individuos. Podemos apreciarlo con facilidad si comparamos la diferencia de oporlunidades abiertas a las mujeres de la misma raza pero cis- tinta clase social, o de la misma clase pero de diferente raza, en los Estados Uni- dos hoy 0 en cualquier otra momento y lugar de la historia. En consecuencla, es comprensible que las personas de clase trabajadora y las viclimas del racismo y de! imperialismo, a menudo. den una importancia secundaria a los proyecios feministas en sus planes politicos. Es mas, el género sélo aparece en formas luramente especificas. Como veremos en el proximo capitulo, la vida social generizada se produce a través de tres procesos distintos: es el resultado de asignar metatoras dualistas dé género a diversas dicotomias percibidas que no suolen tenér mucho que ver con las diferencias de sexo; 68 consecuencia de recurrir a estos dualismos de génere para organizar la actividad social, de dividir las aclividades sociales necesarias entre diferentes grupos de sores humanos; es una forma de identidad individual. socialmente construida, que solo s8 correla: ciona de modo Imperfecto con la ‘realidad’ o con la percepcidn de las diferencias de sexo. Denominaré estos tres aspectos del génera como simbolismo de géne- 70 (0, tommando una expresidn de la antropologia, “totemismo de género"), estruc- tura de género (0 divisién de trabejo segin el género) y género individual. Los referentes de los tres sentidos de la masculinidad y la feminidad difieren seguin las culturas, aunque, dentro de la misma cultura, las tres formas de género estan relacionadas entre si. Es muy probable que no puedan observarse en todas las culturas 0 en todas las 6pocas de la historia mas que algunas expresiones simbo- licas, institucionales o de identidad © conducta individual de masculinidad y de feminidad, Pero el hecho de que haya diferencias de clase, raza y cultura entre mujeres y hombras no es raz6n, como han pensado algunos, para considerar que las dife- rencias de género carecen de importancia tedrica 0 de relleve politico. Practica- mente en todas las culluras, las diferencias de género constituyen una forma cla- ve para que los sares humanos se identifiquen como personas, para organizar las relaciones sociales y para simbolizar los acontecimientos y procesos naturales y © caieones Moratu, $1