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. COLECCION LABOR | | sECCION I a CIENCIAS FILOSOFICAS ARISTOTELES 7 So 224 7 UU Ee) Qn oibin db £ piles rape ota de Kidhig pS) ecmrer (ed. Guiltier 2IPZI ~14 ots ae Ieee ‘aieditco det Estate 86 Dargn or e ee 2 Farts & Costes MOS Gi eidanbht atk rou oo pee terete Prvod ke Gat ee / torn bad beg hl, \ craze ws iH goo ole apn Mraroie sy Oo ASe2 ~Cotue o wuehtrgusme ok Cuslofelececemme oer | a Deer Ne a8 cabs wow iieuty ave Saree nSnane Pee Te eee EDITORIAL LABOR, S. A. BIBLIOTECA DE INICIACION CULTURAL + BARCELONA - MADRID + sche AIRES - RIO DB JANEIRO ; i : a. Con wa Kamina PROLOGO Sogiin Aristételes, de entre los conocimientos, aven- taja a todos los otros en.valor y dignidad el que é denomina “sabiduria”s més atin, su egntemplacién con- timua nos hace patifcipes, segtin 61 mismo, dela més gta feligidad de que el hombre es capaz en principio. ‘Todos los bidgratos de Aristételes estin en esto con- formes; pero enandg pasan a exponer la doctrina aris. totélica sobre Ja sabidurfa, nos presentan algo tan imarménieo y tan plagado de evidentes absurdos, que nadie puede RATSTACeRNE con Semejante exposrcion. d= Y si eso es ya pastante para despertar deseon- 4 : Prowedénaio COMPRA : "ys PROPIEDAD | Primera edicién : 4930 Segunda edicién revisada : 7943 : mma ara BE wR apa ! + MBLIOTECA 2 s7TRAL nee a, ae @zy ee Econ ¢ ye of Sask Fo/z 1} er iw oe ie we We wat, po « \ PRINTED IN SPAIN, py oO # ee Os La 5-418 ‘Tavuxaxs Gxdricos Jnmso- Asmascatos, SA? PROV, 86, BARCRLONAIC yne parecen_contradecirse, sin fianza, todavia es més sospechoso su modo. total’ de (aroveder en la investigacién del pensamiento y de las as aristotélieas. Cuando tropfezan con dos tesis ondar en més averi- que hay una real contradiceion doct _ Guaciones preter KE ‘se preguntan, por consiguiente, cual de las dos afir- ‘ ‘{xpesieiGn Goo Je poble de e ¥, sin em- argo, lo mas facil seria presumir que aquellos pasajes podrfan entenderse en otro sentido que los armonizara entre sf, y con la ventaja de que lo que, a primera 6 FRANZ BRENTANO vista, parecfa crear una dificultad a la comprensién, sirve més bien para facilitarla, pues la necesidad de justipreciar simult4neamente dos afirmaciones al pare- cer contradictorias, es un puntal firme para la inter- pretacién de una y otra, Y todavia més. Quizd la explicacién de la cohereneia de un juicio coi otro, eee ee atermediarios, AescabyiGn dos axige ciertos conceptos intermediarios, descubriéndose- nera mucho més completa. Fise camino es precisamente el que he tomado, y ereo asf, aprovechando varias indicaciones desparra- radas en las distintas obras, haber llegado a un resul- tado que se recomienda de una parte por su eohereneia, y de otra porque, apoydndonos en @, se comprende muy bien e6mo Atistételes podig detenerse con alta eemplacencia en la contemplacién de una eoncepeisin del universo asi configurada. Cierto que la teorfa aristotélica de la sabiduria es hoy insostenible en su totalidad y que varias. partes de la misma se han superado completamente. Sin em- argo, estoy:eonvencido de que si se la eomprende bien, aun hoy su estudio puede ser verdaderamente prove- choso, Por mi parte, no hago més que cumplir un deber de gratitud al reeonocer que, cuando de joven rie empecé a ocupar de Filosoffa en una época de la mas ‘+profunda deeadencia para la misma, ningfin maestro econtribuyé mas que Aristételes a iniciarme en el ver- dadero camino de la investigacién. Ciertamente que cuanto de 4 recibi, lo hube de poner cn relacién con multitnd de conquistas cientt Mad aniston 7 > — Mieas de épocas posteriores, eon lo cual, mucho, si bien no todo, de Ja herencia aiistotélica tomé una forma (#1 csonciaimente nueva. Podrfa, no obstante, aun hoy sus: &” ¢ exibir las siguientes Mneas que un dia eseribf en:su 2° album ‘a uno de mis oyentes de la Universidad de Viena, que me las pidié amablemente: ‘be gud raza desciendo,ofdlo, Yosotz0, 10s coronads con Blas0- De aud rage cogocrates, ek que a PlatGn produjo, (nes ye tn reo In fran At, mane, ene Paton cree 18 Trobits la movin que 6), amante, se escogi6 7, Seoitumson poston, an orece ¥ On brtes el simence {aquel; «Van nos, ma stride procedes de eae contre ¥ no de otro ae vevemo, el platoso, aniudo cual hermano, tanga Reofenat, ol ae oes diving, dates como ot {ino to Taos, [oP py: tor naberte aide ye ofrendaae tarde y ser ol mts Joven de tos suyos, a padre ie Tia preterldo tlernamente @ todos Tos demés, Son ya muy instructivos los multiples puntos de contacto y aun de concordancia de Ja teoria aristotélica de la sabidurfa con la de nuestro gran Leibniz. Se ha vidiculizado el magnénimo optimismo de éste, pero hoy so empieza a ser més justo con Ja signifieacién de su Goctrina, Seguramente ha de salir ésta ganando al ‘ notar que la ilosofia helénica dié expresién y alta estima a las snismas eonvieeiones que el eminente ¥ moderno pensador ensefié de la manera més fervorosa y en las que vié los fundamentos de una vida verda- Geramente humana y digna. He procurado hacer la exposicién todo lo més eefiida posible, Pero, dada Ia profunda oposicién en que se halla con Jas coneepeiones corrientes, no me ha sido siempre posible evitar una demostracién a fondo y ‘una refutacién de las objeciones principales. Y habria oe tenido que ser atin més extenso, si respecto a algunos de los puntos més diseutidos, como, verbigracia, 1a doc- trina del vodg xomemds (el entendimiento activo), la del obrar del Dios aristotétieo, ast como la de la ani- maccién del hombre y del origen del género humano, no hubiera podido remitirme a Jas respectivas explica- ciones que doy en mi Psicologia de Aristételes y en mi tratado préximo a parecer: Doctrina de Aristételes sobre el origen del espiritu human. e Franz Brmyrano - 6 wef pocleten ag concerns Qishkeus ae Seb es a> vwaocrrinine das Ths ypusctows : B. Abemnique 0 chseple twale wo Lash Oy kb Guckkho Svwmbiiersn shine woos kaha eevshi. cos ovaean ds evdnuin trodune ‘ = ARISTOTELES INDICE A Pas. J Vida. 1 Bseritos -- 18 gba sabiduria es. 33 EI objeto de la sabiduria humana 36 Explicacién de los termines at Conociznientos inmediatos v.e12+0--+2 2 vases ee verdadtes evidentes, kt prinacrt de Las «tases te ical snmcdtaents eSeles« 12 2 a8 4 Awiomity v.ceeereeeeeresse® Gonoclmientos niediatos dle tas id 7 dente de la definicion sustaucial Cambios sustanciales. Materia. y forma aco Los cambios sustanelales no se hacen on serie continva, ye ta nada, nada sale: nada se convierte en nada -.~ La ley de In sinonimia - deleted feta un ser absolutamente necesaria xxistencia de Ese ser necesario es inmbvil ....+ a El ser necesario es, como causa primera del orden total Ser ASciverso, un entendimiento tmico y de actividad teleolégica . rdaieeaeee tanh iesa ‘entendiniente es Ia causa primera no séto de todo ‘orden, sino tambien de todo ser - - Tee Esa inteligencia es, en cuanto se contempla a sf misma, ‘mtGiente y ‘enteramente feliz: su esencia ¢s su Sabiduria y su sabiduria es su felleidad . - Esa inteligencia primera ¢s el amor de todo bien y la a aptetetomnipotente, que quiere lo mejor....-.-- e 102 106 10 ‘PRANZ BRENTANO Pigs: El primer principio es infinitamente bueno y en cuanto Bueno, principio 7 110 5 La divinidad s..... Seba cone 15 ‘La divinidad de Aristétdes y la idea platonica del bien. Binpatltos dela matella .,.eeveeeceeeeeeeeeess AT La divinidad de Aristftelés y el xots (ia Tnteligencia) de Anaxagoras...» tected Serene 32 La divinidad, segin Aristoteles, « la luz de sui doctrina divi aesrclesos Ge Ia preferencia..-...+-.e.eer0e+ 124 ‘Actividad unica en Dios. Su vida puramente tebrica... 131 La divinidad y la pretendida imposibilidad de un querer eee ei recccserercceceseeceeseesenes 1A Aporfas en Teodices .. : 145° La teleclogia del mundo celeste «.-..+ 152 ‘Los elementos corruptibles y 10 «que ocasiona el, desen- cleergato eteetivo de gus fucrzas y disposiciones.. 156 Influencla ennoblecedora y viviticante de Ins estrellas. 159 Grados de la Vida... ose veeenqereseeses 168: ‘Superloridad del hombre en virtud de su naturatera en arte esphritual. verses es2+ seettaenh 163 ‘Accién reeiproca entre el espiritu y el cuerpo.e-.-+-+ 106 Colaboracién de Ia divinidad en la generacién del hombre. 168 La aparicién, del género humano’es, por dectrlo asi, la pibnitnd de Tos tempos. -.eeseceeecseerirereeees TIT ‘La vida terrena como preparaeléa para wn ands alld in- Hintamente beatificante y recompensaclor de todos en justicia seen rcecacesrtsssssescseereaeee 179 imitado crecimiento de 1obueno en sf, Multiplicacién |. “itadeada de la vida beatifica en sabiduria.....-... 186 Necesidad teleolégica indispensable det mundo de Tos GUEDOS veceecseecerseeteseees* 187 Observactones finales. . + 189 La Filosofia de Aristételes en controntacién con otras comcepeiones del Usiverso, 7 m 189 : 193 Indice alfabético Vida Si contando siempre entre los més altos bienhecho- res de la Humanidad a los investigadores eientificos, damos Ja superioridad a unos sobre otros, sea por haber éjereitado su actividad en més ricos y variados trabajos o en un més clevado campo, sea por haber obtenido mayores resultados positives o haber influfdo con sus contemporéneos 0 sucesores de modo més am- pliv y duradero, seguramente y bajo todos estos aspoc~ tos, ninguno quizé tenga més derecho que Aristételes a tal homenajo de gratitud. Nacié en 884 a. de J. O., en, Estagira, eindad-colo- nia de los griegos en Macedonia. Sus padres y demés antepasados habfan sido médicos de Jos reyes de aquella nacién, Pero espiritualmente podia con® més razén Tamar a Atenas su patria, pues habiéndose trasladado a ella a los 17 afios, no la abandoné en veinte afios, y esto sélo por algo mas de un decenio. Allf recibié su formacién eientitica, alli puso eétedra y allf parece haber compuesto todas los eseritos que de él poseemos. Sus sentidos estaban abiertos a todos los nobles estimu- los que entonces podfa reeibir de Atenas. Pero ante todo le atrajo Platin, euya escuela frecuentd desde luego y euyo influjo, a pesar de toda la atencién que Aristételes consagré mis tarde a los antiguas fil6sofos y singularmente -2 los de la escuela jénica, se hace notar por encima de la de todos los demés, lo mismo en la filosofia teériea que en la préctica. No eabe duda tampoco, de que en todo tiempo se sintié obligado res- pecto a aguél a la més profunda gratitud. Asi nos habla Olimpiodoro de an discurso epidéctico (wn pane- givico) escrito por Aristételes en honor de Platén, y del poema elegiaco en que Aristételes celebré a su ‘amigo muerto, el eipriota Eudemo, nos hace notar un pasaje, en que a la alabanza del noble muerto se mea- cla Ja expresiOn de la admiracién més alta hacia Pla- tén, entonces todavia on vida: “Apenas pis6 el umbrul radiante do la chudad do Céeronn Brige, pladoso ¥ devoto, el altar de Ja santa amistad ‘A aquel, hasta cuya alabanza Temis prohive al malo, Quien ef primero de los mortales, el Unico, claramente demoatrs Con su vida, primero, ¥ con su convineente palabra, despues, Como hay wn camino que leva a la virtud y a Ia felicidad. Pero a nadie encuentra dispuesto tal nuncio de salud” (1) Y¥ ese sentintionto de Ja mAs alta vencracién no se apagé jamés. No se puede dar expresién mis efieaz al sentimiento de una deuda de gratitud ‘nunca extin- guida hacia el maestro que le inieié en la sabiduria, que como lo hace Aristételes en el erepaseulo de su vida en los libros de la amistad. Es el caso mismo, diec 61, de los beneficios recibidos de los padres y de la providencia divina, que nunca se acaban de pagar. (Q) Eudemo habfa sido muerto én Sicilia complicado en el liltimo ensayo fracasado de reforma de Platén. ancients Cierto que a pesar de esos sentimientos para con Pltdn, a_cuyas docttinas parece haberse adherido totalmente en sus primeros onsayos éseritos, lo com- patio Iuego en varios puntos muy principales. Pero a nitno se oer PEPE FIO con Ta bella frase de quefla verdad debe sernos mas querida que l més, intimo amigo ¥ ane por la verdad acbemos renuncia aun a las propias convieciones[ Bsa critica despreocu: pada que én sis alos de maditfez no tuvo inconveniente ep ejereitar incluso personalmente frente a Platén, le Tionra mucho atu habiende ean ello dado oeasién a las hablillas de malas lenguas (de los epiedreos), que Jo querfan presentar hajo wm aspecto desfavorable 1o mismo que a Platon ‘Ms un heeho de experiencia y que Aristételes mismo amenciona y expliea oeasionalmente, que en el hombre: suseitan mix amor los benefieios heehos que los reei- pidos. No puede dudarse por lo tanto que Aristételes tuvo siempre ardiente simpatia para con Alejandro Magno, cuya eduencién le habia eneomendado el rey Vilipo, y sobre cayo espfritu y corazén habia ejereido la més bienhechora influencia, Pero tampoco esa sim- patia le lev6 a aprobar en todo la condueta del gran hombre, como soberano. Y hasta, si bien se advierte, nio es posible deseonocer que més de una sentencia im- portante de sus libros sobre el Estado parecen hechas para sefialar como falsos y reprensibles los fines que persegufa Alejandro. fiste, en su afin dominador, no pensaba més que en la guerra y on la extensién cada vez mayor de su imperio. Avistételes dice, en cambio, 14 VRANZ BRENTANO { Se EEE que todos los Bstados.enpas_institusignes Henen POP fin principal le guerra, son Bstados fracasados eh eile yo: muss cotta ne TT ! tada del Estado, Pues que al contrario de la divinidad, i ‘ade del Estado, Pues que al eontrae 32 euyo gobierno puede ebarear ef universo infinito, el euencia, el Estado todo organismo, tiene cierta 4 mé itud natur: x i er eorta. ET rebasa- “miento de esa medida tiene que traer consigo, por lo tanto, no un acrecentamiento sino una mengua de per- feecién. Las mismas relaciones personales que con 1a Corte macedéniea tuvieron Aristételes y sus antepa- sados, no le impidieron estimar poco conveniente al bienestar del Estado la monarquia hereditaria. ARIGTOTELES, 15 nos quieren hacernos ereer que aquel segundo enlace faé un mero concubinato, pero por muy diferente que hubiera sido la condicién social de Herpile de la de Pitias, no hay que pensar en relaciones como las que designamos con aguel nombre. La injusticia que supo- nen éstas para con la mujer, eontradice en absoluto aquel sentido, tan conocido de Aristételes para la ree- titud y la amistad. Y on efect(a Herpile)que le di6 a su Nieémaco, le fué encomendada como_a su segunda madre, Ia edueacién de una hija que le deji ri sera mujer. Vemos, por otra parte, mo se ocupa en oo) er fostamento dal pnvvenir desu Futura viuda con ana Oar” disposicién may signifientiva para In euestién que nos yp ceapa. “Se In ha de casar, digo, por segunda vez, en ero solo con un hombre ‘Aristételes fué muy agitada. Habiendo pt 7 oe poe de que ella lo quiera, p quedado muy pronto huérfano de padre y madre, tuvo Tao Sea digno de cla.” Vemnos, pucs, que para aquella rs la suerte de encontrar unos earifiosos segundos padres pe (a en Proxeno y su mujer que dirigieron sus primeros “ “pasos por el camino de la virtud y le guardaron ficl- 4p Mt mente su no insignificante patrimonio paterno. ‘Toda- via les consagra un recuerdo de gratitud en su testa- |?” smento. Después de Jn muerte de Platén y aceediendo ve a una invitacion del principe Hermeias, marché a Atar- neo, donde ode Ta-sabita caida y muerte dev — yn iquel noble amigo. Después de salvar por la huida a oo “on _jo'lha especie de instramento vivo, sino al hombr - rise” Sia supe acomodar «la avi si propia conduste tias) sobrina ¢ hija adoptiva del a toma esposa, Pero, pronto se la arrebat6 ‘también Ia snuerte. Bin embargo, annque_entretanto habia contraido un nuevo_enlace_con_lerpile\geEatagira, todavia_se ay na (ores segunda unién debié existir alguna saneién, ante todo 7 Ja de la coneiencia, +4 En gencral,@a_testament®encierra muchas cosas que nos aeaban de revelar su noble personalidad, en \pespecial ciertas disposiciones en relacién con los escla- vos que dejaba, demostrando en ellas que s len su 7 Sica nos wanda ver oro Gav no sélo al eselavo, fel modo més bello. eo Poco antes de la muerte Je sobrevinieron graves infortunios. Hubo de pasar por la amargura de ver que * of), & Alejandro, “embriagads, habla dadg_muerte_en_un J ut agees0 de cdlera a su noble sobrino Calistones. Cuando ° “ aeuerda de aquélla con fo en su testamento. Algu- Ql gv 4 - ae 7 18 _ FRANZ, BIUGNTANO 7 BEES eee ee eee murié Alejandro y lleg6 la noticia a Atenas, Aristé- Eos EEN ae hatin 7 fe aquella ciudad, en cuyo favor tantas veces habia fecho valer su influenciaante Ia Corte Watedénica. ‘X causa de un” poeme que conservamos, en que cele- lbraba al amigo muerto Hermeias, ge le acus6 de haber tripuiade_honores_divines oon hombre Conoeiendo bien los apasionamientos pueblo se sustrajo al proceso huyendo, siendo empero condenado a muerte \dia. . “yA pesar de haber sido por compléto ajeno a 1a poli- Hoa de Alejandro, no se libré de ser aleanzado por los yer supores del odio largamente reprimido contra cl pode- al “, fio macedénico y que, al estallar violentos, hostilizaron vt \b¥a 1a persona del gran Estagirita. Se ha contrapuesto esa falta de todo intento de intervencién préctica en la. ftiea de Aleji mn Ta condueta de Platén, que hizo varios viajes a Siracusa mas politieas. Pero ha sido error grande pretender : explicar ese contraste mediante la preferencia que Aristételes tenia por la vida contemplativa respecto de la préetica. Precisamente esa preferencia por la « Avjo © So Aristbtles. Y si Platén, a pesar de ese amor por VF? Tq contemplacién, sostenia que-el filésofo debe ocu- ‘parse en el gobierno del Estado, porque en un Bstado y ‘6 andan Bien Tas cosas hasta quel fildsofo Hegue a ay hey o el rey sepa filosofar bien, Aristételes era de ese 2 “4 *, & Anuspornte:s Ww mismo parecer. Indudamente habria saerificado wna ‘parte de su tiempo libre, para él de tanto precio, si hubiera viste a Alejandro inelinado a prestar oidos, aun eomo principe, a las doetrinas y consejos de su edueador. De seguro que esos consejos no se habrian apartado, tanto, como oeurrié con mas de una idea revolucionaria de Platén, de los caminos que la expe- vieneia evidenciaba como verdaderamente viables. Si Aristételes se hubiera realmente y en principio limi- tado ala investigacién y no hubiese querido tener par- ticipacién alguna en la polftiea ,c6mo habria acep- tado tan de buen grado la invitacién del rey Filipo? investigador, sino para director de un Estado. Y, segu- de éxito mis proluble el_intento de ganar para sus ideas politicas a wn joven principe, que no a un tirano aes eas Jos 62 afios de edad en Calcis Ge Habeo, gue Hai acogido st fugitive en ol verane del afio 322 a. de J. C. Del mismo modo que en vida “Selipsé con su escuela del Liceo (que recibié su nombre de Peripatética del paseo cubierto del mismo) a la Academia (que estaba bajo la direceién de Speusipo), asi también la siguié eclipsando por medio de sus inme- diatos sucesores, el primero de los euales fué Teofrasto. Al lado de éste hay que nombrar también a Eudems> cl autor de le ética conocida por su nombre, y-aue es el_mejo isefpulos inmediatos. 2 BRENTAS: Avictitedes 228, 28 ol. ae 7 f Ao cad Escritos of Pasemos ahora a los eseritos del gran hombre, que yu habiendo hecho ya en tiempos de Platén sus primeras firmas de escritor, tomé por modelo a su maestro tanto en la materia, como en la forma’de la exposicién. Eseri- +> 1g varies didlogos, p los que sélo nos quedan_insig: Ban fs. Era un empefio peligroso ol querer rivalizar con Platén en cuanto a la belleza de Jn forma, Pero parece ser que, si Aristételes no Megé gp En cuanto a los eseritos que conservamos, lo cofiido '¥ plistico de la expresién les da, aparte del interés de fondo, un encanto especial, Pero dejan bastante que desear (y preeisamante més que ninguno, los més im- portantes) desde el punto de vista expositivo. Hay tepeticiones molestas; una aclaracién que habria estado mejor antes, viene luego muy a des- tiempo; y hasta la primera eondicién que tiene derecho 4 ei so tor, I claniad, ast te deficiente 2 ne WP - ie * ? vor PU pie tg | ¥ av wt fy Tee ng t f \ ve > | ARIAnOTETS 19 Jatnas veces la excesiva coneisién, otras lo equivoco de 4. das expresiones hace ininteligible més de un pasaje. Y_ese diverso sentide de una misma palabra no sélo tiene Ingar en pasajes diversos, sino que ese cambio de significacion ocurre dun dentro de tin mismo pasaje; més todavia, dentro de una misma frase. q Y lo mas lamentable es que esa excesiva brevedad, de que nos quejamos, sucle hacerse notar més espe- cialmente donde se trata de las cuestiones mas imy tantes y dificiles: eireunstancia que ye of la Anti a ponerse a la altura del modelo, logré apropiarse algu- f nas de sus exedlencias, pues s6lo por esos eseritos, per- | _Je lesanlo soneilla y Uanamente, hizo lo que él ealamar didos para nosotros, pud@ Cicerd). sentirse movido & |?” para librarse de la perseeucién, arrojar tinta: para i e i sl eee “ _eelebrarle en segundo lugat después de Platén en _,/ ? revenir_una posible critica o refutacién, se envolsié ‘caanto al modo de presentar sus doctrinas, perfecto no i of “en artificiosa oscuridad. Si bien tales suposiciones care- pprSbio didactica sino también estéticaniente, ol een de toda verosimilitud por incompatibles con el carfeter de Aristételes tal como nos es conocido, no por eso dejan de dar elocuente testimonio de esa falta de claridad que le censuramos. Claridad que, por otta parte, no podia ganar mucho con las numerosas faltas que pueden hahérse deslizado en el texto, de euya inse- guridad dan testimonio el gran nimero de variantes de los eédices que han Uegado hasta nosotros. Y lo mas notable es que él intérprete se siente a veces ten- tado a enmendar e] texto aun allf mismo donde eon- . 20 YRANZ RIENTANO | L AESTOTELEN a1 EEE EEE - eee ee eee ee e fs vienen todos Jos eédices, por lo demés tan ineongruen- fe fg tiene que nuestro autor, para_cumplir el_gran_come- 7 4 b teg entre si: enmienda que puede ser la verdadera aun yi tido que se habj mesto en servicio de la Humanidad o ve cambiando el sentido de un pasaje en todo lo contra -/ 9 dS en otros y més esenciales g, Fenuneiase al pleno ” / eae ? Fesarrollo de su talento de eseritor, Jo tenia como oe {oe ; gy f. rio mediante la insereién de un simple of (no). Claro uf ? ely es que no vamos a hacer responsable al eseritor de jo” Jeo demuestran Sas primeres_eseritos! te foe? ras de Tos 6 opistas, pero podemos en, todo caso fA ‘Ni uno solo de los eseritos eonservados lo publics ef” | - Jecir qie en_un texto difieil de comprender para los py a mismo; ninguno tampoco esté realmente terminado, a £ jae” Gopistas por lo osento del estilo, era de esperar seme-y” p"%! bien unos menos que otros. Buens parte de ellos fas” . ‘ante inrapelén de Tal saa Tecciones. ane we debieron servirle como de apuntes para sus conferen- Pore soremos, por To demés, més benignos al en” i ye’, its (més 0 menos repetidos’ unos que otros). Algunos, oo _.. J \sarar la osquridad y los otros defectos de la exposicion o£ gmpero, tienen tan mareado caréeter de mero borra- ww ig\m Arata, a tener en events eninde ¥ e6mo Sac: 7G" ptfor que ni un para apuntes hebrian sido suficientes “ej ron eompuestos los eseritos que aquél nos d&j6. Hoy go” |i Todo este conjimto de cireunstancias dificultan, 7) PY casi wnénimemente se admite que la composieién de’ ae 0 pies, esencialmente la recta comprensién de sus doc- Todos ellos corresponde a la época di ~ rinas, ¥ la difieultad se acrecerfa atin més, si admi- ‘cia en Atenas, esto es, ontre los afios 335-322 a. de J.C. LY" tiéramos como cosa demostrada, con algunos renom- io 1a brevedad de este periodo os on renin inverse del eP > Wados exiticos, que Aristételes dice a veees eases en aa Soribreednfierw y-valedade Jos lebaios-aue co Jo” hf? jo qve mismo no eee, Tan pronto, sein ellos, haba ‘eT mismo salieron a luz. Al mismo periodo pertenecen jo 3 hecho las mayores concesiones a la opinién corriente ademas de las obras que nos quedan, otras perdidas, on” | aun contra su propia convieeién, como en la debelacién 2 = : Samo, ¥ sobre todo, la gran obra tayo contenido era de wn enemigo no habria tenido ineonveniente en ‘. {ina exposicién histérica de las principales constitueio: ceharle en eara algo que él mismo tiene por verdadero, nes politicas antiguas. | s6lo para crearle un ambiente desfavorable cerea de Jun [gah ¥ 5 tens tembién on cents las siguentes ee aquellos a quienes se dirige; finalmente, por afin ue (JoSeunsiencns: que Aristételes tenia que dividir sn de lucir sa maestrfa dialéctiea, para poder acumular & VY tiempo entre la actividad de escritor y Ja ensefianza vazones, habria ataeado al enemigo en ciertos respec- fo! ne oral; las perturbaclones que a esa doble actividad fos en que él mismo no esté muy seguro. ; | “Paian de Wevar los ineidentes de la vida pitbliea de = | Hay quien tiene por tan indudables estas malas é fdittbtonees y de su vide prvada; 7, tnelmente, que tuaias de eseritor de Anistétles, que sobre ellas eons a er" segtin se nos dice, fué dé salud débil qué de_extrafio truye un sistema exegético completo, indispensable, rae 1, 2 YRANZ, BRENTANO 2 0ULULULULUUCCOOe eS v7", segtin ellos, si no se quiere que toda la doctrina aris: SP totéliea aparezea como a conjunto de contradieciones. ¥ hasta legan a asegurar que cuando sélo ocasional- y monte emples un principio para sacar de 41 impor- tantes consecvencias, su aserto no tiene tanta autoridad ‘como donde se ocupa en asentar y fundamentar ee principio, . Admitir esto traeria las peores conscewen- cias, dadas les incertidumbres que produce lo impre- ‘iso de la expresién o la deficiente transmisién del texto, Porque es natural que los pasajes que tratan de fandamentar un principio, sean pocos, quizis uno solo, mientras que Ia ocasién de emplearlo se repite con freevencia; y, ademés, el principio, cuando os de ran aleance, contribuye a fijar el eardcter del sistema on todos sus rasgos esenciales. Y, en efecto, és infini- tamente mis f4cil que por un descuido de frase o por una corrupeién del texto se destigure wm pasaje, qe no en igual medida un gran némero de pasajes. ‘ Y, de hecho, aquel axioma exegético ha Ievado a sacriticar a un pequefiisimo miimero de afirmaciones ‘un niimero incomparablemente mayor de elles que figu- yando en los mas diversos eseritos y siendo concordes entre si, contradizian sin embargo a aquellas pocas, tal como se las ha interpretado. Felizmente, puedo asegurar en virtud de largos estudios consagrados a Aristételes, que antemano tan extrafias son por ‘completo infundadas y que se deben s6lo a falsas inter- { pretaciones, no muy de extranar dadas las dificultades 3, DO Tau de extraffar dadas les difiowihce que su comprension oftece. Nos proponemos, puss, n° ARTATOTEEES hacer uso alguno de tales recursos hipotéticos. Y si Hegamos, a pesar de eso, a una exposicién.tam cohe- ‘yente como las otras, tenemos a nuestro favor (en vir- tud de las reglas de la verosimilitud) la ausencia de tanta complejidad de presuposiciones y, ademas, la ven- taja que resulta al verse por Ja comparacién, que las doctrines a que aquéllos se ven evades por sus hipé- esis artificiosas, resultan mucho menos arménicas en sf y se parecen mucho menos a 1 doetrina de los pre- decesores y sucesores histérieos de Aristételes, como asimismo ala de los grandes pensadores de otros tiem- ‘pos que tienen mucho de comfin con Aristételes. Son tan evidentemente absurdas, que un hombre que asi interprete a Avistételes, jamais podra sentirse inclinado a adherirse a sus ensefianzas. En efecto, no sc han sentido inclinados a wna interpretacién como la que hacen nuestros modernos ¢ hipererfticos intérpretes, ni Jos inmediatos sucesores del filésofo, ni Alejandro de ‘Afrodisia, que por los afios 200 d. de J. C. mereci6 cl honroso titulo de “intérprete en sentido emi- nente” (1), ni Simplicio, et mas docto de los comenta- dores de Aristételes y, para quien éste es la ids alta antoridad después de Platén, ni los filésofos arabes, ni los Eseolésticos, para quienes Aristételes era, segtin (1) Como prueba decisiva de ello, véase su comentario, indudablemente auténtico, del cap. 9 del libro I de Ia Metafisica. ‘En cuanto al comentario que bajo sit nombre nos ha Iesado, al importante Ubro A de su Metafisica, FReuvENTHAL ha demos- trado su falta de autenticidad de un modo irrebatible, en su obra: Los Comentarios de Alejandro de Ajrodisia a le Metofisica de Avistételes, conservedos por Averrocs: x 2 { ube? ee ¥ Mya fet FRANZ MRENTANO palabra del Dante, “el maestro de los que saben”. En cambio vemos aparecer ese modo de interpretar a Aristételes en Ramus, que, como se sabe, rompié con “Aristételes hasta en la Légica, y que en virtud de una exégesis hasta entonees inaudita, esperaba con mayor raz6n desacreditarle como metafisico. Y asf deberfa decirse que el potente influjo que a pesar de todo han ejereido siempre los escritos aristo- 1@icos en las més altas esferas de la filosoffa, es pro- piamente atribuible a un Aristételes mal compren- dido, no al verdadero Aristételes. Vemos a Leibniz, por ejemplo, mal guiado por Ramus, atribuir a Aris- tételes un modo de pensar (con respecto a los proble- ‘mas més altos) muy parecido al que le atribuye In mo- dorna interpretacién y jungar, por ello, muy despeeti- vamente la teodicea aristotéliea. Y si a pesar de todo esté todavia tan poderosamente influfdo por Aristé- teles aun’ en las enestiones més importantes, s6lo lo esté de modo mediato a través de los que habfan hecho del fil6sofo, entendido de otro modo, su maestro. ; Cuén distinta habria sido la. situacién, si Leibniz hubiera conocido la verdadera doctrina de Aristétcles! {Con qué entusiasmo se habia referido a mas de un’ rasgo coneordante con los suyos Y_del mismo modo que a Treibnizyse ve también a 1a época moderna privada por weemodero oseurecimionto de Ja doctrina aristotélica fe un influjo saludable y benéfico preeigemente en al més alto dominio del pensar, dejéndose sélo_sentir Ta influencia_aristotélica on diseiplinas relativamente inferiores. ARISTOTRLES, (iuardindonos, pues, _de_ercer. seneillamente_¢on- is _apariencia_inconcilia- de repudiar Tas que parecen menos dignas de er obsequio a hipétesis atin més extrafias, la dificultad misma de atmonizar unas y otras daré més valor a los v’ puntales que se salven de ese modo y diremos con Aris- " fteles que la dxopia (la _dificultad) se_convierte en ebxogia (Zacilidad). Sera, pues, necesario Dusear el ‘modo de hacer posible la coneiliacién de las varias aser- ciones, de modo que no sélo una afirmacion dé luz para ja recta interpretacién de Ja otra, sino que asi p jos Hegar a reconstruir varios miembros del sistema Total aristotéliea, que no siéndonos dados directamente ‘en xt modo de expresmrse ‘sucinto y fragmentario, son, sin embargo, necesarios para reconstruir el conjunto. Ta estructura ideoldgica de un gran pensador se parece al organismo de wn ser vivo, en que la estructura de una parte condiciona la de otra, ¥ lo que consiguié Cuvier con los restos de los animales prehist6ricos : por la naturaleza de las partes existentes determinar del iodo més cxacto Ja de las partes que faltaban, eso mismo debe ser posible en una obra de filosoffa como (8 de Aristételes. ¥ Negando ast a la plena compren- sién del verdadero cardcter del todo, de modo que haga cvidente:Ja afinidad de este pensador con otros cuyas obras se conservan més completas, esa perspectiva nos proporcionard nuevos medios de interpretacién y nos Ilevara a la més facil comprensién de un caso by por analogia con otro, Tales procedimientos nos propo- FRANZ BRENTANO é AMIS RES “7 nemos utilizar y esperamos poder dar di a { ott etae ee ¥ esperamos poder dar de ese modo una 11 cto nos obliga a suponer que exos escritos fueron compuestos imagen mucho més completa del filésofo, sin rebasar —S®” ‘fen fechas muy proximas entre si, o que Aristét ERLE ako ue Aailes Cave Re +2) munea, claro est, los limites de la verosimilitud. 24° 4 07" dublies_por_sf temo pingtng 46 esos sacritos)_ S001 FAST of No dei dead ; dap) aovostertor Tas debidas Fectificadiones. juod yy Nodejaremos nunca de indicar, exindo algo se firma py Paro el aclo de mas de G00 eon cave duro i compos. it ie? uv rreetamente, eufndo se deduce con seguridad, cuando pg}! cién de es0s eacrites sisteniticos) ptide hacer advertir algo que i ¥ ‘se presume de moc pfrecia reparo o que necesitaba reformar a un pensador que Sl ae alana de modo miso menos_probable. No nos yw fuort ereramente no ora tan presuntueso que quises aebu ae ¢ o poe lcanzar por parte de un eritico inteligente el a todas sus aserciones Ia certeza de teoremas matemdticamente cn 2, reproche de faltar a la exactitud; porque, no hace {| . be fe p0r demostrades, ¥ aue mis bien se manifesta uy Homie res, ’ falta deci i af Sesto ala imperfeccién de toda sabidurfa humana, ¥ st eran pr’ fata decivlo; al_empleer esos medios ausilfares no 1 4) (27 , faut de hacer a posterior! rectificacioes de pock monte, no Femunclamos a ningio de los qué usen Tos demés, sino ©) 5 a ee ee eee > y de que procuraremos hacer de ellos un uso mas amplio fuchas veces advertimos que tna aclaracién que Aristételes gue procuraremos hacer de ellos un uso _més_ampli ‘ 7 eponecenelt tise) enerito iHadeso. ne por hecesaria, no Ta pone en et lugar en que el escrito le Y_enidadoso. Y_cuanto més se ensanche nuestro come- scorvesponde, sino ave Ia yuxtapone Tueeo de wn modo completa- tido en_virtud de lo expuesto, tanto menos dejaremos 1 a 2, (mento ant, ¥ a veces se atten varia de cane roctiticnclones de Timitarlo, por ofa parte, todo Io posible dado ol Want aga enter an sade deanna. No aor a cago i * « fiempe para mis de ese, 4, a quien ecupaban .__ tedlieido espacio de que disponemos. (1). 1p? apd [MP mente otrer preblonan, Seth atte nabords fe eyy9 | contd, eande ae teats wo dow one ceuaptement de gh J! ni San Agustin se habrfa creido obligado # fl vo Jom lscoadon “esoteric. og? niltados vor be Cia eronctogta, yobre todo si esté fundada en huellas de una de foe heer un liber retractationum como lo hizo para los ya publicados. + py 90 evar exces ‘puede tener transcendental importanca % Pero se dint; cy # qué vienen todas esas reflexiones, si Ia 9 nt er WP experiencia nos dice que-de hecho tales refundictones no han a r para Ia comprensién y ordenamierito sistemitico de los varios” of sectores doctrinales. Hn Plat6n es, deste luego, innegable un 9/7). * tonido lugar en los escritos sixtemfticas de Aristételes? Preclsa- 4 fescapar a esa ley do transformacién? El camblo es seguro, si so SY pal ages de Te posit far su gucesién cronols- retrocede hasta la época en que escribié sus dilogos. Aun los fen It Doe areas Soa Pee a cae cian ‘PD pocos frasmentos conservados dan testimonio de ello, Pero es tanto, de Pero aun asi planteada la euestion pits coente fr dete que en fs eneton sistemtces gus de #1 ver gherme convencide de lo contrario mediante una con- a Oy igo OS han, llegado “@penas s¢ Hotan’ diferencias de dectrina, ¥ que frontaci6n precisa. En un punto especialmente, y punto muy vf ane importante, es donde he encontrado en Aristételes una serie de wt (1) Este estudio estaba destinado primitivamente a la obra. cambios sucesivos, ¥ es en la teoria de la definicién, sobre Ia eaitada por el Dx, vox Astin: Los grandes pensedores, De abt la Gue hace indicaciones en los Topica en los Segundos Analtices, “\) concisién que procuré darle, pero que en fin de cuentas no bast6 tn los libros de la Metefisica, y de nuevo en el libro 4° de la para hacerlo aceptable por entero. Capftulos muy importantes Meteorologta y en el escrito De partibus animalium, indicactones | ‘que bubo quo sacrificar, hallan eabida en esta edicién separada ‘que lejos de eer compatibles entre sf, se contradicen abjerta- jhente en muchos puntos, Es importante comparar la conducts : A af FRANZ, MRESTANO 7 wor Tin te austen sano nen da wnat my = y ver el rel para él Feeu- “ lator, on ine dlferonay obran Toto el Soko eee [roe bafta tHe oro esti legs noroe es Pea ie tet ocean eonlogen a es mes, Deere tA toc dnass te ya mamanon ent ee eA ia etna on pone aa intone ier eee 9 Conan causes tal como debe resultar de la demostracién cientifies, y s tities, ¥ se ‘Shige de aquétla que tenga oa cliente la causa o iadruple au cuddruple - - Saige de aquilia que tonsa ea cient Ta gentido de materia, forma cauan eflclonte y_esuse- fina! JL. Pero deci nevlaneny We eat Mates oe oc? 7 ROR RAGE a enor mens aa nt on ton opie sine, geht” fe PF a contrac, todo los elemplos se forman ea exora ce cL. *% los accidentes. st elie 7 dela tafe, lita ia pos Aaj iad de on deinen eset ett a les astanan Deft sserersa to gue ao on os nati: y contratin ben lars: |p Mente a los Topica, en los que habla dleno que en In defintetén _ Tor’ j.'s Aitrencia esrectin no puede contener el concento del sine. Uyak $0, mientras gus en ol Hho % det Metfsie eeexare. EAT g ment conrro entni a nr dren cnn ~~" hE, © meceaente y ser, por consizuente, Ia atime diterenca Iyul ee |, GE comtenid a la definicién entera. Sin ello, se dice en ia p c}o? Metofisice, tataria al todo Ia unidad real. Ahora bien: por te : te reaped ae ina ze atone wae eo ole FP statin ana Wa a mee ~ eo Jes_como “dot les”. 4 mo "lad Ge 9" ay tae 9 lyasins pele lotada de ples”. no cabe @ su iuleio distinguir Ine ~ ge como subclase, por ejemples, animales con pies, alaos” es suave, por sjompiag, , alaos”, espe- : eifeandose por medio ae a iferencia “alados” como "anlinales ‘nfondrfa ne anteriores. 15 pevlnent r clase_inmediatamente anterior: 0% 7 g a ‘animales con_pies”, poner {tio subclass: “animales con ple de deges arliciador ver. as 7 fenIGadose siempre a la misma parte ‘mal_en el iwaiar dele defiieién, ama en el GTN eto si método clasiticatorio artificial de ‘En caublo ag Tegias deo fe Apitdsles on et ainblo las Teglas de clasificacién que da Aristételes en el Escrito De partibus animalium, rec més 9 a : méreds Fecoriondado en Metofisica Z, y al exigir que se ten- “Gan Tpuatmente on cuvita Tas Tne elles We Tos BMTETEE Tor i parte UO Ts aml, FOS | MEAT ba ante eine cae AIDC bs Citra considerable site rece separar el De parti a isteat ii también se advierte en un pasaje del capitulo final del libro 4° de Meteorotogia. Ei Wbro 7: ‘Ge la Merofisica, que limita la detinicién on sentido estrieto BTa Categoria de sustancia, jamds manifiesta la conviecion de que “Fo tencids de hecho eonicentos sustanciaies diferenciales; antes, ‘pion, no parece Sino qué ATistételes esté convencido ds_éarnos “Yaled GfembIGS én 3 Por €I escogidos. En cambio, la Meteorolo- Fa dice de la manera, m&s cxpresa que nos falian por completo los conceptog diferenciales custanciales, y deben ser sustituldos por determinaciones accidentales que les acompafian como pro- “fiedades y, sobre todo por la indicacién de las actividades expe- cifieas que ejercita la respestiva especie; que esas actividades Se destacan iis ei Tos seres vives ¥ que por eso los cuerpos Tivos se prestan mejor a le definicién de especies que los muer- tos, Bn_eate punto se ha operado_una_ evolucién ene pense tniento de Avistételes, no 8610 Fospecto a Ta manera de definir, ‘io FATADIE, semi parece; rewnectsr« Ta CoRnosctbiMland do Tak Fistanclus, y-Ie-Verios tomar une posictén muy_parscida a Inde Locks ¥ Talhnix en sus ensayos sobre el entencimtento ‘a Se ‘Baas mismas convicciones mantiene el escrito De partibus animalium, No ins diforenclan de las sustancias maismes, sino las propledades que ligadas 4 ellas como caracterfsticas de las mis mas, en ati conjunto nos ofrecen un substitute de aquéllas, €5 10 que’ empleamos en las definiciones, no hablendo inconveniente en emplear como caracteristicas hasta las determinaciones nagativas, Fastumos aeguros de no equlvocarnon al atirmar que Ja. causa de estos grandes progresos en Ie teorfa de la definicln respecto al libro % de la Metafisica, fueron los estudios que produjeron la Historia animatium. Como una especie de prenun- cio de la futura transformacién de la doctrina de Metofisica Z debe quiz considerarse el pasaje 8, p. 1029 a 11, en que se dice ‘que si Ios accidentes fueran suprimidos pareceria que no que- Gaba nada. Y parecen prepararla el terreno hasta algunos lugares de los Anaitica posteriora en que se habla de la busca de Ya definicién como del titimo fundamento de las propiedades. Creo, pues, haber destrufdo el prefuicio de que no_senuede gnpontrar por parte i encritoy sisteméticos, que nos guedan dé Aristételes, sefial de una evolucién_esendl ‘gu doctrina, bastanis To dicho para aSentar ia sucesién crenolé- - 30. FRANZ, IIENTANO - @ pO (jh wi te scones co aus mia importantes ext: o abt reste pier L/~ ‘ambien, contra To que goneralmente se oree, que ciertos rats «he oe de Glenclas pattrates 66 seen als tarde que wna f y parte de los Tibros elafisica, Y wo slo hay que atribuir una fecha m4s tardia a la composiciin del De partibus animalivm O° —- Ya eat eee de Melesrolonia, sino ave, slendo_seeura 18 } posterioridad de esta Gitima, ha Megado también a hacerse Glerta Ia del De Generations animaliam ¥ probable Ia d6 la Hi {oria anfmalinm, Aun podetios-inferit con certera que los tres His tan Umbortantée De oninsyjave entran también a Ta categoria do escriter de ci fturales, y naturaimente los pe llamados Pore noturalia, aneios a los De Anima) fuezon escritas ‘también en fecha posterior a las mencionadas partes de la Mera: hi jo fisica, como ee ve inmedialawiente cuando se advierte que el m db pur Awe modo _de_definir el alma no s¢_acomods & Tos postuindos det libro Z de ia Melofiica Li 7_en camblo, s¢ muestra én perfecta - |p conformidad con las d6etninas del eapitslo final_dal_cuarta 4. Gy! ? Wate de Metcoralgia. Aerts, a Aritdetos aF-ovesbi Hoa non eh fp Pe anima nublora persevcrado on et punto do vist adoptade JP len Mefisies 2, seria incomprenstile sa toorin de lot obsetos Lye [erenne 9 comes eigen und pss tonne port“ lerercopetén, st tuviéramos conceptes de diferencias sustanciatos, a entre ioe betes proplon $ commas do lo sentiion, se cont wn como vereme tnege todos nuertee concerton de It 1 ie 1 he aa es mes tis ae J can der), fer ranelan mumtansialea_Abora en, esto 20-08, asl — % bo?" Por otra parte, fos trabajos reuni@os én la Wetafisica no for- 5 & Mk man wna obra tnica, pudiondo suceder muy bien, gue la-que se © gore 5" loo de los otros bro, vlga igualmente maces Sor Prkrt?" 5 ante sobre todos, y ol tnico que entra a fondi-en-her Guestion ~ or? we nes sobre él primer principio de todas las cosas. Esta escrito __& 17 muy en esbozo ¥ no cdatione nada respecto a investigaclones sobre los principlog del conocimiento ni se ocupa tampoco de la cuestién do la definicién, de modo que notenemos por esta parte medio de situarlo cronolégicamento. Pero en cambio, del get enta también la de Kalipo, se deduce que es m4s moderno ° ‘aue Tos je eoelo, BE Cl @ la ordehacion de Tas mate- Flas en €I tratadas y que le son comunes con las investigacio- nes metafisicas anteriores mAs extensas, lo vemos superior a apenas puede dudarse que el libro A pertenece 0 J 3 Tie Te parte Intoectiva del olay, sextin earOreLes a fa 1a Gpoca més madura do la filosofia aristotélica, Pero al aismo tiempo hay que considerarlo come mero prélogo © pre- ‘ paracién de una obra extensa sobre la misia matetia, que nunea Meg6 a escribirse. “A esa obra habria reservado nuestro filésofo 1a discusién ‘ach y alld en los escritos ‘amplia de clertes problemas que roza acd ¥ hataralistes pero que, perteneciendo @ 1a primera filosoffa, no tiene por conveniente tratar abf a fondo, Y esa es también le Sxplicacién mAs ficll dei hecho que tanto asombro y enfado es cuando Ouro. @ fas e es Tbs 6 iia 2 ie parte ms excelente, la inteloctiva, ba_axtenalén excesivamente corta efi Felacién ut cy Yoatat wes Siva y donsitiva, Y sobre muchas de las cusstiones & qudlla relafivas que no oneontramos toeadas én 18 Tibros eee nae halianianaétoNiEiroaTniencionea_obser Modouules de tn tice, ‘Poy oll vious toons ete 4° aeglin ArisGétoTes Tos tres Mbroa del Alma a jus clonelus nabwene J] mismo, no partenece a teampo ae Fine, Zino a de Ta Metafisiea, Pere e80 no, 6 Lae coms os que varsun sabi ef Seilite y ats ableton sabes Ts JRemoria y_ ef recuerdo, ols. ¥ que dobin_consiaerarse cov? ° aipbndice Tos ibros det Alia, al un Solo que aborde la parte ° activa, coia que le habrlamos asradecido mucho dada Ta pabvibdad, mezquindad mis bien, de To dicho en los bros det Be £ a “ye” folie, Una ver en Gios (IL 7, al fin), ress expresamente a para ot yw PySFbatsar en una cuestion que venia « propésite, deséndo! e 7 tn trabajo especial que proyectaba. Indudablemente pensaba a v “lor 2) decit exo en la Metofiice, pero nunca Tegé a cumplir la palabra ci eso on 1h M tiie orse de vista tampooo esta circone- Ci den 3 Se es a Ne eee oe pee enemas de ser jutas con hy 7 et Nigtnas otras caractorTsticas que encontramos sobre todo 6” oe ar aes tno Ie tia, Politica y etic, son 2a ertog pete os ccisan, El fin gee ellos BFOPODE 1 Be contnn pein eta outa ou 28 Asis por conten PeeP rato que ha de Teporar aplendo 8 ca a in oleded, Por exo, quer. bacela rie dal rein ce intersnfos, por ia teorfa, en 9B produce, de que precisamente cuando comiensa a hablar. At ‘ofreulo lo més amplio posible. Por eso se propone, en términos expresos, evitat todo problema -psicol6ico-filos6fico que exija tayor profundldad, Por esa razon de mirar an elfeulo més amplio se laman(“exotérice®) © e808 escritos, mientras que se ‘suelen llamar ‘ésotéritosa los qué nds aspiran a esa popularidad, Glare es que APitéteen no se mantiene siempre ‘lel & SU propéeito on el cirgo de lx exposilén, sea que ne doje arrastrar {nsenstblemente por sus eficones y habito de hacer. hineaplé tn ios ms hondos problemas, sea que no pudiora mantenerse en Stqellon Mites ala tenor quo renunciar a Ia plena realzacién Gs los mlsmas nocesidades précticas (esto mismo aucede sobre (fp tern eres do en, leper ae a ates on esta su inconsectincia, es Intereaantisimo, y nes permite wee “fpostar nondo eno rts inimo de ru vida: aun averiendo dear los problemas, éstos no le dejan a él. Podemos quizi ver en vi" ote hecho (ai lado de otros indiclos) una prueba de que esos 5 tncriton précticos lo mismo que los metafisicos, aunaue 0 en ZIT ahos, iuat rade, no Hegaron a alcanzar su forma definitive, Poste, “|e? recon deads luego alos afios més sazonados do su viéa, nero eso mismo qulere decir que le ocuparon poco antes del fin de ou vida, y si bfon tienen singular valor como productos de su 6poca més sazonada, llevan también la desventaja de una evi- dente falta de perfeccién. "Ya en Ia ftica el orden defa mucho que desear, pero’ en ta Poitiica eg tan deficlente que Barthélemy Saint Hilaire y otfos “querfan_cambiarlo por completo. Pambign SUE GUE algunos trabajos en proyecto nunea egaron a verse realizados. ales eee Wyn tls = dpes iuedees Meats La Sabiduria El conocimiento que tenemos da una cosa es, a veces, un mero conocimiento de hecho, como cuando C& pereihdy En otros casos, empero, no sé ya slo que, una Gosa exists, sino que puedo dar la razén de, por qué existe, Quizis osta razon mistia a mi meramente afectivo que tiene su fundamento en otra conozéa ésta, Y asi serd siempre, mientras no se Uegue algo que como inmedintamente necesario, ni es eapaz de ulterior explicacién ni la necesita. Sélo el que reduce ‘un hecho a su filtimo fundamento; dé una explicacién concluyente del mismo. Cuando alguien Hega a uno de Tos grados intermedios, puede, af, decirse de a que sabe en cierto modo y que e Sapétior en conscimiento el nombre de sabio. La sabidurfa consiste en el conoci- miento de lo inmediatamente necesario y en Ja expli- cacién, por él, de lo mediatamente necesario; lo cual Aristételes lo expresa en la Litiea a Nic6maco diciendo que la copla es vois xal emsciun (sabiduria os inteli- gencia y ciencia): Baewrano ey ‘mANZ BRENTAKO * Realizamos muchas clases de percepeiones y cabe distinguir también una multitud de ciencias. 4 Pode- mos decir también que hay més de una ssbiduria? La contestaeiin a esta pregunta dependerd de si aque- Wo donde hay que buscar la tiltima razén de todo ser condicionado por otro, es lo mismo, Y ello es asi, segim jp Aristételes, pues para él, como veremos, no hay mas we que un tinico ser inmediatamente necesario, por el que (lee en ailtimo término estén determinados todos los seres OD" 7" restantes, esto es,.cl ebtendimiento divino, El que com- : a? °|_.prendiera plenamente este principio, con él tendrfa la ie” Jp Pelave del conocimiento aptioristics-de todas las cosas. ee Oe A ese peimciplo vind que es un conocimiento que ~ igh sf mismo s0 tiene nor abjeto,/se le revelan y mani- ee iiiento todas Tas dems coms e o Posee una ommisciencia puramente aprioristica. ve ws jy, Bila eireunstaicio de que enando preguntames al phe?” por el Githino fundaments de les cosas vayamos a parar anil hb siempre @ esa esencia infinitamente periecta_radica ~ fl ite al valor excelso de Ta Sabiduia. . Aristételes lo elevd sobre todos los valores. La mis 7 alta bienaventuranza se encontraré en sus meditacio- » nes: la vida préctica integral del individuo y 1a orde- nacién completa del Estado, en iltimo término, sélo a _Au8 intereses sirven. No deseonoce, sin embargo, que ee \ vba enorme Siterenis entre & modo-eone poseen ~ 5 (oo SabK jombres y pono la posee Dios, Si para = (SEGA, 0 ere matiataners Hieewsia we Ge También me ‘al orden del concimiento és To que es posterior en el 4 amsrireces 35 orden de la Naturaleza. A falta de la contemplacién’ do un ser incomparablemente superior a nosotros, todo lo que podemos recoger de los elementos de nuestras pereepeiones empiricas, es un sustituto infinitamente pobre. Aunque Dios es omnisciente por el conoeimiento que tiene de si mismo, al. legar nosotros a-referirlo todo a él como a la tiltima causa, no por eso se nos abre la visién de toda verdad, pero sf que se arroja cierta luz sobre todas y eada una de las cosas, Asi pues, lo que cominmente se entiende por sabio viene a eoineidir con lo que hemos dicho acerca del conocimiento por la altima causa. En efecto, se en- fiende por sabiojSuno que conoce lo més dificil de eononer ; alors to Jo quo mas distin _de los sentidos®Se_entiende también por sabio aquel cuyo ‘conogimignto se basa sobre el fundamento mas seguro; ahora bien, el findamento mids seguro es 10 inmediatu- mente necesitio, que eondiciona todo To demas. Se én- tiende ademas por Sabioand_euyo conocimiento_se extiende en algin modo a todo. Finalmente, se tiene . por sabio® aquel cuyo saber es en cierto modo divino, porque es un saber de algo de que sélo Dios tiene un Eiher poReclo Bs, Ws, una Ta sadn, No silo en capitulo II del Horo T de la Metafisica que es el que he tenido en este punto més en cuenta, sino también en el capitulo X del libro XII de la misma, aparece la sabiduria como tinica, ¥ también la Btica a Nicdmaco Ja conttrapone como finiea a la también tnica sabidurfa préctica (gedens:), para evidenciarla como la virtud 86 ‘BRANZ “BRENTANO . ‘ianoftica (1) més excelente en relacién con aquélla. Cierto que vemos a Aristételes hablar en varios lugares de unffilosofia primem y. de una filosofia Gegundp la primera trata de los seres espirituales, 1a aoe 4 2 Fegiiida de los corporales. Pero en realidad se Hata bn ‘segunda de los corporates. Te S6lo de partes de una misma oso. “Yau a veces hace. distinciones todavia mas pre- cises, verbigracia, al distinguir la Astronomia como " fh filosofia que esta més eerea posible de las ciencins ma-~ ju” tematicas. Pero que un saber de la Naturaleza pueda conservar el eardcter de sabidurfa separado del saber que se refiere a los seres espirituales, es algo ajeno al pensamiento aristotélico, puesto que_Aristételes dice expresamente que las sustanciag espirituales son 1a, con- diciin previa aun de las sustancias corporales eternas, de tal modo que si aquéllas no existiesen, no existixie. nada (2). El objeto de ta sabldurie humana Hey que preguniarse ante todo: yeuél es para nos- otros el objeto de la sabiduria? —~“ST eonoeiéramos desde Tuego, como Dios, toda ver- dad, es claro que el primer principio de todas las cosas seria también objeto de la sabidurfa humana. Ahora bien, no es asi. Tendremos, pues, que sefialarle como (A) Tas virtudes dianoéticas en Arist6teles corresponden a lo que se Hama en la Escoldstica “hébitos intelectuales”, — N. de la R. Q) Met. Bt, y Met A, 6 gl . ARIBOCRT AB a sas Greer en : 7 objeto, otra cosa, Y como el horizonte de lo que depende «| del primer principio To absres todo, no podem jodemos eon humana, sind a Gderar como objeto de la sabidw concepto del ser_en general. LL Pero aqui se nos presenta una dificultad, porque -, nombre de ser no parece usarse en un solo sentido. Se llama ser todo lo que existe, pero esto no significa Jo mismo en todos los casos. Cuando decimos que un hombre, una planta existe, la palabra “existe” segdn “Aristételes se usa en sentido propio. Pero cuando. deci- mas que existe lo bfyiedo, Jo virtuoso, nos expresarfa- mos, segtin él, més propiamente si dijéramos' que une cosa es bipeda 0 virtuosa, Esto mismo se hace evidente cuando decimos que existe un no-hombre, con lo que no queremos decir otra cosa sino que determinada cosa no es hombre. Gueede también que euando uno pregunta si os imposible un cuadrado redondo, respondemos: “asi es”. Nada hay més evidente que el que en este caso no se afirma algo real. La imposibilidad de un euadrado redondo no es cosa que exista fuera de nuestro espf- xitu, pero quien rechaza un cuadrado redondo como imposible, juzga rectamente y esto-es lo que yo queria expresar con mi “ast ¢s”. Cuando un cuerpo que tiene la figura de cubo, decimos que es en potencia redondo, porque no es im- posible hacerlo cambiar de figura, también dice aqui “Arist6teles que usamos la palabra “es” en sentido muy jmpropio. Y cuando en expresiones abstractas habla- mos de la cubicidad, de Ja bipedelidad, no designamos 38 YBAN2 BRENTANO algo que exista en realidad, y hablarfamos ‘eon més propiedad si dijéramos que por medio de ‘la eubicidad hay algo de forma etibiea y por medio de la bipedali- dad algo de dos pies. Y ast también, enando ealiento algo frfo, no es el calor lo que aparece ni es el frfolo que desaparees, sino que algo caliente surge de algo frio Cuando dos hombres existen, decimos acaso de am- bos juntos que son un par de hombres. Pero ;qué es ese par? Ciertamente no es algo existente en el mismo sentido que cada uno de esos hombres, pues en tal easo existirian no dos cosas sitlo tres cosas en igual sentido propio. Dos cosas jamés son wna sola cosa y, por el contrario, tampoeo una cosa tiniea puede ser varias cosas (1). Y cuando, verbigracia, un cucrpo ex un“verdadero cuerpo ‘inieo, no por eso son las dos mitades cosas tan reales como el euerpo, sino que tini- camente pueden Iegar a ser cosas reales partiendo cl ‘cuerpo tinieo en dos: hasta tanto existen.sélo en poten- cia, repitiendo una expresin ya usada. Precisamente esto demuestra bien claramente que una cosa que esti aquf, como “aqiuf localizada” existe tan propiamente ¢cmo en cuanto cuerpo, pues que él mismo cuerpo esté ya aqui, ya allf. El cuerpo mismo, en efecto, ése sf que es tina cosa, la que precisamente era ya antes de estar aqui. ¥ esa cosa estd como parte en lo aquf loca- Hizado. Ahora bien, si la parte es una cosa real, el todo no puede considerarse como una cosa realmente tiniea. (2) Sentencla muy caracterfstica para toda la filosotia suistotlion, Met. % 18, 1. 1080 a 2. Vase también Phys, VF, 5, D254 a 24, : ARIBTOTELES La diferencia entre este caso y el antes discutido de un par de hombres es tinicamente la siguiente: de los dos hombres cada uno podria existir por si; aqui empero sélo-una parte, porque el cuerpo sigue siendo, esté aqui o no esté aqui, el mismo cuerpo; mientras que lo que se afiade, no es una segunda cosa que exista por sf y que pueda subsistir separada de este cuerpo. Si se aleja el cuerpo y entra otro en su lugar, no tene- mos individualmente el mismo’ ser “aqui localizado”. Se ve, pues, bien claramente, piensa Aristételes, que cuando se habla de estar aquf, no se habla de un ser en el mismo sentido que cuando se habla de un ser-etterpo. Lo mismo, enando mmo es grt compuesto no ¢s un ser en sentido propio, no sélo por- que se trata de propiedades que estan inherentes a una cosa, es decir, a un hombre, que lo que cs, lo cra ya antes de aleanzar esas propiedades, sino también por- que les falta la unidad, puesto que no tienen de comfin entre sf sino esa casual coineidencia en el mismo sujeto. Este miisieo es, como dice Aristételes, gramético xaxd sup PeBynds (por afiadidura) y al revés. Y también el todo es un dv xard cvupepnxds (algo que existe por afia- diritra, no algo que exista en si, algo que exista como tal), no un bv x06? abrd. ‘Lo “existente” es, pues, eapaz de muchas acepeio- nes. En sentido propio es un ser real, como hombre, planta, una sustancia real. En cambio, los otros ejem- plas eitados en que se emplea la palabra “ser” o “exis- tente”, designan un uso en sentido impropio. Ahora nriitico y miisico, oste 40 RANZ, BRENTANO aera ee bien, cuando decimos que el objeto de Ja sabiduria os ‘ora en_uma_ G6 ous muchas Seutsdoe YT" se_eussia 1s Tera dé su dominio y que, sin embargo, exige wna yeduccién & la altima causa. sta es siempre y en todo esa tarea de reduecion puede incumbir a otra ciencia, jorque la unidad de la « clendia exige no Solo uma comu- Pe gible de objeto. Ex oposieién, pues, @ la unidad de Ia ‘wbiduria divine; tendrfamos quedistinguir una mul ‘ero si el nombre del ser no es unfvoco, sa multi- 7 OM © Vlieidad de sentido no se parece e la de las palabras gg yeu" on que se encuentran juntas por casuslided varias sig TS oO ge Bilcaiones_ Hay casos lps del uso metarico_funde- - ye ew dos parteGn la analogia, pai [a estrecha relacién Sys CONT Fame quo Hers eaombre en std propio: aT ofS co “amos sano no s6lo al hombre que goa de salud sino rn * ; a © oP ggeh también aun alimenta, une medisina, un color de ro jen as ‘\tro: al alimento y a la medicina, porque sirven para “Gh GU ag conservar 0 restablecer Ia salud; al color, porque es sp XY * 19 sefial de salud. En el mismo caso esta lo equivoco de Ja palabra “ser”: siendo varias sus significaciones, estén todas en relacién con wna, de tal modo que si desapareciese el que Ileva el nombre en este ultimo sentido, eaerfa ipso facto todo lo que Ieva el nombre en otros sentidos. Toda ciencia versa sélo sobre. una clase de objetos; pero de éstos, asienta todo lo que, como tales, les pertenece. También la sabidurfa, si tiene pot objeto el ser en sentido propio, ha de comprender al mismo tiempo todo lo que se denomina Ser en sen- ‘ido impropio. Fooe Expiicacién de los términos Hl geémetra empieza su exposicién cientifica, con la explicacién de ciertos términos y asentando ciertos prineipios que se présuponen como verdades eiertus. Siendo también necesaria una y otra cosa al filésofo, ‘Aristételes procura satisfacer ambas’ exigencias. ” ‘A Ja explicacién de los términos esté consagrado todo el libro V de la Metafisica, si bien lo incompleto del modo de tratar el tema es una buena prueba de ‘endn poco egé Aristételes a la completa realizacién ie la Metafisica sofiada, Pero ya en esto s0 ve nota- ble difereneia entre el modo de proceder del geémetra y cl de Aristételes. Mientras que el primero, por amor fa la claridad, evita usar una expresién en varios sen- tidos, Aristételes so ve imposibilitado, cree él de hacer «so mismo, Para ello tendrfa que alejarse demasiado del lenguaje comin, tendria que crear demasiados tér- minos nuevos y eargar demasiado la memoria. Y pro- cura_com) lo posible esa desventaja compa- rando_entre_s{ las varias significaciones de una Palabra y precisindolas con Yoda exuetitud wna en. “frente de otra. Renunciamos a detallar més las corres- pondientés explicaciones para dirigir iimediatamente Ja atencién a lo que-dice de Tas veri mental fes funda-* ene! YRANZ BRENTANO yy Pe ey ye oe Conocimientos inmediatos Wry wat ‘no conocemos inmediatamente la verdad primera gh oN el orden de la Naturaleza jno estamos siquiera en ae N ¢ *°— posesién inmediata de algunas otras verdades? Y gqué . clase de verdades son ésas? Toda ciencia presupone “ae hve ‘verdades de exe género. Pero ninguna otra, sino la cien- se? ge ela primera, se ocupa on fijar su cardcter general y en “¢ ye defender su certeza contra los ataques eseépticos. Dos clases de verdades inmediatamente evidentes, eee de Jas cuales es 1a de fos hechos inme- diatamente evidentes one Pass pues, poscemos realmente eonoeimientos que ‘henen una certeza inmediata y son de dos clases: anersnGreeracs a mientras la’ vista se dirige a un color no se dirige a un sonido, y el ofdo al dirigirse a un sonido no se dirige a un color. Igualmente, cuando’ reeenocemos 0 yechazamos algo juzgando, nos damos cuenta de que mantenemos una aetitud opuesta otro caso. En cambio, respecto_a_losobjetos primark tenemos evidencia inmediata de su real existencia. Por muy fuerte que sea la sensacién visual que de ello ten- gamos, no por eso podemos estar inmediatamente segu- ros de que lo colorado exista en realidad tal como se nos presenta. Del mismo modo, un recuerdo, por vivo que sea, no n0s _garantiza con siidenals Tied a verdad de aquello de que nos acordamos TiGietividinl_aetualmento_dada de voeortaPyes Pex objeto de esn pereopelén seeundaria a Ja que abribufamos evi ie . denei ible. ~ fat ish 25 hechos inmediatamente evidentes (percepciones) ; 96 ance En cuanto a la certoza que Avistételes sucle atribuir nt (yo eR! inicio universales que rechazan 8 priori algo como a muestras pereepeiones aun en relaeién eon el mundo oF ts bie oi terior, hay que gnardarse muy bien de interpretar - a # 7 "Ci Los primergs se nos dan siempre que estamos en jal sus palabras. Aristételes suele hablar de un triple : sh fs sec activi js Sensacién 0 pensamiénto, pues que la acti- oe Pettis de pereepcién. Al uno lo Iama lo “propiamente -¢ tee if {dad psiquica, enalquiera que sea su direceién, va ne ane ereeptible” (idcov alcSyrdv), porque Ta percepeién 0 ot? Sempre acompatiada de una Perepegn infalible We (Ci ott {Ede ese se objeto es propia exclusiva de un sentido, verbi- i [ “posotros mismos como actores psiquicos. Cuando vemos, . Hey te! iO! gracia, el color, de la vista; el sonido, del fdo. Al otro it spt" algo colorado, en I acto imiismo de ver pereil ims vow Nama loc*éomiin perceptible” (xowdy aicdqrér), fe” ,}inmediatamente que lo vemos. Y no es esto slo, sino] "war e OP “inborque es pereibido por varios sentidos, més bien, por : p ye ye cuando ejercitamos varias actividades psfauicas|,, of” pvech todos, Verbigracia, el movimiento, el reposo, Lo tereoro a distinguimos con evidencia una actividad de otra ue ees perceptible es algo que no nos muestra propiamertte ‘euanto al. objeto, y en otros aspectos. Por ejemplo, dels percepeibi mite, sino que_lo_ereemos ligado a rae ane vemos y ofies al mismo tiempo, notamos que, ; gyCY clla_en virtad de experioncias anteriores, verbigracia, ete 2S 7 ee nt i ie Ty Petal” . “4 FRANZ BRENTANO cuando digo: “veo al hijo de Diaro”, A esto Jo Mama Aristételes aloGvrdv xara ov Bebnxds (sentido por afia- didura),. Ahora bien, de les dos tltimas clases de percepeién dice Aristételes que muy frecuentemente nos engafian, sobre todo las de Ja segunda clase. En efecto, euando hos movemos, nos parece que lo inmévil se mueve y lo movide quizi nos parece estar en reposo; ¥ segtin Ja distancia y la situacién respecto a nosotros, las cosas nos parecen de distinta magnitud y figura, En cam- bio dice que la percepeién sensible es siempre infalible en cuanto a Jo propio perceptible Podria creerse, pues, que Aristételes atribuye la pereepeién sensible exterior una evidencia inmediate, si bien con alguna restriceién. Serfa en verdad algo muy extrafio esa evidencia inmediata, pues que presen- téndose en la misma sensacién algo como coloreado y con una cierta extensién y en movimiento 0 reposo, habria evidencia y no evidencia en un mismo acto. Y asf le vemos en otra parte hablar, a propésito de lo propiamente perceptible, de una verdad de la im- presién sensible, no universal sino préxima a la univer- salidad. Estando sano el érgano y supuesta una dis- fu’ tancia eonveniente y las demas condiciones pert [ Jo propio perceptible debe ser rectamente pereibido. [w” Pero como, naturalmente, todas esas condiciones no se cumplen, es claro que al atribuir verdad a le pereep- cifn en cuanto a lo propio perceptible sensible, no puede Aristételes haber pensado en una evidencia ‘nmadiata. Y todo sn pensamlonto respecto a oe punto ye ye a , ye cuanto al m¢ ARISTORRLES ad acaba_de fs 1os_decir en ‘varios lugares, y sobre todo en su escrito sobre la sen- sacién y Io sensible, que si no hubiera uno que, vieras mingtnr cuerpo Tendrta realmente color, 7 que por com- ‘Siguiente su colorido no consiste en otra cosa sino en que puede despertar en nosotros 1a sensacién de algo coloreado: que slo cuando Ia provoca, es en reali- | dad olre sad Oo modo ae tol 2 in misma manera, solo es realmente dulce, at ° caliente -algo que como tal sentimos, euando de hecho Jo sentimos; que Jas cosas exteriores no son iguales ‘@ nuestros fendmenos sensitives primarios Felativos al _Bropio objeto del sentido; ¥ que, por consiguiente, s+ ‘aquello que vomos tal eual se nos aparec tri Samos como Propiedad a una cosa exterior, estarfamos cial mis completo nor respect a o-PPORIO eEeap: ‘ible. ‘Esto no quiere decir que Aristételes haya n que existan en realidad euerpos “extensos con a ‘deshini fa, en movimientos o en reposo, aunque si_pre-. cisamente que correspondan con exactitud y en todos Ce ‘detalles a mi _percepeién. ‘Si comparamos lo que dice Aristételes sobre la dife- jpbncia de lo perceptible comin y propio con la doctrina eo ‘de Descartes y Locke sobre las cualidades primarias y secundarias, los encontraremos plenamente coneordes. La verdad por él atribuida a la pereepeién sensible en ‘elacién con lo-propio pereepiible no quiere decir ott cosa sino que él eree tener en el fendmeno sensitive (an de lo propio peresptible) tna sefial, jesemejante que se quiera pero eonstante én todo “pereepeién, ‘sensible exterior ana Sa tae ‘Dereepeidn sensible exterior una evidenc or To menos en enanto al objeto propio sentido. Nace TiS cierto Sino que solo stvibuye una tal evidencia a q. Te pereepeién y distiacién interna (1). z of ae Sy Axiomas See erent emt Tor ei, que rehash al tome queda dicho, que rechazan alge “no ya S6lo como mo False detects, sin6 como absolut ee \ radios in en‘su sentido mds genet que se enuncia y Me de este modo: eee Soe ee alent magica aan ‘tiempo de una cosa (y todo lo demis que haya que afia- af dir para cerrar el camino a cavilaciones soffsticas). Se ha atribuido recientemente a Aristételes la opi- nién de que este principio se ha obtenido mediante 1a ‘| z (2) Ademés del escrito De sens. et sensid,, véase también Met. P, 5. p. 1010b 19 f. ¥ 80, en que para defenderse contra los ‘escépticos, se acoge ala estera de la percepcién interna, ¥ también De partibus, animalium, en que distingue lo més caliente fen el sentido de lo que nosotros sentimos comio més caliente, dé Jo que és més caliente. porque comunica més calor a otros | cubrpos, y de lo que tiene un calor natural mayor, y De coelo en que trata do las estrellas que, segiin él, deben dar calor sin ser ella cAlidas, y de la relacién del calor con clertos movi- milentos que se dan en el frotamiento. ab ARISTOTRLES + at experiencia y la induccién. ¥ sin embargo, el libro 1V de la Metafisica dice de la manera més explicita que ese principio es contemplado con evidencia inthediata por todo el mundo; y la Btica a Nicémaco, hablando ~0, hablando Ge los axiomas matemitioos, dias que sibaisten inde- los j6venes que, a causa de su falta de experiencia son ineapaces de conoeimientos_fisicos, no lo son de los HatenfSticos. Todos ellos deben participar del cardctér del principio de contradiceién, al rechazar algo como ~T'Y¥ esto se aplica de igual modo a la Aritmétiea y a ln Geometria. Coma vemos, Aristételes no comparte los esertipulos de Kant sobre ol hecho de que ol prin- eipio: “Ninguna mea puede ser més corta que la linen recta”, no pueda ser un caso del principio de eontra- diceién, porque la nota “reeta” no sea relativa, como la nota de “corta”, a la magnitud del concepto linea. Cierto que la magnitud no es figura y que la figura no es magnitud, pero ambos conceptos estén entre sf intimamente ligados. De otro modo no podrfa ser evi- dente el siguiente principio como un caso del prin- sipio de contradiecién: “Bs imposible un efreulo que no tenga alguna magnitud.” Es interesante observar que Aristételes Hega una vez a hablar en especial de la euesti6n, tan debatida “en los tiempos modernos, de las lineas paralelas, que * parece haber ya en su tiempo dado oeasién a diversidad de pareceres. Y también aquf es para él una verdad ineoneusa que contradice quien pone en duda la posi- 48 RANG BRETARO pilidad de lineas rectas que se prolonguen a igual dis- tencia siempre una de otra. Se trata, pues, en estos ¥ ‘otros Posibles ejemplos, no de un tmnico axioma, evi- dente a priori para nosotros ¢ innato, sino de una mul- titud infinita de aserciones en que tan pronto como se nota una eontradiecién entre los términas, se conocen como verdades con la misma evidencia que el principio generel de contradiceién. ‘También él principio de exclusién de un terdero se deriva del principio de eontradiceién, segin Axistéte- {7 Jes mismo hace resaliar. En efecto, si algo al mismo tiempo no fuera ni A ni no-A, serfa al. mismo tiempo 0 no-A y no no-A. Igualmente, el principio de que wn J, correlative no puede existir sin el otro (esf, verbigra- o ye? of vw cia, lo mayor sin lo menor, una accién sin una eausa),*" = es también, segtin él, un principio que tiene el caréeter de ley de contradiec Cierto que un correlativo no es el otro, pero ast como figura y magnitud ain ser 1o aismo ge eorresponden en pensamiento, asi es evidente que lo correlativo esté indisolublemente unido con su correlato en pensamiento y, como en pensamicnto, también en realidad. Cono asimismo el principio que sent6 Themis omo principium indiscernibilium, y también Gaede con Leibniz en considerarlo como un caso del principio de contradiceién: ser indistinguible una com de ota y no Ser To Tnismo gue ella es una seat de olay no ser To also que ella es un cambraonfar Pat También ef Subjevisme, segtin el cual lo que para uno es ara_otro, se le aparece ) i oa AnIBTOTETES como absurdo a priori con la evidencia del priscipio “de tontradiceién. La verdad consiste en Ia coneordan- Bo ser al mismo tiempo, si dos juicios contradietorios Hudizran sex_verdaderos al mimo Henpo. pain medio de tan Hea plenitud de principios evi- wrldentes a priori que nuestro filésofo pone en Telacién con el principio de contradiceién, algunos se han ext fiado de no encontrar entre ellos el Namado princi de identidad que se suele expresar por medio de la p f6rmula: “A os A”. Pero esa férmula admite un doble sentido. O quiere decir tanto como: “no hay ningin A que no sea A”, yen ose caso tenemos un prineipio negativo, verdaderamente evidente pero due coincide con cl principio mismo de contradieeién. O se tora en sentido positive, y entonces no es, ni mucho menos, evidente en su generalidad, pues que verbigracia, un caballo sdlo es enballo, mientras-existe. Tendria, pues, jue ser evidente que existe un caballo para que-pueda ser evidente a priori que un caballo e caballo. ~~ Otro principio importante que Aristételes considera como un caso del principio de contradiceién, es que no ‘forzespondientes ¥ ane, or sonsiguienie, no puede aber, verbigracla, fuera de Tos varios leqnes un leén in efecto qué habia de entenderse por ese ledn ef general sino algo a lo que convendria todo lo que conviene a todos los Jeones y nada de lo que conviene a uno a diferencia de todos los dems? Ahora bien, a todos los leones con- 4. PRENTANO: Aviatot 50, FRANZ BRENTANO” viené en comén ser un ledn particular. Por const. | guiente, el len general no puede ser sino un leén par- : ticular. ‘Tendria que estar, por Jo tanto, ese leén general en algin ‘determinado lugar, comer, beber, ! comin a todos. mos, es que wha cosa real Ao 2 s ‘Feales al mismo tiempo. También le es comtin con Leib- niz este principio. Pero mientras que a yrin- cipio le leva a su Monadologia, Aristételes admite, si, ‘ina Suslancia Unies, extensa ¥ divisible, pero ninguna ‘Te las mitades en que ésta se divide era antes und cosa ‘ar realidad, sino silo en potencia; como por el con- ‘Trario la multiplierdad de snstancins extensas en que una sustancia éinica anterior ha sido dividida, no puede lamarse una’ cosa realmente una sino en poteneia (1). (1) Si es absurdo concebir con Leibniz el continuo como ‘una multiplicidad infinita de puntos reales, tampoco cabe pre- tender con Aristételes que, en un coiitinuo realmente uno, una parte cualquier camble en su realidad simplemente con el Gesaparecer de otra cualaitier parte. Y esto se ve claramente por las consecuencias que la pretensién aristotélica traeria para el continuo temporal uno. Es imposible que el continuar 0 interrumpirse del Japso del tiempo pueda influir por ausencia de la segunda mitad sobre la primera parte. No menos extrafio serfa que en un continuo especial que se extienda millares de rmaillas, la falta de una milésima parte por uno de los extrenios pueda ejercer una in:luencia inmediata sobre las partes més apartadas del otro extremo. Estin, pues, igualmente equivoca~ dos en esto Lelbniz y Aristételes. En este lugar no’ podemos aver otra cosa que las precedentes indieaciones. La exposicién— de oémo hay que concebir el continuo para que esté libre de contradiecionas, nos levarfa demasiado lejos. no ap : a \y fq °° a a * ” by ow ‘gat Pe ans anterOreres ‘También Aristételes da por exeluida como contra- Aictoria, la existencia real de un niimero infinito de cosas, Sélo es posible para 6l-una multitud infinita- mente ereciente, del mismo modo que, no habiendo con- tradiceién en la divisibilidad in infinitum de un cuerpo en partes cada vex mas pequefias, la habria en una divisién uetual ¢ infinita en partes infinitamente pequefias. ¥ lo mismo que es contradictorio el eon- cepto de un nitmero infinito de cosas reales, lo es tam- }ién el de un cuerpo tinico real e infinitamente extenso. Por el contrario, se esfnerza mucho en rebatir los famosos argumentos de Zenén que pretenden demos: contradietoriedad de todo concepto de movi- iniento, Pero reconoeiondo los méritos de Aristateles on haber toeado las dilereneias posibles on Ja teleiasis (pericceién), segin que se trate de permanencia tran- quila on un Tugar o de un revorvide, y lus diferencias posibles en la plerosis (plenitud), segiin que el punto- Vimite sea Iimite en una sola 0 en varias direceiones, hay que reconocer también que no llegé a una solucién yplena y satisfaetoria de todas las dificultades. También iué demasiado lejos en_su afén de inter- pretar todos los prineipios evidentes a priori como casos }ajo dicho principio todos los principios de oposicién positiva. Le mueve @ ello la idea de que asi como en alto y bajo (en sonidos), también en lo claro y ‘osenro y en todos los demas easos de oposicién posi- trav Ay? tiva, lo uno es menos positivo que lo otro, cosa que 10 es verdad ni aun quiz para el blanco y el negro, 32 FRANZ BRENTANO QoL LS cuanto menos para dos colores saturados como, por ejemplo, un violeta y un verde igualmente intensos. Y aqui advertimos tanibién que Leibniz incurre en el jnismo erfor, De todos modos le queda-siempre a Aris- dateles el mérito de no habérsele eseapado la evidencia inmediata lo mismo de los principios de oposicién posi- tiva que la de los de oposicién contradietoria. ‘También tiene por cierto a: priori el principio de que dos cosas no pueden ocupar al mismo tiempo el mismo espacio, debit como un caso del principio de contradiceion, ya que desde su punto de visia no se comprende e6mo pudiera coneebirlo como un easo de oposieién positiva: pucs teniendo él la determinacién local por un aceidenty del cuerpo respective 4edmo un accidente que esté ou un cuerpo puede hacer imposible por oposieién posi- tiva un accident similar que estd en otzo cucrpo? 5) pensamiento de 4 es en virtud de una contradiceiin, es para él algo tan firme e inconeaso que asicomo tiene por casos del principio de eontradieci6n todos los axiomas matemé- Hicos sin excopcion, ast no duda de que, si las leyes de cidn, no se nos presmtan como evidentes a priori en virtad de la ley de contradiecién, es sélo_porque no Somos capaces de aprebender intuitivamente la verds- era haturateza de las cosas, De otto modo, las pro- jedades inductivamente comprobadas se nos aparece- i ‘Wan tan neécesariamente ligadas—con_ésa_naturaleza ‘como lo esta con el eoncepto de trifngulo la propiedad \dolo haber comprendido también hy ur e que todo Jo que es imposible, to” anIsTOTnLes 58 ee de que la suma de sus 4ngulos es igual a dos rectos. “Fambién_en_esto ballamos_plena_coineidencia eon 16 1g que Leibniz ensefié eh la época moderna. i ‘Del mismo modo las leyes sobre lo que debe ser considerado por st Tismo com@ bueno y mejo¥sno ae 4 \D _>mmeden ser, soxtin Anistételes, sind casos-de te Téy de yr af j@” | contradiccién; naturalmente empero en virtud de eier- ht tas intuiciones y conceptos a los que Megamos por per- sf éepain También en el dominio Ge 1a volunta |, seaiin nuestro autor, algo reeto y tovelda, 7 Ta redtitud a f ae am deseo se hace notar en casos determinados como x” & ege0 s@ hace notar en casos determinados como Tn cardoter suyo especffico. ¥ si el deseo de algo es Wr Sho GH general, oh principio: ol respective objeto deseado es amable y bueno. Serif wie contradiecion AL que no lo fuera cr aleiin enso, Del anime modo hay “mnoeimiento do algo max o menos inicio, sobre To que “ristételes formulé en la Topica y Retérica varies ‘eyes, de quo hace uso decidido en sus més altas new Tpraciones. - | ~~ ixpresa_tambié modo més terminante la, “Gniversal_de la _causalidad: siempre que sean dadas i todas las condiciones que hacen posible un hecho, éste tiene lugar inmediatamente y sin excopeién (1). Més aim, eonoeé también ef principio leibniziabo de la ratio sufficiens en_sa_doble_sentido, ‘También aqui la nece- Sidad radiea en su tiltimo fundamento en la ley de la contradiecién. Ahora bien, otra es la euestién de si esa (D) Bth, Nie X 4 me RANG BRENTANO necesidad es para nosotros evidente a priori o si, a falta de las intuiciones al efecto necesarias, tenemos que recurrir a la verificacién empfriea. Volveremos sobre esto cuando hayamos de aclarar atin més el concept aristotélico de causa eficiente. Hay todavia al Jones que creemos necesarias sobre teorfa srt \de las verdades necesarias de evidenieta t ~-Verdades todas elas * gue debiendo llevar el carfcter dela Tey de contradic. “Gin, 6 pateen en todo -a lot pinto que: Kerb design como _juicios analiticos a priori, Hay sin om priori, pues que éstos gon los que mejor eyadran a sit dea de_que on los jaieios analiticos ol predicado cst ‘Gontenido,en el,coneepto del sujeto: ahf_esté para él precksamente Ia explicacién de la posibilidad de su evi- deneia apriérica. Ahora bien, es interesante notar cuén Insuficiente es esta explicacién, pues como Aristételes ‘eon taz6n, el principio “A es A” tomado en sen- _tido afirmativo, no puede enunciarse a_prioti_eomo verdad_universal_ Tampoco podemos dejar de hacer otra observacién respecto a la doctrina de que@lo los juicios negatives} son evidentes a priori como necesariamente verdaderos. Se desprende de ello como consecuencia necesaria, que cuando s6lo nos son dados hechos positives en partien- lar y que hayamos de utilizar tomo presuposiciones junto a los prineipios negatiyos generales, jamas podre- mos en prineipio sacar wna conclusién universal afi mativa, mientras las leyes del silogismo no sean esen- anisroresacs SERRE EERE EEE eee cialmente distintas de las que Aristételes expone cn su silogistica. Mencionaremos finalmente ekfeparo que hace Kani de coneebir el principio de contr 7 eS que al emplear el adverbio “al mismo tiempo” queda restringido y Timitado a lo que existe en el tiempo. Y precisamente parece justificado ese reproche desde el punto de vista aristotélico, pues segiin Truestro filésofo no todo lo que existe, existe en cl Tiempo. Pero si se tiene una idea mas justa del tiempo ‘que la de Kant, tal como lo coneibieron tanto Aristé- teles como Platén, ri rdad Jo contrario, y la inclusién del adverkgo “al mismo tiempo aparece més Jien_¢or do_limitacion, pues quicre decir que cl principio vale no sdlo para lo que existe y se repre- senfa con la modalidad temporal de presente, sino tam- ign para Io que so representa, con una cualquiera mo- ‘dalidad temporal de pasado o de futuro. Conocimientos mediatos ‘Vengamos ahora a. sti teorfa de los conocimientos mediates. Los adquirimos en parte por medio de silo- gismos, en parte por medio de la induecién y analogfa. B to al silogismo, diremos sélo por ahora que silogismo™yntiende Aristételes un procédimiento segin el eWat sobre 1a base dé dos juicios ciertos se Sienta un tereero euya negacién estarfa en contradic: cin con la admisin de Tas premisas, De aquf resulta que Ja afirmacién, tan corriente hoy, de que un proce- 56 YRANZ, BRENTANO dimiento como ése no puede eonducir a una ampliacion del eonocimiento, habfa ya surgido en la Antigiiedad. Ya entonces se habfa dicho que la negacién de la eon- clusién podia tinicamente estar en contradieeién con lu admisién de las premisas cuando lo que aquélla dice, esté también contenido en éstas, Entonees, pues, no hay en Ja conelusién un yardadero aumento en el eono- ‘Gimiento. Pero vemas también e6mo Aristételes, que ‘coincide con Leibniz en la persuasién respecto a la eomdidad 2! Sloione, refute on much eS dbjecion afirmando brevemente que la contradicciou ‘esta entre la conclusion y las dos premisas juntas, no cutee aquélla'y ends na de Estas. Bat puss, Yo si ida una de éstas. Asi pues, Yo que dito Ya conclusion, 10 habia sido conocido ni juzgado, aluno ni en el otro juicio, esto es, en ninguna de las premisas, y por comiguients de ningii modo. Pe Rots a induesiDD- Aviidleles resonoce que sx fangs Hebaloies mend? GE a Gl sogione y hasta pone el procedimiento de la induceién per eni- merationem simplicem como conclusién general, en 1a tereera figura, en la que, segtin él, s6lo se permite una conclusién particular. Deb{a por lo tanto haber reeha- zado esas conelusicnes como contrarias a la-regla y parece extrafio que no lo haga. Atribuye a la conelu- sién inductiva por enumeratio simple una verosimili- tad ereciente con ¢l niimero de casos, levado por la idea de que “con 1a verdad todo esté en concordancia, a lo falso en cambio contradice desde luego lo verda- dero”. La expresién “desde Inego” es un término muy confuso, habiéndose engafiado Aristételes en dejarse & ARIGTOTELES oT Mevar del testimonio constante desde que hay memoria do hombres, de que el sol, 1a lina y las estrellas fijas han mostrado Ja misma regularidad de movimientos, a la eonclusién de que ese movimiento uniforme es necesario. Esa exeesiva confianza en la indueeién por simple enumeracién de hechos uniformes sin excepeion, le engafia por més de un concepto. En los Segundos Analitieos se detiene acd y allé por via de ejemplo en wna conclusion por induccién o analogia que est més justifieada, verbigracia, en la conclusién do Ja forma esiérica de la luna por las fases de la misma (quizé contribuyé a hacer esta conelusién més impre- sionante yverosimil ¢L earéeter especial del ens). Pero no Heg6 a plena claridad en virtud de rigurose ani- lisis 1égico. Gente ave estaba roservade a_ne, Eee mucho mas tardia. con la creacién del_edfeulo do pro- Tabiidades, of exclareeer por eomploto Ta teohia de Tn Induccion y analogia y Su fuerza probatoria, si bien ‘confirms en gran parte él juicio del Ilamado “buen isis matematte anusrén es 50 b “Aristételes Io sabe muy bien y en é encontramos (* Jos primetos gérmenes de las investigaciones de que tan a fondo se ocuparon en la época moderna Locke y Leibniz, pero no Megé a tratar la cuestiGn con el \y : esmero de éstos. Le vernos, sf, distinguir en los libros del Aln ddeas que nos son deseubiertas por_wn sen- tido solo ¥ Gtras que To son por todos los sentidos en Origen de las ideas comin, ¥ es'dlaro qiié en aquéllas se refiere a los obje- Como, segiin nuestro filésofo, todos los prineipios {os primarios de Ja sensacién, a lo que segin Locke apioristicos-del conoeimiento Ievan el carécter_del pertenece no ala reflexién sino a la sensaeién. Pero <_BEineipio de contradieeignsno sé Je oourré natural- 3 bre no hay duda de que también nos hace encontrdt en mente poner en cuestién los limites dentro de Tos que 70 Te pereepetir sntema ements conceptaales que agre- Aquéllos tienen validez. Y sin embargo, no puede “is on mplian esencial- Tacerie Uso de ellos, ni ami puede pensarse on alos, 6 Ae" o LM 9 de une i : Siro nos son dadas Tig respectivas ideas ~¥ ne La a whe En los Ima distingue, de entre lo que se 165 ideadpn cuanto que lus-secamos ae i er 7°” ethos de o€comén por los sentidas, tres pares do clases rorqué pensar, como erey6 Platén, que nos son olf "ple conceptos, cada WHS Ge 16S euales pares corresponide Tnnates, 6 un HOEY ast para Tos elegoe de act jyl~fip"” 1 uma do las diseiplinas matométieas: Avitmétien, Geo- miento no hay posibilidad dol concepto de color ni Af. ew ,jmetria que se limita a lo espacial, y un tereer arte men- «de log axiomas Gué son of Timdaments det concepto de as pe! “ey gurativo que, con lo espacial, tiene también en euenta color. Tee ne continuidad temporal. Tos tres pares de coneeptos ““Tgualmente, es, en principio, de esencial importan, §2°7 ot fon; unidad y multiplicidad; magnitud espacial y cia para determinar Jos ISmites del conocimiento a nos- figura; reposo y movimiento. yo 0 otros asequiblectiuestra capacidad perceptiv® segtin el ps We, oP En la Btica a Nicémaco (2) nota, empero, que, ade- : prineipio de que nada Rayer mento que no wi mas de aquellos elementos mateméticos, hay otros per- yt se dere a alguna manera de Ta percepelsn. St gue 7 wt mos obtener un indice de los conceptos elementales que yt vB At Ml iow sirven de wet "en todas nvestras eonstrucso- af WS ae | ,¥ sram parte de su /7 mos de la senaacién del primero al conocimiento cientifico del Reghndo. ede fe (2) Eth, Nic, VI, 8, al final. 0. YRANZ BRENTANO coptibles comunes. ¥ aqui apunta al dominio que Locke designé luego eomo al campo de la reflexién. Se encuen- tran también aqui otras cosas interesantes y sugestivas sobre las que s6lo en general podemos llamar la aten- cién. Tan s6lo unas pequefias observaciones que cree. ‘mos impreseindibles. ¥ ante todo la siguient quien erea que Aristételes quiso presentar en su goring diez jez clases de ideas simples? eust ‘dad, cualidad, rélacién, Tugar, Tiempo, accién, pasi6n, situacién y hAbito (1). Nada mas evidente que el “estar yestido” no puede ser una idea simple. Y del mismo‘) modo aparecen como ideas muy complicadas no sélo 3 pe Ja “posieién” (@éor), sino también la determinacién local y temporal tal eomo se les ha adoptado en la tabla do categorfas. Para el lugar se da como ejemplo acla- 7'\ ratorio él “estar en el mercado”. El tiempo ha de ser nna medida de lo anterior y posterior que se obtiene en relacién con el girar tmiforme de la filtima b6veda celeste. Del mismo, modo, lo que él lama “pasién” no es um elemento coneeptual simple. Todo movimiento, y aun’el pensamiento, son considerados por él como una “pasién”, porque es de su naturaleza el ser producidos (2) Esta Gitime categoria Ia explica ast: “esté-calzado, eat armedo”. Podria preguntarse si no podrian también subeu- mirse de algém modo bajo. la categoria del Fyu el “estar fencuadrado, dorado, cublerto de musgo, cublerto de bosque, montade, fletado, provisto de tripulactén, uncide, habitado, poblado, acompafiade, hacendado, casado”, ‘Todos ellos, lo mismo que ¢l “estar calzado”, podrian contarse entre lo que Misticos designaban como devominatio exirinsece. \) errant FON es SPE Sat ) 3) 4 7 lye hs ” wt pa set i ph a ou ArisrOrEEis por un agente, relacién que no presenténdose en la intuicién del movimiento y del pensamiento, va con- notada eon el predicado “‘pasién”. Se afiade, pues, un nuevo momento al de la intuicién aquélla, y bay que tener en cuenta esa complicacién de determinacién absolute y relativa y acordarse al mismo tiempo de la despreocupacién con que Aristételes varfa el signifi- | cop) cado en el uso de una palabra, para comprender eémo ",p)puede legar a hacer de la “pasién” (y Jo mismo de la "“geeién”) una categoria especial encima de la “rela- cién” a la que parcee debfa més bien subordinarse, ¥ ;, s*°4i bien eonsidera el pensar como una “pasién”, bace consistir lo producido en el pensante como tal, no en wl pagiente eomo tal. L, sp! Lave entegorins aristotétions son tuna clase, La mis (Fata, de predicados positives que ya se desoubren en su yariedad on la forma de pregunta a que responden, y varios de Jos cuales son equivocos (de lo que Aristételes tiene bien clara eoncieneia, puesto que habla en el Libro de las categorias de wna euddruple significacién de la palabra “cualidad”) y otros muy complieados. Pueden, cso sf, servir muy bien para explanar Ja variedad de significaciones de la palabra “ser”. ,Qué mejor modo de hacerla destacar que, verbigrecia, designar a uno en cuanto ser, una vez como “hombre” y otra como “el que se encuentra en el mercado”? Pero ninguno de ellos nos da las Wltimas y més simples ideas. Y asf Je vemos, en el segundo libro del Alma, donde habla de lo perceptible propio y comin, no hacer caso alguno de las categorias. « FRANZ HESTANO tees on Después de lo que-acabamos de deeir sobre la falta encuentra la negacién y el carécter modal de la impo- de una’ explicacién detallada del cémo se originan de Sibilidad. El eoncépto, pues, ‘de caus: causa material no se la pereepeién las representaciones elementales, parece Yorma sin utilizacién de lo gue ofrece la pereepeién ser un tanto ayenturado preguntarnos eémo piensa interna. Esto que deeimos del concepto de causa en el Aristételes respecto a ciertos concepts que el Ge be he sentido de materia, vale para ese mismo con- sentido han despertado excepeional interés oca, ¥| cepto en <1 sentido de Cforma”, sentido que esté en \ moderma: respecto a los conceptos deCsustaneia™y intima nies con el vine atom = i “feausa”. cosa que en virtu cual, lo que exis \ Eavepto de sustancia en general nos es dado, et See ‘a_en po cote, ‘se hace ea aye segiin Aristételes, en cada intuicién. Lo dan pues, jnherente, I To convierte en cosa real. segin él, del mismo modo las pereepeiones externas ve De conformidad con 1o que_ya sabemos acerea de vo que las internas, y por lo tanto ‘es evidente que no yh Pla imposibilidad de que ung parte de una cosa real sea ? .Spuede haber una cosa real, en sentido aceidental, des- se chimera ‘una cosa_real, Spa emis que tanto Ia forma we ligada de la sustancia. Bl congepta,.empero, que nos- -, a mo Ta MateriaCho existen en realidad. Sélo existe en "yeotros asociamos a le palabra(“eausa?) os segtin Aris, NN tee 4 He Preatiand 1 el compuesto de ambas, abas, pudiendo por lo tant «-vario, y, si queremos avSHgar su origen, abr’ ee ee Je” Aecirse muy bien que lo mismo la una que la otra, y de hacerse la pregunta para cada uno de sus sentidos. b ae también, po _consiguiente, su composicién, son _pro- - ~Aristételes habla’ devia cans que 41 Yama “ma- <1 ps a piamente_ficciones que hace Aristételes siguiendo el teria”: y nos da precisa indicactones sobre el origen ¢ uso corriente de la lengua. Y ast nos servimos tanto 6 o> | due este coneepto. Lo adquirimos en vista del cambio de nombres coneretos como abstractos, verbigracia, ue : oH “ue pereibimos en el eampo de lo Fsieo ¥ de lo psiquieo “grande” junto a “grandeza”, y deeimos que lo grande i % “eomo ewando tin cuerpo se mueve,.o se inician_o eesan ey grande en virtud de su grandeza, Igualmente, nyt \ jot” 7 jpensamientos én hecho de esos cambios | al fuando lo grande erece o mengua, deeimos que deja de ee vemos que no es impos cuerpo o el alma i fener una grandeza y empieza a tener otra. ye bee ane tana u otra dete adquirimos el We Que el concepto aristotélieo de causa en un tereer ” coneepto de capacidad para cosas contrarias y esto es yon” yy centage causa finalesté tomado también del campo ‘ to que Aristételes Hama causa materi: apacidad que My /,de la _pereépetén—intérna, apenas hace falta decirlo. % encuentra anélogamente ef Gialquier oma especie ae Spt eo faud dei de ese mismo coneepio en el sentido de sex. Hn relacién gon Ta idee dg que algo no es impo- | pp cf, “prineipio eficiente”, un euarto sentido que da ‘ible, nos vernos Tevatios-al del juicio en que 8 oll : fé pone al concepto de causa? Pp ee cr Es éste un eoneepto qu€no coineide con gl conjunta de Jos antécedentes temporales que, sii exeepeién, van seguidos de un consecuente temporal. Cosa que esté ya impli Jo que llevamos dicho, pues ya sabemos que preexiste como uno de los antecedentes necesarios, , oe ih f’ a é v una capacidad; pero esa capacidad leva el hombre, no modo que, segiin Aristételes, una capacidad puede ser causa en otro sentido pero no puede obrar ni eooperar, ,,» ni privativo como tal, mientras que las determinaciones ’ negativas se cuentan en gran cantidad entre lo que ‘Més atin, Lo que obra una vez ¥ aun obra como ‘inion eausa eficiente, puede darse otra ver segtim Aris. | Ve wy para ga aetuacién puede requeritse la realizacién de ole ciertas condiciones concomitantes que no son causa (.¥ tiempo al efecto, pero no siendo atin causa eficiente. er" Como tal, cree Arissiles que Jamis existe provia- 7 falso el considerar la causa eficiente como tal, siquiera en un solo easo como antecedente temporal, aun eficiente. Ahora, que no es ste ¢l_easo general sino que, dada ya la totalidad de las condiciones, tan pronto inismo tiempo segiin Aristételes, el efecto, Yai el efecto de causa eficiente sino de causa material. Y del mismo asi tampoco puede ser causa eficiente nada negative 2 designamos como anteeedente regular. » t6teles sin obrar y precisamente por la razén de que eficiente. Y hasta puede sucedér que anteceda bastante ~~ mente al efecto, Seria pues, segtin él, completamente habiendo preexistido la cosa que Iuego se hace causa como surge lo que obra eficientemente, surge con ello, al Bert be “| aH AtusréurLes ¥no faltara para ello ninguna de las condiciones nece- sarias, empezarfa a tenor Iugar en un mismo momento Gste segundo y mediato efecto juntamente con la pri- mera y mediata causa, Vemos pus can poca aplica- cin tiene el andlisis de David Hume~3 lo que Aristételes entiende por causa eficlente y euén indis- j,Pensable es que “éste, que no admite ideas innatas ni dades a priori, nos muestre las especiales pereepeiones «n que crea él haber bebido el concepto, para acabar de ver claro su pensamiento. i 4 Ctefa acaso Aristételes poder sacar simplemente el ba Geoncepto de “principio eficiente’’ del campo de la per > 59,1 gepeién extorior?) Alf donde en el segundo libro del” {yy (Alma entimern To que es poreibido por un solo sentido " |y Jo que es pereibide por todos igualmente, no men- Cys ciona la “aceién” ni la “pasién”. La presuncién a que | \psto daria margen, de que, segiin @, este eoncepto sélo gr puede ser adquirido por via de pereepeién interna, / oneuerda con su afirmacién de que el pensamiento Jn? bos mueve a desear. En el deseo va implicita la con- ciencia del motive, x4) ‘También la mater como habla de la necesidad con le la oreencia en la ley de contradiecién se impone @ fi pe fAodo el que piensa en ellacparece dar a entender que o & el hecho de pensar los términos en que se evidencia el principio, eree él percibir como tal lo que produce esa ereencia, Debfa también por consignienté éreer que) ante sf tenfa una intuicién de causa eficiente en el pensar de las premisas, cuando de ellas resulta eviden temente una conclusién, como lo dice expresamente en A \ As ) 1 b BRENTANO: Aristételes, 228, — 20 eg, wl a L 60, {YRANZ, BRENTANO Se sus comentarios sobre Aristételes uno~ de los’ més famosos peripatétieas de la Edad Media, Tomés de “Aquino. ¥ si esto es asf, también vemos toearse en este punto Aristételes eon Leibniz en un pasaje de sus Nouveaua Essais. como la materia en el sentido estrieto de Ja_palabra, | permanerca como un substrato en medio del cambio YY de las formas. “K sit vez tenemos algo como una causa, pero que no se confunde cou ninguno de los eonceptos mencionados,” & gp las dichas cuatzo signifieaciones de la palabra ! 7 aaando se tiene uno de esos movimientos que como eco veansa” son las que Aristételes usa més frecuente: |), ews, goloyiovimientos netarales de los elementos distingue Aris- vn mene Pero bien mirado, habla a veces de una especie dai Sei(\uter Mpgtetes-de-lo-que él lama movimientos violentas de los ot Jacién causal que no coincide por completo con wal , « mismos. Asi, verbigracia, un terrén arrojado al aire iia de elias ; Ja de 1a sustancia como portadora de for iw\y_jud con fuerza vuelve hacia abajo por un movimiento natu- los accidentes y, desde Inego, precisamente de esa sen yal del mismo. Si se pregunta por el principio eficiente a Lae * Je” potencia assidental que, Jie pM Ge penmemiento, quetax-Br .Gensamiento eomo d otro, EXeoneépto de sujetoysus- er tan golaT no es el dela waterin de Tog aceidentes, pero ex a como materia, sitve de funda- ealidades accidentales. Asi, verbi- fx jel elec POSE pfonto tiene actualments te Oo ra conan previa de la misma, y de tal modo que Waristételes llega una vez a decir que las causas de Ta e 4 fustancia son eausa de todo, aun de los accidentes, por- que &tes no pueden existir sin Ia sustancia. Otrdrelacién eausaly que, si bien se mira, es muy a\distinta de Ta de materia en sentido propio, es la de (@°} wpa realidad que, axistiendo en la materia, la_predis- ‘pone a qué salga “ania cosa real y, por consi- ie guiente, la salapane ‘a 68a Cosa. Gaballo engendra ‘am animal esencialmente distinto segin que se aparee con una yegua’ 0 con una pollina, Lo mismo en el pro- eso de calentamiento o enfriamiento no es indiferente el grado de calor previo. Aqu{ no se trata de algo auc, de ese movimiento, lo ve Aristételes en aquello que emo Lo produciendo Ja tierra, la ha comunieado juntamente Svdedeyeon sn natnvaleza una tendencia a su lugar natural, cn virtud de Ja cual, cuando esta alli, permanece on repose, pero enando se enenentra on otro Ingar y no se Ja cohibe, so mucve hacia aquél. BI modo de concebir Aristételes ese movimiertto sin un principio eficiente simulténeo, mientras que Jo requiere siempre para el movimiento violento, trac a In memoria la mancra de coneebir la continuacién del | movimiento en la época de formulacién de Ia ley de inercia (1). Se pretendia que el prineipio eficiente que (2) Podrfa suceder que algulen se sintiera inclinado a atri- butr Ia continuacién de un movimiento en virtud de la ley de inercla @ una mutua causacién entre las partes mismas del movimiento que se suceden unas a otras. Para Aristételes esto t seria, imposible, pues, como sabemos, para él causar y ser produi- cide son simultaneos y, por Jo tanto, el movimtento todo desde el principio hasta el fin no se realizarfa sucesivamente, sino todo'de una vez. SI Aristételes hubiera conocido nuestras expe- 68, {FRANZ BRENTANO habla impelido el cuerpo a ese nuevo movimiento, le habfa comunieado una tenilencia a continuar ese movi- miento sin necesidad de nueva eficiencia, También de los cuerpos elésticos se hablaba a veees como. si, alterados violentamente en su forma, de por si mismos~ { y en virtud de su tendencia natural volvieran a la antigua forma. Esto presentaba todavia mayor seme- janza con la fisica aristotéliea que, tan extrafia nos arece ahora. Pero si nos ponemos en su punto de vista, no se podré menos de admitir, si mo una int vencién eontiniia dew principio eficienté con_exis- iencia actual, sf un Influjo duradero de la naturaleza del_guerpo que tiene esa tendencia (1). Esta causali- dad tampoco se confunde con la relacién de sujeto a fades, so extrafie dlguno de que me haya detenido tanto en esta anticuada concepeién de Aristételes. Pero ‘veremés nego en e¥-curso de la exposiciépque su cono- cimiento_es_negesario para. es \ér_muy_impor- vionelas, seguratnente que habrfa Interprotade el hecho en el sentido de que el cuerpo con que se choca, adquicre una clerta cualidad (una fs) y no habiendo inflifencia alteradora, con- ‘serva esa cualidad, que lleva consigo una tendencia constante a seguir moviéndose en linea recta y con movimiento uniforme je un modo parecido a como é1 concebia las esferas celestes con una tendencia al movimlento circular uniforme. “Gi _Veremos unge oémo Aristo base depend: 1 ox ‘tencla de las cosas, de un influjo continuads: “de Ta divinidad: y ast, Ta Harte, y cualquier offo elemento, no s6lo ha recibiao Ginaturalem de algo que existié pero que pudiera ya no exis: in sing Gus wlentras Te Hons, es conservado en ella por also realmente existente, Bota Idea Ga nuevo aspecto a la doctrina de_Arist6teles. eee { \ | ‘ i tantes elementos de 1 diffeil demostrar que no se trata aqui de coneeptos ‘derivados de la percepelén externa, sino que en su constiiéeiGn han intervenido elementos que perteneeen a eatera paleo. ye Nos x i ambién brevemente a otra acepeién de laCpalabra “causa”? aquella determinacién general. “gmesptogenérico que Teva consigo algo ast comme ‘ina ‘propiedad inseparable. Asi, verbigracia, en un tridmgulo recténgulo 1a propiedad de ser triéngulo es causa de que la suma de sus angulos valga dos rectos, y ol eanicter de trifngulo reeténgulo es causa de que cl eundrado de Ia hipotenusn sea igaal a la sume de los euadrados de los eatetos. : Tgualmente, en Cayo el earéeter de organismo vivo cs causa de sn mortalidad; el eardeter de ser animel vivo es causa de tener una potencia apetitiva, y el caréeter de hombre es causa de su capacidad de racio- einar. Perdido el cardcter de tridngulo rectéingulo, desapa- recerfa In propiodad demostrada por Pitégoras, y por eso dice Aristételes que cuando una existencia es eausa de la existencia de algo, su no-existencia es causa de In no-existencia de ese misino algo. Por eso se permite a veoes decir que la falta de la causa eficiente de algo produce la falta del efecto respectivo, easo que los peri- patéticos posteriores distinguieron, como caso de la causa deficiens, del caso de la causa efficions. Mencionaremos también cémo, segtin nuestro fil6- sofo, del mismo modo que la materia, también Ja priva- ‘afirmar_muehal_eosas_eon : Beet pul iP ( AP oa sane wee WA @ bil pt 0 [PRANZ, BRRIETANO cién es un principio, del devenir (1), queriendo decir con ello que si lo capaz de ser fuera ya en realidad aquello que es capaz de ser, no Negaria a serio. Todo nuestro pensar debe construirse con elementos que estén tomados de la ‘experiencia, pero esto n¢ o quita el que paeda haber ‘algo que sea para nosotros irrepre- ‘Sentable en si mismo y de lo que ‘podamos sin embargo ‘Verdad ¥ Gertera. Bsto se ypereibiré con claridad mayor euando después do este de Aristételes, pasemos ar Ia teoria del conoeimiento diar 1p tor ata a eas Investigaciones ontologieas. ier? fs Lo trascendente de 1a definicidn sustancial SF Hlemos visto que, segtin Aristételes, el eoncepto de Satanela)se nos da directamente_en_nuestras_ints spiones, y més todavia: que no puede haber represe accident _sin_concepto de sustancia. sein de un vemos como sustancia que siente 0 piensa. mela qile siente 0 piensa, Le existen- coja de sustancias no. 6, Dues, ta Hipstesi, ‘sino algo izado por evidencia inmediata. Ahora bien, para 2 como To que acebamos de o nuestro autor, tan evident ‘concepto 8610. lo captamos en la mas decir es que. [AY -Wernos como sujetos que sienten_o piensany 608) ww? éxtrema_generalidad Talrand s las diferencias ib ae, pectionsCLas accidents foS nherentes 2 larSistanctamo —\f cP je debian sor consideradtes como tales dif spec «YY ~ wo fieas, Ahora bien, aungue las. diferencias espec a 7 5 ie © gaatoneiales 4g s® nos dan, en infuicf6m como ql.eonk” > AY, tee ee Le Re gt eRe y ony fie a Maa vagly agi 2 0 fn yr oF rage ae IE yo | of a Wr PD taf : we oF je SP NYO ee & Folly Ph toh v AnistOretes & cepto de género, no por eso podemos duday’de su exis? % tencia; pues, como hemos visto, no se pupde admitir, ey sin caer en el absurdo, la real existencia de un univer-o "ya sal. Tenemos pues eau “un conocimiento de algo tras-2° ie. F_AnistGieles no se_contenta_ con aberoW" WA ‘eendent “ J sino que cree poder adelantar algo més sobre Severdadera naturaleza, aprovechando ‘por un lado la ‘analogia con Jos agcidentes eomo punto de pose, YPC # Siro la dea de que las leyes generales naturales induc- ¢~ Tivamente comprobadas tienen su fundamento en las diferencias sustanciales, de modo que si las sustan- cias nos fueran_intuitivamente conocidas, las_leyes an como eases de In Tey de Ast Iega Aristételes a stublecer Ia doc- iciones sastaneites 1 spi tibro de ie Metafistee jene_por incompletas las ‘observaciones: echaw oi Tox Avaliticos D ontra mits a_fondo on Is cuestion. Nos enisefi ‘yer en la definieién’ ‘sustancial “Gua serie muy compleja de conceptos que se especifican cada yez més, en Ia que toda diferencia especifica 1 siguiente contiene a la precedente, y por lo tanto la Gitima diferencia espectfica es igual a la definicién ‘total. Lo mismo que sucede con la serie de conceptos necidentales: cualidad sensible, color rojo. En un pasaje (1) daa entender bastante claramente que no tenemos propia representacién de estas dife- rencias sustanciales, cosa que formula como convic- cién en ol filtimo capitulo de la Meteora en los ” a a > i! — i libros De'partibus animalium, Y ast, en los libros del & Aina que hay que hacer una definieida: sumtancial, x neon al siguiente medio: caracferizat mediante Susi ‘ _{taoidn Jos miembios suetsivos pox grupos de setvide: so des anejas a ellos, esto os, las vegetativas que el hombre rtiene de comin con las plantas, las sensitivas que Te 1% ~propiag says. Como en oftos puntos de su doctrina, e GE gi stampoco en éste ha sido Aristételes bien comprendido, jp Sy por eso se querfa ver coniradiceiones jneoneliables WZ 9 entzen demostrasin induetva de os pines oh aa jp: Anatitieds, por un lade, ¥ BoF Stra parte, su doctrine pee f ot a Ja evidencia inmediata de Ja ley de contradiceion 7 Fie yet oh iris To miamo quo para jas definieiones rey) (Y tustineiales-fambién hay que busear sustitutivos para A W t” varias definiciones accidentales que nos son trascen- aoe Hao }) dentes, pero que se deseubren por medio de grupos de ne (H ) prosiedades anojas a tos varios miembros. ode ‘Las definiciones, traseendentes para nosotros, de las uF sustaneias se diferencian en un punto de las de aeci- ~ . 0M centes, que, como en el ejemplo que dimos antes, se pe ae 4 208 presentan intuitivamente. Todo concepto aceiden- ~ GPTT oor| tal_encigre, come ce ha sic, el coneepte de sus maeia y, por lo tanto, no es género respecto a sus terminaciones como es el cago en las definiciones sus- v “he uh e aRIATOTRR _ Cambios sustanciales. Materia y forma Sigamos todavia més adelante a nuestro autor en estas sus investigaciones traseendentes. Puesto que segan él (como queda dicho) sélo es evidente la per cepeign interne, debfa_haber tormado de ahi_su punto “Ge parila, caso de queremos revelar todo el proceso d ‘queremos revelar todo el proceso de 2 pensamiento. Bstando implieito el’ eoncepto gene- “/ yal de sustancia en Ja representacién de todo acci- dente, y por consiguiente también de los accidentes que nos revela la pereepeién interna, le habria sido cil partiendo de ellos, llegar a Ja conclusién de que existe ma diferencia sustaneial traseendente, Y¥ cons- truyendo sobre esa inismma base, habrfa podide deduetr jnmediatamente la existencia de una doble clase de sustaneias: una corporal y otra espiritnal, porque, como se ve por ciortas expliesciones de los libros De ‘anima, le parece una contradiceién que un aecidente en el que se distinguen partes continuas, tenga Por sajeto una sustancia inextensa, y un aceidente inex- tenso wna sustaneia oxtensa, Ahora bien, nuestras petcepeiones sensibles, verbigracia, Ja visién, presentan partes continuas, pues que a cada parte distinta de la imagen vista corresponde otra parte de Ja vision. Por o tanto, coneluye, es extenso el sujeto sustancial de rmestra vision, Por el eontrario, cuando pienso un concept general como él de cosa, de negacién, ete., el pensamiento es tan poco compuesto de partes eontinuas ‘como el objeto pensado tal como lo pienso. Por con- siguiente, el,sujeto de ese pensdmiento nuestro es espi- ritual. * Ab 4 YRANZ, BRENTANO 7 aL Pero Aristételes prefiere partir de la existencia de yp mundo exterior corporal eomo de algo que nadie Araede seriamenté poner en duda, EI némero aplas- 7 de més efecto que Jas mejores pruchas. Usando el ‘nismo procedimiento contra los que dicén que no se puede distinguir entre suehio y vigilia, los remite al fectimonio de su propia condueta: “Nadie que en Libia haya 0 7" { shusepuede seriamente poner en Coe ) fut 7 { es Jo exporioncias que abonan ea ereencia, Je parece Deo ee oe ae a eee a es mojores pruebas. Usando « ie io estar en Atenas, va por eso al Odeon.” “Aprovecha sin_reparo siguno, ya en su teorfa de la. definicién sustancial( Ia oxistencia, Fuera_de_nos- otros, dé sustancias extendida Epacio, como algo Feconocido por todos, y permanece fiel o su idea en lo “Zustancias eatin sometidas a varios cambios _acciden- jjidad, Pero tampoco podemos racionalmente dudar, cree él, de un cambio en cuanto a la sustancia. “Tas diferencias sustanciales se revelan a no du- darlo por las actividades especificas a cllas anejas. Y yqué cambio mis importante que el cambio que tiene lugar a conséeuencia de transformaciones quimi- cas y de transformaciones aun més profundas en el eambio de lo muerto en vivo, vegetativo sélo 0 vege- tativo y sensitive juntamente, y al revés. en la muerte o desintegraeién de un organismo? (1). (1) Nétese la Umitacién del cambio a las cuatro categorfas ‘aquf mencionadas. Cierto que hay también cambio en cuanto a otras, verbigracia, Ia relacién, cuando algo se encuentra mis antargsrncest a ‘Ten‘an, pues, que parecerle completamente insatis- factorias las doctrines de los Atomistas que todo lo quieren explicar por meros cambios de lugar. Ni po- dia tampoco satisfacerle admitir meras alteraciones 0 cambios de eccidentes cualitativos. Hxigia y demos- traba un cambio de la sustancia misma. Y asf, con ese clase que afiadir a los tres cambios accidentales ya admitidos. Cuando tiene lugar un cambio en_los_accidentes, encontramos que algo opuesto sucede a lo anterior:, ‘> mis Tejos de otra cosa o cuando alguien cambla su situncién o vestido. Vero Ia alteractén de esns relactones locales ho tlene lugur en virtud de un especial proceso transtormativo, ‘Sino en virtud de In, alteracién absoluta que se realizi porto menos en uno de los dos cuerpos que estén en relacién tockt. Tiualmente son meras trasmutactones las que tienen por Con~ secttoncla una niteraeién en cuanto a Ia situactén.o él vestide. sto demuestra que Aristételes se da perfecta cuenta de que no.sélo en la categoria que 1 llama refs tt (la relaclén a algo), sino también en todas aquellas a las que nieza un'espe- cial proceso de cambio, se trata de determinaciones relatives 0 de una multiplicidad que una vex que se tlenen las unidades, ya esté dada, Las trey primeras catexorfas aceldentales non Jas | whe mis_se Aeerean, weetn AristGteles, a aquella ala que’) Og Sa eT irimero 7 pRopTe To au se Tame © el ce es GGkr prescindiondo deta readidn ton Sl agente, “ Segoe as anus Sereno“ SKovimiento local en la categorla del lugar; nuestro pensa--/*) , inionto, que SeEGn ATistGteles es también una pasién, debert | fer? Contarse, prescindiendo asimismo de st relacién con el agente,” x7 cranes cualided, Sin embargo, el pensar no es una “pasion” ¢ 2° 44? fn el sentido de un cambio propio, de algo reat en otra cosa, /#" (eal, sino s6lo en el sentido de estar percibiendo permanente” jf Trento un inthyjo que de algo posible hace algo real. Véase ¢ "pi De Au, IT, 5, p. 417 b 2 Volveremos pronto sobre esto. He! gies ¢ cambio sustancial de los cuerpos, tenemos una cart) eee FRANZ, BRENTANO ‘Encontramos también _en_aquéllos que algo subsists Permanenté en el cambio: la sustancia, en cuanto es capaz de recibir en sf una.u otra aceidentalidad. Y ésta @ tambien Ia que determina la individualidad, pues aunque un cuerpo venga a ocupar el mismo lugar que ‘otro ha dejado, lo que ahora esté aqui es individual- mente otro que él cue estaba aqui antes. Y aunque dos piensen igual por completo, no son, sin embargo, indi- yidualmente lo mismo como pensantes. El cambio sustancial no puede a su vez tener por sujeto permanente una sustancid real, pero podemos decir aquf también que la eapacidad de ambos casos. opuestos se da lo mismo antes que después, y preel- samente de esos dos casos individuales opuestos, pues ise cambia el agua en fuego y de nuevo el fuego en agua, se tiene individualmente la misma agua que antes se tenfa, mientras que otra agua que también se con- virtié en fuego, al cambiar inversamente, se eonvierte en la miisma aguA individual de que result6 este fuego, pero no en aquella en que se convirtié el otro’ fuego. Lo mismo, pues, aqui que alli (en jos cambios acciden- tales) 1a capacidad que decimos que permanece, dice relacién a un especial cireulo de individuaeién (1). (A) Un aceidente puede convertirse en otro no cambiando gu especie sino su individualidad. Ast, cuando se corrompe le sustancia; pues alle la individualidad del acoldente esté condi- ‘cionada por el sujete. En cuanto a la sustancia, podrfa parecer | que en ella, no teniendo como no tiene, un sujeto corruptible (ella misma es la corruptible), s6lo pueden ocurrir cambios ‘espeeificos, De hocko, Aristételes sélo tiene en cuenta estos snustOres W Mantiénese la eapacidad de los mismos indi ‘iduos y se puede por lo tanto hablar de una subsistencia de ja capacidad in individuo; naturalmente, en el sentido impropio de subsistencia que puede convenir a una mera posibilidad, que en realidad es nada. Recuérdese que en rigor se trata, como antes deciamos, de fieciv- nes ocasionadas por Ja naturaleza de las cosas. ‘Podriamos dar a esa idea que acabamos de expresar, ura nueva y fiel expresién, con decir que si bien Aris- tételes,no eree como los Atomistas que una sustancia permanente esté por debajo del cambio, esté empero conforme con ellos en Ja limitacién de los cambios a xin cierto eivenlo de individuacién, Jo que implica ln eveencia en Jn eonservacidn de una masa invariable. $i no hubiera pensado en este punto como los Atomis- tas, podria haberse visto en el caso de tener que admi- tir que si un fuego se convertia en cierta agua indi- vidual y otro fuego también en la misma agua indivi- dual, et mismo individuo habria existido dos veces @Q. * cambios especitices. ero gaué habriamos de dectr, sl, como ‘egiin 61 mismo puede suceder, un cuerpo real fnico se divide fn dos que pertenecen también a la misma especie que el pri- mer cuerpo real, como verbigracia cuando un animal o una planta se parte cn dos de la misma especie? Aquf la teoria arietotsilca muestra tna laguna, Ya antes Uamamos ln aten- ‘ign sobre los reparos a que se prestaba su doctrina sobre 1a unidad y multiplicidad en el. continuo. & sy "Lareritien podtla mostrar aqui limente, por 10 con-] Lol ‘erario, que con respecto al esrpcial cireulo de individualizact & dentro del cual 20 musve la capacidad, debia haberse admit ~ entry de ean Ss Go Waterminaciones Teale 7 traacendenta] ()~ Se ee eeesteasoarse mnrocand “jo PRANZ BRENTANO Los cambios sustanciales no se hacen en serie continua Si Aristételes se pronuneia tan decididamente por una transformacién aun en Jo sustancial, en un aspecto so la imagina empero distinta de las otras tres tras- formaciones accidentales. Listas, verbigracia 1a local, se realizan de manera continua. En Jo sustancial, en cambio, no puede haber un cambio continuo, sino que se realiza de un modo discontinuo en un moménto o cn una serie de momentos sucesivos, preparados por una serie continua intermedia de cambios aceidentales. No es diffeil ver Jo que Ieva a Aristételes a este modo de pensar. Si hubiera un cambio sustancial eon- tinuo como lo hay local, serfa infinito cl némero de clases de sustancias. Es mAs, no cabria esperar que Ju experiencia nos mostrase jamais dos individuos ver- daderamente iguales cn especie sustancial. Lo mismo que hoy vemos en Quimica: que se llega a combinacio- repetidas tantas veces cuantos circulos de individuacién pu- dieran distinguirse. El individuo resultarfa de la combinacién de dos dltimas y especificas diferencias que se crucen y éstas se individuarian recfprocamente. Tendrfamos asi algo por el estilo de Io que sucede cuando en nuestro campo de visién dos ‘puntos igualmente rojes aparecon sin embargo como dos por la aiversided de posicién en el campo de visién, mientras que una mancha azul que ocupe el Iugar de una de las manchas rojas, se individualiza frente a la otra mancha roja simplemente por ser otra. la especie de color. Lavadmisién de un-cruce asf de diferencias, ambas sustanciales, implicarla una profunds modi- ficacién de toda la teorla de las categorias. Quede aqui sélo indicada esta idea, cuyo pleno desarrollo no o ahora oportuno. ARISTOTELES: - 7m nes completamente iguales, porque los elementos se combinan sélo en ciertas proporciones determinadas, no arbitrarias. En este sentide ba Sino Tera enn janks de la demostracion experimental, podria haberse dedu- do a priori la limitacién de las combinaciones qué ‘Hmitacion de las variedades de mezclas. Es algo ‘inte- esantisino Cf vor edmo nuestro Flésoto an su teorta de_los cambios sustanciales, disci momenténeos, anticipa wha presincion exactamente igual @ la que Whewell considera @ pro sibTs, SH disefpulo Peofrasto, que no le permanceié fiel on este punto, desconocié ovidentemente la alta significacién de este elemento. De Ja nada, nada sale: nada se convierte en nada Otro ejemplo nos mostraré eémo Aristételes, juz- gando como juzga sobre Jo trascendente sustancial, por analogia con lo que la experiencia nos dice en el campo de lo accidental, no por eso equipara en absoluto ambos campos. Encuentra, en efecto, en lo accidental casos de devenir que no son cambios en el propio sentido de la palabra (1). O cesa sencillamente de existir un acci- dente real de tal modo que en el sujeto sélo queda la potencia o capacidad del mismo, o empieza simple- mente a existir, no habiendo existido antes en el sujeto (1) Véase Ia nota de Ia pig. 74. GQ 80 YRANZ, BRENTANO ‘un aceidente real contrario, sino tinicamente la respee- tiva eapacidad accidental. Asi sucede, verbigracia, cuando después de haber ofdo, viene el silencio o euan- in Sonido interrumpe meio, Y no solo en este @ Gao, Sind que I aur siguiondo tin sonido a otro, bien real en otro algo real. El sonido siguiente se produ Fjustamente cuando el precedente ya no existe, ¥ ést cess antes de sucederle aquél. s{ételes llama a estos casos, casos de simple Fealizacion de lo que estaba en potencia, y de simple privacién. _ Pues bien, que algo andlogo a lo dicho suceda en 10! gustancial, lo rechaza decididamente. 5 Qué seria, dice, To que quedar: Tenor Tugar una simple privacién sustancial? No un accidente, porque éste presupone una_sustancid real. Que puss, una pura nada. _cidad cualquiera pata un efrenlo de individuacién més sustancia Teal’se nos daria, pues, una verdadera ani- quilacién, y al revés, eon un comfenzo absolut de Ja sustancia, una -verdadera creacién de la nada. Ahora Bien, son_ | éstas_de las que no da te imonio la ‘experiencia: como la da de los cambios sustanciales. Pronto veremos por qué Aristiteles tiene que rechazar- las en absoluto. ( Butea! \Lnboor! Solon {jobads esta nade habia de poder ir unida una espa, q ee . ARISROTELES SL PEE La ley de la Sinonimia Observamos éambiénofra cos.en el campo de Jo : Bneontramos que lo frio se calienta por \ecsvn Conr jnflujo de algo que también esté caliente. Del mismo Ow sp <5 +5 4 Jo caliente se enfria por influjo de algo frio. ‘Algo seco se humedece por influjo de Jo hiimedo y al > |) _—=“revés, lo hémedo se_seca_al contacto de_lo_seco. |= Qulelta causa es puss Sindnima con SiLefésto. ES les grupos “de accidentes que son caractoristicas de tna clase deter >" GSninada dé sustains vivientes, encontramos que esas aay ststanciaa producon por st_intineneia esus mnisinos Und Gretores on un enigrpo. que hasta ahora 0 los pre~ sentaba, y debems deducir de ello que también esas olla tong producen sustencias sinduimas: wn exbally Chacko ongondva otro eafallo, un Lebn otro leg. Precyntod — Tunto a’ esa elase ‘de simonimia entre la causa y el "efecto, hallames también en la experiencia otra sino- win’ nhimia atéloga en los procesos que distingue nuestro autor do los anteriores (que son obra de la Naturaleza) como productos del arte o de la inteligencia, verbi- gracia euando un arquiteeto construye una casa en correspondencia con la idea que él tiene en su mente. ‘Aqui. también, en cierto sentido, Ja case, que esté.enta inteligencia del arquiteeto, produce una casa real igtal 2 aquélla ¥ Jo mismo sucede, cuando alguién ‘produce intenclonadamente un ineendié. Claro ‘es que hay dife- reneias eonsiderables entre la sinonimia del devenir natural y Ia del devenit aitificial, Es algo muy distinto estar en Ia inteligencia como concepto general, y set ‘panimawo; Avketsteles, 998, — 94 0d “Tey universal. Aun en los casos en qui 82 objeto de un o o real: Otra gran diferencia es la siguiente: jene en su mente el eoncepto de salud y por medio de él da la salud a un euerpo enfermo, ese mismo otra ved en virtud de ese _ mismo eeneepto puede robar_Ia salud a tno sano. Lo uno y lo otro estén en poder de la causa. Y' esto puede sueeder, porque al saber lo que se necesita para estar sano, por ese mismo eonoeimiento sabemos lo que se necesita para ser privado de la salud, Y, por lo tanto, también este dltimo efecto cae bajo Ja ley de la sinonimia, Arist6teles habla de esl ley como de aha trata io de un devenir natural ni artificial sino de un hecho easual o feliz, encuentra él que, bien mirada la cosa, se cumple la ley. Asi, verbigracia, cuando un enfermo sana por haberse producido wn favorable eam- bio de temperatura, deeimos que se ha eurado por una feliz casualidad yo por la ayuda del médico. Pero precisamente lo que necesitaba para ponerse bueno, 5@6 de calor y Este Ie ha sido dado on virtil ‘de ta sinonimia, ~ Del mismo modo, cuando se cruzan dos fuerzas que dan por resultado uti conjunto que no se parece a nin- guno de los dos factores, cada factor por su, parte tiende a una asimilacién, y en tiltimo resultado tene- mos siempre casos de inflnencia natural,o artificial. Lo que se prodiice por casualidad o suerte, se pro- “aevidens, hay como fundamento un obrar per se, Tene- mos siempe, por lo tanto, un obrar por nafuraleza o dor psasamiento. few? ~~ & io 8 ‘ARISTOTELES : 88 De todos modos, resulta de lo dicho que, caso de mayor semejanza del efecto con la causa el Gente, se trata de ung igualdad especffiea, mo indi- vidual: EI _Kombis produce un hombre, no Socrates. a "Séorates, porque eh medio de todos Tos cambios a que ‘estd_ sujeta la sustoncia, no abandonia ol efreulo de su individualidad, o sirviéndonos de una expresi totéliea, la materia sustancial permanece 1: A esto obedece también el hecho de que cuando un fuego cambia en fuego dos trozos de madera, Jas sus- tancias por él produeidas no son an mismo individu, sino dos Gn ilos_espeeificamente iguales) No Ja causa_efigionte del_eambig_gind Ta eapagidad sustan- sial_ receptive, Ja materia, es el prineipio, de_ indivi: duacion (1). Sin embargo, nuestro autor observa (y no deja de darle importaneia) que en vez de los euatro principios de todo cambio (los dos términos opuestos entre los que tiene lugar el cambio, Ja materia que como mera capacidad de ambos ex el substrato del cambio y el prineipio eficiente) podria en cierto modo hablarse sélo de tres principios, pues que la forma se eoneibe como una misma en el principio eficiente y en lo efectuado. () Un grave tropiezo contra esta doctrina suya de la mate- ria como principle de individuacién parece ser lo que dice eit los libros del Alma (De anima, 11) de que el cambio de materia en Ia. nutricién y crecimiento no impide a la austancia det organismo permanecer siempre individualmente a misma, Sigulendo asf el uso comin de-asimilar a unidad individual de un organismo @ la de un rfo, sin darse cuenta ha traicionado su teorfa general de materia y forina. _ jugar? Pero no se peea-contra le-ley de la sinonimia \ anustinntas ss at FRANZ, BRENTANO ‘yd hemos hablado dé la especial repugnancia qu pet 1 patecia sentir nuestro filésofo a considerar el moyi- valle NS c Jniento; por. él Yamado natural, de un clemento hatia —o por este/o aguel_pensamienfo~a algo, bull fu Ingar natural, como producido por la naturajezs $°", 0” J.» EI bussir > el hnir no es un peisamiento ni tampo (0 del pensamtento con su regpertiva realidad, del mismo. Quizés est ello en relacién con la ley de I° a Ss de intermediario sinonimico Ja sinonimia, pued yqué clase de igualdad puede endon- in trarse entre esta clase de sustancia y esta clase matre el pensamiente y-10 axe Ta voluntad Fite por (Sxte produce. 5 ‘p> Desde el punto de viste de la doctrina aristotélica Fos eneontramos eon un caso especialmente importante Gn que tina sustaneia produee um cambio sustancial que ni artificialmente (pues no tierie conciencia) ni natiralmente (porque Ia sustaneia eficiente os ineo- | Gruptible y a efootuada 5 eapaz To mismo do nacer | que de morin) es reducible a igualdad sinontmien. | Quiero decir, el influjo del Sol sustancialmente: trans- 1 | si, cuando un fuego produce otro fuego, una sustaneia i fon tendeneia aseersional produce otra sustancia eon Ja misma tendencia. Seat \» Mas, aparte de todo eso, la ley de la sinonimia, que i ‘ft o ya no es tiniea on virtud de la diferencia senein! : que separa el devénir natural del artificial, no hay que entenderla de manera tan general que haya de apli- carse a todo caso de eficiencia, y en una cadena de efectos, a-mas de aplicarse al primer eslabin en rela- cién con el iltimo; haya de aplicarse también a todo eslabén inmediatamente anterior en relacién con el que le sigue a continuacién. Una planta no-produce inme- formador. Verdad os que también Aristételés eree en une cierta similitud del influfdo con el influyente, pero no puede legar una verdadera sinonimia, ¥ asi | dice expresamente en Met. 4 quo el Sol es causa ‘como diatamente wna planta, sino un germen de planta que, : rincipio eficiente, pero que no es una causa sindnimé como Aristételes reeonoee, atin no tiene la misma natu- i 5 pues, a pesar de eso vuelve a hablar del principio raleza, Sabemos tembién que para llegar al cambio : de sinonimia como de un principio universal, ‘se, debe custanclaly Hay que preparailo por medio de oltera- Ja idea de que Tos casos que a primera vista fal- “Giones Tocales-y eualitativas. Y ,cémo puede entenderse fan ala sinonlmia, contribuyes en @timo t@mino y e&to sino admitiendo que también las eualidades con- ‘Feat una ley universal “a establecerla, sirviendo de “fribuyen al cambio sustancial? Pero, como la capacidad §ntermediacién para la misma, ‘como la voluntad del ‘para mistandia 6 diferente de la capacidad para acci- . artista es la Intermiédiatia entre Ta’ idea y la obra ej ente-algo_qub no Tes es sinduimo. YRANT, DRENTANO fee organismo engendrador y el engendrado. Cuando, pues, ‘en una accién no aparece a primera vista la sinonimia, podemos eoncluir con seguridad la, existencia de un prineipio antcrior eon respecto al cual se cumple la ley, como lo dice expresamente el segundo libro de la Fisica (1). G _ No cazecen de interés Ins observaciones dé Alejandro de “Afeodisia sobre los casos en que Ta ley de Ta sinonimia sufre una Gesepeidn. Vince FRetwentnaL: Comentarios de Alejandra de Grodisie 2 la Metafisice de Avistbteles, conservades por Averrocs @ Met. A, cap. TV, al fin LW? J Existencia de un ser absolutamente i b mecesario ‘amos ahora la ateneién a investigaciones que 1 w?\ ievaron a Aristételes a otra afirmacién trascendente, ot ra_afi i esto es Ch tesis 3 rita por s misino necesario, el? irita por sf mae 1 BY io b infinitamente perfecto y_pensanté, como primer fun- eo fel > Jamento de toda realidad. Veremos que dicho espfritu UP Z fe Se ImfoHaS como principio elicionte, debiendo ser cl / io Hy jl bo® fare” sobre ello-en el libro 2° de la Fisica (8), donde, tra- wey [ an we w més terminante la observaciGn de la ley, de la sinonimia po gh 9) gf sionimia inferido por andTogiy; Ia expesial manera 4 vt" Ie + {primero de todos los principios, sélo puede sor un fe 7 at 1, O01 por ses no per ceidens, x que en 61 sc observa eon toda precisién la ley de Ja sinonimia, Lo hace a _oresaltar expresamente aun alli donde, como en el capi- b Lr if ‘tulo TV, del. libro 12° de la Metafisica (1), formula la fe OF + Jey de la sinonimia, y también hace & ello referencia 2 iy expresa en el eapftulo X del mismo libro (2) volviendo i e tando de la fortuna y del acaso, afirma de la manera ul : ; po ‘sn Jp causa primera de todo. ee. el {f*"Claro 2s-que-no-dejaré de notar en este caso de G) Met. Aap. 107008. (2) Met. A, 10 p. 1075 b 10. (8) - Phys. TL, 6p. 198 @ 10. tee a pis - of rc SS. BRENTANO de verificarse aquélla, que ya en los casos empiricos del obrar por entendimiento era distinta de como se en en el obrar por naturaleza. ¥ asi, después de ablado de la manera de verificarse la sinonimia ene aa obrar por naturaleza y por entendimiento artis. tieo, “dice: | “gdemés de estas. maneras de sings ia, a todas es importante la siguiente consideracién. oa tenerga fundamento en otro ser (1). . i Si ello no fuera asf, nunca podria haber“un curso \wregular cualquiera de acontecimientos, pues, si lo que de por sf, lo mismo puede ser que no ser, fuera 0 no fuera sin otra causa determinante, podria también de por si mismo empezar a ser, y de por sf mismo dejar de ser, No-se legarfa, por lo tanto, a tener ni una exis: tencia constante y enteramente ‘inalterada ni a wn curso regular y continuo, sino qne de un momento a gy” [dP otro podria legarse a un cambio abrupto, intermitente, Z (i en virtud de las pertarbaciones que traeria lo que de ip ag a gpor sf misin a ser 0 dejara de ser. Ahprn 6 ~ bien, en & mundo fisieo uo nos rodea hay riuucho que (2) Instruetivos en cuanto al modo de lMegar Aristételes a esta conviccién, son sobre tado los iitimos capftulos del ptimer libro De coelo, donde argumenta contra los que ensefian que el mundo’ha tenido un principio, aludiendo’a Ja inverosi- militud infinita de que, lo que segdn estos fildsofos emplezaa \ceder, pudiendo igualmente haber sucedido momento por mo- nto durante un tiempo infinitimente largo, hublera suco- ido jams en ninguno de lo’ infinitos momentos que en éste pueden distinguirse AnisrOTeLEs 99 ‘por su naturaless Yo mismo puede ser que no ser, pues que lo vemos nacer 0 morir. Por lo tanto, esto debe tener su causa determinant e en otra cosa. Supongamos que esta causa es’ también capaz de ser y de no ser: ello ‘nos remite a una causa anterior, y-si ésta no es nece- saria, s¢ repite Ja misma exigeneia. YY aunque prolon- guemos al infinito ana serie de causas, cada uria de las- cuales, de por sf, lo mismo pueda ser. que no ser, no quedarfamos satisfechos. Lo mismo que ‘cada miembro on particular, todo eonjunto de miembros que se suce- den entre si, sigue siendo algo que lo mismo puede ser que no ser, y lo mismo, por consiguiente, toda Ja serie infinita misma. En su totalidad serfa algo que existe de hecho, pero no necesariamen 3 ia. Siw pesar de eso ex ‘sv fondamento en otra cosa. Si hay, pues, algo real que or su naturaleza lo mismo pueda scr que iio ser, como Fandamento de lo existé algo que por st mismo es absolutamente necesario. Ese ser necesario es inmévil 406mo hemos pues, de figurarnos eso_absoluta- mehte neceSario? | Algo ast como wn eterno movimiento ese movimiento? ‘Varios motivos podian recomendar esa. idea. E] mo- vimiento local interviene en’ todo otro proceso de eam- bio: es la primera de, todas las alteraciones en el mundo se, hay que busear. ) rn FRANZ, BRENTANO LEO anierorises ” de los euerpos, En les estrellas del cielo és la ‘iniea que se Hiaee notar. Bl cielo de las estrellas fijas parece girar realmente en plena uniformidad, y segin los dentemente, que no es absolutamente necesario en. nin- entemente, qué no o8 ahs nT ia am ale € * na_parée_ni momento, ¥, _exde en : [ofp Maas astrénomos més notables de la época de Aristételes, el eee movimiento de. las’ otras estrellas se explica por a uf ninguno més es mi real siquiera Ningn movimient una intersedcién de esferas uniformemente giratorias. \" |p Hues, puede sor 18 aboolataments neeesario Laue Ray> de qeferinse 2) aces F-eI-wONT COMO A Su causa, Dr mera, sino que més bien, todo movimiento necesita una + Bl indlujo de las estrellas podia luego haber puesto en ; rnovimiento los elementas, que de otro modo estarian causa. quietos en su lugar natural y haberlos hecho experi- Vb the Evidenciemos esto en el caso especial de una super: ficie estérica, a la que debe ser nataral el movimiento te we mentar los varios cembios cualitativos, cuantitativos y sustanciales. Afiédase a esto que de hecho ‘Aristételes, por ana- logia. con el movimiento natural que sogtin @ deben ‘tener los elementos, atribuye también a las csferns - giratorio. Un cierto punto A de su ecuador cambia continnamente de posicién. Puede por lo tanto estar aqui y no estar aqui. ,Por qué, pues, esté aqui preci porqite antes estaba allt, Pero Y si econ- vudlve Ja pregunta: y gpor qué estaba-allt? Lingo indefinidamente dando por iompr = inismo ew partienlar ott je .clestes un movimiento natural que coneibe eomo movi- (" Ttiento rotatorio, Y asi parece recomendarse ante todo la yh io _¥ asi parece recomendarse ante tod ‘et Ne hipétesis de que las esferas edlestes, de por sien |b’ a! i , fe" wr" sovimiento natural y uniforme, son le causa primera gj"; mos un hecho que ni seria inmediatar v€ "Fe todo Sees meee ear aL mando subluna ye 7 : pr el de todo lo que viace y musre en el mundo subluner. (jd pot ae ‘estaria motivado por alguns otra cosa. La ‘iltima causa - de ‘es Sin embargg z deYemanera més terminante “sexplicativa habré, pues, que busearla en cosa dis $ "oe "de Ja misma esfera movida. Este misma Fazonamiento razon Siguiente. Un movimiento no « 7) fe _ es real sino incompletamente. Siempre se pueden dis- figuir en él partes en cianto a las que no es, sino tni- imi i tras existe, slo'en cuanto a un momento, ahora éste, ahora aquél. No siendo pues absoluiamente nocesario en nin- guna de sus partes y momentos, no puede ser, en prin: cipio, absolutamente necesario.|Para ser absolutamente 0” necesario tendria que ser absolutamente necesirio en oi wv en ‘a todos sus momentos y partes siendo asi, evi- a vale, general. Vemos, pues, que la ‘iltima causa de los eam- ios que nos ofrece el mundo de los cuerpos, no puede estar en une estera movida Sino en algo completamente famévil. ‘Aquf, por otra parte, hace Aristételes la adverten- cia de que la experiencia nos presenta cosas que ya estén quietas, ya se mueven; y ademés otras, las estre- llas, eree él, que siempre esién en movimiento, Por ct 22, FRANZ BRENTANO 2 ULULULULUm eee qué tio habfa de admitirse ademés, como una tereera clase, cosas que siempre y de su naturaleza son inmd- viles? Apenas, ciertamente, se sentiré: uno inclinado a A admitir un cuerpo eternamente inm6vil. por necesidad F natural, pues, aun siéndole natural la quietud como a JM * otros el movimiento, podria ser puesto en movimiento bi (ue p Bor otro ajo cuya influencia esté, como una pella de ra cuando es echada hacia arriba, o una Hama, ved ge bet mndo es empinjada hacia abajo. ¥ asi vemos que Aris- wn 16 wide por: esa razén, congibe com espiritual "4 esa sustancia inméyil por neturaleza. Y uno €8 Tos ‘argumentos que para. ello aduce, se hard més‘ compren- af ot sible puesto en relacién eon la observacién que aca- fF |. damos de heer. En efecto; una eterna inmovilidad a [wbasse eam inf ae ifiesta_incesantemente ‘activo, indica una fuerza infinitamente de. Ahora * fobien, wna fuerza de ese género no puede tenerla un {er ,en. el , itor de sf mismo dala Hiorma para el amor de todo To sentido de_algo reves deseador a eee ee yr |e yp demiis que ST ama, como el eonocimiento de sf mismo ny a : = or uy) FRANZ BRENTANO auasnérenes ‘ua Bee eee Eee st! Ver més el @ quiere i ‘ pe (p27 Names de adres un pooo més uso que él quie ‘A primera, vista parece estar esto también excluido, car “hacer de esa distinién. Por de pronto podria ereerse pues lo totalmente inmutable y eternamenty necesario p) que basta referirse a un bombre que eon desinteresado no es un bien que se haya de aleanzar por medio de

9 0 yl" sbriigo por al qne se iniva. nese sentido parece, pues, sO fe yO Gab no eave hacer en Diss diferencia entre al “porgus” ke ~ oft en el sentido de “por quién” y el “porqué” en el sen 2 £ debemor "fF (7 de este bien, todo lo que le sea més 0 menos Somejante, MAT in Gstado que se @ To 6 tha (Ose de un bien cuya Fealizacién es imposible porque esté dado en realidad G) ¥.ab aefemo como absolutamente necesario. Por causa + tide de “Io qué”. Para destacar esa diferencia “We este bien, : hacer ver e6mo. puede: ser eousiderado como causa. ' 1? peaisé ser encontrado mis 0 menos bueno y amado en > eau ly ono yg red mote” 5? PD propoeton G6 somefansn, ¥ To mis semeiante mente (no ya pensado como mudable) : claro que no ae} a yp s Gap ines Gemejante-¥ siendo esto asi, In-eon- ¥ c Pet L juenéla seré, que cuando un bien se presenta como | endl sentide de “alguien para el que” sino en el son- MS tido a¢“algo que”) i te realizable, we reatinarsy pian gntonees la causa de Ja S Bumvravo aes AAS a yw adh Wy Fi OY \e NY y Ye yyy YRANZ BRENTANO obra no.serd en filtimo término él mismo como amado sino algo gesde toda la eternidad y necesariamente real. fey La explicacién que dimos antes sobre cl amor de Dios ve a sf mismo y a todos los demés bienes en proporeién 7 ae eX su semejanza con él, nos releva de extendernos més ww we vl "iB # en oy ane. re oe yd iat sf “ a ke - pe La divinidad “YO , cual es, pues, el resultado de toda esta diseusi? x5 — V¥dmos que nuestro autor ha egado a considerar como jpdubitablemente demostrado un prime 0, Is Absolutamente perfecto, de todo ser