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Félix Martínez publica en La Gaceta,

diario excelentemente dirigido por


Carlos Dávila, una información que
pone los pelos de punta. José Luis
Rodríguez Zapatero decidió en 2007
vender el 38% de nuestras reservas
oro. Los mastines de la crisis
aullaban ya entre los tobillos de
España y estaba claro que el metal de
referencia valdría cada día más. Pero
Zapatero debe considerar que las
reservas oro son un signo del
capitalismo salvaje, incompatible con
su proclamado progresismo provocador
y simplista.
Zapatero vendió en el año 2007,
el 38% de nuestras reservas a 630
dólares la onza. Hoy la cotización
está en 1.200. La partida oro vendida
por una ocurrencia de Zapatero
valdría ahora cerca de medio billón
de pesetas más. El presidente de las
dádivas y las sonrisas impuso su
criterio frente a la resistencia de
Pedro Solbes y del gobernador del
Banco de España, Miguel Ángel
Fernández Ordóñez. Necesitaba dinero
fresco para sus despilfarros y lo
obtuvo con gravísimo perjuicio para
el conjunto de los españoles. Pedro
Solbes comprendió entonces que era
muy penoso seguir respaldando las
ocurrencias económicas de Zapatero.
El presidente juega como si se
tratara de calderilla con las grandes
magnitudes de la economía. Vender 158
toneladas de oro no significa nada
para él. Tiene la suerte el
presidente de que Mariano Rajoy no se
ha tirado a su yugular pidiéndole
explicaciones del negocio que ha
hecho vendiendo el 38% de nuestras
reservas y perdiendo en dos años
cerca de medio billón de las antiguas
pesetas. La verdad es que Zapatero
nos cuesta un ojo de la cara.
Luis María ANSON
de la Real Academia Española