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JOSE LEZAMA LIMA ED Hacia 1908 un joven adulto parisino planea un ensayo por com pleto singular: refutar un método de apreciaci6n estética basado en la identificaci6n entre el artista y su obra; para hacerlo imagina escribir cémo “mama vendria a mi lecho y yo le contaria el articulo que voy a hacer sobre SaintBeuve, y de esa manera lo desarro- Ilaria”, Las posibilidades ajenas a lo estrictamente intelectual que desde siempre ha tolerado el ensayo manifiestan en Contre Saint Bruvesu esplendor posible: con estas premisas se puede escribir la novela del ensayo como la aureola que rodea la génesis mental de la argumentaci6n. El cuento del pensamiento. Fue una luminosa osadia, Hacer que el ensayo se permitiera la maxima libertad posi- ble en términos narrativos y, complementariamente, que el género narrativo hospedara con sencillez cotidiana una disertacién (a un grado mayor que el que ya era usual en la novela alemana) hacen del joven Marcel lo que en todas las literaturas llamamos con un breve apellido de gloria irrefutable: Proust. El cubano José Lezama Lima (1910-1976) es, en todos senti- dos, nuestra mejor herencia proustiana, *Confluencias” es la pie- za que aqui ocupa sitio. Relato de las circunstancias que motivan el acto intelectivo: “Yo vefa la noche como si algo se hubiera caido sobre la tierra, un descendimiento.” Ensayo contado, en la mejor estirpe. Y escriba lo que escriba Lezama, hay el impulso del poe- ta, La profundidad del ser poeta en “Confluencias” estriba, por principio, en ampliar el espectro personal o subjetivo del ensayo al grado de que las ideas que se van exponiendo y ordenando existan en el texto como parte de una poiesiso acto creativo. No es que fuera de este texto el planteamiento de conceptos sea ajeno al acto creativo, es que Lezama lo enfatiza y hace surgi bajo tal modelo sus convicciones. Es una introspeccién y capacidad de ob- servacion del yo. La descripcién deja de ser un preémbutlo (acaso adventicio, como en muchos imitadores de Proust) para dar for- ma al acto inteligente. Semejante al Contre Saint-Bewue, Lezama invenciona una trama ficticia que es no s6lo la eatapulta de su miento sino el tema de lo pensado. La anéedots del ens [gu] JOSE LEZAMA LIMA 313 le aporta verosimilitud intelectual: parece como si la casualidad (esa hada magica de todo novelar) hubiera aceptado confabular- se para que la “realidad” viniera justa y puntual a dar prueba de lo dicho,