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HISTORIA DE LA

MATEMÁTICA
. " (vol. 1)


por

J. Rey Pastor y J. Babini

COMPRA

••

gedisa
R.soGD
DisClio de c;ubit:l"ta: Sergio Manela
ÍNDICE
III reimpresión,
agosto de 1985, PREFACIO 9
Barcelona, España

l. LA MATEMÁTICA EMPíRlCA : :.. 13


1. La prehistoria 13
2. Letras y números .. 14
@ by Ced¡,a. S.A.
Muntaner, 460, entlo., 11I Notas complementarias 17
Te!. 201-0000 3. Formas y problemas :..~. 18
08006 • Bar<:clona, Espai\u
Il. LA MATEMÁTICA PREHELÉNICA 21
1. S. B.N. 84-7432-206-5 (obra comple..) 1. Los babilonios 21
1. S. B. N. 84-7432·207-3 (volumen 1) Notas complementarias 26
Depó'ito Legal, B. 30.566· 1985
2. Los egipcios :....... 30
Notas complementarias :................. 31

III. LA MATEMÁTICA HELÉNICA . 35


1. Los griegos . 35
Notas complementarias , , , :.. , . 37
2. Tales . 39
Notas complementarias .. 41
3. Los pitagóricos .. 42
Impreso en España
Prillted itl $paill Notas complementa':ias . 46
4. Los elealas .. 50
La reproducción total o p;;lrcial de este libro en forma idéntica o modifi·
escrita a m:1quina o con el sistema rnultigrof, nümeógraf'o, impreso.
C'.1da,
Notas complementarias .. 51
etc.. no autorizada por los editores. viola los dereehos reselVados. Cual· 5. La matemática del siglo v . 52
quier utilización debe ser previamente solicitada. \ Notas complementarias .. 55
6. La Academia y el Liceo 59
Notas complementarias 61
7. La matemática del siglo IV
Notas complementarias 64

rv. LA MATEMÁTICA HELE iSTlCA 69


J. Alejandría 69
2. Euclides y sus Eleljlentos . 71 PREFACIO
Notas complementarias 80
3. Arquímedes............................................... 89
Notas complementarias 97 Al/d por los años cuarenta. cuando me debatfa en una serie de
vacilaciones sobré si la carrera que yo debía seguir sería la r1e
4. Apolonio de Perga 112
flSicas v bien la de letras. empecé a ofr hablar r1e un manual
Notas com¡llementarias 115 ampliamente concebido y claramente erpuesto. titulado Curso Cí-
5. Los epígonos del siglo de oro 120 clico de Matemáticas. de don Julio Rey Pastor. Tenninadas mis
Notas complementarias .. 121 dudos y embarcado ya en elestudía de la Filosojla Semdntica para
6. La matemática griega 124 poder leer. en su original. los cUJcurnentoMe Historia de la Cien-
cia que a mf me interesaba trabajar-ter/os astronómicos y lIduti-
cos principalmente-. tuve ocasión de conocer a don Julio. llevado
V. EL PERIODO GRECORROMANO..... 127 de la mano de mi Maestro. José M. Mi/lds. que era buen amigo de
J. Epígonos y comentaristas 127 aquél. Desde ese momento se estableció entre las dos una corriente
Notas complementarias . 130 en
de afecto que se transformó verdodera amistad con el correr de
2. Plolomeo y Pappus 133 los años y con el intercambio de ideas acerca de la historia de la car-
Notas complementarias 135 tografla. que a ambas nos interesaba aunque fuese en dreas cultu-
roles distintas. Cuando charldba,nos acerca de sus problemas le
3. Herón y Diofanlo 140
entendfa rdpilÚJmente; todo lo contrario ocurría si tenfa que ha-
cenne con el contenido de una carta manuscrita suya escrita, con
VI. LA ÉPOCA MEDIEVAL 151
frecuencia. con Idpiz y letra enmarañado y pequeña: la tJjficultad
1. La temprana Edad Media ~.'........... 151 no estribaba en las ideas, sino en la letra. Para evitar estol incon-
Notas complementarias 163 venientes de su caligrafla. que él era el primero en reconocer. pro-
2. La alta Edad Media 170 curaba utilizar la ,lIdquina de escribir siempre que podfa y perge-
Notas complementarias 179 ñar en pocas Uneas lo que m~ atrevería a llamar su pensamiento
analltico-sintético.
3. La baja Edad Media 189
Tenninados mis estudios de letras. yen espera de unas oposi-
Notas complementarias 197
ciones que nunca acobaban de llegar, lne enfrasqué. para aprove-
TABLA CRONOLÓGICA 205 char el tiempo. en el Análisis matemático. el Curso CIcUco y . .. la
íNDICE DE AUTORES 211 Historia de la Matemática que hoy. COlno consecuencia de aquellas

9
qtle~el.Jcias. tengo ocasión de prologar por deferencia llel Prof.}. eorreS¡JOlldiellte ellpílulo. Es el viejo sislema diddeliea de las "ilus-
u
Bab"" y del Sr. Rey Paslor, hijo. t raciones O "Iecturos" (en sentido figurado, ya que no recto) (!ue
l'
Era imposible. por mi parte. neganne al enClIrj!,O: a los r.;jejo~ tan útiles son como ejemplificación de la materia tratada 1). a
lazos de muistad con don Julio se Iwbíil unido, eDil el curso {Iel veces, para cOllOcer incluso el estilo llel autor comentado del cual
• tiempo. un viaje ala ArJ!.entina que me hi:.o conocer de cerca /a
dura batalla que sostenía /Ja!Jil1i ]Jara consolidar los e...tut!io.'l de
se insertan b,-eves enunciados y demostraciones.
El texto. que desde hace varios años estaba agotado, se reedita
Historia de la Cieucia ell la Iwción hernuma. e.'itudio.f nacidm' ahora sin apenas haber enr;ejecido. Para envejecer hubiera sido
grllcias al empuje inicial de Rey Pastor, Bubín; y Miel; ya los que .fj(! preciso que en los veintitatltos mios transcurridos desde su upari-
debe que lIun "oy 111 Arge"linll figure 11 111 elll>e:ll de ladas IlIs ción se hubieran publicado muchas nuevas monografias .'Wbre la
naciones lle lengua hispalia. tan refractarias (1 e!.;le J!.énero lle hislorill de 111 I/Ullerlldliea y e/lo 110 ha sido llSí, 11 pes", de los
materias. Vale la pell(J recordar aquí que no sólo se lJUblicó, IJ bellemüilos esf..er..os de los "Archives of'''e H istory of Ihe Exael
ahora se reedita en Buenos Aires, esta Historia de 10.\ Matemática. Sciences", lJue 1)(' ha sacado a luz bastantes volúmenes, y lle la
sino quefue en Buenos Aires tambitn enllonde Q!Joreció la serie (le recién fun¿¡¡da "Hisloria MCllhematiea". Baslll ojellr 111 c1dsieCl
doce vo/rimenes titulada Panorama general de Historia de la Cien- revisla bibliogrdfiea "Mlllllematielll Review", ,)lIrll el",se etlellta
cia que. hoy por hoy. constituye la mds seria ap0r/oció" de conjun- de lo poco que rel'resenlllllll'roducción hislóriell del/tra de la ill-
to a estos estudios reali:(J(lfl en nuestra lel1{!.uo. y se ¡Jlletle paran- mensa masa bibliogrdfica del tema uwtemdtico; aunque a lo tI,iS7Jl('
g011ar, sin duda, con las mejores del extranjero. Yes IIn (lrgelltino, se sumen las producciones de caUlpos afines como son los de la
Babini, t¡uien ha escrito al~IHlas de las más t;tlliosm; tl/onografias IIslrallomía o de la Josiell.
sobre el tema -lle las que al/uf recuerdo. a (jltela pluma, las titu- Tal vez las innovaciones mds interesantes se han prollucido ell
ladas Arquímedes, La matemática y la astronomía renacentistas- los dos exlremos ele la "istOrill: ell el de 111 IInligulI ciencia blllJiló-
y ha ver/ido ti nuestra lengua varias obrtls de Sartoll lJlU' así ha nica yen el de la maternática contempordnea 1) es en tonJO de estos
sido ampliamente conOO(lo en nuestros circulas. temas donde se ha reestructurado este texto ya clásico lresde su
La Historia de la Matemática, de RerJ Paslor y BIIlJini,/lentlbll, primera edición. Si espero -.aunl/ue sin excesiva confianza. dada
en el momento de su aparición, un hueco IIotOriO de /t, bibliop.rafla la anern;a congénita que sufren estos estudios en nuestra patria Ij
hispanoamericana; y muy pronto fi4e la obm que se utili:.ó de base en los países iberoamericanos- que sirva para despertar nuevas
para los escasos cursos de Historia de la Matemática que se profe. vocaciones jóvenes para estos temlls. en cambio estoy convencido
saban en nuestras universidades. El libro no pretendía, y tampoco de que es un eslabón más de la eaclena de ol>rllS que conceden lila
lo intenta ahora, ser tHla suma de conocimientos enciclopédica Argentina la supremacia en este campo científico al que sena ele
,como las Vorlesungen de Cantor, sino dar a conócer tallo aquello desear que fuera reforuulo pronto mediante unas estructuras
que es funeltlmentlll pelrll seguir el e/esllrrol/o di !IIS ie/etls /xISicllS ¡nsliluciollllles que ,forzosamente, IlIlbrá que crear IIlgún dfa.
de la male7lláticll desde 111 IIntigüedad haslll hoy. Este prurilo por la
concisión explica que en ella no se trate en detalle, ya veces ni se ¡UAN VEIlNET
citen, detenninados autores hispanoamericanos que. si tuoieron
trascendencia en el desarrollo de la raquftica cultura matemática
local. no alcanzaron el nivel suficiente !Jora integrarse en una
visión panorámica tle tOlla la matemática. Especialmente intere.
santes resultan las "notas complementarias" en que los autores
desarrollan, con toda libertad. algl,nos de los temas aludiclos en el

10 11
1. LA MATEMÁTICA EMPíRICA

1. La prehistoria

La expresión: el mundo está impregnado de matemática, conver-


tida en lugar común en una era tecnológica como la actual, es una
expresión válida para todas las épocas humanas, tan consustancia-
dos están el contar y el comparar con las especificas actividades del
hombre: pensar, hablar y fabricar instrumentos.
En la mente y en la acción del hombre prehistórico no están
ausentes los números más simples, las formas más elementales y la ~
ordenación más visible de las cosas. En el hombre que da nombre
a las cosas y a los actos; que conserva el fuego e imagina trampas
para cazar animales; que construye viviendas y tumbas; que obser·
va el movimiento de los astros y destaca direcciones especiales;
que computa distancias con su cuerPO Ysus pasos; que graba esce-
nas de un impresionante realismo; en ese hombre y en esas acti-
vidades están prefigurados los conceptos básicos de la matemática:
número, medida, orden.
A! pasar de la etapa paleolitica a la neolrtica el proceso se afina:
las nuevas técnicaS agrlcolas y pastoriles, la cerámica y la carpin-
terra; la industria textil; la minería y la metalurgia, el trueque de
,. bienes y objetos, la navegación y el transporte, las normas que
rigen la naciente organización familiar, social y económica exigen
una precisión cada vez mayor en el contar, en el medir y en el
ordenar. El hallazgo del proceso deductivo y de la relación causa-
efecto y los inagotables recursos de la imaginación humana harán
el resto.
y cuando asoma la escritura, como subproducto de la cultura
urbana, ese saber matemático, aún vago y nebuloso. comienza a
adquirir consistencia.
Una hipótesis verosfmü acerca del origen de la escritura vincula
este origen con prácticas aritméticas. En efecto, según tal hipótesis,

13
la ~scritura na~ a mediados del IV milenio antes de Cristo en la
pre como una relación cualitativa de un signo a la cosa significada,
Baja Mesopotanlla, en el seno de la cultura urbana de los sumerios
cuyas ciudades e~t;:,ban construidas alrededor del templo, edifica: y siempre también bajo el imperio de una imagen concreta(l)
do sobre una cohna artificial, como una torre escalonada, que no Tal presencia constante de lo concreto en la numeración primi-
sólo representaba Ja unidad espiritual de la comunidad, sino que tiva se puede presentar bajo diversos aspectos. Así, un primitivo
~ncerraba además su riqueza económica. Los bienes del templo, dirá que ha tomado tantos peces como dedos tiene la mano, y si
acumulados en sus t~lIeres y graneros, eran administrados por los designa este hecho con una palabra que deriva de la palabra
sacerdotes. y es expllC"J.ble que a medida que esos bienes aumenta. "mano", esa palabra no quiere significar el número 5, sino sola-
ban con el crecimiento de fa población, se tomaba más difícil mente que los objetos en cuestión son tantos como los dedos de la
retel~er de memoria las "cuentas del templo", es decir, los datos mano. Por otra parte, el ejemplo abstracto no cabe en la menta-
relativos a los tributos que se debían al dios y la cantidad de lidad primitiva. Así, un indio norteamericano, a quien se trataba
semll!as y de ganado que se entregaba a los campesinos y pastores: de familiarizar con el inglés, no pudo traducir: "Ayer el hombre
de afula neceSidad d.e fijar signos convencionales que permitieran blanco mató seis qsos'·, pues ese hecho significaba una imposibi-
retener es~s datos SIIl confiar en la memoria individual. Que tal lidad material.
fuera el ongen de los primeros signos grabados, lo comprobarla el En otros casos los números 1, 2, 3 se designan con vOC'J,blos
hecho de que las tablIllas pictográfl~as de Erech del 3.500 a. C., diferentes según se refieran a personas, días u objetos, y en este
que son las más antiguas que se conOcen, contienen signos que último caso según sean ellos esféricos o alargados. Quizá pueda
representan una cabeza de vaC'cl, una espiga de trigo, un pez, verse un residuo en nuestro léxico actual cuando al referimos a
acompañad.os de signos especiales que sin duda representan sig. zapatos decimos" un par". mientras que para los bueyes, por ej<;JJl'
nos numéncos. Por lo demás, cabe recordar que entre los sume. 1'10, decimos "una yunta". -
rios existía la costumbre de marcar con sellos individuales los También se han facilitado los cálculos mediante el uso de obje·
~bjetos de propiedad personal, y que por ser el dios de la ciudad el tos materiales, como hojas secas o piedrecillas, que actúan a la
umco ~ropletar~o de la tierra y de todos sus frutos, los sellos que manera de uñidades en la forma como aún se acostumbra para el
marcanan Jos bienes del templo adquiririan un sentido más con. puntaje en los juegos de naipes. Nuestra palabra "cálculo" provie·
venclOnal y una mayor difusión. ne dellaún ca/culi (guijarros), y los ábacos par~ contar y sumar que
se perfeccionaron en los tiempos históricos, hasta construir rudi-
mentarias máquinas de calcular, no son sino dispositivos mecáni-
cos fundados en el agrupamiento de objetos materiales.
2. Letras y núllleros \ En este campo como en. tantos otros la variedad preside la acti-
vidad humana: as! nativos de la isla Fidji indican el número de
Esta notación Ilumérica de las '·cuentas del templo" pone de relie. víctimas logrado en la caza mediante entalladuras en sus mazas.
ve Ciertas coneXIones entre la escritura y los sist~mas de numera- con la caractensticade que después de nueve entalladuras iguales,
ciónque pueden dar pábulo a la ten tadora hipótesis de admitir que la siguiente es algo más larga, de ahí que con un sistema limitado
los sistemas escntos de numeración fueron anteriores a la escritura de numeración hablada pueden llegar a contar números relativa·
misma. mente grandes. Por ejemplo, al observar cinco entalladuras largas
~ Observemos en primer lugar que todos los pueblos sin excel)-- y cuatro últimas cortas, el nativo tendrá idea del número 54 para el
CJón, sean o no primitivos, tengan o no escritura, disponen de cual seguramente en su lenguaje no dispone de la palabra adecua·
palabras especiales para designar los números y fracciones senci- da. Si este sistema de entalladuras se toma convencional. entre él
!Ius: así c,?mo disponen de gestos y signos convencionales para y un sistema de numeración escrita de tipo decimal aditivo s610
Indicar numeros o unidades. existiría una diferencia de grado, no esencial.(2)
.Igualmente se ~n~uentra en los pueblos primitivos una wan Al pasar a los sistemas escritos de numeración. se advierh.-'
variedad de procedllnaentos de cómputos. que se presentan siem- igual variedad; ya en la base, es decir en el número simple <tUl'
14
15
al noS casos el sistema de
sirve de jalón para expresar los nlllneros mayores; ya en la lectura.
1
Es interesante destacar ue en ~scritu~a, cierta prelación.
numeración escrita presenta, rente ,asentido de la sencillez y de la
que puede ser de tipo aditivo, con variantes distintas. o posicional. . por lo menos en e d las
En los sistemas aditivos el valor del número se obtiene sumando si no crono l6g1ca, . 1 1 ~ cen las escrituras cretenses e
(en ocasiones restando) los valores correspondientes a cada signo abstracción. Un e¡emp o o o~: ictográfico y dos lineales A YB.
individual, independientemente de la posición del signo en el que se reconocen trleSb¡~s. ~ti:"de ellas: 'a lineal B. que reschult~
contexto; mientras que en los sistemas posicionales el valor de Sontodasdelllm,enlO yau .. 00 fue descifrada por MI e
cada signo depende de la posición de éste en el contexto. Por la pertenecer a un idiO~ gne~~::~l se' habían identificado n~ ~lo
Ventris en 1952. De escn . ,tes a un sistema decimal aditivo.
base 10 y el tipo de lectura, nuestro sistema actual es decimal y . les.'. su mas
posicional.
.
los signos num né ·c:os perteneclel
. ritméticas slmp . Y
sino también a1brunas operaciones: ·es y sin duda tal desclfra-
En cuanto a la base de los sistemas escritos antih1'UOS, que pro- robablemente cálculos de ~rcedn sac¡,·rT';miento de la escritura. (3)
bablemente provienen de bases ya existentes en los sistemas ora4 P . ayudó al postenor e "
miento prevIO
les, se advierte igual variedad: puede ser 2, comd lo comprueba el
hecho de que seguimos hablando de pares y de yuntas, puede ser
3, 4 ó 5 aunque la base más difundida es lO, que ya Aristóteles
justificaba en vista del número de dedos de la mano. En el idioma
francés actual quedan rastros de una base 20 de los celtas, base que Notas complementarias
fue adoptada también por pueblos primitivos descalzos; nuestras
docenas son también residuos de una base 12, utilizada ya por el 1 :' Es nutural (lue e I hOlll Il re Il·lr·,
.,
(:ouh\r v
.~
número (aproximado) de lunaciones del año, ya por su comodidad (l) Los" nl¡lIlefM c(J"JO~(' e." 1· . e tenía más cerca.: su propio (.1,crpn:
en las medidas. en vista de la facilidad que ofrece el mayor número hasta para sumaredhayada(.~ld:.i~o: (~Ue"cntuallllente de los pies. Aun .~oy.
de sus divisores. frente por ejemplo a los de la base 10. en especial los d os e ,. ,: -dedo) . a referimos a la.~ el n~~
hablamos de dígitos (~e1 latín dl~~~'~~)tal)<\I\ ~'nllmerare per di)!.ito~ :.
Casi todos los sistemas antiguos de escritura disponen de signos. la 9 inclusive. Los anti~OS ~mal~ .mitivo v el niño ··cuenhin con os
especiales para representar los números. Constituyen excepción contar por los dedos: ta~~'é'\e E~~ "cálcuio díJtitlll" se ha. exteodid\~ y.
el griego. el árabe, el hebreo y otros que utilizan para ese. fin las dedos" (no "cuentan los os. al" mo ocurre entre ciertos pu~.) )S
letras del alfabeto respectivo. El caso griego tiene un interés espe- (:onvertido en un "cál~ulo '%~~><lo~ : las manos y de los ~it:S utl~I~~~
cial, ya que se conocen dos sistemas de numeración escrita, amoos primitivos. que adem.\s de lar v SUnlar.lllientra.~ que el c;llcu'o.d~~ .
cuerpo para con. . d l· . po';IClones
aditivos. Un sistema. cuyos signos se llaman herodiánicos (por He- otras partes d e I .' r dc<:uados relaciona os con as .. d 1
mismo. media.nte sllYlbo CimoS a I >O se perfeccionó penllltlen o e
rodiano. gramático griego del siglo n que estudió. y expuso estos
de los dedos frente a otras partes d~ ~U~11 ;no se presenta. en sistema.~ dI:"
signos). en el cual la unidad y las primeras cuatro potencias de 10
recuento de números b.'\Stant~ ~:;a;~:ta en tiempoS medievales. "1
se indican con las iniciales de las palabras respedivas. agregán-. hist6nC'.lS: ya en la antl~u • . 1
dose un signo especial para el 5; y un segundo sistema en el épocas d. JOsitivo semejante para contar es e
cual los nueve digitos. las nueve decenas y las nueve centenas se (2) Los "quipoS" peroa nof . Un IsI de los cuales el más conocido es el
en las cuerdcclUas con nod os. el cual mediante un sist~
representan por las 24 letras del alfabeto griego en su orden. inter- fun dado k· do) peruano c on. . ·0
.. .po" (del quechua Clpu=nu
calando tres letras de un alfabeto arcaico para e16. el 90 y el 900; y qut I con IlU os en nu' mero V
d .
dl5llOSlC1 n
ma de cuerdas de distintos ro ore~ dis ner de escntura. realrtahan un
en el cual se indican con ápices y otros signos especiales las fraccil>-
diferentes. los antiguos peruanos,.:," e ks permitió rc(t;istrM cuanto dato
nes unitarias y los números superiores al millar. Por el empleo de ·stema de numeracI6n esen a qu . . claro es también a la
caba! s, tad .-ll. re'"'t:rar>C
las letras del alfabeto arcaico se supuso que el segundo sistema d tilidad par. el Es 0.--o-- '
gracIa>, •
fuera anterior al primero, pero el hecho es que el primer sistema p~~igiosa memoria de sus ~culadores.
cayó en desuso hacia el s. IV a. C.• quedando en vigencia el segundo. 17

16

I
(3) Lll ('IwlO/of!.ía ¡¡/tIlJfl (Hro ('. I per~Ollas a examinar y llledir la
ocurrido, a lo cual el rey t"ll\'iaha
escritura jeroglítk'a ~. ti: ,'¡',. Jt llIp 11 lo IIln't:t'll Il~ 111.1\ .1' di' 1'11\.1 extensión exacta de la pérdida ~' m;ís adelante la renta e\:iJ!idJ. era
I . ó.· t '4:1 1.'rUII ultllllalllt'lll' I\.,lhl
e ('elr flIeas. alg:ullns tl'xhw r,.I" .' t i . ' . tll~1 ('aklllac!lJ"l' proporcional al lalmu)o reducido del tole, Es en virtud dI.' esta
, t d
SIS cmas (' lluIIll'raci(¡n E l ' 1
1¡'::IO'O'i' Il1lt'lItn..
.. '11It• •\.1 "'('OIllIl.'l.l11 '11' clll'
• • 11 11110 ((' (,In . pn\ctil'a que. pienso. ('0I11l'nZÓ a ('Onoc'erst' la ~t"flnletria en E)!iptn,
nlllllcroscindic;J('()llllll'l'''II~.' 1 1
• ,,,-l.ICI·(IO'lt/t'¡
.. 1o11l1 l,
"1,:1111\ wrut..dllltu.. (,:ul,
I .
que en el olro d(. índoll"m' 1 10111 IU'UI 1',llI11ll.d IlIlt'utf ...
de donde pasó a Grecia".
I 20 .l!'l .1 htr;¡d I Illdiz
'>(' . Mas no sólo el hombre midió la tiernl: otras mt:.>di(:iones t.'xi)(ió
>¡lse' (aunque no (.'ulU:rt'lIll" " J .. IHll \ ... lt'IIl.1 Illl\'('IIIII.11 el"
un punto )J<lrn la IIni<hd . /. .
• ('11 ('
.
t'llól 1111 r.1t,:lIrall
\11111 In'" 'l~ll'"
la construcción de sus viviendas y tllmhas. de sus W'Ult'«)S y e~Ul;.tlt"s,
' •. 1111.1 l.I lra llolr.II'1l1
~emkerrad), l'
'1 I
('O 1l1llt .IC l" \ 1I1t.II'''Pl·I·11" d., Por lo d('ln¡ls lluevas llo(:iones J!;COInétric.ls surJ!:ieron de las 1()rl11'L~

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"'Istema('¡¡d:l"cifr¡¡" u"'I'II' ' I · " t nt. ( l' 111:11 .....:1 '111t' 1'11 1"'" y fig-ur.ls con qllt' el hombre decoró y ornamentó sus viviendas Y
..... l'pn"wuhe'l . 1
puntos y barras. El núm c: ' ,pUl tlll( H(·nlllll,ul'l!.!nllllllll·I"I('" ,u~ ohjetos, 'l"¡ tomo de la observación de fonnas que at-rJ.jeron su
, 'b ero se ,orma ordenand I 'ro att"ndón por ~u st>ncillez o su simetría: la línea CHnea" viene de
.lTn a. Este sistema, utiliZ:lCllI (l1"i1lC'i ');.Im . o as. Clras de abajo hacia
es coherenle en el .,~el)tl'd tl111lt' I., (('1'<' I' ...nlt· ('111 11111" (·nllloll·'I.:II' .... 11"
. J. I . lino). el círculo , los pulí~Ollos y poliedros reJ,!ulares, El ladrillo, UtA
discrepanciJ que St.' t''(pl' ~ '.' .'t ni 1I111(,,;1( 11111" -4IU=:!ll .. IIIU ;¡,'ill antiJ.{ua dala. aporté> prohahlemente la noción dt' ¡'illflulo rrtto.
, . I
o ICIa mava de O",) d' 1(.lrM t'll \ l~t'l el ~ , 11 •
.. t .tqlll· '" 1I11l" 1lil 11' ..t''' ,,1 11\
1 , .JIU'. las. • 11 mientras que rrl.leva.'i ti)nmL'i J,!cométrkus na('Í.\ll dI:" los llH)\'illlit'u-
~lientms que t:'ste J.blt~tll.1 pc'nllilt' ' ' tos: ya de las danz:.L\ humanas, ya <Id andar dI: los .L'itrO'i t'1l la
los códices maV<lS :tl1ó.trfX't'll ,,' , t"plt·... lr cr:tllll.,.. 1'11
1I111111'n .... lIl1l\
, ' Ullh'IO.. Ijllt' '111' 1 1 bóveda celeste.
slntornáti(.'o destacar en ...., " I ' . II r.1lI 11" Uf'l' 1I111lulIl,,1 1"
.... III llll (111t' 'Il''>('nl Por último. cabe mencionar olras nociones matemáticas de ori-
etapa pictnudnC'J. E' "hl " 1If:l IIla\ ,. IIn !l.• '111)4'1";1(111 I
• uf't ' , > ; ptlSl t' (lllt' l'l al.h I ~ H'. .1 gen completumentt' distinto; t~" t'll'Olljunto de prohlemas. enig-
\'lIlculadas ('On los diose . 1 I I ( f ).Ir ('011 pll ... ·"lllll 1.1' li"l·h.l'
. . .. (hl nlllm ( t ' ("uh C'i I I 1 mas y adivinanzas que componen el folklore matemático que
t.'stimul<lra en los lllaV:L'i h 1,' . I I " II( ,l( 11. l' l'ad,l IlItll\ lduo
CI' nó ' que resultó
escnta .do,.J
' llSqllt'< d a e t· 1111 ' lek "lll,lt
' . 1
11 "'''''11''''1' 11111111'''.1' practican todos los put'hlos. mostrando'l veces curiosas coinciden-
~o eungr~ode~~~
(lue revela su incipil'lllt' c~s(.'rittlra n muy superior al tias de temas en puehlos totalmente alejados explic.\ndost' tal
("tlincidencia solamente por trasmisión oral a la manera de st'1l1illas
que lleva el viento. tiwOTt"Cida por el c'lfácter reert.'ativo. eni)l;rn:\-
tieo y. a veces. sorprendente del problema.
3. ,Formas y problemas Sin embar~o. no obstante tal finalidad exlralllalem<Ítil.l. las
cuestiones del folklore matem:\tico enciermn interesantes llucio-
nes de orden aritmético y. a veces. hasta aI~ehr;.lico,
El contar y el numerar. con ser actividad ' .
no agotan el campo de l ' es COJllunes y frecuentt's,
. as nOCIOnes malem'lr . d 11
tivo y conjeturalmente del prehistórico, ' I("as e....1omhre primi-
Por su nombre: geometrí, , .,
los conocimientos geOmétriC:s ~n ~nego alud~ a medir la tit.'fn"',
menos, así Jo atestigua ',1 od uVlcron un on~en pr;\etico, Por lo
' ,.. . er oto en un conoc'd 'd
H Islona: El rey de Egipto d' 'd'ó I I o pasaje e su
habitantes, asignando lotes cu~~lr I e sll~lo del p.ús entre sus
uno de ellos y Oble' d ' .dos de Igual extensión a cada
men O sus principal d
que cada poseedor pagaba anual ~s re:ursos e las rentas
dellole de un habitante é t mente. S. el no arrasaba una'parte
• S e se presentalx1. al rey y le exponía lo
19
18

---
11. LA MATEMÁTICA PREHELÉ lCA

1. Los babilonios

Hasta el primer tercio de este siglo. los conocimientos que se


poselan acerca de la matemática de los pueblos que habitaron la
Mesopotamia: sumenos. acadios. babilonios. asirios ... eran esca-
sos y no revelaban mayor contenido científico.
Sin duda. ya se habia advertido la característica fundamenbd.
entonces más bien sorprendente. que ofrecÚlU los sistemas de
numeración utilizados en los textos cuneiformes. En efecto. hacia
el año 3.000 a. C. los sumenos introdujeron un sistema de nume-
ración posicional de base 60, que en definitiva es el sistema sexa-
gesimal que aún utilizamos nosotros para las medidas de tiempo y
angulares.
En ese sistema las cifras de 1 a 59 se escnbian de acuerdo cop
un arcaico sistema decimal aditivo. sobre la base de dos signos cu-
neiformes: uno vertical para la unidad y otro horizontal para ellO.
Pero a partir de 60 y para las fracciones el sistema se toma posi-
•• cional. las potencias sucesivas de 50, en orden creciente o decre-
ciente, se representan por la unidad, y cada conjunto numérico
hasta 59 debe computarse 60 veces menor que el anterior.
La ineustencia de un signo para el cero, que no aparecerá hasta
los tiempos helenísticos. asl como de un signo que separe la parte
entera de la fraccionaria, hace que el sistema no sea coherente
para nosotros. aunque el contexto del problema, y a veces ocasio-
nalmente ciertos signos especiales. impedían al calculista sume-
rio caer en equ{vocos.
21
Ya desde comienzo~ de esle siglo (1906) se habra revelado el nación de dos números de los cuales se conoce el producto y la
carácter posicional del sistema sumerio aJ descifrarse textos cunei. suma (o la diferencia). (2)
formes con tablas de multiplicación, de recíprocos, de cuadra. Otros problemas, de inlerés aritmético o al¡¡ebraico. traen la
dos, ... y algunos cálculos; pero fue recientemenle con la labor de sum3 de términos en progresión aritmétic-J o en progresión Aco-
desciframiento que hicieron conocer Neugebauer (1935) v Thureau. métrica de base 2; la suma de los cuadrados de los diez primeros
Dangin (1938) que esta matemática sexagesimaJ muestr; su venia. números mediante una expresión correcta y hasta una ecuación
dera filZ. exponencial resuelta en fonna aproximada. (3) .
Los textos últimamente descifrados pertenecen al período ha- Los problemas que se refieren a aplicaciones geométnc".LS re·
bilónico ~I milenio a. C.) aUllquc registran conocimientos de los velan el conocimiento de la proporcionalidad entre los lados de
sumerios del milenio anterior; la rndole y la solución de las colec. triángulos semejantes, de las áreas de trián¡¡ulos y trapecios asr
ciones de problemas que aportan esos textos no sólo justific-dll la como de volúmenes de prismas y cilindros; en cambio, para la lon-
necesidad de un sistema de numeración flexible como el posicio- ¡(itud de la circunferencia Y el área del círculo se adoptan los valo-
nal, sin el cual aquella solución hubiera sido imposible, sino que res poco aproximados de dar para la circunferencia el valor de tres
a~roJan nueva luz sobre las relaciones entre la matem¡itica prehelé- di~metros (valores que se conservan en la Biblia) y para el circulo
nica y la matemática griega. de rnanera que actualmente nociones el triple del cuadrado del radio. También son erróne,,:, las ex~ ________
y figuras de la matemática antigua adquieren nuevas interpretacio- siones del volumen del tronco de cono y de la ptnlm,d e'15ase
nes en la historia de la matemática. cuadrada y del cono.
Aunque en algún caso se ha querido ver la expresión de resdas Pero, sin duda, el conocimie!!!l'-geométrico más intere~te
generales, los problemas de los lexlos babilónicos son problemas que revelan las tablillas e ·del1lamaclo "teorema de Pit~g?ras ,y
numéricos particulares, con datos escogidos al efecto. en especial en especial, o-consecuencia, la ley de formaCIón de los tnple-
para que los divisores no contengan sino factores 2, 3 v 5; en mu. .tes-pitagóricos', es decir, de las temas de núme~os enteros, que. a
chos casos no tienen otra finalidad que el cálculo nu'mérico, en la par de representar medidas de los lados de tnángulos rec~ngu­
otros se trata de aplicaciones de distinta rndole. los, expresan la posibilidad aritmética de descomponer un numero
Desde el punto de vista matemático, las novedades m¡ls impor- cuadrado en suma de dos cuadrados.
tantes que registran los textos babilónicos se refieren a la solución El conocimiento del "teorema de Pitágoras", un milenio lar~o
aJgebraica de ecuaciones lineales y cuadráticas. y el conocimiento antes de la existencia de su pretendido autor, se pone de mani·
del llamado "teorema de Pit~goras" y de sus consecuencias nu- fiesto en distintos problemas cuya solución correcta no podra lo-
méricas. . grarse sin ese teorema (4) y. en especial, mediante un lexto: el
En los problemas de primer grado con un\~ola incó¡¡nita l"'i Plimpton 322 (del nombre de la colección que se conserva en la
tablas de multiplicación o de recíprocos ofrecen de inmediato la Columbia University) que se hizo conocer en 1945 y q~e presu-
solución; en los sistemas IineaJes. en cambio. a veces con varias pone el conocimiento de la ley de fonnación de los Inpletes
incógnitas, ya entra en juego la habilidad algebraica del calcu- pitagóricos-, que aparecerá por primera vez en Occldenle en los
lista. (1) _ Elementos de Euclides hacia el 300 a. C. (5)
Tal habilidad se pone de relieve más claramente en los proble- No es ésta la única conexión entre los datos que aportan las
mas, a veces agrupados en colecciones. que exigen la resolución de tablillas de los babilonios 'i la clásica matemática griega. Desde el
ecuaciones cuadráticas o reducibles a cuadráticas; resolución que punto de vista técnico, es más importante señalar la atmósfera
el calculista babilónico lleva a cabo utilizando la actual resolvente común de álgebra no lineal, de álgebra cuadrática, que preSIde
a veces mediante el recurso de reducir el problema a la determi~ ambos campos; atmósfera que en las tal,liJlas de los bab,lolllos se

22 23
revela en las ecuaciones al, b .
obra, en especial el Libro ~~ "leas, y.en los E/ementos en toda la y distintas composiciones de esas fib'Uras llevan a las identidades:
Ze~them bautizó profétic-a~e~,~: ~eh~~~on~d~r de la m~te~~ática (11 + b)' = a' + b' + 2<Jb ; (a - b)' + 2<Jb = a' + ¡r ;
CasI 90 ailos, cuando ni por asomo '.. ge ra geomét:lca hace
que hoy se vi I b pod,a pensarse en la vlllculación
s um ra entre la geornet . . I (a + b) (a - b) = a' - b';
gebra de los babilonios".· na gnega y a milenaria "ál·
Es posible que mediante esta "ál
hacer alguna conjetura ace
b . "
,se ra geométrica podamos
(a+b)' - (a-b)' = 411b
los babilonios Sean do . rmldel Origen dl~ los conocimientos de ó
. s numeros a y b rel'· t d I
mentos AB AD (fi 1) . r.sen a os por os sep;·
se lleva BC ::. AD I,g· . ,respectivamente; si a continuación de AB
os segmentos AC y DB rán
11 + by 11 - b. Introduciendo el ce se .. respectivamente,
(.21(ll+b) J". - (12 (a-b) JO- = ab

resulta fácilmente AO = OC = 1;' (ll'~r~)O ;~:~'etrr~ ~e la figura.


por tanto, de AB = AO + OB y AD = A6 _ .08 - l' (a - b) y, que los babiloniOS utilizaron en la resolución de sus ecuaciones
relaciones entre dos n' . OC se desprenden las
umeros, su semisuma y s 'd" cuadráticas.
que los babilonios til' u senu uerencia, Hagamos un paso más y tracemos las diagonales U, 1M, MD,
U Izaron en sus problemas.
/ f DL de los rectángulos que bordean la figura que no serán sino las
hipotenusa c de los triángulos rectángulos de catetos a y b, y por
tanto el cuadrado LM = DI es el cuadrado construido sobre esa
hipotenusa. De la figura se deduce una propiedad geométrica que
_ os babilonios parece que no utilizaron, como lo hará en cambio
L
más tarde iofanto; esa propiedad dice que si al cuadrado de la
hipotenusa se le-sum.... se le resta cuatro veces el triángulo se
obtiene, en ambos casos, un cuadra<!o, o en símbolos c' :!: 2<Jb =
= (a ± b)', propiedad que implícitamente ntiene el llamado
"teorema de Pitágoras", aunque el teorema pue<ie-obtltnerse di-
rectamente utilizando una de sus numerosas "demostracion'es"
por descomposición de figuras; as[, por ejemplo, una demostración
muy simple, que aparecerá en escritos árabes del s.IX, consiste en
suprimir del cuadrado DI los triángulos LGI e IHM, desplazán-
dolos respectivamente a DCM y LAD; el cuadrado DI se convier-
o o 8 e te en la figura equivalente LGH MCAL, suma de los cuadrados
Fig. I AG y BM de los catetos.
Supongamos ahora que en pos de conJ'eturas" I al Como curiosidad agreguemos que el matemático Hamilton del
d d" 1 fi b e evamos cua-
ra o a 19ura y o tenemos el cuadrado de lado AC d siglo pasado al reproducir esa demostración sombreó en la figura
to en cuadrados y rectánf,,\.¡Jos. Así: escompues- UMCAL esos cuatro triángulos, inscribiendo en el pentágono
cóncavo LGHMDL una leyenda que parafraseamos: "Como se ve;
(a + b)' = i\E; (11 - b)' = FC; ab = U = 1M = "ID = DL. soya' + b' - llb; si me adoso los dos triángulos compongo el
24 25
A"n'l"e '" ,nareh.. 'I"e ,i~u. ~I ~
",,"uli,'a n" '" d."" ,Ip,,,·,·,,"·""·""·
PIe'U\)l"lC un l11ét"d" de lal~I\."ici6n. cn realid...\. 1<<><.,',1<-"1,,, ,.",.".,.,,,,,
compongo la suma de los ~lI'ldr' d sldentol sobre los dos tri;lnglll()~.
cuadrad o d e Ia 1lipotenusa si me su'
,," procc>o (orr('('to cn el cm" il11plíei.amente se ha", i""'" ,·"i' ..•11",1", ¡..
• a o~ e os C"ll t "
'1 .
na. ud tllna conJ"ctu ra nos 11'
cvana a lo' I . •1e os .
la sum,l conocida dc hL< inCÓl(nit:15. su difere ne.' d,·"",,"·i(\.' , - '1 = ~:
ad (a + b)' = (ti _ 1»' + 4(/1 s nI' eles pila¡(óricos. D~
l.a prol"e En efecto, el calculista comienzaadnlitiendoque las dos parcelas son iguales
pos'clón de un cuadrado en' . d >se puede lIe¡(ar a la desl'Om- (a la semisuma 9(0) y con esa hipótcsis falsa llega al valo, errÓneo de la di-
e~uaci6n pitagórica (;0 h"ls,u~.l e diOS t'uadrados. es decir. ti la fcrencia de producido: 150 (es decir lIt. = ~3 - ~t de 900). Para cOInpen-
X- .+ y_.= , Z-,
. sin m;ís.... n.' que. hnl'
' ar Ia seu d Ollila¡(óriea?1 sar e\ error de 350 = 500 - ISO recono':e. sin decirlo. que est error es
11I_ y n'. llegándose a las e
que lomar
para a y 1, números cuadrad", los'l. (suma de ~, y V.) del valor que, sUll1ado Y restado al dato inici.>!
.: = m:: + n~ • con las eua1esxpreslpnes;r
h = m': - 11':·. 1"'J -- ."~1II11' erróneo, dará la exteosión de las parcelas. Para obte"er aquel valor debe·
ton 322. se a construido la tahla d e I PI'lmp-. rá dividir 350 por '1'_ operaci6n que, por la presencia del factor 7, las Ia-
hlas 00 f:lci\itan; el calculista obvia la cuestión pregunt:lndose simplemen·
le por eu:l"to dehe ll1ultiplicar 'l. para obte"er 350: su respuesta es obvia;
Conjeturas de otra índol
ca de la finalidad que persi~::;:~enan
.'
la~ consideraciones ;lC'e'r· 300, y este dato. sumado y restado a 900, d. los valores de las inc6gnita<.
sorprendente álgebra. Sin duda en s sumenos y I",hilonins con su Es fácil ver que, aun CO" uO lenguaje de valores erróneos. la marcha del
baJO los signos que SpranJ\er selialó u~al~;,es
la malenHltiC'a nadó proceso es la que hoy se se~ióa si se introducen los valores x = 900 + ;;
sem,rreligiosidad", pero en el.\I I C'a , .C'arla de "semijue~o v U = 900 _ ;, y se C'aleula Z de acueroo con la segunda ecu.ció".
ra t cnica que envuelve • gCh'lrade los bahilonios la ·\tmósl·.,·
~n,á.s ..
menos místicos Un'
POSItiVOS,
a sus pro en'"
~1S
reve a tamhién aspe"lns
I ' -
t2l l/u pnJhlt'JlW dt. ,t'l!ljlu/CI j!.rtultl,
ll
IIe aquí .'t t'lllllll'hltl d,' 1111 \,¡t'1l1
IOdole de los problemas co b' ,a II>óteSls verosimil. 'Iue h pln típico tnmadu de u"a lahlilla de los hahilo"i,," "Lar~u ~
;ult'ho t ¡..
I b a,
de ,os b'] onios una finalidad
rrO orana . a Ios- textos malem;ltieos
fija ' lar¡('~
lllultiplie,K1n Y,,,,dlll Yhe oh.e"ido el ;\rea. U,, a~n,,,,,,lo
al "n'" ,·1-
dellar~n ~I,llleho: ~~
ro
senan considerados indispensabl~~"atlva: su esludio y pr.íctiCi' ,.,cesa sohre 1ll3, ademá.< 11<' "unado la"'u " aud...
Se pide I...¡(o. a"eho y ;ire"". Este prohleuu•. al "1m." ,.. yue ~'" lou~i1",I.·,
ahsurdu desde el puulu de vi,'a p"icti«>. revda darau\('ut~'I SI' iu"·...·'
miento de escribas y funcionarios de en el aprendizaje y adiestr.t-
arrollo romerc,'a1 , puehlos de 1111 •• • o (It's- I
'\\"l"",d
es exclusivamente "S':I,i'" " ,,,unérico. Con nuestr'" sll"I.,I"s ,,1 prublo-u'.'
lleva al sistema do: sc¡(undn ~",do; xy + x - y = 11.1: x + !I = 1~. Yal"" 1''''
pueda parecer anacró"".... couviene ,c¡(uir con nuestru, ,¡ml",lu" 1" loa':-
eha de los ",\\culo qucsc"ala la tahlilla. I......a 1'0110" d., nu"u¡;~,to 'u (.""",,
s
ter algehraico. El e,clcolist.. comienza por sumar 1.., ti", <1.llos n,,,n""i''''
No/as complementaria ----- -
\83 + 27 = 210; [x(y + 1) = 11llly awelC' 1; Ix + y + 1 =:!!JI. L"'Iur<i~''''
es el método actual de nuest.... ,esalven.e pa.... ohtener los valures ti" tlu,
11
blema U" 1Jrobh'lIlfl
----. de,... IJriula
de mezcl'15 n, 1
J!rtuJo
t' qlle acle ' l-h
' " '
ás aqtll un t'Jl;'mplo d l·11'.po (I.' pro-
,lll' ' "it" ~'tili1.an llnid"d~ tlt· IIlt"Cli '
oúmeros (eo este C'aso x e U + 11. '....nocieudo su sull1a:!!J Ysu pmdu('l" IU ~
~
agrarias de la éJlOC'd. Se ('()I do
Eo efecto. toma la mitad de 29: 14 '/. de cuvo euad.... rcsta 110. uh"··
compuesto de dos I luce 1.\ (''(lensI6n lotal 1u;ouf tI.\.'\
,~ "" "111'1" nie"do '/., cuya raízcoadnlda '/iSU'"' Yresta-a 14 ViOhteniel1d"lob' ~Ion"
d~\
'ra . paree as. en cada una de las rn
g,, ) no por umdad de ¡\reJ t'sl'\ ,.1'0,." 01 cuales el rendimiento dcl 15 y 14, de este últill10 resta 2, Ije¡!ilndo a la solución prnhl , ... 1;
12
. ' Scesta
d ' saher la eslcnsi6n dc ;1c odapor cot'f,CIt
..•u...... '. nlcs dll,'rcnle,
.. 1~.1 ,.
ela~) del producido de la «>secha ~.'.pal'<",la conociendn la dilú",;. 12,180. .
por supuesto que el calculista nO advirtiÓ l...iste u,·.' de una se~"utla
pro lema exi~e la resoluci6n ckl "iiS~Crn~,a~uedrdo.con
• e o.."i m~nilas:
ntlt'stros 'iímholns t'1 solución x = 13; U = 14. por euantoeslOS problemas. po"u p<ohahlc "mit-·
ter didáctico SOI1 problemas artifiCIales con soIuclooes p"'I"...ad.., d,' ,u,""
mallO y son estas soluciones 1<15 que se buscan YnO ntra.~.

de solución x = 1200: y = 600


26
(3)
U" I)roblellUl dI! itltt.'rf.' COIIlII/lest.}. Se lntla cid c:l.i,¡<.'o Prultlt'lll.I
de la determinación del tiempo en que se dupliC"olllll (,¡t(lit•• 1. ;lUlla d(;"II'r.
minada tasa de interés compuesto. En el caso dl' la tahlill:t t's..t ta.....' l"~ 11.59.0.115
11 1= 1"
1.5~
1111= ,/.
:2.... »
".
del 20 '.f.. dalo que <lla par qu~ pUi"<le interesar a la hi~luriu t"C111l6mi<..t el,' 11.56.56.158.1~.50.6.15 ,'>0.7 :1.12.1 2
esos pueblos. facilita haslante)¡, solución aritmt"tiC':l. El pmhlt'lll:.l t'~ lr.l'i- 11.55. 7.141.15.:l3.~ 1.16.41 I.¡;O.~~ :]
cendcn le y exige la sol ución de la ecuación exponencial J. 2.1e = 2. para lo 11. l5{3. 1 ~.29.32.,52. 16 :].:II.·I~ .')5).1 ~
cual el calculista después de comprobar que x está entre 3 y 4 Yml1s pro- 11.148..54.1.40 l.;') 1.:17 .';
xima a 4 que a 3, determina el incremento 4 - x mediante la proporci~ 11.147.6.4UO .=>. HJ ~.I 6
naJidad de Jos incrementos olrc;'CiE.'ndo <Iuiz¡lo¡ el primer t:'jt'lllpln dI' la 11.143.ll.56.2Jj.2fi.~O :JH.II ¡;~. 1
aplicación del Ill¡ts tnrdt, llamado "I1lé'todo de falsa PU!\iC'iÓI1··. Ot' ill'llt~f(ICI 11.fll.33.59.3.~5 13.19 21JA~ ~
('On esa hipótesis. aClu(,1 increlllelll'O t.'stá dado por 1.,1 mdl'lIh~ 11. 138.33.36.36 ~.1 12.~~ ~
1.3S.10.2.2Jj.27.~.2Ii.~" 1.22.~ 1 2. 16.1 111
(1.2 1 - 2): 0.2'- 1.2 ;1 1.33.45 ~ 1.105 11
1.29.21 ..54.2.1,5 27 ..5!l ~.~~ 12
que da e1lielllpo de dohl(' c-dpihtlizildón con un ermr 1pCI"III~tt"('lnl inl¡"ricll" 11. )27.0.3.4.5 7.12.1 ~A~ 1:]
a seis días. 1.2.5.48.,5 1.3S.6,.lO ~.:1I
"U~ I~
11.123.13.46.40 .';6 ,~l I,~

(4) El teoremll de PitÓI!.Urtl.t. \'¡trius problemas dt~ lit'.. tahlill;l..'i: \UIl \:1-
nantes de un probl ma frecuenle en el folklore matt'llI.itil'U: el pruhlt'lll;l
de la c-.lila, cuya solución exi~e el mnocimiento del tt'nn~lll:l (It, Pil;¡~Ur:LO¡:. pitagóricos rorrespondientes a la hipotenusa y a un cateto, es decir,
Veamos un caso simple: una{';uiaque se apoya en una llilrt-·d df' i~ll:ll ahum d = mi + nI y b = mi - n l , y cuyo otro caleto b:a 2mn, del cual sus
que ella se desliza sin caer. CaI('Ular su altunlxronocit'lld'l c'l <1c.'.;liZdlllit'll. valores, que figurarían probablemente en la parte que falla, deben cum-
to 1I de su lope ':' la distanchl b en que se ha aparl;.tdo t'1 pit' dt' la (,lIia plir la condición de no contener sino divisores de 2, 3, S, circunstancia
respecto de la pared. Este problema. que equivaJe a lit ddc'rtninat'ic)ll (11~1 que explicarla el aparente desorden de las columnas d y b, pues la cuarta
radio de un círculo del cual se ronoce una semicuerd.1 y li t1ech.. rt'';I)t-'('ti- columna contiene los valores numéricos de (dla)!, es decir, con nuestro
va, exige la aplicación del teorema de Pitágoras que da por solución x = léxico los valores de sec 2Q siendo a 1'1 ángulo opuesto a o. Agreguemos
= ~. (a' + b'): a; y son estos cálculos. efectivamente, los que efectúa el que los valores de la cuarta columna decrecen de manera casi lineal, así
calculista babilonio partiendo de a = 3; b = 9, obteniendo x = 15. como los valores de Q' decrecen bastante uniformemente entre 4SO y 310,
)0 que hace suponer que otras tablillas oontendrían los valores correspon-
dientes a Jos otros sectores de 150,
(5) El texto "PlimpIOIl322", (Se reproduce a continuación el texto de 141
Por ejemplo. en la fila sexta loo v.dures de I~.; tres culumna..; sun t'1l ,,1
tablilla en signos modernos, tornada de O. NeugEftllUer, The Exaet sistema sexageslmaJ,
Sciences in Antiquity. Nueva York, D<wer, 1969, pág. 37.) Se trata de la
parte derecha de una tablilla mutilada (Iue comprende cuatro CO)UIlllll:L';: la
ti = 8.1: " = 5.19: (eI/"I' = 1: 47.6.4I.~U.
primera, 3 partir de la derecha, no contiene sino los nlimeros 1 a 15 par¡¡
ordenar las filas; la St.'gUuda y terct:r.t. encabezada.o¡: respectivamenltc" COI1
Es fácil ver que en este c-olSO m = 20, 11 = 9: d - 4H 1; b = 319 r~sult~llldu
las palabras "diagonal" (d) y "ancho" (b), contienen números enteros apa.
a = 360, que no figura, pero que cumple con la condición de no contener
rentemente sin orden alguno. mientras que lacuartacolurnna. enc-.dle'zadu sino factores 2, 3, 5 Y(l"e {l/laF = (481/360)': expresado en el sislemJ .;eX;&-
por un ténnillo ininteligible, contiene expresiones fraccionarias. a veces gesimal es precisamente el valor que aparece en la CUlIrta columna. P;ml
hasta ron siete fr.K:Ciones sexagesunaJes. Descifrada la lablilla. el restlltado estos valores O' es aproximadamente 4(}".
fue que las columnas (el) y (b) comprenden los romponentes de tripletes

28
29
2. Los egipcios
egipcios resolvieron empíricamente, aunque tratando de dar. y iL
veces en forma ingeniosa. la descomposición Illi.\s simple.
Comparada con el contenido de las tahlillas de los babilonio,. IJ M uchas de esas descomposiciones eran conocidas de memoria
matem¡\tica de los egipcios result~1 de un nivel muy inferior. llna por el escriba, pero para denominadores no pequeños la cuestiÓn
de las ,causas reside en el sistema de numcrJción adoptadl) por lo'i se tornaba dificil, de ahí que sea explicable que el papiro Rhind se
egipcios: aditivo decimal compuesto de ocho si,:{nos jt"ro).{lllk.o\ abriera con una tabla que facilitaba esa descomposición dandn la
para indicar la unidad y las primeras siete potencias dt' JO Y <jUt' ('11 misma para todos los cocientes de dividendo 2 y divisor impar
el contexto numérico se es~ribían de derecha a izquierda ~~gtíl1 ha) desde 5 hasta 10 l. (2)
potencias decrecientes. El conocimiento aritmético de los egipcios no se limita a las
Con ese sistema. el escriba o calculador e~jr)(:i() rt"alizab.... hi) operaciones elementales con enteros y fracciones: en los papiros
operaciones aritméticas elementales, con Illhnerm t"nteros n fra(:- matemáticos aparecen progresiones aritméticas y ReométriC'.:lS y
c~onarios. utilÍ7..1ndo una técnica operatoria. no t'~t'nta de ingellio.. hasta algún ejemplo de rafz cuadrada. En cuanto a las apliC"dCiones
sldad. de la cual cabe destacar dos notas camc.:tt'ríslit'as: la multi. se trata en general de problemas de repartición proporcional O de
plicación por duplicación y el uso casi exclusivo de fnlC'<:iunt"" lIui. medidas de capacidad, de superficie o de volumen, así como cues-
tarias. es decir, de numerador la unidad. tiones de distinta índole que conducen a problemas de primer
El conocimiento de los rnétodos de c\lculo cit· 10:-. t'gip(:iO\ y di' grado con una o más incógnitas. (3)
su aplicación en distintos prohlemas proviene cll' alglltllls papife)). Los conocimientos geométricos de los egipcios son m.ti bien
no muy numerosos, entre los cuales si~ue siendn m:í.s impnrlilllh' extensos: disponen de reglas exactas para el área de triángulos,
el papiro Rhind (del nombre de su propietario 'Itlt.' lo It'gó al ~lllSt'U rectángulos y trapecios, así como para el volumen de prismas y
Británico) que data de la época de los hiesos (s. XI IJ a. (:. l. ""nq"~. pirámides. En un ejemplo aparece la determinación de la inclina-
como nos lo asegura su autor o compilador, el e~ilx'io Ahl1ws. "" ción del plano oblicuo de una pirámide, aunque entendida más
contenido proviene de épocas anteriores. aproximadilmentt~ n,' como factor de proporcionalidad que medida angular, mientras
comienzos del U milenio. que el máximo logro de la geometrla egipcia debe verse en .la
Aunque el papiro declare que contiene '·las reglas para loW-ar determinación correcta del volumen del tronco de pirámide de
un conocimiento de todo lo oscuro y de todos los misterios que re. base cuadrada, mediante un cálculo de difícil interpretación. Ade-
siden en las cosas . .. " es en realidad un manual de artimética. más se debe al calculista egipcio \lna excelente aproximación para
probablemente destinado a la formación de los escribas oficiales la cuadratura del círculo. (4)
que tenlan a su cargo el conocimiento y la práctica de los cálculos
que exigfa la típica organización económica de ¡; ;"'iedad egipcia. (1)
El interés mayor que ofrece la aritmétiC'd de los egipcios reside
en su característico uso y manejo de las fracciones. Si se excep- Notas complementarias
túa'/3 (y ocasionalmente 3/-l). fracción para la cual existía un signo
especial y de la cual, por lo demás, conocían la descomposición (1) La multiplicación y división e~ipcia.s. P~ulbpliC',lr por du(>IiC'.l~
en 1/2 + 1/6, el calculista egipcio utiliza exclusivamente frdcciones ción el egipcio escribía en columna «:!Jactor 'mayor y sucesivamente sus
unitarias Y. por tanto, todo cociente o parte de un cociente menor dobles. mientras que en otra cp1umna a la izquierda ser1aJaba la unid.td y
sus dobles. La operación se*s~s(>endía aJllcgar el mayor doble inferior al
que la unidad debía expresarse como suma de fracciones unitarias,
segundo factor; el calculista marcaba entonces con un si~'l1o especial los
problema indeterminado desde el punto de vista teórico y que los dobles cuya suma componían este segundo faclor y sumaba los t nllino~
30 31

/
/1 34 Así seilala Van der \Vaerdcn la marcha del proceso en l., lIhtl'neiólI dt:1
12 68 cocit:nte 2/31 = I/'!/) 1/1204 I/lM. El ealculbta ha utilizado la fr.K.'Ci6n auxiliar I/'MI
4 136 reconociendo que 31/'111 = 1 1/2 I/fIJ, Conociendo adem.ls la de)COlllpo~ici(1I1
1/4 = 11r. 1/'IfJ y que evidentemente 2 = 1 1/2 1. y... medi.tntc un proct.'SO de..'
1
18 272
"completar la unidad" lIe~.u a la descomposición 2 = I 1/1 1/00 I/~ '/~ Y eu-
/16 544
rno 1/ 4 lIs = 31 (11t~ l/ lM ) se IICflP a la descomposición de la tahla.
27 918 Supon~mos que haya que dividir 11 por 23. El calculista proc't.-dcria
co~respondientes de I;¡ primero) columna. Esa SUIl1¡t c) el resultado. A la iz- ase: 11/'1:3 = l/U 10,23 = 1/'l1S-'llrn: acudiría a L-t. tabla que descompone 7t23 -
qUierda puede verse el produclo,34 x Xl = 918.
= IlIt 1/276. Y )~uiria
Para abrev.iar la operación en al1{unos casos se Illultiplico!b.. pur lO \' a "/t:J = 1h.15f1! !Sf'l1tl = 1/1.3 1/12 11Z16 1/:'1 1/81
~:ece~ este ll1uhiplo se dividía por 2 (,'011 Jo cuajo en la columna de' la sin necesidad de vulver a la tabla. y el resultado serfa
Izquierda, además de dobles. dparccían los números JI) v.5. (11It' había '¡lit' 1~23 = I/ J I/I! I/'&.) I/r» 11m.
tomar en cuenta en el cülculo el I sef!undo factor. .
• Para dividir • procedhn
< COIllO en l·.11 n U11·IJ>1··6
lcael II CUUSI·d cran d o la di\'i.
slón c:omo una multiplicación dt." producto y un factor conociclos. Di\'idir 1 ~, Y3lJ
por ejemplo 1. 120 por 80 es UII<I multiplicación "comenzando con 00", Al..
12 1 y, YI>
4 2 ~, V,o V3lJ
1 80 y, y, y"
18 5
/10 800
10 6 ~, y, ~" - 7
2 160
/4 320
Consideremos por llhimo el problema de dividir 7 panes entre 10 per-
14 U20
sonas. Sin explicación alguna el papiro da el resultado: "IJ II:JO Y se dispone ...
comprobarlo mediante la multiplicación de ese dato por 10 tal como se ve
izquierda esh.\ incliC'dClo el c.Uculo que se ha facilitado comenzando pur en la izquierda. Al multiplicar por 4 aparece el cociente 2, 15que lamblada
tomar el décuplo del divisor. Como en este caso, de )a columllll de la como l/lO 1/30. En este caso no hubo que acudir más a la bbla.
derecha se obtiene la suma 1.120. el resultado es de una división exaCt''''
1.120 : SO = 14. (3) Problemas de primer grtulo. He aqu( un 1)31" de problemas de
¿Pero qué hubiera ocurrido si en lugar de 1. 120 el divi<lendo huhier... primer grado resueltos por los egipcios. Una cantidad y su séptima parte
sido 1. ISO? Con nuestro léxico. de los cálculos anteriores huhiéramn~ dan 19. Para resolverlo, el calculista toma sucesivamente 7 más l. es
d~u~idoqueel cociente entero t:S 14 yel resto es 30, ¡>ero en las divisiones decir. 8. Divide 19 por 8 obteniendo 2 I/~ 1/8 Y este resultado lo multiplicoJ.
egll>clas no hay resto: el cociente es siempre exacto. ~~l lo cual en este por 7, obteniendo 16 1/t I/I!. que es la C'J.ntidad buscada. comprob:1ndolo al
c~o se hubiera acudido a las fracciones y Proscbruido la operación in trodu. agregarle 2 V, 'lo y obtener 19. .
clendo en la columna de la izquierda las frnccianes 1/1. 1/... 1/,.. V con los Menos simple es el problema de dividir 100 panes entre CIOCO personas
correspondientes vaJares 'lO, 20. 10. se habrfa llegado a la sUII~a exacta siguiendo una progresión aritmética (serian de distintas ciases sociales~. de
1.150 y ale..'OCiente eX¡lcto 14 1/4 l/H. manera que la parte de las dos últimas sea 1/7 de las partes de las tres pnme-
rJ.$, Aquí escuetamente el lXlpiro dice: 'Toma como diferencia 5 '/1, de
(2) Las fracciones wlitarias. El ejemplo anterior, donde los valores donde 23. 17 1/ 2 • L2, 6 1/ 2 , l. Aumenta esos números en la proporción 1"fa y
~modos 80 y 30, del divisory el resto. facilitaron sobremancnllas opera- obtendrás las partes que corresponden a cada persona". Y la solución es
ciones. no es un ejemplo adecutido ¡>ara mostrar los cálculos CWpcios con correcta.
fracciones unitarias. ya para oonstruir la tabla de los cocientes 2 : n. ya para En efecto. el número 5 lIt es la raz611 entre la diferencia de 1a pffi$,.rre-
utiJizar sus datos. _ sión )' la parte de la última persona, que puede deducirse de los dato:. del

32 33

/
prol1lema, pues las dos ,i!timas . .
un¡} diJerencía mientras u I per~on~ reciben dos de c.\as p.lrtes m.l,
más 9 diferencias <llIC ha,q, dee .'\S tres .!IIa1~ujentes r('("i!len .1 de t..'''l\ p.trtt.s
d e ahí la razÓn 11/ 2• es doc,"," 5" ser"'d
equlv' entes '1 14 . I
"" d . 7 1"'"
par es lo' (1 crt'n('I;L-;.
• . ¡i.n. Il1lhen oquela 'Iti
suma, de acuerdo COll la diferencia 5'12 daña 60 . tl. mil p.lrh~ 1',' I p.lIlla
el problema; de ahí Ll lihirna arl i l. . p:mes y /lO J()()C'OIllOC'(I){t'
anteriores en la proporción de ~ I~ e ~ ~.lucI6n al ele,,;., 10-; \,;¡Inrt'\
a . es t."('lf. en 1:, propor(.'i~u dl':1 a.:;.

4) La Clwl/ralllra del drt:lI/n. l.a rew' d 1 J ". .


ner el área del cír ulo co 1" t d l',... .
a e C;,l eu Ista 'X·IU Il'tnl oIHt~­
111. LA MATEMÁTICA HELÉNICA
lente al círculo el d','· t' SIS cena optarcol1loladodelcUlldrddof'(lllh.t_
'.une ro menos un nOve 10 d i ' I
para nuestro 1T el valor 256/81 = 3 lro I e IllI!onlU. u (¡lit" "IiJ,!nilk;1
errar relativo por exceso de 06% E l ... bastante ~prn'(im<ld() con un
observemos que si hoy dese ¡ .' . n ('U<lnto aJ on~ell dl' est<l rt·"d,¡ 1. Los griegos
la forma 1 _ 1/ d be. • mrnos conocer cIU~ fimCCl'ó n (lid"
t' "hnl>lm. dt>
ti e lom.lrse para obtener ell d d I d
lente encontraríamos p.ml IJ el valor 87 ,.~. o e (,tl:1 , ..do ("(fui, ... U n largo milenio transcurre entre la época pe las tablillas cuneifor-
que cabe sos
tanteos con r'::·
har ti .,.. •. " laS.ante pm'(ll1ln aY. dt' ahi
q e .'OS.~II)CIOS ohtuvienm Sil rl'1!la opl~r.lIIdu pUf
Iones tlllItanas y oomplCIllt'ntos a la unidad.
mes y de los papiros egipcios que hemos reseñado, y la época de la
revolución intelectual que tendrá por teatro el mundo griego del
Mediterráneo oriental; revolución que significó el advenimiento
del sabio y de un saber cada vez más consciente de su propia
misión y de la responsabilidad que le impone la exigencia d~ W
comprobación o de su verif'iC'dCión.
Al hacerse referencia al nacimiento de este nuevo tipo de sa·
ber: la ciencia, suele aún hablarse de "milagro griego", expresión
que encierra la idea de un surgimiento de la ciencia, del arte yde la
filosoffa como de la nada, por generación espontánea.
Mas hoy, al respecto, y en especial para la matemMica, cabe
ser cauteloso. Por lo pronto, la ciencia prehistórica ha puesto de
relieve el largo camino recorrido por el hombre en la senda del
saber hasta llegar a los umbrales de la ciencia. Por su parte, ya no
es posible dejar de considerar que el "milagro griego" tuvo como
antecedente el saber que desarrollaron los países orientales, en
especial Egipto y la Mesopotamia" La misma tradición griega ates-
tigua la importancia que los primeros griegos atribuían a ese saber I

y es significativo que, según tal tradición, grandes sabios y filósofos


del período helénico habían estado en Oriente, en especial en
Egipto, frecuentando los sacerdotes de esa región"
Otro factor Que ha contribuido a mantener la creencia en el
"milagro griego" proviene de las características del período inme-
diato anterior al advenimiento de la ciencia griega, allá hacia el
34
35

/
siglo VI a. C. En efecto. el medio milenio anterior a este si~lo es cial, en los escritos de comentaristas del último perío~o d~ 10.,
una de las épocas m,is oscuras e inciertas de la historia del Medi- . . gne
CienCia . ga , entre los <Iue cabe destacar el resumen
.. hlStónco.
terráneo, aunque tal oscuridad no proviene de causas intrínsecas. que apart.'ce en Los comentarios ullibro 1 (le l~ Eleme'~~o~, (/1'
sino del hecho de tratarse de una época de movimientos de pue- Euclides de Proclo; probablemente fundado tamb,én en la histo-
blos y de la aparición de las armas de hierro que aportaron un ria" de Eudemo. (1) ~ ,
poder destructor desconocido hasta entonces; movimiento y del!!. En este resumen, aliado de fib'llras conocidas de la filnsoha y
trucción que han contribuido a silenciar ecos y documentos que de la dencia griegas, ap..U"ecen nombres de los cuales .se tienen
podrían informarnos acerca de los orígenes de la ciencia en Grecia. escasas o ninguna noticia, Faltan. en cambio. nombres un~rlall­
Por lo demás. en este período, Crecia mantuvo relaciones tes como el de Demócrito de Abdera, omisión que s~ expllC"d en
comerciales y bélicas con los pueblos del Cercano y MediO-Orien- vista de )a tendencia neoplatónica de Proclo. contrana a la..'\ con-
te, y si bien es cierto que los griegos no supieron leer las jero~lí. cepciones fil0SÓflC'olS de oemócrito_ Pero, salvadas esta y otms la-
ncos egipcios ni los signos cuneiformes, el hecho de desconocer el gunas, ese resumen histórico señala en líneas generales el p~oce"ln
idioma no significa ignorar totalmente sus bienes culturales V las seguido por la matem,\tica ~riega durante el periodo helélllco.
conexiones que actualmente se advierten entre la matel~¡itica
griega y la antigua matemática de los babilonios. como consecuen-
cia de las tablillas descifradas en este siglo, comprobarran tal afir-
mación. Notas complementarias
Una última observación, de carácter más bien paradójico.
reafirma la cautela con la cual deben tomarse las informaciones ( 1) El reSUIlU'Il Ili...,,'wkt. tI(· Pr"du. Cuen~ Pml.'lo t'l~ h~ 't'1t11Iltl,1 ll<ut·
relativas a la antigua matemática griega. En efecto. mientras hoy del Pról~o ¡L sus COlIIl'lItfll"if},t: •• , •. lllUch~s autnre"l ,lIIlnn~l:lll 4111l', \I~
a 30 ó 40 siglos de distancia. COnservamos en las tablillas cuneifor- ~Kipcios fueron los inn.'lltort;'lI de.' la ~('O.nctna. (IUf:" ll:.\CIÓ dt' la llu""t;;(,I.1 ~ t
los call1~s. net'esaria dehidl) 11 hL' crecidas del Nilu 'Iue hornll);,IIl~, IImlt·
mes y en los papiros egipcios documentos originales o copii.ls fieles 'ed'ades, Por lo dt'I1l'ls
de las contribuciones matemáticas de los antib'\los pueblos orienta- ~ntre Iaspropl ' • no ha de ;lSOmhroU" (111t'_ haya
" su In 1111,1,
e:tic'encia pr.\ctiC'd h, deleOllinanle de la invención de t"Si.I ~lt·nt'I:l. pllt·"I
les, nada de eso ocurre con los griegos; a pesar de ser mucho m¡Úi . ,.. lo que está. sujeto a 1" ~em:r.lC1'ó n proced"
lodo ~ d'
l:'
lo illlpcrlrt·tn •'1 In.•lwr-I
recientes, pues de las no muy numerosas producciones matem.Ui- tecta. v que es nalural que se produzco.l una tr,UlsiciólI de .la st"Il-':'U.:~4~1: ;~
cas que han sobrevivido hasta hoy, sólo disponemos de <'Opias y razon¡miento y de éste a la illtt'li~ellcia. De maner:' (llIt'~" rollln lu)'; ~t II:~
compilaciones tardías a veces posteriores en varios siglos, cuando . d b'd ,.1 interC'oUllhio v transacciones COIUt"rclalt,s. hlt'n)11
CIOS. e I o a l , I . 11), pnlll\
, ~
no meras traducciones. ros en tener un conocimiento C'dhal de los números. pur a nt7.J)1l lIIt'uc.:n
Esto es particularmente cierto para la matem1tica del perrodo nada los egipcms inventaron la J!t.'Ol1letrla. . '
helénico (siglos VI a IV a. C. l, ya que de los escritores anteriores a
_.
TaJes. que estuvo en)t _ .t.. ,
E ripto . fue el primero qlle introduJu It"iJrlil t'lI

G " él mismo realizó varios des<.,'ubrimienlos y enC'd.I1lIllÓ a !1m MK"t"tC;
re:e:::'ia sus principios; ll1Kuna.'\ cuestiones las resolvió de um' mUller~ In;l'
Euclides no se conoce sino el fragmento, relativo a las "lúnulas" de
Hip6crates, de la "historia de la matemática" de Eudemo de Ro- ~eneral' Otn.lS de una manerJ. nuls intuitiva. Despué-s de é'1 se lllem:lllm~ ¡¡
das. que, a su vez, se conoce mediante una reproducción no muy MaJller~, he~nano del poeta Estesicoro,q~e se inl~resó por la j.tffillletna,
fiel, aparecida en un comentario aristotélico de Simplicio del s_ VI, a la cual debió su fama. SeJ.,.'Ún cuenta l-hptaS de Elts, .
es decir, de un milenio después. Los siguió Pit.\J{oms quien transfomlÓ el estudiodt' la ~eolllt'trl:t~~I u~a
De alir que la historia de la matemática del perrodo helénico enseñanza liberal, remOnhi!,dose a los principios ~enemles.y ~I\I ; : l:;
haya sido reconstruida sobre la base de fuentes indirectas, infor- los teoremas abstract¡unente y con la intellKencla punA; St' le ue . '
-, y la. consruCCI
t ·Ó) de las fi·,ur.l.'l CÓSlll'-
maciones dispersas en autores de la época posteriores )', en espe· descub.'imiento de los irr.lciomues I ...

3'1
36
caso ~.ét
I.is. tarde Aua:dgoms de lazomene se ocupó d e. d·I~ ,.lIlt'.b cuesllullt"S
.
2. Tales
¡(CObonl ncas ~sí como Enópides de Quíos.•d",o fllll__ jo\,en que Anax;¡Aor'l\'
am
M'is s. el mencionados por PIJ tó n en 11·IViI l"
es C0ll10 lamosos rnatem.iticus. ..
r. L.'\ matemática griega comienza con el mismo nombre con que se
• tar e. IUcron célebres en J.{eomctrla H ip6crates de r) ' . d
b '6 l· . d el el . 'o: litas que CS('u· inicia la filosofía griega: Tales de ~lilelo. uno de los "siete sabios de
~ n ~ cU,a ra ura e las lunula... y Tl,'odoro de Cirene: 1-1 ipócrat(~s adt'Ill,l\
ue e pnmero <luC compuso Ehmumtos.
Grecia", primero a quien se dio ese nombre, no ya por su ~énero
O.' "

. Platón, que I~s si~e. dioa 1aJ.{t.'Ometría. colnoa 100.1 la matt'm.itic.'l. 1111
de vida y sus preceptos con referencia a la conducta moral. sino por
II11 P¡u lso erxtraordmano mediante el wan interés (1 II E." c1t'mostm l'Xlr ell', el·'
el hecho de estudiar los secrelos de la naturale"" y hacer conocer
eu"" d an le su s esen, . '1 os repI d malcm;i!ic:'.'s.
cto~ e consideraciones ' · que ' t'1I sus investigaciones.
~odo II~omento despiertan ht admirJción h.\cia esol ciencia de ;Ulllt'llos (IUt' En efecto, Tales, como sus conciudadanos más jóvenes: Anaxi-
se oonsagr.ln a la filosofía. mandro y Anaxímenes, fue un fiJósofo de la naturaleza, un "fisiólo-
T Almisrno período pertellt.--et.~n Leodamas de T~L'ro. Anlllit.L'l de Tan~nt;. go" que por sus observaciones empíricas sobre los seres, sobre las
y eet~to de Atenas. que ;UllnClIl;tron el nlllnero dt, It'on'm;l__ clt' j.tffimt'-
o
cosas y sobre los fenómenos. en especial meteorológicos, lIe¡(ó a II
tna, IIl1entms le daban unJ forl1lJ m.is cientíllca A I •.. _~I""las ·u concepción de estar todo el U niverso sometido a un proceso, a una
I"d' I d- , I . ...... AJ. ~1,..1It.' t'O-
C I es y e ISClpU o de éste: u."Ón. que acrecieron l'I ~aher ~eomtttrico cIt' transformación continua. como si algo viviente lo habitase ("Iodo
manera
vaJ I
que
I León 1> udo esen
. ". )Ir unos f.-(enU.'IItos. lIluy superiores por d
o.
está lleno de dioses"), proceso y transformación cuyo orillen. causa
. o.r) e nUIll~ro.de sus dcmostm('ioll~. León .tdenú.. d('scuhrió 1.1.... di~~
tmClones que lne!lcan si un prohlemót puede resolverst' ti no, y devenir busca ("el agua es el principio de todas las cosas. pues
E ¡lgO ~n:is j~vel1 ql~e u..'Ón. y comp:ulero de los dis<'Íplllns d(· Plat6ll. lOS todo proviene del agua y todo se reduce a ella").
u oxo e nido. qUIt"1I aUlnentó el Illlmerode los teorel1l~L'l tlt.'Ol11tttri ' Como en todos los casos de los pensadores antiguos, no se
agregó
I. tres nuc Va.). proporciones
. al . ,..
"tS tres .1Ilt'lKuas. r Ilwdiomle l'I an.\lish
cus. dispone de Tales sino de escasas referencias debidas a comentaris-
liZO, progresar lo que Platón h;thía emprendido rt.'sllC(.'to d~ la st"C'Ción tas muy posteriores, pero cabe destacar que es el único entre los
~mtlclas de J-Ie~aclea. discípulo de Platón. y Menet·ll1o. di"{'ípulo d~ filósofos de Mileto a quien se atribuyen conocimientos científicos
Eudoxo. como '11I.embro del círculo de Plalón. y su hermano Dinostr.tto en sentido estriclo: ya astronómicos, ya matemáticos.
r:erfccclonaron aun más la ~eometria en su conjunlo. Teudio dt.' ~1aJ.{llt.'Sia Asf. se le atribuye la predicción de un eclipse de sol que. según
gozó de gran renombre tanto en mat~rm\tica cuanto cn otn¡ doctri 1" 1'1 •
~ófi~a, ~eneraJiz6 P."tic~,i,;;.
los astrónomos modernos. fue el del 28 de mayo de 585 a. C. (f""ha
pues coordinó Ele".mlO.' y muchas "'"., esta última que, aun convencional, puede servir para fijar el naci-
~ mel~te Ateneo de Claro. de la misma é(>OC'd. se hiw célehre coml)
miento de la ciencia griega), eclipse que reviste un singular interés
matem. ~Iro Y, en ~speci:.J como ~eómetnt. Todos ellos se cons..rre~<Ihall en la
Academia e IIlslttuyeron en collllin sus investi~ciones. I-Iennotirno de histórico. pues ocurrió cuando medas y lidios estaban por entrar
Colofón des~lI.ó lo que habían encontrado EudoxoyTeeteto. de"ClIhrió en batalla. que el fenómeno celeste detuvo, y facilitó gestiones de
muchas prolX>Slclones relativas a los Eleme,uos y se t'lI"upó de lo' L paz.
fil" d M d d' . ~-- s uf.!lIrt'Jf. Actualmente se duda de tal predicción por parte de Tales. en
l~.e CI~ e., Iscfpl,llode PI alón e iniciado por éste en la matem;\tica.
realiZÓ In~'estlg."lCI,Ones slS{Uicndo las indicaciones de su Illaestro. aunque vista de la propia concepción cosmológica que se le atribuye. Y de
se I~ropuso t~n~lén todas aquellas cuestiones que seJ.{ún su entender los conocimientos teóricos que exige, salvo que estuviera en pose·
podlan
'1" contnbUlr al desarrollo de la filosofía de Plató,) . E·!iasaesc~ h· t· ., sión de reglas de los antigups babilonios, lo que no es muy vero-
11 Ilinos (Iue s~ han ocupado los historiadores que tralaron el dcs;\Trollod sfmil. Más verosimil resulta suponer que la predicción del eclipse
1a geometría. 4.'
no fue sino una atribución gratuita, consecuencia de la fama y de
Este últi.mo párr~fo se refiere evidentemenle a Eudcmo. IlUf<S el A{-'Ó-
la popularidad a1can""das por Tales en su condición de sabio.
metra que sigue es Euclides, que cs posterior a ElIderno.
Algo semejante podrfa decirse coo respecto·a las contribucio-
nes malemáticas, o mejor geométricas. que se atribuyen a Tales y

38 39

/
que consisten en aJ~'tlOas propiedades teóricas y en un par de ofrecían más objetivo: el saber. Ese pueblo disponía ademi-. de un
problemas prácticos, (1) cuyo interés reside esencialmente en idioma que una estupenda tradición literaria, casi familiar. h~Lhíi.l
que tanto unas cuanto otros se refieren a propiedades generaJes de tornado bastante flexible como para permitirle lanzarse a nuevas
rectas, i¡,'ualdadesentreángulos, y semejanzas de figuras. es decir, aventuras. Si en esa tm.dición fi~urJba un poeta épic:o como Ho-
propiedades cuya índole las distingue del conocimiento empírico mero, también incluía un poeta m•.\s did.íctioo como Hesíodo y.
de los egipcios, con el cual directa o indirectamente Tales pudo por tanto. m¡\s afín con el saber.
entrar en contacto. También pudo haber contribuido al movimiento de libemción
También aquí, como en el caso de la prcdit'Ción del eclipse. la la índole especial de la relil':ión ¡(riel':". con su antropomorfismo y la
atribución de conocimientos geométricos teóricos puede fundarse vinculación de sus mitos. dioses y cultos con fenómenos naturales.
en la fama de laque Tales gozó en vida y que. sin duda. se trasmitió así como los jue~os olímpicos, que se inician en el si~lo VIII il. C ..
deformada a las generaciones posteriores. Mas también puede en los que lo colectivo, representado por sus facetas reli~iosa.s y
dársele un sentido distinto. vinculado con la revolución intelectual nacionaJes, se combina con lo individual, encamado en el recono-
que se estaba produciendo en el mundo gri~o en tiempos de cimiento de los propios méritos y en la libertad y valores perso-
TaJes: el nacimiento de un nuevo saber. nales.
La nola esencial de ese nuevo saber fue su acentuado cadcter Por último, C'dbe acentuar el C',IJ'¡\cter especial de la cuna del
discursivo, su tónic-a racional, que en sus comienzos se manifestó nuevo saber: la ciudad de Mileto, nudo de rutas comerciales y flo-
meramente en los intentos de explicación de los fenómenos natu. reciente mercado, ubicada en las costas de una región como el Asia
rales sin acudir a causas extranaturales, pero que pronto adquirió Menor, rica en razas y culturas diferentes; factores todos que per·
una sólida consistencia y logró conquistas perdurables en la rama mitieron a los milesios Ixmerse en contacto con pueblos y prohle-
más fecunda y más dócil a los dictados de la razón: en la matemá- mas diversos que estimularon su actividad intelectual.
tica, mediante la demostración rigurosa de sus propiedades, tra.
duc'Ción en su campo de la explicación de los fenómenos naturales.
y si Tales, el "primero entre los siete sabios", había sido también el
primero. cronológicamente. en poner de manifiesto las exigencias
Notas complementarias
de la razón en el C'dm¡", de la naturaleza mediante la "explicación
racional de sus fenómenos", ¿por qué no dotarlo de igual C'apaci- (l) Ltu colltribuciones J.!.eol1l~'ricaf de Tr,le$. St>J(IIIl conshuK'i'L" llf~.
dad en el campo matemático, atribuyéndole el invento de la "de- teriores, se atribuyó a Tales la demostn.ción de los sif(uientes I~rt.'ma.":
mostración", en vista de la similitud de los fundamentos de ambos Todo diámetro biseca a la circUlúerencia. Los án~ulos en la I~ dt" 1111
procesos? Sean o no exagerados Jos méritos qU2,las generaciones triángulo isósceles son iguales. ÁnKulos opuestos por el v~rtice son i","uaJt~".
futuras asignaron a Tales. es indudable que termina con él una Los ángulos inscritos en una semicircunferencia son rectos; y la rt'soluci 1\
etapa en la marcha del saber: la etapa precientifica, para iniciarse de los problemas: Detemlinar ladistancia de una nave al puerto. Determi-
el período del saber crítico, objetivo, científico. nar la altura de una pirámide conociendo la somlml que proyectil: proble-
mas cuya solución exigió a su vez el conocimiento de la i~lIa1dad de duJo
Varios factores contribuyeron al advenimiento de esta especial
triángulos que tienen dos lados y el ánf(ulo comprendido respectivamente
concienciacienUfica que ante todo significó una liberación, aún no
iguales, y la proporcionalidad de los lados hOl1lól~os de dos triánKulo,
total, de la maraña de elementos extracientíficos que envolvían al semejantes.
saber oriental. Por un lado, el carácter del pueblo griego, pueblo Hespecto de esta última propiedad C'J.l>e rerordar que en papiros eJ.!ip·
de legisladores y de coloniz.,dores que, en contacto con pueblos cios y en tablillas euneifonnes se encuentran aplicaciones numéricas de las
orientales de larga tradición cultural, heredaron de ellos lo que propiedades de los triángulos semejantes, pero tales aplicaciones JlrüctiC'.&S

40 41

/
presuponen el conocimienlo previo de la dt'I1loslraci6n 11.'Óric.¡ d~ ...11.L....
110 silencio místicos que regían en Ja escuela que había fundado Pit.í·
De ahí que de atribuir .tll!:lma contribución oriJ,tinal de T.¡)t:'!'I al n:s(Xx'to. goras, en especial, en lo referente a los conocimientos.
debería referir~e a la deducción racional de e~as propie<l;lde~. pero mld'l cI... Pití1goras y su escuela pertenecen por ig:uaJ a la ciencia y a 1..
eso apilrt.:ce en las referencias disponibles. donde ¡¡ lo sumo se in.dk'l t.1 filosofía, a la mfstica y a la polítjca: pues Pitágoras no fue sólo un
ln~todo utili.zado. por ejemplo. midiendo IUMlmhr.1 proYl.X'lada pM la pido
filósofo, sino tambi~n un sacerdote de ritos ar<."J.ic.'Os y h'L\la un po.
ITIlde en el lIlstante en que la propia sornhm del operador er•• i}.tu .•1 ¡¡ l..
"hura de su cuerpo. Pero aun t'n t.'stl' caso. fundado ..uhrt' un método d., lítico. pues fueron las luchas polítiC'.lS de mediado, dd ,i~l" \' a. C.
colnprobación inluiti,·a. nada prueha que Tales hay•• dt'rnostrado d t(-"()n" las que provocaron la destrucción de la escuela fundada por Pit,i-
ma que, con frecuenciJ.. Ilevil su IlQlllhre en los tt'xto.. elemenhlle<; de ~t't). ~oras en Crotona (Italia) y la emigración de los pitagóricos y de sus
metTía. pero cuya primera demostración. nada fikil. ap'lrt'<''t· t'n t'11.ihrn VI doctrinas a la metrópoli, donde hada esa é¡>OC"J. comenzaron ¡t
de los EIt".lIenlos de Euclides. difundirse. .
Al respecto de esta inconsi... tenci:a histórira C.lht.· eH..r la fdiz "hnuladt>" o es fí1cil reconstruir el camino que delll1ist!~ismopihlJ'óricl)
del rnatem:itioo Félix Klein. quien recordaba (Iue si un tt:.t)remalle\.a t'I condujo a las verdades matemátiC'dS. Se ha querido ver una in-
nombre de un matem¡Hico. es se}.turo flue este matel1l;itiro ll() t.'S 'in in"t'Il. fluencia del orfismo y del poder especial que ese mito otorj(aha a la
toro Tall.'Osa· ocurre prccisanH'nte con el ~tffirema dt' Tales" y. pm'CIt' música, así como a la vinculación existente entre la armonía musi-
aSQ"cgarsc, con el "teorema de Pit:\~Or:.lS": el "hinolllio <It.' Nrwtnn". t'1
.. tTj¡\n~ulo de Pasc-..J" ... cal y la armonfa reflejada en los números, vinculación fortalecida
por el descubrimiepto que se atribuye a Pit¡lgoras de la relación
simple entre las longitudes de las cuerdas de la lira y los acordes de
los sonidos emitidos por sus vibraciones. En efecto, cuando la lon-
gitud de la cuerda se reducía a la mitad, es decir, en la relación 1:2.
3. Los pitagóricos se obtenía la octava; si en cambio las relaciones eran 3:4 Ó 2:3 se
obtenían, respectivamente. la cuarta y la quinta. Si se aA:reAa que
Eljuegode la razón y la rndole del ente primordial capaz de en~en­ en estas relaciones simples aparecen los cuatro primeros díJ'itos
drar todas las cosas, son los fundamentos que caracteri7.an a las 1, 2, 3, 4, que a su vez dispuestos en forma de pila dibujaban el
corrientes filosóficas que alimentan el pensamiento helénico. triángulo equilátero; y que su suma era la, número místico con
En cierto sentido diríase que la geografía influyó en esas co- propiedades geométricas (por ejemplo, el número de caras yaris-
rrientes. Mientras que de las colonias de Asia Menor provienen tas del tetraedro), etcétera. se explica CÓmo esta combinación de
los "fisiólogos" con su acentuada tendencia hacia "la naturaleza sonidos, números y figuras convirtió al número en "esencia de
de las cosas", fincada en entes de consistencia natural: agua, aire, todas las cosas oo.
fuego ... ; de las colonias itálicas provendrá u~ corriente m,ls Aristóteles, que prefiere hablar de pitagóricos, no de Pitá~n­
mística con un ente primordial de naturaleza ambivalente, como ras, expone de esta manera esa conclusión: "Los así llamados pita-
habitante de dos mundos: del mundo de la razón y del mundo dO' góricos. habiéndose aplic..do a la matemática fueron los primeros
las cosas. Ese nuevo ente fue el número y sus artífices fueron los en hacerla progresar, y nutridos de ella creyeron que su principio
pitagóricos o i~1Iicos. fuera el de todas las cosas. Ya que los números por su naturaleza
Si las figuras de los fisiólogos son legendarias, también lo es y son los primeros que se presentan en ella. les p;ueció observar en
quizá con mayor razÓn la de Pitágoras, filósofo que habrra vivido a los números semejanzas con los seres y con los fenómenos, mucho
lo largo de gran parte del siglo VI a. C. y cuya vida y doctrinas han más que en el fuego, o en la tierra o en el agua (por ejemplo. tal
sido deformadas por la atmósfera mística que las envolvió, contri· determinación de los números les parecía que era la justicia, tal
buyendo sin duda a esa deformación la imposición del secreto y del otra el alma O la razón, aquella otra la oportunidad y, por así decir,

42 43

r
anáJogamente toda otra cosa), y como también veían en los nlllne-
gas. ~uestros nú~eros enteros y &accionarios positivos; (1) la geo-
ros las determinaciones y las pro(>orciones de las armonías y como.
metna, que conSideraba la cantidad ya no discreta sino continua
por otra parte. les parecfa que toda la naturaleza estaba por lo
pero ~t~lbién ~n sí, perdiendo así en consecuencia la palabra "geo~
demás hecha a imagen de los números, y que los números son los
m~trla su anllguo sentido etimológico de "medir la tierra"; (2) la
primeros en la naturale"L.a. supusieron que los elementos de los muslca, ~'Omo estudio de la cantidad discreta. pero no en sr sino en
nllmeros fuesen los elementos de todos los seres y que el universo sus relaCIOnes mutuas; y la astronomía, como estudio de la canti-
entero fuese armonía y número, Y todas las concordancias qUl' dad continua, no en sí sino en movimiento,
podían demostrar en los números y en las armonías con las con-
diciones y partes del universo y con su ordenación total. las Ya hicimos referencia al llamado "teorema de Pitágoras" que
recogieron y coordinaron", los babtlolllos conocían, así como su consecuencia numérica: la ley
Es posible que un primer resultado de tal coordinación y orde- general deformación de los "tripletes pitagóricos". Es posible que
nación, fuera el advenimiento de la matemátic-J. como ciencia. a la los pItagÓriCOS demostmran el teorema. probablemente por des-
sombra de tal concepción metaffsica y aliado de tal mistica de los composición de figuras. aunque en el estudio de los "triplete,' no
números. Por lo menos esto es lo que se deduciría de la frase de lograron la generalidad de los babilonios. (3)
Proclo al afirmar que Pitágoras "transfonnó el estudio de la ¡>;eo- Fue el conoci~iento de un caso particular del teorema de Pitl!-
metría en una enseñanza liberal remontándose a los principios gOTas, qUien aportó una consecuencia importante para el destino
generales y estudiando los teoremas abstractamente y con la inteli- de k sec.ta cuan,?o no de la matemática toda: el "descubrimiento de
gencia pura ... " De ser asl. seria mérito de Pitá¡>;oras o de los pi- los .rraclonales • es decir. el descubrimiento de pares de cantida- _
tagóricos el de haber convertido el conjunto de los conocimientos de~ dIferentes. taJes que la mayor no es múltiplo de la menor ni
matemáticos en una estructura racional deductiva. con la intro- mulllplo de una parte de la menor; y por tanto cuya razón no
ducción de la demost.ración como recurso característico de la ma- resu~ta expresable mediante un número entero ni fi-Jccionario, Si
temática como ciencia, se piensa que I~s gri,egos no conocieron otra clase de números y
En cuanto al trJ,tamiento de esla disciplina en la escuela pita- que la matemática pItagórica exigía que el número era la esencia
górica, se dispone de algunos datos, aunque por comentaristas tar· ~e ta<!~s. las cosas. se explica que para los pitagóricos aquellas
dIos como San Hipólito del siglo 111. quien refiere que en la secta cosas SImplemente no existfan; el hecho de presentarse en figu-
pitagórica los adeptos se distinguían en novicios y en iniciados, Los ras consideradas perfectas. como el cuadrado o muy simples. como
primeros sólo podlan escuchar y callar (exotéricos o acústicos), el triángulo rectángulo isósceles. asr COmo el carácter tajante y
mientras que los segundos (esotéricos o matemáticos) ,xxllan ha- categónco de la demostración que probablemente se desarrolló en
blar y expresar lo que pensaban acerca de las cuestiones cientfficas el ,ser,lo de la escuela, tornaron aun más desconcertante el descu-
de las que se ocupaba la escuela. De ahl que sea Mobable que se brlmlento;.e' hecho es que varias leyendas rodean al suceso. y el
deba a los pitagóricos el nombre de la nueva ciencia: matemática secreto se Impuso al descubrimiento. (4)
(de rnathemata = ciencias) que significa algo que puede aprender- U ~a visión de conjunto de las conbibuciones matemáticas que
se. Tambi n informa San Hipólito acerca de su contenido al decir se atnbuyen a los pitagóricos produce una impresión más bien
que los pitagóricos mezclaban astronomía y geometría, aritmética extraña, en vista de que Jas contribuciones más importantes y
y música. Proclo. un par de siglos después. es más explfcito al numerosas son geométricas, mientras que las contribuciones arit-
expresar que los pitagóricos distinguían en la matemática cuatro ,,:,éticas son pobres y escasas. hecho de visos más bien paradójicos
ramas: la aritmética (de aritmein = contar) que consideraba al SI se pIensa en la concepción pitagórica de la omnipotencia del
número en sí, debiéndose entender por nlllnero. entre los grie· número, esencia de todas las cosas.

44
45
Una solución de esta aparente contradicción h'l sido dadu últi-

...
descompone en escuadras de carpintero, en lafonna indicada por lafigurJ.,
mamente como consecuencia del desciframiento de las lablillas cada escuadra, o gnomon según la nomenclatura griega, contiene UA nú-
.~. :'1 cuneiformes de este siglo, En efecto, según eugebauer "lo que mero par, de ahí la propiedad: la suma de los primeros 11 números pares
<~,<\, se llama l>itagóril'O en la tradición griega debería probablemente sucesivos es el producto de este número por el sucesivo. Si se supone
l'
ser llamado babilonio", pues los pitagóricos hab,ran bebido sus eliminada la fila inferior, el rectángulo se (.'Onvierte en un cuadrado y cada
conocimienlos matem:1.ticos en la aritmética y en el ¡ilgebra de los gnomon contiene ahora un número impar, de ahí la (>ropiedad: la suma de
babilonios, pero es natural que imprimieran a esos conocimientos los primeros n números impares es el cuadrado n t de ese número. Por
su propio estilo, es decir "el carácter específicamente grie~o", último, si se supone bifurcado el número rectangular por la Irnea de pun-
" tos, cada mitad se1:Onvierte en un número triangular y de ahí la propiedad:
como se expresa Van der Waerden, anteponiendo al 11leroC'adcter
la suma de los primeros '1 números sucesivos es el semiproducto de ese
operativo e instrumental de los babilonios el rigor lógico y la de-
número por el sucesivo. En la figura n "'" 6, de ahJ que la suma de los
mostración 11late11látiC'J. Y fue en esa tarea, que el comienzo no primeros seis ¡xues es n (n + l}::o: 42; la suma de los primeros seis impares
encontraría contradicción con la propia metafísiC'J.. cuando choca- es ni "'" 36; Y la suma de los primeros seis sucesh'os es lIt n (n + 1)'= 21.
ron con el "escándaJo de los irracionales", que los obli~6 a torcer el
• • • •
rumbo de sus investigaciones abandonando el campo de la aritmé·
tica donde los irracionales cerraban el paso a todo pro~reso, y
transfonnando las consideraciones aritméticas y al~ebraiC'.ls en
., . • • •

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cuestiones de índole geométrica.


• • • ." "• •
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• • ~ • • •
Notas complemeutarias
---'"
(1) ÚJ aritmélica pitagórica. Dejando de lado todos los fantásticos • • • • •
atributos que los pitagóri<:os concedían a ciertos números, consideremos
algunos resultados positivos que se atribuyen a los pitagóricos en el campo • • • •
de la aritmética. Por lo pronto, se les debe la distinción entre la arihuética
como ciencia o teorla de los números y la logística como arte o práctica de • • • •
cálculo, separando netamente los números abstmctos, esencia de las cosas,
Fil'. 2
de las cantidades concretas, que el hombre maneja en sus transacciones
comerciales y en los menesteres ordinarios de la vida. También se les debe También se atribu)'e a los pitagÓricos el coneximiento de las tres me·
la clasificación de los números en vista de sus pro¡~edades arihnéticas: dias: aribnéLica, geométrica y annónica. Esta última designación, resto
pares e impares, perfectos, amigos. , . fósil de las contribuciones de los pitagóricos que aún se emplea en matemá-
uestro léxico actual conserva reminiscencias pitagóricas; las palabras tica, proviene de que las razones que caracterizan la octava, la quinta y la
cuadrado y cubo mantienen su doble acepción de número y de fi,b'Um; en cuarta musicales pueden fonnarse con la tema 6, 8, 12 que constituye una
inglés figure es también cifra. En cambio erpresiones de indudable origen tema en progresión armónica. Con nuestros símbolos.Ji, cy h son, respee--
pitagórico como las de los "números figurados": triangulares, pentagona· tivamente, las med.ias aritmética Yannórrkade los nÚJnerosayb, serác- a =
les, poligonales, . , . no conservan sino un interés histórico, aunque ha sido = b - e; (h - a) : a = (b - h) : b o sea e = 'l.
(a + b) y h - 2ab : (a + b),
esta aritmogeometría de los números figur.ldos el origen de las primeras Por otra parte, se atribuye a los pitagóricos la llamada proporción
propiedades de la teoría de números. musical (que según una referencia Pitágoms habría traído de Babilonia),
Véase en la figura siguiente un número de puntos n.'ctangular taJ queel que expresa a:c = h:b, o con nuestro léxico: la media geométrica de dos
número de un lado (la altura) supera en una unidad al otro (la base). Si se números es la media geométrica de sus medias aritmética y armónica.

46 47
(2) LA geometria de los pitagóricos. Dos tendencias presiden la geo- tricos y "annoniosos"; interés que se trasmitió a Platón proporciom1.ndole
metría de los pitagóricos: por un lado, el sentido de annonfa universal que las bases materiales de su cosmogonía, como lo revela la denominación de
campea en su mctafísicay, por el otro, la preocupación casi exclusivaporel ··cuerpos platónicos'· que se ha dndo a los poliedros regulares, aunque en
estudio de las propiedades de figuras concretas, planas o sólidas, probable un "escolio" del último libro de los Elenumt03 de Euclides se agrega que
herencia de conocimientos orientales pero ahora, clames. amasados con el estos ··cuerpos" no se deben a Platón, pues tres de ellos: el cubo, el
método deductivo. tetrJ.edro y el dodecaedro se deben a los pitagóricos, mientnu que el
De tal colnbinación surge la preferencia que se advicrte en la geome- octaedro y el icosaedro se deben aTeeteto. De todas maneras los poliedros
tria pitagórica por los polígonos y poliedros reb'Ubres. Asf es de origen regulares, todos o no, constituyeron uno de los temas de la geometría
pitagórico el teorema que enumera las escasas posibilidades (triángulos, pitagórica.
cuadrados, hexdgonos) de llenar un área con polIgonos regulares. En cam-
bio, la construcción geométrica de esos polígonos exige mayores conoci· (3) El teore11ln de Pitdgorw y la ecuación pitagórica. Después del des·
mientos. Si bien tal construcción es muy sencilla cuando se trota del ciCramiento de las tablillas de los babilonios de este siglo, es sabido que los
cuadrado y del hexágono: y de los infinitos polígonos que derivan de ellos, babiJonios no sólo conocieron el "teorema de Pit4goras", que aplicaron en
la cosa no es tan simple cuando se trata del pentágono. Se sabe, por la resolución de problemas, sino que tuvieron también un conocimiento
comentaristas muy posteriores, que los pitagóricos utilizaban, como sún· completo de los ··tripletes pitagóricos", es decir, de La solución en números
bolo de reconocimiento de la secta, un pentágono cóncavo: la estrella de enteros de la Uamada "ecuación pitagórica·'; %:1 + IJ:I ., ::1. No obstante,
cinco puntas que es un pentágono regular, cuya construcción por tanto puede aún mantenerse la opinión del historiador de la matemática ZeuLhen,
conocían. Esa construcción es un caso particular de un grupo de proble- quien sostuvo que ese teorema constituyó el origen de la geometría racio-
mas, característicos de la geometría griega, llamados de "aplicación de nal en la escuela pitagórica y Que las deducciones que paulatinamente fue
áreas" y precisamente se sabe por referencias de Proclo que el aristotélico realizando la escuela tuvieron por objeto lograr una demostración general
Eudemo de Rodas atribuía a los pitagóricos el descubrimiento y conoci- del teorema. advertida su verdad en casos particulares.
miento de ese tipo de problemas. Pero hoy sabemos algo más pues, en En cuanto a la ecuación pitagórica se abibuye a la escuela la solución
particular
virtud de los conocimientos matemáticos revelados por las tablillas cunei-
formes dcscifradas en este siglo, se comprueba (Iue muchos problemas r = O/. (n' - 1); Y = n; r = Y. (n' + 1);
numéricos resueltos por los matemáticos babilonios no son sino la contra- con ,. impar, solución que probablemente dedujeron de la propiedad
parte algebraica de los problemas de "aplicación de áreas", circunstancia conocida de ser todo número impar diferencia de dos cuadrados, de mane-
que ponede relieve una vinculación, sobre La base efectiva de la naturaleza ra que si, a su vez, ese impar es un cuadrado, quedasatisfec.ha la ecuación.
de los problemas, entre la matemática de los babilonios '1 la de los pita-
góricos. (4) El descubrimiento de los Irracionales. La demostración 'Iue trae
Un ejemplo tfpk:o es el problema de dividir un segmento en media y Aristóteles en uno de sus escritos alude al descubrimiento de la ilT'.1Ciona-
extrema razón, que encierra la posibilidad de la construcción del pen~gc; lidad del número que hoy expresamos como ~ En efecto, un caso parti-
no regular. Se trata de divKlir Wl segmento dado en"dos partes de manera cuJar del teorema de Pitágoras muy fácil de demostrar independientemen-
tal que el cuadrado construido sobre la parte mayor sea equivalente al rec- te del caso general, comprobada que el cuadrado construtdo sobre la hipo-
tángulo cuyos lados son el segmento dado y la parte menor. Una simple lenusa de un triángulo rectángulo isósceles era el doble del cuadrndo cons·
transfonnación de fibruras permite reducir el problema a la determinación truido sobre cualquiera de los dos catetos. Era claro que la hipotenusa no
de un rectánb'Ulo conociendo su área y la diferencia entre sus lados, proble- podía ser múltiplo del cateto, pues era mayor que él, pero menor que su
ma que traducido aribnéticamente consiste en detenninar dos números doble, de ahf (Iue la razón entre la hipotenusa y el cateto debía scr un
conociendo su producto y su diferencia, típico problema del ··álgebr." de múltiplo rn de la parte 11 1 del cateto, siendo m y n números primos entre sí
los babilonios. y, por tanto, no podían ser ambo, paru. Ahora bicn, de la propiedad que
En cuanto al conocimiento y construcción de los poli<..odros regulares hoy expresarlarnos m:t = 2n:t es fácil deducir que m, por contener el fac-
parece natural que los pitagóricos se interesaran por estos cuerpos siméa tor 2, debe ser par también lo ha de ser entonces su cuadrado y por
I

48 49
:ntener este el faclor 4, n~ ha de contener cl factor 2 y. por tanto, tam- paradójico que se han interpretado como criti as diri~idas a la:">
. én. n, ha d~ se~ par. luego In y 11 SOIl limbos pares. contradicción que concepciones pitagóricas, al denunciar los absurdos que implic-Jb¡\
IInphcaba la mexlstencia de ", y n. la concepción de los cuel'"pos como suma de puntos, del tiempn
como suma de instantes, del movimiento como suma de pasajes de
un lugar a otro.
Las críticas de Zcnón no dejaron de tener influencia en el des-
4. Los e/catas arrollo ulterior de la matem;.\tica. Por lo pronto, introduce la conti-
nuidad, como una de las notas del ser, y elimina así la discontinui-
El siglo v a. C. fue el grJn siglo griego. el "siglo de Periele'·. el dad que había procumdo a los pitagóricos "el esc,\ndalo de los irra-
sIglo del auge de las artes plásticas y literarias. de la música y del cionales". Por lo demás, la dicotomía del ser v no ser sienta lJ.s
teatro, el SIglo en el cual la filosoRa, superado el empirismo de Ins bases del principio lógico de -no contradicció;" de perdurables
fisiólogos y el misticismo de los pitagóricos, se dirige hacia los consecuencias en el proceso discursivo, en especial en la matem¡\·
p.roblemas que han de constituir sus futuros temas de investi~­ tica donde dará lugar a un recurso de demostración: el método de
clón: los problemas lógicos, la metafísica, la teoría del conoci. reducción al apsurdo.
miento. la ética; temas que en buena mc<l.ida se vinculan con la
matemáti.ca. primer esfuerw científico' concreto de los ~rie~os.
. La pnmera figura, cronológicamente, de la filosofía griega del
slglov es Parménides de Elea, que se habría formado en la escuela Notas comple'mentarias
.de esa ~Ionia i~liat1a: aunque una antigua leyenda ase~ura que
Parménides fue instrUIdo por un pitagórico. (1) Los argumentos de Zenón. La im¡xJrtancia matemática dc los arb'U-
mentas de Zenón no reside sólo en el concreto significado matemático que
<:onParmél~ides se presenta un nuevo protagonista en el pen- algunos de cUas poseen, sino en el hecho de que, al tomar como blanco de
samiento refleXIVO: es eljuego de la razón con el proceso dialéctico sus ataques la concepción pitagórica y en espec.iallos conceptos matemá-
d~1 .pe~1sar, surgiendo (:omo primer producto de ese proceso la ticos en ella implicados, ha contribuido a forjar la concepc~n racional de
dlshncl~n entre la apariencia y la esencia de las cosas. Según los entcs geométriros fundamentales, tal como se presentari más adelante.
Pannémdes, frente a la realidad sensible que percibimos, cam. Así, en sus argumentos en contra de la pluralidad refuta la hipótesis de
b,ante y efímera, existe la realidad eterna, inmutable e inmóvil del estar compuestas las magnitudes geomébicas de elementos indivisibles y
ser. La ciencia ha de buscar esa realidad detrás de las apariencias extensos. En efecto, tal hipótesis conduce a un absurdo pues Sl algo está
del mundo de los sentidos y distinguir la verdad (el sel') de la compucsto de elementos indivlsibles, éstos no tienen extensión y un con-
opinión (el no ser). Sin duda que en su poema Sobr'i,V'lllltllraleul. junto de elementos inextensos, por grande que sea su número, no puede
esento en tono profético y alegórico, Parménides no señala el
dar sino una cantidad inextcnsa, es decir, nula. Por otra parte, las unidades
que componen loda pluralidad deben estar separadas enlre sí por algo,
camino para llegar a la verdad, pero no es menos indudable '1 ue entre este algo y la unidad anterior debe haber a su vez otro algo (el vado
con él se inicia la crítica del conocimiento y se introduce en la no existe), y así sucesivamente, de manera que un conjunto de infinitos
construcción científica un rigor lógico que busca y trata de encon. elementos na puede dar sino una cantidad infinita. Luego toda pluralidad
traro en el poder l'"acional del hombre, el carácter de permanencia es nula e infinita al mismo ticmpo. .
que otorga al conocimiento su esencia, su objetividad. También los cuatro argumentos en contra del movimiento: la dicoto-
y en su discípulo Zenón de Elea puede advertirse con qué mía, el Aquiles, la flecha en el aire y el estadio, van dirigidos a combatir la
eficacia se esgrime ese poder mediante sus clásicos argumentos (1) tesis de los pitagóricos. Veamos el Aquiles, que es el argumcnto de con·
en contra de la pluralidad y del movimiento, argumentos de tinte tomos más dramáticos. Aquiles, "cl de los pics ligeros", no alca.n.zar' a la

50 51

I

lenta tortuga. por escasa que sea la distancia con la (I"e la tortuga precede ticulares que, a manera de polos atrajeron la atención de los ma-
al corredor. Pues. cuando Aquiles ha recorrido esa distancia y llega donde temáticos. Esos problemas, hoy llamados "los problemas clásicos
estaba la tortuga, ésta estará en un lugar algo más adelante; cuando Aquiles de la geometría", fueron tres: la trísección del ángulo, la duplica-
U~'Ue a ese lugar la tortuga habrá avanzado otro poco y así sucesivamente. ción del cubo y la cuadratura del drculo.
De ahí que la conclusión es evidentemente absurda: de suponer Gnito el La división de un ángulo cualquiera en tres partes iguales
número de lugares, Aquiles no alcanzará jam:is a la tortuga, de suponerlo
mediante construcciones con rectas y circunferencias o, como sue-
infinito, el lugar del encuentro existe. pero más allá de esos infinitos
le también decirse, con regla y compás, es un problema que ha de
lugares.
Los dos argumentos anteriores, ~f como algún otro. aluden a la divisi- haber nacido naturalmente y si llamó la atenciÓn fue seguramente
b¡lidad infinita de las cantidades y ponen por tanto en evidencia el peligro por la desconcertante discrepancia entre la sencillez de sus térmi-
que entrañaba el manejo poco cuidadoso de un concepto tan vago y riesgo- nos y la imposibilidad de resolverlo con regla y compás; imposibili-
so como el infinilo, de ahí que sea probable que otra de las consecuencias dad tanto más llamativa cuanto con esos medios podía dividirse un
indirectas de las críticas de Zenón fuera esa característica de los matemá- ánb'Ulo cualquiera en 2, 4, 8, ... partes, mientras que podian tri-
ticos griegos posteriores de tratar de eliminara de reprimir el infinito de su sectarse ángulos especiales, como el recto y sus múltiplos. Es
ciencia. posible, además, que la construcción de los polígonos regulares '.
contribuyeraaaumentar el interés por el problema, pues así como
la bisección de un ángulo permitía construir un polígono de doble
5. La matemática del siglo v número de lados de otro dado, la trisección hubiera permitido la
de un polfgono de triple número de lados.
En el siglov a. C. la matemática aún nose habfasistematizado. No Sin embargo, todos los intentos de los matemáticos griegos
obstante, la labor de los pitagóricos había dejado dos saldos impor· para resolver el problema, en general, resultaron infructuosos
tantes, uno de carácter general: la exigencia de la demostración, y cuando se pretendía utilizar las propiedades de una geometría
otro de carácter circunstancial: la consagración casi exclusiva de los fundada exclusivamente en las rectas y circunferencias y sus inter-
matemáticos a las investigaciones geométricas. secciones, mientras que la cosa resultaba factible cuando a esa geo-
De ahi que los matemáticos del siglo v se dedicaron a la bús- metría se agregaban nuevas líneas O se admitían nuevas posibilida-
queda de nuevas propiedades de las figuras, ya de car.\cler general: des entre las líneas conocidas. (1)
nuestros teoremas, ya de carácter particular: nuestras construccio- El problema de la duplicación del cubo: determinar geométri-
nes, que deben considerarse como "teoremas de existencia" pues camente el lado de un cubo de volumen doble del de un cubo de
para los antiguos construiT una figura. partiendo de elel1'lentos lado dado, ofrece otro cariz. Por lo pronto, varias leyendas le atri-
dados y ·con propiedades prefijadas, era demostrar que tal figura buyen un origen extramatemático. Una de eUas refiere que con·
existe o, lo que es lo mismo, deducir su existencia'~e propiedades sultado el oráculo de Delfos a fin de aplacar una peste, habría
conocidas. aconsejado dup~car el ara de Apolo que era cúbica, de ahí el nom-
Como las primeras figuras de las que partieron los griegos bre de "problema de Delos" con que a veces se lo designa. Pero es
fueron la recta y la ci.rcunferencia, todas las proposiciones geomé· posible que también en este caso su origen fuera geométrico,
trieas fueran teoremas O construcciones, debían fundarse sobre como natural generalización del problema de la duplicación del
esas dos figuras y sus relaciones y conexiones mutuas. cuadrado, d!, f.lcil solución, sin más que tomar la diagonal como
Por su parte, y ésta es otra de las características de la matemá· lado del cuadrado doble. Pero al trasladar el problema del plano al
tica del siglo, muchas de esas nuevas propiedades fueron logradas espacio, todos los intentos de resolver el problema con los medios
mediante la búsqueda y la persecución de algunos problemas par. ordinarios de la geometría resultaron vanos.

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52
En cuanto al problema de la cuadratura del círculo, surgió sin de geometrfa plana que, generalizado, tomó el nombre de "pro-
duda de la exigencia práctica de determinar el área de un círculo blema del mesolabio",(2) mientras que, sin lograr cuadrar el
conociendo su radio o su diámetro, y traduciéndose geométrica· círculo, logró cuadrar recintos limitados por arcos de círculos,
mente en un problema de equivalencia: dado un segmento como aparentemente más complicados que el círculo, que Ix>r su forma
radio de un círculo, detenninar otro segmento como lado del cua- de luna creciente se los llamó "lúnulas de Hipó<:rates". (3)
drado equivalente. Agreguemos que algunas curvas o recursos especiales que per-
Los pitagóricos habían resuelto el problema de la "cuadratura mitían resolver uno de los problemas clásicos también a veces
de los polígonos", pero al pasar de los polígonos al círculo, el resolvfa otro de ellos, hecho que revelaba alguna relación entre
proceso resultaba inaplícable'y, al igual que en los otros dos pro- esos problemas que permaneció siempre oculta a los matemáticos
blemas clásicos, los intentos de "cuadrar el círculo", sin acudir a griegos. Un caso interesante lo ofrece una curva inventada por el
recursos especiales, resultaron infructuosos. sonsta Hipias, que permitía resolver la trisección o, mejor, la
Son interesantes los intentos que en este sentido realizaron los multisección del ángulo y que más tarde se comprobó que permi-
sonstas Antifón y Brisón. El primero parte de la propiedad: es tfa resolver también el problema de la cuadratura del circulo,
siempre posible, dado un polígono inscrito en un círculo, construir razón por la cual se la conoció desde entonces como la "cuadratriz
otro de doble número de lados, agregando que si el número de de Hipias". (4) ,
lados aumenta, el polígono se aproxima cada Ve-L más al círculo; Por último. mencionemos a otro matemático del siglo V. el
llegando a la conclusión de que, al ser todos los polígonos cuadra- maestro de Platón: Teodoro de Cirene, a quien se atribuye la de-
bies lo será en dennitiva también el círculo, couclusión nnal falsa, mostración de la inconmensurabilidad de una serie de segmentos,
pue~, como ya observó Aristóteles. por grande que sea el número cuyas medidas son las raíces cuadradas de los primeros números
de lados, el polígono jamás llenará el círculo. Brisón, por su parte, no cuadrados hasta el 17 inclusive.
agregó a estas consideraciones las an:ílogas referentes a los polígo-
nos circunscritos, mostrando cómo las dos series de polrgonos
..
estrechan cada vez más al círculo. cuya área estará siempre com·
Notas complementarias
prendida entre la de dos polígonos: uno inscrito y otro circunscrito.
Si Brisón llegó hasta aquf, aún sin resolver el problema, habría (1) Una trisección por "inserción", Los griegos denominaban "inser~
señalado la senda por la cual más tarde Arquímedes logrará nota- ci6n" a una relación entre figuras que
bles resultados, pero si, como se dice, agregó que el área del consistJa en admitir que dadas dos
círculo es media proporcional entre la de los cuadrados inscrito y transversales en general, y un punlo
circunscrito, habría entonces cometido un error,,~astante grosero, 4 lijas, siempre existe una recta que pasa
por el punto fijo y tal que sus intersec-
aproximadamente del 10 %. ,ciones con las transversales detcnni~
Con los problemas de Ocios y de la cuadratura del circulo se
nan un ",¡,'mento de longitud prefijada.
vincula la figura de Hip6crates de Quíos, el primer matemático e Con la inserción, postulada como una
"profesional", quien habiendo llegado a Atenas en la primera mi- A~_--..,~S:-::::::=-_O construcción posible más, el campo de
tad del siglo por razones nada científlcas, se interesó por la mat:- y la resolubilidad de loo problemas geo-
mática y, siguiendo una probable tradición de mercader, ensenó métrms se amplía (la inserción presu-
p
esa ciencia por dinero a la manera de los sofistas. 8 (x>ne la resolución de una ecuación de
Las contribuciones de Hip6crates son importantes; en el pro- cuarto grado) si las transversales son
blema de la duplicación del cubo redujo la cuestión a un problema ~"ig. 3 rectas.

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54

\
Por ejemplo, añadida la insen:ión, la tii.sección del ángulo es posible que a;x::xoy"y:h de donde x' =a' h; y' = oh'. Cuando h ~ 20, x" = 20". se
con regla y compás, SeaAVB el ángulo a bisecar, Por un punto M deAV se cae en el problema de Delos.
trazan MP y MQ perpendicular y paraJela respectivamente a VB; la recta
ve que por inserción detennina entre MP y MQ un segmento RS doble (3) Las lúnulos de Hipócrale,. La conbibución de Hipócrates aJ pro-
del VM, biseca el ángulo dado, pues el ángulo GVB es mitad del AVC. blema de la cuadratura del cfrculo es más importante, no sólo porque la
Basta para comprobarlo unir el punto medio O de R5 con M y considerar cuadratura de las lúnulas es un aporte positivo, sino también por el cúmulo
los ángulos de los biángulos isósceles MOS y VOM. de propiedades geométricas que tal aporte entrañaba que, por lo demás.
proporciona una medida de los col1<rimientos de la época.
En la cuadratura de las lúnulas, Hipócrates utiliza la proporcionalidad
(2) El prohlema del meso/ahio. 'La historia de este problema aparece entre los círculos y los cuadrados de sus diámetros, que probablemente
brevemente expuesta en una carta que Eratóstenes (s. 111 a. C.) envió a admitió intuitivamente como exlenSlón de la propiedad, sin duda conoci·
Ptolomeo 111 con una solución propia y un instrumento con el cual se da, de la proporcionalidad eotre pollgonos semejantes y los cuadrados de
llevaba a cabo prácticamente esa solución. La primera parte de esa carta los lados homólogos. En efecto, la demostración rigurosa. por parte de los
expresa: "Se cuenta que uno de los antiguos poetas trágicos"hiciese apare- griegos, de aquella propiedad exigió la introducción de un nuevo método,
cer en escena al rey Minos en el acto de ordenar la construcción de una el de emaución, que no aparecerá hasta el siglo siguiente.
tumba para su hijo Glauco, y advirtiendo que la tumba tenta en cada uno
de sus lados una longitud de cien pies, exclamó: "Escasoespacio en verdad
concedéis a un sepulcro real, duplicadlo, Conservando siempre la fonna e
cúbica, duplicad de inmediato a cada uno de sus lados". Es evidente que
en esto se engañaba, puesto que duplicando los lados de una figura plana,
ésta se cuadruplica mientras que si es sólidaseoctuplica. Se agitó entonces
entre los geómetras la cuestión de cómo podía duplicarse una figura sólida
cualquiera, manteniendo su e5pt:cie. Y este problema se llamó de la dupli.
=ión del cubo. Después de muchos titubeos, fue Ilipócrates de Quíos el
primero que encontró que si entre dos rectas una doble de la otra se
insertan dos medias proporcionales se duplicará el cubo, con lo queconvir.
tió una dificultad en otra no menor. En efecto, aun reducido a un probJe...
Fig.4
ma de geometría plana, no pudo resolverse por medio de recursos elemen-
tales. Mas, es posible que más adelante esa reducción no agrnclara a P1alón,
que criticaba a los geómetras griegos por su escasa dedicación a la gl:ome- Ya dijimos que el fragmento relativo a las lúnulas es el fragmento
trta del espacio. matemá.tico nús antiguo que se conoce, de ahí que probablemente este-
El razonamiento que condujo a Hipócrates a esa red~~ón pudo ser el mos en condiciones de conocer el proceso que originariamente siguió
siguiente: si los volúmenes de cuatro cubos están en progresión geomébi· Hipócrates en su investigación. Resumiendo el fragmento, digamos que
ca de razón 2, el cuarto cubo tiene el lado doble del lado del primero, Hip6crates logra cuadrar tres lúnulas, la más simple de las cuaJes se obtie-
mientras que el segundo cubo es de volumen doble del primero; y como al ne considerando en el semicÚ"CUlo ACBA los segmentos circulares seme-
estar una serie de cubos en progresión geométrica, también lo estanin sus jantes S y' de cuerdas AB y AG.
lados, resulta en definitiva que si se intercalan dos medias proporcionales Si indicamos con LIa lúnula ACBDA y con Tel triánguloABG se com-
entre dos segmentos, uno doble del otro, la primera de esas medias resol- prueba que L + S = T + 21, pero, en virtud de la proporcionalidad
vía el problema de Delos. Más tarde se eliminó tal limitación y con el aludida, S = 21, dedoode L = T: la lúnula es equivaJente al biánguloy, por
nombre de "problema del mesolabio" se conoció el problema de intercalar 'l.
tanto, al cuadrado de lado AB.
dos segrnentos medios ¡>rOllOrciona.les entre dos segmentos dados; es de- Mientras que en esta primera lúnula la razón de los cuadrados de las
cir, dados a y b, detemlinar geométricamente dos segmentos l' e y tales cuerdas bomólogas es 2, en las otras dos lúnulas de Hipócrates, algo más

56 57

\
complicadas, esa razón es 3/2 y 3. (Modernamente se ha comprobado que to AB es medio proporcional entre AN y la longitud del arco de cua-
existen otras dos lúnulas cuadrables en las cuales esa razón es ~/3)' 5.) drante BED, de mancm que mediante este segmento AN era posible
rectificar la circunferencia a. El último paso lo dará Arquímedes al demos-
(4) La cuadratri:. (le Hipias. Esta curva que fue la primer" definida trar cómo se podía pasar. con regla y compás, de la circunferencia rect:i6·
cinem:1tic3mcntc, puede, por esa misma definición, construirse por pun- cada a la cuadratura del círculo de manera que desde entonces quedó
tos. Sea un segmento AB que gira alrededor de A con un movimiento justificado el nombre de la curva inventada dos siglos antes por J-lipias.
unifornle de rotación, mientras que al mismo tiempo el segmento igual Be
se traslada paralelamente a sí mismo con un movimiento uniforme de tras-
lación de manera que ambos segmentos coinciden en AD. La intersección
en cada instante de las posiciones ÁE y Fe de los dos segmentos móv'iles,
detenninan un punto M de la cuadmtiz BMN (los griegos no consideraron 6. La Academia y el Liceo
sino la parte de la curva comprendida en el cuad..rante BAD).
En el siglo IV a. C. las dos escuelas filosóficas más importantes de
f'<:"C=-------, e Atenas: la Academi;¡ fundada por Platón en 387 a. C.• y el Liceo de
Aristóteles que éste funda en 335. ejercerán en distinta medida su
influencia en el desarrollo de la matemática del siglo.
La influencia de Platón y de la Academia fue singularmente
notable. Esa influencia, favorecida por la rndole especial de la
teoría de las ideas y la teoría del conocimiento de Platón, sc ejerció
ya por el papel asignado a la matemática en la propia concepción
filosófica y en la construcción del mundo, ya por las contribuciones
técnicas aportadas por Platón o que se le atribuyen y por los mate-
máticos del círculo platónico o vinculados con él.
A N o El valor de la matemática como propedéutica en la formación
del filósofo y la concepción de los entes matemáticos como inter-
Fig.5
mediarios entre el mundo de las ideas y el mundo de las cosas.
Como el ángulo BAE es proporcional al segmento 8F, es f:1cil compren- justificarían la clásica frase que Platón habría estampado en el pór-
der cómo esta curva pemlite dividir UI1 ángulo en UI1 número cualquiera de tico de la Academia, impidiendo su ingreso a los ignorantes en
parles iguales. sin más que dividir el segmento proporcional en ese núme- geometría.
ro de partes; y es así cómo Hipias resolvió con esta curva el problema de la Por su parte. en el Timeo. Platón. influido por el pitagorismo.
. . del ángulo.
tnsecc.ón 't mostrará el papel que asigna a la matemática en la construcción del
Sin embargo, esta curva ha llegado a nosotros con el nombre de mundo, en la que el Demiurgo hace intervenir de manera especial
"cuadratriz de Hipias" porque resuelve el problema de la cuadratura del los antiguos cuatro elementos: fuego, aire, agua, tierra, vinculados
círculo. Aunque esto no se advirtió sino un par de siglos después que a su vez con los poliedros regulares. al hacerlos corresponder,
Hipias imaginara la curva, puede tener interés desde ya exponer la jus· respectivamente. con el tetraedro. octaedro. icosaedro y cubo.
tificación del nombre. La clave está en el punto N donde la curva corta Como. con excepción del cubo. las caras de los otros tres poliedros
a AD, y que no puede obtenerse como los dcm:1s punlos de la curva,
son triángulos equiláteros y, por tanto, semejantes, los elementos
pues en esta posición final ambos segmentos móviles coinciden y, por
tanto. no tienen punto de intersección. Pero en el siglo V el rnatenl:1- respectivos: fuego, aire, agua, podrán transformarse enlTe sí, no
tiro Dinostrato por el método de exhaución demostró que el segmen· así en tierro. pues las caras del cubo son cuadrados que no pueden

58 59
·" .

descomponerse en triángulos equiláteros sino en triángulos rec- matemática; por el otro, fue Aristóteles quíen encomendó a su dis-
tángulos isósceles. Estos triángulos y la mitad de los equiláteros cípulo Eudemo de Rodas la redacción de "historias" de la matemá-
son triángulos rectángulos, de ahí que sean estos triángulos las tica, de la geometría y de la astronomía, habiéndose conservado
figuras fundamentales con las que el Demiurgo construyó el mun- como dijimos, un fragmento de la historia de la geometría. '
do, según la fantasía del Timeo. Quedaba, sín embargo, un quinto
poliedro re¡,'Ular: el dodecaedro, de caras pentagonales no des-
componibles en los triángulos anteriores. En el 'finteo se alude r
fugazmente a este poliedro diciendo que el Demiurgo lo utilizó Notas complementarias
para decorar el universo, aunque en un diálogo (apócrifo) se hace
corresponder el dodecaedro a un quinto elemento: el éter, que . (1). El n~todD anaJftiro. La distinción enlre los métodos analltico y
luego será la "quíntaesencia" de Aristóteles. smtético explica un hecho que llama la atención cuando se examinan las
Es natural que Platón estimulara en la Academia el estudio de pr.oporciones, en especial las construcciones, de los tratados geométricos
la matemática, de ahí que puedan señalarse contribuciones mate- gnegos. En efecto, se advierte en esos tratados que para demostrar un t~
máticas surgidas del seno de la institución, cuando no de Platón Te~a O construir una figura se parte, a veces. de propiedades totalmente
aJ~J~ del tema en cuestión, para luego, en .ocasiones por caminos algo
mismo.
ffiutenosos, Uegar a la demostración o construcción deseadas.
Así se atribuye a Teeteto de Atenas, inmortalizado en el diálo-
Parece natural pensar que no pudo haber sido ése el camino por el cual
go de ese nombre, el estudio de los inconmensurables, con lo cual se descubrió la propiedad, y que en verdad lo que se nos muestra es el
habría sentado las bases de las propiedades que más tarde se reu- edilicio libre de todD el andamiaje que sirvió para elevarlo. Asf fue, en-
nirán en el Libro X de los Elementos de Euclides. general, como se deduce de la distinción entre los métodos analItico y
En cuanto a las contribuciones de Platón, algunas son, sin sintético.
duda, apócrifus, como la atribución de un método y de un disposi- El método ana1ltico, que es también el método euristico yactualmente
tivo mecánico respectivo, para resolver el problema de la duplica- empleado en la enseñanza, consiste en suponer cierto el teorema a demos-
ción del cubo en vista de las concepciones platónicas opuestas a trar o resuelto el problema acmstruir, y mediante verdades ya demostradas
deducir un teorema o un problema conocidos, de manera que si el proceso
toda manipulación. Quizá sea también dudosa la solución que se le
puede invertirse, el teorema queda demostrado y el problema resuelto.
atribuye de los "tripletes pitagóricos", muy semejante, por lo de-
Este proceso inverso es el método sintético que consiste en lonces en partir
más, a la que se atribuye a los pitagóricos (la solución de Platón de una verdad conocida para deducir, poI"' pasos sucesivos. la verdad a
sería x = 1/2 m2 - 1; Ij = m; z = 1/2 m2 + 1 para 111 par). En cambio, se probar. Es este método sintético, deductivo por excelencia, el que utiliza-
le ha atribuido con mayor verosimilitud, una contribución meto- ron con preferencia los griegos después de haber obtenido por el método
dológica: la distinción entre "método analítico" y "método sintéti- analítico, que silencian el resultado buscado.
co" en las demostraciones de los teoremas y contlrucciones geo- Veamos, por ejemplo, la construcción de un triángulo isósceles cuyos
métricas, distinción que los matemáticos griegos utilizaron en sus ángulos en la base sean dobles del ángulo en el vértice, problema impor-
investigaciones. (1) tante en la construcción del pentágollO regular. Supongamos el problema
En cambio. ni Aristóteles ni su escuela parecen haberse ocu- resuelto, según las normas del método analltico, y seaABC de vértice A el
triángulo buscado. Sise traza la bisectriz interior del ángulo B, que cortará
pado especialmente de matemática. Además de las frecuentes re·
al lado opuesto en D, es lilcil comprobar, por igualdad de ángulos, que
ferencias a la matemática que aparecen en las obras de Aristóteles, AD = DB = BC, yque ellri.111gulo isósceles DBC es semejante a1lriángulo
se le debe un par de contribuciones indirectas. Por un lado, con su ABC. Se deduce en consecuenciaAB ,BC - BC, OC = AD, DC ypor una
sistematización de la lógica, Aristóteles fijó las bases sobre las propiedad de las proporciones (AH + BC): AB = (AV + De) : AD - AB , BC
cuales se ordena y se erige una ciencia deductiva tal cual es la y por tantoAB1 = (AB + BC) BC, es decir, (Iue en el segmentosumade los

61
lados desib",ales deltriánguloABC; AB y BC. el punto de separación B lo regla que más tarde se llamó ··superl1oraciones (epantema) de Ti-
divide en media y extrema razón: "análisis" que explica por qué Euclides, maridas", consiste en detenninar un número, conociendo sus su·
en sus EleTnentos. panl. construir el pentágono comienza por dividir un mas, con cada uno de n números desconocidos y con la suma de
segmento en media y extrema razón, sin justificación aparente alguna de la
todos ellos. ;'
vinculación entre ambas construcciones, y es evidente que sin la apHcación
Pero el más grande de los matemáticos del siglo y uno de los
del método analítico hubiera sido difícil prever tal vinculación.
más grandes matemáticos griegos es Eudoxo de Cnido. médico.
matemático y astrónomo que estuvo en Atenas frecuentando la
Academia como discípulo de Platón. viajó luego a Egipto donde
residió un año y medio, regresando luego a Atenas muriendo rela-
7. La matemática del siglo IV tivamente joven en su ciudad natal.
Como astrónomo se debe a Eudoxo la primera explicación
La matemática griega de la primera mitad del siglo IV orrece el científica del sistema planetario. mientras que reveló su talento
espectáculo de una aritmético. estancada y de un cúmulo de pre>- matemático al cortar el nudo gordiano que impedía el progreso de
piedades geométricas a(1O no sistematizadas, obtenidas en gran la geometria. pues resolvió al mismo tiempo las dos máximas difi-
parte mediante la búsqueda de la solución de problemas particula- cultades que entonces se oponían a ese progreso: los irracionales y
res. como los "problemas clásicos" y otros. Quedaban. en efecto. las equivalencias. Eudoxo los resolvió mediante un proceso único
aún en pie dos obstáculos importantes: el de las cantidades incon- que comporta un principio. una definición y un método (2) y que
mensurables que en número cada vez mayor aparecían invadiendo aun en forma oculta. abarcaba las nociones de indole infinitesimal
la geomerria, y un grupo de problemas de equivalencia, entre que precisamente sibrnificaban los elementos indispensables para
ellos. la cuadratura del círculo. y la cubatura de la pirámide y de la resolver aquellos problemas.
esfera. para los que no se habían dado aún demostraciones ribruTo- Por su parte el acontecimiento matemático más notable de la
sas que facilitaran su solución. segunda mitad del siglo es la aparición de unas curvas nuevas;
Entre los matemáticos de la primera mitad del siglo cabe men- nuestras cónicas, cuyo estudio adquiriro un gran desarrollo en
cionar a una figura que, sin pertenecer a la Academia, estaba manos de Arquimedes y de Apolonio.
vinculada con Platón por lazos de amistad: Arquitas de Taras (Ta- Se ha atribuido ese descubrimienlo a Menecmo: hennano del
rento). estadista y científico que se ocupó de mecánica teórica y matemático Dinostrato que mencionamos con motivo de la cua-
práctica (autómatas). de aritmética (progresiones y proporciones) y dratriz de Hipias. aunque se ha conjeturado (Neugebauer) que ese
de geometría. dejando en este campo una ing~niosa solución del descubrimiento se debió al empleo de los relojes de sol. ya que la
problema del mesolabio. mediante la inters""'ii¡\n de tres supem- sombra del extremo de la barra vertical que servia de reloj (el
cies: un cilindro, un cono y una superficie tórica, es decir, la super- gnomon) dibuja arcos de cónicas en el suelo durante la marcha del
ficie engendrada por un circunferencia que gira alrededor de una sol. Sea lo que fuere. su nombre actual. abreviatura de "secciones
recta de su plano, que no sea un diámetro, y que en este caso cónicas" alu.de a su origen, pues se obtienen como intersecciones
particular es una tangenle. (1) de las generatrices de un cono circular recto con un plano que no
También es probablemente de esta época un Timaridas de , pase por el vértice del cono. Esas curvas son distintas según la
Paros, matemático enigmático hasta hace p<x:o, pues se le atribuye posición del plano secante. pero en los comienzos tal distinción se
la resolución de un problema algebr.uco. que implica un sislema vio en la naturaleza del ángulo formado en el vértice del cono. por
de ecuaciones lineales, pero que actualmente se lo vincula con los dos generatrices coplanares con el eje del cono. manteniendo
babilonios y su matemática. Ese problema que se resuelve con una siempre el plano secante normal a una generatriz. Según fuera

62 63
~~o, recto u obtudso aquel ángulo, se obtenían Ires curvas distin- tulado de la continuidad", ya como "postulado de Arquímedes" y a veces
lue a veces se eSlgnaron como "lrfada de Menecmo". (3)
"de Eudoxo o Arquímedes".
La segunda elapa del proceso de Eudoxo es la definición de ruón entre
dos cantidades, sean conmensurables o no. Es la siguiente "definición por
abstracción": Dos razones a : b, e : d son iguales si dados dos números
Notas complementarias enteros cualesquiera ni y n y ma ~ nb, se verifica respectivamente me ~ nd.
Con esta definición que tiene cierto aire de Camilla con la actual definición
(J) La ~olución eh Arquitas. En síntesis la construcción de Ar "tu de los números reales mediante la teorla de las cortaduras de Dedekind,
QU~ en reahelad opera con propiedades de geometría plana, puede res~~~ Eudoxo logra conceder carla de ciudadanía geométrica a las cantidades
así. Sea en el plano base una circunferencia de diámetro AB :z::: b inconmensurables, con )0 que acentúa el proceso iniciado por los pitagóri-
una recia tal que del . b la . ' y ¡>Ol" " cos de sacrificar, en aras de la geometría, la aritmética y el :ilgehra, cuyas
J. al enmne so re circunferencia una cuerda AC m a
r:~~~embas°s I lO~ lasr tres ~perficies siguientes: 1) el cilindro circul~ nociones seguirán presentándose en la matemática griega bajo ropaje
e e a ClrCtlfilerenaade diwnetro b (de ecuación en coord nadas geométrico. '
polares R cos 1" = bcosa)' 2) el oono circular recto e En conexión con el postulado anterior Eudoxo introduce un método de
de la generatriz tiC alrededor de AB (de aeu 'óengendrabdo por la rolaciór
ro . oc. n a = cos 1" oos aJ· 3) la demostración que una discutible traducción renacentista bautizó como
supe) lele engendrada por una semicircunferencia de dilimetroAB si~ "método de exhaución", nombre con que se le conoce yque swtituye en la
en e pano perpendicnlar al Jan bas . matemática griega la noción de [(mite del actual análisis infinitesimal. Ese
enA(deec '6 R • P o e,queg>.raalrededordesutangenle
uaCl n ros I{J = a). método consiste en una doble reducción al absurdo y según él, para de-
Sea ahora M el punto de intersección de las tres superficies Ese t ¡" mostrar que una cantidad A es igual a una cantidad Baque una 6guraAel
per~enecer.1 a la semicircunferencia móvü de diámetroAB' = b la pun o equivalente a una figura B, basta probar que A no puede ser ni mayor ni
rJ.triz MN del ~1indro siendo N un punto de AB', y a lagenCra~A:;~~ menor que B.
cono que conbene ,el punto C· tal que AC' = a. Se demuestra fácilmente Una de las primeras demostraciones que habría logrado Eudoxo es la
qu~ el ánb'Ulo AC,N es recto, por !anto, de los triángulos rectángulos proporcionalidad entre dos circulos C y C' y los cuadrados D y D' cons-
AC N; AMN;AMB se deduce la proporcionalidad AC' ,J\N = "N' NM- truidos sobre sus diámeb'os, es decir, e : C· - D : O'. Para eUo supone
= ~~ : A: IQue demuestra que los segmentos AN y AM resu~lveD el que X sea el cuarto proporcional entre C, D YD' Yadmile X < C'. Inscribe
p~ . croa e .mesolabio. (Analíticamente, si de las tres ecuaciones se un C' unpoUgonoP'tal que en virtud de) "principio", resulteC' - P' <C' - X
elllnUla a y se Ulb'oduce r = ros VJ se obtiene ig a1m t o,loquees lo mismo,1Y < X. SiPesel polígono semejante inscrito en C, en
= r: R = R : b.) , u en ecos rp -= Q: r-
virtud de la proporcionalidad conocida entre los polígonos semejantes y los
cuadradosde los lados homólogos C : X = D, D' - p, P' Ypor tanto P > C,
(2J La obra matemático de Eu<Ú>xo. La posibU'dad' d U evidentemente absurdo pues P es un polígono insaito en C. Como conse-
deflni ión de la razón entre dos cantidades é I e (.'gar a lJ,.D3 cuencia de este teorema, o siguiendo un camino semejante, se llega tam-
I fi' E d ,sean stas conmensurables o
n.o, a Ja u oxo partiendo ante todo de un recurso de lipo' IÓoi bién a un absurdo si se partedeX > C', por tanto X = e'yel teorema queda
Ciando un" . .... 0"00, en un·
probado.
.. . . pnnclplO.. q~e expresa la condición para que dos cantidades
tengan razón mutua. Este principio a.6rma que "dos cantidad ti También por este método habria demostrado Eudoxo la equivalencia
razón m tua d 'l· es enen entre prismas y pirámides según referencias de Arquímedes, quien a este
. u cuan o un mu tiplo de Ja menor Supera a la ma or" o en
témunos actuales: dadas dos cantidades A > 8 . t. . y, respecto agrega la siguiente observación de interés histórico: " ... no debe
tal ,eXJs CSICmprCUJl cnteron
que. B > A o~bién que ~ .. A < B. Euclides en sus Flemento,fotorgóa este dejar de atribuirse un mérito no pequeño a Demócrito que fue el primero
enunCiado el mismo carácter lógico de "principio" pero ArquCmed d que dio esas proposiciones sin las demostraciones",
olfato matemático m:ls fino verá en él un postulado' . ~ loe Cabe señalar que el método de exhaución no es un método de descu-
'd .'. y en sus escn tos así
brimiento como el método analítico, pues el resullado al que debe Ueg¡¡rse
con" era.trías Hoy mantiene
" tal carácler confinnado
,. brill an emcnte por las
t
geome no arquunedianas de este siglo, y se le conoce ya como "pos_ se da por admitido; ni es un método constructivo como el método sintético,
en el que partiendo de propiedades conocidas se llega por vía deducti-
64
65
nates x e y podían obtenerse o bien m~ianle la inter¡,eecb,ión d~~:;t~~
va a nuevas verdades. El método de cxhaución es puramente un mé- , • 'es perpendIculares entre s o len In
todo de demostración que no pretende descubrir una nueva verdad. rábolas d~ vértice codmu~ yeJ, ábolas con la hipérbola equilátera de centro

·-.. sino demostrarla, circunstancia que pone de relieve una característi·


ca de la matemática griega. A diferencia de matemáticos de otras épo-
cas, Jos matemáticos griegos pusieron el acento en la demostración v
intersección de una e esas par ,
aquel vértice y de asíntotas aquellos ejes,

'1', "
no en el resultado, en el camino y no en la mela. Y esa demostració~
no pocHa ser cualquiera, sino ribrurosamente deductiva a partir de los
postulados y propiedades ya demostradas, pues cualquier otro camino. por
evidente o convincente que fuera, "no comJX>rtauna verdadera demostra-
ción", como dirá alb'Una vez ArquJmedes.

(3) Las triadas de Menecmo. Sea un cono circular rceto de vértice V.


por un puntode una generatriz un pL'U10 perpendicular ala misma y por V un
plano paralelo al anterior. Si el ángulo en el vértice del cono es agudo, el
plano paralelo no contendrá ninguna generatriz y el plano secante cortará a
todas las generatrices (alargadas si es necesario); la sección cónica será una
curva cerrada que se bautizó entonces, según se dice, por el matemático
Aristeo, contemporáneo de Euclides aunque más joven, como sección del
cono acutángulo (es nuestra elipse). Si el ángulo en el vértice es recto, el
plano paralelo contendrá la generatriz paralela al plano secante, yen este
caso la sección cónica será una curva abierta que se extiende indefinida-
mente: es la sección del cono rectángulo (nuestra parábola). Si el ángulo en
el vértice es obtuso el plano paralelo contendrá dos generatrices paralelas
al plano secante de manera que ahora éste sólo cortará a las generatrices de
un lado de aquel plano, mientras que no cortará a las generatrices de ese
plano y las que estén más allá, aunque más tarde se advirtió que cortarla
también a estas generatrices si se las prolongaba más allá del vértice.
La sección cónica en este caso es también una rama abierta, pero que se /
mantiene dentro de un ángulo a cuyos lados, nuestras asíntotas, se acerca
indefinidamente. Esta sección es entonces la sección delcona abtusángulo
(una rama de nuestra hipérbola). Cuando el ángulo que contiene esa rama
es recto (nuestra hipérbola equilátera) la curva adqutet-e propiedades
especiales,
Desde el comienzo esas curvas pusieron de manwesto sus elementos
de simetría (centro, ejes, vértices) y sus propiedades más elementales, así
la parábola permitía transfonnar en cuadrado equivalente los rectángulos
de un lado fijo, la hipérbola equilátera pemlitía obtener todos Jos rectán-
gulos equivalentes, propiedades que según referencias posteriores, ha-
brían permitido a Menecmo dar dos soluciones distintas del problema del
l11esolabio con esas curvas, En efecto, de la proporcionalidad a : x :: X : Ij :: y: b
se obtiene x:.! = ay ; y:'! = b:c ; XI) = ab, de ahí que los dos medios proporcio- 67
66
IV. LA MATEMÁTICA HELENtsncA

I. Alejandría'

Al iniciarse el siglo 111 a. C. las condiciones políticas y culturales del


mundo mediterrá.neo han cambiado radicalmente. En la penrnsula
ibliana un pequeño pueblo se babIa convertido en la mayor poten.
cia de Iblia e iniciaba una expansión que lo convertirla en un gran
imperio, mientras-que en el mundo griego las expediciones, con-
quistas y muerte de Alejandro habían modificado por completo su
fisonomia.
Si bien el incipiente imperio que fundó Alejandro desapar~ió
con él, la idea de imperio universal que encamó y que habra inlen-
tado realizar arraigó en el campo de la cultura; y la cultura griega, a
favor del rápido derrumbe del imperio persa se extendió heleni·
zando todo el Oriente.
P9r otra parle, las campañas de Alejandro, a la par que amplia-
ron el horizonte geográfico de los griegos, dilataron sus conoci-
mientos. Un intercambio fecundo se establece entre Oriente y

.. Occidente y los centros intelectuales se extienden y desplazan.


Atenas, perdida su importancia política, pierde ahora su suprema-
clacultural, yen el mundogriego de Oriente surgen nuevos focosde
irradiación de la cultura griega, entre los cuales sobresale Alejan-
dría, fundada en 332 y pronlo convertida en el gran emporio del
comercio mediterráneo.
El idioma griego, al universalizarse, contribuyó al intercambio
y a l~ difusión de la cultura, sirviendo de vehieulo a todos los
in telectuales del mundo helenizadp y favoreciendo el progreso de
la ciencia a la sazón en una etapa de franca especialización y rami-
ficación. Además, los príncipes helenrsticos dispensaron una am-
69
plia protección a las ciencias (U . ,
científicos las condiciones d i e ~e~mltló no sólo ofrecer a los 2. Euclides y sus Elementos
Su dedicación exclusiva a I,e .segur~ a . y bienestar que facilitaran
• a IIlvestlgaclón y a l ·
que permitió la adquisición de los . a ~nsenanza. sino Muy poco se sabe de Euclides, fuera de las noticias que menciona
veces costosos necesarios para los e ;~~e~l~es ~ IIlstrumentaJ, a Proclo en su resumen histórico ya citado,(I) según el cual Euclides
esta corte de mecenas ~ 1 d 1s U lOS clentlficos. Modelo de
. . • uea e os Ptolomeos de E . fue un sabio que {Joreció hacia el 300 a. C., autor de numerosas
~nvlrtJeron el gran puerto comercial d i ' . gtpto, que obras científicas, enlre ellas sus célebres E/ementos de geometría,
cJentí.flco más il1l1>ortante del mund e ~ cJanclna e~l el centro cuya importancia científica se mantuvo indiscutida hasta el adveni-
duradero. , o griego y también el más
mienlo de las geomelrias no euclidianas en la primera milad del
En AJejandria es donde nacen . d . siglo pasado y cuyo valor didáctico se mantuvo hasta comienzos de
instituciones científicas q y ~e es.lfrol!an las dos grandes
ue caractenzan al pe 'od .• . d esle siglo, cuando aJÍn algunas escuelas utilizaban los Elementos
M useo y la Biblioteca. n o aJeJan rino: el como texto escolar. Por lo demás, Euclides y sus Elementos fueron
Aunquelosdatosdequesedis nea siempre considerados como sinónimo de Geometría.
M useo son escasos puede d . po cerca de la organización del
, eclrse que e 1e . . . Los Elementos no contíenen toda la geometría griega de la
expensas del rey y de d' d I sa IIlstltuclón residían a
época, ni constituyen un resumen de toda ella; sin duda contiene
pen lentcs e él c' 1 tífi
todas partes, con la única obliga '6 d' d'::J . lCOS provenientes de una buena parte de la matemática elaborada por los matemáticos
tigación o docentes en las q cl nboe b .carse a tareas de in ves· griegos anteriores a Euclides y por Euclides mismo, pero esa parte
uecoa l ra anest d' d'
tes provenienles también de tod l ' U laSOs yestu 'an· no fue tomada al azar, sino seleccionada de acuerdo con un criterio
co o helenizado Contaba ~~ os rincones de/mundo heléni· prefijado que convirtió a ese conjunto de conocimientos en un ...-
instrumental n~esario' i~~~:~ e ~ con el material científico y el

sioJógic-.lS y sajas de d'"


t
podría calificarse de observator~~n astronómicos y un local que
' ocales para mvestigaciones 6·
sistema estructurado según un método.
Ese sislema y este método resultaron tan fecundos que no sólo
IseCClOnes' quizá co t I ed . la obra de Euclides eclipsó olros Elementos redactados anterior·
un J'ardín botá ' , n ara a su a redor COn
mco y un parque zoológ' S . 'd mente sino que no se poseen datos de obras an~logas posteriores
arrollaron a1rededo d . ICO. us activ, ades se des·
r e cuatro secciones o d a la de Euclides.
pajes: matemática Ir • , , epartamentos princi- V,arios factores favorecieron la labor de Euclides. En primer
' . as onomIa. medICina letras
Ia Biblioteca, aunque es sible u : y, por supuesto, lugar la posibilidad de disponer del tiempo y de los elementos
que tomó la Biblioteca é~ á ~ ~ en VISta del gran incremento necesarios para su labor científica, mediante el régimen "full-time"
lución en cierto modo'. da m sd~ e ante se convirtió en una insti 4

~ In epen lente, implantado en el Muse<>. Por aira parte, Euclides tuvo a su dispo-
AS! corno el Museo resulló el ce d . sición una gran cantidad d~ propiedades matemáticas acumuladas
campo de las ciencias exactas ntro e las m'iflstigaciones del en especial por obra de los pitagóricos, de Arquitas, de Teeteto y
dría lo fue de las humanidad y naturales: la Biblioteca de Alejan. de Eudoxo, que le permitió seleccionar el material adecuado para
málica ,su dir" es, en especIal de la filología y la grao
. da y ecclón, en especIal en el periodo inicial fi organizar. con añadidos propios y por primera vez.. un sistema de
fila a verdaderos sabios, . ue con- conocimientos matemáticos sujeto a una estructura unitaria.
. Con este ambientc cientffico de Alejandrfa se' 1 d' Además, Euclides dispuso de la palanca que le permiJió levan-
o IIlduectamente las tres fi ' ~ VII\CU an, Irecta tar esa estructura: la lÓgica aristotélica que le sirvió de argamasa
los "tres grandes:'. E I'd guras m,IJ"mas de la matemática griega, para construir, con el material seleccionado un edificio de tal solio
. IIC I es Arquímedes Al'
justifica por sí sólo que se;""d 1 Y po 011I0, cuyo brillo dez que resistió casi sin deterioros los embates cdticos de siglos.
"edad de oro de la matemátican~~i:;;". a época alejandrina corno Con esa construeción Euclides instaura un método hoy llamado

70 71

I
axiomático, que resultó el método científico por excelencia. Métl>- crítica moderna, no aparece revestido de las precauciones necesa-
do preconizado por Aristóteles como único a seguirse en toda rias, olvidahdo por un lado que tales observaciones son el resulta·
ciencia deductiva y que fue adoptado por otros científicos griegos y do de más de veinte siglos de critica y. por otro lado, que el método
luego por científicos modernos para convertirse hoy en el método axiomático no es de fáca realización, ya por la elección de los su·
general empleado en la matemática y en otras ciencias. Consiste puestos básicos, ya por el desarrollo deductivo en el que pueden
en la denuncia previa de las propiedades que han de admitirse sin deslizarse admisiones implrcitas de supuestos no denunciados
demostración para deducir de ellas, sin otro recurso que la lógica, explícitamente.
todo el conjunto de proposiciones del sistema. Esas propiedades Cabe una última advertencia: lo que hoy llamamos Elementos
básicas sOlllas que se llaman "axiomas" y que Euclides designó con de Euclides es un texto que ha llegado hasta hoy mediante una
Jos nombres de "postuJados" y de "nociones comunes". redacción de TOOn de Alejandría del siglo IV y que pudo ser com-
Por último, Euclides pudo imprimir un sello y conferir un pletado posteriormente con la ayuda de papiros y manuscritos
sentido a su obra: el seUo y el destino del platonismo. doctrina de la antiguos, algunos anteriores a TOOn, y aunque la redacción de éste
cual era adepto y de la cual distintos rasgos se advierten en los es bastante completa y revisada, no debe olvidarse que es poste-
Elementos. Así, en sus proposiciones, cerca de quinientas, no rior en seis siglos a la redacción original, a la cual pudo haberse
figura una sola aplicación práctic..'\, ni figura un solo ejemplo numé. introducido durante ese lapso buen número de modificaciones e
rico. No obstante que tres libros de los Elementos se ocupan de interpolaciones.
aritmética, en ellos los números aparecen disfrazados de segmen. Los Elementos se componen de trece libros con un total de 465
tos y las propiedades numéricas se demuestran operando con esos proposiciones: 93 problemas y 372 teoremas. eran ~e de lo~ -
segmentos. Tampoco hay en los Elementos mención algunaa ins. libros se abre con un grupo de definiciones o, mejor térmmos
trumentos geométricos y si bien suele decirse que la geometría de según el vocablo utilizado por Euclides, a las que en el primer
Euclides no admite sino construcciones con regla y compás hay libro se agregan las proposiciones básicas, nuestros axiomas, que
que agregar que estas palabras no figuran en el tratado y que de Euclides distingue en postulados y nociones comunes.
atenerse al mismo, habría que decir que s610 admite construccio-- Las definiciones de Euclides no deben entenderse en un sen-
nes con rectas y circunferencias. y siempre que tajes construccio-- tido lógico estricto. Algunas son meramente nominales; otras re- .
nes obedezcan al sistema. nejan el sentido de la realidad eristente en el mundo griego, admi-
Otro rasgo platónico de los Elementos se ha querido ver en la tiendo con esas definiciones la eristencia de objetos de esa realidad;
importancia que asib'Tlan a los l>olicclros regulares, a los que se otras parecen tener sentido sólo en vista del desarrollo histórico
dedica íntegramente el último libro considerándose que la cons- anterior y hasta queda entre ellas algún resto fósil, como la defi·
trucción de esos "cuerpos platónicos" pudo constih¿i{ precisamen- nición de á,ngulo curvilíneo que en ningún momento se aplica ~~
te la finalidad de toda la obra. En cualquier caso, es indudable la los Elementos. Lo importante es que tales definiciones no se utal-
atmósfera platónica o, mejor, platónico-pitagórico. que envuelve el zan como argumento deductivo en la construcción euclidiana,
tratado, que por igual satisfuee a la pretensión platónica de no ver manteniendo solamente el papel de mención o descripción del
en la geometría otro objeto que el conocimiento, ya la pretensión ente definido, a quien en la construcción geométrica no se aplica-
pitagórica de convertir su estudio en una enseñanza liberal, re- rán sino los postulados, las nociones comunes o las proposicion~s
montándose a los principios generales y estudiando los teoremas deducidas de esos principios. Cabe citar, por ejemplo, las defilll-
abstractamente y con la inteligencia pura. Es en vista de esa ciones de punto y de recta (nuestro segmento), típicas definiciones
atmósfera que debe juzgarse la obra de Euclides, en especial al discutibles y bastante se ha discutido sobre ellas. Dice Euchdes:
considerarse el sistema de axiomas básicos que, al sentir de la "Puñto es lo que no tiene partes. Unea recta es la que yace .gual-
72 73

[
/

mente respecto de todos los puntos". Estas definiciones no 'e vinculaciones mutuas. Por razones intuitivas, o quizá llevado parla
sostienen desde el punto de vi'ta lógico, pero tal deficiencia no concepción que entrai\aba la definición de figura, Euclide,admite
afecta a la construcción geom tTica. pues en ésta nunca aparecen y la naturaleza de las posibles intersecciones de rectas con circun-
cuando se habla de puntos o de rectas no se alude a su pret~ndida ferencias. con rectas y de circunferencias, sin acudir al "postulado
definición, sino a las propiedades de eso, elementos que ,e dedu- de la continuidad", hoy con,iderado indispensable y que. segllll
cen de los axiomas o de proposiciones demostradas, de manera dijimos, Euclides reemplazó por el "principio" de Eudoxo.
que en definitiva se procede como en la geometría actual, conside- Quedaba pue, a Euclides únicamente por demostrar o postular
rando que el punto y la recta no son aquello, entes tan deficiente- las posibilidades de la intersección entre dos rectas, que por su
mente definidos sino los entes abstractos defmidos implícitamente propiedad de prolongarse indehnidamente conhguraban una es-
por sus propiedades enunciadas en los axiomas. tructura, no una "figura", a la cual la intuición no podía acoplar ni
Si alguna conclusión puede extraerse de las dehniciones de justificar comportamiento alguno.
Euclides es más de tipo histórico que lógico. Hoy sabemos que la El reconocimiento de este hecho pone de manihesto uno de los
geometría de los Elementos no es la geometría sino una geometría, rasgos geniales de Euclides, pues éste hja aquel comportamiento
de ahí que las definiciones configuran el ámbito y la rndole de lo, por medio de un po,tulado: el último de la ,eriey que más tarde se
entes que caracterizan a esa geometría. Así, son características las destacó como el "Quinto postulado", por la celebridad y notorie-
definiciones de "término", como extremo de algo, y de "figura" dad que alcanzó en vista de las discusione, a que dio lugar; no
como lo que está comprendido entre uno O más término" defini- obstante la buena dosi' de evidencia intuitiva que comporta 'u
cione, que revelan el espíritu de la geometría euclidiana puesto de enunciado. Y las geometrías no euclidianas que nacerán cerca--de
manifiesto en la predik-eción hacia lo vi,ual, lo limitado, lo hnito, veintidós siglos más tarde no harán sino corroborar el acertado
que entraría en crisis con la introducción de las paralelas, cuya sentido matemático y lógico que llevó a Euclides a adoptar tan ge-
definición: "Son paralelas aquellas rectas de un plano que prolon- nial decisión. .
gadas por ambas partes en ninguna de éstas se encuentran", evi- En cuanto a las nociones comunes, que Euclides acepta sin
dentemente implica un comportamiento de las figuras que excede demostración no son sino las operaciones fundamentales entre
todo término. magnitudes ,ean geométrícas o no.
El número de ax.ioll-ms sobre los que funda Euclides su sistema Los primeros cuatro libros de los Elemento. de probable ori-
es reducido: trece en 101:..1.1, cinco postulados y ocho nociones co- gen pitagórico,(3) comprenden las proposiciones más importante,
munes. (2) de geometría plana elemental, referentes a tTiángulos, paralelo-
Los po,tulados se reheren a los entes básicos e,pecfficamente gramos, equivalencias. teorema de Pitágoras, con quien se cierra
geométricos y su función, de acuerdo con una plaui¡ble interpreta- el primer libro, circunferencias e inscripción y cincunscripción de
ción, consiste en fijar la posibilidad constructiva de las figuras polígonos regulares.
formadas por rectas y circunferencias determinando así su existen- Los dos libro, ,iguiente, ,e refieren a la proporcionalidad (4)
cia y unicidad. En efecto, los tre, primeros postulados aseguran la sobre la base de la teona de Eudoxo y sus aplicaciones: ,emejanza
existencia y unicidad de Wla recta. es decir, de un segmento pro- de polígonos y generalización de lo, problemas de aplicación de
longado indefinidamente cuando se dan dos punto, de ella; mien- áreas de los pitagóricos.
tras que un cuarto postulado fija la existencia de una circunferencia Los tres libros siguientes son aritméticos o, mejor, en ellos se
cuando se da un punto (su centro) y un ,egmento ('u radio). trata de teoría de números (5): divi,ibilidad, números primo,.
Esos cuatro postulados hjan la existencia de rectas y circunfe· progresione' geométricas cerrándo,e con la proposición en la que
rencias concebidas en forma indcl>endiente; quedaba por fijar sus Euclides enuncia la expre'ión de lo, números perfectos pare,.

74 75
El siguiente libro, el décimo, es el más extenso y el más dificil: la razón. creador de nuevos conocimientos que se presentan
se ocupa de los irracionales (6) clasificando, mas no calculando, una atraídos por la irresistible fuerza del raciocinio y cuya úniC'a finali-
serie de combinaciones de expresiones racionales e irracionales. dad es el conocimiento mismo. Sin duda que para los gustos de hoy
tales como las que se presentarían como rafces de una ecuación las demostraciones de Euclides son áridas, encuadradas en moldes
bicuadrada. formales demasiado rlgidos, algo pedantes pero con todo ha de
Algunas de estas combinaciones se aplican más tarde en la verse en el orden lógico, en los recursos deductivos y en los méto-
teoría de los poliedros regulares, aunque ha de reconocerse que dos de demostración otro de los méritos de los Elementos de
existe una verdadera desproporción entre el material acumulado Euclides.
en el libro décimo y el reducido uso que después se hace de él. Los editores antiguos agregaron a los trece libros de los Ele-
Los tres últimos libros de los Elementos son de un contenido mentos un par de libros más (apócrifos) relacionados con los po-
más bien heterogéneo: podrían calificarse de geometrla superior, Iiedros regulares. El llamado LibroXIV de los Elementos se debe a
no por su factura sino por tratar cuestiones ya de geometrfa del un matemático importante de la primera mitad del siglo U a. c.:
espacio, ya que implican nociones del actual análisis infinitesimal. Hipsicles de Alejandría; en verdad es una continuación natura! del
En efecto, el libro Xl expone algunos teoremas de geometria del último libro de Euclides, pues se ocupa de los poliedros regulares
espacio, necesarios para los dos libros siguientes: el XII comprende anotando, entre otras, esta interesante propiedad: Si en una esfera
en cambio teoremas del plano o del espacio que exigen para su se inscriben un cubo, un dodecaedro y un icosaedro, los lados del
demostración la aplicación del método de exhaución, mientras que cubo y del icosaedro son proporcionales a las áreas y a los volú-
el Xlii se ocupa exclusivamente de los cinco poliedro; regulares y menes del dodecaedro y del icosaedro, dependiendo el factor de
de su inscripción y circunscripción en la esfera. (7) proporcionalidad de la razón entre los segmentos que divide una
Tal es en s[ntesis la obra más importante de Euclides. Por recta en media y extrema razón.
grande que haya sido el aporte de los matemáticos anteriores, Además Hipsicles se habr!a ocupado de aritmética, abord'l"do
queda siempre para Euclides el mérito de haber aplicado por un viejo tema de origen pitagórico, pues según Diofanto se le
primera vez un método que resultó fecundo para la matemática y debería la definición de número poligonal P de p lados y n térmi-
la ciencia en general, y el de haber estructurado sistemáticamente nos de una manera que traducida a1gebraicamente ~rla
mediante ese método, en forma orgánica y ordenada, una gran
P = n + 'l. n (n - 1) (p - 2).
cantidad de conocimientos matemáticos, en especial de geometria
plana, sin olvidar que Euclides con sus Elementos acenlúa una En cuantoallibroxv, n)JJY inferior al anterior y que también se
nota característica y permanente de la matemática: su carácter ocupa de poliedros re¡,,'ulares se atribuye a un disclpulo de Isidoro
abstracto y su finalidad fincada exclusivamente en el Conocimiento. de Mileto, matemático que Ooreció en el siglo VI.
Ya Platón en la República lo había afirmado:" ... au~·aqueUo;que Los Elementos constituyen un conjunto si.stemático y sistema-
tengan escasos conocimientos de geometría no pondrán en duda tizado de conocimientos matemáticos griegos, pero no es el con-
que esta ciencia es todo lo contrario de lo que supondr!a la termi- junto de todos esos conocimientos que poseían los griegos de la
nología de los geómetras ... Es una terminología demasiado ridl- época de Euclides, de manera que para conocer el estado de la
cula y pobre, pues como si se tratara de alguna finalidad práctica, matemática griega a principios del siglo 111 a. C. debemos agregar
ellos hablan siempre de cuadrar, de prolongar, de agregar, cuando los conocimientos matemáticos que aquéllos no contenían.
en verdad la ciencia se cultiva con el único objeto de conocer." Por lo pronto, los Elementos no podían contener sino aquella
Pero en matemática conocer es demostrar y los Elementos nos parte de la matemática griega compatible en el sistema euclideo,
ofrecen el primer ejemplo en gran escala de ese fecundo juego de es decir, aquella que podía deducirse de los postulados que, explí-

76 77
--
cita o implícitamente, le servían de fundamento. Pero es claro que les relativas al movimiento: congruencia por superposición, gene-
tampoco podean contener todas las propiedades susceptibles de ración de los cuerpos redondos, integraban la geometrfa.
deducirsede estos postulados. Ya Proclo nos informa que Euclides Además de los E/ementos indudablemente su obra máxima, se
no dio sino aquellas propiedades que podian servir de "elementos", deben a Euclides otros escritos matemáticos algunos existentes,
pero fuera de estas omisiones deJiberadas hay que agregar omisio- otros perdidos. Entre los escritos de rndole geométrica (10) figumn
nes forzosas, representadas por Jas propiedades desconocidas en los Datas, obra que parece haber sido escrita para aquellos <¡ue
tiempos de Euclides y las que éste no estudió o no pudo deducir, habiendo completado el estudio de los Elementos deseaban ejerci-
En este sentido hay que señ~ar que tales omisiones son singular- tarse en la resolución de problemas que exigfan el conocim ientode
mente importantes en el campo de la geometria de la medida. Ase las propiedades del tratado de Euclides. En efecto, Datos se com-
no figura en los Elementos intento alguno para rectificar la circun- pone de un centenar de proposiciones en las qu se demuestra
ferencia o arcos de circunferencia, como tanlJX>CO para "cuadrar" cómo partiendo de ciertos datos -de ahe el nombre- quedaba
el círculo o sus p.:'l.rtes o las extensiones superficiales totaJes o par_ determinada una figura ya en posición, ya en magnitud o ya en su
ciales de las figuras que limitaban los cuerpos redondos: cilindro. forma.
cono y esfera. En este sentido, la llOica propiedad que trae los Ele. De las restantes obras geométricas de Euclides, o que se le
mentas es L, proporcionalidad entre los círculos y Jos cuadrados de .tribuyen se han perdido los originales griegos. De la obra Sobre
sus diámetros respectivos. Igual co·sa ocurre en el espacio: pue. ia división ele las figuras se dispone de versiones árabes; de los
den compararse los poliedros entre se y algunos cuerpos redondos PoriSlI'UJs de función probablemente semejante. Datos no se tiene _
entre si (la esfera con la esfera, el cono con el cilindro). pero faltl sino noticias; menos aun se conoce acerca de 5US ParalogisnlDs Ó
toda comparación entre Jos poliedros y los cuerpos redondos. Sofi.,nas probablemente una obr. didáctica escrila par' ~dieSlrar a
Además de esas omisiones deliberadas o forzadas los Elemen- los discípulos en el razonamiento correcto; de sus Comeos, en
tos no podían contener aquellos conocimientos que no encuadra- cuatro libros que serfa un tratado sobre este tema comprendido
ban en el sistema de Jos postulados euclideos tuvieran o no con. entre los de Aristeo y de Apolonio; y de sus Lugares superficiales,
ciencia de ello los griegos, conocimientos a los que pertenecían, respecto del cual no hay toclavea formada opinión sobre el significa- .
por ejemplo. todo lo concerniente a los tres problemas clásicos: do del !ftuJo. ' . .
trisección del ángulo, duplicación del cubo y cuadratura del círculo. Además de estas obras, estrictamente geométricas, se deben o
Otro grupo de conocimientos matemáticos griegos de comien. atribuyen a Euclides otras obr.s sobre temas de la matemática
zas del siglo 111 no podio estar incluido en los Elementos. Nos griega en sentido lato. Asi, se le atribuye un fragmento sobre la
referimos ante todo a los elementos de aritmética práctica, la lla· teoría matemática del sonido, un tratado elemental de astronomía
lOada "logistica" (8) por los griegos, que abarcaba el sistema d. titulado Fenómenos; un fragmento de Sobre /0 palanca, conocido a
numeración y las reglas operatorias elementales con enteros y lr~vés de fuentes árabes y dos escritos sobre óptica: Una 6pica que
fracciones, necesarias en las aplicaciones de la vida práctica O de la contiene las proposiciones fundamentales de óptica geométrica
astronomía, topografía, mecánica, y, por otra parte, a ciertas ramas fundadas sobre la hipótesis: "Los rayos que parten del ojo son
de la ciencia natural que, por su fácil geometrización, se constru· rectilfneos": y una Catóptrica que estudia los fenómenos de la
yeron en íntima conexión con la matemática: astronomía, óptica, refleKión en espejos planos.
cinemática.
Esa íntima conexión se pone en evidencia considerando que
ramas de la geometria del espacio, como la geometria esférica, (9)
integraban la astronomía, mientras que ciertas nociones elementa·

78 79

\
Notas complementarias mientras en cambio se alejan de estos principios y engañan a los esp(ritus
superficiales. Por eso Euclides expuso también los métodos que utiliza la
(1) Euclides y $U obra según Proclo. La continuación del fragmento de .mente que ve claro y con los que deben familiarizarse todos aquellos que
Proclo ya mencionado en el Cap. lJ1, reza así: "Euclides, el autor de los quieren aoometer el estudio de la geometría, advirtiendo los paralogism.os
Elcruentos, no es mucho más joven que Hermotamo de Colofón y que y evitando 105 errores. Este trabajo lo ha realizado Euclides ~n .su ~nto
Filipo de Mende; ordenó varios trabajos de Eudoxo, mejoró los de Teeteto SofJSTOO.S, en el que enumera ordenada y separadamente los disbntos ~pos
y dio además demostraciones indiscutibles de todo aquello que sus pre- de raciocinios erróneos, ejercitando sobre cada uno de ellos nuestra IIlte-
decesores no habían demostrado con el rigor necesario. Euclides Roreció ligencia mediante teoremas de toda clase en los que opone la verdad ~ la
durante el reinado de Ptolomeo 1, pues es citado por Arquímedes que falsedad y pone en evidencia la demostración de la verdad con la refutación
nació hacia fines del reinado de esé soberano. Además se cuenta que un dra del error. Este libro tiene entonces por objeto purificar y ejerQtar la inteli-
Ptolornco preguntó a Euclides si para aprender geomebia no emtía un gencia, mientras los Elementos oonstituyen la gula más .~~ y completa
camino más breve que el de los Elementos, obteniendo la respuesta: en la para la contemplación científica de las figuras geométncas.
geometría no existe ningún camino especial para los reyes . .. Euclides es,
pues, posterior a los disdpulos de Platón, pero anterior a Eratóstenes y a (2) Los an01nas tU Euclides. Euclides enuncia sus cinco postulados de
Arquímedes, que eran conternJX)ráneos, según lo afirma Eratóstenes en la siguiente manera:
alguna parte. Euclides era de opiniones platónicas y estaba familiarizado PoStúlese: 1) que por cualquier punto se pueda t:razar una recta que
con la filosoaa del Maestro, tanto que se P(opusocomoohjetivo final de sus ~a por otro punto cualquiera; 2) que toda recta limitada pueda prolon-
Elem.entos la construcción de las fi&rur3S platónicas. garse indefinidamente en la misma dirección; 3) que con un centro dado y
Se poseen de él muchas otras obras matemáticas escritas con singular un radio dado se pueda trazar un cfrculo; 4) que todos los Il.ngulos recto~
precisión y de un elevado car.1cter teórico. Tales son la Óptica, la Catóp- sean iguales entre sí, y 5) que si una recta, al cortar a otras dos, fonna los
trica, los Erem.entos ck música, y también los libros Sobre la3 dioisionel. ángulos internos de un mismo lado menores que dos rectos, esas dos rectas
Pero son de admirar especialmente sus Elementos de geometría, JX)r el prolongadas indefinidamente se cortan ddlado en que est,3n los ángulos
orden que reina en ellos, JX)r la elección de los teoremas y de los problemas menores que dos rectos.
considerados como fundamentales, puesto que no ha incluido todos aque- La primera impresión que produce la lectura de estos postulados es
llos que estaban en condiciones de dar, sino únicamente aquellos capaces que enuncian proposiciones de índole distinta.: los primeros tres aluden ~
de funcionar COIllO elementos y también por la \"ariooad de los raciocinios construcciones; el cuarto a una propiedad, y el quinto tiene todo el aspecto
que son conducidos de todas las maneras posibles, ya partiendo d.e las del enunciado de un teorema. Pero si se encaran como juicios que afinnan
causas, ya remontando los hechos, pero siempre son convincentes e irre- la existencia y unicidad de 105 elementos: punto, recta y circunferencia.,
futables, exactos y dotados del tono más científico. Agréguese que utili:La con los que se construirá la geometrla, su función se aclara. En efecto. los
todos los procedimientos de la dialéctica: el método de división para de- dos primeros postulados fijan la existencia de la recta detenninada pardos
terminar las especies, el de la definición para detenninar los razonamien- puntos. A su vez, la unicidad de esa recta queda detenninada por el cuarto
tos esenciales; el apodíctico en la marcha de los prin&ij>ios a las cosas y postulado al fijar la igualdad de los Il.ngulos rectos 0,10 que es lo mismo, que
el analítico en la marcha inversa de lo desconocido a los principios. Ese las prolongaciones son únicas. Por otra parte, un sedo postulado que
tratado también nos presenta en forma bien separada los distintos tipos de generalmente se incluye (erróneamente) entre las nociones comunes, afir-
proposiciones recíprocas, ya muy simples, ya más complicadas, pudiendo ma que entre dos rectas no existe espacio alguno.
la reciprocidad cumplirse entre el todo y el todo, entre el todo y un. parte,
Por su parte, el tercer postulado afinna la existencia y u~~cidad de. una
entre una parte y el todo o entre una parte y una parte. ¿Y qué diremos del
circunferencia dado su centro y su rddio, de ab( que en definitiva los pnme-
método de investigación, de la economía y del orden entre las distintas
ros cuatro postulados admitan la existencia de rectas y circunferen:w o,
partes, del rigor con que cadapunto queda fijado? Si pretendierasagregaro
en otros términos, pennilan el uso de la regla y del compás como mstru~
quitar algo, reconocerías de inmediato que te alejas de la ciencia y te
mentos geométricos. Aunque y.. advertimos, que en ningún momento
acercas hacia el error y la ignorancia. Pues en verdad muchas cosas poseen
Euclides alude a estos u otros instrumentos geométricos.
la apariencia de ser verdaderas y de surgir de los principios de la ciencia,
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/,

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también porque se veía en esos enunciados algo .s~perfluo, el\ v.isla de que
Por último, el quinto postulado fija las condiciones para que dos rectas
para los griegos no eran imaginables las proposlClones contran3S.
determinen un punto cuya unicidad quedaría asegur.ada por el postulado
ya citado, que se incluye generalmente en las nociones comunes. (3) Los libros pitagórU;os de /()$ Elementos. Considerando COIOO tales
Es claro que, encarados desde este punto de vista, faltarían en la los primeros cuatro libros de los Elementos digamos que el pnmer h~ro, de
geometría euclidea los postulados acerca de las intersecciones de las cir- 48 proposiciones, puede considerarse dividido en dos p:u1es: las pnn~eras
cunferencias con rectas o con circunferencias que Euclides admite implíci- 32 proposiciones se re6eren a las propiedades de los tri~~gul~, tennman-
tamente. Y no deja de ser curioso señaJar que los Elementos se abren con el do con el teorema característico de la geometria euclidiana. e ~r cons-
problema: Construir un triángulo equiMlero de lado dado, donde tal cons- tante e1 igual a dos rectos la suma de los ángulos de cualqUier triángulo.
trucción queda dctcnninada mediantF la intersección de dos circunfe- Cabe agregar que e I "Q UIIl
. to postulado" , el de las paralelas. por cuanto se
rencias. deduce de él la existencia de la paralela única a una recta desde un punt?
En cuanto a las nociones comunes, he aquí los ocho enunciados de exterior no se introduce hasta la proposición 19, lo que prueba que Eud~­
Euclides: l)cosas iguales a una misma cosa, son iguales entre sf; 2) si acosas d tratÓ evidentemente de evitarlo en las L8 anteriores, ~pode pro~1-
es . tria "ndenendlente del qUll1to
iguales se agregan cosas iguales las sumas (Euclides dice: el tot.a.l o la reu- ciones que constituye de por Sl una geome l. cr
nión) son iguaJes; 3) si de cosas iguales se quitan cosas iguales, los restos son postulado. . 6 bi a paralelo-
ib'Uales; 4) si a cosas desiguales se agregan cosas iguales, los resultados son Las últimas 16 proposiciones del libro se re e~el\ en cam .0. e
desiguales; 5) las cosas dobles de una misma cosa son iguales entre sí; 6) las: amos y triángulos y sus equivalencias para tenmnar, como u~timo par d
mitades de una misma cosa son ib'Uaies entre sí; 1) las cosas que se pueden grproposiciones, con los teoremas, directo y recíproco de p,tágoras. La
. laS liguos pertenecena
superponer una a la otra son iguales entre sí; 8) el todo es mayor que la demostración de ese teorema, según comenlanS an ,
parte. Ya dijimos que generalmente se agrega una novena noción común: al mismo Euclides. 60· ió d
dos rectas nooomprenden un espacio, enunciado que tendría su lugar m~ El libro segundo de 14 proposiciones se abr~ con la de _K: n .e ~oa.
apecuado entre los postulados. ·zada en las demostrdciones euclideas de equl valenC\3S. es
6gura muy u tili . . d·
" on" palabra que parece tener un origen astronómiCO pues 111 lea
Se advierten fácilmente las funciones de las nociones comunes de Eucli- e 1 gnom
.. d
, 1 h· ._.
barra ver ti·cal descansando sobre un p ano onzonuu,
r
des: ellas postulan la ib"Ualdad, desigualdad, suma, resta, duplicación y la llOSlclón e una , I
división por mitades, de las "cosas", es decir, de nuestras magnitudes, Es til"zada para medidas aStronómicas o de tiempo. En la matemática e gm>-
interesante destacar la séptima noción común que introduce la noción de ~o~ es en general todoaqueUo que agregado a un núm~ro~fi~a:::i:
movimiento en la construcción geométrica. le a estos en un número o 6gura semejante. Así cualqwe~ e . e d i '
Al observar en su conjunto los axiomas de Euclides, la primera obser- de carpintero que utilizamos en las demostraciones antmét:1eaS, e os
vación a señalar es la ausencia de postulados relativos a la geometría de) pitagóricos, en un gnomon. . .. lada
espacio; en efecto, Euclides no ha construido la geometría sólida en la En esle segundo libro aparece el ":1lgebra geomébic~ ',represen .
forma tan completa y rigurosa que aparece en la geometría plana. por 10 proposiciones que traducen geométricamente las SI~lentes propie-
Pero si se limita el a.n:ilisis a la geometría plana y se compard el sistema dades, expresadas algebraicamente con los sfmbolos actu es;
de axiomas de Euclides con un sistema moderno, por ejer¡Qlo el de .... iI- m (o + b + e + , ..) = rna + mb + me +
bert, se ad"erte que los postulados de Euc~des desempeñan el papel de (a + b) a + (a + b) b = (a + b)'
los axiomas de enlace y de las paralelas de Hilbert; y que las nociones (a + b) a = a' + ab
comunes de Euclides sustituyen los axiomas de congruencia de Hilbert; de (a + b)' = a' + b' + 2ab
ahí que faltari'an en los Elementos los axiomas del orden y el de la conti- ab + [1/. (a + b) - bl' = ['l. (a + b)]'
nuidad, admitidos implícitamente por Euclides, el último como "princi- (2a + b) b + a' = (a + b)' .
pio", Tales omisiones, como el de algün otro axioma necesario desde el (a + b)' + a' = 2 (a + b) a + b'
punto de vista lógico y técnico, no perjudican sin embargo a la conslruc· 4 (a + b) a + b' = [(a + b) + al'
ción euclidea que en momento alguno peca contra cUas. a' + b' = 2([1/. (a + b)]' + ['/2 (a + b) - bl']
Dado el carácter de la geometría griega, tales omisiones se explican no
(2a + b)' + b' = 2 [a' + (a + b)'l
sólo por el carácter fuertemente intuitivo de los axiomas omitidos, sino
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Las cuatro úJtimas proposiciones comprenden los problemas; divisióo pensable para que el problema de aplicación de áreas por defecto tenga
en media y extrema razón; "cuadrar" cualquier figura poligonal, y las solución.
generalizaciones del teorema de Pitágoras a los triángulos acutángulos y Si So es este paralelogramo máximo Euclides lleva el problema al
obtusán¡,'Ulos. caso anterior detenninooo un paralelogramo semejante a S y equivalen-
El übro tercero, de TI proposiciones, estudia las propiedades de la te So - p. pero en verdad la incógnita % (la parte faltante) no es sino
circunferencia, terminando por el teorema de la constancia del producto una cualqujera de las dos raíces positivas de la ecuación de segundo gra-
de los segmentos detenninado por las secantes trazadas desde un punto do % (. - %) = .'P : 4S•.
interior o exterior. El libro cuarto, de 16 proposiciones, se refiere íl la El tercer caso semejante al anterior, de aplicación de áreas por exce-
inscripción y circunscripción de polígonos regulares a una circunferencia so, consiste en construir sobre el segmento prolongado el paralelogramo
enseñando Euclides a construir efectivamente los polígonos regulares equivalente a P de manera que el paralelogramo construido sobre la pro-
de 4.5.6 Y15 lados, la construcción de polígonos regulares porduplicaei6n longación sea semejante a S. En este caso el problema siempre posible,
de lados era conocida; en cambio no hace alusión a los polígonos cuyo se lleva al primer caso donde el paralelogramo que se busca es equivalen-
número de lados es 7, 9, 11 Y 13 que no pueden construirse con regla y te a S. + P, y la ine6gnila x {el segmento excedent~ la raIz positiva de
compás. b ecuación % (. + %) ~ .'P : 4S•.
(4) 1....tJ p,-apo,-ciona/idad en los Elementos. Los libros quinto y sexto (5) La .rit",éti€. de los Elementos. No existe en los EleJnentos el
tratan de la proporcionalidad y la semejanza de acuerdo con los funda- menor intento de fundar la aritmética sobr~ un sistema de postulados.
mentos sentados por Eudoxo. El libro quinto, de 25 proposiciones, expo- Los tres libros que se dedican a la aritmética. con un tolal de 102 propo-
ne la teoría geoernJ de la proporcionalidad, independiente de la naturale- siciones, se abre con un conjunto de 12 definiciones donde se dice que
za de las cantidades proporcionales: entre las definiciones aparece el "Unidad es aquello por lo cual eada cosa singubr se dice uno"; "Númer<¡..
"principio" de Eudoxo (nuestro axioma de la continuidad) y la definición. es una pluralidad compuesta de unidades", para Juego seguir oon las
también de Eudoxo de b proporcionalidad mediante desigualdades. definiciones de números mayor y menor, múltiplo y submúltiplo, par e
El sexto übro aplica de 33 proposiciones, esa teoría general a Jas mag- impar, primo y compuesto, etcétera; también se habla de números planos
nitudes geométricas dando nacimiento a la teoría de los polígonos seme- (de dos factores). números sólidos (de tres factores), de los cuales el cua-
jantes; y como aplicación la generalización de los problemas de aplicación drado y el cubo son casos particulares, pan. teoninar con la definición de
de ::ireas de origen pitagórico y que involuaan la resolución de la ecua- números perfectos como aquellos números suma de sw divisores, excep-
ción algebraica de segundo gr.ulo en forma genernJ, pero con ropaje geo- to sí mismo. "
métrico. En eJ übro séptimo se expone la teona del máximo común divisor,
El primero de esos problemas, llamado de aplicación simple, consiste por el método de las divisiones sucesivas. y del mínimo común múltiplo
en construir un polIgono equivalente a un polígono dado P y semejante a que define así: Dados dos números a, b, se expresa la fracción a : b en la
otros polígonos. El problema se reduce a construir una media proporcio- forma irreducible a' : b', su mínimo común múltiplo es ab' - a'h, lo <Iue
nal. pues si x y • son bdos homólogos del poUgODO que se busca y S, equivale a tomar como mínimo común múltiplo el producto de los núme·
será x 2 : a 2 = P: S que, por otra parte, es la expresión dJbna ecuación de ros dividido por su máximo común divisor.
segundo grado en % incompleta. Los otros dos libros contienen varios teoremas importantes: a) la serie
El segundo problema, llamado de aplicación por defecto, consiste en de los números primos es ilimitada; b) la suma de los ténnil105 de una
construir sobre una parte de un segmento dado a un paralelogr.uno eqw- progresión geométrica, expresada en la fonna con nuestros símbolos,
valen te a un polfgono dado P de tal manera que el paralelogramo "filIlan-
(a2 - al): 01 = (UD - al): S. donde al> 0\1:. 0n
te", de igual altura que el anterior construido sobre la otra parte del seg-
mento dado, sea semejante a un paralelogramo dado S. Pero al enuncia· son los ténninos primero. segundo y último de b progresión. y S es la
do de este problema Euclides agrega. Es necesario que P no exceda al suma de los precedentes a a n; expresión cOmo es fácil comprobar, que
par,¡Jelogramo semejante a S construido sobre la mitad del segmento .. equivale a la actual; e) b aplicación de la expresión anterior a b progre-
En efecto, un teorema anterior demostraba que tal condición es indis. sión de razón duplicada. es decir 2. Y primer término la unidad como

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diferencia entre el lénnino . al '1 .
'ó d I ' que sigue u timo menos el primero' y d) la nes de ángulos diedios y poliedros y de poliedios y C\Jerpos redondos,
expresl n e os numeros l>erfect E l '
la contn'b'ó '. os pares. sIc ú timo teorema sin duda utilizándose par... las definiciones de estos últimos elmovimicnto pues la
UCI n anbnéllca más ori" al d E c1'd '
su~na de una. progresión geométri~l~e ::u,nudl"P~~~:P;:~nq~~I~~~ esfera, el cilindro y el cono se definen mediante la rotación de un semi·
pn:;o. ese numero por el último término de la progresión es un número círculo alrededor de su diámetro, de un rectángulo alrededor dc uno dc
pe ecto. Con nuestros súnbolos: si S = 2 RtI - 1 . J' sus lados y de un triángulo rectángulo alrededor de uno de sus catelos,
N = 2 11 S es un n' ro es pnmo, e numero respectivamen te.
l 2 22 2" S umero2 pe ceto. _En efecto. Jos divisores de N son: Euclides no establece postulado alguno par1l1a geometrla del espacio,
S· • •... • i 25, 2 S, ... 2 1t 'S, Y su Suma es
+ S (1 + 2 + 2 + ... 2"-1) = S (1 + 2" - 1) = 2"5 = N omisión lógica cuyas consecuencias se advierten en los primeros teore-
Y N es perfecto. 4 mas de estos Ubros en los que se pretende vanamente demostrar la exis-
tencia del plano, del cual por lo demás se da una defutición defectuosa.
ca A~n?ue ~uclides no trae ningún ejemplo numérico es indudable que La geometría del espacio en los Elementos sigue en la fonna actual
noc a os numeros pertectos más pequeños dados por su ex resión
~o demás se sabe que ya Nicomaco (s. 1) da los cuatro perfecios me~o~: aunque cabe destacar que Euclides no proce<le en este cam~ en la br-
ma ordenada y completa como habia procedido en geometifa plana; se
, 28, 496, Y8128 'Iue colTesponden a " = 1 2 4 6'--- .
exce '6 d J S • • , U'd-Ia ti Impar con advierten ademlis ciertas omisiones: por ejemplo, se habla de paralelismo
t pel n ~ , no es primo). Actualmente la lista de números ~rfec­
entre rectas o entre planos, pero no entre rectas y planos; como si Eucli-
os pares se la extendido, todos pertenecientes a la expresión euclidea
aunque se conoce la fonna que tendrfan lo, perfectos im y des no se hubiera propuesto sino reunir el material indispensable para la
noce ninguno de ellos. pares no se co- demosb"ación de los teoremas de los libros siguientes, en especial del
último.
(6) Los irracionales .,lios Elemenlos. Ellibro décimo d I El El segundo de estos tres libros se caracteriza por el hecho de ser sus
tos es el más extenso d e os emen- teoremas aquellos que exigen el método de exhaución introducido por _
. d' . ,pues compren e 115 proposteiones y en él se
estu. 13J1 e~ fo~a geométrica las propiedades de un cierto ~upo de ex- Eudoxo, método que Euclides aplica únicamente en estos cuatro casos:
preSIones UTaClonales, boy llamadas C\Jadráticas b' adrá' proporcionalidad entre los círculos y los cuadrados construidos sobre los
gunas apl'cae' P l Y IC\J ticas con al- diámetros respectivos e igualmente entre las esferas y los cubos construi-
• J Iones. or ejemp o, demuestra que en el problema de apli-
cacIón de :lieas por defecto de «presión algebraica x (a - x) = ~,b' los dos sobre esos diámetros; equivalencia entre la piclmide y la tercera par-
segmentos ~ ~ (a -. x) son conmensur...bles si los son a y Va 2 -'h" te del prisma de igual base y altura e igualmente esa equivaJencia entre
~n definItiva el libro ~ntiene una clasificación de irracionaJes bicua: cono y cilindro. /
clráticos que pueden ==1"" a1gebraicamente considerando la identidad El último libro de los Elementos está totalmente dedicado a los cinco
V vp ± vq = V ~. (VP+ ~ ± V 'it (vp_ v'P=qj poliedros regulares con un teorema final que expresa las relaciones entre
las aristas de esos poliedros y el di1metro de la esfera circunscrita
y. conslderan~o los l2 casos posibles que se obtienen combinando· a) dos Aparece por último, como lema probablemente añadido posterior.
slgn~~upenores o inferior; b) que p o q o ninguno de los dos ~ un mente el teorema~ que se atribuye a los pitagóricos, según el cual fuera
eua o perfecto y c) que p y p - q sean o no conmClI~urables de los cinco poliedros regulares conocidos no exisle ningún otro poljedro
. Aparece~ en el libro .numerosos teoremas de "álgebra geométrica", regular, demoslr.lción que se funda en la oaturaka especial de los "'gu-
aJgunos ya VI~tos en los labros anteriores, otros nuevos; entre estos últi- los poliedros que se foman en los vértices de los poliedros regulares.
mos la expresión general de los "bipletes pitagóricos" que Euclides da en b
d be x = mn; y = Y'l (m! - n')'' ...- = 1/. (".' + n') agregan d o que m y n
forma (8) La logística griega. Ya aludimos a los sistemas de numeración de
.c n ser ~mbos pares o ambos impares (aunque para obtener las solu- los griegos. El sistema utilizando L'lS letras del alfabeto pennitfa escribir
Ciones mínimas deben tomarse m y tl impares y primos entre sQ, los números hasta el millar; anteponiendo una coma a las letras que indi-
caban las unidades se tenfan las unidades correspondientes de los mUla-
(7) Los tres últimos libros ,le los Elementos Estos tr I'b
total d 75 . . ... es I ros con UD res, Uegándose asHwta la mirlada (10'), a veces simbolizada por una M.
e pr?IX>Slclones están dedicados en su mayor parte de la
Para números superiores a las miríadas se utilizaron reglas diferentes,
tría deJ esJXlClo. En el primero de esos libros se anteponen las de~~::
mientras que para las fracciones de numerador unitario se señalaba el
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I
denominador con un signo especial, aunque también parece que usaron que de carácter más astronómico que geométrico, a la cual se asemejarla
fracciones con numerador y denominador. En astronomía se utilizó con la obra Fenómenos de Euclides.
preferencia el sistema sexagesimaJ.
En cuanto a las reglas operatorias, poco se sabe, fuera de algunos (10) Las abras geométricas de Euclides. Da/os, que además de los Ele-
ejemplos diseminados en los textos cient[f¡cos; es probable que para la mentos es la obra geométrica de Euclides aún existente, contiene proble-
suma, la resta y, quizá, para la multiplicación se utilizara el ábaco; para mas de este tipo: si se conoce un ángulo de un triángulo y la razón entre
operaciones mois oomplejas operaban con los números escritos con let:ras el rectángulo fonnado por los lados adyacentes al ángulo y el cuadrado
en una fonna semejante a la 3Iqtual. del lado opuesto, el triángulo está dado en su fonna (E uelides dice en
"especie') es decir, queda detenninado un conjunto de tlÜngulos seme-
265 jantes. Otros problemas son aplicaciones de "1ilgebra geométrica) oon
CT ~ • 265
265 reminiscencias del álgebra de los bab~onios.
265
CT ~ • Respecto de la obra sobre la división de las figuras que cita Proclo,
1325 sólo se tienen noticias mediante un par de versiones mbes sobre la base
M
• •
M .fJ ,a
40000
12000
l2000
3600
HXXl
300 1590 de las cuales se ha reconstruido. comprendiendo un conjunto de propo-
« 530 siciones en las que se plantea el problema de dividir figuras planas, poU-
1000 300 15
M ,fJ 'Y )( T gonos, círculo y hasta una figura mixtilínea, mediante rectas que eum·
70225 plan ciertas condiciones, en figuras parciales que deben cumplir también
,a T K e 7021',5
condiciooes prefijadas.
e Otra obl'1l geomébica (pérdida) sobre la cual se han tejido numerosas
M CT K • conjeturas es Porism4S de la cual, sobre la base de las noticias que trae...-
Pappus, se han hecho varias reoonslrucciones. Pappus dice que esta obra
en tres libros compuesta de 38 lemas '1 171 teoremas era "una colección
He aquí un ejemplo de multiplicación "griega". donde las letras su-
ingeniosa de una cantidad de cosas útiles para resolver los problemas mú
perpuestas a las Al indican las unidades de mirladas y las rayas super-
dill'ciJes". El mismo significado del titulo no es claro, pues "porisma"
puestas a las letras es una manera de evitar la confusión entre letras y puede significar "corolario", pero también tiene otro sentido al cual se
números. A la derecha de la multiplicación griega está la traducción en reGere Pappus al decir que "los diversos tipos de pansmas no son ni.
sCmbolos numéricos actuales y la multiplicación tal como la efectuaría- teoremas ni problemas, representando en cierto sentido una forma inter-
mos hoy. media". De ahí que Chasles, que es uno de los matem6.ticos que recons-
(9) La "Esférica" antes de Euclides. Es sistemática en los Elem.eJltOl truyó la obra dice que los porismas son teoremas incompletos que expre-
la ausencia de las propiedades relativas a las figuras trazadas sobre la san ciertas relaciones entre elementos que varían de acuerdo con una ley
esfera. Si se exceptúa la definición y la proporcionalidad entre las esferas determinada, y que tendrian por objeto no sólo demostrar esas re1ackr,
y los cubos construidos sobre sus diámetros, la esfera só'!Ve presenta en nes, sino completarlas detennin.ando la magnitud y posición de las figuras
su relación con los poliedros inscritos y circunscritos. Este significativo que satisfarán aquellas relaciones.
silencio hiz.o pensar en la existencia de tratados que se refirieran especial4
mente a esa rama ck la geometrla del espacio '1 que, por su aplicación a la
astTonomía se consideraran más pertenecientes a esta última ciepcia que
a la geomeirla.
3, Arquímedes
En efecto, se tienen noticias acerca de una Esférica del periodo helé-
nico aunque de autor no bien individualizado, atribuyéndose el tratado a
Eudoxo en vista de que éste en su teoría del sistema planetario utiliza
esferas concéntricas; amén de sus méritos como matemático. En cambáo, Si Euclides es un maestro y un sislematizador, no muy original,
se conoce el autor: Autolico de Pitana del siglo IV, de una EsfiriclJ aun 4 la figura que le sigue cronológicamente, Arquimedes de Siracusa

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,
¡

es el arquetipo de malem~lieo original, que al igual que los cien- ciones a investigaciones e i1wel:tos en esto~d~:;:l: I::;~:
tíficos de hoy. no escribe sino monografías o memorias originales, . t 'b e este siJencio a que Arqmmooes conSl e .
relativas a los más variados campos de la matem:ilica antigua en .1 n uy 1 todo arte tendiente a satisfacer nuestras necesld:'l·
y, en genera, " . no dejó nada escri.
sentido lato: aritmética, geometría, astronomía, est6.tica e hidros- des como artes "innobles y oscuras, y por eso
tática, Fue, en particular, la incorporación al saber científico de lo sobre ellas,
estas dos ramas de la física la circunstancia que explica la extraor- , ~ e rodeada de cierta atmósfera novelesca
Su muerte misma u Id d mano
dinaria influencia que ejercieron los escritos de Arquímedes so- y narrada de diferentes maneras; y el acto del so a o ro d
bre los hombres del Benacimiento y de la Edad Moderna, convir. . atraviesa con su espada al viejo sabio absorto ~nte, una e-
tiéndoselo en una de las grandes figuras de la historia de la ciencia, que é' o dejó de excit'ar la imaglllaclón, Con
En verdad, su figura ya fue célebre y famosa para sus conciu- mostración geom tnc~ n te de Arquímedes fuera lamentada
dadanos de Siracus", Quizá lo fuera por sus méritos científicos o todo;..t' =l~ba;l~~~::S~I~:rfue respetada la voluntad del sabio
por las excentricidades y grandes inventos que le atribuyeron o por por 1 ar fd~ de grabar en su tumba uno de sus más hermosos
su vinculación, quizá parentesco, con la familia real. Hasta se cita en e sen. ~l relativo a la esfera inscrita en un cilindro. y e.sa l~U.­
una Vida de Arquím-edes escrita por uno de sus contemporáneos. teorem~,. . medio después que Cicerón descubnera, ya
ra permltlÓ, SIglo y a l ' la ha del célebre siraeu-
perdida y olvéipocadada :~l~eq~";U::;'ciu~:';anos ya habían olvida-
Sin embargo. hoy esa vida s610 puede reconstruirse sobre los
datos, no muy abundantes, de diversos historiadores. en especial sano en una
de los que se ocuparon de las guerras Pllllicas, El hecho induda- do su figura y su fama, ,
ble de haber muerto Arquimedes en el saqueo que siguió a la Esa fama hoy sobrevive. no p.or su vida, sino por s~ds eStcodptoslo'
caída de Siracu.iu en manos de los romanos en 212. combinado , , al es en Ios que s'e da. por
cabales trabajos ongm' . conOCI lentos.
o o
con otro dato. segllO el cual Arquímedes habría vivido 75 Mios. roducido antes sobre el tellla y se aportan nuevos e ecn
ubica la fecha de su nacimiento en el allO 287 a, C.
Las actividades de su padre, astrónomo, influyeron sin duda p En esOs escritos siguió rigurosamente¡ebl métod¡ o euc"S'degeoUí~~
las 1 'pó' e postu a a a as que
en la vOC<1eión y formación científica de Arquímedes que, desde fijar previamentedadosal~e~~~se~~rados y te;minados; en gene·
joven, estuvo en Alejandría donde, sin pertenecer al Museo, tra. los teoremas CUI . 1 ' se
al tilizando el método sintético sin mencionar e camlllo -
bó amistad con varios maestros alejandrinos con quienes mantu... r ,:; llegar a la tesis de la proposición que demuestra de
gu; oU~a:~, 'eneral no es de lectura f~i1, aunque para demos-
vo luego correspondencia científica: fueron los sucesores de
Euclides: Conón de Samos y, a la muerte de éste Desiteo de
Pelusa, y Eratóstenes, Begresado a Siracusa de<lic6 toda su vida a
ah q ~ ás la amplitud de su talento matem~tico,
trar una vez m I
pro-
'to
porciona una notable excepción a esta regla genera en su escn
la investigaci6n científica. ".
Esa vida, como la de otros grandes sabios, fue embellecida o Método, 'bí y
deformada por la imaginación popular que la revistió de anécdo- , ' os de A1ejandria los trabajos que esen a,
Solía envIar a amlg, d de los resultados sin la demostración,
tas m;1s o menos verosímiles o la exaltó con elogios que a veces a veces s610 los enunCia os 'ó l permitió formular cierta
e 1 alguna ocasl 1'1 e
contribuyeron a rodear su existencia de una atmósfera sobrena- costum bre que ,1 d I
tural. daz b ervacI6n acerca e os profesores alejandrinos. En , .
mor o s. 'ó q e algunos enunciados rcuull-
Plutarco, al referirse a la vida del general romano Marcelo r t al advertlr en una ocasl n u , d'
CJec o, ' e l los profesores alejan rlllos
que conquistó Siracusa, describe la vida de Arquímedes y le con- dos eran f~sos, sin que nlll~n~e:ir Arquímedes: .. , , ,aquellos
fiere grandes dotes de mecánico práctico y de ingeniero militar hubiem senalado el error, ~u ood los problemas, pero sin dar
aunque en ninguno de los escritos del siracusano aparecen men- que pretenden haber resue to t os
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90
la demostración quedan refutados por el hecho mismo de haber designa con el nombre de conoides (nuestro paraboloide y nuna
declarado que demostraron algo imposible". del hiperboloide de dos hojas, de revolución) y esferoides (nues-
o es fácil establecer un nexo lógi<'o o cronológico entre los tro elipsoide de revolución). (4) ,
escritos de Arquímedes. En parle por la rndole monográfiC<l de Una última contribución conocida de Arquímedes a la geome-
los mismos. en parte por el distinto contenido que se refiere a tría del espacio, de indole diferente de las anteriores, la propor-
matemática, a astronomía y a fisica, sin olvidar que probablemen- ciona Pappus cuando al hablar de las figuras inscritas en la esfera.
te aJgunos de sus escritos se han perdido. cita los poliedros regulares y 13 poliedros semirregulares que,
Se conocen de Arquímedes, en versión original, cuatro escri- según Pappus, habría descubierto Arquímedes, pero sin señalar
tos de geometría: dos de geometría plana: De las espirales; De ta cómo llegó a ellos. (5)
medida det cln"to, y dos de geometría del espacio: De ta esfera y E':l geometfia plana la contribución más original de Arqulme-
del citindro (dos libros) y De los conoides y ele los esferoides. des es el escrito De los espirales. uno de los más diflelles por sus
Siguiendo la norma euclidea, hay definiciones en todos esos largas demostraciones, la concisión de su texto, que subenti~nd«:
escritos, excepto De ta medie/a del clrcuto, y postulados en De la muchas relaciones intermediarias, la aplicación de expresIones
esfera y del citine/ro. (1) en forma geométrica de la suma de términos en progresión arit-
El primer libro de este escrito puede considerarse un com- mética o de sus cuadrados; todo hace su lectura nada fácil, cir-
plemento de los Elemelltos de Euclides, al demostrar una serie cunstanela que explica que en los siglos x"vu y XVIU hubo mate-
de teoremas, relativos a las áreas y volúmenes de los cuerpos máticos que desistieron de eotender este escrito y hasta quien,
redondos, omitidos en los Elemelltos. freote a sus dificultades. prefirió considerar erróneos sus resulta:
En esas demostraciones, por ejemplo en el caso del área de la dos. También en este escrito aparecen problemas no resolubles
esfera o del segmento esférico, pero también en otros libros geo- con regla y com'¡,ás que Arquímedes da por resueltos por ioser-
métricos, Arquímedes expone propiedades que traducidas a1ge- ción, pero sin señalar la construcción correspoodíente. (6)
braicamente, representan igualdades o desigualdades entre su- . El escrito De la ,nediCÚJ del circulo, muy breve, es uno de los
matorias que en conexión con el postulado de Arquímedes y el más importantes de Arquímedes, pues en él no sólo demuestra la
método de exhaución, permiten llegar geoméltieamenle a aque- equivalencia de los problemas de la rectificación de la circunfe-
llas áreas y volúmenes que hoy se obtienen analíticamente me- rencia y el de la cuadr..tura del círculo, sino que al dar una solu-
diante los recursos del análisis infinitesimal. (2) ción aproximada de esos problemas, con un valor bastante cóm~
Algunos de los teoremas del primer libro del escrito De liJ , do para nuestro número 1T, aporta interesantes ~uestiones ant-
esfera y det ciline/ro; área lateral del cono y lIel cilindro, área de méticas. (7) _.'.' .
la esfera se han incorporado a nuestra geometría elemental mien- Queda aún un tema de goometria plaM que Arquimedes trata
tras que otros ofrecen tal sencillez y simetría qu: ~xplican el de- en un escrito que, desde el punto de vista de hoy, no es exduS!-
seo de Arquímedes de quedar sus resultados eternamente graba- 'vamente geoméltico. Es Cuadratura de la pardbola, pnme.'
dos en su tumba. ejemplo de cuadratura de una figura mixtillnea Oas lúnulas de HI-
El segundo libro del escrito comporta una serie de.proble- pócrates habían sido las primeras figuras cuadrables curvilíneas) y
mas, algunos de los cuales, nada fáciles, conducen a problemas que Arquímedes logra por un doble camioo: uno exclusivamente
del tipo de la duplicación del cubo y de la triseoción del ángulo. (3) geométrico y otro empleando los recursos de la estática, medum-
En cierto sentido el único libro de De tos conoie/es y de ./os te la ley de la p,uanca que él mismo había demostrad~. (8)
esferoídes es una continuación del anterior, pues en él se estu- Por último se atribuye a Arquímedes un llamado Libro de los
dian las propiedades mélticas de los sólidos que Arquímedes lernas. conocido en su versión árabe. que contiene una serie de
92 93

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I
proposiciones de geometría plana, algunas muy elementales, pe- ca como rama de la matemática; será Arquímedes quien concede-
ro otras con interesantes equivalencias entre figuras circulares, rá jerarquía científica a esta rama, mediante sus escritos: Sobre el
que es muy posible que sean originales del geómetra de Sira- equilibrio de los /,laTlos (en dos libros) y De los cuerpos flotantes
cusa. (9) (también en dos libros), que se ocupan, respectivamente, de es-
A estos escritos puramente geométricos, cabe agrt:gar c.n 1, tática y de hidrostática.
producción de Arquímedes, los escritos sobre tem;:¡s de ciencia Del equilibrio de los plauos, donde la palabra "planos" se re-
natural: astronomía y física, (Iue los griegos incluían, por su índo- fiere a figuras planas limitadas, es un estudio acerca de la deter-
le, en la matem.\tica. El escrito que, sin tener finalidad astro- minación de los centros de gravedad y de las condiciones de equi.
nómica, se ocupa incidentalmente de astronomía, es un traba- Iibrio de cuerpos geométricos, cuando en cada uno de sus puntos
jo dedicado al hijo del tirano de Siracusa y de quien era pre- se considera, además de su posición, el peso; aunque ArquÍlne-
ceptor, con el objeto de probarle que el número de granos de des no estudia sino cuerpos homogéneos. El escrito está cons-
arena del mar no era infinito, haciendo alusión al verso de Pinda· truido a la manera euclidea con definiciones, postulados y teore-
ro "numerosas como las arenas del mar". Con tal fin se propone mas, comprendiendo el primer libro las condiciones de equilibrio
contar o, mejor, dar nombre al nlllnero de granos de arena que de la palanca ,y la determinación de los centros de gravedad de
llenaría no sólo a tooos los mares, sino a todo el universo, adop- al~,'unos polígonos, mientras que en el segundo libro llega a de-
tando para éste sus máximas dünerisiones posibles o imaginables. terminar el centro de gravedad de un trapecio parabólico, es de-
El interés de este escrito, conocido como ArelJlJrio o El con· cir: la porción de parábola comprendida entre dos cuerdas para-
tador de arenas, es múltiple. Por un lado, justifica la fama que, lelas. (11) . _
según testimonios antiguos, poseía Arquímedes como astrónomo, Si respecto de la estática, subsiste aún alguna duda acerca de
en vista de los conocimientos astronómicos que el escrito revela, la posibilidad de existencia de escritos antiguos sobre esa rama de
figurando hasta un procedimiento experimental para detenninar la mecánica anteriores a Arquímedes no hay duda alguna respec-
aproximadamente el d~'Únetro aparente del Sol. Por otra parte, to de la hidrostática, cuyo creador indiscutible es Arquímedes
en el Arenario figura un párrafo importante desde el punto de con su escrito De loscuerposflotanles, con el cual se dan cientifi-
vista histórico, pues constituye la única alusión conocida al siste- camente las condiciones de equilibrio de los cuerpos sumergidos
ma heliocéntrico de Aristarco de Samas, concepción del universo • parcialmente, se enuncia el hoy llamado "principio de Arquíme-
que Arquímedes no comparte, pero que adopta por cuanto sus des" y se estudian las aplicaciones del principio al caso de un
dimensiones eran mayores de las del universo que ordinariamcn· casquete e férico y de un segmento de paraboloide de revolu-
te concebían los astrónomos de la época. A esl;ls notas de índole ción. En realidad, en la forma dada por Arquímedes, los proble-
extramatemático cabe agregar que en el Aren~¡io figura un siste· mas de hidrostática se reducen a problemas de estática sólo algo
ma especial de numeración: las "octadas",(lO) que Arquímedes más complicados, al hacer intervenir la razón entre los pesos es-
crea ante la necesidad de manejar números muy grandes, sistema pecíficos del cuerpo y del fluido. (12)
que le facilitará contar o. mejor, nombrar esos números. Terminemos con los escritos de Arquúnedes reseñando qu¡"j,s
Por último, se deben a Arquímedes dos escritos que pueden el más original de todos ellos: Delmitodo relativo a los teoremas
calificarse de física matemática que proporcionaron los primeros mecdnicos, que se conoce abreviadamente como Método, en el
resultados perdurables de estática: la ley de la palanca y el llama· que explota hábilmente las propiedades de la palanca y de los
do "principio de Arquimedes'. centros de gravedad.
fuera de las reflexiones sobre mecánica práctica vinculadas Recordemos que muchos de los resultados 10b'rados por Ar-
con las máquinas simples, muy poco había progresado la mecáni· químedes: áreas, volúmenes, centros de gravedad, se obtienen

94 95
hoy mediante los recursos del cálculo integral, recursos que los el mismo autor, ya mediante fuentes árabes o griegas. Así, en el
matemáticos gnegos sustituyeron por el "método de exhaucjón" Arenario Arquímedes se refiere a un escrito aritmético dirigido a
de Eudoxo. Pero, como dijimos, este método es un método de Zeusipo acerca de la denominación de los números; además de
demostración, no de descubrimiento y por tanto exige conocer de una obra Sobre la palanca que le atribuyen autores antiguos y su
antemano el resultado a demostrar. estudio de los poliedros semirregulares ya citados, otros autores
. En algunos casos em fácil prever ese resultado, ya por induc. lo dan como autor de ...-
una 6ptica, así como de obras astronómicas:
c~6n. ya por intuición, pero en otros casos tal previsión era impo- construcción de una esfera planetaria, longitud del año ...
sIble. ¿Cómo podía, por ejell)plo, preverse la complicada posi. Con Arquímedes la matemática griega llega a su apogeo. Sin
clón que ocupa el centro de gravedad de un trapecio parabólico? duda que él encontró una ciencia ya madura, a la que agregó
Este hecho no dejó de intrigar a los matemáticos occidentales nuevos capítulos o mejoró lo~ existentes. Pero en esa obra de
cuando en el siglo XVI comenzaron a difundirse los escritos d~ complemento y de penecdonamiento, demuestra una mayor fle·
Arquímedes, y no faItó el matemático que afirmara que segum. xibilidad que toma más maleable' el rígido molde euélideo y le
mente Arquímedes disponía de un método especial para lograr confiere mayor riqueza y au tonomía, qesvin,culando casi total·
esos resultados. método que habría mantenido en secreto. mente los lazos que habían mantenido ligada la matemática con la
Tal afin:nación resultó una verdad a medias; en efecto, Arquí. fUosofía. Esa mayor libertad y autonomía, sin descuido del rigor,
medes hab,a Ideado un método con ese objeto, pero no lo mantu. se refleja en la elección de los postulados, en las aplicaciones a la
VD en secreto, sino que lo expuso en una larga carta destinada a ciencia natural. en sus incursiones por el campo de los números y
Eratóstenes, que estaba en Alejandría, carta que lamentable. de la matemática aproximada, y convierten a Arquímedes en U!!
mente quedó desconocida para Occidente hasta 1906 cuando el matemático, y un gran matemático, en el sentido actual y perma·
historiador de la ciencia Heiberg descubrió una copi~ en un pa. nente del vocablo.
hmpsesto de Constantinopla. Esa carta es hoy el Método de Ar.
químedes.
En ese escrito figuran varias determinaciones "mecánicas" de
equivalencias y centros de gravedad, aunque su finalidad fue la Notas complementarias
de hacer conocer dos cubaturas especiales, de la uña cilíndrica y
de la doble bóveda cjlíndrica.(l3)
Por último, cabe citar como de Arquímedes un par de escritos (1) Definiciones y postulados geornélri<:(J$ <k Arqufmeda. En el es·
que se c1asincarlan hoy entre los problemas de ·.matemática re. crito De la ..fera y tkl cilindro, hay seis definiciones, de las cuales las
creativa. Uno de eUos, conocido como SlonUlcJ¡iQI~ es geomébico cuatro primeras son: 1) Existen en el plano ciertos arcos de curva total-
y conSIste en llenar una cavidad rectangular con 14 figuras polig<>- mente situados de un mismo lado de las rectas que unen los extremos del
arco; 2) llamo cóncava en la misma dirección una Unea tal que la recta que
nales, cada una de las cuales era conmensurable con el total. El
une dos puntos cualesquiera de ella, o bien está toda del mismo lado de
otro problema es aritmético y consiste en un dificilísimo proble.
la línea, o bien está parte del mismo lado y parte sobre la línea misma;
ma de análisis indeterminado de segundo grado, dCI.ominado. 3) de igual modo hay ciertas porciones de superfieíe, no situadas en un
"Problema de los bueyes', que probablemente Arquímedes plano, pero cuya línea extrema está en un plano situado totalmente del
enunció. pero no resolvió, pues sebl1Jll algunas" versiones su so)u- mismo lado respecto de la superficie; 4) Uamo CÓncavas en la misma di-
ción transporta. a números de un centenar de miles de cifras. rección superficies taJes que las rectas que uneo dos puntos cualesquiera
Además de los escritos anteriores, se atribuyen a Arquímedes de ellas, o bien están todas del mismo lado de la superficie, o bien parte
obras actualmente perdidas, de las que se tienen noticias ya por del mismo lado y parte sobre la superficie misma.

!l6
mental y a la circunstancia de que la definición de Euclides no era ni
Con estas definiciones no sólo se introd
mébico: el de concavidad, que Euclides nou~~;~ ~=~:ce~to g~ clara ni intuitiva, hizo que bien pronto este postulado de .vquímedes se
adoptara como definición de la recta. El primer intento en este sentido
aparece un concepto de curva de ro . SIIlO que
I

las escasas líneas y superfl . Yd ,SU,pe¡ICIC más generJ.!, no limitado a aparece en Te6n de Esmima, comentarista del siglo U.
eles e os E ernentos' r l a ' f¡
Por su parte. el postulado 5) es el postulado que hoy se designa por
Plano, cono, cilindro y esferol' sino uc i lel . ce • clrcun crenda,
lesquiera que comprenden PC;ligonal~s ;, u)'~.líneas y superficies cua· antonomasia con el nombré de "postulado de Arquímedes", que Eucli-
y curvas así ce 1, ....J:l • Y lasta meas formadas por rectas des había incluido e"ntre las definiciones del Libro V de sus Elementos. Al
• ma as superUCles correlativas.
admitirlo por primera vez entre los postulados, Arquhnedes puso en evi-
d .. Las definiciones 5 y 6 se
. reneren
o al sector esférico y al "ro nbo 56ll dencia que tal enunciado no era un principio, ni una definición, ni un
o • cuerpo que Arquúnedes utiliza e
constituido por dos d bas't ~ muehas d i .
e sus demostraciones. teorema que podía deducirse de los demás postulados; de ahí que lo
. conos e e y eje comunes é' . enuncie como un postulado independiente Yhaga uSO de él en todos los
. . distintos resl"VY'to
P;:ICIOS
1.-- de Ia b
ase.Es'IIlteresanteYpor'
v rtices en semles·
I 1 numerosos teoremas de carácter infinitesimal que demuestra. Las actua-
poSIción que en forma ingeniosa detcrmin I dÚi' . cJcmp 0, a pra- les geomebias no arquimedianas, para las cuales son válidos los postula-
dos rombos sólido d " a l ' a a erenC13 en volumen de
. s e Igu es ejes y vértices y de bases diferentes. . dos ordinarios de las magnitudes con excepción del postulado de Arqul·
medes, constituyen una brillante confinnación del modo de ver de Ar·
lad~o~lc:a::~;~.erasJ) Lacuatro de~nliciones se relacionan los cinco postu~
p~a~ascon~ ~ne~
, recta es a más corta tr odas I químedes.
iguales extremos; 2) En cuanto a las demás líne: de En el escrito De lm conoides y lle los esferoides se dan las definiciones
extremos son desigual d' '. os mismos de estos cuerpos engendrados por un movimiento de rotación de las tres
una de eilas está tota1;:~~;cooslendd°c\acóncavas en la misma dirección secciones cónicas, que en tiempos de Arquímedes aún lenían los anti-
. mpren I entre otra y la recta I
~
par~e ~mún.
nllsmos extremos o en parte está comprendida . con
línea comprendida es menor' 3) Del mis en J es y la
guos nombres dados por Menecmo Y Aristeo.
Tales definiciones son: 1) Una sección del cono rectángulo da una
~: tie~en 'os 7ismos extr:mos y esos ~:tr~m:; ~:~: ~nV:'~:~: vuelta completa alrededor de su eje; la figura engendrada por esa sección
se llama conoide rectángulo (es nuestro paraboloide de revolución); 2) si
extr:~\\~ ana es a menor; 4) Entre las otras superficies con los mismos
se tiene cn un plano una sección del cono obtusángulo así como sus rectas
siendo s, ~~~s :trcmos están e.n un plano, serán desiguales cuando
con as ncav3S en la misma dirección una de ellas está total más aproximadas y el plano da una vuelta completa alrededor del eje, las
rectas más aproximadas describen un cono isósceles mientras que la figu-
omente comprendida
está en l __1,0tr·a y Ia fi gura pana
entre I con los mismos extremos-
par e comprenulda yen parte en común' la' rfi' ' ra engendrada por la secdón se llama conoide obtusángulo (las rectas más
prendida es menor; 5) Por otra parte entre I lí ,y su~, cae co~­ aproximadas son nuestras asíntotas y el conoide obtusángulo es el hiper-
dos desiguales la mayor excede l ' d as ncas, supe leles y sób- boloide de revolución de dos hojas. En Arquímedes no hay alusión al
, d ,. a a menor e una cantidad tal ue a e
ga a a SI misma puede superar a cualquier cantidad d d h
las dos anteriores.
q gr
a a omogénea con
~ hiperboloide de revolución de una hoja); 3) si una sección del cono acu-
tángulo da una vuelta completa alrededor de su eje mayor, la figura en-
gendrada por esa sección se llama esferoide alargado, mientras que si gira
cier~s I::st~la~os ~) a 4) esta.blccen las condicio'nes de desigualdad de alrededor de su eje menor, se llama esferoide aplanado (son nuestros
. . eas y e Ciertas ()OrClones de superficies así Urna fija un P ri n
ClplO dde mínimo, que si pien son intuitivos y los' Elementos hab(an d : elipsoides de revolución).
También mediante el movimiento se engcndran las espirales, cuyas
mostrJ
l do en casos I n uy particu. Iares, su demostración en el caso general e
propiedades estudia en el escrito que lleva ese nombre. Así define ArcfUÍ-
~ an~ea da ~o era ni fácil ni posible con los recursos geométricos de la' med.es sus espirales: Si en un plano se considem una recta que mantiene
poca, e lf que darlos por admitidos en farola de postulados repre
senta dpor, parte de Arquímedes, tanto una genial intuición como un rasg~ uno de sus extremos fijo y gira un número cualquiera de veces con mo-
vimiento uniforme, retomando sucesivamente la posición de donde ha
d e au acm. partido, mientras que sobre la recta que gira se mueve unifonnemente
El postulado 1) tuvo mucha suerte. El hecho de postular l un punto a partir del extremo fijo, el punto describirá una espiral en el
una pro¡liedad
. cara~ t ens• ti ca. 'mtultiva
. parale a recta
y de interpretación sim ,.~
ca, unida a la neceSidad instintitiva (no lógic.:a) de definir ese e::te ~:~- plano.
99
98

\
MientrolS que en las definiciones de los conoides y esferoides el tiem. y si A, = arh + !rh)', ento""",
po no interviene para nada, pues el movimiento sólo se utiliza para la
definición de los sólidos, en el caso de las espirales se hacen necesarias • .-,
dos proposiciones iniciales para fijar la proporcionalidad entre los seg-
mentOs recorridos y los tiempos empleados en recorrerlos. •
IIA., LA, < (a + /111.) , ('¡'a + '/3nh) < IIA. '
~,

(2) Las sumMorias de Arquímede,. Las igualdades y desigualdades (3) El escrito De la "sfem y del cWndro. Además de las definiciolles y
entre sumatorias que se presentan en los escritos de Arquímedes expre- postulados ya citados, en el primer libro de este escrilo figura una serie
sadas con lenguaje geométrico, son las sib'Uientes, que por comodidad de leoremas relativos a las áreas ya los volúmenes de los cuerpos redon-
traducimos en lenguaje algebraicO: dos, de los cuales los más importantes son:
En Cuadratura de la pardbola se da la suma de una progresión geo- J) La superficie laleral de un cilindro circular recto es equivalen le a
métrica en la sib'Uiente fonna: un circulo cuyo nidio es medio proporcional entre la generatriz del cilin-
dro y el diámetro de la base; 2) la superficie lateral de un <Olla circular
.-, recto es equivalente a un círculo cuyo raWo es medío proporcional entre
¿ ('/.)' + '/3 ('/.).-' = '/3
~.
la genemtriz del cono y el radio de la base; 3) la superficie lateral de un
tronco de cono circular recio, de bases paralelas, es equivalente a un
círculo cuyo radio es medio proporcional entre la generabiz del tronco de
En De las eS¡Jirllles, así como en De ios COrlOjlleS y de los esferoides, cono y la suma de 1", radios de las bases; 4) la superfi ie de la esfem es
expresa Arquímedes la suma de los primeros n cuadrados en la forma equivalenle a cuatro veces su círculo máximo; 5) toda esfera es equivalen.
especial, te a cuatro veces el cono cuya base es un círculo máximo y cuya altura es
el radio de la es/em.
• • En un corolario poslerior Arquímedes demuestra Que si se considera
3 ¿ r' = 11' (11 + 1) + ,_1
,.-1
¿ r; un cilindro de altura igual al diámetro de la base y en él se inscribe una
esfera, las áreas y los volúmenes de esos dos sólidos están en la misma
proporción simple 3: 2. La sencillez de estos ténninos, que definen una
mientras que en el escrito De la esfera y del cilindro, en los teoremas que razón igual, entre pares de magnitudes de distillta natural.,.. .. en <OlItraste
penniten determinar el área de la esfera y del segmento esférico, Arquí- quizá con el esfueno realizado para obtenerla (área y volumen de la esfe-
medes demuestra un teorema de una sencillez extraordinaria que, expre. m) fue quizás el motivo que indujo a Arquímedes a expresar el deseo. que
sado en forma algebraica, es: se cumplió, de grabar en su tumba una esfern con un cilindro circunscri·
to; 6) la superficie de un casquete esférico, exceptuada la base, es equiva-
.-,
2 L sen ra +
,.-)
en na = (1 -
.'
cos na) cotf,t 1/2

expresión que al convertirse en integral definida medianle el paso allfmi-


a,
lenle a un círculo cuyo radio es el segmento trazado desde el vértice del
casquete a un punlo cuaJquiera de la base; 1) el sector esférico es equiva-
a
lente a un cono cuya base es equivalen le la superficie del casquete del
sector y cuya altura es el radio de la esfera.
De los problem3S, que con una serie de olras proposiciones compren-
le, pennite hoy calcular esas áreas. de el libro 11, sólo citamos aquellos que conducen a cuestiones no resolu·
Además en De las espirales y en De los conoitks y de los esferoide" bies con regla y compás: 1) Detenninar una esfera equivalenle a un cilin-
Arquímedes utiliza las siguientes desigualdades: dro o a un cono dado. Este problema se reduce a algún problema del me-
solabio; en efeclo, para resolverlo Arquúnooes detennina dos medias pro-
.-, " ,,-1 • porcionales entre dos segmentos dados, pero sin indicar el procedimien-
2 Lr<
,-, ni < 2 ¿r;3¿r'<n3 <3 ¿r'
,-,
to seguido en esa detenniuación, lo que hace suponer que Arquímedes
r-I ,..1 daba ese problema por conocido y resuelto; 2) cortar una esfera por u UB
V LIC'
100 (~l -f
:f!" AllOOnnA r:,
<> (roruel) :-'
~ ",/
ó>./ ,>
11 '\'
*
plano de manera que los dos segmentos teng;lI\ sus volúmenes en una uno de ellos y el cono, definido como siempre, es igual a la razón entre el
raz6n dada. El problema, como dice Arquímedes, se reduce a dividir el eje correspondiente al otro segmento, agregándole la semirrecta que une
triple del radio de la esfera en dos partes tales que una de ellas sea a un los vértices, es decir, el semidiámetro conjugado a la dirección de la
segmento conocido como el cuadrado del diámetro de la esfera es el cua- base, y ese eje,
drado de la otra parte. Arquimedes agrega que al final del libro cbrá la Basta exponer estos enunciados para advertir la importancia de los
Solución, que en este caso corresponde a un problema de trisección del resultados logrados por ~quíll1edes y la pericia técnica que en ellos des-
ángulo, pero en ningún manuscrito se encuentra esa solución; 3) deter- pliega, si se considera que tales resultados se obtienen actualmente me-
minar un segmento esférico de volumcn dado y semejante a otro segmen- diante los recursos del cálculo integral.
to también dado. Este problema se reduce al del mesolahio; en efecto,
Arquímedes lo reduce a la búsqueda de dos medias proporcionales entre (5) Los piJliedros semirregulares de Arlluímetiu. En el cuadro 51·
dos segmentos dados. guiente se enumeran los 13 poliedros semirregulares que se atribuyen
Temlinemos agregando que en la penúltima proposición de este libro a Arquímedes, con sus características: ángulos poliedros y aristas iguaJes
.se habla de una razón "sesquiJátera". es decir, multiplicada una vez y entre sí; y caras polfgonos regulares no todos semejantes.
media para indicar nuestra potencia de exponente 'J¡2; mientras que en la Según un antiguo comentarista anónimo parece que estos poliedros
última proposición se demuestra que entre todos los segmentos esféricos pueden obtenerse partiendo de los regulares o de los mismos semirre-
de ib'1.lal superficie, el hemisferio es el de volumen máximo. (Estas dos guiares seccionando los vértices con planos a la manera de los cristales.
últimas proposiciones del escrito son precisamente aquéllas, cuyo enun- Por ejemplo, seccionando los vértices de un cubo de manera tal que sus
ciado, que resultó erróneo, había enviad'o a los maestros alejandrin.os sin aristas se bisequen, se obtiene el segundo de los 5Cmirregularcs del
que éstos advirtieran el error.) cuadro.

(4) Los conoides y esferoides de A"qufm~des. En el escrito De los (6) La espiral tk Arqulrnetk•. Eounciamos las propiedades más in-
conoides y de los esferoides Arquímedes, después de un largo preirllbulo portantes de esta CUNa que J\rquímedes demuestra en su escrito de 1m
dirigido a Oositeo, donde figuran las definiciones de los térnlinos que es¡,jralu,
utilizará en el escrito, introduce algunos lemas aritméticos y propiedades
de las cónicas que en algún caso enuncia sin demostrar agregando que N __ d.r
esas demostra iones "se encuentran en los elementos sobre las cónicas", ,"I.u.. ,..Jn. " .,.¡_ ""ti_ro,
cW lo.
...,..,..ln.
M1KwI ..........
fÚ Lu "Ir""
aludiendo indudablemente a escritos sobre ese tema existentes en Su
época, probablemente los de Euclides o de Aristeo.
Pasa luego a enunciar propiedades de los conoides y esreroides, para
4 triáng. y 4 hexág.
8 triáng. y 6 cuadr,
-
- 14
8 12 áng. triedros
12
"
tetraedros
18
24
:J6
6 cuadro y 8 he,",s· - 14 24 " triedros
terminar con el objeto del escrito, que es expresar la equivalencia de
segmentos de estos sólidos con sólidos conocidos. Así demuestra: 1) Todo 8 triáng. Y 8 octóS· - 14 24
24
.. triedros
tetrolC'dros
:J6
<lB
8 triáng. y 18 cuadro -26 "
segmento de conoide rectáJlb"Ulo es equivalente a Jrl'J vez y media el 72
12 cuadr.. 8 he,",s.. 6 oct6g. -26 48 " triedros
cono de igual base que el segmento y cuyo vértice es el punto dcl conoide 60
20 Irüng. y 12 pentlg. -32 30 tetraedros
de donde el plano tangente es paralelo ala base; 2) la razón entre un seg- "
12 penlJg. y 20 hex4g. - 32 60 " triedros 90
mento de conoide obtusángulo y el cono dclinido como en el caso ante· 90
20 trüng. y 12 declg. - 32 60 " tnedros
fiar no es ahora constante, sino que es igual a la razón entre los dos 24 pentaedros 60
32 triáng. Y 6 cuadr. -38 "
segmentos de recia que se obtienen agregando al eje del segmento el tetraedros 120
20 tri:ing., 30 cuadr., 12 pent4g. - 62 60
biple y el doble, respectivamente, de la porción de recta "agregada", "
30 cuadr.• 20 he,",g. 12 deciS· - 62 l20 .. I triedros 180
que según la tennino!ogía actual es la longit'ud del semidiámetro conju- 60 pentaedros 150
80 triáng. Y 12 pent;s· - 92 "
gado a la dirección determinada por la base del segmento de conoide;
3) si un plano detcrmina ell un esreroide dos segmentos la ruón entre

102
103
ce • ~u¡medes habiendo avanzado los historia-
1) Mediante el trazado de la tangente a la espiral en uno de sus pun· pero d e 1as c uaI es nada di ~"'1. El h h ue
tos puede obtenerse un segmeoto igual a la longitud de UI1 arco de cir· dores de )a matemá.tica distintas conjetu~ al respect~~ entr~o; ~~
11 robar que nuestro numero 1T es14
cunferencia de r.mio y ángulo central dado, es decir, que mediante esta Arquim ed es ega a p . 1:Is có odos 3 '0'71
Y3 ",, sien-
curva se puede rectificar la circunferencia o uno de sus arcos; 2) el
área barrida por el radio vector en la prirnera revolución es la tercera :::::V~l~i:~:~r~:;U:~=::m~ ~7 en ~ antigüedad y más ade-
parte del círculo, cuyo radio es la posición final del radio vector. Esa área lante también. . da na idea de la notable aproKimación de los
barrida en la segunda revolución está en la razón 7 : 12 con el circulo cuyo El cuadro que sigue u barse ediante las expresio·
radio es la posición final del radio vector. En un corolario Arquímedes da valores de Arquímedes como puede compro m
la expresión general, en fonna geométrica, de esta razón para una revo. nes decimales q\1e agTCg;:u:(!os al respecto
lución cualquiera. Es f:1ci1 comprobar que esa razón es (w3 - (n-l)3];
3) también en fanua bastante genernl expresa Arquímedes la razón de las Valof't, aproximadoa ck A".,uimede.
áreas comprendidas entre las espirales engendradas en las revoluciones
Valores nactos por defecto por exceso
sucesivas con la porción de recta perteneciente a la posición inicial del
radio vector; así como la razón en que queda dividido por el arco de
espiral, el trapecio circular situado en el sector circular CU)·os extremos V3 ~ 1.732050 ... ""'t,,,, - 1.73202 ... ""'lllO - 1.732051 ...
corresponden a las posiciones inicial y final del arco de espiral y cuyos 591 ',. = 591,125
-/349450 - 591,IL
arcos de circUlúcrencia bases son los qu~ tienen por radios esos radios
-/1373943 33í.. - \172, 15 ... 1172 ',. = 1172,125
vectores.
';5472132 "1& - 2339.26 ... 2339 'l. - 2339,25
(7) El número 'TT de Arquí"u,'i!es. Además del teorema que expresa la 3013 'l. - 3013.75
-/9082321 - 3013.68
equivalencia del círculo con el triángulo de altura el radio y.de base la 1838 .," - 1838,818 ...
circunferencia rectificada, el escrito De la medida del círculo contiene -/3380929 = 1838.74 ...
1009 ',. - 1009,168 ...
dos proposiciones, cuyo orden debería invertirse pues la primera es con· -/1018405 - 1009,168 ..
secuencia de la siguiente. En precto, la última proposición demuestra
';4069284",. - 2017,24 ...
2017 'l. _ 2017.25
que la razón de la circunferencia al diámetro est:1 comprendida entTe 3 ,.,,, - 3.1408 ... 3 '" - 3,1428 ....
3 IOhl Y 3 1/7 mientras que la anterior dice simplemente que la razón del Tt - 3,14159 ••.
círculo al cuadrado del diámetro es 11 : 14, que por supuesto es la cuarta
parte del3 Ih. En cambio, no menciona que es un vaJor aproximado por
exceso, ni da el "alor aproximado por defccto 'l2:1fzs.. que habría obtenido bola" ninglJno de mis predecesores,
del 3 10/7.. (8) La cuadratura de ~ P:~ralu;' ci~ 'un segmento limilado por una
La extensa última proposición del escrito es UI)O de los teoremas más que yo sepa, ha buscado a e 1 cosa que ahora noSOtros hemos
notables de Arquímedes, pues con los números 3 1°/71 Y3 117 proporciona recta Y una sección de cono rectingul o, <. bulo diriuido a Dosileo que
.. d' '~ulmedes en e pre~n ~ I
dos valores aproximados, por defecto y por exceso, de ..tu~stro número 'TT, encontrad o. Ice 0'''1 de la dbola donde demuestra que e
que logra utilizando el método de inscribir y circunscribir polígonos du- precede a su escrito cuad::;::-a ", ';,;'r;"':1n~o de igual base que el
en
plicando el número de lados, partiendo del he.clgono para llegar hasla el segmento de parábola ex decir la intersección con el
de 96 lados, y calcula.ndo aproximadamente sus perímetros, pero mante· segmento y por vértice ~~~e:;'';,r el ~unto medio de la base.
niendo el sentido del error. arCO del di:1nletro de la el escri:~eumerosas propiedades de l. ~
Si se recuerda que, exceptuando el hexágono, tocios esos polígonos Además de exponer .e n . dos caminos distintos: uno "meclmco
tienen sus lados inconmensurables con el diámetro, tales perímetros es· la, demuestra la equlV alencla por .
tán expresados mediante raíces cuadradas que Arquímedes calcula apro- y el otro exclusivamente geomébico. I t d - ...... bola de base AB
has métodos Sea e segmen o e 1---
ximadamente, por defccto o por exceso según el caso, mediante reglas Resumamos am . A 1 diámetro en B, se obtiene el
para obtener raíces aproximadas, seguramente conocidas en su época,
y vértice V. Si se traza la tangente en y e
\05
\04

\
-
triángulo ABe que, en virtud de la propiedad de la parábol OV - . trica a los círculos. Sea un scmicírculo de diámetro AC y en éste un
será cuádruple del tri. ngulo T = AVB Si s. t a - VO. punto interior B; si se trazan los semicírculos de diámetros AB YBC, el
cualquiera NM que corta a AH en P i
,raza ahora un diámetro recinto bordeado por los tres semicírculos que Arquhnedes designa con
'. tendrá AB : N B = NP' NM o lo u' POr' aspropledades de la parábola se el nombre de arbelos (lezna de zapatero) es equivalente al círculo de
esla'" a1d d d ' q ees omlSmoAB·MN=NB·Np· diámetro la semicuerda BD, perteneciente a la tangente común a los dos
Igu a e momentos" 1 q 11 6 . d • y es
car la "ley de la palanca" que h~,ue ev slO uda a Arquímedes a apli· semicírculos anteriores. Arquúnedes agrega algunas propiedades, en es·
ca Parafrase' d I d
la encontra o en sus estudios de estáti·
. an o e proceso de Arquímedes ¿ir{ pecial relativas a los círculos del interior del arbelos y tangentes a sus
de brazos iguaJes AH _ BH amos que en una palanca bordes, figuras que serán est~ladas más adelante por Pappus.
gravedad en H. e<lu¡;bra ~I~n peso propo~onal a MN con su centro de Otro recinto de con tomos semicirculares es el salinan (pa1abra de dis·
zando dos escaJoides inscritos ~::c~~o==;s a PN en su sitio. Utili· cutible significado). obtenido partiendo de cuatro puntos A, B, C. D,
to, polr el método de exhaución, en deGnitiv3 ~~:r::j' ~r supucs- tales que AB = CD y dibujando en un scmiplano los semicírculos de
que e segmento, con su centro de gravedad en H ... es en.luestra diámetros AD, AB. CD y en el otro de di:lmetro BC. Mqurmedes. bm-
ABe )' como éste tiene su centro de gravedad al ; eq.U1~bra el triángulo bién muy f:.\cilmente, demuestra que el recinto ABCDA es equivalente al
que el segmento es un tercio de ABe y por lo tanerlClol e ..
La d ' ó •
~Ad'
o, os ,3 e T
resultan. circulo de diámetro el segmento de eje de simetría de la figura compren·
cmostracl n geométrica consiste en 11 1 " dido entre los semiclrculos de diámetros AD Y BC.
triángulo T, repetir la operac"ó 1 enar e segmento con el La demostración no es sino una ingeniosa extensión a los círculos de
AV y VB, luego en los de baslcl~yO~ísegmSUe~ltos reslanctcs de bases la última identidad algebraica del segundo libro de los Elemento.- .
mu tr ceslvamente. omo se de
cs. a qaluc cada operación llena 1/.. del área llenada ¡x>r la o.~-"·ó­ Cabe por lo demás observar que las equivalencias dadas por el .rbe·
an l erlor cabo de . ....-. -.1 n tos y el salino» son casos muy particulares de la equivalencia entre re·
poligon~ de área T;; 0;:C~0('I~):I:egment:s(~1h)~~~ Ilenad~ de una cintos bordeados por cuatro semicircunferencias, dispuestas en fonna
lema aritmético 1 . . "•. . . .. ) y en virtud del especial. y un círculo cuyo diámetro es el segmento de eje radical de un
. que e l>enJlItlÓ obtener ~sta suma y con el élod d
par de esas circunferencias, comprendido entre los arcos de las otras dos.
le lalaUClón
ex me es a demostrar que el segmento es In
"/3 ¿c'T.llega AreIuí:d o e
e<luivalen. Puede observarse en los casos de Arquhnedes cómo se verifica tal pro--
piedad.
(9) El libro de los lem4S. De las proposiciones de este libro entre las
q,ue figura la trisección por inserción en la fonna de u a .' (10) Las "oetallas" de Arqufmedes. Parol describir el sistema que
circunferencia, son interesantes algunas aplicacio"e'nd e PálroPblcdad de la.
ge ro gcomé· adopta, a fin de dar nombre a númerOS muy grandes, Arquímedes re·
cuerda que tradicionalmente los griegos lenfan esos nombres para los
A números hasta la miríada, es decir 10", de manera que podían "nombrar"
o números hasta la miríada de la minada (L0 8 ). Arqu(mooes adopta cotan·
(:es este número como nueva unidad (Uaménlosla u) de primer orden del
primer periodo, definiendo sucesivamente órdenes sucesivos hasta com-
pletar el orden ú.simo y (,'0)\ el primer período P ~ «". A continuación
define los perlodos sucesivos, en cada uno de los cuales hay u órdenes,
hasta llegar al periodo ú-simo, es decir P", cuyo último número nombra:
llli
A '-------.::::,--!8,.......¿.:......J es "u unidades del orden ú·simo del período (I-simo", es decir, U que
con nuestras cifras seria la unidad seguida de ochenta billones de cerOS.
arbelos Da luego Arquímedes la regla par.! operar con los números de su sistema.
regla que equivale a nuestra propiedad del producto de potencias de
igual base (COl1 la diferencia que Arquhl100es opera con númeroS ordina·
salinoo les, no cardinales), par'J. luego pasar a la detenninación efectiva del nú-
Fig, 6 mero de granos de arena del Universo.
l07
lOO
Partiendo del hecho de que una semilla de amapola no contiene más de (12) El "principio de Arqu&nedes". En fomla semejante ~ ante.rior
una mirlada de granos de arena y que la semilla de amapola es una esfera está construido el escrito De los cuerpos flotantes. En el pomer hbro
de dimetro la 40-ava parte del dedo (10-' parte del estadio), va calcu· después de postular la naturaleza del nuido en la forma, postulamos que
landa sucesivamente el número de granos de arena que contienen las la naturaleza de) Ouido es tal que estando sus partes dispuestas en fonna
esferas de los siguientes diámetros: 100 dedos, 10'" dedos. es decir, el es· unifonne y continua, las partes menos comprimidas son despl~ por
tadio; 100 estadios, lO' estatlios, 100 mirladas de estadios (que es el dUl· aquellas que lo están más, mientras que cada parte está compnmlda por
metro de la Tierra que adopta Arquímedes); u estadios; lOO u estadios el Ouido situado encima de ella según la dirección de la verbca1, salvo
(diámetro del Universo. según los astrónomos ortodoxos) y 10 6 u (di:ime- que ese Ouido esté encerrado en alguna parte o esté comprimido por aI-
tro del universo d~ Aristarco); lIcsando finalmente a que el número de guna otra cosa.
...-
granos de arena que Ilenarlan este universo no superarla a un número En virtud de este postulado y de las propiedades de la esfera Arquí.
que con nuestra notación es 1()63. o sea mil deca1lones. medes demuestra que la fonna de equilibrio q~e ~,opta un fluido es ull.a
esfera "cuyo centro es el mismo que el de la Tierra, y deduce l~ c:o ndl -
(tI) La "ley de lo polonco", El escrito Del equilibrio de los planos ciones de equilibrio de los cuerp:>s sumergidos enunciando las sigUientes
crea la teorla general de la palancia. fundada sobre la base de 7 postula- proposiciones: 1) Un cuerpo tan pesado como el Ouid? y abandonado ~n
dos, con los que se abre su primer )jbro. No trae definiciones no obstante él, se sumerge hasta que ninguna parte de él emerja de la SUper6CI~,
figurar en los postulados conceptos como el centro de gravedad, cuya pero sin descender mayonnente; 2) un cuerpo menos pesado que el flUI-
definición no aparece en ninguno de los cS<.."¡tos conocidos de ArquJme-. do no se sumergirá totalmente y abandonado en él, sino hasta que el YO-
des. circunstancia que hace pensar que esa definición ya era conocida en lumen de nuido desalojado por la parte sumergida tenga igual peso que el
tiempos de Arquímedes o más verosímilmente, figuraba en otro escrl"b de hxlo el cuerpo. Si ese cuerpo es sumergido forzadamente ~eclbtr.i un
de Arquímedes hoy perdido, empuje hacia arriba igual a la diferencia entre el peso del nUldo desalo-
En de6nitiva los siete postulados afirman: 1) la unicidad del centro de jado y su propio peso; y 3) un cuerpo más pesado que el nu.do y abando-
gmvedad; 2) que el L"Quilibrio se mantiene sustituyendo cuerpos equiva- nado en él se sumergirá hasta el fondo. y en el nuido el peso del cue~
lentes, 3) que el equilibrio sólo depende de los pesos y de las distancias a disminuirá de un peso igual al del nuido desalojado,
las que los cuerpos est:in oolocados respecto del centro de rotación; y Estas proposiciones demuesb"an que en el equ~librio .de los cuerpos
4) que existe equilibrio en el caso particular de simetria completa de Dotantes interviene una fuerza --el empuje--cuya mtensldad está deter~
pesos y distancias, mientrolS que existe desequilibrio cuando no existe tal minada mediante esas mismas proposiciones. pero de. la cual se des-
simetria. conoce su punto de aplicación, de ahf que Arquímedes Ul~uzca, al fi·
De esos postulados deduce Arquímedes la conocida ley gencr.d de la naHzar el primer libro, un segundo postulado que se enunc13 as': e~l un
palanca: "Dos pesos, conmensurables o no, se equilibran a distancias fluido todos los cuerpos que se dirigen hacia arriba 10 hacen segun la
inversamente proporcionales a esos pesos". vertical trazada por su centro de gravedad. . .
Se ha objetado. en especial por Mach, que en realidad esta ley est4 Con estos postulados y demostraciones Arqu'medes, en el s~gun~.h.
implícita en las demostr.lciones de Arquímedes, pues 2~ sus postulados bro del escrito, reaJiza una verdadera proeza científica al e~tudlar dlSun·
que no traducen sino las experiencias e intuiciones que establecen las t'as condiciones de equilibrio de un segmento de par.tbolOlde de revolu-
condiciones cualitativas del equilibrio, no es posible deducir una ley, ción sumergido parcialmente en un fluido más pesado que él.
como la de la palanca, que es CIUlntitatioo. Es fácil advertir cómo la índole de este escrito contrasta con el ~
De todos modos, obtenida la ley Arquímedes, en las restantes propo- ter elemental del problema de la corona de Hiel'Ón y la bañera. q,ue ~
siciones del primer libro, determina el centro de gravedad de los parale- la creencia popular habria dado origen aJ "principio ~e ~qulmedes .
logramos, triángulos y trapecios. En cambio. en el segundo libro, combi- Según la conocida anécdota, tal como la reproduce VItn!VIO, Arquime·
nando los resultados anteriores con la cuadratura de la parábola lJega a des. para comprobar que la corona no era de oro puro sino mettla de oro y
detenninar el centro de gravedad de un segmento de parábola y de un plata habóa hecho confeccionar dos masas de orO y de plata de .gual
trapecio parabólico, determinación esta última c¡ue constituye una de las peso'que la corona y habrla medido d volumen de agua desalojado por
aplicaciones más brillantes del "álgebra geométrica", cada uno de esos tres cuerpos: la corona y las dos masas. Bastaba verificar
109
lOS

,
que el volumen desalojado por la corona estaba comprendido entre los
otr?S dos v?lúmenes para comprobar el fraude. Por otra parle, también
x
fácil le hubiera sido a Arquímedes calcular la proporción de oro y plata en
la corona, pues se trata de un elemental problema de mezcla.

(13) El "lLlodo de Arquf",,,des. Ul marcha del pensamiento de Ar-


qufmedes, en este original escrito, puede seguirse tomando una cual-
quiera de sus proposiciones, por ejemplo la determinación del volumen
de un segmento esférico. La primera etapa es puramente geomébica:
comparar secciones del cuerpo cuyo volumen se busC'.I con secciones de
cuerpos conocidos. En este caso, sea la circunferencia de diámetro
AB = 2r la sección di"'~etraJ de la esfera y a la altura del scgmenlo.
SUI>erpongamos a la esfera un cono rectángulo de vértice A y eje AH y
un cilindro de base el área de la esfera y de altura la del segmento. Si i05
tres sólidos se cortan con un plano nannal a AH a la distancia AM' = r
los radios ro = M'M; '2 = Af'M 2; r:l = M'M:I son taJes que ,~ = .r (2r - r)¡
'2 = ~ '3 = 2" Ypor tanto las secciones S, ~2 YS:I de la csfer'd, del cono y
del cllllldro estarán vinculadas por la relación % S3 = 2r (S + S2)' Obteni.
da en gene~ una relación de este tipo se entra en la segunda etapa: es la o
etapa mecáOlca en ,!a cual la relac.ión anterior se concibe como una "igual-
. dad de momentos de una palanca introducida al efecto. En este C'olSQ Fig. 1
basta tomar HA = AH para esb-blecer el equilibrio entre la sección del
cilindro, en su sitio, y las secciones del cono y de la esfera con su centro
de gravedad en H. Hasta aquí el proceso Que sigue Arquímedes es rigu- '/2 aV3 = 2r (V -t V,), recordandoque el centro de gravedad del cilindro
roso y el resultado se fimda en postulados y demostraciones conocidas. es el centro de simetría, expresión que le permitir~ deducir V puesto
Es en la etapa que sigue, y fm.'tI, donde aparece la particularidad del que los volúmenes V¡ y V3 son conocidos. En realidad, en este caso,
método "según el cual--como se expresa Arquímedes en la carta a Era. Arquímedes hace intervenir el cono de volumen V I de igual base y altura
tóslenes- será posible captar ciertas cuestiones matemáticas por medios que el segmento, d<irnootrando en definitiva que V , V, = (3r - al ' (2r - aj.
mecánicos, lo cual, estoy convencido, será útil también para demostrar Es evidente que la idea subyacente en la tercera etapa del proceso:
los mismos teoremas. Yo mismo, albrunas de las cosas que descubri pri- los sólidos se componen de sus secciones, como en otras demostraciones:
~ero !>or .vía mecánica, las demostré luego geométricamente, ya que la las figuras planas se componen de sus cuerdas, no tiene asidero alguno: ni
l~vesbgaci6n hecha ~r este método no implica verd24era demostra- matemático pues no se apoya en postulados, ni material pues viola la ley
ción. Pero es más fácil, una vez adquirido por este método un cierto de la homogeneidad, ni intuitivo ya que el procedimiento es inexperi-
~nocimiento de los problemas, dar luego la demostración, que buscarla mentable. Y no obstante tantas incongruencias, el resultado es correcto.
SIO ningún conocimiento previo... La explicación de esta aparente paradoja debe verse en el proceso
En esta tercera etapa, en el caso considemdo, Arquímedes traslada real, se trata de una integral definida y el resultado de bies integrales no
l~as las ~iones de la esferol y del cono en H y apoyándose en la expre- depende sino de las funciones integrando, que son precisamente las sec-
Sión, más bien vaga. de que esas secciones "llenan los sólidos" admite ciones con las cuales opera ArquÚlledes en su absurdo proceso.
que esas secciones recomlxmen los sólidos en JI, de ahí que ahor.. son la Cuando se trata, con su Método de detenninar cent:os de gravedad
esfera y el cono, con su centro de gravedad en JI, los sólidos que equili- se dispone la palanca de manera que sea la 6gura cuya l1rea o volumen se
bran el cilindro en su sitio, de manera que entre los volúmenes V, Vi conoce y de la cual se busca el centro de gravedad, la que queda en su
Y V 3 del segmento, del cono y del cilindro, se verificará la relación sitio.
110 111

I
.E~ Método, Arquímedes demuestra, entre otras, las siguientes pro- tienen escasas noticias y no siempre de f:leil identificación, dada
posIciones: 1) Cuadratura de la par.ibola; 2) e<luivalencia entre la esfera
la gran cantidad de Apolonios que figuran en la historia griega.
el esferoide de revolución, el segmento esférico y de un paraboloide d~
revolución con conos;.3) centro de gravedad del segmento esférico y del Se sabe que estudió en Alejandrla, donde probablemente
segmento de parabolOIde de revolución. Es interesante agregar qlJC, des- también enseñó y que residió en Éfeso y "\' Pérgamo, ciudad esm
pués de dcmos~ la e<luivalencia entre el volumen de la esfera y el de última que constituyó otro de los centros cuhumles del mundo
un ~no de base Ibrual al drculo máximo de la esfera y de altura el radio griego, De todos modos debe considerarse posterior a Arquíme-
~qullnedes confiesa que llegó a la superficie de la esfera por analogía: des ubicándose su florecimiento a fines del siglo 11 a. C. o co-
, . : pues así ~mo todo círculo equivale al biángulo cuya. base es igual a mienzos del JII.
la circunferencia y cuya altura eS4::1 radio, supuse que toda esfera equiva-
le ~ ~.n cono cuya base es la superficie de la csfer.l y cuya altura es el Así como el nombre de Euclides está indisolublemente ligado
radio, a sus Elementos, el nombre de Apolonio lo está con el de Cóni-
Al final considera las "cubaturas", que en realidad constituían el obje. cas, su escrito más famoso y de cuyos ocho libros se poseen: los
to .de la carta a Eratóstenes, que define de la siguiente manera: 1) Si a un cuatro primeros en su texto original. Jos tres siguientes mediante
~nsn~a recto de base cuadrada se le inscribe un cilindro cuyas bases están traducciones :\rabes y el último, totalmente perdido, por noticias
IOscntas en los cuadrados opuestos y se traza un plwlo por el centro de de Pappus y una reconstrucción parcial del astrónomo Halley.
una base y uno de los lados del cuadrado de la base opuesta, queda En el libro primero Apolonio define en genemllas superficies
separado del cilindro un segmento (uña cillndrica), limitado por ese pla.
cónicas de directriz circular y vértice un punto no perteneciente
no, por una de las bases y por la superficie del cilindro, que equivale a la
sexta parte del prisma; 2) si en un cubo se inscribe un cilindro con sus al plano de la directriz, y demuestra algunas propiedades de estas
bases en dos caras opuestas, y en el mismo cubo otro cilindro COn sus superficies, entre las cuales la existencia de dos series de seccio-
bases en otro par de car.u opuesw, el sólido comprendido entre ambos nes circulares en los conos oblicuos. Estudia luego los tres tipos
cilin,dros y común a ambos: la doble bóveda cilíndrica, equivale a los dos de secciones que se obtienen cortando el cono con un plano que
terCIOS del cubo. De la uiia cilíndrica ArquÚTIedes aporta demostraciones no pase por el vértice e introduce los actuales nombres: parábola,
geométricas y mecánicas, mientras que la parte relativa a la doble bóveda elipse e hipérbola,(I) Apolonio sib'Ue denominando hipérbola a
cilíndrica no aparece en el único ejemplar, mutilado y deteriorado, del una de las dos ramas de esta curva, denominando secciones
Alilado que se conoce; aunque no fue dificil reconstruir las demostracio- opuestas a esas dos ramas. En cambio, introduce el concepto de
nes pertinentes.
pares de hipérbolas conjugadas para nuestro par de hipérbolas de
Además, en el transcurso del escrito, Arquímedes señala CÓmo po-
iguales asíntolas y ejes.
d.rfan demostrarse de la misma maner.l otras proposidones semejantes
que enumera, agregando todavía que deja muchas proposiciones expre- De los ocho libros, cuyo contenido resume Apolonio en la
samente de lado y otras que, como expresa en la carta "a mI no se me han introducción al libro primero dedicado a un Eudemo de Pérga-
ocurrido todavía, pero supongo que a1b>"\1nos de mis'Olntemporáneos o mo (2), los primeros cuatro abarcan la tcorla geneml de las cóni-
sucesores podrán encontrar". cas y sus propiedades más importantes, completando en este
campo la obra de Arquímedes, Tal carácter de esos libros expli-
ca quizá que sean los únicos sobrevivientes en su texto original.
4. Apolonio de Perga En cambio, los libros siguientes se refieren a propiedades espe-
ciales y deben considerarse más bien como monograffas, (3)
Los tres primeros libros de Cónicas están dedicados a Eude-
El tercero, cronológicamente, de los grandes matem licos grie- mo, los restantes, pues Eudemo habia muerto, a un Atalo, tam-
gos de la edad de oro, es Apolonio de Perga de cuya vida se bién de Pérgamo.
112 113
/'
A1b'unas indicaciones que aparecen en las introducciones a los en manos de Hiparco y de Ptolomeo mismo se convertirían en las
dos primeros libros, pueden dar alguna idea de cómo se trasmi- bases de la astronomía antib'lJa.
tían los conocimientos en su época. Así dice Apolonio a Eudemo
en la introducción al libro segundo: "He puesto en manos de mi
hijo Apolonio el libro JI de Cónicas que he escrito para que te lo Notas complementarias
entregue. Léelo con cuidado y comunicáselo a quien se interese
(1) Generación y nombre de Úl.J cónicas. según Apoionio. Dejando de
por él. Hazlo conocer también al geómetm Filónides que te he
lado el caso particular en el cual el plano sccante cs paralelo al plano dc la
presentado en Éfeso, si por casualidad llega a Pérgamo".
directriz y, por tanto, la sección CÓnica es una circunferencia seme~nte a
Además de Cónicas, su 'obra máxima y a la que debe su fuma la direcbiz; en todos los demás casos Apolonio oonsidera un plano d~e­
de gran matemático, se conoce de Apolonio en versión árabe un tral constituido por el eje de la superficie cónica: recta que une el vértice
problema de seb'Undo grado con su solución: Sobre las secciones con el centro de la directriz, y la recta AB del plano de la directriz nanual
de razón. que consiste en detenninar por un punto fijo una recta a la intersección PQ de este plano con el plano secante. Si VN es la inter-
que al cortar dos transversales determina sobre éstas segmentos, sección del plano secante con el diametral, Apolonio demuestra que las
a partir de puntos dados, de razón también dada. secciones cónicas serán diferentes según que la recta VN' 11 ":N, del
Además, por comentaristas posteriores en especial Pappus, se plano diametral. sea interior, exterior o pertenezca a la superfiCIe.
atribuyen a Apolonio otros escritos matemáticos: 1) un grupo de Para eso seaA'B' el cLWnetro de una sección circular cualquiera de un
plano paralelo al plano de la direcbiz y sea ¡Y'la intersección de A'B' con
problemas semejante al anterior: Sobre las secciones detennina-
el plano secante. Si se indica con Ij la ordenada común de I~ cir~nfe~en,:
das; Sobre las secciones de dreas; 2) un segundo grupo de proble- cia y de la sección cónica ¡Y'Y y N"Q', Y con x = VN la abscIsa
mas, vinculados en generaJ con los lugares geométricos. Cabe correspondiente de la sección cónica tendremos, en todos los casos, lla-
recordar que los griegos clasificaban los lugares geométricos en mando por comodidad
tres tipos: lugares planos, que se resolvfan con rectas y circunfe.
A 'N" = XI; N"B' = xt.; AN' -
- no
, - m·
VN' - . y' - X.X2 ::::;: n x X2 : m.
rencias; lugares sólidos, que se resolvfan mediante cónicas; y lu-
gares lineales, que exigían otras Irneas para su solución. Entre los Consideremos como primer caso que la paralela VN' coincida con la
escritos atribuidos a Apolonio y vinculados con los lugares, figu- generJ.triz VB; x, es constante y si se indica con 2 p - VR el segmento
ran: uno Sobre los lugares planos con distintos problemas; otro cuarto proporcional entre n. m y X2, que Apolonio designa como la~
denominado De las inclinaciones, con problemas de inserción y
recto, se tendrá ,,2
= 2px, expresión analrtica que en fon:na geométr.tca
Apolonio designa como "srntoma" de la curva y que no es SIIlO la ~aclón
un tercero Sobre los contactos, donde se estudian muchos casos de la misma en coordenadas cartesianas oblicuas. tomando como ejes un
particulares de un problema que, generalizado, toma el nombre diámetro y la tangente paralela a su dirección conjugada. Por otro lado,
de "problema de Apolonio" y que consiste ~p determinar una es claro que el cuadrado del lado Ij es equivalente al rectánb'UJo de lado x
circunferencia tangente a tres circunferencias dadas; 3) se atribu. apücado al segmcnto 6jo 2p, dc ahr que los puntos dc la cónica puedcn
yen también a Apolonio escritos sobre los temas: Elementos de obtenerse, sin salirse de su plano, resolviendo para cada punto uo pro-
Euclides, sobre los poliedros regulares, la cuadrotura del círculo, blema de aplicación simplc (parábola) de áreas, de ahl el nombrc con cl
sobre el problema de Oelos (4) y sobre sistemas de numeración. cual Apolonio bautiza la curva y nombre con el cual hoy se la conoce.
Ab'Teguemos, por último, que de atenerse al testimonio del Si en cambio VN' es interior a la superficie, Apolonio da al segmento
astrónomo Ptolomeo, Apolonio no sólo fue un gran matemático 6 · VV' = 2a el nombre de lado transverso e introduciendo un segmen-
U ega a1"srn t oma"
toJOp tal que la razón p: a sea igual a la razón m" , : rn ',y
sino también un gran astrónomo, ya que le atribuye proposicio-
de la nueva curva
nes de índole astronómica en las que Apolonio utiliza la teoría de
los epiciclos y de las excéntricas, de la cual sería cI inventor, que y' = E. x (20 + x) o lo que es lo mismo y'
a
= 2px + : r.
114 lI5
En este caso el cuadrado construido sobre el lado IJ es equivaJente a JI
un rectángulo de altura x aplicado al segmento fijo 2p. aJ cual hay que
agregarle otro rectángulo de igual altura y semejante a un rectángulo
d~do. de lados proporcionales a p y a a. Es decir, que x se obtiene resol~
viendo un problema de aplicación de áreas por ex(.'eso, por hilJérbole. de
ahf el nombre de hipérbola con "' cual desde Apolonio se ha bautizado b
curva.
Por u'Irlino, SI' VN' es extenor
, a la superficie las mismas notaciones
dan COmo "síntoma" de la curva
.
y'!. = l!- x
u
(2u - x) = 2px - .!!..
a
.r
y en este caso el problema de aplicación de .ueas es por dcft.'"Cto por
elipse. de ahí el nombre de la curva. '
Por supuesto que Apolonio reconoce que si el plano diametr.tl IJ se.
can~e son nonnaJes entre sí, los ejes de referencia son los ejes de la
cómca.

Fi~ 10

(2) Resumen del contenido de los ocho librot de Cónictu, He aquf la


introducción al Ubro primero de Cónictu, • Apolonio a Eudemo. salud,
Si gozas de buena salud y en lo dem4s las cosas saleo a la medida de tus
deseos, muy bien está; para mí las cosas también marchan pasablemente
bien. Durante el tiempo que estuve contigo en Pérgamo advertí tu anhe-
lo para conocer mi obra sobre las cónicas; te remito. por lo tanto, el
JI primer libro corregido y te remitiré los restantes libros cuando Jos tenni-
oe según mis deseos. Me atrevo a decir que no habrás olvidado, según te
conté, que emprendí la investigación de ese lema a requerimiento de
Naucrates, el geómetra, quien así me lo pidió cuando vino a Alejandría y
se detuvo conmigo. Compuse la obra en ocho Ubros y se los entregué en
seguida y con toda premura pues estaba a punto de embarcarse, por
tanto, no los habCa revisado bien; y en verdad habea puesto por escrito
todo cuanto se me ocuma, dejando para más adelante su revisión. En
consecuencia ahora publico. en la medida en que se me presente la oca-
A r--t-*;---48..N' sión, las partes corregidas de la obra. Como ha ocurrido que en el inter-
valo algunas otras personas con quienes me he encontTado han visto tam-
o bién el primero y segundo libros antes de ser corregidos, no haz de sor-
prenderte si los encuentras en distinta fonna de los que conoces.
Ahora bien, de los ocho libros, los cuatro primeros ronnan una intro-
Fig. 8 ducción elementaJ. El primero contiene la generación de las tres seccio-
116 117

\
nes y de las ramas opuestas, exponiéndose las propiedades fundamenta- En el libro tercero se estudian propiedades relativas a los biángulos y
les en una fonna más completa y gener.ll que en los escritos de los demás. cuadriláteros inscritos y circunscritos, y es probable que sean éstas las
El seb'tmdo libro se refiere a las propiedades de los di:irnetros y de los propiedad~s que Apolonio utilizó para estudiar, como Jo aflnnl1 en la
ejes de las secciones, así rolDO de las asíntotas, con otras cosas necesarias, introducción al libro primero, los "problemas de las tres recw y de las
y generalmente empleadas en la determinación de los límites y condición cuatro rectas" clue más tarde aparecerán en PapP4.!s y desernpeñarin un
de posibilidad de los problemas; lo que entiendo por di:imetros y ejes lo papel histórico en el advenimiento de la geometría analitica. En este
aprenderás en este libro. El tercer libro contiene muchos teoremas nota- tercer libro aparecen los polos y polares de las cónicas, asr como los focos
bles, útiles para la síntesis de los lugares sólidos y para las condiciones de de la elipse y de la hipérbola y las conocidas propiedades focales de estas
posibilidad; la mayoría y los m:is hemlosos de estos teoremas son nuevos curvas. No menciona el foco de la parábola que sin duda conoció, aunque
y por su descubrimiento advertí"que Euclides no había expuesto la sín- no habrá deducido de él propiedades interesantes. En cambio, 00 deja
tesis del lugar relativo a las tres o cuatro lincas, sino por casuaHdad una de llamar la alcnción que Apolooio no aluda para nada a las directrices de
parte de ella y tampoco con mucho éxito, pues no es posible completar las cónicas. Finaliza el libro con aJgunas propiedades métricas que hoy se
esa síntesis sin los teoremas que he descubierto. El cuarto libro demues- estudian con los recursos de la geometría proyectiva
tra de cuántas maneras pueden cortarse entre sf las secciones de conos o El cuarto libro está dedicado a las intersecciones y contactos de las
<.'on la circunferencia del círculo; contiene, además, otras cosas, ninguna cónicas con circunferencias o de las cónicas entre si, demostrando que
de las cuajes habfu sido discutida l>or los escritores anteriores, en pamcu. dos cónicas no pueden más de cuatro puntos comunes....
lar las cuestiones que se refieren aJ número de puntos en que una doble El libro quinto es uno de los libros que más han contribuido a elevar
rama de hipérbolas pueda cortar una sección de un cono, o una circunfe- la fama de tlpo!!>nio como geómetra. Se estudian en él las distancias má-
rencia de un circulo pueden cortar a una doble r.una de hipérbolas o dos
ximas y mfnimas de un punto a los puntos de una cónica en su plajlo,
ramas de hipérbolas, entre si.
estudio 'que involucra la teoría de las nonnales a una cónica que pasan
Los restantes libros son más elevados; uno de eUos trata aJgo extensa- por un punto dado, teoría vinculada con la determinación de las actuaJes
mente de máximos y mínimos; otro, de secciones de cono iguaJes o seme- evolutas. Apolonio resuelve el problema demostrando que los pies de las
jantes; otro. de teoremas de la naturale'L.a de la detcnninación de limites' nonnales que pasan por un punto fijo están sobre una hipérbola, hoy lla-
y el últirno("de detenninados problemas de cónicas. Pero, por supuesto: mada "hipérbola de Apolonio", cuya intersección con la cónica resuelve
cuando todos se publiquen, <Iuienes los lean, podrán fomlarse su propio el problema. En realidad, cuando la cónica es una parábola esos puntos
juicio acerca de ellos, de acuerdo con su gusto individuaJ. Adiós." se encuentran también sobre una circunferenda, cir~unstancia que no·
advirtió Apolonio y que le reprochará más tarde Pappus por haber re-
(3) Propieda,les de úu cónicas, segúII tipo/alijo. EII el ~bro primero
suelto oomo lugar sólido un problema que pocIIa haberse resuello como
las propiedades de las cónicas que Apolonio demuestra se refieren a la
lugar plano.
posición relativa de una recta respecto de ellas y de ahí la construcción de
la tangente en un punto Jllediante la propiedad que en lenguaje actual El libro siguiente, menos importante, se reGere a la congruencia y
semejanza de las cónicas y, como lo manifiesta el mismo Apolonio. su
expre~ que la tangente y la seca~lte que pasan por..ljn punto separan
annóllIcamente los extremos del dlámetro conjugndo a la dirección de la objeto era aclarar y completar trabajos de sus antecesores, refiriéndose
secante. El libro se cierra con teoremas en cierto modo recíprocos de los probablemente a estudios de Arquímedes en el tratado sobre los conoi-
teoremas iniciales, es decir: dada una cónica, existe siempre un cono de des y esferoides.
sección circular del cual esa cónica es una sección plana. El libro séptimo vuelve a tratar asuntos originales, al estudiar los mi-
El libro seb'UIIdo está dedicado en geneml a la hipérbola y sus asr~t'" ximos y mínimos de ciertas funciones de los diámetros de las cónicas. Es
tas Y. por tanto, a Jas secciones opuestas y a las opuestas conjugadas. en este libro donde aparecen los hoy llamados "dos teoremas de Apo-
Aparece la propiedad del segmento de tangente comprendido entre las lonio", relativos a la constancia de la suma (para la elipse) o la diferencia
asíntotas bisecado por el punto de tangencia, y la constancia del paralelo- (para la hipérbola) de los cuadrados construidos sobre un par de diáme- ,,-
gramo de lados las asfntotas y vértices opuestos el centro y un punto tras conjugados y a la constancia del paralelogramo construido sobre un
cualquiera de la hipérbola. par de diámetros conjugados.

118 119
(4) La solución de Apo/onio del problema de DeÚ>s. Esta solución es buye también una solución del problema de Arquímedes, dividir
muy simple. Sea un rectángulo OADB de centro e de lados DA z:: a' una esfera en dos segmentos cuyos volúmenes están en una razón
08 = b; si por D se dctcnnina una recta tal que sw intersecciones X e Y' dada, mediante cónicas (elipse e hipérbola), mientras que una
r~s!>eclivamente, con las prolongaciones de A OA Y 08 cumplen la con~ solución análoga, mediante parábola e hipérbola, se atribuye a
~lcl6n ex = cr, las distan ¡as AX = x y BY = Y resuelven el probJema. Dionisiadoro de Amiso, probablemente del s. 1 a. C.
En efecto, por semejanza de triángulos b , • = y , o = (b+y) , (0+');
por la condicIón de equidistancia x (r+a) = y (Y+b), expresión que, com- De otros matem:iticos de este período se dispone de escasos
binada con las igualdades anteriores, da b : x = .r : y = y; b, por tanto r e '1 datos acerca de las personas, y sólo algunas referencias de sus
son medias proporcionales entre b y a. escritos proporcionadas por comentaristas posteriores.
El más original es Zenodoro, algo posterior a Arquímedes a
quien cita, que introduce en la geometría antigua un nuevo pro-
blema: el de los isoperímetros, que resuelve en casos particula-
res, el elrculo es de mayor área que cualquier polrgono regular de
5, Los epígonos del siglo de oro igual perlmetrO que la circunferencia del círculo; que la esfera es
de mayor volumen que cualquier $ólido de igual superficie ...
Cabe citar a Perseo, que habría estudiado las curvas llamadas
Además de los "tres grandes" de Hipsicles, ya mencionado, pue- "espirieas", por ser secciones con planos paralelos al eje de rota-
den citarse algunos otros matemáticos del perlodo helenistico. ción de superficies tóricas. que los antiguos denominaban espiras
Contempodneo de Arqurmedes, aunqne algo más joven, es Era- O anillos. ,
tóstenes de Cirene, sabio de actividad múltiple que fue bibliote- Citemos. por último. algunas fi&I'lJra5. no exclusivamente geó·
cario de Alejandría y cuya hazaña cientillca más notable es la metras: el astrónomo Hiparco de Nicea, predecesor de Ptolomeo,
primera medida de la circunferencia terrestre. En matemática, a qu.ien se atribuyen contribuciones matemáticas que más tarde
donde no descolló tanto como en geografia, se le conocen tres con- desarrollará Ptolomeo; Teodosio de Bitinia, también astrónomo,
tribuciones: una resolución del problema de Delos, interesante autor de una Esférica, más bien elemental, que es el tratado más
porque con ella dio la historia del problema y los intentos realiza- antiguo sobre el tema que ha sobrevivido; Cemino de Rodas,
dos por sus predecesores;(l) un escrlto Sobre las proporciones quien se ocupó de astronomía, aunque de mayor interés es una
donde se ocupa de las distintas "medias"; y su conocida "criba", introducción a la matemática, de la cual se conservan fragmentos,
que ofrece un procedimiento para construir una tabla de núme- donde trata cuestiones vinculadas con los ,fundamentos y la clasi-
ros primos. ficación de la_ matemática.
Entre Arquímedes y Apolonio se sitúa Nicomedes, a quien se
debe una CUlVa: la "concoide" de Nicomedes y'un instrumento
para trazarla, con la cual se pueden resolver los problemas de la
trisección del ángulo y de la duplicación del cubo.(2)
Notas complementarias
Otra solución al problema de Delos la ofreció un matemático
posíblemente contemporáneo del anterío" Diocles, quien deter.
minó las dos medias proporcionales mediante una curva que to- (1) El mesolabio. Es con este nombre que Pappus designó al instru-
mó el nombre de "cisoide" (de kissos=hiedra) por la forma seme- mento que Eratóstenes acompañó a la solución del problema de interca-
jante a una hoja de hiedra que adopta la figura limitada por un lar dos medias proporcionales entre dos segmentos daclos. Se componía
arco de esa curva y una semicircunferencia. (3) A Diocles se atri- de tres marcos rectangulares iguales. provisto cada uno de Wla de sus

120 121

diagonales. Esos mart'Os podían deslizarse: el primero sobre el segundo,
el tercero debajo del segundo; si se realizaba ese desplazamiento de ma·
nera taJ que los extremos visibles de las diagonales aparecieran alineados,
los montantes de los marcos cst:lban en proporción <.'Ontinua y por tanto
resolvían el problema del mesolabio. En efecto si a, x, y, b son )05 mon·
tantes y h, },', }¡"Ias bases d~ los marcos; de las dos ternas de tritingulos
semejantes se deduce

a:b = a : ¡, = x : ¡" = y: 11"; x : ¡, = y : 11' = b : ¡'''


de donde (l : :r =X : y = lJ : b.

p
Fig, 12 Fig. 13
Q
ó
el biángulo rectánbrulo OPA. cuya hipotenusa PA y cateto OA seari, ;es.
pectivamente las mitades de los segmentos b y a entre los que deben
intercalarse dos medias proporcionaJes. Si se toma AA' = 2a Yse traen
por A la paralela AR a A'P, la concoide de polo P, base AR y distancia AP
resuelve el problema, pues si M C:S la intersección de esa concoide con
AA' tendremos que uniendo P con M y llamando PR = r; AM = !I, los
triángulos semejantes AtA 'p YMAR dan a : r = y : b. Comparando luego
el valor del cateto OP, deducido de los triingolos OPA y OMP, se llega a
x (x + b) = y (y + a), se tendri por tanto
(2) lA concoide lle Nicomelies. Dado un punto fijo P(polo) y una recla
fija b (base) que no le pertenece, la concoide es la curva, en fonna de ,1
concha (de aJlí su nombre), lugar de los puntos de ·las rectas que pasan
a :x = y:b = (a + y) : (x + b) =x:y
por P, tales que sus distancias a la intersecci6n con la base es un seg· de donde los segmentos r y e y son mt..><!ios proporcionales entre 2 a y b.
mento constante dado. La curva comprende dos rmhas. situ~ldas en am·
00.'1 semiplanos separados por la recta, aunque Nicornedes no oonsider. (3) La cisoide de Diocles. Sea una circunferencia de centro O, diáme-
sino la nuna situada en el semiplano que no contiene P. tros perpendiculares AB y 0'0" y dos semicuerdas MM' y NN' simétricas
Para trisecar, por ejemplo, el ángulo (agudo) en P del trhingulo rec- respecto de 0'0" y nonnales a AB. La intersección P de AM' con NN' es
tángulo OPR bastará constnlir la con<.'Oide de polo P. base on y distancia un punto de la cisoide que se obtiene haciendo variar la pareja de semi·
constante el doble de PRo El punto M de la L'OlIcoide situado sobre RAI, cuerdas. La rama de la curva O"AO', situada dentro del drculo, con la
normal a OR, unido <''011 P, determina el ángulo MIJO tercio del dado. semicircunferencia-O" BO' dibuja la hoja de hiedra. La proporcionaJidad
Para cornprobarlo basta tomar MS = SR = fll. AM : MM' = AN : NP puede escribirse AN : NP ~ BN : NN', razón esta
La solución del problema de la duplk:ación del cubo, mediante la última iguaJ a NN' : An. de manera que combinando esas razones resulta
concoide es menos simple. AJgo simplificada consiste en lo siguiente. Sea BN : NN' = NN' ; AN = AN : NP y por tanto NN' y AN son medias pro-

122 123

-------
porcionales entre BN y NP. Como a su vez BN : NP = BO : OQ bastará vio nacer, por el platonismo en cuyo seno se desarrolló, sin olvi-
tomar 80 y OQ como segmentos dados. construír la cisoide en la circun- dar los factores técnicos (piénsese en el "escándalo de los irracio-
ferencia de radio 08 y buscar su intersección P con la recta BQ para
I
nales") que influyeron en el curso de ese desarrollo. La abstrac-
tener en AN y NN' segmentos proporcionales a las dos medias buscadas.
ción de la matemática griega es una especie de abstracción de
O' primer grado. semejante a la abstracción de las ciencias natura-
les. muy distinta de la abstracción que introducirá el álgebra o de
la abstracción quintaesenciada de la matemática de hoy. Las fl-
guras de la matemática griega no son entes abstractos muy distin-
tos de los elementos químicos. de los gases perfectos. de las espe-
cies biológicas. de las formas cristalográfocas ...
Este tipo de abstracción explica el imperialismo d}' la geome-
tría que se advierte en la matemática griega. apegada a los cuer-
8 I-::::::::-----;-'----t=------r-------=~ A pos naturales. una matemática de flguras. visual, táctil.
Esta abstracción explica también por qué la matemática grie-
ga no logra grandes generalizaciones: es una matemática que no
va a la caza de métodos generales, sino de problemas singulares,
aunque a veces las nociones previas que la solución de tales pro-
blemas singulares son tantas y tan complejas que de poníesas
nociones pueden llegar a constituir un sistema, como ocurre con
los Elementos.
Esta predilección por el problema. despreocupándose por la
Fig. 14 generalización, impidió ver el proceso y la continuidad, con la
noción anexa de variabilidad. Los problemas de máximo y mini-
6. La matemática griega mo que estudian los griegos no son momentos especiales de un
proceso continuo, sino casos part.iculares. fijos. que revelan una
propiedad también particular. foja, que revela otra característica
Ya dijimos que el primer siglo helenístico fue la edad de oro de la espedfoca de la matemática griega: su estatismo. su carácter más
matemática griega; es con los "tres grandes" qlie esa ciencia cul- estático que dinámico. más cinemática que cinético. En los con-
mina, mostrando así más claramente sus caract~sticas: unas per- tados momentos que en ella aparece el movimiento, es un movi-
manentes, otras más vinculadas con el propio mundo griego. miento pobre. diríase sin fuerza: es el movimiento uniforme rec·
La primera nota permanente que los griegos aportaron a la tilíneo O circular.
matemática fue distinguir un determinado conjunto de conoci- Otra característica que distingue claramente la matemática
mientos, conforiéndole, mediante el método axiomático y la de- griega de la moderna y actual, proviene de la influencia del plato-
mostración, los caracteres de una ciencia deductiva o, mejor, ha- nismo que arrojó los objetos matemáticos en un transmundo, le-
ciendo de él el modelo de toda ciencia deductiva. jos de todo contacto y vinculación posibles con este mundo sublu-
La segunda nota matemática permanente que aportan los nar de los hombres y de las cosas.
griegos es la abstracción, aunque la abstracción de la matemática De ahí el destierro al que se condenó la loglstica y toda apli-
griega tiene rasgos propios, conferidos por el pitagorismo que la cación práctica; de ahr la naturaleza especial de la vinculación dc

124 125

\
~~ mate~nática.griega con ciertos campos de la ciencia natural: as-
onamla, 6p~lca, estática, campos que los griegos consideraron
~ue pertenecJall a la matem&tica con igual derecho que la aritmé
tIca y a geometría; de alú que de ellas no estudiaron sino s~
esqueleto geométrIco y de ninguna manera su estructura física.
Baste pensar en la astronomía griega, de la cual nada ha quedad
o en la palanca de Arquímedes de la que sólo cuelgan polígonoso;
segmentos de. parábola, o en s~ fluido ideal, donde no flotan em-
barcacIOnes SIllO segmentos de parabolo'd dI'
I es e revo uClón. V. EL PEIÚODO GRECORROMANO

l. Epígonos y comentaristas I

En el mundo grecorromano de los primeros siglos cristianos, la


matemática conserva las características de los dos siglos anterio-
res, siendo, en general. sus representantes epígonos y comenta-
ristas de los grandes matemáticos griegos. Hacen excepción Pap-
pus de A1ejandria, matemático original; Claudia Ptolomeo,~más
astrónomo que matemático, y Diofanto que, con Herón alejan-
drino, forma una pareja de matemáticos algo heterodoxos, que
hoy se vinculan preferentemente con la matemática de los babi-
lonios.
La serie de los matemáticos de este período se abre con icó-
maco de Cerasa, de fines del siglo 1 o comienzos delll, sin duda
un neopitagórico. pues Pappus lo designa "el pitagórico". De
sus obras. la más conocida es una Introducción aritmética de es·
caso valor científico, pues en ella las demostraciones se sustitu·
yen por el examen de casos particulares. pero interesante pues
•• hace conocer el no muy exteoso saber arlbnético de los griegos
anteriores. Por otra parte, esta obra se convirtió en el texto de
aribnética durante la Edad Media, gracias a la versión latina que
de ella compuso Boocio. La Introducción de Nicómaco se compo-
ne de dos libros que se ocupan de progresiones aritméticas, nú-
meros figurados. proporciones, etcétera.(l)
Contemporáneo del anterior es Menelao de Alejandria. ma-
temático y astrónomo, que hizo observaciones en Roma en 98 y
autor de una Esférica en tres libros, que ha llegado hasta nosotros
126
127
en versiones árabes y hebreas y que representa la culminación de introducción a la aritmética, sostiene la necesidad de volver al
esta rama de la geometría. Con la Esférica de Menelao hace su rígido sistema euclideo de demostración, insistiendo que en lu-
aparición el triángulo esférico, del cual Menelao da las propieda· gar de enunciar propiedades sobre la base de algunos casos parti-
des más importantes, siguiendo un camino semejante al recorri- culares se debía volver a la representación de los números me-
do por Euclides al estudiar los triángulos planos, pero mostrando diante segmentos rectilíneos y demostrar sus propiedades geo-
tanto las analogías como las diferencias entre ambas clases de métricamente. Pero no parece que su crítica haya tenido éxito.
triángulos. Entre las primeras figuras el hoy llamado "teorema de Domnino fue condiscipulo de Proclo de Bizancio, uno de los
Menelao" que es válido tanto para los triángulos planos como más importantes miembros del neoplatonismo, que se estableció
para los esféricos, sin más que c~lmbiar en estos últimos la expre- en Atenas como jefe de la escuela y autor de un importante Co-
sión "semicuerdas del arco doble" (nuestros senos actuales) por mentario a IQs Elementos de Euclides, cuya parte filosófica le per-
los segmentos de los triángulos planos.(2) tenece, pero en cuya parte matemática utiliza escritores anterio-
Del siglo lJ es Teón de Esmirna que, adem¡is de ocuparse de res, desde Eudemo de Rodas hasta Pappus. Sólo se conserva de
astronomía y de gCOInetría, en un escrito Sobre los conocimientos ese escrito el Comentario al Libro 1 de los Elementos en cuatro
matemáticos (W/es para la lectura de Platón trata cuestiones arit- libros. que citamos un par de veces, y cuyo mayor interés se basa
méticas a la manera de Nic6maco, sin demostraciones y enun- en los datos de interés histórico que trasmite. Como aporte geo-
ciando las proposiciones con .ejemplos numéricos. Algunas de métrico mencionemos que en él aparece la primera mención a la
esas cuestiones, no tratadas por Nic6maco, conservan cierto inte· construcción de la elipse mediante el recorrido de un punto fijo
rés aritmético.(3) de un segmento que se mueve manteniendo ¡sus exh:emos sobre
Hay que dejar transcurrir un par de siglos para dar con ot:o dos ejes fijos.
Teón matemático, ahora de Alejandría, importante por haber Algo posterior a Proclo es otro comentarista: Eutocio de Asea-
editado y comentado los Elementos de Euclides, asl como por sus lona a quien se deben comentarios a los escritos de Arquímedes:
comentarios al Almagesto de Ptolomeo y por sus noticias sobre la De la esfera y del cilindro; De la medic/a del circulo; Del eCluili-
logística griega. Con Teón de Alejandría se vincula su hija Hipa· brío de los planos y a los cuatro primeros libros de las Cónicas de
tía, también matemática, que habr(a colaborado con el padre en Apolonio. Al comentar el primer escrito de Arqu(medes aporta
los comentarios del Almagesto y ocupado además de las Cónicas noticias interesantes sobre la resolución geométrica de los pro-
de Apolonio. Pero el nombre de Hipatia tiene una connotación blemas de tercer grado.
histórica trágica: su muerte en manos de la turba durante las lu- Más dificil de ubicar en el tiempo y en el espacio es un geó-
chas entre paganos y cristianos. metra griego: Sereno de Antisa o de Antinópolis, posiblemente
Con Hipatia puede decirse que la matemática deja de culti· posterior a Pappus, Proclo y Eutocio que no lo cilan. Se le deben
varse en Alejandría. Aun, por un pequeilo lapso, encuentra al- dos escritos geométricos: uno Sobre la sección del cilindro que se
bergue en el seno del neoplatonismo, uno de cuyos primeros propone probar, en contra de la creencia de algunos geómetras,
adeptos: Jámblico de Calcis, de la prímera mitad del siglo IV, que las secciones el(pticas de un cilindro no difieren de las sec-
compone una Colección de las doctrinas pitagóricas, de la cual se ciones e¡¡pticas de un cono; y otro Sobre las secciones del cono,
conservan algunas partes matemáticas en las que se ocupa de arit- en el que estudia los triángulos obtenidos cortando un cono por
mética pitagórica en forma semejante a Nic6maco, a quien en planos que pasan por el vértice, abundando en ambos escritos de
buena medida comenta y completa. (4) interesantes cuestiones geométricas.
En contra de la tendencia de Nic6maco y de Jámblico, reac· Mientras tanto, en Atenas, a Proclo siguió en la jefatura de la
cionó Domnino de larisa del siglo V, quien, en un manual de escuela su discípulo Marino de Neapolis a quien, además de una

128 129
prolija biografía de su maestro, se le debe un comentario a los dad de la cual se deduce que la suma de los primeros n cubos es el cua-
Datos de Euclides con un extenso prefacio. A Marino siguió Isi- drado de la suma de los primeros n números consecutivos, y que iro-
doro de Mileto. quien tuvo por discípulos a Eulocio ya mencio· maco oQ demuestra. pero que er.l conocida. pues figura en el llamado
nado, y a Oamascio de Damasco, de fines del siglo V, uno de los Código Arceriono (del nombre de uno de sus propietarios; Joannes Ar·
autores a quien se atribuye parte del apócriro Libro XV de los cerius de Croninga, del siglo XVI) compilación de conocimientos griegos.
Elementos. Damascio proresó en Atenas y rue el último jere de la para agrimensores y adminb1:radores romanos, del siglo V o VI.
Academia, cuando también profesaba en ella Simplicio, comenta- Por lo demás. puede deducirse fácilmente de las propic.."<lades (lllC
rista de las obras de Aristóteles, pero también de los Elementos figuran en Nicómaco. En efecto: si en la sucesión de impares COIlS(.'CU·
tivos. comenzando por la unidad, se agrupan en la sibruiente fomla: el
de Euclides. Fue durante la jeratura de Damascio que en 529
primero, los dos siguientes, los tres siguientes. etcélera. se demuestra
Jusliniano clausuró la Academia como último reducto del paga- que esas diferencias de cuadrados no son sino los rubos sucesivos 1, 8.
nismo; y Damascio, Simplicio y olros cinco filósofos encontraron 27 ... ; de manera que la suma de los primeros n rubos será la suma de
refugio en la corte persa. tantos impares consecutivos como suma de tos n enleros consecutivos. es
decir [lit (n) (n+ 1)]2; que expresado con números figurados, la suma de
cubos es el cuadrado de un número triangular.

Notas complementarias (2) El teorema de Meuewo. En realidad Menelao no considera, como


actualmente, un triángulo ABe cuyos lados son cortados por una trans-
versaJ A'B'C'. sino los segmentos AH y AB', por cuyos extremps traza las
(1) lA aritmética de NicfmUlco. En el libro I las únicas novedades transversales BC y B'C' que se cortan en A'. Y demuestra la iguaJdad
respecto de los Elementos de Eucljdcs se refieren a las progresiones arit- entre la razón de un par de segmentos y el producto de las razones de
méticas, que Euclides no trata y a la mención de ios cuatro primeros otros dos pares. Por ejemplo. trazando CD/lAB se tiene
números perfectos. agregando que deben terminar en 6 o en 8, propie·
dad que demostró Jámblico y a la que Boecio agregó la fulsa inducción de AB' , CB' = AC' , CD; CD , C'B - A'C , A'B
aparecer esas tcnninaciones en forma altemada (el sexto nú.mero tcnnina
en 6 y no en 8). Agreguemos que el quinto número peneclo aparece en
un manuscrito del siglo XV; que en 1592 se conocian 12 números penec.
tos y que más tarde, con las oompuwdoras electrónicas, se pudo calcular 8
otros tres, el último de los cuajes 2 1278 (2 1279 - 1) tiene aproxjmadamente O
170 cirras.
8
Más interesante es el libro segundo de Nicómaco que se refiere a los 8"
números "figurados" señalando algunas propiedades, por ejemplo: lodo
cuadrado es suma de dos triangulares consecutivos o. más general, lodo
e
A
nlllllero poligonal es suma de un poligonal de un lado menos y de un A"
Iriangular. Habla de números piramidales como suma de poligonales se· O
mejantes; de números truncados. suprimiendo los primeros ténninos a A
los piramidales, de números heteromecos: producto de dos enteros con·
secutivos o dobles de los triangulares; de números paralelepípedos: cua-
drado de un número por el consecutivo. etcétera. dando algunas rela-
ciones entre ellos. L..'l más importante de esas relaciones es la que expresa
que todo cubo es la Sllma de una serie de impares consecutivos. propie· Fig. 15 Fig. 16

130 131

j
y eliminando CO se llega a la siguiente relación entre los segmentos centenas ... es la siguiente: i re titmen tres números consecutivos, el
rectilíneos úlQmo de los cuales es múltiplo de 3, y se suman sus cifras, de este
resultado vuelven a sumarse sus cifras y así sucesivamente. el resultado
AB'/CB' = AC'/C'B 'A'B/A'C, final es siempre el número 6.
Por último, es el escrito de Jámblico donde aparece la contribución
Un teorema muy simple le pernlite pasar a la esfera. En un círculo de "algebraica" de Timaridas, ya mencionada, consistente en un sistema li-
centro O considera una cuerda AB, yen ella un puntor interior e (igual neal de varias incógnitas: detenninar un número conociendo sus sumas
resultado se obtiene cuando el punto es exterior), que unido con O di. con cada uno de n números desconocidos y con la suma de todos ellos. Si
vide el arco AH en dos segmentos de arco AD y DH; las perpenIDcuiares aJ, a2. "', + a" y a son tales sumas, es ca1ro que la incógnita r se obtieQe
AA' Y BB', respectivamente semicueroas de Jos arcos dobles (nuestros mediante la upresión ;r(a, + a2 + ... 0" - (1): (n-l) que es la regla que
senos), son proporcionales a los segmentos AC y CH. De ahí que si en la J1mblico abibuye a Timaridas y que denomina "epantema",
figura anterior en lugar de segmentos se consideran arcos de círculos Además J1mblico reduce al "epanlema" a un par de sistemas indeter-
máximos de una esfera, se llega a la expresión, con nuestro simbolismo minados, de los cuales da la solución mínima en números enteros.

sen AB'/sen CB' = sen AC'/sen C'B ' sen A'B/sen A'C,

(3) L.a aritmética de 1"eón ele ~sminl(J. Entre las propiedades de nú- 2, Ptolomeo y Pappus
mero, que Tcón enuncia, sin demostrar, sólo citamos la siguiente: todo
cuadrado es múltiplo de 3 o de 4, o múltiplo de esos números más l.
Como consecuencia: ningún cuadrado es múltiplo de 3 o de 4 menos 1, o
múltiplo de 4 más o menos 2. Claudio Ptolomeo forma, con su contemporáneo el médico CaJe-
Más interesante es la correspondencia que Tcón expone entre dos no de Pérgamo, la pareja de figuras cienUficas sobresalientes de
series de números que obtiene geométricamente partiendo de una suce. este período. Poco se sabe de Ptolomeo: nació en Egipto y residió
sión de cuadrados, en cada uno de kls cuales el lado es la suma del lado en Alejandría, donde realizó observaciones y trabajos astronómi-
más la diagonal del anterior. Toon llama a estos números wter-altJ y dia- cos entre los años 127 y 151. Sabio enciclopédico, se ocupó de
metrales, según midan los lados o las diagonales, enunciando algunas matemática, astrooomía y astrología, geograRa, óptica y acústica,
relaciones simples entre los mismos. Estos números '" y d" desempeña- cronología, aunque su fama científica se funda sobre el AI,nagu-
rán más tarde su papel en teorla de números: cumplen la relación funda- to, tratado que sistematizó la astronomía antigua y que consti-
mental {/~ - 2cJ; = (_l)n, se presentan en las reducidas de ciertas &ac-
tuyó, con su autor, las autoridades máximas e indiscutidas en ma-
ciones continuas infinitas, en la solución de la llamada "ecuación de Pell",
etcétera.
teria de astronomía durante catorce siglos,
o Su verdadero título. que acentúa su carácter matemático es
(4) La aritm.étictJ e/eJdmblico. Entre las propiedades de números que Sintaxis matemática, en 13 libros, que más tarde llegó a conocer-
J:1mblico "demuestra", ya con casos particulares o mediante los números se como "la gran sintaxis de astronomía". para distinguirla de una
fibrurados todas de fácil comprobación, figuran: el óctuplo de un número "pequeña sintaxis" colección de algunas obras astronómicas me-
triangular más 1 es un cuadrado; un número rectangular. cuyos factores nores; pero la admiración que la obra despertó hízo que se le
difieren en dos unidades, más 1 es un cuadrado; la suma de dos números
aplicara el superlativo, gríego megiste (la más grande) con lo cual,
triangulares, de orden alternado, menos 1 es un heteromeco, .. Ya diji-
mos que demostró que los números perfectos tenninan en 6 o en 8; ade-
al anteponérsele el articulo en su versión árabe, el utulo se con·
más afirmó que exjste un número perfecto en cada mirlada, lo que ya no virtió en el anacrónico Almagesto con que se le cita generalmente.
es cierto. Una propiedad más interesante, por estar vinculada con las Si se excluye una obra probablemente juvenil, que se le atri·
"cifras"; es decir. los números representativos de las unidades, d(,"(.'Cnas, buye, sobre la teoría de las paralelas y el conocimiento de las

132 133
proyecciones ortogrMica y estereogdfica, toda la contribución de la geometría, mediante el estudio de sus elementos. Entre
matemática de Ptolomeo cst;\ diseminada en sus escritos as tronó- esas obras, algunas debidas a Euclides, ApoIonio y Erastótenes
¡nicos, en especial, en las partes de Sintaxis uwtemática que tra- están hoy perdidas, de ahe el valor documental de la Colección de
tan las cuestiones matem¡iticas necesarias para el estudio racional Pappus que nos las conservan. Mas a este valor extrínseco debe
de los fenómenos celestes. agregarse el valor intrínseco de los comentarios y agregados del
En este sentido una exigencia fundamental fue la construc- mismo Pappus, para facüitar y completar esas obras. Baste citar
ción de una "tabla de cuerdas" para los distintos arcos, partes entre esos agregados una proposición. cuyo enunciado se conoció
alfcuotas de la circunferencia. Tal construcción, iniciada por Hi- durante mucho tiempo como "teorema de Culdin", del nombre
parco, fue continuada y perfeccionada por Ptolomeo,(l) quien del matemático s~izo del siglo XVII que lo redescubrió.(3)
utilizó los resultados de Menelao para el análisis de los triángulos
esféricos, de manera que el Almagesto constituye la primera sis-
tematización de la hoy llamada "trigonometrfa plana y esférica".
En muchas de las expresiones que figuran en el Almagesto si se Notas complementarias
cambia la palabra "cuerda" por la locución "doble del seno del
arco mitad", se obtienen expresiones de nuestra trigónometría.(2)
Más matemático "profesional" es Pappus, también de A1ejan- (1) La "tabla de cuerd<u" de Ptolomeo. He aqullo que dice al res-
drfa, de quien se sabe que hizo observaciones astronómicas en pecto Ptolomeo en el primer libro del Almagesto: "Para facilitar la tarea
320. Además de obras desaparecidas y de un comentario al libro práctica. consbuiremos una tabla de estos segmentos dividiendo la cit.
cunferencia en 360 partes, to~ando los arcos de medio gTado en medio
décimo de los Elementos, que se conoce mediante un arreglo
grado, y dando para cada arco el valor de la cuerda respectiva, suponien-
árabe, se le debe una obra importante en ocho libros: la Colec- do dividido el diámetro en l20 partes. El uso demostrará que estos nú-
ción matemática, resumen de conocimientos anteriores con agre- meros son los más cómodos. Ante todo, demostraremos que con un cierto
gados originales, correcciones y crfticas. que resultó de un valor número de teoremas, el menor posible y siempre los mismos, se podn1
inestimable por las informaciones históricas y bibliográficas que obtener un método general y rápido para hal1ar aquellos valores. No nos
contiene acerca de la matemática griega. limitaremos a presentar la tabla oon esos valores, sino que haremos cono-
De sus ocho libros, el primero y parte del segundo se han cer la teoría para facilitar la manera de enoontrarlos y verificarlos, expo-
perdido, pero del contenido de la parte sobreviviente del segun- niendo su método de construcción, Para evitar las &acciones utilizaremos
do se desprende que probablemente esos dos libros se ocupaban la división sexagesimal y en las multiplicaciones y divisiones tomaremos
siempre los valores más aproximados de' manera que, no obstante lo que
de cuestiones artiméticas. El libro tercero se 'ocupa de asuntos
despreciaTemos, los resultados serán sensiblemente exactos".
variados: proporciones, poliedros regulares, lugares geométricos,
Para construir su tabla. Ptolomeo comienza por considerar los pol.f-
mientras que el cuarto revela mayor unidad. pues se ocupa de las gonos regulares de 3, 4, 5, 6, 10 lados, que dan las cuerdas de 36", 60",
curvas ideadas para la resolución de los tres problemas clásicos, a 72", 90", l2O". De eUas, mediante el teorema de Pitigoras, obtiene las
las que Pappus agrega alguna nueva. El libro Y se dedica a los cuerdas del lOSO y 144°, mientras que del teorema de los cuadri.láteros lns-
isqperímetros. mientras que el sexto y el octavo se ocupan de criptibles obtiene las cuerdas de arcos diferencia; ase el de J.2O, partiendo
astronomfa y de mecánica, respectivamente. El libro séptimo es de los de 60" y 7'lf', pasando luego de la cuerda de J.2O • las de 6", 3°,
el más interesante desde el punto tle vista histórico. Dedicado a 1030' Y 45', utilizando un teorema de los arcos mitad.
su hijo, comprende una serie de obras de autores anteriores. eu· Ahora Ptolomeo demuestra el siguiente teorema: dados dos arcos des-
iguales. ambos menores que un recto, la razón entre el arco mayor y el
yo objeto era adiestrar en la resolución de los problemas geomé-
arco menor. es mayor que la ra:l..Ón entre las cuerdas respectivas, que
tricos a aquellas personas que ya habfan adquirido cierto dominio

134
135

J
~J
equivale a demostrar con nuestro simbolismo que la función sen % : % es
decreciente.
Este teorema era conocido por Aristarco y por Arquímedes, pero la
primera demostración conocida es la de Ptolomeo. (Véase lag. 20.)
Sean a < b los dos arcos y sus cuerdas AB y BC. Si el punto O, medio
del arco Ae que no contiene a B, se une con A. B.e y el punto !ti medio
A
de AC, el teorema de las bisectrices da
NC : AN = BC : BA = (2 MN + AN) : AN.
Si, por otro lado, el arco UK de centro O y radio ON detennina el sector
NOU, menor que el triángulo NOA, y el sector KON, mayor que el trián-
gulo MON, tendremos
MN : NA = MON: NOA < ONK: ONU = fJ: a, siendo a y /llos ángulos
de los sectores. Y en definitiva .
Fig. 17
BC : BA = (2 MN + AN) : AN, (2{3 + al : a = b : a,
y la razón de los arcos es mayor que la razón de las cuerdas res~tivas.
En el caso particular de ser AB un dWnetro y llamando a y b los arcos
Ptolomeo aplica el teorema para obtener aproximadamente la cuerda AC y AB. respectivamente, el teorema del cuadriJt1tero en este caso pue-
de 1°, conociendo las cuerdas de 45' Y de 1"30'. En efecto, la razón en- de escribirse: cuerda b. cuerda (lSOO - a) + AV. cuerda (a - b) = cuer-
tre las cuerdas de 10 y de 45' es menor que la de sus arcos respectivos: da a. cuerda (lSO" - b), que no es sino el "teorema de sustracción" de
60' y 45'. es decir 4 : 3; de la misma manera la razón entre las cuerdas de nuesb'as funciones circu.Iares. -
10:30' Y de l° es menor que 3 : 2; obteniendo para su cuerda incógnita
Ptolomco. demu~~. también el "teorema de adición". Toma para
valores por exceso y por defecto que permite dar pnra ella el valor: cuer- eUo el cuadriLitero mscnto BCDF, siendo F el simétrico de B respecto
da l° = 377 : 300, que da para el sen 30' un valor exacto hasta la sexta del centro O de la circunferencia en el cual vale BC . DF + CD , BF-
decimal, = BD . CF o, lo 'lue es lo mismo, BC . AoB + AV . CD - BD . CF
Partiendo del valor de cuerda 1°, y mediante una adecuada utiliza- que puede escribirse, llamando b = d y a - e + d: cuerda e. cuenb
ción de las fónnulas que expresan los teoremas de adición: Ptolomeo d + AV, cuerda [lSOO - (c + d)] = cuerda (ISO" - el, cuerda (lSO" - d),
construye su "tabla de cuerdas". sirviéndole de control los yalores ya cal- que es una forma del teorema de adición.
culados de cuerdas de arcos notables. Para las fracciones menores que 30'
utiliza la interpolación bneal.
De paso observemos que el valor de cuerda 10 permite obtener para
e
el valor aproximado 377 : 120 = 3,141006 ... que en alguna ocasión Pto-,
lomeo utiliza sin mencionar su origen, limitándose a observar que es~ I
comprendido entre los valores de Arqufmedes: 3 1/7 Y3 1Oj7l.

(2) La "trigorwmetria" del Almagesto. Uno de los teoremas que em-


plea Ptolomeo en la construcción de la tabla, y que hoy Ueva su nombre, IJ F N A
es el que expresa la conocida relación entre los lados y las diagonales de
un cuadrilátero inscriptible. Su demostración es muy simple: si ABCD es Fig. 18
el cuadrilátero y se lr2Za BE tal que los ángulos AED y BCD sean iguales,
las parejas de triángulos AEB Y BCD; BEC y BDA, son semejantes, de . Otro teorema, que aporta Ptolomeo, equivale a la relación de las fun·
donde AE . BD = AB . CD; EC . BD = AD . BC, igualdades que su· clOnes de un arco y de su mitad. Sean AB Y BC dos arcos iguales' si desde
madas expresan el teorema de 1'tDIomeo: AH . CD + AV . BC - AC . BD. el extremo D del diámetro que pasa por A se trazan [)C Y DB: y desde
I
136 137
10
este último punto la normal BM a AO y BE simétrica de BA respecto de Se dice que están en proporción séptima. octava y novena, según qué la
,¡,
esa nonnal, se tendrá IIB' = 11M . 110 = 110 (110 - DE) = '/2 AD razón (a - e) : (a - b) sea igual a b : e; a , b; a , e, respectivamente. Y
(110 - De) Ypor tanto (cuerda a)' = '¡,liD. [AD - cuerda (lllO" - 2a)] fmalmente están en proporción décima si (a - e) : (b - e) = b . e. U>s
que no difiere, sino en la escritura, de la relación entre las funciones de ejemplos numéricos que obtiene Pappus son los sibruientes: (6,4,2);
un arco y de su arco doble. . (4,2,1); (6,3,2); (6,5,2); (5,4,2); (6,4,1); (3,2,1); (6,4,3); (4,3,2); (3,2,1); en
Así como "el teorema de Ptolomco" permile a éste demostrar relacio- su orden.
nes "trigonométricas" planas, el "teorema de Menelao" cumple esa fun- En el libro cuarto, Pappus trata cuestiones variadas. En la primera
ción en lo que atañe a la esfera esbbleciendo relaciones entre los elemen- sección, demuestra una muy simple generalización del teorema de Pi ti·
tos de los triángulos esféricos rectángulos (Ptolomeo los considera trián- goras, Si a los lados AB y AC de un triángulo IIBC se adosan dos para.
gulos oblicuoingulos). Por ejemplo, para detenninar la ascensión recta y la lelogramos P, y P,; y A' es la intersección de los lados paralelos a IIB y
declinación de un punto de la eclíptica, considera los cuatro círculos má- AC, el segmento AA', en magnitud y dirección, forma con el tercer lado
ximos siguientes: ecuador, eclíptica y los círculos que pasan por los polos BC un paralelogramo P = PI + Pi' La demostración por equivalencias es
celestes y el punto considerado y los polos de la eclíptica. Eligiendo oon- inmediata.
venientemente entre esoS círculos los que actúan de transversales el leo- Otra cuestión que trata Pappus en esta primera sección trae a cola·
rema de Menelao pennite dar expresiones que resuelven el problema y ción una familia de curvas, rosa poco &ecuente en la geometría griega.
que hoy no son sino aplicaciones de las fórmulas que resuelven los trián- Pappus considera el arbelos de Arquímedes y en la zona comprendida
gulos esféricos rectángulos. entre dos de los tres semicírculos inscribe una serie de círculos tangentes
entre sr, dando la ley que relaciona la altura del centro de cada circulo
(3) La Colección ele Pappus. Entre las cuestiones de interés matemá- con su radio. E n forma algo más general esa relación expresa que en la
tico o histórico que aparecen en Pappus, mencionemos las siguientes: En sucesión numerable de esos círculos aquella razón, al pasar de un círculo
el libro segundo Pappus se ocupa de un sistema de numeración, atri- al sucesivo, disminuye en dos unidades (Pappus considera los casos parti_
buido a Apolonio, semejante al que Arquímedes expone en el Arenario, culares en los cuales la primera razón es O y 1). Esta demostrJ,ción. que
de base la mirlada, y no la miríada de mirlada. En conexión con ese en Pappus exige una larga y engorrosa serie de teoremas y que mediante
s¡stema, Pappus expone algunos procedimientos, que ~lbién atribuye a la geometría ana1Itica se resuelve con relativa facilidad es de solución
Apolomo, para facilitar las operadones aritméticas con numeros.grandes, inmediab utilizando la "transfonnación por inversiÓn", l~ que no deja de
que en definitiva e<luiva)en 3 reducir esas operaciones a operaciones con constituir un buen ejemplo de comparación de métodos antiguos y mo-
dígitos, como ocurre con nuestro sistema decimal. demos.
En el libro tercero se ocupa de una solución aproximada del problema En la segunda sección de este libro, Pappus se ocupa de la espiral de
del mesolabio, que Pappus reconoce que no es exacta. Es a raíz ~e este Arqurmedes, de la concoide de Nicomedes y de la euadratriz de Hipias
problema que Pappus recuerda la definición de lu~es geo'~ébi~. estudiando sus propiedades ya para resolver el problema, más general
También en este libro aparece un problema de mterés hls16nco. Se que el de la trisección, de dividir un 1ngulo en dos parles que estén en
trata de determinar, mediante tres números en progresión geométrica, una raz6n dada; ya para extender la definición de la espiral al espacio
los elementos de las diC".l proporciones o medias, que aún estaban en uso mediante el movimiento de Wl punto sobre la esfera.; ya dando nuevas
en la época de Pappus, )' que probablemente eran de origen pitagórico. maneras de engendrar la cuadratriz mediante superncies helicoidales
No interesa mayonnente la solución particular que Pappus da de este que Pappw denomina pleetoiJa.
problema indetenninado; puede en cambio tener interés reeo~ la de- El libro quinto se ocupa de los isoperímetros. En el prefacio, al obser-
finición y nombre de las diez proporciones O medias de la antigua mate· var que las abejas construyen sus celdas en forma de prismas de base
mátiC'.l griega. Dados tres núlneros a, b, c. se dice que. forma~ una pro- hexagonal y recordar que entre los tres polígonos que pueden llenar el
porción aritmética, geométrica, armónica, contraannómca, qumt'.l y sex- plano: triángulo, cuadrado y heXJlgono, es este último el que, a igualdad
ta, seb'Ún que la razón de área, su perímetro es el mayor, trae a colación comparaciones entre la
(a _ b) , (b - e) sea igual, respectivamente, a a , a; a . b; a . e; e , a; inteligencia humana y la de los animales. Es en este libro donde se men-
e:byb,e. cionan los poliedros semirregulares de Arqulmedes y donde se demues-

139
138
tran propiedades geométricas que hoy se traducen en igualdades y des- fuentes árabes. que la llamada no muy correctamente "fórmula"
ib'Ualdades entre las funciones circulares. de Herón. procede de Arquímedes. Es la conocida expresión del
Pero sin duda es más importante el Ubro séptimo. donde Pappus, al área de un triángulo en función de sus lados.(l) Como teorema
comentar los escritos que reproduce. agrega y completa teoremas. En geométrico. probablemente interpolado. aparece en un escrito
ese libro aparece el "teorema de Culdin" que Pappus enuncia como: las
de Herón denominado Dioptra. donde describe un apamto que
figuras engendradas por rotación completa se obtienen como producto de
lo que gira por el camino recorrido por el centro de gravedad móvil. lleva este nombre. Jejano precursor sin lentes del teodolito actual.
También en este Ubro figura "el problema de las tres o más rectas" que y cabal manual para agrimensores, mientras que bajo la forma de
Descartes llamará "problema de Pappus". ase como una serie de teore- un ejemplo numérico de la aplicación de la "fórmula" aparece en
mas y proposiciones de á1gehra geométrica. algunos de car.icter más ¡¡nI- otro escrito denominado Métrica, más matemático, pero no mu)'
Geo O proyectivo que métrico. "griego". donde utiliza otras contribuciones de Arqurmedes. Es
Así estudia: el problema de determinar sobre unn recla, que contiene un escrito en tres Iibros.(2) que se refiere a áreas y volúmenes de
los puntos A, B. C, D. un punto X tal que la razón AX . BX : CX . DX figuras planas y sólidas asr como a la división de figuras. pero en la
sea máxima o mínima; demuestra casos particulares de la identidad que. en contra de la tendencia euclidea, no sólo aparecen ejem.
AD' . BC + BD' . CA + CD' . AH + BC . CA . AB = O, plos numéricos con fracciones unitarias sino también resultados
aproximados en aquellos casos en que la geometría euclidiana no
asr como la constancia de la razón doble de cuatro puntos determinados permite dar exactamente el área o el volumen de la figura consi-
sobre una transversal por un haz de rayos. y la propiedad que en un derada, estudiándose hasta figuras de contornos cualesquiera; de
cuadrilátero completo cada diagonal es dividida annónicamente por las ahí que se viera en esta obra y en Her6n reminiscencias de la
otras dos, un caso particular de beua! no es sino el teorema del hexágono matemática de los antiguos pueblos orientales. en especial de los
de Pascal en el caso en que la cónica degenera en dos rectas. babilonios.
Respecto de las cónicas se debe a Pappus la primera mención del foco Aun menos "griego" y más vinculado por su producx:ión a la
de la parábola y de las directrices de las cónicas. asl como la de6nición de
matemática de los babilonios. es el matemático más original de
éstas mediante la razón constante entre las distancias a UD punto 6jo
(foco) y una recta fija (directriz). este periodo: Diofanto de Alejandría, probablemente del s: 111.
Por último, en el libro octavo, dedicado a la mecánica, mencionamos De atenemos a un epigrama de la llamada Antología griega (3)
que en él aparece la definición de centro de gravedad. que no figuraba estaríamos mejor informados en Jo que se rellere a la edad en la
en los escritos de ArquJmedes. que habría fallecido Diofanto. auoque es poco probable que ese
epigrama tenga alguna finalidad informativa.
De Diofanto se conoce un fragmento de un escrito Sobre los
números poligonales. y seis libros de su Aritmética que. según el
prefacio debla tener trece. aunque parece que en verdad no se
3. Herón y Diofanto compusiera sino de los seis aún existentes.
Sobre los números poligonales es un estudio de teona de nú-
meros cuyo resulbdo importante es la generalización de la pro-
Herón de Alejandría es, o fue. una de las llguras más discutidas piedad de los números impares de ser su octuplo más uno un
en la historia de la matemática. Hoy se lo ve con más claridad; cuadrado. En efecto. Diofanto demueslra en forma retórica la
con toda verosimilitud se lo ubica en la segunda mitad del siglo 1 y propiedad que hoy expresarlamos: [211 (P-2) - (p-4)]' =
se considera su obra más como la de un técnico, un mecánico = 8P (P-2) + {p-41. siendo P un número poligonal de Jada p y 11
práctico. que de un matemático. También boy sabemos. por términos.

140 141
Pero más novedosa y original es su Aritmética, que no contie- Notas complementarias
ne teoremas o proposiciones, sino problemas entre números abs-
tractos, COI1 excepción de un problema entre cantidades, aunque
poco real, que figura también en la Antología y la colección de (1) La "jOnnuúJ ck fleron. Ordinariamente se da este nombre a la
problemas del últiino libro en el cual los datos y las incógnitas son expresión S = Vp (p a)(p-b)(p-c).iendo a, b. c. los lados de un triin-
elementos de triángulos rectángulos que han de satisfacer por gul0 Y P su semiperímetro, que implica un doble anacronismo: hablar de
"fónnula" y utilizar una notación algebraica actual para referirse a un
tanto a la ecuación pitagórica.
teorema griego, amén de ese producto de cuatro segmentos que aparf..'Ce
Las características de los problemas de la Arihnética son:
en la expresión que carece de oontenido intuitivo y de interpretación
al Se trata de problemas, a veces determinados, pero en más geomébica.
de los C'JSOS indeterminados, en los cuales la solución que halla
Diofanto comporta exclusivamente números racionales positivos A
(y no necesariamente enteros como harra pensar la denominación
de análisis diofántico con que a veces se designa este estudio);
b) en la resolución de tales problemas se aplica cierto simbo-
lismo semejante al actual, por lo menos en el tratamiento de los
polinomios con una letra; (4)
cl en los problemas de Diofanto no aparece orden al¡,'uno, ni
en lo referente a la naturaleza de los problemas, ni en cuanto al
método de resolución, aunque pueden agruparse siguiendo cier-
tos criterios de analogía. Los métodos de resolución aparecen dis-
tintos en cada caso particular, pero la elección del método y los
recursos auxiliares de los que echa mano Diofanto, confieren a su
escrito la fisonomía algebraica que los caracteriza y distingue de H
Fig. 19
los demás escritos griegos. Por supuesto que el teorema de Heron o de Arquímedes no ineurn
La habilidad e ingeniosi,bd que Diofanto revela en especial en en taJes anacronismos. Se trata de un típico teorema de la geometrú
sus problemas de análisis indetermi.nado de sistemas no lineales no griega que puede considerarse un modelo del método sintético, pues el
son, sin embargo, casuales: se fundan sobre el conocimiento de él se parte de ciertas propiedades conocidas para deducir de ellas el re
una gran cantidad de propied:lllé"S aritméticas, que no demues- sultado, pero sin señalar por qué se partió de aquellas propiedades cono
tra, pero que aplica, por eje",pl... el producto de dos números, ciclas que. por lo demás, en este caso no tienen nada que ver aparente
cada uno de los cuales es suma de dos cuadrados y puede expre- mente con la equivalencia de figuras pues se trata de las propiedades d.
sarse de dos maneras distintas como suma de dos cuadrados; todo los segmentos determinados en los lados del triángulo por los puntos d,
tangencia del círculo inscrito. Es posible que el inventor del teorem:
cubo es suma de tres cubos, etcétera. (5) h~ya partido más directamente de la equivalencia del triángulo con e
rectángulo de ib'UaI base y mitad de la altura para luego. mediante lo
recursos del "áJgebra geomébica" comprobar que en el resultado apare
cen aqueUos segmentos y de ahí haya buscado y encontrado una demos
traeión más directa partiendo de ellos.
He aquí resumida la marcha de la demostración del teorema, utilizan
do por comodidad el simbolismo actual. Sea el triángulo ABe de lade

142 14.
a, b, e, semiperimetro p y radio r del círculo inscrito de centro O. y ción histórica se ocupa de triángulos, aplicando la f6nnula del :irea cono-
puntos de tangencia A', B', C', tales que AC' = p-o; BA' = p-b, ciendo los lados; luego de cuadriláteros especiales. aunque no del jns-
CA' = p-c. criptible limit4ndose a señalar que en el caso general además de los lados
De los extremos de los segmentos OB y Be se trazan las nonnaJes a debe darse una diagonal.
los mismos que se cortan en H y configuran el cuadrilátero inscriptible Para los polrgonos regulares da f6nnulas aproximadas mediante coefi-
BOCH, de ahlla igualdad de los 4ngulos H BC y HOC. Por otra parte cientes que expresan la razón entre el lado y el :irea y el radio y su cua-
este 4ngulo HOC es igual al 4ngulo OAC' (ambos son complementarios drado respectivamente. Algunas de estas fónnu.las las atribuye Herón a
de la suma de los lingulos en B y en C.), de manera que se tienen dos Hiparco. Para el heptágono por ejemplo esos coeBcientes son 7/8 y.(J/12.
pares de triángulos semejantes: Para el área de Gb'Uras circulares, o de la elipse o de las superficies de
HBC, OAC' y OA'K, KCH, siendo K la intersección de BC con Ofl. cuerpos redondos utiliza los resultados de Arquímedes, tomando para 1T
Si CH = h; A'K = k, de la primera pareja de triángulos semejantes se en general el valor Uf7. aunque en algún caso admite ~.-: 3.
deduce (P-o) ; a = r; h o sea (P-o) ; p = r; (r + 11) La finalidad puramente práctica del libro se refleja en las reglas para
razón esta última que es igual en la segunda. pareja a le : (p-e) = el área de figuras de contornos cualesquiera, que aconseja swtituir por
= k (P-b) ; (P-b) (P-c). En definitiva puede escribirse p (P-o) ;.". = un polígono lo más aproximado posible y hasta de superficie de objetos
= k (P-b) ; (p- b) (P-c). Si del triángulo rectángulo BOK se deduce que en el espacio como estatuas aconsejando ahora revestir la superficie con
k (P-b) = r' y se recuerda que pr - S siendo S el :irea del triángulo hojuelas de papiro o de tela muy 6na, que luego se extienden en un plano
al introducir las medias proporcionales m' = p(P-o) y n' = (P-b)(P-c) midiendo su área como en el caso anterior.
resulta S = mn, y el teorema está demostrado. Como vemos la raíz del También Arqurmedes es la guía en el segundo libro, que trato de
producto de cuatro segmentos que aparece en la expresión algebraica no volúmenes; agrega el volumen del toro con su fónnula exacta pero dedu-
es sino el disfraz del producto de dos segmentos cada una de los cuales es cida intuitivamente; para los Poliedros regulares da expresionés apro.ri-
medio proporcional entre dos segmentos que se obtiene de Jos lados madas y para euerpos de fonnas cualesquiera aconseja o bien el método de
del tri4ngulo. Arquimedes; midiendo el volumen del agua desalojada por el cuerpo, al
sumergirlo en un recipiente con ese líquido; o bien, de manera más ing~­
niosa. recubriendo el cuerpo con arcilla hasta dar al cuerpo y su revesti-
miento la fonna de un paralelepípedo: la diferencia entre los volúmenes
del prisma y el de la arcilla utilizada es el volumen del cuerpo.
El libro tercero está dedicado a la divisi6n de figuras planas o sólidas
en partes que estén en un; razón dada o en determinadas condiciones
l' prefijadas dando en algunos casos soluciones interesantes.
En la Métrica de Hecón existen ejemplos de extracción aproximada
de raíces cuadradas y hasta un ejemplo de raíz cúbica. Par... la raíz cua-
drada emplea una regla, sin duda conocida por Mqwmedes. según la
cual si a es un valor aprox.imado de N un valor m:b aproximado es
1/. (a + L), que coincide con el valor de los d"" pri¡neros ténnínos del
-a '
desarrollo en serie de

Fig.OO VN = ....r;;t+b = a (1 + ~I + ...) =

(2) La Mttric6 de Hero•. El primer libra de la Métrica está dedicado =0+ N - al +_ .. =/2(0+--+
\ N )
a las superncies de las figur~ planas y sólidas. Después de una in!raduc- 2a a
145
144

,
hecho que explica la buena convergencia del procedimiento, ya que el Aún limitada, pues no dispone sino de una incógnita que le obliga a
nuevo error es del orden del cuoorJ.do del error anterior. ciertos recursos y art:ificios cuando se trata de problemas de varias incóg-
En cuanto a la raíz cúbica. el único ejemplo que trae tiernn (la núz nitas y sus potencias no van sino desde la sexta negativa a la sexta positi-
cúbica de lOO, de la cual da el valor aproximado 4 '/1<) no hace fácil ad- va, su álgebra le pennite operar con potencias y polinomios, agregando
vertir" la regla empleada. Con todo, de ese ejemplo parecería deducirse también la operación de pasar de WIlUiembro a otro de sus igualdades. Y
que Heron siguió un "mét09o de falsa posición", no lineal sino cuadráti. agrega Diofanto: -Considerando la suma, la diferencia, el producto y la
~. La expresión algebraica que se deduce del ejemplo utilizado diría que razón de estos números combinados con sus lados, se llega a enunciar
3
SI N = (0+ 1)3 - Ci = 0 + CI el valor aproximado de su raíz cúbica se una cantidad de problemas, cuya solución se logra por el camino que
obtiene como r.uón entre (a+ 1)! CI + a!c! y (a+ 1) Cl + aCto (En el enseñaré".
ejemplo numérico N = lOO, a = 4; Y la raíz cúbica aproximada es 4 i/ 14
(,'00 un error menor que 0,02.)
(5) Los problema.. de VioJanto. En todos sus problema.<, Viofanto
adopta para las constantes, valores numéricos particulares, pero el mé·
(3), ÚJ An/ologla griega. Con este nombre o de Antolo~'Úl pololina, todo que emplea es en general independiente de esos vaJores que, fK)r
abihUlda a un Metrodoro de fines del siglo V o comienzos, del VI, se supuesto, están elegidos de antemano para que el problema tenga solu-
~noce una colección de 48 epigramas con problemas de rodole muy va- ción. Veamos algunos ejemplos de los distintos tipos de problema.< de la
nada, que hoy se incluirían en la matemática recreativa. En generou, son Aritmética de Diofanto.
problemas curiosos con enunciados pintorescos que se resuelven con a) Problemas de primer grado con una incógnita.
simples raciocinios o, a lo sumo: con ecuaciones lineales, con excepción El primer problema de la Aritmética oonsiste en detenninar dos nú·
del "problema de los vinos" que aparece en la Aritmética de Diofanto. meros conociendo su suma y su diferencia. Dice Diofanto: Si x es el
Además, uno de los epigramas revelaria la edad de este matemático. menor de esos números el mayor será .x + d (la diferencia coDOCida) de
Según ese epigrama Diofanto transcurrió en la niñez el sexto de su vida, manera que 2.r + d ser.11a suma también conocida, de ahí que el menor
un d<YL3vO en la adolescencia y que, después de otro séptimo de su exis. será la semidiferencia de los datos y el mayor la semisuma (Diofanto dice
tencia, se desposó naciéndole un hijo a los cinco años de casado. MIlS el el menor más la sem idiferencia).
hijo vivió la mitad de la vida del padre y éste, afligido, buscó consuelo en Un problema interesante (que geométricamente equivaldría a buscar
la cie.ncia de los números y cuatro años después de la muerte del hijo, el cuarto annón..ico de una tema dada) es el (Iue Diofanto enuncia dicien-
falleció. Un cálculo simple da para la vida de DioCanto 84 años, aunque do: Dados dos números, buscar un tercero tal que los productos de cada
otra interpretación del epigrama, admitiendo que el hijo hubiera muerto uno de ellos por la suma de los otros dos estén en progresión aritmética.
cuando tenIa la mitad de la edad del padre, abrevia la vida de Diofanto Diofanto distingue y resuelve los tres casos posibles. En todos los casos
a 65 años y un tercio. el problema se resuelve mediante una simple ecuación que exprese que
uno de los productos sea media aribnética de los otros dos. Por supuesto
(4) El .illlbo/~lIlO de DioJan/o. En ~J primer libro de su Ari/';ullica que Jos datos de Diofanto están elegidos de manera que la solución sea
Diofanto expone los signos que utilizará y sus reglas operatorias. Los positiva.
signos son: signos literales para indicar las tres primeras potencias de la b) Sistemas llneales.
incógnita, que reitera para indicar las tres siguientes; un signo especial En general, cuando aparecen varias incógnitas, Diofanto mediante la
agregado a las anteriores servía para indicar las potencias recíprocas; introducción de variables auxiliares reduce el problema al caso anterior.
a¡,'regando un par de signos más para la igualdad y la sustracción, en Por ejemplo en un sistema que con nuestros srmbolos sería
cambio no hay signo para la suma; ésta se indica escribiendo los suman· (r+a) , (y-a) = m; (y+b) , (r-b) = "
dos uno tras otro. Como esos signos (defonnados, sin duda, por copistas
posteriores) parecen ser las iniciales de las palabras griegas correspon· toma como incógnita auxiliar (y-a) que determina mediante elimina-
dientes podría decirse con algílO abuso de lenguaje (Iue el "álgebra" de ción de:r.
Diofanto es "sincopada", es decir, está en esa etapa que recorrerá más En otros problemas esa elección es menos evidente, pero más feliz.
adelante entre el álgebra retórica, sin símbolos, y la simbólica actual Por ejemplo, sea calcular cuatro números conociendo las cuatro diferen-

146 147
cias entre la suma de tres de eUos y el restante. Para eUo, Diofanto intro- tienen para nosotros mayor interés, pues siendo los coeficientes raciona-
duce una quinta incógnita auxiliar, como semisuma de las cuatro inoogni. les existe una infinidad de soluciones racionales. En estos casos Diofanto
las del problema; y deduce fácilmente mediante una ecuación de primer adopta una sola de ellas como solución o detennina la que corresponde a
b"rJ.do esta quinta incógnita, y de ahí los números buscados. (En efecto, un valor prefijado de una de las incógnitas. Pero en los sistemas de grapo
cada una de las incógnitas del problema es la quinta incógnita mellOS la superior esto no puede hacerse, y es necesario acudir a recursos espe-
mitad de uno de los datos.) ciales.
'.- e) Ecuaciones de segundo grado. En algún caso Diofunto habla de "expresión general", por ejemplo
Diofanto conoce la resolvente de la ecuación cuadrática aunque no cuando enuncia las reglas para encontrar dos números tales que su pro-
--
considera sino una sola raíz; la positiva, aun en el caso en que la ecuación ducto más (o menos) su suma es un valor dado, regla que equivale a
contenga dos raíces positivas. Veamos el "problema de los vinos", en el escribir xy + (x+y) = a en la fonna (r+ 1) (y+ 1) ~ a + 1, de ah! que
cual Diofanto despliega singular habilidad. Se trata de detenninar las conocido uno de los números se obtiene el otro.
can tidades de dos clases de vino de precios proporcionales a 8 y S, de
En general, Diofanto resuelve estos problemas mediante adecuadas
manera que el costo sea un cuadrado, que sumado alnúmcro 50, repro-
elecciones de variables auxiliares. Ad, si la ecuación es
duzca el cuadrado de la suma de las dos cantidades. Si éstas son.t e y, el
Xl + ,,2 = a 2 hace y = x:z; - a y la ecuación se toma lineal en Xi
problema se reduce a resolver el sistema, con nuestros s(mbolos:
igualmente la ecuación ~ + 'J2 - al + bl se hace lineal en z mediante las
8x + 5y = z', .' + 60 = (x + y)'. sustituciones r = zu - »la;
Dioranto comiema por tomar como incógnita auxiliar u = % + y que Y = zv - b; o la ecuación :tI - 'JI = 0 2 se hace lineal en !I con % D: Y + z.
lo lleva al sistema u i - 60 = 3% + 5u = 8u - 3y y, por tanto, a las En otros aJSOS la solución es más rebuscada, pero no por eso menos
desigualdades 8u > u' - 60 > Su. Considerando las resolventes de las ingeniosa Sea, por ejemplo, detenninar cuatro números tales" que su-
ecuaciones cuadráticas correspondientes (tr.rnsrormando las desigualda- mando a cada uno de cUos el cuadrado de su suma se obtenga en todos los
des en igualdades), que en ambos casos no tienen sino una sola raíz posi- casos un cuadrado, Para resolverlo, DioCanto acude a una propiedad de
tiva, encuentra que u está entre 11 y 12. Como u 2 - 60 debe ser un los triángulos rectángulos: el cuadrado de la hipotenusa ml1s cuatro veces
cuadrcldo Dioranto, para reducir la ecuación a lineaJ, introduce una nue- el área es un cuadrado (de la suma de los catetos), de ahl que el problema
va incógnita v tal que u 2 - 60 = (u - V)l y utilizando los valores extremos se reduzca ante todo a buscar cuatro triángulos rectángulos de igual hipo-
de u llega a un nuevo par de inecuaciones en v : 220 < 60 + Vi < 24v. tenusa, que logra partiendo de dos triángulos rectángulos cualesquiera
En este caso, las ecuaciones correspondientes tienen ambas dos rafces de catetos b, c; b' e' e hipotenusas respectivamente. 6, a' utilizando facto-
positivas, pero por el resultado se advierte que Diofanto no considera res de proporcionalidad y las identidades entre sumas de dos cuadmdos.
sino la mayor. Uega asl a la desib'Ualdad 19 < v < 21. Toma v = OO, de En efecto, los triángulos de catetos ha', ca'; h'a, c'a; hh' + ce', be' - h'c,
ahi u = "'Iz y de ah! bb' - cc', be' + b'c respectivamente, tienen todos la misma hipotenu-
sa 00', De esta manera se obtienen cuatro números (los cuádruplos del
;icea) que, sumados al mismo cuadrado, se obtienen cuadrados. Para
También en el caso de sistemas de grado superior al primero la solu- que ese cuadrado común sea a su vez suma de esos números bastará
ción depende de la adecuada elección de variables auxiliares. Por ejem- enconp-ar un factor de proporcionalidad que haga cumplir esa oondición.
plo, en el sistema de tres ecuaciones con tres incógnitas que nosotros El sexto Ubro de Aritmética, con excepción del último problema que
escribiríamos; es de "los vinos·', está dedicado íntegramente a problemas de trilingulos
x (y+x) = a, y (z+x) = h, • (x+y) = c toma como nuevas incógnitas: rectángulos de lados racionales, de manera que se trata siempre de un
X% = u; yz = v, pasando al sistema lineal u + v = e; u - v = 6 - b; sistema de ecuaciones una de las cuales es la pitagórica. La solución de-
de ah( los valores de u y v y con ellos los de %2; y2; Z2. pende en cada caso del problema. Veamos un par de ejemplos; Delenni·
d) Sistemas indeterminados. nar un triángulo tal que el área más un cateto sea un cuadrado y el perl-
Es en estos sistemas donde Dioranto pone de relieve su habilidad "alge. metro, un cubo. En este problema, oomo en otros, no hay respeto alguno
braica". Es claro que los problemas indetenninados de primer ·grado no por la bomogeneidad caracterlstica que señalamos también en algún pro-

148 149
blema de los babilonios. Oiofanlo parte de la solución general de la ecua-
ción pitagórica atribui& a los pitagóricos que por comodidad afecta JXK'
un factor de proporcionalidad, con lo cual llega a las condiciones que UD
cierto número u debe ser, tal que 2u + 1 debe ser un cuadrado y su
doble un cubo, lo que exige que 2u + 1 debe ser el cuádruplo de una
seda potencia. Toma como base de esta potencia la unidad que da para u
el valor '/2 y de ahr obtiene para los lados del triángulo '/'; 3 Y"/. cuya
área 12/5 más el cateto 6/5 es cuadrado de 2 y cuyo perimetro 8 es un cubo.
Otro problema, también de reminiscencias babilónicas, pide deter- VI. LA ÉPOCA MEDIEVAL
minar un tTiárlb'Ulo rectánbrulo tal que el área m:is un cateto sea una cons-
tante dada, que Diofanto toma ib"UaJ a 7. Si la indicamos con a, el sistema
:1 resolver es ~2 ry + 'l. = a; Xl + y2 = zl. El proceso que sigue Diofanto 1. La temprana Edad Media
puede resumirse así: si se considera un trián&rulo semejante al buscado de
factor de proporcionalidad h, la primera ecuación se convierte en una
ecuación de segundo grado en h que exige para que sus raíces sean ra-
En el capllulo anterior reseñamos el desarrollo de la matemática
cionales que la expresión 1/2 axy + 1/. x 2 sea un cuadmdo perfecto; como
griega, O elaborada por griegos, durante el período grecorroma-
10 debe ser, por la St."'gUnda ecuación %2 + yl. Uega así un sistema de
"doble ecuación" que se le presenta también en otros problemas. Si no, periodo en el cual la matemática en ese sentido no Iuvo cabi-
y = kx el sistema es 1/1 ak + 1/. = ull:; 1 + kll: = v 2. Restando la diferencia da en el mundo romano.
de cuadrados es ib"Ua! a un producto, de aIú f.icilmente la solución parti. En las enciclopedias a las que eran afectos los polrgrafos roma-
cular u = '" o (!/2) y k = (0'-1) : 2a ("'/7) de ah! que el triállb'Ulo es nos, no figuraban sino las nociones matemáticas destinadas a las
semejante a uno de los lados 7, 24 Y 25. De acuerdo con la primera ecua- aplicaciones, ya fueran los conocimientos aritméticos útiles para
ción el factor de proporcionalidad es 1/. y el triángulo buscado es de cate- satisfacer las necesidades de la vida diaria, las exigencias de las
tos 7/-4 y 6 Y de hilx>tenusa z:s¡•. Habría que decir que ésta es una solución, transacciones comerciales o, a lo sumo, alguna cuestión tribunali-
pues el análisis del problema revela una segunda solución racional; cia; ya fueran los conocimientos geométricos que requería la agri-
x = '1A/7; Y = 'M/ 12 ; Z >:: J:n/s., pero es claro que Diofanlo no buscaba sino la mensura y la agricultura.
solución que había pensado de antemano al proponer el problema.
Es conocido por las contadas ocasiones en que aún se utiliza,
. el sistema de numeración de los romanos, de base 10 y no posi-
cional y en el cual en la numeración hablada el 20 ocupa un lugar
especial, mientras que en la numeración escrita se intercalan las
unidades intennedias 5, 50, 500. Una caracterí.tica del .istema
es el procedimiento sustractivo para abreviar la escritura de cier-
tos números:
IX = 9, XL = 40 (el IV = 4 parece ser algo posterior), aunque no
es original, pues se han encontrado ejemplos entre los babilo-
nios. Los romanos utilizaron frncciones de numerador unitario y
denominadores 12 o múltiplos de 12, en conexión con el sistema
de medidas y de monedas.
Para operar, utilizaban ya el cálculo digital, ya pronluarios o
tablas de cuentas hechas o el ábaco, insbumento del cual se po-

ISO 151
seen ejemplares que pennitían calcular con números grandes y Otro autor enciclopédico, cuya obra ftrm%glos sirvió de
fracciones. modelo de las futuras enciclopedias medievales San Isidnro.
En cuanto a los conocimientos geométricos que aparecen en obispo de Sevilla desde 601, en la que considera todas las disci-
algunas enciclopedias de los romanos se limitan a unas cuantas plinas de su época, desde astronomía a medicina con definiciones
reglas empfricas.(l) y clasificaciones.
Cierta reacción en favor de los antiguos textos griegos se ad- El próximo nombre ya no pertenece a la cuenca del Medi-
vierte en los escritores latinos después de la caída del Imperio de terráneo, es el del benedictino inglés Beda el Venerob/e, que en
Occidente. Asf en Marciano Capella, de mediados del siglo v, su obra enciclopédica De nat1lra rerum mejora los conocimientos
autor de una obra en prosa y en verso: De las nupcias de FilologÚJ de Isidoro con las aportaciones de Plinio, que Isidoro no conoce.
y Mercurio y de las siete artes liberales, en nueve libros, precur- En especial, cabe mencionar a Beda por un escrito sobre el
sora de las enciclopedias medievales en la que se ocupa de esas cálculo digital, aunque más importante ha sido su influencia que,
artes, es decir, el trioi",": gramática, dialéctica y retórica, y el a la larga, ejerció sobre Alcuino de York, uno de los maestros a los
quadrivium: geometría. aritmética, astronomía y música. En este que acudió Carlomagno para mejorar el nivel cultural de su admi-
escrito que, como otros de esta época, gozaron de estima y difu- nistración y de su clero. Aunque la labor más importante y valiosa
sión durante la Edad Media, la geometrla se reduce a las defini- de Beda fue el esfuerzo educativo, se le deben varios escritos.
ciones de los Elementos con eI.enunciado de su primer problema, entre ellos una colección de problemas aritméticos y geométri-
y la aritmética a unas cuantas nociones de carácter neopitagórico. cos, "para desarrollar el ingenio de los jóvenes". En esa colección
Algo posteriores a Capella, y de comienzos y mediados del si- figuran los clásicos problemas de matemática recreativa: el de los
glo VI, son contemporáneos Boecio y Casiodoro. Severino Boecio, 100 pájaros, de los móviles, de !.as canil!.as que llenan un tanque,
más conocido como filósofo, dedicó parte de su producción a la etcétera; además cuestiones de números, por ejemplo, habla
traducción, recopilación o composición de manuales relacionados acerca de los números perfectos, y da fónnulas aproximadas para
con el quadrioium (ya aludimos a su compilación de la Aritmética las áreas. Entre esos problemas figura el de aqueltestador roma-
de Nic6maco), obras que sirvieron para mantener vivas ciertas no que al morir, cuando su esposa está por dar a luz, disponiendo
nociones del saber antiguo durante los tiempos medievales, por la distinta manera en que debe repartirse la herencia sew'" el
la difusión que alcanzaron esos escritos. selO del hijo a nacer. Nace un par de mellizos de distinto sexo
También se ocupó de las artes liberales Casiodoro en un escri- ¿cómo ha de repartirse la herencia?
to, muy citado en la Edad Media, donde aparece una exposición El escaso valor científico de estos problemas muestra el bajo
del saber pagano necesario para la comprensión de la Biblia; aun- nivel que habla alcanzado la matemática en el "renacimiento ca-
que el mérito mayor de Casiodoro fue el de haber sido el inicia- rolingio'~ que se habla iniciado con Mcuino. Sin embargo, con la
dor de la costumbre de incitar a los monjes de su convento al es- muerte de Carlomagno murió también aquel "renacimiento" y el
tudio, imponiéndoles la obligación de copiar antiguos textos, nivel matemático descendió aún más, tal como lo revela una
costumbre que, al mantenerse en los tiempos posteriores. per- correspondencia entre dos "matemáticos" de comienzos del si-
mitió conservar buena parte de la literatura antigua. glo XI, en la que vanamente se trata de probar que la suma de los
Ya mencionamos el Código arceriano de estos tiempos, con ángulos de un triángulo es igual a dos rectos, sugiriendo final-
su interesante aporte aritmético, aunque a su lado figura un error mente una demostración experimental recortando ángulos de
grosero, que aparece también en escritos ulteriores, proveniente pergamino.
de confundir el área de un polfgono con el número poligonal Pero ya asomaba un nuevo despertar favorecido por los vien-
correspondiente. tos que venfan del Oriente. El aporte oriental a la matemática,

152 153
11
durante el primer milenio de nuestra era, proviene de tres cen- influencia en el mundo islámico. estriba en el hecho de que en
tTOS culturales distintos: chino, hindú y árabe, y distintos fueron las SiddJwnta aparecen por primera vez las funciones circulares.
también su valor y su influencia. por lo menos el seno y el coseno (bajo la rorma de seno verso),
Aunque actualmente se está conociendo cada vez más y me- mediante una tabla en la que se advierte la ventaja de medir los
jor la antigua ciencia china puede decirse que la matemática arcos no por sus cuerdas, como lo hace Ptolomeo en su Almages-
china es la que ejerció Inenor influencia sobre la futura matemá- to, sino por la semicuerda del arco doble (seno) y por l. flecha del
tica occidental.(2) En cambio, se deben a la matemática hindú arco doble (seno verso).
aportaciones originales importantes. así como una notable in- Un mayor desarrollo de estos conceptos aparece en algunos
fluencia sobre la ciencia árabe y, por intermedio de ésta, sobre la matemáticos posteriores, ya en el primero, en orden cronológico.
occidental. .1 de los grandes matemáticos: Aryabhata, nacido probablemente
Una característica de la ciencia hindú es la dificultad que ofre· en 476 y en Varahamihira, del siglo VI, que en una de sus obras
ce la ubicación de sus obras en el tiempo, en vista de la carencia resume una de las antiguas Siddlianta. Aryabhata es autor de un
de una cronología precisa, de la escasez de la documentación y las tratado astronómico-matemático en versos: A.ryabhatiyam, dividi 4

discrepancias que esos factores provocan en los historiadores. Ha do en cuatro capítulos, de los cuales el más importante, desde el
de agregarse que por el hecho de haber sido en la India siempre punto de vista matemático, es el segundo que comprende, además
muy vigorosa la tradición oral, la escritura se adoptó en forma de otras cuestiones, una tabla de senos y ejemplos de análisis inde-
amplia en recha tardía, digamos hacia el primer milenio a. C., d~ terminado de primer grado, tema este último que constituye su
ahi que sólo desde esta época se tengan datos concretos acerca contribución más original. Mientras que en Diofanto el objeto de
del saber hindú. su análisis indeterminado de primer grado era hallar soluciones
Aunque la influencia de la matemática hindú se ejercerá en racionales positivas, en los hindúes ese análisis adquiere el signi4

especial en los campos de la aritmética, del álgebra y de la trigo- ficado actual, pues se propone buscar soluciones enteras de ecua-
nometría, sus primeras manifestaciones son de índole geométri- ciones lineales de la rorma a x + b y = e, con a, b, e números
ca, y han de verse en los rituales brahmánicos, donde aparecen enteros.(4)
nociones destinadas a la ubicación y rorma de los altares de los Un se¡,'Undo matemático hindú de este periodo es Brahma-
sacrificios. Pertenecen a una época comprendida entre los si- ¡,'Upta, del siglo VII, cuyo tratado astronómico Siddhanta dedica
glos VIII y IJ a. C. y en ellos figuran reglas para la construcción de unos capítulos a la matemática con algunas contribuciones nue-
los altares y en un complemento: el Sulvasutra, se dan las reglas vas: valor aproximado de 7T', ecuaciones indetenninadas de se-
para la construcción de cnadrados y rectángulos, relaciones entre gundo grado, y en especial propiedades de los cuadriláteros ins-
la diagonal y el lado de un cuadrado, y equivalencias entre el criptibles. en la que se advierte la influencia griega, pero que
rectángulo, el cuadrado y el circnlo.(3) constituyen sin duda la contribución más interesante de Brahma-
Estas construcciones geométricas ya no figuran en las obras gupta. (5)
que aparecen en el segundo período hindú de producción mate- Empero, el aporte oriental más notable de estos primeros
mática: es el periodo astronómico, que transcurre entre los si- tiempos medievales provino del mundo árabe del Islam, movi-
glos IV y XlI de nuestra era. Las obras más antiguas de este perío- miento que se inicia con la hégira de Mahoma de 622 y que ha
do son las Siddhanta, obras de carácter astronómico, en las que desempeñado un papel singular en el desarrollo de la ciencia de
se advierte la influencia griega. Se conocen, por lo menos de este periodo.
nombre, cinco Sidd/wnta, de las cuales se posee el texto de una y Ese movimiento comprende un primer período de conquistas
comentarios de arra. La importancia matemática, además de su bélicas y de expansión política que culmina a mediados del si-

154 155
g10 VIU, cuando los árabes están en posesión de una extensión critor que, fuera de la India, menciona las cifras hindúes. Este
territorial mayor que la del imperio romano en sus mejores tiem- hecho nos lleva a hablar de esas cifras y por tanto del sistema de
pos, que abarca desde Asia Central hasta los Pirineos a través de numeración decimal y posicionaJ actualmente en uso en Occi-
África del Norte y gran parte de Asia occidental. dente.
A partir del siglo VIII la fisonomfa del Islam cambia. Por un Su historia es bastante complicada y aún no muy clara, aun.
lado, el levantamiento del sitio de Constantinopla, la batalla de que el origen hindú parece indudable. Esa fantasfa exuberante
Poitiers, que frena la expansión árabe en Europa, y la batalla de que revelan las construcciones y relieves hindúes y que en los
Talas que no obstante ser una victoria para los árabes, éstos no problemas aritméticos se pone d~ manifiesto en la presencia de
prosiguen su avance, detienen las conquistas bélicas; por el otro, grandes números, pudo ser una causa, consciente o no, que con-
la creación del califuto de Córdoba y la división del califato orien. dujo a buscar un sistema de numeración que hiciera factible su
tal en los de Bagdad y del Cairo, acentúan las disensiones polfti- manipulación. Siguiendo a Van der Waerden, su historia puede
ros y religiosas internas. A estas circunstancias, en cierto modo resumirse asf: Hacia la época del rey Asoka (siglo 1Il a. C.) estaba
extrínsecas, se agregan factores intrínsecos: en uso un sistema llamado Brahmi, no posicional y por tanto sin
a) el hecho de que el islamismo puso a los árabes en contacto el cero, con nueve signos, que mostraban cierta semejanza con
con pueblos y regiones que habran sido ceotros de antiguas cul- las futuras "cifras arábigas", junto con signos especiales para las
turas, como Mesopotamia, o que lo eran en la época de la con- decenas, centenas y millares. Mientras el nombre de estas cifras
quista árabe, como Persia, Siria, India, O que conservaban restos. se mantiene en el lenguaje escrito sus slmbolos se modifican en la
. .
de la cultura helénica o romana, como España, Cirenaica, Egipto;
b) la tolerancia que en general los conquistadores mostraron
escritura numérica, yen las más antiguas tablas de senos (~,~) y
en las inscripciones epigráficas ya aparece el sistema posicional
hacia los habitantes de las regiones sometidas, en especial hacia decimal con el cero. Hay que agregar que al principio este siste-
aquellos que tenfan "libros": cristianos, judíos, persas; ma fue adoptado dentro del tono poético de la matemática hindú,
c) la atmósfera de libre discusión y libertad de opinión que utilizando palabras en lugar de signos, y escribiendo el número
habfa nacido con las polémicas religiosas y teológicas surgidas en en orden inverso del actual. La posible influencia aportada por el
el seno del Islam, que indirectamente venfan a favorecer el inter- conocimiento del sistema sexagesirnal de Jos astrónomos griegos,
cambio y desarrollo cientifico; y que ya habfan introducido el cero y escribiendo los números de
d) la existencia de cortes árabes que, a la manera de las per- mayor a menor, facilitó probablemente esta modificación lam-
sas, protegían y fomentaban el arte y las ciencias. bién en el sistema hindú. y hacia el 500 el sistema es el actual.
Se comprenderá asf cómo a fines del siglo VIII el mundo árabe El sislema hindú penetró en Occidente por caminos distintos
está en posesión de todos los elementos necesarios para un d.... yen diferentes épocas, con el cero y sin el cero, pero será por in·
arrollo cientf6co que proseguirá durante varios siglos y que, des- termedio de los árabes que se conocerá en Occidente en la forma
de el punto de vista de la matemática, reseñaremos a continuación. actual, de ah! el nombre de cifras arábigas que se ha dado a los
La primera manifestación de la actividad cieotifica de los ára- . signos hindúes.
bes se pone de relieve en las traducciones al árabe de obras Es probable que los árabes se pusieran en contacto con estas
hindúes y griegas. La traducción de obras griegas habia sido pre- cifras en el siglo VIII cuando tradujeron las Siddhanta, que figu-
cedida por las versiones al sinaco, realizadas en Siria y Mesopota- ran entre las' primeras obras vinculadas con la matemática que se
mia. Entre los escritores sirios cabe mencionar al obispo Severo tradujeron al árabe. Cabe advertir que antes de Mahoma los ára-
Seboth, de fines del siglo VII, que tradujo las Analíticas de Aris- bes no tenfan cifras. Más tarde, adoptaron los sistemas de nume-
tóteles y escribió sobre temas astronómicos, siendo el primer es· ración de algunos de los pueblos conquistados, mientras gradual.

156 157
mente fundaban un sistema propio a la manera griega y hebrea Banu Musa, dos de los cuales se dedicaron a la matemálica y el
fundado sobre el uso de las letras del alfabeto. tercero a la mecánica.
Este sistema, a su vez, fue reemplazado por el de las cifras Otro traductor de este periodo es Qusta b. Luqa (muerto hacia
hindúes. que mostraron su superioridad. tanto en las transaccio- 912), que tradujo a Oiofunto, Teodosio, Autolico y Herón, de
nes comerciaJes cuanto en las operaciones aritméticas. Sólo en éste la Mecánica. Al sigloX pertenecen Abu Uthman, a quien se
obras astronómicas, en especial en las traducidas del griego, se debe la traducción del libro décimo de los Elementos y de los
continuó usando el sistema alfabéticp, al traducir también los nú- comentarios de Pappus a este libro, comentarios éstos de los cua-
meros en griego, hecho caso en el cual la desventaja del sistema les se posee esta versión :\sabe; y Abu Al-Waffu, astrónomo y
alfabético no era muy pronunciada. matemático a quien, además de traducciones, se deben comen-
tarios de Euclides, Oiofanto y Ptolomeo.
A partir del siglo IX comienzan a aparecer las traducciones al
Con sus traducciones los árabes entraron en posesión de una
árabe de las obras griegas y poco después con comentarios. Las
primeras versiones árabes de obras matemáticas griegas fueron
gran parte de la matemática griega e hindú, que a comienzos del
siglo IX comenzó a dar sus frutos.
las de Al-Haggag, que vivió en Bagdad entre 786 y 813, a quien
La primera figura cronológicamente, pero muy importante,
se debe la traducción de los primeros seis libros de los Elementos
de la matemática árabe es el geógrafo, astrónomo y matemátieo
y una retraducción del Almllgesto dcl siTiaco. Las traducciones de
Al-Khuwarizmi, de cuya vida poco se sabe, si se exceptúa que fue
los Elementos por Al-Haggag, pues hizo dos, fueron comentadas
bibliotecario del califa Al-Mamun, que reinó entre 813 a 833. En
en fonna interesante por AI- ayrizi (el Anaritius de los latinos),
su obra matemática hay inJIuencias griegas e hindúes y tanto en
que murió en 922.
el sentido de Euclides como en el de Oiofanto habiéndose adver-
Más importante. aunque menos difundida. fue la versión de tido últimamente también inOuencias de la matemática de los
los Elementos de Ishaq b. Hunayn (muerto en 910/11) , miembro babilonios. A s~ vez, la obra de Al-Khuwarizmi ha ejercido una
de una importante escuela de traductores que floreció en el si- notable inOuencia no sólo en la ciencia del Islam, sino también y
glo IX y de la cual el jefe fue su padre Hunayn b. Ishaq (el Johan- muy importante, en la ciencia cristiana occidental.
nitius de los latinos), a su vez prolífico escritor y traductor del Se le debe una Arihnética. que no se ha conservado en su
griego y del siriaco. Ishaq b. Hunayn tradujo además escritos de texto árabe pero sí en su versión latina Algoritmi de numero in-
Arqufmedes, Menelao, Ptolomeo, Hipsic1es y Autolico. dorom reelaborada como Liber algorismi de prdctica arithmetica
Su versión de los Elementos fue a su vez revisada por Tabit b. por Juan de Sevilla en el siglo XlI. También es probable que sea
Qurra (827-901), que además de ser uno de los grandes traduc- de AJ-K.huwarizmi un escrito en cinco libros sobre cuestiones de
tores, fue también un investigador original. Se le deben traduc- aritmética y de matemática aplicada a la astronomfa, cuya versión
ciones de Apolonio, Arqufmedes, Eutacio, Teodosio y otros. Es latina es Uber ysagogarum Alchorismi in artem astrOlIOtnicam a
importante su versión de los libros quinto a séptimo de Cónicas mogis/ro A. (¿Adelardo de Bath?) compositus. .
de Apolonio, pues sólo por medio de esa versión se conocen esos En todos estos titulas aparece traducido y deformado el nom-
libros. Los cuatro primeros habfan sido traducidos por Hilal bre del autor; deformación de la que más tarde surgió el ténnino
AI-Himsi (muerto en 883) y la traducción de los siete libros fue "algoritmo" con la acepción técnica actual. La Aritm¿tiCll de Al-
revisada por Abu-al-Fath de fines del siglo x. Khuwarizmi, contribuyó a la difusión en el mundo árabe de las
Cabe agregar que tanto lohannitius como Tabit b.Qurra esta- cifras hindúes y del uso del cero; como en textos posteriores con-
ban al servicio de una de esas fiunilias que, a la par de los califas, tiene las reglas de las cuatro operaciones con enteros y fracciones
protegían a la ciencia y a los sabios: la familia de los tres hennanos y una serie de problemas resueltos con la regla de falsa posición.

158 159
Pero. sin duda. el libro más importante de A1-Khuwarizmi. y El álgebra de AJ-Khuwarizmi es retórica. designa a la incógni-
que ha dado el nombre a una mma de la matemática es Hisab ta con la palabra "cosa". nombre que más tarde pasó a Occidente.
al-jab", wa-al-I1I",/abala de traducción no fácil. pero cuyo tér- Se debe por último a A1-JChuwarizmi una geometría y tablas as-
mino al-jabar dio luego nacimiento a nuestro vocablo dlgebra. tronómicas, donde aparece por primera vez en árabe la función
Para comprender el si!.nificado de los términos que aparecen seno. Esas tablas fueron publicadas y corregidas por Maslama.
en el título de esa obra hay que tener presente que los árabes hispanoárabe muerto en 1007. Es posible que las restantes fun-
operaron siempre con ecuaciones de coeficientes enteros y positi- ciones circulares que en eUas aparecen fueran introducidas por
vos de manera que. después de planteada la ecuación de acuerdo Maslarna. _
con los datos del problema. la primera transformación era "resta- Contemporáneo de A1-Khuwarizmi fue Tabit B. Qurra. ya ci-
blecer o restaurar el orden" llamamos: pasaje de un miembro tado como traductor aunque fue también un investigador cuyos
a otro mediante la opemción que actualmente corresponderla trabajos se relacionan especialmente con la matemática de los
al al-jabar árabe (en castellano antib'UO. por ejemplo. en el Qui- griegos: se ocupó del escrito de Arquimedes De los esferoides y
jale se llama "algebrista" a quien recompone los huesos des- de los conoides. de los teoremas de Menelao que pasaron por
coyuntados). También aquella restauración significa suprimir los esta vla a la latinidad con el nombre de "regula sex quantitatum".
denomilladores en el caso de aparecer coeficientes fraccionarios. aunque sin duda su contribución más original es en teorla de
Pero aun la ecuación puede necesitar otras operaciones: elimina- números, pues se debe a Tabit un método para hallar números
ción de factores comunes en los coeficientes (operación que lla- amigos, es decir, pares de números cada uno de los cuales es
maban al-liatl O eliminación en ambos miembros de términos suma de los divisores del otro; método que hasta ahora es_elúnico
iguales. nuestra reducción de términos semejantes). que serla la que se conoce para tal determinación.(7)
wa-al-muqabala. Algo posterior a los dos matemáticos anteriores es Abu Kamil
La exigencia de los coeficientes positivos aumenta el número de los siglos lX y X algebrista que perfeccionó la obra de Al-
de casos de ecuaciones de segundo grado. Asi AI-Khuwarizmi Khuwarizmi y ejerció influencia en matemáticos árabes y latinos.
considera seis casos posibles de ecuaciones cuadráticas completas en especial en Leonardo Pisano. Se le debe. además, de su Álge-
o incompletas. apareciendo como ejemplos de las ecuaciones bra: un escrito sobre problemas de análisis indeterminado; un
completas escrito donde trata a1gebraicamente problemas geométricos de
inscripción y circunscripción de pentágonos y decágonos; y final-
" + 10 x = 39; :i' + 21 = 10 x; :i' = 3 x + 4. mente se le atribuye una obra. que más tarde habría sido vertida
a! hebreo por el juc1lo español Aben Ezra del siglo XII y luego al
ejemplos que aparecerán durante siglos en la literatura algebrai- latín como Sobre los aumenlos y disminuciones que trata del pro-
ca posterior. A la resolución algebraica. según la regla actual cedimiento de fulsa posición para resolver las ecuaciones lineales
A1-Khuwarizmi agrega comprobaciones geométricas.(6) El libro con una inCÓb'llita mediante uno o dos ensayos. De ahi los nom-
contiene además una parte puramente geométrica bastante floja bres de regula fa/si o de regula duo",m falsorom con que las
(teorema de Pitágoras en el caso partícular del triángulo isósce- designaron los escritores latinos, reglas que no son sino la solu-
les. valores aproximados de tr ya conocidos) y finalmente una ción de la ecuación lineal por el método de interpolación lineal,
colección de problemas que. según el prefacio constituian el ob- exacto en este caso. (8)
jeto del libro, relativos en general a problemas de herencia, le- En el Islam los astrónomos contribuyeron en gran medida
gados. particiones. problemas de aritmética comercial y de geo- al progreso de la matemática. En cierto sentido puede decir-
metría práctica. etcétera. se que entre los árabes no hay matemáticos puros, ante todo

160 161
son astrónomos. Ya desde la época de la expansión árabe las pres-
cripciones religiosas plantearon una serie de cuestiones astronó- debe además a Abu AI-Wafa un libro sobre construcciones geo-
micas: problemas de orientación y de determinación de fechas y métricas con una serie de problemas resueltos con una sola aber-
de horas que exigieron la instalación de observatorios y el per- tura de ~mp~s, tipo de cuestiones que estarán de moda en Euro-
pa varios siglos después.
feccionamiento de tablas e instrumentos, así como el estudio e
investigación de las cuestiones astronómicas y matemáticas Las contribuciones matemáticas de los sabios árabes más
conexas. renombrados: AI-Biruni, Avicena y Alhazen. pertenecen al si-
guiente período medieval.
Entre los astrónomos árabes que influyeron en el progreso de
la matemática citemos a AI-Mabani muerto hacia 874, que ade-
más de traducir obras de Euclides y de Arquímedes, fue el pri-
mero en poner en ecuación (de tercer grado) el problema arqui-
mediano de dividir una esfera en dos segmentos de razón dada. Notas complementarias
Pero la contribución más importante de los astrónomos fue la
introducción y ampliación de las funciones circulares, ase como el (1) La geometrfa de 1m romorJO$. En las enciclopedias romanas, ade-
perfeccionamiento de sus tablas; entre los astrónomos que se más de las reglas para la determinación exacla del área del cuadrado, del
ocuparon del tema cabe recordar a Habash contemporáneo del rectá.ngulo y del triánb'Ulo rectángulo se encuentra una fónnula aproxi-
anterior, AI-Baltani, el A1bategnius de los latinos, de los siglos IX mada para el 4rea del biánguJo equilátero que supone tomar para V3el
y X YAbu-al-Wafa del siglo X . Es a estos astrónomos a quienes se vaJor bastante aproximado !l6j¡S; otra para Jos cuadriláteros no (CCtángu-
debe la ampliación de lWl funciones circulares a las seis actual· los, que no es sino la antigua f6nnula egipcia que adopta como :uea el
mente en uso y el conocimiento de sus primeras relaciones. producto de las dos semisumas de los lados opuestos; y una para el área
uestra palabra seno, del latín sinus, proviene de una curiosa del drculo tomando paTa7T el valor de Arqurmedes!2/7. Agreguemos que
traducción: los hindúes designaban a ese segmento con la palabra los agrimensores romanos admitían romo bastante exacta la detennina-
ci6n del4rea de una ciudad de fonna irregular, sin más que medir su pe-
exacta "semicuerda" o abreviadamente "cuerda", que en sánscri- rímetro.
to, en la forma de grupo de consonantes sin vocales, no tenían
ningún sentido para los árabes, quienes por razones fonéticas la (2) Lo moterndtica china. En verdad, la historia de China oomienza a
sustituyeron por la palabra que en su propio idioma significaba fines del siglo 111 a. C., cuando se unifica y nace el imperio ch.ino, euyo
seno (pecho) o en forma figurada golfo o ensenada. Las funciones primer emperador ordena la "quema de los libros", con excepción de
los de agricultura, de medicina y de adivinación. Aunque tal destruc-
"tangente" y "cotangente" surgieron al tabularse las sombras
ción DO fue completa hace de todos modos muy dificil la investigación
(umbra versa y IImbra recta en latín), proyectadas por el sol en del saber chino a.nterior a esa época. Por lo demás, China no estuvo total-
sus distíntas alturas, de un gnomon horizontal o vertical, respec- mente aislada de otros pueblos orientales y hasta de Occidente. El ro-
tivamente. En cuanto a la "secante" y "cosecantc", medidas de mercio de la seda con paises occidentales es muy antiguo y las relaciones
las distancias entre el extremo de) gnomon y su sombra, fueron oon la India, y más tarde con los árabes, fueron continuas: el budismo es
llamadas transversales de la sombm. introducido por lo menos oficialmente, en China' en el siglo J y las rela-
En particular se debe a A1-Ballani el teorema del co eno para ciones econ6micas y poUticas con los árabes datan del siglo VU.
los triángulos esféricos que no figuraba en el Almagesto; por su Por otra parte, los más antiguos documentos existentes revelan que la
parte, se deL" a Abu AI-Wafa un perfeccionamiento del métodn matemática china no difiere esencialmente en lo que se reflere al nivel de
los conocimientos de la matemática de los pueblos orientales: un sistema
de Ptolomeo para la construcción de su tabla de cuerdas, ahora
de numeración aditivo mediante rayas horizontales y verticales, prove-
de senos, llegando a dar sen 30' con 9 decimales extactos. (9) Se
niente de un antiguo cllculo con varillas de bambú; y el empico del
162
163
ábaco. cuya mención más antigua aparece en un tratado aritmético de diagonal del cuadrado en función del lado que equivale a l. igualdad
fines del siglo 11; fónnulas empíricas y aproximadas para áreas y volúme-
aproximada V2 = 1 + 1.. + __1_ l , que proporciona un
nes de figuras simples; y oolección de problemas, algunos típicos, y como 3 3'4 3·4·34
dato interesante la presencia, que parece de origen inmemorial de cua- valor exacto hasta la quinta decimal.
drados mágicos. Se utiliza luego este valor para resolver aproximadamente el proble-
A partir de los primeros siglos cristianos se tienen aJbrunoS dalos más ma inverso de la cuadratura del círculo: obtener el diámetro de un
concretos: en el siglo JlI Liu Hui compone un escrito aritmético con pro- círculo equivalente a un cuadrado dado. La solución hindú consiste en
blemas, algunos de los cuales implican cierta noción algebraica; se le tomar como düimetro el lado del cuadrado más el tercio de la diferencia
· . debe además un comentario al tratado clásico Las reglas tú cálculo en entre la diagonal y el lado. solución que darla para 1T el valor poco apro-
nueve partes, compuesto según es tradicional, en el siglo 11 a. C. sobre la ximado de 3,0888. Más aproximado es el valor 3 1/8 que aparece en otro
base de escritos más antiguos. . problema (valor que por lo demás era conocido por los babilonios), al
Debemos llegar a fines de la alta Edad Media para encontrar el nom- lomar como diámetro del c!reulo los '1' de la diagonal del cuadrado equi-
bre de un matemático chino, importante: eh 'in Chiu-Shao, aulor de l..aI valente. Menos aproximadas aún son las reglas que dan. para el lado del
m~eve secciones de nwtemática. que contiene 81 problemas de análisis cuadrado, fracciones como ~8 o u/~. del diámetro del círculo equivalente.
indetenninado y ecuaciones algebraicas de grado superior. Dos carac-
terísticas algebraicas distinguen este tratado: por un lado la notación dls- (4) LtJ.! contribuciones eh Aryabhata. En cuanto al análisis indeter·
tinbruiendo con el color rojo y negro Jos coeficientes positivos y negativos minado de Aryabhata, he aquí la reconstrucción. de acuerdo con un
respectivamente y el cero con un cirCulito (otro matemático independiente comentarista hindú, del proceso seguido para resolver el sistema de dos
de eh 'in, en lugar de colores diferenció Jos coeficientes cruzando con una ecuaciones lineales con tres incógnitas; 8t - 29y = 4; 17x - 45. - 7 con
diagonal los coeficientes negativos); y por el otro, el método numérioo de números enteros. El método que llamaban de "pulverización", no sino es
resolución de ecuaciones que en esencia coincide con el método hoy nuestro método de cambios de variable, a 6n de lograr ecuaciones con
llamado de Ruffini-Homer. coeficientes cómodos como para que una primera solución "salte a la
También del siglo XJlI es Yang Hui, quien en un An4lisis de laJ regla.r vista"; tal es el camino que revelan las operaciones que se van efec·
aritméticas hace conocer, por primera vez en la literatura matemática, la tuando. Mediante ese proceso se llega a una primera solución (míni-
expresión de la suma de los primeros n números que los pitagóricos lla- ma) x = 15, Y = 4 para la primera ecuación y x = 11, Y = 4 para la se·
maron triangulares, es decir. con nuestros símbolos: gunda. De acuerdo con nuestro simbolismo. esas soluciones señalan
como solución, general de cada ecuación, tomada aisladamente. para la
1+ 3 + 6 + oO, + '12 n (n+l) = n(n+~("+2); variable (.'Omún :r ; :r = 15 + 29u; :r = 11 + 450 de donde por igualación
resulta una nueva ecuación lineal 450 - 29u 1:1: 4 que, vuelta a "pulve-
mientras que del siglo siguiente es Chu Shih-Chieh. considerado uno de rizar", da como nueva solución mínima u = 34; v = 22 Y de ah¡ en defini-
los grandes matemáticos chinos, en cuy~ tratado El precioso espejo tiva la solución mínima del sistema: l' = 1001; !I == 276; % = 378, que
de los cuatro elernentos expone, como algo no original. un diagrama aparece en el comentario citado.
numérico, que no es sino nuestro "triánb'Ulo aritmético", hasta la novena Respecto de la construcción de la tabla de senos. Aryabhata adopta
línea. Agreb~lemos que mediante el tratado de Chu Shih-Chieh se intro- para 7T el valor 3 177/1f9J (= 3,1416), conocido por Ptolomeo, y como uni-
dujo el álgebra china en Japón. dad de longitud el minuto de arco. de manera que resulta para su circun-
Para tenninar con la matemática en China, recordemos que en el ferencia un radio de 3438 unidades (el número de minutos de la vuelta
siglo X'Vl los misioneros jesuitas introducen la matemática occidental en dividido por 7T). Divide ahora el cuadrante en 2A arcos. cada uno de los.
Extremo Oriente. cuales será entonces de 225 unidades y supone que este arco mínimo es
igual a su seno. suposición que implica un errar menor que una unidad.
(3) Las construcciones del Sulvasutra. Además de algunas apll=io- Partiendo del seno de este arco mJnimo, que llamaremos a, los siguientes
nes del teorema de Pitágoras para transfonnar un rectángulo en un cua- se calculan por recurrencia mediante una fónnula aproximada que me-
drado equivalente. aparece en el Sulvasutra ulla expresión racional de la diante nuestros. súobolos sería

164 165
sen ('1+ 1) a = 2 sen na - sen (n-l) a _ sen na , <liante la restauración y la reducción son de tres clases, a decir: raíces,
r sen a cuadrados y números simples, que no se reGeren ni a las raíces ni a los
cuadTados,., Un número que pertenece a una de esas tres clases puede
siendo r el radio, expresión que presupone 1 - cos a = 1/<fSJ expresión ser igual a uno de los números de las otras dos, por ejemplo, cuadrados
exacta hasta la cuarta decimal, hecho que explica que redondeando las igual a rafees; cuadrados igual a números, raíces igual a números". Se
unidades y utilizando los valores conocidos de senos de arcos notables, hace así referencia a los tres casos de ecuaciones incompletas ax 2 = bx;
Aryabhata Uebrue a encontrar para el sen 9()0 un valor igual al radio, a.x 2 = c; bx = e casos que se reducen simplemente a la extracción de una
raíz o a una ecuación de primer grado.
(5) Las contribucumes de Brahmagupta. Una contribución geomébi.
ca de la matemática hindú es la generalización de la llamada "fónnula de Pasa luego a los tres casos posi.bles de ecuaciones oompletas de segun- ,
Berón", aplicable a los cuadriláteros inscriptibles, que aparece en los do grado de coeficientes positivos, agregando: "Encuentro que esas tres
escritos de Brahmagupta y que expresada con nuestros sfmbolos de como especies de números pueden combinarse entre sí y dar lugar a tres tipos
área S de un cuadrilátero inscriptible de lados a, b, e, d y semiperúnetro' compuestos que son: cuadrados y raíces igual a números; cuadrados y
números igual a raíces; cuadrados igual a raíces y números", o lo que es lo
p ,s = V (1' a) (p b) (p e) (p cl). mismo, distingue los tres casos de ecuaciones

Brahmagupta reconoce además que esa fónnula puede aplicarse a los


triángulos anulando uno de los lados del cuadrilátero. Aunque el texto no
es muy claro, parece que Bmhmagu'pta no ignoraba que esta fórmula era Para resolver el primer caso, ateniéndose al éjemplo numérico: ¿CuáJ
aplicable sólo a los cuadriláteros inscriptibles; Basi<hara cinco siglos des- es el cuadrado que sumado a diez ralces da el número 39? Dice, ::Debes
pués no advierte esta limitación, tomaz- la mitad del número de las raíces, en este caso 5, y multiplicarlo
También revela Brahmagupta el oonocimiento de las expresiones que por sr mismo y obtienes 25 al que le sumas el número 39, con' el resul·
permiten obtener las diagonales de un cuadrilátero inscriptibles cona-.. tuda 64, Tomas la raiz cuadrada de este número que es 8 y le restas la
ciendo los lados y que hoy escribiríamos si esas diagonales son x e y : mitad de las rafees 5 y obtienes 3, que es el valor buscado", Se advierte
que la regla no es sino nuestra resolvente expuesta en fonna retórica.
(ae+bc/) (ati+be) . y' = (ae+hd) (ah+ed) . Cabe agregar que en un segundo ej'emplo de este caso, donde el coc6·
ab + al ati + he cien te de los cuadrados no es la unidad, señala que para aplicar la regla
anterior debe hacerse ese coeficiente la unidad, dividiendo por él todo
Más interesante, aunque menos original, es la construcción de un los coeficientes,
cuadrilátero inscriptible de lados, diagonales y área conmensur.lbles y El segundo caso es interesante, pues la ecuación tiene dos rafces posi.
además de diagonales perpendiculares entre sr. Para ello acude a Oiofan- tivas, Con el ejemplo x2 + 21 = 10 x, dice Al-Khuwarizmi: "Debes tomar
to, con el mismo ejemplo numérico, en el problema que hemos men· la mitad del número de las raíces, en este caso 5, multipHcarlo por sí
donado (de los cuatro números, cada uno de los cuales, sumado al mismo, obtienes 25 al que debes restar los números, en este caso 21,
cuadrado de su suma, dan cuadrados): obtiene así cuatro triángu~os rec- obteniendo 4. Extraes la raíz cuadrada que es 2 y lo restas del número de
tángulos de lados enteros, semejantes dos a dos y con catetos iguales tam· la mitad de las raíces que era 5 y obtienes 3 que es la solución. Si deseas,
bién dos a dos, que al reunirlos haciendo coincidir el vértice del ángulo puedes también sumaz- ese valor 2' a la mitad de las rafees que es 5 y
recto y los catetos iguales, configuran un cuadril6.tero inscriptible en las obtienes 7, que también es solución. Cuando un problem~ esti dado en
c;ondiciones dada<i. (Si se adoptaran los triánbrulos de lados 3, 4, 5 Y esta forma, puedes ensayar con la adición. Si no resulta, es indudable
5, 12, 13, los lados del cuadrilátero serían 25, 52, 50, 39 las diagonales que resultará con la sustracción. Éste es el único caso, en que bay que
perpendiculares entre sr 63 y 56 Yel área 1764.) tomar la mitad de las rafces, y que puede ofrecer solución por adición o
por sustracción. Además hay que observar que si en este caso el cuadrado
(6) La ecuación de segundo grado en AI-KJiuwarizmi. En su escrito de la mitad de las rafees es menor que los números, no hay solución. Si es
dice AI-Khuwarizmi: "Los números que se presentan en el cálculo me-
167
166
.!

igual a esos números, la solución es la mitad de las raíces sin aumentos o pone un cuadrado de lado r y. JX>r tanto, de valor x 2 a cada uno de cuyos
disminuciones",
lados adosa un rectángulo de base x y altura 'l.p f/s); el dodecágono así
fonnado tendrá por área x 2 + 4, 1/.. p:c = x 2 + P,f = q (39); de ahí que si a
esa figura se le agregan los cuatro cuadro1dos de los vértices de área tolal
4· ('/. p)S = 25 se obtiene un cuadrado de área 'l. pS + q (25 + 39 = 64)
Y de lado su ralz.(B) Como ese lado es x + 2('/. p) = x + ,/s l' (x+5)
se obtiene finalmente el valor de x ::z v l/4 pe q - '/2 p expresión que
justifica la regla aribnética y que en este caso da la solución:r = 3. Cuyo
'l. px x' cuadrado 9 mlis 10 veces su valor, 30 da el valor de los números: 39.
La segunda comprobación geométrica de este caso es más euclidiana.
Ahora adosa a dos lados contiguos del cuadrado de lado x rectángulos de
base % y altu.ra I11 p con lo cual el "Wlomon" de vértice e será Xl +
+ ~ '/s px) = X S + px = q. Al agregarle el cuadrado de lado ,/s p, es decir.
1/4 pi se obtiene un cuadrado de lado x t I11 p, Y de ahí r. Si a continua-
ción de uno de los rectángulos adosados se agrega (punteado en la figura)
Fig.21 ese mismo rectángulo se ve claramente la reducción del problema a una
aplicación de áreas por exceso:.sobre el segmento p prolongado construir
un rectángulo de valor q tal que la figura, sobrante sea un cuadrado.
La comprobación geométrica de los otros casos es algo más rebusca-
da, presentándose también problemas de aplicación de áreas: .,.

1/. p2 m Las contribuciones de Tabit b.Qurra. Podemos mencionar en es-


te sentido que es en los escritos de Tabit, donde aparece la demostración
del teorema de Pítigoras mediante despla2amíentos de triÚlgulos que
citamos al referimos a los babUonios. Pero, sin duda. es más original la
regla que o&ece para la determinación de números amigos. Esa regla,
expuesta, con símbolos actuales es la siguiente: Si para n > 1 los números
¡------- -----
G \ a = 3.2"-1_1; b = 3.2"-1; e :::t: 31 .2"'-1-1 son primos los números
I
I
1 ------
'/2 px '-- Jx> A = 2 2 a b y B = 2" e son amigos. Basta comprobar que si S Á Y S 8
representan las sumas de los divisores de A y B respectivamente se cum-
ple S. + A = S. + B = A + B de donde S. - B YS. = A. Para 11-2 se
A p o B tiene a=5; b= 11; c=71 y. por tanto, A=4.5.11 - 220; B = 4.71 - 284
que ofrecen la pareja más antigua de números amigos. Para ,,=-3, e no es
Fig. 22 primo; para n=4 se obtiene como nueva pareja A. - 17296, B - 18416.

(B) Lo.t mttodM de falsa posición. El métDdo de simple 6llsa posición


A c. El tercer caso de ecuación completa no agrega ninguna novedad. se apUcaba a los problemas cuya ecuación lineal se escribUia con nuestra
A continllllCión da las comprobaciones geométricas de las reglas aríbnéti- notación en la forma O%=b obteniendo su solución partiendo de un valor
cas, pero sólo de los casos "en los que es necesario tomar la mitad de las arbitrario %1 para la incógnita que llevaría a un valor falso tul-=bl =#: b,
rafees", es decir. de las ecuaciones completas. pero que una simple regla de tres r:%l=b:b l pennite obtener el valor
Para el primer caso, de forma general x2 + p:c - 9 Yen el ejemplo exacto .:r. Tomemos un ejempJo de un texto lirabe: ¿cuál es el número
x 2 + lOx = 39 da dos comprobaciones geométricas. En la primera, su· cuyos 2/3 es S? Se parte de un valor arbitrario para ese número, en gene-

168 169

"
ral cómodo para los cálculos, en este caso 3, cuyos '1./ 3 es 2 diferente de 6. moso del Islam, que se ocupó de alguna cuestión aritmética, co-
pero la regla de tres x:3=5:2 da para x el valor exacto 7 1/'1..
mo nuestra "regla del 9" que enuncia "según el método hindú"
El caso de doble fulsa posición se aplicaba en cambio a las ecuaciooes
como "la expulsión de los 9", con algunos ejemplos y consecuen·
de la forma ax=b; ax+b=c; tu+bx=e; ax+bx+c=d. Para resolver 1&
ecuación se parte de dos valores arbitrarios de la incógnita: 1'1 y 1'1 ca1aI. cias, dice asr: Todo número que, dividido por 9 da por resto 1,
lando los errores respectivos y 1 e Y2 como las diferencias de los valores de 4 ó 7, su cubo, dividido por 9, da siempre por resto 1; AI-Biruni
ambos miembros de las ecuaciones anteriores; operando cOn esos cuatro (no tiene nombre latinizado, pues no rue traducido) en cuya obra
números de acuerdo con esquelna5 empíricos diferentes según el sentido astronómica se incluyen cuestiones matemáticas: construcción de
de los errores se llega al vabr exudo r = (XIYt - XtYI) : (Y2 - yJ. poliedros regulares y tratamiento algebraico de los problemas de
Por ejemplo: cuál es el número que, sumado a sus 'l¡3y agreg40dole b tercero y cuarto grado, novedad que aparece con los árabes: (1) y
unidad, el resultado es lO? El aritmético árJ.be p.1.rte de los valores xl-9; el último de los "cuatro grandes". Ibn Al.Hayt/lam (el AUlazen de
1'2=6 obteniendo Y¡ =6; '12= 1, Yaplicando la regla correspondiente a este los latinos), importante por su obra en el campo de la óptica a
caso (los errores de igu:l1 signo) obtiene r = 5 ,~, que es la solución.
quien se debe. entre otras cuestiones, la determinación del volu-
(9) La tabla de Abu A/-lVaJJa. Simplemente par.¡ mostrar la pericia meo del sólido engendrado por la rotación de un arco de parábola
de este astrónomo, digamos que para la construcciÓn de su tabla procede alrededor de un diámetro o de una de sus cuerdas perpendicula.
a la manera de Ptolomeo, partiendo de los lados del pentágono y triángu- res, a la manera griega, lo que lo Uevó a utilizar la fórmula de la
lo regulares para obtener sen J60 y sen 6()0, de donde por sucesivas bi~ suma de las cuartas potencias de los números naturales, que no
ciones llega a sen 28' 7 1/2" Ysen 33'45", valores (,'On los cuales obtiene el
figura en ningún texto griego; además se conoce con el nombre
sen 22'30" sen 22'30", ángulo que es cuádruplo de la diferencia de los ~
de "problema de A1hazen", una cuestión de óptica, (2) que-lIeva a
anteriores. Mediante un engorroso juego de desigualdad.es llega a la
il,'ualdad aproximada paro ángulos pequeños una ecuación de cuarto grado que Aihazen resuelve geométri-
camente.
sen (a+b) = sen a + "o [sen (a+3b) - sen (a-3b)] Entre los matemáticos árabes de Oriente que florecen entre
evidente sin más que sustituir los senos por los arcos. los siglos X a XlI cabe mencionar a Ibn Al-Husayn que se ocupó
Con esa igualdad, y dando los yalores a = 28'7"."; b = 1'52',." obtie- del problema de la duplicación del cubo y de los "tripletes pita·
ne el seno de 30', valor mínimo de su tabla. mediante la expresión góricos". por ejemplo. demuestra que el número ma)'or es siem-
sen 30' = sen 28'7"." + 'l. (sen 33'45" - sen 22'30') pre supuesto primo con los otros dos (múltiplo de 12) más 1 o
más 5; aunque más importantes son las contribuciones de Al-
Karhi y Ornar lChayyam. Al·Karhi es un algebrista en quien no se
advierte la influencia hindú, si se exceptúa "la regla del 9", pues
se funda en Euclides y en especial en Diofunto, hecho que apare-
2. La alta Edad Media ce también en otros matemáticos árabes y que se h. atribuido a
rivalidades de escuela.
Ya aludimos al carácter enciclopédico de los científicos árabes, de Con Al·((arhi hace su aparición en la matemática árabe el aná·
manera que en todos ellos, en medida mayor O menor, tiene ca- lisis indeterminado a la manera de Diofunto, algo mejorado; ade-
bida la matemática. En tal sentido cabe mencionar las cuatro más se le debe la demostración, al estilo pitagórico, de la suma de
grandes figuras de la ciencia árabe, que florecen entre los siglos X los cubos. (3)
y Xl; AI-Hazi (el Rhazes de los latinos), m dico y alquimista a Con amar lChayyam, el celebrado poeta de los Rubaiyat.
quien se atribuyen escritos matemáticos sin mayor relevanc.ia; puede decirse que el álgebra árabe llega a su culminación. Co-
lbn Sina (el Av.i.cena de los latinos), considerado el sabio más fa- mo algebrista se le debe una clasificación completa de las ecua-
170 171

.
J1
ciones de primero, segundo y tercer gmdo, en la que especili- en la que demostró una propiedad de los triángulos rect,ingulos
ca 25 casos distintos, según el tipo de ecuación completa o incom- a veces llamada "teorema de Ceber".(5)
pleta de coeficientes positivos. Mientras resuelve aritmética· En este período, siglos Xl a XlII la ciencia oriental, hindú y
mente las ecuaciones de primero y de segundo grado. resuelve árabe, deja de tener inOuencia directa O indirecta sobre el saber
geométricamente, por medio de intersección de cónicas, las de occidentaJ Y. éste inicia un despertar que adquirirá impulso en
tercer grado, y es probable que él, o algún discípulo, haya exten- los tiempos renacentistas para empalmar con los albores de la
dido el procedimiento a las ecuaciones de cuarto gmdo, por lo ciencia moderna.
menos en algún caso particular. Al referirse a los casos de las cú- No obstante, tal declinación de la ínOuencia de la ciencia
bicas no reducibles a cuadráticas dice: " ... excepto uno de ellos oriental en Occidente, conviene para tenninar con esa ciencia,
(el ejemplo dado por Al-Mahani) ninguno ha sido tratado por los resumir en líneas generales esa influencia. así como recordar
algebristas, mas yo los discutiré y los demostraré geométrica- algunas de sus manifestaciones tardías que revelen interés.
mente, no numéricamente", Esta conexión de los problemas de El último. cronológicamente de los matemáticos hindúes de
tercero y de cuarto grado, que los árdbes no supieron resolver importancia es Baskhara del siglo XlI, en cuya obra astronómica
aritméticamente con los problemas geométricos, es un progreso dedica dos capftnlos: ülavati (la hermosa o la noble ciencia) y
importante de la matemática árabe. Así como algunos matemáti- Vija-Ganita a la aritmética y al álgebra. Es probablemente la ohm
cos árabes "pusieron en ecuación", mediante su traducción al· más importante de la matemática hindú, en la que se advierten
gebraica, ciertos problemas de rndole geométrica, otros como jnOuencías de la matemática griega, como de las árabe y china;
Ornar, trataron el caso inverso: la tmducción y solución geomé' por lo demás, el autor reconoce haber utilizado obras dI' autores
trica de ecuaciones algebraicas.(4) anteriores, entre ellos de Brahmagupta.
El sigloXJI ve el principio de la decadencia de la ciencia árabe Como contribuciones originales pueden mencionarse cuestio-
del Oriente, pero en cambio es el siglo en que esta ciencia alcan- nes de análisis indeterminado de segundo gmdo;(S) algunas fór-
za su apogeo en la España musulmana. No abundaron en ella los mulas aproximadas, por ejemplo para V2 da el valor "1" (que se
matemáticos; entre los más notables mencionemos al judlo Abra- obtendría restando los numemdores y denominadores de las re-
ham Bar Hiyya, apodado Sarrasorda, traductor sistemático de ducidas """, y "/u del desarrollo en &acción continua de '1!2; y
obras, en especial astronómicas, del árdbe al hebreo, y de ahí uno unas lacónicas demostraciones de teoremas, como el de Piúgoras y
de los creadores del lenguaje científico hebreo. Se le debe una de equivalencias, mediante figuras con ciertas descomposiciones
obra original en hebreo traducida allatin por el autor en colabo- y recomposiciones, y como única explicación un imperat'ivo: ¡Miral
mción con Platón de Tivoli, con el titulo de Libar embadorurn, Por ejemplo. descompone un círculo en doce sectores y un rec-
tratado de agrimensUrd y de geometría prácticas; obm que ejerció tángulo de base la semicircunferencia rectilicada y altura el radio
inOuencia tanto entre los hebreos como entre los cristianos. Su en ocho triángulos rectángulos iguales. para "demostrar" la equi-
versión latina es una de las primeras ohras que aporla la resolu- valencia entre el circulo y el rectángulo.
ción de la ecuación de segundo gmdo en este idioma. Otro mate- Ya hablarnos de las contribucíones originales de la matemática
m,ltico importante hispanoárdbe es el astrónomo Jaber b. Afiah, hindú: la introducción de las funciones circulares y el sistema de
el Ceber de los latinos, a veces confundido con el célehre Ceber numeración. Podemos agregar que más adelante aparece cierto
de los alquimistas cuando no se utilizó la semejanza de su nombre simbolismo precursor del álgebm sincopada, así como del uso del
('on la palabra "álgebra" para atribuirle el invento y denomina· cero como símbolo, vieron además los hindúes claramente la di-
ción de esa rama de la matemática. La contribución de Ceber a la ferencia entre números positivos y negativos que interpretaban
matemática corresponde al campo de la trigonometría esférica como créditos y débitos que distinguían simbólicamente, hecho

172 173
que les permitió unificar las ecuaciones de segundo grado en un su dulce perfume. Los'I; del enjambre quedaron atrás. Dime el
solo tipo, cualesquiera fueran los coeficientes y hasta de admitir número de abejas". El problema exige la resolución de una ecua-
las soluciones negativas, aunque sin tomarlas en consideración, ción de segundo grado, que tiene dos raíces positivas; pero de las
pues, como dice Baskham, "la gente no apnleba las raíces neo cuales: sólo la entem 72 (la otm es·M satisface las poéticas exigen-
gativas". cias del problema.
Otro rasgo caracteriza el perfodo histórico de la matemática, En cuanto a la matemática árabe, tanto en Oriente como en
que tiene por escenario la India de los siglos v a XII: es la época Occidente, continuó progresando con ritmo decreciente, (7) mien-
que el historiador Smith caliScó de "época de la poesfa", pues esa tras declinaba su influencia en el mundo cristiano. Esa influencia
ciencia se muestra revestida de un ropaje poético; todas las obras habfa sido nomble no ll\Oto en el sentido de aportar contribucio-
se escribieron en verso, y en ellas se utilizó un lenguaje metafó- nes originales pues en realidad la ciencia árabe bebió en fuentes
rico que en especial se pone de relieve en el folklore matemático, griegas, hindúes quizá chinas y hasta en algún resto de la antigua
donde se eligieron con preferencia aquellos ternas que más se ciencia de los babilonios, sino por haber sido esa ciencia árabe el
prestaban a ser expresados en forma poética. conducto mediante el ~ual el antiguo saber griego conservado y
Veamos algunos ejemplos: "l-iennosa niña de ojos radiantes, reelaborado se lr'.lSvasó a Occidente.
dime, si has comprendido el método de inversión: ¿cuál es el Sin duda, ese antiguo saber griego se había conservado en el
número que multiplicado por 3, agregándole 10s'A del producto, mundo bizantino, pero en ese mundo aquel saber quedó como
dividiendo por 7 y disminuyendo en '¡' el cociente multiplicándo- fosilizado, petrificado; lo prueba el escaso aporte cientifico de los
lo por sf mismo, disminuyéndolo de 52, extrayendo la raíz cua· bizantinos, aun a partir del año 1000, época del llamado "renaci-
drada, sumándole 8 y dividiéndolo por JO, da el número a?" El miento bizantino", en el cual, desde el punto de vis m matemá-
resultado es 28, que se obtiene recorriendo todas las operaciones tico, sólo podemos mencionar a un ~1áximo Planude del siglo XIII
en orden inverso: 2, 20, 12, 144. 196, 14, 21, 147, 84, 28. que es el primer griego que conoce las cifras "árabes" y a un
He aquí un par de problemas hindúes que exigen el conoci- Manuel Manscopulo, de comienzos del siglo XIV, que introduce,
miento del teorema de Pitágoras. El primero que también podrfa probablemente por primera vez en griego, las reglas para la cons-
ser chino, es una variante del "problema de la caña": ¿cuál es la trucción de cuadrados mágicos.
longitud de la rama más alta de un árbol de bambú que el viento En cambio, el contacto entre árabes y cristianos, ya en forma
ha quebrado, conociendo la altura del árbol y la dislancia en el esporádica, ya en forma más permanente produjo su fruto que,
suelo desde la cima hasm la rafz? en el campo matemático, si!,'nificó una adquisición más complem
El sel,'lmdo es más hindú; dos ascetas. viven en la cima de una del saber griego con el agregado del saber hindú y árabe, lograda
montaña de altura conocida, cuya base está a una distancia cono- a través de las traducciones al latin de los principales escritos de
cida de la aldea próxima. Para ir a esa aldea uno de ellos descien· autores griegos y árabes.
de y se dirige a ella caminando; el otro, que es mago, preSere Los primeros signos de la influencia árabe en Occidente se
volar; asciende una cierta altura, y luego se dirige directamente, han visto en Cerberto de Aurillac, papa Silvestre 11 en 999, que
siempre en vuelo, a la aldea. ¿Cuál debe ser esa altura para que hacia 970 residió en el condado de Barcelona y que, por las obras
ambos ascetas recorran la misma distancia? matemáticas que se le atribuyen, fue el primer cientifico que di-
Veamos por último un problema tipico que aparece en Bas- vulgó en Occidente las cifras árabes sin el cero. En efecto, Cer-
khara: .. La raíz cuadrada de la mitad de un enjambre de abejas se berta babrfa introducido en Occidente el "ábaco" de los árabes,
esconde en la espesu!".! de un jardfn. Una abeja hembra con un diferente del ábaco con bolillas, pues con él se opera con Schas
macho quedan encerrados en una flor de loto, que los sedujo por que llevaban grabadas las nueve cifras o letras equivalentes (la

174 175
ficha del cero no era necesaria), de una manera tal que condujo Pero los más fecundos traductores de obras cientlficas fueron
naturalmente a nuestra manera habitual de operar (el "algoritmo" Platón de Tívoli y Cerardo de Cremona. Ya mencionamos a Pla-
de los medievales), cuando en lugar del instrumento y de las fi· tón, quien, entre otras obras, tradujo la Esférica de Teodosio, con
chas se comenzó a operar escribiendo las cifras en cuadros con motivo de su colaboración con Bar Hiyya. En cuanto a Cerardo
arenillas, de a1,í el nombre de "cifras gubar" (de gubar = polvo, de Cremona que residió y murió en Toledo, y a quien se debe la
"
en árabe), que se dio a las nueve cifras sin el cero. Pero la mayor traducción de más de 80 obras, figurando entre los autores mate-
'O'
influencia de la matemática árabe se debió a los contactos más máticos que tradujo, los griegos Euclides, Arquímedes, Apolo-
directos: el comercio mediterráneo, las contiendas bélicas y, en nio, Autolico, Hipsicles, Tendosio, Cemino y Ptolomeo, y los
especial, las Cruzadas y sobre todo la permanencia de árabes en árabes AI-Khuwarizmi, AI- ayrizi, Tabit b. QUITa, Abu Kamil,
tierras cristianas: Sicilia y España. Jabir b.Aflah y A1-Zarqali. De este último, el Arzachel de los lati-
DOS, conocido astrónomo y constructor de instrumentos del si-
A mediados del siglo XII se inicia una era de traducciones, en
glo XI tradujo las Tablas tolecknos, compilación de las observa-
gran parte del árabe al latín, aunque también del hebreo a1latln,
ciones realizadas por A1-Zarqali y sus colegas que más tarde sir-
como del árabe al hebreo y más adelante también directamente
vieron de base para la preparación de las Tablas alfonsinas que
del griego al latín. ordenó compilar Alfonso el Sabio.
De los traductores que estuvieron en Oriente citemos a Acle· Entre las traducciones directamente del griego al latln cite-
lardo de Bath, que tradujo del árabe los Elementos de Euclides y mos la versión del escrito de Arquímedes De los cuerpos flotan-
escritos de AI-Khnwarizmi: las tablas astronómicas y probable- tes, realizada por el dominico flamenco Guillermo de Moerbecke
mente la Aritmética. del siglo XIII versión importante, pues es la que hizo conocer e";
En Sicilia, donde bajo el impulso de los reyes normandos, obra al mundo cristiano que no entró en posesión de un manus-
hubo un intenso intercambio entre las culturas griega, árabe y crito original en griego basta comienzos de este siglo.
latina, también se realizaron traducciones del árabe al laUn, La obra de los traductores puso a disposición de los científicos
y hasta del griego al laUn. En este último caso, están Datos y la occidentales gran parte del saber griego y del saber árabe, cir-
Óptica de Euclides, y el Almagesto de Ptolomeo, y no deja de ser cunstancia que, unida a la atmósfera cultural de la época escolás-
interesante destacar que esta traducción directa de la obra de tica. universidades.. .. explica el renacimiento que en el siglox.lll
Ptolomeo no tuvo mayor difusión, pues fue desplazada por la tra- experimentara la matemática en Occidente.
ducción indirecta del árabe, que poco después realizó Cerardo Ese renacimiento inicia con una figura notable: Leonardo Pi-
de Cremona. sano, Uamado Fibonacci (contracción de la expresión "hijo de Ba-
Pero el centro más activo de traducciones fue España. Entre naecio", apellido del padre), sin duda el más grande de los mate-
los traductores más antiguos figura la pareja de mediados del máticos medievales.
siglo XII: Domingo Cundisalvo y Juan de Sevilla, que traducían Con motivo de una misión oficial encomendada al padre, Leo-
en colaboración: Juan, del árabe al castellano, y Cundisalvo del nardo estuvo en África del Norte y recorrió más tarde varios pai-
castellano al laUn. Entre sus traducciones figura una aritmética ses musulmanes, donde se puso en contacto con los árabes y ad-
donde ya se mencionan las cifras hindúes con el cero, no se babia quirió su saber matemático. Al regresar a Pisa publicó en 1202 y
del ábaco, y aparece el término "a1goribno". reeditó en 1228 un Liber abaci o Libro de las ábacos que, no
Contemporáneo de los anteriores es Roberto de Chester que obstante el titulo, combate el uso de los ábacos, para mostrar en
residió en España a mediados de siglo y a quien se debe la impor- cambio las ventajas del sistelOa decimal y de las cifras hindúes
tante traducción latina del álgebra de Al-Khuwarizmi. sobre el sistema romano y los números romanos. En realidac;l. no

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176
fue Leonardo quien introdujo en la Europa cristiana las curas do por dos circunferencias tangentes, reabriendo la cuestión del
hindúes, pero sí fue quien divulgó su uso mostrando sus ventajas "ángulo de contingencia" que ocupó y preocupó a los matemj-
(por ejemplo, el número 4321 exige en números romanos diez tieas hasta el sígloxvlU. El nombre de "ángulo de contingencia",
letras), aunque no por eso quedaron desterradas los antiguos nú- para referirse al ángulo fonnado por la circunferencia con su recta
meros romanos y el :ibaco que continuaron en uso en especial en tangente en su punto de tangencia, aparece en una obra de este
la vida comercial durante mucho tiempo. mientras en el campo siglo, perteneciente a un autor (o autores) de identidad discutida:
más científico se entablaba una lucha entre abacistas yalgoritmi- Jordanus Nemomrius, a quien (o a quienes) se deben varios es-
t'OS que e prolongaria hasta comienzos del siglo XVI. critos mecánicos y matemáticos. (9)
Además del Liber abaci se deben a Leonardo una Practica . También al siglo XlU pertenece Jobo de Holywood, más cono-
geometriae de 1220, donde introduce en Occidente la resolución CIdo por su nombre latinizado Sacrobosea, que en 1230 era maes-
de problemas geométricos mediante el álgebra, uno de estos pro- tro en Paris. Por la fama que gO-afon y la inDuencia que ejercie-
blemas, que muestra además su pericia de calculista aparece en ron, más que por su valor intrínseco, cabe recordar su Sphera
una Epístola al maestro Teodoro (un matemátíco del emperador mundi, compilación de las partes más elementales del Almagesto,
no mejor especificado); además en Practica gcometriae aparecen que sirvió de texto en toda Europa hasta después de Copérnico, y .
procedimientos para medir alturas y depresiones con un cuadran· su Algoritmus vulgaris o Tractatus d. arte numerandi tratado
le. Pero los escritos más originales de Fibonacci son: el de título elemental de aribnética que trata de la numeración, adición, sus-
abreviado ... super solutionibus '1uaestionuon . .. y Liber qua- tracción, división por 2, dupücación, multiplicación, división, su-
dratonml ambos de 1225, que tratan distintas cuestiones de arit- ma de números naturales y de impares, y extracción de ralees.
mética y de álgebra entre Jas cuales tres problemas que a modo Con lodo. este texto elemental contribuyó a la difusión de las
de desafío le lanzó Juan de Palenno de la corte de Federico U y cifras arábigas y de la numeración decimal.
que Leonardo resol v ió.(8)
Algo posterior a Leonardo es Ciovanni Campano de ovara,
que tradujo los Elementos de Euclides, incluyendo los llamados
Ubros XIV y JN, para lo cual utiüz61a versión de Adelardo, pero Notas complementarias
recurrió también directamente a las fuentes árabes. Con esa tra-
duceión, que por lo demás constituyó el primer texto impreso de
los Elementos (Venezia, 1482), Campano demostró ser algo más (1) Los problem& de tercer grado. Ya vimos cómo los goomelras
que un traductor. Por ejemplo, se le debe el intento, sin duda el griegos resolvían Jos problemas, que hoy llamamos de tercero o de cuarto
primero, de fundar la aritmética de los números naturales sobre grado por la índole de la ecuación algebraica que los resuelve, mediante
construcciones que trascendían el uso de rectas y circunferencias, en
un sistema de cuatro ax.iomas postulados. Los tres pnrneros afir-
especial u~do cónicas. Los matemáticos árabes conocían, por su-
man que la sucesión de los números naturales es üimitada. mien-
puesto, tales construcciones, pero sus conocimientos de 4Jgebra les per-
tras que el cuarto establece la existencia de un mínim0.en todo mitieron "poner en ecuación" esos problemas. aunque no podían resol-
grupo de números al fijar "que un número no puede dis.mUl~ ver aritméticamente la ecuación, sino en fonna aproximada. Un ejemplo
indefinidamente'. tiliza estos postulados en la detenmnaclón lo ofrecen las ecuaciones a las que conduciría la construcción del eneágo-
del máximo común divisor, así como en la demostración· de la no regular. Para ello un disclpuJo de Al-Birul\i parte de1lado del pnlrgono
inconmensurabilidad de un segmento con los segmentos que lo regular de 18 lados: , ~ 2 sen 10" y lleva la ecuación, " + 1 ~ 3x que
dividen en media y extrema razón. Agreguemos que en sus co- resuelve el problema. Por su parte, Al-Biruni había llegado a una ecua-
mentarios Campano señala el carácter especial del ánb'Ulo forma- ción semejante: .él = 1 + 3x para x = 2 cos 2QO, que resolvió aproxima-

179
178
damente sin indicar el procedimiento dando el vaJa de % en el sistema (rl cos al - r); "1 sen Cl'2 = ("t ros a, - e): rt sen, con a, + at - a
sexagesimal hasta las unidades de cuarto orden, que corresponde a un conocido; sistema de ecuaciones que resuelve el problema. Es un pro-
valor exacto hasta nuestra sexta decimal. blema de cuarto grado. comprobándose que el punto !ti está sobre una
hipérbola equilátera de asintotas paralelas a las bisectrices del ángulo a.
y, por tanto, comparando con la ecuación de la circunferencia. ese pun-
to Al está también en dos parábolas de ejes paralelos a los ejes de la
hipérbola, respectivamente. Y es mediante la intersección de la circun-
ferencia con una de esas hipérbolas que Alhaz.en da la solución geomé·
trica del problema.

(3) La ""rila de los cubos de Al-KJJrhi. La "demostracióo" de Al-lCJlrhi,


utilizando al gnomon a la manera pitagórica, es notable. Considera el
o cuadrado pitagórico fonnado por la sucesión <le los números impares,
pero ahora )os gnomones agrupan 1, 2, 3, ... números impares sucesi-
vos. Comprueba que cada gnomon es UD cubo:

J = 13 ; 3 + S = 8 = 2 3 ; 7 + 9 + 11 = 27 = 3'
r,
(en general el p. gnomon es suma de dos rectángulos de lados p y
'/.p(p-l) Y '/'p(p+ J), respectivamente, cuya suma de puntos esp'), de
manera que si el cuadrado contiene n de esos gnomones, el lado del
cuadrado contiene un número de puntos igual a la suma d~ los n prime-
A ros números, mienb'as que el número total de puntos del cuadrado es la
suma de los primeros n cubos, demostnndo asi la propiedad.

8 (4) El dlgebra de ODiar Khawarn. He aqullos 2S casos en que Ornar


Khayyam distingue y clasifica sus ecuaciones,
simples (binomias): 0=1'; 0-' Xl; 0=%3; bx:z%l; 0:_1'3; bri _cr 3 ;
compuestas-trinomias (cuadráticas), x'+bx=a; x'+a=M' M+a=x';
Fig. 23 compuestas trinomias (cúbicas reducibles a cuadráticas),

(2) El problema de AUUJUin. Este problema consiste en determinar


en un espejo convexo la ubicación de la imagen conociendo 1a5 posiciones
del objeto y del observador. Si O es el centro de la sooción circular del
espejo, de radio r, en el plano que contiene los puntos A (objeto) y 8 (ob-
servador), y por tanto, la imagen Al; siendo DA =- ,.,; 08 = ,.., al ya. las compuestas cuabinomias (un ténnino igual a la swna de tres términos):
ángulos que OA! forma con 0,01 y 08, respectivamente, se tendrá, de
acuerdo con la ley de la reflexión (proyectando A y 8 $Ob,. OM),

180 181
factor a+bx. Eliminando ese factor, que es en realidad una raíz extraña a
compuestas cuatrinomias (suma de dos términos igual a suma de dos tér- la ecuación cúbica, queda esta ecuación como resultante.
minos):
Es probable que se advirtiera que el procedimiento podía extenderse
a ecuaciones de cuarto grado, pues en un escrito posterior aparece re-
suelto, mediante la intersección de una circunferencia oon una hipérbo-
la, el problema de detenninar la base menor de UD trapecio de área oono-
Veamos la solución geométrica de Omar en el caso de la cuatrinomia cicla y cuyos Dtros tres lados son iguaJes a un valor también conocido. Si S
:r3=c:r2+b:r+a. Considera un prisma de base cuadrada de área b y de Ya son Jos datos y con % e y se indican la proyección del lado del trapecio
volumen a y dibuja dos hipérbolas equiliteras de ecuación en ry V;; = a sobre la base mayor y la altura, se tiene S=(a-%)y; xt.+y'=a' ecuaciones
de una hipérbola y una circunferencia Que resuelven, en este caso, una
ecuación de cuarto grado en :l o en y.

(5) El teorema cU Ceber, Una de las primeras modificaciones que


introduce Ceber es sustituir la "regia de las seis cantidades" por una
H "regla de las cuatro cantidades" propia, Para elJo parte de los trilIngulos

);.L-+---i Z 8
k

N e 8 A

Fig.24
Fig. 25

y (y+b)2 = (r-el (r+alb), De acuerdo con las propiedades de esas ro,ni- esféricos AA'B' YCC'B' rectángulos en A' y C'; aplica a estos triángulos el
eas Omar logra comprobar que cierto segmento cumple ~ condición teorema del seno y eUminando el sen B' obtiene la "regla de las cuatro
de la incógnita % de la ecuación. Por wpuesto que no adVierte que. el cantidades",
t T donde también se cortan las dos hipérbolas, es otnl solUCIón sen AA' : sen CC' = sen ,lB' : sen CB', Si B es el polo de A'B'C',
~~:s°o~ra únicamente con los valores positivos de la incógnita.
En. er~ supuesto que también ellingulo A es recto, se tiene otro triingulo re<:·
to al eliminar y entre las dos ecuaciones en coordenadas ~te~UUlasi tángulo ABe de hipotenusa a, Si la regla de las cuatro cantidades se
a~areee una ccuación de cuarto grado que tiene en ambos amem ros e
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182
nes aritméticas en el que usa constantemente las cifras hindúes, mejora
aplica a los triángulos ABC y A'BC' se ob~ene,n fónnulas sen b,= sen a el tratamiento con &acciones, da reglas de raíz cuadrada abreviada, expo-
sen B, ya conocida, pero que, aplicada a B CC rect:lngulo en C se Dega ne con esquemas ~cos W reglas de "doble falsa posición" para la reso-
a sen B'C' = cos A'C' = sen e sen B'C. o sea ros B .. sen e cos b. lución de las ecuaciones lineales, explica las pruebas de las operaciones
fórmula de los biángulos esféricos aún no conocida entonces. mediante los restos por 9, 8 y 7, etcétera.
Más importantes son los científicos orientales. Durante la época de la
(6) El anillisis inM/enninado no lineal M loo hindúes. He aqur algu- invasión y dominio de los mongoles florece un científico persa Nasir
nos C"..lSOS de ecuaciones indetenninadas de segundo grado qu~ los hm- Al-Din, escritor fecundo yenciclopédioo, pero espt.'Cialmente matemáti-
dúes resolvieron mediante ejemplos numéricos. Asi, la ecuación ry :a co y astrónomo. Se le atribuyen más de 60 obras en árabe y en persa,
= ax + by + e la resolvían buscando dos números ~I Y n tales que entre las que se cuentan traducciones y elaboraciones de autores griegos.
mn = ah + e, de donde es fOCil comprobar que las soluaones % = m + b; En matemática 6S autor de un estudio original sobre el "cuadrilátero
lJ = n + a satisfacen a la ecuación. . comPleto". en el que analiza todos los casos posibles que se distinguen
Más interesantes son las investigaciones acerca de la ecuacl6n cuadrá- tanto desde el punto de vista gráBco como métrico; de un tratado en el
tica de la foona 11%2 + m = ,,2. de la cual. conociendo una. solución" que desarrolla las funciones circulares independientemente de su aplica-
deducían otras para la misma ecuación o semejantes. Por eJemplo" SI ción a la astronomía 000 sus aplicaciones a la trigonometria plana y esfé-
eran dos soluciones (que podran coiocidir) de la ecU3Clón rica; y también de una interesante "demostr.lción" del postulado de
X lo Vt Y X2. V2
anterior en virtud de la propiedad , Euclides, único intento ubicado entre los que bab!an realizado los anti-
'n=yt-n.r~ = !I~-nxl se Uega a m~ .. (n.ttt+lJJlJi)22- n(XI!I2+:t¡!ll) guos griegos y los que realizaran los matemáticos del Renacimiento.
y por tanto a una saludÓn de la ecuación ru + m = y . De ~( que en Esa demostración consiste en admitir como evidente una hipótesis
e m= 1 conocida una solución se obtiene otra y así suceslvamente. distinta, pero-equivalente. En efecto, Nasir da como evidente qU&"sl se
caso d , . '1 ,. 1 1
También se obtenía una solución de la ecuaetón nx + - 'J Sl a so u- tiene el segmento AB, por A una recta CD perpendicular y por B otra
ción anterior era un par de números múltiplos de m. recta EF obUcua. los segmentos A'B', A"B-, ... perpendiculares a CD y
Otro roceso "ciclico" se aplicaba panl reducir el ooe6ciente m de la comprendidos entre CD y EF son menores que AH, si están en el semi-
ecuación~ Si Xl> 'JI es una solución con XI primo con ~' buscaban los plano en el que EF forma con AB un lIngulo agudo, y mayores que AB en
valores z y u que satisfadan la ecuación indetenninada lineal XlZ + 'JI .. el otro semiplano. Con esta proposición deduce que dos segmentos MN y
= mu y de esas soluciones eleglan aqueDa que bacla lo más pequeño PQ iguales y perpendiculares a MP, situados en el mismo semiplano res-
posibl~ Zl - n = (mu2-2uYI+1): xi =- mm' oon~' e~te~ y peq~ei\o. pecto de esa recta fonnarin un rectángulo MNPQ, de donde deduce
Además se comprueba que la nueva ecuación nx +m -~ se sa~ f.Icilmente el teorema de la suma de los lIngu\os de un triángulo y de al,!
para X=U; y = (Ylu-l) : Xl pudiendo aplic:ar a la ecuación con m el el postulado de Euclides.
mismo proceso, Y reducir aun más ese ténmno. .' . En el mundo mongol cabe aun recordar la 6gura del prlncipe Ulug
Por último, señalemos la solución de reminiscenCia dlofántica que Beg, del siglo XV. astrónomo que realOO una importante labor cientlfica
reflejada en las mejores tablas astronómicas dellslam, que completan las
Brahmagupta dio a la ecuación
de Nasir AJ-Oin que comprenden una serie de cuestiones de orden ma-
2z %2 + n temático.
ru' + 1 = V'; x = --.F--;
zi n V = %' - n Terminemos esta resena mencionando una obra algebraica de Baba
Al-Din. ya en pleno Renacimiento europeo, que enb'e otros asuntos 0011-
tiene una nómina de siete problemas que ñan pennanecido insolubles
ro ÚJ ma/emárioo árabe a partir MI siglo XII/. En la España musul- desde los tiempos antiguos, resistiéndose a todos los genios basta esta
mana, fuera de algunos autores de compendios de aribnétíca Yde álgebra época", como se expresa el autor. Damos a continuación, con algunas
como Ibn Badr (el Abenheder de los latinos), probablemente de los SI- consideraciones, los enunciados de esos problemas, que pueden dar una
glos XII o XJIl sólo cabe mencionar al marroquí lbn Al-Ba.n~. que Dore- idea del progreso realizado por el álgebra árabe desde la época de su
ció entre los siglos Xlll Y XlV y, autor de numerosos escntos, algun.os advenimiento oon Al-Khuwarizmi cerca de siete siglos antes.
muy difundidos y comentados, en especial un Resumen de ltu operaao-
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"
l. Dividir el número 10 en dos partes tales que si a cada parte se le ellos el del ajedrez. Aparece la suma de los cuadrados que Leonardo
agrega su raíz cuadrada el producto de las dos sumas es un número dado estudia también en su Liber qtuUlratorum.
(ecuación de cuarto grado que puede tener soluciones enteras para deter-
b) Sistemas lineales del tipo siguiente: hallar n números sabiendo
minados valores del producto dado). que cada uno de eUos sumado a determinadas &acciones de los demás da
2. Buscar un número de cuyo cuadrado sumá.ndole o restándole 10.
el misrf'!o resuJtado, conocido o indetenninado. Para estcn sistemas, a
se obtienen cuadrados (imposible). veces hasb de seis incógniw Leonardo da reglas bastante generales.
3. Hallar un número tal que el primero es 10 menos la raíz cuadrada
c) El problema que dio lugar a una sucesión recurrente (1, 1, 2, 3, 5.
del segundo y éste 5 menos la raíz cuadr.K1a del primero (ecuación de
8, 13•... ) hoy llamada de Fibonacc.i, que mereció muchos estudios des-
cuarto grado sin raíces racionales enteras). .'
de el siglo pasado y cuyo enunciado es el siguiente: Calcular el número
4. Descomponer un cubo en suma de dos cubos (Imposible).
de parejas de conejos que se tendrán al cabo de un alio. sabiendo que se
5. Dividir 10 en dos putes tales que su cociente má.s su recíproco de
ha partido de una sola pareja y que cada pareja a partir de su segundo
éste dé por resultado a uno de los números (ecuación de tercer grado sin
mes pnxluce mensualmente una pareja.
ralees rocionales).
6. Hallar tres cuadrados en progresión geométrica. cuya suma sea un Mientras el penúltimo capftulo se ocupa de la extracción de ralees el
último trata de cuestiones relativas a la geometría y al álgebra. Aparecen:
cuadrado (imposible). .
7. Hallar un número cuyo cuadrado sumándole o restándole ese.Du- la solución ¡je la ecuación pilllgórica y al 6natla resolución de la ecuación
mero má.s 2 dé siempre un cuadrado (éste es el único problema que tiene de segundo grado a la manera árabe hasta con los ejemplos numéricos de
AI-Khuwarizmi.
solución racional, pues el número 'J4/ 15 más 2 que es&4/ IS , sumado o r~ta­
do del cuadrado 1I~225 da los cuadrados, respectivamente de 46fls y 4f~. En este sentido, es importante el problema que plantea en la mencio-
nada Epístola, probablemente la primera "puesta en ecuación': en Occi-
(8) La obra ele Fioonacci. Reseñemos brevemente el ~nte.nido de los dente de un problema geométrico. Se trata de suprimir de un tridogulo
15 capitulos del Ubar Abaci de Leonardo, obra que ha eJerCIdo notable isósceles, de base 12 y lado igual lO, dos triángulos simébicos en los
in11uencia entre sus contemporáneos y sucesores inmediatos. En el po- vértices de la base de manera que lo que queda sea un pentágono equi-
mer capitulo habla de las nueve cifras ".~indúes" a l:s. q~e. di~, d~be látero. Es una ecuación de segundo grado de expresión 7.'
+ 2.S6>: = 1280,
agregarse el cero que llama "zephirum del árabe sifr que s~gnifica cuya ra.íz positiva no es entera; sin embargo, Leonardo da su valor apro-
vacio, palabra con que los árabes designaban el cero y que luego dio """'. ximado y en una fonoa curiosa, pues la parte fraccionaria la expresa me-
miento a Duesb'o vocablo ··cifra·'. En el mismo capítulo, agrega algunas diante &acciones sexagesimales, costumbre que se mantendrá hasta la
reglas de cálculo digital y tablas de suma y de multiplicación. En los aparición de las fracciones dec"nates en el siglo XVI. Leonardo cIa el re·
cuatro capítulos siguientes, se ocupa de las operaclones.ooo enteros en el sultado hasta la cuarta &acción scxagesimal con todas sus cifras exactas,
orden: multiplicación, suma, resta, división, se dan vanas reglas operal~ pero sin indicar cómo llegó a él. Es posible que LeonllCdo haya sido
rias para la multiplicación y las pruebas del7, del9.y del ll.y s~ enuncia. inducido a buscar la solución algebraica de este problema ante la dificul-
la descomposición de fracciones en suma de fracciones UOlt.an.as. tad de resolverlo geométricamente. Sin embargo, hoy tal solución es in-
Los capítulos VI YVII se ocupan de las operaciones CO~l ~Ion.es con mediata: se trata de detenninar las direcciones desconocidas de dos vec-
la descomposición de frncciones en suma de fracciones Ulll~; Il)Ientra5 tores de un pentágono cerrado conociendo las direcciones de !:res de ellos
'1 ue los capitulos VIU a XI tratan de las aplicaciones, enunClODdo y resol· y las intensidades de todos los vectores.
viendo problemas de toda lndole: de tres simple y de tres compuesta; de Leonardo no admile números negativos, aunque en un problema in-
sociedad, de cambio de monedas, etcétera. Aparecen problemas de aJá- dele.nninado que 6gura en FIo8 referente a intercambio de dinero que no
lisis iodetenninado del tipo de los" 100 pájaro..·. (Problemas de este tipo, tiene solución positiva rccoooce "que es necesario conceder que alguna
modificando el número de animales, se presentan también en la mencio- penana tenga un cr-édito".
nada Eplstola al maestro Tcodoro.) .. .' Otra serie de cuestiones suscitan los problemas propuestos por Juan
De índole más variada son los problemas de los dos capltulos slgUlen- de Palenno. El primero de Jos tres problemas es: Hallar un número cuyo
tes entre los cuales cabe mencionar: a) problemas de progresiones, entre cuadr'.ldo aumentado o disminuido de 5, siga siendo un cuadrado.

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Este problema llevó, sin duda. a Leonardo a estudiar una serie de 1/2 S - U; 1/3 S - u; 1/6 oS - U que son respectivamente 1/2; 1/3 y l/e. '}3 y
cuestiones y problemas vinculados con los cuadrados, que dieron lugar a 5/6 de las cantidades tomadas 111 azar, que a su vez suman, de donde
su Liber quadratorum. En este libro estudia las propiedades de los nú'
meros de la forola 4,"n (rn!-n!) con rn y u naturales, que interviene en la
I = 2 (1/, s - u) + '/' ('/, s - lO u) + 6/, ('/. , - ul
identidad a veces que lleva su nombre: yen definitiva 7 oS = 47 u y haciendo u = 7 (solución mínima) encuentra
s = 47, Y lar partes tomadas al azar resultan 33, 13. 1.
(,"2+ n 2)2 :!: 4mn (m 2-n!) = (m!-u! :!: 2mn)2
(9) Los escritos atribuidos a jordLJnus Nemorarius. A este autor (o
y que le sirvió para resolver el problema propuesto por Juan de Palenno, .autores) se han atribuido: varios escritos importantes sobre mecánica y
pues bastaría hacer 4mn (m 2 - ni) = 5; como esto no es posible para m y n una obra oosJJlográfica donde se expone la propiedad de la proyección
enteros admite una solución fraccionaria, de 'manera que deberá ser estereográfica que Ptolomoo sólo habla verillcado en caso particulares.
5 q' = 4mn (m'-n') siendo q el denominador de la fracción. La igualdad Una Aritmitic<J y una Denu»tratio de algoritmo, que fuera del pro-
anterior se satisface para rn = 5; n = 4; q = 12yen defmitivael nümeroque blema de determinar b"es cuadrados en progresión aritmética no revelan
resuelve la cuestión es 41/ 12, (UYo cuadrado aumentado o disminuido de S mayor originalidad, pues están calcados sobre Nicómaco y Boecio.
da los cuadrados de 49/ a y 31/ rl respectivamente. y ésta fue la solución de Un Tractatw de numeris CÚJtu, oon ecuaciones de primero y de se-
Fibonacci. Agreguemos que en Uber quadratorum hay problemas me- gundo grados. Por ejemplo. determinar los ténninos de una p'roporción
nos fáciles como, por ejempk>: hallar tres números cuya sum3 agregada conociendo la suma de los exb"emos, de los medios, y la razón entre los
al cuadrado del primer número sea un cuadrado que, agregado al cuadn· antecedentes.
do del segundo número, vuelva a dar un cuadrado, que a su vez sumado Una geometría plana De Triangulis. que no obstante el título, se ocu·
al cuadrado del tercer número aparezca nuevamente un cuadrado. La pa de polígonos y circunferencias. Está escrita con rigor y en ella apare-
solución de Fibonacci es: los números son 35, 144 Y360 Ylos cuadrados cen algu... relaciones notables entre lar áreas y los perímetros de los
que se van obteniendo son los de los números 42, 150 Y 390. polígonos regulares inscrit05 y circunscritos a una circunferencia. Se ad-
El segundo problema propuesto por Juan era: hallar con los métodos vierten influencias griegas al hacerse referencia a los problemas clásicos
del libro décimo de los Elementos una Hnea cuya longitud satisfaga a la de la dupUcación del cubo y la trisección del ángulo. as! como también
condición (expresada con simbolos modernos), .'+2<'+ lO. - 20. resonancias árabes al darse una fónnula general para el lado de un poHgo-
Este problema condujo a Leonardo a uno de los primeros análisis de no regular inscrito en una circunferencia. fórmula exacta para los polígo-
una ecuación algebraica demostrando que la raíz no es un número ente- nos de 3, 4 Y 6 lados, aprorimada en otros casos reproduciendo para el
ro, pues está comprendida entre 1 y 2, ni pertenece a ninguno de los caso del heptágono a un valor aproximado conocido por Abu AJ·Wafa, que
tipos de irracionales del Libro X y finalmente y sin decir cómo logró la Jordanu. llama "regla hindú",
solución, da el valor de la raíz en fonna aproximada hasta con seis fraccio-
nes sexagesimales. valor exacto hasta nuestra novena decimal.
El tercer problema es un problema indetenninado de primer grado
que se enuncia: Tres hombres tienen en común un capital repartido en la
proporción 1/1 ; 1/3 ; 1/6• Cada uno de ellos toma al ~ una ~ del ca.Pi• 3. La baja Edad Media
tal, apartan de esas partes respectivamente 1/2; 1/3; /6 que reunen y divi·
den en tres partes iguales. Cada una de estas partes, agregada al sobrante
de la cantidad tomada al azar, reproduce para eada persona el capital Al finalizar el siglo XIII Occidente penetra ~n una enl de transi·
inicial propio. ¿Qué parte tomó cada uno al azar? ción hacia el Renacimiento, ya que ese siglo fue la culminación
Es Leonardo que elige adecuadamente como nueva incógnita las Pll':.
les iguales en que se ha dividido la reunión de las fracciones de las canb-
cultural de los tiempos medievales, siglo en el que se destacan las
dades tomadas al azar. Si esa incógnita es u y el capital total es s, la parte figuras de Alberto Magno y Santo Tomás, de Bacon, el frajJe, de
sobrante de cada uno es respectivamente Ramón LuU y Dante; figuras que, desde el punto de vista mate·

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mático, de esas figuras sobresalen Bacon por la importancia que seno" para triángulos rectilfneos y una tabla de senos, construida
asigl16 a esa ciencia, aun sin ocuparse de ella, y Ilam6n Lull, a la manera de Ptolomeo.
cuyas investigaciones. o mejor lucubraciones lógicas. no dejaron Pero la novedad más interesante del siglo es la aparición de
de ser un primer esbozo. por grosero que fueJe. de la futura cuestiones de índole infinitesimal, diferentes de aquéllas de esa
l6gica matemática y un anticipo de la característica universal índole. enlarvadas en la geometrla griega. Se oc uparon d e estas
leibniziana. cuestiones··en Inglaterra los maestros del colegio de Merton de
A la primera mitad del siglo XIV pertenece el te610go inglés Oxford: Richard (o Roger) Swineshead o Syisset y William Hey.
Thomas Bradwardine, que se ocupó de mecánica y de matemáti· tes buey. El primero fue un toologo, matemático y m ~.'-.
. d d 1 ",,,...'co que,
ca. El más original de sus escritos matemáticos es una Geometrfll en Vlrtu e título de su Liber ca/culationllln (publicaci6n pós.
especulaliva, donde considera los poligonos estrellados que no turna de 1477), se le apodó "Calculator". En ese tratado, como en
figuran en los Elementos. pero que hicieron su presencia en los otro semejante de Heytesbury, se demuestra en forma retórica
comentarios de Boecio y en las versiones de Adelardo de Bath y co~~"lIldo movimientos uniformes y uniformemente variados,
de Campano. Bradwardine los engendra sistemáticamente, me· la Slgul~nte regla que al~~nos autores ingleses denominan actual.
diante prolongaci6n de los lados de los polígonos regulares de m~nte regla de Merton : el espacio recorrido en un movimiento
orden inferior (los poligonos de primer orden son los convexos) y uniformemente variado es igual al espacio recorrido en el mismo
da correctamente la f6rmula para la suma de los ángulos internos tiempo por un movimiento uniforme, cuya velocidad es la veloci-
de los poligonos estrellados de orden inferior (Campano la habra dad media entre las velocidades inicial y final del movimiento
dado para el pentágono estrellado.) En otro tratado de Bradwardi· vanado.
ne (inédito): Traclalus ele cOlllinuo aparecen algunas considera· " A este ,~mportante resultado de (ndole cinemática agrega
ciones acerca del ángulo de contingencia, del continuo y del in· Calculator un resultado no menos interesante de índole infini-
finito. tesimal, al considerar movimientos arbitrarios de ley artificial y
Durante el siglo XIV aparece en Inglaterra el primer tratado tales que el cilculo de los espacios recorridos presupone la deter.
occidental. escrito en latín, en el que se exponen los principales nunaclón de la suma de una serie convergente.
teoremas de trigonometría a la manera cudidea: Quadripartittlm Un paso más adelante en el tratamiento de estas cuestiones lo
de siniblls demonslralis del benedictino Richard de Wallingford da el maestro de París Nicolas Oresme, en cuyos trabajos mate-
de Oxford. aunque unos años antes de su muerte aparece en ~áticos. aparece como novedad la representación gráfica de las
Francia una obra semejante, pero en hebreo, del judío pro~ lO tenSldades de las cualidades". Por supuesto que las represen-
venzal Levi hen Cerson, matemático y astrónomo, entre cuyos laclOnes gráficas en sí no significaban una novedad pues las figu.
escritos matem:iticos fi b'Ul1l una Arihnética; una memoria sobre ras geométricas y los mapas son ejemplos antiguos de representa.
los nllmeros de la forma 2'" y 3", demostrando que, con pocas clones grá.ficas, pero la novedad que introduce Oresme, con su
excepciones, su diferencia es siempre mayor que uno; comen· Traclalus de laliludinibus, es que ahora desaparece la homoge-
trlfios a los Elementos en los que intenta reducir el número de pos- neidad entre la representación, que es un segmento, y la magni-
tulados y demostTar el postulado de las paralelas; y, como labor tud representada que es: tiempo o intensidad. Tomando como
más original, un tratado de trigonometrla donde considera al mis- /ongiludo (nuestra abscisa) el tiempo, y como IiJlilucio (nuestra
mo tiempo la manera griega de medir los ángulos por medio de ordenada) una intensidad: velocidad, calor u otr~ intensidades,
las cuerdas y las flechas, y la manera hindú mediante los senos y que. no S1empr~ significan magnitudes, Oresme representa la
cosenos, dando las relaciones mutuas entre los cuatro elementos. cual,dad o propIedad de acuerdo con la variaci6n de la intensidad
Entre sus aportes a la trlgonometrfa figura el actual '·teorema del respecto del tiempo, aunque tal variaci6n no se refleja, como en

190 191
las coordenadas cartesianas, por la curva dibujada por los puntos tano por su ciudad de origen Konigsberg. Peurbach había inicia-
de coordenadas dadas, sino por la figura total, por el área en- do una versión
.
directa del Almagesto que conti nu ó ReglOmon-
.
cerrada entre aquella curva, el eje de los tiempos y las intensida· tano sustituyendo
. la tabla de cuerdas por tabl d
as e senos to-
des inicial y 6nal. man do el radIO de 600.000 partes y los arcos diO' 10'. e
R.
. e en
Cuando esa intensidad es la velocidad, dando por sabido que gl~montano mejoro esas tablas tomando los arcos de minuto en
..
'
esa drea (mensura) representa el espacio recorrido, la gráfica re·
velad, en efecto, la naturaleza del movimiento. Si el movimiento
mmuto.y el radio de 10' partes, y agregó una tabla de tangentes
que llama "números" para arcos de grado en grado con un radi~
es uniforme (latitudo unifonnu) la gráfica es una paralela al eje; si de 100.000 partes.
el movimiento es uniformemente variado (latitudo unifonníter Se debe a Regiomontano el primer tratado de trigonometrla
diffonnis). La gráfica es una recta inclinada de pendiente distin- ~e influencia duradera. Es el De lriangulis omuimQdis en cinco
ta, según sea el movimiento acelerado o retardado; de Igual ma- hbros compuesto hacia 1464 e impreso en 1533. En ellos aparece
nera otras gráficas representarán movimientos no uniformemente una nueva demostrac.ión del teorema del seno de la trigonometrla
variados (iatiludo cliffonniter diffo"nu). rectilfnea, el teorema del coseno para los triángulos esféricos' una
En el caso del movimiento uniformemente variado, Oresme tabla ~~o apéndice junto con la tabla de tangentes, de "doble
demuestra geométricamente, por comparación de figuras equiva- entrada para el cálculo de los valores de una fórmula de triángu-
lentes, la regla que los maestrQS de Merton hablan..encontrad?, los esféncos rectángulos, y una serie de problemas relativos a
retóricamente. También Oresme considera, como Calculator triángulos planos con la innovación de resolverse mediante el ál-
movimientos aparentemente aún más complicados que implican gebra retórica, aún en los casos en que la solución geométrica
el cálculo de sumas de series convergentes como valor de los podña hal?er sido más simple. También introduce la innovación
espacios recorridos.(I) . de dar métodos generales, prescindiendo de los vaJores numéri-
o menos original es Oresme en otra de sus obras: Algo"..· cos que no elige previamente COmo sus antecesores.
mus proportionum, donde con el nombre de "propo~ciones"do- Se debe además a Regiomontano un A,Mndice a los Elemen-
bles mitad una vez y media indica nuestras potencias de expo- tos, donde considera los pollgonos estrellados con el estudio re-
nen;e 2, 1/,', '/2, ... ; en una palabra expone una teoña de las lativo a los ángulos exteriores. En su correspondencia aparecen
operaciones con exponentes fraccionarios para los que adopta un problemas de análisis indeterminado semejantes a los de Leonar-
simbolismo especial. . do ~o; un problema de máximo, el primero después de Apo-
También algunos atisbos del concepto inflnitesimal de lIm.te lomo; y un problema geométrico. que cuyo planteo lleva a una
pueden advertirse en la figura cientlfica de Nicolás de Cusa o el ecuación cúbica que Regiomontano no resuelve, aunque recono-
Cusano del sigloXV que en sus escritos matemáticos se .ocupó un ce en ella un problema de trisección.
par de veces de la cuadratura del circulo aunque partió del su- Un acontecimiento cultural del siglo XV que tendi-á notable
puesto erróneo de ser en los polrgonos isoperimétJ?cos proporcio.na1 repercusión cientlfica esel invento de la imprenta con tipos mó-
la diferencia entre el área del círculo y la del pohgono con.1a dife- viles de mediados de SIglO que 13cilitó extraordinariamente la
rencia entre el radio y la apotema del polrgono. En otras mvesli- trasmisión.y difusión de los escritos cienlificos. Ya dijimos que la
gaciones el Cusano se ocupó de la recti6cación de la circunferenaa versión latina de Campano fue la primer,¡ edición impresa de los
dando expresiones bastante aproximadas.(2) .. Elementos de Euclides en 1484, aunque fue especialmente du-
Desde el punto de vista técnico una obra matemátIca unpor· rante el siglo XVI cuando se dieron a la imprenta las obras mate-
tante del siglo xv se debe a los astrónomos Georg Peurbach y su máticas clásicas de manera que a fines de ese siglo ya en idioma
disdpulo y colaborador Johannes Müller llamado el ReglOmon· ongmal, ya en versión latina los estudiosos estaban en posesión

192 193
• ;

de los escritos más importantes de Arquímedes, Apolonio, Dio- partiendo de los objetos y no del ojo como lo hacía el geómetra
fanto, ... griego.
Con lodo conviene recordar algunos incunables, es decir, im- Pero durante los siglos XIV y XV la perspectiva va perdiendo
presos del siglo XV ,de interés matemático. Fuera de algunas arit- su antiguo significado para convertirse en una rama de la geome-
méticas prácticas publicadas desde 1478 en Italia y Alemania, (3) tría, cuyo problema capital es la intersección con un plano (el
el íncunable más importante es probablemente la aritmética de cuadro) de las rectas que, partiendo de los distintos puntos del es-
Johann Widmann, aparecida en Leipzig en 1489. Comprende pacio, llegan hasta el ojo o en términos más geométricos, la inter-
tres parles, la primera de las cuajes, sin mayores novedades, se sección de un plano con un haz de rayos. Es explicable que este
dedica a las operaciones aritméticas con números enteros y a las problema geométrico haya surgido en el seno del arte pictórico y
progresiones arihnéticas y geométricas; la segunda parte trata de en una época en que muchos pintores trataban de investigar los
las fraccíones, de las proporciones y problemas de tres y comer- fundamentos cienti6cos de su propio arte. A esos pintores y a tal
cia.les; mientras que la tercera parte es geométrica. tendencia pertenecen Filippo BruneUeschi, Lorenzo Cbiberti y,
La novedad que aporta la segunda parte es que en eUa apare- en especial, Leon Battista A1berti a quien se debe, entre otras
cen por primera vez los signos" +" y .. -". aunque no en la fonna obras, una De pictura que escribió en latín y en vulgar, en la que
puramente simbólica con que hoy se utiüzan. El signo" +" no es resume las consideraciones de la época sobre la geometría aplica-
sólo signo de la suma, sino más bien sustituye a la cópula "y", da al dibujo y a la pintura.
mientras que el signo" -" no es usado exclusivamente en la sus· Estas consideraciones dieron lugar, algo más tarde, a un tra-
tmcción, pues en ocasiones aparece la acostumbrada palabra "mi- tado especial: el primero en su género, que escribió en latín,
I1US". De todos modos. el autor no indica el origen de estos signos. pero también en vulgar el pintor Piero della Franeesca a fines (Iel
de manera que accrca de lal origen pueden tejerse y se han tejído sigloXV: De perspectiva pingendi "proyección central", donde aun
toda clase de conjeturas. en forma embrionaria aparecen las primeras nociones de la rama
La parte geométrica del libro de Widmann es irregular: al de la actual geometría descriptiva. En ese tratado, que no se pu-
lado de reglas, erróneas para las áreas de figuras rectilíneas, apa- blicó hasta fines del siglo pasado, se exponen: en la primera parte
rece el cálculo correcto del radio del drculo circunscrito a un los principios generales, en la segunda la proyección de cuerpos
triángulo del cual se conoce un lado, su altum y la proyección de regulares y en la tercera de cuerpos irregulares. Otra obra de
otro lado sobre él. Pero estos problemas geométricos, como en fiero deUa Francesca en latín sobre los poliedros regulares, que
Regiomontano, no son sino pretextos para apücar las reglas arit- Pacioli hizo conocer más tarde en vulgar.
méticas. Dos artistas egregios se ocuparon de perspectiva: Leonardo y
Otro acontecimiento cultural del siglo XV • que tuvo influencia Dürer, quienes, por lo demás, también contribuyeron en otras
en el desarrollo de la geometría fue la feliz conjunción que se ramas de la matemática.(4) Las consideraciones sobre perspecti-
realizó entonces entre la ciencia, el arte y la técnica. Asi es como va de Leonardo figuran en la compilación que, en 1651, apareció
especialmente por obra de artistas las antiguas consideraciones con el nombre de Tratado de la pintura. Es posible que tales
griegas y árabes sobre la óptica geométrica dieron origen a una consideraciones fueran tratadas por Leonardo en forma especial
rama de la geometría: la perspectiva. Las primeras obras euro- pues se tiene noticias de que a mediados del sigloXVI, un par de
peas con ese titulo: la Perspectiva co",,,,unis, de Jobn Peckam, y decenios después de su muerte, circu.laban manuscritos con tales
la De perspectiva, de Witelo, ambos del siglo XJII, no eran smo consideraciones.
reelaboraciones de la óptica de Alhazen que, sobre la de Eucli- En cuanto a Dürer es interesante destacar que en sus escritos
des, tenía entre otras la ventaja de considerar los rayos visuales introdujo el uso de las proyecciones horizontal y vertical, que

194 195

l J
tres siglos después sistematizaría Monge; sin embargo, no encon-
i~c6gnitas se indican mediante el exponente aplicado al coefi-
traron entonces igual apoyo que los métodos de proyección cen-
Ciente, aparecIendo en algún caso el exponente cero y el - 1; la
tral de la perspectiva.
suma y la resta se md,can con las síncopas p y m, '" (6)
Oiscípulo de Piero della Francesca y vinculado con el mundo
de artistas y técnicos del Renacimiento italiano, fue Luca Pacioli,
a quien se debe. entre otras obras. una Summa de Arithrnetica,
Geometría, Proportioni et Proportionalitd, impresa en 1494, de
Notas complementarias
carácter enciclopédico y resumen de todo el saber matemático de
la época, cuyo objeto fue poner ese conocimiento a disposición de
los técnicos, artistas y comerciantes. por lo cual la escribió en
(1) La "regla tk Merto,," y Ores...e. Li "regla de Merlon", tal oomo
lengua vulgar. aunque con más precisión habría que decir en una la eX.PD~e grá6camente Oresme, es la siguiente: Si Be es la gñ6ca de un
mezcla de latín, de italiano y de todos los dialectos de las nume- mov~lIento unifonnemente acelerado, el trapecio ABCD representa el
rosas regiones que Pacioli visitó o en las que enseñó. Sin contar el espacio recorrido durante el tiempo t=A.D. Como ese trapecio equivale
entusiasmo que Pacioli muestra por la matemática en todos sus al rectángulo
. de base. AD y altura MN, base
.medía del tra· pecto, aqueI
escritos(5) su mérito principal consiste en haber ofrecido en es- espaao ~rá el recorrido por el movimiento uniforme, cuya gñ6ca es EF,
pecial en su Summa un arqueo del saber matemático de su tiem- de velocidad o.=MN media entre las velocidades o=AS iJticiaI V-De
po, que sirve muy bien de jalón para apreciar los progresos reali- final del mo~imiento unifonnemenle acelerado. Li justfficaeiÓ/a1gebrai:
zados desde Leonardo Pisano y para medir también los avances ca es mmediata. En efecto, el espacio recorrido por ambos movimientos
es e = 0_/ = V. (o+ \1) /, pero, poda ley del movimiento variado V _ ¡; + gt
que se harán en los siglos sucesivos.
SIendo g. ~ constante, yen deñnitiva e • vt + '/igtl, que es la ley de
Aunque en la obra de Pacioli ya hay importantes atisbos en ese movumento respecto deJ tiempo.
materia de simbolismo algebraico. en este campo son más origi-
nales las aportaciones de un francés, Nicolás Chuquet, que por
haber permanecido inéditas. ejercieron menor influencia. Apare-
cen en una obra compuesta en 1484, en tres partes, de ahJ su
e
nombre Le Triparty en la science tÚs nombres. Ul primera parte
comprende las operaciones con enteros y fracciones, dando explí- E F
citamente la regla de los signos para la multiplicación y división,
en la segunda parte se estudian las raíces y sus operaciones que
maneja con gran desenvoltura, utilizando la multiplicación por la B
expresión conjugada para racionalizar denominadores. mientras v v
que la tercera parte se ocupa de la resolución de ecuaciones que
Chuquet denomina "equipolencia entre números" cuadráticas o A'---;---f;----:....---1D
reducibles a cuadráticas. Como apéndice, el manuscrito del Tri- t N
I'arty trae una colección de 166 problemas, probablemente del
mismo autor. Flg.26
Es posible que la mayor originalidad de Chuquet resida en el
En ~to a Jos movimientos a.rti6ciaJes de "CaJcuJator" y de Oresme,
simbolismo: aparece como signo de raíz la letra R con un expo- son los slgwentes. El primero oonsidera Wla serie de movimientos unifor-
nente 2 ó 3 según sea cuadrada o cúbica; todas las potencias de las mes, taJes, que los intervalos sucesivos de tiempo foOllan una progresión

196
197
geométrica de primer ténnino y razón 1/2, mienb'as que las velocidades Cuatro años después apar·ó uo .
son los ténninos de una progresión aritmética de primer término y ra- cual no se conservan sino Era ecl . e~to semejante en Bamberg del
en
zón 1; y Uega a '" conclusión de que el espacio toml es el cuádruplo del ",lente un ejemplar de esta '~tn:;l~ntras que se con~erva actuaJ-
espacio recorrido por el priJrer movimiento, es decir, 4. 1/2=2. En efecto, SIguiente. Es una obra algo más Iar¡p. Iae Bamberg publtcada el año
mente a los cá.I J que antenor, dedicada especial·
la suma de los rectángulos de área 1/2; 2/4 ; 3/8; ... C<luivale a la suma de)os cu os que se presentan en las tran .
rectángulos de altura unitaria y bases 1; 1/2; 1/4; .•• , que es 2. no se ocupa de las fechas d p , . saoclones comerciales;
. e
de Ios numeros naturales y d té . ascua, en cambiO trae reglas n" ..... 1,
El "movimiento" de Oresme es aparentemente más complicado pues Y - " a sorna
E 1484 e nmnos en progresión geométrica
las áreas parciales son alternativamente de rectángulos y de trapecios. En n aparece en ItLlia otra aribnética ,(_ . .
efecto Oresme considera, con igual división del tiemJD en intervalos como conocido' Pierro Bo..... l..· . pr...,;tica, ahora de autor
. '&d, sm mayor valor respect d las .
en el caso anterior, una suma de movinlientos alternativamente unifor- que contó, hasta fines del siglo XV! 15 edi' o e aJltenores, pero
• canes.
mes y unifonnement'e acelerados, tales que sin discontinuidad en cada
movimiento variado la velocidad fioal es doble de la inicial, de manera (4). La matemdtica en Leonardo lJ en Dürer. Las libretas d
d e Leonardo muestran b e apuntes,
que al partir de un movimiento uniforme de velocidad 1, los distintos como las 'd ' que poseía uenos conocimientos matemáticos
espacios recorridos serán Y2; ~8; J/ 4; 3J 16; ... Como en definitiva se trata de comprue,:ns:.s7::nOto'eso¿,~eCOapartrieceb~ en el Tratado de la pintura I~
dos progresiones geométricas de ra:LÓn 1/2, cuya suma respectiva es el ' u <U n UClones de caráct .
total mente desvinculadas de su di'6 d er geométrico no
doble del primer ténnino y como el primer término el de la segunda que hasta pueden calill d .con CI n e artista; entre cUas aJgunas
serie es 3/.. el siendo el el primer término de la primera serie, el espacio las lúnulas de Hip6crat~ e J.uegos. como ,sus variadas aplicaciones de
total recorrido será 3/ 7/4 el que es el resultado que da Oresme, es decir, equivalencia del semicirc~lo';;::;;:::::Ic;;:;::en~ode la propiedad de la
en la fonna de los 'l. de e,. ángulo central el semirrecto es e ye sector CIrCUlar OAB de
(2) I.m rectificaciones aproximada. de Nica/as de CIl..a. Según el Gu- mixtilJneo ABOB'A'A ' . claro que duphcando la figura el recinto
sano la circunferencia es ibruai al perímetro del triáJlb"Ulo equil:itcro ins·
cuadrable. es equIvalente al triángulo AOA' y, por
tanto,
crito en un círculo cuyo di3netro es el radio de la circunferencia a recti-
ficar más el lado de su cuadrado inscrito, regla que equivale t'omar para
1T el valor 'l. V3(l + v'2) = 3.136 ...
Como solución del problema inverso de la rectificación da la regla
siguiente: Sea ABe un tri:ingulo equilátero de centro de gravedad e y N
un punto sobre AB tal que AN = J/ 4 AB. Un segmento igual a los 5/4
de GN es el radio de la circunferencia de igual perímetro que el del
triánb'Ul0. En esle caso el valor aproximado de 11' es "'135 v'2f = 3,142. , .
Por último, figura en los escritos del Cusano la siguiente recl:ificación
bastante aproximada para álgulos menores de ~; Si AH es el arco de
una circunferencia de radio r y D un punto de la tangente en A. aline-..do
con n y un con un punto e situado sobre la prolongación del diámetro de
A a la distancia 3r de éste, el segmento AV es aproximadamente igual
arco :\8. Se comprueba que para arcos menores que 3()0 el error relativo
es menor que 3.10- 4 ,
Fj¡. 27
"
(3) Las primeras aritméticas impresas. El primer escrito matemático
que apareció impreso es una Aritmético llamada "de Treviso", pues fue }s probable que este tipo de juego lo Uevara a investigar el problema
publicada en esta ciudad en 1478. Es una obrita anónima de 62 páginas an..ogo, pero referente al espacio sob I al
uatado· Sob-e la t , r , .L re e cu se propuso escribir un
de h-.dole práctica que trata de las cuatro operaciones y de la detennina- . " ransJo"naCionel Uf: • d·· .
mento de materia. WI ClUrpo Sin umUlucion O au-
ción de la fecha de Pascua.

198 199
recreativa,
que escribe ... después
en la de lo cual pasa a 1
forma actual -
OS numeros "rotos" (fracciones)
Las 6gurolS regulares atrajeron a Leonardo, pues en sus manuscritos
apan."CC numerosos dibujos y propiedades de esas figuras: construcción "denominator" enseñand :parando con una raya el"numerator" del
o ascendentes.' .. o a escomponerla según &acciDnes continuas
aproximada de polígonos regulares, no construibles exactamente con re-
gia y compás, Yes casi seguro que le pertenecen las figuras nada filci1es de
dibujar, de los poliedros r~lares y semirregulares llenos o huecos cuyas
Siguen una serie de problemas de ari .
copias iluslran el manuscrik> códice de la Divina proportione que, en Pacioli da soluciones bastan:
les se destacan algunos del ti h U tmébca comercial, entre los cua-

ma concreto que llevarla a


aY, amados trascendentes de los cuales
apro~. Por ejemplo, en un proble-
1498, Pacioli ofreció a Ludovico ü Moro. nuestra ecuaCIón 1: 2 ' ... 30 P 'ti
Agreguemos que también se le deben dibujos y proyectos de instru-
pó rtanteosque3<x<4'hacid ' . aClO encuentra
mentos matemá.ticos como compases de proporción Y un parabo16grafo sustitución tomando ap:c,. ~~_~portanto%=3+yyenelresultadodela
Xlfflaualnente por ser ñ 2'
que probablemente construyó Y utilUó en la construcción de espejos
U ega a una ecuación de segundo • y peque o, - IJ + 1¡
valor exacto es 3,22 ... ). grado queda para xel valor 3,179 ... (el
parabólicos.
En cuanto a Dürer adem:1s de utilizar las proyecciones horizontal y
vertical en su escrito sobre las proporciones del cuerpo humano, se le , Otra , ecuacJ'ó n trascendente, de reminiscencia babiJ' ,
debe un tr.ltado geométriCO que en versión latina es InsWutionem geo- la tasa " del cual Pac.ioli da 00:0
mcógruta el tiempo en que se du lica un . , óruca, tiene como
sol ,caPital a mterés compuesto con
rnelriGarurn, donde se ocupa de curvas, de superficies y de sólidos, asf
como de ob'aS cuestiones, cuyo objeto era poner a disposición de los
término del desarrollo en sen d la ,ución
e e
":t,.Actualmente el primer
mCÓl9Úta seria 69 3 /t
Después de una serie de conside ' • '" ,
artistas construceiones geanétricas que porllan serles útiles. Se le debe la
tema al cual P'''oli
-....
d.~'.< raciones acerta
ewuJ en sus estudios refl de las proporciones.
invención de una curva de cuarto grado Y del aparato para construirla as! I

considerar problemas resueltos l p erente atención pasa a


comO construcciones aprorimadas para trisecaf ángulos, Yconstruir polí- nombre árabe recuerda, y 6nalmpor e ~étndo de falsa posición, cuyo
gonos regulares, Por la foMa "artística" que comporta puede ser de inte- enle eslima haber 11_.... al b' d
rés seilolar la construceión del eneágono. Con radio 3r dibuja la °llor de su lib ro que es el álgebra que inicia
fraseamos: "Hemos llegado con
las" u...-~ o JClO e
sJg\uentes palabras que para-
tres pétalos" mediante los arcos de ese radio con centros en los vértices decir, a la madre de todos;:n ayuda del Dios a la meta deseada; vale
de un triángulo equilitero; luego, corta la figura con la circunferencia de Arte mayor o Parte especulati casos que e vulgo llama regla de la cosa o
radio r considerando como lado del eneágono inscrito en este segundo cabala en lengua "abe o caI;a, pero:llmbién llamada Algebra y Almu-
circulo la cuerda que une los puntos de su circunferencia situados en los equivale a restauración y opo .a• se~b°tros y que en Duestra lengua
SlCló n. "",e ra id ut r'~
"bordes de cada pétalo". El método comporta un error relativo del 2 %. .•.
ca aw id esl oppositionu", ~.auraoo"nu. AImu-
Recordemos, por último, qQe en su grabado Melancholia aparece un b
cuadrado má.giCO de 16 casillas; sin ser una novedad es uno de los prime- Si en la parte puramente técnica Pacioli
antecesores es en cambío ínter t la no, va mucho más alI1 de sus
ros que hacen su presencia en Europa occidental, utilizarlas que car1lClerizan es esan e .ternunologla y las abreviaturos
(5) La obra de pacWli. Ul Summa de Pacioli se compone de cinCO entre el 41gebra retórica y e~.;ta::,.de. Algebra sincopada" intermedia
partes, de las cuales la primera se ocupa de aritmética Y de 41gebra. las palabras pI... y mi.... con ge sunbólica. As! PacioIi abrevia las
DUesb'os sígnos + " _, ' dica m • letras que funcionan entonces como
P YIas
tres siguientes de aplicaciones al comercio. mientras que la última esti ' ,m ralees cuadradas •b'
cruzada por una raya oblicua 'da d Ycu 1ca5 con una R
dedicada a la geoinetrla-
La parte aritmética se inK:ia con una serie de consideraciones místicaS te. A la incógnita la llama .,::.~~ d número 2 y 3, respectivamen-
sobre los números par'" luego pasar a las operaciones con números "sa- incógnibl ésta es denominada ~ti~v" ro (cuand? bay una segunda
nos" (enleros). Para la multiplicaciÓn da ocho procedimientos y dos para palabras especiales y abreviaturas ), y a sus distintas potencias con
la división agregando en cada caso la prueba del 9 y del 7, pues la del 9 signar las potencias de respecbvas. Claro es que bastaba de-
"no es muy segura", Siguen luego operaciones especiales: progresiones ce, x 3 es cubo, abreviadoexponentes
5
primos',aslx' es censo, abreviado
aritméticas y geométricas, suma de los números naturales, sus cuadrados do relato, abreviado .zoro~'~( ~ Pn;norelato ~breviado pOr'a, Xl .secon·
y sus cubos, extracción aprolimada de la ralz cuadrada. A continuación se es muy consecuente pues ~ queU=I~a:;ent~ astalax~ (en r~dad no
r pnmo re t10 de pnmo"9-S'I'f'..'l......
dan una serie de problemas: del ajedrC'Z, de los móVUes de malem'tlca ~~l 04
~ it. %>~
;:: ....""<;;<)1
200 'Ji ...... .~ <>
,..- I"\~ ~
~ '- .....
IQ
lo designa attuoo relato). Otra abreviatura empleada es De por la palabra
aequal" (igual). Pacio/i les da e' 1
En sus ecuaciones no aparece ninguna novedad. o admite números
negativos, pues "es claro --dice-- m 4 es menos que n¡¡da". Sin mayores
vincula COn los ~~:~:e~u;;::~:t~' 16: ~, '" BI casillas, que
(6) El Tripart anüguedad.
especificaciones considero! imposible la ecuación de tercer grado, y al este libro E . Y de ChUquel. Mencionem
resolver las ecuaciones se deja Uevar a veces por el algoritmo algebraico tid d b n Ciertos sistemas lineales os un par de ejemplos de
dando soluciones no enteras para problemas que sólo admiten ralees de 4 o e . generalización, resolviendo muestra Chuquel un claro sen-
esa naturaleza. , 5 ~oes del mismo tipo U . ordenadamente sistemas de 3
Las tres partes siguientes de la Summa tienen menor interés matemá- Hallar ClDCO números tales qU~
~ente, a la suma de los r~stantes
c::a eJem~'o de interés es el Siguiente:
uro e eUos sumados, respectiva~
tico: se refieren a la contabilidad y teneduña de libros, con una extensa
aplicación a la llamada "partida doble", innovación técnica medieval pro- SIempre 40 Chuquet Uega al esuJtadpor l., '1" 'l.; '/" 'l. el resultado
rente del actual r o media.nt es
bablemente italiana del siglo XUL Un problema que figura en estas pac- y en que aplica en CJerto . e un método no muy dúe~
tes, no resuelto en fonna satisfactoria por Pacioli, sobre el reparto de la pIe, ~ro el interés del resultado e momento la falsa posición sim_
puesta entre dos jugadores antes de tenninar el juego, tiene interés his- negabvo, PUes los números . s que en él aparecen valores nulo
tórico, pues reaparecerá un par de siglos después con el advenimiento que Chuquet llama "menos ~;30. 20, O, -10
10; (número este últim:
del cl1culo de probabilidades. En las ecuaciones _."L< •
nula (la . 2 ' ........ ücas no reconoce
L..'l quinta parte de la Summa se dedica a la geometría y en ella se ecuación 5x =o: 9:t-I no tiene . ' en cambio, la SOlución
exponen las propiedades, sin demostraciones. relativas a figuras planas y rr~tamente, COmo imPOSible una rab.~Ju~~~, mientras interpreta ro-
del espacio con sus áreas y volúmenes. Más original es el final del libro . e aque una ecuación .;....'L< . cu_ aaa de radicando negati
ClÓO algeb . ' ........üca resuelta Ch vo.
que comprende 100 problemas geométricos: gráficos y métricos. Estos nuca y. a la derecha su b'ad . por uquet COn su nota-
últimos se resuelven algebraicamente y en algunos casos complicándolos R;,,: P P1
1
p 4 21 iguaJ a JOO' UCC1ón COn el simbolismóactual
innecesariamente; como en el caso de detenninar los lados de un triángu. R 4 1141 de una V4x§ + "
2
4 P 4 J • uaJ 1
parte y 99 m 2 de la olrol V~ x +. 2.r + J - 100
lo conociendo el radio del drculo inscrito y los segmentos en que el pun· a 9601 /ti 396' P 42 4.r2 + 4x - 99 - 2.t .
to de tangencia del circulo divide a uoo de los lados. Eu lugar de apUcar
4()() 1
De do d
Ig
de una part ~n
e y "",,1 de la o.,.
+...,
4I' ~n
~ _1 .. J96z + ...,.
Il e se deduce fo1cilmenle el valor d L. 400x!. 980J
el teorema de BefÓn, que conoce, y que resolvería el problema mediante e liI lIlCógnita.
una ecuación de primer grado hace un largo rodeo que lo obliga a calcular
10 segmentos intermediarios y resolver una ecuación de segundo grado.
Una segunda obra de Pacioli, que publicó en 1509, es DiuiFUl propor-
tione, de escaso valor matemático en tres partes. La primera es un estu-
dio, más místico que geométrico de la "divina proporción", es decir, la
división en media y extrema razón con algunas propiedades sin demos-
tración; la segunda se ocupa de arquitectura, y la tercera no es sino la
Iraducción en vulgar del escrito de Piero deUa Francesca UbeU.. in 1,.,
purtiales tractatus divisus quinque corporum regularum; en verdad la
parte más matemática de la obra, donde se tratan problemas g'eométricos
acerca de triángulos, polfgonos y poliedros, cuyo objeto es detenninar
con ejemplos numéricos, longitudes, áreas y volúmenes de figuras planas
y sólidas.
Una tercera obra de Pacioli, inédita, es una colección de problemas
aritméticos y geométricos del tipo de la matemática recreativa, con agre-.
garla de refranes, anécdotas, etcétera. En general son problemas ya co--
nocidos, como novedad pueden citarse los cuadrados mágicos. de los que

202

203
TABLA CRONOLóclCA
Milenio lIJ a. C. Estin en vigencia dos sistemas de numencl6n C$Crita: el siste-
ma sexagesimal (POSicional) de los sumerio¡ y el siS"lema decimal
(aditivo) de los egjpcl<». Probable época de la fijación del ca·
lendario solar egipcio de 365 días.
Milenio U a. C. tpoca de las tabuUas matem4ticas con t~cos cuneifonnes des-
cifradas en este siglo (ecuaciones de segundo grado, método de
&lsa posición. teorema de Pi~oras. tripletes pitagóricos, ...).
s. XVU a. C. Epoca del mú importante documenlo matem'tico egipcio: el
papiro ~UNO.
c. 1000 a. C. Los babilonios cl.tienden a 101 drcuJos celestes la división del
día en 360 putes.
s. VI a. C. Epoca del legendario PrrÁCOMS y de la fundación en CJOtona
de la escuela O secta de los pitagóricos, a quienes se atribuye el
nacimiento de la matemjtica como ciencia deductiva. Se les de-
be: propiedades de los números (números Ggurados. amigos.
perfectos); el teorema de Pitjgoras y los tripletes pitagóricos;
los problemas de aplicación de lÚcas y el descubrimiento de los
-irracionales", aunque la primera nolícia de tal descubrimiento
aparece en Wl Escolio de ARlSTOTEJ...Es.
529 a. C. Se produce un eclipse de Sol que habría predicho TALES de
MUeto, a quien por lo dernis se le atribuyen conocimientos
geométricos,
s, y a. C. "Siglo de Pericles", en el que nacen y se estudian kliS ~proble­
mas clisicos" de la geometría griega: la trisección del ~ngulo.
la dupHcaclón del cubo y la cuadratura del circulo. F10rccen
en él H1POc:Jl..\TES de Quio, que se ocupó de la duplicación del
cubo el inventó. en conexión con el problema de la cuadratura.
las "lúnulas" que Uevan su nombre: Fll.oUO de Crotona. pita-
górico que habrla divulgado los conocimientos secretos de la
secta: fiODORa de Cirene que demostró la irracionalidad de
varios números; ZENON de Elea, autor de ~mentos, algunos
.. de (ndole matem'tica, contrarios a las ooocepdones de los pita-
góricos; HJpw de EUs que, al ocuparse de la trisección. inventó
una curva llamada mlis tarde "euadrabiz" por su aplicación al
problema de la cuadratura; y AJ\QUrTAS de Tuento que se ocupó
de la duplicación. - En este siglo el sistema de numeración grie-
go con letras comienza a desplaz.a.r un sistema m:is antiguo lla-
mado mis tarde ñerod..Wlioo",

205
S. IV a.C. Siglo de la Academia de PLATON y del UC(,.'O de ARlS1'OTEl.Es. s. 11.
Pertenece a este siglo el astrónomo
Con la Academia se vinculan EUDOXO de Cnido, a quien se de-
a quien se debe una '"Tabla de rdas~LOMEO de Alejandría
be el método mlis tarde Llamado de Mewuci6n" y una teoria utilizó teoremas que 11-... eue ' en cuya COllsb'ua::ión
general de la proporcionalidad; 1):1:.11:.70 de Atenas que se .... su nom b~.
s. fU.
ocupó de irracionales; MENECMO a quien se all'"ibuye el invento Aparece la Colección matemdtica d P
tematización de la matemáti . e APPUS de Alejandría, sis·
de las cónicas; y su hermano OINOSTRATO que se ocupó del pro-
blema de la cuadratura. . Con AfuSTOTELES, que se ocupó de los Probablemente de este siglo"" gno ega con mucho de original.
obra se es IOFANTO de Alejandría eu a
principios de la mateml1tica, se vincula EUDEMO de Rosas a COnecta hoy COn la matemliUca de los bab'loo' ' )'
quien AIUSTOTELJ:':S encomendó una compilaci6n de los conoci- se ocupó de teoría de números . I lOS Y que
indeterminado en su Arltm¿,ico.' pero en especial de an4lísis
mientos geométricos de la época. - También pertenece a esle
siglo OEMOCM'O de Abdera, el fundador del atomismo griego,
s. IV.
Pertenecen a este siglo: 1);ON de AJejandrfa, cu a ..
a quien ARQUIMEOES mendona con motivo del volwnen de la Jos Elemi!"'o.r de EUCUOES . 'ó de base y revu:ión de
pirámide. modernas de la obra.; y su h.i~rvl ~ las ediciones
c. 300 a.C. Florece Eucuot:S de Alejandría, aulor de Elementol de ge()fM- que coment6 autores anti :,la liu'AT1A, también matemática
'ria, sistematizaci6n de gran parte de la geometría griega.• Pro- en los tumultos entre ¡uos, rec:ord4ndosela por su muerte
s. v. . paganos y cnstianos.
bable fecha del sistema vigesimal (posicional) de numeradóa
Pnmeras manifestaciones .L 1_
de los mayas. S'OUUI"Wln'G
,UL ~ ~ malem'tica hind' E 1
,
obras de 1D dol e astronómica, u. . n os
S, IIJ a. C. Pertenecen a este siglo AHQutMEDES de Siracusa que dejó vin- arcos mediante las C\Ie-.L~ ya no se miden los
. IWU, como en ProLOMlO' odian
culado su nombre con la hidroslática, con la teoría de la palanca la semlcuerda
. y ala ceha (nuestros seno la .),1' , SinO• m . te
y (.'On una espiral. Se ocupó adem4s de la medida de la circtln· radio y el coseno) La c o n ! ' y Wlcreoc¡a entre el
ferencia y de divenas cuestiones de aritmética y de geomebia , sedala en la obra' del hind~Y~:: una labia de senos" se
plana y sólida, llegando mediante un origina.! método de su ocupó también de an4Jisis ind . TA de este siglo, que se
invención a resultados que luego demostraba rigurosamente por ros). _ También pert eterminado (con números éntc-
exhaución; y AJ'OLONIO de Perga II quien se debe el tratado coecen a este siglo nrroclO d
~mentarista de autores griegos; y el fdósofo Aloc e ~Olla,
griego mlis completo acerca de las CÓnicas. - También florecen CIa. autor de un importan. . LO de BlUUl·
en el siglo ERATÓSTENES de Cu-ene que, adem4s de reallzar la e comentario a.! "Ub •
Eler1lCltOl de .ElICUDES. ro 1 de 105
primera medictón cienUfica de la Tierra, se ocupó del problema S. VI.
de la duplicación; NICOMEOES que se ocupó de la trisección; y
ARISTARCO de Samas. autor de un sislema planetario heli~n.
Desde comienzos de siglo esb1 establ id l
numeraciÓn decimal de origen hindú &:Et
e actual sistema de
trico que aplicó la matem4Uca a la astronomía. pone tratadOS' elementaJes de aritmé~ romano 8ot:clocom.
tituyeron textos durant 1 " y.geometría, que cons·
S. IJ a. C. Florecen en este siglo HtPSICLES de A1ejandria. autor de un S. VIJ. a e os empos medievales.
RAHMACUPrA se OCU..... de ••", .. in<!
supuesto "Ubro XIV" de los Ekmentos de EUCUDES, que se - iI,Il4US eterminado
s. VIU.
ocupó de poliedros regulares; T'EODOSIO de Bitinia que publicó En las escuelas del reino franco se ¡m la'
el primer tratado de E,/érica, HIPARCO de Nicea. astrónomo quadrivfum: aritmética ~e enseí\atua del
QCu rd ' geomeb'!a, muslea y utronornta de
que sentó los fundamentos del sjltema geocéntrico que luego e o con el plan 6jado por AJ..cUlNO de York. '
desarrollari ProLOMEO¡ y OIOCLES. que se ocupó del problema s. IX.
..Comienza el aporte 4rabe a la matc:rn4 .
de la duplicación.• Edad de oro de la astronomCa caldea. • Pro- ducciones y obras o 'ni~~1 tica, en matena de tra·
bable época del tratado clásico chino: Ltu regúu de c4lculo en n.........cs: AL·Iú'lM'AJUZMI com
Arl~tica que contribuyó a difundir el ,lstem d . pone una
nueve parte, de CHANC TS·ANC. meración y un tratad -1,~.. a eamal de nu·
Julio CtsAR introduce el año bis~lito en el calendario (reforma o, que lUO nacimiento a.! 41 b .,
46 a. C. resolución numérica d l a ' ge ra. con III
juliana). e ecuacl6n de segundo .-...1
comprobación geométrica'furr b QJ 6' .... 0 Y su
S. I d.C. Florecen en este siglo NICOMACO de Censa, autor de un trata- al árabe y da la mlb anti' r . llJ!A traduce obras griegas
do elemental de aritmética; MENEUO de Alejandría que se gos"; AL-MAllANl tradu ~ egla.para obtener Mnúmeros ami·
ocupó de geometría plana y esférica; y HE RON de Alejandrla, tricos no red 'bl ce gebnucamente problemas geomé-
, UCI es a ecuaciones cuadnliticas
autor de filiaci6n discutida que se ocupó de matem4tica y de s. x. El lIrabe Aau AL,W"'F .
técnica, a quien se atribuye un teorema de geometría plana que CfRBERTO de Aun ~ se ocupa de las: funciones circulares.
lleva su nombre. hjndúes (sin el cer~ divulga en Occidente el uso de las cifras

206
207
S. XI. Apogeo de la matemática árabe en Orimte: Auu.uN .. acv,. 149<1.
de matemática y de óptica; Al. KARIII da una dc.....tnd6a ... PAClqU. Surumo ck Aritllmetica Ceomet-'- p
ProponwnoJitd ' n a , roporlioni et
métrica de la suma de los cubos; OWAI' ~rYAW c::I.ua6ca, ,.. c. 1506. É • resumen de la matemá.tica medieval
suel,,'e las ecuaciones hasta las cuútic::as. en bma ~ poca en la que DEL FERRO L L _
ca trinomJa. . lUiD resuelto una ecuación cúb¡"
o geométrica. 1509.
PACIOU. La divin<J P n:ión
s. XII. En la Iberia musulmana CEBER Oabir b.A1bb) ¡e ocupe. ele ..... Tratado ck 11» ropo que tTae como Apéndice un
gonometrla esf~rica. - El hindú 8ASIIl:ltAM ~ ocupe de ~ PJERO delta Fran eutrpo.r regulare.J (sin nombre de autor) de
Comienza el periodo de la trasmisiÓn a Oc::cid.cDc. del .... Al cesca, compuesto en 1487. - En libri de tri lid
irabe (en gran parte de origen griego): ADEL4&DO di: ) 1525. ~::::'R varo TOMÁS suma series convergentes. P
RoBERTO de Chester traducen a A!.-~UWA.Aa.WJ; n ~ . se ocupa de cuestiones geon:wHricas de .
JUAN de Sevil~ y Domingo CUNOISALVO tndIK'CD ca~
mtroducíendo las proYecciones horl.wntaJ Y . perspectiva.
CO$.J &sOOLFP ino-.·I l' y vertical.• En Die
ciÓn pasando por el castellano; ili,'Ualmente tndYOaO ea ~ lS3J. A . uuultce e SignO de raíz.
raciÓn del hebreo al latín ÁBRA.IIAW bar Kiyya '1 PLAl'OfiI de n par"""h póstuma DtJ trkmguli.r de
puesta QC' 1464
RECIOIotO/'(J'ANO
' o ra como
b
volí; culminando la era de los traductof'e:S coo la ~ • la. que constituye el primer tTatado de tri

Toledo '1 Q:RA.RDO de Cremoa; a quien se debe b ~ nometrla de unportancia en latín. gc>
de una quincena de autores griegO$ y iraba..
S. XIII. En Oriente florece al trabe NASI" AL-DlN. mieatnl . . Sic:6.
CUIl~.ERMO de Moerbecke traduce direetamcotc dc.I ..
latín. - Comienza el despertar matem.4.tic:o en <">.:rk'= , . .
NACCI propugna el iÍstema de numel'lOÓO c:Lcd.m.a1 d _ Lar.w
abad de l202 '1 se ocupa de teoría de nÚl:llel'OS. Q.p:ln, . .
meb1a; un JOROANUS Nemorarius se ocu~ de 41&ebra:: c..
I'ANO traduce el Euclides; y el astrónomo SAaloI())(X) . . . .
de arilm~tica. Fuera del aunpo estrictamente me!
escol4.stico Ramón LuLL tnlta CUestiooCi de l6p:a.
.'''m el

S. XIV. Florecen el chino CflU SU1.cIU~. ea cuya obra ~ ti¡


H
HbÜnguJO aritrnético ; y el ingl~¡ BI\A.DW.w>Ul&, ..... de . .
Ceometrlo especulotitlO. • La trigonometrla 100 dcarroI. , .
obra del judío LEvl b. Cerson y el inglés W A.l.UJriCI'OtA .. "-
estudia el movimiento unUonnementc variado ea b-. . . .
por el francés ORES~E y en i>rma retórica por b
n.TrESBURr y -CAlCULATOR- (Regla de M..-j.
c. 1340. Se menciona el método de contabiJidad por putida cIaWa.
s. xv. El filósofo Nicol1s de CUSA se ocupa de dbtintu e_,,'__
matemáticas.• En la segunda mitad del sido Jo. awc-m.
PEufUlACH y RECIO~O"'TANO compUan lablas de ~
culares. - Aparecen 101 primeros b'atacb de uil:l:Mtka .....
sos; Treviso (1478); de Pietro BoJ\C1II (l~) Y de ~
(1489); en este último. $e introducen 101 lÍgPOII + '1 - •• A'"
de siglo. PlEItO della Francacacompooc un tnuadodt .......
tiva que circula manuscrito.
1482. Se imprime el Euclides de CutPAHO (mejondo). • 1 5 M'"e
da Vinci inicia su carrera de ingeniero. durante la CtMI ..

1484.
de variadas cuestiones matem4t:i<:as.
u tripa,.,!! en lo sclence de nombrrl de CUUQUET qu.
aritmética. álgebra, simbolismo. raciona1.i.ucióD de f
tna"
b
dores ...

208
209
íNDICE DE AUTORES

A
·AL·RAz, (865-925), 170.
At.-ZARQAU: In.
AUN EZIlA (C. 109().1I67), 161.
AJ.rrIClAS de HcracJea (s. IV a. C.): 38.
AJlIWiAM BAR H'VYA (m.e. 1136), 172.
AJlu AJ.·j'ATH (s. x), 158. AN"x.(CORAS de Clazomeñe (s. va. C.):
38.
ABUL,WAtTA (940- e. 997), 159, 162,
163, 170, 189. ANAXJMANDRO de MiJelo (s. VI a. C.):
39.
ABu !:AJo/IL (c. 900), 161, In.
ABU UTHMAN (s. x): 159. ANAXfwI:.Nu de MiJero(s. VI a. C.}. 39.
ANTlroN (s. v a. C.): 54.
AD<ulUX> de &th (s. XII)' 159, 176,
178, 190. APOLOHIO de Perga Ce. 190 a. C.): 63,
MMU (s. XVII a. C.): JO. 70. 79, 112, 113, 114, 115. 116. 117,
AL BATTAN' (c. 858-929), 162. lIB. 119, lOO, 121, 135, 138, 158,
177. 193, 194,
ALBuT', León Baltis.. (1404.1472),
195, ARISTARCO de Samos (s. 111 a. C.): 94,
IOB, 136,
ALBuTO MAGNO (San) (c. 1200-1280),
• 189. AalSTEo el Viejo (s. IV a. C.): 66, 79,
99. 102,
AL-BIRUN' (973-10481), 163, 171, 179.
ALcU'HO de yo,k (e. 735-804), 153, ARJSTÓTE...S de Estag;nl (384.J22),
AuONSO X el Sabio (1221,1284), In. 16, 49, 54, 59, 50, 61, 72, 130, 156.
AJ..·fuCCAC (s. VIII): 158. ARQufMEDLS de Siracusa (287-212), lO,
AL-HAUN (e, 965-1(39), 163, 171. 54.62,63,M,85,66,79,60,89,OO,
180, 194. 91, 92, 93, 94, 95, 96, 97, 98, 99,
AL-KA..., (m.e. 1024), J71, 181. 100, 101, 102, 103, 104, JOS, lOO,
At.-KtIUWARIZWI Ce. 780-846): 159,
107, 108, 109, 110, 111, 112, lI3,
119, 1.20, 121, 126, 129, 136, 138,
180. 161, 166, 187, 176, 177, 185,
IB7. 139, 140, 141, 143, 145. 158, 161,
162, 163, 177, 194.
AL-MAllAN' (m,e. B74), 162. 172.
AL·NAY"Z' (m.e. 922), 158, In. ARQUITAS de Taras (s. IV a. C.): 38, 62.
M,71.

211
ARVA81-lATA (n. 476); 155, 165. 166. CIIUQUET. Nkholas (e. 1484), 196.
EUTOCIO de Escalona (s. VI): 129, 130
ARZACIIEL (c. 1029-1087): 177. 203. 158. . lhPÓCJtAn:s de Qulos (s. Va. q, 38.
ÁTALOde Pérgamo(s. II a.C.): 113. CHU SltlU·CIIIEl-I (s. XIU): 164. 38. 54. 55. 56, 57. 199.
ATENEO de Cicico (s. IV a.C.): 38. H,PSICLES (s. 11 a. C.): 77, 120, 1.58,
o F
AUTOUCO de Pitana (c. 330 a. C.): 88. 177.
158. 159. 177. HOMtRO (s. IX/VIII): 41.
AV'CENA (980-1037), 163. 170.
DAMASCIO de Damasco (s. VI): JJO. FIUI"O de Mende (s. IV a. C.): 38, 80. HORNER, WiJliam Coorge (17B6-1&17):
DANTE Alighieri (1265-1321), 189. FlLÓNIOt:S de Éfeso (s. " a.C.): JI4. 164.
8 DEOU..IND, Julius Wilhelm Richard
(1831-1916), BS.
C
8AO'N'. José (1897- ), 10. OEMÓCRITO de Abdera (s. V a.C.): 37,
8ACON. lloger (e. 1214- c. 1292), 189. BS.
CAUNOde Pérgamo(l3().e. 200), 133.
DESCARTES. Res>é (1596-1850), 140. 18N AL-BANNA (e. 1256-1321), Ill-l.
190. CEa" (s. VIII)' 172, 173. 183.
8AIIA AL-D'N (1547-1621), lBS. DINOSTaATO (s. IV a. C.): 38. 58, 63. leN AL-HAYnIAM:: v~ase AutAzEN.
CEM'NO de Rodas (s. , a. C,), 121. 177. leN AL·HUSAYN (s. XI): 171.
BANU MUSA (s. IX): 159. D,ocLt:S (s. 11 s. C,), 120. 123.
CUAIU>O de Cremona (1114-1187); l8N !M.OR (s. x.u Ó XJu): J84.
BAR HIVVA (s. XII): 177. DIOFANTa de A1ejandria (s. 111): 25, 176. In.-
77, 127. 140. 141. 142. 146. 147. IsKAQ b. HUHAYH (m. 910), 158
BASKJIARA (s. XII): 166, 173, 174. CElUI EllTO de AuriUac (e. 930-1003),
BEDA "e1 Vencr...ble" (c. 673-735): 153. 148. 149. ISO. 155. 159. 166. 171. 175. lS'OORO de MUelo (5. VI)' 77. lJO.
194. ls'OORO (San) de Sevilla (e. :!00-638),
BoEelo, Severino (48().5Z4): 127, 130, CHlBERTI, Lorenzo (1378-1455); 195. 153.
152. 189. OIONISIOOORO de Amiso (s. I a. C. 1): CUIULIlM'O de Moerbeeke (e. 1215-
6ollCIU, Pielro (c. 1484): 199. 121. e. 1286), 177.
OoMNINO de Larisa (s. v): 129.
URADWARDINE, nlOmas (c. 1290(1349):
lOO.
BRAIIMACU""A (c. 588-660): ISS, 166,
Dosrn:o de Pelusa (s. 111 a. C.): 90,
lOS.
CULO'N. Pa.1 (1577-1645), 135. l-ro.
CUNOISALVO, Domingo (s. XJI): J76.
JABIR be..
]

Aflah (5. XII)'


-
172. 177.
-
173. Dü..... Albrech. (1471-1528), 195. ].u4BUCO de Calcis (s. IIlllv): 130,
BlUSÓN (s. IV a. C.): 54. 199.200. H 132. 133.
BRUNEULSCHI, Filippo (I377·1446): ]OANNlS A.rcerius de Croninga (s. XVI):
E HABAS" AlAIA.S18 (s. IX): 162. 131.
195.
HAU-I:Y. Edn,uod (1656-1742}. J 13. ]ORDANUS Nemorarius (m. 1237): 179,
ENÓPIDES de Quíos (s. v a. C.): 38. IiAMU.TON. William -... (1805-1865),
C 189.
ERATósTENES de Cirelle (s. 111 L C.); 25.
56. 80. 90, 96. 110. 112. 120. 121. JUAN de Palermo (s. XIII): 178, 187,
CALCUUTOR . Richard Swines . head HEJ8"C. Johao Ludvig (1851-1928), 186.
(s. XlV)' 191. 135. 96.
ESTESICORO (s. VI a. C.): 37.
JUAN de Sevilla (s. XII)' 159. 176.
CAMPANO, CiovaIlni (s. XIII): 178, 190, Ht:.RMOTAMO de Colof6n (s. IV a. C.):
193. EUCUOES de A1ejandria (e. 300 L C,), 38.80.
CANTOR. Ceorg (1ll-l5-1918), 10. 23.37.42.49.60.62.66,70.71.72. HERODIANO (s. 11); 16. l'
CAPELI.Jr" Marciano (s. v): 152. 73.74.75.76.77.78.79.80.81.82. HUOOOTO de Halicamaso (5. va. C,),
CASIODOIl.O (c. 490-<:. 565): 152. 83.ll-l.BS.56.~,56.89.90.~.98. 18. . I'LEJN. F61ix (lll-l9-I925), 42.
C'CERÓN (10643), 91. 99. 102. 113, 118. 128. lJO. 135. II"ÓN de Alejandria (s. ,), 127. l-ro.
COSÓN de Samos (s. 111 a. C.): 90. 159. 162. 171. 176. 177. 178. lBS. 141. 143. )44. 145. 146. 159. 202. .
193. 194. HESlooo de :\scra (s. VII/VIII): 41. L
COPtMNI o. Nicolás (1473-1543): 179.
EUDEMO de Pérgamo (s. 11 a. C.): 61, HEYTf.S8URY, William (s. XIV): 191.
CUSANO, El '"" Nicolás de Cusa (1401·
113. 114. 117. fflUJ. AL-Huesf (s. IX): 158. U:OOAIoCAS de Taso (s. IV a. e): 38.
1564), 192. 198.
EUOEMO de Rodas (s. ,va. C,), 36. :n. H'LBEllT. David (1862-1943),82. LEÓN (a ,v a. C,), 38.
11 38, 48. 129. HIPARCO de Nicea (s. Ir a.C.): U5, LEoNARDO da VinO (l452-15J9), 195.
Euooxo de C.. ido (300-337 Ó 4OS-J55), 121. 134. 14.5. 199. 200.
CIIASLES. Michel (1793·1880): 89. 38, 63. 64. BS. 71, 75. 80. ll-l. ~, HIP'AS de EIix (s. v a.C,), 37. 55.58. l.I:ONARDO Pisano (c. 1I7O-después
tI'IN CIIII.:·SUAO (s. XIII): 164. 56.96. 63.139. de 1240), 161. 177, 178. 156. 1~.
186. 193. 195. 196
212
213
PAI'PUS de AJejandrla (s. lIl/lv): 89, 93, SMITU, Hcnry johl) StcpJHm (1826-
LEVI bcn Ccrson (1288-1344): 100.
1883), 174. v
LIU Hui (s. XII): 164. 107. ll3. 114, 119, 127, 129. 133,
134, 135, 138, 139, 159. Sr"Ncu, Edouaro (l882-1963j, 26.
LULL. Ramón (e. 1235-1315), 189. 190. VAN OER WAERDEN, Darte! Leinder
PARMtNlDES de Elea (s. v a.C.): SO. (1003- ), 33, 46, 157.
P'SCAL. Slais. (1623-1662), 42, 140. T
VARMIAMIlIlRA (s. VI): 155.
PECKAM, john (1229-1291): 194. VENlltIS, Michel 0922-1956): 17.
MACH, Enlst (1838·1916): lOS. PERSEO (s. 11 a.C.): 1.21. TAlIlT b. Qurm (827-901): 158, 161.
169, 177, VITRUVIO (s. I a. C.): 109.
MAMERCO (s. VI a.C.): 37. PEURSACH. Ceorg (1423-1461): 192.
MANSCOPULO, M:lximo (s. XIV): 175. PIEIlO della Francesca (1416-1492): TAUS de Milelo (s. VI lL C.): 39, 40.
MARINO de Neápolis (s. V a. C.): 129, 195, 196, 202. 41.42. IV
130. PITÁCOMAS de Samos (s. VI a. C.): 22,
TEt:rITO de Atenas (s. IV a, C): 38, 49,
161.
MASLA .... (s. x), 23, 25, 28, 37, '12, 43, 44. 45, 47,
60, n. 80. WAI.LINCFORO, Richard (J292-133S):
MENoc"'o (s. IV'. el 38, 63, &1, 66, 49, 75. 83, 84. 135, 160. 164. 169, TEOOORO de Circne (s. va. C): 38, SS. 190.
1\:OOOSIQ de Bitinia (s, I a. C,): J21. WIDMANN, johíUln (s. xv): 194.
99. 173, 174.
158. 159, 177, IVITELO (1225?-I280?), 194.
MENELAO de Alejandría (S. 1); 127, PUNUDE, Miximo(1242--c. 1310): 175.
Tr.ÓN de Alejandría (s. IV): 73.
128, 131, 134. 138, 158, 161. PLATÓN (428-348), 38. 49. 55, 56,59.
METKOOORO Gnes del V como del VI): 60. 62, 63, 76. TEÓN de Esmima (s. 11): 99, 128. 132.
TEUOIO de Magnesia (s. IV a. C.): 38. y
146. PLATÓN de TIvoli (s. XII): 172, 177.
TIIUREAU-DANCIN. Frantois (1872-
MILU, Aldo (1879-1950), 10. PUNJO (23-79), 153.
1944), 22. YANC HUI (s" XIII): J64.
MULAs VAUJCROSA, José Marla(1897-. PLUTARCO de Queronea (s. 1/11): 90.
TIMARIDAS de Paros (s. IV a. C.): 62,
1970), 9. 91.
63,133.
MONGE, CasllaJ'd (174&-1818): 196. PaOCLO de Bi7.lloeio (410-485): 37, 44, Z
TOMÁS (Santo) de Aquino (122&.1274):
MUI.Lt:K, johanncs (s. xv): 192. 48,71, 78, BO, 89, 129.
189.
P'rOLOMEO, Claudio (s. 11): 56,80, 114, Zf.NOOORO (s. 11 a. C.): 121.
N ZLNÓN de El.. (s. v •. c.¡,
SO,51. 52.
ll5, 121, 127. 128. 133. 134, 135,
u ZEUSIPO (s. 111 a. C.): 97.
136, 137, 138. 155. 158. 159, 162,
N... o AL-DIN (1201-1274), 185
165, 170. 176, 177, 189. 191. . ZEunIEM, Hyeronimus Georg (1839-
NAUCMATES (s. 111 a. C.): 117. ULUC SLC (1392-1449), 185.
1920), 24, 49.
NEOCLlOES (s. IV a. C.): 38.
NEUCEISA EIl. Otto (1899- ): 22, Q
28,46,63.
EWTON, Isaac (1642 jul.; 1&&3 greg.-
QuST' b. Luq. (s. Ix/x), 159.
1727) 42.
R
NICOMACO de Cer.LSa (s. 1): 86. 127,
128, 130, 131, 152, 189.
Rr.CIONONTANO (1436-1476): 192.
NICOMEOES (c. lBO a. C.): 120. 122,
REv PASTOO, Julio (1888-11162}. 9, 10.
139.
RHAZf.S: véase AL-HAn
o RHIND, A. Henry (1833-1863), 30, 31.
ROBUTO de Chester (s. XII): 176.
OMAR KlIA\'YAM (c. J04O-c. 1131): 171, RUFINI, Enrico (1890-1924): 164.
181, 182.
OOES"", Nioole (1313-1382), 191. 192, s
197, 198.
SACK080SCO (s. XIII): 179.
P SERENO de Antinópolis (s. VI?): 129.

PACIOLI. Luea (c. 1445-1514): 195, SEVERO Seboth (s. VII): lS6.
196, 200, 201, 202. SIMI'UCIO (s. VI): 36, 130.

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