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KOVALIOV, Historia social de Roma , 1989, Akal, pp.

356-361

El trabajo de los esclavos :


En la antigüedad la esclavitud se originó sobre todo en
la guerra. En Roma, gracias a las particularidades de su
historia, la guerra como fuente de producción de esclavos
tuvo una importancia mayor aún que en oriente o en Grecia
Otras fuentes para la adquisición de esclavos fueron las
deudas. Ya hemos· que para los ciudadanos romanos la
esclavitud originada en las deudas fue abolida de hecho
con la ley de Petelio y Papirio; pero en las provincias esto
era distinto; sus habitantes no tenían derecho de
ciudadanía y los usureros romanos reducían a sus deudores
a la esclavitud en masa. Mientras se hacían preparativos de
guerra con los cimbrios y los teutones (alrededor del 105),
Mario fue autorizado por el Senado para invitar a las filas
romanas a los aliados de los Estados de la periferia. Entre
otros, Mario se dirigió también al rey de Bitinia. Este
respondió que la mayoría de sus súbditos, llevados por los
recaudadores romanos, languidecían en esclavitud en las
provincias. Probablemente Nicomedes exageraba bastante,
pero, de cualquier modo que fueran las cosas, el Senado
decretó que ningún aliado nacido en estado libre fuese
convertido en esclavo. Sobre la base de este decreto el
pretor de Sicilia pudo liberar, en pocos días, a 800
hombres. Este hecho, narrado por Diodoro (fragmentos del
libro XXXVI), ilustra claramente cuál era la situación en las
zonas de la periferia a finales del siglo II.
Una tercera fuente de adquisición de esclavos fue la
piratería, que en la época romana alcanzó·proporciones
nunca vistas. Durante los tres últimos siglos de la
República, los piratas crearon, sobre las semidesiertas
costas orientales de la cuenca mediterránea -Iliria, Cilicia y
Chipre- verdaderos Estados con fortalezas y flota. Llegaba
a suceder que su acción detuviera el comercio marítimo e
hiciera subir considerablemente en Roma el precio de los
cereales por la imposibilidad de importados de las
provincias. La audacia de los piratas llegó hasta el punto de
atacar las costas de Italia y Sicilia.
El gobierno romano condujo contra ellos una lucha
encarnizada. Ya hemos hablado de las guerras ilíricas. En el
67 se dieron a Pompeyo poderes dictatoriales sobre la zona
del Mediterráneo y sus costas, precisamente para destruir
los nidos de piratas. Contra los piratas también
combatieron César y Octavio. Durante cierto tiempo las
medidas militares dieron resultado, pero mientras existió el
sistema esclavista no fue posible destruir por completo la
piratería. Y sucedía que mientras, por un lado, una
considerable parte de los piratas eran esclavos, por el otro,
el mismo sistema esclavista se nutría de las correrías
marítimas que proporcionaban la mercadería viva a los
mercados de esclavos. El pillaje del mar constituía una
operación muy ventajosa y no fueron pocos los ricos que
invirtieron su dinero en empresas de piratería. De este modo,
la piratería se presentaba como una parte orgánica del
sistema esclavista y no era posible liquidarla por completo.
Además, hay que agregar que en la época de las guerras
civiles, los piratas, en su calidad de fuerza organizada, eran
utilizados frecuentemente por las partes en conflicto.
Otra fuente más de esclavitud era la descendencia natural de
los esclavos. El hijo de una esclava esclavo, y los amos tenían gran
interés en que sus esclavas tuvieran la mayor cantidad posible de
hijos. Los esclavos nacidos y criados en la casa (vernae) eran muy
apreciados, pues se les consideraba más fieles. Por eso los
propietarios tomaban todas las medidas encaminadas a
incrementar la natalidad en las esclavas, como la exención del
trabajo y otras.
Sin embargo, hubiera sido imposible resolver de ese modo
el problema del aprovisionamiento de esclavos, porque el
porcentaje de nacidos era muy pequeño, a causa del régimen
severo que se les imponía, de la ausencia de una familia legal,
del sistema de vida común y de la falta de interés de los es -
clavos en tener hijos.
Los esclavistas romanos recurrieron incluso a la crianza
de esclavos. Diodoro (fragmento del libro XXXIV) habla' de la
existencia de organizaciones con esa finalidad en Sicilia en el
siglo II. De allí se sacaban esclavos para su venta y los
propietarios compraban la fuerza obrera que necesitaban.
Uno de los objetivos de la crianza de esclavos era su
instrucción, el logro de mano de obra cualificada. Ya hemos
dicho qué amo modelo era Catón. El se ocupaba
personalmente de la instrucción de los pequeños,
vendiéndolos luego con mayores ganancias. También Craso,
romano riquísimo de la primera mitad del siglo I, hacía lo
mismo.
Junto a estos cuatro factores fundamentales de
aprovisionamiento de esclavos, había otros menos
importantes. Un hombre libre podía ser reducido a esclavitud
como castigo por algunos delitos, por ejemplo por haber
escapado a la prestación del servicio militar; el padre podía
vender como esclavo-al hijo por tres veces y sólo después de
la tercera venta caducaba sobre él la autoridad paterna.
Los esclavos se adquirían por lo general de dos modos:
directamente como botín de guerra o comprándolos en el
mercado. El primer modo era de práctica en el ejército. Los
comandantes disponían casi sin ningún control del botín de
guerra y tenían la posibilidad de procurarse gratuitamente
cualquier cantidad de esclavos. Esta posibilidad tampoco les
faltaba a los simples soldados. Muchas veces César distribuía
como premio un esclavo a cada soldado.
Pero la principal fuente de adquisición era la compra en
el mercado. En todos los centros urbanos de los dominios
existían mercados de esclavos. En Roma misma había uno en
las cercanías del templo de Cástor. El más famoso era el de
Delos donde según Estrabón (XIV, 5, 2), a veces se vendían
hasta 10.000esclavos por día .
Los esclavos que eran llevados al mercado se
presentaban desnudos para que el comprador pudiera darse
cuenta de la calidad de la mercadería en oferta. Por lo general
llevaban señales- distintivas constituidas por líneas grabadas
con yeso sobre las piernas y por birretes de lana en la cabeza.
Los prisioneros de guerra llevaban en la cabeza una guirnalda.
El vendedor tenía la obligación de informar al comprador
de todos los defectos del esclavo. A veces el esclavo llevaba
pendiente del cuello una tablilla en la que se indicaba su
origen, su edad, etc. La ley preveía que, en el caso de que
después de la venta se descubrieran defectos escondidos, el
contrato se volvía nulo.
Los precios de los esclavos en Roma sufrían grandes
oscilaciones. Los increíbles altos precios, que antes de la
época romana ni siquiera se imaginaban, se debían al
aumento del lujo y de los gastos improductivos. Sumas
enormes se pagaban por las hermosas bailarinas. Centenares
de miles de sextercios se pagaban por los actores y por otros
profesionales altamente cualificados.
“El precio más alto –escribe Plinio- que se haya pagado nunca por
un esclavo, por lo menos en lo que yo sé, se dio por el gramático Dafnis
… 700.000. sextercios... En nuestros tiempos esta cifra no ha sido
superada, pero por otra parte, según la tradición, los actores lograban su
libertad con las propias ganancias, y ya en el tiempo de nuestros
antepasados el actor Roscio ganaba con su trabajo 500.000sextercios al
año” .

En el período de las grandes. Conquistas se nota una


brusca caída en el precio de los esclavos. En el 177 los precios
de los esclavos sardos eran tan bajos que se hizo habitual
decir «barato como un sardo» . En el siglo I, durante la
conquista del reino del Ponto, los esclavos eran vendidos en 4
denarios· cada uno, mientras que el precio medio del mercado
oscilaba en 300-500 denarios.
Veamos ahora en qué ramas de la economía , se aplicaba
el trabajo de los esclavos en Roma. Antes que nada, en la
economía doméstica. En esto hay que subrayar el carácter
eminentemente productivo del trabajo doméstico de los
esclavos. La aplastante mayoría de la «familia urbana»
estaba constituida por un grupo semiparásito compuesto por
la servidumbre. En las casas romanas de los ricos y también
de la clase media, la parte de «familia» destinada al servicio
directo de los amos era desproporcionadamente grande con
respecto al número de esclavos empleados en trabajos
productivos o entregados en alquiler. En la casa romana
existían centenares de esclavos, desde porteros, correos,
lavaplatos, sirvientes, a peluqueros, manicuras, maestros,
médicos, administradores, mozos de cuerda, etc.
Con relación a los esclavos domésticos, los artesanos que
trabajaban eran relativamente poco numerosos en el
mercado. Se trataba de esclavos entregados en alquiler por
sus propietarios o pertenecientes a los artesanos mismos. En
general, el peso específico del trabajo de los esclavos en la
industria italiana fue, según parece, pequeño (ver El
artesanado, en este mismo capítulo).
Los esclavos eran ampliamente explotados en los
trabajos de construcción: el ya recordado Craso empleaba
con este fin más de 500. Lo mismo puede decirse de los
trabajos de extracción: en España, en las minas de plata
cercanas a Nueva Cartago, trabajaron hasta 40.000 esclavos.
Los esclavos eran ocupados en calidad de empleados en
las casas comerciales, en las oficinas de los banqueros, en las
compañías de recaudadores y en otras empresas privadas.
En Roma, finalmente, existía la numerosa categoría de
los esclavos públicos, que ya hemos mencionado.
Uno de los más importantes campos de aplicación del
trabajo de los esclavos fue la agricultura. Esto fue
determinado tanto por el carácter agrícola de1pais como por
la concentración de las propiedades territoriales iniciada en el
siglo II. Justamente la gran propiedad agrícola creó las
condiciones más favorables para la aplicación en masa del
trabajo de es clavos. A este respecto tenemos óptimas fuentes
en las obras de carácter agronómico de Catón y de Varrón y
también en Columela ,, escritor del siglo 1 d. C. Por estas
fuentes es posible seguir el desarrollo de la economía agrícola
romana y la evolución del trabajo de los esclavos durante tres
siglos.
Catón indica cuál era la escuadra normal de esclavos
necesaria para el mantenimiento de un olivar de 240
yugadas (más o menos 60 hectáreas): un guardián (vigilante
de los esclavos, elegido entre ellos mismos); una guardiana
(gobernanta, las más de las veces mujer del guardián); 5
obreros; 3 carreteros; 1 caballerizo; 1 porquero; 1 pastor: en
total 13 hom bres. Para un viñedo de 100 yugadas, Catón
establece el si guiente personal: guardián; 1 guardiana; 10
obreros; 1 carretero; 1 caballerizo; 1 vigilante de los racimos;
1 porquero: en total, 16 hombres. Evidentemente, el viñedo
requería más trabajo que el olivar.
Estas cifras parecen muy bajas, pero no hay que olvidar
que Catón se refiere solamente al personal permanente.
Durante la cosecha y la molienda de las aceitunas o la
recolección de la uva, el número de esclavos se completaba
con una determinada cantidad de trabajadores libres.
Las indicaciones de Catón sólo se refieren a las
propiedades de Italia central, donde no se cultivaban
cereales. Los grandes latifundios del sur, destinados a la cría
del ganado, y los campos de Sicilia, cultivados con cereales,
requerían una cantidad de esclavos considerablemente
superior.
Catón proporciona se interesantes datos sobre la
alimentación y la vestimenta de los esclavos. Los guardianes
y el pastor recibían menos pan que los esclavos empleados
en trabajos pesados; en invierno la ración era más pequeña
que en verano. Catón aconsejaba preparar el vino destinado
a los esclavos con los residuos. En lo referente a la
vestimenta, recomendaba darles por turno una túnica y un
abrigo corto. También aconsejaba quitarles el viejo vestido
para que se hiciera con é l una manta remendada.
También da Catón muchos consejos sobre el cuidado y la
medicación del ganado, explica hasta cómo hacer sacrificios
a los dioses para que los bueyes se mantengan sanos, pero
no dice una sola palabra sobre el modo de curar a los
esclavos enfermos. Ya sabemos por su biografía que a este
respecto su opinión era vender a los esclavos viejos o
enfermos.