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GUIÓN LITERARIO: “EL MALETÍN”.

ESCENA 1. CAFETERÍA. CIUDAD. EXTERIOR. DÍA.

Fundido en Negro de Apertura.

Texto sobre Negro: “El maletín”.

La acción se sitúa en la cafetería de una ciudad mediana de

los Estados Unidos. En la misma calle, concretamente a la

izquierda del establecimiento y haciendo esquina con otra

calle, hay una comisaría de policía.

Corte.

ESCENA 2. CAFETERÍA. CIUDAD. INTERIOR. DÍA.

Entre una hilera de mesas con sillones abatibles unos

contra otros, se distingue a DOS HOMBRES sentados justo en

la mitad de la mencionada hilera. El PRIMER HOMBRE, que es

el que comienza a hablar, coloca un maletín encima de la

mesa, mientras que el SEGUNDO HOMBRE lo escucha con gran

atención.

PRIMER HOMBRE/JAMES

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Bien, Señor Morris, me presentaré. Me llamo James y

soy uno de los hombres de confianza del Señor

McDonald. Él no ha podido venir porque está muy

ocupado con sus negocios. Pero me ha encargado que

le felicite por sus servicios. Ha hecho usted una

gran labor vigilando a su mujer.

SAM MORRIS

(Intrigado)

¿Qué es lo que han hecho con ella?

JAMES

(Incómodo)

Eso a usted, Señor Morris, no le tiene que preocupar

ya. Es asunto nuestro, ¿Está claro? Además, lo que le

voy a enseñar hará que se olvide de la Señora McDonald.

JAMES abre muy disimuladamente los cierres del maletín y

mira hacia la barra del establecimiento. Los escasos

CLIENTES que hay en la cafetería están de espaldas,

bebiendo sus respectivas consumiciones, y el CAMARERO

también está ocupado, preparando una infusión. No obstante,

hay otro HOMBRE, al que JAMES y SAM MORRIS no ven, que está

sentado en la mesa contigüa a la suya, curiosamente, con un

maletín idéntico al que porta JAMES, y escuchando con suma

atención la conversación. Más confiado, JAMES levanta la

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tapa del maletín, permitiendo que SAM MORRIS pueda ver su

contenido. El HOMBRE de la otra mesa, tan intrigado como

SAM MORRIS, desliza con cuidado su cara por el lateral del

sofá en el que se encuentra sentado. Entonces, tanto SAM

MORRIS como el HOMBRE se quedan asombrados al contemplar

que el maletín está repleto de dólares, de un millón de

dólares, para ser precisos. El HOMBRE de la otra mesa,

temeroso de que le puedan pillar espiando, aparta su cara

de la esquina del sofá. Por su parte, JAMES se despide de

SAM MORRIS, levantándose de la mesa y dirigiéndose hacia la

salida del local.

JAMES

Bien, Señor Morris, disfrute mucho de su recompensa

con su familia. Buenos días.

SAM MORRIS

Buenos días, Señor James.

En el rostro de SAM MORRIS se dibuja una amplia y

prominente sonrisa. En efecto, JAMES tiene razón. Se ha

olvidado completamente del destino que haya podido correr

la SEÑORA McDONALD. Piensa que ahora podrá ir con su mujer

y sus hijos a Disneylandia, tal y como les había prometido

tantas veces. SAM MORRIS termina de beber su café y se

dirige hacia los servicios con celeridad. El HOMBRE de la

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mesa contigüa también se levanta y, de forma pausada,

igualmente se dirige hacia los baños del establecimiento.

Corte.

ESCENA 3. SERVICIOS. CAFETERÍA. INTERIOR. DÍA.

Cuando el HOMBRE con pintas de vividor y aventurero que ha

estado espiando a JAMES y SAM MORRIS, entra en los

servicios, ve a este último meando placidamente, en el

urinario situado más cerca del lavabo, y el maletín repleto

de dinero en el suelo, también en el lado más próximo al

lavabo. SAM MORRIS dedica una mirada fugaz al HOMBRE que

acaba de entrar en el baño y a su maletín, resultándole

curioso que sea clavado al suyo. Disimuladamente, el HOMBRE

VIVIDOR coloca su maleta pegada a la de SAM MORRIS y, tras

lavarse la cara y atusarse un poco el cabello, comprueba

que SAM MORRIS está meando mirando distraídamente hacia el

lado opuesto. Entonces, con un movimiento ágil y veloz de

su mano izquierda, el HOMBRE VIVIDOR recoge el maletín de

SAM MORRIS y se dirige, con paso firme y decidido, hacia la

salida de los servicios, dejando a SAM MORRIS el otro

maletín, que está lleno de ropa.

Corte.

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ESCENA 4. CAFETERÍA. CIUDAD. EXTERIOR. DÍA.

SAM MORRIS sale de la cafetería con el tiempo justo para

observar cómo el HOMBRE VIVIDOR abandona con su coche el

lugar. SAM MORRIS vuelve a esbozar una sonrisa al pensar en

la coincidencia de los dos maletines. Después, saca las

llaves de su coche y accede al interior del vehículo.

Corte.

ESCENA 5. COCHE DE SAM MORRIS. INTERIOR. DÍA.

Relajado y confortablemente sentado, SAM MORRIS levanta los

cierres del maletín y su sorpresa es mayúscula cuando ve

que el objeto que le ha reportado tanta felicidad en tan

poco tiempo está, en realidad, lleno de ropa. Entonces, su

cara enrojece de furia y rabia por haberse dejado quitar,

de una manera tan estúpida, la recompensa otorgada por el

SEÑOR McDONALD. Abatido, golpea con sus manos el volante y,

acto seguido, arranca el vehículo.

Fundido en Negro de Cierre.

ESCENA 6. HOSTAL DE CARRETERA. EXTERIOR. NOCHE.

Fundido en Negro de Apertura.

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Texto sobre Negro: “Horas más tarde..”

Durante varias horas, SAM MORRIS persigue, procurando que

su empeño no se haga notar, al vehículo del HOMBRE VIVIDOR.

Es decir, lo sigue a una distancia prudencial. Éste sale de

la ciudad y al atardecer decide parar en un hostal de

carretera para pasar allí la noche. SAM MORRIS, por su

parte, aminora la velocidad de su coche hasta dejarlo

estacionado con suavidad.

Corte.

ESCENA 7. HOSTAL DE CARRETERA. INTERIOR. NOCHE.

El HOMBRE VIVIDOR entra en el hostal y se dirige hacia la

barra, donde están los dueños del establecimiento, una

PAREJA JOVEN. Sin embargo, antes de el HOMBRE VIVIDOR pida

nada, alguien detrás de él, consigue paralizarlo.

SAM MORRIS

¡Maldito ladrón! ¡Devuélveme ese maletín! ¡Es mío,

entiendes, mío!

El HOMBRE VIVIDOR se gira y mira desafiante a SAM MORRIS.

Por su parte, la PAREJA del hostal, contemplan como

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involuntarios testigos, el vertiginoso desarrollo que

adquieren los acontecimientos.

HOMBRE VIVIDOR

¡Así que quieres el maletín, eh! ¡Pues, corre, ven a

por él!

El HOMBRE VIVIDOR saca del bolsillo derecho de su pantalón

una pistola y apunta al rostro de SAM MORRIS. Este,

imperturbable, saca otra pistola y hace lo propio.

SAM MORRIS

(Retador)

¡Yo también tengo una!

Transcurren unos instantes que se hacen inacabables,

eternos. Entonces, en el rostro del HOMBRE VIVIDOR se

dibuja una pérfida sonrisa que enseguida se convierte en

una carcajada descontrolada. Y dispara, pero SAM MORRIS es

más rápido que él, y no sólo esquiva el proyectil sino que

acierta a su adversario con un certero disparo y lo

derriba, dejándolo inerte sobre el suelo. En un primer

momento posterior al duelo, la PAREJA JOVEN del hostal se

quedan paralizados por el miedo, pero después reaccionan, y

cada uno lo hace a su manera. El DUEÑO del hostal se se

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dirige a SAM MORRIS, hablando con él de un modo muy agitado

y nervioso. Por su parte, la DUEÑA sale de la barra.

DUEÑO DEL HOSTAL

No, no, no, se preocupe, Señor. ¡Yo enterraré a su

enemigo! ¡Ya lo vera, nadie me vera hacerlo! ¡No

podrán acusarle de nada! ¡Y yo mismo seré una tumba!

DUEÑA DEL HOSTAL

(Solícita y servicial)

¡No querrá irse ahora, Señor! ¡Es noche cerrada! ¿Se

Quedará a dormir con nosotros, verdad?

SAM MORRIS

(Abrumado)

Sí, claro.,..

SAM MORRIS pretende decir algo más, pero la DUEÑA del

hostal le interrumpe.

DUEÑA DEL HOSTAL

Pues no se hable más. ¡Venga, suba las escaleras! Yo

le llevaré hasta la mejor habitación de nuestro

humilde hostal.

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SAM MORRIS, acompañado por la DUEÑA del hostal, recoge, en

primer lugar, su legítimo maletín y, a continuación, ambos

empiezan a subir las escaleras hacia el segundo piso del

establecimiento.

Corte.

ESCENA 9. HOSTAL DE CARRETERA. INTERIOR. NOCHE.

SAM MORRIS sigue avanzando por los escalones, pero la DUEÑA

del hostal se para un momento, quedándose rezagada. Con

sigilo, se saca una daga de los pliegues de su falda y se

abalanza sobre el desafortunado SAM MORRIS, apuñalándole en

plena espalda. La víctima se precipita escaleras abajo,

aterrizando de forma violenta contra el suelo de la primera

planta del hostal.

Corte.

ESCENA 10. HOSTAL DE CARRETERA. EXTERIOR. NOCHE.

Hasta el hostal han llegado, con el tiempo necesario para

contemplar desde fuera el traicionero apuñalamiento de SAM

MORRIS, dos BUSCAVIDAS, de parecido estilo al del difunto

HOMBRE VIVIDOR.

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BUSCAVIDAS I

(Asombrado)

¡Joder, has visto, tío! ¡Qué hija de perra!

BUSCAVIDAS II

(Nervioso)

¡¡Calla!! ¡Es que quieres que nos descubran y nos

maten también!

Corte.

ESCENA 11. HOSTAL DE CARRETERA. INTERIOR. NOCHE.

DUEÑO/BILL

(Exaltado)

¡¡Pero Rachel!! ¡¡Por qué coño has hecho eso!! ¡¡Te

has vuelto loca o qué!! ¡Dos fiambres en una noche!

¡Qué vamos a hacer si alguien los reclama!

DUEÑA/RACHEL

¡Cállate, Bill! ¡Ya nos ocuparemos de los cadáveres

más tarde! ¡Ahora quiero saber el contenido de este

maletín!

Corte.

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ESCENA 12. HOSTAL DE CARRETERA. EXTERIOR. NOCHE.

La DUEÑA/RACHEL abre el maletín y descubre, alborozada, que

contiene un millón de dólares. Por su parte, su marido,

BILL, se olvida momentáneamente de los dos muertos. Por un

golpe de suerte, aún resultando éste traicionero, su mujer

y él se han hecho ricos. Ambos no tardan, pues, en

abrazarse con efusividad. Mientras, en el exterior del

establecimiento, los dos BUSCAVIDAS contemplan, cada vez

más pasmados, la escena.

BUSCAVIDAS II

Esta es nuestra noche de suerte, no la suya. Tenemos

que hacernos con ese maletín como sea.

Fundido en Negro de Cierre.

ESCENA 13. HOSTAL DE CARRETERA. INTERIOR. NOCHE.

BILL

(Extasiado)

¡Esto hay que celebrarlo con una botella del mejor

Champagne, Rachel! ¡Uno no se convierte en

millonario todos los días!

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BILL vuelve a ponerse detrás de la barra y alcanza una

botella de Moet Chandon, una de las marcas más caras de

champán francés.

RACHEL

(Entusiasmada)

¡Desde luego, Bill! ¡Pásame una copa!

Pero la alegría de BILL y RACHEL dura poco. De repente, y

sin mediar palabra, los dos BUSCAVIDAS entran en el hostal,

sacan dos pistolas de los bolsillos de sus pantalones y

masacran a los DUEÑOS del hostal, BILL y RACHEL.

Fundido en Negro de Cierre.

ESCENA 14. HOSTAL DE CARRETERA. INTERIOR. DÍA.

Fundido en Negro de Apertura.

Texto sobre Negro: “A la mañana siguiente..”

Los dos BUSCAVIDAS se marcha rápidamente del hostal con el

maletín y, a la mañana siguiente, dos POLICÍAS, que habían

decidido parar a desayunar en el hostal, descubren la

masacre.

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POLICÍA I

(Espantado)

¡¡Santo Dios!! ¡Quiénes habrán sido los malnacidos

que han hecho esto! ¡Rápido, busca su

identificación!

El POLICÍA II obedece las órdenes de su jefe con diligencia

y revisa concienzudamente los cadáveres. Así, de los

bolsillos de BILL y RACHEL, así como de los de SAM MORRIS,

saca información que permite su identificación, pero no

tiene el mismo éxito con el HOMBRE VIVIDOR.

POLICÍA II

Los dos que están junto parece ser que son los

dueños del hostal: Bill Jefferson y Rachel Stevens.

Y este otro se llamaba Sam Morris, detective

privado. Del otro no hay nada.

POLICÍA II

¡¡Sam Morris!! ¡Lo conozco! ¡Qué horror! ¡Tenía

mujer y dos hijos!

Fundido en Negro de Cierre.

ESCENA 15. CASA DE SAM MORRIS. CIUDAD. EXTERIOR. DÍA.

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Fundido en negro de Apertura.

Texto sobre Negro: “Esa misma tarde..”

Esa misma tarde, otra pareja de POLICÍAS van a comunicar a

la MUJER DE SAM MORRIS la muerte de su marido. No se oye a

los POLICÍAS hablar al comunicar la mala noticia, pero sí a

la MUJER DE SAM MORRIS en su reacción y sus lamentos

desgarradores. Sus dos hijos, un NIÑO y una NIÑA, salen de

la casa y su madre los abraza con fuerza.

MUJER DE SAM MORRIS

¡¡Oh, Dios mío!! ¡¡Sam!! ¡¡Por qué!! ¡¡Por qué tú!!

Fundido en Negro de Cierre.

ESCENA 16. CAFETERÍA. CIUDAD. INTERIOR. DÍA.

Fundido en Negro de Apertura.

Texto sobre Negro:” A esa misma hora, en otra parte de la

ciudad”.

Los dos BUSCAVIDAS llegan a la ciudad de la que es

originario SAM MORRIS, concretamente entran en la misma

cafetería donde el día anterior éste tenía una cita con el

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lugarteniente del SEÑOR McDONALD, JAMES. El BUSCAVIDAS I

porta el mismo maletín que JAMES había entregado a SAM

MORRIS. Los dos BUSCAVIDAS están tomando café cuando, de

repente, al BUSCAVIDAS II se le ocurre una idea que no le

hace ninguna gracia al BUSCAVIDAS I.

BUSCAVIDAS II

¡Eh, oye, escucha, escúchame un momento! Ahora que

estamos en racha, ¿Qué te parece si atracamos este

cuchitril?

BUSCAVIDAS I

¡¡Pero qué dices!! ¡Tú estás chiflado! ¡Confórmate

con lo que hemos ganado! La avaricia puede ser

nuestra perdición.

BUSCAVIDAS II

¡Venga ya! ¡Qué te den! ¡Yo este cuchitril lo atracó

como que me llamo Jack!

En ese momento, se levanta y, sacando una pistola, apunta

hacia el DUEÑO de la cafetería y varios CAMAREROS.

BUSCAVIDAS II

¡¡Quieto todo el mundo!! ¡Si algún jodido gilipollas

se mueve me lo cargo!

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Al BUSCAVIDAS II la acción de su compañero le ha pillado

por sorpresa, pero no tiene más remedio que secundarla,

apuntado a la clientela.

BUSCAVIDAS I

¡Serás imbécil! Bien, ya habéis oído, quietos todos.

Si no hacéis ninguna tontería, esto pronto habrá

Acabado.

Sin embargo, el DUEÑO de la cafetería aprovecha que el

BUSCAVIDAS II se ha distraído un instante apuntando a otros

clientes, para accionar la alarma del local. El BUSCAVIDAS

I, por su parte, reacciona rápidamente, dejándolo seco de

varios disparos.

BUSCAVIDAS II

¡Maldito desgraciado! ¡Cómo se le ha ocurrido hacer

eso!

La alarma sigue sonando y el BUSCAVIDAS I la reviente de un

balazo. Por su parte, el BUSCAVIDAS II se dirige hacia la

parte del local donde está ubicada la caja registradora del

local, donde también se halla una aterrorizada CAMARERA.

BUSCAVIDAS II

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¡Tú, preciosa! ¡Dame todo el dinero de la caja!

¡Vamos, haz lo que te digo y no te pasará nada!

La CAMARERA abre la caja registradora, y entrega toda la

ganancia que ha acumulado durante una semana la cafetería,

a los BUSCAVIDAS. Pero, de repente, una voz procedente de

un megáfono, deja petrificados a los dos atracadores, los

BUSCAVIDAS. Es un POLICÍA apostado en el exterior del local

el que los conmina a rendirse.

POLICÍA

¡¡Atención!! ¡¡Ríndanse!! ¡Repito, ríndanse! ¡Están

rodeados! ¡No tienen escapatoria!

BUSCAVIDAS I

¡¡Maldita sea!! ¡Han llegado aquí enseguida! ¡Debe

haber una comisaría de policía por aquí cerca y no

nos hemos dado cuenta! ¿Qué hacemos ahora?

BUSCAVIDAS II

Coge a la chica que nos ha dado el dinero. Será

nuestro rehén y nuestra garantía para salir de aquí.

Así, los dos BUSCAVIDAS y la CAMARERA se dirigen hacia la

salida de la cafetería.

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Corte.

ESCENA 17. CAFETERÍA. CIUDAD. EXTERIOR. DÍA.

Los dos BUSCAVIDAS salen a la calle y observan cómo está

atestada de policías. Al BUSCAVIDAS I, que es el que tiene

colocada la pistola en el cuello de la CAMARERA,

amenazándola, le tiemblan las piernas. Por su parte, el

BUSCAVIDAS II se dispone a hacer públicas sus exigencias

para salir de aquella ratonera. Sin embargo, no cuenta con

dos policías, dos FRANCOTIRADORES, que apostados en las dos

esquinas de la calle, disparan sendos proyectiles con

demostrada y calculada precisión. Los dos BUSCAVIDAS caen

al suelo y la CAMARERA se dirige llorando a los policías,

quedando el maletín sin dueño, hasta que es recogido por un

POLICÍA.

Fundido en negro de Cierre.

ESCENA 18. CASA DE SAM MORRIS. CIUDAD. EXTERIOR. DÍA.

Fundido en Negro de Apertura.

Texto sobre Negro: “A la mañana siguiente..”

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A la mañana siguiente, DOS POLICÍAS se dirigen hacia la

casa del difunto SAM MORRIS, con su maletín, y llaman a la

puerta. La SEÑORA DE SAM MORRIS sale para atenderles.

POLICÍA

Buenos días, Señora Morris. Hemos averiguado que su

marido firmo un contrato con el Señor McDonald y que

este maletín le pertenece. Sabemos que no podemos

devolverle la vida a su marido, pero al menos este

dinero, ayudará a que sus hijos y usted puedan

afrontar su perdida y salir adelante.

Fundido en Negro de Cierre.

Créditos Finales.

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