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La Vialidad en la Loma de Santa María, un nuevo intento por venir

Francisco Lemus | Morelia

Ante inminente necesidad de vialidades que conecten e integren al sur con el resto de Morelia y
debido a que las tres propuestas previas han quedado descartadas, ahora el gobierno federal a
través de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), que se encuentra preparando una
propuesta; mientras que los activistas y ecologistas mantienen una opción alternativa.

Ante el último dictamen de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) con
el cual se falló en contra del proyecto de vialidad con la que se buscaba conectar a la Loma de
Santa María con la zona urbana, será la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) federal
la que se encargará de hacer una nueva propuesta.

Sin embargo la Secretaría de Urbanismo y Medio Ambiente (SUMA) estatal ya está planteando un
nuevo ordenamiento ecológico de la cuenca del lago de Cuitzeo, que en última instancia fue el
obstáculo para que la última propuesta del gobierno estatal fuera rechazada.

La negativa

El pasado 23 de febrero la Semarnat dictaminó negativamente la tercera propuesta de vialidad a la


loma de Santa María, para lo cual el subsecretario de Gestión y Protección Ambiental de esa
dependencia, Mauricio Limón Aguirre, vino a la capital michoacana para hacer el anuncio formal
de este dictamen que se esperaba prácticamente un mes antes.

Al hacer el anuncio el subsecretario señaló que el dictamen negativo se debía


“fundamentalmente” a deficiencias técnico-jurídicas, ya que el proyecto de vialidad contraviene el
Programa de Ordenamiento Ecológico (POE), un instrumento constitucional “perfectible y
dinámico” que puede ser modificado cuantas veces sea necesario.

Prácticamente tres días después de este anuncio, SUMA puso a disposición del público, a través de
su página de internet o en sus oficinas, una nueva propuesta de POE para que la ciudadanía opine
sobre ella y entonces pueda modificarse lo que podría considerarse como el principal obstáculo
para que se lleve a cabo esta vialidad.

Pues como señaló en ese momento Limón Aguirre: “¡Queremos que haya obra! Queremos, por
otro lado, que se conserven los recursos naturales. Es posible armonizar la planeación del
desarrollo con la planeación ambiental. Lo hemos hecho a lo largo y ancho del país, hemos hecho
carreteras en Áreas Naturales Protegidas”.

SCT la nueva gestora

De acuerdo con Gerardo Macías Cazares, vocero de la delegación michoacana de la SCT,


actualmente esta dependencia trabaja en las propuestas para no una sino varias vialidades en la
zona de Jesús del Monte, con la cual pueda integrársele al resto de Morelia, pero con una visión a
20 años, por lo menos.
Aún es muy pronto para que pueda hablarse si quiera de una fecha para que la SCT presente sus
propuestas, pero el vocero considera que en los próximos meses habrán de tener los proyectos
para que puedan ser consensados con los gobiernos estatal y municipal, a la vez que se pueda
satisfacer las necesidades de los diferentes sectores de la población.

Macías Cazares considera conveniente recordar que en la zona además de los desarrollos
habitacionales, también hay colonias populares y ejidatarios que se encuentran desconectados de
la ciudad y que el revertir tal situación podría mejorar su nivel de vida.

La opinión de activistas

Para Patricia Ávila García, investigadora del Centro de Investigaciones en Ecosistemas (Cieco) de la
UNAM y activista por la defensa de las áreas verdes de la ciudad, el dictamen de Semarnat era más
que un intento por preservar las reservas ecológicas, una invitación a hacer los ajustes necesarios
para que las próximas propuestas si puedan ser aprobadas.

Como puede encontrarse en la página web http://suma.michoacan.gob.mx, del lado derecho y


hasta el final, ya existe una propuesta de actualización del Programa de Ordenamiento Ecológico
(POE) de la cuenca, que como se advierte está puesto a consulta pública. Ahí aparece además de la
justificación, un mapa que señala cuál sería el nuevo POE.

Ávila García se dice sorprendida de que si el POE anterior fue realizado apenas en 2006, “está
jovencito, recién salido del horno, entonces correspondería que en cuanto salió se aplique y se
respete”. Pero dado que este programa es el que no permite llevar a cabo una vialidad que
beneficie a los fraccionadores será modificado.

La académica además considera “tramposa” la estrategia, pues en la misma página no es posible


encontrar el POE vigente, para que las personas no puedan comparar y encontrar como una buena
parte de las áreas protegidas de la cuenca de Cuitzeo, un lago que de por sí “ya se encuentra
bastante castigado”, explica.

Ella posee las dos imágenes y en ellas es fácil notar las diferencias y en donde la mancha gris de las
zonas urbanas y potencialmente urbanas son mucho más grandes, incluyendo prácticamente todo
el sur de Morelia y en donde la loma de Santa María se vuelve una diminuta mancha roja en medio
de todo el gris.

“El mensaje que dio Semarnat fue lo que impidió aprobar fue el Proyecto de Ordenamiento
Ecológico, entonces cambien el decreto”, comenta. Pero además ella señala que no fue solamente
el POE lo que impidió que el proyecto de vialidad se llevara a cabo, pues la presión social jugó una
parte muy importante.

“Es muy grave la señal que dan tanto el gobierno federal como el estatal, el federal dice: cambien
los decretos y lo ecológico conviértanlo en urbano. Eso es gravísimo que los diga una autoridad
ambiental. Luego el gobierno estatal a los dos días que declara eso la Semarnat, somete a consulta
el Programa de Ordenamiento Ecológico”, advierte.
De acuerdo con la Ley de Medio Ambiente del estado, todo decreto es como una ley y debe ser
sometido a consulta, por lo que todos los michoacanos pueden opinar, pero con los argumentos
necesarios, por lo que pudiera ser que no todos los ciudadanos de a pie tengan la opción de dar su
opinión.

Para ella la propuesta de la SCT de participar en el tema abriendo un periférico sur es la nueva
estrategia, “cambiar el ordenamiento y hacer un libramiento sur” con el que finalmente el
gobierno federal estaría tomando el problema en sus manos.

La propuesta alternativa

Ávila García señala que ellos ya habían hecho una propuesta que medianamente se inició en el
gobierno de Lázaro Cárdenas Batel, la vialidad “Amalia Solórzano” que en siete kilómetros
“resolvía los problemas de movilidad en la zona sur de Morelia, donde hay colonias populares y
que incluso beneficiaría a la zona residencial”.

Dicho proyecto partía de la altura del Tec de Monterrey, pasando por El Durazno, todas las
colonias del sur hasta llegar al camino a Atecuaro y salir por detrás del Costco con la opción de
salir al libramiento o a San José del Cerrito.

De los siete kilómetros sólo se construyó uno, “casualmente nada más fue para conectar Altozano
con otro fraccionamiento del señor (Francisco) Medina, que es de interés medio llamado
Mesoamérica. Entonces realmente el kilómetro no fue porque les interesara hacer la vialidad del
Las Torres, sino nada más para beneficiar al empresario”.

Los seis kilómetros restantes no se llevaron a cabo porque a pesar de ya existir el presupuesto, el
presidente municipal Fausto Vallejo prefirió que esos recursos se utilizaran para construir
vialidades en el norte de la ciudad. Para ella esto es la muestra de que “no les interesa que los
pobres tengan opciones de movilidad”.

Favorecer especulación, el verdadero fin

Para Ávila García esta opción y cualquier otra que no favorezca la apertura de nuevos desarrollos
inmobiliarios, no va a ser apoyada, pues si en algo han coincidido los proyectos desde 2005 es que
buscan no sólo conectar a los desarrollos ya existentes, sino promover nuevos en donde los
especuladores puedan obtener grandes ganancias prácticamente sin invertir nada.

Lo que es grave de la nueva opción del POE es que “están pretendiendo liberar suelo ecológico
para convertirlo en urbano, que seguramente ya lo compraron. Al día siguiente que anunciaron
que no se iba a llevar a cabo la obra en la loma, la SCT anunció que iba a construir el libramiento
sur que acabará conectando Tres Marías con Altozano”.

“Tú vas con el campesino y como su terreno no tiene servicios ni ningún valor se lo compras a
peso, entonces cambian el plan o el ordenamiento urbano, según sea el caso, y eso que te costó
un peso mañana lo vendes a mil pesos. ¿Quién paga eso? Los campesinos, que venden sus ejidos y
mañana se quedan sin chamba y tiene que entrarle a otras cosas después”.

“El punto es que no les interesa resolver el problema de movilidad urbana, en realidad todo es
especulación. En los tres proyectos anteriores no solo era la conexión del centro comercial
Altozano con la ciudad, sino que en ese tramo hay muchos terrenos que iban a ganar valor”.

Otras propuestas

Otras opciones que los ecologistas han planteado es que se promueva un transporte público de
calidad, empezando porque las escuelas privadas que se encuentran en la zona tengan sus propios
sistemas de transporte. “El transporte público que llega a esta zona es realmente indignante,
camiones pésimos, con poca frecuencia y en muy malas condiciones”.

Así mismo consideran que sacar a Casa de Gobierno de la zona, pues las tomas constantes son un
factor genera tráfico. “Otra propuesta es que se convierta en un museo para la ciudad y que Casa
de Gobierno se mude para Tras Marías, donde también se ha invertido mucho en infraestructura.
Hay terreno, pues que se vayan para allá”.

Megaproyectos

En noviembre de 2005 empezaron los intentos y proyectos de vialidades que conectaran la loma
de Santa María con el resto de Morelia, el prefijo mega fue común para conocer a los dos
proyectos iniciales. Primero fue el megapuente que se planteaba conectar la parte sureste de la
avenida Camelinas con Jesús del Monte.

Como recuerda Javier López Osorio, también ecologista y activista, en aquel primer intento eran
pocas las personas que se opusieron desde un principio a dicho proyecto, que finalmente no
resultó porque los habitantes de la zona del Campestre no estaban de acuerdo él.

Luego en febrero de 2007 surgió el proyecto del megatúnel, en donde una vialidad partiría del
boulevard Sansón Flores se adentraría en el bosque de la loma, donde a uno metros y muy cerca
de las instalaciones de SUMA iniciaría un túnel que después de una gran vuelta acabaría en el
boulevard Juan Pablo II que conecta a escuelas privadas con el entonces incipiente desarrollo de
Altozano.

El megatúnel despertó una mayor inconformidad por parte sobre todo de los colonos de Bosques
Camelinas, quienes consideraban que además de atentar contra las áreas verdes, la construcción
de tal obra acabaría por dañar sus hogares, que ya en algunos casos muestran grietas a causa de
estar ubicadas cerca de una falla geológica.

De acuerdo con Javier López este proyecto fue el que encontró mayor resistencia pues además de
los colonos se incorporaron un número importante de organizaciones sociales, ecologistas y
culturales que acabaron por conformar el Frente en Defensa de las Áreas Naturales.
La tercer propuesta del gobierno estatal fue llevada a “consulta pública” en donde cerca de mil
personas dieron su opinión y de acuerdo con el subsecretario de Semarnat Limón Aguirre, en su
mayoría votaron a favor de su construcción, sin embargo, como dijo el funcionario, el dictamen no
se basa en consensos populares sino en la protección de las áreas ecológicas.

Un paseo por la loma


Una zona de contrastes

Conforme el boulevard Juan Pablo II avanza hacia la estatua del personaje que le da su nombre, los
contrastes que caracterizan la zona se van haciendo más notables, todavía son visibles las lonas
que coronan el centro comercial altozano y es posible ver vacas que de un lado u otro de la
carretera pastan sin mucha preocupación.

La imagen se vuelve cómica al dirigirse a Jesús del Monte, en el mismo terreno conviven un
exclusivo gimnasio que se anuncia con imágenes de mujeres y hombres rubios y cuerpos bien
torneados, mientras que a unos 200 metros todavía humea un horno de ladrillos y perros flacos
caminan con calma de un lado a otro.

El camino que lleva a San Miguel del Monte es similar, pero es notable la derrama económica que
deja a su paso el desarrollo inmobiliario, un vecino apostó por vender pollos asados y otro más por
poner una tiendita; con un poco más de inversión un negocio de materiales para construcción se
encuentra a medio camino hacia el último desarrollo de Altozano.

Como manchas de un blanco deslumbrante los desarrollos se esparcen por la zona rodeados de
casas humildes, donde por igual se almacenan ladrillos, tabiques o madera. Estas casas tan blancas
invariablemente se encuentran rodeadas de bardas y una todavía menos amigable cerca
electrificada en su parte alta.

Contrastes en vialidades

Para quien llega de la zona de Jesús del Monte, la estatua del papa de origen polaco ofrece su
espalda, al parecer está estratégicamente ubicado para dar la bienvenida a quienes llegan de la
ciudad, seguramente para consumir algo o estudiar en la universidad más nice de México.

Ahí también son notables las diferencias entre la avenida que pasa por enfrente del Tec de
Monterrey y los desarrollos de Altozano que están en ese lugar, que se muestran impecables, con
árboles que crecen saludables y una ciclopista en la que textualmente se advierte que no se
permite transitarla a caballo.

La avenida Amalia García de Cárdenas que es un columpio de un kilómetro de longitud es


totalmente opuesta a las avenidas previas, la basura se acumula en su camellón y en tramos hasta
apesta a animal muerto.
Mientras que la primera avenida está flanqueada por autos de lujo de los jóvenes que ansían
comerse el mundo; en la avenida Amalia Solórzano son bacas y caballos flacos los que observan el
paso de quienes transitan por ahí.

Algo es común en las dos calles, las legiones de personas, albañiles algunos de ellos, que deben
caminar varios metros de subidas y bajas, pues el transporte público no llega o tarda mucho en
llegar. Las mujeres que cargan grandes bolsas de mandado pueden encontrarse tanto en rumbo a
Jesús del Monte o rumbo a El Durazno.

El centro sin llenar

El centro comercial se encuentra rodeado de terrenos semidesérticos, uno de ellos con un gran
pozo que ya amenaza en convertirse en un nuevo Wal-Mart que probablemente acabe con la
ilusión de los antiguos habitantes que pusieron su tiendita en su casa. En estas avenidas si llega
transporte públicos, de alguna forma deben llegar los empleados.

Aunque preparados para cobrar la entrada al estacionamiento, todo parece indicar que aún no hay
condiciones para ello, por lo que el estacionamiento es gratuito ya que las máquinas se
encuentran apagadas. De igual modo aún hay bastantes lugares sin utilizar, particularmente toda
el ala este a la que ni siquiera hay acceso.

Una constante en “la Nueva Morelia” es que con dinero todo se resuelva instantáneamente. En los
locales vacios se anuncia “Adquiera este espacio y comience a utilizarlo inmediatamente”. En los
fraccionamientos se anuncia, “Adquiera su terreno y empiece a construir ahora mismo”.

Desafortunadamente para sus desarrolladores el resto de la sociedad no ha funcionado de la


misma manera; pues han pasado ya seis años desde que se hizo la primera propuesta para
comunicar a esta zona exclusiva con el resto de Morelia, por el sur y no por zonas populares que
ya se encuentran habitadas.