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EL Zorro, el Tigre, la Liebre y las componentes obscuras del Universo.

Por Lorena Campuzano Duque Habindose encontrado en el bosque el zorro y el tigre ante la madriguera de la liebre, en sus afanes por sacarla del escondrijo terminaron cada quien con una pata de la susodicha. Estando a punto de destrozarse las pieles en fiera disputa, intervino la inteligente liebre: -Seores, en lugar de disputaros por la msera cantidad de alimento que represento, quisiera proponeros un trato. S de la existencia de ciertas fuentes de alimento que constituyen el 96% de todo lo conocido y a pesar de ser obscuras, impalpables e indetectables, solo los inteligentes pueden verlas. Tienen propiedades nutricionales tan valiosas que jams volverais a sentiros hambrientos. Para qu vais a conformaros con una msera porcin del 4% del cual hago parte, cuando podrais tener a vuestro alcance la fuente ms importante, la responsable de la expansin del universo: la materia y la energa obscura? El zorro y el tigre despus de mirar con desconfianza a la liebre, pensando en que despus de comerla iran por el alimento mgico, le preguntan: Y dnde est ese maravilloso producto que nos darais a cambio de tu msera vida? La libre, con cara de sabia les replica: -Acaso no habis escuchado lo que hace el Len? Claro, el es tan inteligente para verla siempre, no en vano es el rey de este lugar. Y prosigui: - Cuando cae la tarde el len corre a toda velocidad y atraviesa un estrecho tronco, que aunque parece minsculo, una vez saltas a travs de l pasas a una dimensin donde las componentes de materia y energa obscura permean todo el espacio y con solo abrir vuestro hocicos os saciareis para siempre. El tigre y el zorro emocionados arrancan en veloz carrera y se introducen de golpe en el tronco hueco, quedando atrapados. La liebre, feliz de haberse deshecho del par de incautos, invita a otros animales y festejan frente a los atascados con cientos de deliciosos platillos de energa oscura. Afuera el universo expandindose, aqu, comiendo cosas obscuras mientras los dos incautos miran desolados. Moraleja: Nunca deposites t confianza en un terico sin pruebas experimentales