“Energías renovables en Colombia: existencia de dos marco jurídicos”.

Daniel González Martínez Abogado pontifica universidad javeriana

El modelo económico mundial tiene como pilares fundamentales el desarrollo y el crecimiento continuo en cuanto a la asignación y producción de bienes y servicios, y es evidente, que este crecimiento que supone a su vez progreso y bienestar en una sociedad, está totalmente ligado a la obtención, transformación, transferencia implantación de energía y a la manera en que esta es regulada. e

La finitud de las energías convencionales, el aumento de los niveles de contaminación, el aumento de los gases de invernadero como el dióxido de carbono y el calentamiento global, son algunos de los problemas que han impulsado el uso de energías menos contaminantes o con mayor capacidad de renovación, es decir, energías alternativas.

El remplazo en el uso de las energías convencionales, mediante la aplicación de energías renovables como la energía eólica, la solar, la geotérmica, las provenientes de los cuerpos de agua y la biomasa, son el nuevo paradigma que buscan las sociedades, para la solución de muchos de los problemas que se viven en el siglo XXI, pero se debe tener en cuenta que las fuentes energéticas renovables, no son buenas en sí mismas, pues su uso implica de una u otra forma un impacto ambiental, son irregulares, e inclusive pueden llegar a ser contaminantes, es por esta razón, que el concepto de desarrollo sostenible, se convierte en un elemento primario que debe interrelacionarse y ser un lineamiento básico para lograr un uso eficiente y limpio de los recursos

energéticos. También hay que tener en cuenta los dos pilares en el uso de energía renovable; las destinadas a la producción de los combustibles mediante energía renovable, y la producción de energía eléctrica mediante fuentes renovables.

Actualmente Colombia produce 13.456 megavatios, de los cuales el 63 por ciento provienen de hidroeléctricas (8.525 MW) (que a pesar de ser una fuente renovable tiene un impacto ambiental muy fuerte) y el 32,3 por ciento de termoeléctricas de carbón y gas (4.362 MW).1 Lo que indica que menos del 5 por ciento de la energía que se produce en el país, proviene de las nuevas energías renovables. A pesar que el costo por vatio en la producción de estas energías es mucho mayor que el de las energías no renovables, el potencial que tiene el país en materia eólica es enorme, con lo que sumado a una buena regulación se constituiría en una excelente oportunidad en materia de recursos. Lo anterior es sustentado ya en varios estudios, como por ejemplo, los realizados por el Programa de asistencia para la administración del Sector energético del Banco Mundial y por la Energy-policy Framework Conditiones for Electricity Markets and Renewable Energies a la hora de analizar la situación colombiana.2 Teniendo en cuenta lo anterior, es pertinente preguntarse, de una manera crítica y analítica la forma en que se desarrolla la actividad regulatoria energética tanto de combustibles líquidos como de transformación eléctrica a partir de energías renovables.

Teniendo en cuenta anterior, es pertinente hablar de la existencia de un marco jurídico explicito en materia de combustibles líquidos a partir de energías renovables, y la
1

http://www.snc.gov.co/Es/Prensa/2010/Paginas/100504a.aspxNOTICIAS DE COMPETITIVIDAD Boletín 16, mayo de 2010
2

http://www.gtz.de/de/dokumente/en-windenergy-colombia-study-2007.pdf Energy-policy Framework Conditions forElectricity Markets and Renewable Energies 23 Country Analyses Chapter Colombia

existencia de un marco jurídico vago, vacio y muerto en cuanto a la generación de energía eléctrica mediante la trasformación de energías renovables. De acuerdo con la tendencia mundial, las necesidades actuales, las posibilidades y el potencial energético nacional, se generan algunas preguntas como por ejemplo ¿si existe un verdadero marco jurídico que impulse el uso de energías renovables? y ¿si existen verdaderas políticas públicas que promuevan el uso de la energía renovable?

La tesis anteriormente expuesta, parte de la aproximación que se hace de la legislación vigente en el tema. Las leyes 693/01, 788/02, 693/04, 1083 y 1111 de 2006 imponen a las autoridades pertinentes la mezcla del etanol con la gasolina y del biodiésel con ACPM, en otras palabras, se crean instrumentos legales necesarias para forzar mezclas, se crean subvenciones tributarias para evitar el traslado de los sobrecostos a los consumidores y se incita la entrada de inversores, todo lo anterior exclusivamente sobre combustibles líquidos a partir de energías renovables, en este caso biomasa.

Al detenerse en la otra cara de la moneda energética, es decir, en la generación de energía eléctrica proveniente de energías renovables, existen unas normas generales que regulan las actividades relativas a transmisión, distribución y comercialización que se encuentran en las leyes 142 y 143 de 1994 y en cuanto a la materia objeto de estudio, es decir las energías renovables para el desarrollo de materia eléctrica, la Ley 697/01, sobre Uso Racional de Energía, la cual supuestamente propende por el avance hacia la utilización de fuentes renovables en pequeña escala y, particularmente, a la ampliación de la capacidad de energías como la eólica, la solar, la geotérmica y la de biomasa se queda corta y se presenta como una normativa meramente enunciativa, igual es el caso de la ley 788/02 la cual a pesar de eximir del impuesto a las ventas de energía con

fuentes renovables, durante quince años, no parece tener una verdadera aplicación y no se constituye como un incentivo verdadero en la utilización de fuentes renovables a la hora de la inversión.

El pequeño paralelo normativo que se evidencia entre energía de combustibles líquidos y energía eléctrica proveniente de recursos energéticos renovables, muestra que a pesar que en los dos casos existen referencias normativas, la producción de etanol y biodiesel se desarrolla de manera efectiva, mientras que el uso de energías renovables para la producción de energía eléctrica es insignificante y la referencia normativa es apenas enunciativa pues su aplicación es insignificante. Solo basta con detenerse a observar los siguientes datos: Se ha establecido que para el año 2013 el combustible liquido será una mezcla de un 85% de etanol y un 15% de gasolina y ya se decreto la introducción paulatina de vehículos de combustible flexible, lo que muestra el avance en el tema, mientras que las muestras de parques eólicos, solares y centrales geotérmicas son sorprendentemente reducidas a pequeñas iniciativas privadas sin viabilidad económica. Es cierto que existen sobrecostos en la producción de ambas fuentes, y que sin el apoyo institucional ninguna de las dos es todavía rentable, pero se diferencian en que una parece tener un futuro viable, mientras que la otra se encuentra estancada y sin un rumbo visible y claro, seguramente por la forma en que ambas son reguladas.

Es evidente que no existe total consenso sobre la eficiencia ambiental y económica de los biocombustibles producidos a partir de biomasa, pero manejado de buena manera el uso de estas es beneficioso socialmente, lo que sí es evidente, es la existencia de dos marcos jurídicos en la producción de energía, uno de biocombustibles que pareciese funcionar, que tiene normatividad desarrollada, y a la cual se le aplican políticas

públicas encaminadas a promover la inversión, en hacer económicamente rentable y ecológicamente eficiente, y otra de producción de energía eléctrica mediante fuentes renovables y en principio limpias, que muestra una legislación muerta que aunque sea costosa no se ve la voluntad a ser promovida desde la institucionalidad, para la eficiente prestación del servicio de manera limpia y acorde con las tendencias globales actuales como lo pueden ser el aumento exponencial de recursos energéticos, la disminución acelerada de los recursos fósiles y la protección de los sistemas ambientales, acoplados con los estándares internacionales y el desarrollo sostenible.

MARCO TEÓRICO

I. La Ley 693 de Septiembre 19 de 2001 dictó normas sobre el uso de alcoholes carburantes, fijó estímulos para su producción, comercialización y consumo. Y estableció que para el 27 de septiembre del año 2005 las gasolinas que se utilicen en las ciudades de Bogotá, D.C., Cali, Medellín y Barranquilla y sus áreas metropolitanas deberían contener un 10% de alcohol carburante.

Posteriormente, el Congreso de la República, a través de la Ley 788 de 2002, específicamente en los artículos 31 y 88 exoneró al alcohol carburante del pago de los impuestos actuales de la gasolina: el global, el IVA y la sobretasa. El 14 de abril de 2003, los Ministerios de Medio Ambiente y Minas y Energía, a través de la

Resolución 0447 de abril 14 de 2003, fijaron las características de calidad del alcohol y de las gasolinas oxigenadas, que entre otras cosas, determinó que el porcentaje alcohólico mínimo de alcohol anhidro es del 99,5%. Estableciendo también que para el

año 2013 el combustible líquido será una mezcla de un 85% de etanol y un 15% de gasolina y decretando la introducción paulatina de vehículos de combustible flexible

Mediante Reglamento Técnico, expedido por el Ministerio de Minas y Energía, mediante el Reglamento Técnico 18 0687 de Junio 17 de 2003, previa consulta con la OMC, estableció las regulaciones para la oxigenación de las gasolinas Colombianas con un 10% de alcohol anhidro para las ciudades con más de 500 mil habitantes y sus áreas metropolitanas.

El 25 de julio de 2003, a través de la Resolución 180836 el Ministerio de Minas y Energía, fijo la estructura de precios para la producción, distribución y venta de la Gasolina Motor Corriente Oxigenada, así como el precio del alcohol carburante.

II. A continuación se citan algunas definiciones de la ley 697 DE 2001 mediante la cual se fomenta el uso racional y eficiente de la energía, y se promueve la utilización de energías alternativas que serán la base de la monografía jurídica.

URE: Es el aprovechamiento óptimo de la energía en todas y cada una de las cadenas energéticas, desde la selección de la fuente energética, su producción, transformación, transporte, distribución, y consumo incluyendo su reutilización cuando sea posible, buscando en todas y cada una de las actividades, de la cadena el desarrollo sostenible.

Uso eficiente de la energía: Es la utilización de la energía, de tal manera que se obtenga la mayor eficiencia energética, bien sea de una forma original de energía y/o durante cualquier actividad de producción, transformación, transporte, distribución y consumo

de las diferentes formas de energía, dentro del marco del desarrollo sostenible y respetando la normatividad, vigente sobre medio ambiente y los recursos naturales renovables.

Desarrollo sostenible: Se entiende por desarrollo sostenible el que conduzca al crecimiento económico, a la elevación de la calidad de la vida y al bienestar social, sin agotar la base de recursos naturales renovables en que se sustenta, ni deteriorar el medio ambiente o el derecho de las generaciones futuras a utilizarlo para la satisfacción de sus propias necesidades.

Aprovechamiento óptimo: Consiste en buscar la mayor relación beneficio costo en todas las actividades que involucren el uso eficiente de la energía, dentro del marco del desarrollo sostenible y respetando la normatividad vigente sobre medio ambiente y los recursos naturales renovables.

Fuente energética: Todo elemento físico del cual podemos obtener energía, con el objeto de aprovecharla. Se dividen en fuentes energéticas convencionales y no convencionales.

Cadena Energética: Es el conjunto de todos los procesos y actividades tendientes al aprovechamiento de la energía que comienza con la fuente energética misma y se extiende hasta su uso final.

Eficiencia Energética: Es la relación entre la energía aprovechada y la total utilizada en cualquier proceso de la cadena energética, dentro del marco del desarrollo sostenible y

respetando la normatividad vigente sobre medio ambiente y los recursos naturales renovables.

Fuentes convencionales de energía: Para efectos de la presente ley son fuentes convencionales de energía aquellas utilizadas de forma intensiva y ampliamente comercializadas en el país.

Fuentes no convencionales de energía: Para efectos de la presente ley son fuentes no convencionales de energía, aquellas fuentes de energía disponibles a nivel mundial que son ambientalmente sostenibles, pero que en el país no son empleadas o son utilizadas de manera marginal y no se comercializan ampliamente.

Energía Solar: Llámese energía solar, a la energía transportada por las ondas electromagnéticas provenientes del sol. Energía Eólica: Llámese energía eólica, a la energía que puede obtenerse de las corrientes de viento. Geotérmica: Es la energía que puede obtenerse del calor del subsuelo terrestre. Biomasa: Es cualquier tipo de materia orgánica que ha tenido su origen inmediato como consecuencia de un proceso biológico y toda materia vegetal originada por el proceso de fotosíntesis, así como de los procesos metabólicos de los organismos heterótrofos. Pequeños aprovechamientos

hidroenergéticos: Es la energía potencial de un caudal hidráulico en un salto determinado que no supere el equivalente a los 10 MW.3

3

Tomado de la ley 697 de 2001 que define los aspectos relativos a las energías alternativas y renovables

BIBLIOGRAFÍA
AVELLANEDA CUSARÍA, ALFONSO. Gestión ambiental y planificación del desarrollo el sujeto ambiental y los conflictos ecológicos distributivos. Editorial Ecoe Ediciones. 2007. COVIELLO, MANLIO F. Entorno internacional y oportunidades para el desarrollo de las fuentes renovables de energía en los países de América Latina y el Caribe. Editorial Organización de las Naciones Unidas. 2003. GARCÍA GALLUDO, MARIO. Energías renovables. E.T.S. Ingenieros de Caminos, Editorial Canales y Puertos. 2001. HARDIN, GARRETT JAMES. Derecho ambiental y justicia social. Editorial Siglo del Hombre. 2009. INSTITUTO DE ECONOMÍA ENERGÉTICA. Manual para estudios de requerimientos de energía abastecibles por fuentes nuevas y renovables. Junta del Acuerdo de Cartagena.1983. ISAGEN. Fuentes no convencionales de generación de electricidad. Editorial Isagen. 2005. LORENZETTI, RICARDO LUIS. Teoría del derecho ambiental. Editorial La Ley. 2008. MARTÍN MATEO, RAMÓN. Nuevo derecho energético. Editorial Instituto de Estudios de Administración.1982. NELSON, VAUGHN. Wind energy renewable energy and the environment. Editorial CRC Press. 2009. NACIONES UNIDAS COMISIÓN ECONÓMICA PARA AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE. Fuentes renovables de energía en América Latina y el Caribe: situación y propuestas de políticas. CEPAL. 2004. Regulación energética y medio ambiente memorias Jornadas internacionales de derecho cátedra Europea (2 : 2009 mar. 6-20 Barranquilla). Editorial Ediciones Uninorte. 2009. ROSATTI, HORACIO DANIEL. Derecho ambiental constitucional. Editorial Rubinzal-Culzoni. 2007. SACHS, JEFFREY D. Macroeconomía en la economía global. Editorial Prentice Hall. 2003. SÁNCHEZ SÁNCHEZ, HERNANDO. Código de derecho internacional ambiental. Editorial Universidad del Rosario. 2008. URIBE VARGAS, DIEGO. Derecho internacional ambiental 2010.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful