Selección de textos varios acerca del agua de mar, sus usos medicinales y nutricionales.

Prefacio: Desde el mágico instante en el que mis ojos se abrieron en el fondo del mar, no he podido ver, pensar ni vivir como antes. Fue hace 26 años; ¿qué ocurrió? Tantas cosas al mismo tiempo, que todavía no he terminado de analizarlas. Mi cuerpo deslastrado flotaba en el espacio, el agua se apoderaba de mi piel, las formas de los seres marinos eran puras hasta el impudor, el examen detenido de los gestos tomaba un valor. De pronto, comprendí que la pesantez era el pecado original cometido el día en el que los primeros seres salieron del mar y que la redención no llegaría más que en el momento en el que regresáramos de nuevo al mar, como lo han hecho ya los mamíferos marinos. Cuando Tailliez y yo nos encontrábamos en medio de la ronda nupcial de los grandes Caranx de plata en las islas de Cabo Verde, estábamos maravillados por la armonía fluida del ballet: Si cada pez adaptaba voluptuosamente la curva de sus flancos a las mínimas exigencias del medio, el banco entero se organizaba en espiral como un torbellino. En el mar Rojo, a lo largo de los acantilados de coral, con Dumas, he seguido los grandes tiburones grises, admirablemente perfilados, por supuesto, pero ante todo sensibles en la totalidad de su cuerpo al líquido del que eran expresión. En Córcega, sobre la pendiente del talud, a 200 metros de profundidad, a través de las ventanillas de mi platillo sumergible, he visto largos perros de mar nadar veloces a ras de suelo sin levantar la mínima nube de arena… Y en Alborán, por encima de los bosques de laminarias gigantes, he buceado de noche con Falco en el torrente de aguas atlánticas, que se precipita a la velocidad de 3 nudos en el Mediterráneo. Nos dejábamos llevar a la deriva bajo el casco del “Espadon” con los proyectores y a nuestro alrededor el mar vivo cantaba un himno al “caos sensible”. El inmenso caldo de cultivo rebosaba de racimos de huevos, de larvas transparentes, de pequeños crustáceos apenas teñidos, de largos cinturones de Venus que un gesto hacía que se enrollasen a distancia, de cúpulas de cristal pulsátiles que nuestros rayos luminosos transformaban en auténticas joyas. Pequeños toneles de agua organizada, los Salpes, se aglutinaban en cadenas de 20 y 30 metros de largo, su transparencia punteada de pequeñas manchas anaranjadas en el corazón de cada individuo… Toda esta variedad multiforme era agua modelada por sus propias leyes que tomaba vida en sus caprichos, que intentaba tomar conciencia. Jacques Cousteau.

1

Iniciamos este libro con las palabras del presidente de la Fundación Aquamaris, desde su sede en Badalona, Barcelona, España, Señor Francisco Sánchez Morales. El centro de documentación de La Ceja, Antioquia, lleva su nombre como homenaje a un sentimiento que lo caracteriza, muy escaso en nuestros días: Su capacidad de asombro. Gracias a esta gran virtud el sueño de los Dispensarios Marinos encontró en él y en su grupo de colaboradores el apoyo concreto que tan persistentemente se nos negó en los países por donde pasamos pregonando la solución a tantos problemas de salud pública y al derecho de toda persona de contar con el recurso del agua de mar para resolver un asunto básico: La sobreviviencia en medio de la armonía biológica a través de un correcto suministro de los nutrientes básicos (hallados en el agua de mar) y de la información de los orígenes (también encontrada en el agua de mar). Las siguientes, pues, son las palabras del Señor Francisco Sánchez Morales, presidente fundador de la Fundación Aquamaris: [...] La finalidad y razón de ser de la fundación Aquamaris, surge como apoyo fundamental a Laureano Domínguez. Él, en 1992, tomó el testigo del descubrimiento del biólogo francés René Quinton y ha recorrido diversas ciudades de Latinoamérica y Europa dándolo a conocer y llamando a su propagación, pero el descubrimiento de René Quinton, de que a partir del agua de mar nuestro organismo es capaz de regenerarse y reconstruir hasta la propia sangre, tiene una importancia y una repercusión médica , social y política, tan grande, que despierta incredulidad y recelo, de forma que sólo unos pocos se han puesto a su lado, le han tomado la antorcha y han hecho camino con él. Hasta que llega a Badalona en abril de 2001. Conocimos su idea, tuvimos... incredulidad y recelo, pero seguimos escuchándolo. Hasta que en julio de 2002 se organizó el II Congreso del agua de mar dentro de las actividades del I Congreso Mundial por la Vida. El congreso realizó una parte de sus actividades en la sede del colegio Joan Maragall de Badalona, que yo dirijo. Escuchamos al doctor Wilmer Soler, a los doctores Francisco Javier Martínez, María Jesús Clavera, Silvana González y Diego Alberto Rodríguez, además vimos unos vídeos en los que el doctor Ángel Gracia se inyectaba agua de mar en la vena; y otros testimonios y ...creímos. Captamos la importancia científica, terapéutica, social y política del hallazgo y comprendimos que la trascendencia de la idea superaba las posibilidades de acción de personas aisladas y decidimos que el testimonio llevado por Laureano Domínguez, durante tantos años y con tanto empeño, había de recogerlo no una mano, sino cientos de ellas en una organización, y así nace el 30 de diciembre de 2002 la Fundación Aquamaris. Como primer acto oficial fuimos a París, a la cuna misma de la investigación que iniciara René Quinton. Nos entrevistamos con su nieta, Laure Schneiter Quinton, y visitamos los lugares comunes de Quinton y la investigación del agua de mar. Después nos desplazamos a Tenerife, a la Universidad de La Laguna, ya que fue ésta la primera entidad científica que en 1974 conoce el hallazgo de Quinton y decide probar sus teorias, animada por un grupo de entusiastas liderados por el Dr. Juan José Gómez de Rueda, delegado de Cruz Roja de México ante Ginebra. En esa universidad se repitieron las experiencias hechas 70 años antes en París, sobre sustitución de sangre por agua de mar en perros, con excelentes resultados. En Tenerife quedó refrendado el hallazgo de René Quinton y allí fuimos los miembros de la Fundación, en el marco del Encuentro de Diálogo interuniversitario sobre el agua de mar, en mayo de 2003, a recoger el testigo de esta investigación y a ofrecer un homenaje a las personas que lo refrendaron, ya que

2

por razones que desconocemos, esta experiencia quedó guardada e incomprensiblemente olvidada, hasta que en 1992 Laureano Domínguez lee en la revista “Integral” el artículo que el biólogo Álvaro Altés Domínguez había escrito sobre las mencionadas experiencias. Posiblemente los mismos investigadores quedaron asombrados en esa época ante la magnitud del descubrimiento, no lo sabemos. Quizás el dia y los hechos estaban reservados para que todas estas investigaciones empezaran a ser divulgadas a través de una Fundación como Aquamaris, con una organización y un equipo de más de 50 entre científicos y entusiastas pertenecientes en su mayoria a profesiones sanitarias y sociales. Nuestra fundación, pues, toma el testigo de forma oficial con el compromiso de divulgarlo y expandirlo. Y se hizo en el encuentro de Tenerife, punto de enlace de los continentes: América, Europa y África y ante representantes de tres universidades: La Laguna, la de Antioquia (Colombia) y la de Nouakchott (Mauritania). “[...] AQUAMARIS se propone entonces construir el camino que haga realidad el sueño de Laureano Domínguez y muchos más que saben que es injusto que después de conocer en sus propios organismos la fuerza del mar, no sea llevado éste a quienes lo necesiten para poder hacerles realidad su primer derecho: El derecho a la vida en armonía biológica. Nace entonces como grupo de apoyo al Proyecto Dispensarios Marinos (PRODIMAR). Su objetivo fundamental se puede leer en el apartado “h” de su Carta Fundacional: [...] “Fundar en nuestro entorno, pero sobre todo en los países con mayores déficit nutricionales, DISPENSARIOS MARINOS en los que se suministre y administre de forma gratuita agua de ar a los afectados por problemas de desnutrición”. En estos momentos nuestra prioridad absoluta en esta área es recopilar y estructurar la documentación que acredite las investigaciones dispersas realizadas hasta ahora por los muchos profesionales, científicos y estudiosos que han abordado, desde René Quinton, el tema del Agua de Mar desde diversas perspectivas. En cuanto a investigaciones concretas, alentamos todas las que se están desarrollando en la actualidad por parte de miembros de la Fundación, en la que predominan los apasionados por la investigación terapéutica. Además de hacer el seguimiento de estos trabajos y de instar el traslado de éstos al archivo minuciosamente estructurado y documentado, la Fundación tiene especial interés en impulsar las investigaciones de base en la agricultura y la ganadería actualmente en curso; porque confiamos en que sean un rodeo necesario que acabará constituyendo el cimiento más sólido para la consolidación y complementación de las aplicaciones humanas. Hemos creado un organigrama con los cerca de 100 miembros de la Fundación (va creciendo continuamente), de manera que cada uno está integrado en un grupo de trabajo. La primera actividad es completar y afianzar la estructura, de manera que cada uno encuentre el mejor lugar para desarrollar el trabajo que le impulsó a incorporarse a la Fundación”. (Hasta aquí las palabras del Sr. Sánchez). Este libro es tambièn un sentido homenaje a don Álvaro Altés Domínguez, biólogo de profesión, escritor de vocación y defensor permanente de la naturaleza, de la gran sabiduría lógica de la naturaleza. Después de leer el artículo que transcribo íntegro a continuación, de su autoíra, decidí ir a conocerlo personalmente. Lo hallé en Barcelona,

3

España, trabajando como redactor en la Revista “Cuerpo Mente”. Nuestro encuentro fue el sello de una preciosa amistad que perdura todavía , a pesar de su temprana e injusta muerte. En la útima entrevista que me concedió, en las instalaciones del Aquarium de Barcelona, mientras nos aprovisionábamos de agua de mar, sentenció ell futuro de los nacientes Dispensarios Marinos cuando expresó: “La revolución de los Dispensarios Marinos en todo el mundo es imparable desde este momento”. Es quizá uno de los aliados más claves en todo este proceso, en vida y después de su desaparición, de eso estoy seguro. A continuación transcribo dos textos relacionados con don Álvaro Altés Domínguez. El primero, de Xavier Alonso, a quien él me presentó como un campesino amigo suyo que había logrado hacer una buena fotografía de los macro y micro fenómenos naturales, y el segundo, su complemento, en cuanto se aterriza una gran intuición más en los desubrimientos y aplicabilidad relacionados con el agua de mar. DEL COSMOS DE LA SABIDURIA AL COSMOS DEL AMOR I XAVIER MARTÍ ALONSO La sabiduría como materia prima del mundo Observemos atentamente y sin prejuicios el mundo que nos rodea. Minerales, vegetales, animales, nuestro propio cuerpo, el Sol, la Luna, los planetas, las estrellas. Una mirada y un pensamiento no ofuscados por la tradición materialista, hará prender en nuestro ánimo la certidumbre de que una sabiduría latente subyace bajo todo lo manifiesto: la permanencia de las constelaciones, que noche tras noche aparecen en el cielo nocturno; la estabilidad de las órbitas planetarias; la sucesión de las fases lunares; la ordenada distribución de átomos, iones y moléculas en las redes cristalinas de los minerales; la fotosíntesis de los vegetales, capaz de transformar la luz en tejidos vivos; las innumerables especializaciones de los animales (picos, garras, aletas, pezuñas, alas, etc.), insuperables cada una en su función; y la potencialidad del ser humano mismo, que falto de una especialización concreta que facilite su actividad en un campo determinado, ha desarrollado en cambio la consciencia de sí mismo y del mundo que le envuelve. Gracias a haber adquirido una postura erguida, vertical, puede emerger de la «somnolencia» animal y despertar al mundo. Combinando su capacidad de pensamiento, la habilidad de sus manos y su disposición anímica, el ser humano ha descubierto e inventado muchas cosas, aunque si hemos de ser sinceros con nosotros mismos, antes de la llegada de la era de la fisión nuclear y de la ingeniería genética que ha violentado la materia y la vida misma, o de la realidad virtual que ha abierto la puerta a un submundo de universos paralelos, la humanidad tan sólo había redescubierto o inventado lo que ya se encontraba en la naturaleza con una perfección admirable. Las aves volaban mucho antes que los aviones y con un dispendio energético mucho menor. El radar de los murciélagos es mucho más sutil y preciso que el inventado por los seres humanos. El diseño de los huesos en el Hombre y en los animales es muy complejo y aporta una máxima resistencia con un mínimo material, mientras que las estructuras de hormigón y acero que diseñan nuestros ingenieros y arquitectos suelen ser, en comparación, mucho más toscas y pesadas. Antes de que la industria automovilística lanzase al mercado los anticongelantes líquidos, el pez de hielo de la Antártida venía haciendo uso de este producto desde siempre. La sangre de este pez, que no es roja por carecer de eritrocitos, presenta gran cantidad de moléculas de glicoproteínas que logran

4

disminuir el punto de congelación hasta los –2ºC. Las serpientes de cascabel y algunas víboras poseen órganos termosensibles equivalentes a visores de infrarrojos, que, aunque de corto alcance, captan variaciones de temperatura de hasta 0,2º. La climatización de interiores tampoco es nada nuevo: ciertas especies de termitas cultivan colonias de hongos que crecen sobre grandes bolas de madera masticada, en el interior de sus ciudades-termiteros. Estos hongos regulan la humedad ambiental absorbiéndola o liberándola, según convenga, y mantienen por medio de fermentaciones una temperatura constante de unos 30º, inferior a las altas temperaturas que se alcanzan por el día en la estepa arbustiva africana, hábitat pródigo en grandes termiteros. ANIMALES 2 Los ejemplos son inagotables. Hay avispas que fabrican papel para la confección de sus nidos, otras son alfareras y emplean barro. Lo que podríamos denominar «telefonía móvil submarina» de la ballena azul, tiene una cobertura envidiable: el canto de estas ballenas puede ser oído por sus compañeras hasta 1.600 kilómetros de distancia, sólo con la ayuda del agua y sin contar con satélite alguno. Los logros alcanzados por los vegetales no son menores que los de sus compañeros animados. Animales y seres humanos dependemos totalmente del milagro de la fotosíntesis de las plantas para sobrevivir. Un gran árbol de varias decenas de metros renueva continuamente el agua que van perdiendo sus hojas y en un día soleado puede elevar en silencio centenares de litros de agua desde el subsuelo hasta a las alturas. Para bombear toda el agua que transpira una zona boscosa o selvática, los seres humanos necesitaríamos un ejército de ruidosas y potentes bombas, realizando el mismo trabajo que llevan a cabo los árboles. Las costosísimas plantas desalinizadoras de agua de mar no son nada rentables y quizá se puedan mejorar radicalmente cuando se acierte a comprender la misteriosa fisiología de los mangles, esos árboles tropicales que logran crecer en las costas inundadas dos veces al día por la marea alta: aparentemente los mangles disponen de una «bomba de sal» que elimina el exceso de salinidad que absorben sus raíces, con el fin de que la presión osmótica de las células vivas del árbol sea siempre superior a la del agua donde viven, evitando así el riesgo de una deshidratación y posterior muerte celular. Los flotadores de plástico que utilizan los niños cuando aún no han aprendido a nadar, están ideados siguiendo el mismo principio por el que flotan los sargazos en el mar del mismo nombre, en medio del océano Atlántico. Estas algas disponen de gran número de brotes cortos transformados en vejigas aéreas que les permiten mantenerse a flote. PLANTAS Otro aspecto a destacar del reino vegetal es la gran calidad de los materiales que el hombre obtiene de las plantas, muchas veces mayor que la de sus equivalentes sintéticos: la mejor goma es la que proviene del látex del árbol del caucho; el corcho es imprescindible en la industria de los tapones y a la vez es muy buen aislante térmico y sonoro; en hostelería las sábanas son siempre de algodón; los tejidos de lino son muy apreciados en alta costura. Las plantas son una fuente importantísima de principios activos medicinales: alcaloides, glucósidos, taninos, aceites esenciales, terpenos, mucílagos, fitohormonas, antisépticos. Todos estos compuestos y muchos más, forman parte de la inmensa farmacia natural que es el reino vegetal, amén de fuente de alimentación para los animales y el ser humano. Los preparados sutiles que utiliza la homeopatía, especialidad farmacéutica cada día más en auge, parten de materias primas mayoritariamente vegetales, aunque también las hay animales o minerales. Estos preparados hacen uso de ciertas virtudes terapéuticas de las plantas, ayudando a movilizar en el ser humano sus propias fuerzas curativas, evitando de este modo las largas listas de peligrosas contraindicaciones inseparables de la mayoría de los medicamentos sintetizados en laboratorio. La penicilina, ahora sintetizada químicamente,

5

antes se extraía de hongos del género Penicillium. Este antibiótico, descubierto por Alexander Fleming en 1928, es uno de los fármacos menos tóxicos que se conocen. Aun suministrado en dosis muy elevadas no interfiere con las funciones orgánicas ni se ha demostrado que tenga efectos letales, salvo en casos de hipersensibilidad a dicho antibiótico. Una relación de todos los productos y sustancias vegetales sería inacabable. Dirijamos ahora nuestra mirada hacia el reino mineral. Éste ha condicionado y dado nombre a diferentes episodios culturales de nuestro pasado prehistórico: la Edad de Piedra, la Edad del Bronce, la Edad del Hierro. Las piedras preciosas y los metales nobles como el oro y la plata han sido siempre objeto de admiración, cuando no de codicia. La asombrosa estructura interna de la materia cristalina fue intuida por la ciencia en el siglo XIX, cuando el francés Bravais formuló la teoría reticular, según la cual «puntos homólogos» estarían ordenados como si ocupasen los nudos de una red de tres dimensiones. Antes se creía que las partículas de los cristales (átomos, moléculas o iones) estaban en íntimo contacto unas con otras, ocupando todo el espacio. Bravais también dedujo que sólo eran posibles 14 tipos de redes o mallas, que actualmente se agrupan en 7 sistemas cristalinos. En 1912, los alemanes Laue y Friedrich demostraron experimentalmente la hipótesis de las mallas de Bravais: proyectaron un haz de rayos X sobre un cristal y, al atravesarlo, el haz salía difractado e incidía entonces sobre una placa fotográfica donde se obtenían unas figuras (lauedigramas) que revelaban el orden interno del cristal. MINERALES Hoy la tecnología es capaz de producir cristales artificiales de cuarzo y hasta de carbono (diamantes). Aunque son interesantes para la industria, en joyería no han conseguido desplazar a las auténticas piedras preciosas naturales. La tecnología moderna no ha hecho olvidar las excelentes cualidades naturales de los minerales: la suavidad de los polvos de talco, la fluidez metálica del mercurio, la solidez del hierro, la dureza extrema del diamante, la belleza del mármol, la resistencia del granito, la plasticidad de la arcilla, la blancura de la cal y un largo etcétera de minerales y rocas que tanto servicio han prestado y siguen prestando a la humanidad. El postulado materialista Todos los seres naturales, incluidos los minerales, encierran en su estructura o diseño, en su metabolismo o actividad, una sabiduría admirable, apenas oculta para la mirada de un atento observador libre de prejuicios. Pero los geólogos niegan cualquier manifestación metafísica en el mundo mineral más allá de las leyes físicas y químicas que rigen el mundo de la materia. Los biólogos, por su parte, aplican las leyes físico-químicas de lo muerto al mundo de lo vivo, de lo orgánico, y explican la inteligencia organizadora que obra en la Naturaleza y que ellos perciben en mayor medida que los geólogos, como una simple acción del azar y de la selección natural. La posibilidad de una voluntad creadora objetiva que opere tras las formas, estructuras y procesos que se dan en los seres naturales, es rechazada radicalmente por la ciencia oficial, presa de un ciego determinismo mecanicista heredado de Galileo, Newton y Descartes, padres de la ciencia moderna. Galileo estableció en el siglo XVII que el interés científico debía dirigirse exclusivamente a las propiedades cuantificables de la materia, y Newton y Descartes construyeron un modelo mecánico del mundo: decían que el universo es una máquina regida por leyes matemáticas inmutables, y como tal es explicable su funcionamiento presente, pasado y futuro. El desarrollo de la metodología científica moderna fue apartando cada vez más de su campo de estudio toda cualidad que no fuese pesable o medible y calificó de no científica la hipótesis de una realidad espiritual trascendente. En el siglo XIX, la humanidad entra de pleno en la materia. Charles Darwin afirma en 1858 que el Hombre desciende del mono y

6

Gregor Johann Mendel explica en 1865 que la herencia se transmite a través de los genes. Ya en este siglo, en la década de los veinte, Alexander Oparin es el primero en formular la hipótesis materialista sobre el origen de la vida, sosteniendo que ésta sólo es la evolución de unas sustancias orgánicas simples a otras más complejas. En su obra «El origen de la vida» proclama que «la vida, como todo el mundo restante, es de naturaleza material y no necesita para su explicación el reconocimiento de ningún principio espiritual supramaterial. La vida no es más que una forma especial de existencia de la materia, que se origina y se destruye de acuerdo con determinadas leyes». Esta línea de pensamiento unilateral materialista ha desembocado actualmente en el fanatismo religioide y dogmático de ciertos científicos académicos que, lejos de hacer ciencia, pretenden sustituir en la sociedad la antigua fe popular de nuestros mayores por un nuevo credo que niega toda realidad espiritual más allá de la materia. Este tipo de ciencia ofusca la conciencia del ser humano y perpetúa la época oscura o Kali Yuga, que durante 5.000 años fue apartando progresivamente a la humanidad de toda percepción espiritual para llegar a sumirlo en la oscuridad absoluta de la materia justo al finalizar el siglo XIX. La Tierra viva, un organismo trimembrado Si al principio de este texto dirigimos nuestra atención a las particularidades individuales de minerales, vegetales y animales, ahora vamos a alejarnos de lo pequeño para contemplar lo más grande, ganando así perspectiva sobre la Naturaleza entera: todo un planeta y un cosmos donde los seres vivos y los elementos interactúan entre ellos en una sinergia (1) mágico-divina que conforma una unidad orgánico-viviente. A la ciencia mecanicista, por su tendencia reduccionista de aislar las partes para su estudio, componiendo el todo a posteriori, le resulta difícil cambiar de escala desde el punto de vista de lo vivo. No reconoce a la Tierra como una gran entidad orgánica viva, del mismo modo que no percibe como seres vivos al Sol ni a las estrellas. Nuestro planeta, al igual que ocurre en el ser humano como imagen refleja del cosmos, se estructura también en un organismo trimembrado: Tiene un sistema metabólico/motor asociado a la voluntad, un sistema neuro/sensorial asociado a la conciencia y un sistema rítmico/circulatorio que equilibra a los dos anteriores. Estos sistemas, que en realidad se distribuyen interpenetrándose por todo el cuerpo humano o por toda la Tierra, pueden delimitarse espacialmente en dos polos o tres grandes áreas. El polo metabólico Este polo, asociado a la voluntad y al movimiento, en el Hombre comprende las extremidades y la región abdominal, o sea miembros y vísceras. Este polo se caracteriza por desarrollar las funciones de asimilación de nutrientes, síntesis de proteínas, azúcares y grasas, y demás procesos fisiológicos que contribuyen al mantenimiento del cuerpo humano. Esta voluntad de transformar, incorporando la periferia dentro de uno mismo, se manifiesta también en sentido contrario cuando mediante la acción y el movimiento transformamos el mundo exterior. Gracias a nuestros pies nos movemos por la Tierra y mediante nuestras manos la transformamos. A nivel terrestre, el sistema metabólico/motor se extiende al sur de un imaginario diafragma que circunda el planeta pasa por las cordilleras del Atlas y del Himalaya. Esta región abdominal empieza aproximadamente en el Trópico de Cáncer y se extiende por todo el Hemisferio Sur, mayormente oceánico. Las tierras emergidas australes son escasas y se encuentran distanciadas entre sí. Los océanos Pacífico, Atlántico, Índico y Glacial Antártico se interponen entre ellas: Sudamérica, África, la India, Australia y la Antártida.

7

El predominio acuático del Hemisferio Sur está relacionado con su función metabólica. Los procesos fisiológicos vitales necesitan del agua para su desarrollo y en un medio terrestre seco no son viables a gran escala. Los mal llamados «pulmones» del planeta: las selvas tropicales, son en realidad las «vísceras» visibles de la Tierra, son un «sumidero» del dióxido de carbono, en ellas se «vacía» el CO2 planetario, fijado en forma de materia orgánica fotosintetizada, mientras liberan su oxígeno (O2). Son las vísceras visibles, porque la producción más importante, en términos absolutos, de biomasa y oxígeno, y la mayor fijación de CO2 tiene lugar en los inmensos «bosques» de algas marinas unicelulares o de reducidas dimensiones (fitoplancton), que medran abundantemente en las capas superficiales de extensas zonas oceánicas, ocupando miles y miles de kilómetros cuadrados, allí donde se lo permite la luz del Sol y la disponibilidad de nutrientes. Un área marina destacable por su elevada producción de fitoplancton y de krill (diminutas gambas que forman parte del zooplancton y que constituyen el alimento básico de las ballenas) es la «franja de convergencia antártica», una línea sinuosa donde las corrientes cálidas subtropicales se encuentran con las frías aguas antárticas. Este choque hace que grandes cantidades de nutrientes se eleven desde el fondo marino hacia la superficie, en donde pueden ser aprovechados por las algas. También existen verdaderas selvas de algas marinas de mayor tamaño, que cubren superficies considerables. El caso más espectacular es el del mar de los Sargazos, en pleno océano Atlántico y justo sobre el Trópico de Cáncer. Los grandes bosques de la taiga boreal y las selvas ecuatoriales ocupan sólo una parte de las tierras emergidas, que en total representan el 29% de la superficie del planeta, mientras los océanos cubren el 71% restante. Esto hace que la principal fuente productora del oxígeno que respiramos provenga de la flora marina, aunque no se extienda de modo uniforme por mares y océanos, porque el conjunto de los «bosques» marinos supera ampliamente en extensión a los terrestres. Hay fitoplancton desde la Antártida hasta el océano Glacial Ártico, donde también se da en abundancia. Normalmente prolifera en las aguas de las plataformas continentales, pues allí la menor profundidad del océano permite que los vientos y las corrientes hagan ascender los fosfatos y nitratos del fondo marino hasta las capas superficiales iluminadas por el Sol. Donde la productividad de fitoplancton es alta, las cadenas alimentarlas son ricas y complejas, es decir abunda la vida animal: peces, calamares, ballenas... La importancia metabólica del fitoplancton para el organismo terrestre es muy grande, y aunque todo el medio oceánico participa del ámbito metabólico, el predominio que las aguas tienen sobre las tierras en todo el sur del planeta a partir aproximadamente del Trópico de Cáncer hasta la Antártida, hacen que a esta inmensa región de la Tierra pueda llamársele con propiedad el polo metabólico. Actualmente la biomasa de krill austral es ingente y las diezmadas poblaciones de ballenas no lo aprovechan como podrían hacerlo. Se estima que se producen de 750 a 1.300 millones de toneladas de krill al año, que comparadas con los 70 millones anuales de todo lo que se pesca en el mundo, dan una idea de la magnitud que alcanzan los procesos metabólicos en los mares del Sur. Aparte de una gran productividad, el polo metabólico también se caracteriza por alcanzar, dentro de la franja ecuatorial, las mayores temperaturas medias ambientales, tanto en tierra como en las aguas marinas superficiales. En este auténtico cinturón abdominal de la Tierra, durante el día se rebasan fácilmente los 40º, a semejanza de lo que ocurre en el hígado humano en los momentos más intensos de la digestión. Dentro de este órgano, la sangre llega a calentarse entre 39,7 y 41,3º, temperaturas superiores por ejemplo a la de los pulmones, que permanecen más frescos, entre 35,2 y 35,6º. Los cuatro gases principales que resultan de los intensos procesos metabólicos del plancton marino, de las selvas tropicales y en general, de toda la biosfera, que dominan la

8

bioquímica del planeta son el CO2 y el O2, seguidos por el nitrógeno (N2) y el metano (CH4), en unas proporciones similares a las del organismo humano (vér la tabla). En el sistema metabólico/motor los procesos pueden sobrepasar la mera actividad bioquímica y manifestarse como una fuerza motriz que opera en la periferia: en el movimiento. Los seres humanos que viven en latitudes tropicales y australes exteriorizan de un modo natural el poderoso empuje de las fuerzas volitivas inconscientes que emergen del polo metabólico motor. Se ve desde en las danzas africanas hasta en las bailarinas hawaianas, pasando por los futbolistas brasileños. Los antiguos habitantes de la Tierra del Fuego, en el extremo sur de la Tierra, iban prácticamente desnudos pese al gran frío ambiental y las mujeres nadaban y buceaban en aguas gélidas recolectando mariscos. Un poderoso metabolismo mantenía constante el calor de sus cuerpos. Las regiones del polo metabólico terrestre también manifiestan, una especial movilidad y plasticidad. La Tierra, aunque no pueda andar o moverse como un ser humano, desde un punto de vista heliocéntrico gira y se desplaza a gran velocidad. Rotando sobre sí misma, alcanza los 1.660 km/h de velocidad máxima en el Ecuador. También alcanzan gran velocidad las lavas fluidas de los volcanes de Hawaii, que pueden recorrer grandes distancias a velocidades de hasta 20 km/h. Y la corteza oceánica, cuyo predominio sobre la corteza continental es evidente en el Hemisferio Sur, se mantiene todavía plástica debido a su delgadez y en algunas zonas se expande a partir de las dorsales oceánicas, mientras en otras se contrae al ser engullida por las fosas marinas. MAPA1 El polo cefálico El polo cefálico o neuro/sensorial del ser humano se encuentra centrado en la cabeza, pero también se extiende por el resto del cuerpo en la piel y los nervios, de modo similar a como el polo metabólico y sus procesos están presentes en todo el organismo, aunque su sede principal se localice en la región abdominal. En el Hombre, este polo se halla vinculado a la conciencia y al pensamiento, gracias al auxilio del cerebro, así como a la percepción del mundo, gracias a los órganos de los sentidos, que son pliegues en la piel evolucionados. Podríamos caracterizar la polaridad pensamiento/voluntad recurriendo a la máxima popular de «la cabeza fría y los pies calientes». En efecto, el pensamiento claro precisa estar aislado de los turbulentos procesos metabólicos y vitales, caloríficos. La conciencia humana se apoya en procesos fríos, de muerte, donde el calor vital está atenuado. Al contrario que las células del intestino, que se regeneran continuamente, las células nerviosas, las neuronas, no se reproducen, sino que van muriendo a lo largo de nuestra vida. Un aumento de temperatura sobre la media corporal de 37º es habitual en el hígado o en los riñones durante los procesos digestivos, pero si esto ocurre en la cabeza, la conciencia se ofusca, se diluye y podemos ser presa de alucinaciones y delirios provocados por la fiebre. En la región cefálica, las fuerzas cálidas de la vida se encuentran metamorfoseadas en las fuerzas frías del pensamiento. Un pintor podría acudir al trópico para inspirarse, como hizo Gauguin, pero sería difícil que un filósofo tomase tal decisión. No por casualidad la consciencia del Hombre moderno aparece en la zona norte de la Tierra. Shakespeare exclama a través de Hamlet su famoso «ser o no ser» y Descartes afirma «pienso luego existo». Un paralelo sinuoso traza la línea imaginaria que recorre el límite sur del polo cefálico de la Tierra. La «cabeza» terrestre se extiende –aproximadamente y simplificando mucho– hasta el norte de los Pirineos, Alpes y Cárpatos en Europa, del Himalaya en Asia y de los Alpes del Japón en Extremo Oriente, y de Sierra Nevada y la sierra Blue Ridge norteamericana. En esta área septentrional del planeta predomina la tierra frente al agua. Barry López, gran viajero y escritor divulgador del Ártico, repara muy acertadamente en

9

que «las masas terrestres del planeta están distribuidas de forma que sólo se aproximan en el Norte». Así, en el estrecho de Bering, la península asiática de Chukchi casi toca a la península americana de Seward. Es sintomática la convergencia que se produce en el Gran Norte entre las costas del Pacífico y del Atlántico. Esta convergencia de las tierras boreales se manifiesta en mayor medida durante el largo invierno norteño, en el que un gran mar de hielo las une sin solución de continuidad. Aunque los hielos retroceden un poco durante el breve verano septentrional, la mayor parte del Océano Glacial Ártico permanece helado durante todo el año. El Ártico, más que un océano, es una especie de isla o continente que une por el norte a Eurasia, Norteamérica y Groenlandia de modo casi permanente. Esta retirada relativa del medio acuático impregnado de procesos vitales que se produce en el Norte de la Tierra, provoca la aparición de un sistema cefálico terrestre más estático y rígido que fluido y plástico. La vivencia de esta polaridad permite la aparición de la conciencia en el ser humano. Tanto en nuestro cuerpo como en el de la Tierra, el esqueleto está más hacia afuera en la cabeza que en las extremidades. Las tierras emergidas del Norte recuerdan al cráneo que aflora en la cabeza, mientras que el extremo sur de los continentes (Cono Sur sudamericano, Sudáfrica, la India) desaparece en el mar que los rodea, de modo semejante a como los huesos de las extremidades son sumergidos en los músculos. Todo proceso de conciencia está basado en la experiencia de las diferencias en el mundo exterior, en el interior del organismo y también entre ambos. Gracias a la configuración opuesta de la cabeza respecto a las extremidades, la primera es capaz de contraponer las percepciones del mundo exterior a las vivencias volitivas internas. La cabeza muestra una tendencia fortísima a la mineralización a la vez que a la desvitalización. Los huesos del cráneo tienen muy poca agua y muchas sustancias inorgánicas. En el embrión humano, el proceso de osificación empieza siempre en la cabeza, incluso el cerebro del feto acumula calcio durante el embarazo. Tras el nacimiento, el proceso formativo del cerebro se detiene. El niño podrá llegar a decir «yo» gracias a que las fuerzas de crecimiento se retiran de la cabeza, y así ésta puede ser vehículo de la conciencia. El equilibrio mediterráneo Entre los polos cefálico y metabólico existe una región intermedia que permite el equilibrio entre ambos. Es el sistema rítmico/circulatorio, que en el ser humano equilibra y compensa, mediante el ritmo respiratorio y del corazón y la circulación sanguínea, la polaridad de los extremos cefálico y metabólico. DERIVA(2) En la Tierra también existe un área de equilibrio similar. Se trata de la zona media o región mediterránea, palabra que significa «en la mitad de la Tierra». El mar Mediterráneo actual es un resto de la antigua cintura marina de Tethys (Tetis), que en el período Cretácico circundaba la Tierra y separaba las tierras del Norte (continente de Laurasia) de las del Sur (continente de Gondwana). En torno a este largo y profundo surco paralelo al Ecuador se produciría más tarde la orogenia alpina que dio origen a la serie de plegamientos del Atlas, Pirineos, Alpes, Cárpatos, Asia Menor, Irán, Himalaya, Arco Indonesio y Antillas. Este Gran Mediterráneo que ya existía en el período Carbonífero, experimentó grandes transformaciones a lo largo de su historia y fue contrayéndose progresivamente hasta el final de la Era Terciaria. El Mediterráneo tal como lo conocemos hoy, es sólo un vestigio de lo que llegó a ser en un pasado remoto: una gran corriente marina que discurría de Este a Oeste por la Tierra Media. TETIS(3)

10

La zona media o rítmica de la Tierra actual tiene su centro principal en torno al mar Mediterráneo y se prolonga hasta Centroamérica e Indonesia, aunque ya muy diluida. En esta región media, el mar entra en la tierra o la tierra en él, como se prefiera. Aquí las islas son numerosas y proliferan también las penínsulas. Estas últimas emergen del mar como costillas flotantes del tórax de la Tierra: la Península Ibérica, la Península Itálica y el Peloponeso en Grecia en Europa; California (de clima claramente mediterráneo), Yucatán y Florida en América; y Malaca, Indochina y Corea en el Extremo Oriente. En Asia y en Centroamérica, la influencia reguladora de la zona media quedó muy debilitada como consecuencia del cierre progresivo del mar Mesogeo o Tethys. La Península Arábiga colisionó con Asia Menor, y la India con Asia Central formando el Himalaya; y el istmo de Panamá se elevó impidiendo la libre circulación de las aguas hacia el Oeste. Una de las pruebas de la existencia de este antiguo mar la aporta la sorprendente afinidad entre las poblaciones de peces, tanto vivas como fósiles, distribuidas a lo largo de todos los antiguos dominios del mar Mesogeo. Por ejemplo hay 79 géneros de peces comunes al Mediterráneo y al Pacífico Occidental, junto al Japón. En este gran Mediterráneo que mediaba entre las tierras del Norte y del Sur se gestó la actual zona rítmica del organismo terrestre, compensadora, mediante un equilibrio dinámico, de las fuerzas opuestas de los polos cefálico y metabólico. A las orillas del Mare Nostrum romano encontramos un equilibrio armónico entre Norte y Sur. Las cuatro estaciones se suceden sin que ninguna destaque excesivamente sobre las otras tres. Los inviernos son suaves, las primaveras y los otoños lluviosos y los veranos calurosos y secos. Aquí quedan lejos el largo invierno boreal y el eterno verano tropical. Al sur del Ecuador, las tierras de latitudes medias equivalentes a las mediterráneas son escasas: los extremos sur de África y de Australia y una franja de América del Sur. Son zonas limitadas y no es posible encontrar otra área suficientemente extensa como la que está en torno al mar Mediterráneo y a la vez tan equilibrada. Aquí la respiración de la Tierra es suave y mesurada. Los potentes huracanes tropicales agotan su fuerza en el Atlántico antes de llegar al Mediterráneo. El frío viento del Norte es frenado por las cordilleras de los Alpes y de los Pirineos, y el Atlas nos protege del calor asfixiante proveniente del Sahara. El pulso del mar Mediterráneo es rítmico y constante gracias a dos grandes corrientes que atraviesan continuamente el estrecho de Gibraltar en los dos sentidos: un «flujo» arterial profundo fluye hacia el Atlántico aportando las aguas más saladas y relativamente frescas del fondo del Mediterráneo, aguas de origen superficial y que la gran evaporación presente en este mar hace que aumenten de densidad y desciendan hacia el fondo. Este proceso se intensifica sobre todo en otoño e invierno, cuando los temporales remueven y agitan la superficie, y hacen que se evapore más agua que en pleno verano, con el mar mucho más tranquilo. Debido a esta gran evaporación que se produce en el Mediterráneo y que no es suficientemente compensada por los aportes fluviales y las lluvias, se forma principalmente durante el invierno una gran masa de aguas bastante densas (saladas) que se hunden por su mayor peso. Al precipitarse, estas aguas forman una depresión que provoca la afluencia de una corriente «venosa» superficial de retorno procedente del océano Atlántico, cuyas aguas son más ligeras y menos saladas. GIBRALTAR(3,5) El Mediterráneo palpita como un gran corazón: a él llegan las aguas frías y poco saladas del Atlántico y de él parte una lengua profunda hipersalada que llega hasta Centroamérica. La acción reguladora del clima debida al Mare Nostrum no es puramente local sino que influye ampliamente en el equilibrio climático mundial. En la pasada Era Terciaria, cuando el plegamiento alpino cerró por Oriente Medio y Gibraltar parte de la cintura marina mediterránea, quedó profundamente alterado el conjunto de la circulación oceánica. Como consecuencia de ello, la temperatura media del planeta descendió varios

11

grados provocando la aparición de los primeros glaciares en la Antártida y la bajada del nivel de los mares. Los hielos se acumularon en los polos, la evaporación del agua en los océanos disminuyó y las lluvias se volvieron más escasas. Hoy Mediterráneo es sinónimo de temperaturas suaves y moderadas. En Barcelona, por ejemplo, la temperatura media anual es de 16º y las heladas casi nunca hacen acto de presencia. Desde los antiguos confines de este mar en Filipinas y Centroamérica, ahora ascienden las corrientes cálidas de Kuro Shio (Río Negro) y Gulf Stream (Corriente del Golfo), suavizando bastante el clima de Japón y Corea y de la costa atlántica europea, respectivamente. Irlanda e Inglaterra, por ejemplo, están situadas a la misma latitud que las penínsulas del Labrador en Canadá o de Kamtchatka en Siberia, ambas con un clima subártico, y sin embargo las islas Británicas gozan de un clima mucho más benévolo y moderado. El mar Mediterráneo y el resto de la cintura mediterránea de la Tierra constituyen el centro orgánico del planeta, un centro de equilibrio en constante y estrecha interrelación con el resto del organismo terrestre. Así pues, en las riberas de este mar podemos encontrar el corazón mismo del mundo, situado justo entre Norte y Sur, entre Oriente y Occidente. Lluís Racionero, en su libro «La Mediterrània i els bàrbars del Nord» (La Mediterránea y los bárbaros del Norte) cita unas reflexiones del genial arquitecto Antoni Gaudí en torno a las cualidades de la zona media de la Tierra o mediterránea: “La virtud está en el punto medio; Mediterráneo significa en medio de la Tierra. En sus riberas de luz mediana y a 45° (ángulo de incidencia de la luz), que es la que define mejor los cuerpos y muestra la forma, han florecido las grandes culturas artísticas, a causa de este equilibrio de luz ni demasiada ni poca, porque ambas son cegadoras y los ciegos no ven...» El artista mediterráneo, sea griego, renacentista o modernista, plasma en sus creaciones la belleza propia e inherente al equilibrio de las cosas. El templo de la Sagrada Familia, de Barcelona, con sus torres altísimas, no se sostiene (como explicaba Antonio Romero, artista, admirador y estudioso de la obra de Gaudí) gracias a pesados basamentos o a macizos contrafuertes, sino a que sus distintos elementos guardan entre sí una compleja relación de fuerzas en equilibrio.

PLASMA MARINO La revolucionaria terapia de René Quinton “El agua de mar cura todos los males” (Platón) Por Álvaro Altés Domínguez Artículo aparecido en la revista de ecología, salud y vida natural “INTEGRAL”, Volumen 10-No. 95, Noviembre de 1987 - Barcelona, España. La célula es la unidad fundamental del ser vivo delimita un volumen en cuyo interior, gracias a ser líquido, se realizan las reacciones bioquímicas. En los animales, los espacios intercelulares están bañados permanentemente por el líquido que podemos llamar plasma. Pues bien, este medio extracelular, apropiadamente regulado , es lo que permite al animal independizarse del ambiente exterior, neutralizando sus variaciones. Claude Bernard expuso esta idea por primera vez en 1895, en su "Introducción al es tudio de la medicina experimental ". Un año después, René Quinton, un desconocido en el mundo científico o médico, sin títulos, a sus 30 años, escribe una teoría revolucionaria sobre la evolución térmica de los animales, basàndose en ese medio interno. Hoy casi

12

nadie se acuerda de él y sus asombrosas curaciones, cuya técnica se describe en este artículo. Según Quinton, cuando aparecen los reptiles y se desarrollan reina sobre la Tierra una temperatura cálida y constante: 44 grados C. Hoy en las regiones ecuatoriales pervive todavía un poco aquella situación. Luego, el enfriarse la Tierra, la vitalidad de estos seres decae, pues se acomodan mal a las temperaturas más bajas, y como resultado aparece en ellos su letargo invernal. Ante la nueva situación surgen otros animales que tratan de mantener su cuerpo a la temperatura original, buscando su plena actividad celular, creando calor por encima del ambiente: las aves. Por aquel entonces las aves alcanzarían esa óptima temperatura de 44 grados C, mientras que batracios y reptiles ya no conseguirían llegar a ella. Así sucesivamente irían apareciendo animales que se defendían de la disminución de temperaturas, volviendo a la temperatura de los orígenes, óptima. Ello permite ordenar la aparición de las especies animales empleando la temperatura como indicadora de la fecha de su aparición, considerando los últimos organismos aparecidos como los que poseerían la temperatura más próxima a la original de 44 grados C. Pero al confeccionar minuciosas tablas con cada especie animal, Quinton descubre que apuntan a un esquema completamente diferente al considerado como válido: el hombre no es el último eslabón de la evolución, y los mamíferos son anteriores a la mayoría de las aves. A finales del siglo pasado se creía que la temperatura de las distintas especies de mamíferos oscilaba entre 37 y 39 grados C, y la de las aves entre 41 y 44 grados C. Según las tablas de Quinton, confeccionadas con los datos conocidos hasta esntonces, aquéllos deberían partir de 25 grados C y éstas de 37 grados C. Quinton realiza numerosas mediciones de la temperatura sobre animales que nunca antes nadie había hecho, y lo corrobora hallando que el ornitorrinco tiene 24 grados C y el ápterix 37,2 grados C. A partir de esta ley de la constancia térmica deduce que cuando un organismo se encuentra mal, elevándose artificialmente la temperatura se produce una aceleración de la vitalidad, y dice que la fiebre aparece para dar a las células el máximo de actividad en su lucha contra la enfermedad. Esto lo demuestra la experiencia de Jolyet: inyectando carbón a un conejo, cuya temperatura es de 39 grados C, muere rápidamente, pero resiste perfectamente sin caer enfermo si se le eleva su temperatura a 42 o 43 grados poniéndolo en una estufa. También se conocía ya la célebre experiencia de Pasteur, en la que probaba que la hipertermia, es decir, la elevación de la temperatura interna, constituye un factor de curación. Pasteur toma unos pollos -que son naturalmente refractarios a la enfermedad del carbunco-, los inocula con bacilos, sumerge sus patas en agua fría, lo que hace caer la temperatura de 42 a 37 grados C, y poco después los pollos contraen la enfermedad y mueren. Pero si se coge al animal ya enfermo y se le coloca en una cabina calentada después de haberlo envuelto en una manta, se restablece completamente; unas horas más tarde el bacilo del carbunco ha desaparecido de su sangre. Pasteur prueba así que el microbio es poca cosa cuando "el terreno" (el sustrato vivo) es resistente, y esto a pesar de un agente particularmente virulento. El profesor alemán Henri Lampert pudo comprobar personalmente los efectos de esta técnica. Los japoneses, que usan abundantemente los baños calientes, presentaban a

13

principios de siglo un número muy bajo de cánceres en las estadísticas, 20 veces menos que lo habitual. Durante la Primera Guerra Mundial, Lampert se curó de una fiebre tifoidea utilizando baños hipercalóricos y en el frente ruso acabó con una epidemia de la misma enfermedad gracias a este método: hacía tomar a los soldados baños de 43 grados C. Con otro alemán, el profesor Goetze, Lampert ensayó el tratamiento de cánceres superficiales, después extendieron el método a otros cánceres. La técnica consiste en colocar un enfermo en un baño de 36 grados y elevar progresivamente la temperatura del agua hasta 42 grados, vigilando constantemente el corazón, porque el baño dura mucho tiempo. Poco a poco, la temperatura del paciente se eleva. Al explicar los resultados obtenidos, Lampert y Goetze declaran: "Cuando la temperatura del cuerpo es elevada artificialmente a 39 grados, la célula maligna comienza a desmejorarse, y a 42 grados muere; en cambio, la célula sana soporta fácilmente una temperatura interna de 43 grados y no corre peligro más que cerca de 45 grados". Pero volvamos a Quinton. De nuevo en el laboratorio comprobó experimentalmente que ningún animal soporta temperaturas superiores a los 44 grados C, por ejemplo inmovilizando reptiles o confinando insectos y exponiéndolos al sol. ¿No podrían estar sujetas a la misma ley de la constancia otras condiciones del medio extracelular además de la temperatura? Quinton pasa a fijarse en la composición química de este medio interno, que debe ser análoga a la del "mar" que cubría la Tierra cuando aparecieron los primeros seres vivos, un mar a 44 grados C... "la sopa primordial". Y en efecto, la proporción entre los elementos químicos del mar actual y del líquido extracelular de los animales es asombrosamente parecida. El plasma sanguíneo, la linfa, el contenido de las cavidades serosas, los plasmas de imbibición de todas las sustancias unificantes y permeables de los tejidos mucosas y cartilaginosos, etc., forman un todo homogéneo cuya composición es en todas partes idéntica, constantemente "removida", purificada y renovada por la circulación sanguínea y linfática y por los fenómenos de difusión. Este plasma extracelular no es ningún tejido (celular), sino una "atmósfera" líquida que baña toda célula. En 1897 Quinton comprueba su hipótesis de que se debe poder retirar impunemente una parte del plasma sanguíneo de un animal y después reemplazar este plasma por una cantidad igual de agua de mar. O inyectar sin peligro en el organismo una cantidad considerable de agua de mar. O que los glóbulos blancos pueden vivir en el agua de mar, pese a que no subsistían en ningún medio artificial. Desangra un perro totalmente, privándole de los glóbulos rojos necesarios para la respiración y de los glóbulos blancos necesarios para la lucha contra la infección que pudiera ocasionar la intervención; y reemplaza este volumen por agua de mar osotónica. El perro pesa 10 kg. y se le extraen sin asepsia 425 g. de sangre en 4 minutos por la arteria femoral (la veinteava parte del peso del animal) hasta que no se puede sacar más sangre. A continuación se le inyectan 532 c.c. de agua de mar a 23 grados C. El animal está muy abatido, sin movimiento, con respiración muy escasa..., pero a las 21 horas correteaaunque de tener 6.800.000 glóbulos rojos ha pasado a 2.900.000 y la hemoglobina de 19 a 12. Al tercer día la herida supura y le sube la fiebre a 40 grados C, el abatimiento es extremo. El cuarto día está igual de grave, con 3.020.000 glóbulos rojos, 16 de hemoglobina y 24.000 glóbulos blancos, indicando que ha superado la

14

infección. Por la tarde como 400 gramos de carne. Luego el restablecimiento es rápido y al octavo día muestra actividad aunque casi no se sostiene sobre las patas. En días sucesivos aparece algo común a este tipo de transfusiones: un exceso de vitalidad (el perro vivió normalmente varios años hasta que murió en un accidente), cosa que no ocurre en las transfusiones con suero fisiológico (el sintético) hechas por otros investigadores, pues provocan la muerte del animal a los pocos meses y sin haberse recuperado del más extremo abatimiento. La inyección intravenosa de agua de mar en grandes cantidades no causa ninguna alteración. Hallion, miembre de la Academia de Medicina francesa, inyectó el 104% del peso a un perro durante 11 horas y 40 minutos (como si a un hombre de 60 kg. se le pusieran 62,4 kg.), orinando una cantidad algo inferior a la inyectada, con una muy ligera cantidad de albúmina en ella. En los días siguientes desaparece la albúmina y el perro está más vivo que antes de la experiencia. En otra experiencia, Quinton inyecta 3,5 kg. a un perro de 5 kg., en hora y media, sin dar tiempo a que el riñón elimine el líquido. El animal, deforme, no se tiene en pie, pero al undécimo día está enteramente repuesto y con una alegría extrema. Pesa 5 kg. Los experimentos para mentener vivos glóbulos blancos en agua de mar, procedentes de un pez, un anfibio, un reptil, un ave y varios mamíferos (incluído el hombre) son un éxito. Según Quinton, puede enunciarse la ley de la constancia marina en el sentido de que cuando surgió la vida, la concentración salina en el mar era la que hoy poseen los animales: de 7 a 8 gramos por mil, aunque la actual en el mar es 35. Similarmente a lo que ocurría con la temperatura, las especies más antiguas serán las que menos pueden hoy regular la concentración salina, y en el mar las que posean una concentración más próxima a los 35 gramos por mil. Es interesante observar que Quinton primero enuncia la hipótesis y luego la comprueba, no al revés como hoy, que a través de infinidad de experimentos, ordenadores y estadísticas se intenta sacar conclusiones. Además era el suyo un método ciertamente menos cruento. Quinton investiga en laboratorio y bibliográficamente y halla que los invertebrados marinos siguen la misma concentración del mar, los peces cartilaginosos tienen concentraciones de 22 y hasta 16 gramos, y los peces óseos, los últimos en aparecer, van de 11 a 9. A través del anodonta demuestra que los invertebrados que pasan al agua dulce pierden su concentración y por ello la actividad celular se rebaja mucho, como se aprecia en su consumo de oxígeno, de 20 a 35 veces menor que el cangrejo. También es posible la conservación del medio interior marino por la transformación de algunos órganos, permaneciendo tal cual el resto de la forma del animal, como ocurre en un bogavante. Todo esto le permite a Quinton enunciar la ley de constancia osmótica: "La vida animal ha tendido a mantener, para su óptimo funcionamiento celular, a través de la serie zoológica, la concentración de los orígenes". Con el instrumental de su época llega a analizar hasta 30 elementos presentes en el agua de mar, y aventura que también se hallarán en el medio extracelular en proporciones parecidas. Y escribe algo herético para su época:

15

"El que la mayor parte de estos elementos se encuentren en estado imponderable o apenas ponderable no tiene importancia desde el punto de vista que nos ocupa. No puede afirmarse que un elemneto, por el hecho de estar en una proporción muy pequeña en una disolución, desempeña forzosamente en ella un papel de segundo orden. Los ceros y las comas que marcan nuestras dosificaciones no influyen de ningún modo desde el punto de vista fisiológico en las relaciones de unos elementos con otros. Por ejemplo, en el agua de mar y en el organismo, hasta que no se pruebe lo contrario, hay que considerar que una sal de cesio, cuya presencia se revela solo por el análisis espectral, presenta una importancia biológica igual a la del cloro y del sodio, que suponen las 84 ó 90 centésimas partes de las sales disueltas. Nada prueba, en efecto, que el cesio o toda otra sal infinitesimal no posee en la vida fisiológica de los de los mares o del organismo una función indispensable para la manifestación de esta vida. Hay toda una microquímica fisiológica apenas desvelada que muestra sin dudas el papel capital de algunos elementos en la vida, en dosis extraordinariamente reducidas y en tales dosis solamente". A través de análisis minuciosos, Quinton comprueba la presencia en el medio extracelular de esos 17 elementos "raros", cosa que nadie antes aceptaba, y en proporciones análogas a las marinas. Hoy, gracias a los modernos métodos de análisis, se han encontrado los 92 elementos de la tabla de Mendeleiev en el mar y en los líquidos de los seres vivos, pero aún a nadie se le ha ocurrido relacionarlo y aplicar esta analogia en la vida cotidiana a algo tan común como la necesidad de plasta sanguuíneo para las transfusiones. Algo se ha hecho al reconocer la necesidad de los oligoelementos, pero no es suficiente. El alcance de estos hallazgos hace tambalear al darwinismo, que postula que la evolución de las especies se ha realizado por adaptación al medio y por la herencia. ¿Cómo es posible que ante los cambios desfavorables para la vida que ocurren en el planeta surjan nuevas estrategias que "recuerdan" el estado óptimo para la vida, aquel de los orígenes? Además, la vida adapta a ella el medio, revelando una especie de voluntad inteligente. Según Quinton, las formas anatómicas son cambiantes precisamente para permitir que la vida se mantenga en su plena intensidad. En 1904, Edmond Perrier presenta en la Academia de Ciencias francesa el libro de Quinton "El agua de mar, medio orgánico"2. Al final del mismo, el autor esboza su aplicación terapéutica, en la que viene trabajando con éxito; cada vez que el medio interior se altera, las células sufren, las funciones se cumplen mal y los órganos se deterioran. Igual que al renovarse el agua de un acuario, la vivacidad de los peces reaparece inmediatamente, el agua de mar debería ser útil donde el medio extracelular estuviese viciado por cualquier causa: envenenamiento químico, infección microbiana, insuficiencia de los órganos eliminadores, defectos de ciertos aportes alimentarios, etc.; conferiría a las células la fuerza para vencer. Esta es la hipótesis. Veamos algunos casos. En un hospital parisiense, a un enfermo con fiebre tifoidea, en pleno coma terminal y que debia morir ese día, Perrier le inyecta intravenosamente a las once de la mañana una elevada cantidad de agua marina. A las seis de la tarde se cumple su previsión de que ya habría vuelto en sí en el proceso de curación. El mismo resultado obtiene con inyecciones masivas en el caso desesperado de un joven que se ha intentado suicidar con ácido oxálico.

16

Para estos tratamientos el agua de mar se vuelve isotónica (a la misma concentración de sales que el plasma) con agua de manantial filtrada, pues el agua destilada no permite la vida de los glóbulos blancos (ni de los huevos de erizo, con los que también experimenta). Quinton emplea dosis mínimas de 700 g para adultos de 65 kg, en inyecciones cada 5 días y luego con menor frecuencia. Hubo un caso de cirrosis hepática que desembocó en erisipela y cuyo desenlace fatal se esperaba para el mismo día. El médico que lo llevaba inyectó subcutáneamente y el éxito fue completo, pues el enfermo salió del hospital dos semanas más tarde. Esta experiencia permitió abandonar la inyección intravenosa, más sujeta a complicaciones. En la comparación entre suero fisiológico y agua de mar, numerosos casos muestran que ésta es mejor. En recién nacidos débiles, que aumentaban de peso en promedio 1,64 gramos al día, el suero fisiológico dio 5,3 y el agua marina 9,7 gramos. El suero marino es esterilizado para su conservación en ampollas, eliminándose todos los gérmenes, toda la parte orgánica viva; es un medio mineral estéril pero que por su composición cuantitatica y cualitativa permite la expansión máxima de la vida celular. La curación de recién nacidos atrépsicos (atrofia general en los primeros meses de vida) que rechazaban todo alimento es fulgurante, igual que en las epidemias de cólera infantil de 1906 y las enfermedades gastrointestinales que causaban la mayor ia de las muertes infantiles. Quinton organiza dispensarios y salva infinidad de vidas. En Francia bastantes médicos abren dispensarios especializados y los hospitales adoptan el método, como también ocurre en otros países. La fama de Quinton y su método es enorme..., pero transcribamos un texto de Jules Gallabardin, médico, en el "Propagateur de L´Homeopathie": "Cuando el Sr. René Quinton publicó su libro, se dibujaron dos corrientes. Cierto número de médicos, llenos de admiración ente la coordinación lógica de la obra y las amplias perspectivas que abría a la terapéutica, la aplicaron en sus prácticas. Por otra parte se reveló una hostilidad muy clara, primero en las altas esferas oficiales en donde juzgan a los innovadores que vienen a agitar el mar estancado de las enseñanzas de la Facultad; además como el Sr. Quinton no era médico, disgustaba que se ocupase de medicina. ¿No pasó Pasteur por la misma prueba? En ciertos medios científicos se llegó incluso a negar todo valor científico a la obra de Quinton (...), la gran mayoria de los profesionales quedaron indiferentes". A comienzos del siglo Quinton escribió a un amigo: "Vamos a asistir a cosas maravillosas. El hombre no solamente llegará a hacer circular en el cielo máquinas más pesadas que el aire, sino que llegará a mantenerse sin motor, por medio de una simple vela". A partir de 1908 se consagra al desarrollo de la aeronáutica francesa. En 1914 estalla la primera guerra mundial. Quintón se va a la guerra. Antes de 1914 ya se habían presentado ocho tesis doctorales y un centenar de comunicaciones importantes y originales sólo en Francia sobre el suero marino, pero durante la guerra todo se olvida. Al acabar la guerra Quinton se lanza a promocionar el vuelo sin motor. Muere de una angina de pecho el 9 de julio de 1925, a los 59 años. De 1919 a 1956 no se habia absolutamente nada del método: solo el libro de Jean Jarricot, fruto de diez años de experiencias lleno de gráficos, estadísticas y fotografías, se publica en 1921. Este médico había fundado en 1913 el dispensario "marino" de Lyon, dedicado a la puericultura. Según él, es muy posible que el suero marino sea útil para todo tipo de enfermedades infantiles. Esto concuerda por otra parte con la idea mantenida por la medicina antroposófica, según la cual el ser humano "rememora" en su crecimiento todas

17

las etapas evolutivas de la historia de la humanidad. próximo a las condiciones de los origenes.

El recién nacido sería el más

Al comienzo, Quinton y sus colaboradores utilizaban dosis muy elevadas: 500, 600 y a veces 700 c.c. en una sola inyección. En el cólera infantil el niño recibía una inyección de 200 gramos por la mañana y por la tarde durante 10 días consecutivos, y durante 8 días más 200 g por día. Un cuerpecito de 3 kg, cuyo medio interno es unos dos litros, en 18 días recibía más 5 litros y medio de suero, es decir dos veces y medio el volumen de su medio extracelular. Para los adultos, la inyección se redujo finalmente a 100 g tres veces por semana durante una cura de tres meses, lo que en total da 4 litros de líquido inyectados en un organismo que pese por ejemplo 60 kg o con un medio interno de 40 kg Las sensacionales curas infantiles disimularon ante los contemporáneos las otras indicaciones. Según Jarricot, "la regla es así: una hora después de la primera inyección, el niño que llegó moribundo y que vomitaba absolutamente todo, retiene un biberón de agua, y una hora después, el primer biberón de leche. La facultad digestiva suprimida se restablece en la mayoria de los casos, y tanto es asi, que el niño aumenta fácilmente 500 gramos de peso en 24 horas. Fija agua en los tejidos con avidez, con la misma facilidad que anteriormente la dejaba escapar de su organismo. Menos de dos horas después de la inyección de agua de mar, aparece una fisonomía mejorada reemplazando el facies inolvidable del colérico agonizante". La enteritis coleriforme o toxicosis, las enfermedades gastrointestinales, la intolerancia láctea, las hipotrofias y la atrepsia, la sifilis, el eccema, eran las enfermedades infantiles para las que se citaba especialmente el método. Otro médico, Arnulfi, desarrolló el tratamiento prenatal. Ya Macé y Quinton habian curado a un grupo de mujeres encintas problemáticas cloaca radiactiva. En 1975, en el departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Laguna, se llevaron a cabo experiencias con varios perros similares a las de Quinton, en las cuales se les extrajo sangre y luego se les inyectó, por via intravenosa, una cantidad equivalente de agua de mar, Pudo comprobarse que la dotación sanguínea se recuperaba rápidamente, y el perro se hallaba bien al cabo de 3 ó 4 días. La sangre, en un tiempo bastante corto (unos 15 días) presentaba valores normales, a pesar de la sangría practicada, que en algunos casos representaba las tres cuartas partes de volumen total de sangre de los perros. René Quinton demostró en 1897 que el plasma sanguíneo de un animal puede ser reemplazado totalmente por agua de mar sin que ello suponga ninguna amenaza para su salud. La sangre y el agua de los océanos tienen una afinidad sorprendente.

El siguiente texto es incluido en este libro por ser considerado un modelo de conocimiento sobre la ciencia del agua. Fue preparado por Igor Vasilievich Petrianov, en 1975. Petrianov es un destacado científico soviético, físico-químico, dedicado a la popularización de la ciencia. La relación lógica de sus postulados, aquí presentados, y la paradójicamente desconocida por él (en cuanto a su gran utilidad para los humanos) agua de mar, nos sirva de ejemplo de humildad para no cesar en nuestro intento de

18

mimetización con la naturaleza. De hecho nuestro sueño es que sus conocimientos, entregados a los niños de escuela en su país a través de sus libros, sumado al mensaje que tratamos de transmitir en el cuerpo total de este libro sobre el agua “Completa”, el agua de mar, lleguen a ser propiedad de muchachos que no tengan que llegar al estamento académico universitario para saber lo básico de “la sustancia más extraordinaria en el mundo”, acerca de su utilidad en la vida cotidiana, y cómo puede resolver su asunto básico de sobrevivencia. Este es el semillero de científicos que creemos necesitan nuestros pueblos. Sólo así estos conocimientos cumplirán el cometido básico de formar nuevas generaciones en armonía biológica y devolver las fuerzas a quienes nos hemos agotado o casi extinguido en el intento por hacerlo más simple, al estilo de la naturaleza. Iniciamos entonces el texto de Petrianov con sus propias palabras, aparecidas al final de su libro: “La inteligencia humana no tiene límites, no tienen límites sus posibilidades; y el hecho de que hoy día conocemos tanto sobre la naturaleza y las propiedades de la sustancia verdaderamente más extraordinaria en el mundo, sobre el agua, abre ante ustedes, ante los que leen este libro, posibilidades aún mayores, ilimitadas. Y quién puede decir qué es lo que ustedes aún conocerán, lo que descubrirán nuevo, todavía más extraordinario. Solamente tienen que saber ver y asombrarse.”

LA SUSTANCIA MÁS EXTRAORDINARIA EN EL MUNDO Por I.V. Petrianov ¿Qué es el agua? Esta pregunta puede parecer no solamente extraña, sino también un poco descortés. ¿Quién puede no saberlo? Todos saben que el agua es una combinación de hidrógeno y oxígeno y que su fórmula es H20. El agua es bien conocida por todos los que están acostumbrados a lavarse por las mañanas, por los que toman té, por los que saben nadar, por aquellos a quienes les gusta correr bajo la lluvia sin que les cause temor mojarse; o patinar y esquiar. ¿Y qué es el hidrógeno? Hablando en general, no se deben hacer semejantes preguntas. A ellas simplemente no se puede contestar debido a la infinidad de contenido. Se puede consagrar toda la vida al estudio del hidrógeno y no conseguir respuesta hasta el final. Pero, no obstante, algo se debe decir. Los químicos hasta hoy día no han podido determinar dónde debe encontrarse el hidrógeno en la tabla de Mendeleiev, y lo colocan en dos grupos al mismo tiempo: en el VII, en el que se le incluye entre los parientes de los halógenos: flúor, cloro y bromo, y en el grupo I por su parentesco con los metales alcalinos: litio, sodio, y potasio. Así que, ¿qué es el hidrógeno? No hace mucho tiempo, en el año 1974, los investigadores soviéticos, estudiando las propiedades del hidrógeno a altas presiones, descubrieron que a una presión de cerca de tres millones de atmósferas el hidrógeno comprimido adquiere repentinamente una propiedad extraordinaria: se hace electroconductor, lo mismo que todos los metales corrientes. Este fenómeno fue previsto ya hace mucho por los teoréticos, ahora ha sido

19

descubierto mediante el experimento. Aunque sea sorprendente, pero, por lo visto, el hidrógeno es un metal. ¿Qué es el oxígeno? No busquen en este libro respuesta a esta pregunta. Para empezar sírvanse del libro de texto. ¿Cuántos hidrógenos distintos existen? En la naturaleza existen tres hidrógenos diferentes, tres isótopos de éste. El más ligero de ellos es 1H. Los químicos lo llaman frecuentemente protio. En el agua ordinaria el hidrógeno está compuesto casi totalmente de protio. Además de éste, en toda agua se encuentra el hidrógeno pesado, deuterio 2H que en la química lo designan más a menudo con el símbolo D. En el agua hay muy poco deuterio. A cada 6700 átomos de protio les corresponde, en término medio, únicamente un átomo de deuterio. Además del protio y el deuterio existe el hidrógeno hiperpesado 3H. Este habitualmente se llama tritio y se designa con el símbolo T. El tritio es radiactivo, el período de su semidesintegración es un poco mayor de 12 años. Se forma continuamente en la estratosfera bajo la acción de la radiación cósmica. La cantidad de tritio en nuestra Tierra es extremadamente pequeña, menos de un kilogramo en todo el globo terráqueo, pero, a pesar de esto, él puede ser revelado en todas las partes, en cualquier gota de agua. Los físicos aprendieron a obtener tritio artificialmente en los reactores nucleares. Los científicos han sospechado que es posible la existencia del cuarto isótopo de hidrógeno, 4H, y hasta del quinto, 5H. Estos también deben ser radioactivos. ¿Existen algunos hidrógenos más? No, al parecer no existen más. Por lo menos los científicos no han encontrado por ahora nuevos hidrógenos. En cambio, se conocen el antiprotón y el positrón. Por lo tanto, se puede hablar del antihidrógeno, en los átomos alrededor de cuyo núcleo negativo (antiprotón) gira el electrón positivo (positrón). Ha sido hallado también el antideuterón; por consiguiente, es posible que exista también el antiisótopo de hidrógeno Con el número de masa 2, el antideuterio. No hace mucho ha sido encontrado el núcleo de antitritio. No cabe la menor duda de que de estos antinúcleos y positrones pueden formarse antiátomos, pero por ahora, nadie ha observado ni aun los más simples antiátomos de antihidrógeno. ¿Cuántos oxígenos existen en el mundo? En la naturaleza se han hallado tres isótopos diferentes del oxígeno. Lo que más hay es oxígeno ligero, 16O; considerablemente menos, oxígeno pesado 18O; y muy poco, oxígeno 17O. En el oxigeno atmosférico, o sea, del aire que nosotros respiramos, a cada 10 átomos de 17O les corresponden 55 átomos de 18O y más de 26000 átomos del isótopo de oxigeno l6O Los físicos pudieron crear en sus aceleradores y reactores cinco isótopos radioactivos de oxígeno más 13O, 14O, 15O, 19O, 20O. Todos ellos viven muy poco tiempo y pasados unos cuantos minutos se desintegran, transformándose en isótopos de otros elementos.

20

¿Cuántas aguas distintas pueden existir? Si se cuentan todas las distintas combinaciones posibles con la fórmula común H2O, el resultado parecerá inesperado: en total pueden existir cuarenta y ocho aguas diferentes. Treinta y nueve aguas de éstas serán radioactivas, pero también habrá bastantes aguas estables, nueve: H216O, H217O, H218O, HD16O, HD17O, HD18O, D216O, D217O, D218O . Sí se confirma definitivamente la comunicación sobre la existencia de dos isótopos hiperpesados de hidrógeno más, 4H y 5H, entonces ya serán posibles ciento veinte aguas distintas. Pero, tampoco esto es todo. Hace poco tiempo (en el año 1970) los físicos soviéticos crearon en un gran acelerador de iones de carga múltiple un oxígeno absolutamente excepcional, el isótopo hiperpesado 24O. En su núcleo hay un enorme exceso de neutrones y es muy inestable. Si se toma en consideración también este nuevo isótopo de oxígeno, entonces ya se podrán contar ciento treinta y cinco aguas diferentes. Calculen ustedes mismos cuántas aguas diferentes, cuyas moléculas contienen tritio, pueden formarse en la frontera con el cosmos y precipitarse gradualmente junto con las lluvias sobre la Tierra. Prueben calcular también cuántas aguas radioactivas diferentes surgen en el agua de enfriamiento del reactor atómico. En cualquier parte del mundo que se coja un vaso de agua, en él siempre resultará una mezcla de distintas moléculas, diferentes por su composición isotópica. Claro está que la probabilidad de la formación de moléculas con distinta composición isotópica no es ni mucho menos igual. Las moléculas que contienen al mismo tiempo dos o tres átomos isotópicos raros, surgirán tan raramente y la cantidad de las mismas será tan pequeña que, según la opinión de los físicos, por ahora pueden no tomarse en consideración. ¿Qué es el agua ordinaria? Tal agua no existe en el mundo. En ningún lugar hay agua ordinaria. El agua siempre es extraordinaria. Por su composición isotópica, aun en la naturaleza el agua es siempre diferente. La composición depende de la historia del agua, de lo que sucedió con ella en la diversidad infinita de su rotación en la naturaleza. Al evaporarse el agua se enriquece con protio y, por esta razón, el agua de la lluvia se distingue del agua de un lago. El agua de rio no se parece al agua de mar. En los lagos cerrados el agua contiene más deuterio que el agua de los arroyos montañeses. En cada fuente el agua tiene distinta composición isotópica. Cuando en invierno se congela el agua en un lago, nadie de los que patinan sospecha que ha cambiado la composición isotópica del hielo: ha disminuido el contenido de hidrógeno pesado, pero ha aumentado la cantidad de oxigeno pesado. El agua del hielo derretido es otra y se diferencia del agua de la cual fue obtenido el hielo. Si se descompone químicamente el agua y se quema el hidrógeno obtenido de ella, de nuevo se obtendrá agua, pero absolutamente otra, porque la composición isotópica del oxígeno atmosférico se distingue de la composición isotópica media del oxígeno del agua. En cambio, a diferencia del agua, la composición isotópica del aire es la misma en toda la esfera terrestre. El agua en la naturaleza no tiene una composición isotópica constante, esta varia continuamente, y solamente por esta razón no se puede decir que en algún lugar hay algún agua ordinaria. ¿Qué es el agua ligera? Esta es el agua, cuya fórmula es conocida por todos los escolares, 1H216O. Pero dicha

21

agua no existe en la naturaleza. Esta agua fue preparada con mucho trabajo por los científicos. Los científicos necesitaron esta agua para la medición exacta de las propiedades del agua y, en primer lugar, para medir su densidad. Por ahora esta agua existe sólo en varios grandes laboratorios del mundo, en los que se estudian las propiedades de distintas combinaciones isotópicas. ¿Qué es el agua pesada? Esta agua tampoco existe en la naturaleza. Hablando en rigor, se debería llamar pesada al agua compuesta sólo de isótopos pesados de hidrógeno y oxígeno, D218O; pero tal agua no existe,ni aun en los laboratorios de los científicos. Claro que si la ciencia o la técnica tuvieran necesidad de esta agua, los científicos encontrarían el procedimiento de su obtención: el agua natural contiene tanto deuterio y oxigeno pesado como se quiera. En la ciencia y la técnica nuclear se ha aceptado llamar convencionalmente agua pesada el agua que contiene hidrógeno pesado. Esta agua contiene sólo deuterio, ella no posee en absoluto el isótopo ligero de hidrógeno habitual. La composición isotópica de oxígeno en esta agua corresponde habitualmente a la composición del oxígeno atmosférico. La fórmula de esta agua que contiene hidrógeno pesado no se puede escribir. Esta no es una combinación química, sino una mezcla de varias aguas distintas, en todas las cuales hay deuterio, no hay en absoluto hidrógeno ligero, y los isótopos estables de oxígeno en esta mezcla de aguas con distinta composición isotópica se encuentran exactamente en la misma proporción en la que se encuentran en el aire. Hasta hace poco nadie en el mundo sospechaba que este agua existiese, y hoy día en muchos países o funcionan gigantes fábricas que elaboran millones de toneladas de agua con el fin de extraer de ella deuterio y obtener agua pesada pura. ¿Existe el agua semipesada? Se puede llamar agua semipesada el agua con moléculas mixtas de la composición HDO. Esta existe en toda agua natural, pero es imposible obtenerla en forma pura, puesto que en el agua siempre transcurren reacciones de intercambio isotópico. Los átomos de los isótopos de hidrógeno son muy móviles y pasan continuamente de una molécula de agua a otra. No es difícil preparar un agua cuya composición media corresponda a la fórmula del agua semipesada. Pero, debido a la reacción de intercambio 2HDO = H2O+D2O ella representará una mezcla de moléculas con distinta composición isotópica: H20, HDO, D2O. ¿Qué es el agua nula? El agua nula está compuesta de hidrógeno ligero puro y de oxígeno atmosférico. Tampoco se puede escribir la fórmula para el agua nula. Esta es también una mezcla de varias aguas, cada una de las cuales está compuesta de hidrógeno ligero y de uno de los isótopos estables de oxígeno. La proporción entre los oxígenos en el agua nula es también exactamente la misma que en el aire. El agua nula no contiene hidrógeno pesado. Esta agua ha sido elegida por los físicos y químicos en calidad de patrón: tiene una composición muy constante. Puede ser obtenida sin mucha dificultad, y es muy cómodo comparar con ella el agua de composición desconocida: una vez determinada la diferencia entre las densidades, es fácil hallar el contenido de deuterio.

22

¿Puede ser que exista aun otra agua ? Además de todas las aguas enumeradas existe también el agua que contiene oxígeno pesado, H218O. Obtener esta agua del agua natural es muy complicado y difícil. Hasta hoy día nadie, quizás, ha podido preparar esta agua en estado puro. El agua que contiene oxígeno pesado es muy necesaria para la investigación de muchos procesos biológicos y químicos, por eso en la actualidad se obtienen en las fábricas soluciones bastante concentradas de esta agua en el agua ordinaria. ¿Existe el agua radiactiva? Sí. Los físicos han aprendido a obtener agua de tritio por vía artificial en los reactores atómicos. A causa de la alta radiactividad, esta agua es muy peligrosa. Por ahora esta agua la necesitan solamente los científicos. ¿No se han obtenido otras aguas? Ninguna más. Simplemente por el hecho de que ninguna de las demás aguas posibles a nadie le ha sido necesaria por ahora. Si surgiera la necesidad entonces, sin duda alguna, la ciencia encontrará el modo de obtener cualquiera de ellas. ¿Debe existir la antiagua? Por desgracia, los físicos no pueden contestar por ahora a esta pregunta. A pesar de que hay todas las razones para afirmar la posibilidad de la existencia del antihidrógeno, no obstante, es temprano para hablar del antioxígeno. Los investigadores soviéticos han obtenido ya el núcleo de uno los isótopos de antihelio, el antihelio-3. Si se ha obtenido ya el antielemento No3, se puede expresar la esperanza de que los físicos lleguen a obtener también el antielemento No 8 (el antioxígeno), lo más probable es que lo preparen ellos mismos. Entonces se podrá hablar también de la antiagua. El agua compuesta de antihidrógeno y de oxígeno ordinario, como ustedes pueden comprender, es inconcebible. El encuentro de estos dos elementos puede conducir a una gran catástrofe. Por esta razón, no se debe, por ahora, calcular el número de distintas aguas que contienen isótopos de antihidrógeno. Para que pueda surgir la molécula de antiagua, debe existir el antioxígeno. Por ahora nosotros no sabemos nada acerca de él. Pero, puede ser que en algún lugar, en las entrañas del Universo, haya mundos (los físicos y astrónomos debaten este problema absolutamente en serio) compuestos de antimateria. En estos antimundos es posible que existan tantas antiaguas distintas, cuantas hemos contado en nuestro mundo. Todavía nadie puede decir si esto es así. Por esta razón, aún no sabemos cuántas distintas aguas en total puede haber en el mundo. ¿Son muchas las distintas aguas que el agua contiene? ¿Cuál agua? El agua que corre del grifo de agua, la cual llegó del río, contiene cerca de 150 g de agua pesada D216O por tonelada, y casi 1800 g de agua que contiene oxigeno pesado (H217O y H218O juntos) por tonelada de agua. El agua del Océano Pacífico contiene casi 165 g de agua pesada por tonelada. En una tonelada de hielo de uno de los grandes glaciares del Cáucaso hay 7 g más de agua pesada que en el agua de río, mientras que la cantidad de agua que contiene

23

oxígeno pesado es la misma. Pero, en cambio, el agua de los arroyos que corren por este glaciar contiene 7 g menos de D216O y 23 g más de H218O que en el agua de río. El agua de tritio T216O cae sobre la tierra junto con las precipitaciones, pero su cantidad es muy pequeña, nada más que 1 g por cada billón de toneladas de agua pluvial. En el agua de los océanos, el contenido de agua de tritio es aun menor. Hablando en rigor, el agua siempre y en todos los sitios es distinta. Hasta en la nieve que se precipita en distintos días, la composición isotópica es diferente. Aunque la diferencia no es grande. Solamente 1—2 g por tonelada. No obstante, es muy difícil decir si esto es poco o es mucho. ¿En qué consiste la diferencia entre el agua ligera, la natural y la pesada? La respuesta a esta pregunta dependerá de a quién se le hace. Ninguno de nosotros pone en duda que conoce bien el agua. Si a cada uno de nosotros se nos muestran sendos vasos con agua ordinaria, pesada y ligera, cada uno dará una contestación absolutamente clara y precisa: los tres vasos contienen agua pura ordinaria. Es igualmente transparente e incolora. Ni por su gusto, ni por su olor se puede hallar entre ellas ninguna diferencia. Y esto será justo. Todo aquello es agua. Un químico responderá a esta pregunta casi lo mismo: entre ellas no hay casi ninguna diferencia. Todas sus propiedades químicas son casi indistinguibles: en cada una de estas aguas el sodio desprenderá igualmente hidrógeno, cada una de ellas durante la electrólisis se descompondrá igual, todas sus propiedades químicas casi coincidirán. Esto es comprensible: es que todas ellas tienen una misma composición química. Esto es agua. Un físico no estará de acuerdo. Señalará la notable diferencia en sus propiedades físicas: hierven y se congelan a distintas temperaturas, tienen diferente densidad, y la tensión del vapor de estas aguas es algo distinta. Durante la electrólisis se descomponen también a distinta velocidad. El agua ligera un poco más rápido, y la pesada, más despacio. La diferencia entre las velocidades es insignificante, pero el residuo de agua en la cuba electrolítica resulta algo enriquecido con agua pesada. Así fue como ésta fue descubierta. Las variaciones de la composición isotópica influyen muy poco en las propiedades físicas de la materia. Las propiedades que dependen de la masa de las moléculas varían más notablemente, por ejemplo, las velocidades de difusión de las moléculas de vapor. Un biólogo, quizás se desconcertará y no encontrará respuesta inmediatamente. Tendrá que trabajar todavía mucho en el problema sobre la diferencia entre aguas con distinta composición isotópica. No hace mucho todos consideraban que en el agua pesada no pueden existir seres vivos. Hasta se la llamaba agua muerta. Pero resultó que si en el agua en la que viven ciertos microorganismos se sustituye paulatinamente el protio por deuterio, entonces a éstos se les puede acostumbrar al agua pesada y vivirán y se desarrollarán no mal en ella, mientras que el agua ordinaria se hará para ellos nociva. ¿A quién le hace falta el agua pesada? ¡A la humanidad! Esta se encuentra en el umbral tras el cual le espera el terrible peligro de la penuria energética. Toda la esperanza está relacionada con que se resolverá el problema de cómo utilizar el agua pesada para la energética. ¿Para qué se necesita ahora el agua pesada? Todo lo dicho por nosotros hasta ahora, se refería a las propiedades que dependen de

24

la estructura de los átomos, de su número de orden, del número y disposición de las cargas eléctricas en los núcleos atómicos y de los electrones en la molécula. Solamente esto determina el comportamiento químico de la materia. La estructura de la molécula no depende de la masa del núcleo atómico. Por esta razón, iguales moléculas con distinta composición isotópica son químicamente casi indistinguibles. Verdad es que en la ciencia la palabra “casi” debe ser empleada con mucha precaución. Es cierto que las combinaciones químicas, distintas por su composición isotópica, son casi indistinguibles por sus propiedades químicas. Pero, con todo, su comportamiento es algo distinto, a pesar de que los efectos isotópicos observados en este caso son muy pequeños: se diferencian un poco por la velocidad de las reacciones, son un poco distintos los valores de la constante de equilibrio de estas combinaciones. Se diferencian entre sí los espectros de las moléculas de igual composición y estructura, pero con distinta composición isotópica. La afinidad de las propiedades de las combinaciones isotópicas cesa en cuanto la cuestión se refiere a las características cinéticas y nucleares. La molécula que contiene un átomo isotópico pesado, a la misma temperatura, se mueve con menor velocidad; durante la colisión de estas partículas el intercambio de energía cinética transcurre de otra manera. Pero, lo principal es que varía la capacidad de intervenir en las transformaciones nucleares. Precisamente estas propiedades distinguen ostensiblemente el agua pesada de cualquier otra agua con otra composición isotópica: es que en su composición entra el hidrógeno pesado. En nuestros días el agua pesada se emplea con éxito en la energética atómica para moderar los neutrones en los reactores nucleares. El papel del moderador en la caldera atómica es muy importante. Cuando el núcleo de uranio-235 se desintegra en dos núcleos-fragmentos atómicos, de él se lanzan al mismo tiempo dos o tres neutrones. La velocidad de éstos es enorme, supera los 20000 km/s. Estos neutrones rápidos no pueden provocar ellos mismos una nueva desintegración en otros átomos de uranio; pasarán cerca de estos últimos con tanta velocidad que simplemente no les dará tiempo a reaccionar. Estos neutrones deben ser moderados aproximadamente hasta 2,2 km/s, de tal modo que alcancen el equilibrio con el movimiento termal de las moléculas circundantes. Además, la energía de los neutrones debe disminuir casi 60 millones de veces. No toda sustancia ni mucho menos sirve como moderador. La elección es muy limitada. En primer lugar, no debe absorber neutrones al intervenir en las reacciones nucleares y, en segundo lugar, debe estar compuesta obligatoriamente de elementos ligeros con pequeños números de masa. Durante la colisión con el núcleo pesado la velocidad del neutrón casi no varía, así como no varía casi la velocidad de la pelota que choca contra la pared. El mejor moderador podría ser el hidrógeno ligero, pero absorbe considerablemente los neutrones. El hidrógeno pesado casi no los absorbe. Al neutrón que se encuentra en el agua pesada le es suficiente chocar solamente 25 veces con el hidrógeno pesado para perder su elevada energía y adquirir la capacidad de interaccionar con el uranio. No es mal moderador el carbono en forma de grafito, pero el neutrón que se encuentra en él debe experimentar cerca de 110 colisiones para perder su velocidad inicial. Utilizando el agua pesada como moderador, los diseñadores crean instalaciones de producción de energía atómica muy eficaces; y lo principal, ligeras y compactas, empleadas fundamentalmente en el transporte. ¿Para qué más se necesita el agua pesada? Para investigar el mecanismo de muchos procesos químicos, físicos y biológicos. Esto, claro está, es una aplicación muy módica, pero muy importante, del agua pesada. Probablemente no existe ningún proceso natural en el que no participen el agua o el

25

hidrógeno. Los átomos de hidrógeno pesado son los átomos marcados más importantes. Estos átomos son enviados por los químicos, como los exploradores al combate, a las reacciones que se investigan, con el fin de estudiar su marcha. En nuestros tiempos ya ha surgido y se desarrolla con rapidez una rama independiente de la ciencia, la química de intercambio isotópico. Su tarea más importante es estudiar, con ayuda del deuterio, el mecanismo de las reacciones químicas durante la obtención de compuestos orgánicos e investigar la estructura de éstos. ¿Por qué le hará falta a la humanidad precisamente el agua pesada? Para contestar a esta pregunta no se puede pasar sin el lenguaje más maravilloso, el lenguaje de las cifras y las fórmulas. Este lenguaje lo comprenden todas las personas verdaderamente competentes, independientemente del país en que residan y del idioma en que hablen. Ya para hoy se han medido con mucha precisión las masas de todos los átomos isotópicos. He aquí algunos valores de estas masas: Propio — 11HM = 1,007 825 Deuterio — 12DM = 2,014102 Tritio — 13TM = 3,016049 Los físicos pudieron establecer la posibilidad de reacciones nucleares entre los átomos ligeros, también la posibilidad de la reacción entre los átomos de deuterio:
2 1 D

+ 12D = 111H + 13T.

En esta reacción no es aplicable la ley de conservación de la masa, utilizada por la química ordinaria; como resultado de la reacción se obtiene la carencia: (2. 2,014102 - 1,007825 - 3,016049)g = 0,004330 g. Es esta una carencia nada pequeña. Significa que si se lograran hallar las condiciones en las que puede transcurrir la reacción entre dos moléculas-gramo de hidrógeno pesado, entonces, de acuerdo con la ecuación de Einstein E= mc2, se podría obtener la energía: 0,00433. (3,0. 1010)2 erg =3,9. I018erg = 3,9.1011 J. Esto es una energía bastante grande. En nuestros tiempos, para obtener esta cantidad de energía hay que quemar en los hogares de las calderas ni más ni menos que: 13,5 t de carbón de primera calidad. Además, este último debe ser extraído de las minas y transportado desde bajo tierra hasta los hogares. Mientras que, de acuerdo con la ecuación de la reacción nuclear, esta energía puede ser obtenida gastando solamente dos moléculas-gramo de deuterio, que están contenidas en una molécula-gramo de agua pesada. Por consiguiente, agua corriente se necesitará: 6700.18 kg = 120,6 kg, 1000 ó 120 litros. Por lo tanto, de un litro de agua ordinaria se puede obtener más energía que

26

de cien kilogramos de carbón de alta calidad. Pero, las reservas de agua en nuestra Tierra son inagotables. ¿Qué es lo que impide obtener energía del agua? Esta posibilidad por ahora parece fantástica, pero es absolutamente realizable. En el camino hacia su realización la ciencia ha vencido ya no pocas dificultades. Ha sido resuelto el complicadísimo problema de cómo extraer agua pesada de la natural. Han sido estudiadas y calculadas teóricamente las condiciones en las que son posibles las reacciones nucleares entre los átomos ligeros. Pero, desgraciadamente, los investigadores tropezaron con muchas dificultades. Hasta qué punto éstas son serias, lo puede mostrar un simple cálculo: para que dos átomos puedan entrar en reacción nuclear, sus núcleos deben chocar, es decir, aproximarse hasta la distancia de cerca de 10-14 m, a partir de la cual las fuerzas internucleares nucleares pueden ya vencer la repulsión electrostática. Pero los núcleos de los átomos están protegidos, como con un blindaje, por sus capas electrónicas. Estas capas alcanzan una distancia de decenas de miles de veces mayor. Lo principal es que los núcleos están cargados y experimentan repulsión mutua, como todos los cuerpos cargados con el mismo signo. No es difícil calcular la energía necesaria para vencer su repulsión mutua. De la ley de Coulomb se desprende que la energía potencial de dos núcleos que se han aproximado a la distancia de 10-14 m debe ser igual a: Z1. Z2 (1,6 .10-19)2. 9.109 J = 2,3. I0-14 . Z1.Z2 J, 10-14 si chocan entre sí elementos con los números atómicos Z1 y Z2. Claro que el mundo de las magnitudes atómicas no es muy habitual y evidente y es difícil darse una idea en seguida de cuál es esta energía, de si es pequeña o no muy pequeña. Pero es fácil comprender a qué velocidad deben chocar los átomos para vencer la energía potencial de la repulsión electrostática. Deben poseer una energía cinética no menor, o al menos igual. Por consiguiente se puede escribir: 1/2mv2 = 2.3.10-14.Z1.Z2, La masa de un átomo puede ser hallada a base de la masa atómica, sabiendo el número de átomos que contiene una molécula-gramo: m= A/6.02.1023 Se puede hallar también la velocidad a la cual deben chocar los átomos, para que pueda iniciarse la reacción nuclear: V = 5,3.108_√Z1.Z2/A. El número atómico del deuterio es Z = 1. La masa del isótopo es A = 2, por consiguiente, la velocidad de los átomos debe ser igual a : v = 3,8.106 m/s, ó 3800 km/s. A la temperatura habitual, los físicos conocen la velocidad media de movimiento termal de los átomos de deuterio: es igual a solamente 1,9 km/s. A temperatura ambiente, igual aproximadamente a 293 K, la energía cinética de las moléculas aumenta

27

proporcionalmente a la temperatura absoluta, ó lo que es lo mismo, proporcionalmente al cuadrado de la velocidad. Por consiguiente, para que la velocidad media de las moléculas de deuterio sea suficiente para la reacción entre los núcleos, es necesario calentar el hidrógeno pesado hasta la temperatura: T = 293. 38002/ 1,92.K = 1,1.109K. Así pues, pueden chocar y reaccionar entre síi solamente los átomos de deuterio “calentados” hasta una temperatura mayor de mil millones de grados KeIvin. En esto consiste precisamente la dificultad bastante seria para los verdaderos héroes de la ciencia, los físicos, que han consagrado toda su vida al problema más difícil y grandioso, a la aspiración de abastecer de energía a las futuras generaciones. ¿Será posible que se pueda sustituir el agua pesada por otra cosa? Por nada. El agua pesada como fuente del hidrógeno pesado para las reacciones termonucleares con el fin de obtener energía es, por lo visto, insustituible. Esto se desprende de que la temperatura necesaria para la iniciación de la reacción aumenta fuertemente a medida que aumenta el número atómico del elemento. En efecto, traten ustedes mismos de calcular a cuál temperatura corresponderá la energía cinética de las partículas capaces de vencer la repulsión electrostática de los núcleos de los átomos de berilio o de silicio. Parte del deuterio puede ser sustituida por tritio, pero este isótopo casi no existe en la naturaleza. ¿Acaso esto es posible? Es muy difícil, pero posible. En primer lugar, la naturaleza y la física van al encuentro de los investigadores: para el inicio de la reacción no es necesario que todo el gas sea calentado hasta esa inconcebiblemente colosal temperatura. Basta con que algunos átomos posean en este gas una energía tan alta. En todo gas, a cualquier temperatura, hay partículas con distintas velocidades, desde muy pequeñas hasta muy elevadas. A causa de esto, la reacción entre los átomos de deuterio transcurrirá a la velocidad suficiente, aun si la temperatura es unas cuantas veces menor de 109 K. Esto facilita en mucho el problema. Además, existe el llamado efecto de túnel, gracias al cual siempre hay cierta posibilidad de que la reacción entre los núcleos puede tener lugar, aun si su energía cinética es algo inferior a la necesaria para vencer la repulsión electrostática. Por eso, para el inicio de la reacción termonuclear entre los núcleos del hidrógeno pesado resulta suficiente, en términos absolutos, una temperatura de sólo trescientos millones de grados Kelvin. Si se lleva a cabo la reacción entre el deuterio y el tritio, entonces será suficiente una temperatura de ¡ cuarenta millones de grados Kelvin! ¿Cómo se hará esto? Esto ya está hecho. Los físicos llevaron a la práctica la reacción de la explosión termonuclear en la que la temperatura necesaria para la iniciación de la síntesis nuclear de los elementos más pesados a base de los núcleos ligeros, se alcanza por medio de la explosión de la carga atómica, por medio del cebo. Pero todavía queda mucho por hacer. Es que a la humanidad lo que le hace falta no es la explosión, sino una reacción gobernada, es decir, una fuente de energía para la industria, para el transporte, para todo lo que le será necesario a la sociedad del futuro. Hace falta un “hogar” termonuclear, un hogar con una temperatura de centenas de

28

millones de grados Kelvin. Se puede estar seguro de que este problema, aún más fantástico, será resuelto. Los físicos de la Unión Soviética han sido los primeros en hallar un camino verdaderamente extraordinario hacia la creación del reactor termonuclear. Ellos han demostrado que tal “hogar” es realizable, a pesar de que en la naturaleza no existe, ni puede existir, un material capaz de resistir tal temperatura. Las moléculas de toda sustancia, los átomos de todo elemento, bajo este inconcebiblemente extraordinario “bochorno” se destruyen por completo y pierden todos sus electrones. Todas las sustancias se transforman totalmente en plasma, o sea, en un gas compuesto no por moléculas, ni siquiera por átomos, sino por núcleos atómicos libres y electrones libres, Y a pesar de esta, al parecer, imposibilidad absoluta de solución, los físicos soviéticos encontraron el medio de crear tal “hogar” para el reactor termonuclear. Ellos demostraron que como paredes de este reactor pueden servir potentes campos electromagnéticos. Estos intangibles, invisibles y transparentes campos serán impenetrables para los núcleos del hidrógeno pesado y de otros cualesquiera elementos, aun a la temperatura de cien millones, y posiblemente más, de grados Kelvin. ¿Para cuánto tiempo bastaré a la humanidad la energía latente en el agua? Para no menos de mil millones de años. El agua en el Universo ¿Hay agua en el cosmos? Sí, resulta que en el espacio cósmico hay agua. No hace mucho (en el año 1970) los astrofísicos descubrieron, con ayuda de un radiotelescopio, unas ondas radioeléctricas cortas extrañas de 1,35 cm. de longitud, que llegaban del cosmos a nuestra Tierra. Resultó que la fuente de esta radiación la constituyen unas gigantescas nubes misteriosas, dispuestas en nuestra Galaxia en las constelaciones de Orión, Casiopea y algunas otras. El cálculo teórico mostró que esta radiación pertenece... al agua. Las moléculas de vapor de agua absorben la parte infrarroja del espectro de la luz de las estrellas y pasan al estado activado. Además, aumenta el nivel de energía de su movimiento de rotación. Cuando las moléculas regresan nuevamente a su estado principal, ellas comienzan a emitir energía en la onda de 1,35 cm. Las nubes de agua ocupan en el cosmos enormes espacios: sus dimensiones, en distintas constelaciones, oscilan desde una hasta cuarenta unidades astronómicas; para los astrónomos una unidad de distancia es igual a la distancia de la Tierra al Sol. Pero en los vastos espacios cósmicos existe no solamente agua. Los radioastrónomos buscan y encuentran cada vez más y más moléculas complejas. Ya se ha encontrado hidroxilo, amoníaco, formaldehído, monóxido carbónico, cianógeno, cianuro de hidrógeno, y hasta algo que es sorprendente: los científicos han logrado hallar una molécula compleja con cadena lineal de átomos de carbono, el acetilenilcianuro. Esto asombró a los científicos: tales cadenas de átomos de carbono son características para las moléculas orgánicas, y fueron descubiertas por primera vez en el cosmos. En la constelación del Arquero existen nubes de gas interestelar, o sea, acumulaciones de acetilenilcianuro.

29

En las profundidades del cosmos, en presencia de agua deben transcurrir procesos químicos: hasta los solos compuestos químicos ya descubiertos pueden ser la base de numerosas reacciones químicas que conducen a la formación de aun más numerosas combinaciones. Así pues, en nuestros días los científicos fundan una nueva ciencia extraordinaria, la química del cosmos. Será interesante conocer sus futuros logros... ¿En otros planetas también hay agua? A esta pregunta se puede dar una respuesta absolutamente determinada y precisa: sí, en otros planetas también hay agua. Los científicos soviéticos enviaron al planeta Venus laboratorios químicos automáticos que realizaron, directamente en la atmósfera del planeta, el análisis químico de su composición y transmitieron los resultados por radio a la Tierra. Después de volar 500 millones de Km., el primero de ellos, el “Venera-4” descendió exitosamente en paracaídas a la atmósfera del “planeta de los enigmas”, realizó mediciones únicas del estado físico-químico de la atmósfera: temperatura, presión y densidad, e inmediatamente en el lugar analizó la composición química de los gases. Esto tuvo lugar por primera vez en la historia de la ciencia el 18 de octubre de 1967. Las dos estaciones automáticas siguientes llegaron a Venus en Mayo de 1969 y confirmaron los resultados recibidos anteriormente. Se halló que el “aire” de Venus contiene: Gas carbónico -cerca de un 97% oxígeno -no más de un 0,1%, nitrógeno -no más de un 2%, vapores de agua -cerca del 1% El 15 de Diciembre año 1970 la estación automática interplanetaria “Venera-7” llegó a Venus y transmitió a la Tierra los datos directamente desde la superficie del planeta. La temperatura del planeta resultó ser mayor de 470º C, y la presión 90 veces mayor que en la Tierra. Claro que agua líquida en Venus no hay. La existencia en Venus de las formas de vida conocidas por nosotros es imposible. Pero agua allí existe, eso es indiscutible. Se supone que también existe agua en la atmósfera de Marte. En el transcurso de muchos años los astrónomos observaban reiteradamente en Marte unas ráfagas brillantes enigmáticas. Sirvieron éstas de bastante buen asunto de intriga en el argumento para muchas novelas fantásticas. No hace mucho estas ráfagas misteriosas fueron develadas. Los científicos soviéticos, con ayuda de una medición precisa de los ángulos de los rayos luminosos de estas ráfagas dirigidos hacia el Sol, establecieron que son producidas por la reflexión de los rayos solares de los cristales de hielo que se encuentran en la atmósfera de Marte. Semejantes fenómenos se observan también con frecuencia en la Tierra, cuando en los días de fuertes heladas en el cielo aparecen las imágenes de soles falsos. Así que también puede haber agua en Marte. Hace muy poco esta suposición ha sido seriamente confirmada: fueron descubiertos por vía espectroscópica vestigios de vapor de agua en la atmósfera de Marte. Los astrofísicos encontraron agua también en Júpiter. Este planeta gigante tal vez tenga más derecho a ser llamado planeta de los enigmas. Sobre el papel del agua en la atmósfera de Júpiter hay que detenerse más detalladamente. A pesar de que en esto hay mucho de misterioso y no adivinado, no obstante es posible que precisamente aquí la ciencia se aproxime a la resolución de unl misterio de grandísima importancia, el misterio

30

del nacimiento de la vida en el Universo. El núcleo de Júpiter, incandescente, aunque insuficientemente para la iniciación de los procesos termonucleares, está rodeado de una capa de hidrógeno metálico. Por fuera el planeta está cubierto con una densa capa de atmósfera de decenas de miles de kilómetros de espesor. La temperatura exterior de Júpiter es muy baja, cerca de _100º C. Su atmósfera está compuesta fundamentalmente de hidrógeno y helio, pero en ella se han revelado también metano, amoniaco, hidrógeno sulfurado y... agua. Las transformaciones más extraordinarias y misteriosas tienen lugar en la zona de la atmósfera de Júpiter, en la que las condiciones son semejantes a las de la Tierra: la temperatura se encuentra entre los límites de 0º C y 1000 C, y la presión no es mayor de tres atmósferas. Los astrónomos han descubierto que en Júpiter continuamente tienen lugar extraordinarias tormentas y huracanes. Allí debe llover y nevar como en la Tierra, es decir, precipitarse agua. Pero allí además hay chaparrones de amoníaco líquido y de hidrógeno sulfurado, y se precipita nieve de amoníaco. Sin embargo, tanto la nieve como los chaparrones nunca alcanzan la superficie de Júpiter (posiblemente ésta no exista), de nuevo se subliman y nuevamente caen. Los investigadores pretendieron más de una vez crear en sus laboratorios estas extraordinarias condiciones del terrible mundo del planeta gigante. Bajo el efecto de las descargas eléctricas y la radiación ionizante, en el “aire” modelo de Júpiter, compuesto de vapores de agua, amoníaco y metano, surgían abundantes compuestos orgánicos, hasta aminoácidos e hidrocarburos entre ellos. Muchos de los compuestos químicos formados resultaron de vivos coloridos , y por su composición espectral , semejantes al color de las bandas de nubes en Júpiter. Muchos científicos consideran que en la atmósfera de Júpiter existen condiciones favorables para el origen de vida. ¿También hay agua en la Luna? No. Por ahora, ninguna de las personas que visitaron la Luna encontró allí agua. Verdad es que una vez una astronave estadounidense registró en la Luna la erupción de un “géiser” misterioso, pero todavía no se ha establecido qué era aquello. ¿Hay agua en los cometas? Hay. Muchos científicos consideran que la cabeza del cometa representa un cuerpo sólido, “hielo sucio” compuesto de una mezcla de hielo de agua ordinaria e hielo de gases de amoniaco y metano, congelados al frío cósmico. En este hielo se encuentran esparcidas partículas de materia sólida meteórica compuesta fundamentalmente de hierro, calcio, silicio y muchos otros elementos químicos. Al aproximarse el cometa al sol, las moléculas más ligeras se evaporan formando la majestuosa cola del cometa. Precisamente en el espectro del resplandor de la cola del cometa fueron descubiertas las líneas de hidroxilio que se forma al desintegrarse las moléculas de agua. ¿Dónde más en el universo puede haber agua? En las estrellas y en nuestro sol es poco probable que ésta exista. A pesar de que allí hay hidrógeno y oxígeno, pero a las extraordinarias temperaturas que reinan en las estrellas no pueden formarse las moléculas de agua. Los astrónomos han establecido que muchas estrellas en el universo, lo mismo que el sol, tienen sistemas planetarios.

31

La composición de la atmósfera primaria de estos planetas debe constar de combinaciones de hidrógeno, que es el elemento más abundante en el cosmos, más que nada deben encontrarse las moléculas de hidrógeno H2, de agua H2O, de amoniaco NH3 y de metano CH4. El agua existe en todos los lugares del universo. Esto es indiscutible. ¿Sabe el agua lo que ocurre en el cosmos? Esta pregunta toca un dominio de observaciones tan extraordinarias, tan misteriosas, hasta hoy día absolutamente incomprensibles, que justifican por completo la formulación metafórica de la pregunta. Los hechos experimentales, al parecer, se han establecido firmemente, pero para ellos por ahora no se ha hallado explicación. El sorprendente enigma, al cual se refiere la pregunta, fue establecido no enseguida. Este se refiere a un fenómeno imperceptible y, al parecer, insignificante, que no tiene gran importancia. Es un fenómeno relacionado con las propiedades más finas y por ahora incomprensibles del agua, difícilmente accesibles para la determinación cuantitativa, es decir, con la velocidad de las reacciones químicas en las soluciones acuosas, principalmente con la velocidad de formación y precipitación de los productos de la reacción difícilmente solubles. Esto también es una de las innumerables propiedades del agua. Así pues, en una misma reacción, llevada a cabo en las mismas condiciones, el tiempo de aparición de los primeros indicios de precipitado no es constante. A pesar de que este hecho era ya conocido hace muchísimo tiempo, los químicos no le prestaban atención, conformándose, como sucede frecuentemente, con la explicación de “causas accidentales”. Pero poco a poco, a medida que se desarrollaba la teoría de las velocidades de la reacción y se perfeccionaba la metodología de investigación, este extraño hecho comenzó a provocar perplejidad. A pesar de las más minuciosas medidas de precaución tomadas durante la realización del experimento, en condiciones absolutamente constantes, el resultado no se repite: unas veces el precipitado se sedimenta en seguida, otras veces hay que esperar bastante tiempo su aparición. Al parecer, ¿qué más da que se deposite el precipitado en la probeta en uno, dos, o al cabo de veinte segundos? ¿Qué importancia puede tener esto? No obstante, en la ciencia, así como en la naturaleza, no existe nada que no tenga importancia. Esta extraña inconstancia de los resultados les interesaba cada vez más y más a los científicos. Por fin, fue organizado y llevado a la práctica un experimento absolutamente sin precedente. Centenares de investigadores-químicos voluntarios en todas partes de la esfera terrestre, según un programa único, elaborado de antemano, al mismo tiempo, en un mismo instante de hora universal, repetían reiteradamente un mismo experimento elemental: determinaban la velocidad de aparición de los primeros indicios del precipitado de la fase sólida, formada como resultado de la reacción en la solución acuosa. El experimento duró casi quince años, se realizaron más de trescientas mil repeticiones. Poco a poco empezó a dibujarse un cuadro extraordinario, inexplicable y misterioso. Resultó que las propiedades del agua, que determinan la marcha de la reacción química en una solución acuosa, dependen del tiempo. Hoy la reacción transcurre absolutamente de otra manera a como transcurrió en el mismo instante ayer, y mañana transcurrirá de nuevo de distinta manera. Las diferencias no eran muy grandes, pero existían y exigían atención, estudio y explicación científica. Los resultados de la elaboración estadística de los materiales de estas observaciones

32

llevaron a los científicos a una sorprendente conclusión: resultó que la dependencia de la velocidad de la reacción del tiempo es absolutamente igual en las distintas partes de la esfera terrestre. Esto significa que existen algunas condiciones misteriosas que varían al mismo tiempo en nuestro planeta y que influyen en las propiedades del agua. La elaboración ulterior de los materiales llevó a los científicos a una deducción aún más inesperable. Resultó que los sucesos que tienen lugar en el Sol influyen de alguna manera en el agua. El carácter de la reacción en el agua sigue el ritmo de la actividad solar, la aparición de manchas y ráfagas en el Sol. Pero esto es poco. Se descubrió un fenómeno aun más inverosímil. El agua, de algún modo inexplicable, responde a lo que sucede en el cosmos. Fue establecida la dependencia exacta de la variación de la velocidad relativa de la Tierra en su movimiento en el espacio cósmico. La misteriosa relación del agua con los sucesos que tienen lugar en el Universo, es por ahora inexplicable. ¿Qué importancia puede tener la relación entre el agua y el cosmos? Nadie por ahora puede saber lo grande que es ésta. En nuestro cuerpo hay cerca de un 75% de agua; en nuestro planeta no existe vida sin agua; en cada organismo vivo, en cada una de sus células transcurren innumerables reacciones químicas. Si en el ejemplo de una reacción basta y elemental se ha notado la influencia de los sucesos en el cosmos, por ahora es so imposible hacerse una idea de lo grande que puede ser la importancia de esta influencia en los procesos globales del desarrollo de la vida en la Tierra. Seguramente, será muy importante e interesante la ciencia del futuro, la cosmobiologia. Una de sus partes principales será el estudio del comportamiento y de las propiedades del agua en el organismo vivo. Propiedades del agua ¿Por qué el agua es agua? Esta pregunta no es tan irrazonable como puede parecer. En efecto, ¿es que el agua es solamente el líquido incoloro contenido en el vaso? El océano, que cubre casi todo nuestro planeta, toda nuestra maravillosa Tierra, en el que millones de años atrás surgió la vida, es agua. Las nubes y las nieblas, que traen humedad a todo lo vivo en la superficie terrestre, son también agua. Los límites desiertos de hielo de las regiones polares, los mantos de nieve que cubren casi la mitad de nuestro planeta, esto también es agua. Es hermosa y no puede ser reproducida la ilimitada diversidad de colores de la puesta del sol, de sus visos de oro y purpúreos; son solemnes y dulces los colores de la bóveda celeste a la salida del sol. Esta ordinaria y siempre extraordinaria sinfonía del color es debida a la dispersión y absorción del espectro solar por los vapores de agua en la atmósfera. El agua es un gran pintor de la naturaleza. Las cordilleras están formadas por gigantescos espesores de centenares de distintas rocas, y los geólogos saben que la mayoría de ellas han sido creadas por el constructor más grande de la naturaleza: por el agua. Modifica continuamente el aspecto de la Tierra. Allí donde se erguían las más altas montañas, se extienden llanuras sin límites, éstas son

33

creadas por el gran transformador: por el agua. La diversidad de vida es ilimitada. Esta existe en todas las partes de nuestro planeta. Pero hay vida solamente allí donde hay agua. Si no hay agua, no existe ni un ser vivo. ¿Por qué uno de los muchos compuestos químicos de fórmula simple, sin nada notable, formado por dos elementos químicos ordinarios en el mundo, cuya molécula se compone sólo de tres átomos, el simple óxido de hidrógeno, el agua más ordinaria, por todos conocida, ocupa un lugar tan particular en la naturaleza? ¿Cómo explicar este papel excepcional del agua? Entre la inmensa cantidad de sustancias, el agua con sus propiedades físico-químicas ocupa un lugar especial, extraordinario. Esto se debe asumir al pie de la letra. Casi todas las propiedades físico-químicas del agua son una excepción en la naturaleza. El agua es efectivamente la sustancia más extraordinaria del mundo. El agua es extraordinaria no solamente por la diversidad de formas isotópicas de la molécula, y no sólo por las esperanzas relacionadas con ésta como una fuente inagotable de energía del futuro. Es extraordinaria, además, por sus propiedades ordinarias. El simple compuesto químico con la fórmula más elemental H2O ha ocupado un lugar especial en nuestro maravilloso planeta, debido a la admirable combinación de propiedades excepcionales. ¿Tiene el agua afines? Si se consideran afines al agua las combinaciones compuestas, así como el agua, solamente de hidrógeno y oxigeno, entonces el agua tiene afines. Verdad es que son muy pocos, sólo dos. Una de estas combinaciones ya hace mucho que es conocida por todos. Se trata del más corriente peróxido de hidrógeno o agua oxigenada. La segunda combinación ha sido hallada hace poco. Fue descubierta, quizás, de un modo algo extraordinario y puede servir como ejemplo de la importancia de la teoría para la ciencia. Los teóricos, que calculan la estructura de las moléculas, hallaron por vía termodinámica que a temperaturas bastante bajas, además de las moléculas H — O — H y H — O_O — O — H, pueden ser también estables las moléculas H—O— O—O-H. Otras moléculas no pueden el hidrógeno y el oxígeno formar, porque las moléculas con un contenido todavía mayor de oxigeno H—O—O—O--O—H deben ser inestables aun a temperaturas muy bajas. Otro grupo de científicos, sin tomar en consideración la predicción de la teoría, pretendía demostrar en el experimento la imposibilidad de la existencia de las moléculas H2O3. Deseaban ellos desmentir los resultados de todas las tentativas antecedentes de obtener esta combinación; y... descubrieron ellos mismos el trióxido de hidrógeno. La molécula de esta nueva combinación del hidrógeno con el oxigeno está construida en forma de cadena en zigzag: (Dibujar enlace) Es estable solamente a temperaturas mucho más bajas de Oº C. A una temperatura más alta se descompone en agua y oxígeno. Se obtiene como resultado de la reacción entre el hidrógeno y el oxígeno en una descarga eléctrica luminiscente a bajas temperaturas. De este modo, el descubrimiento del trióxido de hidrógeno confirmó una vez más que los cálculos teóricos son absolutamente dignos de confianza.

34

Al parecer, el agua no tiene más afines. ¿Cuál es la estructura de la molécula de agua? Hoy día, la estructura de una molécula de agua se conoce muy exactamente. Su estructura es como sigue: (Dibujo página 45 del libro) Está bien estudiada y medida la disposición mutua de los núcleos de los átomos de hidrógeno y oxigeno y la distancia entre ellos . Ha resultado que la molécula de agua no es lineal. La molécula de agua junto con las capas electrónicas de los átomos, si se mira por “el costado”, se podría representar así: (Dibujo Pág. 46 libro) y si se mira “por encima”, por la parte del átomo de oxígeno, entonces de la manera siguiente: (2º dibujo Pág. 46 libro) es decir, la disposición mutua de las cargas en la molécula se puede representar geométricamente como un simple tetraedro. Todas las moléculas de agua, con cualquier composición isotópica, tienen una misma estructura. ¿Cuántas moléculas de agua existen en el océano? Una. Tampoco esta pregunta es en absoluto una broma. Claro que, mirando un manual de consulta y conociendo la cantidad de agua que hay en el océano mundial, cada uno puede calcular fácilmente cuántas moléculas de H2O se contienen en total en el mismo. Pero esa respuesta no será del todo exacta. El agua es una sustancia especial. Debido a su peculiar estructura las moléculas sueltas actúan entre sí. Surge un enlace químico especial a causa de que cada uno de los átomos de hidrógeno de una molécula atrae hacia sí los electrones de los átomos de oxígeno de las moléculas vecinas. A cuenta de este enlace de hidrógeno cada molécula de agua resulta enlazada bastante sólidamente con las otras cuatro moléculas vecinas, de modo semejante a como se representa en el esquema. Verdad que este esquema está demasiado simplificado, es plano, de otra manera no puede ser representado en el dibujo. Imaginemos un cuadro algo más exacto. Para ello hay que tener en cuenta que el plano en el que están situados los enlaces de hidrógeno (éstos están dibujados con líneas de trazos), en la molécula de agua está dirigido perpendicularmente al plano de disposición de los átomos de hidrógeno. Todas las moléculas sueltas de H2O en el agua resultan enlazadas en una única red tridimensional continua, o sea, en una gigantesca molécula. Por esta razón, está absolutamente justificada la afirmación de algunos científicos físico-químicos, de que todo el océano es una molécula. No obstante, esta afirmación no debe ser comprendida demasiado al pie de la letra. A pesar de que todas las moléculas de agua en el agua se enlazan entre sí por medio de los puentes de hidrógeno, ellas se encuentran al mismo tiempo en un equilibrio móvil muy complicado, conservando también las propiedades de moléculas sueltas y formando grupos complejos. Semejante representación es aplicable no solamente al agua: un pedazo de diamante también es una molécula. ¿Cuál es la estructura de la molécula de hielo?

35

No existen ningunas moléculas especiales de hielo. Las moléculas de agua, debido a su excelente estructura, están unidas en el pedazo de hielo de tal manera que cada una de ellas está enlazada y rodeada por otras cuatro moléculas. Esto conduce al surgimiento de una estructura muy granulosa del hielo, en la que queda mucho volumen libre. La estructura cristalina correcta del hielo se expresa por medio de la encantadora finura de los copos de nieve y por medio de la hermosura de los dibujos del frío en los cristales helados de las ventanas. ¿Qué son los copos de nieve? Concrescencias de los cristales de hielo formados al condensarse los vapores de agua en las capas superiores de la atmósfera, donde la temperatura es muy baja. ¿Por qué son tan hermosos? En la red cristalina del hielo hay planos en los que los átomos de oxigeno están dispuestos de tal modo que forman hexágonos regulares. Seguramente, con esto está relacionada la forma de seis rayos, que con más frecuencia se encuentra, de las delicadas estrellas-copos de nieve. La asombrosa hermosura y la diversidad ilimitada de las formas de los copos de nieve inspiraron a muchos científicos para las investigaciones de muchos años de este extraordinario enigma de la naturaleza. Se obtuvieron decenas de miles de fotografías de los copos de nieve en las más diversas condiciones: a gran altura en las nubes, en la tierra, en el extremo norte y en el sur, en todos los lugares donde puede nevar. Además de la enorme cantidad de las más diversas formas de simetría hexagonal, además de los hexágonos, entre los copos de nieve se encuentran láminas, columnas y formas acirculares. Los científicos han descubierto muchísimas formas distintas de copos de nieve en la naturaleza. Siendo muy precisos, entonces, habrá que confesar que no existen copos de nieve absolutamente iguales. En la ilimitada diversidad de copos de nieve cada uno de ellos se diferencia en algo de los demás por su estructura, forma o dimensión. No cabe duda que esto depende de la continua variabilidad de las condiciones de formación y de aumento de los copos de nieve en la atmósfera. Con la fina hermosura de los copos de nieve están relacionadas todavía muchas cosas no descifradas en la naturaleza. ¿Cuál es, no obstante, la estructura de las moléculas de agua en el agua? Por desgracia, este problema de gran importancia está insuficientemente estudiado. La estructura de las moléculas en el agua líquida es muy complicada. Cuando se funde el hielo, su estructura reticular se conserva parcialmente en el agua formada. Las moléculas en el agua de fusión están compuestas por muchas moléculas elementales, por agregados que conservan las propiedades del hielo. Al aumentar la temperatura, parte de ellas se descomponen y sus dimensiones se hacen menores. La atracción mutua conduce a que la dimensión media de una molécula compleja de agua en el agua líquida supera considerablemente las dimensiones de una molécula de agua. Esta estructura molecular excepcional del agua determina sus características físicoquímicas excepcionales. ¿Cuál debe ser la densidad del agua?

36

¿Verdad que es una pregunta muy extraña? Recuerden cómo fue establecida la unidad de masa: un gramo. Un gramo equivale a la masa de un centímetro cúbico de agua. Por lo tanto, no puede caber la menor duda de que la densidad del agua debe ser solamente tal como es. ¿Se puede dudar de esto? Se puede. Los teóricos han calculado que si el agua no conservara la estructura granulosa, semejante al hielo, en estado líquido y sus moléculas estuvieran empaquetadas compactamente, entonces la densidad del agua sería bastante más alta. A 250C, sería igual no a 1,0 sino a 1,8 g/cm3. ¿A cuál temperatura debe hervir el agua? Esta pregunta también, claro está, es extraña. El agua hierve a cien grados. Esto lo saben todos. Es más, es por todos conocido que precisamente la temperatura de ebullición del agua, a presión atmosférica normal, fue elegida en calidad de uno de los puntos de referencia de la escala de temperaturas, marcado convencionalmente con 100 ºC. No obstante, la pregunta ha sido planteada de otra manera: ¿a qué temperatura debe hervir el agua? Es que las temperaturas de ebullición de las distintas sustancias no son casuales. Dependen de la disposición de los elementos que entran en la composición de sus moléculas en el sistema periódico de Mendeleiev. Si se comparan entre sí compuestos químicos, de igual composición, de distintos elementos pertenecientes a un mismo grupo de la tabla de Mendeleiev, entonces es fácil observar que cuanto menor es el número atómico del elemento, cuanto menor es su peso atómico, tanto más baja es la temperatura de ebullición de sus combinaciones. Por su composición química el agua puede ser llamada hidruro de oxigeno. Los compuestos H2Te, H2Se y H2S son análogos químicos del agua. Si se siguen las temperaturas de ebullición de estos compuestos y se compara cómo varían las temperaturas de ebullición de los hidruros en otros grupos del sistema periódico, entonces se puede determinar con bastante precisión la temperatura de ebullición de cualquier hidruro, así como de cualquier otro compuesto. Así precisamente pudo predecir Mendeleiev las propiedades de los compuestos químicos de los elementos todavía no descubiertos. Sí se determina la temperatura de ebullición del hidruro de oxígeno por su disposición en la tabla periódica, entonces resulta que el agua debe hervir a 80ºC bajo cero. Por ende, el agua hierve aproximadamente a una temperatura de ciento ochenta grados más alta de aquella en la que debía hervir. La temperatura de ebullición del agua, que es su propiedad más ordinaria, resulta excepcional y sorprendente. Prueben ahora hacerse a la idea de que nuestra agua ha perdido de pronto la capacidad de formar moléculas complejas, asociadas. Entonces ella, probablemente, debería hervir a la temperatura que le corresponde de acuerdo con la ley periódica de Mendeleiev. Las propiedades de cualquier compuesto químico dependen de la naturaleza de los elementos que lo forman, y por lo tanto, de su disposición en el sistema periódico. En estos diagramas vienen dadas las dependencias de las temperaturas de ebullición y fusión de los compuestos de hidrógeno de los grupos IV y VI del sistema periódico. El agua es una excepción asombrosa. A causa de que el radio del protón es muy pequeño, las fuerzas de interacción entre moléculas son tan grandes que es muy difícil separarles, por eso el agua hierve y se funde a temperaturas anómalamente altas. Además del agua, también poseen propiedades anómalas, en un grado considerablemente menor, el amoníaco y el fluoruro de hidrógeno,

37

Diagrama A. Temperatura de ebullición de los hidruros de los elementos del grupo IV en función normal de su disposición en la tabla periódica de los elementos. Diagrama B. Entre los hidruros de los elementos del grupo V, el agua tiene propiedades anómalas: el agua debería hervir a 8O-900C bajo cero, pero hierve a lOO ºC sobre cero. Diagrama C. Temperatura de fusión de los hidruros de los elementos del grupo IV en función normal de su posición en la tabla periódica de los elementos. Diagrama D. Entre los hidruros de los elementos del grupo VI el agua perturba el orden: debería fundirse a lOO ºC bajo cero, sin embargo los carámbanos se derriten a 0ºC. ¿Qué sucedería entonces en nuestra Tierra? Los océanos empezarían repentinamente a hervir. En la Tierra no quedaría ni una gota de agua, y en el cielo nunca podría aparecer nube alguna... puesto que en ningún lugar de la atmósfera de la esfera terrestre la temperatura baja más de -80 -90 ºC. ¿A cuál temperatura se congela el agua? ¿Verdad que esta pregunta no es menos extraña que las anteriores? ¿Quién no sabe que el agua se congela a cero grados? Esta temperatura es el segundo punto de referencia del termómetro. Es esta la propiedad más ordinaria del agua. Pero, también en este caso, se puede hacer la pregunta: ¿a cuál temperatura debe congelarse el agua de acuerdo con su naturaleza química? Resulta que el hidruro de oxígeno, en virtud de su disposición en la tabla periódica de los elementos, debería congelarse a cien grados bajo cero. El agua es en realidad una sustancia asombrosa. A ella, quizás, se le puede llamar sustancia indócil. No se somete a muchas leyes físico-químicas legitimas para otros compuestos, porque la interacción de sus moléculas es extraordinariamente grande y se requiere un movimiento térmico particularmente intenso de las moléculas para vencer la atracción suplementaria. Esto conduce precisamente a esa imprevista y brusca elevación de las temperaturas de ebullición del agua y de su fusión. Ensayen también esta vez fantasear: súbitamente desaparece la asociación de las moléculas de agua... de inmediato en todo nuestro planeta desaparecen la nieve y el hielo. No se puede patinar, no hay donde esquiar; es más, entonces no habría nadie para pudiera patinar ni esquiar. ¿Le corresponde al agua en la Tierra ser líquida o sólida? No, no le corresponde. Del hecho de que la temperatura de fusión y la de ebullición del hidruro de oxígeno son sus propiedades anómalas se desprende el que en las condiciones de nuestra Tierra sus estados líquidos y sólido sean también anomalías. El estado normal del agua debería ser solamente el estado gaseoso. Los imposibles habitantes del mundo imposible en el cual todas las propiedades del agua fueran “normales” tendrían que construir máquinas especiales para licuar esta agua, así como lo hacemos nosotros al obtener oxígeno líquido. Las propiedades más ordinarias del agua resultan excepcionales y sorprendentes al conocerse con ellas como es debido y comprenderlas bien. ¿Suele ser sólida el agua líquida? Esta es una pregunta totalmente sensata. Por desgracia, son muy pocos los que saben cómo responder a esta pregunta correctamente. La respuesta es, a primera vista, algo inesperable, pero será más fácil resignarse a ella si se examina al principio la pregunta contraria, más simple y comprensible, a la cual, seguramente, pueden contestar todos:

38

¿cuándo el agua sólida suele ser liquida? Claro que aquí no se trata de que el agua puede ser congelada o de que el hielo se puede derretir. Ni mucho menos. Estas preguntas se refieren al agua líquida y al hielo sólido. Es por todos conocido que el hielo, bajo cargas que actúan lentamente, fluye. Los glaciares en las montañas fluyen de modo semejante a los ríos, sólo que muy lentamente, a una velocidad no mayor de unos cuantos metros por año. Por lo tanto, cualquier hielo, en cierto grado muy pequeño, siempre es al mismo tiempo un cuerpo líquido, si posee la propiedad de fluir, lo mismo que fluye cualquier liquido. Bajo la acción de las cargas seculares las rocas se hacen plásticas y fluyen. Si un cuerpo sólido es en algún grado líquido, entonces de esto es absolutamente razonable sacar la conclusión de que también la conclusión inversa puede ser justa, y cualquier líquido también deberá poseer, en uno u otro grado, las características de un cuerpo sólido. Si bajo una carga muy lenta el hielo fluye, entonces, bajo una acción muy rápida, el agua deberá comportarse como un cuerpo sólido y dividirse en pedazos, lo mismo que un cuerpo sólido frágil. En realidad esto es precisamente así. Esta deducción confirma totalmente el experimento. Si en un chorro de agua se golpea, con una velocidad muy grande, con un martillete de acero, entonces el chorro de agua líquido se romperá en pedazos, lo mismo que se rompe una varilla de vidrio. Si una bala da en una cacerola con agua, entonces el cuadro instantáneo de destrucción será parecido a la destrucción de un pedazo de cristal. De este modo, el agua líquida es siempre al mismo tiempo sólida. La manifestación de una u otra propiedad depende de la velocidad de deformación. No obstante, no se debe pensar que esta cualidad tan interesante es propia sólo del agua. Es propia también de otros líquidos. Aun los gases, por ejemplo el aire, poseen también ciertas propiedades del cuerpo sólido, verdad que en un grado muy insignificante. La solidez del aire se manifiesta únicamente en rendijas muy estrechas con una deformación rápida. Así que, de hecho, no hay nada de extraño en que el agua líquida sea al mismo tiempo un poco sólida. Los habitantes del mundo fantástico que fueran capaces de moverse a una velocidad mil veces más rápida que nosotros, podrían pasear tranquilamente por encima del agua. ¿Cuántos estados gaseosos del agua existen? Sólo uno: el vapor. ¿También hay sólo un vapor? Claro que no: existen tantos vapores de agua, como distintas aguas. Los vapores de agua, distintos por su composición isotópica, poseen, aunque muy parecidas, pero, con todo, distintas propiedades: tienen distinta densidad, a una misma temperatura se diferencian algo por su tensión en estado saturado, sus presiones críticas son algo distintas, y es diferente la velocidad de difusión. ¿Cuántos estados líquidos del agua existen? No es tan fácil contestar a esta pregunta. Claro que también uno: el agua líquida tan habitual para todos nosotros. Pero el agua en estado líquido posee unas propiedades tan extraordinarias, que es necesario pensar:¿es correcta esta respuesta tan simple, que,l pa-

39

recer no despierta duda alguna? El agua es la única sustancia en el mundo que después de fundirse, al principio se comprime y luego, a medida que aumenta la temperatura, comienza a dilatarse. El agua tiene su máxima densidad aproximadamente a 4º C. Esta rara anomalía en las propiedades del agua se explica por el hecho de que en realidad el agua líquida representa una solución compleja de composición extraordinaria:Es una solución de agua en el agua. Al fundirse el hielo primeramente se forman grandes moléculas complejas de agua que conservan los restos de la estructura granulosa cristalina del hielo y están disueltas en agua ordinaria de bajo peso molecular. Por esta razón al principio la densidad del agua es baja, pero con el aumento de la temperatura estas grandes moléculas se destruyen, debido a lo cual aumenta densidad del agua, hasta que comienza a predominar la expansión térmica habitual, para la cual de nuevo disminuye la densidad del agua. Si esto es justo, entonces son posibles varios estados del agua, sólo que nadie sabe separarlos. Y por ahora no se sabe si se logrará hacerlo algún día. Esta propiedad excepcional del agua tiene gran importancia para la vida. En los depósitos de agua, en vísperas del invierno, el agua que se enfría paulatinamente desciende hasta que la temperatura de todo el depósito de agua alcanza 4ºC. Durante el ulterior enfriamiento, el agua más fría se mantiene arriba y cesa todo desplazamiento. Como resultado se crea una posición excepcional: la capa fina de agua fría se hace como si fuera una “manta caliente” para todos los habitantes del mundo submarino. A 4º C éstos, claro está , no se sienten mal. ¿Qué debe ser más ligero, el agua o el hielo? Quién no sabe esto... ¡Si el hielo flota en el agua! En el océano flotan gigantes témpanos de hielo. Los lagos en invierno están cubiertos de una capa continua de hielo flotante. Claro que el hielo es más ligero que el agua. ¿Pero por qué “es claro”?... ¿Es esto es tan evidente? Al contrario, el volumen de todos los cuerpos sólidos al fundirse aumenta y ellos se hunden en su propia masa fundida. Pero el hielo flota en el agua. Esta propiedad del agua es una anomalía en la naturaleza, una excepción, y además, una excepción desde luego admirable. Tratemos de imaginar qué aspecto tendría el mundo si el agua tuviera propiedades normales y el hielo fuera, como le corresponde a cualquier sustancia normal, más denso que el agua líquida. En invierno, el hielo más denso que se congela en las capas superiores, se hundiría en el agua , asentándose continuamente en el fondo del depósito de agua. En verano, protegido por el grosor del agua fría, el hielo no podría derretirse. Poco a poco todos los lagos, estanques, ríos y arroyos se congelarían totalmente, transformándose en gigantescos témpanos de hielo. Finalmente, se congelarían los mares y tras éstos los océanos. Nuestro maravilloso, floreciente y verde mundo se convertiría en un desierto de hielo sin acabar, cubierto en algunos lugares de una fina capa de agua de fusión. ¿Cuántos hielos existen? En la naturaleza de nuestra Tierra, sólo uno: el hielo habitual. Es este el mineral más maravilloso de todos. Ningún diamante puede compararse, en su esplendor y hermosura con los copos de nieve que centellean al sol. De esta piedra verdeazulada se han edificado en la Tierra no sólo montañas y glaciares colosales, con ella están cubiertos continentes enteros. El hielo es una roca de propiedades extraordinarias. Es sólido, pero fluye como un líquido, y existen enormes ríos de hielo que bajan lentamente de las altas montañas. El hielo es inconstante, desaparece continuamente y se forma de nuevo. El

40

hielo es extraordinariamente resistente y duradero, decenas de miles de años conserva en sí sin variaciones los cuerpos de los mamuts que perecieron casualmente en las grietas glaciales. El hombre logró descubrir en sus laboratorios, por lo menos, seis hielos distintos más, y no menos extraordinarios. En la naturaleza no pueden ser hallados. Pueden existir solamente a presiones muy altas. El hielo habitual se conserva hasta la presión de 208 MPa (megapascales), pero a esta presión se funde a -22ºC. Si la presión es mayor de 208 MPa, surge el hielo denso, o sea, el hielo-III. Este es más pesado que el agua y se hunde en ésta. A una temperatura más baja y una presión más elevada, hasta 300 MPa, se forma un hielo aun más denso, el hielo-II. Una presión superior a 500 MPa transforma el hielo en hielo-V. Este hielo puede ser calentado casi hasta 0ºC sin que se derrita, a pesar de que se encuentra bajo una presión enorme. A la presión de 2 GPa (gigapascales) surge el hielo-VI. Este es en realidad un hielo caliente, soporta sin fundirse una temperatura de 80ºC. El hielo-VII, hallado a la presión de 3 GPa, quizás, puede ser llamado hielo incandescente. Este es el hielo más denso y de más alta temperatura de fusión entre los hielos conocidos. Se funde solamente a 1900C sobre cero. Es este un hielo absolutamente extraordinario. Además de que sobre un pedazo de este hielo se podría, con éxito completo, freír comida, si el existiera a presión ordinaria, este hielo-VII posee una resistencia extraordinariamente alta. No se debe pensar que se obtiene solamente en instalaciones de alta presión en los laboratorios de los científicos, y que en ningún lugar más se puede encontrar. Este hielo puede hasta ser la causa de inesperadas catástrofes. En los cojinetes, sobre los cuales giran los árboles de las potentes turbinas de las centrales eléctricas, se desarrollan enormes presiones. Si en el lubricante cae aunque sea un poco de agua, ésta se congelará, a pesar de que la temperatura de los cojinetes es muy alta. Las partículas de hielo-VII que se forman y que poseen una enorme resistencia, comenzarán a destruir el árbol y los cojinetes y muy pronto los dejarán fuera de servicio. Algunos científicos sospechan que existe también el hielo-IV inestable, que se transforma rápidamente en hielo-V. ¿Puede ser que también exista hielo en el cosmos? Al parecer si lo hay, y además muy extraño. Pero fue descubierto por los científicos en la Tierra, a pesar de que este hielo no puede existir en nuestro planeta. La densidad de todos los hielos hoy conocidos , aun a presiones muy altas, es solamente un poco mayor de 1 g/cm3. La densidad de las modificaciones cúbica y hexagonal del hielo a presiones y temperaturas muy bajas, hasta próximas al cero absoluto, es algo menos de la unidad. La densidad de estas modificaciones es igual a 0,94 g/cm3. Pero ha resultado que en el vacío, a presiones insignificantes y temperaturas inferiores a -l70º C, en las condiciones en que la formación del hielo sucede al condensarse del vapor sobre la superficie sólida que se enfría, surge un hielo absolutamente extraordinario. Su densidad es igual a 2,3 g/cm3. Todos los hielos conocidos hasta hoy día son cristalinos, mientras que este nuevo hielo, por lo visto, es amorfo, se caracteriza por la disposición relativamente desordenada de las moléculas sueltas del agua; no tiene una estructura cristalina determinada. Por esta razón, a veces se le llama hielo cristalino. Los científicos están seguros de que este hielo extraordinario debe surgir en las condiciones cósmicas y desempeñar un gran papel en la física de los planetas y los cometas. El descubrimiento de este hielo extradenso fue para los físicos una sorpresa. ¿Existen algunos hielos más? Esta pregunta no se debería haber hecho. Claro que existen. Los científicos han estudiado muy bien las propiedades del hielo que se forma al congelarse el agua pesada.

41

Este es un hielo absolutamente especial. Se funde no a cero grados, sino a 3,180C sobre cero. El hielo del agua pesada se diferencia, por todas sus propiedades, aunque sea un poco, del hielo natural. El hielo puede ser preparado de agua ligera, de agua nula y de agua que contiene oxígeno pesado. Si somos muy rigurosos respecto a las formulaciones, debemos reconocer que a cualquiera de las distintas “aguas” posibles le corresponde su propio hielo y, además en unas cuantas formas. Además, es claro, todos estos hielos son diferentes. ¿Puede ser que en algún lugar en la naturaleza existan algunos hielos más? Por ahora no. Pero, seguramente, el hombre, ampliando sus conocimientos de la naturaleza, logrará hallar en el futuro más de una variedad nueva de hielo. Y nadie puede decir qué importancia tendrá este hecho. ¿Si no existen ningunos hielos más, qué hielo se congela en verano en los gasoductos? Un hielo extraordinario y que causa muchas grandes dificultades a los científicos, y todavía más a los ingenieros y tecnólogos. En el gas combustible húmedo, durante su transporte por las cañerías desde los pozos subterráneos a una presión de decenas de atmósferas, incluso en verano, en tiempo caluroso, se forma hielo en las paredes de los tubos de acero. La capa de hielo puede alcanzar un grosor tal, que atranca el tubo con un tapón de hielo e interrumpe el suministro de gas. A veces no es fácil eliminar esta seria avería. Este extraño hielo surge solamente en presencia del gas combustible comprimido hasta una presión grande. Sin embargo, es muy difícil determinar si es hielo o no lo es . Los científicos tuvieron que gastar muchos esfuerzos hasta que lograron aclarar su naturaleza. Su red cristalina tiene una estructura casi igual a la del hielo ordinario, está formada por moléculas de agua con auxilio de enlaces de hidrógeno. Lo mismo que en el hielo ordinario, en ella existen cavidades vacías de determinado volumen. Al formarse el hielo, en el medio de gas comprimido tiene lugar un fenómeno extraño, descubierto por vez primera relativamente no hace mucho: en cada una de estas cavidades libres de la red del hielo resulta encerrada una molécula de metano. Esta molécula de gas capturada en la red no está enlazada químicamente con las moléculas de agua que forman la celda cristalina del hielo. Simplemente ella ha sido capturada. Este hielo contiene mucho metano. Las moléculas de gas, incluidas en la red del hielo, influyen, no obstante, en sus propiedades. Aquellas aumentan la estabilidad de la red, por lo cual este hielo se funde a una temperatura más elevada. Estas combinaciones, auque existen y tienen en la actualidad gran importancia, y además, son muchas, no pueden ser contadas en el número de los compuestos químicos. Los enlaces químicos no participan en su formación. Estas combinaciones recibieron el nombre de compuestos clatratos o simplemente clatratos. Posiblemente sea adecuado llamar combinaciones mecánicas a estos compuestos. En los tubos conductores de gas se forma precisamente el hielo clatrato. No obstante, esto quizá no es hielo. ¿Qué hace falta para que se derrita el hielo? Mucho calor. Mucho más que para la fusión de la misma cantidad de cualquier otra sustancia. Sul extraordinariamente grande calor especifico de fusión, 80 cal (335 J) por un

42

gamo de hielo, es también una propiedad anómala del agua. Al congelarse el agua de nuevo se desprende la misma cantidad de calor. Cundo llega el invierno, se forma hielo, nieva y el agua entrega de nuevo el calor, calienta la tierra y el aire. Estos hacen frente al frío y suavizan el paso al duro invierno. Debido a esta admirable propiedad del agua, en nuestro planeta existen el otoño y la primavera. ¿Se conoce ya todo sobre el hielo? ¡Vaya una pregunta! Claro que no. En la ciencia sobre nada se puede decir: sí, esto está completamente estudiado, no queda nada desconocido. Sobre todo si la pregunta se refiere al mineral más extraordinario en nuestro planeta, al agua sólida. Podía pensarse que nada puede estar estudiado más detalladamente que el hielo más ordinario;sin embargo esta sustancia, conocida desde hace tanto tiempo, todavía hoy ofrece muchos misterios y enigmas. El hielo posee una estructura cristalina misteriosa. Su estructura y resistencia se determinan por la resistencia de los enlaces de hidrógeno entre las moléculas sueltas de agua. El enlace de hidrógeno desempeña un importante papel en la estructura de las moléculas de los biopolímeros en los tejidos de todos los organismos vivos. Esto posiblemente tiene gran importancia para la vida, puesto que los indicios de la estructura del hielo, por lo visto, se conservan largo tiempo en el agua de fusión. Es este un dominio que apenas empieza a ser estudiado por la ciencia. En los últimos años comienza a desarrollarse un nuevo e importante campo de la ciencia: la física del hielo. El hielo es un buen material de construcción, resistente y barato. Con ayuda del hielo se construyen viviendas, almacenes: él crea caminos naturales seguros, pasos, campos de despegue y de aterrizaje. Es causa de cataclismos. Destruye las presas, derrumba los puentes y provoca la congelación de aviones y buques. Es, desde todo punto de vista, necesario estudiar todas las propiedades del hielo, determinar sus características mecánicas, eléctricas, acústicas, electromagnéticas y de radiación. Además fueron descubiertas muchas cosas inesperadas, sobre las cuales antes no se podía presuponer. Por ejemplo, el hielo resultó ser semiconductor; además, su conductibilidad es protónica. Se ha sido establecido que al congelarse el agua, en el margen entre el hielo y el agua surge una diferencia de potencial eléctrico que alcanza unas cuantas decenas de voltios. Se ha revelado la movilidad molecular en la red cristalina del hielo: las moléculas pueden no sólo girar, sino también desplazarse a saltos a distancias relativamente grandes (en la escala molecular). Se han establecido muchos fenómenos extraordinarios al estudiar los procesos de formación y el comportamiento de los hielos en la naturaleza. Los hielos polares en estado de tensión “gritan”. Cuando comienza la deformación del hielo, entonces, como describe F. Nansen, surge un ligero crujido y gemido que, acrecentandose, pasan por todos los tonos existentes: El hielo ora llora, ora gime, ora retumba, ora ruge; aumentando paulatinamente, su “voz” se hace semejante a la resonancia de todas las trompetas del órgano. Antes de su destrucción, a tensiones criticas, el hielo suena, suspira y ulula. Se ha establecido la dependencia entre el carácter de la resonancia del hielo y la temperatura del aire. Este importante apartado de la física del hielo todavía no está estudiado lo suficientemente ni mucho menos. Se encierran aún más enigmas en las investigaciones de la energética de los procesos de formación de los hielos en la naturaleza. La gigantesca cantidad de calor que se libera al congelarse el agua detiene la llegada de los fríos de invierno. El calor absorbido al fundirse los hielos demora la llegada de la primavera. Las variaciones del clima en la

43

Tierra están relacionadas con la variación de la masa de hielo en el planeta. Pero por ahora es imposible hacer un cálculo de la dependencia entre el tiempo y la colosal capacidad de absorción de energía de estos procesos globales; en éstos existen en demasía fenómenos desconocidos. Existen, por ejemplo, enigmas como estos. En los viejos apuntes se han conservado leyendas de que a veces los campos de hielo adquieren la capacidad de lucir largo tiempo en la oscuridad, emitiendo una débil luz después de que fueron iluminados por el sol. Sería interesante saber, si esto es verdad, cuándo y por qué sucede este fenómeno, cómo explicarlo. Existen observaciones de que a veces luce también la nieve, si, después de haberse encontrado a pleno sol, se mete, a unos cuantos grados bajo cero, en una habitación oscura. Según cuentan, también lucen los primeros pedriscos de granizo, como si tuvieran electroluminiscencia. Sería interesante verificar y explicar también esto. ¿Cuánto calor hace falta para calentar el agua? Muchísimo. Más que para calentar igual cantidad de cualquier otra sustancia. Para calentar un gramo de agua a un grado se necesita una caloría (4,2 J). Esto es más de dos veces mayor que la capacidad calorífica de cualquier compuesto químico. El agua es una sustancia extraordinaria hasta por sus propiedades más ordinarias para nosotros. Claro que esta capacidad del agua tiene gran importancia no sólo al preparar la comida en la cocina. El agua es un gran distribuidor del calor en la Tierra. Calentada por el Sol cerca del ecuador, transmite el calor en el océano mundial por medio de los gigantes torrentes de las corrientes marinas a las lejanas regiones polares, donde la vida es posible solamente gracias a esta particularidad extraordinaria del agua. ¿Cómo llega el agua a formar las nubes? Muy sencillamente. El Sol calienta el agua en todos los lugares donde ella se encuentra, en la charca, en el estanque, en el mar y en el océano. El agua absorbe en su fina capa superior casi toda la energía de los rayos solares que caen sobre ella, y se evapora. Las moléculas de agua tienen una estructura excepcionalmente simple y al mismo tiempo son extraordinarias, distintas de todas las demás moléculas. Se atraen fuertemente unas a otras debido a las fuerzas de atracción intermolecular a cuenta de los enlaces de hidrógeno complementados. El Sol debe gastar mucha energía, para separar las moléculas de agua y transformar esta última en vapor. No existe ninguna sustancia que tenga un calor específico de vaporización mayor que el agua. El agua es el mejor agente de transmisión de calor. Nada puede compararse con ella. Nada puede trabajar mejor en las turbinas de vapor de las centrales eléctricas, en los cilindros de las máquinas de vapor. El agua es también un gigantesco motor en la naturaleza. Los meteorólogos calcularon que el Sol, durante un minuto, evapora en la Tierra mil millones de toneladas de agua. Cada minuto mil millones de toneladas de vapor de agua se elevan junto con los flujos ascendentes de aire cálido, a las capas superiores de la atmósfera. Cada gramo de vapor de agua se lleva 537 cal (2265 J) de energía solar. A gran altura, donde la presión es pequeña, el aire se dilata, su temperatura baja fuertemente y el vapor de agua se condensa, transformándose de nuevo en agua, sus diminutas gotas forman las nubes. La energía del Sol, elevada con el vapor de agua a las capas superiores de la atmósfera, debe irrevocablemente liberarse de nuevo al convertirse el vapor en nubes.

44

Esta energía se transforma en calorífica, calentando el aire. Cada minuto el vapor de agua entrega a la atmósfera de la Tierra una cantidad extraordinariamente grande de energía, 2,2.1010 J. Tal cantidad de energía, en el mismo tiempo, podría ser producida por 40 millones de centrales eléctricas de un millón de kilovatios de potencia cada una. Esta es la energía que traslada centenares de miles de millones de toneladas de agua en las nubes por el aire y riega con las lluvias toda la superficie de la Tierra. Esta es la energía a cuenta de la cual soplan los vientos, surgen las tempestades, nacen los huracanes y las tormentas. Solamente un huracán en pleno desarrollo libera una energía equivalente a la de 30 mil bombas atómicas. ¿Por qué el agua de mar es salada? Esto quizá sea una de las consecuencias más importantes de una de las propiedades más extraordinarias del agua. En su molécula los centros de las cargas positivas y negativas se encuentran fuertemente desplazados uno respecto a otro. Por esta razón el agua posee un valor anómalo excesivamente alto de permeabilidad dieléctrica. Para el agua e = 80, mientras que para el aire y el vacío e = 1. Esto significa que dos cargas cualesquiera de signos contrarios en el agua se atraen mutuamente una a otra con una fuerza 80 veces menor que en el aire. Pues, conforme a la ley de Coulomb: f= kQ1 .Q2/er2 Pero, no obstante, en todos los cuerpos los enlaces intermoleculares, que determinan la resistencia del cuerpo, están condicionados por la interacción entre las cargas positivas de los núcleos atómicos y los electrones negativos. En la superficie de un cuerpo sumergido en el agua las fuerzas, que actúan entre las moléculas o entre los átomos, disminuyen casi cien veces bajo la influencia del agua. Si la resistencia restante de los enlaces entre las moléculas se hace insuficiente para oponerse a la acción del movimiento térmico, las moléculas o los átomos del cuerpo comienzan a desprenderse de su superficie y pasan al agua. El cuerpo empieza a disolverse, descomponiéndose, bien en moléculas sueltas, como el azúcar en un vaso de té, bien en partículas cargadas, en iones, como la sal de cocina. Precisamente gracias al alto valor anómalo de la permeabilidad dieléctrica, el agua es uno de los disolventes más fuertes. Hasta es capaz de disolver cualquier roca en la superficie terrestre. Lenta e inevitablemente el agua destruye aun los granitos, lixiviando de ellos los componentes fácilmente disolubles. No existe en la naturaleza una roca tan resistente que pueda oponerse al destructor todopoderoso, al agua. Los arroyos, riachuelos y ríos arrastran al océano las impurezas disueltas por el agua . El agua del océano se evapora y de nuevo regresa a la tierra, para continuar nuevamente su perpetuo trabajo. Las sales disueltas quedan en los mares y océanos. No piensen que el agua disuelve y arrastra al mar sólo aquello que es fácil de disolver, y que en el agua de mar se contiene solamente la sal común que se encuentra sobre la mesa. No, el agua de mar contiene casi todos los elementos que existen en la naturaleza. Contiene magnesio, calcio, azufre, bromo, yodo y flúor. En el agua de mar se han encontrado, en menor cantidad, hierro, cobre, níquel estaño, cobalto y hasta plata y oro. Más de sesenta elementos han encontrado los químicos en el agua de mar. Seguro que serán hallados también todos los demás. Lo que más contiene el agua de mar es sal de cocina. Por eso el agua de mar es salada. ¿Saben ustedes que la sangre de la persona y de otros animales es muy próxima por su composición al agua de mar? ¿Y que las plantas extraen de la tierra las sustancias nutritivas en forma de solución acuosa? Si el agua no tuviera la extraordinaria propiedad

45

que consiste en su excepcionalmente alta permeabilidad dieléctrica, el mar no sería salado. Pero esto no podría ser advertido por nadie, en la Tierra no existiría vida. ¿Se desintegran en el agua sus propias moléculas en iones? Sí, se desintegran. Las moléculas de agua son muy estables, pero, no obstante, una pequeña parte de ellas disocia en iones: H2O = H+ + OH_. Además, de cada mil millones de moléculas de agua, a temperatura habitual, se encuentran disociadas solamente dos moléculas. El protón libre H+,que es el núcleo de! átomo de hidrógeno, es claro, no puede existir en el medio acuoso: el ion de hidrógeno se asocia inmediatamente a la molécula de agua y forma el ion de hidronio H3O+. ¿Puede existir el agua sin moléculas de agua? Si, al parecer, puede existir. Verdad que tal agua por ahora no se ha obtenido. No obstante, los científicos han establecido que si el agua se calienta cada vez más y más, entonces la disociación de sus moléculas en iones aumentará. A una temperatura muy alta se debe obtener un estado tan extraordinario del agua, que en esta última no quedará ni una molécula de agua, todas ellas se desintegrarán en iones. Se ha logrado calcular que tal estado del agua debe empezar a una temperatura no menor de 900ºC. La presión en este caso debe ser no menor de 15 GPa. Puede ser que esta agua exista en las entrañas de la tierra. Sería interesante conocer sus propiedades. ¿Cómo el agua se forma en el agua del agua? Claro que es más fácil suponer que las moléculas de agua en el agua se forman como resultado de la interacción del protón y el ion de hidrógeno con el ion negativo, o sea, con el hidroxilo. Así precisamente estaba escrito en todos los manuales de escuela del mundo. Más tarde los químicos empezaron a considerar que las moléculas de agua se forman como resultado de la interacción del hidroxilo con el ion de hidronio: H3O+ + OH- = 2H2O Puesto que las dimensiones del ion de hidronio son mucho mayores que las dimensiones del protón “desnudo” o sea del ion de hidrógeno H+, entonces las colisiones del hidroxilo con el hidronio deben suceder con mayor frecuencia que con el protón, y la velocidad de la reacción debe ser mayor. Se puede hasta calcular teóricamente, una vez determinadas las dimensiones de las partículas, el valor de las constantes de las velocidades de ambas reacciones: con el protón y con el ion de hidronio. No obstante, el experimento llevó a un resultado inesperado y extraordinario: resultó que la constante de velocidad de la reacción tiene en realidad aun mayor importancia, y que las moléculas de agua en el agua se forman no de los iones de hidrógeno H+, como enseñaban los manuales de escuela, ni tampoco de los iones de hidronio, como consideraban casi todos los químicos, sino de partículas de dimensiones mucho más gandes. Los científicos piensan que el agua en el agua se forma de los grandes iones H9O4+ y H7O4 - . La ecuación de la reacción de la formación del agua en el agua, aun para los ojos de un químico tiene ahora una forma extraordinaria:

46

H9O4+ + H7O4- = 8H2O ¿Por qué el agua es “húmeda”? El agua no es muy “húmeda”, si se considera que esta pregunta graciosa se refiere a la capacidad del agua de humectar otros cuerpos. La mayoría de los líquidos son más “húmedos” que el agua. El agua humecta con dificultad los metales y no humecta en absoluto las superficies grasas. La parafina no puede ser humectada con agua. Las gotas de agua resbalan de la superficie de muchos materiales poliméricos: teflón, polietileno y otros. El alcohol, por ejemplo, o el keroseno humectan muy bien casi todos los cuerpos. Esto se explica porque las fuerzas de interacción de las moléculas de agua son tan extraordinariamente grandes, que el agua se une en gotas allí donde todos los demás líquidos se esparcen. Esta propiedad del agua causa muchas aflicciones en la vida diaria y en la técnica: las manos manchadas de grasas o aceites no se pueden lavar con agua. Precisamente por esto fue inventado el jabón. Los químicos sintetizaron muchas sustancias especiales, “humectantes” que se emplean en la técnica para hacer el agua más “húmeda”. ¿Puede haber agua seca? Resulta que puede haberla. No hace mucho los científicos lograron preparar agua seca. Al agua ordinaria añadieron un poco de polvo fino de ácido silícico no humectable. El agua se hace de repente seca y árida. Se puede echar de un lugar a otro y transportar en envoltorios; incluso a tientas esta agua no es en absoluto húmeda, sino seca y fría. ¿Qué es el agua “resbaladiza”? El agua “resbaladiza” merece gran atención. Se trata de unas propiedades muy extraordinarias que puede adquirir el agua en dependencia de la naturaleza de las impurezas disueltas en ella. Que las propiedades del agua deben depender de lo que ella contiene, es absolutamente claro y a nadie le puede sorprender. Pero ningún científico estaba en condiciones de prever que pudieran variar tan bruscamente las propiedades principales de la sustancia a causa de insignificantes adiciones, como fue revelado en el ejemplo de la influencia de pequeñas adiciones de un polímero soluble en el agua. Resultó que si se disuelve en el agua una cantidad ínfima de polímero soluble, de óxido de polietileno, entonces el agua adquiere unas propiedades extraordinarias, debido a las cuales esta solución recibió el nombre de agua “resbaladiza”. Esta agua fluye por las tuberías a una velocidad casi tres veces mayor que el agua ordinaria. El chorro de esta agua que sale de una manguera alcanza una distancia dos veces y media mayor. Los cuerpos se mueven en ella bastante más rápidamente. El agua “resbaladiza” se empieza a emplear para extinguir los incendios. ¿Qué forma tiene el agua? Pese a que esta pregunta puede parecer extraña, no obstante, es absolutamente justa. El agua posee su propia forma, así como cualquier otro líquido. Su forma es una esfera. La afirmación de los manuales de que el agua no tiene su propia forma, sino que adquiere la forma del recipiente, no es correcta. Su propia forma en la tierra habitualmente está desfigurada a causa de la atracción terrestre.

47

De que al agua le es propia la forma de una esfera, es muy fácil convencerse, es suficiente volar en una nave espacial al cosmos y quitar allí el agua de la botella. Esto se puede también ver en la Tierra: presten atención a una gota que cae o hagan una pompa de jabón. En todos estos casos se ha excluido la acción del peso y el agua, lo mismo que cualquier otro líquido, toma la forma que le es propia . ¿Se puede correr por la superficie del agua? Se puede. Para convencerse de esto presten atención en verano en la superficie de cualquier estanque o lago. Sobre el agua no sólo andan, sino que también corren no pocos seres rápidos y vivos. Si se tiene en cuenta que el área de apoyo de las patitas de estos insectos es muy pequeña, es fácil comprender que, a pesar de su poco peso, la superficie del agua soporta, sin romperse, una presión considerable. ¿Puede el agua fluir hacia arriba? Si, puede. Esto ocurre siempre y en todas partes. El agua asciende por sí misma en el terreno, humectando todo el grosor de la tierra desde el nivel de las aguas freáticas. El agua asciende por sí mismo por los vasos capilares del árbol y ayuda a la planta a transportar las sustancias nutritivas disueltas a una gran altura, desde las raíces, ocultas a gran profundidad en la tierra, hasta las hojas y los frutos. El agua se desplaza hacia arriba por sí misma en los poros del papel secante, cuando a ustedes les hace falta secar una mancha de tinta, o en el tejido de la toalla, cuando se secan la cara. En unos tubos muy finos, en los capilares, el agua puede subir a una altura de hasta unos cuantos metros. ¿Cómo se explica esto? Por una maravillosa particularidad más del agua, por su exclusivamente grande tensión superficial. Las moléculas de agua experimentan en su superficie la acción de las fuerzas de atracción intermolecular solamente por una parte, mientras que en el agua esta interacción es irregularmente grande. Por esta razón, cada molécula en su superficie se introduce al interior del líquido. Como resultado surge una fuerza que aprieta la superficie del líquido. En el agua esta fuerza es sobre todo grande: Su tensión superficial es igual a 72 mN/m (milinewton por metro). Esta fuerza le da precisamente a la pompa de jabón, a la gota que cae y a cualquier cantidad de líquido en condiciones de imponderabilidad la forma de esfera. Esta fuerza eleva el agua en el terreno, las paredes de los finos poros y los orificios en él se humectan bien con el agua. Es poco probable que fuera posible en general la agricultura si el agua no tuviera esta excepcional particularidad. Ella sostiene a los escarabajos que corren por la superficie del estanque, las patitas de los cuales no se mojan con el agua. En Costa Rica, un país de América Central, habita un lagarto que sabe correr sobre el agua. Para salvarse de los carnívoros, este verde y moñudo basilisco se pone sobre las patas traseras y corre, no se hunde, por la superficie del agua. . La tensión superficial del agua permite que sobre ella puedan pasear tranquilamente insectos acuáticos bastante grandes. ¿Puede arder el agua? Sí, puede arder. El agua no arde mal en la atmósfera de flúor libre. ¿Ha visto alguien el agua?

48

Esta pregunta puede parecer absurda, pero se refiere precisamente al agua, al agua absolutamente pura, en la que no se contiene impurezas ajenas. Contestando rigurosa y exactamente a esta pregunta, habrá que reconocer que no, que nadie ha visto el agua y que nadie la ha tenido en las manos. A pesar de que a simple vista es imposible notar ninguna diferencia entre el agua muy pura y sus soluciones diluidas, no obstante, la ciencia no mira a simple vista. Lo que se ha echado al vaso, y que nosotros por costumbre lo llamamos simplemente agua, en realidad siempre representa una solución de muchísimas sustancias en el agua. En ella se encuentran disueltos gases: nitrógeno, oxigeno, argón, ácido carbónico, y todas las impurezas que hay en el aire. En ella están, disueltas, todas las sales del suelo y las del hierro del tubo conductor . En ella se encuentran disueltas, seguramente, centenas, quizás miles,de distintas combinaciones de casi todos los elementos del sistema periódico. En ella se encuentran suspendidas las diminutas partículas insolubles de polvo, óxidos de hierro y precipitados coloidales. A esto llamamos nosotros agua pura. Muchos científicos trabajan en la resolución del difícil problema de obtención de agua absolutamente pura. Pero por ahora no se ha logrado obtener esta agua.Mas ¿cómo lograrlo siel agua echada a un vaso disuelve las paredes del vaso, y al hacer contacto con cualquier gas ella lo disuelve? El agua minuciosamente depurada y liberada de gases adquiere unas propiedades completamente extraordinarias: puede ser recalentada a decenas de grados por encima del punto de ebullición sin que hierva, puede ser fuertemente sobre enfriada sin que se congele. ¿Puede el agua recordar? Esta pregunta suena, hay que reconocerlo,bastante insólita, pero es completamente seria y de mucha importancia. Esta pregunta toca un gran problema fisicoquímico, la parte más importante del cual está todavía sin investigar. Este problema ha sido planteado no hace mucho a la ciencia, y ésta no ha hallado por ahora respuesta. El problema consiste en saber si influye o no influye la historia antecedente del agua en sus características fisicoquímicas, y si es posible, analizando las propiedades del agua, conocer qué ocurrió con ella antes, o sea, obligar a la propia agua a “recordar” y contarnos a nosotros aquéllo. Sí, es posible, por muy extraordinario que parezca. Lo más fácil para que esto pueda ser comprendido, es un ejemplo muy simple, pero muy interesante y excepcional: en la memoria del hielo. Pues el hielo es agua. Al evaporarse el agua, varía su composición isotópica. El agua ligera se evapora, aunque en un grado muy insignificante, más rápidamente que la pesada. Al evaporarse el agua natural su composición varía no sólo por el contenido isotópico de deuterio, sino también de oxigeno pesado. Estas variaciones de la composición isotópica del vapor están bien estudiadas, y asimismo lo está también la influencia que ejerce la temperatura en estas variaciones. Pretendan ahora imaginarse un gigantesco proceso, quizás el más grandioso en nuestro planeta, que abarca toda la esfera terrestre. Inmensas masas de agua, con su composición isotópica variada, se evaporan de la superficie del océano mundial. Las corrientes de aire en la atmósfera propagan los vapores de agua por toda la Tierra. Al alcanzar las regiones frías, el vapor se condensa totalmente, se forma nieve, ésta se precipita sobre la tierra, conservando su composición isotópica. Así nacen los colosales glaciares árticos. No hace mucho los científicos hicieron un excelente experimento. En las Tierras

49

Árticas, en el grosor de un enorme glaciar en el norte de Groenlandia, fue practicado un pozo de sondeo, y perforado y extraído un gigantesco testigo de hielo de casi kilómetro y medio de longitud. En él se distinguían claramente las capas anuales del hielo creciente. Por toda la longitud del testigo estas capas fueron sometidas a un análisis isotópico, y por el contenido relativo de isótopos pesados de hidrógeno y oxigeno, de deuterio y 18O se determinaron las temperaturas de formación de las capas anuales de hielo en cada sección del testigo. La fecha de formación de la capa anual se determinaba por lectura directa. De este modo fue restablecida la situación climática en la Tierra a lo largo de milenios. El agua pudo recordar y registrar todo esto en las profundas capas del glaciar de Groenlandia. Como resultado de los análisis isotópicos de las capas de hielo, los científicos construyeron la curva de variación del clima en la Tierra. Resultó que la temperatura media en la Tierra está sometida a fluctuaciones seclares. Hizo mucho frío en el siglo XV, al final del XVII y a principios del XIX. Los años 1550 y 1930 y fueron los más calurosos. Lo que guardó en la memoria el agua coincidió totalmente con los apuntes de las crónicas históricas. La periodicidad de la variación del clima, revelada por la composición isotópica del hielo, permite pronosticar la temperatura media en el futuro en nuestro planeta. Todo esto es comprensible y está absolutamente claro. Pese a que es bastante extraordinaria la cronología milenaria del tiempo en la tierra, registrada en el grosor del glaciar polar, sin embargo, el equilibrio isotópico está lo suficientemente bien estudiado y por ahora este hecho no presenta ningunos problemas misteriosos. ¿En qué consiste entonces el misterio de la “memoria” del agua? La cosa consiste en que en el curso de los últimos años en la ciencia se han acumulado poco a poco muchos hechos sorprendentes y absolutamente incomprensibles. Unos de ellos han sido establecidos con seguridad, otros requieren una confirmación cuantitativa segura, y todos ellos esperan todavía su explicación. Por ejemplo, nadie sabe aún qué ocurre con el agua que fluye a través de un campo magnético potente. Los físicos teóricos están absolutamente seguros de que en este caso al agua no le ocurre nada ni le puede ocurrir, apoyando su convencimiento con cálculos teóricos completamente ciertos, de los cuales se desprende que después de cesar la acción del campo magnético el agua debe volver instantáneamente a su estado anterior y seguir siendo la misma que era al principio. No obstante, el experimento muestra que ella varía y se hace diferente. ¿Es grande la diferencia? Júzguenlo ustedes mismos. En las calderas de vapor, las sales disueltas en el agua ordinaria, al desprenderse, se depositan en las paredes de los tubos formando una capa compacta y dura como una piedra, mientras que del agua magnetizada (como se le llama ahora en la técnica) estas sales se precipitan en forma de un sedimento poroso, que se encuentra en suspensión en el agua. Al parecer la diferencia no es muy grande. Sin embargo, esto depende del punto de vista. Según la opinión de los funcionarios de las centrales termoeléctricas, esta diferencia es excepcionalmente importante, puesto que el agua magnetizada garantiza un funcionamiento normal e ininterrumpido de las gigantescas centrales eléctricas: no se cubren de costra las paredes de los tubos de las calderas de vapor, es más alta la transmisión de calor, es mayor la producción de energía eléctrica. En muchas centrales térmicas, ya desde hace tiempo se ha adoptado la preparación magnética del agua, pero cómo y por qué funciona no lo saben ni los ingenieros ni los científicos. Además, en el experimento se ha observado que después de la preparación magnética del agua se aceleran sus procesos de cristalización, de disolución, de absorción, varía la humectación... verdad que, en todos

50

los casos los efectos no son muy grandes y sí difíciles de repetir.Pero, ¿de qué manera se puede apreciar qué es poco y qué es mucho en la ciencia? ¿Quién se encargará de hacer esto?

La acción del campo magnético sobre el agua (que fluye obligatoriamente a gran velocidad) dura pequeñas fracciones de segundo; no obstante, el agua se acuerda de esto decenas de horas. Por qué, no se sabe. En esta cuestión la práctica ha tomado mucho adelant a la ciencia. Ini siquiera se sabe sobre qué precisamente actúa la preparación magnética,si sobre el agua o sobre las impurezas contenidas en ésta. Pues agua pura no existe. La “memoria” del agua no se limita a conservar las consecuencias de la solicitación magnética. En la ciencia existen y se acumulan poco a poco muchos hechos y observaciones que muestran el agua como ‘recordando”, también, que antes fue congelada. El agua de fusión, obtenida recientemente al derretirse un pedazo de hielo, parece que también se diferencia del agua de la cual se formó ese trozo de hielo. En el agua de fusión las semillas germinan más rápidamente y mejor, los brotes se desarrollan más rápidamente; hasta parece que se crían y se desarrollan más rápidamente los polliuelos que reciben agua de fusión. Además de las extraordinarias propiedades del agua de fusión establecidas por los biólogos, se conocen también distinciones puramente fisicoquímicas, por ejemplo, el agua de fusión se diferencia por su viscosidad y por el valor de la permeabilidad dieléctrica. La viscosidad del agua de fusión adquiere su valor habitual para el agua solamente a los 3— 6 días después de su fusión. Por qué esto es así (si es que esto es así) tampoco lo sabe nadie. Los investigadores en su mayor parte denominan a este campo de fenómenos “memoria estructural” del agua, considerando que todas estas manifestaciones de la influencia de la historia anterior del agua en sus propiedades se explican por la variación de la fina estructura de su estado molecular. Es posible que sea así, pero... denominar, todavía no significa explicar. En la ciencia existe como antes un importantísimo problema:por qué y cómo el agua ‘recuerda” lo que pasó con ella. ¿De dónde apareció en la Tierra el agua? Eternamente por todas las direcciones del Universo pasan flujos de rayos cósmicos, flujos de partículas con una enorme energía. Más que nada estos flujos contienen protones: núcleos de los átomos de hidrógeno. En su movimiento en el cosmos nuestro planeta está sometido continuamente a un “bombardeo con protones”. Atravesando las capas superiores de la atmósfera terrestre, los protones captan los electrones, se transforman en átomos de hidrógeno y reaccionan en el acto con el oxigeno, formando el agua. El cálculo demuestra que en la estratosfera se forma anualmente casi tonelada y media de este agua “cósmica”. A gran altura, a baja temperatura, la tensión del vapor de agua es muy pequeña y las moléculas de agua, acumulándose paulatinamente, se condensan en las partículas de polvo cósmico, formando las misteriosas nubes plateadas. Los científicos suponen que estas nubes están compuestas de diminutos cristales de hielo que surgen de aquella agua “cósmica”. El cálculo ha demostrado que el agua que apareció de esta manera en la Tierra en el curso de toda su historia, bastaría justamente para que nacieran todos los océanos de nuestro planeta. ¿Por consiguiente, el agua llegó a la Tierra del cosmos? Pero...

51

Los geoquímicos no consideran que el agua sea un huésped del cielo. Están seguros de que el agua tiene origen terrestre. Las rocas que forman el manto terrestre, que se encuentra entre el núcleo central de la Tierra y la corteza terrestre, se fundieron en algunos lugares bajo la influencia del calor de la desintegración radiactiva de los isótopos, que se iba acumulando. De estas rocas se desprendían los componentes volátiles: nitrógeno, cloro, combinaciones de carbono y de azufre, y más que nada se desprendían vapores de agua. ¿Qué cantidad de estos componentes pudieron arrojar todos los volcanes durante su erupción en todo el tiempo que existe nuestro planeta? Los científicos calcularon también esto. Resultó que esta agua “geológica” eruptiva bastaría también justamente para llenar todos los océanos. Sería interesante, no obstante, saber: ¿de dónde apareció el agua en la Tierra? ¿Cuánta agua hay en la Tierra? ¡Muy poca! Cuánta agua hay en total en la Tierra, nadie lo sabe todavía exactamente. Pero muy poca. En las partes centrales de nuestro planeta, que forman su núcleo, es probable que no haya agua. Es poco probable que ella pueda existir allí. Unos científicos consideran que aun si existen allí oxigeno e hidrógeno, ellos deben formar, junto con otros elementos, nuevas, para la ciencia, formas desconocidas de compuestos semejantes a los metales, de alta densidad, estables a las enormes presiones y temperaturas que reinan en el centro de la esfera terrestre. Otros investigadores están seguros de que el núcleo de la esfera terrestre está compuesto de hierro. Qué es lo que se encuentra en realidad no tan lejos de nosotros, bajo nuestro spies , en las profundidades que superan los 3 mil Km., nadie por ahora lo sabe, pero, seguramente, agua no hay. Donde más agua existe en las entrañas de la Tierra es en su manto, en las capas dispuestas bajo la corteza terrestre y que se extienden aproximadamente a una profundidad de hasta 3 mil Km. Los geólogos consideran que en el manto se han concentrado no menos de 13 mil millones de kilómetros cúbicos de agua. La capa superior de la envoltura terrestre, o sea la corteza terrestre, contiene además casi mil quinientos millones de kilómetros cúbicos de agua. Casi toda el agua de estas capas se encuentra en estado combinado, entra en la composición de las rocas y minerales, formando hidratos. En esta agua no se puede uno bañar, y esta agua no se puede beber. La hidrosfera, la envoltura acuosa de la esfera terrestre está formada además por casi mil quinientos millones de kilómetros cúbicos de agua. Casi toda esta cantidad está en el océano mundial. Este ocupa casi el 70% de toda la superficie terrestre, su área es mayor de 360 millones de kilómetros cuadrados. Desde el cosmos nuestro planeta parece más bien una esfera acuosa, que una esfera terrestre. La profundidad media del océano es igual a cerca de 4 km. Si se compara esta “profundidad sin fondo” con las dimensiones de la propia esfera terrestre, el diámetro medio de la cual es igual a 12740 km, entonces, al contrario, habrá que reconocer que vivimos en un planeta húmedo; ligeramente humectado con agua, y además, no por toda su superficie. El agua de los océanos y mares es salada, no se puede beber. En la tierra firme hay muy poca agua: en total sólo cerca de 90 millones de kilómetros

52

cúbicos. De ellos, más de 60 millones de kilómetros cúbicos se encuentran bajo tierra; casi todas estas aguas son saladas. Cerca de 25 millones de kilómetros cúbicos de agua sólida se encuentran en las regiones montañosas y glaciales, Tierras Árticas, Groenlandia y Antártida. Estas reservas de agua en la esfera terrestre están vedadas. Sería una gran desgracia, como consideran muchos científicos, si los hielos polares comenzaran de repente a derretirse. El nivel del océano mundial se elevaría en este caso más de 50 m y desaparecerían bajo el agua enormes extensiones de tierra firme. Como resultado de gigantes inundaciones catastróficas se anegarían extensas tierras bajas fértiles, y el mapa geográfico del mundo variaría en tal grado, que todo en él seria desconocido.Las catástrofes serian innumerables. Los meteorólogos aseguran que tal deshielo global puede comenzar si la temperatura media en la Tierra aumenta solamente en dos grados. Los glaciares ocupan cerca de un 10% de la superficie de la tierra. Además, en un área de cerca de 16 millones de kilómetros cuadrados se encuentra la región de congelación perpetua, donde siempre se conserva una capa de hielo de subsuelo que constituye aproximadamente 500 mil kilómetros cúbicos. En todos los lagos, pantanos, embalses de almacenamiento creados por el hombre y en el suelo hay 500 mil kilómetros cúbicos más de agua. También existe agua en la atmósfera. En el aire siempre se encuentra no poca cantidad de vapores de agua, hasta en los desiertos más secos, donde no hay ni una gota de agua y nunca llueve. Además, por el cielo siempre pasan nubes, se aglomeran nubarrones, nieva, llueve, y sobre la tierra se extienden las nieblas. Todas estas reservas de agua en la atmósfera se han calculado exactamente: todas juntas forman nada más que 14 mil kilómetros cúbicos, Esto es todo lo que se puede saber sobre las reservas de agua en la Tierra y sobre dónde y cómo el agua está distribuida. A esto se debe añadir que el agua en la Tierra nunca permanece inmóvil. En la naturaleza siempre existe una rotación perpetua del agua, que enlaza conjuntamente todos los recursos acuáticos de nuestro planeta independientemente de donde se encuentren: en la atmósfera, hidrosfera, biosfera. Los geólogos consideran que incluso de las profundas entrañas de la Tierra se saca hasta un kilómetro cúbico de agua primitiva, juvenil. Es posible que gracias a esta extracción en el curso de miles de millones de años de existencia de la esfera terrestre, se formaran precisamente todas las reservas de agua en su superficie. Verdad es que los astrofísicos aseguran que el agua es de origen cósmico, La rotación del agua en la Tierra tiene lugar a cuenta de la energía del Sol. El agua se evapora, bajo la acción de las corrientes de aire se propaga por todo el mundo, se condensa, se precipita sobre la superficie terrestre, regresa de nuevo: confluye en el océano. Y así continuamente. De la superficie del océano y de los continentes se evaporan anualmente 520 mil kilómetros cúbicos de agua, y toda ella vuelve a la superficie de la Tierra en forma de precipitaciones: de lluvia y nieve. Además, la mayor parte de ella,410,5 mil kilómetros cúbicos, regresa en seguida al océano, y la cantidad restante, 109,5 mil kilómetros cúbicos, riega la tierra asegurando la existencia de todo lo vivo en todos los continentes de nuestro planeta. Solamente 37,4 mil kilómetros cúbicos regresan en el curso de un año, por los cauces de todos los ríos en todo el mundo, de nuevo al océano. El resto se evapora nuevamente. Además, más de una tercera parte del agua de la tierra se evapora por medio de las plantas. ¿Por qué en la Tierra hay muy poca agua, cuando su cantidad es tan grande? Esta pregunta es particularmente importante. En efecto ¿es mucha el agua que hay en

53

la Tierra o poca? ¿Pero, qué significa “mucha” y qué es “poca”? Como ya se dijo, los científicos todavía no saben cuánta agua hay en nuestro planeta, pero están seguros de que no menos de 16 mil millones de kilómetros cúbicos. Mientras que la masa de toda nuestra esfera terrestre es aproximadamente igual a 6,0.1021 t. Por consiguiente, la cantidad de agua en la Tierra es igual a no menos de 0,25% de la masa de todo el planeta. ¿Acaso esto es poco? Traten ahora ahora de imaginar claramente sólo l kilómetro cúbico de agua. Figúrense (para la imaginación todo es posible) un cubo fantástico de agua de un kilómetro de altura. Se encontrará por encima de las nubes. En su base se podrá ubicar libremente toda una pequeña ciudad. Este cubo contendrá mil millones de toneladas de agua, y esta cantidad bastará a todas las personas en todo el mundo, a toda la humanidad, para aplacar la sed aproximadamente en el curso de medio año. Solamente los ríos arrojan cada año al océano mundial cerca de 40 mil kilómetros cúbicos de agua. Por consiguiente, sólo el desagüe anual de los ríos puede abastecer de agua potable fresca a todas las personas de la Tierra, por lo menos, para veinti cincomil años.¿Acaso esto es poco?

¡Sí, claro está, es mucho! Pero el caso está en que a la persona también le hace falta mucha agua. Las necesidades del hombre en agua se han hecho comparables con los recursos de agua dulce, de reposición posible, del planeta. Al hombre le hace falta buena agua pura dulce. Sin ella no puede vivir. Sin agua no crecerán los cereales en el campo. Sin agua no pueden funcionar las fábricas. Se pararán las centrales térmicas y nucleoeléctricas. El agua es necesaria para la agricultura y la industria. ¿Cuánta agua necesita la sociedad? ¿En qué gasta el hombre esta preciosa sustancia? Ya en la actualidad, en nuestros días, las personas toman anualmente de los ríos y lagos para sus necesidades aproximadamente 2 mil kilómetros cúbicos de agua dulce, lo que forma cerca de una veinteava parte del desagüe anual de todos los ríos de la esfera terrestre, o cerca de un 13% de su desagüe estable. En lo que más agua se gasta es en la agricultura irrigada. En las zonas áridas una parte considerable del agua de los enormes ríos se gasta frecuentemente en la irrigación de los campos. En Egipto la mitad del agua del Nilo va a parar a los campos. Del impetuoso y caprichoso río Sir-Daria, en la irrigación de los campos de Kazakstán se consumen dos tercios del desagüe anual, y al mar de Aral llega a duras penas una tercera parte. Para los fines de abastecimiento de agua, de los ríos de la esfera terrestre se toman 150 kilómetros cúbicos de agua, que se gastan en las necesidades domésticas y en el abastecimiento de la industria. Este consumo parece a primera vista insignificante, forma solamente 1% del desagüe anual estable, y podía pensarse que no hay que temer el agotamiento de los recursos de agua, pero, por desgracia, esto no es así... ante la humanidad surge el peligro absolutamente real de una violenta escasez de agua, que en algunas regiones, en los países industriales más desarrollados del Oeste, ya ha llegado. El hecho consiste en que además de los 150 kilómetros cúbicos que las personas toman de los ríos, para el abastecimiento de agua se consumen 400-500 kilómetros cúbicos más de agua que se toma de los lagos y de las fuentes subterráneas. En total para abastecer el suministro de agua comunal e industrial en todo el mundo se consumen casi 600 kilómetros cúbicos de agua dulce.

54

De esta enorme cantidad de agua, 150 kilómetros cúbicos se consumen irrevocablemente, mientras que el resto, en forma de aguas usadas, cloacales contaminadas, regresan a los ríos y depósitos de agua, envenenándolos y haciéndolos inservibles para el hombre y la vida. Para neutralizar las aguas cloacales es necesario depurarlas minuciosamente con antelación, y luego diluirlas además con agua natural pura en 10 veces, y las aguas cloacales no depuradas, antes de ser vertidas a los ríos y depósitos de agua, se deben diluir 20-60 veces. En esto se consume en el mundo cerca de 6 mil kilómetros cúbicos de agua pura. Comparando este consumo con la cantidad del desagüe estable mundial de los ríos, es fácil sentir el espantoso peligro del fantasma de la escasez de agua, que surge ante la humanidad. En la neutralización de las aguas cloacales domésticas e industriales contaminadas, ya hoy día se consume anualmente casi el 40% de todo el desagüe mundial estable de agua dulce, lo que es tres veces mayor que su consumo en todas las necesidades de la humanidad. La crisis de agua amenaza a la humanidad no por falta de agua en la Tierra, sino porque el hombre, con su actividad, con la tecnología existente, con la organización moderna de la producción industrial, se ve obligado a contaminar y echar a perder enormes cantidades de agua pura natural. En el agua de río contaminada por las aguas cloacales perece la vida, desaparecen los peces, al principio crece exuberantemente la vegetación acuática mala, y luego perecen también las algas, se desarrolla una microflora nociva, las aguas que empiezan a podrirse envenenan también el aire, se hacen la fuente de graves enfermedades. Las afamadas en las leyendas, puras aguas del Rin, uno de los ríos principales de Europa, ya no existen más, El Rin se ha hecho un sumidero sucio. ¿Por lo tanto, el agua se debe cuidar? ¿Cómo? ¡SÍ! En el mundo no existe nada más valioso que la maravillosa, la más ordinaria agua pura. Sin ella no hay ni puede haber vida. El agua se debe cuidar. Esto lo debe comprender y recordar cada uno, independientemente del camino que se trace para sí en el futuro. Independientemente de lo que quiera ser, trabaje donde trabaje, haga lo que haga, cada uno está obligado a tener presente que el agua se debe cuidar. Esto significa cuidar la vida, cuidar la salud, cuidar el bienestar, cuidar la hermosura de la naturaleza circundante. Todo lo que existe en la naturaleza está reunido en un conjunto indisoluble por unos enlaces complicados y con frecuencia inesperados. En este pequeño libro, por desgracia, no hay lugar para platicar sobre esto. No obstante, aquí será oportuno un ejemplo. Para que el río sea caudaloso, en sus orillas deben crecer bosques. El bosque acumula y guarda las reservas de humedad subterránea, alimenta del río. Para cuidar el agua, se debe cuidar y cultivar el bosque. Los bosques son preservados cuidadosamente por las hormigas de los animales nocivos forestales. (Verdad es que ellas no lo pueden proteger de la sierra y el hacha). La vida de un río grande está también enlazada con la vida de la pequeña hormiga. Cada uno, aun si pasea simplemente por el bosque, tiene la obligación de cuidar y proteger su vivienda. Esto también será una preocupación por el agua. Aquellos que en el futuro tendrán que preocuparse del cultivo de cereales, deben recordar que la tierra se debe labrar de tal manera que la humedad primaveral, al derretirse la nieve, no pueda salir inútilmente de los campos. Aquellos que se preparan para ponerse al volante de un automóvil, deben saber que verter a la tierra combustible o aceite usado y lavar el coche en el río es un delito. Cada

55

kilogramo de petróleo y gasolina que cae en el agua envenena miles de metros cúbicos de agua en el río o la humedad del suelo y las hacen nocivas para todo lo vivo. Si de un grifo estropeado chorrea agua, el grifo debe ser arreglado y cerrado. De lo contrario se perderán no pocos metros cúbicos de valiosa humedad, y alguien no la podrá beber, alguien en algún lugar no se podrá lavar, y es posible que a alguien no le llegue para preparar la masa y cocer el pan. Además, se perderá inútilmente un enorme trabajo gastado en la depuración del agua de las contaminaciones extrañas, de una inmensidad de bacterias morbíficas, y así suministrarla a su grifo cristalinamente pura. En esto ya se han gastado no pocos kilovatios-horas de energía, y a causa de esta pérdida inútil en algún lugar no arderá la luz, a alguien no se le podrá hacer un traje, no se podrá fundir el acero, se demorará la edificación de una casa. Todos aquellos que tengan en las manos este libro, independientemente de lo que sueñen ser: químicos, metalurgistas o especialista en construcción de maquinaria; independientemente de a lo que se dediquen, a crear nuevos procesos admirables, calcular nuevos aparatos, diseñar y construir nuevas fábricas o a construir nuevas centrales termoeléctricas y nucleoeléctricas, todos tienen la obligación de saber y recordar: todo lo que sea creado nuevamente por ellos, las nuevas empresas, centros industriales y ciudades, debe ser elaborado, diseñado y construido de tal manera que no cause daño a la naturaleza, que no contamine y no envenene los depósitos de agua, el medio aéreo y la tierra. En nuestra hermosa Tierra debe haber agua pura en abundancia, el hombre en ella debe respirar constantemente aire puro. En la Unión Soviética la ciencia moderna, y principalmente, el régimen social socialista han creado para nosotros todas las posibilidades para la resolución exitosa de este importantísimo problema de la época actual. ¿Cuál de las propiedades del agua se puede considerar la más importante? Esta pregunta simplemente no se puede hacer. En la ciencia, así como en la naturaleza, no existe nada que sea lo más importante, como tampoco existe nada que sea de segundo orden. En la gran cadena indisoluble de interacciones de todo lo existente en el mundo, no hay nada de grande y de poca importancia. Si se toman las propiedades del agua, las que están ya lo suficientemente bien estudiadas por los científicos, y mentalmente, así como se hace en las novelas de ficción científica, se varían aunque sea un poco, es poco probable que se encuentre un escritor de novelas de ficción científica que pueda prever y describir todas las grandísimas consecuencias y variaciones que esto provocaría en el mundo en que vivimos. ¿Le podremos conocer y existiremos nosotros en él? Pero si esta pregunta se ha hecho, habrá que contestar también a ella. A pesar de todo, lo principal en el mundo es la vida. La vida es la cumbre del desarrollo de la materia. Pero sin agua no hay vida, la ciencia no ha encontrado todavía tal vida en el mundo. Ningún organismo vivo conocido por nosotros es capaz de vivir y desarrollarse sin agua. Nuestro cuerpo contiene más del 65% de agua. Sin agua no podemos vivir más de unos cuantos días. Todos los procesos en nuestro organismo transcurren en un medio acuoso y con participación del agua. Desde este punto de vista, la propiedad más importante del agua es aquella, en muchos aspectos misteriosa, que la hace el fundamento de la vida. A la ciencia todavía le espera adivinarla. Pero está claro que en la naturaleza no existe nada más valioso para nosotros que el agua. ¿Son comprensibles para los científicos todas las propiedades del agua?

56

¡Claro que no! El agua es una sustancia misteriosa. Los científicos no pueden todavía comprender y explicar muchas de sus propiedades. No cabe la menor duda de que todos estos enigmas serán resueltos exitosamente por la ciencia. Pero serán descubiertas no pocas propiedades nuevas, aún más extraordinarias y misteriosas, del agua, que es la sustancia más extraordinaria en el mundo. ¿Han sido ya enumeradas en este libro todas las propiedades del agua? No, desgraciadamente, no todas ni mucho menos. No ha habido sitio suficiente ni aun para las más interesantes. Pero aquel que quiera conocer más detalladamente todas las propiedades del agua ya estudiadas, puede hacerlo independientemente. Para ello deberá leer en todas las bibliotecas científicas del mundo todas las revistas y libros ya editados, en los que se publican trabajos científicos de física, química, biología, fisiología, bioquímica, biofísica, geología y geoquímica. Habrá que estudiar también muchos trabajos de astronomía y astrofísica (es interesante saber si existe agua en los planetas, en el espacio interestelar y en las lejanas galaxias, y cómo la estudiarán allí los científicos). Será necesario estudiar trabajos de zoología y botánica (ni los animales ni las plantas pueden vivir sin agua). Los peces y los microorganismos viven en el agua, o sea que habrá que estudiar trabajos de ictiología y microbiología. Ni que decir tiene, que no se pueden dejar pasar los libros de hidrología, oceanología y limnología (ésta es una ciencia muy interesante sobre los lagos), será necesario también estudiar los trabajos de los científicos sobre la teoría de los ríos, su formación y vida, analizar minuciosamente todo lo que se conoce sobre la glaciología (ésta es una ciencia muy importante sobre las propiedades del hielo; ella ayuda a construir grandes ciudades en el lejano norte), sobre la espeleología (pues las cavernas en las entrañas de la Tierra han sido creadas por el agua,lo que constituye también también una de sus propiedades). Sin la termodinámica es imposible comprender el papel que desempeña el agua en la energética (todas las centrales termoeléctricas funcionan con vapor de agua, y las centrales hidráulicas, con agua). Será necesario estudiar también la física nuclear (para qué le hace falta a la energética atómica el agua pesada). Existe además una ciencia mu y amplia y difícil, la hidráulica. Será preciso estudiar una serie de apartados de la electrotécnica; sin esta ciencia es imposible asimilar la electroquímica, la mayoría de cuyos procesos transcurren en soluciones acuosas. En los trabajos de geografía se relata dónde y cuáles ríos, mares y océanos se encuentran en la Tierra. La navegación, la ciencia sobre la náutica y la teoría de la construcción de buques, estudia unas propiedades del agua absolutamente particulares. Es posible conocer muchas cosas interesantes sobre el agua en los libros de metereología, la ciencia que estudia por qué se forman las nubes y por qué de ellas llueve. Se debe prestar también atención a los trabajos científicos de medicina, puesto que también en el hombre todos los procesos vitales transcurren en un medio acuoso. ¿Es posible que ustedes piensen que se pueden omitir las obras de historia y de económica? No, su evolución se determinaba en nuestro planeta por rutas de comunicación fluviales. Seguramente que, pensándolo bien, se pueden nombrar muchas ramas más de

57

conocimientos en las que se estudian las propiedades del agua. Hagan ustedes la prueba de pensar ustedes mismos. ¿Se conoce ya todo sobre el agua? No hace mucho, en la tercera década de nuestro siglo, los químicos estaban seguros de que conocían bien la composición del agua. Pero una vez, uno de ellos tuvo que medir la densidad del precipitado de agua después de la electrólisis. Quedó asombrado: la densidad resultó unas cuantas décimas partes mayor que la normal. En la ciencia no existe nada que pueda considerarse insignificante. Esta insignificante diferencia exigió explicación. Como resultado los científicos descubrieron muchos grandes misterios más de la naturaleza. Conocieron que el agua es muy complicada. Hallaron nuevas formas isotópicas del agua. Del agua ordinaria se obtuvo la pesada: resultó que esta última es imprescindible para la energética del futuro. En la actualidad, en todos los países del mundo, los físicos trabajan obstinada e infatigablemente en la resolución de este gran problema. Todo comenzó con la más simple medición de la magnitud más ordinaria, prosaica y poco interesante: la densidad del agua se ha medido con una exactitud en un signo centesimal mayor . Cada nueva medición más exacta, cada nuevo cálculo correcto, cada nueva observación, no sólo aumenta la seguridad de los conocimientos y la fiabilidad de lo ya obtenido y conocido, sino que abre las fronteras de lo misterioso y todavía desconocido y traza nuevos caminos hacia ellos. La inteligencia humana no tiene límites, no tienen límites sus posibilidades; y el hecho de que hoy día conocemos tanto sobre la naturaleza y las propiedades de la sustancia verdaderamente más extraordinaria en el mundo, sobre el agua, abre ante ustedes, ante los que leen este libro, posibilidades aún mayores, ilimitadas. Y quién puede decir qué es lo que ustedes aún conocerán, lo que descubrirán nuevo, todavía más extraordinario. Solamente tienen que saber ver y asombrarse. El agua, lo mismo que todo en el mundo, es inagotable.

La siguiente transcripción, al pie de la letra, corresponde a una de las muchas intervenciones que hemos hecho en poblaciones, ciudades, centros de estudio, juntas de acción comunal, congresos, simposios.. He decidido extractar la última intervención, de la cual grabé el audio, para dar una idea de la campaña iniciada años atrás, a la par de la concientización o educación de las papilas gustativas, pues en cada intervención llevamos agua de mar, que damos a beber a los asistentes. Finalmente, donde se acoge la idea, se les suministra el agua de mar gratuitamente, en la medida de nuestras posibilidades. Habla el Dr. Luis-Rodrigo Uribe, organizador del encuentro: Como pueden observar en el programa, hoy abordamos el tema de los Dispensarios Marinos para la nutrición en el tercer mundo. Para el efecto hemos invitado a Laureano Alberto Domínguez Ruiz, él es escritor de algunos libros, entre ellos podemos destacar: “El Atavismo, un ensayo literario”; “La dama del Castillo Verde y otros relatávicos”; “Pedagogía Atávica”, es además autor del prólogo al libro “El agua de mar, nuestro medio interno”, versión en castellano del libro de André Mahé “El secrreto de nuestro orígen revelado por René Quinton”. Es un ferviente trabajador del tema del agua de mar

58

y sus posibilidades de ser empleada en la nutrición básica humana y animal. Nos acompaña también el Dr. Wilmer Soler Terranova, Bioquímico de la Universidad del Valle, director científico de la Fundación Española Aquamaris y de la asociación Prodimar, para el desarrollo de Dispensarios Marinos en Latinoamérica Asia y Africa. El Dr. Soler ha sido el encargado de hacer las investigaciones en los laboratorios de la Universidad de Antioquia, facultad de medicina, relacionadas con el agua de mar, acerca de su inocuidad y, sobre todo, de su función social una vez salida de la fase de “legalización académica y científica”. Y por último, está también con nosotros el Dr. Gonzalo Londoño Zuleta, cofundador del primer centro integral de talasoterapia de Latinoamérica. Habla Laureano: Podemos ir hablando mientras observamos estas imágenes que corresponden a uno de los modelos de recogida de agua de mar que se están empleando en los diferentes países por donde hemos pasado fundando dispensarios marinos, esta vez concretamente en Nicaragua. En Colombia hemos intentado encontrar una playa lo suficientemente confiable como para que nos sea más fácil la traída del agua de mar , más adelante el Dr. Londoño les puede contar acerca de su experiencia de recogida de agua de mar en el golfo de Morrosquillo donde tiene una vasta experiencia en el uso del agua de mar no sólo por vía tópica sino también por ingesta y aplicación parenteral, y el Dr. Soler hablará acerca de el seguimiento que se ha hecho a nivel bacteriológico a las diferentes muestras de agua de mar de esa zona y de otras zonas costeras de el país, y cómo algunas de esas muestras se han utilizado inclusive para adelantar investigaciones precisas como, por ejemplo, determinación de citotoxicidad y genotoxicidad en agua de mar, que es un trabajo que casualmente acaba de presentar el Dr. Soler en un congreso internacional sobre avances en investigación sobre alimentos y nutrición, realizado en días pasados en la ciudad de Medellín,Colombia.Nuestra propuesta con esta investigación sobre el agua de mar se vuelve práctica en el hecho de acercarla otra vez a la gente. Queremos que sea lo más normal en los lugares donde la gente no tiene acceso al mar, donde no es posible desplazarse a la línea de playa. Hoy sabemos, a través de textos de la época, que a principios del siglo pasado en Francia, niños nacidos débiles por problemas de desnutrición graves de la etapa de gestación o acosados por enfermedades mortales propios de la primera y segunda infancia, estos niños eran salvados cuando se lograba llevarlos al mar (primeros dispensarios de la zona de Florencia –Italia-), o cuando se les suministraba el agua de mar a través de inyecciones subcutáneas. Habiendo hecho una serie de seguimientos a estos dispensarios marinos, que así se llamaron, nos hemos propuesto tratar de traer el mar a las ciudades del interior con el propósito de que cumpla esa misma función, pues el mar es quizás la real constante natural a través de la eras en nuestro planeta, por tanto, lo vemos también hoy, conserva esas extraordinarias cualidades que quizás nunca descubramos en su totalidad. Con estas imágenes les quería mostrar uno de los lugares concretos de Nicaragua donde se hacen las recogidas de agua de mar de una forma sencilla. Allí, de todas maneras, por sugerencia del Ministerio de sanidad, como medida de precaución, someten los loteos de agua de mar que se recogen permanentemente a cuarentena, es decir, la dejan quieta treinta ó cuarenta días y esto les da la tranquilidad de que si hubiese algún problema de presencia de coliformes totales o fecales o alguna bacteria patógena,esto les da la seguridad de que se reduce ostensiblemente ese número de bacterias hasta el punto de que se hace muy similar a los parámetros establecidos por la ley para el consumo de agua potable;ese mismo sistema lo estamos implementando en Colombia cuando las playas donde la recogemos nos hace presentar alguna duda a

59

simple vista. Si hubiéramos seguido mirando el vídeo encontraríamos que una vez llenadas esas canecas se llevan a Managua- que queda a 80 kilómetros de Pochomil, sitio de la recogida- y allí, en una zona de bodegaje en el Dispensario Marino de la Clínica Santo Domingo del centro de Managua, se deja quieta el agua. Después se va surtiendo a medida que se gasta. Casualmente estos días la responsable del dispensario que es una médica, la Dra. Teresa Ilari, me decía que literalmente, aunque son muy organizados, ustedes saben que Nicaragua es un país que ha alcanzado un alto grado de conciencia social, no dan abasto en la recogida de agua de mar. En ese solo Dispensario se consumen semanalmente 1.500 litros de agua de mar y en estos momentos nos estamos acercando a más de cincuenta dispensarios en todo el país. Pero lo más importante, lo que vale la pena resaltar de ese país, del que debemos aprender en el resto del mundo, es que allí no se mueve dinero para las campañas de recogida de agua de mar. Estas se realizan a través de redes de solidaridad. La gente la consume, no importando si son personas sanas o enfermas. Lógicamente en casos muy nombrados de personas que resuelven sus enfermedades al incorporar el agua de mar por cualquier vía a su organismo, los responsables de los dispensarios se cuentan estas historias clínicas y esto les ayuda a avanzar cada vez más en la dirección correcta: No permitir que se dificulte la llegada del agua de mar a cada vez más personas en forma gratuita. Ahora les proyectaré apartes de la entrevista que realicé a la responsable de un modelo de Dispensario Marino que iniciamos en Bogotá hace unos tres años en una zona al sur de la ciudad que se llama Los Chircales. Este modelo existió antes que el de Nicaragua y aunque el encargado de aprovisionar el dispensario, señor Héctor Giraldo, lo hizo en forma perseverante y con grandes esfuerzos, además en solitario, esto no quiere decir que el día que adquiramos un adecuado grado de solidaridad, haya muchas personas como él, que lleven el mar a ciudades tan lejanas y extrañas a la matriz primordial como Bogotá. En el vídeo se puede ver desde la primera reacción de los habitantes del barrio al ingerir el agua de mar pura, niños, ancianos, jóvenes, personas sanas, enfermas, etc... y las conclusiones que nos narran sobre los primeros resultados obtenidos con la simple fórmula de incorporar a la dieta diaria tres vasos de agua de mar (unos 500c.c.). Desde la solución a patologías crónicas y que la gente se acostumbró a convivir con ellas, hasta la recuperación de muchachos mal alimentados y con problemas graves en su crecimiento. Otro modelo importante de Dispensario Marino desarrollado en Bogotá, en el barrio Ciudad Bolívar, so originó gracias a una entrevista que realizara Gloria Valencia de Castaño sobre el Agua de Mar: fue vista por el señor Carlos Motta y en silencio se ingenió la forma de empezar a llevar agua de mar a su casa primero, a sus hijos... la suegra, que estaba en un estado de intoxicación por ingesta muy voluminosa de Postan, fue recuperada. De allí pasó al vecino, a otro vecino... éste llevó la información a la farmacia, un grupo de médicos que llevaba un centro médico del barrio nos invitó para que les ampliáramos el tema, fuimos, les contamos y de a poco se las están ingeniando para llegar a proveerse ellos mismos del agua de mar.En estos días me llamaron para decirme que irían personalmente, en grupo de familia, a llenar los recipientes que posteriormente trasladarán hasta el Dispensario. Pienso que esta es una forma de avanzar, pedagógicamente hablando. En La Ceja, sede de la Fundación Aquamaris para Latinoamérica, también se han empezado varios focos que serán modelos de Dispensario Marino. Uno de ellos fué tomado de muestra de lo que emprendimos hace algunos años en Nouakchott, capital de Mauritania, en África. Allí se empezó a mostrar los efectos del agua de mar usada en la preparación de los alimentos. Se implementó el modelo en un lugar donde se da comida gratuita a personas de escasos recursos, o que no tienen dónde o con quién sentarse a degustar una comida. Es un modelo interesante que dará muchos frutos a medida que sea utilizado por la gente, no importa si rica o pobre. Otro foco interesante fue propiciado por el Dr. Soler cuando le envió información

60

sobre el agua de mar a un sobrino que tiene en el distrito de Agua Blanca, en Cali. Allí se ha hecho un seguimiento fotográfico y lógicamente un control permanente a personas consumidoras de agua de mar; entre otros casos se ha visto la evolución de úlceras varicosas con resultados exitosos sorprendentes. Este mismo seguimiento fue hecho también por un médico en La Ceja. El Dr. Gallego es famoso por el tratamiento de úlceras varicosas. Las más rebeldes las ha resuelto con agua de mar. El Dr. Londoño tiene un extenso historial que no alcanzaríamos a contar. De él aprendí yo que el agua de mar incorporada a la dieta diaria es un nutriente que nos permitiría comer menos, inicialmente y después quién sabe qué sorpresas nos llevaríamos. Yo soy más optimista: donde no se puede comer nada, si usted pone medio litro de agua de mar en la boca del estómago de ese muchacho o esa persona que esta condenada a morir de hambre en países de hambruna por sequía, por ejemplo, podría salvarse esa persona. Entonces ya sabemos que funciona. Lo que seguimos haciendo en este tipo de reuniones, como ésta promovida por el Dr. Luis Rodrigo, quien ha sido un gran difusor de nuestro proyecto, es crear conciencia y difundir cada vez más los logros obtenidos en los Dispensarios ya operantes. Él se ha propuesto ayudarnos con un pequeño foco por inaugurar en la zona de Niquitao. Habla el Dr. Rodrigo: Hay un centro sobre la niñez. Ya se han dado los primeros pasos para reunirnos con ellos, lo mismo que con otro centro atendido por unas hermanas donde se da alimentación a personas adultas, igual sucede con otro centro donde atienden con una especie de restaurante a niños. Allí se les da el almuerzo y luego se hace un trabajo social con ellos, de reinsertación diríamos porque es una zona de mucha disgregación, de mucho alto riesgo. Bueno, entonces la idea es esta: el agua de mar, todos sabemos, es el líquido más abundante que hay en el planeta. Traerla a Medellín, igual que lo hacen las zonas de Nicaragua, tal como veíamos al inicio en el video, es una simple educación a la solidaridad. Muchos de los que estamos en este momento en esta zona de Antioquia nos hemos educado en esa nueva cultura de la solidaridad. Continúa Laureano: En el caso del agua de mar es focalizar la solución a muchos de nuestros problemas, inclusive desde la época de gestación de las nuevas generaciones que están por llegar. Pero solidaridad en este caso querría decir que jamás se relacionase el agua de mar con el dinero, porque les digo esto: en Nicaragua nosotros llegamos después de cinco años de trabajos a nivel de investigación, observaciones, recolección de bibliografía, búsqueda de documentación histórica de los Dispensarios Marinos que funcionaron en Europa, los cuales casualmente se iniciaron como un acto de solidaridad en Florencia en 1860, con niños totalmente desprotegidos por la seguridad social, pero allí era más bonito, porque los niños eran llevados a la línea de playa, les quitaban la ropita y les enseñaban a tomar el agua de mar en la palma de sus manos. Si esto tan simple: acercar a quien lo necesite al mar o viceversa: acercar el mar a quien lo necesite, ya fué probado con éxito por un pequeño grupo de mujeres piadosas en Italia a partir de la carta que le dirigió un médico de la ciudad a Michelet donde se quejaba de ver morir niños en su hospital... “sólo por no haberlos podido llevar al mar”.. ¿Por qué no habríamos de hacerlo nosotros por nuestros hijos? Si el motor que movió a esas damas Florentinas fue el amor, y aquello que realmente se inscribe en la eternidad, dicen los grandes místicos, es lo que se hace por amor, repito lo escrito en el prólogo a la edición en español del libro de Quinton “El secreto de nuestro origen”: (...) “Volver a las gentes al mar es un acto de amor concreto que nos debemos todos”

61

Esta semana hacíamos una entrevista a un muchacho que partió el domingo hacia Atenas, de La Ceja, a correr la maratón el próximo domingo... Yo sabía que él acostumbraba a tomar agua de mar y en medio de la entrevista, para mi sorpresa, me dijo: “Laureano, cuando yo hago los entrenamientos en línea de playa no llevo envase. Voy y la tomo en la palma de la mano”. Esto fué algo que me llenó de alegría porque ese es el modelo que yo quiero para los dispensarios marinos que deben surgir en nuestros pueblos. Lógicamente no podremos llevar a todos los niños a la playa. Entonces tendremos que hacer como en Nicaragua, como en Mauritania, como en Uruguay, en España: Establecer brigadas de apoyo para recoger el agua y traerla a los lugares donde se necesite. Aunque para ello se necesite que alguien dedique el tiempo, que alguien ponga el combustible, que alguien ponga el vehículo, que alguien aproveche el paseo a la playa, sus contactos, su ingenio, etc... Yo había pedido dos años para mostrar en Colombia un modelo similar al de Nicaragua, pero tenemos un vicio tan arraigado por el dinero en nuestro país que yo calculo que 10 años serán necesarios, siempre y cuando seamos fieles al modelo que hemos practicado hasta ahora desde Prodimar y Aquamaris, no me refiero a los sitios de venta que han venido surgiendo, independientes del nuestro. Para nosotros esos puntos de venta de agua de mar son equiparables al modelo de los laboratorios que la venden en otros países. En Nicaragua llegamos, contamos la historia, no le revolvimos absolutamente ninguna malicia ni ningún negocio, y en estos momentos hay 50[cincuenta]dispensarios marinos operando en diferentes partes del país sin incumbencia de dinero, haciendo el bien que ustedes no se imaginan en el tercer país mas pobre del mundo según las estadísticas. Entonces, ¿qué tenemos que hacer en Colombia? A la par de esa labor faraónica que esta haciendo el Dr. Wilmer Soler en la área de la investigación científica, en la que ya ha logrado sacar adelante una base científica que demuestra la inocuidad del agua de mar, dándole tranquilidad a la gente para beberla, lo cual nos permite acercarnos a instituciones como Bienestar familiar, donde no podemos ir imponiendo el agua de mar para los niños sin demostrar a los responsables de esos lugares, con estudios serios, que no les va ha pasar nada a esos niños. Ellos son responsables de esos niños, tienen el deber de exigir esos estudios y las pruebas las da la ciencia, las pruebas las da la academia, y esa es la labor que lidera el Dr. Wilmer Soler con otros investigadores que nos están colaborando en España. Ellos, el grupo de científicos de la Fundación Aquamaris, se reunen cada año para hacer el balance de esas investigaciones en el marco de un congreso mundial sobre el agua de mar, convocado por nuestra Fundación y el Ayuntamiento de Pájara, en la Isla de Fuerteventura. Entonces¿ qué nos corresponde a nosotros? Primero, aprender a beber el agua de mar, aprender a degustarla, aprender a hacer gárgaras con ellar, hasta que nuestras papilas gustativas la reciban con agrado y normalidad. Incorporarla a la dieta diaria, como lo más importante de esa dieta, hasta el punto de que pueda llegar a ser lo fundamental o lo único que suministramos al organismo si decidiéramos hacerlo así, o con el fin de poderlo transmitir con seguridad a quienes, sabemos, están injustamente condenados a morir presas de la ausencia de los nutrientes presentes en el agua de mar. Recuerden: la tarea de hoy es acostumbrarse al sabor del agua de mar. De resto es muy difícil hablar del agua de mar. Después de que le guste la puede recomendar, si hay deposición líquida, el 90% del causante de esa deposición líquida esta aquí en la cabeza, yo siempre pongo el ejemplo de alguien que padece claustrofobia. Supongamos que se queda atrapado en un ascensor, en la mitad del edificio. Aunque tenga la mejor oxigenación del mundo, se asfixia. Muchos de nuestros miedos, es bien sabido, están en la mente; quizás de lo poco que opera realmente desde el punto de vista fisiológico,

62

incluido el sistema nerviosos central, con importante incidencia en los neuroeléctricos, es el agua de mar. Lo importante es no sufrir de esas inculturaciones, muchas de las cuales no son nuestra culpa. Por último les dejo un dato: En nuestra página Web aparece un curso titulado “Sobrevivencia y rehidratación exclusivamente con agua de mar”. Allí se explica con suficiente conocimiento de causa sobre el por qué de la inutilidad de la muerte de un náufrago. Ahora cedo la palabra al Dr. Wilmer Soler, director científico de Aquamaris y de Prodimar. Habla el Dr. Soler: Yo soy profesor de bioquímica de la facultad de medicina de la Universidad de Antioquia y me interesé en este tema hace más de tres años, cuando recién estábamos terminando una investigación en niños estudiantes de primaria y de bachillerato aquí en Medellín y uno de los graves problemas que encontramos en estos muchachos obviamente fué la desnutrición, especialmente en los niños de colegios públicos, escuelas y colegios. Uno de los problemas en la dieta que encontramos es el bajo consumo de elementos traza, de minerales, de oligoelementos, el zinc, el selenio, el calcio, el magnesio, etc... que son elementos que están en una dieta balanceada de vegetales, verduras, carne, leche, en fin, una dieta completa. y sin embargo sabemos que ésto es lo que está cada vez más carente en la alimentación colombiana con el empobrecimiento. Es una situación que como les digo es desalentadora y poco esperanzadora. Realmente por la situación que esta viviendo el país. Yo entré en este tema del agua de mar a través de un libro que me llegó de un historiador francés que se llama André Mahé. Allí se habla de la historia de René Quinton y todo lo que él fué descubriendo científicamente con el agua de mar. Sus primeros trabajos, como anotaba Luis-Rodrigo, es que desangró completamente un perro y le reemplazó la sangre por agua de mar y este animal callejero, sarnoso, se recuperó muy bien. A los 7 días aproximadamente estaba ya perfectamente bien, comiendo y corriendo. Él hizo antes ensayos en cultivo celulares, encubó células, linfocitos de varias especies animales, células del sistema inmunológico, las encubó en agua de mar y veía que se reproducían muy bien, que se comportaban muy bien, como si estuvieran en el mejor medio de cultivo , aún cuando en la época ya se sabía que el orígen de la vida había sido en el mar. La primera célula apareció en el mar. Eso, se sabe, es un consenso en la comunidad científica. Eso nos lo enseñan desde la escuela: la primera célula apareció ahí, en el mar. Acota el Dr. Londoño: "Esa célula todavía se consigue en el mar, es decir, esa célula no ha desaparecido". Si, correcto, lo que dice Gonzalo es cierto. Un fisiólogo francés también descubrió un hecho importante: que el medio interno que nosotros tenemos, que es el medio extracelular, el líquido que rodea la célula, es lo que el denominó medio interno y es lo que le da independencia a las células de nuestro propio organismo. Quinton, con las investigaciones que hizo, demostró que ese medio interno es agua de mar. Los organismos, cuando salieron del mar, se fueron desarrollando como organismos complejos, pluricelulares, con tejidos, órganos y todos conservaron en su medio interno la información del mar y cuando salieron del mar hacia la tierra conservaron ese medio, esa información del mar, la cual sigue allí y nosotros la tenemos y está representada en todos los líquidos de nuestro cuerpo, incluyendo la sangre, los cuales están en nuestro organismo en un 70 % del peso del cuerpo. Esa agua es agua de mar. ¿Qué hizo entonces René Quinton? Analizó la composición de esos líquidos de varias especies animales y analizó la composición del agua de mar y observó que la relación y la composición de minerales, de cloro, sodio, potasio, magnesio , zinc, selenio, eran similares en el agua del mar y en esos medios internos de las diferentes especies

63

animales. Concluyó eso y de ahí pasó entonces a hacer los ensayos de sustituir sangre por agua de mar y desde luego manejando esa hipótesis correcta logró demostrar que efectivamente ese era un medio perfectamente compatible con nuestro medio interno, hasta el punto de llegar a sustituir sangre por agua de mar, algo que después se usó en la primera guerra mundial por el ejercito francés en épocas en que en el campo de batalla no había suficiente sangre se utilizaba agua de mar para restituir las perdidas de sangre en heridos y lograba su cometido: sustituir la sangre. Hoy por hoy se conoce que prácticamente todos los elementos de la tabla periódica están representados en el mar. De la analogía no nos queda duda. El proceso que nosotros estamos haciendo en estos momentos en la universidad, la etapa que estamos adelantando, es la de demostrar que esta agua es inocua, que no produce ningún problema en un organismo humano o animal. Hemos hecho trabajos con células del sistema inmune, con linfocitos encubados en agua de mar. No hay daño ni en la membrana celular ni en el DNA. Ahí van nuestros ensayos estamos próximos a iniciar otro con humanos, mostrando que no hay ningún efecto nocivo. Ésto por qué es importante hacerlo, porque nuestra cultura erróneamente a creado la información, el mito, de que el mar es peligroso, de que esa agua es tóxica, y ese mito no solamente está en el común de la gente sino también en los medios académicos, es decir aún dentro de la misma universidad no se conoce muy bien este fenómeno del agua de mar. Entonces estamos empeñados en esta primera fase, en demostrar eso ya hemos hecho trabajos, los hemos mostrado en congresos como les decía Laureano y estamos apuntando en la dirección correcta. Todos nuestros estudios apuntan hacia allá, a demostrar, como ya lo hemos hecho, que hay bioseguridad cuando consumimos agua de mar, que la podemos consumir sin problema, que no se presentará daño en membrana celular ni en nuestro material genético. De tal manera que ahí vamos. Si ustedes tienen alguna pregunta o inquietud respecto a esto las vamos a ir resolviendo .... Pregunta: ¿Qué sucede en los casos de presión arterial alta? Responde el Dr. Soler: La recomendación es que se reduzca la sal en personas hipertensas, pero la sal que nosotros consumimos regularmente es la sal de cocina, que es cloruro de sodio o sea sal refinada. ¿qué significa refinar la sal? Es como con el azúcar o el arroz, que se refina y se blanquea, se le quita los otros elementos, otros nutrientes que normalmente van ahí, que van en pequeñas cantidades, pero al refinarla, la sal queda convertida en cloruro de sodio, o sea que pierde el magnesio, pierde el zinc, pierde el selenio, el potasio, en fin... y estos elementos ayudan inclusive a mejorar la hipertensión. La experiencia es que en pacientes hipertensos, cuando empiezan a tomar agua de mar, inmediatamente la presión empieza a mejorar. Inclusive cada vez se dan más los casos en que los medicamentos se van reduciendo y se pueden eliminar. Aquí hay médicos naturistas, bioenergéticos, en el Centro Antakarana, el Dr. Luis Guillermo Mejía, en fin, hay ya muchos médicos recomendando el consumo de agua de mar, inclusive en hipertensos ¿por qué? ... Igual sucede con la cultura médica del agua de mar extendida en paises como Alemania y Francia, sobre todo cuando estaba en su esplendor el método Marino, injustamente olvidado por las nuevas generaciones de médicos. Primero que todo no estamos hablando de un elemento que tenga alguna contraindicación. No la tiene. Ninguna. Ni siquiera para la hipertensión. Un hipertenso perfectamente podría, en caso de sentirse temeroso por el desconocimiento que tenga su médico del agua de mar, suprimir la sal de cocina y sustituirla por agua de mar, preparar sus alimentos con agua de mar, no tendría que aumentar su dosis de sal, usar la misma, pero solamente que a la sopa en lugar de echarle sal común de cocina, mezcle agua de la llave con agua de mar y cocine

64

sus alimentos. Entonces esa seria la recomendación. No habría ningún problema. No hay por qué temer por el agua de mar en absoluto, aún en hipertensos o en problemas nefróticos. Pienso lo mismo que en la hipertensión como el riñón es el que tiene que eliminar los excedentes de sal de sodio o cualquier elemento que esté en exceso en el organismo. Si hay riesgo en sobrecargar, sería sustituir la sal de cocina y incorporar el agua de mar. El beneficio sería absoluto. La sal de cocina no te da sino sodio y cloro mientras que el agua de mar te daría más de 100 elementos que están en la tabla periódica. Muchos de ellos se necesitan para el funcionamiento de las enzimas, para el metabolismo, para el fortalecimiento de todas las células. Por ejemplo en los niños es muy importante el zinc, para el crecimiento la hormona del crecimiento requiere zinc, en un adulto o en cualquier persona el zinc es fundamental para el sistema inmune. Fortalece el sistema inmunológico. El magnesio tiene que ver con todo el metabolismo. Se requiere el magnesio prácticamente en todas las reacciones del metabolismo en general o sea con solo incorporar ya el magnesio que está allí, que está en una cantidad muy abundante en el agua de mar. En cuestión de una o dos semanas tomándose un vaso diario usted normaliza las concentraciones del magnesio en sangre. Eso ya se ha observado y con sólo ese hecho, no mas del magnesio, el cambio en el sistema nervioso, la sensación de bienestar, en la tranquilidad en el sueño, en todos los sistemas, el sistema inmunológico, ya se empieza a fortalecer. Está el selenio, el sistema antioxidante requiere zinc, requiere selenio, magnesio, cobre, entonces aquí se benefician absolutamente todos los sistemas, el sistema endocrino, muscular, osteomuscular, el sistema nervioso... en fin todo, ¿por qué?... porque no estamos hablando de un medicamento que vaya contra tal o cual enfermedad estamos hablando de un nutriente que va a fortalecer todas las células del organismo, absolutamente todas, el beneficio es inmenso. El agua de mar también tiene propiedades homeopáticas porque las diluciones y el movimiento del oleaje marino es igual a un proceso de dinamización de un producto homeopático. Un producto homeopático se activa y se dinamiza agitándolo en la mano, ahí hay sustancias con diluciones homeopáticas de toda clase de información, repito, por que la vida se origina en el mar y el mar sigue siendo un dador de vida. Entonces la información original de la primera célula que sigue ahí. Las hipótesis que empezamos a manejar aquí y con los grupos de investigación en Europa es que inclusive la información genética es posible mejorarla con esta agua de mar y hacia allá, hacia ese futuro, a mediano plazo, estamos apuntando. Aún con esta información, con este primer proyecto que vamos a empezar, es posible llegar a detectar ese cambio en el material genético. Con un proyecto que vamos a iniciar ahora, antes de terminar este año. Entonces esto apunta por buen camino. Desde luego esto no interesa a mucha gente de laboratorios, a muchos académicos tampoco. Primero porque no es algo rentable. Es algo que está al alcance de cualquiera. Las investigaciones están en el marco absoluto de un trabajo de buena voluntad, un trabajo desinteresado de beneficio para la humanidad y ese es todo el propósito que nos anima. Queremos que esto se conozca, que empecemos ha difundirlo y sobretodo que lo empecemos a experimentar, porque algo que uno no experimenta hasta sacar sus propias conclusiones y finalmente llegar a convencerse una mismo y convencer a otros, es difícil comunicarlo. Entonces uno debe de empezar por experimentar en uno mismo, empezar a sentir los cambios. Los cambios, repito, son inmediatos en la primera semana o en la segunda semana. Con el magnesio ya normal, los cambios son completos. Yo llevo tres años consumiendo diariamente agua de mar y lo primero que resolví fué mi problema de gastritis. Desde luego, por mi exceso de trabajo había adquirido una gastritis que ningún tratamiento convencional me había curado. Con el agua de mar he vuelto a disfrutar mucho más mi trabajo, manteniendo mi botellita diaria, mi medio litro diario de agua de mar, con eso mantengo la gastritis perfectamente controlada. No me volvió a mortificar para nada. Duermo muy bien, duermo mejor. Yo sufría de trastornos de

65

sueño, de insomnio. Pues pude, con la ingesta de agua de mar, resolver el problema del sueño. Vivo más tranquilo, no padezco pues, gracias a Dios, de ninguna enfermedad. El insomnio es muy fregado, es algo muy crónico. La gastritis es consecuencia también de ese estrés, pero las dos cosas las pude resolver. En mi casa he podido resolver problemas con mis hijos, problemas de piel, de dermatitis. Los dos niños míos, los dos mayores, tuvieron ese tipo de problema. El niño mayor que ya no es un niño, ahora es un adulto, tiene 19 años. Tuvo una dermatitis aquí en el estómago que le duró unos cuatro años. No servían cremas, nada. Con la ingesta de agua de mar resolvió este problema. La niña mía, que también le salió eccema entre los dedos, le daban unas manchas blancas y la esposa mía que también ha tenido algunas manchas han resuelto finalmente ese problema. Es algo maravilloso y realmente basta uno empezar a tomar y probar para quedar uno asombrado de lo que esto puede hacer ...y no se daña. ¿Cuánto tiempo la puede tener uno embotellada? La respuesta es: El agua de mar no se daña. Se puede mantener indefinidamente fuera de la nevera sin dañarse. Hasta ahora las botellas de agua que todavía se conservan tienen más de 100 años que son de la época de los dispensarios de Rene Quinton en Francia. Hace 100 años funcionaron unos dispensarios en Francia, en Paris, en Lyon, en Africa. En Francia existen unos museos de la época. Todavía están, y ahí se conservan todavía, botellas de agua de mar en perfecto estado. No se daña. Ustedes saben que la sal, como se lee en la sagrada Biblia, la sal no debe corromperse y si la sal se corrompe pues estamos perdidos. La sal de mar siempre será mejor usarla que la sal refinada, pero finalmente lo que se concluye es que es imposible restituir las propiedades del agua de mar, agragando a el agua ddulce, sal de mar. Por lo que les decía: la misma agua de mar en sí tiene una información valiosísima de tipo homeopático. ¿Quién restituye la información que hay en el agua el mar? Ésta es el 70% de la superficie del planeta. La información que hay en el agua de mar es algo que nosotros no nos alcanzamos a imaginar. Pero la ciencia ha dado puntadas.Hay trabajos de unos rusos, del Dr. Petriánov de la unión soviética. Sacó un librito muy interesante que habla de cómo el agua, y especialmente el agua de mar, guarda información cósmica. La radiación cósmica que llega al planeta, el 70 % llega al mar. Hay una información de vida muy importante. Así que es imposible, hablar de agua de mar de síntesis, producida en laboratorio. El ánimo nuestro es muy concreto: Las estadísticas rezan que cada 4 segundos muere un muchacho de hambre en este planeta. Eso es la tontería más grande que pueda decirse. Sabemos que tenemos en el agua de mar la principal fuente de alimento. Lo hemos probado hasta el cansancio. Entonces, ¿qué tenemos que hacer los grupos de trabajo, que a su vez se convierten en grupos de apoyo o de voluntarios?: Ir a atender, garrafa en mano, a esos muchachos en las zonas más deprimidas, primero de nuestro país, después en zonas de sequía y cabruna, en la India, en Etiopía, donde se requiera... por ejemplo como estamos haciendo en Nicaragua. Allí lo estamos haciendo bien, el agua de mar es desplazada de las líneas de playa en grandes cantidades a las ciudades del interior, a través de redes de solidaridad, una mínima organización para la recogida, el envasado y el transporte.. Aquí también se presentan problemas de desnutrición, pero donde mueren esos muchachitos de hambre es una gran tontería que no nos movamos" Habla el Dr. Gonzalo Londoño: Bueno, vamos a quitar la duda acerca de qué es el agua de mar. Para empezar diremos que el agua de mar no está configurada por una sola agua. El agua de mar está configurada por cuatro tipos de aguas diferentes, aunque según el Ruso Petriánov, son 135, entonces ahí ya comenzamos a aclarar muchas cosas. El agua de mar es dieléctrica,

66

y si el agua de mar es dieléctrica quiere decir que el agua es un doble imán. Un imán es el que maneja la conciencia de todo lo que existe. La energía, en ultima instancia, toda la energía que gobierna el cosmos y todo el universo, es un imán. Es la energía electromagnética. Entonces usted se imagina lo que representa el hecho de que usted al ingerir agua de mar esta tomando cuatro tipos de aguas diferentes. Eso es un imposible físico que usted no puede encontrar en otra parte. Ya hay 24 evangelios que nos hablan acerca de las bondades del agua de mar y el más importante quizás es el que dice: ¡Hay de lo que no nazca del espíritu y del agua! Porque es que todo tiene que nacer del espíritu que encierra el agua. ¿Por qué lo bautizaron a usted con agua y sal? Porque ahí estaba la esencia del imán. Ahí estaba la esencia de su sangre. ¿Y la sangre qué es? La sangre es cosmopolita porque tiene todo lo que tiene el universo. Todo lo que tiene el cosmos está en su sangre y quien tiene en la tierra todo lo que tiene el cosmos es el agua de mar. Mire el relato de la samaritana en el pozo de Siloé. ¿Qué le dice el Señor? Le dice: La tienes en abundancia, no te preocupes por eso. Es que te la voy a poner por toneladas para que te la bebas toda y seas fuente de agua viva, de vida. La otra cosa es que todo lo que está en el agua de mar es orgánico. La sal de cocina de nosotros es una sal inorgánica. Por eso la mayoría de la gente le dá tanta brega diluir la sal que nosotros nos comemos. Y por eso es que todos estamos propensos a ser hipertensos. Porque es que el organismo no acepta esa sal. El organismo la va acumulando y a medida que más la va acumulando, entonces viene el problema renal y viene el problema de la hipertensión arterial. A usted no le parece muy horrible, por ejemplo, que nosotros seamos tan estúpidos que nos vamos a Manaure, traemos la sal de mar a Barranquilla, la procesamos y dentro de ese proceso el más tedioso es cuando tiene que hacer el contacto esa sal de mar con el mercurio para poderla volver dizque cloruro de sodio, y después, como ya le quitamos el yodo también, el gobierno se tiene que ir a comprarle a los israelitas yoduro de potasio para echarle a la sal para que no nos dé coto, para que no nos dé bocio. ¿Cuál es el principal antiinflamatorio que ha conocido el hombre, de dónde lo sacan, con el cual salvan las vidas de muchas madres que están en embarazo? Se llama sulfato de magnesio o sal de Inglaterra, o la sal de epson, es lo mismo y mire que cuando una niña está en embarazo y le da un envenenamiento en su sangre lo único que la puede salvar es esa sa,l esas inyecciones, ¿y de dónde la sacaron?: Del agua de mar. La gran ventaja es que todo lo que tiene el mar es biodisponible. Usted necesita, por ejemplo, curarse una artritis. ¿Y cómo se la curó Cristian Bernard? A través de unas inyecciones de oro, sales de oro. En el mar está el oro, pero no está en forma de anillos!..ni en pepitas! ... está en estado orgánico. En forma de sales de oro, sulfatos de oro, nitritos de oro, cobaltos de oro, yoduros de oro, y todo es biodisponible. ¿Qué quiere decir eso? Que tu cuerpo está ansioso y esperando que tú ls des ese tipo de información para el alimentarse de la forma más natural, porque si yo le doy a usted la sal así, esa sal es difícil que sea asimilada normalmente por el cuerpo. La sal industrial es una sal ya no orgánica, sino inorgánica. Y entonces, ¿por qué la siguen “fabricando”?, porque hay multinacionales que venden millonadas para los hipertensos, hacen remedios para los hipertensos, pero ellos saben que esa hipertensión la está sosteniendo es la sal que usted todos los días se está comiendo en su casa. Usted puede tener oro, plata, cobre, zinc, cobalto, molibdeno, en fin, todo lo que quiera en metal. Pero ese metal es inorgánico. Usted lo que necesita es algo que usted lo consuma y que su cuerpo esté en condiciones de asimilarlo.. ¿Cuál es el animal más grande que pueda existir sobre la tierra? Es una ballena, que puede pesar hasta 4 o 5 toneladas. ¿Y qué hace una ballena? ¿De qué se alimenta? Ni siquiera traga peces. Ella simplemente coge el agua, la decanta, saca la parte viviente que está en el agua, o sea el plankton -el fitoplankton y el zooplankton-, lo separa y luego vuelve y arroja el resto. Y así en un día una ballena puede consumir mas de 2 o 3 toneladas, y es lo único que la sostiene. ¿Y

67

quién tiene más agilidad que una ballena? Quién tiene más fuerza que una ballena? Es de los animales más inteligentes que rodean el planeta tierra. Ahora bien, los peces, ¿los peces se enferman? Los peces no se enferman. Es que nosotros no sabemos qué tiene el mar. Lo que hay que hacer es un proceso de concientización. Repito, la sal que está contenida en el agua de mar es una sal biodisponible, no es la sal que utilizamos en el salero de casa, en esa sal de mar tu vas a encontrar, fuera de la sal común y corriente, bicarbonato. De dónde sacan el bicarbonato? De la sal de mar. Antes de hacerlo sintético lo sacaron de la sal de mar. La sal de mar tiene tanto poder antibiótico porque es riquísima en bicarbonato y el bicarbonato es lo que usted emplea para lavar el inodoro, como hipoclorito. Pero no nos preguntamos qué es lo que yo estoy usando. Si usted quiere tener sus dientes bien bonitos y bien higiénicos, de vez en cuando utilice un poquito de bicarbonato. Entonces la salinidad que tiene la sal de mar no es dada solamente por el cloruro de sodio, sino por todas las sales bioquímicas que hacen posible la vida. ¿Quién puede dosificar mejor un cloruro que una sal de mar? Ningún dentista, ningún ortopedista que pueda mandar fluor para formar fluoroplaquita de calcio, que es lo que en última instancia nos protege contra la osteoporosis. Ninguno es capaz de dosificarlo tan exquisitamente, tan invariablemente como está en el agua de mar .... (Hasta aquí un modelo de intervención en las múltiples invitaciones que se nos hacen para exponer el tema del agua de mar.).

Para seguir un poco sujetos a los “vaivenes del tiempo” por los que ha transcurrido esta maravillosa aventura, transcribo apartes del texto que presenté en la UNESCO, París, con la esperanza de obtener apoyo para la “rápida” instauración de los Dispensarios Marinos en zonas de emergencia. Como podrá contar la historia dentro de unos años, la enfermedad que yo llamo “incapacidad para asombrarse” también dió cuenta de nuestros sueño al paso por Francia, cuando tratamos de cobijarnos en la sede mundial de las casas de la cultura. [...]El desarrollo en el Campo de la quimioterapia ha tenido consecuencias insospechadas: se atacan las bacterias, e inmediatamente estas se adaptan a las drogas, para reaparecer en forma más temible que antes. Así, las enfermedades venéreas, que se creía que habían desaparecido definitivamente gracias a la penicilina, muestran nuevos brotes en todo el mundo. Ciertos autores se preguntan si la eliminación de los microbios, que modifica el equilibrio vital al nivel del mundo microscópico no provocara un recrudecimiento de las enfermedades víricas. En todo caso, se ha comprobado que el empleo constante y sistemático de antibióticos, aumenta la resistencia y por consiguiente, la patogenicidad de los microorganismos, al mismo tiempo se debilitan las defensas naturales del organismo. Igualmente se multiplican también los accidentes de intolerancia: El individuo soporta cada vez menos los remedios de choque que se le aplican indiscriminadamente sin un estudio previo del medio, e incluso a veces erróneamente. En qué forma debe reaccionar la medicina ante el doble fenómeno del incremento de la resistencia microbiana y de la sensibilización de los pacientes? Desde hace algunos años se encuentra en un círculo infernal. El desarrollo de la quimioterapia se da a través de distintas vías: Cuando un medicamento deja de ser eficaz o tolerado, hace falta una nueva droga; a veces, como en el tratamiento estándar de la tuberculósis, se emplean

68

tres antibióticos a la vez para estar seguros de que al menos uno de ellos tendrá exito. De ello resulta el aumento de las enfermedades yatrógenas, es decir, originadas por estos remedios brutales distribuidos con excesiva liberalidad. Las inyecciones de agua de mar son de uso relativamente fácil, o más bien ,lo serían si se adquiriera la costumbre de recurrir a ellas más a menudo. Este es un medio terapéutico por redescubrir casi totalmente, aunque se estrella con un estado de espíritu falsamente científico, que en esta medicación ve una vieja terapéutica agotada, sobrepasada por nuevas medicaciones. La práctica de las inyecciones intramusculares de agua de mar en no es otra cosa que el METODO MARINO DE RENE QUINTON. Fue él quien dió un lugar verdaderamente científico a la Talasoterapia. Trazó las grandes líneas de una gigantesca epopeya de la vida, desde su aparición hasta el hombre. Formuló la hipótesis siguiente, que más tarde, después de m˙ltiples experimentaciones, llamaría la ley de la constancia general: "FRENTE A VARIACIONES DE TODO ORDEN QUE HAN PODIDO SUFRIR, EN EL CURSO DE LOS A—OS, LOS DIFERENTES HABITANTES, LA VIDA ANIMAL, APARECIDA PRIMERO EN ESTADO DE CELULA EN EL MAR, EN CONDICIONES FISICAS Y QUIMICAS DETERMINADAS, TIENDE A MANTENERSE POR SU ELEVADO FUNCIONAMIENTO CELULAR, A TRAVES DE LA SERIE ZOOLOGICA, EN ESTAS CONDICIONES DE SUS ORIGENES". Darwin nos enseña que la obediencia a la ley de la adaptación rige las formas animales. Quinton, por su parte, nos enseña que la resistencia a la adaptación, rige la vida animal. (Obedecer y desobedecer: De principio filosófico o ético por discutir a ley biológica intuida por RENE QUINTON: Desobedecer-resistir- a la adaptación, como lo hace la célula para conservar la concentración marina de los orígenes. De hecho la célula "cede" al domesticamiento a cambio de la transformación de algunos órganos, con tal de conservar el medio interior marino, así permanezca tal cual el resto de la forma del animal. Son las formas, entonces, el motivo de estudio de la zoología, la biología, la anatomía y la teoría Darwinista, pero es la VIDA ANIMAL lo que nos interesa en el fondo y está, regida por la célula, tiende invariablemente a mantenerse en las condiciones de sus orígenes. Yo soy la célula. El uno. El resto es división. Útil o no, no interesa, o por lo menos no viene esta vez a ser discutido puesto que el postulado primero de este ensayo es: Se puede volver a la célula a las condiciones de sus orígenes, a su hoy perdida máxima actividad, dándole la información de su caldo primigenio? Después el postulado número dos: Si fuera así, como supuestamente lo demostró RENE QUINTON, se podría variar el código genético de las especies, presas hoy de disfunciones en células, tejidos, órganos y aparatos biológicos, expresados estos a la vez en disfunciones síquicas que narro en forma desordenada a través de mis libros? Si así lo pudiera demostrar clínicamente actualizando de paso el legado investigativo de René Quinton ante la escuela de medicina francesa, lo de asombroso por la atracción instintiva u olfativa de todas las especies terrestres hacia el mar, seria el menor enigma por resolver. Le seguirían: las teorías acerca del eterno retomo, las ansias de eternidad, regresiones, reencarnaciones etc. Para Quinton, la vida en lo que tiene de esencial rechaza el adaptarse y la modificación de los organismos en curso de evolución es precisamente la expresión de esta negativa.

69

Pero,¿ a quién se dirige tal rechazo ? A una degradación de la vida., al lento retorno al caos de lo desorganizado, a la destrucción.... La evolución no es obediencia a las fuerzas hostiles del cosmos sino una insurrección de la vida contra el conjunto de fuerzas en lo que ellas tienen de perjudiciales". La conciencia humana es pues, el fruto y la carne de la evolución y asegura al animal humano el dominio de su mundo cósmico. Está admitido que el medio donde se origina la vida, el lugar donde apareció la primera célula, es el mar. El medio interno del vertebrado, esta matriz liquida que se halla en nosotros, el agua de mar. Ahora bien, no es la célula per se quien gobierna la vida sino el ambiente líquido en el que nada, el caldo primigenio, el plasma sanguíneo, el agua de mar. ..."La vida animal, aparecida en estado de célula en el mar, tiende a mantener por su elevado funcionalismo celular, a través de la serie zoológica, las células constitutivas en el medio marino de los orígenes, por tanto el medio marino original es el medio vital de las células. En nuestro organismo el medio interno y solo él posee la misma personalidad mineral, la misma fisonomía marina que el agua de mar". La célula vive en el organismo como pez en el agua: nada en un acuario marino. El agua de mar, introducida en el organismo humano, desempeña un papel ˙til en todos los casos en que el medio interno se halla viciado por cualquier causa. Quinton, al hacer vivir en agua de mar glóbulos blancos de todos los vertebrados, comenzó todo un camino consagrado al nivel fundamental del medio interno contra el agente patógeno. Pasteur, por su parte, había consagrado su vida al descubrimiento del microbio y el agente patógeno. En 1.904 Quinton publicó, con gran carácter científico, el libro "El agua de mar medio orgánico", el cual despertó una considerable emoción en todo el mundo. EI mismo fenómeno se presentó en 1.907 cuando Quinton empezó a abrir sus dispensarios. En vísperas de la guerra de 1914-1918, el éxito del método marino era tal, a pesar de los encarnizados detractores de Quinton, que el ministerio del interior se proponía intervenir para que las inyecciones de agua de mar fueran obligatorias en la época escolar, del mismo modo que la vacuna contra la viruela. René Quinton fue un biólogo genial que se dio a conocer sobre todo por su libro "'El agua ", publicado en 1904. Utilizando las virtudes del agua de mar, él contribuyó grandemente a reducir la mortalidad infantil, salvando centenares de lactantes de la gastroenteritis o del cólera infantil. En aquella época las inyecciones de agua de mar se administraban corrientemente en los dispensarios marinos y en los servicios hospitalarios creados bajo el impulso de René Quinton; él estableció la hipótesis de que la primera célula viva apareció en el medio marino, lo que explicaría la identidad constitutiva del agua de mar y el plasma sanguíneo. "Todo organismo animal -escribía Quinton- es un verdadero acuario marino, donde siguen viviendo en las condiciones acuáticas de los orígenes las células que lo constituyen". No hay pues nada de asombroso en la atracción instintiva que impulsa a las gentes hacia el mar. Es el retomo a las fuentes. Es una ley universal sobre la cual se apoya la biología, de que cada una de las células de un ser vivo, ser pluricelular, no puede vivir en otro medio que el acuático. Ley universalmente admitida hoy en día. Ya nadie pone en duda

70

que el medio interior es indispensable para la integridad de los tejidos, que cada célula de estos tejidos está rodeada de ese medio renovado sin cesar, la linfa, que contiene los elementos nutritivos aportados por la sangre. Con la linfa, la célula constituye su medio líquido o medio intracelular, indispensable para sus propias elaboraciones. No es la sangre -es decir los glóbulos rojos o hematíes, los glóbulos blancos o leucocitos, las plaquetas o hematoblastos- quien constituye el medio interior, sino la linfa que proviene de la trasudación del plasma. La linfa, delgada capa de líquido que rodea las células, es llamada también plasma intersticial. Se distingue también la linfa propiamente dicha, contenida en el sistema lagunar de los vasos linfáticos, linfa de los espacios lagunares provenientes del plasma sanguíneo, pero modificada por la adición de sustancias salidas de los intercambios celulares que se llama histolinfa. En cuanto al plasma sanguíneo, sabemos que se trata de la parte liquida de la sangre en la cual nadan las células y los elementos sanguíneos. El plasma es confundido con el suero. Este sólo se diferencia de aquél en que encierra el fibrinógeno, globulina que origina la coagulación. El medio interior es pues de hecho el plasma: Plasma sanguíneo, plasma intersticial o linfa, plasma del sistema lagunar. Plasma renovado sin cesar por la circulación sanguínea y linfática, medio acuático sin el cual la vida celular no seria posible. Todo esto fue puesto de relieve por Quinton, el cual tuvo la intuición (destello memorizo) de que ese liquido interior era análogo al agua de mar donde había aparecido la vida, y por tanto, que el plasma de un mamífero podía ser reemplazado por agua de mar. Sus numerosas investigaciones y ensayos le permitieron formular su celebre conclusión: "ENTRE EL AGUA DE MAR Y EL MEDIO VITAL DEL VERTEBRADO, ES DECIR, DE LA ORGANIZACION MAS ELEVADA DEL REINO ANIMAL Y DOTADO DE LA MAS ALTA POTENCIA VITAL, HAY FISIOLOGICAMENTE IDENTIDAD". Muchos, para tomar solo un ejemplo, toman magnesio en forma de medicamento, mientras que en algunas semanas de cura de agua de mar, el tenor en magnesio sanguíneo puede hallarse multiplicado por 8 ó 10. El agua de mar no es solamente interesante por su magnesio; en efecto, ella contiene los 92 cuerpos simples conocidos y cada elemento que en forma periódica intuyera Mendeleiev. La composición del agua de mar es tan compleja como pueda imaginarse, al punto que para muchos investigadores todos los elementos pueden encontrarse en ella disueltos o en estado de ionización. Aunque, por ejemplo, el magnesio interviene en el metabolismo, el calcio interviene también para el equilibrio de la fijación cálcica, que actúa sobre la tuberculosis ósea, la descalcificación, la avitaminosis D, el raquitismo, las exostósis (hipertrofia de huesos) y osteofitos (excecrancias óseas) del reumatismo crónico. Por otra parte, su potasio es un factor constituyente de la hemoglobina y es indispensable para el mantenimiento de la actividad cardiaca. Se encuentran igualmente: Fósforo, azufre, sodio (el cual puede transmutarse en el organismo y dar lugar a otros cuerpos según las necesidades) además encontramos oligoelementos: hierro, plata, cobre, oro, cinc, cobalto, níquel, flúor, molibdeno, antimonio, selenio, boro, entre otros. .. sin olvidar, desde luego, una gran riqueza en yodo vivo (e inofensivo). Es curioso observar que el pH (grado de acidez) del agua de mar está en relación con el de los seres vivos. Por otra parte, considerada como un antibiótico, el agua de mar "fija" las bacterias y se opone a su proliferación, favoreciendo al propio tiempo el mantenimiento de la flora normal y permanente. Se ha comprobado que allí, donde desagües van a parar al mar, la totalidad de los gérmenes peligrosos es destruida en

71

pocos días. Para aprovechar los beneficios de esta agua de mar por Ingesta, es preciso que sea natural y no tratada. TODA DISOCIACION PRODUCE EFECTOS NOCIVOS. La magia del mar radica en los elementos que en ella se encuentran en estado de trazas o vestigios, lo que no significa en modo alguno cantidades despreciables. Desde el descubrimiento de las hormonas, de las vitaminas y de los oligoelementos, de las enzimas y fermentos, se sabe la importancia de las microdósis y de las dósis imponderables, para el equilibrio de nuestro organismo y para nuestra integridad. Es bien sabida la importancia de las sales minerales para el equilibrio orgánico y está perfectamente demostrado el poder catalítico de los oligoelementos. La catálisis, como sabemos, es un proceso fisicoquímico que permite facilitar, acelerar o incluso desencadenar una reacción por la presencia de un factor que permanece no integrado al resultado final. Un catalizador interviene pues por su presencia y no por su integración, y se mantiene externo a las nuevas combinaciones que provoca. De tiempo atrás la física química ha puesto de relieve que elementos presentes en pequeñas cantidades -oligoelementos o catalizadores- en los organismos vivos tenían una influencia considerable sobre la vitalidad y que eran incluso necesarios para toda existencia. Esta experiencia progresiva de un infinitamente pequeño químico orienta muchas investigaciones hacia metales y metaloides normalmente presentes en los organismos, en los medios y notables por cantidades situadas entre la milésima y la millonésima de gramo, llevando lo infinitamente pequeño a una escala bastante considerable sobre el plano molecular. Estas consideraciones revelan el genio de Rene Quinton, que había tenido la intuición del poder de los elementos en estado de trazas, que los medios actuales de investigación han establecido. A sus ojos en efecto, los metales y metaloides existentes en el mar en estado de trazas, por tanto presentes también en el plasma sanguíneo, no tienen menos importancia biológica que los cuerpos ponderables: El cloruro de sodio, el magnesio, el azufre, entre otros. Y escribe: "HAY TODA UNA MICROQUIMICA FISIOLOGICA APENAS COMENZADA QUE MUESTRA, SIN DUDA ALGUNA, EL PAPEL CAPITAL QUE DESEMPEÑAN CIERTOS CUERPOS EN LA VIDA, A DOSIS EXTRAORDINARIAMENTE REDUCIDAS Y SOLO A ESTAS DOSIS". El mar, plasma original, encierra todo lo que es necesario a la vida celular, pero como contiene metales y metaloides y otras sustancias en cantidades infinitesimales,, SU SINTESIS ES IMPOSIBLE. Todo producto sintético, a cualquier categoría que pertenezca, trátese de alimentos, de medicamentos, de soluciones, de vitaminas, entre otros, puede, ciertamente contener todos los elementos ponderables encerrados en el producto natural, pero no contendrá los imponderables, todo lo que la naturaleza le ha añadido en estado de trazas, su magnetismo, su dinamismo y, por este hecho el producto de síntesis no es más que una falsificación de lo natural. Los que hablan de alimentos de síntesis no parecen pensar en esta falsificación. En cuanto a los quimioterapeuta, la desconocen totalmente. En el mar, los oligoelementos, evidenciados por los análisis químicos y los análisis espectrales, están en perfecta dispersión y de ahí la explicación en la recuperación de organismos que presentan cualquier grado de desnutrición, tomada ésta como ausencia de elementos vitales, no importando las dosificaciones a las que el consumismo nos tiene acostumbrados. De hecho en el agua de mar se puede observar la transición entre el mineral, el vegetal y el animal, lo que supondría evitar el sacrificio de compañeros de

72

otras especies para ser utilizados en nuestra alimentación, cuando cada uno de nosotros, lectores de estos textos, la incorporemos como parte esencial de nuestra dieta diaria, observemos atentamente nuestra propia evolución y demos gratuitamente este conocimiento a quienes lo necesitan, a tal punto de depender de él para su propia sobrevivencia. Los médicos de la asociación francesa para la investigación de la alimentación han subrayado, en varias ocasiones, que en todo hombre civilizado el tubo digestivo ya no es normal. Uno de los primeros colaboradores de Rene Quinton presentó una tesis sobre el empleo de agua de mar en inyecciones en los trastornos digestivos. Entre otras cosas se comprobó, por ejemplo, que registraba el 64% de curaciones totales en individuos afectos de estreñimiento pertinaz. El agua de mar es un admirable medicamento que se desdeña a causa de su abundancia. Pertenece a nuestra vida y a su origen, ya que ha sido el santuario de donde surgió nuestro primer destello. Continua siendo el hogar sagrado y puro que el hombre no ha contaminado aun con ningún germen homicida. Es la fuente intacta de la vida de los hombres y debe, por tanto, ser puesto de nuevo en contacto con la célula. Por otra parte, el mar no es una simple solución química, por numerosos que sean los minerales que encierra. Es una solución de electrolitos, es decir, que las sales disueltas están disociadas en iones, lo que da la idea de la complejidad del agua de mar, medio vivo, químico, electrolítico, radioactivo. Es interesante observar que Quinton enunció primero su hipótesis sobre el plasma marino y después la comprobé. No al revés, como hoy, que a través de infinidad de experimentos, ordenadores y estadísticas se intenta sacar conclusiones. Su método, además de ser menos cruento en la fase de aplicación del plasma en animales y humanos, con resultados pasmosamente exactos, es una prueba contundente de los postulados básicos de la TEORIA GENERAL DEL ATAVISMO. Entronca también con algunos postulados planteados por el biólogo Rupert Sheldrake acerca de la RESONANCIA MORFICA... Ya Hipócrates había presentido los recursos que el mar puede proporcionar a la medicina y singularmente su poder antibiótico y tras los descubrimientos de Rene Quinton, la talasoterapia es un método bien fundamentado científicamente. El otrora empirismo se apoya ahora en la biología. No hay medicina sin empirismo, tomado Este como recolección de datos de la experiencia y eficacia terapéutica, y el método marino debe ocupar sitial de honor dentro de la medicina justamente por esta experiencia. Pienso que personajes como Francisco de Asís, Jesús, y todos los que vivieron de acuerdo a las leyes de la naturaleza y del cosmos no deberían pasar de moda. Siempre estaremos en condiciones biológicas de mimetizarnos con el resto del cosmos a través del mar, poniéndolo de nuevo en contacto con nuestras células. Esta vez corresponde a las personas de buena voluntad hacer que no se repita la historia de cien años atrás. Es una pedagogía posible de hacer realidad si la rama médica recomienza el trabajo de recolección de casos clínicos que permitan al resto ascender en conciencia y tal vez, entre todos, alzar el vuelo -como lo intuyera RenéáQuinton- y llegar a las estrellas... Solo para ir más allá. Este documento esta fundamentado en investigaciones y escritos realizados por André Mahé , escritor científico francés y biógrafo de René Quinton quien en equipo con Louis Pawels y Jacques Bergier , dirigió la publicación “Las medicinas diferentes”. Así mismo publicó en 1962 la obra “Le sécret de nos origines” (El secreto de nuestros orígenes) (Ed.

73

La Colombe, Paris). El libro de René Quinton, “L'eau de mer, milieu organique”, (El agua de mar, medio orgánico) fué publicado por la editorial Masson en 1921. Jean Jarricot publica su libro: “Le Dispensaire Marin” Marin (El Dispensario Marino) en 1921, Ed. Masson. La finalidad de este artículo es interesar, como ya dije, a investigadores, jóvenes o no, para que se actualice la práctica clínica de aplicación del agua de mar y sobre todo para que se hagan las respectivas pruebas y exámenes clínicos antes y después de su aplicación en humanos con enfermedades terminales, como sistema preventivo, o como información nutricional. A continuación, en aquella época, transcribí el siguiente texto: Desapareced el dinero de la tierra y veréis a vuestros hijos hurgar de nuevo golosinas a la naturaleza. Las vaquitas derramando solo la leche necesaria y pariendo a sus crías en proporción exacta a la población humana nacida en número exacto. Desapareced el dinero de la tierra y veréis al mar, el magnifico gestor de todo Io vivo, volver en proporción exacta a bañar cada una de las células que hacen tejidos y miembros y órganos y aparatos biológicos de cada una de las especies, volviéndolas a los orígenes, a la armonía cósmica. Desapareced el dinero de la tierra y veréis como de a poco se va también quien le dió vida: la palabra. Entonces, asombrados, contemplaréis un nuevo despertar en la ausencia de símbolos y conceptos, en su lugar: la telepatía, la telekinesia, la bilocación y la ubicuidad, propios hasta hoy solo de almas ascetas, unas pocas almas perfectas. Desapareced el dinero de la faz de la tierra y veréis por fin que el individuo será Èl mismo, sin necesidad de ser gobernado, pero sobretodo sin la ambición de tener que gobernar a otros. Desapareced el dinero de la tierra y veréis como la avaricia por adquirir conocimientos se ira con Él. A cambio veréis la hermosa creación. Todo aquello que no está en ningún texto de estudio aflorará libre en el sin tiempo como destello memórico. Desapareced el dinero del planeta tierra y os aseguro que llegaréis pronto a las estrellas..."Sólo para ir más allá... (Texto inspirado en el despertar de mi pequeño Juan Pablo, en casa de mi madre en la Ceja, Antioquia. Madrugada del 18 de enero de 1998, antesala del cumpleaños número diez de mi hijo). Esta es mi conclusión ,humanidad. Con cariño,

74

Laureano Alberto Domínguez Ruiz.

A continuación, apartes del libro:

“EL SECRETO DE NUESTRO ORIGEN REVELADO POR RENE QUINTON” (1990 Le Courrier du Lívre, Paris) Autor: André Mahé (1990 Le Courrier du Lívre, Paris) Compilación, Laureano Domínguez Traducido por Álvaro Altés Domínguez Prólogo de Laureano Domínguez PROLOGO Este libro no pretende confundir una presentación hecha en 1.962 por André Mahé sobre René Quinton, con los postulados básicos de la Teoría general del Atavismo. Su objetivo es tratar de crear una primera atmósfera útil a intereses generales sobre la búsqueda personal de la Verdad (nitidez memórica) y, estoy seguro, en ésta me veo envuelto con muchos otros pensadores. En mis primeros libros he narrado con insistencia el proceso que vive un ser cualquiera (en este caso hablo de mi experiencia) cuando se propone ir tras la verdad. En ellos destaca la angustia, como vértigo de la creación, pero además, ahora que los veo más añejos, se puede ver un hilo conductor siempre tendiente a la nitidez memórica. Quizás el libro que debería ordenar para su publicación en estos momentos sea el de la "Crónica del viaje a Italia", un viaje real y simbólico a la vez, iniciado el 21 de enero de 1.992, lleno de anécdotas que sobrepasan a las que se podrían narrar en una obra de ciencia ficción. Es mi tentación de momento, pues llego al final del viaje no sólo con la satisfacción de haberlo logrado, sino con las secuelas físicas y síquicas dejadas por el alto precio que pagamos quienes a pesar del resto del mundo persistimos en un sueño. Como mi sueño, siempre lo he expresado, tiene que ver con la recuperación de la nitidez memórica, y, como también he escrito a lo largo de mi obra, la recuperación de esta memoria óptima es un asunto biológico, prefiero ir de las últimas y buenas noticias hacia atrás. Cuando partí de Colombia hacia París, en julio de 1.998, no imaginé que mi empeño, casi totalmente incomprendido para quienes me oyeron hablar acerca de una posible prueba biológica o piso científico para la Teoría General del Atavismo, se empezara a realizar casi desde el momento mismo de mi arribo a la capital Francesa. En forma

75

asombrosamente providencial vi aparecer ediciones recientes de la obra de Quinton y sobre Quinton. Personajes que, como salidos de un cuento de hadas, me fueron dando datos concretos sobre el uso del Plasma Marino en Europa desde que Quinton, a comienzos de siglo, propusiera el método marino y lo impulsara y aplicara personalmente. Las bibliotecas y algunos archivos en París, Montpellier y Lyon, se abrieron para mí con mínimos requerimientos, como si me estuvieran esperando desde siempre. No llegué al pueblo natal de Quinton, pero crucé por los espacios donde trabajara en el Colegio de Francia, desde donde demostrara contundentemente sus leyes de constancia general. Seguramente tomé muchos cafés en los bares que él visitó en París, cerca al Colegio de Francia, donde, no me explico por qué, no aparece ninguna mención a su nombre. Dejé momentáneamente Francia con la nostalgia de no haber visitado chaumes-En- Brie, su pueblo natal, pero a los pocos meses de llegar a Barcelona visité los laboratorios Quinton Internacional, en Almoradí, Alicante, donde fui invitado por Juan Miguel Coll, seguidor entusiasta del pensamiento Quintoniano, quien había sido enterado desde el consulado colombiano en París sobre mi presencia en Europa y concretamente sobre una conferencia que dicté en la sede de dicho consulado el tres de diciembre, bajo el título: "La teoría general del atavismo y su relación con los trabajos de René Quinton sobre el Plasma Marino como sustituto del plasma sanguíneo". Lo que encontré en Almoradí me pareció un justo premio a tanta testarudez y sufrimiento por defender lo que creo que es en buena parte el final de mi búsqueda angustiosa por más de 27 años: El secreto de mis orígenes. Desde una fotografía de Quinton a la entrada del laboratorio hasta los equipos originales de su laboratorio personal, pasando por manuscritos y documentación abundante e inédita de sus hallazgos científicos. He ido cuatro veces a Almoradí y aún me sigo asombrando como un chiquillo frente a su regalo de navidad. Cada vez descubro un poco más sobre este personaje casi que desconocido actualmente en el ámbito científico. Aunque aún no me impaciento por el olvido a que han sido sometidos los trabajos de Quinton, he decidido, desde que partí de mi país, desenterrar su obra y de a poco darla a conocer en castellano, con el único fin de crear conciencia entre quienes puedan impulsar nuevamente Dispensarios Marinos en zonas de alta mortandad infantil, inicialmente en Colombia. Es allí donde se originó la escuela del atavismo y de allí partí en deuda con quienes han seguido de cerca los postulados atávicos. Ahora regreso no sólo con una de las pruebas más claras a mi teoría, sino también con la que, estoy seguro, será una gran luz para la humanidad: Una introducción al pensamiento Quintoniano escrita por André Mahé en 1.962. Al igual que en mí, estoy seguro que esta primera publicación despertará en muchos jóvenes investigadores la sed de más, mucho más, sobre este extarordinario legado que es patrimonio de la humanidad y, por qué no decirlo, un maravilloso respiro de bienestar y armonía biológica para todos los seres vivos. Nada de lo que se diga alrededor de los trabajos de Quinton debe sonar a exageración. Ahora que logro concatenar mi búsqueda personal, documentada a partir de mi primer cuento en 1.972: "Los discípulos de la sal", con las demostraciones clínicas hechas por Quinton y sus seguidores en los Dispensarios Marinos de París, Montpellier, Lyon, Londres, Egipto y en los hospitales que adhirieron al método marino, no me quedan dudas de que es un acto de amor concreto que nos debemos todos, retomar sin egoísmos mutuos la antorcha que nos legó este gran genio. Desde impulsar los pozos a sesenta metros de las playas, con seis metros de profundidad y dos y medio metros de diámetro para que el agua de mar se filtre naturalmente a través de la arena y de allí sea tomada para múltiples aplicaciones en zonas altamente deprimidas, hasta apoyar la culturización y socialización del Método Marino a través de sistemas de recogida de agua de mar aprendidas de las llamadas "Tribus del mar" en paises africanos y de la India, o el almacenamiento en ciudades del interior, donde se someta a cuarentena antes de ser

76

puesta en manos del consumidor final como nutriente y revitalizador celular. Si bien hay un extenso historial del uso del agua de mar en la rama médica (sobre todo en Francia), de poco nos vale la historia para efectos de crear conciencia entre las últimas generaciones de médicos y científicos. Por múltiples entrevistas y conferencias realizadas a lo largo de mis viajes, he constatado personalmente que hay un gran desconocimiento de las aplicaciones clínicas del método Marino. Es por eso que considero útil realizar inicialmente una labor de concientización sobre los trabajos de Quinton. Como la meta que me he propuesto es abrir el primer Dispensario Marino en algún lugar de Colombia, he decidido, a la par de presentar este libro, impulsar un curso sobre los trabajos de Quinton, de carácter internacional, en Barcelona. También continuaré buscando aliados científicos para actualizar los experimentos básicos que sirvieron a Quinton en su empeño bien logrado de demostrar las cuatro leyes de constancia general, que son los sillares básicos del método. Sin embargo insisto en el tiempo que ganariamos si se abre nuevamente un Dispensario Marino. Aquí conviene citar un texto puntual del libro de Mahé: (...) "Cuando los trabajos de Quinton han alborotado el mundo intelectual y político, Gustave Le Bon le pide componer para la biblioteca de filosofía científica que dirige en la editorial Flammarion, un volúmen sobre la aplicación de las leyes de constancia a los ámbitos de la sociología y de la política. Lucien Corpechot, que asistía a la conversación, describe el asombro de Quinton: por el momento tiene deberes más apremiantes que escribir libros. -¿Pero qué deberes? -le pregunta Le Bon -Salvar vidas humanas -¿Pero cómo? -Abriendo Dispensarios Marinos. El célebre sociólogo no pudo evitar el comunicar a amigos comunes que Quinton llevaba un poco lejos su afición a la paradoja. La idea de abrir dispensarios marinos le parecía cómica, pero el joven sabio no había hecho más que confesar su preocupación profunda. Desde el comienzo de sus investigaciones Quinton había comprendido que su concepción marina desembocaba directamente en una terapia. Sus trabajos no conducían únicamente a una nueva visión de los avatares de la vida celular, con el cambio de las formas desde los orígenes, sino que implicaban también una concepción del organismo. El medio interior constituye el nivel fisiológico fundamental, el estado de la célula depende de su integridad. Cada vez que este medio interior se altera, las células padecen, las funciones se realizan mal y los órganos sufren. En último análisis, a pesar de la complicación de la fisiología y de la anatomía, un organismo no es otra cosa que un tubo de cultivo y de células que se cultivan. En resumen, como Claude Bernard había dicho, la célula vive en el organismo animal como un pez en el agua, y en el interior de nuestro cuerpo se encuentra en un verdadero acuario. Pero los trabajos de Quinton completan los de Claude Bernard al demostrar la naturaleza de este medio interior, al probar que es literalmente agua de mar, que este acuario es un acuario marino, en donde las colonias celulares continuan viviendo en las condiciones de sus orígenes.

77

Para explicar a sus amigos la idea que había tenido, Quinton empleó una imágen. Los peces viven alegremente en el agua pura de un acuario. Al cabo de algún tiempo esta agua se altera, los peces pierden su actividad y se dirigen a la muerte. Si se renueva a tiempo el agua del acuario, la fuerza y la vivacidad de los peces reaparece inmediatamente. El agua de mar introducida en el organismo humano debería pues desempeñar una función útil en todos los casos en que el medio interior esté viciado por cualquier causa: envenenamiento químico o infección microbiana, insuficiencia de los órganos eliminatorios, fallos de ciertos aportes alimentarios, etc. En suma, Quinton defiende aquí exactamente lo contrario de Pasteur. El fundador de la microbiología dedicó su vida a la búsqueda del microbio, el agente patógeno. Quinton, a partir de una concepción fisiológica general, que implica la salud cuando ninguna perturbación le afecta, propone una terapia de defensa del organismo contra este agente. Con los sueros de Pasteur, la medicina poseía los medios de lucha directa contra el agente patógeno que prolifera en el organismo. Con el método Quinton, va a disponer de medios que permitan al organismo oponerse a este elemento perturbador, dando a la materia la fuerza para vencer. Al final de su obra, Quinton sólo dedica una breve exposición de ocho páginas a su terapia, que sin embargo ha experimentado ampliamente en el momento de la publicación. Esta prudencia en el relato científico hubiera extrañado a quien hubiese sido testigo de su actividad. Siempre devorado por un fuego interior, deseando poner inmediatamente a prueba la idea que lo iluminaba, no procedió por etapas, sino que fué directamente al caso desesperado. En un hospital parisino que le había abierto sus puertas, un enfermo terminal de fiebre tifoidea, en pleno coma, debía morir durante ese dia. Se le deja a Quinton, quien le administra enseguida, a las once de la mañana, una inyección intravenosa muy fuerte de agua de mar. Dice a las enfermeras que volverá a pasar a las seis de la tarde, que el enfermo recobrará la conciencia, pedirá de beber e incluso un poco de alimento. Se le toma por un iluminado, un maniático del agua de mar. Quinton sólo confió su estado de ánimo a una persona, su mujer, cuando volvió por la tarde al hospital. A pesar de su gran confianza, en el momento de entrar en la sala, después de haber subido dos pisos, se vé preso de una especie de pánico: teme perder su prestigio si fracasa. Vuelve a la planta baja, anda de un lado a otro repitiendose que cuando abra la puerta de la sala, debe encontrar la cuarta cama de la izquierda vacía y que entonces debe conservar su sangre fría, no manifestar ningún gesto de decepción, mantener un porte imperturbable que no provoque escándalo, puesto que nadie puede creer en los milagros. Quinton sube, abre la puerta: el enfermo, apoyado en sus almohadas, ¡iba a hablar con una enfermera!. El hombre moribundo por la mañana ya estaba salvado. Ante tal resultado el hospital entrega a Quinton un segundo caso deseperado: Un joven que se envenenó voluntariamente con ácido oxálico. El agua de mar, en inyecciones intravenosas masivas, hace el mismo milagro". Hago esta cita textual del libro de Mahé porque considero que es en este pasaje donde

78

radica la esencia práctica de su pensamiento, a la que pretendo dar continuidad: Sólo abriendo nuevamente Dispensarios Marinos, veremos las reales implicaciones de los descubrimientos hechos sobre el método Marino y su relación con postulados aún no resueltos en la antropología, la biología, la física, la química, la medicina y la ingeniería genética. No hay que olvidar que mi encuentro con el sabio francés se dió en el momento histórico en que trataba desesperadamente de unificar las diversas tendencias en múltiples disciplinas hacia el fenómeno que llamé "Recuperación de la memoria del sin tiempo". Trataré de ampliar un poco el tema, antes de dejar a Mahé que nos lleve a conocer algunas facetas generales sobre Quinton y sus investigaciones. El 28 de febrero de 1.998, con motivo del cuarto aniversario de fundación de la Escuela del Atavismo, hice lectura del siguiente texto: "Hay hombres que jamás desearon tener la más mínima experiencia extraordinaria. Algunos escribieron las aventuras que desearon y no pudieron protagonizar, otros vivieron intensamente y nunca lograron escribir obras a la altura de sus correrías; finalmente, hubo quienes, para envidia de todos, consiguieron aunar el vértigo de la creación con la calidad artística. Entre estos últimos, nadie como Jack London. En su corta existencia, cuarenta años, desarrolló la biografía de varias personas normales: fué proscrito y policía; vagabundo, agitador político y millonario; marino, buscador de oro y reportero de lujo. Lo hemos visto en infinidad de películas, en necrologías y artículos. Salió de la nada y llegó a lo más alto. La encarnación del triunfador. Sólo que en este caso, al final de su vida, como si hubiera querido desempeñar todos los papeles de la comedia humana, asumió la otra cara, la del perdedor. Fué como una estrella fugaz que conmocionaba todo a su paso. Por desgracia encontró un adversario invencible: él mismo. Al derroche de energías que literalmente quemó su organismo -con la eficaz ayuda del alcohol- se unía una personalidad sin fisuras de cara al exterior aunque íntimamente desgarrada por la inseguridad y el sentimiento de fracaso. Al final ya se sabe. Ante una muerte inevitable a corto plazo, London optó por ahorrarse sufrimientods síquicos y físicos: sobredósis de drogas". (Juan Carlos Garrot). Este es el resumen de un ciclo biológico influenciado por una aceleración "especial". Poco difiere de historias como la de Mozarth, Maiakovski, Herbert Spencer, Roger Boscovitch o Hans Horbiger, el así llamado "desesperado". De hecho se dice de estos y muchos otros seres, que "funcionaron a una velocidad extraordiaria". En todos ellos encontramos un común denominador: Una rara memoria de hechos que no estaban inscritos en lo lineal, generalmente desubicados en el tiempo con sus contemporáneos. La forma en que cada uno ha expresado el fenómeno difiere sólo en la herramienta que se usa para hacerlo, pero todos, en su campo, tratan de dar claridad al fenómeno, en última instancia tendiente a la nitidez memórica. Así, por ejemplo, Herbert Spencer, creador de la filosofía evolucionista, intentó descifrar la memoria de los estadios de la evolución, desde el orígen de la vida en el mar hasta el desarrollo del sistema nervioso central. Experiencia que Jack London llevaría después a toda su obra literaria. Roger Boscovitch escribió a Voltaire las bases de la mecánica cuántica y los principios de la relatividad general, doscientos años antes que Einstein. Regodeó con su destello memórico en forma menos vertiginosa, y nos legó uno de los grandes principios del pensamiento no lineal: "La ciencia fluye libre en el sin tiempo como destello memórico".

79

A Hans Horbiger le debemos la teoría del hielo eterno y el increíblemente exacto cálculo de colisiones entre cuerpos celestes, cuya veracidad pudimos comprobar hace sólo algunos años, cuando los incrédulos pudieron observar la colisión entre el Schumaeker Levi y Júpiter. A Mozarth le debemos la expresión de la memoria de la armonía musical cósmica y a Beethoveen la de los sonidos marinos. A whitman la memoria de lo sencillamente profundo y la hermosa sentencia: "Llegaremos a las estrellas sólo para ir más allá". Y así podría repasar memóricos Atávicos uno tras otro. Los que he conocido y los que aún están por ser presentados. Después de cuatro años de fundada la escuela del Atavismo, vuelvo con la intuición mayor a punto de ser aclarada. Esta vez gracias a los trabajos de quien, considero, se nos ha adelantado a todos, en hora buena. Se trata de René Quinton. "Las teorías y los trabajos de Quinton no hacen nada menos que revolucionar de arriba abajo toda la ciencia y toda la filosofía" "No hay aquí nada que sea una leyenda, todo es comprobación y verosimilitud, nada hay más grandioso ni más bello. El ciclo que Quinton nos hace recorrer es todo lo que se nos permite recorrer en el tiempo y el espacio". El nacimiento del pensamiento Quintoniano en Latinoamérica se verá rodeado de seguidores de las más diversas disciplinas. Principalmente filosóficas. Sin embargo, al igual que en la europa de principios de siglo, poco a poco adherirán al método Marino las distintas medicinas consideradas alternativas, hasta llegar a los alópatas, quienes se rendirán ante una evidencia tan simple y contundente (recordemos que el método Marino se sostiene en cuatro sillares que son leyes de constancia general probadas hasta hoy tan sólo por Quinton y algunos iluminados seguidores suyos), y para hacer este camino, como ya afirmé desde mis primeras conferencias en Colombia, es necesario dar el paso fundamental de abrir Dispensarios Marinos. Aunque el motivo que argumentaba Quinton en su época para no ocuparse de más informes sobre las leyes de constancia general y sus implicaciones en las diversas corrientes de pensamiento era su afán por salvar vidas, y mi propuesta, desde que hallé confirmaciones biológicas a mis intuiciones sobre el mar desde niño, es corregir seis millones de muertos infantes por desnutrición cada año en el planeta, inicialmente, ahora es más importante abrir los Dispensarios Marinos como cátedra de observación para la ciencia médica. No quiere decir que no se resolverá el asunto que nos mueve inicialmente para la fundación de los Dispensarios Marinos, pero es nuestra obligación alertar a jóvenes sabios e investigadores en general para que hagan un seguimiento cercano sobre los resultados de aplicación del Método Marino en los citados Dispensarios. Hace algunos años conocí uno de los líderes guerrileros que admirabamos desde los pupitres de escuela con mis compañeros de infancia. Cuando supo que uno de mis amigos había muerto en las montañas en momentos en que el grupo que él dirigía se hallaba aún en la clandestinidad, me encargó escribir parte de la historia de la guerra en mi país. Algo escribì y de hecho se pulicó en uno de mis libros, pero recuerdo que le dije a este líder guerrilero y a cuantos he encontrado a través de mis viajes, que la revolución era posible desde la biología. Quizás Gandhi sòlo pretendió mostrar un acto simple de desobediencia civil cuando promovió la famosa “marcha de la sal” (Gandhi también condujo una Marcha, la famosa Marcha de la Sal. En 1930, Gandhi inició con 78 personas

80

una marcha de 241 millas hacia el mar, para violar la ley recogiendo sal sin pagar el impuesto. El objeto era obtener la independencia completa respecto del dominio británico. Al escribirle al virrey por anticipado contándole sus planes, le dijo: ''A pesar de que, de cualquier forma, yo sostengo que el dominio británico es una maldición, no intento lastimar a ningún inglés en particular..." Después de que Gandhi violó la ley, otros hicieron lo mismo en todo el territorio de India, y entonces las cárceles se llenaron. Y de este modo, los británicos sintieron el impacto de la desobediencia civil, el uso de la manipulación simbólica como un arma); yo pienso que para el proyecto de Dispensarios Marinos, para su función principal (erradicar las muertes por hambre) ese hecho histórico es la bandera que nos puede identificar. Ir al mar, no importando desde qué punto geográfico e independiente de quien lo haga (ausente de marcatismos religiosos, políticos o de clase social), es la nueva marcha por el derecho básico a la sobreviviencia en armonía biológica. Entiendo que hacer este tipo de aseveraciones, aún hoy, sonará raro, pero insisto, con mayor razón ahora que poseo pruebas de peso en los trabajos sobre el Plasma Marino, que una verdadera revolución requiere de actos conciencia llevados a la práctica terapéutica. Es este uno de los puntos que más me apasiona en el camino de búsqueda para la sustentación de los postulados atávicos (la vuelta a los orígenes, por la memoria como constante biológica, representada en la información que proporciona el mar a los organismos). Cuando Cesare Lombroso (Verona 1.835, Torino 1.909) estableció su hipótesis del criminal atávico (del latín atávus, "trisavolo") estuvo cerca de relacionar los términos "virulencias heredadas", con los experimentos que se realizaban contemporaneamente en París por Quinton, Mace y Arnulfi, en el grupo del denominado "tratamiento prenatal", donde aseguraron haber visto desaparecer en los bebés de estas mujeres sometidas a las inyecciones de agua de mar en la época de gestación, taras físicas hereditarias y "predisposiciones hereditarias a tuberculósis y otras enfermedades". Recordemos que ya en la época se resaltaba como otra de las múltiples indicaciones del Método Marino, el tratamiento de alteraciones mentales y neurosis. Al igual que Quinton en su época, partimos también ahora de una hipótesis: "Cuando la célula recibe la información de la matriz líquida que guarda su memoria, sin contaminar y en condiciones similares a las de los orígenes, subvierte el sentido de tiempo y espacio y recupera su máxima actividad, la actividad óptima para la vida". Y aquí conviene volver sobre el texto citado anteriormente y que se publicó en la revista de la universidad de París: "El ciclo que el sabio nos acaba de hacer recorrer es todo lo que se nos permite conocer en el tiempo y en el espacio". Ahora bien, por mucho que demos vueltas y más vueltas sobre los numerosos trabajos realizados por Quinton y, en el caso de este libro, acerca de lo escrito sobre él por André mahé, siempre volveremos (eso espero) al postulado con el que el mismo sabio definiera toda una línea de acción imposible de ser igualada por ninguna revolución social, política, económica o al interior de las mismas ciencias biológicas o las llamadas ciencias exactas: Se trata simplemente de promover la creación de Dispensarios Marinos, inicialmente en aquellos lugares que nos muevan a resolver asuntos urgentes y que, de seguir prolongandolos, se nos devolverán cada vez más acusadoramente por nuestra negligencia, y sobre todo por nuestra gran incapacidad de asombro. Y retomo aquí una frase premonitoria que ya usé en la primera edición de la "Pedagogía Atávica", ecuando cité a Albert Einstein: "...Si algo he aprendido en las cavilaciones de mi larga vida, es que estamos mucho más lejos de poseer un profundo conocimiento de los procesos elementales de lo que cree la mayoría de nuestros contemporáneos; de modo que las celebraciones responden poco a la situación real". ¿Qué extraña relación existe entre el comportamiento de las partículas sub atómicas, los elementos traza y los fenómenos cuánticos reconocidos en el agua de mar? Quizás

81

nunca lo podamos explicar con métodos de anàlisis que estén a nuestro alcance, pero lo cierto del caso es que los resultados que se ven después de la aplicación clínica del agua de mar en transfusiones totales de sangre y en otras formas de incorporarla al orgenismo, son prueba feaciente de que es este el camino más a la mano para acercarnos a escudriñar maravillosos misterios que se nos empiezan a revelar en forma asombrosamente simple. Podría repetir en este texto otros textos escritos y publicados acerca de la teoría general del Atavismo. Se podrían encontrar los puntos comunes entre dicha teoría y los campos de resonancia mórfica. Seguramente encontraríamos muchos postulados comunes con las antiguas culturas orientales y hasta con corrientes de pensamiento contemporáneo postulados por corriente de pensamiento moderno y las medicinas alternativas, pero es necesario aclarar, sin temor a equivocarme, que todas estas tendencias a la nitidez memórica en las más variadas áreas del saber, confluyen en lo que podríamos corroborar cuando pululen los Dispensario Marinos como gran laboratorio que no sólo salvará infinidad de vidas, sino que nos mostrará cuál es el camino de ascenso en evolución hacia la armonía biológica y, por qué no decirlo, con el resto del cosmos. Espero entonces que esta primer publicación en castellano sobre René Quinton y su legado, sea la puerta de entrada a la totalidad de conocimientos acerca del método marino. Dependiendo del interés que despierte este primer libro, esperamos la publicación del libro del doctor Jarricot sobre el desarrollo clínico del dispensario Marino René Quinton, fundado en 1.913 en Lyon. Además aspiramos a publicar el gran libro de Quinton "El agua de mar medio orgánico". Pero, aunque parezca repetitivo, las publicaciones que necesitamos principalmente se deben derivar del seguimiento hecho a los dispensarios marinos que están por abrirse con el concurso quizás de quienes lean esta primer publicación. Por último quiero dar un gracias de corazón a quienes han acogido esta propuesta a través de mis viajes, conferencias y período de siembra e investigación. Especialmente quiero referirme al grupo de personas defensoras del método Marino en España, al químico Juan Miguel Coll, al escritor científico e ingeniero Francesc Fígolls, baluarte fundamental en esta difícil fase de fundación de los Dispensarios, al biólogo Alvaro Altés (autor del artículo sobre el Plasma Marino que me dió a conocer a Quinton a través del Dr. Gonzalo Londoño Zuleta, cofundador y director del Centro Integral de Talasoterapia Latinoamericano con sede en Coveñas, Colombia), al padre Luis Bonet, quien ha apoyado el centro de documentación sobre el método marino desde sus inicios (localizado en la avenida Gaudí 50, 2º, 2º, 08025, Barcelona) al farmacéutico Luis Miralles y a su esposa, al padre Juliá Maristain, al padre Johan Callenya y a muchos otros que no menciono por lo delicado de sus cargos en las áreas médicas, científicas y acadèmicas, pues la fase de experimentación actual del método se encuentra aún gestàndose, sobre todo en Barcelona. Lògicamente no hay que olvidar que este viaje por Europa se debió a la confianza que depositó en mí el señor Héctor Giraldo, presidente de la fundación "Amigos del Santuario" en Bogotá, quien a su vez animó a otros paisanos suyos que están interesados en apoyar la fundación del Dispensario Marino en Colombia: a don Hugo Gallo, don Fernando Rios (que ya vió los primeros pasos de mi trabajo en forma personal en París y Barcelona), doña Luz Dary Gómez y su esposo, que no sólo creen en este estudio, sino que han traído a su hija Maria Catalina para iniciarle el tratamiento con el método Marino a través del médico Marco Payá, en Alicante, a quien me acogió en París con verdadero

82

sentido de solidaridad, Hernando Franco. (Hasta aquí el prólogo original que escribí para la primer publicación en español sobre Quinton. La versión que se publicó esa vez -1999-, fué retocada por don Alvaro Altés) Se avanzó en diferentes frentes y se logró mostrar muchos modelos de Dispensarios Marinos, algunos de los cuales se mencionan en este libro y otros se documentan a través de los resultados clínicos obtenidos. De hecho se ha logrado mostrar modelos en escuelas de niños (El Santuario), Asilos de ancianos (Marinilla), grupos deportivos (La Ceja), barrios populares (Los Chircales) dispensarios Marinos en ciudades de países desarrollados (Ciudad Real, Mataró, España), modelos de dispensarios Marinos en paises pobres (Nicaragua y Mauritania), culturización de los Dispensarios (Uruguay), dispensarios Marinos en centros de asistencia sanitaria (Cali, Medellín, Bogotá, La Ceja) modelo de Dispensario Marino en el uso del agua de mar en la preparación de los alimentos (La Ceja, Nouakchott). Se creó la Fundación Aquamaris, con su sede central de Badalona, España, y la subsede para Latinoamérica en La Ceja, Colombia. Fuimos, con el presidente de la Fundación Aquamaris, hasta el pueblo natal de Quinton, visitamos su casa natal y nos entrevistamos con su nieta en París, quien nos animó a lograr nuestro empeño de hacer pulular los Dsipensarios Marinos por el mundo, además nos prometió visitarnos en nuestro pais algún dia. Para esos dias escribí el siguiente resumen del viaje: (...)Apenas constituída la fundación, y como regalo de reyes, Lluìs Botinas logra concretar personalmente dia y hora de la primera reunión con Mme. Laure SchneiterQuinton, depositaria oficial del legado total de la obra de René Quinton. Nos hemos desplazado el señor Francisco Sanchez, presidente de la Fundación, la dra. Montserrat Palacín y yo. Alli contamos con la colaboración permanente del señor Hernando Franco, quien me acogió y ayudó a traducir entrevistas y material escrito desde mi primera llegada a París, hace 5 años. La Sra. Schneiter se ha mostrado muy atenta y sin reservas para narrarnos su experiencia personal con el agua de mar, los logros históricos de su abuelo y las inquietudes lógicas con respecto a los actuales Dispensarios Marinos. Aunque ella y su esposo ya le habian manifestado a Lluis Botinas su inquietud sobre las dosis y concentración del agua de mar que reciben nuestros niños cada dia, después de una charla formal de aproximadamente una hora y treinta minutos, ambos aceptaron estampar su firma en los pergaminos de adhesión al proyecto Dispensarios Marinos. Pero más importante que ésto, fué el hecho de que la Sra. Schneiter aceptara que grabara en video su respuesta a mi pregunta sobre los trabajos de René Quinton cuando descubrió que se podia "matar la tara hereditaria" (palabras suyas bien consignadas en mi cámara de video) a través del tratamiento prenatal con agua de mar. Esto la ha llevado a pensar, explica ella, en el gran bien que se puede hacer entre las mujeres diagnosticadas seropositivas. Pero más importante todavía, me parece a mí, fué la respuesta que dió cuando le pedí que enviara un mensaje a los responsables de los Dispensarios Marinos de Colombia y México. Ha manifestado su deseo expreso de desplazarse a nuestros países a conocer los Dispensarios Marinos que allí operan. Así pues, al final de la reunión me quedó muy claro, al igual que al Sr. Sánchez, que ella vendrá y adherirá a nuestro método, que como todos bien saben, se ha resumido en el consumo diario de unos 500 c.c. de agua de

83

mar sometida al filtraje natural o recogida bajo las normas que sugirió Quinton (mar adentro, no rutas marinas cercanas, unos diez metros de profundidad). Sin embargo también nos quedó muy claro que su interés porque se posicione nuevamente la técnica utilizada por su abuelo, es un empeño en el que ella se siente tan responsable como nosotros con nuestros niños desde que vimos que lo de los tres vasitos funciona y que esa línea de investigación no nos es ajena, como no le es ajena (es uno de sus propósitos actuales) a los Laboratorios Quinton Internacional, cuya actividad apoyan decididamente el Sr. y la Sra. Schneiter. No olvidemos que René Quinton dejó abierta la posibilidad de abrir una línea de investigación acerca del uso del agua de mar tal como se presenta en los mares (ver libro tres de su libro EL AGUA DE MAR MEDIO ORGANICO) y que en ese sentido nuestros médicos y terapeutas tienen mucho que aportar actualmente. Una de las funciones de la Fundación Aquamaris (resaltó el Sr. Sánchez durante la entrevista) es sistematizar toda esta casuística y, a partir del apoyo a los Dispensarios Marinos, hacer un seguimiento con analíticas de laboratorio y observación médica (ya hay un médico designado para el efecto en Colombia -La Dra. Nadina Mestre Mendoza-). La fundación también ha ofrecido a la Sra. Schneiter los servicios de su representante en París (el Sr. Hernando Franco) cuando ella manifestó necesitar ayuda para ordenar el gran arsenal inédito sobre los estudios y conclusiones de su abuelo. En el mismo edificio donde se realizó la entrevista funcionó, nos ha dicho la Sra. Schneiter, el primer Dispensario Marino de París. Posteriormente fuimos a visitar la calle de L' Arrivèe, donde sabemos que se abrió otro Dispensario Marino el 26 de marzo de 1.907, al que le siguió otro en la calle d'Ouessant. Ella misma nos dió las indicaciones para desplazarnos hasta Chaumes en Brie, el pueblo natal de Quinton, donde encontramos una escuela que lleva su nombre, la tumba familiar, una calle en su honor, la casa de su esposa y la casa de su familia. El proyecto de Dispensarios Marinos, no sólo para Latinoamérica Asia y Africa, sino para todo el mundo, está dando sus primeros pasos. La primer publicación ha cumplido su cometido. Ahora adelantamos una extensa bibliografía y los primeros resultados obtenidos en investigaciones sobre el mar, aplicadas a la nutrición, en nuestro propio pais. Estos trabajos se han presentado ya en el simposio internacional de investigación de alimentos y nutrición, realizado recientemente en Medellín. En Latinoamérica y en Africa, desde nuestros primeros pasos de culturización para el uso del agua de mar en nutrición, hemos logrado mantener uno de los propósitos principales del proyecto: Que no haya incumbencia de dinero en el proceso de recogida del agua de mar, su transporte y el almacenamiento en cada Dispensario. Hemos llegado a afirmar, en nuestras múltiples conferencias y encuentros, que será mucho más útil en nuestros paises la pedagogía del no dinero alrededor del agua de mar, que lo que resuelva en sí este valiosísimo elemento. Y tiene lógica, pues nuestras guerras interminables están marcadas por los mezquinos intereses económicos, siempre en detrimento del ser humano y su normal desarrollo. Este libro es una voz de alerta a los jóvenes investigadores y futuros practicantes del método marino para que mantengamos este principio de no dinero por sobre todas las demás facetas de instauración del método Marino. En esa medida, y sólo en esa medida, podremos vislumbrar un futuro de bienestar desde la biología y el equilibrio siquico individual y colectivo, ese bienestar tan

84

anhelado que promete y que hemos demostrado que es posible de lograr con el agua de mar incorporada a la dieta diaria, siendo el principal elemento de la dieta diaria: propósito principal de nuestro proyecto en paises de hambruna y sequía. (...) “Toda vida inocente tiene derecho a ese momento sublime de la felicidad, al momento en que el individuo, por muy bajo que sea el lugar que ocupe en la escala, sobrepase el límite estrecho de su yo individual, quiere más allá de él mismo y con su deseo oscuro penetra en el infinito en el que deberá perpetuarse. ¡Que el hombre colabore! ¡Que ayude a la naturaleza! Todos lo bendecirán, desde el abismo a las estrellas. Dios tendrá una mirada para él si, como él, se hace promotor de la vida, de la felicidad, si distribuye entre todos la parte que incluso los más pequeños tienen derecho a poseer aquí abajo. El mar posee con una abundancia tal el tesoro de la base universal de la vida , de la mucosidad embrionaria, de la viviente gelatina animal de la que el hombre salió y de la que sigue saliendo, de la que incesantemente extrae la mullida cocnsistencia de su ser, que ese tesoro es el agua de mar en sí misma. Con ella fabrica sus vegetales, sus animales, a los que se regala con prodigalidad. SU GENEROSIDAD DEJA EN RIDÍCULO A LA TACAÑERÍA DE LA TIERRA. EL DA, SABED RECIBIR PUES” (Jules Michelet)

Quién era René Quinton Salvó en su época la vida de miles de niños, murió prematuramente y su obra sólo sobrevivió gracias al entusiasmo desinteresado de algunos fieles, hoy desaparecidos. Una joven empresa acaba de retomar la antorcha y quiere poner a la orden del día las curas marinas de su genial creador. René Quinton nació el 15 de diciembre de 1866 en Chaumes en Brie. Su padre era un notable, alcalde de la ciudad, proveniente de una familia de médicos y médico él mismo. Esta larga herencia de hombres acostumbrados a inclinarse sobre la vida y a observar los fenómenos, probablemente no le fue extraña a la vocación de nuestro héroe, a pesar de que no recibió formación científica particular alguna. Efectivamente, al salir del Liceo Chaptal, había escogido la carrera de las letras y, como Claude Bernard, escribió primero algunas comedias. René Quinton comenzó siendo crítico de arte, sin embargo muchos hombres de letras y no inferiores (Barrés repetía a quien quisiera oirle ¡que nadie le había dado la impresión de genio como Quinton!) habían observado en la época su método de trabajo y estaban impresionados por el rigor de su enfoque científico. Parecía que agotase el tema a la manera de Flaubert. Nos imaginamos a menudo al sabio como un buen alumno que ha seguido el escalafón de los estudios superiores y cuya aplicación le conduce a inventos o descubrimientos, según un sendero trazado, por el cual avanza un poco más lejos que sus maestros... Nada de esto encontramos en la vida de Quinton que fue en primer lugar un ser humano cultivado, un humanista cuyos dones de imaginación, el gusto por los inventos y la pasión casi enfermiza por la perfección, se manifestaron inicialmente en los ensayos literarios. Por otro lado fue esta preocupación por el trabajo bien hecho, lo que le llevó a seguir unos cursos en el Museo de Historia Natural, para extraer de ellos la base científica de la novela que se proponía escribir. El profesor Marey, que investigaba el vuelo de las aves, se convirtió en su amigo y le dio las claves para un campo investigativo apasionante y a su medida: la biología.

85

El agua de mar, medio orgánico Este es el título de su obra maestra, editada en 1904 y síntesis de sus trabajos y reflexiones sobre la materia viva durante una decena de años. Este hombre, cuya visión es totalmente cósmica, parte de lo más elevado al preguntarse por qué las cosas son como son. Como la vida se perpetúa, lleva en sí misma los medios para vivir y perpetuarse, y todo acto biológico conlleva su utilidad. La investigación sobre esta utilidad debe servir de punto de partida para el conocimiento de los fenómenos actuales, como el estudio de las causas que provocaron la sucesión de las formas animales a lo largo de las eras desaparecidas. Frente a las variaciones de todos los órdenes sufridas por su medio a lo largo de las eras, la vida animal, que apareció en los mares tiende a mantener, a través de la serie evolutiva, las condiciones del origen. Es decir que en vez de obedecer pasivamente a la influencia del medio, ¡la vida se opone a estas modificaciones! Si las formas anatómicas cambian, es para mantener la temperatura original (la Tierra se ha enfriado a lo largo del tiempo), el medio marino de los orígenes y, en este medio marino, la concentración salina de los orígenes. Quinton extrae de sus conclusiones cierto número de Leyes: - La Ley de la Constancia Térmica está basada en el estudio de las temperaturas animales contemporáneas y de la sucesión de las formas animales paralela al enfriamiento progresivo del globo. - La Ley de la Constancia Marina rige la considerable cantidad de agua encerrada en el protoplasma. Estamos constituidos por el 70% de líquido, no lo olvidemos. - La Ley de la Constancia Osmótica tiene en cuenta la presencia en el organismo de sales características del agua de mar. Por otra parte la salinidad orgánica no concierne sólo a la constancia de una fórmula mineral propia del agua oceánica, ésta engloba también a los elementos raros contenidos a la vez en el agua de mar y en el organismo, y la intuición de Quinton está hoy confirmada por todos los descubrimientos hechos sobre los oligoelementos. Si la concentración de cloruro de sodio de nuestro medio interior es inferior a la del agua de mar, es porque frente a la concentración progresiva de los océanos, la vida animal ha tendido a mantener la concentración original. Un acuario marino La conclusión del biólogo desemboca en la Ley de la Constancia Marina: por elevado que se halle en la escala animal, el ser vivo permanece en un acuario marino en el que las células que lo constituyen siguen viviendo en las condiciones acuáticas en que se encontraba la célula primitiva, la forma animal de la vida. Las formas cambian para permitir el mantenimiento de las condiciones de vida del medio interior. Partiendo de estos datos teóricos que iluminan un nuevo día en la teoría de la evolución, Quinton pasa a las verificaciones experimentales y comienza por demostrar que es posible hacer vivir los glóbulos blancos en el agua de mar. Luego vinieron los famosos experimentos efectuadas en el Collège de France sobre perros: demuestra la no toxicidad del agua de mar inyectando a un perro hasta el doble del volumen de su medio interior. Reemplaza la totalidad de la sangre de un perro, previamente sangrado por completo, con agua marina, y el animal trota a la mañana siguiente en el laboratorio. El experimento confirma la teoría; ahora es posible pasar al ensayo terapéutico. Los experimentos son llevados a cabo en los Servicios de los Sres. Macé y Potocki, tocólogos de hospitales de París, y demuestran la superioridad evidente del agua de mar sobre el suero artificial. El método está listo para la práctica terapéutica. Estamos en 1905, es de inmediato un éxito fulminante, las inyecciones de agua de mar isotónica

86

aplicadas a los lactantes en los dispensarios marinos creados por Quinton son del orden de 100.000 al año en París y que sobrepasan las 150.000 en el dispensario de Lyon. Los médicos que prescriben las inyecciones de agua de mar aumentan cada día y Quinton alcanza en seguida la fama. Hay que decir que los resultados superan todas las expectativas: el lactante colérico sana en casi todos los casos, el atrésico que en esa época estaba abocado a una muerte ineludible, bajo la influencia marina asegura su restablecimiento. Es así como miles de lactantes condenados por el hospital, fueron arrancados a su muerte segura. Pero las virtudes del agua de mar no están destinadas sólo a vencer estas dos temibles plagas; las aplicaciones son incontables y sin contraindicaciones. El tratamiento hace maravillas por ejemplo en el caso de enfermedades gastrointestinales y en distrofias infantiles. Es benéfica para el desarrollo del niño raquítico y enclenque, que crece mal, y actúa como un tónico y reconstituyente general. Introducción El 13 de julio de 1925, en la iglesia de Saint Ferdinand des Ternes, en París, una multitud asistía a los funerales de un hombre que desaparecía en plena madurez. La composición de esta reunión podía parecer extraña. Había numerosas mujeres de sencilla extracción llevaban en sus brazos o cogidos de la mano niños pequeños. Pero también personalidades de los más diversos medios: Paul Painlevé, presidente del Consejo; dos mariscales de Francia: Franchet d'Esperey y Fayolle, rodeados por varios generales y una delegación de jóvenes oficiales llegados de toda Francia; profesores de universidad y médicos célebres: Variot, Macé, Potocki, Guillemot; escritores y eruditos como Anna de Noailles, Mario Meunier, Barbusse, Maurras, Farrère, Jules de Gaultier... Sin embargo este hombre no era político, médico ni escritor y sólo pertenecía a la Armada como oficial superior de reserva. Pero su influencia había sido tan considerable en distintos ámbitos y su actividad tan beneficiosa para los seres humanos, que la élite francesa se consideraba de luto y el pueblo lloraba a un benefactor. El caso de René Quinton es, sin duda, único en los anales de la investigación y de los descubrimientos. A los 30 años, proveniente de los medios literarios, aparece en el panorama científico como un meteoro. En poco tiempo revoluciona varias de las más importantes disciplinas. Pronto se hace célebre en todo el mundo e incluso la persona de la calle conoce su nombre. Apenas hay periódico que no hable de él y sus trabajos, que son expuestos prolijamente en las revistas científicas. Los grandes contemporáneos le rinden homenaje. Barrès declara: "Sólo Quinton me ha dado la sensación de estar ante un genio". El dramaturgo Paul Hervieu reconoce: "Hablando con él, siento cada momento que el suelo se hunde a mis pies". Y Paul Painlevé dice que le ha hecho comprender a Goethe cuando dice que el don supremo que de la Naturaleza puede recibir el ser humano es la personalidad. He podido recoger decenas de afirmaciones similares de su correspondencia con hombres ilustres o de las dedicatorias de libros, donde la palabra admiración se repite como un motivo principal. Dos años después de la muerte de Quinton, el mariscal Franchet d'Esperey hace un llamamiento para erigir un monumento a su memoria. Se constituye un comité de honor en el que se encuentran el presidente de la República Gaston Doumergue, el presidente del Consejo Raymond Poincaré, el presidente del Senado Paul Doumer, Paul Painlevé, los mariscales Lyautey y Franchet d'Esperey; sabios como Charles Richet y de Broglie, escritores como Anna de Noailles, Bourget, Maurras, aviadores pioneros como Louis Blériot y Dewoitine... la lista ocuparía tres páginas de nombres célebres de la época y no

87

estarían todos. En 1931, cuando el monumento fue inaugurado en Chaumes en Brie, el pueblo natal de Quinton, la ceremonia atrajo multitud de personalidades del mundo científico, literario, militar y político. Después de un emotivo discurso de Franchet d'Esperey, Paul Painlevé declaró que René Quinton legaba a las generaciones futuras una obra, un ejemplo, una lección. Y poco después, el olvido. Se diría que un auténtico complot de silencio se formó en torno a Quinton y su obra. Cuando se redescubre a este hombre genial y se presiente el alcance de sus trabajos, se pierde uno en conjeturas para explicar lo inexplicable. Porque si bien fenómenos similares se producen a veces con un poeta o con un escritor genial, que atraviesan un período de "purgatorio", no se pueden observar en la historia del conocimiento científico, al menos a este nivel. Es como si durante dos generaciones se hubiese olvidado del todo a Pasteur. No hago esta comparación a la ligera. Como se verá, numerosos de sus contemporáneos la habían establecido ya. Quinton había previsto este período de olvido de medio siglo a partir de su muerte... y ahí probablemente se equivocó en 20 años. En 1955, en un folleto casi confidencial, un médico de Lyon escribía que Quinton y su obra parecían haber pasado al olvido, pero que el destino esperaba el momento de hacerlos reaparecer. Al mismo tiempo, en el lejano Finisterre, frente al océano del que Quinton había revelado sus secretos, un viejo folleto caía en manos propicias y el hilo se reanudaba otra vez. Después de unos cuantos años, una pequeña élite ha encontrado el camino de este gran sabio y valorado algunas de las repercusiones de su excepcional obra. Este redescubrimiento está jalonado de acontecimientos importantes, de los cuales hablaré. Por tanto es preciso señalar que la principal ambición de esta obra no es simplemente hacer justicia a René Quinton, contribuir a darle dentro de la Historia de la Ciencia el lugar que se merece. Si este fuera el único objetivo, no hubiese abordado esta tarea a pesar de su legítimo carácter. Porque Quinton, según la expresión de uno de sus más recientes comentaristas extranjeros dirigiéndose al presidente de la República Francesa, es de una actualidad candente. Sus trabajos constituyen una suma que nuestra generación no agotará, proyectan una claridad única sobre los problemas de la vida y milagrosamente conservan su valor innovador. Tenía Quinton un adelanto de medio siglo respecto a su época; hoy es actual para nosotros, su mensaje nos interesa, nos ofrece inagotables riquezas. (...)Capítulo III Nada puede surgir de nada, la generación espontánea no existe ya ni en el ámbito intelectual. Los mismos genios se vinculan a precursores y por eso Musset ha podido escribir: "Es preciso ser tan ignorante como un maestro de escuela para vanagloriarse de decir algo que nadie aquí abajo haya podido decir antes que nosotros". Pero el poeta sólo tiene razón relativamente. Porque la idea nueva, por su carácter de síntesis, por la disposición de la mente creadora que la modela, es a pesar de todo algo dicho por primera vez. Igual que el pintor o el músico se sirven de signos preexistentes para hacer una obra original, el sabio reúne en una nueva concepción elementos de conocimientos hasta entonces dispersos. El precursor directo de René Quinton fue Claude Bernard, quien a su vez debía mucho a la definición de Blainville sobre los medios íntimos. Se sabe que en el origen, la vida se manifestó con la aparición de un organismo unicelular, es decir formado por una sola célula. La embriogénesis, ciencia de las formas por las que pasa todo organismo desde el estado de huevo hasta su nacimiento, muestra

88

que continúan procediendo de una primera célula: el óvulo fecundado. Por otra parte, a lo largo del siglo XIX los estudios de paleontología habían santificado una de las ideas más viejas del ser humano en cuanto a suponer o afirmar que la vida ha comenzado en las aguas. Claude Bernard muestra que las células del organismo continúan viviendo en las condiciones originales, es decir acuáticas, gracias a un auténtico medio líquido interior. Lo expone por primera vez en la célebre obra que fundamenta la medicina moderna: Introduction à l'étude de la Mádecine expérimentale (1895). Pero en sus obras ulteriores y en sus cursos, volverá incansablemente sobre esta cuestión, aclarándola a veces bajo un nuevo ángulo para evitar las inevitables repeticiones. Así pues, el agua es la condición primera e indispensable para toda manifestación vital. Ciertamente se distinguen los animales acuáticos y los aéreos, pero la distinción cesa a nivel de los tejidos orgánicos y de las células que los componen. Sumergidos en el medio interior estos elementos "son acuáticos en todos los seres vivos -escribe Claude Bernard-, es decir viven bañados por los líquidos orgánicos, que contienen una gran cantidad de agua". Aún hoy, esta cantidad de agua en el organismo se evalúa de manera diversa, pero siempre grande. Claude Bernard estimaba que alcanzaba a veces del 90 al 99% de los líquidos orgánicos. Un número reciente de la revista Diététique et Collectivités indica que el agua representa el 60% del peso del adulto y el 70% en el recién nacido. A menudo he encontrado cifras mayores, pero al menos estos valores se pueden considerar como mínimos. Cuando Claude Bernard comienza sus investigaciones, precisa que ese medio interior está constituido por el plasma sanguíneo. Agrega pronto el plasma linfático. Finalmente, en 1878, en Los fenómenos de la vida, lo define como la totalidad de los líquidos circulantes en el organismo. La integridad de este medio, explica el célebre fisiólogo, está asegurada por las acciones reguladoras. Los seres vivos, cuando llegan a cierto nivel de complejidad, se defienden contra las variaciones y perturbaciones del medio exterior cósmico manteniendo constantes las condiciones del medio interior gracias a estos mecanismos. Por ello considera como acciones reguladoras del medio interior a la respiración, la digestión, la circulación, las secreciones externas, numerosas secreciones internas y las acciones del sistema neurovegetativo. He aquí, pues, una idea fundamental de Claude Bernard: la autonomía fisiológica. En la persona en buena salud, el medio interior amortigua, neutraliza y transforma las agresiones provenientes del mundo exterior en sus incesantes variaciones. Las grandes funciones del organismo tienen como tarea esencial mantener constantes las condiciones fisicoquímicas de este medio interno. Y el sabio señala la envergadura de esta concepción de la vida celular estableciendo una síntesis entre dos ideas aparentemente opuestas: "Hay un verdadero medio interno que media entre el medio cósmico y la materia viva, en los seres organizativamente más elevados, formados por la agregación de organismos elementales. La permanencia del medio interno es la condición para una vida libre, independiente: el mecanismo que la permite asegura, en el medio interno, el mantenimiento de todas las condiciones necesarias para la vida de los elementos. Esto nos permite comprender que no puede haber vida libre, independiente, para los seres simples cuyos elementos constitutivos están en relación directa con el medio cósmico, sino que esta forma de vida es, por el contrario, patrimonio exclusivo de seres llegados al colmo de la complejidad y de la diferenciación orgánica." Así pues, los organismos elementales que no pueden asegurar la fijeza de su medio interno, no son libres en relación con el mundo exterior cósmico . Son juguete de las

89

condiciones ambientales, son esclavos del mundo exterior. "La fijeza del medio interno repite una vez más Claude Bernard- supone un perfeccionamiento del organismo tal, que cada instante son compensadas y equilibradas las variaciones externas." Mucho más tarde, Carrel lo describiría a su vez en L'Homme, cet inconnu, empleando una forma imaginativa: "En el interior del organismo, las células se comportan como pequeños animales acuáticos sumergidos en un medio oscuro y tibio... Las células forman sociedades que llamamos tejidos y órganos... La estructura y funciones de las células son determinadas por el estado físico, fisicoquímico y químico del líquido que las rodea... La existencia de los tejidos no se puede concebir sin la de un medio líquido... El medio interno forma parte de los tejidos." El medio interno es pues el nivel fisiológico primordial de nuestro organismo, su matriz líquida, tomando la expresión del gran fisiólogo americano W.B. Cannon, profesor de fisiología en Harvard y en la Sorbona. Hasta 1946 no se publicó en Francia la obra de Cannon titulada La Sagesse du corps (La sabiduría del cuerpo, Éditions de la Nouvelle Critique). ¿Y en qué consiste en último extremo esta sabiduría de nuestro cuerpo? En hacer todo lo posible, mediante múltiples aparatos, para mantener la integridad de nuestro medio interno. El americano declara en su prefacio que "la idea central del libro, la estabilidad del medio interno en el organismo en los animales superiores, está directamente inspirada en los puntos de vista precisos y la comprensión profunda del eminente fisiólogo francés Claude Bernard", y que "este libro puede incluso considerarse un homenaje a su memoria". En efecto, en este notable libro Cannon retoma todos los trabajos de Claude Bernard y añade sus propios desarrollos tras la declaración del francés: "Todos los mecanismos vitales, cualquiera sea su variedad, sólo tienen un fin: mantener constantes las condiciones vitales en el medio interno" y agrega que "jamás fisiólogo alguno ha escrito una frase tan importante". La originalidad de los trabajos de Cannon consiste en estudiar todos estos mecanismos vitales de los que hablaba Claude Bernard, que denomina dispositivos homeostáticos, estableciendo así las funciones de los órganos, aparatos y sistemas fisiológicos en el combate continuo de nuestro organismo para defender contra el mundo exterior la integridad de esta "matriz líquida". El sabio ruso Alexandre Bogomoletz, presidente de la Academia de Ciencias de Ucrania, fallecido en 1946, escribía en Comment prolonger la Vie (Bibliothèque française 1950): "La condición esencial para que la vida se prolongue, es la renovación periódica del medio interior, su rejuvenecimiento... El rejuvenecimiento del medio, como el cambio del medio en los cultivos artificiales, es de inmenso valor para la vitalidad de las células. Este factor parece abrir a la ciencia médica nuevas y amplias perspectivas en su lucha por la longevidad. La medicina se encuentra ante una tarea de inmensa importancia: aprender a modificar el estado de este medio interno en el cual viven los elementos celulares, encontrar los métodos para sanearlo, purificarlo y renovarlo sistemáticamente". Al asignar como fin principal de la fisiología el estudio de los terrenos vivos, Claude Bernard había subrayado mucho que era preciso buscar la unidad de la naturaleza de los fenómenos fisiológicos y patológicos entre la variedad infinita de sus manifestaciones especiales. Se había dedicado a ello descubriendo la existencia del medio interno y comenzando a definir su naturaleza. Quinton va a perseguir el mismo fin, la búsqueda, a través de la diversidad y la multiplicidad de las formas, de la unidad biológica fundamental, del denominador común de todos los seres vivos, o por lo menos de los organismos superiores. A los treinta años su cultura es prodigiosa, incluso para una época en que se lee mucho, pero lo que más extraña en su abundante correspondencia es que en ella no hay nada gratuito; toda aportación exterior es transformada por su originalidad fundamental, su

90

fuerza, su temperamento. Sabe todo lo que se puede saber, ha profundizado en todo, se trate de religiones o de filosofías, artes o literatura, pero también en las más diversas ciencias, a pesar de lo que se diga a veces. Quinton no ignora pues nada de los trabajos de Claude Bernard, que es célebre. El gran fisiólogo ha establecido la fijeza, para las especies superiores, del medio interior en su temperatura y su composición química, pero no ha emitido hipótesis alguna sobre la aparición de esa fijeza. Ahora bien, Quinton ha demostrado mediante su Teoría de la Constancia Térmica, transformada en Ley tras una serie de experimentos, que las especies más recientes, cuya actividad celular es la más elevada, presentan exactamente la temperatura original de 44°C. Es pues lógico plantear como hipótesis que las otras condiciones originales se han mantenido en las mismas especies. ¿De qué condiciones se trata? Si la aparición de la vida consiste en un fenómeno fisicoquímico, agitado como en una gigantesca retorta en la inmensidad del laboratorio cósmico, no se puede suponer que la única condición fuera la térmica. Quinton sabe que la célula vive necesariamente una existencia acuática, sea el organismo unicelular de los orígenes o las innumerables células de nuestro cuerpo. Así pues, como lo demostró, la primera célula hizo su aparición a una temperatura de 44°C y esta temperatura era la del agua donde se bañaba, que tenía cierta composición química. En esa época había sido emitida la hipótesis -pero siempre de un modo vago- de que ese medio acuático podía ser el mar. El suizo Bunge, por ejemplo, consideraba que en los vertebrados el cloruro sódico quizá fuera el vestigio químico del origen marino de la célula, suposición que Quinton no conocía. Con su imaginación de visionario, Quinton va muy rápido y mucho más lejos: de un dato posible construye una hipótesis brillante, pero en apariencia muy aventurada. La vida comienza en el agua, muy probablemente en la época precámbrica, cuando el planeta estaba enteramente cubierto por los océanos. El agua que baña la primera célula es el agua de mar, a unos 44°C. El pensamiento de Quinton pasa entonces por encima de todos los tiempos geológicos, por encima de toda la cadena de las especies, para fijarse en el representante más reciente del reino animal, vertebrado superior: el ave, puesto que su organismo se ha mantenido fiel a la condición térmica original. ¿Por qué su medio interno no representaría también fielmente la composición química del medio celular de los orígenes?... ¡El medio interno del vertebrado debe ser el agua de mar! "Cuando mi mente estableció esa afinidad -diría más tarde Quinton-, cuando trazó ese puente sobre los milenios, me dio vértigo..." En seguida, febrilmente, se puso a trabajar. Una ojeada por las cifras de las composiciones químicas del agua del mar y del medio interno de los vertebrados le mostró ya espontáneamente analogías impresionantes, pero él era el primero en observar las pruebas porque la hipótesis esclarecedora había surgido de su imaginación creadora. Hay una oposición característica entre los dos tipos de mentes de quienes llamamos sabios. Unas proceden por análisis, agregan tal o cual detalle nuevo, enriquecen, profundizan en los mecanismos, sin preocuparse en absoluto por la explicación general; su único culto es la acumulación de datos. Las otras, la de un Cuvier reconstruyendo las formas desaparecidas a partir un pequeño hueso, a sus anchas en los grandes conjuntos, elaboran síntesis, tratan de situar el fenómeno observado en un gran conjunto... Quinton pertenece a esta segunda familia, a la de los verdaderos innovadores, los verdaderos pioneros de la aventura humana que jalonan cada conquista del conocimiento. Pero aunque estos primeras afinidades confirmaron ya su hipótesis, eran aún demasiado elementales. No le satisfacían los muy primarios análisis de la época del medio interno de los vertebrados y del agua de mar. Fue necesario pues un largo trabajo para completar estos análisis, con el fin de poder realizar las comparaciones. Ahora bien, Quinton no

91

tenía ese temperamento plácido de los hombres para quienes el trabajo científico se inserta entre la lectura de un periódico por la mañana y las zapatillas por la noche; está devorado por la necesidad de saber y demostrar, en seguida y no después de años de minuciosas investigaciones. Sin embargo consagra el tiempo necesario a los trabajos minuciosos, volviendo a encontrarse con el imperativo analítico; pero antes que nada desea las pruebas de que su hipótesis se justifica plenamente. Y decide que estas pruebas sean fisiológicas. Más que sobre trabajos eruditos, funda sus pruebas en la vida misma, demostrará el movimiento andando. Para comprender el alcance de los experimentos que medita Quinton, es preciso detenernos un instante en cómo ha precisado la idea de medio interno de Claude Bernard. Quinton rechazó esta expresión para crear la de medio vital. Este medio es interno en relación con el conjunto de nuestro organismo, pero exterior a la célula, dice con toda lógica, así que la palabra interno es equívoca. Por otro lado también empleará la expresión extracelular, que parece ser suya y se ha seguido usando. Pero actualmente se emplea más medio interno y lo voy a seguir utilizando a pesar de Quinton. El medio interno -precisa- es el líquido extracelular que baña las células, facilitándoles, por contacto directo o por la vía de sustancias que unen y separan, el medio fisicoquímico propicio para la vida y los materiales de nutrición que transporta. Está formado por el plasma de la sangre, la linfa, las cavidades serosas, por los plasmas de imbibición de todas las sustancias unificantes y permeables de todos los tejidos, conjuntivas, mucosos, cartilaginosos, etc. El conjunto de estos plasmas forma un todo homogéneo cuya composición es en todas partes idéntica, constantemente agitada, purificada, renovada por la circulación sanguínea y linfática y por los fenómenos de difusión. El medio interno entreteje, pues, todos los tejidos orgánicos. No es ningún tejido en particular, sino la única parte líquida, no celular, de los tejidos, la atmósfera líquida que baña toda célula dotada de vida y en donde esta materia viva encuentra el medio propicio para su vida y su renovación. El medio interno se diferencia, pues, de un modo absoluto de la materia viva, celular, como el líquido de cultivo se diferencia de la bacteria. (...)Capítulo XI Probablemente la medicina siempre ha estado dividida en dos mentalidades. La primera sobre todo es sensible al síntoma, fija su diagnóstico en el órgano que sufre, donde se sitúa la sede de la enfermedad, y por tanto trata de combatir la enfermedad por medios que la atacan directamente. La segunda opina que toda enfermedad sólo es la expresión local de un desequilibrio general, y que si se puede emplear medios específicos, es mejor atacar antes las causas profundas. Pero en cierto momento apareció Pasteur. Sus trabajos, después de el período de dificultades conocidas, fueron adoptados con entusiasmo, y se puede decir que han dominado un tiempo la evolución de la medicina. Quinton rendía homenaje al genio de Pasteur. En 1900 escribía a un amigo que le criticaba: "Cuando se encuentra usted frente a una mente indiscutiblemente superior, en vez de condenarle, empiece usted a recorrer el camino que le condujo a emitir un juicio. Un hombre como Pasteur representa un valor que se dedicó con desinterés y agudeza a un número muy importante de fenómenos... No es un soñador ni un teórico, ni un metafísico, no es un geógrafo ciego desde su nacimiento, encerrado en una cárcel, que nos cuenta dogmáticamente la forma y el color de los atlantes. Después de haber disociado fenómenos infinitamente complejos, después de haber manejado y aprisionado lo invisible, después de haber tenido bajo su dominio las causas vivas, después de haber elevado en el caos una de las grandes teorías humanas, después de haber proyectado

92

claridad en uno de los arbustos más confusos del bosque del mundo, Pasteur era simplemente un hombre que no creía haber llegado al fondo de las cosas." Así pués, no se trata de ver en Quinton en anti-Pasteur, y su época ha comprendido bien que estos dos sabios eran, en cierto sentido, complementarios.. Por ejemplo, en la prensa, un redactor del Intransigeant escribía en 1907: "Los trabajos de Pasteur nos aportan una concepción de la enfermedad, los de Quinton nos aportan una concepción de la salud.... ¿Qué es un suero de Pasteur? Es un suero particular de una enfermedad y contra esta enfermedad, un suero que ataca a un microbio determinado y a ningún otro. ¿Qué es el agua de mar? Es un suero que no ataca a ningún microbio en particular, sino que da a la célula orgánica la fuerza para luchar contra todos." Un médico, el Dr. Robert-Simon, declara: "Tenemos en los sueros pasteurianos sueros específicos de una enfermedad en particular, actuando contra una célula microbiana determinada y sus toxinas. Los trabajos de Quinton hacen del agua de mar un suero, ya no contra tal o cual microorganismo sino para la célula; y la clínica confirma esta manera de ver, porque en todos los casos en que la célula está alterada, vemos la recuperación del organismo después de la inyección de agua de mar." Para terminar, más cerca de nosotros, el doctor Jean Jarricot no duda en declarar que si se saca de la concepción de Quinton todas las consecuencias, sobre la evolución de las ideas humanas la doctrina marina puede tener la misma importancia que los trabajos de Pasteur. De todos modos Pasteur y Quinton, incluso aunque sus trabajos sean complementarios, se encuentran en las antípodas uno del otro. Estos dos sabios encarnan verdaderamente, el primero la medicina que se preocupa ante todo por el agente patógeno y la enfermedad en sí, y el segundo, la de los terrenos. ¿Pero qué es el terreno? Cito la definición del diccionario Larousse, que me parece excelente: "Terreno orgánico, en biología: Conjunto de sustancias minerales del medio nutritivo, en las que se desarrollan los elementos celulares como las plantas en la tierra y que se considera en patología desde el punto de vista de la facilidad más o menos grande que ofrecen al desarrollo de los microorganismos patógenos." Agreguemos únicamente que cuando este terreno se halla desequilibrado no sólo es propicio para el desarrollo de los gérmenes patógenos, sino además a la instalación de alteraciones funcionales y de enfermedades crónicas no infecciosas. Hay que subrayar también la distinción entre el terreno y los terrenos. Según la definición del Larousse, se ve claramente que el terreno, idéntico en todos los vertebrados, es el medio interior, puesto que sólo él contiene todas las sustancias minerales en cierto equilibrio. Y a partir del momento en que los departamentos de la economía corporal han extraído del medio interno los elementos específicos de su funcionamiento, existen entonces terrenos que varían según algunos grandes tipos de individuos, que cada escuela ha determinado según sus principios, y dentro de un tipo, un terreno propio de cada individuo. Así pues, Quinton ha demostrado que el medio interno, este terreno primordial, esta matriz líquida, es idéntica al agua de mar y se encuentra perturbado, es decir ofreciendo una presa a la enfermedad, en la medida en que se aleja de esta composición por diversas razones. El método marino consiste en renovar de algún modo el medio interno gracias a inyecciones de agua de mar, que tienden a restituirle su composición original. En esa época se había comprendido perfectamente la naturaleza y la envergadura de esta concepción. En los escritos observo frecuentemente la conexión de los trabajos de Quinton con los de Claude Bernard, la idea de que su terapia tiene como fin renovar -e incluso a veces se escribe "rejuvenecer"- el medio interno y ciertos autores declaran

93

lógicamente que el marco de las aplicaciones del método marino son ilimitadas, puesto que se dirige al caldo de cultivo de células, ese medio cuyo equilibrio condiciona su actividad normal y cuya perturbación repercute inmediatamente sobre ellas. Sólo citaré a dos médicos porque han expresado su juicio de una manera particularmente notable. En 1911, el Dr. Plantier, en una conferencia dada en Annonay a sus colegas, concluía así: "Por todas estas razones, les invito vivamente a que recurran al método de Quinton cada vez que puedan. Ahí el médico tiene un campo de exploración inmenso, donde todavía hay mucho que rebuscar y una terapia sencilla, sin peligro, verdaderamente racional y eficaz cuyas aplicaciones no harán más que desarrollarse cada vez más... Nuestras observaciones actuales permiten únicamente entrever cuán amplio campo de aplicación abre a la actividad terapéutica el descubrimiento genial de Quinton..." El Dr. Robert-Simon, en la importante obra Applications thérapeutiques de l'eau de mer, ya desde 1907 hace inventario de las primeras indicaciones del método marino, por otra parte ampliamente experimentado por él, y concluye en estos términos: "A pesar de la aparente simplicidad (y gustosamente diría que incluso a causa de ella), no creemos que sea paradójico ver en el plasma marino el suero mismo de la célula orgánica, es decir un medio para restituir a las células su actividad perdida o disminuida, para renovar la parte mineral de su caldo de cultivo alterado, sea cual sea la causa que haya producido esta alteración... Las sales marinas reconstituyen el medio vital alterado en su individualidad mineral tan importante... Después de sólo tres años de experimentos, nadie puede prever los límites que el futuro concederá a este método. Los últimos ensayos (gota, reuma, ciática, tos ferina) nos autorizan a pensar que el ámbito de sus aplicaciones se irá extendiendo y lo general de su acción le valdrá un lugar muy importante, quizás preponderante, entre los agentes curativos de que dispone la medicina." A lo largo de esta obra he tenido que apoyarme en numerosas citas, que constituyen otras tantas referencias serias. Frente un tema así, el autor debe apartarse y contentarse con ser un fiel agente de transmisión, sin dejar jamás lugar al equívoco que permita pensar que emite un juicio personal, que inmediatamente podría hacer dudar. Pero debo limitarme: incluso aparte de obras enteras, tesis doctorales en medicina, amplias comunicaciones, son cientos los artículos de médicos que informan sobre experimentaciones exitosas del método marino, para las indicaciones más diversas. Las definiciones generales, como las que acabo de señalar, son claras, sencillas, fáciles de comprender. Por ello reflexiones como la que últimamente me han hecho, hay que atribuirlas a una ignorancia supina: que las inyecciones de suero marino son una vieja terapia jadeante, superada por los nuevos medicamentos y completamente arcaica. ¡Es exactamente como si se dijera que el aire y el alimento hoy ya han sido superados! El mar y el ser humano apenas han cambiado desde Quinton, ni desde Platón, que ya decía: "El agua de mar cura todos los males". Confundir un agente natural con un medicamento bajo el pretexto de que se utiliza en terapia, es realmente la señal de tener mal el juicio, o por lo menos estar muy grave. ¿Cuáles son las principales aplicaciones del método marino de René Quinton, es decir las inyecciones de agua de mar isotónicas? Para enumerarlas, con muchos olvidos, porque no he podido inventariar completamente este tesoro de innumerables trabajos aún muy dispersos, hay que referirse a la bibliografía médica de antes de 1914. En ese momento, aunque Quinton haya dejado sus trabajos personales de investigación por consagrarse al desarrollo de la aviación, el método está en pleno desarrollo. Entonces, en una bibliografía forzosamente incompleta, se puede contar en Francia ocho tesis doctorales en medicina aprobadas y un centenar de comunicaciones importantes y

94

originales. Todo esto necesita ser reconsiderado, estudiado y desarrollado con los medios de investigación y complementarios de que dispone la ciencia en nuestra época. Por otra parte, probablemente convendría reexaminar también la cuestión de las dosis. Al comienzo Quinton y sus colaboradores utilizaban dosis muy fuertes, 500, 600 y a veces hasta 700 centímetros cúbicos en una sola inyección. Pero llama la atención el resultado verdaderamente sensacional obtenido en los lactantes. ¿Qué dosis se empleaban entonces? En el cólera infantil, por ejemplo, el niño recibía una inyección de 200 gramos por la mañana y por la tarde durante diez días consecutivos y 200 gramos por día durante ocho días más. Así pues, para un pequeño cuerpo de 3 kg, cuyo medio interno es unos dos litros más o menos, se inyectaba en sólo dieciocho días más de 5,5 litros de suero, es decir dos veces y media la cantidad de su medio interno. Y para los adultos, la inyección se redujo por último a 100 g tres veces por semana durante una cura de tres meses, lo que finalmente, escalonadamente durante un tiempo prolongado, da 4 litros de líquido para un organismo que pesa, por ejemplo, 60 kg y por tanto tiene un medio interno de 40 kg. Se ve en seguida la enorme desproporción entre el tratamiento de un niño y de un adulto, y no se puede menos que atribuir a ello los resultados fantásticos y espectaculares obtenidos con los lactantes. Estas curas milagrosas hicieron pasar las otras indicaciones parcialmente desapercibidas para los contemporáneos. Y todavía hoy, cuando se encuentra a un médico informado, atribuye únicamente el suero marino a ciertas enfermedades infantiles. Por otra parte es verdad que en las enfermedades de los lactantes el método marino se elaboró particularmente, no de una manera más minuciosa, sino probablemente con más referencias y experimentos y un lujo de documentación absolutamente fuera de lo común. Esto se debe a los dispensarios así como a los servicios hospitalarios donde los médicos utilizaban el agua de mar para los niños. Pero hay que destacar sobre todo los considerables trabajos en este terreno del Dr. Jean Jarricot. En 1913 Jean Jarricot, todavía en ejercicio, fundó el dispensario marino de Lyon. En 1921 publicó la obra Le Dispensaire marin, un organisme nouveau de puériculture (editorial Masson), dedicada a Quinton, que es una verdadera recopilación. Se trata de un libro de gran formato, ilustrado con fotografías muy buenas, lleno de gráficos y estadísticas, que da cuenta resumida de un experimento seguido durante una década con resultados grandiosos El Dr. Jarricot tampoco se olvida de señalar que aunque se limita a estudiar las indicaciones referentes a los lactantes, el suero marino tiene un "campo de acción sin límite conocido y es previsible que abarque toda la patología". Y sabiendo como sería acogida esta afirmación, Jarricot agrega: "Lo reconozco, el método marino se presta así a una ironía fácil para quienes desean juzgar los hechos mediante el razonamiento puro, como si el método experimental no existiese todavía. Estas mentalidades han demostrado y enseñado durante mucho tiempo que la sangre no circulaba. Fueron quienes durante mucho tiempo obstaculizaron a Pasteur y las nuevas ideas directrices de la biología. También se obstinaron dilatadamente en ver en el agua de mar sólo un medicamento cualquiera y, sin comprender que un medicamento pueda tener una esfera de actividad tan amplia, rehusarán a priori creer en los hechos y en los resultados que están ante sus narices." El autor, que no sólo ejercitó su combatividad a través de numerosas obras, enumera las causas de la oposición que encontraba el método marino. La principal, en su opinión, viene de que la mente humana sólo se abre con dificultad a una verdad nueva: como lo demuestra toda la historia -y tenemos cercano el ejemplo de Pasteur-, jamás un gran descubrimiento se admite rápidamente, porque trastorna las costumbres y perturba una

95

cantidad inmensa de rutinas. Quizá incluso exista una relación, piensa Jean Jarricot, entre la duración de este período de lucha y la importancia o grado de novedad del descubrimiento, la intensidad de la oposición y el grado de asombro que provoca el adelanto del innovador sobre su época. Efectivamente, Quinton está mucho más cerca de nosotros que de sus contemporáneos. Lo que le vuelve actual es la evolución de nuestro instinto, que lleva hoy a los seres humanos hacia los agentes naturales, y la investigación científica infinitamente más precisa de los medios marinos, con la aportación de los aparatos electrónicos. El libro del médico lionés demuestra que la aplicación del método marino exige ser estudiada muy seriamente, y que los fracasos registrados se han debido a médicos que se servían de las inyecciones a la ligera. Jarricot analiza las causas de estos errores. Por ejemplo, en el caso de Simon y Pater, que informan en la Presse Médicale, en 1905, de un experimento sobre seis niños tuberculosos y cuyo resultado final fue nulo o nefasto, cada enfermo había recibido en promedio tres inyecciones, y por inyección en promedio 5 g de agua de mar, cantidad absolutamente ridícula. Sin comentarios, dice el Dr. Jarricot, porque el experimento no tiene la menor relación con el método marino. Por lo tanto, comenta, toda persona que utilice el método marino debería conocer sus desarrollos, y sobre esto me parece apropiado citar un pasaje: "Naturalmente no se trata de recurrir al método marino inyectando una dosis cualquiera de agua de mar... El método ya ha salido desde hace mucho tiempo del período de sondeos y experimentación. El éxito exige plegarse a reglas bastante estrictas que sintetizan una experiencia ya inmensa. No permite, como lo ha creído más de un autor que relató luego su fracaso, dejarse guiar por la fantasía... La cantidad inyectada (muy variable según las indicaciones), la repetición de la dosis, la duración del tratamiento, el baño como antitérmico para los niños y también para ellos el agua de mar en inyección como antiemético, el instintivorismo, la división de la dieta en un número de comidas apropiado, toda una serie de reglas, establecidas por Quinton, hacen de la terapia marina un método muy definido. Quizá no es exigir demasiado a los que se erigen como críticos del método, que primeramente se dediquen a conocerlo." Conocerlo es inclinarse ante una evidencia que describe Jean Jarricot, como tantos otros médicos que han visto también este hecho inconcebible: "La regla es que una hora después de la primera inyección, el niño que llegó moribundo y que vomitaba absolutamente todo, retiene un biberón de agua y una hora después el primer biberón de leche. En la mayoría de los casos la facultad digestiva suprimida se restablece ya y tan bien, que el niño aumenta fácilmente 500 g de peso en 24 horas. Fija agua en sus tejidos con avidez, con la misma facilidad que antes la dejaba escapar de su organismo. Menos de dos horas después de la inyección de agua de mar, se le dibuja una fisionomía mejorada que reemplaza el aspecto inolvidable del colérico agonizante.'' No me extenderé acerca de los prolongados desarrollos del autor sobre las modalidades indicadas por Quinton, precisadas por él y relativas a la aplicación verdaderamente científica del método marino. Sólo interesan a los médicos, a quienes señalamos que existe también un verdadero tesoro de documentación en fotos y observaciones que pueden ser muy fácilmente consultadas en París. Las indicaciones principales del método en las enfermedades infantiles eran la enteritis coleriforme o toxicosis, las enfermedades gastrointestinales, la intolerancia láctea, las hipotrofias y la atrepsia, la sífilis, el eccema. Hoy la mayoría de estas enfermedades están en vías de desaparición, por lo menos en nuestros países, pero no está prohibido pensar que el método marino aún sería excelente para muchas afecciones que aquejan a la infancia. Con el mismo impulso que Quinton, en colaboración con él, el Dr. Arnulphy concibió las líneas maestras del tratamiento prenatal que concierne, pues, a la vez a la madre y al

96

niño. Había tenido la idea por trabajos inéditos del sabio, que muestran una fase nueva de su genio perspicaz y tan original. Según la teoría del célebre Broca, el índice cefálico del individuo (proporción entre los diámetros transverso y anteroposterior máximo del cráneo, es decir entre la longitud y la anchura) es invariable desde el nacimiento hasta la muerte. Según la lógica de la gran concepción que fue el origen de todos sus trabajos, Quinton puso en duda esta teoría. En el momento de su muerte, en 1925, se preparaba para publicar sus conclusiones después de haber experimentado durante años con su habitual pasión y curiosidad, midiendo miles de cráneos de niños y de sus padres en el dispensario, en el servicio de recién nacidos de Macé en el Hôtel-Dieu, y en la Exposición Colonial de Marsella en niños de raza negra y amarilla. Quinton pudo probar que Broca se había equivocado. El niño viene al mundo con un índice de alrededor de 77, independiente de los del padre y de la madre. Por tanto escapa a todo carácter racial y es específico de la especie humana. Sólo durante los primeros meses el niño adquiere su índice definitivo, el de la raza. Asimismo, agregaba Quinton, el índice nasal del recién nacido es casi invariablemente 100, disminuye después para llegar a 90, 80 y 70 en las razas blancas y aumenta hasta 120 en ciertas razas negras. Igualmente el cabello rizado del negro es un cabello adquirido, pues el niño negro viene al mundo con el cabello recto. Quinton establece una relación entre este dato antropológico y el probable valor de un tratamiento prenatal. Antes de nacer, el niño está sometido a las leyes fisiológicas que rigen nuestra especie, y no a las particulares de su raza. Con más razón, piensa Quinton, probablemente escapa a los caracteres aun más recientes de la herencia inmediata. Por tanto, actuando sobre el feto a través de la madre, se debería poder liberarle de las taras que carguen sus ascendientes. Sea lo que fuera, los resultados de las inyecciones de agua de mar en el tratamiento prenatal dieron resultados que convendría meditar. Mucho antes, Arnulphy, Macé y Quinton habían experimentado ya con varias mujeres en cinta que habían tenido por lo menos cinco embarazos cada una, con el 28% de alumbramientos prematuros, el 14% de muertes intrauterinas y el 59% de niños muertos antes de haber alcanzado el año de edad, por tanto transmisoras de taras fuertes. Pues bien, a partir de un tratamiento prenatal por inyecciones, el porcentaje de incidentes en estas mujeres cae a continuación a cero. Después de haber fundado en Niza una Ligue de traitement prénatal marin, el Dr. Arnulphy puede recapitular sobre los resultados obtenidos. Este tratamiento, aplicado a mujeres cuyos embarazos precedentes habían sido más o menos anormales, permite llevarlos a término en la mayoría de los casos, obtener un desarrollo más o menos normal del feto como lo atestigua el peso elevado de los niños en su nacimiento, oponerse a continuación en estos niños a la atrofia y a la atrepsia, y por último actuar con tanta fuerza sobre la tara original, que los estigmas anatómicos que caracterizan las herencias tienden a desaparecer o incluso desaparecen del todo. Así las herencias sifilíticas y las predisposiciones hereditarias a la tuberculosis y a las grandes enfermedades son vencidas total o parcialmente. El tratamiento marino prenatal podría no estar reservado a estos casos patológicos. Aportaría una ayuda valiosa a las mujeres cuyo embarazo, por diversas razones agotamiento, desequilibrio nervioso, adelgazamiento y desnutrición-, se presenta mal. No es preciso llevar muy lejos el razonamiento para pensar que en una época como la nuestra, a toda mujer en cinta le beneficiaría mucho un tratamiento prenatal marino, al igual que para su hijo. Conozco personas que lo han experimentado en diversos animales domésticos. Los resultados han sido espléndidos, hallándose mucho mejor que animales de la misma raza y el mismo medio que no habían sido inyectados.

97

En los adultos, fuera del tratamiento prenatal, el método marino de Quinton, ha sido utilizado más o menos prolongadamente o experimentado en la tuberculosis pulmonar, en alteraciones digestivas, dermatosis, enfermedades de la mujer, trastornos mentales y neurosis, envenenamientos agudos, astenia, insomnio, grandes hemorragias y senectud. Al final de este libro se indica una bibliografía de las principales publicaciones sobre el método marino. En la monumental obra de Jean Jarricot Le Dispensaire marin, tiene un índice bibliográfico mucho más extenso hasta 1920 (pp. 124 a 129). (...)Capítulo XII Es verdad que el desarrollo del método de inyecciones de agua de mar se interrumpió bruscamente en 1914, aparte de la excepcional contribución de Jean Jarricot y una nueva fase de investigaciones que amplió el ámbito de sus aplicaciones. Sería acertado coordinar las investigaciones de todos los médicos que se interesaron sobre el tema y los que han utilizado el agua de mar, sea cual sea la técnica empleada, de una manera eficaz y original. Porque el método de inyecciones está lejos de agotar las virtudes curativas de que hablaba Platón y que Michelet presentía nuevamente -ciertas partes de su libro La Mer, son de un visionario que precede a la ciencia y que ésta justificará-. En el curso de los últimos años se han hecho descubrimientos que aportan nuevas pruebas sobre la precisión de las Leyes de la Constancia. Sin embargo hay que hacer justicia a la homeopatía, que no ha esperado medio siglo para comprender todo lo que le aportaba el método marino en el ámbito de las complementariedades, por lo menos en lo que se refiere a la generación de antes de 1914. Hacia 1908 el movimiento homeopático adoptó el método marino, y no únicamente en Francia. El Dr. Arnulphy, presidente de la Asociación Homeopática Francesa, presentó este método en 1908 al Hahnemann Medical College de Chicago y en el Congreso Internacional de 1911, celebrado en Londres, y por último, en 1912, ante los médicos de grandes ciudades norteamericanas, en el American Institute of Homeopathy. Este organismo era entonces una verdadera institución nacional, contaba con más de 8.000 homeópatas y sus decisiones regían el mundo homeopático norteamericano. Después de las comunicaciones del Dr. Arnulphy, el método marino fue adoptado oficialmente por esta asociación. Las razones de este acercamiento son evidentes. En primer lugar, Quinton había subrayado la importancia que concedía en el método marino a la acción de los elementos raros, noción familiar para los discípulos de Hahnemann. Además, los homeópatas reconocían en los análisis de Quinton componentes cuyo empleo formaba parte de su arsenal. Actualmente, además de los homeópatas que conocen el método marino, los médicos que utilizan la terapia de los oligoelementos, por otro lado próxima a la homeopatía, establecen rápidamente el puente con el método marino. Con su definición de elementos raros, ¿no ha sido en cierto sentido Quinton el descubridor de lo que después se ha llamado oligoelementos? Ciertos terapeutas utilizan ya los dos remedios juntos. El Dr. Jacques Ménétrier, creador en Francia de la terapia de los oligoelementos, me escribió en 1956: "Se puede considerar la asociación de agua de mar más catalizadores como una intervención de dos métodos complementarios en el medio orgánico. En efecto, cada vez más parece que los intercambios de iones están en la base de todos los fenómenos metabólicos y que estos intercambios dependen del medio electrolítico y de la circulación iónica normal o perturbada. En el conjunto de los fenómenos electrónicos (adquisiciones o intercambios de iones para constituir la materia orgánica), parece que los catalizadores

98

intervienen como intercambiadores y el agua de mar como medio de intercambio. El carácter particular del agua de mar... su afinidad con los oligoelementos, la convierten en el medio más adecuado y favorable para la vida, es decir, según creo yo, para los procesos de intercambio naturales.'' También recientemente un método de vanguardia, beneficiándose de los trabajos de Quinton que reveló a sus pioneros aporta una nueva prueba muy sólida de la Ley de la Constancia Marina. A finales de 1953 se celebraba en París un congreso internacional de celuloterapia, método creado por Niehans en que se inyecta células frescas. En el curso de los trabajos, se sugirió a los celuloterapeutas franceses, que se servían como todos los demás de un suero fisiológico como medio de soporte para las células a inyectar, que experimentasen el agua de mar isotónica. Los resultados fueron tales, que rápidamente los terapeutas franceses abandonaron el otro. Pero más que comentarla, citaré una carta del Dr. Pierre Colinet, antiguo director de los Servicios de Salud del Alto Comisariado en Alemania y antiguo asesor de la Organización Mundial de la Salud. "Antes de emplear el agua de mar isotónica como elemento de suspensión -me escribe el Dr. Colinet con fecha de 10 de mayo de 1960-, utilizamos el liquido de Locke-Ringer, que había sido escogido por Niehans y sus colaboradores como el suero que se acercaba más al de la fisiología normal. Nos hemos visto obligados a utilizar al plasma Quinton a causa de manifestaciones locales (induraciones, trastornos en la resorción, dolores musculares) y generales, estado de shock inmediatamente después de la inyección o en la media hora siguiente, y elevación de temperatura independiente de todo elemento infeccioso, que nos obligan a tener en observación a los enfermos prácticamente una semana entera, mientras que ahora, salvo raras excepciones, los tenemos unas 50 horas. Además, el plasma de Quinton permite la supervivencia de las células frescas entre el momento de que salen del laboratorio y la media hora en que se implantan en los enfermos... Desde su empleo, prácticamente hemos eliminado todas las molestias mayores o menores. Esta es la aportación principal de nuestro Centro a la celuloterapia, y hemos comunicado esta información durante congresos internacionales a nuestros colegas alemanes, holandeses y belgas." Detengámonos un instante en este testimonio, porque está lleno de enseñanzas, piénsese lo que se piense del valor de la celuloterapia. Este método empleaba, pues, como soporte de las células frescas, un suero fisiológico cuidadosamente elaborado "escogido como el más cercano a la fisiología normal". A pesar de ello, el tratamiento ocasionaba trastornos diversos, a veces importantes. Y a partir del momento en que el agua de mar reemplaza al suero artificial, los trastornos desaparecen como por arte de magia. ¿Cómo explicar este fenómeno de otro modo que por la práctica identidad entre el medio interno y el agua del mar, por tanto por la precisión de la Ley de la Constancia Marina? Hasta que se profundice en los conocimientos, no se ve apenas cómo se puede explicar de otro modo esta identidad. ¿No es la experiencia de los celuloterapeutas un eco fiel de los experimentos que hicieron Quinton y sus amigos con los perros? Sin embargo, los puntos de vista de Quinton continúan suscitando oposiciones tenaces sin que por otra parte se intente superar la mera negación desprovista de todo argumento. Por ejemplo, en una intervención en el XI Congreso de Talasoterapia, el profesor portugués Mario Rosa declaró: "No es preciso (para admitir el valor terapéutico del agua de mar) creer en esta Ley de la Constancia Marina formulada por Quinton, que sólo es una hipótesis admitida por unos y rechazada por otros... Así pues, no nos detendremos a examinar esta identidad (agua de mar y suero sanguíneo) tan discutida, sostenida con mucha obstinación pero con poco éxito". Sería de desear que Rosa y sus iguales se dignasen oponer de una vez por todas argumentos reales a los argumentos de Quinton, justificados

99

por todas los experimentos. El Dr. Colinet, al comienzo de esta carta también hacía una observación: "Parece que el plasma de Quinton, dotado de este antibiotismo polimorfo como lo califica el profesor L., se opone al desarrollo de gérmenes que, a pesar de nuestras precauciones de asepsia, podrían introducirse en nuestras preparaciones en el curso de diversas manipulaciones de laboratorio." En este último ámbito se ha ido mucho más lejos. En 1936, el americano Zobell había señalado el poder antibiótico del agua de mar. Pero los experimentos de tres sabios franceses, Heim de Balzac, Bertozzi y Goudin fueron los que aportaron esencialmente la prueba definitiva. Estudiaron en 1946 el poder antibiótico de las aguas de mar sobre los gérmenes de origen entérico vertidos por afluentes contaminados y sus trabajos los presentó el profesor Tanon a la Academia de Medicina en 1952. Un médico francés, el llorado Georges de La Farge, organizador y secretario general del XX Congreso Internacional de Talasoterapia que se celebró en Cannes en 1957, tuvo la idea de experimentar clínicamente este poder antibiótico. Después de meses de trabajo y de resultados probatorios obtenidos en varias indicaciones colibacilosis, reumatismos inflamatorios, psoriasis, senescencia-, de La Farge comunicó su convicción de que el agua de mar constituye un antibiótico ideal cuyo empleo generalizado tendría consecuencias incalculables. En sus inyecciones, de La Farge empleaba agua de mar fresca. Según él, durante tres días después de haber sido captada, el agua de mar guarda las propiedades valoradas por Quinton, pero ha perdido su poder antibiótico, afirmación contradicha, en parte por lo menos, por la observación de Colinet. Además, el médico de Cannes empleaba el agua de mar pura, es decir hipertónica, pero a dosis muy pequeñas: comenzaba con una inyección de 10 cc, después aumentaba inyectando de 20 a 25 cc cada dos días. La cura duraba alrededor de un mes. Este médico hace (o subraya, porque no sé si es el autor) una observación de una magnitud que da para reflexionar, si es exacta: EL AGUA DE MAR SÓLO ES BACTERICIDA PARA LAS BACTERIAS PATÓGENAS, es decir las perjudiciales para los organismos vivos más elevados. Porque el mar no es bactericida en sí, puesto que contiene gran cantidad de bacterias no patógenas, pero sería imposible practicar en él cultivos microbianos perjudiciales con estos organismos. Se puede imaginar las consecuencias de esta observación si se confirmase su exactitud. Después de un período de entusiasmo por los antibióticos, el mundo médico empieza a hacerse muchas preguntas sobre ellos. El agente microbiano se transforma o se adapta, es preciso crear constantemente antibióticos nuevos, es un juego al escondite donde se ve muy bien quién será el ganador. Por otra parte, el antibiótico no discrimina y ataca al agente patógeno y a los microorganismos indispensables sin hacer distinciones. La utilización del agua de mar como antibiótico presentaría una doble ventaja: el agente patógeno no podría sobrevivir en ella, esencialmente porque los dos factores serían irreductiblemente antagonistas; y el agua de mar respeta e incluso favorece en el organismo a toda esta vida microbiana bienhechora dañada por los antibióticos. En abril de 1960, como consecuencia de un informe de la Academia de Ciencias, la prensa relataba los trabajos del Dr. Paul Le Gac, médico militar destacado en del Instituto Pasteur. En el Servicio de Ricketsias (una clase de microbio) dirigido por Paul Giroud, el Dr. Le Gac puso a punto un método con el que obtiene buenos resultados en el tratamiento de una enfermedad hasta ahora incurable: la esclerosis en placas. En una primera fase, se utilizan antibióticos llamados de amplio espectro, como la auromicina, la tifomicina y la terramicina. Después, conviene extraer los restos que obstruyen los vasos y capilares, lo que se obtiene gracias a baños de algas bastante prolongados. El tratamiento se concluyó

100

con una cura de plasma de Quinton. La función del agua del mar es pues aquí menos importante, pero es interesante señalar que se le concede espacio en un método tan nuevo y sobre todo que el trabajo del Dr. Le Gac complementaba los principios de Pasteur y los de Quinton. Puede que los trabajos de Quinton sean capaces aportar una nueva luz en el cáncer. En el preciso momento en que el cohete ruso alunizaba, se celebraba en Tel Aviv una reunión internacional de los más eminentes especialistas del mundo. Estos sabios no querían confrontar las terapias, sino sencillamente estudiar el origen de la enfermedad. He aquí la manera en que Médicus, en France-Soir, anunciaba el cónclave: "Es honrado reconocer que el congreso ha desarrollado en la mayor confusión intelectual. Cuanto más se acumulan los hechos, más se amplían los medios de investigación y menos aparece la solución del problema... La verdad es que nada es aún seguro. Se ataca hasta las concepciones de reputación más sólida." ¿Cómo tanta ciencia y poderosos medios en acción pueden alcanzar tal incertidumbre? ¿No es una paradoja que el ser humano pueda desde ahora enviar un proyectil a la luna e ignore aún la etiología del cáncer? ¿No será, como cree el sabio alemán Waarburg, que se ha dejado de lado un aspecto capital del problema obstinándose en buscar un virus, que probablemente existe, pero no puede desarrollarse más que sobre una alteración previa del terreno? Con Quinton, el proyector puede ser enfocado bajo este ángulo. Ya no se trata de localizar un virus, ni aferrarse a la decadencia de la célula. La vida celular depende del medio interno, es pues en un desequilibrio del medio interno en donde se debe descubrir el principio de la anarquía celular. El Dr. Robert-Simon dedica un pasaje al cáncer en su obra aparecida en 1907. "El primer ensayo fue impresionante -escribe- y durante algunos días nuestro escepticismo fue sometido a una ruda prueba" subraya bien la característica desesperada del intento. Se trataba de una enferma con cáncer de útero generalizado en la vagina, la vejiga y el peritoneo, sobre la cual se había ensayado todos los tratamientos sin mejoría alguna, y que debía sucumbir hacia la sexta semana. Durante las cinco semanas posteriores los dolores fueron completamente suprimidos, hasta tal punto que la enferma dejó la morfina, volvió a comer y a dormir, perdió su tez caquéctica y recuperó los colores. "Asistimos estupefactos a esta aparente resurrección, dice el médico. Pero a las cinco semanas todo este milagro se desvaneció y en ocho días la enferma declinaba y moría en la fecha que habíamos previsto." Robert-Simon hizo la misma observación en dos ocasiones y en casos igualmente desesperados. Por ello concluyó: "¿Qué sucedería cuando se interviniera en un cáncer incipiente?" Por otra parte cita el caso de una enferma operada de un cáncer de mama, en plena reincidencia de los ganglios de la axila y en el cuello, con un edema doloroso en el brazo. Gracias al tratamiento marino, el volumen de los ganglios disminuyó, el edema de los brazos desapareció y su estado volvió poco a poco a la normalidad. Así pues, la cuestión está planteada y exige nuevas investigaciones, decía Robert-Simon en 1907. Desgraciadamente no se hicieron estas investigaciones o por lo menos no he encontrado rastro de ellas hasta ahora. Inyectando agua de mar isotónica en los casos de cáncer, Robert-Simon seguía, pues, la Ley de la Constancia Marina. La segunda Ley de Quinton dice que la vida celular no está sometida únicamente a condiciones térmicas. En un experimento muy reciente se halla el complemento de la terapia utilizada por el francés. Es célebre el experimento de Pasteur donde demuestra que la hipertermia, es decir la elevación de la temperatura interna, constituye un factor de curación. Pasteur toma unos pollitos que son naturalmente refractarios a la enfermedad del carbunclo, les inocula los bacilos, sumerge sus patas en agua fría, lo que hace caer la temperatura de 42 a 37°C y

101

poco después los pollos contraen la enfermedad y mueren. Pero si se coloca al animal ya enfermo en una cabina calentada después de haberle envuelto en una manta, se restablece completamente unas horas más tarde; el bacilo del carbunclo ha desaparecido de su sangre. Pasteur demuestra así que el microbio es poca cosa cuando el terreno es resistente, y esto a pesar de un agente particularmente virulento. Más adelante, Jolyet hizo un experimento análogo, pero aún más convincente. Demostró que el conejo, que sucumbe rápidamente cuando se le inocula el carbunclo, ya que no es refractario a esta enfermedad, la soporta sin inconveniente cuando se eleva su temperatura artificialmente a 42 o 43°C, que de forma natural es 39°C. El profesor alemán Henri Lampert, converge con el experimento de Pasteur con los pollitos con algunas observaciones. Los japoneses, que usan abundantemente los baños calientes, muestran muy pocos cánceres en las estadísticas, veinte veces menos que las cifras habituales. Durante última guerra, Lampert se curó de una fiebre tifoidea utilizando baños hipercalóricos y en el frente ruso acabó con una epidemia de la misma enfermedad gracias a este método: hacía tomar a los soldados baños de 43°C. Con otro alemán, el profesor Goetze, Lampert ensayó el tratamiento de cánceres superficiales y extendieron el método a otros cánceres. La técnica consiste en colocar al enfermo en un baño de 36°C y elevar progresivamente la temperatura del agua hasta 42°C, vigilando constantemente el corazón, porque el baño dura mucho tiempo. Poco a poco se eleva la temperatura del paciente. Para explicar los resultados obtenidos, Lampert y Goetze dicen: "Cuando la temperatura del cuerpo es elevada artificialmente a 39°C, la célula maligna comienza a debilitarse, y a 42°C muere; en cambio la célula sana soporta fácilmente una temperatura interna de 43°C, y sólo corre peligro cerca de 45°C". Sea cual sea el valor de la hipótesis, sorprende que en el experimento, Lampert y Goetze caen exactamente en la cifra mostrada por Quinton como en la que pudo aparecer la vida y que tiende a conservar para mantener su funcionamiento celular elevado. Las observaciones de Robert-Simon y de los dos alemanes se completan felizmente bajo la luz de las grandes Leyes de la Constancia Marina y Térmica. El francés se preocupó únicamente de la recarga mineral, mientras que los alemanes sólo consideraron el factor térmico. La célula, por intercesión del medio interno, está sometida a estas dos condiciones mineral y térmica. Sería pues deseable experimentar, en cáncer, con estos dos medios tan estrechamente complementarios. Pero el tratamiento debe ser vigilado por un médico. Es posible que obteniendo la recarga mineral con la inyección de agua de mar, ya no sea necesario utilizar unas temperaturas de baño tan elevadas y entonces baste una simple reactivación térmica, desapareciendo así el peligro de accidentes cardiacos. Pero debe considerarse de todos modos dos inconvenientes: la ruptura de grandes vasos como consecuencia de la caída brutal del tumor o una toxemia con miocarditis como consecuencia de la reabsorción masiva de las toxinas debidas a la destrucción tumoral. (...)Capítulo XIII René Quinton lega a las generaciones futuras una obra, un ejemplo, una lección. Paul Painlevé Al comenzar mi trabajo tuve un temor. La vida de Quinton se inscribe en rasgos de fuego, como dice una canción moderna. La tentación era grande, o más bien el peligro, de derivarme hacia la biografía, habiendo trazado desde hacía tiempo el dibujo al que me quería limitar. Queda por escribir la vida de Quinton. Nos revelará un hombre como hay pocos en la

102

Historia. Junto al sabio que marca su sello en diversos ámbitos de los más importantes, el terapeuta genial, el pionero de la aviación y del vuelo a vela en Francia, se deberá además estudiar al moralista cuyas máximas tienen el fulgor del diamante bien tallado, al epistológrafo que se situará entre los cuatro o cinco primeros de la lengua francesa, al filósofo cuya obra aún sigue inédita. Pero habría que comenzar por lo que es urgente: su contribución a las ciencias naturales y biológicas. Hemos tardado demasiado en hacerlo. Cinco años atrás, Roger Heim, director del Muséum, en el suplemento científico de Figaro Littéraire de mayo de 1957 publicaba un gran artículo cuya importancia señala su título: Cuna de la humanidad, el océano ¿será también su tumba? Apoyado en referencias muy sólidas, el autor mostraba los múltiples aspectos de la función que el mar desempeña en el encadenamiento de los fenómenos de la radiactividad, y luego mencionaba el peligro acarreado por la inmersión de residuos radiactivos en las profundidades marinas. "El océano merece ser protegido también porque pertenece a nuestra vida, a su origen, ha sido el santuario donde ha surgido la primera chispa -concluía Roger Heim-. Sigue siendo para nosotros el medio sagrado y puro que hasta ahora jamás contaminaba germen vivo homicida alguno. Había sido la fuente intacta de la vida humana. Dejémosle su sentido y su cometido. No echemos agua podrida en nuestra pila bautismal. No hagamos del océano una cloaca". Estas bellas imágenes adquieren un sentido rigurosamente científico cuando se conocen los trabajos de Quinton. Sí, ha sido necesario que el ser humano, con una inspiración verdaderamente diabólica, comience a contaminar esta fuente intacta de vida, esta gigantesca masa líquida parecida a la sangre que corre por nuestras venas, y que precisamente lo pueda hacer gracias a los elementos de vida intensa que oculta en sus profundidades. Es preciso acusar no a la maldad sino a la ignorancia, porque el instinto de conservación humano se habría rebelado ante tal profanación si hubiésemos considerado las consecuencias. Así pues, es indiscutible que si paralelamente a la evolución de las investigaciones atómicas, las Leyes de Quinton hubiesen entrado en la enseñanza oficial, jamás semejante locura -que según Roger Heim equivaldría, si se prolonga, a un comienzo de suicidio colectivo- hubiese sido siquiera pensable. Es urgente reparar un olvido tan monstruoso. No es un acto de justicia sino de la más evidente utilidad pública. No dejemos por más tiempo que algunos divulgadores nos ofrezcan una caricatura de la teoría marina, como Rachel Carson, jefe del Servicio de Investigaciones Marítimas de los EEUU, cuando escribe en El mar que nos rodea (Grijalbo 1980), libro que para personas muy serias pasa por un auténtico compendio, en el que siquiera cita al sabio francés con su imponente biografía: "Cuando dejaron el mar, los animales que fueron a adaptarse a la vida terrestre se habían llevado consigo un elemento de su primer medio, que sus hijos trasmitieron a sus hijos y que vincula de nuevo a todos los animales de tierra firme con la vida marina... cada uno de nosotros lleva en sus venas un fluido salado, que combina el sodio, el potasio y el calcio en una proporción casi igual a la del agua de mar. Esta herencia se remonta hasta el día en que no sabemos cuantos millones de años hace- un lejano antepasado pasó del estado unicelular al pluricelular, elaborando un sistema circulatorio constituido por la simple agua de mar." Se puede leer cientos de pasajes de este género, pero por otro lado no hay ni incluso diez en la bibliografía de difusión científica contemporánea que sospechen por un instante, a través de este vago reflejo de la teoría marina, el alcance considerable de ésta y sus repercusiones en muchos ámbitos apenas explorados y que ella aclara. El periodo de olvido de que han sido víctima los trabajos de Quinton parece debido en gran parte a la Primera Guerra Mundial, que afectó duramente a la joven generación de médicos. Es pasmoso consultar la bibliografía. He indicado que Jean Jarricot relaciona más de 150 títulos de comunicaciones importantes y obras, de las que varias son tesis

103

doctorales en medicina, antes de 1914. Y apenas informa de Francia. Y después, de 1919 a 1956, no se encuentra nada aparte del libro del Dr. Jarricot. La personalidad de Quinton explica también, en segundo lugar, esta fase de purgatorio por cierto prevista por él mismo. A partir de 1908 desvió gran parte de sus esfuerzos y trabajos científicos para dedicarse al desarrollo de la aeronáutica en Francia. En 1918, cuando volvió de la guerra después de haber sido herido en varias ocasiones, Quinton se apasiona por las investigaciones sobre el índice cefálico y se lanza a una acción de envergadura en favor del vuelo sin motor. Para él, la experimentación del vuelo sin motor permitiría refinar las líneas y descubrir el perfil del avión futuro que presiente. No olvidemos que en esa época los grandes constructores como Breguet todavía fabrican biplanos. Esta continua tensión, que se agrega a las secuelas de sus heridas de guerra, consume prematuramente a Quinton a pesar de su constitución extremadamente robusta. A comienzos de julio de 1925, cuando se encuentra en Grassé para descansar, se le reclama urgentemente en París, pues el es el único capaz de dominar una crisis muy grave que acaba de estallar en el seno de la Liga Aeronáutica. Vuelve precipitadamente a pesar de la inquietud de su entorno, resuelve la crisis, pero tiene que guardar cama y muere de una angina de pecho el 9 de julio, a los 59 años. Quinton tenía la certeza de que su obra no sería olvidada sino provisionalmente. Acertó, puesto que hoy la redescubrimos. Señalemos las principales etapas de este redescubrimiento. En agosto de 1956, en una revista mensual de gran tirada, publiqué un artículo sobre la terapia marina de Quinton citando sus experimentos con perros. A finales del año edité una obra con párrafos extensos dedicados a la teoría marina. Y tras su publicación pude impartir en la Maison des Médecins una conferencia sobre Quinton ante un centenar de médicos. En abril de 1957, el Dr. de La Fargue inauguró el X Congreso Internacional de Talasoterapia en Cannes con un Elogio a René Quinton, afirmando que faltaba situarlo entre Claude Bernard y Alexis Carrel, al mismo nivel de importancia. Poco tiempo después, el joven médico Paul Lacaze había elegido para su tesis la terapia marina y dedicó la primera parte de su exposición a un estudio considerable de los trabajos de Quinton. En mayo de 1958 tuvo lugar la ceremonia conmemorativa del cincuentenario del primer dispensario Quinton. Después de que el Dr. Aujaleu, director de la Salud Pública leyera un discurso del ministro René Pléven, el profesor Joannon, titular de la cátedra de Medicina Preventiva e Higiene de la Facultad de París, rindió homenaje a la memoria del sabio y subrayó la importancia de su obra. "Nos hemos reunido para admirar, con medio siglo de perspectiva, la vida y obra de René Quinton -declaró al comenzar-. La gran fraternidad médica se abre a él. La medicina le adopta. Queremos que su existencia entre en la Historia de la Medicina... El artista que fue René Quinton interesa sobre todo al pasado de la medicina, el sabio que fue, interesa sobre todo al futuro de la medicina." "¡Que el ejemplo de René Quinton sea salutífero para nosotros, para todas las personas que tras él tratan de continuar este impulso! -continuó el profesor Joannon-. Hemos de combatir el sectarismo y pugnar por la ampliación de la medicina sin partidismos entre escuelas... Queremos que la mayor parte de la medicina contenga todo lo que es de eficacia reconocida, según la investigación imparcial. Esta ceremonia no tiene nada de platónica ni de episódica. Se inscribe en una amplia campaña sanitaria. ¡René Quinton, la lucha continúa! Nuestro esfuerzo y el suyo son uno." A la vez, un investigador francés cuyos escritos son muy conocidos por una élite internacional, el Dr. Jacques Ménétrier, publicó una obra en la cual establecía un puente entre las concepciones de Carrel y de Schrödinger (Ce monde polarisé, Éditions Juillard).

104

Este precursor de la medicina electrónica rendía así homenaje al sabio: "Quinton, en una época en que nuestros conocimientos actuales físicos y matemáticos sólo estaban esbozados, en que hombres como Le Bon pasaban por iluminados, estableció las relaciones probables entre el medio marino y la vida. Las Leyes de la Constancia Térmica, de la Constancia Osmótica, de la Constancia Marina, se añaden a sus brillantes experimentos sobre el medio orgánico, sobre los glóbulos blancos y a sus investigaciones sobre los oligoelementos, abriendo incluso la vía al problema fundamental de los estados de la materia y de las funciones catalíticas." En diciembre de 1959, Ortigao de Burnay, caballero de la Legión de Honor por servicios rendidos a Francia y secretario general del XI Congreso Internacional de Talasoterapia que se celebró en Estoril (Portugal) escribía al presidente de la República Francesa: "... Esta conjunción me parece ofrecer una ocasión excepcional para redescubrir la obra y la personalidad de René Quinton, siguiendo la expresión de su comentarista más reciente, el Sr. André Mahé. Este hombre de ciencia, como nuestros grandes navegantes y como los sabios que han abierto las rutas, ¿no han contribuido a renovar nuestro conocimiento de los océanos y de su utilidad?... Con este ánimo, creo que el mejor homenaje que podemos rendir a la memoria de este gran francés que fue René Quinton, sería reemprender, actualizando por los medios de que recién se dispone, sus famosos experimentos sobre el agua de mar y sus efectos biológicos y médicos, en una serie de investigaciones llevadas a cabo en laboratorios y clínicas por sabios franceses y portugueses trabajando una vez más en estrecha colaboración... Desearía que esta sugerencia, que cortaría con los cincuenta años de purgatorio previstos por el sabio, merezca su estimada aprobación y pueda ser honrada por su patrocinio." El congreso de Estoril permitió establecer ya un vínculo europeo. Investigadores extranjeros, cuyos trabajos sobre el medio marino les habían llevado sobre la pista de Quinton, se vincularon con una asociación que tiene por fin dar a conocer los múltiples aspectos de su pensamiento científico. Por último, y quizás no sea el jalón menos importante de este redescubrimiento, por lo menos en el ámbito médico, jóvenes médicos que a penas han superado la treintena sitúan los trabajos de Quinton entre las principales referencias y quieren retomar sistemáticamente sus experimentos ya célebres. Pero la tarea está lejos de hallarse terminada. Está bien que René Quinton sea citado en lo sucesivo en todo artículo y obra dedicada a la terapia marina, pero no es suficiente. Queremos saber si los más ilustres de sus contemporáneos tenían razón cuando lo consideraban como igual de Darwin en el ámbito de las ciencias naturales, de Pasteur en terapia, de Claude Bernard por su definición del medio interior. Queremos saber si sus trabajos constituyen el aporte decisivo para la contradicción entrópica revelada por la física moderna, pues esta concepción puesta de relieve por Schrödinger puede orientar toda la nueva fase de nuestra evolución. Poco importan las causas que casi han hecho olvidar la obra del sabio durante dos generaciones. Esta obra se acerca a nosotros como un enorme mar de fondo que surge de las profundidades a la superficie de la actualidad. El profesor Joannon lo ha percibido claramente: René Quinton pertenece a nuestro futuro. Pertenece ya a nuestro presente. El olvido que ha envuelto y quizá protegido su obra, sólo podía ser provisional. Esta inmensa estatua yacente no estaba inmóvil para la eternidad, dormita esperando su hora. Ahora establecemos el puente entre dos grandes intuidores. Corresponde el turno a Michelet: Del libro:

105

“EL MAR”
DE JULES MICHELET (Miraguano, S.A. Ediciones, Madrid), Compilación efectuada por Laureano Domínguez. Tres formas de la naturaleza esparcen y engrandecen nuestro espìritu, hacièndolo salir de sì mismo y navegar por el infinito. El mutable océano del aire, con su fiesta de luces, sus vapores y su claroscuro, sus inconstantes espejismos de creaciones caprichosas que se desvanecen incesantemente. El inalterable océano terrestre, cuya ondulación puede verse desde las altas montañas, los levantamientos que atestiguan su primitiva movilidad, la sublimidad de sus cumbres y de sus hielos eternos. Y, por fin, el océano de las aguas, no tan móvil como el primero y menos inmutable que el segundo, con su balanceo regular, dócil a los movimientos celestes. Estas tres cosas constituyen la escala a través de la cual el infinito se dirige a nuestra alma. De todas formas veamos las diferencias: El primero es tan tornadizo que apenas podemos observarlo: nos confunde, nos embauca, nos distrae en suma; desperdicia y destroza nuestras ideas. Por un momento es la esperanza total, una luz repentina en el infinito; veremos hasta la silla de Dios... No, todo huye; y nuestro corazón se encuentra apesadumbrado, confuso y lleno de dudas. ¿Por qué me has hecho entrever este sublime sueño de luz?, ya no podrè olvidarlo y el mundo serà oscuridad para mì. El inmutable océano de las montañas no huye de este mundo. Todo lo contrario. A cada paso nos detiene y nos impone una durísima y saludable gimnasia. El sólo nos venderá la contemplación a cambio del esfuerzo más violento. Pero la opacidad de la tierra, como la transparencia del aire, a menudo nos engaña y nos desorienta. ¿Quién no sabe que durante diez años Raymond buscó en vano el monte perdido, que se puede ver pero no alcanzar? Grande, grandìsima es la diferencia entre ambos elementos: la tierra es muda y el océano habla. El océano es una voz. Habla a los astros lejanos, responde a su movimiento con una voz grave y solemne. Habla también a la tierra, a la orilla, con un acto patètico, diàlogo que tiene sus propios ecos; quejumbroso o amenazante, brama o suspira alternativamente. Pero, sobre todo, se dirige al hombre. Al ser el fecundo crisol en que la creación tuvo su origen, que aùn continùa con toda su potencia, posee su elocuencia llena de vida; es la vida hablàndole a la vida. Sus palabras son los seres que, por millones, por miles de millones, nacen de el. El mar de leche de que proceden, la fecunda gelatina del mar habla incluso antes de organizarse, blanca, espumosa. Todo esto junto, mezclado, es la gran voz del océano. ¿Qué dice? ENUNCIA LA VIDA, la metamorfosis eterna. Habla sobre la existencia fluida. Avergüenza a las ambiciones petrificadas de la vida en la tierra. ¿Qué dice? INMORTALIDAD. Una indomable fuerza vital es la base de la naturaleza. ¡Cuànto màs en lo màs alto, en el alma! ¿Qué dice? SOLIDARIDAD. Demos por sentado el ràpido intercambio que existe entre los diversos elementos del individuo. Aceptemos la ley superior que une los miembros vivientes de un mismo cuerpo: humanidad. Y, en lo más alto, la ley suprema que nos hace crear, cooperar con la gran alma, asociados (en la medida de nuestras posibilidades) a la tierna armonìa del mundo, solidarios con la vida de Dios. El mar articula estas importantes palabras muy claramente, aunque nosotros creamos que sus voces son confusas. Pero al hombre no le resulta fácil oìrlas , pues cuando llegan a la orilla lo hacen ensordecidas por ruidos vulgares, cansados, agotados por el esfuerzo,

106

prosaizadas. La conciencia acerca de una vida superior se ha relajado, incluso en el ser màs conciente. Está en guardia contra ella. ¿Quién le hará cambiar de idea? ¿La naturaleza? No, aún no. El hombre, dulcificado por la familia, por la inocencia del niño, por la ternura de la mujer, vuelve a interesarse por las cosas de la humanidad. En este trance puede observarse como las almas tienen sexo y sienten de forma muy distinta. Ella se siente màs conmovida por el mar, por la poesìa del infinito; èl, por el hombre del mar, por sus peligros, por su drama diario, por el flotante destino de su familia. Aunque la mujer se muestre comprensiva con las miserias individuales, no presta el mismo interès para con las clases sociales. Cualquier hombre trabajador que venga hasta la costa concentra su principal atención en la vida de los trabajadores, de los pescadores, de los marineros, en esa vida ruda, arriesgada, con tantos peligros y tan pocas ganancias. Mientras que la mujer levanta y viste al hijo, lo veo pasearse por la arena. Las barcas, después de una noche de fuertes lluvias, vuelven una a una en la frìa mañana; todo está empapado, helado; la ropa de esta gente gotea. Los niños pequeños también han pasado la noche en el mar. ¿Qué traeràn? No gran cosa. Pero al menos vuelven con vida. Con el fuerte viento de esta noche, los barcos fueron encapillados por las olas. Vieron la muerte de cerca. Una gran ocasión para el hombre que tanto se quejaba ayer de volver sobre sus pasos y decirse: “Mi suerte es mejor.” Por la noche los ve salir, bajo un ocaso equivocado en el que nubes cobrizas se elevan sobre un mar siniestro. “¿No tendremos mal tiempo?, les dice. Señor, hay que vivir.” Con ellos se van sus hijos. Sus mujeres, más que serias, los siguen con la vista, y màs de una dice para sì algunas plegarias. ¿Quién no se unirá a ellas? Incluso el extranjero hace votos por ellos; dice: “La noche serà mala. Ya quisiera verlos venir.” Es así como el mar abre los corazones. Ni los màs duros pueden resistirse. Se haga lo que se haga, uno se encuentra a sí mismo de carne y hueso. ¡Ah! ¡Lo uico que nos sobran son motivos para ello! Todas las formas de miserias pueden encontrarse en estas poblaciones valientes, inteligentes, honestas, que son, sin parangón alguno, las mejores de nuestro país. He vivido mucho tiempo en la costa. Todas las virtudes heroicas, que interiormente consideramos como algo raro, son moneda comùn en estos pueblos. Y lo que es curioso, sin orgullo. Todo el orgullo de Francia se lo lleva la vida militar. Fuera de ella, los màs grandes peligros no cuentan; se considera como algo muy normal afrontarlos a diario y sin jactarse nunca de ello. (...) Estas eran mis reflexiones en este pequeño muelle de Etrètat en el sombra verano de 1860, con una lluvia que caìa a raudales mientras que el cabrestante chirriaba, la cuerda gritaba y la barca subía lentamente. La barca de nuestro siglo se arrastra de idèntica manera, sufriendo interminables penalidades para subir. Hay lentitud, hay cansancio, como en 1730. No vendriómal que alguien se pusiese en la barra y ayudase. Pero hay muchos que pierden el tiempo jugando con las conchas y las piedrecitas. Se cuenta que Escipiòn, el vencedor de Cartago, y Terencio, cautivo que escapóò del naufragio de todo un mundo, se hicieron buenos amigos sumidos en la indiferencia y el abandono del pasado y recogìan conchas en el borde del mar. Allì saboreaban esa felicidad de olvidar, de borrar la vida, de volver a ser niños. Roma ingrata, Cartago destruido, sus dos patrias no constituían un peso para ellos, no habían dejado huellas sobre sus almas , no más que el pliegue de la ola. No es por eso por lo que hacemos votos. No queremos olvidar, sino, con un ardor perseverante, echar una mano a la lastimosa maniobra en este gran siglo agotado. Queremos izar la barca y empujar con nuestras fuertes manos el cabestrante del porvenir.

107

(...) Mientras terminaba este libro, en diciembre de 1860, la resucitada Italia, nuestra gloriosa madre comùn, me envìa preciosos obsequios. Una noticia y un folleto me llegan de Florencia. Es un paíés del que a menudo nos llegan importantes noticias: en 1300, Dante; en 1500, Amèrico; en 1600, Galileo. ¿Cuál será, pues, la noticia que hoy nos llega de Florencia? Es aparentemente pequeña, pero, ¿quién sabe?, ¡enorme por sus resultados! Se trata de un discurso de pocas páginas, un opúsculo médico: el título no tiene nada de atrayente; màs bien espanta. Y, sin embargo, hay en él un germen de incalculables consecuencias que puede cambiar el mundo. Mirando el título veo el retrato de dos niños, uno ya muerto y el otro moribundo, en los hospitales de Florencia. El autor es el médico, quien (¡qué raro!) les había tomado tal cariño a sus pequeños pacientes, pobres niños desconocidos, que ha querido contar su dolor y su disgusto. El primero, de siete u ocho años, con una fina y austera nobleza, con el amargor (eso parece) de un futuro gran inacabado, tiene una flor sobre su almohada. Su madre, demasiado pobre para darle otra cosa, se las traía cuando venía a verlo; él las guardaba con tanto mimo, con tanta unción, que se le dejó esa. El otro, más pequeño, con el enternecedor gracejo de su edad de cuatro o cinco años, es evidente que va a morir; sus ojos flotan en el último sueño. Estos niños se habían profesado simpatía uno al otro. Sin poder hablar les gustaba verse, mirarse, y el compasivo médico había hecho que los colocasen uno frente al otro. En el grabado los ha aproximado como lo estuvieron en el momento de su muerte. Es algo típicamente italiano. En otra parte se guardarían muy mucho de mostrar ternura y esa sensibilidad; temerían el ridículo. En Italia no. El doctor escribe delante del público como si estuviese completamente solo. Se desahoga sin reservas, con una profusión de detalles, una sensibilidad femenina que nos hace reir y llorar. También hay que confesar que influye mucho el idioma, esa cautivadora lengua de mujeres y de niños, tan entrañable y tan brillante a la vez, hermosa incluso en el dolor. Es una lluvia de lágrimas y de flores. Después de esto se detiene y pide disculpas. Si ha hablado así, no lo hace sin motivos. “Es que los niños no hubiesen muerto SI SE LES HUBIESE PODIDO ENVIAR AL MAR.” Conclusión: sería necesario establecer un hospicio para niños en la costa. Este sí que es un hombre capacitado. Se lo ha tomado a pecho. Todo llegará. Los hombres, conmovidos, prestan atención; las damas lloran a lágrima viva. Suplican, quieren exigen. No se les puede negar nada. Sin esperar al gobierno, una sociedad libre funda inmediatamente los Baños de Niños en Vía Reggio. Conocemos esta hermosa ruta, este fascinante semicírculo que dibuja el Mediterráneo después de abandonar la aspereza de Génova, dejar atrás la magnífica bahía de Spezzia y adentrarse bajo los virgilianos olivos de Toscaza. A la mitad del camino de Livorno, una costa robada al mar aloja al pequeño y solitario puerto que en adelante la piadosa fundación consagrará a esta tarea. Florencia tomó la iniciativa de la caridad antes que toda Europa, y ya antes del año 1000 había hospicios allí. En 1287, cuando la divina Beatriz inspiró a Dante, su padre fundó el de S. María Nuova. Lutero, poco proclive para Italia, no por ello dejó, en su viaje, de admirar sus hospitales y a las hermosas damas italianas, que, veladas y sin vanagloriarse por ello, acudian a ellos para servir a los enfermos. La nueva fundación será un modelo para Europa. Tenemos esa deuda con los niños. Ellos son los que soportan la infernal vida que llevamos, esta horrible vida de trabajo y de excesos aún más asesinos. No se puede ocultar la profunda alteración que afecta visiblemente a nuestros pueblos

108

occidentales. Sus causas son numerosas. La más contundente es la inmensidad, la velocidad creciente de nuestro trabajo. Para la mayoría es algo forzado, impuesto por la profesión. Pero incluso aquellos a quienes su oficio no se lo exige se precipitan también. No comprendo qué ansia de ir cada vez más rápido vive hoy día en el temperamento, en el humor, en la acritud de la sangre. Todos los siglos fueron perezosos, estériles, si se les compara. Nuestros resultados son increíbles. De nuestro cerebro escanciamos un maravilloso río de ciencias, de artes, de invenciones, de ideas, de productos con los que inundamos el globo, el presente, incluso el futuro. Pero ¿a qué precio? A cambio de una espantosa efusión de fuerza, de un desgaste cerebral que del mismo modo debilita la generación. Nuestras obras son prodigiosas y nuestro hijos miserables. (...)Nuestro hijos nacen con nuestra sabiduría en la sangre, saben, pueden, lo harían. Pero no llegan a hacer nada; sólo fallecen. La infancia del hombre, como la de las plantas y la de todo el mundo, necesita descanso, aire, libertad y tranquilidad. Pero en este caso le es contrario, tanto nuestros méritos como nuestros vicios. Todo parece confabulado para acabar con los niños. ¿Les queremos?, sin duda alguna. Y, sin embargo, los matamos. Una sociedad tan turbada, tan sanguinaria, es (lo sepa o no) una verdadera guerra de la infancia. Hay momentos, sobre todo durante el desarrollo, en que sólo un hilo la sostiene. La vida parece dudar, preguntarse: “¿Duraré?”. En estos momentos decisivos el contacto con nosotros, la vida en las ciudades y la multitud significan la muerte para estas criaturas delicadas. O bien (lo que es aún peor) significa la entrada en una larga carrera de enfermedades. Un desgraciado comienzo, para alguien que, cayendo, recuperándose, recayendo, pasará tres cuartos de su vida a cargo de la caridad pública. Hay que cortar esto de raíz. Hay que prever. Hay que sacar al niño de ese medio funesto, arrebatárselo al hombre, dárselo a la Naturaleza, HACERLE ASPIRAR LA VIDA EN LA BRISA MARINA. El niño enfermo se curaría allí. El niño abandonado crecería allí. Una vez robustecidos, fortificados, más de uno tendría vocación marinera; en vez de un débil obrero, de un cliente de los hospitales. Por lo demás, ¿por qué lo tendría que hacer el estado? Florencia nos ha demostrado que un corazón regio vale un reino. La mujer es su majestad. A ella le corresponde ordenar. (...) Bastaría con trasladar al mar (o trasladar el mar) (a) algunos establecimientos del interior. Y sería un alivio. Pues este tipo de establecimientos implican unos enormes desembolsos para nada; podrían ser definidos como una fábrica de enfermos que durante toda su vida mendigarán nuevos auxilios. Los romanos no sabían lo que era comerciar con todo lo tocante a la salud pública y la vida de todos. Cuando vemos su munificencia, sus obras para llevar aguas salubres incluso hasta ciudades secundarias, sus prodigiosos acueductos, sus Ponts-du-gord, etc., las inmensas termas a las que iba la multitud a bañarse gratuitamente, entonces nos damos cuenta de su gran sabiduría. También tuvieron piscinas de agua de mar a las que se iba a nadar. Lo que ellos hicieran para una plebe ociosa e improductiva ¿dudaríamos nosotros en hacerlo para salvar a la raza de esos creadores únicos que llevan a cabo el progreso de todo el globo? No hablo sólo de los niños, sino de todos. Cada ciudad tiene hoy día dentro de sí otra ciudad sobrecargada, el hospital, al que el desfalleciente trabajador va y viene sin cesar. Esto tiene un enorme coste ¿para quién?, para los demás trabajadores, que son quien, en último término, soportan todo gasto público. Muere joven, dejando a los suyos a cargo de ellos. Sería mucho mejor prevenir que curar. El hombre por el que aún se puede hacer mucho es menos el enfermo que el que va a estarlo, el que está ya al límite de sus fuerzas. (...)¿Quién hará que yo pueda ver cómo esta élite de la tierra, esta muchedumbre del pueblo inventor, creador y fabricante que suda y se desgasta por el mundo, recupera

109

incesantemente sus fuerzas en LA GRAN PISCINA DE DIOS? Toda La humanidad sacará provecho; florecerá gracias a la colosal labor de aquellos. A ellos les debe su goce, su elegancia, su liz. Prospera gracias a sus beneficios y vive de su sangre y médula. Darles la renovación de la naturaleza, el mar, a estos hombres sólo sería hacer justicia, otro favor para el género humano, que los necesita y que mañana, cuando mueran, se encontrará huérfano. Tened compasión de vosotros mismos, hombres de occidente. Ayudaos de verdad, reflexionad acerca de la salvación común. La tierra os suplica que viváis; os ofrece lo mejor que tiene para reanimaros: El Mar. (...) El mar, tan maltratado por el hombre en esta guerra despiadada, no por ello ha sido para él menos generoso y benefactor. Cuando la tierra que tanto ama lo utilizaba, lo esquilmaba, era este mar terrible, maldito quien lo acogía sin rencor, tomándolo de nuevo en su seno, devolviéndole la vida. ¿No fue de él de donde efectivamente surgió la vida primitiva? En efecto, él posee todos sus elementos en una maravillosa plenitud. ¿Por qué cuando nuestra vida se extingue no volveremos a comenzar en la desbordante fuente que nos invita a beberlo? A todos nos alcanza su amplitud y su bondad, pero parece aún más beneficioso, más simpático, para las criaturas menos distantes de la vida natural, para los niños inocentes que pagan por los pecados de sus padres; para las mujeres, víctimas de la sociedad, cuyas faltas están inspiradas por el amor la mayor parte de las veces, y, que, teniendo menos culpa que nosotros, sin embargo, soportan mucho más el peso de la vida. La mar, que en el fondo es una mujer, se complace poniéndolas a flote; las engalana y les devuelve la belleza y su juventud cediéndoles un poco de su eterna frescura. Venus, que de ella salió hace muchísimo tiempo, sigue renaciendo en ella a diario (pero no la Venus lánguida, llorosa y melancólica, sino la verdadera Venus victoriosa, en el triunfal esplendor de su fecundidad y de su deseo). ¿Cómo es posible este acercamiento entre esta enorme fuerza, saludable a la vez que desabrida, indómita y nuestra gran debilidad? ¿Qué tipo de unión puede nacer entre dos bandos tan enormemente desproporcionados? Una pregunta. Un arte, una iniciación, fueron necesarias. Para comprenderlas hay que conocer la época y las circunstancias existentes cuando este arte empezó a tomar cuerpo. Entre dos épocas de fuerza, la fuerza del renacimiento la fuerza de la revolución, hubo un tiempo de postración, durante el cual se se produjeron serios avisos que delataban una enervación moral y fisica. El viejo mundo que ya se iba y el joven que aún no llegaba, dejaron entre ellos un entreacto que duró un siglo o dos. Concebidos por el vacío, nacieron generaciones débiles, enfermizas. El exceso de placeres, el exceso de miserias contribuían a diezmarlas. Francia, completamente arruinada por tres veces en un siglo, se consumó en una orgía de chiflados: la Regencia. Inglaterra, que, sin embargo, por aquella época se engrandecía a costa de nuestra ruina, no parecía menos afectada. (...) En Inglaterra, un gran señor, el duque de Newcastle, curioso, preguntó al doctor Russel por qué la raza se altera, se va degenerando, por qué el lis y la rosa ocultan la escrófula. Las grandes ideas de la renovación estaban ya formuladas, pero había que aplicarlas . El moravo Coménius , adelantándose en un siglo a Rousseau, había dicho: “Volved a la naturaleza. Tenedla en cuenta para la educación.” El sajón Hoffman había dicho: “Volved a la naturaleza. Tenedla en cuenta para la medicina.” Hoffman había llegado a punto, en la época de la Regencia, después de la orgía de placeres y medicamentos que agravaron al primero. Hoffman dijo: “Huid de los médicos; sed sobrios y bebed agua.” Esto significó una auténtica reforma moral . (...)Bien mirado, ¿por qué no podría ser el agua la salvación del hombre? Según Berzellius, el hombre sólo es agua (en sus cuatro quintas partes) y en agua se convertirá.

110

La mayor parte de las plantas tienen la misma proporción. Y de igual forma, como agua salada, cubre las 4/5 partes del globo. Para el elemento árido, el agua es una constante hidroterapia que le cura de su sequedad, que le aplaca la sed, lo alimenta, infla sus frutos y cosechas. ¡Qué prodigio de hada! Con poco esfuerzo puede hacerlo todo; con poco esfuerzo puede destruirlo todo, basalto, granito y porfirio. Ella es la gran fuerza, pero la más versátil, que se presta alas transiciones de la metamorfósis universal. Ella envuelve a la naturaleza, la penetra, la traduce y la transforma. ¿Hay algún desierto horrible, algún lúgubre bosque al que no vayamos a buscar las aguas que salen de la tierra? ¡Qué supersticiosa adoración hacia estas temibles fuentes que nos traen las virtudes ocultas y los pensamientos del globo! (...) El hábito del mar es diferente. Purifica por sí solo. Esta Pureza viene también del aire. Y. Sobre todo, viene del rápido intercambio que hay entre ellos, de la transformación mutua de los dos océanos. No hay descanso; en ninguna parte la vida languidece ni se adormece. El mar la hace, la deshace. La vuelve a hacer. De cuando en cuando pasa, indómita y pizpireta, por el crisol de la muerte. El aire, aún más violento, azotado una y otra vez por el viento, llevado por los torbellinos, concentrado para estallar en trombas eléctricas, está en constante revolución. La edad media sentía horror y repugnancia hacia el mar, “reino del príncipe de los vientos”, como se denominaba al diablo. Al noble siglo XVII no se le pasó por la cabeza el irse a vivir entre los marineros. El monótono castillo de taciturnos jardines casi siempre estaba lejos, lo más lejos posible del mar, en algún lugar sin aire, sin vista, rodeado de húmedos bosques. Igualmente , las casas inglesas, perdidas entre la sombra de los grandes árboles y la espesa niebla, se miran a menudo en el barro de un insalubre pantano. Lo que actualmente llama la atención en Inglaterra, sus numerosas villas a pié de mar, los baños incluso en invierno, todo esto son cosas modernas, premeditadas y deseadas. Las poblaciones de las costas que el mar alimenta le resultan más simpáticas. El instinto de estos pueblos les hacía presentir que ese mar poseía una gran fuerza vital. Primero les impresionó por sus virtudes purgativas. Se dieron perfecta cuenta de que estas propiedades ayudaban a neutralizar el mal tiempo, las escrófulas y las llagas que éstas producen. Creyeron que su amargor era excelente contra los gusanos que atormentan a los niños. Comían gustosamente algas y determinados pólipos (Haleyonía), adivinando el yodo del que están impregnados y su fuerza constrictiva para sanear y fortalecer los tejidos. Estas recetas populares fueron conocidas por Russell, al que pusieron en el buen camino, ayudándole a responder a la seria pregunta que le hizo el duque de Newcastle. Con su respuesta hizo un libro importante y curioso: DE TABE GLANDULARI, SEU DE USU AQUAE MARINAE, 1750. En él hay una frase genial: “No se trata de curar, sino de rehacer y crear.” Se propone un milagro, pero un milagro posible: fabricar la carne, crear los tejidos. Para ello trabaja con niños preferentemente, criaturas que, aunque ya pertenezcan a la raza humana, aún pueden ser recuperados. En ese pequeño libro, Russell inventó el mar; quiero decir que lo puso de moda en el momento oportuno. Todo se resume en una palabra, pero esta palabra es al mismo tiempo una medicina y una educación: Hay que beber el agua de mar. Russell, en su ingenioso libro, inspirado únicamente por el instinto popular, estaba lejos de adivinar que un siglo después todas las ciencias le darian la razón y que, al revelar cada una un aspecto nuevo del hombre, se descubriría en el mar una terapéutica completa. Los elementos más valiosos de la animalidad terrestre se encuentran en abundancia en el mar, intactos e invariables, salubres, con vida propia, aguardando que los necesiten

111

para reconstruir la vida. De esta forma, la ciencia pudo decir a todo el mundo: “Venid aquí naciones, venid, cansados trabajadores, jovencitas extenuadas, hijos castigados por los vicios de vuestros padres; aproxímate lívida humanidad y dime sinceramente , con el mar por testigo, qué necesitarías para recuperarte. Cualquiera que sea la fórmula reparadora está en el mar.” El mar posee con abundancia tal el tesoro de la base universal de la vida, de la mucosidad embrionaria, de la viviente gelatina animal de la que el hombre salió y de la que sigue saliendo, de la que incesantemente extrae la mullida consistencia de su ser, que ese tesoro es el mar en sí mismo. Con ella fabrica sus vegetales, sus animales, a los que se la regala con prodigalidad. Su generosidad deja en ridículo a la tacañería de la tierra. El da; sabed recibir pues. Su riqueza alimenticia os amamantará. “Pero, replican, nosotros llegamos a la perfección en lo que para el hombre es sólo la base y la armazón. Nuestros huesos, a causa de una alimentación escasa que sólo engaña al hombre, ceden, se curvan, se tuercen, se tambalean, se debilitan.” Pues bien, la caliza que les falta abunda de tal manera en el agua de mar que éste colma con ella sus conchas y sus madreporas constructoras hasta hacer de ellas auténticos continentes. ¿Y tú, joven enfermiza que, sin osar quejarte bajas hasta la tumba sin darte cuenta? Te disolverán, desaparecerán en ti misma. Pero el mar posee por partida triple la fuerza regeneradora, la salubre tenacidad que reafirma cualquier tejido con vida. Está extendida en las yodadas aguas de su superficie. ¿Es el calor lo que te falta? El mar lo tiene; y tiene el mejor, este calor insensible que todos los cuerpos grasientos encierran, latente, pero tan poderoso que si estuviera extendido , repartido, equilibrado, derretiría todos los hielos y haría del polo un ecuador. El triunfo del mar es la preciosa sangre roja, la sangre caliente. Con ella el mar dio vida y dotó de una fuerza incomparable a sus gigantes, increíblemente superiores a toda creación terrestre. Si el mar produjo este elemento, puede perfectamente hacerlo para ti, para sonrosarte, para restablecerte, pobre flor arruinada, palidecida. El mar rebosa de sangre, su abundancia no tiene límite. La sangre de cada uno de estos hijos del mar es un mar en sí misma, mar que discurre humeante al primer golpe, tiñendo de púrpura todo el océano. El secreto ha sido desvelado. Todos los rudimentos que en ti están unidos, esta colosal persona impersonal los ha dividido. El tiene tus huesos, tu sangre, tu savia y tu calor. Y ella posee lo que tú no, la superabundancia y el exceso de fuerza. Su respiración ofrece algo divertido, activo, creador, algo que podría ser llamado un heroísmo físico. La gran regeneradora , con toda su tosca alegría, su alacridad viva y fecunda, la llama del amor salvaje que palpita dentro de ella. (...) El mar es completamente inocente de la aparente mezquindad de las playas. Llega allí a veces, ruidoso y fuerte, pero leal. Lejos de hacer mal, bien al contrario, esta furia trae en sus amenazantes olas un tesoro de sal fecunda, de mejor calidad que el limo del Nilo, que enriquece todo cultivo y hace florecer la encantadora belleza de las antiguas salinas del Dol, actualmente convertidas en jardines. Es una madre, algo violenta, pero al fin y al cabo una madre. Hay que penetrar en los auténticos pensamientos del mar, no dejarnos engañar por las falsas ideas que puede dar la vecina Tierra, ni por las terribles ilusiones que él mismo haría nacer en nosotros simplemente con la grandeza de sus fenómenos, por sus aparentes iras, que frecuentemente resultan ser beneficiosas. Las playas, los arenales y los acantilados muestran tres aspectos diferentes del mar y siempre de forma útil. Explican, traducen y ponen en relación con nosotros a esta gran fuerza, salvaje a primera vista, pero divina en el fondo, por lo tanto, amiga. La ventaja que ofrecen los acantilados es que al pie de estos altos muros se aprecia más

112

fácilmente que en otros sitios la respiración, por qué no decirlo, del pulso del mar. Imperceptible en el mediterráneo, se acentúa en el Océano. El Océano respira como yo, se acompasa a mi movimiento interior, al de inspiración. Me obliga a tenerlo siempre en cuenta, a calcular los dias, las horas, a mirar el cielo. Me recuerda a mí y al mundo. Cuando me siento en los acantilados, en el de Antier, por ejemplo, puedo ver este inmenso espectáculo. El mar, que antes parecía muerto, se ha estremecido. Tiene escalofríos. Es la primera señal del movimiento. La marea ha dejado atrás Cherbourg y Barfleur, girando violentamente la punta del faro; las aguas que se divisan siguen Calvados, se elevan en Le Havre; ahora vienen hacia mí, hacia Etrétat, Fécamp, Dieppe, para luego internarse en el canal, venciendo las corrientes del Norte. Debo ponerme en guardia y observar atentamente sus evoluciones. Su altura, careciendo de importancia cuando se trata de dunas, colinas de arena fácilmente franqueables, aquí, en el pie del acantilado, infunde un gran respeto. Este largo muro de treinta leguas no tiene muchas escaleras. Nuestros pequeños puertos , hechos en las angostas hendiduras, aparecen muy de tarde en tarde. Y lo que es más curioso, cuando la marea está baja pueden observarse los estratos superpuestos en los que puede leerse la Historia del globo, en gigantescos registros en los que los siglos acumulados ofrecen el libro de los tiempos completamente abierto. Cada año se come una página de este libro. Es un universo en fase de demolición, que el mar corroe siempre por debajo, pero que las lluvias y las heladas atacan aún más por arriba. ¡La tierra y el mar! ¿para qué más? Cada uno posee su encanto en este lugar. Aún así, el que ama el mar por él mismo, su amigo, su amante, seguramente lo buscará en otro lugar menos accidentado. Para comenzar una relación continuada con él son mucho más cómodas las grandes playas arenosas. Estas permiten interminables paseos. Dejan soñar. Se desparraman misteriosamente entre el hombre y el mar. Nunca he renegado de estas libres y extensas arenas en las que otros no encuentran más que grandes inconvenientes. En ellas no me encuentro solo. Voy, vengo, puedo olerlo. Está ahí, el gran camarada. A pesar de que esté algo conmovido, de mal humor, me atrevo a hablarle y él no desdeña responderme. ¡Qué cantidad de cosas nos hemos dicho durante los apacibles meses en los que la multitud está ausente de las ilimitadas playas de Scheveninge y de Ostende, de Royan y de Saint-Georges! Es así, en un largo cara a cara como llega a nacer cierta intimidad. Parece que se adquiriese un nuevo sentido para comprender el gran lenguaje. El océano resulta triste cuando, desde las torres de Amsterdam, el Zuiderzée aparece terroso, con olas de plomo; cuando en las dunas de Scheveningen se ven las aguas que sobrepasan, que parecen siempre listas para franquear el dique. Este combate me interesa; me vincula a esta tierra; a pesar de lo áspera que pueda ser, representa el esfuerzo, la reacción, la invención del hombre. Y también me gusta el mar, por los tesoros de vida fecunda que sé que guarda en su seno. (...) Entre la tierra silenciosa y las tribus mudas del mar, el océano entabla el diálogo, grande, poderoso y grave, simpático; la armónica correspondencia del gran Yo consigo mismo, este hermoso debate que no es más que el amor. El siguiente texto, extractado del libro:

“EL PODER CURATIVO DEL AGUA DE MAR, NUTRICIÓN ORGÁNICA”
Se transcribe debido a la actualidad del mismo. Acaba de aparecer en Europa (Morales i torres, Editores, S.L., 2004, Barcelona, España). Además, su autor, el Dr. Angel Gracia Rodrigo, es cercano colaborador de las investigaciones sobre el agua de mar en la Fundación AQUAMARIS, a cuyo comité científico pertenece, siendo también

113

vicepresidente de PRODIMAR (Proyecto de Dispensarios Marinos para Latinoamérica, Asia y Africa): (...) ¿Tienen la mayoría de los científicos y profesionales universitarios de las ciencias biológicas la suficiente humildad como para admitir que un ciudadano común carente de los privilegios universitarios que otorga un título académico, caso de René Quinton, venga a decirles que el 70 % de su volumen corporal es agua de mar? Parece que la gran mayoría de esos científicos y responsables de la salud pública no pueden soportar la verdad de este hecho tan fácil de comprobar en la Naturaleza hasta por un niño, cuando éste, instintivamente, buscando nutrientes, se come sus moquitos salados, o chupa sus lágrimas saladas producto del llanto lastimero que le produjo una herida involuntaria que también destila sangre salada. (Fig. 89). Esa mayoría científica no tienen la suficiente humildad como para aceptar su desconocimiento de lo que contiene el agua de mar que conforma el 70% del contenido del planeta Tierra y también, repetimos, de su volumen corporal. Y por ello no les importa seguir ignorando que el agua de mar es el nutriente orgánico más completo de la Naturaleza. Y no les importa, tampoco, desconocer que la nutrición básica para acabar con la catástrofe de los niños moribundos por desnutrición en el Tercer Mundo (cada cuatro segundos muere un niño de hambre) está gratis en el agua de mar. Y mucho menos que los que se lo recordamos, en pleno siglo XXI, no seamos científicos. Para ellos somos los parias que ponemos en peligro la salud pública. Ignorar los hechos adoptando la táctica del avestruz les rinde más. Amenazar «legalmente» a quien se atreve a disentir de ellos, es la táctica universal para continuar disfrutando de sus privilegios científico-dictatoriales y dogmáticos. Sólo los científicos pueden tener la verdad. Igual que en la época de la Inquisición. Los dogmas de 1632, con el papa Urbano XIII a la cabeza arrodillando a Galileo, siguen vigentes. Y la cantaleta repetida, una y otra vez, sobre que los gérmenes terrestres están contaminando el agua del mar (supuesto negado) sigue siendo la cortina de humo que, a manera de escudo, oculta los desmanes de la polución producida por las industrias transnacionales que, impunemente, contaminan los mares con mercurio, plomo, petróleo, nitrato de plata, desechos radiactivos y basuras industriales de todo tipo y en todo el mundo. Poder curativo del agua de mar: La panacea Teóricamente estamos diseñados para nacer y vivir sanos, equilibrados, sin enfermedades. La enfermedad es la consecuencia de la rotura del equilibrio de algunos componentes del organismo. Un automóvil nuevo funciona equilibradamente. Cuando una de sus partes se daña, todo el vehículo se resiente. Según la importancia del daño puede pararse y no arrancar, quedar inservible y hasta ir a un cementerio de automóviles si fue víctima de un choque de características catastróficas. El cuerpo humano, salvo en casos de una catástrofe, no necesita que nadie le lleve al «taller-hospital-clínica-consultorio» para ser reparado. El 90% de las enfermedades se curan solas, debido a que los seres vivos son autorreparables. Los humanos somos autorreparables. Pero el problema es que nuestros mecánicos, o sea, la mayoría de los médicos que nos tratan de reparar, lo que hacen es recetar, porque para eso estudiaron. Esto no sería malo, lo peor es que todos los medicamentos que recetan producen efectos secundarios y además tóxicos. Por lo tanto, esa mayoría abrumadora de galenos no deja la vía libre para que los humanos ejerzamos nuestro poder y derecho natural a la autorreparación; por el contrario, obstruyen esa vía con sus recetas. El derecho innato a la libertad de la medicina, dentro del capítulo de los Derechos Humanos, no existe. La prueba, el sida. La Asistencia al paciente debe ser Integral, lo que discutimos en este libro.

114

Antes de entrar en el asunto de la panacea, veamos qué pasa si alguien quiere construir o reparar una casa en ruinas, es decir, «enferma». Necesitará de ciertos elementos para cumplir con su objetivo, tales como cemento, yeso, piedra molida, agua, vigas de hierro, tuberías, cables de electricidad, tejas, madera y otros. Los elementos deben ser de la máxima calidad, nada de sucedáneos; tienen que ser originales si se quiere obtener un producto final de primera calidad. Tanto al construir, como al reparar una vivienda. La primera célula, que dio origen a la vida de las especies en el planeta, se construyó en el mar. En el agua de ese mar se juntaron todos los elementos o minerales existentes en el planeta con un agua de la más pura calidad, lo que dio origen a la unidad perfecta de la Naturaleza, la célula. Célula que después se multiplicó -o clonó, como dicen ahora-, muy elaboradamente para llegar a parir al Adonis perfecto. El poder del agua de mar que originó la primera célula y que dio origen a ese Adonis es el mismo poder que tiene la misma agua de mar ahora, en pleno año 2004. En el agua de mar siguen estando todos los elementos de la tabla periódica, y también la sabiduría para reparar o curar las enfermedades, y lo que es más importante, para prevenirlas. De la misma manera que para sentar las bases de la construcción de una casa y que no se derrumbe hay que hacer una mezcla proporcionada de los elementos que la van a integrar (yeso, cemento, etc.) y agua, así, en el organismo, la mezcla de los minerales con el agua de mar van a cumplir con su misión primordial de mantener indestructible y en las mejores condiciones de conservación el edificio humano, desplegando sus virtudes de curar y prevenir. La panacea del agua de mar basa su poder curativo y preventivo en tres ejes que se mueven equilibradamente gracias a la información que les suministra la sabiduría innata del ADN marino. Precisamente, esos ejes son el fundamento que tratan de perseguir las terapias existentes en todos los países de la Tierra, tanto las químicas -y sin excepción tóxicas - como las orgánicas o naturales -e inofensivas-. Los tres ejes, o 3-Rs. son: 1. Recarga hidro-electrolítica, 2. Reequilibrio de la función enzimática y 3. Regeneración celular. Lo que quiere decir, que el agua de mar: 1. Rehidrata al mismo tiempo que suministra la totalidad de los minerales más puros y orgánicos (electrolitos) en una forma fácilmente asimilable; 2. Reequilibra el desbalance de la función enzimática, sin la que es imposible el funcionamiento de los mecanismos de la autorreparación y la salud consiguiente, y 3. Regenera las células individualmente como consecuencia de que el agua de mar les suministra todos los elementos imprescindibles para su buen funcionamiento, con lo que el organismo vuelve al equilibrio, que se materializa en salud. Por lo tanto, el agua de mar es, efectivamente, una panacea. Una panacea que para ser eficaz necesita que en su camino no se le coloquen obstáculos, sino tener vía libre. El obstáculo más grande es un estilo de vida inadecuado. Y, precisamente, el estilo de vida adecuado y saludable es el que desconocen una mayoría abrumadora de médicos y científicos. Conjugar la panacea del agua de mar con el estilo de vida saludable, en beneficio de la salud pública, es el objetivo de este libro. En un seminario organizado por el National Institute of Environmental Health Sciences y la National Science Foundation (Instituto de las Ciencias de la Salud Ambiental y la Fundación Nacional de la Ciencia) y celebrado en diciembre del 2001 en Carolina del Norte, Estados Unidos, se dijo que los científicos publicaban cien trabajos anuales sobre Marine Pharmaceuticals (medicamentos de origen marino) y que el mar estaba de moda, especialmente para investigar anticancerígenos, antibióticos e inhibidores de las enfermedades degenerativas. Gran cantidad de laboratorios farmacéuticos están investigando los marincéuticos, o sea, el poder curativo del mar. Esta realidad se confirmó en otra reunión similar celebrada en el aula magna de Rosenstiel School of Marine and Atmospheric Science (RSMAS), de la Universidad de Miami, en la que nosotros participamos. Un ejemplo de lo dicho son las investigaciones de la Universidad de

115

Harvard sobre el cartílago de tiburón. ¿Y de dónde sacan los tiburones y los peces, las algas, los corales y otros habitantes marinos las propiedades que tanto desean los científicos capturar?, del denominador común que les rodea: el agua de mar. Agua de mar abundante, gratis, que no se puede patentar y que contiene todos los ingredientes para dar origen a los medicamentos que los científicos -repetimos- desesperadamente ansían descubrir. A estos investigadores marinos una gota de agua de mar no les deja ver la inmensidad del océano. Y no hay peor ciego que el que no quiere ver. Sobre todo cuando hay intereses económicos de por medio. Los peces no enferman en alta mar porque tienen un estilo de vida equilibrado y saludable. Los peces son el ejemplo para seguir. Los hechos lo demuestran. Las razones y el fundamento de esta tesis se discuten posteriormente. El agua de mar constituye el 70% del volumen corporal del ser humano En el útero, un bebé es 94% agua de mar (Figs. 6 y 7). La vida se originó en el agua del mar, y la primera célula surgió del mar. Son hechos aceptados universalmente. Una célula del año 2004 tiene las mismas necesidades nutricionales que la primera célula aparecida, aproximadamente, hace 600 millones de años, en el período precámbrico. En el mar siguen estando los mismos nutrientes que conformaron la primera célula. Aquella célula, dentro de su membrana, que la aislaba del exterior a manera de fortaleza, conservó el agua de mar que la rodeaba; un agua que contenía y contiene proteínas, grasas, glúcidos, vitaminas y minerales dispersos en una concentración isotónica de 9 g. por litro. Su ADN contenía toda la sabiduría y la información necesarias para reproducirse indefinidamente, a su imagen y semejanza, y continuar originando más vida tanto en los animales como en las plantas. Leyes de la Constancia Marina Uno de los objetivos de este libro es dar a conocer la obra de René Quinton (1867-1925) (fig. 86), el fisiólogo francés que descubrió las Leyes de la Constancia Marina. Quinton aplicó sus leyes con fines de nutrición orgánica, especialmente en niños, a través de los Dispensarios Marinos que altruistamente fundó para salvar a cientos de miles de infantes que estaban condenados a morir por culpa de la desnutrición causada por la gastroenteritis, el tifus, el cólera, la tuberculosis y otras enfermedades muy comunes de la época, además del hambre, la miseria y la pobreza -caso de África hoy, aunque Clinton y Bush digan otra cosa- Las Leyes de la Constancia Marina, osmótica, térmica y lumínica, confirmaron el origen de la vida celular y que todos los seres vivos mantenemos constante nuestro medio interno, o vital, constituido por agua de mar. Quinton demostró y comprobó con sus leyes que el plasma marino es el mejor sustituto del plasma sanguíneo, aunque la mayoría de los científicos lo sigan ignorando. La biología es la ciencia del agua Según Vles (1997), la Biología es la ciencia del agua. La vida celular se originó en un agua de mar que tenía 9 g de sales marinas por cada litro de agua. Esa concentración de solutos es, precisamente, la misma concentración isotónica del agua del medio interno de los seres vivos en pleno siglo XXI, tanto en las plantas como en los animales, incluido el hombre. El 70% de los vertebrados terrestres, marinos y aéreos somos agua de mar isotónica. Lo mismo que come otro mamífero como los humanos, la ballena misticeta, o sea, el plancton del agua, puede ingerirlo un náufrago en altamar y no morir de hambre. No es un milagro, es fisiología pura. Este detalle que define una situación, demuestra la ignorancia que sobre el tema del agua de mar se tiene a nivel universal, desde las escuelas hasta las

116

universidades, incluidas las más especializadas en ciencias biológicas. Especialistas e ignorancia Los enfoques dados por las universidades americanas hacia la especialización han sido imitados por la mayoría de los países. Los Tiempos modernos de Chaplin nos han llevado no sólo a la deshumanización del individuo, sino a crear profesionales en serie, auténticos robots, en vez de personas de mente abierta. Los especialistas de las especialidades. Es aceptado que los especialistas saben mucho de casi nada y casi nada de casi todo. Sobre todo, la mayoría de los científicos especializados en las ciencias del mar, a los que una gota del agua de mar no les deja ver la inmensidad del océano. Las universidades deberían formar profesionales integrales, en vez de especialistas, y no dejarse llevar tanto por la política. En una convención, un profesional nos dijo: «Si el agua de mar fuese tan buena ya se sabría...». Pues no se sabe. Contaminación Un ejemplo del desconocimiento que tienen del agua de mar la gran mayoría de los científicos y personal sanitario, está en la contaminación. Precisamente a una de las preocupaciones más grandes de los futuros consumidores de agua de mar, la contaminación de las costas, dedicamos un capítulo extenso. En éste cuestionamos las técnicas oficiales, que se basan en la presencia en el agua de mar de la inofensiva y fisiológica bacteria Escherichia coli, que los científicos utilizan como marcador de la contaminación biológica de las heces fecales. Los metales pesados y la polución tienen otro enfoque; no es nuestro tema. Un ejemplo que comprueba lo dicho es la experiencia que se vivió en las playas de la bahía de Biscayne (fig. 1), situadas en el condado de Miami-Dade, el 20 de junio de 2000, como consecuencia de la rotura de una cloaca que arrojó a la bahía más de 4 millones de litros de aguas negras por hora durante dos días. Damos un avance de lo que se discute detalladamente en el capítulo «Historia contemporánea» que textualmente dice: «El total de muestras analizadas en la bahía de Biscayne fue de 435, durante 16 días, obtenidas en 52 puntos diferentes, sospechosos de haberse podido “contaminar” (con aguas negras). Hay que destacar que solamente en dos de esos puntos se obtuvieron recuentos de E. coli superiores a los niveles tolerables», tal como lo publicó el diario The Miami Herald del 22 de junio de 2000. Uno de los puntos, a las 48 horas de la rotura de la cloaca, ya se encontraban dentro de los límites tolerables. Los 50 puntos restantes permanecieron indetectables a la E. coli. Estadísticamente, demuestra que los resultados obtenidos con las 435 muestras analizadas en el laboratorio son realmente contundentes y aleccionadores. Además, todas las pruebas de la RT-PCR (Transcriptasa Revertida-Reacción en Cadena de la Polimerasa) para buscar enterovirus fueron negativas. Confusión bacteriana Los términos bacteria, bactericida, bacteriostático, antibiótico, antibiotismo, germen; floras saprofita, accidental, permanente e intestinal; patógeno, no patógeno; activado, inactivado; neutralizado y similares, los sometemos a una crítica bajo el prisma del agua de mar como desactivador de la flora bacteriana accidental; poder que es inocuo para la infinidad de microbios que viven en el agua de mar como flora permanente, imprescindible en la remineralización y sin la que sería imposible la vida en el planeta. La biomasa bacteriana del mar es incalculable. Cada gota de agua de mar contiene un millón de bacterias inofensivas para la vida animal y humana. No hay gérmenes patógenos per se Para la época en que le tocó vivir a Quinton, los padres de la fisiología moderna, Claude

117

Bernard, Alexis Carrel, Walter Cannon y el mismo Louis Pasteur -en su lecho de muerte-, habían coincidido en que el agua del medio interno o terreno era la protagonista que definía, de acuerdo con su calidad, la diferencia entre la salud y la enfermedad. Lo nuevo que aportó Quinton fue afirmar que ese medio interno es el agua de mar. Mientras que Pasteur había preconizado que «los gérmenes son la causa de las enfermedades», los padres de la fisiología afirmaban que lo importante era el terreno, el medio interno, y que «la virulencia de los gérmenes no es la causa de las enfermedades, sino su consecuencia». Compartimos con Overstreet que los microbios son aliados, NO enemigos; son nuestros inofensivos compañeros de viaje por el planeta Tierra. Agua de mar hipertónica endovenosa En nuestras investigaciones con animales y humanos, realizadas en varios países de dos continentes, hemos comprobado que, tanto por vía endovenosa, subcutánea e intramuscular, como rectal y bucal, el agua de mar hipertónica es tolerada por los diferentes organismos sin problemas. Tan fácil como es beber agua potable o inyectar suero fisiológico, lo es beber agua de mar hipertónica o inyectarla endovenosamente. La diferencia estaría en que el agua potable y el suero fisiológico oficial son líquidos mutilados, es decir, compuestos por sólo cuatro elementos, la mayoría de las veces únicamente cloro y sodio; mientras que el agua de mar contiene todos los elementos de la tabla periódica, a saber, 118. Nutrición orgánica marina Presentamos el agua de mar como una alternativa al concepto de nutrición orgánica tradicional. Gracias al fenómeno de la biocenosis, por el que el plancton transforma los elementos químicos en orgánicos, tal como lo hacen las plantas, tenemos en el agua de mar la auténtica nutrición orgánica. Desde hace diez años, la medicina complementario/alternativa es el centro de una discusión científica de moda. Los términos hierba y hierbatero, ante el auge comercial imparable de lo biológico, orgánico y natural, han llamado la atención de las compañías farmacéuticas y los galenos, algo que, no hace tanto, miraban de reojo. Ahora, la mayoría de los médicos ya no hablan mal de «esas hierbas» que muchos de sus pacientes ingieren diariamente, y de las que muchos facultativos ignoran casi todo. Más del 60 % de la población mundial está usando hierbas. Hierbas Llamamos la atención del consumidor de hierbas que busca una esperanza en los productos orgánicos porque los químicos ya le intoxicaron bastante y, cada vez más, cree menos en ellos. La moda es buscar lo natural, lo biológico, lo orgánico, lo ecológico, que es inofensivo y no intoxica, pero que sigue siendo cada vez más caro. Nosotros le estamos diciendo al mundo que los minerales y la nutrición orgánica que busca en las hierbas, ofrecidas en frascos y envases lujosamente presentados, se pueden obtener gratis; y que en ese inmenso mar, que tan generosamente la Naturaleza nos ofrece, se encuentra el mejor regalo para la salud. Todo lo que ofrecen las píldoras naturales está exento de coste económico en el agua de mar puesto que -insistimos- es gratis obtenerla. Ciencia y agua de mar En 2001, los científicos dijeron -y lo repetimos- que en el mar hay un millón de gérmenes por cada gota de agua, todos vivos, y que se hacen grandes esfuerzos por obtener antibióticos del mar. ¿De qué poder antibiótico del mar hablan, si ese mar está lleno de microbios inofensivos? Recordemos que en el ya citado seminario de diciembre de 2001 en Carolina del Norte, se dijo que los científicos publicaban cien trabajos anuales sobre Marine Pharmaceuticals (Medicamentos de origen marino) y que el mar estaba de moda,

118

especialmente para investigar anticancerígenos, temas discutibles. MANERA PRÁCTICA E INMEDIATA DE UTILIZAR EL AGUA DE MAR: Cocinando con agua de mar y olvidar la sal común: El primer uso que se puede hacer del agua de mar para aprovecharse de sus bondades curativas y preventivas contra la enfermedades es utilizar utilizar el agua de mar para cocinar, especialmente los arroces y pastas típicos de la dieta mediterránea, racionalmente manejada, sin abusar de los aceites de oliva, que también engordan, como cualquier otra grasa. Por ejemplo, una paella (marinera, vegetariana o de carne) o una pasta a la bongole (con almejas o berberechos) refuerzan su sabor con el agua de mar (tal como se obtiene directamente del océano). Cómo cocinar con agua de mar Usar el agua de mar al gusto, utilizar la cantidad que se desee de acuerdo con la costumbre de cada pueblo, sin olvidar que las pailas gustativas no extrañarán en absoluto el sabor y la concentración reales del agua de mar, al que se acostumbrarán en los casos más lejanos de sabor, tal y como lo han hecho poblaciones enteras de millones de personas, con el ají picante, por ejemplo. La sal común y el suero fisiológico, enemigos de las vitaminas Se ha comprobado que la sal común, cloruro sódico en la fórmula química, impide la absorción completa de las vitaminas que se encuentran en la mayoría de los vegetales y en algunas carnes. Lo mismo sucede con los sueros fisiológicos químicos inyectados rutinariamente en los pacientes de los hospitales y puestos de emergencia; éstos también obstaculizan la absorción de las vitaminas. Éste debería ser otro de los motivos por los que sería bueno utilizar el plasma marino endovenoso que, en vez de tener sólo dos minerales (cloruro y sodio), contiene más de cien minerales, todos orgánicos y biodisponibles. Biodisponible significa, en este caso, que el mineral orgánico se va a digerir, absorber y asimilar, sin tener que enfrentarse a los obstáculos y dificultades con que se encuentran los mismos minerales en su fórmula química. Los minerales químicos necesitan de vaselinas y talcos para poder traspasar las barreras del intestino y del sistema circulatorio, y así poder llegar a cada una de las células que componen todos los tejidos y órganos de una persona. Esas vaselinas y talcos químicos y artificiales, llamados por los científicos ligands o ligandos, son extraños al organismo y, por lo tanto, pueden ser tóxicos. En cambio, los minerales orgánicos que se encuentran en el agua de mar llegan a todas esas partes del organismo directamente y sin obstáculos, además de ser completamente inofensivos para el cuerpo. Los minerales o metales del agua de mar son, pues, los más puros de la Naturaleza. La hipertensión y la sal marina Lo primero que le dice un médico a un hipertenso es que «tiene que comer sin sal. La sal ni verla, ni olerla». Un hipertenso no tiene por qué comer alimentos insípidos y faltos de sabor. Simplemente puede condimentar sus comidas con agua de mar, ya que no comporta ningún riesgo para su hipertensión. El desconocimiento del agua de mar ha llevado a la mayoría de los facultativos y naturistas a creer que el «agua salada del mar» y la sal común o de mesa son la misma cosa. Error gigantesco de estos profesionales. Lo que da sabor salado al agua de mar es el sodio (Na), uno de los componentes más abundantes del agua de mar; un sodio que es orgánico y no químico. La sal de mesa corresponde a la fórmula química denominada cloruro de sodio (NaCl), eminentemente química, y absoluta y definitivamente nada

119

orgánica. El sabor del agua de mar, que es orgánica, no tiene nada que ver con la composición química de la sal común. Cómo usar el agua de mar contra la hipertensión Beber sólo 500 cc de agua de mar pura repartida en tres tomas (cada 8 horas), preferiblemente antes de las comidas. El agua de mar es diurética y elimina líquidos indeseables Lo óptimo es alimentarse racionalmente con nutrientes orgánicos; y el nutriente orgánico por excelencia es el agua de mar, que contiene todos los minerales, incluidos los oligoelementos (minerales en cantidades mínimas), listos para ser absorbidos (biodisponibilidad) sin inconvenientes y directamente por el organismo, sin peligro alguno de intoxicarlo. Este libro abunda, posteriormente, sobre las características y capacidades nutritivas del agua de mar, así como sobre los mecanismos científicos por los que se convierte en la gran generadora de la energía que impulsa la vida en el planeta. Sin el agua de mar y sin el sol, sería imposible la existencia de los seres vivos en la Tierra. Además de quitarles la sal, los médicos obligan a los pacientes hipertensos, por rutina, a utilizar diuréticos para disminuir la retención de líquidos, que aumenta la presión sanguínea en las vías circulatorias. Los diuréticos, como todos los fármacos químicos, conllevan efectos secundarios. En cambio, cualquier persona que beba agua de mar rutinariamente, por ejemplo 500 cc diarios en varias tomas, comprobará que eliminará mucha más orina que antes de beberla, y no estará sometido a efectos secundarios. Cómo usar el agua de mar como diurético Beber 500 cc de agua de mar pura (lo que equivale a 3 tazas; una taza son unos 180 cc) Obesidad y agua de mar Las propiedades curativas del agua de mar se basan (lo detallamos posteriormente) en sus tres ejes de acción, que constituyen los fundamentos universales de todos los tratamientos: reequilibrar lo que se ha desorganizado en el organismo, dándole todos los nutrientes que necesita para que las enzimas ayuden a la autorreparación y regeneración de los órganos y aparatos que funcionaban mal. Por ejemplo, el metabolismo de un obeso, independientemente de que no sepa comer, no marcha adecuadamente. Si el obeso ingiere agua de mar, acelerará el proceso de la pérdida de peso por la sencilla razón de que el agua de mar, con todos sus nutrientes e información sabia, activa su metabolismo para que las grasas se consuman más rápidamente. El que pretenda no regular su alimentación racionalmente, no es candidato a acelerar el proceso de combustión de sus grasas. Respirar el yodo del mar Hubo épocas en la civilización en las que se temía al mar. Se consideraba que albergaba monstruos, que sus profundidades eran el paradigma de misteriosas tinieblas inspiradoras de historias de horror, y escasas eran las personas que se acercaban al mar. Hasta hace pocas décadas sólo acudían a las playas quienes se hospedaban en balnearios, algunos de lujo y otros auténticos sanatorios a los que los pacientes acudían para curarse y recuperarse del terrible mal de la tuberculosis. Todavía hoy, en Tarragona, España, por ejemplo, se pueden ver las ruinas de uno de esos sanatorios fantasmas que ocupaban extensiones envidiables a la orilla del mar, sombreadas por pinares centenarios. Platón dijo: «El agua de mar cura todos los males». Y Eurípides afirmó: «El agua de mar cura todos los males de los hombres». El mar curó también la tuberculosis a René Quinton. Y esta vivencia en carne propia llevó al sabio francés a descubrir las Leyes de la Constancia

120

Marina y, posteriormente, a fundar los dispensarios marinos. A comienzos del siglo pasado, hace menos de cien años, las muy pocas personas, casi siempre varones, que se atrevían a meterse en el mar se embutían en ridículos trajes de baño rayados; y las damas se acercaban temerosas a la orilla protegidas por camisones, enaguas y sombrillas de encajes. Mientras, caballeros vestidos con ropas blancas, chaleco y corbata, protegían sus cabezas de los rayos solares con sombreros de paja, al mismo tiempo que disimuladamente miraban de reojo a las bañistas, estampas que quedaron plasmadas como testimonio de la época en la película Muerte en Venecia. Y de todo esto no hace tanto... La cultura marina es reciente. Hace cincuenta años eran muy pocos los privilegiados, a escala mundial, que podían tomar vacaciones y visitar las playas para bañarse. Pero todos decían que el mar era muy bueno para la salud porque junto a él se respiraba un aire que contenía yodo. Este tema era muy conocido y los mayores lo recuerdan con nostalgia. El culto al mar es muy reciente. La afluencia de masas vacacionistas hacia el mar es un fenómeno cultural multibillonario en todo el mundo desde hace cinco décadas. El paradigma de los sueños de casi todos los mortales es tener una casa o un hueco hogareño con vistas al mar; es lo máximo. Hace diez décadas sólo algunos privilegiados podían pensar en veranear en las playas de San Sebastián, Montecarlo o el Lido de Venecia, para poder regresar bronceados y presumir de haber disfrutado de vacaciones en la playa. Los mismos habitantes cercanos a las costas sólo las visitaban en verano y en domingo, porque muy pocos disfrutaban de la «semana inglesa», que les permitiese tomar un baño de mar también el sábado por la tarde. La cultura del agua de mar como terapia y prevención contra las enfermedades también es muy reciente. Y poco conocida, porque con la misma furia positiva con la que los ejércitos turísticos del Norte invaden los pueblos del Sur para disfrutar del sol y de las playas, igualmente se trataron de ocultar las cualidades nutritivas orgánicas del alimento por excelencia: el agua de mar. Y opacaron sus cualidades, aunque a comienzos del siglo pasado estaba en los arsenales terapéuticos de los centros hospitalarios de varios países. Una de las mayores barreras que obstaculizaron los poderes curativos del agua de mar fue el «progreso» de la ciencia y la medicina moderna en países como Francia, Inglaterra, Estados Unidos. Los grandes intereses creados por las poderosas multinacionales farmacéuticas, para las que el agua de mar era un obstáculo demasiado grande, ya que no se podía patentar, marginaron el más poderoso de todos los nutrientes creado por la Naturaleza. El yodo se necesita solamente en cantidades infinitesimalmente pequeñas, es decir, como traza. Pero su deficiencia acarrea problemas importantes en la glándula tiroidea que acaban por inflamarla; cuadro clínico conocido como bocio, que va acompañado de alteraciones mentales, especialmente en los niños, a los que les puede provocar retardo mental o cretinismo. El hipotiroidismo está ligado a la carencia de yodo y es la causa de deficiencias en el metabolismo de las grasas. La deficiencia de yodo crea problemas en el eje tiroides-hipotálamo-hipófisis que determinan la hipersecreción de tirotrofina hipofisaria, lo que, entre otras cosas, dificulta el metabolismo de las grasas y favorece la aparición de la consiguiente obesidad, que es un factor de riesgo de las enfermedades cardiocirculatorias y de la diabetes. La deficiencia de yodo se contrarresta añadiéndolo a la sal común que se vende en cualquier mercado, y que es conocida como sal yodizada. Hay zonas endémicas de deficiencia de yodo, como las andinas de América, donde se hacen campañas de yodización sistemáticas. En los casos esporádicos de hipotiroidismo se administran las hormonas tiroxina o tri-iodotironina. El pescado y la carne de los mamíferos son fuentes de yodo, pero la dosis exacta para prevenir los problemas tiroideos se encuentra en el agua de mar. Hubo épocas en las que

121

la gente iba a la orilla del mar porque era muy bueno «respirar el aire del mar cargado de yodo». Las gotitas microscópicas de agua de mar que se encuentran en el aire de las costas marinas no sólo van cargadas de yodo, sino de todos los minerales existentes en la Naturaleza en cantidades infinitesimalmente pequeñas. Cantidades que son las mínimas que necesitan las enzimas del organismo para producir, por ejemplo, más de diez mil reacciones bioquímicas por segundo en cada una de las células del trillón que constituyen un ser humano. Desinfectar con yodo El ejemplo del metal o mineral yodo es el más significativo para comprobar y percatarse de la sabiduría popular acerca del contenido del agua de mar. Está reconocido que para desinfectar una herida producida en la piel por un corte accidental la tintura de yodo aplicada a pinceladas sobre la superficie de la piel dañada es la mejor cura. Ayuda, además, a regenerar los tejidos afectados y a cicatrizar la herida. Los cirujanos, en todo el mundo, antes de llevar a cabo una intervención quirúrgica, se lavan las manos con preparados que contienen yodo medicinal. Igualmente, la zona de la piel donde se va a efectuar la incisión inicial se somete generosamente a una desinfección con preparados y jabones líquidos que contienen yodo, para después colocar los campos operatorios que aíslan el lugar de la incisión y el campo quirúrgico del resto del ambiente del quirófano. Así pues, la acción del yodo es reconocida por el estatus oficial de la medicina tradicional. Lo que la mayoría de médicos reconocen muy poco es que el yodo se encuentra en el agua de mar y que éste es el origen de todos los yodos medicinales que se utilizan en la medicina y farmacología modernas. La piel y el agua de mar. La psoriasis El agua de mar, por sus características y propiedades, que se describen posteriormente, tiene facultades curativas y preventivas para la mayoría de los problemas de la piel, si se siguen las instrucciones que recomendamos. La psoriasis es una de las enfermedades de la piel más conocida. Los médicos no se ponen de acuerdo para señalar su causa. La realidad es que las aplicaciones del agua de mar, tal como se obtiene directamente en cualquier playa o costa, sobre la parte afectada, tres veces al día, dejando que se seque por evaporación, y la ingestión de 500 cc de agua de mar hipertónica llevan a la cura de la lesión, si además se acompañan de la dieta alimenticia alcalina que indicamos más adelante, así como del uso de una técnica común de relajación por visualización durante 20 minutos diarios y la práctica del ejercicio físico racional. Si sólo se aplica el agua de mar, la cura será más lenta. En cambio, con la asistencia integral la evolución será favorable en un 100% y en un tiempo que no sobrepasará el mes de tratamiento. Además, se recomienda que la persona afectada, después de bañarse en casa, friccione todo su cuerpo generosamente con agua de mar y la deje secar por evaporación y sin utilizar la toalla. Cómo usar el agua de mar contra la psoriasis, la dermatitis y las úlceras (diabetes) 1. Aplicar generosamente agua de mar sobre la piel afectada tres veces al día, dejándola secar al aire libre. Lo idóneo sería empapar la zona con agua de mar varias veces al día, cada 3 o 4 horas. En tres días la mejoría será notoria. 2. Beber 500 cc de agua de mar pura en tres tomas diarias. O a peuqeños sorbos. La uñas y el pelo, integrantes de la epidermis, son muy vulnerables a diferentes enfermedades, especialmente en las personas estresadas y con un sistema inmunológico bajo en defensas. Su regeneración será favorable siguiendo las mismas normas que

122

acabamos de proponer. El estreñimiento y el agua de mar. Limpieza del colon La comida es lo más deseado por un organismo y, a la vez, lo más despreciado. Para muchas personas evacuar la comida después de digerirla es un problema serio, crónico y peligroso. Especialmente para las mujeres, que son más afectadas que los hombres por el estreñimiento o constipación intestinal. Una de las curas más característica y significativa de la Medicina Natural es comenzar cualquier tratamiento con la imprescindible técnica de la limpieza del colon. Para ello se usan laxantes de origen natural, que tienen como elemento protagonista la cáscara sagrada, además de una dieta adecuada. Sin embargo, el uso de la cáscara sagrada, a la larga, lesiona la mucosa intestinal y ocasiona problemas de acostumbramiento. No hay otro laxante más natural, orgánico e inofensivo que el agua de mar pura, tal como se encuentra en el mar, sin rebajarla con agua potable. Miles de personas lo confirman: cuando toman agua de mar, 500 cc diarios, tienen defecaciones flojas y hasta líquidas, si no rebajan las dosis diarias. 500 cc diarios de agua de mar, producirá el mismo efecto que se busca con las hierbas laxantes utilizadas en la limpieza del colon, con la ventaja de que además nutre a todo el organismo. Entre las mujeres se dan muchos más casos de estreñimiento que entre los hombres, pero cualquiera de ellas tiene garantizada la solución de su problema si sigue nuestras indicaciones. Sin embargo, hay que poner una señal de advertencia: cada persona en particular es la que va a determinar, por la práctica, la dosis idónea para ir al lavabo cuantas veces lo decida y con la consistencia que desee. El 4 de octubre de 2003, el diario ABC reportaba que «entre las plantas medicinales, las más vendidas son las que ayudan a regular el tránsito intestinal, acaparando el 27% de las ventas totales». La solución con el agua de mar es asombrosa. El inconveniente comprobado que tiene, después de haber hablado anónimamente o identificadamente con gastroenterólogos, es que es gratis, cuestión que también preocupa a bastantes profesionales del naturismo, a nivel internacional, que obtienen ganancias sustanciales con las hierbas que recetan y venden. Cómo usar el agua de mar contra el estreñimiento Beber 500 cc de agua de mar pura en tres tomas, o a pequeños sorbos en el día. Hemorroides, contusiones y el agua de mar La cura de las hemorroides con agua de mar data de tiempos inmemoriales, cuando se recomendaban los «asientos de agua de mar» para combatir esta dolorosa e incómoda enfermedad. Independientemente del uso de una torva para tomar los baños en la región anal, existen diferentes formas, a gusto del consumidor, para que el agua de mar haga contacto con la región afectada el mayor número de veces posible al día, humedeciéndola generosamente con agua de mar cada tres horas. Los asientos deben prolongarse por 10 minutos; y sin dejar de beber la cantidad de 500 cc diarios de agua de mar. Si hubiese estreñimiento, recomendamos alcanzar los 500 cc diarios en tres tomas, o muchas pequeñas tomas en el día. Tradicional es la imagen de una persona con el tobillo hinchado como consecuencia de una luxación o vulgar torcedura de tobillo, sentada en una banqueta con gesto de dolor intenso y metiendo el pie en un barreño lleno de agua y sal gorda, o sal mineral química; la inflamación cedía rápidamente y, como consecuencia, el dolor. Los que vivían cerca de la playa recurrían al agua de mar para estos usos. Hoy en día, en cambio, la mayoría de médicos enyesan a la gente y la atiborran de píldoras desinflamantes, cuando no de

123

esteroides, todos tóxicos para el organismo. Nuestros abuelos sabían más que esos médicos pastilleros, porque trataban naturalmente. Cuando decimos «la mayoría de médicos», o de científicos, es porque también hay médicos y científicos que empíricamente creen en los hechos. Y ahí está el cuerpo médico del equipo de fútbol de España, que no tienen empacho en mandar a sus jugadores a recuperarse de lesiones deportivas con agua de mar. Éste es un detalle que define una situación imparable, el auge del agua de mar. Sólo hace falta que unos cuantos «famosos» se interesen en el tema para que la difusión popular del agua de mar, nutriente por excelencia de la Naturaleza, sea conocido y utilizado masivamente. Sinusitis, caries y agua de mar Las afecciones de las vías respiratorias y de la boca tienen tal respuesta positiva al agua de mar que hasta en cualquier farmacia es fácil encontrar bellísimos envases con agua de mar para ser utilizados en los casos de rinitis, sinusitis, afecciones gripales y similares. Lo que contienen esos filigranescos frascos es sencillamente agua de mar que, precisamente, no es gratis. Quienes no quieran gastar sencillamente ponen un poco de agua de mar en la palma de la mano (en posición cóncava) y la inspiran, o «esnifan» como dicen ahora. Si lo hacen por la mañana, después de la ducha (los que se duchen), les aseguramos que no verán secreciones nasales (moco) en todo el día. Si los niños y los adultos, después de cepillarse los dientes al término de cada comida, hacen un buche con agua de mar, que pueden dejar en la boca y enjuagarse con ella durante un par de minutos, estarán previniendo las caries dentales. El agua de mar mantendrá el pH alcalino de la boca combatiendo así las causas de las caries, además de que la proveerá del flúor imprescindible para la fijación del calcio en los dientes. Cualquier observador se dará cuenta de que la mayoría de las pastas de dientes anuncian que contienen flúor y además peróxido, éste como desinfectante, ya que es la muy conocida agua oxigenada. Los dentífricos, por lo tanto, ofrecen flúor y calcio, pero en su forma química, cuando el agua de mar les aventaja porque proporciona a la dentadura una nutrición orgánica y biodisponible, además de desinfectarla. En casos de afecciones en las mucosas de la boca el mismo tratamiento también es efectivo. El poder desactivador del agua de mar sobre las bacterias que conviven con los humanos se trata en el capítulo «Contaminación». Cómo usar el agua de mar contra la sinusitis 1. Poner agua de mar pura en la palma de la mano. 2. Absorberla por los dos caños de la nariz, alternativamente, hasta que se sienta el sabor del agua de mar en la garganta. 3. Hacerlo rutinariamente todos los días por la mañana como medida preventiva. En caso de obstrucciones nasales crónicas repetirlo de 3 a 5 veces al día. Cómo usar el agua de mar como prevención contra las caries 1. Cepillarse los dientes después de cualquier tipo de comida; preferiblemente con jabón. 2. Hacer un buche con agua de mar y mantener el agua en la boca durante 2 o 3 minutos moviéndola de un lado a otro. 3. Expulsar o tragar el agua. Especialmente recomendado para los niños. Cantantes, locutores, oradores y la afonía La voz del pueblo, en cualquier parte del mundo, siempre ha dicho que lo mejor contra la afonía es «hacer gárgaras con agua de sal». La pérdida momentánea, o periódica, de la

124

voz por las grandes figuras del canto y los profesionales del micrófono se debe, casi siempre, a razones de estrés. El hecho de la afonía que tenga un componente estresante mental, o del subconsciente, no significa que no exista una lesión física en las cuerdas bucales manifestada por una inflamación. El resfriado común puede conducir a la afonía. El miedo subconsciente «al frío del aire acondicionado» se materializa en pólipos en la garganta. El miedo aprendido a las corrientes de aire y al frío hace que muchos profesionales se queden sin voz. Si Pavarotti aparece con una toalla o bufanda al cuello en sus entrevistas informales, está enviando un mensaje subliminal de que las máximas estrellas se cuidan la voz abrigándose bien. Pero, infinidad de cantantes, locutores y artistas que dependen de su voz para seguir triunfando o trabajando no tienen inconveniente en fumar constantemente o beber whisky con hielo. Basta entonces hacer gárgaras con agua de mar, como reseñabamos anteriormente, después, tragarla, cuantas veces se pueda en el día. Depurativos y depuración de la sangre con agua de mar Uno de los términos más clásicos de hace cincuenta años era el de depurativo. «Necesitas un depurativo de la sangre» era la expresión de la sabiduría popular para indicar que alguien estaba intoxicado y tenía que depurar su sangre para volver a la normalidad. Así como limpiar el hígado, la piel, los riñones, los intestinos y las fosas nasales, por citar los órganos más conocidos y que están relacionados con el tema de la limpieza. Ese concepto está arraigado en el vocabulario popular gracias a la tradición: se trata de limpiar el cuerpo como quien agarra una manguera con agua a alta presión y barre lo sucio de las principales arterias de una ciudad y sus callejuelas o arteriolas; o como quien realiza una limpieza a fondo vertiendo con energía cubos llenos de agua sobre el piso de la casa. Recordando que el agua es el disolvente universal por excelencia, podemos comprender la acción del agua de mar, que no sólo limpia lo sucio despreciable de nuestro organismo, sino que, como regalo y por añadidura, lo nutre y le proporciona todos los ingredientes para que la basura no se vuelva a pegar en sus arterias y órganos. Rejuvenecimiento y agua de mar La deshidratación es el primer enemigo de la vejez desde que el hombre nace. Como ya lo indicamos anteriormente, en el útero, el volumen de un bebé es en más del 94% agua de mar isotónica. Cuando llega a este mundo comienza a bajar su nivel de hidratación, hasta que se estabiliza en un 70%, para, después de los 55 años de edad, ir deshidratándose poco a poco hasta un 60-65% cuando aparecen arrugas cada vez más marcadas; hay una tendencia hacia la gelificación del organismo. El presidente de la Academia de las Ciencias de Ucrania en 1930, Bogomoletz en Cómo prolongar la vida escribió que en el intercambio de nutrientes de la sangre a los tejidos parenquimatosos, a través de la pared endotelial de las arterias, está la clave para mantener una buena nutrición. El ucraniano consideró este endotelio como una especie de tejido conjuntivo fundamental no sólo para la nutrición celular, sino también, en sentido inverso, para la descarga y desintoxicación de los residuos celulares. De la permeabilidad de las arterias, a través del tejido conjuntivo endotelial, surgió la idea de que la edad de una persona «no es la edad de sus arterias» sino «la edad de su tejido conjuntivo». Mientras que Bernard Heuvelmans, disintiendo de lo anterior, afirmó que «la edad de una persona es la edad de su sangre». Elie Metchnikoff en Estudio sobre la naturaleza humana plantea otra propuesta microbiana intestinal muy interesante para explicar el origen de la vejez y con la que abre el camino a una polémica muy propia de otras épocas, con Alexis Carrel y Claude Bernard, quienes también dieron sus opiniones sobre el papel de la deshidratación y el envejecimiento.

125

Talasoterapia, piel y envejecimiento La talasoterapia se ocupa del estudio del agua de mar como método curativo tanto por vía bucal como externamente. Los textos griegos de Hipócrates (padre de la medicina), de Galeno, de Herodoto y de muchos que recomendaban el agua salada para curar numerosas enfermedades, demuestran la existencia de esta terapia. El término «talasoterapia» fue creado en 1869 por el doctor La Bonnardiere en Arcachon, pero el empleo médico del agua de mar alcanza la más remota Antigüedad. Muchos poetas pensaron -y no sin razón- que éramos hijos del mar. En el mito de Afrodita, madre de todos los seres de la Tierra, los griegos y los fenicios la hicieron nacer de la espuma del mar. Después de la caída del Imperio romano, el mar fue considerado por largo tiempo como un medio hostil. En el siglo XVI recobró nuevamente su poder terapéutico. En efecto, en sus obras, Arnbroise Paré recomienda «los efectos calentadores, desecadores, astringentes, detergentes, resolutivos y antiequimóticos de los baños de mar». En el siglo siguiente, en 1697. Floyer publicó en Londres una tesis titulada Recomendaciones sobre el buen uso de los baños de mar fríos y calientes en Inglaterra. En el siglo XVIII comienza el uso terapéutico del mar, con el médico inglés Richard Russel, de Brighton (de quien Michelet habría de decir que «inventó el mar»). En su obra Disertación sobre el uso del agua de mar en las enfermedades de las glándulas, tumores, etc., publicada en Oxford en 1750, Richard Russel estudiaba los beneficios del uso externo (baños) e internos (bebida) del agua de mar en diversas afecciones, entre ellas, las tuberculosis osteoarticulares y ganglionares, y los trastornos digestivos. Esta publicación contribuye a instaurar la moda de los baños de mar calientes en Inglaterra. En 1791, John Latham crea el primer «hospital marino» en Margate, donde se tratan fundamentalmente enfermedades infecciosas, reumatismos y anemias. Más tarde se abren otros establecimientos, como los de Brighton, Weymouth, etc. Por iniciativa de los ingleses y bajo la influencia de Lichtenberg y Vogel, los alemanes abren varios establecimientos marinos a comienzos del siglo XIX, el primero de los cuales es el de Doberan, en el Báltico. Además, el doctor Vogel escribe el primer trabajo sobre talasoterapia en lengua alemana. Le sigue una pléyade de investigadores, por lo que, a partir de esta época, las curas marinas no dejarán de desarrollarse en Alemania, suscitando una copiosa literatura científica. En Francia, los primeros médicos que hablan de los baños de mar son Maret y Martedu (1769-1770). Pero el primero en comentar realmente la experiencia inglesa de Russel es un médico de Dieppe, M. Le François, que en 1820 publica el Diario de los baños de mar en Dieppe, al que siguió, dos años más tarde, en esta ciudad, el primer establecimiento marino. No es hasta 1860 cuando se impone verdaderamente en Francia el uso terapéutico de los baños de mar, con la fundación del establecimiento de Berck (en el paso de Calais), en el que se obtuvieron notables resultados en el tratamiento de las tuberculosis externas y quirúrgicas, orientando los estudios hacia las acciones fisiológicas de los climas marinos y abriendo así el camino a las investigaciones sobre los beneficios generales de las temporadas en el mar. M. Dolfus funda en Cannes un hospital marino para niños, en 1882, donde la balneoterapia fría es aplicada con éxito a los pequeños tuberculosos con lesiones articulares. Después surgen sanatorios marinos en Arcachon, Capbreton, Niza, Hendaya, Hyeres, Zuydcoote, y otros lugares. Hacia 1.890, los baños de mar calientes con algas se ponen de moda en las costas de Normandía. En 1899, en Roscoft, el doctor Loui Bagot, que había venido observando largo tiempo las características del clima marino y frecuentando numerosas estaciones termales para estudiar en ellas las prácticas hidrológicas, abre el primer instituto marino, donde practica la hidroterapia racional, aplicada sobre todo a las afecciones reumáticas. Después aparecen todos los descubrimientos de René Quinton, publicados en 1904, de los que nos ocuparemos

126

extensamente en este libro. Con la muerte de Quinton en 1925, llega el período de estancamiento, hasta que, después de 1953, resurgen los centros de talasoterapia, más con un fin estético que de nutrición celular generalizada. Los emplastos de algas, los barros marinos, los baños a presión, las duchas, las nebulizaciones, las combinaciones de agua de mar con borra de café y las aplicaciones externas en frío o en caliente, son algunas de las expresiones más conocidas de la talasoterapia que ahora los hoteles de lujo ofrecen como atractivo turístico con gran éxito. René Quinton afirmó: Cuando la célula recibe la información de la matriz líquida fiel a los orígenes -el agua de mar- sin contaminar y en condiciones similares a las del principio de los tiempos, subvierte el sentido del tiempo y del espacio, y recupera su máxima actividad, la actividad óptima para la vida. En estas condiciones, el organismo vuelve a los orígenes y recupera la memoria del sintiempo para, así, reparar lesiones e, incluso, problemas genéricos. Alexandre Bogomoletz, quien coincidió, a su manera, con Quinton, señaló: La condición esencial para que la vida se prolongue es la renovación periódica del medio interior, su rejuvenecimiento… El rejuvenecimiento del medio líquido, como el cambio del medio en los cultivos artificiales, es de inmenso valor para la vitalidad de las células. Este factor parece abrir a la ciencia médica nuevas y amplias perspectivas en su lucha por la longevidad. La medicina se encuentra ante una tarea de importancia inmensa: aprender a modificar el estado de este líquido interno, que es agua de mar, en el cual viven elementos celulares, encontrar los métodos para sanearlo, purificarlo y renovarlo sistemáticamente. Artritismo, dieta y agua de mar El agua de mar, como no es ácida sino alcalina, está muy indicada contra el artritismo, el reumatismo y la osteoporosis, enfermedades con acidificación del medio interno del organismo, provocando la pérdida del calcio de los huesos que es la que da origen no sólo al artritismo, sino también a la osteoporosis. Por lo general, lo que los médicos no hacen es ordenar a los pacientes una dieta alcalina que ayude a la prevención y tratamiento del artritismo. Adjuntamos las recomendaciones dietéticas para este caso, junto con los 500 cc diarios de agua de mar recogida directamente, que, al comienzo se puede mezclar con limón o con cualquier líquido con el sabor que resulte más agradable al paladar.

Acartonamiento o gelificación y envejecimiento La apreciación de Bogomoletz sólo se puede llevar a la práctica con el agua de mar, que es la única posibilidad de aportar al medio interno las necesidades adecuadas de agua, sales minerales y, lo más importante, la información biológica. Si no, la pérdida de agua y de iones lleva a la gelificación. (Fig. 20.) Recordamos que el estado de gel aumenta la capacidad de coagulación y floculación (Duclaux, 1929; Alfred Pischinger, 1994). Prácticamente, lo que sucede es que el medio interno se precipita por saturación al faltar el agua. Tanto en el niño deshidratado por una gastroenteritis, como en el anciano, se produce el mismo fenómeno de gelificación en el medio interno, lo que les da una apariencia física similar que, si no se corrige, aumentará la solidificación del medio interno y terminará casi en la momificación: niños de Biafra.

127

Rehabilitación Las inyecciones de agua de mar desgelifican (desolidifican) y, por lo tanto, rehidratan, rejuvenecen y revitalizan. En 1993 el eminente físico Luu Dang Vinh afirmaba: Un organismo en crecimiento necesita que sus actividades orgánicas aumenten progresivamente. Durante todo el período de su vida de adulto, el agua intracelular y extracelular, o sea, el agua total, permanece prácticamente constante. Cuando llega la vejez, el agua intracelular disminuye, lo que significa que la actividad de las células disminuye. Así, podemos pensar que la deshidratación corresponde a una disminución de la actividad biológica. El doctor Marco Payá opina un poco diferente cuando dice: «Como médico clínico difiero de las afirmaciones de Luu Dang en cuanto al mecanismo de la actividad celular; no es la disminución de la actividad celular la que provoca la disminución del agua intracelular en la senectud, sino el aumento de la actividad extracelular, en particular de la matriz extracelular (MEC) de Pischinger, lo que genera una transferencia del medio intracelular hacia el medio extracelular. Esta realidad biológica la confirma la clínica: la sensación de sed desaparece con la edad y, en consecuencia, los aportes hídricos se reducen. Eso modifica la función de la matriz extracelular». Las personas, después de los 55-60 años, comienzan a tener su piel, además de mucho más arrugada, manchada por pecas, algunas veces de gran tamaño. Ello se debe a la deshidratación. Cualquier roce de la piel, especialmente de los antebrazos, se convierte en una herida. La piel, a esas edades, casi se ha transformado en un papelillo de fumar. Una herida en el antebrazo deviene un problema grave porque cicatriza difícilmente y puede infectarse. Las personas en estas condiciones suelen tener su sistema inmunológico bastante bajo. La psoriasis es bastante común en muchas personas mayores, especialmente en la parte anterior inferior de las piernas -espinillas- y en los codos y antebrazos. Como consecuencia de mantener una actividad física que optimice las valencias físicas, quien siga las pautas indicadas para lograrlo estará en condiciones de hacer cosas que superarán la media de los de su edad y se podrían acercar a las mismas actividades comunes que desarrollan personas de hasta 10-15 años menores, con lo que, en consecuencia, habrán rejuvenecido. Si a esta sensación real de sentirse más joven física y mentalmente se le añade, de acuerdo con el gusto, alguna cirugía estética, la sensación de rejuvenecimiento puede ser espectacular. Las personas se verán y, sobre todo, tendrán la sensación de sentirse rejuvenecidas. Maternidad y el agua de mar La importancia del agua en la embriología y, posteriormente, en los niños desnutridos, ya la dejó bien clara el mismo Quinton en todos sus trabajos, publicados en su obra maestra, El agua de mar, medio orgánico. (Fig. 87.) Las investigaciones de René Quinton y Jean Jarricot (El dispensario marino, un órgano nuevo de la puericultura) están suficientemente sustentadas en las obras que publicaron dentro de las normas del más exigente de los rigores científicos. El tema central de los trabajos de Quinton fueron los niños, tanto desde el momento en que son concebidos, como hasta su llegada a la adolescencia. (Fig. 88.) Es sorprendente la cantidad de ilustraciones y gráficas que presentan las publicaciones. La bibliografía que consultaron es extensísima y los laboratorios que colaboraron con ellos son el testimonio de la validez de sus descubrimientos. La prueba más irrefutable de lo dicho está en el Diccionario Vidal francés, donde, al lado de cualquiera de los fármacos

128

utilizados por los médicos franceses, aparece un largo repertorio de enfermedades en las que el agua de mar tiene aplicación. Y el repertorio es largo, porque Quinton propuso «un suero válido contra todas las enfermedades» contra un «suero específico contra el germen que ocasiona una sola enfermedad determinada», que es la tesis de Pasteur y sus seguidores. Quinton utilizó el agua de mar para prevenir las taras de los problemas genéticos. Aunque no utilizó la terminología actual de la autorreparación, la daba a entender cuando decía que en el agua de mar estaba la información para que el organismo volviera a los orígenes y recuperara la memoria del sintiempo y así reparara los problemas genéticos. Quinton intuía la capacidad de autorreparación del ADN. Las famosas curaciones espontáneas, o cuánticas, tan difundidas por Andrew Weil y Deepak Chopra en estos tiempos, tienen como fundamento la sabiduría que hay en el agua de mar, capaz de inducir a la autorreparación. La ingesta del agua de mar en las embarazadas es una recomendación lógica, después de estudiar los trabajos de Quinton y Jarricot. (Fig. 5.) La propuesta del agua de mar como tratamiento de la desnutrición de los niños es tan vigente hoy como hace un siglo, y la hemos comprobado en nuestras investigaciones sobre el tema. Recomendamos a las embarazadas seguir la propuesta, presente en este libro, de «aprender a beber el agua de mar» y que sus hijos la beban como el nutriente y alimento más completo que le puedan dar después de la lactancia materna. El parto psicoprofiláctico basado en el yoga acompaña al agua de mar para disfrutar de un parto feliz. (Fig. 21.) Diferencias entre lo químico y lo orgánico, o lo biológico y natural Todos los minerales que hay en la tierra son, por naturaleza, eminentemente químicos. Esos mismos minerales químicos, cuando son chupados o absorbidos por las plantas, se transforman en orgánicos. Las plantas tienen la facultad de transformar las sustancias químicas en orgánicas, también denominadas naturales, biológicas o ecológicas, y mantener esa propiedad incluso cuando son comidas o ingeridas en forma de raíces, tallos, hojas y frutos. El hombre acaba nutriéndose de los vegetales y también de los animales que se comieron esos vegetales, que siguen conteniendo los minerales en forma orgánica. Estos minerales orgánicos, durante el proceso de la digestión, pasan del intestino a la sangre sin ningún problema, fácilmente. Pero cuando están en la forma química tienen dificultades y el organismo tiende a rechazarlos, con diarreas y vómitos, antes de que le intoxiquen. Esto sucedería con todos los productos químicos farmacéuticos, si los científicos no hubiesen inventado ciertos trucos con productos químicos que engañan al cuerpo. (Fig. 18.) Esos productos se llaman ligands, de los que nos ocuparemos más adelante. Por supuesto, las sustancias artificiales que engañan al cuerpo son tóxicas, y de ahí nace la afirmación verídica e irrefutable de que todos los productos farmacéuticos, incluida la aspirina, son tóxicos para humanos y animales. En el proceso de absorción de los nutrientes en el intestino, las metaloproteínas o metalotioneínas, que son proteínas transportadoras de los minerales o nutrientes, no reconocen ni se unen a los simples iones minerales o nutrientes aislados o químicos, pero sí lo hacen con los iones organificados u orgánicos y biodisponibles de los alimentos orgánicos-naturales-biológicos~ como los que existen en el agua de mar, o los que también se encuentran incorporados a los seres vivos, ya sean plantas o animales que los humanos utilizamos para alimentarnos. Insistimos en que esos mismos minerales nutrientes, o iones, en la forma química, el organismo no los digiere ni directa ni fácilmente, sino a través de engaños químicos tóxicos, los ligands, muy mal manipulados por los científicos de turno. Si las industrias farmacéuticas no utilizasen esos trucos, los minerales que, acompañados de vitaminas, se venden en todas las farmacias, no se podrían digerir, y menos asimilar.

129

El organismo utiliza los elementos traza para fabricar enzimas que son fundamentales para la salud. En el páncreas se elaboran la casi totalidad de las enzimas. Comprobar los beneficios del agua de mar Una manera muy simple de comprobar inmediatamente los efectos beneficiosos del agua de mar es beberla pura en la cantidad de 500 cc diarios. Se dará cuenta de que tendrá heces muy ligeras y la necesidad de orinar con mucha más frecuencia y en mayor cantidad. Así, los riñones funcionarán mejor, lo cual es beneficioso. El control de las heces y de la orina, en cuanto a su consistencia y frecuencia respectivamente, puede manejarlo la misma persona sin la asistencia de ningún facultativo, aumentando o disminuyendo la dosis de agua de mar pura. Es fácil comprobar que la mucosidad nasal es imperceptible, si aspira agua de mar por las narices por la mañana al asearse. Si tiene problemas de tipo crónico en la piel y dos veces al día la fricciona con agua de mar, en 15 días obtendrá unos resultados positivos. En los casos de estreñimiento, o constipación intestinal, los resultados son inmediatos con las dosis adecuadas de agua de mar pura. El agua de mar actúa rápidamente porque estimula el principio de autorreparación que todos los seres vivos poseemos desde nuestro nacimiento. El ejemplo más sencillo de lo que es la autorreparación es cómo todas las heridas que nos hacemos en la piel y sus capas adyacentes cicatrizan inexorablemente aunque no reciban atención médica. Hay excepciones, como las de los diabéticos, que tienen dificultad para cicatrizar. Ese poder sanador o curativo lo poseen todos los organismos. E igual que cicatrizan y se curan solas las heridas superficiales, lo hace cualquier otro tejido o cualquier otro órgano en las partes más íntimas de los seres vivos. Los médicos saben muy bien que el 90% de las enfermedades se curan solas, precisamente gracias a nuestro poder de autorreparación, si les damos la oportunidad ofreciéndoles la nutrición adecuada y suprimimos la causa. El agua de mar complementa la ayuda aportando los nutrientes que aceleran la autorreparación, ya que no produce efectos secundarios. De este tema nos ocuparemos con más detalle posteriormente. El cloro de las piscinas y el mar La medida sanitaria oficial más socorrida para combatir la «contaminación microbiana», es ponerle cloro al agua potable, a los inodoros y a las piscinas. Y también se echa cloro a las aguas negras que desembocan en el mar. A esto se llama clorinizar las cloacas. Como veremos en la parte correspondiente de este libro, los mismos sanitaristas clorinizan las aguas negras porque ello no representa ningún problema de polución, y, además, admiten que el mar tiene un «poder declorinizante», o neutralizante que le permite desactivar al cloro químico. Pero no es que sólo tenga poder declorinizante, sino que tiene el suficiente cloro orgánico como para acabar instantáneamente con todos los microbios que el hombre le tira a sus aguas. Cosa que los sanitaristas no consiguen con su cloro. Con la diferencia de que el cloro que los sanitaristas le tiran al mar es químico y tóxico, mientras que el cloro del mar es orgánico, natural e inofensivo. En varios países están utilizando la sal común, cuya fórmula (cloruro de sodio, NaCl) contiene altas cantidades de cloro, para desinfectar las piscinas, ya que consideran que el cloro químico es tóxico, particularmente para las personas con mucha sensibilidad en los ojos. Es típico ver a la gente con los ojos rojos después de bañarse en una piscina. Y los nadadores de alta competencia se entrenan con gafas especiales para evitar la conjuntivitis. Después de todo, el cloro de la sal común, o de mesa, o de cocina, sigue siendo químico. Una solución más lógica, donde sea posible, es mezclar agua de mar con agua potable, siempre que se mantenga el sistema de filtraje tradicional. Se logra el mismo objetivo que

130

se busca con el cloro químico libre y tóxico, pero con un cloro orgánico e inofensivo. OBTENCIÓN DEL AGUA DE MAR Directamente del mar Recordemos que el agua de mar no es reconstituible ni sintetizable. Si se deseca y luego se pretende reconstituir con cualquier tipo de agua, el resultado no tiene nada que ver con las características del agua original. Lo mismo sucede con la sangre, que tampoco es reconstituible. En consecuencia, toda el agua de mar que se procesa en el planeta procede directamente del mar, tal como una manzana procede de un manzano, o una naranja de un naranjo. No hay duda posible sobre el tema. Si el agua de mar es capaz de fijar y neutralizar las bacterias activadas, y de disolver todos los elementos, o sales minerales, de la tierra, es lógico suponer que bebida directamente como sale del mar y aunque no pase por ningún proceso artificial y tecnológico, no ocasiona ningún problema a quien la ingiriera por vía bucal. La mayoría de los estudios sobre los metales pesados del agua de mar se han hecho en sedimentos marinos, ya que es difícil conseguirlos disueltos en concentraciones que sean tóxicas, salvo en lugares de alta polución cercanos al mar, como las plantas que refinan petróleo y no acatan los controles y las normas internacionales de la preservación del ambiente. De lo comentado anteriormente dan testimonio innumerables personas que han ingerido agua de mar durante más de un lustro. Entre esas personas se incluye el doctor Ángel Gracia, coautor de este libro. Pozos Obtener agua de mar de pozos construidos cerca de la orilla de la playa, a partir 10-50 metros, es otra alternativa para los que busquen una esterilidad tradicional en el agua de mar. Los manantiales de la corteza terrestre surgen espontáneamente y las personas beben su agua sin ninguna preocupación; por el contrario, consideran que esas aguas de manantial, así como el agua potable que sale por los grifos de sus casas, no ofrecen peligros sanitarios. Efectivamente, el agua de mar obtenida de un pozo cercano a la orilla del mar está esterilizada dentro de los parámetros sanitarios exigidos y aceptados por todos los países del mundo. El agua de estos pozos se filtra a través del cuarzo de las arenas subterráneas dando una calidad equivalente a la que se obtendría con un filtro de porcelana. Por lo tanto, es una de las aguas de mar con mayor garantía, si se siguen los patrones tradicionales de la bacteriología impuestos por conceptos desarrollados por la medicina pasteuriana tradicional. Los peces de los acuarios de los museos viven en aguas de mar filtradas por las arenas subterráneas lindantes con los pozos. Laboratorios No hay muchos laboratorios en el mundo que procesen agua de mar. En Europa hay varios que lo hacen. En Almoradí, Alicante (España), hay uno pionero, Laboratorios Quinton, que presenta el agua de mar en forma isotónica e hipertónica, para uso oral y tópico. Los laboratorios obtienen la materia prima en determinados lugares del océano. Desde el punto de vista de la propiedad panatómica del agua de mar, no debería ser muy significante el lugar de su obtención. Si un litro de agua de mar tiene las mismas características cualitativas básicas en cualquier punto de los océanos, no debería ser tema de mucha preocupación el lugar de procedencia de esa agua de mar. Al comentar el problema de la contaminación nos extenderemos sobre el tema. Conservación del agua de mar

131

Se pudre el agua de mar? ¿Cuánto tiempo dura el agua de mar en buenas condiciones, después de ser recogida en el mar? ¿Se debe conservar en la nevera? Estas son preguntas muy lógicas de las personas que desean conocer el agua de mar en beneficio de su salud. De la misma manera que difícilmente un jamón o un bacalao se echan a perder, aunque no estemos hablando de los mismos alimentos, el agua de mar nunca se pudrirá. La sal tiene el poder desactivador de las bacterias encargadas de descomponer los alimentos y actúa efectivamente sobre la carne de los vertebrados, tanto marinos como terrestres. Por lo tanto, no se echa a perder el agua de mar, aunque no se tenga en la nevera. El agua de mar, además de ser el fluido más abundante del planeta, es el más seguro de almacenar por tiempo indefinido a temperatura ambiente. Nosotros hemos comprobado personalmente que el agua de mar recogida en las playas de Tarragona y Miami permaneció potable a temperatura ambiente hasta seis meses. Sabemos que en un laboratorio hay muestras de agua de mar conservada desde la época de René Quinton. APRENDIENDO A BEBER AGUA DE MAR Cuando a una persona se le menciona la posibilidad de beber agua de mar, lo primero que hace es recordar el primer trago de agua que involuntariamente se tomó en la playa cuando una ola le sorprendió con la boca abierta y, sobre todo, el sabor intensamente salado del agua y la tos que le dio. La reacción, casi siempre, es de rechazo. Pero ¿recuerdan sus reacciones la primera vez que probaron un cigarrillo, un sorbo de coñac o de whisky? Un indígena del Amazonas come gusanos, culebras y monos; y un «civilizado» come espaguetis, paella y helados. A cualquiera de los dos le repugnaría la comida del otro, pero cada uno aprendió a comer lo que tenía a su alrededor. Aprender a beber agua de mar no es más difícil que comerse una paella o un lomo aderezado para un «civilizado»; o un sabroso y mantecoso gusano para un indígena del Amazonas. Si a un bebé que nació de una madre que bebía agua de mar durante el embarazo se le lleva a la playa, podrán observar que moja sus deditos en el agua de mar y se los lleva a la boca. Recuerda que en el vientre de su madre el 94% de su volumen corporal era agua de mar, por lo tanto, la saborea con fruición. Un niño aprende todo inmediatamente, copia el comportamiento de sus semejantes más próximos. En cambio, «loro viejo no aprende a hablar». Sólo la motivación muy extrema puede ayudarnos. Por ejemplo, si una persona se embarca en la aventura de meterse en una balsa para atravesar un estrecho y tiene posibilidades de fracasar en el intento, de la misma manera que aprende a manejar una brújula, debe aprender a beber agua de mar. ¿Cuántas vidas se hubiesen podido salvar? ¿Cuántas se pueden salvar todavía? Nuestra recomendación para aprender a beber el agua de mar es que lo haga poco a poco. Si le añade limón al gusto, el sabor resultante, con algo de imaginación, puede recordarle al de las ostras. Si lo hace antes de las tres comidas principales, podría pensar que es el aperitivo. En la medida en que se va acostumbrando, es bueno que vaya poniendo más agua de mar y menos agua potable. Cuando llegue a mitad y mitad, estará en la fase de lo que se llama agua de mar tipo duplase. Y cuando se haya acostumbrado, bébala directamente, con o sin limón. Y si va a la playa, bucee y bébala directamente. Náufragos y agua de mar Generalmente está admitido que una persona que se pierda en el mar morirá por deshidratación; e indefectiblemente sucederá, aunque esté rodeada de agua. Ello es consecuencia de la ignorancia que hay sobre lo que es el agua de mar y el hecho de que los humanos somos en un 70% agua de mar. Está comprobado que se puede sobrevivir durante más de 30 días con agua de mar, pero para llegar a ese convencimiento es

132

imprescindible estar informado, al menos, con lo que divulgamos en este libro. Una ballena misticeta que vive en el mar es un mamífero como los humanos y no come otra cosa que el plancton que hay en el agua de mar. Este es el mejor ejemplo de supervivencia en el océano. Recordamos que la ballena es otro mamífero que tiene un medio interno, o vital, que es agua de mar isotónica como la de los humanos. Su mayor volumen lo componen el agua de mar y la grasa que alcanza casi el 30% de su peso total; la obtiene de la mucosina que flota en el agua de mar y que le da a ésta un tacto untuoso, casi grasiento. Además, en el plancton hay proteínas del kril -las mismas que alimentan a la ballena- y todos los elementos nutritivos explicados anteriormente en su forma biodisponible. Lo único que necesita un humano para sobrevivir en el mar sin deshidratarse, ni morir de hambre, es estar informado y haber aprendido a beber agua de mar. Los cetáceos beben pequeñas cantidades de agua de mar para complementar su hidratación que también obtienen como consecuencia de su metabolismo. Si el náufrago sabe beber agua de mar, la ingerirá en pequeños sorbos, que mantendrá por un tiempo en la boca, como saboreándolos. Esto provocará segregación de saliva por las glándulas salivales y su sabor se hará, poco a poco, cada vez menos desagradable. Si «pensar y ser es la misma cosa y somos lo que pensamos», y lo que pensamos lo sabemos por experiencia, no será muy difícil estar convencidos de que, si llegamos a ser náufragos, bebiendo pequeños sorbos de agua nos estaremos hidratando igual que los peces, que no pueden beber otra sino la del mar y viven una vida maravillosa de flotación y relajamiento permanente desplazándose graciosa, suave y coordinadamente. Alimentación invisible Un náufrago no sólo estará hidratándose al beber agua de mar, sino que se nutrirá, igual que la ballena, con las grasas y proteínas flotantes del plancton, que le proveerán de las calorías suficientes para continuar nadando o remando. Las larvas y los huevos de los peces, así como el fito y el zooplancton, son fuentes nutritivas dotadas de gran calidad alimenticia. Son invisibles a los ojos humanos por su tamaño casi microscópico, pero también lo son para la inmensa ballena que ingiere hasta dos toneladas diarias de estas sustancias nutritivas invisibles. Quien se haya sumergido en el mar durante la noche para bucear, habrá visto parte del plancton, que durante el día es invisible, gracias a la fosforescencia que emiten sus componentes. CONTAMINACIÓN La gran mentira de la contaminación de las playas La contaminación es la primera preocupación de todos los bañistas y amantes del mar. Igualmente, preocupan la polución, como la ocasionada por el Prestige, y el uso de las orillas del mar como basureros. Los fumadores son otro factor de polución en las playas, a las que arrojan sus colillas sin respeto alguno por la Naturaleza, algo que no hacen en sus hogares. Hay playas en las que los fumadores convierten su arena en una auténtica «alfombra colillera»; por ejemplo, la de Salou, en la provincia de Tarragona. El 20 de junio de 2000 presenciamos una experiencia muy significativa en la bahía Biscayne de Miami, Estados Unidos. Uno de los acueductos de aguas negras que salen de la ciudad de Miami hacia el mar se reventó a la altura del mismísimo centro de uno de los balnearios más famosos del mundo. La máquina perforadora de una compañía constructora provocó el accidente por error. Una gran mancha negra se extendió por casi toda la bahía inmediatamente después de la rotura del tubo. Las playas de Key Biscayne, Fire Island y South Beach, los lugares más exclusivos de Miami, fueron cerradas para el uso de bañistas. La ciudad turística se declaró en situación de emergencia. La catástrofe parecía de grandes proporciones. Los noticieros, las tertulias televisivas y radiales, y los

133

periódicos hacían alardes de conservacionismo. Las fotografías aéreas confirmaban los temores y daban credibilidad a la tragedia ecológica. Los verdes (Greenpeace) tenían de que hablar. Las críticas a la situación y el señalamiento de responsabilidades se convirtió en un circo de acusaciones y de «yo ya lo había dicho», «eso tenía que pasar», «la culpa es del gobierno», o qué pasará con la imagen de la ciudad, «ya no querrán venir a residir a Miami personajes de la talla de Richard Nixon (casa que compró Rafael), Bill Clinton, Julio Iglesias, Silvester Stallone, los Bee Gees, Madonna y compañía. Pues bien, cuatro días después del accidente, la mancha había desaparecido de la bahía, las playas estaban abiertas y nadie habló más del problema. Todo se había olvidado hasta el día de hoy, cuando nosotros resucitamos la cuestión en este libro, dando pelos y señales de cómo oficialmente se manipula y distorsiona el asunto del agua de mar política, sanitaria y científicamente. Más adelante daremos las pruebas de lo que denunciamos al abordar el tema en el capítulo «Historia contemporánea» del agua de mar, ya que lo sucedido en Miami es un ejemplo para todo el mundo del manejo que se hace con ella. En primavera, sobre todo en España, se comienza a hablar de la calidad de las playas y de si les pondrán la «bandera azul o la roja», y en qué porcentaje de contaminación fecal se encuentran. Es algo parecido al cuento de ya llega la primavera, cuidado con las alergias al polen de la flores, los pelos de los gatos y otros similares. O al final del verano, cuando se anuncia la misma cantaleta de siempre, «que las personas mayores y los niños se vacunen contra la gripe y los resfriados porque este año el virus ha mutado y es, además, muy distinto al de años anteriores, mucho más virulento». El caso es tener a la gente programada para curarse en salud por lo que ignoran del agua de mar, o para hacer los grandes negocios vendiendo vacunas y antialérgicos, estos dos últimos cada uno más perjudicial que el otro por sus indiscutibles efectos secundarios. Es toda una programación colectiva, o lavado de cerebro, a la que se unen la mayoría de los medios de comunicación, como operadores del trance hipnótico masivo que dirigen las multinacionales farmacéuticas. Trajes espaciales para bañarse en el mar Si el problema de la contaminación de las playas y las costas fuese tal como nos lo presentan los interesados en asustar a la gente con él, habría que bañarse en el mar con un traje espacial de esos que vemos en los noticieros televisivos, aquellos que usan los científicos cuando se van a enfrentar con las esporas que -dicen- son la materia prima de las bombas matagente inteligentes (Smart Bomb) de la supuesta guerra bacteriológica que, en realidad, es solamente psicológica; amenaza que se manipula vergonzosamente para justificar invasiones territoriales. También habría que pasear por las orillas marinas y sus balnearios con un tapabocas de esos que los orientales exhiben en cuanto uno de sus vecinos estornuda, o tres de ellos tosen, desencadenando una epidemia tipo SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo). Si por toda nuestra piel y mucosas pueden penetrar los supuestamente «microbios malignos», ¿cuál sería la diferencia entre beber agua de mar directamente de las costas y bañarse sin el traje espacial? Exactamente ninguna diferencia. Entonces, no hay ningún motivo rigurosamente científico, ni comprobado, para impedir que se beba el agua de mar directamente del mar. Dustin Hoffman, el actor de Hollywood, protagonizó una película titulada Outbrake, palabra que traducida al español quiere decir epidemia o peste. En el filme, los protagonistas vestían, casi permanentemente, trajes espaciales para evitar ser contaminados por ciertos microbios, como el virus Ébola africano, considerado como el modelo ideal para manipular el terrorismo científico que, en definitiva, es más mental o psicológico que biológico o material. Pues bien, leyendo o escuchando los noticieros, da la impresión que ésa es la situación de las aguas de las costas, y que para bañarse habría que aislarse del agua con trajes espaciales. La gente lo repite constantemente,

134

«las playas están todas contaminadas», cuando la realidad es que se meten en el agua de las playas, pasan horas en ellas, toman hasta varios tragos durante sus juegos acuáticos -casi todos, por lo menos, nos orinamos en el mar- y luego no pasa nada. No se desencadena ninguna epidemia. Los hechos lo demuestran. Entre otras cosas, porque las epidemias se desencadenan como consecuencia de grandes catástrofes (ciclones, terremotos, inundaciones, hambrunas del Tercer Mundo), y no por pasar un rato agradable en contacto con la Naturaleza en una playa. Con lo que acabamos de exponer no estamos justificando la contaminación de las playas o que se tire la basura al mar, desde tierra o desde las embarcaciones que cruzan los mares, ya sean de remo, trasatlánticos o petroleros. Sin embargo parece que muchos gobiernos, ante los poderosos intereses económicos mercantes, se hacen los locos y miran para otro lado. Y el ejemplo es reciente, el caso del Prestige. El control de los residuos industriales y de los acueductos debe ser sometido a una vigilancia rígida y sin contemplaciones. Pero las autoridades sanitarias (científicos y médicos) deben ponerse al día y ser honestos en sus apreciaciones, especialmente cuando se difunden afirmaciones que están lejos -pero que muy lejos- de los hechos. Haber ignorado a René Quinton durante un siglo ha dado lugar a una cantidad de errores incalculables en el campo de las ciencias biológicas. Lo volvemos a repetir: el mar debería de ser un estercolero según la imagen oficial que se difunde de sus costas. Pero no lo es porque el agua del mar tiene la capacidad de desactivar cuanto desperdicio humano y animal «contaminado» le tiremos, siempre que sea de origen orgánico. Por lo tanto, este tema no puede ser una excusa para poner obstáculos al pueblo, privándole del nutriente más completo de la Naturaleza, que, además, se obtiene gratuitamente en cualquier orilla del mar. Materia fecal Cuando se habla de contaminación del agua de mar con microbios, se utiliza un lenguaje compuesto por términos como «materia fecal», «cantidad de heces», «heces fecales» o «coliformes totales de las heces». Lo de las cantidades de heces fecales y las cantidades de microbios por kilo de heces o litros de agua son relativas. Y estas expresiones en absoluto se parecen a la forma como el público concibe la contaminación. Simplemente, los científicos que las calculan tienen que hacerlo amparados por técnicas muy elaboradas que nada tienen que ver con la cantidad de heces. Buscan unos microbios que llaman coli, que conviven con los humanos y animales en sus intestinos y que no solamente son inofensivos para unos y otros, sino que son beneficiosos. No obstante, gracias a las campañas de desprogramación colectiva, producen un gran impacto que aterroriza a las masas. Frases como «cuidado con las aguas de la playa, que todas las playas están contaminadas» u otras por el estilo, nos las están taladrando como un tatuaje en el cerebro desde que nacemos. Heces con microbios tipo coli las cargamos y transportamos todos permanentemente en nuestros intestinos sin ningún problema. Además, esos colis, que no pueden sobrevivir en el mar, son fijados, neutralizados y desactivados por el agua de mar en cuanto llegan a él acompañando a los residuos que los humanos tiramos a los océanos. Este hecho se demostró científicamente en el accidente de la bahía de Biscayne, en Miami, con lo que se comprobó que el mar nunca será un estercolero porque las heces y sus microbios son eliminados por su agua de manera instantánea. Definitiva y científicamente se ha comprobado que un microbio de procedencia terráquea no puede vivir en agua de mar. Además, lo que enferma a una persona, como lo veremos más adelante, no son los microbios, sino la carencia de defensas, o la disminución de las mismas, consecuencia de un estilo de vida equivocado, al que la mayoría de médicos y personal sanitario no les interesa dar importancia. Parte del contenido de este libro es dar a conocer cómo

135

podemos mantenernos sanos y con un sistema inmunológico en buena forma, en el que los minerales orgánicos contenidos en el agua de mar son imprescindibles. Microbios y cloacas En 1904, año en que René Quinton publicó su libro sobre el plasma marino, ya se conocían las propiedades desactivadoras del agua de mar contra los microbios terráqueos. En 1936, un científico norteamericano, el profesor Claude E. ZoBell, calculó que el «99% de los gérmenes procedentes de las cloacas morían al cabo de dos días en el agua de mar». En estudios posteriores (1938) Carpentier, comprobó un descenso del 80% de los gérmenes a la media hora después de haber permanecido en el agua de mar. Sin embargo, hubo que esperar hasta 1952 para dar con la prueba perentoria del «poder antibiótico» (para nosotros «poder desactivador de gérmenes accidentales») del agua de mar gracias al experimento de tres científicos franceses. Como miembros del grupo de estudios para el perfeccionamiento de las técnicas sanitarias, Heim de Balzac, Bertozzi y Caudin -tras una serie de investigaciones emprendidas (a partir de 1946) en torno al «poder antibiótico de las aguas de mar con relación a los gérmenes de origen entérico vertidos por los afluentes contaminados de las ciudades»- demostraron (pruebas científicas al canto) el poder desactivador fulminante del agua de mar extraída aproximadamente a un kilómetro de la orilla. Este mecanismo marino de autodepuración es patrimonio del agua. Insertamos aquí estas acotaciones sobre la investigación bacteriana con carácter ilustrativo histórico, tal como aparece posteriormente en la «Cronología quintoniana», elaborada por los doctores Javier Martínez y María Jesús Clavera. De otra parte, un fenómeno marino llamado biocenosis (que desarrollamos extensamente en la parte del libro que se ocupa de las características del agua de mar), se encarga de hacer desaparecer, a través del plancton, toda la materia orgánica que llega al mar por las cloacas. Independientemente de que los desperdicios, además de diluirse en el agua, los peces los utilizan como alimento. Así pues, el mar tiene cantidad de recursos, muchos de ellos desconocidos por los científicos, para acabar con la contaminación y hasta con la polución; algo que está más que demostrado. Colonias de gérmenes sembradas para ser cultivadas en agua obtenida en altamar ni crecen ni se multiplican en esa agua marina. Nunca se ha demostrado que una epidemia tenga como causa el agua de mar. Además, según una encuesta norteamericana, los enfermos son menos numerosos en una playa situada a la orilla del agua de mar (Atlántico) que en una playa situada a la orilla de un lago (Chicago). De ahí que muchas de las experiencias realizadas hoy en día en los laboratorios más conocidos del mundo que estudian la contaminación marina se hagan con agua de mar artificial, por lo cual, para nosotros, invalida sus resultados. Haber ignorado a René Quinton les lleva a resultados erróneos. Piel, mucosas y microbios La porosidad o permeabilidad de la piel es un aspecto muy bien conocido, especialmente por las damas que cultivan la costumbre de rehidratar su piel con cremas nutritivas. Aunque la piel es la primera barrera protectora de nuestro sistema de defensas (sistema inmunológico), es fácil de penetrar, no sólo por ciertos microbios y parásitos, sino hasta por los minerales disueltos en el agua, sobre todo por los que se encuentran en forma de iones. Muchas personas con los pies hinchados toman «baños de pies con agua de sal» en una palangana para desinflamarlos, con lo que se demuestra la permeabilidad de la piel. Por lo tanto, si hubiese esa cantidad ingente de contaminación que nos han contado en el agua de mar, sería muy fácil que las personas con pocas defensas enfermasen bañándose. Por el contrario, se ha demostrado que los enfermos se recuperan mucho

136

mejor viviendo a la orilla del mar. Incluso grandes sanatorios se instalaron tradicionalmente en las costas, especialmente los antituberculosos, como el que se encuentra en ruinas a las afueras de Tarragona y que se ve desde el tren. Siguiendo en la misma línea de las «cantidades de materia fecal por litro de agua», se supone que de lo que se está hablando no es tanto de las heces como de la cantidad de microbios que ellas pueden contener y diseminar. El término científico que se utiliza para referirse a este tema es «epidemiológicamente». Y epidemiológicamente lo importante son los microbios de la heces y su vehículo de transporte, es decir, cada uno de los habitantes del planeta, tanto humanos como animales. El cuerpo humano está lleno de agujeros -todos hediondos y -lo volvemos a repetir- recubierto por una piel permeable y porosa que, dicho sea de paso, es nuestro primer órgano protector, ya que pertenece al sistema inmunológico. Los agujeros del cuerpo humano (ano, vagina, boca, pene, conjuntivas oculares, oídos, nariz) tienen unas mucosas que, al igual que la piel, son «membranas porosas». Para las bacterias, muchos parásitos y sus huevos, los virus y, en fin, para todo tipo de gérmenes y hasta sustancias tóxicas como los fosforados, estas membranas son barreras que pueden franquear con facilidad; no hay obstáculos para invasores de tamaño tan pequeño. Si el agua de mar no fuese el agua más pura, nutritiva, incontaminable y desactivadora de microbios del planeta en el que vivimos, sería imposible bañarse en el mar sin enfermar. Por lo tanto, el mayor error que se puede cometer al salir del mar es ducharse con agua potable, porque perdemos la oportunidad de nutrir a nuestro organismo, a través de la piel, con los 108 minerales que contiene cualquier gotita de agua de mar. Un ejemplo de lo que significa la piel como tejido de absorción es la cantidad de parches que se venden diariamente para administrar hormonas, especialmente en las mujeres, o para dejar de fumar. Así pues, no hay mucha diferencia a la hora de «infectarse» entre hacerlo por el aire que se respira, con el agua que se bebe, con lo que se come, por la transmisión venérea, con la bomba biológica o con la jeringuilla y el instrumental faltos de esterilidad. Todo va a depender de cómo se encuentre el sistema inmunológico de la persona en contacto con la posible causa. Los diferentes electrolitos, procedentes de los átomos de cualquier molécula, penetran la piel sin ningún problema. Pero todo esto será imposible que suceda con el agua de mar porque es estéril para los humanos. Depuración al instante El mar responde contra todo tipo de radiaciones y pesticidas con un poder antipolución comprobado, certificado como un hecho, tal como se ha demostrado el poder dequelante de un compuesto químico conocido como EDTA (Ácido DietilTetramino Acético), que es capaz de eliminar hasta las radiaciones atómicas y los metales pesados. Así se demuestra que el ecosistema marino tiene un poder de autodepuración que todavía es un misterio para muchas personas, incluidos los científicos. Una prueba es el famoso desafortunado trasatlántico Titanic, que recientemente ha sido noticia porque sus ruinas se están «desmoronando» por la acción del mar. La mayoría de los buques y submarinos hundidos durante la Segunda Guerra Mundial prácticamente ya han desaparecido gracias a los poderes antipolución, de autodepuración y de disolvente universal que tiene el agua de mar. Como dice Laureano Domínguez, si en el mar viviera, proliferara y se multiplicara aunque sólo fuese una bacteria «activada como patógena», la estaríamos respirando; ya las epidemias serían incontables hasta en los países «desarrollados». El tamaño de una bacteria es muchas veces inferior a las gotitas microscópicas que se desprenden constantemente del mar, que viajan libremente en el aire y que luego pasan, impulsadas por las corrientes atmosféricas, hasta el aire que respiramos. Una gota de agua de mar contiene hasta un millón de bacterias, y todas inocuas.

137

La sal del mar La sal siempre se ha conocido como uno de los preservadores y conservadores de los alimentos. Tradicionalmente, los campesinos han salado y madurado sus jamones, lomos y carnes (tipo cecina del jabalí), con sal. Igualmente, los pescadores y marineros han conservando sus pescados (bacalao, arenques y otros) en sal y luego puestos al sol. Una carne sin refrigerar se pudre rápidamente debido a la digestión que hacen de las carnes las bacterias que ellas mismas contienen. Esas bacterias que se encuentran en los músculos y en muchos órganos del cuerpo también se encargan de que los cadáveres se desintegren hasta convertirse en polvo. Los humanos jamás seríamos capaces de fabricar tanta sal, tierra adentro, como la que hace falta para «salinizar» en fracciones de segundo, millones de metros cúbicos de aguas de los ríos que desembocan en los deltas, sin contar las aguas de los riachuelos y cloacas. Cualquiera puede comprobar en las desembocaduras de las costas marinas como el agua potable, de un riachuelo por ejemplo, casi instantáneamente tiene sabor salado. El ecosistema marino se sirve de las bacterias para transformar los nutrientes que necesita en su ambiente, de la misma manera que los vertebrados no marinos, en tierra, utilizamos millones de microbios que conviven pacíficamente en simbiosis con nosotros para beneficio de la nutrición orgánica, imprescindible para la alimentación y supervivencia de los humanos y animales. La digestión de los alimentos sería imposible sin los microbios de nuestros intestinos. Los antibióticos los matan y, por ello, muchos médicos recomiendan a sus paciente tomar yogures frescos durante, o después de la toma de antibióticos; una muestra de la contradicción iatrogénica o mala práctica médica: recetar, muchas veces sin necesidad, algo que perjudica. Especialmente si se tiene en cuenta que las mitocondrias de todas las células, productoras de la energía del cuerpo, son microbios; algo que muchos médicos han olvidado. Desde la época de Pasteur la Humanidad inició un «culto a los microbios», los agentes de la maldad, como si se tratase de un ritual satánico oficiado por la mayoría de los científicos, médicos y sanitarios que, en vez de apreciar los beneficios de los microbios, lo que buscan es su exterminio. El mismo Pasteur, al igual que Einstein, en sus días postreros y en su lecho de muerte, se arrepintió de sus descubrimientos, como veremos en los siguientes capítulos. Los microbios conviven con nosotros en simbiosis y beneficiándonos mutuamente unos a otros, como se observa visiblemente con las plantas de nuestros bosques y jardines, donde especies diferentes viven en armonía permanente. El mar nunca será un estercolero Al mar le llegan, desde el comienzo de los tiempos, millones y millones de toneladas de desechos procedentes de la tierra, incluidos los residuos orgánicos de todos los animales del planeta, desde un elefante a una pulga, sin olvidar los excrementos de las mosquitas, además de cualquier desperdicio industrial, desde los pesticidas, a los desechos de los barcos petroleros. En consecuencia, el mar tendría que ser un inmenso estercolero o un pudridero en fermentación permanente, por no utilizar una palabra impropia para un libro, pero que es de uso corrientísimo. O un infinito caldo de cultivo bacteriano y de gérmenes de todo tipo, sin olvidar que la vida para la fauna y la flora del mar, y de la tierra, sería imposible. Es interesante, a propósito, el Principio de Le Chatellier: «Todo sistema en equilibrio que se perturbe responderá neutralizando los efectos del disturbio». Dilución, dispersión y contaminación Una de las características del agua de mar más aludidas por la mayoría de los científicos y sanitarios es el poder de dilución o dispersión del agua de mar. La inmensidad del mar

138

hace que cualquier desperdicio que le llegue de la tierra, las sustancias que erosiona en las costas o el agua que le cae con la lluvia se diluyan y prácticamente desaparezcan, convirtiéndose en cantidades infinitesimalmente pequeñas, difíciles de comprender para un mortal. En eso los científicos coinciden con Quinton, con la diferencia de que éstos lo utilizan como una excusa para persistir en su error de considerar la contaminación del mar como un peligro para la salud pública, basados en su «concepto pasteuriano», que les ha llevado a hacer creer al público que los microbios son un peligro que hay que combatir con todos los productos que se anuncian indiscriminadamente en los medios de comunicación, creando un pánico que raya en el terrorismo psicológico, muy bien aprovechado por los que hablan de armas bacteriológicas. Es bien sabido que las «armas bacteriológicas», incluso muchas de las químicas, alcanzan un radio de acción muy limitado. Recuérdese el caso del gas zarín en Japón. Asimismo, el pánico colectivo que causa la «guerra bacteriológica del ántrax» no influiría en el público, especialmente el norteamericano, sin la desinformación que se mantiene sobre los microbios, a los que nos han enseñado a temer como al peor de nuestros enemigos. Prensa y contaminación Sobre el asunto de la contaminación de las playas es bueno recordar, ahora nos referimos a Europa, lo aparecido en varios periódicos de Cataluña (España). Son notas de prensa donde se comprueba que en Cataluña el agua de las playas está en mejores condiciones sanitarias que el agua que sale de los grifos de las viviendas, algo que sucede igual en otros países de varios continentes que hemos visitado. El periódico El Punt del 4 de junio de 2000 titulaba a ocho columnas: «El compliment de la normativa europea en las aigües catalanes és de gairebé el 100%». (Fig. 30.) (El cumplimiento de la normativa europea en las aguas catalanas es de casi el 100%.) La doctora María José Figueras, responsable del Control Microbiológico de les Platges Catalanes, era la autora de esta afirmación, que se refería a las playas catalanas. Y más adelante continuaba: «En canvi, les aigües continentals están més afectades perqué els microorganismes sobreviuen millor...». (En cambio, las aguas continentales están más afectadas porque en ellas sobreviven mejor los microorganismos...) Indudablemente, la doctora aceptaba que las bacterias viven mejor en las aguas terrestres que en las marinas. Posiblemente, no había pensado mucho en lo que decía, y lo suponemos con fundamento. Aunque intentamos hablar personalmente con la doctora, nos fue imposible. Las autoridades sanitarias siempre están muy ocupadas, o en reuniones ministeriales y académicas. Por otra parte, el diario El País del 11 de noviembre de 2000 titulaba: «Un 8% de las aguas que se tratan para beber están contaminadas». (Fig. 28.) Y otro periódico, La Vanguardia del 13 de febrero de 2000 anunciaba en titulares: «La mitad de los pueblos tiene el agua contaminada por purines», refiriéndose a Cataluña. (Fig. 29.) Políticos y mar La programación colectiva que lleva a los seres humanos a ser extremistas en muchas cosas y abandonados en otras, nos ha conducido a una desprogramación biológica sin sentido y, además, contradictoria. No es difícil ver gente hablando y pontificando sobre temas conservacionistas, y de los peligros que corre la Naturaleza, con un cigarro en la mano, barriga prominente y articularmente oxidados. Estos individuos repiten y repiten como loros cantaletas conservacionistas. Parece que se preocupan más de la conservación ambiental -la salud del planeta- que la de su propio organismo, de su salud. Y quien no se ama a sí mismo lo suficiente como para cuidar su salud física y mental, es difícil que ame al planeta; si no son capaces de cuidarse ellos mismos, cómo van a cuidar a otros. Recuerdan a los predicadores que pregonan el mensaje de «haz lo que yo digo,

139

pero no lo que yo hago»; o a los médicos que fuman y están obesos, pero que recomiendan a sus pacientes «no fumes, baja de peso y tú tranquilo, que no pasa nada», oportunistas todos que viven de explicar esos cuentos. Y como consecuencia de tanto alboroto sobre la polución y la contaminación (fig. 26), para complacer peticiones, se han creado hasta Ministerios de Medio Ambiente que, la mayoría de ellos, a la hora de la verdad y finalmente, terminan jugando al tute con los dueños de las chimeneas, como en la película Viridiana, de Buñuel. Lo que se dice de la contaminación de las playas es terrible. Presumir saliendo en los medios de comunicación y hablando sobre los peligros de la contaminación genera votos si la culpa se puede echar al opositor de turno. Nos horrorizamos cuando nos enteramos, a través de la prensa, de que en las playas el agua contiene heces fecales en cantidades «no tolerables». Nadie se percata de que son las que transportamos en nuestro interior, día y noche, en cantidades tales que se pueden calcular por kilos y que nos ayudan a mantener la salud. Epidemias y catástrofes Las autoridades sanitarias temen a las temporadas veraniegas por el peligro que presumen podría significar para las playas la aglomeración de personas de diferentes nacionalidades. A más gente, más heces y orina que irán al mar, ¿Más peligro? No. Las grandes epidemias entéricas (diarreas) por diferentes causas patológicas se suceden después o durante grandes catástrofes (guerras, ciclones, terremotos, inundaciones y hambrunas del Tercer Mundo, especialmente en África) momento en que a las víctimas de la desnutrición y el estrés les bajan las defensas del sistema inmunológico. Generalmente, estas víctimas son los habitantes de barrios de extrema pobreza. Todos recordamos lo que repiten las «noticias de último minuto» refiriéndose a esos fenómenos naturales: «Después de este fenómeno atmosférico se espera lo peor, que se desencadenen epidemias, sobre todo en los barrios afectados cercanos a...». Lo que sucede en el Tercer Mundo con la hambruna, la pobreza y la miseria de sus habitantes, y que mata a la gente de hambre, es una canción tan repetida que ya ni nos afecta, a no ser que tengamos que vender algo a la mayoría de los gobiernos corruptos de turno. Mientras no desciendan nuestras defensas y gocemos de una salud equilibrada, gracias a la posibilidad de mantener nuestro medio interno en armonía, equilibrio y coordinación, nuestros anticuerpos-defensas se encargarán de controlar y neutralizar cualquier microbio en estado de virulencia. No enfermaremos. Pero los habitantes de los lugares paupérrimos o en guerra serán víctimas de la «materia fecal» del agua potable corriente, de los microbios del arroyo sucio que corre por detrás de la casa, o de los parásitos del charco en que los niños descalzos, si tienen fuerzas, juegan chapoteando. Y entre ellos incluimos los virus activados, cuyo único antídoto son las defensas del sistema inmunológico, y no los antivirales -inhibidores de la transcriptasa revertida y de las proteasas- producidos por la industria farmacéutica, que lo que hacen es destruir no sólo las defensas del organismo, sino a la mayoría de sus enzimas y fuentes de energía, como la mitocondria instalada en todas sus células (un trillón, por lo menos). Actividad bacteriana Las bacterias, que pertenecen al mundo de los microbios, desempeñan funciones muy importantes en la Naturaleza y en los animales que la habitamos. Especialmente las que habitan en los mares se encargan de transformar los nutrientes que hay en ellos para conservar su equilibrio ecológico. Constituyen el grupo de bacterias englobadas dentro de la expresión «flora permanente», entre las que destacan las cianobacterias. Estas bacterias se encuentran libres en el plancton y abundan cerca de las costas y en la superficie del mar, aunque disminuyen mar adentro y en las grandes profundidades sin

140

dejar de desempeñar papeles fundamentales para el ecosistema marino. Esta actividad bacteriana permanente del agua de mar, que no es patógena, ni perjudicial para nadie, incluidos los humanos, contrarresta a las «especies accidentales», procedentes de los ríos, de las riberas y de los bañistas. Frente a esta actividad denominada «contaminación», de procedencia terrestre, el mar responde con un inmenso poder desactivador de esa flora accidental; sin éste el mar se habría convertido en un inmenso caldo de cultivo de toda clase de microbios, lo que hubiese impedido la vida de las especies en el planeta. El mar sería un inmundo e inmenso estercolero, como ya hemos repetido. Los humanos somos auténticas fábricas de bacterias y virus que conviven con nosotros en cantidades incalculables y sin los cuales nuestra vida sería imposible. Sin embargo, el oficialismo sanitario nos ha enseñado que, al salir de nosotros, la mayoría de las veces por las heces, se convierten en nuestros enemigos, cuando nuestro verdadero enemigo es la ignorancia sanitaria que se imparte en casi todas las escuelas y universidades del mundo. La prevención es materia de la que mucho se habla, pero poco se practica, a no ser para vender vacunas comprobadamente peligrosas. Si existiese una auténtica prevención integral sanitaria, las multinacionales farmacéuticas y la industria médica se morirían de hambre. Eutrofización Según la versión académica, cuando la cantidad de materia orgánica que llega al mar a través de cloacas, afluentes y acuíferos es muy grande, el agua de mar se convierte en anóxica, o sea, carente de oxígeno. La culpa es de la materia orgánica en descomposición venida desde la tierra, lo que altera la relación entre el oxígeno y el anhídrido carbónico del agua de mar. Este proceso de «digestión» del exceso de materia orgánica que lleva a cabo el agua de mar y los organismos que viven en ella afecta a la biomasa del medio ambiente de la región, produciendo cambios indeseables. Tanto el fito como el zooplancton que constituyen esa biomasa encuentran facilidades para multiplicarse al haber más alimento, representado por los nutrientes que contiene la materia orgánica descargada por las cloacas u otros, y los peces disponen de más alimento y su pastoreo es generoso; en consecuencia, los peces se multiplican más y aumenta su población. Este proceso se denomina eutrofización. Según los biólogos, la eutrofización trae consecuencias indeseables para la flora y fauna marinas, cuando se rebasan los límites de la parcela de agua. Nuestra opinión es que la «sabiduría innata» del agua de mar resolverá el problema sin muchas complicaciones, a veces de una manera que para nosotros parece irracional por los perjuicios temporales e incluso caóticos que ocasiona (por ejemplo El Niño y La Niña). No obstante, estudios atmosféricos han demostrado que ese caos tiene hasta un orden en la ejecución de sus fenómenos aparentemente anárquicos. Y está comprobado que, después del caos, viene el orden. NORMAS OFICIALES ABSURDAS PARA LA VÍA ENDOVENOSA Después de haber cubierto la etapa de la isotonía durante varios años, desde hace dos utilizamos el agua de mar hjpertónica (35 g/l de agua de mar). Por vía oral recomendamos hasta tres vasos diarios, cada ocho horas (antes de las comidas), o a pequeños sorbos irregularmente. La absorción es la misma. Lo importante es la cantidad diaria. En cuanto a la vía endovenosa, diferentes profesionales en distintas partes del mundo están llevando a cabo investigaciones. Sabemos que se está usando agua de mar hipertónica en varios países del mundo, en dosis que van desde los 90 cc en una sola toma a gota a gota en 45 minutos y solo semanalmente, hasta la transfusión de 1.250 cc (11 y 1/4) en 45 minutos, pasando por

141

dosis de 750 cc y 450 cc en menos de media hora. Personalmente hemos experimentado con 180 cc en 28 minutos. Uno de nosotros, el doctor Gracia, ha llegado a inyectar endovenosamente a una persona hasta 1.250 cc de agua de mar hipertónica en menos de una hora. La reacción del inyectado fue un aumento considerable de la diuresis y una mejoría grande ante su estado de coma. Aclaramos que hay varios países del Tercer Mundo en los que la medicina simplificada permite a los militares, enfermeros, misioneros y personas con ciertos conocimientos sanitarios resolver problemas que en otros países pudieran ser catalogados como de intrusismo contra la medicina tradicional. Abundando en el tema, tenemos referencias del doctor Roberto Giraldo de que en África, con motivo del fracaso de la medicina tradicional respecto al sida, la medicina cultural de los brujos, piaches, gurús y otros curanderos se ha revitalizado con gran éxito, ya que mientras el AZT y sus primos antirretrovirales son sumamente tóxicos y mortales a medio y corto plazo, los remedios de los curanderos son inocuos y efectivos. (Figs. 101 y 102.) Entre lo más absurdo que pueda existir dentro de las reglamentaciones oficiales sanitarias, está la de que un drogadicto tiene el derecho a autoinyectarse drogas tóxicas prohibidas -todas las drogas son tóxicas, la toxicidad depende de la dosis- sin ser castigado oficialmente, mientras que otro ser humano no puede autoinyectarse endovenosamente, por ejemplo, agua de mar, el líquido de la vida más inofensivo, completo y curativo que existe. (...)Terreno, enfermedad y enfermo Según el sistema de regulación de base de Pischinger -con el agua de mar como protagonista- y la definición técnica de enfermedad (desequilibrio homeostático) para que un individuo enfermo, lo primero que ocurre es la ruptura del equilibrio homeostático de alguna célula de su organismo. (Fig. 69.) El equilibrio lo integran el terreno (medio interno extracelular), la célula (medio interno intracelular) y los tres ejes básicos de acción positiva del agua de mar -protagonista-. Es decir: a) Terreno, o medio interno extracelular (MEC). b) Célula, con su medio interno intracelular (MIC). c) Tres ejes: 1. Recarga hidroelectrolítica. 2. Reequilibrio de la función enzimática. 3. Regeneración celular. Cuando fisiológicamente a, b y c funcionan de acuerdo, se da la salud. Cuando por cualquier causa se altera el equilibrio entre a y b, el resultado es que c no puede actuar y se desencadena la enfermedad o estado patológico. Y como en el cesto de manzanas, basta que una se pudra para que lo hagan el resto. Terreno: El inicio de cualquier enfermedad, sea aguda o crónica, se produce porque algún agente extraño al organismo ha roto la barrera del sistema inmunológico y ha llegado a alterar el pH, la resistividad y la viscosidad del terreno. Otro factor del equilibrio homeostático es la temperatura. Si la temperatura no permanece constante, para lo que el organismo utiliza los recursos del temblor o del sudor, las valencias físicas del terreno medio interno se verán afectadas negativamente en perjuicio de la célula. Si la temperatura aumenta (fiebre), se puede considerar que esta hipertermia es un arma de defensa contra el agente invasor del organismo. Enfermedades agudas: La activación de ciertos gérmenes (bacterias, virus, parásitos) que conviven con el organismo sin producir molestias, la mayoría de las veces es el resultado

142

de haber alterado el terreno con un estilo de vida perjudicial. Los gérmenes oportunistas, causantes de las enfermedades oportunistas, actúan como consecuencia del estrés celular producido en tejidos de un territorio; estrés que da origen a la rotura del equilibrio homeostático y a la posibilidad de que algunos gérmenes se activen por culpa del pecado original de un mal estilo de vida. Por lo tanto, reafirmamos que los gérmenes no son la causa de la alteración del terreno medio interno- y, por consiguiente, de la enfermedad, sino el efecto de esa alteración, que les lleva a la activación de consecuencias nefastas para su hospedador. La virulencia de los gérmenes es, pues, la consecuencia, no la causa de las enfermedades. Microbios Modernamente se ha impuesto la idea de que los términos germen, microbio, bacteria, virus, hongo y parásito, desde el punto de vista de la semántica, son vocablos connotados con el significado de agentes dañinos, peligrosos, terroríficos y hasta mortales. Esta moda arrancó con Pasteur, y actualmente ha llegado al límite: Los microbios son los enemigos por exterminar como sea. Y ahí están las propagandas de jabones y detergentes, reforzadas por la fiebre médica de los antibióticos recetados a diestra y siniestra para complacer las mentes de los cerebros lavados de sus pacientes, cuando, como lo dice muy claro Overstreet (1992), los microbios sólo son compañeros de viaje simbióticos de sus hospedadores. Todo esto sucede dentro de unas reglas de juego que sólo quiebran los hospedadores con sus estilos de vida erróneos, en los que predomina la ingesta legal de las drogas farmacéuticas y de las ilegales recreacionales que, indistintamente, cada una de ellas es peor que la otra. Las bacterias marinas, por ejemplo, de acuerdo con P. J. Williams y M. J. R. Fasham (1984), del Institute of Oceanographic Sciences Godalming, Surrey, Reino Unido, juegan tal papel en la cadena alimenticia del mar, y de rebote en todo el ambiente de la biosfera, que sin su presencia la vida sería imposible en el planeta. Y según afirmó W Fenical en el Simposium Marino de Carolina del Norte (2001), hay un millón de bacterias por cada gota de agua de mar. Su biomasa es inmensamente grande y su tamaño mínimo, entre 0,2µ y 0,6µ. La materia orgánica, las bacterias y el fito-zooplancton son fundamentales en la cadena alimenticia, de la que los científicos desconocen casi todo. Agua de mar y dequelación No hay otro suplemento de minerales más completo para cualquier organismo que el agua de mar; ni más ignorado. Para suplir los metales absorbidos por la dequelación y para contrarrestar la acidez del medio interno -terreno- no es necesario importar de Japón lo que hay en cualquier mar del mundo en cantidades industriales y gratis. La generosidad del mar es tan incalculable como ignorada. No nos cansaremos de repetir que no sólo se trata de recibir todos los elementos de la tabla periódica en su forma orgánica y natural, sino, además, biodisponibles y listos para la absorción, sin necesidad de intermediarios -ligands- y en las cantidades exactas que necesita el organismo. Por otra parte, el calcio del agua de mar se encargará de equilibrar la acidez del medio interno, con lo que, si se siguen las normas de la asistencia integral, el organismo funcionará óptimamente. (...)

143

TEORÍA PARA LOS EFECTOS PROFUNDOS DEL AGUA DE MAR EN EL ORGANISMO A mediados de los años ochenta, un grupo de investigadores liderado por la neurocientífica norteamericana Candace Pert descubrió que un grupo de moléculas llamadas péptidos (derivados proteínicos) eran los mensajeros moleculares que facilitaban la conversación entre los sistemas nervioso, inmunológico y endocrino. Es decir, estos mensajeros conectaban tres sistemas distintos en una sola red. Desde siempre se ha considerado que estos tres sistemas están separados y tienen funciones distintas. El sistema nervioso, constituido por el cerebro y una red de células nerviosas, es la sede de la memoria, del pensamiento, de la sensibilidad corporal y de la emoción. El sistema endocrino, constituido por las glándulas y sus secreciones hormonales, controla e integra, como principal sistema regulador del cuerpo, diversas funciones corporales. El sistema inmunológico, constituido por el bazo, la médula ósea, los ganglios linfáticos y las células inmunológicas, es el sistema de defensa del cuerpo, responsable de la integridad de las células, de los tejidos y de los órganos. Las investigaciones sobre péptidos han demostrado que estas separaciones conceptuales ya no pueden mantenerse y que los tres sistemas deben considerarse como una única red psicosomática. Los péptídos constituyen una familia de sesenta a setenta macromoléculas que tradicionalmente recibían distintos nombres: hormonas, neurotransmisores, endorfinas, factores de crecimiento, etc. Actualmente se considera que, en realidad, forman una sola familia de mensajeros moleculares. Estos mensajeros son cadenas cortas de aminoácidos que se fijan a receptores específicos situados abundantemente en las superficies de todas las células del cuerpo. Al unir a los tres sistemas en una misma red, los péptidos son los mensajeros que circulan libremente por esta red alcanzando todos los rincones del organismo. Se transforman así en la manifestación bioquímica de la memoria, del pensamiento, de la sensibilidad corporal, de la emoción, de los niveles hormonales, de la capacidad defensiva, de la integridad de células, tejidos y órganos. Todas las partes del cuerpo y de la mente «saben» lo que está pasando en todas las demás partes del cuerpo y de la mente. Es un sistema de información integrado. Pero no es sólo eso. Los siguientes descubrimientos ampliaron aún más el concepto y la función de los péptidos. Resultó que las hormonas, supuestamente producidas en exclusividad por las glándulas, son péptidos que también se producen y se almacenan en el cerebro. Un tipo de neurotransmisores llamados endorfinas, que, según se pensaba, eran producidas solamente en el cerebro, son péptidos y también son fabricados por las células inmunológicas. Se siguieron identificando más y más receptores de péptidos, y se vio que prácticamente cualquier péptido conocido era producido en el cerebro y en varias partes del cuerpo simultáneamente En palabras de Candace Pert: «Ya no puedo hacer una distinción tajante entre cerebro y cuerpo». Los péptidos del sistema nervioso no sólo son producidos por las neuronas y juegan un papel fundamental en las comunicaciones de todo el sistema nervioso, sino que, al fijarse en receptores alejados de las neuronas que los originaron, actúan también en otras partes distintas del cuerpo. En el sistema inmunológico, los glóbulos blancos de la sangre no sólo tienen receptores para todos los péptidos, sino que ellos mismos fabrican péptidos. Los péptidos controlan el patrón de migración de las células inmunológicas y todas sus funciones vitales. Recordaremos que todos los leucocitos son células móviles, lo que les permite salir de los capilares escurriéndose por los espacios intercelulares de la pared (diapedesis) y emigrar

144

mediante movimiento ameboideo hacia cualquier microorganismo o partícula extraña que haya invadido los tejidos. Por lo tanto, no sólo son capaces de alcanzar todos los rincones del organismo transportados por la sangre, sino que también escapan de la sangre y se mueven por los líquidos intersticiales donde se bañan las células. Otro descubrimiento importante es que os péptidos son la manifestación bioquímica de las emociones. La mayoría de los péptidos, si no todos, alteran la conducta y los estados de ánimo, de tal manera que cada péptido puede evocar un tono emocional único. Los péptidos constituyen el lenguaje bioquímico universal de las emociones. El área cerebral relacionada con las emociones es el sistema límbico. El sistema límbico se encuentra muy enriquecido con péptidos, pero no es la única zona corporal rica en péptidos. La totalidad del intestino también está recubierta con receptores de péptidos. Por eso ocurre lo que de forma coloquial se llama «sentir con las tripas». Literalmente, sentimos nuestras emociones con el intestino. Esta riqueza de receptores de péptidos en el glóbulo blanco y en el intestino explicaría que la acción del agua de mar, tanto por inyección intravenosa (receptores del glóbulo blanco), como por ingesta (receptores del intestino y de la sangre), o como por enema (receptores intestinales y sanguíneos) sea capaz de producir modificaciones no sólo en el aspecto físico, sino también en el mental, al incidir directamente en los estados emocionales. Todas las percepciones sensoriales, todos los pensamientos y todas las funciones corporales estarían «tocados» por la emoción a través de los péptidos, y los péptidos actuarían como mensajeros directos del agua de mar en el organismo. Según Candace Pert: «Los glóbulos blancos de la sangre son partes del cerebro que flotan a lo largo del cuerpo». Los péptidos captarían mensajes moleculares del agua de mar y se transformarían, por su tremenda abundancia y diseminación por todo el organismo, en los transmisores de estos mensajes milenarios. Esta colaboración tan estrecha entre los péptidos y el agua de mar explicaría la acción tan profunda que ejerce el agua de mar en el organismo, no solamente a nivel físico, sino también mental, y de forma simultánea.

Conclusión: Pasteur promulgó un suero específico contra cada germen, la vacuna como ejemplo del paradigma. Quinton, en cambio, abogó por un suero, el agua de mar, que lleva a la célula y al terreno -medio interno- todos los elementos y la información necesaria para mantenerlo en óptimas condiciones de salud, sin dar la oportunidad a los gérmenes de poder activarse, vivir, cultivarse y multiplicarse y, en consecuencia, ser la causa biológica de una enfermedad. Igualmente, si el ambiente del terreno y la célula es el adecuado que suministra el agua de mar, no habrá cabida para que se desarrollen las enfermedades crónicas degenerativas, ni ninguna de las epidemias de moda. Sin embargo, la ignorancia de la mayoría de los médicos y de los pacientes nos ha llevado a esta catástrofe moderna que emula y supera con creces los estragos de las plagas bíblicas. No es ninguna novedad señalar que en casi todos los adelantos y descubrimientos de la biología, y en consecuencia de la fisiología, no intervinieron los médicos. Las ciencias médicas, hasta el presente, se han dedicado preferentemente a tratar los síntomas; de lo que menos se han ocupado ha sido de buscar y tratar las causas de las enfermedades y, mucho menos, de prevenirlas.

145

(...)Rehidratación, agua de mar y bebidas «milagrosas» El agua perdida durante el ejercicio se debe recuperar inmediatamente. En muchos deportes, como el tenis o el maratón, los deportistas se rehidratan durante la competición. La pérdida de agua va acompañada de la pérdida de electrolitos, que son imprescindibles para mantener el equilibrio homeostático y no colapsar, si la sudoración es excesiva. La deshidratación es incompatible con la vida. Es frecuente ver que los deportistas se rehidratan con bebidas «milagrosas», capaces de recuperar los electrolitos perdidos por el sudor durante la competición. Una de estas bebidas es el Gatorade. Pues bien, la cantidad de electrolitos que contiene el Gatorade, o el Powerade, son tres: cloro, sodio y potasio, además de colorantes, sabores artificiales y conservantes, por cierto, tóxicos. También es frecuente escuchar que los deportistas ponen mucha sal a las comidas previas a una competición para retener líquido. Otro error. Antes, durante y después de la competición, lo mejor es beber agua de mar, que contiene todo lo que el organismo necesita para mantener y recuperar el equilibrio homeostático. ¿Por qué dar solamente los tres electrolitos del Gatorade, cuando podemos administrar los 108 que contiene el agua de mar, además de aminoácidos, grasas e hidratos de carbono, todos orgánicos y biodisponibles? Los científicos que han preparado el Gatorade nos convencen de que con el sudor sólo perdemos agua y tres minerales, todos químicos y antinaturales, cuando la realidad es que eliminamos toda clase de electrolitos, y no sólo el cloro, el sodio y el potasio. En las competiciones de larga duración, donde se permite la rehidratación periódica (casos del tenis, el ciclismo, los maratones y similares), se aconseja la rehidratación con agua de mar isotónica. El agua de mar va reponiendo no sólo los electrolitos, sino hasta los aminoácidos, las grasas y los hidratos de carbono en una forma orgánica, biológica, ecológica y natural. No nos cansaremos de repetirlo hasta la saciedad. Hacemos un paréntesis para señalar que el mismo error que se comete en el Gatorade se da con los sueros fisiológicos que se administran en los hospitales por rutina, en dilución de 9 g por cada litro de agua, y que sólo contienen dos electrolitos o minerales (cloro y sodio) químicos y antinaturales. Se ha comprobado la mejoría en el rendimiento de los deportistas de alta competición que han tomado agua de mar. El doctor Payá presentó un trabajo sobre el tema en Italia. Y nosotros lo hemos comprobado con atletas aficionados, especialmente, en corredores de maratón. CARACTERÍSTICAS DEL AGUA DE MAR El mar contiene la universalidad de lo que existe sobre la Tierra. Es el único solvente universal disponible en la Naturaleza de manera espontánea; allí está la fuente de toda el agua disponible en nuestro planeta. El mar, que fue el principio de la vida sobre este globo, aún sería la nodriza benefactora sólo con que el hombre supiese respetar el orden natural que en él reina, y se abstuviese de turbarlo. Sin embargo, el agua de mar es un ilustre desconocido. Hubo tiempos en que se consideraba el agua como un líquido de relleno e inerte, especialmente desde el punto de vista de la fisiología humana. Muchos profesionales de las ciencias biológicas todavía desconocen que el 70% de su peso corporal es agua de mar isotónica, con 9 g de solutos por cada litro de su volumen líquido. Como en toda regla hay excepciones queremos recomendar un libro, Chemical Oceonaography, del doctor Frank J. Mulero, catedrático e investigador de la Rosenstiel School of Marine and Atmospheric Science, de la

146

Universidad de Miami (fig. 76), donde presenta un estudio químico pormenorizado del agua de mar, de gran valor, que va desde los minerales hasta los aminoácidos. Tuvimos la oportunidad de estar con el doctor Mulero en México durante el XIII Congreso Nacional de Oceanografía, celebrado en Puerto Vallarta en octubre de 2002. (Fig. 75). Congreso en el que, por primera vez, los científicos de las ciencias marinas discutieron la ponencia que presentamos los autores y Laureano Domínguez titulada «Dispensarios marinos para la nutrición del Tercer Mundo». Entre las características del agua de mar comentaremos algunos de sus componentes químicos, físicos y biológicos. El primer componente del mar es el agua, compuesto cuyas moléculas están formadas por un átomo de oxígeno y dos átomos de hidrógeno (H20). Dentro del sistema solar parece que el agua sólo se encuentra en la Tierra y que en los otros planetas ésta puede hallarse en forma de cristales de hielo. En nuestro planeta es abundante; se estima que existen 1.370 millones de kilómetros cúbicos de agua, la mayor parte de ella formando el océano (97%), otra como agua potable en los continentes, como hielo o nieve en las montañas y glaciares, y como vapor de agua en la atmósfera. Se ha calculado que por cada litro de vapor de agua existen 33 litros de agua potable, 1.500 litros de agua de hielo y nieve, y 90.000 litros de agua en los océanos. La hidrosfera, formada por los mares, los ríos y los lagos, constituye algo más del 70% de la superficie terrestre. De la misma manera y en concordancia con la proporción acuosa del planeta, el cuerpo humano está constituido por un 75% de agua. ¿Mera coincidencia? El agua está por todas partes y dependemos de ella para vivir. Gracias a sus notables propiedades para sustentar la vida, el agua es el canal que utiliza el organismo para realizar todas sus reacciones químicas, físicas y biológicas. El agua actúa como catalizador, como sistema de transporte, como termostato, y para abastecernos de nutrientes y proporcionarnos impulsos eléctricos. El agua del mar es la única «agua real», ya que es la fuente de todas las demás aguas dulces del planeta. Es la más rica y completa de todas las aguas minerales y también la más abundante de la tierra. La evaporación del agua en la superficie de los océanos se condensa en las nubes y retorna a la tierra en forma de lluvia y nieve, un agua que carece de minerales. El agua de lluvia forma los ríos, y éstos regresan al mar cargados de minerales que recogen de la tierra y de las rocas gracias a su poder como disolvente universal. De vuelta a los mares y océanos, el agua de los ríos se mezcla con las aguas y los minerales marinos, y alcanza la perfecta homeostasis que nos ofrece el mar como órgano con personalidad propia. Por algo es el eterno ciclo del agua, pero la fuente siempre es el agua oceánica. No existe la vida sin agua. Si el agua resulta necesaria para mantener y perpetuar la vida, el agua es imprescindible para dar la vida. Si el agua es imprescindible para dar una nueva vida, no queda duda de que lo fue también para originar la primera vida, esa primera célula marina precursora de todas las demás células vivas. Esta célula, henchida de agua de mar, aprendió y retuvo en forma de código la sabiduría que le transmitió el agua en la que flotaba. Esa célula no tenía más alimento que agua de mar, y de ella obtuvo todos sus poderes para perpetuarse en organismos cada vez más complejos, inicialmente sólo marinos, después también terrestres, que siguen teniendo como sustrato básico el agua de mar. Fue agua de mar la que rodeó el primer núcleo celular, con todo su ADN y su mensaje genético para formar la primera célula; fue agua de mar la que conexionó varias células para constituir los primeros organismos pluricelulares; fue agua de mar la que discurrió por los canales corporales para alimentar los primeros tejidos; fue agua de mar la primera sangre transparente y rica de algunos animales marinos.

147

Biodisponibilidad Los elementos traza en el agua de mar tienen la particularidad de encontrarse en forma orgánica y en las cantidades infinitesimalmente pequeñas que permiten a los seres vivos asimilarlos en condiciones óptimas para el beneficio de su economía orgánica. Dicho de otro modo, los oligoelementos de procedencia marina son biodisponibles. Biocenosis Es el proceso biológico por el que varias especies diferentes viven mancomunadamente en un hábitat determinado. En este ambiente, los elementos químicos que hay en el mar pasan por los procesos metabólicos del fito y el zooplancton para convertirse en nutrientes orgánicos y biodisponibles, en beneficio de las diferentes especies de animales y plantas que los reciben. Este proceso representa una parte muy importante de la cadena alimenticia, en la que el zooplancton depreda al fitoplancton, y aquél, a su vez, es depredado por otros animales marinos, y a veces hasta por el canibalismo; el pez grande se come al chico.., y el hombre a todos. Biocenosis y cadena alimenticia La cadena alimenticia iniciada en los océanos es la base de la cadena alimenticia de los humanos. Comienza en las bacterias del fondo de los océanos que remineralizan la materia orgánica. La carne de los peces es una de las más apetecidas por los animales racionales, y no sólo la de los vertebrados marinos, sino también la de los invertebrados, especialmente la de los crustáceos. Si a ello añadimos la explotación de las algas y los corales, sobre todo los orientales (de moda están los de la isla de Okinawa), para extraerles minerales y hacer condimentos y emplastos de uso sofisticado en la talasoterapia tradicional, la nutrición y la belleza femenina, concluiremos que el hombre, sin vivir en comunidad con los habitantes de los océanos, es el que más explota irracionalmente a sus semejantes vertebrados. En el fondo, lo que queda como esencial para su nutrición tanto a los animales como a las plantas del planeta Tierra son los nutrientes que tan generosamente nos ofrece en solución y dispersión el agua de mar. En el agua de mar está TODO. EL AGUA DE MAR HIPERTÓNICA, RENE QUINTON, BIOLOGÍA Y FISIOLOGÍA COMPARADAS Objetivo Motivar a los profesionales e investigadores de las Universidades, Centros de Investigación, Fundaciones, ONG y organizaciones similares a profundizar en los hechos comparados que comprueban cómo el agua de mar hipertónica es la más completa y mejor fuente de nutrición orgánica para los mamíferos, tanto marinos como humanos, motivo por el cual su consumo en los humanos debe ser masificado. Palabras clave: hipertónica, nutrición, mamíferos, osmorregulación, comparada. Introducción René Quinton publicó su incomparable obra El agua de mar, medio orgánico en 1904. Es todo un tratado de Biología y Fisiología Comparadas. En su obra no excluyó ninguna especie de vertebrados, invertebrados y aves, tanto marinos como terrestres. Quinton utilizó como denominador común de sus investigaciones el agua de mar, de donde surgió

148

la primera célula. Su modelo a comparar fue el hombre. Hasta el presente, el agua de mar hipertónica, como fuente de nutrición orgánica, ha sido utilizada y explotada tímidamente. Hay excepciones. Nos estamos refiriendo al período comprendido entre 1964-2003. Los perjuicios causados por la falta de conocimientos sobre el agua de mar, en la mayoría de los centros científicos y universitarios, ha hecho que la casi totalidad de los científicos y médicos sanitaristas vean la popularización del uso del agua de mar como un peligro para la salud pública. El desconocimiento, casi generalizado, del tema de la Osmolaridad Comparada (Elsner, 1983,1999; Haldiman y Tarpley, 1993), especialmente la que compara al hombre con otros mamíferos, tanto marinos como terrestres, motiva el presente trabajo. Los hechos demuestran que el agua de mar hipertónica es tolerada por todos los mamíferos, incluido el hombre y, además, es su mejor fuente de nutrición orgánica. Por lo tanto, su uso no tiene absolutamente ningún peligro, por el contrario, ofrece una cantidad de beneficios incalculables para la nutrición de todas las especies. Como uno de los temas más controvertidos, desde el punto de vista de la Salud Pública, es el de la contaminación microbiana del mar, categóricamente enfatizamos que la contaminación microbiana del agua de mar por los gérmenes terrestres es un mito. Una gran cantidad de científicos que se ocuparon del tema lo demostraron, entre ellos Zobell (1936) en USA; Carpentier (1938), Baizac, Bertozzi y Goudin (1946) en Francia; y Robert E. Stewart, Hugh O. Putman, y Richard W. Jones (1 968-1969) en Miami. Además de las averiguaciones hechas por nosotros en Miami, a propósito de la rotura de una cloaca de metro y medio de diámetro en la bahía de Biscayne, que estuvo expulsando aguas negras, durante casi tres días, a razón de cuatro millones de litros por hora, el día 20 de junio del 2000. De esas aguas se tomaron 435 muestras, en 52 puntos diferentes de una superficie de más de cien kilómetros de costas que, después de ser analizadas por las autoridades americanas de salud, vinieron a confirmar que el agua de mar es imposible que se contamine con los gérmenes terrestres accidentales que la invadan. Sin embargo, en muchos ambientes científicos y en la mayoría del público, prevalece la falsa creencia de que el mar está lleno de «gérmenes patógenos» que se multiplican exponencialmente y que sus aguas se contaminan con los residuos orgánicos procedentes de la tierra. Falsa creencia que no soporta un análisis objetivo. (Overstreet, 1990,1992; Geraci y col., 1999; Gracia y Bustos, 2003.) Otros científicos de la Universidad de Valencia, España, se expresan así: «Los efectos de los parásitos en el hospedador, generalmente, tienen poca relevancia». (Raga y col. 2001.) Solamente tienen relevancia cuando los mamíferos marinos son sometidos al estrés causado por la civilización. Otra cosa es la polución industrial y auditiva que agrede y estresa permanentemente a las especies marinas que habitan cerca de las costas. (O’Shea, 1999; Reijders, P. J. H. y col. 1999.) Polución (no contaminación) inmunosupresora que les lleva a ser víctimas de intoxicaciones y el estrés mental, del que se deriva el consiguiente estrés celular, que les causan enfermedades que no padecen en alta mar, su hábitat natural. Existen investigaciones comparadas, en humanos y ballenas, sobre la respuesta fisiológica a la ingesta de un litro de agua de mar hipertónica (Costa, 2001). Daniel Costa, de la Universidad de California, Santa Cruz, con sus trabajos comparados, confirma que nuestras experiencias empíricas en humanos y animales, que recibieron diariamente medio litro de agua de mar hipertónica, están dentro de la realidad científica. Resultados semejantes han obtenido los Dispensarios Marinos distribuidos en varios paises de Europa, África y América. lngesta de 1litro de agua de mar, H2OM (Costa 2001) Consumo H2OM Clvol. Concentración ml H2O

149

BALLENA HUMANO

1.000 ml 1.000 ml

Mmol x l 535 535

650 1 .350

+350 ml - 350 ml

Los mamfferos y el agua de mar hipertónica Los mamíferos marinos (ballenas, delfines, manatíes, focas, osos polares, nutrias, leones marinos y otros), beben agua de mar hipertónica, mientras su medio interno permanece isotónico. Otras especies como la anguila, el salmón y el delfín amazónico, beben agua dulce y marina, indistintamente. Y todos producen agua, H2O, en el proceso metabólico de las grasas, hidratos de carbono y proteínas. La carencia de investigaciones sobre el tema, la falta de sensibilidad hacia ciertas situaciones sociales, el interés de los científicos por la ciencia pura «aplicada» para beneficiar intereses personales, o de las grandes industrias químico-farmacéuticas (tenemos datos que lo confirman), y otros factores, impiden que se popularice entre los científicos el interés por algo tan simple como lo es el hecho de que un mamífero humano beba agua de mar. Algo que la mayoría de los investigadores escucha con sorpresa y perplejidad, cuando no con ironía. El filósofo de la ciencia Karl Popper dijo: «Los miembros de la comunidad científica comparten principios, creencias y valores similares. Por lo que, en vez de actuar bajo los principios reales y aplicados de la ciencia, la mayoría se dejan llevar por las influencias políticas, sociales y económicas que les rodean». Entre muchos científicos hay una estrategia oculta y aparentemente contradictoria, pero coincidente, como lo dan a entender Perrin, Wersug y Thewisen (2001) en el prefacio de su obra, Mamíferos Marinos, donde dicen: «Algunos de los científicos que colaboran con nosotros se contradicen. No es un accidente. Tal como en cualquier campo científico, los especialistas en mamíferos marinos tienen diferentes perspectivas sobre muchos aspectos técnicos en los que sus desacuerdos son indiscutibles e intransigentes». A casi todos estos científicos los hechos no les importan, les preocupan más las influencias políticas, sociales y económicas que les rodean», tal como lo dijo Popper. Mamiferos humanos y mamíferos marinos Según Elsner (2001), de la Universidad de Alaska, Fairbanks, los estudios sobre la fisiología de los cetáceos, especialmente de las grandes ballenas, son escasos. Los comentarios de Popper y Perrin nos hacen llamar la atención para que se investiguen a fondo las adaptaciones de los cetáceos al ambiente marino, dados los beneficios que aportarían a la Humanidad. De paso, tendríamos un mejor conocimiento de estas especies, tan mamíferas como nosotros. Las propiedades físicas del agua les obligan a ciertas adaptaciones debidas a que el agua es mil veces más densa que el aire, sesenta veces más viscosa, el calor se transmite veinticinco veces más rápidamente que en el aire, la penetración de la luz es mucho más reducida en el agua, y la concentración de sales en el agua de mar es varias veces mayor que los fluidos de los cetáceos. ¿Qué tan lejos estamos los humanos de estas adaptaciones? Hay que romper las barreras entre los hechos que se observan en el eco-sistema marino y las investigaciones que realizan los científicos en los laboratorios, para coordinar mejor estos estudios y llegar a conclusiones más provechosas para la Humanidad. Sobre muchas de las características anatómicas, fisiológicas, de navegación y otras de los cetáceos, existe una gran especulación que, a muchos, lleva a sacar conclusiones que poco tienen que ver con la realidad de los hechos. Parece ser una norma en la mayoría de los laboratorios. La ciencia pura arrastra más que la aplicada. Muchos científicos ignoran lo que sus vecinos de piso investigan en el laboratorio de al lado, especialmente en los grandes centros.

150

Osmorregulación Es un hecho que cuando los mamíferos marinos consumen cantidades considerables de plancton, especialmente de fitoplancton, ingieren agua hipertónica y H2O. Igualmente ingieren agua de mar isotónica cuando su alimentación es a base de otras especies de vertebrados. Aunque se desconoce mucho de la composición de la sangre de los cetáceos, se supone que es muy similar a la de los humanos. La ingesta del agua hipertónica desencadena un proceso de osmorregulación del organismo en el que la concentración de sales en la orina desempeña un papel fundamental, todavía no bien conocido. (Depocas y col., 1971; Hui, 1981; Costa, 1982). La capacidad de los cetáceos de metabolizar y ahorrar agua, H2O, no es ajena a los humanos, ni a otros mamíferos terrestres, tales como las ratas del desierto. (Elsner y Gooden, 1983.) Obtención del agua, H2O La concentración osmótica del agua de mar es casi cuatro veces mayor que la de los mamíferos. Éstos, en el agua de mar, ante el equilibrio químico fisiológico perderían fluidos y, en algunos casos (no en todos), podría aumentar peligrosamente la concentración de sales en su organismo, si no utilizasen ciertos mecanismos para metabolizar o producir agua, H2O, y ahorrarla. Para ello, según Geraci y col. (2001) se valen de que: 1) La superficie externa de los mamíferos marinos es impermeable al agua de mar. Algo que no se puede tomar como una regla, aunque Geraci y col. (2001) así lo afirman. Por el contrario, en los peces el balance del agua total de su cuerpo es determinado por factores osmóticos e hidráulicos a través de las agallas, los epitelios, renal e intestinal y, atención, la piel (Olson y Duff, 1987). La piel es permeable en los peces. (Fig. 85.) El equilibrio homeostático de las células depende del agua y los electrolitos que entran y salen en un organismo. Mientras Geraci dice que la piel de los mamíferos marinos es impermeable, Costa (2001) le contradice y señala que la foca evapora agua por la piel. Absorción de agua: Excreción de agua: Absorción de electrolitos: Excreción de electrolitos: metabolismo, bebida y comida. leche, heces, orina, respiración y piel (contradicciones). bebida, comida. leche, heces, orina, piel (glándulas sudoríparas).

2) Los riñones de los mamíferos marinos concentran la orina eficientemente. Hay diferentes interpretaciones sobre este tema. Se enfatiza en que la lobulación de los riñones sería la causa y que la longitud del asa de Henle tendría que ver con este fenómeno, así como el tamaño de los riñones. Sin embargo, no está todo muy claro y lo complica todavía más el hecho de que las ratas del desierto llegan a concentraciones en su orina de hasta 8.000 mosM. El agua de mar tiene una concentración de 1.000 mosM (Abdelbaki y col., 1984; Beuchat, 1996). A más poder de concentración de la orina, mayor capacidad de metabolizar el agua de mar hipertónica. De otra parte, los bovinos tienen riñones lobulados y consumen cantidades extras de CINa; ¿será porque son herbívoros, o porque tienen riñones lobulados, o porque éstos son la consecuencia de que son herbívoros? Un humano vegetariano necesita cantidades extras de sodio ya que en los vegetales éste se encuentra en cantidades pequeñas. Máxima Osmolaridad

151

BALLENA HUMANO

Concentración CI- (mEq x 1l) 370 400

(mOsM x 1l) 1.340 1.230

Los mamíferos marinos no tienen glándulas sudoríparas. Por el contrario, los mamíferos terrestres a través de sus glándulas sudoríparas también pueden perder electrolitos. Por evaporación en la piel y en la respiración los mamíferos terrestres pierden H2O. Los marinos evaporan H2O con la respiración, pero muy pocos de ellos pierden H2O a través de la piel (Costa, 2001). 3) En general, los mamíferos marinos beben cantidades reducidas de agua de mar y obtienen la mayoría del agua, H2O, de los alimentos. Generalmente, su alimentación está integrada por peces constituidos en un 70% por H2O, calamares y pulpos con un 80%, y fitoplancton hasta con un 99% de H2O. Además, otra fuente de H2O la constituye el proceso de metabolización de la grasa del subcutáneo que puede proporcionar una cantidad de agua equivalente a la del peso del cetáceo; las proteínas e hidratos de carbono, en el proceso catabólico, también aportan H2O. La mucosina del agua de mar, a su vez, es una gran fuente de grasa para el tejido subcutáneo de los mamíferos marinos. Oxidación y PMA (producción metabólica del agua) 1 g de grasa 1.07g de H2O 1 g h. de carbono 0.56 g 1 g de proteína 0.39 g de H2O

de

H2O

Se ha comprobado que la aldosterona, hormona segregada por la corteza suprarrenal, promueve la reabsorción del sodio de los riñones con el consiguiente ahorro de H2O. Ingesta comparada DELFÍN HUMANO Peso 57 kg 70 kg ml Kg x 1 día 700 ml 858 ml Total H2O 17% 21 %

Producción y ahorro de H2O en los mamíferos marinos Evaporación: aunque no está bien definido el concepto de que la piel de los mamíferos marinos es impermeable, se considera que a través de la sudoración la cantidad de agua que puedan perder es mínima. Hay otros mecanismos que combinan la respiración y la temperatura del cuerpo para permitir la evaporación, así como hay otros que permiten la posibilidad de la condensación del aire, y su absorción consiguiente, para aumentar el ahorro de agua. (Hunteley y col., 1984.) Piel: Transpiración mínima en H2O Respiración: Respiración Apneica Foca 10º humedad 100% → 10 mg H2O x 1l aire x 1l aire Humano 37º humedad 100% → 40 mg H2O Terrestres → 4% O2 x inspiración Marinos → 8% O2 x inspiración Apnea marinos → menos inspiraciones + O2 + ahorro H2O Mecanismos de ahorro de H2O: Respiración cercana a la apnea. Relajación para combatir el estrés.

152

Metabolismo relentizado. Absorción en mucosas nasales de H2O inspirada. Glándulas salivales producen 2.5 l de H2O x día. Control intestinal del SO4Mg. Baja producción de orina. Oxidación grasas (H2O - CO2). Proteínas (H2O - CO2 + urea). Ciencia aplicada comparada. Usos inmediatos: Hipertensión: El agua de mar, H2OM, es diurética y regula la tensión arterial. Pérdida de 175 cc. de H2O por cada medio litro ingerido. No está reportada la pérdida intestinal por el SO4Mg. Obesidad: La ingesta de H2OM en un obeso que beba el mínimo posible de agua potable, obligará a su metabolismo a obtener H2O de la grasa, con el adelgazamiento consiguiente si se acompaña de un cambio de estilo de vida. Estreñimiento: El H2OM, agua de mar contiene SO4Mg que, racionalmente administrada a los humanos, les cura el estreñimiento. Los mamíferos marinos controlan el SO4Mg, para ahorrar H2O. Náufrago: Si un náufrago bebe H2OM y aplica los mecanismos de ahorro de agua empleados por los mamíferos marinos, podrá sobrevivir por largo tiempo. Mamíferos Marinos: Los riñones de las especies que los tienen lobulados procesan un volumen grande de orina a altas concentraciones. Volumen sanguíneo Los mamíferos marinos tienden a almacenar grandes volúmenes de oxígeno para ser utilizado en sus inmersiones que en la ballena llegan a un promedio de 16 minutos a unos 300-500 m de profundidad (Elsner y Gooden, 1983; Schreer y Kovacs, 1997). El volumen sanguíneo es dos a tres veces superior al de los humanos calculado en 70 ml x 1 kg. Las mayores reservas de oxígeno han llegado, en los elefantes marinos y ballenas, a cantidades de 200-260ml x 1 K. (Kooyman y Ponganis, 1998; McFarland, Jacobs y Morgane, 1979.) Salud comparada La adaptación de los mamíferos al mar conlleva ajustes en cuanto al control de la temperatura, el pH, el balance de sales y agua, la nutrición y las inmersiones (Geraci y col., 2001). Mientras se mantengan en equilibrio estas constantes, la salud de los mamíferos marinos está garantizada, siempre que vivan en alta mar. La influencia nefasta del hombre sobre los cetáceos es la causa de la rotura del equilibrio fisiológico y de la pérdida consiguiente de su salud. La polución causada por los residuos industriales y sonidos indeseados conduce al estrés mental de los animales. Y el estrés mental, inexorablemente, acarrea el estrés celular. Algo que es muy difícil entiendan muchos científicos. Especular con las enfermedades de los animales, provocadas por los intereses económicos insaciables de los humanos que ocasionan el estrés piscícola, es la base sobre la que se cimentan los prejuicios y preconceptos que se enseñan dogmáticamente en la mayoría de las universidades. No en todas. Ciertos científicos, intoxicados por el dogmatismo pasteuriano del origen de las enfermedades (gérmenes), no aceptan los hechos ni el concepto difundido por Overstreet (1992), y tácitamente aceptado por Geraci

153

y colaboradores (2001), de que los parásitos, protozoos, hongos, bacterias y virus son compañeros de viaje de todas las especies animales, marinas y terrestres. Se han publicado cantidad de trabajos sobre la salud de los peces que, si se investigan, se comprobará que siempre están basados en peces estresados. Peces que no viven en su medio natural. Peces que han sido agredidos por la civilización. Los mamíferos marinos, sin ser peces, son los que pagan la cuota más alta por estas agresiones al ecosistema marino. Nos estamos refiriendo a la polución. Aspecto muy distinto al de la contaminación, como ya apuntamos. Discusión y conclusión Se han dado referencias con pruebas de que el agua de mar hipertónica es tolerada tanto por los mamíferos humanos como marinos. Y que, además, la ingesta racional del agua de mar hipertónica no ofrece ningún peligro para la salud. Por el contrario, contiene todos los elementos imprescindibles pare la nutrición y regeneración celular. Además de ser la cura específica de varias epidemias contemporáneas. Hacemos un llamado a los Centros de Investigación de la Ciencias de Mar pera que apoyen nuestra propuesta de «Ciencia Aplicada el Agua de Mar» en beneficio de la masificación del consumo de agua de mar hipertónica entre los humanos con fines nutricionales. Sistema de Regulación de Base de Pischinger, Pasteur y Quinton Alfred Pischinger en 1894 publicó su obra Sistema de Regulación de Base, donde coincide con los otros padres de la fisiología moderna Walter Cannon, Claude Bernard y René Quinton en los conceptos sobre el tema del medio interno y su función en los organismos. Pischinger, Bernard y Quinton, antes de que Cannon propusiera el término de homeostasis, habían hablado de un equilibrio entre la célula y su medio ambiente orgánico, el terreno. Igualmente propusieron el símil de que los organismos son auténticas peceras donde las células son los peces que las habitan; y que, por lo tanto, de la calidad del agua de la pecera dependerá la calidad de vida y salud de las células-peces. El medio vital marino original actúa como un hidrocultivo que baña las células y las nutre equilibradamente. Algo que se le pasó por alto a Pasteur, hasta que cayó en su lecho de muerte, donde reconoció que su paisano Bernard tenía razón y dijo: «El terreno lo es todo». Ya era tarde. Lamentablemente, para la medicina moderna, desconocedora voluntaria del epitafio de Pasteur, «los microbios lo son todo»; su cacería y destrucción seduce a la mayoría de los científicos. Para la mayoría de los responsables de la salud el terreno del paciente no cuenta. En los terrenos pantanosos y pútridos se cultivan los gérmenes, las bacterias y los virus, lo que es más productivo para las industrias médicofarmacéuticas. Para ellas proteger preventivamente el terreno, la salud, no es productivo económicamente. Por eso ignoran a Quinton. La tesis errónea de Pasteur fue ofrecer artificialmente: «Un suero específico contra cada germen». Mientras que la de Quinton es darle naturalmente al organismo: «Un suero (agua de mar), que le proteja preventivamente la salud contra todas las enfermedades». Dos conceptos completamente diferentes: la guerra contra la enfermedad (Pasteur) y la defensa de la salud (Quinton).

HISTORIA CONTEMPORÁNEA De Colombia a Tenerife pasando por París

154

La historia contemporánea del agua de mar, en Latinoamérica y en otros continentes, se expandió durante la última década del siglo XX gracias al investigador colombiano don Laureano Alberto Domínguez. Más del 25% del contenido de este libro está inspirado en los conocimientos que nos transmitió sobre la obra de Quinton y el agua de mar. Laureano A. Domínguez salió de Bogotá rumbo a París hace casi una década. Su objetivo: resucitar los dispensarios marinos de René Quinton. Para conseguirlo tuvo que hacer un periplo que culminó, por ahora, en las islas Canarias. Para ello recibió el apoyo inicial de los doctores Joan Miquel Coll y Marco Francisco Payá Torres, de Laboratorios Quinton de Almoradí, Alicante. Igualmente don Laureno consiguió el respaldo de muchas personas, entidades y personalidades como: Plural-21, el doctor Patricio Bultó, de Aquarium de Barcelona, el doctor Josep Maria Argilés, de la Facultad de Biología de la Universidad de Barcelona, y un grupo de profesionales entre los que están la doctora Silvana González, el doctor Javier Martínez, el doctor Wilmer Soler, la doctora María Jesús Clavera, la doctora Montserrat Palacín, el doctor Daniel Gatell, Lluís Botinas, Germaine García, Aureli Massafrets, Francisco García-Donas, el doctor Josep Aranda, los doctores Josep Antoni Cuatrecasas y Francesc Minguell, los profesores Francisco Sánchez y Mariano Arnal, y los doctores Héctor Bustos-Serrano y Ángel Gracia. En los últimos cinco años se han celebrado gran cantidad de reuniones, seminarios y congresos sobre el agua de mar en diferentes partes del mundo, coordinados por Laureano A. Domínguez, en los que los mencionados anteriormente han tenido una participación muy activa tanto en la organización como en la presentación de ponencias. La constitución de PRODIMAR (Proyecto Dispensarios Marinos), que preside Laureano A. Domínguez, dio un gran impulso a la idea de crear dispensarios marinos al estilo de René Quinton en Francia, y en varios países de diferentes continentes. Con la presentación de un trabajo sobre los dispensarios marinos en el XIII Congreso Nacional de Oceanografía de México, noviembre de 2002, la ciencia oficial le dio un magnífico espaldarazo al esfuerzo realizado por PRODIMAR. Igualmente, la puesta en marcha de varios pozos en Colombia impulsaron la inauguración dc muchos dispensarios. Posteriormenie, el 3 dc enero del 2003, la constitución de la Fundación Aquamaris, que preside el profesor Francisco Sánchez, creada bajo los auspicios del mencionado profesor Mariano Arnal y Laureano A. Domínguez, ha venido a dar un gran empuje, a escala mundial, al proyecto de los dispensarios marinos creado por el sabio René Quinton. Un concepto «poético-filosófico-pragmático» de Laureano A. Domínguez, dice: Suministrar generosamente al organismo agua de mar significa poner a su disposición la información nutricional que, amén de nutrir, mantiene en equilibrio todas sus funciones, revitaliza el medio interior en caso de hallarse intoxicado y cura enfermedades provocadas por dicha intoxicación, convirtiéndose este acto en el mayor acto voluntario de la persona para su supervivencia en armonía psicosomática a su paso por el planeta. El agua de mar es la «sopa completa» que, una vez suministrada al organismo, es aprovechada por éste de acuerdo a sus necesidades del momento. Esta imagen es comparable a la de un río que no cesa de correr con la aparente función única de atravesar los campos desde su lugar de nacimiento hasta el mar. En su recorrido riega los campos, fertiliza los suelos, calma la sed de muchos seres vivos y es llevado a diques para ser utilizado en la producción de energía y como reserva que después llega hasta los últimos rincones donde se lo requiera. Asimismo, para efectos de practicidad y como posibilidad de volver a la humanidad al mar, la idea del dispensario marino, «acto de conciencia del individuo frente al mar», y la imagen del río (en este caso de agua de mar) corriendo sistemáticamente por nuestro cuerpo, se conjugan en un solo acto práctico y estratégico que promete la armonía biológica de todos: pobres y ricos.

155

Conclusión Es perentoria una investigación a fondo de la anatomía comparada de los peces, al igual que de su fisiología. Si el agua de mar tiene todos los nutrientes imprescindibles para mantener un equilibrio homeostático ideal, basado en un pH alcalino, que también es el óptimo para los vertebrados, aunque la temperatura varía con la profundidad, los estudios de sus beneficios como nutriente de los humanos y animales serían de gran utilidad. A la ciencia le corresponde reconfirmar que las enfermedades de los peces son, en su gran mayoría, la consecuencia del estrés causado por la falta de satisfacción de sus instintos, en un medio ambiente que no es su hábitat natural (pisciculturas) o que ha sido contaminado (costas); y que la activación de los gérmenes no es el motivo de las enfermedades de los peces, sino la consecuencia de la rotura de su equilibrio homeostático. Los peces en explotación, silenciosamente y al estilo Gandhi, están clamando por sus derechos marinos. Hasta aquí la selección hecha sobre el libro “El poder durativo del agua de mar, nutrición orgánica” (Morales i torres editores, S.L. Barcelona)

BILIOGRAFÍA (1) Quinton, R. 1904. El Agua de mar Medio Interno. (2) Overstreet, RM. (1988). Aquatic pollution problems, southeastern U.S. coasts: histopathological indicators. Aquat. Toxicol. 11:213-239. (3) Overstreet, R.M. (1990). Antipodean acquaculture agents. Int. J. Parasitol, 20(4):551-564. (4) Overstreet, R.M. (1992). Pathobiology of Marine and Estuarine Organinsms. Parasitic diseases of fishes and their relationship with toxicants and other enviroment factors.pp. 111-156. (5) Hoar, W.S., J.J. Randall, y A.P. Farrell (1992). Fish Physiology. Academic Press. Inc. (6) MacArthur, J. I., and Fletcher, T. C. (1985). In "Fish Immunology" (M. J. Manning, and M, F. Tatner, eds.), pp. 29-46. Academic Press, New York. (7) Houston, A. H. (1990). In "Methods for Fish Biology" (C. B. Sch eds.), pp. 273-334. Am. Fish. Soc., Bethesda, Maryland. (8) Gracia, A. (1978), “Ciencia, Deporte y Aeróbicos”. Lisbona Editores. “Tensiones positivas y negativas”. pp. 56-58. Lisbona Editores. Venezuela. (9)Costa, D. P., (2003). Marine Mammals, (Perrin, W. F., Wursig, B., and Thewissen, J.G.M); pp. 839. (10) Hui, C. A., (1981). Seawater consumption and water flux in the common dolphin Delphinus delphis. Physiol. Zool. 54, 430-440. (11) Costa, D. P., Energy, nitrogen, electrolyte flux and seawater drinking in the sea otter Enhydra lutris. Physiol. Zol. 55, 35-44.

156

(12)Goeb, P., “Plasma Marino y Plasma Humano” <<info@inst-aroma-ramashanti.org>>. Mamil Nadu. India. (13) Fruhman, J. A. (1993) “Bacteioplanktonroles in cycling of organic matter: the microbial food web”. Primary Productivity and Biogeochemical Cycles in the Sea, edited by P.G. Falkowski and A.D. Woodhead, Plenum Press. New York. (14) Furhman, J. A.,(1999) “Marine viruses and their biogeochemical and ecological effects”. Nature; vol. 399; 541-548; 06-june; www.nature.com. (15) Fenical, W. (1993). “Chemical studies of marine bacteria: Developing a New Resource”. Chemical Reviews; vol. 93; No.5; 1673-1683. (16) Rallo, J. (1978). Conferencia magistral en el Centro Macro de Ecología Alimentaria de Barcelona. (17) Bombard, A., (1956) The Bombard Story. Penguin Books, London, pp. 9-224 (18) Jarricot, J. (1921). Le Dispensaire Marine. Un organisme noveau de Puericulture. Libraires de L’Academie de Medicine. Paris. (9)Costa, D. P., (2003). Marine Mammals, (Perrin, W. F., Wursig, B., and Thewissen, J.G.M); pp. 839. (10) Hui, C. A., (1981). Seawater consumption and water flux in the common dolphin Delphinus delphis. Physiol. Zool. 54, 430-440. (11) Costa, D. P., Energy, nitrogen, electrolyte flux and seawater drinking in the sea otter Enhydra lutris. Physiol. Zol. 55, 35-44. (12)Goeb, P., “Plasma Marino y Plasma Humano” <<info@inst-aroma-ramashanti.org>>. Mamil Nadu. India. (13) Fruhman, J. A. (1993) “Bacteioplanktonroles in cycling of organic matter: the microbial food web”. Primary Productivity and Biogeochemical Cycles in the Sea, edited by P.G. Falkowski and A.D. Woodhead, Plenum Press. New York. (14) Furhman, J. A.,(1999) “Marine viruses and their biogeochemical and ecological effects”. Nature; vol. 399; 541-548; 06-june; www.nature.com. (15) Fenical, W. (1993). “Chemical studies of marine bacteria: Developing a New Resource”. Chemical Reviews; vol. 93; No.5; 1673-1683. (16) Rallo, J. (1978). Conferencia magistral en el Centro Macro de Ecología Alimentaria de Barcelona. (17) Bombard, A., (1956) The Bombard Story. Penguin Books, London, pp. 9-224 (18) Gracia, A., Bustos-Serrano, H., (2004). “Poder Curativo del Agua de mar. Nutrición Orgánica”; Hipertensión y agua de mar; pp. 83-84. (Morales I Torres Editores S.L. Barcelona). (19)Jarricot, J. (1921). Le Dispensaire Marine. Un organisme noveau de Puericulture. Libraires de L’Academie de Medicine. Paris. Masson. Hasta aquí la selección hecha sobre el libro “El poder curativo del agua de mar, nutrición orgánica” (Morales i torres editores, S.L. Barcelona) A continuación un adelanto de las investigaciones lideradas por el Dr. Wilmer Soler Terranova, director cientìfico del proyecto de Dispensarios Marinos para Latinoamérica, Asia y Africa, “PRODIMAR” y de la Fundaciòn AQUAMARIS. PONENCIA: AVANCES SOBRE LOS DISPENSARIOS MARINOS EN LATINOAMÉRICA E INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS SOBRE EL AGUA DE MAR. Congreso de medicinas alternativas “Jandia playas mágicas”:

157

Las terapias marinas, un nuevo campo de la medicina natural. Diciembre 12 al 14 de 2003 Ponente: Wilmer Soler Terranova. Bioquímico M.Sc. Profesor Departamento de Fisiología y Bioquímica, Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia. Medellín, Colombia. En los países en vía de desarrollo como los de América Latina y el caribe la desnutrición por déficit de macro y micronutrientes es ampliamente prevalente y en algunos países como Colombia aumenta de manera preocupante. En el estudio de factores de riesgo de enfermedad cardiovascular realizado en estudiantes de primaria y bachillerato de Medellín, el bajo consumo de proteínas, vitaminas y oligoelementos pueden explicar la cifras bajas de crecimiento (talla y peso) de nuestros estudiantes y además, se conoce por otros estudios que estas deficiencias también afectan la capacidad física, funcional e intelectual de los niños, colocándolos en alto riesgo de desarrollar enfermedades crónicas no transmisibles e infecciosas. Por otra parte, el conocimiento sobre las funciones de los elementos traza se amplía aceleradamente, por los avances de la química inorgánica biológica y el desarrollo de la genética molecular. Se conoce bien su papel como cofactores enzimáticos y de un amplio número de proteínas. El cinc por ejemplo es cofactor de factores de transcripción, también es mediador intracelular de manera similar al calcio. La homeostasis del cinc resulta de la regulación coordinada de diferentes proteínas involucradas en la captación, excreción, almacenamiento y trafico, cuya función es la de proveer este elemento a proteínas importantes en funciones como en la expresión de genes, inmunidad, reproducción y protección contra radicales libres. Esta regulación es importante porque tanto la deficiencia como el exceso de la forma libre pueden provocar la muerte celular. Se sabe de la importancia del zinc en la nutrición humana y la salud a partir de la segunda mitad del siglo XX, inicialmente en errores metabólicos que causan una absorción intestinal reducida que se asocia con retraso en el crecimiento, aumento en al susceptibilidad a infecciones y otras anormalidades funcionales y hoy se acepta que el zinc juega un papel crítico en el crecimiento celular, la diferenciación celular y el metabolismo de plantas y animales superiores. Desde esa época se han realizado un número considerable de ensayos de intervención en diferentes países, para evaluar el efecto del complemento de zinc sobre el crecimiento de los niños y a pesar de la inconsistencia de los resultados, se concluye mediante meta análisis sobre la necesidad de considerar este tipo de intervención para mejorar el estado nutricional del zinc en poblaciones de alto riesgo de deficiencia, con prevalencias elevadas de bajo peso o retardo en el crecimiento. Según estos últimos estudios hay una respuesta positiva y altamente significativa al complemento de zinc en el crecimiento y el peso de niños prepúberes menores de 10 años, sin alterar el indicador peso para la talla (P/T), lo que puede indicar un aumento de la masa libre de grasa. El complemento de zinc también ha mostrado otros beneficios como reducción de la diarrea y procesos infecciosos como neumonía, la principal causa de morbilidad, retraso en el crecimiento y muerte en niños de países en vía de desarrollo. También se ha encontrado reducción en la mortalidad entre infantes nacidos a término, con bajo peso

158

para la edad de gestación. La deficiencia de zinc también se ha reportado en pacientes con tuberculosis pulmonar y su complemento junto con vitamina A mejoró significativamente el efecto del tratamiento médico, lo que se ha explicado porque el zinc es necesario en al síntesis de proteínas que transportan retinol y en la absorción intestinal de esta vitamina; también se ha observado que este elemento tiene un papel protector de la membrana celular al ataque oxidativo de los radicales libres durante la inflamación y se conoce que el suplemento con vitaminas y algunos elementos traza mejora el balance oxidante-antioxidante en animales y en humanos sanos y enfermos, incluso en casos de desnutrición avanzada se logra mejoría significativa de indicadores del estado nutricional en niños. Las deficiencias subclinicas de estos micronutrientes también pueden alterar este balance, lo que puede provocar daño oxidativo de los ácidos grasos poliinsaturados de las membranas celulares, en el DNA y alterar la función inmune, con aumento de la probabilidad de complicaciones infecciosas. En un programa de recuperación de niños desnutridos en Bolivia se ha utilizado con éxito el complemento de zinc para acelerar esta recuperación, en especial la del sistema inmune, cuando hay atrofia de la glándula timo, lo que se explica en parte porque el zinc es componente de la estructura activa de la timulina, una hormona de la glándula que estimula la proliferación y maduración de los timocitos . El déficit de hierro asociado o no con anemia altera la capacidad física, produce trastornos en el comportamiento y un bajo rendimiento cognitivo, con problemas de atención y aprendizaje; además, de una baja resistencia a las infecciones. El otro hallazgo importante de nuestro estudio de factores de riesgo cardiovascular en los estudiantes de Medellín fue el de la instalación temprana de éstos, en porcentajes muy altos de la población, en especial el sedentarismo, los lípidos séricos, las dietas inadecuadas (altas en grasas o carbohidratos, pobres en vitaminas y elementos traza) y el sobrepeso; factores que se conocen por otros estudios colombianos están también presentes en los adultos y que explican la Enfermedad Cardiovascular (EC) como primera causa de muerte no violenta en Colombia. De la dieta nos interesa destacar el papel de los elementos traza como magnesio, cobre, silicio etc., que constituyen cofactores enzimáticos del metabolismo de los macronutrientes y de la actividad del sistema antioxidante, entre otros. Por ejemplo, las dietas con alto contenido en carbohidratos refinados son típicamente bajas en cromo y otros elementos que son indispensables en el metabolismo del los azúcares y lípidos, en particular el transporte de glucosa al interior de la célula, las concentraciones de colesterol en HDL y LDL y la actividad del sistema antioxidante. En consecuencia, este tipo de dieta predispone a la población al desarrollo de enfermedades degenerativas como diabetes, obesidad en la pobreza, EC, cáncer, etc. Las investigaciones sobre el papel de los micronutrientes en el metabolismo de los lípidos y apolipoproteínas se han basado originalmente en estudios epidemiológicos que han indicado que la mortalidad por EC es baja en poblaciones que viven en áreas de consumo de “aguas duras” (ricas en calcio y magnesio) y en investigaciones sobre el efecto de los complementos de vitaminas y oligoelementos en la disminución de las concentraciones del colesterol total, en las lipoproteínas y los triglicéridos. No hay duda de la importancia de la calidad de la dieta y de las necesidades nutricionales

159

en especial entre los niños y lo difícil para poder cumplir con este requisito en los países en vía de desarrollo. Mejorar la alimentación complementaria por medio de la educación tiene potencial pero no es fácil de implementar, los alimentos ricos en zinc y otros elementos son de origen animal, que en general no se incluyen en la dieta debido a los costos u otros aspectos de cultura alimentaria. El complemento diario de micronutrientes o uso de alimentos fortificados es una esperanza, pero también es complicado y costoso en los países pobres. La búsqueda de soluciones para mejorar las condiciones nutricionales debiera ser una prioridad nacional en los países en desarrollo, en especial para los niños, por los daños irreversibles en su estado de salud y la propensión a presentar enfermedades crónicas en la adultez, como consecuencia de la malnutrición, sin embargo no es en la práctica una prioridad. En la búsqueda de alternativas al consumo deficiente de elementos traza aparece el agua de mar, como elemento natural de fácil acceso, pero esta cualidad nutricional y terapéutica es poco conocida. Sin embargo su uso en esta materia se remonta hasta las culturas más antiguas en el imperio Chino. En nuestra época moderna, las investigaciones del fisiólogo francés Rene Quinton hace unos 100 años demostraron la homología del suero sanguíneo con el agua de mar isotónica, por su contenido de minerales y elementos traza, también la utilizó en cultivos celulares y luego como sustituto de sangre en animales; finalmente, Quinton y sus seguidores la emplearon para tratar los problemas derivados de la desnutrición infantil y otras enfermedades en adultos, logrando uno de los más altos reconocimientos académicos de la época. Algunos textos de Fisiología como el de Giese, presentan tablas comparativas de la composición iónica de la sangre o los líquidos corporales de diversos animales y el agua de mar y se resalta lo siguiente: “Aunque ni la concentración relativa de sales, ni la absoluta, sean exactamente iguales en la sangre y el agua de mar, encontramos una relación fundamental entre el agua de mar y la sangre de los animales por la notable semejanza de las concentraciones relativas de los iones en cada uno. Los estudios paleontológicos muestran que la vida proviene del mar; en la fase de la evolución en que los animales desarrollaron por primera vez un medio interno, la sangre puede haber sido semejante al medio en el cual había nacido la vida. Al parecer casi todo el mundo está de acuerdo con este concepto general (Prosser y Brown, 1961)”. En la actualidad, el uso del agua de mar como complemento nutricional tiene reconocimiento por la Comunidad Económica Europea y el Japón. La tabla 1 y figura 1 siguiente se tomaron del libro de Giese. Investigaciones recientes en el Japón han mostrado el mejoramiento de dematitis, eczema e imbalance mineral en pacientes que bebieron 500 ml diarios de agua de mar durante un año, comparando con un grupo control que tomó igual cantidad de agua destilada. El grupo experimental presentó al final del estudio, una disminución significativa en el pelo del contenido de aluminio, mercurio y plomo, metales pesados que pueden causar toxicidad. El mismo grupo de investigadores ha reportado efecto significativamente favorable en pacientes con rinitis alérgica y en la presión arterial, tomando agua de mar comercial obtenida de gran profundidad y filtrada con filtro de 0.22 um, que retiene la mayoría de los microorganismos. Estos investigadores atribuyen esta respuesta favorable de los pacientes al agua de mar, al contenido de elementos traza. Además, ya es bien conocido el uso tópico del agua de mar para tratar problemas de la piel y en lavados nasales. También se han empezado a estudiar los principios activos como antibióticos, antiinflamatorios, antitumorales, etc., sintetizados por las bacterias marinas, además de las propiedades nutricionales del plancton, en el cual se le han detectado 23 elementos traza. Hay un renovado interés de la comunidad científica por el estudio del agua de mar, como se observa en el Dossier de la revista Mundo Científico.

160

TABLA 1. Composición iónica relativa del agua de mar, comparada con la de la sangre o los líquidos corporales de distintos animales. (En todos los casos el ion Na se toma como 100) A Agua de mar obtenida de Ion Na K Ca Mg Cl SO4 Woods Hole (E.U) 100 2.74 2.79 13.94 136.8 7.10 Japón 100 2.14 2.28 11.95 119.0 5.95 B Animal Clasificación Na K Ca Mg Cl SO4 Aurelia Celentéreo 100 2.90 2.15 10.18 113.05 5.15 Strongylocentrotus Equinodermo 100 2.30 2.28 11.21 116.10 5.71 Phascolosoma Sipuncúlido 100 10.07 2.78 114.06 Venus Molusco 100 1.66 2.17 5.70 117.30 5.84 Carcinus Crustáceo 100 2.32 2.51 3.70 105.20 3.90 Cambarus Crustáceo 100 3.09 2.60 6.70 30.90 Hydrophilus Insecto 100 11.10 0.92 16.80 33.60 0.12 Lophius Pez 100 2.85 1.01 1.61 71.90 Rana Anfibio 100 2.40 1.92 1.15 71.40 Hombre Mamífero 100 3.99 1.78 0.66 83.97 1.73 Calculado a partir de los datos de Prosser y Brown, 1961. En Colombia se viene utilizando el agua de mar (AM) como recurso terapéutico desde hace unos 18 años en el centro integral de Talasoterapia en Coveñas, especialmente como baños; sin embargo, el consumo oral como complemento nutricional se incrementó de manera significativa desde hace uno dos años, debido al trabajo de fundaciones con sede en Barcelona (Prodimar y Aquamaris), que han difundido la obra de Rene Quinton, han creado dispensarios marinos en diversos países y han apoyado la investigación científica sobre el AM. Diferentes grupos humanos en el país se han organizado para mantener un suministro de agua con fines de consumo humano y animal. FIGURA 1. Cationes del agua de mar, los líquidos corporales y la sangre. Notese que en las tres columnas de la derecha hay menos magnesio y relativamente mas potasio. También es fácil ver la concentración netamente inferior de sales totales en el vertebrado. Echinus es un erizo de mar, Venus una almeja, Homarus una langosta y Lophius un pez. De los dispensarios en Colombia hay varios informes médicos de unos 55 casos, en los que se evalúa de manera retrospectiva y actual sobre los resultados de su uso en el tratamiento de enfermedades respiratorias, hiperlipidemias, diabetes, úlceras, desnutrición, etc. Según estos informes, hasta febrero de 2003 más de 420 personas estaban utilizando el AM. De los entrevistados, un 90% manifestaron haber obtenido beneficio de ésta práctica y el 10% restante no lo obtuvieron pero tampoco hubo empeoramiento de los síntomas. Alrededor de un 5% de los usuarios refirieron efectos secundarios como dolor epigástrico urente y deposiciones líquidas al inicio de su consumo que significó un alivio en el funcionamiento del colon. Cerca de un 5% de los usuarios desertaron de la práctica aduciendo intolerancia al sabor del agua de mar. Por último, debemos considerar que estos informes no obedecen a protocolos suficientemente rigurosos y científicos, pero tampoco se deben ignorar, en especial como elementos de partida para el diseño de preguntas de investigación, inicialmente

161

descriptiva. Aunque se tienen los registros históricos de la ingesta de AM y su uso actual en forma comercial hipertónica o isotónica (filtrada o refinada), lo que es reconocido oficialmente en Europa y Japón, sin efectos adversos para le salud (Diccionario Vidal Francés); es muy importante para la comunidad académica y no académica considerar los posibles riesgos del consumo en su forma natural, cuya concentración es aproximadamente tres veces mayor con respecto al plasma sanguíneo. En primer lugar la ingesta provocará en el organismo respuestas fisiológicas y bioquímicas como la sed y la ingestión de agua, con aumento del volumen sanguíneo y del líquido extracelular (LEC). Este aumento de los volúmenes, junto con el mayor aporte de NaCl, KCl y otros electrolitos se compensarán con una mayor excreción renal de agua y electrolitos, incluso en individuos con alteraciones importantes de la función renal. En segundo lugar, suponiendo que los ajustes intrarrenales estén agotados por graves alteraciones del riñón, se pondrá en marcha los ajustes sistémicos, con leve aumento transitorio de la presión arterial (PA), disminución de las hormonas circulantes (renina, angiotensina II, Aldosterona y péptido natriurético auricular) y disminución de la actividad nerviosa simpática renal, todo lo cual aumentará la tasa de filtración glomerular (TFG) y la reducción de la reabsorción de Na+ y otros electrolitos. De ésta manera, si no hay trastornos hormonales graves se restablecerá la presión arterial y los volúmenes corporales. Respecto al K+, la regulación de la concentración en el LEC es rigurosa porque las funciones celulares son muy sensibles a los cambios en esta concentración. Un aumento del K+ plasmático de solo 4 mEq/l puede provocar arritmias cardiacas y mayores concentraciones pueden originar fibrilación o paro cardiaco. Cerca del 98% del K+ se encuentra intracelularmente y solo un 2% en el LEC y en caso de hiperpotasemia el ingreso a la célula constituye una primera línea de amortiguación. Hay factores hormonales (insulina, catecolaminas y aldosterona) que estimulan la captación de K+ por parte de las células. En el riñón la excreción de K+ está determinada por la TFG, las tasas de reabsorción y secreción en los túbulos. Cuando existe un aporte elevado de K+, la excreción adicional se consigue casi por completo por aumento de la secreción de éste en los túbulos distales y colectores, que pueden incluso superar la cantidad que pasa al filtrado glomerular, lo que indica la potencia del mecanismo secretor de K+, que se estimula en presencia de aldosterona. El riñón junto con factores hormonales, también dan cuenta de la regulación de otros electrolitos como Ca++, Mg++ y fosfatos. Con relación a los escasos efectos secundarios por la ingesta de AM, registrados en los informes médicos de los dispensarios, como el dolor urente en la boca del estómago y las heces líquidas (no diarrea), no conocemos antecedentes en la poca literatura disponible y más bien se comenta las propiedades laxantes en el Diccionario Vidal Francés y los escritos del fisiólogo Rene Quinton. Respecto al riesgo de generación de radicales libres, se conoce que ciertos iones, según los estados de oxidación o las concentraciones en solución pueden catalizar la producción de estas especies químicas como ocurre con la reacción de Fenton con el Fe++ y el Cu+ ; o en algunos casos como el Se, en dosis altas pueden ayudar en la prevención y tratamiento de algunos cánceres. Compuestos de Cr (VI) y Cr (V) presentan una potente actividad carcinogénica, como se ha podido observar entre trabajadores de industria, en estudios epidemiológicos. Al utilizar estos compuestos en cultivos de linfocitos, decrecen la viabilidad celular y el pretratamiento de las células con antioxidantes revierte

162

parcialmente la muerte celular. En cualquiera de los casos, con estos proyectos se busca obtener información científica que permita despejar dudas sobre la bioseguridad del consumo de AM sin procesar y continuar con investigaciones de intervención en humanos, las que finalmente podrán estimular el uso masivo de este recurso natural, nutritivo y terapéutico; que además, es de fácil acceso para la población. Lo anterior puede tener repercusiones en la salud general de la población colombiana y otros grupos humanos y de animales, como se ha podido observar en la historia antigua y actual de los dispensarios marinos, en los que ha sido posible disponer del Agua de Mar de forma gratuita para grupos muy pobres de la población. En trabajos in vitro que estamos realizando en el laboratorio de investigación en Bioquímica del departamento de Fisiología y Bioquímica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia y en el Laboratorio de Biotecnología Animal de la Universidad Nacional, sede Medellín, dirigidos por mi y con la asesoría de la profesora María Elena Márquez; hemos encontrado que al incubar eritrocitos en agua de mar de salinidad de 30 g/l, por dos horas estos no se hemolizan de manera distinta que al incubarlos en buffer PBS de igual concentración. En el ensayo preliminar de fragilidad osmótica de eritrocitos (FOE) con muestras de AM colectadas en Coveñas, costa atlántica colombiana (Tabla 2) se observó que al incubar los eritrocitos por dos horas en AM, la hemólisis fue muy baja y menor que la obtenida en buffer de fosfatos de hipertonicidad similar al AM, tanto en ausencia como en presencia de H2O2 (generador de radicales libres). En el segundo ensayo de FOE con cinco muestras de AM colectadas en Coveñas, en días diferentes del mes de agosto de 2003 se pudo observar (Tabla 3) nuevamente una hemólisis muy baja y levemente mayor que la obtenida en buffer hipertónico. Esta pequeña hemólisis se explica por la destrucción normal de los eritrocitos envejecidos y no fue mayor a la obtenida al incubar las células en buffer isotónico. El ensayo de actividad antioxidante total (Figura 2) nos indicó que el AM, comparada con un patrón comercial análogo de la vitamina E (trolox) y con suero sanguíneo, no presentó actividad prooxidante generadora de radicales libres (en este caso la sal ABTS.+) y aunque se notó una leve actividad antioxidante, ésta no se observó en el ensayo de dosis respuesta. Los estudios de citotoxicidad y genotoxicidad con leucocitos incubados por una hora en AM a diferentes concentraciones mostraron que la viabilidad celular se mantuvo cercana al 95% y similar a la obtenida en buffer PBS isotónico. Tampoco hubo genotoxicidad evaluada por el ensayo cometa (single cell gel electrophoresis) (Figura 3), una técnica de electroforesis de DNA muy sensible y utilizada en estudios de biomonitoreo y en evaluación genotoxica de productos naturales, sustancias contaminantes, fármacos etc., la cual permite detectar daños por ruptura de cadenas sencillas en el DNA y reparación en cualquier población de células eucariotas; de tal manera que a mayor daño, mayor fragmentación del DNA, que se observa en la cola del cometa. En este estudio estamos evaluando 50 células por cada concentración de AM y sus correspondientes controles negativos (en PBS) y positivos (con H2O2).

163

Para terminar, a partir de los estudios anteriores podemos concluir que al menos en los estudios in vitro realizados no hubo efectos tóxicos o de daño en las membranas celulares, ni en el DNA de células expuestas al Agua de Mar. Adicionalmente, se destaca la importancia de continuar y publicar estas investigaciones. También es muy importante iniciar los estudios descriptivos en personas que toman AM y realizar más trabajos con animales de experimentación. Todas estas investigaciones apoyan los estudios de intervención en humanos con problemas nutricionales. Por otra parte, la participación de más investigadores españoles y latinoamericanos (Cuba, Nicaragua, Argentina Uruguay y Colombia) con proyectos bien definidos y la posibilidad de trabajar en red y con proyectos conjuntos, sin ninguna duda catalizarán el avance de la cultura del AM para beneficio de los pueblos. TABLA 2. ENSAYO PRELIMINAR: FRAGILIDAD OSMÓTICA DE LOS ERITROCITOS EN AGUA DE MAR. Agua obtenida en Coveñas (Atlántico) en noviembre de 2002 Hemólisis (%) Muestras de eritrocitos NaCl 29 g/l AM* NaCl 29 g/l + H2O2 AM + H2O2 1** 4.2 3.3 11.6 6.1 2 5.1 2.6 17.0 6.3 3 5.9 3.9 7.2 8.3 *AM: agua de mar. **Cada muestra se midió por triplicado. TABLA 3. FRAGILIDAD OSMÓTICA DE LOS ERITROCITOS EN AGUA DE MAR Agua obtenida en Coveñas (Atlántico) en agosto de 2003 Muestras agua de mar Concentración 1* 29.9 4.1 2 29.6 4.0 3 28.8 4.5 4 28.4 4.9 5 26.3 4.1 PBS** 30.0 2.8 *Cada muestra se midió por triplicado **PBS: amortiguador de pH de fosfatos

g/l

Hemólisis

(%)

164

BIBLIOGRAFÍA 1. OPS/OMS. La salud en las Américas. Washington, D.C: OPS; 1998. (Publicación científica número 569) 2. Uscátegui RM, Álvarez MC, Laguado I, Soler W, Martínez L, Arias R, Duque B, Pérez J, Camacho JA. Factores de riesgo cardiovascular en niños de 6 a 18 años de Medellín (Colombia). An Pediatr. 2003; 58(5):411-417. 3. Bondestam M, Foucard T, Gebre-Medhin M. Subclinical trace element deficiency in children with undue susceptibility to infections. Acta Paediatr Scand 1985; 74:515-520 4. Halterman JS, Kaczorowsky JM, Aligne CA, Auinger P, Szilagyi PG. Iron deficiency and cognitive achievement among school- aged children and adolescents in the United States. Pediatrics 2001; 106:1381-1386 5. Prasad AS. Discovery of human zinc deficiency and studies in an experimental human model. Am J Clin Nutr 1991; 53: 403-412. 6 Brown KH, Peerson JM, Rivera J, Allen LH. Effect of supplemental zinc on the growth and serum zinc concentrations of prepuberal children: a meta-analysis of randomized controlled trials. Am J Clin Nutr 2002; 75: 1062-71 7 Bhutta ZA, Black RE, Brown KH, et al. Prevention of diarrhea and pneumonia by zinc supplementation in children in developing countries: pooled analysis of randomized controlled trials. J Pediatr. 1999; 135: 689-697 8 Sazawal S, Black RE, Menon VP, et al. Zinc supplementaion in infants born small for gestational age reduces mortality: a prospective, randomized, controlled trial. Pediatrics. 2001; 108: 1280-1286 9 Chevalier P. Malnutrición y sistema inmunitario. Mundo Científico 1997; 177: 217-219 10 Martorell, R. Benefits of zinc supplementation for child growth. Am J Clin Nutr 2002; 75: 957-958 11 Mahé A. El plasma de Quinton. El agua de mar nuestro medio interno. 1ª Ed Barcelona. Icaria editorial, SA. 1.999.

165

12 Giese AC. Fisiología General. Estructura y Dinámica Celular. 3ª Ed. México. Editorial Interamericana, SA. 1968. 13 Laboratorires Quinton International S.L. Almoradí (CE). www.quinton.es Consultado en noviembre 27 de 2002 14 Kimata H, Tai H, Nakagawa K, Yokoyama Y, Nakajima H, Ikegami Y. Improvement Of Skin Symptoms And Mineral Imbalance By Drinking Deep Sea Water In Patients With Atopic Eczema/Dermatitis Syndrome (AEDS). Acta Médica. 2002; 45: 83-84. 15 Kimata H, Tai H, Nakajima H. Reduction of allergic skin responses and serum allergen-specific IgE and IgE-inducing cytokines by drinking deep-sea water in patients with allergic rhinitis. Otorhinolaryngol Nova. 2001; 11: 302-303 16 Tai H, Nakagawa K, Watanabe Y, Yokoyama Y, Nakajima H, Ikegami Y, Nozaki Y, Kikuchi Y. Effect of high mineral water prepared from deep-sea water on human blood pressure and hemorheological parameter. Deep Ocean Water Res. 2000; 1:53 17 Arslan Z, Ertas N, tyson JF, Uden PC, Denoyer ER. Determination of trace elements in marine plankton by inductively coupled plasma mass. Fresenius J anal Chem. 2000; 366: 273-282. 18 De Long E. Los microbios oceánicos. Mundo Científico.2002; 239: 34-41 19 Bertini I, Rosato A. Bioinorganic chemistry in the postgenomic era. Proc. Natl. Acad. Sci. USA. 2003; 100: 3601-3604. 20 Gray HB. Bilogical inorganic chemistry at beginning of the 21st century. Proc. Natl. Acad. Sci. USA. 2003; 100: 3563-3568. 21 Dardenne M. Zinc and immune funtion. Eur J Clin Nutr. 2002; 56 suppl 3: S20-S23. 22 Moore BJ, Blanchard RK, Cousins RJ. Dietary zinc modulates genes expresion in murine thymus: results from a comprehensive differential display screening. Proc. Natl. Acad. Sci. USA. 2003; 100: 3883-3888. 23 Singh N P, Mccoy M T, Tice R, Schneider E L. A simple Technique for quantitation of low levels of DNA damage in individual cells. Experimental Cell Research. 1988; 175: 184191 24 Guyton AC, Hall J E. Tratado de fisiología médica. 10a ed. Madrid: Mc. Graw-Hill. Interamericana; 2001. Pp. 401-420 El siguiente es un modelo de texto que, como muchos otros, ha servido de convocatoria para los encuentros realizados en diversos paises sobre el agua de mar. En este caso nos preparabamos para el III encuentro internacional sobre el agua de mar. Badalona, Sede de la FUNDACION AQUAMARIS, 26-03-2003. A nombre de la Fundación Aquamaris y de Prodimar, reciban un cordial saludo. En el archivo anexo encontrarán lista de informes (ponencias) y datos técnicos del tercer encuentro programado con el ánimo de acercarnos cada dia más a la expansión del uso del agua de mar, en nuestro caso, haciendo énfasis en Los Dispensarios Marinos. Como recordarán, el primer encuentro de características internacionales se desarrolló en la ciudad de Medellín, Colombia, bajo el título SIMPOSIO INTERNACIONAL: “EL AGUA DE MAR FUENTE DE SALUD Y VIDA” en febrero 28, marzo 1 y 2 de 2002. De ese encuentro de desprendió la refundación de los Dispensarios Marinos en ese país. Después vino el encuentro de Badalona, España, en Julio de 2002, del 5 al 14, bajo el nombre: “EL AGUA DE MAR, FUENTE DE SALUD Y VIDA” en el marco del CONGRESO MUNDIAL POR LA VIDA. Entre uno y otro congreso se han desarrollado múltiples encuentros, grupos de trabajo, experiencias y viajes de fundación de Dispensarios Marinos en España (desde 1.998 hasta la fecha) Colombia

166

(Septiembre de 2002) México (octubre 2002), París (Enero de 2003), Mauritania (Febrero de 2003), Uruguay (Febrero de 2003). Actualmente preparamos nuestra cuarta intervención en el post grado de medicina Naturista, de la Universidad de Barcelona. Igualmente participaremos con una ponencia en el Congreso Nacional de Medicina Natural, que se desarrolla, como verán en la programación, contemporáneamente con el nuestro, en Las Islas Canarias. La ponencia versará sobre El Agua de Mar, sus usos en pediatría. Este verano de Europa iremos a reforzar los Dispensarios Marinos de Colombia, México y Uruguay y fundaremos en Argentina y Brasil. En el número de mayo-junio de la revista Natura Medicatrix, aparecerá una entrevista realizada al coordinador científico de Aquamaris-Prodimar, Dr. Wilmer Soler, algunos médicos responsables de Dispensarios Marinos y directivos de las dos entidades, donde encontrarán más información actualizada, incluidos los datos clínicos de los Dispensarios Marinos. Ahora la cita para compartir experiencias, avances y dudas se da en el marco de este Tercer Encuentro Internacional Sobre El Agua de Mar. Será sobre todo una oportunidad para llenar mucho tiempo libre (habrá poca programación académica, sólo tres ponencias por dia) en un marco ideal (a la orilla del mar) y un selecto grupo de invitados especiales que están en el dia a dia con la realidad de los Dispensarios Marinos, la consulta terapéutica Marina, el trabajo de Laboratorio y los descubrimientos que cada vez nos dejan más asombrados sobre esa fuente inagotable de vida que es el Agua de Mar. Están pues todos cordialmente invitados a esta histórica cita, cuya disculpa ha sido rendir un sentido homenaje al grupo que, en 1975, actualizó para bien de la humanidad las experiencias corroboratorias del método Marino. Es una suerte que podamos oir y ver fotografías directamente de boca y exposición de quienes participaron en dichas experiencias. Creemos que la humanidad se merece esta noticia, que es el momento de darsela, y lo haremos con bombos y platillos. Quienes no puedan llegar materialmente y estén sintonizados con nuestro sueño (volver a casa por El Mar), estarán más presentes que los presentes. Francisco Sánchez Morales, Presidente AQUAMARIS Laureano Domínguez Ruiz, Presidente PRODIMAR

EL AGUA DE MAR Y LAS TERAPIAS ALTERNATIVAS Por el Dr. Luis Guillermo Mejía. El período actual de la humanidad se caracteriza por el marcado avance de la informática, por el sorprendente desarrollo en el manejo de la realidad virtual. Se afirma que se ha dado un salto de la era industrial a la era cibernética. Hay un factor central constante en todos estos logros del último siglo: la energía eléctrica, ésta y la utilización del fuego, que es una forma primaria de energía, han sido los motores en toda la historia de la humanidad para llegar al desarrollo actual. Todo es energía y ésta ni se crea ni se destruye, se transforma. Hay unas leyes consideradas como universales que se aplican a la energía: es vibratoria, es cíclica, esos ciclos se dan entre dos polos, todo es generado y todo efecto tiene una causa. También se reconoce la resonancia entre diferentes planos vibratorios donde se fundamenta la ley de las octavas que se comprueba en la escala musical.El aspecto

167

mental no solo se da en el campo del pensamiento de los humanos, sino que se dice de un orden cósmico de características mentales. La combinación de determinadas frecuencias vibratorias produce armonía, cuando varias armonías se integran cíclicamente, en ritmos, aparece la música, que se aplica no solo al sonido, sino a todo campo vibratorio, por ejemplo el color, originando lo bello. La vida en sí misma, es la combinación de muchísimas frecuencias que cuando se integran armónicamente aparece la salud, la enfermedad es la alteración de esa armonía. En el organismo animal y en el humano, la vida se manifiesta y se comprueba por la actividad eléctrica, cuando en el organismo desaparece la actividad eléctrica se llega al fenómeno denominado muerte. La circulación sanguínea, que reparte el fluido vital, la sangre, en todo el organismo, es impulsado por una bomba muscular que obedece a un ritmo originado por un marcapasos eléctrico. La función nerviosa está determinada por corrientes eléctricas. La actividad celular se orienta a mantener equilibrado un intercambio de potenciales eléctricos en sus membranas, explica el funcionamiento de los órganos, que integrados armónicamente manifiestan un organismo sano. La ciencia física tiene un principio elemental y fundamental que afirma que una corriente eléctrica tiene a su alrededor un campo magnético. La vida está marcada por una condición fundamentalmente eléctrica, por lo tanto alrededor de un ser vivo, físicamente hay un campo magnético. La vida está marcada por una condición fundamentalmente eléctrica, por lo tanto alrededor de un ser vivo, físicamente hay un campo magnético. La percepción de estos campos magnéticos no está sujeta al dominio de los cinco sentidos, al llegar a detectarlo sería un evento considerado extrasensorial. Lo científico convencional excluye de su paradigma lo extrasensorial, pero para algunos esto es un hecho real, con una explicación que tiene asiento en la física como ciencia. Ese campo magnético es visualizado por algunos como un halo que rodea a la persona, siendo diferente en cada uno, esto es lo que se ha denominado “aura”. La casi totalidad de quienes observan este campo, descubren la situación emocional y a veces mental del observado. Estas observaciones corroboran las teorías de que la actividad emocional y la mental se corresponden con campos de energía, que cada uno funciona en un rango de frecuencias limitadas, pero más elevadas que las frecuencias que afectan los cinco sentidos, ya que cada uno de los sentidos es un censor de un determinado rango de frecuencias. La conexión de estos campos sutiles, de constitución magnética, con el cuerpo físico denso, donde predomina la actividad eléctrica y química, se da por unos centros de energía que tienen relación con las glándulas endocrinas para su ejecución orgánica, se les denomina chacras, que en sánscrito significa luz que gira. Las reacciones emocionales, el miedo, la ira, la alegría, la depresión, etc., son fenómenos de características magnéticas, al igual que los procesos mentales, presentan su integración con el cuerpo físico, por medio de los chacras que generan estímulo en las glándulas endocrinas y éstas desencadenan la reacción en el organismo.

168

El funcionamiento armónico de las glándulas endocrinas hace que aparezca el estado de salud en el cuerpo físico, se concluye entonces, que el estado de salud ideal es el resultado de una situación emocional y mental armónica. Hay una comparación muy antigua, atribuida a Platón, de un coche, el caballo que lo tracciona y el cochero que lo conduce; el coche corresponde al cuerpo físico, el caballo representa la fuerza de las emociones y el cochero es la conducción de la mente. En el campo áurico, cada uno de los aspectos tiene su representación. El halo más cercano al cuerpo físico corresponde al campo emocional, el halo que sobresale al emocional es el aspecto mental, todos se originan en un eje central cercano a la columna vertebral, que corresponde al asiento físico de los chacrass. Los campos emocional y mental se sobreponen con el cuerpo físico, el primero en aparecer es el emocional por ser más denso que el mental, éste aparece por encima por ser más sutil y de más alcance. Estas comparaciones y relaciones no tienen un sentido físico racional sino analógico. El concepto de salud tiene un sentido integral, que no se limita solo al funcionamiento del cuerpo físico, sino que se le da especial importancia al bienestar anímico, donde el equilibrio emocional y mental, es el que desencadena el bienestar físico; cuando aparece la enfermedad siempre está de por medio un desequilibrio de esos campos sutiles. El mantenimiento y recuperación de la salud, se deduce que es un compromiso personal individual donde la parte pensante tiene la decisión de equilibrar sus impulsos, que fundamentalmente se representan en las emociones, del manejo que de éstas se haga va a resultar el estado de salud orgánica. La conducción equilibrada y consciente de las emociones tiene como consecuencia una buena salud; cualquiera de los desbordes, por exceso o por defecto, van a desencadenar las alteraciones de salud, tanto orgánicas como anímicas. La relación entre lo emocional y lo orgánico es recíproca. Bien es sabido como el estado anímico desencadena la producción de ciertas sustancias en el organismo, hormonas, neurotransmisores, que van a estimular o a deprimir la estabilidad orgánica. Las reacciones químicas provocadas desde el exterior no son las que más ayudan a que se dé una estabilidad permanente en el bienestar. Hay evidencias en la práctica, que desde el nivel emocional – mental se puede lograr el equilibrio armónico y estable de la parte orgánica. Se puede hablar de una acción alquímica, puesto que sin usar sustancias químicas como desencadenantes, se logra actuar sobre las reacciones químicas del organismo. El transporte de todas las sustancias en el cuerpo vivo se realiza por un medio acuoso, más del 70% del constituyente del cuerpo humano es agua, este líquido es reconocido como medio interno, de tal manera que el elemento vivo, las células, están inmersas en ese medio líquido. Claude Bernard ha expresado: “Todos los mecanismos vitales, cualquiera sea su variedad, solo tienen un fin: mantener constantes las condiciones vitales en el medio interno”. W. B. Cannon, habla de dispositivos homeostáticos para mantener la estabilidad del medio interno, función que cumplen los órganos, aparatos y sistemas fisiológicos. Un fisiólogo francés, René Quinton, en 1894, se aventura a decir que todos los constituyentes del plasma sanguíneo se encuentran en la misma proporción en el agua de

169

mar, para empezar a demostrarlo retira gran parte del plasma sanguíneo de un perro y lo reemplaza por agua de mar. La respuesta fue según estaba previsto, a los pocos días el animal estaba recuperado e incluso con más vitalidad que antes del experimento. Estas pruebas se han repetido en tiempo reciente con resultados igualmente satisfactorios. El mismo científico francés, ayudó a salir de la desnutrición a miles de niños franceses, inyectándoles subcutáneamente agua de mar diariamente. Se ha comprobado que el agua tiene en la misma proporción los elementos del plasma sanguíneo, aunque en una concentración mayor, incluyendo los oligoelementos, de gran importancia para el cumplimiento de algunas funciones vitales. Se han encontrado respuestas sorprendentes en la administración de agua de mar en humanos, sea por vía oral o parenteral. Estos resultados se ven tanto en el mantenimiento y aun mejoramiento de un estado de salud normal, como en el restablecimiento o curación de trastornos de salud, algunos considerados incurables. Los efectos en la salud obtenidos con la administración del agua de mar se pueden comprar con los resultados que se logran con algunas terapias alternativas, en el sentido que no tienen una explicación racional física, se puede considerar que los dos métodos logran efectos alquímicos. Corrobora lo anterior, las palabras de Henry Doffin (1953) profesor de la Universidad de Poitiers: “El océano, imperio sin límites de la estabilidad química y térmica, pero también ámbito de la movilidad mecánica e iónica, es un medio por excelencia. En el seno de su agua madre, todos los elementos están más o menos presentes.En esta formidable masa fluída, enriquecida por todas las sales arrancadas a las rocas de los fondos o aportadas por los ríos, cada litro es “panatómico”, es decir, que contiene la totalidad de los elementos existentes. Esa masa recibe especialmente luz y capta todas las energías, Eternamente removida y penetrada por el aire, atravesada en su transparencia por las radiaciones y los efluvios cósmicos, vibrante y tibia, pone en comunicación a todos los elementos con las fuerzas universales. Así el océano, y solo él, es capaz de dar a luz a la vida terrestre”. Es evidente que el mar es una antena permanente de todas las ondas lumínicas y electromagnéticas del cosmos, que además actúa como un condensador. Por lo tanto, desde el punto de vista químico y alquímico, tiene sentido reconocer el papel del mar en el mantenimiento y recuperación de la salud integral. Su utilización se podrá dar en cualquier forma posible, desde la inmersión, la aplicación tópica, la ingestión oral, la infiltración subcutánea o muscular hasta la transfusión endovenosa. Respecto a la contaminación bacteriológica se ha comprobado que el agua de mar se purifica naturalmente de las llamadas bacterias patógenas. Por lo tanto el agua de mar no necesita ser tratada para ingerirla, solo ser recogida en una zona que no está excesivamente contaminada. La dosis, cada persona la irá encontrando según la respuesta que vaya presentando. Importante en la ingestión oral, el degustarla, saborearla, para que el organismo se acomode desde el primer contacto con el agua. Es de esperar que cada persona la integre como una costumbre en su vida diaria.

170

Hasta aquí el aporte para este libro del Dr. Luis Guillermo Mejía.

ANTECEDENTES DE LOS DISPENSARIOS MARINOS: La utilización del agua de mar con fines terapéuticos se remonta a unos 500 años AC. Las propiedades curativas y protectoras del medio marino fueron adoptadas muy pronto por los griegos. El historiador griego Herodoto escribe que “la cura de sol y de agua de mar se impone en la mayoría de las enfermedades y, sobretodo, en las afecciones de la mujer”. Según Eurípides, “el mar cura las enfermedades de los hombres”. En el 420 AC, Hipócrates prescribe el uso interno y externo del agua de mar en las “afecciones pruriginosas y mordicantes”. En esta misma época, unos sacerdotes egipcios habrían curado a Platón gracias a los baños de mar. Después de un periodo de alejamiento de los beneficios del mar, en el siglo XVIII la medicina retorna a sus fuentes marinas en la persona del médico inglés Richard Russel, quien utiliza en 1750 el agua de mar con fines terapéuticos. Sus técnicas hidroterápicas arrastran a la Europa entera hacia los favores de la cura marina. En 1769 se inaugura el primer establecimiento de baños de mar en Brighton, Inglaterra. Ese mismo año, el francés Maret publica una obra Sobre la forma de acción de los baños de mar y su uso. Algunos años más tarde se funda el primer “hospital marino” en Margate, bajo la iniciativa del Dr. John Lathan. Sólo algunas enfermedades son tratadas aquí, como enfermedades infecciosas, reumatismos y anemias. Los alemanes toman el relevo a principios del siglo XIX, pero en 1812 se publica la primera tesis consagrada a la terapéutica marina redactada por el Dr. Lefrançois. En 1860 se iauguró el primer Dispensario Marino para niños con carencias nutricionales graves en Florencia, Italia. Diversos establecimientos marinos abren sus puertas sobre las costas francesas y no es hasta 1869 que se impone realmente el uso terapéutico de los baños de mar con la creación, en Francia, del primer hospital marino de Berck, dependiente de los Hospitales de Paris. Los médicos que trabajan en Berck evidencian la importancia del clima marino para el tratamiento de las tuberculosis externas y del raquitismo. La permanencia de niños y adultos debilitados o fatigados en las proximidades del mar alcanza un auge considerable sobre las costas del Norte y de la Mancha, del Atlántico y del Mediterráneo. El término “talasoterapia” es inventado en este mismo año por un médico de Arcachon, el Dr de La Bonnardière. En el año 1900 se produce un verdadero giro científico en lo que respecta a la terapia marina. Retomando los trabajos del célebre fisiólogo Claude Bernard, el investigador francés René Quinton demuestra la analogía fisiológica entre el agua de mar y el medio vital de los vertebrados. En el XIIIº Congreso Internacional de Medicina postula su teoría médica de utilización del agua de mar. Nace así el célebre “plasma” de Quinton, utilizado en los Dispensarios Marinos que él mismo creó para salvar miles de vidas en diversas ciudades francesas y extranjeras. ral, el degustarla, saborearla, para que el organismo se acomode desde el primer contacto con el agua. Es de esperar que cada persona la integre como una costumbre en su vida diaria. René Quinton fué el pionero en los tratamientos con Agua de Mar por vías parenterales, fundamentalmente las vías subcutánea e intravenosa. Después de comprobar mediante investigaciones muy rigurosas que el medio vital en el que se bañan las células es un medio marino, bautizó al organismo como un “verdadero acuario marino” y constituyó a la inyección de agua de mar como el tratamiento más utilizado y de mayor éxito terapéutico en sus Dispensarios Marinos.

171

El tratamiento marino que él aplicaba en los servicios hospitalarios de Paris consistía en la inyección subcutánea de Agua de Mar llevada a la isotonía orgánica (agua de mar 2, agua destilada 5) por la adición de agua destilada o agua de manantial. Él no planteó esta fórmula como definitiva ni como la mejor que se podía usar. En el Libro III de su obra fundamental , El Agua de Mar, Medio Orgánico, Ed. Encre, 1995, declara textualmente: “He creído tener que inyectar a la isotonía para descartar una incógnita y un posible trastorno en las experiencias, pero me consta, por médicos de marina, que excelentes efectos han seguido a la simple inyección de agua de mar pura: esta práctica tendría la ventaja de reducir en dos tercios el volumen a inyectar; queda pues por probar la experiencia comparativa. He limitado a uno o uno y medio por ciento la dosis de inyección porque me pareció que esta dosis alcanzaría a producir los efectos inmediatos de una dosis doble o triple, pero esto no presupone que una inyección más fuerte no tenga, de por sí, las ventajas que yo no he tenido ocasión de observar.” Quinton catalogó la acción terapéutica del Agua de Mar como “flagrante”. Utilidad: El Agua de Mar, por su peculiar composición análoga a la sangre y por su condición de totum ionomineral, es el mejor equilibrante orgánico y el más completo reconstituyente celular que nos regala la naturaleza de forma generosa. Basándonos en el origen marino de la célula y en la memoria genética que conserva de su matriz marina primigenia, consideramos que el Agua de Mar está a la altura de un alimento primordial que debe incorporarse de forma periódica a la dieta de todos los organismos vivos. Se ha utilizado en personas de todas las edades, con o sin enfermedades diagnosticadas. Las indicaciones del plasma marino se conocen desde épocas muy antiguas y posteriormente fueron ampliadas en el diccionario Vidal Francés del año 1975. Indicaciones: Partiendo de la base de que el Agua de Mar conforma nuestro medio interno, estaría indicada, de forma terapéutica, en cualquier desequilibrio de este medio del que se alimentan las células y los tejidos. Como nutrimento y como fuente de mensajes correctos, la indicación es de ingesta diaria de por vida. El agua de mar tiene, además, una indudable acción antibiótica que es específica para los microorganismos patógenos. Desnutrición y malnutrición infantil y adulta, atrepsia. Trastornos digestivos: vómitos, estreñimiento, diarrea, enteritis. Anorexia en niños y adultos. Obesidad. Anemia. Tratamiento prenatal de la madre – vómitos del embarazo – y del niño – desaparición de taras fisiológicas. Eccemas, urticarias, alergias, quemaduras, insolaciones. Psoriasis. Úlceras de origen flebítico y diabético, dermatitis atópica. Tuberculosis. Rinitis, sinusitis, asma (hiperreactividad bronquial) Alteraciones de la tensión arterial. Trastornos del crecimiento, enanismo. Enfermedades reumatológicas. Osteoporosis. Osteoartritis. Trastornos inmunitarios por hipo o hiperinmunidad (Inmunodeficiencias y Enfermedades autoinmunes). Contraindicaciones: Al considerar el Agua de Mar como fuente nutricional por excelencia, fuente de vida, no tiene ninguna contraindicación en su uso. Así se publicó en el diccionario Vidal Francés y así es cada vez más corroborado en nuestros Dispensarios Marinos.

172

¿Qué son los Dispensarios Marinos? Un Dispensario Marino es, ante todo, un acto de conciencia del individuo frente al mar. Esto quiere decir que por mucho que una persona tenga a mano el recurso Agua de Mar, si no obedece a esa memoria que le sugiere la armonía biológica que le ofrenda el mar volviendolo a los orígenes, esta persona no es ni en sí misma ni como conglomerado, parte de un Dispensario Marino. Es necesario, pues adherir al acto, no de fuerza de voluntad, sino de buena voluntad, de incorporar a su orgenismo, el agua de mar. Es distinto cuando nos referimos a niños dejados a su suerte desde la primera edad. En ese caso, y es prioridad de PRODIMAR y AQUAMARIS, el Dispensario Marino es atención básica e integral al infante a través de grupos de voluntarios encargados de distribuir el agua de mar, y de médicos dedicados fundamentalmente a la tarea de dar fe de la evolución siempre correcta de estos niños ante las autoridades sanitarias de cada país y la opinión pública en general. Dicha evaluación médica se lleva a cabo a través de anamnesis y examen físico detallado de los pacientes, realizados antes y después del tratamiento que generalmente consiste en la fórmula cada vez más extendida de la ingesta de 500 cc diarios de agua de mar repartidos en pequeñas dosis. La forma en que cada Dispensario Marino se provee de agua de mar varía en cada país, dependiendo de los recursos disponibles, de las condiciones geográficas y de los hábitos ancestrales, como en el caso de tribus y poblados de África y Asia en los que su fuente de suministro es el agua de mar directamente recogida en la playa. En los Dispensarios Marinos muchas personas pacientes con hipertensión arterial dejaron de tomar fármacos para recobrar la normalidad, gracias a la ingesta de tres vasos de agua de mar hipertónica al día, y sin la necesidad de perder el sabor de sus comidas. Intercalamos ahora otra de las ponencias publicadas por el periódico español “EL DÍA”, previo a uno de nuestros encuentros. Nos parece que viene mucho al caso de nuestro propòsito principal: Socializar el proyecto de Dispensarios Marinos: I ENCUENTRO INTERNACIONAL MONOTEMÁTICO DESDE JANDÍA, “PLAYAS MAGICAS”. EL AGUA DE MAR FUENTE DE SALUD Y VIDA CONFERENCIA: TÍTULO: EL AGUA DE MAR, UN PROYECTO DE MEDICINA NATURAL CON ENFOQUE SOCIAL. Autor: Profesor Titular, Dr.C. Silvio E. Veitía Mora .Ph.D. Jefe de la Cátedra de Medicina Natural y Tradicional Universidad Médica de Villaclara, Cuba. “El mar fuente de vida y salud”, lema de éste, nuestro congreso, se justifica por múltiples razones. El mar es una fuente renovable, inagotable de recursos. Abierto, democrático, disponible para todos.

173

La relación de los hombres y las mujeres con el mar, ha sido casi siempre una relación positiva, incluso de amor. La simple contemplación de un mar sereno, apacible, nos proporciona tranquilidad, sosiego y relajación. El hecho de bañarse en sus aguas cálidas o frías, según nos guste, nos brinda distracción, placer, alegría y uno de los mas completos ejercicios físicos. La pesca o la navegación en sus aguas ya sea como actividad deportiva, de contenido social, ó estas mismas actividades pero en un sentido económico, contribuyen por una parte al desarrrollo integral de la personalidad y por otro, a la subsistencia y al desarrollo de múltiples grupos sociales. El mar lejos de separarnos, contribuyó en nuestro caso en particular, a unir nuestras islas, Canarias y Cuba, permitiendo nuestro mutuo conocimiento, la comunicación entre nosotros, que hoy seguimos desarrollando por diversas vías. La vida, según la ciencia, surgió en el mar hace miles de millones de años, en forma de organismos unicelulares y como resultado de un complejo proceso de interacciones y reacciones químicas y biofísicas de múltiples elementos. Luego de un largo proceso de evolución, la vida animal pasó a la tierra; pero siempre manteniendo su vinculo marino, lo cual se expresa en la llamada memoria del agua, que se refleja en nuestro organismo desde el nivel celular, en la composición de la célula y la información contenida en ella, hasta el nivel de la personalidad total, manifestación de lo cual hallamos en la influencia de las mareas, provocadas por las fases lunares. Y es que el hombre forma parte de manera interactiva de un todo orgánico vivo, que constituye la bioesfera en la que nos desarrollamos, donde el mar ocupa un lugar importantísimo, no sólo por su extensión sino también por su actividad e influencia determinantes. El cuidado del medio ambiente, el aspecto ecológico, es sin lugar a dudas esencial, incluso para la propia subsistencia humana. En 1932 el conocido biólogo Bertalanffy enunció la "Teoría General de Sistemas" donde planteaba que los seres vivos están organizados como totalidades inseparables de su medio ambiente, donde el todo constituye algo más que la suma de las partes. Aplicándolo al ser humano, éste es un biosistema perfecto compuesto por subsistemas, que a la vez forma parte de otro biosistema de orden superior: el medio ambiente, con el cual interactúa a nivel físico, químico y energético. Este medio ambiente incluye los sistemas de la naturaleza, mar, tierra y aire, el espacio socio-cultural, económico y político donde vivimos; la familia, el vecindario, población, municipio, provincia, nación, continente, hemisferio, planeta, sistema solar, galaxia... Todo influye, todo está interconectado. El incremento de las enfermedades crónicas no transmisibles, unido al encarecimiento de los servicios de salud, sobre todo en los países desarrollados; las graves y extensas epidemias y hambrunas propias de los países subdesarrollados, hacen necesaria la búsqueda de nuevos, mas baratos y efectivos métodos de prevención y tratamiento, que a la vez ocasionen menos efectos secundarios sobre las personas enfermas. La medicina social tiene que contribuir a configurar un nuevo paradigma del proceso salud-enfermedad sintetizando las bondades del enfoque higiénico-social y el epidemiológico, desde las premisas de la esencia social del hombre, su naturaleza sociobiológica y la estructura biopsicosocial del individuo en la vinculación de la teoría y la práctica social y sanitaria. Este será su aporte al futuro de la salud pública y la humanidad toda, así como a la conformación de la ciencia única del hombre.

174

Por otra parte, la medicina social tiene que acrecentar su papel en la formación teóricopráctica de los profesionales y técnicos de la salud y contribuir junto a la historia de la medicina y la ética médica a lograr profesionales no sólo más instruidos, sino más cultos y éticos en su accionar; que integren a su saber los conocimientos de la medicina natural y tradicional, de los cuales forma parte el uso preventivo-terapéutico del agua de mar. También deberá contribuir a la educación y orientación de la población en el uso de estas técnicas. En este contexto el cuidado y fomento de la salud de los sujetos sanos debe ocupar un lugar destacado, esfuerzo en el que deberán unirse personas de las mas diversas profesiones: humanísticas, sociológicas, pedagógicas, etc., rompiendo con los marcos conceptuales precedentes incluidos en el pensamiento médico clásico, destacándose, por ejemplo, una racionalidad social con orientación a la equidad, así como el papel activo del sujeto en el acto de creación de su salud.. Este último será un verdadero cultor de la salud con conocimientos y habilidades específicas, formados como resultado de la reforma humanista de los sistemas sanitarios. Estos son objetivos de largo alcance , pero no inalcanzables, a los que no debemos renunciar en nuestra labor a favor de la salud de nuestros pueblos. De igual forma, es necesario elevar en el siglo XXI, la importancia del valor de la salud humana y de la solución de los problemas de salud pública como problemas globales, base de la nueva mentalidad política para el mundo. No hay solución para los serios problemas de la humanidad sin la colaboración internacional, la progresiva superación de las diferencias norte-sur y el reconocimiento de la objetividad de la interdependencia entre todos los países. Es inevitable la discusión amplia de importantes problemas éticos de la medicina como la tecnificación y la automatización que vienen transformando la secular relación médicopaciente en una relación medico-aparato-paciente. En esta perspectiva se inscribe la interpretación más humanista de los problemas de salud , su vinculación con la desigual distribución de las riquezas en el mundo, el hambre y la desnutrición en millones de seres humanos, de manera inconcebible en Africa, Asia y América Latina. La medicina social tiene que contribuir a potenciar las tendencias sintético-integradoras del pensamiento médico contemporáneo. Disciplinas como la epidemiología genética, campo tremendamente distante de la medicina natural y tradicional, hoy unidos; la psiconeuro inmunología que ha puesto de manifiesto los diversos mecanismos de cómo los estados depresivos condicionan la sensible disminución del umbral de las barreras inmunológicas defensivas, y la sociobiología, para desentrañar, por ejemplo, la diferente capacidad de los sexos y los grupos poblacionales particulares para la vida y la salud, son tres ejemplos de ellas. También hay que contribuir decididamente a hacer más científica la medicina natural mediante estudios poblacionales de su efectividad, investigaciones clínicas y preclínicas que garanticen su inocuidad y eficacia en el manejo de diversos trastornos y enfermedades. No puede ser aplazado como dirección priorizada del desarrollo de la medicina natural en este siglo, la introducción sobre bases médico-sociales del enfoque individual en la prevención, la práctica médica y la rehabilitación; así como la investigación social; la teoría y la práctica médica integradoras. La diferenciación individual de las acciones

175

médicas humaniza el proceder y contribuye decididamente a liquidar los enfoques mecanicistas y estandardizados. El enfoque social de la medicina actual nos indica que los problemas de salud no pueden seguir siendo sólo preocupación de los médicos; la persona individual, las comunidades, la sociedad en general, tiene que jugar un papel activo en el logro y mantenimiento de la salud. Esta orientación ha estado presente, según conozco, en la creación de los dispensarios marinos en países de nuestra América Latina. La idea de utilizar las propiedades del agua de mar para restablecer la salud humana es tan antigua como la medicina misma. Las referencias abundan. No obstante, como punto de partida de la historia moderna del concepto de plasma marino se consideran los trabajos del científico francés René Quinton, quien estudiando la evolución del linaje zoológico, emitió una hipótesis fundamental: existe una identidad fisiológica entre el medio marino y el medio interno del organismo humano La utilización del agua de mar, como un medio preventivo, nutricional y/o terapéutico en diversos desequilibrios, trastornos y enfermedades del funcionamiento humano, constituye un método mas de la medicina natural, con enfoque social. Esto significa la necesaria consideración de los patrones culturales y etnológicos, propios de cada región o país en su relación con el mar, así como de las variables psicológicas de cada grupo y sujeto en particular. Se trata, a mi modo de ver, de crear un nuevo estilo de vida mas saludable y no sólo de la mera introducción de una técnica o procedimiento terapéutico. Las investigaciones modernas han evidenciado que el 50 % del mejoramiento de la salud poblacional depende del estilo de vida de las personas, el 20 % de la genética de las poblaciones, el otro 20 % del estado del medio ambiente y sólo el 10 % de la salud pública (atención médica). Ello obliga a una reestructuración profunda de la estrategia de salud pública, con el paso decidido a la orientación socioprofiláctica, a la intensificación del proceso médico sanitario, al rescate de métodos valiosos y efectivos de la medicina natural y tradicional, y a la humanizacion de la medicina. Tales orientaciones no tienen otras alternativas de éxito. Las propiedades terapéuticas y nutritivas del agua de mar se deben no sólo a la riqueza de su composición (todos los elementos de la Tabla Periódica de Mendeleiev, microplancton en forma de zooplancton y fitoplancton, vitaminas, proteínas, gases, etc.), sino también a la memoria de vitalidad y equilibrio aportada por el agua marina, planteamiento que encuentra fundamento en los postulados de la medicina natural y bioenergética. El destacado investigador René Quinton descubrió toda esa riqueza y la tradujo, para bien de la humanidad, en sencillos Dispensarios Marinos en los que se curaron miles de niños y adultos con el agua de mar administrada por distintas vías, experiencia que podría ser analizada y adaptada creativamente en el contexto actual, en muchos países del mundo. Los Dispensarios Marinos que operan en la actualidad en Colombia, México, Uruguay, Mauritania y Barcelona, nos confirman día a día y de forma clara y sencilla, la veracidad de los trabajos de René Quinton: que es posible evitar la muerte por desnutrición con la simple incorporación de tres vasos de agua de mar al día, y que las propiedades terapéuticas y equilibrantes del Agua de Mar abarcan dimensiones cada vez mayores en organismos enfermos y en personas sanas.

176

La introducción de esta terapéutica en la práctica médica internacional, al confirmarse sus resultados en los estudios científicos que hoy se desarrollan, tendría un indudable impacto económico y social, que se traduce en un considerable ahorro económico a los países, por la vía de la disminución en el consumo de fármacos, muchos de ellos inalcanzables para la mayor parte de la población, por su elevado costo. Por otra parte, la rápida recuperación del sujeto enfermo y la reincorporación a su vida activa, laboral o de estudio, reporta también beneficios económicos, individuales y sociales. Y lo que es mas importante, en lo social, también permitiría una elevación significativa de la calidad de vida de las personas tributarias de este tratamiento. En nuestra opinión, la información médica procedente de los trabajos de Quintón, Jarricot, Lachaize y otros, aunque constituye una fuente documental de gran valor, no puede utilizarse sin ser analizada y adaptada de acuerdo con el contexto médico-científico actual, a la luz de los resultados de las investigaciones que hoy se desarrollan, fundamentalmente dentro del Proyecto de Dispensarios Marinos (PRODIMAR) y la Fundación AQUAMARIS, que impulsan la investigación científica en diversos países del mundo, sobre el uso preventivo y terapéutico de este maravilloso recurso que constituye el AGUA DE MAR, FUENTE DE VIDA Y SALUD. ¡Muchas gracias! REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 1- Mahé A. El Plasma de Quinton: El agua de mar, nuestro medio interno. Barcelona : Icaria Milenrama;1999. 2- Quinton, R. L’eau de mer, milieu organique. France: Masson;1905. 3- Goeb , P. Plasma marino y plasma humano. Su identidad fisiológica de cara a la regeneración del medio interior. Aplicación terapéutica. Extracto de la obra en preparación por Editions Jakin. Disponible en: www.free-news.org/phgoeb02.htm. Entrada 5 septiembre 2003. 4- Gómez de Rueda J.J, Morell Ocaña M., González Hernández G., Pinedo González F., Alvarez González C.E., González García C., Milena Abril A., González Gil C.J. El plasma marino en la recuperación de perros con shock hipovolémico. Reporte de investigación. Islas Canarias. Fac. de Medicina Universidad de La Laguna; 1976. 5- Tai H, Nakagawa K, Watanabe Y, Yokoyama Y, Nakajima H, Ikegami Y, et. al. Effect of high mineral water prepared from deep-sea water on human blood pressure and hemorheological parameter. Deep Ocean Water Res 2000; 1:53 6-Kimata H , Tai H. Reduction of allergic skin responses and serum allergen-specific IgE and IgE-inducing cytokines by drinking deep-sea water in patients with allergic rhinitis. Otorhinol. Nova J 2001; 11: 302-3. 7- Hajime K. , Hidegaki T. Improvement of skin simptoms and mineral inbalance by drinking deep-sea water in patiens with atopic eczema / dermatitis syndrome (AEDS). Acta Médica 2002; 45:83-4. 8- Castillo I, Lodeiros C, Núñez M, Campos I. Evaluación in vitro de sustancias antibacterianas producidas por bacterias aisladas de diferentes organismos marinos. Rev Biol Trop 2001; 49:1213-22. 9- Dominguez. L Escritor, Periodista Científico.Promotor de los Dispensarios Marinos. Entrevista realizada por Karina Malpica y Bariyan. Disponible en: www.freenews.org/index14.htm. Entrada agosto 2003.

177

10- Aldereguía Henriques, J. Problemas de higiene social y organización de la salud pública. La Habana: Editorial Científico-Técnica, 1990. 11-Terris M. Temas de epidemiología y salud pública.. La Habana: Editorial Ciencias Médicas, 1990. 12- Bartsky A. La paradoja de la salud pública. Rev Cubana Salud Pública 1989;3. 12- Narey Ramos B, Aldereguía Henriques J. Medicina social y salud pública en Cuba. La Habana: Editorial Pueblo y Educación, 1990. 14-Silva LC. La medición del riesgo epidemiológico. Rev Cubana Salud Pública 1989;3. Ahora incluimos otro de los legados que organizó para nosotros don Alvaro Altés. Se trata de la tesis de philippe goeb, traducida y preparada por don Alvaro para esta publicación, aunque primero fue publicada en Internet, con su autorización, por “Freenews, Salut, Ciencia y Ecología”. El Plasma Marino según Quinton.

René Quinton. El investigador francés René Quinton descubrió a principios del siglo XX la similitud entre el medio interno animal y el medio marino. Descubre las propiedades terapéuticas del agua de mar. Plasma marino y plasma humano. Su identidad fisiológica de cara a la regeneración del medio interior. Aplicación terapéutica. Phillippe Goeb. Propiedades del plasma interno humano y del plasma marino. Aplicaciones terapéuticas del plasma marino en las personas. Plasma Su identidad Aplicación Philippe Goeb. marino fisiológica de cara y a la plasma regeneración del humano. medio interior. terapéutica.

Resumen. Las concentraciones relativas de cada elemento químico presente en el agua de mar y en el medio interno del organismo humano son similares. Es más, así como la homeostasis del medio interno está constantemente asegurada por los mecanismos reguladores del organismo, la composición mineral del océano es regulada por la actividad del ecosistema

178

marino. Esta regulación confiere a la matriz salina del agua de los océanos propiedades excepcionales: sales minerales y oligoelementos están presentes de manera totalmente específica. Estas observaciones conducen a la hipótesis fundamental de este trabajo: la identidad fisiológica entre el plasma humano y el plasma marino. De esto se derivan numerosas aplicaciones médicas que tuvieron una práctica intensa entre 1910 y 1950: los Dispensarios Marinos de Quinton y Jarricot. Su experiencia constituye la mejor demostración de la eficacia terapéutica del plasma marino. Su uso gira en torno a tres ejes: recarga hidroelectrolítica, reequilibrio funcional enzimático y regeneración celular. El plasma marino actúa como un todo, como una sinergia de todos los minerales, catalizando el metabolismo. Induce el equilibrio mineral. Regenerando el medio interno, favorece la actividad celular y toda la economía del organismo se ve reforzada. Sus ámbitos de aplicación son múltiples: obstetricia, pediatría, dermatología, tratamiento de terreno, patologías digestivas e infecciosas, neurología, reumatología, estética... Definición. Llamamos plasma marino a unas soluciones elaboradas a partir del agua de mar y con una composición mineral similar a la del plasma humano. El plasma marino contiene los 92 elementos naturalmente presentes en la Tabla Periódica. Contiene sales minerales y oligoelementos en dosis y forma que corresponden a los del medio interno del organismo humano. El plasma marino está elaborado exclusivamente con agua de mar y dulce rigurosamente seleccionadas según un protocolo de fabricación estrictamente determinado, que corresponde a los principios de calidad dictados por René Quinton, actualizados en función de las técnicas modernas y de las exigencias farmacéuticas, especialmente en cuanto a esterilización y acondicionamiento. El protocolo debe permitir la preservación de las propiedades vitales del agua de mar y los elementos que contiene. El plasma marino no tiene que ser esterilizado por exposición a rayos gamma ni altas temperaturas. No puede estar en contacto con ningún material oxidable capaz de cambiar su naturaleza eléctrica durante su preparación. Debe acondicionarse en un entorno y de formas galénicas que le protejan de toda oxidación durante la conservación y a lo largo de su utilización. El plasma marino puede presentarse bajo diferentes formas galénicas: ampolla, pulverizador, bolsa, etc. y concentraciones: en solución hipertónica al 33 por mil, que es la concentración salina media del océano, o en solución isotónica, diluído con agua dulce hasta la concentración de 9 por mil. Se puede utilizar concentraciones intermedias para usos específicos. Estas formas son absorbidas por varias vías: cutánea, nasal, bucal, rectal, subcutánea e intravenosa. Introducción. La idea de utilizar las propiedades del agua de mar para restablecer la salud humana es tan vieja como la medicina. Las referencias abundan. No obstante, como punto de partida de la Historia moderna del concepto de plasma marino consideraremos los trabajos del francés René Quinton. Estudiando la evolución del linaje zoológico, René Quinton emitió una hipótesis fundamental: existe una identidad fisiológica entre el medio marino y el medio interno del organismo humano. Esta hipótesis condujo a Quinton a rodearse de un equipo médico y a utilizar en gran escala el plasma marino en solución isotónica –llamado por él «Plasma de Quinton»– en los Dispensarios Marinos que fundó y en numerosos hospitales. Estos millones de inyecciones e ingestiones demostraron lo fundado de su hipótesis así como su eficacia terapéutica. Contribuyó a salvar decenas de miles de vidas humanas. Los principales casos tratados eran de tifus, cólera y diarreas –es decir las enfermedades que entrañan desequilibrios hídricos en el organismo– y la tuberculosis, los niños prematuros, anorexia, enfermedades de la piel y malnutriciones graves.

179

Entre los medios terapéuticos a nuestra disposición, el plasma marino ocupa un lugar aparte: se puede considerar que corresponde al punto de equilibrio del medio interno sobre el cual se construye la estructura del organismo. Desde un punto de vista zoológico, constituye el enlace que conecta el cuerpo humano con su origen marino, con su primera herencia. La información médica procedente de los trabajos de los Doctores Jarricot, Lachaize y Macé, aunque constituye una fuente de información de alta calidad, no puede utilizarse sin adaptación. Es necesario reexaminar el conjunto de sus experiencias. Efectivamente, el contexto médico ha evolucionado y el tipo de patologías para las cuales el uso del plasma marino es recomendable se ha transformado considerablemente junto con los descubrimientos biológicos de la medicina moderna. Hay por explorar diferentes posibilidades: • Patologías de terreno: enfermedades autoinmunes, problemas de reumatismo, espasmofilia, alergias. • Patologías infecciosas: otorrinolaringológicas y broncopulmonares. • Carencias masivas: deshidratación, diarreas, vómitos, hemorragias, desequilibrio mineral agudo. • En tratamiento complementario en patologías que entrañan una desestructuración y una intoxicación del medio interno, como ciertos terrenos cancerosos. La comprensión del concepto de plasma marino se basa en el estudio de dos medios: • El medio interno, formado por plasma sanguíneo, plasma linfático y líquido extracelular, del cual estudiaré la homeostasis y su función específica en el metabolismo del organismo. • El ecosistema marino y más concretamente su equilibrio mineral y la función específica de los materiales que contiene. Estos dos puntos constituirán, pues, los dos primeros apartados de este informe. A continuación viene la presentación del concepto de plasma marino propiamente dicho. Dedico la cuarta parte a su aplicación práctica: posología, vías de absorción, tablas clínicas, etc. El medio interno. El mantenimiento de la vida precisa unas condiciones fisicoquímicas específicas. A lo largo de la evolución zoológica, la conquista de biotopos cuyas condiciones están en perpetua variación, ha exigido a los seres vivos la capacidad de aislarse de las variaciones del medio externo. La respuesta fisiológica a este apremio ha sido el desarrollo de un medio interno estable, cuyo concepto fue introducido por Claude Bernard en 1865: «Entre los seres vivos desarrollados, hay por lo menos dos medios que se han de tener en cuenta: el medio exterior o extraorgánico, y el medio interno o intraorgánico (...) Es el medio interno de los seres vivos el que está en relación inmediata con las manifestaciones vitales normales o patológicas de los elementos orgánicos (...) Todos los mecanismos vitales, por variados que sean, no tienen siempre más que un principio: mantener la unidad de las condiciones de la vida en el medio interno». Bernard considera que «la fijeza del medio interno es la condición para una vida libre, independiente» y que ésta «supone un perfeccionamiento tal del organismo, que las variaciones externas están en cada momento compensadas y equilibradas». Aparte de las conclusiones médicas erróneas que sacó, estas bases constituyen una constante en fisiología. A diferencia de un sistema en equilibrio termodinámico sometido a las leyes del entorno, el ser vivo resiste estas variaciones y presenta estados estabilizados por fenómenos de transporte de materia y de energía, fenómenos disipativos que permiten al organismo mantener estable su entropía. En 1929, el fisiólogo W.B. Cannon propuso en Wisdom of

180

the body el término de homeostasis para referirse al mantenimiento del medio interno en un estado estable, independiente de fluctuaciones externas: «Los seres superiores constituyen un sistema abierto que presenta numerosas relaciones con el entorno. Las modificaciones del medio desencadenan reacciones en el sistema o lo afectan directamente, dando lugar a perturbaciones internas de éste. Tales perturbaciones son normalmente mantenidas en límites estrechos porque unos ajustes automáticos que sobrevienen en el interior del sistema entran en acción, evitándose de esa manera amplias oscilaciones. Las reacciones fisiológicas coordinadas que mantienen la mayoría de los estados estacionarios del cuerpo, son tan complejas y específicas de los organismos vivos, que se ha sugerido el término de homeostasis». Actualmente, la descripción de los fenómenos de regulación utiliza conceptos matemáticos derivados de teorías de la información y de la cibernética, concepto y término creados por Wiener en los años 40: «Para controlar una acción orientada hacia una meta, la circulación de la información debe formar un circuito cerrado en el cual el sistema evalúa a cada instante las consecuencias de sus acciones, calcula la diferencia entre la meta y el resultado actual, y corrige esta diferencia utilizando los resultados pasados para alcanzar la meta». El modelo cibernético consiste en aplicar estos mecanismos de retroalimentación en la fisiología de los sistemas que participan en la homeostasis: regulación de la temperatura corporal, equilibrio ácido-básico hidroelectrolítico, regulación de la glicemia, regulación de las hormonas, etc. En 1985, Jack Baillet, en la Encyclopedia Universalis, tomo IX, dice sobre la homeostasis: «El sistema biológico no sólo es una estructura espacio-temporal actual. Existe una historicidad biológica (...) El sistema biológico tiende a mantener las condiciones óptimas de su funcionamiento». Esquemáticamente, se puede considerar el medio interno como formado por un conjunto de líquidos que circulan y rodean las células. El compartimento extracelular constituye el 33% del agua total del organismo, lo que equivale al 20% del peso del cuerpo y aproximadamente 15 litros. Está repartido en: • líquido intersticial, que ocupa los espacios intercelulares: 20 % del agua total, lo que equivale al 12% del peso corporal y 10 litros • líquido plasmático, 6 % del agua total, que equivale al 5% del peso del cuerpo y 3 litros • líquido linfático, que aparece al drenarse el líquido intersticial hacia el sistema venoso: alrededor del 2 % del agua total • líquido transcelular, producido por los procesos de transporte activo que tiene lugar en las membranas epiteliales (secreciones glandulares digestivas, líquido cefalorraquídeo, ocular, etc.): alrededor del 3 % del agua total. . El medio interno es un lugar de intercambios de metabolitos, de energía y de información. Es el fundamento sobre el que se construye la actividad del organismo, la encrucijada de intercambios donde se regula y el objetivo de la actividad de los diferentes sistemas. La composición, estructura y equilibrio del medio interno -en una palabra: su homeostasisdependen totalmente de la actividad celular. Son el resultado de un intenso trabajo y suponen una de las principales actividades del metabolismo. Recíprocamente, la calidad del funcionamiento celular depende de la integridad del medio interno. Si la suma de la actividad celular permite la elaboración y mantenimiento de la homeostasis del medio interno, la integridad del medio interno permite una vida celular equilibrada y en consecuencia asegura la salud del organismo. El medio interno ocupa un lugar único en fisiología y la noción de homeostasis está ligada a él más que a ningún otro sistema. Es pasivo, puesto que no produce nada por sí mismo,

181

no constituye un órgano, pero es imprescindible porque todas las funciones suceden y se construyen en este medio. El estudio del medio interno está particularmente relacionado con la noción de terreno. Por terreno se entiende el conjunto de predisposiciones de una persona a desarrollar ciertos tipos de patologías. Desde un punto de vista fisiológico, el terreno debe identificarse con el medio interno. Su estado refleja perfectamente la salud del organismo e indica sus predisposiciones. El conjunto de desviaciones fisiológicas y desequilibrios patológicos se inscriben en él. Revisemos algunas nociones esenciales sobre las regulaciones térmicas, ácido-base y hidroelectrolíticas del organismo. 1. Regulación térmica. Los grandes equilibrios biológicos interactúan en una dinámica constante, protegiendo los niveles de prioridad de las funciones vitales. El organismo mantiene constante su temperatura central hipotalámica (37,2 ºC) cuyo cambio (descenso) no podría ser tolerado más que algunos segundos. La homeotermia se realiza en un intervalo de temperatura limitado y el umbral letal se sitúa por debajo de 26 ºC y por encima de 44 ºC. Actúa sobre: • La producción calórica del metabolismo basal. • Los intercambios térmicos con el medio externo. • Los mecanismos reguladores de la temperatura. • Un comportamiento adaptado, por medio del cual el ser humano crea su propio microclima. El organismo está compuesto en su mayoría de agua. Por su calor específico elevado constituye una reserva térmica corporal y asegura la protección frente a grandes variaciones térmicas. Por otro lado, la elevada temperatura de evaporación del agua permite una evacuación de calor significativa con el sudor evaporado. Así, el medio interno interviene a diferentes niveles: • Homogeneiza el calor metabólico por el cual el sistema circulatorio desempeña la función de transportador de calorías y de adaptación a las variaciones de la temperatura externa por medio de sistemas arteriovenosos a contra corriente: en los miembros, la sangre venosa que retorna puede circular en profundidad en contacto con la arteria (si hace frío) evitando una pérdida de calor, o por la superficie, bajo la piel (si hace calor), volviendo a la parte derecha del corazón por las venas superficiales. • La termolisis, por la evaporación y el sudor, puede movilizar importantes cantidades de agua capaces de llegar a alcanzar en ciertas circunstancias más de un litro/hora e interferir en la homeostasis hidroelectrolítica. 2. Regulación del pH. La rapidez de las reacciones bioquímicas está en íntima relación con la concentración de iones H+ del medio. El pH interviene en la conformación y la actividad de las proteínas, en particular de proteínas enzimáticas. La concentración de iones H+ en el medio interno es marcadamente constante: el pH de la sangre arterial oscila entre 7,38 y 7,43 y los límites extremos compatibles con la vida son 7,1 y 7,8. Frente a las agresiones ácidas o básicas, el organismo pone en juego tres líneas de defensa sucesivas: 1. Los tampones físico-químicos del medio interno. Amortiguan inmediatamente el choque en un tiempo del orden del segundo. 2. El sistema respiratorio puede intervenir en segundo lugar controlando la eliminación pulmonar de CO2. El sistema bicarbonato/ácido carbónico tiene una misión fundamental gracias a su abundancia en el organismo y sobre todo porque constituye el único tampón abierto en el cual la cantidad total (CO3H-) + CO3H2 depende del sistema neuroventilatorio, siendo el CO2 volátil.

182

3. El riñón interviene en última instancia, asegurando la corrección final de las alteraciones gracias a su capacidad para eliminar los iones H+ y reabsorber el ion bicarbonato HCO3-. Sin entrar en detalles del proceso de regulación, es notable la importancia de la función del sector plasmático, que es un intermediario obligatorio para los otros sectores, así como el más accesible para tomar mediciones. A. Agua total. El agua es el principal constituyente del organismo, en promedio es el 60% del peso corporal. Está desigualmente repartida según los tejidos y los órganos. La homogeneidad del conjunto se logra a través del sistema circulatorio. El compartimento extracelular actúa como un sistema de circulación de doble corriente del agua y las sustancias minerales y orgánicas. Este cruce de caminos del movimiento hidroiónico se compone de dos sectores: el sector vascular en el cual el agua es canalizada por los vasos arteriales a la ida, los vasos venosos y linfáticos a la vuelta, y, de mucho más alcance, el sector intersticial donde el agua se filtra por los innumerables intersticios celulares. El líquido intersticial, verdadero «mar interior», constituye un ultrafiltrado de plasma que penetra constantemente los tejidos próximos al extremo de los capilares arteriales. Unas cifras ilustran la importancia de los fenómenos de filtración de esta red microcirculatoria: 100.000 km de longitud y 6.000 km2 de superficie. «La bomba cardiaca rinde unos 8.400 litros en 24 horas. 20 litros se filtran por los capilares, 17 litros son reabsorbidos por éstos y 3 se reabsorben por vía linfática en 24 horas. Los conductos linfáticos evacuan constantemente el excedente filtrado no reabsorbido y la totalidad del flujo proteico extravasado... El sistema linfático muestra ser un sistema de bombeo que asegura la estabilidad de la presión intersticial, y a un nivel inferior a la presión atmosférica...» (Précis de physiologie humaine, Ellipse, 1992). B. Los elementos minerales. Los elementos minerales del organismo pueden presentarse bajo tres formas: 1. En estado sólido, cristalizado, no ionizado. 2. En solución, en los medios intra y extracelulares. 3. En la combinación de compuestos orgánicos. Sin embargo son permanentes los cambios entre estas diferentes formas. Las sales minerales principales se distribuyen en partes ionizadas intercambiables y en partes enlazadas. Recordatorio. El agua, solvente y reactivo químico, debe sus propiedades excepcionales a la capacidad de establecer puentes de hidrógeno. Éstos «son estables a temperatura ambiente pero al contrario que los compuestos covalentes, pueden romperse o torcerse con un ligero aporte de energía, por ejemplo por efecto de fluctuaciones térmicas del medio. Son modificables y evolucionan, propiedades fundamentales en biología, lo que confiere al agua propiedades excepcionales. Desempeñan una función esencial en el proceso de transferencia de protones entre las moléculas rebajando las barreras energéticas, favoreciendo la formación de compuestos intermedios, fenómeno esencial en el almacenamiento de la energía fotónica, y activando la hidrólisis. Precisamente la quimotripsina pancreática actúa mediante la trasferencia de protones. Por último se organizan en configuraciones específicas donde cada oxígeno forma un tetraedro con sus cuatro vecinos (...) A la temperatura de los seres vivos, la ruptura de ciertos enlaces acarrea la formación de estructuras de 6, 7 u 8 moléculas, permitiendo al agua organizarse alrededor de un ion, lo cual aumenta su compactación.»

183

(Précis de physiologie humaine, Ellipse, 1992). La homeostasis sólo se realiza gracias a un flujo correctamente regulado del agua, los iones, la energía y la información intercambiadas con el medio, y este equilibrio se realiza por medio de intercambiadores. Entre el organismo y el medio se interpone siempre una capa celular: el endotelio del intercambiador pulmonar, células epiteliales del intercambiador cutáneo, digestivo, renal. En este último intercambiador, la homeostasis hidroelectrolítica se realiza principalmente por los movimientos de agua y del NaCl. Finalmente, la regulación hidromineral, la de los volúmenes líquidos y de su osmolaridad, está asegurada por un sistema neuro-endocrino, sensible a la composición iónica y al volumen de los medios que bañan las células por una parte y el medio plasmático por otra. 4. Los cambios hidroelectrolíticos. Los diferentes compartimentos extracelulares tienen una idéntica osmolaridad de 286±4 miliosmoles y son neutros eléctricamente. Los intercambios entre compartimentos se hacen a través de fenómenos osmóticos, mientras que los intercambios iónicos entre los líquidos intracelulares y intersticiales se producen esencialmente por transporte activo. La membrana celular separa de manera radical los dos compartimentos en los que la concentración de cationes, aniones, proteínas y glucosa es distinta. Los intercambios iónicos por difusión pasiva transmembranar son muy débiles. El cuanto al agua, se difunde libremente a través de la membrana celular y la pared de los capilares. Su metabolismo no puede estar disociado del de los electrólitos. La regulación de la hidratación del sector extracelular depende del sodio y toda modificación será seguida por la modificación paralela del balance hídrico. La regulación de la hidratación del sector intracelular depende de la osmolidad de los líquidos extracelulares. A este nivel aparece la importante función del sistema neurohormonal complejo, que actúa en la eliminación de agua y se encarga sobre todo de regular el balance sódico. «Se puede decir, pues, que el ser humano vive en el agua, incluso en el agua corriente, sin que por otra parte, a pesar de los cambios continuos haya variaciones apreciables en la concentración del agua en los distintos órganos y tejidos.» (Biochimie medicale, Boulange-Polonowski, Masson 1979). El medio marino. El medio marino es el ecosistema más importante de la Tierra, que recibe de él su nombre de Planeta Azul. Sólo por su masa térmica y el poder calorífico del agua, constituye el volante de inercia térmico del planeta. Sin él las noches serían polares, los días un horno y la vida imposible. Es un elemento vital que asegura la conservación de nuestro medio en unos límites tolerables para la vida. La radiación solar, fuente de energía primordial, es filtrada por la atmósfera y atemperada por la masa oceánica para animar la vida terrestre. La oceanografía física y biológica reconoce su efecto fundamental. Su acción sobre la atmósfera y la superficie de los océanos rige las corrientes atmosféricas que a su vez inducen las corrientes oceánicas. Mareas, corrientes y diversos movimientos mantienen en movimiento continuo las aguas marinas. Esta agitación, por los cambios que induce, crea las condiciones para un crecimiento orgánico prodigioso. La mitad de la biomasa terrestre se desarrolla en los océanos. Por ejemplo al océano austral, de 30 millones de km2, o sea el 10% de la superficie oceánica mundial, se le llama «la bomba planetaria» porque su corriente circumpolar hace subir a la superficie las aguas cálidas del Atlántico. Este removido enriquece en sales minerales las

184

aguas superficiales que constituyen una provisión alimenticia inagotable para el fitoplancton. De éste se alimenta el krill, compuesto por minúsculos crustáceos cuya masa se ha evaluado en 650 millones de toneladas. El krill probablemente se alimenta de sí mismo, es caníbal, pero constituye por encima de todo la base de la cadena alimenticia. El ecosistema marino, puesto en marcha por la energía solar, desempeña una función de primer orden en el ciclo del oxígeno del organismo terrestre. La regulación del pH marino. La epifase marina es la sede de intensos intercambios gaseosos. Su composición y su estructura influyen en la rapidez de estos intercambios gaseosos entre la hidrosfera y la atmósfera. Particularmente, tiende a establecerse un equilibrio entre el CO2 atmosférico y el CO2 disuelto en el agua de mar, disuelto o en forma de aniones carbónicos y bicarbónicos. La actividad de la biomasa marina toma una parte del carbono atmosférico que el pH alcalino del agua de mar transforma en aniones que entran así en el ciclo del carbono marino para ser metabolizados en él o precipitados como carbonato. Este sistema confiere al agua de mar un importante poder tampón. Esto es vital para los organismos marinos, que por lo general no pueden soportar grandes variaciones de pH. Se forma el siguiente equilibrio: Cruce de intercambios. Se han hecho numerosos estudios sobre el poder autodepurador del agua de mar, que indican que las diferentes poblaciones de microorganismos se regulan unas a otras mediante un complejo mecanismo conjunto, con factores tanto de orden químico y físico como biológico. Aunque la actividad de los depredadores tiene una función importante, la regulación de las diferentes poblaciones de microorganismos, se debe esencialmente a la actividad indirecta de mediadores químicos sintetizados por organismos marinos como las algas superiores, las bacterias y los organismos fitoplanctónicos. Se sabe que el medio interno transporta las hormonas sin producirlas. De la misma manera, el estudio del medio marino tiende a mostrar que la actividad del «organismo marino» está gobernado por heterohormonas disueltas en él. El desarrollo de los microorganismos marinos depende la calidad del agua de mar respecto a muchos parámetros. De hecho, el agua de los océanos, para los organismos que se desarrollan en ella, tiene una función análoga a la del medio interno para las células humanas. El agua de mar es el nivel básico para el desarrollo de la vida marina: de su homeostasis depende la calidad de vida de los océanos. Es un cruce de caminos donde se realizan los intercambios, donde se encuentran los diferentes factores que regulan el ecosistema marino. La regulación electrolítica. Si se estudia la regulación de las diferentes sales y oligoelementos que constituyen la matriz salina marina, se observa que la proporción y la forma en que está presente cada uno de estos elementos no es accidental. Las proporciones relativas de los 11 cationes principales pueden considerarse constantes. Cualquiera que sea la naturaleza de los aluviones fluviales, del polvo transportado por el viento (por ejemplo la masa intercambiada en un año entre el océano y la atmósfera en todo el planeta se evalúa en mil toneladas) o los fondos marinos removidos por corrientes oceánicas, la concentración relativa de minerales en el océano es estable. El agua de mar debe su composición al buen funcionamiento del ecosistema. Las plantas y los animales son los principales responsables de la transformación y sedimentación de los elementos minerales. La regulación de las diferentes poblaciones de microorganismos dentro del ecosistema afecta directamente a la composición mineral del medio marino.

185

Por ejemplo, la sílice, el principal componente de las rocas de la corteza terrestre, debería, si la naturaleza salina del agua de mar dependiera solamente de la disolución de las rocas que la rodean, hallarse en ésta en gran cantidad. Es más, estaría en una proporción próxima a la saturación. Sin embargo no es así: la proporción de sílice presente en la matriz salina oceánica es extremadamente débil. . Tomemos por ejemplo el ciclo del fósforo esquematizado en la figura 7. Se constata que su proporción está fijada por la «digestión» operada por la biomasa. Lo que es válido para el fósforo lo es también para cada uno de los elementos disueltos en el medio marino. . De este modo, el ecosistema produce una matriz salina cuya naturaleza y forma no se corresponden en nada con la simple disolución de elementos minerales resultado de su encuentro al azar con el agua. Primero, la proporción está regulada; segundo, su forma es específica. Por ejemplo, la solubilidad del carbonato de calcio presente en el agua de mar es cien veces superior en el medio marino, a la solubilidad observada en su solución en agua destilada. No es exagerado, pues, hablar de organismo marino. Éste posee su propia homeostasis y su comportamiento presenta una analogía impresionante con la del medio interno del organismo humano. En ambos, los mismos elementos desempeñan funciones análogas, por medio de reacciones o de cadenas de reacciones vecinas con el fin de asegurar las mismas funciones y en concentraciones similares. Por ejemplo, en el interior del cuerpo humano, el tampón principal es carbonato-bicarbonato, cuyo ciclo, ligado al mecanismo respiratorio, permite compensar la aportación constante de subproductos metabólicos ácidos a fin de mantener un pH orgánico ligeramente alcalino. Regula igualmente la presión parcial del CO2 y del oxígeno disueltos en los líquidos fisiológicos. En el medio marino este mismo tampón carbonato-bicarbonato permite, en sus intercambios con la atmósfera a través de la epifase marina, regular por una parte la presión parcial del CO2 y oxígeno disueltos y por otra el pH alcalino del agua de mar. El concepto de plasma marino. El medio interno y el agua de mar cumplen pues las mismas funciones, uno en relación con las células, otro en relación con los microorganismos del ecosistema marino. Uno y otro son resultado de un trabajo constante, programado y esencial, puesto que se trata de en ambos casos del mantenimiento de condiciones físico-químicas acordes con el desarrollo de la vida. Los dos son, pues, medios minerales cuya homeostasis y estructura química son el fruto de una regulación biológica. Es más, el análisis muestra que sus composiciones respectivas son idénticas. Sin embargo, sólo la identidad de composición no sería suficiente para demostrar las propiedades terapéuticas concretas del plasma marino. En efecto, el estudio del mundo vivo demuestra que la simple naturaleza de un elemento no determina sus propiedades biológicas, sino la forma y la estructura específica en que está presente. La bioquímica se distingue de la química mineral no por la naturaleza de los átomos estudiados sino por la de las estructuras propias de la materia viva en que sus átomos están asociados. La bioquímica revela que la actividad de las moléculas depende esencialmente de su configuración espacial, por citar sólo un factor cuya importancia es determinante cuando se estudia los enzimas, las hormonas, los ácidos nucleicos, etc. Por tanto la composición del sustrato mineral en que estas moléculas orgánicas se sitúan tiene una importancia determinante sobre su actividad biótica. Cuando estudiamos la estructura química del agua de mar, de la que desconocemos muchos aspectos, resaltan dos constantes.

186

Por una parte, las sales que componen la matriz salina de las aguas marinas tienen un producto de solubilidad distinto al de las mismas sales disueltas en agua destilada. Por tanto la hidratación de las sales marinas no se debe sólo a su naturaleza específica, sino que debe sus propiedades particulares a la transformación de estos elementos en el interior de los ciclos del ecosistema. Se puede hablar de la dinamización de los elementos marinos. De hecho, la matriz salina de las aguas marinas constituye un medio natural único que es prácticamente imposible reproducir de modo artificial. Esta hidratación específica de las sales condiciona las características físicas de la misma agua, sustrato del metabolismo. . Por otra parte, al igual que en su composición, la naturaleza de las sales y la forma en que están presentes los diferentes elementos en la matriz salina de las aguas marinas, están próximas a lo que encontramos en el medio interno. Desde un punto de vista terapéutico, es precisamente la forma específica de los oligoelementos y de las sales minerales lo que nos interesa, porque buscamos la acción que ellos inducen. Esta es la hipótesis fundamental en que se basa todo el estudio del concepto de plasma marino y que fue presentada por primera vez en 1897 por René Quinton: «Hay una identidad fisiológica entre el plasma marino y el plasma humano», es decir que el plasma marino tiene la misma aptitud que el plasma humano para servir de soporte mineral a la vida celular. No se trata en absoluto de una simple solución salada cuya composición se acerca a la del líquido extracelular, sino de un auténtico suero fisiológico en perfecta ósmosis con el medio interno, que satisface totalmente las necesidades minerales de las células. La experimentación. La experimentación biológica se muestra indispensable para a demostrar el efecto fisiológico de una solución mineral. La práctica médica, más que cualquier otro experimento, ha demostrado lo bien fundado de esta hipótesis. Recordemos que ha existido una práctica médica a gran escala, principalmente en Francia entre 1910 y 1945. Los resultados son elocuentes y no es necesario nada más para demostrar las sólidas bases del método. El propósito de este trabajo es más ayudar a comprender mejor porqué y cómo el concepto de plasma marino es un triunfo médico de primer orden, tanto en la práctica cotidiana como en la medicina de urgencia. Se dieron millones de inyecciones, principalmente en los dispensarios marinos creados por el Dr. Jarricot y Quinton. El número de niños salvados fue tal, que se les llamó «bebés Quinton». Por otra parte el uso de este producto sólo se interrumpió por razones económicas y técnicas externas a cualquier motivo terapéutico. Hoy un laboratorio farmacéutico vuelve a envasar este agua dándole el nombre de Quinton® Hipertonic a la concentración al 33%o y de Quinton® Isotonic a la concentración al 9%o, correspondiente éste al antiguo y ya gastado «Plasma de Quinton». Desde el punto de vista biológico se han llevado a cabo diferentes experimentos y en particular, la medida de la actividad y de la supervivencia de glóbulos blancos en varios tipos de soluciones salinas. El glóbulo blanco es un indicador especialmente interesante del medio interno porque vive y se desplaza en él de forma autónoma, sin estar sujeto, como las otras células, a un tejido específico. Los diversos experimentos realizadas han demostrado que el tiempo de supervivencia de los glóbulos blancos en un plasma marino correctamente preparado es superior al observado en cualquier otro preparado mineral y el único medio en que los glóbulos blancos se han multiplicado. Principios de acción terapéutica. El uso del plasma marino en sus diferentes formas es un método en sí mismo. La dosis, la frecuencia, la vía de absorción, la duración, etc. determinarán la eficacia del tratamiento. Sólo una aplicación correcta permite obtener los resultados terapéuticos esperados.

187

La acción terapéutica puede considerarse en torno a tres ejes: la acción plástica y mecánica del plasma marino, que garantiza una reposición hidroeléctrica; la acción catalítica y funcional de los oligoelementos; y la regeneración celular. Estas tres acciones escogidas son tres aspectos del efecto general del método marino, que actúa en particular como un todo, a través del conjunto de los minerales, que sinérgicamente catalizan el metabolismo. 1. La recarga hidroelectrolítica. Esquemáticamente, las sales, a través de mecanismos de presión osmótica y de la regulación renal, van a asegurar el balance hídrico del organismo. El efecto mecánico del plasma marino como agente de rehidratación es inmediato. El Dr. Mouezy-Eon dice: «El sodio es la sal que regula la entrada de agua en el protoplasma y el núcleo celular y sin duda permite secundariamente asimilar o retener las otras sales». Sin embargo su acción es mucho más profunda que la obtenida con una simple solución de cloruro de sodio al 9%o. Como escribe el Dr. Jarricot: «Todo sucede como si con las inyecciones de agua de mar fuera restablecida la capacidad de los tejidos para retener agua». Esta acción afecta directamente a los problemas de nutrición, de asimilación y de eliminación. Permite asegurar un tratamiento hidro-electrolítico en las patologías agudas siguientes: deshidratación, diarreas agudas, shocks hipovolémicos, quemaduras y reanimación pre y postoperatoria. Permite también regular las patologías crónicas graves con carencias, desmineralización y espasmos. La experiencia ha demostrado que el plasma marino es un aliado valioso en diarreas, especialmente infantiles, así como en dos grandes patologías que provocan una deshidratación profunda: el tifus y el cólera. 2. El reequilibrio funcional enzimático. Mientras la recarga hidro-electrolítica afecta directamente al medio interno, la acción funcional del plasma marino se sitúa en la actividad citoplasmática. Los oligoelementos afectan al conjunto de ciclos metabólicos, generales y específicos, por ejemplo modificando las estructuras, las secreciones hormonales y la producción de anticuerpos. Cuando se habla de la acción de los oligoelementos, hay que tener en cuenta la forma en que se hallan. Recordemos su efecto en dosis ínfimas, la multitud de interacciones puestas en juego y la variedad de elementos necesaria. La calidad de los elementos asimilados es más importante que su simple presencia. Los minerales marinos en forma de plasma marino tienen una biodisponibilidad excepcional. El plasma marino contiene los 92 elementos utilizados por el metabolismo, de una forma completa, equilibrada y asimilable. El impacto terapéutico es por tanto considerable, puesto que la mayoría de las enfermedades mantienen o desarrollan un desequilibrio electrolítico. Esto se aplica particularmente para las graves, en las que el tratamiento de terreno mineral se impone como un complemento a menudo inevitable. Según el tipo de formas utilizadas, la acción será diferente, aunque en conjunto se la pueda considerar como una catálisis del metabolismo mineral y una regulación o restablecimiento del metabolismo mineral. Se va poder, pues, actuar sobre los bloqueos enzimáticos, la anemia, la inmunidad y los procesos infecciosos, etc. En esto el plasma marino es único para inducir el equilibrio mineral. 3. La regeneración celular. Renovando el medio interno e induciendo el equilibrio mineral, el plasma marino contribuye a reforzar el equilibrio del organismo. El tercer aspecto de su acción, la regeneración celular, puede situarse al nivel del núcleo celular. Las modificaciones del medio interno serán trasmitidas gradualmente hasta la mitocondria, el cromoplasto y, por supuesto, el núcleo, donde ocurrirán de nuevo cambios en el microentorno de las secuencias del ADN. La dinamización de los elementos marinos y la calidad de su

188

presencia es más determinante que en ninguna otra parte. Recordemos la acción de los elementos metálicos incluso en el material genético y la importancia de la forma de los oligoelementos necesarios para un desarrollo óptimo de la transcripción ADN-ARN. Hoy existen numerosos trabajos dedicados a la estructura del agua, soporte de fenómenos vitales, y su importancia. Más precisamente aún, el estudio del plasma marino, constituido por agua, y por sales minerales y oligoelementos, conduce a la consideración de que es la matriz fundamental de fenómenos biológicos, tanto oceánicos como humanos. Este trabajo abre la puerta al estudio de su aplicación en otras enfermedades: la senescencia de los procesos degenerativos y las llamadas enfermedades de la civilización. En conclusión, el plasma marino, actuando en la parte más básica del metabolismo de manera decisiva e inmediata sobre el estado fisiológico del plasma mineral humano, tiene un nivel de acción único que le es propio. Comprender este nivel de acción único es la clave que permite razonar sobre su uso terapéutico. El plasma marino no va a actuar contra tal o cual síntoma, sino que va a contribuir al buen funcionamiento del metabolismo. Regenera el medio interno favoreciendo de este modo la actividad celular, y toda la economía del organismo se endereza. Aplicación inespecífica. Al actuar sobre la base de los mecanismos fisiológicos, la acción del plasma marino es inespecífica. El mismo mecanismo se encuentra en diferentes procesos. La decisión de administrar plasma marino en solución isotónica viene determinada por la similitud de las causas, no de los síntomas. He aquí una aproximación, no exhaustiva, a los mecanismos que se encuentran en diferentes procesos patológicos (inflamación, infección) y al aspecto funcional de los oligoelementos. 1. Aspecto funcional de los oligoelementos. La función de los oligoelementos en el organismo es triple. En primer lugar estructuran la materia viva. Por ejemplo el zinc, por medio de las proteínas dedo («finger») de zinc, influye en la regulación de los genes y por tanto en la multiplicación y la diferenciación celular. Las enfermedades carenciales están vinculadas a este aspecto. En segundo lugar, los oligoelementos tienen un efecto catalítico. Sus funciones están ligadas a las de los enzimas y constituyen la clave de la química interna. Más del 25% de todos los enzimas conocidos contienen iones metálicos, es más: requieren la presencia de estos iones para ejercer su actividad. Los iones también pueden tener una función reguladora, en particular en las reacciones donde el ATP sirve de sustrato. Cuando el complejo ion-ATP sirve de sustrato, el exceso de uno o de otro es inhibidor. Este tipo de enzimas tiene acciones muy específicas y depende estrechamente del catión que tiene asociado. Como la afinidad a un catión dado varía de un metaloenzima a otro, la carencia de uno de estos metales acarreará la aparición progresiva de síntomas, en la medida en que aumente el número de circuitos enzimáticos cuya cinética esté perturbada. Es importante, pues, mantener no sólo una concentración óptima de cada oligoelemento sino también vigilar las concentraciones entre los diferentes elementos. En tercer lugar, en concentración ínfima, los oligoelementos tendrían una acción energética, un efecto desensibilizador. La administración terapéutica de los oligoelementos no debe, pues, estar ligada únicamente a las carencias. Como escribe Ménétrier: «Entonces tendríamos que admitir que los comportamientos de casi todos los individuos y que toda la evolución del ciclo natural de envejecimiento se basan en una carencia», y añade: «Dada la capacidad y la

189

eficacia de este efecto, existen pues unas condiciones particulares que dan a los oligoelementos un efecto de catálisis y no de corrección de la carencia». Más allá de la simple recarga mineral para la que es muy eficaz, el plasma marino tiene un impacto funcional considerable. Reúne el conjunto de aspectos para una actividad óptima de los oligoelementos en el organismo. Esto muestra la profundidad de su actividad integral. Más que el impacto específico de tal o cual elemento, se busca el equilibrio general. Por otra parte no hay antagonismo entre el hecho de prescribir un elemento para un fin específico, en combinación con un tratamiento para el equilibrio general: los dos se refuerzan. 2. Procesos infecciosos e inmunidad. Ciertos oligoelementos tienen una función fundamental en los mecanismos celulares que regulan los procesos inmunitarios. Actúan en el nivel de la actividad citotóxica macrofágica y de la función inmunomoduladora. Su carencia o insuficiencia de su utilización por los enzimas puede encontrarse en numerosas afecciones que van de la gripe al cáncer, como han mostrado numerosos trabajos. El desencadenamiento de las defensas inmunitarias humoral y celular (fagocitosis) aumenta las necesidades de ciertos elementos implicados en la lucha contra la destrucción celular. Los macrófagos liberan compuestos oxigenados, es decir radicales superoxidados, tóxicos para las células. Estos radicales retardan los intercambios y conducen a una alteración de la membrana de los corpúsculos celulares. Estos procesos y la implicación directa de los iones metabólicos como elementos del proceso inmunitario explican las posologías recomendables para este tipo de patologías: de medias a fuertes, con preferencia clara por la vía rectal. En los procesos infecciosos, el plasma marino actúa tanto a nivel funcional sobre el terreno orgánico como por implicación directa de iones metálicos en los mecanismos inmunitarios. Asegura la rehidratación necesaria en caso de diarreas infantiles de etiología viral o bacteriana. Es igualmente activo en la lucha contra los radicales libres y en la regulación de su producción. Su acción es específica y se aplica en cualquier parte del proceso. 3. Inflamación y radicales libres. La inflamación, conjunto de fenómenos complejos que responden a una agresión local, desencadena automáticamente una serie de reacciones inespecíficas, cualquiera que sea la etiología: mecanismo vascular, mecanismo celular. Los fenómentos inmunitarios tienen una función importante e incluso pueden convertirse en el factor desencadenante. Diversos oligoelementos están implicados en este proceso -cobre, zinc, selenio, manganeso- e intervendrán a diferentes niveles, sea modificando el automantenimiento del sistema proinflamatorio o impulsando la acción antiinflamatoria. En general, la intensidad de la respuesta está correlacionada con la capacidad de activación local de las reacciones de defensa como: 1. La secreción de citokinas (participan Cu y Zn). 2. La liberación de mediadores lipídicos (participa Se). 3. La producción de radicales libres oxigenados (participan Cu, Zn, Mn y Se). Las citoquinas ejercen una regulación intracelular entre la inducción y la inhibición de la producción de radicales libres. Cuando la concentración celular de radicales libres no se puede controlar o en caso de cronicidad, se producen daños en las células y sus constituyentes esenciales (poliartritis reumatoide, etc.). El estudio sucinto del proceso inflamatorio muestra de nuevo la importancia de los circuitos de regulación y del mantenimiento de la homeostasis. Un complejo conjunto de reacciones encuentra ahí su equilibrio en función de la acción relativa de diversos

190

oligoelementos. Estos fenómenos subrayan la importancia de un aporte equilibrante como el del plasma marino. Además éste Uso del plasma marino. No desarrollaré aquí el uso de la talasoterapia porque necesitaría otro tipo de acercamiento y más especialmente el de la kinesioterapia, la hidroterapia y la climatología. No voy a mencionar más que muy brevemente las aplicaciones de las soluciones masivas isotónicas inyectables, de las que en la actualidad no dispongo de datos con la calidad y precisión necesarias para un estudio satisfactorio. Este trabajo está en curso de realización. Otras publicaciones se harán eco de él. El plasma marino puede utilizarse en diferentes presentaciones galénicas: • Solución hipertónica (33%o) en dosis de 10 ml: principalmente para vía oral y excepcionalmente para instilación nasal. • Plasma marino en solución isotónica (9%o) estéril, apirógena, en ampollas de 10 ml: inyección subcutánea, intravenosa, mesoterapia, intrarrectal, vía oral y cutánea. • Plasma marino en solución hipertónica (25 %o) en pulverizador: pulverización cutánea y uso nasal. • Plasma marino en solución isotónica (9%o) en pulverizador: pulverización cutánea y uso nasal. Vías de absorción del plasma marino. 1. Uso externo: piel y mucosa nasal. Los pulverizadores permiten una aplicación cutánea en contacto directo con las zonas necesarias. No tiene un efecto significativo en el equilibrio general del organismo, pero es muy eficaz localmente. Se utiliza con una finalidad terapéutica o por comodidad e higiene. El pulverizador isotónico se utiliza para hidratar la piel y de las mucosas nasales, enjuagar las fosas nasales, el eczema seco, la psoriasis, las quemaduras de primer y segundo grado, la limpieza del conducto auditivo y la cicatrización. El pulverizador hipertónico se utiliza por su acción astringente. En el cuidado de la nariz y los senos asegura una acción de drenaje muy interesante a causa de la gradiente presión osmótica existente entre el pulverizador hipertónico al 25%o y el medio interno al 9%o. Después del uso del pulverizador hipertónico es necesario efectuar un enjuague mediante el pulverizador isotónico, que permita un restablecimiento inmediato del equilibrio hidroelectrolítico y descarte el riesgo de una inflamación por la sal que podría acarrear un uso prolongado sin enjuague. La acción del pulverizador hipertónico está recomendada en los casos de rinitis y de sinusitis. A nivel cutáneo se utiliza en caso de eczemas purulentos. El plasma marino isotónico también se utiliza para impregnar las compresas para curar quemaduras ligeras y para instilación nasal. 2. Vía oral. Para este uso, la forma más recomendada es la solución hipertónica en ampollas. El aporte cuantitativo es mayor y el coste menos elevado que la isotónica. Hay dos tomas posibles: conservando la solución en la boca durante uno a dos minutos y bebiendo un vaso de agua a continuación a fin de facilitar la asimilación; o bebiendo un vaso de agua en el que se haya diluido 10 ml. Para los recién nacidos, se añade unos mililitros de plasma hipertónico en el biberón, el 10% de su volumen, no más. Beberlo es más fácil que inyectarlo y preferible para la recarga mineral, para las astenias y anemias benignas, terrenos ligeramente debilitados y como complemento para la mayoría de los tratamientos del terreno así como asociarlo a la ingestión de oligoelementos. La vía oral se utiliza frecuentemente como complemento o como segundo paso para tratamientos por inyección subcutánea, intravenosa e intrarrectales. Como complemento alimenticio es de gran valor: completo, equilibrado, asimilable e inductor del equilibrio

191

mineral. Es recomendable tanto en caso de acidosis como de alcalosis. La vía oral está también especialmente adaptada para la regeneración de las mucosas intestinales. 3. Inyección subcutánea. La inyección subcutánea es el modo de absorción escogido cuando se quiere inducir una modificación del terreno con la ayuda del plasma marino isotónico. Las dosis deben ser adecuadas porque éste actúa como un espejo del estado del medio interno: revela las debilidades del terreno. El arte de la posología será actuar con moderación a fin de inducir una transformación progresiva, determinando la duración y las cantidades necesarias para alcanzar la dosis modificadora del terreno. Por regla general y exceptuando una intervención de urgencia (desequilibrio hídrico, tifus, cólera, diarreas, desnutrición crítica), cuanto mayor sea el desequilibrio del organismo, más reducidas deben ser las dosis iniciales. En la práctica, la transformación progresiva del terreno se comprueba por la aceptación perfecta de dosis mayores. Las inyecciones de plasma marino isotónico son generalmente indoloras en el momento de la inyección. Si los volúmenes son grandes, se forma una bolsa ubcutánea que se reabsorbe rápidamente dejando localmente una ligera sensibilidad durante uno o dos días. Las inyecciones son apirógenas. Las inyecciones subcutáneas se practican generalmente frente al omóplato o en la pared abdominal, algunas veces en el brazo o en el muslo según la preferencia emocional del paciente. 4. Inyección intravenosa. Al ser la sangre el tejido más ligado al medio interno, es especialmente receptiva a su acción terapéutica y un vector extremadamente rápido para su asimilación. Se escoge, pues, el uso de inyección intravenosa en todas las afecciones que conciernen a los tejidos sanguíneos, trastornos funcionales, desequilibrio del pH sanguíneo, en caso de alcalosis o acidosis y en enfermedades degenerativas de la sangre. Solamente en el caso de la anemia benigna el uso de plasma marino en solución hipertónica se muestra suficiente y más práctico. Como permite una asimilación muy rápida del plasma marino, se elige la inyección intravenosa en todos los casos de urgencia como la hiponatremia extrema y los shocks hemorrágicos y operatorios. En caso de colapso a consecuencia de una deshidratación, primero se da una inyección subcutánea masiva, sustituyéndose el producto clásico de rehidratación por plasma marino en solución isotónica, con una posología equivalente. El uso de inyecciones intravenosas masivas aún no ha se ha vuelto a experimentar. Cuando se haya experimentado de nuevo, publicaciones futuras desarrollarán ampliamente este tema. 5. Vía rectal. La vía rectal presenta diferentes ventajas: por una parte es fácil de aplicar, por otra la asimilación a través de la mucosa rectal es particularmente inmediata. Es la vía de absorción que más rápidamente afecta al tono físico. Esta vía de asimilación está indicada para todos los casos de urgencia e infecciones. Permite por ejemplo dar un impulso energético fugaz a los niños que presentan enfermedades infecciosas de repetición y que no acaban de conseguir un equilibrio satisfactorio. Puede elegirse para un tratamiento del terreno prolongado, administrado en pequeñas dosis. El uso rectal se realiza mediante una pera de lavativa clásica. La vía rectal sustituye a las inyecciones intravenosas y subcutáneas en los casos de pacientes refractarios a las inyecciones. En este caso se utiliza dosis similares pero prestando especial atención a las reacciones provocadas por las primeras tomas a fin de evitar cualquier efecto secundario desagradable. 6. Mesoterapia. Las microinyecciones están especialmente indicadas en reumatología y dermatología. Este tipo de aplicación se adapta bien a los problemas situados sobre la columna

192

vertebral y las articulaciones mayores. En caso de afecciones en los dedos, aunque eficaz, la mesoterapia puede resultar dolorosa, no por el hecho del plasma marino sino por la práctica de las microinyecciones. Están estudiándose otros métodos de administración, como la ionocinesis. Conclusión. Los resultados obtenidos tras la experimentación y la práctica médica confirman que entre el plasma marino y el plasma humano existe identidad fisiológica. El plasma marino se impone, pues, como el suero fisiológico por excelencia. Es una idea de incalculable valor. Induce el equilibrio mineral y regenera el medio interno. Se corresponde con un medio mineral en el que se desarrolla la vida celular y por tanto toda la actividad del organismo. Su efecto sobre la salud es considerable. Sea en forma de pulverizador, bebible, inyectable o aplicable por vía rectal, su uso ha dado prueba de su eficacia. Desde hoy ocupa un lugar de primer orden en el arsenal terapéutico y, en el porvenir, especialmente con las nuevas formas galénicas (bolsas de solución masiva) este lugar está llamado a desarrollarse. Bibliografía: Artola, Sylvie (1983) L’eau de mer, base d’un liquide physiologique naturel: les travaux de Quinton. Tesis en la Facultad de Farmacia de Burdeos II. Aubert, M.; J. Aubert (1968) Pouvoir autoépurateur de l’eau de mer et substances antibiotiques produites par les organismes marins. Gauthier, RIOM, tomo X. Aubert, M.; J. Aubert (1969) Océanographie médicale. Gauthier-Villars. Baillet, J.; E. Nortier (1992) Précis de physiologie humaine. Ellipse, tomo 1. Bensch (1966) Vertus thérapeutiques de l’eau de mer. Journal du médecin. Boulanger, P.; J. Polcnowski (1979) Biochimiemédicale. Masson, fasc. I. Brigo, B. (1992) La logique des oligoéléments. Boiron-Ariète Editions. Chappuis, Philippe (1991) Les oligoéléments en médecine et biologie. Ed. Lavoisier, Tech. & Doc. Copin-Mentégut (1993) Chimie marine. Océanis, vol. 19, fasc. 5. Deetzen P.; Boylan-Kramer (1978) Physiologie du rein et de l’équilibre hydroélectrolytique», Masson. Deville, Michel (1978) Le vrai problème des oligoéléments. Ed. du Centre de Recherche et d’Application sur les Oligoéléments Dupouy, A. (1993) Oligothérapie. Précis de clinique et de thérapeutique. Maloine. Favier, A. (1993) Place des radicaux Iibres de l’oxygène dans la réponse immunitaire. Vlle Journée de médecine fonctionnelle, 20-21 mars 1993, Abstracts JL, Eurotex A. Frexinos, J. (1983) Hépatogastroentérologie clinique. Scrinep, 2ª ed. Ganong, William (1979) Review of medical physiology. Lange. Genetet, B. (1989) Hématologie. Ed. Lavoisier, Tech. & Doc. Genin, Marie-Claire (1986) Pollution bactérienne et épuration naturelle de l’eau de mer en zone littorale. Facultad de Farmacia, Burdeos II. Girardier, Lucien (1978) Physiologie générale. Facultad de Medicina de Ginebra. Ivanoff, Alexandre (1975) Introduction à l’océanographie, propriétés physiques et chimiques des eaux de mer. Vuibert. Hermann, H.; J.F. Cier (1989) Précis de physiologie. Masson. Jarricot, Jean (1921) Le dispensaire marin. Masson. Jarricot, Jean (1938) Origines marines de la vie et pédiatrie. Mazel. Jarricot, Jean (1938) Pratique et résultats de la méthode marine de Quinton dans l’athrepsie et le choléra infantiles. La cure marine n°1.

193

Jarricot, Jean (1935) Quinton, I’eau de mer et l’homéopathie. Actes de la Société Rhodanienne d’Homéopathie. Lachèze, Gabriel (1905) De l’eau de mer et du sérum artificiel chez le nouveau né. Doin. Lautier, Raymond (1990) Magnésiothérapie. Ed. Naturazur. Lebeau, B. (1989) Pneumologie. Ellipse/Aupelf. Le Goh, Dany (1985) Contribution à la thalassothérapie dans le traitement des paradonthies. Tesis en la Universidad de Rennes. Lovelock, J.E. (1979) La terre est un etre vivant. Ed. du Rocher. Macé, Olivier; René Quinton (1912) Le plasma marin en injection souscutanée dans les gastroentérites infantiles. París. Ménétrier, J. (1967a) Introduction à une psychophysiologie expérimentale. Éd. Le François. Ménétrier, J. (1967b) La médecine des fonctions. Ed. Similia. Mirce, Franck (1984) Les sels minéraux et la santé de l’homme. Ed. Andrillon. Oren; Rapoport (1987) Extreme hypermagnesemia due to ingestion of Dead Sea water. Nephron. Pfeiffer, Carl; Pierre Gauthier (1983) Equilibre psychologique et oligoaliments. Achard. Quinton, René (1887) Hypothèse de l’eau de mer, milieu vital des organismes élevés. Société de Biologie. Quinton, René (1905) L’eau de mer, milieu organique. Masson. Quinton, René (1907) Les lois de constances originelles. Bulletin de la Société Francaise de Philosophie. Rambaud, J.C. (1993) Diarrhées aiguës infectieuses. Doin. Robert-Simon; René Quinton (1906) L’eau de mer, en injections isotoniques souscutanées dans le traitement de la tuberculose pulmonaire. Revue des Adocs. Saal, B. (1989) La force douce des oligoéléments. Robert Laffont. Sal, J. (1988) Les oligoéléments catalytiques en pratique journalière. Maloine. Tortora, Gérard; Nicholas Anagnostakos; (1988) Principe d’anatomie et de physiologie. Ed. De Boeck Université. Tourraine R.; J. Revuz (1991) Dermatologie clinique et vénéréologie. Abrégés. Masson. Vignon, G. (1988) Rheumatologie. Simep. Contacto: Institute of Aromatherapy Ramashanti, 45 balaji Nayar main Road, Balaji Nagar Ekkaduthangal. 600097 Chennai. Tamil Nadu. India.

La siguiente extracción de La Enciclopedia Científica de Medicina Natural, nos sirve de preámbulo a la selección de casos clínicos. Como se verá, los pareceres son muy diversos desde el punto de vista de los médicos. El Dr. Schneider, Alemán, y el Dr. Armijo, médico, catedrático de hidrología médica de la Universidad Complutense de Madrid, donde hemos expuesto los resultados de nuestros Dispensarios Marinos los últimos años, escribieron estos textos hace más de treinta años. Bástele al lector concluir, a partir de las aseveraciones de estos médicos, sobre la importancia de dar un lugar de primerísimo plano al agua de mar en nuestra dieta cotidiana. Nuestra propuesta, a medida que recibimos en nuestro propio organismo el agua de mar por diferentes vías (me refiero al equipo cercano de investigadores que en varios paises consumimos cada vez más agua de mar), es llegar a paliar la desnutrición en cualquiera de sus manifestaciones, pero sobre todo la que se produce por carencia casi total de alimentos, en zonas de sequía, por ejemplo, y que por lo tanto conduce, según muchas

194

estadísticas, a mucha muerte, de la cual creo que todos somos responsables en mayor o menor medida. Así que cuando estos médicos sugieren el uso de “un cocncentrado de agua de mar” en las cocinas, en vez de la sal común, al final del artículo, aceptan que las dosis a ingerir, en este caso con los alimentos, no tienen límite. Espero que sea el mismo lector, quien de una manera atenta, saque sus propias conclusiones. Nosotros solamente ponemos sobre el tapete las piezas dispersas de un gran rompecabezas. Tomamos de aquí y de allá y esperamos a los jóvenes inquietos, deseamos ardientemente que tengan su propio “eureka”, como nos sucedió a nosotros, y que a partir de dejar atrás también ellos sus miedos y la costra de domesticamiento a la que nos han sometido a todos desde nuestro nacimiento, ganando con el agua de mar la batalla contra los estorbos puestos a la armonía de los orígenes, vayamos juntos a compartirla con quienes quizás la necesiten más que nosotros. La experiencia de nuestros Dispensarios Marinos vuelve a demostrar que cada organismo , en última instancia, cuando le es proporcionada generosamente la que llamamos “sopa completa”, sale airoso, beneficiado de su acción nutritiva, y a partir de esta realidad, comienza el maravillosos camino a los orígenes, a la armonía diseñada por la naturaleza en esas condiciones de los orígenes, a los que siempre tiende la célula, como se demostrará a lo largo de este libro.

NATURAMA
Enciclopedia científica de medicina natural. ERNETS SCHNEIDE Doctor en Medicina Por la Universidad de Dusseldorf (RFA) LA SALUD POR LA NATURALEZA. Presentación: Prof. Dr. M. Armijo Catedrático de Hidrología Médica De la Universidad Complutense de MADRID Miembro de la Real Academia de Medicina. Es AGUA DE MAR BEBIDA La ingestión del agua de mar es uno de los remedios más antiguos que se conocen. Sabemos que Hipócrates recomendaba las curas de agua de mar. El daba a beber agua de mar, agua de lluvia y miel, en una mezcla a partes iguales, a sus pacientes. En estos últimos años, las curas del agua de mar en forma de bebida vienen gozando de creciente favor en Europa, (Esta enciclopedia se escribió en 1.975), señal de que cada día más personas buscan los remedios naturales, para compensar los perjuicios del modo de vida y de la alimentación modernos. ¿Cómo puede satisfacer estas necesidades el agua de mar? ¿Cómo explicar, a base de los datos actuales de la ciencia, su efecto curativo y regenerador y en qué casos se manifiesta?. Antes de contestar a estas preguntas, hay que reconocer, en primer lugar, que es difícil determinar qué efectos se deben al agua de mar, puesto que simultáneamente entran en juego otros factores del clima marítimo: Luz, aire, sol y baños de mar. Como dice el profesor Vogt, para emitir un juicio sobre esta cura se debe estudiar

195

minuciosamente el desarrollo de sus efectos sobre las personas y animales, haciendo abstracción de todos los demás factores. Además, el agua ordinaria, que bebemos diariamente, tiene una influencia probada sobre nuestro organismo (glándulas, órganos de excreción, composición mineral de los compartimentos líquidos del cuerpo, regulaciones neurohumorales), lo que hace muy difícil apreciar los efectos específicos del agua de mar. Por todo ello es indispensable estudiar previamente la composición de esta agua. Composición química del agua de mar. El agua de mar es una fuente natural de minerales y oligoelementos de interés vital. Antiguamente, la mayor parte de la sal consumida en la alimentación provenía del mar. Hoy en día usamos casi exclusivamente sal extraída de las minas , completamente purificada; ésta no contiene más que una sustancia mineral: cloruro sódico. Ahora bien, el agua de mar, lo mismo que la sal marina, contiene además del cloruro sódico como elemento principal, más de treinta sustancias minerales y oligoelementos, la mayoría de los cuales ejercen gran influencia sobre nuestras funciones de asimilación. He aquí las sustancias que han sido descubiertas en el agua de mar hasta el momento: Azufre (en forma de SO4), boro, bromo, calcio, carbono (en forma de HCO3), cloro, estroncio, magnesio, potasio, sodio. Entre los oligoelementos se encuentran: aluminio, arsénico, bario, cesio, cobalto, cobre, flúor, fósforo (en forma de fosfatos), hierro, litio, manganeso, mercurio, molibdeno, níquel, nitrógeno (en forma de nitratos y amoníaco), oro, plata, radio, rubidio, selenio, silicio, torio, uranio, vanadio, cinc y yodo. El agua de mar contiene en disolución un 3,5 % de minerales. Es decir que si hacemos hervir un litro de agua hasta su total evaporación obtendremos 35 gramos de sal marina. Este porcentaje es el que se toma como promedio, y es aproximadamente el del océano Atlántico. Algunos mares, sobre todo los pequeños y cerrados, pueden apartarse mucho de este porcentaje promedio. Sin embargo, hasta donde se haya podido comprobar, la sal marina siempre presenta los mismos componentes y en idéntica proporción. Esto quiere decir que toda el agua de mar libre de contaminación presenta los mismos componentes minerales, y que lo único que varía es su porcentaje global en relación con el agua Las diferencias que se pueden observar en los distintos autores, cuando dan los porcentajes de minerales de la sal marina no refinada, son debidas a la mayor o menor precisión de sus sistemas de medida. Se ha dicho con bastante razón que el agua de mar es un "extracto de la tierra". El agua de mar contiene en disolución un conjunto casi completo de los elementos que componen nuestro Planeta. Se ha observado que la proporción de minerales contenidos en el agua de mar es análoga a la del suero sanguíneo humano. A continuación ofrecemos en porcentaje de equivalente químicos (Eq %) la comparación de contenido de los principales componentes minerales del agua de mar con la sangre: Agua de mar CATIONES Sodio (Na) Potasio (K) Calcio (Ca) 73,0 1,6 3,4 Suero. 91,5 3,5 3,5

196

Magnesio (Mg) ANIONES Cloro (Cl) Sulfato (SO4) Bicarbonato (HCO3) fosfato (HPO4)

22,0 91,3 8,6 0,17 0,01

1,5 77,8 0,4 20,2 1,5

(Según Heubner, Jöllen, Zörkendörfer y Seifert) Según esta tabla se observa cierta analogía entre los componentes del agua de mar y los del suero sanguíneo. Ahora bien, hay tal diferencia en las proporciones (sobre todo del magnesio y bicarbonato), que no puede hablarse realmente de similitud de composición. ACCIÓN TERAPÉUTICA DEL AGUA DE MAR. Desde el punto de vista químico-farmacológico, el agua de mar, al igual que el agua salada con sal ordinaria y el "suero fisiológico", está compuesta fundamentalmente de cloruro sódico. La proporción del cloruro sódico excede a la de todos los demás elementos que entran en la composición del agua de mar. Sin embargo, los efectos de esta agua provienen, sobre todo, de combinaciones químicas, muy complejas, entre los distintos elementos que contiene, los cuales la hacen muy diferente de la simple sal común. Así, Loeb ha podido demostrar a base de experiencias, que un pez puede vivir cierto tiempo en agua destilada, prácticamente desprovista de un modo absoluto de sal. Si al agua de la pecera se le añade sal corriente en la misma concentración en que se halla en el agua de mar, se observan inmediatamente en el pez unos síntomas de envenenamiento que desaparecen apenas se agregan los elementos que faltan (calcio, potasio, magnesio). Así que, mientras la sal corriente, tomada sola, es un veneno, se convierte en un elemento vital una vez mezclada con otras sales. Contenido en oligoelementos del agua de mar. Los oligoelementos son elementos químicos necesarios para el buen funcionamiento del organismo, aunque aparecen en él en cantidades pequeñísimas, y que juegan un papel fundamental en las reacciones bioquímicas. El contenido del agua de mar en oligoelementos, es, sin embargo, completamente distinto del que tiene el suero sanguíneo. El contenido de oligoelementos, que aparecen en el agua de mar en forma de indicios, se indican en la tabla siguiente: AGUA DE Oligoelementos MAR mcg/1*

flúor.............................................. 1.400 aluminio........................................ 600 rubidio........................................... 200 litio................................................ 110

197

bario............................................... 50 yodo................................................ 50 arsénico .......................................... 15 silicio..........................................10-1.500 amoniaco......................................... 5,50 cobre................................................ 5 manganeso....................................... 5 cinc................................................... 5 selenio............................................... 4 cesio.................................................. 2 hierro................................................. 2 uranio................................................. 2 torio.................................................... 1 nitrato............................................. 1-600 fósforo............................................ 1-600 nitrito......................................... 0,5 - 50 molibdeno.......................................... 0,5 vanadio............................................... 0,3 plata.................................................... 0,3 níquel.................................................. 0,1 mercurio..............................................0,03 oro.....................................................0,004 radio.................................................... 10-7 • mcg/L = microgramos/litro (Según Wattenberg)

Aún sabemos poco acerca de la importancia de los oligoelementos para los seres que viven en el mar. Tampoco podemos asegurar, que, en estas cantidades infinitesimales, muchas de estas sustancias ejerzan un efecto reconocible sobre el organismo humano. Pero entre ellas, la alta proporción de flúor puede usarse terapéuticamente, lo mismo que el magnesio, entre los principales elementos constituyentes del agua de mar. El cloruro sódico contenido en el agua de mar, actúa directamente sobre las mucosas de la boca, la laringe y el conducto gastrointestinal; en cambio, los demás componentes del agua de mar ejercen su acción más eficaz después de pasar a la sangre. El agua de mar tiene una concentración media de sales 3,5 % que puede ser absorbida por el organismo humano sin previa dilución. Efectos del agua de mar Apenas absorbida, el agua de mar, actúa sobre las mucosas del estómago. Generalmente, al igual que la sal corriente, estimula la secreción del jugo y la acidez gástrica ( Boas, Brüning, Dapper, Grafe, Hachner, Roempler). Algunos estudiosos ( como Carles y Barreré) han comprobado también una disminución de la hiperacidez gástrica. Esta hiperacidez provendría de la inflamación de la mucosa gástrica, y el agua de mar, pese a su efecto estimulante, lograría sanarla.

198

El agua de mar permanece en el estómago más tiempo que el agua potable, llega luego a los intestinos en forma de solución hipertónica, haciéndoles excretar agua por su efecto osmótico, y provocando contracciones intestinales más fuertes y rápidas. El agua de mar llega hasta el final del intestino, lo que puede provocar un efecto de evacuación, según la dosis. Loth, ha comprobado que, durante una cura por agua de mar bebida, se logran efectos laxantes con la ingestión de una cantidad de agua de mar equivalente a, por lo menos, diez gramos de sal corriente (unos 300 cc de agua de mar, de una salinidad del 3,5 %) Un volumen menor de agua de mar no produce efecto purgante, pero igualmente contribuye a limpiar la parte superior de los intestinos de mucosidad y bacterias, la absorción de la solución salina por las mucosas del intestino se hace más fácil. También se ha probado, sin lugar a dudas, que el agua de mar incrementa la secreción de bilis, mejorando la función secretora de las células del hígado (efecto colerético) e intensificando la facultad de evacuación de la vesícula biliar (efecto colagogo: Roempler, Stransky, Frndé, Labgner). Este efecto se atribuye al cloruro sódico y a las sales magnésicas. En 1753, Rusell recomendaba ya agua de mar en casos de ictericia y de cirrosis hepática. Gisevius la usaba con éxito para los trastornos crónicos de la vesícula biliar, Clarke para todas las afecciones biliares y Schlegel para las afecciones de la vena porta. El efecto del agua de mar sobre la circulación sanguínea ha sido apreciado, en la práctica, como muy interesante e importante. En casos de hipertensión arterial, algunos estudiosos (Heisler, Schlegel, Siemens, Haeberlin) han podido observar una disminución de la frecuencia de las pulsaciones acompañadas de un aumento del rendimiento intelectual. Este resultado es aún más sombroso puesto que, por regla general, para la hipertensión se prescribe un régimen sin sal (Volhard, Koc). Este descenso de la tensión se debería a la presencia en el agua de mar de los antídotos del sodio (calcio, potasio y magnesio) que lo neutralizan. Además, Keeser descubrió que el magnesio actúa sobre la arteriosclerosis. En efecto, el magnesio acrecienta el poder que tiene el suero sanguíneo de disolver el colesterol. La aplicación de esta propiedad previene los accesos precoces de la arteriosclerosis. Por este motivo, la cura de bebida de agua de mar de una duración de cinco semanas (suficiente para provocar un aumento del contenido de magnesio de la sangre) constituye una excelente medida preventiva contra la arteriosclerosis. La mayor solubilidad del colesterol en la sangre debido al magnesio, explica también el efecto de reducción de la presión sanguínea del agua de mar, ya que el colesterol se incluye entre las causas de hipertensión al producir arteriosclerosis. De acuerdo con algunas observaciones médicas, los espasmos vasculares (angina de pecho, jaqueca) se atenúan con el consumo de agua de mar. Según la intensidad del efecto de evacuación es de esperar también una repercusión sobre el equilibrio hídrico del organismo. Cuando este efecto se ha logrado por una concentración de agua de mar o por otra solución hipertónica, se produce una excreción de agua en el intestino, disminuyendo el contenido en agua en el organismo. Como ya se ha dicho a propósito de la influencia sobre los intestinos, hay que beber un volumen de agua correspondiente a diez gramos de sal marina (unos 300 cc de agua de mar sin diluir) para producir la evacuación. Si este volumen es menor, la sal será absorbida en gran parte por los intestinos. La acción del agua de mar es igualmente importante sobre los riñones y las vías urinarias. La eliminación del agua se intensifica probablemente, gracias a los antídotos del sodio, el cual, de por sí, produciría el efecto contrario. Las sustancias contenidas en la orina especialmente el ácido úrico, se eliminan en mayor medida, (Zörkendörfer, Seirfert,

199

Frey, Dapper, Von Noorden). Pero este efecto depende de una dosis bastante alta, aún no definida con precisión para cada caso individual. El agua de mar y el metabolismo mineral. Queda por definir como puede actuar la cura de agua de mar bebida sobre el metabolismo mineral del hombre. Es una cuestión delicada, porque pueden intervenir otros factores (por ejemplo ciertas hormonas), puesto que la ingestión de agua dulce puede, ya por sí misma, acarrear un cambio notable de dicho metabolismo. Mientras se cuente solamente con experiencias hechas en animales , será difícil aplicar al hombre los resultados obtenidos. En estas investigaciones debe partirse del hecho, conocido desde hace tiempo, de que la sangre tiende a mantener constante su concentración de sales. Hay que destacar que la composición de la sangre no tiende a modificarse como consecuencia del aporte de sales. Por consiguiente en el curso de la cura no se aprecia, en un individuo sano, ninguna alteración notable en el contenido de sales minerales de la sangre (si no existen influencias perturbadoras externas o internas). Desde luego que una carencia persistente de una o varias sales minerales puede producir trastornos a veces muy graves en el organismo; dándose esto con el potasio, el sodio, el calcio, el magnesio y el hierro. Una alimentación desprovista por largo tiempo de frutas y verduras crudas y que no emplee más que sal corriente (ClNa)- por consiguiente, privada de todos los minerales esenciales: potasio, calcio y magnesio - produce un desequilibrio mineral del organismo, que se manifestará con trastornos hepáticos, gástricos e intestinales (estreñimiento), e incluso con alteraciones en la piel. Hablamos con frecuencia de los "perjuicios de la civilización", pero hay que reconocer que estos se deben a menudo a nuestra alimentación artificial, desprovista de los elemento esenciales. La absorción del agua de mar normaliza lentamente el contenido de sales minerales del cuerpo y estimula las glándulas del estómago, el hígado y el páncreas. En nuestra actual forma de vida y alimentación existe seguramente una serie de carencias minerales no aparentes y difícilmente demostrables, que en realidad no provocan cuadros patológicos impresionantes, pero que perjudican de forma importante el estado general, la capacidad de rendimiento y el estado de ánimo de las personas. El efecto vivificante del agua de mar sobre todo el organismo y la compensación de la falta de minerales y otras sustancias, tiene aquí una importancia especial. Experiencias clínicas Jaup hizo un estudio experimental para determinar la influencia de las curas con agua de mar como bebida sobre la asimilación de los minerales en las personas sanas. Las experiencias se hicieron con siete personas y duraron treinta días en total. Se usó agua de Mar del Norte (hipertónica), del Báltico (isotónica) y agua de manantial (hipotónica) Se complementó con agua mineral, solamente del decimoquinto al vigésimoquinto día. Jaup llegó a las siguientes conclusiones. 1. Ningún cambio notable en la concentración de minerales de la sangre. 2. El volumen de sodio y de cloro sobrantes fue eliminado durante la cura. 3. En el curso de todos los experimentos pudo apreciarse un aumento de la eliminación de fósforo.

200

4. En todos los casos la cura tuvo efectos innegables sobre la asimilación del calcio y magnesio por el organismo, dando lugar, a la vez, a una mejor fijación de estas sustancias y a una mejor eliminación. Sin embargo estas experiencias no pueden suponer más que un primer acercamiento a la cuestión, toda vez que su duración fue demasiado breve, y muy reducidos el número de individuos participantes en el estudio. En cambio, las experiencias con animales son más fáciles y sencillas de hacer. Las que Kühnau realizó en ratas durante cinco semanas demostraron que una cura ininterrumpida y de larga duración provocaba una verdadera transmineralización correspondiente a un enriquecimiento extraordinario de magnesio y a una falta considerable de la relación magnesio-calcio en el conjunto del organismo. Yo saco en conclusión, en lo que puedan ser aplicables al hombre los resultados obtenidos con animales, que el efecto de la cura a base de agua de mar bebida reside en el enriquecimiento en magnesio. El aumento de los índices de magnesio en el organismo calma los nervios, facilita la asimilación de los hidratos de carbono (esencial para los diabéticos) y previene la formación de cálculos de oxalato en las vías urinarias (favorecidos por la carencia de magnesio). (Evans, Warson, Hammersten.) El magnesio. Normalmente, el hombre encuentra la cantidad de magnesio necesaria para su organismo en la clorofila contenida en las verduras. El magnesio se disocia y absorbe por acción de los jugos gástricos, de lo fermentos de la digestión y de las bacterias intestinales. Si el índice de magnesio del plasma sanguíneo baja a causa de carencias alimentarias (por no tomar vegetales crudos) de la tasa normal de 2-3 mg % a 1 mg %, aumenta la excitabilidad nerviosa, así como la concentración de colesterol y de residuos nitrogenados de la sangre (Heupke, Rost), de lo que derivan trastornos graves del metabolismo. Según Delbert, el magnesio previene el cáncer, porque hace desaparecer el potasio que se encuentra en la mayoría de los tumores. Delbert considera también el magnesio como el "motor" de la energía muscular, de la actividad cerebral y de la fecundidad. Si se les proporciona a las ratas una nutrición sumamente pobre en magnesio, mueren en pocos días a causas de fallos cardíacos y espasmos. La carencia de magnesio en la sangre, que se observa frecuentemente en los trastornos del ritmo cardíaco, puede combatirse con una cura de agua de mar, ya que el contenido de magnesio de la sangre se normaliza en el plazo de cuatro a seis semanas en el transcurso de una cura de agua de mar. Efectos en las afecciones bucales y dentales. El fluor. El doctor Boisniere estomatólogo de Cannes (Francia) ha obtenido éxito importantes en casos de paradontosis, prescribiendo enjuagues con agua de mar. Su método consiste en la realización de diez a quince enjuagues tres veces por semana. Este médico atribuye el efecto curativo a la acción mecánica y química del agua de mar, que limpia y purifica los tejidos de las encías. Desde que se conoce el poder profiláctico del fluor sobre las caries dentales, el agua de mar y la sal marina tienen amplio empleo contra estas afecciones. En efecto, el agua de mar contiene de 1,4 a 2,7 miligramos de flúor por litro, el cual absorbido por la sangre, se deposita principalmente en los dientes y huesos. Algunos estados norteamericanos y ciertas ciudades europeas practican la fluorización general

201

del agua potable. Basta con añadir, al agua potable de 1 a 1,5 miligramos de fluor por litro. Pero bebiendo agua de mar se obtiene el mismo efecto, de una manera sencilla y natural, por lo que la fluorización del agua potable, que no está aceptada como conveniente por todos los científicos, resultaría innecesaria. El poder bactericida del agua de mar. Hablemos también un poco del poder bactericida del agua de mar, admitido desde hace unos 75 años , pero cuyos fundamentos no se conocen a la perfección. Puede deberse a cusas físicas (efecto osmótico producido por la presencia o ausencia de gases disueltos en el agua), biológicas (actividad bactericida de ciertos virus) o químicas (elementos bactericidas). Pero, según nuevas investigaciones, se debe a una combinación química que tiende a destruir los microbios gran positivos (es decir, los que pueden teñirse por el método Gram, como los estreptococos, y estafilococos), así como las bacterias de la difteria y los bacilos. En estos exámenes se ha descubierto un hecho muy importante: el agua de mar ejerce una influencia mayor sobre los gérmenes piógenos (que causan pus) que se han vuelto resistentes a la penicilina, que sobre los demás. Es probable que eso se deba a la presencia en el agua de mar de una sustancia orgánica proveniente de las secreciones de los moluscos, que paralizaría el desarrollo de los microbios. Investigadores norteamericanos (Bacará y otros) han estudiado la longevidad de las bacterias gran negativas (bacterias intestinales en su mayoría, sobre todo colibacilos), llevadas al mar por los ríos contaminados y las aguas residuales. Y han llegado a la conclusión de que el agua de mar cumple una acción antibiótica sobre los colibacilos, propiedad que atribuyen a la flora marítima.. Conservada largo tiempo no pierde su poder bactericida, por el contrario, éste aumenta, y en verano es diez veces más poderoso que en invierno. Efectos sobre la piel Se conocen los éxitos obtenidos, con agua de mar, en el tratamiento de una serie de enfermedades de la piel, en uso interno y externo. (Se trata de trastornos graves del metabolismo que se manifiestan en la piel, pero no de afecciones dérmicas características).En estos casos se trata de lograr, merced a un régimen y un tratamiento con inyecciones de agua de mar, un cambio completo del estado general, en el cual desempeñe un papel considerable el equilibrio electrolítico. El agua de mar ejerce un efecto saludable sobre este equilibrio, que a menudo se perturba. Los efectos muy notables, y a veces hasta tóxicos, del sodio tomado aisladamente, son contrarrestados por la presencia del magnesio, su antídoto. En caso de alteraciones de los vasos sanguíneos, el aumento del índice de magnesio en la sangre produce una acción calmante, relajante y curativa. El sulfato, en cantidades importantes, estimula el funcionamiento de la vesícula biliar y del hígado y puede a menudo producir un efecto laxante. Incluso los vestigios de elementos contenidos en el agua de mar poseen efectos específicos nada despreciables. El cobalto aumenta la acción desintoxicante del hígado, el arsénico actúa sobre la piel y estimula la hematopoyesis (producción de células sanguíneas), el cobre es antialérgico, el manganeso activa la asimilación de los fermentos (y ambos favorecen la hematopoyesis,) el azufre estimula el metabolismo y es necesario para producir albúmina. Estas diversas influencias contribuyen a la cura de las afecciones de la piel que acabamos de mencionar.

202

La experiencia del profesos Ruzicka nos permite sacar conclusiones muy interesantes, El logró curarse a sí mismo de un impétigo (infección de la piel) merced a una cura de agua de mar bebida. Se puede aliviar con mucha eficacia a los enfermos de psoriasis por medio de compresas de agua de mar pura. Estas compresas también se aplican antes de exponer la piel a radiaciones solares muy fuertes, para provocar un eritema característico. Indicaciones del agua de mar bebida. En resumen, el agua de mar bebida se recomienda para los casos siguientes. Trastornos nerviosos: astenia de origen nervioso e insomnio nervioso sin causas orgánicas, convalecencia. Alergias: fiebre del heno, asma bronquial, respiratorias. sinusitis y afecciones de las vías

Afecciones tuberculosas: escrófula, tuberculosis (medida preventiva), tuberculosis pulmonar latente, tuberculosis ganglionar, osteítis tuberculosa, tuberculosis de la piel. Afecciones de la piel: diatesis exudativa y costra meliférica, eccema crónico de origen alérgico o hereditario, furuncolosis y piodermitis, seborrea, prurigo crónico, ciertas formas de eccemas, tiña plana modular, psoriasis, herpes, llagas purulentas, úlcera de la pierna, abscesos, ántrax, flemones. Afecciones del aparato digestivo: caries y paradontosis, gastritis aguda y crónica, úlceras de estómago y duodeno, hiper e hiperclorhidia, anorexia y dispepsia, insuficiencia hepática y biliar y estreñimiento crónico. El agua de mar, mucha más que la dulce es un medio que estimula la actividad intestinal, sin producir desmineralización como algunos laxantes. Afecciones de las glándulas endocrinas: bocio por falta de yodo, diabetes, trastornos de la menstruación de origen hormonal, trastornos del crecimiento y de la senilidad, hipo funcionamiento de las glándulas suprarrenales. El agua de mar produce efectos tan variados como su propia composición, y debiéramos usarla con mayor frecuencia, toda vez que constituye un medio curativo y preventivo natural, carente prácticamente de contraindicaciones. Por esos motivos, es aconsejable, en la cocina, reemplazar la sal corriente por un concentrado de agua de mar.

SELECCIÓN DE CASOS CLÍNICOS
Esta sección del libro la hacemos en forma descriptiva y narrativa, obviando datos personales que reposan solamente en nuestros archivos confidenciales, suficientemente sustentados y respaldados por los informes médicos de cada lugar de procedencia del caso. Los miles de casos narrados en congresos, visitas a zonas de emergencia, aledañas a los Dispensarios Marinos, o en los centros de distribución instalados en esquinas, tiendas naturistas, cafeterías, zonas deportivas, centros culturales etc. Hace

203

unos meses (hoy es 23 de septiembre de 2004) la cadena televisiva más importante de Colombia (Caracol) emitió en el noticiero de mayor audiencia en el país la experiencia de dar a beber agua de mar a niños de una zona muy deprimida de la ciudad de Medellín. A los pocos días me telefoneó desde Cartagena el responsable de uno de nuestros Dispensarios Marinos, para contarme con gran alegría la forma masiva como estaban acudiendo las personas a la playa a recoger agua de mar, pues, me dijo, las televisiones locales retransmitieron la nota por tres días. Ese es nuestro objetivo principal: Socializar el consumo gratuito de agua de mar en zonas de no emergencia extrema, como preámbulo al ingreso del método marino donde realmente se necesita, no sólo para paliar la desnutrición en cualquiera de sus formas sino, sobre todo, para detener las muertes por desnutrición. Somos concientes de que, a pesar de nuestra presencia en el tercer país más pobre del mundo (Nicaragua) y en el pueblo que ocupa el tercer lugar en índices de desnutrición de Latinoamérica (El Santuario), nos estamos preparando para atender directamente en paises como Etiopía y La India. Iniciamos esta sección con las experiencias que más se parecen a nuestro deber ser como proyecto, mejor dicho al deber ser del agua de mar cuando cumpla su función de nutridora básica en los organismos que así lo requieran. Comenzamos con una breve comunicación del Dr. Angel Gracia Rodrigo, autor del libro “El poder terapéutico del agua de mar, Nutrición orgánica”: Personalmente, he experimentado por 3 días como náufrago. Una rememoranza al estilo Bombard, (autor del libro “Náufrago voluntario”), guardando las distancias. Alimentándome e hidratándome exclusivamente con 1.250cc., litro y cuarto, de agua de mar diario. No era la primera vez que manejábamos esas cantidades; cantidades importantes se han inyectado también. Hice ejercicios aeróbicos por 3 horas diarias. No tuve sensación de hambre alguna hasta el quinto día. Perdí 2 Kg. por día; 6 Kg. en total. Lo hice con otro colega que persistió por 4 días. Fue en Fuerteventura, puerto Morro Jable. Durante la última Semana Santa (1904). Estuvimos controlados por el departamento de rescate de Pájara (Fuerteventura, Islas Canarias) dirigido por Frank Torres, el oficial encargado de todos los periplos ocasionados por las pateras que llegan a esa zona. Personaje incomparable de gran experiencia en materia de naufragios. Los casos de hipertensos registrados por los médicos de los Dispensarios Marinos sobrepasan varios centenares. Dejaron de tomar los fármacos convencionales, definitivamente, entre los dos y los seis meses después de hacer tratamiento con agua de mar. Los pacientes aprenden a beber el agua de mar. Cocinan con agua de mar. Y progresivamente van aumentando las cantidades, hasta llegar a 500cc. ó más. CONCLUSIÓN Mis riñones y los de miles de personas más que bebemos agua de mar hipertónica, diariamente en la cantidad de medio litro, son el testimonio de que los paradigmas sobre la nefrología tradicional, de los que tanto se habla alrededor de la hipertensión arterial cuando se relacionan con el agua de mar, necesitan una revisión científica para que nos expliquen por qué los HECHOS son muy distintos a los paradigmas oficiales que rigen el tema en aprecio, el del Agua de Mar. No hacerlo irá en perjuicio, no sólo de la terapia de la hipertensión, sino de la solución a la desnutrición del tercer mundo con el Agua de Mar, que resulta gratis. Todos los años

204

mueren en el mundo diez millones de niños inocentes por hambre y desnutrición; catástrofe que se podría remediar a través de los DISPENSARIOS MARINOS que AQUAMARIS Y PRODIMAR promueven en África y Suramérica, pero que se ven frenados por los paradigmas dogmáticos que el oficialismo internacional promueve en beneficio de las transnacionales farmacéuticas y en detrimento de la Salud Pública Mundial.

La Dra. Teresa Ilari, Catalana y voluntaria de hace más de 20 años en solidaridad con el pueblo Nicaragüense, me acogió hace unos meses, por sugerencia del padre jesuita Paco Xammar y permitió que la semilla de los Dispensarios Marinos fuera sembrada en Centroamérica. Ella, al lado de la Hermana Julie Marciaq, Panameña y voluntaria también por más de treinta años con el pueblo Nicaragüense, con otros amigos suyos Nicaragüenses, han regado la semilla que posiblemente nos acercará mucho al sueño de volver el mar al interior de los organismos cansados y débiles, hasta moribundos, con la generosidad y gratuidad que nos quiere enseñar el mar. El siguiente es un aparte de los escasísimos emails que en medio de sus ocupaciones me ha logrado escribir, en este caso a pocos dias de mi partida de “su país”: Apreciado Laureano: Recibí tu correo. Gracias por incluirme en la mesa redonda. Me dio alegría saber que Silvio Veitia está de lleno en el proyecto y que va a poder participar en el congreso. La amiga que nos hizo la conexión con él también va a viajar conmigo a España y va a participar en el congreso. Necesita para fines de visa de tránsito en EEUU una invitación para que asista al congreso, si se la puedes mandar. Se llama Dynarcelia López Gómez. Estoy queriendo conquistar a favor del proyecto a la licenciada Flor de Mª Hidalgo, coordinadora de la oficina de la Secretaría Permanente del Parlamento Indígena de América en Nicaragua, que es quien está promoviendo una ley que regulara la práctica de las medicinas alternativas, y nos interesa mucho que los dispensarios marinos figuren en esta ley. Pienso que si ella asiste al congreso y puede hablar con los expertos internacionales se va a convencer de las bondades del agua de mar y nos puede apoyar plenamente. Necesita que le mandes una invitación para asistir al congreso, que le llegue el original ( por DHL ?), ya que con ella va a buscar el financiamiento del viaje y otros gastos en la OPS. Dirigida a su nombre, su cargo, y la dirección sería la Asamblea Nacional, que es el poder legislativo del estado de Nicaragua. Ayer fuimos a recoger agua de mar a Pochomil. Se llenaron 34 bidones de 8 galones y otros pequeños. Asistieron unas 40 personas voluntarias y conseguimos un bus de la UNAN (Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua ) para transportarnos. Va creciendo el interés en el consumo del agua de mar y tenemos bastante casuística. Legaron 3 periodistas de TELEMUNDO que van a hacer un amplio reportaje sobre el uso del agua de mar para la recuperación nutricional de niños menores de 6 años, y filmarán todo el proceso de recogida, análisis del agua, convencimiento de los padres de los niños, ingesta y resultados. Probablemente grabe como de paso los resultados con de adultos, que son los que yo manejo. En Ciudad Sandino unos 25 niños ya están tomando el agua de mar y están sujetos a un estudio de la UNAN de seguimiento de los valores mantropométricos. No hemos podido empezar a plenitud con el preescolar de la parroquia porque no tengo a nadie que se haga cargo y yo no doy al abasto con tantas responsabilidades y pacientes.

205

Pero en adultos se esta usando bastante y hay unos 15 focos de distribución de agua de mar o dispensarios marinos, que tenemos que organizar mejor par tener la casuística mejor controlada y la información centralizada para poder mandártela. Todo es incipiente y vamos a tratar de organizarlo lo mejor posible. Estoy tratando de convencer a la hna. Julie Marciacq, responsable de la red de medicina natural de Cantera, para que intente buscar el financiamiento para asistir al congreso de las Islas Canarias, porque ella es una de las personas que más se está entregando a esta misión. Debo a ir a ver a varios pacientes que me están esperando. Te escribo próximamente. Un abrazo Maria Teresa Acabo de recibir el siguiente informe de Nicaragua. Realmente estaba triste por no poder incluir en este libro los primeros resultados obtenidos por este grupo de voluntarios de los Dispensarios Marinos. A ellos se les encomendó la misisón de irradiar desde Centroamérica uno de los modelos de punta para el ingreso definitivo del proyecto en La India y Etiopía. Juzgue el lector por sus propios medios acerca de la responsabilidad de estas personas, para mí, admirables. INFORME SOBRE LOS DISPENSARIOS MARINOS DE NICARAGUA EN SU PRIMER AÑO DE FUNCIONAMIENTO (1.9.03 AL 1.9.04 ) Al cumplir un año de su funcionamiento, los dispensarios marinos de Nicaragua seguimos impulsando el uso de agua de mar en la población de Managua , capital, y otros 7 municipios del país: Masaya, Estelí, Jinotepe, Granada, Juigalpa, Ciudad Sandino y San Juan del Sur. Contamos con 23 dispensarios marinos en Managua, 10 en los otros municipios y 2 centros infantiles, con una cobertura de 1223 personas, de las cuales 57 son niños desnutridos atendidos en un preescolar de Ciudad Sandino y en un comedor infantil de Jinotepe. La mayoría de los dispensarios marinos de Managua están ubicados en los consultorios adscritos a la red de Medicina Natural de Cantera y coordinados por la hermana Julie Marciacq. La población rural ha solicitado charlas informativas sobre el uso del agua de mar, las que han impartido periódicamente Julie Marciacq, Dynarcelia López y la Dra. María Teresa Ilari en los municipios anteriormente mencionados. Posteriormente estos grupos poblacionales se han organizado de manera independiente y se han incorporado al consumo de agua de mar, con un abastecimiento directo en los balnearios cercanos o en la clínica Sto. Domingo, que sigue siendo el principal centro de acopio, de la población y de la mayoría de dispensarios marinos de Managua. Se han realizado viajes periódicos al mar con una frecuencia mensual. Participan los promotores de salud de la red de Cantera y sus familiares y amigos, que de forma festiva y voluntaria viajan a los balnearios para ayudar a llenar los 60 bidones de 32 litros y cargarlos en el camión prestado por uno de los colaboradores. Así mismo hemos tenido la colaboración solidaria de la UNAN ( Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua ) y en algunas ocasiones de la UCA ( Universidad Centroamericana ) que nos prestan los buses para trasladar a los voluntarios

206

El Centro de Diagnóstico del Ministerio de Salud coopera con el análisis microbiológico de las muestras del agua en fresco y del agua almacenada en los centros, obteniéndose siempre resultados satisfactorios. El elemento clave del programa es la labor de concientización en la que todos participamos. Esto se hace a través de: charlas, información por escrito que se le brinda a las personas interesadas, artículos en los periódicos y programas en la televisión, y los testimonios de los mismos pacientes, que transmiten de unos a otros la información e inducen a muchos que busquen como obtener y utilizar el agua de mar. El uso de agua de mar se está popularizando cada vez más en Nicaragua. El uso terapéutico del agua de mar se da principalmente por vía oral. Las principales indicaciones, como se puede apreciar en la tabla adjunta, son: • sistema digestivo: estreñimiento, gastritis colitis, dispepsias y flatulencia, diarrea, parasitosis, esteatosis hepática, cirrosis postalcohólica • sistema respiratorio: tos, asma, gripe, rinitis alérgica, sinusitis, tuberculosis... • enfermedades piel: psoriasis, úlceras varicosas y de decúbito, erisipela, micosis, heridas • sistema cardiovascular: hipertensión arterial, insuficiencia caardíaca, arritmias, varices de miembros inferiores, insuficiencia venosa, edemas... • sistema endocrino: diabetes, obesidad, patologías de la tiroides • sistema músculoesquelético: artritis reumatoidea, artrosis, poliartralgias y polimialgias en general, esguinces, calambres • sistema nervioso: cefaleas y migraña, insomnio, cuadros de ansiedad y depresión • aparato reproductor: problemas menstruales, hemorragias, leucorrea, complemento nutricional en embarazo y lactancia • sistema excretor: nefrolitiasis, cistitis, insuficiencia renal... Se han tenido buenos resultados en adicciones tales como alcoholismo y tabaquismo. Los pacientes refieren que mejora su estado general, su energía y las ganas de vivir. Aumenta las defensas inmunológicas y ayuda a desintoxicar el organismo. Algunos terapeutas inclusive lo indican como lavado colónico. Otras vías de administración son: tópica en enfermedades de la piel, pedilubios, en los oídos, por vía nasal y en los ojos. En familiares de algunos terapeutas se ha utilizado la vía intravenosa con sorprendentes resultados. También se ha usado en mesoterapia en unos cien pacientes, por vía intradérmica en puntos acupunturales y zonas de dolor, para pacientes con problemas articulares lumbociatalgias y dolores en general. Posteriormente se enviará informe detallado de este programa. Carolina Rojas ha tenido experiencia de administración subcutánea en aplicaciones veterinarias en los perros. También se enviará informe. El programa de dispensarios marinos está muy animado. Conociendo que uno de los principales problemas de Nicaragua es la desnutrición infantil, en estos momentos estamos poniendo mayor énfasis en el desarrollo del programa en los preescolares y comedores infantiles. Realizamos charlas para lograr mayor concientización y compromiso de padres/ madres de familia, educadores y personal voluntario. Este

207

proceso es más lento, pero queremos lograr que los padres firmen un consentimiento informado y se comprometan a seguir el consumo del agua en sus casas. También organizamos las mediciones antropométricas periódicas de los niños/as para conocer el estado nutricional inicial y monitorear los resultados posteriores. En algunos casos tenemos el apoyo de estudiantes de segundo año de medicina de la UNAN. Para el próximo año pensamos ampliar la cobertura a otros preescolares y comedores infantiles del país, y abrir más dispensarios marinos a nivel nacional. EL USO TERAPÉUTICO DEL AGUA DE MAR POR VIA PARENTERAL EN NICARAGUA Testimonio personal e Informe del trabajo realizado por la Dra. Rubí María Selva, médica general- Naturo-Ortopática. Iniciaré con una breve reseña de cómo me enteré de esta maravillosa terapia del agua de mar. Hace un año fuí invitada por la Doctora María Teresa Ilari a la conferencia que impartió Laureano Domínguez en el auditorio de la Universidad Centroamericana (UCA).. Motivada por esta presentación inicié mi propia terapia tomando agua de mar en el mismo momento que nos la ofreció Laureano. Al día siguiente le acompañamos al balneario de Pochomil a recolectar varios bidones. Cuatro médicos Naturo-Ortopáticos empezamos la experiencia de administración por vía parenteral, inyectándonos 20 cc por vía intravenosa una vez cada 3 días durante un mes. El resultado de la terapia fue para mi sorprendente. Tenía dolores en todo el cuerpo y al día siguiente de la terapia no sentía dolor alguno. Después de un mes de tratamiento, intercambiando la experiencia con mis compañeros, llegamos a la conclusión que habíamos logrado una gran mejoría en nuestra salud. A partir de este momento cada quien realizó sus propias experiencias. Por mi parte decidí la mesoterapia utilizando el plasma marino en mi propio cuerpo para diferentes dolencias, como migraña, dolores menstruales, lumbalgia, etc, observando la desaparición de dichos dolores. También utilicé la terapia marina en mi propia familia. Ya no se consume sal. En casa todos los alimentos y refrescos se preparan con agua de mar. Tomamos 30 ml 3 veces al día. A continuación presentaré cuatro casos relevantes de uso por vía parenteral (intravenosa y mesoterapia ) Primer caso Paciente masculino de 86 años de edad (mi padre) con diagnóstico de EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica). Inicia con una crisis de disnea severa. Le nebulizan con broncodilatadores y prescriben antibiótico inyectado y por vía oral. Le suministré este tratamiento y no respondió. Cada

208

día estaba más decaído, cansado y anoréxico. No dormía, pasaba por la noche sentado en una silla y ahogándose. Decidí aplicar el agua de mar por vía intravenosa. Le administré 10 cc IV a las 8:30 am. Por la noche, al regresar del trabajo, mi padre tenía un mejor estado de ánimo. Le encontré caminando y con una respiración más tranquila. Pudo acostarse en la cama sin necesidad de quedarse sentado. La noche la pasó bien. Al día siguiente, se levantó con mucha energía y se bañó temprano. Me pidió que le inyectara de nuevo. Al tercer día repetí la dosis. Continué la terapia durante un mes cada 3 días. Le inyectaba 10 cc IV y en puntos acupunturales del meridiano de pulmón. Actualmente mi padre se siente muy bien de salud. Le cuenta a sus amigos que después de tantos fármacos que había tomado en vano, finalmente había logrado curarse del asma y de unos calores que sentía en el cuerpo con el tratamiento marino que le había administrado su hija. Como mantenimiento le aplico una inyección cada mes o cada dos meses. Segundo Caso Paciente masculino de 9 años de edad (sobrino) con amigdalitis. Realicé mesoterapia con la administración de 1 cc de plasma marino en cada amígdala durante 3 días, junto con la ingesta de 30 ml 3 veces al día. También se le orientó hacer gárgaras con infusiones de plantas medicinales, como llantén y manzanilla, preparadas con agua de mar. El paciente se curó. Tercer Caso Paciente masculino de 7 años (sobrino) que presenta fiebre y tos. Le inyecté 1 cc IM y le prescribí té de plantas medicinales preparadas con agua de mar. Cuando regresó a la consulta la semana siguiente la mamá me contó que el mismo día que inició el tratamiento pudo dormir sin tos. Cuarto Caso Paciente de 64 años ccn artritis. Desde hace cuatro años se desplaza en silla de ruedas. Me consulta buscando ayuda por medio de terapias alternativas. Le hablé de la mesoterapia por medio de la aplicación aplicando agua de mar y de sus componentes y propiedades. No le di esperanzas, sólo le dije que si tenía fe él iba a poder caminar y dejar la silla de ruedas. Me preguntó que en cuanto tiempo se podría curar. Le recomendé que se hiciera la mesoterapia durante 6 meses. La practiqué 3 días seguidos cada semana durante 3 meses, aplicando 14 cc en cada sesión, de la siguiente forma: 1 cc en cada punto del meridiano de riñón, 3 puntos en el coxis, 4 cc en cada rodilla en diferentes puntos y 1 cc en cada fosa poplítea. En el punto acupuntural de vejiga 30, 1 ml en cada lado.

209

Al mes de estar realizando la terapia vino caminando con muletas a la clínica. Le orienté hacer ejercicios en los miembros inferiores para que mayor beneficio de la terapia. El paciente refiere que siente más fuerza después de las sesiones. Todavía teme ponerse de pie por el miedo a sentir dolor. Durante 3 meses le realicé la terapia sin ningún costo en la clínica. Se siente agradecido por todos los cambios que experimentó en su cuerpo. Lo remití a fisioterapia para su total rehabilitación. Junto con la mesoterapia le agregué fitoterapia para agilizar su recuperación. Experiencia en Mesoterapia en la Clínica Sto. Domingo En la Clínica Santo Domingo, que dirige la Dra. María Teresa Ilari, empecé a realizar la mesoterapia con el apoyo de la Lic. María Ester Pérez. Iniciamos el 11 de Abril del 2004 hasta el 9 de Septiembre del 2004, atendiendo un día por semana. En este tiempo se trataron 221 pacientes en diferentes patologías como:: • Dorsalgias • Lumbalgias • Estrés • Dolores en hombros, brazos y manos • Artrosis de pies y rodillas • Ciáticalgias • Migrañas • Fiebre reumatoidea • Lumbo -Sacralgias • Diabetes • Poliartralgias • Mastalgias Todos han mejorado paulatinamente de manera sorprendente y han sido dados de alta. Todos los pacientes son mayores de 15 años. Mesoterapia Consiste en la administración tópica por vía sub-cutánea o intra- dérmica de pequeñas dosis de plasma marino. Los médicos que utilizan la mesoterapia aplican los principios de la Medicina Homeopática que va dirigida a estimular la capacidad de reacción endógena del organismo. Está demostrado que con dosis pequeñas del medicamento inyectado se consigue un mayor efecto que con una dosis elevada del mismo medicamento, en este caso el agua de mar con su rica composición en oligoelementos en forma biodisponible. Ventajas de la Mesoterapia usando plasma marino

210

- Fácil vía de administración. - Estímulo acupuntural. agregado - La acción terapéutica de los oligoelementos y otros compuestos del plasma marino inyectado. - La sencillez de la aplicación, la rapidez de los resultados y su eficacia en la mayor parte las patologías.. - No sólo se elimina cualquier riesgo farmacológico, sino que la calidad de nuestra intervención es sin duda mayor ya que podemos actuar en el terreno del paciente. Ahora pasamos a Colombia:

HISTORIA PARA CONTAR Entrevista hecha por Guillermo León Cardona (consumidor de agua de mar) a Augusto Grajales Arteaga (consumidor de agua de mar). Guillermo: ¿Cómo se enteró usted de la existencia del grupo de personas que vienen promoviendo el conocimiento del agua de mar? Augusto: Conocí este grupo liderado por el profesor Laureano Domínguez, a través de comentarios hechos por parte de un amigo, que me contó sobre las bondades alimentarías y de los últimos descubrimientos al respecto del agua de mar. Guillermo: ¿Cuál fue tu primera inquietud sobre la famosa agua de mar? Augusto: Según la experiencia contada por este amigo y al relacionarme los pasos dados por su propia familia, me interesé al ver por mi mismo los efectos renovadores en la parte física de ellos, entonces me dije: ¿Puede ese efecto conseguirse en mi?... Luego me dirigí al dispensario marino situado en la localidad de La Ceja (Ant.), para informarme de primera mano por el expositor de dichos postulados. Guillermo: ¿Cuál fue tu primer paso al conocer la historia y los estudios científicos conocidos hasta la fecha sobre esta agua de mar? Augusto: Nunca he tenido problemas de fe, ni me he visto impedido por el tan acostumbrado escepticismo de los naturales buscadores de panaceas. Lo que hice fue tomar mis dos galones y empezar a ingerir la cantidad de agua de mar que se considero era la más acertada, así: medio litro por día, de manera constante. Guillermo: ¿Qué cambios o qué efectos empezaste a sentir en tu organismo? Augusto: Lo primero que experimenté, fue la sensación salobre en las papilas gustativas; luego, sentí un calor placentero en la región del pecho, seguido gradualmente por una sensación de "subirse la temperatura" por todo el cuerpo hasta alcanzar las extremidades, esto en la mañana; a medio día, experimenté un lavado intestinal intenso que permaneció por espacio de tres días, pero ello no significa que durante dicho periodo sintiera decaimiento alguno o síntoma alguno que me llevara a sentirme enfermo; al contrario, siempre hubo plena vitalidad. Esto terminó y las evacuaciones continuaron normales.

211

Guillermo: ¿Qué otros cambios adicionales como resultado de la continuidad en el consumo diario ha mostrado tu parte física y energética? Augusto: Lo primero es que la sensación salobre ha desaparecido, al punto de hacerse agradable la ingestión; he percibido que a la fecha, el apetito ha disminuido, de tal manera que la dosis ingerida (medio litro por día), es suficiente para una jornada de ocho horas de trabajo continuado; sin que por ello se presenten síntomas de fatiga o desvanecimiento durante el día. He conseguido aumentar y sostener doce libras de peso durante los últimos días del procedimiento; es decir, he llegado a desarrollar equilibrio en la relación peso/estatura y sostenerlo. Guillermo: ¿Cuanto tiempo llevas tomando agua de mar? Augusto: A la fecha, me encuentro alrededor de los seis meses ininterrumpidos. Guillermo: ¿En tu estado anímico y físico, cuál es el cambio más evidente? Augusto: He podido constatar que aún disminuyendo considerablemente la cantidad de alimento, la capacidad laboral y el rendimiento en un esfuerzo continuado tiende a mejorar luego de las tomas de agua de mar. Debido a mi trabajo doy fe, de que la capacidad intelectual se mejora ostensiblemente y se sostiene durante los periodos más exigentes de mis jornadas laborales (actualmente me desempeño como escultor en piedra y como vitralista en madera). Guillermo: ¿Qué experiencia has podido constatar con tu salud? Augusto: La parte más sobresaliente es la concerniente a una afección de hipoglucemia que llegué a padecer durante mucho tiempo, antes de conocer que el agua de mar se podía tomar; luego, esta afección llegó a desaparecer con el uso prolongado de esta práctica, ya que no tomo medicamento alguno para tratar aquella afección. Supongo (no soy un erudito en cuestiones medicas alternativas), que inyecciones de agua de mar a razón de 20 centímetros vía venosa y las continuas tomas diarias durante el día, han contribuido al mejor estar pleno. Otro cambio positivo adicional ha sido que el nivel de stress que manejaba en forma acelerada, ha mejorado al cien por cien. A Nivel general si puedo decir que me he visto en franca mejoría en todos los aspectos inherentes a mi salud y a los aspectos nutricionales. Guillermo: ¿alguien más en tu familia consume agua de mar? Augusto: Después de mi inicio, mi madre, luego mi hermana; después al ver la mejoría en el aspecto físico de ellas, se sumó mi padre y mi otra hermana. Se buscaba mejoría en unos síntomas que se venían presentando: colon irritable, afecciones de la piel, manchas, hipertensión, prostatitis, resequedad de la piel, decaimiento. Guillermo: ¿Qué resultado observaste en ellos? Augusto: Pude ver que todas las afecciones de que se aquejaban, tendían a desaparecer, al punto de reducir o suspender los medicamentos de su uso diario; las manchas en la piel de mi hermana desaparecieron en forma total; en las tres mujeres (mayores) de mi familia, su piel mejoró en su aspecto de suavidad, color e hidratación.

212

Guillermo: ¿A qué conclusión llegas tú, después de tu experiencia personal y familiar? Augusto: Después de ver al "médico" recostarse a su sillón y decirme: sinceramente no encuentro que más hacer para erradicar tu mal... concluyo que este conocimiento maravilloso, debe propagarse de manera generosa por parte de los que están seriamente interesados en ello (dentro de los que me incluyo; pero personas como yo, no tenemos peso en la formación de los grupos de afectados a nivel gubernamental, es por ello que ha de darse participación a quienes rigen la ciencias médicas, gerontológicas y de educación, a fin de que sean abiertos nuevos canales de formación a la par de impartir un conocimiento renovado sobre este tan maravilloso descubrimiento; todo ello debe llevar a una cobertura más detallada y amplia del agua de mar. Guillermo: Gracias Augusto por su aporte testimonial. Augusto: No, gracias a Dios que ha dispuesto en el corazón de personas como Laureano Domínguez y su grupo de científicos, el sentir de ayuda para esta humanidad contemporánea, necesitada de aportes para la nutrición y la salud. Habla la religiosa Gloria Nelly Santuario, Antioquia, Colombia: Pineda, responsable del Dispensario Marino de El

Primero que todo agradezco a quienes han hecho posible mantener nuestro Dispensario Marino provisto de su recurso principal: El Agua de Mar. Esperamos poder continuar el trabajo iniciado, pues estamos frente a una población que requiere muchísimo de una adecuada nutrición. Concretamente en el Dispensario atendemos niños que oscilan en edad desde los dos años hasta los dieciséis. Los primeros reportes de los padres de familia, después de cierto tiempo de consumo de agua de mar, es la limpieza que ha obrado el agua de mar en los niños, respecto a los parásitos intestinales y amebas. Incluso los padres de estos niños, que también tomaron el agua de mar, mostraron recuperaciones sorprendentes en casos tan concretos como problemas de azúcar en la sangre y asfixia. En los casos de presión arterial también se notó el beneficio del agua de mar. La dosis de consumo por niño ha sido de un vaso por día. Ahora empezamos una nueva fase, cuando incorporaremos los tres vasos diarios. Ellos mismos reclaman la dosis diaria, no le hacen ninguna reticencia. El municipio donde nos encontramos, en el cual está ubicado nuestro Dispensario, es El Santuario, al oriente del departamento de Antioquia. Según las estadísticas, es el municipio que ocupa el tercer lugar en índices de desnutrición en toda Latinoamérica. Habla Amparo Uribe, responsable del Dispensario Marino del barrio Los Chircales, en el sur de Bogotá, capital de Colombia. Amparo: En el centro social del barrio estamos utilizando el agua de mar desde abril. Son alrededor de sesenta o setenta personas que están tomando el agua de mar diario, los tres vasos al día. Tengo muchos pacientes. Los logros más significativos, lo que más he visto recuperarse es la desnutrición de los niños, para los dolores de cabeza, todas las enfermedades relacionadas con la cabeza, he visto que el agua ejerce una acción muy rápida. Justo en estos días me llegó un señor ya terminal de cáncer, de treinta y cinco años, imagínese, ya le hicieron el trasplante de médula. Llegó como un

213

cadáver, en la palidez y en la flacura más impresionante. Le dije que se tomara el agua de mar, se la di, y el miércoles pasado me llegó otra vez. Hace quince días está tomando el agua. Es otra cara, totalmente otra cara. Solamente se está tomando el agua y tiene otra cara completamente diferente, más llena, aunque sigue un poco pálido, pero el color ha cambiado. Está muy contento, dice que tiene más fuerzas. Tengo también un joven de dieciséis años, pequeñito, que no crecía, muy triste, de un estado de desnutrición muy avanzado. Empezó a tomarse el agua en mayo. A los tres meses, en agosto él había crecido tres centímetros, y a la fecha ha crecido algunos milímetros más. Casi tres centímetros y medio. Está aumentando de peso también, está muy contento, se siente supremamente bien, es uno de los casos más significativos en el Dispensario. Pregunto: ¿Y cuántos vasos se toma al día? Amparo: Tres, tres vasos, se los toma completamente juicioso. Tengo también en el Dispensario un niño de cinco años que tenía todo el cuerpecito lleno de soriasis, sólo la cara la tenía limpia. Este niño se toma el agua juiciosísimo, los tres vasos al día y ya el niño empezó a cambiar de piel, a los dos meses y medio empezó a cambiar de piel. Tengo también el Dispensario una señora con unas hemorragias muy fuertes que la operaron estos días, pero el médico estaba asombrado de ver que semejantes hemorragias no le habían producido anemia. El médico, impresionado, pidió agua de mar para hacerla examinar, buscando qué se halla en el agua de mar. Las personas que llegan al Dispensario con dolor de cabeza, a los dos o tres días de estar tomando el agua vuelven emocionados diciéndome que ya no tienen más dolor de cabeza y llevan más agua. Otro caso: Una señora con úlcera gástrica. El primer vaso de agua de mar que se tomó, le ardió. YO LE DIJE QUE NO LA DEJARA y ahora está muy bien del estómago. Otra de las cosas que hemos visto es con este jovencito que ya mencioné, el joven de dieciséis años, que se las ingenió para tomar a sorbos durante todo el día. Es una de las cosas más significativas que hemos visto. Yo le llevo el control muy rigurosamente, el aumento de peso y talla. Está feliz. Otra paciente tiene la osteoporosis generalizada en la rodilla. No lograba caminar del dolor. Lo que hace que toma el agua de mar, adiós dolor. No se ha vuelto a hacer los exámenes pero no más dolor en las rodillas. Además tiene anemia crónica. Nació con anemia. Cada año le tienen que hacer los exámenes de sangre y ahora, con la ingesta de agua de mar, a aumentado su nivel de sangre. Lleva cuatro meses tomando cada día el agua de mar, tres vasos diarios. Otros dos pacientes: Uno con el páncreas perforado y otro insulinodependiente. Empezaron ambos a tomar el agua y están felices. Esperamos evaluar a fondo cada caso. Una de las cosas que más he notado en las personas que ingieren el agua de mar es la limpieza que hace dentro. En el barrio donde estamos uno de los problemas más

214

acuciantes es que las personas sufren mucho del estómago y con sólo empezar a tomar el agua de mar, hacen una limpieza tal que arrojan gusanos, piedras, de toda clase de parásitos, y con eso sólo muchos de ellos se alivian. Todos los que han probado el agua de mar replantan que ésta les genera energías, les da ánimos. Hay una señora que se le empezó a desvanecer la vena. Vino orgullosa a mostrarme las piernas porque ya se le empezó a desvanecer la vena várice. Por último, aunque se me escapen muchos casos no tan renombrados, les cuento mi experiencia personal: Mi dolor de cabeza desapareció totalmente Soy hipertensa. Me tomo el agua de mar por la mañana, al medio dia y por la noche. Nunca más me volvió a doler la cabeza y cada vez que he vuelto al médico para los controles de presión arterial la han encontrado normal. El agua de mar me la estabilizó.

Desde el comienzo de la distribución del agua de mar, se ha hecho seguimiento de las personas que la consumen. No exigimos, a cambio de darles gratuitamente el agua de mar, que nos relaten su experiencia, pues somos concientes de que no estamos experimentando con nadie. La prioridad, una vez hechos los estudios en animales y humanos y recogido el extenso historial del uso del agua de mar documentado inicialmente en la selección de textos que integran el presente volumen, es educar en el consumo cotidiano del agua de mar. Lograr que de la manera más simple posible, sea incorporada a la dieta diaria, no como medicamento, sino como alimento. Sin embargo cuando la persona insiste en contarnos su historia, buscamos que sea un médico quien reciba los datos, así que, sólo en estos casos, se piden los datos principales de cada persona: nombres y apellidos, lugar y fecha de nacimiento, sexo, oficio, motivo que le induce a consumir el agua de mar, antecedentes patológicos más importantes y tipos de tratamientos más importantes que esté recibiendo en la actualidad. Datos principales de pacientes en tratamiento con agua de mar en los dispensarios Marinos creados como foco de observación en esta primera fase del proyecto en Colombia. Aunque las siguientes tablas son publicadas sólo con el fin de servir de derrotero, cabe resaltar que es una pequeña muestra, y con esto no queremos decir que ya cumplimos en buena medida nuestros propósitos, pues realmente nos hallamos en la fase previa de perfeccionamiento de la logística que garantice el aprovisionamiento de agua de mar en zonas en las que ya se creó la prefase educativa y demostrativa. La meta es llegar a cubrir la mayor parte del territorio Colombiano.

#

EDAD (1)

SEXO IMPRESIÓN (2) DIAGNOSTICA

TIPO DE AYUDAS DIAGNOSTICAS TERAPIA PENDIENTES MARINA

215

1

5m

F

Rinitis, Hiperreactividad vías aéreas Rinitis, Hiperreactividad vías aéreas

de

2

6m

F

de

3 4 5 6

33 a 12 a 9a 32 a

F M M F

Diabetes Tipo 2, sobrepeso, colitis no infecciosa Desnutrición leve, queratoconjuntivitis Desnutrición leve, Hiperreactividad de vías aéreas Rinosinusitis crónica, Desnutrición crónica, Lumbalgia Paresia de M.I.s. por secuelas de polio?, Hipertensión arterial de novo, Insuficiencia venosa M.I.s, Trastorno de refracción severo Cefalea tensional, Estado de ansiedad transitorio, Rinosinusitis crónica, Enfermedad ácido péptica Diabetes tipo 2 descompensada, HTA descontrolada, Infección vías urinarias Desnutrición moderada, parasitosis intestinal Desnutrición moderada, rinitis alérgica, dermatitis atópica, parasitosis intestinal Tendinitis de hombro, colitis no infecciosa, enfermedad ácido-

Oral, aplicación tópica nasal Oral, aplicación tópica nasal Oral Oral Oral Oral, aplicación tópica nasal Oral

Glicemia, perfil lipídico, creatinina, parcial de orina, coprograma

7

28 a

M

Hemoleucograma, Creatinina, perfil lipídico, glicemia, parcial de orina

8

41 a

F

Oral, aplicación tópica nasal Oral Glicemia cada quince días, perfil lipídico, creatinina, parcial de orina

9

73 a

F

10 4 a 11 5 a

F F

Oral Oral, aplicación tópica nasal y en piel Oral Coprológico, coprograma, esofagogastroduodenoscopia

12 44 a

F

216

13 25 a

F

péptica, estado de ansiedad transitorio Sinusitis crónica agudizada, Rinitis alérgica Hiperreactividad de vías aéreas Asma, Estado de ansiedad, insomnio Rinitis alérgica, Hiperreactividad de vías aéreas, Riesgo de desnutrición Rinitis alérgica, Hiperreactividad de vías aéreas, Laringotraqueítis Rinitis alérgica, apnea del sueño?, poliartritis en estudio Colitis no infecciosa, vaginitis, EPI Ia Miomatosis, osteoporosis, Diabetes tipo 2, osteoartritis, HTA Diabetes tipo 2 descompensada, Pie diabético, HTA descontrolada Riesgo desnutrición, cardiopatía no especificada, amigdalitis Desnutrición leve Desnutrición leve Desnutrición leve Hiperreactividad de vías aéreas, rinitis alérgica Dislipidemia, insuficiencia venosa M.I.s, tabaquismo Enfermedad ácidopéptica Riesgo de desnutrición Atopia, riesgo de

14 56 a 15 34 a 16 1 a

M F F

Oral, aplicación tópica nasal Oral Oral Oral, aplicación tópica nasal Oral, aplicación tópica nasal oral Oral Oral

Rayos X tórax

17 7 m

M

18 10 a 19 32 a 20 51 a

M F F

Factor reumatoideo, AELO, hemoleucograma completo Coprológico, coprograma Glicemia, perfil lipídico, creatinina, parcial de orina, hemoglobina, hematocrito, osteodensitometría Glicemia cada 15 días, perfil lipídico, creatinina, parcial de orina.

21 44 a

F

Oral

22 5 a

M

Oral, enjuague bucal Oral Oral Oral Oral, aplicación tópica nasal Oral Oral Oral Oral

23 24 25 26

3a 4a 6a 22 a

M F F F

27 44 a 28 32 a 29 11 a 30 4 a

M F F F

Perfil lipídico y glicemia control al final del tratamiento

217

desnutrición

31 53 a

F

32 73 a

F

33 47 a

F

34 57 a

F

35 20 a

M

36 6 m

F

Ulcera flebítica Insufiencia venosa de miembros inferiores Enfermedad diarreica crónica, Colitis no infecciosa, obesidad, osteoporosis, enfermedad maníaca depresiva Hipertensión arterial mal controlada, obesidad, postquirúrgico de Histerectomía Carcinoma de cerviz invasor en tratamiento con radioterapia, anemia secundaria Inflamación de tejidos blandos, antigua fractura de fémur derecho (cadera), bajo peso para la talla y edad Rinitis alérgica, Hiperreactividad de vías aéreas

Oral, aplicación tópica Oral

Duplex venosos de Miembros inferiores Coprograma, copróscopico, densitometría ósea

Oral

Glicemia, perfil lipídico, creatinina, parcial de orina,

Oral

Hemoleucograma

Oral

Proteínas, albúmina en sangre, hemoleucograma

Oral, aplicación tópica nasal

Convenciones (1) m = meses, a = años, d = días (2) F = femenino, M = masculino

TABLA 1. DISPENSARIOS MARINOS EN COLOMBIA (A Septiembre de 2004) REGION CIUDAD MUNICIPIO / NUMERO DE UBICACION DISPENSARIOS

218

Cundinamarca

Santa Fe Bogotá

de 7

Barrio Los Ciudad Bolívar: Chircales “Francisco Sánchez Morales”, 5 dispensadores públicos

Antioquia

Pacho Girardot La Ceja

1 1 10

Rionegro El Santuario Medellín

5 1 14

Bolívar, Cartagena Indias Sucre Meta Valle Atlántico TOTAL

Magangué de San Onofre Villavicencio Cali Buenaventura Barranquilla Santa Verónica

9

1 1 4 1 1 1 57

Vicepresidenc “La casa del ia Aquamaris, pan”, 7 Dr. Gallego, dispensadores públicos Barrio El 4 Dispensadores Porvenir públicos Colegio Villa María Centro Barrio Integral de Conquistadores, Talasoterapia Amibios, Antakarana, Itagüí, Caldas, 8 dispensadores públicos Barrio Florida 6 dispensadores 3 públicos,Fundaci ón Proboquilla, Dr. Diazgranados Verrugas 3 dispensadores públicos

Formas de consumo. La vía que se promueve para consumir el agua de mar es la oral. Sea porque la consuma pura o disuelta, en jugos o en otras bebidas, Igualmente se puede emplear en la preparación y cocción de las comidas. La dosis es variable según la aceptación y tolerancia, se recomienda iniciar con pequeños sorbos, degustándola para que el organismo lo integre a su memoria y sea algo agradable.

219

También es posible la infiltración subcutánea, que en Europa se ha usado hace más de cien años , para casos extremos de desnutrición en niños menores, igualmente es eficaz en caso de dolores muy localizados como en postrauma y en cicatrices queloides . Otra posibilidad es la transfusión endovenosa, que se realiza en la persona que expresamente la solicite. En un principio se utilizó una concentración isotónica al plasma sanguíneo, ahora se prefiere en concentración hipertónica, o sea en la forma como se recoge del mar. Para esta forma se recomienda que la persona ya la lleve ingiriendo durante algún tiempo. Es preferible que el agua haya pasado por cuarentena o sea que lleve más de cuarenta días de recogida, si no hay garantía de que proceda de un sitio de alta pureza, ya que de presentar posibilidad de bacterias patógenas en este tiempo ya se han purificado. Hasta el momento no se ha presentado ninguna reacción indeseable. El relato de estos casos clínicos, de los cuales se toma una muestra al azar, dará a entender al lector que de la multiplicad de pareceres de cada médico, científico o terapeuta, o simple observador del fenómeno de introducción en los organismos del agua de mar, el más importante es el de la persona que asume su propia solución, básicamente nutricional. No olvidemos que nuestro objetivo principal es llevar el agua de mar a organismos cansados, carentes de esos nutrientes básicos, hasta el punto, en el caso de seis millones de humanos cada año, que inevitablemente encuentran la muerte. Es por eso que para el proyecto de Dispensarios Marinos la prioridad son los relatos relacionados con la nutrición que, como verá el lector atento, son todos. Mujer de 47 años que toma el agua de mar por encontrarse mejor y comprobar sus efectos. Ingiere dos vasos de agua isotónica, uno por las mañana y otro por la tarde, sus resultados son: Desaparición de sus cefaleas. Padecía de cefaleas, no migrañas, de localización frontal y le han desaparecido completamente, sin seguir ningún otro método. Regulación intestinal: no padecía de estreñimiento pero dice ir mejor desde que la bebe. Desaparición de pesadez en las piernas. Tiene varices no muy importantes pero que le producían pesadez notable en las piernas: "piernas cansadas” a pesar de que regularmente hace ejercicio físico: camina una hora con paso ligero durante 4 días a la semana. Desaparición de dolor en hipogastrio en relación con menstruación. La paciente padecía de dolor menstrual no intenso. Esto ya mejorada completamente. En ningún momento ha habido aumento de la tensión arterial a pesar de que sus sanitarios (médicos y ATS) no ven con buenos ojos este método pues piensan que al tomar el agua de mar...lleva mucha sal y les va a producir inexorablemente hipertensión incontrolable Pues bien no solo no se ha producido sino que no se ha informado de ningún aumento de presión arterial Paciente de 50 años, viuda hace 8 meses. Hipertensa hace 4 años, desde la muerte de su esposo, su presión arterial no desciende de 180/110, a pesar de estar tomando tres anti- hipertensivos y un diurético, se queja además de cefalea casi permanente. En la consulta se le recomienda ingerir pequeñas dosis de agua de mar. En el control a los ocho días, relata desaparición de la cefalea y elevación del estado de ánimo, PA 120/85, pulso 80/min., ligero edema postural en miembros inferiores. Control a los 15 días, mejor estado de ánimo, más “despejada”, ausencia de cefalea, PA 120/80, pulso 80/min. Persiste el edema postural Paciente de sexo masculino, 40 años de edad, natural y residente en el municipio de La Ceja. Consume el agua de mar hace año y medio. Inicialmente presentó diarrea, que

220

espontáneamente se solucionó. Relata mejoría en el sueño y normalización de la piel en la frente, después aplicar tópicamente el agua de mar sobre una cicatriz. Paciente de sexo masculino, 42 años de edad. Presentaba una gastritis crónica de más de 20 años de evolución que no respondía a ninguna de las formas de terapias que había intentado. La primera toma de agua de mar la hizo sin ninguna intención terapéutica. Al consumir luego alimentos que agudizaban el dolor de la gastritis, tuvo la sorpresa de no sentir ningún dolor. Posteriormente continúo con el consumo diario del agua de mar, reportando mejoría permanente de la gastritis. Paciente de sexo femenino, de 77 años de edad. P.A. 180/100, relata dolores en extremidades inferiores, sobre todo rodilla y pierna izquierda. Después de estar consumiendo el agua de mar diluida, sus familiares relatan mejoría del estado de ánimo, notoria lucidez mental, normalización de su presión arterial y disminución marcada de sus molestias en sus miembros inferiores. Paciente de 44 años, sexo masculino. Se quejaba de estrés permanente y de agotamiento. A la semana de estar tomando el agua de mar hipertónica, 3 vasos al día, manifiesta tranquilidad, reenergización y disminución notoria de la sensación de hambre. En controles posteriores ha relatado estabilidad en los logros obtenidos. Paciente 62 años de edad, sexo femenino. Presenta hipertensión e hiperglicemia. Después de 20 días estar tomando el agua de mar, relata estabilidad de su presión arterial, continúa con los medicamentos, relata además mejoría de los niveles de glicemia. Persona de sexo masculino, 44 años de edad. Aparentemente sano. Inicia la toma de agua de mar por curiosidad. A las dos semanas de estarla ingiriendo, relata sentir un estado notorio de tranquilidad y además menos cansancio en la realización diaria de ejercicios físicos. Refiere que últimamente aun con dosis bajas, permanece estable en la sensación alcanzada. Persona de sexo femenino, 40 años de edad. Consulta por gastritis, “agrieras”, dolor y edema en las articulaciones de las manos. Hacía un año tuvo cirugía de la matriz, por cáncer. A los 8 días de estar tomando el agua de mar, presentaba mejoría del reflujo gastroesofágico, de la intolerancia a los alimentos y sus manos se desedematizaron. En control el 31/05/2004 relata estabilidad en su mejoría de las manos y del reflujo. Además refiere que un dolor que tenía el pie derecho, que le impedía caminar bien, también desapareció. Se declara muy satisfecha. Cinco casos de pacientes con insuficiencia venosa de las extremidades inferiores han sido tratados con agua de mar, 4 mujeres y un hombre, de edades comprendidas entre 45 y 60 años Los síntomas comunes eran: Piernas cansadas. Piernas doloridas en cuanto estaban más de media hora en posición de pié, dolor insoportable por la tarde y más en verano. Moderada hinchazón. Calambres. Todos los casos han obtenido una mejoría notable, con desaparición del dolor y los calambres así como la hinchazón. Este efecto lo he comprobado en otros pacientes que toman el agua de mar por otros motivos y que al preguntarles sobre su estado han referido esta clara mejoría. De entre los cinco casos seguidos dos tienen insuficiencia venosa notable con dilataciones en el territorio de la safena interna. Estos dos casos son quirúrgicos pero decidieron probar antes con agua de mar por ver si el dolor de piernas desaparecía: en ambos la pesadez y el dolor disminuyeron de forma notable.

221

La explicación a este fenómeno se puede deber al aporte de oligoelementos y minerales del agua de mar que supera en todos los casos a los medicamentos tipificados tónicos venosos. Lo sorprendente de estos resultados es que los síntomas hayan mejorado de forma más ostensible que con los medicamentos empleados para tonificar la pared venosa, incluso en pacientes con obesidad. Por tanto esta mejoría se deberá a otros mecanismos o bien la causa mecánica no es suficiente para explicar este fenómeno y aunque así fuese, es decir, si se debe sólo a un problema de mecánico de ortostatismo por el que el éxtasis venoso favorece la extravasación a los tejidos circundantes con la aparición de edemas, hinchazón, dolor de piernas y calambres, es un hecho constatado que el agua de mar ha mejorado y continua mejorando a estos pacientes. Animo a todos los asistentes, terapeutas marinos o no que comprueben estos resultados en sus pacientes aquejados de problemas circulatorios venosos en extremidades y les traten sólo con agua de mar durante un periodo de 6 meses tomando de dos a tres vasos de agua de mar. Persona de 56 años de edad, sexo masculino. Comienza la ingesta de agua de mar por curiosidad. A los 8 días de estarla tomando, relata que observó que disminuyó la descamación de unas placas de soriasis en cuero cabelludo, de carácter familiar, que no respondían a tratamientos convencionales. Se le sugiere que también se aplique tópicamente el agua de mar en la zona afectada. Refiere que la mejoría de las placas es más notoria. Persona de 70 años de edad, sexo masculino. Presenta un enfisema pulmonar de varios años de evolución, necesita oxígeno durante toda la noche. Se le sugiere a un allegado que utilicen agua de mar en el frasco destinado a humidificar el paso de oxígeno. Relata tranquilidad y respiración más fácil y solicita que se continúe usando el agua de mar como humidificante del oxígeno. Se les sugiere que también se emplee la ingesta del agua de mar. Persona de 42 años de edad, sexo femenino. Presenta migrañas frecuentes. Hace unos seis meses inicia la ingesta de agua de mar. Relata que en esa época no la toleró, pues le desencadenaba cólicos. Suspendió la toma del agua de mar, durante unos tres meses. Reinicia la ingesta en dosis muy bajas, desapareciéndose los cólicos. Progresivamente aumenta la dosis. Refiere la desaparición casi total de las migrañas en la actualidad. Paciente de 10 años de edad, sexo femenino. Ha venido consultando por déficit de atención y actividad exagerada. Con los tratamientos implementados inicialmente no se había dado respuesta satisfactoria, hace 3 meses inició el consumo oral del agua de mar, coincidiendo con cambios en el comportamiento, hacia la superación de sus patologías. Hace un mes suspendió el consumo del agua de mar por falta de abastecimiento. Consulta ahora por fiebre, vómito, dolor en epigastrio e hipocondrios de dos días de evolución. Llega con notoria adinamia, sensación de frío y mucosas orales secas. Ante la no tolerancia de líquidos orales se le sugiere la aplicación endovenosa de agua de mar. Acepta, al igual que su señora madre. Se le inyectan intravenosos 20cc. de agua de mar hipertónica. Tolera el procedimiento sin ninguna reacción indeseada, relata sensación de calor durante la aplicación y al salir relata mejoría en su estado general. Al regresar a su casa presenta escalofrío y luego elevación de la temperatura corporal, que cede con la aplicación de compresas húmedas y empieza a tolerar la vía oral. Al día siguiente presenta ausencia de los signos y síntomas iniciales, solo relata debilidad, justificada por la situación anterior.

222

Paciente de 78 años, comienza terapia marina de 2 vasos de agua al día en la proporción de 5 partes de agua mineral por 2 partes de agua marina durante 8 meses, con problemas sintomáticos de un herpes foster desapareciendo estos totalmente. Estuvo con tratamiento médico sin resultados. Mujer de 50 años, comienza terapia marina durante 14 meses, tomando dos vasos de agua al día, en la proporción de cinco partes de agua mineral por dos de agua marina, durante seis meses, continuando con un vaso diario como mantenimiento. Con problemas de circulación, pesadez de piernas, uñas quebradizas y fuerte caída del cabello. Durante este periodo de tiempo no solo se solucionan los problemas que describimos anteriormente, sino también una mejoría muy notable en los síntomas menstruales que empezaban a ser irregulares, oscuras, de un día de duración y que vuelven a ser normales. Además y lo más asombroso es que se empieza a descubrir una mejoría en su Mastopatía Fibroquística en ambos pechos, uno de los bultos del tamaño de un huevo de paloma, desapareciendo totalmente a lo largo de este periodo de tiempo. Paciente de sexo femenino, 49 años, casada, ama de casa, con antecedente personal de Hipertensión de difícil manejo en tratamiento con Verapamilo y Enalapril, Neurosis de Ansiedad, Enfermedad ácido-péptica y anemia secundaria a hemorragia uterina anormal secundaria a Miomatosis uterina. Consulta por “crisis de nervios”, sensación de mareo y sangrado vaginal de leve ha moderado ocasional. Se realizó terapia marina por ingesta con 3 vasos de agua de mar diarios durante tres meses. Al finalizar los tres meses presenta cifras tensionales estables, no presenta nuevos episodios de sangrado vaginal, no presenta nuevos episodios de crisis de ansiedad y se corrige completamente el cuadro anémico sin suministro de ningún tipo de micro nutriente adicional. Paciente de sexo masculino, 16 años, estudiante, soltero, con desnutrición moderada, asintomático. Se registró al inicio (marzo 19 de 2002) de la terapia marina por ingesta Peso = 40Kg, talla = 1.55 metros. En julio 23 de 2002 se registra Peso = 42Kg, talla = 1.57 metros. En diciembre 7 de 2002 se registra peso = 44Kg, talla = 1.59 metros. Estos cambios en peso y talla se dieron sin ningún tipo de micro nutriente adicional. Paciente de sexo masculino, 5 años, con antecedente de dermatitis atípica desde el nacimiento y asma. En abril 6 de 2002 fue llevado por su madre al dispensario y presentaba lesiones descamativas finas eritematosas en cara y brazos. Inicia terapia marina por ingesta con tres vasos de agua de mar diarios. Fue evaluado el 26 del mismo mes y se encontraba sin lesiones en brazos. En Noviembre de 2002 se encontraba sin ningún tipo de lesión y no había presentado nuevos episodios de crisis asmática. Paciente de sexo femenino, 19 años, soltera, ocupación hogar, a quien se realizó diagnóstico de colitis no infecciosa en Mayo 14 de 2002. Se inicia terapia marina por ingesta con tres vasos de agua de mar diarios, sin ningún otro tipo de tratamiento y en junio 11 de 2002 refiere remisión completa de síntomas. En términos generales, el 95% de los usuarios que han recibido la terapia marina por ingesta han referido mejoría significativa o remisión completa de sus síntomas. Los únicos efectos secundarios referidos por un 5% de los usuarios son dolor epigástrico urente y deposiciones diarreicas, estos síntomas han desaparecido en un tiempo máximo de 48 horas de inicio del tratamiento. Es de anotar que por el consumo de agua de mar no se produce diarreas infecciosas, más bien deposiciones líquidas, que son de beneficio

223

laxativo, de limpieza parasitaria y de acomodamiento de la flora intestinal al elemento agua de mar, igualmente en pocos dias se inician los procesos de cicatrización de ulceras intestinales o anomalías de las vias digestivas, lo cual explica la leve y pasajera molestia epigástrica. En mayo de 2002 el director de farmacia Marcos Coriat Vargas inicia el suministro de agua de mar en niños y adultos que asisten a la Farmacia Gaitán, en la ciudad de Cali, Colombia, para comprar sus medicinas. Esta Farmacia está ubicada en el barrio Gaitán, El suministro gratuito se hace por vía oral y en la limpieza de heridas, úlceras en piel y bebida de rehidratación oral. Por parte de Marcos se resaltan los siguientes casos: Una señora de 52 años, tez blanca, 1.52 m de estatura, 71 Kg. de peso, diabética, quien presentaba una úlcera diabética en tobillo derecho y empeine izquierdo, para lo cual recibía tratamiento con glibenclamida 5 mg, pentoxcifilina 400 mg y clindamicina 300 mg, con resultados mínimos de recuperación. Al iniciar la terapia con agua de mar vía oral y tópica se observó una aceleración en el proceso de cicatrización y en el curso de tres semanas la paciente sanó completamente. Señora de 64 años, tez trigueña, 1.55 m de estatura, 52 Kg. de peso, con diagnóstico de cáncer de útero, recibe tratamiento con quimioterapia y presenta efectos secundarios como malestar general, dolor de cabeza y vómito, debido a estos iba a desertar del tratamiento, pero al iniciar la toma oral de agua de mar, los efectos secundarios disminuyeron y continuó la quimioterapia. Señora diabética con neuritis post-herpética, mejoró su malestar general después de consumir unos tres litros. Niña de 6 años, con cuadro de 7 meses de evolución de episodios de rinitis, rinofaringitis y rinosinusitis cada 15 ó 20 días. Producto del primer embarazo de madre de 32 años G: 2 P: 2 A: 0, embarazo suspendido a la s 33 semanas por Preeclampsia severa, parto por cesárea, estuvo hospitalizada durante 2 días por síndrome de dificultad respiratoria del RN. Presentó infección urinaria a los 7 meses, reacción anafiláctica por picadura de insectos a los 6 meses y presenta Hiperactividad de vías aéreas desde los 3 años de vida, manejada por períodos con antihistamínicos y beta 2 inhaladores. Al examen físico en diciembre de 2002 se encontró peso = 21 Kg., talla 1.19 mts, agudeza visual 20/50, congestión nasal, cardiopulmonar normal. Estado mental normal para la edad. Se inició terapia marina por ingesta con 3 onzas de agua de mar 3 veces al día y aplicación tópica en nariz 2 veces al día con suero marino isotónico. En la evaluación realizada en febrero 15 de 2003 se encuentra que presentó un solo episodio de rinitis que duró aproximadamente 3 días, sin cuadro de tos seca ni disnea atribuible a H.R.V.A. La paciente estuvo sin terapia durante 8 días por falta de suministro. No se administró a la paciente antihistamínicos ni otra medicación durante este período. Paciente de sexo masculino, 45 años, estudiante universitario, con antecedente personales de Asma iniciada a los 30 años con cuadros de crisis cada treinta o cuarenta y cinco días manejada con beta dos inhaladores, esteroides inhalados y parenterales, antibioticoterapia y antihistamínicos; politrauma severo a los 30 años, con trauma craneoencefálico, trauma en MSI con pérdida de tejido y paresia secundaria, trauma en

224

rodilla izquierda con avulsión de tejidos blandos que requirió injerto; dermografismo, urticaria y rinitis alérgica a los 30 años. Consulta en septiembre de 2002 por cuadros repetidos de rinosinusitis cada 20 días que responden parcialmente a antibioticoterapia. Además refirió lesión ulcerativa en rodilla izquierda en área de injerto que sana con costra delgada y se repite pese a tratamiento con antibióticos tópicos y cremas regenerativas de tejido. Al examen físico se encontró T.A. 120/80 afebril, fr. 20 por minuto, Fc. 80 por minuto. Eritema y edema de mucosas nasales, rinorrea amarillenta. Eritema faríngeo, amígdalas sin pus. Pulmones bien ventilados sin ruidos agregados. Hipotrofia de codo, antebrazo y mano izquierda con paresia de los mismos. Lesión ulcerativa en rodilla izquierda de 1.5 x 1 cm., sin costra, sin signos infecciosos, con leve eritema periférico. Estado mental normal presentando estados de ansiedad. Se hizo diagnóstico de Rinosinusitis crónica agudizada, Asma, Urticaria, Ulcera crónica en rodilla derecha, Rinitis alérgica, paresia de MSI como secuela de politrauma, estado de ansiedad transitorio. Se inicia terapia marina por ingesta 500 cc diarios divididos en tres tomas, aplicación tópica de plasma marino hipertónico en forma de lavado nasal dos veces al día durante dos meses, y aplicación tópica en forma de spray dos veces al día de agua de mar hipertónica en lesión ulcerativa de rodilla izquierda. Se evalúa a los cinco días y se encuentra remisión completa del cuadro de sinusitis (rinorrea, cefalea y malestar general), al examen físico no se encontraron alteraciones en nariz y boca. En la evaluación realizada a los quince días se paciente asintomático, al examen físico se encontraron las secuelas conocidas de MSI y lesión en rodilla en idénticas condiciones manifestando que no ha iniciado la aplicación tópica en rodilla. Se evalúa nuevamente el paciente en diciembre de 2002 y manifiesta que durante el período de tratamiento no ha presentado nuevas crisis de asma, ni cuadros de rinitis ni urticaria. El 26 de enero de 2003 inicia aplicación tópica en rodilla izquierda. Se evalúa nuevamente en febrero 9 de 2003 y refiere que presentó un episodio de rinitis de tres días de duración en el mes de enero de 2003, no presentó crisis de asma ni urticaria, no presentó rinorrea amarillenta ni cefalea acompañando el cuadro de rinitis. Al examen físico en esta fecha se encontró costra gruesa de 0.2 cm en lesión ulcerativa de rodilla izquierda, sin eritema. En la última evaluación realizada el 20 de febrero de 2003 se encuentra asintomático, sin cuadros de las enfermedades conocidas y al examen físico en rodilla izquierda se encuentra cicatrización completa de lesión ulcerativa, cicatriz hipocrómica de 0.4 CMS, sin eritema local, nariz, boca y pulmones sin alteraciones a la evaluación. Paciente de sexo femenino, 11 años, estudiante, con antecedente de amigdalitis a repetición (cada 30 ó 45 días) e hipoglicemia reactiva diagnosticada a los 8 años y en tratamiento con dieta con restricción de carbohidratos. Consulta el 11 de enero de 2003 por sensación de mareo frecuente asociada especialmente al consumo de azúcares y acompañada ocasionalmente de náuseas y vómitos. Al examen físico se encontró afebril, conciente, fr. 20 por minuto, Fc. 88 por minuto. Amígdalas con hipertrofia moderada sin eritema ni pus. Ojos y oídos sin alteraciones. Resto del examen físico normal. Se inicia terapia marina por ingesta con tres onzas de agua de mar 3 veces al día. A los veinte días de iniciada la ingesta presenta cuadro de amigdalitis aguda que se resolvió en dos días sin ningún otro tratamiento adicional. Evaluada el 16 de febrero de 2003 se encuentra asintomática, refiere no haber presentado episodios de mareos en el tiempo de la terapia y al examen físico se encuentra normal excepto por hipertrofia moderada de amígdalas sin signos de infección activa. Se le ordenó continuar terapia por ingesta durante dos meses y nueva evaluación médica en dos meses ó en el momento de presentar síntomas. Paciente de sexo femenino, 14 años, soltera, estudiante, con diagnóstico de acné juvenil.

225

Consulta el 11 de enero de 2003 y al examen físico se encuentra lesiones en cara tipo comedones y aumento de grasa en zona frontal, nariz y mentón, sin otras alteraciones al examen físico. Se inicia terapia con aplicación tópica de agua de mar en forma de spray en cara dos veces al día y se ordena no aplicar ningún otro tipo de cremas, ungüentos o tratamientos en cara. En febrero 16 de 2003 es evaluada nuevamente y presenta únicamente dos lesiones aisladas en cara, refiere que las lesiones iniciales desaparecieron en tres días y que lesiones nuevas aparecen esporádicamente y desaparecen en 24 horas con la aplicación tópica enunciada. Al examen físico no se encontraron cicatrices en cara. Paciente de sexo femenino, 32 años. Consulta el 21 de diciembre de 2002 por diagnóstico reciente de Hipertensión arterial leve que según ella se manifiesta como cefalea global y además refirió dismenorrea desde hace varios años. Con antecedente de desnutrición diagnosticada en la infancia. Al examen físico se encontró T.A. 140/90, afebril, conciente, fr. 18 por minuto, Fc. 72 por minuto, Talla = 1.51 mts, Peso = 49 Kg. Examen físico sin alteraciones importantes. Se hace impresión diagnóstica de HTA leve fase I, desnutrición crónica, dismenorrea. Se recomienda a la paciente dieta hiposódica, hipograsa, ingesta de agua de mar 450 cc en el día distribuido en tres tomas. No se ordenan ayudas diagnósticas porque la paciente dice no tener recursos económicos para realizarlas. Es evaluada nuevamente el 11 de febrero de 2003 y refiere inapetencia y “poco peso”. Además refiere que no realizó dieta indicada ni consumió medicamentos antihipertensivos ordenados por otro médico, suspendió terapia marina veinte días antes y durante el período que la estuvo ingiriendo presentó dismenorrea en una ocasión y mejoró de cefalea (disminuyó en intensidad). Al examen físico se encuentra T.A. 130/90, fr. 18 por minuto, Fc. 72 por minuto, peso 49.5 Kg., talla 1.51 mts. No se encontraron otras alteraciones al examen físico. Examen mental normal con estados de ansiedad transitorios. Se ordeno reiniciar terapia marina igual por tres meses, toma de tensión arterial cada quince días, dieta hiposódica. Se considera que amerita ecografía vaginal, glicemia, creatinina, perfil lipídico y hemoleucograma pero la paciente no tiene recursos para realizarlos. Nueva evaluación médica en tres meses o antes si presenta síntomas. Niño de 2 años, quien fue llevado al Dispensario por peso bajo para la edad y cuadros recurrentes rinofaringitis. Producto del primer embarazo de madre de 22 años G: 2 P: 2 A:0, embarazo de término, parto vaginal, recién nacido sano, peso al nacer 2.700 grs., talla al nacer 52 cms. Al examen físico en octubre de 2002 se encontró peso = 7.8 Kg., cabello escaso, amígdalas hipertróficas sin pus ni eritema, sin otras alteraciones al examen físico. Se inició terapia marina por ingesta con medio vaso de agua de mar 3 veces al día. En la evaluación realizada en marzo 15 de 2003 se encontró que había ingerido el agua de mar durante 3 meses en forma regular y después en forma irregular, presentó un episodio de infección de vías urinarias a los 27 meses y actualmente está asintomático. Al examen físico peso = 9.5 Kg., talla = 86 cms, perímetro cefálico = 45.5 cms, amígdalas hipertróficas sin pus ni eritema, y ningún otro hallazgo anormal al examen físico. No se administró al paciente ningún tipo de complemento nutricional durante este período. (fotos anexas en octubre de 2002 y en marzo de 2003). Paciente de sexo femenino, 43 años, estudiante, soltera, no hijos, desempleada, con antecedente de diabetes mellitus (tipo II?) de 22 años de evolución en tratamiento con dieta con restricción de carbohidratos, metformina y glibenclamida oral, con cuadro de lesiones ulcerativas en piernas de varios años de evolución recurrentes, con mejoría temporal con antibióticos. Consultó en noviembre de 2002 por nuevas lesiones ulcerativas en ambas piernas que en esta ocasión no mejoran con antibióticos tópicos e

226

intramusculares ni con cremas granulantes, muy dolorosas. Además refería sensación de mareo frecuente. Al examen físico se encontraron lesiones ulcerativas en número de 3 así: una en tercio distal de pierna izquierda, a nivel de maleolo interno, de 7 x 4 centímetros, con borde y costra amarillenta, fondo eritematoso, dolorosa; una en tercio distal de la misma pierna, de 4 x 2 centímetros, con similares características y otra en pierna derecha, tercio distal, a nivel maleolar interno de 3 x 2 centímetros, dolorosa y con dificultad para deambular. Peso 72 Kg. Se inicia terapia marina mediante aplicación tópica de agua de mar hipertónica una vez al día. A los veinte días de iniciada la terapia se observa tejido de granulación y reducción de tamaño de las ulceras y remisión completa de dolor en piernas. A los 2 meses presentó cicatrización completa de las úlceras e inicia terapia marina por ingesta con agua de mar hipertónica, tres vasos en el día. Evaluada el 15 de marzo de 2003 se encuentra asintomática, refiere no haber presentado episodios de mareos en el tiempo de la terapia por ingesta y al examen físico se encuentra Peso = 69.5 Kg, talla = 1.51 mts, T.A. 130/80, Fc 80 X minuto, fondo de ojo con retinopatía I, abdomen con leve dolor a la palpación profunda en flanco y fosa iliaca izquierda, sin masas ni víscero megalias, hipoestesia en segundo dedo pie derecho, cicatrices de antiguas úlceras hipopigmentadas, sin otras alteraciones en piel ni al examen físico. Se le ordenó continuar terapia por ingesta, control de peso y glicemia mensual y nueva evaluación médica en dos meses ó en el momento de presentar síntomas. Habla el Dr. Jorge Humberto Gallego, iniciador del proyecto de consumo de agua de mar con jóvenes deportistas en el municipio de La Ceja. Esta vez nos relata su experiencia con ulceras varicosas y agua de mar: Hace 23 años he sentido un profundo dolor y preocupación por el estado de algunos pacientes que sufren de ulceras varicosas. Algunas infectadas y aún con gusanos. Dicha preocupación se convirtió en un hobby. Realizar yo mismo las curaciones a dichos pacientes para poder apreciar su evolución, percibir sus sentimientos e identificarme con ellos. He superado las 40.000 curaciones y despachado sanos a más de 3000 pacientes de diferentes municipios del oriente antioqueño del departamento y algunos de lejanas regiones del país. Soy médico cirujano egresado de la universidad de Antioquia en el año 1981. Mi nombre es Humberto Gallego Franco y vivo en la Ceja Antioquia, Colombia, donde ejerzo mi profesión. Dentro de la evolución de estas terapias, he utilizado diferentes técnicas y materiales, algunas clásicas y otras introducidas por fruto de observaciones y experiencias. Son innumerables los factores que se suman en el origen de dichas ulceras y algunos de estos, o no han sido suficientemente estudiados o aún descubiertos, pues he observado que algunos pacientes no responden adecuadamente a ningún tratamiento y permanecen dichas úlceras estáticas sin progreso. Con un grupo de cinco pacientes de esta última categoría decidí introducir el tratamiento del agua de mar que conocí gracias a la amistad con Laureano Domínguez quien a través

227

de documentos y diálogos sucesivos me dio a conocer las bondades de este maravilloso elemento tan poco conocido y generalmente no utilizado por la ciencia médica tradicional en los días actuales. Con la hipótesis de que estos pacientes resistentes a otros tratamientos no progresaban en su cicatrización debido a la falta en su organismo de algunos micro nutrientes necesarios para dicho proceso y conocedor de que el agua de mar los posee en las concentraciones óptimas, decidí suministrarles dos vasos de agua de mar diariamente y además aplicarla, al finalizar la curación semanal que acostumbro, sobre la herida en una gasa empapada de dicho elemento. Durante dos meses consecutivos hice la observación en estos cinco pacientes con resultados muy halagadores pues tres cerraron sus heridas y dos de ellos disminuyeron sus tamaños. Poseo algunas fotografías del proceso efectuado, adjunto una de ellas correspondiente a una mujer de 66 años con úlceras en ambas piernas, de 38 años de evolución y que había sido imposible su curación. Dicho paciente fue una de las que al cabo de los dos meses de tratamiento logró sanarse. Aún falta mucho por estudiar y observar e investigar a fin de aprovechar al máximo este maravilloso elemento que Dios y la naturaleza coloca a nuestro alcance de manera tan generosa. Publicamos, por último, una selección de textos de René Quinton traducidos y preparados por Luis Gonzalez de Guzmán y López de Mesa:

Las leyes de constancia de René Quinton en palabras suyas Quintaesencia de:
“EL AGUA DE MAR, MEDIO ORGÁNICO 1”

228

El agua marina, los organismos animales -de toda la gama, de unicelulares a “vertebrados superiores” (aves y mamíferos)- y sus funciones,los plasmas del vertebrado superior, los “elementos” (“cuerpos” –entre ellos los “cuerpos raros”, hoy “oligoelementos”), las temperaturas, la luz y otros aspectos del mundo asocia René Quinton (1867-1925) en varias hipótesis que se formula y después –tras el estudio de abundantes registros de observaciones y experimentos, y de sus propios experimentos y observaciones- convierte en leyes . De lo cual da cuenta condensada en su libro El agua de mar, medio orgánico 2; este compendio -festín del pensamiento - es extenso, como lo dice su traza: 23 cm de altura, 466 páginas de corpus –504 en total, de sólo texto-; tipo general de tamaño corriente y abundancia de letra menuda en incisos y notas con frecuencia amplios, márgenes que no exceden lo que la decencia pide, tipografía apretada -y pulcra- . De allí separo, y expongo aquí en traducción castellana, en segmentos que numero, todos los períodos en los que expresa Quinton sus leyes de constancia; y algunos otros; ;hitos, más que secuencia; en Apéndice:.-el concepto de medio vital ; .- la ley del trabajo renal ; y unas palabras aclaratorias que ubico en primer lugar porque quizá constituyan información útil y oportuna para quienes apenas -como el suscrito- se asoman a la concepción marina quintoniana. . El traductor. [ 1] Dice Quinton en nota de pie: “ Esta agua [el agua marina ] más o menos cargada, según los casos, de principios nutritivos. Pero en esta obra no consideramos sino la parte puramente mineral del agua de mar y de los plasmas. [...]. La parte orgánica es de otro orden. “ (Subraya el traductor). Pág. 118 . 3 [2] “Prefacio La ley de constancia marina, objeto primordial de este libro, se basa en los siguientes cinco hechos: 1º Origen marino de las primeras células animales; 2º Conservación del medio marino original, como medio vital * de las células, en los espongiarios, los sifozoarios y algunos equinodermos; 3º Conservación del medio marino original, como medio vital de las células, en todos los demás invertebrados marinos; 4º Conservación del medio marino original, como medio vital de las células, al menos entre ciertos invertebrados de agua dulce y aéreos; 5º Conservación del medio marino original, como medio vital de las células, en todos los vertebrados. Es claro que si estos hechos están realmente establecidos, la ley de constancia marina original lo está igualmente, al menos en sus grandes delineamientos. Para determinar el valor de la concepción, la crítica deberá entonces, no argüir nociones antiguas o dogmáticas, sino referirse simplemente a cada uno de estos cinco hechos en particular. “( Los destacados van de aldinas en el libro. N. del t.). Pág. vii.

229

* Ver infra, el segmento [13].

NOTAS DE PIE DE PÁG. Textos de la obra así titulada escogidos y presentados por su traductor, Luis González de Guzmán y López de Mesa. N. del compilador. Título original completo : L’eau de mer [ , ] milieu organique. Constance du milieu marin originel comme milieu vital des cellules, à travers la série animale ( “... Constancia del medio marino original como medio vital de las células, a través de la serie animal” ). Apareció en 1904, en París, editado por Masson, quien lo raprodujo en 1912, informa el Sr. Daniel Lancereau en palabras preliminares a la tercera edición –o nueva reimpresión-: la igualmente francesa hecha por Éditions Encre / Siocieté ARYS en 1995, de una Collection Sciences du Vivant dirigida por dicho Sr. Lancereau. Hoy 30 de Septiembre de 2004, no tiene conocimiento el suscrito de que exista edición en castellano. N. del t. Las referencias de paginación son válidas para las tres ediciones francesas –debido a característica tipográfica que se comentó supra, n. 2- . N. del t.
4 5 Estos títulos y los parciales están siempre en negritas en el libro. N, del t. 3 2 1

Como obra monográfica suelta no publicó Quinton esta que anuncia. Deseo advertir, por lo demás, que aún no he inquirido en índices de publicaciones seriadas institucionales; y ya que la ocasión me da pie, sugiero a los potenciales averiguadores tener en cuenta la bibliografía tocante a la actividad alemana en este campo, así como a la del Reino Unido, sólo esporádicamente mencionadas en las conferencias, entrevistas, revistas y diarios, bibliografías, literatura que conozco pertinentes (de origen en su mayoría francés, español –catalán y canario-, colombiano, uruguayo, mejicano). N. del t..

[3] La obra está dividida en tres libros, titulados así: Libro I : Ley de constancia marina original. Desde la p. 1. (Le preceden cinco hojas sin paginar). Libro II : Ley general de constancia original. Desde la p. 427. Libro III : El agua del mar en terapéutica. Desde la p. 457. [4] En el Resumen general –que antecede al corpus de la obra-: : [a] “ ...Por otra parte, la ley de constancia marina no es una ley aislada, sino fragmento de una ley de constancia más general (ver adelante). Su verdadera fórmula, en definitiva, parece ser:

230

La vida animal, aparecida en estado de célula en los mares, ha tendido a conservar, a través de la serie zoológica, para su máximo funcionamiento celular , en un medio marino las células que componen cada organismo. No todos los organismos han conservado ese medio; pero aquellos en los que no se ha efectuado esa conservación han sufrido una decadencia vital. “

Y continúa, para terminar así el resumen del Libro I: [b] “ Hagamos abstracción por un instante de esos pocos organismos de medio vital marino no conservado. Un organismo, tan alto cuanto sea el rango que ocupa en la escala animal, aparece, en consecuencia, como un verdadero acuario marino donde continúan viviendo, en las condiciones acuáticas de los orígenes, las células que lo constituyen. “ Pág.[xi]. (Aldinas del autor, quien destaca la ley sólo poniéndola entre comillas. N. del t.). De nuevo las mismas palabras en el resumen del capítulo vii del Libro II (pág. 416). [5] [a] Termina así el Resumen general del Libro II: “ Constancia marina original, -constancia térmica original,- constancia osmótica original.- nos encontramos claramente en presencia de una ley de constancia general de la cual esas tres leyes parciales no son sin duda sino los primeros fragmentos, ley general que parece poder formularse: “Ante las variaciones de todo orden que en el curso de las edades pueden sufrir los diferentes hábitat, la vida animal, aparecida en el globo en el estado de célula en condiciones físicas y químicas determinadas, tiende a mantener a través de la serie zoológica, para su máximo funcionamiento celular, esas condiciones de los orígenes (ley general de constancia original).” ”( Lo repite en la p. 452). [b] “ Una nueva ley parcial (ley de constancia luminosa) es ya probable.”Pp. [xi-xii].(Lo reitera con similares palabras en la p. 456). [6] En el Libro I, Primera parte, capìtulo vii, titula así el primer aparte: [a] “ Ley de constancia marina, fragmento de una ley de constancia más general.”Pág. 416. En el mismo : [b]

231

“ De esos siete puntos establecidos, una ley, al parecer, debería resultar: La vida animal, aparecida en estado de célula en los mares, ha conservado, a través de toda la serie evolutiva, en un medio marino las células constitutivas de cada organismo. Esta ley, así formulada, sería inexacta. Su enunciado natural, dispuesto por un grupo de hechos superior es –por otra parte- diferente. La ley de constancia marina,que constituye el objeto de este Libro, no es en efecto una ley aislada, que resulte sólo de los hechos expuestos en los nueve Capìtulos precedentes. Es ella un fragmento, una consecuencia de una ley más general, de la cual debe asumir la expresión. Ahora bien, aquella ley es: Frente a las variaciones cósmicas, la vida animal, aparecida en estado de célula en condiciones físicas y químicas determinadas, tiende a conservar a través de la serie evolutiva, para su máximo funcionamiento celular, esas condiciones de los orígenes. No dice, como se ve: “La vida animal conserva... “, sino: “Para su máximo funcionamiento celular , la vida tiende a conservar...” “ (Aquí, llamado a nota: “Para el establecimiento y la justificación de esta ley, ver adelante, Libro II.” ( Destacados del t. N. del mismo).Págs 416-417. Después de un ejemplo continúa: [c] “ La ley de constancia marina, emanada de la ley de constancia térmica, debe pues, en el estado de hipótesis y a priori, enunciarse, : “ La vida animal, aparecida en estado de célula en los mares, tiende a conservar, para su máximo funcionamiento celular , a través de la serie zoológica, las células constitutivas de los organismos en el medio marino de los orígenes.” (Aldinas del a., negritas del t.). Pág. 417. [7] “ Ley de constancia marina original._Si, como parece que puede preverse, la experiencia directa confirma el estado de vida retardada [‘ralentie’ en francés: como si dijéramos ‘enlentecida’] de los organismos que aquí hemos examinado, con relación a los organismos similares que disponen para su vida celular de un medio marino, -el paralelismo será completo entre los dos grupos de hechos, térmicos y marinos.-la concordancia perfecta, entre las observaciones y la ley de constancia marina tal como la formulamos atrás, según el enunciado de una ley de constancia más general.” (Aldinas del autor. N. del t.). Pág.424. [Y en seguida, con versales y comillas suyas : ] [8] “LA VIDA ANIMAL, APARECIDA EN ESTADO DE CÉLULA EN LOS MARES, HA TENDIDO SIEMPRE A CONSERVAR PARA SU MÁXIMO FUNCIONAMIENTO CELULAR , A TRAVÉS DE LA SERIE ZOOLÓGICA, LAS CÉLULAS QUE COMPONEN CADA ORGANISMO EN UN MEDIO MARINO.-NO HA CONSERVADO ESE MEDIO EN TODOS LOS ORGANISMOS, PERO AQUELLOS EN LOS QUE LA CONSERVACIÓN NO SE HA EFECTUADO HAN SUFRIDO UNA DECADENCIA VITAL. “ P.424 -ya terminando el Libro I - . [9]

232

[a] “...Pero el conocimiento de una ley primordial, concerniente a un tercer factor del medio vital: el factor térmico, nos es necesario antes abordar el estudio del grado de concentración salina. Expongamos esta ley en sus líneas esenciales (ley de constancia térmica); la justificación de todos los hechos que se van a adelantar se dará en una obra ulterior, de la cual será tema exclusivo.“ Pág.430. (Aldinas del a.Subraya el traductor.5 N. del t. A continuación:☺) [b] “ Ley de constancia térmica” –titula un aparte-. Pág. 430.

Allí: [c] Dice Quinton que su ley de constancia térmica se basa en un “grupo de hechos”; son tres, y sobre cada uno de ellos se extiende –y destaca en versales su identificación-. Helos: “1º ELEVADA TEMPERATURA DEL MEDIO AMBIENTE EN EL CUAL LA VIDA ANIMAL, EN EL ESTADO DE CÉLULA, HIZO SU APARICIÓN EN EL GLOBO. [...]. 2º DETERMINACIÓN APROXIMADA DE ESTA TEMPERATURA DE APARICIÓN. [...].Lo mismo que todas las curvas fisiológicas muestran que la caída de la vida se efectúa bruscamente en los alrededores de los 44º, muestran asimismo que la actividad vital máxima se ejerce en las vecindades de esta temperatura, lo mismo para las células que desde hace mucho tiempo no gozan de este grado térmico elevado y que parecen haber debido, en el curso de las edades, adaptarse a temperaturas de vida más bajas.[Aquí un índice que lleva a esta nota de pie:Repitamos que en el sentido en que se toma actualmente la palabra adaptar , la vida no se adapta a condiciones diferentes de las condiciones originales: las sufre; y sufriéndolas, padece; pasa a un estado de vida “enlentecida” (Ver[...]). Veremos ulteriormente el sentido que ha de darse a la palabra adaptar . Hay una adaptación celular, pero relativa, y muy diferente de lo que se imagina. (...).]. Así, esquemáticamente hablando, la temperatura de +44 ó 45º es a la vez: 1º la temperatura límite de la vida celular animal; 2º su temperatura óptima. De lo cual resulta, por una parte, que la vida animal debió esperar, antes de manifestarse en el globo,a que la temperatura de los mares cayera a 44 ó 45º; por otra parte, la vida debió aparecer en ese propio momento, cuando esa temperatura era la más favorable a su manisfestación. La geología no permite fijar de una manera tan precisa el grado de temperatura de los mares precámbricos, en los cuales la vida animal apareció. Pero si se considera que el globo ha estado siempre enfriándose y que en medio de los tiempos secundarios las regiones árticas gozaban todavía de un clima tropical, una temperatura de 44 a 45º es completamente admisible para los mares precámbricos. Hasta donde su imprecisión lo permite, la geología, lejos de invalidar la fisiología, la apoya pues en lo que a este punto concierne. Se puede así fijar en la cifra teórica de 44 ó 45º, probablemente muy vecina de la realidad, la temperatura de los mares en los cuales, en estado de célula, la vida animal apareció en el globo. “(Aldinas de Quinton. N. del t.).

233

A continuación,el últimodelos“hechos”: 3º FRENTE AL ENFRIAMIENTO DEL GLOBO, CONSERVACIÓN DE ESTA TEMPERATURA DE APARICIÓN ENTRE LOS ORGANISMOS INDEFINIDAMENTE SUSCITADOS A ESTE EFECTO, DE LOS CUALES LOS ÚLTIMOS EN APARACER DAN TESTIMONIO SIEMPRE DE LA CONDICIÓN TÉRMICA ORIGINAL. .- Del estado de célula, la vida pasa al estado organizado. La diversidad de sus formas es inmediatamente extrema: se sabe que casi todos los grupos animales están ya representados en la primera fauna fósil del mundo, en la fauna precámbrica. Después, las ramas, las clases, los órdenes de multiplican; la vida pasa de los mares a los continentes; los primeros artrópodos aéreos, los primeros vertebrados aéreos (batracios, reptiles) aparecen; toda esta enorme germinación se cumple en el período primario, tan bien que por la diferenciación y la riqueza, la fauna de esta época casi que en nada cede a las de las edades más recientes del globo. Ahora bien, en medio de la diversidad anatómica, esta fauna primaria presenta un carácter fisiológico común: todas las formas animales que la componen están desprovistas del poder de elevar la temperatura de sus tejidos por encima de la del medio ambiente. Sólo dos clases en el reino animal: los mamíferos y las aves disponen en efecto de ese poder, y estas dos clases no habían aparecido aún. Toda la fauna precámbrica se caracteriza, pues, por este hecho de que la temperatura que preside todos los fenómenos celulares es la del medio ambiente. [...].” Pp. 431-432. [d] “... De donde una ley, que se podrá llamar ley de constancia térmica original y formular: Ante el enfriamiento del globo, la vida, aparecida en estado de célula por mediación de una temperatura determinada, tiende a conservar, para su máximo funcionamiento celular , en los organismos indefinidamente suscitados a ese efecto, esa temperatura de los orígenes. “(Aldinas del a. , quien destaca la ley sólo con comillas. N. del t.).Pág. 436. [10] Otro: [a] “ Posición en el estado de hipótesis de la ley de constancia osmótica original ” , que comienza así: “ Estamos ahora en disposición de abordar el estudio del grado de concentración salina. Poseemos en efecto una ley particular, la cual, en el estado de hipótesis por verificar, podemos generalizar.¿No habría tendido la vida a conservar, para su funcionamiento celular elevado, ante las variaciones cósmicas, no solamente las condiciones térmicas (no solamente la condición marina), sino todas las condiciones de los orígenes, y entre ellas aquella que nos interesa en el momento: la condición osmótica? La hipótesis es fácil de verificar. [...] . “ Págs. 436-437. [b] “ La ley de constancia osmótica puesta de todos modos en el estado de hipótesis, siguiendo el mismo enunciado de la ley de constancia térmica, puede por consiguiente parecer verificada:

234

“ La vida animal, aparecida en estado de célula en aguas de una concentración salina determinada, ha tendido a conservar, para su máximo funcionamiento celular , a través de la serie zoológica, esta concentración de los orígenes. “ Pág. 451. [11] En el aparte final del Libro II reitera, con las mismas palabras, lo que se refiere a la ley general de constancia original que ya vimos:supra, segmento 5, a).Y agrega: [b] Esta ley muestra, lo que la ciencia se ha esforzado en ignorar, que la vida es un fenómeno sujeto a condiciones muy estrechamente determinadas, ya que desde los orígenes, no obstante las ocasiones, no obstante las causas de variaciones que se ofrecen o se presentan , la vida parece que no ha podido hacer nada mejor que conservar invariables, para su actividad máxima, las condiciones de los orígenes. “ Pág. 452.

El Libro II tiene un Apéndice, constituido por “Notas”, la tercera y última de las cuales dedica Quinton a una posible ” ley de constancia luminosa”, nota que termina así: [12] “ Una ley de constancia luminosa de la misma forma de las precedentes es por ende probable. ” Pág. 456. Ya la había anunciado en el Resumen general: aquí, segmento 5, b) . Apéndice [13] Del medio vital Dice así nota de Quinton al pie de la p. 86: “ Se abandona aquí la locución medio interior, debida a Claude Bernard, como defectuosa, primero, para designar un medio que por excelencia, es exterior a la célula, único elemento considerado en esta obra; como inaplicable, después, a una parte del reino animal. En efecto, los espongiarios, los hidrozoarios, los sifozoarios, por una parte, los protozoarios, por otra, los primeros, abiertos al medio exterior, bañándose en él los otros, tienen siempre para sus células un medio vital, pero ya no medio interior (ver el Capítulo siguiente). Ha parecido deseable una expresión única, que sirva, en toda la extensión de la escala zoológica, para designar un mismo medio, el medio acuático que baña toda célula orgánica, y donde ella cumple sus actos vitales. La expresión medio vital de las células, o simplemente medio vital se recomienda a sí misma.”

235

Divide Quinton en dos Partes el Libro I; de la Segunda (Conservación del medio marino original, como medio vital de las células, a través de la serie animal) dedica el Capítulo primero a una División fundamental del organismo en cuatro grandes departamentos: medio vital, materia viva , materia muerta [o no inmediatamente viva –pp. 89, 94 -], materia secretada. [14] Del trabajo renal Estudia Quinton comparativamente el funcionamiento renal de perros sometidos a inyecciones intravenosas de agua de mar llevada a la isotonía orgánica (a 9,1 por 1000), “suero artificial” (solución de cloruro de sodio a 6,5 por 1000 -pág. 185-) y orinas de diferentes grados de toxicidad. Lo narra e interpreta en un sector (pp. 175 a 207) del Capítulo V(“Conservación del medio marino original, como medio vital de las células, entre los vertebrados.—Demostración fisiológica”) del Libro I. Cito los extremos sintéticos (conservando los matices tipográficos): ” Ley.--Al menos bajo inyecciones comparables entre ellas (las de orina, por ejemplo), los volúmenes eliminados por el riñón están en razón inversa del grado tóxico del líquido inyectado.” Pág. 193._

“Ley .—Al menos bajo inyecciones comparables entre ellas (las de orina por ejemplo), la cantidad de moléculas lsólidaseliminadas por el riñón es función inversa del grado tóxico del líquido inyectado. Esta ley está en el mismo sentido que la ley precedente (pág. 193). De lo cual resulta: Bajo inyecciones tóxicas, el trabajo de eliminación renal es función inversa de la toxicidad del líquido inyectado. A toxicidad débil, trabajo renal mayor; a toxicidad fuerte, trabajo renal menor. “ Pág. 198. “ LEY GENERAL DEL TRABAJO DE LAS CÉLULAS RENALES.—EL TRABAJO DE LAS CÉLULAS RENALES ES FUNCIÓN DIRECTA DE LA INTEGRIDAD DEL MEDIO VITAL .” Libro III de la obra de René Quinton titulada “El agua de mar, medio orgánico”. Traducción de Luis González de Guzmán y López de Mesa.

EL AGUA DE MAR EN TERAPÉUTICA Limitaremos este libro a unas cuantas páginas, tan breves cuanto sea posible.

236

Claro, la concepción orgánica marina, establecida en el Libro I [“el organismo, colonia de células marinas”, es como lo expresa Quinton en la p. (xii)], no podía menos que conllevar, así fuese con carácter de ensayo, aplicaciones terapéuticas. Del organismo, verdadero acuario marino, tenemos hoy una concepción que ayer nos faltaba. Un organismo se compone de células vivientes, todas en contacto con un líquido que hemos denominado su medio vital y que es un líquido marino. Imaginemos una probeta de cultivo y en él agua marina; y en esa agua, en cultivo, células orgánicas: he ahí el esquema de un organismo. Si se recuerda la importancia que para un cultivo tiene el líquido en medio del cual crece (todos los trabajos clásicos; Raulin, 1870), se ve el rango que puede asumir en terapéutica el agua marina en todos los casos en los cuales el caldo de cultivo de las células orgánicas (medio vital) está, por cualquier causa, viciado: envenenamiento químico o microbiano, deficiencia de los órganos de eliminación, falta de ciertas aportaciones alimentarias, etc. Citemos por otra parte el papel considerable que actualmente desempeña el agua marina en terapéutica aun sin que lo sepan quienes la emplean. 1º Se conocen los excelentes efectos de las aguas de Salies-de Béarn, de Salins-Moutiers, de Balaure, de Bourbonne, de Bourbon-l,Archambault, de Nauheim, de Soden, de Creuznach, de Niederbronn, de Wiesbaden, etc., en las tuberculosis ósea y cutánea , en el raquitismo, en las parálisis, en el artritismo, etc. Ahora bien, como lo hemos mostrado en el paràgrafo II del Capìtulo vi que precede, págs. 234-246, todas esas aguas, llamadas cloruradas sódicas, se mineralizan en bancos de sal, de origen oceánico cierto. Son por consecuencia verdaderas aguas marinas, simplemente alteradas en las proporciones que las sales que las componen presentan entre ellas. Su acción es, entonces, marina en primer lugar. 2º La importancia terapéutica del cloruro de sodio es conocida. Empleado ya con buen éxito por Amadée Latour (139-1857) en la tuberculosis pulmonar, por Martin Solon (1842) y por Bouchardat (1851) en la diabetes, por Plouviez (1847) en la escrófula, la clorosis, la anemia, etc.1 por Piorry (1850), Gintrac (1850), Brugs (1851), Lariviere (1851), Villemin (1854), Hutchinson (1854), Moroschkin (1856), Pioch (1870) en las fiebres intermitentes, acaba de ser ampliament utilizada por toda la escuela moderna en inyecciones intravenosas o subcutáneas en las más dfiversas enfermedades. Ahora bien, el cloruro de sodio es la sal primaria del agua marina. Empero la sal de cocina, la más comunmente empleada en lugar de aquél, no es tal cloruro de sodio sino muy otra cosa: su análisis revela todo un grupo de sales de origen marino que han resistido a la purificación industrial. El tratamiento clorurado sódico, sin ser el verdadero tratamiento marino, por ende se le acerca ya singularmente2. 3º Por último, los resultados obtenidos en diversas afecciones, principalmente en las tuberculosis ósea y cutánea, por la simple estancia a orillas del mar, por los baños, etc. , son tan evidentes y tan específicos que desde hace algunos años se han establecido sanatorios a grandes costos en muchos puntos de las costas francesas y extranjeras. Las curas que allí se realizan a diario son de tal manera clásicas que no es necesario insistir aquí en ellas. Estamos en este caso ante un verdadero tratamiento químico marino: el aire que se respira en el litoral, además del cloruro de sodio que ya incluye3, tiene en suspensión gotículas arrancadas a la olas por el viento y de las cuales el organismo se impregna continuamente4. Los baños no pueden sino ayudar a esta impregnación. La alimentación misma también contribuye: animales y vegetales costaneros contienen en efecto, lo hemos visto, pp. 406-408, una mayor proporción de sal marina que los animales y los vegetales del continente. La absorción por el organismo de las distintas sales contenidas en el agua marina es, pues, evidente. Factores físicos intervienen sin duda; en el tratamiento; pero el factor marino, puramente químico, es innegable y capital. Se ve el papel que desempeñan el agua marina y sus sucedáneos en la más moderna terapéutica. Al preconizar un tratamiento

237

marino más enérgico no obramos sino con una novedad muy relativa. La teoría del modo de acción será lo único nuevo. Modo de aplicación del tratamiento marino.-- El tratamiento marino que hemos aplicado en los servicios hospitalarios de París (hospitales de Saint-Louis, Beaujon, HôtelDieu, Tenon, Maison Dubois, Pitié,--servicios de los los señores Tennesson, Vásquez, Klippel, Achard, Brault, Widal, Babinsky) y en el Asilo de los Mouleaux, cerca de Arcachon (servicios de los señores Lalesque y Festal), ha consistido en la inyección subcutánea5 de agua marina traida, por adición de agua destilada, a la isotonía orgánica ( agua de mar 2, agua destilada 5), a la dosis, para esta mezcla, de un centésimo a un centésimo y medio del peso del cuerpo. No presento esta fórmula de tratamiento como definitiva ni la mejor de que se pueda hacer uso. He creído deber inyectar isotónica el agua para evitar una incógnita y una posible perturbación en las experiencias, pero sé de médicos de marina que por sus excelentes efectos han seguido con la simple inyección de agua marina pura: esta práctica tendría la ventaja de reducir en dos tercios el volumen que se ha de inyectar; luego la experiencia comparativa está por intentarse. He limitado a un centésimo o a un centésimo y medio la dosis de inyección porque me ha parecido suficiente para provocar los efectos inmediatos de una dosis doble o triple, pero de ninguna manera se ha establecido que una inyección más fuerte no tenga en sí ventajas que yo no he tenido ocasión de observar. Donde más se precisa la observación es en la calidad del líquido que se ha de inyectar. 1º Ni pensar en componer un agua marina artificial. 2º El agua ha de captarse mar adentro, lejos de toda corriente fluvial, de todo puerto, y en tiempo tranquilo si hay bajos. 3º Debe ser reciente. 4º el agua destilada, en la cual se ha de diluir, debe ser cuidadosamente verificada. 5º La esterilización no debe hacerse jamás en autoclave, por lo menos siguiendo los métodos ordinarios.– Retomemos brevemente estos cinco puntos. 1º Basta con llevar el pensamiento al análisis infinitesimal del agua de mar que hemos presentado - II, vi, pp. 221-225-, para comprender la imposibilidad en que estamos de confeccionar en el laboratorio un agua realmente vecina a la del océano. De lograrlo, el beneficio sería mínimo. Las sales no se presentarían allí en el estado en que se presentan en el agua natural. Hemos visto, p.257, a Pouchet y Chabry perder todos sus cultivos (huevos de erizo de mar en un agua marina constituida artificialmente). Hay una experiencia todavía más típica; habiendo evaporado un litro de agua marina, redisolví en un litro de agua destilada las sales obtenidas. Estaban pues presentes en el nuevo líquido todas las sales marinas (excepto el residuo insoluble, ver p. 223 6; inyectado a un perro, se mostró relativamente tóxico. 2º En términos generales, el agua de la orilla carece de pureza, por todos los residuos litorales que remueve incesantemente y de los cuales se contamina. Sobre todo hay que evitar la vecindad de puertos y ríos. Ciertas bahías ( la de Concerneau, por ejemplo) son enteramente sucias. Finalmente, también mar adentro el agua puede estar, en ciertas condiciones, inutilizable. Tres días después de temporal, subsistiendo una leve marejada, he ido desde Dieppe cuatro horas mar adentro sin poder captar agua; ésta presentaba un aspecto aceitoso; multitud de gotículas grasas se encontraban suspendidas en ella. Las cuatro muestras entregadas al Collège de France produjeron, al otro día, simplemente al destaparlas, un olor nauseabundo. 3º Después de diversos lapsos (algunas semanas), cuya duración no he fijado precisamente y que por lo demás deben de variar según los recipientes, el agua pierde sus cualidades. El agua ha atacado el vidrio. Agujas, películas transparentes de una

238

densidad muy cercana a la del agua se balancean en ella cuando se la agita. Inyectada a un perro, se muestra relativamente tóxica. 4º Una buena agua destilada es rara. Sin hablar de las aguas destiladas a menudo podridas que se encuentran en muchas farmacias, o de aquellas en las que el nitrato de plata determina un precipitado abundante, las aguas verdaderamente destiladas lo han sido en alambique de cobre; Dohérain y Demoussy (1901) mostraron que el trigo no puede germinar en ellas, cuando en cambio germina en esas mismas aguas una vez que han sido redestiladas en alambique de vidrio. Sin duda, esta toxicidad del cobre no es franca sino cuando la cantidad de granos puestos a germinar es corta; hay lugar por consiguiente para creer que dada la aglomeración de las células orgánicas, la nocividad del agua introducida en la economía sufra en ella una fuerte merma; pero se ve el riesgo que se corre con esta simple dilución. 5º Finalmente, la esterilización es de una importancia capital. Efectuada en autoclave a 120 grados, durante una media hora, en un balón de vidrio corriente, vuelve tan tóxica el agua que puede bastar una inyección de 700 gramos en un perro para determinar en unos pocos días su muerte. El agua presenta a la vista, después de la esterilización, un aspecto lechoso, blanquecino. El sabor ha sido enteramente modificado. En el curso de las experiencias relatadas atrás, p. 171, jamás pude obtener movimientos ameboides de glóbulos blancos en una mezcla marina esterilizada. Los tubos de ensayo en los cuales yo esterilizaba, a veces salían irisados del autoclave. A la temperatura de 105º, estos efectos se atenuaban fuertemente; he obtenido excelentes resultados terapéuticos con aguas llevadas a esta temperatura durante sólo diez minutos . Todavía la cuestión del recipiente interviene. Ciertos vidrios contienen plomo, por ejemplo, y de él ceden al líquido que se está esterilizando (Chevretin). Otras causas de alteración, conocidas o desconocidas, no dejan de obrar.l Después de contratiempos, de resultados contradictorios, de tratamientos suspendidos, etc., terminé por abandonar completamente la esterilización por medio del autoclave para no acudir más que a la esterilización por filtrado. --Agreguemos sin embargo que en las dosis empleadas para los humanos en terapéutica, esas diferentes toxicidades no presentan peligro alguno; anulan simplemente el beneficio de la inyección. En definitiva, el líquido que se debe inyectar es: un agua de mar muy pura, captada mar adentro en condiciones que aseguren esa pureza; puesta, por adición de agua destilada, en un término vecino a la isotonía orgánica (agua de mar, 2; agua destilada, 5); el agua destilada que para este objeto se emplee, cuidadosamente verificada; la mezcla finalmente esterilizada por filtrado. –Dósis máxima de inyección:700 gramos, para un adulto de peso medio de 65 kilogramos.- Vía subcutánea. –Intermitencia de las inyecciones, cuando éstas deban repetirse: cada cinco días, después cada seis, siete, ocho, etc., según lo que dure su acción –cosa fácilmente apreciable (ver más adelante). – Cuando se aplican varias inyecciones a un mismo enfermo hay ventaja en ponérselas en un mismo punto: el dolor local de la primera no se hace sentir en las siguientes sino muy atenuado. Efectos inmediatos de la inyección. –A la inyección se sigue una reacción que dura alrededor de doce horas. En un momento que es variable (una hora, dos horas, tres horas después; a veces durante la inyección misma, si ésta es lenta), el enfermo es presa

239

de escalofríos, a menudo muy violentos, con castañeteo de dientes y sed más o menos viva. La temperatura se eleva sin cesar durante cinco horas (de 1º,5 a 2º aproximadamente) para luego caer como subió y quedar, en términos generales, por debajo de la inicial. El enfermo, alterado, bebe de uno a tres litros de agua. La inapetencia es absoluta; ligeros dolores de corazón o de cabeza son bastantes frecuentes. Cuanto más viva sea esta reacción, tanto mayor es de esperarse el beneficio de la inyección. En ningún caso es de temer, cualquiera que sea la debilidad del sujeto o su temperatura inicial. En una afección febril donde la temperatura antes de la inyección era de 39º,5, pudo subir a 41º,5 y mantenerse hasta por seis horas consecutivas por encima de 41º, sin el menor inconveniente. –Veinticuatro horas después de la inyección el paciente generalmente se ve desanimado, tanto por la crisis que acaba de producirse como por el insomnio parcial que ella determinó. La mejoría se distingue, no obstante ciertos signos, por afirmarse netamente en los casos favorables hacia la hora 36ª, ó a más tardar el segundo día. Se mantiene así, y se acentúa los días 3º y 4º. Se asiste en ciertos casos a una verdadera resurrección del enfermo, sorprendente por su brusquedad: todos los dolores y malestares anteriores a la inyección desaparecen; las fuerzas se afirman; el apetito, nulo antes del tratamiento, se torna exagerado, hambre canina; el sujeto, que desde hacía semanas guardaba cama, se levanta, camina, circula varias horas. –El quinto día por la mañana, cambio completo. El estado de abatimiento anterior a la terapia ocupa de nuevo la escena (salvo en los casos de afecciones agudas, en los cuales basta una inyección para inducir una reanimación definitiva). Se aplica entonces la segunda inyección. El ciclo de los efectos descritos se desarrolla de nuevo, con reanimación más marcada. – Las inyecciones se espacían así naturalmente, cada cinco, después seis, siete, ocho días, según la duración del beneficio obtenido. Efectos mediatos. –Las dificultades con las que he tropezado, tanto para la esterilización del agua como para captarla, cuando la Estación zoológica de Arcachon no podía enviarme más, interrumpieron sucesivamente la mayor parte de mis experiencias. De su conjunto resulta, sin embargo, que el agua de mar parece afirmarse como un adyuvante terapéutico poderoso. En tres casos agudos de una particular gravedad (los únicos tratados): gastroenteritis infecciosa de naturaleza indeterminada, envenenamiento por ácido oxálico, cirrosis-erisipela (Vásquez) el éxito fue inmediato y completo. – En la sífilis, en una sifílides maligna precoz y en otra inveterada, a la inyección siguió desde el segundo día una cicatrización muy neta de las úlceras que cubrían el cuerpo de los sujetos; en un caso la cicatrización era completa en su mayor parte al cabo de siete días.- Resultados equivalentes en la tuberculosis cutánea.- En la tuberculosis pulmonar de tercer grado , resultado negativo, como podia esperarse, mas precedido en casi todos los casos de un período de reanimación sorprendente. El enfermo, en un estado de adinamia e inapetencia completas, con el reflejo rotuliano casi abolido, vomitando todo alimento que ingiere, expectoración abundante, sudores profusos, hiperestesias esternales, espinales, crurales, melalgia, etc., -se levanta desde los primeros días (segundo o cuarto); la tos, los sudores, la hiperestesia, los dolores cedían en ese mismo tiempo; la expectoración, de dos escupideras rebajaba a un cuarto, a un octavo en ocasiones; el apetito, nulo por meses, reaparece súbitamente y llega a permitir hasta tres o cuatro comidas al día, dos de ellas con pan, legumbres, dos carnes, frutas y postres. La morfina, necesaria precedentemente para asegurar el sueño, se suprime a los tres días; las noches son perfectas, cuando lo permite el hospital. Al cabo de una semana, el sujeto baja y sube tres pisos él solo, permanece levantado cuatro y seis horas. En los casos más favorables, el peso aumenta; las inyecciones se espacían cómodamente ocho

240

días. Este período de reanimación puede durar cinco semanas y más, tras lo cual la enfermedad retoma su curso 7 . La acción terapéutica del agua de mar es pues una evidencia flagrante. Ulteriores experiencias deberán medirla y especificarla. Es posible que en ciertas afecciones esta acción sea soberana. Es posible que en otras sea completamente nefasta. El agua de mar introducida en un medio vital viciado renueva el caldo de cultivo de las células orgánicas; debe, por consiguiente, acelerar la vitalidad de éstas Pero al mismo tiempo renueva el caldo de cultivo de las células bacterianas. El problema que se plantea es el siguiente: de los dos elementos –el orgánico y el parásito- ¿cuál sacará mayor beneficio de la intervención? Todas nuestras experiencias hasta el momento han mostrado favorecido el medio orgánico; pero lo contrario es posible y el problema permanece entero para cada uno de los tipos mórbidos aún no experimentados. _______________________________________________ 7 No he experimentado con la tuberculosis sino en su etapa más avanzada y en el hospital. En el hospital se dan las condiciones más desfavorables para el tratamiento de esta enfermedad: calidad insuficiente de la nutrición, inconvenientes de la promiscuidad, desórdenes de cada noche, despertar forzado a primera hora del día, etc. A los practicantes que quisieran intentar el tratamiento marino en esta enfermedad nunca les recomendaré demasiado que lo experimenten no en sus servicios hospitalarios, sino en la ciudad: sólo allí, donde son posibles los cuidados coadyuvantes. . Las otras notas de pie de página son estas: 1 “ He insistido –dice Plouviez- de una manera muy particular en el uso de la sal marina como fortificante y como poderoso modificador de la sangre; repito que la he empleado con muchas ventajas en la escrófula, la clorosis, la anemia, etc. (in Branche, 1885, p. 173).” N. de Quinton. 2 Ver II, v, pp. 175-207, la superioridad fisiológica del agua de mar sobre la solución clorurada sódica. N. del a. 3 Armand Gautier (1899) establece la dosis de los cloruros en 341 litros de aire marino, aspirado a través de borra que retiene las partículas en suspensión (faro de RocheDouvres, 50 a 60 km de la costa). El litro de aire contiene 0,022 mg de cloruros, expresados en cloruro de sodio. N. del a. 4 “Ver , p. 408, nota”. N. del a. De la extensa nota indicada copio la parte de más directa pertinencia. N. del t. Péligot [1869, ...] proporciona ejemplos que muestran hasta dónde la vecindad del mar puede cargar de cloruro de sodio el vegetal ofdrecido al consumo de los animales: “En el transporte de la sal a grandes distancias por los vientos y por la pulverización del agua marina en la cima de las olas no puede ponerse en duda. El señor Eugenie Marchand, de Fécamp, describió los efectos producidos por el viento del noroeste que arrastró partículas de agua marina llevándolas a hojas que bajo esta influencia fueron completamente destruidas... En ciertos casos, bajo la influencia de los vientos marinos, estos efectos son tales que las plantas sucumben bajo la envoltura cristalina que las rodea [...].

241

5 Las primeras inyecciones que practiqué (Julio-Agosto de 1897, servicios de los señores Tennesson, Duflocq, Vásquez) fueron inyecciones intravenosas. En mi ausencia, en un caso de cirrosis terminándose por erisipela, caso desesperado en que se esperaba la muerte para ese mismo día, el señor Stancouléanu, interno provisional del señor Vásquez, obtuvo pleno éxito con una inyección subcutánea de agua marina que sin ninguna esperanza practicó y aun sin comunicarlo a su jefe, --el enfermo salió del hosìtal dos semanas después--: abandoné enseguida la vía intravenosa por la vía hipodérmica, más práctica. N. del a. 6 Se refiere a este párrafo (sub “Sílice”): La sílice se encuentra en el residuo insoluble de sales que resulta de la evaporación de agua marina y que se hace redisolver en agua hirviendo. Este resultado contiene además: fosfato de cal, sulfato de barita y de stronciane, fluoruro de calcio, carbonato de cal (Forchammer, 1865). Libro III de la obra de René Quinton titulada “El agua de mar, medio orgánico”. Traducción de Luis González de Guzmán y López de Mesa.

EL AGUA DE MAR EN TERAPÉUTICA Limitaremos este libro a unas cuantas páginas, tan breves cuanto sea posible. Claro, la concepción orgánica marina, establecida en el Libro I [“el organismo, colonia de células marinas”, es como lo expresa Quinton en la p. (xii)], no podía menos que conllevar, así fuese con carácter de ensayo, aplicaciones terapéuticas. Del organismo, verdadero acuario marino, tenemos hoy una concepción que ayer nos faltaba. Un organismo se compone de células vivientes, todas en contacto con un líquido que hemos denominado su medio vital y que es un líquido marino. Imaginemos una probeta de cultivo y en él agua marina; y en esa agua, en cultivo, células orgánicas: he ahí el esquema de un organismo. Si se recuerda la importancia que para un cultivo tiene el líquido en medio del cual crece (todos los trabajos clásicos; Raulin, 1870), se ve el rango que puede asumir en terapéutica el agua marina en todos los casos en los cuales el caldo de cultivo de las células orgánicas (medio vital) está, por cualquier causa, viciado: envenenamiento químico o microbiano, deficiencia de los órganos de eliminación, falta de ciertas aportaciones alimentarias, etc. Citemos por otra parte el papel considerable que actualmente desempeña el agua marina en terapéutica aun sin que lo sepan quienes la emplean. 1º Se conocen los excelentes efectos de las aguas de Salies-de Béarn, de Salins-Moutiers, de Balaure, de Bourbonne, de Bourbon-l,Archambault, de Nauheim, de Soden, de Creuznach, de Niederbronn, de Wiesbaden, etc., en las tuberculosis ósea y cutánea , en el raquitismo, en las parálisis, en el artritismo, etc. Ahora bien, como lo hemos mostrado en el paràgrafo II del Capìtulo vi que precede, págs. 234-246, todas esas aguas, llamadas cloruradas sódicas, se mineralizan en bancos de sal, de origen oceánico cierto. Son por consecuencia verdaderas aguas marinas, simplemente alteradas en las proporciones que las sales que las componen presentan entre ellas. Su acción es, entonces, marina en primer lugar. 2º La importancia terapéutica del cloruro de sodio es conocida. Empleado ya con buen éxito por Amadée Latour (139-1857) en la tuberculosis pulmonar, por Martin Solon (1842) y por Bouchardat (1851) en la diabetes, por Plouviez (1847) en la escrófula, la clorosis, la anemia, etc.1 por Piorry (1850), Gintrac (1850), Brugs (1851), Lariviere (1851), Villemin (1854), Hutchinson (1854), Moroschkin (1856), Pioch (1870) en las fiebres

242

intermitentes, acaba de ser ampliament utilizada por toda la escuela moderna en inyecciones intravenosas o subcutáneas en las más dfiversas enfermedades. Ahora bien, el cloruro de sodio es la sal primaria del agua marina. Empero la sal de cocina, la más comunmente empleada en lugar de aquél, no es tal cloruro de sodio sino muy otra cosa: su análisis revela todo un grupo de sales de origen marino que han resistido a la purificación industrial. El tratamiento clorurado sódico, sin ser el verdadero tratamiento marino, por ende se le acerca ya singularmente2. 3º Por último, los resultados obtenidos en diversas afecciones, principalmente en las tuberculosis ósea y cutánea, por la simple estancia a orillas del mar, por los baños, etc. , son tan evidentes y tan específicos que desde hace algunos años se han establecido sanatorios a grandes costos en muchos puntos de las costas francesas y extranjeras. Las curas que allí se realizan a diario son de tal manera clásicas que no es necesario insistir aquí en ellas. Estamos en este caso ante un verdadero tratamiento químico marino: el aire que se respira en el litoral, además del cloruro de sodio que ya incluye3, tiene en suspensión gotículas arrancadas a la olas por el viento y de las cuales el organismo se impregna continuamente4. Los baños no pueden sino ayudar a esta impregnación. La alimentación misma también contribuye: animales y vegetales costaneros contienen en efecto, lo hemos visto, pp. 406-408, una mayor proporción de sal marina que los animales y los vegetales del continente. La absorción por el organismo de las distintas sales contenidas en el agua marina es, pues, evidente. Factores físicos intervienen sin duda; en el tratamiento; pero el factor marino, puramente químico, es innegable y capital. Se ve el papel que desempeñan el agua marina y sus sucedáneos en la más moderna terapéutica. Al preconizar un tratamiento marino más enérgico no obramos sino con una novedad muy relativa. La teoría del modo de acción será lo único nuevo. Modo de aplicación del tratamiento marino.-- El tratamiento marino que hemos aplicado en los servicios hospitalarios de París (hospitales de Saint-Louis, Beaujon, HôtelDieu, Tenon, Maison Dubois, Pitié,--servicios de los los señores Tennesson, Vásquez, Klippel, Achard, Brault, Widal, Babinsky) y en el Asilo de los Mouleaux, cerca de Arcachon (servicios de los señores Lalesque y Festal), ha consistido en la inyección subcutánea5 de agua marina traida, por adición de agua destilada, a la isotonía orgánica ( agua de mar 2, agua destilada 5), a la dosis, para esta mezcla, de un centésimo a un centésimo y medio del peso del cuerpo. No presento esta fórmula de tratamiento como definitiva ni la mejor de que se pueda hacer uso. He creído deber inyectar isotónica el agua para evitar una incógnita y una posible perturbación en las experiencias, pero sé de médicos de marina que por sus excelentes efectos han seguido con la simple inyección de agua marina pura: esta práctica tendría la ventaja de reducir en dos tercios el volumen que se ha de inyectar; luego la experiencia comparativa está por intentarse. He limitado a un centésimo o a un centésimo y medio la dosis de inyección porque me ha parecido suficiente para provocar los efectos inmediatos de una dosis doble o triple, pero de ninguna manera se ha establecido que una inyección más fuerte no tenga en sí ventajas que yo no he tenido ocasión de observar. Donde más se precisa la observación es en la calidad del líquido que se ha de inyectar. 1º Ni pensar en componer un agua marina artificial. 2º El agua ha de captarse mar adentro, lejos de toda corriente fluvial, de todo puerto, y en tiempo tranquilo si hay bajos. 3º Debe ser reciente. 4º el agua destilada, en la cual se ha de diluir, debe ser cuidadosamente verificada. 5º La esterilización no debe hacerse jamás en autoclave, por lo menos siguiendo los métodos ordinarios.– Retomemos brevemente estos cinco puntos. 1º Basta con llevar el pensamiento al análisis infinitesimal del agua de mar que hemos presentado - II, vi, pp. 221-225-, para comprender la imposibilidad en que estamos de

243

confeccionar en el laboratorio un agua realmente vecina a la del océano. De lograrlo, el beneficio sería mínimo. Las sales no se presentarían allí en el estado en que se presentan en el agua natural. Hemos visto, p.257, a Pouchet y Chabry perder todos sus cultivos (huevos de erizo de mar en un agua marina constituida artificialmente). Hay una experiencia todavía más típica; habiendo evaporado un litro de agua marina, redisolví en un litro de agua destilada las sales obtenidas. Estaban pues presentes en el nuevo líquido todas las sales marinas (excepto el residuo insoluble, ver p. 223 6; inyectado a un perro, se mostró relativamente tóxico. 2º En términos generales, el agua de la orilla carece de pureza, por todos los residuos litorales que remueve incesantemente y de los cuales se contamina. Sobre todo hay que evitar la vecindad de puertos y ríos. Ciertas bahías ( la de Concerneau, por ejemplo) son enteramente sucias. Finalmente, también mar adentro el agua puede estar, en ciertas condiciones, inutilizable. Tres días después de temporal, subsistiendo una leve marejada, he ido desde Dieppe cuatro horas mar adentro sin poder captar agua; ésta presentaba un aspecto aceitoso; multitud de gotículas grasas se encontraban suspendidas en ella. Las cuatro muestras entregadas al Collège de France produjeron, al otro día, simplemente al destaparlas, un olor nauseabundo. 3º Después de diversos lapsos (algunas semanas), cuya duración no he fijado precisamente y que por lo demás deben de variar según los recipientes, el agua pierde sus cualidades. El agua ha atacado el vidrio. Agujas, películas transparentes de una densidad muy cercana a la del agua se balancean en ella cuando se la agita. Inyectada a un perro, se muestra relativamente tóxica. 4º Una buena agua destilada es rara. Sin hablar de las aguas destiladas a menudo podridas que se encuentran en muchas farmacias, o de aquellas en las que el nitrato de plata determina un precipitado abundante, las aguas verdaderamente destiladas lo han sido en alambique de cobre; Dohérain y Demoussy (1901) mostraron que el trigo no puede germinar en ellas, cuando en cambio germina en esas mismas aguas una vez que han sido redestiladas en alambique de vidrio. Sin duda, esta toxicidad del cobre no es franca sino cuando la cantidad de granos puestos a germinar es corta; hay lugar por consiguiente para creer que dada la aglomeración de las células orgánicas, la nocividad del agua introducida en la economía sufra en ella una fuerte merma; pero se ve el riesgo que se corre con esta simple dilución. 5º Finalmente, la esterilización es de una importancia capital. Efectuada en autoclave a 120 grados, durante una media hora, en un balón de vidrio corriente, vuelve tan tóxica el agua que puede bastar una inyección de 700 gramos en un perro para determinar en unos pocos días su muerte. El agua presenta a la vista, después de la esterilización, un aspecto lechoso, blanquecino. El sabor ha sido enteramente modificado. En el curso de las experiencias relatadas atrás, p. 171, jamás pude obtener movimientos ameboides de glóbulos blancos en una mezcla marina esterilizada. Los tubos de ensayo en los cuales yo esterilizaba, a veces salían irisados del autoclave. A la temperatura de 105º, estos efectos se atenuaban fuertemente; he obtenido excelentes resultados terapéuticos con aguas llevadas a esta temperatura durante sólo diez minutos . Todavía la cuestión del recipiente interviene. Ciertos vidrios contienen plomo, por ejemplo, y de él ceden al líquido que se está esterilizando (Chevretin). Otras causas de alteración, conocidas o desconocidas, no dejan de obrar.l

244

Después de contratiempos, de resultados contradictorios, de tratamientos suspendidos, etc., terminé por abandonar completamente la esterilización por medio del autoclave para no acudir más que a la esterilización por filtrado. --Agreguemos sin embargo que en las dosis empleadas para los humanos en terapéutica, esas diferentes toxicidades no presentan peligro alguno; anulan simplemente el beneficio de la inyección. En definitiva, el líquido que se debe inyectar es: un agua de mar muy pura, captada mar adentro en condiciones que aseguren esa pureza; puesta, por adición de agua destilada, en un término vecino a la isotonía orgánica (agua de mar, 2; agua destilada, 5); el agua destilada que para este objeto se emplee, cuidadosamente verificada; la mezcla finalmente esterilizada por filtrado. –Dósis máxima de inyección:700 gramos, para un adulto de peso medio de 65 kilogramos.- Vía subcutánea. –Intermitencia de las inyecciones, cuando éstas deban repetirse: cada cinco días, después cada seis, siete, ocho, etc., según lo que dure su acción –cosa fácilmente apreciable (ver más adelante). – Cuando se aplican varias inyecciones a un mismo enfermo hay ventaja en ponérselas en un mismo punto: el dolor local de la primera no se hace sentir en las siguientes sino muy atenuado. Efectos inmediatos de la inyección. –A la inyección se sigue una reacción que dura alrededor de doce horas. En un momento que es variable (una hora, dos horas, tres horas después; a veces durante la inyección misma, si ésta es lenta), el enfermo es presa de escalofríos, a menudo muy violentos, con castañeteo de dientes y sed más o menos viva. La temperatura se eleva sin cesar durante cinco horas (de 1º,5 a 2º aproximadamente) para luego caer como subió y quedar, en términos generales, por debajo de la inicial. El enfermo, alterado, bebe de uno a tres litros de agua. La inapetencia es absoluta; ligeros dolores de corazón o de cabeza son bastantes frecuentes. Cuanto más viva sea esta reacción, tanto mayor es de esperarse el beneficio de la inyección. En ningún caso es de temer, cualquiera que sea la debilidad del sujeto o su temperatura inicial. En una afección febril donde la temperatura antes de la inyección era de 39º,5, pudo subir a 41º,5 y mantenerse hasta por seis horas consecutivas por encima de 41º, sin el menor inconveniente. –Veinticuatro horas después de la inyección el paciente generalmente se ve desanimado, tanto por la crisis que acaba de producirse como por el insomnio parcial que ella determinó. La mejoría se distingue, no obstante ciertos signos, por afirmarse netamente en los casos favorables hacia la hora 36ª, ó a más tardar el segundo día. Se mantiene así, y se acentúa los días 3º y 4º. Se asiste en ciertos casos a una verdadera resurrección del enfermo, sorprendente por su brusquedad: todos los dolores y malestares anteriores a la inyección desaparecen; las fuerzas se afirman; el apetito, nulo antes del tratamiento, se torna exagerado, hambre canina; el sujeto, que desde hacía semanas guardaba cama, se levanta, camina, circula varias horas. –El quinto día por la mañana, cambio completo. El estado de abatimiento anterior a la terapia ocupa de nuevo la escena (salvo en los casos de afecciones agudas, en los cuales basta una inyección para inducir una reanimación definitiva). Se aplica entonces la segunda inyección. El ciclo de los efectos descritos se desarrolla de nuevo, con reanimación más marcada. – Las inyecciones se espacían así naturalmente, cada cinco, después seis, siete, ocho días, según la duración del beneficio obtenido. Efectos mediatos. –Las dificultades con las que he tropezado, tanto para la esterilización del agua como para captarla, cuando la Estación zoológica de Arcachon no podía

245

enviarme más, interrumpieron sucesivamente la mayor parte de mis experiencias. De su conjunto resulta, sin embargo, que el agua de mar parece afirmarse como un adyuvante terapéutico poderoso. En tres casos agudos de una particular gravedad (los únicos tratados): gastroenteritis infecciosa de naturaleza indeterminada, envenenamiento por ácido oxálico, cirrosis-erisipela (Vásquez) el éxito fue inmediato y completo. – En la sífilis, en una sifílides maligna precoz y en otra inveterada, a la inyección siguió desde el segundo día una cicatrización muy neta de las úlceras que cubrían el cuerpo de los sujetos; en un caso la cicatrización era completa en su mayor parte al cabo de siete días.- Resultados equivalentes en la tuberculosis cutánea.- En la tuberculosis pulmonar de tercer grado , resultado negativo, como podia esperarse, mas precedido en casi todos los casos de un período de reanimación sorprendente. El enfermo, en un estado de adinamia e inapetencia completas, con el reflejo rotuliano casi abolido, vomitando todo alimento que ingiere, expectoración abundante, sudores profusos, hiperestesias esternales, espinales, crurales, melalgia, etc., -se levanta desde los primeros días (segundo o cuarto); la tos, los sudores, la hiperestesia, los dolores cedían en ese mismo tiempo; la expectoración, de dos escupideras rebajaba a un cuarto, a un octavo en ocasiones; el apetito, nulo por meses, reaparece súbitamente y llega a permitir hasta tres o cuatro comidas al día, dos de ellas con pan, legumbres, dos carnes, frutas y postres. La morfina, necesaria precedentemente para asegurar el sueño, se suprime a los tres días; las noches son perfectas, cuando lo permite el hospital. Al cabo de una semana, el sujeto baja y sube tres pisos él solo, permanece levantado cuatro y seis horas. En los casos más favorables, el peso aumenta; las inyecciones se espacían cómodamente ocho días. Este período de reanimación puede durar cinco semanas y más, tras lo cual la enfermedad retoma su curso 7 . La acción terapéutica del agua de mar es pues una evidencia flagrante. Ulteriores experiencias deberán medirla y especificarla. Es posible que en ciertas afecciones esta acción sea soberana. Es posible que en otras sea completamente nefasta. El agua de mar introducida en un medio vital viciado renueva el caldo de cultivo de las células orgánicas; debe, por consiguiente, acelerar la vitalidad de éstas Pero al mismo tiempo renueva el caldo de cultivo de las células bacterianas. El problema que se plantea es el siguiente: de los dos elementos –el orgánico y el parásito- ¿cuál sacará mayor beneficio de la intervención? Todas nuestras experiencias hasta el momento han mostrado favorecido el medio orgánico; pero lo contrario es posible y el problema permanece entero para cada uno de los tipos mórbidos aún no experimentados. _______________________________________________ 7 No he experimentado con la tuberculosis sino en su etapa más avanzada y en el hospital. En el hospital se dan las condiciones más desfavorables para el tratamiento de esta enfermedad: calidad insuficiente de la nutrición, inconvenientes de la promiscuidad, desórdenes de cada noche, despertar forzado a primera hora del día, etc. A los practicantes que quisieran intentar el tratamiento marino en esta enfermedad nunca les recomendaré demasiado que lo experimenten no en sus servicios hospitalarios, sino en la ciudad: sólo allí, donde son posibles los cuidados coadyuvantes. . Las otras notas de pie de página son estas: 1 “ He insistido –dice Plouviez- de una manera muy particular en el uso de la sal marina como fortificante y como poderoso modificador de la sangre; repito que la he empleado

246

con muchas ventajas en la escrófula, la clorosis, la anemia, etc. (in Branche, 1885, p. 173).” N. de Quinton. 6 Ver II, v, pp. 175-207, la superioridad fisiológica del agua de mar sobre la solución clorurada sódica. N. del a. 7 Armand Gautier (1899) establece la dosis de los cloruros en 341 litros de aire marino, aspirado a través de borra que retiene las partículas en suspensión (faro de RocheDouvres, 50 a 60 km de la costa). El litro de aire contiene 0,022 mg de cloruros, expresados en cloruro de sodio. N. del a. 8 “Ver , p. 408, nota”. N. del a. De la extensa nota indicada copio la parte de más directa pertinencia. N. del t. Péligot [1869, ...] proporciona ejemplos que muestran hasta dónde la vecindad del mar puede cargar de cloruro de sodio el vegetal ofdrecido al consumo de los animales: “En el transporte de la sal a grandes distancias por los vientos y por la pulverización del agua marina en la cima de las olas no puede ponerse en duda. El señor Eugenie Marchand, de Fécamp, describió los efectos producidos por el viento del noroeste que arrastró partículas de agua marina llevándolas a hojas que bajo esta influencia fueron completamente destruidas... En ciertos casos, bajo la influencia de los vientos marinos, estos efectos son tales que las plantas sucumben bajo la envoltura cristalina que las rodea [...]. 9 Las primeras inyecciones que practiqué (Julio-Agosto de 1897, servicios de los señores Tennesson, Duflocq, Vásquez) fueron inyecciones intravenosas. En mi ausencia, en un caso de cirrosis terminándose por erisipela, caso desesperado en que se esperaba la muerte para ese mismo día, el señor Stancouléanu, interno provisional del señor Vásquez, obtuvo pleno éxito con una inyección subcutánea de agua marina que sin ninguna esperanza practicó y aun sin comunicarlo a su jefe, --el enfermo salió del hosìtal dos semanas después--: abandoné enseguida la vía intravenosa por la vía hipodérmica, más práctica. N. del a. 6 Se refiere a este párrafo (sub “Sílice”): La sílice se encuentra en el residuo insoluble de sales que resulta de la evaporación de agua marina y que se hace redisolver en agua hirviendo. Este resultado contiene además: fosfato de cal, sulfato de barita y de stronciane, fluoruro de calcio, carbonato de cal (Forchammer, 1865).

PÁGINA LIMINAR E INTRODUCCIÓN DEL LIBRO DE JEAN JARRICOT EL DISPENSARIO MARINO, UN ORGANISMO NUEVO DE PUERICULTURA (1)

Traducción de Luis González de Guzmán y López de Mesa. [Dedicatoria]

247

ME HABÉIS PERMITIDO, QUERIDO SEÑOR QUINTON, INSCRIBIR VUESTRO NOMBRE EN EL FRONTISPICIO DEL DISPENSARIO MARINO QUE EN LYON HE FUNDADO. DEJADME DECIR AQUÍ QUE AQUELLO SIGNIFICA NO SOLAMENTE NUESTRA COMUNIÓN CIENTÍFICA, SINO MI ADMIRACIÓN. ESTE LIBRO DEBE, AUN MÁS JUSTAMENTE, NOMBRAROS EN SU PÁGINA LIMINAR. SEMBRANDO LA IDEA, HABÉIS CONFIADO AL FUTURO EL GERMEN MARAVILLOSO QUE YO, LLEGADO EL MOMENTO, HE RECOGIDO. DEDICÁNDOOS ESTAS PÁGINAS, ESTE TESTIMONIO RAZONADO DE MI CREENCIA EN EL MÉTODO MARINO, DE MI FE EN VUESTRA OBRA, NO HAGO MÁS QUE CUMPLIR UN DEBER GRATO A MI AMISTAD. J. J. LYON, 1921

INTRODUCCION Este libro es la primera obra, la primera en el orden lógico y en el de aparición, de una serie de estudios científicos que tendrán por objeto el agua de mar y su empleo en la terapéutica y la profilaxis de las enfermedades de los niños de la primera edad. Me propongo legitimar esos estudios trayendo aquí la prueba de la realidad de un fenómeno del mayor interés para la puericultura: la existencia de modificaciones inmediatas y duraderas del crecimiento, bajo la influencia de un método relativamente simple y cuyos elementos esenciales son la inyección en dosis convenientes de agua marina y el empleo de criterios nuevos en la determinación del régimen alimentario. Deseo también llamar la atención hacia un organismo puerícola poco menos que desconocido aún, el Dispensario Marino, y darle su lugar en la jerarquía de las obras de medicina social, al mismo tiempo que expondré los principios rectores y las reglas fundamentales del método marino en sí, aplicado al tratamiento de las enfermedades más frecuentes del lactante. En otras palabras, se encontrará en este libro no solamente una exposición de la técnica de un Dispensario marino y del método marino, sino el estudio de las razones en las cuales me baso cuando afirmo que las aplicaciones médicas emanadas de las grandes leyes biológicas descubiertas por Quinton constituyen capítulos enteramente nuevos de la terapéutica y de la puericultura; adquisiciones, al mismo tiempo, de la mayor importancia práctica, armas inmediatamente utilizables en la lucha contra la mortalidad infantil. Como pretendo hacer esta demostración sin escatimar argumentos, quizá se encuentre excesiva su misma abundancia. No obstante el cuidado que he tenido de disponer al final del capítulo, en Apéndices cuya lectura no es de ningún modo inmediatamente necesaria todos los documentos accesorios de una cierta amplitud, reconozco que este libro parecerá algo recargado y que pudo, sin duda, ganar en concisión, ganando así en agrado si no en claridad. Pero mi deseo ha sido menos el de permitir una fácil lectura que el de convencer: el de llevar a cada cual hasta la verificación de lo que asevero.

248

Convenía también hacer que cada quien pudiera apreciar el valor y discernir las razones de un ostracismo contra el cual siento que debo luchar. Existe, en efecto, una oposición contra el método marino. De entre bastantes pruebas que yo pudiera exhibir, he aquí dos documentos significativos. Con motivo de la exposición de puericultura que la Cruz Roja estadounidense organizó en Lyon, en abril de 1918, pedí que se tuviera a bien hacerle lugar , junto a otras obras lionesas, al Dispensario Marino de Lyon, o al menos que se permitiera distribuir una muy breve noticia para hacer ver, al público curioso de las cosas de la puericultura, que el Dispensario Marino cuenta entre las obras puerícolas de la ciudad. He aquí la respuesta que recibí del Dr. Clifford, jefe de la oficina de niños de la Cruz Roja estadounidense de Lyon: "...... No creo que en esta exposición tengamos el derecho de recomendar una forma de tratamiento que no goza de la aprobación general y de la recomendación de la profesión médica. Reconociendo que el entusiamo de usted por esta forma de tratamiento está justificado en su propia opinión, estoy convencido, por mi conversación con otros médicos franceses, de que ellos no consideran suficientemente aprobado el tratamiento y como este tratamiento no se emplea de una manera general en estados unidos, mi información personal no me permite aprobarlo ni condenarlo. " (2) Ya me habia sido dada una respuesta que no puede ser más parecida. En la Exposición Internacional de 1914, fue en la división reservada a las obras de asistencia privada donde el Dispensario Marino de Lyon debió resignarse a tener un lugar. Se encontraba, es cierto, en buena compañía y allí obtuvo la medalla de oro. Pero el rechazo a penetrar en el Pabellón de Puericultura y las razones dadas para ese rechazo , curiosas por más de una causa, merecen escapar al olvido. Puede leerse aquí el documento que, en su marco y bien ubicado, conservo en mi gabinete del Dispensario: "El comité de la vigesimoséptima sección se ha reunido para considerar la petición formulada por el señor doctor Jarricot con el objeto de tener un sitio en esta sección. Las intenciones del señor Jarricot son las de dar a conocer los resultados obtenidos por él en la obra denominada 'Dispensario Quinton' (Dispensario Marino de Lyon). De los documentos enviados por el Sr. Jarricot, destaca él, que, desde su apertura reciente (Julio de 1913), el dispensario ha recibido niños de la priemera edad (de 0 a 2 años); allí son ellos sometidos a una terapia muy definida: Las inyecciones de plasma marino (método de Quinton). Como lo enuncia el Sr. Jarricot, la medicación por este método especial constituye el substrato de los cuidados que se prodigan a los lactantes que frecuentan el Dispensario Marino. Por esta razón hemos juzgado que la obra dirigida por el Sr. Jarricot no corresponde a ninguna de las categorias (clases) de la 27ª sección, y que para el Sr. Jarricot es más legítimo solicitar su admisión en la sección 25ª o en la 26ª (aguas minerales o productos farmacéuticos). Firmado: Weill; Commandeur; Mouriquand; Gardère; Péhu. La 27ª sección era la de puericultura.

249

Así pues, existe una oposición; en apariencia contra el principio del Dispensario Marino, organismo nuevo de puericultura, en el fondo contra la introducción de las doctrinas de Quinton en el dominio médico. ¿Qué decir? Ahora cuando ante los hechos y bajo la presión también de la opinión pública, ya mejor informada, hay quienes de entre los antiguos adversarios del uso terapéutico del agua de mar, comienzan a intentar tímidos ensayos de tratamiento, me ha parecido picante el encontrar reunidos de nuevo en un pensamiento común a pediatras tan calificados y al mismo tiempo tan resueltos en su hostilidad para afirmar, con todo el peso de su nombre, que método marino y puericultura nada tenian en común. La cosa merece ser subrayada porque es bueno que cada uno, ante el futuro, salve sus responsabilidades. Pero también que insistir demasiado en la importancia de esta oposición sería engañarse. El tiempo hechará luz sobre la doctrina marina como sobre todas las adquisiciones sucesivas de la ciencia. A ello contribuirá quizás este libro. Espero que por lo menos ayudará a poner en el lugar que le corresponde la desconfianza conque obstinadamente se envuelve el método marino. Tal vez entonces la oposición se vea como la poca cosa que en realidad es: la reacción refleja que al comienzo suscita, y en la misma medida en que perturba las costumbres, toda idea verdaderamente nueva y que hace pensar.

NOTAS DE PIE “Le dispensaire marin [ , ] un organisme nouveau de puériculture” par J. JARRICOT, membre conseiller du Boureau Permanente de L’Union Internationale pour la Protection de l’Enfance du Premiere Age.—Avec 140 figures, dont 76 sur plnches hors-texte.— Masson & Cie., Éditeurs (...).—Paris: 1921. (1ª ed.).
2 1

April 11 th. Lyon. Dear Doctor, Unfortunately your work was not presented to us as one of the Lyons’Oeuvres. I do not feel that at this Exposition we have right of to recommend any form of treatment which has not met the general approval and commendation of the medical profession. While I realise that your enthusiasm for this form of treatment is justified in your own mind, I am convincend from my conversation with other French physicians that they do not regard the treatment as having been sufficiently well approved and as this treatmentis not used extensively in the United States, my personal information is not such that I can either approve or condemn. I ask your pardon for this reply in English but I am not capable of making myself clear in French and do not wish so trust to a translation. I hope, Doctor, that you will see my point of view and be sure of my best wishes, Your most sincerely, --[firmado:] Clifford. “

250

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful