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E¡lstilo y n¡orlo da lral¡llrr y es<,ri- , .-__1':Ill.::"tLElie;_ rBEr^g prtüat¡hrn. ll fie. .(-otrju¡¡to , t'el ,,fl.tl ,l_.1 11¡1rt:¡:

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pero el ñes, , e¡rroc'ionesr-

Advertencia al margen: de.crretiru¡a-s uusl' k dsesolla--.a E&C* Éexb.s tas sobre su problema constitutivo; como por recurrencia: siguiendo y describiendo la fiebre recurrente de la história.

"La palabra recibe de Ia articulación (die Articulation) la facultad de representar a través de su forma una parte de un todo infinito, cle una lengua. Debemos a la articulación la posibilidad, existente hasta en las palabras aisladas, de formar a partir {e sus elmenÉere-y segúrr+rm serie de determirraciones irnplícitas y explícitas, nna cantidad indefinida de palabras y, de ese modo, establecer una afinidad entre todas las palabras que es la réplica de la afinidad de los conceptos.)) Humboldt, Weber die Verschiedenheit des mensch- , i Iichen Sprachbaues, t836, p. 7L. <,Por su parte, la p_roducción e intercambio de los rnedios de subsistencia condicionan Ia distribución, Ia articulación (die Gliederuns) de las distintas clases sociales. r' Marx, Deutsche ldeologie, I. ..Cuando Humboldt dice que una palabra está <<articulada" dentro de una lengua significa que remite al siste,ma de elementos subyacentes sobre el qüe está constnrida, elernentos pffi forrrmr, hreta el irrfinito, otras innumerables palabras, en función de intuiciones y reglas muy precisas.r, Chomsky, Cartesian Lingüistics.

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poder gubernamentat siempre nos encontra"En el mos con dos elernentos, Ia acción real y la razón de Estado de dicha acción: como otra conciencia real que, en una articulación total (in einer totalen Gliederung), es la Burocracia." Marx, Crítica de la filosofía det Estado de Hegel.

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I Hace cinco años vivíamos la cronología de ciertas fechas: 1968.
H*ge exactfiE€Et€ einco aÉc'$ ___GE[e me*ide m gue hay exactitud en esa práctica semi-empírica semi. hace cinco años exaccientífica que es la cronolgía-, el24 de febrero de 19ó8, Louis Althusser nos tamente, hablaba de Lenin y la filosofía. Decía: ..lo que la filosofía no puede tolerar es la idea de una teoría'de la filosofía capaz ,rde modificar su prdcticarl, pues la filosofía existe y sobreviüe gracias a la negación de tal teoría. Por eso, precisaba Lenin, es insostenible en la filosofía universitaría y... en Ia gran mayoría de los filósofos". Es .<insostenible porque en el fondo, y a pesar de todo lo que puedan aducir sobre el carácter precrítico de su filosofía, sobre el aspecto superficial de algunas de sus categorías, los filósofos notan y saben muy bien que no es ésa Ia verdadera cuestión". De modo que Io que los filósofos puedan aducir sobre la filoscFÍa de Lenin no es la ¡rerdedere suestiórl. Curiosamente, esta observación althusseriana parece repetir algo que se dijo en una época preleninlstipor Hegel, en un texto hegeliano ca o preleniniana: calcado y vuelto a redactar por Lenin en sus Cuader. nos filo'sóficos. Este texto de la Wissenschaft der Logík subraya, efectivamente, ese algo: filosofía no "La con describir Io que es, debe pretendebe contentarse der conocer Ia verdad de lo que ocurre; a la luz de esa verdad debe intentar comprender lo gue, en la des'

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cripción, sólo era simple acontecimiento> (t). Este texto, que reproduzco en Ia r¡ersión de Jankélévitch, Io encontramos traducido por I enin der aremán al ruso -en traducción-rebote o, mejor:, en traclucción_desvío_ en la traducción francesa de Lida Vernant: ..La filo_ sofía'o debe ser la descripción de Io que ocurre; debe tratar de conocer lo que hay de verdad en ello.,, pero entre la descripción y Ia t,irdacl, aparte d" ;; oposi. giÉn.,.se_traslu:e. una .cieqta -relacián a. .o*plicidad con la observación que'precede inmediatamente t ;; texto citado o vuelto a redactar en los cuadernos: <<La verdad"no está en los comiehzos, sino en el final; más exaCtainente, er¡ Ia continuaeión:; Entre, Ia descr;p;l;; y la'verdad, erttre la rasskaz y la istinno,Irry-"r^ .,r_ riosa'relación que se señala la <rcontinúación>r: Io que es más que los simples oco*i.rrá;;l; "o*o decir, Iá historia:

entre paréntesis añade curiosamente:

<sobre.,tods,:s¡,

t'
Ia_Gran Lógica recogida por Le; a._t-1 "Oservación.de run, parece contraponer Ia .,verdado a Ia odegcripcióno ql", qor de'óirlo asÍ,'Ia contiene. Fero, al contrario, otro téxto las conecfa por una relación de o.ig.ni en el que Spinory, ;\ el Apéndice lgu_el a los nrincipios dg la Filosofíá .iincruyenclo loi p".,ru*ia-rr-tór'-"t"riSicos>, se remite a las palabras .,Verdadero, y ..Fal, so>>,anunciando paradójicamente Eu desenveliinriento: "Empezaremos por:el significado de las pal"b..so. ParadóJico, efectivamente, para los qué, .oriro éI, <Se ocup'án'de Ias cosas y "no de las palabiaso. Ahora bien, quieli primero <enc_uentra>> las,palabras, antes de que Ias <einpleen los filósofos;, es i el.vulgorr. y tenemos ^(1) . <Aber die phitgsophie sgllkeine.Erzáhlung desgens.ein, -Eitérrn.nrs sondern'^ein. cressen;was utahr )v^{_sgs¡!ien¡, aus,den ctann rstr und gern-er dás {qhqen was in der Erzáhlung.-alJ-é11-soll sie Geschehen bélreifen, u*i*r..r_ ersóheinto. =i" (ru is

Lrr eJernplo, formo

de.qúe pedró; a qüieni ..",..:.'. :' ....'' (,Q P-rima iglVf .;yefi.. ;9\ .fatsi significatio,"-": órrurn: virter,rr la ticción

sens t der zó&¡t¿l- r"ir, chaf 1t,

ar;ñ-iü--i:, rTpiLl.l

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conozco, va a su casa, o me viene a ver a mí y cosas parecidas" (4). La ficción segunda se refiere "sólo a la egencia>, de modo que puede concebirse una ..ficción falsa,', una falsa fictio; por ejemplo, la ficción de una mosca infinita o de un alma cuadrada. Y como se puede considerar la ficción de una cosa falsa a través de su naturaleza, se puede concebir la ficción que tiene por objeto una.cosa verdadera; si res ficta... sit l)era. entre la idea falsa y la ficLa diferencia -la únicación es que la idea falsa implica el asentimiento. Mientras que aquel que forma una ficción, el "fingens>, puede deducir que las representacionés que se Ie manifiestan en el espíritu no provienen de cosas exteriores a él (5). Por eso, inversamente; no hay que ter4er al peligro que habría en considerar la ficción ',.inezclada con lás ideas verdaderas>. Es sabido que la única causa de la falsedad reside en el conocimiento del pfimer género, por opinión o imaginación, mientras que el conocimiento del segundo género es ese nivel del pensamiento que (nos enseña a distinguir lo verdadero de lo falso" (ó). La ficción es esa forma del pensamiento que oscila entr:e los dos niveles. T a primera significación (y la primera distinción) de Verdadero y Falso <extrae su origen" de la práctica de la narración, en su relación con la "ficción primerar'. Ahora bien, <quien sabe distinguir entre verdadero y falso debe tener una idea adecuada de lo verdadero y lo falso)); es decir, esa facultad de (conecer lo verdadero y lo falso> por el segrrndo tipo de conocimiento. Lo que equivale a decir que el que hace la narración lleva consigo, ior definición, esa ..idea", adecuada o no. Pero, ¿qué es una "idea>? Con -el Spinoza del Apéndice a los Prin' cipiog hay que admitir que .,las ideas no son sino narraciones o historias de la naturaleza en el espíritu:

{s) Tractatus..., 62. (ó) Etica, Proposiciót
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(4) Tractatus de intellecttts emendatione, 52.

42..-

Ideae nihil aliud sunt, quam narrationes sive historiae naturae mentalesr, (Appendix I, VI). Así, en el nivel mismo de Ia "fícción segundar', referida a esencias o ideas, encontramos ese grado abstracto de la ,.narraciónu: ..narración de la naturaleza en el pensamiento>>o, más literalmente, ,rnarraciones tnentales de la naturaleza>>. Srrbre estos conceptos ambiguos, ..ficción>, elt De emendatione, <narración" en el Apéndice a los Principios, gravita la cuestión más característica del spinozismo: la cuestión unde, la pregunta "¿de dónde?" Cuestión que sfurnpre se'repite y reproduce: "¿de dónde extrae?x sLL origen las nociones secundarias y los axiomas?" (Et. II, Scolie I). <¿Por qué tienen los hombres ideas falsas?" Uno se siente inclinado a llegar hasta una cuestión muy próxirna a no.sotros en el tiempo y en el contenido: ,,¿tle dónde provienen las ídeas iustas?,>Esta cuestión, que data de mayo de 1'963,se concluye sobre .,e1medio de probar.la verdad". ,r¿De dónde provienen las ideas iustas?r, ¿Por qué tienen los hombres ideas falsas? La respuesta, oPortunamente brillante e irónica, nos Ia da estoi ..Para hacernos una idea justa de ambas cosas, lo Verdadero y Io Falso, empezaremos por la significación de las palabras"; o esto: .,la primera significación de Verdadero y Falso'parece extraer su origen de las narraciones", a narratio nibus. En el Largo carnino de la filosefÍa cccidental, estos pocos fragmentos spinozistas son quizá los únicos en los que se presiente u¡ra relación problemática; por la que se conecta teoría del conocimiento y narración. Sin embargo, esa relación está escrita de manera muy legible en las palabras, en esas palabras que "el vulgo', ha decía la sabiduría de la época clásica-como de la escritura de los funEn el ejercicio "hallado". dadores de la hidtoria en lengua latin¿ encontramos, efectivamente, singulares palabras, extrañamente conde formadas, como Ia gnaritas "el conocimiento

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algo>, en las His,toriarurn de g¿lu5¿is-. o el gnarus. En Tito Livio, el que sabe que el rey estaba en Tesalia es el ,<gnarus in Thessalia regeln esse> (7). Si la teoría del conocimiento hubiese percibido de pasada Ia irónica y furtiva respuesta spinozista a Id cuestión fundamental, habría ido a buscarla donde ..el vulgo,, la había inscrito, en las palabras que había hallado, volviendo su aparato óptico sobre eI lugar mismo de su obcecado defecto: la gnarítas,la narratioAsí, Ia respuesta a Ia cuestión -la cuestión ..chinarr, si se quiere, de ese perpetuo proscrito que fue Spinoza, ese hijo de desterrados de España, ese tralra,iador emigrante sornetido a todas las vigilancias de la ideologia-, Ia respuesta a Ia cuestión que siempr:e está implícita en éI, ¿de dónde provienen las ideas justas?, pasa implícitamente por una crítica de Ia ,rnaturaleza del lenguaje" y de la ficción; o, más precisamente, por una crítica de la fmción narratíva, de la función del relatoPero, de modo bastante curioso, esa respuesta, esa crítica, no se desarrolla en ninguna parte, ni siquiera se ha formulado nunca expresarrrente, en ningún momento de la filosoiía occidental. Más extrañamente toctravía,Iafilosofía parece ignorar que ha relatado..., ro solamente a propósito de Lenin sino, anteriormente, a propósito de muchos otros temas, empezando por Sócrates. O, en Montaigne y Descartes, justamente en la aurora del pensamiento crítico, a propósito de sí. También, 5r sobre todo, esa'auto-narración de Iá filosofía ha escapado a su crítica, como un punto ciego que al mismo tiempo fuera un punto neuráIgico.

2 ¿Significa esto que Ia función narrativa o recitativa -es decir, la función referencial; en el sentido de
(7) Libro 33.

Roman Jakobson-, como función primitiva del lenguaje, está completamente ausente de los temas del discurso filosófico? Parece que no; se presenta esporádicarnente, como en did.spora, agrupándose en dos oarchipiélagos" de ese discurso. El primer archipiélago: el de los poetas; archipiélago platónico y aristotélico, sepultado y renovado con el gru-po ruso de Ia revista Poétika, en el Petrogrado revolucionario, futurista y forma.lista, en los años IglT-25. El segundo archipiéIago: el de las epistemologías de la historia; archipiéIago hegeliano y leninista, en cuyo seno Marx proporciorra +rna-irónica-y brillar+te re}asiónEl primer archipiélago remite la narración al lenguaje. El segundo la- refierc a la verdad. Pero una tercera relación discurre, por añadidura, a través de la ccnexión que liga el lenguaje a Ia verdad. Sólo se trasluce por rrredio de un <<pensamiento salvaje" de la filosofía y <ie la revolución. Sin decirse por él misrno, ese pensa.miento salvaje recorre, atraviesa en diagonal tres pensamientos revoIucionarios directamente enfrentados con sus objetos: Mably, Liebknecht, Lenin -no el de la discusión filosófica, por lo: den:ás, sino el de la lucha política y de si-rsprimeras posturas, en la época del ¿Qué hacer? y de Iskra-. Precisemos d-esde ahora gue este ..salrrajismo>> no es de esos a Ios que se reprocha el volver la espalda a ia historia, sino de los que prgducenla.5i-g¡,nria.- [ prirnet pensamíenta sobre Ia narra-ción no distingue a ésta en Ia relación con la historia, sino en la relación con el lengu-aje. Sin embargo, este pensamiento se sitúa en eI movimiento de un desarrollo político, incluso en el libro por excelencia a partir del ctsal Ia palabra, ,rpclíticarr, 7a Foliteia, se intr.oduce en Ia lengua unirrersal: la Repú-blica. Las secuencias del Libro III desarrollan curiosarnente una .,Poética' dentro de una "Folíticarr, bajo la irónica forrna de Ia pregunta: .<¿No es acaso todo lo que dicen los narradores de

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fábulas y los poetas, el relato de acontecimientos pasados, presentes o futuros?" (8)..La cuestión se repite: refiere ¿..Acaso no hay narración cuanclo lHomero] tanto los distintos discursos pronunciados como los acontecimientos intercalados entre los discursos?" (9). Dti¡14orq, esa narración, ese <yo cueniQué es esa 0r.41éopar próximo del to>, ese , tan "yo condLtzcorr, f¡éoyat ? Articulando la ac<<guío)>, "voy delante>>: z¡1üpcbv o de la i¡1€o,rovía esa pa: ción misma del , labra griega que anuncia, en el momento de la hegernonía ateniense, lo que será el imperio latino. Observemos que no se'trata de buscar Ia ,rraiz, de las palaetimología,,, ese espejismo etimológico donbras, "la de se pierde la regresión heideggeriana, sino simplemente de ver dibujarse el prirner gesto del <vulgo>, dibujado en 1o vivo de la "significación primera,'. Y, de improviso, la diégesis, se transforma en otra cosa. Mientras que una de sus formas, Ia de la narración trágica o dramática, es "la imitación" de las palabras pronunciadas, aparece "la propia narración del poeara11el,ia (10). En este caso, el gesto se inta>>: la vierte: se trata de la respuesta referida, de la relación del enviado o del mensajero, antes de ser la forma platónica o aristotélica de la narración, o, en Tucídides (11), la forma historiadora de Ia narración. El aral'1á?,.),.et'res el gestO de regresar pAr3- informar de una respuesta (12) o de ir a anunciar: así es en Herodoto (13). Es el gesto que define la epopeya como <(me'
tro y n a rra c i ó n r> , Pé tp o v xal dta11e\.to' (14). E l rel ato

es el mensaje de vuelta, es el mismo gesto que Mably describe al comienzo de sus Obseruations sur l'Histoire: el de los ,rcazadores impacientes por contar... las
392 d. 393 b. ( 10) 394 c. ( 11) 394, 67. (12) Odisea, 9,95. (13) Historia, 3, 25. (1 + lPoética, (nepr:ro4trr-r¡c) b 1449
( 8)

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maravillas que habían visto> y que ..volvían a su morada"; de tal modo que que pica"los relatos con los ban Ia curiosidad de sus compatriotas debían cambiar la faz de las nacionesrr. En este breve párrafo de Ma6ly, sobre el que no es necesario detenerse, hay algo comparable a Ia manera en qtre Spinoza describe los comienzos del conocimiento, comparándolos a la fabricación de "instrumentos materiales>>,instrLtmenta corporea: ..Pues para forjar el hierro se necesita un martillo, y para tener un martillo es preciso hacerloo (15). Ya no estamos en la noción gnóstica del -ef origen como ..caída> "origen', o ..degradación,', como Verfall heideggeriana o como decadencia cle la archiescritura.._,-, sino en el concepto de comienzo, el comienzo como "un inicio realrr. En este sentido, Etienne Balibar ha subrayado la diferencia entre origen y principio; ve en las observaciones spinozistas los verdaderos términos de una teoría de Ia historia real. El párrafo de Mably tiene esta virtud: procede a partir de las <<circunstancias> reales -¡11¿s provincias empobrecidas y casi desiertas'r, ..las finanzas ...agotadas>- e introduce hecho" de los "el ..relatoso: la aparición de la narrativa. discontinua. Mablyrrelaciona los urelatoso de los cazadores llunos con la .,revolución" franca: el paso del Rin. Pero otros relatos se enlazan con una revolución distinta.. El primer texto publicado por Lenin a principios de siglo, en'forma de folleto editado por Iskra, es un prefacio ,ra los rel.a.tosde obreros)) referentes a ..la memorable jornada del 1 de mayo de 1900 en Jarkov. Se trata de conseguir que, al volver sobre sus relatos, la <<tempestad" de esas .<f,ornadas de mayoo -Mais kié dni v Karkotié (16)- no sea una tormenta espontánea, sino un movimiento consciente del proletariado insurgente a la cabeza de todo el pueblo'i. La situación o, en términos spinozistas, el hecho
(15) (16) Tractatus de intellectüs emendatione. Obras Completas, Moscú, t. IV. 30.

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relatado¡ se desarrolla, en este caso, en los siguientes térrrrinos: ..La mayoúa de los obreros ya se han puesto en marcha, dispuestos a seguir a los jefes sociaiistas,,, <(pero "el estado mayor general" aún no ha sabido constítuir un núcleo sólido.> La narración sobre los relatos obreros, en el Lenin del Islera, se amplía a narración histórica: "La historia del movimiento obrero de Rusiá llega justamente a uno de esos períodos de efervescencia y estallidos, produciúbs por las más cliversas causas, y si no queremos quedarnos <raremolquerr, debemos orientar todos nuestros esfuerzos a end.erezar una organización para toda Rusia, capaz de dirigir todos los estallidos aislados", De este modo, mouimienlo obrero y relatos obrerOS, ya Se .,han puestO en marcha>): esto ya.eS: ohistoria''. Nosotros, dice Lenin, <(elestado mayor>=general, si no queremos quedarnos a remolque tras..la mayoría de los obreros>), que está dispuesta a seguirnos, debemos constituir un ..núcleo sólido>,. pero, ¿qué hacer, para eso? ¿Por dónde empelar? fncluso antes de escribir el texto del artículo que tomará por título precisamente: <¿Por dónde empezar?>, €D el Islcra, nt3mero 4, y antes del folleto que anlrnciará el Iskra, número 18, bajo el título <¿Qtté haer?>;f_.etnn-publica su relato de los relatos obreros: signo premonitorio que anunciaba que <,dentro de seis meses los obreros rusos celebrarán el I de mayo del primer año del nuevo siglo". El primer trabajo del más grande .revolucionario del nuevo siglo, en el primer año de ese siglo, es absoIutamente el relato de Ios ..relatos de los propios obreros)>. Se le puede comparar a lo que dirá Rossana Rossanda sobre Ia importancia del método de formación

política que es partido "el informe de amarguras): <<e.1. sé forma enseñando o los pobres a expresarser, (17). Se está muy lejos de las antítesis escolares a las que obstinadamente vuelve el discurso vulgar, preferentemente en eI lenguaje periodístico. Como si hubiera elebción entre un análisis poi clases sociales y lucha de clases, por un lado, y un análisis por lenguajes y relatos, por otra. El conservador sentido común responde incansablemente: los lenguajes quizá sean im-. portantes, pero también hay otras causas: la guerra, la crisis económica, las luchas de clase... Tranquiliza&em.eitermeiva, q#se sifÉa errtre otrai errtesta úIti<(causa>;algunos porfiadores de la ideología se enma cargan entonces de Ia repetición ritual, a la que hace tiempo se ha acostumbrado el discurso vulgar y en la que se acomoda perfectamente. Fero al propio Marx no le alcartza esta ceguera bienaventurada que hace al discurso vulgar inconsciente de su propia diséurso y de sus fuentes. Marx sabe, y lo dice, que el concepto de lucha de clases se enunció en un momento muy concreto, y precisa'la sede de esa enunciación: los historiadores que escribieron durante la época burguesa por excelencia, Ia Restauración y la monarquía de julio, Guizot y, con é1,el primero de los sucesivos secretarios de Saint-Simon, Augtistín Thierry. Uno de los primeros enunciados de Thierry so-bre el tema -sobre este procesose formula er sus €arcsiéeresiomes sobre Ia hiEroria de Francia, eu el curso de un planteamiento metodológico singular. mente oportuno que se esfuerza en determinar las relaciones entre lo que llama historia narrativa e historia crítica. Analizando las distintas versiones de la historia de Fráncia -más concretamente los diferentes sistemas de narración, cada uno realizad.o por una clase social, el sistema Boulainvilliers p Montlosier por la nobleza, el sistema Du Bos por la burguesía---, llega
(17) Les Temps Modernes, I, 1971.

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a describir, bajo estos sistemas narrativos, lo que los diiige: "la lucln de las clases enemigas y rivalesrr. El sistema narativo de Montlosier refería a Ia Revolución Francesa Ia guerra étnica que opondiia a las ..¡¿2¿g conquistadoraso (Francos, Romanos, Galos, unidos en un frente único), por una parte, y, por otra, a <todos Ios antiguos esclavos)>rlos "miserableso. "El empleo de Ia fraseología, de Montlosiei:, como la llama A. Thierry, <(sustituye a la idea de clases la de pueblos diferentes, que aplica a la lucha de clases enernigas o rivales el vocabularío... de la historia de las invasiones y dé Ias conquistas" (1&I La refación qLLediscurre entre la teoría de los distintos sistemas narratiyos y Ia teoría de la tucha de clases, en ningún sitio aparece tan claramente -y tan peligrosarnentecomo en el terreno en que el concepto misrno de lucha de clases se produce y enuncia por primera vez, en una de sus primeras "utilizaciones>. Pues la sustitución de Montlosier es la misma operación que proseguirá sus transformaciones en Gobineau, H. S. Chamberlain, Paul de Lagarde y Dietrich Eckart, mentor de Adolf Hitler y de Rosenberg, hasta el "Mito del siglo xx,, y los comentarios sobre los pseudo <<Proiocolos de los Sabios de Siónu: en los racistas franceses v los VóIkische alemanes. 3 Lo que se despliega en tal proceso -a la vez social puede compararse a lo que se verifica en y narrativoel análisis del Copital, y que determina su objeto. El Prefacio a la primera edición alemana traza :urt paralelo entre su procesq y el de Ia experimentación física: ..Para darse cuenta de los procedimientos de la naturalezar, -de los procesos naturalesz Naturprozes(18) Considérations gina 158. sur I'Histoire de France, c?p. IV, pá-

se-, físico estudia los fenómenos cuando se pre"el sentan en su forma más acusada y rrrenos os*uecida por influencias perturbadoras, o bien, experimenta en condiciones que aseguran en todo lo posible Ia regulación de su desenvolvimiento>> -o .,el modelo puro del proceso>: dem reinen Vorgang des Prozesses-. p"ro, continúa Marx, <<en estt obra, estudio el ntodo de prodttcción capitalíst4 y sus correspondientes relaciones de producción y de üúercantbio. Inglaterra es el clásico terreno de esta producción. Por eso es por lo que tomo de es_epaís los hechos y los ejemplos principales que sirven de ilustración al desarrollo de mis tLorías,'; observemos que donde Ia traducción Roy dice ,*rnis teorías>>,Marx escribía más sobriamente, con la reserva quc siempre guarda hacia el sustantivo en cuestión: ..mi desarrollo teórico>, meiner theore'tischen Entwickltmg. Y ahora, añade Marx, ..si el lector alemán se permitiera un farisaico movimiento de hom_ bres a propósito de la situación de los otreros ingleses, industriales y agrícolas, o se hiciera ilusiones con la idea de que las cosas no van tan mal en Alemania, rne vería obligado a espe,tarle: De te fabula narratur! (Ueber dich wird hier berichtet!)>. <<De se habla aquírr. ti "La fábula cuenta de tirr. Pero, como se ha señalado justamente, en El capitet' ar¡o ha¡r narración... ni córrcreta ni abstraitaí. O mejor: "No hay narración "concreta", Sólo hay lo que Marx llama "ilustraciones", es decir, fragmentos narrativos que tienen Ia importante particularidad de rro tener ni anttes ri después,- su aparición viene exigi_ da por el posterior descubrimiento de Ios efectos de la estructura capitalista de producción según und 4r: ticulación, que no es histórica en absoluto, en el usual sentido del términor, (19). ¿Qué son, pues, esas .<ilus,,Capital',,. .(19) Eti.{roq Balibar, ol-a science du Cente_ naire du Capítal, Mouton, 1969,p.75. (Coloquio dé Ceriíy ,-tgéi .)

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traciones)>, esos ,rfragmentos de nar¡'ación"? El propio Marx lo señala en el Prefacio d,e 1867, o más bien seson las que le han ñala su configuración primitiva: proporcionado, o ..referidor, (berichtet) los .Berichters'tatier, los ort Public Health", ..hombres tan "Reporter expertos, tan imparciales (o no comprometidos, ..sin partido'r: <unparteiischer'), tan rectos y desinteresados, .,armados de plenos poderes para la indagación de la verdad" (20). El hecho de que la significa-ción rnás inmediata de la palabra "Berichr)> e-n los diccionarios del siglo xrx o principios del xx, óscit-e#re dos sinórieios -Erzt#*" lung der Tatsachett (21) y Referat (22)-, da la medida de la solidez del desar:rollo teórico de Marx en lo qt'-e bien podría llamarse función referencial del lenguaje. Función enteramente primaria en la obra sobre el proceso del enunciado o, lo que para Roman Jakobson es sinónimo, el naruated event (23). La relación entre la función del Bericht y el theoretische Entwicklung, en Marx, exigiría por sí sola un minucioso examen epistemológico, que no se reduciría a las intuiciones que deja traslucir el Prefacio de 1867, sino que, bajo este ángulo, daría cuenta. enteramente del proceso del Ca' pital o, más exactarnente (ya que tal es srl título desarrollado) de la Crítica de la econontía política. Podría demostrarse córno la metodología de las ..referenciaso hace justamente visible la ruptura entre el joven Marx de la Ideología y el M*pr de }a Crítice'J-e¡rE?rFE€ & €lr que se citan (y refieren) los textos de la economía política inglesa y francesa es el descubrimiento del campo de los fragrnentos narrativos que circulan en el universo de la ideología burguesa, de esa economía polí' tica cuya Crítica se propone Marx, es decir, la ..econo(20) ..mit... Machtvollkommenheit-.. zur Erforschung der

mía>, en segundo grado. El Postfacio de L873 (24) Lel Nachworf de la segunda edición alemana, del que, bien mirado, podemos celebrar hoy su centenario-, descu= bre los lazos entre esos fragmentos narrativos. Lazos entre Ricardo, es decir', la teoría de Ia economía política en su período clásico -y Sisrnondi, o sea, ya bajo una forma elaborada peio parcialy, paÍa abreviar Ital como lo precisa únicamente en la traducción francesa (25) de este postfacio (26)1, ..algunos escritores . no agrupados" (27) que convierten a la teoría ricardiana en <<arrrlaofensiva contra el capitalismo". En pr@c¡rroree4e AlerF¡€ia, co*tirni*fu,.*'el Ia sociedad alemana excluía todo proceso original de la economía burguesa, pero no de su crítica: aber nicht deren-Kritikr>. '<<En Y añade: tanto que semejante crítica representa a una clase en generalr¡ -sslvsit eine solche Kriyertritt..sólo puede retik überhaupt eíne Klas se presentar a la que tiene por misión histórica revolucionar el modo de producción capitalista y, finalmente, abolir las clases: el proletáriadorr. Lo que Marx señalaba de modo irónico en el Postfacio de 1867 -pero atención: en é1, la ironía es el modo mismo de lo oportuno y la forma misma de subrayar o acentuar-, lo que señalaba como el rtarratur, el .,se cuenta>>,el berichtet que repiten los Berichterstatter, el relato de relatos, es lo que, en el Postfacio dLa&73, -qemanifiesta cem+la eritbe.Pero no se trata en absoluto de lo que Hegel decía, para, por otra parte, echarse atrás, en las Lecciones sobre la filasofía de lo historia: ,,la historia crítica", donde <<nose da la historia misma, sino una historia de la historia, una apreciación de las narraciones his(24\ Fechado el 24 de enero de 1873. (25) Fechado el 28 de abril de 1875. (26) El texto alem¡án dice solamente: (La teoría de Ricardo sirve excBpcional¡nente de arma...>. (27', Se tratá de Th. Hodgskin, de \tr. Thompson, cle T. R. Edmons.

Wahrheit ausfrüstet>. (21) Sachs-Villatte, p. 159. (22) Id., p. 790. (23) Ensayos de língüísttca generat, ed. Losada.

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tóricas y una indagación sobre su autenticidad y su creEsa historia crítíca es justamente la de dibilidad". Augustirr Thierry en sus Consideraciones: es Ia reflexión metodológica del historiador. En la Kritik se trata de algo distinto: del campo omás literalmente en Marx, del proceso que considera los "fragmentos narrativoso y los desarticula, volvién dolos a articular en otro nivel. Ahí tenernos dos breves relatos, dos "historietas>> que al mismo tiempo son, en sentido spinozista, frorracíones rnentales: <<Durante una semaná, un hombre está ocupado en producir un objeto necesario para la vida... y el que Ie da otro a cambio sólo puede considerar justamente lo que le es equivalente, calculando Io que le ha costado exactarnerrte el mismo trabajo y el mismo tiemp o " (28). (Libro I, capítulo I) en el destructor de to'

que relaciona sus ..referencias>: éstas no son adornos retóricos o eruditos, sino los fragrcentes referencíales que dan testimonio de que el proceso a la vez está ar_ ticulado y enmascarado de ese modo. 4 Así pues, algo recorre la evoiución del pensamiento filosófico,occidental, de platón a Lenin, como sn impensado enigmático y central a la vez, que señalan Ia e'_*?-te}f a o Iá Ari!7¡oc; , Ia n^crratio spinozistzi y Ia Erziilútmg hegeliana, el narratur o el berichtet de Marx y el rasskaz de los Cuadernos leninistas. pero ese algo nD es del mismo orden que el objeto de las reflexiones a las que se dedica la filosofía analítica anglqsajona desde hace varios años. Desde hace cerca de ocho años hay una .¿Filosofía analítica de la historiao, editada en las Carnbridge University Press; este Iugar cambridgiano tiene su significación, que conecta este plantea_ miento con la tradición de Wittgenstein. Su capítulo central versa sobre las .,frases narrativas>r: Narrative sentenc.es Queda, que el probiema qlre se aborda convenientemente es el de una epistemología del método histórico, incluyendo la .,indagación narrativar', Ia .,narrative inquiry> (30). Parte y se construye sobre el terreno descubierfo por tas C*nstderaeíaee.s elé Aggrrstirr Thierr5r, al igual que la propia epistemología sobre la simple metodología. Pero la cuestiórr, completamente distinta, sigue siendo enteramente la de una crítica de la prod.ucción de la historia orealrr, a través de la función narratíua ntísma. Lo que determina una, postura diferente. Es la cuestión que se nos plantea sin rodeos, como aparte de Ia <cuestión filosófica>>, a trarvés de ese clis_
(30) V. H. DL4y, "Ott the nature and role of narrative - . Irrstorrography>, History and Theory, 2, 197f, p. 170, in

"El dinero se ha convertido das las cosas" (29).

(Libro I, capítulo III) Lo que discurre entre estos dos "fragrnentos narrativos> es una cierta transformación de las relaciones, un determinado (proceso estmctural'r, un catnbio estructural o, en térrninos ebónómicos, en los enunciados de Marx, urt Formwechsel, utl. cambio de forma que realiza la transición del capítulo I al capítulo III del Libro Primero. No es una historia crítica, sino una crítica de ,rla economía, lo que relaciona estos fro* mentos narrativos, desprendiéndolos de su contexto. PodrÍarnos dedicarnos a construir el proceso del que se ocupa El capital, poniendo al descubierto la trama
(28) Es el autor anónimo de. Somé Thowhts on the lrlter.est of Tnoney, predecesor de ádam Srníth. (22) Boisguillebert, Dissertation sur la nature des richesses,

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curso excéntrico y salvaje, por decirlo así, que recorre las Observaciones de Mably,las fornadas de Mayo en Jarkov de Lenin y ese ensayo singular y eminenternente político -tan poco que es el "especulaliysp.opúsculo de Lieb.knecht titulado Die Entse Depesclze, oder wie Kriegc gemacht tuerden, doncle se analiza el <<textode la narración¡¡ -fi¿y Text der ErZiihlung_ o el ..irrforme oficialo (offiaielte Bericht) del famoso despacho. ..que contaba (erzdhlte) la ofensa hecha a Benedetti por el rey de Prusia"; <y que originó- (herbeiführte) la g$erra frase+. alcmanao. Donde se afirma que que narra> (un paseo) "lo va a ser .,lo que origina" (una guerra) ,Además, algo <<actúa"(wirkt) en esta Erziihlung o en este Bericht, que está vinculado a una operación que el propio Eismarck, en sus entrevistas con Moritz Eusch, describe conlo una <(condensacióno: el relato Ira sido erdichtet. Esta, Erdichtung narrativa del deseo cle guerra funciona corno una Verdichtung freudiana del deseo, en el sueño narrado y manifestad-o por la historia rea.l. Pero abandonemos el terueno que Ie costó a Liebknecht padre, Wilhelrnir a la cárcel. -Liebknecht ,Abandonemos este terreno que le-e@ -el hijo esta vez, Karl, Karl Liebknechtser linchado por oficiales de Ia guardia de corps prenazis, junto a Rosa Luxemburgo. Ese terreno es el que, más claramente que nunca, más francamente aún que en los tiempos analizados por Agustín Thierry, ..cada clase social manifestaba su sistema narrativor, (31). Hay que precisar los objetivos y deshacer ciertos disparates risibles, que muestran Ia lamentable inepti(31) Théórie dot récít., p. 1ó.

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tud de sus autores para percibir eI objeto y el proceso analizados. No se trata en absoluto de ..e*piica, eI fascismo por medio de las palabr?s)rr o de ,,¡iresentar una historia del fascisi-no a partir de las paú.bras, d.e "ilustrar Ia tesis según ra cual las palabras son ras que hacen la historia,r. Los ideólogos que repiten tan machaconamente este tipo de formulacioneJ, tar'vez han leído demasiado, o demasiado mar reíd,o; un célebre libro que se ilama Les mots (Los palabras). En cualquier caso, no han enteadido nada_ de la cuestión que se plantea a partir de é1. , ..pala_ _ En. ¡e+lid+rl, m se Érata err absetrrrto dalm bras", sino de los ..lenguajes>, de los lenguajes que refieren sus pbjetos (o sus acciones); .s deiir,"de len_ guajes o evtunciados narrativos, de narracíones en eI sentido simple y muy concreto que Spin oza ya daba a este térrnino. fncluyendo en ellas las ..narr.lior", ,ru^_ turae mentales", las ,rnarraciones ntenta[es de la na_ turalelz>>, o las .,ficciones de la naturaleza en el pensamiento'r, más corrientemente designadas corr el tér_ mino de ..ideasrr: las ..ideaso entendidas como narra_ ciones abreviadas o secundarias. ASí es como hay que tornar eI material que !a pe_ sadilla de Ia historia nos ha dejado: pc, en las entreguerra_s alemana e italiana "jJ*plo, Secuencias narrativas alternándose rlnas en rela_ ción a ,otras y constitu5rendo contextos, o <<fuera_de_ textos> entre sí- y desde luega-e+qffido todo'fo indecible e incognoscible (sea Io que sea Io "vividoo que piensen los ideólogos en sentido contrari-o, que aún interpretan todo en los términos de la vieja fenomenología). En esas secuencias nar:rativas., tomadas literalmente y, por decirlo así, materialmente -en su ma.teriarid.ad. literal, en su ..corporeicladrr, que dirían los estoicos_ se trata de ver dibujarse y construirse Ia economía, es decir, los modos de producción y distribu.iOn_ nr* ..economía)> es Ia que hará ..Ias fofmas mucho más

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complejas y más ricas de contenido" (32), para decirlo con palabras del Prefacio de 1867. De ese modo, lo que podemos llamar ,rel enunciado totalítario primítivorr, el primer enunciado político que contiene el adjetivo totalitario en lengua italiana, r1o es sino, en el discurso pronunciado por Mussolini en el teatro del Augusteo en la noche del 22 de junio de 7925, un fragmento narrativo destinado a ENCUBRIR UN CRIMEN DE LA POLICIA, de la poli cía paralela de los camisas negras: ese crimen es el asesinato de Matteotti, el 1O de junio de 1924. Entre ei E de enero y el 22 de junio, los fragmentos narrativos se siguen de este modo: "Si el fascismo es una asociación de malhechores, yo soy el jefe de esa asociación de malhechores" Discurso del 3 d.e enero, Todo lo que sucedió entre el 3 d.eenero y el22 de junio está en ese enunciado y en éste, f €rr Ia recíproca relación entre ellos: "Aún más: lo que se ha llamado nuestra feroz voIuntad totalitaria, prosegüirá su acción con rnucha mayor fuerzao" Discurso en el Augusteo. I-o que nos interesa de estos enunciados no €s, desde luego, lo "vivido" de Benito Mussolini, del que podernos desinteresarnos sirr mayor ¡Érdi*a, sine, Ia manera en que la producción de este sintagma heroicómico-va a inaugurar un proceso de distribución de la que una de sus etapas será, con la entfada en escena del filósofo neohegeliano- Ge,ntile, la producción correlativa de un sintagma más activo: el Stato totalitario. En el que acttra, desde lejos e indirectarnente, la

resonancia de' ún boncepto hegeliano perfectamente explícito: la Totalidad del Estado, die Totalit¿it des Staates. Efectivamenfe, lVlussolini Ie dectarará a-Carl Schmitt, el doctrinarió alemán del <Estado total>: Ich bin Hegelianer,,. De manera análoga, el sintagma del <<TercerReich" -Das Drit te Reich-, en Moeller van der Bruck, recoge en'una breve <narración mental)> ttna serie de proposiciones narrativas >: (llegado) a su fino. "La revolución alemana no ha (ist nich zu Ende) | | la tl ganar I I : Revolución alemana'r. -y además-: .<Las experiencias revolucionarias son un rodeon. .<Se trata de domeñar de manera conservadora el movimiento de la Revolución,,. Pues para eI fundador del movimiento Joven-Conservador, "La Revolución nace de la traiciónr', mientras que: <El Estado es la Conservación>. Se presiente lo que será <el Estado" de esta <<Revolución alemana', para Ia cual , Lo que es revolucionario hoy será conservador mañana>. Pues simplemente que el mundo "el Conservador... sabe será siempre tal como es>>. Del mismo modo, es posible abordar el análisis de lo que el Joven-Conservador Ernst Fortshoff señalará en 1933 como Estado total, Der totale'Staat, esa traducción alemana del Stato totalítario mussoliniano'y gentiliano, realizada ya' en 1931 por su amo Carl Schmjtt. Lo que se refiere a la fórmula o .,idea', de Estado total, Io recoge Forsthoff en una breve y temible na..Debemos

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.rr"iOrr Es gibt wiede'r Parias itt Eut opa (..Vuelve a haber parias en Europa>). Durante los mismos años, en el polo opuesto del <Movimiento nacional)>, que englobaba a toda la extrema, derecha alemana, en su polo nacional-bolchevique, Ernst Jünger encierra todo Io que sucedió entre el estallido de la guerra mundial y los primeros años treinta en la narración de la Movilización total, de la totale Mobilmachung. EI discurso hitleriano, la <<nuevaleng.rao, cuyo inventor se cree Goebbels, no es sino lo que se trama en el espacio que se extiende de urupolo a-oke&e*Ée campo, nos hace entrar de manera concreta en la cuestión fundamental: la de la aceptaciórr, die' Annahnte, decía Rauchning, aquel otro Joven-Conservador, Más precisamente: en la cuestión de la aceptabilidad. No voy a entretenerme sobre una interrogación que, a mi juicio, es menor: la de saber si hay o no <(tlna diferencia real', entre el discurso de la democracia liberal -a partir de Spinoza, Locke y Rousr"ury el del Stato totalitario o del totale' Staat de Gentile y Carl Schmitt, de Mussolini y Ffitler, y sobre si hay <<tlna diferencia real' en el ..funcionamiento> de unos y otros... En nuestros días, únicamente los ideólogos más deformados por Ia práctica de la ilusión especulativa pueden infravalorar este ordén de diferencia. Su desdichado desconocimiento, introducido en su época en el K. P. D. y eJ rnovirrrientcr-úrero por t* H'aa,€le-I iE Neumann (sin duda, directamente dictada por Stalin), la procurada confusión entre el Estado social-demócrata de Weimar, señalado como "social-fascista>> y el futuro Estado total hitleriano; tal desconocimiento y confusión. han tenido consecuencias demasiado patentes y temibles para que no sea necesario volver sobre ellas. Toda vez que dichos ideólogos no tienerr la excusa de contar/o desde el fondo de Ia pesadilla de Ia historia, ahora. Desde entonces, han debido apren34

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der y medir Ia diferencia entre Ios cafés de Weimar y los campos hitlerianos. Por eI contrario, la cuestión de la aceptabilídad'nas coloca en la operación misma que dará el poder y la violencia de Estado, Ia Staatsgewalt, a Adolf Hitler, desafiando todas las previsiones que se podían construir desde 1847-1848 a partir de la relación observada pbr Marx entre el ciclo industrial y las crisis económicas, por una parte, y el incremento de la lucha de clases y del movimiento proletario, por otra. ¿Qué es lo que desbarata esta precisión racional y cientÍfica de Marx, primer teórico de los ciclos sconfrnicos?-Te da una operación en el terreno de los lenguajes, en ia combinatoria de los .,informes ideológicosr', en su topografía y sus oreglas cartográficasr>, contribuirá a hacer aceptables el discurso y la práctica de los hitlerianos, y a entregar a las masas alemanas a Ia servidumbre de un Estado total, cuyos méritos ponderaba Carl Schmitt, desde noviembre de 1932, a los Señores de la <Unión a Io largo": "la Unión para la Conservación de los Intereses económicos en Renania y Westfalia". ¿ través de este proceso en la .puesta en aceptabilidad de los informes hitlerianos, la lucha de clases "¡e invertir sus efectos bruscamente, en el mornento rnás favorable para la realización de las previsiones marxistas. Pero en lo sucesivo, el proceso de aceptabilidad se traslada a otro terreno, al de la experiencia económica. En Ios prÍmer-os años treirrta, Ios informes de expertos, los Berichte, que se emiten y distribuyen, son innumerables. Lo paradójico de la situación final radica en esté: el hombre que en 1932 enuncia "Principios', en violenta oposición con toda política de grandes obras púb.licas, el doctor Schatf ese mismo ..<experto>>,Ias realiza a partir de 1934 (en principio). Pero a través de una serie de turnos en la enunciación y en la práctica: (l) EI entrneiado rrrisrr¡o de los eprincipios" del

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aflo 1932 le permiie cornbatir y hacer detener al que sostenía en el mismo momento esta política: Gereke, el hombre contra el qtre estaban coaligados precisamente los grandes intereses del. Ruhr y los grupos de presión del Gran Capital en el círculo del Fresidente del Reich, Hindenburg. (2) AI programa de .,creación de trabajo,, enlazado con la realización de grandes trabajos de mejora económica, exigido primeramente por los sindicatos, le sustituye discretamente, desde comienzos de mayo del año 1933, un programa de rearme clandqstino, que tendrá por osede úe aet1>taeiólr> -fgtlalmerrte éIan. destinaa una empiesa fantasma, testaferro de los *cuatro grandes de la gran industria privada: la Metall-forschung Gesellschaft", lugar de emisión y de aceptación de los bonos Mefo. (3) El carácter <<secretoo rearme, impuésto por del Ias cláusulas del tratado de versalles, permite igualmente mantener en secreto esa sustitución de lo militar a.Io social, con miras a la Movilización total, y evitar a la vez las consecuencias inflacionistas de aquella hiperproducción sin el correspondiente refuerzo d.e la ..demanda realr, (Keynes) o del <(consumo que paga>>(Marx). Esa condensación del .,secreto> o del mensaje en los sucesivos enunciados de Schach.t, no hace sino desplegar en el tiempo la Erdichtung del informe bismarckiano, como tramlxl lingttrstiba par* I.a histeria reaI. Pocos campos de anáIisis dejan aparecer mejor en sus mecanismos y repliegues, los ..movimientos contradictoriosr> por los que los enunciados económicos son atraídos y arrastrados a una economía de los enunciados- Pero con ellos se pone en movimiento todo el campo de los enunciados o de los informes ideológicos, pues los niveles de éstos entran en correspondencia múltiple con los nivel,es &. aqtéllesLa cuestión, pues, no r'eside simplemente en saber , 3ó

si los enunciados de Schacht, el hombre de Hitler, so.n más "falsos> €lue ],os de Gereke, eI hombre cte SehFei. cher, o los del socialdemócrata Woytinski, o de Fogarasi, portavoz ecortómico del Komitern y del K. p. D. Efectivamente, en este caso la crítica de la ,rÍazórr narrativa>> se transforma en crítica de una econorttía de las <<narrocioltes>>. La lucha de clases está completamente entretejida en y por lenguajes, incluidos los lenguajes duros de Ia Warenspráche, de la olengua de las mLrcancías>; sobre esÉe-terr-eee pttede dejar al, rlesffibierÉe¡ s$s¡-cFeraciones con riguroso detalle. En la relación interna por medio de la cual se articulan la base real y et proceso de aceptacíón.

Pues, como hemos visto, para Spinaza rtna <<narración', puede califícarse cle verdadera o falsa, y tambien, como si existiera un tercer ..valor lógicorr, fictícía, a! igtral que existe la idea vera., la idea falsa y la idea ficta, plresto que las ideas <(no son sino narraciones mentales d-e una naturaleza>> (Ideae enim nihil aliud sunt, q¿tararnarraticnes naturae rnentales). Y como lo ..verdadero> y lo ..Prin"falso)> son esos cipios d.e filosofía' por excelencia, eü€ dan su propio tít¡Co al libro (al único libro) que Spincza publicó en vida, se puede habJar cle una ,.razórt narrativa>>, si a la palabra "razón> se le da el sentido definido por la Crítica kantiana: que nos proporciona "facultad los principios del conocimiento>, que nos los ,,cla en la mano', (33). El concepto de ra<óm narrativa señala perfectamente que se trata de un proceso de conocimiento. Pero este conceptc de urazón narrativa", definido
das Verrrxigerr; welehes die prin. 133>- <Nt¡rr-fst,Verriunft zip.ien der Erkenntlis a priori an die Han¿ gibt>>(Kritik der reinen Vernunft, Einleitung, VII).

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como <sistema de operaciones Iímite en las reglas del pensamiento, vinculad,o con la producción misma de Ia sinrazón, en la narración de la histor:iar, (34), sólo es un concepto irónico; no es sino una transición o una primera aproximación en eI descubrimiento de un proceso de conocimiento indicado por los términos de ,rrazón narrativa>> y sometido a condiciones de.pro_ ducción (y d. intercambio). se trata de un conocim.iento producido -y ahí está la ironía de Ia historia_, producido a pesar suyo o a sus espald,as, por ello, el concepto de razón narrativa no es sino una aproxima_ ción hacia el camino que crrn4gee *-g+g eÉf¿crÍ é:e.I+¡ economía narrativa.. una crítica del proceso d.e pro_ ducción de un conocimiento, narrativ'o o histórico. El hecho de que a primera vista deba practicarse en una experiencia histórica muy concreta, ésa en la que la lengua crítica de Kant, Hegel y Marx se ha puesta a prueba, provisionalmente volatizada y listo destruida en la experiencia <<total> y absorutamente negativa de la lengua nazi, pertenece a las más pro_ fundas artimañas de la ironia de Ia historia.

.,sintaxisideológica,, (con Ia prosodia política) de los discursqs, y con la articulación de los gnrpos y de las clases; con su Gtie'úerung, en el sentido que le da Marx en la Ideología alemana, en el sentido en que Ia entiende Humboldt en su concepción prechomskya_ na de Ia gramática filosófica y de la ocréatividado del lenguaje. Pero no se confunde con la constitución, colecti_ va y progresiva, de tales disciplinas como ..ciencias rigurosas,o. Y volvemos a la preguntá: ¿eué es una

telectual en que nos encontramos, un efecto, por de_ cirlo así, acumulativo? La primera Crítica -"Kritik' der reinem Vernunft'rse conecta históricamente con el grandioso acontecimiento de la revolución científica occidental

Esa crítica de Ia lrr.urrrru encierra nece"""r:*; sariamente, como disciplinas que han de constituirse, una sociología de los lenguaies y una semá.ntíca de la historia. La primera, como ciencia ernpírica, debe enlazar eI campo y Ia enrisiún de Ios lerrgira3jes con eI campo de los grupos sr¡ciales y, más fundamentalmen_ te, de las clases sociales en rucha o en guerra decrarada.: lenguajes del poder, de la violencia; esos cuva virulencia del objeto afecta a Io que Bataille asignaúa al colegio de sociologÍa. La segunda, como disciptina teórica o, cuando menos, como rigurosa problemá_ tica teórica, debe determinar las relaciones entre los niveles que conectan la producción del sentido con Ia
(34) L. T., p. 4.

la Introducción a la primera edición de 'esta crítica (cuya segunda edición atenuará su virulencia teórica en vísperas'de la Revolución Francesa). L+s$rnda Crítíe -uK-i#* der potíttschen tjkonon'7i¿rs- enlaza con el hecho aún más brutal de Ia revo_ Iución industrial inglesa, primero occidental y en se_ guida mundial, a través de las peripecias espasmódicas del ciclo económico y del imperialismo, percibidas de

proces+ histórieo como- nircdustrtele Revotutierr>. Las primera,s palabras de esta Crítica en su forma plena,

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en EI capital, Ie señalan corno objeto el mundo d.e producción, Ia Produktiotxsweise de la sociedad capitalista. Evidentemenúe, esta segunda Crítica, la de Marx, no puede considerarse como una ..vuelta a Kant> por encima de la dialéctica hegeliana (a Ia manera de

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Lo que ocurre bajo nuestros ojos, eI proceso que nos envuelve y del que tenemos qrre dar-no, ..r-rrá, es el efecto acumulativo de estas dos revoluciones. La revolución industrial del siglo xvrlr es un hecho económicamente masivo, pero aún no se'relaciona sino de manera secundaria con las técnicas ya virtualmente ingcritas en la revolución científica de su tiempo. El proceso que nos arrastra., cuyos efectos experimen_ tarnos a cada instante, hace de los dos camp os uno solo; la consecuencia más inmediata es Ia unfoicación

quien crea la historia universal>r. pero el campo mundial de las versiones se constituye pcr la fusióo de Ia re-¿olución científica y de Ia revolución industrial. Este campo ha propagado en todas direcciones los contradictorios> de la ideología y de "movimientos sus narracionei. La primera consecuencia de esta aceleración ideológica y de sus conexiones ha. sido el monstruo del nazismo como Revolución conservadora.

día romper (35), y que enlazaba solidariamente el movimiento misme de, Ia CrÍtica¡ en el mismo rnomento, se envolvÍa sobre ella misma o se anudaba singularmente en la concentración de todos los poderes en las manos de uno solo, denunciada por el testamento de Lenin y que conducía a un proceso de tipo ,rculturalr: digno de una sociología sagrada a Io Bataille. La narración que se escribía en la .Historia del partido bolchevique, del partido de Ia Revolución, se sometía a una indefinida senie de reescrituras y refundiciones de las versiones earrativas* direetamente ligaéae-a* ritmo de las ejecuciones que castigaban a los pioneros de Ia Revolución de Octubre. En el campo mundial de la revolución científica y tecnológica,. en el campo de lo que Karel Teige en Fraga y Wilhelm Reich en Viena y Berlín llamaban al mismo tiernpo Ia REVOLUCION CULTUR.AL, en ese campo, que también es el que han poclido invadir lo que Marx llamaba las .rrevoluciones retrógrad¿srr, las revoluciones del poder ejectttivo, de la violencia ejecutiva, de la Regierungsgewalt, pienso que Ia CrÍtica de la. razórt narrativa y de Ia economía narrativa pasan ahora por una crítica de la razón narrativa y de la economía narrativa. fguabnente pienso que esta consideración explícita de la narración no es simplemente un efecto de ironía spinozista. A esa economía rrarrativa le corresponde igualgen" te Ia economía (y .I desatino) de la ficción: en el. intervalo oscilan entre la idea falsa y la idea verdad_era. De modo muy extraño, el 24 de febrero de 1968, al final de un planteamiento admirable claramente tomaba partido por Lenin en contra del empiriocriticismo de Bogdanov, Louis Althusser. afirmab a que ula noción de verdad... es salamente una noción ideológiea". Este enunciado se remitía, casi palabra por pala(35) internationale Solidaritát des proletariats "Die lvir zerbrcchgn>, Hitler, 13 cle septiembre de 1933. haben

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bra, aI que Lenin reprochaba precisamente a Bogdanov: la verdad es uttt fornta ideológica (istina est ideolo gis t cheskaia f orma,, (36). Pero, replicaba Lenin, "si la verdad es sól.o :urra forma ideológica, no puede haber verdad independiente'del sujeto y de Ia humanidad, pues, al igual que Bogdanov, no conocemos otra ideología que la ideología hurnana... Ya no puede haber verdad independiente de la humanidad, tanto como no puede haber verdad objetiva". Sobre esta contradicción es sobre la que preguntarnos a Althusser. Pues la Crítica --o si se prefiere este término: Ia no puede contentarse con ser el relato de filosofíalos procesos productivos y de la producción d.e relatos. Tiene qlle constituir esa puesto e.rLrelación de los fragrnentos narrativos, dentro del campo misino de esas relaciones y de esos movimientos, del que no puede despegarse para remontarlos; tiene igualmente que conocer y narrar "lo que hay de verdad en ellor. Sociedad francesa de filosofía. 24 d" febrero de 1973.

II.

LA ACEPTABILIDAD

"La relación social y... gobernar es una ficción" (Ma. llarmé, SauueSalde, mayo d. lg?5:) _ . .: , . "EI lenguaje se le revela como el instrume'to de la ficción" (Mallarmé, Notas de lg69).

I La historia, esa palabra de Herodoto, y lo que Ie corresponde, quizá se asemeje a un mecanismo com_ parable -si se guiere- a una sala donde uno se dirigiera a Ios auditores de frente y de espaldas a Ia vez. Al mismo tiempo, nos dirige sus mensajes de frente, sin apartar la vista de nuestros ojos, por decirlo así, y emite mensajes y signos en el momento en que parecía haberse dado ra vuerta. si se ra considera-conforme.a esta puesta en escena, a esta Darstellung de
laq€ @ }Iegd elrrel p¡cefrci,o

del espíritu -ese término de ..|¿¡5tellung>, que interesa particularmente á Louis Althusser_, ,i s" quie_ re describir gsa puesta en escena de la historia, hay que entrar primero en la paradoja de sus mensajes y transmisiones.

a

(36) Materialism i empiriocrititsism,

Moskva, 1967,p. 107.

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renta años en el pasado: así, Ia historia se habría parado en 1932; ¿seguiría siendo el año 33 durante algunos meses todavía nuestra ,rhistoria>. Entonces, la tarea de la ciencia histórica consistiría en franquear el muro que separa al año 32 del 33. por casualidad, resulta que ése también es exactamente mi proyecto.

2
Desde hace algunos años, mi. proyecto era abordar precisamente aquéI por un aspecto muy sencillo, eI de una teoría del Estado. creía saber que ,entre las doctrinas del Estado llamado <totalitario,r, por una parte, ¡r la ..f61alidad del Estado>>,coflsiCerado en el sentido de la Filosofía del Derecho de Hegel, por otra, había al menos cierta homología. Sobre el telón. de fonCo de ias dos crisis económicas: la de Ios años 3O y la de 1,817, a-nalizada por Sismondi y evocada por Fdegel en los 245-246 de su philosophie d.es Rechts.-Frres corrientemente se admite, y con Íazón, que la conquista. del Estado por los nazis está ligada a Ia Gran Depresión. Evidencia patente, pero o,ue no d.is_ pensa de ahondar más en su mecanismo. Ahora bien, la entrada misma en eI dominio recrt_ bierto por esas palabras -oEstado totalitario>_ me ha hecho darme cuenta de un cierto número de contra:) ' dicionesyparadojas: - Prirrrera paradoja: el "Estado totalitariorr, esa fórmula hecha de una aliarrza de palabras, es, en lengua francesa, :una, traducción; no una traducción del alemiin, como podría esperarse, sino de la Iengua de Ia que los iranceses no esperan la proveniencia de la tragedia política, de Ia lengua italiana. La cle Musso_ Iini y de Gentile, y de su S/¿fo totalitario. Segzrnda paradoja: en lengua alernana;, las pa_ labras totatitiire staat también son una tradu-cción de 44'

oficial de Mussolini y de su prtu¿o, ei totale staat se acepta una sola vez _-el3 de octubre de 1933- por eI propio Hitler, y luego los ideOlogos oficiales lo rechazan directamente: Rosenberg (eI g de enero de l934),_Freisler (eI 12 de enero), eI futuro Preside'te del <.Tribunal del pueblo,, q,r" .árL nara a io de 1944. i :ía esperarse eneontEtF r.ulA tidad política, se asiste más

y 1932. cuarra paradoja: mienirás eué éi siato Toraíiíario_ es Ia consigna

Ia lengua política del fas son rechazadas por los nazi. por ejemplo, por W policía que redactó las le remberg. paradoja: Ia versión alemana propiamente --Tercera dicha, o <<autóctona>, la ideología de totalitaria se centra alrededor de la fórmula del t-otare staat,-7er .,85tado total". pero esa fórrnula se prod.uce, se forja o se sella, cGmo se ha.dich_o,no por los propios nazis, sino po=r qrensajeros situados en su p*r* dr*rto. -p.rl¡rrL, como Goebbel3. En primer lugar, por CarI Schmitt, discípulos y amigos: Ernst Forthoff, :: Ernst Rudolf Huber, Gerhard étinther, Ernst Krieck (cuya pa_ radójica influencia sobre Martin Heidegger p,rla" a"= Todos se refieren a la fOrmula ae ta ]gstrarse). totale lVlobilmachung, desarrollada por E.¡lSt Jünge, en 1930

ticosqueinrroducenr,ro.rril:::::":T;:;'3:ít;r#::
estados de la lengua politi.u.

3 Una especie de giro (que no calificaré de copernicanolse apodera'entonces de todos los datos.-eíoroblema ya no estriba en recomponer el ..cuaclro' doc_
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de hombros (...) o se hiciera ilusiones con la idea optimista de que las cosas están lejos de ir tan mal (...), me vería obligado a espetarle:. d.e te fabufa narratur!, Ueber diclz wird hier berichtet!, "de ti se habla aquí - aquí se cuenta de ti>.

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4 Pero el proceso de estas <(narraciones ideológicas, no es simplemente lo q.ue enuncía la acción referida: también es Io que produce la acción que se está formasdo- G-'=rc Emitmrrxe+. respeetu a Ib qtre Ik;á; el efecto de narración, a ,".ordu. tres eiploru.iorr", que, brevemente y como a sus espaldas, .orr..aurr. "l La de Michelet, eue parece anticiparse en ciertos desarrollos a Ia filosofía analítica de Oxford: ..La pa_ labra y el acto forman un todo. La afirm".iOn poa.rosa y enérgica (...) es una creación de actos; ló que dice, Io produce> (Historia de la R.evolu.iorr'prur..sa, libro VIII, 3). La de Mably, sobre la que pasaré rápidamente, destacando que Ia situación que áescribe ai .omi".rzo de sus ,,observaciones sobre ra Historia de F'rancia> es exacta.mente la misma que designa en lengua.grie_ ga el verbo ..ir a informaro, con el que la" poética de Aristóteles 'designa er acto de ra -nr.rr"iJ.r, d.el
cazador lluno que ** Qg5Ée, de tras marismas Meótiáas, V áñ, ..rrrrrr"ior"f debían cambiar la faz de las nacionesir. ar.a11ál'Lav F,s ia situación ve a @irn"tF..nf,a-del

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(1)' Cf. to an Apology f_or Pragmáticismo, T h e M_o sr,"Proleso_mena ió c.- Árá'.' í" ni . 90ó. y_ é; - p o¿. Arts and Scf., Bos-t p. ton; Vff, 1868, 295.

(2)

Erdichtete.

46 47

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rnane por Bismarck, por el canciller de hierro Y San gre, producirá un efecto determinado de La forma: una Ergexbnís der Form, dirá eI propio Bisr*ark, a propó sito de su despacho falsificado, del Despacho de Ems, creador de una guerra y de un Imperio, en su .<calidad de documentor'. Estos tres ejernplos tienen por simple objetivo sensibilizar la atención a la tentativa que vamos a emprender ahora: construir, con el material de los lenguajes políticos alemanes durante la República de Weimar hasta el advenimiento hitleriano, un modelo del ef ecto de rcarcación w la historia

del Movimiento de las Juvent-udes frente a lenguajes de Los VóIkische tacistas y antisemitas; esto en crranto allos polos ideológicos fuúdamentales.
De ese modo, en la Alemania del Noroeste, Campo contra Ciudad. (Landvolkbewebung de tipo poujadista, frente al grupo ..hanseático" del D' H' V', de la poderosa Asociacióq de Empleados de comercio nacional-alemanes). O- lenguajes vinculados a los grupos de los ..jóvenes oficiales> de la Reichswehr, frente u to, Antiguos combatientes (Tat-Kreis contra sta'hl' helrn); esto en clranto a los lenguajes ideológic-os más representativos de las clases medias, alrededor de 195O. Digamos a continuación, sin poderlo ahora mostrar dltalladamente, que cada uno de esos movimienros portadores de ideología fue, en su momento y en su plpel, más fuerte, más importante estratégicameno t", Lá, <<ármado>>, más numerosos, 9u9 el movimiento hitleriano. Los elementos de estos lenguajes funcionan como inuersos, o ..cuasi-inversoso, en llrl todo que se compone a sí mismo, como puede hacerlo un grupo algebraico.

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5 . Pero la sorpresa que guardaba la reconstitución dg ggtas .,narraciones totalitarias> es que dibujan una eonfiguración muy determinada: el conjunto de lengu-ajes que sus mensajeros o sus narradores llaman pl nacionalo, el nationale Bewegung, o "Movimiento nacional (la nationale Oppositicn). Con|a $gosición juntg gue inscribe de antemano en el terreno histói-ico, nayrándole cqn anticipación, la ..Revolución napion4|3 en la versión exotérica,.o en versión esotérica, Lg .:&gy€lución conservadora>: die Konservatiye Revolution. Las regiones mismas de este conjunto definen los lugares en que se prodncen- las primeras- <propc siciones narrativas>, para decirlo corno Shaurnjan, que 'a la vez incluyen el totale Staat y la konseruatit¡e Revolution.. En ese sistema de lenguajes' enunciados --como nacional en su conjunto", del gesa?n,del "Movimiento los términos se enlazan por le nationale Bewegungrelaciones de oposición, ([ü€ operan como le-yes de composición en una estructura algebraica. . Así: lenguajes Joven-Conservadores frente a lenguajes Nacionpl-Revolucionarios, lenguajes Bünúísche 48

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49

sorbente. Lo que supone una transformación estructlrra, rln ..cambio estructural>_

de Ia

De ese modo, se pue hace pasar aI elemenio I .se encuentra en los añoi bruscamente a comienzos vólkischtao (3), escribe R un movimiento revolucionano extremista con motiva_ ciones nacionales>; <(er \M: te zu einer radikal_r:evolu tionaien Motiven geworde Rauschning mismo, col de acento ..joven_conservÍ a la ruz de Ia lógica el terón de fondo de Ia ideología nacional-socialistao (tr- fr., p. 6Z). y rnuestra, en el intervalo que separa los ..diametralmente opuestos del Movimiento "it.",-o, nacionalrr,.córno Flitler, ele_ rnento fundamentar vóIkischta, es decir, racista anti-A" semita, se introducirá como elernento ¿^.didao entre los elementos- <.nacionalesr, (o .orr"...r^dores) y los elementos <.revolu.io.r..ior' de Ia Derecha ale_ mana. EI mismo intuye, por momentos, Ia función de los lenguajes- Tratanáo á. a...riUi, l" que llama <(pro_ ceso de transformación en eI aparato del partido,,, Io en aceptación del nuevo Annahtne der neLte,n uóI_ in af,_, V- 9É.Í- Ese'pr-oceso tnLe, es nuestro problema I a respuesta a esa cues por eI descubrimiento de un de un proceso de transforn voluntad política se camuf

Pero <{essubyacente a una transformabión sustancial" (unter liegt einer subtantiellen Aenderung; ibid., página 96), que actúa por debaio de Ia nueva doctrina,' y de sus enunciados. Ese proyecto subyacente lo describe él mismo en términos de ..círculos de motivaopuestos>>: diarnetra'l entge' ciones diametralmente gengesetzter Motivkreise. Entre ellos, dice Rauschning, Hitler se presenta corno el único salvador posible, y <sus argumentos se reneitían siempre a repetir que él era el único elernento cle moderación'r, el elemento de <moderación,,, Faktor der Miissigung. Tal es la puestá fa to:pogrffia eñ escera, -A dtrsreff;; t+) t*tfariaro; a de sus <<a!:gumentos)>, nuestro parecer comparable a ese paisaje lunar descrito por Jünger en 1930, cuando declaraba necesitar lrrra <(ntteva Topografíarr.

7, Vernos, pues, dibujarse, col11o un proceso ..subyacente>>,la configuración o Ia topogtafia del Movimiento nacional, o rnejor, pues se despliega en un espacio no mensurable, su topología. Pero se queda incomple: ta si no se la vuelve a situar en el conjunto de enun'Weimar. De maneciados de la ideología alernana en ese conjunto se ra irnplíci1¿ -2 veces rnuy explícitabajo Ia singular describe, por los propios locutores, es Fe+u¡¡+- fe+*ra ee f'eeal; sirro dobFáda €cma-q¡¡e Ilufeisenge'stalt. en herra-dura. Fornto de herraduÉ, Esa curvatura fonnal del espacio político, cuyos polos opuestos constitu5zg¡ el N. S. D. A. P. hitleriano y el K. P. D., y el Zentrurn católico precisamente el centro, dibuja el circuito de un oscilador de Hertz. Efectivamente, las narraciones ideológicas mismas describen la oscilación, el Schwanken -y la Schwenkung-

rno_para puebro r^ ril:r";¿',:."Ji?fJr,:t"1]1H; ..er de

(4) ..Seine Arsumente gingen irnmer dahill, wieder Clch ,."t:)*-"Fl:f f R:9"il3,'j;'H;f,yfi al s'dén ,H33,":á:a,H=.iál-'iü?i: einzigerr Fáktor des-Mássigurrg dar:zustellen> ( reed.' al., p, 209).

50 51

Hegel describe ese rnovimiento que se engendra a sí mismo, ese movimiento autogenerativo, com.o <(semej-ante a lo que ocurre en el ritrno--"rrtre Ia rned.ida -g eI acento>>, cuando ..el ritmo se deriva del centro oscilante>>- Esa prosodia oscilante está realmente err el proceso de los lenguajes ideológicos que constitu_ yen nuestro tema. "Prosodia>> gue act:uatá corrro una trarnpa clel de_ :ieo: ¡<conceptos reaccionarios se añaden a una etrro.:ión revolucionari*;r, dirá WiIheIm Reióh, testigo fun_ r"lamental de aquel tiempo.

,8 Tal configuración y proceso subyacentes a la ..su_ perficie" de los enunciados ideológicos, los d.etermi(5) peb-gr Qiq.Vgyschiedenheit " í.ir'rltes, Berlín, 183ó, 10. :i:l d.es merc.schti.chertSprctch_

IIay que surrarl a través de ciertas transformaciones. poner que esas operaciones pueden esclarecerse por ieferencia a los rnodelos de la lingüística contempoa las gramáticas generártea, y más particularmente rativas de Chomsky, cuyas <<estrttctttras profundas" constituyen un underlying pfocess, que determina la estructura superficial de los enunciados efectivos, Por Al firenos es medio de las reglas de transformación. y que damos ahora que formulamos la hipótesis como tal. Por esta hipótesis entendemos: no se trata en abde la a los -gtos soluto de apligar -rnecánicannente de las grarnáticas alemana los métodos ideología chornskyanas, col]ro, por ejemplo, "¿¡aducirt' la colección entera de los enunciad,rs del Nationale Bewegung Ese tratag¡ ..árboles> e indicadores sintagmáticos. rniento ..exhaustivo> sería, por otra parte, completarnente contrario a los rnodelos mismos de la lingüística chornskyana. Pues para ésta no es un inventario d.e un corprls finito lo que es esclarecedor, sino la capde su tación adecuada de su rná.quilta de producír, odevice for producing,,- Dicho de otra 1¡ranera: de la conrpetencia que confiere al locutor, haciéndole capaz de producir, con un núrnero finito de elementos, tIrI de enunciados. número infinito En este caso, de la rnisrna rlanera, el conjunto de no se nos aparece lirnitalos enunciados totalitarios (Atgmas cadenas auerza'q enlaz'aflas do, sinei¡finitobien deterrñia las precedentes de manera-bastante pasado en Bolivia en ciernada, se errunciaron el año Pero, sobre todo, lo que cuenta to pronunciamiento.) (<cornpetencia' que se otorga al portador, que es i. "" de sus cualidades int-electuales, ya se independiente ilarnl Adolf Hitler o Martin. Heidegger (6). Añadiré las que este modelo tiene la venta.ja de ahorrarnos sobre ..la inteligenciatt o el ttgenio" consideraciones
(6) El lrombre- de Ia <,Iengua de Messkirch>'

53

Ienguaje

de L anarogt" *.¿"'r;r.r.irr" . igrralmenr"p.r"a"rt"rr".-".^ü:_tu"I;*J;:::";rJ;rT "rilir"J.L simples metáforas,

::"ilJ:fiJ.l;?tfr". a Ia anaÍogía, de lfegel, qr. enuncia*ár, y sub_ brayo la palabra "r-r.s analogir. D.I mismo modo, aclare_ mos que el empleo
;;;;áticas,

su a. .'o¿"I;;; i;j"'",t*Tlii,)2z;":;1{ *mento observemos nos vernos eue

cua'do ";"rn""r.31r-* ru*:r;:*a "'.'iü:" ,.*iten de Hiiler"".i;;;;"t""

cia) limitad.a a" -de fo qtre eada,sueesión puede tener uno rrlrigt;;;,,.o r"u'-á]"ri.r.o" *ruro;; posibres. La estructura. profu'da ." ;.u.iona con Ia estructura de superficie por medio t ran sform ación o, I i t..rl de tnapping rules, reglas de .;;";;*:: ::l -, 7!Íi : ^
a reperir

rrnverso",,J:,"fi '::':::,Í::"tHdA,J#::::l',".J

-;.T,llÍ;,?i'j"il; q,,or,,,,á,,, * ; ff ;* " Ti:T::: v Kevser en Ia IingüÍsrica Ia proso de
d¡uri?^o:-3:.']:.

solamente un último aspecto. Ahora se trata necesar"iamente de revela, .rrrl- *slntaxis)) no pecial y como- sobredete.ñio-d. es... ,.i..'i"o' taxis narural de Ia a Ia sin_ l".re"á;I,

con mi subjetiva p.á-ui"', tu;;;;,;; corrvicción, enffffi::: ",, norabre ,Precisemos

de Hitler

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sef compatible

Goebbels; cómo se hizo <<aceptable, para la nación alemana -y además, é1, que se caracterizaba por una en rnateria económica (Bullock), total indiférencía córno hizo ,raceptable> una cierta ..solución" de la criy, por último, lo que hace sis económica ¿lsm¿naque Ia cuestión se haga inmensa y monstmosa, cómo finalr', entendiendo se hizo ,raceptabler, la "solución por estas palabras el exterminio de millones de hombres, rnujeres y ¡iños desamparados? I-a cue,stién de la aceptación, de la Annahrne aporta su postura y su importancia a la investigación teórica que intentamos. está explícito en la El concepto de aceptabilidad teoría lingiiística de Chomsky. En pocas palabras, digamos qrle, en último análisis, radica en esa co?npetencia por decirlo así subyacente, que deterrnina o contribuye a deterrninar los distintos resultados de los locutores; es decir, que se apoya en último lugar en la <<grarnaticalidado. En los registros que nos conciernen, se trata de construir conceptos; en su registro propio, que se entroncan con los de la acceptability y de la grantmaticatness en la teoría lingüística contemporánea, Por otra parte; y esto es lo que Ie hace interesante, este concepto está irnplícito en la ,,Teoría general del uso, del interés y del dinero" de Keynes. Digo implíeiter.pues no figtrra coirrro tal en el fndice de la edi. ción inglesa. Pero, desde luego, actúa en el análisis y en los propios térrninos de Keynes. Veárnoslo: ..Es curioso que el sentido común popular (It is curious how common sense), en su esfuerzo para escapar a conclusiones absurdas, pueda llegar a preferir los gastos sobre fondos de empréstito totaknente inútiles (wholly ..wasteful', fs.-r of loan expenditures) a los gastos parcialrnente inútiles que, al no estar cornpletamente desprovistos de utilidad, corren el riesgo de ser considerados por principios estrictamente comer-

expresarlocomo chomsky ;' ;:ffiffii#::-4:
') Y así tenemos el ce,ntro

srs: pocas demosrraciones científica; operan sin referirse a ..constru

p&FrL.

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55

qrre no sólo no puede aportar nada a la riqueza real, sino que además origina trabajo inútil"Este texto del capítulo X, 5, sobre la propensió¡ marginal a consumir, nos da la clave de Ia famosa experiencia Schacht, gl4e el "sentido cornún) corrfu*.. dió tan obstinadamente con Ia experiencia preconizada por el propio Keynes. Efectivamente, en Alemania, Ia producción d.e In_ formes de economistas y expertos al comienzo de los años 3o duplica (y calca) la de las versiones ideológicas. La ntisrna topografía se trasluce en su difusión. En eIIa se pueden ver los enunciados de un hombre

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Ietras que aseguran la financiación del rearme "."."ro de Alemania. A los planes de ..r¡gjoras económicas,, für eine rvirtschaftliche les sustituye el "Bericht... Mobilmachungr'... y sus gastos <<totalntenfe inútiles,', como diría Keynes. El adecuado comentario a esta operación revela efectivamente la aceptabilidad keynesiana: ..la construcción de las pirámides, Ios terremotos y hasta Ia gL¿err(t (even wars) pueden contribuir a incrementar Ia riqueza, si la educación de los hombres de Estado en los principios de Ia economía clásica se opone a una mejor soluciónr' 5). Efectivamente" tal es {a ._ -(X, <grarnatieafidad"' fe fá Economía cñsica, o del Ca- pital. Fse even wars es Ia solución secretamente indicada por los bonos mefo, de lo que, dicho sea de pasada, no hace la menor mención ninguna de las cuatro obras clásicas aparecidas en Francia_gobre Ia economía nazi (porque se escribierort antes de los procesos de Nuremberg). Contemplar la estrategia de los fnformes de los economistas en la estrategia de Ia ideología, es ver cómo se articulan los enunciados económicos v la economía de los enunciados.

Lautenbach, que el historiador Bracher y er economista Rópke están de acuerdo en señalar como el <Key_ nes alemán'r. Planes semejantes a los de los sindica_ tos socialistas del A. D. G. B. En las mismas fechas, en sus "Principios de economía alemanarr, Schacht_ anuncia su rechazó de-lás'grandes obras púülicas, que (cuestan demasiado caro>) al Estado... una vez en el poder, hace detener a Gereke y apartar a Lautenbach. Bajo Ia cobertura del ..plan Reinhardt>>, que aparen_ temente prosigue el plan Lautenbach pero desde una perspectiva de estrategia militar, hará algo cornpletamente distinto: a partir de mayo de 1933 emite secretamente las letras de cambio mefo, libradas en un lugar de aceptación, :una AkzeptsteLle muy discreta; 56

10 Los "Principios" de Schacht, declarados en el veranlr de=199 péra +pryar l¿- caq+paña electeral &! partido ttazi, nos (cuentan>, a su manera, lo que ocurrió. En este momento, también nosotros nos volvernos a relatar los años de Weimar y del tercer Reich. ¿Cuál de estas narraciones es verdadera? ¿Qué es una er narración "¡¡ dadera? el único de los grandes filósofos occidentaQuizá Ies que percibió que la cuestión de la narración está en eI centro mismo del problema del conocimiento, Spinoza, escribió en eI Apéndice a los Príncipios de

57

la filosofía de Descartes (cap. VI): ol-a primera significación de Verdadero y Falso parece extraer su origen de las narraciones¡r. En efecto,',,se llama verdadera a una narración cuando el hecho refer.ido ha ocurrido realmenterr. Por otra parte, añade, ..las ideas no son... sino narraciones o hístorias de la natttraleza en el pensamiento>. En ese carácter inicial de Ia operación narrativa o, digamos, de la razótt narrativa, es a lo que debe remontarse el análisis. El problema metodológico de la narración histórica ya fue rigurosamente planteado por Augusüin 'episteflroldgieos Thierry. Los problenras que suseit-a han sido enunciados y discutidos recientemente por aquellos a quienes, desde hace algunos años, se llama .<narrativistas>>, en la perspectiva de la Filosofía analítica inglesa. Pero la cuestión que nos planteamos ahora es de distinto orden. Precisamente una de las principales fuentes -donde Chomsky ha encontrado Ia distinción entre gramática profunda y gramática de superficiede la filosofía analÍtica, Wittgenstein, nos afirma: ..A través dei lenguaje es como habéis aprendido el concepto "dolor"r, (7). Podríamos añadir: a través .del lengtnje es co?nto habéis aprendido el concepto <<historiarr, y como hacéis la historia. Entonces, la cuestión que se nos plantea es la siguiente: ¿cómo hacer Ia narración histórica de una Historia que contribuyen a hacer las narraciones di- :' rectas de sus protagéñistas? CueStión eu€, aparentemente, parece encerrar a la ciencia de la historia en una de esas paradojas cruciales que franquearon la crisis de los fundamentos de las matemáticas, a principios de siglo. pero, al igual que esta crisis, por el cont¡:ario, esclareció y afirmó tales fundamentos, pensaría de buena gana qlre nuestra paradoja da una nueva y muy concreta soli(7) fnvestigaciones filosóFicas, 384.

a la ciencia de la historia, y puede contridificación buir a,esa constitución en ((ciencia rigurosa" a la que siempre ha aspirado desde las oportunas (e insuficientes) discusiones del historicisrno alemán. Pero tal solidificación sólo se alcanzará al precio de una segunda. inversiótt }Iace poco renunciábamos provisionalmente aI Estado"objeto,, histórico -el en favor de sus lenguajes- correspondientes. Pero ahora-. en lugar de hacer de Ia historia la ociencia cornplementaria" de la lingüística -lo que constituye el propio y legítirno de la osocio-lingüístimovimiento -ea* (8.f pe-dfr,nos, a tra úniba dé fhs ciencias httmanas que ha alcanzado, desde los trabajos de Chomskl' y Schützenberger, el estatuto de ciencia rigurosa, que se deje requerir por la ciencia de la historia. En la perspectiva de esta crítica ttarraLiva, que debe hacerse a sí rrrisrna de parte a parte.. es corno la sociología de los lenguajes, en cllanto disciplina empírica, tenderá a transformarse en una semántica de la historia, en tanto que disciplina teórica que relacione historia y lenguaje. A decir verdad,.esta posición vále la pena. Las proposiciones enigmáticamente tachadas por Marx en el manuscrito de la ldeología alemana sorr r-nás imperiosas que nllnca: la historia puede "dividirse en historia de la naturaleza e historia de los hombreso, pero, afirrnaba la frase tachada, (<no conocemos sino una sola ciencia: la eieneia- de }a historia,o. , Esa ciencia límite que está por construir, esa ciencia <tbtal> que no existe, es, sin emb.argo, nuestro último recurso contra oel Estado total> que existe rrruy claramente, y cada vez más ante nuestros oios.

26 de junio de 1,972.

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(8) Ct. Langages, Di{iet-I-arorrsse_.número 1971, 2O. "Le diécotrrs politique",'p-

23, septiern-

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III.

TOTALITARIO LENGUAJE Y "TOTALITARISMO,

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Si hay r-in libro del que no me gustaría hablar es Arendt; al menos, del que ilamo su el de Hannah <cglarl libr-o> (1)- No,ebséantee, es d és:Ee; y déetrc ée-. su importante obra casi exclusivamente de él del que es preciso hablar, por imperiosas razones. me respecto a é1, se ha recordado últiEfectivamente, mamente su ..rigor sobre las nociones fundamentales'r, que le caracteriza. Por el contrario; pienso que ausencia cle rigor .sobre las nociones la larnentable es evimás decisivas y las posturas rnás importantes ernbargo, es al mismo tiempo dente en ese libro. Sin que su influéncia se deja notar en tan significativo, que ha aparecido posteriormente sobre la todo lo cuestión que trata. Incluyendo ciertos opúsculos re<<rnarxista>> pretendidamente cientes, cuya intención terio hace sino encubrir los mismos contrasentidos mib.les. La razón c{e más peso por la que no deseo hablar de él es,- sin embtqgo,.- ésta' Ef annab Arerrdt es urraqú. emigradá át.mana los diécinueve años escapó " al exterminio. Sólo esto, aparte de la amplitud de su obra, me merece respeto. Pues, nunca perdamos la todos sonxos judíos atetnanes. ocasión de repetirlo,

(1) Hannah Arendt, Le systenre totalitaire, 1972, Seuil, co. Politique, 314, p.; The orígins of totalitarianistt, 1958, (195f, Flreourt Meridiarr Bwks Edifi-an, ff'¡>. and I}race).

6l

El libro es de '1957 y, reconozcámoslo, es cle época. De la posguerra, del clescubrirniento de las carnice* rías hitlerianas, y de la guerra fría, marcada por los grandes procesos estalinianos en los que, en las democracias populares, se repetía el estilo de los pro.cesos que dieron rrruerte a los compañeros de Lenin, durante lo que en Occidente se llama la Gran Furga y en la Unión Soviética la Iejovchtina. La pasión que anirna a ese libro es explicable, pero no justifica en absoluto el error fundamental clel punto de donde parte su construc,ción; como ufr eguívoco utilizado en Lrn proceso. En primer lugar, nunca se esclarece el origen de su piedra angular, presente en su títuio. pero cuidado: debemos volver a Ia obra original en inglés. No se titula Sistenta totalítario (er el título escogido por los traductores ffanceses), sino The Origins of Tota[itarianisrn. Los oorígenes del totalitarisrno>; ¿por qué no? Pero, al menos, podría esperarse que el autor declarase de dónde Ie llega ese concepto o, por lo menos, esa palabra. Desde hace mucho se alberga la esperanza de ver explicada la elección de ese vocablo: ¿La ha hecho el autor? ¿La ha tomado de aquellos cuyas acciones analiza? ¿Sería éste el apodo con eI que estos últimos han siclo designados por sr-rs adversarios? Al leer este libro, cuatro años después de su aparición, a comienzos de 1955, me planteaba todas estas cuestiones. Y justamente en razón del silencio de este libro sobre la cuestión qug está necesariamente implícita, es por lo que a mi vez rne he visto (callando el nomllevado a intentar ia exploración bre de Arendt). Pero el aspecto biográfico importa poco. Resulta que este libro nu-nca se pregunta de <<qué>> habla y cuál es ese nombre extraño que cuelga a esa cosa monstruosa.. Como tantos otros, .desde Carl Friedrich a Nicos Poulantzas, se desvía radicalmente de este hecho por el nombre y Ia cosa. 62

Las consecuencias de este ..despiste" oficial se enparalesiguientes, cuentranr .errr las dos afirmaciene+ del fascismo italiano: las y semejantes, a propósito ,rLa que denzuestrr¿ que la dictadura fascista no es totalitaria es que sus condenas poiíticas fi-reron poc() numerosas.> (H- Arendt, totalitario-) El sistetmet ..Sin embargo, dejo a un lado el problema del Estado fascist¿r, fenómeno que, creemuy compiejo rnos, no puede cliiuirse en la nomenclatura general del totali¡ar-ismo."' (I.i. Poulantzas, EI llarctado -t'enórneno totalitario.) Hay que sorprenderse, pues, de olo que demuestra> G del ..creemos>... Porque, de hecho, el primer ¡r único Estado que se denorninó a sí mismo persistentemente corno <Estado totalitario> fue precisamente el Estado fascista mussolinianoA partir del Discurso en eI Teatro Augusteo, que pronunció Mussolini con eI fin de encubrir trn crimen de su policía paralela: el aseiinato del diputado socialista Matteotti. En vísperas de la Segunda Guerra Mundial, un jurista vendido a Mussolini escribió, sin rodeos: .,.Es una Irrazaña, del fascisnro el haber--- defiaido por primera vez eI concepto totalitario del Estado" (2). El propio Costamagna anrlnciaba en el Congreso ítalo-alemán de oRaza y Derecho>, que el EsViena, sobre los temas tado totalitario es el Estado por excelencia, el Estado verdadero',: Lo Stato totalitario é lo Stato per eccelenza, il "vero Stato.rr. Pero la tradición de la science,, ameri"political cana o de la politología alemana no se preocupa de (2>_ Cf- en Théerie du réeit, Flerrn&rr, completo. pp.:9546, et texto

estos datos, llenos, sin embargo, de importantes implicaciones. Sin tener en cuenta la pertenencia histórica del término ..totalitarion y la función que realmente ha cumplido en el discurso fascista cuando éste trataba de ganar su credibilidad, estos datos re' cogen el término en la basura de las ideas recibidas y lo utilizan arbitrariamente para indicar lo que les parece y juzgar qué es lo que <merece)) ese calificativo singular. A su vez, con igual ingenuidad, aparecerá el <<marxistarrPoulantzas, qlre tomará esa elabciración por dinero constante, afiadiendo simplemente sus escalas propia5 a Iás de estas pretre*didas--<cteorías del totalitarismo)>. Cada uno parte de sus peqlreñas apreciaciones; pero, a decir verdad y hablando claramente, no nos enseñarr en absoluto la manera en que se produce la historia real a través de la artictrlación de las clases y grupos que discttrre etntre esta guerra de entLnciados y formulaciones. Lo que interesa es sólo esto: no ya saber lo que H. Arendt, C. Friedrich o N. Poulantzas l":randecidído llarnar o no función del dis"totalitarisrrro>>¡ sino la y sus derivaciones lincLlrso que incluye ese término güísticas, el modo en que esos enunciados se articulan con la lucha de clases, cuy(t trama lzan urdidoPero nuestros autores ni siquiera sosPechan esa trama, a la vez evidente y oculta. flannah señala ingenuarnente que a Musso$ni le ..gustal.a muchs la e>rpresión de E,stado totalitario"... Olvida decir que fue ói quien la forjó... Y se atreve a escribir que el "sisterna totalitario> ¡realiza, tanto en Hitler como en Stalin, la .,sociedad sin clasesrr! Para una sociedad dominada por Thyssen y por l(rupp, este comentario resulta curioso. En cuanto a Poulantzas, a quien el culto de la palabra olucha-de-clases" lleva hasta el punto de rnedir por su frecuencia en la página el nivel de observancia de la verdadera-fe (y quien no duda. en 64

su pasión, en inventar.,citas falsas, si le es preciso), ya no se le presenta la idea de indagar qué papel central jugaron los enuneiados de Mussolini y Gentile sobre el "Stato totalitario" dentro de la guerra de clases que dirigieron para aplastar el rnovimiento obrero italiano. Y sobre todo: de qué manera contribuyeron a preparar la. aceptabilidad del discurso y la acción hitlerianos.

Esta es la posición fundamental;-que el libro de Arendt confribuye lamentablernerrte a enmascarar. Afirmar con ella que el fascismo <(no es totalitario>, porque sus tribunales especiales sólo dictaron siete rrruertes, es infantilismo. Sería 1o mismo que -decir que Atenas no fue una democracia porque Sócrates y la practica' bebió cicuta; la palabra, el "orro"pio (imperfecta) de la <<democratia,r, tampoco tuvieron allí su Iugar de origen] y, a pesar de ella, la Apología de Sócrates pertenece a su establecimiento. Por eI corrtrario , útrtt sola ntuerte,la de Matteotti, dicha y justificada por la apología del "Estado totalitario, pre. para y hace posible los dos millones de muertos de Auscwitz, los seis millones de judíos asesinados. ¿Hay más muertos en las carreteras un domingo de Pascua que por la acción de los verdugos fascistas? Pero los gestos de estos últimos pertenecen a un discurso que del seggdo cuarto d* d'. sa a -teler I+ actividd pocas proposiciones <.teó¡isas>' de glo xx. Una de las José Stalin (3), que merece la pena aprenderse de memoria es la siguiente: el lenguaje, contrariamente a lo que han podido hacer creer las concepciones mecanicistas afirmadas en el nombre de ..marxisrnon, no es una superestructura, sino que está directamente ligado a la actividad productiva del hombre.
(3) Es sabido que estos textos se han vuelto a publicgr 12, l9{É. los Cahiers Mqrri#s-Lénini-stes--úmen

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Y así nos vemos conducidos a un punto neurálgico: Stalin y el .,totalitarismo". De entrada, digamos que al lado de las inmensas masacres ordenadas por Stalin en las masas campesinas y obreras, en el seno del partido comunista y del Ejército Rojo, oficialmente reveladas por los documentos oficiales de su propia administración, la represión del fascismo italiano puede parecer irrisoria: siete condenados a muerte, 257 condenados a diez o más años de prisión. Pero la verdadera cuestión no es la suma bruta de muertes, pues a esÉe r-especto las ántiguas hambres de China o las inundaciones del río Amarillo serían rnás <<totalitarias" que el stalinismo. Lo que importa es la trama y la cadena que conducen a los masivos asesinatos de Hitler, y lo que, por otra parte, lleva a los rnaremotos asesinos de la Gran Purga. Ahora bien, el fascismo italiano perterrece a los engranajes que hicieron posible la rnonstruosidad nazi- Mientras que Ia pesadilla descrita por Et primer círculo o IJn día erc la vida de luán Denissovitch, o simplemente por los procesos verbales oficiales del proceso de Bujarin, descubre otro engranaje completamente distinto; amalgamándolo con el nazismo, no se explicará cómo su aparato represivo ha podido nacer de su contrario: el rnovimiento liberador de Ia Revolución de Octubre. Explícitamente, se toma al nazisrno y al fascisrno por movimientos contrarios que niegan y borran las' Euellas de Ia RevoIución Francesa; sus objetivos manifiestos son el re. fuerzo de la desigualdad, de la jerarquía, de la opresión. Por el contrario, la Revolución Rusa reivindica Ia larga'rnarcha de las revoluciones liberadoras, y se inserta expresamente en su serie. Pero lo que se cuestiona no es la severidad de Arendt haciá'él' stalinismo: son sus contrasentidos. La sola idea de rehabilitar a Stalin es indefendible, cualquiera que sea Ia moda actual que reivindique tal 66

rehabilitación, en diversas partes. Fara }lannah Arendt la comparación Hitler-Stalin se extiend-e por contagio a un perpetuo paralelo nazismo-bolchevismo' Desde la tercera página de su libro, en la edición francesa, nos topamos con forrnulaciones como ésta: "Es comprensible que Ltn nazí o un bolchevique..." Esa retóii.. p.otigue sin descanso. Su consecuencia lógica es dejar entender por repetición que los hombres de Gntes cle lH:itler eran semejantes a los hombres de antes de Stalin....¿Por qué no un paralelo entre Hinderburg y l-enin, entre Róhm y Trotsky? Pero, preeisamente, se llega a eIFo, EF eaPit'ulo sobre aE}.:Totalíta-' risrno en eL podero se a-bre con la serie de los siguientes equívocos: .<Encontramos en el slogan de Trotsky: revolución permanente, la caracfetización más adeci.ada,,... ¿De qué? .,De la forrna de gobierno que engendraron los dos movimientos>>; o sea, bolchevismo y nazismo, desde luego- Y se desemboca en esta enormidacl: oEn lugar del concepto bolchevique de revoiución permanente, encontramos la noción de selección racial, que nllnca conocerá tregua> (!)' Nuestra conclusión es: la perspectiva de los dos grandes del octtrbre ruso la lucha cie los oprimidos contra las jerarquías, las clases privilegiadas, la burocracia, el Esse asimila a lo que Trotsky llamó taclo monstruojustarnente, en un texto publicado entonces en la ¡¡. n. F., el <.materialisrno zoológicoo: la consolidación dt= todas Iás opresieees sociates pcr el- arrlsestramien= to animal, eI exterminio de los débiles por los supuestarnente ..fuertestt Lo esencial es esto: el disparate no lo ha inventado Arendt. A su vez, le llega de Rauschning' El ex president e nazi del Senado de Dantzig cubrió realmente con el término de ..Revolución nihilista> una permanente asirnilación de la ..revolución permanente al terror S. S.". ¿Pero quién es Rauschning? Un miembro del Cltrb" det IóÉ: Señcn-es y del *Cltrb Jev'e¡rCo::r' 67

servador)) de Berlín, lugares geométricos de Jas cla_

nomía imperialista y de Ia dorninación de clase debe pasar de ahora en adelante por luna crítica de la eco' nomía de los le'nguaies, que incluye los métodos de la nueva lingüística, y no las imposturas de lo que Jacques Lacan ha llamado irónicamente "la supuesta semiologíar'.

tada a los historiadores ingenuos de Occidente. La conclusión que se imp_one es que hay que . dejar al Dicciorcario -dd id.at i¿"ibid.^s lá nociár, á" ..to-

curso permanente de Mussolini, de sus filósofos y juristas, en términos de ,rferoz voluntad totalitariarr, de <Estado totalitariou, de opartido que gobierna totalitariantent€,, y, por último, de totalitarietd-. (...) Lenguaje que aspiraba a legitimar la violencia arbitraria y opresiva del Estado, y que tuvo por consecuencia el facilitar Ia toma del poder de. otros usuarios -más temiblemente efica lencia. En las Reflexiones sobre los docurnentos del penttigono (4), Hannáh.Arefidt aeonFsfe-rrrclro irrás eonvenientemente Ia nueva lengua política del fmperio americanoi Los documentos que publica Change (5\ con Noam Chomsky intentan mostrar que el lenguaje de Ia guerrq total, justificación alemana del discurso sobre el ..Estado total>>,en los primeros años 30, entró desde entonces en este universo. La crítica de la ecoensayos reunidos en Du mensonge a la col- "Liberté de l'Esprit". , Police fietioa*.

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IV.

EL JEROGLIFICO

SOCIAL

Sociología de los lenguaies y sentántica de la historia: problemtts vÍe tnétodo

1 La cuestión inicial llerra a Lrn objeto mu5¡ simple, al de la experiencia social más trivial: el empleo de las palabras. Es cierto clue la palabra cuyo uso social interesaría cornprend.er y analizar no es una palabra colTrÚ[1; Por el contrario, parece que se trate de lo que quería ocuparse, para constituirlo en objeto de análisis, la declar'aciót:. ,rsobre la fundación de un Colegio de So' ciología,,, firmada por Bataille y Klossowski y publicada en Acéphale en julio de 1937: de esos "puntos de coincidencia entre las tendencias obsesivas fundamentales> de la psique, "y las estructuras rectoras que presiden la organización social y dominan sus revofúcÍonesrr; en €üanto a Fa soeiedád. Esa palabra cuyo uso social (y las "tendencia$ obsesivas' que le corresponden) se considera, es <<tottt' litaire, en lengua francesa, y sus diversas traducciones; tal vez a la inversa, lo que igualmente serÍa traducción: totalitario en lengua italiana, española y portuggesa; totali:tilr en lengua alemana. Y asimismo tptaiitarian en lengua inglesa. Totalitarny, en Iengua rusa. eryloba' t+ retr'ae En sentido arrFPlio, et obi*e 71.

das las formulaciones o sintagmas que incLuyan a ese epíteto o atributo, y los discursos o narraciones a que pertenecen.

Aún es de uso contemporáneo; veamos dos ejemplos: <<Existe una oposición totalitaria, de fría dernago_ gia, que cultiva Ios descontentos con pensamientos tanto más simples cuanto más falsos, y tanto más falsos cuanto más simpfe.q Barecen.> J. Chahan-Dqlpras: Discurso de Dijon, 27 d9 junio de l97t (Le Fígaro, 2g de junio de l97l). ..IJn presidente omnipotente, un parlamento sin poder sofocado por la masa totalitaria del U. D. R. y de los considerables rnedios de expresión a su servicio, una ley electoral amañada, una fuerte censura: todo esto aún le es insuf,iciente a la gran burguesía qub teme el ascenso del movimiento dernocrático.r, G. Marchais, Discurso de Waziers, 27 de junio de 1971, (L'Humanité,28 de junio de t97l). Lo rnenos que puede decirse de estos dos usos es que son exactamenté contemporáneos, simétricos; y opuestos. Sin que para nosotros se trate de establecer un paralelismo <(neLltro>,no comprornetido. Pero, ¿por qué la misma palabra en los dos casos contrapuestos? ¿Cuál es su sentido? O más precisarnenté -ya que desde Breaf y su <semántica" ias dos cuestiones están relacionadas¿cuál es su proveniencia? ¿Su lugar de producción y su esfera de distribu. ción? Problemática que entronca con la de una <<econotztíarr: de una ciencia de Ia producción y del intercambio. Queda por determinar más claramente ese <.objeto> que es susceptible de producción y distribución, y de72

finir las primeras implicaciones teóricas de Ia cuestión que se nos plantea. En primer lugar, parece que el ohjeto ampliado que contiene el término o el sintagma <totalitario", no es una simple serie de palabras, un léxico, un diccionario inerte. Es un discurso que refiere ,robjetos>> o <actos>, a la muerte del infornze de un mensajero, o de un especialista. que antes Digamos, por convención -convención qué es un ..inforrne>: hemos tratado de justificarun Berichl o, lo qtle es sinónirno, rrlla Erztihlung der Tatsachen (1), una snarración de los hechosr. F.s-. t¡+ narratur, u,n berichtet (un ose diceo), para repetir los enunciados de Marx en el Prefacio de la primera edición del Capital. Es evidente que, desde ios análisis del <(carácter fetichista" de Ia rnercancía en el primer capítulo del Libro Prirnero, esta problemática corresponde a una econornía ntás general de \os productos sociales: lleva escrito en la frente lo que es "El valor no (was er ist). 1\{ás bien convierte en un jeroglífico a cada producto del trabajo. Sólo con el paso del tiempo es como el hombre intenta descifrar el sentido del jeroglífico, penetrar los secretos de la obra social a la que contribuye; la transformación de los objetos útiles en valores es un producto de la sociedad tanto como el lenguaje" (2). der Gebrauchsgegenstándgdie Bgstimmung "... a[s Wer te ist ihr geseflschaftfiches Piodukt so gut wie die Sprache" (3). Así, el valor ,,transforma cada producto en un jeroglífico social', (verwandelt... jedes Arbeitsprodukt in eine gesellschaftliche Hieroglyphe); y tal transformación se produce "al igual que el lenguaje".
(1) Definición que W. Liebknecht, corno hemos visto, da del despacho de Ems. -El (2) Capital, f, trad. cast. de W. Roces (F. C. E.). (3) Das Kapital, I (Dietz Verlag Berlin, f, Bd, p. &0)-

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El concepto saussuriano de "valor" halia su proveniencia epistemológica rondanclo la sociología durkheimiana -¿ 1¡¿y(!s de Ia cadena Saussure-Meillet-Dui'kheimy el concepto de un sistema de valores sociales; el otro origen es, sin duda, el análisis económico de la Escuela de Lausanne (4), en la que la problemática Walras-Pareto se inscribe frente a la de Ricardo-. Marx, por referencia a este último, y ya clesemboca en las páginas centrales del Curso de Lingüística general, donde Saussure afirrna: <<Enesto, como en economía política, nos enfrentamos con la noción del valor" (5). Nuestro bjeto, en general, es ese jeragtífico social del valor, o más exactamente, la producción social de tal jeroglífico. De manera más estricta, para tomar un punto de partida más determinado, es la prodticción social del jeroglífico "totalitario' en la esfera de los discursos qne refieren"-a narra??.- objetos o ac: ciones sociales: Esa esfera de los discursos que refieren el objeto y la acción en la sociedad, si es preciso darle un nombre, es la historia misrna. Este es, pues, el objeto de una sociología de los lenguajes, rrluy distinto del que casi lleva el mismo nombre en Marcel Cohen o Joshua Fishman; o de lo que paralelamente se designa corno socio-lingüística, en la que la historia .,sólo podría aparecer, en ese dorninio lingüístico, corno ciencia complementaria y no corno término último" (ó). Por el contrario, en nuéstro caso se frata de invertir ladicalrnente el planteamiento. Ahora bien,, en un lenguaje, el valor de u4 signo, de una palabra, para Saussure, Io da Ia constelación o el sistema palabras "de ias
(4't Cf. Jean Molino, <tinguistique et économie politique. Sur un modele éoistémolosioue du cou¡s de SaUSSUrerr,L,Age de la icience, Dtinod, lO, i969.
(5) C . L, G . , p. , 115: .:! !.

que le rodea,' es lo que le que le son oponibles"; "1o deter:rrina. Dicho de otra ralanera: tro que le deterrnina son y oposición en el seno de relaciones de aproxintaciótt esas <<aproximaciones>> o .,ámbitos". Pero las relaciones de aproximación y ámbito son de la topología. las relaciones corrstitutivas Las relaciones de oposición son relaciones muy concretas de la lógica. De ese modo,, nuestro problema fundarnental -la producción de ese doble jeroglífico sociaÍ. que es el ova,loro-: valsr- econdrrrico y valor sernántieoinscribe el análisis en relaciones topológicas y lógicas a la vez. Pero dentro de la problemática del lenguaje, del Sprache. El propio Saussure, por medio de un testigo di(7), afirma que esta problefecto de su pensamiento mática está enterarnente envuelta por la de la sociología.

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Volvamos a ese caso particular de jeroglífico social: el valor del signo <totalitario', o del sintagma usual de "Estado totalitario". ¿Cuál es el valor de uso -cuál es el uso socialde esos signos políticos en las-sociedades rnodernas? ¿Cuál es la gconomía -y la que apoyan ese valor social? topóIogíaYa que se trata de uso, en este caso, como puede esperarse, hay rln <(rrso primarior', y es posible loca(7) semilogía es una parte esencial cle Ia sociología... "La la ciencia'serriológica más avanzada es la lingüística... Entre las innumerables ciencias sociológicas deseables sólo una, parece acércarse a una constitución aparte- de la lingüística,

(6)

L. Guespin, Langages, núnr. 23, septiembie t9?1.

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a ese enunciado totalitarío lizarlo.-Se ha encontrado por sorprendente que pueda ser su constaprimitívo, tación, donde las ideas recibidas no lo esperan: en el Ienguaje político del fascismo italiano. Más concretamente, en el lenguaje de Mussolini; su primera utilización parece datar del del Augusto>, pro"Discurso nunciado en la noche del 22 de junio de '1.925,en un teatro romano construido en el presunto lugar de la tumba del fundador de Imperio por excelencia, lugar que posteriormente el Duce haría aparecer de nuevo en su sepulcral desnudez. El campo de la sociologÍa de los lenguajes nunca ha abordado de rrranera_ ta* manifiesta el dominio de Io que Bataille, al construir el Colegio de Sociología llamaba la ..sociología sagradan. "Mucho más: lo que se ha llarnado nuestra voluntad totalitaria>... ... .,la nostra feroce volontá totalitaria>...
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no y del ejemplo estaliniano, no lo encuentra en el ejemplo del Estado mussoliniano: excluye a este último Estado de sz títttlo. Pero lo que ingenuamente olvida es que Mussolini es el i<inventor' mismo del <Estado totalitario>) en la historia, en el doble sentido de la palabra historia: en el lenguaje y en la realidad J :.4 de los hechos. Sin el ,,Stato totalitarío mussoliniano, t H. Arendt no habría hecho uso en ninguna parte de 'i la palabra totalitario y- lo que es mucho más importante- la forma alemana de Estado totalitario no habría tenido lugar: no se hal¡ría hecho aceptable como j consecuencia de e-ste p4imer grado italiano-. _ 2. Segunda variante de la inversión ideológica, 1 de segundo grado, por decirlo así: en N. Poulantzas. ¡ Este último eleva la ingenuidad teórica a una potencia superior: admite como por descontado que .,el Estado <(...es una totalitario -el fascisrno, por ejemplode simple invención de los <<aLttores>> la ciencia política arnericana, a quienes llama curiosamente <<ideólogos del totalitarismo,> (8); o sea, la propia H. Arendt o sus discípuloS, W. Kornhauser, Carl Friedrich. La ingenuidad de Arendt inscribe el signo totalitario en Iá (<naturaleza> política, la'de Poulantzas lo encierra en Atribuir el signo decila botella de la bibliografia... sivo de la estrategia fascisfq -sr: la guerra que condujo contra el rnovimiento obrero y contra Ia demos¡¿si¿- a los comentarios retrospectivos de una exilada, es el colrno de la ilusión especrrlativa e ideoló-, gica. El error de Arendt tiene la excusa del sufrimiento político, el de Poulantzas se beneficia de la suficiencia académica o doctrinaria. Fero dejemos eso. Estos diversos grados de la ilusión ideológica tienen al menos el interés de hacernos experimentar, por sus variaciones aberrantes, la articulación entre historia y lenguaje.
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Es preciso que nos detengamos un instante sobre Io que es necesario llamar el sofisma de la <.ciencia política" (o de la ..sociología política',. Sofisma característico de Io que Marx define como la ideología: pone las cosas al revés, de cabeza. Tomemos dos ejemplos: I. El primero: en The origins of totalitarianism, Ifar,nah Arendt llama que le parece, "totalitario,' 4 lo sin preguntarse nunca de dónde le viene tal designación, y, sobre todo, si esa designaciórt, er:-el momento de su uso primarÍo,.prodtrie wfr.efeeto: De ahi-la-eqeivocación siguiente: ..Mussolini, who was so fond of the te'rm "totalitarian state>>,did not atternpt to establish a full-fledged totalitarian regirne and contented himself with dictatorschip and one-party ruler, (Part, III, ch. X, página 308, de la edición de 1958). La inversión ideológica Íara vez ha sido tan ingenuamente representada. Lo que H. Arendt decide llarnar "Estado totalitario>, a partir del ejemplq hitleria: 76

(8) Fascisme et dictature, pp. 343-344. Cf. también patit'rque et clssces soei#es; ff, p. 111,:

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3 Estblezcamos rápidamente los jalones fundamentales de la narraciótt tota'litaria: sus pasos y sus ..operadores de paso": l. El Discurso de Augusteo del22 de junio de 1925 como relato etú?zascarc¿do del asesinato de Matteotti, a partir de dos narraciones anteriores y conclicionales:
1

A través de los eslabones: CarI Schmitt: Der"EÉítér eÍes Verfessung: Wendtmg zunt totctlen Staatrr, 1,931. oDie

Flitler: Discurso de Leipzig, 3 octubre de 1933: ..Der totale Staat rvird keine Unterschied dulden zr.r'ischen Recht und Mcral'r. Ernst Fo¡:sthoff (Jungkonservative Klub-: Der totale Staht; L933 (incluye referencia de Leipzig". . ra'|-a\ .¿ .¿'
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Discurso deí 12 de junio de 1924, 19,30 horas: ...... La Cámara de diputarfbs está ar¡siosa'por tener noticias sobre la suerte del diputado Nlatteotti, desaparecido súrbitamente en el mediodía del martes último en circr-rnstancias de tiernpo y de lugar, que aún no han sido bien concretadas, pero que son susceptibles de sostener Ia hipótesis de un delito que, si se confirrna, sólo podría suscitar la inclignación emocionerda clel gobierno y del parlamento>r. Discurso del 3 de enero de 1925: "Si el fascisrno ha sido urla organización de malhechores, yo soy el jefe de esa organización de malhechoresrr. del 22 de junio de L925 La narración totalitaria constituirá el paso al enunéiado sitt condición. 2. Paso de Ia <<volontd tatalitavi-a, al oSf¿ta ta,talitariorr, pasando por el <<ctrattere totalitario del fascismorr, de Gentile, que en la traducción alemana del añ.o '1.936 transformará en el "Totalitárer Charakter se des Faschismusrr. Junto con los desarrollos de Rocco y de su discípulo Costamagna, en Ia revista ,Lo Stato. 3. El paso de los Alpes. La aparición en Alemania de lo que allí designa la ofórmula,r: totale Staat, presentada corno Ia traducción alemana de Stato totaIitarío.
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A la inversa:

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Alfrecl Rosenberg, 9 de enero de 1 9 3 4 : fórmula del " totale Staat>>. Wilhelm Stuckart, 1943: coittra la expresión c{e totiilitiire Staat>,. 4. La topología subyacente en el discurso del to' tale Staal y sus derivaciones: totale Mobilmachung (Jünger), totaler Krieg (LudendorÍf), totaleVolk (E.R. Huber), Vollstaat (E. Krieck). Se descubren emisores de signo JK, NR, VO, TK, SH, HV... abstracción de toda idea de Topología -sh¿sisndo rnedida y estudiando solamente s¿¿srelaciones de posícíón y de inclusión (Riernann) (9)-, que no perteneeeria a la teoría de }as rnagnitLrdes eonLieuas,. sino a una teoría de los campos narrativos. 5. El campo del oscilador de lenguaies, sobre''el cual se ramifican las narraciones ideológicaq de la Alernania weimariana: lo que los propios narradores activistas llarnaron entonces la forma de herradura, la. Hufeisengestalt. Donde la polaridad del ..nacional bolchevismo> señala la operación de una especie de descargador de lenguajes, en relación determiñada con
(9'¡ .Théorie ées,:fereliercs I, trII, cap. I (Hermann). abÉ&iemnes. G- N- Bourbaki' II'

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u opues- ,l muelson), existen complejas relaciones de resonancia, nacio_ que son deterrninables <ie una manera cada vez más ,j j aproximada, y qrfizá. formalizab[e. 3. Esta topologia, más concretamente, estos gt'tt. discontinuos, que operan i pot topológicos -<gmpos :l constantemente en un espacio topológic6¡¡- dsfsrrni-i'j nan la estrategía de Ia lucha de clases, en el período y campo considerados. La topología de las relaciones de proximidad, de alejamiento, de "oposición diametralo, es el papel de Ia relación anúgof enentigo, sóbre lo que Carl Schrnitt fundamenta crudamente la polí-tiea: es el cÉrmpo És'ta gercrre: ée los graps,: de tas masas, de las clases. 4. Las relaciones entre estas configuraciones promomento de enurrciar y anunciar ..lo que se ha de_ fundas y estas estructuras cle slrperficie se introducerr finido como mi feroz voluntad totalita;a,, (11). en las condiciones mismas de la puesta en aceptabilidad del discurso -y de la acción- hitleriana por los 4 que serán sus receptores y, en seguida, participantes: constituyendo una <<grarnaticalidado nueva, rlna nueVamos a enunciar algunas proposiciones, respecto Va {<corfeCCiónn. a estos jalones fundamentales y a las configuracio'es 5. Nos queda un problema teórico por discutir: que dejan entrever. el de saber si ese proceso subyacente o esas configura1- Las relaciones formales observables en la su_ ciones profundas pertenecen a lun:asintaxis {a una quaperficie de los discursos -corno la Gestah del oscilasi-sintaxis) o, rnás bien, a Lrna prosodia (a una quasidor ideológico, de la ..Flufeisenrr- descubren las conprosodia) (13). figuraciones profundas o los procesos subyacentes Prosodia qLre se definiría corno ur'a prosodia os' que la sostienen. Se trata de determinar las relacio_ cilante, comparable a Ia que describe Hegel en el Prenes de las transforrnasiones que lagvinc+laq;r[¿5;-es,, {ugi" .a La.Fenontenolo&ía del espíritu: trticturas de superficie: a los textos hablados o esde la forma de una proposición... y de "El conflicto critos. la unidad destructora del'concepto es análogo a lo 2. Entre el oscilador lingüístico de Ia ideología y que octlrre en el ritmo entre el metro y el acento. el oscilador econórnico (12) (Erik Lundberg, paul SaEl ritmo resulta Cel centro (o medio) oscilante>>-{tuts der schwebenden Mitte-. Ese .,schwebende N{itte" define Ia zona del descargador de lenguajes, dentro del oscilador prosódico.
eI polo JK (Jungkonservative), to en el seno del gran círculo nal' (10). diametralmente del olVlovimiento (13) Donde <Ia estructura profunda... se realiza por una strcesió¿ discontintra de posícionesD (Jacques Roubaud" Change 6, p. 16l.

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ó. No se trata, pues,. de caer en la trampa de ..lo que dicen los hombres>: "Es wird nicht ausgegangen von dem, rvas die Mens. chen sagem, sich einbilden, sich vorstellen...o. - a¡\f6 se parte de lo que dicen los hombres, de lo que se imaginan, de Io que se representan, ni de hombres dichos, pensados, imaginados, representados, para, partiendo de ello, llegar a los hornbres realeso... - ..auch nicht von den gesagten, gedachten, eingebildeten, vorgestellten Menschen... - <(separte de los horr-rbres realsrenle_ aqtivo+ y a partir de su proceso vital real, es como se representa igualmente el desarrollo de los reflejos id-elógicos y de los ecos idológicos de ese proceso vital>. tátigen Mensche,n - (<es wird von den wirklich ausgegangen und aus ihrem r,r'irklichen Lebensprozesses... (Deutsche ldeologie, f, 1). Pues ..la conciencia es... ya un producto social>', ..ein gesellschaftliche Produkt"... Ahora bien, el lenguaje es la conciencia práctica, que iguaknente existe para los otros hornbres, y por tanto también para mí mismo, de modo realr'...: Sprache ist das praktische, auch für andere -"die Menschen existierende, also auch für rnich selbst existierende, wirkliehe Bewusstssi¡¡¡No se trata en modo alguno de volver a construir Ia historia a partir.de las representaeiones o intsreiones de sus actores, de su .,vivido hablado" (Poulantzas). Para nosotros, poco importa lo "vivido' de Mussolini cuando pronunció su primer enunciado totalitario la noche del 22 de junio de 1925. Se trata de volver a establecer la producción de ese producto social qlue es el enunciado activo e informante (informador), o de entencler lo que hacen los hombres al pronunciarlo. Este procedimiento no es otro que el de un proceso de producción y distribución: la repetición de 82

1

libros del Capital (14), pero dentro Ios dos primeros que incluye la econode esa economíag@eÉ€liza& o informante. narrativos mía de los enunciados que Ia economía del Capital y de sus 7 - Al igual para Marx en Crítica de Ia procesos se constituyó se econorrría política, ante nosotros necesariamente constituye una Crítica de la econontía narratíva. Conde la ciencia del lenguaje en el tesidera la intrtrsión rreno cie la ciencia y de Ia historia, del mismo modo que Ia crítica kantiana señalaba la constitución de una y al igqal que ciencia exp_erimental de. la naturaleV1 de Ia crítica marxista se hacía cargo de fa constítución una ciencia econórnica. Esta crítica es Ia que poclría someter a su airálisis las üwersiones cle los efectos de lcnguaje, caracter-ísticos de nuestra época. De ese rrrodo, el lenguaje de los "nacional-revoluuna gran parte de su credibicionarios>> proporciona lidad al discurso y a la acción de los nazis para aplasobrero alemán. ¿Pero no le ha ocutar al movimiento en generrido al contexto argentino, y sudamericano de lin moa Ia aparición ("alienada") ral, contribuir vimiento obrero, apenas desarrollado hasta entonces?

E. P. H. E. Seminario del Centro de Estudio de los movimientos sociales, rnarzo de 1973.

(i4) Der Proárr,ktio*qeaeis-:dác. tionsprozess des Kapítals.

Kapitets.

Der

Zirkala-

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NARRACTON Y ECONOMTA MATERTAL

,:, Respuestas G André Miguel ü. É . L-E k¿srGEE&- tanrta rcsrrae ieirc' eú?ffi ec@Ea?vr frEeía : terial. ¿Cómo enfoca usted las relaciones de esos ', elententos fundamentales del devenír histórico? historia es el acto por el que los hombres -La producen sus medios de existencia, pero solamente a partir del momento en que ese acto es sabido: cuando se le relata y narra. No existe una historia de las horrnigas o de las abejas, ' ' Ifay que intentar comprenderla por medio de esas i dos estructuras a la vez, recíprocamente inversas. Es,i tructura deÍ. ,rlenguaje de las mercancías,> (Marfl y . estructura de los lemguajes; tomar la historia por es,, tos dos aspectos es también delimitarla por dos nivei les de narración. ,rNarracíón penosar' (r.de te fabula i narraturrr, dice Marx a propósito de la historia ecoy relata vivq, ese+iteq-&ab!@ !ryl+a) ;'-Éqi@ tl hecho fundamental es que el relato no es una i I simple copia o reflejo; sobre la acción que relata, ! ejerce un efecto de narracíón, que es efecto de rebote, 'j acción de cantbio, Wechselwirkung, decía Engels, pero dejando a un lado la exploración de las paradojas de tal efecto. ¿Dirán los ingenuos que esto es ..idealisPero cuando Liebknecht, padre del prirner partrno>>? tido marxista clel mundo y padre del admirable Karl Liebknecht, eI amigo de Rosa Luxemburgo, describe ,

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¡ á il narración no toma en cuenta esta obietividad del efecel despacho de Ems como un <<texto narrativo" y la tt: de narración, entonces el materialisrno histórico se to acción que ha producido como un "efecto de la for- ,equivcca er} SLIS previsieres, Ia erisis ecoFuestq:ql¡e rna>, no se deja llevar por un juego idealista, sino que I námi.^ debía tener por consecuencia el advenirniento opera la inversión de la historia mistificada. No hay : del socialisrno, y no ese fraudulento el .,nacontrario: historia sin efectos de narración. Pero obsérvese el , cional-socialismo,,. ¿Este últirno? Una especie de pacírculo vicioso, como diría Klossowski, en que nos por la ironía de la de sastre producida I labra-cajón encontrarnos inrnersos: ¿sería entonces la historia la i de Heine, que cita historia, como Ia cle ..famillonario" narración de los efectos de narración? en la que se contrae r Jean Paris: el nazi-socl Goebbels, I toda una cornbinatoria, cloncle se condensa y corrolnt 2. En su primey libro, Teoría del rel'ato, explica u.sted I pe un deseo. ante es-as Desde luego, rro se trata de ser "neutral" su ntétodo tie natración de la narcGeión que esta- 'r palabras, corrlo tampoco d-e estar festivo o "al.égre", a b"lece en su segundo libro, Lenguajes totalitarios. ' de los que pretenden hacer ahora <'alegrelu Ese irnportante polunten constituye un tninucioso -urt"ra rnundialtt, como por juego con el , mente la revolución ancíIisis de la forrnación del lenguaie totalitario, que, poco a poco se desarrolla con la aparición de sonido de las palabras. La risa de la historia lro es

ciertas palabras, de ciertas expresiones enzdiversos , broma. grupos de escritores políticos e?xltalia y Alemanía. Se habla de Ia objetividad histórica? ¿Qué piensa usted de esto? ¿Cómo puede definirse eI informe 3. ¿Considet'a su tnétodo crítico-narrativo como Lftz crítico que usted hace de los acontecimientos y de ntétodo rmevo, revolucionario? las narraciones? ¿Ha dicho ya que. no es ,rneutralrr? -Se le ha criticado preferentemente en las publicaciones más conservadoras: desde luego, entre los -¿Es este procedimiento, que puede parecer ..formotivos históricos está el hacer sitio "al discurso>r mal,,, el único que puede construir la objetividad hispero hay otros, corno Ia crisis económica o la lucha tórica? ¿Qué le sucede al pueblo alemán? Por un lado, de clases... No es comprender el desplazamienio de una depresión económica,la catorceava crisis del ciclo método. Pues la lucha de clases ("la articulación de industrial y la más rnonstruosa. Por otro, un ex vagadice Marx) tarnbién se articula, claseso, como a'veL-c-^s bundo, Hitler, que se cugnta a sí mismo su vida y ia e incluso principalmente, en el discurso, en el len.<vida del mundo' vista a su manera, con una ignoranguaje, en la ..narración idológicarr. En \Meimar, la lucia absoluta de lo que sucede en el ámbito de la ecocha fundarnental opone el relato racista (narrar el nomía. Como é1, innumerables narradores emiten in<(combate de las razas'r) a una izquierda que desarronumerables difusiones de mensajes, donde se refractan 1 lla el narratur marxista (relatar la historia, es decir, Ios conflictos y las luchas. A través de ese grupo de el desarrollo de las fuerzas productivas)- Esta lucha narraciones, se dibuja una -situación que, finalmente, de narraciones articula la lucha de clases Y, de maneen lugar de dar el poder a la ievolución proletaria, tal ra más compleja, los propios movimientos económicos. corno lo anunciaba Marx desde 1847,lo entregará a la Lo que es revolucionario en el rnétodo; tarnbién lo contrarrevolución más retrógrada y opresiva. 'Si la
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es en el juego político. Liberar el tabú que pesa sobre el Ienguaje es ensanchar la visibilidad y también la precisión de las medidas. 'Cuando se considera el hecho de las señales luminosas en Ia medida del movimiento físico, no ,se introduce simplemente un accesorio o un adorno: la luz se revela como un hecho de energía, y al hacerla entrar en el análisis, hace estallar su propia materia. Descubrir el hecho activo del lenguaje es prepararse a liberar prodigiosos ocultadores de energía.

SEGUNDA PARTE .;.

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para utx colegio "'de Socio[ogía QUIEBRAS: El mu.y oscuro núcleo

del pof,¿y. de las lenguas FRAGMENTOS

La rrlptura en un grupo indica comedia u ópera lrufa desde hace tanto tiempo, que no se utiliza lo que Bataille designó con los términos de <activiclad de ¡¡cleorr. Digamos que la característica de las escisio¡sg o fisiones que se dan en la órbita de Bretón, entrs ls* años 2ó y 38, es que venían acompañadas o eran producidas por un pensamiento que llevaba sobre la propia función prodtLctiva de gruPot. EI crirnen f értil

En una conferencia del ciclo que denominó CoIegio cle ,Sociología, Bataill': reveló estas claves: *,Sin hablar de:Ehalzac ni de E}atrdelaire (---) sirrkb#a¡. ¿*Nietzsche (...), creo que desde el fin del período data el proyecto de Lrna sociedad secreta encargad¿ de conferir una especie de realidad actuante a las aspiraciones que se definen en parte b:aio eL nombre d.e surcealismo (1), siempre ha sido un objeto de preoq¡pación, al menos en segundo plano,'. ¿Qué entiende por sociedad secreta? Ese- tipo de comunidad electiva o de orgurtir^.ión secundaria, o, mejor, como éI la llama,
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de comunidad segunda, vinculada <(aun modo de trans_ formación>> tan necesaria pa'a Ia sociedad como cier- 'Ahor. bien, las proposiciones fundarnentales del potas actividades funcionales Io son para el organisr¡6 ,der y de lo sagrado están ligadas a esa actividad de 'núcleo, cuya forrrra más visible sería núcleo central vivo. "eI 'de una aglomeración... lugar donde lo sagrado prohiLa ruptura con Breton de Bataille y sus amigos en sagrado derecho, el objeto de -Leiris y algunos de Ios varios firrnantes de un cada- bido se transforma rrepulsión en objeto de atracción y la depresión en ex'vre- no fue sino el preludio de una serie de activida_ el centro de una ciudad occidental está des (de (<grupo>), que tenían por objetivo cada vez citación>. En efectivamente ese lugar, que tiene ..la faculmás explícito Ia exploración misma del hecho de gru- presente Las proposiciones fundarnenpo en su funcionamiento social y psíquico. La posi. tad de atraer cadáveres>>. tales de todo "imperio> en eI universo mediterráneo ción que se perfila es Ia de ..una construcción teóri_ 'y occidental o eslavo, enlazan con una transmutación ca, que confiere a la ..sociedad secreta> el valor de gna dsrrn ..e-la qte la'Fersana @!¡rir+e*,-tra eranacién función bastante''constante. Función de rejuvenecipor la infamia,,. (Más torturado, estigmatizado miento de la sociedad envejecida, que está vinculada cuerpo físicamente sacrificiales. las que ha intentado sustia algo sagrado que gasta y se gasta, consistente en Ia iuirle Heliogábalo.) La actividad del núcleo está re..r'iolación borboteante de las normas de rridan. lacionada con esas heridas o desgarramientos, ..(lü8 Lo que interesa es Ia investigación a la vez conse- liberan tantos brotes de fuerzas acumuladas,'- De hecuente y espasmédica de Io que en cada grupo social cho, ..s] desgarrarniento del sacrificio que abre la fiespuede revelarse como <(centro del movimientá de con- ta es un desgarramiento liberador. EI individuo que junto>, <<centrosagrado', o núcleo: .,,núcleo central>, o participa hasta el desfallecimiento tiene la oscura conssagrado", <a-ctividad del núcleo central>>, <<nú_, ciencia de clue ese desfallecimiento mortal engendra "núcleo cleo de atracción y de repulsión>>, comprlesto de un ,la comunidad que le sostiener'- Ya hemos visto que la "conjunto de lugares, de objetos, de personas, de creen_ estructura social es el (resultado> de esta operación cias y de prácticas sagradas>. Entonces, Io que se mani_ , generativa y de su .,núcleo de violento silencio". fiesta como presente y actuante, <<enel céntro de la agitación humana, es el crimen que engendra las co_ sas sagradas, siniestras e intocablesr. por debajo del 2. Dicción, entredicción orden estructural: pues ..la estructura social es el retErt" sultado del movimiento rccial,.de la com¡ulsión'sociaF,: ' núcleo es eI de Io prohibido. En eI centro Entrar en ese nivel subyacente de operación gene- i está 1o intocable o lo innombrable. Una nota de Caij llois, leída por Bataille el 19 de Ír'a;rzo del año 38 en el rativa y transformacional significaba introducirse en ! Colegio de Sociología, precisa a propósito de la socieIa "producción de lo sagradorr, la .,producción original de las cosas sagradasrr, qlte al mismo tiempo es, y ahí j aaa secreta o de la hermandad: ..extrae su fuerza viva de un elernento misterioso irrevelable--. Vinculación reside el meollo decisivo de la construcción teórica, con un centro espacíal misterioso (un claro del t¡osgtroducción de poder. pues esta es la paradoja del que; lugar de cerernonias)rr. En las proximidades del político: el poder es el que crea la ftrcria -luÍ..',rr' núcleo reina esa oscilación entre la prohibieión y el de la policía-, ..y no Ia policía la que,crea el poderr. derr6;che e5pectae6tar: así g.9 errfra ee la }g6}ad 92

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; ¡t secreta, (<a menudo por potlatch> (*); es clecir, por la det mF: exhibición del derroche. Pero lo caracterÍstico <<exterior en los seres que forman el gr-upo cleo es ser del hecho gue, por su parte, es objeto de una repulsión Efectivamente, el núcleo social es tabú, fundamental. es decir, intocable e innornbrable; desde el principio comparte la naturaléza de los cadáveres, de Ia sangre menstrual o de los parias. Respecto a tal realidacl, ias inmundicias diferentes sólo representan una fuerza degradada de repulsión: no sorl completamente iirtccables, no son enteramente i¡rnombrables". Pará Bátaille, io que tanto asombia a Breton -el Second Manífeste condena su gusto ,,por Ia inmundicia>'-, puede leerse corno una experimentación de lo innornbrable, de otro modo llarnado <muy osEuro núcleo repulsivo" y, finalmente, del poder. Lo que eqtlivale a decir: experimentación sobre el poder de (no) nombrar. Y sin ernbargo, hay en Bataille una especie de omisión casi perrnanente del acto del lenguaje, que viene a suplir el trabajo de su doble teórico; Leiris. Con Leiris, en la muy singular conferencia que dio en el Colegio de Sociologí¿ -5s!¡g ..lo sagrado en Ia vida cotidianar-, asistirnos a una especie de vuelta a los_ orígenes, desde la sintaxis primitiva y sus prirneras proposiciones declarativas hasta las primeras cadenas de montaje fonológico. La conferencia sobre

Por 1o demás, chizo del ..centro espacial rnisterioso". puntos de vista :,no estamos muy lejos con esto de los ,1,1" B.trill", íntima no emplea las ..la comunicación sino solapados resplanforrnas externas clel lenguaje,

,lenguaje

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sl reino

de lo irrealafirmaba

a la rea-lidad que Bataille,

, evocao (3). Indudablemente,.

esencialmente

,, interrumpe.

..Io sagrado" no es solamente el núelee ger¡eradm de-13. la Regla del juego: revela una operación de genera- I
ción del lengua-je entero, y de la existencia social que monta (infantiknente), a partir Ce esas proposiciones

Ee viéen¿iey

nucleares. Pero que lo prohibido corresponde a lo dicho, a la dicción -interdicción, entrediction del francés antiguo, del provenzal entredirer-, está muy claro en la
(") Palabra de una lenqua de los indios arnericanos. Don sagrado de destmcción qrie provoca en el donanté trrr don equivaleute

, Este es su ellLlnciado fundamental: el objeto cenI tral de la prohibición es la violencia. Ya sea unión

erótica o muerte. La inscripción del lenguaje, su repentina transformación en escritura, parece incorporarse a lo prohibido, que conduce a la violencia.
(2, Le Coupable, p. 197. (3) Le Coupabte' l- lt}. (4) L'Erotí3me, p.-3M.

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Por otra parte, si la prohibición de matar se extiende aI animal, objeto de caza, no significa la abstención de la caza, aI igual qúe Ia prohibición de Ia sexualidad, qlre es universal, no equivale a la abstención sexual. Pero implica 1o que es norma en los pueblos, cuyo nivel es sernejante al del paleolítico superior y de las pinturas rupestres; es decir, los ritos nraterialismo baio, lo importarate son esos movimienmisma en de expiación subsiguientes a la muerte del animal: la tos ode abajoo (7)' Conver[ir la escritura o de experiencia de dar muerte como de una transgresión. el equivalenie de un argumento cle autoridad 'na colno histoLa lzipótesis de Bataille es que la operación misma ,refeiencia última (ola escritura tertual... parte, Bataide la pintura rupestre no te'nía, como se admite co- ria realo), es exactamente 1o qure, por. sll rrientemente, un sendo mifuieo -p}as+eer- Ia imagen del deseo, para realizar el deseo de antemano-, sino un carácter de transgresión religiosa. <Las imágenes de las cavernas tenclríen por fin figurar el momento en que, al apardcer el animal, la muerte, tanto necesaria como condenable, revelaba la ambigüedad religiosa de la vida". De ese rnodo: juego de ia "al juego de la figuración" (5). transgresión respondería el La clarre (o la trarnpa) de Lascalrx es ese primer esquema gráfico ese pictogralna inicial del que Bataille, yerglle eI que' al descuriosarnente, apenas habla al enunciar su hipótesis, : <cima> de escritura, donde se pero que ante nosotros relaciona la aparición de la escritura con la prohibición de Ia violencia, con la transgresión y su explicación, dibujada en el secreto de la clreva y de su ..Sancta Sanctorllrn)>, con el enfrentamiento del bisonte reventado y del cazador derribado con cabeza de pájaro. j La implícita teoría de la escritura que se trasluce a través de la trayectoria de Bataille, desde el Colegio de Sociología hasta el Erotiswto, se inscribe injustamente contra toda ideología de tipo <(escrituralista", contra toda apologética del escribir. Si la palabra misrrra de escritura está prácticarnente ausente del léxico de Bataille, no es en absoluto por simple olvido o casualidad; es porque designa solamente una puntuación
(5) L'Erotisme, cap. VI, p. 82-

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do, es el poder de cambiar de versiones y seguir los ,iel hecho fundamental y creciente de toda la década, el registros y movimientos distintos -de ua análcgo ¿ , faseisrrmde la oescriturao generalizada (8). Pero ésta otro<Escribió en Ig34 el libro sobre el Fascistno en Fransólo se produce en la palpitación neurálgica'o la con- cia con el convencimiento ce que el mttndo liberal en surnación por la violencia que Ia asienta o que la que aún vivimos aquí, es un mundo de ancianos a los excede: libro no llegó a escri{t" ," les caen los dientes". Ese bir.". Pero los esbozos y huellas de su proyecto' entre <tu paieras ta pari de haine el artículo de la Cyitique socinle sobre <.La estructura psicológica del fascismoo y las oP¡oposiciones sobre l'horrible soleil tu mordras el fascismo)) en Acéphale, señalan los jalones de una qui est rnauclit mord le ciel" * construcción leórica y de un proyecto político' Teoría: ..un sistema de conocirhiento que condrrzca a fos 4. El fa-scisnto: ,rlornta cerrada,, movimientos sociales de atracción y repulsióno. Pero política: <se presenta de la manera rnás desnuda, como fascismo es la forma más cerrada "el un arma>. de organizaciótt,, El proyecto políticd'emplea parte de la constatación dL un desengaño: .<el movimiento antifascista, Los sucesivos grupos que anima fi-rsiona o f.rrrda si se compara con Nurnancia, aparece como una vacía Bataiile tras su ruptura con éI grupo, jalonan casi enbataholar, (Acéphale 3-4)- Se trat¿r de contraponer a la terarnente la década de los años treinta. Grupo de los jefe unidad cesariana del fascismo, la comunidad sin surrealistas disidentes de (Jn cadavre, co:n Dócuments. trageovinculada por Ia imagen obsesionante de una Círcttlo cornunista democrático, con Ia Critique social.. diar: po, ..iut aguas de la negra laguna" numantina' Uníon de lucha de los intelectuales revolucionarios, oSe tráta de verdades que desgarran>' precisa Bataicon el único número de los Cahie,rs de Contre-Attaque. lle. La postura sería dar al antifascismo eI arma de la Colegio de Sociología, en Acéphale. Muy pronto, eI poy del ..desgarramiento", que hasta el moor"g.oito der de disu-asión de estas agrupaciones se dirige contra mento actuaron a favor de los nuevos césares' Se trata de alcanzar el nivel del "muy 'oscuro núcleo" y de las qFre engendrarr. IAs estss¡ctrrras- L¿L so<convulsüres> y munidad ..sin cabeza,, -sitt culto a la personalidad al jefe, a ojefes-dioses"- clespojaría al fascismo de -pod". de atracción. "Hay que saber aprovecharse ,u de las armas inventadas por los adversarios>'' Puesto que <(una verdad qraeva a cambiar el aspecto de las coias humanas comienza en esto: el elemento emocional que confiere un valor obsesionante a la existencia común es la muerte>>' Y esto puede servir la muerte- def oCtre'" -epitafio''a orgtrHosamente-de
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un desarrollo sobre la fuerza armada-: -tras ..el hornbre que lleva consigo la tragedia es el único que tiene la fuerza de convencerla -a la <<fuerza))_ de su carácter servilrr. Documentos como l¿rs ..fnstrucciones para la reu_ nión en eI bosque)> -o incluso la iniciación de <rlatF re> (9)nos revelan algunos rasgos de lo que pretendían ser tentativas conscientes e irónicas de experirrtentación sobre eI nú.cleo- En el seno de la ..ssmunidad moral'' libre acceso)) del Colegio de sociolo"de gía, se trataba de funclar y experirrrentar Ia .,coniura sagrada" de Acéphale, ,rqtte sólo podrá comunicarse a los que acepten conformarse a las préscripcioneso, limitándose al ,rárea reservada en eI bosqueo. .5. Lingüística: ntagia de este

pero dentro

de la gran difusión

melanesia

del ..ku-

Ei tejido del lenguaje resicle en las analogías econólamicas y sexuales, el1 su pulsación convulsiva o su y en tido erótico. <<En magia, al igual que en religión inconscientes>>lingüística, lo que acttta- son la-s ideas

Aún está por encontrar las gramáticas nuevo lenguaje. ARTAUD.

El lenguaje, afirma Le,iris, siempre represent 4 ,,la parte propiamente sagrada de nosotros Ios bípedos". Lo que muere convulsivamente a través del rrruy oscuro núcleo es lengua. Pero no en eI sentido insigni_ ficanter¡ente literario de la escritura de un texto, sino como juego regulado de un cuerpo: de un cuerpo que respira, da y articula. Al frente del ensayo sobre el don, tan fijamente im_ i)reso en eI pensamiento <Ie Bataille, Mauss iqscribe Lln singular poema del Edda, que entronca* con cl Archangelique: ..rendre cadeau pour cadeau: on doit avoir rire pour rire et dol pour mensongeo *.

en sualid.ad que la Escuela freudiana se haya afirmado entre el método del Círculo y ciertas la intersección de intentar temáticas del Colegio (10)l' Ciencia capaiz prerecoger en sus redes 1o que el proyecto de Bataille tendia sacar a la l:uz la génesis del fascismo' Considerar en la palabra, en sus propias cadenas

i: única autoridad

ctugusta, Ia del cannbto cttQstrofrco>>'

Ver Le Corbeauy Fragment sur Acéphale. *devolver po. risa/ rygalo por"régáio7i.¿ibií7;i;. y falsedad por mentrra)>. l9l (")

de Jacques (10) Bataille señala Ia aparición de un artículo prece' MittotLure I-aün, que oapOrta un eterñento nue-vo, ett de Griaule v y lingüísticos texro"*éi"ágiáiilot diendo a los Leiris-

r00

101

6.

Núcleo: violercto silencio

Algunos acaban de permitirse eI lujo de una anti_ nomia ridícula: la que enfrentaría al ohegeliano, Bretón con un Bataille extrañamente metamorfoseado en .,estaliniano'r. Pero, desde <la Critique social' hasta <Critique", Bataille nunca dejó de someter el papel de Stalin a un análisis sin contemplaciones (11). y si el pensarniento y la obra de Lenin pertenecen al movimiento de su crítica, es corno una experimentación fundamental y no como argumento de autoridad. Ante todo, Fretón nunca concedió a la diaHctica hege.li**c* Ia aguáa y amplia atención que'le prestó gata]lle dc manera ininterrumpida, en estrecha relación con el trabajo de Kojéve. Por otra parte, sólo el Hegel de la Fenontenología, donde Ia dialéctica premarxista del Señor y del Siervo conduce a las secuencias incornpa'rables sobre Eleusis y los.Dionisios, sobre Baco y Ceres; sólo Hegel puede ensamblar y hacer sucesivamente pensables el marxismo de la Critique sociale o de Contre-Attaque y lo nietzscheano o el dionisismo de Acéphale, en un pensamiento que a Io largo de su desarrollo es consecuente consigo mismo. En la acción trágica, "el espiritu cierto de sí rnis. mo entra en lucha con lo inconscienfs¡¡ -¡11it dern Betvttsstlosen (Hegel, Phiinotneno logie des Geistes, ed', Masson, pág. 339). Pues <.el espíritu manifis5fe¡ -sl que se manifiesta en la vida de un pue-blo retrpido en asamblea en las gradas del el espíritu "Thedtronrr-, manifiesto <extrae la raiz de su f:uerza del rnund.o de abajo. La cerfeza de sí experimentada por un pueblo... sólo posee la verdad de su juramento, reuniendo todos en rlno, en la sustancia de todos inconsciente v mudar, -in der bewusstlosen Substanz Aller-.

oEl coniunto, literalmente prodigioso, de las concepciones hegelianzrs sobre el futuro cle la hu-ciertab-de las qu-e Marx dijo qtle eran maniclad -¿¿ un extremo a otro, incluso si se rechazaba el princide la manera más fecunda a Ia pioestá vinculada de las rerrol'-rciones sociales y creadora clestrucción morales,, (Anuncio de los cahiers ¿Ie contre-Attaque). oEl único precedente que puedo aducir es el de Hegel" (Critique, ZZ, tgSl} oEfectivamentc, 1o que Hegel desa tracribe no puede ser sino el homb::e proyectado vés de la región cohsciente del espíritu por una realiirccensciente, él deseonoce' o'' ssEre' ctad qüq ert c**nto ce de manera muy oscura" (Conferencia en el Colegio gataitte: de Sociologia,5 de febrero de 1938)' ,.Si las relaciones humanas dejan de pasar por ese se término meclio, por ese núcleo cle violento silencio' (ibid.). vacían de su carácter humano,,
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Demanerairremp|azablenosfaltalalargacarta sobre la locur,a, que Artaud envió a Bataille desde Roy cuya desgarradora mundial, dez en plena grr".t. (12)' Con ella acabarían lucidez ,. .ro, ha atestiguado de tejerse las redes que unen en todos los sentidos los de la ruptura' nombres fundamentales más que nunca, act:ua ante nosotros' Lo que Esta, qtentá, Ib que Para rrosotros es'efíea;z,'no cs tat'e er¡al grupo, es lá dispersión o la Diáspora que produce sus fragmentos.

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Ilemos recibido, del grupo <'Surréalisme A. S. D- L. R.", Ia siguiente nota: ..Los afiliados surrealistas del grupo "Contre-Attaque" acusan con satisfacción la disolución de dicho gnrpo"')'}
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(I2)

Por Diane

Bataille.

103

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: En cuanto a nosotlos, Ia s;r[isfacción no cs lrrel1or. i 8. Error Pues justamente en cacla de este tipo, "disolución" en este campo, se puec-le ver alguna emisión cle nueva La dispersión ardiente, que llega hasta nosotros, energía lingüística. Y si la emisión de lenguaie reside es como el reverso de lo que tiene su centro coherenen los cambios y rupturas de grupo -<en la órbita ,te en el Círculo de Praga. Ahí es donde se nos manidel núcieo centralr-, al igual que Ia emisión de luz de radica en los cambios de nivel y en las rupturas cle fiesta una relación que es necesario considerar justa, + rTr4ll€rá órbita de las partículas nrateriales -includablemente, de la esto no es una simple rnetáfora, sino honología Muy recientemente se ha malinterpretado iurbadora y fundams¡l¿l-, clesafor:tunada un pensamiento que heentonces, ¿cuáles seián los manera más efectos de tales emisiones? mos seguido con simpatía, al escribirse, a propósito

de un libro qug noq cuidaremos mucho ele calificar, esta exti'afi.a proposicTón:- far preserttaciorres <'rráteoEl juego de la tttateria Bataille: máticas> de las que se jacta la obra, deben simpleyiva en general, captada en el movi_ trabajo del rniento de la l:uz, de la que es conse- : rnente considerarse como análogas "al sueño>... cuencia>t. Esto es incluso oscurantismo; es equivocarse doblemente. Al hacerse pireglrntas justo en medio de la Segunda Pues eI rigor matemático no sufre por ser imitaGuerra Mundial, Bretón trataba de responder ..a los do, aunque fuera por el ..del sueño". Por el contrario, que periódicamente preguntán por qué se producen el trabajo del sueño no gana nada con compa'rarse a tales escisiones en el seno del movimiento surre,alisejercicios de mimetismo escolar, in-significantesta, por qué se pronuncian tales brusquedades exclusivasr', slr respuesta era ..que se ha eliminado, de paso, Semejante error, viniendo de quien con su trabajo a los que, en algúrn aspecto más o menos manifiesto, ha jalonado el tejido de los últimos quince años, inhan desmerecido de la liber?ad". Explicación que quidica que, en cuanto a nosotros, se opera una nueva zá vale para los ejemplos que daba a continuación: ruptura que viene a incidir en tales enunciados. ArroChirico o Dollarsrr, el cual, por otra parte, jando ese te'jido leios de sí. Ahora parece clararnente "Avida pero comenzó <,traicionando> a Bataille por Breton... qu.e el <.estructuralisn'ro> -esa palabra cuyo apropiaes inadecúada en Io qüe respech a los solitariós, creado y geniáI empleo fundaméntó lfom-an FátÓbson en dores de grupos irónicos, Artaud, Bataille, Leiris. Enel nacimiento del Círculo de Praga, en L928- 5s fr¿ tre los que inicialmente fueron los más próximos convertido en la órbita paiisina de los años 67 e'n el -Bretón, Aragón-, la ruptura más grave acaba de pretexto de una inflación enteramente ideológica de ser superada por Ia historia: de cara a praga, Bretón la ..teoría> qtle ha servido de tapadera a tales confuescribe a Eluard sobre eI proceso Kalanclra (13), y en siones. otoño de 1968 Aragón escribe sobre Milan Kundera; A este respecto, el año que viene se saludará como ¿se reconciliaron? la ruptura que se anuncia desde este montento, y que (13) Vinculado al Círculo de Pragahoy invocamos. IO4 105

9.

Incursión:

conntoción

A lo que responden las repetidas citas' en los documentos póstumos, de la "frase de Nietzsche: Y ante que'las todo nada de sociedades secretas; es preciso consecuencias de nuestro pensamiento actúen terriblemente,,. La negativa presentada por Leiris a Bataille de entrar en la oconjura" de Acéphate, el deseo expresado por él ,de mantenerse en la orilla externa científlla _ que era el Colegiio de Sociotogía, cor.^- Pero lo conmoción, en yías de pr:opagación-, en- -] can:za y antecede a Ia ciencia que se constituirá, y ya cuerdan con estás cuestiorres. Las notas db Éataille penetra de parte a parte a los que le dedicarán su precisan que toda esta interrogación puede ..condudoble atención con autoridad moral, a los que rechazan esa cir a una concepción política, probablemente (¿ Q u iz á a u n a p én d i c e ? ¿ C o n K l o s s o w s k i ? ) ' ' D e v e z tara que Marx señalaba con la mayor repugnancia: indicaciones sobrepasan fragmentarias ..r.,'do, el servilismo. Para que empalme con sus presentirnien"ir. plan del grllpo ceiiado' para señalar tos y previsión. (En 1942, Breton leía a los estudianampliamerrie "l tes de Yale su <Carta a las videntes> de 1925: ..lfay el hecho oPuesto a la irruPción: -que pretende gente que Ia guerra les ha enseñado olrrupción de máscaras en bandadas (cf' Carna' algo; están incluso menos adelantados que yo, que sé ua|) dttrante un período de tolerancia: perturbación (arnos, goberIo que me reserva el año 1939,,. IJn movimiento que de los elementos fuertes de la sociedad nace a partir de tales contornos no se resume en el nantes, ancianos, sacerdotes) por los elernentos déinventario de sus querellas literarias. Sobrepasa y subiles (jóvenes, esclavos, etc'). pera sus debilidades dogmáticas, y halla su verdad Elemento s de terrificación'" en sus fragmentos, desprendidos de él por el efecto ..La sociedad ..adrnide su propia violencia, en las Iíneas de demarcación ¿Qué se desprende de esto? nistrativa >>se (rtasca: la turbulencia de la herrnandad trazad.as por sus rigores.) le devuelve Ia itrventtrd y. la. vida" (coleglo de socioA este respecto, a consecuencia de Ia gran Disperlogía, 19 de marzo de 1938)' sión, es ejemplar la problemáticá desarrollada en suIVIás aún, y en otro plano repentinamente dilatado, cesivas ocasiones por Bataille sobre el fenómeno fas..la lucha de clases se convierte... en la forrna rnás cista y las "sociedades secretas> que, según é1, serían grandiosa de desgaste social cuando se rentleva y dessu opuesto o inverso. F-nigma: la sociedad secreta que árrolla, esta vez por cuenta de los obreros' con llna describe se aserneja a la microscopia de la organizade los Ia amplitud que atfrrer:Iaza existencia misrna ción fascista, <<laforma rnás cerradarr; <En eI interior de un grupo se desarrolla y manifiesta una agrupación de tipo distinto. E,s - más restringida, 10ó
amOS)>.

Esta ruptura ya está estallando hoy en un doble terueno. - Se está perfilando en la trascendencia y rigor con que Jacques Roubaud traza la constitución d.e una poética, por la incursión del instrumento más exacto: tomando el planteamiento matemático para aplicarlo a ese "trabajo del sueño)>,¡z no a la inversa, el absurdo inver-so.

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Textos y percepciones que arrojan luz sobre el proeeso actual.

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Texto escrito, o escritura del texto, ¿qué significa proceso revolucíonaoSolamente en la medicla en que el rnuy oscuro esto?, allí'donde se consurna et rio presercfq, donde se eorrstlrna Ia necesictad de hacer núcleo repulsivo alrecledor del que gr:avita toda la agiy el proceso de la revolución no contación, ha convertido a Ia categoría muerte en el prin_ que la marcha sigan evitar cipio cle la vidao. Colegio de Sociología. Lo que estalla hace rrolar en pedazos nuestras pro<todo lo que se asemeja en el rostro pias previsiones. humano y en sus expresiones de ávido Queda por saber qlre la escritura no es simpledeseo o de dichoso desafío ante la mente el texto salido de un escritorio. Sino una trama muerte)>' por la que se mantienen en pie muros de fábrica, ca- donde c.onvulsivamente se consuma el errcuerrrreteras o comunicaciones, montaje cle todo mecanistrtr fcrrréc de universorosfFes y ctreÉElos *fe mo social; discurÉe por todo eI espacio .en to*asr di- tro de que carecería de existencia, recciones: produciendo la producción y refiriendo (contando) los gastos. Con el lenguaje entero, ligado <<sicste lnundo no estuviera atravecon este gasto primario, con csta pérclida cosmológisaclo siu cesal- por los movirnierrtos ca que es la emisión de luz solar a costa de las masas convulsivos de los seres que se buscan materiales. fnscrita en todas partes en esa palabra Ll.no a otro, si no estuviera transfiguque desde los Griegos indica por anticipado todo el raclo por el rostro "cuya ausencia es tejido occidental: grantntateia, esa palabra que finalclolorosa"rr, rnente, a la vez, significa cornunidad de <(escritores)> _ pLles y secretariaCo... Es la cuenta que se introduce hasta en la prodigalidad cle Io superfluo por excelencia: la escritura Sobre este movimiento, doble de sí mismo a cada tornado del sueño; pero la posesión momento, se apoya Io que doblernente va a ponerlo al arroja a Ia figura del sueño, desnüda desnudo: la revolución. ¿Acto de pedir cuentas al prey ahogada de placeres, al mundo estresente y prodigarlo?' ¿Máquina contable y al mismo chairrente real de una habitación". tiempo teatro, en el _sentid,oerr-que<<la vi&.d,e Hel,iogábalo es teatral"? Allí donde, para Artaud, sino ese paso eonvulsivo y consumido entre el rnovi..Donde la imagen escénica, el. gesto, gesto y el valor vibratorio, el estado conel movimiento, .* superan el, texto es- :miento del creto de la palabra, y también crito.r, <<No es que se menosprecie la pala.'.- pLles bra, sino que se toma en su estado concreto, por- su valor vibratorio, so_ "lo sobrante es Ia causa de la agitanoro. Provoca el gesto y el gesto Ia ción, de los cambios de estruct¡.rra v provoca.> . de toda la hístoriarn;

10. Fragn'tentos

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a i Nerval, y los poemas de los atorrnentados del lengua: ¡ie que destalleen erE:sr¡s,reeriÉos, y ne de los que se :fingen perdidos para mejor acomodar su conciencia y su ciencia y la perdición y lo escrito. ... Es que desde hace muchos años tengo una idea de la consunción, "de la consumación interna de la Iengr-ra... Carta del 22 de septientbre de 1945 a Henri risot (G. L. M.). Pa-

"la nuit est ma nudité les étoiles sont mes dents

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-X sourd rnaillet géant brisant ma téte de nuito (*).
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- por qué pausa (qué inter_dicciones), qué cesuras- se rompe, y que es la pausa que da, y la prosodia (o la poética) la que hace, y que en el pio.".o del re_ lato activo, del relato que funciona o de ra narración que engendra la acción: lo que actúa es /o no reci_ tativo.

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Antonin Artau.d: carte de Rodez ... Uno puede inventar su propia lengua y hacer hablar a la lengua pura con un sentido ,ro g.urrr. tieal, pero es preciso que ese sentido sea válido en sí; es decir, que venga de ansias; ansia está vieja sierva de pesar, de sexo de argolla oculta que saca sus versos de su enfermedad: el ser; y no soporta que se le olvide. ...Me gustan los poemas de los hambrientos, de Ios enferrnos, de los parias, de los envenenados: Fran_ gois Villon, Charles Baudelaire, Edgar poe, Gérard. de
(14) Madarne Edwarda. (..) <.la noche es r_n! desnudez/las estrellas son mis dien_ -rñi tes / .. ....... / X insensible /un rnaz'o ca¡e_ de^;i; ¡"dásiá za nocturna.

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DESTRUCCION,R EVOLUCION, LE,NGUAJE (-)
Robespierre: monstruo consagrado a la destrucción cle la sociesupone en los hombres, en primer lugar, un acuerdo fundamental , eas-E¿ 'desE¡iffir¡: Bataille

-##L'Lnte. De Staél

La historia de la especie humana comienza como una colección de guijarros. Se amontonan piedras, cráneos, esqueletos. Ilasta el rnomento en que se dibuja algo en las paredes: en los rnuros de Lascaux se cuenta algo, incluso por escrito. El hombre de cabeza de pájaro es ya un jeroglífico, y junto a él la ..clave' dibujaila es ese primer idiograma cuya naryación está ya cifrada. Pero ese hor-nbre que araña las paredes con el dibujo posee un nuevo grado de articulación: produce, ya, instrumentos para hacer herramientasEn nuestra órbita, la revolución que se ha apoderado de todo el siglo también tiene su manera de

diluia: ]a-Lqrraciót. 1.
Narración, acción

¿Es aún posible volver a tomar, seriamente, el irónico modelo de MabtY? El Occidente mismo, como historia, se produce por
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113

esto es lo que Mabiy nos enseña con una narración: des gauveren una Histoire una curiosa ingenuidad, de I'anciertne France, vuelta a editar en 1788, nements en vísperas de la gran Revoiución. Y no es inútil recorclar más a Mably y su plantel de parentescos: padre de la idea comunista, si se cree a E,ngels, y hermano de Condillac, el padre de la "Ideología)); com-percipadres iniciadores de cierto presentimiento bido a través del prisma de la sociedad burguesade las relaciones entre Ia gramática y la economía. éste estaba presente. en su Saint-Just leÍa a Mably: biblioteca el L0 de termidor. Ahora bien, decía Mably, si Occidente errrpieza corl la caída del Imperio romano y éste con la invasión de los Hunos, esta írltima se desencadena por una narración. El joven cazador huno, lanzado a la persecución de una cierva, atraviesa por casualidad los panpor Ia tanos Meocios o el mar de Azov; maravillado <.mundo nllevo)>, volvía a su casa presa visión de un de contar>> y, de ese rnodo, transla irnpaciencia "de en historia. Pues oesos relala casualidad forrnaba a tos>, prosigue Mably con toda ingenuidad, "iban cambiar la faz de las naciones'r. Tal es la narración activa por la que se }":rabría producido la historia, en cuanto a sus comienzos occidentales. ¿Quiere esto decir que la historia corno narración precede a la historia como aciión? Precisando más, toda acción humana lleva consigo esa posibilidad fundamental de ser enunciada, o anunciada, es decir, de transformarse directamente en su propia narración: en el centro de ella, la posibilidad de producir ese relato coincide con la posibilidad misrna de la producción de la acción. Lo que distingue al animal h-umano y al lobo es que el primero puede enunciar lo nunca visto aún, y al producir ese enunciado, produce al mismo tiempo la historia de Occidente, 1,14

Palabra, escrituta enPuede prestarse más atención a 1o que ocurrió horntre el huno que contaba y el que le escuchaba' El emite sonidos signifibre que re'fiere cuando-habla, tiemcantÁ, y el hombre que escucha debe al rnismo que se po dlbu¡ar, sobre un fondo de ausencia' lo pini1... La-palabra se catnbia en seguida en rasgo-o objetura. Ese osignificadoo que no es el objeto -el inscribe en seguida, se to nunca visto .ni tocaáo-, ya por el pensamiento' Esa primera esestá escrito d" Ia cierva, de¡ bisor¡te' de1 Lr..¡to* -t" ".it.r.. q.re se dibuja en la oscuridad de la cueva de táto que Lascarix- es la que arrastra a la acción al huno clave escucha. Es la qie dibuja a grandes rasgos la rompe de la acción gracias a la cual la marcha húnica gesto prilos cristales de Oc'cidente. Grabo-do o grafio' merizo del kratzen o araña güística sostiene a todas es la historia con él; Ya es I llamaba una <(revolución": francos. La PalabÍa se ca campensamiento. Con ese cannbio de forntas -ese 'U¡o hadu formas, decía Marx, Formwechsel, corno se sutilmente con él' bla de cambio de monedas, o, más padel carnbio mercancía-moneda--, con ese cambio labra-escrita se libera la energía propia para producir la acciórr, la historia, la revoluciónGramdtica, rnedio de Producción de Esta producción lingüística se hace por medio -device así Io fo' producing' cierto piocedimiento: es: grarrrátíca' Chomsky; su otro nombre llama Ño.* Procedimiento par4- producir las cadenas del gramm*' enoculto a un nivel más profundo que la distinción ca-paz tre escritura y galebra- I\Aégedo de pr'oduceión'

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de un núrnero infinito de cadenas, que manipula un número finito de elementos: los sonidos escogidos convenientemente por una lengua- Procedirniento o rnedio de producción por el que se anuncia esa característica del lenguaje.(señalada por Flumboldt) de no ser simplerrente trn ergon, sino r-rna energeia: eso por lo que el trabajo humarro se prodr-rce y se hace capaz de producción. Tal es el encadenamiento ilimitado producido por ese medio de proclucción de una lengLla, a partir de algunas proposiciones .,de núcleo,' o (para decirlo como Chomsky o Saurpjarr) -deeiestas rysie[iores activas de narración". Cadenas que no se rnueven simplemente en línea. La rnisma relación pensada puede expresarse en francés por el orden de las palabras, y en latín o ruso por la flexión de los casos. Todo pensamiento efectivo pasa por ese cuadro o matriz general de la traducción. La narración, palabra al rnismo tiempo que escritura, se produce por esa facultad de producir, y gracias a ella es portadora de una capacidad de producir, es decir, de transformar. En los mismos términos, Ios sorprendentes términos cie los Cuadernos filosóficos leninistas: ..la actividad del hombre que se hace una imagen del mundo camlria ( i sméniaet ) la realidad". EI montaie Sin esa irnagen no hay trabajo: es la que transforma en trabajo el gesto del animal humano. Estos son términos del éQué hacer?: "Decidme: cuando los albañiles colocan en diferentes puntos las piedras de uir eciificio inmenso, de formas absolutarnente inéditas, tíran un hilo que les ayuda a encontrar el sitio exacto.> Ese hilo, dice el hornbre del ¿Qué hacer?, ese hilo condt¿ctor, no es otra cosa que un periódico, el 1,16

(poner erl escena) a Islcra. Se trata de ..montar" (1) provincias de toclas las Rueste úrltimo en todas las sias. Se trata de convertirle en "el organizador colecde éI se pertir¡o> cle toda acción futura: por medio a tra./és del filará la tentativa de "tirar un cordel" campo, de trazar el plan" de una organización a fin simultánea-mente a de poder <<empe:zan- construirla ^todu, partes>>.También es, sobre todo' "el anda' por iníaje l..ranttdo,, alrededor cle un edificio en' conshace posible la trucción, que dibuja sus' contornos' comunicación y permite "abarcar el conjunto>' de repos el4ue pue@1i' - st++ÉdcÉ. Me*t#. el andpmiliq rarse el cordel y ttazarse el plan, dibujarse y abarcarse el conjunto, es precisamente hacerse ese cuaclro clel mundo y cambiar la realidad' "Quiero al mundo, y lo quiero tal como €S>¡ afirmaba el Zaratustra (Thomas Mann describió genialrnente a ,ri.trrÁ"ano. Nietzsche como lrna <<revoluciónconservadora"') A la afirmación nietzscheana y <conservadora" responde la aseveración leninista y revolucionaria: '<eI mundo no cambiarlo por satisface al hombre, y el hombre decide ntedio de su acción". La lengua dura A cada instante registro el "valor" de las cosas. preferir la biblia a la tela, o el kilo de hierro al cuarterón de trigó, sttpone ese' penszrrrierrt-o capaz-de teier el camino de uno a otro, fijar al mismo tiempo 1o que les enfrenta, término a término, y,lo que les relaciona. Pensamiento que es capaz de fijar eI tiernpo de trabajo incorporado en el objeto, o mejor como trazado..escritor> en su dorso: escrito así en el trazado o el jeroglífico del valor, "la misma tela Io dicerr, err el momento de entrar en sociedad con otra mercan(L) Postrctevld|

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cía, biblia

o vestido, hierro

o trigo. Lo dice en <<ellen_

tn.ero, se cita este fragmento del Tirnón de Atenas shakespeariano.) El mundo económico es esa lengua dura, valor y oro, escrito por u_n lado y hablado por otro.

a través de el valor es ese "jeroglífico social" escrito que, según Heráclito' el fuelas'mercancÍ4s'r*ientras 'Iógos. Hay que prestar cierta atención dei oto .i ; mismo á esta doble metáfora: nos conduce al interior social y el lengu_aje' Jede la relación entre el tejido y palabra' Es roglífico y fuego. Valor y oro' escritura o este jueporibl" intentai d'escifrar esta proporción sentido geogo de cuatro términos,.esta analogía en el métrico de la Palabra. Dí s t cn ei ami ercte,'tt tb r aeiorc

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Et ieroglífico

y el fuego

Marx, consiste en el paso del cuerpo de Ia mercancía al del oro. De Ia misma rnanera, en los térrninos heraclitiano! citados por eI Libro primero, oel fuego se transforrna en todas las cosas y todas cosas se transforman en fuego, cor.no las mercancÍas en oro y el oro en mercancías,r. Tal es eI Forrnweehsel, eI cambio de forma,'la sména form de la traducción rusa. Transfor-

de Pero atendamos de nuevo al hr-rno del modelo el <<n11eMably. A su regreso, dibujando rnentalmente y no: vo mundoo, tendrá que preferir decir: selva' y rro: bosque. Llanura, y no: pantano' Tener miedo' Hablar el elemplo de Saussure)' temer (para ."p"iit pt..rrpoite ta rld o el ttazado de estas oposiciones: ir" tipo de pintura distanciada en el -pe-nsamiento' llanura: la Pero, !n fin, yo, eI huno, hablo' Digo: la su resonancia' su selva. Y la vibración de la palabra, que odesaparición vibratoria>', áecía Mallarmé',es lo palabra repentinamente transmite la energía' Con .la antes' distanel lenguaje, incluso si existe .üi"rtr. ciado, esPaciado Y registrado'
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'Revotución: escrita Y hobtada enComprender enteramente una revolución sería por contrar todas sus articulares: 1o que se ha dicho' Octubre los labios y la boca, lo que se ha escrito' El que ya no haruso se puso en escena pot "tt hombre ausente y bla, pero que .no deja de escribir: Lenin' a disoculto. EI, que yt p-rrro todo en movimiento' tancia, por sus Caitas de leios' Que a continuación' a tcdas desde Finlanfia o eI barrio de Viborg' ewía

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veces con el valor de la mercancía. pero, según Marx, 11 8

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partes cartas y rnensajes. Es esa trama Ia que coloca cada gesto, cada desplazamiento de piernas o de brazos ¡.ara millones de hombres en un espacio de narración localizado y pensado. Pero los destinatarios cle esas cartas, y rnuy particularmente los hombres del Comité central, no dejan de transformarlas en mensajes hablados: Ia vibración de esas palabras en la corte de Pedro-y-Pablo, en el puente de los crucer-os, o en la sala de fiestas de Smolny es el nunca-jarrrás sin eI que nunca hubiera existido Octubre. Se puede soñar con una historia enter(t que reprodujera Ia difusión de todos esos-me+sajes--iecLuyen= do los de los distintós adversarios o aliaclos- y las articulaciones que se producen entre lo escrito y Io hablado. Una historia que articulara además las lenguas vivas de Ia escritura y de la palabra individuales en las lenguas duras de los objetos mercantiles y en :us distribuciones. Tal historia siempre será fragmentaria, no sólo porque carecería de todos los documentos de papel o de los registros de voz, sino, sobre todo, porque no podría reconstruir los .,saltos mortales', de todos los cambios de forma y de registro. Así, para el paso del despacho de Ems, en cuanto texto escritc, a Io que se dijo al mismo tiempo. y io que se escribió a continuación, en todas Ias versiones. Lenguaies de Ia contrarrevolución Se puede -más cómodamente, quiz:á- intentar ]a experiencia en ese caso límite de la contrarrevolución que fue el advenimiento del Tercer Reich, la conquista del E,stado alernán por los nazis. Porque puede comprenderse Ia operación en un período bastante amplio: Ios catorce años de la república de Weimar; porque en todas las versiones pueden percibirse segmentos suficientemente completos. Comprender la ascensión nazi al poder ep, ante todo, hallar el modo con que 120

sc despliega cierto espacio de ..credibilidacl' alreded-or de lo que, a-l decir de un testigo -R.susghning-, secta no era al principio rnás +ue una insignificante vólkisclt Credibilidad que no se difuridió por racista o c.ualquier parte, sino que se centraba en ciertas lccalizaciones decisivas, en tln campo de sentids -e ds insensatez-- rnrry concreto. Ahora bien, ante nosotros, ese campo se despliega por Ia difusión de las narraciones ideológzcas.' las que emitieron los propios actores de la historia. Cada grr-po político (o literario), cada organización o partido Iruee errtcrces las, funeiones d€ ¡rn,rrl:adéF-o recitador, ocupado en contar la acción que se produce -en contarla de a.ntemano, inmediatamente después o a la vez- y a clesplazarla aI mismo tiempo, en relación con la gran narración de la Flistoria ya hecha. Ya se previsióno del trate del relato anticipado -por relato de lo que acaba de suceder, en arnbos casos Ia narración curnple (en este caso, al revés) Ia función ,,húnica,, que le asigna el modelo de Mably- La lucha recíproca de los partidos de Weimar consiste, esencialmente, en srrs maneras contrapuestás de contar, incansablemente, los grandes acontecimientos: Versalles, Weimar justarnente, Ginebra. Esos tres nombres sirven de título al jurista del "estado total,> Carl Schmitt para el libro que precisamente mide las etapas de su adhesión al nazisrno. Igualmente, relatos de franRap,alte y-& Loearno; de b abscrrda ecupeiórr cesa en el Ruhr, o de las consecuencias de la Gran Depresión. La narración de los fenómenos propios de la que presenta, por ejemplo, vida económica -Ia Schacht, dcictor y mago, en el ano 32- cobra por sí misma una función económica, y actúa sobre Ja cadena real. Schacht describe la política de las grandes obras públicas como una acción demasiado <<costosa>>, rnientras que los expertos económicos de los sindica':os tratan de hacer ver de qué manera tendría un

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balance positivo sin <costar> nada. El confilcto entre las relaciones es esta lucha de narracior¡es: "Principies de economía>, de Schacht, contra kPlan Woytinski"' comienza entonces bancario El más' simple informe Cuando Schacht repite por su de rnodo narrativo. el simple recuerdo o Woytinski, cuenta la narración posición anterior también entra en juetrazado de su go. (Elaciendo entender al Gran Capital que las grandes obras al estilo nazi no serían efectivamente <<cosal terreno alemán los tosas> para é1.) (Trasladando esquernas de la ve4sión slreca, ya perfeetameaEe''expli cita en todas partes, sobre todo en el terreno americano, interceptada y anulada.) ¿A quién se dirige tal icleológica? Siempre está presente la prenarración la vieja retórica rogunta. Tal como lo vislumbraba mana, la narración ya lleva la prueba o, mejor, la narratio es ya la proba,tio.

de Ia izquierda marxista, constituyendo Io que el pro_ pie fiinger llauró una topografía. La Historia como agrupación

de narraciones

Literatura

e ideología.

Por un lado, las narr"aciones ideológicas inciden en los lenguajes duros de la economía. Por otro, se descubren en la narración literal o "literaria". naz-is, En la periferia de las versiones propiamente que nacional" las grandes variantes del "Movimiento proporcionaron las localizaciorees lírnite de su credl en bilidad están marcadas por obras de "literatura)), el sentido más amplio: contrarias una de otra en su las obras de Spengler y de Jünger, de Wagfunción, ner y de George, señalan polos opuestos, Jóvenes conservadores y Nacional-Revolucionarios, racistas de lenguaje vólkisch y ligas de juventud bündisch. Las capas ideológicas del texto literario se ponen al descubierto en ellos. Puede vérselas actuando en un espacio político al que contribuyen, unas relacionándose con otras, refiriéndose o del Zentrurn a los lenguajes

La Historia misma no es una narración calcada, superpuesta ..al curso de los acontecimientos>>. pues eI acontecimiento mismo es el recitativo en acto, o más bien la ,interrupción de las narraciones activas, .en movirnieato reeíproco y refiriéndese. entre sL Ea aparición política de papen, a mediados de diciembre del 32' se manifiesta primero por el discurso-rerato que publica la revista de Jóvenes-consérvadores y del Club de los Señores. Después viene esa entrevista con Hitler en casa de Von Shióder, el banquero, de la que no existen informes; pero puede ,t'rporr*rr. que, a la manera de los personajes de Tucídides o delos ohéroes> shakespearianos, cada uno debió contar -esencialmente de la s¡f¡syis¡asu propia versión. por último, desde el día siguiente, es la huidarr, el rurnor que permite a toda la prensa alemana de contar, y por lo mismo, de poner al canciller Schleicher: fuera de juego. La ..combinación de enero del 33rr, como se ha llamado, es un abuso de autoridad sin disparos, un agenciarse textos escritos u orales, encadenados en el espacio a través de toda la existencia de Ia república alernana; te,xÉos que se. cam.bian, unos por otros, eri contextos o referencias, lo mismo que los movimien_ tos físicos ven desplazarse con ellos a sus puntás de referencia. Y al igual que en el mundo físico no hav movimiento absoluto, sino simplemente esa marañá que las señales luminosau p".*it.n localizar, de ma_ nera parcialmente semejante, no Io hay para la his_ toria del relato absoluto. Tenemos ese gran conjunto de gestos que, en este caso, sorr corro producid.os por sus propias señales, por el lenguaje, es* ltrz credot" y, aI igual que ella, carente de masa o de peso.

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Y nunca hay narración "última)i; existe la facultad de de relacionar entre que es sinónimorelatar o -lo entre los relatos y las señales dejasí las clistancias ctas, esos relatos más pesadamente escritos que prolos basamenporcionan la piedra, las herramientas, tos, las contabilidades. No hay narración última garantizada como overdadera>, pero existe el poder incesante y peligroso del relato que veri-fica y destruye las otras narraciones. En cuanto al relato ideológico del nazisrno, la vees ese enmarañamiento y el texto último, rificación masivo de osameÉtas, oibjetes y esguebetos ar'tr* viv-os' que ha dejado a guisa de huellas para una terrible arqueología.

3. Experiencia sobre el rrint'ormarr¡ Pero ahí tenemos la paradoja de la escritura: explorar verdaderamente el pocler de la narración -eI poder que puede poner en el poder a los n42i5- 51¡pone una experimentación que no es susceptible de verificación. Tal experiencia es una ficción. Explorar la literalidad del relato es inventarlo; incluso para captar su letra, en eI momento en que se proyecta ¡r se registra, es preciso poder situarse en la fuente de su proyeccióh, hay que irrtroducirss sirr p"trebas ár la génesis narrativa. Así, introducirse conscientemente en la "impaciencia cle contar>;, €S la práctica que se transmite, desde la antigua lengua romana hasta los Urales, bajo el nombre de novela. La novela: experiencia permanente sobre el len.guaje en sll facultad de referir. Y hay que detenerse un poco sobre esta palabra, que irnplica la palabra ..informer,: justamente la palabra por la que el pensamiento se hace ciencia y operación' Porqtre rlarro' 124

puedo contar: la rirna de las dos palabras en lengua francesa, su identidad en italiano, su radical común en español o en alemán, 1o muestran elararr¡er¡te. Porque tengo esa facultad de i,referirr' 7o trazado en el pensamienlo, es por lo que puedo ..relacionar)> entre sí dos magnitudes o dos conjuntos de elementos y verificar esa medida sin fin. Lo que hace posible la verificación es Ia facultad de narrar. (Spinoza: la significación primera de Verdadero y Falso extrae su origen de las narraciones.) .Pero, justarrrente, esa facultad aún no es ni verdadero ni falso; es la posibilidad ilimitada de cualquier casaExperi-mentación que sé remonta, pues, a la inversa; a la inversa del movimiento del pensamiento que coloca los dispositivos de toda verificación y la .,significación de lo Verdadero". Aventurarse conscienrernente en la divagación era el sentido mallarme?rrode la práctica narrativa, es esa ciencia inversa que no tiene pruebas y desbarata o deshace toda ciencia. Lo narrablg y el deseo La cuestión es ésta: ¿Por qué narro de esta forma? ¿Por qué taI intervalo entre los elementos que estoy <impaciente de qontar>? ¿Por qué, en el Lancelot en prosa, primera novela de caballer'ía, primera prosa narrativa del mundo en llamarse noyele, la naffieifu va de sie-en rrrisa, á Ia par quede picaffil en libertinaje, en el autor de la primera novela realista en lengua francesa, Charles Sorel, autor de la Anti-Novela? Ese intervalo o espacio entre los elementos observables es la primera elección del relato, se. rnejante a la que, en música, toma una escala de so. nidos fuera del caos sonoro inarticulado. Cornparable también a esas distancias que e,l deseo establece entre los objetos deseables a partir del rostro .-del cuerpode'Ia madre corrro objeto primario de per125

cepción. Si el dedo de la madre acaricia en Ia barbiEa el hoyuelo del niño, que reqponde corr una socrisa - iluminada, ya tenemos determinada una distancia imÉorrable en la superficie corporal, fijada como plaGer: en el cuerpo del niño acaba de imprimirse una m.arca, acaba de registrarse Llna letra y perfilarse una dave emotiva. ¿Registra algo, del mismo modo, en el crrerpo narrativo, la clave de los rasgos nar¡:ables? Ese algo es la gran escritura colectiva y pesada, la ñgura histórica y social por la que se conduce el naes, al mismo _tiempo, la gran escritura negra rador; de la emoción y del deseo en el cuerpo de Ia experien@ia, ese cuerpo impersonal que es también rni posesión más singular. Ese algo tarnbién es el rasgo misEro que escribo y por lo que inmediatamente rne araño y muerdo en la realidad. Pueden seguirse los desplazamientos en la escala de lo narrable a través de sus cadenas sucesivas: novela de caballería, desde el Lancelol hasta el Arnadk de Gaula,' novela realista óomo ,<Anti-RomAn> o .rRowtan Bourgeois, de Charles Sorel o Furetiére hasta ÉIarivaux y Balzac, a la narración stendhaliana o tolsbiana; Nouveau Roman o nueva <anti;novela", como dice Sartre a propósito de Sarraute, desplazarniento pyciano o kafkiano. Efectivamente, es seguir a la vez hs exploraciones realizadas en el cuerpo móvil de este tipo de escritura generalizada, cuyos 'rasgos son, los @nos en r,elación a los ots+ ebieto de r"eeiproes desplazamientos. El Faubourg St. Germain es el conÉexto o la referencia común de Balzac y Proust, entre h. Duchesse de Langeais y Du c6té de Guerttantes. Pero ese sistema de referencia se ha movido: de una narración a otra, ya no es el cuerpo mismo de la Resüauración, sino el desrnoronado punto de apoyo de k burguesía antisemita y del mundo anti-Dreyfus. En & residencia del hotel de los Guermantes se aloja - -además del propio narradorel camisero Jupien. Ea tienda de este último es, al mismo tiempo, eI sitio f26

muy particular donde, a ojos del narrador, se proyec_ tan las .singularida4es de la effi@iÉr: Ep.}a resid+ cia, los Guermantes interfieren. la gran narración balzaquiana de la sociedad, tejidar.o,,," una filigrana, y el relato entrecortado, vacilante y oscuro de deseos, que Charlus revela por medio de algunas ,.palabrasrr. Relato generalizado Esto es lp que persigue la moderna exploración del rela_to .por,el relato: el efecto activo del poder de articulación. Y de sus interferencias en toclo momento. Pues tal poder es oscilante: a cada instante hablo y me hablan, escribo y rne inscriben; soy palabra en primera persona cuya vibración se pierde, y (en tercera persona) estela mudamente grabada. Esa "i<interferencia' es la del deseo: que se quiere fuera de él y reanudarse en sí mismo, que quiere hablar y ser aquel -aquellaque rne habla- eue quiere inscribir en el cuerpo del otro e inscribirse en éI. ¿El temblor de la articulación? Lo lleva el deseo: quisiera anularlo' Por el hilo tirado de todas las narraciones transmitidas en todas direcciones, se proyectan Ias oscuras señales de'l deseo. El relato generalizado que despliega el campo de todos sus desplazamiento, d" .ru._ rración es también la amplitud donde. el deseo_deja su garra, y a la vez enfrenta el del otro y lo proñbido. ver escribirse la earración eratera es trazar,esc Ésdos los rasgos al mismo tiempo el cuerpo absolutamente femenino de Ia articulación, por el que se activa lo visible. El deseo es lo que me hace hablar. pero solamente si hablo (inscribiendo lo que digo) puedo ha_ cer cambiar, según mi deseo, el mundo visible, de tal manera que el trabajo de ese cambio según el deseo prohÍba éste interminablemente. La narración que aparece en todo esto puede procurar a la vez que pue_ da pensarse un mundo donde el trabajo p,r.d articuIarse lo más directamente posible con el deseo.

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Así, Ia práctica narrativa es Ia propia <ciencia> de sí nnisrna: ..físican del relato y cle sus transmisiones, al mismo tiempo que "biología', del deseo, código genético y dibujo de las nuevas articulaciones. Ciencia sin verificación, pero incesantemente referida al poder de verificar, midiéndolo.

Trabajo, festín La articulación oriigina et trabajo hrrmano, trans_ forma los simples gestos musculares en poder de producción y de intercambio. Teje y encadena todas las relaciones económicas: la escritura económica del mundo nos estrecha cada día más. cada transferencia de un sector a otro de Ia producción -de te fabula narratur (2>- es esa narración silenciosa, grabada de modo abstracto. Seguir esa relación y hacerla desCifrable devolviéndola a todos: ésa es Ia revolucíórr. Porqug [a rere]+nciáe. ta+rrbEiÉEtraq* p,eE: ta exp]e , ración de la más desnuda narración: Ia que toma Iiteralmente todo lo que tengo ante mi vista, incluyendo lo que veo con los ojos cerrados. O por la noihe, cuando, al abrir los ojos en Ia oscuridad, veo. El fes_

,<La operación o poesía>, Todo este modo de enunciar capaz de invertir sobre ella misma Ja-Hnm recfa de' ra pres y de replegar en ella Ia irnpaciencia de decir, para cubrir la página entera de lo que deseo y veo, esa manera que h*ce lo que dice y para la que .<enunciar significa producir,' (Mallarmé), es la operación fundamental, ..la Operación o poesíao. Es la que en todas partes trama la actividad misma de toclas las cadenas de narración. Está ..hecha por todos y no por uno>>: por los movirnientos que se entrecruzan entre sí; los fija una superficie, una tela, un entramado lingüístico igualmente móvil. El resultado, o la prosodia, que marca con sus tiempos débiles y fuertes el despliegue completo de toda la amplitud activa en el lenguaje, es esto: poesía o prosodia; de cualquier nombre con que se la llarne, no es ni decorado ni ocio; por medio de ella se ;.-evelalo que es el arrnazón, la infi:aestructura del poder de narrar. AI inieio-de-Ia ft;stmia-'sierrpre hay un relato , y, v través de é1, la prosodia activa- La unidad del helenismo no es geográfica, sino homérica. La del judaísrrro es salmodiada y tíjada por Ia ltragadah: por la narr-ación. El encadenamie'nto de las prosodias nos da el hilo por el que se opera la destrucción de las formas. Rimbaud percibe la sacudida que se apodera de la articulación a través de la Comuna de París. 128

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guaje poético es más desnudo que cualquier otro, más inicial: más próximo a ese movimiento que conforma

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pensamiento. O más exactamente: Ia prosodia es el terreno lingüístico donde el .,furor det iuqga_fónico', (Hobson) se-transforma en escritura peniada, y vi. ceversa. Es el lugar dibujado para ese intercambio entre escritura y palabra. No es casualidad que <el estudio del lenguaje poá tico>> en el Opoiaz y en el Círculo Lingüístico de Mos_ cú, y las investigaciones de Roman Jakobson sobre el verso checo comparado con el verso ruso, hayan des_ embocado en la fonología estructural, piedra áe toque
(2) Prefucio a la primera efridn afernana E EE Capítú.

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de Ia lingüística cemo ciencia; en la prolongación de estos trabajos, ésta reúne la matemática y la teoría 'lógica de las máquinas. Una larga línea marca el camino que va de la para el estudio de Ia "Sociedad Lengua Poética" a la <<Estructura lógica de la teoría lingüísticarr. El lenguaje poético, ciencia a Ia inve;sa, práctica de lo inverificable, Ileva consigo esa relación marginal con una verificación. N3rración y prosodia

' Se podría intentar veriflrcar paradóficamerrte- Ias diferencias entre los diversos tipos del efecto de narración. La narración homérica y Ia acción de Alejandro: la helenización del Oriente. El Discurso sobre Ia desigualdad r,ousseauniana y la Revolución FrancesaLa narración del Manifiesto marxista y del ¿eué hacer? leninista y el Octubre ruso. Se puede prestar atención a una diferencia. por un lado, Ia prosodia retiene en su red a Ia narración homérica, para hacerla ampliación del helenismo y medio de su difusión en Oriente (Alejandro es la transmisión cultural de la revolución democrática ateniense; al igual que Napoleén es la difusión jurídica de la Revolución Francesa y de Ia emancipación de los judíos). En sentido inverso, es la onda del impacto cultural que sigue a la Revolución Rusa, a través del Círculo de Moscú y el Opoiaz hasta el Círeulo de pra= ga, que produce las investigaciones de Jakobson y sus amigos sobre la prosodia, y, por medio de ellas, Ia fonología, .<verdadera revoluciónrr, dice Sebastián K. Saumjan, revolución científica en el lenguaje, y de ahí, en seguida, la primera unión entre ciencia exacta del lenguaje y ciencia de Ia naturaleza: unión destinada a actuar profundamente en la transmisión futura de las sociedades. Las propagaciones del terreno lingüístico entran en Ia historia y salen de la hisroiiá,: un poco como 130

los carnpos luminosos o electromagnéticos son emitidos por,los campos máteriales y al mismo tiempo actúan sobre ellos. El cambio lenguaje/acción no se efectúa únicamente por los registros del lenguaje poIítico, sino, más profundamente y a más largo plazo, por las transformaciones del lenguaje. poético. Comprometerse en la exploración de la práctica narrativa y del lenguaje poético no es algo sobrante de lo que se puede o no abstenerse, es explorar el poder más sorprendente, el poder más inmediato del pensamiento: al cual y por el cual están vinculados todss lus den*ás, Es aceptar eI, riesep d+ interncrse en las matrices de toda transformación.
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4..Ante todo, no hagáis hacer a los cuatro arnigos nada que no se haya corttado.r, Sade, "Las 120 jornadas de Sodoma,r. La destrucción primitiua y la grafía Lo que corniettza de ese modo en el pensamiento, a la vez ya se ha comenzado en todas partes por el otro extremo. Cazar la cierva, capturar y destruir con coherencia. eI cuerpo arrimal, pr-oducir los medios deirroducir armas y heiramientas interrumpe toda Ia cadena con la destrucción de las formas vivas y el saqueo de los materiales. Pero todo comienza en el momento en que se vuelve Ia espalda a esa destrucción, para narrar su posibilidad. Pero como tal relato sigue vinculado, como de espaldas, a la destrucción primitiva, la dirige violentamente a un grado superior de ella misma y a un nuevo inicio: aI picar la curiosidad de los hunos, üce Mably, va a cambiar la f.az dé las naeiones. Afirrna que rnfiIc€r pueb*ó afueno ftie' 131

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más violento que los hunos. Ese terror, que perseguía al animal, se vuelve y dirige contra las "naciones"' Si se apodera de la histori a-y la empuja delante de é1 es para citarla e incitarla anticipadamente: puesta en movimiento. Así se, cita la narración destructiva: empuja hacia adelante a lo narrable y deseable, reservando de an temano el inenarrable deseo, el que supone <<tlnactlerdo fundamental con la destrucción"' Esta es la grafia narradora, grabado de cosas atrsentes de los ojos del creador del relato, vinculada por todas partes a lo que anuda y.destruye;*operación de conexión y acción de combustión: dupficidadF:nlazad,a con todos los lazos y con el medio de su producción y al misrno tiempo pocler de producir el á"r.o, .,de coisumir y de arruinar, de hacer perder nuestros recursos>, de producir la satisfacción t<que nos procuran la consumación, la pérdida y la ruina, califLados de divinos y sagradoso (Bataille, Prólogo d,e Justine). Es a la vez el graphein del héroe homérico, que despelleja y agujerea el hombro hasta el huescr, y la gramrnateia, que es función del escriba y ciencia o, en plural, colectividad de escritores; Y en griego moderno: secretaría' La banda negra Duplicidad que hace percibir el análisis klossowskiano de las relaciones entr,e -Sade y Ia Re¡grt'trciórtCuando ésta estalla, es a favor de una repentina y arnplia cornbinación que se opera entre dos categorías de reivindicaciones contradictorias. Digamos: categorias a y b. Llarnemos fenómeno a al ,,petíodo de incubación colectiva>), como lo llama Klossowski, durante el cual <rlas primeras transgresiones a las que se entregan las masas hacen creer que el pueblo se ha hecho susceptible de toda clase de aventuras>. Lo que hacen creer es gl mensaiB que, al nivel de la categol3 2

ria b,lo regiben aquellos a quienes se designa con los términos de <<espÍritus soñadores o sistemáticos, libertinos mentales o prácticos',, vistos' según- la f¡ese. como .,desechos del proceso colectivo", o como indicios premonitorios. Son ellos los que introducen-las ..elaboraciones más osadasD del pensamiento individual en la singular máquina de traducir que dispone la incubación colectiva anteriormente descrita' Maquinaria por medio de la cual los fantasmas o riesgos de la escritura y la inscripción económica de las necesidades masivas se ponen en relación de traduc-

grosas Relaciones. Pero, inversamente, por esa grafía que discurre incesantemente, se encrrentra un lugar áonde Io que se ha llamado "el impulso secreto de las masas revolucionarias se revelaría de la manera más curiosa. El terror..mataba, ahogaba, ahorcaba, saQü€?: ba, incendiaba, violabao, pero en nombre de la virtud y de la ley. Aquel que Michelet llama De Sade y que presenta como el Barba-Azul de la rnonarquía extinguente, nos propone lo que denomina su reflexión más singular, precisando que se trata dé una reflesión t¡erdadera: la imposibilidad de una nación ya corrompida por el yugo monárquico de pasar del crimen a Ia virtud. De ello deduce la necesidad, después de é ytlge; dé un incrernerrt+ def ' que csrrsigussae=diree crimen. La gran torre y la fosa de las masacres de Aviñón, en la descripción de Michelet, no carece de relaciones concretas, en stl funcionamiento, éon lo que la escritura sadiana descubre a Justine en el sótano de Roland. La relación invertida: de lo que hace surgir la incubación colectiva y las transgresiones de masas y su secreta conuivencia cqrr la escritura secreta; a su vez, Ia eseritura se apodera cle est+ para irveJrtfu srl -sBB-

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tido. Pero ésta es una escritura diferente. Michelet afirma que incluso en el año 93 la burguesía es la que d_omina, y precisa: <por burguesía entiendo ,q,l.11, clase, poco numerosa entonces, que sabía leer, Lscri_ bir, contar)>, o también .,el burócrata, el funcionario (...), el ex clérigo, el verdadero rey moderrto, eI es= cribiente (3). Minima minoría <<quees Ia única que sabe contar, garabatear>; que domina y detiene a los otros -los <<iletrados>- ante todo Io que no está dentro de sus designios. y que los detierie <<por tex_ tos>. Minoría de los que llama termitas: son, en el léxico común y en:Ia cr*mbré; ros termidori"rrósj .r, el Ienguaje extendido en los alos g4-gi <su nombre era Banda ?zegra>>.
La banda negra encuentra su poder más fuerte en el poder de leer, esc,ibir, conta.r, en la acción d.e con_ tar, garabatear; tal es el intruso que arrebata a la in_ cubación colectiva y a la ..refrexión verdadera> sll fuerza de transgresión y le da el contorno de otra fi-

gar:é abre anticipadamente, según los términos de Miehelet, una turnba para eiece Iaillorc = de hmfues¡ Crinten, rrreflexíón v erdaderau ¿significa esto decir que la Revolución no carnbia nada? ¿o que transforma las cosas de modo diferente al que dice? Al originar a través de su movimiento eI código que secretamente la ha producido (*al igual que antes," en 1793, la burguesía domina con medios más encublertos"l tiendé'a confundirre ee,, srt trra?:ra;:-ción última, de tal manera que excluye Ia posibilidad de un <(mundo verdadero' d,e la Revolu.iórr, oculto bajo el triunfo termidoriano, bajo la escritura de Ia banda negra y sú garrapatear. El pensamiento que más manifiestamente se vuel_ ve contra Ias irnplicaciones y enunciados de Ia RevoIución la convierte justamente en el término riltimo del error más amplio, ese error por eI que se distin_ guen ..mundo verdadero>> y <mrtndo aparente>. pero, al anular el primero, el crepúscuro'nieJzscheano anula a 7a vez el segundo; ..eI mundo se hace fábula, el mundo tal como es no es sino fábula,, (a). Fábula significante, prosigue Klossowski, ..algo que se cuenta y que sólo existe en el cuento>>.La explicación de las apariencias desaparece <<con Ia preocupación por la verdad"- Lo que significa, y Klossowski desarnoil..r**_ consecuencias .o1 una sorprendénte 'claridad, que onada ha cambiado; conviene dejar creer a los que actúan que cambian algorr. El paso del crimen a al virtud, transformado por la reflexión verdadera et., paso der crimen al crirnen incrementado, se intercepta en Io sucesivo por otra posición, operando esta vez sobre el pensaÁiento y que, al suprimir el mundo verdadero, ,"d,r.. eI mun(4) Nietzsche. Ie potythéísnte do en Un si funéste il¿sírj.--"et Ia parodie t95Z (recogi:

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por la escritura

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(3) El que escribe el jeroglífico 134

del valór,

dice Marx.

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do al mundg tal como es, indistinto de su propio re.ilato. Mundo al que en lo sucesivo se le prohíbe el cambio. Nietzsche, recordemos las palabras de Mann cargadas de consecuencias a largo plazo y, por otra jparte, apologética en su fecha de 1922, .rno es sino una ,rEvolución conservadora": nichts anders als Konserratip¿ Revolution. Como la ,rvoz misma> de la Revolución, en el sentido en que Io entiende Michelet, como las palabras de. Danton en agosto o de Robespierre el 25 de septlembre -por el discurso decisivo qJre dispone todas las posturas y su cousifuaeiúrr soÉ-re'd FE#r y la aqción-, como los propios escenarios de Varlet o .facques Roux se cambian en la escritura, en el garrapateado, en los pagarés de Ia banda negra: entonces, efectivarrrente, todo ha cambiado y ..nada ha cambiado,n ("al igual que antes, la burguesía domina en 1793 Qon medios más encubiertoso). ¿Ha acabado la astucia de garrapatear con la ..voz mismarr? ¿Se toman en óuenta las mitologías oratorias de los tribunos grandes u oscuros por el leer, el escribir y el contar, por la cuenta (el cuento) escritularia de la banda negra? Indudablemente, no hay nada menos zarastustriano que Termidor; pero Termidor vuelve a poner en libertad a ..De Sade" y da a Ia escritura secreta la revancha (sobre la banda negra) de la Nouvelle lustíne. Terrnidor detiene el Terror, y también el ..mundo -¡¿erdadero" del Terror, la .<virtud" (5). Al parar el crirnen, devuelve la libertal al crimen escritulario de lh'-especulación, al crimen arrnado del imperio y de la guerra. El proceso productivo que, por el relato de Mably y algunas otras proposiciones de narración, desencadena la acción revolucionaria, por su propia voz y por su grafía, se vuelve y se invierte en las escrituras de
(5) .<El Terror sin la virtud es ciego, la virtud sin el Terror es impotente' (Robespierre). intuicióir sin,él concepto es ciega, el concepto sin la "Lá intuición es vacío', (Kant).

la banda negra, al cabo de un siglo exactamente, en palabra manianarevolución conservadora u -qf¡¿ destrucción y ' destrcrye vielentame*te'Iaretrógrada: prohíba, ante la realidad hace de manera que se lo del mundo, que ella Ie cambie. Lo que cuento, escribe Nietzsche en su año final, es la historia de los dos próximos siglos, esa hisforia que (puede contarse desde ahoratt. Cuento que, afluyendo hacia palabras tales como {ecadencia y catástrofe, absorbe en él todas las versiones heideggerianas o post-heideggerianas de Verfall, de la caída, del "ol-Édao e¡ de ola degradaeiórto; todas las r¡arraciones'en: tremezcladas con la ideología última. Ajedrez y iuego ¿Tiene esta inversión regresiva del proceso de destrucción alguna salida, aparte de un nuevo grado de ..narración en el pensamienls" -6lefinición spinozis..la idear,-, c;apaz de percibir las distancias y ta de rupturas entre los planos? La primera precaución consiste en disolver el disolvente por el cual se halla todo mezclado, de otra manera llamado vínaigrette, para emplear un vocablo ruso tomado del francés, que le gusia a Roman Jakobson muy especialmente: la vinagreta de la ideología última. la experimentación En ese sentido se invirtió y, eoH€F aF cont¡antie de'las operacÉier# - niezsfu reales, se la hizo entrar en los recovecos del enunciado, s¡ ..la pizca de emoción que produce la palabra". La i¡trusión nietzscheana es Ia perforación que a la vez esclafece la fuente de los efectos de sentido, ' pero que también invierte (y destruye) el poder de las operaciones en el pensamiento: progreso o reacciónde la manera con que se llame a sí misma,luz crítica : e ideología d€: oserrrarrtisreo, ]reideze destructuFa-f

13ó

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destruccir5n retrógrada. <iQué sensación se oculta tras la palabra '¡erdadero?r> Acueiante. cuestión, ¡rues n incluso las or'alabras clel lenguaje humano han parecido durante r¡:i¡cho tiernpo (...) no ser signos, sino verdades'. Así, !a semióti-ca del cuerpo y a la vez de la ideoIogía, exfendida a todo enunciado, ..antlla el mundo verdadero"" Al mismo tiernpo, el intruso nietzscheano se cuela precisamerlte donde no se le esperaba, por rnedio de rodeos positivistas y de paradójicos relevos ,de lo que éi misrno llamaba conceptos grises. La polérnica entre Alexaqdre Alexandrovitch Bog. danov y un tal Vla¿limir Ilitch (Ulianov) está infiltrada a su vez de esa intrusión, al menos en sus más recientes a*:titudes, donde repentinamente se encuen_ tra reanirnlrda, un Foco a la manera de una composición o figiira del jardín automático de Locus Solus. La verdacl es uná forma ideológica, nos afirma Alexandre .4lexandrovitch, istinia iest ideologitcheskaia forma. Pe¡r: *.si Ia verdad es sólo una forma ideológica>, replice Vladimir flitch, entonces incluso la afirmación c-1.* existencia de la tierra fuera de toda exla perien+=:ia.l.i;¡mana no podría ser verdadero,: <(es Lma afirmació* ídealista>, concreta Lenin; exactamente se vuelve al rilealismo infantil. (El del niño que debe volverse par-i saber si Ia* iiosas, cuando no las rnira, existen realr¡i':nte). La n:.;"ración ilitchniana o leniniana, inclus,t r":i: esa pausa r: Capri teórico que le permite ¡-ugar *I ajedrez coft el positivista }Iog&nov, reivindica ]"r r,:*saciórr qu* re oculta tras la pálabra <<verdader*,'. A fin de estar en posición de afirmar la existencia de ia tierra fu*;;"a de la narración, por decirlo así. Be rnu-dir Ias distancias o de relacionar entre sí los p,-,,ntc* donde se i'ecortan todas las proyecciones del relato" Es borrar toda diferencia, dice Vladirnir Ilitch., taniü como negar el criterio de la istinia. F;nturbi;;r Ia posibilidar{ misma de jugar al juego de lo ..verd,rdercx> es aboli:' el poder de producir las transfon¡rnciones. 13 8

Y si la Revolución pasa a través del lenguaje, es y qrre ;@a por esa"diFe*eeci* qtre rro prede-busase Ia regreun campo de líneas -entre una línea -todo sión y "la idea verdadera>. Que introduee la diferencia en Ia destrucción. La partida de ajedrez entre Bogdanov y Ulianov -fodo prosigue a través de toda práctica narrativa, de enunciado o núcleo activo de narración.

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Apéndice

SEMANTICAS CONTRA ¿A SEMIOTICA

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de= lqs. a@ S@s,t+. ryiq--flrryceeqr en-Ef+o+ie.¡aq Francia toda clase de tentativas <semiológicas", a ca'usa de la publicación de Saussure y Hjelmslev. En el campo cultural parisino, el fin de los años sesenta está marcado por la introducción de las gramáticas generativas, juntamente con un renovado interés por la ..semántica>. La efervescencia de las publicaciones ha turbado un tanto los esp-íritus eruditos o estudiosos, pues los propios especialistas no han llegado a distinguir las diferencias fundamentales entre las teorías: sus escritos mezclan puntos de vista incompatibles y hacen pensar, por ejemplo, que semiología y grarnática generativa son términos sinónimos. El entusiasmo con el que las revistas de lingüística han acogido la idea de una <Semántica Generativa> es significativo; esta pseudoteoria ya moribunda en Estados Unidos, al menos en su forma primitiva, ttataba =*@es y sffi-acÉeh,efutiwmi=nte de--'ffir palabras de Morris Hallo, sólo consigue pero, según despojar al eoncepto de .<transformaciónr> de su carácter científico. En Hypothéses (1) señalé los profundos lazos ideológicos que existen entre la "semiótica" y la supuesta <(semántica generativa>, para contraponerlos a los
(1) pour r¡ne théorie de Ia forme d.es langues>_,_.8[y"Notes pothéses sur la linguistique et la poétique, Seghers/Laffont, col- Change, W2-+- 1R5-18é.

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principios de las gramáticas generativo-transforma_ cionales. Tales lazos se ilustran en dos artículos de Alain Rey, uno publicado en Langue Frangaise (2) en 1969 y el otro recientemente en La euinzaine Littérai_ re (3), para dar cuenta de los clos libros de Jean pierre Faye, Théorie du récit y Langages totalitaires (Hermann). En el primer artículo, Alain Rey concluye con una aprobación de Ia <Semántica Generativá.r>,poreü€! ..Su evidente ventaja es unir Ia lingüística transformacional de la semántica <<europea)> todas las sey mánticas de Ia lógica. Esta évolución parece favorable a la constitución de una semántica unifícada, en la que las simplificaciones operativas de la lógica (prueba de precisión y verificabilidad) se pondrían en relación con la lengua y sus productos (i e. con las estructuras superficiales) a través de las estructuras profundas; esta relación ha quedado explicada mejor que nunca en los trabajos de Chomsky.,, (El subrayado es mío.) ' El que Ia aplicación de la lógica a las lenguas üáturales sea una prueba de cientificidad es ya fundamentalmente dudoso y discutible, pero lo que a mí me interesa en ese párrafo es esa búsqueda de la semántica unificada, que sirve de fondo a las críticas que Alain Rey dirige a-Jean Pierre Faye en el segundo artículo. En efecto, tras hacer el etregio de, la que, er+ tafus libros, debe estar presente en todo trabajo serio: .....Sin duda, el análisis de las condiciones lingüístÍcas de una formación ideológica nunca se ha realizado con tal amplitud, abundancia de informaciones en conjuntos tan densos, seriedad, elocuencia e indignación (la virtud del historiador) tan vivas>...
(2)_ <Remarques sémantiques>, Langue Fraqgaise,4, diciembre 1969. (9)- .Le discorrrs du racisrre nazj¡, La quinzaine Littérai: re, I58, febrero 1973.

Alain Rey reprocha a su autor precisamente la originafida¿ de. su planteamiento, es decir, el reehazo de toda explicación serniológica, en favor de la construcción de úna gramdtica de la ideología rtazi. En términos chomskyanos, la gramdtica es una teoría particular para un objeto determinado. El hecho de que se plantee a los ideólogos como objetos científicos posibles constituye una de las grandes novedades de Ia tesis. Por el contrario, Ia semiología trata de establecer una metodología "unificadar', válida para cualquier discurso. Para los semiólogos, los discursos liteários, cierrtíficos, políticos o fiIosóficos deben con= templarse o bien corno enunciados o como sisternas de signos: el análisis sólo prevé el estudio de las superficies, y no permite descubrir lo que las distingue fundamentalrnente. En este sentido, la semiología o serniótica puede considerarse como una versión moderna del proyecto <rnetafísico> que apuntaba a la construcción de una ciencia de las ciencias. Por eso es por lo que, por otra parte, fuera de las largas discusiones generales, de proyectos cuya realización se aplaza krasta un futuro incierto, de resultados teautológicos o triviales, no ha salido nada particularmente esclarecedor (5). Ahora bien, Alain Rey propone simplemente a Jean Pierre Faye carnbiar su título: .<-..Lot lenguaj.es-.totalitarios no es un título claro... El empleo ambiguo-del ad¡.etivo totatitarío me impide volver a titularlo, por clarificación vacía y de-

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(5) Cfr. Jacques Roubaud y Pierre Lusson, <Sur la Sémiologie... des paragrammes de J. K.>. y 45, 197O; Jacques Rouba¡d. csur Action Poüique,4742 deux lectures sémiotiques', Action Poétique, 53, 1973.

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cepcionante, tal como desearía, Discurso total del Totalitarismo." A guisa de clarificación, Alaia Rey reducs el trabajo fayeano a las limitadas dimensiones del estructuralismo. Personalmente, diré que, por el contrario, la elección de un título como Los lenguaiés totalitarios 'suena en los oídos de los lingüistas como el síntoma de un planteamiento coherente. La elección de ..lenguaje" en lugar de discurso significa que el estudio no se detiene en la descripción de un corpus de enun.ciados, sino que trata de establecer las reglas subya.centes que determina+ su- aceptabilidld este caso, "tl Por consiguiente, no hay nada de la clasificación rígida de las partes del discurso, a Ia que los etnólogos nos tenían acostumbrados, sino: un sistema que capta las presiones irnpuestas a los <(agentes> de la Historia, apenas perceptible para estos últimos, pero que recientepermite predecir ciertos resurgimientos; mente, en Bolivia (6).,. La elección de un adjetivo, <<totalitarior', en lugar de un sintagma preposicional, "del Totalitarismor', significa, si he comprendido bien a Jean Pierre Faye, que el totalitarismo no existe como una esencia que se manifestaría en el lenguaje, sino como un efecto de lengua, desde luego aterrador, en relación dialéctica con la economía. Luego tal elección es muy importante y no está exenta de estética. Por último, el plural, <Los lenguajes totalitariosrr, indica que se trata de varios lenguaj-es itfeológicoq tañtos coriro lenguas naturales que les sirven de base, teniendo en cuenta sus respectivos recuerdos históricos: en este caso, los ejemplos alernanes y luego los italianos. €Qué forma tomará esta gramática de las ideologías? Desde luego no la de una <<semántica del léxico>>o de una <semántica del discurso> como sugiere Alain Rey. Tampoco se trata de contar las palabras,
(ó) Cf. Los lenguajes totelitaríos¡ Maddd,.Ta+rrus, 1975.

de hacer estadísticas €n las que se vuelvan a encontrar los datos de partid. y ,.udu más. En mi opinión, J_eanPierre Faye no propone una lingüístic^ ap'licada. Compara su teoría con las coerciones que la Letri"a impone a los poetas, y que a veces son las mismas en diferentes lenguas, distinguiéndose en sus puntos de aplic.ación: Io que Ia lengua ofrece como entidad tnert_ surable. Así, r'eúne las hipótesis más recientes de la escuela chomskiana, la métrica generativa de Haile y Keiser y las reglas de interpretación semántica de Jackendoff que, distintas de Ia sintaxis, funcio. _(t), nee-eoil¡o-fihffi & Ia si'taxis. kro eso és'precisamente Io que Alain Rey le reprocha, ya que iru,u . Chomsky de .<mentalismo> y clrtesianismo, Si es pre_ ciso decirlo, Chomsky es indudablemente tan carte_ -i.r.r."r., siano como Freud. Aparentemente, sólo los no pueden reírse con la idea de considerar a Ia lingüÍstica <cartesiana> de Choinsky como un arcaÍsmo "prehegeliano,r. Si quisiera proseguir ese tipo de ar_ guinentación diría que es injustificado relirochar a lo-s trabajos en cuestión un ráchazo d.eliberado d,e las filosqfías del sentido, a las que i", .;;;rul"] fr", añadido explícita o implícitamente ras concepciones platónicas de la idea, o medievales del ,ig"o ?Á1. fo que, cambiando lo que debe cambiarse, dáría:' ¡ah!' ¡ah!), es decir, precartesiana... (sobreentendido: ¡es decir todo!)." Fin"alu*eater-me-+¡areep- .rlrre:ReJ¡-isrserra.e eil rrrF trasentido, por las mismu, i.rorr.s, "'Rcuando al comienzo de su artículo traduce <<teoría der rerato"-poi .rr* perífr:asis: ..(la Historia) llega aI ser a travéi je las palabrasn. Me parece q.r" .i= concepto tradicional de <... esa semiología platónica (sobreentendido:
_ (7) Semantic Interpretation ¡¡¡ evr¡v¡4rrvc in Generative Pre-s-s,1972. (8J _Cf. J. J. Katz, The phitosot \tr-arr¡rnar Grammar, MIT

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ser se pone violentamente en cuestión en la cartografía política al moverse la red de las posiciones relativas, la gramática <topológica>>,que sitúan recíprocamente a esos agentes y a su nai-ración en la Historia. Las distinciones historia/ser/palab.ras no son pertinen. tes. Sólo la adhesión a los modelos de comunicación, que Alain Rey invoca varias veces, permite decir que un ser puede enunciar la historia (gramáticas de la enunciación) o que la historia llega al ser por el esquema del emisor y del destinatario. Tampoco en esto es pertinente la distinción. AI igrraÉ qtre eE stljetorha; blante posee a la vez toda Ia gramática de su lengua y sus producciones particulares, los agentes cle la historia son todos, en el mismo momento y a la vez, emisores y destinatarios. Chomsky ha mostrado que la estructura del lenguaje es independiente de lo que se supone que es su función, y separando la cuestión científica, uuál es la ley" del -filósofo <(por qué-es-así". Los modelos de comunicación confunden las dos cuestiones. I{acer esta distinción respecto a la Historia equivaldría a definir un sujeto de la ideología que sobrepasaría la oposición individuo/colectivo, corno hace Lacan respecto al psicoanálisis. Por eso es por lo qLre, en lugar de ahogar directamente los proyectos y resultados de la Socio7 logía de los lenguajes en la moda semiológica, propongo que se desplace el eampo crítico para considerar la aportación de tales análisis a los trabajos marxistas tradicionales. Si fuera filósofo rne gustaría explicarpor qué los teóricos marxistas de todas las tendencias que se ocupan del lenguaje han adoptado finalmente, sin muchas discusiones, los modelos de los lógicos o los de la cibernética.

NOTA

Lo que úrltimamente han hecho en París conceptos tomados de Saussure y Peirce -semiología, semiótique Jacques Lacan llama irónicamente la .<seca, lo geee.aliza*a* y desde' se rrlología sllFrestffierete mezclan taxinomia, neopositivismo y rerniniscencias heideggerianas; todo esto, está muy lejos del trabajo de investigación que toma su origen del gran movimiento de los formalistas futuristas rusos y se anuncia en los escritos del grupo de Tartu en torno a la rer¡ista Serneioti'l<éEs preciso, prles, trazar r-rna rigurosa línea de demarcación entre este último y los que han robado a su admirable revista hasta su título y hasta los caracteres griegos de su grafía, desplegando una ignorancia tan total de la lengua griega que incluso añade al mismo título una errata personal y persistentemente citará durante años al filósofo cínico <.Antísfeno,'. Tales meteduras de pata dan la medida de ciertas impcisturas pseudo-"teóricas>r, cuyo desglose está sembrado ele pieles dignas del director de.l, tr{otel de.-BalbecEn cuanto al aspecto pseudo-.,.axiomático>> rnezclado en ello, Jacques Roubaud y Pierre Lusson se han divertido con él y han censado un impresionante número de perlas. Las afirmaciones concernientes a las relaciones entre .,el famoso metateorema de La existencia' y ..el morfema falo" en Maldoror, son especialmente dignas de Ia . risa ducassiana. ..Las nociones y símbolos matemáticos parecen haber sido tratados por varias generaciones de copistas pervertidos.>

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ie trata, pues, de señalar Ias diferencias entre tres rinios muy distintos, entre los continuadores de un 'imiento revolucionario en el pensamiento, Ias apliones de la taxinomia y los adeptos de la ..ciencia' lécuchet.
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PRIMERA PARTE
Pdginas L, II. III. IV. L¿- eri*te Lenguaje Narración deü terlgÉ+ie totalitario social Ir sE ecoltotma.l

I I

La aceptabilidad y <<totalitarismo". El jeroglífico

-4 43 6l 7l 85

v.

y economía material SEGUNDA PARTE

I.

Quiebras: fragmentos. 1.El crimen fértil.-2. Dicción, entredicción.-3. La violencia.-4. El fascismo: forma ss¡¡¿fl¿.-S. Lingüística: magia. 6. Núcleo: violento silencio.-7. Escisión, juego.-8. Error.l9. Incursión: conrnoción.1O: Fragmentos . Destrucció.n" revolución" lgnguaie --. rr.¡

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II.

APENDICE Semánticas contra /¿ semiótica, MitSou
Ronat Nota, I. P. Faye ... .

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