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Es pronto todavíá,para.intuir qué quedará del siglo veinte, pero no parece aventurado suponer que las generaciones venideras tardarán en explicarse, si es que lo consiguen, por qué el siglo de la ciencia alumbró también dos guerras mundiales y otros muchos conflictos sanguinarios. Contar la üda de Gódel es contar el siglo veinte, con sus momentos estelares y sus desventuras, que son también las de este hombre extraordinario. Nació en el imperio austro-húngaro poco después de que Einstein revolucionara la física moderna y murió setenta y dos años más tarde en un exilio que siempre le fue grato. Para seguir su peripecia ütal hay que entender primero el desarrollo de la lógica, y hasta qué punto el nazismo frenó un futuro mejor. Por eso, éste es sólo un acercarniento parcial a su figura. No me ha moüdo tanto el afán por dar a conocer detalles íntimos del personaje como el poner su obra en relación con el desarrollo intelectual que la hizo posible. Quien quiera abrir el libro con lo que Salinger llamó con gracia "todo ese rollo Daüd Copperfield" -es decir, dónde nació Gódel y qué hacían sus padres antes de tenerlo- tal vez se ciespiste al encontrar casi treinta páginas en las que sus apariciones son sólo fugaces. Me he tomado mi tiempo para contar por qué nace la lógicamoderna y cómo se desarrolló -en un fascinante juego de espejos en los que se reflejan Frege y Hilbert, Russell y Cantor- un optimismo desmedido que Gódel situó de nuevo en su lugar. De haberme sometido siempre a la rigidez del hilo cronológico, el aluvión de fechas haría menos nítido el retrato: he preferido, en varias ocasiones, organizar la üda de Gódel en bloques temáticos que iluminan mejor una faceta del personaje. Para cubrir estas lagunas temporales, el lector interesado tiene a su disposición una Iínea cronológica al final del libro.
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Al presentar los contenidos matemáticos he intentado seguir una vía intermedia entre los textos de dilulgación que, aunque tratan con loable claridad los teoremas de incompletitud, rara vez son fieles a los artículos de Gódel, y las exposiciones de cualquier texto de lógica avanzada, que estarían fuera de lugar. Así, he procurado respetar en ia medida de lo posible la obra de nuestro protagonista, pero haciéndola más accesible o, cuando los tecnicismos resultan irremediables, yendo al corazón de las ideas. Los dos textos de consulta básica que he manejado son Logical Dilemmos. The life and uork of Kurt Gódel [Wellesley: A K Peters, 1996), la monumental biografía de John Dawson, y las Obras completas de Gódel en es pa ñ o l (Ma d ri d :Al i a n z a E d i to ri a l , [1981],2006), a cargo de Jesús Mosterín, que se adelantó varios años a Ia edición canónica inglesa. De allí proceden la mayoría de los textos citados a lo largo del volumen.

tructores a media jcrnada. Pablo Martín me ha demostrado que el sueño del hombre del Renacimiento es aún posible: sin sus eruditas observaciones el libro perdería muchos de sus hipotéticos aciertos. A veces una referencia bibliográfica es más valiosa que mil pala_ bras de ánimo; por eso, quiero agradecer Ia ayuda de Alfonso García Suárez, que conoce la vida secreta de los genios, y de Jesús Arana, mi bibliotecario. Iñaki fubeloa, tan generoso con su tiempo, se de_ [uvo en estas págirras camino de Bombay; por compañeros de viaje como él tienen sentido los desvelos.

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Javier Fresán Madrid, enero de 2007

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Gódel no fue un escéptico en el sentido usual de la palabra: creia que el mundo estaba racionalrrrente organizado y que las verdades matemáticas existen más allá de nuestras descripciones. Pero sometía todas sus ideas al examen implacable de la duda, y

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eso ie permitió obtener resultados espectaculares. En la sentencia indecidible con la que prueba su primer teorema de incompletitud, muchos han üsto el cogito del siglo veinte, y otros comparan su obra con la de Kafka, que "nada conocía mejor que la indecisión". Su vida nos enseña como pocas la importancia que tiene para el método científico no dejarse guiar por la inercia de nuestro tiempo. Es una lección muy necesaria, pero difícil de aprender: sin ir más lejos, temo haberme dejado seducir en estas páginas por el friso de una época y algunos personajes secundarios. Escribir un primer libro supone contraer más deudas de las que uno está en condiciones de pagar. No podría olüdarme de las clases de lógica de Mariano Martínez, que leyó con atención el manuscrito

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de esta obra. Tampoco del r,rrelo de la inteligencia de José Antonio Pascual y de Rosa Navarro Durán, mis policías del verbo, decons-

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De 1os héroes a 1a 1ógica

La historia de la humanidad es la historia de una búsqueda: la de esas verdades que logran tl.aspasarIos siglos. No es otra la razón de que, desde tiempos inmemoriales, el hombre haya intentado anticiparse a su destino escrutando las estrellas o la dirección del humo; tampoco Ce que inventara las religiones para dar respuesta a preguntas alejadas de la certidumbre, como si hay un más allá o cuál es el sentido último de la existencia. Nos asusta lo desconocido, todo aquello que somos incapaces de someter a nuestro cálculo, pero estamos hechos de la misma materia que los sueños, las dudas y el futuro. Ya los primeros filósofos presocráticos trataron de distinguir entre esencia y apariencia en un mundo en el que todo fluye como Ias aguas del río heraclitano. De otro ío, ei Leteo, bebían los rnuertos antes de partir al Hades para olüdar el camino de la üda, para que les quedara oculto por las nieblas de la desmemona; por eso, los griegos llamaron olethéio a la verdad desvelada. No era el mundo de los mitos, sin embargo, terreno propicio para dicha búsqueda; pronto se hizo necesario trascender los relatos sobrenaturales y dirigirse al logos,al lenguaje del razonamiento universal: la ciencia. 15 F + 3 e ¡ 3 or il =, T. !

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Tampoco son las ciencias naturales fuente del conocimiento duraderoque buscamos.La palabrainglesaóreohthrough,sin equivalente exacto en español,alude a un descubrimiento que rompe nuestraüsión del mundo y nos sitúa ante una realidad desconocida, uno de los que sólo se producen cada cien o doscientosaños. Al hacer recuento de los más importantesde la historia, cualquier científico destacaríael enunciado newtoniano de las leyes de Ia mecánica.AlexanderPopelo celebró con estosversos:"La naturaNewton' Diosdijo: 'Hágase lezay susleyesdormíanen la oscuridad/ y es conocido un pensamiento de Lagrange -Y todo fue claridad"; que identifica a Newton como el hombre más inteligentede todos los tiempos,pero también el más afortunado "porque sólo una vez puede establécerse sistemadel mundo". Lagrangese equivocael y ba: con sus artículosde 1905 el desarrolloposteriorde la teoríade relatiüdad, Einsteindemostró que no existe un tiempo absoluto la como el que imaginaba Newton. Viümos en un Universo defordonde fenómenos mable de cuatro dimensiones(espacio-tiempo), apalentementesimultáneosa dos obselvadoresno lo son si uno se desplazarespectodel otro. Una de las consecuenciasde este nuevo paradigma-la luz no viaja en línea recta en las proximidades de grandesmasas- quedó ratificadaen 1919cuando una expedición inglesa en África observó durante un eclipse cómo se curvaba la luz a su paso por el Sol. Pesea ello, ia relatiüdaclsigue siendo una teoría parcial: funpero, üajando a los confines ciona muy bien a escalasplanetarias, de la materia, choca con la mecánica cuántica. Para esta rama, que se desarrolló a partir de la segunda década del siglo veinte, las partículassubatómicasno tienen posiciones y velocidades definidas de forma independiente,sino una combinación probabilísticade ambas dentro de los límites que estableceel principio de incertidumbre. El propio Einstein tuvo un papel destacado en su aparición, aunque nunca llegaría a aceptarlo: pensaba que la mecánica cuántica "nos aporta muchas cosas, pero apenas nos acerca al secreto del Viejo. Yo estoy convencido de que Él no iue-

ga a los dados". En la actualidad, fisicos y matemáticos intentan conciliar la relatiüdad con la mecánica cuántica en una teoía unificada de cuya existencia nadie está seguro. Podría ser una colección de enunciados que se solapan, en lugar de un'único paradigma a la manera de los anteriores; o quizá estemos condenados a aproximaciones sucesivas, nunca exactas, como Aquiles detrás de la tortuga. También se equivocó John Trowbridge, decano de la Facultad de Ciencias de Harr¿arda finales del ciiecinueve, que solía recibir a los neófitos asegurando que "en ffsica ya está todo descubierto: sólo queda corregir algunas meoidas y añadir decimales". y el gran lord Kelün, para el que no cabía duda de que "nada más pesado que el aire puede volar". Y un médico anónimo del Siglo de Oro: "el abdomen, el pecho y la mente estarán siempre cerrados a la intervención del sabio cirujano humano". Llegados a las arenas movedizas de la informática, los ejemplos aumentan vertiginosamente: en 1943,el presidente de la IBM creía que "no hay,mercado en el mundo para rnás de cinco ordenadores", y cuarenta años más tarde, el mismísimo Bill Gates declaraba que 640 Kb debeúan bastar a todo el mundo. He procurado limpiar de profecias este libro. Toda verdad física sólo es probable. Frente a los sueños ilustrados, cuya sublimación casi caricaturesca es el positivismo de Comte, Karl Popper ha aportado lúcidas reflexiones a la filosofíade la ciencia. Desde los inicios del método hipotético-deductivo, inducir una teoría del análisis de cierto número de experimentos que la corroboran se ha convertido en pieza imprescindible de la práctica científica. Sin embargo, ante un horizonte de infinitos casos posibles, el principio de verificación pierde su base epistemológica: basta un solo contraejemplo para "falsar" una hipótesis, pero cien pruebas a favor no la hacen del todo verdadera. Cada nuevo experimento es un lance a üda o muerte, y el quehacer de los científicos, una "búsqueda sin término", como tituló Popper su autobiografía.
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Por eso dice Borges que las matemáticas, como la música, pueden prescindir del Universo. Los diccionarios definen demostración como "prueba de una cosa, partiendo de verdades universales y evidentes", pero para los matemáticos cada una de ellas encierra muchos más secretos. Guillermo Martínez ha hablado de la "Dequeña calma piadosa, ese singular bálsamo intelectual, el simulacro de orden en el caos que
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se obtiene al seguir los pasos de un teorema". Ante una proposición cuyo valor de verdad se desconoce. la primera reacción es semejante a la de los escritores frente al papel en blancr,: un miedo casi paralizante, o el impulso de llenarlo todo con operaciones que raravez conducen a algún sitio. Pero, más adelante, las pupiias se acostumbran a la oscuridad y exploran pequeñas variaciones de lo conocido, o deciden abrir caminos nuevos; cuando la imaginación lo ilumina todo es hora de poner en orden los argumentos. para un mismo enunciado matemático caben muv distintos métodos de prueba. Voy a detenerme en algunos de los principales.

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Prescindir del Universo Una misma lengua puede hablar de muchas cosas: en español están escritas las frases: "Trae leche del supermercacio'?y "La belleza será convulsiva o no será". Centrarse en las matemáticas como refugio de la seguridad desterrada de otras ciencias fue un cambio de registro. Irrraginen una conversación en la que sólo se permiten términos abstractos, en'uueltos en una sintaxis suficiente y democrática. Aunque las reglas del juego son precisas, las primeras palabras de los participantes serán igual de torpes que las jugadas de un ajedrecista que acaba de aprender el movimiento de las piezas. Saben que cualquier referencia al exterior está prohibida, pero les cuesta desprenderse de los ejemplos que han ido acumulando y dar a sus ideas la consistencia de lo permanente. Nada ha cambiado en el teorema de Pitágoras en más de dos milenios, y tampoco cambiaría si Ios triángulos rectángulos fueran entelequias tan imposibles de construir como las escaleras del mundo onírico de Escher.

La cleducción es el que más presencia tiene en campos aparentemente tan ajenos a las maternáticas como la psicología o la investigación de un crimen. Consiste en aplicar las armas del razonamiento lógico ordenado (reglas de transformación, identidades) a una serie de premisas hasta obtener el resultado que se busca. Para probar la afirmación "Sócrates es mortal", podemos recurrir al silogismo "Si todo A es B, y C es A, entonces C es B". Así, si todos los hombres son mortales, y Sócrates es hombre, entonces Sócrates es mortal. Al menos dos precauciones requiere el uso de la deducción lógica: en primer lugar, es necesario asegurarse de que las proposiciones de las que nos servimos ya han sido demostradas antes de otra forma; si no, terminaríamos dibujando círculos üciosos o escribiendo artículos supeditados a la verdad o falsedad de una conjetura. En ocasiones, para simplificar problemas difíciles, conüene imaginarse qué ocurriría si algún otro enunciado fuese cierto, pero la prueba no podrá darse por concluida hasta que se
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demuestretambién el segundo.Por otra parte, partiendo de premisasfalsaspuede probarsecualquier cosa. Podríaafirmar que usted ha escrito estaspáginas;veamos si le convenzo:supongamosque 1+ 1 = 3, entonces,al restaruna unidad a ambos términos,se obtie2 ne 1 = 2, que tambiénpuedeescribirse = l. Lectory autorson dos principio distintas-la literaturasería,en otro caso, una personasen tautología-,pero, como 2 = l, lector y autor son la misma persona; aunquerrolo recuerde,el texto que tiene es ustedquien ha escrito, entre sus manos. Otras veces para demostrar un teorema conüene recorrerlo mlrcha atrás, iajar a sus orígenes.Es conocido entre los aficionados a los problemas de ingenio un juego en el que interüenen nueve bolas (cuatro blancasy cinco negras) dispuestasaleatoriamente sobre una circunferencia.A cada movimiento, entre dos bolas se coloca una blanca si los colores son distintos,y una negra en casode que coincidan.Luego se retiran las iniciales.Zllegará tn punto de la partida en el que todas las bolas sobre la circunferencia sean blancas?La respuestaes no. En efecto, imaginert una circurrferenciacubierta por bolas blancas: Zcuálsería la situación inmediatamenteanterior?Los colores deberían alternarse:negra, blanca, negra,blanca, negra,blanca, negra,blanca, negra, blanca; con ocho pero así nos salendiez bolas.Tambiénlos conseguimos sólo con númerospares.Luego... o doce,y en general, Quizála forma más refinada de marcha otrás seala reducción al absurdo,que consisteen suponer falsala tesis que se desea proa bar y llegar a partir de ella, por medio de pasos ded.uctivos, un las hipótesis en las que nos apoyamos. absurdo: la negación de Como todos los pasosintermediosson correctos,el único error posible ha sido considerarfalsala proposición:ila hemos demostrado asíl En medio de la mayor epidemia de peste de Atenas, una delegaciónllegó hasta Delfospara obtener del oráculo instrucciones precisaspara detenerla.Trasretirarsealgunosminutos, Ia sacerdotisa volüó diciendo que era necesario duplicar el altar de Apolo,

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un cubo de un metro de arista. Desdenuestra perspectivaactual, resulta tan sencillo como construirun nuevo cubo de medida muy próxima a VZ -iqué bien funcionaríael mundo si ejerciciostan leves de aritmética sustituyesen las intervenciones a militares!-,pero para un griego era difícil comprender que entre los números, en los que estaba cifrada la armonía del Universo,hay algunos cuya expresióndecimal no termina nunca de escribirse.Porreducción al que V2 es irracional que, dado un número absurdose demuestra y primo, siempre existe otro mayor. Sigamosel bello argumento de Euclides: "Supongamosque hubiera una cantidad finita de números pript,pz,...,pn.Multiplicando mos, digamosn, y llanrémoslos todos y añadiendo una unidad al resultado,podemos obtener el entero Z = pt.pz'... pn+ l. Ahora, teorema el fundamental laaritnética de aseguraque, dado un número, es primo o se descompone como producto de primos. Es claro que la divisiónde Z por cualquierade los p¡ arroja un resto distintode cero; por tanto, la única posibilidad es queZ seaprimo. Perohemos supuesto que sólo habían números primos, y con Z tendíamos n + 7". También la inducción cumple aquí un papel fundamental.I{emos hablado de los problemas que la inhabilitan como base de certidumbre en las ciencias naturales,pero la que se usa en matemáticas es total, perfecta, porque asimila en su procedimiento mismo el patrón de infinitud de los objetosde los que se ocupa, y esto permite examinar todos los casos.En su versión más sencilla, se emplea para probar teoremassobrelos números naturales.Para Cemostrarpor inducción que una cierta propiedad P(n) es cierta si n es un número natural, debemos probar primero que P(1) es verdadera.Suponemosahora que, para cualquier m rratural, P(m) se verifica,y nos queda por demostrarque, en ese caso,P(rn + 1), Ia misma propiedad enunciada para el número siguiente,también seríacierta.Así,la afirmación es ciertapara I y, por verificarse P(1), también es cierta para 2; ahora para 3, para 4, y de ahí al infinito.

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Algunos autores han comparado la inducción con la caída de una hilera sin fin de fichas de dominó.

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Un modelo axiomático Pese a la analogía de Borges con la música, ningún teorema debe entenderse como una pieza aislada: en matemáticas las proposiciones no nacen del vacío ni conducen a la nada; son, más bien, moümientos de una misma sinfonía. Cada resultado se explica únicamente atendiendo al contexto en el que surge (al marco de definiciones y teoremas previos) y puede extenderse si se generalizan las hipótesis. Me gusta la imagen, aunque imprecisa, de una ciencia de estratos donde las nuevas aportaciones sedimentan sobre lo ya construido. Por su apariencia externa, los Elementos de Euclides no son distintos de otras sumas antiguas: en una cultura donde la oralidad cobraba una presencia mucho mayor que ahora, representan la voluntad de sistematizar todo el conocimiento matemático de la época, de darle un hilo riguroso sin la inmediatez de la palabra dicha. No es posible obviar su afán didáctico: todavía a principios del siglo veinte seguía siendo manual de referencia para el aprendizaje de la geometría en muchos centros de enseñanza, y algunos profesores defendían encendidamente el poder de la obra de formar hábitos de disciplina intelectual y conducir a los estudiantes porun "camino de perfección" paralelo al de la matemática gnega. En estas circunstancias leyó los Elenentos el joven Einsteirr, al que continuaría asombrando durante el resto de su vida que "un hombre sea capaz de alcanzar tal grado de certeza y pureza haciendo uso exclusivo de su pensamiento". Y también quedó atrapado por su hechizo Bertrand Russell, que tuvo una adolescencia infeliz, pero no sucumbió a las tentaciones del suicidio para llegar a saber más matemáticas:

'A la edad de once años empecéa estudiargeometría, teniendo por preceptora mi hermano.Fueuno de los grandesacontecimientos de mi üda, tan deslumbrante como el primer amor.Jamáshabía imaginado que pudiera haber a.lgotan deliciosoen el mundo [...] Desde aquel momento hasia que Whitehead y yo concluimos los Principia Mothematica, cuando yo tenía treinta y ocho años, las matemáticasaeapararon principál interésy constituyeron prinmi mi cipal fuente de felicidad.Como toda felicidad,sin embargo,no era cornpleta Se me había dicho que Euclidesdemostrabalas cosas,y me sentÍ profundamentedecepcionadoal ver que empezabacon axiomas.Al principio me negué a admitirlos,a menos que mi herparaque lo hiciera.[...] La mano me ofreciera algúnrazonamiento duda que me asaltóen aquel momento respectoa las premisasde no las matemáticas me abandonó.v determinóel cursode mi labor subsiguiente".

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Con su inteligencia incisiva, Russell pone el dedo en la llaga: si algo distingue a los Elemenfos de otras obras científicas antiguas es su estructura novedosa; cómo, partiendo de un número reducidísimo de principios que se aceptan sin demostración, se consiguen deducir todos los enunciados de la geometría clásica. El libro se abre con veintitrés definiciones de conceptos (ángulo, recta, superficie, etc.) que aparecerán constantemente. Quienes han intervenido en la redacción de un diccionario saben que a veces las palabras de uso cotidiano son más difíciles de definir que otras de sonoridad aristocráticay ámbito de empleo restringido:así,Euclides llama punto a "lo que no tiene partes", y línea, a "una longitud sin anchura"; pero, para especificar cuáles son rectas, tiene que buscar "aquellas que, entre todas las líneas, están situadas de modo igual con relación a todos sus puntos", que es menos intuitivo. Después de las definiciones üenen cinco postulados, que las ünculan entre sí y establecen a priori la posibilidad de construir ciertos esquemas:

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V Y que si una recla al incidir snbre dos rectas hace los ángult-'s iniernos del mismó lado menores que <1osrectos, las dos rectaS prolongadas indefinidamente 5e encontra-rán en el lado en el que están los ángulos mcnores que dos rectos.

un sistema incoherente, porque del primer principio se sigue que nunca tomaría alucinógenos, pero del segundo podemos concluir que cambiaría el misterio de un crimen por los paraísos artificiales del opio y Ia cocaína. Los matemáticos antiguos no se planteaban estos interrogantes: creían que no pueden ser ciertas afirmaciorres incompatibles desde un punto de vista lógico y que, si era verdadero el conjunto de axiornhs euclídeos, era automáticamente consistente. No era necesaria ninguna prueba adicional. Euclides nunca llegó a saber hasta qué punto daba a las matemáticas un horizonte estético que pronto las separaría del resto de ias ciencias. sus enemigos arguyen en su contra la dificultad de seguir paso a paso cadenas de razonamientos que se apoyan en "figuras con líneas por todas partes" y lo comparan con un médi_ co que conoce los tratamientos, pero no por qué funcionan. En las primeras páginas del Mundo como uoluntad y representación, Schopenhauer da un paso adelante y llama ,,brillantespruebas de perversidad" a algunas de las demostraciones. Sin ernbargo, es in_ negable que los Elementos marcan una mutación en la historia de la cultrrra occidental: desde Euclides, cualquier ¡'ama del conocimiento que se presente como saber deductivo debe volver la üsra atrás. Es el caso de Spinoza, cuyo tratado de ética lleva el subtítulo de Demostrada según el orden geométrico; o de Descartes, que, sentado frente a la estufa de un cuartel alemán, sin cuidados ni pasiones que Io turbaran, se lanzó a la búsqueda de principios ,,claros y distintos" sobre los que volver a construir la filosofía entera.

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Ninguno de ellos tan famoso como el quinto, equivalente a que "por un punto exterior a una recta dada cabe trazar una y sólo una paralela": por su historia cruzan visionarios que idearon nuevas geometrías y pusieron en cuestión que estos presupuestos fueran preferibles a otros.'[ras los postulados, Euclides coloca las nociones que son iguaies a la misma cosa son iguales entre cornunes: 1'cosas sí", "las mitades del mismo son iguales entre sí", o "ei todo es mayor que la pane". Los griegos entendían que los a-xiomas son verdades tan fuera de tocia duda, que cualquieta podría descubrirlas por sí mismo incluso aislado en mitad del océano: principios como que "el ser es y no puede no ser" no requieren más apoyo que su propia autoeüdencia. Eliminaban de esta forma uno de los peligros que amenaza a los modelos axiomáticos: la inconsistencia.Diremos que un sisiema es consistente cuando de sus axionras no es posible deducir al

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mismo tiempo una sentencia y su negación. Pensar en las novelas como estructuras donde los datos que nos proporciona el narrador sobre sus personajes sirven de resortes para echar a volar nuestra imaginación lógica quizá ilustre el problema. Si admitiéramos entre los axiomas de Sherlock Holmes, por ejemplo, "Valoraba su salud por encima de todas las cosas" y "Sin casos que resolver, alimentaba su curiosidad de otra manera", estaríamos formando

El sueño de una lengua universal Otra consecuencia importantísima de la obra de Euclides es la aparición del sueño de una lengua universal con la que los hom_ bres fueran capaces de nuevo de entenderse. Todo se remonta al Génesis, cuando Dios decidió castigar la soberbia humana transformando la lengua de Adán en un sinfín de idiomas distintos; es el

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mito de la torre de Babel, que, por su fuerza iconográfica, ha inspirado miles de representaciones a lo largo de la historia. Muchos intentos ha habido desde entonces para frenar esta conlusio linguarum: Dante trató de componer un vulgar ilustre, que sirüera lo mismo como lengua cie sabiduría que para los asuntos cotidianos; y, por las mismas fechas, Ramon Llull estudiaba en su Ars magna las combinaciones posibles de los símbolos de un alfabeto formado por nueve letras y cuatro figuras. Ya en el siglo diecisiete, Descartes había distinguido entre una lengua que "los espíritus r,^.rlgares" serían capaces de aprender en unas cuantas horas y una lengua f;losófica, donde todos los significadosdudosos se suprimirían y los conceptos quedarían representados clara y distintamente. El sueño de esta lengua filosófica a priori se irá desvaneciendo poco a poco, mientras surgen otras formulaciones, de tipo empírico, que no tratan de crear una lengua de la nada, sino sólo de simplificar la gramática y el vocaLrulario de las existentes. Así nacieron el latino sine flexione de Peano, el bqsic English, con sólo ochocientas cincuenta palabras, o el esperanto, sin ducia la versión más conocida. Pero ninguno de los proyectos anteriores tiene la ambición de lalingua generalis imaginada por Leibniz en varios manuscritos que no se descubrieron hasta dos siglos después de su muerte:

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montándose a la formación y a la construcción de las palabras. Esta ventaja admirabirísima hasta ahora sóro proporcionan la ros signos empleados por los aritméticos y los algebústas, para quienes todo razonamiento consiste en el uso de caracteres, y todo error men_ tal equivale a un error de cálculo. Meditando prorúndamente sobre este tema, de pronto vi claro que todos los pensamientos humanos podían resumirse'completamenteen unos pocos pensamienios que deben considerarsecomo primitivos. Si luego se les asignan los caracteres a estos últimos, a partir de aquí se pueden formar los caracteres de las nociones derivadas, de donde siempre es posible extraer sus requisitos y las rrociones primitivas que las componen, es deci¡ las definiciones y los valores y, por lo tanto, también sus modificaciones que se pueden derivar de las definiciones. Una vez hecho esto, quien se si^,a cle los caracteres así descritos a la hora de razonar y de escribir,o no cometerá nunca errores,o bien los re_ conocerá siempre por sí mismo, ya sean suyos o de otros, metliante comprobaciones muy simples,,.

"Todo razonamiento humano se realiza por medio de ciertos signos o caracteres [...] Si cada vez que el geómetra nombra la hipérbola o la espiral en el curso de una demostración se viera obligado a representarse exactamente sus definlciones o generaciones, y luego nuevamente las definiciones de los términos que entran en las primeras, tardaía muchísimo en llegar a sus descubrimientos. Por esto se ha llegado a asignar nombres a los convenios, a las figuras y a las distintas especies de cosas, signos a los números de la aritmética y a las magnitudes del álgebra [...] Las Ienguas comunes, aunque sirven para el razonamiento, no obstante están sometidas a innumerables equívocos, y no pueden ser utilizadas por el cálculo, de manera que se puedan descubrir los errores de razonamiento re-

Tendremos ocasión de hablar con más detalle de las aporta_ ciones del filósofo alemán en un par de capítulos, pues su lectura sugirió a Gódel ra intrcducción de una técnica que daría resultados espectaculares. Entre 1930y lg40 nuestro protagonista revolucionó la lógica moderna, hasta er momento ra única disciprinadonde la búsqueda de esa lengua universal ha dado frutos brilrantes.

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Los primeros estudios sistemáticosde las formas de razonamiento válido son obra de Aristóteles,que clasificó los silogismos podríareducirdespuésde postularque el resto de demostraciones se a ellos. Un silogismoconsta de tres afirmaciones,de las cuales las dos primeras, unidas por un término medio, son las premisas, y la última, la conclusión,donde no apareceya el enlace entre las no anteriores.Las sentencias pueden serarbitrarias, sino afirmacio("TodoA es B"), negaciones ("Ningún,4 generales nes universales (" particulares Existe A que es.8"),o bienneesB"), afirmaciones un gacionesconcretas("Existeun A que no es ^8").Combinandoestas cuatro formas, pueden obtenersesesentay cuatro silogismos, de los cuafessólo catorceson correctos.Sobrela base delosAnalíticos primeros y segundos, continuaron trabaiando los escolásticosdurante la Edad Media,con el propósitode demostrar racionalmente la existencia de Dios. Entre todas estas tentativas,tal vez la más famosa sea el argumento ontológico de san Anselmo, que Gódel estudió con profundidaden sus últimos años. El filósofode Canterbury considerabaque el ser humano lleva dentro de sí la idea de un

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pueda ser pensado' ser superior, tal que ningún otro más perfecto lienzo que el Como un cuadro pintado es siempre mejor que un si Dios pintor imaginó, pero que nunca llegó a terminar -razonaba-' en un ser superior a existiese sólo en la inteligencia, cabría pensar él; luego existe. relevantes Sin embargo, las aportaciones medievales no son Estagirita y desapara nuestra historia, pues la lógica que fundó el por las variables rrollaron sus seguidores no era aún simbólica: salvo palabras' Fue A yB, Ios silogismos se exponían completamente con de la analogía George Boole quien se dio cuenta por primera vez y los conecexistente entre las operaciones de sumar y multiplicar t or e s " o " e " y " ,e i n tro d u j o l a s c o n s tantes0yl pararepresentarl os que había dos valores de verdad posibles' Así, Ios cuatro modelos forma de ecuadescrito Aristóteles quedaban matematizados en ,,Todo x es Y" se escribía x(l - y) = 0, donde, al sustituir ciorres: encontrar un x por 1, se obtiene también | = | ' En esta línea de de Morgan' álgebra para la lógica contitruaron trabajando Augustus E r n s tS c h ró d e ry C h a rl e s P e i rc e ,quei ntroduj ol ossímbol osxyl l ' antecedentes de los cuantificadores'

geometría hiperbólica: la suma de los ángulos de un triángulo ya no era de 180', sino siempre menot y resultaba imposible dibujar una figura semejante a otra si las dimensiones no coincidían. por su parte, Bolyai impuso que no pueden trazarse paralelas y llegó así a otros resultados, incompatibles al mismo tiempo con los de Euclides y Lobachevski. Mientras las nuevas geometría_s parecían reproducirse como un virus, se abrió un intenso debate entre los defensoresde su utilidad y quienes las consideraban entelequias engendradaspor mentes ocio-sas.Entre estos últimos se encontraba Gottlob Frege, que en un escrito póstumo, "Sobre geometría euclídea", argumenta con vehemencia que sólo una geometría es posible:

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"Nadie puede servir a ra vez a dos señores. No es posible servir a la vez a la verdad y a ra ialsedad. si ra geometría euclídea es verdadera, entonces la geometía no euclídea es falsa; y si la geometría no euclídea es verdadera, entonces la geometría euclídea es falsa. Si por un punto exterior a una recta pasa siempre una pararela a esa recta y sólo una, entonces para cada recta y para cada p.rnto exterior a ella hay una paralela a esa recta que pasa por ese punro y cada paralela a esa recta pcr ese punto coincide con ella. Quien reconoce la geometría eucrídea corno verdadera, debe rechazar como falsa la no euclídea, y quien reconoce la no euclídea como verdadera, debe rechazar como falsa la euclídea. Ahora se trata de arrojar a una de ellas, a la geometría euclídea o a la no euclídea, fuera de la lista de las ciencias y de colocarla como momia junto a Ia arquimia y a la astrología... iDentro o fuera! iA cuál hay que arrojar fuera, a la geometría euclídea o a la no euclídea? Esa es la cuestión,,.
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Las geometrías no euclídeas o tro h e c h o c ru c i a l e n e l d e s arrol l odel al ógi camodernafue euclídeas' la aparición, durante el siglo XIX, de las geometrías no G a u s s h a b ía d e s c u b i e rto y a q u eeraposi bl edesarrol l argeometrÍas dife re n te s d e l a u s u a l e i n c o mp ati bl esconel l a,peroseguardóde publicar sus resultados "por miedo al escándalo de los espíritus y Bolyai, que, obtusos". Menos precauciones tomaron Lobachevski modelos al negar el quinto postulado de Euclides, construyeron internas. Parcompletamente distintos, aunque sin contradicciones pueden trazar tiendo del principio de que por un punto exterior se una serie infinitas paralelas a una recta dada, Lobachevski dedujo que constituyen la de teoremas opuestos a los de los Elementos'

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Las geometrías al método verdaderos,

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axiomático:

ya no podía exigirse que los axiomas fueran pues entre todos los postulados sobre las paralelas, serlo. Poco a poco, los geómetras se fueron de que no había razón alguna para considerar ciertos frente a otros; ninguno de ellos lo era en realidad. que mejor entendió este cambio inesperado

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a lo sumo uno podúa convenciendo unos axiomas

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fue Einstein, a quien la nueva geometría le proporcionó el marco preciso para desarrollar su teoría de la relatiüdad. En una página bellísima, el padre de la física moderna explica que la geometría es sólo un sistema formal, un coniunto de axiomas y reglas de deducción que nada dicen sobre el mundo. Por tanto, hay tantas geornetrías como uno tenga paciencia de desarrolla¡ y el científico debe iimitarse a elegir la que le vaya mejor, igual que el carpintero escoge entre el formón, la sierra o el martillo. áQué ciebíaesperarse,entonces, de los nuevos axiomas? Desde luego, consistencia e independencia y, a ser posible, completitud. Como hemos apuntado ya, un conjunto de axiomas se dice consistente cuando de ellos no pueden deducirse simultáneamente una propiedad y su negación. Las teorías inconsistentes terminan demostrándose inútiles, porque en ellas cualquier afirmación es un teorema. En efecto, un argumento está bien construido cuando, por hablar en términos de Leibniz, en cualquier mundo posible en el que se verifiquen las premisas, la conclusión también es verdadera. Suponiendo que M fuera una sentencia tal que M y su negación, -M, son teoremas de la teoría, el argumento cuyas premisas son M y -M y cuya conclusión es una cierta propiedad R sería válido sea cual sea R, pues siempre que M Y -M son verdaderas, se verifica también R' Alrora, como M y -M son teoremas de la teoría, ambos tienen una demostración, es decir, una sucesión finita de afirmaciones tales que cada una de ellas es un axioma, o se deduce de los axiomas aplicando las reglas de inferencia permitidas. Si concatenamos las dos pruebas, habremos probado que R es un teorema de la teoría, independientemente de su valor de verdad. Además, se dice que una estructura lf es un modelo de los axiomas cuando éstos son verdaderos en ella (por ejemplo, al trabaiar con el álgebra de los números reales, un modelo son los propios números reales, aunque no el único). Uno de los resultados más profundos de Gódel, el teorema de completitud, demostrará precisamente que las teoías inconsistentesno tienen modelos, o lo que es lo mismo: no hablan de nada.

La segunda condición que conviene exigir a los axiomas es la independencia, es decir, que ninguno pueda deducirse de ios demás aplicando las reglas fijadas; todos ellos deben añadir nueva información. Para demostrar la independencia de un axioma respecto a los demás, es suficiente con describir un modelo que los satisfaga todos menos é1,ya que si fuera posible obtenerlo de los otros, autoináticarnente sería verdadero en el sistema construido. Nada se indica sobre el número de ¿uliomasque pueden elegirse para una teoría;pueden ser infinitos,pero sería entonces difícilmen_ te manejable, y no tiene sentido, en cualguier caso, añadir axiomas y axiomas si ya pueden deducirse cle unos pocos. En 1889 el italiano Giuseppe Peano a.riorrratizóla aritmética, introduciendo los siguientes cinco principios, que se han mantenido hasta la fecha, sin más que sustituir el uno por el cero:

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I. 1 es un número natural. Il. I no es el sucesor de ningún otro número natural. III. Cada número natural tiene un sucesor:. IV Sí Ios sucesores de m y n son distintos, también son distintos my n V (Axioma de inducción). Si un conjunto A de números naturales contiene al I y, siempre que contiene a un número n también contiene a su sucesor, entonces A contiene a todos los núrneros naturales.

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A los axiomas de Feano podríamos aiadir, por ejemplo, el postuiado de que 1 es distinto de 2, pero sería inútii, porque 2 es pre_ cisamente el sucesor de l, y el axioma II ya indica que I no es el sucesor de ningún número rratural. Finalmente, se trató de estudiar en qué condiciones una teoría axiomática era completa, canlpo en el que Gódel obtendrá resuhados espectaculares,tanto en uno corrroen otro sentido. En general,
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El nacimiento de la lógica moderna
Pese a su rechazo üsceral del nuevo método axiomático, Gotttob Frege es considerado de forma casi unánime el padre de Ia lógica moderna. En el prólogo a Begriffsschrift, eine der arithmetischen nachgebildete Formelsprache des reinen Denkens (ldeografío. Un lenguaje de fórrnulos, similar al aritmético, para el pensamiento puro), publicada en 1879, Frege sitúa su proyecto en la estela de la
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lingua generalis leibniziana, y lo explica con una bella metáfora:

"Cada teorÍa no es sino un tinglado o esquema de conceptos iunto con ciertas relacionesnecesariasentre ellos, y sus elemenSi tos básicospueden ser pensadosarbitrariamente. entiendo por -por ejemplo, el puntos,rectas,planos cualquiersistemade cosas y sistemaformado por amor, ley, deshollinador-, consideroque toparaesascosas,entoncestambién dos mis axiomasresultanválidos resultanválidospara esascosasmis teoremas,como, por ejemplo, Cada teoríapuede ser aplicadaa una infinidad de el de Pitágoras. sistemasde elementosbásicos", como él mismo escribe en una carta a Frege. Para explicar estas posiciones enfrentadas, el filósofo de la ciencia Ulises Moulines distingue tos sistemas axiomáticos "de estilo eüdencial-concreto", que seleccionan unas cuantas verdades prioritarias sobre las que se fundan las demás proposiciones, de los de tipo "democráticoabstracto", donde todos los enunciados de la teoía son candidatos igualmente válidos para ser tomados como axiomas, siempre que el resto de proposiciones se pueda deducir a partir de ellos. Otros autores han hablado de la diferencia entre los sistemas que ponen orden en estructuras ya conocidas y los que las crean por el simple hecho de hablar sobre ellas.

"Creo que la meior manera de ilustrar la relación de mi escritura conceptual con el lenguaje de Ia üda es compararla con la relación del microscopio con el ojo. EI ojo es muy superior al microscopio, si consideramos el alcance de su aplicabilidad o la flexibilidad con que se acomoda a las más distintas soluciones. Sin embargo, con_ siderado como aparato óptico muestra muchas imperfecciones, de las que apenas nos damos cuenta debido a su íntima conexión con nuestra vida espiritual. En cuanto nuestras metas científicas plan_ tean grandes exigencias a la precisión de la distinción, el ojo se muestra insuficiente. El microscopio, por el contrario, está perfecta_ mente adaptado a tales menesteres, aunque precisamente por ello no es aplicable a los demás."
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Paraactuar de microscopio, el filósofo alemán introdujo algunos conceptosbásicospara el desarrolloposteriorde la lógica;así, es el primero que elige dos conectoresprimitivos,la negación(-) y Ia implicación "si...,entonces"( ---+), para definir en función de ellos todos los demás. Igual que no es necesarioañadir nuevosaxiomas a la aritmética de Peano,estosdos conectores bastanpara construir el resto: por ejemplo, la disyunciónA v B es (- B) -+ A v no es ne-

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cesario incluirla como símbolo independiente. Algunos años más tarde, Frege consideraría primitiva la disyunción, y reconstruiría el condicional como (-A) v B. Además, empleó por primera vez los cuantificadores "para todo" y "existe", y distinguió la lógica de primer orden, en la que los argumentos de los predicados son objetos y sólo se puede cuantificar sobre términos, de la de segundo orden, donde los argumentos son ya predicados de primer orden y está admitida la cuantificación sobre clases.

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tinguir los conjuntos finitos de los infinitos,aunque Cantcr nunca llegaríaa dar una definición satisfactoria. Estafalta la supliríaalgunos años más tarde su colega Dedekind,que, en un texto de lggg, caracterizabalos conjuntos finitos como aquellos ,,que no se pue_ den poner en correspondencia uno a uno con una partepropiade sí mismos". Por ejemplo, el conjunto de los números naturaleses infinito porque podemosrestringirnos los pares,asociandocada a uno de ellos con su doble. Llegadosal terreno de lo infinito, gran parte de nuestra.s intuiciones se desmoronan;así,a la preguntade si hay infinitosmayores que otros,la respuestanaturalenseguida demuestrafalsa.cantor se comenzó diferenciandodos potencias:el numerable, que expresa la cantidad de números naturales, el continuo,que viene dado y por el conjunto de puntos de una recta.Durantesu primera época, consiguiódemostrarque los númerosrealesno son numerables, y se preguntódespuéssi hay algún conjuntocon una cantidadcle elenrentos interrnediaentre la de los nurnerables, y la del con. Re, tinuo, que solía represental'se la letra c. para respondera esta por cuestión, tuvo que cesarroilaruna teoríade los cardinalestransfinitos, que bautizó con la primera letra del alfabeto hebreo seguida de un subíndice. Se trataba de generalizar idea de número a la Ia que estamos acostumbrados:de la misma forma que puede inter_ pretarseel cero como el número de elementosdel conjunto vacío, el uno, Ccrrroel cardinal de un conjunto que sólo posea un elemento, y así sucesivamente, posibleasignarcardinalesinfiniros es a conjuntos infinitos de distinto tamaño.cantor creía que entre f{¡ y c no habría ninguno de estos nuevoscardinales:es lo que se co_ noce como hipótesisdel continuo, de la que tendremosocasiónde hablar más adelante,cuando estudiemosel legado matemático de Gódel. Tras la oposición inicial, las ideas de Cantor comenzaron un rápido triunfo, que durantemuchos añosrnantuvoüva la esperanza de que toda la matemática podríareducirse lenguajeconjuntista: al

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Como apunta Jesús Mosterín, "la extraordinaria importancia de la ldeografío sólo fue valorada mucho más tarde", gracias sobre todo a los esfuerzos de Bertrand Russell, que reconoció al momento la "honestidad intelectual y el rigor diamantino" de la obra de Frege. Gran parte de la culpa de su falta de reconocimiento -sólo dos alumnos acudían a sus clases en la Universidad de Jena, y a menudo tenía problemas para publicar sus investigaciones- la tuvo el simbolismo escogido para dar forma a sus ideas. Era un conjunto de signos bidimensionales, complicados de escribir y componer tipográficamente, que se distribuían a lo largo de las páginas del libro como las notas de una partitura de música contemporánea. Nadie los empleó después de Frege, pero suponen el primer punto de partida de otras hazañas venideras. Para encontrar el segundo, tendremos que desplazarnos hasta Halle, donde Cantor desarrolló la teoría de conjuntos, algo en apariencia completamente ajeno a nuestra historia. Georg Cantor no era lógico, sino analista; de hecho, empezó a inieresarse por los conjuntos para dar respuesta a algunas cuestiones sobre series de Fourier. Cantor se preguntó qué es un conjunto con la máxima generalidad posible, y creó, a lo largo de casi veinticinco años, una rama completamente nueva de las matemáticas, en la que muchos de sus contemporáneos, incluido su acérrimo enemigo Kronecker, sólo vieron "teología disfrazada" . En una primera aproximación, un conjunto es una colección de cosas (números, funciones continuas, figuras geométricas...); pero es preciso dis-

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esa,,teología disfrazaba" contra la que disparaban sus enemigos tal vez fuese la lengua universal definitiva. Un primer motivo de júbilo fue la construcción de todas las clases de números a partir de los naturales, que l.,ronecker consideraba los únicos creados por Dios. El resto no eran obra sino de los matemáticos' que consiguieron formalizarlos mediante la introducción de relaciones de equivalencia. Dado un conjunto, una relación binaria entre sus elementos es' una afirmación clel tipo "cz está relacionado con b cuando.'.", que suele representarse por oRb e P, donde P es una cierta propiedad que deben cumplir los términos. Si una relación binaria es reflexiva (a está relacionado con d, para cualquier a del conjunto), simétrica (si a está relacionado con b, entonces b está relacionado con a) y transitiva (si a está relacionado con b, y b está relacionado con c' entonces a está relacionado con c), se dice que es tna relación de equivalencia. Nótese que estas propiedades no son triüales porque siempre añaden algo nuevo: la relación aRb e a + b no es reflexiva y aRb e c < b es claramente antisimétrica. Uno de los paradigmas de las relaciones de equivalencia son las congruencias:

es la misma que la del 2, el 4 o el 28 porque todos estos números son divisibles por dos, mientras que la del 1 coincide con la del 3, la del 5 y, en general, con la clase de todos los impares. Así, cualquier relación de equivalencia en un conjunto A lo divide en clases que no tienen elementos comunes y lo cubren totalmente: es lo que se conoce como una partición. Si formamos el conjunto de todas Ias,.ilaSesde equivalencia inducidas por la relación, surge el espacio cociente AlR, al que podríamos dotar cie una cierta estructura definiendo en él operaciones" Una de las formas predilectas de los matemáticos para definir nuevos objetos consiste en identificarlos con clases de equivalencia respecto de una cierta relación. Así, los números enteros surgen de los naturales si se introduce la relación de equivalencia (a,b)R (c , d) <+ o+d = b +c, según lacual dos par es or denadosson el mismo cuando las diferencias entre la primera y la segunda coordenada coinciden. Por ejemplo , (2, 1) está relacionado con (8,2) y también con (23, 22), porque Ia diferencia es de una unidad en los dos casos; análogamente, la clase del par (8, 1S)es la misma que Ia del (1, 8). Sólo queda, entonces, formar la clase de todos los pares cuya resta es 1 y llamarla precisamente l, hacer lo mismo con 2, con 3...,pero también con 0, -1 , -2, -3... Habremos construido asíZ como el conjunto cociente de NxN bajo la relación de equivalencia anterior. De modo muy similar se forman las fracciones a partir de los enteros, e, introduciendo las sucesiones de Cauchv. los números reales a partir de los racionales.

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La importancia de las relaciones de equivalencia radica en que clasifican el conjunto sobre el que se definen, es decir, dan sentido a la igualdad. Al diüdir por dos, sólo hay dos restos posibles, 0 y 1, de modo que Ia relación de congruencia módulo dos clasifica los números enteros en pares e impares. En general, dado un elemento x del conjunto A y una relación de equivalencia R, la clase de x es el coniunto de todos los elementos relacionados con él por R : [x] = {y e A : yRxi. Siguiendo con el ejemplo anterior, la clase del 0

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Cuando la importancia de la obra de Cantor comenzaba a estar fuera de toda duda, tres paradojas, descubiertas por Burali-Forti en 1897, Bertrand Russell en 1902, y Berry cuatro años después, pusieron en entredicho la corrección de los métodos del matemático alemán. Hablando en términos rnuy generales, las paradojas son

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afirmaciones contradictorias, de las que la tradición literaria y filosófica nos brinda ejemplos abundantes. Quevedo, en la línea del "Pace non trovo" de Petrarca,al tratar de definir el amor comienza un precioso soneto con esta estrofa: "Es hielo abrasador,es fuego helado ' ' es heridaque-du_eley.no se qiege es un soñado bien, un mal presente es un breve descansomuy cansado". Y Zenón de EIeaquiso mostrar que no existeel moümiento con la paradoja de Aquiles y la tortuga. La ventaja que Aquiles deja a la tortuga -explica el griego- supone una brecha insalvable, pues, cuando el atleta haya corrido hastala posición inicial de la tortuga, ésta ya se habrá desplazadoun poco; y del espacio que los separe entonces, quedará siempre una fracción, por mínima que sea, que impide la üctoria del de los pies ligeros.En otra formulación equivalente se afirma que "un corredor no puede alcanzar nunca la meta, porque cuando haya recorrido la primera mitad, tendrá que correr la otra mitad; cuando haya recorrido la mitad de ésta, le quedará todavía la cuarta parte; cuando haya corrido la mitad de

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ocupado en su última etapa,y Berry poníaen cuestiónqué significa realmente definir un concepto. Ninguna de estas paradojas tend¡ía efectos tan devastadores como la de Russell, que surgió de improüso en la primavera de


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pregunta surge naturalmente: Zestá R en R? Supongamos por un momento que R perteneciera a R, entonces R no incluye a R, tal y como afirma la propiedad que define Ia clase. Debemos entender entonces que R no pertenece a R; sin embargo, en ese caso, automáticamente debería estar en R, pues R contiene a todas las clases que no son miembros de sí mismas. En definitiva, R e R e R É R, to cüa1 viola el axioma del tercio excluso (un

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elemento pertenece o no pertenece a un conjunto: cualquier otra posibilidad está excluida), heredero directo de la idea griega de que entre el ser y el no ser no hay nada. La paradoja de Russell puede ilustrarse fácilmente con el caso de un pueblo donde el barbero afelta sólo a los que no se afeitan a sí mismos: Zquién afeita al barbero? Pero mi ejemplo favorito es el de una biblioteca tan vasta que es preciso componer un catálogo que aglutine todos los catálogos anteriores. Tras una discusión acaiorada, uno de los bibliotecarios propone crear el catálogo de todos los catálogos que no se citan a sí mismos. Todo el personal se pone manos a la obra; trabajan durante años día y noche, hasta que terminan con todos los anaqueles, y ya sólo queda el volumen que llevan tanto tiempo preparando. ZTendrán que incluirlo o no? Igual que a los bibliotecarios, a Russellen un primer momento la paradoja le pareció una curiosidad entretenida, un juego de ingenio para el que antes o después daía con una solución simple. Pero los días se iban sucediendo con rapidez sin que Russell encontrara resquicio alguno en su razonatniento y comenzó a preocuparse:
"Todas las mañanas me sentaba ante una hoja de papel en blanco. Durante todo el día, salvo un breve intervalo para comer, miraba fijamente la hoja en blanco. A menudo, cuando llegaba Ia noche, la hoja seguía intacta. Los dos veranos de 1903y 1904están grabados en mi mente como un periodo de absoluto estancamiento intelectual".
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1901,mientras el filósofo inglés reüsaba los resultadosde varios mesesde investigaciónintensa sobre ia lógica de Peano:
"Cantor tenía una prueba de que no existe el número más grande, y a mí me parecía que el número de todas las cosas del mundo debería ser el más grande posible. En consecuencia, examiné su prueba con detalle y me propuse aplicarlo a la categoía de todas las cosas que existen. Esto me llevó a considerar aquellas categorías que no son miembros de sí mismas, y a preguntarme si la categoría rle tales categorías es o no miembro de sí misrna. Encontté que cualquier respuesta implica la contraria"-

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El conjunto al que se refiere Russellcontiene todas las clases que no son miembros de sí misma. Así, la clase de todos los matemáticosno es m¡embro de sí misma porque no es un matemático, pero si imaginamos el conjunto de todas las cosaspensables,sí se pertenece,pues lo estamos pensando en el mismo momento de escribirlo.En notación matemática,tendúamosR = {X : X SX\,yla

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en Alemania, Frege reüsaba las galeradasde los Grundlagen der Arithmetih (Fundamentos de la aritmética), donde se emplea repetidamente la noción intuitiva de clase,cuando tuvo noticia de la paradoja a través de una carta del propio Russell:"Nada más triste puede suceder a un escritor científico que ver cómo, despuésde haber terminado su trabaio, uno de los fundamentos de su construcción se tambalea" -añade corpo apéndice. Entre 1906y 1908,Russellcreyó encontraruna solución definitiva al problema de las paradojasintroduciendola teoría de tipos. que perArrteshabía desarrolladoun análisisde las descripciones, mitía entender mejor el significado de frasescomo "el actual rey de Francia",o "el mayor número primo". También"el conjunto de todos los conjuntos que no son miernbrosde sí mismos" pertenece pero de referentevacío. a este tipo de sentenciasbien construidas, Una primera opción seríacondenarla,puessu aceptaciónconduce a paradojas insalvables,pero resultaríaimposible saber qué expresionessimilares tampoco son válidas;era necesarioun criterio que permitiese discernir unas de otras.SegúnIa teoríade tipos,las clasesse diüden en distintosniveles en función del carácterde los objetosque las componen: los elementostienentipo uno, lasclases de elementosforman un segundotipo, las clasesde clases, terceel ro, las clasesde clasesde clasesson las entidadesde tipo cuatro,y así sucesivamente. norma es que sólo se puede afirmar o negar La la pertenencia un tipo n a la clasede tipo n + l; por eso,la sende tencia R e R está mal formulada, al tratarsede un enunciadoentre elementosdel mismo tipo. Apoyándose la teoríade tipos,Russell en reconstruyósu üsión logicista,y la puso en prácticaescribiendoeny tre 1907 1910, razón de más de diez horasdiarias,los tresgruesos a volúmenes que componen los Pzh cipio Mathematica. Parael inglés, las matemáticasenteraseran reduciblesa la lógica,pues todos sus conceptos podían definirse partiendo de unas pocas nocionespuramente lógicas, y cualquier teorema sería deducible también a partir de estos principios. Sin embargo,no fue Russell,sino David Hilbert quien puso más atención en cómo solucionarel problema.

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surgieran cuestiones nuevas cada día era una rama muerta de la disciplina; por ello, en París insistió mucho en qué significaba resolver un problema -en la necesidad de dar con un argumento que, partiendo de un número finito de hipótesis formuladas en términos exactos, llegara a la conclusión tras un número finito de deducciones lógicas-, y, para fijar sus ideas, escogió los veintitrés problemas abiertos a su juicio más importante,s, entre lOs-.qlié.eafe destacar los dos primeros, directamente relacionados con la obra de Gódel: I ) El problelna de Cantor del núrnero cardinal del continuo: "Todo sistemade infinitosnúmerosrealeses o bien equivalente al coniunto de los númerosnaturales bien equivalente corrjunto o al de todos los núrnerosreales".
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2) La compatibilidad de los axiomas de la aritmética: "Demostrar que los axiom¿Ls son contradictorios, decir. no es que un núlnerofinitode pasoslógicos basados ello nuncapuede en llevara resultados contradictorios".

El prograrna de Hilbert Cuando Russell descubrió la paradoja que lleva su nombre, Hilbert acababa de cumplir cuarenta años y era el matemático más prestigioso de su generación. Sólo dos años antes había pronunciado en el auditorio de la Sorbona una conferencia en la que comenzaba dirigiéndose así a Ia comunidad matemática:

Hacia 1892 Hilbert había abandonado el estudio de la teoúa de números para dedicarse al de los fundamentos de la geometía elernental, donde se proponía ver qué axiomas eran necesarios y cuáles no; fruto de este trabajo surgió Grundlagen der Geometrie (Fundomentos de lo geometría), que cosechó un enorme éxito. Hilbert pretcndía también inaugurar un lenguaje preciso en el que la elección por convenio de una u otm palabra no afectara en absoluto al significado de los resultados; en este sentido es famosa la carta que le escribe a Felix Klein donde asegura que ,,uno debería poder decir siempre, en lugar de 'puntos, líneas y planos', ,mesas, sillas y jarras de cerveza"'. Más adelante dedicó esfuerzos similares a persuadir a los científicos de las ventajas que conllevarÍa una axiomatización de la física, y se fueron obteniendo de este modo resultados como los cie Hamel para la mecánica clásica (1903), o
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"ZQuién de nosotros no se alegraría al levantar el velo tras el que se oculta el futuro; de echar una mirada a los próximos avances de nuestra ciencia y a los secretos de su desarrollo durante los siglos futuros? iCuáles serán los objetivos concretos por los que se esforzarán las mejores mentes matemáticas de las generaciones venideras? ZQué nuevos métodos y nuevos hechos descubrirán las nuevas centurias en el amplio y rico campo del pensamiento matemático?"

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En su opinión, el descubrimiento de las tres paradojasque hemos mencionado tuvo una consecuencia doble: por un lado, requería reformular el edificio matemático de modo que éstas quedasen eliminadas, pero era necesario hacerlo con mucha mayor precisión que hasta la fecha para poder asegurarque no volverían a surgir otras contradicciones.Con este propósito, Hilbert desarrolló su programa a lo largo de casi veinte años. En un artículo aparecidoen 1926,"Sobreel infinito",argumentabaque el único modo completamentesatisfactoriode escaparde las paradojassin cometer alta traición contra el espíritude las matemáticasconsistía en clarificar la naturaleza del infinito, que se había demostrado útil como constructoteórico, pero no aparecíarealizadoen ningún rincón del Universoni del pensamiento racional. Si el infinito era la causa de la crisis, todas las pruebas debían ser sustituidaspor razonamientosfinitarios. Hilbert nunca llegó a precisar a qué se referíaexactamente,pero sí dio algunos ejemplos de qué aspecto tendrían esasnuevas matemáticas;así, demostró que la estructura ü = (N, *, l), con cinco axiolnasy un par de reglasdeCuctivas forma una teoría consistente.Pero se trataba sólo de una "mínima aritmética, como una franciscanaflorecilla", y era difícil intuir de qué manera podrían extenderseestos razonamientosa estructuras mucho más complejas. Hilbert se dio cuenta también de que -bastabacon probar la de consisterrcia la aritmética de Peano, porque a partir de ella, podríademostrarse finitarios, la estrictamente usandorazonamientos mientrasla geometría se o del consistencia análisis la geometúa.Pero, desde la aritmética,nadie sabíamuy bien sobre habíaaxiomatizado la qué teoríapodúa demostr¿üse consistenciade la aritmética. La conde tribuciónmás destacada Gódelen esteaspectoseríahacer hablar de laaritméticaalospropiosnúmeros,medianteun códigoque luego se llamó gódelización Aún así, no había razones para el optimismo con el que Hilbert se dirigió de nuevo a los matemáticos algunos años después:"No hay ningún problema irresoluble.En lugar del nuestrocredo es: 'Debemossaber,sabremos"'. ridículolgnorobimus,

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de Mandel brot.

iQuién no lo habría imaginado? En definitiva, Hilbert tenía Ia esperanza de que lo verdadero fuera equivalente a lo demostrable: si la isla de las verdades tenía forma de circunferencia, los teoremas se iían aproximando infinitamente a ella, como una sucesión de polígonos inscritos; y, al pasar al límite, el velo del futuro quedaría descubierto para siempre. Con sus teoremas de incompletitud de 1931, Kuri Gódel demostró que ese archipiélago soñado por Hilbert era en nealidad una ínsula extraña, de costas abruptas y salientes tan irreguJaresque, a cada intento de cubrirlos, se fragmentaban como un fraclal huidizo. Para ello, tuvo que considerar primero que los enunciados ma!

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temáticos eran simples cadenas de sÍrnbolos que se manipulan de acuerdo con unas reglas de transformacón formales. Con este enfoque sintáctico, podría guardar en rni, ordenador dos borradores distintos de estas páginas, llamándolos "capítulo dos" y "capítulo 2",

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en contactodos parcelasseparadas: expresiones un lenguaje las de y los objetosa los que se refieren esasexpresiones. Gódel abrió la distinción entre la sintaxisy la semánticade las matemáticas con su tesis doctoral de 1929,en Ia que establecía el teorema de completitud: en el sistemaaxiomático de la lógica - de primer orden, si una afirmacién es verdadera,entoncespuede demostrarse.A este resultadopositivo,sin embargo,siguierondos teoremasde incompletitud con los que el segundode los veintitrés problemas de Hilbert quedaba resueltoen sentido negativo:en un sistemaaxiornáticoaparentementetan sencillocomo la aritmética usual, sobre Ia que Russellhabía construido los Principia Mathematica, existen proposicionesformalmente indecidibles,es decir, afirmacionesverdaderasque no pueden demostrarseni refutarse. El programa de Hilbert estaba abocado al fracaso: Zquién no lo habría imaginado?

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que para mí tienen exactamente el rnismo significado, pero la máquina interpretacomo cadenasdistintas,cuyo contenido tal vez no tenga nada en común. Así, una proposición es demostrable si puede obtenerse de los axiomas manipularrdo los símbolos hasta llegar al resultado.Como nos gusta pensar que las teoías se refieren a algo, bien sea a los números naturaleso las integralesde llegado este punto se introducen las nociones de verdaLebesgue, dero y falso, que se maneiaron durante mucho tiempo de modo intuitivo,hasta que en un artículo de más de doscientaspáginas, Alfred Tarskidio una definición formal publicado en polaco en 1933, de verdad. Tarski no se proponía dar a la palábra "verdadero" un nuevo significado, sino capturar matemáticamente la noción aristotélica de verdad como correspondencia entre lo que se afirma sobre la realidad y lo que la realidad es. De la misma forma que "la nieve es blanca" si y sólo si la nieve es blanca, una sentencia A será verdadera en una teoría si y sólo si, al interpretar A en la estructuraa la que se refiere, A es verdadera.Mientras la sintaxis se ocupabaen exclusivadel uso de los símbolos,la semántica pone

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Un n'iño inquis'i tivo ( 1906-1,924)

Brno es hoy, con una población de alrededorde cincuenta mil habitantes,la segundaciudad en importanciade la RepúblicaCheca. Situadaal surestedel país,en Ia confluenciade los ríosSütavay Swatka,es e! fruto de una historia tan largacomo agitada.Allí pasaron su juventud Robert Musil y el físicoy filósofoErnst Mach, cuyas tesis constituiríanuna suerte de programafundador del círculo de Viena.Fue también en Brno, en el interiorde un pequeño monasterio al pie de la colina Spielberg,donde GregorMendel llevó a cabo los experimentoscon guisanteslisos y rugososqrre le permitiían enunciar las leyes de la genética.Pero,más que por un puñado de hombres ilustresque r.'ivieron suscalles,el devenir de la ciudad en estuvomarcado siemprepor los conflictosentredos gruposétnicos: los eslavosy los sajones. Los primeros asentamientoschecosde la zona se remontan al siglo ! si bien habúa que esperar hasta 1243para que el rey concediera priülegios a esta antigua aldea, donde había comenzado poco a poco un grupo de comerciantesgermanos; a establecerse

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seguían siendo minoría, pero controlaban una parte sustancial de las finanzas. A mediados del siglo XVI la Reforma se extendió rápidamente, conquistando también a una aristocracia que había hecho oídos sordos a la advertencia de los Habsburgo de que no hay salvación fuera del catolicismo. Estas y otras tensiones acumuladas condujeron a la Guerra de los Treinta Años, que asoló Europa central entre 1 618 y I 648 y dio lugar a que las tierras se incorporaran al imperio y pasasen a ser gobernadas desde la capital. Ya en el siglo XX, cristalizó con fuerza un sentimiento nacionalista que llevaba siglos fraguándose: varios líderes políticos, con Tornas Masaryk a la cabeza, huyeron del país y fundaron en Francia el Consejo Nacional Checoslovaco, que, tras la derrota austriaca en la Ftimera Guerra Mundial, se convertiía en el primer gobierno del nuevo estado de Checoslovaquia. Aun así, la inteligentsia y la alta sociedad estuüeron en todo momento del lado de los alemanes: Gódel nunca llegaría a aprender checo, y hasta que le fue concedida la nacionalidad austriaca, en 1929,siguió confesando sin tapujos que se sentía un exiliado. Los antepasados de nuestro protagonista de los que tenemos noticia proüenen, tanto por el lado paterno como materno, de Bohemia y Moravia, y habían recalado en Brno atraídos por su incipiente industria textil. A finales del siglo XIX la ciudad era uno de los principales focos industriales de Austria, que había seguido el ejemplo alemán y gozaba de una economía floreciente. Josef, el abuelo de Gódel, se suicidó cuando su hijo Rudolf Gódel era todavía muy joven, y esto, añadido a la escasez de recursos de la familia, determinó que no fuera su madre, sino sus tíos Anna y August quienes lo educaran. En üsta de que no podía con las exigencias académicas, pronto decidieron dar al muchacho una formación más práctica en una escuela profesional. Con el cambio, Rudolf mostró un talento que había permanecido oculto hasta la fecha, gracias al cual obtuvo su título con sobresaliente y se puso a trabajar en el taller de Friedrich Redlich, donde permaneció hasta su muerte. No era un empleado corriente: la empresa lo apreciaba mucho y con el tiem-

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po llegaríaa ser copropietarioy accionista.Por la correspondencia conservadapor sus hijos sabemosque poseíaderechossobre varias patentesy que trabajó hasta sus últimos días en la mejora de las técnicasdel sector.
El 22 de abril de I 90 I Rudolf Gódel contrajo matrimonio con Marianne Handschuch. Su familia compartía con los tíos AnnayAugust el número nueve de la calle Báckergasse (hoy Pekarská), un edificio con patios donde se reunían los vecinos para conversar o tocar música. Los Handschuh, procedentes de la cuenca del Rin, también se dedicaban a la industria del cuero, lo que facilitó la relación entre ambas familias. Además, Gustav, el abuelo materno de Gódel, era un personaje bastante conocido en Brno por su participación en a la vida pública: había ay'r-rdado fundar el servicio de ambulancias e intervino en otras muchas empresas. Tuvo que trabajar mientras estudiaba y, como no disporrÍa del dinero suficiente para adquirir los libros, en varias ocasiones se vio obligado a copiarlos a mano, o a memorizar sobre la marcha las e-xplicaciones del maestro. Por eso, se propuso dar la mejor educación posible a la madre de Gódel y sus hermanos, que estudiaron en el Liceo Francés con los hijos de las familias más influventes. Marianne había nacido el 3l de agosto de 1879 y, a diferencia de su madre, que cultivó siempre una tristeza sostenida, pasó una infancia muy feliz en el paisaje seguro de aquella Europa de final de siglo; sólo tras la muerte de su marido, y la de algunas amigas en campos de exterminio nazi, comenzó a envoiverse en un halo de melancolía. Sus hijos la recuerdan contemplando absorta los ejercicios de los patinadores sobre hielo, cuyo milagroso don del equilibrio la sorprendía a cada paso. Le gustaba también charlar hasta bien entrada la noche, o montar representaciones de teatro, aunque su especialidad era acompañar los lieder de Schubert o Strauss al piano; de hecho, durante toda su vida lamentó que ni Rudolf ni el joven Gódel se aficionaran a la música. Fue una mujer de gran cultura, cuya biblioteca contenía toda una sección
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dedicada a Goethe y que, tras el ascenso de los totalitarismosen Europa, leyó cuantos libros de política e historia cayeron en sus manos para tratar de comprender las causas del desastre.Sabía de memoria muchos poemas, y prefería las lenguasen las que las cosasse aprendende corazón ("by heart", "par coeur"), por la extraña intimidad que se estableceentre la razóny el sentimiento.Sin embargo,no perdió nunca su interéspor los asuntosdomésticos: durante la Primera Guerra Mundial invitaba al menos una vez por semanaa un amplio círculo de amistadesy, aunque tenÍa sirvientes de encargados la comida, era ella quien superüsabacada detalle del evento.

abierto camino en un terreno hostil y había pasado en poco tiempo de empleado menor de la industria a copropietario de uno de los talleres más prestigiosos.El padre de Gódel, más distante, no dejó nunca de admirar la cultura y los encantos sociales de su esposa, además del cariño con el que leía o cantaba para sus hijos. Arrrbos permanecieron toda su üda muy unidos a su madre y, cuando la distancia los separó, le escribieron multitud de cartas: a los cuatro años Gódel aún lloraba desconsoladamente cada vez que Marianne salía a hacer algún recado y, en opinión de varios de sus colegas, siempre necesitó tener detrás una figura protectora. Con el padre, que dedicaba la may'or parte del día a sus negocios, la relación fue menos cálida; pero gracias a sus esfuerzos pudieron disfrutar de un nivel de vida muy elevado para la scciedad de la época (basta pensar que condujeron uno de los primeros Chrysler de toda Austria). Poco después de la mudanza, regresaron al número cinco de la calle Báckergasse,dos bloques más allá de la casa en la que se habían conocido; allí nació el 28 de abril de 1906 un niño al que llamaron Kurt Friedrich. El bautizo de Gódel, seis días después, tuvo lugar en la congregación luterana de Brno, y su padrino fue el jefe de Rudolf. Marianne había sido educada en un rígido protestantismo, y su marido era nominalmente católico, aunque ninguno de los dos iba a misa con frecuencia, y todo apunta a que se trató de una ceremonia pro forma. En casa se celebraban la Navidad y otras fiestas religiosas, pero los Gódel decidieron criar a sus hijos como
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librepensadores: el mayor fue siempre agnóstico, y la postura de Gódel cambió varias veces con el paso del tiempo. En un cuestionario remitido en 1975 por el sociólogo Burke D. Grandjean, que constituye una fuente valiosísima para sus biógrafos, contestaba ser "más deísta que panteísta, más identificado con Leibniz que con Spinoza". Y en los últimos años llegó a la conclusión de que en los fenómenos religiosos había mucha más racionalidad de la que se creía: el cristianismo, además de contarse, podía ser explicado.

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Tras la boda, los Gódel se mudaron a la calle Gomperzgasse (actualmenteBezrucova),donde el 7 de febrero de 1902nació su primer hijo, Rudolf.AI hacer recuento de su üda setentaaÍios después, seríaél mismo quien reconocieseque el matrimonio de sus padres "no fue una cuestión de amor, pero estuvo siempre lleno de afecto y simpatía". Marianne admiraba cómo Rudolf se había

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El seircr Por qué A medida que los niños se hacían mayores' el piso de la calle Báckergasse se fue quedando cada vez más pequeño' Al fin, en 19l 3, los Gódel decidieron trasladarse a una casa situada en la parte alta de la colina spielberg, un oasis de verdor en el paisaje negro de la industria. La casa, recién cónstruida, tenía tres pisos, además de un precioso vestíbulo modernista: la familia vivía en la planta baja, la primera estaba reservada para la tía Anna 1'en la superior se construyó un apartamento que sólo ocuparía Pauline, la hermana soltera de Marianne, una vez terminada la Segunda Guerra Mundial. Dos perros solían corretear por un jardín con árboles frutales, sobre el que Marianne escribió alguna vez un verso tan hermoso como ,,Morir no sería tan terrible como perder la primavera". decadente: En la azotea, Rudolf y Kurt pasaban muchas horas jugando con un telescopio, con el que apuntaban a los pináculos de la catedral gótica de Brno y en algunas ocasiones conseguían ver partir los trenes de la estación de Viena. De la infancia de Gódel, su hermano recuerda sobre todo la costumbre de preguntar por la razón de cualquier cosa: con cinco años, la familia ya se dirigía a él cariñosamente como ,,der Herr Warum" (el señor Por qué), y se conservan varios retratos en ios que mira a la cámara con una fijeza poco corriente, tratando de averiguar tal vez los secretos de Ia fotografia. Como gran parte de los niños, Gódel suponía que todo tiene una explicación; por eso, sus dudas no se limitaban a fenómencs científicos de causas fáciles, sino que le interesaba también el posiLa casa de 1os GodeI a1 pi e de 1a col i na en B rno S pi el berg K urt C óde1, a 1a derec ha, ac oi npañac i c por ¡rj ra c on fi j ez a a 1a c ámara, s u i -reTmanoR uc i ol f.

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ble orden de lo impredecible: por qué al lanzar un dado sale cierto número o cuáles son las probabilidades cle que llueva de aquí a un año. Más que preguntas embarazosas -aunque una vez interrogó a una inütada sobre el tamaño de su nariz-, Gódel elegía cuestiones que todos consideran carentes de respuesta. piaget y otros psicólogos del desarrollo cognitivo han estudiado en qué momento de la infancia aparecen este tipo de preguntas y cuál es la edad en que rer.c
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miten. Gódel las mantuvo durante toda su üda, convencido de que el caos es una apariencia errónea. Tras su muerte, se encontraron varias anotaciones en las que recogía catorce principios fundamentales para entender la realidad, con enunciados que recuerdan al Wittgensteirr del Troctatus: el primero aseguraba que e/nuffitloesracíonsl.Esposible que esta fuera una de las razones que Io llevaron, como veremos, a abandonar sus estudios de física para adentrarse rcuutirlo por las matemáticas, donde él veía todo en orden: ,'Podtmls ln sobre rutlídndl -pregunta en una carta. mísno Gódel fue un alumno brillante: salvo contadas excepciones, obtuvo siempre las mejores notas, y uno de los entretenimientos favoritos de su madre era contar historias del talento infantil del muchacho, en las que ella habría üsto un anticipo de sus triunfos académicos. Gódel comenzó las clases en septiembre de 1912 en una escuela protestante cercana a su domicilio. En primaria, Gódel recibió clasesde lectura y escritura,gramática alemana, aritmética, geografíae historia,ciencias naturales, dibujo, gimnasia y religión. A los ochos años, padeció una fiebre reumática que le haría desarrollar una hipocondría crónica: aunque los médicos le aseguraron que la recuperación había sido absoluta, el señor Por qué no puedo evitar leer todos los manuales existentes al respecto, y entre ellos los que describían con detalle secuelas terroríficas. Viüó desde entonces con el presentimiento de que su corazón se había üsto afectado por la enfermedad; esto le condujo a faltar mucho a clase (entre veinte y treinta días al año), y a que en el curso siguiente fuera eximido de practicar educación física; aún así, sus calificaciones no bajaron. En el ínterin, el asesinato del archiduque Francisco Fernando propició el ataque de Austria a Serbia con el que se iniciaba la Primera Guerra Mundial. Para los Gódel, el conflicto tuvo efectos fundamentalmente económicos, si bien es razonable pensar que se percibiría al mismo tiempo un cambio más sutil -pero de consecuencias no menos duras- en los valores de ese "mundo de ayer" que describía Stefan Zweig en sus memorias. Mientras tanto, al me-

nos, Brno quedaba lejos de los campos de la contienda, los niños eran demasiado jóvenes para enrolarse en el ejército, y Rudolf tuvo la fortuna de no ser llamado a filas. Pese a ello, sus conücciones políticas Ie habían llevado a inverlir mucho dinero en préstamos de guerra, que perdió tras la derrota de los Habsburgo. Se redujeron de esta forma los ingresos de la familia, pero los Gódel pudieron conservar l;) casa, y ei cambio de nivel de üda no llegó a afectar a la educación de los chicos. Tarrtoes así que lo único que recordaría Gódel años más tarde fue cómo los partes de guerra incrementaron su afición al ajedrez y a otros j,-regos estrategia:en muy poco de tiempo, inspirándose acaso en los movirnientos militares, se convirtió en un gran jugador a! que sólo conseguíanvencer los ajedrecistas más avezados. En julio de 1916,con sólo diez años, Gódel obtuvo el título de la escuela primaria y entró en un instituto situado en las inmediaciones de la fábrica paterna. Se trataba de un centro público donde la mayoría de los alumnos eran calólicos, y la lengua predominante, el alemán. Cada año se matriculaban alrededor de cuatlocientas cuarenta personas, de las cuales no más de un tercio completaba sus estudios: el primer curso, la clase de Gódel tenía noventa y dos estudiantes, pero en 19l 8 el número de asistentes se había reducido a ya treinta y seis,entre ellos una única chica. Gódel se sentía atraído por todas las materias, pero le interesaban más las lenguas que la historia o la literatura.Siguió sacando las mejores notas, con la excepción de imatemáticas!, en las que los primeros informes dan cuenta de un notable, tal vez a causa de su edad. Sin embargo, sus compañeros recuerdan que ya entonces se había despertado su interés por esta disciplina. A los catorce años su talento para la geornetría era conocido por todos, y los únicos artículosno dedicados a la lógica que escribirá más adelante se ocupan, con una concisión inaudita, de cómo resolver algunos problemas de geometría diferencial sin hacer uso de la pesada maquinaria de las coordenadas ("Sobre la inmersibilidad isométrica de cuádruplos de puntos en la superficie de una esfera" y "Discusión sobre geometría diferencial sin

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coordenadas", 1933). A los dieciséis, al estudiar en profundidad la obra kaniiana, le impresionó muchísimo su descripción de cómo se construye el conocimiento a partir de las sensaciones más básicas. Latín y francés eran obligatorios, y Gódel escogió la lengua de Shakespeare como optativa. El checo era todavía un idioma en proceso de normalización, después de que su uso se hubiera limitado durante siglos al ámbito de la agricultura; tenía entonces la vitalidad de las palabras que se oyen por prirrrera r"ez,yMadimlr Holan había comenzado ya a escribir algunos de los mejores poemas del siglo XX en esa lengua. Sin ernbargo, Gódel no se interesó por aprenderla ni siquiera cuando se convirtió en el idioma oficial de checoslovaquia, y sus profesores se sorprendían de no haberle escuchado una sola palabra en checo. No hay duda de que este rechazo responde al nacionalismo alemán en el que sus padres lo educaron, y a la idea común de que Ios eslavos eran una raza inferior' pues Gódel siguió interesándose por otras lenguas (italiano, holandés) y guardaba una buena colección de diccionarios en su biblioteca personal. Me gusta imaginarlo, a muy temprana edad, escogiendo uno de esos tomos gruesos y encontrándose con una palabra cuyo significado desconocía por completo, con un nombre de sonoridad sagrada que bien podía ser una especie poco común de reptiles amazónicos, o una cerbatana de los indígenas de Australia. Buscando, por ejemplo, negligencio en el diccionario, y encontrando otro término desconocid o, honestidad, al que remite la definición; corriendo a esta última palabra hasta dar conun pudor incomprensible, fruto del descuido, que no es sino omisión o negligencio'Y vuelta a empezar: podría haber pasado horas y horas en este bucle infinito que nunca saciaúa su curiosidad: negligenc ia. honestidad, modestia honestidad. recato, Pudor pudor. descuido, omisión descuido. omisión, negligencia

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Como señala Douglas R. Hofstadter en su interesante Gódel, Escher, Bach. Un eterno y grácil bucle, nuestro protagonista dio sentido matemático a los bucles que se esconden desde tiempos inmenroriales en la música, el arte o las palabras. Un paseo por el diccionario no habría sido mala fuente de inspiración. ZFueasí como intuyó los límites de Io decidible? En cuanto a las ciencias, por los cuadernos de notas conservados sabemos que el programa de matemática.s cubría el álgebra elernental, la geometría descriptiva del plano y el espacio, y nociones rudimentarias de cálculo en una variable. Más que en deduc. cicnes del estilo de las de Euclides, los maestros ponían énfasis en métodos constructivos para levantar perspectivas, dibujar poliedros o proyectar cilindros. Otras asignaturas que cursó durante su estancia en el instituto fueron zoología, psicología o geografía e historia. De su primer curso se conserva un trabajo con el título Metales al seruicio de la humanidad, y también traducciones y comentarios de texto de distintos pasajes del Cantar de los Nibelungos. Las opiniones sobre la calidad de la enseñanza de su instituto varían mucho de unas personas a otras: algunos compañeros de clase lo consideraban como uno de los mejores centros de la monarquía austriaca primero y luego de Checoslovaquia, mientras que muchos otros recordaban con horror la atmósfera autoritaria, la rigidez de los métodos de aprendizaje y la falta total de interacción entre los profesores y los alumnos. Gódel parecía encontrarse entre los segundos, tal y como se desprende de una cana a su madre escrita en 1960, en respuesta al envío de un libro sobre la historia de Brno, que olüdaba mencionar el colegio sryramefifeporque pasadtt su

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considerable de profesores en relación al de alumnos y en general estaban bien cualificados (de los veintiuno que dieron clase a Gódel, por ejemplo, once se habían doctorado ya). Georg Burggraf, que enseñaba física y matemáticas, fue quien más impresionó al

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ioven Gódel, aunque en el cuestionario de Grandjean, a la pregunta de qué influencia destacaría como especialmente importante para el nacimiento de su interés por las matemáticas, contestó con una escueta referencia a un libro introductorio al cálculo de la editorial Góschen. No debemos olvidar otra de las asignaturas que Gódel cursó en el instituto y que desempeñaría urr papel importante en su üda, al tiempo que ha dificultado muchísimo la tarea de quienes trabajan sobre sus archivos: el sistema de taquigrafía Gabelsberg, que empleó primero para tomar apuntes, y luego en la preparación de artículos 1'conferencias. Actualmente, el uso de estos métodos está restringidoa ciertos países,y al mundo de los negocios o el derecho, pero en la Europa de la primera mitad del siglo pasado era común que los científicos lo aprendiesen para agilizar en la medlda de lo posible la escritura de sus textos: tomaban así notas e incluso a veces escribíancartas con este sistema. No debemos imaginarnos un estilo de escritura criptográfico, como el de la máquina Enigma, pues su uso estaba demasiado extendido como para que a alguien se le ocurriera proteger así la información del enemigo. ExistÍan dos sistemas diferentes, el Gabelsberger y el Stolze-Schrey, que se unificarían unos pocos años después de que Gódel aprendiese el primero. Por eso, los biógrafos tienen que enfrentarse no sólo a símbolos obsoletos, sino también a dos posibles interpretaciones. Sus compañeros recuerdan a Gódel como un chico introvertido, con una tendencia natural al aislamiento y a ensimismarse en sus papeles. En las fotografías de la época luce ya esas gafas circulares de pasta negra que lo acompañaron siempre, reforzando su imagen de estudioso. Su interés por participar en actiüdades deportivas disminuyó gradualmente: durante el curso 1917-1918 estuvo de nuevo exento de la asignatura de educación física y dejó de nadar y hacer gimnasia, actiüdades que hasta la fecha le habían gustado, para dedicar más tiempo a la lectura. Tampoco solía acompañar a su familia en las excursiones de fin de semana a Moraüa, lo que

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originó varios conflictcs con su padre. En una de esas salidas de domingo, sin embargo, leyó e interpretó con Marianne una página de la biografía de Góethe escrita por Chamberlain que hablaba de la teoría del color del escritor alemán y de cómo entraba en conflicto directo con la descomposición mediante un prisrna hecha por Newton; años después consideraríaeste descubrimiento como fundarnental en su elección del estudio de la lógica. Sabemos que tuvo al menos dos amigos: Harry Klepetar, su compañero de pupitre, y Adolf Hochwald, con el que jugaba al ajedrez. El l9 de junio de 1924,Gódel se graduó con sobresalienteen el instituto: su nombre era uno de los cuatro que aparecían en negrita en el anuario, distinción reservada a los mejores estudiantes. En palabras de su hermano, por aquel entonces Gódel teníaya un nivel de matemáticas similar al de un licenciado, por lo qrre podría haber empezado directamente los cursos para doctorarse. Sin embargo, al trasladarse a la Universidad de Viena, donde Rudolf llevaba ya cuatro años estudiando medicina, se matriculó en física en lugar de hacerlo en matemáticas.
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Laüda de los Gódeldio un nuevogirocuando Kurt,trascompletar su educación secundariaen Brno, decidió trasladarse Viena, a donde su hermano estudiabamedicina desde 1919.Pornorma general, los trenescubían en apenastreshorasel trayectoque separa las dos ciudades,pero,recién termirnda la PrimeraGuerraMundial, algunosüajes llegarona prolongarse más de quince. Austria entera sufría racionamlentos,y Ia escaladadesmedida de los precios llegó a convertiren bienes de lujo productosde primera necesidad como el carbón o el trigo. Por eso Marianne procuraba llevarles comida a sus hijos a menudo, mientrasse hacía a la idea de que su marcha quizá fuese definitiva:'trasel ocaso de la monarquía las austro-húngara, perspectivas que un alemán hiciese carrera de en Checoslovaquia eran favorables. no Sin embargo, la actitud de los dos hermanos era muy distinta: si el mayor solía lamentarsede que "tuvieran que permanecer en Austria para siempre", Gódel contemplabaentusiasmadocómo la gran cultura üenesa elevabasu horizontede proüncias a cada mi-

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nuto.Antes de mudarse,nuestroprotagonista había tenido contacto con la ciudad graciasa varias üsitas de fin de semana, y también por medio de Rudolf y de las crónicas de sociedad del periódico que le gustabahojear. NeueFreiePresse, Peseal descalabrode su economía, la herencia cultural y los monurnentos arquitectónicosque transforrnaronla Viena de finales del XIX en el centro metafórico del mundo habían permanecido intactos durante la guerra, y la universidad conservó siempre su prestigio. Basadaen el modelo germano,su estructuradescendía directamente de la de los centros de enseñanzamedievales: así, de las cuatro escuelas,tr-esestaban consagradasa la formación técnica (teología,leyes y medicina), y sólo la facultad de filosofía ponía el énfasispreciso en la "investigaciónlibre en las artes liberales y las ciencias".Los estudianLes asistíana escuelasdiferentes en función de hacia dóude encaminaran su futuro, y era habitual, hastaque los nazis lo prohibieron,que se reunieran en fraternidades. En cuanto a ios métodos docentes, Hermann Weyl recuerda que solían combinarselas clasesmagistralescon la resolución de y ejerciciosen los laboratorios los seminariosde investigación, conducidos por los Priuatdozenl,profesorescuyo único sueldo consistíaen las pequeñastasasde inscripciónque estabanautorizados a cobrar a los asistentes. Los profesorescontaban a menudo con jóvenes que se encargabande resolver la ayuda de colaboradores Ias dudas de los estudiantesy calificar sus ejercicios,pues las clases eran muy numerc¡sas: de Philip Furtwánglersobre teoría de las números podían llegar a congregar a trescientoso a cuatrocientos aiumnos.Furtwángler, sobrino del famoso director de orquesta, sólo enseñabala asignaturacada tres años, en alternanciacon sus clasesde álgebray cálculo diferencial;Gódel tuvo la suertede asisy, tir a ellas,Ias nejores o7ó que tlufica, al parecer,fue este el detonante de su cambio de vocación. Cuestaimaginar,ahogadosen las modernas burocracias,que tuüese éxito un sistema donde las normas quedaban reducidas a

su mínima expresión: no sólo no era necesaria preparación alguna para acceder a la universidad, sino que los estudiantes podían inscribirse en todas las asignaturas que creyeran oportuno. Para comprobar si su elección había sido correcta, disponían de las hospitieren, varias semanas al inicio del curso en las que eran libres de cambiarse de clase antes de pagar la matrícula. Tampoco había exámenes ni se ponían notas, y la diferencia entre los graduados y los que aún no lo eran casi se limitaba a una cuestión de edad. El único requerimiento para obtener ei título era una prueba de habilitación al final de la carrera, que se dejaba en manos del estado, y que solía requerir tres o cuatro años de estudio en uno o varios centros distintos. De hecho, era costumbre que los alumnos más brillantes cambiaran varias veces de universidad, atraídos por la fama de algrin p¡s¡stor que enseñaba en ellas. Así, John von Neumann, al que volveremos a encontrar más adelante, fue admitido en la Universidad de Budapest, pero en la práctica sólo se examinaba allí: asistíaa las clases de Einsteinen Berlín y a los seminarios de Hilbert en Góttingen, y más tarde se matriculó también en la Escuela Politécnica de Zürich, donde coincidió con su compatriota Georg Pólya. Naciie llegaba a comprender este extraño don de ubicuidad del húngaro, que frecuentaba también los cabarets y tenía fama de bon uiuant. Gódel, sin embargo, estudió siempre en Viena, de donde no quiso salir por las frecuentes üsitas de sus padres y Ia posibilidad de compartir apartamento con Rudolf, que había encontrado un piso en la calle Floriangasse lo suficientemente amplio como para que los dos hermanos durmieran en habitaciones separadas. La calidad de la facultad de matemáticas de Viena, donde enseñaban por aquel entonces Wilhelm Wirtinger, Hans Hahn, Alfred Tauber, Ernst Blaschke, Eduard Helly, Josef Lense, Leopold Vietoris y Lothar Schrutka, no fue, en principio, un factor decisivo. Dado el carácter peripatético de la formación de muchos de los mejores estudiantes, se diseñó una especie de pasaporte académico, elMeldungsbuch, a efectos de guardar registro de las asignaturas en las que se habían matriculado. No se conserva el de Gódel, pero
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sí se ha podido reconstruir con cierta exactitud el listado de cursos a los que asistió; la cronología es, en cualquier caso, confusa, pues solía tomar apuntes de distintas materias en el mismo cuaderno y escribir sus reflexiones en los márgenes vacíos. Se conservan notas de un curso sobre filosofía europea dirigido por Heinrich Gomperz en el inüerno de 1925, en el que, tras cubrir la historia del pensamiento occidental hasta la Reforma, los asistentes habrían leído textos de Descartes,Leibniz, Spinoza, Kant, Hegel y Schopenhauer. De física sólo queda constancia de que asistió a un curso sobre la teoría cinética de la materia en 1926, aunque las fichas conservadas en los archivos de la biblioteca de la universidad ilustran cuáles fueron sus lecturas del momento: los escritos de Riemann sobre ecuaciones diferenciales en derivadas parciales y sus aplicaciones, la introducción de Euler al análisis infinito, la Mecánica analítico de Lagrange, junto a otros textos de Dirichlet y, cómo no,los Elementos de Euclides.
(1882-1936). l l ori tz S c hl i c k A s es i nado en L9l 6 en 1as es c al eras de-l a de Fi l os ofía de ta Fac ul tad de V i ena P or U ni v ers i dad qúe habj a J ohann N el bóc k , es tudi ¿do fi tos ofj a i natemáti c as Y j untc a Góde1

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en bandeja de plata. La lectura de revistas y el uso de las mesas de billar y los juegos de ajedrez no suponía coste adicional alguno para los clientes, que tenían también a su disposición útiles de escritura; además, los parroquianos podían solicitar que el correo les fuera enüado a su café favorito, y muchos locales tenían un servicio de guardarropa. Otros contaban con enciclopedias al alcance de los escritores que quisieran trabaiar allí: era el caso del cafe Grierrsteidl, que frecuentaban Arthur Schnitzler, Hugo von Hofmannsthal y Stefan Zweig. Sus mesas de mármol constituían un soporte tan bueno para las ideas como Ios periódicos o las publicaciones científicas.
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El Círculo de Viena En la segunda mitad del siglo XIX, entre el centro de Viena y los barrios residenciales de la periferia se erigió la Ringstrasse, una avenida circular con edificios monumentales (la universidad, el teatro de la ópera, el parlamento), que encerraba toda la vida intelectual en un área relativaurente pequeña y de fácil acceso. Tarnbién allí se fueron estableciendo poco a poco los mejores cafés de la ciudad, que con el tiempo darían a Viena un toque distinto del de Londres o París.Cuentan que el origen de esta auténtica institución austriaca se remonta al hallazgo de grandes cantidades de café abandonadas por los turcos tras el sitio de Viena de 1683.Al margen de lo verda_dero de esta historia, en 1900 los cafés se habían convertido ya en clubes informales, espaciosos y bien amueblados, donde el precio de admisión quedaba reducido al de una taza de café; a cambio, los clientes tenían derecho a permanecer en el establecimiento durante el resto del día 1' ¿ recibir, cada media hora, un vaso de agua
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En un café de estas características comenzó a reunirse cada jueves un grupo de filósofos y científicos, que se hacían llamar Sociedad Ernst Mach. I\lach había descubierto la importancia de los canales del oído interno para el equilibrio, y logró fotografiar balas que viajaban a velocidades supersónicas. Sin embargo, enseguicla centró su atención en la filosofía: era muy crítico con la metafísica y admiraba a Hume por haber puesto de relieve el abuso del concepto de alma; para é1,igual que el dios de Laplace, el yo era una hipóiesis que no necesitaba. La atracción que muchos miembros del grupo sentían por las ideas de Mach no impidió que pronto cambiaran su nombre por el deWíener Kreis, el Círculo de Viena. Surgió de este modo uno de los movimientos fundamentales de la filosofía del siglo XX, opuesto de raíz a la doctrina de Heidegger, que otros consideran el pensador más destacado de su época- El

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cabecilla del Kre¿sera Moritz Schlick, un berlinés formado como físico bajos las órdenes de Planck, y entre los asiduos,unos veinte, destacabanOtto Neurah,sociólogo,economistay filósofo de la ciencia; Rudolf Carnap, que había sido alumno de Fregeen Jena; y, Philip Frank,físico;Heinz Hartmann,psicoanalista; por supuesto, Gódel.Karl Poppery Ludwig Wittgensteinsólo se reunían con ellos esporádicamente. Pesea susinteresescomunes,los miembros del Círculocubrían no un arnplio espectrode personalidades; es de extrañar,por tanto, que mantuvieronentreellos. que fuerantan distintas relaciones las pero, reconocía extraordinaria la lucidezde Schlick, Todoel mundo mientras para algunos era un hombre cálido y modesto, otros no soportabansu talante aristocráticoy conservador,casi dogmático. Carnapy Neurath eran, por su parte, grandísimosamigos, aunque opuestos:si el primero era inttovertido,cerebraly de caracteres sistemático,Neurath tenía fama de üvo e ingenioso-había ideado para enseñara un sistemade dos mil símbolos,que llamó rsotrpos, y él mismo firmaba sus cartascon el isotipo leer a los analfabetos; protocolares" Además,en su artículo"Proposiciones de un elefante. nos brinda una de las definicionesmás bellasde la ciencia: "somos que tienen que transformarsu nave en pleno mar, como navegantes en sin jamás poder desmantelarla un dique de arenay reconstruirla Por con los mejoresmateriales". su parte,Carnaphabíasido inütado de como FYiuatdozen¿ filosofíade la Universidadde Viena en 1926, y nada más llegar se incorporó al Círculo.Comenzó a asistira las reunionesmás o menos por la misma época que Gódel,y los dos reconocieronal instantela inteligenciadel otro: Carnappodíallev,tr demlles queenalguros lo escrítt'¡s nusellscpresentsbct ,le cott a cnbo todolulocle Gódel estabaa punto de revolucionarla historia cotro sólo 1n'ografia,y de la lógica. Carnapy Hahn teníanun extrañointeréspor los fenómenosparanormales,que Gódel también compartió,según se desprendede Los su correspondencia. demásmiembros del Kre¡snunca alcanza-

ron a entender qué atractivoencontrabanellos en estasdisciplinas completamenteajenasa la ciencia;de hecho,pareceque la ruptura de la amistad entre Carnapy Wittgensteinse produjo despuésde que el segundoencontraseun libro sobre fantasmascuando curioseabaen la bibliotecadel matemático austriaco.Mientrastanto, en Viena proliferabanlos médium, y llegó a organizarse comité de un investigación sobreel fenómeno,del que se conserva memoranun do. La madre de Gódelse rnostrósiempremuy críticacon el interés de su hijo hacia estostemas,a lo que él contestaba: tutt,crsíútestúnúts jtrstíficn,ln, c¡ut totlo, lo rítfícíl rcsultd sobre por quc dístinguír los_finótrentts gt:, perotl sntído ,lel y estufiíúz nuítnsde lqsrnezclús fi'autle, tle cretluiíclad 1...1
sínoqut enflL7s(úrn result¡/,os los t'erdarlert,s. así, Aún _frunk n0 cs qlt(sintukt, Gódel siguió interesándose por ellos durante toda su üda: no consta que fornrara parte del comité, pero sí leyó nruchos libros sobre la materia, y creía tambiérr en la capacidad de algunas personas -entre ellas su mujer- de predecir los números que aparecerían en una ruleta o de comunicarse telepáticamente. Su amigo Morgenstern solía recordar la sorpresa de Gódel ante el hecho de que la ciencia hubiese descubierto las partículas subatómicas elementales y las fuerzas que las mantienen unidas, pero no de qué factores psíquicos básicos está formado el cerebro. En un principio Schlick se había referido a la filosofía que se desarroflaba en Viena por aquellos años como Aonsequenter Empirismus, pero el nombre que ha pasado a la historia es el de positiüsmo lógico. En 1929 Carnap y Neurath publicaron un manifiesto donde exponían sus ideas principales y el Círculo de Viena quedaba constituido como escuela: se organizó también un congreso internacional y, mientras surgían grupos similares en Berlín y praga, comenzó a editarse la reüsta Erkenntnis (Conocimienfo). El punto de arranque del pensamiento del l*eis era una cútica feroz a la metafísica y, en general, a cualquier otra corriente que sugiriera la existencia de un mundo más allá del que nos es revelado por los sentidos. Luego, el análisis del lenguaje de la ciencia dio lugar a la distinción entre dos tipos de proposiciones con significado:
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las analíticas (las de las matemáticas y la lógica) son puramente sintácticas, tautológicas; y, como nada nos dicen sobre la realidad, su comprobación se reduce al examen formal de su coherencia. Sin embargo, las proposiciones sintéticas (las de las ciencias natttrales) se refieren a los hechos y tienen una verdad natural, que debe ser confirmada por Ia experiencia. Para los positivistaslógicos, las proposiciones metafísicas simplemente no tienen sentido: al no ser ni analíticas ni sintéticas no pueden ser verificadas, y su análisis resulta absurdo. En su opinión la tarea prir-rritariaconsistía en liberar ai pensamiento de la hostiiidad hacia la ciencia que habían mostrado los ñlósofos precedentes, más interesados en "promover las causas de la religión o la moralidad"; la filosofía no debía entenderse ya como una ciencia básica, sino como una disciplina que habla de las ciencias que hablan del mundo. Por tanto, el problema de la metafísica quedaba reducido al del uso incorrecto del lenguaje: o bien se emplean palabras sin significado, corno causa o sustancia, o bien las frases están mal construidas. Al rechazar la proposición "Dios existe", los miembros del Círculo -que detestaban la incoherencia lógica del Ser y tiempo de Heidegger- no estaban afirmando que fuese falsa, sino sólo que "de lo que no se puede hablar hay que callar". Así, la filosofía se limita al análisis lógico del lenguaie, y lo ideal sería diseñar un programa, análogo al de Hilbert, que eliminase "a martillazos" los términos carentes de sentido. La obra que más repercusión tuvo en el Kreis fue el Tractatus Logico-Philosophicus. Su autor, Ludwig Wittgenstein, habÍa nacido en Viena en 1889 en ei seno de una rica familia de ascendencia judía, pero pronto se trasladó a Cambridge para estudiar allí matemáticas. Tenía un carácter fortísinro, tremendamente seductor, según cuentan quienes lo conocieron: al terminar su primer semestre en el Trinity College se presentó en el despacho de Bertranci Russell para preguntarle: "ZSeríausted tan amable de decirme si soy un completo idiota? Porque si soy un completo idiota me haré inLud|,l i g W i ttgens tei n

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geniero aeronáutico, pero si no lo soy me haré filósofo"; y años más tarde, cuando gozaba ya de gran prestigio, en una conferencia del Moral Sciences Club, habría amenazado a Popper con un atizador después de un tenso debate sobre los problemas y pseudoproblemas filosóficos. Rechazó también la fortuna de su padre para trabajar como maestro de escuela, y durante la Primera Guerra Mundial se alistó como voluntario en la artillería austriaca; fue precisarnente en los campos de contienda donde comenzó a redactar unos cuadernos que constituyen el germen del Troctatus. Tál y como apunta en el prólogo, "el libro trata de los problemas de Ia filosofía y muestra que la razón de por qué se plantean estas cuestiones es que la lógica de nuestro lenguaje ha sido mal comprendida". Para Wittgenstein, el lenguaje es una pintura del mundo en correspondencia perfecta con él; por eso, algunas de Ias sentencias más famosas son "Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo" o "lmaginar un lenguaje equivale a imaginar una forma de üda".
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inaudita, al desarrollo de la teoría de conjuntos, el cálculo de variaciones y el análisis funcional -donde se inscribe su resultado más famoso: el teorema de extensión de Hahn-Banach.También había publicado varios libros y monografías,entre ellos un clásico en dos volúmenes sobre funcionesde variablereal, y era conocido entre los estudiantespor su rigor en las demostraciones.Su domitan de nio enciclopédico líneasde investigación ampliascomo las anterioreshacíaque los doctorandoscon los que trabajabatuvieran interesesmuy distintos,como eran los de Karl Menger,uno de los padres de la teoría ciela dimensión,Witold l{urewick y Gódel. Puede resultarchocanteque un lógicohicierasu tesisbajo la dirección de Hahn, pero a comienzos de los años veinte también se había interesado por los fundamentos de la matemática y, aunque no llegaría a obtener resultadosteóricos importantes,dirigió muchos seminarios sobre el tema. Entre 1924y 1925,diseccionó para sus alumnos los Principia Mathematicc, pero no queda constancia de que Gódel asistiesea sus clases,según confirman las palabrasde cuando aseguraque su primer contacto con las Olga Taussky-Todd ideas de Russellse produjo al airo siguiente,en un curso dedicado ala Introducción a la frlosofía de las motemáticas. Sin embargo, la influencia de Hahn sobre Gódel, del que fue su principal mentor en Viena, sólo se vería parcialmente eclipsada por las clases de Furtwángler. En1922Hahn habíapropuestoque MoritzSchlickfueseinül.ado a ocupar la cátedra cie filosofíade las cienciasinductivas,vacante tras la muerte de su maestro Mach. Ambos comenzaron a reunirde se una vez a la semana con un pequeño gr!.rpo académicos,y', casi sin proponérselo,pusieronla primera piedra delWiener Kreis. Sólo se podía acceder a las reuniones por inütación de uno de los miembros; y parece que fue Schlich,o el propio Hahn, quien anirnó a Gódel a que se les uniera cuando todos andaban enfrascados en una relectura de los textos de Wittgenstein.Durante dos pero dejaría de hacerlo de golpe años asistióa todas las sesiones, en 1928al darse cuenta de que estaba en completo desacuerdo

con las ideas del Círculo:abominabaespecialmentede la doctrina de Carnap,para el que las matemáticasCebíanentendersecomo sintaxis del lenguaje. Aún así, Gódel nunca polemizó con él: le gustaba permanecer en silencio, intercalandosólo algunasveces comentarios incisivos.En las reunionesdel Kre¡s nuestro protagonista comprendió por vez primera que la expresión de opiniones opuestassobre un tema también poclíaser motivo de amistad:para Gódel, como para Proust,la consangunidadde espíritusestuvo siemprepor encirnade la identidadde pensamientos. Gracias al Círculo, Gódel no sólo conoció de primera mano algunas obras determinantes para su trabajo posterior,sino que pudo establecercontacto con colegasde interesescomunes: fue allí donde trabó amistadcon Carnap,Mengery el economistaOskar Morgenstern.La relación ccn Carnap,pese a sus discrepancias, le permitióasistir duranteel semestre inviernodel curso1928- 929 de I a un seminario sobre los fundamentos filosóficos de la aritmética, que señalaráen el cuestionariodel sociólogoGrandjeancomo fundamental para sus artículosde los años siguientes.Menger organizabatambién unos coloquiosmatemáticos, los que Gódel en participó activamente, y cuyas actas (Ergebnisseeines mathematischen Kolloquiums) contribuyó a editar. Sus otros dos grandes amigos fueron Herbert Feigly Marcel Natkin, con los que se reunía a menudo para pasearpor los parquesde Viena y charlabaen los caféshastabien entradala noche.En I930,Feiglemigróa América, donde adquiriríacon el tiempo mucho prestigiocomo filósofode la ciencia;Natkin,por su parte,abandonóla üda académicanada más ter¡ninar el doctorado), se hizo fotógrafoen el Parísde los artistas. Aunque siguieronmanteniendo correspondencia, sólo volveríana verse treinta años después,en una üsita de Natkin a Princeton. En 1931un puñado de páginassobreproposiciones formalmente indecidiblesdieron la vuelta al mundo, y Gódel seríarecordado a partir de entonces como el joven genio que asestó la estocada mortal al programade Hilbert.Sin embargo,la gloriaacadémicano

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En abril de 1927,sin que se sepa por qué, Gódel se trasladó a un apartamento en la calle Frankgasse, donde permaneció hasta el 20 de julio. Cinco días antes, el 15 de julio, una multitud de manifestantes furiosos habían quemado el palacio de Justicia, y en la represión policial posterior murieron ochenta y nueve personas. Tal vez los disturbios no tuüeran reiación algrrna con la marcha de Gódel, pero lo cierto es que no volvería a establecerse en la ciudad hasta pasados unos meses. El 6 de octubre estaba de vuelta, dispuesto a mudarse con su hermano a un edificio en la Waringerstrasse, que le encantaba, pues en sus bajcs se encontraba el café Josephinum, uno cie los lugares de reunión predilectos del Círculo de \/iena. AIIÍ üüeron durante algo menos de un año, hasta que se trasladaron al apartamento de Ia calle Langegasse donde más tarde su madre üüría también con ellos. La situación familiar cambió repentinamente con la muerte del padre en febrero de 1929, cuando sólo tenía 54 años. Marianne cayó durante meses en el pozo de una depresión de Ia que sus hijos esperaban el peor desenlace; por eso, pensaron que no era conveniente dejarla sola en la casa de Brno, llena de recuerdos y presencias vacías. Alquilaron la casa, y los tres se mudaron a un apanamento mayor en Josefstad, el barrio de los doctores. Los acompañó también la tía Anna, que había criado de pequeño al padre de Gódel; era una buena persona, pero su pesimismo y su impaciencia a menudo sacaban de quicio
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a Marianne, y la convivencia no siempre fue fácil. Cuando el ánimo de la madre mejoró, comenzó un proceso del que todos guardan excelentes recuerdos: muchas noches acudían los tres a representaciones teatrales o a conciertos, que luego comentaban, sentados en el sofá, hasta altas horas de la madrugada. Cuando murió su padre, Rudolf ya había completado los estudios de medicina y trabajaba en dos clínicas muy prestigiosas (Wenckebach y Eiselberg), aunque pronto se estableció como radiólogo en el instituto Holzknecht. Kurt estaba a punto de terminar el doctorado y empezaba a ser un personaje conocido en el mundo académico, por lo que los Gódel recibían con frecuencia la üsita de otros investigadores, venidos incluso desde el extranjero. Sin embargo, ni la madre ni el hermano fueron conscientes de la magnitud

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de los descubrimientosde Gódel: tuüeron que ser otros quienesse la señalaran,pues él solía guardar la luz de sus ideas como un sol interior. En general,los dos hermanos se movían en ambientes distintos y, aunque siempre mantuüeron buenas relaciones,eran muy diferentes.Contra todo pronóstico,Gódel estaba mucho más interesadoen las mujeres que Rudolf: en palabrasde su hermano, siempre "le gustó mirar a las chicas guapas",e incluso durante una ter-nporada comía casi diariamente en el mismo restaurantepara poder admirar la bellezade la camarera.No queda claro cuándo se enamoró por primera vez: tal vez fue la hija de unos amigos de la familia, diez años mayor que é1,o una tal Marie de la qtre habla a su madre en una carta.

Aunque los Gódel sólo permanecieron dieciséis meses en el apartamento de la calle Langegasse, fue allí donde nuestro protagonista recibió la nacionalidad austríaca, escribió su tesis doctoral y conoció a Adele Thusnelda Porkert, la hija mayor de un fotógrafo de retratos, que con el tiempo se convertiría en su esposa. Cuando Gódel y ella se conocieron, estaba ya casada, pero era un matrimonio infeliz, y Adele pronto se propuso convertirse en el centro de atención de Gódel. El noviazgo se prolongó mucho más de lo habitual, pues los padres de Gódel reprobaban completamente la relación; ante sus ojos, Adele era una mujer ilena de faltas: no sólo estaba divorciada, era seis años mayor que su hijo, católicay de una familia de clase inferior, sino que se ganaba la üda como bailarina en el Nochtfalter, tn club nocturno üenés con nombre de polilla. En su defensa, Adele aducía haberse dedicado al ballet clásico, pero la familia de Gódei estaba demasiado influida por la creencia común de que una bailarina se ponía al serücio del mejor postor, a cualquier hora, por menos de doscientas coronas. De hecho, era famoso todavía por aquella época en Viena el caso del pintor Hans Mark, cuya reputación había caído en picado tras su boda, en I 881, con una bailarina de ballet que le contagió de varias enfermedades venéreas. Rudolf y Marianne no podían imaginar peor esposa para su hijo e hicieron todo Io que estuvo en sus manos para impedir el enlace. Aún así, Gódel y Adele se casarían en septiembre de 1938.
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Pocas veces llega un biógrafo a tropezarse con una üda articuIada en etapas tan distintas como la que nos presenta Gódel, hasta el punto de que resulta difícil encontrar alguna relación entre los tres actos en los que podría organizarse su paso por el mundo: la infancia en el seno familiar en Brno, los años de aprendizaje del joven matemático en Viena y el tiempo de atormentada madurez en los Estados Unidos, metido ya de lleno en la física y la filosofía. Támbién lo más significativo de su obra, realizado entre 1929y 1940, discurre por tres caminos matemáticos distintos: la demostración de la suficiencia lógica del cálculo de primer orden, los teoremas de incompletitud y la prueba de la consistencia relativa de la hipótesis del continuo y el iixioma de elección. En el verano de 1928, el interés de Gódel pasó de las ramas tradicionales de la matemática (teoría de números, análisis funcional, geometía) a las cuestiones de fundamentos, dentro de las que se enmarca el problema elegido para su tesis doctoral. Como señala Dawson, el rumbo que tomó la obra de Gódel estuvo marcado por la lectura de los Grundzüge der theoretischen Logik (Elementos de

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lógicateórica)de Hilberty Ackherman,donde se planteapor primeravez si los axiomasy las reglasde deducción de la lógicade primer orden bastanpara obtener todas las fórmulasverdaderas. También las conversacionescon Carnap y dos conferenciaspronunciadas por L. E.J. Brour,ver mismo año en Viena fueron determinantes. ese Este topólogo danés, completamente contrario a los planteamientos de Russelly Hilbert.representabaurraterceravía de escape de la crisisfinisecular fundamentos: intuicionismo, de para el el cuai la consistencia una teoríano erarazóndepesopara suponer de que existen entidades las que se refiere.Susseguidores las a creían que la mente humana sólo puede realizarrazonamientosfinitarios, por lo que no aceptabanmás demostraciones que las constructivas. Muchosteoremasdel álgebray el análisisse refierena la existencia de ciertoselementos(por ejemplo, las raícesde una ecuación o la forma diagonal de una matriz) y suelen probarsemostrando un absurdo que se produciría si no existiesen.Para los intuicionistas estasdemostracionesno eran válidas:había que indicar explícitamente cuál era la raíz o cómo se diagonalizala matriz. Cualquier uso del infinito estabaprohibido, y también el del principio de nocontradicción ,ri equivalenteal axioma del tercio excluso -(A -A), (A v -Á). Cuandoen el segundocapítulodemostramosque existen infinitos números primos, la clave del argumento consistíaen suponer que los únicosprimos eranpt,p2, . . . ,pn y construirel entero Z = pt 'pz' . .pn + 1, una unidadmayor que el productode todoslos p¡. Como Z no puede ser primo y compuesto a la vez, Z es primo o es compuesto;pero Z no es compuesto, que ninguno de los ya p¡ aparece en su descomposiciónfactorial, luego Z es primo. Un intuicionistanunca aceptaríaesta demostración,sino que trataría de encontrar un procedimiento que permita obtener el siguiente número primo a uno dado. Con tantas restricciones,los seguidores de esta corriente a menudo terminaban enunciando teoremas opuestosa los de la matemática clásica,como la inexistenciade funciones discontinuas,y el propio Brouwer tuvo que renunciar a la mayoría de su brillante obra anterior.

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Es posible rastrearlos primeros pasos de Gódel en el estudio de la lógica graciasa las fichas conservadasen los archivosde la biblioteca de la universidad,que indican que por esa época leyó a Frege, Schlick y Leibniz, además de los Principia Mathematicay un par de artículosde Skolem.No queda claro, sin embargo,qué le por condujo a interesarse la cuestiónde Ia completitud;tal vezfuera Hans Hahn, su director de tesis-al que luego agradeceen una nota il trtíctlcr quien sobre consejos ln cscríttn'rt este a pie de página t,nríos prlmeras páginasde su disertación le propuso el problerna.En las Gódel explica que el cálculo de primer orden será completo sólo si de de dedwírce losctxíonuts ilrcdío unasecuencín vilídd cada-fórrrutla puede l0r La completitud de una teoría relaciona ,le fonnnles. _finítn inlferencías la en dos conceptosen principioindependientes: demostrabilidad, y la validez,donde intervienela la que está implicada la sintaxis, semántica. Supongamosque, partienciode una estructura![, se construye una teoría A, basada en un conjunto E de axiomas.Se t"en dice que una proposiciónP es demostrable la teoría,y suele en escribirsef v P o t F P, si los axiomas pueden transformarse c + finito de pasos mediante las reglasde deducción P en un número a\ 2I permitidas.En cambio, para que P seaválidaen la estructura, F P, a :f debemos comprobar que todos los objetos a los que se refiereP ñ tienen en efecto esa propiedad.Así,la afirmación de que n3 - n es dMsible por seis sea cual sea n es válida en los númerosnaturales (} a (porque cualquier entero positivo que se escriba en esa forma, OJ en es por ejemplo, 24 o 7320, múltiplo de seis)y demostrable la Peano(ya que existe un argumentoque prueba que aritmética de es así). En una teoría consistente,todas las proposicionesdemostrables son también verdaderas(teoremode ualidez),pero el recíproco, como veremos enseguida,no tiene por qué ser cierto. Con su teorema de completitud, Gódel mostraráprecisamenteque en Ia tológica de primer orden ambos conceptosson intercambiables: y das las fórmulas demostrablesson válidas, cualquierproposición Esto permite sustituirla noción escurridiza válida es demostrable.
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nulo, con el producto usual ye = In.La teoría de grupos también nos proporciona un ejemplo de sistema incompleto ya que la fórmula Yx Yy(x+y = y*x), que expresa la conmutatividad de la operación *, es indecidible. En efecto, esta fórmula no puede ser un teorema de la teoría, porque en el grupo de las matrices invertibles de orden dos:

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x - ay(x *y = y *x) sea demos-:l trable. Pero esto es imposible, porque, interpretada en (2, + ), la fórmula alirma que la suma de números enteros no es conmutativa. La importancia de Ia segunda forma del teorema de completitud radica en que se demuestra así que el método para probar la consistencia de una teoría (la búsqueda de un rnodelo que satisfaga los axiomas) es correcto. Para ver que las dos formas son equivalentes, probaremos primero por reducción al absurdo que la primera implica la segunda. Supongamos que el conjunto de axiomas es consistente, pero que rrc admite ningún modelo, y sea B una fórmula cualquiera del lenguaie. Entonces,B A se verifica -B en todos los modelos de la teoría,luego es verdadera;así,I p B ¡- B y, por la primera for ma, I r B zr ^8.Por tanto, B y su negación serían demostrables en t, y la teoría no sería consistente,lo cual contradice la hipótesis de partida. Veamos ahora que la segunda forma implica la primera. En efecto, supongamos que existe una fórmula A verdadera, pero no demostrable. En ese caso, si añadimos -A a los axiomas; la teoría sigue siendo consistente. Por la segunda forma, existe al menos un modelo B para la extensión I [-A]; pero entonces en 6 seían verdaderas simultáneamente A v lo cual -4. es absurdo.
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de verdad por la de demostración, que es purarnente finitaria. En las primeras páginas de su tesis Gódel anuncia también la equivalencia lógica entre el teorema de completitud y el hecho de que todo sistema formal r:onsi.stente admita un mocleio. Recordemos que un modelo es una est^lctura -formada por un universo de objetos y por la interpretación del significado de las operaciones, relaciones y constantes del lenguaje- donde los axiomas se realizan. En la teoría de g ru p o s , p o r e j e mp l o , l a te rn a (G, * ,e) representarrn ccnj unto dotado de una operación interna *, asociativa, y tal que e es el elemento neutro y todos los miembros de G tienen simétrico. Es decir: Yx Yy Vz [(x *y) x z = x + (y + z)l V x (x x e = e * x = x ) Y x J x -t(x * x t= x-t * x= e)

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Así, dar un modelo ?I de la teoría de grupos significa encontrar un conjunto A, una operación xs eu€ interprete el significado de * y un elemento e1¡eue haga el papel de e, de modo que (A, xu €rr) , verifique los axiomas anteriores. por ejemplo, los números enteros

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con la suma ye = 0, o las matrices de orden n con determinante no

Sin duda, las ideas de Brouwer, que había mostrado enérgicamente su desacuerdo con que se pudieran construir modelos para todas las teorías consistentes, fueron un estímulo para la tesis de

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Gódel, aunque sigue siendo incierto cómo tuvo contacto con ellas. Pareceque no asistióa sus conferenciasen Viena,ya que, cuando en 1966la SociedadAmericana de Filosofía encargóun obituario, le Gódel declinó la invitación aduciendo que era deltoJoíncapaz, pues yísttt Brtntwer yez,en ryfi, en un viaje relámpago del s6lo hsbía s tmñ danésa Princeton.De todosmodos, él mismo era conscientede que su teorema de completitud suponíaun triunfo para el programa de Hilbeft,por lo que no iba a ser bien recibidopor los intuicionistas. Por eso, añadió una nota donde defendía el uso del principio del tercio exclusoy argumentabaque para Brouwer y su escuelael problema de la srrficiencia lógicadeberíaplantearseen otros términos. A menudo Gódel mostrabasu sorpresa ante el hecho de que nadie antes que él hubiera demostradoel teorema de completitud. En una carta a Hao Wang, escritaen 1967, reconoce que sus resultados podrían haberse deducido fácilmente de la obra de Skolern y añade: est6cegr.tüa loslógíctts d,- verus de es íntrígtrntt, pero creoqueIa explícncíón esdífcíl de encontrar: tlebe utiLr-fitbú la nctíruilqrsteno sc Ll de nológíca necesarítt hscíol0 mcfamcfernátíca métodos fnítnríos nruSt ntt 1 los extendídtt esü por época. distinción entre las visiones semánticasy La sintácticasa la que apuntábamosen el segundocapítulo no estaba clara para los primeros lógicos,y, aunque Fregey Russellya habían presentadocálculos deductivosparciales,no llegarona plantearse cuestionesmetamatemáticas. Tampocoestabanen condicionesde hacerlo porque entendían aún la lógica como una lengua universal que habla de todo y de la que resultaimposible salir,mientras que para responder a estaspreguntasera preciso mirar el cálculo deductivo desde arriba, desde un metalenguaje que hablara del lenguaje.Así, la proposición "en cualquier triángulo rectángulo,el cuadrado de Ia hipotenusaes igual a la suma de los cuadradosde los catetos"pertenecea las matemáticas, porque se refierea figuras geométricas,pero "hay muchas demostracionesdistintasdel teorema de Pitágoras" ya un enunciadometamatemático.En cierta es medida, la lógica sufrió un cambio con la introducción del metalenguaje análogaal conocimiento de la Tierra antes y después de

la obtención de las primeras imágenesdesde el espacio.Además, aunque Gódel distinguíaclaramentelas nociones de demostrabilidad yverdad, hastala publicación delartículode Tarskinadie había dado una definición matemática formal. No sólo eso: en respuesta cúnceptl objetít,o t,erdad tle maa un alumno, Gódel escribe que Ln1 rualrluier esfctl:a entlnc(s grLlnsusljíc0Lí11, rtchazdrst t,ísto cln temótíca 1,sttlío Aunque el significadode los conceptcltttth'tt c0nt0 crrr€flf€ stnrít\0. de tal tos semánticos, y como se usan al hablar,parecíaindiscutrble, muchos argumentoshabían conducido a paradojas.
Godel comenzó a trabajar en su tesisdoctoral a finales de 1928, y en julio del año siguiente la disertación ya había recibido elvisto bueno de sus dos superüsores, Hahn y Furtwángler. Todo apunta a que ni la muerte de su padre rri el ascenso del totalitarisnro que comenzaba a enrarecer la vida universitaria frenaron demasiado el trabajo de Gódel. El 6 de febrero de 1930 obtuvo oficialmente el título de doctor, pero esto no garantizaba un empleo, y tampoco la posibiliciad de comenzar una carrera académica como Priuatdozent. Para ello se requería tener la habilitación, es decir, realizar un trabajo de investigación de la mayor relevancia posible: Gódel eligió el segundo problema de la lista de Hilbert.
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La prueba del teorema de completitud Los resultados de la tesis doctoral de Gódel aparecieron por primera vez bajo el título de "Uber die Vollstándigkeit des Logikkalkülls" ("La suficiencia lógica de los axiomas del cálculo deductivo de primer orden") en el volurnen 37 de la revista Monatshefte für Mothematih und Physih. Tras una reüsión concienzuda, en la que había suprimido las reflexiones iniciales y añadido nuevas referencias bibliográficas, el artículo, de una brevedad extraordinaria, quedó üsto para sentencia a finales de octubre de 1929, aunque no se publicaría hasta septiembre del año siguiente. Mientras tanto, Gódel fue presentando su demostración en distintos círculos: el

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coloquio de Menger, en mayo, y la segunda ConferenciaInternade celebradaen cional sobre la Epistemología las CienciasExactas, en septiembre.Casia modo de abstract,Gódel comienKónigsberg za exponiendo el estatusquo del problema de la completitud: qn Conoes íen do,\Yhíteheo Russellh coflstr;i doInIógíca b ssbí d1 1In ícn contt ídentes nntemáf paníendo cabeza axíomns en cíertas scnrertcLts et, los a ile ,7 dúucíentlo l,arf ír deellas teorent¡s Lt lógktt Ia tnstsnrtfíca (es sínhncer tlclsign'tfrcsdo usrl deun nndo!urLltneilfaflrnal decít', de ios sínrboios) nlgunos príncípíos ínftrurch de cott , según formulctilos rodtt RespL;ctl il1nnerú procctler,platlttútlt.ítunetlístt, ú esta de se prccísíón. Itt ut¿stíón sí elsktenut axíotnnspríncí1,í05htfircncís de tle de 7 '1uclrcmos pilra ptlcstl cnhrz,t ntftcíente,decír, cu e s es sírealtnenf ebastit letltrcír cttdq ,,,ntíco,si ntns cs t(ore !ó5í;o-,,rle tnü tr, bíttt l"osihk ttt ytiisJr s(ttt(tttíLts yerdaderas quízA (7 nrtbíén demostrsbles ofros segun tyrc 1tríncípíos) an EstLl n0 ltusflo¡serderít,ndas el sístenta consíderndo. prc*fiIt¡l)ú ln encontrado t€sfue-srt1 Lfittl Jc j,ttr't l0sítít'11 el tlonúnío ltts_iórnnths cütectít,&, clecir, lta fitostrado tle lrccho deIn lógíca es se cada que fóryálítlasesígue lossxíotnas mul6 cttnectí1'a de presmtndos Príncípín en para domínío amplío M¡fhent'atícn. vo"nros Aquí nhacer núsno ltt rut ntos tle-iórtulas, ,nirr, psraldsdela lagícn prínrcrortlert. n de En efecto,lo que Gódel se proponedemostrares que (ntlLlflrffiLtproposición que Is verdadcrt la lógíco prhner,rrdtnesdemostrahle, ,!e dc apareceenunciadaen el artículocomo teoremaI. Paraello sigueun ingeniosorazonamientoen escaleradonde cada enunciadoacorta el camino hasta la prueba final. Gódel comienza considerandoel sistema axiomático de los Principio Mothematica -del que excluye el principio de asociatiüdad, pues Bernayshabía probado que era redundante-y formula de modo explícitoalgunasreglasde deducción que se usarán constantemente,como el modus ponens, que permite deducir B de las premisasA y A --+B, o la regla de sustitución, que afirma que si ?'(x) es un teorema de la teoría,también lo es el resultadode sustituirx por cualquier constanteen ?".Lue-

go, introduce algunosdetallestécnicossobren-tuplasde variables, como la validez de la fórmula:
V xr . . . YxnF( x1 . . . xn) A lxr . . . 1xr G ( xr . . . xr ) - - + lxr . . . axnF( x1. . . xn) A G ( x1. . . xn) -

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que, para una sola variable, permite formalizar razonamientos del estilo "si todos los libros anónimos tienen autor, y el Lozorillo lo escribió Alfonso de Valdés, entonces el Lazorillo tiene autcr y lo escribió Alfonso de Valdés". Después de estas consideraciones previas, Gódel argumenta que el teorema de completitud también se puede enunciar usando el concepto más general de satisfacción. Diremos que una fórmula es satisfactible si existe al menos un modelo en el que es verdadera. Análogamente, un conjunto I de fórmulas será satisfactible si y sólo si lo es cada una de sus fórrnulas. La idea de satisfacción extienCe a la dc verdad, ya que las sentencias verdaderas de una teoría son aquellas satisfactibles en todos sus rnodelos, pero hay proposiciones satisfactibles que no son verdaderas. por ejemplo, en la aritmética de Peano la afirmación "cualquier número es divisible por dos", que se escribe yxly(x = 2y), es satisfactible,pue.s se verifica en el modeio que toma como universo los números pa_ res, pero no es verdadera, ya que tres no es divisible por dos. por otra parte, una fórmulaA se dice refutable cuando su negación -A puede demostrarse en la teoría. Introduciendo los conceptos de sa_ tisfacción y refutación, el teorema de completitud es equivalente a: ll: Cada fórmula de la lógica de primer orden es o refu_ table o satisfactible (sobre un uniuerso infinito numeroble). Teorema

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Recíprocamente,sea A una fórmula de la lógica de primer orden: si A es verdadera, entoncesA es satisfactible;si, por el contrario, A es falsa, entonces -A es verdadera Y, Por el teorema I, -A es demostrable,luego A es refutable. A continuación, Gódel deñne una especieparticularde fórmrrlas, las llamadas K-fórmulas, fórmulas prenex (comienzan con un prefijo de cuantificadores),que carecen de variables libres individuales (todas ellas se ven afectadas por cuantificadores)y cuyo prefiio comienza con un V y termina con un :l' Por ejemplo, (x = x), = z YxYyaz (x = y ---'>= 0)es unaK-fórmula;no así(x x)v Gódel reduce el estudio de la donde no apareceil cuantificadores. completitud al caso de las K-fórmulas,ya que, tal y como afírma el Io o sotísJoctíble , tsnúíén es X-fórnnln esreJtrtttble tercer teorema, sí cada tanto, cualquierftinnula.;por bastacon mostrarque tcdas las K-fórmulas son satisfactibleso refutables.Para ello, se define el grado de una K-fórmula como el número de series de cuantificadoresuniversalesen su prefijo, separadosunos de otros por cuantificadores y existenciales; se procede por inducción sobre este grado. El teon de IV prueba el paso de in¿ucción'.si uda K-fórnruin grado es rema K-JórmrIn grndon + t lt¡ tantbíén escttda etrtlt',ces satíl¡ctíble0 fefírtcúl?, 'le Dada zr¡d una K-fórmula de grado n + 1, Gódel separalos primeros cuaniificadoresy construye dos fórmulas B y y tales que 7 es de 7r1 y gradon, y las fórmulasB <-+ y B ---) ú/sofi válidas.Porla hipótesis luegotambiénlo sonBy o de inducción,7es satisfactible refutable, a. zr1 Llegado este punto, sólo queda por probar que las K-fórmulas o de primer grado son satisfactibles refutables;esta propiedad se la más difícil del artículo' enuncia como teorema Vy es Ahora Í a representa cualquier K-fórmula de primer grado y A prefijo zr. partir de a, Gódel construyeuna sucesión{4,} de fórmulas libres de cuantificadores, y llama ltn dn = llxo llrr ' ' ' lxts an' En el teoremaVI demuestrapor inducción que, para cadan , es deducible 7Íu --)ltnan. Gódel introduce despuésuna de las principalesnovedades del trabaio: si hasta ese momento toda la prueba había sido

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formal, construye ahora un modero !, con los números naturares como dominio, para cada K-fórmula que no es refutable.por tanto, las K-fórrnulas que no son refutabresse verifican en ar menos un modelo y son satisfactibles. eueda dernostrada la quinta propoasí sición,y con ella rosteoremasI y II: Entonces tlnroquc sístcnn hace estú cl r. verdadernla,fórmula . Así na pues, este ft e es ett c&to sntírtctíbb, conloque h¡ fenniunlo l,rueba Insu,ficícncíaslí¡enn ,tx¡onins ln dc ,Jel ,ü ¡rribn itid.icnrlo. El artículocontieneaún muchos resultaclos interés. l9l5 de En Lówenhein había demostrado que si una fórmura es satisfactibre en un modelo cualquieraentoncestambiénes satisfactible un en modelo infinito numerabre,y Skorem habíagenerarizado esta propiedad a un conjunto arbitrario de fórmuias de primer orden. El teorema de Lówenheim-skorem deduceahora como corolario se de la demostraciónde Góder.se estudi4 además,cómo pocrría ampliarseel alcancede los resultados, añadiendo los seisaxiomas a considerados principiolas fórmulasx = x\ x =y ___+ al (Fx Fy). [,os teoremas vll y vil señaranque para ra rógicade primer-orden con identidad la situación es la misma: cada fórmula verdadera es demostrable.También podría generarizarse teorema de comer pletitud en otra dirección,considerando ahora conjuntosinfinitos numerables de fórmulas. En esta línea, el teorema IX afirma que todoconiunto íttfrníto mmrcrrtbk dcfórmu[as la lógftadepríntcr ordett o dt as satísfncfílsle o contíene sul,conjunto_finíto con-ftmcíónrefutnble. tm cryva es Este resultadose sigue inmediatamente del: Teorema Xz Para que un conjunto infinito numeroble I de fórmutas sea satisfactible es necesario y sufrciente que cada subconiunto ñnito de I seo satisfoctibte. que se conoce con el nombre de teorernade compacidacJ que y tambiénpuede enunciarse rasiguiente de forma:I tieneun moderosi y sólo si todos los subconjuntosfirritosde r tienenurr modelo. Finalmente, los últimos parrafos del artículo estándedicados a probar la independencia los ocho axiomasque sehanvenidoconsiderando. de


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Modelos no estándar de comTras la publicación de la obra de Gódel el teorema pletitudhasidoprobadodemuydistintasformas'hastaconvertir' diferentes se en uno de los resultados con más ciemostraciones una demostrade la lógica: en 1930Hilbert y Bernays ofrecieron presentó una prueción puramente sintáctica,y en 1949 Henkin que constituye ba más simple de la segunda forma dei teorema de lcs la base de las demostracionesactuales de !a suficiencia en todas las deaxiomas. En cualquier caso, las ideas empleadas de modelos y de mostraciones constituyenlos pilares de la teoría más imgran pane de Ia lógica actual' Una de las consecuencias primeros modeportantes derivadas de él es la aparición de los que si una los no estándar. El teorema de completituC asegura en el que los axioteoría es consistenteentoncesexisteun modelo tiene mas se verifican, pero nada dice sobre qué características mucho tiempo se ese mocielo ni sobre cómo construirlo' Durante de pensó que la teoría caracterizaía unívocamente ia estructura seían isosus modelos; dicho de otro modo, todos los modelos por medio de remorfos, es decir, si tratáramos de capturarlos tendría una sola laciones de equivalencia, el conlunto cociente clase. Sin embargo,en un artículode 1933,"Sobrela imposibilidad mediante de una caracterizacióncompleta de la serie numérica Skolem consun conjunto finito de axiomas", el lógico noruego al consitruyó un modelo para la aritmética que no era isomorfo a partir de entonderado hasta la fecha. Tuüeron que distinguirse'

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que incluye los axiomas de Peano. Ahora consideraremos la lis_ = O , At , - i = s0, , 42, - i = ssQ . . . donde i es ta ampl i ada conA6, -i una nueva constante y s representa la función sucesor. para cada subconjunto finito, todas las fórmulas Ar se satisfacen, y también las que hemos añadido, sin más que considerar i = n, donde n es un número natural tal que la fórmula - 5n+t)6 no aparece -i en el subconjunto. Por tanto, si aplicamos el teorema de compa_ cidad, todas las fónnulas de la lista son satisfactibles simultáneamente, y hemcs construido un modelo !t- para el que son váii_ das todas las afirmaciones que puedan hacerse sobre los números naturales, pero que no es isomorfo al clásico, plres, al ser distinta de todos, la constante i no puede ser ningún número natural finito. Otra versión del teorema de Lówenhein-Skolem afirma que si una teoría t tiene al menos un modelo lnfinito !I. entonces tiene moclelos infinitos de cualquier cardinal y, por tanto, no isomorfos a 1I. Así, ninguna teoría infinita puede ser categórica. Siguiendo el ejemplo de Skolem, en 1960Abraham Robinson decidió utilizar los procedimientos de la teoría de modelos para construir un modelo no estándar de los números reales en el que, en lugar de añadir constantes mayores que todas las demás, se extendía el sistema con cantidades infinitamente pequeñas. De esta forma se daba por fin sentido matemático preciso a la,s nociones intuitivas sobre las que Leibniz había fundado el cálculo diferencial casi trescienros años antes, pues nunca llegó a precisar qué eran y cómo debían manejarse los infinitésimos. En el marco del anátisis no estándar, algunas pruebas y definiciones resultan mucho más sencillas. Así, de la idea de continuidad uniforme de una función real, que nor_ malmente se formula como f es uniformemente continua si y sólo si para todo e > 0 existe un ó > 0 tal que siempre que lx -yl < d se tenga lf(x) - f9)l < e, resulta ahora: f es uniformemente continua si ysól o si para t odoxey t ales euex r y se t iene f ( x) = / ( y) , donde x ^, y significa que los números r e y difieren sólo en una cantidad infinitamente pequeña.
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En marzo de 1973Robinson, con el que Gódel había mantenido abundante correspondencia,dio una charla sobre el análisis no estándar en el Instituto de EstudiosAvanzados.En el coloquio a posterior,Gódel hizo una declaración,ingenuay entusiasta partes iguales,que merece la pena transcribir: ítt l N't.oT arínsenqlnr ú t hed to quemep srrceilxLry ryar fü1tq úLuque r tst Roltínson, s mencionado el prafesor par no hay sídoexplítítcrntente pruebo's símp!íJtcnfrecLrcfiteffifitrlns no cyte annlísís est,indar el sttber, profundas. de shto elementnl*, tnntbíén revLlttdos de no sólo tettremns *tentlíd'tcttrsídcrncíón errónn1t debtríqírnpe'\írIn fsra 1...1. situacíófi o dc no ,lel m(tlísís estíudsrcü1,0ut'tl especíe extrat'aganda modnde Mús bíenhn¡ de alejada ln verdad. Nnda n'titferníttíros. mas Ios lógi;os efl u el no pñrs buenns razL)fies cÍ(erqtre análkís estúntlnr, unaversíÓn el otr¡,será anílkísdel{uturo" pues delns *la {Jnsrazón sínplíf,cacíón mencíottsds pruebas, la S,a ct'¡tt' todnía mcts atra rszór¡, el descubrimíefil. shnplíficnción-t'adlíta nímeros tt¡tttrales conlos empíezfi Ia esla tíncenle, síguíentc:trítn'tétíca con del nuntéríco los sucesivrt sístema la nrcdísnte ntnplíacíón y procede completa' efc. írrqcíofinles, Perl elpaso negath:os, rncíonales, níuneros de Ia reales, saber, íntrodttccíón a de despuis losnún'reros ilatLu'al ffffile onútido. Píensa enlossíglos qtrc si;nplemente hasído ínfnítesíntales, Ios exfruñoen It hístorís con"ttt stu'tltunenfe alg6 consíderará se t,enídertts se teotía exacta losínfinítesínales de que dt losncttertátícns Ltprímera dferettciol. del delaín,-eniíón cálcilo tlfi0s despvLés descrr,-tllssetrescíffitús riercalgo ,ircunstauin ¡:t qtrc extraña ínclínadocrser esfa Me síento ryte (ü1 ctfrsexfrnñg a de reJerente nismttlapso tienryo, ,tl 1:ir -:ítu¡.cíó¡t el que tales probletnas como de Femtat, pueden de el saber, hecho que cñrecerl elemental, todsvía de en ser Jbrmulados díezsígnos arítmétíca sído de años después haber planteados. trescíentos desolucíón Qtízúlc' delhecho quq en de sea mencíonada engrüxparteresponsafsl¿ omísíón Ia absfrnctas, de desarroLlo Insmaternátícas cttn comparacíón el enorme nuy clmplícadls quedado atrós' ha numérícos de solucíón problemas
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Hacia 1930 la situación del programa de Hilbert daba razones para la esperanza: el primer requisito, formalizar la matemática, parecía haberse completado con éxito en los Principia, y varios lógicos trataban de demostrar la consistencia de los sistemas formales clásicos, comenzando por la aritmética. Aunque en la introducción a su tesis doctoral Gódel ya había sugerido la existencia de sentencías t,erdnder¡s no pueden derívados el,sísfemd que ser en consíderndo, objetisu poner fin al sueño de Hilbert, sino probar la validez del vo no era prograrna con un resultado en la misma línea del teorema de completitud. Sin embargo, el espíritu intelech-rai de la época apuntaba en otra dirección: se había. demostrado que es imposible dibujar un mapa perfecto de la Tierra, ya que "dos superficies isométricas tienen la misma curvatura de Gauss", y Heisenberg acababa de establecer un nuevo límite para la ciencia con el principio de indeterminación, según el cual no se puede medir al mismo tiempo y con idéntica exactitud la posición y la velocidad de los electrones. Con sus teoremas, Gódel pondrá a la vista de todos las limitaciones intrínsecas del método axiomático: en cualquier sistema formal
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que incorpore suficiente aritmética elemental hay sentencias verdaderas que no son demostrables (primer teoremo de incompletitud), y la solución no consiste en añadir esas sentencias como axiomas, porque entonces aparecen otras nuevas. Además, la consistencia de esos sistemas no puede probarse dentro de ellos mismos, es decir, "la aritmética es consistente" es un ejemplo de este tipo de proposiciones indecidibles (segundo teorema de incompletitud). El 26 de agosto de 1930, Gódel, Carnap, Feigl y Waismann se reunieron en el café Reichsrat para comentar algunos detalles de la Conferencia sobre la Epistemología de las Ciencias Exactas en la que todos tenían pensado intervenir la semana siguiente; pero enseguida ei tema de la conversación se desplazó hacia los descubrimientos de Gódel, cuyo alcarrce Carnap no logró entender al principio. El encuentro, organizado por la Gesellschoft für empirische Philosophie, una sociedad alemana que colaboraba habitualmente con el Círculo de Viena, tuvo lugar entre el 5 y el 7 de septiembre en Kónigsberg, la ciudad de los siete puentes, donde Euler había desarrollado la teoría de grafos y Kant había fijado los límites de competencia de la razón pura dos siglos antes. La conferencia se inauguró con tres sesiones que presentaban las corrientes lógicas más importantes del momento: el logicismo, a cargo de Carnap, el intuicionismo, por Arend Heyting, y el formalismo, de manos de Von Neumann. Al día siguiente, entre las tres y las tres y veinte de Ia tarde, Gódel expuso un breve resumen de su teorema de completitud, y el domingo 7 de septiembre se cerró el congreso con una mesa redonda en la que se retomaron varias de las cuestiones tratadas durante las primeras ponencias, en especial, hasta qué punto se había conseguido dar respuesta a la crisis de fundamentos de las matemáticas. Sólo al final, con esa mezcla de conücción y cautela yerdatan suya, Gódel anunció quepuedendarseelern?tlos proposícíones de

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Este golpe de efecto, similar al que suelen reservarnos los finales de los cuentos, pilló tan de sorpresa a los asistentes que apenas hubo discusión, y en las actas del encuentro ni siquiera aparecen recogidos los comentarios de Gódel. El único que mostró mucho interés fue John von Neumann, que, "con su legendaria rapidez mental", le pidió más detalles sobre la demostración una vez terminada la conferencia y aprovechó para comentar con él algunas de sus reservas ante los criterios de consistencia enunciados por su maestro Hilbert. Más adelante, el 20 de noüembre, Von Neumann

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derasporcontenído, su peroíndemostrsbles en sístemafonnol mntemíÉícas el delas clásícas;aunque queno había parece descubierto todavía segundo el
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le escribirá contándole cómo ha descubierto que en un sistema consistente es posibie transformar en una contradicción cualquier prueba de la indecidibilidad de la fórmula 0 = l, y se ofrece a explicarle sus resultados cuando se publiquen. Sin embargo, tres días antes Gódel había enviado el manuscrito "Uber formal unentscheidbare Sátze der Principia Mathemotica und verwandter Systeme" ("Sobre proposiciones formalmente indecidibles en Principia L'lathematiccy sistemas afines"), donde aparecía ya el segundo teorema de incompletitud, al Moncttshefte für Mathematih und Physik. "Puesto que has probado la indemostrabilidad de la consistencia como continuación natural de ius resultados anteriores, no publicaré nada al respecto" -responde John von Neumann al enterarse de la noticia. Restrltaría natural que Von Neumann, con su síndrome de primero de Ia ciase,se hubiera enfurecido ante la intromisión de Gódel en sus investigaciones,pero el matemático húngaro lo tenía en alta esiima. Tanto es así que en mitad de un curso en la Universidad de Berlín anunció que acababa de "recibir un artículo en el que un joven matemático vienés mostraba que los objetivos que Hilbert tenía en mente eran irrealizables",y eligió los teoremas de incompletitud, en lugar de sus propios resultados, como tema de las conferencias de P r i n c e to nd e 1 9 3 1 . Fue allí donde Stephen Kleene, uno de los lógicos que mejor conocieron la obra de Gódel, oyó hablar por primera vez sobre los teoremas de incompletitud: "Un día de otoño de 1931, el conferenciante en el coloquio matemático de Prirrceton era John .¡on Neumann. En lugar de hablar de su trabajo, que era abundante, comentó los resultados del artículo de Gódel, que acababa de safir publicado en el Monatshefte, pero en el que aún no habíamos reparado ni Church ni nosotros, sus alumnos [...]. Tras el coloquio, el curso de Church continuó como hasta entonces, centrado en su sistema formal, pero al mismo tiempo los alumnos nos leímos el artículo, que a mí me abrió todo un mundo nuevo de ideas y pers-

pectivas fascinantes. La impresión que me causó fue tanto mayor debido a la concisión y sagacidad del enfoque de Gódel". Además, aVon Neumann le gustaba contar que, durante el tiempo en el que había tratado de demostrar la consistencia de las matemáticas clásicas usando métodos finitarios, aunque no se había percatado, como Gódel, de las dificultades a la hora de formalizar el concepto de verdad, sí había obtenido algunos resultadosparciales positivos que lo llevaron a trabajar ininterrumpidamente. Una noche, soñó que había superado el último escollo, se levantó sobresaltado y pensó en el problema hasta el día siguiente, pero, a la hora de acostarse, quedabatr todavía cabos por atar. Esa noche soñó de nuevo que había descubierto la solución, pero, al tratar de redactarla, encorrtró otro fallo en los argumentos y decidió dedicarse a otros asuntos. "iQué suerle tuvieron las matemáticas de que yo no soñase nada la tercera nochel". También David Hilbert se encontraba en Kónigsberg, aunque no en Ia Conferencia sobre la Epistemología de las Ciencias Exactas, sino en un encuentro de la Sociedad de Físicos y Científicos Alemanes, que lo había invitado a pronunciar su charla "La lógica y la comprensión de la naturaleza", justo el día después del anuncio de Gódel. Aunque Hilbert y él nunca llegaron a entablar conversación, es muy posible que Gódel se encontrara entre el público que escuchó a Hilbert proclamar que no existen problemas irresolubles. Sólo una semana más tarde, cuando se enteró de lo que podríamos llamar, en clave de novela policíaca, los sucesos de Kónigsberg, Hilbert le pidió una copia del borrador del artículo a través de Paul Bernays, con el que solía colaborar. Tras su desconcierto inicial, pronto aceptó la demostración de Gódel, en la que sólo encontraba argumerrtos impecables desde un punto de üsta lógico. De hecho, fueron Hilbert y Bernays quienes dieron la primera prueba completa del segundo teorema de incompletitud, que en el artículo de Gódel sófo se esbozaba, a la espera de una segunda parte fu proxitn;t que úp(trí(.íó11, nunca llegó a escribir. No deja de ser paradójico que
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fuese el propio Hilbert quien completara el teorema que ponía en serias dudas su trabajo de veinticinco años. Entre enero y mayo de 1931, Hilbert estudió con detalle la demostración, que Carrrap seguía considerando "nluy difícil de entender". Para salvar lo que quedaba en pie de su programa, Hilbert introdujo algunas innovaciones técnicas, como la r..,-regla, que, para cualquier fórmula F sin cuantificadores, permite deducir Y xF(x) si se han probado F(0), F ( 1) , F (2 ),... As í, l a p ro p o s i c i ó n indeci di bl e construi da por Gódel se volúa automáticamente demostrable y, al extender la ¿d-regla a todas las fórmulas con una sola variable, los teoremas del sisterna formal correspondían biunívocamente a las sentencias verdaderas en los modelos estándar. Era, pese a sus ventajas, un principio opuesto deraíz al carácter finitario de las demostraciones de Hilbert.

Del teorema de validez al de incompletitud Los griegos habían descubierto ya que una proposición demostrable en una teoría es autonráticamente verdadera en la estructura sobre la que ésta se construye. Este resultado, escrito en el lenguaje de la lógica moderna, se conoce con el nombre de teorema de validez:

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Teorema de validez Si I es un teorema de Ia teoría t. entonces 7 es verdadero en todos Ios modelos de !.

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Aunque la prueba se realiza por inducción sobre la longitud de El l5 de enero Gódel habló sobre sus resultados en el Círculo de Viena, donde sus amigos le hicieron algunas objeciones relatir¡asa la autorreferencia que solventó en pocas palabras con su brillantez habitual. Una semana más tarde presentó los teoremas de incompletitud en el coloquio de Menger, aunque éste se encontraba en Houston, como profesor inütado del Rice Institute. Durante su ausencia, Menger había dejado a Georg Nóbeling a cargo de las reuniones: cuando su sustituto le escriL¡iópara informarle sobre la intervención de Gódel ("Algunos resultados rnetamatemáticos sobre completitud y consistencia"), Menger interrumpió sus clases de teoría de la dimensión para resumir parte de la solución de Gódel al segundo problema de Hilbert. Al darle la enhorabuena, Menger le proponía también un problema relativo al cálculo proposicional, que constituye el germen de "Una propiedad de los modelos del cálculo conectivo". El 25 de marzo de 1931 Gódel recibió las primeras copias del artículo más famoso de la historia de la lógica: veinte años después Von Neumann seguiría recordando aquel momento como "un hito que podrá diüsarse desde remotas distancias en el espacio y en el tiempo". las deducciones, es posible dar una idea informal de su significado: si I es un teorema de la teoría I, entonces existe una demostración de ?', es decir, una sucesión finita de fói'mulas cuyo último elemento es la propia 7. Vamos recorriéndoia fórmula a fórmula: cada una de ellas podrá ser un axioma u obtenerse de las anteriores mediante ciertas reglas de deducción. Sea A¡ la fórmula que encontramos en el iésimo paso. Si A¡ es un axioma, entonces es verdadera de acuerdo con la definición de los modelos de una teoría; si, por el contrario, A¡ se ha deducido de las l- I fórmulas anteriores, basta con observar que las reglas de inferencia están bien construidas sólo si la conclusión es cierta siempre que lo sean todas las premisas. El teorema de validez establece la implicación err el sentido de izquierda a derecha, pues, dado un teorema de la teoría, podemos asegurarnos de que será válido en todos sus modelos. La pregunta surge ahora de forma natural: Zes el recíproco cierto?, es decir, dada una proposición que sabemos verdadera en la estructura \li, Zserá necesariamente un ieorema de la teoría t? Para ilustrar el significado de esta cuestión, Dawson imagina en Logícal Dilemmas dos tablas infinitas que recogen todas las fórmulas
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F¡(y) con su interpretación en los sucesivos nún'reros naturales: en la primera, escribiremos una D en la casilla (m,n) si es posible demostrar F^(n) y una / en caso contrario; en la segunda tabla pondremos un 1 en la posición correspondiente si F^(n) es verdadera y un 0 si es falsa. Así, cada vez que aparezca una D en la primera tabla encontraremos un 1 en la segunda, pero, Zse corresponden todos los 1 de la segunda tabla con una D de la primera? De ser así, se obtendría una equivalencia perfecta entre la propiedad sintáctica de scr demostro,ble y la propiedad semántica de ser uerdadero, análoga a la que Gódel ya había probado pai'a la lógica Cc primer orden en su teorem¿r de completitud, y existiría un algoritmo capaz de demostrar cualquier afirrnación verdadera. Pero nada es tan sencillo en la isla de las verdades matemáticas: Gódel construyó una fórrnula verdadera (l), pero indemostrable (/j. Es incorrecto imaginar el teorema de incompletitud como un resultado contradictorio con el de completitud, pues ambos se refieren a distintas cosas: en un sentido semántico, la palabra completo significa capaz de demostrar todo lo que es válido, mientras que, desde un punto de üsta sintáctico, completo quiere decir capaz de probar o refutar cada sentencia de Ia teoría. Así, en 1929 . Gódel demostró que la lógica de primer orden era completa en el primer sentido, es decir, que todas las fórmulas verdaderas son demostrables y, al año siguiente, obtuvo una prueba de que la aritmética (y cualquier sistema formal en el que puedan introducirse los números naturales) es incompleta en el sentido sintáctico. De todos n¡odos, Gódel no corría el riesgo de caer en esta ambigüedad porque las dos interpretaciones se distinguen en alemán con los términos uollstiindig, que en el capítulo anterior algunas veces hemos traducido por suficiente,y entscheidungsdefinit, formado a partir del verbo decidir. Es precisamente esta segunda idea la que Gódel usa en la introducción a su artículo "Sobre proposiciones formalmente indecidibles en los Principia Mathematica y sistemas afines":

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Como bíen es sshido, y,rogreso mstematícahncía mtryor el cleln una exactítud conducídolnfonnnlizacíón exteilsls ha a dc donúníos lo de mísma, tll modo lnscleduccít¡nes llevnrse deacuerdo que pucden acsbo 'le cL)n uilL1s reglas poctts ntecánícns. sísfenas Los másamplíos -fornales construidos la feúa st¡nelsístemq icrs hast,t dc ftincipia Mathematica tuíotnúf tleconjlurtos Zermelo-Fr,tcnkel íca (desat.rolla,la de 7 ltr teorín ttberíormentc J. v0t1 l,luuncmn) . l(1r Esttts sísretlns tail extens()s, toaos t:téiodos dnnrtlos s0n los ,l¿ ryrc trttrífutmplemlos cndínen ln nafantí;tttit rlen e lny pue ur-fornttlízrtdos en dlos,esolccír, rducídosa x{110s ct:rít¡nttts ,le li\cLs ) rtglas ínJcrenci,t. Esnatural, tiittflt, etnítírltt cttnieturr.tqtte de *os axíotnos rcglo: l,0r 7 ínfercncía ntltcíentc: dctidír son psrtt toldslLls úrcstílfles nnttenítticds 'le qLrc puülLm srJtwnulodts díchos en sístenbls. Ioryte Et.t sígie tnuestrLl se queesfl 110 t1sí, tyte,en ktsdossístenas $ síno citttdos problunrrs hrg, rcltttít'ttttttttt¿ sínrplts ltt fcorí¡or¡.\íuaría los dt fu níunerts uLrturLl¡as qLt( 110 serdeJucídos itpfit'tird( los l¡¡rr,rt. Esttt sítuacíón resíJc no lty¡s/,c'¡1 o m Inesptcínl nsttmlezn delos sístcnms cstnblecitlos, ifteLtiettLl síill) a LuhT (+ nnt¡lísínn clase sístcntas_fbrntlcs que íncltg,¿¡¡, le enlos s,: efi plrtiLulLtr, a todos ar1utllos xrryan adícíón un ni.tnero que por dc f,níto,leLlxílmíts, r -D nryoniendo ninguna que proltosícíón-fttlsa detnctstrnble t írtud = se t0rt;e por dt:Ios axíontts ¡nndít\os.
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Gódelcomienzadescribiendo sistema el formalP considerado en la demostración, que se obtiene a partir de la teoríasimple de tipos de los PrincipiaMothemoticc, tomando los núnrerosnaturales como elementosde tipo I y añadiendolos axiomasde Peano; se trata, pues, de un sistema interpretado,en el que cada fórmula, aciemásde ser una cadena de símbolosabstractos,expresaalguna propiedad (verdaderao falsa) sobre los números naturales. Los primitivosdel sistemaP son 0, s (el siguientede), (no), signos v (o), I (existe), - y los paréntesis de apertura y cierre, además de variables de tipo I (numéricas), de tipo 2 (sentenciales), que expresanrelacionesentre los números naturales,y de tipo 3 (predicativas),que son clasesde variablesde tipo 2. A lo largo de este capítulo he introducido ligerasmodificacionesen las técnicasem-

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pleadas por Gódel en su artículo de 1931con el fin de presentar sus resultados con la mayor ciaridad posible. Por eiemplo, él no considera primitivo el cuantificador existencial, sino el universal, que representa por fI. El predicado de igualdad se puede definir en función de los otros símbolos: ¡ = / €s una abreviatura de la fórmula (-A(x) v A(y)), dondeA es unavariable de tipo 2. He optado lA también por modernizar la notación de algunas de las relaciones recursivas:así, escribiremos Gen (x, y) en lugar de x Geny' A continuación se formalizan los a-riomas segundo, cuarto y quinto de Peano y se establece la validez de cualquier fórmula que resulte de sustituir X, Y, Z por otras fórmulas en las reglas de deducción:

mente por las incongruencias a las que podía conducir. pero Gódel consigue alejarse de ellas, sustituyendo la noción de verdad por la pw'amenftjormrtl \' fi'nrc\rc', tlébílde indecidibilidad: sin riesgo de tn,is contradicciones, la afirmación sq, htdentostrttúl¿ verdadera y, por es tanto, indecidible, con lo que conüerte a P en un sistema formal incompleto.

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Los números de Gódel En su cuento "La Biblioteca de Babel", Borges imaginó una biblioteca, aparentemente tan infinita como el Universo, cuya ley interna había descubierto un genio del pasado;

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XvX-:X;

X--+XvY,
"Este pensador observó que todos los libros, por diversos que sean, constan de elementos iguales: el espacio, el punto, la conra, las veintidós letras del alfabeto. De esas premisas incontrovertibles dedujo que la Biblioteca es total y que sus anaqueles registrantodas las posibies combinaciones de los veintitantos símbolos ortográficos (número, aunque vastísimo, no infinito) o sea todo lo que es dable expresar: en todos los idiomas. Todo: la historia minuciosa del por_ venir, el catálogo fiel de la Biblioteca, miles y miles de catálogos falsos,la demostración de la falacia de esos catálogos,la demostra_ ción de la falacia del catálogo verdadero, la relación verídica de tu muerte, Ia versión de cada libro a todas las lenguas, el ti.atadoque Beda pudo escribir (y no escribió) sobre Ia mitología de los sajones, los libros perdidos de Tácito".

X v Y --.¡l' v X'. (X --+Y) --+(Z v X'-+ Z v Y')
En segundo lugar, Gódel introduce un método para codificar los objetos formales del sistema P que permite asignar a cada sucesión de íórmulas un número natural, su número de Gódel, y, recíprocamente, decidir si un número dado es la codificación de alguna fórmula. Gracias a esta ingeniosa idea, todas las afirmaciones metamatemáticas tienen un correlato numérico: por ejemplo, la propiedad de que B sea una subfórrnula de A se convierte en una cierta relación en'rrelos números de Gódel de A y B, que bien podría ser que uno diüda al otro. En particular, pueden "expresarse numéricamente" propiedades tan importantes como la de ser un axioma, la negación de una sentencia o una fórmula deducible. Apoyándose en estas técnicas y en la paradoja del mentiroso, Gódel se dio cuenta de que no es posible expresar la verdad y la demostrabilidad en un mismo lenguaie. El problema de la autorreferencia ya había sido explorado por otros miembros del Círculo de Viena (Carnap recuerda en su autobiografía intelectual que solía discutir con Gódel sobre estos temas) preocupados fundamental-

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En un sentido muy general, un alfabeto es un conjunto de signos que se combinan el mismo símbolo puede en ristras de tamaño ocupar posiciones arbitrario

finito donde
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distintas y repetirse.

Si consideramos exactamente

un alfabeto de veinticinco

símbolos y cadenas de posibles es

n signos, el número

de combinaciones

25n. Dado un lenguaje l, gódelizorlo

significa asignar un número a

cada uno de los símbolos de su alfabeto, de tal modo que podamos

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codificar más adelante una hilera arbitrariade símbolos,por ejemplo, la del tratado de mitología sajona que Beda pudo escribir.En términos precisos,se trata de encontrar una aplicacióng : I --+\ prcpiedades: con las siguientes

Por su parte, a las variables de tipo n les corresponden números primos mayores que 15 elevados a la potencia enésima, es decir, 77, 19, 23 para las variables numéricas x, !, Zi 172,792,232 para las variables sentenciales A, B, C;y 173,193,233 para las predicativas R Q, R. Por tanto, es posible descomponer cada fórmula en sus signos elementales, calcular el número de Gódel de cada uno de

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ellos y componer, mediante ciertas operaciones, su gódelización. Para una fórmula con n signos elementales de números de Gódel trtt,rrtz , . . . , f ln, G ódel pr opone m ult iplicar los n pr im er os núm er os primos elevados al m¡ correspondiente. Para codificar una demostración es suficiente con obtener la gódelizoción de cada una de sus fórmulas y hacer el prcducto de los resultados. Por eiemplo, el segundo axioma de Peano, por el que "cero no es el sucesor de ningún número", queda: g(-l x(sx= o) ) = 2s x3e x5r 7 x 7¡ 3x 113 1317 lTr r x 19rx23's x x
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los números de Gddelg(x) Vg0) son también distintos' 2) g es computable: para cualquier cadena de símbolos se puede calcular en un núniero flnito de pasos su número de Gódel. 3) Ei recorrid<; de g es decidiblc: dado un número natural n, es posible determinar si existe o no alguna hilera de sÍgnos ciel lenguaje cuyo número de Gódel sea n. Además, si n pedenece a g(tl), podemos escribir la cadena de símbolos que gódelizo.

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En el marco de la lógica, las gódelizaciones proporcionan metodos numéricos de represeniación de fórmulas, igual que las jugadas de ajedrez pueden codificarse mediante un sistema de letras y números, de forma que "CfS Ah4" contenga toda la información relevante sobre el movimiento del caballo que se encontraba en la casilla f5 para comerse al alfil de la h4. Para demostrar los teoremas de incompletitud, Gódel introduio la primera gódelización cle la historia -o, tal vez, la segunda-, en lo que constituye a juicio de muchos el sistema de representación más importante después de la geornetría analítica de Descartes, que hizo corresponder pares ordenados de números reales a los puntos del plano, y ciertas ecuaciones algebraicas a las figuras gecnétricas. En su artículo, Gódel asigna primero números impares del uno al quince a los símbolos primitivos del sistemaP:

Llegado este puntc, tal vez el lector se pregunte por qué en el sistema de numeración de Gódel no aparecen signos bien conocidos como la conjunción, el condicional o el cuantificador universal.La respuesta es que estos símbolos son sólo abreviaturas informales, que en la metateoría se pueden definir en función de la negación, fa disyunción y el existe; de hecho, la gódelización propuesta por Gódel contiene más signos de los estrictamente necesarios pues los paréntesis pueden suprimirse, como demuestra el teorema de lectura única. Veamos algunos ejemplos:

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*19r s S (A n B) = g( - ( - , 4 v - B) ) =2sx- 3r 3*55"7t 22 x117x 13st 17r s2 g(A B) = g( ( - A) v B) =213 xTisx l1z* 13r d "3sr . 5172 = 25x3e x 5r 7x 7r 3 11s 13¡ 72 lTr s g(v xA) = g( - lx( - A) ) x x x Como apuntábamos en el primer capítulo, para construir su lingua generalis, Leibniz había propuesto resumir todos los pensamientos en un puñado de ideas primitivas, a las que fuese posible

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asignar coracteres para formar a partir de ellos los caracteres de

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las nociones deúvadas. En efecto, si hiciéramos corresponder a cada idea simple un número primo, los pensamientos compuestos podrían obtenerse como producto de los números primos de sus ideas componentes, y todas las verdades conceptuales quedarían representadas por verdades aritméticas. En particular, el estudio de las relacionessujeto-predicadose reduciría a comprobar si el carácter del sujeto es múltipTci¡l(ffiUIl]gro del predicado. La anaiogíadel programa leibnizano con los métodos de Gódel es demasiado fuerte como para considerarla fruto del azar; más bien, durante sus primeros años en viena, en los que asistióa los seminarios de historia de Ia filosofía del profesor Gomperz, Gódel habúa leído los manuscritos inéditos det filósofo alemán, editados por Louis Couturat en 1903.A su modo, también Leibniz se planteaba la cuestión de cómo reconstruir la idea que representa un carácter dado. Como todos los números naturales se descomponen de rnanera única como producto de primos, en su caso era suficiente con obtener dicha descomposicióny buscar en la enciclopediade ideas primitivas los pensamientos correspondientes a los factores. Sin embargo, sólo una porción restringidade los números naturales son números de Gódel; por eso se hace necesariodescribirun algoritmo que permita decidir si un número N eslagódelización de una fórmula o no, es decir, un procedimiento automático que, tras un número finito de pasos, concluya si existe alguna fórmula con número de Gódel /V. En el test anterior,despuésCe las etapasmarcadascon un asterisco, es posible concluir que N es un número de GÓdel,mientras que, si encontramos una exciamáción,fú no se corresponde con ningunafórmula de P. Portanto, el algoritmo puede llevarsea cabo en un número finito de pasos, que pueden acotarse a priori en función del valor de /ú.Apoyándoseen ideas similares, Gódel introduce una digresiónde variaspáginaspara definir las funcionesrecursivas primitivas, que, aunque ya habían sido utilizadas antes por Dedekind, Skolem y Hilbert, nadie había definido aún explícitamente. En general,los métodos recursivospermiten reducir el cálculo de

/(n) al de ciertos f(n¡), donde todos los n¡ son estrictamente menores que n; así,es posible ir descendiendo hasta encontrar un caso base,por ejemplo, /(0) o f(l), de valor conocido.Algunasde las relaciones recurrentesmás conocidasson la que permite calcularel factorial de un númeÍo, o Fn = Fn-t * Fn-2, que, tomando Fo = Fr = I , define la sucesión Fibonaccil,1,2,3, 5, 8, l3i;**"**' de
a*=.*,*,'_

Las funciones recursivasprimitivas se obtienen a partir de ciertas funcionesti'iüalespor composicióny recursión,y "tienen la importante propiedad de que, para un conjunto dado de argumentos, el valor de la función puede computarsernedianteun procedimiento nnito". En 1742Goldbachplanteó a Eulerla preguntade si todos

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Ios números pares mayores que dos pueden escribirse como suma de dos primos. Los primeros casos se estudian fácilmente (4 = 2+2, 6 = 3 + 3 ,8 = 3 + 5 , 1 0 = 3 + 7 ,...), pero el probl ema si gue estando abierio casi tres siglos después. Llamando números de Goldbach a los pares para los que la conjetura es cierta y considerando la función f(n) = I si n es un número de Goldbachy f (n) = 0 en caso contrario, la cuestión podría plantearse en otros términos: debe ser f (2n) = I para todo n > 2. Fijado un número par cualquiera, es posible decidir en un núrrrero finito de pasos si es un número de Goldbach: para elio basta con considerar todos los pares de números prirnos (p¡,q¡), con p¡ I e¡, y calcular p¡ + e¡.En caso de que ninguna de estas sumas coincidiese con el número dado, la conjetura resultaría falsa y habríamos encontrado un conrraejemplo; si, por el contrario, alguno de los p¡ + e¡es n, hemos obtenido una descomposición posil--le. Por snpuesto, esto no nos acerca a la solución real del problema, pero hace más probable que ésta sea positiva y es una fuente de confianza. En trabajos posteriores, Góciel se referiría a las cuestiones cie esta naturaleza precisamente como de Como cabe esperar, otra vez las cosas no Irrtthlemns típo Cloldbac"li. son tan fáciles como parecen: Ia mayoría de los problemas no son de tipo Goldbach. Así, resulta imposible diseñar un algoritmo que busque un contraejemplo para la conjetura Ce los primos gemelos, según la cual existen infinitos números primos p tales que p + 2 es también primo.

radica en que, puesto que cada fórmula de P lleva asociada unívocamente un número de Gódel, las relaciones metamatemáticas entre las fórmulas cuyas gódelizociones Son x1,r2, ...,xn se transforman en propiedades aritméticas de esos mismos números. Esta equivalencia constituye una increíble iuente de metáforas sobre los teoremas de incompletitud: Hintikka ha comparado el artificio de nuestro protagonista con una obra de teatro en la que cada actor representa al rrrismo tiempc su personalidad propia (en este caso, la de ser un número natural) y un carácter prestado (el papel de proposición formai que interpreta), y otros autores suelen recurrir a símiles musicales para hablar de una "asombrosa sinfonía intelectual" avarias voces. De ahora en adelante, para no hacer tan pesado el texto, en lugar de escribir siempre "la fórmula cuya número de Gódel es x", algunas veces diremos simplentente la fórmula x (con cursiva).
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En el artículo se consideran cuarenta y seis funciones y relaciones -casi cuarenta y seis modos de ser, como los de A¡istóteles-, de las cuales todas menos la última son recursivas primitivas. Entre ellas destacaremos Gen(x,y), Sb(x, u,y)y Bew(x), relaciones de dos, tres y un argumentos respectivamente. Gen(x,y) es la generalización de la fórmula cuyo número de Gódel es y respecto de la variable cuyo número de Gódel es x, es decir, el resultado de aplicar el cuantificador universal a la variable x en y. Tomemos, por ejemplo, la fórmula que, interpretada en el sistema de los números naturales, indica que, hay algún número y para el que existe

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r+ C

Aritmetización

de la matemática

Partiendo de las funciones recursivas primitivas, Gódel introduce las relaciones homónimas: una relación R entre n números naturales es recursiva primitiva si y sólo si existe una función recurs iv a p ri mi ti v a d e n a rg u m e n to s ta l queR (x, .. . xn) f(x,... xn) = g, es decir, tal que si los x¡ están relacionados por R, entonces el resultado de efectuar ciertas operaciones aritméticas entre ellos es cero, y recíprocamente. La gran belleza del argumento de Gódel

+ f y (y = sx). La generalización intuitiva de la fórmula respec-v 1 : to de x af;rma que todos los números naturales tienen sucesor, es = sx) , deci r, VxJy( y = sx) , o lo que es lo m ism o, - lr - ly- 0/ el tercer axioma de Peano. Si hacemos corresponder ahora a cada una de estas fórmulas su número de Gódel:
m = 2 s x3 tsx5 l 3 xZIe xl l r l x1 3 3 xl 7 r 7 x1 9 l s

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x2 n = 2 s x3 s x5 1 7 x 7 s x 1 l e x 1 3 r ex 1 7 sx 1 9 1 3 3 r e x2 9 r r x3 1 3 x3 7 1 7x4 1 r s

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113

I

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debe verificarse la igualdad n = Gen(77,m), donde l7 es la gódeti_ zoción de la variable x. Otra relación muy importante es Sb(x,u,y), resultado de sustituir en la fórmula cuyo número de Gódel es x ro_ das las presencias libres de la variable u por y. por ejemplo, si en la fórmulaA(x), donde A es una cierta propiedad aritmética, susti_ t uimo s x p o r e l n ú m e ro 1 , s e ti ene A (l ) = A (s0), cuyo número de G ód e l e S p = 2 tz 2 ts x 5 3 x 7 rx I l rs. E ntonces, = S b(q,1 Z+ ,I.$.W A .. ,g p x O - r"' x 313 5r?x 7r5,lagódetizacrón original La penúltima relación, B(x,y), expresa la propiedad de que x es el número de Gódel de una demostración de la fórmula cuyo número de Gódel es.v; así, 1x B(x,y) -que abreviaremos por Ber,v(x),del alemán beuseisbctr (demostrable)-, afirma que la fórmula góclelizado por y es demostrable en P, y su negación, Betu(x), que no existe en P ninguna demostración de la fórmula ¡. Naturalmente, esta función va no es recursiva primitiva, pues es imposible decidir en el sentido algorítmico de los problemas de tipo Goldbach si una fórmula es demostrable o no. Suponiendo que pudier.ademostrarse la proposición de número de Gódel x, habría que examinar una por una todas las demostraciones de P hasta ver si alquna de ellas termina con x; pero six correspondiese ala gódelización deuna fórmula indemostrable, entonces el proceso sería infinito. Con una leve nrodificación, dada una fórmulaA, podemos construir eQ,i para expresar que la fórmula de número de Gódelx no es una demostración de ACv);por tanto, V xQQ,_v) asegura que A(y) no es demostrable. Es ahora cuando entra en juego la paradoja del mentiroso; recordemos que esta anti:-lomia,cuya prinrera formulación suele atnbuirse a Epiménides de Creta, surge al afirmar "soy una proposición falsa", ya que entonces la sentencia es verdadera si y sólo si es falsa. La solución propuesta por la teoía de tipos de los principia Mathematica suponÍa eliminar cualquier clase de autorreferencia, de modo que las fórmulas que hablaban de sí mismas simplemente estuüeran mal formadas. A Gódel esta prohibición le resultó desde un principio demasiado drástica, pues:

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saltre ltJrnnadones síntísmts, c¡uth,tcen sefifenciLls tonsfruír Podenrcs rc(ursí1)nttíente de-finíJns qLrc sotr y dehccho sentcncías contíuten fimcío;rcs sólo cttn-;frttrcíón pue'k y l10rellt fíetrcn dudct síüúhrrtdn ] Esfn sm [ v en r sí Ibt,rsc ú útbtt Iapropledrtd exprextble elsíst¿nn, l¡tsolucíón cstl e¡ríh't ctt tltíe iLifínttno csposíblc dc In ría 1,¡v¡l¡1¡rt Eputtérritles ILlú11tt1'íut' Cttnsídercilk)s metLwnt(fitátícit. ct{(tlquítr propíeJnd parir l',t' ,¡11 h*ltn t-ltnrtncíón porX. X dcltrcsltt:¡i¡rn, l¿n";uult iit:ír r¡ttt u ttt',i ,ittt¡'ttth¡,ttí¡ ett tl httlr'thttln c!títrn1,o tfinruít)rtqttt cttttii\tricr (xrrr"t'r"(11 "tthrntttttón.fcJsrt lueLk ctIL" 11ú tit L. ;tirt¡tct"ítin,ftt!ttl P¿rtt
¡!,1r;tt,¡¡¡'0!¿1v4Lti1ít: tsr,tl'¡ ¿¡1 slt !, ptti' it1l!il, L, iit tttt',la qLL¿ ¡!.ifttrLtcítit¡ tless l,rtt' ct ia p¡¡ ¡ rl¡ ¡ rr. t'

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De hecho, la clave para probar el primer teorema de incompletitud está en sustituir la noción de verdad por otra expresable en el lenguaje, la de demostrabilidad, y construir de nuer¡o la afirmación "soy indemostrable". Veamos cómo es posible formalizarlo' De acuerclocon lo anterior,hagamos corresponder a Q(x, y) su número de Gódel q. Si generalizamos esta fórmula respecto de la variabie x podemos obtener P = Gen(17,g), que sólo afirma, hasta el momento, que la fórmula cuya gódelización es y no es demostrable en el sistema P. Ahora, sea r el resultado de sustituir en Q(x,y) l a vari a ble y pcr p, es decir , r = Sb( q, l9, p) . r es el cor r elat o numérico de la proposición r,letamatemática siguiente: x no es una demostracion de " x no es una demostración de .v". Ya sólo falta generalizar esta última fórmula respecto de la variable x; de este modo, estaríamos afirmando que no es demostrable que y no sea demcstrable o, poniendo la proposición en boca de 1l "no soy demostrable". Su gódelización no será otra que Gen(17,r) -o, corno escribe Gódel, 17 Genr- que, naturalmente interpretada,afirma su propia indecidibilidad y es la sentencia que andábamos buscando' En fo sucesivo abreviaremos por G la fórmula 17 Gertr. Llegado este punto, resulta necesario imponer alguna condición restricti'¿a al sistema P considerado. En lugar de establecer que sólo pueden probarse las fórmulas verdaderas, Gódel supone
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que P es ¿r-consistente,es decir, que no existe ninguna fórmula A t al q u e A (0 ), A (l ), A (2 ), . . .y f x -A (x) sean demostrabl es.La con_ sistencia simple se sigue de la ¿¿-consistencia, en 1936 et lógico y Barkley Rosser logró demostrar, construyendo una sentencia inde_ cidible más complicada, que basta que el sistema p sea consisren_ te en el sentido que venimos estudiando hasta ahora. suponiendo que P sea consistente, G es verdadera, ya que, si fuera falsa, es_ taríamos afirmando que es posibre demostrar u.a fórmura falsa, lo cual contradice la hipótesis de coherencia del sistema. pero, si G es verdadera, entonces, como ella misma indica, G no es denros_ trable; a esto se refería Gódel al hablar de prtt¡tt:stít;nts turdttderas por su catÍctida, ¡rero índcntostrttbl¿s. otros razonamientos conducen a la misma conclusión; supongamos que G fuera demostrable, enton_ ces automáticamente se volvería falsa, pero, al ser falsa, no podría probarse en un sistema consistente; así, G sóro puede ser indemostrable y, por tanto, verdadera. Tal vez pueda probarse entonces la negación de G, pero G es falsa y, por tanto, indemostrable en cualquier teoría consistente. La sentencia lz Genr es irremediablem en te i n d e c i d i b l e .

Otra vez la consistencia Al introducir la consistencia, en el segundo capítulo, hablamos sobre cómo la negación del quinto axioma de los Elementos había hecho posible el desarrollo de las geometrías no euclídeas. Desde varios siglos antes, el postulado de las paralelasno parecía tan autoeüdente como los demás, pues involucraba regiones infinitamente leianas dei espacio. Muchos matemáticos trataron de demostrarlo partiendo del resto de axiomas, pero resultó ser independiente de la geometría absoluta, ya que, extendiendo los cuatros primeros a-xiomasde Euclides con la negación del quinto postulado, se obtenían teorías consistentes -como la geometría riemanniana, cuyo modelo más sencillo es una esfera, si identificamos los puntos con puntos de su superficie, y las rectas con los círculos máximos. Lobachevski logró oetnostrar que si la geometría hiperbólica era consistente también lo era la euclídea, y Klein y Beltrami establecieron la implicación en el sentido contrario: si la geometría euclídea era consistente, lo era la no euclídea. Así, los nuevos sistemasaxiomáticos eran consistentessi y sólo si lo era el clásico,y todo dependía de la coherencia de la teoría de los números reales; se trata, por tanto, de una consistencia relativa (equiconsistencia).Si, por el contrario, pretendemos demostrar la consistencia absoluta de una teoría, es muy útil dar con una característica de todos los teoremas de la teoría y mostrar después una fórmula A que no la verifica. En efecto, si la teoría luese inconsistente podría demostrarse cualquier afirmación sobre los objetos a los que se refiere -v,en pa,rticular, A sería un teorema. El segundo teorema de incompletitud, que el propio Gódel consideraba un corolsríoslr7rüil|üfte del primer teorema, establece que estas pruebas absolutas de la consistencia de un sistema en ningún caso pueden ser realizadas dentro de la teoría cuya coherencia se pretende demostrar. En líneas generales, el argumento es el siguiente: llamemos C a la proposición "El sistema formal de la aritmética de Peano es consistente" y G a la fórmuT-

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La única solución posible sería añadirla como a-rioma, es decir, considerar el sistema P extendido con la fórmula G. Gódel se asegura de cerrar también esta hipotética vía de escape, pues, como señala NÍanuelGarrido, "ei ensayo de remediar la incompletitud añadiendo al sistema formal como nuevo axioma la fórmula indecidibie, no haría más que quitarle a la hidra una de sus innumerables cabezas: tarde o temprano, el perturbador incidente se reproduciría en el nuevo sistema con otra fórmula anároga, y así indefinidamente". Además, los teoremas de incompretitud no se refieren sófo a los Principia Mathemotica ampliados con la aritmética de Peano, sino a cualquier sistema formal de grado igual o superior que la incluya. En particular, como en Ia teoría de conjuntos se pueden sumergir los números naturales, también existen proposi_ ciones sobre los conjuntos que son verdaderas, pero formalmente indecidibles.

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la de Gódel que hemos construido en er epígrafe anterior. veamos primero que, teniendo en cuenta que un sistema consistente es aquer en er que existe ar menos una fórmura no demos[abre -que bien podría ser 0 = l, como le sugería Von Neumann a Gódel en su carta_, es posible formalizar C en el sistema p. En efecto, WidP e+ f x (Formx n

Hablar del absoluto A Mostowsky, uno de los meiores conocedores de la teoría de coniuntos, le gustaba dar largos pasos con Gódel por Viena, hasta que un día de 1937,Gódel le anunció con aire solemne que la próxima vez hablarían sobre el absoluto. "Y no volví" -contaba corr gracia el polaco. Gran parte de las interpretaciones erróneas de los resultados de Gódel surgen de considerar en sentido absoluio lo que en el artículo de 1931se refiere sólo al contexto del sistema formal consiCerado.Así, el teorema de Gódel no afirma que hay verdades qlre no se pueden probar, sino que, una vez fijados los axiomas y reglas deductivas de P, existen proposiciones que sabemos ciertas por su contenido, pero que son indecidibles en el sistema. Es fácil darse cuenta de que no tiene serrtido hablar de verdades ni demostraciones sin tomar primero estructuras y teorías, porque una cierta afirmación sobre los naturales no tiene por qué verificarse al mismo tiempo en lR. En particular, cualquier proposición es demostrable en un sistema que la incorpore como axioma. El segundo teorema de incompletitud tampoco dice que sea imposible demostrar la consistencia de la aritmética, sino únicamente que para hacerlo se requieren técnicas de orden superior, del mismo modo que el problema de dividir un ángulo en tres partes iguales no tiene solución con la sola ayr,rda la regla y el compás, pero de
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donde Wid p _de nuevo una abreviatura del término alemán ¿¿_r¿_ derspruchsfrer- significa "p es consistente" y Formx es la reración recursiva prinritiva "ser urra fórmura del sistema,,,dice precisarnen_ te que hay una fórmula en p que no es demostrable. EI primer teorema de incompletitud asegura que, si p es consistente, en_ tonces existe una fórmula verdadera, pero indecidible G, es de_ cir, la implicación tógica Widp --> por tanto, -Beu.t(lZGenr). si la consistencia de p pudiera demostrarse dentro del sistema, automática¡-nentequedaría demostrada también G, ro cuar resurta absurdo. Además de prometiendo una segunda entrega, donde los resul-

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su artículoseñalanclo el segundode que teoremade incompletitud deníngúrr ntc,do contr,díceltt posícíón_t''orntalísta r,pu;;;;;r';;rrpr,r, deUíll,er sólols exístetrcín tm,:prichn de in consist*tcín,evúdq'0 de rnb,o io,r'*rda, y Itnítaríos' sería concebíbre exístíe-sett clue crtmostraciones jnrtas rytetn pudíeron represefltsfse Sin embargo, la comunidad enP. matemática no üo en esia obserwación sino una forma más o menos eregante de dorar ra pírdora,y muchos consideraron definitivamentefracasado el programa del alemán. En 1936, Gerhard Gentzen,a quien se debe el símbolo V para el cuantificador universal,obtuvo la prime_ ra demostración,usando recursos transfinitos, de ra consistencia de la aritmética clásica;y también Gódel continuó trabajandoso_ bre posiblesextensiones método der finitarioen las que pudiera demostrarseIa coherenciade p.

tnrlos folnsu en generrtrírrod t'ornruraios serínn y probarJos,Góder terminaba

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se resrrelveal instante disponiendo también de un instrumento de medida. Otro error frecuente es fruto de entender los teoremas de incompletituc como un comodín aplicable a todos los sistemas que aparecen en la física o la filosofía. Por supuesto, "Sobre proposiciones formalmente indecidibles en los Principia Mathematica y sistemas afines" poco o nada tiene que ver con interpretaciones tan peregrinas como la de un fotógrafo posmoderno que arguye, haciendo uso del teorema de incompletitud, que no existe la instantánea perfecta, o la de quienes lo únculan con el budismo zen o intentan acercarse a las enfermedades de la mente:

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Precisamente, una de las consecuencias inesperadas del teorema de Gódel era la imposibilidad de distinguir la locura del genio. Dado que todos los sistemas poseen proposiciones verdaderas que no pueden ser demostradas,es posible que existan también razonamientos ciertos que no se pueden comprobar. La mente, como las matemáticas, es incapaz de cuidar de sí rnisma frente a la incoherencia. Una persona nunca podrá discernir si está loca o cuerda pcr el simple hecho de que no tiene un marco externo de referencia fuera de su propio cerebro. El demente sólo puede rrredirse con la lógica de la demencia y el genio,con la lógica de la genialidad. Lo primero que sorprende al estudiar la recepción de los teoremas de incompletitud es la indiferencia de muchos matemáticos, que redujeron su alcarrce "a la construcción de la sentencia patológica 17 Genr"; y la seguridad de quienes af,rmaban que Gódel había cometido errores en el momenio cumbre de su razc-¡namiento. Lo cierto es que el trabajo de Gódel era ininteligible para la mayor parte de sus colegas, pues incorporaba técnicas novísimas, y la lógica ha sido siempre un campo de estudio reducido. Además, como reflexionaba Thomas Kuhn, "en la ciencia, la novedad surge sólo con dificultad, puesta de manifiesto por la resistencia, sobre el fondo que proporciona lo esperado. Inicialmente, sólo se experimenta lo preüsto y lo habitual, incluso en circunstancias en las que más adelante se observarán anomalías".

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la teoría de conjuntos!, se realiza en un modelo numerable", y en general, contra aquellos que entendían las pruebas como deducciones formales en lugar de como métodos metamatemáticos para determinar si una proposición es verdadera o falsa. Sus puntos de üsta eran tan diferentes de los de Gódel que le impedían entender sus resultados. Quizá por eso no tuviera ningún interés en conocer a nuestro protagonista: parece que se resistió cuando un grupo de acólitos quiso presentarle a Gódel y propuso que todos almorzaran juntos en lo alto de una colina cercana. Tras queiarse amargamente de que no estaba en condiciones físicas para subi¡ de que no habría suficiente comida si Gódel se les unía, o, simplemente, de que no le gustabasu aspecto, los dos terminaron conversando sobre lógica colina arriba. na-iucel ctwienzafu unn lrtrgcami:titd: el21 ancLtetxtrl Pero ¿,sc ltitcífrco de septiembre Zermelo le escribe contándole que ha encontrado un fallo que invalida toda la demostración, pues de sus resultados "podría desprenderse una frase que, como la paradoia de Russell, afirmara su propia falsedad". Gódel se tomó la paciencia de explicarle, en una carta de diez folios, que el concepto de verdad sólo se había usado en el esbozo informal de la introducción, pues, a lo largo del artículo, quedaba reemplazado por el de demostrabilidad, que no incurre en contradicciones, a menos que supongamos que Terminaba diciéndole también que el ts todolo vcrdarlertt demostrnúlr:. problema que creía haber detectado era consecuencia de Ia suposición de que el concepto de verdad es expresabledentro del sistema ttl P, una hipótesis sLryú, tttítt.De poco sirvieron, sin embargo, tantas aclaraciones: Zermelo siguió poniendo pegas durante mucho tiempo, que Gódel decidió no refutar. Al leer parte de la correspondencia entre los dos lógicos, Carnap aseguró que Zermelo no había entendido nada de los teoremas de incompletitud. Tampoco Wittgenstein y Russell los comprendieron. En unas Obseruaciones sobre los fundomentos de lo matemático publicadas tras su muerte, Wittgenstein arremete contra Gódel en un apéndice que la mayoría de los estudiosos del filósofo alemán

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En septiembrede 1931Gódelüajó a Bad Elster para hablarsobre los teoremas de incompletitud ante los miembros de ia tJnión MatemáticaAlemana. Fue allí donde encontró a uno de sus principales detractores,un Ernst Zermelo sexagenario, mtryírascíble, se que y que conocía mejor que nadie lo duro que resulta sentítt malfratado, luchar por una idea, pues su axioma de elección, como veremos enseguida, había tenido que vencer innumerablescríticas.Las mismas burlas de las que había sido objeto las empleaba ahora contra "el skolenismo,la doctrina de que cada teoríamatemática,iincluso lr?0

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no consideran a Ia altura del resto de su obra. Como él mismo afirma, el propósito de Wittgenstein no es "hablar de la demostración, sino rozarla mientras habla"; así, en Iugar de discutir cómo se construye la sentencia 17 Gen r, o si es correcto probar su indecidibilidad a la manera de Gódel, rechaza el contenido metamatemático del artícufo. Uno de los rnotivos recurrentes del Tractatus es lo inadecuado que resulta resolver los problemas del lenguaje recurriendo a una estructura de orden superior; por eso, como apunta Manuel Garrido, "lo que tlilbert, Tarski y Carnap propusieron como metamatemátlca y metalógica le parecía un mal sustituto de la vieja metafísica, que, tanto los formalistas como los nuevos positivistas pretendían eliminar". Wittgenstein veía un contraste desmedido entre el rigor de las construcciones sintácticas de las funciones recursivas primitivas y "la nebulosa semántica del programa" que hacía corresponder a cada fórmula su número de Gódel. Aunque algunas de estasconsideraciones puedan resultar de interés, Wittgenstein también se pregunta por qué es imposible expresar las proposiciones cle la física en el simbclismo de la lógica, o escribe que "la contradicción que surge cuando alguien dice 'Estoy mintiendo' interesa sólo porque ha atormentado a la gente" y "la proposición 'P es indemostrable' tiene un sentido diferente después de haber sido probada". Russell, por su parte, en una cana escrita en 1963, reconocía que:
"Hace cincuenta años que nc trabajo seriamente en lógica matemática, y casi el único trabajo que he leído desde entonces es el de Gódel. Me doy cuenta, por supuesto, de que es de fundamental importancia, pero sigue siendo para mí todo un quebradero de cabeza; me hizo feliz no trabajarya en lógica matemática. Si un coniunto de axiomas dado conduce a una contrad¡cción, es claro que al menos un axioma debe ser falso. ZSeaplica esto a la aritmética de la escuela y, si es así, podemos creernos algo de lo que nos enseñaron de pequeños? ZDebemos pensar que 2 + 2 no es 4 sino 4001?"

la lógica desde Aristóteies", gracias en parte a obras dirigidas al gran público como Gódel's proof, de Ernst Nagel y James Newman, y a tres traducciones del artículo al inglés que aparecieron entre 1962y 1967. La primera de ellas, firmada por un profesor de la Universidad de Edimburgo, se publicó sin la autorización de Gódel, quien, al no responder a la solicitud, obligó a la editorial a ponerse en contacto directamente con elMoneilshefie. Se trataba de una traducción llena de fallos que recibió una crítica devastadora d,elJournal of Symbolic Logic e hizo temer a Gódel que los lectores pensaran que él había intervenido en el proceso. Afortunadamente, Elliot Mendelsol pronto la sustituyó por otra, para una antología titulada El indecidible, que mejoraba muchos pasajes. Pero la traducción que Gódel prefería era obra de Jean van Heijenoort, casi un personaje de novela. De joven, Van Heijenoort había sido revolucionario y llegó a convertirse en el secretario 1, guardaespaldas personal de Trotsky, al que acompañó en su exilio en Turquía, Francia y México. Después del asesinato de su ídolo, ei hallazgo causal de unos Principia Mathematica en una biblioteca de Nueva York condujo a Jean u las pasiones sosegadas de la lógica. Uegó a ser un erudito fbrmidable, capazde hablar inglés, alemán, francés, español y ruso con fluidez, y con conocimientos enciclopéciicos de matemáticas y filosofía. Sin embargo, los días revolucionariosde su juventud no se mudaron en una lánguida üda acadérnica: sustituyó el calor de las utopías comunistas por una üda enluelta de tormentos anrorosos. Mientras preparaba Ia edición de las obras completas de Gódel en Stanford, una antigua amante lo conrrenció para volver a México, y, allí, en la cama, le pegó tres tiros antes de dispararse ella misma en la boca. Para traducir el artículo fundamental de Gódel, Van Heijenoort trabajó en estrecha colabsación con Gódel, y ambos discutieron más de un centenar de crynbios para mejorar el texto. Aunque trató siempre de nrostrarse cordial, en su opinión, Gódel era el individuo "más tenazmente meliculoso" que había conocido nunca, como avalan las sesenta cütas que se escribieron y sus abundantes conversaciones.

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A partir de la década de los cincuenta los teoremas de incompletitud

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Otros trabajos Sería de esperar que Gódel hubiese enviado la demostración de los teoremas de incompletitud como trabajo de habilitación nada más publicarse, pero no lo hizo hasta junio de 1932. Mientras tanto, siguió interüniendo activamente en el seminario de lógica de Hahn y en los coloquios de Menger, clonde Oswald Veblen, uno de los miembros del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, le escuchó hablar por primera vez y salió trastabillado por su "increíble densidad de pensamiento". En el currículum ütae para la habilitación, Gódel señalaba que había sido responsable de elegir algunos temas de debate de los encuentros y de ayudar a otros conferenciantes. Además, por esas fechas trabajó como reseñista del Zentralblatt für Mothematik und ihre Grenzgebiete, donde aparecieron sus recensiones de varios artículos de Neder, Betsch, Hasse, Scholz, Von Juhos, Skolem, Carnap, Heyting, Klein, Dinger, Kacsmarz, Lewis, Quine o Chen. Se había comprometido también a colaborar con Heyting en un libro sobre el estado de la investigación en los fundamentos de la matemática para la editorial Springer. Los dos habían acordado que la obra debía recoger las tendencias principales (logicismo, formalismo e intuicionismo) y que Gódel se ocuparía de la redacción de los tres primeros capítulos, cuyos títulos proüsionales eran: "Breve intrcducción histórica: la crítica de Poincaré", "Las paradojas y los intentos para clarificarlas" y "El cálculo de la lógica y su desarrollo posterior: el logicismo". Sin embargo, Gódel fue retrasando la entrega cada vez más, primero por problemas de salud y luego por los trámites para su viaie a Princeton y otro tipo dc proyectos -estaba reüsando varios capítulos de un libro de Menger sobre geometría, y también la Metológica

también para frenar los problemas económicos que empezaban a acuciarlo. Por esta misma razón, había pedido también la Dozentur, prerrequisito para iniciar una carrera docente. Junto con el escrito de habilitación era preciso adjrrntar una lista de temas sobre los que el candidato podría dar su lección de prueba (probeuortrag) ante un tribunal; Gódel escogió: ltigín sínrbolit;r, lirgkosrlt lrr Jrncittnrcntos ,trítiltiiícci;, d attilisís,frinilruttctrtos ln gLttnttrítt, ttxíotn¡tíziicitin ltt de ¡lt ftor!n fu ii]\íLtnf(ts,t! yrirÍiktit,t ,lt lt cott-síste 1,lit ;onpictítu,tt kts fto;ns itiítt tle !,¡stre: Jireccíarcs tlt sohrc los_fiutinnrctrÍos !,t'íttcí1,¡lcs ínvesrigncíón -farrrrtlcs, (logrt,íntt:, de I¡ nntnúrít't jttnntlísn'ro e íntuíciatrsnto), ctilnlo dc clttsts d fu Boob .t' Peí!'cc, resilt¡tla-,rtcíttff¡:s ftoritt ik Lt ilrcdítla. comisión t, tle La se reunió el 25 de noüembre de 1932,presidida por el decano de la facultad, y con la presencia, entre otros, de Furtwáneler, Hahn (que hacía las veces cie secretario), Menger y Schlick. Al presentar a Gódel, Hahn destacó que su tesis doctoral sobre la suficiencia lógica del cálculo de primer orden ya era un logro muy notable, pero que el escrito que había presentado para la habilitación era un resultado de primera magnitud, que "había atraído la mayor aten_ ción en los círculos científicos" y suponía un jalón en la historia de las matemáticas; el solicitante, en resumen, superaba con creces el corte habitual. Con sólo un voto en contra, del profesor Wirtinger, que pensaba que lel artículo de 1931 repetía muchos resultados del teorema de completitud!, Gódel se conürtió en docente, y su lección de prueba fue fijada para febrero del año siguiente.En lugar de alguno de los temas de la lista, la comisión le pidió que disertara sobre "El cálculo proposicional irrtuicionista',, la lección fue y aprobada varios días después, esta vez sin votos en contra.
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de Carnap, donde encontró errores en la definición de las llamadas fórmulas analíticas-. Finalmente, tuvo que publicarse sólo la segunda mitad, que Heyting había terminado casi dos años antes. Gódel se conürtió en Ia pesadilla de sus editores: aunque se veía incapaz de escribir los artículos en el plazo estipulado, continuaba aceptando encargos, no sólo por admiración a sus mentores, sino

Gódel sabía, aún así, de qué hablaba, y en junio de 1932,aprovechó parte de sus investigaciones en la ponencia "sobre la teoría de números y la aritmética intuicionista". Como apuntábamos en el capítulo anterior, el intuicionismo había surgido en respuesta a las paradojas emergentes de la teoía de conjuntos. para eliminar

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cualquier contradicción posible de las matemáticas, los intuicionistas habían generado un sistema más restrictivo, donde el infinito no entraba en juego, y las demostraciones constructivas daban se. guridad a los teoremas. Las fórmulas válidas en esta lógica se nos presentan a priori como un subconjunto propio de las del cálculo clásico sin más que establecer una traducción de los conectoreS de una teoría a otra. Gódel demostrará que eI rAdÍ[xoco también es cierto, es decir, que el cálculo conectivo clásico es un subsiste: ma del intuicionista. Así, cualquier teorema de la aritmética clásica es otro teorema de la intuicionista, y todas las irrconsistencias que surjan en el seno de la lógica usual son automáticamente contradicciones en el otro cálculo. Más que una solución, ei intuicionismo es un disfraz.

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Mientras la incompletitud de la aritmética continuaba asornbrando a la comunidad científica, Viena se encontraba en una situación insostenible: las disputas entre las distintas facciones del parlamento austriaco habían motivado la dimisión de su presidente en marzo de 1933, y, con la üctoria en Alemania del partido nazi en las elecciones al Reichstag y el nombramiento de Hitler como canciller, se aceleraron los cambios. Tanto es así que al día siguiente del triunfo, Engelbert Dollfuss se proclamó presidente de Austria, cerró el parlamento y prohibió cualquier forma de manifestación pública; pese a ello, en los catorce meses que duró su mandato (hasta su asesinato) no Íbe capaz de construir una coalición que pusiera freno a la.Ansch1uss, invasión de Austria preüsta por Hitler la
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para ampliar el espacio uital de los alemanes. Sobre la reacción de Gódel ante estos acontecimientos, Menger recuerda que procuraba estar bien informado y que a menudo conversaban sobre política, aunque sus opiniones eran siempre "no concomitantes" y solían terminar con las palabras: "Zno crees?". Este aparente distanciamiento de la crisis enfriaría la relación de Gódel con muchos de sus
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Durante el otoño de 1932Gódel estuvo muy ocupado con sus trabajos de in_ vestigación, la solicitud para convertirse en Dozent y los preparativos de su viaje a, América. Fue Oswald Veblen quien tuvo la idea, dos años antes, de que sería de gran provecho ianto para GóCel como para el Instituto de Estudios Avanzados (LA,S) que pasara allí el curso 1933-1934. Veblen se había doctorado en la Universidaci de Chicago con una axiomatización de la geometría euclídea diferente de la propuesta por Hilbert, y enseñaba en Princeton desde 1905, pero no disponía en ese momento de la autoridad necesaria paAb r a h a m F le xn e r

Flexner había contribuido de forma decisiva a la fundación del instituto. Los hermanos Bamberger habían amasado una grandísima fortuna en su negocio textil, que vendieron por veinticinco mil vez por este dólares sólo seis semanas antes del crack de 1929.'Tal golpe Ce suerte, decidieron dedicar parte de su riqueza a un acto filantrópico y pensarcn en un principio en fundar una escuela de odontología. Fue el propio Flexner quien les convenció de que era más urgente crear un instituto puntero de investigación que se dedicara a las matemáticas, pues, a su iuicio, no sólo constituían la base del resto de las ciencias, sino que había un insólito acuerdo entre los matemáticos sobre quiénes eran las mejores mentes, más allá de las envidias y miserias características cie otros ámbitos académicos. Con este espíritu nació el Instituto de Estudios Avanzados, basado en el Rockefeller Institute for Medical Research que dirigía el hermano de Flexner: como un templo consagrado a la investigación donde no había clases ni estudiantes,y las obligaciones de sus miembros, entre los que se encontraban Einstein y Hermann Weyl, eran mínimas. Por eso, Flexner no imaginaba meior "oportunidad para que Gódel continuase su trabajo con otros colegas"; en especial,Veblen había pensado que seúa muy fructífera la colaboración de Gódel con Alonzo Church, que con el tiempo se conürtió en uno de los mejores lógicos americanos: "creo que puede ser interesante para el formalismo de Church entrar en contacto con tu espíritu crítico" -le escribe. También Von Neumann, que dirigía un seminario sobre mecánica cuántica en el IAS, le animó a incorporarse al claustro, y parece que ambos se encontraron en Viena a finales de junio de 1933 para hablar sobre Princeton.
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ra realizar la oferta, por lo que decidió sugerirle a Menger que le ofreciera a Gódel un puesto de un año, con un sueldo de aproximadamente dos mil quinientos dólares y alguna suma adicional para cubrir los gastos de desplazamiento. Menger dio acuse de recibo con una tarjeta y trasladó la inütación a Gódel, que no respondería hasta transcurrido mucho tiempo, cuando estuvo seguro de que una estancia en los Estados Unidos no afectaría en modo alguno a los trámites para su habilitación. Sin embargo, Veblen no recibió la tarjeta del organizador de los coloquios üeneses y, temiendo que su propuesta se hubiera perdido en el ancho océano, enüó un telegrama urgente el 7 de enero de 1933:para entonces, Gódel ya había decidido viajar al IAS, y su respuesta, en una carta larga donde explicaba los motivos de su dilación, fue inmediata. poco después, Abraham Flexner, el director, enüó la invitación oficial.

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Antes de su primer viaje a los Estados Unidos, Gódel ejerció su recién conquistada libertad de cátedra con un curso de dos horas semanales sobre los fundamentos de la aritmética en el que habrían participado al menos quince estudiantes, ocho de ellos mujeres. Las

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condiciones del ejercicio de la docencia empeoraban a marchas forzadas: imitando a sus secuaces alemanes, los nazis austriacos ponían bombas y apaleaban a los estudiantes judíos alrededor de la universidad, en la que, a causa de un anacrónico privilegio, la po_ licía no estaba autorizada a intervenir. El único consuelo posible era volver la vista hacia Alernania, donde la situación era considerablentente peor: la ley de Restauracióndel Servicio profesional Civil,del 7 de abril de ese mismo año, había supuesto la expulsión de todos los profesores judíos de las universicladesalemanas, v en algunos casos las plantillas quedaron reducidas hasta en una tercera parte. Se lra discutido mucho sobre ei posible antisemitismo de Gódel, a menudo teniendo en cuenta el poco apoyo que habría rnostrado a algunos de sus amigos de esta raza. Por el ambiente intelectual en el que se moúa, muchos pensaban que él mismo era judío; así, en una página del segundo volumen de su autcbiografía, Russell recuerda cómo "solía ir a casa de Einstein una vez a la sentana para discutir con Gódel, Pauli y é1. Estas conversaciones eran en ciel'ta medida decepcionantes, porque, a pesar de que los tres eran judíos, exiliados y cosmopolitas, tenían una inclinación germana hacia la metafísica". Cuando en 1971 alguien llamó la atención de Gódel sobre este párrafo, redactó una respuesta, donde comenzaba aclaranoo que él no era judío, aturqtLe cuestíóil tl1gs rtínguno est6 n() ím1to¡¡¡,rr¡',, la que no se aprecia muestra alguna de odio hacia el en pueblo judío. De hecho, quienes lo trataron, apuntan que tenía una relación muy amistosa con ellos. Poco tiempo después del final del curso sobre los fundamentos de la aritmética, Gódel se marchó de vacaciones con su madre a Bled, un balneario situado en la actual Eslovenia muy próximo a la frcntera austriaca, donde pudo descansar de la redacción ,Cesu aftículo "Sobre el problema de decisión de la lógica de primer orden", que aparecería en el volumen 40 del Monatshefte. Dado un conjunto de fórmulas, el problema consistía en deternlinar si existe un procedimiento automático que permita decidir en un número finito de pasos si cada una de las fórmulas es satisfactible o 'o.

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En 1936Church había conseguido probar que, aunque la lógica de primer orden es indecidible, algunos tipos especiales de fórmulas no lo son; en particula¡ las clases de fórmulas prenex cuyos prefijos t "'y- son decison de l a for m a ax1 "'xn, Y x1 "'x, o 3x, '"xr Yf estos resultadosa fórmulas prenex dibles. En 1930,Gódel extendió con sólo dos cuantificadores universales seguidos y continuó trabajando sobre el tema. Por primera vez, Gódel no había presentado sus descubrimientos en el coloquio de Menger, pues se trataba de una prueba con detalles intrincados y sutiles,tan sutiles que Góclel cometió un error qtte pasaría inadvertido durante más de cincuenta por putdo scr probatlo el mísmo años. No es cierto que ci f(lreffil I tcunbítn como afirma th iltÍícttn d sígno Itlentíd;td, qLr practlítníintopfirLt_ióntulLl: en la última frase del artículo. En el Instituto de EstuciiosAvanzados, la investigación se retomaba cada primero de octubre con un acto académico en el que Gódel quería estar presente, por eso tenía previsto partir cle Southampton (lnglaterra) a bordo del Berengaria, que cruzaba el Atlántico en seis días. Varios amigos fueron a despedirlo a la estación de tren de Viena, en la que tomó el Orient Expressy donde, tal y como describe uno de ellos, "un caballero de aspecto elegante, presumiblemente su hermano doctor, permanecía apartado de nosotros y se fue tan pronto como el tren se puso en marcha, mientras los demás nos despedíamos aún". Sin embargo, la suya fue una salida en falso, porque durante el üaje Gódel enfermó y decidió volver a casa; unos días después su familia lo convenció de que volüera a intentarlo a bordo del Aquitanio, qtte pudo tomar esta vez. El 6 de octubre, en el puerto cie Nueva York lo esperaba uno de los hermanos Bamberger, con el que üajó en coche hasta Princeton. El primer trámite allí fue encontrar alojamiento, en el número 32 de la Vandventer Avenue. Se conserva mucha información sobre la actividad de Gódel en el LASdurante el segundo semestre, gracias al minucioso registro de Kleene, que estaba terminando en ese momento su tesis doctoral
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bajo la tutela de Church; sobre los primeros seis meses, sin embargo, las fuentes escasean. Es de suponer, de todos modos, que Gódel participó en el seminario de mecánica cuántica, un campo que le interesaba mucho, pero al que no había tenido tiempo de dedicar la atención necesaria hasta entonces, y trató de mejorar su inglés. También empezó a colaborar con Church, aunque ambos tenían opiniones muy diferentes sobre el alcance de los teoremas de incompletitud que Gódel acababa de demostrar. No era la primera vez que se ponían en contacto: el año anterior Gódei había escrito a Church con algunas preguntas sobre su artículo "Un conjunto de postulados para la fundamentación de la lógica", que había publicado Annals of Mathemadcs en 1932. Merece la pena reproducir un fragmento muy significativo de la respuesta del matemático americano:

les matemáticos". Por sugerencia de Veblen, dos de los alumnos tomaron unos apuntes, que el Instituto publicó ese mismo año y que luego pasarían a formar parte de la antología El indecidible.Las notas comienzan con una definición lo más general posible de sistec0n fu ma formal matemático, es decir, utt sístemü sígnos-iunto reglLls PürLr permitan decidir en un número finito de pasos si una que utílizarlos fórmula está bien construida o no. En la introducción se adelantaya kr n que elsistu n tji r il'Iai serú Ét)ryletosí,p nr rt'ttda fon n ui;t, rv * de íble L'(c - (v. un t'ul ser o nr que Prob srenosnns t aelanfe (bn1 lascondícía sqtrc ail exlrts5fq5) sísltt de los queptLtdn{x'lresfrrtodas crnnrcittdas Is arítnétíct c(tnn-fóimil-f'ornml El artículo lo completan una definición precisa de Iasno esctutrytk¡¡. las funciones recursivas primiiivas, una erposición más clara sobre los números de Gódel y ciertas consideraciones novedosas sobre el concepto de verdad, muy en la línea de Tarski, aunque Gódel no leyó sus obras hasta 1936 cuarrdo fueron traducidas al alemán.

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"No logro entencier que una prueba de la ausencia de contradicciones que empiece por asumir que los Principia Mathematica están libres de contradicciones sea de gran utilidad, porque que los Principia Mothematica no tienen contradicciones es dudoso, o !ncluso improbable. De hecho, la única evidencia de su consistencia es la evidencia empírica que surge del hecho de que ha sido usado durante algún tiempo [...] sin que se haya encontrado todavía ninguna contradicción. Si mi sistema está realmente libre de contradicciones, entonces la misma cantidad de trabajo para deducir sus consecuencias valdrá como eüdencia empírica de su consistencia,'.

Vuelta a Europa El seminario de Gódel tuvo lugar entre febrero y mayo, con una pausa a mediados del mes de abril, en la que Gódel üajó a Nueva York y Washington para dar dos conferencias de carácter dir,ulgativo. Por esa misma época Flexner le ofreció dos mil dólares como beca para el año siguiente. A principios de junio de 1934,después de un viaje de algo más de una semana a bordo de un navío italiano, Gódel desembarcó en Génova, dispuesto a pasar tres días de descanso en Venecia antes de volver a casa. La situación que se encontró en Viena preparaba el escenario de un conflicto devastador: el 8 de junio el ministro de educación Schuschnigg había declarado que los rectores electos y los decanos de las universidades sólo serían reconocidos por el gobierno si se afiliaban al Frente Patriótico, y también Gódel se üo obligado a hacerlo en mayo de 1935 para poder continuar con su curso sobre "Capítulos selectos de la lógica matemática". Dos meses después se reconoció el poder del ministro para retirar temporalmente de su cargo a todos
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do de las particularidadesdel sistema formal que se considerase. Talvezpor ese motivo, como señalaDawson,para su curso de Princeton, Gódel cambió el título "Sobre proposiciones formalmente indecidibles de Principio Mathematica y sistemasafines" por otro más general:"Sobreproposicionesindecidiblesen sistemasforma132

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los profesores qlle considerase oportuno, y uno de los primeros en caer fue Gomperz, cuyos seminarios de historia de la filosofía habían impresionado a Gódel años antes. Como consecuencia de la propaganda fascista, la presión y el miedo, además de la incipiente fuga de cerebros, Ia üda intelectual üenesa se fue debilitando poco a poco, y quienes permanecieron en sus universidades eran nacionalistas radicales que hacían proselitismo entre sus alumnos. El propio Menger, que siempre se había mostrado muy reacio a abandonar Viena, describía así la situación: "no creo que haya en Austria más de un cuarenta y cinco por ciento de nazis; el porcentaje en las universidades debe de ser de un setenta y cinco por ciento; pero entre los matemáticos con los que tengo que traiar, con la excepción de algunos de mis estudiantes, es del cien por cien". También él terminaría emigrando. En medio de estos tristes acontecimientos, la salud físicay mental de Gódel sufrió un grave deterioro. Durante sll estancia en Princeton ya había manifestado algunos de los problemas digestivos, reales o psicosonráticos, que le perseguirían toda su üda; y la mujer de Veblen a menudo le preparaba algunos platos para que "no se olvidase de cenar". Gódel pasó la semana del 13 al 20 de
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conocimiento del psiquiatla Julius wagner-Jauregg, que había recibido el premio Nobel en 7927 por un nuevo tratamiento para la demencia paralítica; fue él quien diagnosticó un colapso nerüoso, probablemente causado por un exceso de responsabilidades, del que el paciente se recuperaría pronto. Aunque el 6 de noüembre Gódel asistió de nuevo a los coloquios, cuyas actas siguió editando con ayuda de Abráham Wald, decidió posponer su üsita al Instituto de Estudios Avanzados hasta el otoño siguiente, con el fin de evitar posibles recaídas. Menger describe así su participación en los encuentros durante esta segunda etapa: "Gódel se mostraba más retraído después de su regreso de A mér ica, aunqueseguí aconver sandoconlosasist ent esalColomatemáticos de la captaba esencia los problemas quio [...]Siempre como sutan y rápiday concienzudamente, susrespuestas, preclsas a analíticos susinterlocutores. cintas,solíanabrirnuevoshorizontes rutinario,pero como si fueracompletamente Todoeso lo expresaba las que despertaba simpatíasde tan con una tirrridez encantadora, muchos oYentes". Durante este interludio en Viena, Gódel centró sus lecturas en la física (Eddington, Planck, Mach, Schródinger, Lorentz, Dirac) con el objetivo de completar la formación recibida en el seminario de Von Neumann. Sólo unos años desptrés, a medida que Gódel iba desarrollando un miedo obsesivo a que lo envenenaran y a morir intoxicado por los gases que escapaban de su frigorífico, todas estas obras serían sustituidas por manuales de toxicología y farmacia, especialmente uno dedicado al monóxido de carbono. Este hecho, en opinión de su hermano, respondía a planes secretos de suicidio. No queda claro si Adele üüó con Gódel durante esta época, aunque se conseryan varios documentos en los que aparecen registradot ,,el sr. y la sra. GÓdel" antes de casarse. En cualquier caso, como Adele contribuyó a la mejoría del estado de salud de Gódel mucho más de lo que pudiera pensar su madre y, a partir de entonces, se dedicó a probar todo lo que él comía. -l E E : o ? ; ; ; 3 Y s :7

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dorf, que había fundado a principios de siglo un irrdustrial en un antiguo balneario. Con alrededor de quince habitaciones individuales, más que una institución mental en el sentido moderno, era un lugar de retiro para personas que, como Gódel, tenían un tempera¡nento inestable o se veían sobrecargadas de trabajo. Aún así, Gódel eütaba hablar sobre su situación: al contarle a Veblen qué había estado haciendo en Europa se refirió tan y sólo a cíertos problen'tas uns muelitmal empastadúr a su insomnio can habitual. Para mayor seguridad, el caso de Gódel fue puesto en

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El único indicio de sus trabajos de esta época es una nota de apenas dos páginas, "Sobre la longitud de las deducciones", en la que Gódel muestra cómo al pasar de un sistema formal dado a otro de tipo superior no sólo es posible defurcír cíertns senfencías que pret,ínn;cnte eran indeducíhies, tnntbíén síno aclrtür exn'sordínnrínntente tinn ínltníd¡die den'nsfrttcíLtfies que dísponíamos. embargo, parece delds y Sin que fue durante su segundo curso en Viena cuando a Gódel se le ocurrió la idea de la demostración de la consistencia relativa del a-xioma de elección con los demás axiomas de la teoría de conjun_ tos, que constituye el germen de la tercera gran obra matemática de Gódel, como describiremos en el siguiente capítulo. Si hace algunas páginas nos referíamos a los cambios radicales en las etapas de la üda de Gódel, lo mismo puede decirse ahora sobre sus intereses matemáticos, pues, a partir de ese momento, casi no prestó atención al desarrollo de Ia lógica de la recursión y la teoría de modelos. En opinión de sus biógrafos, "fue esencialmente un abridor de nuevos caminos, alguien que atacaba grandes problemas y hacía descubrimientos incisivos, pero dejaba Ios detalles para otros',, como habíaocurridoya con elsegundo teorema de incompletitud.

A principios de agosto Gódel escribió a Flexner contándole que durante varios meses se había encontrado bien y que esperaba colt ílusíónuna nueva estancia en Princeton el otoño siguiente. Esta vez el viaje transcurrió sin incidentes, en compañía de VTolfgangPauli y Paul Bernal's, que también habían sido becados por el instituto. Durante el trayecto, Gódel le explicó a Bernavs todos los detalles de la prueba del segundo teorema de incompletitud. Gódel encontró aloiamiento sin dificultad en el número 23 de Madison Street, donde tenía pensado permanecer hasta el final del primer trimestre. Sin embargo, a mediados de noviembre sufrió una nueva depresión y tuvo que regresar a Viena. aunque el claustro del IAS acordó invitarlo otra vez cuando estuviera completamente recuperado. A petición de Gódel, Veblen prometió no informar a su hermano sobre su situación, pero pronto cambió de idea y, a fin de eütar riesgos innecesarios, le mandó un telegrama advirtiéndole de que Gódel llegaría a Le Havre el 7 de diciembre. Pasó tres días en Parísy, cuando creyó encontrarse mejor, tomó él mismo un tren hasta Viena.

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Al hacer recuento de su üda mucho tiempo después, Gódel recordaría 1936 como uno de los peores años de su vida: pasó varios meses en un sanatorio para enfermos nerüosos en Rekawinkel, y también se conservan facturas de otro centro médico en Golling bei Salzburg y de un balneario de Aflenz, que había frecuentado con su familia Curante la infancia. Tampoco le quedaban prácticarnente amigos en Viena, pues, entre los pocos que no habían emigrado, su mentor Hans Hahn había muerto de urt cáncer fulminante detectado mientras pasaba sus vacaciones en el campo, y Moritz Schlick había sido asesinado por uno de sus estudiantes en las escaleras de la universidad. Tal vez Gódel nunca se sintió tan solo. Su único artículo de 1936 fue una observación sobre las matemáticas finanfo r El e d ificio del Insti tute Ad va n ce d Stu d y ( IA S ) en pri nceton.

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en Conuersaciones con un matemático cuenta cómo, después de haber acordado un encuentro por teléfono, su visita fue cancelada: "Era la primavera ya: normalmente no debía estar nevando. Pero nevaba, y rni cita quedó anulada. Yo tenía que volver a la Argentina ese fin de semanaypresentíque no tenía otra oportunidad. Yasífue, porque Gódel murió poco después".

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Notre Dame A mediados de noviembre de 1937,aparentemente por probleíngrtsos,,tt n -utt,ez depcndm pretíodelo:fictorcs 1'roduccíón. pa¿f,t d':l ésios tlc Se unsísfetns ndccwdtt ínt,estígnr e de*undt'ntes sítíencsolucíonc'i. sus En formtlnr momentos de lucidez, Gódel siguió trabajando sobre los axiomas de la teoría de conjuntos y la hipótesis del continuo, al tiempo que revisaba unos cuadernos escritos en Princeton, que contenían dos secciones: la primera, sobre el axioma de elección, con la etiqueta de rein (copia en limpio); la segurrda, sobre la hipótesis del continuo, bajo el rótulo de halbfertig (a medias). Sin embargo, 1936 fue un año glorioso para la lógica: Church publicó los artículos en los que empleaba su famosa fes¿spara establecer la indecidibilidad de la noción de verdad aritmética ("Un problema irresoluble en teoría elemental de números") y mostraba que el problema de decisión de la lógica de primer orden, del que Gódel se había ocupado entre l93l y 1933, no tenía solución ("Una nota sobre el Entscheidungsproblem"). Se furrdó también lhe Journal of Symbolic Logic, Kleene continuó con sus investigaciones sobre la 2-definibilidad y Alan Turing obtuvo una beca para doctorarse en Princeton bajo la dirección de Church. Turing tenía un grandísimo interés en encontrarse con Gódel en Princeton, pero durante el semestre que pasó allí Gódel estaba todavía en Viena recuperándose de su última crisis. Perseguido por su homosexualidad, Turing se suicidaría en 1954 sin haber tenido la oportunidad de mas de dinero, Gódel se mudó del apa-rtamento de la Josefstádterstrasse a otro situado en uno de los suburbios vieneses,y su madre tuvo que regresar a la casa de Brno, una decisión arriesgada si consideramos su vehemente oposición al régimen nazi y su poco cuidado al hablar sobre é1. Después de varios meses, en los que llenó tres cuadernos enteros con trabajos sobre la hipótesis del m continuo, Gódel escribe a lVlengerel l5 de diciembre: ittsttt estc a de nrcmuúl he comenzs'lo prohnr ltt índependencí¡ Ia hípótuísdel ct',ntíru¡0, no t.riro 0 n0, y le pide discreción, porque era la aullryrc sé sí tendré segunda persona después de Von Neumann que tenía noticia sobre sus nuevas líneas de trabajo. Precisamente, a su regreso a Europa, Von Neumann se citó con Gódel a finales de enero de 1938,y ambos conversaron acerca los descubrimientos de Gódel y sobre la posibilidad de que éste üsitara de nuevo el Instituto de Estudios Avanzados el curso siguiente. Finalmente las fechas quedaron de este modo; Gódel daría un seminario sobre teoría de conjuntos en hinceton durante los meses de noviembre y diciembre, y entre febrero y junio se trasladaría a la Universidad de Notre Dame (en South Bend, cerca de Chicago) para enseñar lógica elemenh tal. Estaba preocupado por rÍl íngléshsuf;cíente, falts de experíencia __r ; ! ; * .l ; j' ; 3 ': G

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lo, Menger acordó con él que los dos juntos se ocuparían de la asignatura.

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Dos semanas después de su llegada al lAS, Gódel aüsó al de_ cano de la Universidad de Viena de que iba a pasar ese año en Ios Estados Unidos. Antes había tenido que pedir un adelanto de trescientos dólares a veblen para comprar el billete de barco. por distintas cuestiones burocráticas, Veblen no estaba autorizado a hacerlo, pero se ofreció a adquirir él mismo el billete. Gódel sólo pudo salir con veinticinco dólares de Alemania, por lo que solicitó también que le fuera enüado algo de dinero a Nueva york. A esto se le añadieron otros problemas para realizar el üaje, porque todo el mundo anticipaba elestallido de la Segunda Guerra Mundial, y la mayoía de los barcos iban completamente ilenos. Góctel reservo primero un camarote en el Líamburg, que tenía preüsta la llegada a América el 7 de octubre; sin embargo, más adelante le escribió a Flexner preguntando si podría conseguirle un pasaje, porque si tto, ttttpodría ír. Finalmente partió él solo en el Neu,¡ yorhel día 15. Seguramente el cambio de planes se produjo porque no conseguía encontrar un billete para Adele, con la que se había ca_ sadc¡sólo una serrtanaantes, el 20 de septiembre. A Ia boda, por lo civil, sólo asistieron los familiares inmediatos de la pareja y algunos conocidos. Su hermano Rudolf estuvo presente en la ceremonia, pero, cuando muchos años después le preguntaron sobre el tema, lo único que recordaba era que, a pesar de Ia duración del noüazgo, Gódel no Ie había presentado a Adele ha_sta momento en el el que decidieron casarse. Tanto Menger como Veblen, curiosos por saber quién sería esa mujer que había cuidado de Gódel durante su enfermedad, creían que el matrimonio sería muy beneficioso para Gódel. Tál vez por eso, Gódel queía que Adele lo acompañara en su tercer viaje a Princeton, aunque finalmente tuvo que quedarse en el apartamento de Viena.

prueba. El artículo completo no se publicaría hasta el año siguienie. A finales de octubre Gódel había asistido a una convención de la Sociedad Americana de Matemáticas con el fin de comentar allí con Menger algunos detalles sobre el curso de Notre Dame. La sorpresa fue encontrarse también con Emil Post, un lógico de origen polaco -aunque había emigrado con sus padres a los Estados Unidos cuando sólo tenía siete años-, que había introducido las tablas de verdad como procedimiento de decisión para la lógica proposicional, y algunas nociones fundamentales para la teoría de autómatas y lenguajes forrnales. Post había probado en 1920 la completitud de un fragmento del cálculo de primer orcien, y estuvo cerca también de obtener el primer teorema de incompletitttd. Por eso se comprende tan bien la anotación de su diario el mismo día del encuentro con Gódel: "Durante quince años estuve considerando la idea de asombrar al mundo matemático con mis ideas heterodoxas; encontrarme al responsable principal del desvanecimiento de ese sueño me ha entusiasmado". La actitud de Post hacia nuestro protagonista no era de resentimiento, sino más bien de admiración. AI día siguiente le escribió una carta de cuatro folios donde terminaba reconociendo que nada de lo que él hubiera podido conseguir "ha reemplazado la espléndida actualidad de tu demostración [...], después de todo, no son las ideas sino su ejecución lo que constituye una señal de grandeza". Le hablaba también del trabajo interrumpido por su enfermedad maniaco-depresiva y de cómo los teoremas de incompletitud podrían haberse desprendido como corolarios de su dernostración de la existenciade problemas absolutamente irresolubles. Aunque la proposición indecidible sobre la consistencia de la aritnrética tenía enorme interés, "muchas veces se ha malinterpretado el significado del teorema y su relación con las posibles pruebas de consistencia".
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Nada más llegar al instituto Gódel se puso a trabajar,y el 9 de noviembre ya había enüado a los Proceedings of the National Academyof Sciences anuncio de su descubrimientode la consisun tencia relativade la hipótesisdel continuo y el axioma de elección, donde daba también un bosquejo de las ideas principales de la 1,42

Tras su estancia en Princeton, Gódel llegó a Notre Dame en enero de 1939y, al parece¡ buscó un lugar de residencia en el campus. Menger recordaría más tarde sus discusiones con el prefecto del edificio, "un üejo sacerdote, con coslumbres muy arraigadas",

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por cualquier cosa. Gódel se encontró bien durante todo el trirnestre, pero no se le veía contento y se refugió, como solía, err su trabaio. Aunque Menger organizaba allí un simposio a la manera de sus coloquios üeneses, el ambiente intelectual, de herencia to_ mista, no suponía ningún estímulo para Gódel, que tampoco quería hablar de la situación política de Europa. En Notre Dame, Gódel dio clases de "Teoría de conjuntos" e "lntroducción a la lógica", dsg optativas para los estudiantes graduados. AJ segundo de los cursos solían asistir unos veinte alumnos, de los cuales la mitad eran jóvenes profesores y doctorandos con buena formación matemática, y la otra mitad filósofos uiejos, convencidos de la inutilidad de la lógica moderna. Dirigiéndose especialmente a ellos, Menger mostró en la primera clase varias cuestiones para las cuales la lógica aristotélica resultaba insuficiente. En las siguientes sesiones, Gódel trató de dar, en ln ntdídtt dc lo posíblt,tma t¿lríú canplett:t cónto l¡s detluccíones ,lt: lógícas po'línu ser raducídtts utt cíerfo nítmeroJe leyes s prírnítít,ns.Luego introdujo los conectores con ejemplos del lenguaje cotidiano, ex_ plicó su sentido con las tablas de verdad y dio una a.xiomatización de la lógica, basada esencialmente en la de Russell,que incluía sólo cuatro axiomas y tres reglas de deducció n. Atutquesclta contertírJo en estfuulnr -le gustaba recordar a Gódel-, los afirnncíorrcs que se tnfiltit: cotno nxíont¡sdeberí¡n lo nús settcíllas sr que ltosíbles, natlchrtl níts settcíllo 1 quedÍ)trffe en iospríncípísMsthemntíLúcL)titl relrcffis.La últirna l, !, parte de la asignatura habría estado dedicada al análisis del cálculo de predicados, al papel de los cuantificadores y las antinomias. Antes de abandonar Notre Dame, Gódel aceptó las invitaciones para volver al Instituto de Estudios Avanzados en el otoño de lg39 y dirigirse al Congreso Internacional de Matemáticos (lCM) el año siguiente. Sin embargo, su salida de Austria se retrasó mucho más de lo preüsto, y el ICM de 1940 fue cancelado tras el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.
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En un artículo aparecido en 1947 Gódel cornienza explicando


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si dos conjuntos tienen el mismo número de elementos responde a la idea intuitiva de contar y comparar los resultados. sin embargo, la intuición a menudo conduce a resultados contradictorios, pues no es cierto, como cabría esperar, que todos los infinitos sean del mismo orden: hay algunos mayores que otros. Para dar sentido matemático a estas ideas, el concepto de número se sustituye por el de cardinal, y la operación de contar, por la posibilidad de establecer una biyección. Dados dos conluntos finitos A y B con el mismo cardinal, si retiramos un elemento de A y otro cle B simultáneamente, después de un cierto número de pasos, los dos coniuntos habrán quedado vacíos, es decir, ninguno se termina antes que el otro'

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Lasbiyecciones correspondencias son entreAyB que nos permiten llevara cabo estaclasede procesos. términosprecisos: En

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elementos de una misma fila compartan el numerador. Ahora, sólo tendríamos que recorrerlos diagonalmente, como indica la figura, teniendo cuidado de no contar de nuevo los números repetidos:

Una biyección es una aplicación f : A +

,B con las

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2) I es sobreyectiva, o lo que es lo mismo, para todo
ó e B existe un a eA tal que b = f(a).

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Así, dos conjuntos tienen el mismo cardinal cuando existe una biyección entre ellos, y, de la misma manera que los números natu_ rales 0, 1,2,. . . miden los conjuntos finitos, se definen los cardinales transfinitosl(0,1.1,, ..., representados por laaleph del alfabeto hefi, breo, para cuantificar el tamaño del resto de conjuntos. La aritmética cle estos nuevos cardinales ya nada tiene que ver con aquélla a la que estamos acostumbrados, pues la suma y el producto de dos números vienen dados ahora por el mayor de ellos, con lo que se obtienen resultados tan sorprendentes como N3 = ño o N0 = l{o + l, de donde no es posible deducir, claro está, 0 = 1. De especial interés resultan los conjuntos de cardinal l.ie,que representa al infinito de los números naturales, y a los que llamaremos numerables. Para comprobar si un conjunto A es numerable, basta con describir una biyección explícita entre A y N, o, lo que es lo mismo, con poner en fila todos sus elementos. De este modo, es posible demostrar que hay la misma cantidad de números pares que de pares e impares juntos -iay, la intuición!-, y también de enteros y fracciones. En efecto, los números enteros pueden ordenarse si comenzamos por el 0 y vamos desplazándonos alternativamente una unidad a la derechay a la izquierda: 0, l, -1, 2, -2,8, -3,. . . por otra parte, para ver que hay tantos racionales como naturales, sue_ Ien escribirse las fracciones en una tabla, de modo que todos los

Uno Ce los grandes descubrimiel-rtosde Cantor consistió en probar que el infinito de los números reales excede al de los naturales, es decir, que el cardinal cie R es estrictamente mayor que fio. Para demostrar que iR no es numerable, el matemático alemán empleó varias técnicas diferentes a lo largo de su vida. En la más ingeniosa, el llamado proceso diagonal, Cantor demuestra que ni siquiera los núrneros reales del intervalo (0, i) pueden ponerse en correspondencia biunívoca con los naturales. Supongamos que no fuera así, es decir, que existiese alguna forma, tal vez muy complicada. de colocar en fila todos los elementos del intervalo:
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Vamos a describir ahora, a partir de las posiciones recuadradas, un número real x que, aun perteneciendo al intervalo (0, 1), jamás podría formar parte de la tabla. Para cada fila, se examina el término diagonal correspondiente y se sustituye, en el nuevo número, por otro distinto. Así, suponiendo que Qt = 7,b, = 4 Y c: = 2, x podría

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comenzar por 0,275...Reiterando el proceso se comprueba al ins_ tante que x no es uno de los números reales de la lista: en efecto, x no es el primero, porque sus primeras posiciones son diferentes; no puede ser tampoco el segundc, ya que, aunque sus primeras cifras decimales coincidiesen, la segunda es distinta por construc_ ción; el tercero, difiere de x en la cifra cr, y así sucesivamente. por tanto, el conjunto de los números reales tiene cardinal mayor. al que llamarelnos c de continuo. Cantor conjeturó que no existen conjuntos de cardinal inter_ medio entre fl6 y c; es la hipótesis del contiruto. El problema puede plantearse en otros términos si introducimos el concepto de las partes de un conjunto, que recoge todos sus posibles subconjuntos. por ejemplo, si A sólo tiene dos elementos, czy ó, los subconjuntos que puedelr formarse son el vacío, el que sólo consta de a, aquél cuyo único miembro es ó y el propio A. En este caso escribiríamos: p( A ) = { A ,{ o l ,{ b } ,A } ,q u e ti e n e c u atro el ementos. D ado un conj unto finito de n miembros, para calcular el cardinal de sus partes bast ar í a c o n c o n o c e r c u á n to s s u b c onj untos de 1,2, . .., n el ementos pueden formarse. Nociones básicas de combinatoria nos permiten calcular esta cantidad:

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con un procedimiento similar al sucesor que construye los natu' rales desde el cero: igual que 2 = ss0, f{z se obtendría como 22"0 y el del conjunto de Afirmar que no existe ningún cardinal entre Nn sus partes supone que, o bien ambos son iguales, o 2N' es estrictamente mayor que Nr, y ninguno de los demás alephs cae entre ellos. El tecrema de Cantor, que establece que el cardinal de un conjunto es estrictamente menor que el de sus partes. restringe las posibilidades a la segunda opción.
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Se demuestra también que el cardinal de las partes de un conjunto infinito, pongamos que de 17 elementos, es 2,/. Como Gódel señalaba al comienzo de su artículo, el cardinal del continuo coincide con el de las partes de los números naturales; así, c = 2No, esto y permite reformular la hipótesis de Cantor: H, = 2no. En términos más generales todavía, tal vez sea l{r*, = 2N, para cada n, con lo que quedaría establecida la relación entre un ordinal transfinito y el siguiente. Esta conjetura se conoce con el nombre de hipótesis generalizada del continuo, y su importancia radica en que, de ser cierta, permitiría definir todos los cardinales infinitos a partir de l*"
lós elementos de B \¡1. Axioma de elección: si A es un conjunto cuyos elementos s.¡n todos conjuntos, y esos elementos son disjuntos dos a ,, ..dótir l4,utu,"én.de,!,contiene al mer.los no vqcios, ento,nc.gs-

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Al introducir los cardinales infinitos, el padre de la teoría de conjuntos deseaba que dos cardinales cualesquiera siguiesen siendo comparables, es decir, que para m y n una y sólo una de estas tres posibilidades fuese verdadera: m < n, m = n orn > n, tal y como ocurre con los números naturales. En 1878 Cantor introdujo el principio de tricotomía como un resultado obüo y, cinco q[os,más tarde, propuso, también sin demostración, que todos Ios conjuntos pueden ser bien ordenados, es decir, que es posible definir un orden tal que cualquiera de los subconjuntos no vacíos posea un mínimo elemento. "Esta forma de postular la existencia de principios sin definirlos ni construirlos explícitamente" sufrió el rechazo de muchos matemáticos, hasta que en 1904Zermelo consiguió probar los dos teoremas, introduciendo un nuevo axloma. Desde un primer momento el axioma de elección no frie aceptado como los demás: se postulaba que, siA es una.clase de conjuntos, existe una función que elige un y sólo un elemento Ce cada uno de sus miembros, pero no se daba pista alguna sobre el modo de encontrar dicha función. Además, haciendo uso del axioma de elección, el llamado problema de lo medido -la pregunta de si puede asignarsea cada subconjunto A del espacio euclídeo r¿-dimensional un número no negativo que satisfaga ciertas propiedades- encontraba respuestas sorprendentes. Así, era posible demostrar que algunos subconjuntos de la recta real no tienen longitud y que, si diüdimos una esfera de volumen unitario en m+n partes disjuntas, las m primeras y las n primeras pueden volver a combinarse mediante giros, simetrías y traslaciones en iotras dos esferas de volumen uno! Gódel demostró que todas las sospechas eran infundadas: si los demás axiomas de la teoría de conjuntos eran consistentes, también lo es el sistema que resulta de anadir el axioma de elección, y lo mismo ocurre con la hipótesis generalizada del continuo. En un primer avance de sus descubrimientos, publicado por los Proceedings of the National Academy of Sciences, Gódel enunciaba el siguiente teorema: La demostración Gódel dio dos pruebas diferentes de la consistencia relativa del a.xioma de elección y la hipótesis del continuo: la primera de ellas, en 1939, tomaba como base ios a-xiomas de la teoría de conjuntos de Zermelo-Fraenkel (ZF), mientras que la segunda, publicada al año siguiente, se inscribía en la axiomatización NBG (de Von Neumann, Bernays y Gódel). Inspirándose en Cantor, Von Neumann había introducido una importante distinción entre clases y conjuntos, que él llamaba simplemente 0biü0sde típo I1 ollinos de típo lI: los conjuntos serían aquellas clases que no son fuente de contradicciones cuando las consideramos miembros de otras clases; sin embargo, las clases propias son tan gigantescas (biyectables con el universo de todos los conjuntos) que no pertenecen a ninguna otra. Así, ia paradoia de Russeli había surgido por considerar la clase propia de todos los conjuntos que no son miembros de sÍ mismos, porque, como ningún corrjunto se pertenece, baio la máscara de la autorreferencia estábamos hablando en realidad de todos ellos. Pese a la importante observación, seguía sin quedar del todo claro qué es un conjunto. De la misma forma que los números naturales se obtenían a partir del cero aplicando repetidamente la función sucesor, Von Neumann trató de aclarar cómo podían construirse, partiendo del vacío y a través de las operaciones de la unión y las partes, todos los conjuntos. Estableció de esta manera
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una jerarquía acumulativa en la que la posición de cada conjunto dependía del número de veces que se hubieran aplicado estas operaciones para obtenerlo. En términos precisos, es posible definir una aplicación R, con dominio los números ordinales, que satisfaga las propiedades: R(0) = 6 R (a + 1 ) = s¡(R (o))
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los axiomas de la teoría de conjuntos, el axioma de elección y la hipótesis del continuo. Suponiendo que la teoría de conjuntos sea consistente, el teorema de completitud garantiza la existencia de un modelo (C , U , E), donde C es el universo de las clases,U el de los conjuntos y E interpreta la relaciórr usual de pertenencia. Gódel se restringe ahora a un submodelo A, en el que sólo se consideran las clases y conjuntos constructibles, y se verific4 por tanto, V = L. Reescribe a continuación los ariomas teniendo en cuenta sólo los conjuntos constructibles y consigue demostlar que cada uno de ellos es un teorema. Por tanto, A es un modelo en el que, adernás de V = L, se realizan todos los axiomas; de ahí se sigue que la tesis de constructibilidad es consistente con el resto del sisterna.Finalmente se demuestra que, al incorporar V = L, tanto el axioma de elección como ia hipótesis del continuc pueden deducirse en la teoría. Por tanto, cualquier modelo de los a,xiomas habituales tiene un submodelo en el que se verifican a la vez el arioma de elección, la hipótesis del continuo y V = L. Aunque esta prueba de la consistencia relativa supuso el mayor avance de la teoría de conjuntos desde su axiomatización, una respuesta definitiva a la pregunta de Cantor quedaba lejos aún. En el artículo del American Mathemolical Monthly, What is Cantor's continuum problem? ("ZQué es el problema del continuo de Cantor?"), al que nos hemos referido en el comienzo, Gódel describe el paisaje después de la batalla:

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y tal que todos los conjuntos aparezcan en alguna etapa del proceso, como establece el axioma de regularidad. Lo primero que
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llamó poderosamente la atención de Gódel al estudiar la obra de Von Neumann fue la magnitud ciel salto que permitía pasar de un conjunto al siguiente en jerarquía: para una colección de sólo sesenta y cuatro elementos, el cardinal de sus partes ya excede el número de granos de arroz que pueden cultivarse en el planeta. Además, Gódel argumentaba que es difícil tener una idea precisa de cómo se construyen las partes de un conjunto infinito; por eso, sustituyó la función R por otra, que bautizó I, tal que:

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donde DflL(a) no son ya todos los subconiuntos de l(a), sino sólo aquellos que pueden definirse mediante un tipo especial de fórnrulas de primer orden; los Ilamaremos conjuntos constructibles. En esta nueva jerarquía acumulativa, el axioma de regularidad se sustituye por la tesis que asegura que todos los conjuntos son constructibles (V = L). Por supuesto, Gódel no pretende que la constructibilidad valga para cualquier conjunto, -de hecho, la probabilidad de que un conjunto sea definible es nula-, pero añadir V = L le permite describir un modelo que verifica simultáneamente todos
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En Ia primavera de 1963,Paul Cohen, un joven matemático de Stanford, pudo Cemostrar que la negación de la hipótesis del continuo (extste un cardinal r tal que i'is < * < 2No), también es consistente con el resto de ¿¡.xiomas. Así, la con,r-jétura de Cantcr resultaba ser indecid!ble, y la teoría de conjuntos, incompleta. Gódel ya había iniuido estos resultados rdzone: pttra:rc¿rlo rlLrc, ltt ínconsís-d.os srrn tle
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dando carta blanca a Gódel para modificar todos los detalles que considerase oportuno sin consultárselo. cuando por fin se publicó el artículo, entre 1963 y 1964,Cohen recibió una medalla Fields, y la universidad de stanford Ie ofreció una plaza de profesor. En el Congreso Internacional de Matemáticos celebrado en Moscú, church fue el encargado de pronunciar la loudatio de cohen. para ello, se puso en contacto con Gódel, v lo primero qrie hl2-oTue-pieguntarle si eran ciertos los rumores de que él ya había probado la independencia de la hipótesis dei continuo veinte años antes,pero que no había querido dar a conocer su hallazgo.Gódel, que en ese momentc se hallaba inmerso en la revisión de unos artículos, se limitó a negar que hubiera encontrado una demostración. El trabajo de cohen no Iogró cambiar la opinión de Gódel sobre la falsedad de la conjetura de Cantor, aunque, después de que la hipótesis se hubiera demos_ trado independiente, tal vez síyíficndo In ctrc:tíón su t,erdnd, de l,¿rdcríg cxL1cfLlfitetff'(nist¡to 1il0¿o tltrt'Iú del rn yor In t,cr,lnJ c1uínro tld posfr(q!iltt,t rulstloJe losF,leurcnfos cnrrt ¡lt senf lnrd lostnitt{tlttifíc|,,lesd¿ ídtt In l,ruel,n dt ln consísttttittfu In ge.tntúrítt urclíltrt. Aún así, Gódet siguiá busno cando nuevos axiomas de la teoría de conjuntos que permitiesen refutarla.

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tlel¡ notíóndt se;uercín t¡l*tfarín [...] l, d,;tría pero no fue capaz de demostrarlos rna pnrcba dellxíonw de el¿ccíón-, durante los diez años siguientes a la publicación de sus artículos. Cohen se había doctorado con una tesis sobre el análisis armónico, y sus líneas de investigación quedaban lejos de la lógica, pero durante el curso 1959-1961 disfrutó de una beca en el Instituto de Estudios Avanzados, donde Solomor-rFef'erman ie sugirió varias lecturas determinantes para su trabajo posterior. Tras el revuelo causado por el anuncio de Cohen, su demostración fue sometida a una crítica exhaustiva, en la que aparecieron algunos errores. Por suerte, pudo subsanarloscon rapidez, aunque seguía temiendo que se encontraran nuevos fallos en la argumentación, que algunos matemáticos aprovecharían para castigar su intrusismo en el coto vedado de la lógica. Finalmente, Cohen optó por escribir a Gódel pidiéndole su visto bueno; y éste, en su respuesta,consideraba que la demostración et'a,en todoslosasy,cc¡'15,nrciorposíhle reconocía h y gozo que ante una obra de arte. haber experimentado el mismo Por eso, le conminó a publicarla lo antes posible en los Poceedings of the Notional Aca'7emy of Sciences, donde ya habían aparecido sus demostraciones de la consistencia relativa. Se ofreció también a hacerle algunas sugerencias para mejorar el manuscrito, que Cohen, sin conocer el perfeccionismo crónico de Gódel, aceptó entusiasmado: cansado de los retoques infinitos. terminaría

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La gran marcha
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Los problemas de Gódel con las autoridades americanas eran consecuencia de sus dos intentos de entrar en los Estados unidos con vistas a establecer allí su residencia permanente. Durante su convalecencia en Europa, su pasaporte había caducado, pero en el otoño de 1938 Gódel pudo regresar a princeton gracias a un permi_ so de salida alemán; por eso, no esperaba tener tantos problemas el curso siguiente. Mientras volúa a Europa a bordo d,el Bremert, sólo le preocupaban el reencuentro con Adele y la publicación de sus conferencias sobre la hipótesis del continuo. De hecho, nada más llegar escribió a Bernays pidiéndole que le aclarase algunas cuestiones sobre el sistema axiomático del que se había serüdo en

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un artículo para el Journal of Symbolic Logic y, a pesar del tiempo transcurrido desde su última carta, le exigía una respuestainmediata para no retrasarmás la entregade los textos corregidos.Von Neumann,por su parte, había comentado con Gódel la posibilidad de que las notas del curso, además de repartirseentre los asistentes,aparecierancomo monografíaen losAnnalsof Mathemaflcs. Tal era el prestigio de la revista,editada por la Universidadde Princeaunque ton, que los autoresno cobrabanningúntipo de derechos, lo mantuvo casi treinta seguían conservando el copytight; Gódel años, hasta que decidió venderlo por cien dólares, una alirta mu1 guerlsa -a su juicio-, pero ridícula en comparación con las ganancias de la PrincetonUniversityPresspor un volumen que aún sigue reimprimiéndose. Durantelos meses siguientesGódel mantuvo viva la esperanza Avanzados septiembre. de poder regresaral Institutode Estudios en Dos días antes de que Hitler invadieraPolonia,en lo que constituye un auténtico "récord a la hora de no vel'seenvuelto en el umbral de los acontecimientos históricos", le envía una carta a Menger disculpándosepor no disponer del tiempo suficiente para contribuir con más trabajosal coloquio. Gódel parecíaüür de nuevo en otro mundo, tan improbable como los modelos cosmológicosque imaginarádespués: sólo el anunciode que debíasometerse una a prueba de aptitud para el ejército lo devolüó por un instante a la pero esrealidad.En cierto modo había anticipadola convocatoria, taba convencido de que lo despacharíanenseguida;enlugtr dce;0, tneses, Io queme-fue cott sllít' ni exsnten plspltsl durante se ímposíbie delttaís Finalnrcntc, e,rclntrarln parnlsbores flre anfes qr,te de cstallarcguerra. h hAbíl de el Las retaguardía, quehízoaúnmásdífícílobtener pernúso salída. autolo de ridades alemanas habían hecho caso omiso de las alegacionesde Gódel sobre sus problemas de corazóny las secuelasde las fiebres reumáticasde su infanciay,afortunadamente, tampoco tuüeron en pues quizáshubiese cuenta su estanciaen el sanatorioPurkersdorf, terminado en un campo de concentración.Él mismo era consciente de que su enfermedad podría convertirseen un obstáculopara

que le fuera concedido un nuevo pasaporte, pero en ese momento su mayor problema era otro distinto. Gódel no había informado al rector de la Universidad de Viena de su última estancia en el Instituto de Estudios Avanzados antes de llegar Princeton. Seis semanas antes de su marcha, el ministro de educación promulgó un edicto que prohibía a todos los profesores, también a los retirados o destituidos, negociar con centros e-xtranjeros de enseñanza sin la aprobación Cel Reich; así, cuandc el decano recibió la carta de Gódel, lo primero que hizo fue reenviársela al ministerio de educación. Sólo en julio del año siguiente, con una dilación poco habitual, se iniciaron las pesquisas para averiguar si Gódel se encontraba en los Estados Unidos por asuntos personales, o como profesor inütado de alguna universidad. Concluido el informe, en lugar de retirarie la autorización para enseñar, decidieron que no se le concedería la renovación corno Dozent, que ya incluía un pequeño sueldo, cuando la solicitase. A mediadcs de septiembre Gódel se encontraba en una situación difícil: no sólo era casi imposible que Ie dejaran salir de Alemania, sino que, con su permiso a punto de caducar, se había quedado ürtualmente sin empleo.
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Por si fuera poco, a esto hay que añadir que había tenido muchísimos problemas para traspasar los fondos de su cuenta en Princeton a otra en un banco de Viena: tuvo que escribir, entre otras cosas, la única carta donde encontramos un Heil Hitler de su puño y letra. Desesperado, pensó incluso en buscar un puesto (rüil strft;icntes 1,i1,i¡' de trabajo en una fábrica, pues ils nlnrros fiLi p¡y¡1 En dursntemuchontítstíen4to. la reconstrucción minuciosa de su üda, Dawson ha estimado que la fortuna total de los Gódel era de cinco mil seiscientos dólares, aunque la rnayor parte de este dinero procedía de la casa de Brno, ocupada por su madre y la tía Anna, que no podía venderse. Gódel aprovechará sus problemas de dinero como argumento para que le fuese otorgado un permiso de salida. Por una parte, el rector no tenía dudas de que "Gódel crea
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buena impresión, es educado y, si le permitimos salir al extranjero, no cometerá torpezas que dañen nuestra patria", pero no estaba dispuesto a tolerar su falta de compromiso con el régimen nazi. Sin embargo, era consciente de que si no le dejaban salir, ni él ni Adele tendrían cómo mantenerse y, por eso, proponía que se le ofreciera alguna posición pagada dentro del imperio "para hacerle cambiar de idea". Mientras el rector se pronunciaba, Gódel decidió emprender tres acciones paralelas: solicitó que su autorización fuese renovada, pidió al ejército un permiso de salida y continuó los trámites para obtener el üsado americano. Gódel contaba a su favor con buenas recomendaciones científicas, pero había hecho su tesis doctoral bajo la dirección del profesor judío Hans Hahn y, "aunque las matemáticas eran por esa época muyTudiosas" -decía el informe-, "quiso moverse en los círculos liberales". Así, su petición quedo parada, sin que los miembros de la comisión estimaran oportuno darle el üsto bueno, pero tampoco con razones suficientes para denegarla. Gódel entraba de esta forma en uno de esos círculos viciosos que había querido eliminar del pensamiento matemático: las autoridades alemanas no expedían pasaportes para los Estados Unidos sin que el solicitante hubiera obtenido ya un üsado, pero, para conseguirlo, era imprescindible acreditar la posesión del pasaporte. Además, se había instituido un cupo que sólo permitía la entrada de veintiséis mil alemanes. Quedaba una mínima posibilidad de extender üsados sin cupo a los "inmigrantes que durante al menos dos años hubiesen intentado entrar como profesores de una universidad o seminario académico. y también a sus mujeres si los acompañan", pero, a la hora de la verdad, esta cláusula, que hubiera salvado las üdas de muchos intelectuales europeos, tenía que enfrentarse a las trabas de Awa M. Warren, responsable último de interpretar la ley para su aplicación:
"Normalmente, a una persona que solicite un üsado sin cupo como 'profesor' se le requerirá que muestre que en ese momento

enseña como miembro del claustro de una universidad o seminario académico recorrocido, y que ésta constituye su principal ocupación [...] En casos que envuelvan condiciones distintas de las anteriores se prestará atención a todos los hechos referentes a la naturaleza de las actiüdades educativas del solicitante y al tipo de institución con la que ha trabajado antes. El solicitante debe esrablecer que ha seguido su vocación de profesor de forma continua drrrante al menos dos años completos inmediatamente antes de solicitar su admisión en los Estados Unidos, excepto en casos en los que el ejercicio de la docencia haya sido interrumpido contra su v o l un ta d ".

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ses a lo largo de su üda no facilitó las cosas. Von Neurrrann insistía en que era necesario

racterísticas propias del Instituto de Estudios Avanzados, un centro que, si bien tenía derecho a expedir títulos universitarios, nunca lo había ejercido. Fue lo que le correspondió a Frank Aydelotte, después de que sustituyera a Flexner como director del IAS, tras varias polémicas sobre qué decisiones administrativas Cebían tomar los miembros del claustro: "las obligaciones del profesor Gódel inclu)'en la docencia, pero la enseñanza aquí es de nivel muy avanzado y, en consecuencia, menos formal que en otras universidades".Gódel estaba resignado ya a permanecer en Viena, y se había mudado con Adele de los suburbios a un nuevo apartamento, perc, en noüembre de 1939, recibió una paliza que le hizo cambiar de opinión. Mientras paseaba con Adele por el campus de la universidad, vestido, como de costumbre, con una gabardina y un sombrero negro, una banda de jóvenes nazis Io confundió con "uno de aquellos peligrosos profesores judíos que dedicaban las horas a pensar". Sus atacantes lo acorralaron y, de un puñetazo, hicieron volar sus gafas, hasta que Adele consiguió ahuyentarlos a golpes con el paraguas. Aunque Gódel no resultó herido, el incidente le reveló de pronto la

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gravedadde su situación y, para principios de diciembre, ya había decidido buscar un modo de salir de Europa. Camino de Berlín, dio una conferencia sobre la hipótesis del De continuo y el axioma de elección en Góttingen. acuerdo con la crónica que se conserva, la charla fue un modelo de claridad expositiva:Gódel situó primero el problema en Ia historia,y luego definió las líneas maestrasde su demostraciónsin detenerseen cletallestécnicos ni cálculos laboriosos.Aprovechó también para rendir tributo a Hilbert que, en su artículo "Sobre el infinito", había de anticipadoen su opinión algunasde las ideasmás importantes permiso de la prueba. Ya en la capital alemana, Gódel obtuvo su como consesalidala mañanadel 17de diciembre,aparentemente que había del cuenciade las gestiones nuevo directordel Instituto, que "era ario y uno de los mejores matemáticos del argumentado la nrundo":su papelen el ejércitono aumentaría gloriade Alemania, país en lo más alto si le era permitido contipero sí colocaría a su Además,era improbable que su caso nuar con sus investigaciones. sentaraprecedentes"porque son contadísimoslos hombres de su valía científica".Tres semanasdespuésllegó el üsado americano, entre cuyascondicionesse encontrabala de abandonarEuropapor el este. Como el peligro de que un ciudadano alemán fuese arrestado mientras trataba de cruzar el Atlántico era muy grande, Gódel y Adele tuüeron que üajar a América por el camino más largo. El 12 de enero recibieron sus üsados rusos, y tres días después,se les autorizótambién a cruzar Lituaniay Letonia.Enesemomento Gódel mandó un telegrama a Princetonanunciado que esperabasalir de Moscú el día 18y llegara Yokohama,donde embarcaúanen el Taft, una semana después;tras atravesarlas regionesbálticas,los dos Gódel nunca más se viajaronhastaMadivostok en el Transiberiano. pero Adele contaba a menudo que era siempre refirió a este viaje, de noche, como si el sol de Europase hubiera apagadode por vida, y que viajaron con miedo de en que cualquier instantese parara el

tren y los obligaran a dar la r,uelta. Cuando llegaron a Yokohama, su barco ya había partido, por lo que tuvieron que esperar al President Cleuelond, que no salía hasta el día 20.Aunque el nuevo cambio de planes habría supuesto en un principio más tensión, Gódel y Adele pudieron descansar un poco y aprovecharon para hacer algunas compras, porque habían salido de \4ena sólo con lo estrictamente necesario (de hecho, cuando terminó la guerra Gódel le pidió a su hermano que le enviase un cargamento con todos los libros y papeles que había olvidado en sus archivos). Los armadores del Cleueland estaban obligados a enviar a las autoridades americanas un minucioso registro de cada uno de sus pasajeros que incluía no sólo una descripción física, sino también los resultados de sus indagaciones sobre la salud mental de los viajeros. Los Godel aparecen registrados en tercera clase, en medio de una larga lista de nombres y apellidos chinos: Gódel "mide 1,70,es delgado, de complexión ligera, moreno y de ojos azules"; Adele es un poco más ba!a, tiene "pelo claro y ojos grises". Durante el interrogatorio, los dos aseguraron que no habían sufrido ninguna clase de desórdenes mentaies. Después de que atracasen en el muelle de San Francisco el 4 de marzo, ya sólo les quedaba por recorrer el oeste americano. Durante el trayecto, Gódel pudo contemplar la belleza de los paisajes, que luego recordaría, cuando su imagen de Europa se redujo a las postales que recibía de su madre'. dt1uí, (xístil1cn il Lcígno ()este. rínconas honito;só10 tgn
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Pese a su apariencia de zona residencialde postín, llena de mansiones vetustasy campos de golf, Princeton era en 1940el centro matemótico del Uniuerso.Del rnismo modo que la Viena finisecular había concentrado en unas pocas calles a los mejores filósofosy literatos del planeta, algunasde las mejores manzanas europeas,sacudidaspor Hitler del árbol de la ciencia, se congregaban en el campus del Instituto de EstudiosAvanzados,con su "bosquecillo surcado de senderosdonde poder toparsecon ideas fugitivas". Poco después de su llegada a hinceton, Kurt y Adele üajaron, por recomendación de Veblen,a Brooklin (Mairre),que Gódel describiríaaños más tarde como uta deloslusares atrúctíffias '¡,os su vída,en el que recordó muchos paisajes de sus tardes de de domingo en Brno. Sin embargo, la dueña de la posada en la que se alojaron se formó una impresión muy distintade "aquel hombre perdido por extrañosmares del pensamiento": duranteel día Gódel se pasabalas horas en su habitación,yAdele hacía las camas para que nadie del servicio entrasea moleslarlo.Únicamentedejaba la pensión después del atardecerpara pi¡sear, con las manos apoya-

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das en la espalda, hasta la medianoche. Caminaba siempre por la carretera de Parker Point, una ruta paralela a la costa, donde aún se
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encuentran las mansiones de verano de las familias más ricas. Con los Estados Unidos en guerra, al ver de noche a un extranjero paseando solo por allí, muchos pensaban que era un espía inientando establecer contacto corr los submarinos alemanes. Probablemente lo que más le impresionó a Gódel de Brooklin fue la pureza del aire que se respiraba. De vuelta a hinceton, él nutltts hutrtos d¿ y Adele se mudaron de apartamento para evitar /¿.rs la ;'tlcfic"íón, el primer síntoma de su paranoia final. Estaba obsesionado con los gases tóxicos que escapaban del frigorífico y de las estufas: había prohibido que se calentara la casa en invierno, e incluso llegó a devolver una cama por el fuerte olor a barniz. Sus colegas comenzaron a preocuparse, hasta tal punto que Aydelotte consultó con un médico si la conducta de Gódel podría volverse peligrosa. Tal vez por eso el instituto tardó tanto en ofrecerle una plaza definitiva: \ion Neumann se indignaba -"Zcómo podemos los demás llamarnos profesores si Gódel aún no lo es?"-, pero otros miembros del claustro, como Hermann Weyl y Carl Siegel, mostraban su firme oposición. Cuando finalmente se la concedieron, en el contrato se especificaba que, "en caso de enfermedad física", un triste eufemismo, "podrían retirarlo con una pensión de mil quinientos dólares".

ternales de Adele, era demasiado mayor cuando se casó con Gódel, y temía que sus problemas mentales fuesen hereditarios. Gódel, por su parte, quiso evitar que se reprodujera el cáncer manifestado repentinamente en la familia de Adele, y ambos decidieron no tener hijos. Durante la Segunda Guerra Mundial, ayudaron a mantener un orfanato, pero cuando se les ofreció la posibilidad de adoptar un bebé, Gódel objetó que sólo alguien de su sangre podría llevar su apellido. Además, algunos problemas de salud habían comenzado a preocupar a la pareja: Gódel pensaba que comía en exceso y que sLL estónLtgl esraba pctn'quctt Víena,pero raravez llegó a superar los y cuatro kilos. Sus meiores amigos pronto se vieron en la cincuenta obligación de cuidarlo. Oskar Morgenstern, con el que Gódel había trabado amistad en Viena, fue una de las primeras personas con las que se reunió al llegar a Princeton. En 1938, mientras daba un curso en la Universidad
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Cuando volvieron a mudarse, entre los vecinos de los Gódel se encontraban Georg Bror,rmy su mujer, que los describían conto "muy poco sociables" y recordaban que Gódel solía encerrarse, por miedo a que trataran de asesinarlo, siempre que algún matemático extranjero estaba de visita. Así fue, por ejemplo, cuando el topóiogo Eduard Óech, que había sido profesor en Brno, pasó algunas semanas en Princeton; aunque sí quiso ver a su üeio amigo Carnap en se 1954.Para evitar que losnalossíres acumularan en el apartamento, Gódel deiaba las ventanas abiertas día y noche, lo que hacía de la casa un lugar desagradable y lleno de polvo. Pese a los instintos mao

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la de Carnegie, anexiónde Austriaacelerósu cesecomo directordel Instituto Austriaco para la Investigación en Economía, pero, gracias a una generosaoferta de Flexner,pudo continuar con su trabajoen América. Morgensternestaba deseoso de que Gódel le informara de primera mano sobre la situación política en Europa,pero la única es úsco. confesiónque logró arrancarle fue:El café Lh't Nunca dejaríade de la poca conciencia política de Gódel,de su interés sorprenderse y por los fa.ntasmas de la relacióncon Adele,a la que veíacomo "una típica lavandera üenesa, exageradae inculta" que jamás podría en integrarse la üda académicade Princeton.'A Gódel,desdeluego, le faltaun tornillo" -escribe en susdiarios.Susprofecíasno tardaron en cumplirse:todos los que tratabancon Adele no hacían más que hablando a gritos criticar cómo "monopolizabalas conversaciones, con su mal inglés",ylas mujeresno soportaban"su gustohotrendo". que Tambiénlos geniosse equivocan,debíade pensarMorgenstern, nunca cuestionóel talento matemático de Gódel:
"No hay absolutamente ninguna duda de que GÓdel es el mejor lógico vivc; es más, pensadores eminentes como Hermarrn Weyl y John von Neumann han declarado que es definitivamente el mejor lógico ciesde Leibniz, o incluso desde Aristóteles. Parecería que en la historia entera de la Universidad de Viena la figura de ningún profesor ha eclipsado a la de Gódel [...]. Einstein me contó una vez que su trabajo ya no significaba gran cosa para é1,pero que iba al Instituto de Estudios Avanzados sólo por el priülegio de volver a casa andando en compañía de Gódel".

conversaciones tos, envueltosen larguísimas camino del Instituto. "Todos los días los veía atravesarel sendero desde Fuld Hall a Olden Farm.No sé de qué hablarían:seguramentede física,porque a Gódel también le interesabaesta materia" -comentabaun investigador.Los dos poseíaninteligenciasde primer orden y habían oba tenido resultadosespectaculares una edad muy temprana:Gódel demostró el teorema de incompletitud con sólo veintitrésaños,y Einsteincumplió los veintiséisen su onn¿is mirabilis.Einsteinse dio cuenta muy rápido de que Gódel necesitabauna segundamaCre, labor que ya había desempeñadoVeblen entre 1933y 1938y eue, a tras su muerte, correspondeúa Morgenstern. En ocasionesGódel disentíade las opiniones de Einstein,pero en temas candentes,como la indeterminaciónde la mecánica cuántica,susideasdiscurríanpor caminos paralelos:ambos tenían el axioma de que "nada de lo que ocurre en nuestromundo se debe pues"larazónporsísolanuncayerra". o al accidente ala estupidez", Además, creían en ia necesidad de maridaie entre la ciencia v la

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Gódel había conocido a Einstein en su primera estancia en el Instituto de EstudiosAvanzados,después de que los presentara Paul Oppenheim, pero su célebre amistad no comenzaría hasta que Gódel se estableciódefinitivamenteen Princeton.En palabras de quienes los conocieron, Einstein era alegre y siempre se reía, mientrasque Gódel tenía un carácterserio y solitario.Aunque eran diferentesen muchos aspectos,los dos congeniaronbien desde el principio, y, a partir de 1942,todo el mundo los veía siempre jun166

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filosofía: "la ciencia sin epistemología es, en la medida en que sea concebible, primitivay confusa", declaró Einstein unavez, mientras Gódel apostillaba: fa epístemologra clfitnctl conIa cíencís cotn,íerte sífl sa en los wtescluemaracío.Dejóvenes, dos habían tenido que escoger entre la física y las matemáticas, y veían en el otro el reflejo de aquello en lo que hubieran podido convertirse. Gódel se decantó finalmente por las matemáticas para alejarse de las incoherencias lógicas que encontraba en la física, y, aunque Einstein apreciaba la belleza de las matemáticas, "sólo en el campo de la física era capaz de distinguir los problemas centrales de los periféricos". Sin poner en duda la importancia de su obra, que había obligado a la lógica y a la cosmología a rehacerse por completo, ambos terminaron refugiándose en símismos, en lo que Rebecca Goldstein ha llamado "un exilio dentro de un exilio mayor, que trasciende las circunstancias geopolíiicas que les obligaron a refugiarse en Princeton".

Gódel comienza hablando del carácter doble de la lógica, que, además de ser la disciplina qu etrstasobreclnses,relncíoneslcontbínscíones en denúmeros,_funcíones1fr.guras desígnos, vezdehablar se geomérrícas, había demostrado uns cíencís prevía a todsslas dentás, contíene nocíones que las cpe subyacen relo de lns cíencítLs. al Después de criticar lo 1 nríncípios que él consideraba una gran falta de precisión en la sintaxis del formalismo de Russell, se sorprende de su¡l'onttndndaactífudrulísts, pues Russell había escrito: "La lógica trata del mundo real, lo mismo que la zoología, aunque de sus rasgos más abstractosy generales". Y luego continuaba extendiendo la analogía entre las matemáticas y las ciencias de la naturaleza: Ios principios de la lógica no serían tan distintos de las leyes de la naturaleza, y su evidencia podía compararse con la percepción sensible; así, los axiomas no debían ser autoeüdentes, sino sólo justificables,en el mismo sentido que la física. Esta postura, sin embargo, fue cambiando con el tiempo, y, al tratar de poner freno a las paradojas lógicas, Russell se dio cuenta que casi todas ellas surgían de hacer hablar a los predicados de sí mismos, o bien al suponer la existencia de cualquier cosa que pudiese describirse. Formuló así sus principios del zig-zag,que exigía simplicidad a los enunciados, y de la limitación de tamaño, que impide considerar conjuntos demasiado grandes, equivalentes al universo de todas las cosas. Más adelante, Russell adoptó la ideo radical de que las clases y conceptos no existen nunca como objetos reales: son meras formas de hablar, casi juegos del lenguaje. Para Gódel, sin embargo, /i:l aceptatíóflde taleslbjetls resultatan legltímacotxola úceptaciót, loscuerpos de razlfies parLl creer efiIp. exístewía nquellos de y conto enlndees_físíns, hnytsntrts porque soilflecesnrílsparaohtenerm fo-s, sístentadentntemátícas satísfactorí0,
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Filosofía de las matemáticas Frustrado por su estancamiento en la prueba de la independencia de la hipótesis del corrtinuo, Gódel centró su atención en la filosofía, justo en el momento en el que el editor de la "Biblioteca de filósofos üvos" le había pedido un artículo sobre la lógica matemática de Russell para el volumen dedicado al filósofo inglés. Gódel no entregó el manuscrito hasta pasados seis meses, cuando el resto del libro ya estaba terminado, y Russell, como era costumbre en la colección, había respondido a las demás contribuciones. Gódel esperaba con ilqsión su réplica, pero todo se redujo a una pequeña nota, en la que aseguraba que "le habría llevado demasiado tiempo formarse una opinión crítica de las ideas" de nuestro protagonista, pues "habían pasado más de dieciocho años desde sus últimos trabajos en lógica matemática". En la versión final del artículo, Gódel aprovechaba al mismo tiempo para examinar Ia posición de Russell en las dos introducciones a los Principia Mathematica y malizarla con sus propias ideas filosóficas.

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al enunciar el principio del círculo vicioso, suponía la existencia de estas totalidades, y que para construir una teoía sin clases había terminado considerando tantos objetos (incluso, sentencias de longitud infinita no numerable) como los que pretendía eliminar. El

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filósofoinglés,por su parte,había tomado la teoríade conjuntoscomo apoyo a sus ideas,pues considerabaimposible que existiesela clasevacíay que los conjuntos de cardinal uno pudieran distinguirse del único elementoque los compone.A pesarde que los objetos a los que se refiere la teoría de conjuntos transfinitano pertenecen al mundo material, Gódel seguía sosteniendoque podemos tener una intuición matemática lo suficientementecompleta como para erigir una teoría sobre ellos, y que Ins paradojas In teoría conjtmtos de de ttl süt ei1 modottlguno prcblenútítns las más mntemútícns In-s que ílusít'¡nes 1tt1y¡¡ deIosseutídop crn laJisíc s a. Estaactitud se conoce en filosofíade lasrnatemáticas como platonismo. Igual que Platón había postulado la existenciadel mundo de las ideas,del que los objetos cotidianoseran sólo pálido reflejo, Gódel creía que las verdadesmatemáticas son independientesde cualquieresfuerzohumano por construir sistemasformales,o describirlasmediante axiomas y teoremas: mns denttsotrosextíende aIIá se wtmundo ínmenso exíste conhulependencía que del serlrunwn, quenls rt llatÍes un enígna eillrffie eterfll,Llufique menos al parcíslmenle srcesíblenuesfra a ) ínspeccíónTlensamíento. Esfrecuenteentre los matemáticoscreer que que se denomina grandilocuentementecreación no es más que lo descubrimiento,"apuntesde nuestrasobservaciones", como decía Hardy;pero Gódel llevó esta postura hasta sus últimas consecuencias.Poreso le gustabamás la compañía de Einstein-que pensaba que la físicaes sólo un medio para desvelaralgunosde los secretos de la realidad fÍsica objetiva- que la de los positivistasdel Círculo de Viena,para quienes su üsión de la ciencia era poco menos que una herejíaimperdonable. El platonismo ontológico de Gódel ha sido criticado por otros muchos autores: Charles Chihara, en La ontología y el principio del círculo uicioso, argumenta en su contra que "uno no se siente inclinado a creer en la existenciade fantasmassólo porque alguna teoía de los fantasmasexija su existencia",y no ve razón alguna para que, si de la intuición matemática se sigue la realidad de los

cardinales infin!tos, de "la intuición teológica no se pueda postular la existencia de los ángeles". Incluso después de que Cohen probara la independencia de la hipótesis del continuo, Gódel siguió buscando una solución al problema: a su juicio, los signos formales se referían a entidades abstractas, pero existentes, de modo que era razonable preguntarse por la verdad de la conjetura de Cantor.

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de Ia teoríade loscotituttttsde Cantor ¿ntodan amplítud1 sígníjtado orígínales. Entonces, como escribe Mosterín" "si los axiomas habituales de la teoría de conjuntos dejan esa pregunta sin respuesta, ello solo significa que esos axiomas son insuficientes y qlre en el futuro tendrán que ser completados con nuevos axiomas que permitan decidir estas y otras cuestiones abiertas cie la matemática".

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En busca del Leibniz perdido Como demuestra un texto publicado tras su muerte, Gódel dividía las corrientes del pensamiento en la derecha, donde habría que situar el espiritualismo, la teologíayla metafísica. y la izquierda,
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cuyos mejores representantes son el escepticismo, el materialisrno y el positiüsmo. Desde el Renacimiento, Ia historia de la filosofía había sido la historia del desplazanliento de la derecha a la izquierda, de la que sólo se habían salvado, durante mucho tiempo, las matemáticas. La gran crisis de iundamentos no era, en opinión de Gódel, razón suficiente para que se adoptara una üsión de izquierdas de esta ciencia, pues ras paradojas de Ia teoría de conjuntos hthínn sítloyn resuckas rm rnorloc¡firyilcfL1firctxtc dt sniísÍactorío c¡sí oltyío ) (jLre cuillquí(rt1 efití(fidtt tcorín.por eso, había que poner el éníasis Ia !ü'n preciso m el ttlfívtt fu ioscatmptoiy en hacer claros los significados, de un modo similar al que Leibniz había ideado para poner fin a ros errores del pensamiento.

seudónimo del "que agita la lanza" (spear-shaker), con el que lo conocían en latín algunos de sus contemporáneos. Del mismo modo que Cantor creía que sus descubrimientos eran silenciados por intereses geopolíticos,Gódel estaba seguro de que Leibniz hal,t't.rido sttbt'¡tefldt¡ sus cdítores. Consiguió convencer a Morsístentúficonunfe plr genstern para que los dos microfilmaran sus manuscritos y depositaran ulla copia en Princeton, a salvo de la intervención de manos enemigas. Para hacer más atractiva la idea, Gódel le contaba que había encontrado varios estudios de Leibniz sobre la importancia científica de la ieoría de iuegos, y que el filósofo alemán descubrió, tresciento.s años antes, las antinomias de la teoría de conjuntos, la ley de la conservación de Ia energía y algunos de los paradigmas más recientes sobre la resonancia del sonido.

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Gódel terminaba su artículo sobre Russell hablandode lacharacteristica uni_ uersalis Leibniz, de que,-rr/lcllros rlctre(rsr6 úb as, snrrolló esecúlculo delrnzon ntíettr de t n !,tl to consíderableillmte, esperti pul,lícarlo yertt a hnsfn la semílla que pudíese ennreLrJirtil. crter Incluso, nos dice Gódel, llegó e*ínwr el a (cínco tiempo años) se que precísnría clue parn unls pacoscíentrjcos yt selrctos ,lessrrollnran 'la cúlculo hnsta extrento r1ue hunnníáarl el de tuvíese qltailce fiue1)o deh$trLttn(nt0 úsu ufi rip0

Los problemas comenzaron cuando Morgenstern trató de encontrar el catálogo de las obras de Leibniz: la única copia de la que se tenía noticia había sido depositada en la biblioteca de la Academia Nacional de Ciencias en 1908,pero no quedaba rastro de ella, e igual de infructuosas resultaron las pesquisasen la biblioteca del Congreso. Tras conseguir permiso de dos archivos de Hannover y París para fotografiar sus manuscritos, Morgenstern y Gódel se dirigieron a la Fundación Rockefeller para solicitar una subvención. De pronto, todo el mundo parecía interesarse por Leibniz: una empresa alemana había pianeado realizar este mismo proyecto con fines comerciales, y Paul Schrecker, de la Universidad de Pennsylvania, andaba a la caza de los textos. Aunque "el aparato necesario para editar la obra de Leibniz" se encontraba, en su opinión, en manos rusas, fire él quien finalmente completó la tarea. Mientras tanto, Menger y Gódel comentaban el avance de las investigaciones:

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qM lrnt:utrúrn upnri,!,,rdlo ,nrnr ltut¡t¡na la di mucho delo clue ínstrtunento nús un óptíco aunnntadt ha tlLutiaftt t,ísíóti. Gódel estabaconvencido de que Leibniz realmentehabía construido la enciclopedia ideasprimitivassobrelas que se asentaba de su codificación.sin embargo, estosmanuscritosno habían salido a la luz a causa de una conspiraciónsecreta. La historia recuerda a otra protagonizadapor Cantor setenta años antes: este matemático aremán se había embarcado en una cruzada para mostrar ar mundo cómo Shakespeare era, en realidad, el sabio ingrés FrancisBacon, que se había ocultado baio el

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para convertirse en ciudadano estadounidense. Uno de los primeros obstáculos con los que tuvo que enfrentarse fue que, como Gódel y Adele habían salido de Viena poco después de la anexión, pensaban que los Estados Unidos ya no reconocían a Austria como país independiente: así, al haberse registrado como alemanes, fueron sospechosos durante mucho tiempo de simpatizar con el nazismo. Cuando en l947,.dgspués de que se aclararan los malentendidos, Gódel pudo al fin nacio¡ralizarse, tuvo lugar una de las anécdotas más conocidas de la historia de nuestro protagcnista. Como todos los solicitantes,Gódel debía dar cuenta de su conccimiento de la legislación estadounidense en un examen sobre la Constituciór'r.Dada su altura intelectual, yteniendo en cuenta que el juez era amigo de Einstein, la prueba podría haberse reducido a un mero trámite, pero Gódel quiso prepararse a conciencia. Conforme se acercaba el día, no pudo eütar confesarle a Morgenstern, que acudiría, iunto a Einstein, de testigo, que acababa de encontrar resquicios lógicos que hacían de la carta magna americana un sistema inconsistente. Al principio, tal vez lVlorgensternse habría tomado la noticia como otra extravagancia más, pero rápidamente comprendió que, ccn lo obstinado que era Gódel, en cuanto le dejaran exponer su descubrimiento peligraría la obtención de la nacionalidad. Por tanto, Einstein y Morgenstern decidieron distraer a Gódel en la medida de lo posible: antes de subiral coche, Einstein le preguntó si nurcho para elírhínrc, estaba listo para su penúltimo examen - aímquetl.n $ferl-, y, después de esta pequeña broma macabra, contó historias de un cazador de autógrafos que lo perseguía. Al llegar al juzgado todo parecía estar bajo control, pero el juez Forman comenzó diciendo:
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-ZAcasoalguien en el mundo se ha vuelto más inteligente reyendo a Voltaire? Más adelante, Gódel pasó a interesarsepor Husserl y err sus últimos años también sostuvola teoría de que, de haber pubricado todas las consecuenciasder empreo del método fenomenológico, el filósofoaremán habríasido asesinado.Estesíndrome de la conspiración sería,desde entonces,una constanteen la üda de Gódel. cuando fue inütado a pronunciar una conferencia con motivo del congresosobre probremasmatemáticos en er que se cerebraba el bicentenariode la rundación de la universidad de princeton, veía en los preparativospara su organizaciónclaras eüdencias de un secretosólo comparable al proyecto Manhattan,y el hecho de que Ias actas no llegaran nunca a publicarse no hizo sino confirmar su idea de que algo se tramaba mientras las mejores mentes del instituto discutían.Aún así, aceptó participar en ia primera sesión del encuentro, donde ensalzó cómo el concepto de computabili_ dad había permitido que, por primera vez, se definieran nociones epistemológicastan interesantescomo Ia de qué es dernostrabre y qué no, con independenciade un lenguaje concreto. Gódel pro_ ponía, en este caso, dos sugerencias "artamente especurativas,,. relacionadascon Ia incorporaciónde axiomas de infinitud.

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Ciudadano Gódel En abril de 1940, tras la llegadade Gódera princeton,er director del Institutode EstudiosAvanzadoshabía escrito ar cónsur aremán en Nueva York y al encargado de asuntos exieriores de la embajada para solicitaruna prórrogade su permiso de saiida,que caducabaa finales de julio. Gódel intentabaseguir dos vías opuestas de actuación: por un lado, pensando que podría acarrearieproblemas con las autoridadesaremanas,al lregara ros Estadosunidos había declarado que no estabaentre sus intencionespedir la nacionaridad; pero' en cuantole renovaroner permiso de sarida, inició los trámites


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-Usted tenía hastaahora la nacionalidadalemana. -Ferdc¡ne, señor, austríaca -corigió Gódel. eso no es posibleen -Ah, ya, el maldito dictador.Afortunadamente, América. -Al contrsrío -interrumpió Gódel-: iyo sé cómo!

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Viendo el desastre que se avecinaba, el juez, al que quizás hubiera advertido Einstein, trató de acallar a Gódel, que comenzaba a exponer con pasión sus descubrimientos, y llevó el examen hacia preguntas rutinarias: "'lhmpoco es necesario meterse en honduras". Hoy, la lógica déontica se ocupa precisamente de evitar que cuando se incorporan nuevas leyes a un código ciül surjan contradicciones o equívocos. Una semana más tarde, esta vez sin incidentes, Adele también obtuvo sus papeles. De la ceremonia posterior ambos se rnarcharon con /n ídctt,lcqut la nncíc'tnllid nucrícitnt, nl contrttrío cnsí úd i;ue tttdas dt'nns,realnt'nfc sígníficolro lns algo. Sin llegar en ningún caso a convertirse en un patriota, la nacionalidad americana aumentó el interés de Gódel por la política, hasta el punto de que en una carta escrita a su madre en 1952 confesaba que, durante dos meses, su preocupación por el estado ciel país le había impedido concentrarse en otra cosa. Lamentaba el plan de'liuman para promover la histeria anticomunista, y la caza de brujas del senador McCarthy -que había llegado a perseguir a algunos científicos muy próximos, como Oppenheimer- y la carrera armamentística le habían llevado a cuestionarse la moral de su país. Estas opiniones las expresaba sin reparos en largas cartas a su madre, sin ser consciente de que el correo entre los Estados UniCos y Austria estaba ügilado. No es de extrañar, entonces, que el FBI tuviera conocimiento "para propósitos informativos" de dos extractos de su correspondencia en los que al parecer había manifestado una actitud procomunista. Gódel sólo escuchaba hablar de la defensa de la patria, el serücio militar obligatorio y la inflación, y estaba convencido de que ní en Ia mósne Alemsní¡ deHítler Isscosns .qra habíanestldo tsn tnll:

el es desde príncípío[...]. una cosct clara: plr Afiúrícfi, sínorechnzttdo "denocracitt" jugondo conIaguerrn. Atnérícaestá bnjoel logan de Más adelante se mostraría aún más pesimisla: vivitttttsenLfittttutldestruídss do eil el Lfteel fill)entú) fltleveptr cíentl dclas cosasbellns-iu,:ron Como muchos otros intelectuales, Gódel anhelaba ntíuffrsslsro;aban. un cambio de gobierno, pero no apoyó a Stevenson, sino a Eisenholver en las elecciones de 1952;Einstein iba proclamando: "ZSabéis? Gódel se har,rrelto loco: ihavotado a Eisenhower!".Aunque le preocupaba la situación de Oriente Medio, en la que preveía un conflicto de dimensiones mundiales, consideraba que era demasiado pronto fu para otra guerra y que el nuevo presidente, nlguíeu losquesólollega al poder cnd¡ cím aio-<,haría todo lo posible para irnpedirlo. Como señala Dawson, en las cartas a su madre Gódel aparece, como en ningún otro sitio, inmerso en los asuntos cotidianos. Por esa época había recuperado el gusto por la cultura de sus primeros años en Viena: iba a la ópera, frecuentaba los museos de arte moderno y leía a Gogol ,Zweig y Kafka, sus contemporáneos favoritos. Las noticias que Gódel recibía de su madre no eran esperanzadoras: aunque ella había sobreviüdo al nazismo, varios familiares habían muerto en cámaras de gas, y el estado se había incautado de una parte considerable de la casa de Brno. Reestablecerel contacto con la familia de Adele fue más difícil, y cuando al fin lo consiguieron se enteraron de que su padre había muerto. Así las cosas, Adele quiso viajar a Europa para cerciorarse de que su madre estaba bien, y Gódel estuvo de acuerdo en que una üsita mejoraría mucho el estado anímico de su mujer. Sin embargo, él se enconmós traba muy a gusto en América , dondeIa genteesdíezveces shnpálíca jmcí0flú mejor,y no tenía intenciones de acompañarla. Gódel ;t todo siguió escribiendo a su madre una carta larga más o menos una vez al mes: ie contaba sus nuevas investigaciones e incluía siempre algo de dinero para que pudiera seguir manteniéndose. El tono era, por lo general, muy relajado, salvo algunas incursiones de su madre en el tema de la comida y la relación con Adele.
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Gódel se sentía totalmente libre de discutir sobre religión con su madre, de modo que las cuatro cartas que se escribieron entre el verano y el otoño de 1961 constituyen un documento imprescindible para entencler su posición. Con una mezcla del cristianismo tradicional y de la fe decimonónica en el progreso, Gódel criticaba que la mayoúa de los filósofbs modernos entendiesen que su obligación primera era sacar a Dios de las cabezas de la gente. Atmque estamosiEos sercapaces de dedarb,tse científics als¡,ísíónteológícn dclnrmdo,es injustificado sostener que nada de lo religioso es accesible mediante el entendimiento. Gódel creía que hayüda más allá de la muerte, esgrimiendo un argumento poco consistente para su formación de lógico: It cíencítt nostrad.t ryrc Ia regularídnd el ordm prevttlecen ha so7 bre tc,das cosas, que el mundo está racionalmente organizado. lns así Entonces, si no hubiera otra vida, no tendría sentido crear al ser humano, con todo su potencial de comprensión v desarrollo, para que sólo pudiera conseguir tma de cndttcien costts lasqte escttpca. de En ese "paraíso intelectual" que imaginaba Gódel, el hombre seguiría recordando todo lo aprendido y accedeúa a nuevas verdades con la misma claridad con la que se percibe que 2 x 2 = 4.

como sólo había hecho antes con el teorema de incompletitud o la hipótesis del continuo. Morgenstern y Einsteirr procuraban ügilarlo desde lejos y cenaban con él varias veces por semana, aunque durante algún tiempo, mientras ambos estaban de viaje, tuvo que ser Gódel qulen cuidara de sí mismo. Sobreüvió, y finalmente pudo pubiicar 'A remark about the relationship between relatiüty theory and idealistic philosophy" ("Una observación sobre la relación entre la teoría de la relatiüdad con la filosofía idealista"). tJe Ltk't Ll( It)saspecflsmíts ínferesnnfes la tcoría de ln relatívídadparn en consísie elhecho ryrcproporcíonó de tuttt Lma perslnú conínre,resesflosójccs de t,ísíón nttvrt ) sorpr¿vfl¿,,te Lt naturdlezadel tíempo, eseente místeríoso Lt cctnfrsdicforío pLr 0tr6 larte, parececanstítuít' bnse que, / tl|tnv¿¡¡t,nrnte Einstein había del de Iq exístencítt mwu,lo de nue*ra prlpía exístenri¿. I pasaiero subido en un tren de alta velocidad, y imaginado a un se había preguntado si los sucesos que una persona situada junto al terraplén veía exactamente en el mismo lapso de tiempo eran también simultáneos para el üajero. Para Gódel, el punto crucial de la teoría estaba en replantearse el significado absoluto de la simultaneidad: desde el momento en el que un observador, con las mismas pretensiones de validez que otro, puede asegurar que A ocurrió antes que B, afirmaciones del tipo "los sucesos A y B son simultáneos" pierden su objetiüdad. Esto lo consideraba una prueba inequívoca de que filósofos como Parménides y Kant habían dado en la diana al rechazar la naturaleza objetiva del cambio y ei tiempo: es el sujeto quien los pone. Hay en estas reflexiones una extraña confusión entre la relatiüdad y la subjetiüdad del tiempo, pues, de la misma manera que las propiedades "de estar cerca" o "ser menor" son relativas, pero no subjetivas, Einstein sólo había puesto de relieve la necesidad de referir las propiedades de un objeto a un sistema de coordenadas. En particular, el tiempo de un suceso sería relativo a dónde se coloca el reloj que lo mide. Sin embargo, introduciendo un sistema de referencia móvil, que se desplaza con las galaxias, la relatividad general permitía que los observadores sincronizasen sus relojes con un tiempo universal,
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Viajes en el tiempo A finales de la primavera de 1946, cuando Gódel estaba terminando su artículo sobre la hipótesis del continuo para el Monthly, Schlipp Ie inütó de nuevo a colaborar con Ia "Biblioteca de filósofos üvos", en este caso en un libro homenaje a Einstein con motivo de su sexagésimo cumpleaños. Schlipp esperaba que escribiera'un artículo informal sobre su amistad con é1,pero Gódel presentó una sesuda reflexión sobre los nexos de la teoría de la relatividad con la filosofía idealista, qué retrasó varias veces la entrega del manuscrito. Después de muchos trámites, Adele había conseguido üajar a Europa para reencontrarse con su madre y arreglar algunos problemas del piso que todavía poseían en Viena. Durante los siete meses que permaneció allí, Gódel se sumergió en la relatiüdad,

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cerca se encuentra.De repente,el universodejaba de ser estático, de tamaño fijo, como se había creído hastaentonces:no sólo se expandía,sino que, cuanto más lejos estabauna galaxia,mayor era su velocidad de despedida.Dado que sus solucionespresentaban Gódel no podía pretenderque el modelo un universo estacionario, con de cosmológico fuera real, pero el nertt hecho Ia compntíbílídacl las objetít'o un exístít' lapso e4los no dalos del¡ Iryes tnttu'aleza Lrnít'ersos cpte puede ett cnlosLtnítttrsls lls tnntbíén su de ie tíempoirrojnnlgo lt¡zsrrlrrc sígníficrtdo tn definír tienpoabsoluro. cyrc ptrcrle se Lo que más llamó la atención de la cornunidadcientíficafue la rotatorios existenciade líneasde tiempo cerradasen los Universos Hastala fecha, en todos los modelos cosde nuestro protagonista. rnológicosconocidos,si dos sucesosP y Q estabansituadossobre la misma línea del Universo,P precedía a Q, o bien P era anterior a Q, es decir, las trayectoriasno volvían a aproximarsea ninguno cle sus puntos precedentes.I-a inexistenciade bucles temporales así, de necesaria la relatividad; no es, sin embargo,consecuencia ecuaciones las de en el modelo cosmológico Gódel,que satisface igual que todos los demás, podíart encondel campo graütatorio trarse dos líneas de universo de tal forma que en una de eilas P fuera anterior a Q, y en la otra Q precediesea P. Estesorprendente descubrimiento abría las puertas a los üaies en el tiempo, pues, hacemosun como escribeel propio Gódel,"si en estosUniversos üaje de idea y r,ueltaen un cohete sobre una curva suficientemente amplia, es posibleviajar a cualquier regióndel pasado,presente y futuro, y volver, exactamente del mismo modo, como en otros del universoses posibleliajar a regionesdistantes espacio".A Einspor las contribucionesde su amigo, tein, que pronto se interesó estas posibitidadesle habían hecho pensar durante mucho tiempo; por eso, quería saber hasta qué punto los üaies en el tiempo para el universo real. La primera paradoja tendrían consecuencias que siempre se plantea es una versión modemizada del mito de Edipo: así las cosas,un üajero en el tiempo podría remontarsea la infancia de su padre y matarlo, tal vez por accidente,sin intuir

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el futuro de su rostro, antes de que lo hubieran concebido. Esfas contradíccíones y ctrassímílares -dice Góde l- parn probor In hnposíbílídad de It¡sunhtersos consíderacíón en presLrplfien esrealnentelrrqúícnbleel víajede que uno mísmon su pasado. energía que sería necesaria para alcanzar La unavelocidad de al menos 212.000kilómetros por segundo "supera en mucho cualquier magnitud que pueda esperarse nunca que sea una posibilidad práctica". Gódel se tornó tan en serio las nuevas soluciones a la ecuación de Einstein, que descendió por una vez de la torre de ma,rfil de su razón pura en busca de datos empíricos con los que apoyar su modelo. Según cuenta el físico John A¡chibald Wheeter, "Gódel, al que teníamos por el matemático entre los matemáticos, había cogido una regia, había calculado los ángulos y, tras confeccionar una tabla estadística con esos valores, había concluido que, teniendo en cuenta el margen de error estadístico, no existía un sentido de rotación preferido por las galaxias". Como Gódel escribe en una carta a su madre, estos problemas habían hecho que liberase su mente de cualquier otra preocupación. Tal vez hubiera preferido trabajar menos horas diarias, pero le resultaba imposible: cuando iba a ver una película o escuchaba Ia radio, Iohacía sóloconnedio ttído. Mientras algunos autores han puesto en duda la importancia cle la obra cosmológica de Gódel, para otros sus brillantes ideas representan un punto de inflexión en el desarrollo de asuntos centrales de la relatividad moderna. El 7 de mayo de 1949 Gódel dio una charla sobre sus descubrimientos en el Instituto de Estudios Avanzados. Durante días, sus palabras se conürtieron en la comidilla del nutrido público: aunque todo el mundo conocía su amistad con Einstein, "nadie podía sospechar que Gódel supiese tanta física". Como ya había ocurrido con el teorema de incompletitud, pronto se publicó un artículo en los Proceedings of the National Acodemy of Sciences cuyos autofes refutaban los cálculos de Gódel, aunque más tarde se comprobó que todo se debía a un malentendido. En agosto de 1950,

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Gódel habló ante el Congreso Internacional de Matemáticos, celebrado en Cambridge (Massachussets), donde presentó sus nuevos resultados, "Rotating universes in general relativity theory" ("Universos rotatorios en la teoría general de la relatividad"), en los que ya no hay líneas cerradas ni son posibles los viajes en el tiempo. En el público había centenares de personas, y Gódel recibió muchos aplausos antes y después, pero echaba en falta que sólo el diez por ciento de los asistentes ünieran del extranjero. Circularon otra vez rumores de que había conseguido demostrar la independencia de la hipótesis del continuo, pero que nc quería publicar sus resultados. En su lugar, Gódel dio a la imprenta sus nuevas soluciones de ias ecuaciones einstenianas en un artículo un tanto enigmático en el que muchas de las propiedades se presentan sin demostración. Poco después, deió de interesarse por la cosmología.
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2x+3y = 1, que satisfacentodos los pares de la forma (2+3), -l-2^), sin más que dar a 2 valores enteros arbitrarios. En general, una ecuación diofántica de incógnitas xt,x2, ...,x,', puede escribirse de la forma Q(x' . . .xn) = 0. Así, es posible hablar sobre las soluciones de una ecuación diofántica introduciendo un prefijo de cuantificadores existenciales y universales a su expresión general. Si quisiéramos decir que ninguna n-tupla de numeros enteros satisfacela ecuación, = 0), y, para señal ar -l x r...-l x r(Q (xt...xn) que la existencia de soluciones es independiente del valor que tom e l a p ri m e ra i n c ó g n i ta ,Y x 1 a x2...l xr(Q(x, ..-xn) = 0). Gódel se pod e mo s e s c ri b i r dio cuenta de la analogía entre las ecuaciones diofánticas y el modo en que se habían definido las relaciones recursivas primitivas. Rec or d e m o s q u e c i e rta sfó rm u l a s, de números de Gódel x¡ ,x2, ...,X n, verifican estas relaciones si existe una función recursiva primitiva tal que /(x1 ' . . xn) = 0, de modo que cabía esperar que la sentencia indecidible 17 Genr tuviera un correlato diofántico. En 1934,después de consideraciones muy técnicas, Gódel había llegado a la concluK urt y A del e Gódel " Lane de P ri nc eton

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gustaba el barrio, demasiado lejos como para carninar hasta el IAS y las tiendas. Después de que se rrrudaran,en septiembre cle 1949, todos los visitantes coincidían respecto a la pésima decoración: a Adele le gustaban los candelabros y había puesto un flamenco de plástico rosa en el jardincito de la entrada. Pero era un lugar en el que Gódel podía investigar sin sentirse molestado.

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Tras un largo intervalo de buena salud y racionalidad, la situación empeoró considerablemente. En febrero de l95l Gódel sufri óunahem or r agia'Com oConSeCUenCiadeunaúlcer adeduo. < deno, que lo mantuvo varios días al borde de la muerte; en el hospital llegó a dictarle un testamento a Morgenstern. Por suerte, Gódel consiguió recuperarse y, de vuelta a casa,Adele lo mimó más que nunca. En los meses posteriores, como él mismo confesaba, huevos,leche y comidas de dc se olintntó 1'ríncípalnente mantequíIlr7, bebé. l'enía prohibidas las sopas, el pan tiemo y la fruta ftesca, pero, a pesar de las limitaciones de su dieta, su aspecto había mejorado. Para animarlo, Oppenheimer pensó en proponerlo como candidato para la primera edición del premio Einstein,que se concedería, a partir de entonces, cada tres años. Gódel no sólo era la persona indicada por su amistad con el físico y sus trabajos más

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recientes de cosmología, sino que la concesión del premio vendría a reparar la falta de reconocimiento público por sus teoremas de incompletitud, y los quince mil dólares de dotación le ayr-rdaríana hacer frente a las facturas médicas. El resto de los miembros del comité (Von Neumann, Hermann Weyl y el propio Einstein) estaban también entusiasmados con la propuesta, pero ya habían decidido concedérselo a Julian Schwinger, un físico y matemático de Harvard que recibiría el Nobel algunos años después, y lo sabía uno de los patronos de la fundación. Finalmente, el jurado decidió que ambos compartirían el premio, y, mientras se recuperaba, Gódel recibió con euforia la noticia: aunque era casi alérgico a las ceremonias. su trabajo por fin había sido valorado en su justa medida. Durante el acto público, Oppenheimer alabó la obra de Schwinger, yVon Neumann dijo aquello de que los teoremas de incompletitud "podúan siempre diüsarse desde remotas distancias en el espacio y en el tiempo". En medio del ambiente festivo, Einstein entregó la.s rnedallas:"Ésta,querido amigo, es para ti: iaunque no la necesites!".

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Gódel consideraba que, se adopte el punto de üsta filosóficoque se adopte,la inexhaustibilidad los sistemasformalestermina siemde pre apareciendo.Reflexionaba también sobre las relacionesde su obra con el conocimientode la mente humana, en la línea de otros autores que habían üsto en los teoremas de incompletitud el fin del mecanicismo. Gódel estabaseguro de que tl trabajo dela mcnte hurn,a nopueJe reducídtt delcerebro, enaparítncío toclos rmct ser nl r1ue de es mítc1uíttct-finíttt, sus argumentosno eran de tipo matemático, aunque sino filosóñco. Gódel aprovechóde nuevo para criticar a quienes sosteníanque las matemáticas eran de nuestra entera creación, pues, en ese caso,sería díflcílnente concebíble algutios c\ue de 1;robleina ítnportnncíallet tqilto arttn tíeffipl sttlucíón. seguíasiendo un platónico sín Él convencido:- objetoshechos los matemcttícos objetír,antentc ínexíst*t t 7 con depcndenciamrestrls y decísíttnes de acfls mentales;,forman renlídatd una ohietíva nryeríor nopodemos ní ctunbísr, sólo qtrc crear síno percíbír tlescríbít y .

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Junto a una tumba abierta
Pero Gódel sí la necesitaba. Éste fue el comienzo de una cadena sin fin de reconocimientos, como su incorporación a la Academia Nacional de Ciencias y la London Mathematical Society, o los doctorados honoris causo por las universidades de Yale y Harvard. De pronto, Gódel no veía con tan malos ojos salir de Princeton, e incluso volvió a tener la idea de üajar a Europa para buscar los manuscritos de Leibniz y hacerle una visita a su madre, a la que llevaba sin ver once años. Se escribieron muchas cartas durante el verano, pero cuando llegó septiembre, para la desesperación de su madre, Gódel no se encontraba con fuerzas; además, lo habían invitado a dar una charla ante la American Mathematical Society en diciembre de ese año. Se trataba de la prestigiosa conferencia Gibbs, uno de los puntos centrales de la reunión de Ia sociedad, y Gódel era el primer lógico de la historia al que se le ofrecía tal honor. En "Some basic theorems on the foundations of mathematics and their philosophical implications" ("Algunos teoremas básicos sobre los fundamentos de las matemáticas y sus implicaciones filosóficas"),
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Cuando Gódel fue nombrado, por fin, profesor del Institutode Estudios Avanzados, habíacomenzadosu retilo de las matemátiya cas: despuésde la conferenciaGibbs,no dio ningún seminario,y tampoco asistíaa las clasesde otros profesores(Br ni t ídahe dírísído uil semínnrí0, ufiplitt tdrdtetnpe:ttr iitt(LtetÉa tS !1./0s No bimo ,v ) nueve. so1 efiesús cL)sús todos de ntttdos. \[ntcn t,o1 it''n-ferencías tengo a porclue díjutltctdes pnrnsryuírlas, aLtilque cü.tlzcübíen tetna cyerratnn). el del Gódel dejó sin terminar un ensayo,en el que refutabala idea de Carnap de que las matemáticasson sintaxisdel lenguaje,para la misma colección en la que ya se habían publicado sus reflexionessobre la lógica de Russelly la filosofíade la relatiüdad. Todo su trabajo se redujo durante mucho tiempo a revisarartículosanterioreso superüsar la traducciónal inglésde sus textosalemanes.En cuanto a las labores administrativas instituto,tenía que encargarse del sobre todo de la selección de los lógicos que serían inütados cada curso. Sus co_ legas pronto le cedieron completa autoridad,para evitar las largas

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A deliberacionesy las llamadas telefónicasa horas intempestivas. más fuerte, que le hizo finales de 1954,Gódel sufrió una depresión creer que moriría de un ataque al corazón' La rnuerte, en un intervalo relativamentebreve, de tres de sus mejores amigos (Einstein,Von Neumann y Veblen) no contribuyóa en mejorar su estado.La que más le impactó fue la de Einstein, abril de 1955.A diferencia del resto de la comunidad científica, Gódel no sabía nada de los problemas de circulación de Einstein, pues lo había visto tíc tac dlLlftttiLh¡cíendr, ensuhfierittr, que ll*aht w.ril ideas políticas hasta el trabajandoy defendiendo con ahínco sus mismísimomomento en el que su reloj quiso pararse.Gódel deió de comer y durante más de una semana no pudo conciliar el sueño; se levantabasobresaltadopor extrañascoincidencias:i'n esau'íoso del ytceJíers despttés vigtsímo cLltü cxdctLTmsnfe cedítts de m¡erte Eirisfeí;t qtrela Por ,h qtintoanít,ersaríttInfwdadór delInstítuto? entonces escribe a su madre: tuttt etklrffie luego, desde rne Ln nutertetle Eínsteín lm causttdo, Se,naflas, úItínws Estas r:n ímpresíón, ||0 mela espernba absolttto. Ilu$ En m ct¡nto roble. Iamedinhors de seflsacíó, estar ,lnbala píecísanen\e, tíent¡ttt, al charlando mísmo el hasta lfistítufT, camíníúafins qtre íut1t|s ltras flLtchrls oou'ríera cLtmlle defatíga' sinfoma eImenor io mostrctbn i1fl firuchísín1 sumlrcrte, yeces. estríctantente he personal, perdído Ello qún nús tlírts últhnos estulo efi sLts que en todoteníendo cueflta sobre la ntffictt, med.qbo ímpresíón estado delo connúgo quehnbía sínpatíco ) que Hai querercn,cer fhe nós C,qurr* nrortrirse exlr,verfí10.síenpre a lta de que dacír tíene mí estqLlo sslud vuelÍo Ní que baín,,t,reservLldt. sueño el a! todo esta St enrl,e0r6r ítfuinasena¡a,sobre por lo querespecta peroenufl p{v fls 66q5i¿tnes h¿tonndoutl p,tefitesonmílbro 7, apitíto. elcontrol' que parece vlj reatperartdo ntúlqLtebíen, Mástarde,Gódel ayudó a ordenarlos papelesque el físicohabía dejado en su despacho,y en el acto conmemorativo celebrado en Por t,ez horas deBach Hn1dn. cotl'ryletns plf su honor úguantó prítnera dos 7

esas mismas fechas, Von Neumann se encontraba en un estado terminal, pues había subestimado siempre los peligros de los ensayos nucleares para la salud humana: se exponía al menos una vez al año, en el laboratorio cle los Álamos, a intensas radiaciones y acudía también a contemplar las pruebas de la bomba atómica. En agosio de 1956 le detectaron un cáncer de huesos en el hombro y, aunque trataba de sobrellevarlo con su habitual humor, en noüembre ya no podía moverse de una silla de ruedas. El deterioro fue tan implacable que é1,que siempre había sido ateo, buscó refugio en la religión católica: el cáncer le colapsó Ia meirte, pasaba las noches dando gritos de terror, y así murió en febrero de 1957,con sólo cincuenta y tres años.

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En lugar de encerrarseen sÍ mismo, Gódelentabló amistadcon otros matemáticos,como Kreisely Bernays, que, despuésde su expulsiónde la IJniversidadde Góttingen,no había encontrado un puesto fijo. La obra de Bernaysy la de Gódel teníanmuchos puntos en común; por eso, le gustó recibir un artículoque Gódel escribió para un número homenaje A dete Gode.l de la reüsta Dialéctica,en cuya funen 1957 dación había intervenido. En el primer texto que escribíaen alemán desde su exilio, Gódelplanteaba el estado de las pruebasde consistenciacasi treinta años después del segundoteoremade incompletitud. "Uber eine bishernoch ni("Sobreuna amcht benútzeErweiterungdes finiten Standpunktes" pliación todavíano utilizadadel punto de üsta finitario") comienza exponiendo algunosrasgosde las demostracionesfinitarias(*ilo se tle nosyernite hablnr ol:_ittosnntentútícls enlnndíds enqrepodetnos señalarlos y luego propone el efectit oproducírlos antente ntedírtnte c0t6fruccíón), unl uso del concepto de función computable para traspasar marco el restringidode Hilbert.

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Aunque, después del fin de la Segunda Guerra Mundial, Adele üajó en varias ocasiones a Europa para üsitar a su familia, Gódel ya no volvería a moverse de Princeton, y tuvo que ser su madre qrrien lo fuera a ver. En 1958 Gódel le sugirió la posibilidad de que üajara a América junto con la hermana de Morgenstern, pero finalmente fue Rudolf quien la acompañó. Por aquellas fechas, la madre de Adele, que empezaba a tener síntomas de demencia senil, üvía con ellos en la casa, pero Gódel les buscó alojamiento en un hotel cercano. El reencuentro fue tan agradable que su madre regresó otras tres veces, una cada dos años. Tras la última üsita a Princeton su salud empeoró a marchas forzadas: en julio de 1964 se rompió un brazo en una caída y, rnientras se recuperaba, sufrió un ataque al corazón. Tuvo que permanecer en cama durante meses, hasta que los médicos le diagnosticat'on una angina de pecho. Gódel trataba de tranquilizarla a su manera: le escribía asegurándole que sólo era una afección nerüosa, de la que se recuperaría antes de que pudiera darse cuenta, y la animaba a tener pensamientos alegres. Estuvo de acuerdo en compartir los costes del tratamiento con su hermano Rudolf, pero nunca pensó en üajar a Europa, aunque Io hubiera tenido muy fácil, ya que Adele veraneó allí en 1965 y 1966. Precisamente se encontraba en Viena cuando su suegra murió, el 23 de julio de 1966, a los ochenta y seis años. Adele asistió al entierro en representación de Gódel y, como resultado del mal tiempo, volüó con una bronquitis. Gódel renunció a su parte de la herencia; más tarde, ante los reproches de su hermano por no haber acudido al entierro, se defendería con frialdad: ¿Plr qu¿dabcríshtth¿r a baio pennanecído lalluvía dtrante una hora-1unto una tunlbaabíerta? Aurrque nunca había sido muy sociable, en los últimos años de su üda Gódel se aisló de todo el mundo; salvo Oskar Morgenstern, sus amigos habían muerto, y el instituto trasladó su oficina a la nueva biblioteca, separada del resto de despachos. Amparándose en su estado de salud, Gódel rechazaba cualquier inütación que le obligase a clejar Princeton por un día: no quiso asistir al homenaje de la Universidad de Viena, ni a un gran encuentro sobre teoría axiomática de conjuntos. La mayor parte de sus colegas eütaron presenciar sus crisis, primero intermitentes, y crónicas desde el otoño de 1975. Como en los dos episodios anteriores, Gódel sufría ataques paranoicos de hipocondría, pero Adele ya no se encontraba en condiciones de calmar sus miedos. Ella misma había tenido que retirarse de escena poco a poco, aquejada de hipertensión y artritis. Durante un üaje por Italia sufrió una apoplejía que la obligó a regresar inmediatamente desde Nápoles; unos meses después Gódel creía que sólo le faltaba recuperar su espíritu de aventura, pero, cuando Morgenstern celebró con ellos los sesenta años de Gódel, la situación que se encontró fue bien diferente. En 1968 Adele fue

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obsesionadocon su enfermedad: estabaclaro que no sobreüüría En mucho tiempo si no lo alimentaban intravenosamente. abril de 1970Gódel lo llamó de nuevo, convencidode que estabasiendo vigiladoy de que entrabanen su habitaciónpara ponerle inyeccioun nte cínnuro amíqo trrcrías nes contra su voluntad. Sí fircrss t,erdadero -le dijo. Esta nueva crisis era la peor desde 1936,pero Gódel consiguió recuperarse-gracias a alguna droga psicoactiva-con mayor Duranteel veranoganó pesoyvolvió a rapidezque de las anteriores. trabajaral instituto,y cuando Morgensternlo visitó en su despacho ansiosopor comentarsusriltimosdescubriestaba"efervescente", mientos. Durantelos tres años siguientesla salud de Gódelfue exbuena: Oskarlo encontraba"lleno de üda", y los traordinariamente larguísimas conversaciones sobrematemáticas, filosofía dos tenían o religión.Al hablarcon é1,Morgenstern entrabaen "otro mundo", de con sus particularesinterpretaciones la guerra de Vietnam o el programa espacial,que lo entusiasmaba. Gódel continuó añadiendo posdatas a sus artículos y revisando la traducción inglesa de "Sobre rrna ampliación todavía no utilizadadel punio de üsta finiy, tario". Una de las notas a pie de página crecía peligrosamente, poco antesdel plazo de entregaestipulado,Gódeldecidió cambiar todo el sistemade deducciones.Comenzótambién a trabajarsobre la formados asuntosque considerabade exfrnordíilaríaunportonda: lización del argumentoontológico de san Anselmoy el hallazgode la potencia real del continuo. precisos, podrían Gódelcreíaque, introduciendolospostulados explicarseconceptosmetafísicoscomo Dios o alma que el Círculo de Viena había rechazado de raíz; pero se resistíaa publicar sus resultadospor miedo a que lo confundiesencon un creyente: como cuando se interesó por Ios fantasmasy los médium, sólo quería mostrar que la prueba ontológicapuede llevarsea cabo en el seno de la lógica formal. En mayo de 1970le envío a Tarskiun leading to the Probable manuscrito titulado "Some Considerations

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hospitalizada, y Gódel sufrió un ataque depresivo; a ella le resultaba muy difícil moverse yya no tenía la energía necesaria para controlar la alimentación de su marido. Mientras tanto, Gódel üúa algunas rachas de normalidad. Pasó muchas horas con Morgenstern después de que operaran al economista de un cáncer de próstata, y solía interesarse por su hijo, que estudiaba matemáticas en Princeton; hablaban sobre economía, y Oskar lo encontraba "especialmente encantadcr". Sin embargo, en enero de 1970 tuvo que llevarlo al hospital: Gódel estaba seguro de haber sufrido un ataque al corazón, y pronto mostró síntomas de paranoia. Pensaba que los doctores no le administraban los medicamentos indicados y que alguien cambiaba cada noche las descripciones de su enfermedad en los libros de consulta. Dos días después le contó por teléfono que estaba bajo un hechizo hipnótico; era consciente de su debilidad, pero no la atribuía a la desnutrición, sino a la libertad que le daba el instituto, donde no tenía que dar clase ni organizar seminarios. En su siguiente visita, Morgenstern lo describe como un "cadáver üüente", presa de las alucinaciones y

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is lJz" ("Algunas conclusion that the True Power of the continuum probable de que la consideraciones que conducen a la conclusión üsto potencia verdadera del continuo sea H2") para que le diera el Academy bueno antes de enüarló alos Proceedings of the National of s c i e n c e s .E n s e g u i d a Se e n c o n traronerroresfatal esensurazonaque la hipótesis de miento, y Gódel siguió repasándolo' seguro de úxi|tnas rú:01111' cantor era falsa: corregía su demostración, añadía publicación de blesalateoría de conjuntos y anunciaba la pronta razón' de que sus ideas. Pero él rnismo estaba convencido, y con que Se hubiera sus resultados eran inCorrectos; ademáS, una vez ftndttn sutítJo' prthlit¡ciótt t¡trts jubilado, nhryunn

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Exilio intelectual M i e n tra s G ó d e l s e e n c e rra b aensími smo,enel i nsti tutocrecían Rebecca los rumores sobre qué hacía con su tiempo libre' Según se teunía una vez a la semaGoldstein, un grupo de doctorandos contaba na para poner en común sus pesquisas: entonces, alguien en latín, y otro que todos que lo había üsto leyendo poesía erótica manos. Ya los libros sobre Leibniz de la biblioteca estaban en sus que lo sólo se comunicaba por teléfono: pedía a sus compañeros a Menger llamasen en lugar de ir a üsitarlo, y una vez le preguntó a qué había sido del algebrista Emil Artin, cuyo despacho estatra m e n o s d e c i e n me tro s d e l s u y o .A unquesi gui óobteni endoresul ta' desdén; dos interesantes, temía que sus ideas fuesen recibidas con pe n s a b a q u e e l p o s i ti ü s mo d e s u j uventudenV i enai nvadíaahoHarvard ra la enseñanza americarra. Así, cuando la universidad de william James, le inütó a pronunciar las prestigiosas conferencias rechazlla propuesta porque consideraba que sus departamentos Después de aceptar la publicación de un enrpírístns. eran den"tasíado y lo conuevo artículo, cambiaba varias veces de opinión al día se prematuramente municaba a sus editores. Gódel creía que exponer s u s i d e a s ,a n te s d e c o m p l e ta rtodosl osrazonami entos,eradarl es un trato injusto, lo cual reafirma su arraigado platonismo'

Entre l97l y 1972sólo compartió sus pensamientoscon Morgenstern y Hao Wang, un profesor entonces en la Universidad Rockefeller.Wang se desplazabaa Princeton cada dos semanas para charlar con Gódel y tomar nota de sus opiniones,que luego diseminaría en De las matemáticos a la filosofía, Un uiaje lógico: de Gódel a la frlosofía y Reflexionessobre Kurt Gódel, uno de los retratosclave para entendersus últimos años.En estasobras se ve mejor que en ningúnsitio su tendencianaturala la introspección: como sanAgustín, Gódelsostenía que la verdadhabitaen el interior del hombre y que es allí donde tenemos que buscarl a: ljlrú ay,renltr elttrte l¡íntrL)spcccíón,htw r cluéísnttrttr. de rasfuncionesde de qrcsahe una fa filosofíaes, precisamente, gúr nin ínvestígacíón porque /os cíentíficn, rnattmátícos r ecluh"ocan. Ltosítit,ísfLrs Así,los stcultradícen nsínísmos alhablar tlelaíntroslteccíón,il(1 que rercnlrcil c0nr0 üperíencía. eml;argo,concepfo sín el cieconjwffo selbúefie n0 coma ctbstraccítinlctexp¿yls¡1¡iíI. de Gódel nunca dejó de sostenerque /n-t costts dtben reducírse ídcns n las pero platónícns, no estaba muy segurode en qué momento deben mostrarsepor primera vez las verdadesmatemáticas.En el pasado,las consideracionesabstractas introducíandemasiadotarde,pero la nueva se pedagogía -creía Gódel- las habíaadelantadoen exceso, pLrqlteun| tiene soher :¡ue alg.mas mafeffiátícss denprecíar vitlory iabelleza: antes el Lo tlue delt mstñorse d t,erilotlcran¡ffife es asontbroso nútnero de tcorernas símyles tt'itittles qtrc prevalecen lns en )rno )trelacíones ftffttctlt(iticas Eu mí opíníón, propídaddelasnntentitícits cstg [...]. refle_in nlgímmodoel orden h regularLlad pretalecen el cle que en 2 mwtdoü1ter0, es que nruchísínttt mayr delo que pnrece obscrt,sdor le nl *perjcíal.

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(o Duranteel año siguienteGódel fue mucho más sociable:quiso ! recibir el doctoradohonoris causo por la universidadRockefeiler, (o que se lo concedió a instanciasde Hao Wang,y una semana des\ pués de la ceremoniainterüno en un acto de homenajea Von Neumann, en el que preguntósiI al algo depnradAjko enlaídeademanúcluina quecüxlzcú pf0pí0 su pflgra,nacoffipletúmente ese momento, Gódel . En 195

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en contra' "Esto cayó tan mal en el departamento que se decidió, unánimemente, que en lo sucesivo la lógica se trataría por separa_ do". Algo similar vorüó a ocurrir años más tarde, en un caso cuya onda expansiva sacudió incluso a ros periódicos. Er nuevo director del IAS había propuesto construir una facultad de ciencias sociales, y muchos científicos desenterraron el hacha de guerra. El primer nombramiento fue aceptado, pero cuando se propuso ra incorporación de Robert Bellah, un sociólogo de las religiones, comenzaron las disputas: "Muchos de nosotros -decía un matemáticonos he_ mos molestado en leer su insignificante obra. He üsto candidatos
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propusiese necesitaba más que nunca un grupo de amigos que le de comunicar SuSdescubrimientos, "recordándole la conveniencia era preciso". AveCes almorponerlos por escrito y presionándolo, si zaba con Abraham Robinson o Paul Bernays, pero para la mayoría de sus colegas seguía siendo muy inaccesible, y había perdido todo que su interés por los asuntos del instituto. Casi todos los profesores y la lógica no se encontraban allí cuando él llegó habían muerto, era ya una de las líneas prioritarias de investigación. Durante algún él tiempo, Gódel llegó a pensar que se celebraban reuniones sobre a sus espaldas. Sí era cierto que muchos matemáticos no soportaban su apcyo a la autoridad en las decisiones sobre la incorporación de nuevos que en su miembros al claustro. Así había pasado con John Milnor, prirher curso de carrera había confundido una conjetura topológica

flojos, pero jamás había tenido la se'sación de estar perdiendo el tiempo tan miserablemente". En la reunión Gódel habría tomado la palabra para pedir que se rristinguiese entre h í,fruencín l0 yery dad ob-ietíva las ideas de Beilah, pero, aunque esiaba en-contra, de terminó absteniéndose. En mayo de 1975,ra universidad de princeton decidió concederle el reconocimiento que tantas veces le había negado. Hasta el misnro día de la ceremonia, paur Benacerraf, el principar artífice del doctorado, trató de convencerlo de que asistiera, pero Gódel pensaba que Iopropíohtbrt't silo r¿ribirlo hsrc díczaños, armismo tiempo que los de Yale y Harvard, y nunca se ilegó a reer la raudatio del programa:

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"su revolucionario análisisde métodos de demostracióngeneralmente aceptadosen la rama más conocida y elementalde las matemáticas, aritméticade los númerosenteros,ha sacudidoI's la cimientos de nuestra compresióntanto de ra mente humana ct_¡mo del alcance de uno de sus instrume'tos favoritos:el método axiomático.como todas ras revolucionesde importancia,ésta no sólo ha puestode rerievelos rímitesde los üejos métodos sino que también ha demostradoser un fértil manantiarde nuevosmétodos, engendrando su pasoinéditas florecientes a y y disciprinas. la rógica, las matemáticasy ra filosofíasiguenbeneficiándose enormemente de su genio".

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con un ejercicio de clase, y desarrolló en poco tiempo una teorta de en la que el problema quedaba resuelto sólo como corolario otros descubrimientos de mayor em¡ergadura. El Instituto de Estudios Avanzados quería fichar a Milnor, pero Oppenheimer se opuso Prin. en firme, arguyendo que había prometido a la Universidad de Como todos los demás' ceton que no le robaría a sus cerebros' traGódel estaba deseoso de que la ioven promesa comenzase a hizo votar bajar con ellos, pero la intervención de oppenheimer le

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ia Medalla Nacional Tresmeses despuéstampoco quiso recibir en Washingtonel presidente de la Ciencia,que le había entregado de los EstadosUnidos.

las mañanas y soportaba con rara entereza las órdenes de Gódel, que le mandaba comprar naranjas y luego las tiraba a la basura. Elizabeth era una de Ias pocas personas que apleciaba algunos de los talentos de Adele: su ayuda física debió de ser menos importante que la posibilidad de hablar un rato cada día. No pudo convencer a Gódel, sin embargo, de lo insuficiente de su dieta: desayunaba un huevo duro, acompañado algunas veces de un sorbo de té, y sólo comía un plato de judías verdes en todo el día. Tras su letargo, la paranoia de Gódel despertó con fuerza en febrero de 1976:llamaba a Morgenstern dos o tres veces al día para pedirle auxilio, porque la policía estaba a punto de detenerlo y los médicos conspiraban contra él; un día quería ver a su hermano y al siguiente lo odiaba. A finales de marzo pesaba menos de cuarenta kilos e ingresó en el hospital convencido de que moriría €rr rrlenos de una semana; pero unos días después, sin el permiso del doctor, volvió a casa caminando. Aunque Wang lo llamaba para consultarle algunas dudas sobre teoría de conjuntos, Gódel ya sólo estaba preocupado por su salud y la de Adele, que tuvo que permanecer en el hospital entre junio y agosto, presa del delirio. Es difícil imaginar cómo se las apañó Gódel durante tanto tiempo: apenas cocinaba y pasaba muchas horas en compañía de su esposa. Mientras tanto, Morgenstern sucumbía a una metástasis, pero siguió atendiéndolo hasta el final. Sólo dos semanas antes de su muerte escribe en su diario una entrada escalofriante:

nrytiYas tomo Yasólo decisíones
en lo verdadero de La hipocondría y la seguridad de Gódel seguíateniendo ideas muy sus luicios ponían en peligro su salud: extrañassobrelama|nutriciónynoestabadispuestoarecibiratenciónmédicacompleta.DurantetreintaañosGódetredactóundiario y se tomaba la pormenorizadode sus problemascleestreñimiento' el cóctel de laxantes'toclos temp...tur. variasveces al día' Viendo mañana' Morgensternse ellos autorrecetados,que tomaba cada 1974los problemas de salud se sorprendíade que siguieseüvo' En próstatase había ensanchado de trasladaron la mente al cuerpo:su urinarios' A pesar hasta tal punto que le bloqueaba los concluctos de Adele' creía que todo de los fuertes dolores y de las súplicas y se resistió hasta podía controiarsebebiendo leche de magnesio un catéter' que E'n Lt nna a ser l'.ospitalizado' abril le introduieron que lo trataban no se arrancó al cabo de unos días; los médicos por darle el alta' Durante la sabían qué hacer con él y terminaron pero volvió a Morgensternlo vio "delgado y triste"' convalecencia, Seríaya la última vez' recuperarse. frío: con más de En los meses siguientesGódel tenía mucho el té a casa de los Morveinte grados de temperatura, iba a tomar gorda' y tenía que pedirles gensternenvueltoen dos ierséisde lana quitaba el abrigo en todo el más ropa prestada;otras veces no se con "una auténtica día. En noüembre de 1975,Oskar se encontró y era Gódel' que no lo había tragedia":Adele estabamuy enferma' de las tareas del hogar' hecho nunca, quien tenía que ocuparse muchísimo dolor' y Los problemasde próstataseguíancausándole ambosdecidieroncontrataraunaenfermera.ElizabethGlinka,que habíaconocidoalosGódelvariosañosantes,cuidabadeAdelepor L98

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"Ha vuelto a llamarme Gódel [...] y hemos estado hablando cerca de un cuarto de hora. Después de preguntarme de pasada cómo estaba y de asegurarme [...] que el cáncer no sólo se me detendrá, sino que remitiría [...] na sacado a relucir sus problemas. Me ha dicho que los médicos no le están diciendo la verdad, que no quieren tratar con é1, que ia suya no es una situación de emergencia (exactamente lo mismo que me dijo, punto por punto, hace unas semanas, hace un mes, hace dos años), y que debería a¡rdarlo para que lo internasen en el hospital de Princeton [...]. También me ha

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aseguradoque, hará cosa de dos años, aparecierondos hombres q u e fi n g ía n s e rmé d i c o s [...].Eranestafadoresquepretendíani ngresarloen el hospital,y le costó mucho tiempo desenmascararlos suponepaconversación lo Me t...1. cuestadescribir que semeiante ra mí:h e a q u íu n o d e | o s h o m b resmásbri l l antesde| si gl o,al que algún tipo estoymuy unido, a todas luces trastornado'aqueiado de de y de paranoia, que esperaque lo ayude; ["'] pero yo soy incapaz la movilidad v procuraba hacerlo. Ni siquiera cuando conservaba conseguíanada [..']' Ahora, al aferrarsea mí' -porque no ayr-rdarlo tiene a nadie más, eso está claro- agravala cargaque ya soporto"'

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En julio de 19'17Adele tuvo que someterse a una operación y no pude urgencia: pasó varias semanas en cuidados intensivos ausencia' do volver a casa hasta poco antes de la Naüdad' En su G ódel s e d e j ó m o ri rl e n ta m e n te .C uandoseenteró,sól ounashoras colgó el después, de que el cáncer había podido con Morgenstern' y mejor amigo teléfono sin decir palabra. Con Adele en el hospital su del adiós: mueno, ya apenas quedaban testigos de su ceremonia preocupados, en princeton, los investigadores del instituto estaban consciente de pero no sabían qué hacer; fuera, sólo Hao Wang era que su muier la gravedad de Ia situación. Un día le llevó un pollo la mirilla' había cocinado para é1, pero Gódel se quedó detrás de cuando consiguió vermirando a su amigo sin intención de abrirle. que su mente to, el 17 de diciembre, Wang tuvo la impresión de netoffiardecísíones que,yú sÓril permanecía intacta, pero él le dijo Podíq porAdele, ingresó en el hospital de Princeton dos gdtívds.persuadido murió en áías antes del final de año. Ya era demasiado tarde. Gódel e posición fetal el 14 de enero de 1978, víctima de la "desnutrición inanición" causadas por "sus trastornos mentales"' En su testamento, en el que Adele aparece como única hereder a,Gó d e l s e re fi e re a | a C a S a d e Brnoyaunacol ecci óndesel l os, pero no dice nada sobre qué hacer con sus papeles' Adele se apreaunque suró a destruir las cartas que había recibido de su madre: a que Rudolf le había pedido que se las enüase, no estaba dispuesta

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nadie más leyeselos ataquesde Marianne, intuía que e el hermano quería en realidadvenderlas,como hizo algunos años despuéscon las que conservabaé1. Adereno entendíauna palabrade rosartículos de su marido, pero era más conscienteque Gódel de la gloria en la que habían ido encumbrándoro desdesu lregadaa América y mantuvointactostodoslos paperes, que decidióceder al instituto. Muchos detalles de la paradójicaüda de Gódel sólo han podido reconstruirsea travésde ellos. Góderfue enterradoen er cementeriode kinceton er l g de enero y, a principios de marzo, el Institutode Estudios Avanzados le rindió tributo en un acto de homenaje en el que Hao Wang en_ salzó su figura. El lógico Simon Kochen habró de las similitudes de la obra de Gódel con la de Kafka,pues los dos habían tenido "una capacidad sobrenaturar, casi surrearista, para crear mundos

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Para Adele, la muerte de su adorado Kurtele fue un golpe del que nunca consiguiórecuperarse: durantecasi cincuentaaños

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¡ Aunque vialaba cada cierto tiem' Gódel había sido su razón de üda' su marido' el trato hostil que le po a Europa, sufrió, para proteger a de Princeton' Sin su apoyo' Gódel dispensabala selecta sociedad quede 1936'Muerto Gódel' ella no habría publicado nada a partir económicos' Durantetres años daba inváliday sin grandesrecursos hasta que falleció el 4 de febreüüó en la soledad más absoluta de que Góder demostrara los ro de rggr, cincuenta años después de teoren'las incomPletitud'

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Cuando en el año 2000,con motivo de las celebracionesdel milenio, la reüsta Time eligióa los cien personajesmás destacados del siglo veinte, Gódel era el único matemático de la lista. Sin embargo, su obra sigue siendo totalmente desconocidapara el gran público, que se ha topadomuchasvecescon las imposturasintelectuales de quienesven en los teoremasde incompletitud un aleph en el que se refleia cualquier cosa. Gódel fue, antes que nada, un y precLrrsor, cada uno de sus grandesresultadoshicieron posible de el desarrollode ramas importantísimas la lógica moderna: así, los teoremasde completitudy compacidad son las piedras fundacionalesde la teoríade modelos,mientrasque las técnicasusadas en la prueba de sus dos grandesteoremas fueron cruciales para el nacimiento de los estudiosde la recursión.Pero tal vez Io más interesantesea la línea ascendenteque conduce de las funciones recursivasprimitivasal nacimiento de la inteligenciaartificial,y la polémica sobre mentes y máquinas que mantuüeron Gódel y Turing, cincuentaaños despuésde que Fregey Hilbert se enfrentaran por el método axiomáticomoderno.

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ponían límite a ParaGódel, sus teoremas de incompletitud no al norte el forla mente, sino sólo una frontera con la que linda de dos formas malismo que ésta es capaz de construir' Pensando de sistema distintas,Gódel y Turing coincidieron en la definición Pero' mientras formal y probaron que hay problemas indecidibles' y mente' Turing Gódel distinguíaformalismo y lógica, mecanismo al extremo esta los consideraba totalmente sinónimos' Llevando que el mejor moen equiparación, 1947el lógico ingléspostulaba de simular delo de la mente era su máquina universal u, capaz y pensamiento serÍan' enal resto de máquinas cle Turing:cálculc¡ preguntasi puede tonces,dos modos de decir Io mismo. Turingse expepensarun ordenador,una cuestiónque sólo podría resolverse para ello un "juego de imitación"' con el Proponía rimentalmente. por escrito,un científico trataúa de averiguar que, comunicánclose si estabatratando con una máquina o un ser humano: po. favor,escribaun soneto sobre la primavera'

rapidez, pero no sabe contestar las cuestionescreativas.Aún así, tampoco muchos humanos son capacesde escribirun soneto,y si por causalidaddiésemoscon un poeta dadaísta, seríadifícil distinguir un poema suyo de catorce versosgeneradosaleatoriamente. En diciembre de 1969Gódel creyó descubrir un error con importantes consecuenciasfilosóficasen la obra de Turing.A su juicio, Turingno había tenido en cuenta qrrela mente no es estática,sino que está en constantedesarrollo:fltmque t,ez ntimero uosi'ltles csds el de ertnclos menfe deLt sea-firitrr, ha),rn¿rin supvner uta rnrií,lorl,rn ttr', ptra que {tttlt'¡it'itl infinito nl durttnta dessrrollo. su Gódel creía que, en el transcurso de una demostración un cómputo,los sistemas o formalesno sufrían modificacionespor el añadido de axiomas o la restricción de susreglasdeductivas, pero nada permitíaasegurarque la mente no cambiasedurantelos razonamientos. tanto,jamáspodríaser Por reemplazadapor una máquina. No es éste el argumentomás famoso contra la inteligenciaartificial. El propio Turingya había sugeridoque sólo los teoremasde incompletitud podrían poner límite a su propuesta,y en 1961John Lucasle tomó la palabraen su artículo"Mentes, máquinasy Gódel". En opinión de este filósofo de Oxford:

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no es mi fuerte' [ñt] Hagu-e otra pregunta:la poesía { {

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(Pausa unos 30 segundos)105721' de
"El teorema de Gódel demuestra que la visión mecanicista es falsa, esto es, que no se puede explicar la mente como si fuera una máquina. Y lo mismo les parece a i¡uchos otros: casi todos Ios lógicos matemáticos con quienes he tratado el tema han reco_ nocido que piensan algo por el estilo, aunque se muestren reacios a pronunciarse definiti.¿amente hasta que no vean el razonamiento expuesto, con todas las objeciones planteadas y satisfechas corno es debido. Eso es lo que me propongo hacer,'.
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lR y ninguna otra pieza' Usted tiene l,j'.'Et ngo el rey de la casilla rnover' sólo el rey en la casilla 6R la dama en lD' Le toca ZQuéjuega?

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parece que quien se esconde en A juzgar por las respuestas, procedimienla otra habitación es una máquina, pues computa los jugadas de aiedrez) con tos mecánicos (operaciqnesaritméticas,

El argumento que exponía a continuación,retomado por penrose en La nueua mente del emperador, es rotundamente simple: puesto que somos capacesde enseñara una máquina los axiomas y las reglas deductivas sobre los que se erige un sistema formal,

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y podríamos dejarlo construyendo todas las fórmulas del lenguaje preguntarle cuáles son verdaderas' Antes o después, el ordenador a su noción daría con la sentencia indecidible 17 Gen r que escapa cierta' Al de verdad, aunque nosotros podamos identificarla como r edu c i rl a l ó g i c a a l a s i n ta x i s ,l a m á qui nanosal dríanuncadesu decidir esta asombro y pasaría el resto de la eternidad tratando de proposición que, naturalmente interpretada, afirma que es indecide dibie. "Lttego la máquina seguirá sin ser un modelo adecuado por delante de Ia mente". Ella, que está viva, "irá siempre un paso cualquier sistema formal, osificado, muerto"' Los teoremas de incompletitud como fuente de metáforas

genio frío, muestran de algún modo la sensibilidad que tuvo. En Las nueuqs confesiones, de William Boyd, la aparición de Godel sófo es fugaz. El protagonista acaba de rodar la película definitiva del cine mudo, pero el lanzamiento coincide con los primeros cortometrajes sonoros, y su arte pasa sin pena ni gloria para el gran público; sólo Gódel reconoce su maestría. Otra novela publicada en 1999,En busca de Klingsor, contiene la siguiente escena: mientras el personaje principal, un físico llamado Francis Bacon, asiste a un seminario de Gódel, irrumpe su novia. a la que por lo visto le está siendo infiel, en Ia sala de conferencias del Instituto de Estudios Avanzados. Comienza a gritar hasta encontrarlo, y, cuando la atención se había desplazado de la hipótesis del continuo a las últimas filas "el profesor Gódel anunció que no podría continuar con la clase y comenzó a llorar, irrefrenablemente". Su gran conflicto -nos viene a decir el auior por boca de Von Neumann- no son las proposiciones formalmente indecidibles, "sino su amor desgarrado y turbulento por una prostituta: su propia esposa". Mientras el pasaje imaginado por Boyd es perfectamente posible, pues Gódel mantuvo durante toda su vida la sensibilidad artística de los primeros años en Viena, En busca de Ktingsor yerra de raíz al retratar a Gódel, al que no le gustaba mostrar en público sus sentimientos. Lo hacía siempre con dificultad, en voz baja, a solas con sus mejores amigos, y el resto lo reservaba para la escritura. Por eso es absolutamente inverosímil que se echara a llorar delante de todos sus colegas, pero incluso si no lo fuera, la descripción de Adele es muy injusta: dedicó su üda a Gódel, y antes de la guerra llegó a alimentarlo cucharada a cucharada hasta que él recuperó casi veinte kilos. ZNo es más de lo que se espera de una esposa? La inteligencia humana -decía yeats- debe escoger entre dos aspiraciones excluyentes: "perfección de la vida, o de la obra". Cronistas de desgracias en el mundo hay muchos, pero sólo la importancia de la obra de Gódel lo conüerte en materia narrativa: cuando haya muerto Avellaneda, los teoremas de incompletitud seguirán siendo un hito en el tiempo y el espacio. 207 q 5 E

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Ningún resultado matemático ha sufrido tantas sobreinterpretaciones como el primer teorema de incompletitud' La situación que murecuerda a las lecturas posmodernas del Quiiote, en las del mundo' chos filólogos han pergeñado un anticipo de su üsión don Así, además de ser un libertario más volteriano que Voltaire' Q ui j o te h a b ía i n v e n ta d o e l fe mi n i smoydescubi ertol osS ecretos que se la deja ir' de la alquimia. Decía Horacio que la voz' una vez no sabe regresar; tal vez si hubieran deiado reposar sus orgumentos tanta bajo sieie llaves, los enferraos de gódelitis no habrían dadc es tu p i d e z a l a i mp re n ta :..d e s d e e| díaenqueGódel demostróque noe x i s te u n a p ru e b a d e l a c o n s i stenci adel aari tméti cadeP eano pudieron formalizable en el rnarco de esta teoría, los politólogos Lenin y exhicomprender, por fin, por qué había que momificar a los años birlo a los camaradas en un mausoleol' (Régis Debray). En la posteriores a la publicación de los teoremas de incompletitud' de la obra de Gódel permaneció atrapada en el reducido círculo lógica, pero tras la aparición de Gódel's Proof y del superventas pasaron' Gódel, Escher, Bach. Iln eterno y gráci! bucle, sus ideas como don Quiiote, a formar parte del inconsciente colectivo' Ap a rti rd e e n to n c e s ,G ó d e | comenzósuüdal i terari a.R ecuerdo un especialmente dos novelas que, lejos de presentárnoslo como

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1906 Nace Kurt FriedrichGódelen Brno, Moravia(28 abril).
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1912 Gódel ingresa en la Euangelische Priuot-Volks-und-Bürgerschule de Brno. reumáticas, lasque yanuncase considede 1914 Sufre unasfiebres rará curadoy que !e hacen desarrollar una fuertehipocondría. y luterana entraen el instituto l9l6 Se gradúaen la escuela S,taatsrealgymnasium mit deutscher Unterrichtssprache. Estudiael método Gabelsberg taquigrafía se desy 1919-1921 de pierta su interés por Ias matemáticas.Al año siguiente, le llama poderosamente atención la filosofíade Kant. la 1924 A finales de junio se gradúa en el Realgymnasiumy en el otoño empiezaa estudiarfísicaen la Universidad Viena. de
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1926 Graciasa las clasesde teoríade númerosde Philipp Furtwángler,centra su interésen las matemáticas. Comienzaa asistira las reunionesdel Círculode Viena. 1927 Conoce a Adele ThusneldaPorkert,su futura esposa. 1928 Gódel comienzaa trabajaren el problema de la completitud de la lógicade primer orden bajo la direcciónde Hans Hahn. 1929 Muerte prematuradel padre de Gódel (23 febrero). Gódel recibe la nacionalidadaustriaca(6 junio). Hans Hahn y Philipp Furtwángleraprueban la tesis doctoral de Gódel (6 iulio), que la en'.ul'aal Monatsheftefür Mathematik und Physik (22 octubre). Comienzaa reunirseel coloquio matemáticode Karl Menger, publicaal que Gódel contribuirá con trece colaboraciones, das entre 1932y 1936(24 octubre).
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1930 Gódel recibe el doctorado por Ia Universidadde Viena (6 febrero). de Presentación su teorema de completitud en el coloquio de Menger(14 maYo). GódelanunciaporprimeraVezSusresultadosdeincompletitud en el café Reichsrat,donde se reúne con carnap, Feigly Waismann (26 agosto). de Gódel inierüene en la conferencia sobre la Epistemología lasCienciasExactascelebradaenKónigsbergentreel5yel Tdeseptiembre.Eldía6presentaSuteoremadecompletitud, y en una mesa redonda celebrada en la última sesión delcongresoanunciaqueexistenproposicionesverdaderas, pero indecidiblesen los PrincipiaMothematico' ("La Se publica "Über ciie Vollstándigkeitdes Logikkalkülls" suficiencialógicaclelos axionrasdel cálculo deductivode primerorden'')enlosMonatsheftefürMclthematikundPhysik, (sePtiembre). n.o37,PP.349-360 Gódelenvíasu artículocon los dos teoremasde incompletitud al Monotsheftefür Mathemotik und Physik(l / noüembre)' Cana de Von Neumann a Gódel anunciándoleque ha descubierto él mismo la indemostrabilidadde la consistenciade la aritntéticapor sus propios medios (20 noüembre)' l93l publicaciónde "Über formal unentscheidbareSátzeder Principia Mathematica und verwandter Systeme"("Sobre proposicionesformalrnenteindecidiblesen PrincipiaMathematica ysistemasafines'')enlosMonatsheftefürMathematikund n.o Physik, 38,PP.173-198. de Presentación los teoremasde incompletitud ante la unión MatemáticaAlemana, donde se encuentra con la firme oposición de ErnstZermelo (15 de septiembre)' 1932 Gódel obtiene laHabilitation de la universidadde Viena (1 diciembre).

y 1933 Gódel se convierteen Dozentu.r da su primer curso sobre fundamentosde la aritmética (marzo). Tras üajar a América a bordo del Aquitania, Gódel se incorpora al Institutefor AdvancedStudy(tAS)como profesorinütado. Pronunciala conferencia"The presentsituationin the foundations of mathematics" ("La situaciónactual en los fundamentos de las matemáticas")para la American Mathematical Society. en 1934 Conferencias el IAS sobre los teoremasde incompletitud (febrero a mayo). Society:"The existence Charlaante la New YorkPhilosophical of undecidablepropositionsin any formal systemcontaining arithmetic" ("La existenciade proposicionesindecidiblesen cualquiersistemaformal que contengaaritmética")( I 8 abril). Conferenciapara la Academia de Cienciasde Washington: ("ZPuededemos"Can mathematicsbe proved consistent?" (20 que las matemáticasson consistentes?") abril). trarse Vueltaa Europaa bordo del Rex (26 mayo-3junio). Elección como miembro de Ia American Mathematical Society (AMS). Muerte de su mentor Hans Hahn (24 julio). En el otoño de 1934Gódel ingresaen el sanatorioPurkersdorf de Viena para un t-ratamientocontra la depresión nerviosa. 1935 Comienzasu curso"Capítulos selectosde la lógicamatemátide ca" en la Universldad Viena (4 mayo). Gódelpresentasu última contribuciónal coloquio de Menger, (19 un artículosobreIa longitudde las demostraciones junio). Gódel vuelve a América a bordo del Georgicy le comunica a Von Neumann que ha conseguidodemostrarla consistencia relativa del axioma de elección (octubre).

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El 17 de noviembre Gódel sufre una depresión,renuncia a su beca en el IASy vuelve a Viena a principios de diciembre' 1936 "El peor año de rni üda". Gódel pasa medio año en un sanatorio. Moritz Schlick es asesinadopor uno de sus estudiantes (22 iunio). 1937 Cursosobre teoríaaxiomáticade conjuntosen la universidad La de Viena (mayo-junio)- noche entre el 14 y 15 de junio paso crucial para demostrarla co¡rsistencia cóclel descubreel relativade la hipótesisdel continuo' 1938 Anexiónde Austriaal III Reich(13 marzo)' GódelSeCaSaenVienaconAdele(20septiembre)yviajasolo a Princetonpara reincorporarseal IAS (octubre)' CursoenellASsobrelaconsistenciarelativadelaxiomade elección y la hipótesisdel continuo (octubre-diciembre)' of Publicacióndel artículo"The consistency the axiom of choigeneralizedcontinuum-hypothesis"("La consisce and the tencia del axioma de elección y de la hipótesisgeneralizada of del continuo") en los Proceedings the National Academltof (noviembre)' vol. Sciences, 24,pp.556-557 conferencia en el VL encuentro de la AMS:"The consistency of the generalizedcontinuum hypothesis" ("La consistencia del de Ia hipótesisgeneralizada continuo")' 1939 Entre enero y febrero Gódel da un curso de lógica junto a Menger como profesor inütado de la Universidadde Notre Dame. Bremen Al llegara Viena Gódel a Regreso Europaa bordo d,el se encuentra con que su permiso de Priuotdozent ha sido junio)' abolido y es llamado a filas por el ejército (1'4-20 Gódel solicita ser readmitido como Dozent (25 septiembre)'

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Conferenciaen Góttingensobre el problema del continuo,Ia única vez que habló en Europasobreestosresultados (15 diciembre). Después muchosprobleinascon lasautoridades de alemanas y estadounidenses, Gódelobtienenpermisosde salida los (19diciembre). 1940 Publicación "The consistency the axiom of choiceand de of of the generalizedccntinuum-hypothesls with the axioms of ("La consistencia axioma de eleccióny de set theory" del generalizada continuocon ios axiomasde la la hipótesis del teoríade conjuntos") como monografíadel Annals of Mothematics. Tras obtener el visado como inmigrantessin cuota, Kurt y Adele Gócielüajan a Princetona travésdel Transiberiano el y barco PresidentCleueland(Yokohamaa San Francisco)(lg ener.o-4 marzo). Gódel se incorporaal claustrodel IAS,mientrasen la Universidad de Viena deciden aceptarlo comoDozenf (primavera). ,,Consistency Conferencia en la Universidadde Bro',,rm: of Cantor'scontinuumhypothesis" ("Consistencia la hipótede sis del continuo de Cantor"). 1941 Conferenciaen la Universidadde yale: ,,ln what senseis intuitionist logic constructive?"("ZEnqué sentido es la lógica intuicionistaconstructiva?") de abril) y curso en el IAS. (15 1943 Gódel comienzaa trabajaren Ia filosofíade las matemáticas.
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1944 Publicacióndel artículo "Russell'sMathematicalLogic,' (,,La lógica matemáticade Russell"), para el volumen de la ,,Biblioteca de filósofosü'/os" dedicado a BertrandRussell. 1945 Gódel recibe tratamientocontra una úlcera de duodeno aue casi termina con su üda.
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1946 Gódelpasaa formar parte de Ia Asociationfor SymbolicLogic y lo hacen miembro permanente del IAS. Da una charla en la Conferenciasobre ProblemasMatemáticos, con motivo del bicentenario de la fundación de la Universidadde Princeton(17 diciembre). 1947 Se publica el artículo de-diurlgación "What is Cantor's cones tinuum problem?"-("áQué el problema del continuo de Cantor?")en el American Mothemotical Monthly, n.o 54, pp. 258-273. 1948 Kurt y Adele Gódel obtienen la nacionalidadestadouniclense. 1949 Conferenciasen el IAS sobre sus resultadosen teoría de la relatiüdad (mayo). Publicacióndel anículo "An example of a new type of cosmological solutions to Einstein'sfield equations of graütation" ("Un ejemplo de un nuevo tipo de soluciones cosmológicas del a las ecuacioneseinstenianas campo graütatorio") en la 21, reüstaReureusof modern physiscs,vol. n.o 3, pp. 447-450. Los Gódel se compran una casaen el 129de'Linden Lane en Princeton. Aparece 'A remark about the relationshipbetween relatiüty theory and idealisticphilosophy" ("Una observaciónsobre la relación entre la teoría de la relatiüdad y la filosofía idealisde en ta"), parael volumendedicadoa Einstein Ia "Biblioteca filósofosüvos". 1950 Intervención sobre "Rotating universes in general relatMty theory" ("Universosrotatorios en la teoría general de la relatividad") ante el Congreso Internacional de Matemáticos (Cambridge,Mass.) 1951 Gódel comparte con Julian Schwingerel primer premio Einstein (14 marzo). Doctoradohonoris causapor la Universidadde Yale (junio).

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Gódel pronuncia ra prestigiosa conferenciaGibbs *some basics theorems on the foundationsof mathematics and their philosophicalimprications"("AIgunos teoremasbásicospara ias matemáticasy sus implicacionesfilosóficas"). 1952 Doctoradohonoris causapor ra universidadde Harvard. 1953 Gódeles elegidomiembro de ia Nationár Academyof Sciences y el Institutode Estudios Avanzacos reconoce su status le de profesor(l julio). 1955 MuereAtbertEinstein, mejor amigode Góder(lg abril). er 1957 Elegidocomo feilou de la AmericanAcademy of Arts and Sciences. Muerte de John von Neumann (g de febrero). 1958Aparecesu artículo"über einebishernoch rrichtbenützeErweiterung des finiten standpunktes"("sobre una ampriación todavíano utilizadadel punto de üsta finitario") en la reüsta Dialéctica, 12,pp. 280-2g7. n.o 1959 Primer contacto con la filosofíade Husserl. 1961 Gódel es elegidomiembro de raAmericanphilosophical society. 1963 Paulcohen demuestraque la hipótesis generarizada conder tinuo es independiente la teoríade conjuntosZF con el de axioma de elección.Trasrevisarlo, Góderremite er artículo a los Proceedingsof the NationalAcademy of Sciences. 1964 Publicación un suplementoalartículo*what is cantor,s de continuum probrem?"("zeué eser probremadel continuo de Cantor?")(1942). 1966 Muerte, en Viena, de Marianne Handschuch,la madre de Gódel (23julio). Gódel rechazaser miembro hororario de ra Academia Austriaca de Ciencias.
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l 967 Gódel es elegido miembro honorario de la London MatheU

matical Society. El Amherst college le concede un doctorado honoris causa.

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1968 Gódel es elegido miembro extranjero de la Royal Society' 1972 Elección como miembro del Instituto de Francia (Académie
des sciences morales et politiques) y doctorado honoris causa de la Universidad Rockefeller.

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l 975 Se le conce,le la Medalla Nacional de Ciencia, que hubiera
entregado en Lrna ceremotria pública el presidente Ford (1 8 s e p ti e mb re ).

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1976Gódel se retira como profesor emérito del IAS (l iulio)' 1977 Adele es hospitalizada para una intervención quirúrgica
(julio). Muere Oskar Morgenstern, amigo de Gódel (26 iulic)' Hospitalización de Gódel a instancias de Adele (29 diciemb re ).

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1978 Muere Kurt Gódel en el hospital de Princeton, debido a "malnutrición e inanición" (14 enero). Se celebra un acto de homenaie en su honor en el IAS con intervenciones de André Weil, Hao Wang, Simon Kochen y Hassler Whitney (3 marzo). l98l Fallece Adele (4 febrero).

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No ta b'i bl i ográfi ca

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lo largo del libro se han suprimido ias referenciastr'.üttf$t'áffcas.Es de justicia señalar aquí algunas de las frrentes: sobre el streñodeuna lengua universal (pp. 2527), el terto básico de referenci a es Lo btisquecia de ia lenguo perfectct,de LJmbertoEco, de donde procede la larga cita de Leibniz. Salvo la carta dirigida a Frege (p. aa), que aparece reproducida en Bertrond Russell: antología, una edición al cuidado de José Antonio Robles, los textos de Russell (pp. 23, 42, 43) forman parte de su Autobiogrctfía, traducida por JesusGarcía-Puente. Los documentos sob r e la polém ica ent r e Fr egey Hilber t ( pp. 31, 34, 35) han sido cuidadosamente seleccionadosv traducidos del alemán por Jesús N¡losterín, cuyo libro Los lógicos los he tomado. Las citas de de los artículos de Gódel también son traducc!ón suya, excepto las de "Sobre proposiciones formalmente indecidibles en los Principia Mathemaiica V sistemas afines", que provienen de Ia edición de Manuel Garrido, Alfonso García Suárezy Luis M. Valdés. Para profundizar más en los veintitrés problemas de Hilbert (pp. 26-27), el lectol interesado tiene a su disposiciónf,1reto de Hilbert, obra de Jerem¡z Gay.La entrada del dia_rio Oskar Morgenstern (pp. 199J. de 200) aparece reproducida en Gódel. Parocloja y uido, de Rebecca Goldstein, que también la comenta al hilo de su relato. De las citas del epílogo. el juego de imitación (p.20a) es, con mínimas variaciones, el ejemplo que da el propio Turing en su artículo Maquinariu computadora e inteligencio; y el fragmento de John Lucas (p. 205) forma parte de Mentes, máquinos y Gódel; ambos textos han sido traducidos del ingléspor Franciscoh¡lartín. Finalmente,la cronología del final del libro es obra de John W Dawson, que la elaboró para ef primer volumen de las CollectedWorks de Gódel.
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