UNA ARQUITECTURA PARA LA REPRESIÓN

INFORME DEL SEGUIMIENTO ARQUEOLÓGICO EN EL MARCO DEL PROYECTO REHABILITACIÓN PARCIAL Y MUSEALIZACIÓN DEL DESTACAMENTO PENAL FRANQUISTA DE BUSTARVIEJO (MADRID)

Dirección arqueológica Álvaro Falquina Aparicio

UNA ARQUITECTURA PARA LA REPRESIÓN

Índice
Ficha técnica, p. 3
1. Introducción, p. 4 2. Metodología, p. 6 3. Resultados, p. 7 3.1. Sector 1: Manga ganadera, p. 7 3.2. Sector 2: Edificio de Los Barracones, p. 11 4. Bibliografía, p. 41. Anexo I: Planimetrías, p. 42. Anexo II: Fotografías de materiales, p. 50.

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Ficha Técnica

Denominación del proyecto: Seguimiento arqueológico en el marco del proyecto Rehabilitación parcial y musealización del Destacamento Penal franquista de Bustarviejo (Madrid). Director de la intervención: Álvaro Falquina Aparicio. Arqueólogo.

Descripción y delimitación del ámbito de actuación: Control: Edificio de Los Barracones y entorno, Dehesa Vieja, Bustarviejo. Término municipal: Bustarviejo. Datos de la propiedad: Terrenos de titularidad pública. Tipo de suelo: Monte de Utilidad Pública (nº 69). Suelo no urbanizable. Protección: Lugar de Interés Comunitario (LIC). Iniciado trámite para declaración del conjunto patrimonial como Bien de Interés Cultural (BIC). Tipo de actuación: Control de las obras de rehabilitación parcial y musealización [Arqueología del siglo XX]. Fechas de ejecución: 01/03/2012 – 30/06/2012 Financiación: Ministerio de Cultura. Gobierno de España.

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1. Introducción
En esta memoria se presentan los resultados del seguimiento arqueológico llevado a cabo en el marco del proyecto de Rehabilitación parcial y musealización del Destacamento Penal franquista de la Dehesa Vieja de Bustarviejo (Madrid), que estuvo en funcionamiento entre los años 1944 y 1952 para la construcción de un tramo de nueve kilómetros del ferrocarril Directo MadridBurgos.

Figura 1. Localización de la Dehesa Vieja de Bustarviejo y de los sectores afectados por la intervención del proyecto de rehabilitación y puesta en valor.

Desde el año 2006 han tenido lugar diversas fases de investigación en torno a este conjunto patrimonial, representativo de una parte importante de la historia reciente del Estado español (Falquina et al. 2008, 2010; Quintero Maqua, 2009; Marín et al. 2012) . Estas investigaciones, de carácter voluntario pero formal, se han venido efectuando por un equipo interdisciplinar de arqueólogos e historiadores formado por Gonzalo Compañy, Álvaro Falquina Aparicio, Pedro Fermín Maguire, Alfredo González Ruibal, Santiago Lorente, Carlos Marín Suárez, Alicia Quintero

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Maqua y Jorge Rolland Calvo. A su vez este proyecto se enmarca en una investigación más amplia sobre los paisajes de la Guerra Civil española y la posguerra1 (González Ruibal e. p.). En el año 2011 el Ayuntamiento de Bustarviejo promovió un proyecto de rehabilitación y puesta en valor del conjunto patrimonial, apoyado en las investigaciones previas efectuadas en el lugar. Su objetivo principal ha sido la apertura al público de este espacio represivo franquista para la divulgación de la historia reciente estatal, regional y local. En este sentido, el proyecto es novedoso por cuanto en la Comunidad de Madrid no existe ninguna iniciativa similar para la difusión del patrimonio arqueológico e histórico de la etapa de posguerra2. El proyecto, financiado por el Ministerio de Cultura con cargo a los Presupuestos Generales del Estado de 2011, se ha llevado a cabo entre los meses de marzo y junio de 2012. Se ha actuado en dos sectores diferenciados (fig. 1). En el Sector 1 se ha construido una nueva manga ganadera. En el Sector 2, el edificio principal del penal, se ha actuado en dos estancias de la fachada delantera (que se han denominado Módulo 1 y Módulo 2; fig. 2), que albergaron una oficina para la gestión del penal y las dependencias de la Policía Armada. Asimismo, se han realizado labores de limpieza en los dormitorios y las letrinas de los presos. Por último se han efectuado los trabajos de musealización, consistentes, por un lado, en el acondicionamiento para la apertura al público de los Módulos 1 y 2 y, por otro, en la colocación de dos paneles informativos y el trazado de dos pequeños itinerarios con el fin de poder mostrar al público los demás restos del complejo penal.

Figura 2. Plano y vista general de los Módulos 1 y 2, donde se ha llevado a cabo la actuación principal.

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“Documentación de los restos de la Guerra Civil en la Ciudad Universitaria de Madrid” (Acción Especial, Universidad Complutense de Madrid, 2008); “Vestiges of the Spanish Civil War”, dentro de Ruin Memories Project, dir. Bjornar Olsen (Consejo de Investigación Noruego, 2009-2012); “Arqueología del Fascismo: materialidad y memoria” (CSIC, 2010); “Excavaciones arqueológicas en Destacamento Penal de Bustarviejo” (Ministerio de la Presidencia, Subvenciones de las actividades sobre víctimas de la guerra civil y el franquismo, 2010).
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Hasta el momento únicamente se habían efectuado labores de puesta en valor de algunos escenarios de la guerra, por parte de asociaciones como Gefrema, Espacios para la Memoria o Colectivo Guadarrama y los Ayuntamientos de Rivas Vaciamadrid o Piñuecar-Gandullas, entre otros.

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Por su parte las tareas de control arqueológico han tenido una doble motivación. En primer lugar, se ha pretendido mantener un estricto control de las obras de rehabilitación con el fin de que éstas no alterasen la morfología de los espacios intervenidos; por extensión, a lo largo del desarrollo de la obra se han documentado exhaustivamente y conservado todos los elementos y restos materiales que pudiesen aportar información arqueológica acerca del lugar y el momento histórico en el que se enmarca. En segundo lugar, los trabajos de documentación han tenido como finalidad aportar nuevos datos históricos y arqueológicos de cara a la puesta en valor de los espacios patrimoniales relacionados con el complejo penal franquista de la Dehesa Vieja de Bustarviejo. Finalmente, tanto el proyecto de rehabilitación municipal como las tareas de control arqueológico se han dirigido en todo momento por la máxima de la necesaria preservación de la Dehesa Vieja como espacio de gran valor ecológico, cultural e histórico, minimiza ndo el impacto de la obra en el paisaje. Asimismo se ha respetado el uso actual de la finca como lugar de explotación ganadera particular.

2. Metodología
Al tratarse de un seguimiento de las obras de rehabilitación y puesta en valor, el trabajo arqueológico se desarrolló de forma paralela a dichas obras, de modo que la metodología estuvo adaptada a la evolución de las tareas. En el caso del Sector 1, donde se construyó una nueva manga ganadera, con el fin de sacar a los animales del edificio principal del destacamento (Los Barracones), la labor de control consistió en supervisar la excavación de las zanjas para la cimentación de los postes que conformaron la estructura de la manga, que se hizo por medios mecánicos, con una pala excavadora. En el Sector 2, el edificio principal del penal conocido popularmente como Los Barracones, se intervino en dos fases diferenciadas. La primera de ellas fue de limpieza: se desbrozó el perímetro exterior del edificio con una pala excavadora, lo que permitió sacar a la luz algunos elementos estructurales; por otra parte, la limpieza de los módulos interiores se realizo de forma manual, minimizando así las posibles afecciones que pudieran sufrir los elementos patrimoniales, así como su correcta documentación y conservación. Esto permitió entender los procesos de abandono y reutilización del espacio, posteriores al momento de uso del sitio como destacamento penal. En segundo lugar, se llevaron a cabo las obras de rehabilitación y acondicionamiento de la construcción. Éstas se hicieron por medios manuales y mecánicos, siempre bajo un estricto control técnico de cara a una correcta conservación de los elementos muebles e inmuebles localizados. Además, durante la puesta en valor del edificio siempre se tuvieron en cuenta los consejos de la dirección técnica arqueológica. Los trabajos de control arqueológico consistieron en la documentación fotográfica de todas las fases de la obra, así como de los elementos inmuebles y muebles que pudiesen aportar información acerca del momento histórico del uso del edificio como penal franquista. También

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se hicieron levantamientos planimétricos de plantas y alzados de todas las estancias intervenidas. Por último, se recogieron todos aquellos restos materiales que aparecieron en e l transcurso de la obra con el fin de realizar una adscripción cronológica e histórica de los mismos, así como efectuar su limpieza, inventario y, si es necesario, su restauración de cara a una posible exposición al público. No se ha visto necesario el uso del método de Análisis Estratigráfico (método Harris) para el registro de los distintos momentos de uso del edificio debido a la sencillez de la estratigrafía. Todos los elementos estructurales conservados (muros, suelos, puertas, ventanas, escaleras…) pertenecen al uso como penal del edificio, excepto las techumbres de uralita y cuatro vanos abiertos con posterioridad, pertenecientes claramente al momento de uso como corral. No obstante, se ha utilizado puntualmente el método Harris para registrar la estratigrafía del terreno sobre el que se levantó la nueva manga ganadera y las fases de cimentación del suelo del Módulo 1.

3. Resultados
3.1. Sector 1: Manga ganadera
Desde el abandono del destacamento penal en 1952, el edificio principal del complejo, conocido en el pueblo como Los Barracones, se incluyó en la economía de explotación de la dehesa, pasando a ser utilizado como corral y manga ganadera. El actual proyecto de rehabilitación y puesta en valor del sitio preveía la construcción de una nueva manga ganadera con el fin de conservar el edificio únicamente como espacio patrimonial. Para la construcción de la nueva manga se ha seleccionado un espacio adecuado para el ganado, que permite mantener el uso mixto de la dehesa como terreno de explotación de pastos al mismo tiempo que se adecúa como nuevo espacio museístico y de la memoria. En este sentido, el lugar elegido se encuentra alejado de cualquier elemento patrimonial visible y fuera del entorno de los trazados de los itinerarios de las visitas al Destacamento Penal. En cualquier caso debíamos realizar un seguimiento de la excavación de las pequeñas zanjas de cimentación de los postes que iban a formar la manga ganadera, no sólo por la posible aparición de restos relacionados con la etapa de posguerra, sino porque en la Dehesa Vieja existe un yacimiento arqueológico, probablemente no catalogado, adscribible a los periodos Calcolítico/Edad del Bronce. Como elementos destacados de este yacimiento encontramos una roca exenta situada en el margen de una zona rica en pastos y que presenta en varias áreas de su superficie cazoletas labradas de diversos tamaños (fig. 3); en segundo lugar, unos metros por encima de esta roca, situado en una ladera con grandes afloramientos y desprendimientos de gneis, se localiza un amplio abrigo rocoso que, aunque no presenta restos de cultura material en superficie, potencialmente puede tener interés arqueológico dado el contexto ecológico y arqueológico en el que se encuentra (fig. 4).

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Figura 3. Detalle de la roca con cazoletas labradas.

Figura 4. Abrigo situado a pocos metros sobre la roca con cazoletas.

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Piedra con cazoletas

Destacamento Penal

Abrigo rocoso

Manga ganadera

Figura 5. Imagen aérea con la situación de la nueva manga ganadera respecto de los elementos patrimoniales mencionados.

Sin embargo, la nueva manga ganadera se sitúa en una zona alejada de cualquier elemento asociado a dicho yacimiento (fig. 5), por lo que su construcción difícilmente podía afectar a ningún resto arqueológico, como así ha sido. En concreto se encuentra en una zona de robledal junto al Camino de las Viñas, en un tramo que discurre paralelo a la vía del tren. La manga ocupa un área de 20 x 20 metros en la que se han excavado 57 zanjas de cimentación de 1,3 x 0,8 x 0,8 metros. Revisando la excavación de todas las zanjas, que se hizo por medios mecánicos con una pequeña máquina retroexcavadora, se ha visto que el área es estéril en cuanto a restos arqueológicos y que la estratigrafía tiene una formación completamente natural. La estratigrafía no presenta variaciones en toda la zona. Ésta consta de tres Unidades Estratigráficas (en adelante UE) (fig. 6): UE 1: Manto húmico con sedimento de matriz arenosa, de color marrón oscuro con tonos grisáceos y que presenta una gran intrusión de raíces. UE 2: Sedimento de matriz arenosa, de granos finos y medios, de color marrón y que apenas presenta intrusiones de raíces. Su formación se debe a la erosión del sustrato geológico y a la sedimentación de los elementos orgánicos propios de la zona de bosque .
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UE 3: Sustrato geológico formado por roca de gneis, que en gran medida ha sufrido un proceso de meteorización. Tiene un color marrón claro-anaranjado.

Figura 6. Estratigrafía general representada en una de las zanjas de cimentación de la manga ganadera.

Vista general de la nueva manga ganadera, concluida su construcción.

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3.2. Sector 2: Edificio de Los Barracones
Como se apuntaba en el primer apartado de la memoria, este edificio fue levantado en el año 1944 para albergar a los presos-trabajadores que durante ocho años iban a construir un tramo de 9 km del ferrocarril Directo Madrid-Burgos. Este Destacamento Penal, perteneciente al Patronato para la Redención de Penas por el Trabajo y dependiente de la Dirección General de Prisiones, fue gestionado por la empresa Hermanos Nicolás Gómez, beneficiaria del contrato para la realización de la obra de dicho tramo del ferrocarril. Durante los años que estuvo en funcionamiento albergó a una media anual de cien presos para la construcción de dos túneles, un viaducto, una estación, así como el trazado de la vía (Falquina et al. 2008, 2010; Quintero Maqua, 2009; Marín et al. 2012). El edificio de Los Barracones es el elemento principal del complejo penal. En él se encuentran los dormitorios de los presos, pero también albergó otros espacios para el sostenimiento del sistema carcelario. En este sentido, existían dependencias para la estancia de la Policía Armada (que no pernoctaba allí), oficinas para la gestión del penal, letrinas, cocina, botiquín y un economato (fig. 7) El edificio tiene planta cuadrangular y un gran patio central (ver Anexo I: 43). El material utilizado para su edificación fue el gneis que aflora por todo el entorno. Está construido sin cimentación, apoyándose directamente sobre el sustrato geológico de gneis y adaptándose a la superficie en pendiente sobre la que se eleva. Debido a esta pendiente, el edificio se construyó por módulos adosados, de modo que se evitase la deformación de los muros y una mejor nivelación de todo el inmueble.

Figura 7. Esquema de la planta de Los Barracones. Este plano corrige otro previo publicado en Falquina et al. (2008: 186). Los vanos señalados son los originales del edificio. 1: Oficina (Módulo 1); 2: Dependencias de la Policía Armada (Módulo 2); 3y 4: Dependencias de la Policía Armada/Cuerpo de guardia; 5: Economato; 6: Botiquín y /u Oficina; 7: Cocinas; 8: Patio; 9-11: Dormitorio de los presos; 12: Letrinas de los presos.

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Todos los módulos están hechos con la misma técnica constructiva: al no estar cimentados y tener que salvar tanto la pendiente como algunos afloramientos rocosos, cada módulo tiene una base formada por un cajeado rectangular a modo de “zapata corrida”. La fábrica de este cajeado es de sillarejo rejuntado con cemento y el grosor de cada lado es de entre 0,80 y 0,90 metros, con el fin de ofrecer una base sólida a los muros de cada módulo, que tienen un grosor de 0,60 m. Esto hace que se perciba en todas las fachadas, tanto del patio como del perímetro exterior, un característico escalón en la base de los muros (fig. 8).

Figura 8. Dormitorios de los presos vistos desde el patio. En la base de los muros se aprecia el escalón que forma el cajeado de “cimentación” de cada módulo.

Los alzados de los muros de la estructura son de sillarejo rejuntado con cemento. Los tejados de los módulos eran a dos aguas cubiertos con teja árabe a “canal y cobija”. Actualmente no se conserva ningún tramo del tejado original del edificio, pero sabemos de su morfología por la impresión que queda de ellos en alguno de los muros, además de por la información oral. Este tejado se derrumbó en la década de 1970 y fue sustituido, sólo en algunos módulos, por una cubierta hecha con vigas de madera y uralita que vertía a un agua hacia el exterior de la estructura. Aún conservan esta segunda cubierta los dormitorios de los presos, las letrinas y el Módulo 1 (oficina; en la figura 7 es la estancia que aparece con el número 1); el Módulo 2 también tuvo un tejado de este tipo, pero en el momento de la rehabilitación se encontraba derrumbado. Durante los trabajos de desbroce del perímetro exterior del edificio, que se realizaron con máquina retroexcavadora, quedaron al descubierto algunos indicios del sistema de canalización de agua que en su momento poseía el penal. Las estancias que tenían acometida de agua eran el botiquín/oficina, las cocinas y las letrinas de los presos (nº 6, 7 y 12 respectivamente , según el esquema de la figura 7). Los indicios de la traída son los restos de cemento con los que se afianzaron a los muros exteriores las tuberías por donde se canalizaban las aguas (fig. 9-11). Posteriormente se ha visto que el Módulo 2 –dependencias de la Policía Armada (nº 2 en fig. 7)– también contaba con acometida y evacuación de aguas.

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Figura 9. Cocinas. Detalle del cemento que sujetaba las tuberías en su entrada por la ventana central.

Figura 10. Letrinas de los presos. En este caso existían dos entradas de tuberías disti ntas.

Figura 11. Botiquín/Oficina. La impronta de cemento también señala en este caso que la entrada del agua se hacía por el vano de una ventana.

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Al comprobar que existió un sistema de canalización de aguas en el penal, se buscó y localizó un manantial que casi con seguridad era del que se abastecía el edificio. Éste se encuentra a poco más de 52 metros lineales hacia el Noreste, desde la esquina superior derecha del edificio, formada por las letrinas de los presos (fig. 12). El desnivel entre el manantial y las letrinas es de 105 metros. La fuente fue delimitada con un murete de sillarejo semicircular (fig. 13).

Manantial

Figura 12. Vista aérea de la situación del manantial.

Figura 13. Detalle del manantial con los restos del murete que lo delimita.

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Módulo 1
Para acometer la rehabilitación de esta estancia (fig. 14), en primer lugar había que realizar la limpieza del interior. Tenía el suelo cubierto por una capa de residuos producidos por el ganado que había estado allí estabulado. La retirada de los residuos se ha hecho por medios manuales (fig. 15). Esta capa estaba depositada directamente sobre el suelo original de la habitación, cuya superficie es de cemento.

Figura 14. Fachada del Módulo 1 (en el centro) antes del inicio de los trabajos de rehabilitación.

Figura 15. Retirada de los residuos animales del suelo del Módulo 1.

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Al quedar descubierta la superficie se han podido documentar una serie de huellas impresas aún en el cemento fresco, por lo que pertenecen al momento de construcción del edificio, en 1944. Estas improntas fueron hechas con botas de suelas claveteadas, que pudieron pertenecer a la Policía Armada, aunque probablemente fueron dejadas por los propios presos trabajadores, ya que debían llevar botas de trabajo con las punteras y los tacones reforzados por el exterior con placas de hierro claveteadas (figs. 16 y 17), como así confirmamos por información oral.

Figura 16. Detalle de las improntas de suelas claveteadas junto a la escalera que conecta los Módulos 1 y 2.

Figura 17. Detalle de las improntas de suelas claveteadas junto a la puerta de acceso principal del Módulo 1.

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Como curiosidad, también se documentaron tres huellas de cánido contemporáneas de las anteriores, junto a la puerta de acceso principal de la estancia (fig. 18). Es posible que en el Destacamento Penal existiese alguna mascota o quizás algún perro del entorno lo frecuentase. Lo que no está documentado es la existencia de perros adiestrados de la Policía Armada.

Figura 18. Detalle de las huellas de cánido.

La estancia que se ha denominado Módulo 1 es un espacio diáfano de planta rectangular, algo irregular, con unas medidas en su fachada (muro sur) y muro norte de 4,75 m y en sus lados de 6,44 - 6,55 m (ver Anexo I: 44). La fachada presenta la puerta de acceso principal, flanqueada por una ventana a cada lado; mientras, el muro norte presenta dos ventanas. De los muros laterales, sólo el que da al Oeste presenta un vano: una puerta elevada, a la que se accede por medio de tres escalones, que comunica los Módulos 1 y 2 (fig. 19). Los muros del módulo, al igual que los del resto de la edificación, están construidos con doble paño de sillarejo relleno de cascajo con el fin de rellenar los huecos y hacer la estructura de los lienzos más homogénea. Las superficies de las paredes están enfoscadas con cemento y pintadas de blanco. Las paredes laterales presentan en algunas zonas agujeros con tacos de madera incrustados para sujetar clavos, con el fin probable de sostener estantes o algún o tro tipo de mobiliario. Este era el modo de sujetar con firmeza mobiliario a las paredes hasta la aparición de los tacos de plástico. En las paredes aparecen indicios de la existencia del uso de electricidad en el edificio del penal. Se trata de dos piezas de porcelana que se han conservado clavadas; una sobre la ventana

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oriental del muro norte y la otra sobre la ventana occidental de la fachada (muro sur). Se trata de apliques para la sujeción del cableado eléctrico trenzado, muy característico de la primera mitad del siglo XX (fig. 20). Aunque la aparición de estos objetos indica la existencia de un tendido eléctrico en el complejo penal, no se conoce la localización del generador. Algún vecino ha comentado la existencia de uno sobre el túnel que se encuentra al sur del destacam ento.

Figura 19. Puerta que comunica los Módulos 1 y 2.

Figura 20. Aplique de porcelana para el cableado eléctrico aparecido en el muro norte del módulo.

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Es de reseñar la existencia de varios grafitos en la pared interior de la fachada. Todos están hechos con lápiz. Existe un grupo entre la puerta principal y la ventana occidental, donde se pueden ver, por una parte, los nombres de tres personas aunque sólo dos se leen medianamente: “Fausto” y “Pedro Muñoz”. Junto a estos aparece un listado (fig. 21): Partida Tablada 2 litros (tachado) 1 “

Demetrio ¾ ” Cabo
… … …

1 “
½ “ 1 “ ½ “

(tachado)

Parece que se trata de la lista de un pedido, quizás de aceite o vino, para la distribución entre los presos, trabajadores y/o el personal del penal. Por último se ha encontrado un tercer grafito que parece reproducir una placa metálica con el marcaje “DESTACAMENTO DE BUSTARVIEJO” (fig. 22). Se encuentra entre la ventana occidental de la fachada y las escaleras que conectan los Módulos 1 y 2. Es probable que se refiera a las placas con las que iban identificadas las cajas con los productos destinados a su distribución en el penal.

Figura 21. Listado aparecido junto a la puerta del Módulo 1.

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Figura 22. Dibujo del marcaje de una posible caja con productos destinados al penal de Bustarviejo.

Todas estas inscripciones se han protegido con placas de cristal para quedar expuestas al público y evitar su deterioro. Como parte de los trabajos de rehabilitación, había que reforzar la cimentación de la esquina sureste de la habitación por la aparición de una grieta desde el suelo hasta el tejado, que indica el mal asentamiento sobre el suelo de esta parte de la estructura (fig. 23). Para este fin se excavaron dos calicatas en el esquinazo, una al interior y otra al exterior, junto a la puerta principal del destacamento. En el interior, la grieta se originaba en una zona del suelo que estaba en peligro de hundimiento, por lo que se picó esta parte de la superficie de cemento del solado con la intención de reforzar el cajeado de soporte del muro.

Figura 23. Detalle de la grieta en la esquina sureste del Módulo 1. Se puede apreciar cómo la grieta se origina en el hueco dejado en el cajeado de cimentación para el canal de evacuación de aguas residuales.

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La excavación ha dejado al descubierto una estratigrafía donde se ha podido documentar el relleno del cajeado de cimentación de los muros, probablemente similar en toda la estructura del edificio. La debilidad del suelo en esta parte se debe a que por debajo pasa el canal de evacuación de las aguas residuales proveniente del baño de las dependencias de la Policía Armada que ocupaban el Módulo 2, como veremos en el siguiente apartado. En la estratigrafía del relleno del cajeado y base del suelo de la estancia se han documentado tres UE’s (fig. 24). La primera está formada por tres niveles diferenciados que formarían el solado del módulo; la segunda es un depósito de relleno del cajeado de cimentación; finalmente, la tercera es el canal de evacuación de aguas residuales:

Figura 24. Estratigrafía del relleno del cajeado de cimentación en el Módulo 1.

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UE 1: Solado del Módulo 1 Superficie del suelo. Se trata de una capa fina de cemento, de 1,5–2 cm de grosor, que forma la superficie del suelo del módulo. Preparación del suelo. Está formada por un nivel de cemento de entre 4 y 5 cm de grosor. Depósito de cimentación con relleno de cascajo y arenas de color anaranjado, con una capa de cemento como base. Sirve como cimentación del suelo. Tiene entre 15 y 20 cm de potencia. En su base, mezclados con el cemento, han aparecido restos de herramientas, probablemente algunas de las que se rompieron durante la construcción del edificio. Destacan los restos de dos palas, un rastrillo y lo que podría ser la ballesta de un camión. Se han recogido las tres primeras (ver Anexo II: 51).

UE 2: Depósito de cimentación con relleno de tierras de color marrón oscuro, poco compactadas, con grano fino y muy homogéneo, aunque en ocasiones hay intrusiones de algunos materiales constructivos, como fragmentos de ladrillo o cascajo. Tiene una potencia de entre 40 y 50 centímetros.

UE 3: Canal de evacuación de aguas residuales. Se trata de un canal hecho de cemento de 20 cm de anchura y 10 de profundidad. El canal está cubierto por una hilera de ladrillo macizo que a su vez se encuentra tapado por una capa de cemento. La estructura de la canalización tiene su salida al exterior por una apertura en el cajeado de sujeción del muro oriental del módulo (fig. 25). En el interior del canal de evacuación, del que se levantó un pequeño tramo de la cubrición de ladrillo, se han localizado algunos objetos de la época de ocupación del penal. Su deposición probablemente se remonta al momento de abandono del penal, a partir de 1952. La datación en esta fecha se debe a que estos objetos se encuentran colmatando y obstruyendo el canal, por lo que probablemente fueron depositados a través de la letrina de las dependencias de la Policía Armada (Módulo 2), en el momento de la finalización de la obra del ferrocarril o por parte de los primeros ganaderos que utilizaron el edificio como corral.

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Figura 25. A la izquierda, detalle de la cubierta de la canalización (UE 3) en el interior del módulo . A la derecha, vista de la UE 3 en relación al resto de las UE’s; en la parte inferior de la imagen se observa la posible ballesta de camión inserta en la base de la UE 1.

El material arqueológico localizado es el siguiente: Elementos de higiene personal (ver Anexo II: 52 y 53): - 1 pequeño frasco de vidrio melado con las palabras “CARASA” y “RENTERÍA”. La casa Carasa, afincada en Rentería, se dedicaba a la fabricación y venta de productos de perfumería e higiene. - 2 tapones, uno negro y otro rojo, de lo que parecen dos tubos de pasta dentífrica. - 1 cepillo de dientes, de color verde. - 1 fragmento de un recipiente de porcelana, quizás de una palangana de cerámica. - 1 fragmento de un recipiente de cristal incoloro, con decoración de bandas verticales. Por la morfología podría ser un vaso para el afeitado. - 2 fragmentos de un recipiente de cristal incoloro de sección rectangular. Parece un frasco de colonia o loción. Alimentación (ver Anexo II: 54 y 55): - 1 tenedor y 1 fragmento de cuchara. - 4 fragmentos de una botella de vidrio verde. - 2 latas cilíndricas de conservas. - 2 fragmentos de hueso de animal.

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Elementos personales (ver Anexo II: 56 y 57): - 1 moneda de 5 francos de la IV República Francesa, acuñada en 1949. - 1 fragmento de tacón claveteado de zapato o bota. Fontanería (ver Anexo II: 57): - 1 pieza de aluminio, con forma de pomo y una rosca en el extremo. Parece una pieza de grifería o del sistema de cañerías. Por su parte, la excavación en el exterior del módulo, junto a la puerta principal del destacamento, dejó al descubierto la salida de la canaleta, a partir de aquí cubierta de lajas de piedra. En esta zona confluye con otra canalización, también de cemento, que viene desde un lavadero para ropa situado en el patio (adosado al muro norte del Módulo 1) (fig. 26). En el exterior, al levantar una parte de la cubierta de piedra del canal, siguió apareciendo material arqueológico que forma parte del mismo relleno de colmatación que se localizó en la calicata del interior del módulo, que fue realizado a partir del abandono del sitio como penal en 1952. Aparecen tres objetos (ver Anexo II: 58 y 59): 1 asa metálica de cubo. 1 tacón claveteado de bota con marcajes en el interior “ESPECIAL” “169”. 1 tintero de cristal.

Ante las indicaciones de la dirección arqueológica se ha decidido no realizar el refuerzo de la cimentación del muro en esta zona, tapar la cata exterior y dejar descubierta la del interior – protegida con una superficie acristalada– con el fin de no destruir la canalización y dejarla a la vista para el público.

Figura 26. Salida del canal de evacuación por la apertura realizada en el cajeado de cimentación del Módulo 1. Se puede ver la confluencia entre este desagüe y el proveniente del lavadero del patio (derecha).

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Finalmente se decidió realizar un refuerzo de hormigón por la parte exterior del edificio, bajo la fachada (muro sur), como solución para reforzar la esquina sureste del Módulo 1. Para esto se realizó una cata de 1 x 1 x 0,80 metros. Esta zanja solo tiene un depósito de tierra de color marrón oscuro, similar a la UE 2 del relleno del interior del cajeado de cimentación del módulo. No ha ofrecido ningún tipo de material arqueológico (fig. 27).

Figura 27. Zanja para el refuerzo de la esquina del Módulo 1.

En cuanto a la construcción del nuevo tejado, primero se han retirado la uralita y las vigas de madera del existente, para después construir un zuncho de ladrillo y cemento sobre el que sujetar el tejado (fig. 28). Para la realización del zuncho ha habido que nivelar la parte superior de los muros, pero no ha sido necesario desmontarla, por lo que la estructura del edificio antiguo no se ha visto alterada. Para la sujeción del tejado se ha utilizado una viga de descarga de acero envejecido en lugar de madera para diferenciar claramente los elementos nuevos respecto de la estructura antigua. El zuncho se ha enlucido de cemento y pintado con el mismo fin, tanto en el interior como en el exterior del módulo. Por último, el tejado se ha construido con travesaños de madera, vertiente a dos aguas y con teja árabe, simulando el original (fig. 29). Para la puesta en valor del Módulo 1, además de proteger y dejar a la vista la canaleta de evacuación de aguas residuales así como proteger los grafitos con placas de cristal, se ha instalado una pasarela de madera para permitir el paso del público sin que se dañe la superficie original del suelo.

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Figura 28. Construcción del zuncho del Módulo 1.

Figura 29. Aspecto final de la nueva cubierta del Módulo 1.

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Módulo 2
Del mismo modo que en el Módulo 1, en este caso también se ha tenido que realizar una limpieza manual del interior de la estancia, que estaba llena de broza, basura y restos del tejado de uralita, que se encontraba en estado de ruina (fig. 30). Se recogieron algunas piezas de material arqueológico, pero no se las puede dar una adscripción cronológica clara, pues estaban en el revuelto de basura y pueden ser tanto de la época de funcionamiento del penal o del uso del edificio como corral. Las piezas recogidas son: 2 frascos de cristal transparente de medicamentos de uso veterinario. 4 fragmentos de vidrio de botellas de licor, de las cuales una es un cuello de botella de coñac Terry, otra es una base de botella de Pedro Domecq y una última es un fragmento del cuerpo de una botella de anís. 2 fragmentos de base de recipientes de cristal transparente, uno de un vaso o frasco con el umbo decorado con líneas radiales y otro de una botella de se cción rectangular, quizás de licor. 2 fragmentos de cerámica esmaltadas en blanco, una de ellas un borde de plato con decoración de una franja amarilla paralela al labio. 1 fragmento de una hoz.

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En principio parece que todo el material fue depositado posteriormente al abandono del edificio como penal.

Figura 30. Vista del Módulo 2 antes del inicio de los trabajos de limpieza.

Al quedar limpia toda la superficie del módulo se vio que éste estaba compartimentado en habitaciones (fig. 31) (ver Anexo I: 45). En total eran 7 espacios diferenciados. No se conservan los tabiques de separación, que debieron ser destruidos por los ganaderos, pero sí se pueden ver aún las marcas de estos tabiques en las paredes. La función de las estancias se ha podido deducir
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en el caso de cuatro de ellas. Había un amplio recibidor, un baño y dos habitaciones de descanso. El uso que se dio a las tres habitaciones restantes nos es desconocido, que quizás pudieron ser despachos de los mandos de la Policía Armada. Como en el Módulo 1, los suelos son de cemento y, exceptuando la entrada y el baño, todas las superficies están acabadas con dibujos que imitan un suelo de baldosas (fig. 32). Al recibidor se accede desde el exterior. Este espacio no aporta mucha información. Tiene la superficie del suelo sin acabado, pero es bastante probable que nunca lo tuviese, lo que ha dejado a la vista infinidad de huellas de botas claveteadas. Al igual que en Módulo 1 podrían ser de botas de trabajo o de las botas militares de la policía, aunque en este caso parece más acertado inclinarse por la segunda opción, dadas las características de las huellas (fig. 33). Por otra parte, a lo largo de esta estancia hay una pequeña zanja picada en el cemento que va desde los restos del antiguo baño hasta la puerta de entrada principal. Al limpiarla se ve que ha quedado impreso el cuerpo de una pequeña tubería, seguramente metálica. Se trata claramente de la entrada del agua al baño de la policía, un indicio más de la existencia de un sistema de acometida de aguas en el destacamento penal (fig. 34).

Figura 31. Vista del Módulo 2 hacia el Oeste. Se pueden apreciar las marcas de las antiguas compartimentaciones en suelos y paredes.

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Figura 32. Detalle del dibujo del suelo de una de las habitaciones de descanso de la Policía Armada.

Figura 33. Detalle de una huella de suela claveteada en la entrada del módulo.

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Figura 34. Se aprecia que la zanja de la tubería tiene su origen en una estructura del baño que se ha interpretado como un plato de ducha.

Al clausurar el penal debió ser habitual que la gente se llevase cualquier cosa que se pudiese reutilizar o vender, por eso faltarían todas las tuberías, que debieron ser vendidas como chatarra. El recibidor está dividido en dos espacios, ya que a la derecha del espacio central de la entrada hay una zona con suelo de cemento con imitación de baldosa que aunque no se encuentra separada con un tabique si diferencia su posible utilidad. Desde este espacio se accede al Módulo 1 a través de la puerta descrita en el apartado anterior. En la esquina noreste del módulo existían dos pequeñas habitaciones de las que no podemos deducir su utilidad. Ambas tienen un tamaño reducido y presentan una ventana cada una. Sobre la ventana de la habitación más oriental se ha localizado el primero de los dos grafitos de este módulo. Grabado en el cemento aún fresco del alfeizar, algún preso/trabajador dejó constancia de la finalización del trabajo escribiendo el año en que se concluyó: “AÑO 1945” (fig. 35). Frente a la puerta principal del módulo, atravesando el recibidor, se encuentra un espacio que se ha interpretado como un baño (fig. 36). De dimensiones reducidas, presenta un ventanuco sobre una pared que en su mitad inferior tiene un dibujo en el cemento que imita el alicatado de un baño. En esta pared se aprecia la marca de la existencia de un lavamanos en época f ranquista. Sobre el suelo aparecen los restos de dos estructuras que han sido interpretadas como una letrina y un plato de ducha, construidas ambas con hormigón y ladrillo. Ambas están parcialmente destruidas, quedando al descubierto el sistema de evacuación de las aguas residuales (fig. 37).

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Figura 35. Fecha grabada sobre la ventana de la habitación de la esquina noreste del módulo.

Figura 36. Vista de los restos del baño localizado en el Módulo 2. Se observan a la derecha los restos de la ducha (en primer plano) y la letrina. Sobre la pared trasera se intuyen las marcas dejadas probablemente por la instalación de un lavamanos.

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Figura 37. Detalle de los sumideros de la ducha y la letrina.

En el interior del canal de evacuación se han localizado algunos materiales arqueológicos, contemporáneos de los encontrados en la canalización del Módulo 1 (ver Anexo II: 60). No obstante, se trata de dos tramos de un mismo canal de evacuación. Los materiales no son muy significativos, pero puede decirse que pertenecen al momento de uso del edificio como penal: 4 fragmentos indeterminados de cristal incoloro, de un recipiente de paredes muy finas, probablemente pertenecientes a algún frasco relacionado con la higiene. 1 fragmento de una pieza metálica indeterminada, quizás parte de una lata de conservas. 1 fragmento indeterminado de diáfisis de hueso de fauna. 1 aplique eléctrico de porcelana.

Finalmente, en el lado occidental del módulo encontramos dos habitaciones similares, de mayores dimensiones que las anteriores. Ambas tienen una ventana y, como elementos destacados, en ambas encontramos los restos de una chimenea (fig. 38). La habitación situada más al norte tiene también una puerta, con unas escaleras, que comunica este módulo con el que se encuentra en la esquina suroeste del edificio, en la zona que hemos denominado “cuerpo de guardia” (estancia número 4 en la fig. 7), que da acceso al patio. En esta misma habitación, sobre el cemento del alfeizar de la ventana, se encuentra el segundo de los grafitos grabados que han aparecido en este módulo. En él se puede leer “5-4-45 Destacamento de Presos”, fecha en la que se debió terminar la obra de este módulo (fig. 39).

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Figura 38. Detalle de las chimeneas de cada una de las habitaciones situadas en el lateral oeste del módulo. En el centro de la imagen, entre ambas chimeneas, se aprecia la marca del tabique que separaría las dos habitaciones.

Figura 39. Detalle del grafito grabado en la ventana de la habitación de la esquina noroeste del Módulo 1.

Según la información oral recogida (Falquina et al. 2008; Marín et al. 2012) el Módulo 1 albergaba las dependencias de la Policía Armada. Las dos estancias del lado occidental del módulo parecen haber estado destinadas para el descanso de los guardias de la Policía Armada. Pero su uso sería sólo diurno o para las guardias, ya que los policías tenían casas alquiladas en el pueblo.
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Tras la limpieza del interior del módulo se acometió la rehabilitación de las paredes interiores. Todas tenían restos de pintura blanca, sin ningún elemento decorativo ni color. Los tramos de pared que estaban en mal estado se picaron y se volvieron a enfoscar y pintar, esta vez de color para diferenciarlos de las paredes originales. Se dejó la marca del tabicado interno para una mejor comprensión del espacio de cara a las futuras visitas (fig. 40).

Figura 40. Picado, enfoscado (superior) y pintura (inferior) de las superficies interiores del Módulo 2.

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En cuanto al tejado, se ha construido del mismo modo que en el Módulo 1. Se ha realizado un zuncho, sin necesidad de desmontar los tramos superiores de los muros, sobre el que se ha levantado un tejado con traviesas de madera y doble vertiente con teja árabe. En este caso el tejado se ha sujetado sobre dos pilares de madera, apoyados en dos basas de piedra. Aunque el tejado de uralita se encontraba arruinado, se ha podido documentar que en la época de uso como corral del conjunto arquitectónico, éste estaba apoyado sobre tres pilares. Con la limpieza del interior del módulo quedaron al descubierto las tres basas de piedra de estas columnas. Lo que se ha constatado es que estas basas no son de la época de uso como penal del edificio, ya que una de ellas, situada entre las estructuras de las chimeneas de las habitaciones del lado oeste, se encontraba sobre los restos del tabique que separaba ambas estancias (fig. 41). El hecho de no haber localizado restos de pilares de sujeción para el tejado del Módulo 1, junto con la verificación de que el tejado del Módulo 2 tampoco los debió tener en la época de funcionamiento del penal, lleva a pensar que quizás la técnica constructiva del tejado original no debió precisar de estos elementos. Por ello, es probable que el teja do original de todo el conjunto estuviese construido “a pendolón”, es decir, a base de estructuras de vigas de madera que reforzarían la sujeción y descarga del volumen del tejado sobre los muros, sin necesidad de sostenerlo sobre pilares, lo que supondría que cada módulo tendría el espacio interior diáfano. En este módulo, las labores de musealización han consistido, como en el Módulo 1, en la conservación y puesta en valor de los grafitos, así como en la instalación de una pasarela de listones de madera que permita la deambulación por todo el interior evitando que se deterioren los suelos.

Figura 41. Detalle de la basa de piedra situada sobre la separación de las habitaciones de descanso de los guardias. A la derecha se ve el hueco dejado por la basa, que estaba sobre la marca del tabique, lo que indica que no existía en el momento de funcionamiento del destacamento penal.

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En el exterior, además de haberse diferenciado con color el zuncho de nueva construcción, los Módulos 1 y 2 han sido pintados con una leve capa de cal blanca, recreando el estilo que tenía originalmente el edificio, ya que sobre la piedra de las superficies exteriores de los muros quedan restos del encalado antiguo (fig. 42).

Figura 42. Aspecto final de los Módulos 1 y 2 tras la finalización de las obras.

Dormitorios y letrinas de los presos
Aunque no han sido objeto de la obra de rehabilitación, se llevó a cabo la limpieza de los residuos de los animales estabulados del interior de los tres módulos que albergaron los dormitorios de los presos y sus letrinas. La finalidad de la limpieza ha sido la de sanear las dependencias de los presos y poder permitir la visita del público. La actuación en los dormitorios no ha proporcionado nueva información con respecto a lo que ya se conocía (Falquina et al. 2008: 185; Marín et al. 2012). Únicamente se ha constatado la existencia de instalación eléctrica en los mismos, además de haber permitido conocer la técnica constructiva del techo. Se ha realizado, además, el levantamiento planimétrico de todas las estancias (ver Anexo I: 46-49). En cuanto a la instalación eléctrica, con la limpieza de las paredes han quedado al descubierto los huecos por donde iría el cableado de los interruptores, en los barracones 1 y 3 (habitaciones 9 y 11 en fig. 7) (fig. 43).

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Figura 43. Detalle del muro occidental del Barracón 1. Sobre la marca del antiguo estante corrido vemos en ver tical dos marcas por las que iría la instalación del cableado.

En el Barracón 2 (habitación 10 en fig. 7) se han localizado restos del antiguo techo del dormitorio, por lo que se ha podido conocer la técnica constructiva del mismo en todas las estancias del conjunto arquitectónico. En un esquinazo, a 2,9 metros de altura, se conserva una pequeña viga de madera con restos de una malla de cañizo clavada (fig. 44). A la misma altura que esta viga encontramos en los muros este y oeste marcas de lo que debieron ser travesaños de madera separados 0,5 metros entre sí. En definitiva, el techo de la estancia debió ser de mallas de cañizo clavadas sobre estas traviesas, una técnica constructiva muy popular hasta la segunda mitad del siglo XX. El hallazgo de los restos del techo nos ha permitido entender cómo sería éste en el resto de módulos del edificio, ya que en todas las habitaciones se conservan restos del encaje de las traviesas de madera, siempre a 2,9 metros de altura (fig. 45). Finalmente, la limpieza de las letrinas ha proporcionado información interesante, ya que bajo la capa de estiércol y basura se localizaron los restos del tejado antiguo, que tras derrumbarse no fue desescombrado sino que se utilizó para nivelar el suelo. En este nivel apareció algo de material arqueológico, pero que no puede adscribirse al momento de funcionamiento del penal ya que el tejado se cayó años después, cuando el edificio ya era un establo. Entre estos materiales destacan sobre todo restos de calzado, un aplique de porcelana para la instalación eléctrica (éste sí de la época del destacamento penal) y un fragmento de lo que parece a lambre de espino (ver Anexo II: 61 y 62). Este último hallazgo quizás pudiera ser de la época de funcionamiento del penal, pero por los testimonios orales recogidos se encuentra documentado el hecho de que no existían en todo el entorno del destacamento alambrada de espino. En cualquier caso, pudo haber un uso puntual de este material.

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Figura 44. Detalle de los restos del techo de madera y cañizo en el Barracón 2.

Figura 45. Vista al Este del Módulo 2. En la parte superior del muro se pueden ver los mechinales para el encaje de las traviesas que sujetarían la cubrición de cañizo del techo.

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Bajo el escombro del antiguo tejado apareció, en un gran estado de conservación el suelo y estructuras de las antiguas letrinas de los presos. Se ha podido documentar la existencia de tres espacios diferenciados (figs. 46 y 47). Sobre el muro norte habría una pila corrida, de la que aún se conserva una parte de la estructura; sobre el muro sur existe una canalización en pendiente que sería el urinario; por último, sobre el muro este se encuentra la canalización, también en pendiente, para las deposiciones. Sobre esta canaleta han aparecido siete pares de molduras con forma de pie hechas en cemento, que marcarían los espacios destinados a cada persona. Frente a este espacio hay un sistema de tres muretes de ladrillo (uno de ellos conservado casi completo, tumbado sobre el suelo), que separarían la zona de deposición del resto del espacio de las letrinas de los presos. Las dos canalizaciones confluyen en la esquina sureste de la estancia donde, bajo el muro oriental, se abre un hueco en el cajeado de cimentación que permitiría la evacuación de los residuos hacia un pozo negro, del mismo modo que hemos documentado en el Módulo 1. En el caso de esta habitación, también encontramos un grafito grabado sobre el cemento fresco de parte de la estructura de la pila, en la esquina noroeste de la estancia. Se trata de la fecha “1950”, probablemente un momento en el que se debió realizar algún arreglo en esta p ila (fig. 48). En el muro oeste se abre la puerta que comunica las letrinas con el Barracón 3. Existe otro vano abierto en el muro sur, que comunica los baños con la cocina, pero es evidente que se hizo picando el muro original, por lo que se trata de un acceso realizado cuando el edificio ya era un establo.

Figura 46. Vista de los restos de la estructura de la pila (parte superior) y de la zona de deposición (a la derecha) . Sobre esta se ven las molduras de las huellas de pies que marcan las posiciones. En el centro, restos de la estructura de muretes de ladrillo que separaría esta área del resto del espacio.

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Figura 47. Detalle de la canalización del urinario, al final de la cual se ve la confluencia con el otro canal y el hueco en el muro para la evacuación de los residuos fuera del edificio.

Figura 48. Detalle de la inscripción de la fecha “1950” sobre la estructura de la pila de los presos.

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5. Bibliografía
Falquina Aparicio, A., Fermín Maguire, P., González Ruibal, A., Marín Suárez, C., Quintero Maqua, A. y Rolland Calvo, J. 2008. Arqueología de los destacamentos penales franquistas en el ferrocarril Madrid-Burgos. El caso de Bustarviejo. Complutum 19(2): 175-195. Falquina Aparicio, A., Rolland Calvo, J., Marín Suárez, C., Compañy, G., González Ruibal, A., Quintero Maqua, A., Fermín Maguire, P. 2010. De estos cueros sacaré buenos látigos. Tecnologías de represión en el Destacamento Penal franquista de Bustarviejo (Madrid). Ebre 38. Revista Internacional de la Guerra Civil (1936-1939) 5: 247-271. González Ruibal, A. e.p. From the battlefield to the labour camp. Archaeology of civil war and dictatorship in Spain. Antiquity. Marín Suárez, C., Quintero Maqua, A., Rolland Calvo, J., Fermín Maguire, P., González Ruibal, A. y Falquina Aparicio, A. 2012. “Última estación. Arqueología de los destacamentos de trabajos forzados en el ferrocarril Madrid-Burgos (España)”. En A. Zarankin, M. A. Salerno y M. C. Perosino (comps.) Historias desaparecidas: arqueología, memoria y violencia política. Córdoba (Argentina): Encuentro Grupo Editor: 117-140. Quintero Maqua, A. 2009: “El trabajo forzado durante el primer franquismo: destacamentos penales en la construcción del ferrocarril Madrid-Burgos”. Comunicación presentada en las Cuartas Jornadas Archivo y Memoria. La memoria de los conflictos: legados documentales para la Historia. Madrid, 19-20 de febrero. http://www.archivoymemoria.com/jornada_04/docu_04/4J_Comunicacion_06_Alicia%2 0Quintero%20Maqua_web.pdf [Consulta: 25-05-2012]

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