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Todos Jomoscomo una suerte de liseos· modernos, cuando nos enfrentamos al laberinto complejo del verdadero andlisis critico de la realidad histórica y del mundo de lo social. Y si lo que queremos) es entender esa realidad no solamente en su limitada y superficial positividad inmediata, sino también en JU siempre inquieta y creadora negatividad J nos hace falta ese hilo de Ariadna de la perspectiva crítica y a contrapelo de los hechos, jénómenos y procesos que el Minotauro de! poder, e! sometimiento .y la dominación, resguarda para que se mantenga igual el iniusto orden social existente.

Por eso esta sección Jerd una cantera siempre abierta de

nuevas pistas, de permanentes búsquedas, de audaces tentativas

J' de constantes ensayos para poder acercarnos a ese 'lado malo de la historia' por el que irrumpe siempre el cambio, y por e! qué se cuelan todo el tiempo esas Contrahistorias subversivas que aquí habrán de encontrar tanto su fOro;

como también uno de los mejores lugares de cultivo

y de vasta proyección.

"'. UI1~' DE

Sil. In

LlRll\llNtl

~

bolívar Lcheverría Andrade

LA ACTUALIDAD DEL DISCURSO CRíTICO!

Lcheverría Andrade LA ACTUALIDAD DEL DISCURSO CRíTICO! Ames que nada, quisiera agradecer :a la Universidad

Ames que nada, quisiera agradecer :a la Universidad Autónoma de la Ciudad dcMéxico por invitarme a participar en este Coloquio sobre la Crítica de la Economía PoHúca. Me gustaría enfocarme, muy brevemente, en abordar una suene de definición de lo que habría que entender por "Crítica de la Economía Política". Como ustedes saben,

Crítica de la Economia Política es el subtítulo de la obra principal de KarI

Marx, El Capital. Con este subtítulo, su autor intema delimitar el tipo de ciencia que el lector va a encontrar en su obra, y lo está caraoerizando justamente con este término: el término de crítica. Él no nos ofrece -como nos lo indica- un tratado más de economía, de ciencia económica o de economía política, escrito desde la perspectiva de la clase obrera, sino que nos ofrece un discurso d{¡erenteaJ discurso de la economfa política. E<; decir que ,Marx no continúa la linea de los grandes científicos de la economía, sino que rompe con esa linea, y esa ruptura es justamente la que él quiere subrayar al decir El Capital, una obra de Crítica de la Economía Política. De este modo, está inaugurando UD t'ipo de discurso que vendrá a ser reconocido apenas en el siglo:XX, por teóricos como los de la Escuda de Frankfun, ya finales de ese mismo siglo, por una serie de corrientes que han reconocido la importancia que tiene el desarrollar un discurso especHicamente crítico de la modernidad que caracteriza a nuestro mundo, de esa modernidad que, tal como estamos viviéndola en estos di3S, parece conducirnos directamente hacia una catástrofe. Para aproximamos a la idca de la crítica de la economía política, creo

a la idca de la crítica de la economía política, creo Este texto es la tram;cripáón

Este texto es la tram;cripáón d" una Confen:ncia {!ue Bolivar Echeverria impartió en la

Univusi&:ld Autónoma de la Ciudad de México, en septiembre de 2006, y nos ha sido

entregad.o generosamente por el Profesor Marco Aurdio Carda Barrios, con h auwrizaeién de publicarlo en nuestra revista_ ContrahÍ!;tortt~;' agmdcct: públlcamcme esta entrega, y lo ofrece aquí a wdos sus !cerores, en d ánimo de continuar promü'áendo la nús amplia difusión posible del importante legado de Bo!fvar l:chcvcrrb, quien_ orgul!osamente para nosotros, fue miembro de nuestro Comité Científico IrHernacioll.a! y au:ivo colaborador de nueSTro proyecto intdectw¡J y dcnuestw.> afane:i editoriales.

l77]

que es un tamo necesario hacer referencia a Karl Marx escribe en el manuscrito que

que es un tamo necesario hacer referencia a

Karl Marx escribe en el

manuscrito que redactó, jumo con Eno-els

~rue.ba de dIo la tuvimos en la pasada c.0nuenda eIectoralen México, en !a que el

con~rol .~o~opólico privado y la

mantpulacl?n SUl escrúpulos de los medios

lIDa

sobre

frase

Lrl

que

ideología

alemana.

a

la

Es b u~

época

~am-:scrito que

corresponde

Juven¡! de Marx, y se (Tata de una frase muy

conooda que dice que "h."ideas dominames en ~l1a época, soo las ideas de la clase domman;·c". Es una frase hasta cierro pumo m~ysencilla, y muyconvinceme de entrada. EJ.lun primer acercamiento, parece lo más obv¡~del mundo que las ideas que dominen sean JltS({) las ideas de las clases que tienen el poder, de las clases dominantes. Pero esto es así sólo a primera vista, en tanto que esta frase de Nfarx parece describir una situación en la ~uelos diferentes pumos de vista sobre [a realidad, correspondientes a las distintas clases social::s, se encomranm compitiendo p~r~redomU1aren el escenario de la opinión

de ~on:un!cación por los

connnUJsmo

secuestrar

el

.

,

'2

y

por

el

escencll'I"O

"

partidos

llegó

del

a

",

gobierno,

di" ea

0pWlOn

publiCa. Ac:barnos de vivir un periodo en el cual el espaCIO de la opinión pública, que se

supone. que

es

el

fundamento

de

toda

eXlste.l~C1a republicana,

y

por

10

tanto

tamblen de la democracia republicana, este

ciudadanos pueden

c.onfronrar sus distinros pumos de visla,

sunplememe estuvo

q

lacerse

p:esentes ahí, no pudieron exponer sus ideas ni tampoco diScutirlas.

decir

lugar en donde los

ue

.

los

ciudadano

<

S

secuestrado, no pu d" tetan'

es

¡

El escenario de la opinión públiG'1 estuvo totalmente n~an¡pu!ado,totalmente copado

por. Jos

gob¡e~no, y la opinión pública

una

gei.le~"? En verdad 10 que

por el

nunca se

parndos dd

cominuismo,

hubo fue

opml~npública completamente sustituida, dado !ustarncnte el predominio de la clase domInante sobre los medios de comunicación masiva. Podríamos entonces

que~am.os hasta ahí, satisfechos con una

frase

cItada, del por qué el dominio de las ideas de

détenninada

epoca. Sm eUlbargo, creo que conviene tener en,c~e~taun sen~idomucho más radical que M,ux le ~a a esta frase, yquc es 10 que da pie a la pccuhar ruptura epistemo.!ógica que le lleva a pasar del cultivo de la ciencia de fa economía polftica, a la critica de la economía

c:phcaclón

f,a

de' qué

quierc

en

una

decir

la

clase. dominante

publKa

l!na

simación

en

la

que

tal

predomlDlü proviniera de la maYor capacidad ?e una de las clases para dispo"ner d~ los ~ed1{)s de comunicación masiva, yasí dIfundIr su punto de visea, acallando la expresión de las otras clases.

la ciase dominante

n~ne c.m: poder es obvio

(hfundJrde mucho mejor manera sus ideas v ?o sólo eso, sino que va a estar en capacid~d

a

meluso

. y

efixtivarnente,

si

que va a poder

O(f.:1.<¡

cases -1

que

. lfnpo~nerscsobre sus pumos de vista. Esta es,

se

?esprende de la frase de Marx sobre cómo las Ideas dominantes de una época son las ideas de la dasedominante. Este semido de la frase de Marx es sin duda muy atinado, y una

e

de

acallar

fas

.

a pnmera vist~, la descripción

una e de acallar fas . a pnmera vist~, la descripción Boliv;¡r Echeverria hacb referencia en

Boliv;¡r Echeverria hacb referencia en eSfe'

julio de 2006 en México """""b

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(uno cruuo tú.' /I,f,rrx"

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(uno cruuo tú.' /I,f,rrx" 't l 7 8 J política propiamerttedicha. La frase de Marx puede

política propiamerttedicha. La frase de Marx puede ser entendida de una manera más radical, la que planteada en términos un tamo abstrusos, podría decir que el dominio ideológico de la clase dominante proviene de una subcodificación del código lingüiscico, acorde Con lo que

Marx

llama

la

subsunción

real

de

la

tecnologíaode la estructura técnica del campo instrurru:ntalmodemQ, al peculiar

modo

capitalista

de reproducción

de

la

riqueza sociaL Esta lecmra un tamo compleja, puede comprenderse más fácilmente SI la enfocamos de la siguiente manera; el dominio de la clase dominante proviene de las cosas mismas, puesto que las cosas mismas "hablan" podríamos decir así, entre comillas, a favor de la modernidad capitalista, desde la configuración misma del sistema de necesidades de consumo y del sistema de capacidades de producción de iJ sociedad. Así planteada, la frase de Marx es una frase mucho más radical y bastante más desoladora, puesto que lo que dice es que el código lingüístico con el que hablamos, y con el que por tanto construimos nuestras ideas, nuestros argumentos, no es un código libre, y que la lengua no está aHí limpia, pura, desinteresada" al servicio de las necesidades que tenemos de exponer o de e,xpresar nuestras ideas) sino que ella misma está ya subcodificada. Es decir, que el código de la lengua tiene un dispositivo que la hace funcionar en un sentido apologético de las ideas propias de la clase dominante. ¿Y por qué ocurre esto? Porque, como Marx seüala, existe una subordinación técnica del proceso de vida de la sociedad, dd proceso de producción, distribución y consumo de los bienes, al proceso de vaiorizaci.án dd capital. Marx le llama la "subsunción -real o técnica'" de la reproducción soóal bajo el modo de producción capitalista. Es decir, la sociedad no sólo tiene unos medios de producción

que están produciendo de manera capitalista, y que también sería posible que produjeran de otra manera que no fuera la capitalista, sino que el modo de producción se ha implantado y ha impregnado de tal manera el proceso de producción y consumo

de los bienes, que ha afectado a su propia

estrunura técJiica. Por consiguiente, la tecnología dd proceso de producción ycoilsumo no es una tecnología indiferente, que pueda ser empleada en un sentido () en otro, sino que ·es una tecnolog(a estructuralmente capitalista, es decir que el cómo producimos y consumimos, o cuál es el conjunto o repertorio de los bienes que estamos produciendo y consumiendo, está siendo determinado por las necesidades de acumulación del capital, Y estas necesidades de la acumulación se plasman, por ejemplo, en la estructura citadina misma, en la estructura urbana. Porque la ciudad está ahora hecha para funcionar en el sentido del capital, y aunque toda eIJa está sirviendo alas habitantes, lo hace sólo siempre y cuando estos habicanres estén produciendo, moviéndose, transportándose, en suma existiendo, para la acumulación dd capita1. Se trata, por lo tanto, de la subsunción real, como I\1arx le llama, de la tecnología, de la estruCtura técnica de todo el campo instrumental, al rnodo de reproducción social capitalista. Yen este sentido, oos dice Marx, las loas a la estructura capitalista de la sociedad, la apología dd sistema capüalista, la están cantando las cosas mismas, las fábricas, el conjumo de bienes que se nos ofrecen como los únicos bienes que son propios de ¡os seres humanos, dejando de lado una intInidad de otros bienes que uno podría imaginar corn.o factibles de producir y consumir, wdo ese repertorio nos está Tecleando las loas al capital. Así, hablar demro del marco de la opinión pública de la modernidad capitalista, es un

[791

actoQ ueconlleva una . renden¿ia apologética dd modo de producción capü:a1ista. A tal pUnto llega

actoQ ueconlleva

una

actoQ ueconlleva una . renden¿ia apologética dd modo de producción capü:a1ista. A tal pUnto llega esta

.

renden¿ia apologética dd modo de producción

capü:a1ista. A tal pUnto llega esta aseveración de .Marx.

que podríamos decir que, en

el estado normal de la vida

cotidiana moderna y capitalista, no son Los seres humanos los que usan al

habla

o

lengua

comunicar sus

ideas,

para

sino

que son las significaciones

generadas espontáneamente

por el aparato

produ.ctivo

capital!sta, por el Estado capitalista y por sus insrirucioncs nacionales, las

que usan como vehículo a la

comunicación entre los seres humanos, las que se

infiltran

en

esta

noni1al de la vidamodema sucede esto, efectivamente pero que 1a vida moderna n~ vive hoy una normalidad. En realidad los momemos de normalidad, si bien son ~osmás poderosos, los que se

Imponen

momentos de la vida social, son rHOmemos que ahora son cada ve:z más c'>trechos.

sobre

los

otros

sociedad

capitalista es una sociedad que actualmente se encuentra en crisis. De modo que por todos lados vemos córno la modernidad

la

Porque

capitalista hace agua. y en este sentido, los seres

están

funcionando nonnalmente

humanos

no

dentro

del

capitalista,

sino

¡ unpnmen una sobredeterminación, o una

~om.un¡cación y le

I connot~c¡~nprocapita1.ista a (Odo el proceso

ideas que se

comumcanvo, y a codas

las

pr:)ducen, y transmiten, y consumen en él.

Este es el panorama desolado que nos está

mostrando Marx. No es solamente el hecho de que hay un campo de la opinión pública, en el que las clases están enfrentando sus

puntos de vista, y una de ellas, porq ue es más

poderosa, se impone sobre las orras. No es sólo esto. M~rx nos esrá diciendo que el

de

de

significaciones lingüístlc:L<;, está marcado

por el hecho de que lo capilahsta se ha

estructura

tecn!ca de los medios de producción. En este

l~p:~egllado ya en

~ro~::o mIsmo

slgnltlcacIones,

de

y

producción

tanto

por

la

lo

propia

senndo, parecería que estamos ante un;:¡

siwación en la que los seres humanos pOI

más que quieran otra cosa, siempre' que hablen estarán haciendo loas a la modernidad capitalista. Sin embargo, hay que subrayar rambién que en el estado

SIStema

que están

funnonando disfuncionalmeme 1 a disfunción que le gustaba subrayar a Ma;x era la de la clase proletaria, ya que no obstante que ella está dentro de la sociedad burguesa, funciona de una manera dis~mcional,-está con un pie fáera de la SOCiedad capitalista moderna. Y por ello desde una perspectiva "anorm'aI" ,A la da proletaria puede mírar a distancia;criticar a la modernid;~.d capinlistJ.

<¡~

- Pero esro que Marx veía en el caso de la clase proletaria es algo que Se ha generalIzado, es decir que ya no es necesario p~r.renecer a la clase de! proletariado pan V¡Ylr esta anormaIídad, y para poder tener est~ perspectiva cricica respecto de la s:)clcdad y de la modernidad capü,alisns, SlDO que esta anormalidad aparece por todas

partes, en todos los niveles de la vida social y

sobre

e ase"

domtnadas.

Por lo tanto, para Marx, hablar cr(ricamente de la sociedad capüalista< 10

todo

.

-

-por

,_,

Sllpuesto,

- -

en

I as

J

10 todo . - -por ,_, Sllpuesto, - - en I as J [ 8 0

[801

10 todo . - -por ,_, Sllpuesto, - - en I as J [ 8 0

qlieetl su época era hablar- desde -la perspectiva del proletariado, implica toda una estrategia. No es cosa de ponerse nada más a gritar en contra de lo que vemos como modernidad capitalista, sino de saber exactam.ente de qué manera formular las aseveraciones, para que éstas afecten en verdad a lo que está siendo dicho por el aparato ideológico de la sociedad moderna

capitalista. Y es esta consideración la que fundarnenta la determinación de Marx de ser no un científico de la economía política, un científico económico más, sino más -bien un crítico de la economía política. Lo que hace Marx en su libro es, como él mismo lo

las

dice,

categorías de esta ciencia económica, incluso

en ciertos momentos perfeccionarlas, para que la ciencia de la economía política brille en toda su plenitud. Pero hace esto de una manera tal que esa ciencia caiga por su propio peso y se desmorone, en tanto que es una ciencia ideológica, en tanto que es una ciencia que canta loas al modo de producción capitalista. Su libro de El Capita4 por lo tanto" es un libro sumamente complejo, o por lo menos sumamente capcioso, puesto que sus exposiciones científicas están siempre acompañadas de una estrategi3 argumentativa que destruye desde adentro a las categorías propias de la ciencia económica moderna. Su obra tiene entonces esta increíble valía, la de Inaugurar un tipo

de

discursiva

científico-crítica, que hace posible reconocer la realidad de lo que es la producción, la circulación y el consumo de la riquC'"La social,

reconstruir

paso

a

paso

todas

discurso,

una

estrategia

pero venciendo

los obstáculos que a esta

descripción de la verdad le opone el hecho de que se hace con un aparato iingüistico que está sobredeterminado por la presencia de unasubcodificación capitalista, ES(l: es entonces el sentido de la critica de la economía política. Por eso el de Marx no es un libro como el de Proudhon, un famoso y

muy brillante libro COfIlO es la Pilosofia de la Múeria. No se trata de un libro en el que, como hace Proudhon, por ejemplO, se examinan todas y cada una de las categorías de la economía polirica, insistiendo en un pumo de vista revolucionario y proletario, y echándole al mismo tiempo en cara a la ciencia d.e la economfa política el hecho de que está al servicio de la clase dominante. No eS ese tipo de crítica lo que hace Marx en EL CapitaL Aqüí Marx más bien deconstruye la ciencia de la economía política, mostrando de dónde surgen sus categor[as; cómo surgen y cómo, por lo tanto, pueden caer por su propio peso.

sumamente

complejo, cuya estructura se mueve en tres pasos de argumenración muy bien preparados por Marx, tres pasos que él consideraba que constituyen toda una obra de arte. El primero es un paso sumamente importante, el de la descripción de lo que es la riquC'"La social capitalista, tal y como ésta se presenta espontáneamente, es decir, dentro del discurso apologético de la riqueza moderna capitalista. Se trata de la formula general del capital (D·,,-M-D'). Dentro de la descripción de ésta, Marx encuentra un punto problemático, que consiste ju,<;tameme en su decir que "en la sociedad moderna todo el proceso de producción tiene lugar por el hecho de que hay alguien que tiene dinero, y con ese dinero compra una mercancía que es milagrosa, cuyo milagro consiste en producir más valor, así que vende esa misma mercancía a un precio incrememado y se queda con grandes ganancias" ¿Cuál t.-'S esa mercancía milagrosa, se pregunta Marx, que el capitalista, el dueño dd dinero, encuentra en el mercado? Esa mercancía milagrosa no es otra que la capacidad o la fuerza de trabajo de los trabajadores. Los trabajadores son poseedores de una fuerza de trabajo cuyo valor de uso consiste, para los capitalistas, en

J1

C:'ilpital

es

un

libro

[8Jj

la producción de valor, de plusvalor, y po'r ello emonces es quenl11óona la fórmula general

la producción de valor, de plusvalor, y po'r

ello emonces es quenl11óona la fórmula

general del capital, y es por eso que todo parece funcionar perfectamente en esta sociedad. ¿Por que Porque el capitalista

cumple Con absolutamente todas las leves de

la equivalencia, al momento de comp;arle a un propietario privado, igual a él en derechos, al proletario o trabajador, al comprarle una mercancía y luego revender esa mercancía a otra personaqtie la compraa un precio incrementado. De modo que el ntilagro consiste en que esa rnercanda que él ha comprado tiene la capacidad por sí sola de

generar valor.

A partir de esta primera observación crítica dcMarx en El Capital, se abre un segundo momento argumental, muy amplio, el más complejo, el más rico de su

obra de Crítica de la Economía Politica, que

es el del examen o el descubrimiento de !as leyes fundamentales del proceso de producción, circul.ación y consumo de la

capitalista, y que ocupa el resto de

todo el prirner libro y también todo el segundo libro de El Capital. Y es apenas en el [crcer libro, que I\1arx entra en una tercera etapa, en la que, con los conocimientos elaborados en la segunda, desmitifica esa

rormub CIlle a primera vista es una formula

incuestionable, la fórmula general del capüal (D-M-D ' ), y nos muestra en el tercer libro cuál es la ~ealidad de la riqueza social capitalista. Esta es la estrategia que M'arx desarrolla en tres grandes libros, que no logr6 ni siquiera concluir. 1enemos el proyecto, tenemos los manuscriws, pero !J. redacción fina! de estos rres libros no !a tenemos. El Capital de Marx es una obra fabulosa, pero es una obra fabulosa incompleta, Lo que (enemos es esta estrategia discursiva ~Fleles he indicado. Ahora bien, 10515(0 en que esta consnucción teórica dcMarx se vuelve necesaria, por e! hecho de que sólo así es posible romper esa barrera de que las ideas

riquez

"'l

dominamcsen Una época son las ideas de la clase dominante. Sólo así es posible deconstruir ese discurso monótono,

repetitivo y apologérico que está surgiendo a cada instante del proceso de trabajo, del proceso de circulación, de las calles, de las casas, de las fabricas, de los hogares, de todas panes. Ese discurso que dice: "Sí, así como es, así debe ser. No hay otro mundo posible. O la riqueza es capitaIlsta o no es riqueza". Esta es la letanía que repite una y otra vez todo el aparato de producción de ideas, y por

lo

tamo

todo el aparato de la opinión

pública.

 
 

Me

gustaría,

después

de

lndicar

esta

brevísima

observación

acerca

de· en

qué

consiste la Crítú·a de la Economía Política,

hacer una última observación. La Crítica de la E('onomia PolítiCtl no es la critica inspirada en una impugnación al tipo liberal de gestión de la vida económica moderna, en tamo que podría ser conducida por un tipo de gestión difcreme, más eficieme y más justa, por ejemplo el tipo de gestión

socialista. La Crítica de la EconomÍil Política

no está inspirada en esta impugnación, sino en una actitud nmcho más radical v mucho más profunda que es la de la aflro:;ación de que esta vida económica, en tamo que vida económica capitalista, bien podría ser

sustituida por una vida econÓmica de un

orden totalmente diferente y superior, un orden postcapitalista o comunista. Esta es la

conexión de la Crítica de /tI Economía Política

con los movimientos de la cIase obrera y con la historia crítica en general. Ya que esa

Critica de la Economía PofítiCI1 pertenece en

verdad al discurso comunist,l, E insisto en que el discurso comunista no es el discmso c¡ue se inspira en la necesidad de impugnar sólo el tipo de gestión liberal de la economía y de propugnar orro de gestión de eS<l misma economía, sino que

parte de la idea de que es necesario impugnar

la vida económica misma en tamo que es vida económica capitalista, planteando a la

[82]

que es vida económica capitalista, planteando a la [82] vez que ella sí puede ser sustimida

vez que ella sí puede ser sustimida pot una vida económica posteapitalista o comunista, Es deór, es un discurso que va comra el dogma absoluto que ha regido durante todo el siglo pasado, y que comienza a regir en éste, de que la producción de la riqm."Za sólo es posible si es capitalista, de que puede ser más o menos favorable a las necesidades de los trabajadores, pero que siempre es y será capitalista. El discurso critico de Marx es tindiscurso que no se aviene con esm, un discurso que afirma que sí es posible otro tipo de vida económica, una vida no capitalista, una vida comunista. Se erata como ustedes ven, de una posición que hoyes minoritaria dentro de la izquierda, la posición comunista, cuya ciencia es la crítica de la economía política. Y es una posición minoritaria, puesto que dentro de 12. izquierda predomina la creencia hay que reconocerlo, en el

continu~ irro~pible de la vida económica

moderna como vida capitalista. Y predomina, pese a todo, la idea de que la modernidad capitalista es un destino

ineluerable. Se trata sin duda de una posición difícil,

esta que es asumida

por la

Crítica de la

Economía Política, pues es la posición del

comunismo" la que tal vez no tenga una actualidad inmediata en nuestros días, pero que es una posición digna de tenerse en cuenta por todos ios que 50n de izquierda, pürque muestra el horizonte que se delinea desde esta meta de una sociedad diferente, de una sociedad superior. Delimita un horiwnte, en referencia a la meta de e;<;a modernidad postcapitalisla, de esa modernidad que ha dicho no a la f()fma G1.pitalista que parecería ser connatural a ella,

y por lo tanto,etema. Dice rioa esta forma de economía que,como les deda ameriormeme, nos está llevando paso a paso ala catástrofe. Muchas gracias'.

*

*

*

Sobre

el

planteaniiento qne habíamos

hecho ames, acerca de en qué consiste propiamente 10 que se llama el dominio ideológico. Como dedamos, no es solamente el que las clases dominantes puedan disponer de los medios de comunicación masiva, sino que la id.eología habla desde la cosa mismas, es decir, que está inmiscuYéndose en los procesos mismos de produc~ión de significaciones que desarrollarnos cotidianamente. Es decir que muchas veces hablamos en pro del capitalismo, incluso cuando estamos hablando en contra de él. Esa es un poco l:a idea. Usted observa, muy atinadamente, que el triunfo de esto que Adorno llamaba "la industria cultural", es algo apabullante, y en muchos sentidos creo que usted tiene toda la razón. Basta mirar esto que dedamos, la idea dd dogma de que la producción o es capitalista o no es, es un dogma prácticamente incuestionado. Al final deda que esta posición de la crítica de la economía política es muy difkil y minoritaria, porq~e incluso entre las fuerzas de la izquierda socialista no se encuentra esta impugnación del dogma. El dogma está ahí, vigente, y es UD dogma que está permeando todos y cada uno de los actos de la vida cotidiana, yen ese sentido uno podría decir que estamos en verdad ante el triunfo toral y absoluto de la industria cultura!, y por lo tanto dd

<;

<;

la industria cultura!, y por lo tanto dd <; <; Aq\li concluye el texto de la

Aq\li concluye el texto de la Cü¡¡fep:m:ia iniciaL Y contir:ll:~a el texw de tres de las

"'P"''''''' dd mismo Bolívar Echeverria, respuestas que lndUlOlüs 19\Jalrnenlt en est,¡

[B5]

Co

ntrahistorias

--~---

Co ntrahistorias --~--- sometimiemo de todas las personas a esta forma moderna capitalista de la existencia

sometimiemo de todas las personas a esta forma moderna capitalista de la

existencia social.

que

Eoeste sentido, treo que por un lado puede verse el asunto como una crisis toral de la resistencia, pero por otro lado, puede verse también como una crisis total del sistema en cuanto

tal,

puesto

que

esta

cohesionarse,

Sin

estos

embargo,

temas

creo

no

deben

plantearse en

una

guerra

ejércitos o algo

términos de

entre

asÍ,

dos

en

el

sentido de que se van ganando o perdiendo

posIcIOnes, smo que es un

proceso en el que totÚJ estd en

juego en todo momento, es

predominio

resistencia está gestándose codo el tiempo. A veces logra

manifestarse,

proponer o decir algo, y otras veces no. Acabamos de ver hace unas semanas cómo hubo la posibilidad de decir no, de resistir abierta, coordinada y solidariamente, aunque ést~ es una posibilidad q~ebien pudo no haberse dado. As! que no hay cómo hacer cálculos respecto de si estamos ganando o perdiendo, si la crisis es global o no lo es, sino que (Oda esto es algo que e,<¡rá en pleno movimiento, en un completo proceso de metamorfosis, en un proceso muy proteico, en el que es difícil establecer con frialdad sociológica cómo vamos, cómo gana la reacción o cómo se consolida la resistencia. Aunque creo que igual puede hablarse, como usted dice, de que hay un triunfo absoluto de la imposición ideológica, y la prueba estaría justamente en la creencia en ese dogma de que o seguimos viviendo así o no podemos vivir, de que la modernidad o es capitalista o no es. Dogma terrible que, sin embargo, está siendo respetado a pie juntillas por los sectores dominantes, pero curiosarnente también por los que están luchando en contra de esos grupos dominantes. Porque en una gran parte de la izquierda, la idea de que sea posible organizar la vida social de una manera no capitalista, sin dejar sin embargo de ser modernos, cs algo que les resulta verdaderamente imposible de

decir

que

el

total que parecería eterno o

definitivo, muy bien puede

sumirse y colapsar en cosa de horas o de semanas, e

igual algo que uno cree tener

ya ganado, como las posiciones de clase proletarias que

supuestamente ya se tenían ganadas, pueden

perderse

también

inmediatamente.

Creo

que es interesante tener en cuenta que este

proceso de subordinación ideológica es un proceso que está aconteciendo día a día, segundo a segundo, y en cada uno de los procesos vitales de todos nosotros. Y en este sentido, creo que la sujeción o la rebeldía frente al modo de producción capitalista y a esto que estamos viendo, es algo que está sIempre en Juego. En ese sentido, creo que [a resistencia a la modernidad capitalista está permanentememe apareciendo por todas partes, aJnque su modo de manifestarse sea a veces bajo la forma de que esa re.<;istcncia, inmediatamente, es sometida y destruida, ü anuiada, o integrada, o lo que se quiera. Lo que yo veo es un proceso de gestación de resistencías permanente, que está surgiend,o todo el tiempo en los individuos y en las comunidades. El problema está en que esa resistencia es inmediatamente absorbida )'

dorninada por todos estos aparatos,

absorbida )' dorninada por todos estos aparatos, [84j imaginar. Pero no obstante, creo queesaesla perspectiva

[84j

absorbida )' dorninada por todos estos aparatos, [84j imaginar. Pero no obstante, creo queesaesla perspectiva que
absorbida )' dorninada por todos estos aparatos, [84j imaginar. Pero no obstante, creo queesaesla perspectiva que

imaginar. Pero no obstante, creo queesaesla perspectiva que debería afirmarse.

*

*

*

Quisiera decir lo siguiente. Creo que estos hechos que estamos observando, y que seguramente vamos a observar cómo se agudizan en los próximos decenios, los dd ecocidio y el genocidio, son procesos que tienen que ver con cambios muy radic,"1les en la configuración del capital y de h acumulación de! capital. Creo que todo esto está vinculado con un proceso de larga duración, en el que el capital, que como nos dice R05dolski sólo existe bajo la figura d.e los muchos capitales, necesita adquirir concreción para poder funcionar, y necesita manejar o manipular a seres concretos, lo que lo ha llevado a concretarse a través de los Estados nacionales, es decir de esas empresas de acumulación de capital asentada.-'> sobre el monopolio de cienos medios de producción no producidos pero especialmente productivos como el territorio, y de ciertas poblaciones de características étnicas o antropológicas cn general, igualmente aprovechable.'> para la acumulación del capital. Y es esta consolidación o reproducción del capital bajo est.a forma de los Estados nacionales, la que ha entrado recientemente en crisis. Porque el capital ya nO necesita concretizarse a través de los Estados nacionales, y está adquiriendo ahora otros tipos o dimensiones de concretización, mucho m;Ís sutiles y mucho más complejos. En este sentido, la historia del capitalismo que se realiza a través de Estados nacionales capitalistas y de naciones, ha pasado hasta cierto pumo a un segundo lugar. Vivimos ya la época en la que tenemos que pensar la función de las naciones postnacionales, por ejemplo. Y creo que todo esto tiene que ver con el hecho de que al dejar de necesitar a esas empresas estatales capitalistas, el capital ha pasado a conectarse de manera directa

con las poblaciones y canlos territorios. Así, el hecho o la necesi.dad de ci.rcunscribir terriwrios nacionalmente ya no es tmportante, ni tampoco io es el asentarse sobre un conglomerado humano muy específico, que tenga que ser manipulado monopólicamente por un Estado, ya que todo esto se ha superado y liberado. Pu:es ya la fuerza de trabajo no tiene que estar acumulada en un territorio, y este último no tiene ya que ser defendido en términos nacionalistas para. que funcione la acumulación del capital. Por lo tanto, lo que se llamaba la renta de la tierra ha pasado a un segundo plano, y junto con la renta de la tierra el valor de esa misma tierra. La destrucción de la naturaleza acompaña al hecho de que la rema de la tierra ya no es tan importante para el capital, como lo es ahora la renta de ia tecnología. La renta de la tecnología eS hoy lo principal, y la renta de la tierra y los recursos naturales han pasado a un segundo plano. En esa medida, toda la tierra y toda la naturaleza se ha devaluado radicalmente. y por lo tamo pueden ser aniquiladas con la mano en la cintura. Y lo mismo acontece con las poblaciones, pues ya no es necesano proteger a esas poblaciones nacionales, ni mantenerlas dentro de un territorio nacional, ni favorecerlas () protegerlas de alguna manera. Todo esto es ahora tan sólo parte del pasado. Todos estos son cambios muy radicales en el comportamiento de la acu~ulación del capital, así que DO debemos seguir pensándolos con !:as categorías que corresponden a la época en la que el capital sí necesitaba de estos Estados nacionales, y asegurarse la renta de la tierra, y esa renta sutil que le daban las características antropológicas de una determinada población. Todo eso ha pasado ya y ahora lo que es necesario averiguar es cuáles son 125

que

actuaÍmente tiene la acumulación dd capital

figuras,

las

formas

o

las

estrategias

[85]

es cuáles son 125 que actuaÍmente tiene la acumulación dd capital figuras, las formas o las

------'--

Co ntrahistonas

para lograr su concreClon y prosegUlr su

marcha en la historia. En este sentido, también la democracia y el conjunto de instituciones que tienen que ver con el funcionamiento de las repúblicas estatales, han pasado a un segundo lugar, Porque el clpital ya no necesita todo ese juego verbal de la construcción de una opinión pública a través de ideologías y de plataformas políticas, yes así que llega también la clara

decadencia de la política que hoy vivimos,

Pues ya desde 1968 se observa cómo en verdad el uso dd verbo, como lugar en donde el sujeto social decide o discme qué camino seguu, todo eso ha pasado igualmente a un segundo plano, porque las palabras ya. no importan, ni las ideologías, y

por eso los partidos polúicos ya no necesitan

plataformas, pues todo es absolutamente intercambiable, y todos en definitiva

caminan hacia un solo y monótono discurso de apología del capital, de llna manera () de

significan

absolutamente nada. Porque ames se podía discurir todavía sobre 1a plataforma A o B del Partido Socialista, y era importantísimo enfrentar esas dos posiciones, o comparar las diversas posiciones de Jos socialcristianos, pero ahora todo eso ya no tiene la menor importancia, porque el verbo ha dejado de ser el lugar en donde se deóden las cosas. Hoy el capital decide, como siempre lo ha hecho. los destinos de la sociedad, aunque ahora lo hace mudamente. Sé que este puede parecer un panorama sumamente desolador, pew creo que al mismo tiempo es necesario reconocerio así, de freme, par.a poder investigar cu<'i]e.~son las nuevas y diferentes maneras actuales de componamiento del capital, desde ahí las nue;a.s y distimas maneras la resistencia que se l~ puede ofrecer,

(nra. Ahora las palabrd

-<;

no

Quisiera abundar en la pregunta sobre el marXIsmo. Creo que es sumamente interesante y es que no se trata de desempolvar el marxismo, de recordar que tentamos ahí una obra fabuJosa en la que estaba todo explicado y que alguna vez fue la 'Biblia del movimiento obrero', como dijo Engels. No es así. Si el discurso de Marx es importante ahora, es porque es un discurso totalmente nuevo, es un discurso que nunca tuvo vigencia en la historia del socialismo. El marxismo que se conoció, del que tanto se hablaba, y que culminó en la obra de Louis .Althusserydesus 'apararos' peculiares qued mismo se inventó, ese marxismo es el que de entrada file condenado por el propio Marx, el marxismo d.e unos 'marxistas' con los cuales Marx no queríaidemificarse. Entonces al Marx al que estamos haciendo referencia, es complemmente nuevo, y es el que no fue leido nunca, o el que cuando fije leído, esa lectura suya fue abiertameme reprimida. Estamos hablando dd Marx que leyó Gyorgy Lukks, por ejemplo, o el que impregnó con m,ucha cautda a la Escuda de Frankfurt, un J\1arx que tie.ne que ver con la teoría de la enajenación, la que para Louis Althusser era una teoría que no era cienrít1ca y que había que echar a la basura. Por el contrario, creo que este modo de argumentar al que hada referencia, y que es

la clave de la Critica de la Economfa Política,

fue un modo que nunca fue reconocido por ese marxismo positivi~tJ. que fue el marxismo soviético. Pero creo que ese

marxismo se hundió junto con clsocialismo real, y rne parece a mi que es algo muy positivo ese hundimiento. y no se trata de recuperar ni de -desempolvar a ese marxismo positivista, sino de ir a la obra de Marx, y de leer dircctarncme en sus textos esas frases y ese tipo de argumentaciones que nunca fueron rescatadas, pero que cstán aIli listas

potenc;a

argumemativa en nuestros días.

para

mostrar

su

enOfn'e

[86J

Carlos Alberto Ríos

or

í o

DIMENSIONES DEL DISCURSO CRíTICO DE BOLíVAR ECHEVERRíA

o DIMENSIONES DEL DISCURSO CRíTICO DE BOLíVAR ECHEVERRíA ------ Marx pretende decir lo que la riqucz.a
o DIMENSIONES DEL DISCURSO CRíTICO DE BOLíVAR ECHEVERRíA ------ Marx pretende decir lo que la riqucz.a

------

Marx pretende decir lo que la riqucz.a moderna eyen realidad. Pero YU diJCUTSO

.) Por ello, advertida de

la dificultad que encierm ftl diYensirin, /i¡[tlrX inaugura la eJtrategia que le es adenrada: fa critica. [FilM él}

Cientificidad es aitil:idiuL El dúcur.w comunista debe ser critico ya que su afirmación yo!o pue~e eXÍJtir. como ne(Ftlúon, a cOfltm[OITU"lte del discurso

es;~blecido, no corno una simple

e5 disidente,

(<'futación,

que

iNtentd

desviar

Id

direcci6n

de

éste

pero

respetando

su

mismapendiente.

Bolívar Echeverría, El discurso crit-itO de

MdTX, 1986.

A modo de introducción.

B?lívar

Echeverría Andrade, ocurrida en l.a ClUda~

de México e15 de junio del año 20 i O, m~trco

el final de una trayectoria intelectual exc-epcional en. la constda,ción )del pensamiento educo contemp~r~neo. 1ero induso dentro de esta caractensnca la suya fue una trayectoria heterodoxa,

~¡ng1.líar,propia. Pareciera que ~st~ha sido, justo 10 que él mismo hahía dehmdo ,;11 los términos de una"existenCIa en ruptura . Disidente de las ideologías conservadoras

acompañ,m el.D,aso . devastador del

J,8.

inesperada

desaparición

de

que

D, aso . devastador del J,8. inesperada desaparición de que capitalismo y la modernidad, Echeverría intentó

capitalismo y la modernidad, Echeverría intentó desentrañar las "ilusiones de la modernidad" capitalista y del progr~so 'realmente existentes', confrontando no solo

estas posiciones intdeet~talesy polfr.i~as de

tipo conservador, smo Tam~len el fundamemalismo y el carácter parnsano :le muchos intelectuales de izquierda. Su heterodoxia v radicalidad se e.-x.presaron también el; torno de la academia, adecentada, 'políticamente correcta', cuyo único objetivo es pensar el mundo, cuando ha olvidado que la tarea es, en el fo~do.,fSU transformación. Con la misma COnViCc¡on, Bolívar Echeverría ha sido igualmente crítico dentro de su disciplina, la filosofía,

cuyos proced¡miel1~os, mé~odos dominames, modas pasajeras y efuneras,

fueron sometidos a un examen erudito y demoledor. Hiw lo mismo en el seno de su

propia tradición ¡ntelec~uaI, el marxi.smo~

donde rechazó el dogmansmo o las verSIones

canónicas, ante las cuales impuso un retorno a Marx, lo mismo que una lectura dd

particularmente

de laE,scuda de .frankfurt, en dondeWallcr

marxismo centroeuropeo,

Benj~min fue

fascinación.

para

él

una

cOminu.'l

Toda

reflexión

Echeverria

está

intelectual

en

caracterizada

Bolívar

esta

por

[87J

I

CQn~rahjstoriaS

Rafees

pOSlClon heterodoxa, dísidehtc, de cunea radical, lina reflexión que no proviene sólo

de una impresionante y muy extensa cultura

erudita, sino también del hacer del militante de izquierda, y de la experiencia concreta, de la vida misma. Una y otra, la fma y erudita operación intelectual de carácter radical, y la posición de izquierda radical, son parte de una misma gramática: la tarea de pensar el mundo, entendida como una idea de cambiar el mundo> Difícil de ser delimitados, los comornos de una y otra se confunden hasta difuminarse. Pero al verlas de cerca, ambas trayectorias igualmente radicales confluyen en tomo de un referente mayor, producto de la simbiosis entre una y

otra:

Echeverda.

del

discurso

critico.ECllador,

A1emania, Méxioo, 1941-1968.

La primera entrada posible hacia el discurso crítico de Bolívar Echeverría, es la propuesta de una nueva lectura de El capital, surgida de un estudio profundo de toda la obra del filósofo renano y de toda la constelación del marxismo. Un estudio que comenzaría desde sus años juveniles en ,Ecuador 0941-1961), Yse prolongaríahasta su arribo y establecimiento en lac.iudad de México (desde 1968 y has,. 2(10), pasando por los años de estancia en Alemania (1961- 1968). Porque es ésta una lectura que lo acompañará toda su vida, pues al mismo tiempo que elaboraba una interpretación distinta y novedosa de El CapitaL, también traducía e incorporaba al marxismo un

aparato conceptual propio, igualmente crítico y radical, que en conjunto, a modo de un viaje de idas y vueltas, terminaría por definirlo con profundidad, marcándolo con un sello que sería imborrable. Sería este un recorrido con tres observatorios precisos, un viaje que dllraria todo su itinerario biográfico e intelectual. "Yo soy de las montañas,,1. Asi se definió ante uno de sus hijos este hombre oriundo de

las tierras altas del Ecuador, de la ciudad de

Riobamba. En ese lugar pasaría l~sprimeros

años de su vida, entre la atmósfera nublada, el panorama montañoso y el inmenso volcán

que

embargo, algunos años después, una serie de

acontecimientos

el

discurso

crítico

de

Bolívar

Ello no es más que el núcleo de una obra realmente imponame, dentro de la cual se encuentra ubicado '(Odo un conjunto de aproximaciones originales, de nuevas teorías y conceptos sobre los diversos fenómenos analizados, sea la violencia, la modernidad, el capitalismo, entre otros. Pero, ¿cómo aproximarse a esta concepción?, ¿cómo penetrar en sus ejes fundamentales? Quisiera sugerir cinco aproximaciones posibles, cinco maneras de acercarse a la compleja obra de Echeverría, a través de la periodización de momentos poHtico-intelecruales que

muestran la

es precisamente de las claves de acceso a este

discurso crítico, enmarcadas en diversas etapas o períodos, que estas páginas quieren dar cuenta.

arquitectura de toda su obra l . y

tanto

maravil1ó

a

Humboldt.

su

Sin

modificarían

apacible

y tanto maravil1ó a Humboldt. su Sin modificarían apacible I Desarrollo aqul dgunm argumentos que he

I Desarrollo aqul dgunm argumentos que he abordado mis ampliamente en anteriores Cnsayos, Uh6bgo. Un mome.lJto inteleCTual BolíV'.J.r Echcverria 0941-2010)'" en Echcvertia Dotivar, DHmrJ(¡ aitito] )}lodermdad. Ema.j!(}S Ed. Dcsde Abajü, Bognt<Í. 2011, v "Bollvar Ecneven!a: Praxis reyolucit111ari;¡, modernidad "Jternativ;(, en Prohi.s;oria, nlÍm. 15,t:nero~junio de 2011,

Echevnria Serur, Carlos, "Pien.so en mi padre' , en &VlsÜl de irl Umú7úcLld de México, HÚlTl 77,

2D!o.

de irl Umú7úcLld de México, HÚlTl 77, 2D!o. IRBI existencia cotidiana. El cambio del lugar de

IRBI

de irl Umú7úcLld de México, HÚlTl 77, 2D!o. IRBI existencia cotidiana. El cambio del lugar de
de irl Umú7úcLld de México, HÚlTl 77, 2D!o. IRBI existencia cotidiana. El cambio del lugar de

existencia cotidiana. El cambio del lugar de residencia: mudarse a la ciudad capital, Quito, en vez de seguir en Riobamba. La revolución en su educación: el i.ngreso a una escuda laica después de su estancia en una escuda católica. Las transformaciones

familiares: el padre, vinculado al Partido Comunista de Ecuador, es quien termina cobrando más peso que la madre, católica, en el énfasis formativo del hijo. LaS lecturas teóúco---políticas: el Sartre de la revolución en la política concreta y el Heidegger de una revolución en el terreno de La teoría. La progresiva radicaliz.ación política: su panicipación en los movimientos y ~uel~s estudiantiles. La atmósfera revoluCionana en América Latina: la revolución cubana de 1959. El cambio de aires y la radical definición teórico-política: el viaje a

Alemania

movimiento del '68 berlinés. Su arribo y asentamiento en la ciudad de México, poco antes del cataclismo ocasionado por el potente movimiento del '68 3 Iodos estos fragmentos parecen ser destellos de su personalidad, al igual que fragmentos de su trayectoria, y que al mostrarse permiten encontrar la relación emre teoda y políüca, que es una preocupación que lo acompañaría desde esos tempranos años hasta el último mornemo de su itinerario intelectuaL Pues, como deda Echt."Verría, en estos años de efervescencia revolucionaria gustaba de leer a Sartre, porque en él encontraba un referente para el eSTudio de ia política concreta dentro dd pensamiento de izquierda. "Sartre afirm~ba además que la libertad sólo puede ser tal Si se afirma como libertad para b solidaridad,

y

su

participación

en

el

como "'libertad comptometida" con la vida concreta, con los otros, con la emancipación

de la sociedad"~.

Pero también austaba de leer a Heidegger, porque en él veía un gran filósofo, porta~ot de un discurso muy radical., "esa revoluClón de la metafísica occidental en la que trabaja". Este discurso de Heidegger, "llamado a revolucionar el modo tradicional de discurrir sobre la esencia de las cosas ya

b

preparar un tipo de pensar que L

por venli""'i, considerado como una 'revolución teórica', parece conectarse con esta revolución de la "libertad comprometida con la vida concreta", que a Echcverria tanto gustaba de Sartre. Pues en esos momentos un cataclismo acababa de sacudir a América Latina, la revolución cubana de 1959, que como Braudddeda, ya desde 1963: "continúa siendo la hoguera encendida y la linea divisoria de los destinos de América Latina"(' De esta manera, esta

) está aún

doble condición de Echeverria, volcado por un lado en la reflexión teórica y por el otro en los movimientos de protesta,iiu.<;ua muy bien el hecho de que esa' revolución' que él admiraba en Sartre y lieidegger, encuentra su correlato en I,a radicalidad de su participación en las luchas estudiantiles.

elementos

cruciales permite ver los resplandores d~ una conciencia social en radicalización continua,

por su

La

conjunción

de

estos

dos

que en buena medida se explic

-:-n

participación en los movimientos estudiantiles de Quito y por esa coyuntura revolucionaria abierta por la revolución cubana de 1959. Aunque seria precisamente esra 'radicalidad teórica' de Fleidcgger, la que coyumuralmente cobraría mayor peso,

de Fleidcgger, la que coyumuralmente cobraría mayor peso, . " Echeverria, BoHw.r, "68+40,~60".

. " Echeverria, BoHw.r, "68+40,~60". Disponible en Imp:!f\'!Y1w. bo!ivare.ullam.mx LV!SHado el

28/U12011].

Ríos Gordillo., Cl.fios Alberto, "Prólogo. Un momento intelcctual", 01'. át., p. 11.

Echevenía. Bolívar, Las. ilusione.' de 0. ¡nodunidad, E.d. UNAM- El equiEbri:ita, Méx!tü, ¡ 995, p. 83

"Braudd, FenlaJld, ¡

fb

ci'.'iLizaáorm aetual.e5, Ed.TcJ.:nos, Madrid. 2000, p. 393.

[891

pues a finales de 1961, Bolívar Eeheverría emprende el viaje a la República Federal Alemana.

pues a finales de 1961, Bolívar Eeheverría emprende el viaje a la República Federal Alemana. "Me fui a Alemania buscando a Heidegger", contó en alguna ocasión, "el problema es que nunca lo encontré", agregaba irónicamente?, aunque quizá pensado también como un momentáneo exilio político, por su participación en los movimientos y huelgas estudiantiles. La época que Echeverría pasó, tanto en Berlín Occidental como en Berlín Oriental, 10 marcó decisivamente. Así como Benjamili deda que París era la capital del siglo XIX, para él, Berlín era "la capital de los años sesenta": "En Berlín vivíamos una situación muy artificial. Era una óudad~isla, una puebla dd Occidente democrático en el medio hostil del "mar comunista"s. En esta situación "muy artificial", "en el medio hostil del mar comunista", el cursaba los Seminarios en la Universidad Libre de Bedín

(de la que se graduaría como }llagisterArtittm

en Filosofía). Pero sus actividades durante estos años también parecen ser otras. A panir de su vinculación con jóvenes intelectuales de izquierda, quienes tendrían un papel relevante en el trabajo político del movimiento estudiantil alemán, como Rudi Dutschke V Bernd RabehI, discutía las obras de Karl Kdrsch, de Georg Lukács o de Frantz Fanoo., en Senúnarios en los cuales asistían alemanes, latinoamericanos y norafricanos. Todo ello muestra que ]0 que había comenzado como un viaje a AJemania en pos de Heidegger, con el paso de unos cuantos años se había volcado casi por completo al activismo político dentro del movimiento esrudianril berlinés, con efectos políticos inmediatos. "El ·movimiento estudiantil alemán resurgió a partir de !as

manifestaciones que hacíamos, eonjunrameme, los pocos estudiantes latinoamericanos y estos esmdianteS socialistas"'!. De esta manera, su estancia en Berlín no es importante solamente en términos de su propia biografía intelectual y política, sino también para el movimiento estudiantil que prdiguradael '68 alemán. Sin embargo, a mediados de 1968, Echeverda decide abandonar Alemania. Cuando lo hace, a los 27 años de edad, ya está fonnado politica y teóricameme. Un trayecto caracterizado por una densidad filosófica que viene de la ontología fenomenológica heideggeriana, del marxismo eentroeuropeo y la obra de Iviarx, vinculada con una militanóa polItica emanada de la influencia de la revolución cubana de 1959, al igual que del cxistencialisrno rebelde de Sartre. Todo esto hace tLtla amalgama que definió intelectual y políticamente a Bolívar Echeverria. Cuando decide abandonar Berlín, ante la imposibilidad de regresar a Ecuador por la turbulenta situación que ahí se vivía desde el golpe de Estado de 1963, y quizá por el riesgo político venido de sus afios de militante en ese país, se dirige a un lugar que él había conoódo pocos años antes: la ciudad de México. Pero cuando llegó a México, en julio de 1968, seria recibido' por una sociedad sobrecalcnrada, que estaba entrando en el clímax del movimiento 'estudiantil':

Cuando yo ll.egué estaba tan l/im la cuestí611 del 68, aan épocas muy convulsas si se quiere, pero también muy llenas de esperanzas, parecía que si se poti/¡i hacer la revolución. Esa era la idea: paredv1. que la revolución si em a{f,o que

era la idea: paredv1. que la revolución si em a{f,o que - RiosGordilJo, Carlos Albeno, «prólogo.

- RiosGordilJo, Carlos Albeno, «prólogo. Un momemo intelectual" Dp. cit., p. 14.

Echeverrfa,

Bo!ú"r,

"lhlTOCO

y

modernidad alternativa.

Diálogo

con

Bolivar Edw~'Verria

[Entrevista dc Mamo Cerhinoy .losé P~mon¡o Figueroal", en ÍC{!fUiS, septiembre de 2003, p. J 02 '. Echcycrria, Bolivar, "BarnJ'.::oymmlernidadaltemativa", Op. át. p. 103

Op. át. p. 103 [90J Al mismo tiempo en que se fundaba este proyecto

[90J

Op. át. p. 103 [90J Al mismo tiempo en que se fundaba este proyecto
Op. át. p. 103 [90J Al mismo tiempo en que se fundaba este proyecto

Al mismo tiempo en que se fundaba este proyecto reórico-poHtico -que desde Iv1éxico conectaba diversas redes teóricas y políticas de alcance internacional-·, con la intención de obtener el titulo de Licenciado en Filosofía por la Facultad de

FilosoHa y Letras (FFyL) de

estaba al orden del día, que era una época de actttalidad de l.a reuolución I corno decía Lukács. Esopareday entonces buscaba uno todos los elementos, las poJibilidades de esta revoluL"Íórl'.

Más tarde o más temprano, se mezclaron una serie de circunstancias que le

permitieron desarrol~aJ" Sl.L<;

actividades académKas y residir ahí durame toda su vida. Por ejemplo, profundiza su relación con Adolfo Sánchcz Vázquez, figura central del marxismo y de la transformación de la fIlosofía en México, sin que Echeverría llegara a ser jamás discípulo suyo, aún cuando de él recibiera todo su reconocimiento: "he seguido de cerca sus ejemplares traducciones y .sus t~xtoS diversos, escasos Ydensos, pero neos en ideas creativos,.,ll. Igualmente, pero hacia el año 1974, él participa junto a otros intelectuales de oposición, como Ruy Mauro Marini o Carlos Pereyra, en la o-csración de un proyecto muy important~,la fundación de la revista teórico~polítlca,

Cuadernos Político:,. Fue aquí donde .tuvo b.

oportunidad de ejercitar a profundldad la conexión entre la política concreta y la

la

UNAM,

en

1974

Echeverría presentaba la tesis: Apuntes para un comentario de las Tesis sobre Feuabach. Poco después, él obtendría una cátedra de filosofía de medio tiempo en esta Facultad y

h.lego una cátedra de üe,mpo,c,omplero en l~ Facultad de Economia (FE), a la que renunciaría más de diez arlOS después, en 1988, cuando ocupó una cátedra de tiempo completo en la FFyL orie~ltando sus investigaciones hacia la modermdad barroca o 'de lo barroco', el mestizaje cultural y el ethos barroco, y hacia el concepto de cultura yIa teoría materialista de la cultura, . ,

En

esta época,

1

en

la .~u~ s:

y

d"I"O

V1Vja ,una

'anualidad de la revolucJOD , Echevcrna ~e

hizo de un

"

unportantes en e

académica universitaria, en buena medjda

por sus afamados Seminarios ~(~~re ,El

Capital, donde enseflaba la tra(~KiOn del

marxismo centroeuropeo, lo mIsmO que "una novedosa y profunda reinterpretación de la principal obra de Mar.x"' así C?illO una "reinterpretación del conjunto global de toda la producción marxian~, y" de 105 horizontes generales del marxtsmo , que a

nombre

me

una

pres~nCla

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la izqUierda

~'{periencia revolucionaria: con la re~exió~}

teórica dd discurso crítico yla [cona Critica, tratando de "someter a discusión los planteamientos políticos"!?) co.ma él mismo recordaría en la entrevista publicada en 2008

en Contrahistorias.

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ContrahistoriaS

---~,--

decir de Carlos Aguirre Rojas, "competía y con ventaja", con las interpretaciones de "Luis Althusser, Karl Korsch, o Roman Rosdolsky"u. Es por ello que cuando Echcverría se refiere :a esta renovación del marxismo y del pensamiento crítico como "resultado del 68"14, sinromáticamente hace referencia a su propia formación teórico- política, pues él es también un 'resultado' de esa revolución.

En 1986, en plena madurez, puesto que tenía ya 45 años, aparecía su primer libro, El

discurso

criúco

de Marx,

que

reúne

los

ensayos escritos "entre 1974 Y 1980". Este primer libro condensa (Oda la actividad políúca e intelectual de nuestro autor desde su llegada a México, lo que permite ¡luminar la primera de las grandes líneas de fuerza o el

primer eje de su obra: el estudio del marxismo

y, fundamentalmente, el estudio de la obra de Marx, el "discurso crítico de Marx", que no es otra cosa más que una nUeL'a lectura de El capitaL "Una novedosa y profunda reimerpretación de la principal obra de Marx", que representa una original y bien lograda recuperación critlca -,"en continuo diálogo y tensióJl~ de algunos conceptos y problemas centrales las obras de Hegel, la ontología fenomenológica de l1eidegger, o de la Teoría Crítica de la Escuela de Frankfurt" <lS,{ como postulados del propio Marx. Todo dIo representa una revolución intelectual en el horizonte de interpretación

de !a obra del autor de El capital, así como Un

intento exitoso de caracterización genera! de los principales aportes y desarrolIos del marxismo eemroeuropeo y de diversos teóricos marxistas (sean Korsch, Lukács, Grossmann, Bloch, Luxemburgo o Sartre, entre otros) que constituyen en términos de la biograHa in.telectual de Echeverría, el primer eje de su producción teóric~ y política, al igual que una clave de acceso a toda su obra.

'Valor de uso', Modetnidad(es),mestizaje

cultural, 1987-1998.

1,1 discurso crítico de Marx adquiere todo el

valor de un Síntoma en la obra entera de Echeverria. Además de representar la 'cita' de algunos de los mejores trazos de su producción durante su estancia como profesor de la Facultad de Economía de la UNAM 1 ', y de condensar 1m: adelantos de investigación en su Seminario sobre El Capital, -y de una nueva lectura de la obra de Marx, el primer eje de su obra-, este libro es un momento de bifurcación de cuatro temas que él seguirá trabajando durante los próximos años. Primero, la teoría marxista de la "[onna natural" y el "valor de uso", segundo, la explicación de Marx de la esenóa y la caracterización ge~eral de la "modernidad" capitalista, tercero, el problema del '"mestizaje cultural" y el "e/hos barroco", particularmente en América

el "e/hos barroco", particularmente en América ., ~\~uine Rojas, CadosAntonio, "Maitrea penser",

., ~\~uineRojas, CadosAntonio, "Maitrea penser", ],,¡JumadA., 10 de Junio de2ülO.

ECheverrÍ;¡, Bolivar, "La n;;v(¡jución del 68 en México", en (ontmhútorias, núm. tI. 2008 61 Para 199.1 ~! s~ g:adú<1 üJnlO Maestw en }~',:onomia,siendo ya profesor en la FFyL de la U'~:!\M, con, ll!~" r~sl'motuhdaApuf1trcriúro jobre /0-5 (;JQ1temas de la reproducción esbozados por Kar/jl,jarx f'!l~~~Carnal. ~.",primera versión apareció en 1992, en 13 Colección" El Seminario de El Gtpiütf' de la ¡·E.d~la UN~: CO.ll e;,nombre de Ar.uJltf' cr/úCllwbn: los "Esquemas de la reproducción esbozados

p~rK Milrx en :u Capital . ,1:" segunda llt:varia por nombre Circuiación capitafistil y reproduLáón di'

/,;.,

1994.

Apuntr altJ({) sobre 105 bquanas de K JVfarx. Coedición UNAM _ Fd

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.cl-.l - ., ~",,", [ 9 2 J ¡i¡JÚ":!.·,, Latina y por último, su preocupación por

Latina y por último, su preocupación por el concepto de cultura y por una teoría materialista de la cultura. Sin embargo, esta cuádruple dimensión problemática es siempre analizada y estudiada por Echeverría a partir de esta rdectura de El Capital, de este 'discurso crítico de Marx', en cuya "definición" nuestro autor decía: "tanto metodológicamente, como en sus

investigaciones concretas, [el pensamiento

marxista se ha plameado] el problema de su especificidad como teoría revolucionaria"l", es decir, tanto una revolución en la teoría, como una teoría revolucionaria. Así, es esta relectura la que representa, a la vez que el núdeo de arüculación de la cuádruple dimensión problemática de la obra, el último de los cinco ejes o claves de acceso a la obra entera de Bolív~Echeverría. La teoría marxista de 'la "forma natural" de la reproducción social' y de la lógica del 'valor de uso', de acuerdo con Marx, refiere a una doble determinación de la figura de la sociedad bajo el capitalismo. En este último, las relaciones de producción/consumo aparecen como una entidad "exterior al s~jeto", que "enajena", "deforma" y "traiciona en su esencia" a la vida o a esa forma natural de la sociedad y a la estructura dd proceso de producción social. Esto, al ser estallado el milenario sistema de las necesidades de consumo y de la.s capacidades de producción, precisamente por la presencia del valor que se 'autovaLorlza', lo que es considerado como el elemento característico del modo de "(re)produccíón capitalista" Lógica de autoreproducción que es, siguiendo a Echeverría, el resultado de un modo histórico concreto de funcionar del proceso social de producciónh:.onsumo, es decir, del capitalismo como conjunto

histórico peculiar de relaciones sociales de producción y de la sociedad capitalista en tamo que productora--consumídora de su propia riqueza i7 Desde 1984, Echeverría está reflexionando acerca de este tema: el proceso de reproducción social visto a partir del 'valor de uso'. Pero esta "primeta aproximación" al concepto de "forma natural" de Marx, es también uno de los aspectos centrales de la obra de Echeverría: la caracterización dd 'valor de uso'. Así, una versión más pulida y penetrante del artículo publicado en

Cuadernos Políticos, intitulado "El valor de

uso: ontología y semiótica", aparecerá en una nueva obra hacia 1998, cuyo titulo parece haberse inspirado en este último. Así, Válor

utopía es un libro cuyos ensayos dan

de uso y

cuenta de una serie de temas y conceptos clave de la cultura política contemporánea, y represeman una especie de radiografía de la misma: "Valor de uso", política, vioiencia, modernidad como "decadencia", y algunas críticas de la modernidad burguesa capitalista extraídas de cierras obras de Nietzsche o Benjamin. Estos son temas que abarcan casi un lustro de reHexiones (enue 1994 y 1997), en donde el concepto de "valor de uso", considerado como una dimensión esencial constitutiva del proceso completo de la reproducción social, es para Echeverría un punto de partida para el análisis de la modernidad y del capitalismo, al mismo tiempo que UD observatorio dc<;de donde él contempla las diversas construcciones históri~o concretas, que la .modernidad y el modo de producción capitalista han venido desarrollando durante un proceso transecular, 'aclimatándose' o haciéndose objetivamente diferentes en diversas regiones del planeta, hasta llegar a

diferentes en diversas regiones del planeta, hasta llegar a '" Echeverría, Bolívar, El di:scurso critico

'" Echeverría, Bolívar, El di:scurso critico de A1arx, Ed. E,a, México, 1986, p. 38.

E,cheverría, Bolívar, "La 'forma narmar de la reproducción socia!", en CtH1difY/IO.' PolitiwJ, núrn_

41. ju¡¡o~diciembrcd" 1984, pp. 33-46.

socia!", en CtH1difY/IO.' PolitiwJ, núrn_ 41. ju¡¡o~diciembrc d" 1984, pp. 33-46. [ 9 J J

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socia!", en CtH1difY/IO.' PolitiwJ, núrn_ 41. ju¡¡o~diciembrc d" 1984, pp. 33-46. [ 9 J J
constituirse en que ha conocido la época moderna. las distintas modernidades E"to representa el segundo

constituirse en

que ha conocido la época moderna.

las

distintas

modernidades

E"to representa el segundo eje de la obm de

Echeverrfa: el estudio de la rTIodemidad o de las distintas y encontradas modernidades

que, en medio de! desarrollo global del modo de producción capitalisra, han tcnido una trayectoria hisróric{}--{;oncreta desde el siglo XVI hasta la actualidad. Sobre estos temas, en 1995 apareció un libro que reúne prácticamente una década de trabajos, Las

se

eocueütran los artículos que él escribió entre 1987 y 1993, es decir, después de la aparición de El Discurso Crítico de /ilarxv en medio de la vorágine de un mom~nto caracterizado por la caída dd Muro de Berlín en 1989, época de cierre de! 'breve' 'siglo XX histórico'.

ilusiones

de

la

modernidad,

donde

Las ilusiones de la modernidad representa

una especie de síntesis, en especial el artículo "Modernidad y capitalismo (15 tesis)"I~,

pues

una

de!

desarrollo de la modernidad, así como del capitalismo ~loque constituye el tercer eje de su O{Jr¡l~-reflexionando acerca de las "cb~es", los "fundamentos", la "esencia" o "figura" de la modernidad, los "rasgos característicos de la vida moderna", o '''las distintas modernidades y los distintos modos de presencia del capitalismo", "el occidente europeo y la modernidad capitalista" (tesis en las que el peso de Marx es mayúsculo) lo mismo que "lo político en la modernidad", o "la violencia modcrn.:( (que más adelante desarrollaría con m.ayor detalle en \!alor de UJO)' utop/!!). Pero es en la séptima tesis, "el

ahí

nuestro

de

la

autor

curva

intenra

general

caracterización

cuádruple ethos de la modernidad capitalista"" donde Echevenía va a desplegar más orgánicamente un esfuerzo anterior l ", estratificando su caracterizaóón sobre la modernidad y el capitalismo a partir de su

cuádruple ethoJ: realista, romántico, clásico y

barroco, que corresponden a distinm.'i épocas de la modernidad, a distintos impulsos sucesivos del capitalismo, "el mediterráneo, el nórdico, el occídental y elcentroeuropcQ"} que en esta caracterización van unidos a sü teoría ~enunciadamás de d¡eL años ames,-, del 'valor de uso'. En este brillante artículo, Echeverría caractcriza la Modernidad y las diversas modernidades, como la modernidad 'mediterránea', o la modernidad 'barroca' o 'de lo barroco', a partir de este doble observatorio que constituyen lo mismo su teoría del 'valor de uso' como el cuádruple ethos, particularmente el ethos barroco, cuyo descubrimiento y elaboración teórica y metodológica le permiúó elaborar una imerpretación original de América Latina durante los úirimos cinco siglos de su historia. Sin embargo, aunque en este ankulo se encuentran algunos de los argumentos generales sobre la F,modernidad barroca', no súia sino hasta 1998, con la

aparición de La MfJdernidad tÚ; ÚJ barroco

donde Bolívar desarrollaría estas'reflexione; "en torno al ethos barroco", "lo barroco en la historia de la cultura", "la hiswria de la cultura y la pluralidad de lo moderno: [o barroco". Tres grandes secciones del libro que conectan los temas de la rnode.rnicL'l.d, el ethas barroco y el mestizaje cultural, lo que da COHlO resultado una "cierta interpretación

lo que da COHlO resultado una "cierta interpretación Ech,('VtTÚa, Bolfyar, "CapimJismo y mn4.-:midad(

Ech,('VtTÚa, Bolfyar, "CapimJismo y mn4.-:midad( 15 lesis)" en Las ilusiones de fa moc!enlld,ui. EJ.

165-166.Un:a prllTllCJa versión de este ;mícuio fue

UNAM- El equi¡ihrisu"

Méxi<:;o"

1995, pp.

publicada en ! 987, en Jos Cuadernmns de h, División d,,; btudios de Posgnldo, de la F;¡q¡[taa dc

¡:CoHomLH1,,: la UNAM.

l'

EcheHTria, Bdívar. (Coma.). /\J!odemidad il1eJtiz,lje cultura!,v ethoJ billT{}(O, EJ. UNAivÍ-El

EqL\ilibrista, I\1éxico, 1994,

[94]

EJ. UNAivÍ-El EqL\ilibrista, I\1éxico, 1994, [94] de la historia de América Latina", como él mismo
EJ. UNAivÍ-El EqL\ilibrista, I\1éxico, 1994, [94] de la historia de América Latina", como él mismo

de la historia de América Latina", como él mismo sostenía en sus Cursos, De esta forma, este lema constimye el cuarto eje de su obra. Los problemas del mestizaje cultural y del ethos barroco representan uno de los temas más originales de nuestro autor y, al mismo tiempo, constituyen otra clave de acceso a su obra, lo mismo que a sus posturas políticas. Pues, para él, la idea de un etho5 barroco es un "intenro de respuesta a la insatisfacción teónca [la imposibilidad de una modernidad no capitalista] quc despierta esa convicción en toda mirada crítica sobre la civilización

contemporánea"ln. Las ideas

sobre la civilización contemporánea"ln. Las ideas los herederos y sobrevivientes de ese mu.ndo en agonía,

los herederos y sobrevivientes de ese mu.ndo en agonía, imposible de reconstruir, iniciaron este proyecto histórico de mestizaje, precisamente ante ese trasfondo de desesperación. de resistencia ~de una 1 existencia en ruptura'-, como una posibilidad de mameherse con vida y de crear nuevas condiciones para su propia sobrevivencla. J-irente al

espejo de su proplO 'cosmocidio', se VIeron obligados a apoyar, o incluso

civilización

la

reconstruir

europea en América. Sin embargo, no solamente las civilizaciones "naturales" vivían al filo del abismo. Echevcrria seüala que el fallido tlpartheid instalado por los 'espanoles' contra los 'naturales', fue un hecho que inmediatamente tUYO consecuencias suicidas para ambos, pues mientras que para el siglo XVII los 'naturales' eran el resabio de un mundo destruido, los europeos en América debieron aceptar que la Espafca arnericana no se convertiria nunca en una prolongación de la Espana europea Este sucúo se había vuelto imposible en el momento en el cual la metrópoli los había abandonado, y por tanto no podían complerar su "ciclo de reproducción en América". De este modo, la civilización europea en suelo ameris"1no no sólo se había deteriorado SiDO que estaba en vías de desaparecer. "Si unos y otros se juntaron en el rechazo de la misma [la estrategia del

dd mestizaje cultural y del ethos barroco

representan una interpretación original de la historia de América Luio,} y la explicación de sus formas de vida en el presente. Esta creación de una forma esencialmente barroca que surge en nuestros territorios, a partir de formas anteriores, comienza con la Conquista de América emprendida por los

europeos;

conquista

que

destruye

y

desarricula las estructuras de las civilizaciones indígenas, dejándolas agonizantes, en vías de desaparición. Sin embargo, para Echeverría,. ésta no es un hecho consumado o terminado, sino un momenw en suspenso, un proceso lalcnte, tendiente hacia su reaiízación: una "empresa

que todavía no ha rerminado',n. Ame la d,estrucción dd mundo indígena.

rerminado',n. Ame la d,estrucción dd mundo indígena. '" Echcvenh, Bolívar, Ln moderrúddddc lo barroco,

'" Echcvenh, Bolívar, Ln moderrúddddc lo barroco, Ed. ErJ-, México, 1998, p. 36. " Echeverría, J3ülivClr. "Chiapas y la conquista inwndusa.Enueyisnl con Bolivar Echcvenf;{ en, Chia/I/unüm. ¡ 1, 2001, p. 45.

[951

apartheidJ fue porque los unió la voluntad de civili:w.ción, el miedo ame el peligro de
apartheidJ fue porque los unió la voluntad de civili:w.ción, el miedo ame el peligro de

apartheidJ fue porque los unió la voluntad de civili:w.ción, el miedo ame el peligro de la barbarie", señala Echeverda 22 acerca de este impulso de concretJzación de la vida. Impulso que es un intento de "'afirmación de la vida en medio de la muerte", corno él

deda.

Cuando Echeverria señala que "el mestizaje [es] el modo de vida natura! de las culturas" se refiere al hecho de que la civilizació!~ europea no se proiongó exitosamente en la América Ibérica, como sJ sucedió en Norteamérica 1J , pero sobre todo, hace referencia al hecho de que en esIOs territorios se produjo un mestizaje profundo, recreando o reinvemando lo que ya existía para sustituirlo por aigo nuevo y diferente de eso mismo. Para él, el mestizaje no es, entonces, producto de un 'Encuemro de dos mundos', como se di'.-"CÍa en 1992, sino un pumo de conflicto;

Elfenómeno del mestizaje aparece aquí en su

fOrma

mtÍs ji¡erte y característica: el código

identitario europeo devora al código ameriCilno, pero el código americano obliga al europeo ti trap.sjormar.5e~en la medida en que desde adentro, desde la reconstrucción del múmo en el uso cotidiano, reivindica su propia

singularidad}".

Esto da luz para entender la manera en la que Echeverría atisba el presente 'barroco F latinoamericano y ~a partir del 'valor de uso' y de su teoría materialista de la cultura- permite analizar las formas de asimilar, sobrevivir y redimcnsionar esta situación en el plano de la vida cotidiana, La forma en que vive la gente, se comporta o experünema esta situación desesperada, es propia de una modernidad barroca que genera un cieno

tipo de "estrategia de resistencia"', de "comportarniento" barroco ("el barroquismo") que permite "imeriorizar"", "soportar", hacer "vivible lo invivible"; o sea, el capitalismo. Es entonces un "comportamiento" para "interiorizar" el capitalismo en la espontaneidad de la vida cotidiana, que nace 'desde abajo ': indecente, radical, sin posibilidad de domesticación por el propio capitalismo, ya que resulmser, contradictoriamente, una estrategia de afirmación del 'valor de uso', una constitución del mund.o ciela vida.

Construyendo una teoría m.ateria1ista de la cultura: 1998- 20 !O.

Las

tesis

sobre

el

'valm

de

uso',

la

modernidad y el 'cuádrupie ethos', además dd 'mestizaje cultural' yel 'ethas barroco',