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El filósofo español inicia el artículo manifestando el carácter ambiguo de la expresión “problema de Dios”, para después dejar en claro que no tratará de Dios en sí mismo sino de la posibilidad filosófica del problema de él. Para esto expone un viaje histórico por las sendas de los filósofos más destacados en argumentos en torno al problema de Dios, sin embargo esto no será de mucha utilidad puesto que no coincidirá formalmente con lo que intenta plantear, a pesar de esto también grosso modo expresa las ideas epistémicas de las corrientes idealistas y realistas. Más tarde considera al sujeto no sólo como existente y que además haya cosas, sino que este sujeto consiste estar abierto a ellas. Se puede decir de algún modo que no somos acto estrictamente, más bien una forma de potencia actualizadora, según Zubiri. Asimismo considerar al mundo exterior no como advenimiento foráneo, sino como un surgimiento interior, es lo que dirá Xavier planteando una expresión en sí pero no como encerrada en tal sí, más bien como una un en sí abierto a la exterioridad dejando la posibilidad de la existencia de cosas externas al sujeto. Luego justificará “saltando” –así lo pienso yo- de un plano incorpóreo a la corporeidad del ser humano para explicar la posibilidad filosófica descubriendo la dimensión del humano para fundamentar dicha tesis. Para esto acude a las interpretaciones Sartrianas de la existencia, entendiendo a ésta como esa realidad en constante conocimiento con las cosas haciéndose a sí misma adquiriendo esa esencia y ser, después de haber sido arrojada entre las cosas para enfrentarse a su nihilidad ontológica radical. Esta existencia también diferenciada por la relación con las causas del mundo, un yo mismo, o un yo con los demás, la constitución de mí ser o la unión de mi derredor y el yo pensante y extenso, podría agregar de mi intelecto. La vida, escribirá Zubiri, es aquel hecho involuntario personal, pero digno de aplicarle la voluntad después otorgada y conocida en la reflexión para llegar a la cima de esa conciencia en la cual se halla la misión que en sí mismo implica el sentido de la vida dejándola apartada de un simple factum. Así poco a poco llega al punto principal del artículo, justificando el sentido del mundo material, apoyado, claro está en el lenguaje religioso que le caracteriza por más que quiera adornarlo de letras filosóficas.
sumándole el poder de dominación cultural para generar ideas que en muchas ocasiones las personas ni siquiera se . Así pues. Yo le añado que Zubiri dentro de su mismo universo religioso dejaba a un lado la concepción de institución doctrinal y la revelación. demostrará que más que una necesidad o propiedad consta de ser una formalidad en la construcción de la dimensión del ser humano en cuanto a la personalidad. Se mantiene en pie con respecto a la fundamentación del ser humano en cuando el fundamento principal sería la deidad reconocida por medio de esa religación. así como él textualmente lo menciona para que pase a segundo plano en la construcción de su personalidad anteponiendo la “constitución ontológica” que según él está predeterminada para instalar la inteligencia en el ámbito de la verdad. ¿Qué por sí solo mismo el humano no puede encontrar un fundamento a su ser? ¿Por qué apoyarte en una ficción proyectando los límites humanos y darle el lugar como deidad para recobrar sentido a la vida? Zubiri mutila la razón. A esto añade que la posición atea es imposible metafísicamente hablando. Así. claro está porque el lenguaje metafísico casi en su mayoría está monopolizado por la corriente occidental realista e idealista.Argumenta una especie de virtud superior el acto de religación humana. posición totalmente ensuciada de inseguridad filosófica y temerosa de su fe. que por lo tanto se niega a dios fuera de un postulado metafísico. Pero esto no le satisface. demostrar. Xavier no atribuye a dios esas cuestiones necesarias perfectas e infinitas. preguntarse por el ser de sí y el ser de las cosas fuera de ese sí. intuir. es decir. manifestando su carácter incognoscible. más tarde escribirá que cualquier cosa añadida a Dios incluso el ateísmo es dicha dentro de esa misma concepción religada. para esto hay que hacer mención a Kant. Yo añadiría el cuestionamiento del por qué la religación como justificación y fundamento de un existir. Pone contra la pared de manera forzada. deja de lado cualquier discurso filosófico y abre las puertas al acto poético teológico. Alega una sumisión intelectual. no le da la libertad necesaria para indagar. aunque si bien es cierto no todos consideran a dios del mismo modo. sino que se baja a un grado de fundamentalismo ante una actitud religiosa.y que de esta forma intenta por así decirlo dar los últimos argumentos antes de su juicio contra la inexistencia de Dios. coludida por rasgos connaturales de fe y temor ante las vicisitudes de la vida humana. aunque más que otros argumentos exactos por Zubiri. son ideas encontradas en torno a ese problema que para él mismo le causa movimiento debajo de sus pies y en su corazón –hablando poéticamente como ellos lo hacen.
abre puertas que no cierra con su misma tradición.cuestionaban el por qué. Por la brevedad del trabajo acá empleado dejaré para un siguiente trabajo las críticas a las demás acepciones de ese “problema de dios” para Zubiri. se genera estancamientos metodológicos y contradicciones. que sólo enmascarándolas con cuestiones metafísicas pasan por elegantes. se acude a la religiosidad popular. más que de defensa de la razón humana y ese saber filosófico. para que en una época de ilustración o renacimiento a esas ideologías se puede despertar y cobrar vida realmente la razón y refutar tantas ideas enraízadas y disfrazadas como dogmas que la idea dios ni enterada que le formularan más ideas a partir de ella. sino que dentro del mismo acto apologético. y en muchos casos. puesto que esta tiene bien en claro. De esta manera es como surge ese quietismo religioso. Xabier Zubiri deja muchos cabos sueltos. presuntuosas pero sobretodo verdaderas. más que para la filosofía. que bien no se erradica por el interés económico y de subsistencia. y en ese rumbo ni dios ni las religaciones atraen a discursos contemporáneos. . que la filosofía tiene un rumbo. al menos por algunas corrientes.