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AGROCOMBUSTIBLES Y SU EFECTO EN LA BALANZA DE PAGOS

Introducción

El incremento de los precios del petróleo en los últimos tiempos, alcanzando


un nivel record de $145 el barril a comienzos de julio, y la mayor
preocupación por el calentamiento global y el cambio climático, han
originado un mayor interés por la búsqueda de fuentes de energía
alternativas, más baratas, renovables y que disminuyan el impacto negativo
en el medio ambiente.

Sin embargo, el mayor uso y producción de los combustibles derivados de


fuentes vegetales, mal llamados “biocombustibles”1, trajo consigo una
polémica en relación a lo que significa en términos de sus ventajas
ecológicas y energéticas, y a su impacto en la producción agrícola mundial,
así como en la economía y, por tanto, en las poblaciones que se ven
afectadas por el alza de los precios de los alimentos que sirven de insumo
para su producción, sobre todo de países que son importadores netos de
alimentos básicos.

En este informe se presenta la evolución reciente en el desarrollo de los


agrocombustibles, se discute brevemente las ventajas y desventajas de
dicho desarrollo, y se analiza el impacto sobre la balanza comercial, los
términos de intercambio y la inflación en la región.

¿Qué son los agrocombustibles?

Los agrocombustibles son combustibles hechos de materia orgánica


productos de plantas o animales. El producto más común es el alcohol,
procesado de manera semejante a la destilación hogareña, pero en una
escala mucho más grande. El etanol del maíz y la caña de azúcar
predominan. El biodiesel está hecho de palma, soya, colza o aceites de
otras plantas; y el etanol de celulosa está hecho de fibra rota de céspedes o
de casi cualquier otra clase de planta. Estos carburantes son considerados
renovables debido a que es posible cosecharlos anualmente, aunque en
muchos casos los insumos, tales como agua no contaminada, tierra fértil, y
abonos, sean recursos limitados dentro de ciertas regiones.

Los agrocombustibles pueden ser utilizados para sustituir a los combustibles


líquidos derivados del petróleo, especialmente para transporte, aunque en
la actualidad son responsables de sólo 1.8% del combustible usado para el
transporte en los Estados Unidos. A menudo se usan mezclados con
gasolina. Los motores ordinarios pueden utilizar un nivel bajo de la
combinación de etanol sin la modificación; los motores de combustible por
cable operan con una combinación más alta; y algunas tecnologías permiten
100% de uso de etanol o biodiesel.

1
El término más común para los agrocombustibles es el de "biocombustibles". "Bio" es un
prefijo que significa "vida", sin embargo, su producción no responde a procesos biológicos
naturales, y están desviando los alimentos a usos que no responden a las necesidades
sociales.
El término agrocombustibles también nos da una idea de cómo el biodiesel
es producido. El prefijo "agro" hace explícito el hecho de que compiten por
tierra y recursos, directamente con otros productos agrícolas, especialmente
los alimentarios. Como tal, el aumento repentino de la producción de
agrocombustible presenta una amenaza a la provisión de alimentos en
forma global, a la mitigación del hambre, y a la esperanza de las naciones
de alimentar y emplear a sus poblaciones; es decir, su habilidad para lograr
la soberanía alimenticia.

Tipología de los agrocombustibles


Los agrocombustibles más conocidos y desarrollados son el etanol y el
biodiesel que usan como materias primas diversos granos (maíz, trigo,
sorgo, soya, canola, etc.) y la caña de azúcar, principalmente (ver cuadro
1).

Existe además lo que se conoce como “de segunda generación” que


provienen de la transformación de biomasa a líquidos y que resultan más
eficientes en términos energéticos, ambientales y sociales2, pero cuya
producción aun no está muy difundida por resultar muy costosa.

Cuadro 1: Tipología de los biocombustibles


Materia Regiones Reducción de Rendimiento Tipo de
Combustible prima productoras gases vs. Costo por Ha. tierra
Petróleo
Granos EUA; Tierras
Etanol (maíz, trigo, Europa; Bajo-moderado Moderado Moderado aptas para
remolacha) China cultivo
Tierras
Caña de Brasil; India;
Etanol Alto Bajo Alto aptas para
azúcar Tailandia
cultivo
Tierras
aptas para
Biomasa
Etanol Ninguna Alto Alto Alto cultivo,
(celulosa)
tierras
marginales
Semillas
oleaginosas Tierras
Biodiesel (canola, Europa; EUA Moderado Moderado Bajo aptas para
soya, trigo) cultivo
Aceite de Sudeste de Bajo- Tierras
Biodiesel Moderado Moderado
palma Asia moderado costeras
Tierras
aptas
para
Biodiesel Biomasa Ninguna Alto Alto Alto
cultivo,
tierras
marginales
Fuente: Biofuels for transport: an Internacional Perspective . Lew Fulton; IEA

Aspectos de controversia

2
En el proceso de producción pueden hacer uso de cultivos no comestibles, reduciendo la
competencia entre alimentos y combustibles, y convirtiendo todo el material de la planta en
energía utilizable, aumentando aún más su eficiencia comparada con los agrocombustibles
actuales.
Las menores emisiones de CO2 y la reducción de gases que generan el
efecto invernadero son, como se ha mencionado, uno de los principales
argumentos a favor del desarrollo de los agrocombustibles. A ello se añade
la necesidad de seguridad energética, principalmente para las naciones
desarrolladas.

Sin embargo, estas iniciativas han generado preocupación por el impacto de


un fuerte crecimiento de la demanda de materias primas en la agricultura y
los mercados mundiales de alimentos, generando un debate sobre sus
ventajas y desventajas económicas, sociales y ambientales. Presentamos un
resumen de los principales temas que están en debate y que generan aun
posiciones contrarias sin que se llegue a un consenso absoluto:

Cuadro 2: Puntos a favor y en contra


Tema A favor En contra
Agricultura La rotación de cultivos entre El monocultivo, la
leguminosas y cereales puede deforestación y el uso de
elevar la productividad transgénicos afecta el
ecosistema
Seguridad Mayor disponibilidad de energía, En el largo plazo tierras,
alimentaria más barata y eficiente con agua y otros recursos se
impactos positivos en la volverán escasos para la
productividad agrícola producción de alimento
Contaminación Reduce la contaminación y los Posible incremento de
desperdicios sólidos emisiones contaminantes
(CO2 y nitrato de oxígeno)
Subsidios y costo Reduce las importaciones de Elevado costo fiscal
fiscal petróleo (subsidios a la producción y
Mejora la seguridad energética exención de impuestos)
Balance de energía Balance positivo Se requiere energía fósil
para su producción
Impacto en precios Ahorro por menor dependencia Eleva el precio de alimentos
del petróleo. y de las tierras aptas para
cultivo
Empleo e ingresos Mayor empleo de mano de obra Condiciones laborales de
rurales que los combustibles fósiles casi esclavitud
Mejores ingresos a trabajadores Concentración de la
rurales propiedad
Requiere menor inversión que
otros sectores
Otros Permite el desarrollo de nuevas Costos por modificaciones en
tecnologías (segunda el sistema de combustibles
generación) de vehículos
Otros impactos
medioambientales y sociales

Producción en el mundo

La evolución de la producción de agrocombustibles ha sido impresionante en


los últimos 15 años, particularmente de etanol. Así, la producción mundial
de etanol ha pasado de 15 mil millones de litros en 1990 a casi 50 mil
millones de litros en el 2007, lo que representa un incremento de más de
230%. Este crecimiento se explica por la mayor producción de los EE.UU.,
pero también por el aumento de la de Brasil, aproximadamente 19 mil
millones de litros. Estos dos países representan cerca del 90% de la
producción mundial.

Gráfico 1

Producción Mundial de Etanol 2007


Unión China Canada Otros
Europea 3,7% 1,6% 2,4%
4,4%
EE.UU.
49,6%

Bras il
38,3%
Fuente: F.O. Licht

La producción mundial de biodiesel, también registra un crecimiento


significativo en los últimos 15 años, en que prácticamente pasa de un nivel
cero de producción en 1990 a cerca de 8 mil millones de litros en 2007.
Europa es el principal productor con aproximadamente 93% de la
producción mundial.

Cuadro 3: Producción mundial de Biodiesel 2007

Gráfico 2
A pesar de los debates que aun se dan entre los científicos y los ecologistas
sobre los pros y contras del uso de agrocombustibles, los gobiernos, el
sector empresarial y la IFIs ya se han puesto de acuerdo para impulsar la
promoción y desarrollo de la producción y uso del etanol y biosiesel.

Perspectivas
Los EE.UU. prevé utilizar el 25 por ciento de los cultivos de maíz para
producir 26,500 millones de litros de etanol en el año 2010, junto con de la
ampliación de su capacidad con la construcción de nuevas plantas de
producción que producirán 8,300 millones de litros adicionales. Además, el
país norteamericano se ha planteado la meta de sustituir el 20% de la
gasolina con agrocombustibles dentro de 10 años.

Esto supondría aumentar en 9 veces el consumo de etanol hacia el 2017, lo


que superaría largamente la capacidad actual, por lo que surgió la
necesidad de hacer alianzas estratégicas con otros países. Es asi que el
presidente de Brasil, Lula da Silva, respondió positivamente al llamado de
Bush, consolidando la alianza entre los dos mayores productores mundiales
para alcanzar tres objetivos: reducir la dependencia del petróleo, realizar
inversiones en Brasil y en el continente en un sector en expansión, y volver
a jugar un papel político determinante en el continente.

En Europa la meta de consumo de combustibles agrícolas sobre el total de


ventas de combustibles para motores diesel es de 5,75% hacia el 2010, y
se espera que la meta sea mayor hacia el año 2015. Sin embargo, para
abastecer de materia prima suficiente, Europa tendría que utilizar el 70% de
sus tierras que actualmente de destinan a los alimentos, lo que supone
mayor uso de tierras del hemisferio Sur.

Muchos países latinoamericanos y asiáticos, como también africanos, se


preparan para poder satisfacer la creciente demanda global de plantas
energéticas. Así, por ejemplo, se observa un importante desarrollo del
mercado mundial de aceite de palma proveniente de Indonesia y Malasia.
En el marco de la primera conferencia internacional de la UE sobre
“Combustibles biológicos”, que tuvo lugar en julio de 2007, la UE y Brasil
decidieron fortalecer la cooperación en esta área y ampliar la importación
de etanol de caña de azúcar.

El protocolo de Kyoto que entró en vigencia en el 2005 contempla el


financiamiento de proyectos de producción de “biocombustibles” dentro del
Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) a través del mercado de bonos de
carbono.

En la V Cumbre de presidentes ALC-UE 2008 recientemente realizada en


Lima, uno de los puntos de acuerdo es el de “Intercambiar experiencias
sobre la tecnología, normas y reglamentos en materia de biocombustibles”.

En su reunión más reciente, los países del G-8 aprobaron realizar esfuerzos
considerables para desarrollar el uso del agrocombustibles, y las
instituciones financieras internacionales han creado carteras de préstamos
multimillonarios para ese fin. En el caso del BID en el 2007 anunció el
apoyo a privados por un valor total de US$ 3,000 millones para proyectos
de agrocombustibles en la región, incluyendo plantas de etanol en Brasil, y
de investigación y desarrollo tecnológico en Colombia y en Centroamérica.
El Banco Mundial también anunció que contaba con US$ 10 mil millones
potencialmente disponibles para asegurar el desarrollo de los
agrocombustibles3.

Políticas estatales
Se han implementado obligaciones o mandatos para incorporar
agrocombustibles en los vehículos en al menos 36 estados/provincias y 17
países. (Ver Tabla R12, página 53.) La mayor parte de los mandatos
requieren mezclas de 19-15% de etanol con gasolinas o naftas o mezclas
del 2-5% de biodiesel con diesel oil. Estas obligaciones son además
bastante recientes, implementadas durante los últimos 2-3 años.

India incorpora la obligación en al menos 13 estados/territorios, China en 9


provincias, los EEUU en 9 estados, Canadá en 3 provincias, Australia en 2
estados y al menos 9 países en desarrollo a las establecen a nivel nacional.
Entre los mandatos más recientes se destacan el de Canadá – que dispone
una participación del 5% del etanol (E5) para el 2010 y del 2% del biodiesel
(B2) para el año 2012; el de Filipinas – B1 y E10 para el 2010; y Australia
que estableció el primer mandato a nivel de estados para mezcla de etanol,
en New South Wales en 2007. El Reino Unido posee una obligación efectiva
a partir del 2008. Las provincias canadienses de Columbia Británica y
Québec anunciaron la imposición de una obligación para la mezcla de
etanol, pero aún no han especificado porcentajes.

Brasil ha sido el líder mundial en obligaciones de mezcla de biocombustibles


por 30 años, bajo su programa “ProAlcool”. Las participaciones de la mezcla
se ajustan ocasionalmente, pero se han mantenido en el rango del 20-25%.
Se requiere que todas las estaciones de expendio vendan tanto gasohol
(E25) como etanol puro (E100). La obligación de mezcla fue acompañada
también por un conjunto de políticas de apoyo, incluyendo requerimientos
para distribuidoras, subsidios a productores y facilidades impositivas para
vehículos (tanto los flex-fuel como aquellos que emplean solo etanol puro).
Además del mandato de mezcla, durante 2006/2007 surgieron muchos
nuevos objetivos y planes para los agrocombustibles, definiendo así su
futuro nivel de empleo.

Cuadro 4: Mandatos para mezcla de Biocombustibles

3
La Comisión de Etanol Interamericana es presidida por Jeb Bush, el anterior Ministro de
Agricultura de Brasil, el líder de agronegocios Roberto Rodrígues, y Luis Moreno, presidente
del Banco de Desarrollo Interamericano.
Fuente: Reporte Mundial de Energía Renovable 2007

Sector empresarial
Son cuatro los sectores que incursionan en el desarrollo de la investigación,
inversión y producción del agrocombustible:

i) Agronegocios: en el 2005 el mercado de agrocombustibles representó


US$ 15.7 mil millones de dólares estadounidenses, con un 15% de
crecimiento en comparación al año anterior.
ii) Petroleras: consideran que los agrocombustibles pueden prolongar su
vida y diversificar sus negocios. Los agrocombustibles no
necesariamente requieren cambios en los patrones de consumo o en
la reestructuración de la economía basada en los combustibles
fósiles. Al incorporar un 5-10% componente de etanol o biodiesel en
la gasolina común, el uso de los combustibles fósiles pueden ser
alargados por varias generaciones.
iii) Automotriz: puede mantener o incluso aumentar las ventas ya que la
gente está obligada a adquirir nuevos vehículos adaptados al uso de
etanol.
iv) Biotecnología: El alcanzar las metas de producción del
agrocombustible requiere convertir cultivos para el uso del
combustible, incrementando cosechas y reduciendo costos.

Todo lo mencionado anteriormente, nos indica que a futuro el crecimiento


del sector agro-energético va a continuar y al parecer seguirá generando
grandes beneficios a empresas transnacionales, así como a los
inversionistas de riesgo, quienes también ya están apostando por incluir los
agro-negocios en sus carteras de inversión.

Se espera que hacia el 2015 la producción mundial de etanol sea el doble


de los niveles actuales, mientras que la de biodiesel se incrementaría en un
60%.

Gráfico 3
Proyección de la producción mundial de agrocombustibles

Fuente: F.O. Licht

La presión sobre la oferta y, por tanto, sobre los precios y los términos de
intercambio va a ser mayor aun, en un contexto en el que ya se sienten los
efectos sobre los países importadores netos de alimentos.

Precios y su impacto en la Balanza de Pagos

La reciente crisis inflacionaria de los alimentos se debe a diversos factores.


Entre ellos tenemos: los choques de oferta debido a las inclemencias
climáticas que afectan las cosechas; el alza del precio del petróleo; la mayor
demanda por alimentos por parte de países emergentes (China e India
principalmente); el traslado de los inversionistas al cada vez más rentable
sector relacionado a los alimentos; entre otros.

Pero sin duda un elemento importante, aunque no el único, es la demanda


cada vez mayor por la obtención de la materia prima para la producción de
los agrocombustibles, que junto con otros factores como el aumento de
precios de los fertilizantes necesarios para las cosechas, ha hecho que en
los últimos años los precios de ciertos commodities agrícolas muestren una
tendencia cada vez más hacia arriba4.

Es así que desde principios de esta década, los precios del azúcar, maíz,
trigo y soya, han seguido más o menos la tendencia de la cotización del
petróleo (gráfico 4).

Gráfico 4

4
El propio Banco Mundial en un estudio interno calificado como “filtrado a la prensa”,
determina que los agrocombustibles son responsables del 75% del alza de los precios de los
alimentos.
Fuente: Bloomberg

Según un reciente estudio realizado por el FMI5, la inflación anualizada de


los precios de los alimentos para 120 países no pertenecientes a la OCDE ha
sido de 12% en marzo de este año, a comparación del 10% a finales del
año 2007. Estas cifras son mucho mayores que la experimentada en el
precio del petróleo, que tuvo un incremento de 6,7% y 9% para los
periodos respectivos.

Sin embargo, también señala que el efecto sobre la inflación total es


diferenciado. Mientras que la subida en un punto porcentual del precio de
los alimentos incrementa en 0,37% la inflación total, un 1% de incremento
en el combustible lo hace en 0,07%. Esto se explica por el mayor peso que
tienen los alimentos en la canasta de consumo, sobre todo de los países de
bajos ingresos.

Es evidente que por ser productos básicos, el encarecimiento de estos va a


afectar los términos de intercambio y, por tanto, la balanza comercial y de
pagos de los países. Pero el impacto también dependerá de si un país es
importador o exportador neto de alimentos y de petróleo.
Según el estudio, serían 72 países cuyo sector externo se vería afectado
negativamente por el incremento de los precios en un 20% de aquí al 2009,
mientras que los beneficiados solo serían 46 países.

Entre los importadores netos, desde enero de 2007 el encarecimiento de los


alimentos le costó US$ 2,300 millones (0,5% del PIB anual de 2007) a un
grupo de 33 países pobres, y el del petróleo, US$ 35,800 millones (2,2%
del PIB) a 59 países de bajo ingreso.

5
Food and Fuel Prices—Recent Developments, Macroeconomic Impact, and Policy Responses,
junio 2008.
Fuente: FMI