LO ANDINO EN EL PENSAMIENTO Y EN LA OBRA DE JUAN DRAGHI LUCERO Marta Elena Castellino Universidad Nacional de Cuyo Introducción A partir de la exclamación

- dedicatoria: “¡Quién pudiera ser bastante hijo tuyo, Padre Ande, para dar a los hombres la medida cabal de tus sentires! ” que Juan Draghi Lucero (1895-1994) coloca en la página inicial de la primera edición de Las mil y una noches argentinas (1940), se abren –además de la obvia referencia geográfica- tres posibles ejes de consideración del tema de lo andino: en primer lugar, la idea de filiación, de origen, que en la cosmovisión de Draghi, a través de lo andino se conecta con lo aborigen; en segundo lugar, la necesidad de establecer algún tipo de relación con un contexto más amplio, nacional e incluso universal; finalmente, a través de la personificación, la posibilidad de pensar lo inerte en términos vivientes, lo que de suyo alude a una forma de pensamiento diversa del científico, que percibe algo así como una dimensión mágica de las cosas. Éstas y otras apreciaciones son reiteradas por Juan Draghi Lucero en diversos textos, fundamentalmente en el “Prólogo” a su Cancionero popular cuyano (1938)1, monumental recopilación del folklore poético de la región y testimonio del pensamiento de un hombre en quien el quehacer histórico, el folklórico y el propiamente literario constituyen apenas facetas de una vocación de irrenunciable unidad: la búsqueda y expresión de las raíces, de lo genuinamente cuyano y, por ende, argentino, americano. Así, historia, folklore y mito se entretejen en una cosmovisión muy particular y trazan las pautas rectoras de su quehacer estético: una escritura destinada a erigirse en instrumento de conocimiento de la realidad comarcana, concebida ésta como una entidad compleja, que trasciende lo puramente apariencial para integrar elementos imaginativos, mágicos, oníricos... De igual modo, la obra de Draghi -mirada en su conjunto- se configura a partir de datos concretos brindados por el referente: paisaje, hechos históricos, costumbres, folklore... y otros provenientes de la imaginación, de los “entresueños” del autor, de su
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Draghi Lucero, Juan. Cancionero popular cuyano. 1º Ed. Anales del Primer Congreso de Historia de Cuyo . Tomo VII. Mendoza, Best, 1938. Citaré, en general, por la siguiente edición, corregida por el autor: Mendoza, Ediciones Culturales de Mendoza – Facultad de Filosofía y Letras, 1992. Dado que el autor suprimió algunos fragmentos de la edición original, cuando sea necesario se citará también por la primera.

se condice con un concepto particular del arte -entendido como “conocimiento” y “memoria”-. de la protohistoria americana como una “esencia huidiza”. En efecto: su concepto de la historia y sobre todo. captado en el “alma” del paisaje o rastreado en las tradiciones conservadas por el pueblo. Y de ello... y su diálogo con una naturaleza que necesita todavía “ser conjurada” -como dice Rodolfo Kusch. occidental con algún (mayor o menor) aporte indígena. De todos modos. podríamos hablar de una omnipresencia de la mole 2 “La fórmula grecolatina busca el bello término medio [.. que da cuenta de esa conflictiva relación hombre / medio2. a partir de imágenes simbólicas que nos permiten entrever su arcano.a través de una suerte de dominio mágico sobre el mundo. ni el más saliente. (1992: 4). lo mítico es una dimensión innegable en el sentir del hombre americano acerca de su realidad. en tanto escenario privilegiado de sus creaciones. es el desierto (no en vano ha sido considerado por Andrés Gabrielli “el poeta de las tierras de la sed”). la obra de Draghi Lucero constituye un interesantísimo ejemplo. arte en el que el folklore adquiere relevancia tanto en lo que hace al rescate de esa cultura tradicional cuanto como mediación que conduce al plano mítico. también es cierto que en la región de Cuyo la Cordillera de los Andes asume análogas características de sequedad y vacío. sino intuitivo. Configuración de una imagen de la desmesura americana. el escritor mendocino destaca más bien la idea de volumen: “suelo de medida descomunal que sólo tiene equivalencia en la geografía asiática [.] volúmens aplastantes” (1992: 4). que la palabra es apta para ejercer. . no es éste el único aspecto.. una repulsión mutua entre las realidades geográficas americanas y la medida usual de Occidente. dato que sólo puede ser aprehendido por medio de un acto de conocimiento no racional. a poco que asuma en profundidad su condición dual. que desde los tiempos inaugurales (por ejemplo en las Crónicas del Descubrimiento y Conquista) configura un rasgo esencial de la literatura hispanoamericana.] Hay. este fenómeno genera un desencuentro”. Por el contrario. que se hace connatural al paisaje andino en la obra de Draghi Lucero. A partir de su situación privilegiada de centinela (el topónimo Aconcagua significa precisamente “Centinela de piedra”). Precisamente. Lo andino como paisaje Si bien podría decirse que el núcleo generador de la obra de Draghi. pues.intuición privilegiada de los secretos de la tierra: faz mistérica que sólo el arte es capaz de develar en toda su intensa significación.

permanece aún inédito todo un poemario con la misma denominación. “Catalve”.andina en la obra de Draghi Lucero. el narrador no prodiga las referencias al escenario concreto en que se desarrolla la acción. últimos versos publicados por el autor. hay en su Antología poética.] todo romance español genera una ‘zona’ euroamericana [. De todos modos. con su constelación de cerros majestuosos: Aconcagua. es en la poesía de Draghi donde la “andinidad” alcanza una figuración plena.... de una de cuyas ventanas se asoma el rey” (1992: 39).. muchos de ellos de carácter maravilloso. Eran quemantes lenguas del frío eterno [.. empero. pero quizá la mejor síntesis nos la ofrezca el siguiente pasaje: “[.] el mozo rodador de tierras encaró esas cordilleras del poniente. Esas alusiones se multiplican. los picachos siempre blancos de las nieves eternas” (1953: 200-201). Mercedario y Tupungato. “Inapire Mapu”.] Imagínese una sierra cuyana con castillos de piedra.. y más arriba. . También es sumamente poética la descripción del frío cordillerano: “Del Aconcagua bajaron los alientos de los penitentes de nieves milenarias. Yolanda Costábile Argumedo. Tal atmósfera es la que el propio Draghi recrea en muchas páginas de sus Mil y una noches.] Del cruce de medianoche llegaron los remolinos de los cañadones del Mercedario. Justamente. Silbaron caletas y mogotes la delgada canción del frío solitario” (1953: 329 y 332). la presencia tutelar del “Ande” (el topónimo más repetido). Allí tendió sus miradas pero no vido más que serranías enemigas y peñascales ariscos. en 1990. aun en libros como Las mil y una noches argentinas .. “Hualilán”. apertura a una dimensión mítica del texto – lugar de presencias sobrenaturales-.. denominación antigua del actual Valle de Calingasta. Dada la índole misma de estos relatos. según el testimonio de su esposa. que nombra antiguas minas de la zona de San Juan. como él mismo manifiesta a propósito de los romances novelescos en su asimilación americana: “[. que más que referencia geográfica adquiere valor simbólico. una serie de textos que llevan ese subtítulo y.. en las que el autor recrea cuentos populares de la tradición universal. Por faldeos fue ganando alturas hasta que llegó a los mogotes que azota el viento helado. coronando tanta soledad huraña.. en la visión del escritor se superponen ambos mundos: el de la realidad que contempla y el de la acción fabulosa evocada. varios de los escasos topónimos que se mencionan se asocian con lo andino: en primer lugar. De hecho. y por supuesto.

“Catedral del Frío”. gentil y fiel. volverá a regalarse comiendo en las palmas del Hijo del Sol” (1990: 42). “a lo lejos parecen peñascos.). La “desmesura” andina se sugiere –además del tono. Se trata. con suma de siglos. escritas también con mayúsculas significativas: “Templo de la Piedra”. el Puente “reliquia del Incario” o el “Guanaco de oro de Atahuallpa”. 1999.Repasando estos poemas en su conjunto. los que “resumen para los argentinos. “Postales argentinas”. Graciela Silvestri.a través de la reiteración de una serie de imágenes llamativas por su asociación con lo sagrado.” (1990: 39). 111-135. en tanto 3 Es una de las cuatro imágenes (las del primer número de la revista Sur) que Graciela Silvestri considera como los paisajes representativos de nuestra patria. En todo momento se recurre a la personificación: “Templarios del Frío”. En: Altamirano. cuando no mágicas. Esbozos de una cosmovisión indoamericana Además de su carácter emblemático en lo paisajístico –“postal” obligada de Mendoza 3. las Cataratas del Iguazú y los Hielos fueguinos. el Camino del Inca.. De pie sumó los tiempo. Despertará un día el Padre Ande: vida remozada dará al Incario.. amparado por el Dios de la Luz. Carlos (ed. todavía a fines del siglo XX.. los Andes. “cavilosas rocas milenarias”.. Peñascal del Miedo”. se advierte la intención de recrear los distintos elementos del paisaje cordillerano: la nieve. pp. Ariel / Universidad de Quilmes. testimonios todos del pasado aborigen: “Hijo del Ande. como los Penitentes que.. Ahí ofician misa el Frío y la Noche. cargada de resonancias históricas. en suma de un paisaje caracterizado por el lo gigantesco de sus volúmenes y animado.es indudable que para Draghi Lucero lo andino alcanza un fuerte carácter identitario. el viento blanco. y el Guanaco de Oro. farallón del Ande: Catedral Geológica. las minas “de plata nativa”. . dotado de características que trascienden lo meramente geográfico para adquirir una dimensión que es simbólica. La idea de lo ominoso se suma a la visión de esa naturaleza “sublime” a través de imágenes como “Páramos del Terror”. la imagen del territorio nacional”: la Pampa. Buenos Aires. La Argentina en el siglo XX. Cf. Monjes son”. los farallones de piedra. “Desolado páramo de Uspallata / (lloradero de los hombres)”. Reliquia rediviva de Precolombia. Y también los sitios asociados a algún suceso legendario.. los ríos y los “puquios serranos”. “Catedral de emergida piedra”: “A enfrentar la enemistad de los milenios emergió de honduras abisales.

siempre virgen y huidiza. Por ello. El pensamiento indígena y popular en América (1977).] se documenta que los nativos del Ande son conservadores. sociológica y estética ofrece llamativas coincidencias con algunas de las aseveraciones que Rodolfo Kusch expone en trabajos filosóficos como América profunda (1962). se asocian los distintos ámbitos con una connotación particular: “[.. la concepción del filósofo sobre el ser americano. en la que –a partir de una suerte de triparticipación del paisaje americano. como sostiene Rodolfo Kusch. una cosmovisión indoamericana. lo indígena configura su campo semántico con referencia a lo andícola. “Anotaciones para una estética americana”. América cordillerana sigue aferrada a su tradición precolombina” (1992: 18). también Kusch afirma esa “bifrontalidad de lo americano”. puede leerse. Esta división perdura a través de la historia: “La americanización del indio se produce casi exclusivamente en la América de los llanos. Estas tres Américas se rigen por el imperativo del volumen” (1992: 4). con realidad prehistórica. Es la América de las cordilleras. captada a partir del concepto de andinidad.. Es interesante notar –respecto de esta y otras características. en una suerte de equilibrio inestable gestan un tercer elemento: el mestizo. patria del criollo representativo y es la América de las selvas. es la América de los llanos. intuitiva. en razón del apego a sus intereses tradicionales y porque el volumen vertical sugiere eternamente su quietismo de Esfinge” (1992: 18). en esbozo. En sus textos teóricos. más sistemática y completa. como pueden ser las páginas preliminares de su Cancionero popular cuyano. trabajo de su primera época. ser que “sufre un desacomodamiento ontológico que .. ambas. enemigos de aventuras político-sociales.. escindido en dos vertientes: la línea occidental y la indígena. En efecto.] vemos levantarse de entre las neblinas de la Historia una realidad de tres Américas tangibles. y tantos otros.cuyo rasgo esencial es la inmovilidad: “[. como es la del creador mendocino.constituye el dato primigenio a partir del cual se eleva toda una construcción humana. arroja una suerte de luz comprensiva que permite encuadrar una cosmovisión eminentemente poética. Así. en tanto “prehistoria” de estas tierras –Precolombia. acientífica. América debe ser pensada con categorías conceptuales distintas de las europeas. andícola. el pensamiento de Juan Draghi Lucero nos permite espigar interesantes aportes en orden a la configuración de una genuina expresión americana.que el pensamiento de Draghi Lucero en materia histórica. Si.

voy llevando un corazón compartido en los desandados pasos. Por una parte la del ser. Por la otra. Nerva. como dinámica cultural. la cultura quichua una cultura de meseta.] y siendo. la cultura quichua era profundamente estática. 1962: 146). .debe resolver. que engendra un comportamiento espiritual” (Kush.. El Ande del siglo XX tiene la misma faz incambiable del de antes del siglo XVI. Draghi manifiesta análogo sentimiento cuando afirma que la obra de interpretación cabal de lo americano debe ser emprendida por el mestizo “cuyo trágico nacimiento significó la agonía de Precolombia y el alumbramiento de las Américas” (1992: 5). 5 “La importancia del descubrimiento [de América] estriba en el hecho de que es el encuentro entre dos experiencias del hombre. es la experiencia del estar. Este mundo estático se inmoviliza “en el esquema mágico que ha hecho de la realidad” (1962: 104). se entiende lo occidental como dinámico y propio de las llanuras [. vale decir. está sumergida en eso que llamamos la ira de dios..” (1935: 39). el mezclado. También Draghi señala este rasgo del ethos americano al afirmar que “la cordillera está siempre omnipresente [.se asocian con el ámbito geográfico: “Quizá sólo por razones estáticas cabe entender que las culturas indígenas de Sudamérica se hayan quedado en la meseta. sometida a la naturaleza y encuadrada dentro del ámbito de su rejilla mágica. como es. Por ello.. como sobrevivencia. Buenos Aires. En él resuella Precolombia con su lenguaje esotérico como sólida victoria de lo estático contra el progreso” (1938: XL). Y también por el mismo motivo. p. dando solución coherente a su doble vertiente” 4. (Kusch. Literatura y hermenéutica. En: Graciela Maturo et al. “Kusch: expresión de una estética americana”. la cual esconde una emoción mesiánica. 59. Y las palabras del poeta expresan también ese permanente desasosiego de dos sangres contrarias: “Por las tierras de porfías yo. como acomodación a un ámbito por parte de los pueblos precolombinos”. 4 Borda de Rojas Paz.] por el imperativo de su volumen vertical. que giraba en torno del estar aquí. Y esto es así porque tanto para el escritor como para el filósofo estas dos concepciones antedichas -de lo estático indígena y lo dinámico occidental.y a una determinada organización política y social. Kusch insiste en el hecho de que esa dualidad inicial aún pervive y se traduce en dos actitudes contrapuestas: el ser alguien occidental enfrentado al estar aquí indígena5. Fernando García Cambeiro. aferrado a una naturaleza -aun hostil. afirma Kusch. Por su parte.. y era el suyo un estatismo que abarcaba todos los aspectos de la vida. cuyo origen se remonta a las ciudades medievales que adquiere madurez hacia el siglo XVI. 1986... 1962: 104).

sobre el Ande 6 “Creo profundamente que en la prehistoria argentina lo andícola tiene raíz cultural precolombina. configurados en un nuevo humanismo capaz de dar razón de esta original entidad históricageográfica-social. por una parte.a la poesía y la novelística continental. que logra a través de su lograda arquitectura. transportada a escala americana por su relación con el Incario. tema en el que insiste. auténtica manifestación del ethos americano. a veces imposible de lograr por los medios científicos habituales. (Daniel Prieto Castillo. un pensar implícito vivido cotidianamente en la calle o en el campo [. por ahora limitada en su expresión -al decir de Schwartzmann (1952-1953) . una captación del presente en función de un dato considerado clave en la constitución del ser americano cual es el paisaje. pero sí de buscar un planteo más próximo a nuestra vida”. en su “geografía original” y su “atributo conservador”. que en la pampa y el litoral eran completamente bárbaros cuando en nuestra zona había caminos sistematizados. . por el otro. Así. Kusch reclama para los estudios filosóficos americanos la necesidad de hacerse eco del “ pensar implícito”7. A la vez.. por la otra. que denominamos América. (Kusch. una forma. la raíz de la auténtica cuyanidad 6.Draghi Lucero busca en la montaña andina. una intuición certera de lo americano exige de ambos un conocimiento del pasado.] Claro está que no se trata de negar la filosofía occidental.un papel fundante. Porque el razonamiento filosófico desemboca en una estética y ésta a su vez se prueba en la acabada forma del poema. Por un lado está la que aprendemos de la universidad y que consiste en una problemática europea traducida a nivel filosófico y. la palabra escrita asume -como se dijo. que recrean esa dimensión míticosimbólica del Cuzco. una forma oficial de tratarla y. pueblos organizados como tales”. por decir así.Del mismo modo -como vimos. Un nuevo humanismo para el mundo En ambos autores es evidente el propósito de distanciar los instrumentos intelectuales empleados. ya por vía de la poesía. no sólo en sus trabajos historiográficos sino también en relatos como “Las tres torres de Hualilán” (de Las mil y una noches argentinas ). privada de hacerlo.. y una inevitable proyección al futuro de los elementos obtenidos. 1977: 15). de modelos europeos preconcebidos. 1994: 24). ya se exprese por vía del ensayo filosófico. la comunicación plena de una intuición privilegiada: “-Mamita. 7 “En materia de filosofía tenemos en América. Y quizás no sería aventurado afirmar que la palabra poética es el medio más idóneo para esa faena de captación inmediata y de expresión plena de un mundo cargado de sentidos ocultos. coherente. Y en ese proceso de conformación de un sistema unitario.

pero firmemente asentado en la historia y en la geografía. que por sobre la cultura grecolatina abreve en las fuentes de Precolombia. tiende a hacerse presente en el mundo del intelectualismo” (1992: 4). se configura como imperativo y lleva a bucear en todas las dimensiones de esas compleja realidad.] Lleva en sus alas pintadas huesos. que establece así una suerte de . asunción plena de las raíces en el pensamiento de Draghi Lucero. adolezca de ciertas fallas. Es decir.vuela tierna mariposa [.. ese “aliento humanizado del Ande” que viene a dar respuesta a un mundo necesitado de ella: “[. pero resulta sumamente incitante observar de qué modo la obra literaria se configura de un modo particular en función de ese sustento teórico: como el único instrumento válido para explorar ese mundo con facetas esotéricas. en particular el andino.. mundo que es en esencia un paisaje humanizado. tanto en el plano de la meditación estética cuanto en el de la expresión poética. calaveras. ¡Alegato del Incario que en el Ande se desvela!” (1992: 27). vemos en primer lugar que el pensamiento de Juan Draghi Lucero contiene llamativas coincidencias con el del filósofo Rodolfo Kusch: la posibilidad de captar la esencia. el ethos americano. ¿Y qué definición original podrá dar este mundo si no ha sondeado sus propias reservas? Un nuevo humanismo. más que el planteo ideológico del problema. este trasfondo ideológico de la obra de Draghi. Quizás este pensamiento.. es la solución artística a la que se arriba...] he aquí que el maduro mundo occidental solicita la definición de las Américas... quizás sus opiniones históricas no se compadezcan del todo con un criterio objetivo de verdad. la recuperación y comunicación de lo esencialmente americano. Vale decir.] Va del Misti al Aconcahua mariposa ¡tan chiquita! [. el humanismo americano. a partir de una intuición del paisaje. en armonía de siglos entre la tierra y el hombre. dientes. En tal sentido opera la formulación de “dar al mundo una medida cabal” de los “sentires” andinos. Conclusiones: un pensamiento que desemboca en una estética Retornando a los tres ejes planteados al comienzo y resumiendo lo desarrollado. lo que importa en este caso. mágicas..

sino intuitivoque no procede por conceptos sino por símbolos. que vive en un mundo relativamente nuevo. en sus conversaciones con Prieto Castillo. establece entre el paisaje y la historia americana dictan una determinada concepción del arte. Y destaca: “Lo descomunal en nuestras altísimas cimas es sobre todo imponente y tiende a acallar en el hombre toda manifestación”. al igual que Kusch. por parte de Draghi.. Justamente. poblado por presencias sobrenaturales y pleno de resonancias ancestrales. lo descomunal.paternidad sobre el hombre de estas tierras. el verdadero artista se impone como tarea el rastrear esas escondidas esencias en el paisaje: “he dormido noches en los . pone de manifiesto esa íntima relación con la entraña dura y áspera de la realidad que lo circunda. lo cual funda nuevamente la importancia de la categoría el espacio en una meditación estética americana. encuentra cierta figura literaria. nos da las dimensiones de un arte que difiere de las medidas occidentales” (1994: 13). y de allí. la profunda relación que Draghi. no rinde fácilmente su misterio a la expresión poética: “Muy difícil es encontrar el arte en sierras inhóspitas. especialmente la gran mole andina. que el arte es “como un inmenso pedregal inhóspito en cuyos recovecos hay escondidos diamantes que es muy difícil encontrar” (1994: 13). en relación con el pasado americano. con presencia precolombina antiquísima. la inmensidad americana.y la tierra: “El latinoamericano. Al respecto.] es el símbolo más profundo en el cual hacemos pie. Sólo la grandeza. También descubre esa profunda vinculación que existe entre el hombre -y por ende el arte. tanto en sus escritos de índole teórica cuanto en su obra de ficción y poética. una concepción dialéctica que opone lo indígena y lo europeo y el imperativo de bucear en esa protohistoria desconocida o negada para encontrar las raíces del presente. Sin embargo. Cuando Draghi Lucero manifiesta.. pero que escapa al común de la gente”. Este pensamiento se expresa. la consideración de la naturaleza americana como algo que escapa a las medidas occidentales: un mundo “mágico” en su inmensidad. Ambos confían plenamente en la aptitud de la literatura para realizar una indagación de la realidad: postulan la vía estética como modo de conocimiento idóneo -no ya racional. afirma Kusch que “el paisaje [. una proyección universal que el mundo contemporáneo requiere. como si fuera una especie de escritura en la cual cada habitante escribe en grande su pequeña vida” (1966: 42).

impulsa al escritor a tratar de restaurar. como propiciación de la escritura. que son las imágenes simbólicas. mítica. a través de la escritura. Si en el arte “hay que correr veladas cortinas. del mismo modo es capaz de dar expresión literaria a la íntima verdad del paisaje en que este hombre desarrolla su existencia. con su modo de expresión propio. puede leerse en esta afirmación una implícita referencia a ciertos umbrales iniciáticos que podrían a su vez relacionarse con el mito y su función arquetípica respecto de las cotidianas acciones humanas. Y también el mito. a la vez que un camino de elevación espiritual. aparece como ingrediente importante en su reflexión estética. símbolo de larga tradición en tanto refleja la unión del cielo con la tierra. . esa comunión con la naturaleza que la modernidad ha alterado radicalmente. por más áspero o rudo que sea. y la mediación-revelación del arte se presenta como apta para su exploración: en palabras de Kusch. mirarlo y retornar a lo habitual para no perderse en lo deslumbrante. sin poder volver a nuestro cotidiano ser y estar” (1994: 13). Tanto Kusch como Draghi destacan el contenido en cierto modo esotérico que esta aproximación a la realidad americana implica. esta forma de pensar que en cierta forma se relaciona con la mentalidad arcaica. testigo de los albores del mundo. centinela indígena de leyendas. comunión que Draghi reencuentra precisamente en el contacto con ese “Padre Ande”. una axiología. De allí su profunda compenetración con los andino y su insistencia en la dimensión vertical de la montaña. Es que para Draghi el hombre es “un ser en el mundo”. He llegado a la miseria orgánica en un mundo inorgánico de piedra inerte” (1994: 26). para dar cuenta de la bifrontalidad de nuestra cultura y de la categoría de “lo tenebroso”.cañadones cordilleranos y me he sentido encogido. así como el escritor se presenta como “la voz de los que no tienen voz” (en una afirmación del sentido social de su arte). de los secretos e historias de la tierra y de la raza. De allí la necesidad de “hacerse hijo del Ande” para retomar una forma interior que dé satisfacción a los desafíos de un mundo que ha roto la comunión del hombre con la naturaleza. unido por misteriosos lazos al resto de la creación.

Prieto Castillo. ----------. Mendoza. Buenos Aires. Best. ----------. (1994) La memoria y el arte. (1966) Indios. En: Diario Mendoza. América profunda. (1990) Antología poética. Hachette. Buenos Aires. Gabrielli. (1940) Las mil y una noches argentinas. 3 de febrero. Rodolfo. Buenos Aires. 1º Ed. Kusch. -----------. Mendoza. Juan. Andrés (1985). . (1953) Buenos Aires. Ediciones Culturales de Mendoza-Ediunc. porteños y dioses.Bibliografía Draghi Lucero. Universidad de Chile. Santiago de Chile. (1962). “Draghi Lucero. Mendoza. Anales del Primer Congreso de Historia de Cuyo . Mendoza. Ediciones La Sopaipilla. Asociación de Artes y Letras. Tomo VII. (1992) Mendoza. Félix. las enseñanzas de don Juan” (entrevista). ----------. 2 v. Oeste. (1952-1953) El sentimiento de lo humano en América . (1935) Novenario cuyano. Schwartzmann. Edición corregida por el autor. Mendoza. (1938) Cancionero popular cuyano. Daniel. Conversaciones con Juan Draghi Lucero . Stilcograft. ----------. (1977) El pensamiento indígena y popular en América. Kraft. Ediciones Culturales de Mendoza – Facultad de Filosofía y Letras. Librería Hachette.

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