LO ANDINO EN EL PENSAMIENTO Y EN LA OBRA DE JUAN DRAGHI LUCERO Marta Elena Castellino Universidad Nacional de Cuyo Introducción A partir de la exclamación

- dedicatoria: “¡Quién pudiera ser bastante hijo tuyo, Padre Ande, para dar a los hombres la medida cabal de tus sentires! ” que Juan Draghi Lucero (1895-1994) coloca en la página inicial de la primera edición de Las mil y una noches argentinas (1940), se abren –además de la obvia referencia geográfica- tres posibles ejes de consideración del tema de lo andino: en primer lugar, la idea de filiación, de origen, que en la cosmovisión de Draghi, a través de lo andino se conecta con lo aborigen; en segundo lugar, la necesidad de establecer algún tipo de relación con un contexto más amplio, nacional e incluso universal; finalmente, a través de la personificación, la posibilidad de pensar lo inerte en términos vivientes, lo que de suyo alude a una forma de pensamiento diversa del científico, que percibe algo así como una dimensión mágica de las cosas. Éstas y otras apreciaciones son reiteradas por Juan Draghi Lucero en diversos textos, fundamentalmente en el “Prólogo” a su Cancionero popular cuyano (1938)1, monumental recopilación del folklore poético de la región y testimonio del pensamiento de un hombre en quien el quehacer histórico, el folklórico y el propiamente literario constituyen apenas facetas de una vocación de irrenunciable unidad: la búsqueda y expresión de las raíces, de lo genuinamente cuyano y, por ende, argentino, americano. Así, historia, folklore y mito se entretejen en una cosmovisión muy particular y trazan las pautas rectoras de su quehacer estético: una escritura destinada a erigirse en instrumento de conocimiento de la realidad comarcana, concebida ésta como una entidad compleja, que trasciende lo puramente apariencial para integrar elementos imaginativos, mágicos, oníricos... De igual modo, la obra de Draghi -mirada en su conjunto- se configura a partir de datos concretos brindados por el referente: paisaje, hechos históricos, costumbres, folklore... y otros provenientes de la imaginación, de los “entresueños” del autor, de su
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Draghi Lucero, Juan. Cancionero popular cuyano. 1º Ed. Anales del Primer Congreso de Historia de Cuyo . Tomo VII. Mendoza, Best, 1938. Citaré, en general, por la siguiente edición, corregida por el autor: Mendoza, Ediciones Culturales de Mendoza – Facultad de Filosofía y Letras, 1992. Dado que el autor suprimió algunos fragmentos de la edición original, cuando sea necesario se citará también por la primera.

el escritor mendocino destaca más bien la idea de volumen: “suelo de medida descomunal que sólo tiene equivalencia en la geografía asiática [.. es el desierto (no en vano ha sido considerado por Andrés Gabrielli “el poeta de las tierras de la sed”). Por el contrario. lo mítico es una dimensión innegable en el sentir del hombre americano acerca de su realidad. Lo andino como paisaje Si bien podría decirse que el núcleo generador de la obra de Draghi. Y de ello.a través de una suerte de dominio mágico sobre el mundo. De todos modos. que da cuenta de esa conflictiva relación hombre / medio2.. en tanto escenario privilegiado de sus creaciones.intuición privilegiada de los secretos de la tierra: faz mistérica que sólo el arte es capaz de develar en toda su intensa significación. de la protohistoria americana como una “esencia huidiza”. y su diálogo con una naturaleza que necesita todavía “ser conjurada” -como dice Rodolfo Kusch. Configuración de una imagen de la desmesura americana. que la palabra es apta para ejercer.. ni el más saliente. podríamos hablar de una omnipresencia de la mole 2 “La fórmula grecolatina busca el bello término medio [. a poco que asuma en profundidad su condición dual. se condice con un concepto particular del arte -entendido como “conocimiento” y “memoria”-. una repulsión mutua entre las realidades geográficas americanas y la medida usual de Occidente. a partir de imágenes simbólicas que nos permiten entrever su arcano. no es éste el único aspecto. también es cierto que en la región de Cuyo la Cordillera de los Andes asume análogas características de sequedad y vacío. este fenómeno genera un desencuentro”.. A partir de su situación privilegiada de centinela (el topónimo Aconcagua significa precisamente “Centinela de piedra”). . que se hace connatural al paisaje andino en la obra de Draghi Lucero. arte en el que el folklore adquiere relevancia tanto en lo que hace al rescate de esa cultura tradicional cuanto como mediación que conduce al plano mítico. captado en el “alma” del paisaje o rastreado en las tradiciones conservadas por el pueblo. sino intuitivo. pues.] volúmens aplastantes” (1992: 4). Precisamente. que desde los tiempos inaugurales (por ejemplo en las Crónicas del Descubrimiento y Conquista) configura un rasgo esencial de la literatura hispanoamericana. En efecto: su concepto de la historia y sobre todo. occidental con algún (mayor o menor) aporte indígena. la obra de Draghi Lucero constituye un interesantísimo ejemplo. dato que sólo puede ser aprehendido por medio de un acto de conocimiento no racional.] Hay. (1992: 4).

. Justamente. denominación antigua del actual Valle de Calingasta. apertura a una dimensión mítica del texto – lugar de presencias sobrenaturales-. en la visión del escritor se superponen ambos mundos: el de la realidad que contempla y el de la acción fabulosa evocada.] el mozo rodador de tierras encaró esas cordilleras del poniente.andina en la obra de Draghi Lucero. pero quizá la mejor síntesis nos la ofrezca el siguiente pasaje: “[. que nombra antiguas minas de la zona de San Juan. Mercedario y Tupungato. una serie de textos que llevan ese subtítulo y.. el narrador no prodiga las referencias al escenario concreto en que se desarrolla la acción. Silbaron caletas y mogotes la delgada canción del frío solitario” (1953: 329 y 332). Allí tendió sus miradas pero no vido más que serranías enemigas y peñascales ariscos. aun en libros como Las mil y una noches argentinas . con su constelación de cerros majestuosos: Aconcagua. en las que el autor recrea cuentos populares de la tradición universal. Tal atmósfera es la que el propio Draghi recrea en muchas páginas de sus Mil y una noches. la presencia tutelar del “Ande” (el topónimo más repetido). empero..] Imagínese una sierra cuyana con castillos de piedra. hay en su Antología poética. coronando tanta soledad huraña. permanece aún inédito todo un poemario con la misma denominación.. varios de los escasos topónimos que se mencionan se asocian con lo andino: en primer lugar. de una de cuyas ventanas se asoma el rey” (1992: 39).. También es sumamente poética la descripción del frío cordillerano: “Del Aconcagua bajaron los alientos de los penitentes de nieves milenarias. De hecho.] todo romance español genera una ‘zona’ euroamericana [. como él mismo manifiesta a propósito de los romances novelescos en su asimilación americana: “[. “Hualilán”. en 1990. Por faldeos fue ganando alturas hasta que llegó a los mogotes que azota el viento helado. “Catalve”. Dada la índole misma de estos relatos. muchos de ellos de carácter maravilloso. y por supuesto. según el testimonio de su esposa. Eran quemantes lenguas del frío eterno [. es en la poesía de Draghi donde la “andinidad” alcanza una figuración plena. De todos modos.. Yolanda Costábile Argumedo. .. que más que referencia geográfica adquiere valor simbólico....] Del cruce de medianoche llegaron los remolinos de los cañadones del Mercedario. los picachos siempre blancos de las nieves eternas” (1953: 200-201). últimos versos publicados por el autor. “Inapire Mapu”. y más arriba. Esas alusiones se multiplican.

cargada de resonancias históricas. . Monjes son”. escritas también con mayúsculas significativas: “Templo de la Piedra”. los farallones de piedra. Ahí ofician misa el Frío y la Noche. como los Penitentes que. con suma de siglos. Reliquia rediviva de Precolombia. gentil y fiel. volverá a regalarse comiendo en las palmas del Hijo del Sol” (1990: 42). Graciela Silvestri. “cavilosas rocas milenarias”.a través de la reiteración de una serie de imágenes llamativas por su asociación con lo sagrado. Ariel / Universidad de Quilmes.. los ríos y los “puquios serranos”. La idea de lo ominoso se suma a la visión de esa naturaleza “sublime” a través de imágenes como “Páramos del Terror”. los que “resumen para los argentinos. “Catedral de emergida piedra”: “A enfrentar la enemistad de los milenios emergió de honduras abisales. “Desolado páramo de Uspallata / (lloradero de los hombres)”. se advierte la intención de recrear los distintos elementos del paisaje cordillerano: la nieve. La “desmesura” andina se sugiere –además del tono. 1999. Peñascal del Miedo”.. el Camino del Inca. En todo momento se recurre a la personificación: “Templarios del Frío”. pp. farallón del Ande: Catedral Geológica. las Cataratas del Iguazú y los Hielos fueguinos. En: Altamirano. Esbozos de una cosmovisión indoamericana Además de su carácter emblemático en lo paisajístico –“postal” obligada de Mendoza 3.). Se trata. Cf. 111-135. “Postales argentinas”. el viento blanco. la imagen del territorio nacional”: la Pampa.Repasando estos poemas en su conjunto. La Argentina en el siglo XX. Carlos (ed. en tanto 3 Es una de las cuatro imágenes (las del primer número de la revista Sur) que Graciela Silvestri considera como los paisajes representativos de nuestra patria. todavía a fines del siglo XX. las minas “de plata nativa”. dotado de características que trascienden lo meramente geográfico para adquirir una dimensión que es simbólica. y el Guanaco de Oro. amparado por el Dios de la Luz..” (1990: 39). en suma de un paisaje caracterizado por el lo gigantesco de sus volúmenes y animado. Y también los sitios asociados a algún suceso legendario. el Puente “reliquia del Incario” o el “Guanaco de oro de Atahuallpa”.. “Catedral del Frío”. los Andes. testimonios todos del pasado aborigen: “Hijo del Ande.. De pie sumó los tiempo. cuando no mágicas.es indudable que para Draghi Lucero lo andino alcanza un fuerte carácter identitario. “a lo lejos parecen peñascos.. Despertará un día el Padre Ande: vida remozada dará al Incario. Buenos Aires.

puede leerse. sociológica y estética ofrece llamativas coincidencias con algunas de las aseveraciones que Rodolfo Kusch expone en trabajos filosóficos como América profunda (1962). América cordillerana sigue aferrada a su tradición precolombina” (1992: 18). lo indígena configura su campo semántico con referencia a lo andícola.constituye el dato primigenio a partir del cual se eleva toda una construcción humana. como es la del creador mendocino. en tanto “prehistoria” de estas tierras –Precolombia. como pueden ser las páginas preliminares de su Cancionero popular cuyano. Esta división perdura a través de la historia: “La americanización del indio se produce casi exclusivamente en la América de los llanos. Es interesante notar –respecto de esta y otras características. captada a partir del concepto de andinidad. El pensamiento indígena y popular en América (1977). la concepción del filósofo sobre el ser americano. En sus textos teóricos.] vemos levantarse de entre las neblinas de la Historia una realidad de tres Américas tangibles.] se documenta que los nativos del Ande son conservadores. ser que “sufre un desacomodamiento ontológico que . En efecto. acientífica. Por ello. una cosmovisión indoamericana. andícola. ambas.. intuitiva.cuyo rasgo esencial es la inmovilidad: “[. América debe ser pensada con categorías conceptuales distintas de las europeas.. también Kusch afirma esa “bifrontalidad de lo americano”. es la América de los llanos. arroja una suerte de luz comprensiva que permite encuadrar una cosmovisión eminentemente poética. “Anotaciones para una estética americana”. Es la América de las cordilleras. siempre virgen y huidiza. Así. en razón del apego a sus intereses tradicionales y porque el volumen vertical sugiere eternamente su quietismo de Esfinge” (1992: 18).. en esbozo. trabajo de su primera época. escindido en dos vertientes: la línea occidental y la indígena. enemigos de aventuras político-sociales. en una suerte de equilibrio inestable gestan un tercer elemento: el mestizo. en la que –a partir de una suerte de triparticipación del paisaje americano. el pensamiento de Juan Draghi Lucero nos permite espigar interesantes aportes en orden a la configuración de una genuina expresión americana. con realidad prehistórica. Estas tres Américas se rigen por el imperativo del volumen” (1992: 4). y tantos otros. más sistemática y completa. Si..que el pensamiento de Draghi Lucero en materia histórica. se asocian los distintos ámbitos con una connotación particular: “[. como sostiene Rodolfo Kusch. patria del criollo representativo y es la América de las selvas.

.se asocian con el ámbito geográfico: “Quizá sólo por razones estáticas cabe entender que las culturas indígenas de Sudamérica se hayan quedado en la meseta. 1962: 104). Draghi manifiesta análogo sentimiento cuando afirma que la obra de interpretación cabal de lo americano debe ser emprendida por el mestizo “cuyo trágico nacimiento significó la agonía de Precolombia y el alumbramiento de las Américas” (1992: 5)..” (1935: 39).. Este mundo estático se inmoviliza “en el esquema mágico que ha hecho de la realidad” (1962: 104). 1962: 146). cuyo origen se remonta a las ciudades medievales que adquiere madurez hacia el siglo XVI. el mezclado. la cultura quichua era profundamente estática. “Kusch: expresión de una estética americana”. Literatura y hermenéutica. (Kusch. y era el suyo un estatismo que abarcaba todos los aspectos de la vida. que giraba en torno del estar aquí.] por el imperativo de su volumen vertical. p. que engendra un comportamiento espiritual” (Kush.] y siendo. voy llevando un corazón compartido en los desandados pasos. 1986.y a una determinada organización política y social. También Draghi señala este rasgo del ethos americano al afirmar que “la cordillera está siempre omnipresente [. como dinámica cultural. 4 Borda de Rojas Paz. la cual esconde una emoción mesiánica. Por ello. es la experiencia del estar. . Por la otra. En: Graciela Maturo et al.. En él resuella Precolombia con su lenguaje esotérico como sólida victoria de lo estático contra el progreso” (1938: XL). Y esto es así porque tanto para el escritor como para el filósofo estas dos concepciones antedichas -de lo estático indígena y lo dinámico occidental. dando solución coherente a su doble vertiente” 4. Kusch insiste en el hecho de que esa dualidad inicial aún pervive y se traduce en dos actitudes contrapuestas: el ser alguien occidental enfrentado al estar aquí indígena5. Y también por el mismo motivo. sometida a la naturaleza y encuadrada dentro del ámbito de su rejilla mágica. Fernando García Cambeiro. está sumergida en eso que llamamos la ira de dios. Por una parte la del ser. 59..debe resolver. Nerva.. aferrado a una naturaleza -aun hostil. Y las palabras del poeta expresan también ese permanente desasosiego de dos sangres contrarias: “Por las tierras de porfías yo. El Ande del siglo XX tiene la misma faz incambiable del de antes del siglo XVI. afirma Kusch. Por su parte. se entiende lo occidental como dinámico y propio de las llanuras [. como es. 5 “La importancia del descubrimiento [de América] estriba en el hecho de que es el encuentro entre dos experiencias del hombre. como sobrevivencia. la cultura quichua una cultura de meseta. Buenos Aires. vale decir. como acomodación a un ámbito por parte de los pueblos precolombinos”.

ya se exprese por vía del ensayo filosófico. por la otra. una captación del presente en función de un dato considerado clave en la constitución del ser americano cual es el paisaje. sobre el Ande 6 “Creo profundamente que en la prehistoria argentina lo andícola tiene raíz cultural precolombina. tema en el que insiste. Un nuevo humanismo para el mundo En ambos autores es evidente el propósito de distanciar los instrumentos intelectuales empleados. 7 “En materia de filosofía tenemos en América.Draghi Lucero busca en la montaña andina. Así. una forma. que denominamos América. Por un lado está la que aprendemos de la universidad y que consiste en una problemática europea traducida a nivel filosófico y. pueblos organizados como tales”. (Daniel Prieto Castillo. una intuición certera de lo americano exige de ambos un conocimiento del pasado. Y en ese proceso de conformación de un sistema unitario. que en la pampa y el litoral eran completamente bárbaros cuando en nuestra zona había caminos sistematizados. la comunicación plena de una intuición privilegiada: “-Mamita. pero sí de buscar un planteo más próximo a nuestra vida”. un pensar implícito vivido cotidianamente en la calle o en el campo [. que recrean esa dimensión míticosimbólica del Cuzco. a veces imposible de lograr por los medios científicos habituales. configurados en un nuevo humanismo capaz de dar razón de esta original entidad históricageográfica-social. auténtica manifestación del ethos americano. transportada a escala americana por su relación con el Incario. Y quizás no sería aventurado afirmar que la palabra poética es el medio más idóneo para esa faena de captación inmediata y de expresión plena de un mundo cargado de sentidos ocultos. por ahora limitada en su expresión -al decir de Schwartzmann (1952-1953) . A la vez. por una parte. por el otro. Porque el razonamiento filosófico desemboca en una estética y ésta a su vez se prueba en la acabada forma del poema. no sólo en sus trabajos historiográficos sino también en relatos como “Las tres torres de Hualilán” (de Las mil y una noches argentinas ). 1994: 24). coherente. por decir así. y una inevitable proyección al futuro de los elementos obtenidos. la raíz de la auténtica cuyanidad 6.] Claro está que no se trata de negar la filosofía occidental. en su “geografía original” y su “atributo conservador”. ya por vía de la poesía. que logra a través de su lograda arquitectura.. 1977: 15). .a la poesía y la novelística continental. (Kusch..un papel fundante. una forma oficial de tratarla y. de modelos europeos preconcebidos. Kusch reclama para los estudios filosóficos americanos la necesidad de hacerse eco del “ pensar implícito”7. la palabra escrita asume -como se dijo. privada de hacerlo.Del mismo modo -como vimos.

es la solución artística a la que se arriba.. dientes. vemos en primer lugar que el pensamiento de Juan Draghi Lucero contiene llamativas coincidencias con el del filósofo Rodolfo Kusch: la posibilidad de captar la esencia. pero firmemente asentado en la historia y en la geografía. el humanismo americano. tiende a hacerse presente en el mundo del intelectualismo” (1992: 4). más que el planteo ideológico del problema. el ethos americano. Vale decir. que establece así una suerte de .] he aquí que el maduro mundo occidental solicita la definición de las Américas. tanto en el plano de la meditación estética cuanto en el de la expresión poética.. mágicas. calaveras. en armonía de siglos entre la tierra y el hombre. En tal sentido opera la formulación de “dar al mundo una medida cabal” de los “sentires” andinos. ¿Y qué definición original podrá dar este mundo si no ha sondeado sus propias reservas? Un nuevo humanismo.. Es decir... ¡Alegato del Incario que en el Ande se desvela!” (1992: 27). se configura como imperativo y lleva a bucear en todas las dimensiones de esas compleja realidad..vuela tierna mariposa [. ese “aliento humanizado del Ande” que viene a dar respuesta a un mundo necesitado de ella: “[. a partir de una intuición del paisaje. que por sobre la cultura grecolatina abreve en las fuentes de Precolombia. adolezca de ciertas fallas. asunción plena de las raíces en el pensamiento de Draghi Lucero. pero resulta sumamente incitante observar de qué modo la obra literaria se configura de un modo particular en función de ese sustento teórico: como el único instrumento válido para explorar ese mundo con facetas esotéricas. Conclusiones: un pensamiento que desemboca en una estética Retornando a los tres ejes planteados al comienzo y resumiendo lo desarrollado.] Lleva en sus alas pintadas huesos. en particular el andino. Quizás este pensamiento.] Va del Misti al Aconcahua mariposa ¡tan chiquita! [. mundo que es en esencia un paisaje humanizado. este trasfondo ideológico de la obra de Draghi.. lo que importa en este caso.. quizás sus opiniones históricas no se compadezcan del todo con un criterio objetivo de verdad. la recuperación y comunicación de lo esencialmente americano.

pero que escapa al común de la gente”. como si fuera una especie de escritura en la cual cada habitante escribe en grande su pequeña vida” (1966: 42). Justamente. Este pensamiento se expresa. con presencia precolombina antiquísima. encuentra cierta figura literaria. Al respecto. la consideración de la naturaleza americana como algo que escapa a las medidas occidentales: un mundo “mágico” en su inmensidad. el verdadero artista se impone como tarea el rastrear esas escondidas esencias en el paisaje: “he dormido noches en los . establece entre el paisaje y la historia americana dictan una determinada concepción del arte. no rinde fácilmente su misterio a la expresión poética: “Muy difícil es encontrar el arte en sierras inhóspitas. especialmente la gran mole andina. Sin embargo. lo descomunal. en relación con el pasado americano.y la tierra: “El latinoamericano. pone de manifiesto esa íntima relación con la entraña dura y áspera de la realidad que lo circunda. tanto en sus escritos de índole teórica cuanto en su obra de ficción y poética. Ambos confían plenamente en la aptitud de la literatura para realizar una indagación de la realidad: postulan la vía estética como modo de conocimiento idóneo -no ya racional.. por parte de Draghi. una concepción dialéctica que opone lo indígena y lo europeo y el imperativo de bucear en esa protohistoria desconocida o negada para encontrar las raíces del presente. que vive en un mundo relativamente nuevo. sino intuitivoque no procede por conceptos sino por símbolos. Y destaca: “Lo descomunal en nuestras altísimas cimas es sobre todo imponente y tiende a acallar en el hombre toda manifestación”. lo cual funda nuevamente la importancia de la categoría el espacio en una meditación estética americana. Cuando Draghi Lucero manifiesta. y de allí. También descubre esa profunda vinculación que existe entre el hombre -y por ende el arte. que el arte es “como un inmenso pedregal inhóspito en cuyos recovecos hay escondidos diamantes que es muy difícil encontrar” (1994: 13). nos da las dimensiones de un arte que difiere de las medidas occidentales” (1994: 13). una proyección universal que el mundo contemporáneo requiere. poblado por presencias sobrenaturales y pleno de resonancias ancestrales. al igual que Kusch. afirma Kusch que “el paisaje [. Sólo la grandeza.paternidad sobre el hombre de estas tierras.. la profunda relación que Draghi.] es el símbolo más profundo en el cual hacemos pie. en sus conversaciones con Prieto Castillo. la inmensidad americana.

que son las imágenes simbólicas. De allí la necesidad de “hacerse hijo del Ande” para retomar una forma interior que dé satisfacción a los desafíos de un mundo que ha roto la comunión del hombre con la naturaleza. así como el escritor se presenta como “la voz de los que no tienen voz” (en una afirmación del sentido social de su arte). y la mediación-revelación del arte se presenta como apta para su exploración: en palabras de Kusch. esta forma de pensar que en cierta forma se relaciona con la mentalidad arcaica. esa comunión con la naturaleza que la modernidad ha alterado radicalmente. puede leerse en esta afirmación una implícita referencia a ciertos umbrales iniciáticos que podrían a su vez relacionarse con el mito y su función arquetípica respecto de las cotidianas acciones humanas. He llegado a la miseria orgánica en un mundo inorgánico de piedra inerte” (1994: 26). una axiología. centinela indígena de leyendas. aparece como ingrediente importante en su reflexión estética. símbolo de larga tradición en tanto refleja la unión del cielo con la tierra.cañadones cordilleranos y me he sentido encogido. Tanto Kusch como Draghi destacan el contenido en cierto modo esotérico que esta aproximación a la realidad americana implica. Si en el arte “hay que correr veladas cortinas. del mismo modo es capaz de dar expresión literaria a la íntima verdad del paisaje en que este hombre desarrolla su existencia. testigo de los albores del mundo. unido por misteriosos lazos al resto de la creación. De allí su profunda compenetración con los andino y su insistencia en la dimensión vertical de la montaña. con su modo de expresión propio. a través de la escritura. de los secretos e historias de la tierra y de la raza. para dar cuenta de la bifrontalidad de nuestra cultura y de la categoría de “lo tenebroso”. a la vez que un camino de elevación espiritual. Es que para Draghi el hombre es “un ser en el mundo”. Y también el mito. . sin poder volver a nuestro cotidiano ser y estar” (1994: 13). por más áspero o rudo que sea. impulsa al escritor a tratar de restaurar. comunión que Draghi reencuentra precisamente en el contacto con ese “Padre Ande”. mirarlo y retornar a lo habitual para no perderse en lo deslumbrante. mítica. como propiciación de la escritura.

(1962). ----------. Juan. “Draghi Lucero. (1990) Antología poética. (1952-1953) El sentimiento de lo humano en América . Kraft. Mendoza.Bibliografía Draghi Lucero. Mendoza. (1994) La memoria y el arte. Stilcograft. Mendoza. Conversaciones con Juan Draghi Lucero . (1992) Mendoza. Librería Hachette. En: Diario Mendoza. las enseñanzas de don Juan” (entrevista). Tomo VII. -----------. porteños y dioses. (1940) Las mil y una noches argentinas. (1966) Indios. 1º Ed. 3 de febrero. Daniel. ----------. Edición corregida por el autor. (1935) Novenario cuyano. 2 v. Mendoza. Rodolfo. Universidad de Chile. Buenos Aires. Hachette. Asociación de Artes y Letras. Andrés (1985). Buenos Aires. ----------. Santiago de Chile. Buenos Aires. Félix. Schwartzmann. (1938) Cancionero popular cuyano. América profunda. Ediciones Culturales de Mendoza – Facultad de Filosofía y Letras. Oeste. Anales del Primer Congreso de Historia de Cuyo . Kusch. (1953) Buenos Aires. . Gabrielli. Prieto Castillo. Best. (1977) El pensamiento indígena y popular en América. Ediciones Culturales de Mendoza-Ediunc. ----------. Mendoza. Ediciones La Sopaipilla.