LO ANDINO EN EL PENSAMIENTO Y EN LA OBRA DE JUAN DRAGHI LUCERO Marta Elena Castellino Universidad Nacional de Cuyo Introducción A partir de la exclamación

- dedicatoria: “¡Quién pudiera ser bastante hijo tuyo, Padre Ande, para dar a los hombres la medida cabal de tus sentires! ” que Juan Draghi Lucero (1895-1994) coloca en la página inicial de la primera edición de Las mil y una noches argentinas (1940), se abren –además de la obvia referencia geográfica- tres posibles ejes de consideración del tema de lo andino: en primer lugar, la idea de filiación, de origen, que en la cosmovisión de Draghi, a través de lo andino se conecta con lo aborigen; en segundo lugar, la necesidad de establecer algún tipo de relación con un contexto más amplio, nacional e incluso universal; finalmente, a través de la personificación, la posibilidad de pensar lo inerte en términos vivientes, lo que de suyo alude a una forma de pensamiento diversa del científico, que percibe algo así como una dimensión mágica de las cosas. Éstas y otras apreciaciones son reiteradas por Juan Draghi Lucero en diversos textos, fundamentalmente en el “Prólogo” a su Cancionero popular cuyano (1938)1, monumental recopilación del folklore poético de la región y testimonio del pensamiento de un hombre en quien el quehacer histórico, el folklórico y el propiamente literario constituyen apenas facetas de una vocación de irrenunciable unidad: la búsqueda y expresión de las raíces, de lo genuinamente cuyano y, por ende, argentino, americano. Así, historia, folklore y mito se entretejen en una cosmovisión muy particular y trazan las pautas rectoras de su quehacer estético: una escritura destinada a erigirse en instrumento de conocimiento de la realidad comarcana, concebida ésta como una entidad compleja, que trasciende lo puramente apariencial para integrar elementos imaginativos, mágicos, oníricos... De igual modo, la obra de Draghi -mirada en su conjunto- se configura a partir de datos concretos brindados por el referente: paisaje, hechos históricos, costumbres, folklore... y otros provenientes de la imaginación, de los “entresueños” del autor, de su
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Draghi Lucero, Juan. Cancionero popular cuyano. 1º Ed. Anales del Primer Congreso de Historia de Cuyo . Tomo VII. Mendoza, Best, 1938. Citaré, en general, por la siguiente edición, corregida por el autor: Mendoza, Ediciones Culturales de Mendoza – Facultad de Filosofía y Letras, 1992. Dado que el autor suprimió algunos fragmentos de la edición original, cuando sea necesario se citará también por la primera.

.a través de una suerte de dominio mágico sobre el mundo.] volúmens aplastantes” (1992: 4). sino intuitivo.intuición privilegiada de los secretos de la tierra: faz mistérica que sólo el arte es capaz de develar en toda su intensa significación. y su diálogo con una naturaleza que necesita todavía “ser conjurada” -como dice Rodolfo Kusch. no es éste el único aspecto. es el desierto (no en vano ha sido considerado por Andrés Gabrielli “el poeta de las tierras de la sed”).. la obra de Draghi Lucero constituye un interesantísimo ejemplo. arte en el que el folklore adquiere relevancia tanto en lo que hace al rescate de esa cultura tradicional cuanto como mediación que conduce al plano mítico. que la palabra es apta para ejercer. lo mítico es una dimensión innegable en el sentir del hombre americano acerca de su realidad. pues. Lo andino como paisaje Si bien podría decirse que el núcleo generador de la obra de Draghi. Por el contrario. este fenómeno genera un desencuentro”.] Hay. a poco que asuma en profundidad su condición dual. podríamos hablar de una omnipresencia de la mole 2 “La fórmula grecolatina busca el bello término medio [.. dato que sólo puede ser aprehendido por medio de un acto de conocimiento no racional. que da cuenta de esa conflictiva relación hombre / medio2. (1992: 4). el escritor mendocino destaca más bien la idea de volumen: “suelo de medida descomunal que sólo tiene equivalencia en la geografía asiática [. Configuración de una imagen de la desmesura americana. a partir de imágenes simbólicas que nos permiten entrever su arcano. una repulsión mutua entre las realidades geográficas americanas y la medida usual de Occidente. ni el más saliente. . captado en el “alma” del paisaje o rastreado en las tradiciones conservadas por el pueblo. En efecto: su concepto de la historia y sobre todo. también es cierto que en la región de Cuyo la Cordillera de los Andes asume análogas características de sequedad y vacío. que se hace connatural al paisaje andino en la obra de Draghi Lucero. occidental con algún (mayor o menor) aporte indígena. Y de ello. que desde los tiempos inaugurales (por ejemplo en las Crónicas del Descubrimiento y Conquista) configura un rasgo esencial de la literatura hispanoamericana. de la protohistoria americana como una “esencia huidiza”. Precisamente.. A partir de su situación privilegiada de centinela (el topónimo Aconcagua significa precisamente “Centinela de piedra”). se condice con un concepto particular del arte -entendido como “conocimiento” y “memoria”-. en tanto escenario privilegiado de sus creaciones. De todos modos.

el narrador no prodiga las referencias al escenario concreto en que se desarrolla la acción.] el mozo rodador de tierras encaró esas cordilleras del poniente.. coronando tanta soledad huraña.] Del cruce de medianoche llegaron los remolinos de los cañadones del Mercedario. hay en su Antología poética. y por supuesto. según el testimonio de su esposa. que más que referencia geográfica adquiere valor simbólico. aun en libros como Las mil y una noches argentinas . varios de los escasos topónimos que se mencionan se asocian con lo andino: en primer lugar.andina en la obra de Draghi Lucero. Por faldeos fue ganando alturas hasta que llegó a los mogotes que azota el viento helado.] todo romance español genera una ‘zona’ euroamericana [. y más arriba. También es sumamente poética la descripción del frío cordillerano: “Del Aconcagua bajaron los alientos de los penitentes de nieves milenarias. Eran quemantes lenguas del frío eterno [.. de una de cuyas ventanas se asoma el rey” (1992: 39). Yolanda Costábile Argumedo. apertura a una dimensión mítica del texto – lugar de presencias sobrenaturales-. “Catalve”. permanece aún inédito todo un poemario con la misma denominación. Dada la índole misma de estos relatos. la presencia tutelar del “Ande” (el topónimo más repetido). con su constelación de cerros majestuosos: Aconcagua.. pero quizá la mejor síntesis nos la ofrezca el siguiente pasaje: “[. “Hualilán”. en las que el autor recrea cuentos populares de la tradición universal.. De hecho... los picachos siempre blancos de las nieves eternas” (1953: 200-201).. es en la poesía de Draghi donde la “andinidad” alcanza una figuración plena. últimos versos publicados por el autor. denominación antigua del actual Valle de Calingasta. Tal atmósfera es la que el propio Draghi recrea en muchas páginas de sus Mil y una noches. que nombra antiguas minas de la zona de San Juan.. muchos de ellos de carácter maravilloso. “Inapire Mapu”.] Imagínese una sierra cuyana con castillos de piedra. Justamente.. una serie de textos que llevan ese subtítulo y. en 1990. Allí tendió sus miradas pero no vido más que serranías enemigas y peñascales ariscos. Esas alusiones se multiplican.. . empero. Silbaron caletas y mogotes la delgada canción del frío solitario” (1953: 329 y 332). en la visión del escritor se superponen ambos mundos: el de la realidad que contempla y el de la acción fabulosa evocada. De todos modos. como él mismo manifiesta a propósito de los romances novelescos en su asimilación americana: “[. Mercedario y Tupungato.

cuando no mágicas. Ariel / Universidad de Quilmes. el Puente “reliquia del Incario” o el “Guanaco de oro de Atahuallpa”. en tanto 3 Es una de las cuatro imágenes (las del primer número de la revista Sur) que Graciela Silvestri considera como los paisajes representativos de nuestra patria. 1999. “cavilosas rocas milenarias”. amparado por el Dios de la Luz. con suma de siglos. los que “resumen para los argentinos. Esbozos de una cosmovisión indoamericana Además de su carácter emblemático en lo paisajístico –“postal” obligada de Mendoza 3. se advierte la intención de recrear los distintos elementos del paisaje cordillerano: la nieve.. En: Altamirano.Repasando estos poemas en su conjunto. volverá a regalarse comiendo en las palmas del Hijo del Sol” (1990: 42).. “Catedral del Frío”.). en suma de un paisaje caracterizado por el lo gigantesco de sus volúmenes y animado. “a lo lejos parecen peñascos.es indudable que para Draghi Lucero lo andino alcanza un fuerte carácter identitario. los farallones de piedra. “Catedral de emergida piedra”: “A enfrentar la enemistad de los milenios emergió de honduras abisales.” (1990: 39).. Ahí ofician misa el Frío y la Noche. Peñascal del Miedo”. En todo momento se recurre a la personificación: “Templarios del Frío”. Carlos (ed. los Andes. gentil y fiel. Despertará un día el Padre Ande: vida remozada dará al Incario. Y también los sitios asociados a algún suceso legendario.a través de la reiteración de una serie de imágenes llamativas por su asociación con lo sagrado. La idea de lo ominoso se suma a la visión de esa naturaleza “sublime” a través de imágenes como “Páramos del Terror”. el Camino del Inca. escritas también con mayúsculas significativas: “Templo de la Piedra”. testimonios todos del pasado aborigen: “Hijo del Ande. farallón del Ande: Catedral Geológica. Se trata. las minas “de plata nativa”. todavía a fines del siglo XX. . La “desmesura” andina se sugiere –además del tono.. De pie sumó los tiempo. “Desolado páramo de Uspallata / (lloradero de los hombres)”. Reliquia rediviva de Precolombia. como los Penitentes que. la imagen del territorio nacional”: la Pampa. pp. Graciela Silvestri. 111-135... Monjes son”. el viento blanco. Buenos Aires. los ríos y los “puquios serranos”. dotado de características que trascienden lo meramente geográfico para adquirir una dimensión que es simbólica. cargada de resonancias históricas. las Cataratas del Iguazú y los Hielos fueguinos. La Argentina en el siglo XX. Cf. y el Guanaco de Oro. “Postales argentinas”.

y tantos otros. Así. en tanto “prehistoria” de estas tierras –Precolombia. como sostiene Rodolfo Kusch. en una suerte de equilibrio inestable gestan un tercer elemento: el mestizo. Si. sociológica y estética ofrece llamativas coincidencias con algunas de las aseveraciones que Rodolfo Kusch expone en trabajos filosóficos como América profunda (1962).] se documenta que los nativos del Ande son conservadores. es la América de los llanos. andícola.cuyo rasgo esencial es la inmovilidad: “[. “Anotaciones para una estética americana”.. escindido en dos vertientes: la línea occidental y la indígena..que el pensamiento de Draghi Lucero en materia histórica. también Kusch afirma esa “bifrontalidad de lo americano”.. Esta división perdura a través de la historia: “La americanización del indio se produce casi exclusivamente en la América de los llanos. Es interesante notar –respecto de esta y otras características. en la que –a partir de una suerte de triparticipación del paisaje americano. en razón del apego a sus intereses tradicionales y porque el volumen vertical sugiere eternamente su quietismo de Esfinge” (1992: 18). Por ello. ser que “sufre un desacomodamiento ontológico que . con realidad prehistórica. Estas tres Américas se rigen por el imperativo del volumen” (1992: 4). América debe ser pensada con categorías conceptuales distintas de las europeas. El pensamiento indígena y popular en América (1977). acientífica. el pensamiento de Juan Draghi Lucero nos permite espigar interesantes aportes en orden a la configuración de una genuina expresión americana. Es la América de las cordilleras. como pueden ser las páginas preliminares de su Cancionero popular cuyano. lo indígena configura su campo semántico con referencia a lo andícola. arroja una suerte de luz comprensiva que permite encuadrar una cosmovisión eminentemente poética. como es la del creador mendocino. la concepción del filósofo sobre el ser americano. siempre virgen y huidiza. En efecto.constituye el dato primigenio a partir del cual se eleva toda una construcción humana. ambas. intuitiva. puede leerse. enemigos de aventuras político-sociales. una cosmovisión indoamericana.. América cordillerana sigue aferrada a su tradición precolombina” (1992: 18). se asocian los distintos ámbitos con una connotación particular: “[. captada a partir del concepto de andinidad. En sus textos teóricos. patria del criollo representativo y es la América de las selvas. trabajo de su primera época.] vemos levantarse de entre las neblinas de la Historia una realidad de tres Américas tangibles. más sistemática y completa. en esbozo.

” (1935: 39). es la experiencia del estar. Nerva. Este mundo estático se inmoviliza “en el esquema mágico que ha hecho de la realidad” (1962: 104). Y esto es así porque tanto para el escritor como para el filósofo estas dos concepciones antedichas -de lo estático indígena y lo dinámico occidental. que giraba en torno del estar aquí.debe resolver. Y las palabras del poeta expresan también ese permanente desasosiego de dos sangres contrarias: “Por las tierras de porfías yo. la cultura quichua era profundamente estática. el mezclado.] por el imperativo de su volumen vertical. Buenos Aires. dando solución coherente a su doble vertiente” 4. 4 Borda de Rojas Paz. Por una parte la del ser. El Ande del siglo XX tiene la misma faz incambiable del de antes del siglo XVI. como es.y a una determinada organización política y social. y era el suyo un estatismo que abarcaba todos los aspectos de la vida. . la cual esconde una emoción mesiánica. vale decir. Y también por el mismo motivo. Por la otra. Kusch insiste en el hecho de que esa dualidad inicial aún pervive y se traduce en dos actitudes contrapuestas: el ser alguien occidental enfrentado al estar aquí indígena5. Draghi manifiesta análogo sentimiento cuando afirma que la obra de interpretación cabal de lo americano debe ser emprendida por el mestizo “cuyo trágico nacimiento significó la agonía de Precolombia y el alumbramiento de las Américas” (1992: 5). afirma Kusch... Por su parte. Por ello. También Draghi señala este rasgo del ethos americano al afirmar que “la cordillera está siempre omnipresente [. se entiende lo occidental como dinámico y propio de las llanuras [. la cultura quichua una cultura de meseta. como dinámica cultural. “Kusch: expresión de una estética americana”.se asocian con el ámbito geográfico: “Quizá sólo por razones estáticas cabe entender que las culturas indígenas de Sudamérica se hayan quedado en la meseta. como sobrevivencia. (Kusch. 1962: 146). 59.. En él resuella Precolombia con su lenguaje esotérico como sólida victoria de lo estático contra el progreso” (1938: XL). que engendra un comportamiento espiritual” (Kush. 1986. sometida a la naturaleza y encuadrada dentro del ámbito de su rejilla mágica. 1962: 104).. 5 “La importancia del descubrimiento [de América] estriba en el hecho de que es el encuentro entre dos experiencias del hombre. aferrado a una naturaleza -aun hostil.. voy llevando un corazón compartido en los desandados pasos. Literatura y hermenéutica. como acomodación a un ámbito por parte de los pueblos precolombinos”. Fernando García Cambeiro. cuyo origen se remonta a las ciudades medievales que adquiere madurez hacia el siglo XVI.] y siendo.. p. En: Graciela Maturo et al. está sumergida en eso que llamamos la ira de dios.

Y en ese proceso de conformación de un sistema unitario. por el otro. coherente. 1977: 15). que denominamos América. no sólo en sus trabajos historiográficos sino también en relatos como “Las tres torres de Hualilán” (de Las mil y una noches argentinas ). y una inevitable proyección al futuro de los elementos obtenidos. una forma. Por un lado está la que aprendemos de la universidad y que consiste en una problemática europea traducida a nivel filosófico y. privada de hacerlo.] Claro está que no se trata de negar la filosofía occidental.Draghi Lucero busca en la montaña andina. tema en el que insiste. (Daniel Prieto Castillo. por una parte. a veces imposible de lograr por los medios científicos habituales. la raíz de la auténtica cuyanidad 6. que en la pampa y el litoral eran completamente bárbaros cuando en nuestra zona había caminos sistematizados. por la otra. auténtica manifestación del ethos americano. una intuición certera de lo americano exige de ambos un conocimiento del pasado.. Porque el razonamiento filosófico desemboca en una estética y ésta a su vez se prueba en la acabada forma del poema.un papel fundante. la comunicación plena de una intuición privilegiada: “-Mamita. . una forma oficial de tratarla y. de modelos europeos preconcebidos. por ahora limitada en su expresión -al decir de Schwartzmann (1952-1953) . en su “geografía original” y su “atributo conservador”.. que recrean esa dimensión míticosimbólica del Cuzco. transportada a escala americana por su relación con el Incario. (Kusch. ya por vía de la poesía. pero sí de buscar un planteo más próximo a nuestra vida”. 1994: 24). una captación del presente en función de un dato considerado clave en la constitución del ser americano cual es el paisaje. por decir así. configurados en un nuevo humanismo capaz de dar razón de esta original entidad históricageográfica-social. Kusch reclama para los estudios filosóficos americanos la necesidad de hacerse eco del “ pensar implícito”7. que logra a través de su lograda arquitectura.a la poesía y la novelística continental. pueblos organizados como tales”.Del mismo modo -como vimos. un pensar implícito vivido cotidianamente en la calle o en el campo [. Así. 7 “En materia de filosofía tenemos en América. la palabra escrita asume -como se dijo. Y quizás no sería aventurado afirmar que la palabra poética es el medio más idóneo para esa faena de captación inmediata y de expresión plena de un mundo cargado de sentidos ocultos. Un nuevo humanismo para el mundo En ambos autores es evidente el propósito de distanciar los instrumentos intelectuales empleados. sobre el Ande 6 “Creo profundamente que en la prehistoria argentina lo andícola tiene raíz cultural precolombina. ya se exprese por vía del ensayo filosófico. A la vez.

quizás sus opiniones históricas no se compadezcan del todo con un criterio objetivo de verdad. ¿Y qué definición original podrá dar este mundo si no ha sondeado sus propias reservas? Un nuevo humanismo.. el ethos americano.] Lleva en sus alas pintadas huesos. calaveras. ¡Alegato del Incario que en el Ande se desvela!” (1992: 27). lo que importa en este caso. dientes. En tal sentido opera la formulación de “dar al mundo una medida cabal” de los “sentires” andinos. mundo que es en esencia un paisaje humanizado. a partir de una intuición del paisaje. pero resulta sumamente incitante observar de qué modo la obra literaria se configura de un modo particular en función de ese sustento teórico: como el único instrumento válido para explorar ese mundo con facetas esotéricas. asunción plena de las raíces en el pensamiento de Draghi Lucero.. es la solución artística a la que se arriba. Es decir. pero firmemente asentado en la historia y en la geografía. Conclusiones: un pensamiento que desemboca en una estética Retornando a los tres ejes planteados al comienzo y resumiendo lo desarrollado. mágicas. adolezca de ciertas fallas.. este trasfondo ideológico de la obra de Draghi.. se configura como imperativo y lleva a bucear en todas las dimensiones de esas compleja realidad. tanto en el plano de la meditación estética cuanto en el de la expresión poética. más que el planteo ideológico del problema.. tiende a hacerse presente en el mundo del intelectualismo” (1992: 4).] Va del Misti al Aconcahua mariposa ¡tan chiquita! [... ese “aliento humanizado del Ande” que viene a dar respuesta a un mundo necesitado de ella: “[. que establece así una suerte de .. que por sobre la cultura grecolatina abreve en las fuentes de Precolombia. vemos en primer lugar que el pensamiento de Juan Draghi Lucero contiene llamativas coincidencias con el del filósofo Rodolfo Kusch: la posibilidad de captar la esencia. Vale decir. la recuperación y comunicación de lo esencialmente americano.] he aquí que el maduro mundo occidental solicita la definición de las Américas.vuela tierna mariposa [. el humanismo americano. en particular el andino. Quizás este pensamiento. en armonía de siglos entre la tierra y el hombre.

Este pensamiento se expresa. Al respecto.] es el símbolo más profundo en el cual hacemos pie. afirma Kusch que “el paisaje [. pone de manifiesto esa íntima relación con la entraña dura y áspera de la realidad que lo circunda. lo descomunal.y la tierra: “El latinoamericano. que el arte es “como un inmenso pedregal inhóspito en cuyos recovecos hay escondidos diamantes que es muy difícil encontrar” (1994: 13). por parte de Draghi. Ambos confían plenamente en la aptitud de la literatura para realizar una indagación de la realidad: postulan la vía estética como modo de conocimiento idóneo -no ya racional. Cuando Draghi Lucero manifiesta. nos da las dimensiones de un arte que difiere de las medidas occidentales” (1994: 13). la consideración de la naturaleza americana como algo que escapa a las medidas occidentales: un mundo “mágico” en su inmensidad. tanto en sus escritos de índole teórica cuanto en su obra de ficción y poética.. que vive en un mundo relativamente nuevo. una proyección universal que el mundo contemporáneo requiere. especialmente la gran mole andina. encuentra cierta figura literaria. sino intuitivoque no procede por conceptos sino por símbolos. Y destaca: “Lo descomunal en nuestras altísimas cimas es sobre todo imponente y tiende a acallar en el hombre toda manifestación”. en relación con el pasado americano. pero que escapa al común de la gente”. no rinde fácilmente su misterio a la expresión poética: “Muy difícil es encontrar el arte en sierras inhóspitas.paternidad sobre el hombre de estas tierras. una concepción dialéctica que opone lo indígena y lo europeo y el imperativo de bucear en esa protohistoria desconocida o negada para encontrar las raíces del presente. establece entre el paisaje y la historia americana dictan una determinada concepción del arte. Justamente. poblado por presencias sobrenaturales y pleno de resonancias ancestrales. Sólo la grandeza. la profunda relación que Draghi. la inmensidad americana. y de allí. como si fuera una especie de escritura en la cual cada habitante escribe en grande su pequeña vida” (1966: 42). con presencia precolombina antiquísima.. Sin embargo. También descubre esa profunda vinculación que existe entre el hombre -y por ende el arte. el verdadero artista se impone como tarea el rastrear esas escondidas esencias en el paisaje: “he dormido noches en los . en sus conversaciones con Prieto Castillo. lo cual funda nuevamente la importancia de la categoría el espacio en una meditación estética americana. al igual que Kusch.

aparece como ingrediente importante en su reflexión estética. para dar cuenta de la bifrontalidad de nuestra cultura y de la categoría de “lo tenebroso”. centinela indígena de leyendas. sin poder volver a nuestro cotidiano ser y estar” (1994: 13). por más áspero o rudo que sea. Y también el mito. a la vez que un camino de elevación espiritual. de los secretos e historias de la tierra y de la raza. así como el escritor se presenta como “la voz de los que no tienen voz” (en una afirmación del sentido social de su arte). Es que para Draghi el hombre es “un ser en el mundo”. Tanto Kusch como Draghi destacan el contenido en cierto modo esotérico que esta aproximación a la realidad americana implica. mirarlo y retornar a lo habitual para no perderse en lo deslumbrante. . impulsa al escritor a tratar de restaurar. esa comunión con la naturaleza que la modernidad ha alterado radicalmente. esta forma de pensar que en cierta forma se relaciona con la mentalidad arcaica. De allí la necesidad de “hacerse hijo del Ande” para retomar una forma interior que dé satisfacción a los desafíos de un mundo que ha roto la comunión del hombre con la naturaleza. comunión que Draghi reencuentra precisamente en el contacto con ese “Padre Ande”. con su modo de expresión propio. una axiología. Si en el arte “hay que correr veladas cortinas. del mismo modo es capaz de dar expresión literaria a la íntima verdad del paisaje en que este hombre desarrolla su existencia.cañadones cordilleranos y me he sentido encogido. y la mediación-revelación del arte se presenta como apta para su exploración: en palabras de Kusch. He llegado a la miseria orgánica en un mundo inorgánico de piedra inerte” (1994: 26). De allí su profunda compenetración con los andino y su insistencia en la dimensión vertical de la montaña. puede leerse en esta afirmación una implícita referencia a ciertos umbrales iniciáticos que podrían a su vez relacionarse con el mito y su función arquetípica respecto de las cotidianas acciones humanas. unido por misteriosos lazos al resto de la creación. símbolo de larga tradición en tanto refleja la unión del cielo con la tierra. mítica. como propiciación de la escritura. testigo de los albores del mundo. a través de la escritura. que son las imágenes simbólicas.

Mendoza. Best. Tomo VII. Buenos Aires. Librería Hachette. (1992) Mendoza. Mendoza. Félix. ----------. América profunda. Mendoza. porteños y dioses. Asociación de Artes y Letras. Mendoza. (1940) Las mil y una noches argentinas. Anales del Primer Congreso de Historia de Cuyo . Ediciones Culturales de Mendoza-Ediunc. Gabrielli. (1962). Hachette. En: Diario Mendoza. Oeste. ----------. ----------. Andrés (1985). Universidad de Chile. Juan. Ediciones Culturales de Mendoza – Facultad de Filosofía y Letras. “Draghi Lucero. Prieto Castillo. (1966) Indios. las enseñanzas de don Juan” (entrevista). Mendoza. (1938) Cancionero popular cuyano. Buenos Aires. Conversaciones con Juan Draghi Lucero . (1953) Buenos Aires. Stilcograft. (1977) El pensamiento indígena y popular en América. 2 v. -----------. Santiago de Chile. Buenos Aires. Kusch. . Edición corregida por el autor. 3 de febrero. Daniel. Kraft. (1952-1953) El sentimiento de lo humano en América . (1935) Novenario cuyano.Bibliografía Draghi Lucero. 1º Ed. (1994) La memoria y el arte. (1990) Antología poética. Ediciones La Sopaipilla. Schwartzmann. Rodolfo. ----------.

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