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Presentación del documental “Cabo de las Huertas”1

Muestra de Cine y Derechos Humanos


Sede Universitaria, Alicante 2007
Jose Abellán

Antes de nada, me gustaría dar las gracias a la Muestra de Cine y Derechos Humanos por
haber valorado mi trabajo y por ofrecerme estos minutos para hablar. Espero aprovecharlos y
decir algo interesante para vosotros...

Para empezar voy a intentar explicar cómo hice el documental, que fue un camino que empecé
a recorrer un poco asustado por no entender nada y contento por empezar a descubrir cosas
nuevas, por ver un puzzle donde había cosas que encajaban.

El viaje empezó estudiando Arquitectura, donde hice un informe junto con una compañera,
Bego, en el que investigamos sobre los datos que se están manejando en esta zona de
Alicante. Leímos a Abusos Urbanísticos ¡No!, Adena, artículos de la prensa, Greenpeace,
Ecologistas en Acción, etc. Fue un trabajo bastante objetivo: recopilación de datos y su
posterior relación y discusión. Datos sobre puntos negros de irregularización urbana, banderas
negras de vertidos tóxicos al mar, malgasto energético, campos de golf, corrupción, etc. Y sólo
buscando en Internet, tecleando “Cabo de las Huertas” y mirando las 100 primeras entradas
nos encontramos con todos estos datos. El resto de entradas, menos 2 ó 3 páginas con
información biológica de la zona, eran de inmobiliarias.

Pero el documental no podía funcionar de esta manera. En un principio se mostraban todos


estos datos, pero era un informe leído con imágenes de fondo, con todo lo aburrido que eso
es. Aprendí que el audiovisual también tiene una faceta de entretenimiento. Ha de entretener e
informar. Con otra amiga de Bellas Artes, Leti, hicimos la serie fotográfica que aparece en el
video, a la que llamamos “El Cabo de las Huertas o lo que queda de él”. Fue un paso crucial
porque supimos transformar la realidad y hacerla pasar por nosotros; empecé a trabajar
estando a gusto, pero aún no sabía narrar audiovisualmente. Todo lo que grababa eran
panorámicas eternas sin ton ni son. Empecé mis estudios de comunicación audiovisual y
descubrí los documentales: “La espigadora y los espigadores” y “La isla de las flores”. Del
primero, me fijé en su manera de tratar sencillamente datos complejos y humanizar así un
problema; es decir, de hacerlo entendible y por tanto transformable. Y del otro, me fijé en su
manera de apoyarse en una gran introducción de conceptos y sus posteriores relaciones para
explicar un problema y dejar ver su posible solución.

Dije que un audiovisual, si quiere ser visto desde el principio hasta el final, ha de entretener.
Pero si además se tratan temas densos como en “El Cabo de las Huertas”, ha de apoyarse en
algo más. Un compañero dijo una vez que si se quiere realizar algo social, en ese algo se tiene
que contar con la sociedad, hacerla cómplice; y el humor crea ese grado de complicidad y
lograr así llegar juntos hasta el final del documental.

Añadido a todo esto, mientras hablaba con una compañera de arquitectura, María, descubrí a
un sociólogo que se llama Tomas Villasante. Esto me sirvió para posicionarme respecto al
choque entre el territorio y la construcción. Villasante escribe sobre los tetralemas; para él, un
problema no se puede plantear como un dilema, no es una posición entre el NO o el SÍ, es
decir, entre construcción SÍ o construcción NO. Para él, la realidad se puede y se debe
ensanchar para poder transformarla. Habla de invertir, pervertir, subvertir, revertir; de
posiciones contrarias, contradictorias, complementarias, etc. y ahí juega el tetralema: en vez
de las dos posiciones del dilema, existen cuatro. Si hablamos del problema de las
construcciones en espacios con interés natural o social, el dilema estaría en construir SÍ o
construir NO. En este eje, el Ayuntamiento estaría en la construcción a cualquier precio y los
grupos ecologistas en la no construcción. Bueno, el tetralema amplía el juego: yo creo que se
puede construir, pero no como se está construyendo. Sería construir SÍ Y NO; se construye,
pero no así. Hay una facultad de Arquitectura en la ciudad pero no participa en ella por un
enfrentamiento político infantil entre el Ayuntamiento de Alicante y la Universidad de Alicante.
En ella hay alumnos muy preparados para poder intervenir en una zona y lograr revitalizarla.

1 Puede verse aquí


El espacio protegido del Cabo de las Huertas tiene dos realidades: la marina y la terrestre. La
marina tiene bastante más densidad de flora y de fauna; pero la terrestre necesita una ayuda.
Ahora mismo está más cerca de un descampado que de una zona protegida con interés. Y es
por el abandono municipal. El objetivo es claro: dejarla devaluar para que pierda este interés
ecológico y poder construir. Siguiendo con el esquema del tetralema, la cuarta posición sería la
de construir NI SÍ NI NO. No se construye nada pero no se deja abandonado. Es decir, los
vecinos regulando las intervenciones en la zona con sus propios medios. Un ejemplo estaría en
Azor, el hombre que vive por allá que va ordenando piedras y cuidando una parte de la
vegetación; o de la escalera de piscina que clavaron en las rocas para poder entrar y salir del
agua. Creo que es la mejor construcción que existe en todo el Cabo de las Huertas.

Bueno, ahora dejo de hablar como el director, individuo creador, para hablar como ciudadano,
individuo vecino. En el Cabo de las Huertas yo he descubierto todo lo precioso que he conocido
en mi adolescencia. Primera novia, primeras conversaciones filosóficas con amigos, poder
beber o fumar e inspirarse, bañarse totalmente desnudo, sentir peces por debajo o ver
reflejada la luna llena, etc. Todas esas cosas que uno cuando piensa en el pasado las recuerda
las primeras. Eso estaba ahí para todos y yo quiero que siga estando para mis hijos. Por eso,
junto con el resto de playas, tristemente, es la única parte realmente democrática de la
ciudad. Para todos y por todos. Si entendemos democracia como igualdad y libertad, en el
resto de la ciudad esto no es así. Por motivos obvios, creo que es necesario revitalizar esta
zona. Y revitalizar no bajo el prisma económico donde el juicio de valor sea el capital para unos
pocos; si no que al revitalizar se haga bajo un criterio de convivencia entre los ciudadanos,
respeto hacia el lugar y, por qué no, generar dinero y repartirlo justamente.

Hacer un puerto deportivo en el Cabo de las Huertas es hacer un programa altamente elitista:
sólo los muy ricos pueden usarlo y enriquecer así a una minoría. Los demás, podemos trabajar
en él, la mayoría con contratos temporales, claro; o mirar desde fuera. Añadido a esto, están
las consecuencias ecológicas en la parte marina del Cabo. Aparcar y mover cientos de yates a
gasolina ha de traer consecuencias, así como el construir un muro que impida la renovación
natural de la playa; aunque sus bien pagados técnicos aseguren que no es así. Uno no puede
creerse cosas tan ilógicas.

Creo que la construcción del paseo rosa en el Cabo de las Huertas fue el inicio de un proyecto
más grande. Después del paseo viene el puerto deportivo, después lo juntarán con el paseo, y
por qué no, que llegue hasta la playa de San Juan. El paseo es la excusa para empezar a
cementar y aplanar esa zona y poder construir más viviendas y hoteles de lujo. El paseo rosa
fue el inicio y les sirvió para ver si había algún tipo de masa crítica que respondiera. El
detective terratrèmol dijo una vez que están preparando el contexto para otro mayo del 68,
que se puede volver a decir cosas como “Debajo del cemento está la playa”.

Bueno, queramos o no una revolución, ahora mismo los ciudadanos no podemos seguir
considerándonos populares o socialistas o demócratas en general si cosas así pasan. Si la
corrupción inmobiliaria sucede, al menos no debemos darla como natural, como “esas cosas
siempre pasan”. No digo que sea un problema de partidos. Hablando con mi tío llegamos a la
conclusión que ya no hay ideales, hay concejales. Concejales que se dicen populares o
socialistas obreros, ambos con nombres de mayoría del pueblo, pero ambos permiten licencias
constructivas de este tipo. Creo que como se hizo a los yogures BIO que se les prohibió usar
ese término por no ser biológicos; a los partidos políticos debieran obligarles a cambiar el
nombre y llamarse como lo que hacen: el PSOE no es ni socialista ni obrero, en todo caso se
podría llamar Partido Capital Burgués Español; y el PP, de popular no tiene nada, en todo caso
Partido Capital o Partido Oligárquico. Sería una manera bonita de empezar. Las leyes están
hechas sólo por los que mueven ficha; todos jugamos, pero ellos siempre ganan. Ellos son
políticos y empresarios. Toda opción que dejan a los que no estamos a favor, no es escuchada
o es reprimida y castigada.

Aún creo en la fuerza de la gente, en la movilidad ciudadana como presión para no permitir
ciertas cosas. Creo que el Ayuntamiento se comporta como un niño mimado, y no se le puede
consentir todo lo que pide. Para mí, un sistema así no es popular, ni socialista, ni demócrata.
Es un sistema capital. Ahora, decidamos si queremos jugar a la dictadura del capital o parar el
carro. Creo que en espacios como este es donde debe despertarse una conciencia colectiva
para poder cumplir los deberes que tenemos con nosotros mismos y con los que vienen detrás.
Y, bueno, sigamos adelante, que somos muchos y que esto puede ser lo que queramos que
sea. Muchas gracias.

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