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CARA A CARA

CON
DIOS
v.i.k. sarin

Traducción de Herta Pfeifer


Santiago, diciembre 2005

LA MORADA DE LA PAZ SUPREMA


Puttaparthi, la pequeña y casi desconocida aldea localizada en un estrecho valle agrícola en el
sureño estado de Andhra Pradesh en la India, está emergiendo rápidamente en cuanto el mayor centro de
pereginación del mundo. Millones de buscadores de la verdad provenientes de todos los rincones del
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planeta convergen hacia esta pequeña aldea de piedra y paja, anidada en la rojiza palma de enormes
montañas negruzcas, para rendirle homenaje al increíble Sathya Sai Baba.

Cierto es que multitudes se reunen también cada año en el Vaticano, la Meca, Haridwar y otros
lugares sagrados para recargar sus baterías espirituales, mas la experiencia de Puttaparthi es única en el
sentido que, a diferencia de cualquier otro sitio, los miles que se congregan aquí representan una mezcla de
todos los credos del mundo. Cabe notar, sin embargo que las gentes que se reunen en el retiro espiritual
de Sai Baba no renuncian a sus religiones de nacimiento. De hecho, regresan a sus hogares siendo
mejores católicos, cristianos, judíos, musulmanes, sikhs, budistas, jaínos o zoroastrianos.

De acuerdo al número siempre creciente de Sus seguidores, Sai Baba, aparentemente, ha sido
aceptando por millones como un fenómeno cósmico – porque nunca antes en la historia registrada del
género humano, ha sido adorado y venerado un Personaje Divino, durante Su vida terrenal, por un número
tan incalculable de seres como lo es Sai Baba en la actualidad. Su prolífica tribu de devotos, estimada en
unos 80 millones de almas, se encuentra diseminada en 98 países del mundo y se reune periódicamente en
más de 5.000 Centros Sai para reafirmar su fe en Su divinidad y para buscar iluminación en la senda hacia
la autorrealización. Su influencia se ha expandido con asombrosa rapidez en los Estados Unidos de
América, en América Latina, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania, Holanda, Italia, Suiza y otros países
de Europa, por Australia, los gigantes asiáticos de China y Japón, muchas naciones de Africa, del Sudeste
asiático y países árabes, además de las naciones de la Federación Rusa, la ex Unión Soviética, siendo que
Sai Baba no ha salido nunca de la India, salvo en una oportunidad en que visitara un país africano en 1968.

El Presidente de la India, Dr. Shankar Dayal Sharma [el libro fue escrito en 1993 – N. de la T. – mas
podría agregar que los actuales Presidente y Primer Ministro también son devotos de Baba] cuya asociación
con Baba abarca ya 23 inviernos, ha afirmado inequívocamente que Baba es Bhagavan (Dios).
Recordando su primer encuentro con Baba, dice, “Me emocionó profundamente Su presencia y la
espiritualidad que irradia. A través de los años, he buscado de tiempo en tiempo Su Darshan (visión de un
santo) y he sido afortunado como para recibir Sus bendiciones. Bhagavan Sri Sathya Sai Baba representa
una fuerza espiritual ennoblecedora y elevadora. Su guía nos hace mirar dentro de nosotros mismos y nos
lleva a relacionar nuestra existencia con el universo circundante – en la búsqueda de la Verdad.”

Entre otros indios distinguidos que han aceptado a Sai Baba como Dios Encarnado se encuentran el
ex Presidente R. Venkataraman, el Primer Ministro P,V. Narasimha Rao, el Portavoz del Parlamento Shiv
Raj Patel, el Ministro del Interior S.B. Chavan, el Ministro del Interior B. Shankaranand, el líder de la
oposición parlamentaria A.B. Vajpayee y muchas otras figuras políticas. Mas no son solamente los pesos
pesados políticos los que son atraídos hacia Baba, luminarias jurídicas como los antiguos jueces de la Corte
Suprema como Su Señoría P.N. Bhagavati y Su Señoría Y.V. Chandrachud, jueces como M.M. Punchhi,
V.B. Eradi y V.R. Krishna Iyer, han dictaminado que Él es su Maestro Supremo. De las fuerzas armadas
encontramos a héroes de guerra como los ex jefes de la Fuerza Aérea O.P. Mehra y Malhotra, al Tnte. Gral.
M.L. Chibber y al May. Gral. S.P. Mahadevan, quienes han librado numerosas batallas en su fuero interno
para encontrar la Verdad a los Pies de Sai. Entre las celebridades, se encuentran el formidable experto en
asuntos financieros, impositivos y legales, Nani Palkhiwala, el eminente Auditor Indulal H. Shah, el editor
V.K. Narasimhan, la periodista Shakuntala Balu, los escritores R. Ganapati y Sarla Joshi, el legendario
jugador de cricket Sunil Gavaskar, el diplomático Maharaj Krishan Rasgotra, el sitarista Ravi Shankar, el
santurista Shiv Kumar Shama, los vocalistas Bhimsen Joshi, M.S. Subbalaxmi y Anup Jalota, junto a una
multitud de astros de cine indios como Asha Bhonsle y el actor-director Manoj Kumar, todos devotos
seguidores Suyos.

Los destacados devotos de Sai Baba en el extranjero incluyen a los ex presidentes de Sri Lanka J.R.
Jayawardne y al ya fallecido Ranasinghe Premadas, y el ex presidente de Guatemala Carlos Arana.
Además podemos sumar a los magnates empresarios como Antonio Craxi de Italia, James Sinclair e Isaac
Tigrett de los USA, Lucas Ralli del Reino Unido y Nassin Mishaan de Guatemala. Está también quien fuera
consejero de la Fuerza Aérea de USA, de la NASA y de la Academia Nacional de Ciencias con base en
California, Al Drucker, uno de los eminentes cardiólogos de USA el Dr. Michael Goldstein, el May. Gral. en
retiro Bernhard Gruben de Alemania, la Miembro del Consejo Judicial de México Mary M. Wilson, el
connotado ingeniero civil de Nigeria Dare Ogan Kolati, la eminente poetisa y escritora de Yugoslavia Vesna
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Krmpotic, el líder en materia de seguros de Singapur Henry Tan Kok Hui, el presidente del Centro Nacional
de Rehabilitación de Japón Naoichi Tsuyama y el renombrado consultor empresarial de Dinamarca
Thorbjorn Meyer. Otras celebridades cuentan al jazzista estadounidense Maynard Ferguson y al
internacionalmente famoso músico y cantante Michael Jackson.

Junto a esta lista que difícilmente podría incluir a todos Sus devotos, habría que mencionar a
miembros de diversas casas reales, a científicos de primera línea, a políticos, periodistas, industriales y
académicos de todas partes del mundo para dar una idea del cortejo de celebridades que se cuentan entre
Sus seguidores.

PRASANTHI NILAYAM

A juicio de la mayoría de los indios, parece que no hay sino una clara razón para que un extranjero
visite Bangalore, a pesar de ser llamada “la ciudad jardín” de la India : Sai Baba. Mientras Puttaparthi es el
sitio de nacimiento y la sede permanente de Sai Baba, Brindavan (en Whitefield) a unas 12 millas de
Bangalore, es su retiro de verano.

El trayecto de unas 110 millas de Bangalore hasta Puttaparthi, por un precario camino asfaltado, a
través de las quemantes y áridas planicies de Karnataka y los desolados y bellos montes del estado de
Andhra Pradesh, toma cerca de cuatro horas y constituye un experiencia fascinante. Todo el paisaje hace
pensar en lo que debe haber sido Palestina hace dos mil años atrás. Uno se encuentra con bueyes blancos
o búfalos de agua arando pacientemente los arrozales; un muchachito pastoreando a un ciento de cabras
hacia pastizales nuevos; encantadoras bellezas aldeanas caminando con gracia y equilibrando jarros con
agua sobre sus cabezas. En el trayecto uno pasa a través de unos pocos villorrios muy activos y poblados;
algunas aldeas con chozas de techos de paja, con árboles que como ángeles guardianes, las protegen de la
furia del quemante sol; unas pocas lagunas y, por todos lados, el terreno gredoso. Entonces, uno se
separa de la carretera a Hyderabad hacia la derecha, hacia las distantes montañas de granito. El camino se
hace más estrecho y más irregular, subiendo y bajando colinas. A medida que el vehículo se acerca al
Ashram de Sai Baba que se conoce como “Prasanthi Nilayam” o “morada de la paz suprema” (por
coincidencia, lo mismo que significa ‘Jerusalem’), uno pasa junto a un complejo que comprende un hospital
de super-especialidades de ensueño, un aeropuerto, una escuela, un instituto de estudios superiores y una
universidad, que Él ha construido como parte de Su misión de aliviar el sufrimiento del género humano y de
conducirlo desde la oscuridad a la luz, de la ignorancia al conocimiento y de la muerte a la inmortalidad.

Cuando uno entra a la pequeña aldea de Puttaparthi, es saludado por cantos devocionales que
atruenan el aire desde los altavoces colocados en las distintas tiendas que venden cassettes de audio o
video. La arenosa calle está flanqueada por un lado por puestos abiertos en que se expenden vegetales,
frutas y flores, y por el otro, por locales de degustación de te, almacenes de abarrotes y tiendas de
fotografías y artículos concernientes a Sai Baba – anillos, medallones, carteles, calendarios y libros.

Uno pasa, descalzo, sediento y expectante, bajo el arco de Gaaligopuram con sus siete miniaturas
de ápices dorados sobre los que se han inscrito las palabras, “Tu estás en la Luz. La Luz está en ti. Tu
eres la Luz”, e ¡ingresa a Prasanthi Nilayam y a otro mundo! La belleza, magnificencia y serenidad de los
sagrados recintos le distienden a uno los nervios cansados y elevan su espíritu.

El Ashram propiamente tal comprende una serie de edificaciones de concreto dentro de un vasto
recinto amurallado. Una avenida de altos árboles lleva desde el arco de Gaaligopuram hasta el bello y
pintoresco sancta sanctorum de cúpulas blancas y dos plantas, que contiene la gran sala de oración y la
salita de entrevistas en la planta baja y la zona de residencia de Sai Baba en la planta alta [entretanto esta
disposición ha cambiado, ya que la residencia de Baba se ha trasladado a una construcción junto al
Auditorio del Poornachandra – N. de la T.], la cual dá a un balcón abierto en el cual Swami aparece todos los
días de madrugada. Este balcón tiene dos grandes puertas de plata, en las que se muestran en relieve los
símbolos de las más importantes religiones del mundo. Toda esta maravilla arquitectónica está cubierta de
imágenes moldeadas que abarcan desde elefantes hasta lo que pareciera ser armadillos voladores.
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La mayor parte del tiempo hay una tranquilidad casi sepulcral envolviendo todo el lugar. En medio
del silencio, sólo se escucha el sonido de la brisa soplando entre las hojas de los eucaliptus, el suave arrullo
de las palomas que se posan en la alta columna de un loto que lleva en los cinco lados de su base los
emblemas y citas de los mayores credos del mundo. De tarde en tarde rompe el silencio también el
penetrante graznido de algunos cuervos.

Tres lados de este espacio abierto están flanqueados por edificios de tres pisos con balcones
cubiertos a todo su largo, los que proveen un alojamiento simple, casi austero, para unas 10.000 personas.
Una serie de edificios redondos y una cantina que responde al paladar occidental, han sido erigidos hacia el
oeste, junto a otros edificios de tres pisos que aumentan el número de alojamientos disponibles para
visitantes de Occidente.

En el cuarto lado de este cuadrángulo se encuentran dos grandes cantinas – una para los varones y
otra para las mujeres que prefieran la más condimentada y picante comida india – varias oficinas, una
librería y una panadería y pastelería. Justo detrás del área de oficinas se levanta el estupendo Auditorio
Poornachandra – un inmenso recinto ornamentado que puede albergar a más de 30.000 hombres y mujeres
sentados con las piernas cruzadas en el suelo. El exterior con sus domos y balcones pintados en colores
pastel azul y rosado, maravilla a quienes lo miran. El interior mide 220 x 140 pies [unos 68 x 43 metros – N.
de la T.] sin una sola columna que soporte el techo – ejemplo único de este tipo en toda Asia – lo cual hace
que el recinto se vea mucho mayor que su tamaño normal. En los muros opuestos y entre columnas
talladas, se pueden ver figuras sagradas de todos los credos, incluyendo una exquisita escultura de Jesús
en la Cruz. Los costados tienen cortinas metálicas que se pueden enrollar, dejando el espacio abierto para
las multitudes que se agolpan en el exterior, para poder ver a su bienamado Sai Baba durante los días de
festival, como Shivarathri o Navidad, cuando las multitudes llegan a cientos de miles. A la derecha de la
plataforma en la que se sienta Baba, hay hermosos murales de los diez Avatares hindúes desde tiempos
remotos, concluyendo con los mayores – Rama (hace 11.000 años), Krishna (hace 5.000 años) y el Avatar
de Kalki o la Segunda Venida del Cristo, a lomos de un caballo blanco, como se ha profetizado – Sri Sathya
Sai Baba. Al otro lado hay murales igualmente bellos de Buda y Sus discípulos, Krishna con Arjuna, Jesús
conduciendo a Sus ovejas, Zoroastro con Sus discípulos en torno a la Llama eterna y una hermosa pintura
de la estrella junto a la luna creciente (puesto que les está prohibido a los musulmanes el representar a su
Profeta o a su Dios), con las enseñanzas de cada cual inscritas en la parte baja en cinco idiomas.

Algunos de los dichos medulares de Baba están grabados alrededor de toda la sala. Por ejemplo :
“El corazón es el templo de Dios”, “Si derramas una sola lágrima, Yo enjugaré miles de tus ojos”, “Dios es
amor, vive en Dios”, y “El secreto de la felicidad no está en hacer lo que te guste, sino en que te guste lo que
tengas que hacer.”

UN DÍA TÍPICO

El día típico en Prasanthi Nilayam comienza temprano, muy temprano en verdad. Como es de
esperar, todas las actividades giran en torno al templo en el que reside Sai Baba. La campana del templo
tañe a las 04:30 horas para anunciar al nuevo día. Se abren las puertas de entrada a ambos lados de la
sala de oración. Se hace pasar a hombres y a mujeres desde las dos entradas separadas y todos se
sientan quietos en el suelo de mosaicos, impecablemente limpio. Cuando van entrando, se ordenan en filas
y se van sentando acuclillados a ambos lados de un amplio tapiz que corre a lo largo del recinto, destinado a
separar a los géneros. Diez minutos más tarde, tintinea cinco veces una campanilla. Esta es la señal para
que dejen de moverse los devotos que se encuentran en el exterior circulando en torno al templo, para que
no molesten a quienes lleven a cabo el Omkaram (la entonación de la sagrada palabra OM) sentados sobre
la arena, afuera. El increíble silencio, en el que podría oirse hasta el sonido de la caída de un alfiler, es roto
diez minutos más tarde, cuando tintinea la última campanada y la atmósfera se carga con las
sobrecogedoras vibraciones del poderoso mantra “OM” que es invocado al unísono por los devotos. Esto
es seguido por la entonación del melodioso Suprabhatam – las invocaciones de la mañana – para Sai Baba.
Durante toda la sesión se han mantenido cerradas las puertas del templo, como para evitar que salga a
vagabundear la “mente de mono”; la suave música le predispone a uno a un ánimo meditabundo; en el
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Mandir en penumbras, las cuatro lámparas sobre el altar iluminan suavemente las imágenes de Sai, y uno se
siente obligado a contemplar sólo a Dios, al menos por los últimos minutos de silencio.

Luego, se encienden las luces del templo y ambos grupos, hombres y mujeres, se retiran
espiritualmente elevados para el día.

A los pocos minutos de haberse dispersado del templo, los presentes, engrosados por otros que
habían estado esperando afuera, conforman tres filas separadas. Un variado grupo de doctos ancianos,
dirigido por Kamavadhani, un veterano erudito védico del Ashram por más de un cuarto de siglo, comienza a
cantar himnos védicos mientras camina en torno al exquisito ídolo de Krishna instalado junto al muro oriental
del templo. El segundo grupo que sigue al primero a cierta distancia, está conformado por mujeres para el
Nagarsankeerthanam (el entonar cantos devocionales mientras se recorren las calles de la aldea o la
ciudad) partiendo desde el templo de Ganesha en la entrada al Nilayam. Ellas son seguidas por un tercer
grupo conformado por hombres y que entonan cantos devocionales con el acompañamiento de un tambor o
armonio. Recorriendo en una ronda que sigue el curso de las manecillas de un reloj las calles de
Puttaparthi y cantando alabanzas al Señor, ingresan al sagrado templo por el arco principal que queda al
norte, y terminan con su última canción allí en donde empezaran.

Tan pronto como ha terminado el Nagarsankeerthan, un grupo de mujeres voluntarias se hacen


cargo del recinto frente al Mandir para prepararlo para la monumental atracción del día : el Sagrado
Darshan. Trabajando con la precisión de un mecanismo de relojería, algunas recogen piedrecillas, otras
barren y alisan la arena, otras salpican con agua algunos lugares seleccionados y unas pocas decoran
algunos puntos especiales – como el área frente a la estatua de mármol de Ganesha – con variados motivos
tradicionales ejecutados en una sinfonía de polvos de color y de pétalos florales.

Entonces está maduro el momento para que miles, en especial anhelantes y fervorosos aspirantes
espirituales formen hilera tras hilera, hombres a la izquierda y mujeres a la derecha del muro exterior del
templo, anticipando el codiciado y esperado Darshan o visión del Maestro. Sacando los números de una
bolsita, cada fila es acomodada por voluntarios para sentarse en el duro suelo encementado, donde Baba
aparece dos veces al día.

Indiferentes a la incomodidad y al dolor, la asamblea de indios y extranjeros provenientes de todos


los rincones del globo, espera en absoluto silencio Su aparición. Una suave música devocional anuncia la
llegada de Sai Baba. Cuando se deja ver la ‘niña de los ojos’ de todos, miles de manos unidas en súplica
se elevan. Sai Baba se mueve en absoluta armonía con la música, con su bata naranja flotando
graciosamente en torno a Su cuerpo, luciendo esa encantadora y cautivadora sonrisa que Le es muy propia.
El Maestro es más pequeño de lo que sugieren Sus fotografías, unos 5 pies 3 pulgadas, aunque Sus rizados
cabellos que usa como en un estilo ‘afro’, le agregan un par de pulgadas a Su estatura. Viste una simple
bata color azafrán, de corte impecable, que se cierra en el cuello con dos pequeños botoncitos de oro. La
bata tiene mangas y su largo es suficiente como para que la basta toque el suelo y cubra el borde de Su
Dhoti y Sus pies, cuando camina. Su caminar sólo puede ser descrito como poesía en movimiento, siendo
todo gracia, ritmo y fluidez. Deslizándose entre las columnas de devotos, intercambia algunas palabras con
unos, reserva una palmadita en el hombro para otros, en tanto que una mera mirada y Su cautivadora
sonrisa es el regalo concedido a muchos. Cada uno de estos gestos es saludado por los devotos, ya sea
con murmullos de risitas que recorren la audiencia, por amplias sonrisas o lágrimas de felicidad. No se
puede dejar de notar el profundo sentimiento de devoción y de reverencia con el que Le responden. A
menudo, algunos devotos se lanzan a los Pies de Sai Baba, tratando de besarlos. Los responsables del
orden se adelantan y, gentilmente, les hacen volver a sus lugares. Sai Baba, simplemente sonríe y hace un
gesto de bendición. Unos pocos devotos Le pasan cartas, en las que expresan sus problemas o solicitan
una entrevista o audiencia privada, las que le son entregadas a su asistente. Se detiene frente a una
señora en una silla de ruedas, la bendice, y luego sigue hacia un italiano y un francés sentados en las sillas
reservadas para los inválidos. Sai Baba hace girar Su mano derecha, con la palma hacia abajo, y,
asombrosamente, cae desde ella una cantidad de esponjosa ceniza gris – el vibhuti – que se considera tiene
inmensos poderes curativos, aparece entre Sus dedos y Él la deja caer en las palmas levantadas de ambos
señores, los que la ingieren con una expresión de dicha estampada en sus rostros. A menudo elige a un
individuo o a un grupo de personas para la muy codiciada entrevista, y les indica dirigirse hacia la salita.
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Habiendo completado Su ronda, Sai Baba desaparece en el templo y la música va bajando de volumen y
calla, significando el final del Darshan.

Dentro de la pequeña sala de entrevistas, Baba deja estupefacta a Su audiencia con su


extraordinario conocimiento acerca de los detalles íntimos del pasado, presente y futuro de cada cual.
Como un padre estricto, les reprende por sus flaquezas y les dirige para recorrer la dorada senda de la
verdad, la rectitud, el amor, la paz y la no violencia, para llegar a realizar la divinidad que le es inherente a
cada uno de nosotros. Como una madre consentidora, derrama amor y afecto sobre todos y les bendice
mediante la creación desde la nada, de regalos como anillos, medallones, rosarios y relojes pulsera. Para
los enfermos, crea vibhuti, píldoras y lociones.

Una vez que terminan las entrevistas, el programa siguiente en el templo es el de los Bhajans de la
mañana o sea el canto a coro de himnos devocionales. Ellos duran una media hora – 09:00 a 09:30 en el
verano y 11:00 a 11:30 en el invierno –. Una atracción complementaria en estas sesiones, es la presencia
de Sai Baba y Sus devotos pueden observarle por más tiempo que en las filas del Darshan.

Sai Baba aparece nuevamente para el Darshan fuera del templo en la tarde y el día se redondea con
otra sesión de Bhajans entre las 18:00 y las 18:30 horas.

La vida parece llegar a una detención a las 21:00 horas, cuando la luz ámbar sobre la cúpula central
del templo es apagada, como una señal para que los ashramitas se retiren por el día.

LA AGENDA PERSONAL DE BABA


La agenda personal de Sai Baba es más bien agitada. Terminando con su tempranero baño y
afeitada, recibe a varios funcionarios del Ashram para ocuparse de los asuntos más importantes de
organización. Hacia las siete de la mañana, aparece en la parte frontal del templo para circular entre los
anhelantes devotos por aproximadamente quince minutos. Siguen las codiciadas ‘entrevistas’. Luego se
dirige a la Sala de Oraciones y se sienta por algún tiempo en el sillón ceremonial, durante la sesión de
Bhajans. Ocasionalmente, se toma el tiempo para visitar la escuela, el instituto superior, el hospital de
superespecialidades o el Gokulam, para interiorizarse del bienestar de Su ganado, o va a visitar a Su
elefanta, Sai Gita.

En lo concerniente a Su dieta, se sabe que no acostumbra beber café, té u otras bebidas calientes.
Ocasionalmente, puede que tome un vaso de agua de coco o algún jugo de frutas fresco. Baba es un
vegetariano estricto, ni siquiera un lacto-vegetariano – no ingiere leche ni yoghourt, mantequilla o queso,
aunque hace algunas salvedades, cuando devotos Suyos Le invitan a sus hogares fuera de Puttaparthi.

En la planta baja del templo hay una cocina exclusiva [esto está escrito antes de los cambios que se
hicieran hacia fines del siglo, cuando la residencia de Swami se mudara – por razones de seguridad – junto
al Poornachandra – N. de la T.] en la planta baja del Templo. Junto a la cual se encuentra Su comedor. Los
ashramitas cercanos a Él, Le envían de contínuo frutas seleccionadas y preparados especiales. Para Sai,
sin embargo, el ‘Sangutti’ es el plato corriente desde Sus días de infancia y pobreza, y lo saborea hasta hoy,
a veces acompañado por un plato de vegetales de hoja. Este guiso tiene una consistencia similar a la del
‘porridge’ [el preparado de avena cocida en agua o leche que se suele servir de desayuno en Escocia – N.
de la T.] que se hace con la harina de un cereal de la zona, el Ragi (su nombre científico es Eleusino
Coracane). Tiene un sabor insípido, es pobre en proteínas y su digestibilidad es comparable a la del arroz,
aunque tiene un valor biológico superior. Puede que Baba pruebe someramente las variadas exquisiteces
que le hayan enviado Sus devotos, pero es un hecho reconocido que come mezquinamente en comparación
a seres humanos normales. Él Mismo calculó que Su ingesta total de alimentos durante el día es del orden
de las 300 calorías – lo que no es sino una fracción del requerimiento fisiológico normal correspondiente a
Su edad y contextura. Consta que una vez, en 1966, Baba no ingirió alimento alguno durante treinta y seis
días consecutivos, salvo un solitario vaso de leche cortada. No obstante, durante todo ese período
continuó con su agitada rutina normal, sin mostrar signo alguno de debilidad o fatiga, lo que habría sido
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obvio. Pese a Sus inconsistentes hábitos alimentarios, Sai Baba goza de una excelente salud y mantiene
un peso corporal y una presión arterial constantes.

Entre la hora de la merienda y la del Darshan de la tarde, Sai Baba atiende a todo el trabajo urgente
de organización. Trabaja solo, sin teléfono, sin archivos, sin libros de referencia; no requiere de secretario,
ni taquígrafo, ni máquina de escribir. Ni siquiera un muchacho para abrir los miles de cartas que recibe a
diario desde diferentes partes del mundo – es simplemente increíble el como sabe acerca del contenido de
cada una de las miles de comunicaciones y cartas, sin tener que abrir ni siquiera una fracción de los atados,
para ni hablar de leer alguna. Su devoto, el Prof. Bashiruddin se preguntó una vez como Sai Baba podía
responder a la mayor parte de la correspondencia tan rápidamente y sin esfuerzo. Sai Baba le confió que
podía desentrañar el contenido de cartas o telegramas importantes desde el momento mismo en que el texto
se originaba en pensamientos sinceros que luego Le eran comunicados. “En el instante mismo en que un
pensamiento toma forma en la mente de un devoto, llega hasta Mí; y la guía necesaria le es transmitida”,
dijo.

Sai Baba escribe Él Mismo a mano todas Sus cartas – ya sea en inglés o en telegú. Con algunos
devotos, ya sea indios o extranjeros, mantiene una correspondencia escrita regular que ellos atesoran como
recuerdos valiosos.

Hacia las 15:30 horas se reune con algunos de sus asociados más cercanos en torno a la mesa del
comedor, para algunos bocadillos. Él Mismo puede que tome algunas frutas estacionales, en especial
sandías, las que son sus favoritas. Hacia las 16:00 horas todo está dispuesto para la secuencia – visita a
las filas de Darshan y hora de entrevistas seguida por la sesión de Bhajans que termina a las 18:30. La
hora siguiente la pasa frente a la mesa de la cena, en donde puede que pruebe unos pocos preparados del
sur de la India – Dosai o Pesarattu. Después de cenar, aparentemente se corta el vínculo de Sai Baba con
el mundo exterior. La luz de faro del centro de la cúpula central del templo se apaga hacia las 21:00 horas,
como indicación que Sai Baba se ha retirado a Su dormitorio. También es una señal para que los
‘ashramitas’ sigan el ejemplo y para que reine absoluto silencio de allí en adelante.

Sai Baba siempre ha tenido el sueño liviano y todos se preguntan cuan poco duerme de noche. Él
aboga por seis horas de sueño para otros. No obstante, es dudoso que Él mismo duerma tanto, aunque
siempre aparece fresco como una flor para Sus Darshans mañaneros. Su programa diario comprende una
intensa actividad y ha seguido este régimen con absoluta calma y sin interrupciones por décadas.
Observa:

“Me ven siempre activo. La razón para ello es que tengo que estar haciendo todo el tiempo algo
por el bien de ustedes, como un ejemplo, como una inspiración, como un tipo de entrenamiento. Aquellos
que lideran, deben aprender también a seguir; aquellos que mandan, deben llevar a cabo ellos mismos lo
que quieren que otros hagan. Estoy dedicado a la actividad como para que ustedes puedan aprender a
transmutar cada minuto en una dorada oportunidad para elevarse a la divinidad.”

UNA PAZ CONTAGIOSA


No es de extrañar, entonces, que la atmósfera en Prasanthi Nilayam sea tan contagiosa y
embriagadora. La trivialidad de la monótona vida que uno lleva en su hogar, parece un recuerdo distante,
sumergido, por el momento, en el subconsciente. Han desaparecido el impulso por comer en demasía,
trabajar en exceso o dejarse llevar por un chismorreo sin sentido. Libres por el momento de los apegos a la
familia y la profesión, del deseo por lujos o adquisiciones materiales, uno despierta a un sentimiento que de
algún modo resulta familiar, aunque no se haya experimentado antes en esta vida. La vida interior de uno
se vuelve tan apacible y serena que parece más atractiva que el mundo exterior. Uno se siente contento
con sólo mantenerse quieto, sin necesidad por luchar. Sai Baba nos entrega un breve atisbo hacia una
profunda verdad interior : una exquisita paz ciertamente existe dentro de uno.

Al término de la peregrinación a Prasanthi Nilayam, por prolongada que sea, Sai Baba continúa
siendo un enigma. Mas una breve mirada a Sus actividades demuestra ampliamente que Su vida entera
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está dedicada a sanar y a enseñar, a darle a los pobres y los dolientes, a escuchar el clamor de sus pesares.
Él entrega todo Su amor – Su vida misma – y todo con una simple e inocente sonrisa. La Suya es una vida
de sacrificio para amar y por el amor, comparable a la vida y al sacrificio del Cristo. Nos exhorta :
La vida es una canción – cántenla.
La vida es un deporte – juéguenlo.
La vida es un desafío – enfréntenlo.
La vida es un sueño – realícenlo.
La vida es amor – disfrútenlo.
AMEN A TODOS. SIRVAN A TODOS.
SIRVAN SIEMPRE. NUNCA HIERAN.

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LA DIVINIDAD VIVIENTE
Hace sesenta y ocho años [V.I.K. Sarin escribe en 1993 – N. de la T.] aparece a orillas del
Chittravathi, santificado por Su presencia, una Forma exquisitamente encantadora y empáticamente Divina,
que entra a un mundo en donde la inhumanidad del hombre para con el hombre ha causado el duelo de
millones. Esta encarnación del amor se levantó proclamando la supremacía de Dios y llamando a la
humanidad hasta la Dicha de Sus Pies. La túnica ocre que vestía la Forma, no era para indicar el ocre de la
renunciación sino que manifestaba vivamente un vívido dominio sobre el Universo entero. Observando el
panorama de Su propia creación, la divina Forma habló : “Cuando no había nadie para conoceme, creé este
mundo, con una mano, para Mi propio placer.”

Viendo las fangosas profundidades a las que había caído el hombre, lo más perfecto de Su creación,
y llevada por Su Divina misericordia, la Forma declaró : “Mi misión durante esta estadía terrena será la de
conducir al hombre por la senda del Dharma (rectitud) de regreso hasta Mis Pies… No he venido a
promover un nuevo culto o una nueva creencia. He venido a rehabilitar la forma de vida védica, a
restablecer la supremacía del espíritu sobre la materia, y a guiar al hombre de vuelta hacia la vida del
espíritu.”

La Forma que hacía esta importante declaración, era la de Sathya Narayana Raju de trece años, el
cual había hecho el histórico anuncio de “Yo soy Sai Baba”, el 23 de mayo de 1940.

El mismo año, durante una visita a un templo en Hampi en el sur de la India, Sai Baba dejó atónitos
a los devotos que eran Sus invitados, cuando les otorgó una visión de Su Divinidad. Para el asombro e
incredulidad de los reunidos en el templo, vieron todos a Sai Baba, en carne y hueso, en el lugar del sagrado
ídolo del Señor Viropaksha instalado en él.

EL INCREÍBLE SAI

Por prácticamente ocho décadas hasta ahora, el increíble Sai Baba ha estado demostrando
inequívocamente Sus poderes sobrenaturales, entregando visiones de Su Divinidad y reiterando sin
ambigüedad alguna que Él es Dios Encarnado venido a restablecer la rectitud y justicia en el mundo. “He
venido para reparar la antigua carretera que lleva al hombre hasta Dios. He venido en respuesta a las
plegarias de sabios, santos y buscadores para restaurar el camino”, repite una y otra vez.

Incluso cuando está en compañía de santos altamente evolucionados como Swami Shivananda,
fundador y presidente de fama mundial de la Sociedad de la Vida Divina de Rishikesh, Swami
Purushottamananda, Swami Amrithanantha, Swami Karunayananda y el venerable Ashin Jinnarakhita,
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Monje Principal del reputado monasterio “Sung Aguna” de Indonesia, de altos funcionarios del gobierno y el
poder judicial, de científicos de reputación internacional y de autoridades en literatura védica, Sai Baba se
refiere a su Divinidad con una serenidad informal y una confiaza suprema.

Se sabe que Sai Baba nunca ha venerado a deidad alguna ni nadie Le ha visto nunca inclinarse con
reverencia o unir sus manos con unción frente a imágenes divinas como la de Brahma (el Creador), Vishnu
(el Preservador) o Shiva (el Destructor). No reconoce a nadie superior a Sí Mismo ni siquiera por mera
formalidad.

En tanto que Rama y Krishna tuvieron a su maestros para venerarlos, Sai Baba no ha tenido a
ninguno. Sin vacilaciones ha enfatizado siempre Su Divinidad, incluso en situaciones que podrían haber
resultado ridículas. Haciendo recordar al prototipo de Shirdi, a continuación va lo que respondiera a una
comisión judicial que venía a registrar Su evidencia en 1958 :

Los funcionarios Le preguntaron, “¿Su nombre?”


Baba respondió, “Cualquier nombre”.
“¿Fecha de nacimiento?”
“Nunca nacido”.
“¿Edad?”
“Nadie la puede determinar – Sin principio”.
“¿Nombre de los padres?”
“No hay padres – Automanifestado”.
“¿Residencia?”
“En todas partes”.

En otra ocasión, dijo, “Mi edad es la Eternidad; Mi residencia En todas Partes; Mi nombre, Legión; Mi
naturaleza, Ananda (Bienaventuranza)”.

Ha habido muchos santos que han declarado que son uno con el Ser Supremo, mas ello es en el
estado de Existencia inactiva a-cósmica. Pero sólo dos se han proclamado sin ambigüedades como Poder
Supremo de la Trinidad de Brahma, Vishnu y Shiva, llamado Dios, en plena acción, motivando, dirigiendo y
controlando cada acción en el Cosmos – Krishna anteriormente y ahora, Sai Baba.

Cuando observó que la imagen de la consorte de Krishna, Rukmini, en el templo de Pandharpur no


llevaba el sagrado cordón del matrimonio, el mangala sutra atado por el marido, automáticamente
materializó uno de la nada con un giro de Su mano y Él mismo lo ató en torno al cuello de Rukmini,
estableciendo así Su identidad con Krishna.

No obstante, los que han aceptado sin vacilaciones la Divinidad de Krishna, objetan
vehementemente el que Sai Baba se declare Avatar. Una de estas personas es un general de tres
estrellas en servicio en el Ejército Indio, el cual, en una conversación con este autor, planteó la muy repetida
cuestión : “¿Qué le hace creer que Sai Baba sea Dios?”

Francamente, no estaba preparado para esta pregunta difícil, no obstante, para mi propia sorpresa,
mi respuesta fue espontánea y considero que vale la pena recordar la conversación para beneficio de los
lectores. Por razones obvias, empero, me reservo el nombre del general.

Gen. : Se ha dicho que Sai Baba ha afirmado que él es Dios. ¿Usted le acepta como Dios?
Aut. : ¡Sí! No tengo dudas acerca de Su Divinidad.
Gen. : ¿Qué le hace creer que él es Dios?
Aut. : Antes de responder su pregunta, me gustaría saber si usted cree o no en la existencia de Dios.
Gen. : Sí, creo que hay un Ser Supremo que es el creador y sustentador del Universo.
Aut. : Gracias, me ha facilitado la tarea. Ahora, le pregunto, ¿Cuál es su Deidad elegida?
Gen. : Mi Dios personal es el Señor Krishna.
Aut. : ¿Por qué cree en la Divinidad del Señor Krishna? ¿Le ha visto? ¿Ha experimentado algunos de
Sus muy publicitados poderes extraordinarios?
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Gen. : Ehh… El Mahabharata y el Bhagavad-Gita están llenos de relatos de Sus actos milagrosos y Le
han proclamado inequívocamente como Avatar.
Aut. : Obviamente, usted no ha experimentado personalmente la Divinidad de Krishna. Usted cree que es
Dios simplemente porque las escrituras así lo dicen. Mas no está dispuesto a creer que Sai Baba es uno
con Krishna y es Dios Mismo, venido en carne y hueso a redimir a la humanidad.
Gen. : ¿Ha experimentado usted personalmente la Divinidad de Sai Baba?
Aut. : Si, ciertamente. He experimentado personalmente que Sai Baba es omnipresente, omnisciente y
omnipotente. Él es la encarnación del Amor y la Compasión Divinos. Él es Dios Todopoderoso. No hay ni
una ‘iota’ de duda en mí al respecto.

El general había evidentemente agotado sus municiones, porque cambió abruptamente de tema
para hablar del estado de la nación y de otros asuntos mundanos. Pero tuve la clara sensación que se
sentía profundamente confundido y que no podía aceptar de buenas a primeras la realidad de la Divinidad
de Sai Baba. Su predicamento era comprensible. También yo, al igual que muchos otros devotos Sai,
tuve en un comienzo fuertes reservas ante a Su declaración de Divinidad, aun manteniendo una mente
receptiva frente a tema. Fue después de casi más de veintidós años de involucrarme en el movimiento, de
varias visitas a Brindavan y a Prasanthi Nilayam, del estudio de numerosos libros escritos sobre Él tanto por
autores indios como extranjeros, de la interacción con cientos de Sus devotos tanto en la India como en
otros lugares y de tener una evidencia directa e incontrovertible de Sus poderes sobrenaturales, que terminé
por aceptarle como Dios. Pero tengo plena conciencia que hay una vasta mayoría de la humanidad que es
escéptica, cuando no directamente hostil frente a la idea de que Sai Baba sea el Ser Supremo.

La Mente, Espíritu, Alma, Principio, Vida, Verdad, Amor, Paz incorpóreos, divinos, supremos,
infinitos – que son Dios – desafían toda definición. La idea de Dios encarnando es, al parecer, igualmente
inaceptable, si no decididamente repugnante, para el intelecto de muchos científicos conductistas.

Agreguen a esto la resistencia que muchos muestran ante la espiritualidad en general y, en particular
ante gurues y Babas en particular – en una época en que hemos sido embaucados por un gran número de
figuras espirituales carismáticas tanto de Oriente como de Occidente, aseverando tener gran número de
seguidores y de poseer poderes extraordinarios, y que pronto demuestran tener los pies de barro, o algo
peor – y resulta fácil comprender el por qué los sofisticados intelectuales se muestran escépticos ante una
aseveración más de este tipo.

¿EXISTE UN DIOS?
¿Hay un Dios? ¿Quién es Dios? ¿Dónde está Dios? ¿Cuáles son los atributos de Dios?
¿Cómo realizar a Dios? El hombre ha buscado respuesta a estas preguntas desde la eternidad.
Innumerables aspirantes espirituales han pasado vidas enteras en meditación para encontrar respuestas a
estas cuestiones primordiales. Aun cuando muchos fracasaran, algunos han llegado a realizar la Verdad.
Jesús, Mahoma, Buda, Mahavir, Zoroastro, Guru Nanak Dev – los Mensajeros de Dios – han expuesto la
Verdad para la redención del género humano. Entre los últimos en esta serie de almas realizadas están
Ramana Maharshi, Aurobindo Gosh, Paramahamsa Yogananda, Swami Vivekananda y Swami Shivananda.
Tuve el privilegio de pasar unos pocos días con Swami Shivananda en su retiro espiritual en Rishikesh, unos
pocos meses antes de que desechara su cuerpo mortal, y de escuchar sus vívidas exposiciones sobre Dios
y los Avatares. Sus discursos y las explicaciones que ofrecía amablemente durante entrevistas personales,
han dejado una huella indeleble en mi mente y se reflejan en lo que escribo sobre el tema.

Dios está más allá de la comprensión humana, mas es una realidad viviente – no es una abstracción
metafórica. La existencia de Dios no puede ser probada a través de la experimentación científica. El
Absoluto desconcierta hasta la mente del más grande erudito. Elude ser captada hasta por el más
poderoso intelecto. Es experimentado como conciencia pura, allí donde muere el intelecto, perece la
erudición y el todo el ser mismo se pierde por completo en Aquello. Todo se pierde y todo se encuentra.

La idea de buscar pruebas de laboratorio sobre el Ser Supremo es ridícula. ¿Cómo podría ser
limitado a un tubo de ensayo, una pipeta o a reactores químicos el Dios ilimitable, todo pervasivo? Él es el
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substrato de cada átomo, electrón o molécula. Sin Él no se movería átomo ni electrón alguno. Él es el
regente interno.

Dios se auto-comprueba. No necesita ser probado, porque Él es la base del acto o proceso de
probar.

La prueba para Dios radica en la necesidad de Dios del hombre. Desde las épocas prehistóricas,
cuando el primitivo homo sapiens invocaba a los espíritus para desviar las calamidades naturales y
aprendiera más tarde a adorar a su propio panteón de dioses y semidioses, el hombre se ha dado cuenta
intuitivamente del hecho fundamental que existe un poder que dicta todos los eventos y fenómenos en este
mundo y que regula el curso del destino cósmico. La creencia de que hay una Entidad constante,
invariable, en el centro de esta existencia transitoria y siempre cambiante, está asentada profundamente
dentro del corazón de cada humano, tal vez de cada ser. En otras palabras, la misma fe del hombre es
evidencia suficiente para la existencia del Todo Poderoso.

En verdad resulta cómico que las gentes sigan diciendo que Dios no existe. “¡Primero se refieren a
Dios y entonces dicen que Dios no existe! Si es así, ¿quién es este Dios? ¿Cómo es que el nombre Dios
se le haya dado a alguien no existente? Porque, no es que se denominan usualmente sólo las cosas que
existen?”, pregunta Sai Baba.

La Divinidad o Dios se describe en las escrituras como anoraneeyan y mahatomaheeyan, es decir


como lo más diminuto de lo pequeño como asímismo lo más grande de lo infinitamente grande. Como Dios
no puede ser visto en niguna de estas formas, no podemos lograr una evidencia directa de la Divinidad. No
obstante, se puede sacar una inferencia indirecta como lo hiciera Cicerón, cuando dijo, “La belleza y el orden
celestial del Universo me impulsan a admitir que existe algún Ser excelente y eterno, que merece el respeto
y el homenaje del hombre.”

¿QUIÉN ES DIOS?
Dios es la totalidad de todo lo que existe, tanto animado como inanimado, consciente como
inconsciente. Es libre de toda mengua o limitación. Es omnipresente, omnisciente y omnipotente. No
tiene principio, medio ni fin. Es el morador interno en todos los seres. Controla desde adentro. Dios lo es
todo en todo. Dios es la única realidad en este universo. La existencia de las cosas se debe a la luz de
Dios. Dios es siempre viviente. Todo depende de Él – Él no depende de nada. Él es la Verdad. Dios es
el fin o la meta de todos los ejercicios espirituales. Él es el centro hacia donde convergen todas las cosas.
Él es el más elevado propósito o el más alto bien del mundo.

El hombre siente los acicates del hambre. Existe alimento para calmar su hambre. Siente la
urgencia de la sed. Hay agua para calmar su sed. Existe el deseo de ser siempre feliz. Deberá haber
algo para satisfacer esta necesidad. Este algo es Dios, una encarnación de la felicidad. Dios, Inmortalidad,
Libertad, Perfección, Paz, Dicha, Amor, son términos sinónimos.

¿DÓNDE ESTÁ DIOS?


No hay lugar alguno en que Él no esté. Así como un hilo engarza todas las flores en una guirnalda,
así también, un Sí Mismo traspasa a todos los seres vivientes. Él está oculto en todos los seres y todas las
formas, como el aceite en la semilla, la mantequilla en la leche, la mente en el cerebro, el feto en la matriz, el
sol detrás de las nubes, el fuego en la madera, la fragancia en las flores, el oro en el cuarzo, los microbios
en la sangre y la vida en el cuerpo.

Él no se encuentra lejos, sino que es más próximo a nosotros de lo que lo somos nosotros mismos.
Es erróneo pensar que sólo se Le puede encontrar en Kailash, Rameshwaram, la Meca, Jerusalem, el
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Vaticano, la bóveda celeste o el cielo. El cuerpo es Su templo móvil. Su sancta sanctorum es la cámara de
nuestro propio corazón. Sai Baba dice :

“Cierren los ojos. Retiren sus sentidos de los objetos. Búsquenlo en sus corazones con una
mente concentrada, devoción y amor puro. De seguro Le encontrarán. Les está esperando allí con los
brazos abiertos para estrecharles. Si no Le pudieran encontrar allí, no podrán encontrale en ninguna otra
parte.”

¿CUÁLES SON SUS ATRIBUTOS?


Dios es el Ser Supremo, el creador y regente del universo. Sus atributos son : poder infinito,
sabiduría ilimitada, amor sin barreras, bondad inagotable, justicia interminable y verdad absoluta. Es
omnipresente, omnisciente y omnipotente. Su gloria, majestad y soberanía no tiene parangón.

La voluntad de Dios se expresa por doquier como Ley. Las leyes de gravedad, de cohesión, de
relatividad, de causa y efecto, así también la naturaleza como un todo debe ser explicada. Debe tener
alguna causa. Esta causa deberá ser diferente del efecto. Debe ser alguna entidad supra-natural, es decir,
Dios.

La naturaleza no responde a una mera colección casual de eventos, una mera mezcla de
accidentes, sino que es un asunto ordenado. Los planetas se mueven regularmente en sus órbitas; las
simientes crecen regularmente hasta ser árboles; las estaciones se suceden una a otras en orden. Y, no
obstante, la Naturaleza es Jada, inconsciente. No se puede ordenar por sí misma. Requiere de la
existencia de un Ser inteligente – Dios – quien es reponsable por ella. Hasta Einstein, el gran científico,
estaba profundamente convencido de la creación del universo por una Inteligencia Suprema.

A través de las edades, sabios y profetas en todo el mundo han testificado por experiencia personal
que es imposible para ningún ser el sentirse perfectamente feliz y dichoso mientras no haya buscado – y
alcanzado – la experiencia de la realización de Dios. Como el niño que termina por aburrirse de sus
juguetes y llama a gritos a su madre, como el ave rapaz que se cansa de volar sin rumbo o en busca de su
presa y que, finalmente, busca el mástil de un barco que pasa o el picacho de una montaña cercana para su
esperado descanso, cada hombre debe y llegará algún día a enfrentar la realización de que hay algo en lo
profundo de sí mismo que se mofa de todos los placeres sensuales y materiales que puede ofrecer este
mundo fenoménico – que la más elevada forma de placer la obtiene sólo con la serena e incesante
contemplación de su Sí Mismo Supremo. Aquel que hasta ahora ha vivido sólo para comer, entenderá
algún día que que hay un apetito dentro de él que no pueden saciar todas las exquisiteces del mundo.
Aquel que se ha preocupado tan sólo de gratificar a sus sentidos, deberá convencerse algún día que lleva
encarnada en su propio cuerpo mortal la Dicha Suprema que ni la más alocada indulgencia pueda generar.
Esto es por entero sólo privilegio del Hombre – el apetito espiritual, si pudiéramos llamarlo así.

Cada eser es, básicamente, autosuficiente. Mas, para la perpetuación de Su Creación, el Señor ha
dotado a todos los seres con una visión que funciona únicamente en el mundo exterior y ordenado en ellos
los instintos e impulsos básicos para llevarlos a buscar su satisfacción en el plano físico. Por eso, pese a
todo, nunca hay que negar que la urgencia por gozar y ‘recrearse’ en este mundo de cinco elementos, es la
consecuencia directa del Deseo del Señor Inescrutable por jugar infinitamente con Su Creación. Habiendo
guardado la llave de los tesoros dentro del pecho del hombre, Él es el testigo silencioso de los necios
intentos del hombre por buscar la perfección fuera de sí mismo. Y cuando Su hijo se regocija triunfalmente
frente a algun nuevo invento en tecnología, como la radio, la televisión, máquinas aéreas o cualquier otro
artefacto, el Señor sonríe compasivamente frente a estos alardes sin sentido.

Y, no obstante, el Señor Supremo no es un mero espectador – y mucho menos un sádico cruel que
juegue despiadadamente con las invenciones de Su imaginación. Es el Señor Todomisericordia, el
Protector de Sus devotos. Presta oídos a las plegarias sinceras de los buscadores genuinos y les rescata
de Su propia trampa.
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Al hombre común, reticente a ir más allá de la rutina del comer, beber y dormir, el Señor le otorga las
así llamadas “dificultades” que le hacen (probablemente por vez primera en su recorrido) mirar hacia Dios
tanto como hacia dentro de sí mismo. Si los problemas le recuerdan a uno la fuente, representan
mercedes disfrazadas. El problema que inicie el proceso de conquistar todas las dificultades de una vez por
todas, debiera considerarse como la búsqueda de la felicidad y la paz permanentes y ser agradecido como
tal. Al aspirante espiritual, el Señor le concede Su Gracia para aguzar el intelecto y controlar la mente
vagabunda. Para los Yogis, el Señor está siempre delante impulsándoles a avanzar mediante las visiones
de una gloriosa realización. Para los Jnanis o sabios, Él les enseña el conocimiento del Sí Mismo y les
imparte ecuanimidad mediante la elocuencia de Su Ser Silente. Y, para el devoto, el Señor se convierte en
una Realidad Viviente – el Objeto de su adoración constante, el Ídolo de su veneración, el Tópico de sus
conversaciones, el Maestro de sus servicios, el Amigo en sus dificultades y el Bienamado en su vida. La
verdadera devoción sacude en su base misma al reino del Todopoderoso y convierte la vida en una real
comunión con lo Divino.

EL AVATAR
No obstante, será sólo cuando el Señor se vista de una forma humana y descienda a la tierra en
respuesta al clamor de Sus devotos, que serán únicos y no tendrán parangón Su Misericordia y Su Amor.
El Avatar es el Dios que conseguimos por habernos olvidado de la existencia e inmanencia mismas de Dios.
Al igual que la madre que va ella misma en busca de los hijos que, jugando, han ido más allá del
‘sobretiempo’, el Señor, llevado por Su infinita Misericordia, desciende a la tierra para salvar a Sus hijos
errabundos de sus propios juegos e invenciones. ¿Quién podrá sondear la vastedad de la Misericordia que
llega a comprimir toda la Infinitud en una Forma Humana? ¿Quién puede describir la Compasión que liga al
Absoluto en términos de tiempo y espacio? El fenómeno del Avatar es quizás la más concreta evidencia en
cuanto a que Dios no es ni un Espectador Indiferente ni un Dictador Caprichoso ni eventos sin propósito,
sino que es el Océano de la Verdad, la Belleza, la Bondad, el Amor y la Dicha.

No es algo fuera de lugar aquí el enfatizar la significancia de un Avatar puesto que el pleno
significado de la palabra resulta difícil de comprender con algún grado de credibilidad para muchos
occidentales. Sería una falacia el considerar a una tal Entidad simplemente como un maestro espiritual
carismático, un guru o incluso un santo. El Avatar no es tampoco un mero fenómeno cultural que tenga
una especial importancia para la India o el Oriente. Después de todo, la influencia de Jesús, de Mahoma,
de Rama, de Krishna y de Buda ha sido de escala mundial. La aparición de un Avatar constituye un evento
extremadamente raro y monumental en la historia del género humano – Su atracción es universal.

Cuando naciera el Señor Jesús, los ángeles entonaron un bello cántico en alabanza al Señor y, al
hacerlo, revelaron el propósito de Su descenso :

Gloria a Dios en las alturas,


y en la tierra paz y buena voluntad para con los hombres.

Jesús había venido a este mundo de los hombres con el objeto de restablecer la verdadera y
suprema gloria de Dios – paz en la tierra y buena voluntad en el corazón de los hombres hacia todos sus
congéneres.

La creencia que Dios y el Avatar que Lo encarna son idénticos se encuentra claramente ilustrada en
el Evangelio de San Juan, en donde Jesús dice : “Si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre”.
Concebimos a Dios como siendo infinito y sin forma. Una encarnación Divina podría parecer incompatible
con esta concepción de Dios como una entidad sin forma. Creemos, empero que el Ser Supremo es
omnipresente, omnisciente y omnipotente, debido a que estas cualidades pertenecen lógicamente a la
naturaleza misma de la deidad.

Si esto es así, no podemos negar que Dios tiene el poder de asumir cualquier forma imaginable,
incluyendo la figura humana. En consecuencia, no es irracional el suponer que hay momentos en que Dios
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pueda considerar necesario el encarnar como un ser humano o como varios seres humanos en un mismo y
único momento, con el objeto de cumplir con un propósito en particular.

No hay nada de ilógico al pensar en Dios como una persona o personas, si Dios crea, impregna,
unifica y sostiene a todo el Universo. Él lo es todo y, por ende, es tanto una como varias personas, como un
principio o un proceso.

La ley que gobierna el descenso del Señor a la tierra es la misma en todo tiempo y todo lugar. El
descenso de Dios existe para el ascenso del hombre. La meta de todo Avatar es la de salvar al mundo de
alguna gran catástrofe, de destruir a los malvados y proteger a los virtuosos. El Señor Krishna proclama :
“Cada vez que declina la justicia o la rectitud, entonces Yo Mismo Me presento. Para la protección de los
buenos, para la destrucción de los malvados, para establecer firmemente la justicia y la rectitud, Yo nazco de
era en era.”

Los sabios de antaño han explicado la doctrina que el Señor del Universo existe en dieciseis rayos
de expansión o dígitos de manifestación, que un dígito de Su vida se manifiesta en el reino vegetal, dos en el
animal y de cuatro a ocho en el hombre, según vamos pasando del salvaje en un extremo de la escala hasta
el estado más altamente evolucionado en el otro. La manifestación del Señor en Su Avatar varía entre
nueve y dieciseis dígitos – los plenos o Poorna-Avatars son aquellos en los que están presentes los dieciseis
rayos. El Señor Krishna era un Poorna-Avatar, en tanto que Rama era un Avatar de catorce rayos. Los
teósofos mencionan también siete rayos, doce rayos etc. cuando describen el nivel de desarrollo espiritual
de sus Maestros y Adeptos.

Es pertinente hacer una clara distinción entre un santo y un Avatar. Un santo es como una estrella
que titila en la noche – no irradia sino un poco de luz. De una u otra manera ha cruzado hasta la otra costa,
ya sea a través de la penitencia o de ejercicios espirituales. No le es posible elevar a un gran número de
gentes. Del mismo modo en que las aguas de una pequeña fuente pueden calmar la sed de sólo unos
pocos peregrinos, así también estas almas realizadas pueden darle paz a sólo unas pocas personas. El
Avatar en cambio, es una persona poderosa – es como el gran lago Manasarovar – elimina el velo de la
ignorancia que cubre a toda la humanidad y la conduce hasta la tierra del descanso, la bienaventuranza y el
sol eternos.

Otra característica distintiva de un Avatar es que Él es uno con lo Supremo y desciende a la carne
con todos los poderes y atributos milagrosos para la redención del género humano del Dios Todopoderoso.
Los santos, por su parte, adquieren algunos de los poderes milagrosos o siddhis a lo largo de años de
penitencia y de prácticas espirituales por su camino hacia la autorrealización. Los poderes del Avatar son
inagotables, en tanto que los adquiridos por santos y sabios, si se usaran indiscriminadamente, se agotan.

El Avatar representa la más elevada expresión del potencial humano, conciencia sin límites, amor sin
fronteras. Él es todo poder, todo amor, capaz de realizar todo lo imaginable, un ser que dicta la historia y
cuyas actividades benefician a todo el género humano. Habla todos los idiomas del mundo; es fuente de
todo el conocimiento ya que conoce el pasado, el presente y el futuro, y se encuentra en todo lugar en todo
momento. La vida del Avatar es un claro signo de que voluntad, conciencia y amor son las fuentes de toda
creación – que el espíritu trasciende la materia. Es es la prueba de la existencia de nuestra divina
naturaleza interior.

El Avatar asume una Forma como para que el hombre Le pueda amar, venerar y apreciar. Él puede
otorgar coraje y alegría sólo si habla el lenguaje de la comunicación humana.

Pese a que el Avatar viene armado con todos los poderes de Dios, rara vez hace uso de ellos para
Su propio beneficio, si es que llega a usarlos. Al ser un modelo de rol para ser emulado por el género
humano, se impone a Si Mismo todas las limitaciones de los seres humanos y se comporta y actúa como
uno de ellos. Obviamente que, de tiempo en tiempo, exhibe Sus poderes sobrenaturales para atraer a las
gentes y así poderlas guiar por la recta senda hacia la Divinidad
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Se debió a estas limitaciones autoimpuestas que Rama lamentara, como cualquier ser humano
común, el secuestro de Su consorte Sita por parte de Ravana. Se debió a estas mismas restricciones
autoimpuestas a Sus poderes sobrenaturales que Krishna permitió que Le matara la flecha de un cazador.
De manera similar, Jesús el Cristo, quien demostrara una y otra vez sus milagrosos poderes, permitió ser
insultado, escupido, azotado, lapidado y crucifiado.

El Señor, según Sai Baba, “siempre adhiere a Sus leyes, a las normas y regulaciones establecidas
por Él. En hombre, en tanto, no siempre acata las leyes cuando enfrenta dificultades. El Señor, sea cual
sea la situación, observa Sus normas y regulaciones. Por ello, nadie puede determinar qué limites o leyes
rigen las acciones del Señor.”

Para aparecer en forma humana, hasta un Maestro habrá de asumir cierta cantidad de ilusión
engañosa o los átomos de Su cuerpo no se mantendrían unidos – mas eso no es Karma. La ilusión
esencial para una forma manifestada es aquello a lo que se refiriera Jesús cuando, recién salido del
sepulcro, después de la crucifixión, le dijera a María Magdalena : “No me toques, porque no he subido aún a
mi Padre” (Jn. 20:17). Cuando cualquier alma, incluso un Cristo, desciende a este mundo de dualidad y
toma una forma humana, acepta con ello ciertas limitaciones, aunque no es una de ellas el asumir las
coacciones de la ley del Karma – seguirá manteniéndose por encima y más allá de todo Karma.

Todos los Maestros liberados carecen de Karma, y son afectados sólo momentánea y
superficialmente por sus limitaciones asumidas. Sólo mientras están encarnados se limitan a sí mismos por
ese marco corporal. Dios no tiene forma – no es un anciano de barba blanca sentado sobre un trono en
algún lugar del Cielo. Es Espíritu, ilimitado, irrestricto – cuando asume temporalmente una forma, sólo esa
forma es limitada.

Puesto que los Avatares vienen a la tierra solo para desempeñar un rol, no hay Karma para ellos.
Jesús el Cristo estuvo atado por un tiempo por su forma, y con la llegada de su crucifixión supo del rol que
estaba destinado a desempeñar de acuerdo a la voluntad de lo Infinito – demostrar la inmortalidad del alma.
Fue por eso que dijera : “Destruyan este templo y yo lo levantaré en tres días”. (Jn.2:19) Tenía ese poder.
Mas sería falso decir que el Cristo no sufrió. ¡Por supuesto que sufrió! Estaba en ese cuerpo y
experimentó un dolor real cuando Le azotaron, cuando desagarraron Su carne con los clavos, la corona de
espinas y la lanza que atravesó Su costado. Supo lo que era el dolor, porque no habría gritado : “¡Dios mío,
Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?” (Mt. 27:64) No obstante, de inmediato conquistó la ilusión de
esa limitación y alcanzó la inmortalidad.

CAMPAÑAS DE DIFAMACIÓN

En todas las edades tanto los Avatares como los Mensajeros de Dios han sido invariablemente
víctimas de calumnias. Desde los tiempos de antaño hasta los actuales, las mentes malvadas han acosado
a las almas elevadas que han buscado servir a sus congéneres. Kalisada, el gran poeta indio observó muy
acertadamente, “Los ignorantes se muestran hostiles al rumbo de las grandes almas aunque resulte
incomprensible la causa que les motive – un rumbo diferente a la dirección común del mundo.” Hasta el
Señor Krishna fue difamado por Sus detractores. “No conociendo Mi naturaleza suprema, piensan con
bajeza de Mí, el Señor de la Creación que se ha revestido de un cuerpo humano”, dice. (Bhagavad Gita XI
53-, IX 11)

Haciendo referencia a la campaña de difamación por parte de algunos elementos equivocados en Su


contra, Sai Baba ha dicho, “Sólo cuando estos ataques son enfrentados y superados, se manifiesta la gloria
de lo Divino. Ningún gran hombre ha logrado nunca eminencia sin superar insultos y calumnias, pruebas y
tribulaciones. El oro adquiere un mayor brillo cuando es fundido en el crisol y también el diamante gana en
brillo mientras más facetas le son talladas. Las pruebas y las dificultades representan los peldaños hacia la
fama para la buena gente.”
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El Avatar Sai jamas se ha mostrado vengativo respecto de Sus detractores. El Avatar Sathya Sai no
porta armas destructivas, ni el arco o las flechas divinas del Avatar Rama, ni el Sudeshan Chakra (el disco
letal) de Krishna, ni el tambor de guerra o el tridente de Siva. Porque, dice : “Avatares como Rama y
Krishna tuvieron que matar a uno o más individuos que podían ser identificados como enemigos del modo de
vida dhármico (recto) para restaurar así la práctica de la virtud. Hoy en día, empero, no hay nadie que sea
plenamente bueno, entonces, ¿quién merecería la protección de Dios? Están todos teñidos de maldad,
entonces ¿quién sobreviviría si el Avatar decidiera desmalezar? Es por ello que he venido a corregir al
Buddhi – el intelecto – por variados medios. Debo aconsejar, ayudar, dar órdenes, condenar y apoyar como
un amigo y desear lo mejor a todos, como para que puedan desechar las propensiones negativas,
reconociendo la senda correcta, caminar por ella y alcanzar la meta.”

Mientras Dattatreya fuera el Avatar de la Trinidad – Brahma, Vishnu y Siva – Rama y Krishna fueron
Avatares de Vishnu. Sai Baba es el Avatar Kalki, la luz que le fuera prometida a la tierra cuando el mal de la
era de Kali (oscuridad) que vemos a todo nuestro alrededor hubiera alcanzado un nivel que requiriera la
intervención directa de Dios. Indudablemente, en estos tiempos en que la humanidad está amenazada de
destrucción, la necesidad de un Avatar es más urgente que nunca antes.

Sai Baba ha declarado que, después del Avatar de Krishna, el Señor descendió como Poorna Avatar
en Su anterior forma de Shirdi Sai, ahora como Sathya Sai y nacerá más tarde como Prema Sai.
Explicando el “Designio Avatárico”, Baba ha dicho que como Shirdi Sai Baba estableció los cimientos de Su
misión espiritual, produciendo la unidad hindú-musulmana. Ese edificio sigue siendo fortalecido en Su rol
como Sathya Sai Baba en este período de 95 años de vida. Como Prema Sai, nacerá en el Distrito Mandya
en el Estado Indio de Karnataka. Sobre la estructura levantada por Sathya Sai Baba, Prema Sai colocará la
aguja que alcance hasta el cielo.

En consonancia con Su rol como Avatar, Sai Baba está siempre trabajando y siempre descansando.
Su visión abarca todo el mundo y comprende todas las dimensiones del tiempo. Ejerce un dominio fácil
sobre la voluntad del individuo para beneficio de la humanidad como un todo. Además de rescatar a Sus
devotos en problemas a miles de kilómetros de distancia, realizando curas milagrosas de dolencias
incurables como el cancer y el SIDA, apareciendo en Su forma física en varios lugares al mismo tiempo, Sai
Baba le ha devuelto la vida a los muertos en más de media docena de ocasiones.

Al perplejo mundo, le explica :

“Se preguntan acerca de Mí, ¿quieren saber quien soy? Sathya Sai Baba es Avatar – no cometan
errores acerca de este Avatar – Mi misión tendrá éxito… Les llamo hacia Mí y hasta les concedo dones
mundanos, para que puedan volverse hacia Dios. Ningún Avatar ha hecho esto antes : caminar entre las
masas, aconsejándolas, guiándolas, elevándolas y dirigiéndolas por la senda de Sathya (Verdad), Dharma
(Rectitud), Shanti (Paz) y Prema (Amor). El Señor ha venido justamente para esta tarea…

“Esta forma humana, en la que cada Entidad Divina, cada Principio Divino, vale decir todos los
nombres y formas adscritos por el hombre a Dios, están manifestados…

“Permitan que llame su atención hacia otro hecho. Cuando Dios encarnara en la tierra en ocasiones
anteriores, la dicha de reconocerle en la encarnación fue concedida sólo después que la personificación
física hubiera dejado el mundo, a pesar de la cantidad de evidencias patentes de Su gracia. Y la lealtad y
devoción que le pedían al hombre surgían del temor y el pasmo frente a sus poderes y capacidades
sobrehumanas o su autoridad imperial y penal. Mas, reflexionen unos momentos acerca de esta
manifestación Sathya Sai; en esta era de materialismo desenfrenado, de descreimiento e irreverencia
agresivos, ¿qué es lo que atrae hacia Él la adoración de millones desde todos los rincones del mundo? Se
convencerán que la razón fundamental para ello es el hecho que esta es la divinidad supraterrena en forma
humana.

“Nuevamente, cuan afortunados son de poder ser testigos del que todos los países del mundo le
rindan homenaje a Bharata; pueden escuchar la adoración al nombre de Sathya Sai vibrando a través de
todo el mundo, incluso mientras existe este cuerpo – no en alguna fecha futura, sino cuando esta delante y
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con ustedes. Y podrán ser muy pronto testigos de la restauración del Sanathana Dharma (La Religión
Eterna) a su sitial genuino y natural, el Dharma expuesto en los Vedas para el bien de todas las gentes del
mundo. ¡Este es el Sankalpam (resolución) de Sai!”

Los devotos de Sai Baba, generalmente se dirigen a Él como Swami o Bhagavan (Señor). Según
los antiguos lexicólogos del sánscrito, la palabra Bhaga connota seis atributos singulares : Sriyah o
generosidad etc.; Aisvarya o autoridad derivada del poder inherente; Veera o heroismo; Jnana o sabiduría, y
Vairagya o desapego. El Avatar posee también los tres atributos de lo Divino que son la omnipresencia, la
omnisciencia y la omnipotencia. Además, un Poorna Avatar posee siete características distintivas : 1)
Conferir la Gracia de la recompensa a los merecedores; 2) Conferir Anugriha o Gracia Especial lo merezca o
no el recipiente; 3) El poder de crear un nuevo orden de vida en la sociedad; 4) El poder de crear un nuevo
estado de conciencia en los individuos, como la verdad, la rectitud, el amor, la paz y la no violencia; 5) El
poder de sostener y sustentar lo que sea inherentemente bueno; 6) El poder de destruir las tendencias
negativas en el ser humano, y 7) El asumir una Forma que, cada vez que se evoque mentalmente, resulte en
la presencia espiritual del Avatar Mismo en esa forma para prestar lo que se requiera de Él.

Los devotos han encontrado todas estas cualidades en Sai Baba, además de la compasión, la
tolerancia y la humildad. La manera en que la realidad de Su Divinidad se hiciera manifiesta para
innumerables personas alrededor del mundo se detalla en otros capítulos de este libro.

Sai Baba es, en verdad, un Avatar como no lo hubiera antes ni como lo habrá jamás. Un tal Amor,
una tal Misericordia y una tal Gracia como existen en Él no se han encontrado nunca antes y jamás se
encontrarán de nuevo.

El haber encontrado al Avatar es haberle dado fin a la búsqueda de Dios, en un sentido. Mas, en
otro sentido, es haberla empezado. Porque, Bhagavan Baba ofrece la oportunidad única de tener a la Meta
misma como Guía. Él Mismo nos recuerda que ha venido únicamente con el propósito de nuestra liberación
y el descenso de Dios a la tierra como Hombre deberá ser reciprocado por el ascenso del hombre a la
Divinidad.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

EL ADVENIMIENTO DEL SEÑOR


Prasanthi Nilayam – la emergente Nueva Jerusalen profetizada por San Juan en el Apocalípsis – se
había vestido como una novia para las celebraciones de Navidad, una actividad anual festejada con
reverencia en este retiro espiritual.

La Navidad de 1972 fue de especial significancia, porque Sri Sathya Sai Baba había de hacer un
anuncio histórico ese día. Temprano, antes de despuntar el alba, una procesión de cantantes transitaba
por las calles de Puttaparthi a la luz de antorchas, y por el amplio recinto del Ashram, culminando con ‘el
saludo de la llama’ de varios miles de velas – una visión espectacular que anunciaba el espíritu del día. Sai
Baba, apareciendo en el balcón del piso superior del templo, por las grandes puertas de plata, levantó Su
mano derecha dándole Su bendición a los entusiastas miles, tanto cristianos como de otros credos, que se
habían reunido aquí, y que provenían de todos los rincones del mundo.

Más tarde, Baba dictó un inspirador discurso sobre Jesús y su misión : “”Hoy es el día del nacimiento
de Jesús, celebrado en diciembre, entre nevadas, luces, Árboles de Navidad y oraciones. No obstante es
inútil el rezar un día y olvidarse de Dios todo el resto del año. Es un espectáculo vacío – no surge del
corazón. Somos verdaderos cristianos únicamente cuando vivimos según las enseñanzas del Cristo y las
practicamos en la vida diaria – aunque no sigamos más que dos de sus enseñanzas, eso bastaría. El Cristo
18

dijo, ‘¡Toda la vida es una sola, Hijo mío! Sé igual a cada cual.’ Si siguiéramos genuinamente esto, ello
será suficiente para cumplir con nuestro destino. Cuando estaba en la cruz y en medio de su agonía, una
Voz Invisible habló desde lo alto, ‘La Muerte es la Vestimenta de la Vida’ – el cuerpo es el vestido que se
pone el Espíritu Divino, por ello no debiéramos llorar cuando el cuerpo se haya desgastado, cuando sufra
una caída o cuando se lesione. La Muerte es un evento – parte de la verdadera naturaleza del cuerpo. Los
hombres se afanan buscando las causas de la muerte, pero nadie se preocupa en buscar la Fuente Divina
de la Vida. Dedíquense durante la vida que tengan en glorificar a Dios y en llevar a cabo la Obra de Dios….

“Dios ha encarnado en forma humana con el objeto de inspirar al hombre a seguir ideales más altos,
no solamente en la India sino en todo el mundo. Los hombres hablan diferentes idiomas y llevan diferentes
estilos de vida, mas Dios es Uno y está presente en todo lugar. Todas las religiones hablan de Él como
Amor y como alcanzable a través del Amor. Difieren las formas de adorar a Dios, porque ellas son
configuradas por la época y el lugar, mas en todas ellas, el Amor representa el contenido básico – el
lenguaje del Amor es comprendido y hablado por todos los corazones. En realidad no hay sino una raza y
ella es la raza del género humano. Hoy en día consideramos mezquinas distinciones de raza, religión e
idioma como vitales, y retenemos al Amor que debe fluir hacia todos desde el corazón. Eso fue la vida y el
mensaje de Jesús. Cultívenlo en sus corazones. Experimenten a Jesús como el Mensajero que les
enviara Dios.”

LA ‘SEGUNDA VENIDA’ HA VENIDO


Y, enconces, Baba hizo la sensacional proclamación tan ansiosamente esperada – la Segunda
Venida, como lo profetizara San Juan en el último libro de la Biblia, el Apocalípsis, hace 2.000 años, ha
llegado por fín. Luego hizo la asombrosa aseveración que San Juan se había referido a Él, Sai Baba,
cuando declarara : “Aquel que Me enviara vendrá de nuevo”. Aunque fueran tachadas de la Biblia, Sai
Baba afirmó que las palabras de Jesús fueron : “Su nombre será Verdad, vestirá una túnica roja, será de
baja estatura y llevará una corona de cabellos.” Sathya significa verdad. Baba lleva una túnica roja es
bajo y tiene una corona de cabellos.

¿Representa Sathya Sai Baba la Segunda Venida? O, lo que es aún más increíble, puesto que Él
no es eclipsado, que vino a la encarnación con la naturaleza divina intacta, ¿será que el Supremo Ser
Celestial conocido como el Cristo ha encarnado como Él Mismo en forma humana?

Ron Laing, quien fuera coautor con su mujer Peggy Mason, del muy leído libro “La Encarnación del
Amor”, se refirió a la declaración de Sai Baba y preguntó, “Esta omisión en la Biblia, ¿significa que fuiste Tú
quien enviara a Jesús de Nazareth a encarnar?” “Sí”, replicó Baba. “En ese caso, ¿eres lo que los
cristianos occidentales llaman el Cristo Cósmico?” “Sí”, fue nuevamente la respuesta. Laing continúa
para decir : “Resulta imposible traducir en palabras el tono, la serena seguridad, con la que afirmara ambas
preguntas. Gentil, amoroso, con total convicción, con una suerte de inefable simplicidad y, tal vez lo más
importante, con una total naturalidad que sería imposibe en un mero humano. Miró directamente a mis ojos,
que no estaban a más unos treinta centímetros de los Suyos y dijo “Sí”. Sólo sé que era imposible no
creerle.”

¿Es Sai Baba realmente Aquel a quien Jesús llamaba el Padre, el Cristo, en verdad el Cristo
Cósmico, el Logos? ¿Es que la Segunda Venida ha vivido por sesenta y siete años y, sin embargo, sólo un
puñado de cristianos se han dado cuenta del hecho? Laing es un hombre embriagado de Dios con una muy
desarrollada intuición y, por ello, no tuvo dificultades en captar la importancia de la afirmación de Sai Baba.
Mas, ¿qué hay de los millones que encontrarán casi imposible creer que Sai Baba es, en verdad, el Ser
Supremo venido en carne y hueso? Esto es un asunto importante y exige una sopesada respuesta. Si
fuera una encarnación de Dios, sería el más grande ser humano en el mundo y, en verdad, el más grande
de los seres que pudiera posiblemente existir.

EL APOCALÍPSIS
19

Para examinar la veracidad de la aseveración de Baba volvámonos al Apocalípsis de San Juan y


veamos qué fue exactamente lo que Jesús le revelara en la isla de Patmos, puesto que había proclamado la
palabra de Dios.

En el Apocalípsis 1, Juan se dirige a las siete iglesias del Asia, de la manera siguiente : “Gracia y
paz a vosotros del que es, el que era y el que ha de venir, y de los siete espíritus que asisten ante su trono,
y de Jesucristo el cual es testigo fiel, primogénito entre los muertos y soberano de los reyes de la tierra. Él
nos amó y por su muerte sacrificial nos liberó de nuestros pecados y nos ha hecho un reino de sacerdotes
para servir a Dios y Padre suyo. A Jesús sean la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. ¡Amen!”
(Ap. 1:4-6) “Mirad como viene sobre las nubes y todo ojo le verá, aún los mismos que le traspasaron. Y
todos los pueblos de la tierra se afligirán al verle. ¡Amen!” (Ap. 1:7)

“Yo soy el Alfa y el Omega, el principio y el fin, dice el Señor Dios, el que es, el que era y el que ha
de venir, el Todopoderoso.” (Ap. 1:8)

El Apocalípsis 19 pertenece a otra visión en la que se da un atisbo del descenso de Dios a la tierra :

“En esto ví el cielo abierto y he aquí un caballo blanco. Y el que estaba montado sobre él se
llamaba Fiel y Veraz, el que juzga y combate con justicia. Eran sus ojos como llamas de fuego y tenía en la
cabeza muchas diademas y un nombre escrito que nadie lo entiende sino él mismo. Y vestía un manto
teñido en sangre; y él se llama ‘Verbo de Dios’. Y los ejércitos del cielo le seguían, montados en caballos
blancos y vestidos de un lino finísimo blanco y limpio. Y de la boca le salía una espada de dos filos, con la
que derrotará a las naciones. Y las habrá de gobernar con centro de hierro, y él mismo pisa el lagar del vino
de furor de la ira del Dios Omnipotente. Y tiene escrito en su vestidura y en el muslo : ‘Rey de Reyes y
Señor de señores’.” (Ap. 19:11-16)

El Apocalípsis de Juan fue escrito en una época en que los cristianos eran perseguidos debido a su
fe en Jesús en cuanto el Señor. La porción mayor del libro consiste de varias series de revelaciones y
visiones presentadas en un lenguaje simbólico que resultaba comprensible para los cristianos de esa época,
pero que quedaba cubierto por un velo de misterio para todos los demás. Juan usa analogías para
describir condiciones. Eso nos dice lo que habrá de suceder. No obstante, hay que mantener in mente que
únicamente describe lo que podría suceder y, por ende, no puede asumirse que sea la verdad evangélica al
pie de la letra.. El libro está repleto de alegorías y de enigmas y de ahí que pueda prestarse para diferentes
interpretaciones.

Las siete iglesias a las que se refiere Juan posiblemente representen a las sietes religiones mayores
y los siete espíritus a los miembros de estos diferentes credos. Además, los siete atributos o ‘espíritus’ de
Dios son el Amor Divino, la Luz Divina (que incluye la iluminación, las ideas, la negación de la Oscuridad), el
Poder Divino, la Sabiduría Divina, la Voluntad Divina, la Vida Divina y el Orden Divino. A través de estos
siete espíritus, Dios mantiene al universo en un estado de ser creativo.

El que Juan se haya dirigido a las siete iglesias del Asia no deja de tener importancia cuando
leemos, en el contexto de la proclamación de Sai Baba que Él mismo es Aquel que ha descendido a la tierra,
en el subcontienente del Asia, como lo profetiza el Apocalípsis. El Apocalípsis 19 habla del Dios
Encarnado llegando en un caballo blanco, lo cual es, por coincidencia, la descripción del Avatar de Kalki,
predicho por las Escrituras hindúes hace varios miles de años. “El jinete es llamado Fiel y Veraz”, Sathya el
primer nombre de Baba significa ‘verdad’. “Eran sus ojos como llamas de fuego” los ojos de Baba tienen
una tal intensidad, están tan llenos de vida y parecen irradiar un brillo tan deslumbrante, que este autor, igual
que innumerables otros, se ha quedado anonadado – a falta de un término más preciso – cuando le ha
tocado cruzar miradas con Él. “Y tenía en la cabeza muchas diademas” – el peinado estilo afro de Baba le
da la apariencia de una corona. “El manto que llevaba estaba teñido en sangre”, podría aludir al tipo de
túnica que Baba viste. “Su nombre es la palabra de Dios” – incidentalmente es el significado de Bhagavan.

EL “PROFETA DORMIDO”
20

Edgar Cayce (1877-1945) que gran “Profeta Dormido” de los Estados Unidos, quien, a lo largo de
cuarenta años ceraba los ojos, entraba en un estado alterado de conciencia y entregaba “lecturas” (readings)
sobre distintos temas como salud, sanación, sueños, meditacion, sexualidad, reencarnación, auras y religión,
ofreció valiosas percepciones e iluminación en materia de la Segunda Venida.

La Association for Research and Enlightenment – A.R.E. (Asociación para la Investigación y la


Iluminación) en Virginia Beach, está dedicada a valiosas investigaciones en los miles de ‘readings’ de Cayce.
La ARE ha compilado un archivo relativamente reducido de veintinueve extractos y dos ‘readings’ completos
de Cayce sobre el tema “Jesucristo : la Segunda Venida”. Además, el Dr. Herbert B. Puryear, una
reconocida autoridad en el trabajo de Cayce y Director de los Servicios de Investigación para la ARE, ha
examinado e interpretado en profundidad los ‘readings’ de Cayce sobre varios temas, incluyendo éste y ha
hecho algunas observaciones pertinentes en una serie de treinta y seis lecciones bajo la denominación de
“Alianza”, un curso para miembros de la ARE.

El psíquico Cayce, en uno de sus ‘readings’ sobre el tema de la Segunda Venida, observó : “El
Señor, vendrá entonces, así como Le vieran partir.”
Pregunta : ¿Cuán pronto?
Respuesta : Cuando aquellos que son los Suyos hayan dejado el camino limpio, transitable, para que Él
venga.

El Dr. Puryear le adscribe una gran importancia a este ‘reading’. Dice : “Piensen en ello por un
momento. Imagínenlo. Consideren las implicaciones de lo que se está diciendo. Se nos ha dicho que
Aquel que creara los mundos se hizo carne y vivió entre nosotros. Y también, que vendrá de nuevo y que
todos Le veremos como Él es, que un evento así podría ocurrir durante nuestra vida misma y que nosotros,
como individuos, podríamos tener un rol importante que desempeñar en hacer que se produzca un tal
evento.”

Una serie de preguntas respecto a este evento se le plantearon a la fuente de Cayce. Sin embargo,
en una ocasión especial en la primavera de 1934, antes de una charla que Edgar Cayce habría de dictar
sobre el tema, buscó información en un ‘reading’ sobre la Segunda Venida. El haber planteado esta
pregunta, aparentemente constituyó una ocasión para que en el plano espiritual se reunieran innumerables
entidades muy conocidas, tanto de los Estados Unidos como del extranjero, quienes habrían hablado con
muchas personas sobre el tema, durante su estadía en la tierra. El ‘reading’ decía :

“Muchos de estos han sido ministros y han predicado acerca de esta Segunda Venida. No sólo uno
sino los que en algún momento dejaran el registro de su contemplación y experiencias en esos entornos, ya
sea en los corazones y mentes de sus oyentes o en la palabra escrita; así hoy, aquí, en lo que ustedes
llaman tiempo, les encuentran reuniéndose en un cuerpo para escuchar lo que pueda ser entregado por uno
que ha de ser un heraldo de esa influencia en la Tierra, conocida como la Conciencia Crística, la venida de
esa fuerza o poder a la tierra de la que se ha hablado a los largo de las épocas.

“Escuchen, mientras habla (él). (5749-5)

“Se sigue una advertencia, porque muchos han hablado en ignorancia y fervor y no han escuchado
ni prestado atención a las palabras del Maestro Mismo, y que pueden haber cerrado sus oidos a lo que
estaba sucediendo a su alrededor…

“Él… ha venido en todas las eras cuando ha sido necesario para que el entendimiento se centrara
en una nueva aplicación del mismo concepto, ¡‘Dios es Espíritu y quiere que se Le adore en espíritu y en
verdad.’! “

El ‘reading’ deja absolutamente en claro que no hubo NUNCA un tiempo en que no hubiera “un
Cristo y una masa Crística”. Este fenómeno no tuvo un principio simple y reciente hace sólo dos mil años
atrás. “Él ha venido una y otra vez, y otra vez”. (262-103) En la traducción del Rey Jacobo de la Biblia, se
nos dice que Sus “apariciones han sido desde siempre, desde lo eterno”. (Miq. 5:2)
21

En otra ocasión, Cayce se explayó elocuentemente acerca de la Segunda Venida : “En Su


encarnación como Jesús hace casi dos mil años atrás, se daba una cierta expresión en la vida de un hombre
de carne y hueso, la plenitud de la sintonía con el Dios del universo. En este evento con Su pleno
acatamiento de las leyes de la tierra, estas leyes fueron superadas y alcanzó un dominio sobre la carne y
esto le capacitó no sólo para la resurrección de ese cuerpo en ese momento, sino también para manifestarse
– literalmente en lo físico – en cualquier época y cualquier lugar, hasta el día de hoy.

“¡No obstante, el evento al que nos referimos como la Segunda Venida, será de una naturaleza
extraordinariamente diferente y especial! Porque esta vez, habiendo vencido, aparecerá como Dueño y
Señor. No como alguien que nazca, sino como quien retorna a lo Suyo, porque caminará y hablará con
hombres de toda latitud y aquellos que sean fieles y justos a Su entender, serán llamados a gobernar con
Él.” (364-7)

En otro ‘reading’, Edgar Cayce dijo que se producirían grandes cambios entre 1958 y 1998, “cuando
estos serán proclamados como períodos en que Su luz será vista de nuevo entre las nubes”. Cayce predijo
también la emergencia de un Mesías Universal alrededor del período de 1998. “Cuando aquellos que
gradualmente hayan olvidado por completo a Dios, hayan sido eliminados y haya venido, y vendrá hacia el
final del año siguiente, el período en que no habrá parte alguna del globo en donde el hombre no tenga una
oportunidad de oir, ‘El Señor, Él es Dios’, y cuando se haya cumplido este período, habrá de comenzar la
nueva época, la nueva era.” Los ‘readings’ de Cayce dicen que esto podría suceder alrededor de 1998.

Uno de los ases de la astrología en la India, Lachman Das Madan, ha hecho predicciones
asombrosamente similares en su libro “Predicciones Astrológicas de los Mayores Países del Mundo – Los
próximos veinte años : 1990-2010” En la predicción nº 51 de este libro, Madan escribe : “Una figura
religiosa muy importante aparecerá en escena, la que recibirá respeto universal y difundirá el mensaje de
paz, prosperidad y de un solo mundo.”

En la predicción nº 246, para la India, cubriendo el periodo de abril de 1998 a abril de 1999,
observa : “Un santo religioso puede demostrar real iluminación espiritual y recibir la atencion y el respeto de
todo el mundo.”
La pregunta obvia sería, ¿En dónde está este Mesías universal? Cayce se refiere a él como a Dios
y Madan le adscribe real iluminación espiritual. Si esta Entidad ha de atraer atención y reverencia
mundiales durante los próximos cinco años, ello implicaría ciertamente que ya tiene que haber nacido.
Aurobindo, uno de los santos más esclarecidos del siglo XX, confirma esta teoría. En el libro “Sri
Aurobindo acerca de Sí Mismo y de la Madre”, escribe : “el 24 de noviembre de 1926 se produjo el descenso
de Krishna a lo físico… Un poder infalible habrá de dirigir el pensamiento. En los corazones terrenales
encenderá el Fuego Inmortal, y hasta las multitudes escucharán la Voz”. Significativamente, la predicción
de Aurobindo acerca del advenimiento del Señor coincide con la fecha de nacimiento de Sai Baba. La
diferencia de un par de horas se debe a que el día según el calendario Gregoriano se inicia a medianoche,
en tanto que según el sistema indio comienza al romper el alba. Para quienes deseen ser puntillosos,
cabría notar que en el cálculo hindú, un día se inicia con el alba de un día y termina en el alba del siguiente.
Es así que, cuando naciera Baba en la madrugada del día 23 de noviembre, según el cálculo hindú ese día
se terminaría sólo al amanecer del 24 – en este sentido, el día del nacimiento de Baba cubriría el 23 y el 24
de noviembre.

EL HOMBRE QUE VEÍA EL MAÑANA


El profeta francés del siglo XVI, Michel de Notredame o Nostradamus, como se le denomina, llegó a
ser conocido, debido a sus sobrenaturalmente acertadas predicciones sobre eventos mundiales, como el
“Hombre que veía el Mañana”, se explayó sobre el tema de la Segunda Venida.

Sanjay Kant, autor del interesante libro “Dios Desciende a la Tierra”, ha echado una nueva luz sobre
la obra de Nostradamus. Interpretando tres cuartetas de Nostradamus, Kant ha identificado el lugar de
nacimiento de esta Entidad Divina, sus atributos y su misión.
22

En este punto, permitámonos considerar tres de las profecías de Nostradamos concernientes al


tema de la Segunda Venida. “Aquel que ha sido esperado por tanto tiempo, nunca aparecerá en Europa.
Aparecerá en Asia. Uno de la liga formada por el gran Hermes. Su poder se elevará por sobre todos los
demás Reyes en los países orientales.” (X.75)

Según Kant, la referencia que hace Nostradamus a Hermes, el mensajero de los dioses griego,
representa una clara señal en cuanto a que esta profecía se relaciona con el advenimiento de un Principio
Divino. La primera línea de esta cuarteta sugiere la ‘Segunda Venida’.

Meditemos sobre otra profecía de Nostradamus : “La triplicidad de aguas dará nacimiento a un
Hombre que elegirá al Jueves como su día sagrado. Su voz, reinado y poder se elevarán por sobre tierras y
mares, en medio de las tormentas del Este.” (I.50)

La última línea de esta cuarteta está ligada indudablemente con la última línea de la cuarteta anterior
X.75. En esta predicción, expone que la personalidad Divina aparecerá en el Asia, que nacerá en una
península o un lugar rodeado por tres aguas o mares. Este Hombre Divino elegirá al Jueves como su día
de culto – los cristianos rezan los domingo; los musulmanes, los viernes, y los judíos, los sábado. Aunque
los hindúes no tienen un día de culto específico, algunas de sus deidades son adoradas especialmente los
lunes, martes, viernes y sábado. Los miércoles y jueves son los días que quedan fuera.

“La tierra y el aire y tanta agua se quedarán inmóviles, cuando todos vengan a adorar los jueves. Lo
que será no habrá sido nunca tan bello antes. Desde todas partes del mundo vendrán a honrarle.” (X.71)
Toda la cuarteta sugiere el advenimiento de un Mesías Universal. La primera línea de esta cuarteta puede
haber sido utilizada metafóricamente para describir la importancia o la santidad del culto futuro de todos.

Examinemos ahora en qué forma serían indicadores del advenimiento del Avatar Sai las
predicciones de Nostradamus. Sai Baba nació en el subcontinente Indio del Asia. Describe también el
lugar de nacimiento como rodeado por tres mares – la península india está rodeada por las aguas del Golfo
de Bengala hacia el Este, el Mar de Arabia hacia el Oeste y el Océano Indico hacia el Sur. Como lo
predijera Nostradamus, Sai Baba ha elegido el jueves como su día santo. Y también se ha dado que gentes
de todas partes del mundo vienen a honrarle.

Hay varias otras profecías que predicen el descenso del Ser Supremo a la carne durante el siglo XX.

MEHEDI MOUD
De acuerdo a un artículo publicado en una revista de Londres, Two Worlds’ (De Dos Mundos), un
escritor iraní se sintió atraído por un voluminoso libro en Teherán – llamado el “Océano de Luz” abarca 25
tomos. Se afirma que es una colección de los discursos del Profeta Mahoma. El tomo 13 de esta obra,
titulado Mehedi Moud significa en árabe “El Gran Maestro que Fuera Prometido”. A este Maestro se hace
referencia también como ‘Maestro del Mundo’, ‘Maestro del Tiempo’, ‘Presidente de Dios’ y ‘Dios Hablando y
Aconsejando’. Peggy Mason, la autora de este artículo, cita al Profeta Mahoma como habiendo indicado
un gran número de señales o marcas por medio de las cuales podría ser reconocido el gran maestro.
Sobresalen entre ellas, y que notablemente identificarían a Sathya Sai Baba, las siguientes : “Su cabellera
será abundante. Su frente será grande y cóncava. Su nariz será pequeña, con un puente levemente
marcado. Sus incisivos estarán algo separados. Tendrá un lunar visible en la mejilla. No tendrá barba,
sino que andará bien afeitado. Sus vestimentas serán como una llama. Usará dos túnicas (una interior).
El color de su rostro será a veces amarillo como el oro, a veces muy oscuro y a veces luminoso como la
luna. Su cuerpo será menudo. Sus piernas serán como las de una muchacha. Todas las enseñanzas de
todas las religiones del mundo estarán en su corazón desde el nacimiento. Toda la ciencia y el
conocimiento del mundo, desde el principio de los tiempos, estarán en su corazón.

“Todas las cosas que le pedirían a Dios, Él (el Maestro del Mundo) se las concederá. Todos los
tesoros están bajo sus pies. Dará regalos livianos. Caminará entre sus devotos y les tocará la cabeza con
su mano. Todo ojo que le vea se sentirá feliz, y no solamente los humanos, sino también las almas
23

desencarnadas. Vivirá 95 años”. (Sai Baba ha dicho frecuentemente que estará en el cuerpo actual hasta
los 95 años – esto significa que abdicará de su actual forma alrededor del año 2021).

“En los últimos 20 años de su vida será el Rey de todo el mundo, aunque en esta época sólo dos
tercios de las gentes del mundo creerán en él. Los musulmanes le reconocerán sólo nueve años antes de
su muerte. (2012 – N. de la T.) Él hará luminoso al mundo y lleno de paz. Para que no sean engañados,
deberán saber que el Maestro del Mundo extraerá cosas desde Su cuerpo, a través de Su boca.”

Hasta muy recientemente, Sai Baba solía materializar Shivalingams desde Su boca todos los años,
para el Shivarathri. Cientos de miles de personas han sido testigos de este espectáculo fascinante y
glorioso. Esta manifestación de Shivalingams puede ser vista por quienquiera en los videos que se han
tomado de estas ceremonias. (Lo ha vuelto a hacer después del 2000 – N. de la T.)

JAMINI MAHABHARATHA
El advenimiento de Sai Baba en la tierra había sido profetizado hace cerca de 5.000 años atrás por
el Sabio Jamini, el discípulo principal del Sabio Ved Vyasa, autor de la gran épica india del Mahabharatha.
En el Jamini Mahabharatha, el Sabio Jamini hizo la extraordinaria revelación acerca de la aparición del
Avatar Sathya en la era de Kali. La profecía entrega el nombre del Avatar, un completo relato de su árbol
genealógico e incluye descripciones de la naturaleza y variedad de asombrosos milagros asociados con
Baba. El Jamini Mahabharatha se expresa elocuentemente sobre los comienzos de una nueva era en la
que reinaría suprema la realidad del Dios Único y de la Verdad.

SAICHARITAMRITHA
Otro volumen de manuscritos sobre hojas de palma cuyo autor es el Sabio Shuka, describe en el
Saicharitamrita, dedicado a Sai Baba, con precisión y en detalle la dinastía de Baba e importantes eventos
asociados con él durante su permanencia en la tierra. Todo lo que Baba cumplirá en este período avatárico
se encuentra presentado en fascinantes detalles.

El Saicharitamrita, consiste en cien manuscritos sobre hojas de palma, escritos en sánscrito,


aproximadamente en la misma época del Jamini Mahabharataha, está en posesión de Ganjan Narayan
Shastry, un renombrado profesor de astrología que reside en Bangalore. Entre los muchos detalles de
interés, las hojas de palma del Sabio Shuka dicen : “Esta entidad con atributos divinos residía en Shirdi en
su anterior nacimiento y ha venido ahora a la tierra con todos los poderes sobrenaturales asociados con la
Divinidad. Será capaz de materializar objetos de la nada, producir sanaciones milagrosas, aparecer en
varios lugares al mismo tiempo, desviar peligros y salvar a sus devotos de crisis y calamidades que les
amenacen, sin estar físicamente presente junto a ellos. Su nombre y fama se esparcirán por todo el mundo
y él redimirá al género humano y le dará comienzo a una era de paz y de prosperidad al restaurar los
antiguos valores védicos de la verdad, la rectitud, la paz, el amor y la no violencia.”

El Sabio Shuka dice que hasta el actual momento del tiempo, Sai Baba no ha revelado sino una
décima parte de su real Sí Mismo. A su debido tiempo, desplegará todos sus poderes para salvar a la tierra
de un pralaya o desastre seguro.

No nos desviaríamos del tema si mencionamos que San Juan en el Apocalípsis, Edgar Cayce en
sus ‘readings’ y Nostradamus en sus profecías, tambien han hablado de los amenazantes desastres
naturales – cambio del eje de la tierra, fortísmas tomentas, terremotos, tsunamis, tornados y destrucción en
masa, la aparición de un Mesías Universal y el comienzo de una nueva era.

La Virgen María, la madre de Jesús, le ha concedido visiones a innumerables personas en Estados


Unidos, Yugoslavia, Europa y en otras partes del mundo, advirtiendo sobre los próximos cambios en la tierra
y previniendo al género humano en cuanto a enfrentar estas sombrías eventualidades volviéndose a tiempo
hacia Dios. Algunas de estas predicciones se han estado cumpliendo incluso mientras se reciben estos
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mensajes. La Madre María advierte acerca de cambios en nuestros patrones climáticos que incluirían
gigantescos huracanes, terremotos, erupciones volcánicas y el eventual desplazamiento del eje de la tierra.

En un mensaje entregado a Annie Kikwood, un ama de casa de California y reproducido verbatim en


su libro “El Mensaje de María para el Mundo”, la Virgen reveló :

“El desplazamiento del eje terrestre es la historia del Apocalípsis. Es la historia relatada en todas
las culturas y en todas las razas bajo la denominación del retorno de los dioses. Todas las culturas del
mundo han tenido desde su antigüedad, relatos de estos últimos tiempos – los últimos tiempos de esta era,
no del mundo. Asegúrense de entender que esto no es un acabo de mundo, sino el inicio de una nueva era,
de un nuevo mundo, de un nuevo entender. La necesidad de prepararse es ahora, de inmediato, antes del
nacimiento de esta era…

“Habrá una nueva Jerusalem como lo predijera el Apocalípsis. Verán como las religiones
comienzan a derrumbarse y habrá escarnios entre los mayores de la iglesia. La iglesia Católica comenzará
a perder mucho de su poder. Habrá un llamado para la unión de todas las religiones cuando los líderes
eclesiásticos vean que su membrecía se reduce – esto se deberá a que muchos empezarán a expresar su
conocimiento a traves de medios espirituales y a través del trabajo de la mente. Las iglesias que crecerán,
serán aquellas que profesen ante el mundo la idea de un Dios Único.”

Uno se pregunta si la Virgen María no se estará refiriendo a la revolución espiritual que está siendo
impulsada por la creciente red de unos 5.000 Centros Sai en todo el mundo, a través del mensaje de Sai
Baba de “la hermandad del Hombre y la Paternidad de Dios” que proviene de Prasanthi Nilayam, la Nueva
Jerusalem prometida por Juan.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

LA RELEVANCIA DE LOS
MILAGROS DIVINOS
“Si hubiera llegado a ustedes como Narayana (el Señor), con cuatro manos sosteniendo una
caracola, la rueda, la maza y el loto, Me habrían puesto en un museo y habrían cobrado entrada para los
que buscaran el darshan (visión de un ser santo). Si hubiera venido como un mero hombre, no habrían
respetado Mis enseñanzas, no las hubieran seguido para su bien. De modo que he venido en esta forma
humana, dotada de sabiduría y poder supra-humanos”, dice Bhagavan Sri Sathya Sai Baba para explicar el
por qué Dios ha de asumir una forma humana y desplegar al mismo tiempo Sus Poderes Divinos a través de
la ejecución de asombrosos milagros.

Un ‘milagro’ es conocido comúnmente como un efecto o evento carente de ley o más allá de las
leyes. No obstante, todos los eventos en nuestro precisamente ajustado universo están sujetos a leyes o
son explicables gracias a ellas. Los poderes asi llamados ‘milagrosos’ de un Avatar o de un gran maestro
representan un acompañamiento natural a Su exacto entendimiento de las leyes sutiles que operan en el
cosmos interno de la conciencia.

No hay nada que pueda denominarse verdaderamente como un ‘milagro’, salvo en el profundo
sentido de que todo es un milagro. El que cada uno de nosotos esté encapsulado en un cuerpo
intrincadamente organizado y parado sobre una tierra que orbita por el espacio entre las estrellas - ¿Habrá
algo que sea más un lugar común? ¿O algo más milagroso?

Avatares como Krishna y Maestros como Jesucristo y Guru Nanak realizaban milagros increíbles.
Tales Maestros tienen una pasmosa misión que llevar a cabo para el género humano – el apartarlo de las
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distracciones materiales y conducirlo milagrosamente hacia la espiritualidad, parece ser parte de esa misión.
Se requiere de decretos divinos en contra de las enfermedades incurables y los insolubles problemas
humanos. Cuando un cortesano le pidió al Cristo que curara a su hijo moribundo en Cafarnaum, Jesús
replicó con ironía, “Vosotros, si no veis milagros y prodigios, no creeis.” Mas agregó, “Anda, que tu hijo
está sano.” (Jn. 4:46-54)

Sri Sathya Sai Baba habla de Su encarnación, como la de Krishna y de Rama, para el
restablecimiento de la Verdad y la Moralidad, la Paz y el Amor en el género humano, para instilar la fe en
Dios entre los hombres que Le niegan debido al orgullo y a la ignorancia, y para salvar a los buenos de las
garras de los malos. Ha anunciado que atraerá a las gentes hacia Él por medio de milagros, porque como lo
ha repetido a menudo, sin estas ‘tarjetas de visita’ nadie podría estimar ni una fracción de Su gloria.

Los hombres, en general, son indiferentes y necesitan de algo sorprendente para sacudirles y
hacerles salir de su letargo. Los milagros, por ende, constituyen tal vez una concesión que la Divinidad
permite debido a la ceguera humana.

LOS MILAGROS SAI


Sai Baba ha estado realizando milagros desde Su niñez. Cuando era un pequeño infante, Su
abuelo, Kondama Raju, ya Le llamaba “el Pequeño Maestro”. A los cinco años, para el asombro de Sus
padres, Le vieron conducido sobre una carreta engalanada con flores y tirada por bueyes, durante una
ocasión festiva y cuando indagaron sobre el por que se le había dado este sitial de honor a su hijo, los
ancianos de la aldea y los santones que Le seguían a pie, les dijeron que era su guru o maestro. A los seis
años comenzó a materializar cuadernos, lápices, gomas de borrar y comestibles para sus compañeros de
escuela, objetos que sacaba de una bolsa de papel vacía, diciéndoles que tenía un ángel amigo que Le traía
todo. Poco tiempo después, Sai Baba comenzó a materializar todo tipo de frutas fuera de estación desde
un tamarindo que aún se encuentra en lo alto de una loma que mira hacia el río Chitravathi en Puttaparthi.
En la escuela, los profesores y el director se inclinaban ante Él, con reverencia.

A la edad de trece años, Sai Baba lanzó lejos de sí los textos de estudio y abandonó la escuela. Le
dijo a Su hermano Sheshama, “Me voy. No pertenzco a ustedes. Maya (la ilusión) se ha ido. Mis devotos
Me llaman y tengo que cumplir con Mi tarea.” Como Jesucristo en el Templo de Jerusalem, estaba
negando a Su propia familia, exactamente a la misma edad. A los trece años, justo antes de Su
cumpleaños en noviembre de 1940, fue virtualmente proclamado como Avatar.

Las noticias acerca de los milagrosos poderes de Sai Baba se difundieron muy pronto a lo largo y
ancho de la región y grandes multitudes comenzaron a llegar hasta la aldea de Puttaparthi, desconocida por
aquel entonces. Estaba aún a comienzos de Su adolescencia cuando realizó la espectacular hazaña de
una masiva materialización de comida desde la nada. Partió dos nueces de coco, vació su leche en unas
grandes ollas y, ¡oh! … apareció en ellas comida suficiente para todos los presentes.

Hacia fines de su adolescencia, Baba inició con gran seriedad Su misión. Realizó Su primera
‘operación’ en Bangalore, interviniendo una úlcera duodenal, para lo cual materializó también Su propio
instrumental, desde el aire. Comenzó por expulsar a los malos espíritus y comenzó Su misión de sanar y
de aconsejar.

Baba ha estado revelando Sus poderes sobrenaturales y reavivando las chispas de divinidad
adormecidas en los corazones humanos, por casi seis décadas, produciendo de manera inagotable y
permanente cascadas de Vibhuti o ceniza sagrada; cristalizando lingam tras lingam – esferoides de
alabastro o jade – desde el sedoso loto de Su estómago; haciendo manar amrith o néctar desde el corazón
mismo del granito; manifestando imágenes de oro de dioses y diosas – desde la nada; haciendo aparecer
profusamente Vibhuti, kumkum o polvos de bermellón o cúrcuma por dentro de fotografías enmarcadas y
con vidrio; dejando pisadas espolvoreadas de ceniza sagrada en diferentes casas de devotos, ya sea yendo
o saliendo de sus santuarios; transformando puñados de arena en divinas estatuillas de oro de Krishna, o
convirtiendo agua en gasolina… Una flor que se mueve extrañamente desde lo alto a la base de una
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fotografía, o guirnaldas que se agitan como movidas por el viento; lluvias que se detienen como por encanto
o una solitaria bombilla eléctrica que brilla luminosa, cuando se ha cortado la energía y toda el área está
sumida en la oscuridad; o el pícaro guiño en Sus ojos desde una fotografía… son, en verdad, fenómenos
que le dejan a uno boquiabierto.

Nada de esto es magia ni prestidigitación. Es la magia de las magias – la Creación misma – porque
no hay mano de mago que se pueda encontrar. Este es el poder elemental de Baba sobre la Naturaleza,
que, a la vez, es increíble y tan claro como la luz del día. Se vuelve aún más asombroso cuando uno
recuerda que estas maravillas pueden producirse en miles de hogares simultáneamente, aunque estén
separados por todos los océanos entre sí. Estos fenómenos se produjeros hace décadas atrás, se siguen
produciendo hoy con igual vigor y continuarán repitiéndose más maravillosamente que nunca.

Hay otra dimensión en el ilimitado poder de Baba. Puede aparecer en un quirófano detrás de
puertas cerradas y resguardadas. Puede estar aquí y en un lugar a mil kilómetros de distancia al mismo
tiempo. Su imagen puede grabarse como si estuviera en el corazón del cristal, en un lingam en un remoto
templo de aldea o en el fondo de una copa de cristal en la lejana Guatemala. Puede aparecer en los
sueños de innumerables devotos y relatarles sus experiencia un año después, cuando les conceda una
entrevista personal.

Es bien sabido que Baba asume críticos ataques de enfermedades de las que han sido afligidos Sus
devotos. Esto sucedió de manera increíble una vez, cuando asumió una hemiplejia en Bangalore y otra en
Goa, cuando asumió un ataque de apendicitis que había pasado a peritonitis. Para exponerlo más
precisamente, estas enfermedades llegan hasta Él, más que ser asumidas. Su cuerpo, como un arpa
eólica, vibra en respuesta al llamado de aquellos que Le aman con un corazón puro y con intenso amor. Es
cuestión de vibraciones simpáticas, porque Él es el Amor mismo. Lo que salva a Su cuerpo de estos letales
ataques es el poder inmortal e inconquistable de este mismo Amor.

Hay otra faceta relativa al poder de Baba. Como dijera mi hijo mayor, Akash, Baba puede
transformar el corazón humano. No es una mera cuestión de enseñarle a uno prácticas de yoga o de
meditación – Él lleva a cabo una transformación en el carácter y la personalidad de un hombre. Son miles
los que han sido cambiados de esta manera por Su avasalladora dulzura, Su inefable amor, una palabra o
una mirada casuales. Mas Su compasion puede ponerse una máscara de severidad cuando se hace
necesario.

Lo que resulta mucho más difícil de entender es el poder de Baba para cambiar el destino humano.
Está dotado de ese poder de Gracia que puede cambiar los caracteres escritos en los astros o en la frente
de uno. No me cabe duda alguna que puede hacerlo. Si sonara como increíble, habrá de ser
experimentado para ser creído. Nuevamente, es el Amor Divino que entra en funciones movido por sus
propios e inescrutables propósitos.

Baba le ha devuelto el habla a mudos y la vista a ciegos. Muchos inválidos han llegado hasta Él
apoyados en sus muletas o sentados en sillas de ruedas, y han regresado caminando. Ha llevado a cabo
curas milagrosas para enfermedades incurables, como artritis reumatoídea, diabetes, cancer o SIDA.
Varios alcohólicos y drogadictos han abandonado sus hábitos después de haber estado en contacto con Él.
Además, se sabe que, al menos, ha resucitado a media docena de personas que habían sido tocadas por
las gélidas manos de la muerte.

Su Gracia se derrama sobre todos, ya sean negros o amarillos, blancos, rojos o morenos. Su poder
representa el ejercicio elemental de una voluntad que es omnipresente, omnisciente y omnipotente. Es la
voluntad que ve y actúa simultáneamente. Su volición llena y cumple en espacio y tiempo. Mas espera su
oportunidad, no contaminada por sensiblerías, impávida frente a las turbulencias de la prisa. Y cuando
golpea lo hace a la vista de todos, como un haz de luz que une a la tierra con el cielo.

Los milagros de Baba no son un despliegue de siddhis o de poderes sobrenaturales adquiridos


gracias a arduos esfuerzos. Es liberal con Sus dispensas y, como un árbol que concede deseos, le entrega
a las gentes lo que anhelan, hasta que comienzan a aspirar lo que Baba quiere dar.
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El milagro es, por definición un evento en el mundo físico que sobrepasa todo poder humano o
natural y que se adscribe a una causa divina o sobrenatural. No es de extrañar que la mente humana, por
su naturaleza misma, considere todo lo que rebase un marco de racionalidad comunmente aceptado como
imposible y lo rechace. Un fenómeno de materialización, por ejemplo, es tan ajeno a la experiencia cotidiana
que, incluso después de observar su ocurrencia, no es fácil para uno creer que se produjo realmente. De
alguna extraña manera, a uno le parece haber estado fuera del tiempo y el espacio y la realidad de un
milagro pareciera desaparecer – se desvanece al igual que lo hace la realidad de un sueño al despertar.
“¿Sucedió realmente el milagro, pregunta la ‘mente de mono’?”

Debo confesar aquí que, inicialmente, yo también tenía mis dudas respecto de lo genuino de los
milagros de Baba. Mi formación y experiencia como periodista me habían enseñado a no aceptar nada de
buenas a primeras. Se me había enseñado a verificar y a cotejar todos los hechos. Aunque había leído y
releído el fantástico libro de Howard Murphet, “Sai Baba, el Hombre de los Milagros”, el muy ameno libro del
Dr. Samuel Sandweiss, “El Santo y el Psiquiatra”, y numerosos otros libros acerca de este gran fenómeno –
vale decir, Baba – mi limitada mente se rehusaba a aceptar la autenticidad de Sus maravillas. Sin
embargo, al igual que la colección de historias del “Increíbe pero Cierto” de Ripley, los relatos de las
asombrosas proezas de Swami continuaron despertando mi curiosidad, hasta que comenzaron a sucederme
a mí personalmente. Gradualmente, empezaron a derrumbarse las ‘barreras’ mentales que yo mismo había
levantado frente a la realidad de los milagros. La cantidad de cosas milagrosas que mis propios ojos vieran
y las ricas experiencias que viviera, llevaron a mi aceptación de cosas de naturaleza similar acerca de las
que oía hablar o que leía.

Desde 1971 cuando, como la mayoría de los devotos de Baba, fui introducido por vez primera a Su
fabuloso mundo a través de “El Hombre de los Milagros” de Murphet, he sido innumerables veces testigo de
proezas increibles por parte de esta inescrutable Entidad. Estos veintidos años [Sarin escribe este libro en
1993 – N. de la T.] han estado abarrotados de experiencias extraordinarias que, pese a todo, parecieran
contravenir y trascender las leyes conocidas que gobiernan al universo. No obstante, son tan genuinas
como la luz del sol en pleno día. De hecho, sufrí un tal hartazgo de estas asombrosas experiencias que
ahora nada de lo que a Él atañe me parece irreal. De nuevo fue mi buena fortuna que, mientras escribía
este libro, conocí e interactué con cientos de devotos Sai provenientes de todo el mundo. Y todos ellos
corroboraron mi experiencia, he incluido algunas de las suyas en las páginas siguientes.

No obstante, estoy plenamente consciente que, pese a que para tantos líderes comunitarios y para
millones de seres comunes como yo mismo, los milagros de Sai son hechos irrefutables, los testigos
oculares no representan sino una minúscula fracción del género humano. Entonces, ¿qué hay de los miles
de millones más allá de la órbita de los suficientemente afortunados como para verlos por sí mismos? ¿Qué
hay de las masas de materialistas ateos, condicionados por la superficial filosofía del moderno progreso
tecnológico? ¿Habrá una leve posibilidad de que puedan dar crédito a la verdad de los fantásticos eventos
descritos en estas páginas?

EL PROPÓSITO DE LOS MILAGROS


¿Cuál es entonces el propósito de los divinos milagros, la alta magia trascendental que nunca actúa
en beneficio del realizador, sino siempre para el género humano? Algunos de sus propósitos son obvios,
algunos están más ocultos. Aunque inicialmente podamos no aceptar la realidad de los milagros, ellos
tienden a motivar al hombre hacia la investigación y la indagación en los más profundos misterios del
universo. Esto, a su vez, lleva a que las mentes abiertas, vivas y ansiosas exploren los estratos más
profundos de la existencia. Aunque las maravillas en sí mismas están subordinadas y son menos
importantes que las verdades espirituales que se encuentran tras de ellas, constituyen empero signos más
poderosos que las palabras para guiar a los hombres hacia estas verdades, las cuales, en sus niveles más
profundos, no pueden expresarse ni por prodigios ni por palabras.

Con respecto a las palabras, habladas o escritas, los hombres asienten o sacuden la cabeza,
mostrando acuerdo, desacuerdo, debatiendo, comparando, aceptando, rechazando. Porque son muchos
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los que han expresado o escrito millones de sabias palabras. Mas, si como se dice en el periodismo, una
imagen vale más que mil palabras, un milagro vale por varios millones.

De modo que comenzando con el núcleo de discípulos a Su alrededor hace aproximadamente seis
décadas, Sri Sathya Sai Baba empleó milagros que les ayudaron a vislumbrar la verdad acerca de Su
naturaleza divina y tambien a sobreponerse a los bloqueos mentales en su progreso espiritual. A lo largo de
los años, este núcleo de discípulos ha llegado a convertirse en un océano de seguidores y, gradualmente, en
la medida en que la buena nueva, el evangelio, se difundiera, son millones de todas partes del globo los que
se han sumado a Su rebaño.

La importancia de los milagros Sai es el despertar que producen en nuestra percepción espiritual y,
con ello revelan el más estupendo milagro en nuestra existencia misma. Centrado en el Sí Mismo de toda
vida, eternamente inmerso en la Bienaventuranza, dominando el deseo mundano, encarnación del Amor
divino, Baba nos provee de un modelo, de un ideal para ser seguido por el hombre hundido en el egoísmo,
luchando en medio del dolor y el sufrimiento, perdido en la egolatría e insensatamente confundiendo amor
con lascivia.

El hombre, formado en el molde de lo Divino Mismo, lucha a lo largo de la peregrinación de la vida


por alcanzar estas nobles cualidades – más a menudo esas metas han parecido inalcanzables. Nos hemos
preguntado a veces si alguna vez las podríamos lograr – si es que algún humano pudiera realmente llegar a
ellas. Ahora, sin embargo, frente a nosotros y en carne y hueso, se halla uno que encarna todas estas
cualidades que aspiramos adquirir. Un ideal, un sueño, se ha convertido en una realidad viviente y está en
medio de nosotros, guiándonos de la animalidad a la divinidad. Esta es, quizás, la más profunda
importancia de los milagros de Sai – ellos demuestran las potencialidades divinas que hay en cada ser
humano. Ellos levantan nuestra fe y nos ayudan a trabajar con renovado brío hacia la producción de una
versión divina de nosotros mismos.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
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EVIDENCIAS

DE

DIVINIDAD

LA OMNIPRESENCIA
Tuka Ram, el místico-poeta de la India, se ha convertido en una leyenda gracias a sus inspiradas
canciones exaltando la gloria de Vithoba, una encarnación de Vishnu. Este santo embriagado de Dios, Le
veía en todos y sentía Su presencia en todas partes. Cantó :

“A dondequiera que vaya,


Te veo a Ti, Vithoba,
Te veo a Ti a mi lado,
y todavía
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me tomas de la mano,
¡y todavía me guías
a dondequiera que vaya!
Y mientras voy caminando
ciertamente, me apoyo en Tí
¡y Tu llevas mi carga, Señor!
En cada hombre, veo en verdad un hermano.
¡Dentro y fuera de mi
siento Tu sagrada presencia, Señor!
¡Entorno a mí y por encima de mí, estás Tu!

Este poema que comunica efectivamente la realidad de la omnipresencia de Dios, es cantado con
devoción en miles de hogares por toda la India.

El Avatar Sai ha afirmado enfáticamente Su omnipresencia en Su declaración, “Estoy en todas


partes, en todo momento” y ha tranquilizado a Sus devotos con el : “¿Por qué temer si Yo estoy cerca?”

Los derrames de Vibhuti en las imágenes de dioses y diosas, el manar de Amrith desde ídolos e
íconos y las “cartas” aparentemente escritas por Él y que aparecen en los santuarios de los devotos por todo
el mundo, son signos de Su gracia y omnipresencia. Además revela Su presencia en todas partes al
aparecer en sueños, dando visiones, compartiendo alimento en los hogares de devotos, y apareciendo en
persona en lugares muy distantes, aunque se sepa que se encuentra físicamente en Su retiro en Prasanthi
Nilayam o Brindavan.

EL ‘VIBHUTI’

Millones de devotos y visitantes de todas partes del mundo han sido testigos del milagro del vibhuti
de Baba – en verdad, es un prodigio inexplicable y ultra-científico. Es producido tan casual e informalmente,
tan tranquilamente y sin esfuerzo, que uno podría muy bien no darse cuenta de la importancia de la
bendición. Día tras día, abiertamente, ante la mirada pública, Swami extiende Su mano derecha, con la
palma hacia abajo y la hace girar casi imperceptiblemente, y Sus dedos se juntan para evitar la caída del
vibhuti que ya se ha materializado. El maravilloso producto es entregado al receptor como una muestra de
las bendiciones de Baba.

Acerca de la significancia del Vibhuti, Baba dice, “Lo que materializo es la manifestación de la
divinidad, que simboliza la naturaleza cósmica, inmortal e infinita de todas las formas de Dios, el atma o el
espíritu – vale decir, lo que queda cuando todo lo mundano, transitorio y capaz de cambio se ha incinerado.
En su contexto espiritual, le entrega una advertencia al receptor para que deseche el deseo, queme las
pasiones, los apegos y las tentaciones, para volverse puro en pensamiento, palabra y obra. Con el objeto
de grabar esta lección es que materializo cenizas para quienes llegan hasta Mí con amor y devoción. Al
igual que Mis otras manifestaciones, el Vibhuti también actúa como un talismán, sanando a los enfermos y
dándole protección a quienes la necesiten. Es un símbolo de divinidad muy diferente al producto de algún
mago.”

A lo largo de los años, Baba ha producido toneladas de Vibhuti con un simple giro de Su mano. En
la noche de Shiva, o Shivarathri, el ya fallecido Prof. N. Kasturi, el biógrafo oficial de Baba, solía sostener,
boca abajo, una gran urna sobre la estatua del Sai Baba de Shirdi, la encarnación previa de Sri Sathya Sai
Baba y Baba, con sólo hacer girar Su mano dentro de ella, producía una cascada de Vibhuti que bañaba por
completo al ídolo de Shirdi. Esta creación espontánea de Vibhuti natural es distintivo entre Sus milagros.
En lo que concierne a los devotos de Baba, es una cuestión irrelevante el dónde, cómo o por qué aparece el
Vibhuti. Para ellos, es un fenómeno tan natural como el viento, la luz, el cielo, la tierra, el fuego, la
electricidad o las ondas de sonido.

Los detractores de Baba, empero, han comparado la materialización de la ceniza sagrada y de los
regalos como relojes pulsera, medallas, anillos, rosarios y otros artículos con los actos de prestidigitación de
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un mago. La comparación es incorrecta, puesto que quienes han observado dichas materializaciones,
saben que a menudo, Baba enrolla la manga de Su brazo derecho hasta por encima del codo y, luego, estira
la mano, con la palma hacia abajo y los dedos bien separados, sin que quede espacio para esconder nada.
En los primeros tiempos, Swami solía ‘coger’ objetos del aire, en lugar de hacer girar Su mano como lo hace
ahora. Muchos han sido testigos de cómo numerosos objetos materializados en el aire justo por encima
de Su mano, caían suavemente en Sus palmas levantadas.

De manera significativa, un gran número de los milagros de Sai se producen sin Su presencia física :
es así que vibhuti de diversas texturas, kumkum, polvos de cúrcuma y amrith o néctar y hasta leche
aparecen a menudo sobre fotografías de Sai Baba, de Jesucristo, de Guru Nanak, Rama, Krishna y otras
deidades en lugares apartados de la India y en el extranjero. Yo he sido testigo presencial de la aparición
de todos estos elementos en varios hogares en Nueva Delhi, Jaipur, Guwahati, Dhubri, Jarhat, Dibrugarth,
Tezpur, Shillong, Silchar, Agartala, Imphal, Gangtok, Jammu, Srinagar, Londres, Copenhaguen, Paris, Berlin
y otras partes.

En la residencia de mi hermana Roma Kant en Nueva Delhi, no sólo aparecía vibhuti, kumkum y
amritha en las fotos de Baba, sino también semillas de cardamomo, almendras, nueces de caju y pasas.
Luego siguieron apareciendo cuando se cambió de casa y, ahora que se ha establecido permanentemente
en Prasanthi Nilayam, después de la muerte de su marido, el Comandante Chandra Kant, sigue apareciendo
regularmente vibhuti y amritha sobre las fotos de Baba en su apartamento.

El fenómeno se está repitiendo en la residencia de un devoto en Guwahati. Dwarik Sharma,


receptor de la gracia de Baba, había regresado a la India alrededor de 1964 después de completar un curso
en Administración de Empresas en Glasgow, Reino Unido. Poco después de su regreso se embarcó en una
empresa de frigoríficos y fabricación de hielo, en asociación con otros. Sin embargo, debido a una
combinacion de factores imprevistos, la empresa fracasó, dejando a Dwarik varado y endeudado.
Teniendo poco más de veinte años y estando recién casado, se vio frente a una vida en ruinas, con
problemas cuya naturaleza y solución parecían insolubles. Casualmente, la joven pareja oyó hablar de Sai
Baba y de sus asombrosos poderes. Llevados por su desesperación se volvieron hacia Él y comenzaron a
asistir a Bhajans y a organizarlos. Empezó a aparecer vibhuti y amrith sobre las fotografías de Baba
colocadas en el santuario de su hogar en el M.C. Road. Estas señales de Divinidad les dieron valor y se
sintieron seguros que Swami había notado sus problemas y que les apoyaría durante sus días de
dificultades.

Fundamentalmente buscando un buen establecimiento educacional para su hija Joyeeta y su hijo


Vinayak, la familia se trasladó a Shillong. En el proceso, empero, aparecieron una tras otra, buenas
oportunidades para la carrera de Dwarik, y él como su encantadora esposa Deepali, encontraron un nuevo
sentido para sus vidas.

Como en el caso de muchas otras familias, ciertamente que surgieron reveses y problemas en la
vida de los Sharma. Mas, una fe constante nacida de los traspiés anteriores y la forma en que Baba les
había ayudado en el pasado, les ha permitido enfrentar cada situación con ecuanimidad. En julio de 1992,
su hija Joyeeta quien recién habia rendido sus exámenes de graduación, sufrió accidentalmente serias
quemaduras. Estaba en agonía, fluctuando entre la vida y la muerte. Los Sharmas le rezaron
fervientemente a Baba y complementaron el tratamiento médico con una liberal administración de vibhuti.
Joyeeta sintió mucho alivio de los dolores y se recuperó rápidamente.

En diciembre del mismo año, la familia Sharma visitó Puttaparthi para agradecer a Baba por Su
ayuda. Mientras pasaba por las filas de darshan, Baba tomó la carta en que Dwarik Le detallaba sus
problemas. Deepali que estaba sentada en la sección de mujeres, vió un haz de luz brillante que salía de
Bhagavan. Despues de eso, por la gracia de Baba, todo se calmó y recibieron ayuda, de manera
misteriosa, para el tratamiento de Joyeeta. Cuando pasaron por Bangalore, camino a Guwahati, se
encontraron con un devoto de Sai, A.S. Krishnamurthy, el cual antes de su retiro había servido como Audidor
General en Assam y es actualmente Presidente de la Compañía Vijaya de Arriendos. Él les indicó visitar al
Dr. R.A.P. Das, un famoso cirujano plástico de Bangalore y Director del ‘Instituto de Rehabilitación de
Accidentados y Medicina Física, Sanjay Gandhi’. Después de examinar a Joyeeta, el Dr. Das declaró que
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no se requeriría de cirugía plástica. Recetó ciertos medicamentos y masajes y recomendó, en lugar de


vendajes, unos guantes especiales que se hacían en los Estados Unidos sobre medida. Les aseguró que la
piel de a hermosa Joyeeta quedaría totalmente restaurada en algunos meses. Casualmente, la hermana
de Deepali, Anjali, residía en Dallas y ayudó a conseguir los guantes especiales y los envió a Shillong. La
piel de Joyeeta está recobrando su textura natural y los Sharmas continúan cantando la gloria de Swami.

Alrededor de 1970, S.K. Home Choudhry un famoso abogado septuagenario de Silchar en el sur de
Assam, cerca de la frontera con Bangladesh, desarrolló un problema de aumento de tamaño de la próstata.
Viajó rapidamente a Calcuta y los cirujanos de allá, le operaron para aliviar el problema. Mas, para su
horror, encontraron un crecimiento canceroso de estado avanzado. De modo que cerraron la incisión – la
biopsia confirmó la malignidad. Por lo tanto, los médicos le aconsejaron a la familia que lo llevaran de
regreso a casa.

Mientras el cancer carcomía su vitalidad, un amigo de la familia, D.C. Dutta, fue a visitar a Home
Choudhry en la Clínica de Calcuta y le regaló un ejemplar de la maravillosa biografía de Baba, ‘Sivam
Sathyam Sundaram’ escrita por Kasturi. Mientras leía el libro, Home Choudhry sintió que su debilitado
cuerpo se cargaba de nueva energía. Regresando a Silchar, comenzó a asistir a los Sai Bhajans y a tomar
liberales dosis de Vibhuti. Después de un año, regresó a Calcuta para un nuevo chequeo médico. Los
médicos en la Clínica se sorprendieron al ver que el anciano estaba aún con vida. Mas, iban a sufrir una
impresión aún mayor – los exámenes revelaron que el cancer había desaparecido misteriosamente.

Después de eso, Home Choudhry emprendió la peregrinación de agradecimiento a Puttaparthi.


Cuando Baba llegó frente a él, el agradecido abogado comenzó a sollozar, su voz se quebró y no pudo
pronunciar palabra. Swami le palmoteó suavemente y le recordó así, Su omnipresencia y omnisciencia,
“¿Por qué estás llorando? Cuando Me recordaste, te visité en la Clínica en Calcuta. Fui Yo quien curó tu
cancer. Swami esta siempre con Sus devotos, en dondequiera que se encuentren. Yo cuidaré de ti.
Regresa a casa.”

Habiendo sido bendecido de este modo por Bhagavan, Home Choudhry retornó a Silchar con una
nueva licencia de vida por doce años más.

UNA EXPERIENCIA AFRICANA


El Dr. K.A. Oduro, Profesor de Anestesia de la Escuela de Medicina de la Universidad de Ghana en
Accra, quien ha aceptado a Baba como Dios Encarnado, tiene lo siguiente que decir acerca de la
omnipresencia de Swami :

“En 1978, recibí un mensaje urgente diciendo que mi anciana madre estaba enferma –
aparentemente, había estado inconsciente por casi tres días. Hacia las seis de la mañana estuvimos junto
a ella con mi mujer. Seguía aperentemente inconsciente, pero no le hice ningún examen físico – no había
necesidad para ello, ya que le iba a rogar a Baba que la curara. Tocamos una cassette en que Baba
cantaba Bhajans. Después de eso nos sentamos a meditar. Durante esos momentos de silencio, oímos
que mamá preguntaba : ‘¿De dónde vienes? ¡Eres tan apuesto!’ Tanto mi mujer como yo sentimos la
presencia de Baba.”

El hijo menor del Dr. Oduro había de ir a un internado en octubre de 1978. Era muy apegado a su
madre. Según el reglamento de la escuela, los días de visita eran sólo los sábados y domingos, mas la
madre no podía estar alejada tanto tiempo de su hijo y el muchacho lloraba por su madre. A pesar de los
reglamentos, la madre le visitaba casi a diario. Los Oduro le rogaban a Baba para que ayudara a su hijo a
calmarse. Una tarde, el hijo le indicó a la madre que esas frecuentes visitas ya no eran necesarias – le
informó que la noche anterior, Baba le había visitado en el Dormitorio, se había sentado en su cama y le
había sonreído dulcemente. Con eso, se sentía ahora confiado, independiente y muy feliz.

En uno de los Bhajans organizados por los Oduro, que eran cristianos de nacimiento, comenzó a
exudar amrith desde la boca de una fotografía de tamaño natural de Baba, enmarcada, y goteaba por dentro
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del vidrio. En el hogar de los Oduro aparecía regularmente Vibhuti sobre las fotografías de Baba. Un
domingo en la tarde, la Sra. Oduro, que estaba en la sala de estar con su marido, se dirigió al dormitorio
para buscar algo. Mas volvió de inmediato muy agitada, “¡Swami está aquí!”, dijo. El Dr. Oduro preguntó,
“¿Quién? ¿Dónde?” Ella le hizo señas para que la siguiera al dormitorio. Cuando el médico entró al
cuarto, encontró que olía por entero con una fuerte y grata fragancia a jazmín. “Swami estaba en verdad
allí”, sostiene.

He experimentado personalmente la maravilla de Swami haciendo que Su omnipresencia se sienta a


través de la fragancia de las flores. Mientras entrevistaba al Dr. B. Dutta en su residencia de College Road
en Silchar y al Dr. Raj Kishore Singh en la remota aldea de Dharmikhal en el noreste de la India, acerca de
su libro, la fragancia a jazmín se olía en repetidas ráfagas por la habitación.

EN SAN SALVADOR
La revolución espiritual de Bhagavan ha sido recibida con tormentoso entusiasmo en todas partes de
América Latina, ya sea en México, El Salvador, Argentina, Chile o Perú. Su nombre está entre los labios de
miles y se ha sumido profundamente en los corazones de quienes han llegado a ser Sus devotos. Su fe ha
sido fortalecida por muchos sucesos misteriosos.

En El Salvador, la creencia en la omnipresencia y la omnipotencia de Swami se fortaleció


enormemente después de la milagrosa escapada de Hernández Quiñones. Él y su mujer conducían de
regreso a San Salvador desde su rancho, cuando varios asaltantes les obligaron a detener el coche. A
punta de pistola, los criminales le obligaron a entregar su revolver y 2.000.- dólares que llevaba encima.
Mientras los bandoleros registraban la cajuela del coche, la asustada pareja comenzó a rezarle a Swami por
su protección. Repentínamente, el pistolero se asomó a la ventanila del coche y les devolvió el revolver
más el fajo de billetes que había tomado antes, y a continuación todos ellos desaparecieron en la oscuridad,
dejándolos estupefactos.

Baba dejó Sus pisadas marcadas en vibhuti sobre la alfombra del santuario de Elizabeta Maldonado,
en Lima, Perú, después de una sesión de meditación. El fenómeno también se produjo en la residencia del
Comandante de la Fuerza Aérea Devi y en el templo de la Fuerza Aérea en Laitkor, Shillong.

APARECE ‘VIBHUTI’ EN LONDRES


Cientos de personas se reunen en el hogar de Goverdhan Patel, en el 8,Crossway, Wealdstone,
Londres NW, para ser testigos de los milagros originados desde Prasanthi Nilayam

Una fila de fotografías de Baba y de otras deidades que adornan el muro de una sala de billar en su
casa, están cubiertas por una gruesa capa de Vibhuti.
El Vibhuti apareció primero sobre una imagen de su guru, Jalaram Bappa. En esa época él no era
seguidor de Baba. “No creía que algún ser humano podría alguna vez ser Dios”, dice. “Por mucho tiempo
me negué ir a verle.”

El primero de los misteriosos eventos se produjo durante uno de los Bhajans realizados en su
residencia. Las cinco nueces de coco de ofrenda ante el santuario se partieron por la mitad en línea recta.
Más tarde, cuando una de ellas se abrió, pudo verse una imagen de Sai Baba impresa en el fruto blanco y,
gradualmente, se manifesto sobre él el sagrado símbolo hindú del Om.

Patel cambió de idea y poco a poco se fueron agregando otras fotos de Baba – de todas comenzó a
emerger Vibhuti. Se corrió al voz y muchos preguntaban si podían ir a orar al santuario de Patel.

Hay devotos que han visto a Baba, en Su forma física, sentado en la silla de respaldo alto colocada
exclusivamente para Él en el santuario. Patel sostiene que tanto él como su hija Le han visto personalmente
allí, “Baba es en verdad omnipresente. Se sienta en esa silla”, afirma.
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Uno de los resultados más positivos de los extraordinarios sucesos en casa de Patel, fue la
formación de un grupo de sanación espiritual de seis miembros. Se dice que los sanadores pueden ver a
Swami. Patel sostiene, “Puede viajar por el aire como las ondas de radio. En donde haya servicio
desinteresado, Dios está siempre presente.”

En una ocasión, cuando la familia salía de la casa para asistir a una boda, las llaves fueron dejadas
con amigos, como para que pudiera llevarse a cabo la sesión de sanación de ese día. Los integrantes
estaban esperando el regreso de los Patel, cuando de pronto vieron a Baba sentado en Su silla. Luego se
levantó, caminó hacia ellos y desapareció.

Cuando los Patel volvieron a casa, de emocionaron al encontrar nueve huellas de pisadas formadas
con Vibhuti – en el medio de cada una de ella había un pequeño pétalo de una flor de jazmín. Los
Bhajans se llevan a cabo los primeros viernes de cada mes en casa de los Patel y participa una numerosa
asistencia.

Otro hogar muy mentado en Londres es el de Zarine Shah, una dama ismaelita, en el 59, East Cote
Lane de South Harrow. Gentes de todo Londres se reunen allí a las 20:00 horas cada jueves, para orar y
compartir el amrith que gotea permanentemente y va llenando un jarro que se mantiene bajo la foto de Baba.
Se ha descubierto que este amrith tiene un alto valor curativo. Muchas personas han informado haber
sanado de serias dolencias como la artritis reumatoídea o el cancer.

Zarine llegó a la grey de Sai en circunstancias muy peculiares. Hace como tres años atrás, un
domingo, había organizado una reunión almuerzo con una barbacoa en su jardín, pero al parecer la lluvia
estaba por arruinar sus planes. Mientras consideraba soluciones alternativas, la visitó una vecina y le
comenzó a hablar de Sai Baba. Zarine no había oído hablar de Él, ni estaba interesada – sus pensamientos
estaban centrados en la lluvia que caía incesante y amenazaba con arruinar su reunión. En broma, le dijo a
su vecina : “Si Sai Baba es realmente Dios, pídele que detenga la lluvia y me ayude con mi fiesta.” Para su
enorme sorpresa, la lluvia paró y no cayó una gota por tres horas… comenzó a llover de nuevo cuando ya
la reunión había terminado. No obstante, Zarine seguía sin convencerse de la divinidad de Baba.

Algunos días más tarde, apareció vibhuti sobre la fotografía de Agha Khan, el líder espiritual de los
musulmanes ismaelitas. Poco después apareció vibhuti sobre otras imágenes islámicas, lo que convenció a
Zarine que Baba era en verdad Dios Encarnado. Fue así que fotos de Baba obtuvieron un lugar destacado
en el hogar de los Shah y comenzaron Bhajans regulares los días jueves. Muy pronto comenzó a surgir
amrith de las fotos de Baba y el signo del ‘Om’, escrito con vibhuti también, apareció misteriosamente sobre
la silla colocada para Swami en el santuario.

Algún tiempo atrás un sorprendente incidente se produjo en la casa de Zarine. Su hijo de diez años
se hizo accidentalmente un corte en un dedo mientras ayudaba en la cocina. Desde una foto de Baba que
colgaba de una pared, viajó Vibhuti a lo largo de una cañería y cayó directamente sobre el dedo sangrante –
la hemorragia se detuvo de inmediato.

La familia de Rajan, Geeta y Preetika que reside en el 27, Bennet Close, Off Chester Road en
Northwood, es beneficiaria especial de la gracia de Bhagavan. Hace ya bastante más de una década que
vibhuti y amrith han estado apareciendo sobre las fotos de Baba en su hogar. Están convencidos que
Swami está siempre con elos. Tambien ha estado apareciendo vibhuti en el santuario de K. Purnimashi
Devi en Sabon Leisak en Imphal, del estado indio de Manipur, fronterizo con Burma.

UN ‘HOLI’ DIVINO
El vibhuti producido por Swami tiene generalmente un tinte grisáceo y es una suave substancia
pulverulenta. Tuve la oportunidad de ser testigo de la emanación de vibhuti de diferentes colores – rojo,
verde, amarillo y púrpura – desde fotografías de Baba. Otra característica peculiar de este vibhuti era su
textura arenosa y su fuerte fragancia.
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El ‘Holi’ o festival de los colores en la India, recuerda un período de hace 5.000 años, cuando
Krishna solía divertise y juguetear con Sus devotas – las Gopis. Fue durante el día de Holi de 1975, en
Nueva Delhi, cuando el Sai Krishna de nuestro tiempo se le apareció en sueños a mi hermana Roma, y le
dijo, “¿Quieren jugar todos al Holi conmigo, hoy? Voy a crear polvos especiales para la ocasión. Prepara
halva (un platillo dulce indio),Yo produciré también las frutas secas necesarias.”

Y, cumpliendo Su palabra, desde varias fotos de Baba comenzó a caer una profusión de vibhuti de
diferentes tonalidades, en su residencia ded B-3/13 Safdarjung Enclave. También llovieron cardamomos,
semillas de amapola, almendras, nueces de caju, pistacchios y pasas desde las fotografías del santuario.

Fue el Holi más memorable de nuestras vidas. Pintamos las fotos de Baba y nuestros rostros con
los polvos de colores, con alegre algarabía y cerramos la jornada con un festín de ‘halva’ mezclada
liberalmente con los frutos secos de que nos había provisto Dios Mismo – fue en verdad un ‘Holi’ Divino.

Otro fenómeno inusual del que tuve la oportunidad de ser testigo en el hogar de mi hermana, fue el
que todos los platillos que se Le ofrendaban a Baba en el santuario, quedaban espolvoreados con vibhuti.

Mi ya fallecido padre, Shiv Charan Lal Sarin, estaba críticamente enfermo y fue internado en el
Hospital Safdarjung para tratamiento de su cancer. Mi rutina era la de llevarle cada día las frutas que le
gustaban, junto con alguna comida casera. Roma sugirió que podíamos hacer que Swami bendijera los
alimentos, colocándolos por algún tiempo en el santuario. La fruta se ponía sobre bandejas de acero y se
cubría con una servilleta, las que se colocaban debajo del taburete para los Pies de Swami, frente a Su silla.
Invariablemente, las naranjas y otras frutas eran partidas verticalmente, con un ligero ruido, en presencia
nuestra. Y, cuando se retiraba la servilleta que las cubría, nos encontrábamos con que habían sido
espolvoreadas con una gruesa capa de vibhuti.

Papá había llevado una vida muy piadosa y tranquila. Hasta donde sabía, nunca había sufrido de
dolencia alguna – ni siquiera un dolor de cabeza – en sus 74 años de una vida extremadamente disciplinada,
cuando le atacó el cancer. Nos habíamos resignado al hecho que había llegado su fin. Por ello, nunca
oraba por su recuperación, sino que le pedía fervientemente a Baba que aliviara los intensos dolores que
sufría y le otorgara el moksha o liberación. Las frutas bendecidas por Swami le dieron el alivio de los
dolores y las demás molestias físicas.

Swami le concedió una visión en el hospital y se quedaba con él por largo tiempo. Le mostró la
forma del Señor Rama, su Dios elegido, y la paz prometida. Cuando papá exhaló su último suspiro, estaba
recitando el nombre del Señor Rama. ¿Qué mejor final para una vida plena podría uno desear?

VIBHUTI DESDE CUERPOS HUMANOS


Créanlo o no, el vibhuti no sólo ha estado apareciendo sobre fotografías de Baba y de otras
deidades, sino que también ha brotado de cuerpos humanos. He sido testigo presencial de la emanación
de vibhuti desde la cabeza de Shashi Dikshit, varias veces al día, durante meses seguidos en su residencia
en Safdarjung Enclave, Nueva Delhi. Desde entonces, Shashi se ha mudado a Udaipur debido al traslado
de su marido. También ha surgido vibhuti del cuerpo de la hija de Sundeep Mehta en Eldorest, Kenya y del
del hijo de Zarine en Londres.

También ha brotado leche desde las fotos de Baba y de otras deidades en el santuario de Asha
Bahal en Kanpur, una ciudad industrial de la India.

Swami interactúa a menudo con Sus devotos a traves de sueños, visiones y la “Voz Interior”, como si
quisiera confirmar Su omnipresencia.
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BABA MANTIENE SU COMPROMISO


En uno de mis sueños recientes, Baba me dijo, “Voy a venir a tu casa a las 22:30 horas mañana.”
En base a mi experiencia pasada, sabía que Swami no necesariamente podía visitarnos en Su forma física –
podía muy bien hacer sentir Su presencia de alguna manera sutil como vibhuti, kumkum o amrit. Por ello,
me senté en nuestro pequeño santuario, encendí la lámpara y pebetes perfumados, y esperé ansiosamente
por alguna señal de la Presencia prometida a la hora indicada. Fue una larga espera, pero Él no apareció.
Profundamente desilusionado, me retiré a mi dormitorio. Y, recostado en mi cama, me lamentaba : “Vaya
Sai, mi bienamado bromista, una vez más me has hecho una jugarreta… ¿Por qué? ¿Por qué?”
Sumido en estos pensamientos, me adormecí, para ser despertado repentínamente por la insistente
campanilla del teléfono en la sala de estar del piso de abajo. Rumiando el pesar que me causara la broma
de Baba e irritado por la inoportuna llamada, bajé las escaleras y levanté el receptor. La conversación fue
la siguiente :

Voz : ¿Puedo hablar con Akash? (Akash es mi hijo mayor)


Yo : Lo siento, Akash no está. ¿Algún mensaje para él?
Voz : ¿Puedo hablar con Deepak? (el menor de mis dos hijos)
Yo : Lo siento, pero Deepak tampoco está… ¿Algún mensaje?
Voz : ¿A dónde ha ido?
Yo : Está actualmente de vacaciones con su familia en Dhimla. ¿Me puede dar el mensaje para él?
Voz : ¿Puedo saber con quién hablo?
Yo : Soy el padre de Akash y de Deepak. ¿Puedo saber quien es usted, por favor?
Voz : Soy Ishwar… el Mayor Ishwar. Soy amigo de sus hijos.
Yo : Mayor Ishwar, ¿qué puedo hacer por usted? ¿Algún mensaje para los muchachos?
Ishwar : No, sólo llamaba para saludar… (Y colgó)

Para ser franco, no me agradó mucho este llamado tan tarde en la noche. ¿Por qué había alguien
de olvidar el más elemental respeto e interrumpir mi sueño cerca de medianoche, sólo para saludar?
Farfullando contra la disminución de los valores en la nueva generación, volví a la cama. Mas el sueño no
volvió, por mucho que trate de conciliarlo. ¿Quién era el Mayor Ishwar? Sabía de cada amigo y conocido
de mis hijos y nunca había oído ese nombre antes. Y, entonces me golpeó como un rayo el que podía
tratarse de otra broma práctica de Swami … en hindi, Ishwar significa Dios. ¿Era el Señor Mismo quien
había estado hablando conmigo para confirmar que estaba haciendo sentir Su Presencia a traves de un
llamado telefónico? Me lo pregunté. Mas, quien llamara había ampliado su identidad diciendo que era el
Mayor Ishwar… Estaba Baba tratando de recordarme que Él no era un dios menor, sino un Dios Mayor – el
Ser Supremo? Me daba vueltas en la cama mientras pensaba en todo eso.

A la mañana siguiente tomé contacto con mis dos hijos para verificar si conocían a algún Mayor
Ishwar. Como era de esperar, ambos fueron categóricos en cuanto a que escuchaban ese nombre por
primera vez. Por ende, me convencí que el omnipresente Baba me había en verdad hablado por teléfono,
para mantener Su compromiso.

MADHU – DIXIT
En otra ocasión, en el tiempo en que escribía este libro, una Voz pronunció un nombre en mi sueño –
‘Madhu Dixit’. Desperté asombradísimo. ¿Quién es esta muchacha? ¿Y por qué esta Voz, que parecía
ser la de Swami, pronunció su nombre? ¿Quería Baba que la contactara en relación con el libro? Mas,
¿quién era? ¿Sería la mujer o la hija de algún otro devoto Sai, el Teniente Coronel Ravi Dixit? De modo
que decidí telefonearle al día siguiente. Después de haberlo decidido, me volví a dormir. Pero fue un
dormir inquieto… Madhu-Dixit, Madhu- Dixit… el nombre continuaba resonando en mi subconsciente

A la mañana siguiente llamé a la residencia de Ravi. La Sra. Dixit respondió para informarme que
Ravi estaba bañándose. Le pregunté si había alguien con el nombre de Madhu en la familia. Me respondió
que nadie, pero inquirió de qué se trataba. Esta contrapregunta me confundió muchísimo. Le conté el
episodio de la noche anterior y le pregunté si conocía a alguna Madhu. Para sorpresa mía, respondió,
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“¡Bueno, sí! Hay una señora de edad que reside en Jhalupara. Es una gran devota de Sai y se realizan
Bhajans regularmente los lunes y viernes en su residencia. Su nombre es Madhu.” Entonces me di
cuenta que Baba quería que tomara contacto con ella a través de los Dixit. Le pedí a los Dixit que me
acompañaran a la casa de Madhu y ellos, como todos los devotos Sai fueron tan amables como para
escoltarme hasta la casa de esta devota señora, en la localidad de Jhalupara predominantemente habitada
por nepaleses, en el área de Shillong, esa misma mañana.

El conocer a Madhu fue una experiencia única. Fresca como un botón de rosa, luminosa como el
sol mañanero, irradiando paz interior e inmersa en dicha, esta devota señora no demostraba su edad ni los
fuertes golpes que le diera el destino en los duros sesenta y un inviernos de su vida. Y, por primera vez en
muchas décadas tuvo que revivir, para este libro, los trágicos días de 1965, cuando su vida quedara hecha
trizas.

Hablando sin rencor ni traza alguna de amargura, Madhu narró la tragedia que la golpeara veintiocho
años antes. Su marido, el Dr. Than Bahadur Thapa, médico del gobierno, fue agraciado con una beca para
seguir estudios superiores en el Reino Unido. Partió a Europa, prometiendo llamar a Madhu y a sus cuatro
hijos para que se fueran a reunir con él, tan pronto se estableciera – mas no volvió jamás. En Inglaterra
sucumbió a los encantos de una dama británica, se casó con ella y se olvidó de su mujer, sus hijos y sus
ancianos padres en la India.

Madhu habló de ese tiempo en que sintió que su mundo se había derrumbado, como si estuviera
narrando la historia de otra persona, sin que la sonrisa abandonara su rostro. Con medios muy limitados y
nadie que la ayudara, la tarea de ocuparse de sus hijos y sus ancianos suegros fue muy difícil. Y fue en
esta coyuntura que llegó hasta el rebaño protector de Sai. Un amigo de la familia le prestó la versión en
nepalés de “Sathyam Sivam Sundaram” y lo leyó de pe a pa tres veces seguidas, lo que le dio la tranquilidad
mental y la paz que tanto necesitaba. Al mismo tiempo comenzó a sentir una fuerte urgencia por visitar
Puttaparthi para los darshans de Baba.

Madhu visitó Puttaparthi seis veces – la primera, en 1972. Baba le ha concedido dos veces la tan
codiciada entrevista y, como un afectuoso Padre, le aseguró que se haría cargo de sus problemas y que no
necesitaba preocuparse.

Fiel a Su palabra, Swami se ha preocupado de hasta los más pequeños detalles de su vida y ha
resuelto cada uno de los problemas que se le presentaran, ya fueran financieros, de la educación de sus
hijos, sus carreras y el arreglo de sus matrimonios. “Baba ha estado todo el tiempo encargándose de todas
mis necesidades. Siento Su presencia todo el tiempo a mi alrededor. Me ha estado protegiendo, guiando,
aconsejando y ayudando a cada paso. Todos mis problemas son Su preocupación. No necesito
preocuparme por nada”, afirma Madhu.

Al preguntarle si podía indicar alguna instancia específica de la intervención de Baba durante alguna
situación de crisis, Madhu relató que, una vez, estuvo muy preocupada por el futuro de su hijo mayor, Tinku
– en ausencia del padre o de cualquier otra imagen masculina para guiarle, parecía estar errando su camino,
se ausentaba de sus clases y andaba haraganeando con algunos individuos indeseables. Una noche,
Madhu le pidió seriamente ayuda a Baba. Swami apareció en su sueño, levantó a su hijo en brazos y le
abrazó afectuosamente y le aseguró a Madhu que no debía preocuparse por Tinku. No resultó extraño que,
de ahí en adelante, hubo una notoria mejoría en la conducta del muchacho. Hoy en día, es un oficial de
rango superior en la Agencia de Inteligencia. Nuevamente, cuando Hari Prakash, su hijo menor, tuvo que
visitar Silchar en 1987 para una entrevista con motivo de su solicitud de ingreso a la Escuela de Ingeniería,
estalló una revuelta étnica en Shillong y el viajar se tornó peligroso para los no tribeños. Trató, sin éxito, de
persuadir a Hari para que pospusiera el viaje e intentara matricularse al año siguiente. Baba intervino de
manera misteriosa. Un amigo de la familia, Prasad, un cipayo del Ejercito Indio que estaba de vacaciones,
les visitó para despedirse. Se ofreció para escoltar a Hari hasta la tranquila ciudad de Guwahati. En la
estación del ferrocarril allí, un extraño se le acercó a Prasad y le confió que había decidido no viajar a Silchar
y que, por lo tanto, Hari podía hacer uso de su reservación. Resulta innecesario agregar que Hari fue
seleccionado para la Escuela de Ingeniería y es, hoy en día, un cotizado ingeniero empleado por el Gobierno
de Assam.
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Madhu tiene un aura de divino encanto a su alrededor. Es un placer estar en su compañía, debido a
su calma, su serenidad y su contagiosa risa infantl. Se ha converido en modelo y fuente de consuelo para
la mayoría de las oprimidas almas que residen en su localidad.

Es sabido que Swami suele dar Su ‘iniciación’ a muchos a través de sueños. Un afortunado devoto
de estos es el Dr. Sara V. Pavan de Sydney, Australia. Baba apareció por primera vez en un sueño del Dr.
Pavan el 30 de marzo de 1980. Después de esto, apareció cada mes en sus sueños y le reveló claramente
Su Divinidad. Pavan se sentía tan abrumado por Su influencia, que sintió que desaparecía su apetito por el
tabaco, el alcohol y la carne que había estado disfrutando por un cuarto de siglo.

“Todo en torno a mí – dice – tomó un abrupto giro hacia una centrada búsqueda de Dios. Me sentí
envuelto por la continua fragancia a jazmín, hasta nuestra primera entrevista con Swami el 28 de diciembre
de 1980, cuando, por Su misericordia, tuve el privilegio de lavar Sus Divinos Pies de Loto con mis lágrimas.
¡Me sentí como un hijo pródigo regresando junto a su padre!”

Swami le ha concedido ya dieciseis entrevistas a Pavan y le ha dado tantas ricas experiencias que
“cualquier duda que pueda haber albergado respecto a Su omnisciencia, se ha desvanecido.”

¿Y alguna experiencia con la omnipresencia de Bhagavan?.. “¡Sí, muchas!”

BABA TELE-TRANSPORTA ANTEOJOS


El 28 de octubre de 1983, el día anterior a la Conferencia Sai en Roma, él y V.K. Narasimhan, el
ilustre ex editor del Financial Express, el Indian Express y el Deccan Herald, en ese orden, y actual editor del
Sanathana Sarathi, el órgano oficial de la Organización de Seva Sri Sathya Sai, se reunieron en la habitación
de hotel de este último, para revisar el borrador de la primera revista Sai de Pavan. Narasimhan había
olvidado sus anteojos para leer y se sentía impotente y rogó que Swami viniera en su ayuda. Y, ¡he aquí!
que de la nada cayó, entre ambos, un par de anteojos de marco negro sobre el sofá en el que estaban
sentados. Naturalmente quedaron atónitos, pero pronto descubrieron que se trataba de los propios
anteojos de lectura de Narasimhan. Cuando volvieron de Roma, Swami le preguntó a Narasimhan acerca
de la Conferencia y, en especial, acerca de sus anteojos. Allí, Baba le explicó que Narasimhan había
llevado a Roma el estuche de sus lentes, sin darse cuenta que estaba vacío. Le confirmó que Él había
respondido a su pedido de ayuda, teletransportando los lentes desde el hogar de Narasimhan en Bangalore.

En otra instancia, en junio de 1984, Pavan viajaba por USA y Canada para asistir a una Conferencia
Internacional de Anestesiología en Toronto, y visitar también algunos Centros Sai. El 7 de junio, descendía
de un bus público en Los Angeles, sin darse cuenta que había dejado su maletín en el asiento – en él
llevaba su pasaporte, su pasaje aéreo y todo su dinero. Cuando se percató del hecho algo más tarde, le dio
miedo, mas para entonces, el bus había desaparecido de su vista. Le rogó fervientemente a Swami que le
salvara de esta desatrosa situación. Se sentó en la vereda y lloró desconsoladamente, como un niño
abandonado. A los diez minutos, se acercó un coche blanco y paró frente a él y un chauffeur “de aspecto
mexicano”, ¡le preguntó si era él la persona que había perdido un pasaporte! Cuando Pavan vio su maletín
en el asiento delantero, junto al conductor, se sintió aliviado, mas aún no recuperado de la espantosa
experiencia. Le agradeció profusamente al señor, pero el coche partió antes que Pavan pudiese volver a
pensar coherentemente. Con la emoción de haber sido salvado de una seria crisis ni siquiera le había
preguntado al conductor quien era, ni como era que le había encontrado.

El 3 de diciembre de 1985, después de las celebraciones del 60º Cumpleaños de Swami, este llamó
a entrevista a Pavan. Pavan logró preguntarle si sabía algo de la persona que le había devuelto su maletín,
Swami se inclinó en Su sillón hacia él y le dio una palmada en el muslo, diciendo, “Yo te lo llevé… eres tan
descuidado. Tuve que ir tras tuyo para devolverte tus cosas.”
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EL SIGNIFICATIVO SUEÑO DE BRITTMARIE


Brittmarie Mossberg de Lodose, Suecia, una dedicada devota de Baba tuvo una vez un significativo
sueño. Soñó que Swami estaba en su casa de campo en Suecia y le sonreía, mirándola afectuosamente.
Repentínamente, Baba se transformaba en un bebé y ella Lo estaba amamantando. Poco tiempo después
visitó Prasanthi Nilayam y obtuvo una entrevista. Se sintió turbada y no se atrevió a preguntarle sobre el
significado del sueño. Swami tampoco habló de ello, mas le reveló el sentido al nombrarla Presidente del
Centro Sathya Sai de Suecia. Mucho tiempo después, ella se dio cuenta que Swami le había indicado que
le correspondería alimentar y sostener al naciente movimiento Sai en Suecia.

La madre de Brittmarie, Anna Maria, quien la había acompañado a Puttaparthi en 1991, cayó
seriamente enferma durante el día de Navidad y pensó que iba a morir. Swami salió del auditorio de
Poornachandra y le dio vibhuti. Se recuperó intantáneamente. Más adelante, durante una entrevista,
Swami creó un lingam y le indicó que lo bañara con agua cada día y que bebiera esa agua. Le dijeron que
el agua del lingam tenía un potente valor curativo y que se la podía dar a quienquiera que lo necesitara.
Desde entonces, Anna Maria le ha estado dando agua del lingam a un gran número de personas enfermas y
las ha curado de sus dolencias.

Jasper, el adolescente hijo de Brittmarie, fue discapacitado desde su infancia por una artritis
reumatoídea. Durante una entrevista, Swami le tomó los pies y se los masajeó con vibhuti. ¡Milagro de
milagros! Jasper sintió que sus dolores y rigidez habían casi desaparecido. Había llegado a Prasanthi
Nilayam con muletas y regresó caminando.

VISIONES
Baba también ha dado evidencia directa de Su omnipresencia y Divinidad al darle visiones a varias
personas en lugares tan alejados como Accra en Ghana, Nguegoda en Sri Lanka, Shillong en la India
noreste, Beogard en Yugoslavia, Kathmandu en Nepal y Colombo en Sri Lanka.

El 23 de noviembre de 1978, el quincuagésimosegundo cumpleaños de Swami tuvo una especial


importancia para el Dr. H.K. Takyi, cirujano de la Escuela de Medicina de la Universidad de Ghana, Accra.
Fue en este auspicioso día que se encontró Cara a Cara con el Dios, cuya residencia había visto en una
visión veintisiete años antes.

Durante el verano de 1950, mientras estudiaba medicina en Inglaterra, Takyi y un amigo se mudaron
desde su alojamiento a uno más económico en la Hospedería del Ejército de Salvación en Boscombe,
Bournemouth. Fue ahí que una noche de esos meses de verano tuviera una maravillosa visión. Vio a dos
seres vestidos de blanco y con algo que le parecieron alas, venían por él. Se encontró entre ambos, en el
espacio, moviéndose a una tremenda velocidad. Eventualmente, los tres llegaron a un hermoso jardín.
Los dos seres se quedaron a ambos lados de Takyi y le indicaron una casa a la distancia, rodeada de
árboles y flores. Podía verla sólo parcialmente, ya que la vegetación le bloqueaba la vista. Entonces, los
seres le dijeron, “Esa es la casa en la que vive Dios”.

Mientras estaban allí parados, Takyi ansió que Dios saliera, para poder verle, mas no había de
suceder. Los dos seres le dijeron algunas cosas (todas las cuales se fueron cumpliendo después) y luego
le escoltaron de regreso a su cuarto, viajando por el espacio. Takyi se dio cuenta que la visión era algo
extravagante, de modo que tomó de inmediato su pluma y anotó todo lo que pudo recordar.

Durante su visita a Prasanthi Nilayam se dio cuenta que el lugar en que había estado parado con los
seres de blanco en su visión de 1950, era donde se levantaba ahora el auditorio de Poornachandra.
Incidentalmente, cuando estaba sentado en las filas de darshan frente al templo en donde reside Swami que
se le mostrara como “la casa en donde vive Dios”, estaba flanqueado por dos amigos de Ghana y los tres
iban vestidos de blanco. Baba se acercó y se detuvo a corta distancia de donde estaban sentados y les
sonrió muy dulcemente. Takyi tuvo la presencia de ánimo como para corresponder a Su sonrisa. Swami
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estuvo allí un cierto tiempo, lo que le dio la oportunidad a Takyi para tomar algunas fotos – para alegría del
cirujano de Accra, en una de ellas Baba aparece con un halo azul en torno a la cabeza.

Sudharma Weerasinghe, un ama de casa budista de Nguegoda, Sri Lanka, tuvo dos visiones muy
singulares de Swami en un lapso de ocho años. Baba le dio la primera visión después de que fuera
intervenida de una operación mayor al abdomen en un Hospital para Mujeres de Colombo. Sufría fuertes
dolores y los analgésicos no le procuraban alivio. De tiempo en tiempo tenía accesos de hipo y ello le hacía
temer que las suturas se abrieran. En medio de su sufrimiento le rezaba constantemente a Swami pidiendo
Su ayuda. Por instrucciones del cirujano, la enfermera de turno le dio un sedante hacia las 02:00 horas y se
durmió. Despertó a las 06:30 de la mañana siguiente, sintiéndose mucho mejor, pero muy débil. Miraba
hacia la estatua de Buda que estaba colocada sobre una peana en lo alto de la muralla de la sala y,
repentínamente, vio un resplandor rojo que cubría un espacio de unos noventa centímetros a más o menos
un metro de distancia hacia la derecha de la estatua. Mientras miraba fijamente ese fulgor, vio aparecer a
Swami con Su mano derecha levantada en señal de bendición. La visión duró unos 3 a 4 minutos y luego
se fue desvaneciendo gradualmente. El fulgor rojo persistió por un tiempo más. Después de esto, su
recuperación fue muy rápida.

Ocho años más tarde tuvo otra visión. Nuevamente se encontraba muy enferma, estaba en cama
con una seria nefritis – 68% de sangre en su orina. Le costaba respirar y no podía dormir. Como a las
04:30 de la mañana tuvo una visión de Bhagavan que la miraba desde por encima de su cama. No hace
falta decir que su recuperación, nuevamente, fue muy rápida.

Vesna Krmpotic de Beogard, Yugoslavia, una conocida poetisa y autora de numerosos libros en
serbo-croata, oyó hablar de Sai Baba en 1973. Preguntándose si sería realmente el glorioso y gran “Algo”
que camina por esta tierra en una forma humana, Le escribió. Él le respondió prontamente – viniendo a su
habitacion en la noche, en una visión tan vívidamente real que sus experiencias a la luz del día quedaban
opacadas en comparación. “Vino a alentarme con Su amor, ya que estaba pasando por un período muy
difícil de mi vida”, dice.

A partir de entonces, Vesna ha sido instrumental en la difusión del mensaje de Baba en Yugoslavia y
los bhajans, el estudio de la literatura Sai y las discusiones en grupo se han convertido en un acontecimiento
regular en Beograd.

Baba bendijo a Hari Shankar Raj Banshi, un devoto de Kathmandu, Nepal, con una Divina Visión
Suya en Madras (Chennai ahora – N. de la T). Durante una visita guiada por la ciudad, visitó el templo de
Kapileswara-Mahadev. Entrando al templo y deteniéndose para rendirle homenaje al Señor Siva, tuvo una
visión de Bhagavan Sri Sathya Sai Baba en el Lingam. “No podía dar crédito a lo que veía – dice, y agrega
– Me restregué los ojos y volví a mirar : ciertamente que Él estaba ahí”. La experiencia convenció a Raj
Banshi que Baba era la encarnación del Señor Siva y que estaba presente en todas partes.

Swami hizo sentir Su presencia en Tokio en la residencia de Machiko Nishikawa, en marzo de 1988.
Su madre sufría de cancer y ella estaba terriblemente apenada. Se había fijado la fecha para una operación
y Nishika y su madre Le rogaban a Baba desde el fondo de sus corazones por Su bendición. Él era su
última esperanza.

El 8 de abril a las 09:00 horas comenzó la operación. En sos momentos Nishika estaba en la cocina
de su casa. La foto de Baba estaba adherida a las puertas correderas de vidrio que cerraban las repisas de
la vajilla, junto a la mesa donde ella estaba sentada. Cuando el reloj de la cocina marcó las 09:00, sintió un
ruido extraño que provenía de las repisas en donde estaba la foto de Baba. Los vidrios vibraban con el
sonido. Ella tuvo la clara impresión que ello era una señal de Swami indicando “No te preocupes, Yo estoy
aquí”. Instantáneamente desapareció toda su angustia y el ruido tambien cesó.

En el hospital, en su cama de recuperación después de la cirugía, su madre tuvo un maravilloso


sueño. Se veía envuelta en un chal blanco y que Baba le regalaba un ramo de rosas blancas también.
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La anciana señora goza ahora de perfecta salud, aparte de algunos problemas menores. Un
pequeño tumor le había sido detectado en la gargante hace un año, mas la biopsia estableció que no era
maligno.

Baba demuestra a veces Su omnipresencia de manera peculiar. Una vez, en casa de la Dra.
Vasantha Jayasuriya en Colombo, aunque hubo un corte de energía eléctrica en toda la localidad, la
bombilla sobre el santuario de Baba siguió sorprendentemente encendida.

BABA ACEPTA OFRENDAS


Baba a menudo le ha dado en el gusto a Sus devotos al consumir los alimentos o platillos que se Le
han ofrecido con amor y devoción. Soy testigo personal de este fenómeno en casa de mi hermana Roma,
mientras residía con su familia en Nueva Delhi. Cada día y a cada comida, Roma solía colocar una bandeja
con una porción de todas las cosas que había cocinado, sobre el altar de su santuario. También colocaba
un vaso con agua, una servilleta recién planchada y algunas hojas de ‘betel’ en un platillo, junto a la bandeja.
A continuación cerraba la puerta del santuario y le echaba llave por fuera. Cuando un tiempo después se
abría la puerta, se podía observar que el arroz y los vegetales se habían mezclado y que la comida se había
consumido. El nivel del agua en el vaso había bajado y estaba turbia, como si alguien se hubiera lavado
los dedos en ella. La servilleta se veía usada y arrugada. Este extraño acontecer era diario y se mantuvo
por un largo período, atrayendo a mucha gente que quería ser testigo de esta maravilla.

El mismo fenómeno está ocurriendo en la residencia de Arun Kumar Chakravorty en Dhubri, Assam.
Un gran número de personas han sido testigos de cómo los queques ofrecidos a Bhagavan Baba para Su
Cumpleaños, se cortaban misteriosamente por sí mismos con un cuchillo colocado en el altar.

Otra ocurrencia asombrosa en la residencia de Chakravorty es que prácticamente todas las 108
hojas de ‘bilva’ colocadas a los Pies de Loto de Bhagavan para cada festival, son automáticamente grabadas
con el la sagrada palabra “Om”. También se graba el ‘Om’ en las ofrendas de manzanas y confites que se
Le hacen. Fotos enmarcadas de Baba se cambian de una mesa a otra por sí solas, para confusion de los
visitantes.

Baba consume también regularmente de los alimentos que se Le ofrendan en la residencia


Wealdstone de Goverdhan Patel en Londres, en la casa de Sundeep Meha en Eldoret, Kenya y en el
santuario de D. Patel en Ndola, Zambia. Según un antiguo devoto, M.I. Paul Chaoudhry, Swami consumió
la comida el día de Guru Poornima de 1992, en el Templo de Silchar.

BABA EN BANGKOK
Hace tiempo, en plena II Guerra Mundial, Swami visitó la residencia de Art-ong Jumsai Na Ayudhya
en las afueras de Bangkok, vestido como un monje budista. Le dio algo de vibhuti a la madre de Jumsai,
con la instrucción de esparcirlo sobre el techo de la casa para resguardarla de cualquier peligro por
bombardeos aéreos. Jumsai, quien era un niñito que empezaba a andar en aquel entonces, recuerda
emocionado que su hogar fue la única casa en toda la localidad de Sukhumvit que no fue afectada por los
masivos bombardeos.

Jumsai, un prestigioso científico y miembro del Parlamento de Tailandia, narra otro episodio de una
visita de Baba a su factoría en Bangkok, durante cuatro noches sucesivas en 1984, para llamarle la atención
al guardia quien era algo descuidado en el cumplimiento de sus deberes. Un día, cuando Jumsai llamó al
errático guardia a su despacho, este se quebró y confesó que había estado descuidando sus deberes.
Cuando vió la foto enmarcada de Baba detrás del escritorio de Jumsai, el guardia informó de inmediato que
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el “hombre en la foto” había estado visitando la fábrica en la noche y le había amonestado por su negligencia
y abandono de sus deberes.

¿HAJI SULEIMAN?
Nyona Subali de Kampung, Java, recibió de la manera más extraña una asistencia financiera por un
monto de 350.000.- rupiyas indonesias. Necesitaba urgentemente el dinero para poder abrir un salon de
belleza y le suplicaba Su ayuda a Baba cada noche. Una mañana, llegó un señor a la residencia de Subali
con un paquete que, supuestamente le enviaba un conocido, Haji Suleiman. El paquete contenía
exactamente 350.000.- rupiyas indonesias.

Los Subali se mostraron intrigados. El Haji Suleiman era un conocido casual de Kt. Subali, el marido
de Nyona. Él no le había pedido el dinero y este señor tampoco se lo debía. De modo que, dieron por
cierto que Swami había respondido a sus plegarias en Su inimitable estilo. No obstante, pensaron que valía
la pena comprobarlo con el Haji. Kt. Subali le fue a visitar y, sin hablar del dinero, le preguntó si había
enviado a algún mensajero a su casa esa mañana. El Haji le confirmó que no había enviado a nadie. Por
ende, el asunto de las 350.000.- rupiyas fue dado por cerrado.

BABA ARREGLA UN NEUMÁTICO PINCHADO


Swami vino en mi ayuda en Etah, Uttar Pradesh en 1978. Mi mujer Satya, mi hijo Akash y yo,
hacíamos un viaje en automóvil a través de la región desde Shillong a Jammu. Después de haber recorrido
unos 90 km desde Kanpur en dirección a Nueva Delhi, se nos pinchó un neumático. Cambiamos la rueda y
seguimos viaje con la esperanza de poder parchar el neumático en el próximo pueblo. Mas no pudimos
encontrar ninguna reparadora de neumáticos por muchos kilómetros. La noche estaba cayendo sobre
nosotros cuando entrábamos una muy temida area de salteadores. Habíamos recorrido otros 60 km.
cuando, para mi horror, comenzó un bandeo del volante y el coche empezó a cargarse hacia la izquierda –
de inmediato me dí cuenta que habíamos pinchado el neumático delantero izquierdo. Usando el neumático
de repuesto y llevando uno desinflado, con la oscuridad envolviéndonos y sin señales de algún lugar
habitado por kilómetros, pensé que no sería cuerdo detener el auto. También consideré que sería
imprudente informarle a los miembros de la familia del serio predicamento en que nos hallábamos – razoné
que no me podían prestar ayuda alguna y ponerlos al tanto de lo que pasaba sólo crearía pánico. Por ende,
comencé a rezarle a Bhagavan, mientras seguía conduciendo a mediana velocidad. El próximo hito en el
camino indicaba que el pueblo más cercano, Etah, estaba aún a más de veinte kilómetros de distancia.
Pero, armado con mi fe en Swami, seguí conduciendo. Algo me aliviaba el ver que mi mujer y mi hijo
dormían. A unos 4 km de Etah, Akash despertó para decirme, “Papá, creo que se ha pinchado el neumático
delantero de mi lado.” Le dije, “Sí, lo sé. No te asustes, ya hemos cubierto más de 15 km así y confío en
que podremos seguir los 4 que nos faltan.”

Cuando entramos al mortecinamente iluminado poblado de Etah, eran ya más de las 21:00 hrs.
Justo frente a un taller de vulcanización, el coche se detuvo entre terribles chirridos. Estaba seguro que el
neumático pinchado había llegado en jirones, mas cuando descendí y lo examiné, pude comprobar que,
aunque estaba desinflado, no era inservible. Me dirigí al taller de reparaciones y, para mi desencanto, no
había nadie que pudiera arreglar neumáticos. El dueño se habia retirado para la noche, dejando el taller
abierto.

Mientras maldecía mi mala estrella y buscaba desesperadamente ayuda, un anciano barbado de


unos ochenta años que estaba sentado sobre un desartalado diván cerca del local, se apiadó de mi y me
ofreció su ayuda. Me pidió que subiera el coche con el gato y sacara la rueda. Luego le ordenó a un
muchacho que estaba sentado en el taller, que sacara la cámara del neumático. Entonces, él se puso a
repararla lenta y vacilantemente. La forma en que lo estaba haciendo me dio la clara impresión que nunca
antes había hecho este trabajo. No obstante, después de dos horas y algo, la rueda estaba reparada.
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Le pedí al anciano que reparara también la de repuesto, ya que nos quedaba aún un largo camino
por recorrer y habría sido una necedad viajar a medianoche sin una rueda de repuesto. Mas el
septuagenario no quiso saber nada de eso y me dijo que él no era un profesional y que sólo me había
arreglado un pinchazo porque me vio angustiado. Luego, con firmeza, me ordenó seguir viaje y me dio
enfáticamente la seguridad : “Vete. No temas. No sufrirás más pinchazos. El coche llegará a salvo hasta
Nueva Delhi.”

Cuando le ofrecí algo de dinero por la reparación que hiciera, me rechazó con cierta brusquedad e
ironía : “Hombre rico, ¿no? ¿Quieres recompensarme? ¿Cuánto dinero tienes? Me apiadé de ti y ayudé.
Este no es mi trabajo, ni lo hice por dinero. Por eso te digo, ¡ándate!”

La actitud del anciano me dejó estupefacto y aceleré camino a Nueva Delhi, rumiando el incidente.
Fue sólo después de haber recorrido unos veinte kilómetros que me dí cuenta que había sido Swami en Su
encarnación previa de Shirdi Baba quien había venido a rescatarme en Etah. Derramando lágrimas de
gratitud, seguí conduciendo hasta Nueva Delhi. Como lo había asegurado Baba, no hubo más pinchazos
en el camino.

Se sabe que Baba ha corrido en persona a ayudar a devotos en lugares apartados.

RESCATE DE UNA DAMA EN JAKARTA


La Sra. Soendra, mujer del Coronel Soendra de Jakarta, iba a gran velocidad por la carretera fuera
de la capital de Indonesia, cuando uno de los neumáticos de su Volvo estalló con estrépito. Antes de que
pudiera darse cuenta de lo ocurrido, el coche dio una voltereta en el aire, cayó sobre el techo a un costado
del camino y comenzó a incendiarse. Repentínamente apareció en escena un hombre de baja estatura y
peinado afro y la sacó de entre las llamas que la tenían atrapada. En silencio, la dejó en campo abierto.
Cuando fue al mercado, al día siguiente, vio la fotografía de su salvador que la estaba mirando. Esta fue la
introducción a Sai Baba de esta dama musulmana, hace ya cerca de dos décadas. Hoy en día es una
ferviente devota de Swami.

Baba se salió de Su fotografía colgada en una pared del hogar de Retno, en Jakarta, en respuesta a
los gritos de su pequeño hijo, quien estaba solo en casa cuando estalló un incendio mientras ella se había
ausentado por un asunto urgente. Baba fue hasta una tienda cercana, compró un balde verde, extinguió las
llamas y retornó a Su fotografía, desapareciendo.

Cuando Retno volvió a casa, quedó espantada ante la vista de los muebles semiquemados y el
desorden por toda la habitación. Se rehusaba a creerle a su hijo que Baba había salido personalmente de
la fotografía para extinguir el fuego y salvarle. Sin embargo, el balde verde tirado en el suelo la llevó donde
el tendero vecino, el que le confirmo que un hombre extraño vestido con una túnica naranja le había
comprado no hacía mucho, ese balde.

BABA EN QUEENSLAND
Joan Moylan, una famosa clarividente de Australia que reside en 2/11 Paradise Parade, Queensland,
tuvo la extraordinaria experiencia de recibir a Baba en Su forma física, por una semana entera, cuando
estaba terriblemente deprimida por la ruptura de su matrimonio y una grave enfemedad de su padre, Stanley
Moylan.

Swami, una vez más, emergó de Su fotografía colgada en la pared de un apartamento en el 1102-55
Emmet Ave. en Toronto, en respuesta a las plegarias de Su devoto P. Kaushal quien estaba sufriendo un
ataque cardíaco, estando solo en casa mientras la familia había viajado a la India. Baba creó Vibhuti con un
giro de Su mano y lo puso en su boca. Luego reentró a la foto y desapareció. Al dia siguiente, Kaushal
fue llevado al hospital, en donde el ECG confirmó que habia sufrido un ataque la noche anterior, pero que
‘ahora’ estaba fuera de peligro.
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EL DIOS ÚNICO

Swami convenció a Nenga Yasa, mujer de un policía indonesio en Denpasar, Bali, que Dios es Uno;
que no es hindú, ni cristiano, ni musulmásn ni sikh. Nenga, una católica apostólica romana de nacimiento,
dudaba en aceptar el hecho que Baba era Dios Encarnado, aunque su marido había ingresado al rebaño de
Sai. Una noche, mientras miraba fijamente una foto de Baba, pensó, “Oye Baba, si tu eres Jesús, te
aceptaré”. Repentínamente, Baba salió físicamente de la fotografía. Se aterró de tal manera, que corrió a
la cama. Cuando su marido inquirió sobre qué pasaba, ella le contó del inusual incidente. Finalmente,
aceptó a Baba como Avatar y es ahora una firme devota.

DHARMIKHAL RECIBE UNA ESPECIAL ATENCIÓN


Prácticamente toda la aldea de Dharmikhal, en el Assam del sur, limítrofe con Bangladesh, testifica
que Baba apareció dos veces en 1983-84, en Su forma humana, en el edificio de la escuela mientras se
cantaban Sai Bhajans.

Binota Burman, quien tenía entonces unos 20 años de edad, creó una conmoción cuando, en medio
de los bhajans, violó la norma al ponerse abruptamente de pie y caminar hacia el sillón dispuesto para
Swami. Para sorpresa de la asamblea, vieron que estiraba la mano derecha con la palma hacia arriba y
una lluvia de vibhuti caer en ella. Luego se volvió, se dirigió al Dr. R.K. Singh y le vació el vibhuti en la
palma de la mano, pidiéndole que lo distribuyera entre los devotos asistentes.

Binota les dijo más tarde que, mientras cantaban, vio a Baba sentado en el sillón y haciéndole señas
para que se acercara. Cuando estuvo frente a Él, creó vibhuti y se lo dio para su distribución entre los
devotos.

Los aldeanos de Dharmikhal tuvieron el privilegio de ser testigos una vez más del mismo fenómeno
el día de Gurupoornima de 1984, a las 19:15 hrs. Baba apareció nuevamente durante los Bhajans,
creando Vibhuti y dándoselo a Binota para que lo distribuyera.

Desde entonces, Binota ya se ha casado y reside en la aldea de Dholai, en el Distrito Cachar de


Assam.

Parece que Dharmikhal ha estado recibiendo una atención especial de Baba. Además de Sus dos
apariciones personales durante bhajans, Swami también ha vistado la residencia de Saroj Burman, el
Superintendente de Suministros del gobierno de Assam, y estuvo cantando bhajans por un tiempo.

Un día, cuando Burman estaba ausente trabajando, su mujer cerró la casa bajo llave, y salió para
visitar a unas amigas en la aldea. Cuando los niños volvieron de la escuela, se pusieron a jugar en el patio.
Cuando Burman regresó del trabajo, sus gemelas Rimmi y Jhimmi salieron corriendo para decirle que Baba
estaba dentro de la casa cantando Bhajans. Al acercarse silenciosamente hacia una de las habitacines en
que colgaban las fotos de Baba, escuchó a Swami entonando una de Sus canciones favoritas, “Prema
Mudita Mun Se Kao Ram, Ram, Ram”, acompañado por armonio y tabla (percusión). Mas, tan pronto como
Burman quiso atisbar dentro del cuarto, paró el bhajan y Baba desapareció.

Swami también honró la residencia de K.K. Dutta Roy en Silchar, Assam, apareciendo en Su forma
física y pasando varias horas con su hija Papri. El hijo de Dutta Roy, Subharaj, también vió a Baba en Su
forma física, hace como tres años atrás, en el Templo Sai de Silshar. Según Subharaj, Baba llegó y se paró
frente a él, le bendijo y produjo dos imágenes, una de su padre Dutta Roy en la palma de la mano derecha y
la segunda de su madre, Shivani, en la palma izquierda. Presumiblemente, las imágenes significaban que
debía respetar a sus padres.
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Prasad Kar, Auditor Jefe de Sociedades Cooperativas de Silshar y vecino de Dutta Roy, es otra alma
bendecida cuya casa fuera honrada por la presencia física de Baba, en 1991, mientras se cantaban bhajans.
Kar, Ghanshyam Choudhary y algunos otros devotos fueron testigos personales de la presencia de Swami
en casa de Kar. Baba, según me contaran, se paseaba por el estrecho pasillo que separaba a hombres de
mujeres y lo hizo durante el tiempo que duró la sesión de cantos.

BHAGAVAN EN MALASIA
Un gran número de devotos chinos de Baba en Kepong Bahru, se emocinaron cuando vieron la
forma manifestada de Baba parado frente a ellos, vestido con una túnica dorada, durante un Bhajan de
sábado. Les habló y les indicó que consumieran sólo comida vegetariana el día de Su cumpleaños, el 23 de
noviembre.

Según Wong Wing Kwan, uno de los más preclaros líderes del movimiento Sai en Malasia, en el país
había entonces unos 3.000 devotos chinos de Sai Baba.

BABA ME RESCATA UNA VEZ MÁS


Swami vino en mi ayuda una vez, cuando estaba en una misión profesional cubriendo la insurgencia
en el estado noreste de Mizoram, fronterizo con Burma y Bangladesh.

La insurgencia estaba en un momento álgido y se consideraba extremadamente riesgoso viajar por


los serpenteantes y aislados caminos montañeses del perturbado Mizoram, incluso a plena luz del día. Uno
nunca podía saber si caería en una emboscada de las agresivas y bien armadas guerrillas. Mas, siendo
periodista, estaba habituado a estos riesgos profesionales.

De modo que, armado con mi decidida fe en Baba, me embarqué en un viaje de Shilong a Aizawl en
Mizoram, en automóvil y solo. Para cuando llegué al punto en que el fuertemente escoltado convoy del
Vicegobernador de Mizoram había sido emboscado tres días antes, la luz comenzaba a desaparecer y el sol
parecía estar ocultándose detrás de las montañas. Repentínamente, el motor empezó a presentar
problemas y, a poco andar, se detuvo. Abrí el capot para revisar el carburador, los conductos de
combustible, las bujías y el sistema eléctrico, pero no pude detectar falla alguna. Por kilómetros a la
redonda no había ningún lugar habitado y estaba atascado en medio de una espesa jungla de bambú, con
un vehículo que rehusaba moverse ni un centímetro, por mucho que yo lo intentara.

Mi experiencia como corresponsal de guerra y con varios encontrones cercanos con la muerte, tanto
durante la guerra India-China de 1962 como las de India-Pakistán de 1965 y1971, me habían vuelto
impermeable al temor a la muerte. Había sido testigo de su danza macabra en numerosas ocasiones y
había llegado a creer firmemente en que no había bala ni metralla que me mataran si Siva, el destructor, no
había inscrito explícitamente mi nombre en ellas, o si Yama, el dios de la muerte, no había extendido el
decreto de mi muerte. Por ello, me rendía totalmente a la Voluntad de Dios y esperaba Su veredicto.
La luz del mundo había desaparecido con el sol moribundo. No había tráfico vehicular por el camino
ni señal de vida alguna más allá del aullido de los chacales en los montes lejanos. Mis pensamientos se
volvieron hacia Baba y Su gloria y pasé bastante tiempo contemplando Su nombre. Repentínamente los
silenciosos montes comenzaron a vibrar con el rugido de un vehículo que subía laboriosamente la empinada
huella. Me pregunté quien podría ser tan temerario como yo para viajar por estas montañas de muerte a
tan absurda hora. Al poco rato pude ver los focos del coche que venía en mi dirección. Llegó y se detuvo
junto al mío. El solitario ocupante del otro vehículo descendió y me preguntó si me podía ayudar. Estreché
su extendida mano de amistad, con la desesperación de un náufrago que se aferra a una brizna de paja.

Me pidió que abriera el capot. Entonces, con una linterna examinó el circuito eléctrico y dictaminó
que la tapa del distribuidor tenía una fisura. Mi ánimo se derrumbó; la llamita de esperanza que se había
encendido ante la llegada de este hombre salido de la nada, casi se apaga. Mas, este mensajero de Dios
encendió una nueva esperanza cuando dijo, “No te desesperes. Tengo una tapa de distribuidor descartada.
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Vamos a ver si funciona.” Abrió el portaequipajes de su auto y sacó la tapa que mencionara. Su estado
me hizo dudar que funcionara, mas cuando la cambió por la mía, que lucía mucho más nueva, el inanimado
motor comenzó a zumbar. Agradecí efusivamente a este “angel”, el que subió a su vehículo pidiéndome
que lo siguiera.

Aunque soy inusualmente rápido para conducir y me he vanagloriado del hecho que rara vez alguien
me ha podido pasar, el otro coche desapareció de mi vista en cosa de segundos. Fue entonces que
comencé a reflexionar sobre los inusuales sucesos que habían tenido lugar. La súbita aparición y
desaparición del coche a esta hora, la producción de una vieja y descartada tapa de distribuidor desde el
portaequipaje y la reanudación de un viaje casi abandonado – todo parecía extremadamente raro. Mis
experiencias personales con Baba y el gran volumen de literatura que había leído sobre Él a lo largo de los
años, me convencieron que no había sido una persona común sino el Dios Encarnado Mismo el que había
venido en mi ayuda en un momento de aflicción.

BABA CENA EN KARIMGANJ


Baba apareció una vez en un sueño de Krishna Dutta, una conocida educadora, trabajadora social y
dedicada devota, en su apartamento gubernamental en Karimganj en Assam del sur, diciéndole que tenía
mucha hambre y pidiéndole de comer.

A la mañana siguiente, Krishna le relató el sueño a su escéptico marido el Dr. B. Dutta y le dijo que
sentía un gran deseo por alimentar a Bhagavan. Se ausentó de su despacho de directora del colegio y fue
a la cocina. La limpió meticulosamente y cocinó personalmente la comida para Bhagavan.

De pronto apareció en la puerta de los Dutta una persona mayor de apariencia campesina y dijo que
estaba hambriento y quería comer. Sin esperar una respuesta, el anciano se dirigió a la veranda frente a la
cocina, sacudió el piso y se acomodó para que se le sirviera. Krishna le sirvió con amor y reverencia. Una
vez satisfecho, le contó a Krishna que había estado sin comer por cuatro días y que ahora se sentía
contento y feliz. Diciendo así, bendijo a la familia y se marchó. Los Duttas están convencidos que fue
Swami en la forma de Shirdi el que les había visitado.

En otra ocasión, volviendo del colegio, Krishna compró algunos confites para sus hijos. A volver al
auto, se le acercó un anciano y le pidió los confites. Krishna pensó que dejaría a sus hijos sin nada si se los
daba al anciano, pero no quiso decirle que no al viejo. Tomándolos, el viejo se desavaneció repentínamente
de la escena. Krishna se preguntó largo rato si el anciano no sería su propio Sai.

En 1972, comenzó a salir de las fotografías de Baba vibhuti, kumkum, amrith y agua en casa de los
Dutta. Un día, una agitada Krishna llamó al Dr. Dutta – el que hasta entonces no estaba convencido que
Swami fuera un Avatar – para que se viniera de su clínica a ver una peculiar ocurrencia. Le informó que
había estado aplicando un tikka (punto) bermellón en el entrecejo de Baba en la foto y que cada vez se
tornaba amarillo. Repitió el ritual doce veces en presencia de su marido, cada vez, el bemellón se tornaba
amarillo. Entretanto, el polvo como amarillo de cúrcuma se estaba convirtiendo en amrith y fluía hacia la
parte baja de la foto, aunque, de pronto, comenzó a fluir hacia arriba y a la izquierda, hacia la región del
corazón de Swami. Dutta, el facultativo, observaba de cerca el fenómeno para descubrir qué era lo que
contrariaba la ley de gravedad, pero todo ello le convenció finalmente y aceptó a Baba como la Divinidad
Encarnada.

Swami, en la forma de Shirdi Baba salvó a la Sra. R.S. Nagar de las garras de un criminal. Cerca
de las 18:00 hrs., cuando regresaba a casa desde la Universidad de Imphal, se dio cuenta que era seguida
por un desconocido. Al entrar a la Colonia de Docentes en donde residía con su marido Catedrático, el
delincuente trató de arrancarle su collar de oro. Repentínamente y de la nada, apareció en escena Baba
bajo la apariencia de un conductor de un ‘ciclo-rickshaw’. Le dijo a la Sra. Nagar, “Vete a casa, querida
niña. Yo me encargaré de este bribón”. Percibiendo el peligro, el ladrón se dio a la fuga.
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Una señora iraní, Mariam Koham, residente ahora en Gottenberg, Suecia, tuvo un sueño pavoroso
una noche. Vio al océano en toda su furia, con un cielo cubierto de oscuras nubes iluminadas por
relámpagos, acompañados del retumbar de los truenos. Entonces vio a su hija adolescente ahogándose.
Swami aparecía en escena y salvaba a la niña. Perturbada por el sueño, Mariam le advirtió a su hija que no
se acercara al mar ni tampoco a alguna alberca.

Una semana después, cuando regresó a casa luego de visitar a una amiga, quedó horrorizada al
encontrar a su hija tendida en el suelo de la sala de estar, completamente desnuda. La muchacha había ido
a tomar un baño y se había electrocutado por un cable en mal estado que había hecho cortocircuito con la
cañería de la ducha. Swami apareció en la escena, la puso en el suelo de la sala de estar y desapareció, le
contó la chica a su madre.

BABA FINANCIA A UN PASTOR CRISTIANO


Swami apareció una vez en un sueño de un pastor cristiano, J. Nkrumah en su iglesia en Abdijan,
Ghana, y le indicó que debía visitar Puttaparthi. El pastor quedó extrañado por esta orden que provenía de
un completo extraño. No tenía dinero como para emprender el oneroso viaje a la India, aunque de todos
modos la atracción era irresistible.

Un día, cuando se dirigía al mercado, se encontró en la calle con un hombre que le sorprendió
preguntando:
- ¿Usted quiere ir a la India?
- Sí, contestó el pastor
- ¿Necesita dinero?
- Sí.
- ¿Cuánto?
- $ 2.000.-
- Venga conmigo. Yo le daré el dinero.

Siguió al desconocido y recibió la suma. Mas, hasta que no llegó a Prasanthi Nilayam y estuvo en
la presencia de Baba, no pudo resolver el enigma concerniente al omnisciente extraño.

Baba le tomó por sorpresa cuando le habló en la fila del darshan, diciendo, “¿De Ghana?” Más
adelante, durante una entrevista, Swami le indicó que había sido Él quien le había salido al encuentro en
Abdijan y le había dado el dinero para emprender el viaje.

No es de extrañar que el Pastor Nkromah sea hoy un ferviente devoto.

En otra instancia, Swami en Su estilo indiscernible, proporcionó las muy necesarias 50.000 rupaiyas
indonesias para organizar el Festival Internacional de Vikas para Jóvenes en Jakarta.

Baba “operó” y curó una úlcera abdominal de una joven musulmana de 24 años, Kuswati, en
Denpasar, Bali. Ella estaba muy agradecida y quería contribuir para el desarrollo del movimiento Sai en
Indonesia, mas no sabía cómo y de qué manera ayudar. Swami apareció en su sueño y dijo, “Kuswati,
tienes 50.000 rupaiyas?” y desapareció.

A la mañana siguiente, la rica Kuswati llamó a los organizadores del Festival y les entregó el dinero
requerido.

Jane Randall, la encantadora señora de Australia estaba retornando a casa después de un viaje a
Puttaparthi en 1991, cuando cayó enferma de varicela en Calcuta. Estaba sola, había gastado todo su
dinero, estaba seriamente enferma y no conocía ni a un alma en esta ‘Ciudad de la Alegría’. Llena de
desesperación, gritó, “¡Sai Baba, si eres lo que dices ser, ayúdame!”
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Un instante después apareció en el aeropuerto Dum Dum un indio de baja estatura entonando, “¡Sai
Ram! ¡Sai Ram!” y se ofreció para ayudarla. Después de eso, el control de pasajes, las formalidades de
aduana y el abordar el vuelo fueron un mero trámite. Y, además, se le ofrecieron tres asientos a Jane para
que pudiera dormir, y eso que viajaba en clase económica.

SWAMI EN GUATEMALA
Baba acudió a Su cita con Carlos Arana, el ex presidente de Guatemala, en Su propio e inimitable
estilo. Arana que ha visitado regularmente Puttaparthi para rendir homenaje a Baba, obtuvo una audiencia
especial. Durante esta reunión privada, Arana le extendió una invitación a Baba para visitar Guatemala
para su aniversario de boda, que se celebraría un mes después. Baba le bendijo y aceptó la invitación.

Arana a quien no le eran familiares los modos de Swami, hizo elaborados arreglos para la recepción
y la estadía de Baba. Pero se sintió totalmente defraudado cuando, como lo pensó entonces, Baba no
cumpliera Su palabra.

Una gran fiesta se realizó en la imponente residencia de Arana y los más selectos vinos corrían
como agua. Mas el desánimo del anfitrión se mantenía – se sentía muy decepcionado. Repentínamente,
se produjo algo asombroso – Arana exclamo, “¡Baba! ¡Aquí está!” Su exclamación produjo una
conmoción, puesto que nadie de la concurrencia podía verle. Muchos de los presentes sintieron que el ya
anciano Arana se estaba volviendo loco por la obsesión con un Santón indio

Mas Arana no estaba alucinando. Tampoco bromeaba. Baba había marcado Su presencia en la
fiesta grabando, milagrosamente, Su imagen sonriente, en el vaso de cristal que Arana sostenía en la mano.
El vaso fue pasando de mano en mano y la aristocrática asistencia examinó críticamente el increíble milagro
que se había producido bajo sus propias narices.

Swami tiene Sus propias e inimitables maneras de hacer sentir Su presencia. Por ejemplo, cuando
un devoto chino-malasio, Y.C. Choong tomó fotografías durante los bhajans organizados en casa de J.
Jagadeesan, en el 24, Jalan Abdullah, en Kuala Lumpur, un día jueves en enero de 1978, no tenía la menor
idea que había capturado algo que fuera extraordinario con su cámara.

No obstante, cuando la película fue revelada y se le sacaron copias, todos quedaron atónitos ante el
asombroso espectáculo que veían. Durante los bhajans se apagaban todas las luces del hall y sólo unas 10
u 11 velas iluminaban las fotografías y estatuas. Mas la cámara habá captado un resplandor que había
iluminado la puerta hacia la derecha, las paredes, cortinas y hasta los rostros de los devotos sentados al
frente. Franjas de luz que se elevaban desde las velas y llegaban al cielo raso del hall, eran visibles en la
fotografía. ¿Qué era eso? ¿Una visión de lo Divino o una fotografía falseada? Sólo Dios lo sabe.

Un incidente similar se produjo en Imphal. El día de la inauguración del templo en “Sai Sadan”, la
residencia del Prof. R.S. Nagar, toda la casa estuvo inundada por una brillante luz azul. Nuevamente,
durante el Sivarathri, un haz de luz centelleante surgió de la imagen de Jesús en el templo de Mantripukhri.
Y en otra ocasión, un rayo de luz iluminó a dos devotos – Neelam y Durga – mientras cantaban bhajans en
el templo.

BABA VA EN AYUDA DE TYGRETT


En respuesta a los mensajes de SOS de la gente amante de Dios, sean o no devotos Suyos, Baba
corre de inmediato en su ayuda.

Isaac Tygrett, un multimillonario de California, retornaba un día de un cocktail. La fiesta se había


prolongado hasta tarde en la noche. Había tomado algunos tragos de más y conducía su costoso Porsche
en un estado de bastante ebriedad. De pronto se durmió sobre el volante mientras iba a más de 120 km/h.
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El coche se bamboleó, se salió de la carretera y dio unas doce volteretas en el aire antes de detenerse. El
Porsche quedó totalmente destrozado – las puertas se habían desprendido, el parabrisas estaba hecho
polvo y la capota y la carrocería completamente deformadas.

Recordando el incidente, Tygrett dice, “Cuando me dí cuenta de lo que había sucedido exactamente,
vi una figura sentada a mi lado. Él me rodeó con Sus brazos. Supe que era Sai Baba.”

AL RESCATE DE GOGOI

Baba asumió diferentes formas en diferentes momentos para salvar dos veces de una muerte segura
al ingenuo, modesto y frágil Jogeshwar Gogoi.

Este ex Jefe de Registro de Sociedades Cooperativas de Assam, educado en el extranjero y


acaudalado, conducía una vez, con su mujer, por el estrecho camino montañoso desde Gowahati a Shillong,
cuando tuvo que virar bruscamente para evitar a otro vehículo que venía en dirección opuesta. El coche
patinó y cayó de cabeza montaña abajo. Lo último que recuerda mientras rebotaban de lado a lado dentro
del coche que daba tumbos, fue a su mujer gritando, “¡Rama! ¡Rama!” Cuando recobró la conciencia,
estaba tendido en el suelo junto a su mujer, la que estaba apoyada en una roca. Ella volvió en sí casi al
mismo tiempo. Sorprendentemente, ambos estaban ilesos, aunque se encontraban a cierta distancia por
debajo del camino. El coche era un montón de fierros torcidos y vidrios rotos que podía ser visto al final de
una quebrada mucho más abajo en la ladera. Era un milagro el que estuvieran vivos e ilesos. No tenían
explicación para esta escapada providencial.

Meses más tarde, sucedió que Gogoi viajó a Madras por asuntos gubernamentales y coincidió con
que Swami estaba haciendo una de Sus raras visitas allá. Casi a desgano se dejó atraer hacia el vasto
terreno público en donde Baba estaba dando darshan y se había programado un discurso Suyo. Un
voluntario del Seva Dal se acercó a él diciéndole que Swami le había enviado para que lo llevara a sentarse
en la primera fila. Aparentemente, Baba le había descrito a la perfección, porque el voluntario no tuvo
problemas para identificarle en medio de la multitud. Cuando Baba salió, se detuvo para hablarle y le dijo,
“Achha, has venido. Debes agradecer a tu mujer por tu vida. Si ella no Me hubiese llamado, estarías
muerto. Les saqué a ambos del coche y les puse en el suelo, ilesos, incluso aunque no hayas pensado ni
por un instante en Mí. También he salvado tu vida muchas veces antes sin que te dieras cuenta. ¿Te
acuerdas del vigilante durante el ataque aéreo?”

Esto hizo aparecer un recuerdo ya olvidado de la época de la II Guerra Mundial, cuando era un joven
estudiante en Londres durante el ‘Blitzkrieg’ (los ataques aéreos relámpago). Cada noche ululaban las
sirenas advirtiendo la cercanía de los bombarderos alemanes. Gogoi vivía por entonces en un ático, al que
se llegaba subiendo varios tramos de escala, en la parte alta de un viejo edificio de apartamentos. Agotado
después de las horas de estudio y de trabajo, terminaba con sus tareas y se iba a dormir. En ese momento,
invariablemente, comenzaban a sonar las sirenas y bajaba a tropezones por las escaleras para dirigirse al
refugio de la vecindad, lleno de niños que gritaban y de humanos que se lamentaban. Un día, simplemente
decidió que no podía seguir así, perdiendo cada noche su descanso. Y, puesto que ninguna bomba había
caído jamás en ese vecindario y, después de todo, no había nadie que le conociera más que el casero,
decidió arriesgarse a quebrantar la ley y quedarse simplemente en cama cuando sonara la próxima alarma
de ataque.

Esa noche, las sirenas sonaron, pero él simplemente se cubrió la cabeza con los cobertores y se
durmió. A los pocos minutos hubo fuertes golpes en la puerta. Fingió no estar en casa. Los golpes se
hicieron más insistentes y terminaron en un contínuo aporreo acompañado por una ruda voz vociferando
junto a la puerta, “¡Abra! ¡Quienquiera que esté ahí, abra! ¡Esta es la ley!” Sumisamente quitó el cerrojo
y la puerta se abrió de golpe dejando ver a un inglés grandote y rubicundo, con casco, luciendo intimidante
mientras iluminaba con su linterna la frágil y pequeña figura de Gogoi en pijamas. “¡Ya escuchaste la
sirena! ¡Rápido, baja al refugio! ¡No hay tiempo para que te vistas, ven conmigo ahora!...” Bajaron
corriendo los largos y oscuros tramos de la escalera, con el guardia adelante saltando de a dos peldaños a
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la vez, seguido por Gogoi que trataba de no quedarse atrás. Corrieron hasta el refugio, que el guardia
cerró prontamente desde afuera. Gogoi apenas si pudo acurrucarse en un rincón del atestado recinto,
tratando de ponerse tan cómodo como pudiera y, al mismo tiempo lo más invisible en sus pijamas, cuando
una tremenda explosión sacudió el refugio e hizo caer una lluvia de escombros. Cuando lograron
desenterrarlos y salieron, pudieron ver que no quedaban sino los esqueletos bombardeados de los edificios
del entorno. Gogoi le dio las gracias a Dios por su vida, pero al mismo tiempo sintió la angustia del
remordimiento, sabiendo que el hombre que le había salvado y hacia el cual sintiera un gran enojo, de
seguro debía haber sido muerto por la explosión.

Baba repitió, “¿Te acuerdas del vigilante durante el ataque aéreo? Yo fui ese vigilante. Fui allá
para salvarte de esa bomba. Te he protegido y salvado muchas veces a lo largo de tu vida. Ahora vas a
venir a estar conmigo.”

BABA, EL INGLÉS
Son extrañas las maneras que tiene Baba para acercar a la gente a Él, para adherir sus corazones al
Suyo. Un moderno hombre de negocios gujarati, Dayalji Vadgama de 58 años, residente en Londres,
jamás había oído hablar de Baba hasta mayo de 1989, cuando tres devotos Sai a quienes no conocía, le
fueron a encargar una orden para fabricar 25.000 platos de plástico en tres días, para plegarias especiales
que habrían de realizarse en Birmingham. Sabía que le sería imposible hacer tantos platos en tan poco
tiempo y, por ende, no mostró interés por el pedido. No obstante, ellos insistieron que era el trabajo de
Baba y que no debía decir no. Estaban confiados en que Baba le ayudaría a ejecutar el pedido a tiempo.
Después de algunas deliberaciones accedió a emprender el trabajo, mas dejó en claro que no habrían de
culparlo si fracasaba. Para su sorpresa y alegría, encontró el molde adecuado para los platos y cumplió con
la orden a tiempo. Mas se sentía confundido y no podía comprender como había podido completar el
encargo en tres días, cuando se trataba de un trabajo que, normalmente, no podía tomar menos de ocho.

Después de una pocas semanas, Vadgama consideró ampliar su negocio y quiso adquirir una gran
bodega que se había puesto a la venta cerca de su fábrica. No obstante, el precio era muy alto y estaba
fuera de su alcance, de modo que desechó la idea. Un buen día se encontró con el gerente de su Banco y
este, sin mediar palabra, le sugirió que debía comprar dicha bodega. Vadgama le indicó que el precio
superaba sus recursos. Mas el gerente insistió en que debía seguir adelante con la compra y que el Banco
le daría el préstamo que necesitara. Poco después, Vadgama adquirió la bodega.

De alguna manera, los devotos de Sai supieron de la compra y fueron a sugerirle que inaugurara la
nueva bodega con un Sai bhajan. Acordaron llevar a cabo el bhajan el día 17 de agosto de 1989, pero
Vadgama les informó que no sabía qué arreglos debía hacer. Le respondieron que no se preocupara por
nada que ellos se encargarían de todos los detalles. La víspera de la fecha señalada, los devotos visitaron
la bodega y armaron un imponente altar, instalando sobre él una fotografía enmarcada de Baba, de tamaño
natural. A la mañana siguiente, cuando abrio la fábrica, Vadgama vió algo que le pareció era polvo sobre la
fotografía. Se molestó y le encargó a su personal que la limpiara antes que llegaran los devotos a colocar
las alfombras y dar los toques finales a la decoración. Mas, antes que se pudiera sacudir la foto, llegaron
los devotos. Dudó un poco en dejarlos pasar, mas cuando vieron lo que él creía era polvo, le explicaron que
era Vibhuti lo que mostraba una señal auspiciosa y significaba la presencia de Baba y Sus bendiciones. El
bhajan fue todo un éxito y asistieron más de 300 devotos.

Algunos días después, pensó en trasladar una gran máquina moldeadora de siete toneladas desde
la antigua fábrica al nuevo recinto, contactó a varios transportistas, pero sin éxito ya que no estaban
disponibles antes de varias semanas. Estaba en esto, cuando llegó un joven inglés con un pequeño camión
y una grúa, diciéndole que estaba al tanto de su problema y que se encargaría de él. Se sorprendió que un
inglés supiera de sus dificultades, mas accedió a dejarle mover la maquinaria. En una cuantas horas, él
solo logró desmontar la máquina y transportarla hasta las nuevas bodegas. Cuando Vadgama le preguntó
cual era el monto de sus servicios, el inglés comenzó por declinar cualquier pago. Mas cuando Vadgama
insistió, le dijo, “Deme lo que sea que tenga en dinero efectivo.” Vadgama no tenía sino 75.- Libras
esterlinas consigo y se las pasó al inglés, el cual se marchó después de recibir el dinero. Vadgama estaba
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desconcertado y sorprendido ante este giro de cosas, porque ese trabajo le habría costado normalmente
entre 200 a 300 Libras esterlinas. De pronto sintió ansias por visitar la India para el darshan de Baba.

Llegando a la India se fue a Brindavan en donde estaba Baba en esos momentos. Estando sentado
en la fila de darshan Baba se le acercó y tomó la carta que llevaba. Vadgama Le dijo entonces, “¿Puedo
marcharme hoy?” y Baba respondio, “Sí, vete.” Vadgama Le preguntó entonces, “Baba, ¿entrevista?” Y
Baba replicó, “Ahora no, en dos años” y siguió caminando. Un devoto sentado junto a Vadgama le dijo,
“Baba sabe cuando dar entrevistas”. Como Vadgama se sintiera molesto, murmuró a media voz, “¡Qué va a
saber! – No sabe nada…” Tan pronto como pronunciara estas palabras, Baba volvió se acercó a él y dijo,
“Yo lo sé todo. Sabía que ibas a venir. Sabía que tenías problemas con tu máquina y tuve que ir para
ayudarte. Me diste 75.- Libras esterlinas en efectivo, las que no tomé. Las dejé en un cajón debajo de tu
máquina. Cuando regreses, anda a ver.” Vadgama estaba atónito y estalló en llanto. Se quedó mudo.
No obstante ‘la mente de mono’ albergaba aún algunas dudas y quería comprobar los hechos. De modo
que al día siguiente, tan pronto como llegó a Bombay, llamó por teléfino a Londres al devoto que le había
ayudado a decorar la bodega y le pidió que revisara el cajón bajo la máquina para comprobar si había 75.-
Libras allí. Tal como lo dijera Baba, estaban las 75 Libras, entre dos trocitos de madera cubiertos de
Vibhuti. Dayalji Vadgama se ha convertido en un miembro más de la familia Sai de extensión mundial.

MENSAJES ESCRITOS DE BABA

El alcance y las dimensiones de los milagros de Baba son verdaderamente incomprensibles. Mas el
prodigio que se ha estado produciendo en la residencia de S.B. Singh en Lajpat Nagar, Nueva Delhi, será de
interés para los devotos Sai y representará un desafío mayor para todos los científicos físicos y sociales en
particular y para los no creyentes en general.

Los Singh han estado bajo la sombra protectora de Baba desde comienzo de los años setenta.
Singh se encontraba en serias dificultades financieras luego del colapso de su industria. Fue en esa época
que instaló algunas fotografías de Baba en su casa, después de haber leído “El Hombre de los Milagros” de
Howard Murphet – Baba de inmediato comenzó a derramar Su gracia sobre la familia de diversas maneras,
como la misteriosa aparición de vibhuti, kumkum, cúrcuma y amritha en Sus fotografías y, sobre todo, de
mensajes escritos sobre notas de papel.

No sólo los miembros de esta familia creen solemnemente, sino que le quedará meridianamente
claro a cualquiera que intente seriamente descifrar el misterio de este fenómeno que estos mensajes
escritos, que aparecen instantáneamente, tan pronto como alguna duda o interrogante aparezca en la mente
de los miembros de la familia, que ellos son enviados por Baba, quien está presente en todas partes, para
divertir, animar, amar, instruir y proteger a todos los miembros de la familia.

Los mensajes escritos, en hindi y firmados en letras latinas “Sai Baba”, manifestados por Swami
sobre notas de papel, han estado apareciendo en el santuario de los Singh o el sillón de Bhagavan, o
cualquier otro lugar en que haya instalada una de Sus fotografías, por los últimos veinte años. Vale la
pena, sin embargo, señalar que cuando la situación de los Singh era muy grave, estos divinos milagros eran
muy frecuentes de ver, casi a diario y, a veces, hasta más de una vez al día. La frecuencia comenzó a
disminuir a medida que mejoraba su situación financiera. Fueron cientos los mensajes recibidos por los
Singh entre 1974 y 1980, aunque en los últimos años este número ha bajado a un goteo de unos 15 a 20
mensajes.

La aparición de estos mensajes escritos fue precedida por el primero, en el antiguo hospital de
Prasanthi Nilayam, en el que la Sra. Singh había sido internada después de haber caído enferma, y le pedía
a los Singh que retornaran a casa. Al volver a Delhi, Swami les sorprendió al dejarles una respuesta escrita
sobre un papelito para cada problema en que la solicitaran. Los mensajes podía que cayeran desde una
fotografía de Baba – el papelito doblado varias veces hasta un tamaño reducido. El contenido de todos
ellos, diferente en cada ocasión y para diferentes propósitos, resulta sobrecogedor.
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El 20 de febrero de 1974 era el día de Sivarathri, cuando Bhagavan le concedió a los Singh la
primera oportunidad de ser testigos del gran milagro de la producción del Lingam en Su cuerpo, sacándolo
de Su boca. Baba dijo que aquellos que llegaban para ser testigos de este divino espectáculo, eran
afortunados porque serían bendecidos con el Moksha o la liberación que le era otorgada en el pasado,
después de largas y arduas penitencias, a los santos y sabios.

Los Singh regresaron a Delhi y conversaban sobre la inesperada muerte de su hermano menor, dos
años antes. De pronto, cayó un mensaje desde una de las fotos de Baba, decía, “Ae Swami (esta es la
manera en que Baba se dirige a Singh), el alma de tu hermano fallecido anduvo vagando por aquí y por allá,
pero alcanzó el Moksha el momento en que les bendijera a ustedes con Moksha allá en Prasanthi Nilayam,
porque con tu hermano son uno y todo lo que hagas por él aquí, llega inmediatamente hasta su alma.”

En enero de 1976, enfermó gravemente el padre de Singh. Este recibió un llamado telefónico
indicando que debía ir a casa de sus padres, preparado para la cremación. Entonces llegó un mensaje de
Baba, “Nada le sucederá al padre”,

El 17 de agosto de 1976, ocho meses después del mensaje anterior, llegó otro cuando la Sra. Singh
estaba sola en casa, decia, “Maa (madre), ahora Me voy a llevar pronto el alma del padre de Swami (Singh)”.
Cuando Singh llegó a casa esa noche, su mujer le mostró el mensaje. Quedó perturbado, pero se consoló a
sí mismo pensando que el que Bhagavan diga “pronto”, toma a veces largo tiempo. Mas a la mañana
siguiente, como a las 07:00 hrs., llegó su madre llorando, para informarle que su padre habia fallecido la
noche anterior en el hospital.

En diciembre de 1975, sentados en la sala de estar, los Singh estaban conversando acerca de
celebrar tranquilamente el cumpleaños de Singh que caía el día 29. Curiosamente, su mujer comentó,
“Ahora que Bhagavan está aquí en casa, podría decirme también cual es la fecha de mi nacimiemto, para
poder celebrar también mi cumpleaños.” La suegra de Singh había fallecido mucho antes de que se
casaran en 1953 y el suegro sólo tenía la vaga idea que ella había nacido una noche, durante la temporada
del monzón. Para gran alegría de los Singh, apareció una nota sobre el sillón de Swami, diciendo, “Maa,
naciste el 18 de agosto del año 1940, a las 23:55 hrs. – Sai Baba”. A partir de entonces, los Singh han
estado celebrando el cumpleaños de ella los 18 de agosto, día que, incidentalmente, es también el de su hija
menor, Mónica.

La Sra. Singh cayó gravemente enferma en 1975 – se le detectó un tumor uterino. Dos conocidos
médicos la trataron, pero no hubo señales de mejoramiento sino que, por el contrario, empeoró. Se les
aconsejó recurrir de inmediato a la cirugía. Indagaciones en el hospital resultaron en que el costo sería de
más de Rs. 3.000.- sin contar los medicamentos y la habitación. Para Singh, en esos momentos, esto
suponía una suma superior a sus posibilidades, dada su precaria situación económica. La Sra. Singh solía
llorar desconsoladamente esos días. Tendida en su cama, le suplicaba todo el tiempo a Swami que fuera
misericordioso y le salvara la vida, ya que era muy joven para ese tipo de operación y, además, era
imposible costearla.

Rezando y llorando, la Sra. Singh se durmió. Despertando al poco rato, se sorprendió al ver un
montón de vibhuti con una substancia coloreada y una nota encima que decía, “Arey Maa, Baba se siente
muy triste cuando lloras. Has sido tratada por los médicos. Ahora el médico de médicos te va a tratar.
Vas a estar bien. No hay necesidad de operación. Te voy a dar un medicamento y vas a poder caminar en
quince días. Cuando estés bien, ven a Puttaparthi para Mi darshan. – Sai Baba.”

Unos minutos después, los Singh encontraron un pequeño pocillo (que fue dejado más tarde en la
cocina) lleno con un líquido de color naranja y una nota que decía, “Maa, este medicamento es para ti.
Toma una cucharada dos veces al día. Manda a Sushil (su hijo) al templo cada lunes y jueves para
ofrendar leche ante el Siva Lingam. Que ofrende también supari (nuez de betel o areca) ante el Lingam. –
Sai Baba”.

La divina medicina hizo el milagro. La Sra. Singh se recuperó totalmente en los 15 días. El tumor
desapareció y está completamente bien hasta ahora.
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Mientras hace obvia Su omnipresencia a través de estos mensajes escritos, Bhagavan Baba también
demuestra Su ilimitado amor, preocupación y generosidad hacia los devotos. Como una madre mimadora,
Baba cuida hasta de la más nimia necesidad de Sus hijos.

Como hemos visto, los Singh estaban pasando por una seria crisis financiera. La situación estaba
tan mala que no tenían dinero ni para adquirir un pasaje de autobus. Un día, cuando estaba sola, sentada
en la sala de estar, la Sra. Singh se quebró, “Bhagavan, hace mucho tiempo que no he probado confite
alguno. Sólo Tu sabes cuando volverán los buenos tiempos.”

A los pocos minutos, había un pequeño paquete sobre el sillón de Baba. Se emocionó
profundamente cuando encontró un fresco y caliente ‘burfi’ (un dulce indio) dentro de él. Mientras lo
consumían ella y los niños, dejaron una porción aparte para Singh. Cuando regresó al hogar en la noche,
Singh tomó su porción de ‘burfi’ y la partió en dos. Quedó asombrado cuando encontró una nota adentro
que decía, “Maa, querías dulces, toma estos. – Sai Baba”.

La Sra. Singh era muy aficionada a las películas, mas debido a la falta de dinero, no había visto una
en varios años. Una noche, comentó casualmente, “Ver una película ahora es como un recuerdo lejano,
han pasado años”. Singh se entristeció con el comentario y le pidió que se arreglara para ir al cine. Los
niños, escuchando la conversación, comenzaron a acosar a los padres para que les llevaran también.
Singh pensó entonces abandonar por completo la idea de ir al cine. Llega un mensaje, “Swami, anda.
Anda a ver una película hoy y lleva también a los niños. – Sai Baba”.

Singh, de todos modos, siguió tratando de persuadir a los niños para que no siguieran insistiendo.
Lo estaba haciendo pese a lo ordenado por Baba, pero no había dinero. Minutos después, se encontró un
paquete sobre el sillón de Swami que contenía veinticinco rupias en billetes nuevos y firmes – dos billetes de
diez rupias y uno de cinco.

Aquellos que han sabido de la omnipresencia, la gracia y la compasión de Swami, nunca podrán
llegar a olvidar estas maravillosas experiencias. Esto no significa, empero, que uno pueda permitirse tomar
libertades con Baba o trasgredir las elevadas normas espirituales y directrices de carácter que Él ha
establecido. Puede que los devotos tengan altibajos en sus vidas, puede que enfrenten pruebas y
tribulaciones, que sufran carencias emocionales, mentales y físicas, mas han de tratarlas como períodos de
prueba. Un devoto firme con una fe inalterable en la fuente cósmica del poder espiritual, nunca vacilará ni
renunciará a la esperanza, porque, como lo declara Sai Baba Mismo, “En la senda de Sai no existen los
fracasos, porque es la senda del amor y del éxito.”

Swami hizo una aseveración categórica caracterizando Su naturaleza omnipresente, durante una
conversación con el Prof. S. Bashiruddin, de la Universidad Otomana, Hyderabad. El Profesor Le había
preguntado a Swami cómo un devoto que enfrente un dilema y le envíe un telegrama pidiendo Su ayuda,
puede esperar resultados, cuando el telegrama ha sido enviado desde Nueva York a Prasanthi Nilayam,
mientras Swami está en una visita a Mumbai o algún otro lugar. Preguntó si habría que reenviarle dicho
telegrama.

La significativa respuesta de Baba fue que, en el momento en que el mensaje es concebido con
sinceridad en la mente del devoto, Swami percibe la necesidad y la guía o el remedio requeridos son
puestos en movimiento a través de vibraciones. “El telegrama sólo sirve como una copia ‘post facto’ que
confirma la necesidad del devoto. Aunque el telegrama no sea entregado, la plegaria es respondida, si la
necesidad es genuina.”

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LA OMNISCIENCIA
“Un hombre podrá ocultar todas las cosas – dijo Antífanes – salvo dos : que está ebrio y que está
enamorado.” Pero nadie puede ocultar algo de Sri Sathya Sai Baba. De hecho, todos los secretos Le
pertenecen; no hay secreto que Él no pueda poner de manifiesto.

Ha declarado, y probado, en incontables casos, que lo sabe absoluntamente todo respecto del
pasado, el presente y el futuro de cada persona, viva o muerta, en el mundo. En una entrevista o un
contacto personal, Él revela instantáneamente los más íntimos pensamientos de una persona. Como dice,
“No es que yo entre primero a vuestra mente , la sondée y luego salga les diga lo que están pensando o
sintiendo. En realidad, siempre estoy residiendo en vuestra mente, de modo que me doy cuenta, todo el
tiempo, de lo que está pasando allí adentro. No hay nada que permanezca oculto para Mí.”

Un número incalculable de visitantes que ha experimentado este singular y prodigioso fenómeno, ha


quedado pasmado, y cada uno ha terminado por recibir una respuesta a sus problemas, como también Su
consejo espiritual acerca de cómo mejorar su carácter y moralidad. Baba dice, “La gente viene a Mí con
súplicas por todo tipo de favores. Lo que Yo deseo darles es la merced de la Liberación. Si me
concentrara únicamente en darla, ¡nadie aparecería por aquí! Por eso, debo empezar desde su nivel,
concediéndoles en un comienzo sus deseos, como para que al final les haga desear lo que Yo deseo
darles.”

El frágil Ser encarnado de metro y medio de estatura, responde las interrogantes del devoto sin que
las haya expresado. “Lo sé, lo sé”, interrumpió cuando Achyut Prasad Sarma, el retirado Comisionado de
Impuestos de Assam, quiso hacer una pregunta sobre su hijo, Manas Pratik, durante una entrevista. Antes
que pudiera terminar la frase, Baba replicó, “Estás preocupado, porque tu hijo tuvo meningitis. Está
totalmente curado. No habrá ningún efecto posterior adverso.” Sarma quiso preguntar entonces acerca de
su hermano menor, el que se había convertido en un alcohólico. Antes de que pudiera plantear su
pregunta, Swami intrrumpió, “Lo sé. Bebe demasiado, ¿no es así?” No dijo nada más sobre el tema. El
hermano de Sarma murió muy poco después. Luego Sarma quiso preguntar acerca del bienestar de los
hijos a quienes había dejado en Guwahati, a cargo de parientes. Baba dijo, “Tienes tres hijos, ¿no? No te
preocupes, Swami cuidará de ellos.”

Sarma, quien sufría de un asma crónica y había estado sometido a todo tipo de tratamientos sin
ningún alivio, estaba por llevarse otra sorpresa. Swami colocó Su mano izquierda sobre su hombro y
observó, “Tienes un problema de salud. No puedes respirar bien. Los médicos han diagnosticado tu
problema como esofanelia tropical (asma). No es asma. No tienes sino un problema de gases. Te voy a
dar algo, llévalo contigo y estarás bien.” Esto fue en 1971. Sarma esta prácticamente bien, salvo uno que
otro ataque suave.

Swami toma absolutamente por sorpresa a muchos de los visitantes primerizos a Prasanthi Nilayam,
cuando les elige en medio de una muchedumbre de miles en las filas de darshan y les indica correctamente
su país o lugar de origen. Como le dijera a Anthony Y. Boafor, Asistente del Director de la Escuela
Achimota, una reputada institución de Ghana, “Tu eres de Ghana”.

Durante nuestra primera visita a Prasanthi Nilayam, Baba se paró frente a mi hijo menor Deepak, en
las filas de darshan y, mirándole con una sonrisa, exclamó, “Has venido de Assam”. Y antes de seguir Su
camino, agregó, “¿Conseguiste la admisión a la Universidad de Swami en Brindavan? Estudia con ahinco.
Por la gracia de Swami serás de los mejores en la Universidad.” Me quedé muy sorprendido que entre
varios miles de devotos de diferentes procedencias, viniendo de todo el mundo, Baba supiera que habíamos
venido de Shillong, la sede del gobierno de Assam. También que tuviera conocimiento de que Deepak
había sido admitido en la Universidad en Whitefield, siendo que esto había sido confirmado sólo el día
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anterior y que habíamos llegado a Puttaparthi pocos minutos antes del darshan. No es necesario decir que
Deepak fue el primero entre 84.000 alumnos en todo el Estado de Karnataka, durante los dos años que
estudió en la Universidad de Swami.

Sami también predijo acertadamente que mi hijo mayor, Akash, lograría graduarse en la unvesidad
ese año, lo cual, dados sus antecedentes, parecía altamente improbable.

Akash, quien había pasado todos sus estudios en una Institución Misionera Cristiana, tuvo grandes
dificultades para ajustarse al estricto régimen de la institución de Baba. Descuidaba sus estudios y se iba a
escondidas a Bangalore a ver películas y visitar restaurantes, violando el reglamento de la Universidad.
Llegó un momento en que, desesperado, quiso dejar los estudios y regresar a Shillong – recibimos un
telegrama que rezaba, “Vengan y sáquenme de la Universidad, de lo contrario me volveré loco.” Este
telegrama nos angustió a mi mujer y a mí, de modo que nos apresuramos en viajar a Bangalore. No
obstante, por alguna razón inexplicable, tuve el presentimiento que lo primero que me diría Akash al llegar,
sería, “Papá, he cambiado de idea. Continuaré estudiando en la Universidad de Swami.” Y, en verdad, fue
exactamente eso lo que me dijo tan pronto bajamos del taxi en Whitefield. Tiempo después, Swami me
dijo, “Sé que Akash ha estado visitando Bangalore, viendo películas, fumando, escribiendo y recibiendo
cartas de sus amigas en Shillong. Ha estado descuidando sus estudios. Pero no te preocupes, Él es Mi
responsabilidad. Vuelve a casa y dile a tu mujer que no se preocupe por él. Va a graduarse.”
Francamente, me pareció difícil creer lo de “graduarse” que indicaba Swami. Teníamos aquí un muchacho
que pensaba en abandonar la universidad justo un mes antes de los exámenes finales. Sería un gran
milagro, pensé, si sólo pasara a la rastra. ¿Buenas calificaciones? ¡Imposible! No me convencía, mas
no me daba cuenta que lo que Swami quiere, debe realizarse. Ante nuestra absoluta incredulidad, Akash
se aseguró ese año el octavo puesto en el universidad y fue el único graduado en los exámenes de la
Comisión B.

Baba me dio más evidencias, como si fuera necesario, de Su omnisciencia cuando, durante una
entrevista me habló en detalle de mi infancia, de mi crianza, mis padres, mi carrera y de las fricciones
menores y ocasionales enojos con mi mujer, Satya, por mi creciente compromiso con el movimiento Sai en
detrimento de otras cosas. Swami me dijo, “Tu mujer es, básicamente, una persona muy bondadosa,
decente y religiosa. Te ama mucho y eres en verdad afortunado al tenerla como mujer. No te sientas
molesto si ella, por el momento, no me acepta como Avatar. A su debido tiempo llegará a creer en Mi
Divinidad. Entretanto, trata de ajustarte. Lleva una vida equilibrada. No la descuides a ella ni a tu
carrera.”

Por otra parte, yo solía reaccionar con fuerza a las acres críticas y las campañas de calumnia,
envilecimiento y difamación en contra de Baba por Sus detractores. Como si llegara hasta los rincones más
íntimos de mi mente, dijo, “Te enojas innecesariamente cuando alguien critica o difama a Swami. No soy
afectado en lo más mínimo por la alabanza o la crítica. No Me preocupa en lo más mínimo el que se Me
atribuyan cosas que no están en Mí. Ni Me regocijo cuando se mencionan cosas que sí están en Mí. No
te dejes alterar por estos asuntos triviales.”

Sylvia Bishop del 34 Moors Walk, Welwyn City, Herts, R.U., tuvo un atisbo de la omnisciencia de
Swami cuando vistara Puttaparti algunos años atrás.

Sylivia quien tiene a su crédito 90 canciones a Sai grabadas en cassettes de audio, estaba sentada
en las filas de darshan una tarde, teniendo en su falda un libro manuscrito con las canciones que había
compuesto. Mientras esperaba la salida de Swami, pensó para sí misma, “Baba, si bendices mi libro, sabré
que no me concederás una entrevista, aunque me sentiré feliz de todos modos.” De modo que sostenía su
libro con manos temblorosas mientras Swami se aproximaba. Cuando estuvo cerca, su corazón latía con
fuerza. El omnisciente Sai la miró, leyó sus pensamientos íntimos, miró el libro y lo tocó levemente con la
punta de los dedos. Ella se sintió feliz al ver que había cumplido su deseo de bendecir sus canciones, mas
se preguntó, ¿por qué de esa manera? Le había visto bendecir muchos artículos, siempre apoyando en
ellos Su palma, ¿por qué había tocado su libro sólo con la punta de Sus dedos?
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Un par de días después obtuvo la respuesta. El Prof. Kasturi había mostrado interés por las
canciones y la acompañaron para que le viera. La primera pregunta que él hizo fue, “¿Lo bendijo Baba?”
Ella, con veracidad le dijo que lo había tocado. El Prof. Kasturi dijo entonces, “Ah, entonces debe haberlo
emocionado, de lo contrario no lo habría tocado…” Luego hojeó el libro leyendo estrofas por aquí y por
allá que le llamaban la atención. Dijo, “Los Bhajans deben ser cantados en el idioma propio de uno, de lo
contrario no llegan al corazón… estos emocionan al corazón”. Sylvia dice, “Sólo el Señor sabe lo que
estas palabras significaron para mí, sólo el Señor que conoce mi corazón pudo haber ideado un final tan
perfecto para mi visita a Prasanthi Nilayam.”

Mahaswetha, una de las primeras voces en los Sai Bhajans de Calcuta, narra un interesante
episodio que revela a omnisciencia de Swami. Unos veinte años atrás, cuando no era sino una niña de 12
años, acompañó a su madre Krishna a Puttaparthi para los darshans de Baba. Parada por el lado de afuera
de la muralla baja en torno al recinto del Templo, estaba tratando de tomar una foto de Baba, mas, cada vez
que Lo enfocaba, Él se movía. Frustrada después de varios intentos, suplicó, “No quiero sacar más que
una foto Tuya, pero no me dejas. ¡Por favor, Baba, por favor!” Respondiendo a sus fervientes aunque
silenciosos ruegos, Baba volvió atrás, se paró frente a ella y posó para la fotografía, con una encantadora
sonrisa. Se quedó inmóvil hasta que ella presionó el disparador, y luego, sonriendo de nuevo, le dijo,
“¿Contenta ahora?” y siguió Su camino. Mahaswetha atesora tanto la foto como los recuerdos de la
ocasión.

FOTOGRAFÍAS CON BABA


Hablando de las fotografías de Swami, hasta personas que viven el atardecer de sus vidas se
muestran muy ansiosas respecto de ellas, en especial si se encuentran en cualquier punto cercano a Él
dentro del marco. El septuagenario Jamini Bhagabati de Tezpur, Assam, es un señor así. Considera como
una valiosa posesión una fotografía que fuera tomada bajo circunstancias extraordinarias, sin su
conocimiento, y en la que aparece muy cerca de Baba.

Bhagabati, junto con su mujer, participó en un grupo de Sai Seva de 150 miembros de Assam que
trabajaron como voluntarios en Prasanthi Nilayam entre el 25 de agosto al 1 de septiembre de 1989.
Durante su estadía, sintió un enorme deseo de ser fotografiado con Baba y esperó pacientemente hasta el
último día de la visita, cuando Swami otorga bendiciones y darshans especiales a los voluntarios que
regresan a sus casas – en ese momento también, el fotógrafo oficial toma fotos a los grupos. Por alguna
razón desconocida, el fotógrafo no pudo ser hallado esa mañana. El anciano Bhagabati se sentía
desdichado. Baba circulaba en el grupo repartiendo personalmente frutas y paquetitos de vibhuti y
permitiendo el privilegio de tocar Sus Pies. Todo el tiempo, Bhagabati estuvo sentado fascinado y mudo –
estaba subyugado por la potente Presencia de Swami. Cuando Baba se alejaba hacia las líneas generales
de darshan y ya había recorrido unos tres o cuatro metros, Bhagabati, como un poseído, se levantó y corrió
hacia Swami, sin considerar el estricto código de conducta establecido para los voluntarios del Seva Dal.
Los voluntarios de turno no le detuvieron, lo cual fue absolutamente inusual, para decir lo menos. Se paró
detrás de Baba, con sus manos unidas en súplica. Swami se volvió. Aunque Baba es inflexible en cuanto
al acatamiento de una estricta disciplina, en Su ilimitada compasión no sólo pasó por alto la transgresión de
Bhagabati, sino que le miró con una sonrisa acogedora y una mirada inquisitiva. Bhagabati que había
estado mudo hasta el momento, se armó de valor y preguntó, “Baba, ¿hamara larki ka future kya hai? (Baba,
¿Cuál es el futuro de mi hija?). Baba respondió muy suavemente, “Hum dekhe ga. Hum dekhe ga” (Lo
veré, lo veré) y le lanzó una encantadora sonrisa. Habiendo oido estas tranquilizadoras palabras de Swami,
Bhagabati retornó a su asiento. Aunque se sentía algo avergonzado por haber quebrantado las normas
establecidas, al mismo tiempo estaba muy dichoso por haber tenido el raro privilegio de hablarle a
Bhagavan. No obstante, seguía triste por no haber podido cumplir el deseo de fotografiarse con Baba. Mas
su alegría no tuvo límites cuando entró accidentalmente a un estudio fotográfico en el mercado, fuera del
Ashram, esa tarde y vio una exclusiva fotografía suya con Bhagavan. El omnisciente Swami había en
verdad satisfecho su deseo.
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Naran M. Patel, un magistrado de Kampala, Uganda, tuvo una rica experiencia con la omnisciencia
de Swami, cuando Éste visitó Africa del Este en 1968 – incidentalmente Su única visita al exterior hasta la
fecha.

Patel fue uno del grupo de abogados que se reunió con Bhagavan y tuvo el privilegio de quedar
sentado muy cerca de Él. Se siguió una animada discusión sobre varios temas espirituales y Baba entregó
explícitas y desapasionadas respuestas. Antes de abandonar la reunión, le dio vibhuti a varios abogados,
mas no a Patel. Este, naturalemente, se sintió muy decepcionado. Se quedó retrasado en los jardines,
esperando, con la viva esperanza que Bhagavan volviera a salir y cumplir su vivo anhelo de obtener un
autógrafo. Patel esperó pacientemente y, cuando estaba por perder la esperanza, Baba salió del recinto y
se dirigió hacia él directamente y preguntó, “¿Qué es lo que quieres?” Patel le extendió una foto Suya y Le
dijo, “Tu autógrafo, por favor, Baba.” Swami amablemente escribió, “Con Amor, Baba” y le bendijo
palmoteándole el hombro. Patel se inclinó y dijo, “Gracias, Baba”. “Fue el momento más emocionante de
mi vida”, recuerda nostálgico.

BABA RECONOCE A UN DEVOTO


Surjit Singh Chahal, un devoto Sikh de Patiala , quien reside actualmente en Missisauga, Toronto,
Canadá, vivió una maravillosa experiencia de la omnisciencia de Baba en julio de 1973.

Baba realizaba una rara visita a Moga en el Punjab, en abril de ese año. Chahal junto a su familia
viajó desde su pueblo natal Patila a Moga para el darshan de Baba. Sin embargo, debido a una inusual
demora provocada por el numeroso tráfico y las muchedumbres que se habían reunido en torno al sitio en
que se había programado que Swami iba a colocar la primera piedra del Hospital de Murlidhar, los Chahal
tuvieron que contentarse con un breve darshan de Baba desde el lejano límite de la multitud reunida.
Retornaron a casa con el corazón pesado con la tristeza de no haber podido ver a Swami más de cerca.

Por este motivo, la familia entera visitó Puttaparthi en julio. Cuando entraban al Prasanthi Nilayam,
vieron a Baba inspeccionando algunos trabajos de construcción cerca del Auditorio del Poornachandra.
Dejando su equipaje en el camino, Chahal, su mujer Pritpl Kaur y sus hijos, corrieron hacia donde estaba
Baba. Después de unos cinco minutos, Baba se volvió y les dio una cálida sonrisa de bienvenida y
preguntó, “¿De dónde han venido?” Chahal respondió, “De Patiala, Baba”. Luego Baba inquirió,
“¿Cuántos?” “Siete”, respondió Chahal. Baba dijo, “Lo sé, lo sé. Les he visto también antes.” El
emocionado Sikh dijo, “Si, hemos venido el año pasado y Tu, por gracia, nos concediste una entrevista.”
“No, No. No me estoy refiriendo a tu visita aquí. Te vi en Moga recientemente. ¿Habías ido allá para Mi
darshan?”

Chahal estaba aturdido. Baba, ‘el-que-todo-lo-ve’, había reconocido a Sus devotos, entre los miles
que se encontraban reunidos en Moga, incluso aunque habían quedado muy lejos, al final de la masa
humana. ¿Qué más pruebas necesita uno de Su omnisciencia?

UN APARTAMENTO EN EL CORAZÓN

Thorbjorn Meyer, quien vive con su familia en Copenhague, Dinamarca, tenia un fuerte anhelo por
adquirir un apartamento en el ashram de Baba en Prasanthi Nilayam. Escribió una carta en la que le
solicitaba a Baba que le asignara un apartamento. Mas, pensándolo bien, decidió que estaba siendo
egoísta y, por ende, no envió la carta. Más tarde, intentó nuevamente escribir y solicitarlo, mas, por la
misma razón, no la echó al correo. Entonces, Baba apareció en sus sueños y le indicó que estaba bien que
solicitara formalmente un apartamento. Meyer, no obstante, descartó el sueño como la reiteración de su
anhelo.

Para el verano del año siguiente, Meyer visitó Prasanthi Nilayam con toda su familia y encabezando
un grupo de 42 daneses. En una entrevista, Baba djo, “Me escribiste dos cartas, aunque nunca Me las
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enviaste. Incluso llegué hasta ti en un sueño. Pero todo está bien, tienes ya un apartamento permanente
en Mi corazón.” Swami calló y sonrió benevolente. El corazón de Meyer latía alocado. “¡Él lo sabía!
¡Cómo es posible!” se preguntaba. Sólo Su omnisciencia podía explicarlo.

Durante una conversación en 1974 con el Brigadier Mahabir Prasad Dixit, quien desde entonces
reside en Chandigarh luego de su retiro, Baba volvió Su atención hacia Sati, el hijo menor de los Dixit, y le
pregunto en tono de broma, “Sati, ¿dónde está tu mujer?” Todos los presentes quedaron estupefactos.
La madre intervino, diciendo, “Baba, Sati no esta casado aún”. Baba replicó, “Madre, tu no sabes” y
preguntó a Sati una vez más, “Sati, ¿Dónde esta tu mujer?” Sati Lo miraba sin entender.

De hecho, el día anterior, Sati había estado en casa del entonces concejero municipal de Ooty,
Venkataraman, y jugando con la nieta de 8 años de este, Radhika, le dijo, “Radhika, me voy a casar contigo.”
La chica le respondió, “No puedes hacerlo, tengo sólo 8 años de edad.” A esto, Sati había dicho, “Lo veo,
mas ¿cuándo te vas a casar?” Radhika replicó, “Cuando tenga dieciocho” y Sati, bromeando, le dijo, “Me
parece bien. Voy a esperarte diez años y entonces me casaré contigo.”

Cuando Baba le dirigió la pregunta a Sati, se había referido a este episodio que tuviera lugar 24
horas antes y muy lejos de Swami como para que lo oyera.

En otra reunión, Swami le dijo a Poonam, la nuera mayor de Dixit, que estaba en camino de ser
bendecida con un hijo, que Él personalmente lo iba a bautizar. Y efectivamente fue un hijo el que naciera
el 2 de octubre de 1975, fecha que, incidentalmente, es también la fecha de nacimiento de dos ilustres hijos
de la India – Mahatma Gandhi y el antiguo Primer Ministro Lal Bahadur Shastri.

NADA ESCAPA A SU ATENCIÓN


Nada escapa a la atención de Baba, ni siquiera un trivial deseo de un devoto de Inglaterra, Terry
Reeds, en cuanto a que Baba bendijera un maletín con fotografías y vibhuti que esperaba llevar de vuelta a
casa. Cuando le pasó la carta a Baba durante el darshan en octubre de 1991, le faltó valor y no pudo
expresar su deseo. Tan pronto como Baba tomó la carta, volvió Su atención hacia las personas que
estaban sentadas más atrás, y se pasó la oportunidad. Baba estaba parado frente a Reeds y Su tobillo
izquierdo tocaba sus piernas cruzadas, estaba inclinado para recibir las cartas que Le tendían desde atrás,
la túnica cubría por completo Su pie y Terry no podía verlo. Su pie derecho, empero, estaba sólo a
centímetros de distancia de su mano. Como está prohibido que los devotos toquen los pies de Swami sin
Su permiso, levantó la cabeza para solicitarlo, mas la túnica de Baba tocaba contra su cara.

En ese instante, el hombre a la izquierda de Reeds extendió su mano derecha para recibir vibhuti – a
unas pocas pulgadas de su rostro. Baba hizo girar tres veces Su mano, muy lentamente, con la palma
hacia abajo – una columna de una brillante luz azul de unos tres centímetros de diámetro descendió hacia la
palma de la mano del hombre en forma de vibhuti concretizado, como una suave lluvia. Reeds no tuvo la
presencia de ánimo como para extender su mano. Cuando la mano del hombre estuvo llena, Baba cerró la
Suya, giró la palma hacia arriba y separó los dedos – todo esto sucedía a nivel del hombro izquierdo de
Reeds. La palma de Swami estaba cubierta de una ceniza de azul brillante que se extendía entre cada
uno de los dedos hasta la segunda articulación. Entonces, Baba flectó los dedos y levantó levemente Su
mano - Reeds vió como llovía vibhuti sobre él, cayendo sobre su cabeza, sus hombros y su maletín. Su
deseo había sido satisfecho por el siempre presente residente en su corazón.

SU COMPASIÓN

El Dr. Prasada Rao, un destacado profesor de la escuela pública de Laitkor, Shillong, vivió una
experiencia única de la omnisciencia de Swami en 1985. El Dr. Rao siguió toda su educación en una
escuela de Baba y luego en el Instituto de Estudios Superiores Sri Sathya Sai (considerado Universidad) en
Puttaparthi. Incluso enseñó por algunos años en la Escuela Superior de Baba. Una vez, cuando era
ayudante allí, su madre Satyawati llegó de visita a Prasanthi Nilayam. Había programado pasar algunos
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días en el ashram para ir luego a visitar a su hija en Mysore, antes de retornar a su aldea de Narsapur en el
distrito de Godavari Oeste de Andhra Pradesh.

Mientras Satyawati estuvo en Prasanthi Nilayam, el Dr. Rao recibió una carta de su padre, P.
Srirama Murthy, diciéndole que su abuelo materno había sufrido un ataque que lo tenía grave y paralizado.
Le indicaba que enviara de inmediato a su madre de regreso.

El Dr. Rao, preocupado especialmente de no asustar indebidamente a su madre, recurrió a mentir.


Le dijo a su madre que Baba había dicho que abandonara su idea de visitar Mysore y que retornara de
inmediato a casa.

Esa tarde, mientras caminaba por la sección de las mujeres de las filas de darshan, Baba se acercó
a Satyawati, creó vibhuti y le pidió que retornara de inmediato a su hogar.

Más tarde, durante los bhajans de la tarde, donde el Dr. Rao estaba tocando la tabla (percusión),
Swami le hizo llegar un paquete con un mensajero. El paquete contenía vibhuti sagrado para su abuelo
enfermo y Rp. 500.- en efectivo para los gastos de viaje de su madre. Con este gesto, Swami no solamente
dejó en claro que no hay nada que se Le pueda ocultar, como asimismo Su compasión, amor y
preocupación por Sus devotos, aunque hayan recurrido a alguna mentira inofensiva bajo circunstancias
especiales.

Aparte de revelar con misteriosa precisión los detalles del pasado, el presente y el futuro de los
individuos, Swami ha entregado gráficos relatos del más remoto pasado tanto de gentes como de lugares.

Por ejemplo, ha dado todos los detalles de la historia de Su propia vida en Su previa encarnación en
Shirdi. El ya fallecido rey de Chincholi era un ferviente devoto del Sai Baba de Shirdi y había recibido
numerosos regalos de Él. Swami, como Sathya Sai, sorprendió a la reina viuda con numerosos detalles de
momentos en el palacio en Su anterior forma de Shirdi, muchos de los cuales ella ya no recordaba.

Casualmente, reveló un día Su autorizado conocimiento no sólo de los santos de la India de los
siglos recientes, como Ramakrishna Paramahamsa o Bhadrachala Ramdas, sino tambien de hechos
desconocidos hasta ahora acerca de santos musulmanes, cristianos y parsis de siglos pasados.

EL NEXO PERDIDO
Los recuerdos de Baba acerca del pasado de Jesús son interesantes. Serios historiadores
cuestionan la autenticidad del Nuevo Testamento tal como se lo lee en el siglo XX. Lo consideran una
versión truncada y modificada del más antiguo de los Evangelios. Por ejemplo, hay más de una década de
la vida de Jesús que se se menciona en el Nuevo Testamento. Baba dio un gráfico relato de este nexo
perdido al equipo marido y mujer de escritores británicos, Ron Laing y Peggy Mason, como también a otros.

Según los detalles entregados por Él, Jesús de Nazareth dejó su hogar camino a la India con una
caravana de mercaderes, con algo de dinero que le dio su madre, María. Llegó a la India a los dieciseis
años. Pronto se le acabó el poco dinero que tenía y, a menudo, debía de quedarse sin comer. Logró la
iluminación a la edad de veinticinco años y retornó a Palestina, vía el Tibet, Persia y otros países del Asia
occidental, a los veintinueve años.

Baba también reveló que Jesús no murió en la cruz y que su resurrección constituyó una milagrosa
recuperación física de sus heridas. Baba sostiene que Jesús continuó su misión en la India y en Malasia.
Finalmente, murió de muerte natural y fue sepultado en Srinagar, la sede de gobierno de Jammu y
Cachemira. (La tumba de Jesús –Isa como le llamaban en aquel entonces– se reconoce porque está
orientada de manera distinta a las de los musulmanes de la región. Quienes la han visitado –es una
especie de mausoleo con una celosía de piedra en su interior– cuentan que una misma familia local ha
cuidado de ella desde hace dos mil años y ellos aseguran que nunca nadie se ha atrevido a profanarla – N.
de la T.)
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Swami predijo acertadamente el giro que tomarían los eventos en Uganda bajo Idi Amin y aconsejó a
los indios residentes que se deshicieran de todo y dejaran el país. También les advirtió a los inmigrantes
indios en Sri Lanka acerca del inminente brote de violencia étnica allá. También predijo el temprano fin de
los conflictos Indo-Pakistanies en 1965 y 1971.

EL DEPOSITARIO DE TODO EL CONOCIMIENTO

Él es el depositario de todo el conocimiento. Aunque abandonó la escuela y no ha estudiado jamás


escritura alguna, Su conocimiento enciclopédico de los Vedas, los Puranas, el Ramayana, el Mahabharata,
la Biblia y otras escrituras, sobre metafísica, astronomía, antropología, ciencias físicas, arquitectura,
ingeniería civil, medicina, cirugía, geopolítica, economía, finanzas y banca internacional ha dejado
asombrados a los expertos en estos temas.

Aunque la lengua materna de Swami es el Telegu y que puede haber aprendido algo de inglés antes
de abandonar Sus estudios, se ha visto que entiende y conversa en varios idiomas tanto de la India como
extranjeros. Con el cartero musulmán local que ha entregado personalmente la correspondencia para
Swami en Prasanthi Nilayam desde hace muchos años, habla en sencillo Urdu. Con indios del norte, habla
en un fluido Hindi y en las líneas de darshan, uno le oye hablar libremente en Kanada, Tamil y Malayalam.
Se sabe que compone y canta canciones en estos idiomas y también en Marathi, el idioma de Su forma
previa. A Ken Uyeyama, un devoto canadiense de origen japonés, Swami le habló en un fluido japonés
clásico y en un perfecto inglés. Los Lihlihs son emigrants chinos residentes en Calcuta, en donde tienen
una lavandería. Su hija adolescente tenía un problema existencial y le rezaba a su Dios preferido - en
respuesta, Baba comenzó a aparecer en sus sueños y a aconsejarla… ¡hablándole en Cantonés! Durante
la gira por África oriental de 1968, se Le oyó hablar Swahili. En otra ocasión conversó con los tribeños de
Arunachal Pradesh, fronterizo con China, en el dialecto Adi. En una oportunidad, Swami le había concedido
una exclusiva entrevista a la mujer y la hija de un embajador mexicano. Ambas no hablaban sino
Castellano y no se le había permitido entrar al Agregado que hablaba Inglés y Castellano. La casi media
hora que duró la entrevista debe haber sido muy exitosa, porque ambas mujeres salieron de la salita
sumamente felices.

Recientemente se produjo un extraordinario fenómeno. Swami le hablaba a un grupo de damas


iraníes en la salita de entrevistas. Más tarde, regresando de la entrevista, la jefa del grupo trató de traducir
el contenido de la charla de Baba, mas las damas le indicaron que no había necesidad de hacerlo, ya que
Baba les había hablado en Persa todo el tiempo. Sobra decir que la jefa del grupo quedó estupefacta,
porque ella había oído todo el tiempo a Baba hablando en Inglés… Sorprendente, ¿no es cierto?

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

LA OMNIPOTENCIA
El poder embriaga hasta los mejores corazones, del mismo modo en que el vino lo hace con las
cabezas más fuertes. El poder ilimitado corrompe absolutamente a quien lo detenta y, sin embargo, la
humildad es el poder del todopoderoso Sathya Sai Baba.
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Baba dice : “El poder de Sai es ilimitado. Se manifiesta por siempre, todas las formas residen en
esta palma de Sai… Mi poder es eterno, está esparcido por todo el universo, es permanente… Mi poder
es inconmensurable, Mi verdad es inexplicable, insondable.” Y afirma, “Podría transformar el cielo en tierra
y la tierra en cielo, mas ese poder no es nada frente al poder del Amor… Yo soy la encarnación del Amor;
el Amor es Mi instrumento.”

Swami, movido por Su limitado amor y compasión por el género humano ha estado revelando día
tras día Sus infinitos poderes. Estos prodigios los lleva a cabo tanto físicamente como a miles de millas de
distancia, en los hogares de muchos de Sus devotos sin siquiera estar físicamente presente. Estos
milagros sobrepasan en mucho los de Krishna o de Jesucristo.

Jesús llevó a cabo su primer milagro en Galilea en Caná y, con ello, reveló su gloria al transmutar
agua en vino, ostensiblemente para evitarle la vegüenza al anfitrión durante una fiesta de esponsales.

Baba reveló Su poder sobre átomos y moléculas en más de una oportunidad. Muchas personas
que han conocido a Baba y que han viajado con Él por muchos años, me han relatado que le han visto
transmutar agua en combustible.

Swami se encontraba una vez en camino a un importante festival religioso y no quería retrasarse.
Repentínamente, en un lugar despoblado, Su coche se quedó sin combustible. Uno de los devotos que
tenía el privilegio de viajar con Él en esa ocasión, indicó que había una estación de servicio a unos seis
kilómetros más adelante, y que podrían conseguir combustible. El conductor indicó que caminaría hasta
allá y traería un bidón. Mas, Swami fue misericordioso frente a la demora que se produciría y también el
calor opresivo que reinaba.

Señalando una humilde morada situada a menos de cien metros de distancia, le señaló al conductor,
“Ve y trae un balde de agua del pozo que está junto a la casa.” El conductor volvió rápidamente con un
gran cubo con agua. “Aquí”, indicó Swami y el conductor lo dejó frente a Sus pies. Todos observaron con
curiosidad mientras la pequeña figura, de dulce lenguaje e intensa mirada, se inclinaba sobre el balde y
revolvía la superficie del agua con un dedo.

“¡Échala en el estanque de combustible – y ten cuidado de no derramar nada!”, le dijo al conductor.

Muy pronto el grupo rodaba felizmente de nuevo, mientras el motor ronroneaba con el milagroso
combustible.. llegaron muy a tiempo al festival.

HORMIGAS TRANSFORMADAS EN CUENTAS

A comienzos de los años cincuenta en Prasanthi Nilayam, una pareja de ancianos quería llevar a
cabo un ritual para Baba en un día auspicioso. No obstante, en ninguno de los mercados en las aldeas
próximas pudieron encontrar dos cuentas negras que eran necesarias para la ceremonia. No se sentían
muy felices cuando veneraban Sus Pies con sólo una cantidad de flores, mas sin dichas cuentas. Baba se
inclinó y recogió entre Sus dedos una gran hormiga negra de entre las flores, y simuló reconvenir a la dama
por su ofrenda de oraciones con hormigas… Luego hizo el ademán de pasarle la hormiga a la horrorizada
señora, pero, para su alborozo, ya no era una hormiga sino las dos cuentas negras requeridas para la
ofrenda.

Swami le pasó un trozo de roca al Dr. Y. J. Rao quien era entonces jefe del departamento de
geología de la Universidad Osmania en Hyderabad, y le preguntó acerca de su composición. El geólogo
mencionó algunos de los minerales componentes.

Baba : No me refiero a eso – algo más profundo.


Dr. Rao : Bueno…. Moléculas, átomos, electrones, protones..
Baba : No, no… algo aún más profundo.
Dr. Rao : No sé, Swami…
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Baba tomó el trozo de manos del geólogo y, sosteniéndolo entre Sus dedos, sopló sobre él. El Dr.
Rao dice que, aunque no estuvo en ningún momento fuera de su vista, cuando Baba se lo devolvió, su forma
irregular se había transformado en una estatua del Señor Krishna tocando la flauta. El sorprendido geólogo
notó también una diferencia en el color y un leve cambio en la consistencia. Baba le dijo, “¿Ves? Más allá
de tus moléculas y átomos, Dios está en la roca. Y Dios es dulzura y alegría. Quiebra el pie y saboréalo.”

El Dr. Rao no encontró dificultades para quebrar el pie de granito de la pequeña estatua.
Poniéndoselo en la boca, descubrió que era caramelo.

“De este incidente – dice el Dr. Rao – aprendí algo situado más allá de las palabras y mucho más
allá de la ciencia moderna, de hecho, más allá de los límites de la mente racional del hombre de hoy. La
ciencia no hace sino emitir la primera palabra, la última palabra le es conocida sólo al más grande de los
científicos espirituales.”

ARENA TRANSMUTADA EN EL BHAGAVAD GITA


Una causa importante para que el ya fallecido Dr. S. Bhagavantam, una renombrada figura en el
ámbito científico internacional, se integrara a la grey Sai, fue la de ser testigo de la transmutación de las
arenas del Chitravathi en un libro – el Bhagavad Gita, impreso en caracteres del Telegu. Swami sólo
recogió arena en Sus manos y la dejó cer en las manos del científico. Mas, al caer en sus manos esa arena
se había convertido en un libro, aunque no le podía dar crédito a sus ojos. Para asegurarse que Baba no
hubiera teletransportado el libro desde alguna parte, Bhagavantam hojeó las páginas para buscar el nombre
de los Editores y la Casa Impresora. No pudo encontrar nada.

“Imprenta Sai”, bromeó Swami con una sonrisa – una imprenta extraordinaria que, en cuestión de
segundos, podía presentar setecientas ‘stanzas’ empastadas en un libro normal.

Otra vez, en los años cuarenta, Swami solía visitar a menudo al Raja de Venkatagiri. El Raja era un
entusiasta coleccionista de estampillas y tenía una hoja de papel con una serie de viejas estampillas con el
retrato del emperador británico. Juguetonamente, Swami pasó Su mano por sobre la página y, cuando la
levantó, se pudo ver que todas las imágenes habían cambiado como por encanto : había desaparecido la
impresión de la denominación, del precio y de las imágenes – el retrato de Baba estaba impreso en cada
estampilla y las inscripciones habían cambiado a Sri Sathya Sai.

MULTIPLICACIÓN DE ALIMENTOS
Un milagro que le ayudara a Jesús a atraer a un gran número de discípulos fue la misteriosa
multiplicación de alimentos en dos ocasiones. En la primera ocasión, al saber de la triste noticia de la
decapitación de Juan el Bautista por órdenes de Herodes el entonces rey de Galilea, Jesús se fue en una
barca hacia un lugar solitario. Las gentes supieron de ello y dejaron sus poblados siguiéndole por tierra. Al
bajar de la barca, Jesús vió a la multitud y su corazón se llenó de compasión y fue sanando a quienes
estaban enfermos.

En la tarde llegaros los discípulos y dijeron, “Ya es muy tarde y este es un lugar solitario. Dile a las
gentes que se vayan a las aldeas y se consigan alimentos.” “No necesitan irse”, respondió Jesús,
“Ustedes mismos pueden darles algo de comer.” A esto le contestaron, “Todo lo que tenemos son dos
pescados y cinco panes” “Tráiganmelos”, les dijo.

Le ordenó a la gente que se sentara en el suelo y tomó los panes y los pescados, levantó los ojos al
cielo y oró agradeciendo a Dios. Luego procedió a dividir los panes y los pescados e hizo que los
repartieran. Todos comieron hasta quedar satisfechos. Los discípulos juntaron doce canastos con lo que
sobró. El número de los hombres que comieron era de cinco mil, sin contar a las mujeres y a los niños.
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Jesús repitió la hazaña por segunda vez, sobre una colina cercana al mar de Galilea, cuando
multiplicó siete panes y unos cuantos peces para alimentar a cerca de cuatro mil personas que se quedaron
tres días junto a él y que no tenían nada para comer.

El registro más temprano de los poderes de multiplicación de Sai Baba data quizás de 1940, cuando
multiplicó una rara fruta de Shirdi, el retiro espiritual de Su anterior encarnación. Colocó las pocas frutas en
un canasto y las cubrió. Sólo dio unos golpecitos con los dedos encima y dos o más docenas de las frutas
se materializaron. Al finalizar los Bhajans, cuando se distribuyó la fruta entre los devotos reunidos, cada
uno de los ciento y tantos asistentes recibió una fruta personalmente de manos de Swami.

Algunos años más tarde, unos devotos del Distrito de Anantapur en Andhra Pradesh trajeron un par
de canastos llenos de hojas de ‘tulsi’ para hilar guirnaldas como parte de la decoración para Vijayadasami.
La cantidad fue insuficiente – Swami levantó ambos canastos y volvió a dejarlos en el suelo… ambos
estaban de nuevo llenos hasta el borde con hojas de ‘tulsi’.

Por varios años en diferentes ocasiones de festivales, Baba solía distribuir personalmente confites y
comida a los miles de devotos reunidos en Puttaparthi. No era raro en esas ocasiones que Baba fuera en
rescate de la Cocina cuando la provisión de comida era insuficiente – solia partir una nuez de coco en dos y
salpicar la leche sobre los preparados disponibles : la cantidad se volvía inagotable, alcanzaba para todos y
sobraba mucho para guardar.

El primer caso registrado de una tal multiplicación de comida para todos se produjo en casa de la ya
falecida Subbamma en Puttaparthi, a comienzo de los años cuarenta. El milagro no fue sólo la
multiplicación de la comida, sino de todo lo demás para satisfacción de todos.

En años posteriores, Baba solía distribuir ‘ladoos’ (unas bolas de dulce) con Sus propias manos en
ocasiones de festival, como Sivarathri. Un observador cercano calculó que Swami extraía ‘ladoos’ y más
‘ladoos’ para cientos de devotos desde un recipiente aparentemente vacío.

Según Swami Maheshwaranand, un líder espiritual por derecho propio, materializó una Akshaya
Patra, una olla divina e inagotable para un grupo de once devotos, comprometidos en su búsqueda de la
realización de Dios en las cuevas de Nara Narayana, en la región de Badrinath de los nevados Himalayas.

Como escribe en su extraordinario relato del “Nara Narayana Gufa Ashram”, Swami
Maheshwaranand dice que los aspirantes espirituales en la caverna recibían de manera regular, cada día,
una provisión de una rica variedad de alimentos, para liberarles de la pérdida de tiempo y el esfuerzo de
encontrar algo que comer en las desoladas montañas nevadas y de cocinarlo. El alimento no sólo bastaba
para los devotos de Baba sumidos en meditación, sino que también respondía a las necesidades de varios
renombrados santos y sabios dedicados a la penitencia en los Himalayas para su liberación última del ciclo
de nacimientos y muertes.

Además, existe evidencia en cuanto a que Baba llegó a extender Su divino dedo a miles de millas
por sobre los océanos para llenar de gasolina el estanque del coche de un devoto. El Sikh, Surjit Singh
Chahal quien ya apareciera en las páginas de este libro, recibió hace unos años una carta de otro devoto
Sai, Gordon Chetty desde Durban, Sudáfrica, en la cual narraba una asombrosa maravilla de Baba. Chetty
escribió :

“Poseo un station-wagon de nueve asientos, modelo 1970, que uso para viajar en cualquier dirección
con el objeto de difundir las enseñanzas de Bhagavan. Bhagavan comenzó a proveer milagrosamente de
combustible al vehículo. Ello ha sucedido once veces en dos años. Cada vez, el milagro ha sido
vivenciado por cientos de personas. Sucede de la manera siguiente : mientras el vehículo está detenido, el
estanque se llena hasta rebalsar, tanto que a veces hasta se derrama una cantidad de combustible. De
hecho, son muchos los que han traído recipientes propios para recoger el excedente.

“Un domingo en la mañana, por ejemplo, me encontraba en una ceremonia de esponsales. Había
dejado el coche estacionado al borde del camino, entre otros. Eran cerca de las 11:30 de la mañana
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cuando me llamaron urgentemente para que fuera hasta mi vehículo, porque estaba cayendo combustible de
él – me encontré con que el estanque se había llenado por completo y estaba rebalsando. Muchos de los
asistentes a la fiesta llegaron corriendo para presenciar el milagro. Doce personas recogieron el
combustible que se derramaba para usarlo en sus propios vehículos.”

En casos excepcionales, Baba hace transferible su fórmula de multiplicación. Por ejemplo, en el


caso del millonario guatemalteco Nassin Mishaan, a quien Baba le dio una pequeña caja llena de vibhuti con
poderes curativos. Su voluntad fue también que, cuando se vaciara la cajita, se llenara por sí misma con
ceniza de propiedades curativas. Mishaan ha estado regalando vibhuti a los enfermos por muchos años ya,
pero su cajita está siempre llena.

Una famosa instructora del Sai Yoga, de origen ruso, Indra Devi, es otra receptora de una cajita
provista inagotablemente de vibhuti.

En tanto que son bien conocidos los poderes de protección de los medallones y rosarios que Baba
regala, como asimismo los milagrosos poderes del vibhuti, el potencial de todos ellos en cuanto a ponerle
vida a objetos inanimados como automóviles o cámaras llegó recién a mi atención cuando trabajaba en este
libro.

El Dr. B. Dutta, un cirujano retirado de Assam, tuvo una maravillosa experiencia una vez, cuando
viajaba desde Silchar a Karimganj en el sur de Assam. Al llegar a la plantación de te de Srikori cerca de
Karimganj, encontró a un amigo con su auto detenido en la carretera. Inquiriendo acerca de cual era el
problema, el amigo le indicó que hacía como una hora que el coche había quedado en panne, pero que no
podía identificar el desperfecto para solucionarlo. Krishna Dutta, la que había sido bendecida con un
medallón por Baba, se lo quitó y sugirió que tocaran con él el parachoques posterior del coche averiado.
Créanlo o no, tan pronto como el medallón tocó el coche y se giró la llave de contacto, el coche partió.

Surjit Sing Chahal, quien había vivido la experiencia única de ser identificado por Baba entre los
miles que se habían congregado en Moga para rendirle homenaje, ha narrado dos incidentes relativos a los
prodigios causados por el vibhuti sobre objetos inanimados. En la primera instancia, el vibhuti le dio vida al
inerte motor de un automóvil Fiat, en Penukonda, cerca de Puttaparthi, cuando pese a los denodados
esfuerzos de los aproximadamente cuarenta devotos Sikh que lo acompañaban, el coche no quería partir.
Fue entonces que Chahal tuvo una idea brillante – pensó ¿por qué no usar el potente vibhuti? Le pidió
prestado un sobrecito a la devota Biba Posy y salpicó las cenizas sobre el motor muerto. Y, ¡oh maravilla
de maravillas! este comenzó a vibrar con nueva vida de inmediato. Inspirado por el exitoso experimento
con el auto, Chahal arregló el obturador atorado de una cámara en el Show High Park cerca de Toronto en
Canadá, unos meses después, salpicando vibhuti sobre ella.

BABA DETIENE LA LLUVIA


Jesús les infundió fe a sus discípulos al calmar una tormenta. Según San Mateo, Jesus subió a una
barca con sus discípulos. Repentínamente, una violenta tormenta se dejó caer sobre el mar de Galilea y la
barca corría peligro de zozobrar. Jesús estaba durmiendo. Los discípulos le despertaron e imploraban,
“¡Sálvanos, Señor, porque podemos morir!”

“¿Por qué están tan asustados? – preguntó Jesús - ¡Hombres de poca fe!” Entonces se puso de
pie y le ordenó al viento y a las olas que se detuvieran, y el mar volvió a la calma. Todos estaban
asombrados. “¿Qué clase de hombre es este? – se preguntaban – Si hasta el viento y las olas le
obedecen.”

El ya fallecido N. Kasturi, el biógrafo oficial de Sai Baba, narra un episodio similar que revela el
control que ejerce este Fenómeno de ropajes ocres sobre los elementos.

“Fue una reunión al aire libre en el espacioso cuadrángulo de un bungalow en Madikeri en el Distrito
de Coorg – escribe Kasturi en su biografía “Amando a Dios” – Se habían reunido más de trescientos
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hombres y mujeres que anhelaban el Darshan y ansiaban escuchar el Mensaje de Bhagavan y el canto de
Bhajans que Él invariablemente entregaba para beneficio de todos. Baba me pidió hablar por unos minutos,
como un gesto de levantar el telón, por así decir. Cuando me paré frente al micrófono, mis ojos
descubrieron sobre el horizonte de las montañas una compacta falange de oscuras nubes del monzón que
venían emitiendo ominosos rugidos presagiando un ataque. Los montes ya se estaban cubriendo ante el
prospecto de una terrible descarga acuática. Pude ver que numerosos asistentes se miraban inquietos
previendo la posibilidad de quedar empapados por el aguacero. De modo que resolví relatarles una historia
que aminorara su ansiedad.

“Se trataba de un incidente sucedido en Puttaparthi cuando Baba era un niño de unos once años.
Indra, el Dios de los cielos deseaba dejar caer cientos de toneladas de lluvia sobre la aldea en donde Baba,
el Sai Krishna, cuidaba de Su rebaño. Las gentes corrían en todas direcciones buscando protegerse del
eminente desastre. Venkamma, la hermana mayor, se sintió aterrada – había planeado construir una casa
y los ladrillos, pese a que estaban apilados en el horno de cocido, aún estaban mojados, por lo cual la lluvia
los destruiría y reduciría todo a un montón de barro informe. Algunos le aconsejaron cubrir los ladrillos con
atados de hojas secas de caña azucarera, los que podían conseguirse en la vecina Karmatanagapalli y unos
quince hombres se ofrecieron para ayudar. Siguieron a Venkamma mientras ella corría por las arenas de la
ribera del río hacia el poblado. Baba corrió tras ellos. Mas, se detuvo de pronto y, levantando Su
pequeña palma en el aire, grito “¡Venkamma, Vaana Radu!” (vaana = lluvia, radu = no vendrá). No podía
llover… Él había expresado Su voluntad de dispersar las nubes.

“Observé los rostros de los asistentes como resplandecían de fe y de valentía, y volví a tomar
asiento, complacido conmigo mismo, sólo para volver a levantarme muy luego, porque Baba comenzó Su
Discurso.

“Mientras hablaba frente al micrófono, me aterró ver como las nubes descendían por las montañas,
las que temblaban bajo el estruendoso impacto. La tormenta, en un arranque de desenfrenada travesura,
empujó a la lluvia hasta la base de los montes. Mi mente comezó a agitarse, confusa.

“Una parte mía prosiguió traduciendo las palabras de Swami, en tanto que todo el resto de mi ser
culpaba a mi bravuconada por haber elegido la historia de ‘Vaana Raadu’. Vaana estaba avanzando con
rapidez, envolviendo el valle, azotando a la selva que se agazapaba en él; empapaba los montecillos y
lanzaba rayos sobre las alturas donde se levantaba Madikeri. Ya había sobrepasado los bazares y la
estación de buses a medio kilómetro de distancia.

“Pero Baba seguía hablando tan dulce y sereno como siempre. Concluyendo Su discuso con una
cascada de bendiciones, entonó tres canciones de Bhajans y le hizo señas a Ravindra Punja – quien se
había adelantado con la bandeja para el Aarati – para que esperara y alejara la llama de alcanfor. Habló
sobre mi duelo con un dilema y también tuve que traducir esas deliberadamente lentas frases al Kannada,
en beneficio de la enorme audiencia.

“Kasturi les dio seguridades antes que empezara a hablar, en cuanto a que la lluvia iba a ser
ahuyentada por Mí. Su fe en ello no era firme, aunque intentó infundírsela a ustedes. ¡Pobre hombre!
Durante todo este tiempo estuvo temiendo, preocupándose, rezando, suplicándome… La lluvia cae
torrencialmente ahora sobre Mahadevpet. Llegará hasta este lugar en veinte minutos más.”

P.G. Achuthanandam del Instituto Sri Sai Balaji, 61 Arthoon Road, Chennai, quien ha pertenecido ya
por cerca de cuatro décadas a la grey de Baba, narra otro incidente en que Swami le hizo señas con las
manos a una tormenta inminente en Puttaparthi y detuvo la lluvia hasta que terminó Su discurso. Según
este anciano devoto, se podía ver una cortina de lluvia torrencial alrededor de todo Puttaprthi, aunque no
cayó ni una sola gota en el área del Discurso de Baba hasta que el último de Sus devotos no hubiera llegado
sano y salvo a su alojamiento.

El 21 de diciembre de 1966, Baba estaba hablando al aire libre en Kollengode, Kerala. El cielo era
un negro manto de nubes preñadas de lluvia. Se había reunido una enorme muchedumbre y las gentes
comenzaron a inquietarse cuando cayeran unas pocas gotas. “No hay necesidad para temer, nadie
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necesita moverse”, dijo Swami en un tono autoritario. “Estas no son gotas de lluvia – son gotas de néctar
de dicha. Esta llovizna no se va a intensificar.”

Tanto la multitud como las nubes, la primera a punto de dispersarse y las últimas a punto de dejar
caer un torrente de agua, quedaron en suspenso – Baba estuvo derramando Su lluvia de perlas de sabiduría
por más de una hora. No fue sino hasta un buen rato después que las gentes se dispersaran que comenzó
a llover.

LA LUZ EN MEDIO DE LA OSCURIDAD


En otra ocasión, Baba estaba pronunciando Su discurso en Trivandrum. Las luces en torno al
escenario mantuvieron iluminada toda el área en que estaban reunidos los devotos, mientras todo el resto de
la ciudad había quedado sumido en la oscuridad. ¿Qué explicación científica le podrían dar a esto los
físicos?

Krishna causó sensación cuando levantó la montaña Govardhana con Su dedo meñique y Jesús
asombró a todo el mundo al caminar sobre las aguas del mar de Galilea para alcanzar a sus discípulos, a
los que había enviado a adelantársele en una barca. Swami ha caminado por los cielos y atravesado los
siete mares para aparecer, en Su forma física, en la residencia de Connecticut del multimillonario
estadounidense James Sinclair, para aconsejarle sobre sus serios problemas financieros.

Baba ha aparecido también, en persona, en la casa de Goverdhan Patel en Londres, de K.K. Dutta
Roy y Shyama Prasad Kar en Silchar, en el templo Sai de Dharmikhal una remota aldea del norte de la India,
en el templo chino de Malasia y en innumerables otros sitios alrededor del mundo.

MATERIALIZACIONES
No hay muchos registros concernientes a las materializaciones de objetos desde la nada ya sea por
Krishna o por Jesús, salvo una vez en que el Mesías de Nazaret produjo milagrosamente una moneda desde
la boca de un pescado para pagar al cobrador de impuestos del templo de Cafernaum. Baba, por su parte,
ha estado materializando sin esfuerzo alguno miles de anillos, medallas, rosarios, relojes, fotografías y otros
regalos para Sus devotos mediante un mero giro de Su mano, durante los últimos más de sesenta años.

He sido testigo presencial de la materialización por Baba de un anillo de oro con un gran zafiro
engastado en él, para mi cuñado, el ya fallecido Cmte. Chandra Kant. El anillo, como si hubiera sido hecho
a la medida, calzó perfectamente en su dedo anular, y es atesorado hasta hoy por mi hermana Roma.
También he visto el anillo de plata con la imagen de Shirdi Sai grabada en él que recibiera el Dr. Baruah de
Shillong, el de Nassin Mishaan de Guatemala, el de Arthur Hillcote y de Harry Randal, anillos con diamantes
en las manos de Jane Randall de Australia y del Tte. Crl. H.H. Richaria del Hospital Militar de Guwahati, un
hermoso anillo con nueve gemas engastadas en él para Prem Malhotra, la mujer del retirado Tte. Gral. S.P.
Malhotra, resplandecientes aretes de esmeraldas para Parul Baruah de Shillong y Rose Randall de Australia.

Hablando acerca de estas materializaciones, Baba dice, “Mis actos son evidencia de Shakti Divino,
son signos y señales de Divinidad. Otorgo objetos sólo por Prema (amor). Dado que el Amor carece de
forma, uso las materializaciones como evidencia de Mi amor.” Agrega, “Los regalos son también como Mis
tarjetas de visita y Me envían instantáneos destellos cuando la persona está en peligro o requiere de Mi
ayuda. A veces estos regalos son hechos por razones especiales, en pro de la salud del devoto o, puede
que le entregue una gema a alguien como para que sus rayos le influencien constantemente, a él o ella, para
seguir por la senda correcta. Quiero que entiendan que todo lo que Swami hace, tiene un propósito. Él no
hace nunca nada sin una razón.”

UN DÓLAR DE ORO PARA MURPHET


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Esto, sin embargo, no significa que sólo quienes reciben regalos son los beneficiarios de Su gracia y
no otros. Aunque siempre hay algo de nuevo y algo de especial y fascinante en los regalos de Baba.

Para Howard Murphet el autor de varios famosos libros sobre Baba, materializó como recuerdo una
auténtica moneda de oro de diez dólares acuñada en Estados Unidos en 1906, el año de su nacimiento.
Para el Dr. John Hislop materializó un anillo con el retrato de Prema Sai, Su futura encarnación, grabado en
él. [Esta imagen se veía como desde atrás, y, con el tiempo fue girando hasta mostrar el perfil unos años
después. Es de suponer que, antes de la muerte del Dr. Hislop, se haya visto de frente el rostro de Prema
Sai, aunque no se ha difundido. N. de la T.] Para él también materializó un colgante con la figura de Jesús
crucificado. Como Baba le dijera a Hislop, la pequeña cruz estaba hecha con la misma madera de aquella
en la que fuera crucificado 2000 años atrás.

Como regalo para Su escuela en Udakamandalam, Ooty en corto, Baba materializó una estatuilla de
tamaño mediano del Señor Ganesha. Los que estaban presentes en ese momento, tuvieron el privilegio
único de observar una luz muy brillante que precedió la aparición de la pesada estatuilla en Sus manos.

De bastante interés entre los divinos regalos fue el que le hiciera a R. Ramanathan Chettiar, un
acaudalado comerciante en diamantes de Madurai, cundo cumplió sesenta años. Se trató de un anillo de
oro con el retrato de Baba enmarcado en brillantes. El anillo no tenía ningún mecanismo de relojería,
aunque el retrato se veía girar en 360 grados cada 24 horas, con absoluta precisión.

Estos regalos los crea con Su pura fuerza de voluntad. Esta misma fuerza de voluntad puede
modificar la creación. Por ejemplo, un par de gemas se habían desprendido del anillo que creara para Prem
Malhotra y el retrato de Baba en él se había borrado algo. Cuando Prem se Lo señaló, Baba lo tocó sin
quitarlo de la mano de ella y, ¡maravilla de maravillas! el anillo fue transformado por completo… En lugar de
las nueve gemas, aparecieron nueve deslumbradores brillantes y, en el lugar de la imagen borrosa de Baba,
apareció un retrato nuevo Suyo.

Baba dejó estupefacto a un grupo de distinguidos parapsicólogos de los Estados Unidos,


encabezados por el Dr. Karl Osis y el Dr. Erlendur Haraldsson, de visita en Puttaparthi para investigar la
autenticidad de Sus milagros. Baba había llamado al grupo junto a algunas personas más : un abogado de
Los Angeles, Sydney D. Krystal y su mujer; un joven doctor de Mumbai; un ingeniero de Varanasi, Roy,
quien servía como intérprete para el parapsicólogo cuando era necesario; el Dr. D. Sabanani un médico de
Hongkong y L. Hilderamani, una dama de Sri Lanka.

Primero, Baba produjo rápidamente vibhuti para la dama de Sri Lanka y luego volvió Su atencion
hacia la pareja de Los Angeles, la que había estado casada por varias décadas y estaba por celebrar su
aniversario de bodas por esos días. Swami pareció haber sabido ya del evento y se mostró feliz por la
ocasión. Decidió casarles de nuevo según una vieja costumbre india que contempla la renovación de votos
cuando uno de la pareja cumple los sesenta años. Hizo girar Su mano y materializó un anillo de oro. Se lo
pasó a ella, diciéndole que se lo pusiera en el dedo anular a su marido, como es lo habitual en la boda india
tradicional. La mano de Baba estaba extendida en el aire, sin haber tocado Sus ropas ni ningún otro
objeto. Los parapsicólogos Lo observaban de cerca.

Inmediatamente después, Baba hizo girar Su mano dos o tres segundos, con la palma hacia abajo y
la cerró rápidamente. Registran los parapsicólogos : “Su brazo estaba casi en la horizontal respecto del
suelo, lo que no era una posición favorable para permitir que algún objeto cayera desde Su manga.
Observamos muy de cerca cuando Sai Baba fue abriendo el puño para sostener el grande y voluminoso
collar que apareciera en Su mano. Era un mangalasutra, una obra de joyería tradicional que se le entrega a
la mujer en su boda – medía 32 pulgadas de largo por 16 de ancho y contenía nueve clases de piedras,
ordenadas en nueve grupos, cada uno de los cuales estaba separado del otro por una cuenta de oro.
Colgaba de él un retrato de Sai Baba enmarcado en un rosetón de oro de una pulgada y media de diámetro.
El collar se lo regaló a la Sra. Krystal. El collar era demasiado grande como para poder ocultarse en la
mano de un hombre, en especial en el pequeño puño de Baba. Su repentina aparición dejó atónitos a
todos los presentes.”
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Baba pasó a un discurso espiritual dirigido a los parapsicólogos y atacando a los científicos. Dijo
que los científicos no podian entender lo espiritual y sostuvo que lo espiritual se inicia allí en donde termina
la ciencia. Los parapsicólogos se encontraron de vuelta en su argumento anterior sobre la necesidad de
experimentación y de invesigación empírica respecto de los fenómenos paranormales, de los que Él se
suponía era un maestro.

Cuando le mostraron a Swami el equipo que habían traido consigo para verificar experimentalmente
la paranormalidad de Sus materializaciones, les desautorizó cortésmente – el exhibir Sus poderes de ese
modo sería magia negra, declaró.

En medio de sus más bien acaloradas discusiones, Sai Baba le indicó algo impaciente al Dr. Osis,
“Mire su anillo”. Todos lo hicieron – el retrato en esmalte engastado en él, había desaparecido. El gran
anillo de oro que Baba le había regalado al Dr. Osis durante la primera visita de los investigadores, estaba
en el dedo anular de su mano izquierda. La piedra engastada en él, de forma oval, llevaba un retrato en
esmalte de Sai Baba, había medido cerca de 2 centímetros de largo por 1 y medio de ancho – los bordes del
metal la sujetaban, junto a cuatro pequeñas puntas que la sostenían, sobresaliendo del marco de oro; por
ende, el retrato estaba firmemente engastado en el anillo, como si hubieran sido una sola pieza.

Ahora, la piedra con el retrato había desaparecido y todos podían ver la piel del dedo del Dr. Osis a
través del agujero. Los investigadores buscaron la piedra en el piso, mas no pudieron hallar traza de ella.
Para que hubiera podido caer de su engaste, debería haberse quebrado, o habría habido que torcer al
menos una de las puntas metálicas y, probablemente, también el marco – pero puntas y marco estaban
intactos. “No encontramos ninguna explicación racional normal para la desaparición del retrato”, declara el
Dr. Haraldsson.

Cuando no se pudo encontrar la imagen, Sai Baba comentó con algo de sorna, “Bueno, este fue Mi
experimento.” Luego aclaró que se trataba de una broma y agregó, “Pedían un milagro y simplemente se
los dí”.

En otra oportunidad, Baba creó una medalla de oro de buen tamaño para el famoso violinista indio
Chowdiah. Notando que no llevaba una inscripción, lo que tal vez deseaba el violinista, Swami la tomó de
vuelta en Su mano. Cuando abrió el puño un par de segundos después, la medalla llevaba bellamente
inscritos los nombres del donante y el agraciado, con la fecha y lugar del incidente.

Baba también puede desmaterializar un regalo que se haya perdido o haya sido robado.
Sorprendentemente, el objeto regresa a Él. El Dr. Someshwar Baruah de Shillong estaba recibiendo una
vez, un segundo anillo de Baba. Indicó que había recibido uno antes. La directa respuesta de Baba fue,
“Lo sé, el anillo que te regalara antes se te cayó en la toilette de un tren en movimiento. Regresó a Mí”.

De manera similar, para operaciones quirúrgicas que a veces realiza Él Mismo, Baba siempre
materializa Sus propios instrumentos. Estos son desmaterializados o se desvanecen en el aire una vez
terminada la intervención.

ESTATUAS DESDE LA ARENA


Baba disfruta jugando con la naturaleza y, ocasionalmente, trascendiendo las leyes conocidas. Los
escritos sobre Él están repletos con Sus manifestaciones de estatuas e ídolos de varios dioses y diosas, de
rosarios de perlas y diamantes, directamente desde las arenas de rios y de playas.

Una vez, durante un día santo en los años cuarenta, Baba había ido hasta el Chittravathi con el
habitual grupo de ‘ashramitas’ y fue materializando desde las arenas, uno tras otro, ídolos de Rama, Sita y
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Lakshmana y, a continuación, una enorme caracola. Estos ídolos están expuestos en el templo de
Prasanthi Nilayam y se les rinde culto a diario.

En junio, a comienzo de los años sesenta, arribaron a Whitefield, invitados por Baba, Howard
Murphet y su mujer Iris, para indagar acerca de Sus asombrosas proezas sobrenaturales. Baba llevó
consigo a un reducido grupo, incluyendo a los Murphet, de vacaciones a los Horsley Hills distantes unos 180
km. al norte de Bangalore, por un par de semanas. Durante uno de los rutinarios paseos por los campos, a
unas millas del Circuit House, la caravana de Baba se detuvo al borde del camino. El grupo se dirigió
entonces hacia un bajo arenoso a unos 40 metros de distancia. Baba les pidió a los jóvenes del grupo que
Le hicieran una plataforma de arena, de modo que rascaron y amontonaron la arena con sus manos hasta
levantar un cuadrilátero de aproximadamente un metro cuadrado por unos treinta centímetros de altura.
Baba se sentó al medio, con las piernas cruzadas y el grupo se sentó formando un semicírculo frente a Él.
Los Murphet estaban en primera fila entre los espectadores, justo al borde de la plataforma. Dice Murphet,
“Pasó por mi mente la idea que, si cualquier objeto hubiera sido enterrado previamente allí, cerca de donde
estaba sentado Baba, este debería cavar más de treinta centímetros a través de la arena recién amontonada
para alcanzarlo.”

Baba comenzó, como era habitual, con un discurso espiritual que, aparentemente, tiene siempre el
efecto de armonizar y de purificar la atmósfera psíquica en torno a Él. Luego, con Su dedo índice, hizo un
dibujo sobre la arena, justo frente a Él y le preguntó a Murphet qué representaba. Desde donde estaba
Murphet, parecía una figura humana y le dijo eso a Swami.

Riendo y con la expresión de un niño feliz jugando en la playa, Baba apiló la arena para formar un
montoncito de unos 20 cm de alto encima del dibujo. Manteniendo la expresión de una feliz sorpresa,
apoyó levemente Sus dedos sobre el montoncito y luego los hundió un par de centímetros para extraer, por
la cabeza, una brillante figura de plata, parecida al dibujo que había hecho – era una estatua del Dios
Vishnu, de unos quince centímetros de altura. Desde el mismo montón de arena, Baba creó una fotografía
en blanco y negro, de 30 por 20 cm., de un grupo de Dioses y de avatares hindúes, un rosario, una medallla
y una escudilla esférica de ocho centímetros de diámetro que contenía amritha o ambrosía.

En lo concerniente a la sospecha que había surgido en su mente con relación a que los objetos
hubieran estado previamente enterrados y el sitio de su manifestación, Murphet observó : “Primero, los
objetos no podían haber sido previamente ocultados en el manchón de arena, listos para que Baba los
sacara, porque provinieron de la parte alta del montón, hecho delante de nosotros, sobre una grusa
plataforma de arena, también levantada ante nuestros ojos. Segundo, aunque Baba pudiera haber llevado
esos objetos hasta el manchón de arena esa noche, sin que se viera – una absoluta imposibilidad – ni con el
más experto juego de manos podría haber hundido en la arena objetos como una brillante estatuilla de plata,
una foto grande, un voluminoso japamala y una pulida escudilla con néctar, bajo nuestras narices, sin que
nos hubiéramos dado cuenta. Si pudo hacerlo, es superior al más experto de los magos y debiera estar
ganando fama y fortuna en los escenarios.”

En 1970, Swami extrajo de un montón de arena, en la playa cerca del famoso templo Dwarka en
Gujarat, una réplica de oro, de 45 cm. de alto, de la estatua de Krishna instalada en el templo y que Su
comitiva no había podido ver por haber llegado después del horario para darshan.

En una ocasión, en Sus primeras giras, visitó la playa de Masulipatnam en Andhra Pradesh y lanzó
un vaso de plata con fuerza hacia el mar. Este retornó poco después hasta Sus pies, impulsado por una
ola, pero no estaba lleno de agua de mar como cabía esperar, sino de amritha, la que Swami distribuyó entre
Sus acompañantes.

Años más tarde, Swami visitó el cabo de Kanyakumari, en la punta sur del sub-continente indio, en
donde se funden los tres mares : el Mar de Arabia, el Océano Índico y el Golfo de Bengala. Cuando Baba
caminaba por la arena, se iban formando cuentas de ‘espato’ en Sus huellas. Los devotos que Le
acompañaban las iban recogiendo y guardando en una cajuela de madera de sándalo. Indicaron que había
84 de ellas, pero Swami dijo que tenían que ser 108 en total. Cuando las volvieron a contar, ¡eran
exactamente 108! Se hizo un rosario con estas cuentas milagrosamente formadas y Baba se lo regaló a
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Swami Sadananda, quien era Su invitado en el grupo. En la misma playa, en 1962, Swami y Sus
acompañantes paseaban por el borde del agua y una ola dejó, al retroceder, un japamala con 108 perlas
engarzadas en un hilo de oro, a los pies de Baba.

En otra playa, alguien del grupo que Lo acompañaba se refirió al Señor del Océano como a
Rathnakara. Baba comentó traviesamente, “En ese caso, el océano debiera producir algunos diamantes
para nosotros.” Hundiendo Sus manos en el agua, Swami sacó un reluciente collar de brillantes, aunque
muy corto para usarlo. Simplemente lo estiró como si fuera de elástico y se hizo lo suficientemente largo
como para ponérselo en torno al cuello.

FANTÁSTICAS CREACIONES FOTOGRÁFICAS


Swami era aficionado a crear fotografías de la nada. Ha creado algunas en las que Su propia figura
aparece sobrepuesta a la del Sai Baba de Shirdi o, vice versa, el Baba de Shirdi aparece sobre Su corazón.
Una singular imagen en la cual Baba aparece dentro del Sai Baba de Shirdi y éste, a su vez, dentro de
Rama también fue creada por Él. También ha creado otras en las que Él aparece dentro de otras formas
de Dios o vice versa.

Baba le dijo una vez a un devoto, “Dame tu cámara”. Compungido, el hombre Le respondió,
“Swami, está sin película.” “Lo sé”, replicó Baba.

Este devoto había venido especialmente para tomar fotos de Swami, pero se había olvidado de
cargar la cámara con película y se maldecía a sí mismo por esta imperdonable omisión. Swami que había
leído su mente y entendido el predicamento de su devoto, tomó la cámara – una lluvia de fotos de Swami
comenzó a caer de ella mientras Swami la palmoteaba.

Swami ha mostrado Su habilidad para producir Sus propias fotos incluso sin una cámara. Una vez
produjo varias fotos Suyas con un solo giro de Su mano para un grupo de devotos de Assam. Los
afortunados incluían a Sarabala Bordoloi, viuda del antiguo Primer Ministro Gopinath Bordoloi; Debabala
Chaliha, cuñada de otro ex Primer Ministro Bimla Prasad Chaliha, y el Dr. Someshwas Baruah quien es
nuestro médico de familia en Shillong. Hay instancias también en que las fotos muestran a Swami en el
mismo lugar en que se encuentra en el momento. Uno podría sospechar que las fotos hayan sido
teleportadas y no creadas, cuando se trata de una pose pasada. Mas las que Le muestran en el momento
mismo de la toma, no pueden ser descartadas así.

Durante una gira por el Distrito de Coimbatore del Tamilnadu de hace algunos años, Swami estaba
parado en la terraza de una casa en Karur. Había un fotógrafo en la terraza de la casa del frente, al otro
lado de la calle. Baba le sonrió y su cámara llegó a las manos de Baba por aporte – Baba la atrapó por
sobre la cabeza de las gentes que se habían reunido abajo, en la calle, y le fue dando golpecitos : hubo una
lluvia de fotografías Suyas y casi todo el mundo consiguió una. Luego, la cámara voló a salvo de vuelta a
las manos del fotógrafo.

Baba ha empleado Sus creaciones fotográficas para poner en aprietos a devotos descarriados
Suyos. Una vez, en 1977, cuando mis dos hijos eran alumnos de Su Instituto en Whitefeld, Baba reconvino
a un estudiante por fumar a escondidas en el campus. Cuando el alumno descarriado negó los cargos,
Baba instantáneamente produjo una foto con el muchacho fumando escondido detrás de un árbol. El
estudiante cayó a los pies de Swami y Le pidió perdón. El todo-misericordioso Sai le perdonó con la
advertencia de no fumar de nuevo.

Aunque las creaciones fotográficas de Baba son en verdad increíbles, también ha asombrado a
varios fotógrafos al cambiar Su forma sin que lo supieran.

Durante un paseo en la floresta de Madhumalai cercana a Ooty con un selecto grupo de estudiantes
de Sri Sathya Sai College de Whitefield, el día de Sivarathri en 1978, Baba se encontraba en un ánimo
excepcionalmente juguetón. Estuvo bromeando con los estudiantes y posando para fotografías de grupo.
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Cuando la Sra. Rattan Lal, una antigua devota que acompañaba al grupo, corrió a cubrir los Pies de Baba
con el borde de Su suelta túnica, Swami le advirtió, “No Me toques. Quedarás reducida a cenizas. Debido
a que estoy con ustedes en estos momentos en esta forma humana y ando como si fuera uno de ustedes,
tienden a olvidar Mi realidad. ¿Quién soy Yo? ¿Quién soy Yo? Ahora verán Mi real forma.”

Diciendo esto, le pidió a Roopak Changkakoti, un destacado estudiante, de tomarle una fotografía
con su cámara Polaroid. Cuando fue extraída de la cámara, todos quedaron estupefactos al ver la forma del
Señor Dattatreya – la unidad divina compuesta por Brahma, Vishnu y Siva. Según Ropak Sarma, uno de
los afortunados alumnos presentes en esa ocasión, los cabellos de Baba en la foto eran enmarañados; tenía
seis brazos; Su cuerpo iba desnudo salvo que llevaba un ‘dhoti’; uno de Sus brazos descansaba sobre una
vaca y ésta Le lamía los pies; Su cabeza estaba rodeada por un aura azul brillante y el símbolo del ‘Om’ era
visible en al trasfondo. Baba comentó, “Han tenido este privilegio único de ver Mi forma Divina debido a sus
karmas excepcionales en vidas pasadas.”

Cuando los estudiantes solicitaron que la fotografía se les entregara para mostrarla a otros en el
Instituto en Whitefeld, Baba dijo, “El tiempo aún no está maduro para revelar Mi Divinidad. Se la revelaré a
todo el género humano en el momento apropiado.”

En el Hostal Sathya Sai en Brindavan, mientras daba un discurso sobre el Señor Krishna el día de
Janamashtami (el cumpleaños de Krishna), Swami, bromeando, enrolló un paño en torno a Su cabeza para
mostrar el estilo en que el Señor Krishna usaba un turbante, y ordenó que se tomara una fotografía.

Lee Halbers tomó una foto de Swami, en una oportunidad, en el Dharmkshetra de Mumbai. Baba
estaba parado, entonces, frente a un reloj que Él había designado como ‘el reloj espiritual’, porque en lugar
de los números, tenía impresos doce pasos en el ascenso espiritual. La foto de Lee se convirtió en un
vehículo del milagro Sai – el ‘reloj espiritual’ que estaba detrás de Él, en la foto quedó impreso sobre Su
pecho, a guisa de insignia.

El signor Dante Bighi, un fotógrafo y artista gráfico italiano, quedó estupefacto cuando reveló e
imprimió las fotografías que había tomado de Baba en Brindavan. En una de ellas, aparecía una cruz sobre
el corazón de Baba. En otra, encontró la luna creciente del Señor Siva en Su cabellera y un círculo
luminoso en Su entrecejo, en donde se cree radica el Tercer Ojo.

Baba quien toma nota de cada anhelo de Sus devotos, respondió a las plegarias de Sagar Das, un
antiguo contador de la Corporación de Desarrollo Agro-Industrial de Assam, por una foto Suya en particular,
de la misteriosa manera que Le es propia.

Das estaba fascinado por una foto de Swami impresa en un calendario de la Empresa de Te Chaliha
de Guwahati. Contactó a Debabala Chaliha, ferviente devota y propietaria de la empresa, solicitándole un
ejemplar del calendario. Debabala lamentó no poder complacerlo, porque se había agotado la edición.
Mas la provisión de Baba es inagotable y tiene Su particular manera de satisfacer los legítimos deseos de
Sus devotos.

Das le había escrito una carta a un funcionario de la VST Tractors & Tillers Co. de Bangalore,
diciéndole que le agradecería si pudiera enviarle algunas fotografías de Sai Baba a través de su
representante en Guwahati. De modo que en una de sus visitas, poco tiempo después, el funcionario le
llevó un paquete. Para gran sorpresa y contento de Das, el paquete contenía justamente la fotografía que
anhelaba conseguir. Lo extraño era que el calendario tenía impreso el nombre de la empresa de te Chaliha
de Guwahati. Das la hizo enmarcar y la foto ocupa el lugar central de su santuario en su residencia en el
Panchayat Road de Silchar.

Krishna respondió al clamor de Draupadi, la mujer de los Pandava y ferviente devota Suya, y corrió a
salvar su honor en el salón del trono de Dhritharashtra, en donde Dushasna, uno de los príncipes Kaurava,
trataba desvergonzadamente de desvestirla – Krishna hizo que su ‘sari’ se alargara cada vez más, hasta que
Dushasna desistió en su intento, por estar exhausto.
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LAS MISIONES DE RESCATE DE BABA


De vez en cuando, Sai Baba se apresura a ir en ayuda de Sus devotos en dificultades.

James Sinclair, un multimillonario de los Estados Unidos y Al Drucker, un experto en aeronáutica, le


deben sus vidas a Swami. Ambos fueron salvados de las fauces de la muerte por Él cuando sus aviones
sufrieron fallas en el aire y comenzaron a precipitarse a tierra. Baba respondió a sus plegarias, tomó el
control de las máquinas y, misteriosamente, las llevó a aterrizar a salvo.

Tony, hijo de Teresa Adeshgbin una mujer de negocios de Lagos, Nigeria, casi sufre un accidente
fatal cuando, sonámbulo, caminó hacia el ventanal de su dormitorio, chocó con él quebrándolo, pero resultó
sin un rasguño. El ruido que hiciera, despertó a Teresa la cual alcanzó a llegar a su dormitorio en el
momento en que se estrellaba contra el ventanal. Como no alcanzaba a detenerlo, simplemente gritó,
“¡Baba, ayuda! ¡No dejes morir a mi hijo!” Recordando el incidente, dice, “Mi hijo quedó ileso. Todo se
debió a la Divina intervención de Baba.”

También en otra ocasión Baba fue en ayuda de Teresa, cuando había quedado atrapada por un
incendio, con sus cinco hijos, en su local comercial que también era vivienda. El fuego comenzó por un
corto-circuito cerca de las tres de la mañana y, hacia las cinco, había prácticamente envuelto en llamas el
local. Todo este tiempo, ella y sus hijos dormían en la vivienda contigua sin percatarse de nada – no
obstante, misteriosamente, el fuego quedó circunscrito sólo a la tienda. “Gracias a Swami, el fuego no se
extendió hacia la habitación en que dormíamos. Si no fuera por la Divina Gracia de Baba, habría sido un
desastre”, dice la agradecida Teresa.

Tjok Raka Pemajun de Tabet Timur, Dalam, Jakarta, tuvo una estrecha escapada la noche del 16 de
junio de 1989, cuando su coche Honda quedó como un ‘sandwich’ entre dos camiones, y fue golpeado
varias veces por el que iba atrás y se había quedado sin frenos. El devoto indonesio y su mujer Padmi,
gritaron, “¡Sai Ram! ¡Sai Ram! ¡Sálvanos Baba!” El coche quedó deshecho, mas la familia salvó ilesa, a
excepción de unos pequeños rasguños causados por trocitos de vidrio del parabrisas al hijo de dos años,
Tijok Putra.

Pemajun visitó Puttaparthi acompañado por su famlia en septiembre de 1989, para agradecerle a
Baba el haber salvado sus vidas. Cuando fueron llamados a entrevista, Swami narró gráficamente lo
sucedido y le dijo a Pemajun que había ido personalmente a la escena del accidente para salvar sus vidas,
en respuesta a sus ruegos. Sorprendió a Su devoto indonesio al contarle que esta había sido la cuarta vez
en que le salvara la vida y le entregó los detalles de los tres accidentes anteriores, incluyendo uno en que
montaba una motocicleta.

Mi hijo Akash fue salvado por Baba de una situación en que podría haber muerto, el 23 de
septiembre de 1993 cuando su coche Maruti chocara de frente con un camión que iba a toda velocidad por
la carretera entre Shillong y Guwahati. El coche de Akash fue lanzado a unos siete metros por la fuerza del
impacto y quedó precariamente suspendido al borde de un barranco, con la rueda delantera derecha
enredada en unos arbustos. El coche quedó reducido a sólo un montón de fierros torcidos, aunque la cinta
en que Baba cantaba Él Mismo su Bhajan favorito, “Prema Mudita Manasey Kaho Ram Ram Ram…” seguía
tocando sin interrupciones. Akash fue sacado de entre los restos de su auto por una pareja Kashi de edad
y llevado de urgencia a Guwahati, ya que sangraba abundantemente de una herida abierta en el medio de la
cabeza. Por una rara coincidencia, fue internado en la clínica del Dr. Barthakur, quien es también un
devoto Sai y cuya clínica es conocida por varias curas milagrosas de casos sin esperanza.

La herida de Akash fue suturada, mas él fue dejado en observación para controlar la evolución del
golpe en su cabeza. Las radiografías mostraron que no había fracturas y que las lesiones eran sólo
superficiales. Señalando la medalla de Baba que lleva al cuello, Akash dice, “Bhagavan me salvó de una
muerte segura.”
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Maya Meyer, una señora alemana de 60 años que reside actualmente en Halmstadt, Suecia,
conducía su Volkswagen por una carretera cubierta de nieve, cuando de pronto el coche patinó y cayó a un
barranco. Se sintió segura que había llegado su hora de rendir cuentas. De todas maneras alzó sus
fervientes plegarias a Baba. Cuando abrió los ojos, encontró que su coche estaba perfectamente
estacionado sobre un serpenteante camino allá abajo. Había una tarjeta frente a ella aparecida
misteriosamente y que decía, “Tu pasaje al cielo”. Dándole las gracias a Swami por salvarle la vida,
encendió el motor y condujo hasta su hogar.

Baba salvó la vida de Alejandro Grana Paulsen (20) de Lima, Perú, en noviembre de 1992. Un
coche-bomba explosó en una concurrida plaza de mercado en Lima, destruyendo los coches que estaban
inmediatamente delante y detrás de él, además de otro estacionado detrás del auto de Alejandro. Pero el
coche de este devoto peruano no sufrió ni un rasguño ni una abolladura, y él mismo salió ileso. Alejandro
me contó que al oir la explosión había cerrado los ojos y pensado en Baba, “Este anillo que Él me diera me
salvó la vida y también protegió a mi coche”, agregó.

EL TALISMÁN DEL “SAI RAM”


“¡Sai Ram!” Estas dos poderosas palabras que pronuncian ad infinitum los devotos Sai, han
probado ser invariablemente un efectivo talismán frente a peligros inminentes y a situaciones letales.

Surjit Singh Chahal, residente en Missisauga, Canadá, se encontraba en un viaje de rutina a la India
en 1987. Después de su peregrinación anual a Puttaparthi, habia regresado a Patiala para pasar unos días
con parientes y amigos. Un pariente había fallecido y tuvo que ir a Barnala para asistir a los ritos fúnebres.

En su viaje de regreso, un amigo le presionó para que viajaran juntos en bus, para que tuvieran
tiempo de conversar e intercambiar informaciones sobre los cambios en sus vidas desde la última vez que
se vieran.

El bus corría a gran velocidad cuando, repentínamente apareció un ciclista en la mitad de la


carretera, cerca de Dhanuala. El conductor, para esquivarlo, desvió bruscamente el bus y perdió el control.
Los aterrados pasajeros gritaban al unísono, “¡Vamos a morir! ¡Vamos a morir!” Chahal, un creyente Sikh
y ferviente devoto de Sai, comenzó a entonar, “¡Sai Ram! ¡Sai Ram!”

En segundos, el bus se estrelló contra un árbol y se dio vuelta – quedó sobre el techo, con
parabrisas y ventanas totalmente destrozados y la carrocería por completo deformada. Sólo se escuchaban
los gritos y quejidos de los pasajeros heridos. Gentes que pasaban comenzaron a sacar de entre los
metales retorcidos a los pasajeros sangrantes, inconscientes y diversamente lesionados. El amigo de
Chahal había sufrido serias heridas en su cabeza y perdido los incisivos superiores. Prácticamente todos
los demás pasajeros habían sufrido lesiones de diversa índole, mas el ‘Sai Ram’ había envuelto a Su devoto
Chahal en un círculo protector y, aunque iba sentado en la parte delantera del bus, no tenía ni un rasguño,
sólo sus ropas estaban empapadas con el aceite derramado del motor y su turbante quemado con el ácido
de la batería dañada.

El “Sai Ram” salvó también a una devota, Connie de Bolens de El Salvador, hace algunos años.

Connie estaba ocupada traduciendo una obra teatral sobre San Francisco de Asis al castellano.
Cuando leía acerca de cómo San Francisco pudo conquistar a la naturaleza salvaje del mundo, escuchó los
gritos de terror de su cocinera. Pensó que había sufrido un accidente y corrió a la cocina para ver qué
pasaba. Antes de llegar, empero, vio a un hombre que parecía drogado, como en un estado de locura,
haciendo crujir los dientes. Se aproximó amenazante a Connie, gritando que quería matarla. Connie se
dio cuenta que, aparentemente, llevaba un arma. El hombre se lanzó sobre ella, la cogió del cuello con una
mano y la empujó contra la pared.

Connie respiró profundo y le dijo calmadamente, “No gana nada con matarme” y, luego, comenzó a
entonar, “¡Sai Ram! ¡Sai Ram!” El hombre pensó que le estaba hablando en inglés y comenzó a
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murmurar palabras en inglés. Entonces se percató que Connie llevaba dos pulseras, una con una medalla
de Sai Baba y otra con una placa con su nombre grabado. Trató de arrancárselas, de modo que Connie le
hizo señas para que se detuviera y le dijo que se las daría. Abrió los broches de las cadenas, pero con el
apuro por sacarse las cadenas, la medalla de Sai quedó en su mano.

El intruso mostraba cada vez más nerviosismo. Connie le miró la mano en que supuestamente
llevaba un arma y vio que no era así. El hombre, desesperado, porque ella había visto que no estaba
armado, le pidió un arma y a Connie se le ocurrió decirle que tenía un cuarto lleno de armas. El le ordenó
que lo llevara allá y le torció un brazo a la espalda.

Connie lo llevó hasta su pequeño santuario en donde había una gran imagen en serigrafía de Sai
Baba y otras fotos más pequeñas Suyas, incluyendo una del Señor Ganesha. Cuando abrió la puerta, el
hombre se mostró aturdido – Connie tuvo la clara impresión que una fuerza le impedía entrar al cuarto,
parecía haberse quedado paralizado en el umbral y sólo balanceaba su cuerpo hacia adelante y hacia atrás.

Connie seguía entonando, “¡Sai Ram! ¡Sai Ram!” y el intruso gritó, “¡Eres ridícula! ¡No me hables
de Jesús!” Ella respondió, “No he mencionado el nombre de Jesús, estoy clamando a Sai Baba.” El
preguntó, “¿Quién es Sai Baba?” y ella replicó, “Sai Baba es el ser más maravilloso que hay en la tierra.
Sai Baba es Dios”.

Entonces, el hombre le pidió algo que beber y mientras Connie iba a buscar algo, él vio el equipo de
televisión y el video grabador y quiso tomarlos. Mas cada vez que Connie repetía el nombre de Sai Baba, la
mirada del ladrón se extraviaba y se le olvidaba lo que estaba pidiendo llevarse.

Connie lo guió hacia la puerta principal y, cuando estaban cerca, él le pidió de nuevo una grabadora.
Ella mantenía una pequeña grabadora en su automóvil, porque la usaba para su trabajo en la radioemisora.
Se la ofreció como regalo. Se acercaron al auto y ella se la pasó. Cuando estuvieron junto a la puerta de
salida a la calle, el hombre gritó, “¡Soy un ladrón! ¡Qué me pasa que no puedo robar nada de esta casa!
¡El demonio mismo está en esta casa!”

Connie lo empujó fuera y cerró la puerta con llave. Ese día, Sai Baba había actuado como su
guardaespaldas y Su nombre, como su arma de defensa.

SALVADOS DE MORIR AHOGADOS

Swami salvó de morir ahogado al pequeño hijo de Anantharaman, Director a cargo de Comcraft
Services en África occidental, actualmente residente en New Jersey, Estados Unidos.

Anantharaman había acompañado a su madre a Brindavan, muy temprano en la mañana, para el


darshan de Baba, aunque, siendo agnóstico, se quedó sentado en su coche. Así y todo, le permitió a su
pequeño hijo de tres años que mirara desde lejos.

Durante el viaje de regreso, los Anantharaman se detuvieron en el Club Bangalore para un rápido
baño en la alberca. Mientras él nadaba, su hijito –quien se había puesto un traje rojo ese día– decidió jugar
junto a la alberca. Era una tarde de un día laborable, por lo que el Club estaba muy poco concurrido.

Después de algún tiempo, su mujer le gritó que el chico no se veía. Pensando que se habría
alejado jugando, salió de la alberca y lo buscó en los alrededores por cerca de quince minutos. Al volver, la
atención de Anantharaman fue atraída por un raje rojo que flotaba en el extremo de mayor profundidad de la
alberca. Temiendo lo peor, ya que su hijito no sabía nadar, ambos corrieron hacia el punto. Con espanto
constataron que el chico que aparentemente había resbalado al agua, estaba flotando, boca abajo. Su
hermano se lanzó al agua y sacó al niño, muy mojado, muy sin aliento, pero muy vivo.
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Cuando le preguntaron como había podido mantenerse a flote en el agua por más de quince
minutos, el chico les dio esta increible respuesta, “Ese tío con la bata roja que vimos en la mañana, me
estaba sujetando…”

A partir de ese momento crucial cuando Anantharaman diera un primer y vacilante paso hacia Él,
Swami ha dado cientos de pasos hacia él.

Años después, Anantharaman clamó a Baba segundos después que su coche saltara fuera del
camino, cayendo hacia unos arbustos más abajo, debido a la rotura del extremo del eje de una rueda. El
coche quedó hecho pedazos, aunque él, el único ocupante, ¡no sufrió ni un rasguño!

Volvió a clamar a Él cuando se le perdieran sus documentos de viaje en el aeropuerto de Singapur –


y reaparecieron misteriosamente.

Anantharaman dice, “Le he llamado en medio de la desesperación. He gritado Su nombre cuando


mi mente se sumía en la angustia. Le he recordado en medio del dolor y el placer, en el éxito y la
adversidad, en la alegría y el pesar. A través de Él, he sido testigo de la dinámica de la Divinidad.”

Peggy Gillian Wood, la encantadora muchacha estadounidense de la Granja Hallelujah de Hochton,


viajaba en 1990 de Brazelton, Georgia, hacia Atlanta en su camioneta Toyota Cambridge de color beige, a
150 km/h, canturreando un bhajan a la gloria de Sathya Sai Baba. Repentínamente, vio un coche gris
azulado que derrapaba en 180 grados atravesando las cuatro pistas de circulación de la Carretera Expreso
Interestatal, chocando la barrera separadora justo frente a ella, deteniéndose y dejando escasamente unos
pocos centímetros para que su propio coche pudiera pasar entre la barrera y el auto accidentado. Todo
sucedió tan rápidamente que Peggy no alcanzó a controlar la situación – cerró los ojos y se entregó por
completo a Baba, dejándole hacerse cargo de todo. Para su asombro, su coche pasó a salvo el estrecho
pasaje entre la barrera y el auto azul, y se detuvo a cierta distancia. Ella descendió y corrió hacia el otro
coche para ver si podía ayudar – al mirar por la ventana, vió a dos hombres que habían fallecido y que a ojos
vistas habían estado ebrios.

Un año después, cando visitó Parasanthi Nilayam, Swami le dijo, “¿Te acuerdas del accidente del
año pasado? Yo te salve.”

Madan S. Gulati, Gerente General de la Fábrica de Lanas Oswal de la India, tuvo una escapada
milagrosa cuando, hace unos cuatro años, su coche se incendió en Mumbai. Según Kamla, su madre,
Gulati conducía a gran velocidad por una de las carreteras de Mumbai, cuando otro conductor le alcanzó
para indicarle que su coche iba ardiendo y que se detuviera. El desconocido le ayudó extinguiendo el fuego
y desapareció de la escena incluso antes que Gulati le pudiera preguntar su nombre y dar las gracias.
Kamla está convencida que el desconocido no era otro que Baba.

Stig Meincke y su encantadora mujer Birgitte, de Skjoldagervej 2820 Gentofte, Dinamarca, no hacen
sino alabar a Baba y dicen que Le deben todo a Él.

Stig, un ex pastor, viajaba una vez desde el sur del país hacia Copenhague. La visibilidad era
bastante mala y, por eso no pudo ver un camión que venía en sentido contrario mientras él estaba junto a
otro camión al que trataba de adelantar. Cuando iba en la mitad de la maniobra, vio al otro camión que se
le venía encima. Aterrado, Stig cerró los ojos y comenzó a rezar. Cuando los volvió a abrir, pudo ver que
conducía por delante del camión al que había adelantado y que el otro camión había pasado junto a él sin
tropiezos.
Con Su inimitable estilo, Swami le prestó ayuda financiera a Stig para ayudarle a pagar DK 15.000.-
en impuestos atrasados y a obtener DK 10.000.- para gastos de viaje a Puttaparthi. Un día, un señor
deconocido le llamó por teléfono y le dijo, “¿Podríamos encontrarnos? Tengo una fuerte sensación de que
tengo que ayudarle.” Aunque sorprendido frente al ofrecimiento de ayuda de un completo extraño, Stig le
indicó que podía ir a su casa. Después de intercambiar las cortesías habituales, el desconocido cambió de
tema para hablar sobre Sai Baba y le sugirió que debia visitar Puttaparthi lo más pronto posible. Luego
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sacó su chequera y extendió un cheque en blanco, diciéndole, “Retire todo el dinero que quiera. Me lo
puede devolver cando lo tenga”.

EL “PROFESOR SAXENA”

Bhagavan Baba aparecio en Calcuta como “Profesor Saxena” para ayudarle a Mukunda Madhava
Sharma, Vicecanciller de la Universidad Dibrugarh

El incidente tuvo lugar en el invierno de 1972 cuando Sharma iba camino a Nueva Delhi para asistir
a una reunión del comité de selección de Ministerio de Desarrollo de Recursos Humanos. El vuelo de
Sharma desde Guwahati a Calcuta arribó al aeropuerto Dum Dum alrededor de las 13:00 hrs. y el vuelo de
conexión hacia Nueva Delhi salía, por itinerario, a las 20:00 hrs. Teniendo siete horas a su disposición,
Sharma decidió pasar a visitar a un amigo en la calle Kailash Bose. A las 17:00 hrs. se despidió de su
amigo e intentó coger un bus hacia el aeropuerto en la intersección de la Calle Cornwalish y Vivekananda
Road. Perdió una hora esperando un bus, porque todos venían sobrecargados y no pudo subir a ninguno.
Trató entonces de tomar un Mini-Bus mucho más caro, y perdió otra media hora sin éxito alguno. Se le
estaba haciendo tarde y Sharma entró en pánico – pensó en tomar un taxi, mas no había ninguno a la vista.
Alguien le sugirió que fuera hasta Maniktala, en donde sería más fácil coger un taxi. Suplicándole Su ayuda
a Baba, Sharma corrió hacia Maniktala como un poseso. Sin embargo, el agotamiento de la hora y media
de correr tras de los buses y la tensión, hizo que Sharma sintiera que sus piernas no le obedecían. De
algún modo, empero, logró llegar al cruce de Maniktala. Ahí, pudo ver a la distancia, bajo a débil luz de un
farol, un taxi negro y amarillo estacionado junto al cruce peatonal. Un pasajero iba en el asiento detrás del
conductor y le estaba pasando a este una bolsita con caramelos. Sharma se descorazonó al ver que el taxi
ya estaba ocupado y pensó que no habría forma de llegar a tiempo a su vuelo. Mientras estaba parado
junto al vehículo, el ocupante dijo, “Voy al aeropuerto” y Sharma, le pidió, “Por favor, lléveme” y entró al taxi
sin esperar la respuesta. Durante el recorrido, el pasajero se presentó como el “Profesor Saxena”, diciendo
que trabajaba para una agencia de publicidad y que iba camino a Mumbai. En el aeropuerto, Sharma se
ofreció para compartir el valor del trayecto, mas el “Prof. Saxena” se negó, diciendo, “De ningún modo –
usted es mi invitado.” Después de haber registrado su equipaje y obtenido su tarjeta de embarque, Sharma
comenzó a buscar al benevolente Profesor en el mesón del vuelo a Mumbai y los alrededores, mas no halló
rastros de él. Sharma está plenamente convencido que Swami apareció como el Profesor Saxena para
salvarle en esa crítica situación.

También yo soy un beneficiario de la gracia especial de Baba. En una ocasión necesité


urgentemente Rp. 24.000.- para cumplir con un compromiso financiero. Entre mi mujer y yo logramos
reunir Rp. 10.000.- de nuestros ahorros combinados – tenía que conseguir aún un saldo de Rp. 14.000.-
Fuimos a visitar a nuestro ejecutivo bancario premunidos de nuestros certificados de ahorro fijo, pero nos
indicó que podían hacerse retiros sólo cada tres meses y que si cobrábamos ese día perderíamos una suma
considerable en intereses. Nos aconsejó esperar la fecha de vencimiento.

Cuando nos íbamos, le pregunté a Satya si le quedaba algo de dinero en su cuenta de ahorros en
ese banco. Me indicó que a lo sumo podía haber un par de cientos de rupias, porque hacía tiempo que no
depositaba y había girado dos cheques por sumas grandes pocos días antes. Sugirió que, de todos modos
podíamos retirar cualquier saldo que le quedara. Nos dirigimos al mesón y Satya le pidió su saldo a la
cajera – quedó estupefacta cuando esta le dijo que tenía Rp. 14.687.- Inquirió si habían sido cobrados ya
sus últimos dos cheques y le informaron que si se habían pagado.

Satya retiró de inmediato Rp. 14.000.- ¿Cómo había sido que se acreditaran esas Rp. 14.000.-
que necesitábamos tan urgentemente? Esta era la pregunta del millón que nos hicimos mutuamente.
Pensamos que algún funcionario del banco habría cometido algún error de cálculo y que, más adelante, nos
pedirían devolver la suma. Mas, significativamente, no hemos sabido nada al respecto hasta ahora,
aunque el episodio tuvo lugar hace ya más de cinco años.

Baba llegó en ayuda de Subrata Das de la aldea de Beranga cerca de Silchar, cuando necesitaba
desesperadamente dinero para costear la boda de su hermana Shukla.
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Das no tenía fondos y estaba preocupado sin saber como conseguir la cantidad necesaria para la
boda que se llevaría a cabo un mes después. Le envió un tlegrama a Baba, “Matrimonio hermana fijado 21
de mayo, ruego encarecidamente enviar bendiciones.”

Poco después, recibió una comunicación del departamento de transportes del Gobierno de Mizoram,
pidiéndole que depositara Rp. 21.000.- para retirar los dos camiones Bedford que le habían embargado
cerca de dos años antes. No tenía más que Rp. 500.- además de la inminente boda de su hermana, de
modo que no se le ocurría como poder reunir los fondos necesarios para recuperar los camiones.

Ese mismo día, visitando Silchar, se encontró por azar con un amigo de Calcuta que estaba allí en
conexión con el remate de vehículos desechados por el ejército. Casi sin pensarlo, Das le preguntó si le
interesaría comprar dos camiones Bedford embargados. El hombre se mostró interesado y acompañó a
Das al día siguiente hasta Aizawl para verlos por sí mismo. Aprobó los vehículos y le entregó a Das un
avance por Rp. 25.000.- con la promesa de cancelarle una suma adicional de Rp. 40.000.- contra entrega de
los camiones en Silchar.

Das depositó Rs.21.000.- para el gobierno y solicitó que los camiones se transportaran hasta Silchar
– fueron entregados cinco días antes de la fecha fijada para la boda. Y con Rp. 40.000.- en efectivo en su
bolsillo, Das solemnizó feliz el matrimonio de su hermana.

Nagen Saikia, el ex Defensor General de Nagaland, se encontró en graves apuros en el aeropuerto


de Heathrow durante una visita al Reino Unido de hace unos años. A un turista que sale de la India, el
Gobierno le permite llevar una cantidad de moneda extranjera de sólo US$ 500.- Esta suma alcanza sólo
para mantener a un visitante al Reino Unido por menos de una semana, lo que hace que cuando un indio
regresa a casa, llega en bancarrota.

El predicamento de Saikia era ese cuando llegó a Heathrow para registrarse en un vuelo a Nueva
Delhi – tenía 80 kg. De equipaje en exceso, lo cual le significaba pagar una suma equivalente a unas 200.-
Libras esterlinas. No sabía qué hacer. Y asi, acorralado, comenzó a rezarle a Baba.

Quedó estupefacto cuando la funcionaria en el mesón le indicó que no había necesidad de pesar su
equipaje.

BABA RESUELVE UNA DISPUTA LEGAL


Baba resolvió amigablemente un prolongado conflicto legal por asuntos de propiedad, entre A.S.
Bahaduri, un próspero plantador de te de Assam, y su primo.

Bahaduri organizó Bhajans Sai en su residencia de Calcuta una tarde. Apareció vibhuti de Baba
sobre Sus fotografías durante los bhajans. La misma tarde, el primo con el cual había estado enredado en
litigios por varios años y que le había hecho la vida imposible, apareció repentínamente en su residencia
para ofrecerle sus disculpas por su conducta y proponerle un acuerdo judicial para acabar con el conflicto.
Se llegó a un acuerdo de concesiones mutuas y los primos se abrazaron para ponerle punto final al doloroso
litigio. No es de extrañar que haya fotos de Baba adornando cada muro y rincón del bungalow de este
maduro empresario en su Plantación de Te de Sonapur, a unas 25 millas de Guwahati.

BABA ALQUILA UN AVIÓN


Créanlo o no, Baba ‘alquiló’ un avión especial para tres de Sus devotos varados en el aeropuerto de
Dum Dum de regreso de una peregrinación a Puttaparthi.
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Julie, su marido A.K. Borgohain y otro devoto de Sai, N. Anandan, iban de regreso a su hogar por el
tren a Jorhat, cuando alguien les informó que serían atrapados en el Bengal Bundh (bloqueo) que estaba
programado para comenzar al día siguiente. Por ende, se les sugirió que era mejor que tomaran el vuelo
de la noche de ese mismo día de Calcuta a Guwahati. Al llegar al aeropuerto quedaron anonadados al
enterarse que no había vuelo a Guwahati esa noche. Con el Bengal Bundh por iniciarse a la mañana
siguiente, los tres devotos no tenían otra salida que quedarse en el aeropuerto por dos días más.

Cuando están en dificultades, los devotos Sai se vuelven naturalmente a Él en busca de ayuda. Los
tres angustiados devotos comenzaron a rezar fervientemente para que Baba les rescatara de la complicada
situación.

Anandan divisó repentínamente a un amigo, Sen, quien era el gerente suplente del Aeropuerto Dum
Dum. Le explicó su predicamento y le rogó que los ayudara. Sen les informó que se estaba realizando una
reunión de los altos funcionarios de la Indian Airlines para reprogramar los vuelos frente a la emergencia del
Bundh y les aconsejó que esperaran los resultados.

Una hora más tarde, Sen llegó para darles la buena noticia que un vuelo especial iba a operar ese
día hasta Guwahati para llevar hasta allá a los pasajeros hacia la región nororiental. Sen y su personal les
extendieron sus pasajes y luego les pidieron que se apresuraran a pasar por policía de seguridad. Cuando
Julie fue a darle las gracias a Sen, este levantó su dedo hacia el cielo para decir, “No me lo agradezcan a
mí. ¡Agradézcanselo a Él, a su Baba!”

Cuando los tres devotos abordaron el avión, quedaron asombrados al comprobar que eran los
únicos tres pasajeros en este vuelo. Anandan estuvo derramando lágrimas de gratitud a Baba durante toda
la hora que duró el vuelo.

Borgohain, quien es actualmente Ingeniero Superintendente de Irrigación en Dibrugarh, perdió el


anillo de bodas de su mujer Julie cuando estuvo destacado en Diphu.

Julie había sacado sus joyas para elegir lo que llevaría en una recepcion. Borgohain,
juguetonamente, tomó el anillo de bodas de Julie y se lo puso en el dedo meñique. Poco después se sumió
en asuntos de su trabajo y se olvidó de poner el anillo de nuevo en el joyero – como le quedara algo suelto,
el anillo se perdió en alguna parte del recorrido entre su casa y su oficina. Se procedió a una meticulosa
búsqueda, pero sin resultados. Julie estaba muy triste y le rogó a Baba que le ayudara a recuperar su
anillo.

Dos días más tarde, Basanta Das, un amigo de los Borgohain, les envió un canasto con flores como
ofrenda para el altar de Baba. Julie puso el canasto en el santuario – Borgohain estaba tomando un baño
en esos momentos. Cuando entró al santuario para orar, vio algo que brillaba en el canasto – era el anillo
de Julie. Quedó estupefacto y confundido, ya que no había andado por ningún lugar cercano siquiera a la
casa de Das en los últimos días.

SE RECOBRA UN BRAZALETE PERDIDO


Rose Randall del 8, Bangaree Road, Terranora, Nueva Gales del Sur, perdió su brazalete de oro
hace algunos años. Tanto su familia como ella revisaron cada rincón de la casa, mas el brazalete no pudo
encontrarse en lugar alguno. Contemplando una foto de Baba, Rose rezó, “Swami, debo poner a prueba
Tu omnipotencia - ¡por favor ayúdame a encontrar mi brazalete!”

Ese mismo día el brazalete fue encontrado colgando de un arbusto en el jardín. Rose asegura que
no se había acercado a ese arbusto, ni el día que se perdiera el brazalete ni en los días que siguieron hasta
que fuera encontrado.

K.K. Dutta-Roy quien guiaba a un grupo de devotos desde Silchar en Assam a Puttaparthi, quedó
anonadado cuando su mujer Shivani, le dijo en la Estación de Ferrocarriles de Guwahati que había olvidado
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su bolso de mano, en el que llevaba dinero y otros objetos de valor, en el bus en el que viajaran la noche
anterior.

Dutta-Roy acompañado por otro devoto, Ghanshyam Aggarwala, partieron en busca del bus, mas
este había sido llevado a un taller de reparaciones. Con la frustración estampada en el rostro, Dutta-Roy
recorrió numerosos sitios pensando en recobrar el bolso. Después de un tiempo, el exhausto devoto se
paró impotente frente a la caseta de venta de pasajes del terminal rodoviario. Aggarwala le hizo notar que
alguien les estaba haciendo señas. Dutta-Roy miró hacia atrás y vio a un señor sentado detrás del mesón,
sumido en su trabajo. El señor le señaló un bolso sobre una repisa de madera detrás suyo – era el bolso de
mano extraviado de Shivani. Dutta-Roy se pregunta hasta hoy acerca de cómo pudo saber el señor del
mesón que buscaba el bolso de su mujer y también, como pudo pasarle el bolso correcto, siendo que había
otros dos similares sobre la repisa.

Y, por último, aunque no menos interesante, es esta historia más que increíble de Durgesh Chandra
Das, un abogado de Silchar. En una ocasión, se encontró varado en la estación de ferrocarriles de Behara
en el sur de Assam : tenía que visitar Silchar por un asunto urgente, mas no había ni tren ni bus disponibes a
esa hora y se le informó que el próximo tren saldría recién a la mañana siguiente. Frustrado y deprimido
comenzó a pasear de un lado a otro en la estación, suplicándole a Baba que le ayudara. Para su propia
sorpresa y también la de los funcionarios, llegó una locomotora proveniente de una estación próxima y se
detuvo en el andén. Das le solicitó al conductor que lo llevara y este accedió, transportándolo hasta Silchar.
En verdad son extraños los caminos que elige Baba para ayudarle a Sus devotos en apuros.

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LAS SANACIONES DIVINAS


Cientos de miles de personas de todas partes del mundo se congregan en Puttaparthi para rendir
homenaje a Bhagavan Sri Sathya Sai Baba. De los que llegan hasta acá, una parte comprende a genuinos
buscadores de Dios, otros vienen a buscar una solución para sus problemas terrenales – trabajo,
matrimonio, litigios, disputas familiares – mas el grueso de ellos emprende la peregrinación con la esperanza
que el Médico de médicos les sane de sus enfermedades incurables, como la diabetes, la artritis reumatoide,
el asma bronquial crónica, dolencias cardíacas serias, el cancer y el SIDA.

Por las útimas seis décadas, son millones los que han venido a Puttaparthi y han vuelto a sus
hogares totalmente curados de estas dolencias. Una vasta mayoría de los beneficiarios de la gracia
especial de Swami se ha convertido en abanderados del movimiento global Sai, difundiendo el mensaje de
Verdad, Rectitud, Paz, Amor y No Violencia, Hermandad del Hombre y Paternidad de Dios que emana de la
personificación de todas estas virtudes.

La mayoría de estas almas sanadas había llegado hasta el protector rebaño de Sai como último
recurso, debido a que los super-especialistas en los campos de la medicina y la cirugía les habían dado por
casos perdidos sin esperanza de redención. Por ello, no resulta sorprendente que estos hombres, mujeres
y niños hayan llegado a aceptar a Sai Baba como Dios Encarnado.

El inagotable poder de sanación de Baba fluye de Él tan generosamente como lo hacía de


Jesucristo. En ningún caso importaba si la persona enferma estaba a la mano o a gran distancia – si le
paciente tiene la fe para recibir el poder, será sanado, en dondequiera que se encuentre.

Jesús solía decir, “Sigue tu camino y no peques más”.


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Baba dice lo mismo en un idioma diferente – Él enfatiza la necesidad de la auto-purificación para


quedar libre de toda dolencia.

Cierto es que no todos los que llegan hasta Baba son sanados de sus dolencias incurables. Los
dos principales factores para que se recuperen o no, radican en sus karmas pasados y la intensidad de su fe
en el poder sanador de Swami. El omnipresente, omnisciente y omnipotente Sai conoce el pasado, el
presente y el futuro de cada cual. Está plenamente consciente de los pasados karmas de todos y de cada
uno, e interviene únicamente en los casos en donde el individuo haya expiado de manera suficiente sus
anteriores pecados. No obstante no cabe duda alguna que, una vez que Él interviene, no hay dolencia
alguna que no pueda sanar. Puede, y lo hace, cancelar los resíduos de karma de aquellos que están
suficientemente arrepentidos de sus errores y anhelan retornar a la senda del amor y el servicio a la
humanidad.

Dice Baba, “Mi tarea no es meramente la de curar, de consolar o de eliminar la desdicha y el dolor
de los individuos. Eso no es sino incidental. Mi tarea principal consiste en el restablecimiento del Vedanta
y del modo de vida Vedántico tanto en la India como en el mundo.”

La verdad de la declaración de Baba es subrayada eficazmente por el Agnihotram Sri Ramanuja


Tatachariar, una de las luminarias principales de la tradición Védica, de la manera siguiente : “Los
Vedantistas postulan a Dios como el concepto inmutable eterno del Atma. Todo lo que es cambiante y
perecedero es no-Atman. Los Vedantistas exploran in extenso los conceptos no-Atman y se aferran
únicamente al Atma. No les sirve nada en el mundo fenoménico, incluyendo a su creador, el Dios Personal.
Por ende, pueden desechar al milagro. Mas el Vedanta es de utilidad sólo para los altamente
evolucionados. Es cierto que sin la ayuda del milagro, se puede llegar a Dios también mediante una
pirámide de lógica – porque la indagación lógica en el ordenado funcionamiento del cosmos aparentemente
heterogéneo, lleva al concepto de una Inteligencia Creadora, vale decir, Dios. Mas la indagación lógica
también le es posible a los intelectuales. En tercer término, los bhaktas (devotos) del más alto orden tienen
una percepción directa del Dios Personal y describen sus experiencias. Esta clase de percepción directa
de Dios tampoco es fácil para el laicado en general. Los bhaktas verdaderos realizan a Dios sólo
expurgando sus mentes de toda otra idea o ideal. Mas la gente común cogida en el círculo vicioso de las
experiencias y apegos terrenales, no puede sobreponerse a todos ellos y apegarse únicamente a Dios.
Además, cuando un bhakta maduro realiza a Dios, ello queda como una experiencia individual y otros no
pueden percibir a Dios por su intermedio.

“Los Vedantistas, los tarkikas (dialécticos) y los bhaktas (devotos) son capaces de entender el sutil
funcionamiento de Dios a través de la Naturaleza, sometido a muchas leyes. Mas es mucho mayor el
número de aquellos que no pueden entender la Divinidad ni en la Naturaleza ni a través de ella. Estos
podrán ser inducidos por la noción que no se requiere de Dios alguno para accionar a la Naturaleza, la cual
parece funcionar por sí sola, como pareciera ser por estar sometida a un modo establecido dentro de reglas
establecidas. Sólo cuando se manifiesta un milagro, que reduzca a nada al proceso natural, son capaces
de creer en algo superior a la Naturaleza, vale decir, en Dios…

“La fe en Dios no puede fomentarse en el hombre común por medio de sutilezas intelectuales o de la
intuición. El hombre común podrá ser convertido a la fe sólo por los milagros. Los milagros, al no ser
experiencias subjetivas en la inteligencia (jnana) del individuo ni en las emociones (bhakti), sino siendo
hechos objetivos, visibles y verificables, resultan aceptables para todos y no pueden ser negados por nadie.
Es por eso que se han entretejido historias de lo prodigioso con las vidas de Buda, Cristo y otros líderes
religiosos, para explicar y aumentar su atractivo. El que estos fundadores religiosos que nacieran y fueran
criados igual que nosotros, hayan transformado piedras en pan y curado enfermedades incurables, implica
un convencimiento directo del hecho que poseían un poder divino fuera de nuestro alcance.”
Sai Baba es un franco diagnosticador, un médico infalible, un super-cirujano y un consumado
químico que produce medicamentos dadores de vida en Su laboratorio Divino.

Las técnicas que Swami emplea en las sanaciones o la reducción de síntomas siempre son diversas
e invariablemente no ortodoxas. En todos los casos, es Su Gracia la que produce las curas. Aunque por lo
general es la fe en Sathya Sai Baba o simplemente en Dios.
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En gran parte, es la administración del Vibhuti creado por Él lo que ha producido curas milagrosas
para una amplia gama de enfermedades mortales. Aunque, para algunos devotos, también produce
variadas píldoras, tónicos y jarabes desde Su Divina factoría. En algunas ocasiones ha manifestado
lingams y rosarios de rudrakshas con extraordinarios poderes curativos – el agua en la que se ponen los
lingams o los rosarios por la noche, ha producido sorprendentes resultados al ser bebida.

Al diagnosticar las dolencias, Baba a menudo deriva los casos que requieren de cirugía a cirujanos
devotos Suyos, aunque en innumerables casos graves ha operado personalmente con instrumentos
quirúrgicos materializados por Él en el mismo lugar. Mas, cualquiera sea Su técnica, siempre está presente
el maravilloso elemento médicamente inexplicable.

Howard Murphet y Sri N. Kasturi compilaron un largo listado de curas milagrosas realizadas por
Baba en cada uno de sus fascinantes libros, “Sai Baba, el Hombre de los Milagros” y “Sathyam Sivam
Sundaram”, respectivamente.

Describo más adelante ejemplos tomados al azar de las curas milagrosas de las que he llegado a
saber mientras escribía este libro. En la mayoría de los siguientes casos he entrevistado a los beneficiarios
mismos de la gracia de Baba o a allegados cercanos a ellos. Los demás casos fueron investigados por
médicos y por varios testigos responsables, y me fueron informados a mí o a las publicaciones oficiales Sai
tanto de la India como del exterior.

Jesús le devolvió la vista a Bartimeo, hijo de Timeo, en Jericó y a varios otros en otros sitios, con lo
que se ganó un gran número de seguidores. Así también, Baba.

Dau Dayal Gupta reside en Meerut, Uttar Pradesh, y es muy activo dentro del movimiento Sai de la
región. Es arrendatario forestal y tiene una fábrica de muebles. Al igual que tantos otros devotos Sai, es
modesto e irradia amor fraterno.

En junio de 1971, Gupta cayó seriamente enfermo. Los exámenes revelaron que se le había
desarrollado un cancer a los pulmones. La mortal dolencia estaba en un estado avanzado y se diseminaba
rápidamente. Su condición comenzó a deteriorarse seriamente y los médicos le dejaron de lado como caso
perdido. No obstante, miembros de su familia consideraban una opción quirúrgica.

El 6 de noviembre de 1971, que Gupta considera como el día más importante de su vida, dormía
cuando escuchó estas tranquilizadoras palabras que no supo de donde provenían – una dulce voz le dijo,
“No te dejes operar. Anda a ver a Radhey Shyam.”

Gupta le contó lo sucedido a su familia a la mañana siguiente y les informó que no se sometería a
cirugía. Expresó su deseo de conocer de inmediato a Radhey Shyam… mas, ¿cómo contactarle? Ni él ni
nadie de la familia conocía a alguien llamado así. Se indagó entre parientes y amigos, sin resultados.
Alguien sugirió consultar el repertorio telefónico – encontraron a cinco Radhey Shyams en él. La cuestión
era, entonces, a cual de ellos se había referido la voz. El hermano mayor de Gupta cerró los ojos y puso su
dedo índice sobre uno de los nombres. Se marcó el número correspondiente y un hombre contestó.
Después que se le explicara el propósito del llamado, el señor respondió :

“Yo soy el Radhey Shyam que buscan, salgo de inmediato hacia su casa.”

Llegando a la residencia, Radhey Shyam se dirigió así a los Guptas : “Todo esto es el Divino Juego
de Sri Sathya Sai Baba. Una cantidad de personas han vivido experiencias similares. Él le ayuda a las
personas en Su propio e inimitable estilo y les hace sentir que los eventos se concatenan muy naturalmente.
Eso mismo es lo que les está pasando a ustedes.”

Luego les dio detalles acerca de Sai Baba y Sus milagros. Luego les ofreció Vibhuti a todos. Antes
de despedirse, Radhey Shyam les invitó a asistir a los Sai Bhajans en su residencia, esa misma tarde.
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Gupta no se había movido de su casa en los últimos cinco meses y su cuerpo que una vez había
sido robusto, estaba reducido a un esqueleto. Su cancer había llegado a un estado en que ya no podía
tragar nada – hasta el te y el agua habían de dársele con una cuchara. Bajo estas circunstancias, era difícil
pensar que pudiera llegar hasta la casa de Radhey Shyam para los Bhajans. Más él se empecinó en ir, y la
familia terminó por acceder a su deseo. Se hicieron arreglos especiales para que pudiera sentarse durante
los bhajans – se quedó allí durante toda la sesión y la disfrutó inmensamente.

Una vez finalizados los bhajans y habiéndose retirado los otros invitados, Radhey Shyam fue a
sentarse junto a Gupta. Le aplicó algo de vibhuti en el cuerpo y le dio algo para que lo comiera. Gupta
comenzó a sentir de inmediato potentes vibraciones dentro de sí – sintió como un fuerte fluir de energía por
todo su debilitado cuerpo y se sintió convencido que iba camino a su recuperación. De hecho era así.
Tanto él como su familia estaban asombrados que un hombre que casi no podía levantar una mano, hubiera
podido resistir sentado toda la sesión de una hora. Gupta aún no le había confiado a nadie su renovada
sensación de bienestar. Su familia, en tanto, temía lo peor – sentía que su aparente animación era como la
llama que aumenta repentínamente su resplandor antes de morir. Pensaron que tal vez el final de la vida de
Gupta estaba por llegar y que este sería su último día en la tierra.

Radhey Shyam les pidió a los Gupta que se quedaran a cenar con él esa noche. Para
consternación de la familia, Gupta accedió de inmediato. Se sirvió la comida y para la mayúscula sorpresa
de todos, Gupta comió un menu completo por primera vez en muchos meses. La familia se convenció que
la muy temida tragedia era cuestión de poco tiempo.

El anfitrión insistió en que Gupta fuera su huésped en la casa por unos días y Gupta respondió
anunciando que se quedaría una semana. Durante esta semana, Gupta se sumergió por completo en la
lectura de la literatura Sai, en conversar sobre Sai y en participar en los bhajans.

De regreso en su hogar, el médico de la familia le examinó exhaustivamente y se mostró confundido


por la tremenda mejoría en su salud general. Gupta había sido sanado totalmente y se había convertido
ahora en un hombre nuevo. Le confió los negocios de la familia a su hermano y a sus hijos, y comenzó a
pasar la mayor parte del tiempo recitando el nombre de Baba. Solía derramar lágrimas de gratitud y
comenzó a anhelar el darshan de Swami. El 12 de diciembre acompañó a un grupo de devotos de Meerut
A Chennai, en donde se llevaría a cabo por tres días a partir del 20, la conferencia anual de la Organización
de Seva Sri Sathya Sai Pan-india. El día 19 tuvo su primer darshan de Baba. Terminando la conferencia,
Baba partió hacia Brindavan y los devotos de Meerut Le siguieron.

Durante una entrevista de grupo, el 1 de enero de 1972, Baba preguntó, “Gupta, ¿estás
absolutamente bien ahora?”

A su regreso de Bangalore, Gupta se involucró totalmente en el movimiento Sai. El 31 de marzo de


1972, Baba le nominó como Presidente del Sai Samithi. Swami, quien estaba entonces de gira por el norte
de la India, le dijo a Gupta, “Trabaja con tesón para difundir el movimiento Sai. Tu cancer lo tengo ahora
cogido en la palma de Mi mano – nunca más te molestará.”

En 1974, cuando Gupta visitó Puttaparthi en conexión con algunos asuntos de la organización, Baba
le dijo, “Gupta, en unos pocos meses más te vas a quedar ciego.”

Gupta replicó, “Como Tu quieras, Swami”.

Al dia siguiente, Baba repitió de nuevo, “Gupta, no entendiste la importancia de lo que te dijera ayer.
Quedarás ciego. ¿Por qué no te causó impresión Mi declaración? ¿Me estas escuchando o no?”
Incluso después de escuchar esta explícita revelación, Gupta no se mostró muy afectado. Repondió
cortésmente, “Baba, sí Te he escuchado. Tal vez debido a que estoy sentado en Tu presencia, la
declaración no me ha perturbado en absoluto. Seguramente habrá de suceder lo que has dicho. Mas
estoy poco preocupado, porque estás siempre conmigo.”
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Los otros funcionarios presentes estaban boquiabiertos ante las respuestas de Gupta y
profundamente impresionados por su entrega a la Voluntad de Bhagavan. Así y todo, uno de ellos se
dirigió a Swami :

“Bhagavan, Tu eres el creador y el preservador de este universo. Tu eres el Swami de toda la


humanidad. Tu eres también el proveedor y el protector de Tus devotos. ¿Dejarás que se produzca esta
tragedia? Salvarás a Gupta de la calamidad, ¿no es así?”

Baba : “ Gupta, ¿tu qué dices? Te puedo salvar esta vez. Mas en algún nacimiento futuro tendrás
que agotar este karma. ¿Qué es lo que quieres? Cualquiera sea tu deseo, así se hará.”

Gupta : “Baba, si tengo que enfrentar las consecuencias de mis karmas pasados en este nacimiento
o el próximo, preferiría que fuera ahora.”

Baba : “Muy bien. Pero recuerda que lo que vas a sufrir no va a ser un probema oftálmico
corriente. Debido a mi amor por tí, te advierto no recurrir a una operación. Enfrenta la situación
valerosamente. No te preocupes. Swami se hará cargo de todo.”

En noviembre de 1975, Gupta quedó totalmente ciego. Mas no se amilanó y siguió entregado a las
actividades Sai.

El 16 de septiembre de 1981, Gupta desarrolló repentínamente agudos dolores en su ojo izquierdo.


Fue internado en una clínica en una condición lamentable, pero le indicó a todos que, bajo ninguna
condición, se sometería a una operación. Despues de examinarle, el oftalmólogo dictaminó que, aunque se
dejara operar, de nada serviría, porque la retina del ojo izquierdo estaba dañada y no había cura para eso.

Poco después, comenzó a fluir pus y un líquido negruzco desde el ojo y el dolor se volvió intolerable.

Los visitantes que le iban a ver, comentaban : “Gupta considera a Sai Baba como Dios. Si es
realmente un Dios, ¿no puede ver ni compadecerse de la agonía de Su devoto? ¿Es que disfruta del dolor
y el sufrimiento de Sus devotos?”

Mas Gupta no se quejó ni una sola vez, ni le rogó a Baba que le restableciera la visión, aunque se
retorcía de dolores. No obstante, cediendo a la presión de su familia, sus amigos, parientes y otros devotos
Sai, con reticencia accedió a escribirle una carta a Swami, pidiéndole que le diera fuerzas suficientes para
soportar el dolor.

El 10 de octubre, Baba le dijo al ya fallecido Kutumba Rao, uno de Sus cercanos servidores, “Envíale
un telegrama a Gupta diciéndole que Swami le bendice y que se deje operar del ojo izquierdo.”

El telegrama llegó a Meerut al día siguiente. Mientras le leían el telegrama, Gupta comenzó a ver
todo con su ojo izquierdo, al que los especialistas habían declarado inoperable. También el dolor cedió en
un dos por tres. Gupta se sentó en su lecho – la excitación se difundió como reguero de pólvora por toda la
clínica. Cuando el mensaje le fue trasmtido al oftalmólogo, el Dr. Jagdish Mittal, este llegó corriendo.
Examinó nuevamente el ojo y quedó como paralizado. Observó : “Sr. Gupta, Concedo ahora que Baba es
realmente Dios. La retina de su ojo izquierdo era absolutamente irrecuperable – ahora ha vuelto a su forma
original y esta en perfectas condiciones. Este tipo de operación es algo que no se puede llevar a cabo en
ninguna parte del mundo.”

Gupta : “Baba me ha permitido acceder a una operación. Por ende, le ruego hacer los arreglos para
intervenir mi ojo derecho. En adelante, podré ver con ambos ojos.”
No vale la pena mencionar que la operación fue todo un éxito y que Gupta recobró la vista de ambos
ojos.

En noviembre de 1981, cuando Gupta visitó Puttaparthi para darle las gracias a Bhagavan, Swami le
abrazó estrechamente y le llevó, junto a algunos funcionarios del ashram, a la habitación contígua.
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Baba dijo : “Vean, Gupta estuvo totalmente ciego por seis años, pero su fe en Mí fue inconmovible.
Aunque no podía ver nada, seguía dedicado a las actividades de Sai. Si no hubiera continuado con su
trabajo para la organización con devoción y dedicación totales, habría seguido ciego hasta el fin de sus días.
El me ha conquistado por completo con su amor y devoción y ha redimido por completo sus anteriores
pecados. Por ello se ha hecho merecedor de Mi Gracia.”

Aunque Gupta recobró la vista mediante la directa Gracia Divina, Swami derivó a una de Sus
devotas Somamma, que estaba perdiendo la visión, al famoso cirujado oftalmólogo de Chennai, el Dr. A.
Ranga Rao. Somamma tenía cataratas además de una iritis que las complicaba, y también sufría de
reumatismo. No era viable para ser operada.

Cuando el Dr. Ranga Rao le dio su opinión, ella le dijo, “Soy devota de Sathya Sai Baba de
Puttaparthi. Cuando fui a verle, Él me envió donde Usted. Dijo que era Su devoto por muchos años y que
quería que me operara. Me aseguró que me intervendría y me restituiría la vista. Agregó también que
había sido usted el médico que tratara a mi marido años atrás.”

Le dijo que Sathya Sai Baba era el Avatar del Baba de Shirdi Sai Baba. También le informó que
Baba le había dicho que el cirujano había sido Su devoto por muchos años. Ambas declaraciones eran
correctas – el Dr. Rao había sido, en verdad, devoto del Baba de Shirdi por muchos años. Esa fue prueba
suficiente para él en cuanto a que Sathya Sai era, en verdad, su Señor que había vuelto en forma humana.

La operación fue realizada y Somamma recobró de inmediato la vista. El Dr. Ranga Rao quería
correr donde Baba y postrarse ante Él. Cuando le pidió que se Lo describiera, ella le entregó una foto de
Baba y él la colocó el su santuario junto a la del Shirdi Sai.

Algunos meses más tarde, cuando Bhagavan estaba de visita en Chennai, el Dr. Ranga Rao condujo
con su familia hasta el sitio en que se hospedaba. Había una gran multitud de devotos reunida allí y le fue
imposible al oftalmólogo abrirse paso para llegar adelante. Sentía desesperación por poder acercarse y ver
a Baba. Repentínamente, el hijo del anfitrión, a quien no conocía, se acercó preguntando, “¿Es usted el Dr.
Ranga Rao? Baba desea que usted y su familia entren a la casa. Está en el primer piso.” Cuando fueron
conducidos a Su presencia, la familia cayó a Sus Pies de Loto. Baba palmoteó en la espalda al Dr. Ranga
Rao, le hizo levantarse y acercarse a Él. Le dijo, “Doctor, he estado contigo y tu has estado Conmigo por
siglos. Fui Yo quien te trajo a Chennai. Estoy siempre contigo. No tienes por qué preocuparte. Yo envié
a Somamma a operarse contigo. Tu no Me has visto, aunque siempre he estado contigo.” Para los
Ranga Rao fue una experiencia que les llegó hasta el alma.

Swami protege y guía a los devotos en todo lugar, en todo momento. Doopati Thirumalachar, por
ejemplo, autor de una biografía Suya en telegu, sufría de cataratas y su visión estaba disminuída al máximo.
Ya no podía ver a Baba. Baba indicó que se le llevara donde el Dr. Ranga Rao para que le operara.

Según el doctor, “Mientras le operaba con anestesia local, el paciente comenzó a decir, sonriendo,
‘¡Swami! ¡Baba! Has venido vestido con Tu bata naranja. Puedo ver Tu rostro. Tus dedos se mueven,
¿estas haciendo Tu Mismo la operación?’ Yo también sentí que estaba siendo testigo de un fenómeno
peculiar – al poco rato las suturas estaban firmes y los ojos vendados. Todo era un milagro. El cirujano de
cirujanos había entrado a mi clínica y se había presentado ante Su ardiente devoto. Mi ego desapareció.
Me arrodillé ante el Hacedor de todas las cosas y sollocé desde mi corazón, porque no podía ver al Señor
tan claramente como lo veía mi paciente.”

Bhagavan le indicó a otro paciente, llamado Changanlal, que viera al Dr. Ranga Rao para una
operación de cataratas. Swami incluso fijó la hora : 10:30 de la mañana. Este mismo paciente había sido
rechazado para una operación por muchos cirujanos, incluyendo al Dr. Ranga Rao, por una hipertensión
arterial incontrolada, un corazón hipertrofiado, una seria diabetes, una cirrosis hepática y una hernia doble.
Ningún cirujano en su sano juicio habría osado operarle.
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El Dr. Ranga Rao recuerda, “Fue la voluntad de Swami el que fuera admitido. Mientras se
preparaba el quirófano, yo estaba en mi despacho, nervioso, tenso y temeroso de poder perder a mi
paciente y arruinar mi reputación. De pronto, sentí que Baba me tomaba de las manos y me llevaba al
quirófano. Ví claramente Su túnica azafrán deslizándose sobre los peldaños de la escalera, mientras me
conducía.

“Se siguió la rutina, mas como era de esperar, el paciente estaba en serio peligro y pensé que se iba
a morir sobre la mesa. Nunca antes me había dominado un temor así. Me sentía absolutamente
impotente y grité, ‘¡Sai Ram! ¡Sai Ram!’ El paciente también dijo lo mismo. Para la estupefacción de
todos en el quirófano y para mi propia sorpresa, ¡la bata blanca que yo llevaba se tornó color azafrán! Mis
manos enguantadas ya no eran mías – Sai, el poderoso cirujano quien se manifestó en mí y a través de mí,
estaba realizando la operación. En pocos segundos, la intervención había terminado. Los toques finales
fueron dados por las Manos del Maestro, y cuando Él se marchó, mi vestimenta se tornó blanca una vez
más.”

Se le contó más tarde al cirujano que Baba, exactamente a esa hora, le había informado a los
devotos que Le rodeaban en Puttaparthi, “La operación de Chaganalal acaba de terminar”.

Cada jueves se reunen los trabajadores de la plantación de te Coomber y las adyacentes, cercanas
al aeropuerto Kumbhirgram a 20 millas de Silhar en el Assam del Sur, en la residencia de Khukan Bhowmij
para cantar la gloria de Bhagavan Sri Sathya Sai Baba. Los Bhajans de los jueves son un acontecimiento
regular entre los devotos de Sai en todo el mundo. El rasgo distintivo de los bhajans de la Plantación de Te
Comber, es el cantante bastonero, Khukan Bhowmij mismo.

Khukan nació mudo. Sentía envidia de los niños de su edad que participaban en representaciones y
que cantaban para las ocasiones festivas. A menudo le ofrecía silenciosas plegarias a Dios, suplicándole
que le bendijera con el don del habla.

En una oportunidad, mientras se encontraba recogiendo ramas para el fuego en la plantación, vio a
un hombre de mediana edad que estaba cantando bhajans. Khukan que en aquel entonces sólo tenía diez
años, puso su saco en el suelo y se sentó cerca del hombre para escucharle cantar sus bhajans. Ese
hombre embriagado de Dios, el Sargento Piloto Sukhudev Sinha de la Fuerza Aérea India, le invitó a cantar
con él la gloria del Señor. Khukan emitió algunos sonidos ininteligibles y gesticuló con sus brazos para
indicarle a Sinha que era mudo. El piloto quien era un devoto de Sai, se emocionó profundamente por la
discapacidad de Khukan. Por ello, cuando visitó Bangalore muy poco tiempo después, llevó a Khukan
consigo, después de pedir el permiso de sus padres.

Un día, cuando estaban sentados en las filas de darshan en Brindavan, llegó Baba y se detuvo
frente a Khukan. Le pidió que entonara un bhajan – Khukan expresó su discapacidad con sonidos guturales
y agitando los brazos. Después de Su ronda usual, Baba regresó donde Khukan y le ordenó que cantara –
el muchacho mudo volvió a emitir sonidos incoherentes.

Baba le cogió por el cuello de la camisa y le golpeó fuerte y repetidamente la espalda. Por primera
vez en su vida, Khukan dijo claramente, “Ba…ba”. Poco después estaba pronunciando frases completas
y, respondiendo a la orden de Baba, cantó el bhajan que le había oído entonar a Sinha en la plantación.
Este incidente causó un revuelo en Brindavan.

Khukan se quedó en Brindavan, bajo el ala protectora de Bhagavan durante tres años y se convirtió
en uno de los cantores regulares de bhajans tanto en Brindavan como en Puttaparthi.

Durante la estadía de Khukan en Whitefield, se produjo otro milagro con Gopal quien era un lisiado
desde la niñez. Gopal, cuyo padre era administrador de la plantación vecina a la de Khukan, había sido
traído a Brindavan por sus padres, con la esperanza que Baba se apiadara y sanara a su hijo. Inicialmente,
Baba les ignoró, mas cuando ellos no se amilanaron, Él cedió. Vino a pararase frente a niño y le ordenó
ponerse de pie. El niño, que nunca había sido capaz de incorporarse, sorprendentemente logró pararse.
Baba le ordenó con firmeza que caminara hacia Él – Gopal dio unos pasos vacilantes y llegó hasta Swami.
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Baba le dio unas palmaditas afectuosas y le bendijo. Más adelante, Baba le dijo al padre de Gopal que
nunca más se comportara con rudeza para con los pobres trabajadores de la plantación.

Gopal, entusiasmado, corría de un lado al otro por el recinto de Brindavan. El incidente dejó
pasmados a los miles de devotos reunidos allí.

Linda van Lommen, ejecutivo jefe de una compañía editora de Appleterre en Bélgica, se sintió
inspirada para visitar Puttaparthi junto a su marido, luego de leer el notable libro de Samuel Sandweiss “Sai
Baba y el Psiquiatra” en 1986. En enero de 1987, los Lommens reservaron los pasajes para viajar a
Prasanthi Nilayam. En esos momentos, sucedió que Linda se fracturó un pie, aunque, más precisamente,
era la octava fractura que sufría en el mismo pie.

Por seis meses tuvo que caminar con muletas y no fue sino hasta junio en que pudo caminar más o
menos sin ellas. Como fuera, la lesión en su pie era aparentemente irreparable – el ortopédico incluso
quería que llevara una bota especial de cuero con refuerzos de acero, o que eventualmente se sometiara a
una operación para dejarle el pie inmovilizado. En verdad, difícilmente podía caminar unos 50 metros sin
riesgo de caerse o de torcer nuevamente el pie – los ligamentos simplemente eran muy débiles y, sin un
calzado apropiado, cojeaba y perdía el equilibrio.

En esta condición física fue que partieron los Lommens a Puttaparthi. Reconociendo su devoción,
Swami les concedió una entrevista exclusiva. Después de una conversación preliminar, salió al tapete el
tema del pie de Linda. Ella le preguntó a Baba si debía someterse a una operación. Él la miró y respondió
ambiguamente, “Sí, va a ser lo mejor”. Linda se sintió descorazonada y lo primero que se le vino a la
mente fue, “¡Oh Dios! No una operación otra vez”… ya que había sido operada de una rodilla años antes.
Swami comenzó, entonces, a decirle que era precisamente lo que andaba mal con su pie y que le dolía
muchísimo cuando se sentaba. Incluso la imitó y caminó cojeando de la manera en que ella lo hacía.

Linda se oyó decir, abruptamente, “Swami, ¿una operación?” Él se volvió hacia ella y le dijo con
firmeza, “No, nada de operación; se podrá mejor.” Ella se sintió aliviada.

No obstante, para su desencanto, esa misma noche su pie comenzó a hincharse. Se puso azul y le
dolía mucho al tacto, como si algo estuviera reventando en él. Mas Linda se consolaba a sí misma,
diciéndose, “Él dijo que mejoraría, de modo que va a mejorar, tengo que soportar esto… Debe estar
operando en el nivel vibracional.” El resto de su estadía fue doloroso, se veía obligada a cojear mucho
más que antes. Mas estaba tan segura de Swami, que no mencionaba el dolor que sufría. Su marido casi
no se daba cuenta.

Fue recién en el vuelo desde El Cairo a Bélgica que, repentínamente, ella se dio cuenta que el
zapato le calzaba cómodamente en el pie de nuevo. Excitada, le dijo a su marido, “¡Mira, mi pie!” El color
azul había desaparecido de pronto, se veía bronceado, como al sol, la rigidez había cedido, el dolor se había
desvanecido y ya no necesitaba cojear. Todo esta bien. Hasta el día de hoy, a más de seis años, no ha
vuelto la cojera ni dolor alguno. Todo está normal, e incluso puede caminar distancias largas sin molestias.

Me puedo imaginar su alegría al poder usar nuevamente ambos pies, porque en lo personal tuve que
sufrir una prueba peor – estuve a punto de perder mi pie derecho, pero gracias a Bhagavan Baba estoy de
vuelta sobre mis dos pies, sin ninguna discapacidad.

Sucedió que el 30 de octubre de 1989 volvía a casa de un paseo nocturno, cuando un motonetista
que venía en dirección contraria y a gran velocidad, chocó contra mi pierna derecha. El impacto fue feroz y
caí cuan largo soy al suelo. Entonando “¡Sai Ram! ¡Sai Ram!” traté de incorporarme para evaluar el daño.
Me horroricé cuando vi que la sangre corría a raudales de mi pie, el cual colgaba suelto en el aire – me
parecía como si se fuera a caer por sí solo en cualquier momento. No me tomó sino unos pocos segundos
el evaluar la situación y recobrar la compostura. Estaba de vuelta en la rutina que he adquirido a lo largo
de los años, de conversar en mi fuero interno con Swami. Dije, “Está bien. Si es Tu voluntad el que viva el
resto de mi vida con un pie ortopedico, que así sea.”
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Habiendo terminado mi ‘conversación’ con Baba, revisé la escena para ver qué había pasado con el
motonetista. Le encontré inconsciente en estado de ebriedad. El acompañante estaba consciente, pero
sangraba profusamente y gemía de dolor.

El accidente se había producido a las 20:20 horas en el concurrido cruce del Safdarjung Road de
Nueva Delhi y, a los pocos minutos, una multitud se había reunido para mirar el desastre. Apelé a los
presentes para que buscaran una forma de transportarme al servicio de emergencia del Instituto de Ciencias
Médicas, que distaba algo más de una milla del lugar. Mas nadie se adelantó para ayudar. Así y todo, la
multitud parecía determinada a enseñarle una lección al motonetista y a su acompañante. Cuando algunos
del grupo avanzaron para golpearlo, levanté la voz y grité, “Que nadie se atreva a tocar a estos señores.
Sucedió sólo lo que había de suceder. Ambos tambien están heridos. Si pueden conseguir algún medio
de transporte, por favor ayúdennos. De lo contrario, déjennos en paz.”

El tráfico era alto en el camino. Por eso, cada cierto tiempo, yo gritaba, “¡Ayuda, ayuda por favor!” a
cada vehículo que pasaba, pero ninguno quería detenerse. Ese día fue que me di cuenta cuan dura de
corazón se ha vuelto la gente en la descarnada competencia por el lucro que se vive. El tiempo volaba y la
sangre seguía manando de mi pierna herida. De modo, que habiendo fracasado en conseguir el apoyo de
alguien de la masa humana que nos rodeaba, me volví a Baba, “Swami, por favor ven en mi ayuda. Ve
modo de que me lleven al hospital”.

La respuesta fue inmediata. Un furgón Maruti blanco se vino a detener junto a mí. El conductor,
con la asistencia de dos señores, me levantaron y me acomodaron en el asiento trasero. Cuando estaba
por cerrar la puerta, le rogué que llevara también a los motonetistas heridos al hospital. Después de alguna
vacilación, accedió.

Cando comenzó a moverse el vehículo, el amable conductor me dijo, “No estoy familiarizado con las
calles de Nueva Delhi, le ruego guiarme hasta el hospital”. Le fui guiando directamente hasta el Servicio de
Emergencia. Una vez ahí, llamó a los enfermeros para que le ayudaran a bajarnos a mí y a los dos otros
lesionados, a subirnos a las camillas y llevarnos adentro. Todo sucedió tan rápidamente que no llegué a
verle la cara a mi salvador. Cuando me volví para darle las gracia, ya se había marchado. Mientras
esperaba tendido en la camilla por más de tres horas, le ofrecí mi gratitud a Swami por haber respondido tan
prontamente a mi SOS. También oré por una larga vida y prosperidad para el ángel desconocido que tan
desinteresadamente había llegado a rescatarme.

Le pedí al personal del hospital que llamaran a mi casa e informaran a mi familia acerca del
accidente. A los pocos minutos estaban a mi lado Satya, mi mujer, mis hijos Akash y Deepak, junto a dos
amigos. Satya estaba visiblemente acongojada y lloraba de manera incontrolable.

De manera sorprendente, era yo quien la consolaba, “No te preocupes, voy a estar bien. La ley del
karma es inexorable, tenemos que enfrentar las consecuencias de nuestras acciones pasadas. El llorar no
va a ayudar. Contrólate y busca persuadir a algún cirujano para que venga a atenderme.” Pude ver que
mi perorata había surtido efecto y Satya junto con mis hijos partieron a implorar, a pedir y hasta a increpar a
los doctores.

Entretanto yo no cesaba de repetir el nombre, “¡Sai Ram!” Lo que me asombraba era que no sentía
dolor ni molestias y, por ende, no temía alguna consecuencia. Fue pasada la medianoche cuando me
transportaron al quirófano. Mi pierna fue operada bajo anestesia total y, a continuación, se permitió que me
llevaran a casa.

El médico residente que me operó la pierna, aparentemente hizo un trabajo muy chambón, porque a
la mañana siguiente, todo el yeso estaba empapado en sangre. Mis hijos consultaron a algunos de mis
amigos y me llevaron de urgencia a la Clínica del Dr. Gover en Green Park. El Dr. Grover uno de los
mejores cirujanos ortopédicos de Nueva Delhi, me llevó de inmediato al quirófano y reacondicionó las
complicadas fracturas de la tibia y el peroné de mi pierna.
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Le indicó a mi familia que habían hecho bien en llevarme de inmediato a su clínica, puesto que
debido a mi historial de diabético crónico habría sido inminente el desarrollo de una gangrena de la herida
sangrante dentro del molde de yeso. No obstante, les hizo saber de su aprehensión respecto a que por el
factor de edad y la diabetes, podría ser que la fractura se demorara mucho en sanar.

Después de tres chequeos mensuales, le dijo a Satya que el proceso de calcificación estaba muy
retardado y que los huesos no se habían soldado. Sugirió someterme a otra intervención para fijar latinas
que fijaran los huesos fracturados. Cuando estaba en la mesa de operaciones, oí una voz muy clara que
me decía, “Nada de operaciones. Vas a quedar bien sin cirugía”. Por ende, les dije a mi mujer y al Dr.
Grover que no me sometería a operación alguna, aunque ello significara que hubiera de cojear por el resto
de mi vida.

Regresé a casa y comencé a tomar vibhuti junto con algunos medicamentos homeopáticos para
apurar el proceso de calcificación. Y los resultados fueron alentadores. Depués de un mes se tomaron
radiografías y el Dr. Grover indicó que se notaba una leve mejoría y que pensaba que los huesos podrían
sanar por sí mismos. La mejoría fue gradual y para septiembre de 1990 me retiraron el yeso y se me
permitió moverme con la ayuda de muletas.

Ahora estoy perfectamente bien. No hay ninguna anormalidad ni molestia, ni dolor. De hecho, fue
sorprendente el que, a partir del accidente, en ningún momento sintiera dolor. La gracia de Baba me salvó
de haber tenido que emplear un pie ortopédico, ayudándome a seguir siendo un hombre completo.

Quizás se debió a la muy común flaqueza humana que considerara este episodio como algo sin
parangón que me ocurriera tan sólo a mí, hasta que conocí al Teniente Coronel Ravindra Dixit, un brillante
oficial del ejército indio, y tuviera que reconocer que su experiencia con Baba había sido algo mucho más
profundo y dramático.

Ravi, su mujer Rosy y tres encantadoras hijas – Kiran, Rashmi y Aditi – son asistentes regulares a
los bhajans de los domingo en el templo Sai de Shillong y Baba ha hecho sentir repetidamente Su presencia
en su residencia de ‘Pine Walk’, por medio de la aparición de vibhuti y amritha desde Sus fotografías.

Ravi cayó en la órbita de Sai en 1975, cuando era sólo un Capitán y era un enamorado de sus
cigarrillos y sus bebidas. A los pocos días de su llegada con licencia a Ooty, en donde su padre el Brigadier
Mahabir Prasad Dixit era el comandante de la Escuela de Oficiales, éste le regaló un librito con Himnos de
Bhagavan Baba y le pidió que recitara regularmente el nombre de Sai. Aunque aceptó el librito de manos
de su padre, expresó sus claras reservas en cuanto a la Divinidad de Baba.

En febrero de 1976, acompañó a su padre el Brig. Dixit y a su madre Savitri, a Puttaparthi, en donde
primero tuvieron una entrevista los tres y, luego, tuvo él una entrevista exclusiva con Baba. Baba le dio
algunos consejos acerca del desarrollo de sí mismo y creó un medallón de oro que le regaló.

Volviendo de su licencia, decidió dejar de fumar y de beber y de convertirse en un estricto


vegetariano, ante la incredulidad y sorpresa de sus colegas. Poco tiempo después fue asignado a Jhansi
desde donde ingresó al curso de oficiales en la prestigiosa Escuela de Artillería en Deolali.

Fue en esa época que ciertos irracionales ‘racionalistas’ animaran una campaña de vilificación de
Sai Baba y que un sector de la prensa india esparciera una vitriólica y belicosa publicidad en contra de Baba.
Siendo un ávido lector de diarios y revistas, el joven Ravi sintió que su fe en Swami vacilaba. Para no
pensar en el asunto, se cambió a leer las obras de Swami Vivekananda y sobre el Sai Baba de Shirdi.
Sintió un fuerte deseo por visitar Shirdi, que no quedaba muy distante de Deolali, para presentarle sus
respetos al santo de Shirdi. Mas, el Baba de Shirdi apareció en sus sueños y le aconsejó no visitar Shirdi y
que se concentrara en su instrucción en Deolali.

Ravi, sin embargo, no hizo caso del sueño y visitó Shirdi el 6 de noviembre de 1977. En el camino
de regreso en su motoneta, colisionó de frente con un vehículo ‘Ambassador’ que venía en sentido contrario,
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cuando trataba de adelantar a un van, a unas 4 millas de Shirdi. Saltó, rompió el parabrisas del coche y
cayó en el asiento trasero – los ocupantes depositaron su maltrecho cuerpo en la carretera y huyeron.

Alguien le recogió y lo llevó de urgencia al Hospital Civil de Steerampore. Las autoridades del
hospital se negaron a recibirle si no se depositaban Rp. 500.- en efectivo y dos botellas de sangre. El
desconocido, cuya identidad no se ha sabido hasta el día de hoy, pagó la suma y se consiguió las botellas
de sangre con un vendedor de hojas de betel, fuera del hospital.

Ravi recobró la conciencia por unos breves momentos, y pudo dar su identidad y pedirle al personal
del hospital que le informara a su comandante acerca del accidente. El comandante llegó sin pérdida de
tiempo e hizo los arreglos para transportar a Ravi por helicóptero al Hospital del Comando Militar en Pune.

Las radiografias mostraron que tenía fracturados los fémures y tibias en ambas piernas y también
fracturas múltiples en sus manos y sus costillas. Los cirujanos ortopédicos eran de opinión que iban a
tener que amputarle las piernas, porque era muy probable que se le gangrenaran. Lo llevaron al quirófano.
Sin embargo, debido a las múltiples fracturas, habían ingresados glóbulos de grasa al torrente sanguíneo y
se habían depositado en los pulmones causando una embolía, de modo que su condición se volvió extrema
– falló el sistema respiratorio y sufrió un ataque cardíaco. La operación se suspendió y fue conectado a un
respirador.

Su condición continuó siendo grave por seis días y lo pusieron en la lista de los ‘Peligrosamente
Enfermos’. A sus padres se les comunicó que eran mínimas sus posibilidades de sobrevivir, porque todos
sus órganos vitales – corazón, pulmones, riñones e hígado – mostraban signos de malfuncionamiento.

El Brig. Dixit, ferviente devoto de Sai, pese a todo, se mostraba confiado que nada muy grave le
pasaría a su hijo. Le envió un telegrama a Swami, “Hijo grave, bendícelo”. Y a la mañana siguiente, Ravi
recobró el conocimiento. Lenta y consistentemente comenzó a recuperarse y, a los 75 días, su nombre fue
retirado de la lista de los enfermos ‘en peligro’. Después de examinarlo de nuevo, los cirujanos ortopédicos
llegaron a la conclusión que ya no había necesidad de amputarle las piernas. No obstante, tuvo que ser
sometido a ocho operaciones durante los dos años que pasó confinado en el hospital.

Después de regresar a la vida militar activa, Ravi fue ganando ascensos. Hoy en día es un oficial
de ejército en excelentes condiciones físicas – lleva a cabo extenuantes ejercicios y puede correr trechos de
4 a 5 millas sin señales de agotamiento o esfuerzo mayor.

Sai Baba fue al rescate del oficial de aviación Hira Lal Wahi, cuando su motoneta chocó de frente
con un coche que venía en sentido contrario, cerca de las 23:00 horas del 6 de noviembre de 1969, en
Nueva Delhi.

Este venía con su mujer de regreso a casa, en la motoneta, cantando bhajans de Sai, cuando
repentinamente un coche hizo un viraje en U y, le cegó con los focos, le hizo perder el control y colisionar de
frente. Clamó a Baba para que les salvara. Cuando abrió los ojos, encontró su cabeza tocando la rueda
izquierda del automóvil. En verdad había sido una escapada milagrosa – tenía fracturas en el fémur y la
rótula de su pierna izquierda y ambas muñecas, y su mujer tenía fracturada una pierna.

Baba continuó rellenando misteriosamente la provisión de vibhuti en su casa, durante su


hospitalización tanto en el Hospital Irwin de Nueva Delhi como, posteriormente en el de Comando del
Ejército en Pune, en donde su cuñado, el Crnl. J.S. Bains estaba destacado como médico.

Cuando fue dado de alta, se le entregó un bastón con cuya ayuda podía caminar cojeando. Poco
tiempo después visitó Puttaparthi y le rogó a Baba que le diera fuerzas suficientes como para poder
prescindir del bastón – abandonó el bastón, aunque siguió cojeando.

Visitó nuevamente a Baba en Whitefied, en febrero de 1971. Durante los darshans de la tarde,
Baba se acercó y le preguntó a Wahi, “¿Kaisa chalta hai? (¿cómo caminamos?). Wahi le respondió que
cojeaba. Baba le dijo entonces, “Kal milta hai” (nos encontraremos mañana).
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A la mañana siguiente, durante una entrevista exclusiva, la Sra. Wahi le informó a Baba acerca del
accidente y le mostró el tobillo de su marido que tenía problemas para mover el pie. Wahi le indicó también
que su rodilla le causaba dolores y problemas por falta de movilidad. Swami le aseguró que iba a mejorar
en un mes y que no debía preocuparse. Creó vibhuti y le instruyó para que se pusiera un poco en la rodilla
cada día y otro poco lo tomara oralmente. En la actualidad, Wahi lleva una vida normal, aunque la rodilla le
molesta algo en el invierno o cuando da una caminata larga.

Wahi narra otro incidente interesante relacionado con la asombrosa curación de una víctima de la
polio, en Puttaparthi, a plena vista de todos.

Era el Día del Gurupoornima y había una señora en las filas de darshan acompañada por su hijo que
mostraba las secuelas de la polio. Baba se acercó al niño, sujetó su hombro izquierdo con Su mano
izquierda y pasó Su mano derecha tres veces por su espalda. Luego puso Su pie derecho sobre los pies
del niño, presionándolos y le ordenó en hindi, “Jayoo” (¡anda!) El chico, cuyas piernas se habían atrofiado
debido a la polio, comenzó a caminar, con pasos vacilantes. Madre e hijo fueron llamados a entrevista y
Swami produjo una botella de aceite para que se le aplicara a las débiles piernas del niño.

Los Wahi se han establecido ahora en Bangalore y asisten regularmente a los darshans, cuando
Swami está en Whitefield.

En verdad, es una enorme satisfacción el ser capaz de caminar con sus propias piernas, mas el ser
bendecido con un hijo después de una larga década de vida estéril es una mucho mayor.

Wayajendra Suaningsih de Pekutatan, Negara, Bali, se había casado en 1978, pero no había tenido
un hijo por más de nueve años. Había consultado a los más connotados ginecólogos y obstetras de
Indonesia, pero el veredicto unánime había sido que jamás podría ser madre. Ella se sentía terriblemente
deprimida y a menudo se preguntaba si valía la pena vivir.

Una noche, Baba apareció en sus sueños, le dio una manzana y le aseguró, “Pronto te voy a
bendecir con un hijo”. ¡Increíblemente, Suaningsih concibió poco después y dio a luz a un niño en enero de
1992!

Cuando la conocí, me presentó a su adorable hijito, Indra Prayoga y dijo, “Él es el más preciado
regalo con que pudo haberme bendecido mi Señor Sathya Sai Baba. Le he encontrado un nuevo sentido a
la vida y le quedaré eternamente agradecida por este acto de Gracia.”

A.K. (su nombre se reserva a pedido suyo) un Gerente de División de un banco nacionalizado, había
estado casado por ocho años sin haber tenido hijos. Los médicos habían declarado que la pareja era
estéril y le habían aconsejado recurrir a la adopción.

Habiendo fracasado en conseguir ayuda de la ciencia médica moderna, A.K. y su mujer se volvieron
hacia Sai Baba como un último recurso. Sentado en las filas de darshan en Whitefield, A.K. había puesto
en el bolsillo de su camisa una nota pidiéndole a Baba la merced de un hijo. Cuando Baba se le acercó, él
vaciló en entregarle la nota. Después de haber seguido de largo, Baba retrocedió, se paró frente a él,
señaló con Su dedo hacia el bolsillo y le reclamó la petición.

Los A.K. fueron bendecidos muy pronto con una hija. Y, actualmente, tienen dos encantadoras hijas
adolescentes, según él me informara.

Swami puede hacer posible lo imposible como lo ilustra el milagroso nacimiento de nieto de G.V.
Subba Rao, ex Jefe del Departamento de Energía de Naciones Unidas, Nueva York, quien se ha establecido
ahora de manera permanente en Prasanthi Nilayam. Por diecisiete años el matrimonio de su hijo mayor no
había podido tener hijos. Médicos eminentes, tanto de los Estados Unidos como de Europa, habían
diagnosticado que la situación hacía casi imposible que la pareja pudiera tener hijos. Cuando su hijo y su
nuera visitaron Brindavan, Swami materializó un vibhuti de tipo especial, finamente granulado y muy
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fragante, y declaró que les estaba concediendo un hijo. De regreso a los Estados Unidos, la nuera concibió,
Subba Rao recibió un cable de su hijo informando que los médicos allá habían confirmado en dos
oportunidades el embarazo. Él le mostró de inmediato el cable a Swami y comentó que creía que el
embarazo se debía a Su Gracia. Swami le replicó de inmediato, como para que Le oyeran los demás
devotos, “No se trata en absoluto de lo que tu creas. Cuando Sathya Sai garatizó hace unos meses que
nacería un nieto, tenía que ser así….”

Justo el día anterior al nacimiento de su nieto, Swami regañó a la mujer de Subba Rao por estar
sentada alí, cuando debían haber viajado a Nueva York para ayudar en el parto de su primer nieto. Luego
materializó azúcar acaramelada. Dándole instrucciones a la Sra. Subba Rao para que se le pusiera en la
boca a su nuera cuando empezaran los primeros dolores del parto. Fue casi un milagro que los Subba Rao
pudieran salir para Mumbai en la tarde y llegar al Aeropuerto Kennedy de Nueva York al día siguiente, para
ser recibidos por su hijo y la nuera encinta. Esa misma noche comenzaron los dolores del parto y se le dio
el caramelo creado por Swami. Un hijo nació esa noche – un parto normal y fácil. A las 12 horas después
del nacimiento, Swami le envió un mensaje telefónico a Subba Rao, indicando que el niño había de ser
bautizado como ‘Jayavardhan’.

La alegría y el gozo de abuelos que hayan sido bendecidos con un nieto después de diecisiete años
de un matrimonio estéril de su progenie, es comprensible, mas es difícil comprender la agonía y el dolor de
una abuela enfrentada al prospecto de perder a su nieta.

Gloria C. Lancaster del 2401 Calvert Street, N.W. Washington D.C., me informó de trauma que
sufriera hace una decada aproximadamente. Su nieta Tabitha nació el 4 de noviembre de 1983,
exactamente siete meses y seis días después del nacimiento de su hermano Lyle. Por supuesto que era
muy prematura – los médicos calcularon que estaba alrededor de su vigésimoquinta semana de gestación.
Pesó sólo 680 grs al nacer y poco después su peso cayó a algo más de 500 grs. lo cual era un punto
críticamente bajo Fue llevada rápidamente por helicóptero a un hospital en Baltimore en el que había un
médico indio a cargo de la Unidad de Cuidados Intensivos. Como era de esperar, su condición en las
siguientes semanas se mantuvo en ‘altibajos’.

El hospital le recomendó a la madre que leyera un nuevo libro que describía los problemas de estos
niños extremadamente prematuros. Gloria lo compró con la intención de dárselo a su hija, mas su
contenido era tan descorazonador que nunca se lo entregó.

“Cuando leí el libro quedé en un estado de ánimo desesperado – dijo Gloria – literalmente no sabía
ni como rezar por ella… Si rogaba por que se salvara, podía muy bien ser que su madre tuviera que
enfrentar toda una vida de cuidados para una niña seriamente impedida.”

Cuando su hija habló con el médico estadounidense que estaba de turno esa mañana, este indicó
que el bebé había sufrido ‘un bajón’ y agregó que, en su experiencia, cada vez que ello ocurría, indicaba que
se estaba produciendo alguna hemorragia.

Gloria le escribió de inmediato a Sai Baba, pidiendo Su guía y ayuda. Esa noche Baba apareció en
su sueño. Ella le vio con la carta en la mano. Baba le dijo que la había recibido, que sabía de su
problema y que Él se preocuparía. Cuando despertó, su cuarto estaba saturado con un fuerte aroma a
vibhuti.

La condición de Tabitha tuvo una maravillosa mejoría y dejó el hospital en febrero, sin haber tenido
que sufrir de ninguna intervención mayor. Actualmente, es bella, juega foot-ball en un equipo de
muchachos y atesora una fotografía del piloto que fuera su entrenador y que, actualmente, está entre los
astronautas seleccionados.

Gloria sostiene, “La protección e intervención de Sai Baba fueron decisivas para la sobrevivencia de
mi nieta Tabitha – la que es el deleite de nuestra familia.”
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Bhagavan, en una oportunidad, llevó a cabo la labor de obstetra con una mujer que estaba en
trabajo de parto, sin nadie que la asistiera.

Una señora en avanzado estado de gravidez fue admitida en un pequeño hospital de caridad en el
ashram de Swami Karunyananda en Rajahmundry, Andhra Pradesh. La única enfermera en el turno de
noche le echó un vistazo a las pacientes, incluyendo a esta señora y confirmó que dormían apaciblemente.
Después de medianoche, ella misma se retiró a descansar. En las primeras horas de la madrugada, la
enfermera fue despertada por el llanto de un bebé. Sobresaltada, corrió a la sala y vio que la mujer
embarazada había dado a luz. La enfermera fue recibida por ella con una amplia sonrisa – todo a su
alrededor estaba limpio y ordenado y un biombo había sido colocado en torno a madre e hijo.

La madre le contó a la atónita enfermera que una amorosa dama vestida con un sari rojo la había
ayudado a dar a luz y se había marchado pocos momentos antes. La enfermera se apresuró a salir a
buscar a la dama del sari rojo que recién había salido, mas no encontró a nadie.

Cuando la enfermera retornó, la madre apuntó su dedo hacia una foto de Baba que colgaba de la
pared y le dijo que esa era la ‘señora’ que la había atendido.

Durante su siguiente visita a Puttaparthi, Swami Karunyananda – quien sostiene este hospital de
caridad – le relató el episodio a Swami y Él corroboró todos los detalles del papel que desempeñara como
matrón para ayudarle a la pobre mujer en apuros.

Baba, respondiendo a las fervientes súplicas de Su devota, evitó una operación cesárea de la nuera
de Kamla Gulati, en Mumbai, hace algunos años.

La nuera de Kamla había sido internada en el hospital para su primer parto. La ecotomografía
practicada indicó que el bebé estaba en una posición anormal y que se requeriría de una cesárea. Cuando
la iban conduciendo al quirófano, Kamla, silenciosamente, le aplicó vibhuti en el abdomen y comenzó a orar
por un parto normal. El niño giró dentro del útero y tomó su posición normal – la operación fue suspendida
y llegó un nieto, por parto normal.

Erna, una devota de Tunez, se encontraba en el privilegiado grupo que había obtenido una
entrevista con Swami. Mas, para molestia de todos, la hijita enferma que llevaba en brazos comenzó a
gritar cuando el grupo ingresaba a la salita de entrevistas. Baba, el Compasivo, se inclinó sobre la niña, la
examinó e indicó que estaba enferma de viruela. Instantáneamente creó vibhuti, puso algo en la boca de la
llorosa infante, y esparció el resto sobre su rostro y cuerpo. La niña dejó inmediatamente de llorar. Cuando
el grupo salió de la entrevista, quedó asombrado al ver que la niña estaba totalmente curada y que, incluso,
no quedaban las marcas usuales de la viruela.

Mulya Sri Utami de Tabanau, Bali, una dama musulmana de 39 años había sido operada sin éxito de
una fístula anal y el problema seguía causándole grandes molestias e intensos dolores.

Bhagavan le otorgó una visión Suya, estando ella en Indonesia, en 1991, y le aconsejó una segunda
operación, asegurándole que todo iba a resultar bien. Ella consultó con los cirujanos y la intervención fue
fijada para un jueves. Justo antes de la operación, entró un desconocido y le entregó un paquetito con
vibhuti, indicándole que lo tragara. No hay necesidad de decir que la operación tuvo éxito esta vez y que
su condición es absolutamente normal ahora. Cada jueves se lleva a cabo una sesión de bhajans en su
casa.

Geeta Sarin, la renombrada diseñadora de modas y propietaria de la famosa boutique Rivaz en


Wembley, Londres, comenzó a sentir dolores e incómodas sensaciones como de pinchazos en su brazo y
pierna izquierdos en diciembre de 1983. Con el paso del tiempo se fue incrementado la frecuencia y la
intensidad del dolor.
Su marido, Rajan, hizo que la admitieran en el Hospital de Mount Vernon en Northwood. Los
ataques, sin embargo, empeoraron y todo el lado izquierdo de su cuerpo sufría de insoportables espasmos
de dolor. Los médicos no atinaban a diagnosticar la dolencia. Además, Geeta comenzó a toser y, cada
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vez, brotaba sangre. Rajan y Geeta le rogaron a Swami que le ayudara a recuperarse antes del 24 de
diciembre, día en que habían programado una larga sesión de Sai bhajans que no querían cancelar de
ninguna manera.

El 21 de diciembre, el médico que la atendía le informó que el ‘scanning’ de la cabeza que se le


había practicado, indicaba que podía estar sufriendo de epilepsia. El examen del cultivo de la sangre que
perdía al toser, había revelado la presencia de bacilos de tuberculosis.

Recomendando el traslado de Geeta al Pabellón de Aislamiento, el médico prescribió una elaborada


guía de tratamiento para la tuberculosis.

Tanto Geeta como Rayan estaban desolados. Geeta lloraba amargamente y se sentía desdichada
por tener que cancelar los bhajans programados. Rajan sostenía su mano y trataba de infundirle confianza
en que Swami iba a ocuparse de todo. Ambos comenzaron a rezarle a Baba. Repentínamente una
abundante cascada de vibhuti apareció sobre la foto de Bhagavan que habían puesto en el alféizar de la
ventana, junto a la cama de Geeta en el hospital.

Al poco rato, regresó el médico para darles la buena noticia que había recibido una llamada
telefónico del laboratorio, por el cual se disculpaban, porque los resultados del cultivo de sangre que le
habían informado antes, eran incorrectos. Exámenes ulteriores descartaban la tuberculosis e indicaban
que la paciente sufría de una infección menor. Prescribiendo un tratamiento a seguir, el médico la dio de
alta al día siguiente.

Los bhajans se llevaron a cabo en la residencia de Geeta, en el 27, Bennet Close, Northwood, tal
como se había programado. Por los últimos diez años han estado apareciendo amritha y vibhuti de manera
regular sobre las fotos de Baba. Geeta goza de muy buena salud y no ha vuelto a tener ningún ataque de
epilepsia desde que saliera del hospital, el 22 de diciembre de 1983.

Ninyoman Sudani, la matrona de 43 años de Tabanaw, Bali, sufría de la fea enfermedad llamada
‘vitiligo’. Sufría de un constante estado de depresión y angustia, debido a que no había medicamento
alguno que la ayudara.

Un buen día, cuando visitaba a su tio Regig, cayó accidentalmente en sus manos la biografía de
Baba escrita por Kasturi, “Sathyam Sivam Sundaram”. Leyó los libros y desarrolló una gran fe en los
poderes sobrenaturales de Bhagavan. Comenzó a rezarle a Baba y notó para su sorpresa que la
enfermedad que había estado esparciéndose con cierta rapidez, se había localizado. Sudani me contó que
ya no le importaba, porque no se había seguido extendiendo el vitiligo.

Dilip Medhi, el hijo de 9 años de un miembro del personal doméstico de Nagen Saikia, el anterior
Defensor General de Nagaland, fue mordido por un perro hidrofóbico en Guwahati, en 1982. Se le
administró una serie de inyecciones anti-rábicas, mas no completó el número requerido. El chico contrajo la
enfermedad – un día comenzó a aullar y a comportarse descontroladamente. El niño fue llevado por
Saikia al hospital. Fue internado en el Pabellón de Aislamiento, pero el médico a cargo, el Dr. Khound,
indicó que sus posibilidades de sobrevida eran nulas.

Saikia un ferviente devoto de Baba rezó toda la noche rogando por la salvación del niño, que era hijo
único de su sirviente. Al dia siguiente, al ir al hospital, halló que todo estaba en silencio y nadie andaba
cerca del Pabellón de Aislamiento – pensó que todo había terminado. El médico salió a su encuentro y le
informó que se había producido un milagro – el chico con hidrofobia se había recuperado por completo.

Dilip tiene 20 años en la actualidad y lleva una vida normal y saludable.

Mahesh Chandra Pandey, un ex alumno del Instituto Superior Sri Sathya Sai de Whitefield, viajaba
desde Bangalore a su ciudad natal de Pathankot, cuando su tren fue detenido en Vijayawada debido a una
huelga de los empleados ferroviarios. Sentado junto a la ventana, empleó su tiempo en leer un libro
acerca de Baba. Repentínamente, un grupo de exaltados obreros ferroviarios comenzó a lanzar piedras
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contra el tren estacionado. Una piedra golpeó y quebró el cristal de los lentes ópticos de Mahesh.
Comenzó a sangrar profusamente de su ojo izquierdo herido.

Repentínamente apareció en escena un señor llevando un maletín de médico y le dijo a Mahesh,


“Soy oculista. Permítame ayudarle.” Después de haberlo atendido y puesto un apósito en la herida, el
‘doctor’ se despidió, diciendo que estaba en tal compartimento, en tal litera, y que si necesitaba más ayuda,
no vacilara en contactarle.

Mahesh sintió un inmenso alivio del dolor en su ojo, y muy pronto se puso a dormitar. Cuando
despertó en la siguiente estación, fue en busca del ‘oculista’ para darle las gracias. Buscó en todo el tren,
mas no puso hallar al ‘doctor’ en ninguna parte.

Cuando Mahesh regresó a Whitefield al final de sus vacaciones, Swami se acercó a él con una
pícara sonrisa y le preguntó, “¿Cómo está tu ojo ahora?”

C. Venugopal Rao del 139, Srinagar Colony, Hyderabad, es el antiguo Presidente de la Corporación
de Desarrollo Minero de la India y devoto de larga data de Bhagavan. Ha recibido en abundancia la gracia
de Baba y ha estado activamente comprometido con el movimiento Sai por ya más de dos décadas.

Rao había perdido a tres hijos muy seguido, en Nueva Delhi, entre 1962 y 1968, cuando visitó
Puttaparthi, acompañado por su mujer Lakshmi, en septiembre de 1971. Swami le dijo a Lakshmi que
tendría otro hijo al año siguiente – el 15 de julio de 1972, los Rao fueron bendecidos con un hijo.

A los pocos días, Rao visitó Puttaparthi para expresarle sus agradecimientos a Baba. Una noche,
inmediatamente después de los bhajans, el ya fallecido Kutumba Rao llegó hasta su habitación y le entregó
el mensaje de Baba respecto a que debía regresar a Bangalore a la mañana siguiente. Baba también le
había enviado algunos paquetitos de vibhuti y el recado que bautizaría personalmente a su hijo recién nacido
la próxima vez que visitaran Prasanthi Nilayam. Rao no entendió por qué Baba le pedía regresar a casa.

Llegó a Bangalore durante la mañana y se le informó que su hijo había enfermado gravemente de
manera repentina y se le había internado en una clínica. Cuando estaba por dirigirse allá, lo llamó Lakshmi
para decirle, “El bebé está grave. Se va a ir igual que los otros tres niños. Ven inmediatamente, por
favor.” En la clínica, los médicos le dijeron a Rao que la condicion del bebé era crítica y que era difícil que
sobreviviera. De todos modos, estaban haciendo todo lo posible por él.

Hacia las 23 horas, la condición del bebé empeoró y respiraba con dificultad. Cuando todo parecía
perdido, Rao recordó que Baba había mandado decir con Kutumbarao que Él iba a bautizar al niño la
próxima vez que visitaran Parthi. Entonces se dio cuenta por qué Baba le había ordenado retornar a casa
de inmediato y entendió también el significado de los paquetitos de vibhuti enviados por Swami y se
convenció que nada malo le iba a suceder a su hijo. De inmediato sacó uno de los paquetitos de vibhuti,
puso algo en la boca del bebé y esparció el resto sobre su frente y abdomen. Ambos, tanto él como su
mujer mantuvieron la vigilia junto al niño con renovadas esperanzas, hasta cerca de las 03.30 horas, cuando
se adormecieron agotados por la tensión. Despertaron hacia las 05:30 horas cuando llegó el médico para
su ronda matutina, se emocionaron al ver al chico fresco como una rosa, sonriendo y jugando.

El 31 de diciembre de 1983, mientras participaba en el festival internacional de teatro infantil en


Puttaparthi, Rao comenzó repentínamente a sentir unos insoportables dolores de estómago. Swami le
lanzó una seria mirada y le ordenó volver a su cuarto. Allí comenzó a evacuar el vientre y a vomitar de
manera incontenible. Baba llamó a un médico y le instruyó para que fuera a ver a Rao y le pusiera una
inyección de morfina.

El problema subsistió hasta el día siguiente en que siguió evacuando y vomitando a intervalos de
unos pocos minutos. Al tercer día la frecuencia de los malestares se redujo considerablemente, pero se
encontraba en muy mal estado físico. Llegaron algunos voluntarios a su cuarto, trayendo el mensaje de
Swami en el sentido que debía asistir a los bhajans de la mañana. Tan pronto como retornó del templo, se
reiniciaron los malestares. Los voluntarios le volvieron a llevar al templo para los bhajans de la tarde. En
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cuanto finalizaron los bhajans, se le acercó un estudiante y le dijo que Swami quería que fuera a Su
habitación.

Swami le pidió a Rao que se sentara. Luego, Él, personalmente, le sirvió un plato abundante de
‘pullav’ de vegetales y yoghourt y le obligó a comer. Luego le sirvió otra porción de arroz y ‘rasam’ picante
(un plato del sur de la India). Mientras Rao comía, Swami estuvo todo el tiempo haciendo movimientos con
la mandíbula como los hace un rumiante. Cuando Rao terminó de comer, Baba dijo, “Habías comido
veneno, veneno, veneno. Ahora estás bien.”

Yashoda, la hija de cuatro años de Kamla, cuñada de Rao, estaba seriamente enferma de
tuberculosis, en la localidad de Kakinda a 350 millas de Hyderabad. Mientras dormía una siesta, Rao soñó
que Swami aparecía en casa de Kamla con una variedad de implementos quirúrgicos, que operaba a la
niñita enferma y que Sus manos quedaban cubiertas de sangre. Despertó con el sonido de la campanilla
del teléfono – P. Krishna Rao, el padre de Yashoda, le informó a su hermano que su hija, de pronto, había
sido milagrosamente sanada.

Tiber Surd de Malmö, Suecia, no podía tragar ningún alimento – cuando lo intentaba, tenía una
sensación de asfixia y sentía que iba a morir. Consultó a los más renombrados médicos de Suecia y el
diagnóstico unánime fue que había desarrollado algún tipo de alergia. Le fueron prescritos diferentes
antihistamínicos, pero ninguno de los medicamentos fue eficaz.

Su alergia desapareció con la toma de vibhuti.

El Dr. Gamini Karunanayake, Director del Servicio de Salud de la Comisión de Transporte de Sri
Lanka, entró a la órbita de Baba, cuando Éste intervino misericordiosamente para curar a su hijo de 13 años,
Aranjan, de un asma bronquial que la medicina moderna había fracasado en mejorar.

El Dr. Karunanayake, un calificado médico con diecinueve años de experiencia, había


infructuosamente intentado tratar a Aranjan de sus frecuentes ataques de asma. En un momento los
ataques fueron tan violentos, que se vio obligado a sacar a su hijo de la escuela por un período de tres
meses.

El doctor había nacido en una famlia budista y no creía en supersticiones ni en ‘el poder de los
dioses’ para influir sobre el destino de las personas. Cuando se fue intensificando el sufrimiento de su hijo y
se hacía mayor su intolerancia a las drogas, un paciente suyo le habló de Sai Baba y le aseguró que Él
podía ayudarle a personas que sufrían de enfermedades incurables. Este paciente había sido curado él
mismo por Baba, de un serio problema en un ojo. Le regaló el libro “El Hombre de los Milagros” escrito por
Howard Murphet al doctor. El libro quedó sobre el escritorio en casa del médico, para ser leído más
adelante.

A comienzos de un fin de semana, el sábado en la mañana, Aranjan sufrió un ataque de toses y


ahogos, y tenía grandes dificultades para respirar. Tenía una fiebre muy alta y su pulso llegaba a 120
pulsaciones por minuto. Se le administró el tratamiento antiasmático habitual, mas no hubo señales de
mejoría en su condición. El Dr. Karunanayake recordó con angustia el ataque que había sufrido el mes
anterior y que había durado casi dos días, después de los cuales había quedado exhausto y muy debilitado.
Se preocupó pensando si su hijo tendría las fuerzas como para sobrevivir a otro ataque tan severo. Los
peores pensamientos cruzaron por su mente a recordar que en esa oportunidad su hijo le había preguntado
si iba a morir. Se encontraba en un estado de ánimo de profundo abatimiento, cuando divisó el libro “El
Hombre de los Milagros” sobre su escritorio. Lo hojeó rápidamente y mirando a una de las fotografías,
exclamó, “Sai Baba, si eres Dios, por favor dame un signo ahora aliviando el sufrimiento de mi hijo y el mío.”

Instantáneamente se sintió extremadamente soñoliento y se recostó en la cama para descansar.


Despertó al cabo de unos quince minutos de sueño profundo con una inmensa sensación de alivio tanto
físico como mental, como si le hubieran quitado un enorme peso de encima. Miró a su hijo y se sorprendió
al notar que el ‘silbido’ había desaparecido y que respiraba normalmente sin signos de dificultad. Le tomó el
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pulso y notó que había bajado a las 72 pulsaciones normales. La temperatura de su cuerpo también había
vuelto a ser normal.

La salud general de Aranjan comenzó a mejorar rápidamente y antes de finalizar el año se había
convertido en el campeón de Tennis de Mesa de su escuela. Viendo el notable cambio en la salud de
Aranjan, toda la familia Karunanayake se hizo devota de Baba. El Doctor dice, “Siento la presencia de Baba
en mi vida. Una y otra vez ha respondido a mis plegarias. Estoy firmemente convencido que es
Omnipresente, Omnisciente y Omnipotente.”

Baba se divirtió algo a costas de Swami Amrithanatha mientras le trataba por un asma crónica que
había contraído en Thiruvannamalai, al cometer errores mientras practicaba Hatha Yoga.

Durante los dos primeros días materializó vibhuti y se lo dio al santo. A tercer día, dejó caer un
polvo color dorado en la boca de Swami Amrithanatha, el que lo sintió caer pesadamente sobre su lengua.
A continuación, mientras Swami se volvía hacia los cuatro puntos cardinales y hacía girar Su mano, fue
cayendo un polvo color cobre en cada dirección – polvos con los que masajeó el pecho y la espalda del
santo. Otro día materializó vibhuti nuevamente y le dijo, “Cuando te cueste mucho respirar, toma esto”.
En otro día, trajo consigo algunas raíces y le pidió al santo que las masticara. Otro día trajo un atado de
hojas muy pequeñas y, con una expresión traviesa y un guiño de Sus ojos, le dijo al Swami Amrithanatha,
“Come esto”. El santo se espantó, porque las hojitas estaban llenas de espinas. Por eso que los gestos
de Baba tenían rasgos de picardía.

Swami Amrithanatha, al borde de las lágrimas, preguntó, “¿Realmente quieres que coma estas
espinas, Swami?” Swami sonrió y dijo, “Devuélvemelas”. Amrithanatha se las pasó y Baba de inmediato
se las volvió a dar – no quedaba, entonces, ni una sola espina en las hojas y el santo se las comió feliz.

En otra ocasión, días después, Swami le tendió un manojo de hojas y dijo, “Hierbas directamente de
los Himalayas”. Le ofreció la mitad a Amrithanatha y le dijo, “¡Vamos, vamos! Mastícalas lentamente y las
comes.” El santo se puso algunas en la boca y no pudo soportar su amargor. “Comerlas era más difícil
que resistir los rigores de mi Sadhana de muchos años en una píldora”, le confió a los acompañantes de
Bhagavan. Mas, inmisericorde, Swami le entregó también la otra mitad y le ordenó, “¡Sigue!” El santo
quien se las puso en la boca después de vacilar algo, las masticó con expresión de deleite – ¡se habían
vuelto dulces!

Baba había dejado que el santo sufriera por tanto tiempo del asma debido a consideraciones
kármicas. No obstante, al mismo tiempo, había mantenido el buen ánimo del anciano y había derramado
Su gracia sobre él al administrarle una increíble variedad de medicamentos.

Es sabido que los diabéticos tienen una especial debilidad por dulces, postres y chocolates. Rose
Randall, de Terranora, Nueva Gales del Sur, Australia, no era una excepción.

Durante una de sus periódicas visitas a Puttaparthi, se elevó anormalmente la tasa de azúcar en su
sangre. Swami le habló de su dolencia y también de su inclinación por los dulces.

Bhagavan creó un lingam y se lo entregó a su marido, Harry, indicándole que había de verter agua
sobre él y darle a ella a beber esta “agua de lingam”. El tratamiento fue tan eficaz que Rose dejó de tomar
las tabletas para la diabetes que había estado usando por años. Y no solamente eso, sino que ha estado
comiendo dulces y chocolates con absoluta impunidad.

Harry le ha dado liberalmente ‘agua del lingam’ a todo el que se la solicite y los resultados han sido
invariablemente maravillosos.

Craig Penwoun, a quien Harry le diera ‘agua del lingam’ para algún tipo de dolencia, la hizo analizar
químicamente en un laboratorio de Queensland. Los resultados mostraron que el agua era de máxima
pureza – no contenía bacterias, ni hierro, ni fósforo. El analista se mostró asombrado e indicó que nunca
antes en su vida había visto un agua tan pura.
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Swami también ha creado lingams y se los ha regalado a Arthur Hillcoat de North Tambourine,
Australia, y a Ana Marria madre de Britmarria Mossberg de Lodose, Suecia. Estas nobles almas han estado
distribuyendo el ‘agua de lingam’ a quienes la necesitaban, con excelentes resultados.

Parece que Baba también le ha confiado poderes de sanación a Nassin Mishaan, un millonario de
Guatemala, y a Indra Devi quien residió un tiempo en México y que actualmente, al parecer se radicó en
Argentina. Ambos recibieron receptáculos con vibhuti bendecidos por Baba, con el don de estar
permanentemente llenos. Pese a que ambos han distribuido el vibhuti liberalmente durante años, los
pequeños recipientes se llenan misteriosamente con vibhuti que tiene cualidades terapéuticas específicas.

En una entrevista, Mishaan me relató como un gran número de pacientes visitaba su residencia en
Ciudad de Guatemala cada jueves, para recibir el sagrado vibhuti de sus manos. Desde entonces, ha
curado a un gran número de personas en su país. Dos de los muchos casos exitosos de tratamiento con
vibhuti a través de Mishaan, merecen una mención especial.

Una niñita de cuatro años fue diagnosticada de leucemia con un mal pronóstico, pese a la más
reciente quimioterapia. Con el vibhuti de Baba como único medicamento oral por un corto período, el
análisis de su sangre fue declarado como normal y continúa siéndolo por los últimos doce años.

Un segundo caso fue el de la mujer de Mishaan, Mara, la cual tenía un historial familiar de cálculos
renales y solía tener repetidos ataques de cólicos. Había llegado a un estado en que el cirujano urólogo
decidió que había que eliminar su séptico riñón derecho. Tres días antes de la programada intervención,
Mishaan decidió, como último recurso, darle a tomar vibhuti de Baba disuelto en agua, además de una tisana
de hierbas diuréticas, tres veces al día. A tercer día se tomaron radiografías del riñón enfermo como paso
previo para la operación – el especialista quedó estupefacto y ordenó que se repitieran. Las nuevas
radiografías le impactaron, dijo, “Que divertido, no puedo creerlo…” Llamó a algunos de sus colegas y
estudiaron colectivamente las radiografías. Todos tuvieron que admitir que se había producido un milagro,
ya que el riñón enfermo estaba en perfectas condiciones. La operación fue suspendida y Mara, quien
hasta entonces se rehusaba a aceptar a Swami como Dios encarnado, se convirtió en una ferviente devota
Suya.

Mishaan mismo tuvo un encuentro con la muerte y fue salvado milagrosamente por Swami. Sufrió
de una grave hemorragia interna y estaba botando sangre con las deposiciones. Fue llevado de urgencia al
hospital por su hermano médico, César. En el hospital su condición empeoró y César le informó a la familia
que habían de estar preparados para lo peor. Tanto fue que se hicieron arreglos para el funeral. Mishaan
fue conducido al quirófano para una operación de urgencia. No obstante, mientras los cirujanos se
preparaban para intervenirlo, su condición mejoró súbitamente – la hemorragia se había detenido y el pulso
se había estabilizado en la normal.

Se decidió esperar por dos horas. A continuación se extendió el período a 8 o 9 y, finalmente, para
siempre. Dos semanas más tarde, Mishaan le dijo a su hermano que se iba a la India. Y, cuando llegó a
Prasanthi Nilayam, Swami le dijo, “Ibas a morir ese día. Swami te concedió una segunda vida.”

Arthur Hillcoat, quien también fuera bendecido con un lingam, tuvo además el privilegio de
experimentar el ilimitado amor y la misericordia de Bhagavan, cuando de manera repentina, una hernia que
le había acompañado por nueve años, se estranguló repentínamente en Puttaprthi, en 1987.

Este “León Australiano Blanco” como lo llamaba afectuosamente Baba, permaneció durante nueve
días confinado a su lecho, salvo para ir a darshan. Después de tres días, este ferviente devoto de blanca
barba y cabellera, le mencionó a Baba su problema. Baba replicó, “Sí, lo sé” y se alejó caminando.

Al séptimo día, el médico australiano que se preocupaba por Arthur, le aconsejó no ir a Darshan.
Le señaló también que temía que podía haberse desarrollado una gangrena como resultado del
estrangulamiento de la hernia por tantos días. Arthur acató la orden del médico por tres días, pero su
condición se deterioró y el médico se sintió cierto que se había desarrollado gangrena. Por eso, Arthur le
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pidió a sus amigos Howard Murphet y Terry Gallagher que le preguntaran a Swami si debía irse a Bangalore
para operarse.

Cuando Le hablaron a Swami de la condición de Arthur, dijo, “Sí, lo sé… pus, pus…” confirmando el
diagnóstico de la gangrena. Luego les indicó, “Pero no deben temer, Yo estoy cuidando de él.
Traíganmelo para darshan esta tarde, en una silla de ruedas.”

Después del darshan, Swami le indicó a un grupo de devotos chinos que fueran a entrevista. Luego
se acercó a Arthur y le dio suaves golpecitos en los brazos y las piernas, le ayudó a levantarse de la silla de
ruedas y le ordenó entrar. Él entró detrás y cerró la puerta. Miró hacia Arthur y le dijo, “Sientes dolor”.
Arthur asintió y Swami se le acercó describiendo círculos con Su mano. Arthur pensó que le iba a dar
vibhuti, mas se sorprendió al ver caer tres tabletas oblongas en su mano.

Swami le dijo, “Toma una ahora, otra en la noche y la tercera mañana en la mañana”. Arthur se
tomó la primera, mientras Baba envolvía las tras dos en un pañuelo de papel y se las colocaba en el bolsilo,
al igual que una madre preocupada lo haría con su hijo. Luego, condujo a Arthur al cuarto contíguo, le hizo
pararse contra la pared y sujetándole del brazo, dijo, “Una hernia muy mala” y volvió a describir círculos con
Su mano, cuando volvió la palma hacia arriba, estaba llena de un fluido amarillo. Le indicó a Arthur que
soltara el cordón de sus pantalones y procedió a darle un masaje con el fluido en la zona de la hernia.
Mientras Baba se limpiaba las manos con un paño. Arthur ató el cordón de sus pantalones rápidamente.
Baba se volvió hacia él, como una amorosa madre, le alisó la camisa, enderezó los pantalones, revisó el
cordón y puso la camisa dentro de ellos en la cintura. Luego tomó a Arthur por los brazos y le dijo con un
tono cálido y afectuoso, “Ahora puedes ir a Bangalore para una pequeñísima operación.”

Era el 18 de diciembre y Arthur pensó inmediatamente que se perdería la Navidad en Prasanthi


Nilayam. Baba respondió a sus pensamientos y le dijo, “No te preocupes, estarás de vuelta para Navidad.”
Y agregó, “No te preocupes por nada. Yo estoy cuidando de ti. Haré todos los arreglos.”

A la hora se le dijo a Arthur que un coche le conduciría a Bangalore temprano en la mañana.


También se le informó que un devoto médico le llevaría a una clínica privada en la que un cirujano le
examinaría y llevaría a cabo la operación. También se comisionó a un devoto para acompñarle y
preocuparse de sus necesidades, como alimentos y administración de los medicamentos.

“No sentía ningún estado de ansiedad o temores de algún tipo”, me contó Arthur. Y agregó, “Era
como si las cosas le estuvieran sucediendo a otro.”

La operación se realizó a mediodía del 20 de diciembre – no había complicaciones, ni había señales


de estrangulamiento ni de gangrena.

En la mañana del 23 de diciembre, Arthur le indicó al cirujano que a las 13:00 horas vendría un
coche por él para llevarle a Prasanthi Nilayam. El médico fue enfático al decirle que no podría viajar ya que
era demasiado pronto. No obstante, cuando iba a cambiar los apósitos, se quedó observando en silencio
por unos instantes y luego dijo, “Vaya, sí está bien para que viaje”. Cuando Arthur se miró la herida,
encontró que estaba totalmente sana. El devoto médico arribó con el coche y viajaron hasta el ashram,
donde llegaron justo antes de los bhajans de la tarde.

El médico insistió en que el coche entrara por la verja de Ganesha y se detuviera en la senda del
lado de los hombres en el recinto. Se dirigió hacia el pasillo de la puerta de entrada y casi inmediatamente
salió Swami del templo y caminó hacia el doctor quien habló unos instantes con Él. Luego, más allá de
toda expectativa de Arthur, Swami salió del recinto y se dirigió hacia el automóvil. Se apoyó en la puerta
abierta y le preguntó al australiano, “¿Cómo te sientes?” Arthur respondió que se sentía muy bien. Swami
dijo, “Me siento muy feliz, muy feliz – y agregó, en tu país, con esta operación, habrías estado de diez a
quince días en el hospital.”
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El “León australiano blanco” descansó el día 24, mas el 25 fue a la Cantina de los Occidentales para
la Cena de Navidad. Para él era realmente el milagro de la Navidad, como también para muchos otros que
pudieron observar el desarrollo del drama Divino.

Los Chandihokes representan un nombre respetado en Shillong, la capital de Meghalaya. Toda la


familia del ya fallecido Yog Raj es devota seguidora de Sai Baba y han recibido en amplia medida Su gacia.

Champa Rani, la vieja gran dama de la familia había desarrollado cálculos a la vesícula biliar y sufría
de grandes dolores. Los médicos que la examinaron y radiografiaron, se pronunciaron por una inmediata
operación. Pero Baba apareció en el sueño de Yog Raj y le aconsejó, “No pienses en la operación. Dale
vibhuti a tu mujer y los cálculos desaparecerán.”

S. Thompson de Welwyn Garden City, Herts, Reino Unido, tuvo una experiencia única con la
curación milagrosa de una artritis reumatoide crónica.

Durante su visita a Prasanthi Nilayam en vísperas de la Navidad de 1990, la cuarta en siete años,
Swami le concedió una entrevista de grupo a los devotos del Reino Unido. Al final de ella, mientras Swami
distribuía pequeños paquetitos de vibhuti, le dijo a Thompson, “¿Cómo están tus molestias y dolores?” Ella
replicó, “Con altibajos”. Baba observó, “Lo sé” y le lanzó una encantadora sonrisa.

Un sanador que había en el grupo, le ofreció una sesión más adelante esa mañana. Durante la
sesión, dijo de pronto, “Baba está aquí. Me está manejando y emana una corriente de amor. Es una
experiencia absolutamente maravillosa.” Después de eso, desaparecieron por completo los dolores que
sentía.

Ketut Manis de Denpasar, Bali, fue también curada de artritis reumatoide, similarmente, por medio de
la administración por algunas semanas del vibhuti de Baba.

La bata de Baba, al igual que la túnica de Jesús, tiene un tremendo poder sanador como lo pudo
experimentar Sheuli Gupta, de Greater Kailash 11, Nueva Delhi.

Sheuli, la mujer de D.P. Gupta, ex gobernador alterno del Banco de Reserva de la India, sufrió por
un largo período de artritis reumatoide. Baba llevado por Su amor y compasión por esta gran devota Suya,
le hizo llegar a través de otra devota, una de Sus batas usadas, para que ella se la pusiera y se curara. Por
razones que se desconocen, esta devota no le entregó la bata a Sheuli. Baba se le apareció en sueños y
le indicó que la bata no era para ella, sino que estaba destinada a Sheuli y que debía entregársela de
inmediato. Ese mismo día la señora en cuestión fue a casa de Sheuli y le relató e sueño, se excusó por la
demora y le entregó la bata de Baba.

Debido a la reverencia que sentía por Baba, no se puso la bata, sino que envolvió en ella a la
manera de un chal la parte superior de su cuerpo – así sanó de su dolencia.

El Venerable Ashin Jinarakkhita, Monje Superior del reputado monasterio de “Sung Aguna” en
Indonesia, fue sanado de una avanzada gota mediante la aplicación y la administración de vibhuti de Baba.

El monje sufría de gota hacía cinco años y los dolores eran tan intensos que casi no podía moverse,
ni caminar. Todos los tratamientos a que fuera sometido de poco servían, hasta que la fe de los devotos de
Sai en Indonesia le convenció de masajear su pierna con vibhuti y tomar algo de él oralmente también. El
efecto fue inmediato – se ha curado totalmente y los dolores desaparecieron.

En octubre de 1989, el más célebre monje budista de Indonesia visitó Puttaparthi para expresarle su
gratitud a Bhagavan por aliviar sus sufrimientos.

“Mi experiencia” –junto a ocho monjes y una monja – dice, “fue la de una revelación instantánea de
amor. Mi relación con Bhagavan Sri Sathya Sai Baba no es dual : yo le acepto como Bhagavan y Él
también me aceptó.”
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Swami, con Su Gracia, le proporcionó un alivio inmediato a Su devoto C. Chandra Kumar Sharma,
funcionario retirado de la Aviación Civil India de Manipur, cuando sufriera de un severo ataque de dolores a
su úlcera duodenal en medio de la noche, en marzo de 1993. Cuando el dolor se hizo insoportable,
despertó a sus hijos y les pidió que le dieran algún tipo de medicamento que aliviara los dolores. Uno de
ellos que también sufría de una úlcera duodenal crónica, le dio un medicamento que le había ayudado a él
con los dolores. Sharma tomó una buena dosis, mas no tuvo alivio alguno. Fue entonces que recordó que
A.D. Singh, un ferviente devoto de Sai Baba, le había dado un paquetito de vibhuti, indicándole que tenía un
tremendo poder sanador y que le curaría de cualquier dolencia. Buscaron el paquetido y Sharma tomó algo
de vibhuti – el dolor desapareció de inmediato para no volver a aparecer nunca más.

B.N. Agarwala (82) un prominente ciudadano de Tezpur, una localidad situada en las laderas de
Arunachal Pradesh en Assam, es un antiguo funcionario en la Organización de Seva Sri Sathya Sai.

Sufría de una neuritis diabética, una muy dolorosa e irreversible enfermedad, cuando entró
casualmente y por primera vez a una sala pública en la que se estaban cantando Sai Bhajans, el 23 de
noviembre de 1973. Disfrutó inmensamente de los bhajans, mas su alegría fue aún mayor cuando se fue
caminando a casa sin ayuda, sin saber aún que había sido milagrosamente curado de su enfermedad.

Agarwala había sido declarado como diabético crónico en 1970, y gradualmente se le fue
desarrollando una neuritis en ambas piernas y pies. Llegó a ser tan dolorosa que a duras penas podía dar
algunos pasos. Pese a los mejores tratamientos disponibles tanto en Guwahati como Dibrugarh, su
condición continuó deteriorándose hasta que entrara a la sesión de bhajans y saliera plenamente
rejuvenecido. Ahora está absolutamente recuperado y puede recorrer varias millas de una vez, sin señal
alguna de cansancio o molestia.

Yugal Kishore Singh, otra luz guía del movimiento Sai, quien reside en el Club Road en Muzzafarpur,
Bihar, sufría de espondilitis y debía llevar constantemente un incómodo collarín en torno al cuello.

Durante una visita a Puttaparthi para asistir a una conferencia de los Presidentes Estatales, asistió a
darshan y se sentó con el grupo de los enfermos. Cuando Swami llegó y se detuvo frente a él, él se quejó,
“Swami, sufro de mucho dolor.” Swami de inmediato le dijo a un voluntario que le sacara el collarín y lo
entregara como donación al hospital del ashram. Luego dijo, “Nada de dolores de ahora en adelante”, y le
sonrió cariñosamente a Singh. ¡Maravilla de maravillas! El dolor se desvaneció de inmediato y Singh
comenzó a girar su cabeza hacia todos lados sin molestias, como una persona normal.

El teniente Yogesh Chanda Pondey (26) es un joven y prometedor oficial del ejército indio. Es
brillante, muy trabajador, disciplinado, dedicado, leal y de buenos modales – el material del que están
hechos los futuros generales. Fue un agrado para mí el tenerle de compañero, viajando desde Hyderabad
a Puttaparthi, en bus, en julio de 1973.

Su figura atlética, la vivacidad de una perfecta salud que irradiaba su rostro y el exigente régimen
militar al que estaba sometido, ocultaban perfectamente el hecho que había sido un niño débil y enfermizo.
De hecho, me sentí conmocionado cuando me contó que había nacido con un agujero en el corazón y que
los médicos habían declarado que su expectativa de vida sería a lo sumo de diez años. El cardiólogo
especialista de Nueva Delhi y el de Chandigarh, le habían dicho a su padre el Jefe de Escuadrón Girish
Chandra Pandey, que si Yogesh llegaba a vivir diez años, recién entonces se le podría considerar para una
operación a corazón abierto. Mas, incluso esta operación no era una garantía de sobrevivencia o de que se
curara del todo. Se le aconsejó a sus padres que cuidaran de evitar mayores esfuerzos físicos – de modo
que sus actividades físicas, deportes y hasta caminatas eran estrictamente restringuidas.

Naturalmente, sus padres se sentían desilusionados y deprimidos. Habiendo fracasado en


conseguir alguna solución por parte de la ciencia médica, se volvieron hacia Dios en busca de ayuda. Su
madre, Malti, comenzó a asistir a los Sai bhajans en 1973 y su padre hizo lo mismo poco tiempo después.
Ambos le pedían constantemente un solo favor a Bhagavan Baba, “Te rogamos que cures a Yogesh,
extiende su vida y bendícele con buena salud.” Simultáneamente comenzaron a darle oralmente vibhuti.
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En 1978, cinco años después de haberse puesto bajo la sombra protectora de Sri Sathya Sai Baba,
Yogesh fue llevado al Instituto de Ciencias Médicas de Chandigarh para un examen. Un equipo de siete
especialistas le examinó concienzudamente y quedaron asombrados de no encontrar agujero alguno en su
corazón. Fue reestudiado el voluminoso archivo de todas las pruebas anteriores y no se pudo sino llegar a
la conclusión que indudablemente había nacido con un agujero en el corazón. Se llevaron a cabo nuevas
pruebas. El incontrovertible veredicto : “No hay trazas de un agujero. Yogesh no tiene problema alguno.”
Los estupefactos especialistas concedieron que la cura de Yogesh era indudablemente un milagro y
preguntaron, “¿Qué tipo de medicamentos le han estado administrando al niño? ¿Cómo es que se produjo
esta cura milagrosa?” Cuando se les dijo que las oraciones y el vibhuti de Baba habían obrado este milagro
en Yogesh, mostraron sorpresa, pero sólo se encogieron de hombros. Yogesh, sus padres, hermanos y
hermanas son fervientes devotos de Baba y visitan Prasanthi Nilayam cada vez que les es posible, para
presentarle sus respetos y disfrutar del estar en Su presencia física.

Duane McMartin de California es un antiguo Analista de Sistemas en Procesamiento de Datos del


Ejército de los Estados Unidos, quien es otro beneficiario de la especial gracia de Swami.

En 1974, él y su mujer Grace estaban basados en Albuquerque, Nuevo México. Una noche, Duane
despertó con fuertísimos dolores en el pecho. Grace le condujo hasta el hospital. El médico de turno le
internó en cuidados intensivos, ya que dijo que había sufrido de un masivo ataque al corazón. Dos días
después, el médico contactó a Grace y le informó que debía prepararse para lo peor.

Una semana después de haber sido dado de alta, Duane regresó al hospital para someterse a
algunos análisis especiales. Los especialistas le dijeron tanto a él como a su mujer, que no le quedaba sino
un año de vida – tenía tres bloqueos serios que eran inoperables. Grace le dijo a Duane que no se
preocupara, que ella le iba a escribir a Baba para pedirle ayuda – por la gracia de Swami, han pasado
diecinueve años y él todavía anda circulando.

En 1985, de regreso de unos de sus viajes a la India para visitar a Baba, Duane tuvo un ataque que
le dejó en el hospital por dos meses. Grace nuevamente apeló a Baba por ayuda. Meses después, Duane
pudo volver a trabajar a tiempo completo, aunque su ojo izquierdo tiene el párpado semicaído.

Los McMartin visitaron la India en 1987 y Baba aceptó una nota escrita por Duane. Este contacto
fue suficiente – el párpado volvió a la normalidad.

H.N. Gohain, un funcionario civil de Assam residente ahora en Milan Nagar, Dibrugarh, sintió
repentínamente, en 1987, un dolor y como un apretón en el pecho que le dejó inmovilizado por algunos
minutos. La intensidad y la duración del dolor fue incrementándose con el paso del tiempo.
Investigaciones y exámenes en Dibrugah, Digboi y Guwahati señalaron su dolencia como una ‘angina
pectoris’ una enfermedad cardíaca isquémica. Al ser un paciente diabético aquejado de hipertensión, esta
nueva dolencia le impuso un estricto regimen, incluyendo el control de su dieta.

Como el tratamiento indicado por los médicos locales no ayudaba a mejorar su salud general,
Gohain acompañado por su mujer viajó a Chennai para exámenes completos en el famoso Hospital Apollo.
El cardiólogo del hospital recomendó adelantar una cirugía de ‘by-pass’. Como los Gohain no estaban
preparados ni anímica ni financieramente para la onerosa intervención, decidieron visitar Prasanthi Nilayam
para los darshan y bendiciones de Swami.

Sentado en las filas del dashan, Gohain sostenía en la mano los informes y diagnósticos del Hospital
Apollo, para que Swami los bendijera. Su mujer le había sugerido que obtuviera las bendiciones de Swami
antes de empezar con cualquier tratamiento. Como haciendo una broma pesada, Swami tomó los papeles
y se alejó. Gohain se quedó alelado, pero no logró hacerse de valor suficiente como para pedirle a Swami
la devolución de sus exámenes.
Anque Gohai seguía estupefacto por la inesperada acción de Baba, en lo más íntimo de su ser
sentía que Swami no sólo se había llevado la prescripción, sino tal vez, también la enfermedad. Tanto él
como su mujer interpretaron el gesto de Swami como indicación que la cirugía recomendada posiblemente
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no era necesaria. Por consiquiente, regresaron a Dibrugarh desechando la idea de una operación. Aunque
persitía el dolor en el pecho, Gohain siguió con su rutina por casi cinco años más.

El 1 de junio de 1992, por recomendación de un amigo de la familia y devoto de Sai el Prof. Birendra
Nath Bordoloi, del Instituto de Estudios Superiores de Puttaparthi, le envió una comunicación al Dr. Bhagavat
del Hospial General, solicitando un tratamiento cardíaco gratuito en el Hospital Sathya Sai de
Superespecialidades de Prasanthi Nilayam. Recibió una respuesta el 18 de junio, en que se le pedía que se
presentara para exámenes medicos al final del mes.

Debido a la temporada de verano y la consiguiente escasez de pasajes, pudo llegar a Prasanthi


Nilayam sólo el 5 de julio. El 14 de julio fue examinado por el Dr. Rajiv Gupta, cardiólogo consejero, asistido
por cerca de una media docena de cardiólogos extranjeros. Los médicos fueron unánimes en que la
operación del ‘by-pass’ era inevitable y había de realizarse de inmediato. Se fijó una operación fuera de
programa para febrero de 1993.

Durante los darchans de la mañana del 14 de julio, Gohain estaba sentado en la sexta fila. Cuando
Baba se aproximó a sector de los hombres, estaba a unos seis metros de distancia de Gohain. Se Le vió
señalando en su dirección y diciendo, “¿Dolencia al corazón, operación?” Al no haber respuesta, Baba
repitió la pregunta. Sólo cuando Baba estuvo a menos de dos metros de distancia y repitió la pregunta por
tercera vez, Gohain se dio cuenta que Baba le estaba dirigiendo a él la pregunta. Se sentía aturdido, pero
asintió con la cabeza y dijo, “Sí, Swami”. Baba preguntó entonces cuántas personas eran y Gohain le
respondió, “Tres”. Luego Swami preguntó “¿Cuándo te vas?” “El dieciocho, Swami”. Y entonces, Baba le
indicó dirigirse a la salita de entrevistas.

En la salita de entrevistas, Swami le preguntó de nuevo a Gohain, “¿Dolencia al corazón,


operación?” Abrumado por la emoción y con lágrimas corriendo por sus mejillas, Gohain replicó, “Sí,
Swami”. Baba le dijo entonces, “¿Tienes mal carácter?” y miró rápidamente hacia la mujer de Gohain, la
cual asintió con la cabeza. Swami dijo, “Eso no es bueno para un paciente cardíaco” y le ordenó con
firmeza, “No te sometas a una operación a corazón”. Materializó entonces un Jyothi Lingam y se lo pasó a
Gohain, con la instrucción de que debía sumergirse en agua y que bebiera todos los días de esa agua.
“Todo va a estar bien. No te preocupes. Swami te va a proteger”. Los Gohain derramaron lágrimas de
gratitud.

El tratamiento con el agua del lingam ha obrado maravillas para Gohain. Está absolutamente
restablecido y lleva una vida normal, involucrándose diligentemente en las actividades de servicio de la
Organización Sai.

El Mayor General S.P. Mahadevan sufrió de una masivo ataque cardíaco el 24 de abril de 1986,
mientras estaba de visita en Hyderabad. El Señor Sai no solamente le salvó la vida respondiendo a las
plegarias de su mujer, sino que, el mismo día, le mencionó a algunos devotos en Prasanthi Nilayam que el
General había sufrido un ataque al corazón y que Él le había salvado. Además, en Su infinita misericordia,
le hizo llegar por intermedio de uno de los oficiales de Su organización que estaba en Prasanthi, una porción
de vibhuti, un canasto con frutos cítricos y también una carta llena de Su Amor, compasión y bendiciones,
diciendo, “No te preocupes, estoy contigo, en ti, a tu alrededor, guiándote y velando por ti.” Más adelante,
el 18 de julio de 1986, Bhagavan le dio una grata sorpresa al General y a su mujer, visitando Chennai sin
anunciarse, sólo para bendecirles.

Según el Gen. Mahadevan, “Cada vez que Le oraba sinceramente y con plena fe en Él, ha
respondido prontamente y me ha salvado de peligros, dificultades y de situaciones en que pude haber
muerto – en la caída de un helicóptero sobre el Paso Kardungla en 1974, en una avalancha de nieve en
1975, en una colisión frontal con un automóvil en 1982 y también durante las operaciones militares en
Bangladesh. Una y otra vez, Swami me ha hecho darme cuenta, en Su misterioso estilo, que es
Omnipresente, Omnisciente y Omnipotente y que siempre reside en nuestros corazones.
La gracia de Swami no es privilegio exclusivo de encumbrados y poderosos – es derramada sobre
todos sin distinción. Y Su compasión no es prerrogativa exclusiva de sólo los seres humanos, como
veremos en el incidente del que informa Nina St.Clair Hannah, una devota del Reino Unido.
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Era una tibia tarde de agosto de 1988, cuando Nina recibió una llamada de su hermana Cecilia. Su
tono era lúgubre.

“¿Qué es lo que te pasa?” preguntó Nina. “Se trata de Pepi, tuvo otro ataque cardíaco”, sollozó.
Pepi es un poodle miniatura color damasco.

“Vengo llegando de donde el veterinario, quien, después de llamar a su socio para otra opinión, no le
dio más que dos o tres horas de vida a lo sumo. Si hubiera sido por mí, lo habría puesto a dormir ahí
mismo, pero, simplemente, no pude. Está tirado aquí, sobre mi falda, completamente paralizado y casi
incapaz de respirar… es terrible”, dijo Cecilia.

Para entonces, ambas hermanas sollozaban juntas. Nina, dijo, “¿Te acuerdas del vibhuti que te
diera hace algún tiempo? Búscalo, unta tus manos con él y luego aplícalo por todo el cuerpo de Pepi, y
háblale a Baba o a Dios (Cecilia no es devota de Sai), y suplica, de cualquier manera que te nazca hacerlo,
por ayuda… no tienes nada que perder.”

Justo después de las 17:30 sonó el teléfono de Nina y, a descolgarlo oyó a su hermana que decía,
“¡No puedo creerlo! ¡No puedo creerlo! Hice lo que me dijiste con el vibhuti y, después de unos veinte
minutos, Pepi pareció empezar a respirar mejor, se le fue el color azulado de la lengua y se fue poniendo
rosada de nuevo. Al poco rato se durmió. Yo tambien me dormí ya que estaba exhausta. Cuando
desperté, Pepi dormía aún, de modo que lo levanté suavemente de mi falda y lo puse en el sillón, porque yo
tenía que ir a entrar el coche. Salí por unos diez o quince minutos y, cuando abrí la puerta de calle, Pepi
vino corriendo por el hall para salirme al encuentro. Recién comió. ¡No puedo creerlo, es un milagro!”

Pepi quien ya tiene diez años, está aún muy vivo, y es más juguetón que si fuera un cachorrito.

Swami ha eliminado tumores por Su Voluntad en un gran número de casos.

En 1975, Rattan Prabha, la mujer del Comandante K.C. Soni, comenzó a sentir dolores en la zona
uterina. A derivar su caso al hospital militar de Willington en Tamilnadu, el oficial médico detectó un bulto
anormal en el útero. La envió donde el Col. Dr. Chatterjee, un antiguo y reputado ginecólogo del hospital
militar en Bangalore. El ginecólogo detectó cinco tumores en el útero y recomendó su inmediata eliminación
quirúrgica. Prabha, sin embargo, no podía ser operada de inmediato, porque no la acompañaba su marido
ni ningún otro miembro de su familia, de modo que se le solicitó que se presentara tres semanas después.

Entretanto, sucedió que Bhagavan estaba visitando al Brig. Mahabir Prasad Dixit en Willington,
cuando Prabha fue a solicitar Su intervención. Baba la bendijo y le señaló que no se preocupara
innecesariamente. Le aseguró que su dolencia se curaría sin necesidad de una operación.

Pasadas tres semanas, cuando Prabha acompañada por su marido, llegó al hospital militar de
Bangalore, el Dr. Charkravarti quedó estupefacto cuando la examinó – los tumores se habían desvanecido y,
como lo prometiera Swami, no hubo operación.

Baba respondió a las plegarias de la mujer de R. Sankar Narayan, un funcionario administrativo


retirado, y disolvió su tumor sin que ella se diera cuenta.

La pareja había ido a Vellore para operar el tumor, diagnosticado por un eminente ginecólogo de
Calcuta. Despés de realizados todos los exámenes, los médicos de Velore quedaron sorprendidos, porque
los Narayan habían llegado hasta ellos para operar un tumor uterino que no estaba en ninguna parte.

Sulochna Rangasami de Nairobi, Kenya, sentía un leve dolor al lado derecho de su abdomen desde
noviembre de 1978. Visitó a una serie de eminentes cirujanos, los cuales después de examinarla y
radiografiarla, concluyeron que tenía un tumor del tamaño de una pelota de tennis en el cuarto superior
derecho del abdomen y sugirieron una cirugía inmediata.
104

Se fijó la fecha para la intervención, pero Sulochna no quería someterse a ella. Asistió a los
bhajans Sai y oró fervientemente para que Baba la curara sin cirugía. En la fecha fijada para la operación,
Sulochna ofreció sus oraciones y tomó algo de vibhuti que le ofreció una señora devota, antes de irse al
hospital.

Fue internada en la tarde y todos los arreglos, como conseguir los donantes de sangre etc. se
completaron. Al final de la tarde llegó el cirujano y la examinó. Para sorpresa suya, no pudo detectar el
tumor en el abdomen. Se llevaron a cabo nuevos exámenes con ultrasonido, los que no lograron detectar el
bulto en ninguna parte del abdomen. La operación fue cancelada y ella fue dada de alta inmediatamente.

¡Cancer! El término produce terror hasta en el más fuerte corazón. Pese a todos los avances del
hombre en el campo de la ciencia médica moderna, le queda aún por encontrar un antídoto eficaz para esta
enfermedad asesina. Mas nada es imposibe para Bhagavan Baba quien ha sanado innumerables casos
desahuciados de esta dolencia letal.

El Dr. R.K. Borkotoky, el ya retirado, altamente calificado Director del Colegio Médico de Dibrugarh
en Assam, se convirtió él mismo en víctima de esta enfermedad en 1986. Le era imposible tragar algo.
Exámenes y análisis de biopsia confirmaron la malignidad del mal que le aquejaba, de modo que se dirigió al
Instituto del Cancer de Chennai, para tratamiento de un carcinoma en la garganta. Su estado mental era
de desesperanza y angustia. Su mujer, una devota de Sai, le pidió al Dr. Borkotoky que rogara por la
misericordia de Baba. Él lo hizo así de todo corazón y con toda su alma.

Un día, la pareja visitó el templo Sai “Sundaram” en Chennai para ofrecer allí sus plegarias. El Dr.
Borkotoky se postró ante la foto de tamaño natural de Swami y lloró como un niño.

Para inmenso alivio suyo, Baba escuchó sus súplicas – los informes de los últimos exámenes
revelaron no sólo que no había evidencia de cancer, sino la ausencia de cualquier otra enfermedad. Al día
siguiente mismo, el Dr. Borkotoky comenzó a comer y a beber como antes y no hubo necesidad de
tratamiento alguno.

Yap Tham Slew de Kuala Lumpur, Malasia, comenzó a sentir una aspereza en su garganta a
principios de 1975. Perdió el apetito. En el Hospital General, el médico le diagnosticó un cancer en la
laringe. Se le trató por siete semanas con radioterapia. Aparentemente la enfermedad había sido
detenida, pero después de aproximadamente seis meses volvió la sensación de aspereza. El especialista
indicó que las células cancerosas se habían reactivado y se le aconsejó que solicitara de inmediato ser
admitido para una operación.

Slew se encontró ante un dilema – si era operado, perdería la voz, si no la vida. Consultó a un
oncólogo particular, el cual le dijo que las chances de éxito de la operación eran de 50:50. Esto le hizo
desesperar aún más. Procedio a leer algunos libros sobre Baba que le regaló su hermano, quien es un
devoto de Sai. La lectura le hizo tomar la decisión de visitar la India y obtener las bendiciones de Swami.

El 12 de diciembre de 1975, arribó a Bangalore con su mujer y asistió a un darshan público al día
siguiente, tanto en la mañana como en la tarde. En estos días su condición se deterioró tanto, que varias
veces pensó que moriría ahogado. El 27 de diciembre, Baba dejó Whitefield para ir a Puttaparthi y los Slew
Le siguieron, aunque él se sentía morir.

A la mañana siguiente, Baba le llamó a entrevista. En la salita, Baba apuntó Su mano derecha a su
garganta y dijo, “Eso es cancer. No te preocupes. Ve a la operación el 11, 12 y 13, todo va a estar bien.
Yo estaré contigo.” Con su voz ronca, Slew replicó, “Baba, después de la operación, no voy a tener voz.”
Baba dijo, “Sé que no vas a tener voz, no te precupes. Todo va a estar bien. Yo estaré contigo. Ve a la
operación el 11, 12 y 13.” Luego Baba le dio vibhuti, con la instrucción que debía tomarlo cada día en la
mañana y en la noche. Luego materiaizó más vibhuti y le puso algo en la mano y el resto se lo masajeó en
la garganta.
105

Tranquilizado respecto a que no iba a morir pese a las toses y los ahogos, Slew regresó a Kuala
Lumpur. Fue internado en el Hospital General el 5 de enero. Los médicos realizaron una primera
operación menor el día 7 y la intervención mayor, el día 11 de enero. El día de la operación seria, su mujer
organizó una sesión de bhajan en la casa nº 13, Jalan Taman, 7/6, Pataling Jaya, residencia de su hermano,
en la que alojaban temporalmente. Los bhajans coincidieron con la hora en que entraba a pabellón para
ser intervenido.

La intervención se extendió desde debajo de la oreja derecha, bajaba en curva hacia la laringe y
ascendía de nuevo hasta debajo de la oreja izquierda. Los vendajes fueron quitados al segundo día. Slew
no sintió dolor alguno desde la operación misma hasta el día en que la herida estuvo completamente sana.
Han pasado 18 años hasta ahora y él sigue perfectamente bien.

Treinta años atrás, en el Estado de Assam en el norte de la India, Swami curó de su cancer a
Trailokya Chakraborty, quien es actualmente funcionario contador de la Corporación Alimentaria de la India
en Nagaon, sin cirugía alguna y sin Su presencia en la escena.

Trailokya quien tenía entonces 18 años y estudiaba el preuniversitario, cayó enfermo de una
neumonía, pero lo extraño fue que sus ojos se cerraron y no los podía abrir.

Fue examinado en el Colegio Médico de Guwahati por el Dr. Lakhan Dutta, oftalmólogo, quien los
derivó al Dr. Debi Choudhary y ambos, le refirieron al Dr. Yogesh Mahanta, director de la escuela y
especialista en cirugía. El Dr. Mahanta dictaminó que el problema de Trailokya no tenía nada que ver con
sus ojos, sino con un tumor en la cúspide de su corazón. Fue llevado a Dibrugarh en donde el Dr. Mathura
Nath Medhi, médico especialista y Director de Colegio Médico, confirmó el diagnóstico del Dr. Mahanta.

El hermano mayor de Trailokya, Suresh Chakraborty quien se retirara desde entonces como
Ingeniero Jefe del Departamento de Salud Pública de Meghalaya, le llevó a Velore, en donde los médicos
del Colegio Cristiano confirmaron también el diagnóstico. Fue llevado luego a Chennai y examinado en el
Instituto del Cancer en Adiyar, por el Dr. Krishnamurty, fundador y director del instituto, asistido por los Drs.
Shastri y Shanta Rao. El veredicto unánime fue que sufría de un estado avanzado de cancer. En su
opinión, tampoco podía ser operado y que lo mejor que se podía hacer era ponerlo bajo terapia de cobalto.
Los médicos también indicaron que eran casi nulas sus posibilidades de recuperación.

Suresh quedó desolado y angustiado, se fue esa noche hasta Marina Beach. Allí en un lugar
solitario, se sentó a llorar y a rezar. Apareció un señor, claramente del sur de la India, y le preguntó por
qué lloraba. Cuando Suresh le contó toda la historia, el desconocido le consoló y le indicó que llevara a su
hermano al Templo de Tirupati, en donde se habían producido a menudo curas milagrosas.

Antes de abordar el bus a Mylampore en donde alojaba, Suresh adquirió algunas imágenes de
varios dioses y diosas, y recibió el regalo de una fotografía del Templo de Tirupati. En el bus oyó al
conductor hablar con un pasajero acerca de las curas milagrosas producidas en el templo. Una serie de
coincidencias con referencias a Tirupati esa noche, despertaron un poderoso deseo en Suresh para visitar el
sagrado santuario.

A la mañana siguiente, antes de salir hacia Tirupati, fue a pagar la cuenta de la Posada Sai en la que
alojaba. Justo detrás del mesón de la recepción vio dos enormes imágenes de Sri Sathya Sai Baba y del
Sai Baba de Shirdi. Se inclinó reverentemente ante ambos y oró por la curación de su hermano.

En Tirupati se produjo una serie de milagros y él y su enfermo hermano pudieron tener


cómodamente el darshan del Señor. Cuando regresaban de Tirupati, se manifestó una dramática mejoría
en la condición general de Trailokya y muy pronto se había recuperado completamente. Terminó sus
estudios, se casó y fue bendecido con dos hijas.

Años más tarde, cuando Suresh y su mujer visitaron Prasanthi Nilayam, Baba le recordó el
encuentro con el desconocido en Marina Beach y le preguntó sobre el actual estado de la salud de Trailokya.
106

Fue entonces que Suresh se dio cuenta que el extraño que le había hablado por casi una hora en medio de
la noche, allí en la playa, no era otro que Bhagavan Mismo.

Swami curó a Stanley Moylan, padre de la famosa clarividente australiana Joan Moylan, de Paradise
Point, Queensland, de cancer. Joan, quien ha sido visitada por Baba en Su forma física en varias
oportunidades, recibió la instrucción de darle a tomar vibhuti a su padre enfermo como tratamiento para el
cancer. Y esta ingesta regular de la sagrada ceniza le curó de la fatal dolencia en cosa de unas pocas
semanas.

Karin Jorgensen de Otense, Dinamarca, tenía un tumor en el cerebro. Un devoto danés de Sai, Stig
Meincke, le dio vibhuti, indicándole que tomara un poco cada día. Después de seguir este tratamiento por
seis meses, comenzó a fluir de su oreja una sustancia acuosa. Se dirigió al hospital y la sometieron a un
‘scanner’ – el tumor había desaparecido misteriosamente.

Al poco tiempo, la hija de Karin cayó víctima del cancer. Viajó a Copenhague para encontrarse con
Stig – la ingesta de vibhuti la curó por completo en catorce días.

Wayner Crowder (45) de Martin Luther King Drive, Atlanta, un profesor de inglés para extranjeros,
fue un caso de cancer en los Estados Unidos. Cuando la ciencia médica fracasó en curarle, se volvió a
Baba como un último recurso. Visitó Puttaparthi y fue completamente sanado de la letal enfermedad por
Swami. Este afroamericano es el devoto líder de Baba en Atlanta.

El vibhuti de Baba le salvó la vida a Christopher Dwyer de California, quien sufría del temido SIDA.
Este beneficiario de la gracia de Bhagavan, testificó lo siguiente en una carta de agradecimiento que le
enviara a Baba a través de Charles Penn, en 1988 :

“En julio de 1987 – hace casi un año – noté que tenía dificultades para respirar, sin embargo seguí
con mis planes de viajar para dedicarme al buceo con escafandra autónoma. Una semana después, me
encontré hospitalizado con neumonía – estaba tendido en la cama y apenas podía respirar. Me impactó
saber que sufría de un tipo especial de neumonía, la P.C.P., a la que son susceptibles únicamente los
enfermos de SIDA. Cuando me diagnosticaron el SIDA, me sentí devastado, mi vida se había acabado.

“Ese mismo día me visitó Charles Penn, un devoto de Sai Baba – Charles trabajaba en la misma
compañía que yo y era el Jefe de mi Departamento.

“En esa pieza de hospital, ese día en particular, sucedió algo maravilloso. Charles vació todo un
paquetito del sagrado vibhuti en un vaso con agua y me pidió que lo bebiera. Aunque no sabía casi nada
acerca de Sai Baba, no dudé en hacer lo que Charles me pedía. Mientras bebía el agua con vibhuti,
Charles decía una plegaria, y aunque yo estaba lleno de temor y de ira, esa plegaria me significó el mundo –
en mi corazón sabía que Charles era el emisario de algo grandioso y bello.

“Desde aquel día hasta hoy, no he sufrido de ninguna infección relacionada con el SIDA. He estado
físicamente activo – lo suficientemente fuerte como para bucear y andar en bicicleta. Mi único problema es
una reacción a la poderosa y tóxica droga (AZT) que estoy forzado o tomar.

“Cada noche tomo fielmente el vibhuti y le doy las gracias a Sai Baba por Su bendición. Lo que es
sorprendente es que, aunque Charles me diera varios paquetes, aún estoy usando el que me entregara
antes de abandonar el hospital – parece no acabarse nunca ni disminuir en cantidad.

Sai Baba me trajo de vuelta desde el borde de la muerte. Le agradezco fervientemente el que haya
enviado a Su discípulo Charles Penn para ayudarme.”

Marylyn Sinclair, hija del magnate y hombre de negocios estadounidense James Sinclair, quien
había descollado en el deporte equestre, tanto que virtualmente le hablaba a sus animales, tuvo una mala
caída al salvar un obstáculo de bastante altura durante un torneo internacional, en los Estados Unidos. El
107

equipo de emergencia se demoró alrededor de 45 minutos en llegar al lugar del accidente y en rescatarla de
debajo del cuerpo de su montura.

Fue llevada de urgencia al hospital con una fractura de columna y un rostro seriamente lastimado.
Se le informó a James Sinclair y este prácticamente corrió al lado de su hija. Se horrorizó al ver su cara tan
terriblemente herida. Extrajo un paquete de vibhuti de su bolsillo y lo aplicó sobre las heridas. Los
médicos quedaron atónitos al ver, al día siguiente, que no había ni una sola herida en su rostro. A los tres
meses Marylyn estaba montando sus caballos de nuevo. Algunos meses después, cuando James Sinclair
y su hija visitaban Prasanthi Nilayam, Swami le dijo a Marylyn que Él la había salvado de la ceguera y de
quedar paralizada, cuando se cayera del caballo. Ella Le respondió, “Sí, Swami”.

James Sinclair estaba estupefacto, porque Marylyn no le había contado nada acerca de la ceguera y
parálisis que se produjeran después del accidente. Por ende, inmediatamente después de salir de la
entrevista, le preguntó de qué se trataba todo eso de ceguera y parálisis. Ella le confió que en verdad
ambas cosas la habían aquejado mientras estaba en el hospital. Que entonces había sentido que alguien
estaba parado junto a ella y la bendecía. Poco después, tanto la ceguera como la parálisis habían
desaparecido.

Al igual que Marylyn, Pallavi, la hija del juez P.N. Bhagavati, ex Presidente de la Corte Suprema de
la India, es adicta a montar. En una ocasión, el caballo tropezó y ella cayó, fracturándose el codo izquierdo.
La llevaron de urgencia al hospital, en donde las radiografías revelaron que su codo se habría fracturado en
18 pedazos. El cirujano ortopédico hizo un verdadero trabajo de joyería, pero le indicó a Pallavi que, en
adelante, podría usar sólo un 25% de su brazo izquierdo o, a lo sumo, un 40%. Cuando visitó Prasanthi
Nilayam, Swami la bendijo y, a los pocos meses, había recobrado el 100% del uso de su brazo, desafiando
con ello a la moderna ciencia médica.

Bhagavati mismo sufrió de una lesión en el cartílago de su rodilla izquierda hace algunos años. Se
le aconsejó someterse a cirugía. Antes de ser admitido en el hospital en Mumbai, le hizo una visita a
Swami, quien estaba para entonces en la ciudad. Baba le indicó que la operación no era necesaria. Creó
vibhuti y se lo dio a Bhagavati, con la instrucción de dividirlo en tres partes y tomar una cada día, por los
próximos tres días. Dentro de la semana, el cartílago había sanado completamente y no hubo ya
necesidad de una operación.

Akshay Kumar Das, padre de Partha Pratim Das, un ex estudiante del Sri Sathya Sai College de
Whitefield, recibió un telegrama de su madre Achala Das, en que le informaba que su padre estaba grave,
como consecuencia de un problema renal crónico y le pedía que solicitara la intervención de Swami. Baba
creó vibhuti para el críticamente enfermo Das e instruyó a Partha para llevarlo de inmediato hasta Guwahati,
le aseguró que su padre se recuperaría y que no habría necesidad de una intervencion quirúrgica. No es
necesario decir que Akshay Kumar Das se recuperó por completo después del tratamiento con vibhuti y no
hubo operación alguna que realizar. Das, quien se había rehusado a aceptar la Divinidad de Bhagavan
Baba a pesar de ser testigo de una serie de milagros en su propia residencia, terminó por reconocer que
Baba era en verdad un Avatar.

Siguen llegando informaciones, desde todos los rincones del mundo, sobre estas Divinas Curaciones
y pienso que si todas se recopilaran y se publicaran, supongo que a cualquiera le costaría sostener el libro
que las contuviera.

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RESURRECCIONES
108

El hombre ha llegado a dominar a la Naturaleza hasta un grado considerable, mas no tiene control
en absoluto sobre la vida y la muerte – estas siguen siendo únicamente prerrogativas de Dios.

Fue por ello que el resucitar a Lázaro de Betania de entre los muertos le atrajo una gloria cumbre a
Jesús de Nazareth hace cerca de 2000 años atrás.

Bhagavan Sri Sathya Sai Baba ha resucitado, desde entonces, a mucho ‘lázaros’. Puesto que
rehuye la publicidad, no se conoce el número exacto de las privilegiadas personas rescatadas de la muerte.
Sin embargo, mientras trabajaba en este libro, me he cruzado con los siguientes casos que Baba ha
realmente revivido después de muertos o ha rescatado de situaciones cercanas a la muerte.

En el primer caso registrado, Swami al igual que la resurrección de Lázaro por el Cristo, trajo de
vuelta a la vida a V. Radhakrishna (60) dueño de una fábrica y respetado ciudadano de Kuppam, en el
Estado de Andhra Pradesh, cuando su cuerpo estaba en un grado avanzado de descomposición. Este
milagro se produjo en 1953. Radhakrishna estaba seriamente enfermo de úlceras gástricas y otras
complicaciones, cuando visitara Puttaparthi con la esperanza que Baba le curaría. Había ido acompañado
por su mujer Radhamma y su hija Vijaya. Llegando al ashram, le hicieron acostarse de inmediato. Baba,
quien tenía a la sazón sólo 27 años de edad, le visitó, mas no hizo amago alguno por sanarle.
Radhakrishna se quejó de que prefería morir a continuar sufriendo los terribles dolores que le aquejaban.
Baba le sonrió, mas no hizo comentario alguno.

Algunos días más tarde, Radhakrishna cayó en coma y su mujer e hija, que estaban junto a él,
escucharon el ‘ronquido de la muerte’ en su garganta. Swami vino y le examinó, pero no hizo nada más.
Una hora después, Radhakrishna dejó de respirar – se puso lívido, y después quedó frío y rígido. Un
enfermero le pronunció muerto. Baba le examinó de nuevo. “No se preocupen – dijo – todo va a estar
bien.” Mas no hizo intento alguno por revivirle. La fe de la mujer y la hija fue sometida a una dura prueba.

Al día siguiente, siguieron lealmente sentadas junto a lecho, esperando ansiosamente algún signo
de vuelta a la vida. Mas no hubo señal alguna. De alguna manera, ambas mujeres lograron aferrarse a
algún vestigio de fe respecto a que, a Su propio tiempo y en Su propio estilo, Swami reviviría a
Radhakrishna. En la mañana del tercer día, el cadáver tomó una coloración oscura, el ‘rigor mortis’ era
notorio y, además, comenzaba a heder. Se le sugirió a Radhamma que se retirara el cadáver de ashram,
mas ella se rehusó decididamente a actuar sin la autorización de Baba. Los devotos junto a Swami, Le
pidieron instrucciones respecto a que si el cuerpo habría de ser regresado a Kuppam o si se lo cremaba en
Puttaparthi. Baba respondió enigmáticamente, “Veremos”.

A estas alturas las dos mujeres estaban desesperadas. Se acercaron a Baba y le suplicaron les
dijera qué hacer. Él dijo simplemente, “No teman. Yo estoy aquí.” No obstante, sí les prometió que
visitaría su alojamiento y examinaría a Radhakrishna más tarde. Pasó una hora y luego dos, y no había
señales de Baba. Fue entonces que tanto Radhamma como Vijaya perdieron toda esperanza. Entonces,
repentínamente, Baba apareció en la puerta, calmado y sonriente. Ambas estallaron en llanto – como Marta
y María, las hermanas de Lázaro, sollozando frente a su Señor quien, pensaban, había llegado demasiado
tarde.

Gentilmente, les pidió que abandonaran la habitación y, mientras se retiraban, cerró la puerta tras de
ellas. Ellas no saben – como tampoco nadie hasta ahora – qué fue lo que realmente sucedió en los
siguientes minutos en esa habitación, donde sólo se encontraban Swami y el difunto. Mas, sólo unos
minutos más tarde, Swami abrió la puerta y le hizo señales a las mujeres para que entraran – allí vieron a su
ser querido, ¡sentado en la cama y sonriendo! Había desaparecido la rigidez de la muerte y volvía a
recobrar sus colores naturales. Baba le dijo, “Háblales, están preocupadas”. Radhakrishna, con una
expresión interrogadora dijo, “¿Por qué están preocupadas? ¡Estoy bien!” Recordaba que había caído en
coma, pero nada más. Swami le dijo entonces a Radhamma, “Te he devuelto a tu marido. Ahora dale
alguna bebida caliente.” Bendijo entonces a la familia y se fue.
Al día siguiente, el paciente estaba lo suficientemente fortalecido como para caminar. Al tercer día
le escribió una carta de siete carillas a un pariende en Italia. Pocos días después de eso, toda la familia
109

regresó a su hogar en Kuppam. Y, Radhakrishna no sólo había sido resucitado de entre los muertos, sino
que las úlceras gástricas y demás complicaciones que le habían aquejado, estaban completamente curadas.
Era la repetición de la resurrección de Lazaro.

El segundo caso atañe al Dr. B.P. Bagchi, un eminente educador de Allahabad. En las primeras
horas de una mañana de febrero de 1986, sufrió un ataque cardíaco masivo en la Unidad de Cuidados
Intensivos del hospital del Gobierno. El médico de turno comprobó que su respiracion, los latidos del
corazón y su pulso se habían detenido por completo. El monitor de ECG revelaba que la vida había
escapado del paciente.

Joyshree Bannerjee, hija del Dr. Bagchi, le rogaba fervientemente a Baba para que extendiera a vida
de su padre hasta que se casara su hermana menor, Roopashree. Las oraciones de Joyshree y los
esfuerzos de los médicos fructificaron por último – el corazón comenzó a latir nuevamente, mientras caía
una cascada de vibhuti desde una fotografía de Baba colocada junto a la cama del Dr. Bagchi.

Al quinto día, el Dr. R.K. Agarwal, Jefe del Departamento de Cardiología del hospital, declaró que el
paciente estaba fuera de peligro y podía ser trasladado de la UCI a una habitación privada.

Joyshree me contó que su padre se recuperó por completo y vivió cinco años más, hasta después
que se casara Roopashree. Su marido, Salil Bannerji, Director de la Escuela Pública de Shillong, me
confirmó de manera independiente, que el Dr. Bagchi había muerto efectivamente y que había revivido por la
gracia de Swami.

Un tercer caso, el padre de Krishnaswamy, un funcionario de contabilidad retirado de los


Ferrocarriles Indios, fue resucitado después de pasado un considerable período de tiempo.

Krishnaswamy, un ferviente devoto de Baba que en la época estaba destacado en Kota, Rajastan,
recibió un telegrama en que se le comunicaba que su padre estaba gravemente enfermo en su ciudad natal,
Chennai, y que volviera a casa de inmediato. Cuando arribó acompañado por su mujer, los parientes le
indicaron que había llegado tarde – su padre ya había fallecido.

Entrando a la casa, vio el cuerpo de su padre caído en el suelo y cubierto con una sábana blanca.
Su madre y otros parientes lloraban y se lamentaban a viva voz. Consoló a su madre y le pidió a los
parientes y amigos reunidos que dejaran de llorar y que, en cambio, entonaran cantos devocionales hasta
que se completaran los trámites para la cremación.

Mientras se cantaban los bhajans, su madre notó súbitamente un leve movimiento de los ortejos del
pie derecho de su marido. Pensando que era una alucinación, no dijo nada. Unos minutos más tarde,
percibió un movimiento de la pierna, era bastante perceptible por lo que alertó a Krishnaswamy. Este se
acercó y, observando atentamente, notó que en verdad había algo de movimiento. Retiró la sábana y
quedó asombrado al ver que el cuerpo estaba salpicado con vibhuti. Minutos después, su padre estaba
sentado en el suelo… Naturalmente, el incidente causó una enorme sensación.

El cuarto caso de los revividos después de muertos es el de Prem Dutt Verma, quien reside en el
Sector D-11, Vasant Kunj, Nueva Delhi.

Verma sufrió un accidente en su motoneta el 12 de noviembre de 1982. Aparentemente, había


sufrido lesiones menores y superficiales, mas no se dio cuenta que también había sufrido un traumatismo
encéfalo-craneano que, a su debido tiempo, iba a ser fatal. A la semana tuvo un ataque y todo el lado
derecho de su cuerpo quedó paralizado. Su condición se fue deteriorando gradualmente y fue admitido en
el Instituto Pan-Indio de Ciencias Médicas el 27 de noviembre de 1982. Después de llevar a cabo todos los
exámanes necesarios, los médicos declararon que había sufrido una seria hemorragia encefálica y que
había que mantenerlo en observación por los próximos días. A continuación sufrió dos ataques cardíacos.
Los médicos consideraron que el caso era irreversible, de modo que fue llevado de regreso a su hogar el 27
de diciembre de 1982. Mientras era trasladado a su hogar, la condición de Verma empeoró repentínamente
110

– su respiración se hizo dificultosa y la temperatura del cuerpo bajó drásticamente. En esos momentos, su
mujer Veena, tuvo una visión de la diosa Vaishnav Devi y sintió que nada le sucedería a Verma.

Llegando a casa se produjo un dramatico mejoramiento en la condiciónde Verma. Recobró la


conciencia y habló con los miembros de su familia. Le dio instrucciones a su mujer respecto de lo que había
de hacer en el evento de su muerte. Luego expresó su deseo en cuanto a que su cama se ubicara cerca
del santuario de Baba en la casa.

Mientras contemplaba en el Nombre y la Forma del Señor, su corazón comenzó a fallar, y de un


momento al otro, dejó de latir. Fue llamado de urgencia un médico y este le declaró muerto. Se hicieron
llamados telefónicos a parientes y amigos para dar la triste noticia, y comenzó a llegar gente para expresar
sus condolencias. Pasadas unas dos horas, llegó el padre desde Ghaziabad, el Dr. G.L. Tuli, médico
también, y confirmó que su hijo había fallecido.

Veena sintió que su mundo se derrumbaba a su alrededor. No sabía como podría seguir adelante
por sí misma, con sus tres hijos escolares – Sandeep, Pooja y Anuradha. Lloró amargamente y le pidió
ayuda a Baba. Swami respondió a sus plegarias y le dio una visión. Le indicó que salpicara vibhuti en
torno al cuerpo de Verma, entonando el mantra Gayathri, y le aseguró que estaría bien muy pronto. No
bien cumpliera las instrucciones, pudo observar un leve movimiento del cuerpo – el corazón comenzó a latir
y se reanudó la circulación sanguínea; la temperatura corporal se volvió normal y la rigidez que se había
producido en el cuerpo, desapareció. Los parientes y amigos reunidos quedaron pasmados.

Poco después, Baba le dio otra visión a Veena y le indicó que Verma aún no estaba fuera de peligro.
La instruyó para que lo llevara de vuelta a Instituto de Ciencias Médicas a las 06:00 hrs. de la mañana
siguiente, en donde Él Mismo supervisaría la operación a su cerebro.

El 28 de diciembre de procedió a operar a Verma y se removieron más de 200 coágulos. Uno de los
cirujanos salió del quirófano y le dijo a Veena que la condición de su marido era crítica y que quedaban aún
muchos coágulos por eliminar. Le aseguró que el equipo de cirujanos estaba haciendo todo lo posible y que
el resto estaba en las manos de Dios. Le pidió que rezara. Veena se puso a orar con todo su corazón y su
alma – nuevamente tuvo una fantástica visión de Vaishnav Devi y de Sri Sathya Sai Baba, el cual le dijo que
no se preocupara que todo iba a andar bien.

Después de la operación que duró cerca de cinco horas y durante la cual fueron extraídos cerca de
300 coágulos, el cirujano jefe salió para anunciar que la intervención había sido exitosa y que Verma estaba
“ahora, fuera de peligro”. La parálisis de Verma sanó totalmente.

Tanto Verma como Veena tenían los ojos llenos de lágrimas cuando me narraban la historia de su
resurrección por Baba. El equipo marido-mujer dedican ahora todo su tiempo y energías a servir a la
sociedad y difundir el movimiento Sai.

Baba ha bendecido a Veena con algo de poderes de sanación y ella los emplea con buenos efectos.

El quinto caso es el de Walter R. Cowan, un acaudalado californiano y antiguo devoto de Baba.


Este incidente ha sido ampliamente publicado tanto en artículos como en libros sobre Bhagavan.

La mujer de Walter Cowan, Elsie, le pidió al Dr. John S. Hislop, un influyente devoto estadounidense,
ex profesor de administración de negocios y gerencia corporativa, escribir un relato de la experiencia de su
marido, puesto “que había estado presente durante casi toda la experiencia”. El relato del Dr. Hislop fue
escrito algunos meses después de ocurrido el incidente. Contiene una breve introducción por Elsie y fue
publicado bajo su nombre. Al final del artículo, Walter Cowan entrega “una breve reseña de su
resurrección”. Para citar a Hislop :

“La mañana del 25 de diciembre de 1971, se difundió rápidamente la noticia sobre que un
estadounidense ya mayor había sufrido lo que se pensaba era un ataque cardíaco y había fallecido.
Oyendo este rumor, mi mujer y yo fuimos de inmediato a tu (Elsie) hotel. Tu nos confirmaste la noticia y
111

nos dijiste que el ataque le había sobrevenido a Walter en el cuarto del hotel. Que tu le habías rezado a
Sathya Sai pidiendo ayuda…

“Alguien llamó una ambulancia para llevar a Walter hasta el hospital, aunque tu experiencia era que
él había muerto en tus brazos, poco después de levantarlo y subirlo a la cama, lo que te había dejado tan
exhausta que no pudiste acompañar al cuerpo sin vida en la ambulancia. Estos eventos habían sucedido
en las primeras horas de la mañana del 25 de diciembre. Sin embargo, hacia las 07:00 horas te habías
recuperado lo suficiente como para ir con la Sra. Rattan Lal donde Baba, para darle la noticia y pedirle
consejo y ayuda. Baba dijo que visitaría el hospital hacia las 10 de la mañana.

“A las 10, la Sra. Rattan Lal te acompañó al hospital, mas te dijeron que Baba ya había estado allí y
que se había marchado justo antes de tu llegada. Entrando al hospital encontraste vivo a Walter. El que
estuviera vivo a las 10 de la mañana del 25 de diciembre es cierto. Mas, y qué hay de su muerte…

“Para aclarar este punto, el Juez Damodar Rao de Chennai, entrevistó a petición mía, al médico que
había atendido a Walter cuando llegara al hospital… El médico le dijo al Juez Rao que Walter estaba en
verdad muerto cuando le examinara, poco después de haberlo dejado en el hospital la ambulancia… No
obstante, un testimonio médico no es un factor de importancia para los devotos de Baba. Para los devotos,
lo que Él dijera acerca de Cowan constituía la verdad.

“Ví a Baba en Su residencia después de Su regreso del hospital. Me dijo y a los demás que
estaban a distancia de escucharlo, que Walter Cowan había fallecido, que el personal en el hospital había
taponado sus orejas y fosas nasales con algodón, le había cubierto con una sábana y llevado el cuerpo a
una habitación cerrada. Baba indicó que había traído a Walter de vuelta a la vida.”

Richard Bock, un productor de cine y devoto de Baba de Los Angeles, grabó una entrevista a Walter
Cowan acerca de su encuentro con la muerte. Parte de sus declaraciones :

“Estando en el Hotel Connemara de Chennai, dos días después de llegar me dio una fuerte pulmonía
y estaba en cama. Mientras me esforzaba por poder respirar, de pronto mi cuerpo dejó de luchar y morí.
Me sentí muy calmo, en un estado de maravillosa beatitud, y el Señor, Sai Baba, estaba a mi lado. Aunque
mi cuerpo yacía muerto en la cama, mi mente siguió funcionando todo el tiempo, hasta que Baba me trajo de
regreso. No sentía ni ansiedad ni temor, sino una tremenda sensación de bienestar, le había perdido todo
miedo a la muerte.”

Walter continúa describiendo como Baba le llevó hasta una gran sala en donde se guardaban los
registros de todas sus vidas pasadas. Allí un ‘tribunal’ leyó los registros y Baba indicó que él (Walter) no
había completado la tarea para la cual había nacido. Baba le pidió al Juez que Le entregara a Walter y que
regresara su alma a su cuerpo. ‘El Juez dijo, “Así sea”. El caso fue cerrado y yo me fui con Baba para
regresar a mi cuerpo.’

Isaac Tygrett es el sexto individuo a quien Baba reviviera de entre los muertos. Tygrett el
multimillonario californiano que donara una fortuna para la construcción del Hospital de Super
Especialidades de Puttaparthi, sostiene :

“Caí al suelo. Mi visión se hizo borrosa y me tragué la lengua. No podía alcanzar mi boca para
extraer la lengua… estaba en un ataque de epilepsia. Lo próximo que supe es que estaba muerto. El
espíritu, como lo habrán oido decir muchas veces, estaba sobre mi cabeza. Yo estaba en un estado de
paz. Era bastante agradable estar ahí.

“Me llegó una información en cuanto que no era necesario para mí el morir en este momento. Todo
lo que se requería era acordarme de mi Guru y rezarle – Él me salvaría. Él (Baba) estaba en la habitación.
Me levantó, me puso sobre la cama y tiró mi lengua hacia afuera. Presionó sobre mi pecho y el espíritu
reingresó al cuerpo. Llamé a Baba por Su nombre y tuve una borrosa visión Suya, vestido con una bata
roja con tres pequeños botones de oro.”
112

¿Murió realmente Tygrett? ¿O se trató de una cuasi experiencia de muerte? Lo que ustedes
supongan valdrá tanto como mi propia suposición, aunque él, personalmente, está convencido que murió en
realidad.

Tuve el privilegio de conocer a Bhagwandas Daswani, un próspero hombre de negocios de


Hongkong, en Whitefield, en enero de 1977 cuando Swami nos concediera una entrevista el mismo día, y
luego el 24 de abril de 1978, le encontré nuevamente, cuando vino a darle las gracias a Swami por haberle
resucitado el 11 de mayo de 1977, en Hongkong. La historia de su resurrección, como él la narra, es la
siguiente :

“El 10 de mayo de 1977, sufrí un fuerte ataque cardíaco. Fui internado en el Hospital Queen Mary el
día 11 y supe más tarde que a las 04:00 horas del mismo día Baba había llamado a mi hijo que a la sazón
estudiaba en el Instituto Superior de Swami en Whitefield, y le dijo ‘vete a Hongkong de inmediato, porque tu
padre esta teniendo algunos problemillas cardíacos’.” Como dice Daswani, “En verdad me morí por dos
minutos y fui revivido por los médicos.”

Aunque se recuperó, no hubo mejoría en su condición y quedó confinado a la Unidad de Tratamiento


Intensivo. El 20 de mayo, tuvo otro problema y comenzó a sufrir una hemorragia por el ano – estaba
perdiendo cerca de un litro y medio de sangre al día. Tenía suero por goteo en ambos brazos y una
almohadilla sobre el corazón. La hemorragia continuó por tres días y, para el 24 de mayo, tanto la familia
como el equipo médico había perdido toda esperanza de que continuara viviendo.

“La mañana del 25 de mayo, exactamente a las 04:10 horas – recuerda Daswani – Sathya Sai Baba
entró traspasando la pared y se sentó en la cama. Derramó vibhuti por sobre todo mi cuerpo – el vibhuti
caía de Su mano en un flujo contínuo. Con este baño de vibhuti sentí repentínamente una corriente de
energía que pasaba por todo mi cuerpo. Me sentía atontado por la súbita aparición de Baba en el cuarto y
pensé que estaba soñando o alucinando, por eso, dije , ‘Baba, ¿estás realmente aquí o estoy soñando?’
Me dijo, ‘Sí estoy aquí. ¿Qué te gustaría que hiciera?’ Le dije, ‘Pónme sobre ese diván junto a la cama,
para saber que no estoy soñando’. Me levantó entonces, como si fuera una pluma, y me recostó en el
diván. Las sondas en mis brazos siguieron intactas, nada había cambiado. Entonces, Baba se fue del
mismo modo en que había llegado.

“Entonces soné la campanilla para llamar a la enfermera – una horda de enfermeras la siguió y entró
a la pieza. Su estupefacción no conocía límites. ‘¡Cómo llegó hasta allá!’ preguntaban todas al mismo
tiempo. ‘Caminé…’ les respondí, sabiendo que sería imposible para ellas creer la verdad. ‘¡Quién ha
estado aquí! ¡Y qué es todo este polvo desparramado sobre la cama y sobre usted!’ querían saber. Les
dije, ‘No me pregunten. Pero, por favor, recojan todo ese polvo y pónganlo en una bolsa de papel para mí.’
Lo hicieron y recogieron un kilo y medio de vibhuti….

“Comencé a recuperarme rápidamente después de esto, y los médicos y el personal no cesaban de


inquirir acerca de qué había ocurrido. Finalmente, apareció un médico indio y me dijo, ‘Mire, soy indio, a mí
me puede decir qué sucedió.’ Se lo confié y él guardó mi secreto. El 29 de mayo fui capaz de caminar por
mí mismo hasta el otro pabellón. Mi recuperación fue completa y, lo que es más, desapareció mi diabetes y
mi glucemia es normal. Le debo una gratitud eterna a Bhagavan Baba.”

El octavo caso involucra a Charles Penn, el autor de “Mi Bienamado”, “Sai Ram” y “Encontrando a
Dios”, quien afirma que Baba llegó a rescatarlo “después de haber muerto”.

Era un domingo en la tarde y el sol brillaba cálido y luminoso sobre Charles, su mujer Faith y su
suegra Althea. Él estaba sentado en una silla plegable cerca de la alberca de un amigo. Repentínamente
se encontró “girando dentro de un tunel, cuyos muros eran como anillos cilíndricos que se extendían hacia la
distancia, en donde se podía ver una luz. Mentalmente, pensé que esta era una experiencia extraordinaria
y me propuse no perder parte alguna de lo que fuera que me esperara más adelante.”

Faith dice que le vió morir frente a ella. Relata, “Sus ojos estaban abiertos y la mirada fija. Un hililo
de saliva salía de su boca. Comenzó a resbalar de la silla y a ponerse rígido.”
113

Dice que cruzó por su mente el pensamiento de que era terrible que, como estaban casados hacía
poco, él muriera y ella se convirtiera en viuda. Faith clamó a Baba, a Jesús, a Yogananda. Althea corrió
como loca hacia la casa. Faith sabía que era demasiado tarde, la muerte había llegado… No obstante
minutos más tarde, que a ella le parecieron horas, vio que Charles volvía a la vida.

“Dentro de mí – dice Penn – sentí que se libraba una tremenda lucha. Yo peleaba con todas mis
fuerzas para volver al cuerpo. Cuando sucedió, tuve conciencia suficiente como para susurrar débilmente,
‘Te amo’, y me fui de nuevo.” Esta vez es seguro que Faith sintió que Penn había reunido fuerzas como
para darle un último adiós.

Pasó más tiempo y Penn sintió el “misterioso poder” que le arrastraba de vuelta al cuerpo. “Lo
logré”, murmuró.

Débilmente, Penn le pidió a Faith que lo llevara a la casa. Allí se tiró sobre el piso alfombrado en
donde, dijo “Mi cuerpo procedió a abrir todos los poros y, tambaleante, me puse de pie. Miré hacia la
empapada ‘cruz’ que, inconscientemente, había dejado marcada con mi cuerpo y los brazos abiertos sobre
la alfombra.”

Esa misma noche, sólo cuatro horas más tarde, los Penn hicieron su acostumbrada sesión
dominguera de meditación. Nada se mencionó sobre la “muerte” y la notable recuperación.

Penn dice, “Mi actitud frente a la muerte es ahora más comprensiva. El cambiar el atavío mortal
puede hacerse con gran simplicidad.”

¿Murió realmente Penn o fue sólo una cuasi experiencia de muerte? Resulta difícil asegurarlo.
Mas una cosa es cierta y es que Baba respondió a las fervientes plegarias de Faith y lo arrancó de las
fauces de la muerte.

En una novena instancia, Swami intervino a plena vista del público dentro del Auditorio del
Poornachandra, para alejar la muerte que se cernía sobre el Dr. S.K. Bose, ex Director del Instituto
Tecnológico Indio en Kharagpur y Mumbai. El incidente se produjo durante el Dia de Dassara, el 20 de
octubre de 1988, y el Dr. Bose mismo lo narra así :

“Después de la construcción del pavimento de concreto en torno al área del Sai Mandir, en que
trabajaron por 25 días los devotos, quedé relativamente libre de trabajo al comienzo de las celebraciones de
Navarathri que se iniciaban el 12 de diciembre de 1988. Sin embargo, me aquejó una fiebre alta contínua
desde el día 17 en la tarde. La mañana del 20, para Dassara, la fiebre desapareció y sentí que podía
caminar hasta el auditorio y presenciar los ritos finales del Navarathri Puja a las 08:00 horas. Caminé hasta
la Sala y me senté en una silla cerca del escenario en donde el Homa era dirigido por los sacerdotes. Poco
después llegó Bhagavan Baba y llevó a cabo los ritos de Purnaahuti sobre el fuego sagrado del Homa. Una
vez concluido el rito, los sacerdotes salieron para ir a sumergirse al rio Chittravathi. Vi a Bhagavan de pie
junto al escritorio de los oradores, con todos los micrófonos dispuestos y Le escuché también recitar la
estrofa introductoria, compueta por Él. Mis ojos estaban fijos en Él y, de pronto me sentí incómodo, me
recliné rígido en la silla y perdí la conciencia.

“Hubo voluntarios que me sostuvieron y me tendieron en el suelo, donde quedé con los ojos
cerrados. No sentía malestar ni dolor mas podía ver (con los ojos cerrados) lo que pasaba en torno a mi.
Ví que Bhagavan suspendía Su discurso (cosa que nunca había hecho antes) y agitaba las manos en el aire,
mientras le ordenaba a algo que se fuera. Entonces miré hacia arriba y ví a un enorme pájaro, de unos tres
metros de largo, que se cernía sobre mí. No podía entender como un pájaro de ese tamaño podía haber
entrado al Auditorio. Y entonces, desapareció repentínamente de encima mío. Lo siguiente que
experimenté fue a Bhagavan parado junto a mí y mi mano izquierda tocando Su pie. Insertó algo que
sostenía en Su mano derecha en mi nuca, después de levantar mi hombro con Su mano izquierda.

Cuando abrí los ojos, ví a Bhagavan parado cerca de mi brazo izquierdo e intenté hacer un Pada-
pranam. Me ordenó, ‘Incorpórate’, después de darme un golpe en el hombro (transfiriéndome la Energía).
114

Cuando me senté con las manos juntas, me ordenó, ‘Párate’ lo cual hice con las manos unidas en un
Namaskar. Se volvió entonces para dirigirse al escenario, diciéndome que subiera tras de Él y me sentara
en los peldaños superiores de la escalera. Hice lo que me había dicho. Él reanudó Su discurso como si
nada hubiera sucedido.

“Me quedé sentado alí como por media hora escuchando Su dircurso y recibiendo después las
bendiciones que se les impartieron a todos, salpicándolos con agua del Chitravathi. Pude caminar si ayuda
desde al Auditorio a mi apartamento en Prasanthi Sur. Después de mi regreso, volvió la fiebre como a
vengarse. Los médicos la diagnosticaron como una tifoidea y se me dieron los medicamentos apropiados,
después que Baba confirmara el diagnóstico como correcto y el tratamiento continuó. La fiebre desapareció
al tercer día. Bhagavan se fue a Brindavan el 23 de octumbre de 1988. Mi fiebre desapareció el mismo
día.

“Yo no había visto nunca un pájaro tan grande y majestuoso en mi vida y guardé esta visión para mí
mismo hasta que viera la ‘Mascota’ del último evento deportivo del año que se llevó a cabo aquí un par de
meses después. La Mascota era ‘Garuda’ (el vehículo del Señor Vishnu) y cuando lo ví en la cancha, me di
cuenta que el pájaro que se había cernido sobre mí en el auditorio no era otro que Garuda.”

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

EL MAYOR DE LOS MILAGROS


Un día en que muchos publicanos y gentes de mala vida se acercaron para oir a Jesús, los escribas
y fariseos murmuraban, “¡Este hombre recibe a publicanos y pecadores e incluso come con ellos!”
Entonces Jesús relató la siguiente parábola : “Supongamos que uno de ustedes tiene cien ovejas y pierde a
una de ellas - ¿qué hace? Deja a las restantes noventa y nueve pastando y sale a buscar a la extraviada
hasta que la encuentra. Una vez que la encuentra, se siente tan contento que a pone sobre sus hombros y
la carga hasta la casa. Entonces reune a sus amigos y vecinos y les dice, ‘Me siento tan feliz, porque he
encontrado mi oveja descarriada. ¡Celebremos!’ Así también les digo que habrá más alegría en el cielo
por el pecador que se haya arrepentido que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentirse.

“O supongan que una mujer que tiene diez dracmas de plata pierde uno de ellos - ¿qué es lo que
hace? Enciende una lámpara, barre la casa y busca cuidadosamente por todas partes hasta que lo
encuentra. Entonces reune a sus amigas y vecinas y les dice, ‘¡Me siento tan feliz por haber encontrado el
dracma que perdiera! ¡Celebremos!’ Y así también les digo que los ángeles del cielo se regocijan por
cada pecador que se arrepiente.”

“Añadió también : Un hombre tenía dos hijos, de los cuales el menor le dijo a su padre, ‘Padre, dame
la parte de la herencia que me toca’. Y el padre repartió entre los dos la hacienda. No pasaron muchos
días que aquel hijo, recogidas todas sus cosas, se marchó a un país muy remoto y allí malbarató todo su
caudal viviendo disolutamente. Después de gastarlo todo, sobrevino una gran hambruna en aquel país y
comenzó a padecer necesidad. Púsose entonces a servir a un morador de dicha tierra, el cual le envió a su
granja a cuidar de los cerdos. Allí deseaba con ansia llenar su vientre con las algarrobas que comían los
cerdos, y nadie se las daba. Y, volviendo en sí, dijo : ‘¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen pan
en abundancia, mientras que yo aquí estoy pereciendo de hambre!’ Me levantaré e iré a mi padre y le diré,
‘Padre, porque pequé contra el cielo y contra ti, ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; trátame como a
uno de tus jornaleros.’ Con esta resolución se puso en camino para la casa de su padre.

“Estando todavía lejos, éste le avistó y enterneciéndosele las entrañas, corrió a su encuentro, le
echó los brazos al cuello y le dio mil besos. Díjole, ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, ya no soy
digno de ser llamado hijo tuyo. Mas el padre dijo a sus criados, ‘Presto, traed aquí el mejor vestido y el
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más precioso y ponédselo, ponedle un anillo en el dedo y calzadle las sandalias. Y traed el ternero cebado,
matadlo y comamos, y celebremos un baquete; pues que este hijo mío estaba muerto y ha resucitado;
habíase perdido y ha sido hallado. Y con eso dieron principio al banquete.

“Hallábase a la sazón el hijo mayor en el campo; y a la vuelta, estando ya cerca de su casa, oyó el
concierto de música y el baile. Llamó a uno de sus criados y preguntóle qué venía a ser aquello. Y este le
respondió, ‘Ha vuelto tu hermano y tu padre ha mandado matar a becerro cebado, por haberle recobrado en
buena salud.’

“Al oir esto indignóse, y no quería entrar. Salió pues su padre afuera y empezó a instarle con
ruegos. Pero él replicó, diciendo, Tantos años ha que te sirvo, sin haberte jamás desobedecido en cosa
alguna que me hayas mandado, y nunca me has dado un cabrito para merendar con mis amigos. Y ahora
que ha venido este hijo tuyo, que ha consumido su hacienda con meretrices, ¡has hecho matar para él al
becerro cebado!’ ‘Hijo mío, respondió su padre, tu siempre estás conmigo y todos mis bienes son tuyos;
mas era justo tener un banquete y regocijarnos, ¡por cuanto este tu hermano había muerto y ha resucitado;
estaba perdido y ha sido hallado!’ “

Prácticamente dos mil años después de Jesucristo, Dios ha encarnado como Sri Sathya Sai Baba
para redimir a la humanidad perdida, inculcando valores superiores en estos tiempos nuestros que ponen a
prueba al alma de los hombres. En esta activa vida de 67 años [momento en que escribiera Sarin el libro –
N de la T.] el mayor de los milagros que ha realizado no radica en el materializar objetos desde la nada, sino
en la tranformación que ha forjado en el corazón de Sus seguidores.

En 1947, Baba había declarado :

“Tengo una tarea – el promover a todo el género humano y asegurarle a todos una vida llena de
dicha. Tengo una promesa – el conducir de regreso hacia la bondad a todos aquellos que se han desviado
de la senda recta, y salvarles.”

Ha buscado cumplir esta promesa en las décadas que siguieron – ha acercado a los menos tiernos
al amor y a los más incrédulos a la oración. Ateos y agnósticos, no creyentes y escépticos, han sido
movidos a vibrar con las Fuerzas Superiores.

Inicialmente, la mayoría de la gente llega hasta Él con algún tipo de problema terrenal. Él resuelve
el problema y, al mismo tiempo, produce un cambio sutil en las gentes mismas. Años más tarde, ellas se
dan cuenta que los problemas que les llevaran a acercarse a Baba eran, en verdad, insignificantes, pero la
transformación que se ha producido en ellas ha sido realmente mayor.

En lo personal, yo no tenía ningún problema mundano para que Él lo resolviera cuando tomé
contacto a comienzo de los años 70. Tenía una carrera razonablemente exitosa, una tranquila vida
matrimonial, dos hijos extraordinariamente inteligentes, padres cariñosos y gozaba de todas las
comodidades materiales a las que podía aspirar alguien que tuviera los medios. No obstante, en lo más
íntimo de mi corazón habia una insatisfaccion, una sed por algo que mi mente no alcanzaba a comprender.
Ansiaba profundamente algún íntimo secreto que le entregara paz y satisfacción a todo mi ser.

Cuando me acerqué a Su órbita, el Maestro artesano hizo que se produjera un cambio cataclísmico
en el total de mi perspectiva mental. El impacto fue súbito y tremendo, aunque sus manifestaciones
externas fueran graduales.

Baba ha reiterado, de tiempo en tiempo que, con miras a reformarnos, debe quebrarnos. En mi
óptica, este proceso de remodelación constituye uno de Sus milagros más magníficos, incluso más
impresionantes cuando se toma en consideración otro de Sus frecuentes dichos, el que reza que nunca hará
uso de ningún tipo de fuerza, sino que siempre respetará nuestro albedrío y nuestras obligaciones kármicas.

Como un escultor maestro me ha sometido a Su proceso de quebrantamiento y de remodelación


durante los últimos 22 años, desde que me sumara a Sus seguidores y aceptara Su guía, si bien,
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indudablemente, me ha estado conduciendo desde mucho antes que me hiciera consciente de Su presencia
física en el mundo.

Debido a que puede servir de ayuda y estímulo a otros, me gustaría compartir esta manera en que
ha estado trabajando tan pacientemente en mí con esa finalidad, de a un paso a la vez, mas sólo cuando yo
lo permitiera.

Es posible que con respecto a otros haya debido trabajar de manera muy diferente a como lo hiciera
conmigo. Sin embargo, ya sea que estemos apegados a lo que deseemos o a lo que no queremos, Él
deberá quebrar ya sea nuestra insistencia en querer hacer las cosas a nuestra manera, ya sea nuestra
resistencia a dejarnos remodelar por Él. En otras palabras, cada vez que se trate de “mi voluntad, no la
Tuya” en lugar de “Tu voluntad y no la mía”.

Cuando Baba me llevó tan amablemente a Su “taller de reparaciones”, yo estaba lleno de


imperfecciones – arrogante, testarudo, intolerante, caprichoso, más papista que el papa… eso era yo.
Como antiguo periodista, representante del más importante diario de la India, tenía el privilegio de codearme
con los más insignes y más poderosos. Aunque soy un hombre bajo, mi profesión me otorgaba una
inmensa influencia. Podía intervenir para labrarle o estropearle la carrera a varios políticos, burócratas y
uniformados, y lo hice. Mis excelentes y amplios contactos a todos los niveles me ayudaron a obtener
cientos de “historias exclusivas” y logré muchísimas “primicias” a comienzos de mi carrera. Mis editores me
alababan por estar “a millas por delante de mis contemporáneos” y pude trepar rápidamente por la
ascendente senda hacia el renombre y la fama. Como representaba una de las pocas excepciones en mi
profesión que se había abstenido de fumar y de beber, ello me hacía tener una percepción ‘santurrona’ de
mí mismo. En pocas palabras, había desarrollado un ego de tamaño ‘extra grande’

“Dios no te va a examinar en busca de medallas, grados o diplomas, sino de cicatrices”, decía Ebart
Hubbart. Por lo tanto, en Su infinita misericordia, el Señor se ocupó de aconsejar, de ayudar, de mandar,
de condenar y de apoyar como amigo y como alguien que me deseaba lo mejor, para que yo lograra
desechar mis malas tendencias y, al reconocer la senda recta, pudiera transitarla y alcanzar la meta.

Baba dice, “No pueden darse cuenta cuánto es lo que El Señor siente por ustedes, ni cuanto Le
preocupan sus caprichos y su porfiada desatención a Sus palabras. Estoy ansioso por hacerles alcanzar la
meta a todos. Mi tarea es la de purificar sus corazones.”

Conforme a la máxima bíblica, “Dios castiga al que ama”, Swami inició el proceso de castigarme en
la primera entrevista que me concediera en Brindavan en 1977. Como un super-psiquiatra me reveló todas
mis tramas y urdimbres, me ofreció Su consejo y me aseguró que siempre iba a estar apoyándome como un
amigo y deseando lo mejor para mí.

Cuando le pedí que me diera Sus bendiciones para los dos libros que tenía in mente, me preguntó
cuál era exactamente el tema que pensaba abordar. Le informé que intentaba escribir un libro analítico
acerca de los disturbios en el conflictivo nordeste de la India y otro sobre mis experiencias con Baba.
Bendijo amablemente ambos proyectos.

El primer libro “El Nordeste de la India en Llamas”, fue escrito, publicado y difundido en apenas diez
días. Recibió comentarios delirantes en la prensa india y la edición de agotó en un santiamén.

Mas Swami me hizo ver que yo había sobreestimado mis habilidades como escritor cuando llegó el
momento de escribir un libro acerca de Él. Decidí su título, “Cara a Cara con Dios” y lo anoté en un
pedazo de papel – mas eso fue todo lo que pude garrapatear en los últimos quince años. Por mucho que lo
intentaba no podía decidirme por dónde empezar, qué escribir y como concluirlo. La pluma simplemente
rehusaba moverse. Repentínamente se me ocurrió que Baba puede hacer uso de nosotros únicamente en
aquellas áreas en que no nos desempeñamos bien. Cuando nos sentimos confiados en que vamos a
sobresalir, nuestro ego y orgullo hacen que El no nos pueda usar como Sus instrumentos. Surgió en mí la
realización que Él había iniciado el proceso de quebrantarme.
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Habiendo llegado el techo de mi escala de salario como corresponsal especial del “Times” de la
India en 1985, y encontrando bloqueadas todas las vía que llevaran a ulteriores promociones, renuncié a mi
puesto para lanzar una revista mensual, “Expanse International” (Espacio Internacional). Invertí en ello los
ahorros de toda mi vida. No estando al tanto del riesgoso negocio de las publicaciones, hice varias
movidas erróneas, incluyendo la de impulsar las ventas sin haber pensado en aumentar paralelamente las
entradas por avisaje publicitario. Muy pronto me encontré con falta de fondos. Con la esperanza puesta
en que los ingresos por avisaje aumentarían si podía sostener por algo más de tiempo la revista, procedí a
vender todos mis bienes raíces para infundirle nueva vida a mi arruinada empresa. Mas, muy poco después
me enfrenté al prospecto de incurrir en pesadas deudas, por lo que decidí ponerle fin a la revista.

Con los pocos fondos que logré reunir vendiendo los muebles y entregando las oficinas, establecí
una pequeña unidad de imprenta. Baba bendijo la empresa produciendo amrith sobre Su fotografía. Un
querido amigo, Sushil Bedi, quien era entonces Gerente General de la división de imprenta de un banco
nacionalizado, hizo todo lo posible por entregarme algunos trabajos de impresión, pero la cantidad de trabajo
no era suficiente para mantener la unidad. Por ende, tuve que correr por todos lados para conseguir
trabajos de imprenta para algunos hoteles y oficinas gubernamentales. Mas, para mi gran consternación,
me dí cuenta que era casi imposible satisfacer a los funcionarios de dichos departamentos. Todos ellos, sin
excepción, querían una gratificación ilegal y amenazaban con rechazar todo el material impreso si no se les
“untaban las manos”. Me vi enfrentado al dilema de o cerrar la prensa o recurrir a sobornar a los
corruptos. Lamentablemente, elegí esto último y, con ello perdí la Gracia de Baba. Logré manejar la
prensa con altibajos por algún tiempo, pero tuve que cerrarla en último término después de haber incurrido
en ingentes pérdidas.

La estadía de siete años en Nueva Delhi me empujó a un olvido total, me hizo alejarme de mis
amigos y parientes y me llevó a una total ruina financiera. Habiéndose acabado mis recursos y
enfrentando enormes deudas, busqué refugio donde mis hijos con mi ego totalmente desinflado. La gracia
salvadora fue que me aferré firmemente a los Pies de Loto de mi Señor, pese a la pérdida de toda posesión
material – nombre, fama, riqueza – que hasta el momento había perseguido y valorado.

Significativamente, cuando reflexionaba acerca del aparentemente aflictivo período que pasara en
Nueva Delhi, me dí cuenta que lo que era mi visión de la vida había sufrido una transformación total. Surgió
con fuerza ante mí lo transitorio de nombre, fama, éxito, riqueza y placer terrenal, y me di cuenta que me
había vuelto indiferente al placer y al dolor. En cambio, me sentí fuertemente impelido hacia el servicio de
Dios, del género humano, hacia el divino entendimiento.

Ya sabía que mi misión era escribir. Bhagavan Baba lo había confirmado. Mas, por Su gracia, sin
que se hablara al respecto, había cambiado mi perspectiva. En lugar de escribir primordialmente por
renombre, fama y fortuna o simplemente para ganarme la vida como lo había hecho desde siempre, apunté
la mira hacia el cantar la gloria del Señor y al difundir Su mensaje lo mejor que pudiera.

Habiéndome castigado y puesto sobre la vía correcta, Swami me bendijo una vez más en febrero de
1993, para seguir adelante con el libro que había querido escribir sobre Él por los últimos quince años. Y
esta vez, derramó Sus bendiciones con tal abundancia que han llegado ustedes a tener el libro en sus
manos.

No afirmo haber alcanzado el zenith del Nishkamkarma (acción desinteresada), sino que trato de
cumplir mi deber con amor, dejándole por completo los resultados de mis acciones a Dios. Y, de esta
manera, he llegado a desarrollar una perspectiva nueva, más feliz y más significativa de la vida.

Muchos devotos de Sai me han informado que Swami le ha dado un nuevo sentido a sus vidas al
entregarles un nuevo conjunto de valores – reemplazando el placer de los sentidos con una dicha espiritual
más satisfactoria.

Un ejemplo viviente es Amar Vivek, quien ha pasado mucho tiempo en hospitales y aldeas en torno a
Chandigarh llevando a cabo un trabajo de beneficencia social. Amar es un noble espécimen del producto
que sale del Instituto de Estudios Superiores Sri Sathya Sai, considerado universidad en comparación a las
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decadentes universidades modernas, en el cual el Señor ha asumido la estupenda tarea de moldear,


transformar y transmutar a Sus estudiantes, implantando los Valores Humanos básicos en sus corazones y
proporcionarles así un firme fundamento para sus vidas.

El medio de instrucción en el Instituto de Baba es la ‘disciplina’ y los instrumentos primero, segundo


y tercero son amor, servicio y Sadhana (el anhelo por logros superiores en la vida). No es de extrañar que
los estudiantes Sai son observados con gran interés y con elevadas expectativas por todo el mundo en
general y, en particular, por la fraternidad académica.

Hablando a favor de los productos del Instituto Sai, Vivek dice, “nuestras vidas ya no son las
mismas…de lo que fueran antes de entrar a SU ENTORNO DE AMOR, no éramos sino meras ‘piezas’
desparramadas en un mundo de fantasía, con el ‘Maestro’ a nuestro lado, ahora somos ‘Piezas Maestras’.
¿Qué es lo que ha hecho de nosotros? ¡Nos ha convertido en Sus voceros! Nos llena con Su energía.”

Agrega, “Swami está llevando a cabo a labor de un Alquimista, transmutando los metales inferiores
en oro puro. Ahí está sentado, en la lumbre del fuego y el calor, día tras día, para procesar y extraer con
amor las ‘aleaciones’ – asumiendo diversos roles, a veces el de estricto Docente, de Madre amorosa o,
también, de Predicador, de Guía y de Amigo. Cuando se dirige a nosotros como ‘Bangaroo’ (Oro), es
Bangaroo lo que quiere que seamos. Anteriormente solía decir, ‘Mi Vida es Mi Mensaje’, en tanto que
ahora enfatiza, ‘Vuestra vida es Mi Mensaje. A través de vuestro comportamiento, vuestra conducta,
disciplina y manera de ser, las gentes Me conocerán…. Sean como los fanales en las calles, y no como
perros callejeros.”

Vivek relata el proceso de transformación que se produce cuando se está con Sai. “Se trata de
experiencias muy personales que pueden parecer pequeñas, mas son tan grandes, cuando miro hacia atrás
y reflexiono acerca de su tremendo efecto sobre el moldeado de mi metal inferior.”

Tomemos por ejemplo el caso de un muchacho que amaneció con un dolor agudo en el cuello que le
impedía voltear la cabeza (¡físicamente, por supuesto!) y agreguen a su desgracia (o fortuna, tal vez) que se
produjo el mismo día en que debía acompañar a Swami para una merienda. El viaje en bus fue
extremadamente incómodo y, después de llegar al lugar indicado, fue a sentarse con la espalda apoyada
contra la pared. Los comestibles se sirvieron sobre hojas de banano. Bhagavan les pidió a los estudiantes
que se sirvieran luego de haber elevado sus plegarias al Señor. Baba notó de inmediato que no se había
movido el muchacho con el cuello torcido. Dándose cuenta de su predicamento, pidió de inmediato una
bandeja y sirviendo la comida en una hoja, fue a alimentar al muchacho con Sus propias manos.
¿Reconoce el amor divino algún límite o norma? El muchacho no solamente sanó de la rigidez de su cuello,
sino tal vez de alguna rigidez de su mente y probablemente también de una rigidez de su corazón.

En el año 1981, cuando Vivek estaba por rendir sus exámenes de grado de primer año, no había
cambiado de lo que había sido hasta entonces, confiando ‘sin vacilaciones’ en su capacidad de adivinación.
Bhagavan se le apareció en un sueño, le prohibió basarse en adivinar respuestas y le ordenó ponerse a
estudiar seriamente. Con sólo un par de días antes de los exámenes, Vivek se puso a estudiar de cabeza.
Recuerda “el ‘Cuestionario de Lenguaje Inglés” para el que había pensado en aplicar la adivinación de
respuestas, me dejó choqueado a primera vista, porque no pude encontrar más de un quince por ciento de
preguntas en que habría acertado. Si no hubiera sido por Su crucial y oportuna intervención, habría fallado
por completo. Este ‘simple acto’ Suyo no sólo reafirmó mi confianza, sino que me inspiró para seguir
avanzando por Su Senda. A través de tales incidentes, de naturaleza aparentemente insignificante aunque
sólidos en su mensaje, Él sólo quiere que tomemos nota de la desviación que se ha producido en nuestra
conducta como seres humanos y de comprender la ‘grandeza de la sinceridad’.”

En una oportunidad, mientras estaba en el Instituto, Vivek estuvo hablando en broma y chanceando
a costas de alguien. Más tarde, en presencia de Swami, imaginen sus apuros cuando Baba le preguntó
acerca ‘del asunto de los sarcasmos’. Con un tono muy dulce aunque muy autoritario, le dijo, “Reirse de
alguien es malo, reirse con alguien puede ser aceptable. Pero recuerda que el humor no debe carecer de
tema ni debe usarse para degradar a alguien.” Esta manera de enseñar es la real característica del “Divino
Maestro” que nos hace más sabios para todos nuestros tratos ulteriores.
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Vivek dice, “La forma en que Baba fascina como ‘ser humano’ es mucho más importante para mí
que los ‘fenómenos sobrenaturales’ Suyos.” Algunos de ellos no son más que actividades normales
cotidianas, algunos de Sus mensajes vienen en sueños, algunos a través de los amigos de uno y algunos
mientras uno simplemente hojea Su literatura. Pero el aspecto más llamativo de esto, es que estas
‘comunicaciones’ llegan en aquellos momentos en que más se necesitan.

Cuando Vivek ingresó al sector de las empresas, después de terminar su educación en


administración, se sintió bastante frustrado debido al tipo de cosas que se suponía que debía hacer. Una
noche, cuando su desesperación por hallar una alternativa le ahogaba, tomó sin pensarlo un libro cuya
primera página contenía un Mensaje Suyo que era el más apropiado para él en ese momento. Rezaba, “En
un partido de foot-ball si no hubiera una cancha rayada, no hubiera ‘patadas’ ni tarjetas amarillas o rojas, no
hubiera momentos de ansiedad ni goles, ¿tendría algún interés el partido? Lo que importa no es el ganar o
perder, sino el espíritu con que uno juegue.” Ello consoló inmensamente a Vivek y levantó una vez más su
ánimo. El mensaje que pasó por su mente días más tarde fue, “En la vida existen las contradicciones, si
hicieras las cosas para ti mismo, no habrá condonación, porque ella podría asegurar tu caída… se justo tu
mismo y para contigo mismo, y Su mano vendrá para salvarte… Si miras hacia Mí, Yo miraré hacia ti; si
das un paso hacía Mí, Yo daré diez hacia ti; derrama una sola lágrima y Yo secaré cien de tus ojos.”
Bhagavan guía e inspira constantemente, cuando uno mantiene una fe firme. Él “promete” y también
cumple.

Cuando Swami concede uno de los más pequeños deseos nuestros, como una Madre derramando
el amor de miles de Madres, Ella – la Madre Sai – quiere que Sus hijos aprecien este ‘amor’ y que ‘se den
cuenta’, al mismo tiempo, lo que este amor puede hacer por ellos.

Vivek solía recitar un libro sobre la vida de Baba, religiosamente, entre uno y otro jueves. Al
finalizar, solía repartir caramelos para marcar su compartir el ‘Ananda’ o dicha derivada de ello. Una vez,
estando en el Hostal en Prasanthi Nilayam, se preguntaba como podría distribuir estos caramelos, ya que
como parte de la disciplina del Hostal, estaba prohibido traer cualquier cosa de afuera. Se le pasó una idea
por la mente, “Será mejor que coja una bandeja entera de ‘Payasam’ (una confitura de la India del sur que se
preparaba en el Hostal los jueves para el almuerzo) para distribuirlo entre los alojados.” La idea realmente
le satisfizo. Siguiendo su plan, Vivek corrió a la cocina del Hostal durante la hora de almuerzo el jueves,
después de clases. El profesor a cargo, parado en la puerta del comedor, le detuvo y le preguntó,
“¿Podrías darme 45 minutos de tu tiempo, para un trabajo urgente?” Vivek no podía negarse a una manera
tan amable de pedírselo, aunque en su fuero interno sintió que había perdido la oportunidad de servir
payasam. Y entonces, escuchó la voz del profesor, “Baba ha enviado algunas golosinas al Hostal. Quiero
que, por favor, las distribuyas y que te asegures que nadie quede sin ellas…” Vivek no pudo pronunciar
palabra por unos minutos… quería que el profesor dijera todo de nuevo – no podía creer que fuera verdad
lo dicho. “¡Mi mirada estaba fija en él…! Mi boca abierta… Miraba al ¡honorable maestro’ y más allá de él,
a ‘Mi Bienamada Madre Sai’. Reflexionando sobre esto recibí Su mensaje, ‘El único deseo que tengo, es
hacerles a todos inapetentes al deseo…’ Nunca habría imaginado que iba a saborear algo que sería
apetecible durante toda mi vida. ¡Un incidente de ‘Dulzura’ es, en verdad, una alegría para siempre!

¿Debiera significar esto que en el valle de Puttaparthi hay amor, paz y tranquilidad por todos lados –
los caminos están marcados por Su gracia, aves y árboles cantan Su gloria; los seres humanos que viven
allí son todos Sus mensajeros y viven como si estuvieran en el cielo… … …? La respuesta es tanto ‘Sí’
como ‘No’. ¿Contiene mantequilla la leche? ¡Sí! ¿Podemos verla? ¡No! ¿Cómo la conseguimos?
Tenemos que batir la leche y seguir batiendo y…. entonces…. Precisamente, esta es la respuesta para la
paradigmática pregunta sobre Puttaparthi. Una cosa sí es cierta, “Nada es más grande allí que la
emocionante, encantadora y bella visión del ‘Amor que camina por Sus Pies’. Bhagavan dice, “La Gracia
está en todas partes, no tienen sino que conectarse a ella. Tal como obtienen luz si cortan un alambre
eléctrico que lleva corriente y le conectan una bombilla.” Mas Vivek, como muchos otros, no se dio cuenta
de esta verdad desde un comienzo, por ende Él montó una escena.

Una buena mañana no había agua en el Hostal, debido a algún desperfecto. A Vivek le tocaba
servir el desayuno ese día para correr luego a sus clases a las 07:30 horas. Le envió un mensaje a su
maestro – que se había sumado al cuerpo docente sólo unos pocos meses antes – explicándole las
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circunstancias e informando que, debido a ellas, llegaría 15 minutos atrasado. Vivek llegó tarde “como
informado” y el profesor, quien siendo un “estricto adicto a la disciplina”, le echó de la sala de clases
haciendo uso de duras palabras y cerró la puerta en sus narices. “Este fue el primero de un acto así de
que ‘me disciplinara’ un profesor”, recuerda Vivek, “además, en un momento en que me ‘asistía la razón’,
desde mi punto de vista. El incidente me perturbó. Comencé a tener pensamientos muy negativos y me
sentía muy abatido por la manera en que se habían producido las cosas.”

En la tarde, durante el darshan, Bhagavan se acercó a donde estaba Vivek y le preguntó a otro
muchacho que estaba sentado junto a él, “¿Cómo estas Vivek?” Naturalmente, ambos estudiantes
quedaron confundidos. Luego se volvió hacia Vivek y repitió la pregunta – éste estaba aún molesto y sólo
pudo esbozar una leve sonrisa. Mas el Maestro no quiso dejar las cosas hasta ahí, preguntó de nuevo,
“¿Cómo está usted, señor, está bien?” Vivek replicó, “Sí Bhagavan, estoy bien”… Swami le dijo entonces,
con dulzura, “Te estoy preparando para tareas y pruebas mayores en la vida, por ende es esencial que
apruebes las pequeñas primero.”

¡Vaya! ¡Esta era Su creación! Se dio cuenta Vivek. Por cierto, ¡si no se pasa el examen de
admisión, cómo podría entrar a la educación primaria y así subsecuentemente! En ese momento se dio
cuenta cuan injusto había sido con su profesor que no había sido más que un instrumento para ‘ponerlo a
prueba’. Cuenta, “Aunque fracasé esa vez, eso me hizo aprender que las cosas en el mundo han sido
diseñadas por Él y todos ‘los demás’ son simplemente los actores.”

Vivek es de opinión que sería erróneo presumir que el entrenamiento de Swami hace que los
estudiantes Sai lleguen a estar totalmente por encima de “las ilusiones y los engaños” del mundo y que
nunca cometen equivocación alguna. “Aunque necesariamente sea esta la meta última, ciertamente
fracasamos a veces, mas sólo para elevarnos más en amor. ¡Nadie fracasa en el amor, como en los casos
comunes! Así y todo, se nos da una oportunidad para darnos cuenta de nuestros propios errores y
rectificarlos. En segundo término, dependerá básicamente del individuo el expandir sus propios niveles de
conciencia y de entendimiento, ¡hasta el grado en que pueda ser capaz de sostener ‘un diálogo de uno a
uno’ con Él! Porque, aunque haya joyas y piedras preciosas desparramadas por todas partes, serán un
desperdicio si no hay nadie que pase y las recoja y aprecie su inmenso valor. ¡Y qué lástima sería que
pase un individuo que recoja guijarros en lugar de ellas! Todo el aprendizaje representa necesariamente
un corolario para el ‘principio del millón de dólares’ de la disciplina.”

Tuve personalmente el privilegio de darme cuenta de la verdad de las afirmaciones de Vivek, cuando
mi hijo mayor, Akash se extravió temporalmente por algunos desvíos y fue traído de vuelta a la senda recta
por Bhagavan Baba.

He sabido de muchos casos en los que la Divina Gracia de Bhagavan Baba ha rescatado a gentes
de las fauces de la destrucción por su adicción a las drogas y al alcohol. Y también personalmente he
conocido varios.

Akash, ex estudiante del Instituto Sai de Whitefield, universitario sobresaliente, deportista del
medallero de oro, obtuvo muy buenas ganancias en el primer año de su empresa. El dinero fácil, sin
embargo, trajo consigo la perversa compañía de una vida desordenada y de la bebida. Comenzó a beber
como parte de la vida social. Inicialmente, lo hacía de manera ocasional, pero luego se convirtió en un
asunto regular. A su debido tiempo se transformó en una necesidad y luego, en obsesión, hasta el punto
en que comenzó a descuidar sus negocios, a su mujer y sus hijos. Cualquiera que intentara persuadirle de
dejar la bebida, era considerado por él como su enemigo número uno.

Al poco tiempo, su empresa cayó en picada y su vida familiar naufragaba. Sus contínuas
borracheras abrieron una brecha entre él y su hermano menor y nos causaron, a nosotros sus padres,
inmenso dolor y sufrimiento.

Sin embargo, en sus momentos de lucidez, cuando estaba sobrio – que eran pocos y muy
distanciados – solía lamentar las indiscreciones cometidas durante sus estados de embriaguez. Pedía
disculpas y se arrepentía profusamente, prometiendo no seguir bebiendo en el futuro. Mas, no hacía sino
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salir de la casa, para irse derecho al club y dejarse ahogar por Baco. En verdad se había convertido en un
alcohólico.

Pensamos en llevarlo a un centro de recuperación en Mumbai o Nueva Delhi. Mas nos dijeron que
incluso después de gastar fortunas en este tipo de centros, no había garantía alguna de que llegara a revertir
su adicción con el tiempo. De hecho, habíamos sabido de algunos casos de alcohólicos que habían
abandonado temporalmente la bebida, después de pasar por estos centros de readaptación, pero que
habían vuelto a caer, tarde o temprano, en el vicio.

Fue por eso que, como un último recurso, mi mujer y yo solicitamos la ayuda de Baba para
rescatarlo de una ruina total.

Baba, con su ilimitada compasión y magnanimidad, intervino para salvarle del inminente desastre.
Empezó a aparecer en los sueños de Akash y a darle visiones Suyas. A través del sutil y persuasivo poder
del amor divino, logró una total transformación de mi hijo.

Fue una agradable sorpresa cuando, en su cumpleños, Akash anunció su resolución de renunciar
para siempre a la bebida. Pero nadie estaba preparado para tomarle en serio, puesto que había repetido
tantas veces estas determinaciones en el pasado, para violarlas a la primera de vueltas. Sus amigos
bebedores le embromaban y chanceaban diciéndole que volvería a los brazos de Baco antes de veinticuatro
horas. Pasó un día. Luego pasaron dos, tres, una semana, una quincena y un mes – no tomó ni una sola
gota de licor. Sus ansias por beber desaparecieron por completo. Por la Gracia de Swami no ha tocado
una copa por ya hace mucho tiempo. ¿No supone esto un milagro ‘par excellence’?

Los cambios que sufrió Dare Ogunkolati, actual coordinador de actividades de la Organización Sri
Sathya Sai en Africa, cuando entrara a la órbita de Sai, no pueden ser catalogadas sino como fenomenales y
milagrosas.

Hasta entonces, se había considerado como temeroso de Dios, aunque no visitaba la iglesia ni era
gran aficionado a cualquiera de las variadas formas de una religión organizada. Como la mayoría de la
gente, solía clamar a Dios en momentos de tribulación y se olvidaba por completo de Él cuando las cosas
iban bien. Su filosofía última no difería mucho de la de Karl Marx por cuando consideraba el volverse
hacia el Señor no esencialmente como un último recurso, sino como “una manifestación de debilidad frente a
las adversidades naturales o debidas al hombre”. Confiaba cien por ciento en sí mismo y, como resultado,
su interacción con sus colegas y amigos era siempre ego-orientada, sentía que el peso de su personalidad y
experiencia podía responder por la mayor parte de su éxito en la vida.

Recientemente, en una entrevista, dijo, “En retrospectiva, reconozco el peligro y la necedad de esta
existencia así llamada segura y confiada, mas en esa época el dicho que ‘temor a Dios representa el
comienzo de la sabiduría’ no significaba nada para mí. Yo vivía regido por las leyes del oportunismo – si
quería algo lo consideraba como un desafío y no me detenía ante casi nada para conseguirlo. Si tenía que
herir a alguien o torcer la verdad a veces, lo consideraba como un medio necesario para un fin, que era
justificado por mi singular persecusión de la autosatisfacción. Tenía plena confianza en el pragmatismo de
mi filosofía personal y, en caso de necesidad, estaba dispuesto a llegar a casi cualquier extremo para
mantenerla.”

Eso fue hasta que Baba llegó a su vida. “Cuando conocí a Baba – dice – ya esa primera vez
cambió mi vida, y no podía haber una vuelta atrás – mi vida había cambiado irreversiblemente. La
transformación de mi carácter y de mi interacción con otros, fue notada casi de inmediato. Algunos de mis
hasta entonces amigos personales consideraron mi cambio de carácter como algo temporal y transitorio…
‘muy pronto volverá a la normalidad’, afirmaron.

“Yo solía beber bastante regularmente, tenía un genio volátil, era centrado en mí mismo, vengativo,
despectivo y avaro. Mirando hacia atrás, sacudo la cabeza en silenciosa incredulidad, al igual que lo hacen
los demás. Como un verdadero ‘fénix’ se levantó un nuevo yo de aquel que solía ser antes. La locura de
mi anterior existencia se evaporó como una mera aparición. Los caprichos, las ansias, las necesidades, los
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deseos de gratificación de los sentidos, todo eso lo siento ahora como algo mórbido y contraproducente
destinado a acabar en la autodestrucción.

“Mi familia quedó estupefacta al notar este repentino cambio en mí. A partir de entonces, Baba ha
llegado a sus vidas también y todos son fervientes devotos. Nunca olvidaré esa soleada tarde en Londres,
el impulso que me llevó a salir al césped del frente, la casual introducción a Baba a través de un conocido,
que cambiara tan milagrosamente mi vida como para que pueda decir orgullosamente que soy no existente –
que estoy viviendo en agradecimiento al buen Señor Sri Sathya Sai Baba por concederme Su Gracia.”

Mrinal Sharma, es un alto Gerente de una compañía de seguros nacionalizada en Guwahati, y es un


ejemplo viviente de los increíbles cambios que Swami produce en la vida de los individuos a través de Su
alquimia de amor.

Mrinal se había dado a la bebida temprano en su vida. Un domingo, cuando estaba destinado en
Tezpur, un agente suyo, Biraj Mohan Baruah le llevó hasta el templo Sai en donde se llevaban a cabo los
bhajans regulares. Aunque le gustaron los cantos, le preguntó a Baruah por qué le había llevado a un
lugar en que se le imponían tantas restricciones a un “hombre libre” como era él. Inmediatamente después
de los bhajans, ambos se fueron a tomar unos tragos.

Resolvió no visitar nunca mas el templo Sai. Por ende, el domingo siguiente se fue a su club y
comenzó a beber desde temprano en la mañana. Hacia las 15:00 horas estaba completamente borracho.
Sin darse cuenta, caminó hasta el templo Sai y se sentó para los bhajans, para enorme incomodiad y
molestia de otros devotos, porque hedía a alcohol y contaminaba así la sagrada atmósfera del lugar.
Cuando concluyeron los bhajans, los devotos le rogaron, con las manos unidas, que no volviera al templo en
estado de ebriedad.

Mrinal no renunció a la bebida, pero recordando la molestia que le causara a los demás devotos, se
aseguró de ir semanalmente al templo estando sobrio. Su rico talento musical le convirtió en un accesorio
permanente en la sesiones regulares de bhajans y se sintió gradualmente más atraído al entorno de Sai.

Muy pronto comenzó el proceso de castigo de Mrinal en la ‘universidad de la adversidad’. No


solamente se había entregado a la bebida desde la mañana hasta la noche, sino que había desarrollado el
incontrolable hábito de gastar dinero ‘como un rey’. En muy poco tiempo se encontró hundido hasta el
cuello en deudas. Sus padres, hermanos y hermanas, parientes y amigos se vieron imposibilitados para
enfrentar sus crecientes exigencias y comenzaron a rehuirle. Entabló una guerra permanente con su mujer
y comenzó a descuidar a su dos encantadoras hijas, Mithali y Krishna Shree. Su relación con sus colegas
en la oficina se volvió crecientemente tensa, debido a los contínuos conflictos que creaba en estado de
ebriedad.

Cuando la situación se deterioró al extremo en que comenzó a pensar en el suicidio, intervino


Swami. Baba comenzó a aparecer en sus sueños, aconsejando, ordenando, condenando, lisonjeando,
derramando Su amor y asegurándole que transmutaría el mineral bruto en el oro que él era – en oro puro y
bruñido.

Mrinal, empapado en el amor del Señor, renunció repentínamente al alcohol. Como consecuencia
retornaron la paz y la armonía a su hogar y muy pronto, sus amigos y parientes estuvieron de vuelta en su
círculo. Habiéndole reformado y remodelado, Swami manipuló su visita a Ooty, en donde Él estaba
acampando para entonces.

Durante una entrevista, Mrinal dijo, “He sido amado por muchos en mi vida, ¡y también me han
hecho llorar! Mas, honestamente, nunca había sido amado tan intensa ni tan desinteresadamente, tan
como en la vida misma, aunque Él nunca me hizo llorar durante mi visita en Ooty. Él es amor, amor y amor
personificado.”

Recordando los momentos pasados en la compañía del Señor, Mrinal dijo, “Cuando Él se ocupa de
ti, no se ocupa más que de ti. Puede haber millones esperándole, mas para Él la única persona importante
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en ese momento vas a ser tu. El nos arrastra hasta Sus alturas y aquel que es amado por Él adquirirá
necesariamente los rasgos de ‘Su Amor’.”

Empapado en la tintura-Sai. Mrinal dijo, “Por Su amor, también hay un deber que se nos impone.
Para reflejar al sol, habremos de ser espejos, ya que la arena no lo puede reflejar. ¿Podríamos ofrecer el
plato de nuestra vida, todos nuestros ricos alimentos y especialidades a los demonios de los sentidos, y
llevar luego las sobras al Templo del Señor? ¿Podríamos imaginar siquiera que, después de haber
quemado nuestra juventud en los bajos placeres del mundo, Le alcanzaremos en nuestra vejez?”

Mrinal, según aquellos que le han conocido por décadas, es un hombre totalmente cambiado.
Verdaderamente en las mejores condiciones, ya que no sólo le ha dicho adios a Baco, sino porque ha
perdonado a todos los que le perjudicaran. “Fue a través de ellos – dice – y del sufrimiento que
produjeron, que me aproximé cada vez más a Swami. Por ende, en verdad debiera darles las gracias por lo
que hicieran.”

La transformación que le permitiera perdonar a sus enemigos produjo también un completo cambio
en sus gustos y hábitos sociales. “Ahora que tengo a Swami, no quiero las actividades sociales a las que
solía dedicarme. Me gusta sólo estar en casa con mi familia o reuniéndome con amigos Sai para hablar
sobre el Señor. También soy mucho más feliz ahora”, asevera.

En Srirangapatna, en las riberas del rio Cauvery cerca de Mysore, hay una modesta vivienda en la
que, desde ya hace varios años, aparecen cascadas de vibhuti sobre innumerables fotografías de Sai Baba
y brota permanentemente amrith de dos medallas de Sai. Junto a estos fenómenos del vibhuti y el amrith,
en esta pequeña vivienda se acoge a un grupo de huérfanos mantenidos por B. Halagappa.

Halagappa, el patrocinador de este orfanatorio, representa por sí mismo un milagro. La


transformación que forjara Baba en este anterior “mentiroso, borracho y ladrón” para ponerlo sobre el camino
recto, tal como lo narra él mismo, es una historia fascinante.

Perdió a sus padres cuando era muy joven. Sin nadie que cuidara de él, Halagappa se unió a un
grupo de monjes errantes, visitando muchos centros de peregrinación y viviendo de limosnas. Mas, en
lugar de adquirir sabiduría espiritual de los monjes, fue presa de la adicción a los narcóticos.

Cuando tenía veinte años, tomó contacto con un santo realizado, Swami Shradhanand, y tuvo el
privilegio de servirle por algún tiempo. Este santo fue quien le habló a Halagappa de la Divinidad de
Bhagavan Baba y profetizó que su salvación estaba en los Santos Pies de Sai.

Después de Swami Shradhanand abandonó su cuerpo mortal en el Monte Abu en Rajastan,


Halagappa regresó al sur de la India con el anhelo de llegar a la presencia física de Baba. Hizo un viaje a
Puttaparthi, pero Swami fingió una total indiferencia. Quedó profundamente desacorazonado y regresó para
llevar una vida carente de sentido. Como dice, “Mis necesidades diarias me forzaron a robar objetos de
valor. También recurrí a decir mentiras para conseguir dinero. Y, me sumí en el placer de las sensaciones
alcohólicas.”

A su debido tiempo, Halagapa visitó nuevamente el ashram de Baba en Brindavan, Whitefield, para
Sus darshans. Justo en esos momentos, Baba estaba saliendo en su automóvil hacia la casa de un devoto
para almorzar. Halagapa Le siguió. “Cuando Baba me vio parado fuera de la muralla del recinto, me llamó
para que entrara y me indicó que comiera”, dice.

Cuando Swami regresó a Brindavan, Halagappa Le siguió hasta allá. Baba lo reconvino por llevar
una vida sin sentido y le aconsejó que tomara un trabajo. Siguió el consejo de Baba y tomó un empleo
como trabajador de día en la factoría azucarera Pandavapura. Mas, siendo un trabajo temporal, pronto se
volvió a encontrar sin trabajo. Por lo tanto, partió en viaje a Puttaparthi. En el paso a nivel del ferrocarril en
Penukonda, fue detenido por Baba quien iba camino a Bangalore. “¿En qué andas?” le preguntó Baba,
Halagappa Le explicó su problema y le explicó a Baba que iba camino a Puttaparthi en busca de Su ayuda y
bendiciones. Swami le dijo, “Ya las tienes. Regresa a tu empleo, te darán un puesto permanente”. Baba
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también le dio Rp. 20.- para sus gastos de viaje y otras necesidades inmediatas. Halagappa regresó a
Pandavapura y le dieron un empleo permanente.

Halagappa recuerda, “Aunque tenía un empleo era realmente difícil arreglármelas con mi
insignificante sueldo de Rp. 2.- al día… mis malos hábitos eran muchos y debía satisfacer mis necesidades
cotidianas… Una vez, durante el Festival de Sivarathri, estaba en Puttaparthi y había robado algunas
ropas pertenecientes a devotos, aunque al volver a casa, las mostré como regalos que me había hecho
Baba.”

En otra ocasión, dice, “Había robado una maleta perteneciente a un devoto y la escondí en la loma
de ‘Vata Vriksha’, entre las grandes rocas, desde donde se ve Prasanthi Nilayam. Baba había consolado al
devoto dueño de la maleta y también le había asegurado que pronto recuperaría los artículos robados. Yo
estaba entre los devotos para tener el darshan de Baba, cuando el ya fallecido Kasturi vino hacia mí para
llevarme a ver a Baba en Su cuarto. Baba me reconvino por mi mala conducta y me ordenó devolver de
inmediato la maleta. Le rogué que me perdonara y prometí no repetir la mala acción en el futuro, si Él me
bendecía con una vida decente. También expresé mi temor a la policía y la mala fama que ganaría, y Le
rogué que me protegiera. Swami me aseguró, ‘¡Ningún policía, cualquiera sea su rango, te tocará mientras
estés bajo Mi protección!’ Para librarme de la vergüenza, envió a Kasturi a buscar la maleta y entregársela
a su dueño. En Su compasión y magnanimidad, Swami nunca le reveló este incidente a nadie más. Me
dio vibhuti y me ordenó volver a casa.”

Halagappa regresó a su trabajo, mas seguía encontrándolo insatisfactorio y con un magro salario.
Tenía muchos vicios y, para coronar toda la situación, se casó. Por lo tanto, ya no podía costearse una
peregrinación a Puttaparthi – tenía que contentarse con adorar a Baba frente a Su fotografía.

Juntando dinero, llegó a reunir lo suficiente como para visitar Puttaparthi. Sentado en las filas de
darshan, determinó que si Baba le bendecía ese día con la merced de tocar Sus Pies sin que nadie los
hubiera tocado antes, renunciaría a todos sus vicios y dedicaría el resto de su vida a la memoria de Su
nombre y al servicio de la humanidad.

“Baba – dice – bendijo a esta pobre alma y cumplió mi deseo. Lo que sea que haya llegado a ser
hoy se lo debo a Su gracia. La cascada de Sus bendiciones lavó cada célula de este cuerpo y me dio todo
lo que había soñado como un hombre que vagaba sin rumbo. Además de bendecir mi vivienda con los
flujos de vibhuti y de amrith, me ha transformado por completo en un instrumento de servicio para muchos
niños huérfanos que han venido a vivir con los nuestros en esta casa. Mi casa está llena ahora con la
dulzura del Nombre de nuestro amado Señor. Me acuerdo de Swami cada vez que llamo a alguno de los
niños, a los que he bautizado como Sai Prasad, Saiprema, Saikumar, Sai Ganesh, Sai Shankar, Chitravathi,
Prasanthi. Me siento bendecido por que Él me haya reformado y asido con fuerza en Su Divino abrazo.”

Jane Randall es una encantadora dama australiana que estuvo dominada por el cigarrillo, el alcohol
y las drogas. Trabajaba en una compañía de Queensland que vendía propiedades y despojaba a las gentes
del dinero duramente ganado. Era una materialista de tomo y lomo y se regía por la máxima típicamente
epicúrea de “Come, bebe y sé feliz, porque mañana habrás de morir”.

Mas la bebida y las drogas no le proporcionaban felicidad alguna. Por el contrario, la sumieron en la
congoja de una muerte inminente, clamando desesperada por alguna ayuda.

Fue la Providencia la que la indujo a unirse al curso Alpha Dinámica en Queensland. Allí Terry
Strokes, quien conducía el curso y era devoto de Sai, mostró un día una foto de Sri Sathya Sai Baba y habló
de Sus milagrosos poderes. Jane, sin embargo, no se sintió impresionada. Mas, un buen día, mientras
meditaba, tuvo una visión de Bhagavan Baba, quien le indicaba que fuera a Prasanthi Nilayam – eso marcó
el comienzo de su peregrinación hasta Baba.

Muy pronto Jane se encontró a los pies de Swami. Asombrosamente, desde el momento en que Le
viera, pareció desaparecer su apremiante deseo por las drogas. Él le dijo que se quedara en la India, cerca
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de Él, porque si regresaba a Australia, estaría muerta muy pronto. Ella se dio cuenta que Él le decía que
sería incapaz de resistirse a la mala influencia de sus antiguos asociados drogadictos.

El quedarse cerca de Swami constituyó para ella una terapia fácil – si alguna vez sufrió de los
usuales síntomas de privación de la droga, nunca lo mencionó. Y, al parecer, no pareció sentir dificultades
o malestares.

Cuando la encontré recientemente, después de un intervalo de tres años, era una persona
totalmente cambiada. Acompañada por su afable marido Bradley, iba en su rutinaria peregrinación anual a
Puttaparthi. El brillo y la constante sonrisa hechicera en su rostro irradiaban la paz interior que
experimentaba. “Swami – explicó – es el centro de mi vida ahora – mi centro de rehablitación que me
salvara de la destrucción y que me está conduciendo de vuelta a una vida de dicha eterna.”

Jane me informó también que había renunciado a su anterior trabajo, se había casado con Bradley y
trabajaba ahora desde su casa, vendiendo alimentos vegetarianos.

Jane y Bradley fueron casados por Bhagavan Mismo en Prasanthi Nilayam, el 7 de octubre de 1991.
Para Bradley, el matrimonio con Jane resultó ser un regalo, porque le había traído una inmensa paz y
felicidad después de un año de tortura, luego de ser abandonado por su anterior pareja. Cuando se
encontraba en el fondo del foso de la depresión, Baba le había dicho, “Olvídate. Yo soy todo lo que existe.
Todo a tu alrededor va a cambiar, salvo Dios. Aférrate a Mí. No te preocupes. Yo mismo te voy a casar
con una niña decente.”

Rose, la afectuosa suegra de Jane, también es beneficiaria de la gracia de Bhagavan. Fumadora


empedernida, que encendía un cigarrillo en la colilla del anterior, había exclamado, mientras leía el
interesante libro “Divinidad Viviente” de Shakuntala Balu, “Si Baba es realmente Dios, dejo de fumar…”
Dejó el cigarrillo el 10 de enero de 1987 y no ha vuelto a tocar uno en todos estos años.

S. Zakrhiyas es un caballero apuesto, muy atlético, tranquilo y cortés, que reside en el 269 Jalan
Kamp, Port Klang, Malasia. Su imponente personalidad desdice la extraordinaria historia de su pasado
contacto con la drogadicción. El emocionante relato, como lo recoge J.Jagadeesan en el primer volumen
de su esclarecedor libro en tres : “ Viaje hacia Dios – La Experiencia Malasia con Sai Baba”, se reproduce a
continuación, en la esperanza que aquellos que necesiten ayuda para liberarse de las garras del ‘engendro
del demonio’, puedan intentar de buscar su salvación a través de la Divina Gracia de Baba.

Para Zak todo empezó inocentemente cuando, en 1973, unos “amigos, le ofrecieron gratis cigarrillos
de $1.-“ para probarlos. Estos “cigarrillos de $ 1.-“ como se les denominaba entonces, son cigarrillos
impregnados con heroína.

Zak encontró estimulantes estos nuevos cigarrillos y, después de todo eran gratis… entonces, ¿por
qué no? Durante 10 días le regalaban estos cigarrillos gratuitos y entonces, el chorreo se cortó… para
entonces ya era demasiado tarde para Zak. Comenzó a comprar un ocasional cigarrillo $ 1.- disfrutando la
nueva sensación y la experiencia, mas hacia fines de un mes se dio cuenta que estaba bien y
verdaderamente atrapado.

El placer inicial cedió paso al dolor – sin heroína, Zak comenzó a sufrir dolores punzantes y
profundos, “hasta la médula misma de mis huesos”, como lo describe. Allí se dio cuenta que requería de al
menos una o dos fumadas de los cigarrillos de heroína para aplacar el dolor y la molestia. A menudo,
debido a falta de financiamiento o de aprovisionamiento rápido cuando lo necesitaba con urgencia, se sumía
en un estado de dolor y agitación. Los dolores punzantes aumentaban dentro de él y, movido por una
desesperación incontrolable, se ponía a golpear las paredes, las rejas etc., sin sentir dolor alguno, aunque
sus nudillos quedaban magullados y sangrantes… Zak, aparentemente, experimentaba a menudo los
comienzos del tratamiento que se denomina como ‘el pavo desamparado’.

A medida que se incrementaban las ansias fomentadas por los dolores, también iba en aumento el
consumo de “cigarrillos” de Zak. Las “fumadas” se convirtieron en el centro de su ser, en tanto que las
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necesidades de su mujer e hijos se hicieron subsidiarias. Su familia comenzó a desesperarse; su madre y


hermanos recurrían a rogar, a amenazar y a aconsejar, mas para la mente llena de dolores de Zak, nada de
ello obtenía resultados. Su vida diaria se volvió una mera serie de intervalos entre las inhalaciones
calmantes de los cigarrillos con heroína.

En medio de las menguantes finanzas para mantener un hábito creciente, Zak comenzó a empeñar
las joyas de su mujer, su reloj y hasta su bicicleta, para rescatarlo todo al fines de mes, cuando recibía su
sueldo. Mientras las cosas empeoraban, comenzó a perder el apetito y su alguna vez atlético físico se
redujo de un peso de 80 kg. a cerca de 57 kg.

Zak tomó conciencia de su situación y del sufrimiento que le estaba causando a sus seres queridos.
Sus actividades atléticas cesaron y, sin afeitarse y con el cabello despeinado, no era más que la sombra del
hombre que había sido – ansiaba detenerse, mas no podía : una y otra vez el horrible dolor a los huesos le
arrastraba a buscar el alivio de la heroína.

Llevado por la deseperación buscó ayuda médica y por cerca de cuatro meses, desde diciembre de
1974, estuvo bajo tratamiento con un facultativo de Port Klang. El buen doctor trató a Zak por todos los
medios que conocía, mas sin resultados… Zak no pudo abandonar el hábito. El doctor estuvo a punto de
renunciar a Zak y le advirtió que muy pronto perdería su empleo si no dejaba su adicción.

Este era el estado de cosas para Zak, un hombre que iba derecho a la autodestrucción, hasta un
crucial día de julio de 1975. El 18 de julio, Zak y sus colegas estibadores estaban descansando a bordo de
un barco en Port Klang, en un alto de sus labores de descarga. Para entonces, Zak se había vuelto un
hombre muy solitario y triste, sus amigos generalmente le evitaban. Eran cerca de las 19:00 horas (Zak
hacía el turno de las 15:00 a las 23:00 horas) y ya se estaban haciendo sentir los crecientes dolores – no
traía heroína consigo y se preguntó angustiado como podría durar hasta el final del turno.

Durante este descanso en particular, un amigo le leía a otros estibadores un diario en tamil, en
donde había un artículo sobre Sai Baba. Estaba leyendo en voz alta el relato de los milagros de Baba y el
que se decía que era una encarnación como las de Rama, Krishna y el Cristo. Intrigado por lo poco que
alcanzara a oir, Zak se cambió a una posición detrás del amigo con el diario.

Cuando terminó el descanso, Zak pidió prestado el diario para leer más sobre el hombre de los
milagros. No obstante los dolores en aumento le hacían imposible concentarse en las palabras. Por lo
cual, simplemente se quedó mirando la fotografía y pidió desesperado – un hombre clamando por un
salvador – “Si es verdad que estás ayudando a otros, ¿por qué no me ayudas a mí?” Mientras miraba la
foto, comenzó a surgir una extraña sensación dentro de él y sintió que se le erizaba el vello de los brazos.
Extrañamente, sintió que el deseo de una fumada que había estado creciendo, comenzaba a aplacarse
lentamente junto con una reducción del dolor. Se dio cuenta que era capaz de continuar con su trabajo sin
una fumada, y de terminar su turno.

Un impulso interno le hizo arrancar la foto de Baba del periódico para llevarla a casa. Después del
trabajo partió pedaleando a casa, sosteniendo la foto enrollada en su mano. Como era usual, pasó frente a
la tienda en donde había estado comprando los cigarrilos impregnados durante los útimos meses. Su
práctica normal era detenerse allí, comprar algunos cigarrillos (según lo permitieran sus finanzas) y seguir a
casa, donde, después de tomar un baño se retiraba a su dormitorio para perderse en la ilusión y el sueño de
un mundo lleno de heroína, hasta la mañana siguiente.

Ese 18 de julio, sin embargo y por primera vez en muchos meses, Zak pedaleó pasando de largo y
se fue a casa olvidándose de los cigarrillos. Cabría mencionar que para este momento, Zak era un fumador
de diez cigarrillos con heroína al día. (Según amigos que saben, para fumadores de este nivel, era
necesario un tratamiento médico del ‘pavo desamparado’ de al menos dos semanas para lograr una cura.
Si la persona no llegaba a curarse, había una contundente probabilidad de que muriera dentro de cinco
años).
Llegando a casa (una casa que compartía con su madre y hermano), Zak fue a su dormitorio en
donde pinchó la foto en la pared de madera con una tachuela y luego se fue a bañar. Después del baño, su
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práctica normal había sido la de encender un cigarrillo impregnado, para sumirse fumando en el brumoso
mundo de la ilusión.

Mas, el 18 de julio fue diferente. Después del baño entró en su cuarto, se sentó en la cama y
comenzó a mirar la imagen de Baba sacada del diario. Preguntó, “¿Eres realmente Dios?” Y, entonces, le
envió sin palabras su patética súplica a esta extraña figura con una cabellera estilo afro, que parecía poseer
un poder que él no podía entender y ni siquiera definir. “Por favor, Baba, ¿por qué no me curas como lo
has hecho con tantos otros?”

Por cerca de una hora estuvo sentado mirando la imagen, casi como en un trance, y luego se quedó
dormido sólo para despertar a la mañana siguiente y ver de nuevo la imagen en el muro. Este mismo acto
de dormir apaciblemente representaba un logro notable, porque últimamente despertaba varias veces en la
noche para una ‘aspirada’ que calmara sus nervios y quitara los dolores.

También se había vuelto un hábito incontrolable para Zak el que cada mañana, después de
despertar, no podía ni quería comenzar el día sin una fumada. Sólo así podía pensar siquiera en lavarse los
dientes. Algunas veces, cuando estaba sin fondos y sin cigarrillos impregnados de heroína, le solía pedir
dinero a los miembros de su familia y se lo rehusaban, se daba vueltas como un poseso, golpeando con sus
puños contra las paredes o cualquier objeto duro, salía luego hacia la casa de algún ‘amigo drogadicto’ para
un par de aspiradas, antes de que pudiera volver al mundo de los no alienados.

La mañana del 19 de julio, el reflejo nacido de sus días de indulgencia, le indicó que debía tomar su
fumada mañanera, no obstante, la ausencia del punzante y mordiente dolor en sus huesos, cortó el deseo.
Llevó a cabo sus abluciones de mañana, con la mente pensando de manera constante en Baba y la
asombrosa transformación que estaba experimentando.

Como su turno comenzaba a as 15:00 Hrs. decidió quedarse en casa y sentarse a mirar la imagen
de Baba en a pared de su dormitorio. Su madre, feliz con el cambio que parecía estarse produciendo en su
descarriado hijo, estaba no obstante preocupada por la foto en la pared. Siendo una Católica Romana
observante, la idea que su hijo le estuviera rezando a este extraño con una greña de cabellos, estaba más
allá de lo que podía aceptar y criticó duramente a Zak.

Zak mismo, no entendiendo lo que sucedía, estaba sentado sumido en una silenciosa plegaria frente
a la imagen de Baba. Mas tarde se fue a su trabajo y regresó a casa esa noche habiendo vivido sus
primeras 24 horas en muchos meses, sin la ayuda del ‘engendro del demonio’.

Esa noche, cuando pasó frente a la ‘tienda de la heroína’ en la ciudad (según cuenta Zak, esa tienda
había sido allanada varias veces por la policía, pero continuaba secretamente con sus ventas), pasó por su
mente el pensamiento de los cigarrillos, mas como no sentía dolor alguno, tampoco sentía el imperativo por
comprarlos.

Fue así que Zak comenzó a rezarle a Bhagavan Sri Sathya Sai Baba, poniendo su foto de periódico,
ajada y sin marco, junto a una imagen de Jesucristo. Cerca de un mes más tarde, Zak vio algunas fotos de
Baba a la venta en una tienda de Klang. Se acercó al vendedor (un hombre que sabía de la adicción de
Zak) y le relató la asombrosa historia de sus experiencias. El hombre quedó tan encantado que, de una
verdadera manera Sai de amor fraternal, le regaló una foto en colores de Baba, junto con algo de vibhuti que
amigos suyos le habían traído de la India.

Zak la mandó enmarcar y, con todo amor, la colocó en su cuarto junto a las imágenes de Jesús y de
María.

Cuando el retrato de Baba obtuvo un lugar permanente en su cuarto, se hizo más fuerte la oposición
de la familia. Incluso llegaron hasta la casa colaboradores voluntarios de la Iglesia para advertirle a Zak lo
erróneo de su comportamiento. Sin embargo, él sostuvo firmemente que no estaba renunciando al Cristo,
que le seguiría rezando, pero también le rezaría a Baba a quien consideraba su salvador.
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Un día su madre, con una ira incontenible, tomó la foto enmarcada de Baba y la lanzó al amplio
‘desaguadero para el monzón’ (el cual, según Zak, tiene más de tres metros de ancho) detrás de la casa.
Como dijo Zak, hasta un niño podía haber lanzado la foto al desaguadero, sin embargo no cayó en él – voló
por encima y cayó a otro lado, sobre un arbusto florido.

Zak, quien llegó a la escena unos segundos después, miró a su madre entre sorprendido y divertido
y dijo, “Ves Mamá, no es fácil deshacerse de esta foto”. La madre guardó silencio. Después de eso fue
desapareciendo la abierta oposición de la familia. Él a veces realiza bhajans en su casa y, aunque su
mujer no es devota, ayuda con las decoraciones florales del altar. Sus hijos – que ahora son tres – se unen
a él en los bhajans.

Esta es la notable y casi increíble historia de Zakrichyas, ahora un verdadero devoto de Baba. Su
salud y su fortaleza han vuelto y continúa ahora con sus actividades deportivas, incluyendo el levantamiento
de pesas. “Viendo su estructura muscular, no puedo creer que hace algunos años este hombre iba
derecho a la autodestrucción”, dice Jagadeesan.

La siguiente historia reviste un interés particular, porque atañe a un médico de distrito del lugar de
nacimiento de Baba. Según declara, fue compañero de escuela con Sathyanarayana Raju (Sathya Sai
Baba). Escribió su relato para el “Sanathana Sarathi”, la revista oficial de la Organización Sai, hace algunos
años atrás, y lo que sigue recoge esencialmente lo que narrara.

“Soy médico registrado y practico mi profesión desde hace algunos años en Uravakonda, Distrito de
Anantapur, Andhra Pradesh. Como resultado de circunstancias imprevistas y de su efecto sobre mi
condición mental, me involucré en el pernicioso hábito de inyectarme morfina.

“Comenzó con dos inyecciones diarias. A los ocho días, a partir del 20 de junio de 1968, me estaba
poniendo cuatro inyecciones diarias. Dos semanas más tarde, necesitaba ocho y, un mes después, me vi
forzado a inyectarme dieciseis veces al día. Pasó otro mes, y mi cuerpo clamó por incrementar la dosis a
veinte diarias. Esto siguió así por tres meses en que tenía que ponerme treinta inyecciones cada día y no
podía encontrar modo alguno por reducir la dosis.

Mis ingresos por la práctica médica sumaban entre 800 a 1000 rupias por mes. Esto resultó
insuficiente para la morfina que requería. De modo que vendí cinco acres de mi propiedad por Rp. 13.000.-
Esto, sumado a mis ingresos, alcanzó sólo para dieciseis meses. Vendí entonces tres acres más por Rp.
10.000.- y eso, de algún modo, me ayudó a pasar por otros dieciseis meses de esclavitud del hábito.”

“A final de ese período ya no me quedaba dinero, de modo que vendí los terrenos para construcción
que tenía en la ciudad por Rp. 6.000.- y las gasté en morfina por los siguientes ocho meses.”

“Tengo diez hijos – seis niñas y cuatro niños. Mi mujer había muerto. Yo no me había
preocupado de cómo hacían estos pobres chicos para subsistir – obviamente tenían carencias en cuanto a
alimentación y vestimenta, y sufrieron incontables miserias. Solían esperar a la puerta de mi consulta y
cuando veían a algún paciente cancelando la atención, me pedían lastimeramente que les diera el dinero
para poder comprar algo de comida. Mas yo solía echarlos con duras palabras y no pensaba en qué
comían o cómo se las arreglaban.

“Es evidente que algunos de mis pacientes solían darle a los niños una parte de los honorarios que
me pagaban, y con esos magros recursos lograban malamente mantenerse. Así pasaron nueve años.

“Me encontraba en un estado de profunda desesperación. No lograba reducir la dosis de morfina en


lo más mínimo, cuando algún día me veía forzado a tomar menos de lo habitual. Sufría una agonía
extrema, dolores en todo el cuerpo, bostezaba incontrolablemente, sudaba, sentía miedo, salivaba, me
daban calambres, tartamudeaba al hablar – todo ello me hacía sentir terriblemente desdichado.
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“Debido al alto costo del hábito, mi familia se había arruinado, mi práctica médica se había ido
reduciendo y casi no existía y mi estado físico y mi salud se deterioraban más día a día. ¿Cómo podría
liberarme de las ataduras de la droga? ¿Qué podía hacer?

“Uno de mis amigos que también era víctima de la morfina, había viajado a Chennai para una
operación al cerebro, por la cual se decía que podía llegar a controlarse la adicción. Otro amigo, médico
también, había ido a Chennai y se había sometido a un tratamiento que le llevó tres o cuatro meses.
Ambos lograron controlarse, mas al primero le costó Rp. 3.500.- y al segundo, Rp. 5.000.- Aunque ansiaba
poder ir también, no tenía el dinero para hacerlo.

“Para continuar con las inyecciones, mendigué, pedí préstamos, visité hospitales y de alguna manera
me las arreglé para conseguir morfina suficiente para mi cuota mínima diaria de 30 a 35 inyecciones. En los
nueve años, había despilfarrado 40.000.- rupias y aún no le podía escapar al hábito, ni reducir la dosis diaria.
Es más fácil para uno liberarse de las fauces de un cocodrilo que de las de la morfina.

“Entretanto, los devotos de Bhagavan Sri Sathya Sai Baba habían iniciado un Bhajan Samaja en
nuestra ciudad. Había sido organizado por mi amigo el Dr. N. Anjaneyulu, M.A. y Ph.D., y se llevaba a
cabo cada jueves en el templo a Subrahmanyeswara cercano a mi casa. Un jueves, entré al templo y me
senté en un rincón alejado, escuchando los bhajans.

“Mientras escuchaba el canto, surgió un pensamiento en mi mente, ‘¡Baba! Fuiste mi compañero de


estudios en la escuela, acá, hace años. Seguro que me recuerdas. Debes saber hasta qué abismos me
ha arrastrado este hábito. Hay algunos que dudan de ti, hay otros que te adoran como Dios. No quiero
entrar ahora en controversias – quiero saber la Verdad por mi propia experiencia. Bien, si puedes
bendecirme con fortaleza para renunciar a este vicio de la morfina, creeré que eres Dios’. Con esta
promesa dada de todo corazón, me tranquilicé.

“Pocos minutos después, terminaron los bhajans y se distribuyó prasad de vibhuti para todos.
Llevando los paquetitos en la mano como un precioso regalo, y resolviendo confiar en Baba para que me
diera fuerzas para liberarme, regresé a casa.

“Decidí que, pasara lo que pasara, por duras que fueran las condiciones, no me pondría ni una
inyección de morfina por tres días completos. ‘Si al cuarto día estoy libre de los tentáculos de la morfina,
adoraré a Baba igual que lo hacen esas personas en el templo’, me dije a mí mismo.

“El primer día no me puse inyección alguna. Ese día no sentí hambre ni sed, sudaba
profusamente, tenía calambres en todos los músculos, una sensación quemante en todo el cuerpo, mi
imaginación volaba alocadamente, lloré a mares y me dieron ataques de tos. Pasé momentos terribles.
Pero tomé pequeñas cantidades de vibhuti y seguí adelante.

“El segundo día fue peor. Mi orina y fecas estaban llenas de sangre. Me acosaban constantes
ideas de suicidio. Cuando amaneció el tercer día, pensé que no lo sobreviviría. Para la noche, estaba
gritando y gimiendo a viva voz. Pateaba el suelo con los pies; golpee mi cabeza contra un pilar; balbuceaba
incoherencias como loco y a gritos. Los niños lloraban y gemían, despertando a los vecinos. Llegaron
algunos amigos, los cuales, viendo mi condición, unieron su llanto al de mis hijos.

“Durante la noche, vino a verme un médico amigo y, entendiendo la razón para mi lamentable
estado, había traído cuatro inyecciones de morfina y me aconsejó que las usara.

“Le respondí, ‘Doctor, la promesa que le hice a Swami termina mañana. Guarde por favor las
inyecciones hasta entonces’.

“Eran las 03:40 horas en esos momentos. Mis hijos estaban sentados en torno a mí. Le pedí a mi
pequeña Hafiza Begum, ‘Ve y tráeme algo del vibhuti de Swami que puse en esa repisa de allá.’ Me lo
trajo, lo puse sobre mi lengua y bebí un sorbo de agua para tragarlo.
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“Unos diez minutos más tarde estaba dormido. Durante el sueño, me pareció como si fuera en una
peregrinación, y no desperté sino hasta las 11:00 horas del día siguiente. Era el cuarto día. Como me lo
había prometido, mi amigo médico, oyendo que estaba despierto, llegó con las inyecciones de morfina.

“Querido amigo, ¿cómo te sientes?, me preguntó.

“Respondí con la misma amabilidad, ‘Por la gracia de Swami mi mente esta clara y calma’.

“En ese caso, creo que no tienes necesidad de morfina.”

“Con tono firme, le respondí, ‘No, no hay necesidad de ella’.”

¡Qué gran transformación había producido Swami!

Incluso aunque siga llegando una vasta multitud de gentes hasta Él, cuando saben de su fantástico
poder, Su mayor milagro es es la transformación que produce en aquellos que toman contacto con Él.
Puede que haya sólo raros casos en donde ha eliminado la totalidad de los defectos en cualquier individuo.
Mas no hay ni un solo caso en que no haya rectificado aunque no sea sino un defecto. Ha convertido a
avaros en generosos donantes; ha metamorfoseado a ególatras en servidores desinteresados de la
sociedad; a los de corazón duro los ha vuelto en tiernos simpatizantes y a maridos y mujeres descarriados,
en esposos fieles. A muchos les ha infundido la conciencia del deber y el sentido de la responsabilidad – ha
transformado a ateos en creyentes y ha reemplazado al estrecho y miope dogmatismo religioso por una
tolerancia de gran corazón; ha llevado a quienes se solazaban en la chismografía hacia un trabajo creativo;
ha puesto bajo control los vagabundeos mentales de los inconformistas que planean y planean, haciendo
que se contenten con lo que la Providencia provee; ha transformado a los petulantes en individuos
pacientes, a los egoistas en humildes, a los cobardes en valerosos y a los mentirosos en respetuosos de la
verdad.

Swami está dedicado día tras día en redimir al género humano y esta cierto de cumplir Su Misión.
“Ha sido la dura roca que fuera pulverizada en los cataclismos, la que ha llegado a convertirse en tierra”,
dice. “Los árboles se originan en la tierra; el fruto proviene del árbol; a su vez, el fruto se convierte en la
semilla de la persona que lo come y renace como otro individuo. Es así que en el ser vital del encantador
bebé, no sólo está el padre sino que están todos : el fruto, el árbol, la tierra y la roca. Aquello que moraba
dentro de la piedra en cuanto su esencia se habrá convertido ahora en el bebé. Por ende, ¿qué corazón de
piedra no podría convertirse en la blandura del fruto en el fluir del tiempo?”

“Karmaarebhyascha vo namo namah” – Acatamiento una y otra vez al Señor como herrero – es así
como venera el Veda a Rudra (Siva). Swami también se dibuja a menudo en esa misma imaginería, “Yo
soy un herrero. He venido a reparar corazones rotos, mentes dañadas, sentimientos enfermos y tendencias
torcidas. Soy el herrero venido a soldar, reparar y moldear.”

Mas existe una diferencia. El herrero sólo sabe martillar y golpear. En tanto que el martillar y
golpear de Swami no sabe sino de AMAR, AMAR y AMAR.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
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CARA A CARA CON DIOS


Mi odisea hacia Bhagavan Sri Sathya Sai Baba se inició en circunstancias excepcionales, en la
segunda mitad de 1971. No había escuchado Su nombre ni tampoco leído nada acerca de Él. Ni siquiera
había visto una fotografía Suya. Estaba convaleciendo de un leve ataque cardíaco. Durante una visita de
rutina para chequearme, nuestro médico de familia el Dr. Someshwar Baruah, dejó inadvertidamente un libro
olvidado sobre mi velador. Como me aconsejara un reposo absoluto en cama y no tenía nada mejor que
hacer, tomé el libro y comencé a hojear algunas páginas.

El libro, “Sai Baba : El Hombre de los Milagros” por Howard Murphet, el que a su debido tiempo
habría de convertirse en un ‘super-ventas’ y un instrumento para atraer a millones de devotos hasta Baba,
había sido recién editado. Pensé que el libro era muy entretenido y lo terminé de leer ‘de pe-a-pa’ esa
misma noche. Pero me sentí bastante escéptico acerca de su contenido.

A la mañana siguiente cuando el Dr. Baruah vino a casa, le conté que había dejado olvidado el libro.
Me dijo que podía quedármelo por algunos días, mas le respondí que ya lo había leído y que no lo
necesitaba. El Dr. Baruah había puesto una pequeña foto en colores de Baba como marcador de páginas
en él y ofreció dejármela, pero no me interesó. Fue así que el primer encuentro con este “Hombre de los
Milagros” terminó con este tono insubstancial.

Mas, al parecer, Baba no me iba a dejar solo. Después de algunas semanas, hizo sentir Su
presencia y Sus poderes milagrosos. Yo había viajado hasta Guwahati para algún tipo de trabajo
profesional. Mi madre Shakuntla y mi mujer Satya habían dicho que querían visitar el famoso templo de
Kamakhya, de modo que me acompañaron. Como habíamos planeado regresar el mismo día en la tarde,
habíamos dejado a nuestros hijos colegiales al cuidado de su aya. Cuando regresé de la Secretaría de
Assam en Dispur, luego de entrevistar al Primer Ministro para mi periódico, ya eran las 16:00 horas. Les
pedí a mi madre y a mi mujer que se preparan para visitar el templo. Más nuestro anfitrión nos dijo que el
templo se cerraba como a las 16:00 horas, de modo que no tenía sentido ir allá. Pude ver el desencanto
dibujado en los rostros de mis mujeres, pero las consolé, prometiéndoles que las traería a visitar el templo
en una semana.

Después de tomar el té y de hacer algunas compras, salimos de regreso a Shillong cerca de las
19:00 hrs. El tiempo era bueno y yo conducía cómodamente subiendo por el zigzagueante camino de
montaña. Había calculado que, con una breve paradilla a medio camino en Nongpoh, deberíamos llegar a
casa a más tardar a las 21:30. Mas no había contado con las inciertas condiciones del tiempo en la India
noreste. Habíamos llegado a unas 10 millas de Nongpoh, cuando se dejó caer un súbito aguacero – mi
coche cruzó un charco de agua y se detuvo. Hice todos los esfuerzos posibles por hacer partir el auto, mas
no quiso moverse. El pensar que los niños estaban en casa, el hecho que estábamos varados en una
densa floresta y que en realidad no podríamos contar con ayuda alguna esa noche oscura y lluviosa,
preocupó seriamente a mi madre y mi mujer. Me instaban a hacer algo. Traté de hacer parar algunos de
los camiones que pasaban, pero sin resultados. Las señoras empujaron el auto bajo la lluvia torrencial,
mas el motor no quiso partir. Levanté el capot y comencé a revisar el combustible y el sistema eléctrico.
Con miedo abrí la tapa del distribuidor y, para mi horror, en un abrir y cerrar de ojos, el distribuidor quedó
lleno de agua. Me maldije por mi estupidez. Prácticamente no tenía otra opción que la de esperar que
dejara de llover, para abrir entonces el distribuidor y secarlo. Sin embargo, continuaba lloviendo
intensamente, mientras que estábamos sentados dentro del auto, completamente empapados y resignados
a nuestra suerte. Era cerca de medianoche y, rumiando nuestra lamentable situación, mi mente voló hacia
el “Hombre de los Milagros”. Llevado por la absoluta desesperación, exclamé, “Sai Baba, si eres lo que
aseveras ser, ayúdame a hacer partir el coche”. E, involuntariamente, giré la llave de contacto… ¡Oh
maravilla! El motor comenzó a rugir e hicimos el viaje de regreso a casa sin más inconvenientes.

A la mañana siguiente, traté nuevamente de hacer partir el coche, pero todos mis esfuerzos
fracasaron. Por lo tanto, llamé a Jimmy Wood, un ingeniero automotriz, para que solucionara el problema.
Después de examinar el motor y el sistema eléctrico, abrió el distribuidor y dictaminó que estaba ahogado en
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agua y, por lo tanto, el motor no partía. Mas cuando le conté que había manejado el auto en esas
condiciones sólo algunas horas antes, me espetó : “¡Imposible!” Sabía que no sacaba nada con tratar de
converncerle acerca de la realidad de mi experiencia, puesto que trascendía las leyes conocidas de la
mecánica.

Con el paso del tiempo y mis preocupaciones con la Guerra de Liberación de Pakistán del Este, la
Bangladesh actual, el episodio quedó enterrado en algunos profundos recovecos de mi mente y Sai Baba
desapareció de mis pensamientos.

No obstante, me ví envuelto en serios problemas tiempo después, y Baba reemergió desde mi


subconsciente para recordarme de Su realidad y omnipotencia. En esa ocasión, al volver a Shillong desde
Guwahati, cerca de Byrnihat se rompió el disco del embrague – era imposible conducir sin embrague en el
empinado camino de montaña. Salí en busca de un mecánico, pero no había ninguno cerca – una vez más
estaba varado. Como último recurso, le recé a Baba pidiendo ayuda y Él vino de inmediato – el coche con
el disco de embrague roto, hizo un viaje ininterrumpido, libre de inconvenientes y llegó a salvo a Shillong, por
la gracia de Baba.

En el siguiente período fui testigo personal de innumerables milagros que revelaban con creces la
omnipresencia, omnisciencia y omnipotencia de Bhagavan Baba. La interacción con cientos de devotos
Sai, tanto en la India como en el extranjero, había ido fortaleciendo mi fe en la Diviniad de Swami, aunque
aún no Le había visto en Su forma física.

La oportunidad de estar en Su presencia física me salió al paso el 30 de marzo de 1975, cuando


Swami llegó a Nueva Delhi para una gira de una semana por el norte de la India. Mi hermana Roma, su
marido el ya fallecido Cdte. de Aviación Chandra Kant y otros miembros de la familia estaban terriblemente
ansiosos y se preparaban para ir al aeropuerto para recibir Su darshan. Mi cuñado me preguntó si quería
unirme al grupo. Aunque había esperando anhelante esta ocasión, tuve que posponer este primer contacto
físico con Baba hasta tarde en la noche, porque no quería dejar solo en el hospital, sin atención, a mi padre
enfermo.

Cerca de las 21:00 hrs. condujimos hasta la residencia de Sohan Lal, en donde alojaba Swami. Se
había reunido una gran multitud de devotos en las afueras del bungalow que esperaba ansiosa la aparición
de Baba en la terraza y poder lograr una visión Suya.

Como a las 21:30 Hrs. salió una dama para anunciar que Bhagavan se había retirado para la noche
y le pidió a todos que se marcharan. Mas la devoción de los que allí estaban era tan grande, que nadie se
movió. Finalmente, conmovido por las súplicas de Sus devotos, Swami apareció en la iluminada terraza del
bungalow, hacia las 22:00 hrs.

Su presencia inspiraba recogimiento – Su rostro irradiaba paz interior y Su hechicera sonrisa cautivó
a los devotos reunidos. Levantó Su mano derecha en señal de bendición. Mas, en lugar de sentirme
exaltado por el primer darshan de mi Señor y Maestro, me sentí absolutamente abatido. Pensé, el Sai tiene
sin duda una personalidad carismática, como la de los astros de primer orden del mundo del celuloide.
¿Pero de ahí a ser Dios? ¡NO! fue la enfática respuesta de algo dentro de mí. El elevado pedestal sobre el
que Le había puesto en mi corazón, se derrumbó ruidosamente. Me sentí como estafado. Alguien a
quien había venerado como Dios por cerca de cuatro años, me pareció ser en esos momentos, una persona
tan vulgar y común como cualquier otra.

Fue en este estado de desilusión y tormento que regresé a casa esa noche. Sin embargo, me
guardé el trauma para mí mismo, para no convertirme en el instrumento que pulverizara la fe de los demás
miembros de la familia.

Cuando mi cuñado sugirió que me levantara a las 03:00 hrs. para prepararme para el Nagar
Sankeertan (rondas de madrugada por las calles, entonando cantos devocionales), busqué excusarme de ir
hasta Golf Link, fingiendo una indisposición. Mas mi cuñado insistió en que les acompañara, porque se le
hacía difícil conducir el coche de noche.
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Por ende, muy en contra de mis deseos, fui al Nagar Sankeertan. Debido a que fuéramos de los
primeros en llegar, nos ubicaron al frente de las columnas que forman un círculo en Golf Links. Mientras
los devotos reunidos cantaban entusiastamente la gloria de Baba, yo caminaba entre ellos indiferente,
porque mi fe en Él se había derrumbado. Cuando llegábamos al bungalow de Sohan Lal, los exitados
devotos dejaron de lado la disciplina y corrieron como locos para situarse debajo del balcón desde el cual se
había dicho que Baba daría Su darshan de la mañana. En medio de la estampida, se desarmaron las
sandalias que había recién comprado el día anterior, por lo cual me encontré parado lejos a la cola de la
multitud. Pero no me molestó en absoluto, porque no deseaba ya el darshan del hombre que, como
pensaba, “me había estado embaucando durante todos estos años”.

VISION DE LO DIVINO
Sai Baba vino y se paró en el balcón y me encontré, involuntariamente, mirándole. Parecía que Él
me estaba mirando fijamente. Un potente haz de una brillante luz azul emanó de Sus ojos fulgurantes,
atravesó la cáscara calcificada de mi corazón y sentí como si todo mi ser se derritiera. Repentínamente, ví
que toda Su forma estaba envuelta en una cegadora luz blanca. Este halo en torno a Él tomó gradualmente
un tinte azul y luego cambió a rosado. Su rostro resplandecía como mil soles y todo los alrededores fueron
inundados con un arco iris de luz deslumbrante que provenía del contorno de Su rostro y cuerpo.
Intuitivamente me dí cuenta que me encontraba en la Divina Presencia. No cabían dudas al respecto.

El aura de Bhagavan era tan poderosa que sentí como oleadas de potentes corrientes eléctricas
pasando a través de mi ser. Todo mi cuerpo temblaba visiblemente y Baba continuaba mirándome. No sé
por cuanto tiempo duró esta experiencia Divina, aunque a mí me pareció una eternidad. Todo el tiempo
estuve inconsciente del mundo que me rodeaba – parecía como si el tiempo se hubiera detenido.

Sólo cuando Babloo, el hijo de nuestros amigos los Dixit, me sacudió con fuerza para preguntarme
por qué estaba llorando, me vine a dar cuenta que Baba había vuelto a entrar al bungalow y la multitud se
estaba dispersando. Me sentía totalmente exhausto y me dí cuenta que las lágrimas caían a cascadas de
mis ojos y me habían empapado la camisa.

La experiencia del CARA A CARA CON DIOS fue tan profunda que no me sentía inclinado para
hablar con nadie. Cuando mi hermana y otros miembros de la familia inquirieron sobre qué me pasaba,
repliqué simplemnente, “ No me siento bien. Por favor, déjenme solo.”

Se había programado que Swami visitara los Jardines Talkatora para dar darshans públicos a las
10:00 hrs. ese día. Los miembros de mi familia se estaban preparando para una nueva oportunidad de
estar en Su Divina Presencia. Por mi parte, yo estaba aún conmocionado por la experiencia de la mañana.
Sentía como si me hubieran succionado toda la energía. Además, sentía que no era lo suficientemente
fuerte como para soportar otro tratamiento de choque como el que Baba me había dado antes. Por ende,
me que dé en casa con mi madre.

Como me sentía muy débil y decaído, me tendí en la cama cavilando acerca de las extraordinarias
experiencias que había vivido durante las últimas doce horas. Repentínamente, a las 10:00 hrs. cuando
Baba debiera haber estado entrando al recinto de Su darshan, sentí de nuevo oleadas eléctricas pasando
por mi cuerpo y me encontré sollozando de manera inconsolable. Mi madre, Shakuntla que ignoraba lo que
me había sucedido en la mañana, se desconcertó al verme y me preguntó varias veces si estaba bien. Le
respondí que estaba bien, pero que le rogaba que me dejara solo por algún tiempo. Podía ver la angustia
reflejada en el rostro de mi madre, mas no tenía control alguno sobre mis lágrimas que continuaban brotando
a raudales. La experiencia duró exactamente una hora. Más tarde me contaron que la función con Swami
había comenzado a las 10:00 hrs. en punto y que había durado una hora.

A la mañana siguiente, cuando mi cuñado preguntó si les iba a acompañar a los Jardines Talkatora,
no ví razones para negarme. Me había dado cuenta que daba lo mismo que estuviera o no en la presencia
física de Bhagavan – si era Su voluntad el darme una repetición de la experiencia de Su Divinidad, lo haría
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en cualquier parte. Por lo tanto acompañé al resto de mi familia para el darshan. No obstante, estaba
demasiado asustado como para quedar en cualquier lugar cercano a Swami, de modo que insistí para que
tomáramos asiento en la parte del límite exterior del grueso de los devotos reunidos.

Cuando Baba ingresó al recinto, sentí nuevamente los temblores de energía sacudiendo mi cuerpo y
me encontré de nuevo llorado incontrolablemente. Baba pasó caminando frente a las miles de personas
reunidas, vino directamente hacia mí y me puso Su Divina Mano sobre la cabeza. Instantáneamente me
sentí totalmente transformado – a partir de entonces nunca he sentido la necesidad de una prueba de Su
Divinidad.

Durante mis contactos con cientos de devotos Sai de todas partes del mundo, me he encontrado con
muchas personas privilegiadas que han visto el aura en torno a la cabeza de Baba o que han tenido visiones
de Él.

Sagar Das, uno de los principales organizadores del movimiento Sai en Karimganj en el sur de
Assam, vio un “halo con los colores del arco iris” alrededor de la cabeza de Baba durante un darshan en
Prasanthi Nilayam en 1983.

S. Thompson del 40, Margery Wood, Welwyn Garden City, Herts, Reino Unido, recuerda con
lágrimas en los ojos el señalado día de 1984, cuando fuera bendecida con el privilegio de ver una bella aura
azul en torno a la cabeza de Swami.

Vesna Krmpotic, la escritora y poetisa yugoslava, tuvo la Divina Visión de Baba en su habitación en
Belgrado, una noche cuando estaba pasando por momentos muy difíciles en su vida. “La Visión –dijo – fue
tan vívida y real que la experiencia a la luz del día parecería descolorida por comparación.”

Swami se le apareció en una visión a Porur S. Parmeswaran, ingeniero de la Gulf Air, en Bharain “en
el momento preciso en que mi vida colgaba literamente de un hilo y los médicos habían perdido cualquier
esperanza.”

La Dra. Vasantha Jayasurriya, funcionaria médica de Colombo, Sri Lanka, dijo que un día de
diciembre de 1989, en Whitefield, había visto una hermosa aura azul en torno a Bhagavan cuando este
saliera de Su residencia para dar darshan.

TESTIMONIO DE UN EXPERTO
Sin embargo, tal vez fuera el Dr. Frank Baranowsky, un científico de la Universidad de Arizona en los
Estados Unidos, quien tuviera la más asombrosa experiencia. Su testimonio de la Divinidad de Baba es
irrefutable, porque él no sólo es un especialista objetivo en la lectura de auras o sea los campos
biomagnéticos que rodean a los seres vivos, sino por el hecho que no era un devoto Sai.

Tuve el privilegio de escuchar la charla que el Dr. Baranowsky dictara ante seiscientos sesenta y
cinco maestros de escuela que asistían a un curso de orientación patrocinado por Bhagavan. La charla,
reproducida en el ‘Sanathana Sarathi’, el órgano oficial del ashram, fue dictada en presencia de Swami y
reza como sigue :

“Estoy muy contento de estar aquí esta noche y de hablarles acerca del fenómeno del hombre.
Cada día estamos entendiendo más acerca del hombre, y acerca del aspecto más importante del hombre –
esa simple palabra de cuatro letras, AMOR. Estoy seguro que deben haber oído que hace algunos años se
perfeccionó una cámara para lo que se denomina ‘la fotografía Kirlian’, que toma fotos de las bandas de
energía que rodean al cuerpo humano. Con esta cámara podemos fotografiar el ‘aura’ del hombre, la que
con frecuencia se extiende más allá de los límites del cuerpo físico. El aura es generada desde dentro de la
persona – la energía, el amor, las emociones – y aparece claramente en las fotos que podemos tomar ahora.
Se han tomado miles de fotos desde 1969 y se han estudiado por medio de esta fotografía de las
radiaciones del campo biomagnético, y podemos decir ahora si y cuando una persona siente amor, lo irradia
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o lo demuestra. El halo o aura en torno a las gentes tiene colores muy marcados. La energía es blanca.
Cuando una persona está llena de amor, el aura a su alrededor es azul y cuando el amor es irradiado, se
vuelve rosada. Cuando una persona está llena de odio, el azul se vuelve rojo. Cuando se entrenan los
ojos mediante una serie de ejercicios, estas bandas también pueden ser vistas. El tiempo ahora, no me
permite mostrarles evidencia fotográfica al respecto, pero les puedo asegurar que la tenemos.

“A su cuerpo le suceden cosas extrañas cuando odian o están enojados. En un momento de ira,
utilizan suficiente energía eléctrica como para encender la bombilla de una linterna de dos pilas por tres
meses. Es así que la evidencia tanto científica como clínica nos dice que amemos. El amor es lo que
tienen para desarrollarlo y compartirlo con otros. Con nuestras cámaras perfeccionadas, podemos
fotografiar ahora cinco diferentes tipos de auras : físicas, psíquicas, morales, espirituales e intelectuales.
Básicamente son cinco, mas ellas pueden cambiar al ser afectadas por las emociones.

“He conocido a sobre cien hombres santos en la India. Muchos de estos santones están
involucrados con sus propios egos. Sus auras muestran mayormente preocupación por sí mismos y sus
instituciones. De modo que ellas (las auras) no miden sino unos 30 cm. de ancho o tal vez, hasta 60 cm.
Yo no soy un devoto. He venido acá como científico a ver a este hombre Sai Baba.

“Le vi el domingo, en el balcón, dándole darshan a los devotos que cantaban abajo. El aura que
Baba proyectaba no era la de un hombre – el azul era prácticamente ilimitado y había bandas doradas y
plateadas más allá, incluso más allá de este edificio, llegando hasta el horizonte. ¡No existe una
explicación científica para este fenómeno!

“Su aura es tan potente que incluso me está afectando a mí, estando de pie junto al sillón en el cual
está sentado. Puedo sentir el efecto y tengo que masajear mi brazo, como pueden haberlo notado. Esto
me resulta muy difícil de admitir. Soy un hombre de ciencia. He dictado más de seis mil conferencias en
todas partes del mundo, mas créanme, es la primera vez en que me tiemblan las rodillas. El aura que
emana de Baba muestra Su amor por ustedes. He conocido a muchos santones, mas ninguno de ellos está
tan disponible para todos, como Él. Eso es un signo de grandeza.

“Hace muchos años, teníamos un filósofo llamado Ralph Waldo Emerson en los Estados Unidos.
Una vez se le preguntó : “¿Qué es el éxito en la vida?” y él respondió, “El reir mucho y a menudo, ganarse
el afecto de los niños, descubrir lo mejor en los demás, tolerar la traición de falsos amigos, hacer del mundo
un mejor lugar para vivir del que encontramos al nacer en él, cultivar un pequeño jardín, mejorar algunas
condiciones sociales o ayudarle a un niño para crecer más sanamente. El saber que la vida de alguien se
ha hecho llevable por vivir ustedes, eso es éxito.” Baba les ha entregado la clave del éxito – la simple
palabra de cuatro letras, amor. Si me es permitido usar la frase de ‘haber visto caminar al amor por sus
propios pies’, eso ha sido aquí.”

Con estas palabras, terminó su charla el Dr. Baranowsky y Baba dictó entonces Su discurso. Una
vez que hubo terminado, el Dr. Baranowsky pidió permiso para dirigirse de nuevo a la audiencia. Dijo :

“He estado observando a Baba mientras les hablaba. El aura rosada que manifestaba era tan vasta
y potente que llegaba incluso más allá de este recinto y les envolvía a todos ustedes. No puede haber una
explicación científica para este fenómeno. Le he estado observando hasta ahora, por una semana,
mientras caminaba entre ustedes, en las mañanas y las tardes. He visto Su aura, de color rosado,
proyectándose hacia la persona con la que esté hablando o a la que esté tocando, y retornando luego a Él.
Esto es porque extraemos de Su energía – Su energía parece ser inagotable. Se expande por todas partes
y puede ser absorbida por cualquiera del entorno. Un hombre común se agotaría muy pronto al circular
entre todos ustedes como Él lo hace. Le he observado acercarse a una niñita en una silla de ruedas y
acariciarla – me asombró el aura de amor que les rodeaba entonces.

“No fui educado en algún credo, aunque nací cristiano y soy Católico Romano. La comunidad
científica en mi país considera difícil aceptar a Dios – aseveran que es algo no científico. Estoy
arriesgando mi reputación cuando declaro lo siguiente. Hace dos días, justamente afuera de este recinto,
Le miré a los ojos, tienen un fulgor dentro de ellos. Está muy claro para mí que miré el rostro de la
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divinidad. Sin explicación científica alguna, desde mi punto de vista, Él es exactamente lo que parece ser –
AMOR. Es es lo que es.

He hablado desde estrados, en presencia del Presidente Ford de los Estados Unidos, de la Reina
Isabel II de Inglaterra y de la Reina Wilhelmina de Los Países Bajos. Mas esta actual experiencia es algo
que no podré olvidar jamás – es algo abrumador en su impacto”

Las observaciones del Dr. Baranowsky corroboran muy claramente lo que dijera el Dr. S.
Bhagavantam, un científico notable, con respecto a Baba, que Él trasciende la ciencia. Si alguna vez se
necesitara una prueba de la divinidad de Bhagavan para convencer hasta al más crítico de los detractores,
ella sería esta vigorosa declaración del científico estadounidense.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

UNIDAD ES DIVINIDAD
El estudio del hombre desde tiempos primitivos hasta la actualidad, revela que no existe un solo
pueblo sin algún tipo de creencia en uno o varios poderes que gobiernan el universo, algún tipo de adoración
y algún tipo de código de conducta o de moral. Esta naturaleza universal de la religión constituye un
hecho sobresaliente en la historia del género humano.

Ha habido muchas religiones, una plétora de creencias acerca de los dioses e innumerables modos
de adorarles. Surgió una serie de grandes religiones históricas, que florecieran por algún tiempo y luego se
extinguieran – entre ellas las del antiguo Egipto, de Babilonia, de los Hititas, el culto solar a Mithra, el
Maniqueismo que veía la vida como un conflicto entre la luz y las tinieblas, las creencias de los antiguos
griegos, romanos, celtas, los escandinavos y los germanos, y en las Américas, las religiones, de los Mayas,
los Incas, los Aztecas, los Hopis, los Navajos etc.

Existen once grandes religiones “vivientes” – el Hinduismo, el Cristianismo, el Islam, el


Confucianismo, el Judaismo, el Budismo, el Sikhismo, el Taoismo, el Zoroastrianismo, el Janinismo y el
Shinto.

Entre las comunidades religiosas menores de hoy, existen dos de interés particular para el pueblo de
los Estados Unidos [sin tomar en cuenta toda la variedad de subdivisiones de la rama ‘Protestante’ del
Cristianismo, ya sean los Luteranos, los Calvinistas o los de la Iglesia Anglicana que han proliferado en
Adventistas, Bautistas, Evangélicos etc. En general estas y otras denominaciones estadounidenses se han
expandido a los países en vías de desarrollo, en donde compiten, con sus campañas y enseñanzas
fundamentalmente solidarias, con la Iglesia Católica Romana – N. de la T.] : la de la Iglesia de los Santos de
los Últimos Días o Mormones y la Iglesia Científica de Cristo, a la que usualmente se hace referencia como
la Ciencia Cristiana. Los Mormones son una organización relativamente pequeña que tiene a la mayor
parte de su membrecía en el estado de Utah. La Ciencia Cristiana, fundada en Massachussetts, crece
constantemente.

La religiones “vivientes” del mundo difieren de las “muertas” en cuanto atesoran determinados
escritos como “sagrados”. Las religiones que han dejado de existir no han dejado cánones o conjunto de
escrituras sagrados. Su literatura era más bien dispersa, en su mayor parte traspasada de padres a hijos o
de ‘sacerdote’ a ‘devoto’ por tradición oral. Una pequeña parte fue recopilada mucho después y escrita en
libros como ‘La Ilíada’ y ‘La Odisea’ de Homero. Mas la mayor parte de las tradiciones acerca de los dioses
y sus actuaciones, la naturaleza del universo y la vida después de la muerte o las leyes y preceptos morales,
no se compilaron nunca en algo que pudiera denominarse un canon.
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Hay muchas concepciones erradas predominando acerca de la religión; mucho se ha escrito y dicho
en contra de la religión, la mayor parte de lo cual está destinado a traducirla o a poner su validez en tela de
juicio. Por ello es esencial el entender objetivamente la verdad sobre la religión.

LA VERDAD ACERCA DE LA RELIGIÓN


El significado literal de la palabra ‘religión’ es ‘unir de nuevo con Dios’, puesto que proviene del latín
‘re’ que significa ‘de nuevo’ u ‘otra vez’, y ‘ligio’ (de ‘ligare’) que significa ‘ligar o ‘unir’. La religión ha sido
definida de varias maneras por diferentes personas. Esencialmente, representa un medio para hacer que el
hombre busque al alma o al Dios dentro de sí mismo. Es la ciencia de la naturaleza interna o la divinidad
latente en el hombre. Todas las religiones tienen el papel y la meta de la autorrealización. Para lograrla,
cada una prescribe sus rituales y metodología propios.

La religión es la relación entre tres principios fundamentales – Dios, el mundo y el individuo. Le


entrega solaz en este plano terrenal al cansado peregrino. Le explica el misterio de la vida. Le muestra la
senda hacia la morada inmortal.

La religión es filosofía práctica y la filosofía es religión teórica. La filosofía está permanentemente


buscando, inquiriendo y cuestionando. La religión es sentir, realizar, experimentar. La religión no es
dogma – no es credo – no es teología – no es meramente una creencia o emoción. No es meramente una
liviana oración que se recita cuando uno sufre de un serio cólico intestinal o una disentería crónica. Es
principalmente, una vida de bondad y de servicio. Es una vida de meditación. Y es una vida en Dios.
Aquel que sea amoroso, bondadoso, piadoso y veraz, que esté dotado de fe y de devoción, será
verdaderamente religioso.

La esencia de la religión no radica en marcas en el entrecejo, ni en la cabellera enmarañada y la


barba larga, tampoco en quedarse parado soportando el sol ardiente o las aguas gélidas, ni es el tintinear de
campanas, ni el tocar la caracola, ni hacer sonar los címbalos, sino que está en una vida de bondad, de
pureza y de servicio en medio de las tentaciones mundanas.

A religión es el cimiento de la sociedad, la fuente de toda bondad y felicidad, la base de la virtud y la


prosperidad del individuo, y a través de los individuos, de la nación. La civilización, el orden, la moralidad –
todo lo que eleve al hombre y le otorgue paz a la nación, será fruto de la práctica de la religión.

Sin embargo, a lo largo de toda la historia, el hombre ha perpetrado los peores crímenes en contra
del hombre en el nombre de la religión. Colton, el autor de ‘Laconia’, lo expresa en forma concisa, “El
hombre argumentará a favor de la religión; escribirá sobre ella; luchará por ella; hará cualquier cosa – menos
vivirla.”

DIVERSAS RELIGIONES
La diversidad es, sin duda, el orden de la creación y, por ende, la religión no constituye una
excepción y es comprensible que se reconozca que cada una se haya originado en las experiencias raciales
de un pueblo. Cada religión tiene una historia y la historia de cada una difiere de la de todas las demás.
Esta historia será la historia de un pueblo que, gradualmente, a lo largo de cientos de miles de años, ha
establecido su credo en base a sus necesidades y experiencias, sus sufrimientos y éxitos, sus derrotas y sus
victorias.

Un estudio acabado de cualquier religión revelará la forma en que esta ha cambiado en consonancia
con el cambio en la vida de las gentes. Por ejemplo, cuando los primeros hebreos no eran sino una tribu de
nómades que vagaban por las tierras entre la Ur de los caldeos y Egipto, su religión era una cruda forma de
adoración de las fuerzas de la naturaleza. Estos eran dioses crueles, mas manifestaban una preocupación
particular por el bienestar de estos nómades. Más adelante su religión se convirtió en el credo de un
pueblo establecido, agricultor y ganadero y, a medida que la nación crecía, la religión se fue adecuando a las
138

necesidades de la nación. Y cuando los hebreos comenzaron a pensar en términos de otros pueblos, su
religión, en el período de los profetas, se fue haciendo más y más universal. Esto hizo que, llegado el
momento, se hiciera posible que el cristianismo, una religión mundial, brotara desde el tronco del judaísmo.
En este ejemplo podemos ver una religión creciendo y desarrollándose desde ser un reducido asunto tribal a
un evangelio para todo el mundo, en la medida en que las gentes crecían y se desarrollaban. Por ende, es
natural que cada religión tome las características de la cultura de los pueblos en torno a los cuales se
desarrollara.

EL DESCENSO DE PROFETAS
No obstante, cada vez que una verdad importante de la religión fuera suprimida debido a la
arrogancia y egocentrismo de la clase sacerdotal o se hubiera olvidado por la ignorancia del pueblo,
aparecería un avatar, un profeta, un gran santo o un esclarecido maestro espiritual. Este revitalizaría la
verdad, removería las impurezas que la hubieran cubierto u oscurecido, y la haría brillar de nuevo con su
lustre, pureza, esplendor y gloria originales.

Cuando en los tiempos antiguos las gentes se olvidaron por completo del monoteísmo védico, surgió
Zoroastro. Él predicó la adoración de un solo Dios – Ahura Mazda, y condenó el culto a los Devas.

Cuando la religión de los Vedas degeneró en una ciega observancia de ritos y sacrificios de
animales, cuando los Sudras, las personas de casta inferior, eran tratados con desprecio por los Brahmines,
apareció el compasivo Buda, quien condenó la matanza de animales y elevó el status de los Sudras.

Cuando los sacerdotes del judaísmo se volvieron arrogantes, surgió Jesús para purificarlo. Y
cuando el cristianismo cayó también en la superstición y la idolatría [debemos suponer que el autor se refiere
con ello a la proliferación de imágenes y la multiplicación de santos – N. de la T.], apareció Mahoma para
volver a predicar el monoteísmo.

Cuando el conflicto entre hindúes y musulmanes fuera tomando un cariz cada vez más beligerante,
apareció Guru Nanak Dev para difundir el mensaje de la unidad de los diferentes credos.

De este modo, cada religión representa sólo un empeño por reformar los cursos tomados por las
más antiguas y una protesta en contra de sus abusos.

LA UNIDAD DE LOS CREDOS


Burton en su “Anatomía de la Melancolía” ha enfatizado que “una religión es tan verdadera como la
otra”. Un camino o una senda hacia lo Supremo es tan buena como cualquier otra. Las vacas tienen
distintos colores, mas el color de la leche es sólo uno. Existen diferentes tipos de rosas, mas todas tienen el
mismo aroma. Aunque cada religión es diferente de todas las demás en lo concerniente a rituales y
metodología, resulta sorprendente que las religiones vivas del mundo son muy similares en esencia.
Considerando la inmensa diversidad de desarrollos culturales en todo el mundo, es un prodigio el que las
religiones del género humano sean todas parecidas.

La única explicación posible es que todos los profetas sean mensajeros de Dios. Hay grandes
Yogis y almas realizadas que han tenido una percepción intuitiva, divina de Dios – sus palabras son infalibles
y sagradas. El Corán o el Zend-Avesta o la Biblia son libros tan sagrados como el Bhagavad Gita. Todos
contienen la esencia de la sabiduría divina. Ahura-Mazda, Ishwar, Alá, Jehová no son sino diferentes
nombres para el Dios único.

La fuente última de la religión es Dios. Los principios fundamentales que constituyen su esencia le
fueron revelados por Dios a los Rishis o videntes, en el comienzo de la creación. Ellos se encuentran en los
Vedas, que son reconocidos como los textos o escrituras religiosas más antiguas en la ‘biblioteca’ de la
humanidad.
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Los fundamentos o esencia de todas las religiones son los mismos. Son tan antiguos como la raza
humana. Nunca ha habido ni nunca habrá ningun invento o descubrimiento real en la esfera de la religión.
Nunca ha existido un fundador religioso que haya inventado una nueva religión o revelado una nueva
verdad. Todos estos fundadores han sido todos sólo transmisores y no los gestores originales.

La religión real es una sola. Es la religión de la verdad y del amor. Es la religión del corazón. Es
la religión del servicio, del sacrificio y de la renunciación. Es la religión de la virtud, de la bondad y de la
tolerancia.

¡La Verdad no es hindú ni musulmana, no es budista ni cristiana! La Verdad es una substancia


única, homogénea y eterna. El seguidor de la religión de la Verdad caminará sobre la senda de la luz, la
paz, la sabiduría, el poder y la bienaventuranza.

En los tiempos actuales, en su búsqueda del poder y el oropel, el renombre y la fama, las
comodidades fisicas y la riqueza, el hombre ha olvidado estas pepitas de oro de sabiduría que le legaran sus
antepasados. Muchos abogan por el Budismo, mas ninguno desecha el deseo y el Himsa (violencia).
Muchos profesan el Cristianismo bajo sus innumerables denominaciones, mas son muy pocos los que
practican el amor y el perdón. Muchos juran por el Islam, aunque difícilmente haya alguno que reconozaca
la hermandad del hombre. Muchos predican el Hinduismo, mas nadie realiza la Divinidad en todos. El
predicar se ha convertido en un medio para ganarse la vida de los hombres, en tanto que el practicar se ha
vuelto un objeto de desprecio para ellos.

Por ende, el mundo es perverso, no por carencia de verdad ni por causa de las religiones, sino ¡qué
pena!, es perverso por la carencia de genuinos seguidores de estos ideales y religiones.

LA CRUELDAD DEL HOMBRE CON EL HOMBRE


“La inhumanidad del hombre para con el hombre – según Bhagavan Sri Sathya Sai Baba – se
expresa en forma de catástrofes naturales, como los terremotos.” Estas palabras de Baba revisten mayor
importancia cuando se unen a lo que les dijera a Ron Laing y a Peggy Mason – el equipo marido-mujer que
escribiera el excelente libro “Personificación del Amor” – en una de las entrevista con Él, en la que Le
preguntaran acerca del planeta.

“Habrá repercusiones físicas debidas al creciente egocentrismo del hombre. Ajustes menores en el
planeta y un cierto raleo.” Y, “El mundo es el cuerpo de Dios. Hay un cancer en el cuerpo y debe ser
extirpado.”

“Por cierto que debe serlo – dice Ron Laing, y agrega – El panorama parece ser abrumador e invita a
reflexionar, visto en su conjunto. Mas debemos recordar que, por grande que sea la tela del cuadro
completo, este está hecho por millones de pinceladas individuales. Aunque sólo un porcentaje razonable
de las pinceladas más oscuras se transformaran en luz, todo el cuadro presentaría una apariencia diferente.”

“El hombre está enfermo, pero está recurriendo a remedios que no pueden curar. – dice Baba. – La
gente admira el fenomenal avance de la ciencia. Mas el avance ha ido de temor en temor, de destrucción a
más destrucción. En tiempos prehistóricos los hombres se mataban usando arcos y flechas – ahora matan a
poblaciones enteras con la ayuda de bombas atómicas, ¡ y esto se celebra como un notable progreso!”

“Los científicos no pueden detener el aumento de la codicia y el odio en el corazón humano; sólo
pueden forjar el arma que requieren y aumentar su eficiencia letal. El hombre vive con el temor de la
extinción como resultado de los descubrimientos de la ciencia, porque, en cualquier momento, la tormenta
del odio podría hacer llover bombas sobre su hogar. La ciencia le ha robado la confianza en sí mismo al
hombre – no está seguro ni siquiera de sí mismo. Se teme a sí mismo, porque, ante la más mínima
provocación, se transforma en una bestia salvaje y sanguinaria.”
140

En su inhumanidad hacia su propia especie, el hombre degenera hasta un nivel inferior al de los
animales, como lo podemos comprobar a menudo en las pantallas de nuestros televisores, en donde vemos
a fanáticas turbas aullando y clamando por sangre, masacrando a sus criaturas congéneres, manchando con
sus manos tintas en la sangre de sus víctimas, muros y vehículos, invariablemente incitadas por sus líderes
‘religiosos’.

EL MENSAJE

Mientras estamos en la encrucijada, tenemos este Mensaje – el Avatar Sai – Él es Su Mensaje. En


esta encrucijada tenemos una brillante luz para recordarnos de nuestro destino común, de nuestra estrategia
común para conseguir una misma cosa.

Bhagavan Baba es una personalidad de magnitud cósmica que abarca en Su abrazo a la humanidad
toda. Él ejemplifica el mensaje de la unidad de todos los credos. Eso es algo de primordial importancia
para evitar la crisis que amenaza hoy en día a nuestra civilización. Resulta imperativo que miremos hacia el
mundo tanto en el contexto de sus muchas diversidades como en el de sus muchas identidades, sin ofender
a ninguna de ambas. Al mismo tiempo, debiéramos ser capaces de verlas dentro del contexto de la unidad
esencial, el cordón que engarza los diferentes credos, civilizaciones, culturas, aspiraciones e individuos.

Bhagavan Baba ha reiterado una y otra vez que en la senda hacia la espiritualidad se da un punto de
encuentro, una confluencia, donde muchas corrientes se juntan. Afirma, “La senda de la devoción fue
establecida para llevar al hombre a fundirse con Dios. Las aguas del mar son elevadas por el Sol, como
nubes, hasta el cielo y las nubes las vacian como lluvia tanto sobre las tierras altas como las bajas para fluir
de vuelta al mar, por muchas hondonadas, riachuelos, y ríos alimentados por sus afluentes. El fundirse en
la Fuente de la que uno obtuviera nombre y forma es el destino último. El río encierra una pasión y un Amor
abrumador que lo arrastra por las laderas hasta que llega al Amado, hasta allí en donde el Amado, el
Amante y el Amor se funden en un solo Éxtasis iluminador.”

Mahatma Gandhi dijo una vez, “Hay muchas religiones, aunque la religión es una sola”. La esencia
de todas las religiones reside en la unicidad de todo el género humano; la unidad de la familia; la identidad
de sus necesidades y requerimientos, sus impulsos, sus esperanzas, sus aspiraciones. El aparente
conflicto que surge día a día dentro de una nación o entre una y otra naciones, no representa sino fases
temporales en la evolución del género humano. Aquello que une es muchísimo más importante, muchísimo
más duradero que aquello que pareciera dividirnos de tiempo en tiempo

DIOS ES UNO
Swami ha subrayado la necesidad que hay de desistir de emprender campañas de vilificación o de
exagerada exaltación de cualquier religión, con miras a atraer partidarios. “Si la mente del hombre es
buena, ¿qué podría haber de malo en cualquier religión?”, pregunta. Según Él, “Todas las religiones exigen
que sus seguidores sean buenos, vean el bien y hagan el bien. Ninguna religión aprueba la falsedad o la
injusticia… Por ende, en esencia, todas son una y tienen una meta común, aunque en el detalle puede que
difieran y sigan diferentes sendas para llegar a esta meta. Dios es Uno y sólo Uno, sin un igual, mas es
venerado por diferentes gentes de manera diversa y bajo diferentes nombres. (Ekam sat vipraah bahudaah
vadanti – Dios es Uno, mas es llamado por diferentes nombres). Las formas y los nombres son transitorios
y cambian con el tiempo. La verdad, la belleza y el amor invariables continúan atrayendo la devoción de los
seguidores de todas las religiones.”

Bhagavan subraya que “las simientes de todas las religiones se encuentran en el Sanathana
Dharma [los códigos de integridad, rectitud, moralidad, justicia etc. eternos; ‘dharma’ es un término muy
difícil de traducir por la amplitud de su contenido – N. de la T.] del Vedanta [que puede significar ‘filosofía
religiosa’ o ‘meta final de los Vedas, liberación’ – N. de la T.]” “Cualquier malentendido entre religiones no
es sino un muy pequeño asunto familiar”, dice Baba y agrega, “El Dharma védico es el bisabuelo, el
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Budismo, el hijo, el Cristianismo, el nieto y el Islam, el bisnieto.” El estudio de las enseñanzas de algunas
religiones como el Islam lo comprobarán. El término Islam significa ‘paz’ y también ‘entrega a Dios’ y las
enseñanzas del Profeta Mahoma son para todo el mundo y no solamente para los musulmanes. El
Sagrado Corán enfatiza la manera en que Dios es el benefactor de toda la humanidad; subraya que el
pertenecer a un credo es menos importante que el llevar una vida buena y realizar buenas acciones. El
Profeta Mahoma difundió el Islam practicando los principios que predicaba. Sin imponerle sus enseñanzas
a nadie, sentó un buen ejemplo de tolerancia y de respeto al tratar con los no-musulmanes. Por su parte, el
Judaísmo, la simple religión de los judíos, subraya la supremacía de la vida moral y la importancia de la
conducta correcta por encima del credo. Guru Nanak predicó la existencia de Un Dios y Lao Tsé, el
fundador del Taoísmo, propició el devolver con el bien cualquier mal. De modo que las mismas verdades
han sido expresadas de variadas maneras, en diferentes idiomas, bajo diferentes circunstancias, por los
fundadores de los diferentes credos, y hay una unidad fundamental que subyace tras de la aparente
diversidad de términos y de nombres como Alá, Jesús, Vishnu etc.

Baba enfatiza de la manera siguiente esta unidad : “Aquel a quien los musulmanes adoran como Alá,
a quien los cristianos adoran como Jehová, a quien los Vaishnavas adoran como Phulabja, a quien los
Saivitas adoran como Shambo, les concede, en respuesta a su múltiples plegarias, salud, larga vida,
prosperidad y felicidad a todos, dondequiera que puedan estar. Él, el Dios Único, es el Dios de todo el
género humano. Dios es Uno y solamente Uno.”

Baba remacha esta verdad en Su propio e inimitable estilo, como me doy cuenta en retrospectiva.
Mi entrada a la grey de Sai en la segunda mitad de 1971, trajo consigo algunos problemas y fricciones con
mi mujer, Satya. La influencia de Baba sobre mí era irresistible. Solía permanecer perdido en a
contemplación de Su Nombre y Forma por largas horas. Solía llorar inconsolable mientras miraba Sus
fotos. Los amigos, los conocidos, el club, la vida social, las comidas, fiestas y los naipes – que se habían
convertido en un modo de vida – se transformaron en un anatema para mí. Gradualmente, comencé a
descuidar mi vestimenta y a perder concentración en mi trabajo profesional. Mirando atrás, puedo ver
ahora que incluso había empezado a ser negligente con mi mujer y la familia.

Satya, quien es en general una señora muy simple y religiosa, estaba dispuesta a conceder que
Baba era tal vez un santo con poderes sobrenaturales – pero bajo ningún concepto concedía aceptarle como
Dios. Mi repentino cambio de posición y mi actitud indiferente la fueron llevando a una abierta hostilidad
hacia Swami.

Fue en estos momentos cruciales que Baba apareció una vez en sus sueños y le dijo, “Tu no Me
crees. ¿Es Durga (Energía Encarnada) tu deidad elegida? Y bien, no hay diferencia entre Durga y Sai.
Yo soy Durga y Durga es Yo – somos uno y lo mismo.” Y luego le dio una visión en que cambiaba Su
forma en la de Durga y luego volvía a Su forma de Sathya Sai. Satya no aceptaba aún a Baba como Dios
Encarnado, pero se volvió menos beligerante conmigo y más comprensiva. A lo largo de los años ha
observado, examinado y experimentado personalmente tanto de Baba que ha llegado a aceptar Su
Divinidad.

Baba repite constantemente que no hay sino Un Dios y que es Omnipotente, Omnisciente y
Omnipresente. “La causa de la enfermedad y la desdicha reside en vuestra visión mental, porque ven a
muchos, cuando en verdad hay sólo Uno. Dicen ‘Mi Dios’, ‘Su Dios’, ‘Vuestro Baba’, como si existieran
tantos Dioses para ayudarles a pelear entre ustedes”, dice Swami.

Para remachar esta Verdad universal, le está permanentemente dando sueños y visiones a personas
como Satya y muchas más.

Sanjay Das Gupta, antiguo empleado del Tripura Emporium en Nueva Delhi, es una persona muy
religiosa, pero tenía la mente cerrada respecto de Baba. Era costumbre suya el saludar con veneración
una imagen de la diosa Kali, otra forma de Durga, antes de salir hacia su trabajo. Un buen día, estando con
las manos unidas frente a la imagen de Kali, quedó estupefacto – vio a Baba en lugar de Kali en la pintura.
Se restregó los ojos y se pellizcó las mejillas para asegurarse de no estar alucinando. No obstante, por más
142

que se concentrara, seguía viendo a Baba en lugar de Kali. Luego, los veía alternadamente, Kali y Baba.
Después de eso, aceptó la Unicidad de Kali y Durga y la Divinidad de Swami.

El hombre, en sus egoístas ansias de poder y de éxito competitivo, se persuade a sí mismo para
usar a la religión como un instrumento de tortura y de persecusión. “En lugar de unir al género humano en
un esfuerzo común – señala Baba – se ha convertido en un sistema de recintos amurallados, guardados por
el odio y el fanatismo. De esta manera, cada religión es un campo armado, sumido en la autoexaltación,
intentando sumar a otros a su contingente y evitando que haya desertores en sus filas. Por lo tanto, la
religión se ha visto acusada de constituir la raíz del caos y el conflicto. A pesar del enorme progreso en
muchas otras áreas de la vida, sigue ardiendo aún hoy en día en muchas partes del mundo, la animosidad
religiosa.

“Debe enfatizarse que la religión no representa la raíz de este estado de cosas. El enfrentamiento
de facciones y el odio fanático se deben a la libertad de acción que se le ha dado al indisciplinado ego. La
religión está empeñada, justamente, en destruir esta viciosa tendencia, de modo que debe ser apoyada y no
condenada. Lo que ha de ser condenado es la mezquina, pervertida actitud de odiar a quienes no
concuerdan con ‘nosotros’ o que sostienen opiniones diferentes acerca de la misteriosa Fuerza que anima al
Universo. Las guerras y los conflictos religiosos se engendran en la ignorancia y la avaricia. Cuando las
gentes son ciegas ante la verdad que la familia humana es una unidad indivisible, andan a tientas en la
oscuridad. Sólo el cultivo del amor puede convencer al hombre de esta Verdad en cuanto a que hay sólo
una casta, la casta de la Humanidad, y sólo una religión, la Religión del Amor. Puesto que ninguna religión
defiende la violencia o desprecia al amor, es un error el adscribirle el caos a la religión.

“La religión de los Hindúes subrayaba la Unidad de toda la Creación, y declaraba que la diversidad
que experimentamos no representa la imagen real. No obstante, siendo que la fe en el Uno llega sólo a una
mente esclarecida al máximo, muy pronto la religión tuvo que postular la dualidad, y hasta la multiplicidad,
con deidades para cada faceta del todo. Las más difundidas de estas dualidades son los credos Saivita y
Vaishnavita, centrados en torno a los aspectos Siva y Vishnu del Uno. Este proceso de dividirse en
diversos puntos de vista se ha producido en todas las mayores religiones del mundo. El Islam tiene las
sectas Sunnita y Shiita; el Cristianismo tene a sus Católicos y Protestantes. Más por profunda que sea la
separación, no hay secta alguna que niegue a Dios o que ensalce la violencia y la falsedad.”

Enfatizando la unidad de los credos, Baba dice, “Pueden ser diferetes los Nombres, pueden ser
diferentes las facetas que se destaquen, mas la Providencia Todopoderosa es señalada como Absoluta y
Eterna. Puede que sea diferente la teminología, mas no lo es el concepto. Puede hacerse referencia a
Bhagavan como Alá y la oración puede llamarse Namaz, los pundits pueden conocerse como Khajis y los
estudiosos saludados como Mullahs. Los Vedas pueden tener la forma del Sagrado Corán, mas la corriente
interna de poder energizante en todos los casos será el Amor. Amor hacia todos los seres. Los
fundadores siempre tuvieron a la vista la Unidad de toda la Vida y la marcha progresiva del hombre hacia la
Divinidad.”

Swami Sivananda, el fundador de la Sociedad de la Vida Divina, Rishikesh, exhortaba de la manera


siguiente al hombre actual : “No permitan que prejuicios personales, la fuerza de la convención o la opinión
de los fanáticos o sectarios obnubile vuestra vista y les haga tener una visión estrecha de la religión. No se
dejen llevar a prejuicios al observar las prácticas religiosas de las masas incultas. Deberán ser capaces de
poder diferenciar lo esencial de lo no esencial en la religión y la filosofía a través del poder de la razón y la
discriminación. Sólo entonces podrán ser felices. Lo esencial en todas las religiones es una sola y la
misma cosa. Todas concuerdan. La religiones difieren únicamente en lo que no es esencial.”

Sri Sathya Sai Baba no está difundiendo una nueva religión, ni hay algún culto misterioso entre
quienes Le siguen. Esá empeñado en producir la unidad de los credos a través de la difusión de la
fraternidad común del género humano en todas partes. La Suya es la senda de la búsqueda de la libertad,
la búsqueda de la emancipación. Baba no intenta crear una aplicación uniforme, sino una concordancia,
una armonía entre diferentes puntos de vista que converjan.
143

Cada una de las declaraciones de los variados credos produce una afirmación del espíritu humano
que encontramos en la obra y el mensaje de Sri Sathya Sai Baba – es aquí en donde Él pasa más allá de la
historia, más allá del pasado, más allá del presente y en donde se extiende hacia el futuro. Es por eso que
Sus enseñanzas hacen que surja dentro de nosotros una sensación de esa inspiración, porque Él tiene sus
raíces hundidas en el pasado. Mas tampoco esta afincado en el presente, sino que Su mirada está fija en el
futuro y es por ello que en Sus enseñanzas encontramos la confluencia de las tres dimensiones operando a
un mismo tiempo. En Su obra tienen el punto de encuentro del amor y la compasión. En Él tienen, al
mismo tiempo, el milagro viviente del sentido del esfuezo por alcanzar algo y del haberlo logrado.

Es esa la visión que es tan vital hoy día para el mundo. ¿Cuál es la constitución básica que habrá
de perdurar en el mundo desgarrado por la codicia, el odio, la ira, la hipocresía religiosa, el asesinato y la
confusión? Esta constitución fundamental habrá de ser la del amor y la compasión.

Dentro del verdadero espíritu de la humanidad en todas partes, sin el más mínimo sentido de
chauvinismo o de orgullo, puede decirse que experimentamos una sensación de logro en los valores que
Bhagavan Baba le ofrece al mundo actual – una civilización en donde podamos experimentar la buena
voluntad recíproca, una civilización en la que las naciones no se miren mutuamente con miradas de rencor,
sino una civilización en la que todos nos esforcemos por igual, unidos como seres humanos.

Cierto, la pobreza deberá ser eliminada, la enfermedad deberá ser superada. Nuestros problemas
deberán ser resueltos, las tensiones habrán de ser reducidas. Debiera establecerse la paz. Mas todo esto
no sucederá a menos que haya una ductibilidad de espíritu, una ductibilidad de estilo, a menos que seamos
capaces de experimentar las profundidad de esa enseñanza que nos ha dicho que uno no puede difrutar sin
haber dado. Debemos abrirle las puertas a un planeta totalmente nuevo de humanidad moral y es aquí en
donde la quintaesencia de las enseñanzas de Baba nos entrega una sensación de realización.

Millones de devotos Sai de todo el mundo tienen una inmensa fe en la visión de Baba. Tienen fe en
lo que ya ha dado y en Su capacidad de lo que le dará al mundo. No hay don más precioso para las gentes
que el de la visión; un don que todos podemos compartir; un don de visión que trascienda las barreras de
casta y credo; un don de visión que nos permita comprender, realizar y alcanzar nuestra propia humanidad,
lo que representa una visión que no sólo ha de atesorarse, sino que hay también que incrementar.

La Organización de Seva Sri Sathya Sai que representa al ideal – la calidad común, la unicidad de la
familia humana – ganará, es de esperar, más y más fuerza en todos los países del mundo y enfatizará
aquello que nos vincula y nos une, que es el deseo de paz, de amistad, de amor, de cooperación. Y algún
día, en un futuro no muy distante, seremos capaces de eliminar el flagelo de la violencia, no sólo de sus
manifestaciones externas, sino también de los corazones y las mentes de los hombres.

Baba afirma : “La Religión Sai constituye la esencia de todos los credos y religiones, incluyendo
aquellas como el Islam, el Cristianismo y el Judaísmo. El motivo tras de la formación y la propagación de
todos estos diferentes credos, ha sido en todos los casos, el mismo. Los fundadores y propagadores eran
todos personas llenas de Amor y de Sabiduría. Su meta, su blanco, su propósito y su objetivo eran uno
solo. Ninguno de ellos tenía él designio de dividir, de perturbar o de destruir. Intentaban hacer el bien, ver
lo bueno y ser buenos. Buscaban encauzar las pasiones y las emociones, educar los impulsos y dirigir la
facultad de la razón por sendas beneficiosas para el individuo y la sociedad.

“Sai considera la práctica de estas disciplinas más esencial que la fe ciega en las teorías filosóficas.
Nadie tiene el derecho de aconsejar a otros, a menos que practique lo que predica. Primero, establezcan el
reino del Amor en sus propios hogares. Hagan que la familia se convierta en el centro de una vida
armónica, de una comprensión empática y de una confianza mutua. El sagrado deber del hombre es el de
estar siempre consciente del Atma (Alma o Espíritu) que está instalado en cada ser humano, y esto le hará
consciente del parentesco que le liga con todos los seres. Esta es la base de la Fraternidad del Hombre y
la Paternidad de Dios. Desechen el vicio del egoísmo, el mal de la codicia y el veneno de la envidia.
Cuando buscan alegría de algo externo a ustedes, recuerden que una alegría mucho mayor les está
esperando en su propia conciencia. Cuando les asuste algo o una situación externa a ustedes, recuerden
que el temor nace, es alimentado y fertilizado en su mente y que pueden sobreponerse a él, negándolo.
144

¿Cómo podría el temor ocultarse en la senda de un aspirante espiritual? No hay sombras en que pueda
esconderse; ni puede acosar a ningún Sadhak (aspirante) que tenga a Dios en su corazón. La fe en Dios
Todopoderoso es la impenetrable armadura que el Sadhak puede llevar, y todos los hombres en todos los
países son Sadhaks, ya sea que lo sepan o no. Manténganse firmes. No vacilen. Sigan derecho
adelante. Aférrense al ideal y no se desesperen. Oren hasta que Dios se enternezca y no se alejen
entristecidos si Dios no derrama Su gracia cuando lo esperan.

“Cualquier Religión que desee extender su influencia, debe recurrir a desacreditar a otras y exagerar
su propia excelencia. La pompa y la publicidad se vuelven más importantes que la práctica y la fe. Sai,
por Su parte, desea que los seguidores de cada credo cultiven a fe en sus propias excelencias y se den
cuenta de su validez mediante su propia e intensa práctica.

“Permitan que existan los diferentes credos, déjenlos florecer y dejen que la Gloria de Dios se cante
en todos los idiomas y en una variedad de melodías. Ese habría de ser el Ideal. Respeten las diferencias
entre los credos y reconózcanlos como válidos en tanto no extingan la llama de la Unidad.”

Como prueba de su catolicismo (universalidad), la insignia Sai que adorna las grandes puertas de
plata de Prasanthi Nilayam y que es el logotipo en los papeles y sobres de la correspondencia del Ashram
de Puttaparthi, lleva los símbolos de las religiones mayores. Enfatiza la universalidad del enfoque de Sri
Sathya Sai Baba, destinado a hacer mejores Hindúes a los Hindúes, mejores Musulmanes a los
Musumanes, mejores Cristianos a los Cristianos, mejores Judíos a los Judíos, mejores Parsis a los Parsis y
así sucesivamente.

En verdad, la Religión de Sathya Sai es AMOR A TODAS LAS RELIGIONES. Su grandeza reside
en la unidad entre pensamientos, palabras y acciones. Él practica lo que predica. Anuncia, “Mi Vida es Mi
Mensaje”. Y, debido a esto es que atrae a las multitudes y, debido a Su gran amor por la humanidad, Sus
seguidores son una verdadera marea oceánica.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

EL AMOR ES DIOS
“Todos hemos nacido del AMOR… Él es el principio de la existencia y su único fin”, decía Disraeli.

El AMOR es la ley de la vida. Amar es cumplir la Ley. Y el cumplimento de esta Ley de la vida
produce paz eterna y dicha duradera.

El Amor es la fuerza motriz del Universo. Es el adhesivo que mantiene unidos a los neutrones,
protones, electrones, átomos y moléculas; objetos animados e inanimados – al Cosmos por entero.

El Amor es vida. El Amor es calor. El Amor es alegría. El Amor es la panacea para todas las
dolencias que confrontan al género humano. El Amor es el cordón de oro que une a un corazón con otro, a
un alma con otra.

Vivir es amar. Amar es vivir. Viven para poder decir que pueden aprender a amar. Aman para
que puedan aprender a vivir en lo Eterno. Una vida sin fe, amor ni devoción es una triste desierto. En
verdad, es una muerte real.

No hay fuerza más grande que el amor; no hay tesoro más precioso que el amor; no hay
conocimiento superior al amor; no hay Dharma más ennoblecedor que el amor; no hay religión mayor que el
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amor; porque el amor es Verdad, el amor es Dios. Dios es una personificación del Amor – en cada átomo
de Su creación uno puede, en verdad, experimentar Su amor.

Sir Jagadish Chandra Bose, quien recibiera el título de ‘caballero’ del Imperio Británico en 1917 por
sus extraordinarios descubrimientos, ha entregado una evidencia incontrovertible hasta para los más
escépticos, en cuanto que hasta las plantas tienen un sistema nervioso sensible y una variada vida
emocional. Probó que amor, odio, alegría, temor, placer, dolor, excitabilidad, estupor e incontables otras
respuestas apropiadas a diferentes estímulos, son tan universales en las plantas como en los animales. Sir
Jagadish dice, “En el curso de mis investigaciones fui llevado conscientemente a una región limítrofe entre la
física y la fisiología. Para mi asombro, me encontré con que se desvanecían las fronteras y que surgían
puntos de contacto entre los ámbitos de lo animado y lo inanimado. La materia inorgánica se percibía sólo
como inerte y nada más; se mantenía imperturbable ante la acción de una multitud de fuerzas y estímulos.
Una reacción universal parecía colocar a metales, plantas y animales bajo una ley común. Todos exhibían
esencialmente los mismos fenómenos, como fatiga y depresión, con posibilidades de recuperación y de
exaltaciones, como asimismo la permanente falta de respuesta asociada con la muerte.”

No existe nadie que no ansíe amor con vehemencia. Hasta los endurecidos criminales, los hombres
y mujeres insanos y los carniceros profesionales responden al amor. De hecho, la negación del amor es la
causa básica de todo crimen.

El amor es gratuito, no tiene costo alguno. El corazón humano es la inagotable reserva de amor.
El amor es la única materia prima que trasciende la ley económica de la disminución de retornos – mientras
más se lo da, más se incrementa.

Sin embargo, el hombre en su ignorancia se vuelve más que avaro cuando se trata de dar amor.
Esto explique tal vez la miserable condición en la que se encuentra el género humano hoy en día.

Los libros sagrados de todas las religiones ensalzan el amor así :

CRISTIANISMO
(Mateo 19:19; 22:37-40; Marcos 12:30-31; Romanos 8:28, 38-39; 12:9; 13:7-9; Corintios 8:1; 13:1-13;
Gálatas 5:14; Filipenses 2:2; Colosenses 3:12-14; 1 Tesalonienses 4:9-10; 2 Tesalonienses 3:5; 1 Timoteo
1:5; Santiago 2:8; 1Pedro 1:22; 2:17; 3:8; 1 Juan 2:5; 3:11-18; 4:7-21)

“El amor es supremo. Es el corazón de la religión. El amor de Dios por el hombre y el amor del
hombre por Dios, el amor del hombre por el hombre y el amor de los cristianos por todos, representan los
temas centrales de las enseñanzas cristianas”.

CONFUCIANISMO
(Shu King : 5.1.2; Lun Yu : 1.5; Meng tze ; 2.1.6-1-7; 4.1.4.1)

“El amor es la base del entendimiento humano. Uno debiera amar a los demás y si el amor no es
retribuído, debiera examinarse uno mismo para ver cual podría ser el probema. El cielo ama al género
humano.”

HINDUISMO
(Bhagavad Gita : 5.29; 10.1.10)

“El Señor es amante de todos los seres, aunque ama especialmente a aquellos que obedecen Sus
leyes y son devotos de Él. La mejor manera en que uno puede adorar al Señor es a través del Amor.”

JAINISMO
(Uttraddyayana Sutra : 14.32)

“Uno debiera mostrar compasión por todas las criaturas, actuar noblemente y obedecer la Ley en
todo momento”.
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JUDAISMO
(Levítico 19:18; Deuteronomio 6:6; 10:17-19; 11:1; 30:6-20; Salmos 17 (18):1-2: 31:23; 66:20; 145:20; 146:8;
Proverbios 17:9)

“Uno debiera amar a Dios con todo su corazón. Y debiera amar a su prójimo. El extranjero tiene
derecho a nuestro amor. Dios ama al hombre bueno, al justo. También ama al pecador y busca arrancarle
de su pecado para llevarlo hasta Sí Mismo”.

SHINTO
(Oráculos de los Dioses de Kasuga)

“El Señor visitará el hogar en el que reine el amor. El amor es el representante de Dios.”

SIKHISMO
(Japji : XXI)

“Aquel que ame a Dios genuinamente, será limpiado de todas sus impurezas. Obtenemos la
salvación amando a nuestros prójimos y a Dios.”

TAOISMO
(Tao Te Kung : LXXIX; Kwang-tze : 2.7.)

“El amor de Dios es en todo momento para el hombre bueno. El Sabio enseñó amor universal hacia
el prójimo, y sus seguidores universales debieran seguir sus enseñanzas.”

ZOROASTRIANSMO
(Yasna : 43.16; 49.8)

“Todos y cada uno debieran amar la virtud. El hombre es el bienamado del Señor y debiera
retribuirle Su amor.”

Bhagavan Sri Sathya Sai Baba, la personificación del Amor, dice, “He venido a encender la lámpara
del Amor en sus corazones, velar por que brille día tras día con mayor lustre. No he venido con alguna
misión de publicidad para ninguna secta, credo o causa; no he venido a reunir seguidores para ninguna
doctrina. No tengo planes para atraer a discípulos o devotos hacia mi rebaño ni hacia cualquier rebaño.
He venido a hablarles de la Fe Unitaria Universal, de esta senda de Amor, de este Deber de Amar, de la
Obligación de Amar. Crean que todos los corazones son motivados por Un Dios Único, que todos los
credos glorifican a este Uno Solo y Único Dios, que todos los Nombres en todos los idiomas y todas las
Formas que puedan concebir, denotan al Uno solo y Único Dios. Cultiven la actitud de Unicidad entre los
hombres de todos los credos, todos los países y todos los continentes – ese es el Mensaje de Amor que
traigo.”

El Amor es un vasto tema y tiene amplias implicaciones. Es la fuerza más potente que afecta
grandemente a cada uno y a todos los seres. Sin embargo, existe una lamentable falta de entendimiento
del fenómeno y de la química del amor y de cómo transmuta las vidas de las gentes con su influencia. Hay
muchas facetas del amor y algunos de las palabras asociadas con este fenómeno son estimable, agradable,
disfrutabe, amigable, preocupado y, así y todo, ninguno de estos términos describe los diferentes tipos de
amor.

PASIÓN Y AMOR PURO


La pasión y el deseo se confunden a menudo con amor. En tanto que la pasión y la lujuria son
coextensos con la animalidad en el hombre, el amor no es más que un atisbo de la Divinidad que le es
inherente.
147

El amor por el cuerpo es pasión. El amor a Dios es Prema o devoción – es puro amor, es amor por
amor al amor.

El amar a alguien para lograr alguna ventaja, será amor egoísta. Le ligará a uno a esta tierra. El
amar a todos los seres como Narayana Bhava (imagen del Señor) o como manifestaciones del Señor, es
amor puro – es amor divino.

Un marido ama a su mujer no por ella misma, sino por el bien de sí mismo. Espera que le de placer
sensual. Si la lepra o la viruela destruyeran su belleza, su amor por ella cesará. En este amor hay
pasión física – hay un profundo egoísmo. Este es un amor mercenario. En un amor mercenario no podrá
haber felicidad real entre ambos, amante y amado. Si el marido enfermara y estuviera agonizando, la mujer
cogerá la chequera y se irá tranquilamente a casa de su madre. Si el marido quedara cesante por algún
tiempo, la mujer podrá cara agria, hablará con dureza y no le servirá con amor, como correponde. Esto es
amor egoísta. No está el elemento del sacrificio. Por ende, habrá siempre conflictos, peleas e infelicidad
en el hogar. Maridos y mujeres no estarán realmente unidos, aunque sigan adelante como sea,
arrastrando una existencia deprimente y triste.

Incluso nuestras hermanas de mala fama muestran por momentos un amor abundante, entregan
dulces sonrisas y les dirigen palabras de miel a sus clientes – mientras puedan sacarles dinero. ¿Podrían
llamarle a esto amor o felicidad real? Uno es testigo de astucia, diplomacia, deshonestidad e hipocresía
en este tipo de ‘amor’ comprado con oropeles.

En cada amor terrenal se encuentra una oquedad, una nota discordante, una duda oculta, un
defecto, una transitoriedad, un elemento de condicionalidad y de egotismo. En tanto que el amor verdadero,
puro, es rico, profundo, pleno y perfecto. Es eterno, inalterable e infinito.

La pasión egoísta busca la gratificacióna través de otros. En tanto que el amor puro, divino, busca
hacer feliz al bienamado, y derivar felicidad de la dicha del otro. El amor es sacrificio. El amor es compartir
y servir.

AMOR DIVINO
El más grande y más puro de todos los amores es el amor incondicional. Es el amor que uno
debiera tener por sus hijos, por su pareja en la vida. Es el amor que Dios siente por Su Creación.

El amor incondicional es Amor Divino. Este es el amor que puede sanar viejas heridas y penas.
Es el amor que es posible únicamente sin atisbos de egoísmo. Es el amor que uno da sin pensar en
retribución o beneficio. El amor incondicional no requiere que se emprenda acción alguna ni se siga regla
alguna. El amor incondicional se entrega sin restricciones. Esta es la manera en que Dios nos ama.

Baba dice, “Los amo a todos; a los que vienen a Mí tanto como a los que dejan de venir; a los que se
quedan en el Nilayam tanto como a los que están lejos; a los que alaban tanto como a los que critican.
Porque nadie está más allá de los límites de Mi Amor.”

“Declaro que estoy en cada uno, en cada ser. Por ende, no odien a nadie ni critiquen
maliciosamente a nadie. Difundan siempre el Prema, en todo lugar. Esa es la mejor manera de
venerarme. No intenten medirme o evaluarme – estoy más allá de su entendimiento. Oren o adoren para
su propia satisfacción y contento. Mas, el decir que Yo responderé sólo si soy llamado o que les salvaré
únicamente si piensan en Mí, es un error. ¿No han escuchado la declaración ‘Sarvatham panni paadam’?
Pueden oir Mis pisadas, porque camino con ustedes, tras de ustedes, junto a ustedes. Cuando claman en
agonía… ¿no pueden oir las quejas de Mi corazón? ¿Se han vuelto tan duros de corazón ustedes? Mi
oído estará allí para escuchar. Pidan que les proteja como a la niña de Mis ojos, y Mis ojos estarán allí
para velar por ustedes y guardarles. Enciendan incienso para orar y Yo lo huelo. Yo respondo a cualquier
Nombre que usen; replico a cualquier pedido que hagan con un corazón puro y un motivo santificado”,
agrega.
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Al Señor Buda se le preguntó una vez por qué un hombre debiera amar a todas las personas por
igual. El Iluminado Maestro respondió, “Porque en los numerosos y variados períodos de vida en los que
ha existido cada hombre, cada uno de los demás seres (en una u otra época y en una u otra forma ya sea
animal o humana) ha sido amado por él.”

Baba exhorta, “Repitan para sí mismos la verdad que el mundo es Dios tanto como lo es el cielo.
No hay dos entidades o categorías distintas denominadas como material y espiritual. Todas las distinciones
son aparentes, no reales. Sai ha atraído hacia Sí a viejos y jóvenes, y cada uno de ellos lleva a Sai en el
corazón. Las escrituras de los diferentes credos – la Biblia, el Corán, los Upanishads, los Zendavesta –
aparecen como diferentes, mas su objetivo es el mismo : establecer la Hermandad del Hombre y la
Paternidad de Dios como base para la paz del género humano. Ningún credo necesita darse aires de
superioridad puesto que cada uno ha sido configurado por los apremios de tiempo y espacio, del lenguaje y
los niveles de experiencia. Todos ustedes son miembros de la Familia Sai, ligados por la religión del Amor.
Aunque manifiesten abiertamente pertenecer a diferentes credos, la fe en Sai ha eliminado las barreras de
sus mentes. El Amor es Dios – vivan en el Amor.”

Rebasado la exclusividad a cualquier nivel, el de Baba es un amor que se extiende e incluye a todos.
En la presencia de Baba no hay católicos, protestantes, hindúes, musulmanes, budistas, ,judíos, jaínos o
sikhs, sino solamente hijos de un Padre Único, Dios. Y Él los recibe benignamente y tiene un lugar para
ellos en Su corazón.

Dios es muy paciente con Sus hijos – nos ama incondicionalmente. ¿Y no es este el tipo de amor
que ansiamos de Él? No queremos de Dios un amor tan insubstancial que si hacemos algo erróneo y no
somos capaces de estar siempre a la altura de nuestros más altos ideales, nos abandone. Ni debiera ser
tan frágil nuestro amor por Dios como que, si erróneamente pensáramos que nos ha abandonado, le
abandonemos a Él a su vez. Esta clase de amor no tiene sentido. Queremos un amor que sea
incondicional e infinito. Y, si lo queremos para nosotros, pareciera ser que debiéramos estar dispuestos a
extenderle ese tipo de amor a Dios y empeñarnos por dárselo también a otros en este mundo.

Debiéramos tener fe en que sean cuales fueren las experiencias que nos salgan al paso, ellas llevan
la voluntad y las bendiciones de Dios. Su propósito no es el de castigar, sino el de fortalecernos y poner a
prueba nuestro amor. Aquel que está siempre guiando nuestras vidas es Dios. Y, hasta el punto en que
uno se aferre a la mano de Dios, Él puede ayudar. Si uno retirara la mano por resentimiento o porque la fe
se ha debilitado al pensar que uno no está recibiendo lo que el mundo llamaría un trato justo, deberá saber
con certeza que la estará retirando de la Fuente Misma que todos buscan. Esta gran verdad es una
realidad de la vida demostrada repetidamente.

Recuerden que uno recibe en este mundo exactamente lo que haya entregado. No es Dios quien
nos castiga – nosotros creamos las causas para nuestras experiencias dolorosas a través de nuestras
acciones erróneas tanto en ésta como en pasadas vidas. La causa equivaldrá al efecto y el efecto
equivaldrá a la causa. No lo duden ni por un instante. Esfuércense siempre por crear una causa que
manifieste el efecto deseado. La mayor de las causas que podemos poner en movimiento es un amor
activo, consciente, siempre creciente por Dios.

AMOR APLICADO
La flor que produce el amor es la divina Llama de la Paz. Por ende, ha de ser cultivado el amor.
¿Cómo? Baba ha indicado dos métodos – el primero, siempre consideren las faltas del otro, por grandes
que sean, como insignificantes y despreciables, y el segundo, consideren las propias faltas, por
insignificantes y despreciables que sean, como grandes, y siéntanse apenados y arrepentidos. Dice : “¿De
qué me sirve pasar mi tiempo descubriendo las faltas y debilidades de otros? Por ende, el primer sadhana
(práctica espiritual) será el buscar faltas y debilidades en tí mismo, empeñarte por corregirlas y hacerte
perfecto.”
149

“Cultiven Prema, Amor por todos. Eso destruirá la envidia, la ira y el odio. Rama (Dios) y Kama
(deseo, codicia, lujuria) no pueden existir en un mismo corazón. La confianza genera confianza; el Amor
genera amor… Prema hace pariente a todo el mundo. Es el mayor instrumento de la concordia. El
campesino planta las semillas y las cuida con el mayor esmero; elimina las malezas, destruye las pestes, les
hace llegar agua cada vez que lo necesitan, les incorpora abono y espera el día en que pueda recoger la
cosecha y llenar su granero. Así también deberán nutrir su Prema ustedes y arrancar las malezas del odio
y la envidia. Usen las gafas rosadas del Prema y todo les parecerá amable y bueno… El ojo del Prema los
verá a todos como Narayana – no solamente a los pobres, sino también a los ricos. También hay que
simpatizar con los ricos. ¡Deben compadecerles, porque tienen tan pocas ocasiones para desarrollar una
actitud de renunciación! Véanlos a todos como Narayanaswaroopas (imágenes del Señor) y adórenlos con
la flor del Prema”, dice Baba.

Y agrega, “El amor debe ser trenzado con muchas hebras para que sea fuerte y resistente – una
sola será muy débil. Deberán unir muchas – una hacia la madre, otra hacia el padre, hebras hacia el
marido, la mujer, un amigo, el hijo, la hija etc. El amor, por supuesto, lo abarcará todo, no puede ser
confinado sólo a una cosa y serle negado a otra. Es una corriente que lo rebasa todo. La meditación en el
Señor y Su amor les ayudarán a conectarse a él en las profundidades de sus corazones…

“Si tienen la capacidad de atraer al Señor hacia ustedes, Él por Sí Mismo vendrá hacia ustedes y
estará a su lado. Sean como una flauta, una caña hueca, recta, liviana, sin substancia que pueda obstruir
Su aliento. Entonces vendrá, y les levatará del suelo – soplará música divina a través de esa flauta,
tocándola con suavidad y con Sus labios apoyados en ella… En Sus manos lo Infinitesimal será
transmutado en lo Infinito.

“El Señor se encuentra en la dirección que Krishna entregara hacia el final del Gita, en el sloka 61
del Capítulo XVIII : ‘Ishwara sarvabhootthaanaam hriddeshe Arjuna tishtati’ – O Arjuna, el Señor está
sentado en el corazón de todos los seres.

“Para realizar al Señor en todos los seres habrá que cultivar el Prema y espantar los murciélagos
que plagan las oscuras cavernas de sus corazones, los murciélagos del odio, la envidia y la malicia.
Permitan que la luz del Prema ilumine sus pensamienos, sus palabras, sus movimientos, sus actividades,
sus juicios. Cuando lleguen a transmutarse en Prema, el señor quien es Premaswaroopa (encarnación del
Amor) se les revelará, y tocará la flauta, para despertar así su conciencia superior a la corriente del amor
universal.

“El sadhana (práctica) es esencial, porque los efectos del Karma deben ser eliminados sólo con el
Karma, así como una espina puede extraerse con otra espina – no pueden eliminarla con un cuchillo o un
martillo, ni siquiera con una espada… No pueden desistir del Karma – sólo deben cuidar que esté saturado
de Prema y que promueva el bienestar del mundo.

“Hasta aquel que tenga el peor de los Karmas, perderá rápidamente los efectos de sus acciones
pasadas si medita incesantemente en Mí y, convirtiéndose en un ser de alma elevada, pronto alcanzará la
paz permanente. Mantengan esta certeza : el devoto que pone su confianza en Mí, nunca perecerá.”

El Bhagavad Gita, junto a las escrituras cristianas nos dice que el propósito del hombre es el de
conocer a Dios, amar a Dios y servir a Dios a través del género humano. Este mensaje, al ser una verdad
universal, es tan importante hoy en día como cuando fuera enunciado por los gigantes espirituales de hace
miles de años atrás.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
150

LA VOZ INTERIOR
“Mi Vida es Mi Mensaje” dice Bhagavan Sri Sathya Sai Baba.

Debemos contemplar el estilo de vida del Señor y compararlo con nuestra propia manera de vivir
para ver en donde nos equivocamos. Las indicaciones son claras : deseos ilimitados y una loca carrera en
pos de los ilusorios renombre, fama y fortuna.

No puede haber ni paz ni tranquilidad en las mentes de aquellos cuyas vidas son regidas por los
deseos. En tal estado, cómo podría alguien esperar encontrar felicidad, para no hablar de paz mental,
puesto que ese estado mental es simplemente una malla de deseos.

Un auto-examen es la única manera de superar este probema. Echen una profunda mirada dentro
del alma, para encontrarla y ver qué es lo que causa la perturbación. Analicen cada pensamiento que
aparezca y cada deseo individual. ¿Qué es lo que realmente quieren en esta vida? ¿Cómo es que puedan
querer aún algo una vez alcanzado el nivel del alma pura, vuestro yo real, el Dios interno?

Mirar dentro de uno es la única solución para tantos de nuestros problemas. ¡La mayoría de
nosotros pasa el tiempo mirando hacia afuera y culpando a otros, hasta a Dios Mismo, por todas sus
aflicciones!

La senda verdadera no es ni fácil ni difícil, es simplemente la única senda que nos conducirá a la paz
y la tranquilidad y a la eventual reunión con Dios. Cada uno de nosotros debiera tomar la decisión de
examinarse a cabalidad y luego, prometer alejarse de toda forma de deseo terrenal y comenzar una nueva
vida por la senda espiritual. El programa de Techo a los Deseos nos ayudará en la partida.

Bhagavan Baba nos asegura, “Siempre estaré esperándoles al final del camino y estaré observando
cada paso que den. Estoy con ustedes, con cada uno de ustedes, cada momento del día, porque resido en
sus corazones. Estaré siempre allí para ayudarle a cualquiera de ustedes que se vuelva hacia Mí, con
genuina humildad y un corazón puro.”

Hay una necesidad urgente de establecer líneas de comunicación directa con Dios. Él está
esperando nuestra invitación para entrar y ser parte de nuestra vida. Su amor suavizará los enojos y las
heridas. Permitan que Su Amor fluya por nuestro corazón, nuestra mente y nuestro hogar. Lleven a Dios
a cada parte de nuestras vidas : nuestro matrimonio, nuestro empleo, nuestras obligaciones y nuestra
acitvidad. Esta es la manera de vivir totalmente en la presencia de Dios.

Dios es Amor. En cuanto esta esencia, Su poder esá en cada célula y función de nuestro cuerpo.
Su amor es toda nuestra vida : física, emocional, mental y, especialmente, espiritual. Dentro de nosotros,
en cada parte nuestra, está Dios. Está siempre con nosotros y disponible, siempre que sea por el bien del
todo. Nunca podemos apartarnos de Dios – no se requiere más que de un pensamiento para activar el
poder de Dios.

La oración es hablar con Dios. La meditación es prestarle oídos a Dios. Al comunicarnos y hablar
con Él no Le estaremos revelando nada – Él ya lo sabe todo respecto a nosotros. Mas al hablar le
habremos abierto las líneas de comunicación a una presencia muy real dentro de nosotros y de todo. Allí es
donde debemos buscar ayuda, no en algún edificio especial o en alguna otra persona.

La ayuda nos llega mediante la capacidad de escuchar y de hablar con Dios dentro de nuestro
corazón y nuestra mente. Esta Esencia y Poder muy reales están al acance de cada uno de nosotros en
cualquier momento, en cualquier lugar y el todas las circunstancias. No necesitamos entrar a un templo,
una iglesia o una mezquita para comunicarnos con Dios. No se requiere de oraciones o cánticos especiales
para comunicarnos con Dios – Él está en nosotros y en todo lo que nos rodea. Podemos ofrecer plegarias
en nuestras mentes, entrar a nuestro espacio mental y hablar con Él. Necesitamos aprender a escuchar
151

con nuestro corazón y nuestra mente – es a través del corazón y la mente que llegarán todas nuestras
respuestas.

Dios nos guiará, nos ayudará. Solo hay un requerimiento : debemos pedirle ayuda a Él, debemos
sintonizarnos a Su longitud de onda y ser capaces de escuchar Sus respuestas. Debemos aprender a ser
maleables y dejarnos conducir dócilmente por nuestra propia Voz Interior. Estas son actitudes mentales, y
sin embargo, son capacidades con las que cuentan hasta los animales. Y nosotros somos tanto más que
los animales y Dios está siempre pronto a guiarnos por la senda del esclarecimiento, con sólo pedir Su
ayuda.

En cada uno de nosotros esta la Chispa Divina que se hallaba en todos los santos que establecieran
una línea directa de comunicación con Dios. Dios no nos ama ni una pizca menos de lo que los amaba a
ellos. Entonces, ¿en dónde radica la deficiencia? Dentro de nosotros. Si no podemos sentir el Amor de
Dios, se debe a que nuestro amor por Él no es lo bastante profundo. ¿En qué reside la falla? De nuevo,
en nosotros. No tenemos a nadie más a quien culpar – ni a nuestras circunstancias, ni a nuestro ambiente,
ni a la gente de nuestro entorno. Debemos meditar más profundamente.

Cuando se levanten en la mañana, mediten. Si fuera necesario, sacudan al cuerpo mentalmente


para que les obedezca. Después de todo, el cuerpo no estará con ustedes más que por algunos años para
ser usado como instrumento por su alma inmortal, su sí mismo real. Disciplinen también a la mente. Una
vez que cuerpo y mente han sido controlados, les será muy simple, muy fácil realizar la presencia de lo
Divino.

Oren sinceramente a Dios y desnuden su corazón. Luego siéntense en meditación y esperen Sus
respuestas a todos sus problemas. Sin que importe lo que estén haciendo, eso no será óbice para que
conversen en silencio con Él. Mientras quede aún tiempo – mientras haya vida, salud, oportunidad y
libertad para mantener este divino romance con Dios – no se sientan satisfechos hasta que no sientan bullir
el amor de Dios dentro de sí mismos, cada vez que piensen en los Nombre y Forma Divinos.

En Su infinito Amor y compasión por Sus creaciones, Bhagavan Baba ha revelado la técnica para
establecer líneas de comunicación con Él :

“El silencio es el comienzo del arte de la comunicación. Aprendan a vivir en silencio por algunos
momentos cada día. Sólo siéntense en completo silencio y escuchen por la voz de Dios. Puede que no la
oigan físicamente, porque Dios puede hablarles a través del silencio y tomarán conciencia del mensaje de
Dios, aunque no oigan voz alguna. De modo que dejen que su mente descanse en Dios en esos momentos
de silencio y entonces, llegarán pensamientos a sus mentes. Sean pacientes, sin embargo, y no esperen
necesariamente un resultado inmediato. El éxito vendrá, siempre que perseveren.

“Sepan que siempre estoy con ustedes, aunque no escuchen nada. Porque Yo estoy en ustedes y
ustedes están en Mí, entonces, ¿cómo puede ser posible que no nos comuniquemos? Piensen
simplemente en estas cosas y no renuncien fácilmente.”

La técnica es tan simple y, sin embargo, tan claramente eficaz. Innumerables devotos Sai han
perfeccionado este arte de conversar con Dios y de recibir de Él, bajo la forma de “expresiones internas”,
mensajes de gran importancia.

MENSAJES PARA TÍ Y PARA MÍ


Phyllis Krystal, una ferviente devota estadounidense y consejera en materia de técnicas de
meditación, tuvo una fantástica experiencia hace algunos años que compartiera con otros devotos a través
de las columnas del ‘Sanathana Sarathi’, la revista oficial de la Organización de Seva Sri Sathya Sai.

La experiencia se produjo en tres partes separadas, siendo cada una la respuesta a una pregunta
planteada por la persona con la cual Phyllis estaba usando un método de consejería basado en la
152

meditación, en la cual le pedía a Baba que le mostrara cómo ayudarle a quienes vinieran hasta ella en busca
de ayuda.

La primera parte llegó como respuesta a la pregunta planteada por una devota, Estelle Tepper, sobre
cómo arreglárselas con las gentes o situaciones negativas o materalistas que debía enfrentar en su trabajo
diario. Cito a Phyllis :

“Cuando ambas pedimos que se nos mostrara qué podíamos hacer, llegó a mi mente una imagen de
Baba, como sobre una pantalla interna. Sonrió y apuntó un dedo hacia el corazón de varias personas que
se volvieron transparentes, mientras yo Lo observaba. Me mostró que en lo profundo del corazón de cada
persona hay una pepita de oro, escondida de la vista al igual que el oro está escondido en una masa de roca
hasta que es descubierto. Dijo que esto es real, incluso en gentes con personalidades muy difíciles o
negativas. Nos instó a concentrarnos en este tesoro interno que yace enterrado dentro de cada uno y que,
gradualmente, con la práctica, seríamos capaces de ignorar la cobertura externa de la personalidad que lo
oculta.

Era tan claramente visible cuando Él lo señalaba en cada persona y Su mensaje era tan simple, que
ambas acordamos practicar este enfoque diferente en nuestras vidas diarias.

Unas semanas más tarde estaba trabajando nuevamente con Estelle. Este vez me informó que el
ejercicio había ayudado, pero que aún experimentaba dificultades para recordar a Baba y para sentirse
cerca de Él y Sus enseñanzas durante el día, mientras trabajaba y era constantemente distraída por las
gentes y los eventos mundanos, que tambien drenaban su energía.

Volvimos a pedir ayuda para esta situación. Esta vez fue como si hubiera sido transportada
repentínamente hasta Whitefield en donde podía ‘vernos a ambas’ sentadas esperando el darshan, con ella
en la primera fila y yo inmediatamente detrás, justo cuando Baba salió de Su residencia y vino directamente
hacia nosotras. Se paró ante Estelle y comenzó con una charla informal que me dí cuenta que podía
entender y repetirle a ella, pese a que Él hablaba muy rápido.

Explicó que cuando una persona viene hasta Él o comienza a seguir una senda espiritual, la pepita
de oro en su corazón se convierte en una brasa incandescente. No obstante, debe ser cuidada y mantenida
viva, del mismo modo en que hay que atizar el fuego para estimularlo a arder luminoso, con ayuda de un
fuelle. Siguió diciendo que todos tenemos un mecanismo interno que puede ser usado de manera similar
al fuelle, vale decir nuestra respiración y que Él nos iba a dar un ejercicio respiratorio para usarlo y mantener
encendidas nuestras brasas.

Primero, nos dijo que simplemente permitiéramos que nuestros pulmones se llenaran de aire, sin
esfuerzo de nuestra parte. Explicó que la presión interior y exterior del cuerpo se igualaría al permitir esta
respiración natural.

Cuando los pulmones estuvieran llenos de aire, debíamos exhalarlo gentil y lentamente, dirigiendo
su flujo hacia la brasa resplandeciente dentro de corazón, para mantenerla viva. Demostró como la cabeza
debía inclinarse levemente hacia el corazón, para permitir que lo visualizáramos.

Puntualizó que este ejercicio se podía realizar en cualquier momento y lugar – en un avión o en el
coche, en casa o en el trabajo, solo o con gente, y que no había excusa para no hacerlo. Tampoco puede
ser olvidado, porque, como indicó con una sonrisa traviesa, ¡nadie se olvida de respirar! Siguió para
señalar que no se requerían instrumentos, pero que nadie podía hacerlo por otra persona, y agregó con otra
sonrisa, que ni siquiera Él podía hacerlo por nosotros. Cada cual debe responsabilizarse por hacerlo.
‘¿Quién dice que debe ser complicado? Preguntó. Es tan simple como respirar. Se van a hacer adictas y
entonces continuará sin una atención constante. También tendrán más energía. Si vuestro fuego arde,
todo será más fácil. Este pequeño ejercicio crecerá y obtendrá resultados de largo alcance si recuerdan
realizarlo. Aumentará vuestra capacidad para llevar más luz. En lugar de ser como una bombilla eléctrica
de 20W, serán capaces de aumentarla a 40, 60, 100W y más.’
153

Luego preguntó, ‘Si prometiera permitirles sentir Mi presencia de vez en cuando,¿harán este
ejercicio para que puedan sentirme dentro de ustedes? ¿Valdría la pena probar? Por supuesto que lo vale
de modo que hagan la prueba.’

En mi proyección interna Baba siguió por la fila del darshan y la escena se desvaneció.

La noche siguiente Estelle tuvo un sueño en el que Baba se le aparecía y le daba darshan.

Pensamos entonces que el ejercicio era sólo para nosotras, hasta que se me indicó otra cosa
mientras estaba trabajando con mi hija Sheila, unos días después y Baba apareció de nuevo cuando
pedimos una guía para algunos de sus clientes, en su consulta de psicóloga.

Esta vez, Baba comenzó cantando una corta canción que, para sorpresa mía, descubrí que podía
cantar con Él. Sheila anotó la letra, pero no grabamos la melodía. Esto fue lo que escuché :

‘Nunca Me creerás, aunque piensas que Me crees.


Siempre te estás preguntando qué hacer.
Me preguntas y Me preguntas, pero nunca escuchas.
Te digo una y ora vez que esta es Mi Misión,
buscarte y atraerte y enseñarte la verdad,
o tanto de ella como sé que podrás usar.
No pidas demasiado ni tampoco pidas nada,
pero confía en que te daré lo que te corresponda.’

Pasó entonces a hablar, diciendo, ‘No te esfuerces tanto. La vida se hace demasiado complicada.
Alcánzame relajándote con la meditación de avivar la brasa dentro de ti. Todos están a diferentes niveles
de desarrollo. Supongamos que Yo soy como una bombilla de 1000W – ustedes también son bombillas
eléctricas y la misma corriente fluye a través de ustedes, aunque son de diferente vatiaje. El mismo Dios
las enciende a todas, mas deberá darse la corriente y sus lámparas han de mantenerse luminosas cuidando
de la brasa. Pueden desarrollar su capacidad para recibir más luz, ampliando lenta y seguramente su
vatiaje mediante su respiración. Es tan simple. Permitan que sus pulmones se llenen de aire y luego
exhalen como un fuelle para avivar la brasa en vuestro corazón y aumentar la intensidad de su calor y su
luz. Ella incinerará todas las impurezas y todas las coberturas egoicas que ocultan la luz, y le permitirán
irradiar. Pueden convertirse en una mini-versión Mía. Es tiempo que comiencen a amplificar sus
instrumentos. Yo soy la brasa viviente dentro de cada uno de ustedes, esperando y dispuesta a
encenderse en luz cuando sea que estén listas para permitir que salga al descubierto, en donde todos
puedan ver como funciona en sus vidas.’

“TU ERES YO”

El Tnte. Crnl. M. D. Sundar quien ha perfeccionado el arte de comunicarse con Dios, recibió un
mensaje de Swami de amplia importancia. Bhagavan Baba dijo :

“Recuerda siempre que tu eres Yo y que Yo soy tu. No hay diferencia. Cuando recuerdas que Yo
soy tu, debes recordar asimismo que los poderes de lo Divino también son tuyos – los poderes normalmente
atribuidos a Dios de la omnipresencia, la omnisciencia y la omnipotencia. Deberás recordar, ‘Yo soy Dios,
no soy diferente de Dios. Soy el Absoluto eterno e indiferenciado. El dolor y la ansiedad no pueden
afectarme. Estoy siempre contento. El temor no me puede alterar. Soy Sath-Chith-Ananda – Existencia,
Conocimiento, Bienaventuranza.”

“Yo me ocuparé de tus problemas. Concéntrate siempre en tu realidad – Yo.”


154

LA VOZ DE DIOS
En otro mensaje recibido por el Crnl. Sundar, Bhagavan dijo :

“Sólo en las profundidades del silencio es donde puede escucharse la voz de Dios. Al decir
silencio, lo que se implica es la ausencia de pensamientos. Entonces Me oirás fuerte y claro, desde muy
adentro de ti. Si quieres que se manifiesten dentro de ti los poderes de Dios, habrás de recordar siempre
que tu eres Yo. Recuerda siempre tus cinco aseveraciones : Yo soy Dios, yo no soy diferente de Dios, Yo
soy el Absoluto eterno e indiferenciado, el dolor y la ansiedad no pueden afectarme, el temor no puede
tocarme. Yo soy Sath-Chith-Ananda. Yo soy Existencia, yo soy Conocimiento, yo soy Bienaventuranza.”

Como advertencia, Swami le dio otro mensaje a Sundar en el que enfatizaba la necesidad de “ser
cuidadoso en velar por que no se mezclen los pensamientos con la guía de la Voz Interior y la distorsionen.”

EL AMADO DEL SEÑOR


Una hermosa tarde, sentado en las filas de darshan en Prasanthi Nilayam, el Crnl. Sundar recibió un
mensaje en el cual Swami describe las cualidades del devoto que Le es caro. El mensaje :

“Aquel que está absolutamente libre de deseos, que es resuelto, que está internamente lleno de
amor, que no es alterado por los opuestos de la vida, el que vive en el presente y trata a pasado como
pasado, el que es capaz de renunciar a todo a los Pies de Loto del Señor, únicamente ese es el devoto que
es amado por el Señor.

Jivatma : Si he de estar libre de deseos, ¿cómo es ese estado?

Paramatma : Es el estado actual en el que estás, sin deseo alguno y gozando del puro Ananda (dicha) de Mi
Darshan. Has sido llamado hasta aquí para esa experiencia : el puro Ananda de Mi Darshan. Mantente
siempre sumido en Mí.”

EL ALMA EN EVOLUCIÓN
Prem Dutta Verma quien fuera arrancado de la muerte por Bhagavan el 27 de diciembre de 1982, ha
logrado la sintonía fina con el Super-Transmisor que es Swami y ha estado recibiendo regularmente Sus
‘emisiones’ por ya mas de una década. En uno de los mensajes que recibiera, Baba delineó las diferentes
etapas en la evolución de un Jivatma (alma individual) hasta que se identifica por completo y se funde con el
Paramatma (Dios) y logra la bienaventuranza eterna. El mensaje reza :

Dios derrama Sus bendiciones sobre todos Sus hijos. La cantidad de Gracia que un individuo
pueda lograr dependerá tanto de sus pasados Karmas como de la etapa de evolución del alma que haya
alcanzado. No es la cantidad de tiempo que un aspirante haya pasado en la senda de la espiritualidad lo
que importa. Lo que acelere su salvación será la dedicación y la intesidad con las que busque una
identificación con Dios.

La gracia de Swami se manifiesta en forma de emergencia de vibhuti y el brote de amrith desde


fotografías, caída de flores y desprendimiento de guirnaldas en el altar, arrugas sobre el cojín en el sillón que
se haya puesto para Mí, y la aparición de Mis pisadas en los santuarios de Mis devotos. Todos estos
fenómenos son visibles a simple vista.

Existe una categoría de devotos que puede sentir la presencia de Swami a través de fuertes
vibraciones o corriente de energía, cuando aquieta sus pensamientos y se concentra en el Nombre y la
Forma del Señor, rodarán lágrimas de alegría por las mejillas de tales devotos cuando establecen
comunicación con Swami.
155

Por encima de esta hay otra categoría de devotos que tiene visiones del Señor en forma de una Luz
brillante. A voluntad, pueden observar cada movimiento de Swami y de otros dioses y diosas. Estarán
siempre inmersos en el pensamiento en Swami y recibirán respuestas regulares de Él a sus preguntas.
Pueden desarrollar las facultades de clarividencia y de clariaudiencia. Aunque puede que no estén de
hecho involucrados en las actividades de la Organización Sai, viven siempre en un estado de dicha y gozan
de la sutil presencia de Swami.

Un nivel aún más alto en la evolución del alma se alcanza cuando el Jivatma rinde su voluntad a la
Voluntad de Dios y opta por dejar que toda su vida, todo lo que hace, cada pensamiento, sea Su Voluntad y
no la propia. Todo lo que haga, lo hará para y con Él.

La verdadera entrega, la verdadera rendición, les acerca cada vez más a Dios, porque se
encuentran en una comunión constante con Él a lo largo de cada día. Comienzan también a ver a Dios en
cada uno y en cada cosa, en todo su entorno, en todas partes, todo el tiempo, siempre.

La verdadera entrega les trae paz mental, un estado permanente de tranquilidad, porque ya no
puede haber nada de qué preocuparse. Todos los problemas y dificultades aparentes se colocan de
inmediato a los Pies del Señor y Él se encarga de ellas. A partir de ese punto, ya no les atañen a ustedes.

El próximo estado hacia arriba se alcanza cuando un devoto experimenta la verdad de que todo es
Dios y que no hay sino Un Dios. Es una revelación que lo impactará profundamente – se le abre la puerta
de la fuerza Divina entrante que inunda hasta las partes más internas de su ser. Es algo que estará allí en
lo más íntimo y que estará también afuera rodeándolo, y cuando se entrega, permite que ambas de unan en
perfecta unidad – desde ese momento en adelante, vivirá en perfecta armonía con Dios. Un devoto así,
empapado del amor de Dios, vivirá y trabajará sólo como el instrumento de Dios para el bien de la
humanidad.

El más alto nivel en la senda espiritual se alcanzará cuando el devoto y Dios se hacen uno. Su
conciencia se expandirá a nieveles de la Conciencia de Dios o Supraconciencia, y entonces, para él,
desaparecerán todas las distinciones entre Sai, Dios y él mismo y se convertirá en ‘AQUELLO’. Habiendo
aniquilado por completo a su ego y alcanzado la total carencia de deseos, trascenderá la conciencia corporal
para llegar a la total ecuanimidad y quedarse inmerso para siempre en la Conciencia de Dios. – Sath-Chith-
Ananda – Yo soy Existencia, soy Conocimiento, soy Bienaventuranza.

“VENDRÁ EL YO REAL”
Rose Randall, la ya mencionada señora australiana, recibió recientemente el siguiente mensaje :

“En el principio no existía sino el Yo (Absoluto). Después del nacimiento, al fundirse con la
conciencia y la percepción, el ‘Yo’ se convirtió en ‘Yo Soy’ y comenzó el juego. ‘YO SOY’ se convirtió en
Rose, mujer, madre etc., sólo porque lo dijeran los padres. La mente comenzó a conjurar la representación,
se integraron recuerdos y la ilusión se hizo cada vez mayor. Al ‘Yo’ se le enseñó distinguir lo justo de lo
injusto, lo bueno de lo malo. Hasta se le dijo que había un ‘Dios’ y un ‘Demonio’ (dualidad), cielo e infierno.

Ahora el ‘yo’ habrá de ‘ser como un niño’ como nos dijera Jesús y deberá deshacer toda esta
manera de pensar y volver al ‘Yo soy’. Aquieta la mente y el Yo vendrá de manera automática.”

Rose, quien había anotado tan rápidamente como podía el mensaje en una hoja de papel, se lo
mostró a Baba en Puttaparthi y Él le confirmó que era cierto. “Elimina la identificación con el cuerpo físico y
vendrá el Yo real”, le dijo.
156

ENTREVISTA – INTRO-VISIÓN
J. Jagadeesan, uno de los líderes del movimiento Sai en Malasia y autor de “Viaje Hacia Dios” (en
cuatro volúmenes), recibió el siguiente mensaje mientras estaba sentado en los corredores de Prasanthi
Nilayam :

“¡Entrevista! ¡Entrevista! Cada corazón late por una Entrevista, mas ¿cuántos esperan buscar la
real Intro-visión?

Cuando están frente a Mí vista – es una entrevista suficiente, explica el Señor – porque es ante Su
vista que hemos de comenzar la preciosa ‘Intro-visión’.

¿Para qué he venido, no a Prasanthi, sino a este vasto mundo?


¿Es para vivir una vida incompleta, como tantos que han vivido y muerto?
En tanto que vuestra intro-visión está tan envuelta por el velo del deseo,
la ira y el odio, el egoísmo, la envidia,
que cada pensamiento se convierte en una barrera.
La Entrevista podrá venir – y llenar nuestros corazones de alegría.
Mas la Intro-visión es lo que necesitamos,
porque así Le tendremos atado con cadenas de amor,
de sacrificio y de servicio para todos los hombres.
Entonces, Entrevista o no, Él siempre nos llevará de la mano.

TIEMPO DE DESPERTAR
Lucas Ralli, Presidente de varias compañías en el Reino Unido, ha merecido cientos de estos
preciosos mensajes, estas lecciones únicas del Gita, desde que se integrara a la grey de Sai en 1979.
Recibió la anuencia de Bhagavan Baba para compartirlos con otros devotos y los ha publicado hasta ahora
en dos volúmenes bajo el título de “Mensajes de Sai para Tí y para Mí”. Extractamos al azar :

“Mi vida es Mi mensaje, una vida de puro amor. Es ese amor lo que es la fuerza motriz en el
universo, la fuerza vital misma, y mana contínuamente para que la reciban todos.

En sus propias vidas ese flujo de amor está usualmente restringido y es rara vez una fuerza motriz.
En el mejor de los casos, sube a la superficie por unos pocos y preciosos momentos y luego se pierde en las
olas de materialismo que absorben exclusivamente vuestra atención. Pocos de ustedes realizan el poder
absoluto del amor, la fuerza vital misma.

La vida en la tierra es una experiencia que debiera llevar al redespertar del hombre. Experimentan
la oscuridad, mas, eventualmente, la divina chispa interior produce el impulso por reavivar la luz, oscurecida
por tanto tiempo por el materialismo y la ilusión. Debieran recordar que la luz, la chispa de Dios interna,
siempre está allí, mas se mantiene en penumbra hasta que ustedes despiertan de nuevo y se manifiestan en
la vida como lo que realmente son, divinos. Entonces, la luz irradia y se hace cada vez más brillante
mientras avanzan por la senda espiritual. Pero solamente ustedes pueden encenderla, al tomar la decisión
irreversible de cambiar su estilo de vida y encauzarla por la senda espiritual.

El despertar del hombre comienza cuando descubre su propia identidad y, al mismo tiempo,
comienza a reconocer la identidad de todos a su alrededor, porque todos son uno, todos son divinos, todos
son parte de la totalidad y Yo soy esa totalidad. Yo estoy allí, residiendo en el corazón de cada uno de
ustedes, mas son pocos los que se dan cuenta de ello e incluso son menos los que experimentan la
divinidad que llevan adentro.

Sí, yo estoy ahí, adentro y afuera, omnipresente, consciente de cada pensamiento en cada momento
del día. Lo observo todo – lo sé todo. Un hombre continúa su vida terrenal materialista, fascinado aún por
ella, hundido en la ilusión e indiferente a la verdad.
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El hombre ha elegido encarnar en el plano terrenal y eso mismo es resultado del deseo. Cuando
Yo Me separara a Mí Mismo de Mí Mismo, fue para experimentar Mi propio amor. El hombre, empero, se
ha separado de Dios con el fin de experimentar las vibraciones inferiores. Y, ¿qué ha encontrado?
Confusión, discordancia, conflicto, tormento e inanición espiritual.

Hijos míos, ha llegado el momento de despertar. Realicen la verdad y cambien su modo de vida.
Vivan la vida según Mí mensaje, como para que puedan ayudarle a otros en el trayecto por la senda
espiritual.

Reenciendan la lámpara que está allí en el corazón. Aviven esa llama y experimenten el calor que
fluye de la divinidad interna. Vivan ahora en el estado divino y manifiéstense como la fuerza de Dios que es
el núcleo de vuestro ser. Ese es vuestro yo real, la chispa de la divinidad, porque ustedes mismos forman
parte de esa fuerza, parte de Dios. Realicen su divinidad ahora y reconozcan esa misma divinidad en los
demás, sin consideración de casta, color o credo. No le presten atención a la forma en que puedan
comportarse, ya que muchos viven aún en los niveles inferiores de la conciencia, confundidos y en un
estado de ilusión. Un día, les llegará también a ellos su momento de despertar.

A medida que se despliega la realización de la verdad, surgirá desde adentro, desde el corazón, un
abrumador deseo por servirle a la humanidad. Aprovechen esa oportunidad cuando llegue, sabiendo que
al servir a otros estarán tambien sirviéndose a sí mismos y a Dios, porque todos son Uno. El servicio al
género human les ayudará también a mantener la mente enfocada en Dios y en la senda espiritual.

Despierten hijos míos, enciendan la lámpara del amor dentro de sus corazones y dejen que el amor
irradie como para convertirles en faros de luz y de amor. La oportunidad que tienen es única y, si la
aprovechan, les llevará a su propia liberación.

En otro mensaje sobre el mismo tema, Baba dijo :

La gente está buscando la verdad y es justo que lo haga. Viaja por todas partes en su indagación y
busca a Dios en lugares distantes, como los Himalayas. Eventualmente, el hombre descubre que la verdad
total está dentro de él mismo y que Dios reside en su propio corazón. Esa es la revelación que llega a él al
final de su larga búsqueda.

Durante su búsqueda, a menudo estudia diferentes religiones e incluso puede que cambie la suya
en su esfuerzo por encontrar a Dios y la verdad. Todas las religiones, empero, son simplemente diferentes
sendas que van al mismo destino, la verdad última y la realización del Dios omnipresente.

Por muchos años he estado exponiendo la verdad, porque esa es Mi misión : salvar al hombre de la
miseria que ha envuelto al mundo, guiándole de vuelta a camino verdadero. La miseria es de creación
propia del hombre.

Dios creó al hombre a Su propia imagen y también le dio el libre albedrío para elegir su camino y
planear su destino. El camino que el hombre ha elegido le ha llevado cada vez más lejos de Dios y de la
verdad. ¡Ahora está perdido!

El hombre se ha extraviado debido a los deseos de los sentidos y la aparente fascinación que ejerce
el mundo material. No se da cuenta que el mundo material es, en sí mismo, un fenómeno temporal y que
no hay nada en él de valor duradero. Es un campo de juego para el hombre en su actual estado de
evolución.

Afortunadamente, hoy en día hay un número creciente de almas más evolucionadas que están
comenzando a ver la luz y hay signos de un nuevo despertar. Ese despertar está en sus etapas iniciales,
pero gradualmente se va a ir extendiendo hasta cada rincón del mundo. Es la luz que irradia desde adentro
y que salta desde el corazón cuando este se abre y comienza a manar el amor de Dios y a irradiar como un
gran faro. Esa luz está allí ahora, en cada uno de ustedes, esperando sólo que la enciendan a través de su
despertar.
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El cielo está adentro y el Dios omnipresente está ahí ahora, residiendo en vuestro corazón. Dios
está en todas partes, verdaderamente omnipresente, porque Dios es la totalidad y todos ustedes son una
gran familia espiritual, hijos de Dios.

Contemplen esta idea e intenten desarrollar un sentimiento de unidad, sabiendo que todos ustedes
son uno, manifestaciones del Dios omnipresente.

El amor es la fuerza motriz del universo, porque el amor es Dios. Dejen que fluya ese amor y vean
su poder sin límites. Ese poder de Dios, a través del amor, lo trasciende todo y puede traer paz y
tranquilidad a este aproblemado mundo.

Al hombre se le ha brindado la oportunidad de utilizar este poder ilimitado que puede ser usado para
limpiar e planeta y liberarlo de todo el mal que el hombre mismo ha creado, mal que ha llevado al mundo
hasta el borde mismo de la destrucción.

Cada uno de ustedes puede ayudar en este proceso de limpieza transformándose en un fanal de
amor y de luz y ayudando a difundir la verdad, como para que otros lleguen a cambiar sus estilos de vida y
escapen a la miseria que los ha abrumado.

Vivan en paz, vivan en amor y dénse cuenta de la presencia de Dios en todo momento. Él está
aquí, dentro y fuera de ustedes, en todas partes. Y ustedes mismos son una chispa de esa divinidad,
divinos hijos del Dios omnipresente.

LA MISIÓN DE SAI
Veena Verma quien ha recibido en abundancia la gracia de Swami y ha sido bendecida con las
facultades de la clarividencia, la clariaudiencia y la sanación espiritual, está en constante comunión con Él.
Ha recibido incontables mensajes a través de “charlas interiores” de Swami. En uno de los mensajes, dado
especialmente para los lectores de este libro, Baba dice :

¿Por qué ha encarnado Sai en esta época? Para salvar al mundo de la destrucción por el hombre.
El hombre se ha hundido en sus ansias de poder y sus persecusiones materiales y se ha llegado a
obsesionar consigo mismo. De modo que Swami ha encarnado para conducir al hombre de vuelta a la
senda olviadada y a guiarlo por ella, la senda espiritual.

Despierten al conocimiento que ustedes mismos son Dios. No son el cuerpo humano que no es
sino la morada para el alma o la chispa divina dentro de ustedes, porque Dios reside en el corazón de cada
hombre y esa chispa interna de lo divino es vuestro sí mismo. Todo lo demás es ilusión. Reflexionen
sobre esta idea y, cuando se despliegue la verdad encontrarán su genuina identidad, y eso hará que cambie
todo el modelo de sus vidas y verán a cada uno bajo esa luz. Nunca es demasiado tarde para cambiar.

Comiencen por el principio. Miren dentro de sí mismos y pregunten, ‘¿Quién soy yo?’, ‘¿Qué estoy
haciendo en esta vida?’, ‘¿Está todo bien, me agrada y me satisface?’ O, lo que es más importante, ‘¿Le
agrada a Dios, al yo mismo real que es parte de Dios?’

Examínense y hagan un esfuerzo real para comenzar de nuevo esta vez por las vías correctas, las
vías de Sai, y vivan una vida llena de amor, eliminando todo pensamiento negativo de sus mentes para
siempre.

Son el espejo, una imagen de Dios, mas han permitido que el espejo se opaque, de modo que el
amor y la luz ya no se reflejan claramente.

Deben mirar dentro de sí mismos y encontrar un modo para limpiar ese espejo; limpien el alma
eliminando todos los aspectos negativos, especialmente al ego, la ira, los celos, la codicia, el deseo, la
ambición y la preocupación indebida con los asuntos materiales.
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Reemplacen todos estos males con verdad, rectitud, amor, paz, y no violencia. Llenen su vida con
amor, Mí Amor, y entonces todo mal será erradicado y el mundo se volverá un lugar más feliz. El hombre
ha destruido virtualmente al mundo a través de los malos pensamientos, el egoísmo, la codicia y los celos.
Mas no todo se ha perdido y todo puede salvarse. Está amaneciendo una nueva era y el Divino Avatar
está aquí en medio de ustedes. ¡Cuán felices son al estar aquí al mismo tiempo que Él! ¿Se dan cuenta
de esto? Pero, una vez más, ¿qué están haciendo al respecto? Las palabras y los cánticos no bastan.
Se requiere de acción, acción desinteresada para limpiar al mundo. El medicamento purificador es el amor.
Por ende, salgan y llenen el mundo de amor.

Mis hijos, todos ustedes son Míos y Mi amor por cada uno de ustedes es ilimitado. Cuando abran
sus corazones a ese amor, Mi Divino Amor fluirá y ustedes mismos ascenderán al más alto nivel de
conciencia, hasta que, un buen día, alcancen al nivel Crístico de la conciencia, en donde realmente se
convertirán en uno con Dios. No es fácil y toma tiempo, mas esa es la misión de Sai.

¿Cómo se logra? Mediante la educación y la reeducación, de ahí que se den los magnos proyectos
educacionales en la India, con escuelas especiales, colegios y ahora la Universidad. Estas son la semillas
que Swami está sembrando y que van a producir resultados en todo el mundo. Puede que parezca lento el
comienzo, sin embargo el paso se acelerará más adelante y nada podrá salirle al camino ni obstaculizar la
voluntad de Swami.

Todos ustedes estan involucrados en esta misión y tienen una gran oportunidad y responsabilidad.
No dejen que la suerte pase de largo, porque puede que no vuelva nunca más. Reflexionen sobre Mis
palabras e intenten responderlas de una manera que le traiga felicidad tanto a sus vidas como a las de otros
que les rodeen.

Desechen los apegos, olvídense de sí mismos, conquisten al ego, pierdan todo sentido del deseo y
prepárense para el futuro. A medida que progresen, el corazón se abrirá más y más y fluirá el amor como
una corriente perpetua desde una fuente inagotable. Entonces, sus vidas estarán dedicadas a ayudarle a
sus congéneres, a la humanidad y únicamente por esta vía, encontrarán satisfacción y, finalmente, la
liberación.

Sigan las enseñanzas de Swami y alcanzarán esa satisfacción, también la paz y la tranquilidad y la
liberación de los lazos materiales que les tienen firmemente atados al cuerpo físico y a los asuntos
terrenales. Permitan que Mi amor fluya a través de ustedes como para que cada uno se convierta en un
faro de amor y de luz.

Bhagavan Sri Sathya Sai Baba es el Maestro de Maestros y está siempre disponible para los
buscadores de la Verdad para guiarlos, aconsejarlos y ayudarles en su esfuerzo por alcanzar la
autorrealización. Phyllis Krystal, el Tnte. Crnl. Sundar, Prem Dutta Verma, Rose Randall, Lucas Ralli, J.
Jagadeesan y Veena Verma, son todos simples personas de familia que llevan vidas normales como
ustedes o como yo. Ellos han sintonizado su recepción y establecido una comunicación directa con Dios.
Están recibiendo constantemente de Swami, su Sadguru, mensajes preciosos, lecciones de un Gita sin igual.
No existe razón alguna por la cual cada uno de nosotros no pudiera recibir estas “emisiones”. Todo lo que
debemos hacer es sintonizarnos a Su longitud de onda y esperar pacientemente, en silencio, poder escuchar
Su dulce voz

Las lecciones de Swami están a disposición de los buscadores de todas partes, en cualquier lugar
en que se encuentren. Basta un solo paso para contactarle. Él ha anunciado, “Estoy por todo el mundo,
en cada pulgada de él”, “No exijo credencial alguna – si Me necesitan, Me merecen”. “Transmuten su
corazón en un Prasanthi Nilayam (morada de la Paz Suprema), y Me quedaré allí de buena gana.”
“Acéptenme como su Sarathi (auriga), como lo hiciera Arjuna cuando Yo era Krishna; Yo alejaré sus dudas y
temores, enseñándoles el Gita que necesitan.”

Cuando convertimos nuestros corazones en un Prasanthi Nilayam y Le instalamos alli, Él nos


bendecirá con consejos en cada ocasión de necesidad. Pregunten – Él responde. Golpéen – Él acoge. Él
se convierte en el refugio más cercano y grato. No nos ha dicho, “No tengo nombre, ni pertenezco a lugar
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alguno. Llámenme por cualquier nombre, y responderé. Ansíenme en cualquier lugar y Me podrán ver allí.
Cuando confiesan, ‘Soy Tuyo’, Yo respondo, ‘Eres Mío’.”

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

HABLA SATHYA SAI


Los devotos de Bhagavan Sri Sathya Sai Baba o, para decirlo más precisamente aquellos que
aspiran a ser Sus devotos (porque, ¿quién es un genuino devoto? ¿quién puede decirlo? ¡sólo Él lo
sabe!) se enfrentan a menudo a amigos, devotos nuevos y no devotos, para explicar cuales son las
enseñanzas de Bhagavan.

Las enseñanzas de Baba constituyen, obviamente, el océano de todo conocimiento espiritual. No


hay aspecto del pensamiento espiritual o de la filosofía religiosa que Baba no haya abordado. No obstante,
Si tuviéramos que condensar la esencia misma de Sus enseñanzas, las citas de Sus dicursos que siguen
podrían, tal vez, representar un resumen asaz inadecuado para captar las ideas descollantes y la
grandiosidad espiritual del océano del conocimiento, aunque espero que sean suficientes para presentar un
atisbo adecuado de la universalidad de Su enseñanza y del hecho que no ha venido a representar ni a
promover ninguna religión en particular ni algún aspecto limitado del pensamiento espiritual. Dice :

He venido con el objeto de reparar la antigua carretera que conduce al hombre hasta Dios. He
venido en respuesta a las plegarias de los sabios, los santos y los buscadores, para la restauración del
camino.
*

No soy Sathya Sai Baba. Ese es solamente un nombre por el que Me han designado ahora.
Todos los nombres son Míos, Yo soy el Dios Único que responde a las plegarias que surgen en los
corazones humanos, en todos los idiomas, de todos los países, dirigidas a todas las formas de la Deidad.

Si hubiera aparecido entre ustedes como Narayana con cuatro brazos que sostienen la caracola, la
rueda, la maza y el loto, me habrían llevado a un museo y les habrían cobrado una entrada a todos los que
quisieran el darshan. Si hubiera venido como un simple hombre, no habrían respetado Mis enseñanzas ni
las hubieran seguido para vuestro bien. De modo que debo estar en esta forma humana dotado de
sabiduría y poderes suprahumanos.
*

Lo Mío no es hipnotismo, milagro ni magia. Dios puede hacer cualquier cosa. Tiene todo el poder
en la palma de Su Mano. Mi poder es eterno, penetrante y siempre dominante… Pueden llamarles
milagros, aunque para mï no son sino Mi estilo – no pueden resolver el misterio, porque para Mi no hay
misterio… Son sólo parte de Mi manera de Ser.
*

El amor es Mi sello distintivo y no la creación de objetos materiales, ni de salud, ni de felicidad por


un simple acto de volición. Puede que consideren lo que llaman milagros como la señal más directa de
divinidad, mas el amor que les acoge a todos, que les bendice a todos, que Me hace correr hacia los
buscadores, los sufrientes y los desdichados, hasta en los lugares más distantes, esa es la señal real. Es
eso lo que declara que Yo soy Sai Baba. El Prema es Mi tarea, Mi misión, Mi aliento.
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Inicien el día con amor, pasen el día con amor, llenen el día con amor y terminen el día con amor –
ese es el camino hacia Dios.

El amor es Mi forma,
la Verdad, Mi aliento,
la dicha, Mi alimento.
Mi vida es Mi mensaje,
la expansión es Mi vida,
para amor no hay razón,
para el amor no hay estación.

He venido sólo a encender las lámparas en sus corazones – bajo su luz, verán a cada uno como a
Sai Mismo.

He asumido el nacimento sólo para hacer que comprendan la Verdad que el Amor y Dios son una y
la misma cosa.
*

Cuando levantan las manos para servir, ayudar, consolar o animar, las habrán levantado en oración.

Santifiquen facultades físicas, mentales y otras empleándolas para el servicio a la sociedad. Eso es
lo que lo Divino espera de ustedes. No se dejen tentar por las atracciones del honor, el renombre y la fama
mundanos. Promuevan la armonía y la unidad entre ustedes. Renuncien a agrados y desagrados. Miren
al servicio a la sociedad como servicio a Dios.

Existe sólo una Religión,


- la Religión del Amor;
Existe sólo una casta,
- la casta de la Humanidad;
Existe sólo un Lenguaje,
- el Lenguaje del Corazón;
Existe sólo un Dios,
- Él es OMNIPRESENTE.

Pueden ser diferentes los nombres, mas la Todopoderosa Providencia es señalada como Absoluta y
Eterna. Puede que la terminología sea diferente, mas no lo es el concepto. Se hace referencia a
Bhagavan como a Alá y la oración puede que se denomine Namaz; los pundits puede que se llamen Khajis y
los estudiosos pueden ser alabados como Mullahs. Los Vedas pueden estar bajo la forma del Santo Corán,
mas la corriente interna de poder energizante es, en todos los casos, el Amor; Amor hacia todos los seres.
Los fundadores simpre tuvieron a la vista la Unidad de toda la vida y la marcha progresiva del hombre hacia
la Divinidad.

Permitan que existan los diferentes credos, permitan que florezcan y que la gloria de Dios se cante
en todos los idiomas y con una variedad de melodías. Ese debiera ser el Ideal. Respeten las diferencias
entre los credos y reconózcanlos como válidos en tanto que no extingan la llama de la Unidad.

“Es triste que, en lugar de unir al género humano en una empresa común, la Religión se haya
convertido en un sistema de recintos amurallados, vigilados por el odio y el fanatismo. De este modo, cada
religión se ha vuelto un campamento armado, sumido en la exaltación propia, intentando atraer a otros hacia
su lado y previniendo deserciones de sus filas. La religión, por ende, está siendo condenada como la
principal causa del caos y el conflicto. A pesar del gran progreso en muchas otras áreas de la vida, la
animosidad religiosa es una llama que sigue ardiendo hoy en día en muchas partes del mundo. Ha de
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enfatizarse que no es la religión la causa de este estado de cosas. La odiosidad entre facciones y el
fanatismo se deben a que se le ha dado rienda suelta al indisciplinado ego. La religión busca justamente
destruir esta negativa tendencia, por ende ha de ser apoyada y no condenada. Lo que ha de ser
condenado es la estrecha y perversa actitud de odiar a quienes no están de acuerdo con ‘nosotros’ o que
sostienen opiniones diferentes sobre la misteriosa Fuerza que anima al Universo.”

“La Religión Sai, representa la esencia de todos los credos y religiones, incluyendo al Islam, al
Cristianismo y al Judaísmo. El motivo detrás de la formación y propagación de estos diferentes credos es,
en todos los casos, el mismo. Los fundadores y propagadores eran personas llenas de Amor y de
Sabiduría. Su meta, su blanco, su propósito y su objetivo eran siempre los mismos. Ninguno de ellos tenía
el designio de dividir, perturbar o destruir. Intentaban hacer el bien, ver el bien y ser buenos.”

No importa en absoluto el que tengan fe en Mí o en Dios. Tengan fe en sí mismos, eso es


suficiente. Porque, ¿quiénes son ustedes realmente? Cada uno de ustedes es Divinidad, lo sepan o no…
El hombre debe conocer su inestimable valor… Debiera darse cuenta que es el Atma imperecedero y que
el cuerpo no es más que un vehículo para el Atma.

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EL CÓDIGO DE CONDUCTA
DE NUEVE PUNTOS

+ Meditación y oración diarias

+ Canto devocional/oración en grupo, semanal, con la familia

+ Participación en Programas Educativos (Bal Vikas) de los Centros para los


hijos de los devotos Sai

+ Participación en trabajo comunitario u otros programas de la organización

+ Asistencia, al menos mensual, al canto devocional en grupo del Centro Sai

+ Estudio regular de la literatura Sai

+ Hablarle suave y amorosamente a todos y a cada uno

+ No dejarse llevar a hablar mal de otros, en especial en su ausencia

+ Poner en práctica e ‘techo a los deseos’ y utilizar en servicio los ahorros que
se generen.
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DÉCUPLE SENDA HACIA LA DIVINIDAD


+ Amen y sirvan a la patria; no odien o hieran a la patria de otros

+ Honren a todas las religiones; cada una es una senda hacia el Dios único

+ Amen a todos los hombres sin distinción; el género humano es una sola
comunidad

+ Mantengan limpio su hogar y el entorno; eso asegura la salud y el contento


para ustedes y la sociedad

+ No tiren monedas cuando los mendigos estiren la mano – ayúdenles a bus-


car sustento. Provean alimento y abrigo, amor y cuidado a los enfermos y
ancianos

+ No tienten a otros ofreciendo sobornos ni se degraden a sí mismos aceptán-


dolos

+ No cultiven celos, odio o envidia por ningún motivo

+ No dependan de otros para atender a sus necesidades personales; sean sus


propios servidores antes de prestarle servicio a otros

+ Observen las leyes del Estado y sean ciudadanos ejemplares

+ Adoren a Dios. Aborrezcan al pecado

Sri Sathya Sai Baba


Discurso de Despedida, 21 de Noviembre de 1985
IV Conferencia Mundial
Prasanthi Nilayam

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
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EPÍLOGO
“Mi verdad es inagotable, insondable. Estoy más allá del alcance de la más intensa indagación y la
más meticulosa medición. No hay nada que Yo no vea, no hay lugar para el que desconozca el camino, ni
problema que no pueda resolver. Mi competencia es incondicional. Soy la totalidad – toda ella”, dice
Bhagavan Sri Sathya Sai Baba.

¡Cuán apto! ¿No lo sabré? Así y todo he emprendido el escribir un libro sobre la Divinidad que ha
descendido a la tierra en esta forma Humana para redimir a a humanidad y salvar a este planeta que el
hombre parece decidido a destruir con su egoísta e insensata explotación.

Cuando busqué las bendiciones de Swami, hace quince años, para escribir este volumen, no me
daba cuenta de la enormidad de la tarea que intentaba emprender. Pensaba entonces que Le había
observado suficientemente. Tenía la sensación que Le había experimentado. Había creído que Le había
conocido. Tenía una convicción de haberle realizado. Mas no había realizado cuán ingenuo era yo. Por
lo tanto, Él me envió al “taller de reparaciones” , para convertirme en un instrumento adecuado para abordar
esta onerosa tarea.

Durante quince largos años no fui capaz de escribir ni una sola palabra más allá del título del libro.
Me obligó a observar más, a estudiar y a experimentar Su Divinidad. Fue sólo después de haber pasado
por intensos estudios en la Universidad de la Adversidad y habiendo superado tal vez las rigurosas pruebas,
que condescendió a permitirme, a comienzos de este año, empezar seriamente el trabajo en este noble
proyecto.

Cuando empecé a reunir material para el libro, le escribí cartas a varios funcionarios de la
Organización de Seva Sri Sathya Sai buscando su cooperación y asistencia. La respuesta fue, sin
embargo, descorazonadora. De hecho, casi no hubo respuesta. Salvo algunas honrosas excepciones,
ninguna de las luces guías del movimiento Sai se dignó siquiera acusar recibo de mis numerosas cartas y
recordatorios. Fue mucho más adelante que realicé que Swami lo había querido así – no quiso que fuera
influenciado por la información servida desde las agencias oficiales. Quería que escribiera desde mi propia
experiencia, o desde la experiencia de aquellos con los que había tomado contacto durante los veintidos
años de mi asociación con el movimiento Sai.

Y, cuando estoy terminando de escribir, ha asomado en mí la realización de no haber logrado más


que un atisbo de Su Divinidad. Él es la Verdad. Él es el depósito de todo el Conocimiento. Él es el
océano de Amor. El escribir este libro viene a ser como el esfuerzo de un pez por describir la majestad y el
misterio del océano. Por ende, lo que han leído en estas páginas no es sino una fracción infinitesimal del
poder y la gloria de esta Todo-Sapiente, Todo-Presente, Todo-Poderosa encarnación del Amor. Debo
confesar que, al igual que un niño, he tratado de vaciar el océano con una conchita. Y, lo que tienen entre
manos no es más que una conchita llena de agua de ese océano.

El mensaje de Bhagavan sobre la paz, la tranquilidad interna y una personalidad humana integrada
es de enorme relevancia para nuestro tiempo. Vivimos en una época de convulsiones y el ritmo de cambio
es, en verdad, atemorizante. En las naciones más avanzadas, son muchos los seres humanos que sienten
inseguridad a nivel individual, en tanto que en los países del tercer mundo existe una pobreza, necesidades
y sufrimientos inimaginables. Requerimos de una nueva filosofía de interdependencia y de solidaridad
global para resolver estos problemas. Esto exige un considerable cambio de actitud, no solamente de parte
de los gobiernos que operan a través de un organismo internacional como las Naciones Unidas, sino y, lo
que es mas importante, a nivel del individuo común. Necesitamos, más que nunca antes, seres humanos
que sean individuos integrales, y la autorrealización es una manera segura y simple de alcanzar esta
personalidad integrada.
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Bhagavan Baba nos ha atraído para reunirnos a todos nosotros, los devotos Sai, en la conciencia del
amor divino. Con el fuerte aunque suave cordón del amor, Él nos ha hilado para conformar una fragante
guirnalda de devoción, de amor para ser ofrendado a los pies del Único Amor, del Bienamado Supremo de
nuestras almas. Él ha encendido nuestros corazones con el ardiente deseo de Dios, porque siempre puso
delante nuestro el ideal de que el amor a Dios había de venir ante todo, y luego, en el espíritu de ese amor,
el amor por todas Sus creaciones.

Swami ha enfatizado repetidamente la necesidad de dejar de lado la estrechez mental si


quisiéramos ser verdaderos devotos Suyos. Debiéramos honrar a todas las religiones, y debiéramos amar
a todas las gentes, ya sean negras, amarillas, rojas, blancas o morenas. El color de la piel no hace
diferencia. Baba quiere que tomemos lo mejor de los ideales y cualidades de todos y los hagamos propios.

No hay uno en este mundo que sea indispensable. Dios se las puede arreglar muy bien sin los
sevicios de ninguno de nosotros. Nunca debiéramos darle la sensación a nuestro Señor y Maestro en
cuanto a que Le estamos haciendo un favor con el trabajo que hagamos en Su nombre. Estoy convencido
que el servir a Swami a través del colaborar en Su misión es un raro privilegio.

Por lo tanto, Le estoy inmensamente agradecido a Swami por haberme dado esta oportunidad para
observar, examinar y experimentarlo a Él. El esforzarme con este libro ha sido para mí una gran
experiencia espiritual. Me ha mantenido totalmente concentrado en la contemplación de Su Nombre y
Forma, todo el tiempo. Me ha brindado una oportunidad para entrar en íntimo contacto y disfrutar de la
dulce compañía de muy devotos miembros de la familia-Sai de extensión mundial. Estoy en deuda con
ellos por haber compartido sus ricas experiencias con los lectores de este libro.

El trabajar en CARA A CARA CON DIOS ha sido en sí mismo una inmensa recompensa. Le
ofrezco este libro a los Pies de Loto de Bhagavan, con la esperanza de que ha de fortalecer aún más la fe de
los devotos Sai, de inspirar a los buscadores genuinos de la Verdad, de proveer alimento para el pensar a
los escépticos y, tal vez, provocar suficientemente a los agnósticos como para reconsiderar sus puntos de
vista respecto de Dios.

OM SAI RAM

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Traducido por Herta Pfeifer


Santiago, febrero 2006
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