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FACULTAD DE CIENCIAS ECONOMICAS Y ADMINISTRATIVAS Departamento Académico de Ciencias Económicas TRABAJO ENCARGADO ALUMNOS : LA

FACULTAD DE CIENCIAS ECONOMICAS Y ADMINISTRATIVAS Departamento Académico de Ciencias Económicas

FACULTAD DE CIENCIAS ECONOMICAS Y ADMINISTRATIVAS Departamento Académico de Ciencias Económicas TRABAJO ENCARGADO ALUMNOS : LA
FACULTAD DE CIENCIAS ECONOMICAS Y ADMINISTRATIVAS Departamento Académico de Ciencias Económicas TRABAJO ENCARGADO ALUMNOS : LA

TRABAJO ENCARGADO

ALUMNOS

:

LA CHIRA PAREDES, Jhonatan DAVILA YATACO, Paul SALDAÑA FONSECA, Krol

PROFESOR

:

M.SC. ANTONIO LAZO CALLE

CURSO

:

ECONOMIA DE LOS RECURSOS NATURALES

Tingo María del 2014

4.2 Los mercados de derechos de contaminación

En esta parte del capítulo cuatros se trata de mostrar un ejemplo que, en alguna medida utilice por lo menos en parte la idea de Coase. Se examina cómo funcionan los mercados de permisos de derechos de contaminación. De hecho, no se describe ninguno en particular, sino distintos aspectos que muchos de estos mercados contienen, si bien para cada caso suelen darse formas algo distintas de proceder.

Los mercados de derechos de contaminación son mercados construidos por voluntad de un grupo de empresas, o la administración. Para poder diseñarlos, debe en primer lugar quedar claro que contaminantes se consideran en este mercado y cuáles de las actividades económicas que los generan. Por ejemplo puede tratarse de NOx (Dióxido de nitrógeno) o de SOx (Dióxido de azufre). Las actividades económicas contempladas suelen ser de producción, y generalmente afectan a empresas claramente identificadas y localizadas. Cuando la contaminación difusa, la construcción de estos mercados es más complicada. La combinación de empresas, territorio y contaminantes se definen como la llamada burbuja. Así el mercado se desarrollara dentro de esta burbuja. A veces las burbujas se limitan geográficamente a partes de un área, por ejemplo pero a veces tienen ámbitos muy superiores como es el caso de la aplicación del Protocolo de Kyoto.

La política que da lugar al mercado suele consistir en permitir dentro de la burbuja un nivel de emisiones inferior al que venía aconteciendo. Para ello, se precisa conocer el nivel de emisiones en el conjunto de la burbuja, así como el atribuible a cada empresa en particular. En nuestros términos, la política busca provocar el cambio de X* a otra cantidad menor de producción de emisiones, idealmente X**. Una vez conocido el nivel inicial de emisiones y determinando el nivel objetivo de la política, se trata de emitir tantos bonos de producción como sean precisos para no pasarse de la emisión objetivo por ejemplo X**. Cada bono corresponde a un número predeterminado de unidades de emisión de contaminantes anuales. Por lo tanto un bono es en realidad también un permiso de contaminación. De ahí el nombre de mercado de permisos de contaminación.

Decididos cuantos bonos se pueden emitir para el conjunto de empresas de la burbuja, el siguiente problema es cómo repartirlo entre ellas. Existen distintas formas, las más extendidas de las cuales consiste en realizar un reparto gratuito en proporción a la contaminación. Para denominar esta práctica se utiliza a menudo el término inglés Grandfathering. Otra fórmula utilizada para efectuar esta distribución de permisos de contaminación es de la subasta.

Ya repartidos los bonos entre las empresas, puede empezar la actividad de intercambio (mercado). Para ilustrarlo, tomemos de ejemplo dos empresas. La empresa A emite mucha menos contaminación por unidad producida que la empresa B, la cual a lo mejor pertenece a un tipo de actividad industrial distinta, utiliza una tecnología menos eficiente. Supongamos además que ello tiene como consecuencia que a la empresa A la reducción de emisiones que le toca realizar le supone de entrada un costo mucho mayor que la empresa B. en este caso, A puede proponerle a B reducir sus emisiones es decir que utilice menos bonos o derechos de contaminación de los que le han sido otorgados, u que esos bonos que B deje de utilizar se los venda a la empresa A para que los utilice. Ciertamente, la empresa B estará de acuerdo con la transacción siempre que le salga a cuenta, ósea, siempre que le compense la pérdida económica por la reducción extra. Cuanto mayor sean los costos de reducir las emisiones para B, más probables será que pueda salir a cuenta vender sus derechos de contaminar a A.

En tanto en cuanto haya un número suficiente de empresas tipo A y tipo B, en nuestro ejemplo sencillo, se producirá competencia y actuar la ley de la oferta y de la demanda para ir definiendo el precio de transacción de cada bono en estar burbuja en particular. Los mercados de derechos de contaminación se pueden sofisticar de forma parecida a como se sofistican los mercados reales. Por ejemplo algunas burbujas gozan de un cierto sistema bancario. Una empresa que desea vender bonos y no encuentra comprador al precio que los quiere vender, los puede depositar en el banco a la espera de que alguien los adquiera al precio deseado. Así las reducciones extras de emisiones en un año se pueden compensar con reducciones menores al año siguiente.

Por otra parte, en la práctica se da a menudo la utilización conjunta de varios instrumentos de política ambiental para abordar un mismo problema. Por

ejemplo,

no

es

rato

encontrar

el

uso

de

mercados

de

derechos

de

contaminación combinado con impuestos y prohibiciones legales.