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HISTORIA SOCIAL GENERAL “A” (2º cuat.

)
FUENTES SOBRE CLASE OBRERA DURANTE EL NAZISMO.

I. Actitud nazi previa a 1933 ante el comunismo y el movimiento obrero.

1) Relato de Kurt Kussman (miembro de las juventudes nacionalsocialistas) sobre una pelea entre
comunistas y miembros de las SA nacionalsocialistas durante una reunión de trabajadores. Periodo previo al
ascenso nazi al poder.

“En cierta ocasión se celebró una reunión en un suburbio obrero. Había sido convocada por nosotros,
estudiantes nacionalsocialistas. El local era muy pequeño. Una sola unidad de las SA guardaba las entradas.
[…]
A las ocho en punto el orador, el gigantesco Schirmer, que era quien tenía que hablar durante aquella noche,
se enrolló las mangas de la camisa y, sonriendo amistosamente, dio una palmada con sus manazas. Schirmer
había permanecido en la URSS durante tres años y, por lo tanto, se encontraba familiarizado con la tensión
del ambiente que allí se respiraba. A su regreso a Alemania se convirtió al nacionalsocialismo en cuerpo y
alma, y puede decirse que era de los que sabía llegar hasta lo más profundo de los tímidos burgueses,
inquietos ante el peligro del socialismo. ¡Un gran hombre! Un hombre al que podía uno confiar todo su
dinero con la seguridad de que antes moriría de hambre que tocar una sola moneda.
Se contaba de él que fue una vez presentado al Führer. El hombre alto y rústico al que nunca se le había
cortado la palabra en aquella ocasión permaneció de pie, atragantándose, parpadeando y sólo acertó a decir
finalmente: “Bien Adolf Hitler…” y, repentinamente, le estrechó las manos con entusiasmo. Entonces volvió
a sus cabales, enrojeció y ¡oh milagro!, se irguió, saludó y diose media vuelta con la cara seria.
Gran tensión reinaba en el ambiente desde hacía media hora. Schirmer permanecía de pie en el fondo de la
tribuna, cruzados sobre el pecho sus poderosos brazos, y su sonrisa tranquila iba de una parte a otra del
salón. Gradualmente esta sonrisa fue produciendo su efecto y, poco a poco, la tensión fue disminuyendo y
dando lugar a un aire de expectación. Alrededor de las 8,30 Schirmer tomó una jarra de agua, bebió un trago,
colocó parte del agua en un vaso y la arrojó cuidadosamente por encima de las cabezas de los hombres de las
SA, directamente al cuello de un hombre de la primera fila que había estado chillando, abucheando y
animando a la multitud durante todo el tiempo. Entonces, Schirmer, bruscamente y con poderosa voz gritó:
“¡Quietos! ¡Ahora voy a hablar!” La calma se instaló en el salón a partir de ese instante. Hablaba de forma
simple, con palabras claras y en el lenguaje corriente y diario de aquellos trabajadores. Ellos le escucharon.
En la mitad del salón, en el lugar donde se habían iniciado los desórdenes durante la noche anterior, estaba
un pequeño judío con gafas, encaramado sobre una silla, que comenzó al mismo tiempo un discurso de
oposición en un tono desagradable, con voz estridente, como un eunuco.
Schirmer hizo un gesto desdeñoso con sus manos y continuó hablando en un tono de voz tan poderoso que el
eco resonaba en las paredes y ahogaba completamente al quisquilloso hombrecillo levantado sobre su silla.
Sin embargo, éste persistía en su idea de romper la reunión y aumentaba sus gesticulaciones. Cuando
Schirmer, que había estado hablando acerca de la unión y de la comunidad de los hechos y de los actos del
pueblo, hizo una pausa momentánea, pudo oírse al pequeño judío chillar: “¡Trabajadores, proletarios, vuestro
frente es el proletariado internacional, vosotros…!”. No pudieron oírse más palabras. Schirmer se abrió paso
a través de las gruesas filas de los hombres de las SA y avanzó hacia la multitud rugiente que rodeaba al
pequeño judío, líder y orador de los comunistas. El judío cortó bruscamente su discurso con asombro y,
aunque estaba rodeado por trescientos cincuenta camaradas, bajó rápidamente de la silla, con la agilidad de
un mono, y retrocedió unos cuantos pasos. Schirmer se encogió de hombros y una torva expresión se
extendió por su cara; entonces se volvió hacia la gente del salón y gritó: “¡Trabajadores! Mirad al bastardo
que habéis traído aquí y miradme después a mí. Yo soy un trabajador como vosotros. ¿Vais a seguir a éste o
a mí?”
Por su parte, el judío chillaba: “¡Camaradas, quiere provocarnos!” Schirmer no pudo hablar más en medio
del creciente tumulto. Bruscamente se subió de nuevo a la tribuna y desde allí continuó hablando.
El pequeño judío se había colocado otra vez sobre su silla; realmente tenía razón en temer que la gente fuera
influenciada por el otro orador, y dio la señal de disolver la reunión. “¡Adelante —dijo— Moscú, adelante!”.
En un momento el caos se apoderó del salón. Schirmer permanecía de pie en la tribuna y gritó unas cuantas
veces la palabra “Alemania”, que resonó en la reunión con tal fuerza que podía oírse su eco. “¡Alemania!”
sonaba como una llamada de trompetas. No sé si realmente esta palabra formaba parte de su discurso o si fue
la última exhortación lanzada en el inicio de la pelea. Inmediatamente se lanzó a la refriega con sus
poderosas fuerzas. En este momento la puerta principal del salón se abrió y apareció la segunda unidad de las

1
SA. El pequeño judío, que hacía un minuto parecía un desgraciado Napoleón, permaneció de pie en su silla,
totalmente paralizado. Schirmer, que estaba golpeando a sus oponentes a derecha e izquierda, se hallaba muy
próximo al judío, conjuntamente con una pareja de hombres de las SA. En un movimiento realmente
artístico, el judío se lanzó de su silla y corrió como una comadreja a través de todo el salón, entre la gente
que se peleaba, lanzándose por una ventana cerrada al patio, rompiendo cristales y dejando a todo el mundo
tras él. Por unos instantes una carcajada general atronó el salón.
Con verdadera prisa los comunistas se precipitaban a través de las puertas abiertas. Solamente un pequeño
grupo de ellos se defendían tenazmente en un rincón. Me di cuenta de que aquellos que resistían eran
precisamente los mejores entre los comunistas, la mayoría antiguos trabajadores. Pronto se rompió toda
resistencia y les fue permitido a estos últimos salir del salón sin ser molestados, una vez terminada la pelea.
El salón era una escena de desolación. No se mantenía en pie ni una sola silla, y los destrozos se esparcían
por todas partes. Algunos comunistas, desde luego ninguno del último grupo resistente, habían empleado en
la lucha cascos de botella y vasos rotos.
Aproximadamente ocho hombres de las SA habían recibido heridas serias causadas por estas armas
primitivas, pero eficaces. Las caras de algunos estaban cubiertas de sangre que les impedía ver; tuvieron que
ser sacados del salón como si fueran ciegos.
Varios comunistas permanecían tendidos sobre el suelo. Cuando los médicos de las SA comenzaron a
atender a sus heridos, un viejo trabajador de noble rostro que había luchado hasta el final y se había
defendido con verdadero valor cambiando golpe por golpe, sacó de su bolsillo el carnet del partido, se
arrancó su insignia y, entregando ambas al gigante Schirmer, a quien había pedido ver, le dijo, estrechando
sus manos: “Ahora estoy ya curado”. Inmediatamente pidió una insignia de los trabajadores pertenecientes al
Partido Nacionalsocialista y firmó una hoja de inscripción en blanco.
Los pequeñoburgueses se quejaban de los términos salvajes que imperaban en la política; decían que las
cosas no irían bien en Alemania con aquellas gentes dispuestas a entrar en la camorra unos contra otros. No
sabían lo que estaba en juego. La lucha por el alma del hombre alemán y de la nueva Alemania había
comenzado; las peleas que se registraban en los centros de reunión y en las asambleas eran parte inseparable
de esa lucha.
Nosotros, los estudiantes nacionalsocialistas, no íbamos a los barrios de las clases trabajadoras a que nos
rompieran nuestras cabezas por nada. Ni tampoco lo habríamos hecho por ganar una docena de votos para
una u otra elección; nada de ello valía la pena. Podríamos haber tenido discusiones académicas por las tardes,
lo que, por lo menos, hubiese sido menos peligroso.
Pero luchábamos por el trabajador alemán. Queríamos ayudarle a obtener su puesto en la nación y, para ello,
a veces teníamos que utilizar nuestros puños y las patas de las sillas, a fin de captarlo y alejarlo de sus
“dirigentes”, que permanecían detrás de él, y conducirle hacia nosotros.”

(Roth, Berth (comp.), Kampf: Lebensdokumente deutscher Jugend von 1914-1934, Leipzig, 1934, pp. 228-
232; citado en Mosse, George, La cultura nazi, México, Grijalbo, 1973, pp. 60-63)

II. Trastocamiento de las relaciones de clase en las fábricas a partir del asenso nacionalsocialista al
poder.

2) Dr. Werner Mansfeld (Director ministerial y jefe de una división en el Ministerio de Trabajo entre 1933 y
1942), a propósito de la Ley sobre la Organización del Trabajo Nacional, promulgada el 20 de enero de
1934:

“Hasta ahora los contratos de trabajo individuales han sido entendidos en términos materialistas,
estableciéndose solamente una relación contractual entre el “empleador” y la “fuerza de trabajo”. Pero esto
se ha reemplazado por la relación de lealtad entre el líder y sus seguidores fundamentada en su actividad
común, la cual se ha convertido extensivamente (junto a las responsabilidades de bienestar por parte del
empleador) en el basamento jurídico de los derechos y obligaciones que derivan de las relaciones laborales.
Por supuesto, el contrato continúa siendo indispensable como base de las relaciones laborales, y algunos
detalles materiales deben ser regulados por éste. Pero la relación contractual con mutuos e interdependientes
derechos y obligaciones ha sido eliminada en la relación entre el empresario y sus seguidores. Sus relaciones
son gobernadas y estipuladas por la lealtad mutua, lealtad que se encuentra además protegida por los
preceptos del honor social, el cual por primera vez se ha convertido en sujeto de regulación estatutaria.”

2
(Extracto de Mansfeld, Werner, Die Ordnung der nationalen Arbeit, [El orden del trabajo nacional], Berlín,
1941, p. 3; citado en Mason, Tim, Nazism, fascism and the working class, Cambridge, Cambridge
University Press, 1995, pp. 98-99)

3) Acuerdo firmado a mediados de noviembre de 1933 entre Robert Ley (Líder del Frente Alemán del
Trabajo), Franz Seldte (Ministro de Trabajo), Kurt Schmitt (Ministro de Economía) y Wilhelm Keppler
(Comisario de asuntos económicos), para definir las funciones del Frente Alemán del Trabajo (organización
creada en mayo de 1933). Se trata, según Tim Mason, de uno de los primeros pactos políticos internos entre
grupos que peleaban por una parcela de “soberanía” al interior del régimen (siendo esta disputa una de las
características salientes del sistema nacionalsocialista):

“El Frente Alemán del Trabajo es la unión de todo el pueblo trabajador sin importar la posición financiera o
social. En el Frente Alemán del Trabajo los trabajadores deben mantenerse junto a los empleadores, sin
separarse más en agrupaciones o asociaciones dedicadas a la protección de clases sociales o económicas
particulares.
El valor del individuo es de primera importancia para el Frente del Trabajo, más allá de que este sea un
trabajador o un empleador. La confianza sólo puede construirse entre individuos, y no entre asociaciones. De
acuerdo a los deseos del Führer Adolf Hitler el Frente Alemán del Trabajo no es el lugar para decidir las
cuestiones materiales de la vida laboral ni para armonizar los intereses individuales naturalmente diferentes
de los trabajadores. Los procedimientos rectores de las condiciones de empleo serán prontamente puestos en
marcha de acuerdo a las posiciones asignadas de líderes y seguidores que la ideología nacionalsocialista
prescribe para ellos.
El noble objetivo del Frente del Trabajo es infundir la forma de pensar nacionalsocialista entre todos los
trabajadores alemanes.
El Frente Alemán del Trabajo asume como especial responsabilidad el entrenamiento de los individuos que
fueran llamados a cumplir un rol crítico en los negocios o en nuestras instituciones de servicio social, cortes
laborales o sistema de seguro social.
El Frente Alemán del Trabajo asegurará que el honor social del líder de fábrica y de sus seguidores se
convertirá en la fuerza rectora detrás de nuestro nuevo orden social y económico.
En este espíritu llamamos a todos los trabajadores alemanes, manuales o no, a ingresar al Frente Alemán del
Trabajo con el fin de comprometer nuestras energías por el éxito de nuestra gran empresa.”

(Cita extraída de Mason, Tim, Social policy in the Third Reich. The working class and the ‘National
Community’, Oxford, Berg, 1993, p. 102)

III. Testimonio de miembros de organizaciones de izquierda sobre el ascenso nacionalsocialista al


poder y su política de persecución y destrucción.

4) Testimonio de Heinrich Galm (militante comunista no ortodoxo, miembro del Partido Socialista de los
Trabajadores).1

“No organizamos ninguna resistencia durante todo el período. Habría sido peligroso para todos los
involucrados. Y aquellos que sí organizaron una resistencia contra los nazis estaban obsesionados con la idea
de que todo terminaría pronto, de que los nazis no durarían. Sin embargo, para mi estaba muy claro que se
mantendrían en el poder por varios años, y así fue. Hoy todavía creo que esa decisión fue la correcta. Si
hubiéramos actuado de modo diferente, hubiéramos sacrificado mucha gente. La dirección nacional del
Partido Socialista de los Trabajadores se fue al exilio en el exterior. Nosotros no teníamos posibilidades de
irnos. Tampoco mantuvimos vínculos con la organización principal. Ese fue el efecto de recluirnos. Si no lo
hubiéramos hecho, ninguno de nosotros estaría todavía con vida.
Por supuesto, estábamos todavía en contacto con nuestros amigos, de forma puramente social. Nos
encontrábamos en las noches para jugar al rummy. Los domingos íbamos con frecuencia en grupo a nadar a
Kahl... Berker, Bröll, Bilz, Hebeisen, Felix Trejtnar, Schleiblinger, Heiner Krüger, eran algunos de nuestros

1
Pequeño partido formado en 1931, a partir de un desprendimiento de izquierda del Partido Socialdemócrata, al que se
sumaron disidentes del Partido Comunista.

3
amigos más cercanos en esos días. Casi no teníamos contacto con los comunistas o los socialdemócratas.
Éramos todos cuidadosos, por decirlo suavemente.
La gente que ahora dice que participaron en la resistencia contra los nazis, en su mayoría repartía panfletos.
Bueno, nosotros no pensábamos que todo eso de repartir panfletos tuviera algún sentido. Al estar rodeado de
gente que no compartía nuestras ideas, estábamos siempre temerosos de que nos denunciaran. Y con otra
gente, bueno, para qué íbamos a tratar de persuadirlos si ya compartían nuestras opiniones... Digo: “Si uno
quería mantenerse con vida, tenía que recluirse”. Pero incluso para lograr eso se necesitaba mucha suerte,
como lo prueba el hecho de que, de vez en cuando, éramos enviados a la cárcel.”

(Extracto de Galm, Heinrich, Ich war halt immer ein rebell [Siempre he sido un rebelde], Offenbach, 1981,
p. 124; citado en Peukert, Detlev, Inside Nazi Germany. Conformity, Opposition and Racism in Everyday
Life, Middlesex, Penguin, 1993, p. 125)

5) Testimonio de Adam Wolfram. Wolfram fue un minero miembro de la socialdemocracia con amplia
participación en el sindicalismo hasta el ascenso nazi. Después de abril de 1934 desarrolló un negocio de
venta de ropa íntima, lo que le aseguraba un ingreso y una excusa legal para mantener contacto con antiguos
miembros de sindicatos y con los socialdemócratas.

“Como testigo silencioso de los hombres anotándose en la bolsa de trabajo, en conversaciones con obreros en
las calles y en las representaciones públicas nazis, no podía evitar dejar de asombrarme por como la mayoría
de la población se regocijaba con sus nuevos amos. Los slogans, las grandes palabras y las promesas de los
nacionalsocialistas encontraron una respuesta considerable entre aquella gente amargada e indigente.
Esperanzas de seguridad y de una nueva vida más próspera llevaba a la gente a acercarse a los nazis.
Cualquiera que hubiera estado en un sindicato por mucho tiempo podía verlo y podía reconocer la
propaganda por la mentira que en realidad era. Pero tenían que mantenerse en silencio por temor a ponerse
en peligro ellos mismos y a sus familias [...] Si queríamos tener una charla sincera entre viejos amigos, nos
encontrábamos en el río Saale o en el Dölaver Heide, donde no íbamos a ser observados. Allí
intercambiábamos información o discutíamos las posibilidades de conseguir trabajo. Nos alegrábamos por
cada colega que encontraba uno.
Obviamente nos alentábamos el uno al otro y cultivábamos la esperanza de que toda la pesadilla nazi pronto
terminaría. Lo principal era que nos manteníamos fieles a nuestras creencias y que estábamos intentando
mantener unidos a los demócratas genuinos. [...]
Todos intentaban preservar los vínculos con el partido y con colegas sindicales, mas no sea sólo para poder
intercambiar información. De esta manera el antiguo y sólido partido y los dirigentes sindicales desarrollaron
una resistencia pasiva. Junto a ella, también estaba la resistencia activa de grupos que, con gran riesgo para
ellos mismos, distribuían información, panfletos y periódicos entre la población. Desafortunadamente, los
espías de la Gestapo se las arreglaron para localizar estos grupos, acorralar a los participantes, torturarlos y
enviarlos a prisiones y campos de concentración [...].
Casi el noventa por ciento de mi clientela estaba formada por ex miembros de sindicatos y del partido
socialdemócrata. Viajé a lo largo y ancho de Alta Sajonia, recorrí Lusacia y partes de Turingia. En esos
viajes supe lo que había sucedido con muchos de mis colegas. También me contaron sobre los grupos de
resistencia que existían en los diferentes distritos y pude comunicar a otros la información que había
adquirido.”

(Wolfram, Adam, Es hat sich gelohnt [Valió la pena], Koblenz, 1977, pp. 57 y ss.; citado en Peukert, op. cit.,
p 121)

6) Testimonios de Jacob Zorn. Miembro del Partido Comunista de Colonia.

a) Sobre el impacto del ascenso nazi en 1933:

“En ese momento, luego de haber sido miembro del partido desde hacía dos años, en 1929-30 —cuando los
efectos de la crisis todavía se sentían muy fuertemente— todos estábamos convencidos de que la lucha de
clases en Alemania se trasformaría en una revolución. Todavía estábamos absolutamente seguros —por lo
menos yo lo estaba— de que en ese momento éramos la fuerza en Alemania que sería capaz de llevar a cabo

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la revolución. Por supuesto, del otro lado estaba el crecimiento del fascismo; el fascismo se volvió más fuerte
en la misma medida en que nosotros lo hicimos [...].
El revés que sucedió en 1933 estaba realmente más allá de mi comprensión. Nunca había pensado que la
mano de obra organizada en Alemania, los poderosos sindicatos —la ADGB (Allgemeiner Deutscher
GewerkschatsBund: Federación Sindical General Alemana) —sindicatos gigantescos incluso en esos días—
iban a fallar en ese momento crucial [...] Es bastante claro que la culpa yace en la dirigencia socialdemócrata
y también en los líderes de la ADGB [...]. Para la mayoría de mis amigos —yo sólo había estado en el
partido cinco años— era asombroso. ¡Estábamos esperando la guerra civil! ¡Habrían luchas amargas si los
fascistas intentaban tomar el poder! Y entonces, no sucedió nada. [...]
En esa época la organización estaba funcionando realmente bien. Todos los distritos de la ciudad estaban
intactos. En otras palabras, toda la organización estaba intacta y lista para continuar, hasta las unidades más
pequeñas. Estoy hablando del Partido Comunista. El Partido Comunista, si recuerdo correctamente, era
realmente el único que se las arregló para ofrecer resistencia; eso es, resistencia sobre una base amplia. Por
“resistencia organizada” quiero decir conseguir dinero para la organización, distribuir panfletos, hacer
contactos con el exterior, todas esas cosas. No vimos casi nada del Partido Socialdemócrata en ese momento
[...].
Al principio llevamos adelante nuestra resistencia en forma relativamente abierta. No prestábamos la debida
atención a las reglas de la conspiración que se tienen que seguir si uno se enfrenta contra un enemigo tan
brutal. Pienso que esa es la razón principal por la cual sufrimos tantas pérdidas importantes. Multitudes de
informantes se infiltraron en el partido: gente que dudaba, gente que dejó que la compraran, la clase de
personas que siempre existen. Detrás de casi todos los procesos judiciales en Colonia estaba un informante
que había pertenecido al movimiento obrero. Entonces, los camaradas fueron maltratados, por lo que podían
darse reacciones en cadena, arrestos y luego olas de arrestos. En otras palabras, si un camarada en prisión no
era duro como una roca, entonces era difícil resistir todo eso. Pero realmente, en mi opinión, la planificación
secreta debería haber sido mucho mejor, desde el primer momento. No deberíamos haber armado las viejas
cadenas de comando tal como existían desde antes. Deberíamos haber desarrollado otros métodos y, los
métodos que eventualmente desarrollamos para garantizar la seguridad y la organización, llegaron muy tarde
[...].”

b) Luego de haber estado en prisión, entre 1934 y 1937:

“Estaba sorprendido: Salí en 1937, un año antes de hacer contacto. Así que podía ver, a través de ese año, lo
mucho que la resistencia había disminuido. El número de víctimas era muy grande. No era, por lo tanto, la
misma resistencia de 1933-34, que había sido enorme, masiva. Las pérdidas que el partido había sufrido —
que el antifascismo como un todo había sufrido— habían dejado una resistencia comparativamente pequeña.
Pero también había tomado una forma nueva [...].”

(Zorn, Jacob, “Der Parteisoldat” [“El soldado del Partido”], Berlín, 1976, pp. 92-110; citado en Peukert, op.
cit, pp. 122 y 124)

7) Testimonio de Rudi Goguel. Miembro del Partido Comunista de Düsseldorf.

“Franz —conocí su verdadero nombre a unos meses luego de su muerte [Franz = Erich Krause; se suicidó
mientras estaba bajo custodia]— era organizador de distrito de la organización del sindicato [Comunista], la
RGO (Revolutionären Gewerkschaftsopposition: Oposición Sindical Revolucionaria). Era comerciante de
telas, petiso, ágil, cara regordeta, berlinés, de unos 30 años; era nuestro mejor instructor. Nos encontrábamos
en los bosques o en el departamento de un camarada y pasábamos horas discutiendo la reconstrucción de
nuestra organización. El partido estaba en un torbellino de optimismo para esa época, a pesar de los graves
reveses.
“Tenemos que estar preparados para problemas grandes en el futuro cercano. Por lo tanto debemos
emprender la construcción de organizaciones de masas ilegales y dirigirlas hacia la lucha activa, para crear
las precondiciones para el derrocamiento de Hitler”. Así fue como Oscar expuso la línea del partido. [Oscar
= Adolf Rembte, hasta la primavera de 1934 era el organizador de distrito del partido comunista para el Bajo
Rin; arrestado en marzo de 1936 en Berlín; ejecutado el 4 de noviembre de 1937]. Fue poco antes de la

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rebelión de Röhm.2 “¿Qué tiene de bueno este hermoso retrato que está pintando, camarada? objeté. “La
realidad es bastante diferente. Salga a las fábricas y mire a su alrededor. En Phönix, en Rheinmetall, en
Mannesmann, tenemos pequeños grupos de veinte o treinta activistas como mucho, y estos activistas están
dispersos entre toda clase de organizaciones ilegales, bastante diferentes entre sí. Entonces ¿dónde están las
masas que usted propone liderar hacia la lucha? Todo lo que puedo ver son trabajadores pasivos,
indiferentes, que no van a ser persuadidos de llevar adelante ningún tipo de resistencia. En lugar de eso,
construyamos una organización a partir de unos pocos cuadros activos y trabajemos a largo plazo. ¡Entonces
realmente seremos capaces de trabajar!”
Mis objeciones fueron infructuosas. El pensamiento de nuestros principales dirigentes estaba dominado por
la ficción de un inminente levantamiento popular contra los nacionalsocialistas.
Lleno de amargura, fui a ver a Franz y le expliqué mi punto de vista. “Franz, me parece que nos estamos
engañando. Cuando le sugerí a tu predecesor Erwin [Erwin = Max Reinmann; arrestado en 1939; permaneció
prisionero en el campo de concentración Sachsenhausen hasta el final de la guerra] de que podría ir al Frente
del Trabajo, rechazó la idea, diciendo que no podíamos perder tiempo. El momento decisivo estaba por llegar
muy pronto!”
[...] La organización permaneció pesada y rígida, los oficiales continuaron trabajando de acuerdo con las
viejas rutinas, la vieja máquina del partido siguió funcionando mecánicamente. La gente hablaba del terror
fascista y de la estafa de la creación de nuevos puestos de trabajo. Declaraban que ni siquiera Hitler podía
solucionar la crisis capitalista. Estaban convencidos de que las elecciones eran falsas y de que la mayoría de
la población estaba en contra de Hitler. Creían que eran los representantes de un movimiento de millones —
no, de la clase obrera como un todo— y no veían como nuestros activistas estaban cada día más aislados,
mientras el partido de Hitler se instalaba de manera cada vez más sólida y profundizaba su avance sobre la
mayoría de la clase obrera.
Y, sin embargo, a pesar de todos estos errores, el Partido permanecía como la principal fuerza impulsora.
Una gran cantidad de nuevos héroes anónimos seguían emergiendo de sus filas, para caer luego en los
campos de batalla.”

(Goguel, Rudi, Es war ein Langer Weg [Fue un largo camino], Düsseldorf, 1947, p. 12 y ss.; citado en
Peukert, op. cit, pp. 123-124)

IV. Reportes de la Sopade (Organización del Partido Socialdemócrata Alemán en el exilio)3 a


propósito de la actitud de los trabajadores y la población en general sobre el régimen, Hitler y el
antisemitismo.

8) Reporte de la Sopade, enero de 1935:

“Se vuelve claro que los efectos de la crisis económica sobre la resistencia interna de los trabajadores fue
más horrorosa de lo que podía pensarse previamente. Lo vemos repetidamente: el más valiente luchador
ilegal, el más persistente antagonista del régimen, es usualmente el hombre desempleado que no tiene nada
más que perder. Pero en cuanto un trabajador consigue empleo luego de años sin trabajar —aún mal pago y
con malas condiciones— se vuelve a la vez receloso. Ahora tiene algo que perder, aún siendo pequeño, y el
miedo de recaer en la miseria del desempleo es peor que la miseria misma. Los nacionalsocialistas no
conquistaron las fábricas. El prestigio de los “enlaces sindicales” nacionalsocialistas ha caído
constantemente, mientras la de los antiguos comités de los sindicatos libres ha crecido en la misma
proporción. Pero los nacionalsocialistas han destruido la autoconfianza de los trabajadores; han roto las
fuerzas de solidaridad y amputado su voluntad de resistencia. Esa es la situación básica al final del segundo
año de la dictadura. Existen algunos primeros signos aislados del despertar de la resistencia, pero es
demasiado pronto para decir cuando esos primeros signos llevarán a un movimiento general.”

2
Se refiere a la denominada “Noche de los cuchillos largos” del 30 de junio de 1934 durante la cual, bajo el pretexto de
un supuesto plan para asesinar a Hitler, se produjeron una serie de sangrientas purgas políticas, fundamentalmente en
contra de dirigentes de las SA (organización paramilitar del Partido Nacionalsocialista), de las cuales Ernst Röhm era
jefe.
3
La Sopade funcionó en Praga entre 1933 y 1938, en París entre 1938 y 1940, y en Londres entre 1940 y 1945.

6
(Deutschland-Berichte der SOPADE, 1934-1940, Frankfurt, 1980, vol. 2, p. 31; citado en Peukert, op. cit, p.
109)

9) Reporte de la Sopade, febrero de 1938:

“Si bien la actitud de toda la nación nunca puede ser reducida a una fórmula, podemos afirmar
esquemáticamente los siguientes tres puntos al respecto:

1. Hitler cuenta con la aprobación de la mayoría de la nación sobre dos puntos vitales: el ha creado fuentes
de trabajo y ha vuelto a Alemania fuerte.
2. Existe una amplia insatisfacción con las condiciones prevalecientes, pero esta afecta solamente a las
preocupaciones de la vida diaria y no va más allá, hacia una hostilidad fundamental hacia el régimen, al
menos en la mayor parte del pueblo.
3. Las dudas acerca de la continuidad del régimen se hallan ampliamente extendidas, pero también un
sentimiento de incertidumbre acerca de cómo será reemplazado.

El tercer punto nos parece el más significativo, al menos en cuanto concierne a la situación actual de
Alemania. Más allá del crecimiento del poder político y económico del régimen, y de la aprobación que
obtuvo por parte de importantes sectores de la nación, existe un sentimiento de incertidumbre acerca del
futuro. Sea que este sentimiento provenga del temor sobre una guerra, o como resultado de la escasez, el
régimen no ha tenido demasiado éxito en erradicar la idea de que su dominio solo marca un periodo de
transición. Este punto es más importante, en cuanto a la propia fuerza del régimen, que el hecho de que
existan oscilaciones entre la satisfacción e insatisfacción. Esto no es sin embargo contradictorio con nuestras
observaciones acerca del crecimiento de la indiferencia entre las masas.”

(Deutschland-Berichte der SOPADE, 1934-1940, Frankfurt, 1980, vol. 2, p. 1363 y ss.; citado en Peukert,
op. cit, p. 64)

10) Reporte de la Sopade, diciembre de 1938, sobre la actitud popular ante los sucesos de noviembre de 1938
en contra de los judíos4:

“La amplia masa del pueblo no ha excusado la destrucción, pero no debemos dejar de tener en cuenta que
hay miembros de la clase obrera que no defienden a los judíos. Existen ciertos círculos en los cuales uno no
se vuelve demasiado popular si habla críticamente sobre los incidentes recientes. El odio no era, de todas
maneras, tan unánime. Berlín: la actitud de la población no era totalmente unánime. Cuando la sinagoga
judía fue incendiada […] se podía escuchar a un gran numero de mujeres diciendo “Este es el modo correcto
de hacerlo, es una pena que no hubiese mas judíos adentro, esa hubiese sido la mejor manera de quemar a esa
asquerosa peste”. Nadie se atrevió a decir nada contra esa clase de sentimientos […]. Si había algún lugar en
el país donde se hablaba en contra de los pogromos judíos, los excesos de incendios y pillajes, era en
Hamburgo y el barrio lindante al Elba. La gente de Hamburgo generalmente no es antisemita, y los judíos de
Hamburgo se han integrado mucho más que los judíos de otras partes del país. Ellos se han casado con
cristianos hasta en los más altos niveles de la oficialidad y de los comerciantes.”

(Deutschland-Berichte der SOPADE, 1934-1940, Frankfurt, 1980, vol. 2, p. 1352 y ss.; citado en Peukert,
op. cit, p. 59)

V. Conflictos laborales, disidencia y oposición de los trabajadores.

4
Durante la noche del 9 a 10 de noviembre de 1938 se produjo la llamada “Noche de los cristales rotos”, cuando bajo
incitación del gobierno se produjeron pogromos a escala nacional en represalia por el asesinato a manos de un judío de
un funcionario nazi en París. Como resultado hubo 91 judíos muertos, destrucción y saqueo de unos 7.500 negocios y
hogares judíos, incendio de 191 sinagogas, arresto y envío a campos de concentración de aproximadamente 30.000
judíos varones. Fueron liberados semanas después bajo promesa escrita de emigrar de inmediato.

7
11) Reportes mensuales de la Inspección de la Industria de Defensa. Nuremberg.

a) 16/12/1936:

“Con el fin de retener a su personal especializado muchas firmas, especialmente en la industria metalúrgica,
han aumentado voluntariamente los salarios de los trabajadores calificados. Los aumentos salariales en las
firmas que proveen armamento son especialmente notables. En parte estos adquieren la forma indirecta de
premios especiales. Por ejemplo la firma Aluminiumwerke de Nuremberg está pagando a sus empleados un
sueldo completo como bonificación por Navidad. La firma Siemens-Schuckert-Werke de Nuremberg
asignará aproximadamente 3,5 millones de marcos para el mismo fin. Particularmente las industrias de
exportación no pueden mantener su ritmo con esta tendencia en los salarios, que lleva a la migración de
trabajadores calificados hacia las firmas armamentísticas y, además, crea sentimientos de insatisfacción entre
los trabajadores de aquellas empresas cuya posición comercial no les permite esos aumentos salariales.
Desde el punto de vista de los representantes del Intercambio de Empleos y la Cámara de Comercio, las
restricciones puestas por el Plan Cuatrienal no son suficientes para frenar la salida de trabajadores calificados
manteniendo el número requerido.”

b) 15/6/1939:

“Los efectos de la escasez laboral se vuelven crecientemente aparentes, produciéndose además, en algunos
casos, un profundo descontento entre los trabajadores sometidos a un excesivo esfuerzo laboral. Esto se
expresa en una abierta insubordinación o en sabotaje, o en intentos de sabotaje.
En la Siemens-Schuckert-Werke de Nuremberg dos trabajadores intentaron poner dos transformadores
terminales fuera de funcionamiento.
En la fábrica de tanques Busenius de Nuremberg dos hombres fueron arrestados por la Gestapo por
incitación, y un hombre por intentar poner fuera de funcionamiento el fusible principal de la fábrica.
Parece que los trabajadores se han hecho demasiadas ilusiones sobre los aumentos salariales sin enfatizar
suficientemente la precondición obvia anterior, ante el llamamiento del Führer por un incremento en la
eficiencia. Representantes individuales del Frente del Trabajo han hecho comentarios que fueron sin dudas
inflamatorios.”

(Ambos extractos se encuentran citados en Peukert, op. cit, p. 111)

12) Reporte Secreto de un agente de la Gestapo en Wuppertal, el 16/6/1936, durante los procedimientos
tomados contra sindicalistas antifascistas:

“Al mediodía del 14 llevé adelante una investigación infiltrado de civil en la compañía del jefe de distrito y
confirmé que en ese momento la audiencia especial en Hamm se encontraba en sesión, en la cual se
presentaban cargos contra los camaradas del pueblo (Volksgenossen) previamente arrestados en la firma I. P.
Bemberg A. G. de Barmen, siendo encontrados culpables de actividades ilegales. El cuadro que obtuvimos al
final de la audiencia en cuanto al traslado de los prisioneros fuera del lugar nos llevó al punto de informar a
la oficina local sobre la necesidad de una inmediata cesación. Las calles adyacentes al edificio de la Corte y
la prisión se encontraron densamente ocupadas por una aglomeración de habitantes, a partir de que estos
tenían conocimiento que los detenidos eran llevados en el mismo horario todos los días, entre las 3 y 3:30
pm., y continuaría siendo así probablemente hasta el sábado. El transporte se llevaba adelante cada día bajo
la atenta mirada de la policía, la cual naturalmente atraía siempre considerable atención.
Este es el cuadro que los tres franceses se llevaron consigo de regreso a Francia, y que retratarán en una
forma mucho más cruda. ¿Qué garantiza que no se hayan tomado fotografías no autorizadas de esos traslados
de prisioneros? Dados todos los reportes mentirosos del extranjero que sufrimos, uno se pregunta por qué
nosotros mismos recargamos la munición.
Si uno se mezclaba con los camaradas del pueblo para observar el traslado como espectador, podía también
escuchar comentarios de preocupación y/o crítica.”

(Extracto citado en Peukert, op. cit., p 118).

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VI. Perspectivas del régimen con respecto a la guerra y el futuro papel de los trabajadores del Este (la
ofensiva contra la URSS comenzó en junio de 1941).

13) Fuentes gubernamentales y militares:

a) Ministerio de Trabajo del Reich.

“Aún después de finalizada la guerra, será imposible prescindir de los trabajadores extranjeros en Alemania.
Serán [...] necesarios para poder completar las grandes tareas que vendrán con la llegada de la paz. La
formación de una economía europea extendida ayudará en este desarrollo. En el proceso, además de la
importación de trabajo suplementario desde los estados continentales, habrá, indudablemente, un
considerable crecimiento en los intercambios de recursos, en la forma de los llamados “trabajadores
invitados” [Gastarbeiter].”

b) Franz Halder (Jefe del Estado Mayor del Ejército), anotó en su diario los siguientes puntos clave de un
discurso de Hitler ante 250 oficiales de alto rango el 30 de marzo de 1941:

“¡Tareas coloniales!
Lucha entre dos cosmovisiones. Aplastante veredicto sobre bolchevismo: similar a un gangsterismo asocial.
Comunismo un enorme peligro futuro. Debemos alejarnos de la noción de camaradería entre soldados. El
comunista no es un camarada, nunca lo ha sido ni lo será. Es una guerra de aniquilación. [...]”

c) General Dr. Schubert, concluyó luego de una conferencia de planificación de la guerra en el este, el 2
marzo de 1941:

“x millones de personas morirán de hambre si sacamos de la tierra todo aquello que necesitamos para
nosotros.”

(Citados en Peukert, op. cit, pp. 126 y 129)

VII. Los trabajadores extranjeros. Oposición, resistencia y actitudes de la población local.

14) Informe semanal de la Policía secreta de Colonia, noviembre de 1944.

“Gummersbach, 27 noviembre 1944


Policía Secreta del Estado
Estación Central de la Policía del Estado, Colonia
Estación Local de Gummersbach

Informe semanal

El arresto de una trabajadora de Europa del Este


Ludmilla Ponomariowa
Remitida por el Sec. Crim. [Kriminalsekretärk] Richards en el informe del 03-11-44, llevó al arresto de otras
trabajadoras de Europa del Este quienes han hecho o han distribuido copias o traducciones de un documento
incendiario que ha sido adjuntado al informe del 03-11-44. En el curso de las indagaciones fue establecido
que otro documento incendiario, relacionado con las trabajadoras de Europa del Este empleadas en
Alemania, estaba o está en circulación.

Los arrestados hasta ahora en esta conexión son:


Klawdia Kostenko, nacida el 02-06-22, Schmerowko
Annastasia Piskun, nacida el 22-04-25, Poltaaa
Domnikia Chodschenko, nacida el 07-01-1900, Kiev
Nikolai Lohedew, nacida el 25-03-21, Brest-Litovsk
Wasilina Kusiomko, nacida el 14-01-23, Wilnia

9
Annastasia Weklitscheva, nacida el 08-11-23, Grabewo.

Las investigaciones todavía no han sido completadas. Es probable que el primer panfleto provenga de un
trabajador de Europa del Este cuyo nombre, sin embargo, no ha sido averiguado todavía. Estaba empleado en
Denkingen en 1943 y es conocido solo por su primer nombre Stefan. Las investigaciones continúan.

El trabajador de Europa del Este


Wasilij Schepeljew
nacido el 12-01-1908 en Saporoschje, fue arrestado por causar problemas en el campo de trabajadores de
Europa del Este de la firma Karl Rud. Dienes en Overath y por lastimar a otro trabajador de Europa del Este
en el transcurso de una pelea. Expediente todavía en preparación.

El trabajador belga
Jean Maeschalk
nacido el 05-08-1899 en Bruselas, última residencia y empleo en Marienheide (hospital), fue asignado a este
departamento luego de estar en varias oportunidades en el campo de Trabajadores de Europa del Este y de
pronunciar amenazas contra el Jefe del Campo. En vista de la naturaleza insignificante de los cargos contra
Maeschalk, visto desde otra luz, fue asignado al Intercambio de Trabajo de Gummersbach para ser
reasignado, debido a que su empleador anterior ya no lo quería.

El trabajador de Europa del Este


Nikolai Kowalenko
nacido el 20-01-20 en Zhitomir, fue arrestado. Dejó el campo de Construcción en Bielstein sin permiso y
estaba vagando de noche en el área de Bergneustadt. Debido a que fue hallado en posesión de una bolsa
conteniendo piel de conejo y excrementos, parece probable que estuviera robando. Dos de sus cómplices
siguen en libertad. Expediente todavía en preparación; informe final luego de completar las investigaciones.

Fueron arrestados los siguientes matrimonios de origen polaco:


Trabajador Civil
Stanislaus Praski
Nacido el 21-03-1894 en Malposcha, y
Anna Praska, de soltera Jemarkiewiecz
Nacida el 02-11-1905 en Minsk, última residencia y empleo de ambos en la granja Burghof en Overath. Los
arrestos fueron hechos debido a que especialmente el marido, Praski, había dejado de cumplir con las
instrucciones del administrador de la granja y estaba bajo sospecha de robo. Ambos, marido y esposa, han
sigo asignados a la Estación de la Policía del Estado de Colonia para una posterior decisión, ya que se
entiende que más cargos han sido presentados contra ellos.

Los siguientes trabajadores de Europa del Este fueron arrestados en la puerta de seguridad del campo de
Construcción, bajo sospecha de robo y/o de recibir propiedad robada:
Eugen Leonow, nacido el 14-12-1919 en Jennanowskaja
Nikolai Kolodka, nacido el 20-08-24 en Saumy

Leonow fue encontrado en posesión de una correa de transmisión y Kolodka en posesión de 10 latas de
crema para lustrar zapatos. L. alega que le compró la correa de transmisión a un desconocido, mientras que
K. alega que recibió la crema para zapatos de un trabajador fugitivo de Europa del Este, a quien se la estaba
guardando. Ambos fueron transferidos a la Estación de la Policía del Estado de Colonia con expedientes.

Se comenzó proceso contra el dueño de casa


Ernst Eggers
Residente de Derschlag, por escuchar emisiones enemigas durante un período prolongado y también por
realizar declaraciones derrotistas. Expediente todavía en preparación; detalles adicionales todavía no
disponibles en esta etapa.

La trabajadora polaca
Irene Wilesek, de soltera Korepta

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Nacida el 26-03-1903 en Sosnowitz, fue arrestada en Wipperfürth bajo sospecha de pertenecer a una
organización de resistencia bolchevique y por contravención de regulaciones sobre extranjeros. Wilesek fue
puesta en las celdas de la policía de Wipperfürth. Las investigaciones aún no han sido completadas; no hay
más detalles disponibles en esta etapa.

Las siguientes órdenes de la Estación de la Policía Estatal de Colonia, la Estación de Wipperfürth arrestaron
a la obrera polaca
Rima Remitschenko
y la asignaron a Colonia. Se encuentra bajo sospecha de complicidad en la fuga de oficiales rusos.

Trabajador de Europa del Este


Nikolaus Alfonin
Nacido el 28-11-1897 en Kasern, fue arrestado en Wipperfürth, siendo encontrado a las 24.00 hs. del 23-11-
44 en las afueras del bosque cercano a Kupferberg en posesión de 15 kg, aproximadamente, de carne de
venado. Nuevas investigaciones todavía no han sido completadas; informe a seguir.

El trabajador holandés fugado


Pieter Scholtmeijer
quien fue recogido por la GFP (Geheime Feld-Polizei: Policia Militar Secreta) cuando estaba sin tarjeta de
identificación y asignado a la Estación de Wipperfürth el 02-11-44, continúa en custodia en espera de las
conclusiones de la Estación de Policía Estatal de Wuppertal.

El granjero
Karl Wurth
de Neuenherweg fue multado con 100 marcos por entregar plantas de tabaco cultivadas por él a dos
trabajadores de Europa del Este. La suma fue pagada en la cuenta de la NSV (Agencia de Bienestar
Nacional-socialista) en el Banco de Ahorro de Wipperfürth.

La viuda de un granjero
Ida Köser, de soltera Nasenstein
nacida el 7-12-1891 en Wüstemünd, vecina de Dievsherweg, quién, a través de su hija, le vendió manzanas a
dos trabajadores de Europa del Este a cambio de un pago de 11 marcos, fue obligada a pagar 100 marcos de
multa por tener tratos no autorizados con extranjeros y vender frutas a los rusos, pero se rehusó a hacerlo.
Ella misma percibió, sin embargo, que su acción era incorrecta. Expediente todavía en preparación.

El Asistente de Trabajos de Ferrocarriles Estatales


Fritz Blumberg
nacido el 14-01-1888 en Erlen, residente en Niederschuweling, número 7, le había dado para reparar su
equipo de radio a un técnico italiano en el campo de Kreuzberg. El equipo permaneció por varios días en el
campo sin supervisión alemana. Fue tomado en custodia temporaria, ya que existe la sospecha de que ha sido
utilizado para escuchar emisiones de noticias extranjeras. Informe final a seguir.

En el curso de la semana varios campos de Trabajadores de Europa del Este en Gummersbach y Wipperfürth
fueron inspeccionados. En Gummersbach fueron encontrados y examinados materiales escritos, pero no se
encontraron evidencias de organizaciones ilegales o de su propaganda.

Además, se realizaron inspecciones de las granjas dispersas en la campaña, aunque no se encontró nada para
destacar. Resultó evidente, sin embargo, que la separación necesaria entre la población rural y los
trabajadores de Europa del Este y empleados extranjeros que se ha solicitado no es siempre mantenida. Por
esta razón, fue impuesta la multa de 100 marcos contra el granjero, Wurth (véase arriba), y están bajo
consideración acciones contra Köser. Se están realizando esfuerzos para asegurar que la población rural, en
particular, tome conciencia de que los trabajadores itinerantes [extranjeros] deben ser denunciados sin
demora a la estación de policía, especialmente las estaciones de la Policía Secreta del Estado.

En la noche del 19-11 en el distrito de Bergmausen [sic], aviones enemigos lanzaron los acostumbrados
panfletos “Gente de Colonia, ¡Ayúdense!” y “Hombres y Mujeres de la Región Industrial del Rin”. Todas las

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copias recolectadas fueron destruidas; una muestra, con su informe correspondiente, fue presentada a la
Estación de la Policía Estatal de Colonia.

Para finalizar, debe ser mencionado que la firma Schmidt & Clemens en Berghausen organizó la emisión del
discurso del Presidente del Comité Ruso de Liberación, General Vlasov, para que fuera escuchado en forma
grupal por los trabajadores de Europa del Este. Al igual que los trabajadores y trabajadoras de Europa del
Este, los prisioneros de guerra rusos estaban presentes en la fábrica, que estaba abarrotada de gente. El
discurso del General Vlasov fue escuchado con interés y los pasajes más destacados fueron acompañados
con movimientos de cabeza afirmativos por ciertos oyentes. Algunos se sentían tan emocionados de escuchar
su lengua materna que brotaron lágrimas de sus ojos. La mayoría de los rusos describió al discurso como
muy bueno.
Se nos ha informado confidencialmente que ha surgido, en casos individuales, la esperanza de que la
formación de un ejército antibolchevique hará posible un pronto regreso a casa de los rusos que viven en
Alemania y significará la liberación del terror Rojo para los rusos con puntos de vista proalemanes.

[Firma]
SS-Obersturmführer [Comandante Superior de Compañia] y Kriminalkommissar [Comisario Inspector]”

(Hauptstaatsarchiv Düsseldorf, Gestapo-Generalia, Stapostelle Köln, s.p.; citado en Peukert, op. cit, pp. 130-
133)

15) Traducción de traslación alemana (evidentemente torpe) de un panfleto al que se hace alusión en el
Informe Semanal citado anteriormente:

“¡Ciudadanas de la Unión Soviética que están bajo el yugo de los verdugos y perros en Alemania!
¡Queridísimas hijas, hermanas, mujeres! Les envío los saludos más calurosos y no olviden nunca su amada
Ucrania, donde nacieron y donde vivieron, pero estos perros les han robado su libertad porque las han
conquistado y no las dejan vivir. Fueron rápidamente cargadas en vagones de mercancías y traídas aquí para
trabajar por repollo, del que casi no había nada, por 2 o 3 semanas. Han tenido que dormir en campos, lo
primero que escucharon a la mañana fueron las palabras ¡Fuera de la cama! y la policía ya estaba parada
junto a la ventana donde se entregaban las raciones de pan. Pero ahora no tendremos que esperar mucho más.
Si alguien que ha trabajado para los perros fascistas se topa con un alemán, este le dirá que el mundo entero
es libre, que no hay opresión. Pero no pueden ver sus propias caras horribles. No trabajan con sus propias
manos, roban, invaden países débiles, los saquean y están satisfechos. Bueno, no pienso que [ellos] vayan a
[durar mucho tiempo]. Están siendo expulsados como perros. Ustedes ya saben que los soldados alemanes
están luchando día y noche, han escupido sangre caliente y están manchados en ella. Les tomó 2 años
conquistar nuestra amada Ucrania pero el Ejército Rojo los expulsó en 3 meses. No tienen el derecho de
mostrar sus caras en un país extranjero en el que han entrado por la fuerza. Nuestros bolcheviques les
mostrarán que la primavera sigue al invierno como la noche sigue al día. Les hago este pedido: “Nunca
traicionen sus corazones, aún si las maltratan y beben la sangre de sus corazones – ¡sean más fuertes que el
acero! ¡El enemigo será derrotado y la victoria será nuestra! Sus jóvenes viven la buena vida, son jóvenes y
felices, pero nosotros nunca sabremos que pasó con nuestra juventud, solo recordaremos la vida en las
prisiones en las que vivimos durante nuestra juventud en Alemania. No les crean a estos enemigos y
parásitos cuando dicen que nuestros bolcheviques les harán daño. Si, mis queridas amigas, hoy 25 de abril
nuestras familias están en casa celebrando, pero sabemos que con la comida que estos perros y parásitos nos
están dando de comer, estamos sentados y esperando en la miseria. Lean este papel y piensen sobre sus
jóvenes vidas. ¿Han tenido libertad bajo Hitler? Así es, hemos tenido la libertad de no salir de las prisiones y
los campos de concentración. Sabemos muy bien como son sus vidas en los campos. Estoy escribiéndoles
esta carta y les pido que la conserven como lo harían con sus corazones, hasta que lleguemos.
Esta carta fue escrita por rusos viviendo bajo el yugo fascista en manos alemanas.”

(Cita ídem anterior)

16) Informe de la siderúrgica August Thyssen (1943):

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“Re: comportamiento violento del POW (prisionero de guerra) 40481 ruso.
Ayer (Miércoles, 4 de agosto) tuvo lugar un incidente cuyas características se comprenden a partir del
siguiente relato proporcionado por el albañil U[…]
“He estado trabajando por 5 semanas en la fábrica Thomas con un grupo de 12 trabajadoras de Europa del
Este (trabajo de excavación). 4 días atrás observé repetidamente al POW 40481 ruso pidiendo a las obreras
que trabajaran más despacio. Dijo primero en ruso y luego a mí en alemán, que el trabajo era demasiado duro
para mujeres y que en Rusia ellas no necesitaban trabajar.
En forma enérgica y repetidas veces alejé al prisionero de guerra.
El miércoles 04-08-1943 a las 3.30 pm el ruso en cuestión vino nuevamente en el tren que funcionaba de
transporte y fue, nuevamente, directo a las trabajadoras de Europa del Este. El guarda Hugo St […] me dijo
que cuando le pidió al ruso que no distrajera a las obreras de su trabajo se volvió ofensivo y lo amenazó con
los puños. Mientras hablaba, el ruso estaba parado al lado de las mujeres y estaba recostado sobre una tabla
de madera. Me acerqué, le saqué la tabla y le pedí que se moviera. Sin decir nada saltó sobre mí, tirándome
al suelo. Pude sujetarlo con un medio candado, pero con dificultad, ya que tenía una fuerza física colosal.
Llegado a este punto podría observar que mi autoridad en relación con las trabajadoras estaba en juego.
Después de que liberé al ruso, se subió rápidamente a la locomotora.”

El prisionero de guerra, por lo tanto:


Instó a las Trabajadoras de Europa del Este a adoptar un ritmo de trabajo más lento
Amenazó al guarda Hugo St[…]
Agredió físicamente al albañil Hugo U[…]
Enfrente de extranjeros, minó la autoridad de miembros del personal supervisor alemán.

Hemos hecho una solicitud telefónica al Sgt. W[…] para arrestar al ruso en el momento en que regrese de
trabajar. Además, solicitamos que se remueva al prisionero de los campos de trabajo de la August-Thyseen-
AG y se le suministre el castigo más duro acostumbrado en este tipo de casos. Estaremos agradecidos si
pudiera notificarnos las medidas que están siendo tomadas.”

(Ibíd. anterior, p. 141)

17) Memorándum de la mina de carbón Franz Otto a la Gestapo de Duisburg, 13 de octubre de 1943.

“Queremos informarle a través del presente de un incidente que ocurrió aquí abajo el 9 de octubre en la mina
de carbón Franz Otto, Duisburg Neuenkamp.
Hacia el final de un turno el capataz S[…], Karl, nacido el 24 de octubre de 1903 en Duisburg, quién está a
cargo de la extracción de carbón de las paredes de una de las zonas de la mina, le ordenó a un prisionero de
guerra ruso empleado allí que se quedara más tiempo y ayudara a extraer un trozo de carbón que había
quedado en la piedra. Debido a que el ruso se rehusó, a pesar de los múltiples pedidos, a cumplir con esta
orden, S[…] intentó obligarlo por la fuerza a realizar esta tarea.
Durante la discusión el aprendiz excavador Lapshieβ, Max, nacido el 24 de abril de 1903 en Geselkirchen,
vive en Essenbergerstr. 127, rechazó al capataz y defendió al POW, alentándolo a golpear al capataz en la
cabeza con su lámpara. S[…] recibió una herida abierta en la cara que ha requerido puntos y ha estado con
licencia por enfermedad desde entonces. Es un hombre diligente y un miembro del Escuadrón de Acción
Política de la mina.
Estaríamos agradecidos si pudieran hacer quedar claro a Lapschieβ, quien ya ha estado en un campo de
concentración (1935-39) que sus interferencias en instrucciones dirigidas a los prisioneros de guerra rusos
constituyen un disturbio a las operaciones de la mina y que bajo ninguna circunstancia puede tomar partido
por un POW.
Esta mañana Lapschieβ declaró en mi cara, en forma insolente, que continuaría interviniendo si los
prisioneros de guerra rusos eran agredidos. No hay antecedentes previos de maltratos o ningún otro tipo de
conflictos con los prisioneros de guerra rusos.”

(Citado en Peukert, op. cit., p. 142)

18) Artículo del diario ilegal del Partido Comunista del Bajo Rin “Libertad” (Freiheit), mayo de 1942.

13
“La creciente solidaridad es fatal para el fascismo hitleriano.
Felizmente, la solidaridad del pueblo alemán con los trabajadores extranjeros y prisioneros civiles continúa
creciendo y está llevando a los criminales de camisas pardas a un estado desesperado de pánico.
En varias grandes empresas de Alemania Occidental la solidaridad con los prisioneros civiles rusos ha
alcanzado tal nivel que los nazis se han visto forzados a realizar reuniones de planta para lidiar con esta
amenaza ¿Qué les dicen a los obreros en esas reuniones?
Debido a que los trabajadores alemanes están preocupados por el grupo de prisioneros civiles rusos, debido a
que piensan que las raciones diarias de comida son muy pequeñas; debido a que sostienen que los prisioneros
(quienes voluntariamente solicitaron trabajo en Alemania en base a promesas hechas por los agentes
reclutadores alemanes, ya que de otra manera habrían muerto de hambre en la Rusia ocupada) deben recibir
más comida que solo 250 gramos de pan y un plato de sopa de nabo, porque con esa cantidad los rusos no
pueden trabajar en absoluto. Debido a todo esto, los héroes nazis están despotricando contra los trabajadores
alemanes y están gritando en estas reuniones de fábrica que los trabajadores alemanes no necesitan
preocuparse por los rusos; y que esa es toda la comida que les ha sido asignada y que tendrán que arreglarse
con eso, punto. Esto es lo que los peces gordos nazis les están diciendo a los trabajadores. Dicen que si los
trabajadores alemanes tienen mucho para comer entonces deberían dar su excedente a la caridad y, que si en
el futuro ellos no escuchan razones y no se aseguran de mantener distancia de los trabajadores extranjeros,
entonces les van a caer penas más severas que a los pecadores involucrados, que preparen sus valijas para el
campo de concentración.
Esta es la forma en que los héroes de camisas pardas están amenazando a los trabajadores. También están
tratando de explicarles que los alemanes son una raza de amos y deben comportarse con los extranjeros de
manera acorde.
La principal preocupación de los nazis es que los trabajadores alemanes hablen demasiado con los rusos
acerca de las condiciones de Rusia antes de la guerra y descubran que todo lo dicho y escrito sobre la Unión
Soviética en la propaganda nazi es un fraude. Los nazis están tan desesperadamente asustados porque la
verdad sobre la Unión Soviética se conoce cada vez más, que ahora han tomado la medida de separar con
alambre de púas a los trabajadores rusos de los alemanes en las fábricas donde trabajan ambos. El dios de
lata del Frente del Trabajo Alemán, Dr. Ley, ha dejado circular un artículo atacando la solidaridad de la clase
obrera alemana, en el que escribe: “Un creciente número de trabajadores extranjeros ha sido recientemente
empleado en Alemania y, por lo tanto, el obrero alemán deberá estar alerta de mantener una gran distancia
entre él y los trabajadores extranjeros, abandonando el viejo hábito marxista de solidaridad internacional”.
Si los peces gordos de los camisas pardas están tan desesperadamente asustados por la progresiva solidaridad
de los trabajadores alemanes con los extranjeros, a quienes les dan comida, ropas y zapatos, algo de lo poco
que ellos mismos poseen, esta es, entonces, la mejor prueba posible de que los trabajadores alemanes están
en el camino correcto. Nosotros solo podemos asegurar a los subordinados de Hitler que una avalancha está
en movimiento, la avalancha de la lucha contra Hitler y la guerra. La hora que marcará el fin de la tiranía
hitleriana pronto sonará.”

(Freiheit, mayo 1942; citado en Peukert, op. cit., pp. 143-144)

ANEXOS

Anexo 1. La intervención sobre diversos aspectos de la vida cotidiana.

19) Artículo nazi sobre el “arte degenerado” y la costumbre de tomar el “té de las cinco”, 1937.

“El pueblo alemán y la gente culta de otros países sienten todavía el impacto del discurso del Führer en el
Festival de Arte de Munich. Este discurso es indudablemente el más importante documento político cultural
de los tiempos modernos y no ha tardado mucho en dejar sentir sus efectos en la práctica.
Los conservadores de todos los museos y de las colecciones privadas de arte están afanados en buscar las
creaciones de una humanidad degenerada y de unos “artistas” patológicamente enfermos para deshacerse de
ellos. De este modo reconocen la verdad del arte imbuido del espíritu alemán. Esta limpieza de las obras
marcadas con el sello asiático se registra también en el campo de la literatura. Ha comenzado con la quema
simbólica de los diabólicos productos judíos, casi inmediatamente después de alcanzar nosotros el poder. Se

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da, por otra parte, el hecho de que un espíritu racial equivocado y la impotencia artística producen todavía
obras infames en uno de los más importantes campos de la creación artística, es decir, en el de la música.
Incluso osan afirmar hoy, en las páginas de un periódico de pésima tradición, que no entienden lo que
significa la coordinación para la música, que es conveniente ensalzar la “música negra”. Ejemplo de esta
actitud es el artículo aparecido el 19 de agosto de este mismo año en un periódico de Berlín bajo el título “Té
y baile”. Su autor o bien ha estado viviendo en la Luna estos últimos años o los tiempos anteriores al
nacionalsocialismo son también responsables de haber producido semejante cerebro. […]
Puede pensarse lo que quiera acerca del hábito de tomar el té por la tarde. Nadie puede prescribir qué tipo de
bebida es la más adecuada para una circunstancia concreta aunque los alemanes prefieran beber café con su
familia y con sus amigos siguiendo una tradición tan antigua como la del té, cuya procedencia viene de los
países nórdicos. Al fin y a la postre se trata sólo de una cuestión de gustos y de temperamentos. Pese a ello,
debemos rechazar por razones fundamentales la costumbre del “Té de las cinco”, surgida en Gran Bretaña,
ya que constituye una forma social desprovista de sentido. En Alemania no la hemos conocido nunca.
Primeramente se trata de una costumbre moderna introducida por los judíos, quienes, adoptando fingidas
tradiciones sociales, han tratado en todos los terrenos de ocultar el hecho de que no tienen ninguna forma
cultural propia. El tema no es, pues, una mera cuestión de elección de bebida y menos una cuestión de
horario para tomarla. El propio autor del artículo que comentamos dice a este respecto que se prefiera, en
lugar de las cinco, las cuatro, y en vez del té, el café. La cuestión es mucho más profunda por cuanto abarca
hábitos sociales y maneras de vida señaladas por un espíritu retorcido y erróneo.
El té de las cinco consiste, como es sabido, en una reunión social de gentes que se apiñan en torno a un
carrito donde se hallan dispuestos los pastelillos y las golosinas junto a las carísimas tacitas y la humeante
tetera. La gente charla sin parar, callando sólo en el momento de beber el mágico líquido, para iniciar
seguidamente sus murmuraciones y cotilleos. En esto estriba el acto social de tomar el té: en una
charlatanería sin sentido donde sólo se cultiva la crítica. Se cree particularmente que la abominable
costumbre norteamericana de comer y beber de pie crea un ambiente agradable y espontáneo para la
conversación, cuando de hecho lo único que crea es el simple chismorreo mientras la gente va y viene de un
sitio para otro de la habitación con su sombrero y sus guantes en una mano y la taza de té en la otra,
exponiéndose a que un camarero torpe le dé a uno un empujón al pasar con su bandeja y le derrame dentro
del sombrero el té y las golosinas que en un dificilísimo equilibrio se aguantan con tres dedos. Nada de esto
es una costumbre alemana, sino un ejemplo del vagabundeo judío introducido en los salones. No se trata de
reuniones de una comunidad consciente y sociable de señores alemanes, sino de un hábito internacional de
cháchara y de crítica sobre un suelo de parquet.
El té de las cinco es el campo ideal para los jovencitos adinerados que quieren iniciarse en el arte de ejercitar
la vida social. Aquí es donde tienen lugar sus vaciedades. Aquí practican el difícil arte de conquistar al bello
sexo. ¿Y qué conversación mantienen? Pueden oírse frases como éstas: “¿Vienes a menudo aquí, querido?”,
“La orquesta toca hoy muy bien, pero ¿verdad que la oímos ya en Saint Moritz?”, “En estos momentos estoy
trabajando en una oficina, pero dentro de seis meses, como máximo, voy a comenzar a hacer cine”, y otras
innumerables imbecilidades de corte semejante.
El té de las cinco significa, sobre todo, baile. ¡Y qué baile! Se baila mediante contorsiones y en medio de
gritos en vez de canciones. No consideraríamos esto más que como una vergonzosa pérdida de tiempo para
la “juventud rica” si los ruidos hirientes, crujientes y sin sentido no se describieran como “buena música” en
el artículo que comentamos. Debemos rechazar enérgicamente la posibilidad de que en el Tercer Reich
pueda todavía existir un periódico que sirva de abogado a este impulso judío, realizado sin duda con un
espíritu dirigido contra el Führer y contra la elevada lucidez del pueblo alemán. Entiéndase bien que no
tenemos nada en contra de la música ligera. En realidad pedimos que exista esta música y creemos que los
compositores encontrarían un campo adecuado y rentable en este terreno. Estimamos como una de las
pérdidas más deplorables en el campo de la música el que una consideración intelectual demasiado
especializada haya separado a los artistas alemanes de la música popular, apreciándola como cosa vulgar y
de segundo grado, como si se tratara de contentar los gustos más bajos del pueblo, y que el artista no debe
ofrecer nada que no sea extremadamente elevado, complicado y de gran lujo de técnica. […]
A lo largo de esta general degeneración ideológica aparece la doctrina del llamado carácter internacional del
arte y su independencia respecto al espíritu y a los acontecimientos eminentemente populares. Se niega la
estrecha relación entre el artista creador y el pueblo, y también el hecho de que el pueblo y la raza
constituyen los fundamentos y las raíces de toda creación artística de la que la música es uno de los
elementos condicionados en esta uniformidad biológica, que contribuye a crear la energía del pueblo, de la
misma forma que la savia se eleva desde las raíces del árbol hasta sus tallos más altos. De este modo el
artista llega a ser absolutamente incapaz de dar forma a los elementos del arte, y de aquí que el símbolo

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primordial de su pueblo no tenga forma significativa. Llena su labor artística de formas, pueblos y razas
imaginarias…”

(Der SA Mann, 18 de septiembre de 1937; citado en Mosse, op. cit., pp. 79-84)

Anexo 2. La Oposición en las Iglesias

20) Memorándum de la Iglesia Confesional, 1937.

Al permitirnos hacer referencia a los siguientes hechos (de persecución), tal como se nos ha informado de
ellos, queríamos dirigirle esta pregunta, señor ministro del Reich [Rudolf Hess]: En su opinión, ¿cuánto
tiempo será posible mantener la paz doméstica en nuestro pueblo, en el que indudablemente muchos
camaradas raciales son miembros convencidos de la Iglesia cristiana, y cuyo gobierno, sobre la base del
artículo 24 de su programa del Partido, pretende proteger el cristianismo positivo, si funcionarios del Estado
obstaculizan y persiguen al cristianismo y a la Iglesia? Lo siguiente pondrá de manifiesto lo que queremos
decir.
El sábado 27 de febrero —es decir, un día al que indudablemente alcanzaba el decreto del Führer sobre la
elección voluntaria—5 el pastor Zedlacher de Hamburgo, un ciudadano austríaco, fue interrogado por la
Gestapo a propósito de una clase sobre la Biblia que él había dado el 24 de febrero (1937). Tenemos que
designar como completamente indigno de un oficial alemán que el material para esa interrogación fuese
facilitado por un delator profesional, que se las arregló para introducirse a hurtadillas en la clase. Tenemos,
pues, que designar como intolerable y como un escarnio el hecho de que, en contra de todas las seguridades
de que la libertad de predicación sería inviolable, Zedlacher fue específicamente criticado por utilizar la
Epístola de Pablo a los Romanos, versículo 11, como texto de su lección. En la Epístola de los Romanos,
versículo 11, se afirma indiscutiblemente que la elección de Israel por Dios es inalterable. Zedlacher no hacía
otra cosa que actuar de acuerdo con sus deberes de profesor bíblico al comunicar a sus discípulos lo que está
escrito en la Biblia. Lo mismo puede decirse de las afirmaciones por las que la Gestapo criticó a Zedlacher, a
saber, que Jesús no era ario, sino judío, y que, a pesar de la opinión contraria del Ministro del Reich Kerrl,6
no puede negarse que el carácter de Hijo de Dios, de Cristo, es el dogma fundamental del cristianismo desde
el punto de vista de un cristianismo evangélico confesional…
Más monstruoso aún que esa interrogación fue el trato a que Zedlacher fue expuesto durante el tiempo que
estuvo bajo custodia. ¿Cómo pueden justificar los funcionarios responsables del Estado el hecho de que en el
campo de concentración un representante de la Iglesia fuese llamado amante de los judíos y esclavo judío, y
se le dijese que lo mejor que se podía hacer era librar a la humanidad de los que eran como él? ¿Cómo
pueden los protectores del cristianismo positivo justificar el hecho de que un prisionero desvalido fuese
escarnecido y ridiculizado por hombres de las SS de servicio, porque aquel prisionero todavía creyese en la
Biblia, y se le dijese que pronto le curarían de su piedad? Uno de esos hombres de las SS —un guardia
pagado por el Estado— tuvo incluso la insolencia de preguntar al prisionero: “¿Le gustaría que le diese sus
saludos a Dios, Jehová? Hoy va a venir a visitarnos.” Cuando Zedlacher le respondió que no sería necesario,
y que no se burlarían del Señor, le abroncaron brutalmente y le ordenaron que no fuese impertinente. Le
dijeron que no sabía dónde estaba, y le advirtieron que si decía una sola palabra más sería brutalmente
apaleado y sentenciado a cinco días de encierro solitario, a pan y agua.
También vemos una burla brutal de la creencia cristiana en el hecho de que preguntaron a Zedlacher si el
pensamiento judío de Jesús le ayudaría a escapar del campo de concentración y del trato que estaba
recibiendo de los guardias. Nos ahorramos la enumeración de otros detalles odiosos, pero en este contexto
tenemos que indicar otra cosa.
Para nosotros, la profunda significación de los informes de Zedlacher no radica solamente en el hecho de
que establecen cuán groseramente puede ser escarnecida y perseguida la fe cristiana dentro de la estructura
del Estado, sino también en que nos imponen una conciencia renovada de que la existencia misma de los
campos de concentración constituye una pesada carga para la conciencia cristiana. La liberación de
Zedlacher del campo de concentración, por la intervención del Consulado General de Austria, no puede
considerarse en modo alguno como una reparación del mal hecho, ya que Zedlacher fue expulsado del

5
Se refiere al decreto que proclamó voluntaria la elección de instrucción religiosa en las escuelas.
6
Hans Kerrl, Ministro de Asuntos Eclesiásticos.

16
territorio del Reich, y dejó Hamburgo el 31 de marzo de 1937, después, dicho sea de paso, de que le
despidiesen con afecto un gran número de personas entre las que trabajaba.

(Jannasch, W., Deutsche Kirchendokumente: Die Haltung der Bekennenden Kirche im dritten Reich,
Zollikon-Zurich, 1946, pp. 46-47; citado en Mosse, op. cit., pp. 265-267)

21) Sermón del obispo católico de Münster (desde 1933), Clemens August Graf von Galen, el día 3 de
agosto de 1941 en la iglesia de San Lamberto en Münster, denunciando el programa Aktion T4 de exterminio
de enfermos mentales7 (fragmento).
El texto fue reproducido inmediatamente y distribuido en toda Alemania. Aunque no coincidiera con la
actitud típica de la Iglesia Católica por esos tiempos, el obispo Clemens August Graf von Galen dio tres
sermones de estas características entre julio y agosto de 1941. En consecuencia fue puesto en arresto
domiciliario hasta el fin de la guerra.

“¡Fieles cristianos!
La carta pastoral de los obispos alemanes, leída el 6 de julio de este año en todas las iglesias católicas de
Alemania, menciona entre otros conceptos: "para la doctrina moral de la Iglesia Católica, hay una serie de
mandamientos positivos que dejan de tener vigencia en caso de que su cumplimiento entrañara dificultades
demasiado grandes. Pero a la vez, hay obligaciones sagradas de las que nadie puede liberarnos porque
debemos respetarlas aunque nos cuesten la vida misma: nunca, bajo ninguna circunstancia, a no ser en estado
de guerra o de legítima defensa, ningún hombre tiene derecho a matar a un inocente".
Ya el 6 de julio tuve razones para agregar el siguiente comentario a la pastoral de los obispos: desde hace
meses estamos recibiendo informes acerca de traslados forzosos dispuestos por órdenes de Berlín, que
conciernen a enfermos psiquiátricos internados en instituciones y sanatorios cuya enfermedad data de años
atrás y que acaso parezcan incurables. Poco tiempo después, los parientes reciben la notificación de que el
cadáver fue cremado y que pueden recibir sus cenizas. Es general la sospecha, cercana a la certeza, de que
tantos decesos imprevistos de enfermos mentales no ocurren naturalmente, sino que son el resultado de una
deliberada decisión, resultado de adscribir a la doctrina que afirma que habría derecho a eliminar la "vida no
digna de ser vivida", es decir matar a personas inocentes, cuando se considere que su vida carece de valor
para el pueblo y el Estado. Una doctrina atroz que pretende justificar el asesinato de los inocentes y legitimar
el homicidio violento de todos aquellos que ya no pueden trabajar, sean inválidos, mutilados, enfermos
incurables o ancianos débiles.
Como he sabido de fuente confiable, también en la provincia de Westfalia los sanatorios e institutos
psiquiátricos están preparando listados con los nombres de internos que habrán de ser trasladados como
"integrantes improductivos del pueblo alemán" y poco después, privados de su vida. Esta semana ha partido
el primer traslado desde el sanatorio de Marienthal, en Münster.
¡Hombres y mujeres de Alemania! Os recuerdo que sigue vigente el artículo 211 del Código Penal del Reich,
que establece: "Se aplicará la pena capital a quien matare a otro en forma premeditada cuando el que mate lo
hubiera hecho en forma razonada".

(Neuhäusler, Johann, Kreuz und Hakenkreuz. Der Widerstand gegen den Nationalsozialismus, [La cruz y la
svástica. Resistencia al nacionalsocialismo], Munich, 1946, vol. 2, págs. 365-67; citado y traducido en
http://www.lernen-aus-der-geschichte.de)

7 La Aktion T4 (1939-1941) fue un programa de eutanasia creado y ejecutado bajo la responsabilidad principal de
médicos durante el régimen nazi para eliminar a personas señaladas como enfermos incurables, niños con trastornos
hereditarios o adultos improductivos. Se estima que fueron asesinadas sistemáticamente entre 200.000 y 275.000
personas. El programa fue detenido debido a la masiva oposición interna de la población alemana.

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