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ADVIENTO

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La palabra Adviento viene del latín y significa venida, advenimiento. En los primeros siglos de la vida
cristiana se denominaba con este termino al tiempo de preparación para la segunda venida de Cristo al
final de los tiempos.

El adviento comienza el domingo más cercano a la fiesta de San Andrés (30 de noviembre) y culmina
en vísperas de Navidad, teniendo así las comunidades, cuatro domingos para dedicar a la preparación y
meditación de las promesas realizadas por Dios a lo largo de la Historia de la Salvación. Estas promesas
fueron ya cumplidas en Jesucristo, pero todavía no realizadas plenamente. Es por eso que al mismo
tiempo que nos disponemos a un nuevo nacimiento del niño de Belén, esperamos con constancia y
confianza su Segunda Venida, la plena realización de sus promesas a los hombres. En cada uno de estos
domingos se enciende una vela de la Corona de Adviento, como símbolo de la llegada de la Luz del
Mundo.
En muchos lugares, los cristianos se esfuerzan en este tiempo para que sus hermanos comprendan el
hondo significado de estos días a través de representaciones teatrales y musicales basadas en las historias
y profecías de la Biblia, como también adornando sus casas y templos con el Arbolito de Navidad y el
Nacimiento, las comidas familiares y los regalos, que no son lo esencial de la fiesta, pero si son signos que
quieren expresar y comunicar a los demás la alegría que nos produce el hecho de que Dios se haya hecho
hermano nuestro. De esta y otras maneras los creyentes invitan a compartir este gran misterio que nos
hace descubrir más que nunca que todos somos hermanos.

CORONA DE ADVIENTO

La Corona de Adviento o Corona de Luces de adviento es un signo que expresa la alegría del
tiempo de preparación a la Navidad. Este signo nace en los países germánicos y está vinculado al
simbolismo de la luz. El Adviento coincide con el progresivo decrecimiento de los días, que tiene su punto
culminante el 21 de diciembre. Justamente los paganos celebran en la proximidad de esa fecha el día del
sol invicto que renace, ya que desde esa fecha en adelante, los días son más largos.
El origen de la fiesta cristiana de la navidad es precisamente oponer a la fiesta pagana del sol invicto el
misterio cristiano del Sol que Nace de lo alto, es decir, Jesús, el Mesías, el Salvador.
El Adviento se convierte entonces en un ascenso progresivo hacia esa fiesta que ilumina las tinieblas
del corazón, porque Cristo, la luz eterna, nos manifiesta el resplandor de Dios.
La Corona de Adviento marca el progreso de la luz: por una lado ala necesidad de iluminar cada vez
más un ambiente oscuro, y eta es su base natural; por otro, el progresivo ascenso hacia el que es la luz. De
manera que al encender, semana tras semana, los cuatro cirios de la Corona, se muestra la ascensión
gradual hacia la plenitud de al luz de la Navidad. Antiguamente la corona estaba conformada por ramas
verdes que son signo de la vida y la esperanza. En los países donde el invierno es muy crudo, sólo algunos
árboles mantiene verdes sus ramas, mostrando la vida que en ellas persiste a pesar del frío. El Adviento es
también el tiempo de la esperanza, es decir de la certeza de saber que la luz y la vida triunfarán sobre las
tinieblas y la muerte.
Significado de la Corona de Adviento
En muchas casas vemos que antes de Navidad ponen como centro de mesa una corona con velas. Además
de ser un elemento decorativo, esta corona anuncia que la Navidad está cerca y debemos prepararnos.

La costumbre es de origen pagano, esta corona representaba el ruego al sol para que regresara con su luz y
calor durante el invierno. Los cristianos, para prepararnos a la venida de nuestra LUZ y VIDA, la
Natividad del Señor, aprovechamos esta "Corona de adviento" como medio para esperar a Cristo y rogarle
infunda en nuestras almas su luz.

El círculo es una figura geométrica perfecta que no tiene ni principio ni fin La corona de adviento tiene
forma de círculo para recordarnos que Dios no tiene principio ni fin, reflejando su unidad y eternidad.
El follaje verde perenne (que puede ser de ramas de pino, oyamel o hiedra) representan que Cristo está
vivo entre nosotros, además su verde color nos recuerda la vida de gracia, el crecimiento espiritual y la
esperanza que debemos cultivar durante el Adviento.

Las cuatro velas representan los cuatro domingos de Adviento. Las tres primeras que se enciendes son de
color morado para recordarnos el espíritu de vigilia, penitencia y sacrificio que debemos tener par
prepararnos a la llegada de Cristo. La última es de color rosa o blanco y manifiesta la alegría de que el
nacimiento del Señor está muy cerca. El día de Navidad las velas moradas son substituidas otras de color
rojo que simboliza el espíritu festivo de la reunión familiar. En algunos todas las velas se substituyen por
velas rojas y en el centro se coloca una vela blanca o sirio simbolizando a Cristo como centro de todo
cuanto existe.

La luz de las velas simboliza la luz de Cristo que desde pequeños buscamos y que nos permite ver, tanto el
mundo como nuestro interior. Cuatro domingos antes de la Navidad se prende la primera vela. Cada
domingo se enciende una vela más. El hecho de irlas prendiendo poco a poco nos recuerda como
conforme se acerca la luz las tinieblas se van disipando, de la misma forma que conforme se acerca la
llegada de Jesucristo que es luz para nuestra vida se debe ir esfumando el reinado del pecado sobre la
tierra. La luz de la vela blanca o del cirio que se enciende durante la Noche Buena nos recuerda que Cristo
es la Luz del mundo. El brillo de la luz de esa vela blanca en Navidad nos recuerda como en la plenitud de
los tiempos se cumple el "Advenimiento del Señor".

Celebración en torno a la Corona de Adviento

Cada domingo se reúne la familia sola o con algunos amigos, en torno de la corona. Antes de comenzar se
designa quienes participarán como guía, lectores o encendiendo las velas.
La celebración se inicia haciendo una breve oración al Espíritu Santo pidiendo su presencia y su ayuda.

Se encienden las velas de acuerdo al domingo que corresponda y se da lectura a las Sagradas Escrituras
( se puede leer algún fragmento de las profecías de Isaías o el Evangelio de dicho Domingo). Después de
guardar silencio por uno o dos minutos cada uno de los participantes podrá aportar sus comentarios.

A continuación el guía hace una invitación a hacer un propósito personal a los asistentes. Cuando los
niños son pequeños, conviene que el propósito sea muy sencillo y sea familiar, Cuando los niños son más
grandes, es conveniente respetar su intimidad y no obligarlos a decir su propósito si no quieren.
Los propósitos no deben de ser ideales inalcanzables, sino las pequeñas cosas que por prisa o flojera o
hacemos, aunque sabemos que nos ayudarían a vivir mejor. Toda la familia se beneficia cuando sus
miembros se deciden a ser más puntuales , más generosos, mas ordenados. Esto se traducir en acciones
que el niño puede comprender fácilmente (por ejemplo el orden como "no dejar las cosas tiradas"). El
cuarto domingo se prende la vela blanca y se reflexiona sobre si se cumplieron los propósitos o no y por
qué.

Para finalizar, algún miembro de la familia hace una pequeña oración. Después aprovechando que la
familia está reunida, se puede cantar villancicos, conversar o jugar.
ORACIONES PARA LA CORONA DE ADVIENTO

Cada domingo de Adviento, se enciende una vela, marcando el camino que llevarán
a la Navidad. También puede tenerse una corona de adviento en cada casa, para que las
velas sean encendidas durante la oración familiar o la bendición de los alimentos

Primer Domingo Segundo Domingo


Encendemos, Señor, esta luz, Los profetas mantenían encendida
como aquel que enciende su lámpara la esperanza de Israel.
para salir, en la noche, Nosotros, como un símbolo,
al encuentro del amigo que ya viene. encendemos estas dos velas.
En esta primera semana del Adviento El viejo tronco está rebrotando,
queremos levantarnos florece el desierto...
para esperarte con alegría. La humanidad entera se estremece
Muchas sombras nos envuelven. porque Dios ha sembrado
Muchos halagos nos adormecen. en nuestra carne.
Queremos estar despiertos y vigilantes Que cada uno de nosotros, Señor, te abra su vida para
porque tú nos traes la luz más clara, que brotes,
la paz más profunda, para que florezcas, para que nazcas,
y la alegría más verdadera. y mantengas en nuestro corazón
¡Ven Señor Jesús. Ven Señor Jesús! encendida la esperanza.
¡Ven pronto, Señor!
¡Ven, Salvador!
Tercer Domingo
En las tinieblas se encendió una luz, Cuarto Domingo
en el desierto clamó una voz. Al encender estas cuatro velas,
Se anuncia la Buena Noticia: en el último domingo,
¡El Señor va a llegar! pensamos en Ella, la Virgen,
Preparen sus caminos porque ya se acerca tu madre y madre nuestra.
Adornen su alma Nadie lo esperó con más ansia,
como una novia se engalana el día de su boda con más ternura, con más amor.
Ya llega el mensajero. Nadie te recibió con más alegría.
Juan Bautista no es la luz, Tú sembraste en ella,
sino el que nos anuncia la luz.Cuando encendemos estas como el grano de trigo
tres velas se siembra en el surco.
cada uno de nosotros quiere ser Y en sus brazos encontraste
antorcha tuya para que brilles, la cuna más hermosa.
llama para que calientes. También nosotros queremos prepararnos así:
¡Ven Señor, a salvarnos, en la fe, en el amor,
envúelvenos en tu luz, y en el trabajo de cada día.
caliéntanos en tu amor! ¡ven pronto, Señor, Ven a salvarnos!

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