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Flaviano Amatulli Valente, fmap

EXTRACTO DEL DOCUMENTO DE APARECIDA
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PROYECTO OPERATIVO
teniendo en cuenta la situación de LAS MASAS CATÓLICAS ANTE EL ACOSO DE LOS GRUPOS PROSELITISTAS con miras a LA CREACIÓN DE NUEVAS ESTRUCTURAS PASTORALES +++++++++++++++++++++++++

PROPUESTA - PROVOCACIÓN Apóstoles de la Palabra México, Agosto de 2007.
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Pro-manuscripto
Nos interesa tu opinión: P. Flaviano Amatulli Valente, fmap Renato Leduc 231 Col. Toriello Guerra Tlalpan 14050 México, D.F: Tel. (01 55) 5665 5379 Fax: (01 55 5665 4793) padreamatulli@hotmail.com http://www.padreamatulli.net

Diseño y edición de interiores Jorge Luis Zarazúa Campa, fmap Renato Leduc 231 Col. Toriello Guerra Tlalpan 14050 México, D.F: Tel. (01 55) 5665 5379 * Fax: (01 55 5665 4793) jorgeluiszarazua@prodigy.net.mx Ediciones Apóstoles de la Palabra Melchor Ocampo 20 Col. Jacarandas, Iztapalapa 09280 México, DF Telfax: 01/55/5642.9584 Telfax: 01/55/5693.5013 Nuestra dirección en Internet: http://www.padreamatulli.net E-Mail: apostle@prodigy.net.mx Ventas e informes: edicionesapostoles@hotmail.com edicionesapostoles@prodigy.net.mx Impreso y hecho en México Printed and made in Mexico

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PRESENTACIÓN
Nuestra principal preocupación son las masas católicas, relegadas en la así llamada “religiosidad popular” y por lo tanto marginadas del gran banquete de la fe y destinadas a disfrutar solamente de las migajas, que caen de la mesa de los más afortunados, que miran las cosas desde su perspectiva de privilegiados e instalados. Se trata de descubrir las causas más profundas de su debilidad y vulnerabilidad ante el fenómeno del proselitismo religioso y al mismo tiempo empezar a vislumbrar alguna pista de solución para los grandes problemas, que están afectando profundamente al catolicismo latinoamericano y le están impidiendo despegar el vuelo. Teniendo en cuenta la enorme cantidad de documentos de la Iglesia con relación a la realidad latinoamericana, hemos optado por seleccionar los textos más significativos, que pueden ayudar a desentrañarla con miras a dar pasos concretos en orden a una “reestructuración pastoral”, rescatando lo mejor del Documento de Aparecida. Estamos seguros de que, haciendo esto, el magno acontecimiento de Aparecida podrá representar también para las masas católicas un motivo de esperanza en un momento en que la incertidumbre, causada por la confusión doctrinal, el proselitismo religioso más descarado y el éxodo silencioso de tantos hermanos, las están cuestionando fuertemente y haciendo tambalear.
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Se trata, por lo tanto, de un “Extracto” del Documento de Aparecida y los demás documentos de la Iglesia, vistos desde la perspectiva de los “pobres y débiles en la fe”, muy apegados a su realidad e incapaces de entender y transportarse hacia otras realidades, que no tienen nada que ver con su experiencia cotidiana de fe. De todos modos, para los agentes de pastoral con más capacidad intelectual, experiencia apostólica y preparación doctrinal es de suma importancia tener a disposición el texto completo, para poder ubicarse mejor en el contexto general y apreciar más los aportes y los cuestionamientos, que aquí se presentan, teniendo en cuenta nuestra realidad concreta y dejando a un lado aspectos, que pueden ser relevantes y factibles en otras latitudes y circunstancias y que para nosotros pueden ser desviantes. Los textos, tomados literalmente del Documento de Aparecida o de otros documentos de la Iglesia, se encuentran en cursiva; lo demás está en tipo normal. Esto facilita la lectura del presente “Extracto”, dando a cada parte el valor que le corresponde. Que todo esto sea “para la mayor gloria de Dios” y el provecho de los hermanos menos favorecidos en la actual coyuntura eclesial. Y que algún día no lejano pueda surgir también para ellos la posibilidad de disfrutar plenamente del “pan de los hijos”, una vez que se vaya dando vida a nuevas estructuras pastorales, que permitan proporcionar una atención personalizada a cada bautizado. México, D.F., a 15 de agosto de 2007. Fiesta de la Asunción de María al cielo.

P. Flaviano Amatulli Valente, fmap

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I PARTE

ANÁLISIS DE LA REALIDAD ECLESIAL
Normalmente, cuando se habla de análisis de la realidad, se habla siempre de la realidad socioeconómica y política. Casi nunca se habla de realidad eclesial o se hace como de paso, sin darle la debida importancia. Pues bien, ¿cuál es la realidad eclesial? ¿Cómo se encuentra el pueblo ante el problema del proselitismo religioso? Los documentos de la Iglesia dicen algo al respecto, muy poco por cierto, pero al mismo tiempo muy significativo. ¿Por qué en la práctica pastoral tienen poca o nula incidencia? Porque se encuentran muy diluidos en un montón de temas y páginas.

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Capítulo 1

TEXTOS OFICIALES
A) JUAN PABLO II: Las sectas, problema número uno en América Latina
“Veo que en los diversos países de América Latina el problema número uno es, cada vez más, el problema de las sectas, algunos Obispos han manifestado una opinión muy pesimista de cara al futuro, yo no puedo permanecer indiferente ante estas opiniones pesimistas (...)”. (Discurso de S.S. Juan Pablo II a los obispos del Perú en su visita ad limina, Vaticano, junio de 1988). “A ejemplo del Buen Pastor, habéis de apacentar el rebaño que os ha sido confiado y defenderlo de los lobos rapaces. Causa de división y discordia en vuestras comunidades eclesiales son —lo sabéis bien— las sectas y movimientos «pseudoespirituales» de que habla el Documento de Puebla, cuya expansión y agresividad urge afrontar. Como muchos de vosotros habéis señalado, el avance de las sectas pone de relieve un vacío pastoral, que tiene frecuentemente su causa en la falta de formación, lo cual mina la identidad cristiana y hace que grandes masas de católicos sin una atención religiosa adecuada —entre otras razones, por falta de sacerdotes—, queden a merced de campañas de proselitismo sectario muy activas. Pero también puede suceder que los fieles no hallen en los agentes de pastoral aquel fuerte sentido de Dios que ellos deberían transmitir en sus vidas. «Tales situaciones
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pueden ser ocasión de que muchas personas pobres y sencillas, —como por desgracia está ocurriendo— se conviertan en fácil presa de las sectas, en las que buscan un sentido religioso de la vida que quizás no encuentran en quienes se lo tendrían que ofrecer a manos llenas».[34] Por otra parte, no se puede infravalorar una cierta estrategia, cuyo objetivo es debilitar los vínculos que unen a los Países de América Latina y minar así las fuerzas que nacen de la unidad. Con este objeto se destinan importantes recursos económicos para subvencionar campañas proselitistas, que tratan de resquebrajar esta unidad católica”. (Discurso Inaugural de Juan Pablo II a la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano). “Esto debe constituir un motivo más de preocupación pastoral, que nos lleva a plantear y realizar una acción evangelizadora, para la cual se necesitan agentes de pastoral convenientemente formados e imbuidos de gran espíritu apostólico”. (Discurso de S.S. Juan Pablo II al tercer grupo de obispos de los EE.UU. en su visita ad limina. Vaticano, 18 de mayo de 1993). “No hay que descuidar el grave problema de los ‘nuevos grupos religiosos’, que siembran confusión entre los fieles, especialmente en los ambientes medios y marginales o pobres. Sus métodos, sus recursos económicos y la insistencia de su labor proselitista hacen impacto, sobre todo, entre quienes emigran del campo a la ciudad”. “Muchos de vosotros habéis escrito cartas pastorales sobre los problemas que presentan las sectas y movimientos pseudorreligiosos, incluido el llamado New Age. Las ideas de la New Age a veces se abren camino en la predicación, la catequesis, los congresos
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y los retiros, y así llegan a influir incluso en los católicos practicantes, que tal vez no son conscientes de la incompatibilidad de esas ideas con la fe de la Iglesia”. (Discurso de S.S. Juan Pablo II a los obispos de la Conferencia Episcopal Mexicana, Lago Guadalupe, México, 12 de mayo de 1990).

B)

PUEBLA: Falsa interpretación del pluralismo religioso
“Muchas sectas han sido, clara y pertinazmente, no sólo anticatólicas, sino también injustas al juzgar a la Iglesia y han tratado de minar a sus miembros menos formados. Tenemos que confesar con humildad que en gran parte, aún en sectores de la Iglesia, una falsa interpretación del pluralismo religioso ha permitido la propagación de doctrinas erróneas o discutibles en cuanto a fe y moral, suscitando confusión en el Pueblo de Dios”. (DP 8O)(1)

C)

SANTO DOMINGO: Proporciones dramáticas
“El problema de las sectas ha adquirido proporciones dramáticas y ha llegado a ser verdaderamente preocupante sobre todo por el creciente proselitismo”. (SD 139) “Las sectas fundamentalistas son grupos religiosos que insisten en que sólo la fe en Jesucristo salva y que la única base de la fe es la Sagrada Escritura, interpretada de manera personal y fundamentalista, por lo tanto con exclusión de la Iglesia, y la insistencia en la proximidad del fin del mundo y del juicio próximo.
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Se caracterizan por su afán proselitista mediante insistentes visitas domiciliarias, gran difusión de Biblias, revistas y libros; la presencia y ayuda oportunista en momentos críticos de la persona o de la familia y una gran capacidad técnica en el uso de los medios de comunicación social. Cuentan con una poderosa ayuda financiera proveniente del extranjero y del diezmo que obligatoriamente tributan todos los adheridos. Están marcados por un moralismo riguroso, por reuniones de oración con un culto participativo y emotivo, basado en la Biblia, y por su agresividad contra la Iglesia, valiéndose con frecuencia de la calumnia y de la dádiva. Aunque su compromiso con lo temporal es débil, se orientan hacia la participación política encaminada a la toma del poder. La presencia de estas sectas religiosas fundamentalistas en América Latina ha aumentado de manera extraordinaria desde Puebla hasta nuestros días”. (SD 140)

D)

BENEDICTO XVI: Debilitamiento de la propia pertenencia a la Iglesia
“Se percibe, sin embargo, un cierto debilitamiento de la vida cristiana en el conjunto de la sociedad y de la propia pertenencia a la Iglesia católica debido al secularismo, al hedonismo, al indiferentismo y al proselitismo de numerosas sectas, de religiones animistas y de nuevas expresiones seudo religiosas”. (Palabras del Papa Benedicto XVI en la sesión inaugural de la V Conferencia)

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E)

APARECIDA: Éxodo de fieles a las sectas
“En el fiel cumplimiento de su vocación bautismal el discípulo ha de tener en cuenta los desafíos que el mundo de hoy le presenta a la Iglesia de Jesús, entre otros: el éxodo de fieles a las sectas y otros grupos religiosos; las corrientes culturales contrarias a Cristo y la Iglesia; el desaliento de sacerdotes frente al vasto trabajo pastoral; la escasez de sacerdotes en muchos lugares; el cambio de paradigmas culturales; el fenómeno de la globalización y la secularización; los graves problemas de violencia, pobreza e injusticia; la creciente cultura de la muerte que afecta la vida en todas sus formas”. (DA 185) “Hoy se hace necesario rehabilitar la auténtica apologética que hacían los padres de la Iglesia como explicación de la fe. La apologética no tiene por que ser negativa o defensiva “per se”. Implica, más bien, la capacidad de decir lo que está en nuestras mentes y corazones de forma clara y convincente, como dice San Pablo “haciendo la verdad en la caridad” (Ef. 4, 15). Los discípulos y misioneros de Cristo de hoy necesitan más que nunca, una apologética renovada para que todos puedan tener vida en Él”. (DA 229) “Según nuestra experiencia pastoral muchas veces la gente sincera que sale de nuestra Iglesia no lo hace por lo que los grupos “no católicos” creen, sino fundamentalmente por lo que ellos viven; no por razones doctrinales sino vivenciales; no por motivos estrictamente dogmáticos, sino pastorales; no por problemas teológicos sino metodológicos de nuestra Iglesia. En verdad, mucha gente que pasa a otros grupos religiosos no está buscando salirse de nuestra Iglesia sino que está buscando sinceramente a Dios. (DA 225).
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REFLEXIÓN
1. Copia las frases más importantes.

2. ¿Qué te parece lo que dicen los documentos de la Iglesia acerca de la situación del pueblo católico ante el acoso de los grupos proselitistas?

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Capítulo 2

ESTADÍSTICAS
No existen datos precisos acerca de la cantidad de católicos que han dejado la lglesia. Normalmente las agrupaciones no católicas tienden a inflar las cifras, para justificar sus gastos ante sus patrocinadores y seguir pidiendo ayuda; los católicos, al contrario, tienden a minimizarlas, para no alarmar a la opinión pública y seguir con la rutina de siempre. De hecho, no obstante las declaraciones oficiales, se ha hecho poco o nada para enfrentar directamente el problema del proselitismo religioso. Por lo general, se ha tratado de iniciativas particulares, con escaso o nulo apoyo de parte de la jerarquía local. De todos modos, teniendo en cuenta lo anterior, he aquí algunos datos, que nos pueden ayudar a tener una cierta idea acerca de la situación, en que nos encontramos con relación al fenómeno del proselitismo religioso: Guatemala = 50% no católicos, Nicaragua = 43%, Brasil = 36%, El Salvador = 35% y los demás países del 15 al 30%. Con relación a México, la situación es la siguiente: El 85% de la población se declara católica, lo que indica un avance significativo de los grupos proselitistas, especialmente de la línea pentecostal, que tiene una membresía de más de 4.5 millones de personas. Los testigos de Jehová, por su parte, rebasan el millón de adeptos, seguidos de los mormones y los adventistas del séptimo día. Un fenómeno preocupante lo constituye el de aquellos que se declaran sin religión, que rebasa los 3 millones de mexicanos.

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REFLEXIÓN
1. En tu parroquia, pueblo o ciudad, ¿cuál es la proporción entre católicos y no católicos?

2. Los grupos proselitistas, ¿están creciendo o no? Están creciendo No están creciendo

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Capítulo 3

UNA REALIDAD ECLESIAL MAQUILLADA
Los textos mencionados y las estadísticas hablan claro: estamos perdiendo las masas católicas. Y sin embargo a nivel operativo no se está haciendo nada para detener esta constante hemorragia, que está desangrando a la Iglesia. ¿Por qué? Porque los textos citados se encuentran diluidos en un montón de temas y páginas, que tratan de presentar otra imagen de la realidad eclesial, una imagen maquillada. Ahora bien, ¿por qué se está dando esta situación? Posibles respuestas: · Los trapos sucios se lavan en casa. Que no se entere la opinión pública, de una manera especial los católicos de otros continentes, de lo que está pasando en América Latina. Que sigan pensando en América Latina como en el continente de la esperanza (y del amor). · Para no alarmar y desanimar al pueblo católico en general. · Como forma de exorcizar el peligro, que amenaza a la Iglesia en América Latina, de volverse mayoritariamente protestante. · Dar la impresión de ser una Iglesia fuerte y segura. · Influjo de la Teología de la Liberación, que no se resigna a reconocer su derrota y a reubicarse en el nuevo contexto eclesial, que se está creando. Trata de recuperar en los documentos lo que perdió en el terreno de los hechos.

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Sea cual sea la causa, un dato es cierto: manejando así sus asuntos internos, la Iglesia pierde credibilidad y no avanza. Muy precisa en los análisis de la realidad social y muy evasiva, cuando se trata de la realidad eclesial. ¿Qué dice la Palabra de Dios al respecto? “¿Por qué te fijas en la pelusa que está en el ojo de tu hermano y no te das cuenta de la viga que tienes en el tuyo?” (Mt 7, 3). Como dice el refrán: “El buen juez por su casa empieza”. Ahora bien, ¿cómo la Iglesia puede ser realmente “madre y maestra”, si no da testimonio de sinceridad, humildad y diálogo en la manera de enfrentar y resolver su misma problemática interna? ¿Es correcto enseñar sin practicar? En este caso, bien podría aplicarse a la Iglesia el reproche de Jesús a los maestros de la Ley de aquel tiempo: “Dicen y no hacen; atan cargas pesadas y las echan sobre las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas” (Mt 23, 4). Además, ¿es correcto pedir perdón por las culpas pasadas y al mismo tiempo no fijarse en las fallas actuales y de esta manera, por descuido, pereza, orgullo o intereses particulares, seguir causando tanto daño y sufrimiento a sus miembros más débiles?

REFLEXIÓN
1. ¿Por qué en la práctica pastoral se da poca importancia al fenómeno del proselitismo religioso?

2. ¿Es correcto ser muy estricto en los análisis de la realidad social y muy superficiales cuando se trata de la realidad eclesial?

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II PARTE

OBJETIVO: HACER DISCÍPULOS Y MISIONEROS DE CRISTO
Con Aparecida, por fin la Iglesia aterriza en lo propio, que consiste en hacer “discípulos y misioneros de Cristo”. Todo lo demás es secundario. En realidad, solamente siendo “discípulos y misioneros de Cristo”, uno puede ser realmente “sal de la tierra” y “luz del mundo” (Mt 5, 13-14).

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Capítulo 1

DOS CARAS DE LA MISMA MEDALLA
“Esta Conferencia General tiene como tema: “Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida” (Jn 14, 6). “La Iglesia tiene la gran tarea de custodiar y alimentar la fe del Pueblo de Dios, y recordar también a los fieles de este Continente que, en virtud de su bautismo, están llamados a ser discípulos y misioneros de Jesucristo. Esto conlleva seguirlo, vivir en intimidad con Él, imitar su ejemplo y dar testimonio. Todo bautizado recibe de Cristo, como los Apóstoles, el mandato de la misión: “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará” (Mc 16,15). Pues ser discípulos y misioneros de Jesucristo y buscar la vida “en Él” supone estar profundamente enraizados en Él”. (Palabras del Papa Benedicto XVI en la sesión inaugural de la V Conferencia) “El discípulo, fundamentado así en la roca de la Palabra de Dios, se siente impulsado a llevar la Buena Nueva de la salvación a sus hermanos. Discipulado y misión son como las dos caras de una misma medalla: cuando el discípulo está enamorado de Cristo, no puede dejar de anunciar al mundo que sólo Él nos salva (cf. Hch 4,12). En efecto, el discípulo sabe que sin Cristo no hay luz, no hay esperanza, no hay amor, no hay futuro”. (DA 146)

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“La maduración en el seguimiento de Jesús y la pasión por anunciarlo requieren que la Iglesia particular se renueve constantemente en su vida y ardor misionero. Sólo así puede ser, para todos los bautizados, casa y escuela de comunión, de participación y solidaridad. En su realidad social concreta, el discípulo hace la experiencia del encuentro con Jesucristo vivo, madura su vocación cristiana, descubre la riqueza y la gracia de ser misionero y anuncia la Palabra con alegría”. (DA 167) “Los mejores esfuerzos de las parroquias en este inicio del tercer milenio deben estar en la convocatoria y en la formación de laicos misioneros”. (DA 174) “Reconocemos como un fenómeno importante de nuestro tiempo la aparición y difusión de diversas formas de voluntariado misionero que se ocupan de una pluralidad de servicios”. (DA 372) “Esta V Conferencia, recordando el mandato de ir y de hacer discípulos (cf. Mt 28, 20), desea despertar la Iglesia en América Latina y El Caribe para un gran impulso misionero. No podemos desaprovechar esta hora de gracia. ¡Necesitamos un nuevo Pentecostés! ¡Necesitamos salir al encuentro de las personas, las familias, las comunidades y los pueblos para comunicarles y compartir el don del encuentro con Cristo, que ha llenado nuestras vidas de “sentido”, de verdad y amor, de alegría y de esperanza! ¡No podemos quedarnos tranquilos en espera pasiva en nuestros templos, sino urge acudir en todas las direcciones para proclamar que el mal y la muerte no tienen la última palabra, que el amor
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es más fuerte, que hemos sido liberados y salvados por la victoria pascual del Señor de la historia, que El nos convoca en Iglesia, y que quiere multiplicar el número de sus discípulos y misioneros en la construcción de su Reino en América Latina! Somos testigos y misioneros: en las grandes ciudades y campos, en las montañas y selvas de nuestra América, en todos los ambientes de la convivencia social, en los más diversos “areópagos” de la vida pública de las naciones, en las situaciones extremas de la existencia, asumiendo “ad gentes” nuestra solicitud por la misión universal de la Iglesia”. (DA 548)

REFLEXIÓN
1. Tú, ¿en qué manera puedes ser “discípulo de Cristo”?

2. ¿Estás preparado y dispuesto para ser “misionero de Cristo”?

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Capítulo 2

MISIONEROS PARROQUIALES
Mientras por lo que se refiere al discipulado se cuenta con bastante experiencia, especialmente a nivel de asociaciones y movimientos apostólicos, en el asunto de la misión estamos en pañales, puesto que no se cuenta con ningún método concreto. Se habla mucho de misión y se hace poco o nada. En algún caso hasta se habla de “mega misión” con 20 – 30 mil misioneros. Y se trata de pura demagogia. En el fondo, se trata de estudiantes, por lo general adolescentes, que pasan la Semana Santa en alguna zona rural, repartiendo ropa o alimentos a la gente pobre y entreteniéndola con juegos y cuentitos. La misión como diversión, descanso, turismo o acción social. Me pregunto: “¿Es ésta la misión? ¿Para eso Jesús envió a los apóstoles por todo el mundo? (Mc 16, 15)”. Es que el concepto de misión se ha diluido demasiado. Todos quieren tener el título de “misioneros” sin hacer nada o casi, limitándose a repartir alguna invitación de casa en casa o haciendo alguna celebración de la Palabra en zonas aisladas o abandonadas. Ahora bien, si queremos que el Documento de Aparecida tenga sentido y no contribuya a devaluar el concepto de misión, tenemos que dar un paso en adelante significativo. ¿Cómo? Aclarando bien el concepto de misión y misioneros, no tomándolo solamente en un sentido genérico, sino también específico. En un sentido genérico, todos podemos y tenemos que ser misioneros, dando testimonio de vida cristiana e impulsando a los demás a una vida más acorde a la voluntad de Dios. Pero esto hoy en día no es suficiente. Si queremos hacer frente a los múltiples problemas que se nos presentan
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como Iglesia, necesitamos contar también con misioneros en sentido estricto, como nos habla San Pablo en la Primera Carta a los Corintios, capítulo 12, versículo 28. Allá se dice claramente que los dones más importantes, que el Espíritu Santo otorga a los creyentes en orden a prestar un servicio a la comunidad, son tres: ser misionero, ser profeta y ser maestro. · En primer lugar está el don de ser misionero, que consiste en la capacidad que da el Espíritu Santo de anunciar el Evangelio en una forma eficaz a los que están fuera de la comunidad en orden a integrarse a ella mediante la conversión y la aceptación de Cristo como el único Salvados y Señor. En aquel tiempo se trataba de paganos; hoy en día puede tratarse también de bautizados no evangelizados, que viven al margen de la comunidad cristiana. · En segundo lugar está el don de ser profeta, que consiste en la capacidad que da el Espíritu Santo de conocer profundamente la situación, en que se encuentra la comunidad como tal y cada integrante de ella, en orden a su superación, según el caso dando consuelo, amonestando o exhortando (1Cor 14, 3). · En tercer lugar está el don de ser maestro, que consiste en la capacidad que da el Espíritu Santo en orden a proporcionar a los creyentes una enseñanza sistemática del dato revelado, teniendo a Cristo como centro, a imitación de los antiguos maestros de la ley, que tenía a Moisés como punto de referencia. Evidentemente, como en todos los demás aspectos, no basta el don o carisma; se necesita la colaboración humana mediante el soporte de una vida auténticamente cristiana, el estudio y el entrenamiento. No solamente el don ni solamente el esfuerzo humano. Los dos juntos. En nuestro
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caso, no solamente la capacidad y el impulso interior que da el Espíritu Santo en orden a la misión, sino también el conocimiento del mensaje que hay que anunciar y el entrenamiento práctico para realizarlo con eficacia, teniendo en cuenta a los destinatarios concretos y las circunstancias concretas. De otra manera, ¿qué pasa? Lo que ha pasado muchas veces con gente de buena fe, pero sin conocimiento ni experiencia al respecto, es decir, que todo fracasa por no ser realistas y dejarse guiar por el entusiasmo del momento. Se sale a evangelizar y se regresa bien golpeados por los miembros de los grupos proselitistas, al no estar preparados a enfrentar sus cuestionamientos. Teoría y práctica; vida cristiana, conocimiento y entrenamiento; dando pasos siempre más firmes en orden a conseguir cada vez más seguridad en el ejercicio del propio carisma, sin el peligro a quedar confundidos, desanimados o descalabrados por la reacción de los no creyentes, los indiferentes o los miembros de los grupos proselitistas. En este aspecto, los apóstoles de la Palabra contamos con una larga experiencia, puesto que desde hace muchos años nos estamos dedicando a impartir cursos bíblicos y cursos de apologética a nivel popular, con enseñanzas, mesas redondas y encuestas mediante visitas domiciliarias. De esta manera estamos formando a los “misioneros parroquiales”, que poco a poco se van capacitando y entrenando para visitar a los alejados, dándoles mensajes siempre más adecuados a su situación hasta no integrarlos completamente a la comunidad cristiana. Solamente contando con este tipo de misioneros especializados, es posible hablar de una verdadera misión, con planes precisos y evaluables. De otra manera, corremos el riesgo de quedarnos en puras palabras, sin ninguna incidencia en la realidad, siguiendo en picada mientras la competencia avanza. Que quede bien claro: no puede haber misión sin contar con verdaderos misioneros, bien preparados y entrenados.
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REFLEXIÓN
1. En tu parroquia, movimiento o asociación ¿hay verdaderos misioneros, preparados y entrenados para anunciar la salvación a gente alejada, no creyente, indiferente o proselitista? Sí No 2. Sí no hay, ¿qué sugieres?

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III PARTE

ESTRATEGIAS
¿Cómo lograr que cada católico de buena voluntad se pueda volver en “discípulo y misionero de Cristo”? He aquí algunas estrategias prácticas, que implican un grande cambio en todo el sistema eclesial. O todo se queda en puras palabras, como ha sucedido en otras ocasiones.

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Capítulo 1

CONFIANDO EN DIOS, ABRIRSE TOTALMENTE A LA VERDAD Y ACEPTAR LA REALIDAD ASÍ COMO ES
¿Cuál fue la causa de la enorme tragedia, que afectó al Pueblo de Israel al ser arrastrado hacia el fracaso por sus dirigentes? El no haber reconocido y aceptado al Mesías esperado: “Vino a su casa y los suyos no lo recibieron” (Jn 1, 11). ¿Y por qué no lo recibieron? Por no querer abrirse a la verdad y encerrarse totalmente en su mundo, no obstante todas las evidencias contrarias. Mientras para el pueblo sencillo, libre de todo prejuicio y teniendo en cuenta los hechos concretos, fue fácil aceptar a Jesús como un hombre acreditado por Dios (Jn 9, 25.3033), para los entendidos, al contrario, bien metidos en su ideología e intereses de grupo, les resultó imposible y por lo tanto inventaron cualquier pretexto para oponerse a Él hasta causarle la muerte (Jn 5, 16; 9, 24). Pues bien, lo mismo está pasando hoy en día en la Iglesia. Mientras la gente sencilla fácilmente reconoce la importancia de la apologética en orden a una vida de fe con seguridad, sin complejos de inferioridad ni sobresaltos; los expertos, al contrario, utilizando razonamientos bizantinos que solamente ellos entienden, la rechazan y siguen tercos en su posición, sin ningún sentido de compasión hacia el pueblo católico, que está siendo cuestionado por los enemigos de su fe y masivamente está abandonando la Iglesia. ¿Dónde está el problema? En querer aferrarse con todos los medios posibles al propio mundo imaginario, rechazando toda apertura hacia la realidad, como si, con
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solo negarla, la pudieran cambiar. Pero no es así. La realidad es lo que es y acaba siempre por imponerse, lo quieran o no. Se trata sencillamente de abrirse hacia ella y aceptarla. A veces me pregunto: “¿Por qué razón actualmente los únicos, que están haciendo un trabajo serio y convencido por fortalecer la fe de los católicos, por lo general son gente sencilla o gente culta que, a raíz de un proceso de reflexión y estudio, dejan el protestantismo y se integran a la Iglesia Católica? ¿Por qué el clero católico en general, y los teólogos en especial, tienen tanta fobia contra la apologética, no obstante los enormes estragos que esta falta esté causando en el pueblo católico? ¿No consiste en esto precisamente el pecado contra el Espíritu Santo (Mt 12, 22-23. 31-32): en cerrarse ante la verdad y rechazar la realidad?” La rutina nos está matando. Nos impide ver más allá de las apariencias. Cada quien hace lo que puede y el pueblo sufre y nos abandona, acosado por un montón de propuestas. Y no se buscan las causas de todo esto. Cada uno se deja atrapar por lo cotidiano e inmediato. No se va a las raíces. Falta un plan global de evangelización, que implique cambios profundos. ¿Por qué? Por flojera, por cobardía, por miedo al qué dirán o por un mal entendido sentido de obediencia, como si fuera pecado pensar. Es tiempo de confiar totalmente en Dios y en el papel único e insustituible de la Iglesia Católica en orden a la salvación plena en Cristo, y desde ahí abrirse totalmente a la verdad, luchando por descubrir la realidad así como es y haciendo todo el esfuerzo posible por cambiarla a la luz de la Palabra de Dios, pase lo que pase, cueste lo que cueste. Se trata de crear un nuevo estilo de Iglesia, más abierta y activa, en que todos se sientan comprometidos a dar su aporte, cada uno desde su trinchera y no dejando toda la responsabilidad a la Jerarquía, como si tuviera una línea directa con el Espíritu Santo, que le señalara todo lo que se tiene que hacer momento por momento y situación por situación.

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REFLEXIÓN
1. Según tu experiencia, en la Iglesia por lo general, ¿se está haciendo un esfuerzo serio por conocer la situación real en que vive el pueblo católico?

2. ¿Se está haciendo un esfuerzo serio para resolver los problemas que lo están afectando?

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Capítulo 2

FORTALECER LA FE DEL CATÓLICO MEDIANTE LA APOLOGÉTICA Y LA BIBLIA
¿Qué es la apologética? La defensa de la fe. Ni modo: donde hay ataques, tiene que haber defensa. A lo largo de la historia, siempre hubo ataques contra la fe católica y siempre hubo defensa de la fe. La única diferencia consiste en el hecho que antes se trataba de un asunto entre los de arriba, mientras hoy se trata de un asunto personal, de individuo a individuo. Antes, para resolver un problema de fe, intervenían las autoridades políticas y religiosas de los distintos bandos, sin la participación del pueblo; hoy todo se resuelve en la calle, en un diálogo de persona a persona, sin la intervención directa de las respectivas autoridades. De ahí posiblemente viene la incomprensión del problema de parte de nuestras autoridades eclesiásticas. Visto que los representantes de los grupos proselitistas no aceptan un diálogo abierto con los representantes de la Iglesia Católica, en los documentos oficiales se ignora su existencia. ¿A qué precio? A un precio altísimo: el abandono de las masas católicas a los caprichos de los grupos proselitistas, que hacen de ellas lo que quieren, sin que nadie se preocupe por protegerlas. Pues bien, después de haber constatado los enormes daños, que esta manera de llevar las cosas ha causado dentro de la Iglesia, llegó el tiempo de meter mano en el asunto y ver qué hacer para fortalecer la fe del católico y protegerla ante la agresión capilar y sistemática de parte de los grupos proselitistas.

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Ya no tiene ningún sentido la visión comodina e imaginaria que muchos tienen acerca de la realidad eclesial, según la cual basta una buena evangelización, impregnada de ecumenismo y diálogo interreligioso, sin apologética, para que uno no se deje atrapar por los grupos proselitistas. Pues bien, en todas partes los hechos han desmentido esta manera de ver las cosas, puesto que en todas partes ha habido gente “bien evangelizada” y con cargos dentro de la comunidad eclesial, que tranquilamente se ha ido con algún grupo proselitista o está fundando su propio grupo. ¿Por qué? Por no tener ideas claras acerca del papel especial, que juega la Iglesia Católica en orden a la salvación, como la única Iglesia fundada por Cristo, y no contar con una respuesta precisa ante los ataques y cuestionamientos de los grupos proselitistas. Aprendieron a ensalzar tanto los valores presentes en los demás grupos religiosos, que llegaron a considerarlos iguales a la Iglesia Católica. Y con esa mentalidad, al sobrevenir alguna prueba, por alguna dificultad surgida al interior de la misma comunidad o por algún ofrecimiento o cuestionamiento hecho de parte de los grupos proselitistas, no tuvieron reparo en abandonar la Iglesia, sin ningún cargo de conciencia. Otros piensan que no hay que intervenir para defender a los católicos de las agresiones de los grupos proselitistas. Mejor dejarlos solos para ver quiénes realmente son católicos convencidos. Según ellos, en la prueba los buenos se quedan y los malos se apartan. Y no es así. La experiencia dice que donde la mayoría de la población abandona la Iglesia, los que se quedan en general no son los mejores sino los peores, es decir, los más apáticos, mientras los que tienen más sensibilidad en campo religioso se salen de la Iglesia, atraídos por las promesas de los grupos proselitistas o asustados por sus amenazas. ¿Queremos un pueblo católico seguro en su fe? Que todos conozcan los fundamentos de su fe desde su más tierna edad. O seguiremos perdiendo gente no solamente de parte
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de los católicos alejados sino también de parte de los que se consideran “muy evangelizados”. Es tiempo de dejar a un lado todo tipo de demagogia y enfrentar el problema con sentido de honestidad intelectual y fidelidad al Evangelio. En pocas palabras, tú, como agente de pastoral, ¿qué estás haciendo, al ver a tus hermanos católicos, acosados por los grupos proselitistas? ¿Te estás portando como el buen pastor, que está dispuesto a dar la vida por las ovejas (Jn 10, 11), o como el asalariado, que huye, cuando ve llegar el lobo rapaz? (Jn 10, 12). Aquí está la clave de todo. Lo demás es pura palabrería inútil. Al mismo tiempo es necesario que el católico salga del complejo de inferioridad, en que se encuentra actualmente ante los grupos proselitistas, mediante un conocimiento y un uso abundante de la Biblia. Que se trate de algo práctico, no un estudio hecho en una perspectiva eminentemente científica, con los tecnicismos propios de los expertos. Que todo católico tenga la oportunidad de familiarizarse con la Biblia desde la más tierna edad y pueda encontrar en la Biblia el alimento seguro y sustancioso para una vida de fe. “Hay que fortalecer la fe “para afrontar serios retos, pues están en juego el desarrollo armónico de la sociedad y la identidad católica de sus pueblos”. (DA 549)

REFLEXIÓN
1. Ante los ataques y cuestionamientos de los grupos proselitistas, el católico, ¿está capacitado para defender su fe con la Biblia en la mano? 2. ¿Qué hay que hacer entonces?

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Capítulo 3

UNIR TEORÍA Y PRÁCTICA EN LA VIDA DEL CATÓLICO
Para ser “discípulos y misioneros de Cristo”, no basta conocer los contenidos de la fe católica; es necesario aprender a vivirlos. En realidad, la vida cristiana no es pura teoría, sino práctica. Se trata de un camino (Hch 9, 2) en el seguimiento de Cristo: “El que quiera ser mi discípulo, que tome su cruz y me siga” (Mc 8, 34). Esto implica un cambio profundo en la manera de formar y acompañar a los católicos en su vida de fe. No basta un curso de formación o algunas charlas para que alguien pueda acceder a los sacramentos o pueda considerarse católico. Se necesita un verdadero entrenamiento y un acompañamiento constante de parte de la comunidad cristiana. En la vida del cristiano los sacramentos tienen que representar un punto de llegada y un punto de partida, en cuanto completan una etapa de formación y entrenamiento y dan inicio a otra de mayor compromiso, fortalecidos por la fuerza que viene de la recepción de los mismos. Teoría y práctica, conocimiento y entrenamiento, un continuo avanzar, entre caídas y levantadas, hacia la plenitud en Cristo. “Recordamos que el itinerario formativo del cristiano en la tradición más antigua de la Iglesia “tuvo siempre un carácter de experiencia, en el cual era determinante el encuentro vivo y persuasivo con Cristo, anunciado por auténticos testigos”. Se trata de una experiencia que introduce en una profunda y feliz celebración de los sacramentos, con toda la
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riqueza de sus signos. De este modo, la vida se va transformando progresivamente por los santos misterios que se celebran, capacitando al creyente para transformar el mundo. Esto es lo que se llama “catequesis mistagógica”. (DA 290)

REFLEXIÓN
1. Para ser “discípulo de Cristo”, ¿es suficiente conocer la enseñanza de Jesús?

2. ¿Qué hay que hacer entonces?

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Capítulo 4

ATENDER PERSONALMENTE A CADA CATÓLICO
A veces se oye decir: “aunque mi parroquia sea bastante grande, de todos modos, sabiéndome organizar, yo puedo atender bien a toda la gente”. Atender, ¿en qué sentido? En el sentido de que puede bautizar y casar por la Iglesia a todos los que lo soliciten. Ahora bien, ¿es suficiente esto para que se pueda hablar de una adecuada atención pastoral? ¿Y la formación en la fe? ¿Y el pastoreo que implica un acompañamiento personalizado? La costumbre nos está volviendo ciegos. Puesto que siempre se hizo así, la situación parece normal. Y la Palabra de Dios ¿qué dice al respecto? El buen pastor conoce a sus ovejas una por una (Jn 10, 3). Si nos dejamos cuestionar por la Palabra de Dios, ¡cuántas cosas tendremos que cambiar dentro de la Iglesia! Tenemos que dejar a un lado el concepto de Iglesia como agencia de ceremonias, a la que se acude por algún rito especial. En realidad, el ser discípulo de Cristo no es cuestión de ritos, sino de vida, es decir, una manera de vivir. Por lo tanto, es indispensable poder contar con alguien, que ayude a uno a sortear con mayor facilidad las distintas dificultades que se le presentan, en un plan de discernimiento y apoyo. Como todos necesitamos que alguien nos asesore en el campo de la salud física, lo mismo tiene que pasar en lo espiritual. Es necesario que alguien nos oriente e impulse para que podamos avanzar. Como dice un refrán, “cuatro ojos ven mejor que dos”. Y como en el campo de la salud física no es aconsejable una automedicación total, lo mismo
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tiene que pasar en lo espiritual. Es siempre oportuna la presencia de alguien, que nos ayude a ver las cosas con más realismo y nos ayude a no desanimarnos en las pruebas. Claro que fácilmente viene la pregunta: “¿De dónde sacar los fondos necesarios para que haya en la Iglesia tanta gente capacitada y encargada para realizar esta labor?” Y se opta por seguir como antes, sin enfrentar el problema y dejando masas enormes de católicos sin orientación ni apoyo, ante el acoso de falsos pastores que fácilmente los convencen y se los llevan. ¿Dónde está la raíz del problema? En el desconocimiento de las Escrituras y en dejarse guiar por una mentalidad puramente humana, hecha de egoísmo y desinterés por el bien de los demás. ¿La solución? Una verdadera confianza en Dios, lanzándose a cualquier aventura con tal de ser fieles a su voluntad. “Que cada Iglesia particular ofrezca a los fieles una atención religiosa más personalizada”. (EIA 73).

REFLEXIÓN
1. Como católico, ¿te sientes acompañado personalmente por algún miembro de la Iglesia capacitado para eso?

2. ¿No te gustaría que alguien te apoyara en los momentos difíciles de la vida?

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Capítulo 5

ESTRUCTURAR UN NUEVO MODELO PASTORAL
El actual modelo pastoral se gestó en un régimen de cristiandad. Todos católicos. Sacramentos para todos. Un sacerdote para cada 50-100 habitantes. La fe se respiraba por todos los poros. Ningún tipo de oposición. El mismo estado se preocupaba por proteger la fe de los ciudadanos. Cuando nacía alguien, ¿dónde se registraba? En la parroquia. Lo mismo cuando se casaba o moría. No existía otro registro fuera de la parroquia. Por eso se bautizaba a todos y todos se casaban por la Iglesia, sin necesidad de alguna preparación especial. Toda la cultura era católica. Todos pensaban y sentían a la manera católica, con todas las debilidades posibles. Hoy, al contrario, vivimos en una sociedad plural. Hay de todo y por lo general la cultura ya no es católica. Hasta existen grupos religiosos proselitistas, que están haciendo todo lo posible para confundir y conquistar a los católicos. Al mismo tiempo, hay pocos sacerdotes y mucho abandono de las masas. Estando así las cosas, ¿cómo es posible seguir como antes, administrando los sacramentos a todos, sin fijarnos en el hecho que en muchos casos se trata de cascarones vacíos, que cuentan solamente con una pantalla católica, cuando en realidad son auténticos paganos, metidos en todo tipo de creencias? Hoy en día, para que se pueda contar con verdaderos católicos, es necesario cambiar muchas cosas al interior de la Iglesia. Hay que crear estructuras pastorales nuevas, teniendo en cuenta los distintos lugares y las distintas situaciones, de manera que cada católico sea atendido personalmente.
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Solamente así será posible garantizar para todos la posibilidad de una vivencia realmente cristiana. Por lo tanto, más que mirar hacia la edad media, hay que mirar hacia la Iglesia primitiva en busca de inspiración para resolver los problemas mano a mano se vayan presentando, contando con la misma libertad con que contaron las primeras generaciones cristianas, sin dejarse condicionar por instituciones y criterios establecidos en un régimen de cristiandad. El mismo dogma católico tiene que ser liberado de todas las incrustaciones propias de la cultura del tiempo en que fueron formulados. Si queremos que la Iglesia Católica se prepare a despegar el vuelo, no hay otro camino. O seguiremos en picada, no obstante todos los esfuerzos que hagamos, al no contar con estructuras pastorales adecuadas a los tiempos en que vivimos. Vino nuevo en odres nuevos (Mt 9, 17). Mano a mano que la Iglesia vaya avanzando en un nuevo contexto cultural, necesita establecer estructuras adecuadas, sin la necesidad de forzar las antiguas estructuras creadas en un contexto diferente. Actualmente la Iglesia Católica se parece a una empresa, gloriosa en el pasado, pero al presente en franca decadencia, por no saber adecuarse a los nuevos tiempos, al manejar un tipo de tecnología ya superado. El producto sigue siendo de lo mejor; pero no puede abastecer a todos los clientes y por lo tanto se ve obligada a sacar también un producto de escasa calidad, con tal de salir al paso con los compromisos adquiridos, lo que le está acarreando un enorme desprestigio y la pérdida de muchos clientes. Las demás empresas, al contrario, mediante un buen manejo de la tecnología y mercadotecnia moderna, logran mejores resultados, aunque los expertos fácilmente se den cuenta de que se trata de un producto de poco valor, comparado con el que la antigua empresa reserva para sus clientes más allegados. ¿Qué hacer en este caso? ¿Seguir como siempre o tratar de adecuarse a los tiempos modernos, adoptando una
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tecnología más avanzada y haciendo uso de todos los recursos de la mercadotecnia? Evidentemente, si se quiere evitar un fracaso seguro, se tiene que cambiar. Cambiar, adaptándose a los nuevos tiempos, o fracasar. No hay otra. “La renovación de las parroquias al inicio del tercer milenio exige reformular sus estructuras, para que sea una red de comunidades y grupos capaz de articularse logrando que los participantes se sientan y sean realmente discípulos y misioneros de Jesucristo en comunión”. (DA 172). “La V Conferencia General es una oportunidad para que todas nuestras parroquias se vuelvan misioneras. Es limitado el número de católicos que llegan a nuestra celebración dominical, es inmenso el número de los alejados, así como el de los que no conocen a Cristo. La renovación misionera de las parroquias se impone tanto en la evangelización de las grandes ciudades como del mundo rural de nuestro Continente, que nos está exigiendo imaginación y creatividad para llegar a las multitudes que anhelan el Evangelio de Jesucristo. Particularmente en el mundo urbano se plantea la creación de nuevas estructuras pastorales, puesto que muchas de ellas nacieron en otras épocas para responder a las necesidades del ámbito rural”. (DA 173) “Asumir esta iniciación cristiana exige no sólo una renovación de la catequesis, sino también una reestructuración de toda la vida pastoral de la parroquia”. (DA 294) “La pastoral de la Iglesia no puede prescindir del contexto histórico donde viven sus miembros. Su vida
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acontece en contextos socioculturales bien concretos. Estas transformaciones sociales y culturales representan naturalmente nuevos desafíos para la Iglesia en su misión de construir el Reino de Dios. De allí nace la necesidad, en fidelidad al Espíritu Santo que la conduce, de una renovación eclesial, que implica reformas espirituales, pastorales y también institucionales”. (DA 367) “Encontramos el modelo paradigmático de esta renovación comunitaria en las primitivas comunidades cristianas (cf. Hch 2, 42-47), que supieron ir buscando nuevas formas para evangelizar de acuerdo con las culturas y las circunstancias”. (DA 369) “Urge crear estructuras que consoliden un orden social, económico y político en el que no haya inequidad y donde haya posibilidades para todos”. (DA 384) “En este contexto es inevitable hablar del problema de las estructuras, sobre todo de las que crean injusticia. En realidad, las estructuras justas son una condición sin la cual no es posible un orden justo en la sociedad. Pero, ¿cómo nacen?, ¿cómo funcionan?” (Palabras del Papa Benedicto XVI en la sesión inaugural de la V Conferencia) “Las estructuras justas son, como he dicho, una condición indispensable para una sociedad justa”. (Palabras del Papa Benedicto XVI en la sesión inaugural de la V Conferencia)

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“Las estructuras justas jamás serán completas de modo definitivo; por la constante evolución de la historia, han de ser siempre renovadas y actualizadas”. (Palabras del Papa Benedicto XVI en la sesión inaugural de la V Conferencia) Si esto es válido a nivel de sociedad, ¿por qué no tiene que ser válido a nivel de Iglesia? Y por lo que se refiere al “modelo paradigmático”, ¿por qué limitarlo solamente al asunto de las primeras comunidades cristianas y no extenderlo a todo el estilo de libertad y creatividad, que se manejó en las primeras generaciones cristianas, de manera tal que para cada situación se buscó la solución correspondiente? Aquí está la clave para que todo el pueblo católico pueda contar con los ministros ordenados que necesita, sin dejarse atrapar por instituciones, que en el pasado fueron muy útiles y hoy en día se están volviendo perjudiciales.

REFLEXIÓN
1. Como la Iglesia está organizada actualmente, ¿puede atender a todos personalmente? 2. ¿Qué se necesita entonces?

3. Comenta el problema de las estructuras eclesiales.

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IV PARTE

PLAN MÍNIMO DE ACCIÓN PASTORAL
Hoy en día, ¿qué necesita con más urgencia el pueblo latinoamericano para poder superar la actual situación de estancamiento en que se encuentra y arrancar de una vez, con seguridad y confianza, hacia su plena realización en Cristo y su Iglesia? He aquí un plan mínimo de acción pastoral, más allá de toda retórica, paternalismo o intimismo místico.

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PREMISAS
1. Nuestra preocupación principal son las masas católicas, marginadas y abandonadas, no las élites. Queremos analizar el quehacer eclesial desde la perspectiva de los más pobres y débiles en la fe. 2. Para nosotros el cuidado del rebaño no consiste únicamente en la administración de los sacramentos, sino en hacer “discípulos y misioneros de Cristo”. 3. Para lograr esto, se necesita poner todas las cartas sobre la mesa y empezar a pensar en una reestructuración general de todo el aparato ministerial de la Iglesia, de manera tal que todo fiel católico pueda ser atendido personalmente, teniendo en cuenta la regla de oro que nos presenta Jesús: “Un pastor tenía cien ovejas” (Mt 18, 12). Por eso se dio cuenta de que le faltaba una y la fue a buscar.

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INICIATIVAS PRÁCTICAS
Capítulo 1

BIBLIA PARA TODOS, BIBLIA PARA TODO: Todo con la Biblia, nada sin la Biblia.
“Por esto, hay que educar al pueblo en la lectura y meditación de la Palabra de Dios: que ella se convierta en su alimento para que, por propia experiencia, vean que las palabras de Jesús son espíritu y vida (cf. Jn 6,63). De lo contrario, ¿cómo van a anunciar un mensaje cuyo contenido y espíritu no conocen a fondo? Hemos de fundamentar nuestro compromiso misionero y toda nuestra vida en la roca de la Palabra de Dios. Para ello, animo a los Pastores a esforzarse en darla a conocer”. (Palabras del Papa Benedicto XVI en la sesión inaugural de la V Conferencia). · Biblia para la piedad popular: rosario, viacrucis, posadas, novenario de difuntos, etc. (2) · Biblia para la oración personal. · Biblia para la Misa, dejando a un lado hojitas dominicales, misales mensuales o misalitos. Que todos lleven la Biblia para la misa y durante la homilía puedan leer directamente en la Biblia los textos que se están comentando.

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· Biblia para la catequesis presacramental. Primero la Biblia y después el catecismo; la Biblia como texto y todo lo demás como subsidio, donde se señale lo que haya que leer directamente la Biblia, se dé la explicación de lo que se esté leyendo en la Biblia y se hagan las tareas correspondientes. (3) Solamente así las masas católicas podrán salir fácilmente del actual bache cultural en que se encuentran, dejar a un lado su complejo de inferioridad ante los miembros de los grupos proselitistas, aumentar considerablemente su autoestima y tener una vivencia cristiana más auténtica.

REFLEXIÓN
1. ¿No te gustaría que desde la niñez el pueblo católico fuera utilizando la Biblia?

2. ¿Qué piensas hacer al respecto?

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Capítulo 2

APOLOGÉTICA PARA TODOS
Que en todas las instituciones educativas de la Iglesia (seminarios, casas de formación para religiosas, centros de formación para laicos, catequesis presacramental, etc.) haya la materia de apologética. Solamente así, en pocos años, podremos contar, a nivel masivo, con católicos seguros en su fe, conscientes y orgullosos de pertenecer a la única Iglesia que fundó Cristo y sin miedo a dialogar con los miembros de los grupos proselitistas, al conocer sus objeciones y cuestionamientos y al mismo tiempo contar con una respuesta adecuada. “Instruir ampliamente, con serenidad y objetividad, al pueblo sobre las características y diferencias de las diversas sectas y sobre las respuestas a las injustas acusaciones contra la Iglesia. Promover las visitas domiciliarias con laicos preparados y organizar la pastoral del retorno para acoger a los católicos que regresan a la Iglesia”. (SD 146) “Las enseñanzas de las sectas y nuevos movimientos religiosos, se opone a la doctrina de la Iglesia Católica; por eso, la adhesión a ellos significa renegar de la fe en que habéis sido bautizados y educados. El evangelio, al mismo tiempo que nos exhorta a ser sencillos como palomas, nos invita también a ser prudentes y astutos como serpientes. La misma vigilancia que ponéis cuando están en juego vuestros asuntos materiales, con el fin de no ser víctimas de los engaños de quienes quieren aprovecharse de
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vosotros, debe guiaros para no caer en la red de las asechanzas de quien atenta contra vuestra fe. “Mirad que no os engañe nadie -nos advierte el Señor-. Vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo ‘yo soy’, y engañarán a muchos... Si alguno os dice: ‘Mirad, el Cristo aquí’. ‘Miradlo allí’, no le creáis. Pues surgirán falsos profetas” (Mc 13, 6. 21-22). Y también nos dice: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis” (Mt 7, 15-16)”. Mensaje de S.S. Juan Pablo II, en la Jornada Mundial del Emigrante, Vaticano, 25 de julio de 1990. “Es importante pues, que vuestra pastoral, sepa ocupar los espacios en los que actúan esas sectas, despertando en el pueblo la alegría y el santo orgullo de pertenecer a la única Iglesia de Cristo, que subsiste en nuestra santa Iglesia Católica”. Mensaje de S.S. Juan Pablo II, en su segundo viaje apostólico a Brasil, octubre de 1991. “Al evocar el gran valor y el gran don de la unidad, vienen a mi mente aquellas personas que se han alejado de la Iglesia católica. A ellos me dirijo ahora, con toda la ansiedad de mi alma. Quisiera encontraros uno por uno para deciros: ¡regresad al seno de la Iglesia, vuestra Madre! La Virgen de Guadalupe, con su “mirada compasiva”, ha querido mostraros a su Hijo, el “verdaderísimo Dios por quien se vive”; lo ha ensalzado “al ponerlo de manifiesto con todo su amor personal” (cf. Nicán Mopohua, 26-28). ¡Volved, pues, sin miedo! La Iglesia os espera con los brazos abiertos para reencontraros con Cristo. Nada haría más feliz el corazón del Papa, en este
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viaje pastoral a México, que el retorno al seno de la Iglesia de aquellos que se han alejado. ¡Que Cristo os ilumine y os mueva a la conversión!” (Juan Pablo II, Villahermosa, México, viernes 11 de mayo de 1990). “Los avances proselitistas de las sectas y de los nuevos grupos religiosos en América no pueden contemplarse con indiferencia. Exigen de la Iglesia en este Continente un profundo estudio, que se ha de realizar en cada nación y también a nivel internacional, para descubrir los motivos por los que no pocos católicos abandonan la Iglesia”. (EIA 73).

REFLEXIÓN
1. Copia las partes más importantes de los textos presentados.

2. Añade algún comentario.

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Capítulo 3

PEQUEÑAS COMUNIDADES CRISTIANAS
Hoy resulta demasiado difícil vivir la fe a solas, cada quien por su cuenta, con la sola misa o la celebración de la Palabra de cada domingo. Hoy se vive en una sociedad conflictiva. Se hace indispensable enuclear la masa católica en pequeñas comunidades cristianas, sin importar el signo de cada una: comunidades en que se privilegia la alabanza, otras en que se hace hincapié en el aspecto social, etc. Que cada feligrés pueda encontrar su lugar, según su sensibilidad humana y cristiana. No se trata de saber cuál tipo de comunidad es mejor y luchar por imponerla a la fuerza, sino de dejar a cada feligrés la posibilidad de expresarse y realizarse plenamente según su manera de ser y sentir. En realidad, existen grupos de presión dentro de la Iglesia, que quieren imponer cada uno su modelo de comunidad como obligatorio. Es un error. No se está respetando el principio de la “unidad en la diversidad”, principio que ha dado buenos frutos a lo largo de toda la historia de la Iglesia. “Como respuesta a las exigencias de evangelización, junto con las comunidades eclesiales de base, hay otras válidas formas de pequeñas comunidades cristianas, e incluso redes de comunicación, de movimientos, grupos de vida, de oración y de reflexión de la Palabra de Dios”. (DA 180)

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REFLEXIÓN
1. ¿Qué tipo de pequeña comunidad cristiana existe en tu parroquia?

2. Opina sobre cada una de ellas.

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Capítulo 4

ASOCIACIONES Y MOVIMIENTOS APOSTÓLICOS Y ECLESIALES
Cada asociación o movimiento cuenta con un carisma especial en orden a vivir la fe y dar un servicio específico a la Iglesia en distintas áreas: la niñez, la juventud, la familia, la misión, los enfermos, la catequesis, la pastoral bíblica, la defensa de la fe, etc. Mediante la reflexión, el ensayo y el entrenamiento, logran dar origen a métodos y líneas de evangelización, que rebasan el propio ámbito de acción y representan una riqueza para toda la Iglesia. Están tomando el relevo a las antiguas órdenes y congregaciones religiosas y están dando la gran batalla de la evangelización, adquiriendo un protagonismo inimaginable hace unas décadas. Representan la máxima conquista del laicado y la gran esperanza para el futuro de la Iglesia, volviéndose en verdaderos cenáculos de fe y talleres de experimentación pastoral. “En este contexto, el fortalecimiento de variadas asociaciones laicales, movimientos apostólicos eclesiales e itinerarios de formación cristiana y comunidades eclesiales y nuevas comunidades, que deben ser apoyados por los pastores, son un signo esperanzador. Ellos ayudan a que muchos bautizados y muchos grupos misioneros asuman con mayor responsabilidad su identidad cristiana y colaboren más activamente en la misión evangelizadora. En las últimas décadas, varias asociaciones y movimientos apostólicos laicales han desarrollado un fuerte protagonismo. Es por ello que un adecuado discernimiento, animación, coordinación y conducción pastoral, sobre todo de
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parte de los sucesores de los Apóstoles, contribuirá a ordenar este don para la edificación de la única Iglesia”. (DA 214)

REFLEXIÓN
1. ¿Qué asociaciones o movimientos apostólicos están presentes en tu parroquia?

2. Opina sobre cada uno de ellos.

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Capítulo 5

INVESTIGACIÓN Y ESPECIALIZACIÓN
Dentro de la Iglesia, hay problemas de todo tipo. ¿Cómo solucionarlos? ¿Basta lograr un acuerdo entre todos, sin ningún tipo de justificación, manejando solamente gustos o deseos personales? No. Se necesita primero alcanzar una visión lo más posible precisa acerca del asunto que se está tratando, mediante una buena investigación y un análisis serio de los resultados con la ayuda de especialistas en la materia; después se tiene que empezar a realizar ensayos hasta no encontrar la solución adecuada. Así se hace en todos los ámbitos de la sociedad, así se tiene que hacer en la Iglesia. Pues bien, si queremos enfrentar con éxito el problema pastoral en la Iglesia, tenemos que dejar a un lado la improvisación y el subjetivismo para ponernos en un plan de búsqueda, utilizando toda la herramienta que nos ofrece la tecnología y la ciencia actual. Además, es tiempo de dejar a un lado todo autoritarismo (ipse dixit = lo dijo él) y apostar por la libertad, la creatividad y el pluralismo, convencidos de que al final se impondrá la mejor opción. ¿Por dónde empezar? Por los seminarios y demás centros de formación. Ya basta de pura doctrina. Doctrina de la Iglesia con análisis de la realidad y ensayos prácticos para ver cómo hacer realidad lo que se enseña. Que las conferencias episcopales, las universidades católicas y los seminarios puedan contar con bancos de datos, que presenten la realidad así como es, fruto de investigación y análisis. Solamente así la Iglesia podrá dar muestras de entrar en la modernidad y prepararse para el despegue.
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Una atención especializada a los laicos en sus diferentes categorías profesionales, empresariales y trabajadores. (DA 518 f).

REFLEXIÓN
1. En tu parroquia, asociación o movimiento, hasta la fecha ¿se ha hecho alguna investigación para planear la pastoral? Sí No 2. ¿Por dónde empezar?

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Capítulo 6

MÁS OBREROS DEL EVANGELIO
“Promover una Iglesia ministerial con el aumento de ministros ordenados y la promoción de ministros laicos debidamente formados para impulsar el servicio evangelizador en todos los sectores del Pueblo de Dios”. (SD 142) “Una descentralización de los servicios eclesiales de modo que sean muchos más los agentes de pastoral que se integren a esta misión, teniendo en cuenta las categorías profesionales”. (DA 518 n) ¿Cómo es posible atender a todos personalmente, si hay tan pocos obreros del Evangelio? Aquí está el problema: aumentar el número de los obreros del Evangelio. Como Jesús, aparte de los doce apóstoles, escogió a 72 discípulos (Lc 10, 1), también ahora nosotros, aparte de contar con los ministros ordenados, tenemos que contar también con ministros no ordenados, con un papel bien definido dentro de la comunidad cristiana. Puesto que toda la Iglesia está en función de la Misión, nunca la Misión se tiene que parar por falta de ministros. Hay que buscarlos a cómo dé lugar. Ahí está el ejemplo de Moisés (Ex 18, 21) y los apóstoles (Hch 6, 1ss). En lugar de atorarse, buscaron colaboradores y siguieron adelante. Así tenemos que hacer ahora. No tenemos que pararnos por falta de ministros. Imitando el ejemplo de Moisés, Jesús y los apóstoles, tenemos que inventar lo que sea necesario para que la Misión siga adelante. La historia de la Iglesia ni empieza ni termina con nosotros. Sencillamente nos encontramos ante un cambio de época. Lo que necesitamos ahora son agallas y ganas de enfrentar
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los problemas, contando con el mismo espíritu y la misma libertad con que contaron nuestros antepasados para resolver cualquier problema que se presente con tal de seguir adelante.

REFLEXIÓN
1. En tu parroquia, ¿hay gente que trabaja a tiempo completo en la evangelización? Sí No 2. ¿Qué sugieres?

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Capítulo 7

DIACONADO PERMANENTE Pieza fundamental para el cambio
No existe ningún pronóstico plausible que nos hable de un incremento significativo de las vocaciones sacerdotales de manera tal que podamos lograr el objetivo contando solamente con ellas. Por lo tanto, lo primero que tenemos que hacer, es echar mano de los diáconos permanentes. Según mi opinión, aquí está la clave para empezar a resolver de una manera efectiva el problema de la escasez de ministros ordenados en la Iglesia. Mi propuesta es la siguiente: · que cada presbítero tenga como objetivo seleccionar, formar y atender por lo menos a diez colaboradores, que en un plazo de diez años puedan ser ordenados como diáconos permanentes; · que cada diácono permanente haga lo mismo por lo menos con diez agentes de pastoral, algunos de los cuales podrían volverse en aspirantes al diaconado permanente; · que cada agente de pastoral busque, forme y atienda por lo menos a diez feligreses. La experiencia enseña que, donde los presbíteros han apoyado a los diáconos permanentes y les han permitido desenvolverse, esta institución ha dado grandes frutos; donde, al contrario, los presbíteros los han relegado a funciones puramente administrativas u ornamentales para dar más solemnidad al culto, el diaconado permanente ha fracasado y languidece por falta de humus.

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Si el diaconado permanente fue restablecido por el Concilio Ecuménico Vaticano II especialmente para los lugares con escasez de clero, y en especial para América Latina, ¿por qué es precisamente aquí donde menos se ha desarrollado? ¿No será por la oposición de los presbíteros, que no quieren compartir los ingresos y le tienen miedo a la competencia? En realidad, donde los diáconos permanentes se han desarrollado, han manifestado más equilibrio y más capacidad de organización y convivencia que los mismos presbíteros. Su misma vida familiar los ayuda en todo esto. También han manifestado más sensibilidad hacia la evangelización, más espíritu de obediencia hacia el obispo y más docilidad para cumplir con las disposiciones de la Iglesia y los acuerdos tomados comunitariamente. Su servicio puede ser a nivel territorial (una cuasi parroquia, un centro pastoral o una porción de la parroquia) o a nivel de actividad (catequesis, enfermos, juventud, pastoral social, etc.). Lo ideal sería que por cada colonia, barrio o pueblo con más de 1000 habitantes pudiera haber un diácono permanente. ¡Qué tristeza ver como en algún pueblo un simple catequista con poca preparación tiene que representar a la comunidad católica ante la autoridad civil, la enfermera o el médico del centro de salud y los demás ministros de culto, que a veces cuentan hasta con un diplomado o licenciatura en teología! Para poder acceder al diaconado permanente, considero convenientes los siguientes requisitos: · buen testimonio como padre de familia, ciudadano y miembro de la comunidad cristiana; · formación doctrinal adecuada, teniendo en cuenta el ambiente en que se desempeña; · suficiente experiencia pastoral en las áreas, que más respondan a su carisma.

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· aceptación de parte de la comunidad para cualquier cargo que vaya desempeñando. Estando así las cosas, no me extrañaría que algún día, por falta de suficientes presbíteros célibes y a petición de los interesados, la jerarquía eclesiástica permitiera que algún diacono casado accediera al presbiterado. Si esto está pasando con los presbíteros anglicanos, que se adhieren a la Iglesia Católica, ¿cómo no va a ser posible con gente que ha sido siempre católica y ha dado signos evidentes de fidelidad y espíritu de servicio? “La V Conferencia espera de los diáconos un testimonio evangélico y un impulso misionero para que sean apóstoles en sus familias, en sus trabajos, en sus comunidades y en las nuevas fronteras de la misión. No hay que crear en los candidatos al diaconado permanente expectativas que superen la naturaleza propia que corresponde al grado del diaconado”. (DA 208).

REFLEXIÓN
1. ¿Has conocido a algún diácono permanente? Sí No 2. ¿Qué opinas con relación al diaconado permanente?

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Capítulo 8

MARCO JURÍDICO PARA LOS MINISTERIOS LAICALES
“Los laicos también están llamados a participar en la acción pastoral de la Iglesia, primero con el testimonio de su vida y, en segundo lugar, con acciones en el campo de la evangelización, la vida litúrgica y otras formas de apostolado según las necesidades locales bajo la guía de sus pastores. Ellos estarán dispuestos a abrirles espacios de participación y a confiarles ministerios y responsabilidades en una Iglesia donde todos vivan de manera responsable su compromiso cristiano. A los catequistas, delegados de la Palabra y animadores de comunidades que cumplen una magnífica labor dentro de la Iglesia, les reconocemos y animamos a continuar el compromiso que adquirieron en el bautismo y en la confirmación”. (DA 221) Acerca de los laicos, de su dignidad y su aporte en el campo de la pastoral, se habla muy bien en los documentos de la Iglesia. En el Derecho Canónico se habla explícitamente de los derechos y deberes de todos los fieles cristianos. Pero ¿cuál es la realidad? Que todo depende del clero. Si el párroco dice sí, es sí; si dice no, es no. De hecho en el clero existe un enorme poder de discrecionalidad. Si a un párroco le gusta un método de evangelización, todos tienen que entrarle o se vuelven en desobedientes y rebeldes. Lo mismo si le gusta una determinada asociación o un determinado movimiento apostólico. Todo depende de él. Y así, con extrema facilidad, los héroes de antes, por un simple cambio de párroco, de
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un momento a otros se vuelven en villanos y quedan excluidos del círculo de los elegidos. Los laicos que desempeñan algún cargo especial (catequista, delegado de la Palabra, celebrador de la Palabra, ministro de la Eucaristía, etc.), no cuentan con ningún tipo de protección jurídica y de un momento a otro pueden quedar desautorizados, por cualquier motivo, especialmente si empiezan a volverse críticos. Además, hagan lo que hagan, se trata siempre de un servicio gratuito, sin ningún tipo de remuneración económica, ni para formarse ni para ejercer su ministerio. Me pregunto: ¿Está bien todo esto? ¿No sería conveniente y justo que se fuera preparando un marco jurídico, que avalara todo tipo de servicio en la Iglesia? Si esto se exige a nivel de sociedad, ¿por qué no se exige a nivel de Iglesia? Si a nivel de sociedad el absolutismo y el autoritarismo son condenables, ¿por qué no lo serían a nivel de Iglesia? ¿Cómo se puede pretender una verdadera participación del laicado en la misión evangelizadora de la Iglesia, si no existe ningún tipo de garantía para su servicio? Aquí está una de las principales causas del poco compromiso del laico en el desempeño de algún ministerio dentro de la Iglesia.

REFLEXIÓN
1. Según tu opinión, ¿por qué son pocos los que aceptan desempeñar algún ministerio en la Iglesia?

2. ¿Qué sugieres al respecto?

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Capítulo 9

ATENCIÓN PASTORAL Y ECONOMÍA
Es necesario rebasar el concepto de parroquia como feudo, encomienda o beneficio, por lo cual todas las entradas de la parroquia le corresponden al párroco, que dispone de ellas como quiere. Al mismo tiempo, hay que aclarar el papel del párroco como pastor, lo que representa un servicio y por lo tanto no da derecho a sentirse dueño ni de los feligreses, que le son confiados, ni de los bienes de la parroquia. Como a nivel de sociedad se superó el concepto de nobles y plebeyos, señores y servidores, dueños y esclavos, lo mismo tiene que pasar en la Iglesia. Tenemos que hacer el esfuerzo por recuperar el tipo de comunidad, del que habla San Pablo en la Primera Carta a los Corintios, capítulo 12, en la que se compara la comunidad a un cuerpo con muchos miembros y cada miembro aporta algo para el bien común. Estando así las cosas, no solamente el párroco tiene derecho a prestar un servicio a la comunidad a cambio de una remuneración económica, sino cualquier persona cuyo servicio se considera necesario para el bien de la comunidad. ¿Qué sería de un municipio o un estado, en que solamente las autoridades tuvieran derecho a una recompensa económica, mientras cualquier otro servicio fuera voluntario, sin ninguna recompensa económica? Ahora bien, hay parroquias, que cuentan con 10 - 20 30..... 50 mil almas. ¿Por qué no intentar organizarlas de forma tal que cada parroquia pueda atender debidamente a todos sus feligreses y al mismo tiempo dar trabajo y sustento por lo menos a 10 - 20 - 30..... 50 ministros con sus relativas familias? ¿Por qué otros pueden y nosotros no?
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Para sostener a un ministro no católico, bastan 30 40... 100 feligreses; para sostener a un ministro católico, se necesitan de 5 - 10 mil feligreses. ¿Qué nos está pasando? Evidentemente aquí hay algo que no checa, algo que no funciona; hay problemas. En realidad, nos encontramos en una profunda crisis, en un bache. Hay que ver cómo salir. La pregunta es: ¿dónde está el obstáculo, que impide abrir la puerta a más ministros en la Iglesia? En hacer depender la economía de la celebración de los sacramentos, algo que a todas luces raya en la simonía. Estando así las cosas, el presbítero se concentra en la administración de los sacramentos, dejando a un lado la enseñanza y el pastoreo, y le resulta difícil admitir colaboradores, con quienes compartir las entradas. De ahí el rechazo de los diáconos permanentes y demás agentes de pastoral con capacidad y deseo de servir, que tanta falta hacen a la comunidad cristiana. No nos olvidemos de la advertencia de San Pablo: “El amor al dinero es la raíz de todos los males” (1Tim 6, 10). Separen la economía de la celebración de los sacramentos y verán cómo las cosas se empezarán a ver de manera diferente, dando a cada uno la posibilidad de desempeñar su servicio para el bien de todos. Y con más servicio, seguramente habrá más entradas y con más entradas podrá haber más posibilidad de mejor atención pastoral. Se trata de una cadena de posibilidades que se corta por el mismo sistema, que ya no funciona, puesto que refleja situaciones de siglos pasados, que ahora no tienen ninguna vigencia. En realidad, no se trata de echarle la culpa al clero o al pueblo católico en general por lo que está pasando actualmente en la Iglesia. Se trata sencillamente de tomar conciencia de que el sistema ya no funciona y echar andar la imaginación para ver qué hacer para que funcione en la mejor manera posible. Y en esto la experiencia de los grupos no católicos puede resultar de mucha ayuda.

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En concreto, ¿cuál sería mi sugerencia a este propósito? Que se hiciera un padrón de todos los católicos practicantes y cada uno estableciera libremente su aporte mensual para las necesidades económicas de la Iglesia. Pues bien, solamente éstos tendrían derecho a los sacramentos (aparte de otros requisitos), que serían totalmente gratis. Una vez que se conociera el presupuesto con que cuenta la parroquia, no resultaría difícil ver cómo administrarlo, incluyendo no solamente al párroco, la secretaria y el sacristán, sino también a posibles diáconos permanentes y demás agentes de pastoral a tiempo completo o medio tiempo, cuyo servicio se viera importante para la marcha de la comunidad. Y así todas las fuerzas vivas de la parroquia estarían encaminadas a la evangelización de los alejados, haciendo todo el esfuerzo posible para que se volvieran “practicantes” con todos los deberes y derechos relativos, entre ellos el poder acceder a los sacramentos. Y con esto una nueva etapa empezaría para la Iglesia.

REFLEXIÓN
1. ¿Cómo ves el problema de la economía en la Iglesia?

2. ¿Qué sugieres al respecto?

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Capítulo 10

CATÓLICOS PRACTICANTES Y CATÓLICOS NO PRACTICANTES
Alguien podría preguntar: ¿Qué hacer con los católicos no practicantes? ¿Dejarlos en la así llamada Religiosidad Popular, a la merced del indiferentismo o el proselitismo religioso más descarado? No. Que cada parroquia cuente con un padrón de católicos practicantes. Para entrar a formar parte de este padrón, se establecerían algunos requisitos: participación regular a la misa o celebración de la Palabra de cada domingo, una contribución económica mensual por familia (cada familia la podría establecer, teniendo en cuenta sus reales posibilidades), asistencia a determinados cursos de formación, etc. Pues bien, estos católicos tendrían derecho a los sacramentos y a una atención pastoral personalizada, sin ninguna ulterior carga económica, obligatoria o voluntaria. Como pasa en los demás ámbitos de la sociedad, cualquier ofrecimiento económico que se hiciera con relación a los sacramentos, podría ser visto como una forma de simonía o soborno. Para los católicos no practicantes, no habría sacramentos sino algo sustitutivo, mientras no se decidan a dar un paso en adelante. ¿O acaso los sacramentos son simples ritos y nada más? ¿Cómo, entonces, se puede administrar lo más sagrado de nuestra fe a gente no practicante? Que se inscriban en la lista de los catecúmenos. En este caso, solamente en peligro de muerte podrían acceder a los sacramentos. ¿Y si alguien quiere casarse por la Iglesia o bautizar a sus hijos? Primero tendría que inscribirse en la lista de los practicantes, después de haber cumplido con ciertos
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requisitos. Solamente así podría casarse por la Iglesia o bautizar a sus hijos. ¿O se prefiere seguir con la simulación y la confusión?

REFLEXIÓN
1. ¿Cómo ves el problema de los practicantes y no practicantes en la Iglesia, especialmente cuando se trata de recibir los sacramentos?

2. ¿Qué sugieres al respecto? Que se siga como se está haciendo actualmente. Que haya un cambio. Explica la razón.

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Capítulo 11

AÑO SABÁTICO
Aparte de aumentar el número de los agentes de pastoral, es importante hacer todo lo posible para que los presbíteros y los obispos presten un mejor servicio a la comunidad. Una de las iniciativas más oportunas podría ser la del año sabático. ¿En que consistiría? En tener un año libre cada 10 - 15 años de servicio. ¿Para qué? Para descansar, atenderse en la salud, participar en algún curso de puesta al día, conocer nuevas experiencias, apoyar a otros ministros, etc. Esto sin duda podría ayudar a tener una visión más objetiva de la realidad, entendiendo el ministerio como servicio y no como poder, y a ser más eficaces en el ministerio, logrando un mayor equilibrio emocional y un conocimiento más amplio de la realidad. Al reanudar el ministerio, se podría volver a lo mismo de antes o cambiar, encargándose, por ejemplo, de alguna comisión a nivel de diócesis o conferencia episcopal Haciendo esto, además, se podría planear mejor la selección de los obispos, contando con tiempo con los elementos que podrían ocupar de inmediato las sedes vacantes.

REFLEXIÓN
1. ¿Qué opinas acerca de esta sugerencia?

2. Presenta alguna ventaja.

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V PARTE

PROBLEMAS ESPECIALES
Todos podemos tener problemas. Lo importante es tomar conciencia de los mismos y saberse situar de manera que no estorben más de lo necesario. Es lo que pretendemos hacer en esta sección: detectar ciertos problemas que hoy en día nos están afectando y tratar de ubicarlos en el conjunto de la vida eclesial, para evitar, hasta donde sea posible, su impacto negativo.

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Capítulo 1

MÉTODO: VER, JUZGAR Y ACTUAR
“Este documento hace uso del método “ver, juzgar y actuar”. (…) Este método nos permite articular, de modo sistemático, la perspectiva creyente de ver la realidad”. (DA 19) Perfecto. Lo que necesitamos en este aspecto es coherencia, es decir, usar los mismos parámetros para analizar y enfrentar la realidad a nivel de sociedad y a nivel de Iglesia. No se puede utilizar una medida para la sociedad y otra para la Iglesia, un criterio para la sociedad y otro para la Iglesia. No es correcto ser muy críticos a nivel de sociedad y al mismo tiempo muy indulgentes a nivel de Iglesia. Pues bien, como hay rezago, descuido, abandono, pobreza y marginación a nivel de sociedad, hay que reconocer que lo mismo se está dando a nivel de Iglesia. ¿Por qué no reconocerlo y hacer el esfuerzo por ponerle remedio? ¿Por qué tratar siempre de maquillar la realidad eclesial? Es necesario aprender a ser honestos y valientes, al ver las cosas y presentarlas así como son, piensen lo que piensen y digan lo que digan los demás. Ahora bien, si a nivel de sociedad se atribuye a las autoridades la mayor parte de la responsabilidad en lo que está pasando, ¿por qué no se hace lo mismo a nivel de Iglesia? ¿Quiénes tienen en su mano el poder para dar solución a los graves problemas que actualmente están afectando al pueblo católico? ¿Acaso no son los pastores? Se puede objetar que no se cuenta con pastores suficientes. En este caso, ¿quiénes tienen en sus manos la clave para solucionar este problema? Y si no encuentran la
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solución, ¿por qué siguen bautizando a todos de una forma indiscriminada, para después dejarlos abandonados por falta de ministros? En este caso, ¿no nos encontraríamos ante una situación evidente de paternidad irresponsable? ¿No sería más correcto suspender la administración de los sacramentos, si ésta no puede ser acompañada por un adecuado pastoreo? Por otro lado no hay que olvidar el hecho que los ministros tienen que estar en función de la comunidad y no viceversa: más necesidades tiene la comunidad y más ministros tiene que haber. No se puede hacer depender de la cantidad de los ministros el avance o la misma supervivencia de la comunidad. Alguien podría objetar que en muchas comunidades hay laicos (catequistas, delegados de la Palabra o celebradores de la Palabra), que la atienden. Pues bien, esto no es suficiente. Es una manera de protestantizar la Iglesia. Para que haya una auténtica comunidad católica, tiene que haber la celebración eucarística. No basta hablar muy bonito de la Eucaristía, hacer congresos eucarísticos, y después dejar a millares y millares de comunidades católicas sin los ministros necesarios para su celebración eucarística semanal. También a nivel de derechos humanos, la Iglesia es muy sensible y está muy al pendiente, cuando se trata de atropellos a nivel de sociedad. ¿Por qué no hace lo mismo al interior de la comunidad cristiana? De hecho no existe ningún organismo de protección. Los mismos son parte y jueces. Por lo tanto, el más débil la tiene siempre de perder. Como es fácil notar, hay problemas en la sociedad y problemas en la Iglesia. Antes de meternos de maestros en los asuntos de la sociedad, ¿por qué no tratamos de solucionar los problemas que se encuentran al interior de la Iglesia? ¿Por qué hay tanta precisión en definir los problemas, que afectan a la sociedad, y tanta miopía en darse cuenta de la grave problemática, que está afectando a la Iglesia?
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REFLEXIÓN
1. En tu parroquia, asociación o movimiento, ¿se practica este método?

2. Este método, ¿sirve solamente para enfrentar los problemas de la sociedad o también para hacer frente a los problemas de la Iglesia?

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Capítulo 2

DOGMA Y DISCIPLINA
No hay que dar a las disposiciones disciplinarias el mismo tratamiento que se da a los dogmas, que son doctrinas inmutables, iguales para todos y para siempre, sin posibilidad de cambio. Fuera de estos, si alguna disposición disciplinaria, que fue providencial en los tiempos pasados, ahora se vuelve perjudicial en algún lugar, tiene que ser revisada, no olvidando el principio: “salus animarum suprema lex” = “el bien de las almas ley suprema”. De otra manera, corremos el riesgo de hacernos acreedores al reproche que hizo Jesús a los fariseos de aquel tiempo: “Ustedes están violando el mandamiento de Dios, para guardar las tradiciones de sus mayores” (Mc 7, 9). En nuestro caso, ¿cuál es el mandamiento de Dios? Que todas las comunidades cristianas cuenten con la celebración eucarística: “Hagan esto en memoria mía” (Lc 22, 19; Hch 2, 42; 1Cor 11, 24-25). ¿Y qué está pasando? Que por no cumplirse ciertos requisitos, que se establecieron a lo largo de los siglos, se dejan comunidades enteras sin la celebración eucarística, no dando cumplimiento a la orden de Cristo. ¿Qué hacer, entonces? Poner en primer lugar la orden de Cristo y por lo tanto hacer todo lo posible para que se cumpla, sin ningún pretexto, es decir, que todas la comunidades católicas puedan contar con ministros propios para la celebración eucarística. ¿Y los requisitos? Lo mejor que se pueda, teniendo en cuenta antes que nada la Palabra de Dios y la realidad concreta de cada lugar, sin fijarse demasiado en la experiencia de los siglos pasados y los problemas que se puedan suscitar, al actuar en plena fidelidad al mandato de Cristo. ¿No es ésta una manera concreta de discernir los “signos de los tiempos” (Mt 16, 3)
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y expresar la propia confianza en la asistencia del Espíritu Santo?

REFLEXIÓN
1. Presenta algún dogma de la Iglesia, que no se puede cambiar por ninguna razón:

2. Presenta alguna disposición disciplinaria, que se puede cambiar:

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Capítulo 3

EUCARISTÍA
“Para formar al discípulo y sostener al misionero en su gran tarea, la Iglesia les ofrece, además del Pan de la Palabra, el Pan de la Eucaristía. A este respecto nos inspira e ilumina la página del Evangelio sobre los discípulos de Emaús. Cuando éstos se sientan a la mesa y reciben de Jesucristo el pan bendecido y partido, se les abren los ojos, descubren el rostro del Resucitado, sienten en su corazón que es verdad todo lo que Él ha dicho y hecho, y que ya ha iniciado la redención del mundo. Cada domingo y cada Eucaristía es un encuentro personal con Cristo. Al escuchar la Palabra divina, el corazón arde porque es Él quien la explica y proclama. Cuando en la Eucaristía se parte el pan, es a Él a quien se recibe personalmente. La Eucaristía es el alimento indispensable para la vida del discípulo y misionero de Cristo”. (Palabras del Papa Benedicto XVI en la sesión inaugural de la V Conferencia) “La Misa dominical, centro de la vida cristiana. De aquí la necesidad de dar prioridad, en los programas pastorales, a la valorización de la Misa dominical. Hemos de motivar a los cristianos para que participen en ella activamente y, si es posible, mejor con la familia. La asistencia de los padres con sus hijos a la celebración eucarística dominical es una pedagogía eficaz para comunicar la fe y un estrecho vínculo que mantiene la unidad entre ellos. El domingo ha significado, a lo largo de la vida de la Iglesia, el momento privilegiado del encuentro de las comunidades con el Señor resucitado.
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Es necesario que los cristianos experimenten que no siguen a un personaje de la historia pasada, sino a Cristo vivo, presente en el hoy y el ahora de sus vidas. Él es el Viviente que camina a nuestro lado, descubriéndonos el sentido de los acontecimientos, del dolor y de la muerte, de la alegría y de la fiesta, entrando en nuestras casas y permaneciendo en ellas, alimentándonos con el Pan que da la vida. Por eso la celebración dominical de la Eucaristía ha de ser el centro de la vida cristiana. El encuentro con Cristo en la Eucaristía suscita el compromiso de la evangelización y el impulso a la solidaridad; despierta en el cristiano el fuerte deseo de anunciar el Evangelio y testimoniarlo en la sociedad para que sea más justa y humana. De la Eucaristía ha brotado a lo largo de los siglos un inmenso caudal de caridad, de participación en las dificultades de los demás, de amor y de justicia. ¡Sólo de la Eucaristía brotará la civilización del amor, que transformará Latinoamérica y el Caribe para que, además de ser el Continente de la Esperanza, sea también el Continente del Amor!” (Palabras del Papa Benedicto XVI en la sesión inaugural de la V Conferencia). Perfecto. El problema es: ¿cómo celebrar la Eucaristía, si no se cuenta con ministros ordenados? Hay que enfrentar el problema de raíz. No basta hablar muy bonito de la bondad del agua en orden a la salud, si no hay agua. Que primero haya agua y después se hable de su eficacia en orden a la salud.

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REFLEXIÓN
1. ¿Cómo ves la situación de tantas comunidades católicas, que no cuentan con la celebración eucarística dominical, por no contar con sacerdotes suficientes?

2. ¿Qué sugieres al respecto?

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Capítulo 4

EVANGELIZACIÓN Y PROMOCIÓN HUMANA
“Una tarea de gran importancia es la formación de pensadores y personas que estén en los niveles de decisión. Para eso, debemos emplear esfuerzo y creatividad en la evangelización de empresarios, políticos y formadores de opinión, el mundo del trabajo, dirigentes sindicales, cooperativos y comunitarios”. (DA 492) “Los discípulos y misioneros de Cristo deben iluminar con la luz del Evangelio todos los ámbitos de la vida social. La opción preferencial por los pobres, de raíz evangélica, exige una atención pastoral atenta a los constructores de la sociedad. Si muchas de las estructuras actuales generan pobreza, en parte se ha debido a la falta de fidelidad a sus compromisos evangélicos de muchos cristianos con especiales responsabilidades políticas, económicas y culturales”. (DA 501) “¿Cómo puede contribuir la Iglesia a la solución de los urgentes problemas sociales y políticos, y responder al gran desafío de la pobreza y de la miseria”? (Palabras del Papa Benedicto XVI en la sesión inaugural de la V Conferencia). “El respeto de una sana laicidad – incluso con la pluralidad de las posiciones políticas – es esencial en la tradición cristiana”. (Palabras del Papa

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Benedicto XVI en la sesión inaugural de la V Conferencia) “Sólo siendo independiente puede enseñar los grandes criterios y los valores inderogables, orientar las conciencias y ofrecer una opción de vida que va más allá del ámbito político. Formar las conciencias, ser abogada de la justicia y de la verdad, educar en las virtudes individuales y políticas, es la vocación fundamental de la Iglesia en este sector. Y los laicos católicos deben ser conscientes de su responsabilidad en la vida pública; deben estar presentes en la formación de los consensos necesarios y en la oposición contra las injusticias”. (Palabras del Papa Benedicto XVI en la sesión inaugural de la V Conferencia). Si examinamos la historia pasada, sin duda encontraremos ejemplos espléndidos de entrega generosa de parte de hombres y mujeres en el amplio campo de la promoción humana. En México aún queda vivo el recuerdo de Tata Vasco, el primer obispo de Michoacán, que supo conjugar admirablemente la evangelización con la promoción humana, con iniciativas tan acertadas que hasta la fecha no dejan de tener vigencia. De todos modos, no tenemos que olvidar que lo propio de la Iglesia es hacer “discípulos y misioneros de Cristo”, convencidos de que ese mismo hecho representa ya una forma de promoción humana muy efectiva. “No tengo oro ni plata - dijo San Pedro al tullido - lo que tengo te lo doy: en el nombre de Jesús, levántate y anda” (Hch 3, 6). Esto nos enseña que lo propio de la Iglesia no es dictar leyes o resolver los problemas en el campo de la economía, la política o la vida social; tampoco formar a empresarios, economistas o políticos como tales, sino de inculcar en todos el espíritu cristiano de manera tal que, actuando a la luz del
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evangelio, puedan ser en el mundo fermento de justicia, paz y comprensión, cualquiera que sea su actividad específica en el campo profano. En el fondo, se trata de tomar conciencia de que el desequilibrio que afecta la sociedad actual y de todos los tiempos es fruto del pecado. Por lo tanto, cuanto más se lucha contra el pecado y se pone al hombre en paz y obediencia hacia Dios, tanto más se está haciendo una verdadera obra de promoción y elevación humana. De ahí la acción de Jesús contra Satanás. Él vino para “deshacer las obras de Satanás” (1Jn 3, 8); dio poder a sus discípulos para someter demonios y expulsarlos (Lc 10, 1719; Mc 16, 17). Y todo esto de por sí es elevación humana y posibilidad de una vida más digna. Esto es lo propio de la Iglesia: actuar como depositaria de un poder que le viene de lo alto para elevar al hombre hasta hacerlo “hijo de Dios y heredero de la gloria”. Lo demás es secundario y supletorio. De por sí le corresponde al estado o la sociedad civil. Todos: Iglesia, estado y sociedad civil, estamos comprometidos por crear mejores condiciones de vida para todos, especialmente para los más débiles y desposeídos. La diferencia está en la perspectiva con que cada entidad mira y aborda la realidad, aportando cada una lo que le es propio y evitando cualquier tipo de confusión o injerencia indebida en asuntos que no le corresponden.

REFLEXIÓN
1. ¿Cuál es la manera propia de la Iglesia de promover al hombre y a la misma sociedad?

2. Presenta alguna experiencia al respecto.

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Capítulo 5

EVANGELIO SOCIAL Y TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN
Tengo la impresión que dentro de la Iglesia Católica a un siglo de distancia se hayan repetido los mismos errores, que se cometieron en el protestantismo histórico a fines del 1.800. A la insignia de la apertura en el campo de la investigación teológica y la búsqueda del bienestar en campo material (Evangelio Social), se engendró una enorme inseguridad doctrinal entre los feligreses y un cierto alejamiento de los valores estrictamente religiosos. Consecuencia: el fundamentalismo, que dio nueva vitalidad al factor religioso en la sociedad y está avanzando con gran celeridad a expensa de las iglesias históricas. La versión católica de dicho fenómeno se dio en Francia con los famosos “curas obreros”. Su ideología era: “No se puede hablar de Dios a uno que tiene el estómago vacío. No tenemos derecho de anunciar el Evangelio antes de haber resuelto el problema económico.” Y el resultado ¿cuál fue? Que se resolvió el problema económico, Francia se volvió en una potencia mundial y la fe quedó atrás. Con la Teología de la Liberación se repitió lo mismo. Mucho interés por el aspecto económico, político y social. Resultado: enfriamiento religioso y debilitamiento ante el acoso de los grupos proselitistas. Como reacción, florecieron, al interior de la Iglesia, grupos fuertemente comprometidos con los valores espirituales, que poco a poco se van haciendo presentes en todas partes, despertando grandes expectativas en el mundo católico. Algunos, ante esta realidad, elevan el grito al cielo: “Fundamentalismo católico, integrismo, sectas dentro de la Iglesia”. Si son flores, florecerán. “Por sus frutos los
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conocerán” (Mt 7, 16). Y parece que se están dando flores y frutos en abundancia, no obstante la oposición y el rechazo de parte de los fanáticos de lo político, lo económico y lo social. ¿Lograrán algún día estos grupos contagiar toda la Iglesia, de manera tal que pueda volver a su misión original de ser “sal de la tierra y luz del mundo” (Mt 5, 13-14)? Ésta es la esperanza que abrigamos los que estamos luchando para que la Iglesia se centre más en lo propio y se dedique menos a lo marginal. ¿Y los que hoy en día han hecho de los asuntos sociales, políticos y económicos su bandera? Que se dediquen a la pastoral social y dejen a los demás trabajar en paz.

REFLEXIÓN
1. ¿Qué sabes acerca de la Teología de la Liberación?

2. ¿Qué opinión tienes al respecto?

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Capítulo 6

DESFASE CULTURAL
“El anuncio del Evangelio no puede prescindir de la cultura actual. Esta debe ser conocida, evaluada y en cierto sentido asumida por la Iglesia, como un lenguaje comprendido por nuestros contemporáneos. Solamente así la fe cristiana podrá aparecer a sus ojos como realidad pertinente y significativa de salvación. Pero esta misma fe deberá engendrar patrones culturales alternativos para la sociedad actual. Los cristianos que han recibido talentos propios deberán ser creativos en sus campos de actuación: mundo de la cultura, de la política, de la opinión pública, de la arte y de la ciencia”. (DA 480) “Una formación pastoral de los futuros presbíteros y agentes de pastoral capaz de responder a los nuevos retos de la cultura urbana”. (DA 518 o) Otro problema, que tenemos los católicos y en general todas las iglesias históricas, es el desfase cultural. Manejamos una cultura propia de otros tiempos, que la gente de hoy no entiende. Para nosotros vale más la mente y la razón, mientras para la cultura actual vale más el corazón y el sentimiento; para nosotros vale más el razonamiento para convencer, mientras para la sensibilidad actual vale más el impacto que se da mediante el testimonio (verdadero o falso) y todos los posibles recursos que ofrecen la sicología y el arte. La base de la cultura que se maneja en la Iglesia Católica es greco-latina y el lenguaje es esencialmente de tipo filosófico-teológico, algo completamente fuera del contexto cultural actual. De hecho, hoy en día, la gente prefiere la
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imagen a la palabra, lo más sencillo e inmediato a lo complicado. Por lo tanto, si queremos influir en la cultura actual, tenemos que usar el lenguaje de la imagen, el arte y la poesía, mediante el cuento, la novela, el diálogo, etc. Ya no sirven los tratados de filosofía o teología. Nadie los entiende ni a nadie les interesan, con excepción de los que se dedican a este tipo de actividad. Hoy tenemos que aprender a sugerir, más que decir expresamente. Aquí está el grande reto de inculturar la fe hoy en día. No se trata de cristianizar o evangelizar la cultura, como si se tratara de rociarla con un poco de agua bendita. Más bien, se trata de crear cultura con valores cristianos, utilizando los moldes culturales actuales. Una enorme tarea, en la cual todos y cada uno estamos invitados a participar, dando cada quien lo mejor de sí. Por lo que se refiere a la grave crisis, que está afectando a la Iglesia en este momento, ¿dónde está la causa más profunda de su incapacidad para hacerle frente? En la formación esencialmente filosófico-teológica del clero, que está capacitado para enfrentar solamente los problemas de orden teórico, no los problemas de orden práctico. En el mundo de los conceptos, el clero se mueve con toda soltura, no en el mundo de lo real. No está entrenado a enfrentar situaciones. De ahí su preferencia por los documentos. Su misma formación lo lleva a buscar, para cualquier problema, salidas de tipo intelectual, que a veces son verdaderos pretextos, como en el caso del acoso que el pueblo católico está sufriendo de parte de los grupos proselitistas: que la Iglesia católica nunca se acabará (Mt 16, 18; 28,20), que en el fondo todos buscamos al mismo Dios, que lo mejor es el diálogo ecuménico, que no nos damos abasto, que la salvación es un don de Dios, etc. En el fondo, se trata de una verdadera incapacidad a enfrentar los problemas reales, mediante investigaciones de campo, análisis, experimentación, entrenamiento, programación, etc. ¿Queremos resolver el problema de la
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crisis actual, que está padeciendo la Iglesia? Tenemos que empezar por implantar un nuevo tipo de formación dentro de los seminarios, más práctica y operativa, encaminada, no solamente a conocer la doctrina católica, sino a enfrentar y resolver los problemas de orden pastoral.

REFLEXIÓN
1. ¿Cómo ves la manera de hablar del clero? ¿Se entiende?

2. ¿Qué sugieres al respecto?

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Capítulo 7

RELIGIOSIDAD POPULAR
“Esta religiosidad se expresa también en la devoción a los santos con sus fiestas patronales, en el amor al Papa y a los demás Pastores, en el amor a la Iglesia universal como gran familia de Dios que nunca puede ni debe dejar solos o en la miseria a sus propios hijos. Todo ello forma el gran mosaico de la religiosidad popular que es el precioso tesoro de la Iglesia católica en América Latina, y que ella debe proteger, promover y, en lo que fuera necesario, también purificar”. (Palabras del Papa Benedicto XVI en la sesión inaugural de la V Conferencia) “Los pueblos latinoamericanos y caribeños tienen derecho a una vida plena, propia de los hijos de Dios”. (Palabras del Papa Benedicto XVI en la sesión inaugural de la V Conferencia) “La piedad popular es una manera legítima de vivir la fe, un modo de sentirse parte de la Iglesia, y una forma de ser misioneros, donde se recogen las más hondas vibraciones de la América profunda. Es parte de una “originalidad histórica cultural” de los pobres de este Continente, y fruto de “una síntesis entre las culturas y la fe cristiana”. En el ambiente de secularización que viven nuestros pueblos, sigue siendo una poderosa confesión del Dios vivo que actúa en la historia y un canal de transmisión de la fe. El caminar juntos hacia los santuarios y el participar en otras manifestaciones de la piedad popular, también llevando a los hijos o invitando a otros, es en sí mismo un gesto evangelizador por el
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cual el pueblo cristiano se evangeliza a sí mismo y cumple la vocación misionera de la Iglesia”. (DA 264) Cuando se habla de las masas a nivel de sociedad en general, se habla de abandono, marginación, desigualdad, injusticia, pobreza, etc.; cuando, al contrario, se habla de las mismas masas a nivel de Iglesia, se cambia de tono y se ve todo bonito. Se habla de las riquezas y los valores, presentes en la así llamada “Piedad Popular”. ¿Qué tal, si los gobiernos hicieran lo mismo y, en lugar de tomar conciencia de la triste situación en que se encuentran las masas populares y tratar de hacer todo lo posible por cambiarla, se dedicaran a ensalzar las ventajas de una vida frugal y sobria, a la antigua, sin luz, sin medicinas, sin agua potable, sin carreteras, sin escuelas y alimentándose de puras hierbas y animales silvestres? Pronto descubriríamos el engaño y la manipulación en esta manera de presentar las cosas y haríamos todo lo posible por poner en guardia a la población y enseñarle a exigir sus derechos. Pues bien, ¿por qué no se hace lo mismo a nivel de Iglesia? ¿Qué más pruebas queremos para darnos cuenta de que las masas católicas se encuentran religiosamente marginadas y abandonadas, sin una debida atención pastoral y sin ningún apoyo ante el acoso capilar, constante y sistemático de los grupos proselitistas? ¿Acaso se olvidaron de la enseñanza de Jesús:”Yo vine para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10, 10)? ¿Qué es eso de considerar la religiosidad popular como riqueza o tesoro del catolicismo y con eso lavarse las manos de toda responsabilidad? ¿Por qué no se llaman las cosas con su nombre? Pues bien, la religiosidad popular no constituye una forma correcta de vivir la fe, sino representa un camino truncado, que reclama la intervención de parte de la comunidad cristiana hasta llegar a la plenitud en Cristo y su Iglesia.
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De hecho, nuestros hermanos, que se encuentran en este tipo de religiosidad, se sienten como de segunda categoría con relación a los demás católicos con una vivencia cristiana más auténtica y acomplejados ante el acoso de los grupos proselitistas, por lo cual fácilmente se salen de la Iglesia y, al hacer esto, tienen la impresión de haber dado un paso en adelante en su caminar hacia Dios y en su manera de vivir como seres humanos e hijos de Dios. Ante esta realidad me pregunto: ¿por qué, en lugar de buscar pretextos, no hacemos un esfuerzo serio por elevar el nivel religioso de los que cuentan solamente con los recursos que ofrece la piedad popular? Es tiempo de ser sinceros y realistas con nosotros mismos: pan al pan y vino al vino. “Sí, cuando es sí; no, cuando es no. Todo lo demás viene del demonio (Mt 5, 37). Es tiempo de enfrentar la realidad así como es, aunque duela. La realidad a todos los niveles. Solamente haciendo este cambio (conversión), podremos arrancar para una verdadera evangelización, sin tapujos ni miedos injustificados. Hoy en día muy pocos creen en los discursos paternalistas. Más bien se prefiere la verdad en todo y a secas, sin maquillajes de ningún tipo. Como dijo Jesús: “La verdad los hará libres” (Jn 8, 32), la verdad a todos los niveles: filosófico, teológico y pastoral. Sin esta actitud de honestidad intelectual en la búsqueda de la verdad, no hay avances en ningún campo, menos en el campo religioso y espiritual.

REFLEXIÓN
1. ¿Cómo se siente la gente que vive en la Religiosidad Popular, ante el acoso de los grupos proselitistas? Seguros Inseguros 2. ¿Qué sugieres al respecto?

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Capítulo 8

GLOBALIZACIÓN
“La globalización es un fenómeno complejo que posee diversas dimensiones (económicas, políticas, culturales, comunicacionales, etc.). Para una justa valoración de ella, es necesaria una comprensión analítica y diferenciada que permita detectar tanto sus aspectos positivos como negativos. Lamentablemente, la cara más extendida y exitosa de la globalización es su dimensión económica, que se sobrepone y condiciona las otras dimensiones de la vida humana. En la globalización la dinámica del mercado absolutiza con facilidad la eficacia y la productividad como valores reguladores de todas las relaciones humanas. Este peculiar carácter hace de la globalización un proceso promotor de inequidades e injusticias múltiples. La globalización tal y como está configurada actualmente, no es capaz de interpretar y reaccionar en función de valores objetivos que se encuentran más allá del mercado y que constituyen lo más importante de la vida humana: la verdad, la justicia, el amor, y muy especialmente, la dignidad y los derechos de todos, aún de aquellos que viven al margen del propio mercado”. (DA 61) Sin duda, la globalización representa un problema. Me pregunto: “¿Solamente a nivel de sociedad? ¿Y a nivel de Iglesia?” Es suficiente ver lo que ha provocado en nuestras comunidades la abolición de la apologética en aras de una apertura indiscriminada hacia otras expresiones religiosas, sin un mínimo de orientación. Lo que era útil y oportuno en un lugar, resultó perjudicial en otro. Lo peor del caso es
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que a estas alturas aún existen muchos dentro de la Iglesia que siguen ciegos, sin darse cuenta de los enormes daños que esta postura ha causado y sigue causando a nuestra gente. Después viene el problema de la Liturgia, el problema de los ministerios, etc. Creo que, si viéramos a la luz de este fenómeno nuestra realidad eclesial, muchas cosas cambiarían.

REFLEXIÓN
Apunta alguna reflexión acerca de los efectos negativos del fenómeno de la globalización en la Iglesia.

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Capítulo 9

DIÁLOGO ECUMÉNICO E INTERRELIGIOSO
“No con la misma intensidad en todas las Iglesias se ha desarrollado el diálogo ecuménico e interreligioso, enriqueciendo a todos los participantes. En otros lugares se han creado escuelas de ecumenismo o colaboración ecuménica en asuntos sociales y otras iniciativas. (DA 99 g) “Muchas veces no es fácil el diálogo ecuménico con grupos cristianos que atacan a la Iglesia Católica con insistencia. (DA 100 g) La importancia que en América Latina se ha dado a este asunto, es consecuencia del fenómeno de la globalización con tal de seguir la corriente y dar la impresión de estar a la moda. En la práctica, no hay nada serio en todo esto. No existe un verdadero deseo de diálogo. Cuando hay algún contacto con gente de otra creencia, sencillamente se están buscando aliados más allá de las propias fronteras religiosas para afianzar el propio proyecto religioso o político. Se trata de afinidades: Renovación carismática con pentecostales y Teología de la Liberación con algún grupo no católico, metido igualmente en asuntos económicos, políticos y sociales. Todo lo demás, pura pantalla, con una fuerte dosis de ingenuidad de parte de los católicos y astucia de parte de los demás grupos religiosos, algunos de los cuales pertenecientes también a las iglesias históricas (luteranos, anglicanos, etc.). Con el pretexto del ecumenismo, lograron
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desarmar al mundo católico y al momento oportuno dieron el zarpazo, manifestando así sus reales intenciones. Lo peor del caso es que, no obstante todo, de parte de algunos católicos se sigue con el cuento. Es que no les enseñaron otra cosa para enfrentar el problema de la división entre los discípulos de Cristo. No les enseñaron que la receta ecuménica es para restablecer la unidad con gente que busca la unidad, mientras la apologética enseña cómo resistir ante el acoso de los grupos proselitistas. De todos modos, sea para buscar la unidad que para no dejarse confundir por gente de otra agrupación religiosa, es siempre necesario que el católico conozca su propia identidad y la identidad de los grupos religiosos proselitistas con los relativos cuestionamientos. Solamente así es posible realizar un diálogo constructivo o impedir que alguien se aproveche de la propia buena fe. ¿Y qué está pasando ahora? Que lo único que se está haciendo en campo católico, es hablar bien de los demás grupos religiosos y reprimir a los católicos, que quieren conocer los fundamentos de su fe para no dejarse confundir por los que la amenazan, tachándolos de retrógradas y fanáticos. ¿Con qué resultado? Que los grupos proselitistas siguen avanzando, mientras los católicos se acomplejan siempre más. Muchos pensaban que los grupos proselitistas, al darles cancha abierta, iban a entrar en la línea ecuménica. Pero esto no sucedió. Al contrario, se envalentonaron siempre más y tomaron más alas. Por otro lado, es imposible que un ejército en plena conquista se pare y acceda a sentarse a la mesa de negociaciones. Sépanlo bien los teóricos del ecumenismo que, si queremos que los grupos proselitistas acepten entrar en la línea ecuménica, primero los tenemos que parar, cortándoles toda posibilidad de avance. ¿Cómo? Fortaleciendo la fe de los católicos y haciéndoles notar sus deficiencias en el sentido de que se trata de grupos
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particulares, que están desconectados de la Iglesia que fundó Cristo, que es la Iglesia Católica, y por lo tanto no gozan de las mismas atribuciones y riquezas presentes en ella. Una vez que vean cortadas todas sus posibilidades de avance y empiecen a ver tambalear a su misma gente, fácilmente comprenderán la importancia de vivir en paz con todos, en el respeto mutuo, sin ningún afán proselitista, en lugar de seguir considerando como bueno solamente lo propio y todo lo ajeno como malo. Por lo menos, ésta es la experiencia que hemos tenido hasta la fecha los que estamos trabajando en la línea apologética, logrando parar el avance de los grupos proselitistas y creando un clima general de respeto mutuo, que con el tiempo podrá dar origen a un estilo realmente ecuménico, una vez sanadas las cicatrices, causadas por un ataque inmisericorde contra todo lo católico.

REFLEXIÓN
1. En tu parroquia, asociación o movimiento, ¿qué se está haciendo en el campo del diálogo ecuménico e interreligioso?

2. ¿En qué aspecto hay que trabajar más?

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Capítulo 10

CULTURAS PRECOLOMBINAS
“En efecto, el anuncio de Jesús y de su Evangelio no supuso, en ningún momento, una alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una cultura extraña. La utopía de volver a dar vida a las religiones precolombinas, separándolas de Cristo y de la Iglesia universal, no sería un progreso, sino un retroceso. En realidad sería una involución hacia un momento histórico anclado en el pasado. (Palabras del Papa Benedicto XVI en la sesión inaugural de la V Conferencia) No sé qué pretenden los que quieren hacer revivir las antiguas culturas precolombinas. En lugar de ver cómo llevar a plenitud las “semillas del Verbo”, ya presentes en sus costumbres, quieren regresar a lo antiguo. “¿Por qué? me pregunto - ¿Por un afán antropológico? ¿Por venganza, despecho o resentimiento contra la Iglesia Católica por no haber contado con su apoyo incondicional en el momento de la lucha, haciendo fracasar de esta manera sus proyectos igualitarios mediante levantamientos armados? Sin duda, es difícil entender su postura de rechazo radical del cristianismo en favor de un regreso a las antiguas religiones paganas. Ni modo. Hay de todo en la viña del Señor, aunque a veces me pregunto si este tipo de gente aún siga en la viña del Señor o ya esté trabajando en otra viña.

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REFLEXIÓN
Apunta alguna experiencia o reflexión acerca de este tema.

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Capítulo 11

UNA OPORTUNIDAD DESPERDICIADA
Con la llegada de los grupos proselitistas, el pueblo católico, con una religiosidad profunda pero al mismo tiempo poco ilustrada, quedó fuertemente cuestionado. Era el momento de aprovechar para iluminar su fe y sacarlo del estado de sopor e ignorancia en que se encontraba, dando un paso significativo de un catolicismo de tradición a un catolicismo de convicción. Pero no. El clero, en nombre de un malentendido ecumenismo, se encargó de sumirlo en un complejo de inferioridad sin precedentes, oponiéndose a todo intento de defender su fe, hablándole de apertura y diálogo. Una apertura y un diálogo, que se convirtieron en una aceptación supina de la fe ajena y un monólogo de parte de los supuestos interlocutores. Para el clero, el ecumenismo y el diálogo interreligioso representó un álibi para no hacer nada y sentirse abierto y progresista, mientras las masas católicas caían bajo el látigo del proselitismo religioso más aguerrido y la Nueva Era. Algo increíble, pero cierto. Para justificar tal postura, se llegó al colmo de afirmar que los nuevos grupos religiosos no representan un problema para el pueblo católico, sino una ayuda, puesto que como Iglesia no estamos en condiciones de evangelizar y atender debidamente a nuestras masas católicas. En lugar de ver qué hacer para encarar correctamente el problema de la evangelización y la atención pastoral de nuestra masas católicas, muchos buscaron el camino más fácil, tratando de tergiversar el dato revelado, hasta poner en duda el papel único de Cristo y su Iglesia en orden a la salvación del género humano.
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Las cosas llegaron tan lejos, que ahora resulta extremadamente difícil hacerlas regresar a su cauce normal. La oposición al documento “Dominus Iesus”, que resume la doctrina tradicional de la Iglesia al respecto, representa una prueba fehaciente del abismo, en que han caído muchos clérigos y sedicentes teólogos o católicos comprometidos. De ahí su rechazo a todo tipo de apologética y al mismo tiempo su dejadez en orden al cuidado de la fe en el pueblo católico, con el pretexto de que, en el fondo, todo es lo mismo, puesto que todo lleva al mismo Dios. Cuando alguien solicita ayuda para aclarar alguna duda, que los grupos proselitistas están sembrando entre las filas católicas, nunca están dispuestos y lo único que saben decir es: “No les hagan caso” o “Nadie los obliga a ser católicos. Si se quieren ir, que se vayan. Aquí nadie está a la fuerza”. Es que no saben qué contestar, no conocen la problemática y bajo un manto de apertura están ocultando una extrema ignorancia en asuntos de suma importancia para el cuidado y la preservación de la fe en el pueblo católico. Ahí están las consecuencias de un error de origen, al haber eliminado de los programas de estudio a todos los niveles una materia tan importante como la apologética, especialmente en el momento en que más se necesitaba, al tener que enfrentarnos por primera vez en la historia al fenómeno del proselitismo religioso más descarado. Por lo tanto, en este momento más que nunca se hace necesaria una toma de posición abierta y valiente en favor del Papa Benedicto XVI en su afán de clarificar la doctrina católica en aspectos fundamentales. Que nos tachen de tradicionalistas o atrasados, nos tienen sin cuidado. Cuando se trata de doctrina, la tradición es la norma y todo lo demás, por bonito y atractivo que parezca, fácilmente puede volverse en traición.

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REFLEXIÓN
1. Hoy en día, ¿es necesaria la Apologética? Sí No 2. ¿Por qué?

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CONCLUSIÓN: Un Concilio Latinoamericano
Es inútil seguir dándole vuelta: el sistema pastoral católico es obsoleto y no da para más. Es evidente que ya colapsó. Por lo tanto, es tiempo de tomar conciencia de la triste situación, en que no encontramos como Iglesia, y empezar a ensayar nuevos métodos de evangelización y crear nuevas estructuras pastorales, hasta no dar origen a un nuevo modelo eclesial (4), en que todos sus miembros sean debidamente atendidos, uno por uno, y al mismo tiempo estar en condiciones de avanzar, cumpliendo con el mandato de Cristo: “Vayan por todo el mundo y prediquen mi Evangelio a toda criatura” (Mc 16, 15). Para lograr esto, más que fijarnos en el modelo eclesial, que se plasmó a lo largo de siglos y floreció en la edad media, tenemos que inspirarnos en la experiencia de las primeras generaciones cristianas, cuya característica fundamental fue un gran espíritu de libertad y creatividad, que les permitió una rápida expansión mediante una oportuna organización y una fácil enucleación. Aquí radica precisamente el secreto del éxito, que actualmente están teniendo los grupos proselitistas: buscar inspiración en la Iglesia primitiva, como aparece de una manera especial en el libro de los Hechos de los Apóstoles y en las cartas de San Pablo, organizándose de forma tal que todos sus miembros sean debidamente atendidos y puedan seguir avanzando. ¿Por qué, entonces, nosotros, en lugar de limitarnos a reconocer los méritos de los grupos proselitistas, no hacemos un esfuerzo por descubrir la clave de su éxito y al mismo tiempo no luchamos por tratar de revivir también entre nosotros las hazañas evangelizadoras de los primeros siglos de la Iglesia? En lugar de abandonar en la así llamada “Piedad Popular” a nuestras masas católicas, dándolas por
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perdidas o dejándolas sin protección alguna ante el acoso sistemático y capilar de los grupos proselitistas, ¿por qué no nos organizamos de forma tal que las podamos evangelizar y atender debidamente? Alguien dirá: “¿Qué podemos hacer nosotros para realizar una tarea tan grande? ¿No es obligación de la jerarquía? ¿No es el Papa que tiene el poder de abrir y cerrar, es decir, de tomar la decisión en asuntos de tanta importancia?” Respuesta: “La intuición no es privilegio de la jerarquía; todos, cada uno según el papel que desempeña dentro de la comunidad cristiana, tenemos la capacidad de descubrir algún aspecto en que podemos intervenir para mejorar las cosas dentro de la Iglesia. Se trata de muchas piezas, que poco a poco hay que ir preparando para dar origen a un Nuevo Modelo de Iglesia. A la jerarquía le tocará preparar la pieza más importante, relacionada con el ministerio ordenado”. Así que todos dentro de la Iglesia, pastores y simples feligreses, cada uno según el don recibido, podemos y tenemos que hacer algo para ir dibujando un Nuevo Rostro de Iglesia. Es hora de despertar del largo letargo, en que estamos viviendo desde hace bastante tiempo, y empezar a enfrentar la realidad eclesial con sinceridad, honestidad y valentía. Este es el Nuevo Pentecostés que estamos esperando. Lo demás es pura demagogia, aunque disfrazada de optimismo y pietismo. “Una obra de titanes” - pensará alguien. Claro que se trata de una obra de titanes, que exige mucha entrega y mucho sacrificio. No por eso tenemos que quedarnos con los brazos cruzados, entreteniéndonos en cualquier cosa y renunciando a intentar una solución global y radical a un problema, que desde hace mucho tiempo nos está afectando profundamente como Iglesia, impidiéndonos realizar plenamente la misión, que Cristo nos ha confiado. Como dijo Jesús, “Vino nuevo en odres nuevos” (Mt 9, 17). Si todo el panorama social y religioso está cambiando, tenemos que pensar en una nueva organización eclesial so
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pena de un fracaso de dimensiones históricas, como la experiencia ya nos está demostrando largamente. Estando así las cosas, me parece que el actual sistema de Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano ya no funciona. Ya no basta tomar nota de todo lo que se está haciendo o se puede hacer dentro de las distintas comunidades cristianas. Ni sirve el tono paternalista y exhortativo. Es necesario empezar a pensar en una verdadera organización, capaz de fortalecer interiormente a la Iglesia y al mismo tiempo lanzarla a la misión. Según mi opinión, llegó el momento de pensar en un Concilio Americano o Latinoamericano, definiendo los distintos actores, sin excluir a los laicos, y el proceso a seguir por etapas y tomando acuerdos concretos. Un proceso de unos diez años, en que se vayan dando pasos concretos con miras a configurar “un Nuevo Rostro de Iglesia”, más juvenil y atractivo, más conforme a los tiempos en que vivimos, y que vaya a culminar en la celebración del Concilio. ¿Una utopía? Claro, una utopía en el sentido mejor de la palabra: no como algo totalmente fuera de la realidad, sino como algo que no existe al presente y que, sin embargo, puede existir en el futuro si le echamos ganas; un sueño y un imán, que nos pueden ayudar a despertar del estado de sopor, en que nos encontramos desde hace siglos, e impulsarnos a intentar cualquier cosa con tal de encontrar la solución a los graves problemas que nos están afectando como Iglesia. Me pregunto: ¿es propio necesario tocar fondo antes de empezar a tomar conciencia de la gravedad y trascendencia del momento que estamos viviendo? ¿Es propio necesario repetir los errores del pasado? ¿Acaso a fines del primer milenio de la historia de la Iglesia las altas jerarquías católicas no se daban cuenta de la triste situación en que se encontraba el papado, envuelto en un mundo de corrupción? De todos modos no hicieron nada, hasta que se llegó al Cisma de Oriente (ortodoxos: año 1.054) y empezaron a cambiar las cosas.
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Lo mismo pasó con el problema del clero. En lugar de hacer caso a las voces de protesta, que se estaban levantando por todas partes, se entretuvieron en ver cómo cicatrizar la grande herida. Y se llegó al Cisma de Occidente (Lutero: año 1.517), lo que provocó la Contrarreforma Católica con la institución de los seminarios. A 500 años de distancia, nos encontramos ante el problema de las masas católicas, abandonadas por falta de estructuras pastorales adecuadas y acosadas por un sinfín de grupos proselitistas. ¿Y qué está pasando? Que una vez más las autoridades competentes no se dan por enteradas, preocupadas por resolver el problema de las anteriores escisiones. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta perder una vez más la mitad del mundo católico? Me pregunto: ¿Es propio necesaria una catástrofe de tal magnitud, antes de decidirnos a enfrentar con seriedad el problema de las estructuras pastorales y del proselitismo religioso, que tanto daño nos está causando? Es tiempo de tomar al toro por los cuernos. Ya no hay tiempo que perder. Estando las cosas como están, cualquier indecisión, duda o dilación nos puede costar demasiado caro. Ya no valen los pretextos. Si otros pueden conquistar a nuestras masas católicas y atenderlas, ¿por qué nosotros no podemos hacer lo mismo? Sencillamente porque es necesario poner todas las cartas sobre la mesa y ver cómo en concreto podemos lograr una reestructuración completa y satisfactoria de todo nuestro sistema pastoral, y muchos, especialmente los privilegiados y los instalados, no están dispuestos a eso y se resisten con todos los medios. Prefieren seguir como antes, porque le tienen miedo al cambio. No quieren arriesgar con perder lo seguro por lo incierto. Y por eso nos encontramos atorados. Grandes documentos, un montón de palabras y se nos está escapando lo esencial y sencillo: cómo atender a nuestros feligreses, uno por uno. Si la Iglesia es la familia de Dios, en una familia todos tienen derecho a ser atendidos. Si se habla de
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paternidad responsable a nivel puramente humano, ¿por qué no se hace lo mismo a nivel espiritual? Éste es el gran reto que hoy se presenta a nuestra Iglesia. O lo enfrentamos en la mayor brevedad posible y con valentía o seguiremos perdiendo gente al por mayor. O nos lanzamos a la lucha pensando en la victoria o nos preparamos para una lenta agonía, viendo desaparecer nuestras otrora tan gloriosas masas católicas. No nos olvidemos: un día la Historia nos juzgará.

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Alguien podría preguntarme: “Y tú ¿qué tienes que ver con todo esto? ¿Por qué te metes en asuntos que no te corresponden?” Siguiendo el ejemplo de San Pablo (“Cives romanus sum” = “soy ciudadano romano”), contestaría: “Christifidelis catholicus sum (soy un cristiano católico). Es mi derecho y mi deber intervenir en todo lo que tiene que ver con mi Iglesia, que es la Iglesia Católica”. Que me hagan caso o no, esto ya no depende de mí. Más bien depende de la actitud de cada uno ante la verdad. Lo que a mí importa, es actuar con honestidad intelectual, sintiéndome como levadura en la masa y confiando en el “esplendor de la Verdad”. Y la experiencia me ha enseñado largamente el valor y la eficacia de esta manera de situarme ante la realidad.
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NOTAS:
1. Siglas: DP SD EIA Documento de Puebla, CELAM, 1979. Documento de Santo Domingo, CELAM, 1992. Exhortación Apostólica “Ecclesia in America” (La Iglesia en América) del Papa Juan Pablo II. México, 22 de enero de 1999. Documento de Aparecida, CELAM, 2007.

DA

2. Acerca de la Religiosidad Popular, impregnada de Biblia, los apóstoles de la Palabra contamos con el siguiente material didáctico: * El Santo Rosario. * Posadas Bíblicas. * Viacrucis Bíblico * Novenario de Difuntos. 3. Para una catequesis presacramental, destinada a fortalecer la fe del pueblo católico, utilizando la Biblia y la apologética, los Apóstoles de la Palabra contamos con el siguiente material didáctico:

- Primera Comunión.
* Curso Bíblico para niños. * Pan de Vida. * Soy Católico.

- Entre la Primera Comunión y la Confirmación.
* Aprender la Biblia Jugando.

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- Confirmación.
* Historia de la Salvación. * Ven, Espíritu Santo. * La Iglesia Católica y las sectas: preguntas y respuestas.

- Matrimonio.
* Un pacto de Amor.

- Bautismo de los niños (para la familia).
* Hijos de Dios y Herederos de la Gloria 4. Para tener una visión más amplia de esta problemática, puede ser de mucha utilidad el libro “HACIA UN NUEVO MODELO DE IGLESIA”, del mismo autor.

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ATENTA INVITACIÓN Lo expuesto en el presente “Extracto” representa una simple “propuesta provocación”. Por lo tanto, cualquier crítica o sugerencia al respecto podrá ser de mucha ayuda para redimensionar o enriquecer el presente “proyecto operativo”.

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OBSERVACIONES

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NUESTRAS EDICIONES
APOLOGÉTICA AL ALCANCE DE TODOS Aprendiendo a dialogar con las sectas Catolicismo y Protestantismo Diálogo con los protestantes La Iglesia Católica y las sectas. Preguntas y Respuestas La Santa Muerte, el mal de ojo... Los Mormones Minidiálogo con los protestantes Soy Católico (para niños) Trípticos de Apologética (Núm. del 1 al 6) APOLOGÉTICA. REFLEXIONES PASTORALES Comunidades «Palabra y Vida» Hacia un nuevo modelo de Iglesia La Iglesia y las sectas. ¿Pesadilla o reto? La Iglesia ante la Historia PASTORAL BÍBLICA Aprender la Biblia Jugando Curso Bíblico para Niños Historia de la Salvación (Curso básico) Historia de la Salvación (Curso popular) Nuevo Testamento (Curso medio) Palabra de Vida (Pastoral Bíblica) CATEQUESIS Y SACRAMENTOS Catecismo Bíblico para Adultos Catecismo Popular de 1a. Comunión Hijos de Dios y herederos de la Gloria (Bautismo) Pan de Vida (1ª Comunión) Un Pacto de Amor (Matrimonio) Ven, Espíritu Santo (Confirmación) Trípticos para la Confesión (Niños) Trípticos para la Confesión (Adultos) Trípticos para la Confesión (Dibujos) ESPIRITUALIDAD Chispas de espiritualidad El Pájaro Herido (superación personal) Evangelizar, la más noble aventura Vida y sueños de un misionero Oración de la Noche con Biblia

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RELIGIOSIDAD POPULAR Liturgia -Nuestra participación litúrgicaMis quince años Novenario de difuntos Posadas Bíblicas 15 minutos con Jesús Sacramentado Religiosidad Popular El Santo Rosario. Siguiendo las huellas de Cristo Sufrir con Cristo Vía Crucis/Siete Palabras CASSETTES DE CONFERENCIAS APOLOGÉTICA «Aprendiendo a dialogar con las sectas». Vols. I Y II «Iglesia y sectas» 10 Cassettes «La Iglesia Católica y las sectas» DISCOS COMPACTOS Apologética Católico, defiende tu fe Católicos, vuelvan a casa Testigos de Cristo Una sola Iglesia Biblia Amo tu Palabra Mi fuente de inspiración Palabra de Vida Varios Enséñame a amar Grande es tu Amor Mi alegría y mi gozo Mi gran amor Mirando al Cielo No me dejes solo Siempre a tu lado DISCO COMPACTO SOBRE APOLOGÉTICA Iglesia y Sectas DVD‘s SOBRE APOLOGÉTICA La Iglesia y las Sectas. I La Iglesia y las Sectas. II La Iglesia y las Sectas. III

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ÍNDICE
PRESENTACIÓN .............................................. 3
I PARTE

ANÁLISIS DE LA REALIDAD ECLESIAL
Capítulo 1

TEXTOS OFICIALES ......................................... 6
A) JUAN PABLO II: Las sectas, problema número uno en América Latina ..................................................... 6 B) PUEBLA: Falsa interpretación del pluralismo religioso ............................................. 8 C) SANTO DOMINGO: Proporciones dramáticas ........................................... 8 D) BENEDICTO XVI: Debilitamiento de la propia pertenencia a la Iglesia ........................... 9 E) APARECIDA: Éxodo de fieles a las sectas ....................................... 10 Capítulo 2

ESTADÍSTICAS .............................................. 12
Capítulo 3

UNA REALIDAD ECLESIAL MAQUILLADA ... 14
II PARTE

OBJETIVO: HACER DISCÍPULOS Y MISIONEROS DE CRISTO
Capítulo 1

DOS CARAS DE LA MISMA MEDALLA ........... 18
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Capítulo 2

MISIONEROS PARROQUIALES ..................... 21
III PARTE

ESTRATEGIAS
Capítulo 1

CONFIANDO EN DIOS, ABRIRSE TOTALMENTE A LA VERDAD Y ACEPTAR LA REALIDAD ASÍ COMO ES ...... 26
Capítulo 2

FORTALECER LA FE DEL CATÓLICO MEDIANTE LA APOLOGÉTICA Y LA BIBLIA . 29
Capítulo 3

UNIR TEORÍA Y PRÁCTICA EN LA VIDA DEL CATÓLICO .......................... 32
Capítulo 4

ATENDER PERSONALMENTE A CADA CATÓLICO ........................................ 34
Capítulo 5

ESTRUCTURAR UN NUEVO MODELO PASTORAL .................. 36
IV PARTE

PLAN MÍNIMO DE ACCIÓN PASTORAL PREMISAS INICIATIVAS PRÁCTICAS
Capítulo 1

BIBLIA PARA TODOS, BIBLIA PARA TODO: Todo con la Biblia, nada sin la Biblia. ............. 43
Capítulo 2

APOLOGÉTICA PARA TODOS ........................ 45
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Capítulo 3

PEQUEÑAS COMUNIDADES CRISTIANAS .... 48
Capítulo 4

ASOCIACIONES Y MOVIMIENTOS APOSTÓLICOS Y ECLESIALES ....................... 50
Capítulo 5

INVESTIGACIÓN Y ESPECIALIZACIÓN ......... 52
Capítulo 6

MÁS OBREROS DEL EVANGELIO .................. 54
Capítulo 7

DIACONADO PERMANENTE Pieza fundamental para el cambio ................. 56
Capítulo 8

MARCO JURÍDICO PARA LOS MINISTERIOS LAICALES ............. 59
Capítulo 9

ATENCIÓN PASTORAL Y ECONOMÍA ............ 61
Capítulo 10

CATÓLICOS PRACTICANTES Y CATÓLICOS NO PRACTICANTES ................ 64
Capítulo 11

AÑO SABÁTICO.............................................. 66
V PARTE

PROBLEMAS ESPECIALES
Capítulo 1

MÉTODO: VER, JUZGAR Y ACTUAR ............. 68
Capítulo 21

DOGMA Y DISCIPLINA ................................... 71
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Capítulo 3

EUCARISTÍA .................................................. 73
Capítulo 4

EVANGELIZACIÓN Y PROMOCIÓN HUMANA .............................. 76
Capítulo 5

EVANGELIO SOCIAL Y TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN ................. 79
Capítulo 6

DESFASE CULTURAL .................................... 81
Capítulo 7

RELIGIOSIDAD POPULAR ............................. 84
Capítulo 8

GLOBALIZACIÓN ........................................... 87
Capítulo 9

DIÁLOGO ECUMÉNICO E INTERRELIGIOSO ...................................... 89
Capítulo 10

CULTURAS PRECOLOMBINAS ...................... 92
Capítulo 11

UNA OPORTUNIDAD DESPERDICIADA ........ 94 CONCLUSIÓN: Un Concilio Latinoamericano ........................ 97

Se terminó de imprimir el 1 de Septiembre de 2007 — 2,500 ejemplares —
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