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Jacqueline Susann

LA MÁQUINA
DEL AMOR

A Carol Bjorkman

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ÍNDICE
PRIMERA PARTE. Amanda 5
Capítulo 1 6
Capítulo 2 12
Capítulo 3 19
Capítulo 4 27
Capítulo 5 31
Capítulo 6 38
Capítulo 7 48
Capítulo 8 56
Capítulo 9 64
Capítulo 1082
Capítulo 1194
Capítulo 12113
Capítulo 13122
Capítulo 14135
Capítulo 15147
Capítulo 16160
Capítulo 17182
SEGUNDA PARTE. Maggie 188
Capítulo 18189
Capítulo 19208
Capítulo 20219
Capítulo 21233
Capítulo 22253
Capítulo 23265
Capítulo 24280
Capítulo 25289
TERCERA PARTE. Judith

306

Capítulo 26307
Capítulo 27331
Capítulo 28347
Capítulo 29368
Capítulo 30428
RESEÑA BIBLIOGRÁFICA 431

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JACQUELINE SUSANN

LA MÁQUINA DEL AMOR

El hombre creó la máquina
Una Máquina no siente amor, odio o temor; no padece úlceras, ataques al corazón ni
trastornos emocionales.
Quizás la única posibilidad de supervivencia del hombre sea convertirse en una
máquina.
Algunos lo han conseguido.
El hombre convertido en máquina gobierna a menudo las sociedades; un dictador es una
máquina de poder en su país. Un artista consagrado puede convertirse también en una
máquina de talento.
A veces, esta evolución se produce sin que el hombre lo advierta.
Sucede quizás la primera vez que dice: «Me duele» y su subconsciente contesta: «Si
corto todos los sentimientos de mi vida, no podrá lastimarme».
Amanda se hubiera reído si le hubierais contado eso acerca de Robin Stone, porque
Amanda estaba enamorada de él.
Robin Stone era un hombre apuesto.
Podía sonreír con los labios.
Podía pensar sin emoción.
Podía hacerle el amor con su cuerpo.
Robin Stone era La Máquina del Amor.

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LA MÁQUINA DEL AMOR

PRIMERA PARTE.
Amanda

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LA MÁQUINA DEL AMOR

Capítulo 1
Lunes, marzo de 1960
A las nueve de la mañana, se encontraba de pie en las escaleras situadas delante
del Hotel Plaza, temblando en su tenue vestido de hilo. Una de las pinzas que
sujetaban la parte posterior del vestido cayó al suelo. Un ayudante se apresuró a
colocarla de nuevo en su sitio y el fotógrafo aprovechó la ocasión para cargar de
nuevo la cámara. La peluquera retocó rápidamente algún que otro cabello
descompuesto, con un poco de laca, y se reanudó la sesión. La curiosa muchedumbre
que se había congregado estaba encantada de poder admirar a una de las Personas de
Categoría —una modelo de alta costura, desafiando los sibilantes y fríos vientos de
marzo con un ligero vestido de verano. A la extrañeza de la escena contribuían
también fríos restos de nieve en las colmas del Central Park, testimonio de una
nevada reciente. La muchedumbre, arropada cómodamente en sus abrigos de
invierno, dejó de envidiar repentinamente a la trémula criatura que estaba
contemplando y que ganaba en una mañana más dinero que ellos en una semana.
Amanda se estaba helando, pero era inaccesible a la muchedumbre. Estaba
pensando en Robin Stone. Algunas veces, pensar en Robin Stone le servía de ayuda,
sobre todo cuando habían pasado una maravillosa noche juntos.
Aquella mañana sus pensamientos no eran reconfortantes. No había pasado una
noche maravillosa con Robin. Ni siquiera había oído hablar de él. Tenía que dar dos
conferencias, una en Baltimore el sábado y otra en Filadelfia el domingo, en ocasión
de una comida. «Les largaré el discurso a las siete y estaré de vuelta en Nueva York
hacia las diez» —había prometido. «Después iremos juntos al Lancer Bar y
comeremos una hamburguesa.» Le había estado esperando completamente
maquillada hasta las dos de la madrugada. Ni siquiera la había llamado por teléfono.
El fotógrafo había terminado. El coordinador de estilo corrió hacia ella con un
abrigo y una taza de café. Penetró en el hotel y se hundió en un sólido sillón del
vestíbulo sorbiendo el café. Los carámbanos de sus venas empezaron a derretirse.
Sobreviviría. Gracias a Dios, las restantes fotografías eran interiores.
Terminó el café y subió a la suite que se había alquilado para la sesión. La ropa
estaba colgada en hilera. Con la ayuda del auxiliar, se desprendió del vestido de hilo
y se colocó un par de pantalones anchos de verano «para casa». Ajustó los postizos al
sujetador y controló el maquillaje. Crujió la electricidad al hundir el peine en el
espesor de su suave cabello de color miel. Se lo había lavado ella misma el día
anterior y arreglado tal como le gustaba a Robin, suelto y largo. Aquella tarde tenía

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programada una sesión de tres horas con los Alwayso Cosmetics, probablemente se
lo arreglarían de nuevo. A Jerry Moss le gustaba con peinado alto; afirmaba que
proporcionaba más clase al producto.
A las once en punto se encerró en el cuarto de baño para ponerse su propia
ropa. Abrió una bolsa grande y extrajo el estuche que contenía el cepillo de dientes y
el dentífrico. Cepilló sus dientes con movimientos ascendentes y descendentes. Hoy
tenía que presentar los tonos de verano de las barras de labios Alwayso. Dio gracias a
Dios por sus dientes, por su cabello. Y por su cara. Sus piernas estaban bien, sus
caderas eran finas, era alta. Dios había sido muy bueno; sólo se había olvidado de
una cosa. Observó tristemente los postizos de su sujetador. Pensó en todas las
mujeres que admiraban sus poses: muchachas que trabajaban, amas de casa, mujeres
gruesas, mujeres de caderas anchas; todas ellas tenían pecho. Pecho que daban por
descontado. Y ella era lisa como un muchacho.
Por extraño que pareciera, ello constituía una ventaja para ser una modelo
perfecta. Pero no era ciertamente una ventaja en su vida privada. Recordaba el
desaliento que se había apoderado de ella a los doce años cuando la mayoría de las
niñas de la escuela empezaron a presentar pequeñas «protuberancias». Había corrido
hacia tía Rosa y esta se había reído: «Ya vendrán, cariño, pero esperemos que no sean
tan grandes como los de tu tía Rosa».
Pero no vinieron. Cuando tuvo catorce años, su tía Rosa le dijo: «Bueno, cariño,
el buen Dios te ha dado una cara bonita y una buena inteligencia. Además, es más
importante que un hombre te quiera por ti misma y no por tu cara o tu cuerpo».
Esta lógica tan sencilla estaba bien cuando se sentaba en la cocina escuchando a
tía Rosa y ninguna de las dos pensaba que un día ella iría a Nueva York y encontraría
la clase de gente que ahora conocía.
Igual que el cantante: nunca pensaba en Billy de otra manera. Tenía dieciocho
años y estaba empezando como modelo cuando se conocieron. Escuchaba sus discos
cuando iba a la escuela. A los doce años, hacía cola dos horas cuando él actuaba
personalmente en algún cine de la localidad. Encontrarle en una fiesta fue como un
sueño. Y todavía fue más increíble que él la escogiera. Tal como Billy declaró a los
periodistas «fue un flechazo instantáneo». A partir de aquella noche, se convirtió en
parte de su ambiente. Nunca había conocido aquella clase de vida: las inauguraciones
de salas de fiestas, el chófer a todas horas, los grandes grupos que le acompañaban a
todas partes, letristas, agentes, personas encargadas de lanzar las canciones, agentes
de prensa. Y a pesar de no haberla visto nunca antes, la aceptaron como parte de la
familia. Estaba asombrada del trepidante galanteo de que era objeto y de la
publicidad en los periódicos que la rodeaba. Sostenía su mano y la besaba en la
mejilla en el momento en que la cámara disparaba y, a la quinta noche, se
encontraron finalmente solos en la suite de su hotel.
Ella nunca había estado en una suite del Waldorf Towers; por aquel entonces,
vivía todavía en el Barbizon Hotel para Mujeres. Permaneció de pie en el centro de la
habitación, observando las flores y las botellas de alcohol. La besó, se aflojó la corbata

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y le indicó con un gesto el dormitorio. Lo siguió sumisa. Se quitó la camisa y abrió
con indiferencia la cremallera de sus pantalones.
—Bueno, ángel, desnúdate —dijo.
Sintió pánico mientras se desnudaba hasta llegar a los pantalones y el sujetador.
Él se acercó y la besó en los labios, el cuello, los hombros, mientras sus dedos
jugueteaban con el sujetador. Este cayó al suelo. Retrocedió; su decepción era
evidente.
—Por Dios, nena, ponte de nuevo el sujetador. —Dirigió la mirada hacia abajo y
rió—. ¡Hasta Charlie se ha encogido por la impresión!
Se puso de nuevo el sujetador. Se puso toda su ropa y salió corriendo del hotel.
Al día siguiente, él le mandó flores, la asedió con sus llamadas, la persiguió. Ella
cedió y pasaron tres maravillosas semanas juntos. Se acostó con él, pero sin quitarse
el sujetador.
El cantante regresó a la costa tres semanas más tarde. Nunca la volvió a llamar.
Tranquilizó su conciencia ofreciéndole un abrigo de visón como regalo de despedida.
Recordaba todavía el asombro que se reflejó en su cara al comprobar que ella era
virgen.
La publicidad en los periódicos le proporcionó un contrato con la agencia
Longworth. Firmó y comenzó así su carrera como modelo. Empezó ganando
veinticinco dólares a la hora y ahora, cinco años más tarde, era una de las diez
mejores modelos del país, y cobraba sesenta dólares a la hora. Nick Longworth le
hizo estudiar las revistas de moda, aprender a vestirse y a andar. Dejó el Barbizon y
se trasladó a un bonito apartamento en el East Side, en el que solía pasar la mayoría
de sus veladas. Se compró un equipo de televisión y un gato siamés. Se concentró en
su trabajo y estudió las revistas de moda…

Robin Stone apareció en su vida en el transcurso de un baile de beneficencia. La
habían escogido con otras cinco primerísimas modelos para pasar una colección
durante el baile de beneficencia del Waldorf. Los billetes costaban cien dólares. Hubo,
como de costumbre, baile y atracciones en el Gran Salón; participó la mejor gente.
Pero había un factor que distinguía a esta fiesta de las restantes fiestas de
beneficencia: el señor Gregory Austin era el presidente del comité. La fiesta del señor
Austin no sólo se mencionaría en todos los periódicos, sino que, además, se
difundiría por la estación local de televisión de la IBC. No era de extrañar dado que el
señor Austin era el propietario de la cadena IBC.
El Gran Salón del Waldorf estaba repleto. Amanda y las otras modelos fueron
tratadas como «invitadas de pago» puesto que contribuían desinteresadamente. Junto
con las otras cinco chicas, se sentó a la mesa y comió algo. La IBC había colocado a
seis ejecutivos menores como escolta de las chicas en la mesa. Se trataba de hombres
atractivos y amables. Al principio, empezaron a hablar de cosas intrascendentes pero,
poco a poco, se enzarzaron en discusiones de impuestos y cancelaciones entre ellos

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elegante y muy comedida. Esbozó una rápida sonrisa y abandonó la habitación. Las chicas le dieron sus nombres. permaneció de pie delante de él y se desnudó sin pensar en su busto. antes de cambiar a la cadena CBS y a la última película. Penetró en su apartamento sin aprensión alguna. desde luego. pequeña. Era muy alto y le gustó su manera de moverse. Era el único -9- . —¿Estás decepcionado? —le preguntó. J. jugó con un Coke y le observó con asombro mientras bebía cinco vodkas sin embriagarse. Al terminar el pase. Pero eran sus ojos. Cuando mostró dudas al llegar al sujetador. eso es todo —dijo. La presión de su mano le transmitió el mensaje.. los sostuvo. Después de la cena. como si se tratara de un acuerdo mutuo. Y le siguió a su apartamento sin una palabra o sugerencia por su parte. Parecía como si estuviera hipnotizada. Las cámaras de la IBC estaban preparadas. Amanda se limitaba a escuchar. Él tiró el sujetador con relleno al otro lado de la habitación. —¡Sólo las vacas los necesitan! La tomó en sus brazos y se inclinó suavemente besando sus pechos. casi como si la estuviera valorando. era muy hermosa. En los comienzos de su aprendizaje de cómo vestir. pero podía obtener alguna copia. Le había visto algunas veces en el noticiario local. Le observó mientras caminaba por la habitación anotando los nombres de las demás muchachas. Estudió con disimulo la mesa en que se encontraba el señor Gregory Austin con sus amigos. señorita Un Nombre —dijo sonriendo—. Reconoció a Judith Austin por las fotografías de los periódicos y comprobó que llevaba el cabello teñido exactamente en el mismo tono que el suyo propio. Estaba sentada con las otras modelos cuando llamaron suavemente a la puerta. Amanda pensó que debía tener unos cuarenta años. —Amanda. El espectáculo se transmitiría en directo en el noticiario de las once. incluso se había imaginado a un par de niños exactamente iguales a él. Repentinamente se encontraron con los suyos. —Hola. todavía no podía permitirse el lujo de llevar vestidos como los de la señora Austin.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR mismos. Ciertamente la televisión no lo favorecía. Ella sonrió. él se acercó y se lo quitó. Sus ojos se encontraron y él sonrió. Entró Robin Stone. Amanda había tratado de imitar a mujeres como la señora Austin. se dirigió al vestidor para preparar el desfile. Cuando ella dijo simplemente «Amanda» lo anotó y esperó. Su cabello era oscuro y abundante. Estaba completamente vestida cuando llamó a la puerta. estaba empezando a teñirse de gris. Pensó que probablemente estaría casado con alguien como la señora Austin. ¿Hay algún señor Un Nombre esperándola en casa o está usted libre para ir a tomar una cerveza conmigo? Fue con Robin al P. En algún escondrijo de su memoria le parecía recordar que había ganado un premio Pulitzer como periodista.

Él interrumpió el abrazo y sus claros ojos azules buscaron su cara. la tomó suavemente y sin palabras. A Amanda no le importaba no ir al Colony o al «21». Ya habían sacado la mesa provisional. incluso Slugger. la estrechó. El fotógrafo estaba recogiendo su equipo. Sin una palabra. sin promesas. Ahora. Cuando se durmió en sus brazos. su felicidad era tan intensa que sintió piedad por todas las mujeres del mundo porque nunca conocerían a Robin Stone. sin preguntas… por ambas partes. al cabo de tres meses. el Lancer Bar. te quedas! ¡No te vas! —Tengo que irme. Gracias a la amistad que unía a Robin con Jerry. ¡Las tres! Se deslizó de la cama. Le gustaban los cines que proyectaban dos películas y trataba desesperadamente de entender la diferencia entre un demócrata y un republicano. cuando sus cuerpos estuvieron húmedos y exhaustos. pero sus ojos estaban serios. Volvió entonces a hacerle el amor con una extraña mezcla de violencia y ternura. locales que solía frecuentar Robin.10 - . Le tomó la cabeza y tembló… Esta primera noche. su gato siamés. Jerry vivía en Greenwich y su agencia tenía a su cargo la cuenta de los Alwayso Cosmetics. Sus labios sonreían. permanecía sentada horas y horas en el Lancer Bar. había aceptado a Robin y se restregaba contra sus pies por la noche. la dejó. Yacieron al final exhaustos y satisfechos..JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR hombre que lo había hecho. pasaré el resto de la noche en tu casa. el Piccolo Italia. Ella sonrió. ¿De acuerdo? Ella asintió en silencio. Le saludó a él y a los que estaban . Le gustaba el P. Pero cuando me acuesto con una chica. Respondió en la oscuridad apretándose a él con más vehemencia. Él se incorporó y la asió por la muñeca. Él le dijo: —¡Si duermes conmigo. Algunas veces. Se llamaba Ivan Greenberg y era un buen amigo. había podido obtener el trabajo de los productos de Alwayso. Robin no ganaba mucho dinero y estaba fuera muchos fines de semana pronunciando conferencias para aumentar así sus ingresos. Fueron a su apartamento y él le hizo de nuevo el amor. —¡No lo digas nunca! Yo duermo solo. —¿Temes dormir solo? Sus ojos se ensombrecieron. Delante del espejo del cuarto de baño del Plaza. —Sin lazos. se levantó y empezó a vestirse. —¿Quieres ser mi chica? —le preguntó. J. Dio una ojeada al reloj de la mesilla. —Entonces. se colocó su traje de lana y se dirigió al living de la suite. duermo con ella. mientras Robin discutía de política con Jerry Moss. Visto traje de noche. —¿Dónde vas? —A casa… Le retorció la muñeca y ella gritó de dolor.

Colgó. con su largo cabello flotando y el sedoso visón del cantante ondeando mientras bajaba al vestíbulo. Se dirigió al teléfono y se puso en contacto con su centralita. ¿Dónde estaría?   . Ya eran casi las doce. Marcó su número: sonó sin tono.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR recogiendo los vestidos y dejó la suite. con la clase de sonido que indica que no hay nadie en casa. Ni una palabra de Robin. como una imagen dorada.11 - .

Alcanzó el teléfono y ordenó un zumo de naranja. Sonrió y miró su reloj. él y Amanda tenían que salir y brindar a la salud de Gregory Austin. tan difícil de creer como la llamada telefónica personal de Austin a las nueve de la mañana del sábado. Entonces vio el cenicero del otro lado de la cama: largas colillas con manchas de carmín de labios color naranja. Todas las habitaciones de los moteles eran iguales y tenía que pararse a pensar en la ciudad e incluso en el nombre de la chica que dormía a su lado. sacudió la ceniza y la encendió. ¿Podía venir inmediatamente a su despacho? Estaba en el despacho de Austin diez minutos más tarde. Escuchó a unas palomas zureando en el alféizar de la ventana. el hombre que iba a sacarle de todo esto. Fue al grano inmediatamente. quizás porque se distinguía del término medio. no eran más que asuntos de una noche. Tenía que tomar el tren de medianoche para Baltimore. ¡Maldita sea! Hubiera jurado que era soltera. cuando despertaba en algún motel no estaba seguro. Despertó despacio con la conciencia de que ya había pasado la mañana. Esta noche. con su maleta. Solía reconocer inmediatamente a las mujeres casadas ansiosas de alguna emoción secreta. Le parecía imposible. Robin pensó que se trataba de una broma. Tomó la colilla más aprovechable. Austin estaba solo en su inmenso despacho. Buscó sus cigarrillos en la mesilla de noche. Esta le había engañado de verdad.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Capítulo 2 Estaba en una suite del Bellevue Stratford Hotel de Filadelfia. con manchas de carmín color naranja. Se levantó y vertió el contenido de aquel cenicero en el water. El paquete estaba vacío.12 - . café doble y dos paquetes de cigarrillos. ¡El presidente de la junta directiva de la IBC llamando a un reportero local! Gregory se rió y le dijo que llamara al número de la IBC para comprobarlo. casi las doce. Ni siquiera había una colilla decente en el cenicero. Que se preocupen sus maridos. Debería haber tomado el tren de Nueva York de las dos. Robin lo hizo y Austin descolgó el teléfono a la primera llamada. Quería que Robin aportara ideas para la ampliación del departamento de noticias y formara su . Algunas veces. Al principio. Había colillas más largas en el otro cenicero. ¡Querida vieja Filadelfia con su Banquete del Hombre del Año! Le habían asignado una verdadera suite. Preguntó a Robin si le gustaría ser el jefe del noticiario de la cadena. Abrió los ojos y supo exactamente dónde se encontraba. Bien. sintiendo como si estuviera exorcizando a la muchacha. Lo vio desaparecer. Pero no tomó ninguna.

Robin tendría que ausentarse de la IBC una semana. Aspiró profundamente el cigarrillo. vio un espectáculo llamado Lady in the Dark. de una visión… Nunca podía verla bien. El lunes siguiente volvería y comenzaría su nuevo trabajo. limpias y claras. No le sucedía con frecuencia. Sus pechos eran magníficos. ¡fueron dos veces! La primera cuando la chica se deslizó en la cama junto a él. cuando pasó un fin de semana en Nueva York mientras todavía estaba en Harvard. El mismo Gregory Austin se encargaría de anunciarlo a su manera… Se sirvió el café y encendió otro cigarrillo más. También tendría que mantener la boca callada en cuanto a su cargo. a él le sucedía lo mismo. pero ocurrió la noche pasada. con su nuevo cargo periodístico. Y en cuanto a la pregunta acerca de la denominación. Había como algo débil en los hombres que gustan de reclinar la cabeza en una mujer de busto exuberante. A Robin le gustó mucho la idea. pero la presentía. El débil sol de invierno se filtraba a través de las ventanas del hotel. Pero no se trataba de una melodía. Pero ¿«Jefe del Noticiario de la Cadena»? La denominación era enigmática. Jefe del Noticiario de la Cadena? Pues cincuenta mil dólares al año. Robin prefería a las rubias. ¿Por qué verían los hombres en ello un acto sexual? Era como una nostalgia de la madre. hizo simplemente dos llamadas telefónicas: una a la agencia de conferencias y otra a su abogado dándole instrucciones para la rescisión del contrato de conferencias de Robin. Dentro de una semana estaría trabajando en la IBC. Morgan White era Presidente del Noticiario de la Cadena. más del doble de su sueldo actual. ¿Cómo se llamaba? ¿Peggy? ¿Betsy? Ninguno de estos nombres le sonaba en lo más mínimo. Había algo de una muchacha que escuchaba parte de una melodía y nunca podía pasar de los primeros compases. Por casualidad se sintió excitado. en un destello rápido. Pero la muchacha de la última noche había sido una morena. Fue así de sencillo. Había en sus cuerpos una simetría que le parecía excitante. no. sencillo y reservado.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR propio equipo para poder cubrir convenientemente las convenciones de verano. Una parte de su buen humor se desvaneció junto con el humo. Apagó el cigarrillo apretándolo contra el cenicero. era el Vicepresidente. de felicidad que acaba en pánico. vibrante y suave. Lo estaba recordando de . De vez en cuando. Generalmente. Era como encontrarse al borde de una reminiscencia importante que le dejaba con una sensación de calidez almizcleña. Austin añadió: —Dejémoslo así de momento. Randolph Lester. Cuando Austin supo que Robin tenía un año de contrato para sus conferencias. —¿Qué significaba —preguntó Robin—. esbeltas y duras.13 - . sino de un recuerdo. Evocaba la imagen de la muchacha del lápiz de labios anaranjado. de pechos hermosos y exuberantes. Pero su nombre terminaba así: ¿Billie? ¿Mollie? ¿Lillie? ¡Al diablo con ello! Volvió a sentarse y retiró el café. ¿De acuerdo? Fue un principio endiablado. no solía prestar demasiada atención al busto: le parecía algo infantil succionar un pecho generoso. En cierta ocasión. La sensación de su cuerpo.

sabía que había gritado algo. Escribir no me resulta fácil. con la salvedad del cierre de emisión al final. Se sirvió un poco más de café y sonrió. Papel suficiente para mi máquina —esta vez. Añadió un suspiro de compasión. No es lo mío. la sonrisa de Watson se acompañó de un movimiento de aprobación con la cabeza. Desde luego que había venido para homenajear al juez. Tomó el diario de Filadelfia que había llegado junto con el desayuno. Tres líneas que me habían costado seis horas escribir. en la IBC tengo la posibilidad de analizar las noticias y no hay enmiendas. Era el momento de celebrarlo. Tengo absoluta libertad. . se vio fotografiado junto con el hombre que había sido objeto del homenaje.14 - . Tenía toda una semana libre. como sabía que había gritado otras veces y después no había podido recordar sus palabras. Sorbió el café. Por lo menos. —¿Por qué la dejó usted? ¿Por qué no tenía salida a Nueva York? —No. —Señor Stone. El no colaborar en un periódico de Nueva York no me molestaba. sentado detrás de su mesa de despacho de nogal. parecía un honrado corredor de bolsa. incluso la sonrisa paternal. Me cuesta sudor. un hombre del que nunca había oído hablar. Pareció tan fácil al principio. La agencia ocupaba un piso entero en un edificio nuevo de la Lexington Avenue. Hacía un año que se encargaba de las noticias locales de la IBC cuando Clyde Watson. eso creo. Había venido porque habían pagado quinientos dólares a la agencia de conferencias Universal. Todo estaba destinado a conseguir que la víctima se sintiera a gusto. PERIODISTA GANADOR DEL PREMIO PULITZER. —Lo suficiente para vivir. le mandó llamar. A veces sólo cortaban tres líneas. El titular decía: ROBIN STONE. ni con Amanda ni con ninguna otra muchacha. pensando con satisfacción que ya no tendría que pronunciar más conferencias. Una habitación de hotel. —Pero no paga bien. Por lo menos.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR nuevo. Sin embargo. Para que luego un sujeto cualquiera tire seis horas de mi vida a una papelera. Pero la Asociación de Prensa del Norte permitía que los editores de todas las ciudades pequeñas cortaran mis columnas. Yo soy un escritor. ¿cómo puede un ganador del premio Pulitzer echarse a perder dedicándose a una sección de noticias locales? —Porque dejé la Asociación de Prensa del Norte. Mis necesidades son muy sencillas. un juez calvo y corpulento. —Robin sacudió la cabeza como si experimentara un dolor auténtico—. Había gritado algo al alcanzar el clímax. En la tercera página. HOMBRE DEL AÑO 1960. Esta vez. y robo todo el papel y el papel carbón de la IBC. Robin sonrió como un chiquillo—. director de la agencia de conferencias Universal. PERSONALIDAD DE LA TELEVISIÓN Y CONFERENCIANTE LLEGADO A FILADELFIA PARA PRONUNCIAR UNA CONFERENCIA Y HOMENAJEAR AL JUEZ GARRISON B. OAKES. Pero ¿qué fue? Normalmente no gritaba. Y Clyde Watson. Es bueno para obtener entradas gratis en los teatros y cuentas gratis en los restaurantes. Encendió un cigarrillo nuevo y deliberadamente dirigió sus pensamientos hacia el futuro que le esperaba.

el rostro de Watson no sonreía. le quedaron treinta y tres dólares. con dos años de conferencias. Quedaban trescientos veinticinco. exceptuando alguna rara ocasión como la de Filadelfia. Usted llevaría un poco de encanto a sus vidas. algunas veces por la noche. será muy solicitado en los banquetes y en los colegios. embutiendo sus seis pies y tres pulgadas en un estrecho asiento. señor Stone. podrá ahorrar dinero suficiente para tomarse todo un año. En cambio. Y los horribles moteles. Podría hablar de incidentes divertidos que le hubieran sucedido siendo corresponsal. —¿Y cuándo tendría tiempo para escribir mi libro? —Déjelo por ahora. Preséntelo con amenidad. Preséntelo con seriedad. —Las conferencias Universal podrían ocuparle a usted los fines de semana. Al paso que va. En esta su primera conferencia. reflejando una leve muestra de curiosidad. He leído sus columnas. Un corresponsal de guerra. Después. Ahora. si pagaba indemnización. le llevará años. Firmó con impaciencia. Entonces leyó el apartado escrito en letra pequeña: tenía que pagar el viaje y la habitación del hotel. Incluso teniendo en cuenta el treinta y cinco por ciento deducido de sus honorarios percibido por la agencia. Estoy seguro que podríamos pedir quinientos. Quinientos dólares. Watson se inclinó hacia adelante. quién sabe. ¿quizás otro premio Pulitzer para el libro? ¿No querrá ser un comentarista local toda la vida. Puedo prometerle mucho trabajo. Están hartas de los profesores calvos y de los actores sin sex-appeal. e incluso subir hasta setecientos cincuenta.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —¿Está usted escribiendo su gran libro? —¿Acaso no lo hace todo el mundo? —¿De dónde saca el tiempo? —Los fines de semana. Los clubs de mujeres contratan a los artistas invitados. Sus ojos se cruzaron con los de Clay Watson. —Watson le mostró un legajo para corroborar este extremo—. Su primera conferencia fue en Houston. Desde luego. ¿no es cierto? Le pareció maravilloso. Cuando intentó rescindir el contrato. Olvídelo. Watson se limitó a sonreír suavemente. un ganador del premio Pulitzer. —¿Haciendo qué? —Usted escoge un tema. Ir a alguna parte. vuelos nocturnos teniendo por compañeros de asiento a mujeres gordas y bebés llorones. Sucedió hacía un año: un año viajando en vuelos turísticos. —¿No es difícil hacerlo a ratos? ¿Cómo puede usted seguir el hilo de la narración? ¿No tendría un escritor que disponer de un año para concentrarse totalmente en su libro? Robin encendió un cigarrillo. Proseguía el acoso. —¿Por qué tendría la gente que venir a verme? —Mírese al espejo. Ciento setenta y cinco para la agencia. podía rescindirlo.15 - . en la que se . Mézclelo oportunamente con cualquier otra cosa.

Algunas veces. Al final. hasta las ciudades parecían iguales. Es curioso que siempre hubiera pensado en su madre de esta manera: «la magnífica Kitty». Las cosas materiales no significaban mucho para él. esto había terminado ya. incluso una nueva máquina de escribir eléctrica para sustituir su pequeña portátil. era lo que él llamaba una rubia «listada». la mayor parte de la herencia. Nada extraordinario pero mejor que su habitación de hotel. Con el dinero de su primera conferencia pudo alquilar un apartamento. las borracheras y las mujeres se encargaban de las noches y los fines de semana los pasaba viajando. Bueno. Robin se preguntaba si era escritor. quién sabe. el alternar con los invitados… Podía olvidar las charlas. nunca tuvo ocasión de pasar algún tiempo en él. dejándole a Kitty las rentas de una herencia de cuatro millones. ansiosa de discutir acerca de Bellow y Mailer o de la situación de las artes. Tenía que comprar un nuevo escritorio. sus charlas tan exactas que hubiera podido dictar desmenuzadas. Eisenhower. Bueno. todo había terminado: se terminaron los vuelos turísticos. Sonrió al recordarlo. Kitty decía que su cabello era mate. El empleo de la IBC le ocupaba todos los días. incluso había sido feliz durante su paso por la universidad. su vida había sido feliz. Robin observó la suite. Siempre había una bonita y apetitosa muchacha de alguna asociación juvenil entre las personas que formaban parte del comité de recepción. la magnífica Kitty se lo estaba pasando en grande. Gracias a Dios. De niño. sabía que se le iba a insinuar. Tendría un cargo estupendo en la IBC y podría ahorrar un montón de dinero. Para ser una mujer de cincuenta y nueve años estaba muy bien. A su muerte. Y. se asombraba de su falta de interés por la propiedad. El viejo vivió lo suficiente como para proporcionar a Lisa la boda más . Pero lo que más deseaba era ver su libro convertido en realidad. después del primer martini.000 dólares al mes. por lo menos hasta que murió su padre. Y era un libro lo que él quería escribir. pequeña y rubia. ¿Lo era realmente? El premio Pulitzer no demuestra nada. Las risas se producían siempre en el mismo lugar. se había agotado recorriendo cuarenta y seis estados. quería escribir una novela política. el recurso de los generales como políticos. con 12. Cuando veía a Amanda ufanarse al mostrarle un par de zapatos nuevos. el enorme montón de papel amarillo. De Gaulle… Después. Pero ahora era el «Jefe del Noticiario de la Cadena». Y escribiría el libro. Quizás porque siempre lo había poseído todo.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR incluía en el contrato una buena suite de hotel.16 - . ver el papel amarillo transformado en texto. cuando fue a Roma. Era un escenario adecuado para su función de despedida. Entretanto. el papel carbón. se dividiría entre su hermana Lisa y él. los aplausos eran siempre los mismos. la reaparición de Churchill. Sin embargo. Ser periodista no significa que pueda escribirse un libro. Quería demostrar el efecto de la guerra en los políticos. a lo mejor ahora era pelirroja. Era hermosa. Hace dos años.

completamente situada. ¡Dios mío!. tenía un promedio de siete. —Considera el juego como si fuera una asignatura de la escuela. ya no puedes hacer lo que tú quieres. —Esto no va a servirte de nada en derecho —le dijo. él tenía siete años cuando ella nació… debía tener treinta años ahora. —Pero a ti te gustaba el derecho penal. prometiendo regresar y completar sus estudios de derecho. —Desde luego. Para distraerse de su aburrimiento. El padre de Robin le miró fijamente y abandonó la habitación. Se rompió todos los huesos del cuerpo para convertirse en el mejor defensa de Harvard de aquel año. al igual que se había enfurecido cuando descubrió a Robin leyendo a Tolstoi y a Nietzsche. Cuando era niño soñaba con ser Clarence Darrow. se ganó el grado de capitán y aterrizó en la segunda página de los periódicos de Boston cuando fue herido en un hombro. papá. casada con un idiota petulante que era uno de los hombres más ricos de la Costa Oeste. ¡por fin. . Al terminar la guerra. para que este pudiera sentirse orgulloso de él. Tenía dos niños maravillosos. Cuando se graduó en el año 1944. Tienes que ser bueno en el juego.17 - . empezó a escribir acerca de la vida en el hospital y las experiencias de los demás soldados. Su padre se opuso. se encontraba bien así. Es posible que ello se debiera a una estupidez cometida por su padre. si quieres tener mujer y familia —contestó su padre—. Ellos se convierten en tu mayor responsabilidad. Y él todavía no se había casado. iba a dedicarse al derecho civil pero tenía veintiún años y había guerra. el viejo pudo sentirse orgulloso de él! Se trataba de una herida de poca importancia pero agravó una antigua lesión de fútbol y Robin tuvo que permanecer hospitalizado en ultramar. hacía cinco años que no los veía. algo que tienes que dominar. Cuando se graduó en Harvard. Kitty le explicó amablemente que era un deber hacia su padre. Bueno. como el álgebra. Dios santo. entró en la NPA como corresponsal con plena dedicación. Tendría unos doce años cuando su padre le llevó a jugar su primer partido de golf. Muchos negocios se fraguan en un campo de golf. una madre. Robin aprendió a jugar al golf. Me he convertido en un hombre muy rico. —Cuando tienes una familia. Pero me enamoré de tu madre y me tuve que dedicar al derecho civil. —No quiero ser abogado. Le hubiera gustado seguir un curso de artes liberales y después especializarse en periodismo. se enroló en el ejército del aire. hijo. Mandó una copia a un amigo que trabajaba en la Asociación de Prensa del Norte. —¿Es que todo lo que se aprende tiene que servir para ganar dinero? — preguntó Robin. Pero no sucedió así: vio mucha acción. Al día siguiente. La publicaron y así empezó su carrera de periodista.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR importante en la historia de Boston y ahora ella vivía en San Francisco. a veces le parecía que la única palabra que escuchaba era «deber» Era un deber para con su padre jugar al fútbol: le quedaba bien a un abogado. Lisa tenía… vamos a ver. No puedo quejarme.

18 - . había olvidado su sesión de gimnasia de los lunes! Y había olvidado llamar a Jerry a Nueva York para cancelarla. pensó. Empezó a extenderse la crema de afeitar por la cara. Dios mío. ¡Pobre Jerry! Probablemente habría ido solo al gimnasio. daría cualquier cosa por saber qué está pasando esta mañana en la IBC. Era un deber para con su padre estudiar derecho. eliminando los últimos restos de vodka de su cerebro.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Desde luego. ¡Dios mío. Se encontrarían en el Lancer Bar y lo celebrarían. Gregory Austin había dicho que quería encargarse de dar la noticia personalmente. Y estaba decidido a seguir así. Lisa conoció al Petulante y toda la casa anduvo revuelta con los preparativos de su boda. Robin empezó a canturrear. tuvo que escuchar los mismos argumentos por parte de Kitty y su padre. Es curioso que a Jerry no le importara estar fofo a los treinta y seis años. pensó Robin. así es como le hubiera gustado. Se bastaba a sí mismo y no le debía nada a nadie. Afortunadamente. Pero no les diría qué estaban celebrando. Robin se levantó y empujó la mesa de servicio de la habitación. Se dirigió al cuarto de baño y abrió la ducha. Y Jerry odiaba el gimnasio. Llamaría a Jerry y Amanda tan pronto como llegara a Nueva York. . Cinco días más tarde. Sonrió. el viejo cayó muerto mientras jugaba a squash. Morir con todos sus músculos intactos y habiendo cumplido con todas sus obligaciones para con su familia. El agua salpicaba fría y dura. Bueno. sólo iba porque Robin le obligaba a ello.

Mandar llamar a Dan un lunes por la . Susie estaba sola. aplicándose un último toque de brillo en los labios. La Sala de Maquillaje estaba abarrotada cuando Susie llegó. Mientras se aplicaba la máscara. —Me han dicho que tu jefe va a ser despedido —dijo. Esperó que su voz contuviera el tono adecuado de aburrimiento al contestar finalmente: —¿Acaso no es este el rumor que suele correr los lunes por la mañana? Los ojos de Ethel se contrajeron. salían de ella con aspecto de modelos. Fue lanzado a través de una simple nota: «Gregory Austin desea ver a Danton Miller en su despacho. contribuyó como por casualidad a la sesión de cotilleo. ¡Gregory Austin había mandado llamar a Danton Miller! La primera muchacha que abandonó la Sala de Maquillaje transmitió la noticia a una amiga que trabajaba en el departamento jurídico. Estaba tan impaciente por ver a Susie y conocer todos los detalles que ni siquiera esperó el ascensor. La nota fue transmitida por la secretaria particular del señor Austin a Susie Morgan. Los «números» (así se llamaban las clasificaciones Nielsen semanales) estaban colocados sobre las mesas de todos los ejecutivos. Las del «Escalón Superior» (las secretarias particulares de los VIP) llegaban a las diez.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Capítulo 3 Para todos los de la IBC empezó como una mañana de lunes cualquiera. El primer síntoma de trastorno se produjo a las diez en punto. comprendiendo que Ethel estaba esperando una respuesta. Pasó entre las secretarias del «toril». Susie lo garabateó en un bloc y lo dejó en la mesa del señor Miller junto con las clasificaciones de Nielsen. secretaria particular de Danton Miller. En menos de seis minutos. cuando Ethel la encontró. con gafas ahumadas y sin maquillaje. Bajó cuatro pisos y llegó casi sin respiración al piso dieciséis en el que se encontraba La Sala de Maquillaje. Estaban inmersas en su trabajo. Una de las secretarias más progresistas había llegado a instalar incluso un gran espejo que aumentaba el tamaño de la imagen. la noticia recorrió todo el edificio. sus máquinas tecleaban ya desde las nueve y media. Gregory celebra una reunión semanal con los jefes de departamento los jueves. Susie terminó sus labios. Tomó un peine y empezó a cardarse el pelo. Ethel Evans estaba escribiendo a máquina una notificación cuando la noticia llegó al departamento de publicidad. Veinte minutos más tarde. Seguidamente se dirigió a la Sala de Maquillaje. a las diez treinta». —Esta vez me han dicho que es en serio.19 - . Llamaban para que sus jefes supieran que habían llegado y se dirigían corriendo a la Sala de Maquillaje.

. No Danton Miller. todo lo que él había hecho era darle un ligero beso en la frente al dejarla en la puerta de su casa. Le gustaba el prestigio que ello le proporcionaba entre las demás secretarias. —Creo que no tienes que preocuparte por Dan. yo me limito a advertirte. con ella. Cuando le preguntaron cuáles eran sus planes. Ethel sonrió. pero las relaciones entre ambos se limitaban a alguna comida ocasional en el «21» o al estreno de algún show de Broadway. —¿Eso es lo que se dice por arriba? Ethel se sintió más satisfecha. Tu amigo es el que está en dificultades. —Eso parece. —Tú no estabas aquí cuando Colin Chase cotizaba. esperaba que pudiera convertirse en algo más. Si pierde su empleo. se quedó sin empleo y dejó de cotizar. ¿Tienes un ejemplar de los números? Susie se peinó en sentido inverso. Ethel se encogió de hombros. ¡Ella era la secretaria particular de Danton Miller! Contestó con voz tranquila: —Sí. Después de todo ¿cuántos dirigibles hay para poder ir? —Ethel esperó que esta frase causara impacto y añadió—. Pero si Danton Miller se iba. No se le había ocurrido que la citación de Gregory Austin pudiera ser de mal agüero.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR mañana. Él es el que tiene que preocuparse. Incluso los habían mencionado como pareja en una de las columnas de Broadway. Ethel Evans no era más que una muchacha que trabajaba en relaciones públicas. Susie sabía que Dan tenía fama de bebedor. Si le despiden. —Bueno. de momento. En la Sala de Maquillaje. Repentinamente. Es cierto que se había citado con Dan. No hay nada que pueda perjudicarle. Se apoyó contra la pared y encendió un cigarrillo. Las clasificaciones de las Noticias de la cadena son algo inferiores. Ethel. Su cabello no lo necesitaba y odió a Ethel Evans. nunca había tomado más de dos martinis y nunca había visto que algo fuera capaz de turbar su tranquilidad. En su fuero interno. he visto los números. Pero sabía que se la consideraba como «su amiga». había difundido la noticia como una prueba más de la importancia de Dan. todos sabemos que significa el despido. sintió pánico.20 - . Morgan White es el Presidente del Noticiario. ¡se iba también su empleo! Tenía que saber lo que flotaba en el aire. pero. Había logrado obtener una reacción. dijo: «Es como cuando uno es capitán de un dirigible y el dirigible estalla». estoy segura de que tendrá muchas ofertas. Susie se ruborizó levemente. pero. Sería mejor que te prepararas a pasar una velada difícil con el Gran Danton. Puede resultar muy solitario y frío sentarse en Lakehurst y esperar que pase otro dirigible. beberá como un condenado. Susie se mostró repentinamente preocupada. Miró a Ethel y sonrió. —Morgan White está emparentado con los Austin. Pero tenía que conservar su postura. Sabía que el cargo de Danton dependía del aumento y de la disminución de los números.

Le gustaba el empleo. La envidió. Saludó incluso a la secretaria de Gregory Austin cuando esta le anunció. Ahora sentía miedo. Había visto las clasificaciones. probablemente estaría aquí para liquidar rápidamente el asunto. traería consigo a su propia secretaria. Danton tendría que irse. pero nunca podía adivinarse cuándo Danton estaba preocupado. Presintió el desastre en el momento de observar las clasificaciones. Pero Gregory no estaba. —No creo que Dan vaya a Lakehurst. Era estimulante y excitante. Penetró en el espacioso salón de recepción al que Gregory solía salir para saludar a los VIP.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Susie sonrió. —Cualquier lugar es Lakehurst cuando no se tiene dirigible. Estaba preocupada por Dan. Y cuando Susie colocó ante él la nota telefónica sintió formarse un vacío en su estómago. Morgan estaba a salvo. . tan serena y tranquila en su compartimiento de grandes ventanales y paredes revestidas de tela. —Muy bien. pero te apuesto una comida a que Dan se va. Todo parecía tranquilo. Detrás. No trabajaban para un maniático como Gregory Austin.21 - . Echó un vistazo hacia el vestíbulo de abajo. hacia la impresionante puerta de nogal con letras doradas: MORGAN WHITE. salió de su despacho y se dirigió hacia el ascensor. Pero Dan estaba preocupado. Pero ¿y si Gregory quería hacerle esperar y sudar? Podía ser una mala señal. Uno no puede exponerse cuando se trabaja en una especialización. se había gastado todo el salario de una semana en un traje que iba a lucir con Dan en la comida de Emmy Awards del mes siguiente. que creía ser una mezcla de Bernard Baruch y David Merrick. Ethel tenía razón. Si Gregory quisiera eliminarle. Al mismo tiempo que se alegraba de su poder. Ethel se dio por vencida. grandes patrocinadores de programas o presidentes de agencias de publicidad que invertían muchos millones de dólares en la IBC. Los presidentes de otras cadenas podían exponerse. Saludó brevemente con la cabeza al muchacho del ascensor mientras subían al piso más alto. A las diez veintisiete. Susie estudió su cabello en el espejo. había crecido su temor al fracaso. Seguramente. Pero todavía estaba más preocupada por sí misma. ¿Qué pretendía demostrar? Nadie podía ser más que Gregory. Colin Chase se sienta cada día en el «21» o el Colony con comidas que duran tres horas y espera hasta que es la hora de ir al Louis o al Axmand para el cóctel. Todo iba mal. podía ser una buena señal. Susie se quedó sola en la Sala de Maquillaje. ¡No podía volver al «toril»! Tendría que ir a la caza de empleo… Dios mío. Gregory Austin había escogido a Danton Miller Jr. Si venía otro hombre. como víctima propiciatoria. Su entrenamiento en Madison Avenue y su constante sonrisa de gato le hacían parecer en todo momento dueño de sí mismo. Le devolvió la sonrisa y le indicó que pasara. Morgan White estaba emparentado con los Austin. parecía tranquilo esta mañana cuando le dejó la nota sobre la mesa. a no ser Robert Sarnoff o William Paley. tómatelo con indiferencia si quieres. se encontraba la sala de conferencias y el lujoso despacho de Gregory. Está en dificultades. En realidad.

escoger un cigarrillo y golpearlo contra esta. La secretaria de Gregory también estaría aquí.22 - . pero sacó un cigarrillo y golpeó ligeramente la pitillera con este. tenía que haber hecho muchas cosas! Estudió su pitillera.. Un traje negro simplificaba las cosas: elegante para el despacho e igualmente presentable si necesitaba asistir a alguna comida importante. Trabajaría veinticuatro horas al día. le daba tiempo a pensar. En este momento. a detenerse. Miró por la ventana. Sacó una pitillera. ¡No quería perder este empleo! ¡Esto era el poder! No podía ir a ningún sitio después de esto. Sus manos estaban húmedas. Era una promesa y la mantendría. Un sol acuoso estaba intentando brillar. de la comida diaria de cuatro horas en el «21». Constituía también un sustitutivo de arrancarse la cutícula. cincuenta corbatas negras. era Danton Miller Jr. No creía conscientemente en Dios. Respiró profundamente. pero ello no correspondía a la imagen de contenida elegancia que se había creado: traje negro. ¡Diablos. las excursiones a la Costa. podía haber comprado una de oro macizo. Tenía doce trajes negros. Dan le había observado pasar de dos a cuatro y de cuatro a cinco martinis en la comida. Este sillón estaría aquí en primavera. Había observado a Lester pasar de presidente de una agencia de publicidad a vicepresidente de una agencia de menor importancia. La pitillera constituía un buen puntal. Si se le pedía tomar una decisión rápida. El ligero ardor de su úlcera le mandó una advertencia. el bungalow en el Hotel de Beverly Hills.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Se sentó en uno de los sillones de piel y contempló hoscamente él bonito mobiliario de estilo americano primitivo. Pronto vendría la primavera. Cada corbata tenía grabado un pequeño número en el forro con lo que podía altérnalas cada día. corbata negra. las cosas cambiarían. Debía haber tomado un tranquilizante antes de salir de su despacho. Presidente de la Cadena de Televisión. Anoche debía haber tomado algo en el coche. las mujeres… Se dirigió de nuevo al sillón. podía tomar la pitillera. de vicepresidente . ningún otro que no fuera el Valhalla de los ex presidentes de cadenas. Dentro de cinco minutos. adornado con oro de dieciocho quilates. Trescientos dólares. pero le envió una breve plegaria. Por el mismo precio. como saboreando los últimos segundos de su vida. Terminaría con las borracheras y con las mujeres. una promesa. Pero él se habría marchado. camisa blanca. Los martinis sostienen la confianza de un hombre y desatan su lengua. Un caimán pequeño en negro. Lester había sido el director de una gran agencia de publicidad. morderse las uñas u otras manifestaciones de nervios. como si dentro de pocos instantes tuvieran que arrancarle la vida de un disparo. cargada de martinis. El gran despacho. Observó la raya perfectamente dibujada del pantalón de su traje Dunhill. La había escogido con sumo cuidado. Si pasaba este día sin que le despidieran. podía encontrarse sin empleo. Lograría que los números aumentaran. Lo haría aunque tuviera que robar espectáculos a otras cadenas. ¿Acaso no había mantenido la regla que se había impuesto a sí mismo de no beber durante las comidas? Adoptó esta decisión cuando contempló la desintegración de Lester Mark. De repente comprendió cómo debía sentirse un condenado al dirigirse hacia la silla eléctrica y contemplar a los testigos que tienen que presenciar su muerte. todas iguales.

Me da resultado. sus rápidos movimientos y su ingenua y repentina sonrisa. La fuerte mano cubierta de vello dorado rojizo señaló las clasificaciones de las noticias. Sin embargo. Dan estudió las clasificaciones como si las viera por primera vez. Averiguando qué es lo que el público quiere realmente. Gregory se acercó y tomó uno pero ignoró que Dan le ofrecía fuego. Esta era quizás la razón de haberse ligado con Susie Morgan. Incluso Judith. emanaba de él virilidad y sensación de fuerza. nunca volvería a fumar. parecía a veces más alta que Gregory. no podía competir con una chica de veintitrés años: una chica de esta edad lleva escrito en la frente el matrimonio. Dan encendió su cigarrillo y exhaló el humo lentamente. rompiendo otra de sus reglas (separa tu vida social de tu trabajo). Susie era demasiado joven para él por lo que no daba ningún paso y se mantenía razonablemente sereno cuando salía con ella. su estómago liso. Austin no era alto. Todo su ser crujió de excitación: su cabello rojizo. las pecas de sus manos fuertes y bronceadas. Lo que hiciera después era cosa suya. cuando llevaba zapatos de tacón alto. Dan estaba convencido de que el martini de la comida era uno de los peores riesgos del oficio de la televisión. Gregory sostenía las clasificaciones. observando la competencia y tratando de averiguar por qué la IBC se estaba quedando rezagada. Deberías probarlo. Hizo otro voto al Dios que protegía a los presidentes de cadenas. Era más seguro tener una amante para las cosas del sexo o incluso mantener relaciones ocasionales. Giró la pesada puerta y entró Gregory Austin. observó que Gregory paseaba arriba y abajo de la habitación. no caminaba con esta elasticidad. Dan medía un metro setenta y ocho y le pasaba varios centímetros a Gregory. sin embargo. Dio golpecitos con un cigarrillo. Pero en este último año había hecho demasiado. Con el rabillo del ojo. ¿De dónde sacaba este hombre tanta energía? Dan tenía diez años menos y. Además.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR al desempleo y de este al alcoholismo perenne. Por este motivo. —¿No ves nada especial? Dan extrajo la pitillera. Entregó a Dan el papel y le indicó que se sentara. Gregory se inclinó hacia adelante. Las chicas como Susie estaban bien como adorno de escaparate. Si salía de esta habitación conservando su empleo.23 - . —Estamos muy bajo —dijo Dan como haciendo un descubrimiento repentino. Dan hizo una mueca. Se rumoreaba que había vivido una intensa vida amorosa con actrices de segunda categoría de Hollywood antes de conocer a Judith. Simplemente sostengo un cigarrillo en la boca. . si conservaba el empleo. para Gregory pareció no existir ninguna otra mujer. Dan. —¿Qué piensas de los números? —dijo Gregory repentinamente. Después de esto. Dejaría incluso las amantes. Dan se levantó. se mostraba severo con su abstinencia a lo largo del día. —Hace una semana que no fumo —dijo—. Se quedaría en casa muchas noches a la semana contemplando el aparato. ¿Quién puede saberlo? Ni el mismo público lo sabe.

él formará el espacio de las siete. Dan asintió. El hombre puede ganar en la elección de cualquier otro espectáculo. Será nuestro enlace en las convenciones. —Pero no puedo pegarle un tiro a Morgan. Y. Gregory dijo: —Morgan White tiene que marcharse. Mi mujer dice que es estupendo. —¿Y por qué conservar a Jim Bolt? —Tiene un contrato. El dedo de Gregory Austin golpeó la página con impaciencia. Huntley o Brinkley. —Lo dijo tranquilamente. Además. en contrapartida. —Pero ¿qué demonios te he estado diciendo? ¿Es que tengo que decirlo más claro? No quiero que Robin Stone sea un simple comentarista. que era el último. La única manera de hacerlo es con una personalidad. —Le he venido observando todas las noches a lo largo de un mes —afirmo Gregory—. Esto debiera corresponderle a Morgan White. Tengo intención de colocarlo en nuestro noticiario de las siete junto con Jim Bolt. Los acontecimientos estaban tomando un giro alarmante y se preguntó por qué Gregory se confiaba a él. Shows que él había sugerido. No sólo se mantienen en su lugar sino que incluso superan muchas noches a la CBS. Nunca había visto a este hombre ni presenciado el noticiario IBC de las once en punto. Al terminar el verano. Dan permaneció en silencio. Quiero que dirija el departamento. Gregory siempre se mantenía a distancia de los demás. Y son las mujeres las que deciden qué canal deben escoger los maridos para el noticiario. Tengo otros planes para él. escoge ella. Tenemos que construir nuestra sección de noticias. en el noticiario. —¿Quién reemplazará a Morgan? Gregory le miró fijamente. —Fíjate en nuestras noticias locales. ¿Por qué? ¡Un hombre llamado Robin Stone! —Lo he visto muchas veces. Y Robin Stone es nuestro hombre. todo depende del comentarista que se prefiera ver. la ABC y la NBC. Sus ojos estaban fijos sobre los dos shows de variedades señalados con el número diez. Este hombre puede ser otro Murrow. Por eso he sacado a Robin Stone del noticiario local. —Creo que es una idea maravillosa. sin emoción. Pero se obligó a sí mismo a mirar a Gregory con ojos dulces e inocentes. —Dan se encontraba tan descansado en su cargo ejecutivo que podía permitirse el lujo de mostrarse expansivo. pero. Puesto que las noticias son exactamente iguales en todas las cadenas. Como leyendo sus pensamientos. . tiene que marcharse. Lo formaremos. —Puede ser —contestó Dan lentamente.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —¿Ves algo más? La úlcera de Dan le hirió. Se preguntaba qué iba a venir ahora. temeroso de añadir otro comentario. es magnífico —mintió Dan. Cronkite. su cara será famosa en toda la nación. O bien estaba cansado y caía dormido o bien cambiaba a la NBC esperando el show de la noche. no quiero mantener a Robin Stone solamente en este espacio.24 - .

Vendrá a verte.. dudó y la abrió. Llegaba la primavera y él estaría vivo para saludarla. Gregory quería que fuera el verdugo de Morgan. ¡Si había un Dios. —Morgan se quejará de que me entremeto en su departamento.25 - . Entonces Gregory tiró el cigarrillo que no había encendido y Dan se levantó. Como Presidente de la Cadena de Televisión. pero no llevar a efecto. Apuesto cualquier cosa. Su madre y la madre de mi mujer eran hermanas. —¿Y si Morgan no se va? —Se irá —dijo Gregory—. Le aturdía la idea del prestigio que ello le proporcionaría en su trabajo.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Morgan no tiene talento. la dictó a Susie. —¿Jefe del Noticiario de la Cadena? —No existe este cargo. El sol brillaba. —Nada de entremeterte. Se levantó y miró a través de la ventana. La entrevista había terminado. Después de modificar las frases varias veces.. Lo creo yo temporalmente. recordando su promesa. lo tiró a la papelera sin encenderlo. —Siéntate. tienes el derecho de sugerir cambios en cualquier departamento. Su mano temblaba mientras escribía y volvía a escribir la nota destinada a Morgan White. sin sentido de los negocios. Su cargo no estaba en peligro y no iba a estarlo durante algún tiempo. el cielo estaba intensamente azul. Pero tiene mucho orgullo. daría la noticia de que había designado a Robin Stone como Jefe del Noticiario de la Cadena. Cuando salgas de aquí. —Sugerir. Danton Miller Jr. Morgan vendrá corriendo a mí. Morgan… —Dan tomó su pitillera. Le dirás que has creado este cargo para Robin Stone con el fin de que mantenga las clasificaciones. Dejó el despacho con una nueva sensación de seguridad. Dan sonrió. Morgan se preguntará también qué demonios es. Se sentó y tomó un cigarrillo pero. Gran familia. quiero que mandes una nota a Morgan anunciándole que has contratado a Robin Stone como Jefe del Noticiario de la cadena. Y ahora él. tiene poder autónomo». Que Robin Stone tendrá completa libertad de cambiar lo que desee en la sección. ¿Entiendes? Dan asintió lentamente. y que te dará cuenta a ti directamente. —No juguemos con palabras. —¿Qué significa esto? —preguntó Morgan. Fingiré sorpresa y le diré que tu cargo te permite contratar personal nuevo. Todos conocían las relaciones que unían a Morgan con Gregory Austin. Se preguntó con cuánta rapidez se encargaría de dar a conocer la noticia a todo el edificio. pero con mucho orgullo. Pertenece un poco a la familia. Le habían perdonado la vida. tendría que saber que un hombre necesita un cigarrillo en momentos como este! . ¡Creerían que era tan importante como para eliminar a Morgan White y que Gregory Austin se encontraba en posición inferior y lo aceptaba! La noticia correría por toda la ciudad: «Danton Miller Jr. Dio la vuelta tranquilamente cuando Morgan White irrumpió en su despacho. En esto confío.

JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR   .26 - .

Miraron en la guía de teléfonos. les acompañaba Jerry Moss. Robin Stone estaba allí. a las diez treinta. A las diez y veinticinco entró Ethel Evans. En dos ocasiones. un cámara.27 - . uno de los encuestadores acudió de nuevo porque le había gustado el Lancer Bar. Se encontraban todos los días en el Lancer Bar para tomar algo.. se respiraba una atmósfera de recelo contenido mientras se esperaba la llegada de Robin Stone. Con Jerry Moss y la muchacha más guapa del mundo. No cabía hacer otra cosa sino esperar que Robin Stone diera algún paso. siempre con una bonita muchacha. Robin Stone siempre había sido un solitario por lo que existía una curiosidad que dominaba a todas las demás. Algunas chicas le habían visto en el P. Estaba en la calle Cincuenta y cuatro.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Capítulo 4 Al día siguiente de la gran noticia. Robin Stone. J. Según parece. —¿Dónde demonios está el Lancer Bar? Jim Bolt dijo que creía que estaba en la calle Cuarenta y ocho Oeste. El miércoles por la tarde. La fotografía de Robin Stone fue publicada en el New York Times con una breve nota referente a su designación como Presidente del Noticiario en sustitución de Morgan White. En ambas ocasiones había sido para presenciar un partido nocturno. En la sección de noticias. Esta era toda la información que se había podido reunir. que había dimitido. había estado con Robin en un bar después del noticiario de las once. No tenía nada que hacer aquí. ¿Cómo era realmente Robin Stone? La única persona que había conseguido familiarizarse algo con él era Bill Kettner. Se colocó una nota sobre todas las mesas del personal del departamento de noticias: El lunes. Pero estaba demasiado preocupado con sus propios problemas para . tendrá lugar una reunión en la sala de conferencias del piso dieciocho. A Robin Stone le gustaba el baseball. la mitad del departamento de noticias se encontraba en el Lancer Bar. A veces. Este se produjo a última hora del viernes por la tarde. Sam Jackson estaba seguro de que era en la Primera Avenida. Robin Stone no se presentó. El jueves. También podía ingerir tres vodkas con martini como si se tratara de zumos de naranja. Jerry Moss era su único amigo varón. Jim Bolter la observó con curiosidad. los acontecimientos se desarrollaron como de costumbre en la IBC. Empezaron a dirigirse hacia la sala de conferencias a las diez y veinte.

Otros van a conocerle por vez primera. Tanto el señor Gregory Austin como el señor Danton Miller se sienten orgullosos de poner en las manos del señor Stone toda la futura programación del noticiario. Observó que la mayoría del personal tomaba automáticamente asiento como si este se les hubiera asignado de antemano. Quizá Robin le había insinuado que su cargo no estaba en peligro. Un nuevo presidente significaba un gran cambio. A conseguir logros más notables. Hubo un ligero conato de aplauso. Era una sala alargada y la gran mesa constituía su único mobiliario. el escenario. —Buenos días. pero algo en los ojos de Robin lo hizo morir antes de empezar. La imagen de IBC que Danton Miller había creado. Randolph Lester prosiguió: —La política de la IBC ha sido siempre… —se detuvo al abrirse la puerta y penetrar Robin Stone en la sala.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR poder pensar en ella.28 - . Parecía que estuviera valorando el número de personas. Randolph Lester. Repentinamente. es decir. señoras y señores —dijo—. Miró hacia otra puerta. controlarlo… ¡aunque sólo fuera un segundo! Desde la distancia en que . —¿Por qué no dice simplemente clasificaciones más altas? —murmuró alguien junto a Ethel. después tomó una de las sillas que estaban adosadas a la pared. Una puerta que estaba sospechosamente cerrada. Pero tuvo que pensar en Ethel —capaz de entrometerse de esta manera. la arrastró hasta la mesa y la introdujo entre un encuestador y un comentarista deportivo. Algunos de ustedes ya han trabajado con él. entró en la sala. El carisma de su sonrisa era como el voltaje de una electricidad paralizadora. Se efectuarán algunos cambios. Ethel observó que se desvanecía la resistencia de todos ellos. Robin Stone dirigió una rápida mirada a la mesa. ¡Cielo santo! Poder atravesar esta superficie de acero…. Ethel observó que parecía bastante seguro. Creo que todos ustedes comparten la agitación de la IBC ante la designación del señor Stone como presidente del Noticiario. a Ethel le pareció más deseable que cualquier actor de cine. vicepresidente del Noticiario de Morgan. Les sonrió paternalmente. Pronto quedaron ocupados todos los asientos. Admiró su valor y su seguridad. Los cambios están destinados a ampliar nuestros reportajes. Pero estoy seguro de que todos comprenderán que ello no desmerece en absoluto el talento o habilidad personal de nadie. Entonces esbozó una rápida sonrisa. Randolph vestía traje negro y corbata negra. Algunas sillas suplementarias estaban adosadas a la pared. muchos cambios. Ethel dudó. A las diez treinta. hacer temblar a este hombre entre sus brazos…. Pero Ethel no estaba tan segura de sí misma como aparentaba. exceptuando el asiento vacío de la cabecera de la mesa. La puerta por la que todos habían entrado daba al vestíbulo exterior. la sala. Entonces sonrió y todos se sintieron como niños ridículos que hubieran cometido alguna estupidez y hubieran sido perdonados. sin detenerla en nadie. Alguien más susurró: —Te veré en la cola del seguro de desempleo.

Ethel le miró intensamente mientras hablaba. dudó un momento y pasó rápidamente de largo. Los dos hombres caminaron alrededor de la mesa y Robin dio la mano a cada una de las personas. —Estoy en el despacho de relaciones públicas… —Entonces ¿qué está usted haciendo aquí? —Seguía sonriendo y su voz sonaba amable. no eliminar. Observó repentinamente que sólo sonreía con la boca. En el Ejército del Aire. La señaló. Pensó que tendría que someterse a régimen. cuando finalmente me colocaron las dos barras en el hombro. —Dirigió la mirada hacia Randolph Lester—. Quería salir corriendo de aquella sala de conferencias. Ella se levantó. Pero Robin no se sentó. —Se sentó rápidamente. de nuestra estación de Miami. seguí volando como piloto de combate. Era apuesto. —Creo que no hemos sido presentados. Antes. —Me llamo Ethel Evans. podía oírle hablar dentro. Pero seguiré siendo periodista. Pensé que necesitaría a alguien. Sus ojos examinaron la mesa y se detuvieron en Ethel. —¿Cuál es su trabajo? Sintió calor en la cara. ahora y siempre. pero apuesto. Andy Parino. Para dar publicidad a las nuevas operaciones que se produzcan. lo comunicaré al departamento de publicidad — dijo con la misma sonrisa—. sin ni un solo kilo de carne de más. Yo soy un periodista. Esta es mi primera actuación como ejecutivo. Habría podido ganar una guerra sólo con aquella sonrisa. recuérdenlo. —Cuando necesite a alguien. —Todos los ojos la observaron mientras salía de la habitación. de aspecto frío. Ethel se apoyó contra la pared. pero .JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR se encontraba. Este verano quiero formar un equipo de primera categoría para poder cubrir las convenciones —prosiguió Robin—. se incorporará a la cadena y también formará parte de nuestro equipo de las convenciones.29 - . Pero. Para entonces. Debía medir casi un metro noventa centímetros. Tenemos que añadir un poco de aliciente a nuestra labor. Ahora sería conveniente que regresara usted al lugar de donde vino. —He estudiado la marcha de las noticias —dijo tranquilamente—. En el vestíbulo. Se sintió físicamente enferma. Todos ustedes son buenos. Deseo añadir algo a la mezcla. Stone volvió a sonreír. —Pretendo intervenir en la acción personalmente. no estaría de más que me acompañaras alrededor de la mesa y me presentaras a cada uno. pero sus ojos la helaron. podía observarle sin llamar su atención. Sus ojos aparecían fríos. ante todo. Todo se desarrolló con tanta velocidad que Ethel ni siquiera advirtió el deliberado desaire. Pero las clasificaciones de la IBC están disminuyendo. —Bueno… pensé… que alguien tendría que incorporarse al departamento de noticias. Cuando los ojos de Lester se posaron en Ethel. pareció sorprenderse. Observó que regresaban a la cabecera de la mesa.

Traedme una mesa redonda grande. quiero otra redonda. Escuchó entonces que Lester preguntaba a Robin si deseaba dedicar los lunes a la reunión semanal. Una mesa redonda y grande. No me gusta sentarme o estar de pie a la cabecera de una mesa. nos sentaremos también como un equipo. No quiero que haya sitios asignados. —Hubo un momento de silencio y después todos empezaron a hablar de golpe. Se agarró al lavabo hasta quedar blancos sus nudillos. Les escuchó charlar con nervioso alivio. —Sí. te odio!» Empezó a sollozar. —No habrá reuniones semanales —contestó Robin—. Hubo un segundo de silencio.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR permaneció allí. Las convocaré según me parezca. no quería encontrarse cara a cara con ellos. Entonces se escuchó la voz de Robin: —Sacad esta mesa. ¿por qué no me hiciste hermosa?»   . Pero hay una cosa que quiero cambiar. «¡Hijo de perra. Supo que todos estarían inclinados hacia adelante atentamente. ¡Empezarían a salir en seguida! Bajó corriendo al vestíbulo. «¡Te odio!» Se secó los ojos y se miró al espejo. —¿Redonda? —Este era Lester. Lágrimas de humillación rodaron por su rostro. No podía moverse… se encontraba en un estado de shock. Nuevas lágrimas volvieron a brotar. Si trabajamos como un equipo. Corrió hacia la escalera y penetró en el lavabo de señoras de otro piso. A Dios gracias estaba vacío. No podía esperar el ascensor. «Dios mío —suplicó—. supo que Robin había abandonado la sala.30 - .

Generalmente. Sacó el espejo e intentó retocarse el maquillaje. Se contempló con desconsuelo. ¡Pero había empezado oficialmente el régimen! Observó a la camarera mientras lo vertía a una taza. Maldita sea la separación de los dientes.31 - . se conformaba con permanecer de pie. Verdaderamente. A esta hora. que era conocida en la IBC como la «chica de las celebridades»! Salió de la cafetería y se detuvo un momento en el vestíbulo. Ahora se sentía hundida. Se preguntó si tendría sueños. Concentrándose en su trabajo. Era excesivamente estrecha. no obstante. fingió no creerla. No quería ir a casa. Le había ofrecido acostarse con él si se lo hacía de balde y pensó que estaba bromeando. A las seis y media. No quería encontrarse con nadie en los vestíbulos. ¡Entonces comprendió que no le gustaba! ¡El doctor Irving Stein. limpiar un mostrador húmedo. Tomó el ascensor hasta el vestíbulo de entrada. Ethel se recluyo en su despacho el resto del día. No era una belleza pero podía pasar. quedaron vacíos todos los despachos del piso. tenía que hacer un régimen muy duro. Las manos de la muchacha estaban enrojecidas y agrietadas de lavar platos. por lo que podía verse. como escurrida. Estaba delgada y su cara era bonita. ¿Esperaba llegar a alguna parte? Tenía más condiciones que Ethel. Hizo buen uso de su tiempo y mecanografió todos los informes que se amontonaban sobre su mesa. Más que pasable. todos sus conocidos se habrían marchado.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Capítulo 5 Después de su desastrosa salida de la reunión de Robin. Ya estaría entrando la gente de la cena. Penetró en la cafetería y pidió un café solo. Y. Todo lo que comía se le acumulaba en las caderas. no la quería! ¡Ethel Evans que sólo manejaba a muchachos importantes. Su cara tenía un aspecto miserable. un maldito pequeño dentista. se desvaneció buena parte de su humillación. pero la cafetería todavía permanecía abierta. Y maldito también aquel dentista del demonio que le había pedido trescientos dólares por unas fundas. Era demasiado tarde para ir al Louis y Armand en la esperanza de encontrar a alguien y reír un poco en el bar. sonreír ante una propina de diez centavos ¡y Ethel Evans ganaba ciento cincuenta dólares por semana! Sacó su estuche de maquillaje y se retocó los labios. lo tomaba con crema de leche y dos terrones. Y cuando le dijo que hablaba en serio. Esta era la noche en que su compañera de habitación se aclaraba el pelo y todo estaría . estaba segura de que se habrían burlado de su partida tan poco airosa. Colocó la funda sobre la máquina y se levantó. recibir las bromas de los clientes. Su falda era un amasijo de arrugas horizontales. Ethel suspiró. pero hubiera sido bonito tener un aspecto mejor. Estaba desierto.

era alguien. ¿por qué habría tomado la cerveza? Ahora pesaba sesenta kilos. Una noche con un hombre famoso era mejor que una existencia mediocre con un don nadie. Después de todo. Se sentó sola a una pequeña mesa y comió la hamburguesa. su cintura era delgada y su pecho era sensacional. Se habían conocido en Fire Island. Sus horarios eran parecidos y frecuentaban el mismo ambiente. Tenían una pizarra en la que señalaban los tantos.32 - . ¡Y todavía no se había casado! Hubiera podido casarse si se hubiera conformado con un hombre sencillo. jugando con una cerveza y vigilando la puerta con la esperanza de encontrar algún plan.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR revuelto. Tenía apetito. las demás tenían que echar un dólar en la puesta. la muchacha que había conseguido más hombres ganó la puesta. Miró directamente hacia el lugar en que ella se encontraba sin saludarla siquiera con la cabeza y se reunió con algunos hombres al otro extremo del bar. Clarke's. este momento no podía cambiarse por nada del mundo. En el bar había tres filas y entabló conversación con algunos hombres de agencia. Se reunieron seis muchachas para compartir una casa. a medida que transcurría el tiempo. Y ni uno de estos bastardos fue capaz de tomar su cuenta. Se preguntó dónde demonios estaría Susie. Y podía olvidarse de quién era… . Alguien que le pagara la cena… A las siete y media vio entrar a Danton Miller solo. Al final del verano. era hermosa. como el cámara de la CBS o el tabernero del Village. Si no lo eliminaba ahora. Talla noventa y cinco. Su problema era su estómago y sus muslos. Bueno. los hombres de las agencias tragaban sus bebidas y salían corriendo para alcanzar el último tren decente de abonados. nunca podría perderlo y el próximo mes cumplía treinta años. Incluso había aprovechado un ayudante de dirección. Era una buena chica. divertida. Quizá se detendría en el P. Maldita sea. De repente. J. advirtió que el conserje la estaba observando. caso de no tener otra cosa a mano. Estaba muñéndose de hambre pero dejó la mitad del panecillo. Permaneció allí más de una hora intercambiando chistes subidos de tono. La llamaban la Casa de las Seis Meneantes. erguido y firme. Si entraba y tomaba una hamburguesa. Fue un verano maravilloso. Pasó otra hora y. Pero había sido un buen arreglo compartir un apartamento con Lillian que trabajaba en la agencia Benson-Ryan. pero desaliñada. Durante este momento. Lillian había ganado a Ethel por más de una docena de hombres. Pero Ethel no se conformaba con menos que un hombre famoso. Cada vez que una de ellas conseguía un muchacho. cuando estrechaba en sus brazos a un actor de la pantalla y este murmuraba «nena…. Dejó el edificio y empezó a andar. Pero es que Lillian no era remilgada. En el cuaderno de Ethel un ayudante de dirección no podía servir más que para pasar un buen rato en Louis y Armand. nena» mientras llegaba el clímax. Lillian habría terminado con la oxigenada y el desorden cuando ella llegara a casa.

Comía puré de patatas y cebollas fritas. —Mi madre dice que no debiéramos hablar y jugar así. Se sentaba en las escaleras de la casa e interpretaba «El Juego» —expresar hechos imaginarios y fingir que eran reales— con Helga Selanski. Ir a Nueva York era la Primera Fase de sus sueños. qué actor de cine iba a acompañarla. Pensando en cómo vestiría cuando creciera y visitara un lugar como aquel. el cine y los lugares que veía en la pantalla no eran simplemente dos horas de dorada evasión. incluso cuando niña. para Ethel. una pequeña polaca de cabello estirado. Ethel empezó «El Juego». Iban al cine y veían que existía otro mundo. Te quedarás aquí como todos nosotros y te casarás con un buen chico polaco y tendrás niños. pero esta vez Helga se mostró obstinada. —Conoceré a los actores…. Ethel se sorprendió. permanecía despierta y escuchaba la radio y cuando una voz anunciaba que la música se emitía desde el Cocoanut Grove de Hollywood. Yo iré allí algún día. Estás loca. Por la noche. Helga proyectó repentinamente hacia adelante su huesuda mandíbula y afirmó: —No quiero jugar más. Generalmente. podía hacer de Helga lo que quería. parecía existir casi un contacto físico. Helga solía participar en «El Juego». Los ojos de Ethel se contrajeron. No irás a ninguna parte. Pero. de su misma edad. pero no creyendo que es verdad. aquella noche. hasta quizá me case con uno. Pero. cuando ella y la pequeña Helga estaban escuchando una retransmisión desde el restaurante Paradise de Nueva York.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Siempre le había gustado ser hermosa. la bonita música que escuchaba. mi madre tiene razón. se alegraba enormemente. Clark Gable. que ha llegado el momento de ser prácticas y no jugar con juegos de mentirijillas. En aquel momento. Ethel siempre había sabido que abandonaría Hamtramck. Joan Crawford. Una noche. leía revistas de cine y solicitaba fotografías autografiadas de Hedy Lamarr. en aquel momento. Tú eres Ethel Evanski y eres gorda y fea y vives en . Hollywood era un lugar real. no te atreverías a decírselo a nadie más de la manzana. —Mira. la estaban escuchando también las célebres estrellas que se encontraban allí. Helga se rió: —Igual me lo creo… ¡Besarte! Ethel. destinada a casarse con los de su misma clase. Y la segunda generación de polacos parecía estar encerrada. mitad holandés mitad irlandés. Helga se rió. Habitualmente.33 - . escuchaba hablar polaco por todas partes. como si estuviera allí. La pequeña y gorda Ethel Evanski de Hamtramck en Detroit. Nueva York y Broadway existían realmente. Y no saldrás con actores de cine. y conoceré a los actores de cine y saldré con ellos y me besarán. Ethel contestó: —No son de mentirijillas. Ya soy demasiado mayor. Ella dice que está bien hablar de Hollywood pensando que es una fantasía. pero nunca se les ocurría tratar de penetrar en él. Todo el mundo era polaco en aquella manzana de casas de Hamtramck. saldré con ellos…. jugaba potsy.

el diminuto saloncito y la cocina en la que se pasaba la mayor parte del tiempo. Le habló de su trabajo en la A&P y después le tomó las manos en las suyas. Recordó de nuevo la noche en que se sentó en el crujiente columpio escuchando a Peter Cinocek. ¡qué actor de cine iba a querer salir contigo! Ethel abofeteó a Helga muy fuerte. en cambio. para hacerles callar. Recordaba con qué cuidado había limpiado su madre la casa. Y también los interminables cubos de basura y los gatos que frecuentaban la calleja posterior. con un vestido recién planchado. Volvió. Primero observó sus grandes orejas y después los granos de su cuello que rodeaban un gran forúnculo que todavía no había madurado. Sus manos eran húmedas y blandas. Todo tenía que aparecer impecable la noche que viniera Peter Cinocek. para vivir en una pequeña Polonia en Detroit? La circunstancia que impulsó «El Juego» a convertirse en acción decidida fue Peter Cinocek. Nunca podría olvidar la noche en que llegó Peter Cinocek. Recordaba todavía aquella casa. Sus paisanos se rieron. Bromeaban en polaco diciendo: «La pequeña Ethel se ha asustado de un chico. Todas las casas tenían el mismo porche decrépito. Todos los vecinos del pequeño grupo de casas sabían que había venido de visita un «pretendiente». empezaban de nuevo los maullidos. Su padre enjuto y calvo. Y le explicó que esperaba tener una casa igual que aquella y muchos. Permanecieron sentados en silencio. escuchando el crujir del columpio y los murmullos de los vecinos del porche contiguo al suyo.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Hamtramck. Su madre. Aún podía recordar sus maullidos en la época de celo y a algún vecino malhumorado echándoles un cubo de agua. Todavía podía recordarlos. y tan viejo. el mismo comedor pequeño y oscuro.34 - . Era un «buen partido». Se sentó en el columpio con Peter Cinocek. Con sus anchas caderas. Un pequeño cubículo embutido en una larga hilera de casas de madera exactamente iguales. Entonces saltó del columpio y escapó corriendo. Pero hubiera podido ser Clark Gable a juzgar por la expresión radiante de su madre al traer un jarro de limonada al porche y desaparecer discretamente hacia la cocina para esperar. Su padre y su madre estaban locos de alegría ante este proyecto. Estaba asustada porque temía que Helga estuviera diciendo la verdad. Peter era hijo de una amiga de la tía Lotte. sólo tenía treinta y ocho años pero a ella le parecía agotado y exangüe. tendrá una vida cómoda». un muchacho con orejas despegadas y manos grandes y rojas que «vino de visita» cuando ella tenía dieciséis años. Cielo santo. . cuando tuvo la seguridad de que el orejudo Peter Cinocek se había marchado. Pero ha nacido para tener hijos. Su madre esperando nerviosamente. muchos niños. le parecía robusta y fuerte. O bien su puntería era mala o los gatos eran extremadamente apasionados ya que. al cabo de unos momentos de silencio. Todos los vecinos de la manzana estaban esperando. mitad polaco y mitad checo. ¡Pero ella no quería quedarse en aquella manzana y casarse con un buen chico polaco y criar niños y cocinar puré de patatas y cebollas! ¿Por qué habían venido su madre y su padre de Polonia.

Ethel consiguió el empleo. Le sedujo la idea de seguirlo hasta su hotel. Ella y Ethel se intercambiaban largas cartas. Ethel lo rechazó orgullosamente. La IBC le ofrecía más dinero y un campo completamente nuevo. su corresponsal. y esperaba.35 - . Temió que pudieran derivarse consecuencias. Le ofreció dinero. había ahorrado quinientos dólares y se fue a Nueva York. su empleo en la IBC estaba seguro. ya había pasado prácticamente por toda la lista de talentos de la compañía cinematográfica. Danton Miller se encontraba de pie junto a su mesa. Fue el no va más para Ethel. Cuando Ethel lo supo. Sabía muy bien que su fama se extendía de costa a costa. Insistió en que había sido por amor. además.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Ethel calló. Al llegar a los veinte años. se incorporó a la secretaría de una gran agencia de publicidad. Ethel describía todos los detalles de cada una de sus relaciones. ¿Había algo que pudiera hacer por ella? Bueno. Helga debía estar marchita y cargada de niños. Estaba casado y amaba a su mujer. Conoció a muchos actores borrachos e incluso a algunos actores serenos. ¡Helga se había casado con Peter Cinocek! Dirigió repentinamente su mirada hacia arriba. Cuando se produjo una vacante en el departamento de publicidad de la IBC. A estas horas. Ethel tenía un estilo muy divertido e Yvonne. No se citaba con nadie. el tamaño de sus pertrechos. no es que le gustara mucho trabajar en la secretaría… Actuó inmediatamente. Esperaba. Con rápida astucia y con la ayuda de su agente arregló el traslado de Ethel al departamento de publicidad de su productora de cine en Nueva York. Ahorraba todo el dinero. que aparecía en uno de los shows montados por la agencia. En Nueva York. Y lo hizo todo por amor. Una de las Seis Meneantes de Fire Island se había trasladado a trabajar al departamento de publicidad de la Century Pictures de Los Ángeles. Pero no se sentía desgraciada. Su último empleo en Detroit había sido en el departamento de publicidad de una pequeña agencia de anuncios. al cambiar continuamente de espectáculos. Al hombre le pasó la borrachera de golpe al advertir que era virgen. Se alegraba de su notoriedad e incluso de su título. El pánico del actor aumentó. pero redobló su esfuerzo en la escuela y aquel verano obtuvo un empleo en el centro de Detroit y se convirtió en una eficiente secretaria. Corrió la voz y así empezó la carrera de Ethel. Hombres famosos…. sacaba copias que se distribuían libremente por toda la oficina. Era muy buena en su trabajo y maravillosa en su hobby. penetró en la oficina borracho como una cuba. Después de todo. hombres apuestos… A menudo hubiera deseado que Helga pudiera verla en alguna de sus citas con los apuestos actores. se esforzó en ser más descriptiva. . Muchos nombres importantes la visitaban cuando iban a Nueva York. atribuía al sujeto una clasificación e incluía. Pero había estado demasiado borracho para poder recordar que la virgen lo había prácticamente raptado. Sus cartas le servían casi de anuncio. La gran ocasión de Ethel se presentó el día en que un célebre ídolo de la pantalla.

JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Hola. señor Presidente. —¿Hoy es una noche baja? —Así ha empezado… La rodeó con el brazo. Rió. Pero no te pongas triste.» —¿Qué significa esto? —preguntó él. «Bien. —Te estás haciendo guapa por momentos. ¿quieres venir? Se estremeció ante los maravillosos vaivenes del poder. señor Presidente. —Sí. A lo mejor. Ella se encogió de hombros. Sólo me reconoces cuando estás borracho. Y mi curiosidad también crece por momentos. —Como la película del mismo nombre. pareces Luces de la Ciudad. Entonces la miró con una sonrisa — dicen que eres la mejor. —Si voy. Que lo divulgas y que aplicas una clasificación Nielsen a todos los hombres con quienes te acuestas. —Caminó pesadamente y pidió la cuenta. —¿Estás seguro que te hallas lo bastante sereno para disfrutarlo? —le preguntó. En realidad. —Eres una chica divertida. bien. que soy yo quien toma la decisión.36 - . eres una bestia. Gargantúa. —También me han dicho que hablas mucho. Él casi se lo estaba suplicando. —¿Quién demonios eres tú para clasificar a un hombre? —Digamos que tengo una buena base de comparación. . es hora de ir a casa. ¿Crees que debería acostarme contigo? —Yo soy quien escojo con quien me acuesto. —¿Tomas algo? —preguntó mientras el camarero depositaba un whisky delante de él. —Bueno. —Pidió otra copa. —Te llevaré a casa en un Rolls Royce si eres la mitad de buena de lo que se dice. ¿Quieres venir a casa conmigo? —Me lo pones tan romántico… Sus ojos se contrajeron. —Creo que te estás emborrachando mucho. te tengo en mi lista. Su actitud era casi de humildad cuando la miró. —Olvidas. —¿Por qué no? Mis clasificaciones les sirven a algunas de mis amigas para no menearse con un inútil. tendrás que llevarme a casa en un Carey. cuando tenga una noche baja. nena —dijo con su sonrisa de Cheshire. te llevo conmigo. Ella sonrió con indiferencia. La sonrisa de Dan era sombría. Ella suspiró de alivio al ver que tomaba automáticamente la suya. Dan tomó una silla. La miró fijamente. Pero me han dicho que eres la mejor. Ella sacudió la cabeza y le vio apurar el vaso. —Eres una mujer fea.

en este momento. —Calma. Ella se escabulló de debajo de él y lo hizo rodar. ella olvidó que al día siguiente se cruzarían en el hall sin ni siquiera una inclinación de cabeza. —¿Estás asustada? A lo mejor. En la calle. Intentó tomarla. Y. hijo —le dijo—. Su beso fue torpe. Ahora échate.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Tú harás que lo disfrute —la retó él—. Soy demasiado importante para perder el tiempo con un borracho. Y mientras su excitación iba en aumento. —Mandó parar un taxi y lo ayudó a subir. nena. Sus pechos perfectos producían siempre esta reacción. Empezó a hacerle el amor. Ella se acercó. hombrecito. se detuvo mirándole fijamente. La empujó a la cama. —Mejor que Susie Morgan. Vio la sorpresa reflejada en su rostro mientras se desnudaba. —Olvídalo. Ethel te enseñará lo que es el amor. Extendió los brazos. Típico de soltero y típico de ejecutiva. se sintió hermosa…   . la fama de que gozas es falsa. mientras reaccionaba y murmuraba: «Nena. Creo que ya es hora de que alguien te aplique una clasificación a ti.37 - . Probablemente es eso. Tenía un bonito apartamento en el East Seventies. Él la agarró por el brazo. En este momento. pero para mí no eres más que un chico. ¿eh? —No podría decirlo —musitó él. —Estás bien provista. La llevó directamente al dormitorio y se quitó la ropa. eres la mejor». ¿Cómo podrías ser distinta a cualquier otra mujer. nena…. a no ser que al final tu sexo toque «La bandera estrellada»? —Te lo voy a demostrar. le estaba haciendo el amor al presidente de la IBC. pero no tuvo fuerzas. Podrás ser el presidente de la Cadena.

Sólo actúa en Nueva York de relleno. que tenía el aspecto de un anticuado camarero cantante de Coney Island. mirándole.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Capítulo 6 Danton Miller apartó a un lado los papeles de negocios. Howie se levantó: —Ni siquiera puede conseguir un sábado por la noche fuera de temporada en el Concord o el Grossinger. Andy Parino. Ningún aviso. está acabado —afirmó Sig Hyman. Y estaba decidido a empezar con un salvador de media temporada. Esta era la razón de que hubiera pasado todas las noches de la última semana con dos escritores y un cantante de medio pelo llamado Christie Lane. Y sus baladas irlandesas… —Howie torció los ojos. —¡Eso es exactamente lo que quiero! —insistió Dan—. Estaba seguro de que el «western» que Gregory había sugerido para sustituirlo constituiría una bomba. los dos escritores que le acompañaban y dijo: —¡Es exactamente lo que busco! —Comprendió que pensaban que se debía al whisky. tenía que comer con Gregory Austin. Él tenía su propio problema. Dan no había prestado mucha atención a este individuo cuarentón de segunda categoría. intervenía desde Miami hacía ya más de una semana. Pero. se le ocurrió una idea. —¡Christie Lane! Es un fracasado. Pero. El show de variedades había sido anulado. No podía concentrarse en nada.38 - . Dan nunca había oído hablar de este sujeto. Le miraron incrédulos. De repente. a la mañana siguiente. La otra semana había acudido al Copa para contratar a un cómico de renombre. se parece a mi tío Charlie el que vive en Asteria. Dentro de una hora. las clasificaciones eran más o menos iguales. simplemente una maldita llamada telefónica y la voz impersonal de la secretaria de Gregory. Hizo girar su asiento y miró hacia la ventana. Todos tenemos un tío . esto era cosa de ellos. Los trajes de las chicas del Copa fueron mejores que él. El noticiario todavía estaba en baja. cuando actúa algún nombre famoso. los mandó llamar y les dijo que quería hacer una prueba con Christie Lane. Hasta ahora. Y Sig remató: —Además. Bien. Al principio. pero el nuevo hombre. No tenía la menor idea de qué podía tratarse. ¿Has leído los informes sobre los espectáculos del Copa en Variety? A Christie ni siquiera lo mencionan. No podía negarse que ello proporcionaba al espacio una nueva dimensión. Christie era simplemente un instrumento de apoyo. Dan se volvió hacia Sig Hyman y Howie Harris.

A lo mejor. Incluso los escritores se compenetraron con la idea. Tenía cabello rubio y ralo.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Charlie en Astoria a quien queremos mucho. Christie creía vestir bien. Dan había firmado con cada uno de ellos un contrato con el fin de que le ayudaran a crear nuevos shows. presentaremos a una gran estrella invitada para captar clasificaciones. —Christie será el anfitrión —explicó Dan—. le permitieron que añadiera alguna cursilería de su propia cosecha. Sig tenía razón por lo que al aspecto de Christie se refería. cantar. un presentador. A él le gustaban aquellas corbatas. Con toda la violencia de Los Intocables y sus imitadores. se alojaba en el Hotel Astor. —Yo odio a mi tío Charlie. Christie Lane es un cantante de segunda categoría. sus solapas excesivamente anchas. Y cada semana. —Os digo que es el momento oportuno. —Yo creo más bien que se parece a la de Kate Smith —dijo Sig. Ni siquiera quisieron cambiar sus horribles corbatas y sus anchas solapas. una talla media que empezaba a mostrar indicios de barriga. nadie le conoce. Si cierras los ojos. Poco a poco. Formaremos una compañía de repertorio: una cantante. Dan les dijo que esta era la clave del personaje.39 - . el show imaginado por Dan había empezado a tomar forma. Se parecía al Señor Corriente. su voz se parece a la de Perry Como. En cualquier ciudad que actuara. cuando iba a Nueva York. la comida era por lo del show. Sig sacudió la cabeza. Utilizaba dos baúles de vestuario y. Sig y Howie captaron la idea. La Televisión avanza en ciclos. Sin embargo. ha llegado la hora de un show que pueda contemplar toda la familia. —Guarda los chistes para el guión —contestó Dan. ¡Os digo que puede tener éxito! Al igual que muchos actores. contar chistes. su anillo de brillantes demasiado grande. Dan había enviado a Gregory una breve sinopsis del show. haremos sketches y utilizaremos la voz de Christie. una cara ancha y vulgarota. Pero. La pasada semana. hacer sketches. Dan presintió que podría crear un tipo agradable con este estrafalario pero inteligente sujeto. Eran escritores de primera categoría que sólo habían trabajado para estrellas consagradas. Christie Lane había empezado haciendo parodias. Sus corbatas eran excesivamente chillonas. Dan sonrió. Gregory no perdería una comida simplemente para dar el visto bueno a una prueba. Dan pensó que tendría unos cuarenta años. Al final de la primera semana. por consiguiente será una cara nueva. al mismo tiempo. Sería estupendo para un show de variedades de tipo burgués. sus gemelos del tamaño de medio dólar y. Podía bailar. sin embargo. en TV. daba una rápida vuelta por los alrededores y se las ingeniaba para obtener contratos extra en algún club. Le hubiera enviado una . Escogieron algunas buenas canciones para que las cantara pero. Era un trabajador incansable. Tres meses antes. En realidad.

Por lo que Dan pudo ver. Christie procedía de un mundo en el que un hombre era importante según el séquito que le acompañara. Algunas veces. estaba preparado para lo que fuera. El ascensorista pulsó el botón del último piso (Penthouse). podrían ahorrar mucho dinero y Dan se convertiría en un héroe si lo conseguía. Dan disimuló su alegría y su alivio. al término del espectáculo. Nunca podía saberse qué le esperaba a uno. Fue una comida frugal. eran más bien criados: «Oye. solo les pagaba cincuenta dólares por semana. Los nombres de Sig y Howie aparecerían en la pantalla como los más importantes y era fácil mencionar diálogo adicional. Eddy. «Kenny. Transmitiéndolo en directo. Gregory atravesaba por un momento de mala salud.40 - . Ello solía suceder cuando Gregory leía que alguna persona de su edad había muerto en algún accidente de aviación. Esperaba poder transmitir el show en directo y grabarlo al mismo tiempo para poder utilizarlo después en diferido. todavía estaban muy lejos de la prueba. Observó que la mesa estaba preparada para tres personas. Bueno. en letras pequeñas. Se dirigió directamente hacia el comedor privado de Gregory. Y los del séquito —dos supuestos «escritores» que Christie llevaba consigo. Desde luego. Le dolió la cabeza al pensar en las noches pasadas en la habitación llena de humo del Astor. para agosto ya podrían grabar una prueba en video-tape. se sintió bien. Con Christie y sus puros baratos. Por unos momentos. Dan había dicho en cierta ocasión que P. les pagaba más. Cuatrocientos dólares por semana añadidos al presupuesto eran una cantidad exigua para una importante producción de televisión. Gregory penetró en la habitación y les indicó a ambos la mesa. Y siempre la chica del conjunto del Copa o el Latin Quarter silenciosa y pacientemente sentada. Gregory tenía un chef que había trabajado en el Maxim's de París. Pero «estaban con él». Estaba sacando un cigarrillo cuando entró Robin Stone. padecía cáncer o cualquier otra desgracia . esperando que Christie terminara.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR nota diciéndole que prosiguiera… o que lo dejara. al estadio. Y harían que Christie se sintiera en deuda. Los llevaba a las inauguraciones de salas de fiesta. a Eddy y a Kenny. H. Había tomado dos tranquilizantes inmediatamente después de recibir la llamada telefónica. con alguna salsa que hiriera la úlcera y deleitara el paladar. ¿Para qué sería la comida? A las doce y veinticinco entró en el ascensor. leyendo los diarios de la mañana. trae un poco de café». Después pensó en la comida y empezó a doler le la úlcera. Eddy Flynn y Kenny Ditto. Hubiera sido una lástima haber perdido tanto tiempo y trabajo por nada. Pero si Gregory le daba la señal de partida. podía hacerse o destrozarse a un hombre. ¿has ido a por mi ropa?». significaba también Casa del Poder (Power House). cuando iba de viaje y ahora. Un día poda irse allí y saborear un soufflé de queso y crepés franceses flameados. Allí arriba. Cuando las cosas iban bien. Esperaba que Gregory le diera paso libre. El nombre había cuajado entre los ejecutivos. como había dicho Christie: —Mis muchachos tienen que aparecer en el show como escritores. Tienen que ganar doscientos dólares por semana cada uno.

Robin escuchaba atentamente. el termómetro bajaba a doce grados. Al principio. las judías y el tomate en rodajas.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR inexorable. El tono de voz de Robin no era de súplica. Dan presintió que estaba a punto de empezar el verdadero motivo de la comida. comía los mejores manjares del mundo y decía: «Qué demonios. Gregory ya le había dado a Robin paso libre. Era una notificación. Dio algunos golpecitos con el cigarrillo. —Robin tiene algunas ideas muy interesantes —dijo Gregory empezando a mostrarse expansivo—. Y cuando Gregory felicitó a Robin por el Premio Pulitzer e incluso citó algunos fragmentos de sus artículos. Cómo la había creado. Robin se inclinó hacia la mesa. Dan mantuvo un tono de voz reposado: —Creo que para este espacio tenemos programado el nuevo western. —Quiero presentar un programa que tendrá por título En Profundidad. Discutieron las posibilidades de cada equipo contra los Yankees y el efecto del agua sobre sus campos de golf. Entonces empezaba de nuevo el régimen espartano. Caliente como el infierno un día y después catapum. por eso que te he invitado aquí. Entonces Gregory fumaba. la conversación fue de carácter general. incluso habían escogido la hora!). Gregory se encontraba en este estado de salud desde su último ataque de indigestión. Dan quedó altamente impresionado. Se trata de la programación de la cadena. Para emitir los lunes por la noche a las diez —contestó Robin. Este estado de lujo gastronómico proseguía hasta que otra persona de su edad sufría un ataque al corazón. Sus ojos se encontraron con los de Dan. Estaban teniendo un abril terrible. ¿De qué se trataría? ¿De un programa de noticias de quince minutos? —De media hora. Fingir que le permitía tomar la decisión a él era puro trámite. Pero toda su compasión la dirigió hacia el chef cuyo talento quedaba ahogado con el régimen actual de Gregory. Mientras exhalaba el humo. Dan.41 - . (¡Hijos de perra. planteando de vez en cuando alguna pregunta inteligente. Al llegar al café. Rechazó la jalea de fruta. Dan tomó sucesivamente el pomelo. las dos chuletas de cordero. siguió conservando la misma sonrisa. mañana podría caerme una maceta sobre la cabeza». Le habló a Robin de la IBC. Sus primeros esfuerzos por formar una nueva cadena. Silenciosamente. Robin intervino tajante: —El señor Austin cree que el programa En Profundidad tendría que colocarse . —Buen título —dijo tranquilamente—. Con que era eso. El viejo debía tener en mucho a Robin Stone para tomarse todo este trabajo. Su voz era directa. pues no se lo iba a poner tan fácil. empezó a contar la historia de su vida. —Entonces dirigió una mirada casi paternal hacia Robin. Se preguntaba qué estaría pensando Robin Stone. Cuando Gregory se colocó un cigarrillo apagado entre los dientes. —Miró hacia Gregory. ¡Tenía que asentir y decir que estaba muy bien! Bueno. Encendió el cigarrillo y lo aspiró profundamente. Dan tomó su pitillera.

JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR aquí. Haré seguramente algún programa en directo en Nueva York o Los Ángeles. Le aseguro que presentaré un programa de noticias fantástico que. Miró a Gregory en demanda de apoyo. ¿no va usted a presentar ningún otro programa antes? —preguntó Dan—. —Supongo que lo hará usted en colaboración con Jim Bolt.42 - . Tampoco encontraremos un patrocinador que se interese por un programa de noticias de media hora. (Se preguntaba por qué Gregory se limitaba a permanecer sentado dejándole discutir con aquella cabeza de chorlito acerca de una idea descabellada). —¿Se da usted cuenta del dinero que vamos a perder? Tenemos la ocasión de vender barato un espacio de pasatiempos inmediatamente después del western. ¿No habrá noticiario de las siete? ¿No habrá ningún programa especial de información? —Tengo intención de presentar un programa informativo durante las convenciones de verano. —Lo hizo pésimamente —contestó Robin. Entonces intervino Gregory: —¿Por qué Andy Parino? No está orientado políticamente. para llevar entrevistas En Profundidad a la IBC sobre noticias de actualidad. —No sé nada de ventas en la cadena. —Robin se dirigió a Gregory Austin—. —Si se emite el programa En Profundidad. en los informes sobre las convenciones no sabe sacarles jugo ni conseguir interés. resultará divertido. Jim es bueno en el noticiario de las siete. Su cara es muy conocida y lo hizo muy bien en el cincuenta y seis. Tengo intención de viajar. John Stevens de Washington y yo. —Dan se dirigía a Robin. El equipo estará integrado por Scott Henderson. Gregory sonrió evasivamente. Tendremos que perder el tiempo que siga después de su programa. sin dejar traslucir ningún cambio de emoción—. pero estaba hablando para que Gregory se diera por enterado. además. Andy Parino. Formaré mi propio equipo. Eso puede usted discutirlo con el departamento de ventas. —En octubre —contestó Robin. —¿Cuándo piensa usted presentar este programa? —preguntó Dan. —Entonces. Mi misión en la IBC consiste en proporcionar cierto interés y difusión al programa de noticias y considero que este será un programa interesante. Dan no podía creer lo que estaba sucediendo. —De ninguna manera —contestó Dan fríamente—. Formaré un equipo de cuatro. difundiendo más temprano la mayoría de las noticias y. El western puede emitirse por otro canal. Demostraría que la IBC tiene fuerza. Robin dio muestras de aburrimiento. presentando un nuevo tipo de noticiario. Era demasiado increíble para ser verdad. aún quedará espacio para tarifa de primer tiempo —contestó Robin. —¿Tiene alguna idea al respecto o será otra sorpresa? —Lo tengo ya bastante bien planeado. al mismo tiempo. Me gusta verle . Pero.

ello constituirá un excelente programa inaugural de En Profundidad. —Conseguirá otro aplazamiento —le interrumpió Dan. —Muy bien —gruñó Dan—. Después. Con la ayuda de Andy Parino. tengo intención de ir a San Quintín para tratar de conseguir y grabar en video-tape una entrevista con Caryl Chessman. pero necesitamos un poco de prestigio. quiero darle una oportunidad con el programa En Profundidad. Dan sonrió. la princesa Margarita contraerá matrimonio con Tony Armstrong Jones. —¿Cree usted que puede superar a hombres como Cronkite. esto hace dos programas. Creo que todos los temas que usted ha escogido son demasiado extremos. En mayo. La amistad de Andy con los Kennedy puede permitirle obtener algún dato más confidencial.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR intervenir desde Miami. Su ejecución irrevocable está fijada para el dos de mayo. de la misma duración. en la convención. Se presentó para la vicepresidencia en el cincuenta y seis y perdió. En caso de que sea nominado. de momento no es más que una plataforma para candidatos políticos. La próxima semana. Huntley y Brinkley en una convención? —Dan no pudo evitar el tono despectivo. —¿Y qué tiene qué ver? —preguntó Dan. Y se está registrando un ambiente general tan contrario a la pena capital que es importante realizar un programa al respecto. —Haré lo imposible por conseguirlo. —Tengo proyectado ir a Londres y realizar alguna entrevista con actores británicos de primera categoría como Paul Scofield o Lawrence Olivier. Stevenson es un buen hombre. pero. El candidato será Stevenson. pero para una convención… —Sobre todo para una convención —contestó Robin—. realizar otra con otro actor americano de la misma categoría y comparar sus puntos de vista. el programa En Profundidad podrá convertirse también en un éxito comercial. Conseguiré una entrevista con él. —No creo que Kennedy tenga ninguna posibilidad. —Creo que es excesivamente polémico —arguyó Dan—. Gregory intervino: —Dan. ¿Qué otra cosa pretende usted hacer? Por lo que veo.43 - . —Ocúpese de los costes del tiempo y de las clasificaciones. ¡El público no podrá seguir . —Creo que Jack Kennedy será el candidato demócrata. Usted conoce este campo. Llámalo clasificaciones si quieres. Tengo un amigo en la UPI que es amigo íntimo de Tony. Robin se le quedó mirando. Si Robin consigue notoriedad con las informaciones sobre la convención. se limitará a desempeñar el papel de madrina de boda. Entonces puede usted estar seguro de que el señor Nixon estará encantado de concederme una entrevista. Andy fue a la Universidad con Bob Kennedy. —No lo creo —repuso Robin—. La sonrisa de Robin era ancha. Consigue usted los candidatos. podría conseguir una entrevista con Jack Kennedy. La política y las noticias son mi fuerte.

Sentía el mismo entusiasmo cuando dije que iba a crear una cuarta cadena. me agité y no escuché a los escépticos. —Yo también hablaba así cuando tenía su edad. Dan permanecía aún sentado a la mesa. —Después abandonó la estancia. Antes de que comience este safari. Es posible que su misión consista en sentarse y ver qué es lo que tiene éxito en otras cadenas y después intentar producir copias con papel carbón de sus programas más conseguidos. Muy bien. yo tengo que luchar con los patrocinadores. Me mantendré en contacto con usted en todo. Se levantó y dio unas palmadas al hombro de Robin. —Empezaré inmediatamente a preparar las cosas. Usted no puede agarrar la pelota y lanzarse como una apisonadora esperando que yo conserve el rumbo sin conocer las señales. La . toda su idea le pareció pobre. pero. Robin sonrió y se dirigió hacia la puerta. Se dirigió al suyo. su entusiasmo. Pero mientras usted se dedica a abatir molinos. después de todo. ¿Sabes una cosa. —Es evidente que sus ideas son nobles y elevadas. Gregory Austin estaba mirando hacia la puerta que se había cerrado. con admiración no disimulada. creo que tendríamos que sondear a algunos patrocinadores. —Me parece que subestima usted al público. ¡Adelante. Mientras encendía un cigarrillo. ¡No el mío! Los ojos de Gregory Austin brillaban. Usted tráiganos estos programas. Dan abandonó el despacho. El esquema del espectáculo de Chris Lane se encontraba sobre la mesa. Robin! Enviaré una nota a la administración para dar el visto bueno a todos los gastos. Estoy aquí para proporcionar un poco de interés al programa de noticias de la IBC. De repente. pero Dan observó la frialdad de sus ojos.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR este juego endiablado! Robin sonrió.44 - . señor Austin. —Si las cosas salen bien —contestó Dan. Dan? Creo que acabo de comprarme la mayor pieza de potencial humano de la industria. Dio un torpe traspiés. una cadena es un juego en equipo. este es su trabajo. Dan y yo nos ocuparemos del resto. Me gusta su espíritu. Tomó de nuevo su pitillera. de la CBS y de la ABC? Necesitamos programas de variedades que puedan competir con los suyos. La voz de Robin le interrumpió cortante: —Yo no tengo que dar realce a sus propias realizaciones. pudo conseguir el tono adecuado de condescendencia que su voz necesitaba. ¿ha visto usted los programas de la NBC. —Es todo un hombre —dijo Gregory. Dan disimuló su cólera. Rompí todas las reglas. él está aquí intentando conseguirlo. —¡Saldrán bien! Y aunque no salgan bien. hacer juegos de manos con los proyectos y preocuparme de las clasificaciones.

JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR acerada arrogancia de Robin Stone lo desinflaba. pero él produciría un espectáculo altamente comercial y conseguiría una buena clasificación. tenía la impresión de que a ella le gustaba más cuando ni siquiera tenía que desnudarse. Había algo que le molestaba a propósito del encuentro con Robin Stone. No se trataba de la admiración que Gregory sentía por este hombre. Y. La batalla con Robin Stone se planteaba abiertamente. Cuando los guionistas se hubieron marchado. Se encontraban allí los clientes asiduos. conseguiría hallar la clave y saber dónde y contra qué luchar. Muy bien. Estudió sus pensamientos. Dan lo tomó. Pensaba que si podía recordar. señor Austin! Robin Stone hubiera tenido que informarle a él. Pocas semanas de clasificaciones bajas serían suficientes para decepcionarle con respecto a Robin Stone…. ¡En contacto con usted. Pidió otro whisky doble. Estaba seguro de que el programa En Profundidad fracasaría. Danton Miller. que este se rompió contra el mostrador. lo único que contaría serían las clasificaciones. Con Ethel no era necesario preocuparse por satisfacerla. Sólo las clasificaciones pagan dividendos. Gregory se entusiasmaba y desencantaba con la misma facilidad. Fijó la visita para las cuatro en punto. no podía descubrirlo. Conseguiría clasificarlo como fuera. Hizo una señal con la cabeza y pidió un whisky doble. Repasó de nuevo todo lo hablado desde el principio hasta la salida de Robin: «Empezaré las cosas inmediatamente». pero no pudo hallar el motivo. incluso la historia de la vida de Gregory. ¡Lo había encontrado! La frase que Robin había pronunciado al salir: —Me mantendré en contacto con usted en todo. señor Austin. el Times lo criticaría. Pero lo tomó y mandó llamar a Sig y Howie. Permaneció con Sig y Howie en su despacho hasta las siete. Sin embargo. El prestigio no da dividendos. les pidió que le proporcionaran algo más que un esquema: quería un borrador del guión y de la forma para antes de diez días. Se dirigió al «21» y se detuvo en el bar. Pero a Gregory le gustaba la acción. Recordó toda la conversación. Dan decidió salir y emborracharse. Quizá no contaría con Tony Armstrong-Jones o con algún Kennedy y. El barman le vertió otro doble y se lo entregó. no. persistía la obsesiva sensación de que algo marchaba mal en su mundo. Quizá fuera conveniente llamarla y llevarla a su propio apartamento para que le hiciera de cold-cream. también le ofrecería un programa. El tiempo le daría la victoria y saldría de todo ello más fuerte que nunca. cuando se reunieran los accionistas.45 - . Un correcto camarero lo limpió inmediatamente. al final. era algo que había sucedido en el comedor y que lo desazonaba. Analizó de nuevo toda la comida —todas las palabras. Dan golpeó el vaso con tal fuerza. Al despedirles. Casi empezó a sentirse bien. de hecho. ¡Maldita sea! Tenía que conseguir que el espectáculo de Christie Lane resultara. a lo mejor. No obstante. algo relacionado con Robin Stone. Era como si hubiera tropezado con la llave de un gran peligro y la hubiera perdido. Y Danton Miller . Pensó en Ethel.

Dan! —Susie le mostró la mano. te espero en el P. No quería discutir con ella. produce la impresión de sentirse decepcionada. Ahora tenía que presentarse como vencedor. iba directamente a Gregory. —¿Lo prometes? —Te lo juro por mis clasificaciones Nielsen.46 - . ¿O era quizá la NBC? El gigante casi le rompió la mano al estrechársela. J. —¿Por qué quieres cambiarte? —Porque siempre que veo a una chica entrar a las nueve en el P. Alguien le tocó el hombro. ¿Cuándo ha sido eso? —¡Esta noche! —dijo ella—. El anillo lo he recibido esta noche. nos veremos dentro de media hora. Como si hubiera esperado ir al Voisin o al Colony. Miró su reloj. Dan? . esto arreglaba las cosas. ¿conoces a Tom Mathews? Dan se encontró dándole la mano a un gigante de cabello color de arena. Ethel rió. bien. —De acuerdo. y aparecía tan limpia y bonita! —Dan. Ethel. gran hombre. incluso a ti. J. En cambio.. Salió fuera. El nombre pareció sonarle. estaba pasando por encima de él. ¡Qué joven y fuerte debía ser! —¡Mira. voy a cambiarme y vestirme con pantalones. da la sensación de que esto es lo que quería.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR tenía que transmitir la información al señor Austin. —¿Es este el único restaurante de la ciudad? —Cariño —su voz se hizo más suave—. Era Susie Morgan. ¡Cielos. cuando entra vestida con pantalones. —¿Quieres venir a mi apartamento? —No soy una prostituta. La próxima semana. —¿Qué quieres decir? —Que no he cenado. Le habían elegido para el departamento legal de la CBS. Salíamos de vez en cuando desde hace un año y empezamos a salir formalmente las tres últimas semanas. —De acuerdo. —De acuerdo. —Bien. Tendría que conseguir que el programa de Christie Lane fuera un éxito sensacional. se dirigió a la cabina telefónica y llamó a Ethel Evans. Y Gregory lo permitía. te llevaré donde quieras. toda emperifollada. Rió. No puedo trasnochar. ¿eh? —Sí. —Lo tienes todo previsto. Este hijo de perra lo estaba apartando a un lado. Un diamante microscópico en un engarce de Tiffany brillaba en el dedo correspondiente. son las ocho y media. Bueno. Regresó al bar y terminó el vaso. ¿No es maravilloso. No estaba muy bien que le vieran con Ethel. no estaba él como para que le vieran esperándola.

Que esperase. Y quiero seguir trabajando para ti hasta el día feliz en que llegue el niño. A menos que tú lo quieras. —Se ruborizó y miró al gigante con adoración. —No dejaré el trabajo. ¡y él era un hombre importante!   . ¿Y qué? Lo único que quería era echarse en la cama. las diez! Pagó su cuenta y. —¿Cuándo te perderé? —dijo Dan. —No. Esta era su felicidad. de repente. Me han dicho que estabas aquí y quise que fueras el primero en saberlo. Nos casaremos en junio y pasaremos la luna de miel durante las vacaciones. Permitidme que os invite a los dos. vamos a cenar arriba con la familia de Tom.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Es estupendo. Él nunca había sido tan feliz en toda su vida… Pero tenía poder. Los dos tenemos dos semanas. Tomó un taxi y fue a casa. Dime lo que quieres como regalo de boda. Robin Stone habría fracasado con su programa En Profundidad y habría otro presidente del Noticiario. —¡Desde luego! —asintió Dan—. Y ganaría con el espectáculo de Christie Lane aunque fuese lo último que hiciera.47 - . Les observó mientras abandonaban el local. Miró su reloj. No estaba bien ser tan felices. ¡Cielo santo. Para entonces. No necesitaba dar ninguna explicación a esta pelandusca. No valía nada. Ethel debía estar esperando. advirtió que estaba muy bebido.

—Siéntate. Ethel.48 - . Su voz sonó fingida. pensó. Si yo fuera como ella me comería el mundo. Advertía el descontento de Amanda. Ethel sacó un cigarrillo. Observó que todo el mundo miraba a una hermosa muchacha que acababa de entrar. Pero él estaba absorto en el vaso. Él miró hacia arriba y no se levantó. Su rostro era una máscara. Sonrió a Robin. J.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Capítulo 7 Ethel estaba esperando. ¿Cómo puede sentirse celosa de mí?. Robin se inclinó hacia adelante y se lo encendió. Se detuvo y después añadió casi en un susurro—: Y después me paré aquí para tomar algo. Ahora estás aquí. Había estado tan ocupada contemplando a la muchacha que no los había mirado siquiera. Le observó mientras el humo se encrespaba en dirección a su rostro. Sonrió lentamente. —Soy Ethel Evans… Nos hemos conocido antes. —Sin explicaciones —dijo Robin con la misma sonrisa fácil—. seguida por dos hombres. Ethel observó a los hombres. la incomodidad de Jerry y el ensimismamiento de Robin en su bebida. borracho hijo de perra! ¡Estoy sentada en el P. Uno de ellos era Robin Stone. La muchacha no devolvió la sonrisa. pagó su cuenta y dio una ojeada al local. La muchacha le resultaba familiar. Y tampoco se molestaba por un actor de la pantalla si este se le escapaba. Regresó a su mesa. —¿Quién es? —¡Soy yo. El silencio de la mesa la acobardaba. Se dirigió hacia su mesa. —¡Hola! —contestó sin ningún cumplido. Ella se quedó mirando el receptor y después lo tiró hacia abajo con rabia. aparecía en la portada del Vogue de este mes. ¿Cómo había podido permitirse mezclarse con él? Danton no era un actor de la pantalla con quien se limitara a un encuentro de una noche. Era increíblemente bonita. —Acababa de terminar un encargo —dijo Ethel. Ethel sonrió. . Estoy en el departamento de publicidad de la IBC. puede hacernos falta otra chica. pero Ethel pudo advertir que una oleada de resentimiento cruzaba la mesa. Este contestó después de haber dejado sonar un poco el teléfono. Jerry —dijo sonriendo. el otro Jerry Moss. Desde luego. Esta es Amanda. A las diez treinta llamó a Dan. Había conocido a Jerry en algunas fiestas ofrecidas por las agencias. —Hola. esperándote! Dan colgó el teléfono. Robin la miró.

Y ahora tú estás bebiendo. Amanda tomó su bolso y se levantó. —¡Robin…! Sus ojos dejaban traslucir el enfado. —Muy bien. quiero irme a casa. dijiste que íbamos a estar juntos esta noche. nena. Juntos. Mike se ha equivocado. Pero he salido para estar contigo. Robin le acarició el cabello. —¿De cuánto tiempo dispones para estar a punto por la mañana? —No necesito ningún sueño de belleza —contestó Ethel—. El camarero trajo la cerveza y un gran vaso de agua enfriada.49 - . —¡Y estamos juntos. Tendría que haberme quedado en casa. no me serviría de nada… Robin sonrió. No con Jerry y otra chica. —Ethel es para Jerry. —Jerry. —Robin. mañana temprano tengo hora para un arreglo de color. Robin tomó otro trago. —Traiga una cerveza para la señorita —dijo Robin—. —Tienes a Mike entrenado —repuso Amanda sin entusiasmo—. esbozó una lenta sonrisa. ello hacía que al principio tuvieran algo en común. . —Así es. Él la rodeó de nuevo con el brazo. ¿Qué vas a tomar. El rostro de Amanda permaneció impasible. lavarme el pelo y acostarme pronto. —¿No te gusta el agua enfriada. —Tomaré una cerveza —dijo. tenemos unas chicas muy apagadas. Robin preguntó: —¿No te diviertes? —Estaría mejor en casa. nena! —Quiero decir… —Su voz era baja y suplicante—. Robin sonrió. nena? —Esto es vodka puro —dijo ella fríamente. Ethel se sintió presa de excitación al observarlos con curiosidad.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR relájate. Se dirigió a Ethel. Hizo una mueca y posó el vaso sobre la mesa con violencia. Robin tomó un buen trago. Después. Ahora somos cuatro. No me necesitas para tenerme aquí sentada contemplándote mientras bebes. Siempre procuraba tomar lo mismo que tomaba el hombre. Yo no considero a esto estar contigo. Robin —se aproximó más a él—. Amanda alargó el brazo para alcanzarlo y sorbió un poco. —Robin. —Llamó al camarero—. Ethel? Miró su vaso vacío. Por lo menos. Y a mí tráigame agua enfriada con hielo. Robin se la quedó mirando un momento.

o aunque se vaya con esta chica… —No me dirá nada. No le atosigues. Amanda. cariño. Se volvió y miró a Amanda con una tierna sonrisa. —Hazle ver que le quiero. duerme y estoy seguro de que mañana todo habrá pasado.50 - . esperando su próximo movimiento. Deberías saberlo. Me gusta estar aquí. Está de malas esta noche. pero era una orden. No importa lo tarde que sea. Le dijiste que no bebiera. Que duermas bien. Yo hace años que le conozco. No permitas que esta vaca se interfiera. quizá tú y yo podríamos marcharnos. Lo está intentando. Ethel Evans es un arreglo de una noche para todo el mundo. ¿no es cierto? —Cariño. Al salir. Después de todo. —Silbó y llamó un taxi. —Es guapa.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —¿Y bien? —Sus ojos estaban demasiado nebulosos para parecer enfadados. ¿Quieres saber qué es lo que hiciste mal? Sólo son suposiciones. Jerry. Jerry advirtió de improviso que el conductor del taxi estaba disfrutando de la . Ahora vete a casa. Un amigo mío da una fiesta a pocas manzanas de aquí… —Quiero que os quedéis los dos. Este hombre necesita espacio. ¡Cómo podría dormir habiéndonos separado de esta manera! Por favor. pero hablaste como una esposa. —Jerry. Yo soy un hijo de perra inconsciente. No puedo dejarle. no podemos permitir que la mejor modelo de Nueva York pierda su sueño mientras nosotros estamos aquí bebiendo con toda formalidad. Entonces se dirigió a Jerry: —Acompaña a Amanda a un taxi. Y cuando está de malas no hay quien pueda con él. Él abrió la portezuela. Jerry Moss se agitó inquieto. ¿Qué es lo que hice mal? —Nada. quiero volver. con ojos desafiantes. hace pocos meses que conoces a Robin. Jerry la siguió impotente. Él la empujó al interior del taxi. Se inclinó y le besó la cabeza. ¿verdad? Y tiene que dormir. Todos los hombres la observaron mientras caminaba hacia la puerta. —Siéntate —dijo él dulcemente—. como si no confiara en su voz. Se acercó un taxi. llámame cuando le dejes. perdió el aplomo. Robin habló tranquilamente. Amanda se sentó con reticencia. Quiero estar un poco más. —Jerry. le quiero mucho. Amanda se levantó y se dirigió hacia la salida. ¿De veras quieres marcharte. Siempre ha sido así. Vació su vaso de vodka y pidió otro. —Amanda. Robin conoce el asunto. ¿qué he hecho de malo? Yo le quiero. nena? Ella afirmó con la cabeza. Incluso en la Universidad. —Jerry. aunque te diga que está harto de mí. necesito saberlo. —Ethel. Jerry. Nadie puede decirle nunca lo qué debe o no debe hacer. y luego vuelve. Mañana lo habrá olvidado.

Robin se levantó. Miró desaparecer el taxi. He terminado por esta noche. Ethel vivía en el cincuenta y siete de la Primera Avenida. Deseaba a Robin de tal manera que le dolía físicamente.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR escena mientras corría el taxímetro. Andaba de prisa. —Vivo cerca de aquí —dijo Ethel—. Siempre podía esperarse de Robin lo más inesperado. Tal vez fuera parte de su encanto. —¿Vives cerca de aquí? —preguntó ella. la quisiera y la mirara como si fuera la mujer más deseable del mundo? Caminó hacia el río y supo que las lágrimas rodaban por . Caminaron en silencio el resto del camino. Paga tú. —Bueno. Ella bajó el cristal de la ventanilla. —Mirando a Jerry. Sintió pena por Amanda. —Yo me encuentro bien en todas partes. —No. nena. —¿Qué tal si pidiéramos algunas hamburguesas? —preguntó Jerry al regresar a la mesa. —¿Estáis seguros de que no os apetece un trago? —preguntó ella—. supongo que te veré. Estaba simplemente de malas. si hay algo que yo pueda hacer… Sonrió lentamente. por favor. procurando seguir las largas zancadas de Robin. Tenía una manera de contestar que parecía cortar toda conversación adicional. —Es un río muy largo —dijo él. pero si la llamamos cinco minutos antes. Es un saldo a tu cuenta: agasajar a un cliente. invitar a Ethel Evans a sentarse con ellos.51 - . Como. podrá tenernos el café preparado. —Llámame. —Tomó la cuenta y se la entregó a Jerry—. —Puedes muy bien saltarte una comidas —dijo tranquilamente—. Jerry y yo te acompañaremos a casa. Es posible que la encontremos con una toalla alrededor de la cabeza. Se fue con Jerry dando traspiés detrás de este. Se detuvieron delante de su casa. La última semana dejaste de ir al gimnasio dos veces. —No tengo apetito. Nos veremos. Ethel los miró mientras daban la vuelta a la esquina. Le dio la dirección de Amanda. ¿Por qué no vamos a mi casa? Puedo hacer huevos revueltos. Tengo vodka de cien grados. Por una vez. —Vivo junto al río. Jerry había aprendido a reconocer esta faceta de su carácter. júnior. ¿Por qué no podría ser como Amanda? ¿Por qué tenía siempre que bromear e insistir para conseguir un hombre? ¿Por qué sentir como si un hombre la llamara efectivamente. Jerry —se asomó y le tomó el brazo—. Estoy segura de que te encontrarás muy bien en la IBC. añadió—: Y tengo una compañera de habitación rubia muy bonita. por ejemplo. Robin no se había mostrado intencionadamente sádico esta noche. Él se lo prometió. Y después Jerry me acompañará a mí. Ethel se sintió violenta. —A lo mejor somos vecinos.

Ya tendría otra noche. era maravilloso estrechar en los brazos a un gran actor. Procedo de una familia amante de la salud. Jerry se sintió enojado con su propia mansedumbre. pero no era más que un piso de tres habitaciones compartido con otra muchacha sola que también iba en busca de planes de una noche. No servía de nada angustiarse más. Trató de eliminar este pensamiento de su cabeza. quiero ser alguien. Siempre parecía escuchar con atención. bonito comparado con Hamtrack. experimentó una sensación de soledad insoportable.52 - . Jerry rió. Robin se quedó mirando seriamente el vaso. Me daba la sensación como si un día hubiera mirado a mi alrededor en el Lancer Bar y te hubiera encontrado. pensó que nunca había estado en el apartamento de Robin. —¿Dónde demonios crees que nos conocimos? Robin se frotó la barbilla pensativo. . pero la noche siguiente ya se había ido. Mi padre nunca bebía. Salieron en silencio. pero nunca podía saberse si lo que se le decía lo registraba. tener un hombre que sea alguien y se preocupe por mí. De repente. Estaba segura de que Robin Stone se encontraba entre los brazos de Amanda en aquellos momentos. He conocido a tanta gente. no estaba bien! No estaba bien haber puesto el corazón y las emociones de una mujer hermosa en el cuerpo de una pueblerina. Jerry le siguió silenciosamente. O bien venía él a su casa o bien se encontraban en un bar. Pasaron delante de un bar y Robin dijo: —Parémonos aquí y tomemos algo para el camino. —En la universidad. un bonito apartamento. Después de dejar a Ethel. «Dios mío —dijo en voz alta—. Robin se lo quedó mirando como si le viera por primera vez: —¿Estabas en Harvard al mismo tiempo que yo? —En la clase anterior —dijo Jerry humildemente. Caminó hacia su casa. ¿Por qué no eran sus emociones tan vulgares como su cuerpo? Entonces se hubiera conformado con Peter Cinocek e incluso quizás hubiera sido feliz con él. Jerry. Robin y Jerry caminaron algunas manzanas en silencio. Todos los sueños. Esta era una de las cosas que le molestaban en relación con Robin. —Por Dios.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR su rostro. De repente. En lugar de su silenciosa sonrisa. —Nunca lo había pensado. Se alegró de que no hubiera nadie a su alrededor. Se volvió hacia Robin con una insólita demostración de agudeza. Jerry acompañó a Robin hasta el gran edificio de apartamentos situado junto al río. ¿Es mucho pedir?» De repente. —¿Dónde lo meterás? —preguntó. ¡Dios mío. Desde luego. ¡pero no tenía nada! Sí. los planes de una noche. Todos sabían que él y Robin habían ido a la escuela juntos y creían que su amistad se remontaba a aquellos tiempos. llevo tanto tiempo sin beber que tengo que recuperar el tiempo perdido. Robin pagó la cuenta. yo creía que eras un muñeco.

Soy como un indio. —Robin. —Estás conmigo porque quieres estarlo. Yo le pago. en todo lo que pueda serte útil. . —Bueno. Jerry permaneció en silencio. Era un bonito apartamento. —Dime. En la guerra. Jerry se sintió violento. Un Messerschmitt venía hacia mía. Pero. Supongo que la vida sería mucho más fácil para mí si pudiera. Pero el hombre del avión no me conocía. —Como quieras —dijo Robin. Se dijo a sí mismo que tenía que decir algo en favor de Amanda. pero aquel día habían sido abatidos siete de nuestros aviones. —¿Te espera la mujer para echarte una bronca? —No. —¿Por qué has tratado a Amanda tan mal esta noche? Ella te quiere. incluso me habría casado con su viuda si me lo hubiera pedido. pero no pudo evitarlo. Hubiera hecho cualquier cosa por aquel hombre. Intenté averiguar quién era. —Sí. — Robin sonrió—. De pronto le vi señalar hacia mi derecha. ¿sientes algo alguna vez? ¿Tienes alguna emoción? —Es posible que sienta muchas cosas. Tú mismo lo has dicho. pero no soy capaz de demostrarlo. Un tipo me salvó la vida y ni siquiera me conocía. Dos minutos más tarde. él fue alcanzado. ¿No sientes nada por ella? —No.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Cuando Robin dijo como por casualidad «Sube a tomar un trago». —¿Nunca te has sentido obligado hacia nadie? Jerry se daba cuenta de que estaba sondeándolo. Robin. Pero nunca pude saber quién fue. tú no necesitas a nadie. Era como si aquellos ojos azules hubieran leído su pensamiento. Su trabajo consiste en salvarme. Jerry se levantó. —¿Entonces sentirías lo mismo por un cirujano? —No. me doy la vuelta hacia la pared y me quedo así hasta que me encuentro mejor. —Una chica que conocí. Sólo una cerveza —admitió Jerry. No sé por qué. —Es muy tarde —musitó.53 - . No tenía por qué salvarme la vida. La sonrisa de Robin era casi de burla. Volaba en otro avión. pero lo soy. Le debo la vida. señalando con la mano toda la estancia. Descendí en picado y pude escapar. Sorprendentemente limpio y bien amueblado. Jerry le miró fijamente. Es que tengo que conducir un buen rato y tengo una cita mañana a primera hora. Siguió a Robin hasta el ascensor. Me siento muy obligado hacia él. soy tu amigo. antes de Amanda —dijo Robin. No necesito a nadie. Si me encuentro enfermo.

—Sólo puede beber así. —Muy bien. algo que no sé qué es. . con inteligencia propia. Se dirigió hacia la cocina y encendió la luz. tan pronto como este saltarín se restablezca. Sam. y pidió agua? Jerry estaba cansado. sacando un poco de pan. Es toda una mujer. aterrizó en mi terraza y debió romperse un ala o algo así. —¿Es un gorrión. En el suelo había una gran jaula adornada. Es un pajarillo muy listo. —Me he olvidado de dar de comer a Sam —dijo Robin. Sostuvo cuidadosamente el pajarillo y este abrió su pico expectante. Lo colocó de nuevo en la jaula y cerró la puerta. El asombro de Jerry creció al ver que Robin tomaba el cuentagotas y vertía un poco de agua en su pequeño pico. Robin se acercó con un trozo de pan. me he olvidado del pájaro. No liquides a Amanda como otra mujer cualquiera.54 - . Cayó del nido.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —¿Qué clase de obligaciones esperas de un amigo? Robin sonrió herméticamente. Este se acurrucó en su mano confiadamente. Se inclinó hacia la jaula y tomó delicadamente al pájaro. Apagó la luz y regresó al bar —. Robin desmenuzó el pan en migas y dio de comer al pájaro. ¿Te fijaste en cómo cerró el pico cuando hubo comido algunas migas. le dejaré marchar. El pájaro se quedó mirando a Robin con gratitud. Come como un condenado. No la conozco muy bien. no voy a darte mi cuchillo de scout ni esperar a que cruces la calle cuando no debes para salvarte la vida. —Dios mío. Y en el suelo de la misma un pobre gorrión joven les estaba mirando. —Robin. pero lo presiento. Pero sé que un pájaro salvaje no puede vivir enjaulado. pero hay algo en ella. Ella no puede tenerlo en su casa: tiene un gato siamés y el muy maldito puede subirse por las paredes. con sus pequeños ojos brillantes fijos en aquel hombre tan alto. es hora de dormir —dijo Robin. Robin sonrió tímidamente. Robin dejó el vaso y cruzó la habitación. No creo que sufra —dijo—. —Este pequeño saltarín intentó volar demasiado pronto. Jerry lo siguió. Pero soy tu amigo y voy a darte un consejo desinteresado. salió corriendo a comprar una jaula y ahora yo soy su nueva madre. Si sufriera no comería. Amanda lo vio. ¿verdad? —No entiendo de pájaros —contestó Jerry—. Como es natural. —Escucha. una taza de agua y un cuentagotas. Jerry se dirigió hacia la puerta. verdad? —preguntó Jerry. Nunca tuve ninguno. Le parecía contradictorio que un hombre como Robin fuera tan delicado con un gorrión y tan insensible con una mujer. —No lo sé.

Da tiempo al tiempo. bebimos y hablamos. Tiene mucha experiencia y conoce el mundo. Como obedeciendo a un impulso. Y si no vuelvo a casa. Ella rió aliviada.   . verdad? —Para tu tranquilidad. cariño. —Probablemente lleva dormida dos horas —contestó Robin—. —Pero es muy tarde. Jerry. —Tiene gracia. estuvimos andando. se detuvo en un drugstore y llamó a Amanda. —Bueno. —¡Jerry! Me alegro de que hayas llamado.55 - . ¿Se lo tomaba con calma tu mujer? ¿Así es como te ganó? Él rió. Tú eres un hombre. Su carrera es lo primero. ¿qué habéis estado haciendo? ¿Por qué no me llamaste. Nunca me había importado nada hasta ahora. Cuando le dejé. después fuimos a su casa. Era tarde. —Lo sé. Estoy enamorada de él. ¿crees que debo llamarle? —No. Amanda. Buenas noches. es posible que me quede sin mujer. aproximadamente veinte minutos después de haberte marchado tú. Tómalo con calma. por lo menos. nos paramos en un bar. ¿verdad? Amar a alguien y tener que ocultarlo. Le aclararía las ideas. —Procura que no se entere. Oh. Y después dimos de comer al maldito pajarillo. me estaba elogiando sus habilidades y lo inteligente que es: sabe cuándo quiere agua. Se toman las cosas con calma sin tener que intentarlo siquiera. no te preocupes por Amanda. Ella rió forzadamente. ¿se ha ido con aquella vaca. pero decidió ir andando hasta el garaje. Procuro hacer lo mejor que puedo. Jerry. para decírmelo? Hubiera podido dormir.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —¿Por qué no llamas a Amanda y le dices que el pájaro está bien? —sugirió. Mira. —Mary no era una primerísima modelo y yo no soy Robin Stone. Las cosas se hacen bien automáticamente cuando el corazón no está implicado. te diré que hemos dejado a la vaca en la puerta de su casa. Robin se estaba sirviendo otro trago cuando Jerry se fue. —Jerry. Pero es distinto cuando algo te importa. Jerry.

Lo tomó y lo mantuvo en la palma de la mano. ¿estás aquí? —Sí. Me gusta tu estilo. Después tomó un poco de pan y levantó la tela que cubría la jaula. oyó sonar el teléfono. Una deteriorada barcaza gris avanzaba poco a poco. por lo menos. Le estaba agradecido a la misteriosa fuerza de su metabolismo que era capaz de crear este fenómeno y decidió disfrutar del mismo mientras durara. Comprendió que un día despertaría sintiéndose igual que cualquier otro sujeto que hubiera bebido demasiado. tienes a alguien que siente de veras tu muerte. pequeño bastardo —dijo—. me parece que estaba cansada y… —Esto fue anoche. muchacho —dijo—. Pero. Estaba buscando cerillas en la mesilla. Quería encontrarte antes de salir. —Siento lo de anoche. Sam. Abandonó el apartamento y se dirigió al río. ¿Quieres guisar para mí? . No importaba el vodka que ingiriera. Tiro la pequeña bolsa a las negras aguas y la observó girar en las ondas creadas por la barcaza. Buscó un cigarrillo por la habitación. Esperó hasta que desapareció la bolsa y regresó al apartamento. —Estupendo. tomó el teléfono. —¿Qué es lo de anoche? —El haberme ido. Tomó una ducha fría y al cerrar el agua. Tengo una cita temprano. —¿Qué tal esta noche? —preguntó ella.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Capítulo 8 Al día siguiente. —Robin. lo cual es mucho más de lo que puede tener la mayoría de la gente. No puedo ofrecerte otra cosa mejor. Olvídalo. Robin se despertó a las siete. El gorrión yacía a un lado. —Nunca te quejaste. Robin? —Era Amanda—. Se dirigió al frigorífico y se sirvió un gran vaso de zumo de naranja. Después introdujo el pequeño cuerpo en una bolsa de celofán. con los ojos abiertos y el cuerpecillo rígido de muerte. Se puso unos pantalones y una camisa de estilo deportivo. —¿Te he despertado. —Un entierro en el mar. —Siento que no pudieras conseguirlo. Se sintió bien. Las encontró en el suelo. todavía no había conocido lo que es la resaca.56 - . además. pero es que odiaba a aquella chica y. Se anudó rápidamente una toalla alrededor de la cintura y goteando agua por la habitación.

estarás aquí a las siete. quiero empezar a formar un equipo con Andy Parino para cubrir las próximas convenciones. La última vez. pero resulta tan triste… ¡Oh!. Y. Cuando lo vi. —¡Pero anoche estaba vivo! —¿Estaba? —Bueno —pensó rápidamente—. —Pero es que tendría que ir… —Nena. —¿Sabes lo que eres? Eres un insensible hijo de perra. —¡No! —¿Qué querías que hiciera? ¿Querías enterrarlo en Campbell? —No. ¿cómo está el pájaro? —Ha muerto. —¿Qué has hecho con él? —Lo he tirado al río. ¿Quieres venir? ¿Has estado alguna vez en Miami? —Robin. —Robin. Lo dijo no enojada. ¿qué esperas de la vida? —Bueno. Ella rió y volvió a recuperar un poco de su confianza. Robin. ¿Quieres alguna otra cosa? —A ti. por lo que más quieras. Trabajo todo el invierno y todo el verano. —Robin. la semana que viene pudiera incluso estar fuera de la ciudad. yo no tengo vacaciones. olvidaba decírtelo. —¿Dónde vas? —Quizás a Miami. ¿Querrás acompañarme? —Imposible. le tuve toda la cena sobre las rodillas.57 - . —¡Eres imposible! —Rió para suavizar su talante—. Me han mandado dos pasajes gratis y cuestan cien dólares cada uno. encierra a tu maldito gato en el cuarto de baño.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Me encantaría —dijo ella. ahora mismo quisiera tomar algunos huevos. Le oyó aspirar el cigarrillo. ¿nunca sientes nada? —Sí. La próxima semana estoy invitada a la fiesta de abril del Baile de París. Él rió. —Tienes razón. Todas las cadenas pueden poseer y explotar cinco estaciones. Él está allí en nuestra estación O&O. Debió morir entre las dos y las cinco de la madrugada. Bistec y ensalada. cariño. Hubo un momento de silencio. . Te veré en la cena. —Robin. —Lo cual me recuerda que yo también tengo que trabajar. sino como una afirmación. —¿Qué es O&O? —Owned y operated (poseer y explotar). Precisamente ahora me siento mojado. ya estaba tieso. pues. Haz un bistec y aquella ensalada que sabes. Entonces. supongo que debía estarlo porque de lo contrario me lo habrías dicho. —De acuerdo.

Pero afuera hacía calor y humedad y su cabello se estropearía. Había estado en Europa dos veces. Y. Llevaba diez minutos de retraso y el taxi avanzaba lentamente. Amanda tomó un taxi y se dirigió al Lancer Bar. él y Andy Parino se tomarían unos días de vacaciones para ir a jugar al golf a Palm Springs. Sólo estaría ausente diez días. Hubiera deseado saltar de aquel taxi tan lento y echar a correr. Hubiera sido tan maravilloso. Se preguntaba si Andy se quedaría toda la noche . pero ¡la había invitado! Nick se había mostrado inflexible. Tenía demasiados contratos importantes para ella en julio. Su última noche juntos. Andy Parino debía estar con Robin. durante los cinco días que durara la convención. Cuando le explicó todo esto a Robin. Este último trabajo había durado treinta y cinco minutos más. No servía de nada preocuparse. Le gustaba Andy. ello significaba algo más que perder el dinero. Había estado con ellos todas las noches desde que llegó de Miami. Había trabajado muy duro hasta conseguir su actual categoría. olvidaba que se maneja mucho dinero en el negocio de los trapos. Pero. ¡significaba darle a otra muchacha la oportunidad de destacar! Estaba lanzada hacia la cumbre. Le hubiera gustado ponerse su nuevo vestido de seda azul pálido. En otoño pensaba aumentar de nuevo sus honorarios. no debía pensarlo siquiera. en realidad. Probablemente. ¡Maldito Nick Longworth! Le hubiera gustado poder tomarse diez días e ir a Los Ángeles con Robin. hubiera deseado que este le dijera: —Al diablo los contratos. Y lo creía.58 - . Miró su reloj. quizás fuera incluso más alto que Robin. nena. Pero él se limitó a decir: —Desde luego. Robin había regresado de Miami y esta era la última noche que pasaban juntos antes de que él se fuera a Los Ángeles donde iba a celebrarse la Convención demócrata. Desde luego. Robin… te quiero. Pero aceptaba su aspecto con la misma apatía que experimentaba por los modelos varones con quienes posaba en algunas ocasiones. desde que era presidente del noticiario.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Ella rió. Necesitaba el dinero y si prescindía de algunos trabajos importantes. le hubiera podido ver muy poco. siempre tenía que ir a algún sitio. No. La invitación de Robin había sido una mera fórmula. Se reclinó en el asiento y encendió un cigarrillo. yo soy tu futuro. —Te adoro. Apuesto ¿y qué? El sólo pensar en Robin la aturdía. Pero. después. Pero Nick tenía razón. Pero él ya había colgado. Significaba mucho dinero pero significaba también que no tendría tiempo de ir a casa y cambiarse. Era muy atractivo. Quería convertirla en una de las mejores modelos de la ciudad.

él extendió su mano y sostuvo la suya. Ambos hombres se levantaron. —Lo he pedido —dijo Robin—. La mayoría de las veces. ¡hasta los latidos de su corazón parecían suspenderse durante este maravilloso momento de intimidad que nadie más podía compartir! Después se sentó a su lado y él volvió a hablar de política con Andy. Es lástima. En realidad. Y las tres últimas noches. En ocasiones. Digo simplemente que es lástima que Stevenson pierda. le daba igual uno que otro pero pensaba que tenía que demostrar un poco de interés. no importaba lo que bebiera. Las tres últimas noches. El camarero colocó un martini frente a ella. Mientras proseguía la conversación. ¡Quién sabe lo que habría sucedido si Wilkie llega a nacer diez años más tarde! Después empezaron a discutir acerca de los nominados para la presidencia.59 - . Robin y Andy volvieron a referirse al tema de la próxima nominación. Y el local y el ruido volvieron a llamar su atención. en este caso. Pero algo le había advertido instintivamente de que Robin no hubiera querido ir con una muchacha que no bebiera. estoy seguro de que te irá bien. —Eleanor Roosevelt intervendrá en un esfuerzo desesperado por ayudar a Stevenson. lo cual era su manera de incluirla en una discusión que estuviera por encima de su inteligencia. A ella no le gustaba el sabor del alcohol. Humphrey. Tiene mucho magnetismo. es un gran hombre. Meyner… Sorbió su bebida y . jugueteaba con el vaso. después habían ido al local italiano y ella no había podido estar sola con Robin hasta la medianoche. Andy sonrió en la forma abierta y amistosa que le era habitual. Escuchó los nombres de Symington. él había bebido tremendamente. La luz amortiguada del bar la hizo pestañear. Le observó mientras hablaba. Hubiera querido tocarle. sabía que quien le susurraba palabras cariñosas era el hombre y no el vodka. pero él se oponía a Roosevelt. Pero hoy el martini le pareció frío y suave. ello no parecía impedirle hacer el amor. vertía la mitad en el vaso de él. —¡Aquí. pero permaneció sentada con su cara compuesta según el «estilo Nick Longworth»: ligera sonrisa ningún movimiento de facciones ninguna línea. a ella le gustaba más cuando estaba sereno. No es frecuente que dos hombres capacitados aparezcan en escena al mismo tiempo. nena! Escucho la voz de Robin y se dirigió hacia ellos que se encontraban al fondo del local. se habían encontrado en el Lancer Bar. Pero la sonrisa de Robin y el rápido segundo en que sus ojos se encontraron y se mantuvieron fijos borraban a Andy. Tal vez le estaba empezando a gustar su sabor. Debe ser terrible permanecer bajo los focos en un día como este. Sucedió con Wilkie. —Lo conocí en cierta ocasión. Sin embargo.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR con ellos. el ruido. Tengo intención de votar por él. En otros tiempos (antes de Robin) hubiera pedido una Coke y contestado suavemente: «No bebo». el bar. —¿No te gusta Kennedy? —le preguntó Amanda. pero este no tiene ninguna posibilidad —comentó Robin—. De todos modos.

Vio relucir en la oscuridad los brillantes ojos de su gato siamés. Estaba oscuro y su brazo estaba entumecido. en aquel momento. mirándole fijamente a los ojos. Y cuando él cambió por agua fría. ¡Dios mío. La abrazó y le acarició el cuello. Ella lo sostuvo dulcemente y lo acarició. Amanda se despertó porque Robin estaba apoyado sobre su brazo. Por favor. ¡no me dejes! Ella soltó al asustado gato y corrió a su lado. para satisfacción de Amanda. Le apretó entre sus brazos. —Me gusta tu cuerpo. —Te quiero. Se movió ligeramente pero no se despertó. Él la besó mientras el agua rodaba por sus mejillas. —¡No me dejes! —gritó—. El gato ronroneó de placer. ambos cayeron dormidos unidos en un abrazo. Robin. sosteniendo el gato. se dirigieron al local italiano. para tomar un trago. —Estoy aquí. —Mi querida Amanda. se mostró excepcionalmente cariñoso. jovencito. Amanda. —Tengo que llevarte al salón. Y cuando terminó la cena y Andy sugirió ir al P. había conseguido empujar la puerta! El gato avanzó lentamente y saltó sobre la cama. La llevó de nuevo al dormitorio y le hizo de nuevo el amor. Lo sacó de debajo de él. . eres tan limpia. Robin se agitó y su mano rozó la almohada vacía de Amanda. Permanecieron bajo el agua caliente. tan suave y tan hermosa. Después. Después le besó el cuello y su pecho pequeño y liso. Ella permaneció de pie. A Robin no le gusta despertar y encontrarte alrededor de su cuello. Ella abrazó estrechamente su cuerpo porque. Después salieron de la ducha y se envolvieron los dos en una toalla. Esta es mi última noche con mi chica. su cuerpo se acostumbró y fue maravilloso. Amanda gritó y Robin rió abrazándola. Robin. Él estaba temblando.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR contempló el perfil de Robin. Pasó la mano por su suave cabello y la miró dulcemente. A las nueve.60 - . Él se inclinó y la besó. Es limpio y fuerte y maravilloso. Pasados unos momentos. Robin sacudió la cabeza: —Tendré diez días para estar contigo. Entonces él se incorporó de un salto y la empujó fuera de la cama. Te quiero. todo tenía importancia. J. Miró hacia arriba. Sluggs —susurró—. estoy aquí. Y le hizo el amor hasta que ambos se separaron exhaustos y satisfechos. mirando fijamente en la oscuridad. No le importaba mojarse el pelo ni pensar que tenía un trabajo a las diez de la mañana. Aquella noche. —Robin… —sus dedos rozaron la fría humedad de su frente—. Se deslizó fuera de la cama. —Vamos a tomar una ducha juntos.

ven a la cocina y tomemos una cerveza. sus relaciones se convirtieron en una llamarada constante de excitación. Desde Miami le llamó también Andy Parino para felicitarle. Gregory Austin le llamó para felicitarle. Y las felicitaciones que recibió por sus informaciones acerca de las convenciones no añadieron nada a su seguridad interior. —No lo sé. le parecía quererle más que nunca. nena. —Estaba sacando el gato y tenía sed y entonces tú gritaste. —¿Yo he gritado? —Has dicho «¡No me dejes!» Por unos momentos. no podría continuar. Andy acababa de conocer a una joven divorciada y estaba enamorado.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Sacudió la cabeza como un hombre que saliera del agua. ¿por qué? Robin miró en la oscuridad. De repente. Te quiero. Si alguna vez lo perdía. —Déjame cuando quieras. —¿Qué ha pasado? Ella le miró fijamente. En verano. Sonrió y la inclinó hacia sí. Entonces volvió a sonreír tranquilamente. Se remontaba más y más hasta un infinito febril. —¡Vamos! Con todas las chicas que hay en Miami. Bebieron la cerveza y le volvió a hacer el amor. —Me pregunto qué estamos haciendo sentados así en medio de la noche. Robin rió. Entonces la miró y pestañeó como si acabara de despertar. Él había estado en Los Ángeles y en Chicago para las convenciones. nunca. Su nueva importancia se le aparecía simplemente como una amenaza. Deseó ardientemente que volviera a dedicarse a las noticias locales. Ella le miró con extrañeza. —Le dio unas palmadas en las nalgas—.61 - . sentados en el apartamento de Robin. Se asió a él. Robin. Era totalmente dueño de sí mismo otra vez. sonrió. vieron juntos el primer programa de En Profundidad. Y. un chico católico tan . Vamos. Y se asustaba porque sabía que Robin ni siquiera podía empezar a sentir esta clase de emoción. Yo también tengo sed. Las estaciones se fundían entre sí para Amanda. no vuelvas a escabullirte otra vez. se reflejó en sus ojos algo semejante al miedo. —Nunca te dejaré. —Bueno. Era la primera vez que le veía vulnerable. Su amor por Robin se negaba a encontrar un límite. cada vez que regresaba. Pero no en medio de la noche. En octubre. —Pero. De veras no lo sé. —Pero me has dado una idea. todo lo que lo apartaba de ella era una amenaza. Él la separó y se rió. La primavera incipiente había llevado a Robin a su vida.

es una idea brillante. pero sin asomo de diamantes. —Felices Navidades. Admitió que su religión le creaba algunos obstáculos. Ella no quería casarse. Habló de ello con Nick Longworth. Slugger. Era muy pequeño y elegante. —No lo critiques —dijo Robin—. Este se rió. pero el mayor impedimento parecía ser la señora. La atrajo hacia sí y dijo: —Tú. Slugger saltó sobre la cama con su nuevo juguete. Después añadió—: ¡Oh. al ir a acostarse. posas cincuenta veces para una misma fotografía hasta que consiguen captarte con el aspecto de ángel que tienes. Ella le había regalado una pitillera. Amanda la abrió. —¡Maggie Stewart es distinta! —insistió Andy. Jerry pasó para beber con ellos un trago de pre-Navidad y salió corriendo para su casa de Greenwich. Tiró la caja en dirección a la cama. Sus ojos se llenaron de lágrimas al contemplar un suave collar de cuero negro. Amanda escuchaba atentamente. no sabes hablar. se busca a una presentadora tipo Hollywood. Trajo champán y un juguete de goma rechinante para Slugger.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR estupendo como tú no tenía más remedio que enamorarse de una divorciada. una delgada capa de oro con un facsímil de su escritura. . al mismo tiempo. estamos en vísperas de Navidad —dijo Robin. Si consiguiera realizar un buen espacio de publicidad. Tengo contratadas a tres para el anuncio de una cerveza. La víspera de Navidad arreglaron un árbol en el apartamento de Amanda. una mujer que posea encanto y que. querida mía. Segundo: tú no puedes ser una chica entre muchas en la escena de una fiesta. es una buena idea. tal vez Robin la respetara. Aquella noche. No es fácil aparecer natural cuando te está enfocando el rojo ojo de la cámara. Generalmente. Para esto sólo utilizamos modelos noveles. —Déjale. Amanda lo pensó. Ocultó su decepción. Este cristalizó en acción cinco noches más tarde cuando se burló ante la sosa aparición en la pantalla de una muchacha haciendo publicidad en el Late Show. me olvidaba de una cosa! Se dirigió hacia la chaqueta que estaba colgada de una silla y sacó de ella una caja plana. Lo único que podrías hacer es presentar un producto de gran sugestión y esta clase de anuncios no te llueven del cielo tan fácilmente.62 - . Robin le regaló un reloj de pulsera. Tenía cascabeles de plata y una pequeña placa de plata con el nombre grabado. Andy la había contratado para presentar un espacio de cinco minutos en su noticiario local y así por lo menos podrían trabajar juntos. Tal vez entonces empezó a formarse una primera idea de su plan. —Querida muchacha. Amanda fue a coger el gato para llevarlo al salón. Excepto por: primero. —¿Y qué crees que hago yo? —preguntó ella. Esto es una cualidad en sí misma. venda el producto. siempre queda el recurso del pulverizador de aire o del retoque. Y si ni aún así lo consiguen.

63 - .   . Lo único que no me gusta es que se restriegue contra mí. los malditos cascabeles me advertirán su presencia. De esta manera. —Desde luego. Después la tomó en sus brazos y la besó y ni siquiera oyeron los cascabeles de plata cuando Slugger saltó desdeñosamente de la cama y abandonó la habitación.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Echó los brazos alrededor del cuello de Robin y lo abrazó: —¿Te gusta Slugger…? Él rió.

Dan había pensado en una cantante de aspecto sencillo. Sig y Howie y Artie Rylander. No había nadie. sus pensamientos se dirigieron hacia Ethel. «Su piel es de una blancura tan pastosa. Incluso tenía patrocinador: los productos Alwayso. Una vez más. Dan se complació de su suerte. Bien. la mayor atracción para ella eran los grandes artistas invitados de Hollywood que conocería cada semana. Por extraño que pudiera parecer. de esta manera. Ahora mismo. Dan se reclinó en su asiento y su sonrisa irradió felicidad. Una hermosa muchacha haciendo publicidad constituiría un contraste perfecto con el tono casero y familiar del Show de Christie Lane. Pero. ¡demonios!. Aquella noche quería celebrarlo. Lo único que debía hacer era esperar hasta febrero. Así que. quizás dejara de molestarle con el sonsonete de «Llévame al «21».P. Entonces conseguiría una gran victoria. es lo menos que podía hacer por esta perra. Y Alwayso iba progresando gracias a su publicidad. Cuando Gregory lo vio y le dio vía libre. tal como Jerry decía. Él sabía que no era simplemente por los veinticinco dólares más. Dan prescindió de los tranquilizantes. Pero. Y. Inconscientemente. era una muchacha de buen carácter y él no hubiera podido hacerle el amor más de dos veces por semana. Era un problema. Le había costado sudar todo el verano y había conseguido hacer de Christie un buen presentador. que me recuerda la barriga de un pollo». Para acompañar a Christie como «Señor Corriente». Tal vez había sido un error trasladarla al Show de Christie Lane. había que encontrar una muchacha y seguir siempre con la misma. que pudiera competir con ella en este aspecto. Decía que le causaba espanto. Y Jerry tenía un despacho lleno de modelos . nadie. Su nueva misión la había entusiasmado. fueron anunciados en la columna del New York Times dedicada a la televisión las novedades de febrero. un anunciador de aspecto casero y un gran artista invitado que añadiera un poco de encanto cada semana. Jerry había decidido utilizar una voz masculina en off.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Capítulo 9 En enero.64 - . Ethel no sentía inclinación amorosa alguna por Christie Lane. Había contratado a Artie Rylander. de alguna manera tenía que pagarle. el despacho de Jerry debía estar repleto con las más bellas modelos de la ciudad. A partir de entonces. un importante productor que se había dado a conocer en los años cincuenta con espectáculos de variedades en directo. solía referirse a Christie como B. al mismo tiempo que la modelo mostrara el producto. si quería emplear su tiempo libre con algún nombre de Hollywood. Dan sonrió. los «criados». Dan sonrió complacido al ver que el Show de Christie Lane era el tema principal. Había pasado meses y meses encerrado con Christie Lane.

—¿De veras quieres este trabajo? —Mucho. dejara de acudir al Lancer Bar a las cinco. . esta cruzó la puerta. Había observado que algunas modelos mayores siempre la evitaban cautelosamente. Oprimió el zumbador y dijo a su secretaria que hiciera pasar a Amanda. Se la quedó mirando.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR preciosas. Pero ¿por qué le gustaba estar con él? A veces. Ella sonrió. Después advirtió el reloj. Se sentó en la silla situada delante de él. Amanda. tenía un visón. no se le echaría de menos. le gustaba estar con él. sin embargo. además. Te lo agradezco de veras». su tiempo era oro. Lo único que tenía su mujer era un abrigo de nutria. Permaneció en silencio. Jerry. Jerry. —Gracias… Me lo regaló Robin por Navidad. ella se inclinó hacia la mesa. era el Vacheron más elegante que jamás hubiera visto. pero ¿qué diría Robin si la contrataba? Le diría «¿Qué demonios estáis haciendo? ¿Intentas chupar de mí?» o bien diría «Es muy amable por tu parte. ¡Demonios!. Robin le trataba con la misma llaneza sin cumplidos con que se dirigía a Carmen. caminaba igual que su maldito gato. Mary lo había admirado en el escaparate de Cartier. sus pómulos salientes y su espeso cabello rubio era ideal para este producto. Había días en que Robin apenas le hablaba. —Quiero este trabajo. Pero el rostro de Amanda era perfecto y ella lo sabía. el tabernero del Lancer Bar. Se sentó y contempló una fotografía de Mary y los niños que tenía sobre la mesa. además. ¡Jesús. A los pocos segundos. el año pasado había realizado la propaganda de Alwayso en las revistas. De repente. casi contento de verle: «Tu bebida te está esperando Jerry». También podía mostrarse solícito. ¿Acaso no eran normales sus sentimientos hacia Robin? ¡Era ridículo! ¡Él no experimentaba deseo sexual por Robin Stone! Simplemente le gustaba. —Es un reloj muy bonito —dijo. Lucía un abrigo de leopardo y su rubio cabello ondeaba sobre sus hombros. Sus ojos denotaban urgencia. Le había mandado a Robin una caja de vodka de cien grados. Robin ni siquiera le había enviado una felicitación. Pero costaba más de dos mil con impuestos incluidos. Sacudió la cabeza.65 - . Pero Jerry tenía un problema. Que se preocupara Jerry. ¡Santo Dios!. Y. Desde luego. ¡Cielo santo!. Vio que daba una ojeada furtiva al reloj. Jerry la hubiera querido para el show. Quiero que Robin se sienta orgulloso de mí. hasta hablaba como Robin! Directamente al grano. se odió a sí mismo. impávida ante la luz del día que hería su rostro. tenía la sospecha de que si repentinamente dejara de llamar a Robin. Amanda con sus frías facciones nórdicas. el problema consistía en quién resultaba más adecuada para el trabajo y no cómo se lo tomaría Robin. ¡Leopardo! Y. De repente.

siempre está. Y nos sentimos muy honrados teniéndote en el show.66 - . Y busco la toalla y la toco. que puedo hacerlo durar eternamente. Y. cuando estoy sentada a su lado y él me sonríe. ¿Qué posibilidades crees que tengo con Robin? Hace casi un año que estamos juntos. Amanda. Ya sé que parece estúpido. A veces.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Le dirigió una mirada suplicante. —No lo perderás. lo estás haciendo muy bien. De repente experimentó una extraña sensación de simpatía hacia ella. —Jerry. . me restriego contra la toalla que él ha usado. Cuando levantó la mano. No puedo vivir sin él. Después le entregó un contrato. la doblo y la meto en la bolsa y la llevo conmigo todo el día. sin embargo. a veces. He acabado los Papeles de Pickwick y he empezado a leer a Chaucer. yo le quiero. debía ser el infierno para una muchacha estar enamorada de Robin. Tomó una pluma y estampó rápidamente su nombre en el contrato. Y casi conserva su olor… y me siento débil. Tú eres su mejor amigo. había recobrado una vez más el control de sí misma. Pero lo sigo haciendo. La observó mientras abandonaba el despacho. esta criatura perfecta. a veces desearía no amarle tanto. Jerry sintió que sus propios ojos se humedecían de compasión. Su rostro estaba tenso. Jerry? Los hombres suelen confiar entre sí. Incluso cuando ha pasado la noche conmigo. sufría una tortura de amor? Amar a Robin Stone debía ser un tormento. Y esto me asusta porque tal vez significa que temo perderle algún día. quiero casarme con él —dijo ella—. me siento morir porque pienso que podría no estar y. Jerry!. —Jerry. se rió y me dijo que no tenía ninguna intención de convertirse en el profesor Higgins. Y cada vez que entro allí. Se alegró de ser un hombre. pero lo hago incluso cuando tengo que encontrarme con él en el Lancer Bar aquel mismo día. ¡Oh. Y cuando traté de comentarlo con Robin. Porque cualquier mujer tenía que saber que no lo tenía realmente y presentir que un día lo perdería. Dios mío. Es tan imprevisible… ¿Qué crees. mientras que él siempre podría seguir encontrándose con Robin Stone en el Lancer Bar. —¿Sabes lo que he hecho todas las noches de las semanas en que él está fuera? He seguido un curso de lectura en la New School. Las lágrimas amenazaron con rodar por su rostro. Colocó las manos sobre sus ojos. Esto ya constituye un record por sí mismo. Le has conservado casi un año. Y a veces pienso que no estoy más cerca de él que el primer día que nos conocimos. como para eliminar este pensamiento. Él sabía que las Amandas irían y vendrían. —Creo que serás maravillosa para nuestro producto. cuando se va a la mañana siguiente. ¿Quién podría suponer que esta súper chica. Quiero tener hijos suyos. pienso que puedo detener aquel momento. Cambió su estado de ánimo. De ser simplemente un amigo de Robin.

Había tomado el tren de las cinco y diez y. no dijo nada.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Dos semanas más tarde. No permitió que su falta de entusiasmo turbara su sensación de tranquilidad. limpia e inmaculada. La felicitó por su peinado. Mezcló unos martinis y sirvió a Mary cuando esta penetró en la habitación. incluso lo atribuía a los rulos de color de rosa que Mary se colocaba en el pelo. La atmósfera empezó a parecerse a una olla a presión. ¡Cómo podía un hombre sentirse inflamado de deseo al ver a su mujer con rulos gigantes de color de rosa y la cara llena de crema! Para evitar discusiones. No. Jerry visitó por primera vez a un psiquiatra. al caminar por el sendero que conducía a su casa. no conseguían acallar las dudas obsesivas que estaban empezando a producirse en su mente. ¿laca para el cabello o el nuevo abrillantador de uñas iridiscente? Si bien estas excusas parecían tranquilizar a Mary. El tiempo no permitía sacar el coche y era mucho esfuerzo tomar el tren cada mañana y volverlo a tomar después para regresar a casa. Y una noche explotó. musitando lo agitado que era siempre el comienzo de una nueva estación. Los niños habían gritado con entusiasmo «¡Papá. En algunas ocasiones. En noviembre lo atribuyó a los viajes de un sitio a otro. —Ni una sola vez en todo el verano —dijo ella sin acritud—. no se debía a sus encuentros con Robin Stone en el Lancer Bar. Había pasado el día comprobando las copias publicitarias. Se sintió bien. Entró y se sintió invadido de felicidad. se divirtió con ellos y se sintió aliviado cuando la muchacha los llevó a la cama. Septiembre era tiempo de prisas. había intentado darle alguna explicación: —Tú. ¿te has olvidado de la mujer que amas? Él pareció asombrarse. ¡Trabajaba hasta tarde! Durante la época de Navidad. Las cosas se presentaban difíciles. Como si se hubiera tratado de un descuido. —Es el mismo que llevo desde hace un año. Las luces que brillaban en las ventanas le prometían calor y hospitalidad. En enero. Jugó con ellos. papá!».67 - . estaba cansado. con tu trabajo y tu golf de los fines de semana. tenía que trabajar con Alwayso. Y ahora estamos a mediados de septiembre. Bien. Le había hecho el amor a Mary con una poca frecuencia alarmante. Había nevado el día anterior. Cuando ella lo trajo a colación por primera vez. Había sido uno de estos pocos días en que todo se produce sin perturbaciones. Incluso el tiempo era bueno. Pero. . adujo más excusas. En Nueva York. Tenían que escribirse los anuncios publicitarios. Sucedió un martes. experimentó repentinamente una sensación de bienestar. la nieve había quedado reducida a pequeños bancos de lodo gris y opaco. y él estaba resfriado. una semana después de haber contratado a Amanda. Todo estaba conforme a los esquemas. ¿Tendré que esperar a que haga demasiado frío para practicar el golf? Él se había excusado. el tiempo era malo. parecía una postal de Navidad. en Greenwich. Ella aceptó el trago sin sonreír. había que seleccionar el primer producto que debía lanzarse en los anuncios.

¡No iría al psiquiatra! Sin embargo. había podido consumarlo por completo. En el momento de acostarse. Hoy me saltaré el bar. se le pasó. Mary lo acusó de sentirse aturdido y él abandonó furiosamente la habitación. ¡Qué se le iba a hacer! Vería a Robin mañana. Robin le había dado un plantón. fue Mary la que rompió su resistencia. pero no había dado resultado. alegando que tenía una sesión de modelos a las cinco en punto. Se alegró secretamente: Robin estaría solo en el Lancer Bar. levantando el vaso. Después permanecía despierto con los ojos abiertos en la . Cuando. Ella penetró en el dormitorio sosteniendo un martini como comienzo de tregua.68 - . él lo había intentado dos veces. Pero. sorprendiera a Mary y llegara a casa pronto. No era eso exactamente. el doctor Anderson le recomendó una visita al doctor Archie Gold. ¡No necesitaba un psiquiatra! ¡Dios mío! Si Robin imaginara que había llegado a considerar esta posibilidad… bueno. Robin rió. es el primer día que estoy de nuevo en la ciudad. Salió precipitadamente del despacho. Robin le miraría con desprecio. Dejó de ponerse los rulos de color de rosa. le reveló cuál era su verdadero problema. Amanda va a guisar para mí. Cada noche fingía estar cansado. se reconcilió con Mary. Desde luego. a los martinis. Jerry. Llamó a Robin en cuanto ella hubo abandonado su despacho. pero cuando Amanda estaba en su despacho esta se había excusado por no poder acudir a la cita de las cuatro y media. Te veré mañana. Ella se separó de su lado y lloró. Un apretado nudo de culpa empezó a formarse en su garganta. él no pudo conseguirlo. ¿Qué ha pasado? ¿Te ha dado un plantón Robin Stone? Se enojó tanto que se atragantó con el martini. Aquella noche. —Has llegado a casa a buena hora. El doctor Anderson le dijo que no necesitaba B12. ¡Nunca le había sucedido antes! En su esporádica vida sexual del pasado año. pero esta noche está mejor que otras veces —dijo. Su rostro ardió de cólera. por una vez. le consideraría un alfeñique. seguramente no querría perder el tiempo con él. No le importaba que hubiera muchos hombres normales y sanos que fueran al psiquiatra cuando tropezaban con alguna dificultad. pero cuando se acostaron juntos. no se dio crema ni utilizó los rulos gigantes de color de rosa. Y ya era hora de que. los cinco minutos que habían estado juntos. Le saludaba con una sonrisa todas las noches. Ella se le quedó mirando con suspicacia. simulaba la respiración regular de un hombre dormido. Observó que lucía un nuevo maquillaje. —Por el amor de Dios. Ahora temía intentarlo. Incluso se sometió a un examen médico general y pidió un tratamiento de B12. a los agobios del nuevo show de Christie Lane. —¿En el Lancer Bar a las cinco? —preguntó. Él ocultó sus propios temores y se excusó con Mary. No le importaba lo que dijera el doctor Anderson. Lo atribuyó a sí mismo. al cabo de unos minutos. finalmente.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Bueno. Empezó a arrimarse a él en la cama.

habían pasado los cincuenta minutos. cuando Robin había arrollado a una muralla infranqueable de jugadores para marcar un tanto. la amo y no hay otra muchacha. Amanda se insinuó también en las sesiones. ahora comprendía algo. Hablaron de su padre. mientras Mary se deslizaba hacia el cuarto de baño y se sacaba el diafragma. Al intentar ganarse la amistad de Robin. te pareces a la familia de tu madre. —¿Por qué demonios le pago si usted no me da las respuestas? —preguntó Jerry. la sesión versó totalmente sobre Robin Stone. Podía escuchar sus sollozos contenidos. empezó a ir al rugby con él y su padre solía aclamar a Robin Stone hasta quedar afónico. Cuando se comprobó finalmente que Jerry no crecería más allá del metro setenta y cinco. Su padre había dado un brinco: «¡Qué gran muchacho! ¡Eso es. Jerry estaba seguro de que fuera lo que fuera. . Tenía problema de personalidad pero no era un afeminado. Jerry fue inmediatamente al grano: —No puedo cohabitar con mi mujer y. Los Baldwin son todos canijos. Después de profundos análisis freudianos y de reminiscencias de su infancia llegó a unas revelaciones perturbadoras. Sin saber por qué. Se alegró de este descubrimiento. Yo estoy aquí para estimularle a usted a elaborar las cosas y a conseguir por sí mismo las respuestas. los lunes. ¿verdad? —preguntó al doctor Gold. ¡Era ridículo! Pero pensó en Mary —en sus contenidos sollozos en el cuarto de baño… Muy bien. un hombre de aspecto extremadamente viril que le había ignorado durante su infancia. Después. El doctor Archie Gold era sorprendentemente joven. se sintió mejor. —Mi diagnóstico es acertado. su padre había resoplado: «¿Cómo puedo haber producido este enano? Yo mido metro ochenta. había esperado encontrarse con un hombre de gruesas gafas. Por lo menos. sin embargo. hijo!» A través de los cuidadosos análisis del doctor Gold pudo recordar otros fragmentos de egolesiva evidencia. Por Cristo. Se asombró de que el doctor Gold le sugiriera tres visitas por semana. Pero el doctor Gold estaba bien afeitado y presentaba un agradable aspecto.69 - . barba y acento alemán. podría solucionarlo en una hora. había eliminado esta mordiente duda de su subconsciente. ¿Qué tengo que hacer? Antes de que pudiera darse cuenta. ¡Eso es lo que yo llamo un hombre!» Recordó un incidente determinado. miércoles y viernes. Al cabo de dos semanas. «¡Este chico es estupendo!» —gritaba su padre—. Los fríos ojos grises se limitaron a sonreír. La semana antes de comenzar el show. Poco a poco. aumentó las visitas a sesiones diarias. En su tercera visita.» Muy bien. —Es usted quien debe contestar a sus propias preguntas —fue su respuesta. Por lo menos. buscaba todavía la aprobación de su padre.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR oscuridad. Consiguió muy poco la primera vez. —Yo no tengo que dar respuestas —contestó el doctor Gold pausadamente—.

En estas ocasiones. él es él mismo. El doctor Gold frunció el ceño. ¿Por qué no puedo ser como Robin? No tener conciencia. Jerry se mostraba impaciente con el doctor Gold y le preguntaba por qué experimentaba esta sensación de culpabilidad. ¿Acaso no puede tener usted un amigo psiquiatra? Jerry se puso nervioso cuando vio aparecer al doctor Gold en el Lancer Bar.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Prescindió de su hora de la comida. Incluso Amanda presiente que no lo posee efectivamente. ¡No los conoce! —¿Cuándo regresará Robin Stone? —preguntó el doctor Gold. ¿Por qué tenía que ir cada día al Lancer Bar y sentarse junto a Robin. pero Jerry se negó a prescindir del Lancer Bar. Jerry miró al techo. el doctor Gold perdió su tranquila expresión habitual y sacudió la cabeza. Adujo como excusa que era su único medio de escapar a la tensión: sentarse con Robin y tomar algo. —Eso no es amor. El doctor Gold hubiera preferido verle entre cinco y seis. yo no diría que es libre. —¿Puedo decir que es usted simplemente médico. Pero. su relación con Robin Stone debería proporcionarle una sensación de satisfacción y no todas estas fantasías. podría presentarme a Robin y Amanda. Si alguna vez le cogiera aversión… El doctor Gold meneó la cabeza. Robin. ¿Por qué? —¿Y si nos encontráramos mañana en el Lancer Bar? De esta manera. —Usted no puede juzgar a la gente de esta manera. —Pero. —Por lo que usted dice de Robin Stone. no psiquiatra? —Algunos de mis mejores amigos también son personas —contestó el doctor Gold—. mi psiquiatra quiere clasificarte». es un vicio. ¿cómo explicaría su presencia? No puedo decir: «Mira. experimentaba una sensación de culpabilidad hacia Mary y la cena que habría estropeado. Si una muchacha posee aparentemente todas las cualidades que usted le atribuye. sabiendo que experimentaría una sensación de culpa en relación con Mary? —No puedo seguir así. —Mañana. ser libre.70 - . Somos más o menos de la misma edad. cuando perdía el tren. por lo que se . —¡Vamos! No es más que una muchacha enamorada muy sentimental. —Puede suponerse que somos amigos. —Por lo menos. Entonces Jerry le contó al doctor Gold la confesión de Amanda acerca de la toalla de Robin. El doctor Gold rió. —Ella sí que necesita ayuda. queriendo agradar a Mary y agradarme a mí mismo. Robin iba ya por el tercer martini y Amanda estaba trabajando.

olvidé decírtelo —dijo Jerry al acercarse el doctor Gold—. Sus fríos ojos grises valoraron tranquilamente a Robin. —¿Mi debilidad? Robin asintió. —Eres un buen hombre —dijo Robin—. verle empezar a actuar. —Tuviste que seguir una preparación tremendamente larga y después tuviste que hacer dos años de análisis personal. El doctor Gold asintió. La mayor recompensa del mundo es ver recuperarse a un paciente. Va a venir un antiguo compañero mío de escuela. —Oh. Robin miró al hombre con escaso interés. —Conozco su debilidad. ignorando a Jerry. ¡Alguien tenía que hablar! En determinado momento. Robin pasaba por uno de sus estados de ánimo silenciosos. El doctor Gold tampoco se mostraba precisamente locuaz. . Robin sonrió. Se concentró en su bebida. Habrás necesitado mucho valor para haber ido a la escuela con un nombre como Archibald. —Al principio quería ser neurocirujano. —¿Eres psiquiatra o psicoanalista? —Ambas cosas. Jerry procuró que su voz sonara desenvuelta. Lo único que puede hacer es recetar una medicina para atenuar la sintomatología. Pero con el análisis —los ojos del doctor Gold se hicieron súbitamente expresivos—. Jerry pasó el brazo por los hombros del doctor. —¿Siempre te ha interesado este trabajo? —preguntó Robin. Archie? —En cierto modo —contestó el doctor Gold. —No lo creerás. este es Robin Stone. —Corta complejos. Jerry empezó a balbucir nerviosamente. —A usted le gusta la gente. Robin. Tiró un billete sobre la barra. Nos encontramos en una fiesta. Archie es psiquiatra. reanudamos la antigua amistad y él me dijo… —¿Freudiano? —interrumpió Robin. Robin. Robin se inclinó sobre la mesa y dijo: —¿Eres cirujano. —Tan inseguro como para haberlo dejado en Archie. En el análisis siempre hay la esperanza de un mañana mejor. puede curar al enfermo. El doctor Gold rió. —Archie —el nombre poco familiar casi se le pegó a la garganta—.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR encontraría más tarde con Robin en el restaurante italiano para cenar. ocupar un puesto en la sociedad y utilizar todo su potencial. Pero un neurólogo se enfrenta a menudo con enfermedades incurables. Debes sentirte muy seguro.71 - . ¿verdad? El doctor Gold asintió. el doctor Archie Gold.

Después saludó con la mano al doctor Gold. La sala de control estaba abarrotada. Sirve a mis amigos otra ronda y quédate con el resto. Jerry encontró un asiento en un rincón. Aparentemente posee un completo dominio de sí mismo y parece interesarse realmente por Amanda. Y salió del bar. —Como ha dicho el camarero. Incluso Amanda se había contagiado la tensión. ¿no es cierto? —Desde luego. El auditorio ya casi había entrado. Es curioso.72 - . —Esto es por mi cuenta.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —¡Eh. —No sabe que existe usted. —¿Cree usted que yo le gusto? —No. Jerry no pudo ocultar su orgullo. Carmen! El camarero acudió inmediatamente. —¿Qué le había dicho? A usted también le causado impacto. Dentro de quince minutos iba a saltar al aire el Show de Christie Lane ¡en directo! Todo el día había sido un desbarajuste. Christie Lane y sus «criados» parecían ser las únicas personas no afectadas por la histeria preshow. Jerry lo miró mientras salía. He venido dispuesto a ello. Posesivo. —Lo siento. Robin no había dicho ni una sola palabra sobre el anuncio de Amanda. —¿Y bien? El doctor Gold sonrió. ocultando la etiqueta de Alwayso. En varias ocasiones había estado a punto de . Christie hacía parodias para el equipo de operadores. En el último ensayo. ¿verdad? Jerry se volvió al doctor Gold. No dijo: «Tengo una cita con una chica». —¿Cree usted que tiene algún problema o… debilidad? —No podría decirlo. había sostenido el spray para el cabello con la mano que no debía. doctor Gold? Ni siquiera ha hablado de ella. lo cual hubiera significado quitarle importancia. tengo que marcharme. Todo un señor. tengo una cita con mi chica. En realidad. —¿Cómo lo sabe usted. —Obsequio del señor Stone. Amanda había dicho que Robin contemplaría el espectáculo desde su casa. —¿No? —la voz de Jerry revelaba pánico—. —Al marcharse ha dicho: «Tengo una cita con mi chica». Me encontraba en condiciones más que receptivas. El camarero les trajo más bebida. es todo un señor. ¿Pretende decirme que no le gusto? El doctor Gold meneó la cabeza. parecían divertirse con los frenéticos ensayos. considerarla una de tantas. Bromeaban juntos. los «criados» iban a por sándwiches.

el autobús está esperando fuera. en caso de que se pusiera nerviosa en el último momento. pero no había podido hacerlo conservando un aire indiferente. incluso tomando como base la reacción del auditorio. impecable como siempre con su traje negro.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR preguntarle a Amanda cuál había sido la reacción de Robin. sostendré el spray para el cabello de manera que puedas ver la etiqueta. Sería difícil decirlo. Jerry asintió con la cabeza. Le he dicho que lleve el vestido azul para anunciar la laca y que se ponga el verde para el lápiz de labios. Su sitio estaba con Amanda. No era necesario que permaneciera en la cabina. pero las reseñas no tenían importancia para la televisión. Jerry decidió dirigirse a la parte trasera del escenario. Se abrió la puerta y entró Ethel Evans. Ella estaba sentada en un pequeño vestuario. Jerry. haré que tome algunas fotografías de Amanda y Christie. Se volvió hacia Jerry. Faltaban tres minutos para la emisión. Faltaba un minuto para el comienzo de la emisión. Dan pidió al director que encendiera el interruptor del audio. señor Moss. Harvey Phillips. Siéntate y tranquilízate. . Ahora mismo está tomándole unas instantáneas a Christie para que yo pueda entregarlas a los periódicos. la orquesta empezó a tocar un tema y el anunciador gritó ¡El Show de Christie Lane! El show ya estaba en marcha. —Después del show. Amanda está arriba retocándose el maquillaje. —No te preocupes. Su fría sonrisa le devolvió la confianza. —Bueno. Lo único que importaba eran los malditos números. Repentinamente. pero Ethel declinó su ofrecimiento con la mano. Faltaban cinco minutos para lanzar al aire el programa. —Todo está a punto. Sig fue el único que se levantó y le ofreció su asiento. —Tengo a un fotógrafo conmigo. Entró Danton Miller. siendo gratis? Mañana saldrían las reseñas. pero la segunda semana era la que contaba. De repente. la clasificación de la noche. ¿Cómo no iba a ser así. Dan la saludó con frialdad. jugueteando con su cabello. Bajó la mano. Jerry miró el reloj. Tendría que sudarlo dos semanas. sosteniendo un cronómetro. No podía hacerse otra cosa más que esperar. Jerry se preguntó si el show tendría éxito. se hizo un silencio completo en la sala de control. el director de la agencia. Salió de la cabina y se dirigió a la parte trasera del escenario.73 - . desde luego. entró apresuradamente. pareces una madre nerviosa. Artie Rylander permanecía de pie. Tendría. A los auditorios del estudio siempre les gustaban todos los shows. El auditorio rió complacido. El anunciador había salido a escena para efectuar el precalentamiento habitual: —¿Hay alguien de New Jersey? Varias manos se levantaron.

venir aquí? —La idea de ver a Robin sentado entre el auditorio de un . si yo fuera como tú. Pareció sorprenderse de encontrar a Jerry y Amanda. Amanda. Era evidente que no le prestaba atención. para desearte suerte. estaría de acuerdo. —Parece que estamos destinadas a encontrarnos. Amanda la miró. —Voy a sentarme fuera a ver el show. —Soy Ethel Evans. Amanda. he venido por dos razones: primera. Y apuesto cualquier cosa que tu amigo. Nos conocimos el año pasado en el P. le estás quitando la luz a Amanda. ¿verdad? —Tres o cuatro flashes simplemente. Además. añadió: —No tomes en cuenta mi opinión. Ethel. J.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —No estoy preocupado por ti. La sonrisa de Ethel era amistosa. Ethel se dirigió hacia la puerta. —Sal. porque me gustaría que te sacaras algunas fotos con Christie Lane después del show. con su gran cerebro. Como hombre es repulsivo. Había una honradez urgente en la voz de Ethel y vio envidia en sus ojos. ¡Dios mío. —Eso decía también mi madre —contestó Ethel—. pero al auditorio le gustará probablemente. Por cierto. Pero. Tengo que dejarlo en algún sitio. Se abrió la puerta y entró Ethel Evans. sin pedir permiso. La gente silbará hasta quedar afónica cuando salgas. casi tapando a Amanda con sus anchas caderas. Entonces dijo: —Muy bien. Ethel se sentó en la punta de la mesa del vestuario. Bajó de la mesa de maquillaje. pero no perderé mucho tiempo. Amanda dio la vuelta y empezó a aplicarse laca al cabello. Amanda miró a Jerry y este asintió brevemente con la cabeza. —Estarás muy bien. ¿vendrá a ver el show? —¿Robin. Dijo: —Mi tía me enseñó que la apariencia no basta para conseguir la felicidad. segunda. Es por todo el show. sí. —Buena suerte. Amanda se echó hacia atrás y Jerry tocó el hombro de Ethel. cariño. —Durante cinco minutos… hasta que Christie Lane ha empezado a hacer imitaciones idiotas de gritos de celo de los animales. Se estremeció. —Ah. La mirada de Ethel abarcó toda la estancia. me comería el mundo! Amanda se sintió más amable. No olvides que yo soy quien se lo recomendó al patrocinador. estarás sensacional. viendo su cara. Usted estaba con Jerry y Robin Stone.74 - . Oye. Tengo un cociente intelectual de uno treinta y seis pero lo cambiaría por medio cerebro y una bonita cara. Sonrió fugazmente y levantó la mano. ¿Has visto algunos de los ensayos? Ella arrugó la nariz. —Se sacó el abrigo y. Amanda. este no es el momento adecuado para reanudar una antigua amistad. lo colgó de la pared—.

—Espero que esté orgulloso de mí. La frialdad de Amanda se desvaneció cuando Ethel abandonó la habitación. Yo le llamaré por ti. los nervios la dejaron sin respiración. La contempló en el monitor. Jerry dio muestras de nerviosismo cuando ella se levantó y marcó el número. Jerry la tomó por el hombro y la dirigió hacia la escalera. era cosa mía. —Espera. Seguía comunicando. Tienes que estar en tu sitio cuando la cámara se dirija hacia ti. Y salgo dentro de cinco minutos. —Lo sé. Y no te atrevas a llorar y estropearte el maquillaje. Jerry… —¿Pero qué? Está en casa. en el vestíbulo expuesto a la corriente de aire. Tienes que cruzar detrás de la cortina para llegar a tu decorado. hasta que llegó el momento del anuncio «Maldito Robin —dijo para sí misma—. El único teléfono del teatro se encontraba junto a la puerta del escenario. haberse echado y estar durmiendo. por lo menos sabes esto. Amanda colgó y la moneda cayó en el depósito de devolución. —Tienes cinco minutos.. La música era ensordecedora. — Sus ojos miraron hacia el gran reloj que colgaba de la pared—. —Vete ya. La línea seguía estando ocupada. probaré otra vez. descansa cinco minutos. —¿Qué dijo Robin? —No pude hablar con él. Siguió marcando. Se incorporó y agarró la mano de Jerry. Al terminar. —Está comunicando. pero quiero llamar a Robin y recordarle que mire. Jerry. —¿Estuve bien? —Mejor que bien. ¿Ha dicho algo? —¿Qué te ha dicho a ti? —preguntó Jerry. —Se rió y dijo que si quería mezclarme en esta carrera de ratas. Ahora. quizás más. —Pero.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR estudio era tan descabellada que Amanda rió—. Y probablemente estaba . después. a casa. Entonces marcó el número de Robin. cámbiate. —Sube y cámbiate. haz el spot de la barra de labios y. los aplausos sonaron fuertes y el show parecía desarrollarse bien. Es mejor que baje. ¿por qué tiene que hacer esto?» Se dirigió a los bastidores y llegó a tiempo para dirigirle a Amanda una sonrisa de confianza. Ya le conoces: puede haberse tomado algunos martinis. No era extraño que ganara tanto dinero.75 - . Esperó hasta que desapareció detrás del telón de fondo y apareció en el pequeño decorado preparado para Alwayso. Su rostro se iluminó y comprendió que Amanda lo interpretaba como una señal de que había conseguido hablar con Robin. Ve a por tus cosas. —Sal corriendo —dijo él casi con rudeza—. Hace diez minutos que el show está en marcha. No. Parecía un ángel. lo verá desde su casa. Los ojos de Amanda brillaron siniestramente. Sabe que la chica va a salir. Magnífico. Estaba serena y tranquila cuando la cámara la enfocó.

Jerry la detuvo. la reducida parte posterior del escenario se convirtió en una escena de tumulto. no debes. — Dirigió sus acuosos ojos azules hacia Amanda—. Podría haberse declarado la guerra. Después subió corriendo las escaleras y se dirigió a su vestuario. Ethel la siguió. pero parece ser que les gusta. el astro de la pantalla ha terminado su número fuera de tono. Cuando el show terminó. porque. el Show de Christie Lane no es el acontecimiento más importante del mundo. el tío Christie te llevará a tomar un sándwich después del show. ¿acaso te recuerdo a alguno de tus parientes? Espero que no. Sí haces bien las cosas. Amanda permaneció en silencio como si no comprendiera lo que sucedía. Puede haberse tratado de una emergencia. Los patrocinadores. Ahora. Ethel se acercó y tomó a Amanda del brazo. —No.76 - . —Quiero una fotografía tuya con Christie. Mejor dicho. —¿No puedes esperar? Es importante. —Miró hacia el escenario en el que actuaba Christie Lane y se encogió de hombros—. Tal vez han lanzado una bomba atómica en algún sitio. Christie Lane se acercó. Después se dirigió precipitadamente al escenario. contemplad al verdadero profesional que sale y los mata a todos. Todos se daban palmadas recíprocas en los hombros.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR mirando mientras hablaba por teléfono. sería un incesto: Antes de que Amanda pudiera responder. —¿Habéis oído los aplausos? ¡Y todo por mí! ¡Soy el más grande! Apoyó la mano en el brazo de Amanda. retocarte el maquillaje. Muñeca. . os llevaré allí a los dos para celebrarlo. —Y tú eres la más guapa. Le llevaré unas hamburguesas. Y te apuesto una cena en el «21» a que te ha estado mirando. Amanda realizó el segundo anuncio con la misma facilidad. ¿Y qué es eso del tío? —¿No sabes lo que Dan ha venido diciendo durante todos estos meses? Que yo soy la imagen de la familia. —Calma —dijo Jerry. Jerry. dijo: —Bien. El cámara estaba tomando fotografías. Que les recuerdo a la gente a su tío o a su marido. podrás llamarle. Después del show. Tanto si lo crees como si no. Nos estamos comportando como si estuviéramos descubriendo aquí un tratamiento para el cáncer. incluso de una conferencia de ultramar. Todavía no has puesto fuera de combate a Berle o Gleason. Esta noche quiero estar sola con él. Sólo tienes exactamente seis minutos para cambiarte de traje y. Bob Dixon se hallaba en el escenario haciendo un popurrí. Danton Miller y los guionistas rodeaban a Christie Lane y le estrechaban la mano. liberando el brazo de Amanda de la mano de Christie—. Amanda se zafó y corrió hacia el teléfono. con lo que yo estoy pensando. —No. Se volvió y se dirigió hacia el teléfono. Puede que esté loca.

tres veces. sobre todo. —Sí. su sonrisa se desvaneció. Se esforzó en pensar en ello ahora. Ella estaba radiante. A la décima llamada. ¿Y sabéis por qué? Me dijo que iba a descolgar el teléfono para que nadie le molestara. ¡Era la chica de Robin Stone! ¡No permitiría que vieran que la chica de Robin Stone se arrugaba! A él no le gustaría. Su voz era suave: —Hola. tratando de encontrar una explicación. Y se había prometido a sí misma tomárselo con calma cuando y en caso de que él la llamara. tienes presencia de ánimo. estrella. Jerry. nena. Pero su sonrisa era demasiado auténtica. No lloramos apoyados en los hombros de nadie y ni siquiera para nosotros mismos. le había acariciado la cabeza y le había dicho: «Eres exactamente como yo. buscarle justificaciones y. Pero la temprana llamada la sorprendió desprevenida. Pensó en la historia del teléfono y le pareció extraño que ella lo hubiera olvidado. —¿Estaba comunicando todavía? —preguntó Jerry con solicitud.77 - . Robin la llamó muy temprano a la mañana siguiente. Por eso nos pertenecemos». La misma llamada monótona y Jerry y Ethel la estaban observando. Colgó y sin darle importancia tomó la moneda del depósito. Marcó de nuevo. cuando la tenía en sus brazos y sus cuerpos estaban juntos. —Soy una idiota. Se irguió. estaba tan nerviosa con el show que se me había olvidado. Era la chica de Robin y así es como a él le gustaba. Sabía que Ethel estaba de pie junto a ella y que la miraba amenazante. Ethel también había observado la actitud de seguridad de Amanda. No importa lo que nos hagan a ninguno de los dos. ir a casa de Robin Stone! Pero cuando Amanda se encontró en la oscuridad protectora de la limousine. Christie estaba tan ocupado con los de las agencias que no se dio cuenta de que se escapaba. Jerry se acercó y permaneció cerca en actitud protectora. Sonó una. Pudo ver el asomo de una sonrisa de burla en los labios de Ethel. mientras el teléfono seguía sonando inútilmente. tal como habíamos planeado. . Ella había permanecido despierta media noche. vacilando entre odiarle. Ahora no hacía señal de ocupado. dos. Bueno… ¡ocho dólares gastados en la limousine! ¡Y había tantos taxis rodando! Pero esto era lo único que debía hacer. Después se dirigió hacia Christie Lane y se colocó entre este y Bob Dixon. renunciar a él. ¡Cielo santo. sonrió con la más brillante de sus sonrisas y se escabulló rápidamente de sus brazos tan pronto como se hubo tomado la fotografía. colgó. nos hace daño por dentro y nadie se entera. Salió la moneda. Jerry llamó el coche. Afortunadamente. Dio al conductor la dirección de su propio domicilio. queriéndole. ¡Y me había olvidado! —Se dirigió a Ethel—: Tomemos las fotografías y después me iré corriendo a su casa. Se había ido con la cabeza muy alta.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Amanda la ignoró mientras marcaba el número. si nos hace daño. Miró a Ethel y Jerry con una sonrisa. Se detuvo. ¿quieres llamar por favor a Cadi-Cars? Diles que me manden una limousine. La noche anterior.

así es que cuando saliste. con el tono burlón que le era habitual. quiero quedarme en casa esperando a que vengas. Te quiero. —Mirándote —dijo él. pero esto no significa que no pueda pertenecerte en todos los sentidos. No es que me importara. Lo juro. Quiero estar contigo en todo.78 - . ella dijo: —¿Quién te ha lastimado. El teléfono empezó a sonar precisamente en el momento de empezar el show. pero no quiero poseerte. —Pero si soy tu chica. Pero esto no significa compromiso por ninguna parte. —¡Robin! —gimió ella en absoluto desamparo—. pero no podía evitarlo. Por eso has levantado una puerta de acero para interponerla entre . ¿entonces por qué no me llamaste? Me refiero a que. —Robin. Quiero pertenecerte a ti. Y no quiero echar sermones. —En realidad. te llamé inmediatamente antes del anuncio y la línea estaba ocupada. ¿No podías imaginar que desearía estar contigo después del show? —Yo sé lo que pasa después de haberse presentado un nuevo show. ni poseo tu tiempo. Robin? —¿Qué quieres decir? —No puedes tener miedo de que te lastimen a menos que ya te hayan lastimado. Te llamé después del show y no contestaste. Era un movimiento en falso. Estaba seguro de que serías el centro de la atención. Quiero entregarte todo mi tiempo. Porque nunca podría dar por finalizado el pacto. ¿Eres mi chico. —No quiero lastimarte. Yo no te poseo. totalmente. —Pero sabías que iba a llamarte después del show. —Su voz era grave. tienes que saber que yo deseo compartirlo todo contigo. —Su voz todavía sonaba alegre—. llamó alguien más. con tus patrocinadores. y cuando tú no puedas estar conmigo. me olvidé de que lo había descolgado. Yo quería estar contigo. Ya sé que no quieres casarte —prosiguió —. —¡No es verdad! Estaba rompiendo todos sus propósitos.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —¿Dónde estuviste anoche? —le preguntó. —Bueno —balbució ella—. aunque te hubieras olvidado de que el teléfono estaba descolgado. (Señor. —¿No lo quieres? —preguntó ella. —Considerémoslo así entonces: no quiero que me lastimen. Es un escenario de locos. no es así como había pensado actuar). era Andy Parino y prefería hablar con él antes que escuchar a Christie Lane. Quiero pertenecerte a ti. no? —Desde luego que lo soy. Yo quería contemplar tu gran actuación sin que me distrajeran. —No quiero que me lastimes. Después de una pausa. Tú eres todo lo que me importa. —Tienes razón. —Quiero que seas mi chica. descolgué el teléfono. —No. —Robin. pero tenía que dar un puntazo. Pensé que probablemente saldrías a celebrarlo con ellos. Pero cuando terminé de hablar con Andy. hubieras podido llamarme.

me gustaría poder decirte que alguna mujer fatal rompió mi corazón durante la guerra cuando era un muchacho. O quizás es que no tengo alma. como tú la llamas. Amanda. podría no suceder. pero fingimos ignorarlo. yo nunca te lastimaré. por favor. de veras no lo sé. Hay algunos hechos que todos conocemos: uno. Siento lo mismo con respecto a la puerta de acero. Ella permaneció en silencio. sabemos qué sucederá. Ella rió. Nunca se le había confiado tanto. que uno no puede agarrarse a la gente. Tal vez creemos que si no pensamos en ello. Pero. Te querré siempre. podría alcanzarme la bala de algún tirador apostado. Quiéreme. La he desgoznado porque te estimo lo suficiente como para desear que comprendas.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR nosotros de vez en cuando. es posible que no sienta mucho tener que irme. me sentiré muy decepcionado cuando tenga que marcharme. —Entonces se rió—. Si abriera esta puerta de acero. —Robin. —¿Has intentado abrirla alguna vez? —Lo estoy intentando en este momento. Aunque te quieran. He tenido chicas. en el fondo. Pero nunca sucedió nada de eso. —¿Qué estás intentando decirme? —Estaba peligrosamente a punto de llorar. Demonio. —Su voz sonaba tranquila—. nena. —Amanda. que un día hay que morir. —Nena. No puedes agarrarte a la gente. Yo sé lo qué es la puerta: se cierra de golpe ante los sentimientos. —¿Quieres decir que vas a dejarme? —Podría sufrir un accidente de aviación. —Estoy intentando explicarte lo que siento. pero ella supo que hablaba en serio—. Mientras permanezca cerrada. —Entonces. ¿por qué ocultas una parte de ti mismo y me obligas a que yo haga otro tanto? —No lo sé. pero no me conviertas en tu vida.79 - . Me gustan las chicas y creo que me intereso por ti más de lo que nunca me haya podido interesar por ninguna otra. De veras. lo sabemos. Un instinto que me dice que si no tuviera esta puerta. quizá viera que no hay nadie en casa. Todos tenemos que morir. se me podría vaciar la cabeza. no podrán lastimarme. Comprendió que . —La bala se doblaría si te alcanzara. No importa cuándo suceda. Tal vez poseo un extraño sentido de auto preservación. dos. Tú sientes amor… pero te niegas a pensar en ello. no lo hagas! Quiéreme siempre. Al igual que me niego a pensar en la muerte. Has cerrado esta parte de tu cerebro. muchas. tienen que dejarte. —Su voz sonaba alegre. —¡Robin. Pero puesto que nada me importa demasiado. nada es para siempre. —Puede ser. Pero ahora mismo la estoy cerrando otra vez. aunque tenga noventa años. —Nunca me han lastimado —contestó—. contigo. es muy pronto para los análisis anímicos.

—Tú nunca me dices nada. ¿preparo bistec y ensalada para esta noche? Él rió. No me desilusiones. porque nunca me lo has preguntado. Entonces aflojaría su guardia y… Saltó de la cama y se dirigió al baño.80 - . incluso Lucrecia Borgia. que tenía que hacerlo hasta que consiguiera ganarse toda la confianza de Robin. que lo sepas todo. sale de vez en cuando algo de Georgia o Alabama. ¿no sientes curiosidad? —Bueno. Pero quiero que me conozcas. Y te admiro porque creo que también tienes tu propia puerta de acero. —Muy bien. Tengo entendido que vosotras. Robin. —No han habido tantos hombres como te figuras. No podría amar o respetar a una muchacha si yo fuera su única razón de ser. Se sintió estupendamente. A menos que no me lleves a cenar esta noche. nena. Aunque . Su risa se mezcló con la de ella. Quizás es parte de tu encanto. no hay nada tan soso como una mujer sin pasado. Tengo una curiosa manera de pensar: las rocas de tu cabeza se adaptan a los agujeros de la mía. Dios mío. ya no hay pasado. —Nena. en realidad. —¡Robin! —Lo digo en el mejor sentido. Soy demasiado viejo para empezar con una virgen. las beldades del Sur. una vez se conocen todos los detalles. tú me importas. —¿Del Sur? Yo nunca te he dicho que fuera del Sur. dijo—: Nunca te he dicho nada de mí. Entonces romperé aquellas rocas contra tu cabeza y las convertiré en guijarros. —De acuerdo. —Cuidado. —Bueno no puedo exponerme a esto. Y. Ella se tendió en la cama y acunó el teléfono con la mano. no podía seguir jugando esta clase de juegos. —Pero. Madame Pompadour. Bistec y ensalada. Eres hermosa y ambiciosa y eres independiente.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR estaba intentando decirle algo más. Pero sabía que lo haría. Todo se convierte en una larga y monótona confesión. —Amanda. —Después de una pausa. y yo traeré un poco de vino. Pero cuando hablas. —Te equivocas de Estado. Entretanto. Siempre me han seducido las mujeres como María Antonieta. Te veré a las siete. ¿Nos hemos sincerado lo bastante? Ella se esforzó en reír alegremente. Entonces no te contaré lo del dictador sudamericano que intentó quitarse la vida por mí o lo del rey que quiso renunciar al trono. no gastáis bromas. Si ahora me dices que sólo hubo aquel chico tan bien plantado que conociste en la escuela. Se había roto la tensión y ella comprendió que había recobrado su naturalidad. mi bella Amanda. —Todo está bien. no sabes nada de mí. vas a estropearlo todo. sé que tenías bastantes horas de vuelo cuando nos conocimos.

  . Y pronto comprendería que le pertenecía a ella. sucedería tan gradualmente que ni siquiera se daría cuenta.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR tuviera dos sesiones agotadoras. Sabía que todo iba a resultar bien.81 - . Porque sabía que tenía la llave de Robin Stone. Tenía que tomárselo con calma y no pedir nada. hoy era un día maravilloso. Cuanto menos pidiera tanto más él le daría. El día más grande de su vida. se sintió confiada. Por primera vez.

Cabía pensar que un hombre que viajaba tanto por cuenta del dinero de la IBC. A Robin le gustaba contemplar a Andy en el noticiario de las siete. Se alegró. en cambio. Una vez más tuvo que darle la razón a Robin Stone. se sentaba en el otro extremo de la sala y contemplaba su perfil. A las once de la mañana en Vogue. —Te gustará el trabajo de mañana —dijo Nick. Ella solía sentarse acurrucada en sus brazos mientras miraba y. este sujeto se estaba convirtiendo en un ejecutivo. Fue a casa.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Capítulo 10 El nuevo estallido de alegre confianza de Amanda la acompañó todo el día. nena. Medía un metro setenta y sólo pesaba cincuenta y dos kilos. Su sesión final terminó a las cuatro. Nunca podía comer cuando estaba con él. Esto significaba que podría dormir hasta las nueve y que podría prepararle el desayuno a Robin… Era un día de febrero excepcionalmente cálido. El cielo aparecía brumoso y el aire era tan denso que parecía poder cortarse. pensaba de nuevo en su conversación telefónica con Robin y se olvidaba de las luces. dio de comer a Slugger. quería interesarse por todo lo que se relacionaba con él. Cuando una pose resultaba pesada. esta noche. así. Escuchaba vagamente la voz del fotógrafo diciendo: «¡Así. preparó la ensalada y dejó los bistecs a punto. Curioso: en realidad. Gregory Austin también estaba esperando el noticiario de las siete. lo miraría. En este año pasado con Robin había perdido cinco kilos. alegremente—. . El tiempo no era sano. apenas lo veía. Había sido un acierto utilizar a Andy Parino. de su tortícolis y del dolor de espalda. Se puso en comunicación con el despacho de Nick Longworth. puso la mesa. Robin era bueno pero era un fantasma. hasta ahora. se limitaba a mordisquear un poco de cada cosa. Su primer trabajo era a las once. su intención había sido que Robin se encargara del noticiario y. Pero estaba muy bien para las fotografías y. no había repercutido en su cara. Encendió el aparato de televisión y lo puso en la IBC.82 - . lo menos que podía hacer era llamar y decir «hola» cuando volviera. Pero. a veces. mantén esta cara!». tu viejo amigo Iván Greenberg hará el arreglo. pero estaban a veinticinco grados y podía caminar sin helarse y estaba contenta y para ella era el día más hermoso del mundo.

ella le presentó el refugio. este era el mundo de Judith y ella comprendía su gusto y no le imponía el suyo propio. Experimentó una sensación vaga de falta de armonía. ¡Judith ni siquiera pudo mirarlo! Y las reseñas de los periódicos matutinos fueron bárbaras. Pensó en ello al sentarse en el refugio encristalado de su casa de la ciudad y encender el aparato de televisión en color. Ella lo había puesto a punto el año anterior mientras se encontraban en Palm Beach. él no se interesaba por estas cosas. lo mejor de la televisión. Y cuando regresaron de Palm Beach. cuando no podía dormir. pero había sugerido convertir uno de los dormitorios en salón. Para él. pero había sentido lo mismo cuando se trasladaron aquí desde el último piso de Park Avenue. Y cada uno tendremos nuestro propio cuarto de baño. Frunció la frente. Algunas veces. Le emocionó. Sabía que cada pieza de mobiliario había sido seleccionada cuidadosamente y que tenía una historia. No sabía de qué época. las clasificaciones Nielsen correspondientes a la noche fueron sensacionales. Me arrimaré muy junto a ti todas las noches . tantas escapadas a Nueva York para visitar al dentista. Le compraba muebles antiguos. pero eran sólidos. Hubiera podido decir la fecha exacta de la primera emisión radiofónica de Amos y Andy y mostrar orgullosamente el conjunto de auriculares que había construido siendo niño. las alfombras orientales. todo su refugio había sido una sorpresa.83 - . Danton Miller siempre alababa sus propios méritos. Ya no había chicas como Rita. eran las antiguas películas en tecnicolor del Late Show. El Show de Christie Lane era una imbecilidad. Incluso había colgado un gran lazo en la puerta. Bueno. Judith.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR En Profundidad era objeto de informes excelentes —las clasificaciones seguían aumentando— cabía pensar que deseara recibir plácemes. La estancia era completamente masculina. Judith tenía muy buen gusto. —No te preocupes. tomaba algo de la nevera y se sentaba a mirar las encantadoras estrellas de la pantalla de quienes había estado enamorado en secreto. El hijo de perra llamó inmediatamente después de terminar El Show de Christie Lane. Greg? Ahora tú tendrás tu propio dormitorio y yo tendré el mío. Ella rió. Sólo vendré cuando me invites. No pudo determinarla. ello demostraba simplemente que no podía exagerarse el valor de la inteligencia del público. Alice Faye y Betty Grable. amor mío. El escritorio era un mueble antiguo. Eran m rebaño de estúpidos. Pero las antigüedades. El gran globo terráqueo se decía haber pertenecido al presidente Wilson. El aparato de televisión en color se lo debía a Judith. De todos modos. no aquellos farragosos muebles franceses de patas finas. las clasificaciones nacionales Nielsen correspondientes a dos semanas indicarían mejor los multados. hacía siete años. —Me gusta dormir en la misma habitación que tú. Cuando Judith le mostró los dos dormitorios principales separados por una pequeña pared de armarios: —¿No es maravilloso. En realidad. los jarrones Ming. —Tu reino —le dijo Judith—. En cambio. Le habían extrañado tantas llamadas subrepticias. Le había gustado la idea de los cuartos de baño «de él» y «de ella».

se encontró en un estado de shock: no podía creer que aquellos resoplidos aterradores hubieran salido de él.84 - . —No pasa nada. A la mañana siguiente. por lo menos dormiré. La sociedad de las celebridades. pero su familia no tenía ni un céntimo. tuvo que resultarle difícil ver debutar a sus amigas e intentar irles a la zaga. Desde luego. ella era social. todas las barreras sociales. Sonrió al pensar en la palabra «trabajo» aplicada a Judith. la tapicería y algunos muebles. el viejo parecía el anuncio de algún vino de marca. Ella y su secretaria social trabajaban allí todas las mañanas. Las fotografías con marco de plata de algunos de los familiares de ella la habían sustituido en el escritorio de la biblioteca. ¿Por qué no iba ella a exhibir a sus familiares? Eran gente de clase. presidir asociaciones de beneficencia. Judith era una gran chica y se sentía muy satisfecho de haber podido proporcionarle el único . Gregory no tenía ningún retrato de su padre. que había alcanzado la posición de que disfrutaba. Después de haberle regalado el refugio. había frecuentado todas las escuelas necesarias y había estudiado en el extranjero. Dios mío. hasta la noche que deliberadamente puso en marcha el magnetofón junto a su cama. La borraron del Registro Social cuando contrajo matrimonio con él. Judith necesitaba la biblioteca. Y ahora sentía que Judith creía de verdad que era personalmente rica antes de su matrimonio. Sonrió. Ella tenía razón y era práctico. Incluso había solicitado consejo del médico. Bueno. El talento era el mayor igualador del mundo. todo el mundo ronca después de los cuarenta. ¿Por qué su hermana gemela. El doctor se había reído. pero él la introdujo en otra clase de sociedad. ella se apoderó poco a poco de la gran biblioteca. no iba a poder tener su cara enmarcada con marco de plata? Y las dos pequeñas princesas que había engendrado. Es la única manera civilizada de conservar un romance en una pareja de mediana edad. Se la modificó. Tienes suerte de poderte permitir dos dormitorios. En el Norte de Irlanda no tomaban fotografías para ponerlas después en un marco de plata. Pero quizá fuera un trabajo preparar fiestas. que era una princesa auténtica. Las fotografías autografiadas de Eisenhower y Bernard Baruch habían sido trasladadas a su refugio. Y estaba bien tener aquella pintura al óleo del padre de Judith encima de la chimenea.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR mientras leas el Wall Street Journal. la sociedad que rompía. No tenía más remedio que admitir que la publicidad personal de Judith había sido tan grande que la gente creía de hecho que ella poseía fortuna personal cuando contrajo matrimonio con el vigoroso irlandés llamado Gregory Austin. estar en la lista de las mejor vestidas. Además. cambió el color. Un Danny Kaye podía ser presentado a la corte. Al principio. Y el presidente del consejo de la IBC era bien recibido en todas partes. El torrente de publicidad que se produjo cuando su hermana contrajo matrimonio con aquel príncipe había elevado a las dos muchachas a una súbita fama. Pero cuando vaya a acostarme. con su propio esfuerzo. no había creído en serio que roncaba. No quiero tener que tocarte ocho veces durante la noche para pedirte que dejes de roncar. Greg. Ahora odiaba la habitación. Parecía una de estas suites de VIPS del Waldorf Towers. Un político de importancia podía cenar con un rey.

Entró en el refugio después de llamar suavemente a la puerta. Experimentó una oleada de orgullo y una sensación de bienestar. ella creaba sociedad. —Desde hace un segundo. Se dirigió al bar y mezcló un poco de whisky ligero con soda para él y un vermut con hielo para Judith. señor Robin Stone».JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR ingrediente que faltaba en su perfecta vida. Judith Austin era sociedad. Todo lo que ella lucía se convertía en moda. Has dado en el clavo. Y Judith había estructurado su vida social de acuerdo con este deseo. Es un enigma. Todavía no podía creer que le pertenecía a él. Actualmente. Me gustaría conocerle. mirando el noticiario de las siete en punto. . Para Gregory Austin. Esta llamada era una guasa —pedir permiso para entrar en el refugio de «él». —¡Demonios! —¿Desde cuándo aparece Robin Stone en el noticiario de las siete? —preguntó Judith. Incluso cuando tenían que ir al teatro o cuando daban una cena. salía en la portada de aquel periódico que gustaba tanto a las señoras —Women's Wear. cuando he escuchado la noticia. comprendía que anulaba el sentido de culpa que ella experimentaba por haberle robado la biblioteca. Pero Judith afirmaba que las beldades más famosas de Europa sólo bebían vino o vermut. Y pensó al verla sentada allí como todas las noches: «Dios mío. Faltaban dos minutos para las siete. Sabía a barniz. Pero él le seguía la corriente. Era más que sociedad. Desde luego. —Es un hombre muy apuesto —comentó Judith—. ¿Cómo le encuentras? —Exactamente tal como es en televisión. es una mujer hermosa». no dejaban de tomar un trago juntos en su refugio. me da la sensación de que evita con sumo cuidado que pueda revelarse algo de sí mismo ante la cámara. Dedicaremos los últimos cinco minutos de nuestro programa a una aparición extraordinaria del director de los noticiarios de la IBC. En cierto modo. Los ojos de Judith brillaron con interés. Es curioso que una mujer hermosa como Judith tuviera un complejo de edad. Se preguntaba cómo podía gustarle esta pócima. el héroe de En Profundidad. Le gustaba el maldito refugio que se había convertido en parte de sus vidas. pero todo lo demás encerrado. Había experimentado esta sensación en el momento de conocerla y todavía la sentía ahora. Tomó asiento en el sillón de cuero a juego con el suyo.85 - . Ella implantaba modas. nada podía empezar antes de haber terminado el noticiario de las siete. El noticiario empezó: «Buenas noches y bienvenidos al Noticiario de las Siete. Aún le parecía inaccesible. Un gran encanto superficial. —Invitémosle una noche a cenar. Judith se refería a las grandes beldades que pasaban de los cuarenta. Pero cuando le miro en el programa En Profundidad. Tenía cuarenta y seis años y aparentaba unos treinta y cinco.

eres un bastardo negociante. Creo que podremos conseguir que este show se convierta en un verdadero éxito. cariño. acudimos a sus fiestas. Nunca se le ha visto en público y es verdaderamente atractivo. ¿cuándo saldremos para Palm Beach? Normalmente solemos estar allí a finales de enero. supongo que habrá que esperar a la fiesta de Año Nuevo para ver a Robin Stone… . puedes marcharte. Volvieron las noticias. Allí dan las fiestas en nuestro honor. conoces mi lema. Él asintió con aire ausente. —Lo hago porque creo que te proporciona brillo. Son muy pocos los de la IBC que asisten a ella. Yo estaré allí a principios de marzo lo más tarde.86 - . Ella rió. La fiesta de Año Nuevo que ofrecemos les produce una gran satisfacción. —Greg. —Judith. —Los necesitamos. Ella se incorporó y le dio unos golpecitos en la mano. —La fiesta es tan perfecta que ya está acreditada. Algunos de ellos. —No. Les da la sensación de ser presentados a la corte.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Gregory sonrió. ¿Sabes que el Women's Wear Daily dijo que se estaba convirtiendo en un acontecimiento anual? Incluso fue mencionada en la columna de Ernestine Carter del Times de Londres. Además. —¿No estarás hablando en serio? —¿Por qué no? Muchas de mis amigas se mueren de ganas de conocerle. es distinto. —Cuando vamos a la costa. Y no es fácil. añaden brillo a la fiesta. Pero todo lo que es difícil de obtener se persigue con más empeño. Y fue idea mía. No me mezclo con la gente que tengo contratada. Tendré la casa preparada para cuando tú vengas. Y es estupendo este sistema. Pero insististe en permanecer en la ciudad hasta la première de este horrible Christie Lane Show. Ella sonrió. —Gregory. —Quiero quedarme algunas semanas más. Greg. —Creo que este año hemos tenido demasiados nombres del mundo del espectáculo. No somos nosotros quienes les invitamos a nuestra casa. —¡Desde luego que lo soy! Incluso nuestra fiesta de Año Nuevo no está abierta a todo el mundo. ¡Demonios! No hay nada que me importe menos que las cenas y el status social. —Para ser un hombre criado en la Décima Avenida. Movió la mano para escuchar una noticia que le interesaba. —Entonces me marcharé el jueves. en esta época del año reunir en una fiesta a la gente apropiada. Ella permaneció en silencio hasta la aparición del anuncio. Judith miró hacia la pantalla sin verla. —Bien. De todos modos. es simplemente sentido de los negocios. eres el snob más grande del mundo.

Pero Gregory ya había tomado el teléfono y pedido al encargado de la central de la IBC que localizara a Danton Miller.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Entonces tampoco. se inclinó hacia adelante. Saldré esta noche. Me gustaría ver al hombre que. el almirante Smith subió a bordo del Santa María a treinta millas de distancia de Recife. Repentinamente. —¿Por qué no? —Porque entonces tendría que invitar a todos los directores de las demás secciones. mis amigas no quieren conocer a Danton Miller. Había también turistas americanos a bordo. —Veremos. Me refiero al buque portugués Santa María apresado en el Caribe. Después se apoyó sobre sus hombros. Ella le entregó su vaso. Todos nos hemos sentido atraídos por la noticia correspondiente a una auténtica aventura de piratería moderna. por encima de todo. este es nuestro punto más importante de preferencia contra nuestros competidores. Cinco minutos más tarde. no grabados. Él le dio unos golpecitos en la mano. Quiero programas en directo. Gregory comprendió por qué las amigas de Judith se interesaban por él. y mantuvo una conferencia en alta mar con Galváo. este periodista está interesado en conseguir una entrevista filmada con Henrique Galváo. —Se incorporó y subió el volumen del aparato. falta un año. por veinticuatro exilados políticos españoles y portugueses y seis miembros de la tripulación. Ellas quieren conocer a Robin Stone. —Su voz cortante llenó la habitación—. se produjo la llamada. —¡Cómo se atreve a tomar esta iniciativa sin informar a nadie! ¿Por qué no he sido informado? Hace pocas semanas que regresó de Londres. tiene la valentía de piratear un barco de lujo con seiscientos pasajeros. el treinta y uno de enero. Buenas noches y muchas gracias. Greg. Yo. a los sesenta y cinco años. Para entonces todo pudiera ser.87 - . —Greg. Hace tres días. —Robin no puede hacer todos los programas de En Profundidad en directo. —Buenas noches. Janio Quadros. —Gregory le entregó el vaso para que te lo llenara de nuevo. Brasil. El presidente del Brasil. antiguo capitán de la marina portuguesa. Era un sujeto terriblemente atractivo. estaría encantada de ver un programa de En Profundidad dedicado a este Galváo. Danton Miller vino por primera vez este año. por ejemplo. Los personajes mundialmente famosos son los que proporcionan importancia. Este raid fue dirigido por Henrique Galváo. La cámara presentó un primer plano de Robin. . Espero poder traer una entrevista En Profundidad con Galváo y quizá con algunos de los pasajeros americanos que se encontraban en el buque pirateado. querido. bajo amenaza de revólver. Pero. ha prometido asilo a Galváo y sus veintinueve seguidores. Gregory Austin apagó el aparato presa de cólera. Acabo de recibir la noticia de que Galváo ha accedido a que los pasajeros abandonen hoy el barco.

Tú estás sentado en el «21» descansando. ¿pretendes decirme que si un día yo no estoy toda la cadena se derrumba? —Yo no creo que la cadena se derrumbe porque un sujeto se vaya al Brasil. Permaneció de pie mirando al aire y con los puños crispados. Tú no has estado en el despacho hoy. ¿por qué no me lo dijo? —Tal vez lo intentó. Y tú tienes razón. —Ya estoy vestido. yo la he creado. Tenemos que estar en el Colony a las ocho y cuarto para la cena. El rostro de Gregory se contrajo de ira.) Maldita sea —prosiguió—. ¡Sonríe! Déjame que vea el encanto Austin. Robin no tiene que informarme a mí. Vamos. el aviso puede haber sido su manera de informarte. estaba descansando en un bonito sofá del vestíbulo contemplando nuestro noticiario IBC de las siete. Ella le dio unas cariñosas palmadas en la cara. —Te estás comportando como un niño. Esta noche cenaremos con el embajador Ragil. yo la he formado. Puesto que no te ha podido localizar. Las noticias procedentes de fuera de la ciudad son estupendas.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —¡Dan! —el rostro de Gregory estaba rojo de cólera—. no me gusta que el director de ninguna sección tenga esta clase de autoridad. El rostro de Gregory se ensombreció. —Bien. —Sí. ¡Y tengo el derecho de estar fuera una tarde al mes! (Había comprado dos nuevos caballos y había ido a Westbury para verlos.88 - . Gregory. —Creo que tendrías que darte una pasada con la maquinilla eléctrica. —Bien. Ahora descansa y tómate tu bebida. La evidente complacencia de Danton Miller por la situación había convertido su enfado en cólera irremediable. estaba fuera esta tarde —gritó—. La voz de Danton sonaba fría. Judith se acercó y le entregó otro vaso. por desgracia. no me gusta la idea de que Robin Stone utilice el noticiario de las siete como plataforma de publicidad de sí mismo. pues. Estoy seguro de que no sabes lo que pasa. Y no me gusta que nadie tome decisiones . ¿te habías enterado del viaje de Robin al Brasil? —¿Por qué hubiera tenido que enterarme? Él no tiene que informar a nadie más que a ti. Y tiene tres caballos árabes de los que a ti te gustan. Las he dejado sobre tu escritorio. Después le sonrió. Su ceño fruncido desapareció. Intenté localizarte varias veces esta tarde para mostrarte algunos informes más sobre el Christie Lane Show. Pero es mi cadena. —Creo que me gusta ser siempre el Papaíto —dijo de mala gana—. Gregory colgó el teléfono con fuerza. Sin embargo. El dar esta noticia ha sido un alarde de verdadero showman. Es más rápido que la Western Union. —Sí. Todos los que hayan escuchado el noticiario de las siete estarán esperando la entrevista. Pero. Este hombre ha conseguido un buen golpe para tu cadena.

el Gran Hombre Stone no está y pensé que quizás te apeteciera comer una hamburguesa conmigo. no puedes estar en todas partes. gatita. Probablemente ya estaba en camino y ella le acompañaría en coche al aeropuerto. se quedó mirando fijamente el aparato. Esperó diez minutos. Se sentó y miró fijamente el teléfono. —Iván. pero le sugirieron que probara en la Pan Am. Ella sonrió. —Y creo que cuando llegue nuestro Día de Año Nuevo Robin Stone será lo suficientemente importante como para poder ser invitado… Cuando Amanda escuchó la noticia. —Eso está bien. estaba mirando la televisión. Al correr hacia él. lo sé. pero lágrimas de desilusión rodaron por su rostro. Mañana tenemos una sesión a las once en punto. —Tampoco quieres que tu adiestrador compre caballos si tú no los inspeccionas personalmente. —Tengo que dejar el teléfono. ahora que te has convertido en una gran estrella de televisión.89 - . tienes que correr pareja con la competencia. —Muy bien. A las nueve y cuarto llamó a la Pan Am. Cariño. Su maquillaje se . Su voz era grave. A las ocho y media sonó el teléfono. He escuchado el noticiario de las siete. Quería a Iván Greenberg. te adoro pero necesito tener la línea libre. Dentro de unos segundos el zumbador sonaría y Robin estaría en la puerta. Mandy? —Sí. Marcó el número de la IBC. Iván. Su cara mostró decepción. —¿Estás aquí. —¿He interrumpido algo? —No. Estoy esperando una llamada importante. había una reserva para un señor Stone en el vuelo de las nueve. Él rió.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR sin mi visto bueno. A las ocho y cuarto ya se había fumado seis cigarrillos. Sí. El teléfono sonó con monotonía. —Muy bien. El avión había salido a la hora prevista y volaba desde hacía quince minutos. No sabían qué vuelo utilizaría el señor Stone. —Siempre tienes razón. Él sonrió. que descanses. se golpeó la cadera contra la mesa. Se derrumbó sobre una silla mientras las lágrimas rodaban por su rostro en negros riachuelos. No podía ser cierto. —Aquí Iván el Terrible. Llamó a su apartamento. Judith.

—¡Me gusta. ¿Y Robin Stone? Su sonrisa era débil. si posas para mí.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR había estropeado y sus pestañas postizas se estaban desprendiendo. —Se sintió demasiado fatigada para oponerse—. —No. en cambio. todos te conocerían a ti y. ¡Ni siquiera frecuentamos los restaurantes apropiados! Conoce un restaurante italiano que le encanta y el Lancer Bar.90 - . Se levantó lentamente y se dirigió al living. Iván! Llevo viviendo en esta ciudad cinco años. estaba a punto de salir. Iván siempre había sido su confidente. —¡Menuda cosa! Apuesto a que si mencionamos vuestros dos nombres en cada una de las. gatita. si quieres. compra las hamburguesas y tráelas aquí. Con los hombres importantes que hay en la ciudad. Después de todo ¿quién es. Me llevaría una hora arreglarme de nuevo los ojos. dirían «¿Robin quién?». tengo bistecs. Iván. en el número cincuenta y tres. qué vida tan excitante llevas. —Vamos. Si quieres una hamburguesa. te espero en el Tiger Inn. y eso significa párpados hinchados mañana. Te espero en el Tiger Inn: es un nuevo cuchitril de la Primera Avenida. —A Robin no le interesan estas cosas. Amanda reconoció a algunas modelos y algunos modelos masculinos de publicidad. Tuve que trabajar una hora con las luces cuando el Hombre Stone se fue a Londres hace unas semanas. —No hay respuesta. —Por favor. No puede ser. quiero esa hamburguesa. allí tendrás que conservar la compostura. Tenía que hablar con alguien. —Iván. Jugó con su hamburguesa y miró fijamente a Iván. He visto todos los . pidiendo silenciosamente una respuesta. has tenido que escoger a un tipo como Robin Stone. —Dios mío. Por lo menos. A veces. Las arrancó y las colocó sobre la bandeja del café. guiso yo. Qué suplicio. Muy cerca de tu casa. y ensalada. Él se rascó la barba. —Estoy horrible. —¿Desde cuándo no tienes gafas ahumadas? —De acuerdo. ¡Es el director del Noticiario de la IBC! Él se encogió de hombros. Cuando entras en un restaurante. Estaré allí dentro de quince minutos. Marcó el número nerviosamente y suspiró aliviada cuando él tomó el teléfono a la segunda llamada. todos te conocen. qué es él? Simplemente un comentarista de noticias. Te ama por la mañana y desaparece por la noche. Me refiero a que ni siquiera es tu ambiente. nena. si te quedas en casa te pondrás histérica. —Estupendo. El Tiger Inn gozaba de un momento de popularidad. —No es simplemente un comentarista. —No. mesas de aquí. Estaba casi lleno.

nena. destruye todo lo que toca. Porque el año que viene podría haber otra chica. nada está perdido. —No. —¿Es mejor que cualquiera de los de su clase? ¿Tiene algún otro aliciente? Ella volvió la cabeza y las lágrimas se deslizaron por debajo de los bordes de sus gafas ahumadas. Me educó una tía. —Mira. —¿Por qué? ¿Porque me siento ofendida? Tengo derecho a ello. soy yo quien tiene la culpa. Porque es un mal asunto. esta mañana por teléfono lo he agobiado. Estás en un buen momento. No los conozco. Ten por seguro que Robin Stone no va a pagarte el alquiler y que no te comprará ningún abrigo de pieles. Él la miró. tengo que trabajar. Amanda esbozó una débil sonrisa. Ahora yo tengo que mantenerla. Simplemente puedo . Aquellos gatos del otro lado te están mirando. —Mandy. ¡Vaya cosa! ¿Cuántas veces he hecho yo lo mismo? Y tú lo has comprendido porque somos amigos. —Pero el amor es distinto. —Cálmate. ¡Mira lo que me ha hecho! —Muy bien ¿qué ha hecho? Se ha marchado por motivos de su trabajo sin llamarte para decirte adiós. Tal vez tú estás un poco chiflada. es posible que Robin sea un buen muchacho.91 - .JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR sitios y nada importa excepto estar con el hombre que se ama. Mandy —dijo él—. Yo le quiero. Mira. —No me importa. —Entonces es mejor que sigas con ello. —¿Por qué? Grabó las iniciales de Robin sobre el húmedo mantel de papel. ¿Acaso ganar dinero no significa nada para ti? Tal vez tienes parientes ricos o algo semejante. —Ojalá lo supiera. Un tipo que anda por la vida sin que se le consiga cambiar. —Pero con esto no conseguiré a Robin. Aprovéchalo. Hazte pagar al máximo este año. nena? ¿Autodestrucción? ¿Disfrutas andando por ahí y llorando por él? ¿Acaso conseguirás cambiarlo con eso? —¿No crees que ya le he perdido? —Desearía que así fuera. —¡Pero ellos te conocen a ti! Por Dios. tú estás enferma. —¿Qué es lo que estás haciendo. Tal vez él no es tan malo. Sé que lo he hecho. —Te refieres a que el amor lo confunde todo. Mi madre murió. apareces en dos portadas este mes. ¡háztelo pagar! —¿A quién le importa? —Tendría que importarte a ti. Si consigues ganar el máximo —hazlo con talento y fija unos honorarios máximos— serás la mejor modelo quizás durante diez años. Las lágrimas volvieron a rodar por sus mejillas. —No.

incluyendo a ese horrible Christie Lane. ¡Esta es la manera de conservar a un hombre! —¡Oh. —No es una estrella. Una chica buena y estúpida que piensa que esta cara permanecerá intacta siempre. gatita. Iván. hizo una mueca. Es un hombre normal que. —Eres una buena chica. no es que yo fuera a proponerle precisamente que posara para el Esquite. Cuando comprendió que hablaba en serio. las feas arrugas ya habrán empezado a aparecer. Pero fracasarás si te limitas simplemente a llorar. —Bueno. Pero esto no fue una verdadera propuesta. tengo treinta y ocho años y todavía puedo conseguir muchachitas de dieciocho años. No tiene ni un asomo de sex appeal. E incluso un imbécil como Christie Lane dejará de . Es la figura principal del Show de Christie Lane. Procura que se entere de que te diviertes. sólo conseguirás trabajos de alta costura. —¿Con quién? —preguntó ella. me tendrás esperando un telegrama suyo. Pero ¿viste el informe que publicó el Times? Lo van a sustituir dentro de trece semanas. me parece tan sencillo dicho así! Pero dentro de unos minutos. Es un imbécil. todavía podré conseguirlas. Ella le miró para tratar de comprender si creía lo que decía. Procura que te alcance una parte de su publicidad. —No tengo montado un servicio de acompañantes. Una chica buena y estúpida con una cara que no sabes valorar. Cariño. —En trece semanas podrías conseguir una enorme publicidad saliendo con él. este tipo no parece necesitar excusas para nada. Ella movió la cabeza. Y cuando tenga cuarenta y ocho o cincuenta y ocho y la barba gris. es una gran estrella. Tú debes conocer a muchos hombres. Procura tomártelo con calma. —¿Qué le pasa a Christie Lane? —Tú has visto el show. —Podrías haberlo hecho peor.92 - . ¡Si te has cuidado! Pero nada de anuncios en que aparezca la cara o las manos. —Por lo que dices. —¿Pretendes decirme que nadie más te ha hecho propuestas? Amanda sonrió suavemente. Simplemente me pidió salir conmigo.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR deducirlo por lo que me dices. Pero tendrías que procurar conseguir un triunfo extraordinario. al mismo tiempo. —Yo no te digo que te acuestes con él. con fotografías de cuerpo entero. —Pero es que no puedo soportarlo. Haz que se sienta orgulloso de ti. —Nadie a quien yo haya hecho caso. Hace lo que quiere. —Entonces tendría una verdadera excusa para dejarme. Pero cuando tú tengas treinta y ocho años. —Puede ser. —Pero no estaría bien salir con él simplemente para conseguir publicidad. Sal con otros hombres mientras él esté fuera. Él le tomó la barbilla con la mano. —Hace un año que no veo más que a Robin.

Resiste. Es como una enorme máquina grande y hermosa. Amanda asintió con aire ausente y garabateó las iniciales R. —Mira.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR mirarte. sé que eres una chica dulce y formal. Iván suspiró. de otro modo no estaría sentado aquí perdiendo el tiempo. . Pero ahora mismo y quizás en los diez próximos años. tú puedes tenerlo todo y a todos. nena. —Excepto al único hombre que quiero. teniendo un montón de trabajo por hacer y tres muchachitas con quien podría salir por un céntimo. sobre la mesa con un lápiz de maquillaje. Date cuenta. S. Robin no se comporta como las demás personas. es lo único que puedes hacer.93 - .

Este es el salón apropiado. en compensación. Después. Milton Berle y otros actores vinieron a saludar a Christie. una muchacha del Latin Quarter que. Los ensayos se desarrollaban en medio de la misma frenética excitación. de veras. dijo a Eddie Flynn: —Creo que no estamos sentados en el sitio apropiado. Los paletos con zapatos marrones y blancos toman asiento en los demás salones. Cuando llegó para actuar en el segundo Show de Christie Lane había pasado de un estado de profunda depresión a un estado de cólera y vanagloria. no quería que tampoco le pidieran nada. no se registró más conversación entre ambos. pensaba que la mayoría de las acciones de Robin se debían a un esfuerzo inconsciente por evitar lazos demasiado estrechos con nadie. muñeca?». Esta vez. aceptó. cariño —dijo dando unos cariñosos golpecitos tranquilizadores al brazo de Eddie—. —¿Y tú cómo lo sabes? —refunfuñó Christie. Mientras estés en este salón. cuando Christie Lane pidió salir con ella después del show.94 - . estarás bien. La conversación sostenida con Iván ayudó a Amanda. —Lo sé —dijo ella poniendo mantequilla en una barrita de pan—. de confianza basada en la seguridad del éxito. No pedía nada de sus amigos y. Jerry había esperado hasta las siete y supo lo que había sucedido a través de Mary que había visto casualmente a Robin en el noticiario de las siete. Fueron al Danny's Hideaway con sus «criados» y Agnes. Comprendí inmediatamente dónde se desarrollaba la acción cuando vi que . La chica del conjunto dijo con voz de hojalata: —No. pertenecía a alguno de ellos. Se respiraba una atmósfera de humor y buena voluntad. evidentemente. aparte de preguntarle «¿Qué quieres comer.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Capítulo 11 Jerry Moss también estaba enfurecido por la marcha de Robin. Estaba excitado por las atenciones de que era objeto. Lo llaman el Salón de los Cachorros. Chris. Se había encontrado con este a la hora de comer y Robin le había dicho: «En el Lancer Bar a las cinco». Leonard. Jack E. al ver que Milton Berle se dirigía al otro extremo del local hacia la mesa de delante. Y nos llevaron en seguida al otro salón. pero la tensión había desaparecido. Vine aquí una vez con un paleto antes de conocerte. No. Amanda se sentó al lado de Christie pero. el doctor Gold no creía que Robin fuera intencionalmente sádico. Tenía una sesión muy larga con el doctor Gold para el día siguiente.

Pero yo sí la vi. —Llámame —y penetró rápidamente en el edificio. se las ingeniaría para conseguir las tres citas semanales en las columnas de los periódicos. mañana empezaremos a tener agente de prensa propio. Christie le había añadido el Ditto y Kenny estaba pensando en legalizarlo. Tomaron una mesa junto al escenario. Christie se mostró más abierto. Siguieron con lo mismo a lo largo de toda la cena.95 - . estaba citado con una chica y lo único que quería era cenar en el «21». El que hablaba era Kenny Ditto. —¿Nunca has estado allí? —Una vez —dijo Christie—. La chica del conjunto comió todo lo que había a la vista. Tengo que conseguir que mi nombre aparezca en las columnas de los periódicos. Después. Kenny Ditto era un nombre más apropiado para un guionista. —Sí. Amanda se sorprendió. nos subieron arriba. Lo único que tiene que hacer es conseguirme tres citas semanales en las columnas de los periódicos. Amanda estaba sentada con ellos y se sentía extrañamente aislada. Esta Ethel Evans no sirve de nada. la chica con quien estaba no vio la diferencia. Christie permaneció en el taxi e hizo que Eddie la acompañara hasta la puerta. zas. Cuando la acompañaron hasta su casa. —Se quedó pensativo—. Llamé e hice reserva. Estaba como embutida entre Christie. Eddie. las hermanas McGuire están en la otra. los «criados» y el nuevo agente de prensa. Nada más. mira. un muchacho delgado que trabajaba en una de las agencias de publicidad más importantes. Era mejor que permanecer en casa y entristecerse pensando en Robin. se alegró de que la dejaran estar consigo misma. Explicó que ningún agente de prensa decente querría encargarse de eso por esta cantidad pero si Christie pagaba al contado. en un rincón. Y también recogió cerillas. Después del Copa. Y algún día iré al Club «21». Y. Amanda se enteró de que el verdadero nombre de Kenny Ditto era Kenneth Kenneth. Pero el paleto de Minnesota no tenía ni idea. Después gritó: —¿Qué tal mañana por la noche. pero en la parte de alante de al lado. Iván la llamó para felicitarla acerca de un párrafo de la columna de Ronnie Wolfe en el que se afirmaba que ella y Christie eran el nuevo gran idilio de la ciudad. Aquella noche. Husmea y búscame alguien que quiera trabajar por cien dólares a la semana. no obstante. La llamó a la mañana siguiente y ella aceptó la cita. Recogió cerillas para llevárselas a casa y estaba más contento que unas pascuas. Algún día me sentaré en esa mesa. Christie quiso ir a la Brasserie pero Amanda declinó el ofrecimiento alegando una obligación de primera hora. muñeca? Hay un estreno en el Copa. . Y tal como ha dicho Agnes. pero Berle tiene la mesa de delante. —Sí.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR todas las celebridades se situaban aquí. El Copa era su «casa». se destacaba más cuando se mencionaba al final del show. —Marty Alien está sentado en la parte lateral. A la mañana siguiente. Christie Lane y sus «criados» planeando su carrera.

Dan hizo un movimiento con la mano.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Ahora te estás comportando con sensatez —le dijo. —Las clasificaciones son muy buenas y para un programa de noticias es . —¡Robin Stone! ¿No habré visto su nombre mencionado junto al suyo? —He salido con él —contestó precavida. —Estoy acostumbrada a la cámara —contestó ella modestamente—. Ella sorbió su Coke y conservó una expresión tranquila. —Me imagino que estará consiguiendo unas grabaciones estupendas por allí. —Se ha ido al Brasil. el agente de prensa y un grupo de baile de segunda categoría que se había aproximado a ellos con la esperanza de conseguir una actuación en el show de Christie. como pasaran tres días más sin recibir señales de Robin. Al principio se asustó pero. Habló con De Gaulle. Jerry Moss vino con su mujer. me parece haber oído hablar de usted. —¿Ha actuado usted alguna vez? ¿En el cine? ¿En teatro? —No. Les dieron una mesa abajo en la parte central y a pesar de que ninguno de los jefes conocía a Christie Lane. La noche de la tercera retransmisión del show de Christie Lane estuvo cargada de excitación. Ahora me han dicho que está en Londres. chasqueó los dedos. —Sacudió la cabeza sorprendido—. Fue la inauguración de otro night club. —Sin embargo. —¿Dónde demonios está? ¿Y cuándo volverá? —preguntó Dan. La felicitó y le dijo que estaba magnífica en los anuncios. Danton Miller trató de conversar un poco con Amanda por educación. Después nos ha mandado otra desde Francia. Treinta y nueve semanas seguidas. Alwayso concedió a Dan una inmediata renovación del contrato para la temporada siguiente. otra mesa con los «criados». Habían aparecido las clasificaciones Nielsen correspondientes a dos semanas. ¡Christie Lane había alcanzado el número veinte de la clasificación! Acudieron los patrocinadores. simplemente he actuado de modelo. —Quizás en las revistas. —Esta grabación en video-tape desde el Brasil llegó hace una semana. Danton sonrió. todos conocían a Danton Miller y algunos de ellos conocían incluso a Jerry Moss. después del show. Christie se zafó de sus «criados» y fue con Amanda. Danton Miller estrechaba la mano a todo el mundo. decidió ver a Christie de nuevo. Danton Miller ofreció una pequeña fiesta de celebración de la victoria en el «21». Sabía que Jerry había dejado de hablar y que les estaba prestando atención. Aquella noche. De repente.96 - . En determinado momento de la velada. todos se felicitaban mutuamente. Mi única hazaña consistió en sostener el lápiz de labios sin que me temblara la mano. Pareció pensativo.

Y esta noche vamos a celebrarlo. pierdas lo que pierdas. Danton lo arreglará para que nos sentemos en el mejor sitio y no en el de los paletos. Me has dejado de piedra. y gana diez dólares por hora. posa para estas revistas especializadas. Solos. físicamente mal. Tiró el periódico con repugnancia. Vas a salir con el nuevo Rey.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR estupendo. uno de los periódicos de la tarde reprodujo una semblanza de Christie Lane. —Muy bien. Volvió a leer el artículo. —Muñeca. la volvió a llamar. perdóname. cómicos y aduladores. Aggie. Hasta ahora. Christie está subiendo. ¡Pero su nuevo amigo es nuestro coloso! Dan dirigió la mirada a Christie y sonrió. Se reproducía también una afirmación de Christie: «Salimos juntos desde hace pocas semanas. —Entre trescientos setenta y cinco y cuatrocientos dólares. —No puedo cancelar mis compromisos. esto es sólo el principio. horrible! Miró el rostro ancho y estúpido de Christie Lane y sintió náuseas. —Muñeca. Y también le colgó el teléfono a Iván cuando este le dijo: —Lo estás haciendo muy bien ahora. —Déjalo. Dan tenía una limousine y primero la acompañaron a ella. Dos minutos más tarde. Tengo un trabajo muy tarde y un compromiso mañana temprano. ¡Era horrible.97 - . ¿cuánto es la cuenta? Podía escucharle mascar uno de aquellos puros pestilentes. —Bueno. subiendo y subiendo. Danton nos conseguirá una buena mesa en el «21» para el cóctel y después cenaremos en El Morocco. ¡se cita con la cover girl más importante!». —¿Ganas tanto dinero? —Gano setenta y cinco dólares por hora. La chica de Eddie. Él silbó. —¡Eres muy lista! Ella le colgó el teléfono. No tenía ningún trabajo por la mañana temprano y su último compromiso era a las cinco. ¡Su nuevo amigo! De repente. ¿has visto el jaleo de los periódicos? Bien. habían estado rodeados de secuaces serviles. pero me interesa de veras». Es un decir. El título rezaba EL HOMBRE QUE VIVE EN LA PUERTA DE AL LADO. nena. Dos días más tarde. —Lo siento. Empezó a contar. . yo te lo pago. Quince si posa en traje de baño y veinte si enseña las tetas. Pero Iván tenía razón. Christie —contestó ella—. tres horas esta noche y dos mañana por la mañana. Se alegró de que la velada no se prolongara. ¿Cuánto es en total? Pensó velozmente. Pero ¿qué sucedería si alguna vez estuvieran solos? Pocos minutos después sonó el teléfono y Christie gritó entusiasmado: —Muñeca. La fotografía de Amanda aparecía reproducida cubriendo tres columnas: «El hombre que vive en la puerta de al lado no se cita con la chica de la puerta de al lado. sintió que iba a encontrarse mal. Gano demasiado dinero.

tomó cubitos de hielo del frigorífico. se me está haciendo tarde.98 - . Dios mío. —Tienes razón. los envolvió en . podrías aprovecharte de la publicidad. Escucha. —Lo siento. en los diez últimos días. con un cambio repentino de humor. Bueno. Colgó y decidió no salir nunca más con él. gatita. Dio inmediatamente con la familiar sonrisa de Robin. Pero. La Baronesa Ericka von Gratz era atractiva. —Tendré que decírselo a Aggie. Quienes echábamos de menos a esta elegante pareja nos complacemos en saber que se ha recuperado de su aflicción con la llegada de Robin Stone. necesitas dormir. Ahora la pareja ha marchado a Suiza. Simplemente quiero que te enfrentes con la verdad. Pasó las hojas de otro periódico. Me quedaré aquí mientras tú te cortas las muñecas. Pero tenemos que ir al «21». se sentó. gatita? —¿Te diviertes siendo sádico. si Life decide incluirme en sus páginas. ¿es que no las has visto? —No. Esquí o idilio —es difícil decirlo—. han acudido al teatro y a varias fiestas particulares en compañía del señor Stone. Había otra fotografía de Robin con la baronesa. Empezó a pasar rápidamente las hojas del periódico.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Yo no poso para estas cosas. El barón falleció en las carreras de Montecarlo y. —Me imagino que ya habrás leído todos los periódicos —dijo—. Robin aparecía tranquilo. Entonces llamó Iván. tengo que dejarte. Ya haremos tratos otra noche. Ella colgó lentamente y se quedó mirando el periódico. y se atojarán en calidad de huéspedes en la residencia de los Ramey Blackton. Se tendió en la cama y empezó a sollozar. muñeca. se temió que la encantadora baronesa no se recuperara de su depresión mental. Es lástima que no puedas venir. por lo menos la historia de Christie Lane te salvará las apariencias. Estaré en casa si me necesitas. —¿Estás aquí todavía. por algún tiempo. Tenía el brazo echado alrededor de alguien llamada Baronesa Ericka von Gratz. ¡tenía una sesión a las tres en punto para Halston y sus sombreros de verano! Se levantó corriendo. —Su voz era grave y seria—. el Barón Kurt von Gratz. Leyó el texto: La Baronesa Ericka von Gratz no había sido vista por Londres desde la muerte de su marido. periodista americano de televisión. —¿A qué te refieres? —Creía que la mejor modelo de América lo primero que leía eran las notas de sociedad. Si se gana tanto posando ¿por qué demonios posa ella por esta miseria? —Christie. Después. Una señora de la revista Life va a venir a tomar una copa conmigo. Amanda. Aporreó la almohada como si estuviera azotando el rostro sonriente de Robin. Christie. pero todos nos alegramos de que nuestra encantadora Ericka sonría otra vez. Iván? —No. —Pagina veintisiete. si ganas tanto dinero.

99 - . Me has pillado de milagro. —Lo hacen con todo el mundo. Pasó el brazo alrededor de Amanda y dirigió un guiño a la periodista: ¡Imagínese a un desgraciado como yo que acaba alcanzando a una elegante y refinada cover girl! Al terminar la velada. Después ella tendría que escribir sus impresiones y los redactores más importantes decidirían si merecía la pena y designarían a alguien para que se encargara de la historia. no iba a perder un trabajo por culpa de Robin. señor Lane. Evidentemente. de la pobreza de sus primeros tiempos. el entusiasmo de Christie fue en aumento. Amanda pidió que la acompañaran primero. Se esforzó en beber un whisky. desde luego! Después.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR una toalla y se los colocó sobre los ojos. de los night clubs de tercera categoría en los que había actuado. estaba bromeando cuando te he dicho que lo arreglaría. Amanda advirtió de repente que la mayoría de sus bravatas eran un simple pretexto para ocultar su terrible falta de seguridad. Alargó el brazo y tomó su mano. la semana pasada hice un estudio sobre un importante senador y los redactores rechazaron el tema. La mesa del «21» se encontraba abajo en el centro de la sala. —Mira. Pareció asustado. Renació parte de la autoseguridad de Christie. Christie consiguió soltar una ligera carcajada. Para sorpresa de Amanda. Su voz cambió inmediatamente. sus ojos estarían en condiciones. ¡Él no se enclaustraba por ella. Este contestó inmediatamente. Le habló a la periodista de sus humildes orígenes. la muchacha parecía realmente interesada. —¡Estupendo! Todo queda en pie entonces. La muchacha de Life también se mostró sensible a su estado de ánimo. ¡ser entrevistado para una entrevista! ¡La clase que puede tener una revista! La inesperada humillación desinfló su ego. —Muñeca. Insistió en que les acompañara a El Morocco. —He anulado mi trabajo de última hora. A esta hora vendrá la mujer del Life. Su corazón sintió piedad por él. La muchacha de Life era extraordinariamente simpática. —Eso tiene gracia. Tenía que cumplir con el compromiso. Mire. no puedo permitirme esta cantidad. Abrió el agua caliente para aplicarse compresas: si alternaba frío y calor durante un cuarto de hora. Se esforzó en sonreír con naturalidad. Cerró la . Te espero en el «21» a las seis y media. tal vez consiguiera que la velada resultara más apetitosa. Cuando empezó a tomar notas. La velada transcurrió más fácilmente de lo que había pensado. Amanda observó que deseaba desesperadamente que el reportaje se realizara. pensé que trabajaba demasiado. Explicó que la habían enviado para «hablar» con Christie acerca de una entrevista. marcó el número de Christie Lane. —No te pido que me pagues. en otro cambio de humor repentino. De repente. ya estaba a punto de salir para el Friars. los camareros habían recibido una propina de Danton Miller.

¡Ahora estoy en el número diez! ¿Lo oyes. Ella se sentó rígidamente y mordisqueó su comida. Tendría que dejar de usar la laca de Always. no se podía estar seguro hasta que «estuviera encerrado». Pero no podía olvidar a Robin Stone. incluyendo a Cliff. —¿Le pasa algo a la carne? —No. —Entonces esta noche iremos a mi casa. tú y yo. además. A finales de semana. Hubiera deseado tenderse en la cama y dormir inmediatamente. —¡Esto está hecho! —dijo. ¡Esta semana soy el número ocho! ¡Sólo me falta ganar siete shows! Tenemos que celebrarlo. Fue un esfuerzo despojarse de la ropa. Tiró el frasco al cubo de la basura. Christie permaneció con ella. Christie brillaba en su nueva gloria. Christie parecía un niño contento. Cayó en la cama y se alegró de estar tan cansada —por lo menos no permanecería despierta pensando en Robin y la baronesa. Era un vestido estrecho de pedrería que había lucido en el show. Pasó las cuatro veladas siguientes con Christie. Todo el restaurante parecía estar al corriente de ello. . estaba en el diecinueve. Esta noche. ya tengo bastante. este producto le estaba estropeando el cabello. echándole el brazo alrededor—. Y. la historia de Life estaba terminada. mientras él comía con avidez. Después pidió bistecs para los dos. Cuando terminó. Llamó a gritos a otros actores y la dejó sola varias veces mientras iba de una mesa a otra. Miró el cepillo. solos. Se arrima contra mí. estaba lleno de cabellos. Las fotografías finales fueron tomadas mientras ella realizaba el anuncio en el show. iremos al Danny's Hideaway juntos. Cuando les acompañaron a la primera mesa. Todo el mundo. Esta noche tenemos que celebrarlo. Pero. —Después sonrió—.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR puerta cansadamente al entrar en su apartamento. manteniendo los codos sobre la mesa y la cabeza inclinada hacia la comida. se detenía para felicitarle. tal como dijo el periodista. Por mucho que Jerry lo alabara. el encargado de relaciones públicas. Contempló su bistec a medio comer. acompañado por un periodista de Life y por su fotógrafo. muñeca? Hace dos semanas. Y hay algo más: nunca hemos estado verdaderamente solos. Pediré una bolsa para el perro.100 - . Era casi seguro que la utilizarían. Estaba terriblemente agotada. Miró su vestido. ¿Salta sobre tu cama per la noche? —Sí. tenemos que celebrar otra cosa incluso más importante: han llegado las nuevas clasificaciones. con dos dedos extrajo un fragmento de comida que se había alojado entre sus muelas. —¿Tienes un perro? —Un gato. —Odio los gatos. en el fondo del escenario y les observó mientras se marchaban. A Amanda le daba la sensación de que las clasificaciones se habían publicado en la primera página del New York Times. Dios mío. Se quitó el maquillaje y automáticamente empezó a cepillarse su rubio y pesado cabello.

—¿Qué quieres decir? —Estas cosas no me entusiasman. —Vamos. quizás la noche siguiente. Pero si vuelves a utilizar de nuevo esta clase de lenguaje. debe importarte cuando cuentas los días así. —Tres semanas y cuatro días. dejaremos el amor para mañana por la noche. Pero tendré cuidado. —Oye. Tú lo has hecho toda la vida. Con un dólar por cada palabra y mi vocabulario. Muy bien. Ahora. ¿Es una cita? —No lo sé. —Chris. ha sido un día muy largo. ¿qué parecerás mañana cuando cruces el vestíbulo del Astor con este traje? —No tengo intención de cruzar el vestíbulo del Astor. No. pero ella deseaba dejarle. El pobre intentaba ser agradable. Bien. bailar e interpretar sketches. —Desde luego. pues. Yo siento pánico cada vez que las cámaras me enfocan. . mañana tengo una actuación benéfica. Me duele la cabeza. —No es ningún secreto que haya salido con Robin Stone. —Es posible. ¿cuándo? ¿o es que todavía te acuerdas de Robin Stone? Comprendió que había reaccionado visiblemente. mejor dicho. No. no quiero levantarme y marcharme. —Oh. Mañana por la mañana estaré en mi propia cama. podrías retirarte. —¿Y acostarnos qué? Ella se ruborizó visiblemente. has estado de pie sosteniendo aquella barra de labios tan pesada.101 - .JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Iremos primero a tu casa. Es un buen amigo. ya sabes que no quiero decir nada cuando digo estas cosas. te aseguro que lo haré. Tú has nacido para eso. Ella procuró sonreír. ¿te refieres a que lo harás y te irás a casa? —Quiero ir a casa. Él pareció satisfecho. La pregunta la había pillado desprevenida. (Habían transcurrido cuatro semanas y cuatro días desde que Robin se había marchado). quisiera ir a casa. sola. —Pero tú eres inteligente. un cuarto. —¿Por qué tengo que cambiarme? Él sonrió torpemente. —Llevamos juntos bastante tiempo. —He investigado por mi cuenta. Voy a decirte una cosa: ceda vez que diga alguna de estas palabras te daré un dólar. muñeca. Me crié en la miseria y aprendí estas palabras cuando la mayoría de los niños recitaban versos de parvulario. Hace más de un año que le conozco. me resulta muy difícil. Y mirar al auditorio. podrás dar de comer al gato y cambiarte. —Chris. Yo no he hecho más que cantar. No tenía la culpa de que ella experimentara tanta repugnancia física por él. —Mira muñeca.

He visto la gentuza. Su cara ancha y vulgar era vulnerable y ella comprendió que estaba diciendo la verdad. ya había conocido antes a algunas señoras. no me conoces. ¿la viste anoche? Sin apartarse del actor invitado. hemos salido muy pocas veces. vas a convertirte en una gran estrella. Ella le dio unos golpecitos cariñosos en la mano. Vive en conformidad con su apodo: La Amante de las Celebridades. —Chris. pero nunca me he sentido atraído emocionalmente. Tomo una fulana cuando lo necesito. es la primera vez que lo digo y que lo siento. Permaneció en silencio. —Muñeca. muñeca. —¿Qué quieres decir? —Atribuirle este título y esparcir el chisme. ella sabía qué era sentirse lastimado. chicas guapas. mujeres de clase que he tenido ocasión de conocer . dio la vuelta y miró directamente hacia los bastidores donde ella se encontraba. Estoy enamorado de verdad. chicas bonitas. chicas de baja condición. lo siento. había cantado deliberadamente «Mandy».JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —¿Entonces no estás enamorada? —¿Quién te lo ha dicho? —Ethel Evans. Se ha acostado con todos los hombres de una a otra costa y blasona de ello. Entonces hablas de algo que sólo te han dicho. —Tal vez hombres como tú le han atribuido esta fama —contestó ella. Incluso aquella noche. la canción que Al Jolson hizo famosa. Tendrás millones de chicas. —Ya recuerdas a Ethel Evans. Aquella noche. un show que es un éxito y una mujer a mi lado. No quería lastimarle. —Estoy enamorado de ti. ¿Comprendes lo que quiero decir? Y ahora. Dios mío. Colocó la mano de ella sobre su pecho. te espera lo mejor. la chica de la publicidad que habla tanto. te quiero a ti. Tomó su mano y la miró fijamente. —Llévame a casa —dijo ella con sequedad. night clubs de mala nota. Chris. Christie confundió su silencio con azoramiento. mientras Ethel estaba en la parte posterior del escenario. Y pudiera ser para siempre. —Mira. pero todos los que conozco sí. Después de todo ¿has tenido tú algo que ver con ella alguna vez? —No. Vio sus grandes ojos azules implorantes. tenemos un cura a mano». había vivido tanto tiempo así. Toda mi vida he deseado algo mejor. me encuentro con este show y contigo! Las dos cosas juntas. —Por Dios. Mandy.102 - . Oh. he conseguido lo mejor. todos los importantes quiero decir. —No las quiero. No puedes quererme. se había comportado como si no pensara más que en Christie Lane. Los operadores de la cámara se vieron negros para cambiar las tomas. No sabía que Ethel fuera tan perspicaz. Cuando llegó a la estrofa «Mandy. Por primera vez. Por eso he permanecido soltero tanto tiempo. —¿Por qué defiendes tanto a esta bestia? Tendrías que oírla hablar mal de ti. conozco muchas cosas. ¡zas.

Ella sabía lo que él estaba sintiendo. Sal conmigo. Los pasajeros empezaron a descender. Tendría tiempo de cambiarse el maquillaje y el vestido. Un regalo para ti: he . tanto menos le importaría ella. —¿Cómo está la nueva estrella de televisión? —preguntó. ROBIN.103 - . Chris. Miró su reloj. ¡Gracias a Dios podía hacerlo! Corrió al teléfono y pidió un coche. Procuró imitar su tono de voz y se prometió a sí misma no mencionar a la baronesa. Vio a Robin inmediatamente. —No lo entiendo —dijo ella—. VUELVO TWA 3. Quizás se convirtiera en un personaje importante. Pero prométeme una cosa: dame una oportunidad. —Esto me basta —dijo él—. es lo único que pido. Pero no estoy enamorada de ti. Era distinto a los demás hombres. Las once cuarenta y cinco. Y por primera vez en cuatro semanas y cuatro días no se sintió cansada en absoluto. Estoy dispuesto a esperar. —He seguido la ruta del Polo y me he detenido en Los Ángeles unos días. —Encantada de ver al periodista más importante del mundo. Permaneció de pie ante la puerta 7. LLEGO A IDLEWILD A LAS 2 DE LA MADRUGADA HORA LOCAL. mandaba un telegrama anunciando su llegada. Le dio un beso de buenas noches en la puerta de su apartamento. —Me gustas. vio que habían deslizado un telegrama por debajo de la puerta. No gastaba una moneda para llamarla y decirle adiós y. Espera. Espera. cuanto más importante fuera. Le echó el brazo alrededor y caminó hacia el coche. Pero tu telegrama ha venido de Los Ángeles. Pero tú lo tienes todo y yo te quiero. Cantó mientras se pasaba crema por la cara. aquella noche se acostaría con un sueño. El avión acababa de llegar. Los demás hombres caminaban. Lo recogió y lo abrió con desgana —probablemente una invitación para una nueva discoteca. o sea que conozco bien el asunto. Quizás incluso haya boda. Pero las que he conocido todas tenían dientes de cabra y pecho liso. Pero ¿qué más daba? Él nunca lo sabría. SI ERES DE VERDAD MI CHICA ALQUILARÁS UN COCHE Y VENDRÁS A RECIBIRME. Si dejarle esperar le hacía feliz ¿qué mal había en ello? Por lo menos. —Él frenó sus objeciones—. Le miró con candor. Dejó caer su maletín y le echó los brazos alrededor. Cuando entró. Ella palideció pensando en su pecho diminuto. Nunca llegaría a conocer a Robin. en cambio. citémonos y quizás quieras eventualmente acostarte conmigo. tenía que presentar el mejor aspecto cuando se encontraran. Y si resulta bien será para siempre. —Se metió la mano en el bolsillo y le entregó un pequeño paquete—. Creía que estabas en Londres.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR en algunos festivales benéficos en que he intervenido. Robin surcaba casi entre la gente como un barco.

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olvidado declararlo. Soy un contrabandista.
En el coche, se estrechó contra él y abrió el paquete.
Era una bonita caja de cigarrillos Wedgwood, antigua. Sabía que era cara pero
hubiera preferido algo que costara la mitad y que fuera más personal.
—Supongo que aún fumas.
Rió, buscó una cajetilla aplastada de cigarrillos ingleses y le ofreció uno a ella.
Ella aspiró y el fuerte tabaco casi la asfixió. Él se lo quitó y la besó suavemente
en los labios.
—¿Me has echado de menos?
—Bueno, te fuiste dejándome con dos bistecs. No sabía si echarte de menos o
matarte.
La miró con aire ausente, como tratando de recordar.
—Podías haberme llamado y dicho: Mira, nena, saca los bistecs del horno, no
podré venir.
—¿Y no lo hice? Pareció realmente sorprendido.
—Olvídalo. E1 gato tuvo una comida maravillosa.
—Pero tú sabías que me había ido. Pareció vagamente turbado.
—Bueno, te lo escuché decir a ti en la televisión. Pero, Robin, te fuiste por tanto
tiempo.
La rodeó con el brazo y la acercó a sí.
—Bueno, ahora he vuelto. ¿Estás cansada?
Ella se le acercó más.
—Nunca para ti.
Su beso fue largo y profundo. Sus ojos eran dulces y le acarició la cara con las
manos casi como un ciego que intentara ver.
—Mi encantadora Amanda. Eres hermosa.
—Robin, mientras estuviste fuera he salido con Christie Lane. —Pareció como si
intentara recordar este nombre. Ella añadió—: La estrella del show.
—Ah sí. Me han dicho que está pegando fuerte. He visto las clasificaciones.
—Mi nombre ha aparecido junto al suyo en las columnas de los periódicos.
—¿Has conseguido con ello algún aumento de tus honorarios como modelo?
Ella se encogió de hombros.
—Son bastante elevados.
—Bien.
Ella le miró.
—La gente —mejor dicho, algunas personas— creen que soy su chica. Quiero
que sepas que son simplemente habladurías. No lo hice para molestarte.
—¿Por qué iba a molestarme?
—Pensé que podría…
Él encendió otro cigarrillo.
—Creo que fui tonta al preocuparme —dijo ella.
Él rió.

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—Tú eres una celebridad. Y los nombres de las celebridades se mencionan en
las columnas de los periódicos.
—¿Y a ti no te importa que haya salido con Christie?
—¿Por qué iba a importarme? No me he comportado exactamente como un
ermitaño en Londres.
Se apartó de él y miró hacia la ventanilla. Permaneció mirando la oscuridad de
la noche y los coches que pasaban deslumbrando en dirección contraria.
Él se incorporó y le tomó la mano.
Ella la retiró.
—Robin ¿intentas lastimarme?
—No.
La estaba mirando con honradez.
—Y tú tampoco intentas lastimarme a mí.
—Pero yo soy tu chica, ¿no es cierto?
—Desde luego que sí. —(Esta maldita sonrisa suya)—. Pero, Amanda, yo nunca
he dicho que quisiera tenerte atada.
—¿Quieres decir que no te importa que haya salido con él y que no te
importaría que siguiera viéndole?
—Desde luego que no me importaría.
—¿Y si me acostara con él?
—Eso es cosa tuya.
—¿Te importaría?
—Si me lo dijeras… sí, me importaría.
—¿Querrías que te lo ocultara?
—Muy bien, Amanda: ¿te acuestas con él?
—No. Pero él lo quiere. Incluso habla de boda.
—Como gustes…
—Robin, dile al chófer que me deje en casa primero.
—¿Por qué?
—Quiero ir a Casa, sola.
La atrajo de nuevo hacia sus brazos.
—Nena, has venido hasta Idlewild para recibirme. ¿Por qué este cambio?
—Robin, no ves que…
De repente él la besó y ella dejó de hablar.

Pasaron la noche juntos, abrazados el uno al otro. No se habló más de Christie
Lane. Fue como si Robin no se hubiera marchado nunca, fue como había sido al
principio. Igual que siempre que estaban solos, en la cama. Urgente, excitante y
tierno.
Más tarde, mientras yacían juntos fumando y relajados en una tranquila
contigüidad, ella dijo: «¿Quién es la baronesa?» Se le había escapado. Lo lamentó en

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seguida.
Su expresión no se modificó.
—Una mujer cualquiera.
—Bueno, Robin, he leído algo sobre ella, es una baronesa.
—Sí, su título es auténtico, pero es una mujer cualquiera. Una de estas chiquillas
producto de la guerra. A los doce años lo hacía con los GI a cambio de barritas de
caramelos. Después contrajo matrimonio con el barón, era afeminado y, al mismo
tiempo, voyeur. Ericka conocía todos los trucos. No es una mala chica, posee un título
auténtico, dinero, para los primeros tiempos y le gusta menearse. La conocí en una
orgía.
Ella se sentó en la oscuridad.
—¡Una orgía!
—Son muy liberales en Londres. Tengo entendido que hasta superan a Los
Ángeles.
—¿Y a ti te gustan estas cosas?
Él sonrió.
—¿Por qué no iban a gustarme? Es mejor que la televisión de aquí. Sólo tienen
dos canales, sabes.
—Robin, no bromees.
—Hablo en serio. ¿Conoces a Ike Ryan?
El nombre le sonaba. De repente, recordó. Era un productor cinematográfico
americano desplazado a Italia y Francia, que se estaba haciendo bastante famoso.
—Te gustará. Nos conocimos en Londres. Yo me encontraba muy decaído. El
tiempo me ponía de mal humor y él me invitó a una de sus fiestas. Había tres actrices
cinematográficas italianas, la baronesa, Ike y yo. Era la noche de las señoras en un
baño turco.
—¿Y tú participaste?
—Claro, ¿por qué no? Primero contemplé a las chicas entre ellas, después Ike y
yo nos tendimos y el harén se encargó de nosotros. Ericka fue la mejor: confía en los
alemanes para las cosas bien hechas. Así es que la reservé para mí. Pero Ike es un tipo
estupendo. Va a ir a Los Ángeles para montar su propia compañía. Dará nuevo
impulso a la ciudad.
—¿Con las orgías?
—No, con películas. Es un tahúr y tiene mucho estilo. Además, es bien parecido.
A las mujeres les gusta.
—Creo que es repugnante.
—¿Por qué?
—Porque, no sé, ¡hacer estas cosas!
Él rió.
—¿Yo también soy repugnante?
—No, creo que eres un chiquillo malo que se considera muy atrevido. Pero este
Ike Ryan es el culpable.

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JACQUELINE SUSANN

LA MÁQUINA DEL AMOR

—Nena, esto empezó hace mucho tiempo con los griegos.
—¿Y quieres que conozca a un hombre como este? ¿Que me vean en público
con él? Si me vieran en público con él y contigo, todo el mundo pensaría que soy una
chica de esta clase. ¿Te gustaría?
Él se volvió hacia ella y la miró gravemente.
—No, Amanda, te lo prometo: nunca te llevaré con Ike Ryan.
Después se levantó y tomó una pastilla para dormir junto con una cerveza.
—Aún sigo el horario europeo. Estoy muy cansado. ¿Quieres una?
—No, tengo que estar levantada a las diez.
Regresó a la cama y la tomó en sus brazos.
—Mi bella Amanda, es bueno estar contigo. No me despiertes cuando te vayas
por la mañana. Tengo una tarde muy ocupada por delante, montones de
correspondencia atrasada, compromisos, necesito dormir un poco.
Por la mañana ella se levantó y abandonó el apartamento de Robin
rápidamente. Aquel día estaba cansada y no trabajó muy bien. Y su cabello le seguía
cayendo. Llamó a Nick y le preguntó por un dermatólogo. Él rió.
—Estás mudando la pluma, querida. Son nervios nada más.
—Quizás —contestó ella—. Robin ha regresado.
—Llama a tu médico y dile que te dé un tratamiento de B12 o algo así, y por el
amor de Dios, no pierdas todas las noches haciendo el amor.
—No tengo médico. —Ella rió—. Nunca necesité ninguno. ¿Conoces a alguno
que sea bueno?
—Amanda, amor mío, eres tan joven y sana que resultas odiosa. Tengo seis
médicos. Uno para la garganta y el oído, uno para la próstata y otro para la hernia
discal. ¿Quieres un consejo? Apártate de ellos. Duerme bien una noche y cuando
aparezca este reportaje del Life te olvidarás de todas tus preocupaciones.
Probablemente tenía razón. Terminó su trabajo hacia las tres. Fue a casa para
echar una siesta. Slugger saltó sobre la cama y se acurrucó en sus brazos. Ella besó su
cabeza leonada.
—No estamos a la noche, cariño. Sólo vamos a descansar un poco. —Ronroneó
satisfecho—. Querido, eres el único macho en quien puede confiarse, pero Robin ha
vuelto y, cuando venga esta noche, no me odies por exilarte a la sala.
Supo que había dormido. Se sentó de un salto. Era oscuro, intentó orientarse.
¿Qué día era? De repente, recordó. Encendió la luz. Las nueve. Slugger saltó de la
cama y gruñó, pidiendo comida.
¡Las nueve! ¡Y Robin no había llamado! Se puso en contacto con su servicio. No
había llamadas. Marcó el número de Robin. Después de diez vacías llamadas, colgó
el teléfono. No pudo dormir el resto de la noche. Slugger, comprendiendo que algo
andaba mal, se acurrucó muy junto a ella.

Al día siguiente, esperó hasta las seis y luego lo llamó. Después de todo, podría

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estar enfermo. Él contestó y estuvo amable. Tenía mucho trabajo atrasado. Le dijo que
llamaría al día siguiente.
Al día siguiente, vio su nombre al hojear la columna de un periódico:
Ike Ryan y Robin Stone estuvieron en El Morocco con dos bellas actrices italianas.
Sus nombres eran demasiado largos para que este periodista pueda recordarlos, pero
en cambio nunca olvidará sus caras y sus «¡Oh!»

Tiró el periódico al suelo. La había sondeado sabiendo que Ike Ryan iba a venir
a la ciudad. Dios mío, ¿por qué le habría dicho que no quería ser vista con él?
Aquella noche salió con Christie. Fueron al Danny's. Estaba muy silenciosa y
Christie estaba de mal humor: les habían colocado en una pequeña mesa junto a la
pared. Una de las mesas delanteras estaba ocupada por un grupo de famosos de
Hollywood. La otra estaba vacía con un cartel de RESERVADO bien a la vista.
—Probablemente algún otro tipo de Hollywood —dijo él, contemplando la
mesa con envidia—. ¿Por qué les impresionan tanto a la gente los astros de
Hollywood?
Ella intentó consolarle; no servía de nada que ambos se sintieran tristes.
—Christie, es una mesa estupenda. Me gusta estar en el centro de una sala, se
puede ver a todo el mundo.
—¡Me corresponde la mejor mesa en todas partes!
—Cualquier sitio en que te sientes se convierte automáticamente en la mejor
mesa —dijo ella.
Él la miró fijamente.
—¿Lo crees así?
—Es más importante que lo creas tú.
Él sonrió y pidió la cena. Al cabo de un rato, recuperó su buen humor.
—El reportaje de Life ya está decidido —dijo. La miró ansiosamente—. Mandy,
en este momento, hay algo que me interesa mucho más que Life. ¿Qué tengo que
hacer para demostrártelo? Te quiero. Me siento como un muchacho tembloroso que
estuviera simplemente sentado junto a ti y te tomara la mano. He estado pensando
mucho. ¿Cómo puedes amarme si no duermes conmigo? Sé que no hay nadie más.
Eddie ha estado intentando decirme que se murmuraba que estabas perdidamente
enamorada de Robin Stone. Pero hoy he leído el periódico…
—Chris, puesto que has empezado a hablar de ello, creo que tengo que
decirte…
Se detuvo, dirigiendo repentinamente su atención hacia cuatro personas que en
aquel momento se dirigían hacia la mesa reservada. Les acompañaba Danny en
persona. Dos bellas muchachas y dos hombres. ¡Y uno de los hombres era Robin!
Sintió el extraño aturdimiento que se experimenta durante un shock. Robin le
estaba encendiendo un cigarrillo a la chica y dirigiéndole su sonrisa tan personal. El
otro hombre debía ser Ike Ryan.

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—¿Decirme qué, muñeca?
Chris la estaba mirando. Sabía que tenía que decir algo, pero no podía apartar
los ojos de Robin. Le vio inclinarse y besarle a la chica la punta de la nariz. Después
rió.
—Oh, mira quién tiene mi mesa —dijo Chris—. Le vi una noche; te digo que no
pude resistirlo más de diez minutos. Estaba hablando de Cuba y de todo este jaleo y
un sujeto le daba la razón. Vaya cosa. ¿Has comparado sus clasificaciones con las
mías?
—Está en el número veinticinco, lo cual es estupendo para un programa de
noticias. —Se preguntaba por qué le estaría defendiendo.
—Voy a ser el número uno, vas a ver. Y todos me tratan ya como el número uno,
menos tú.
—Me… me gustas mucho.
—Pues entonces, demuéstralo o cállate.
—Quiero ir a casa. —Se sentía realmente enferma. Robin estaba escuchando a la
muchacha, con la cabeza inclinada hacia ella.
—Muñeca, no discutamos. Te quiero, pero tenemos que hacerlo juntos.
—Llévame a casa…
La miró con extrañeza.
—Te llevaré a casa, eso es. Comprendo cuándo gusto o no.
Pidió la cuenta. Tendrían que pasar junto a la mesa de Robin. Chris se detuvo en
casi todas las mesas, saludando a la gente en voz alta. Sabía que Robin tendría que
verla. Cuando pasaron junto a su mesa, él se levantó. No estaba violento en absoluto.
En realidad, pareció alegrarse de verla. Felicitó a Chris por su show y presentó a
todos los presentes. Las dos chicas se llamaban Francesca no sé qué —starlets
italianas— y el hombre era Ike Ryan. Quedó sorprendida cuando Ike se levantó.
Medía un metro ochenta y tres, con pelo negro y ojos azules. Estaba moreno, era
fuerte y apuesto; nada de lo que se había imaginado.
—¿Así que esta es la Amanda? —Se volvió hacia las dos chicas y empezó a
hablar en italiano. Las muchachas movieron la cabeza y le sonrieron. Entonces Ike
dijo—: Les he dicho lo importante que es usted, Amanda.
—Hábleles de mí —dijo Christie.
Ike se echó a reír.
—No es necesario. Saben quién es usted. Han estado pegadas al aparato de
televisión desde que llegaron.
Pareció una eternidad, pero al final pudieron irse. Amanda dirigió una última
mirada a Robin, esperando hallar algún mensaje en sus ojos, pero estaba hablando y
la muchacha sonreía. Evidentemente, entendía algo de inglés.
Christie Lane estaba de muy mal humor cuando hizo señas a un taxi.
De repente, ella le tomó del brazo.
—Iré a tu casa, Christie.
Él se mostró patéticamente exuberante.

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—Muñeca, ¿qué harás con el traje de noche? ¿No quieres ir primero a tu casa y
cambiarte?
—No, te dejaré después… después de haberlo hecho.
—No, soportaré el gato. Iremos a tu casa. No tengo que ir á ningún sitio
mañana. Podré quedarme allí y tú te podrás levantar cuando quieras.
Su carne empezó a hormiguearle.
—No, mañana temprano tiene que venir un cámara. Ahora, sólo son las diez y
media, así es que si vengo a tu casa y me marcho dentro de unas horas, estará bien.
—Pero quiero estar contigo toda la noche, tenerte en mis brazos.
Reprimió su sensación de náusea. Había escogido deliberadamente el Astor
como el menor de los males. Por lo menos, podría levantarse y marcharse cuando
todo hubiera terminado.
—Tiene que ser así —dijo ella tranquilamente.
—Muñeca, haré lo que quieras. ¡Muchacho, qué feliz vas a ser! Soy el mejor…
espera a ver.
Estaba segura de que todas las personas que se encontraban en el vestíbulo del
Astor conocían sus planes, al entrar ella en el ascensor. Incluso le parecía que el
taxista la había mirado con desprecio al salir del taxi. Pero cuántas veces había
atravesado el vestíbulo de la casa de Robin e incluso le había dado alegremente los
buenos días al conserje, y todo había parecido tan natural y maravilloso… No. No
debía pensar en Robin, ahora no.
Se dirigió al cuarto de baño de la suite de Christie y se quitó toda la ropa.
Contempló su pecho liso y después se dirigió a la alcoba, desafiante. Él estaba
tendido en la cama en shorts, contemplando la elegante figura. Su mandíbula cayó de
desilusión.
—¡No tienes pecho! —Los ojos de ella eran fríos: lo retaban. Él rió y levantó los
brazos—. ¡Bien! Supongo que eso demuestra que todas las damas de clase son
delgadas. Por lo menos, no tienes dientes de cabra. Pero acércate… no va a
decepcionarte el tamaño de mi empalme. Mira qué tiene para ti el viejo Chris…
Se sometió a su abrazo en la oscuridad. Permaneció tendida mientras él
palpitaba y giraba a través de ella. Sabía que estaba intentando agradarle. Dios mío,
aunque durara varias horas, no sucedería nada. Nunca podría excitarla, nunca. Rezó
para que terminara. De repente, él huyó de ella y cayó a su lado, gimiendo. Al cabo
de unos minutos, dijo:
—No te preocupes, muñeca, me he retirado a tiempo. No quiero perjudicarte.
Ella yacía silenciosamente. La tomó en sus brazos. Su cuerpo estaba viscoso de
sudor.
—No he conseguido despertarte, ¿verdad? —dijo.
—Chris, yo… —Se detuvo.
—No te preocupes, déjame recuperar la respiración y volveré otra vez a ti.
—No, Chris. ¡Ha sido maravilloso! Yo estaba nerviosa, eso es todo. La próxima
vez llevaré algo, no te preocupes.

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—Escucha, lo he decidido. Vamos a casarnos. Al terminar la temporada. Tengo
un contrato de seis semanas en Las Vegas este verano; pagan mucho dinero. Nos
casaremos allí. Te divertirás mucho, será nuestra luna de miel. Así es que no te
pongas nada: si quedas embarazada, mejor, nos casaremos antes.
—No, no quiero tener un niño hasta que estemos casados. No quisiera que la
gente pensara que este era el motivo.
—Escucha, muñeca, tengo cuarenta y siete años. Estoy bastante igualado
contigo. Todo el mundo cree que tengo unos cuarenta. Incluso Eddie y Kenny no lo
saben. Pero puesto que vas a ser mi mujer, quiero que sepas la verdad. He tenido
mucho cuidado con el dinero toda mi vida. En los últimos quince años he venido
ganando siempre cuarenta o cincuenta mil. E hiciera lo que hiciera, siempre he
guardado la mitad. Cuando tenga sesenta años, tendré un millón de renta. Hace
veinte años, conocí a este sujeto en Chicago, es un experto en impuestos. Saqué a su
hijo de un apuro, nada serio, un leve accidente de tráfico. Pero yo tenía amistades y
arreglé un poco el asunto y el padre del muchacho, Lou Goldberg, se mostró tan
agradecido que se convirtió en mi padre, mi madre, mi abogado, mi hombre de
impuestos y todo. Me dijo en aquella ocasión que yo era un talento de segunda clase,
pero que, si le escuchaba, me convertiría en un ciudadano de primera categoría. Y
empezó a tomarme la mitad de lo que ganaba —a veces sólo ganaba doscientos
dólares por semana—, pero Lou lo invertía. Ahora tengo una buena cartera, cosas
como la IBM que no hacen más que duplicar su valor. Ahora que ya tengo una buena
cantidad, Lou sigue apartándome la mitad. Y si esto sigue, me refiero a mi nuevo
éxito, en pocos años, tendré no uno, sino dos millones. Y, tal como él lo invierte,
tendré más de seis mil al mes exentos de impuestos, y sin tocar lo principal. Eso lo
dejaremos para nuestro hijo. Ahora que te tengo, todo será perfecto. Y quiero que
empecemos teniendo un niño enseguida, así a los sesenta años, por lo menos podré ir
al partido con él y verle ir al colegio cosa que yo nunca pude hacer. No se lo digas a
nadie, pero nunca pasé del sexto grado. A los doce años, vendía golosinas por la
calle. ¡Pero nuestro chico tendrá de todo!
Ella estaba tendida y permanecía muy callada. ¡Qué había hecho! Este pobre
idiota…
De repente se levantó, fue al cuarto de baño y se vistió. Chris se estaba vistiendo
cuando salió.
—No te preocupes —le rogó ella—. Puedo tomar un taxi. —Estaba deseando
marcharse. No podía soportar sus ojos enamorados.
—No, es pronto todavía. Te llevaré a casa y después pasaré por el Stage Deli.
Eddie y Kenny estarán allí probablemente. Tomaré con ellos un café y kibitz. Soy tan
feliz que no puedo dormir; quiero proclamarlo al mundo.
Permitió que le tomara la mano mientras la acompañaba a casa. Le dio un beso
de buenas noches junto al ascensor. Entró en su apartamento, corrió al cuarto de baño
y vomitó.

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Ella no mencionó a la baronesa ni a la starlet italiana y él tampoco mencionó a Christie Lane. No mencionó en ningún momento a las muchachas italianas.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Robin llamó al día siguiente. . Le parecía que sería más interesante si se filmaba en el mismo sitio. Quería hacer un programa En Profundidad dedicado a Ike.112 - . En el despacho de Ike. De allí volaría de nuevo a Londres siguiendo la ruta del Polo y no sabía cuándo iba a volver. Por la tarde se iba a Los Ángeles con Ike Ryan. en su ambiente.

Todo era muy complementario para ella. En las seis últimas semanas. nunca olvidaría lo frío que había sido aquel día. Dejó la moneda en el mostrador y fue a sentarse en un amplio sillón del vestíbulo junto al Patio de las Palmeras. Y.113 - . Y no había ninguna máquina de producir viento dirigida hacia el traje. Se vistió rápidamente. Había una descripción gráfica de cómo había posado afrontando el viento de marzo sin titubear. Christie Lane ha escogido a una muchacha muy adecuada para ser la consorte del nuevo primer cantante de la televisión. pero el Hotel Plaza siempre tenía el Times y el Life un día antes. después de verles juntos. Una bella cover girl.) Siguió leyendo: Para acompañarle en su nuevo estado de preeminencia. a su extravagancia y a su absorción total en su nueva fama. Aparecía con Christie en cuatro fotografías y había otra de ella sola posando para Ivan en el Central Park. con un traje de chiffon. Es un símbolo. Mañana. Christie pensaba que le convertiría en una celebridad internacional.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Capítulo 12 El día uno de mayo Amanda se despertó quince minutos antes de que sonara el despertador. apenas se hacía mención a su mala gramática. No se trata simplemente de la muchacha que ama. se comprueba que no constituyen la incongruente pareja que pudiera pensarse. Al acercarse al puesto de periódicos. la revista Life aparecería en todos los quioscos. corriendo inmediatamente al vestíbulo. Christie Lane adora la elegancia de esta bella muchacha. vistiendo un traje de chiffon y luciendo una sonrisa de Palm Beach. Demuestra que el mundo de los night clubs de segunda clase pertenece al pasado. (Hasta ahora todo bien —pensó ella. Y. distinguió inmediatamente la cubierta de color rojo intenso. es probable que reciba con agrado la honradez de un hombre como Christie Lane. Tomó un taxi y se dirigió al Plaza. Era un reportaje de diez páginas con un gran titular: EL FENÓMENO CHRISTIE LANE. Quizás está ansiosa de alejarse del mundo de «junio en enero» de una modelo de alta costura para encontrar un mundo real con este hombre . había vacilado entre la ansiedad y la aprensión. Todos estaban esperando el reportaje de Life. Observaba el reportero que hacía falta poseer una fuerza especial para ser modelo. aunque se describía a Christie como un hombre del pueblo. Nick Longworth estaba preparado para elevar sus honorarios a cien dólares la hora. Y tal vez la encantadora Amanda halla un poco de realidad en Christie Lane. Amanda. Cuando una muchacha permanece de pie al aire libre a cero grados de temperatura. Mientras leía. se alegró de comprobar la insólita capacidad de percepción del periodista. Porque Amanda es decididamente de primera clase.

Christie pasaba por lo menos dos noches a la semana con sus guionistas. Además. Se sintió auténticamente famosa. especialmente las noches que seguían al show.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR también muy real. —Tú y tus ideas de la dignidad. Por lo menos. Pero no había sabido nada de Robin hasta el Día de la Decoración. Sonó el teléfono. He estado fuera. Amanda pensó por qué no le había dicho «No voy a casarme contigo».114 - . ¡Porque estaba asustada! Estaba asustada de lo que sucedería si Robin desapareciera para siempre. —Anda. Quedaría destrozada. Cerró la revista. había funciones benéficas. —¿Qué significa acompañante de cuartel? Vamos a casarnos este verano. —¡Robin! ¡Oh. hacía feliz a Christie… El reportaje de Life causó una enorme sensación. creyendo que era Christie que llamaba de nuevo para suplicarle una vez más. ¡tenía intenciones de casarse con ella en Las Vegas! Le había dejado hablar… el verano parecía tan lejos… ¡Pero ahora estaban en mayo! ¡Tenía que romper sus relaciones con Christie Lane! Sólo se había seguido viendo con él debido a su soledad y a su nostalgia por Robin. Nos divertiremos. que formaban parte de su condición de estrella. En realidad. cuando salía por la puerta del escenario y los muchachos pidiendo autógrafos la llamaban por su nombre. ¡He tenido que enamorarme de una señora! — Colgó el teléfono. Nunca estaban solos. nunca podría interesarse por nadie más. Acababa de colgarle el teléfono a Christie. para informar sobre el proceso de Eichmann. exceptuando las torturantes horas que pasaban juntos en el Astor. acudiré a los sitios donde tú actúes. Después de haber colgado. por lo menos. presentía que apenas le conocía. he cogido los números . Quería que ella le acompañara. Ella lo tomó lentamente. y cuando nos casemos. Y. pero Amanda se negó. que iba a actuar con este motivo en el Grossinger con unos honorarios fabulosos. Una vez había intentado terminar con Christie y le había dicho que no volvería a verle jamás. A pesar de que salía con Christie y de que ocasionalmente se acostaba con él. La rotura de relaciones sólo duró cinco días. no soy ninguna acompañante de cuartel. ¡Esta última línea! ¿Cómo lo tomaría Robin? Salió fuera bajo la brillante claridad del sol. Pero. Celebridad. de mal humor pero no enfadado. No voy a ir a ningún sitio como parte de la caravana de Christie Lane. Siempre había la inauguración de algún night club o algún festival benéfico y estar con Christie era mejor que estar sola. Robin! ¿Dónde estás? —Acabo de llegar. sin embargo. Pero ahora me quedo en Nueva York y cumplo con mis compromisos de modelo. ven —le rogó—. La vigorosa voz la pilló por sorpresa: —Hola. —No puedo perder el dinero. con Christie podía conservar su sensatez. Hasta Aggie dejará el Latin Quarter. —Sí. entrevistas que ocupaban todo su tiempo. Acabo de leer un reportaje sobre ti en el avión. yo no soy Aggie.

El matrimonio era un tema que él siempre se había negado a discutir.115 - . —Casi parece como si me hubieras echado de menos. —Oh. Amanda. ¿Qué clase de padre sería? Ella estaba temblando. Te presentan casi tan excitante como eres en realidad. Pero no puedo competir contra el matrimonio. pero le faltaba vodka. Robin. . Y Kitty era una buena madre: teníamos niñeras y cocineras. No me preguntes por qué. Su show va a durar siempre. Tenía bistecs en la nevera. pero procuró mantener un tono de voz alegre. ¡y allí estabas tú! —¿Qué te ha parecido? —se esforzó en aparentar indiferencia. en este momento. Apenas le escuchaba. Gracias a Dios. Yo no quiero hijos. lo sé. era domingo. ¿Qué te hace pensar que huirías? —Mi trabajo. Estaba tan decepcionada que no podía hablar. —¿O acaso Christie Lane me ha borrado de la escena? —No. —¿Por qué? —Son una responsabilidad enorme. poder recoger mis cosas y marcharme. Jerry estaba en el campo y no les podría acompañar. —¿Acaso tu padre te dejó? —No. —¿Sigues tan guapa como siempre? —le preguntó él. —Entonces no lo entiendo. ¿te importaría que me casara con Christie Lane? —Desde luego que me importaría. —Robin. Estaba planeando su velada. tengo que sentirme libre. sé que si fuera un niño y mi padre no estuviera conmigo. Él confundió su silencio con indecisión. pero me ha pedido que me case con él. Su garganta estaba rígida. —Estupendo —dijo él con entusiasmo—.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR atrasados de Life. esto me mataría. Y así es cómo debe ser. disponía de todo el tiempo. estaban discutiendo acerca de ello. pero podía ponerse un aplique. —Y así es. Eran las cinco: demasiado tarde para lavarse el pelo. —Un padre tiene que estar con su hijo. Pero. —Pudiera ser una cosa segura. Su voz sonaba alegre. —¿En qué sentido? —Mira. —Estupendo. incluso con una esposa. lo siento así. sólo hay una razón para el matrimonio y es tener hijos. —¿Por qué no? —Mira. Pero no con un hijo. No quisiera perderte por nada del mundo. creo que serías un padre maravilloso. Te espero en el Lancer Bar mañana a las siete. nena. Esto puede hacerse con una muchacha. pero ella siempre estaba allí. —Compruébalo por ti mismo. Y a pesar de que no me ha sucedido nunca. nena —dijo él secamente—.

¡Es muy importante! —¿A la hora de comer? —No. otra de las cosas horribles del matrimonio son las explicaciones. Robin. Ahora podremos estar juntos esta noche —dijo ella. —Está bien. Me gustan las cosas tal como están. —¿Te quedarás aquí algún tiempo? ¿O tienes que ir a algún sitio? —Nena.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Robin. Es posible que lo haga. Te tendré el café preparado. —Probablemente nos veremos en el Lancer Bar. eso me recuerda que Jerry Moss me ha invitado a Greenwich el cuarto fin de semana de julio. —¡Estupendo! Hasta mañana por la noche. digamos a eso de las diez? —De acuerdo. Permaneció largo rato sentada silenciosamente. —Oh. ¿Puedo venir a tu despacho. Terminaremos los programas dentro de dos semanas. llamó a Jerry Moss a las nueve. A la mañana siguiente. pero no podía evitarlo. —Su voz sonó amable de repente—. ¿de dónde has sacado este nombre? Hace un montón de tiempo que no le veo ni pienso en él. no tenemos por qué tener hijos ahora… —Entonces. Y ahora. tengo una sesión a las doce. —Su voz era sombría. Como esta noche. Pero tengo que verte a solas. Quiero estar solo esta noche. —¿Y qué me dices de la baronesa? ¿O acaso también es un nombre en el que hace meses que no piensas? Sabía que se estaba destruyendo a sí misma. tengo un escritorio lleno de correspondencia. ¿para qué casarse? —Para estar juntos. Estuvo despierta la mitad de la noche. ¿qué tal mañana? ¿Estás libre? —Arreglaré las cosas para estar libre.116 - . Tienen una casa muy grande con piscina. —Amanda querida. estoy tan cansado de viajar que no quiero marcharme otra vez. —Buena chica. ¿Te gustaría venir? —Me encantaría. tengo que verte. Es urgente. Si lo hago las facturas llegarán de nuevo y no creo que me corten la electricidad si me retraso un mes en el pago. Me apetecería tirarlo todo a la papelera. —Jerry. —Su tristeza se desvaneció—. Yo no te debo ninguna y tú no me debes ninguna a mí. ¿Lo entiendes ahora. ya no hay correspondencia. —Estamos juntos. —Amanda. Digamos que me quedaré aquí hasta el otoño. —Yo no iré hasta las siete. —¡Y las pequeñas juergas que arma Ike Ryan! —Ike Ryan. excepto cuando necesito estar solo. Tengo que encontrarme allí con Robin a las cinco. por esto estoy en contra del matrimonio. —Muy bien. . Amanda? No estoy hecho para el matrimonio. —Hubo una pausa—.

Después dijo: —Ve a Las Vegas. —¿Intentas decirme que Robin es un poco raro? —Ahora estaba auténticamente enojada. Pero no se ven. tendré que casarme con él. Pero creo que a Robin tú le gustas… todo lo que puede gustarle una mujer. ¿has oído hablar de Ike Ryan? —Lo sé todo de Ike Ryan. Es una cosa segura contra una posibilidad remota. —Ha conocido a Robin. y ya no hacen estas cosas. —¿Por qué? ¿Acaso te ha dicho algo que yo no sé? —No. Digo que como personas. pero mira. —¿Y tú crees que eso es cierto? —Sí. Jerry permaneció silencioso.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Estaba sentada frente al escritorio de Jerry y sorbía el café. no le gustan. Puedes decirle Christie que he firmado un contrato para los anuncios del show de verano y que tengo que permanecer aquí porque son en directo. Robin permanecerá en la ciudad todo el verano. —Tengo un amigo que es psiquiatra. cariño. no había habido intimidad. En cierto modo. —Jerry… —Sus ojos eran dulces—. Se limitaba a permanecer tendida. pero sólo sexualmente. Me ha invitado a ir a tu casa el cuarto fin de semana de julio. Eres el único que puede ayudarme. —¿Yo? —Si voy a Las Vegas con Chris. rechinando los dientes y sometiéndose a él. . como amigos. Jerry. Jerry asintió. cásate con Chris. Entonces dijo: —Por eso he venido a verte. Siente realmente hostilidad hacia las mujeres.117 - . —No. Jerry sonrió. Si no voy a Las Vegas. Ayúdame… —¿Cómo puedo ayudarte? —Evita que vaya a Las Vegas con Christie. dándole a entender que no había habido ninguna clase de intimidad entre ellos. —¡Es ridículo! —gritó ella—. —Quiero tener una oportunidad en esta posibilidad remota —dijo ella—. en realidad. No pierdas más tiempo con Robin. Se trata con las mujeres. Él la miró asombrado. Cuando Robin me contó lo que había hecho con Ike. le perderé. tú serás la que harás pedazos todo eso. —Es una decisión muy fácil. le gustan los hombres. no era una mentira. yo se lo mencioné y él me dijo que probablemente Robin odia a las mujeres. Le habló de Christie. Eventualmente podrá forzarte a hacer algo contra tu voluntad. Este amigo tuyo ni siquiera conoce a Robin.

no tiene por qué temer estar sola. te diría que no puedes arriesgarte a ello. Y después vivimos con ella. se pasa por allí al ir al aeropuerto.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Él la miró. Mi madre era una camarera finlandesa de uno de aquellos hoteles de lujo. —Ve a Las Vegas. una verdadera vida. Deja a Christie Lane. Pero eres joven y debes tener mucho dinero ahorrado. —Pues entonces. Y no olvides que luzco estos trajes en el show. Mary compra cosas en Greenwich por cuarenta y cinco dólares! —Mary no gana cien dólares a la hora. preparaba la cena. Pero alguno de aquellos ricachos que se alojaban en el hotel debió pensar que era bonita. Y una muchacha que gana cien dólares a la hora no tiene por qué temer quedarse sin dinero. Y tengo miedo de no tener dinero. Yo lo he sido. Supongo que debió ser bonita. —Estoy seguro de que le has recompensado los cincuenta dólares —dijo él. Me entristezco cuando oigo hablar a Christie de Miami. Pero necesitaría toda . cuando mi madre trabajaba por las noches. Yo la llamaba tía Rosa. me vistió. Yo nací en Miami. fuimos a vivir en lo que se llama la Niggertown. miedo de quedarme sin nada. niños… todo. Si tuvieras treinta y cinco años. Ni siquiera sé quién fue mi padre. Ella apretó las manos. vigilaba mis estudios y dirigía mis plegarias. Quiero una última oportunidad con Robin. y después me envió a Nueva York en autobús con cincuenta dólares que había ahorrado. —Jerry —ella le imploraba—. Sólo sé que era un hombre rico de los que pueden permitirse pasar el invierno en Miami y aprovecharse de alguna pequeña camarera. Esta mujer —se llamaba Rosa— llevó a mi madre al hospital de beneficencia cuando yo nací. Era una casucha baja alquitranada. Jerry se encogió de hombros. —Al principio le mandaba cincuenta dólares por semana. No puedo. —No ahorro nada. —Jerry. Tía Rosa pagó el entierro y me tomó consigo exactamente igual que si fuera su hija. ¿Dónde está tu espíritu de aventura? Si alguien me importara tanto. — Amanda se detuvo y las lágrimas brotaron copiosamente de sus ojos. Me hizo terminar el bachillerato. Más adelante. Amanda. tía Rosa venía a casa. Christie Lane te ofrece un futuro. Amanda. Ir bien vestida es parte de mi trabajo. —Creía que tenías más clase. Yo sólo la recuerdo delgada y cansada.118 - . trabajó para mí. porque la única mujer que a mi madre le pareció honrada era una muchacha de color que trabajaba en el hotel. echaría el dado y me lanzaría. Yo he sido basura. deja de comprar estos trajes de «firma». de los pequeños clubs en que había actuado y de cómo se había jurado a sí mismo actuar en los grandes hoteles. ¿has sido pobre alguna vez? Me refiero a pobre de solemnidad. es la mujer más buena que he conocido. Mi madre murió cuando yo tenía seis años. ¡Apunta a Robin! Así pierdes la oportunidad de un buen matrimonio y de la seguridad. —En mi opinión. una muchacha de quien están enamorados dos hombres. Después de nacer yo. en una sección de caridad. ¡Dios mío.

Y ella dijo: «Niña. que no puedo arriesgarme. De acuerdo. ciento quince dólares al mes o algo así. llámame el día de Año Nuevo. creo que Alwayso tendría que presentar sus anuncios en directo. de ahora en adelante. tía Rosa tuvo un ataque. de acuerdo con la ley. tuvo un ataque total. Tengo que escoger las cosas seguras. cien dólares por hora. Sin embargo. —¿La sigues visitando cada semana? Ella meneó la cabeza. Procuré encontrar a alguien que se encargara de cuidarla.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR una vida para pagarle todo su amor. El dinero le permitió a mi desconocido padre marcharse de la ciudad y andar por la vida sin conocerme. Como es natural. Te pediré que permanezcas en la ciudad. No podía dejarla sola. este verano. y la visitaba cada semana. Estuvo allí seis semanas. «No. costó cuatro mil dólares. Amanda se irguió. con las enfermeras y el tratamiento. —Amanda. no es pariente mía. me puse furiosa. Pero. Después. Ya ves. Jerry. y no puede estar internada en una sección de caridad. hace unos ocho meses. La falta de dinero le impidió a mi madre luchar. y una vez que no pude comunicarme con ella porque los circuitos estaban paralizados. —Crecí conociendo el poder del dinero. yo no fui adoptada. cariño —le dijo—. La trasladé aquí a una residencia para enfermos de Long Island. No quiero que te estropees la noche tratando de conseguir una conferencia». Le ofreció uno a Amanda. No fue fácil. gana más en un día que yo en una semana». nada. he ganado lo suficiente como para permitirme una oportunidad con el único hombre del mundo a quien quiero. no tenía ningún seguro de hospital. alguna persona que depende de usted?».» Pero se imaginan que tiene Seguridad Social. Jerry. —Ahí está. —Chocó su vaso con el de ella —. Tenemos el cuarto fin de . preguntan. Y ahora pago doscientos cincuenta dólares por semana. no les entusiasmaba demasiado la idea de tener a una anciana mujer de color enferma. Haré lo que pueda por mi parte. Pero encontré a un médico amable y me ayudó a conseguir una habitación aparte.119 - . Y aquellos tipos sin corazón ven que viene alguien como yo y piensan: «Una modelo. incluso cuando fue dada de alta del hospital. ¡No puedo decidirme por Christie sin haberlo intentado todo con Robin antes! Él se dirigió al pequeño bar que tenía instalado en el despacho y sirvió dos whiskies. Voy más o menos una vez al mes y el día de Año Huevo. simplemente una persona a quien quiero. «¿Es un familiar. pero no pude. Yo siempre solía llamarla en Noche Vieja al principio de estar en Nueva York. Y lo único que ahora le proporciona a tía Rosa un poco de comodidad es el dinero. Hace un año y medio. Intenta explicar eso a la oficina de impuestos. —Me impresiona demasiado y ella ni siquiera sabe que estoy allí. —¿Dónde está ella ahora? —preguntó Jerry. Costaba cien dólares por semana. Tuve que trasladarla a otra residencia en la que cuidan constantemente de ella a lo largo de todo el día. Yo corrí a Florida —fue justo antes de conocer a Robin— y la llevé al hospital.

Sus ojos se encontraron. —Felices Navidades. Parecía como si no hubiera pasado el verano. nos casaremos allí —replicó ella. Y Robin estaba en Londres. ¡Nos detendremos en Chicago y nos casaremos! —No quiero casarme yendo de camino a ningún sitio. En Profundidad había empezado también su segunda temporada. La decisión de trasladar el show se tomó la semana anterior a Navidad. —Mira. —Me siento triste y descuartizada —dijo ella. —¿Por qué entonces? ¿Cómo sé que le veré? —¿No ha sido Chris invitado a la fiesta del Día de Año Nuevo de la señora Austin? . Él se acercó y le tomó la mano. Ella procuró esbozar una débil sonrisa. pero siempre que volvía Robin se sentía maravillosamente. El Show de Christie Lane volvía a estar en el aire. Algunos fines de semana los habían pasado en los Hamptons. Había estado con Robin todas las noches.120 - . Ella levantó su vaso. A Jerry tampoco le gustaba la idea de California. Nos divertiremos. y había empezado la nueva temporada. Jerry. A pesar de sus propósitos. caminaron por las estrechas callejuelas y pasaron varias horas sentados en un café de la calle Cornelia. La víspera de Navidad se encontró con Jerry en el Lancer Bar para tomar una copa juntos. Pasó el verano. Christie le pedía que fijara la fecha de la boda y Robin había reanudado sus viajes esporádicos. Alwayso trasladaría el show a California para todo el resto de la temporada. Significaba perder un montón de tiempo allí… Ambos contemplaron hoscamente el bar con su pequeño y alegre árbol de Navidad. —¡Iremos como marido y mujer! —insistía Christie—. Fueron a Greenwich Village. Ahora estaban en octubre. El fin de semana correspondiente al Día del Trabajo lo pasaron en Nueva York. Amanda. sabía que seguiría aplazando a Christie y esperando a Robin. Plantéaselo a Robin el Día de Año Nuevo. cariño. —Pareces triste. y la nieve falsa y el acebo colgado del espejo.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR semana de julio y un largo y maravilloso verano. Si voy a California. no puedes esperar más. No podía tomar una decisión: esperaba. —Así lo espero. porque en otoño tendré que tomar una decisión. Pero fueron los patrocinadores quienes la forzaron a tomar una decisión: el quince de enero. Perdió los pocos kilos que había ganado durante el verano.

—¡De acuerdo. Tomemos un martini con vodka. Pero siempre paso el Día de Año Nuevo con tía Rosa.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Ella esbozó una sonrisa. y el Día de Año Nuevo. Este año parece haber sido una excepción. eso haré! —Cruzó los dedos—. —No puedo. Después asintió. es el día que pasamos juntas las dos. no voy a ir a esta fiesta. Amanda. como consecuencia del cambio de horario. soy un poeta. Dos años son tiempo suficiente para esperar a alguien. ¡o lo consigo o lo termino! Dios mío. —En cierto modo.121 - . así es. Y plantéale la cuestión a Robin. —Mira: ve a la fiesta. Pareció pensativa. —Pero tú has dicho que ella no te reconocía. Desde luego no se lo he dicho a Chris. Jerry. —¿Y yo qué tengo que hacer? —preguntó ella—. aunque se trate de Robin. Amanda. Tengo intención de que me duela la cabeza aquel día. Si es no. Robin»? —Algo así. —¿Por qué? ¿No te lo ha pedido Chris? —Desde luego que sí. No se atreverá a negarse. Y puedes visitar a tu tía al día siguiente. Danton Miller casi se sorprendió al saber que Robin también había sido invitado. Bromeó conmigo diciendo que iba a celebrarlo dos veces. Estamos en 1962. ¿Dirigirme hacia él y decirle «Ahora o nunca. —Lo sabré yo. Se comporta como si se tratara de una presentación de ministros en el Palacio de Buckingham. Judith Austin no suele mandar invitaciones a la gente de la IBC. No sabe nada de eso. Robin asistirá a la fiesta de la señora Austin. pero me siento junto a ella y le doy de comer. ¡y deseémosle a este bastardo felices Navidades donde quiera que esté!   . Y sé que Robin va a volver la víspera de Año Nuevo. —Lo sé. —¿Sabrá ella si es primero de enero o dos de enero? —preguntó Jerry. Procura conseguir de él un sí o un no rotundo. lo que bebe Robin. Jerry. bórralo. —¡Cómo no! No hace más que hablar de eso.

Por Navidad. Él cedió de mal humor. Iría directamente a Robin y le diría: «Quiero hablar contigo esta noche. muñeca. Lou Goldberg me advirtió acerca de ti. ¡Dios mío. La otra noche. Sacó el traje de Chanel. Chris pensaba que todo estaba a punto para salir hacia la Costa. pero Jerry le había entregado un contrato que no tenía que firmar hasta fines de semana. —¿Quién conoce el protocolo de la gente importante? Creo que necesito en serio una esposa como tú. —Pero muñeca. —Quieres casarte conmigo en California porque allí existe comunidad de .JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Capítulo 13 La invitación para la fiesta del Día de Año Nuevo de los Austin rezaba así: «Ponche de huevo. —Lo cual significa que nadie va hasta las cinco.122 - . sobre todo en lo que se refería al dinero. Habían dicho que Robin llegaría a Idlewild a las seis de aquella mañana. Y esta noche quedaría decidido. No se trataba simplemente de un imbécil bonachón. no pretendía impresionar a la señora Austin. Sería fácil escapar de Christie en el transcurso de un cóctel. Es urgente». podía ser completamente frío. Christie quería recoger a Amanda a las tres y media. Se las arreglaría para encontrarse con él más tarde. Y Jerry tenía razón. Hecho con tejido Chanel auténtico. ella tenía el original. Era curioso lo que sucedía con aquel reloj: todo el mundo parecía admirarlo. Y todos los que son alguien llegan a las seis. Lou dice que has estado aplazando la boda esperando algo como eso». En algunas cosas. Chris le había regalado una pulsera de oro con fetiches. Ella insistió en que fuera a las cuatro y media. De cuatro a siete». Había mirado el noticiario de la IBC del mediodía. A las tres y media ya se había probado seis trajes distintos. Probablemente. quizá por ser tan menudo. podía lucirlo con un collar de perlas y el reloj de Robin. El traje negro le sentaba muy bien. de una o de otra manera. después de haberse librado de Chris. Era una copia exacta de las de Ohrbach. Bueno. tenía que dar resultado! En las últimas semanas habían cambiado muchas de sus ideas acerca de Christie. Lo tenía todo planeado. Pero Judith Austin notaría la diferencia. Nick Longworth decía que era muy caro. —No entiendo —dijo ella. La odiaba pero sabía que tenía que lucirla. Contempló el disco que decía Mandy y Chris. no podía lucirse con el traje negro. era muy pesado y chocaba con todo. sus ojos de pescado adquirieron un tono acerado al decir: «Lo estás haciendo verdaderamente bien. Definitivamente. tenemos que estar allí a las cuatro.

—Él sonrió—. el asombro de su rostro fue auténtico. la joven starlet intentó también suicidarse ingiriendo somníferos y fue salvada por el mismo Ike a quien ella telefoneó en la hora cero. La publicidad empezó cuando firmó un contrato con una de las más seductoras actrices de Hollywood para actuar en la misma. el Día de Año Nuevo era un día de muchas visitas en la residencia. Puesto que esta idea no se le había ocurrido en ningún momento. conversando animadamente con la señora Austin. Que se había casado con una muchacha con quien había ido a la escuela y que hacía cinco años que se habían divorciado. estaba Ike Ryan. Ike había aparecido en las primeras planas jurando que había ido a Hollywood para convertirse en productor. Estaba moreno y su pelo negro empezaba a mostrar algunas canas en . La estrella abandonada intentó suicidarse ingiriendo somníferos pero se salvó al llamar al marido de quien se hallaba separada. —Si me caso contigo. Era apuesto. él la dejó y empezó un nuevo idilio con una pequeña Starlet a la que prometió un papel en su próxima película. no en Don Juan. Ike Ryan había irrumpido en la escena de Hollywood con la fuerza de una explosión. —Claro que será para siempre. a varios elementos de la buena sociedad. En los últimos meses.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR bienes. Era un hombre agradable de poco más de sesenta años. su padre había sido un boxeador irlandés de segunda categoría. Bueno.123 - . Lou Goldberg vino a Nueva York después de Navidad. llamaría desde la fiesta para asegurarse. Amanda pensó que debía tener unos cuarenta años. te quedarás con la mitad de todo. Ella procuró resultar simpática. Cuando llegaron a la residencia ciudadana de los Austin habían llegado unas veinte personas. Amanda le reconoció inmediatamente. tan pronto como tengamos el niño. Su primera gran producción estaba ya a punto de comenzar. Su madre era judía. El mayordomo tomó sus abrigos y los acompañó hacia el amplio salón. Si nos divorciamos. Vio también a Danton Miller y en un rincón. a varios actores cinematográficos y a un primer actor de la CBS (había leído que la IBC estaba intentando contratarlo). Amanda reconoció a un senador. Al terminar la película. será para siempre —dijo ella. Su oscuro y sobrio lujo era impresionante. Y lo que es mío es tuyo. Ike hablaba de todo ello en las entrevistas. Algunas semanas más tarde. Desde luego que se enamoraba cada día. pero de aspecto rudo. Esta abandonó inmediatamente a su marido e inició un borrascoso idilio con Ike Ryan. Su estilo estridente había atraído a muchos imitadores. afirmando que reunía lo mejor de ambas partes. su falta de afecto espontáneo. Afirmó que todo eso ya lo había intentado antes. pensando que ella estaría allí y se encargaría de ello. Pero no para siempre. A lo mejor se olvidaban de darle de comer a tía Rosa. Hoy debía estar con tía Rosa. pero no era una actriz muy buena y los agudos ojos de Lou pudieron observarlo todo: su manera de «permitirle» a Chris que le tomara la mano.

Observó otro marco de plata en el que aparecían las dos pequeñas princesas a los diez y doce años aproximadamente. Comunicaba. Él hizo un movimiento con la mano. Judith Austin parecía estar fascinada por él.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR las sienes. Soy Ike Ryan. esta era su hermana gemela: ¡la princesa! Marcó el número de la residencia. Oiga. Judith Austin era todo lo que Amanda deseaba ser. de recibir en casa. Se detuvo a la mitad y se volvió hacia ella—. Observó todos los botones del teléfono y la cartulina en blanco en la que debía apuntarse el número. llevaba el cabello de color rubio ceniza recogido en un moño francés y vestía una túnica de terciopelo. bellas debutantes de Europa sin ninguna clase de preocupaciones. impresionada por la dignidad del hermoso salón. se acercó. —Entonces voy a hacer esta llamada. Se dirigió al escritorio y lo acarició suavemente con los dedos. lo cual proporcionaba cierto aire aniñado a su rostro de mandíbulas cuadradas. Observó que la señora Austin lucía muy pocas joyas. Contempló una fotografía de Judith en marco de plata. naturalmente. Era esbelta y elegante. Marcó de nuevo el número de la residencia. unos pequeños pendientes de perlas y nada más. Amanda miró a su alrededor. Quizás ahora fueran ya debutantes. En cuanto he podido. —¡Eso es lo que yo quería hacer también! ¿Le importa que lo utilice? —Antes de que ella pudiera responder. Ella y Christie permanecieron solos. pensó en la residencia. Ella esperó que su fría mirada le diera a entender que no recordaba en lo más mínimo dicho incidente. Por lo menos era de treinta quilates. he venido a buscarla. ¡Tía Rosa estaría encantada si pudiera verla aquí! De repente. Era Ike Ryan. Todavía comunicaba. Él siguió marcando. pero el número que marco está ocupado. Su nariz era corta y respingona. El mayordomo la acompañó a la biblioteca y cerró la puerta. Supongo que sus relaciones con el sujeto . propia de las damas de la buena sociedad. Nos conocimos el año pasado en el Danny's Hideaway. ¿está usted libre después de la fiesta? Ella sacudió negativamente la cabeza. Estaba firmada «Consuelo».124 - . Claro. extrañamente aislados en el salón atestado de gente. Se abrió la puerta. Sin utilizar. Danton Miller los vio. Amanda la había visto en Vogue y sabía que costaba mil doscientos dólares. —La he visto escaparse. abrió una caja de plata que se encontraba sobre el escritorio y encendió un cigarrillo. Amanda contempló el salón. Se sentó. Esto sorprendió a Amanda. Sonrió. Después sus ojos se fijaron en un enorme brillante en forma de pera que colgaba suelto de su dedo. Chris se le pegó inmediatamente y ambos hombres se enzarzaron en una discusión acerca de las clasificaciones. Después dijo con voz ausente: —He entrado aquí para hacer una llamada telefónica. se acercó y empezó a conversar amablemente con ellos. Se excusó y pidió al mayordomo que le indicara un teléfono. se acercó. tomó el teléfono y empezó a marcar. Era una casa maravillosa. con este curioso estilo de caligrafía inclinada hacia la izquierda.

—¿Lo entiende? —preguntó él—. —¿Cuál es el efsher? —¿Efsher? Él sonrió. Pierde al traducirse. si voy. Nunca hay hombres libres. dijo—: Escuche. ¿Cómo? Desde luego que sí. como presintiendo su cambio de actitud. efsher…». —Hago anuncios en el Show de Christie Lane. encanto? —Después. Todavía no lo he firmado. ¿Cuál es su efsher. La clase de chica que ya ha dejado de esperar. ¿quiere usted cambiar sus planes con respecto a esta noche? Puedo anular la cita que acabo de arreglar. —Usted me gusta. Joy. Muchachas judías vírgenes de más de veinticinco años. —Es una palabra Yid. una lejana esperanza. Recuerdo que aquel fin de semana mi hermana estaba colocando en su maleta unos pantalones. .JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR que la acompaña son serias. La solía utilizar mi madre. —Colgó el teléfono y se volvió hacia Amanda—. Entonces mi madre se acercó con el mejor vestido de mi hermana. Iré a descansar. no la conoce. Depende de cómo me sienta. Mi hermana era una de ellas. Vamos a ver. ¿Crees que interrumpiría mi trabajo si no? De acuerdo. un traje de baño y mi madre dijo: «¿No te llevas ningún traje bonito?» Mi hermana dijo: «Mira. Él sonrió. Estaba usted con él en el Danny's cuando nos conocimos. —Hola. una raqueta de tenis. Él la miró. lo colocó en la maleta y dijo: «Tómalo. Así es que esta vez voy a descansar. —Se preguntaba si Robin habría hablado alguna vez de ella con Ike Ryan. Pero antes de eso. ya he estado en estos sitios. Amanda rió. Su número contestó. Se sintió mejor predispuesta hacia Ike Ryan. Efsher significa «quizás». ¡Ah. Tenemos tres fiestas donde poder ir o bien podemos ir al Delicatessen de la Sexta Avenida. Tengo un contrato para ir a California y realizar algunos anuncios de TV. no a buscar». Así es que una tarde iba al Grossinger con varias muchachas que conocía. La mayoría de las fulanas suelen mostrarse interesadas por mí. si! Mi hermana era una bestia antes de que yo me decidiera por la operación de cirugía estética de la nariz que le permitió al final conseguir un marido. encanto. pero intentaré explicársela con un ejemplo. todas cerdas como ella. —Y lo tengo. una posibilidad. —Yo no soy una fulana. nunca había salido con nadie. cariño. mamá. No. Jugaré al tenis. ya conoce usted la clase. ¡Histéricas! Verdaderas fracasadas. ¿nos encontramos a las nueve para cenar? Te enviaré mi coche. —¿Si va? Creí que tenía usted un contrato. ¿Ve usted lo que se ha perdido? Sonrió con una mueca. y el «sujeto» que me ha acompañado aquí da la casualidad de que está muy enamorado de mí.125 - . —¿Dónde irá usted en la Costa? —En el Beverly Hills.

—Toma. Venga a la Costa. La habitación se le apareció repentinamente vacía cuando él salió. —¿Así es cómo las modelos conserváis la línea? —le preguntó—. Estás cometiendo una gran equivocación.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Yo no anulo las citas —dijo ella. Pero no. —¡Oh. pero no veo a nadie a quien conozca. Danton pareció aliviarse al verla y se escabulló inmediatamente. —Peinándome —contestó ella fríamente. conozco a todos los que veo. Agnes la miró con simpatía. Agnes se sentó junto a ella en el sofá. esta era la clase de fiestas que a él le gustaban. Chris! Por lo menos disimula y haz como que te diviertes. —Yo tampoco. —La miró fijamente. —Has estado fuera veinte minutos. Dan Miller estaba harto de estar conmigo. Su corazón aceleró sus latidos. Ella los rechazó y se vertió otro whisky. Las chicas del Copa y las del Latin Quarter se habían marchado para actuar en el show de la cena. a las ocho. Muñeca. ¡Todavía comunicaba! Se retocó el maquillaje y regresó a la fiesta. —Bueno. muñeca. ¿dónde están tus fans? Chris observó a toda la gente importante del salón. Después sonrió—. porque deja el Latin Quarter y va a la Costa con Eddie. vámonos. —¿Celebraste demasiado la Noche Vieja? . Probaría de nuevo más tarde.126 - . Creo que tendremos un futuro juntos. He tomado tres de estos y no me apetece cenar. —Es mejor que comas —le advirtió él. pero Robin no estaba. es en honor de Aggie. clavado en el mismo sitio. La cecina es para morirse. encanto. cuando me interesan. metiéndole un sandwich en la boca—. —¿Por qué? ¿Hay alguna norma que diga que tenemos que divertirnos? Nos han invitado… Eddie Flyn también nos había invitado a una fiesta. y cuarto Amanda cedió y permitió que Chris la llevara a la fiesta de Eddie en el Edison. Robin debía haber llegado. Caminó por todos los salones. El amplio salón ya estaba tan abarrotado que la gente ocupaba el recibidor y el comedor. Advirtió que ya eran más de las seis. El whisky le dio sueño y bostezó. Le trajo algunos sandwiches pastrami. Ella miró hacia la puerta. —Es que no tengo apetito —dijo Amanda. —¿Dónde demonios has estado? —preguntó Chris tan pronto como estuvieron solos. Yo no pertenezco a esto. Irán algunos muchachos del Copa. Amanda se sentó en el sofá y empezó a beber whisky. Chris aparecía tranquilo. Marcó rápidamente el número de la residencia. hablando todavía con Danton Miller. si eres un astro tan importante. —No tengo apetito —dijo Amanda. Encontró a Chris. La da en su suite del Edison. En esta fiesta todos se divierten. esto es mejor que la elegante comida de los Austin. escudriñando todas las caras. era simplemente otro hombre de elevada estatura… Finalmente. —Tiene gracia —suspiró—.

127 - . ¿Sabes una cosa? Eddie y yo nos divertíamos más. pero Chris seguía pensando que era ridículo. Después se quedó anonadada. Una llamada de la residencia. pero. Sí. para comprobar qué tal la cuidaban. Se puso en comunicación con su servicio de respuestas. accedió a llevarla a casa. No más… ¿cómo era la palabra…? Efsher. Amanda se excusó por llamar tan tarde. Ni siquiera se había preocupado de subarrendar el apartamento. lo haré. Él pareció contento. —No me gusta la Noche Vieja ni ninguna otra clase de fiesta —dijo Amanda. Esto fue antes de empezar el show. se irguió al ocurrírsele un pensamiento. no puedo ir a California. se me acaba de ocurrir. ¡Oh. al final. —Pero no utiliza taxis. Chris quería ir a algún sitio a tomar café. Ella tropezó al penetrar en su apartamento. pero explicó que era urgente. —¡Pero ninguna llamada de Robin! Muy bien. ¡California! ¿Quién visitaría a tía Rosa? Siempre iba una vez al mes. Me . pensando que el taxímetro estaba corriendo—. la abandonarían. como en un impulso. Chris tenía un contrato de actuación en un club. ¡Iría a California! ¡Se casaría con Chris! De repente. ¿por qué no vas a California? —No tiene nada que ver con Robin —dijo ella con voz cansada—. Jerry. —El año pasado. Recuérdalo. muñeca. No despidió el taxi y la acompañó hasta la puerta. a horas distintas. ¿verdad? ¡Te dije que le hablaras claro! —No ha venido —contestó ella lentamente. —Entonces. —Ike Ryan tiene coche y chófer. Eddie y yo estuvimos con Chris en el Fontainebleau. Podía estar segura de que llamarían… aquellas enfermeras esperaban los billetes de veinte dólares que ella solía entregar por Año Nuevo. ninguno de nosotros vivíamos allí! Chris tenía un contrato de actuación. no mucho. estaba bastante bebida. Hacia las once. —La besó rápidamente. en Chris. —Jerry. Un tipo como Ike Ryan puede fracasar. antes de empezar este éxito en la televisión. Me refiero a que nos reíamos más. Era un detalle que había conseguido de él. si tranquilo puede llamarse el Gran Salón de Baile del Waldorf. Estaba tan ocupada pensando en mí misma. cuando tenga sesenta años. siempre en días distintos. Pensó unos momentos y después. Fue bastante tranquilo. —No es más que de alquiler —vociferó él. Si se iba. Y así es cómo debería ser en las fiestas. —Ya vendrá el día en que yo pague ocho dólares por hora mientras el chófer permanece sentado escuchando la radio. ¿Por qué no había pensado en ello hasta ahora? Porque hasta aquel momento no había creído realmente que se iría.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —No. Había estado esperando a Robin. en Robin. Experimentó una sensación de náusea en su estómago y el comienzo de un terrible dolor de cabeza. —Ha dado resultado. Contestó su esposa. marcó el número de la casa de Jerry. no más efsher.

El teléfono de Christie no contestó. Ello significaba que estaba en el Copa. Ahora. . De veras lo seré. —¿Vienes. no puedo hablar con toda esta gente. —El whisky le estaba haciendo efecto. Llamó a todos estos sitios y. Quiero que hable de mí en su columna. —No. si accedía a llevar a tía Rosa a Los Ángeles. Y se sentirá feliz de poder ayudarte. tengo bastantes cosas que decirte. Que vaya una enfermera contigo. puedes venir? Quiero hablar contigo. Le haré feliz. todos están aquí. ¿cómo podría trasladarla? —Haz que Chris alquile un avión particular. en el Lindy's o en el Toots Shor. —Pero. Jerry. sin omitir nada. Finalmente. muñeca. —¿Chris. lo localizó en el Toots Shor. —Escucha. Permaneció en silencio mientras ella hablaba. se peinó. Y seré buena para él. De acuerdo. vendré digamos dentro de media hora. —No sabe nada de tía Rosa y no sé cómo se lo tomaría. Voy a llamarle ahora mismo. —Hablaremos. Se sintió ebria—. procuraré quererle. —Tiró del cordón de la bata y esta se abrió. No puedo marcharme. En casa de los Austin estuviste plantada como un palo. Hasta incluso trataría de corresponderle. Quiero hablar contigo. en el Stage. finalmente. Se lo contó todo. —Por Dios. No quiero hacerle el amor a una estatua. De repente. Probablemente querría acostarse con ella. Todo el mundo permaneció apartado de nosotros. Es interesante. Jerry. Para lo que estoy obteniendo de ti. Chris. ¿Quién la visitaría? —Estoy seguro de que hay buenas residencias en la Costa. Si acaso. —Muñeca. se detuvo—. Se quitó la ropa.128 - . Vamos. se arregló el maquillaje y se colocó el diafragma. —Siéntate. la tomó en sus brazos y empezó a besarla. llegó Chris. —Chris. —Chris. más tarde. —¿Te importa que tome antes un trago? Ella colgó el teléfono. —¡Vaya por Dios! Hemos estado juntos toda la noche. tú ganas. Ven en seguida. Bueno. Amanda. Chris ha tenido que luchar mucho para conseguirte.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR olvidé de tía Rosa. Chris? —Muñeca. —Tengo que hablar contigo. ahora vengo. podría dormir con ella todas las noches. y Ronnie Wolfe acaba de sentarse con nosotros. mientras todavía estoy despierta. Es sobre nosotros. si Chris hace eso. Se puso una bata. estoy con Toots. Ella se anudó la bata y cruzó la habitación. nuestro futuro. te respetará el doble. Se quitó el abrigo. Es importante. Es importante. a una buena residencia. toma un taxi. —Oh. ¿Por qué no me hablaste entonces? Estábamos completamente aislados. —De acuerdo. —Date prisa. igual podría ojear el Playboy y divertirme solo. pero después.

Ya te encargaste de que se mencionara en las columnas de todos los periódicos. Aunque fuera tan blanca como la nieve. Después se levantó y recorrió la habitación. con camilla y todo. después meneó la cabeza compasivamente. cómo puedo ayudarte? —¡Trasladando a tía Rosa a la Costa! —¡Debes estar bromeando! —dijo él—. se separaron. vete. —Pobre hija. un primo carnal. —¿Entonces no quieres hacerlo? —¡Maldita sea! La próxima cosa que vas a decirme es que quieres que tía Rosa venga a vivir con nosotros cuando estemos casados. como aumento. Chris? —¿Muñeca. Sus ojos se contrajeron. sé muy bien cómo me correspondería. —¡Desde luego.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Sus ojos se agrandaban mientras escuchaba. —Puedes fletar un avión. Tengo un hermanastro. no se puede trasladar a una persona que ha sufrido un ataque. Eso es precisamente lo que quiero decirte. en avión. ¡Podría costarme diez mil dólares! —Quizá —dijo ella fríamente. Ella le engañaba a él. si las cosas fueran al revés. —¿Sabes cuánto tengo que trabajar para ganar diez mil dólares? —Tengo entendido que te dan eso cada semana. el Gobierno se queda el setenta por ciento. Chris. —Muy bien. no cabe duda de que tienes dinero suficiente. ¿Sabes cuánto costaría? ¡No se puede llevar a una negra enferma en avión! —¡No te atrevas a llamar así a tía Rosa! —Muy bien. —¡Estás loca! Tengo un primo. . ninguno de ellos me quería. y me pidió prestados dos mil dólares para un negocio y yo se los negué. Engañaba a mi madre. necesito hacer una fortuna. —Muy bien. se volvieron a casar. —¿Has estado haciendo indagaciones Dun & Bradstreet sobre mí? —Todos saben que los patrocinadores te han asignado un aumento de diez mil dólares. —¿Entonces me ayudarás. has tenido una vida tan dura como yo. ¡No le doy ni un céntimo! Porque. Mi padre era parodista.129 - . Porque nunca nadie hizo nada por el pequeño Chris. ¿Sabes por qué? Porque soy como tú. tuve que valerme por mí mismo. Que para gastar diez mil. y no estoy como por ganar el dinero para una vieja… señora. Él la miró fijamente. Las lágrimas acudieron a sus ojos. por favor. por miles de dólares! —Bueno…. —Si mejorara. Mi familia también era pobre. Dio una vuelta y la apuntó con el dedo. que ni siquiera conozco. un primo hermano. ¿por qué no? —Porque no quiero que mi familia se mezcle conmigo. A los doce años.

a mi primo o a mi hermanastro. he compartido vestuarios con actores de color. además! Me imaginaba que procedías de alguna familia bien. —Amanda. Y. cuando dices que quieres hablar. ¡no es ninguna broma! —Vete. muñeca. gastaremos el dinero en nuestro hijo. Tú eres. Pero una cosa. incluso este nombre me suena mal ahora! La próxima cosa que me digas será que quieres que nuestro hijo se llame Rastus. Espero que cambien. Pero no soy lo suficientemente importante como para iniciar una campaña por mi cuenta. de repente. Mi verdadero nombre es Rosa. Rose Jones no sonaba bien. No soy tacaño. He actuado en todos los malditos tugurios del mundo. Chris. ¡Y ahora te lo estoy ofreciendo a ti! ¡Pero sólo a ti! No a tu tía. Todo lo que tengo será para ti y para el chico. yo te quiero. en realidad. Que lo haga otro y yo me uniré. ¡Todo el mundo buscaba el número uno! ¡No vería más a Christie Lane o a Robin Stone! Dejaría el show y le diría a Nick que procurara conseguirle contratos. De ahora en adelante. Le pareció que Amanda sonaba más inglés… Noel Coward y todo eso. como un pequeño dividendo. me sales con una pariente negra. Bien. Mandy. Cuando nos casemos. No te enojes ni pienses que no te quiero. ¡que ni siquiera está sana. —Me iré. y ni siquiera me importa. Porque. Pero toda mi vida no he sido más que un «casiera». Otros muchos hombres lo han hecho y nunca han conseguido sobresalir. Yo estaba siempre disculpándome por mis orígenes y sales diciéndome fríamente que eres una hija ilegítima. Mira. —Olvidemos lo de esta noche. en cuyo caso podría pasar por criada! Muñeca. Era curioso. daría inmediatamente diez mil dólares al mejor especialista. ¿entendido? Como si nunca hubiera sucedido. No conozco a ninguna tía Rosa. Amanda. no le importaba a nadie. aunque tuviera que reducir sus honorarios. —Lo parecía hasta que he sabido lo de tía Rosa. para nosotros siempre. Permaneció sentada algunos minutos. Pero no te impongo mi maldita familia y tú no puedes imponerme la tuya. ¡Jesús. Después se levantó y se vertió un trago. Ya no se sentía culpable en relación con . pero comprendía cómo se sentía Chris. alguien que ni siquiera es pariente carnal —añadió. pero piénsalo. —¡Ella es como mi madre! —¡Maldita sea! —gritó él—.130 - . Mira. supón que tuviéramos un niño y que estuviera enfermo. Te sigo queriendo y quiero casarme contigo. lo hemos acordado juntos. Pero yo lo he conseguido. ¡Eso sólo podía pasarme a mí! He tropezado con la fulana de más clase del mundo. —Salió dando un portazo. Tomó su abrigo y se dirigió hacia la puerta. Son amigos míos. Te quiero mucho. nadie te llamará Mandy. la mejor modelo. —Se detuvo—.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Él cruzó la habitación y la tomó del brazo. Pero nada de parientes. Sobre todo. Es Amanda. muñeca. que te educó una camarera negra. Es posible que las cosas cambien. ¿Te lo endosó tu tía? —No —dijo ella suavemente—. ello demostraba una cosa: que no se podía permitir el lujo del amor. ¡y soy liberal. Nick Longworth me lo cambió al principio de mi carrera como modelo.

—¿Dónde está? —preguntó Amanda. La llamamos a usted. Se tendió de nuevo y sonrió. La cama estaba sin hacer. Era mejor no advertirles. Después se fue a casa. —Yo intenté llamar —dijo Amanda—. No me gusta comer sola. Sus ojos estaban brillantes. El despertador sonó a las nueve. Después corrió hacia la mujer y la agarró—. Abrió la puerta de la habitación. Después dijo: «Comeré con la pequeña Rosie. —En el depósito de cadáveres. Trabajaría. Se dirigió al ascensor y pulsó el botón del tercer piso. —¡El depósito de cadáveres! —No la podíamos tener aquí. Miss Stevenson se encogió de hombros. ¿Por qué han trasladado a tía Rosa? —de repente. Se encargó de la incineración y de los servicios religiosos. —Creía que estaba en el pasado. Si habían llamadas. —La llamamos anoche —dijo Miss Stevenson. Una de las mujeres estaba haciendo un rompecabezas de niños. Pero ella seguía diciendo: «Estoy esperando a mi niña». intentamos hacerla comer. Otra permanecía sentada mirando hacia el espacio. Cuando regrese a casa de la escuela. ¿Qué ha sucedido? ¿Cómo? —gritó Amanda. probablemente significarían alguna molestia. Nunca se hacía anunciar. Parecía trastornada. Amanda empezó a sollozar. cuidaría de tía Rosa y se casaría con el primer hombre honrado con quien se cruzara para poder tener un hijo y ofrecerle una vida como es debido. ¿Acaso está peor? —Ha muerto —dijo Miss Stevenson. Tomó un somnífero. —A las seis. Desde allí podrá usted disponer el funeral. Le dijimos que usted iba a venir. Miss Stevenson la siguió. la supervisora.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Christie Lane. Pero hubiera podido reconocerme. —Le indicaré la dirección. Le dolía la cabeza. comeremos». A las ocho volvimos y la encontramos sentada tal como la habíamos dejado. —Cuando nos pareció que no iba usted a venir. Había muerto. se sintió sobrecogida—. pero cambió de idea. se acercó corriendo. Se incorporó para tomar el teléfono y comunicarse con el servicio. . La línea estaba ocupada. Ella dijo: «¿Dónde está la pequeña Rosie?». Amanda corrió hacia el ascensor. Miss Stevenson. El pequeño vestíbulo de la residencia estaba medio vacío. Un empleado estaba bajando un árbol de Navidad apolillado. descolgó el teléfono y se acostó.131 - . de repente se sentó. puso el despertador y descolgó el teléfono. Algunas ancianas contemplaban la televisión sentadas en sillas de ruedas. Amanda dio un grito. cuando le llevamos la comida. Tomó un taxi hasta Queens.

Pasó al canal 11. Contempló fugazmente su perfil.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Cuando Jerry la llamó al día siguiente. podía ver su cogote. Robin Stone! Te estuve esperando mientras tía Rosa moría y tú. Hubiera podido estar con ella. Cuando despertó.132 - . se detuvo a la mitad y colgó. contempló una película antigua y se quedó dormido. —Oh. encendió el televisor y se tendió en el sofá. Había llegado a su apartamento a las siete de la mañana. Probablemente habría salido y. Jerry procuró ocultar la sensación de alivio de su voz. —Bueno… ¡Ahora no le perteneces a nadie! Nadie se interesa lo más mínimo por ti. Aquella noche bebió toda una botella entera de whisky. devolvemos la conexión a Andy Parino. Se detuvo en la IBC. no quería demostrarle mucho interés. Sería divertido que una dijera alguna vez: «¡Oh. las carrozas. puedo ir a California. tendría un día de gloría. Sólo. su limpio cabello y su nerviosa sonrisa. le contó lo que había sucedido. una semana de popularidad local y tres páginas en un álbum de recortes para mostrar a tus hijos. pero le dijo que era mejor. Jerry. Robin. mientras tía Rosa me esperaba a mí. Siempre eran iguales: muchachas bronceadas. Estaban informando acerca del revuelo previo al partido de fútbol. Miró a la muchacha con escaso interés. Robin pasó a la CBS para seguir el partido. Esta. Miss Azahar 1962. Bueno. Cuando despertó. la entrevista con Miss Azahar o lo que fuera. Estaba diciendo que quería montones de niños. —¡Te odio. ella me habría reconocido y hubiera podido morir en mis brazos sabiendo que alguien se preocupaba por ella. Estaba impaciente. Tomó el control a distancia y pasó varias estaciones. pero tenía una bonita voz. . se dirigió a la nevera. de largas extremidades. Después se miró al espejo. además. —Sí. ¿dónde estabas? ¿Qué clase de hombre eres? Fui a aquella fiesta y te estuve esperando. que parecían haber sido destetadas con zumo de naranja doble. Ocultó su rostro en la almohada. —Ahora puedes ir a California con la conciencia tranquila —le dijo. por ejemplo. daba la sensación como si la leche de su madre hubiera sido zumo de naranja. lo único que quiero es fornicar!» Sintió lástima por la pobre muchacha que la estaba entrevistando. ¡Qué mundo tan podrido! Después cayó sobre la cama y sollozó. después pasó a la NBC. Con sus blancos dientes. apagó el aparato de televisión y marcó el número de Amanda. Robin. se dirigió al salón. tomó dos huevos duros y una lata de cerveza. ¿dónde estabas? Había estado mirando el partido de bolos. al despedirse ella: —Aquí Maggie Stewart con Dodie Castle. se había tendido en la cama y había dormido hasta el mediodía. Andy se presentó con una entrevista a un antiguo jugador de fútbol. Había la charanga habitual. ¿dónde estabas? ¡Dios mío!.

Escucha. Luego le preguntó: —¿Cómo es Miss Azahar? —Con busto de gallina y rodillas huesudas. Pensó en todas las noches en que Andy y él habían recorrido arriba y abajo la calzada de la calle Setenta y nueve. no eran orgías. ¡Dios mío. Bueno. que haría cualquier cosa por conservarle. por lo menos.133 - . La voz de Andy era dura. Probablemente sólo le habrás visto el cogote. —Andy. su orgullo quedaba intacto. —Parece como si hubiera algo entre vosotros. al principio se había sentido tan seguro con ella! Pero últimamente. —En la pantalla quedaba estupendamente bien. Pero ella no olvidaría igual que la baronesa o la muchacha inglesa. Tal vez sus relaciones con Christie Lane dieran buenos resultados. Encendió un cigarrillo. —Nunca necesito vacaciones. ya no puede exigir ciertas cosas. Una vez ha pasado por todas estas escenas. ¿Por qué no vienes unos días? Podrías tomarte unas vacaciones. se compenetró inmediatamente con la escena. —Maggie hizo que quedara bien. ella siempre parecía estar a punto de estallar.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Estaba cansado… El tiempo en Londres había sido muy malo. Tal vez tuviera que probarlo con Amanda. parándose en todos los . ¡Es estupenda! Robin sonrió. siempre le gustaba que fuese la muchacha la que se fuera. camarada. Aquí el golf es magnífico. Le había dado toda la razón. —Hay. ya era hora de terminar. después con otra chica… en cuyo momento ya la has desvalorizado. Primero se lo haces hacer contigo. pelele —dijo Robin y colgó el teléfono. Porque en cierto modo sabía que se prestaría a ello. Y él no quería lastimar a Amanda. Ike Ryan le había introducido en el juego de las orgías. La has reducido a lo que es una mujer cuando se desprende de los buenos modales: una cualquiera. eran simplemente grupos de sexo. Ike Ryan tenía una teoría acerca de convertir a una muchacha en parte de una orgía. —¿Maggie? —Maggie Stewart. —¡No bromees con Maggie! —Feliz Año Nuevo. Ahora quiero hacer algunos programas en directo. pero aquella muchacha inglesa había sido estupenda. Pero había algo en él que se oponía a esta idea. Tomó el teléfono y solicitó la línea directa de la IBC. Pilló a Andy en la sala de control y le deseó feliz Año Nuevo. Disfruto de cada día tal como viene. te apuesto cualquier cosa a que no es más que una fulana cualquiera. Seguro que esto cortaría para siempre la cuestión del matrimonio. Acabo de llegar de Europa con unas grabaciones estupendas. nada del jaleo de «mándame flores». Me gustaría que la conocieras. y cuando la llevó con la baronesa. En realidad. después con un amigo mientras tú miras. ¡no vayas a casarte con esta chica antes de que yo la clasifique! —Me casaría con ella mañana si ella quisiera.

una muchacha negra con peluca rubia se aproximó a él. —Él se la quedó mirando como si estuviera loca. Cinco dólares. ¿Quién habría sido? ¿El afeminado del abrigo? ¿La fulana? ¿Las adolescentes delincuentes? Se subió el cuello de la americana y se dirigió a casa andando. Un hombre del pasillo de al lado se acercó y se sentó junto a él. Caminó algunas manzanas y se detuvo en una cafetería de las que permanecen abiertas toda la noche para tomar un café. compró una entrada y entró. Se detuvo en un cine. Se levantó y cambió de asiento. hacia la calle Cuarenta y dos. Cambió de nuevo de asiento. —¿Quieres pasarlo bien. Su amiga tenía la misma edad. gritaré y diré que te has propasado. una de ellas murmuró: —Dame diez dólares. bromeando con muchachas y permutándose las chicas a media velada… Se puso la americana y salió a la calle. Después. Ya era de noche. Al cabo de unos minutos sintió un abrigo casualmente apoyado sobre su pierna. Contempló la brillante hilera de los cines y las pizzerías. cariño? ¿Aquí mismo? Pondré mi chaqueta encima tuyo y haré el mejor trabajo de manos que nunca hayas conocido. Cinco minutos más tarde. Fingió ignorarla—. Dame diez dólares o de lo contrario. Se levantó y salió apresuradamente del cine. una tímida mano buscó a tientas su muslo. Cruzó el centro de la ciudad y se encontró en Broadway. Caminó por la Tercera Avenida. De repente. Metió la mano en el bolsillo: ¡Dios mío! Le habían quitado la cartera.   . Se sentó junto a dos muchachas adolescentes.134 - . te verás en apuros.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR bares. Hacía frío y el cielo estaba despejado. Soy menor de edad. No tendría más de quince años.

Era una de las pocas noches en que Amanda había accedido a salir. Su habitación estaba abajo en el hall y cada noche aparecía en su puerta.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Capítulo 14 El público del Polo Bar del Hotel Beverly Hills se estaba marchando. había acaparado la mayoría de los contratos de California para posar como modelo de primera categoría. Se quejaba de que nunca le daban una mesa como es debido. Jerry decidió pedirla desde su habitación. de las palmeras y de la soledad. el letrero NO MOLESTEN. Al final. Christie no se encontraba a gusto en ningún local de Hollywood. Christie Lane estaba furioso con California. Eddie y la chica del conjunto. lo cual significaba una semana entera en Nueva York. Terminaría la temporada. Había sido una buena idea trasladar el show a la Costa para la segunda mitad de la temporada. ¡Dios santo! Odiaba esta ciudad. Noche tras noche permanecía en una enorme casa alquilada jugando a gin con Eddie Flynn y Kenny Ditto. A Jerry le asombraba la conducta de Amanda. la próxima temporada. Christie accedió. Por este motivo Christie vagaba por Hollywood con Kenny. quería una verdadera luna de miel. Ella se negaba a participar en la vida de Hollywood. Anuló la llamada. A Dios gracias. Fue a su habitación y puso una conferencia a Mary. Pero tendría que pasar tres meses más en la tierra del sol perenne. Insistía en que la ciudad cerraba del todo a las diez y media. quizás. Se veía con Christie la noche del show y. no quería ir al Cocoanut Grove ni a ninguna de las inauguraciones que tanto le gustaban a Christie. esperando encontrar a algún actor cómico o a algún neoyorkino desplazado que echara de menos los cafés de medianoche del Este. a las ocho y media. Tenían planeado casarse al día siguiente de terminar el show. tendría que volver a Nueva York para ultimar los detalles del show de sustitución de verano. Jerry se mostraba perfectamente . El operador le llamó: la línea de Greenwich estaba ocupada. un par de noches a la semana. Últimamente siempre estaba cansada. al llegar el verano. Ni siquiera le importaría el tren de abonados. Ella insistía en que no quería casarse y regresar en seguida al trabajo. Había estado varias semanas de mal humor cuando Amanda se había negado a contraer matrimonio el Día de San Valentín. pero ya había comunicado a los patrocinadores que.135 - . Desde luego trabajaba mucho. realizaría los shows desde Nueva York. pero el show había alcanzado el segundo lugar. Chris afirmaba que esta sería su primera estancia en California y la última. Tenía que encontrarse con Christie y Amanda en el Chasen's a las ocho y media. Cada noche se reunían en el drugstore del Beverly Wilshire Hotel. Pero todavía era demasiado ruidoso para intentar poner una conferencia desde allí.

no significas nada aquí. —¡Dios mío! Ni que fuera sir Alfred. se encontraba tan solo como Christie. todos se arremolinan a su alrededor. Me iré al Schwab's. Oye. Creo que voy a ponerme enferma y el show es dentro de dos días. —Entonces dejémoslo. Tal vez Amanda quisiera tomar algo con él en la habitación. el actor inglés. sino también a la gente. Jerry colgó. Ella nunca mencionaba su nombre ni preguntaba por él. Llamó al Chasen's. le han dado la mesa de delante. Jerry. ¿Sabes dónde me han puesto? Junto a la pared de la izquierda. Creo que es un aprovechado. —No puedo esperar. Toda su actitud parecía haber cambiado. Jerry miró su reloj: las nueve menos cuarto. Tendrías que verlo. me duele la garganta y tengo una glándula hinchada en el cuello. tal vez había sido exorcizada junto con Robin. Fue amable. Pero Amanda no parecía echar de menos Nueva York en absoluto. pero rechazó su invitación. Pero a este Alfie que acaba de llegar. Nunca había tenido mejor aspecto y algunos productores cinematográficos se habían interesado por ella. —¿Dónde demonios estás? —Estoy esperando una llamada de Nueva York. —¿Qué ha pasado? —Me llamó hace una hora. el sitio número uno. Tenía una mesa reservada. —Anímate —rió Jerry—. se sentó sobre la cama y encendió otro cigarrillo. Vendré un poco más tarde. Es Alfred Knight. tiene que ser de la niebla. Jerry. Odio no sólo a la ciudad. Se ha tomado un somnífero y se ha acostado. Parecía como si nunca se hubieran conocido. en esta cochina ciudad parece que nadie sale más que los fines de semana! Y si no tienes nada que ver con películas. Siempre sonreía. Christie se puso al aparato inmediatamente. como si el clima de California hubiera provocado una extraña modificación química de su personalidad. Había acabado por no invitarla a cenar. pero estoy cansada y mañana tengo una sesión de trabajo muy larga. —¿Alfie? —Jerry. sería terrible que lo perdiera. —Ah. Tienes a Amanda. Estoy solo aquí. Junio vendrá sin que te des cuenta. Él colgó y se sintió vagamente humillado. . Christie parecía malhumorado. Alfie y su pandilla acaban de entrar.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR de acuerdo. ¡Jesús. —No podría comer. La llamó. —No ha venido.136 - . Quiero estar bien. Le duele la garganta. Christie y Amanda debían estar furiosos. —Pero no estás esperando solo. Bien. puesto que ella siempre se excusaba con el mismo pretexto: —Me gustaría. pero Jerry presentía que algo faltaba en sus relaciones con ella. no estás al corriente.

oyó que se abría otra puerta. Como en un impulso.137 - . Ike también lo había observado. pero lo consiguió. Tanto en uno como en otro caso. Ike Ryan abrió. La estimulaban. La puerta se cerró. Jerry sabía que estaba bien oculto por la oscuridad y el espeso follaje. Ella se detuvo ante uno de los bungalows y miró a su alrededor. Cuando ella le explicó que el show constituía su mayor fuente de ingresos. Intentó abrir la puerta. encanto. Ike no era el amante más amable del mundo. Había estado tomando anfetaminas. entonces se casaría con Christie. desde luego. ¡No había tenido suerte! Cada patio estaba delimitado por una alta valla de madera. Era él quien la había inducido a romper sus relaciones con Christie. lo sabía por propia experiencia. Salió y miró a su alrededor cautelosamente. toda la sangre pareció escapársele del cuerpo. En la sombra de la ventana. Salió de su jardín. le quitaban el apetito pero se esforzaba por comer. se sintió cansada. ¡una glándula hinchada! En realidad. Pero sus pensamientos se dirigían al bungalow del otro lado de la pared. los vio abrazarse. aquella noche . Eran las dos cuando escuchó rechinar la puerta del patio de Amanda. Amanda sentía una gran predilección por este jardín. ¿dónde has estado? —Quería esperar un tiempo razonable. no le importaba demasiado. ¡No era extraño que siempre se encontrara demasiado cansada para salir!. Pero esto no era exactamente una proposición de matrimonio. No quería llamar y molestarla.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR De repente se sintió como encerrado y solo. Se ocultó detrás de una de las palmeras gigantes. De repente. Cuando regresó a su habitación. De repente. Su maquillaje estaba descompuesto. Sin embargo. Vestía pantalones y un jersey ancho. —Por Dios. se miró al espejo. y después le pondría los puntos sobre las íes. esperaría hasta junio. esperando ver luz en su ventana. Decía que era maravilloso tenderse allí por la noche y contemplar las estrellas. De repente. su soledad le sobrecogió. la siguió. nena. Se estaba dirigiendo a los bungalows. Se dirigió al centro del jardín. El jardín de Amanda estaba tres puertas más abajo. le contestó: —Escucha. estaba atascada. Abrió las puertas vidrieras dobles que daban al jardín de viburnos. He descolgado el teléfono. Golpeó la puerta con los nudillos. Caminó por la vereda hacia el patio de Amanda. tenía una glándula hinchada. Se dirigió al salón e intentó mirar la televisión. —¿Cuándo vas a librarte de este estúpido? —Tan pronto como termine el show. pero las pastillas no siempre dan resultado. nunca tendrás que preocuparte por un dólar mientras estés conmigo. tenía que hablar con alguien. Hasta incluso podría dar por terminada la temporada sin remordimientos. El canto nocturno de los grillos parecía más intenso en la silenciosa oscuridad. no fuera cosa que Christie llamara otra vez. Era Amanda. Y si no quería casarse con ella. Bueno. Tal vez no estuviera dormida. pero estaba segura de que se preocupaba por ella.

Cualquiera estaría magullado si cayera con esquíes acuáticos. —Espera hasta después del show de mañana. Mientras. —Después colgó. ella dobló las rodillas y sostuvo la cuerda. te quedas en casa todas las noches… Ella observó el tono de sarcasmo de su voz. pero. Se habían fundido entre sí y formaban una capa de color púrpura que se extendía desde los tobillos hasta los muslos. Cuando despertó al día siguiente. tú quieres seguir realizando estos trabajos tan duros. tenía buen aspecto y su boca parecía haber mejorado. haz gargarismos con peróxido y agua. Sí. Este hotel tan lujoso debe tener algún . Se las habría magullado al caer. A la mañana siguiente se sintió peor. Me pasó una vez. ¡Menos mal que podría vestir un traje largo en el show! Al día siguiente se sintió peor. Tenía unas úlceras frías en las encías y en el paladar. Permaneció en traje de baño mientras preparaban las fotos. El sol caía sobre ella. Le proporcionaron un poco de energía pero su corazón latía apresuradamente. envuelta en una toalla. no es nada. por sus síntomas. Al cepillarse los dientes. todo pareció ladearse —el sol cayó al mar y ella sintió que la fría suavidad del océano se cerraba por encima de ella. —Dios mío.138 - . Todos la miraban con la preocupación reflejada en el rostro. Después de todo. Se tambaleó al colocarse de nuevo los esquíes. pero consiguió ponerse los esquíes y mantenerse erguida. parecía más bien tratarse de un decaimiento general. ya tendrías que haber muerto de pulmonía hace dos años. Llamó a Jerry. En su boca aparecieron de nuevo las úlceras pero lo que la asustaba eran los magullamientos de sus piernas. El bote empezó a moverse. Quizás diera resultado un tratamiento a base de penicilina o una buena noche de sueño. Tomó dos anfetaminas antes de salir a posar. —Bien. tengo que encontrarme con los guionistas dentro de diez minutos. —Supongo que me he desmayado —dijo ella. Después tengo una entrevista UP. le sangraron las encías. posiblemente se habría golpeado contra los esquíes en el agua. Cuando Christie la llamó. se lo dijo. De repente. el fotógrafo seguía en otro bote. Se alarmó: debía tratarse de una especie de infección. El fotógrafo quería una más para mayor seguridad. después se irguió mientras el bote surcaba velozmente las aguas.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR apenas había podido comer nada. estaba en la playa. De acuerdo con la ley normal. Cayó en la cama. Completaron los disparos a la primera toma. El fotógrafo la llevó al Malibú. Jerry. muñeca. conocía a un médico. pero sus piernas presentaban una coloración blanco azulada. ¿dónde puedo haberla cogido? —No lo sé —dijo él fríamente—. —Podría ser una inflamación de la boca —dijo él. —Chris. Cuando abrió los ojos. Pasó el resto del día y de la noche en la cama. búscame un médico… —Mira. ¡Llevar trajes de verano a cero grados de temperatura! Te estás estropeando la salud.

Pero estaré aquí en el vestíbulo. llegó Ike acompañado por un hombre de mediana edad llevando el habitual maletín. Se sintió mejor. Estaba desesperada. mete en ella tus mejores camisones y está preparada para . Estaba medio dormida cuando Ike la llamó. —Este es el doctor Aronson. Probablemente estas cosas no tienen nada que ver entre sí. —Haz la maleta. Se pintó un poco los labios. estas manchas. Probablemente es un caso de anemia pasada de moda. El doctor Aronson la examinó con impersonal frialdad. Os dejo solos. encanto. —¿No podrían hacerme los análisis en su consulta? Me asustan los hospitales. Le examinó el cuello e hizo una señal afirmativa con la cabeza. añadió un poco de maquillaje y se metió en la cama.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR médico. El guiño que dirigió al médico demostraba que eran amigos desde hacía tiempo. La expresión de su rostro no se modificó cuando le examinó las piernas. La tranquila actitud del médico le daba a entender que no había nada grave. Le controló el corazón y el pulso e hizo un movimiento de aprobación con la cabeza. Tenía que posar en shorts de tenis. pero el maquillaje no podía cubrir sus piernas. Examinó su boca con una luz. ¿Cuándo le hicieron el último análisis de sangre? —Nunca.139 - . —No te muevas. —¿Desde cuándo tiene usted estas ampollas? —Desde hace pocos días. —Si quiere. —Doctor. así es que llámame si se pone descarado. a ustedes. Vengo en seguida con el mejor médico de Los Ángeles. y Ike volvería en seguida. Le observó mientras abandonaba la habitación. De repente. Ike penetró en su habitación luciendo una gran sonrisa. Anuló su trabajo de la tarde. hay como una epidemia por aquí. pero me gustaría que ingresara algunos días en el hospital. cubiertas de manchas color púrpura. El médico del hotel había salido para una visita. —¿Cómo qué? —Bueno. Pero lo que me preocupa son las piernas. En menos de veinte minutos. el dolor de cabeza. Le explicó el accidente que había tenido con los esquíes acuáticos. se sintió asustada. —Lo dudo. mononucleosis por una parte. Usted presenta algunos síntomas: fatiga. Tenía verdaderamente un aspecto horrible. Le daré a Ike la dirección y los haremos mañana. Fue al cuarto de baño y se peinó. siempre les falta sangre. pero después le dijo la verdad. —¿Cree usted que puede ser eso? —Es difícil decirlo. las muchachas elegantes. ¿acaso es algo grave? Él sonrió. Al principio se mostró evasiva. Ella empezó a relajarse. Pero quiero descartar algunas cosas.

pero había decidido prolongar su semana en Nueva York hasta diez días. e incluso quizás te hagan falta algunas transfusiones para animarte. siempre he estado sana. en una gran habitación soleada. Voy a la librería a comprarte las mejores novelas del momento. Escucha. déjalo todo. Y allí estaba ella. En Los Ángeles eran las dos en punto y el jaleo debía estar empezando. encanto. cuando el camarero le indicó a Jerry que lo llamaban por teléfono. Yo pago las cuentas. Era Christie Lane. Aquí todo se desorbita. Después llama hoy y dice tranquilamente que no puede intervenir en el show. Deja dicho que has ido a San Francisco para un trabajo. —¿Dónde me llevas? —Al hospital. Robin sonrió. contagiarías a todo el maldito hotel. —¿Para mí? Nunca dejo dicho que estoy aquí. supo que iba a perder el último tren decente para ir a su casa. Y que volverás a tiempo para el show. perfectamente maquillada y con un aspecto estupendo. por unos días. Sorbió el martini y agitó la mano en señal de saludo. Si tienes eso. no es nada grave. como una duquesa. —Pero un hospital… Ike yo nunca he estado enferma. te llamé al despacho pero me dijeron que ya no volverías. Me eché una gabardina sobre el pijama y salí corriendo. —Tu mujer te estará buscando. Escucha.140 - . Que estés a punto cuando yo vuelva. He reservado la mayor habitación de esquina. Jerry estaba esperando en el Lancer Bar. ni siquiera tendrías servicio de habitación. Además. Dice que está anémica y que . Hemos conseguido encontrar otra modelo. el médico cree que pudieras tener mononucleosis. —No. El otro día desapareció. cree que necesitarías descansar en la cama. Me alegro de haberte encontrado. Jerry. he llamado a tu casa y tu mujer me ha dicho que intentara llamarte aquí. Vendrá. mientras Robin se acercaba al bar. ¡Esto ha sido a las nueve de la mañana! ¿Y dónde está ella? En el hospital. pero creo que tú tendrías que hacer algo. Te quedas quieta. —¿Ella dónde está? —Es un misterio. Y si tú eres la chica de Ike Ryan. Robin le estaba contando a Jerry una nueva idea que había tenido sobre otro programa de noticias. tendría que estar en Los Ángeles vigilando los ensayos de Christie Lane. Dejó dicho que iba a San Francisco para un trabajo. —Oye. En aquellos momentos. —Tampoco estás enferma ahora. Amanda no vendrá al show esta noche. —¡Hospital! —Tranquilízate. Se sorprendió. no tienes que arrastrarte hasta la consulta de un médico para que te hagan los análisis. Después del segundo martini. encanto.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR cuando yo vuelva. —Muy bien. apuesto a que una chica como tú no tiene seguro de hospital. y no se hable más del asunto. toda llena de flores. pero estamos en Hollywood.

le empezó a hablar de las visitas secretas de Amanda al bungalow de Ike. —Ella no es una persona que ingrese en un hospital sin más ni más —dijo Robin. Y ella tiene que respetarlo. De repente. —No te preocupes. No puedo estar con una persona que se toma a broma un show. te traigo un montón de cosas y un nuevo libro. —¿Por qué una transfusión de sangre? —preguntó él sentándose en la punta de una silla. Me gusta este trabajo. En realidad. Sé que parece ridículo. —¿En Hollywood? ¡Tú bromeas! La mitad de las fulanas de aquí ingresan en los hospitales por lo que ellas llaman agotamiento nervioso. es para una cura de reposo y belleza. ¿Qué clase de matrimonio será el nuestro. Colgó y volvió al bar. —En mi opinión —prosiguió Jerry—. —Así podré volver antes a vuestro show. si está allí. muy guapa y bien maquillada. Christie. . En un hospital no tienen a nadie sin motivo. Robin escuchó atentamente mientras Jerry le contaba lo sucedido. —Bien. se abrió la puerta y entró Ike Ryan. si cree que puede anular un show sin más ni más como suele hacer con sus compromisos de trabajo? ¿Entiendes? —Hablaré con ella cuando regrese. He cantado doliéndome horrores la garganta. encanto. Me ha dado todo lo que tengo. Aunque sólo sea por los anuncios. Pero se quedó perplejo cuando vio el gran recipiente de sangre y la aguja pegada a su brazo. Christie. He visto a Mandy… nunca ha tenido mejor aspecto. ella forma parte del show. —¿Qué tiene que ver Ike con eso? Antes de que pudiera darse cuenta. Y no se deja un show por un tratamiento de reposo.141 - . pero yo he actuado en tugurios con la gripe. Estoy tomando mi ración de jugo de tomate.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR no va a marcharse hasta que se recupere. no te preocupes por Amanda. Amanda estaba todavía en el hospital. ando loco. Estoy seguro de que no es nada grave. ¿Tú qué crees? Robin frunció el ceño. Te apuesto cualquier cosa a que Ike la ha metido en un lío y que está allí para abortar. —Mira. debe necesitarlo. Cuando Jerry llegó a la Costa. —Ike Ryan está detrás de esto —murmuró Jerry. creo que el dolor de garganta fue simplemente un pretexto. —¡Creo que eres un maldito hipócrita solapado! Tiró con fuerza un billete sobre la barra del bar y salió. Estaba sentada en la cama. Y mira. —Estaré fuera el fin de semana. Ella observó su asombro y sonrió. —No estoy preocupado.

Con voz sincera y seria le dijo: —Mira. por favor. ¿Cuándo piensas volver? —El médico cree que a finales de semana… —Se irá cuando se haya recuperado del todo —dijo Ike con dureza. En un esfuerzo por afianzar su autoridad. los modales de Jerry cambiaron. —He oído hablar mucho de usted. pero ella tiene un compromiso conmigo y. ¿Te das cuenta de que nunca he tenido vacaciones? Él le dio unos golpecitos cariñosos en la cabeza. Amanda.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Miró a Jerry con curiosidad cuando Amanda los presentó. ¡se odiaba a sí mismo por actuar de esta manera!) —No —suplicó Amanda—. Jerry se levantó. —Por aquí. tal vez tengamos que buscar una sustituta permanente para lo que queda de temporada. Ike Ryan le estaba esperando. Miró hacia Ike como pidiendo disculpas. encanto. cariño. —Se volvió hacia Amanda—. Jerry. —Tranquilízate. La energía de aquel hombre lo abrumaba. —¿Volvemos a lo mismo otra vez? El rostro de Amanda se puso tenso. Cuando se encontraron solos. Jerry. —¿De dónde has sacado esta fe y esta seguridad? —Nací con ella —dijo ella fríamente. y sin Chris. volveré. no. sobre todo. esta misma semana. estaré de vuelta la próxima semana. tal vez tendrías que dejar el show. Escucha. Utilizaré la cabina del hall. Creo que necesitaba descansar. Después levantó la mano. Él se encogió de hombros. indicándole una pequeña a la de espera. —No me ha pedido que me case con él. Él suspiró. el trabajo es tuyo para siempre. Amanda dice que ha sido usted un magnífico amigo. —Regresaremos juntos —dijo Jerry débilmente. Adiós. Dejó la habitación y bajó al hall. Miró a Jerry fríamente. Pero. amigo. —En este caso. Jerry. . Ya me encuentro muy bien. si me quedo sin trabajo. Después sus ojos se suavizaron—. (¡Dios mío!. en este momento Ike me quiere porque sabe que Chris me quiere. —Mira. Este hombre parece estar loco por ti. A lo mejor. con el show. camarada —le dijo.142 - . Te llamaré mañana. tengo que hacer algunas llamadas. es posible que Ike se desilusione con respecto a mí. dijo—: Todo eso es muy bonito y yo sé que Amanda agradece tantas atenciones. He estado haciendo lo mismo seis años seguidos. —Lo que tú quieras.

¡Tiene leucemia! Jerry se hundió en el sofá. el médico dice que será dramático. le partiré la cabeza —dijo él. —Ella cree que es anemia. Se la estrecharon con solemnidad. —Ike le miró fijamente—. pero había perdido todo su dominio. Y es mejor que trabaje. —Pero. —Pero no como la que ella tiene.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Tengo que ir a mi despacho —dijo Jerry. para entonces puede haberse estudiado otro tratamiento. —La anemia no es tan grave —dijo Jerry. —No antes de que hayamos hablado. Sus manos temblaban al tomar un cigarrillo. sobre todo. tal como usted dice. puede haberse encontrado un medicamento milagroso. Es demasiado pronto para esperar. ¿Por qué demonios quiere trabajar? Le queda tan poco tiempo… —Porque cree que usted podría pedirla en matrimonio. Se lo iba a decir a . Como si no tuviera suficientes inquietudes. Por cuánto tiempo. —Ya se lo he dicho. Y nadie tiene que saberlo. Únicamente el doctor Aronson y yo. Ike se volvió y le tendió la mano. Amanda. —Simplemente mantener la boca cerrada. Jerry se dirigió a la puerta.143 - . Lo he hecho traer en avión hasta aquí. —Mire. pero únicamente en el caso de que trabaje y sea independiente. Entonces creerá de veras que se trata de anemia. Usted es un buen amigo. Ike se sentó a su lado y le dio unas palmadas en el hombro. Dentro de una semana se encontrará perfectamente. pero sollozó abiertamente. Ike sacudió la cabeza. El tratamiento cuesta mil dólares. —¿Cuánto tiempo le queda? —Pueden ser minutos. Y dígale que el trabajo la está esperando. —¿Qué puedo hacer? —preguntó Jerry. —¡Por el amor de Dios! Ike Ryan se levantó y se dirigió a la ventana. —Si alguien llega a saber algo de eso. Después levantó los ojos como buscando alguna esperanza. tal vez seis meses… y quién sabe. no durará más de seis meses. Se odió a sí mismo. Voy confiar en usted. nadie lo sabe. Empezó el tratamiento hace dos días y el valor de su sangre ya ha subido. además. —Tengo entendido que hay personas que viven mucho tiempo con leucemia. Tiene la oportunidad de una remisión. Jerry lo prometió pero sabía que no mantendría la palabra. Nadie lo sabe. si la droga surte efecto. Conseguir que Christie Lane deje de atosigarla con el show. Jerry se volvió. pueden ser seis meses. pero si las cosas van bien… —¿Cree usted que tiene una oportunidad? —Tiene la oportunidad de salir andando en lugar de hacerlo en una caja. No debe usted preocuparse por eso. tiene que venir a amenazarla. —Lo peor es que. están probando otro producto.

Tenemos que vigilar su recuento de glóbulos rojos.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Robin. —Pero. —Pero el doctor Aronson ha dicho que tienen que hacerme un análisis de sangre cada semana. —Sería violento trabajar con Christie si lo supiera. . —¿Estás bromeando? Faltan seis semanas. hay algo que quería pedirte y que siempre se me olvidaba. Las muchachas que han probado durante mi ausencia no eran adecuadas. pero el doctor Aronson le advirtió que una remisión no significaba la curación. De todos modos. esperaría unos días para ver qué tal reaccionaba ante el nuevo medicamento. Espera a verlo. A propósito. puede llevar una vida normal. —Se dirigió a la puerta y se volvió—. —Que haga lo que quiera. Amanda tenía tan poco tiempo. después abrió la puerta y entró. encanto? —Cuando termine el show. se encontraba en un estado de remisión. Ike vino para acompañarla a casa desde el hospital. Amanda respondió al tratamiento con la nueva droga. Al cabo de una semana. a la habitación de Amanda. ¿Por qué? Ike se encogió de hombros. De todos modos. De repente. Sólo Dios sabe cuánto tiempo podrá encontrarse bien —respondió el médico—. —No. quiero que venga a mi despacho cada semana para hacerle un análisis de sangre. te doy diez minutos para pensarlo. Están tan contentos de que vuelva al show mañana… —Sigo pensando que debieras esperar una semana o algo así. Tiene de todo. pero nunca le miraba como había mirado a Robin. me trasladé ayer. —Esta noche traeré champán y algunos libros nuevos. y Robin era el único hombre que a ella le importaba. ¿Quieres casarte conmigo? No tienes que contestarme en seguida. incluso cocinero y mayordomo. Te llamaré cuando llegue al estudio. de momento. encanto. ¿Cuándo quieres que nos casemos. la alegría se desvaneció en sus ojos. Me encuentro muy bien. —¿Cada semana? Va a sospechar. Ike Ryan lo miró mientras salía y después bajó lentamente al hall. que le gustaba. he descansado casi tres semanas. ¿verdad? —preguntó Ike. —Acabo de alquilar un palacio en Canyon Drive. su recuento sanguíneo era normal. —¿Quién te dice que tienes que trabajar con él? Deja este maldito show. Una enfermera estaba sacando la aguja del brazo de Amanda. Permaneció muy erguido y se esforzó en sonreír. Ike estaba alborozado.144 - . —No estaría bien por Jerry. él me ofreció el show cuando yo lo quise. pero ahora tengo trabajo. Podía decirse que le gustaba Ike. está muy animada y no tiene idea de que se trate de algo grave. —Ike.

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—Probablemente para estar seguros de que no pierdas esta salud.
—Bueno, comeré hígado cada día. He estado leyendo cosas sobre la sangre,
todas las cosas que son buenas.
—Ahora no empieces a practicar medicina —dijo él.
Ella se colgó de su brazo y el chófer le tomó la bolsa.
—Ike, me siento muy aliviada. Ahora lo admito: estaba asustada cuando vine.
Nunca había estado enferma antes y cuando estaba tendida allí el primer día,
pensaba que sería horrible tener que marcharme ahora… morir sin haber siquiera
tenido un hijo. Estoy tan contenta de encontrarme bien. Y yo sé lo que es ser
desgraciado, sentirse lastimado. Por eso quiero terminar el show.
Ike la dejó en el hotel. Cuando llegó a su despacho, llamó a Jerry.
—Tiene que conseguir que deje el show; cree que tiene la obligación de terminar
la temporada por usted. Tiene tan poco tiempo, no quiero que desperdicie ni una
hora… dejarla sola seis semanas. Sin embargo, si yo insisto, podría sospechar. ¡Piense
algo!
Jerry contempló el cielo cubierto de bruma, a través de la que se filtraban unos
pálidos rayos de sol. No era como el sol de verano de Greenwich o como el
resplandeciente sol de tonos anaranjados que tenía en otoño. Amanda no vería nunca
más aquel sol y tampoco volvería a experimentar el diáfano frío de invierno. Sus ojos
se llenaron de lágrimas.
Tomó el teléfono. La secretaria de Robin le indicó que el señor Stone tenía una
reunión.
—Diga al señor Stone que deje la reunión —gritó Jerry al telefonista encargado
de las conferencias—. ¡Es una emergencia!
Al cabo de unos minutos, Robin tomó el aparato.
—Sí, Jerry.
—¿Estás sentado, Robin?
—Ve al grano. Tengo a diez personas esperando en la sala de juntas.
—Amanda tiene leucemia.
Hubo un silencio terrible. Después Robin dijo:
—¿Lo sabe ella?
—Sólo lo saben tres personas: el médico, Ike Ryan y yo. Tú eres la cuarta. Le han
dado un medicamento nuevo que ha resultado estupendo. Incluso va a intervenir en
el show mañana. Pero le dan seis meses de vida. Pensé que tenías que saberlo.
—Gracias, Jerry.
Colgó.

Amanda disfrutó de su primer día de vuelta al hotel. La suite estaba llena de
flores. Docenas de rosas de Ike, gladiolos del hotel, una planta del grupo de actores, y
algunas sencillas flores de primavera de Christie. Su tarjeta decía: «Estoy haciendo
fotografías publicitarias; te llamaré a las seis. Te quiere, Christie». A las cuatro, entró

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un camarero con una patata al horno rellena de caviar iraní y crema de leche acida.
La tarjeta decía: «Para que te mantengas hasta que venga yo para la cena. Te quiere,
Ike».
Agradeció este detalle exquisito y se comió la patata, pero pensó que tendría
que empezar a vigilar su peso. En el hospital, había ganado casi tres kilos. El teléfono
sonó a las seis y ella lo tomó con displicencia. Tenía que ser Christie.
—Hola, estrella, ¿qué tal estás?
La voz restalló a través de la línea.
Por unos momentos no pudo hablar. Era simplemente Robin, sin explicaciones
por no haber llamado siquiera…
Finalmente, pudo hablar.
—Acabo de llegar del hospital.
—¿Qué te ha pasado?
—Anemia. Me encuentro bien ahora. ¿Te lo dijo Jerry?
—He estado fuera. No he hablado con Jerry. Escucha, nena, tengo algo que
hacer en Los Ángeles y vuelo aquí el domingo. Creo que llegaré hacia las cinco hora
local. ¿Crees que puedes reservarle una velada a un viejo amigo?
—Me encantará, Robin.
—Estupendo. Quedamos de acuerdo, entonces; cena el domingo.

Ella colgó y se reclinó sobre la almohada. No era necesario excitarse.
Probablemente sólo dispondría de pocos días y pensaba que la buena de Amanda
estaría allí esperando. Por eso había llamado. ¿Por qué no? Ella era una cosa segura;
era más fácil que andar llamando por ahí buscando a alguien.
Después de todo, Hollywood no era su campo habitual de acción. No conocía a
demasiadas personas y no quería perder una velada. Bien, le vería —desde luego que
le vería— y le demostraría qué es lo que se siente cuando otro tiene la sartén por el
mango. ¿Pero cómo? ¿Dándole un plantón? ¿Haciéndole esperar en el Chasen's solo?
Lo estuvo pensando una hora. De repente, se le ocurrió lo que iba a hacer. ¡Sería
maravilloso! No podía esperar hasta el domingo.

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Capítulo 15
Robin llegó al Beverly Hills Hotel a las cinco en punto. El recepcionista le
entregó un sobre. En su interior había una apresurada nota de Amanda:
Querido Robin: es mi cumpleaños y Ike Ryan ha invitado a algunas personas.
Tengo que estar allí pronto porque soy la invitada de honor. No puedo esperar para verte.
Una vez instalado en su suite, leyó de nuevo la nota de Amanda. Había un
número telefónico y una dirección en North Canyon Drive. Su primer impulso fue
llamar y dejar dicho que la esperaría en el hotel. Odiaba los cóctels. Pero,
bruscamente, cambió de idea. De ahora en adelante haría lo que Amanda quisiera.
Buscó en su bolsillo el pequeño aro de oro; si podían escabullirse de aquella fiesta a
tiempo, correrían a Tijuana y se casarían. Llamó al conserje y pidió un taxi.

North Canyon Drive era un laberinto de coches aparcados. Pagó al taxista y
caminó por la calzada. Las casas de Hollywood poseían un aspecto engañoso: su
fachada siempre era sencilla. Pero, cuando se entraba en ellas, era una explosión de
esplendor increíble. La casa de Ike no constituía una excepción. El vestíbulo de
mármol de la entrada estaba abarrotado de gente, el enorme salón tenía el enorme
bar de rigor y la gente estaba apiñada alrededor del mismo en tres filas. Unas puertas
de cristal daban a un patio con una piscina de tamaño olímpico; había incluso una
pista de tenis. Se sintió ligeramente desorientado, perplejo ante la escena
multitudinaria con que había tropezado. Después sonrió: tenía que haberlo
imaginado. Esta era la idea que Ike tenía de una pequeña reunión. Vio rostros
familiares, que había contemplado en la pantalla. En aquel salón había poder
económico suficiente como para sostener un pequeño país —actores, productores,
jefes de estudios y directores, incluso los más importantes guionistas de la pantalla y
el surtido habitual de muchachas bonitas.
De repente, Amanda cruzó el salón para saludarle. Había olvidado lo
encantadora que era. ¡La muerte no podía estar alojada en este esbelto y maravilloso
cuerpo!
—¡Robin!
Le echó los brazos al cuello. Se sorprendió ante su abierta manifestación de
afecto.
—¡Robin, estás aquí! Es maravilloso verte. Oh, pero no conoces a mucha gente.

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Interrumpió el abrazo, le tomó la mano y gritó:
—Oíd todos, ¡silencio!
El salón guardó silencio.
—Quiero que conozcáis a Robin Stone. Ha venido desde Nueva York. Todos
sabéis quién es Robin Stone. —Su voz era burlona—. Tenéis que conocerle: es la
estrella de En Profundidad. —Su mirada era inocente—. Ninguno de vosotros parece
muy impresionado, pero es un hombre muy importante en Nueva York.
Pocas personas fingieron reconocerle con leves movimientos afirmativos de la
cabeza y después reanudaron sus conversaciones. La falta de expresión de Robin
ocultó su sorpresa ante el extraño comportamiento de Amanda. Pero esta se limitó a
encogerse de hombros.
—Aquí tienes a Hollywood —dijo alegremente—. Se niegan a reconocer que la
televisión ha llegado aquí. Y en cuanto a los programas de noticias… cariño, las
noticias son algo que sólo escuchan por radio cuando se dirigen en coche a los
estudios y sólo en caso de que se inserten en un programa musical. Así es que
olvídalos, ángel mío, si no te reconocen y te adulan. Paul Newman, Gregory Peck,
Elizabeth Taylor, estos son los nombres que cuentan aquí.
Lo acompañó al bar para tomar un trago. Ike Ryan lo saludó afectuosamente,
después cruzó el salón para saludar a un director que acababa de entrar. Amanda le
entregó a Robin un vaso.
—Lleno con tu marca favorita de agua enfriada, sólo que esta es de cien grados,
importada.
De repente se hizo el silencio. Después el murmullo fue creciendo de intensidad
cuando todos contemplaron a un hombre joven y apuesto que acababa de entrar.
—¡Oh, mira! —gritó Amanda—. Ike ha conseguido que viniera el Gran Dip.
Sus ojos brillaban, mientras Ike acompañaba al bar a aquel hombre apuesto y
bronceado.
—¿Conoces a este apuesto sujeto? —preguntó Ike con una sonrisa.
La sonrisa de Amanda se hizo tímida.
—Oh, Ike, todos conocen a Dip Nelson. Es un honor que haya usted venido,
señor Nelson. Ike me pasó su última película mientras estaba en el hospital.
Dip pareció turbarse ligeramente. Robin también estaba perplejo. Se preguntaba
qué demonios le pasaba a Amanda. Después añadió ella:
—Oh, Dip, este es Robin Stone, un viejo amigo. Es como de la familia, ¿no es
cierto Robin?
Dip le dio la mano a Robin y después varias mujeres le rodearon y literalmente
le arrastraron por el salón.
—Pobre Dip, no tiene ninguna posibilidad de escaparse de estas mujeres —dijo
Amanda.
Ike sonrió.
—El Gran Dip sabe cuidar de sí mismo. No tiene talento, simplemente
músculos, hoyuelos y buena presencia. Pero es el mayor éxito de taquilla en la

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actualidad, y eso es lo que cuenta.
Amanda dio un ligero golpe con el codo a Ike.
—Querido, hablando de taquillas… ¡mira quién acaba de entrar!
Robin miró mientras Ike y Amanda se dirigían a saludar a un hombre delgado y
apuesto, Alfred Knight, el actor inglés que había causado tanto impacto en
Hollywood. Buscó a Chris Lane entre la multitud y le descubrió al otro lado del
salón, en un rincón. Pobre Chris, no sólo parecía un intruso, sino que además pronto
necesitaría un programa para poder saber el nombre de los actores. Todavía creía que
estaba comprometido con Amanda. Robin terminó el vodka, volvió a llenar el vaso y
permaneció en el bar. Prometía ser una noche muy divertida.
Los sirvientes empezaron a colocar mesas alrededor de la piscina. Y de repente
a Robin se le ocurrió pensar que el cumpleaños de Amanda era en febrero. ¿O era en
enero? Tenía que ser uno de estos meses —recordaba haberlo celebrado en cierta
ocasión durante una nevada.
Estaba a punto de empezar su cuarto vodka, cuando se produjo un
ensordecedor toque de tambores. Amanda estaba de pie en el centro del salón.
—¡Escuchadme todos! Tengo… ¡Tenemos… una noticia!
Amanda levantó su mano. Lucía un enorme brillante en su dedo.
—Ike me lo ha regalado hoy; pero no es un regalo de cumpleaños. En realidad,
no es mi cumpleaños en absoluto, ¡es simplemente nuestra manera de anunciar
nuestro compromiso!
Todo el mundo empezó a hablar a la vez. Christie Lane parecía un animal
acorralado. Permaneció quieto, mudo y con los ojos vidriosos. Uno de los invitados se
dirigió al piano y empezó a tocar Lohengrin. Poco a poco, la gente formó de nuevo los
mismos grupos de antes y reanudó sus conversaciones y bebidas. Desde el otro lado
del salón, por unos instantes los ojos de Amanda se encontraron con los de Robin.
Sostuvo la mirada; sus ojos estaban oscuros de triunfo. Él levantó su mirada como en
un brindis silencioso. Después ella se volvió y dejó que Alfie Knight pasara a otra
parte del salón. Robin vio a Ike cruzar en dirección al excusado. Dejó el vaso y lo
siguió.
Ike sonrió mientras Robin se le acercaba.
—Bien, tienes que admitir que soy una caja de sorpresas.
—Tengo que hablar un poco contigo, camarada.
—¿Qué? ¿No me felicitas?
—¿Dónde podemos ir? No será muy largo.
Ike hizo señas a un camarero para que les trajera bebidas y acompañó a Robin
hacia el sector de la piscina, que estaba vacío.
—De acuerdo, amigo. ¿Qué te pasa? —dijo Ike.
—Amanda.
—Muy bien, tuviste algo que ver con ella. —Ike ingirió de un trago su vaso de
bourbon. Después observó que Robin no había tocado su bebida—. ¿No vas a brindar
por el novio?

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—Sé lo de Amanda —dijo Robin serenamente.
Los ojos de Ike se contrajeron.
—¿Qué es lo que sabes?
—Jerry Moss es amigo mío.
—Voy a matar a este sinvergüenza. Le dije que mantuviera la boca cerrada.
—Deja de hacerte el rudo. Jerry hizo lo que creyó mejor. He venido aquí para
pedirle a Amanda que se case conmigo.
—No necesita tu piedad —dijo Ike con dureza.
—¿Es eso lo que tú le ofreces?
—Tú lo has dicho, no se lo ofrezco.
—Ike, hemos compartido el mismo ambiente y no te lo reprocho ahora. A mí
también me gusta. Pero Amanda no puede seguir este camino. No puede, sobre todo
ahora.
La sonrisa de Ike era fría.
—Si no te apreciara como te aprecio, te partiría la cara. ¿Qué clase de bastardo
crees que soy?
—De ninguna clase especial, un bastardo simplemente. No tolero que lastimes a
Amanda.
Ike le miró con curiosidad.
—¿Estás enamorado de ella?
—La aprecio. Me importa que el resto de su vida sea feliz.
Ike asintió.
—Ambos coincidimos en lo mismo.
—¿Lo dices en serio?
Ike se inclinó sobre la mesa.
—Mira, no es tiempo de bromas y juegos. Este es el juego de la verdad. ¿Estás
enamorado de ella? Dime esto, dime que la quieres y mandaré a buscar a Amanda
inmediatamente y te daré una oportunidad. Que gane el mejor. Pero si estás aquí
para hacer un gesto de cara a la galería, olvídalo. Ella no necesita favores de ti;
cuando llegue el momento, creo que tengo más recursos que tú para proporcionarle
lo que necesite.
—De acuerdo, amigo. Puesto que estamos jugando el juego de la verdad —la
cara de Robin aparecía torva—, ¿estás enamorado de ella? Me parece que no has
contestado a esta pregunta.
Ike se levantó y dirigió una mirada a la oscura piscina.
—Desde luego que no estoy enamorado de ella —dijo serenamente—. Pero
ninguno de los dos lo estamos.
—Eso es lo que supuse desde el principio —dijo Robin—. Entonces, ¿por qué
casarse?
—¿Y por qué no? —preguntó Ike.
—Por lo que veo, te tendrá encadenado. Hará que abandones determinada
conducta.

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LA MÁQUINA DEL AMOR

Ike sonrió.
—No puede soportarme.
—No te entiendo.
—Tal vez no has leído los periódicos. El mes pasado, mi mujer, mi ex mujer, de
la que estoy divorciado desde hace cinco años, tomó píldoras. Gracias a Dios, lo hizo
en Wisconsin. Estaba allí para visitar a mi hijo por las vacaciones de Pascua. Él asiste
a la escuela allí. Tomó píldoras —un maldito frasco entero— y dejó una nota diciendo
que no podía vivir sin mí. Gracias a Dios, intervino Joey, mi hijo. Tomó la nota y me
mandó buscar. Di unas cuantas propinas y fingimos que se había tratado de un
accidente. —Ike suspiró—. Hace cinco años que no veía a esta fulana. Nunca estuve
enamorado de ella, habíamos ido a la escuela juntos y se me entregó por completo en
el último año de colegio. Nos casamos, pero ella nunca creció conmigo; siempre
molestándome, queriendo que vendiera corbatas para su tío. Aguanté hasta que Joey
tuvo doce años, después me marché. Le he estado mandando todo el dinero que una
mujer puede gastar. ¡Dios mío, incluso he accedido a pasarle su pensión por
alimentos aunque contraiga nuevo matrimonio! Así es que ha pasado todo este
tiempo viviendo en el pasado y ahora decide volver a mí quitándose la vida.
Ike hizo una pausa. Luego, prosiguió:
—Tendrías que haber visto aquella nota, fue la mayor impresión que jamás he
tenido. Joey y yo la quemamos, pero se rumoreó por la ciudad que se había querido
suicidar. Después hubieron otras dos fulanas locas que también lo intentaron; no
entiendo qué les pasa a las mujeres con los somníferos. No soy un amante tan
maravilloso como para eso. Después una revista sensacionalista escribió: «Las
mujeres mueren por Ike Ryan». Es por culpa de este maldito negocio: no hay
hombres por aquí. Se pegarían al tirador de una puerta si llevara pantalones. La
mitad de las grandes estrellas, las mujeres, andan por aquí con sus peluqueros
afeminados. De todos modos, mi reputación no es precisamente muy buena que
digamos. Podría conseguir un poco de buena prensa.
Cuando Amanda se vaya la gente me mirará desde otro punto y de vista. Verán
que hice felices los últimos días de una muchacha condenada. Voy a proporcionarle
la existencia más deslumbrante que jamás haya tenido muchacha alguna. Y cuando
cierren la caja sobre su hermosa cara, por lo menos se habrá marchado con estilo.
Robin permanecía sentado, aturdido y silencioso. Después dijo roncamente:
—La estás utilizando. Hijo de perra, la estás utilizando.
—Digamos que la necesito, pero ni siquiera la mitad de lo que ella me necesita a
mí. —Ike se acercó, con el rostro tenso—. Escucha, te he visto actuar. Tú tienes agua
de hielo en lugar de sangre, por consiguiente no te atrevas a juzgarme. Ella me
aprecia y yo voy a hacerla maravillosamente feliz. Fletaré aviones, la llevaré a recorrer
todo el mundo. La cubriré de brillantes. ¿Qué puedes hacer tú por ella? ¿Hacerle el
amor? Yo también. Si bien sólo Dios sabe cuánto tiempo tendrá fuerzas para eso.
¿Pero puedes dejarla marchar con el mismo estilo que yo le ofrezco? Conozco su
pasado, y creo que su vida se apaga por momentos. ¿Puedes tú ofrecerle todo eso,

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JACQUELINE SUSANN

LA MÁQUINA DEL AMOR

periodista?
Robin se levantó. Su mirada era tan dura como la de Ike. Los dos hombres se
miraron cara a cara.
—No, no puedo. Pero es mejor que mantengas lo que has dicho. Procura que no
se trate simplemente de palabras. De lo contrario, te encontraré, Ike, donde quiera
que estés, y te romperé todos los huesos del cuerpo.
Por unos momentos, sus ojos se cruzaron en un silencio tenso. Ike sonrió y le
tendió la mano.
—Es un trato.
Se volvió y regresó a la casa. Robin no le había tomado la mano. Se hundió en
una silla de cubierta y sorbió su bebida. Se sintió exprimido y vacío. A Ike no le
importaba Amanda; a Ike le importaba su propia imagen. Sin embargo, ¿qué
diferencia había entre «importar» y «no importar»? Lo que contaba eran los
resultados. Miró su reloj. Todavía era pronto; podría tomar el avión de medianoche.
—Demasiado tarde para tomar el sol.
Levantó los ojos. Era Dip Nelson.
Robin sonrió.
—Creí que todavía podría aprovecharlo.
Dip encendió un cigarrillo.
—¡Muchacho, qué jaleo hay allí dentro! ¿Es usted de Nueva York?
Robin asintió.
—Lo suponía. ¿Está usted metido en esta barahúnda?
—No, a Dios gracias.
Miró a Robin con curiosidad.
—Déjeme adivinar, ¿pariente de la novia?
—Frío. —Después añadió—: A propósito, cuénteme entre sus admiradores. He
visto algunas de sus películas. Maneja usted el caballo muy bien.
Dip le miró con extrañeza.
—¿Me está usted tomando el pelo?
—En absoluto.
—Entonces ¿qué significa eso? ¿Qué opina de mi trabajo?
Robin sonrió.
—Es bastante malo.
Por unos momentos, Dip se agitó entre la cólera y la acción. Después sonrió y
levantó la mano.
—Bueno, por lo menos es usted un hombre honrado.
—En realidad no creo que la interpretación sea importante —dijo Robin—. Es la
cualidad de astro lo que interesa en las películas y, dada la acogida que ha tenido
usted en este salón, es evidente que la posee.
Dip se encogió de hombros.
—Tal como usted ha dicho, yo he seguido la rutina de los caballos durante
varios años. Un maldito western detrás de otro; después, de repente se pusieron de

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—¿Le gusta? —preguntó Dip con orgullo. Venga. te hundes: muslos blandos. El coche se deslizó suavemente por el sendero. como hacen algunas prostitutas varones de por aquí. Sólo el cuero me ha costado dos de los grandes. Escuche: entre nosotros.153 - . —Muchacho. Ocultémonos por aquí. Finalmente. Está demasiado bebida para llegar hasta aquí. Acompañó a Robin hasta el Cadillac más largo que jamás había visto. pecho caído. —¿Quién es Bebe? —Su marido es un importante productor. —No hay nada peor: una mujer de cuarenta años con la figura de una de veinte hasta que la metes en el saco. —Un tipo como usted debe sentirse desplazado en esta ciudad. Tembló. pintura de veintidós quilates y el cuero también es cabritilla dorada. El atuendo: corbata fina. ¿quiere dejar esta fiesta? —Habrá usted leído mi pensamiento —dijo Robin. es mi nueva película la que ha despertado todo este interés. entonces es igual que jalea. desistió y entró de nuevo en la casa. Yo soy hombre de una sola mujer. pero no voy detrás de una fulana como Bebe. Dip se aflojó el cuello de la camisa. tenemos campo libre. como usted. —¡Sígame! Dip se dirigió a las casetas. Interpreto el papel de un antihéroe de la Avenida Madison. vientre flojo. Donde quiera que tocas. —Oh. —Quédese aquí muy quieto. Dip se dirigió al Sunset Bulevard. traje gris. —Únicamente el avión de medianoche de Nueva York. Se deslizaron al interior de un oscuro vestuario. —¿Tiene usted algún plan especial? Robin sonrió. ¿Es este su ambiente? —En cierto modo. Permanecieron quietos en la silenciosa oscuridad mientras la esposa del productor vagaba alrededor de la piscina llamando a Dip. —Parece como si tuviera usted experiencia. aquí viene Bebe. —Tenía la alternativa de «montar a caballo» siempre o montar a Claire Hall por una película. Vamos. El hombre de oro: cabello de oro. Podemos ocultarnos cruzando la valla. —Desde luego es impresionante —contestó Robin. no se rebaje por convertirse en actor cinematográfico. Se proyectará en Nueva York la próxima semana. Es posible que tenga que hacer un poco el amor por ahí para conseguir determinados papeles. Es parte de la imagen que me he formado. coche de oro. Monté a Claire y me convertí en estrella. . no hay nada peor que una mujer menopáusica en celo. Sin embargo.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR moda y me convierto en estrella. Es oro auténtico. —Hecho a la medida: el único descapotable dorado de la ciudad.

como cuando no estoy seguro de mi inglés. nunca he asistido a una escuela superior. Esto rebasa los límites del deber. no hay más hombre en su vida qué yo. Tienen sus propias casas. —Puede girar en la próxima esquina y dejarme en el Beverly Hills Hotel. Sé cómo se ha sentido usted en aquella fiesta. —No parece haberle perjudicado —dijo Robin. Tendrá éxito. Soy un hijo de menopausia. ¿O acaso tiene algún plan? —No. No hay motivo para distraerme el resto de la noche. Posee verdadera base.154 - . Mi madre me lo enseñó. —Algunas veces lo echo de menos. —Lo siento. —Bueno. qué demonio. —Mire. Y pensé que no iba a ser como los que formaban parte de la acción cuando yo no era nadie. mi padre era un doble de Fred Thompson y Tom Mix. se sientan por aquí y hablan de sus cosas. quiero que se divierta un poco. —¿Qué prisa tiene usted? Son sólo las siete. yo soy el Señor Importante. Dip Nelson. Y nadie me ayudó. Dip movió la mano. ella nunca pudo verlo tan bonito. tiene diecinueve años y es toda una mujer. Todavía no había alcanzado el éxito. —Se trata simplemente de ser un triunfador. Murió en una de sus acrobacias y mi madre tuvo que mantenerme. De todos modos. Era virgen cuando la conocí. No lo creerá. canta en un lugar del Strip. Sólo tengo que darle un poco de primera clase. estaría solo mientras cantara Pauli. Espere a verla. ya lo verá. y me he marchado. Dicen que son siempre más brillantes. Pero es una organización estupenda. Los guiones son estupendos. Me fue tan mal que simplemente me quedé de pie hablando con el pianista. Hubo un tiempo en que yo estaba fuera mirando. —No.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Cierto. Cuando le vi esta noche pensé: «Hay un tipo que anda perdido y yo. Así es que me he dejado ver. Canta en este maldito tugurio pero dice las canciones mejor que la Garland o que cualquier otra que haya usted escuchado. Pero. —¡Desde luego que sí! Vamos a buscar a mi chica. —¿No estaré de más? —No. Tenía que aparentar por Ike Ryan. No podía dejar de asistir a esta maldita fiesta de Amanda. Pero no podemos casarnos hasta que no haya interpretado . Era una extra. entonces estás seguro hasta en Bombay. pero estoy seguro de que usted sí. yo soy la acción». Además. quiero que recuerde su única noche en Hollywood. Uno de los mejores. Pensaron que formaba parte del conjunto. Dip sonrió. así es que no teníamos otra alternativa. ha hecho más de lo que debía —dijo Robin—. por lo menos. Murió en el asilo de las productoras. están bien escritos… ¡pero las entrevistas! Sé que asesino el inglés porque algunas veces los entrevistadores creen que estoy bromeando y me dicen que deje el tono de cowboy. Estuve tanto tiempo plantado allí que alguien me pidió que cantara. si no se desvía de su camino —dijo Robin. Y no era joven.

—¿Es usted investigador o algo así? ¿Escribe usted? —A veces. ha dicho agencia de anuncios. la hago hasta el final. ¡Quiero poder decir a todo el mundo que se vayan al cuerno! —¿Y qué sucederá con Pauli? —Ella estará siempre conmigo. Dip sonrió abiertamente. si únicamente quiere ser esposa y prescindir de su carrera. Dirigió el coche hacia un pequeño restaurante. —Saldrá dentro de diez minutos y después se sentará con nosotros. ¡Yo quiero ser una superestrella! Dios mío. demonio. —¿Se nota? —Sí. ¿cuál es su trabajo en Nueva York?. ¿verdad? —No. no es necesario. no la forzaré. compañero. —Lo único que miro en la televisión son las películas. No la estoy disculpando. —Cuando yo hago una cosa. —Oh. Si tienen éxito. Las próximas dos serán definitivas. pero por lo menos le dejan cantar lo que quiere y no tiene que alternar con los clientes. ¿Y qué me dice de usted? Supongo que tiene usted esposa y un par de chicos. podré pulirla un poco. ni siquiera eso. ¿verdad? Robin sonrió. es todo talento y corazón. pero sólo por una película. es que tengo que pasar por el hotel. Pero lo único que quiere es casarse conmigo y tener muchos niños. El propietario saludó a Dip efusivamente y le acompañó hasta una mesa adosada a la pared. —Apuesto a que fue a la universidad. . Dígame. compañero. se quedará asombrado.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR tres películas de éxito. entretanto. podré casarme con Pauli. —¿Seguro que no tiene usted una cita esta noche? —No. Y. Los hombres vestían camisas de sport y la mayoría de las chicas llevaban pantalones. —¿Simplemente una muchacha de la que está enamorado? —No. Pero la universidad es una pérdida de tiempo. lo deseo con toda mi alma. Había unas veinte personas en el bar. Ningún estudio podrá decirme lo que tengo que hacer. —Sólo gana setenta y cinco dólares por semana. El local estaba medio lleno. Y cuando nos casemos. Vio que Robin daba una ojeada al reloj.155 - . —No. Ahora soy la sensación del día. Tiene mucho talento. la mayoría de ellas bebiendo cerveza. Me imagino que puedo aprender algo de ellas. —Le acompañaré al aeropuerto. a no ser que uno quiera convertirse en abogado o médico. ya lo estoy saboreando. Espere a verla. trabajo en la International Broadcasting. se conduce usted muy bien. ¿Qué hace usted en la IBC? —Noticias.

me allano. si es así. por las pecas que cubrían sus hombros. —De acuerdo.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Dip le miró repentinamente. pero se comprometió con otro. sobre todo aquí. —Ya viene. Pero cuando empezó a cantar. supongo. El único momento en que llamó su atención fue cuando imitó a Carol Channing. —¿Está seguro de que no quiere escapar? Mire. Una burda imitación de Garland y Lena. Dip le miró con recelo. sólo que las otras eran más guapas. —Creo que las mujeres son maravillosas. —Debió dolerle mucho. yo también. —¿Y nunca se ha casado? —No. —Ahora yo le pregunto: ¿Es guapa? ¿Tiene clase? ¡Convierte este tugurio en el . le decepcionó. Dip pareció ofendido. ¿no? Robin rió divertido. Su voz era auténtica. Dip aplaudió y silbó frenéticamente al terminar ella su actuación. —Entonces ¿cuál es su problema? Quiero decir que. La sonrisa de Robin le desconcertó. ¡Espere a ver esta explosión de talento! Robin se inclinó hacia adelante mientras la esbelta muchacha se situaba bajo el foco. —¿Cómo es eso? Oiga. Dip meneó la cabeza compasivamente.156 - . tengo treinta y uno. sus ojos grandes e inocentemente azules. —¿Y usted no? —preguntó Robin. Su boca era ancha. Entonces pareció cobrar vida. ¿verdad? —Bajo las luces de Hollywood. —Está bien. ¿Cuántos años tiene usted? —Cumpliré cuarenta en agosto. —¿Y yo le gusto? —Sí. —¿Nada serio con ninguna muchacha? —Tuve una. Tenía el cabello rojo y rizado y. Yo sólo tengo veintiséis. Dio a Robin unas palmadas en la espalda. usted es normal. Pero puedo pasar por veintiséis. De repente. Todas las mujeres andan detrás del número uno. Pauli lo notará en seguida. comprendió que era natural. Es difícil encontrar una verdadera muchacha. creo que sí. Su nariz era corta y cómicamente respingona. Pero cuando estoy con personas que me gustan. ni siquiera sé su nombre. le tocó el brazo. Pero ¿acaso ha observado que fingiera en algo con usted? Yo sólo actúo así cuando es necesario para mi carrera. pero ella era ordinaria. Había escuchado a centenares de muchachas como Pauli. —Tiene usted razón. Puede distinguir a un afeminado a una milla de distancia. Oiga. tenía una definida aptitud para la comicidad. tendría usted que estar casado y tener hijos. —Robin Stone. a su edad.

—Si se lo pide. Después.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Waldorf en el momento que sale a escena! Ambos hombres se levantaron al acercarse la muchacha a la mesa. Sé quién es Walter Cronkite. Dip. Pauli le miró mientras se alejaba de la mesa. —¿Qué está usted haciendo con Dip? —Nos hemos conocido en una fiesta. tu agente de prensa quiere que le llames ¡tan pronto como llegues —dijo Pauli sin escucharle. Después se volvió hacia Robin. —¿Cualquier cosa? La mirada de la muchacha era sincera. —¿Cómo podrá conseguirme una actuación en el Christie Lane Show? —Puedo pedírselo. haría cualquier cosa por actuar en este show. Sus ojos se contrajeron. Robin está en la IBC. —Me ha estropeado la velada. —Escucha. —Sí. pero usted no. —Ah. —Es de Nueva York —dijo Dip rápidamente. —¿Como Huntley y Brinkley? —En cierto modo. Robin sonrió y le sostuvo la mirada. pero se sentía obligado por Dip. —¿Entonces cómo es posible que no le conozca? Miro mucho el noticiario de las siete. .157 - . Ella sonrió ligeramente y se sentó. —Esta es Pauli. Dígame. pensando en la posibilidad de que pudiera ayudarla. sus ojos se suavizaron. podría conseguirlo. —¿Qué tiene que ver un mecánico con Dip? —¿Mecánico? —¿No ha dicho que trabajaba en la IBM? —IBC: International Broadcasting. mi novia. La mirada de la muchacha era calculadora. Después miró a Robin con curiosidad. Pauli saluda a Robin. es decir. si me lo consigue… bueno. Dip se levantó. —Hablad los dos. —¿Qué hace usted en la IBC? —El noticiario. —En serio… ¿de veras podría usted? Después pareció recelar. Él sonrió. Sus ojos brillaron. ¿podría usted conseguirme una actuación como artista invitada en el show de Chris Lane? Robin decidió que no le gustaba aquella muchacha.

usted no tiene ambiciones. —Según Dip.158 - . Pero conozco a Dip. con sólo que chasquee usted los dedos. Me refiero a que usted y él no son amigos. Eso es todo lo que tiene. No pararía ni dos minutos con una muchacha que tuviera ambiciones propias. . —Sabe. en cualquier lugar. tengo mucho sentido del honor. —Bien. Pero usted es una fulana cualquiera. porque de lo contrario habría visto quién es usted. Mire… lo del show de Chris Lane ¿me lo podrá arreglar? —Si lo hago. por Dip. usted acaba de conocerle. que digamos. pero no tiene talento. De veras. ¿supongo que tiene usted esposa? —Tal vez. pequeña zorra —dijo suavemente—. si eso es lo que quiere. Es guapo. en la cumbre del éxito por su cara. —Bueno. ha tenido suerte. permanezco sentada escuchando lo maravillosamente bien que le van a ir las cosas. usted es una ramera vulgar y estúpida. Era pura cuando le conocí. Así es que finjo que no soy nada. mire. —No le entiendo. Lo juro por Dios. Robin sonrió suavemente. Y aquí está él. no es Laurence Olivier. vendré. se inclinó hacia adelante y dijo: —Bien. lo único que quiere es casarse y tener niños. La mayor parte del tiempo. Le di mi virginidad. Ella tomó cerillas y se lo encendió. —¿Y Dip qué pinta aquí? —Le aprecio. Cree que es usted un ángel. No. Hasta ahora. Vive y respira su carrera. —Dip lo arreglará. Habló con voz tranquila.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Sí. casi valdría la pena. ni siquiera eso. ¿es un trato? Él sonrió. Ella se encogió de hombros. Pero las palabras son fáciles. —Sí. ¿será usted agradecida? —Señor. Nunca había oído hablar de usted antes. habla. Ella movió la mano con hastío. Yo pago. Él buscó un cigarrillo. —¿Y usted qué quiere? —Dejar este maldito tugurio. Quiere ser el importante siempre. —¿Qué muchacha en sus cabales estaría aquí cantando tres veces cada noche a estos imbéciles si no supiera que tiene que hacer algo mejor? Sé que puedo. Y ardo por dentro porque sé que soy yo la importante. entre nosotros —su voz bajó de tono—. usted me consigue un trabajo en el show de Christie Lane y en cualquier momento. —Él quiere ayudarla. No tiene cerebro en la cabeza. —Mire. —Tiene usted razón en una cosa: Dip no tiene cerebro en la cabeza. Me lo ha dicho —dijo Robin. —Está usted perdiendo tal vez una buena oportunidad.

—Si cree usted que tengo miedo de que diga todas estas cosas a Dip. —Creo que la tarifa normal de una prostituta son cien dólares. —Dígale a Dip que me han llamado por teléfono. se equivoca. Su suave tranquilidad pareció enfurecerla. —¿Para qué es eso? —preguntó ella. Creo que este es su camino. Tómelo usted como un primer plazo.159 - . le diré que ha intentado usted propasarse.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Se levantó y sonrió. Salió del club. . Si abre su maldita boca. Dejó un billete de diez dólares.

—Bueno. Chris se volvió hacia ella. Pasarían su luna de miel en Europa. tú has empezado —contestó ella. Eddie.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Capítulo 16 Christie Lane terminó el show la primera semana de junio. Tienen tres bailarinas nuevas. Apuesto a que le gustarás. ¿buscas que te sustituya? No es hora de bromas. —Mira. ¿qué tal si tomamos una mesa en el Copa? Conozco algunas chicas. —Oye. Gritaba. Las portadas de todos los periódicos sensacionalistas reproducían fotografías de la boda: Amanda y Ike rodeados de varios artistas que actuaban en Las Vegas. Chris golpeó con tal fuerza la mesilla que saltó una de las patas y cayó. Eddie le dirigió una mirada asesina. —¡Basta! —rugió Christie. —Sigo pensando que es sexy —dijo ella tercamente. —¿Crees que es apuesto? —Es muy sexy —dijo ella hoscamente. Pero no me gustan las borracheras. si por lo menos pudiera emborracharme. Caminaba arriba y abajo. Al día siguiente salió para Nueva York. —Me pregunto qué pasará con el gato ahora —dijo Agnes. Ni la peor de las mujeres actuaría así. Ike y Amanda se casaron en Las Vegas. sólo tiene diecinueve años. Kenny y Agnes le acompañaban. me miraba con malos ojos si pronunciaba algún taco delante de ella! Y me resulta la peor traidora del mundo. Chris —intervino Kenny—. Chris pasó la noche en vela en su suite del hotel Astor. El cuatro de julio. —Fui noble con ella —repetía Christie—. —¿Quéee? —era Agnes. —Salgamos —sugirió Eddie. —Me comporté tan noblemente con ella —repetía Chris— incluso la ayudé a encontrar un sitio aquí donde le guardaran el maldito gato.160 - . Una es estupenda. Es una buena chica. Hablaba: —Dios mío. Estoy harto de ser buen . —¡Buena chica! Yo tenía una buena chica… ¡una chica estupenda! ¡Dios mío. Aggie. —Espero que se muera: ¡era lo único que de verdad le importaba! —Apuesto a que manda a buscar el gato cuando regrese de Europa —dijo Agnes. ¿Por qué lo ha hecho? Mírame… soy más apuesto que Ike Ryan.

Chris chasqueó los dedos. —La próxima temporada no irán a la Costa. pero tenía que hacer un último esfuerzo. —No. —Pero no contra un patrocinador. —Estupendo. Localizó a Ethel en Fire Island. No olvides que la mitad de la temporada la hicieron desde la Costa. Te quiere a ti. ¡Quiero una fulana! La trataré como una fulana y nadie se molestará. La voz de Ethel era glacial. Si me ven con ella. —No quiero una reina de belleza. ¡Quiero una fulana! ¡Que venga Ethel! —Sus ojos se contrajeron—. —Ethel. —La respuesta es no. Jerry se odió a sí mismo. Me compraré otro diafragma. Supondrán que Amanda no significaba tanto para mí si me divierto con una mujer como Ethel.161 - . —¿Qué es eso. eso les demostrará. Jerry mantuvo un tono de voz reposado. —No estoy tratando de asuntos personales contigo. ¡Que venga! Eddie llamó a Jerry Moss en Greenwich. —En este caso. —Pero yo no le quiero a él. Buscadme la mayor fulana de la ciudad. ¡la mejor fulana! —Entonces llama a Ethel Evans —cantó Eddie. —Siempre puedo manejar a Danton Miller. —¡Eso es! Eddie rió. ¡Quiero a Ethel! —Pero si es una bestia —dijo Kenny. un timo? —preguntó ella.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR chico y no quiero saber nada de las buenas chicas. nuestro astro se siente triste. —Me dejé unos cuantos. Christie Lane personalmente ha pedido verte. te has entendido con todos los artistas del show de Christie. Ella rió ofensivamente. imitando a un paje. . —¡Es una exquisita manera de decir las cosas! —Ethel. —Te pido que vayas a la ciudad. —¿Es una orden? —Digamos que es un ruego. eso es lo que soy. —Vamos… estaba bromeando. Escucha. Hay una chica de San Francisco… —No quiero a una fulana bonita ni a una chica de San Francisco. por lo menos búscate una que sea bonita. Jerry suspiró y prometió hacer todo lo posible. si quieres una fulana. Ethel. Y tanto si te gusta como si no. Chris. tal vez tenga que llamar a Danton Miller y decirle que te saque del show. —¿De veras? Creí que eras la sirvienta personal de Robin Stone.

Hubo una pausa. —No te lo creerás. Llevas pantalones. ¡gracias a Dios! Y de repente soy Elizabeth Taylor. la tomó del brazo y la presentó a todo el mundo con aire de propietario. ¿Qué es lo que ha pasado? —Amanda se ha casado hoy con Ike Ryan. Christie estaba solo cuando ella llegó. Y tampoco me corresponde a mí llamarte por teléfono el cuatro de julio. Había visto el show. ¿a qué viene eso? —le preguntó—. pero al entrar en el Copa. Permaneció sentado en el salón del apartamento de Ethel ojeando una revista. déjate de agencias —dijo ella secamente—.162 - .JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Ah. después el bar del Copa. Ethel nunca se había cansado tanto. Evidentemente. —Oh. —No. Chris Lane no me ha mirado ni dos veces. malhumorado y silencioso. —¿Vas a ir? Ella suspiró. estaba cansada y deseaba que terminara la velada. Le sostuvo la mano en la suya durante el show. no tienes ni idea de lo que es el trabajo en equipo. perdóname. —Oye. No soy una prostituta. incluso le encendió el cigarrillo. Después ella soltó una carcajada. pero los demás están en el Copa. Estaba esperándote para llevarte allí. cambió toda su personalidad. —No querrás que viniera desnuda. En el taxi. Quiero que quede clara una cosa. Supongo que no es un asunto personal llamarme y decirme que vaya a la ciudad a hacerle el amor a Chris Lane. ¡tu amigo Robin Stone también debe estar triste! ¿Por qué no voy a consolarle a él? Sería capaz de cualquier cosa por esto. es porque soy parte del show de Christie Lane. Tomaremos un taxi y te llevaré a tu casa para que te cambies y después iremos al Copa. Ella rió. El Copa. Si lo hago. ¿Dónde está el amante? —En el Astor. Si voy con un tipo. —Oye. Ella le soportó todo con hastío. Eran casi las tres cuando regresaron al Astor. Tú te has ganado la reputación que tienes. En un año y medio. Ella se le quedó mirando. —De acuerdo. Sonrió abiertamente. ¿verdad? Él no sonrió. es porque me agrada. —¿El Copa? —¡Vamos! —ordenó él—. —Añádele la connotación que prefieras. permaneció sentado al otro lado del asiento. mientras ella se cambiaba. Toda mi vida he estado esperando conocer a alguien que viviera de verdad en el Astor. la Brasserie y una parada en el Stage .

Él no pudo ocultar su asombro al contemplar su pecho enorme y bien formado. Ahora estaban solos. Pero no está bien. La atrajo hacia la cama. Él la atrajo hacia sí. «Olvídame y déjame sola». Después la miró fijamente. échate. ¿Puedo hacer algo por ti? Ella hubiera deseado decir. te lo agradezco. Sus labios eran blandos y gruesos. La invitó a acompañarle a Atlantic City. Ella no tenía otra cosa que hacer y aceptó. hacerte feliz. —Está bien así —dijo ella suavemente—. cuando tuvo que actuar en el Five Hundred Club. —La agarró por detrás—. Se echó la crema por las manos. Salió con ella todas las noches durante dos semanas. Sé que has venido desde Fire Island esta noche. —Adiós. —Sabes una cosa. En uno de los periódicos de la mañana. Ni siquiera te he podido tocar. y se insinuaba que había . He querido hacerte olvidar. No pudo marcharse con suficiente rapidez. —Dame un beso. Sé que esta noche te sentías triste.163 - . Lo miró y sintió una terrible repugnancia. Ethel empezaba a disfrutar de la inesperada publicidad personal que estaba consiguiendo como chica de Christie Lane. sin pedir siquiera que la acompañara en taxi. Había algo tan repulsivo en un hombre sin nada encima. agotado y gimiendo. Así es que siguió el juego. para ser una mujer fea. con los ojos cerrados. nunca me había sucedido así. —Claro. Él se incorporó y le tomó la mano. —Muñeca. Si pierdes un poco de aquí casi tendrás una figura estupenda. gran astro de la televisión. muñeca. Después se inclinó. Ella se desnudó silenciosamente. En menos de cinco minutos. se publicaba una fotografía suya junto a Christie en una mecedora del paseo marítimo. Chris. Él estaba casi desnudo. —Oye. —¿No tienes crema de afeitar? —le preguntó. le besó la frente sudorosa y salió del apartamento. Pero se limitó a sonreír. estás muy bien hecha. tendido en la cama en actitud expectante. ¿Cómo podía haberlo hecho Amanda? ¡Pasar de un hombre como Robin Stone a este imbécil! Se dirigió hacia el lado de la cama. Quiero decir que tú no has sentido nada. permaneció tendido. Él la llamó al día siguiente y la invitó a cenar. Ella se deslizó al cuarto de baño y se vistió rápidamente. Nunca había sido la «chica» de nadie. Mira. No quería que la tocara. Sus manos estaban húmedas. completamente desnuda.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Delicatessen. él estaba inmóvil. ¿por qué? Ella se dirigió al cuarto de baño y regresó con el frasco. —Ahora. En las columnas de los periódicos empezaron a mencionarse sus dos nombres juntos. es lo más bonito que nunca me hayan dicho. Ella se apartó de él. Cuando regresó al dormitorio. Logró retirarse sin dar a entender la repugnancia que sentía.

Jerry. Escucha. Pero quiero hablarte de Ethel. No le gustaban los conjuntos de guitarra. —¿Y bien? —¿Crees que está bien haberla llevado a Atlantic City? En las columnas de los periódicos se habla de ti y de Ethel. Llamó a Christie a Atlantic City. Estuvo con él constantemente durante todo el mes de septiembre. pero a mí me destrozó el cerebro. Y siempre encuentra bien cualquier cosa que yo haga. —Christie. después de estos rumores de compromiso que han aparecido en los periódicos. Es buena conmigo. con una chica hermosa. ya salí con una buena chica. Odiaba el bar del Copa. El show no empezaba hasta octubre y él tenía libres la mayoría de las noches. Me encuentro tranquilo con Ethel. ¡Nunca ha recibido ni un céntimo de nadie! —Chris. El público no estaba conmigo para consolarme la noche en que Amanda se casó. —¿Sí? —Ya conoces su reputación. ¡Pero Ethel Evans sí! —Todos los que estamos metidos en el negocio conocemos a Ethel —argüyó Jerry—. —Desde luego que no. No es precisamente como Atlantic City. el público querrá saber más. ¿No vas a llevarla allí. que dentro de pocas semanas. Le aburrían mortalmente Kenny. No es buena para la imagen que te hemos creado. —Entonces no vas con ella en plan serio. Dan tiene casi preparados los dos primeros shows de la próxima temporada. Hasta ahora el público no sabe nada. El público quiere verte unido a una buena chica. Había sido un verano soso para Ethel. ¡Llevar a Ethel a Las Vegas! Es como llevar un sandwich de atún al Danny's Hideaway. Tal vez el público estaba contento. ¿no irás en serio con esta chica? —Desde luego que no. —Utilizaremos una muchacha distinta cada semana —dijo Jerry—. fenómeno. verdad? —Demasiados viajes en avión.164 - . ¡Y qué pensará el público cuando sepa que su hombre de familia sale con una prostituta? —¡No digas eso! —dijo Chris bruscamente—. —Se detuvo como recordando algo. Pero. Pero sé una cosa. Después rió—. Se sintió aliviada cuando llegó el Día del Trabajo. los restaurantes chinos . Trabajaba en un show de variedades que presentaba a nuevas figuras. donde alquilas un coche y todos caben dentro. ¿de veras la estás tomando en serio? Quiero decir. Cuando Christie Lane regresó a Nueva York casi se alegró de verle. Eddie y Agnes.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR «compromiso» entre ambos. Ella está conmigo cuando yo quiero. No engaña. Y no ha ido con ningún otro hombre desde que empezó a salir conmigo. Jerry Moss empezó a sentir un ligero recelo. —Escucha. Incluso las estrellas invitadas eran de estilo juvenil. irás a Las Vegas. ¿A quién tendréis para sustituir a… —se detuvo. a una chica hermosa.

El hecho de que Amanda le abandonara por el extravagante Ike Ryan estimuló más si cabe su fantasía. Dan. Daba esperanzas a la gente. Él atrae a un auditorio de tipo familiar. Dan. Nunca le ofrecía apostar por ella. además del aburrimiento. Incluso la ha invitado a cenar junto con la señora Carruthers. ¡Si estas cartas se publicaran alguna vez! A propósito. —Dan. sobre todo. aparte de un patrocinador. «Dios mío. Había visto con buenos ojos el «idilio» con Amanda porque simbolizaba el sueño de Walter Mitty de cualquier Joey corriente. no soy un mojigato. Carruthers quiere incluso que se intente un espacio más temprano la próxima temporada. El asunto estaba adquiriendo importancia. pero. Esta clase de publicidad puede ayudar a un cantante de ritmos modernos. Si alguna de estas revistas sensacionalistas decide llevar a cabo una auténtica investigación sobre Ethel ¡estamos perdidos! Tiene una amiga en la Costa que guarda todas sus cartas y estas contienen clasificaciones sobre los artistas. Y ahora soportaban de buen grado a Ethel Evans porque presentaba el aspecto de una muchacha corriente. La sonrisa de Dan desapareció. esto es serio. Hasta ahora. Ni siquiera aprobó la inclusión de algunos cantantes de rock en el show de verano. pudo comprobar muy pronto que no era un hombre muy sensual. cualquier cosa era posible. ¡parecían un par de sujetalibros!». así es que. —Vamos. Jerry estaba sentado en su despacho y contemplaba las fotografías de la sonriente pareja. tengo entendido que en la lista se incluye tu «clasificación». Esperaba ansiosamente que empezara el show y que llegaran nuevos artistas. Si Christie podía hacerlo. Entonces abandonaría a Christie y a sus acompañantes. Detestaba cualquier contacto físico con él. Al principio Dan se divertía. Los paletos de fuera nunca han oído hablar de Ethel Evans. Jerry Moss tenía razón. Una sombra de notoriedad y se perdería la patrocinación de tipo Christie Lane. pero. dos revistas de televisión publicaron reportajes sobre Christie. apostaba dos dólares por su cuenta y. ¡Jerry tenía razón! ¡Era un . Dos veces por semana le eran más que suficientes y después se limitaba a seguir las clasificaciones de las carreras. Jerry. Quiere seguir con Christie Lane toda la vida. Un hombre sencillo que alcanza la muchacha más hermosa del mundo. ganaba sesenta centavos.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR (siempre los más baratos). odiaba el hipódromo. te estás preocupando sin motivo. Tom Carruthers es un baptista.165 - . mencionando a Ethel Evans. Una semana antes del show. no a nuestro pequeño cantor. por suerte. Jerry dio un golpe con los nudillos sobre la mesa. para que puedan contemplarlo más niños. Pero ahora era necesario intervenir. Las ha reproducido y las ha distribuido por todas partes. —Mira. a veces. cree que Ethel es una buena chica sencilla. Tienes una mina de oro con este show y no podemos dejar que Ethel se interponga. Se citó con Danton Miller para comer. Es un riesgo demasiado grande. Dan se vertió otra taza de café.

Robin Stone también y Gregory Austin estará en el estrado. Dios mío. Su voz sonaba muy alegre. —¿Vas a ir? —le preguntó. ardiéndole la úlcera y prometiendo intervenir y cortar inmediatamente las relaciones Ethel Evans-Christie Lane. se acordó. Después dijo: —¿Estás celoso? —Es una orden oficial. —Sólo que tú no irás —dijo él. este era el acontecimiento más importante de TV. Tengo el pelo mojado y quiero volver al secador. pero eso era demasiado. Había que hacerlo personalmente. A propósito. Le informaron que podría encontrarla en el salón de belleza. Dan. a partir de esta noche quiero que dejes a Chris. La concesión del Premio Personalidad de Oro de TV. ¡Salón de belleza! le haría falta un cirujano plástico. —No juguemos. Ella permaneció en silencio unos instantes. Después del Emmy. —Mañana empezamos el show. . Así es que. Tomó el número telefónico e hizo la llamada. —Esta noche será tu última aparición pública o privada con Chris. Sabía que no había elegido el momento oportuno. —¡Hola! —¿Acaso es hoy alguna fiesta que no conozco? ¿A qué viene la tarde libre sin haber solicitado permiso? Ella rió.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR verdadero problema! Terminó la comida. ¿qué habría dicho de él en su carta? Llamó al departamento de publicidad. Dan pensó acerca de ello varios días. Mi deber es proteger una propiedad. Sabía que era una pregunta tonta: claro que iba. Y esta noche es la gran noche. —¿De quién? —¡Mía! El Show de Christie Lane pertenece a la IBC. ¿por qué me has llamado? —Tal vez quería pedirte que fueras conmigo —dijo él. —Repítelo. IBC tenía una mesa. Sabía que tenía que sacarla del show. Su carcajada no fue agradable. —¿Esta noche? De repente. —Ahora salgo formalmente y tengo que estar guapa. —Tengo que ir. Este no era el momento apropiado para darle un ultimátum. Estaré ocupada y Carruthers ofrecerá una pequeña fiesta después del show.166 - . Digamos simplemente que tu figura no resulta conveniente para un show de tipo familiar. probablemente estaremos sentados en la misma mesa. ¿Cuál es el motivo de la llamada? —Hablaré contigo mañana. Chris recibirá un premio. —¿Y tú? —rebatió ella. —Supongo que te veré.

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LA MÁQUINA DEL AMOR

—¿Y suponiendo que no lo haga?
—Entonces quedarás despedida de la IBC.
Permaneció en silencio.
—¿Me oyes, Ethel?
Su voz era dura.
—De acuerdo, hijito. Desde luego que puedes despedirme. Pero tal vez no me
importa. La IBC no es lo único que hay en la ciudad. Hay la CBS, la NBC y la ABC.
—No si doy a conocer por qué fuiste despedida.
—¿Quieres decir que es ilegal mantener relacionas con Christie Lane… o con los
presidentes de las cadenas?
—No. Pero mandar cartas pornográficas, sí lo es. Tengo en mi poder algunas
copias de cartas escritas por ti a una amiga de Los Ángeles con informes gráficos y
clínicos sobre tu vida sexual.
Ella se le enfrentó con desfachatez.
—De acuerdo, no trabajaré. Tendré más tiempo para dedicar a Christie.
Él rió.
—Por lo que sé, la generosidad no es una de las virtudes de Christie Lane. Pero
tal vez tú conoces otra faceta suya. Después de todo, olvidaba lo unidos que estáis.
Quizá te ponga un piso y te pase una pensión.
—¡Hijo de perra! —Su voz sonó con dureza a través del teléfono.
—Mira. Deja a Christie. No te despediré y procuraré que te destinen a otro
programa.
—Voy a hacer un trato —dijo ella—. Dame el programa de Robin Stone y
Christie ni siquiera podrá llamarme por teléfono.
Dan permaneció pensativo.
—Lo ofrecimos a alguien, pero lo rechazó. Veré qué puedo hacer. Prometo que
lo intentaré. Si no lo consigo, hay otros shows.
—He dicho el programa de Robin Stone.
—Me temo que no estás en situación de mandar. Intentaré conseguirte Robin
Stone. Pero, recuerda, esta noche es la última vez que ves a Christie Lane. ¡Aparecerás
mañana en su show y después basta!
Aquella noche ella se vistió con sumo cuidado. Su cabello había crecido y ella le
había añadido unos reflejos rojizos. El traje verde le quedaba bien, con un gran escote
que dejaba al descubierto el pecho, lo cual la favorecía. Sus caderas seguían siendo
demasiado anchas, pero la falda larga las disimulaba. Se analizó ante el espejo y se
gustó. No era Amanda, pero si se acordaba de no sonreír para no mostrar la
separación entre sus dientes, no estaba del todo mal. Nada mal…
El Gran Salón de Baile del Waldorf estaba abarrotado de gente. Chris la
acompañaba y saludaba a gritos a todas las mesas junto a las que pasaba. El estrado
era impresionante: lleno de jefes de cadenas, algunos actores de Broadway, el alcalde
y un ejecutivo cinematográfico. Ethel descubrió a Gregory Austin y a su bella esposa
en el centro del estrado. Un periodista estaba hablando con ella. Su cabeza aparecía

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inclinada y, en lugar de escuchar, daba la sensación de que le concedía una audiencia.
Ethel siguió a Chris hasta la mesa de la IBC, directamente situada delante del
estrado. Dan Miller ya estaba sentado. Le acompañaba una trigueña de unos treinta
años. No cabía duda que Dan sabía escoger el tipo apropiado para aquella noche.
Casi como si hubiera llamado a un agente y le hubiera dicho: «Mándeme un tipo de
sociedad, traje negro, collar de perlas, pecho no muy voluminoso». Había dos
asientos vacíos junto a ella. ¿Podrían ser para Robin Stone? Tenían que ser para él;
todos los demás estaban ocupados. Esto significaba que se sentaría a su lado. No
había contado con esta eventualidad.
Llegó tarde con una exquisita muchacha, Inger Gustar, una nueva actriz
alemana. Ethel sacó un cigarrillo. Christie no hizo ningún movimiento pero, ante su
asombro, Robin sacó su mechero.
—Admiro su buen gusto —dijo ella tranquilamente—. Vi su fotografía la
semana pasada. No sabe actuar, pero no importa. —Dado que él no contestó, Ethel
insistió—. ¿Es algo en serio o simplemente algo nuevo? —Procuró que su voz sonara
burlona.
Él sonrió y dijo:
—Cómase el pomelo.
—No me gusta el pomelo.
—Es bueno para usted.
—No siempre me gustan las cosas que son buenas para mí.
Empezó la música. Robin se levantó de repente.
—Muy bien, Ethel, vamos a probar.
Se sonrojó de placer. ¿Significaba tal vez que finalmente había conseguido
interesarle? Quizá su traje verde y el tono rojizo del cabello la habían ayudado más de
lo que se figuraba. Él bailó algunos minutos en silencio. Ella se le acercó. Él se retiró y
la miró. Su rostro era inexpresivo y sus labios apenas parecían moverse. Pero las
palabras salieron frías y claras.
—Escuche, estúpida, ¿acaso no sabe que quizá por primera vez en su vida tiene
la oportunidad de un anillo de latón? Suponía que tenía usted un poco de cerebro;
utilícelo, pues, e intente conseguir la victoria.
—Tal vez no me interesan los anillos de latón.
—¿A qué se refiere?
—Me refiero a que Christie Lane no me atrae.
Él echó hacia atrás la cabeza y rió.
—Es usted remilgada. Admiro su valor de todos modos.
—Y a mi me gusta todo lo de usted. —Su voz era insinuante y suave.
Ella sintió que el cuerpo de Robin se endurecía. Sin mirarla, dijo:
—Lo siento, no hay ninguna oportunidad.
—¿Por qué?
Él se alejó y la miró.
—Porque yo también soy remilgado.

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LA MÁQUINA DEL AMOR

Ella lo miró fijamente.
—¿Por qué me odia usted?
—Yo no la odio. Digamos que hasta ahora lo único que he pensado de usted es
que era enormemente inteligente y que tenía mucho nervio. Pero ahora estoy
empezando a dudarlo. Tiene a Christie Lane, no lo desprecie. Es posible que no sea
Sinatra, pero su show tiene mucho éxito. Durará mucho tiempo.
—Robin, dígame una cosa. ¿Por qué me ha sacado a bailar?
—Porque va a ser una noche muy larga y no me apetece soportar diez o doce
veladas proposiciones por su parte. Pensé que era mejor aclarar las cosas en seguida:
La respuesta es no.
Ella sonrió mirando a la muchacha alemana que bailaba cerca de ellos.
—No por esta noche.
—No ninguna noche.
—¿Por qué? —Le miró a los ojos.
—¿Quiere usted que sea sincero?
—Sí. —Sonrió sin mostrar los dientes.
—No me atrae usted, nena, es así de sencillo.
El rostro de Ethel se endureció.
—No sabía que tuviera usted problemas. Así es que este es su inconveniente.
Él sonrió.
—Con usted sí.
—Fue por eso quizá que Amanda le abandonó por Ike Ryan. El gran Robin
Stone: mucho encanto, mucho hablar, y nada de acción. Ella le engañó a usted incluso
con Christie Lane.
Él dejó de bailar y le agarró el brazo.
—Tal vez sea mejor que volvamos a la mesa.
La sonrisa de Ethel era maliciosa. Se negó a moverse.
—¿Acaso he puesto el dedo en la llaga, señor Stone?
—No me duele, nena. Simplemente considero que usted no es quien para
chismorrear sobre Amanda.
Una vez más intentó moverla, pero ella le forzó a adoptar una posición de baile.
—Robin, déme una oportunidad. ¡Pruebe sólo una vez conmigo! ¡Sin
compromiso! Podrá tenerme con sólo que chasquee los dedos. Y soy un buen seguro.
Le satisfaceré; nunca volverá a perder la cabeza por una chica como Amanda.
Él la miró con una extraña sonrisa.
—Y apuesto a que está usted más sana que un caballo.
—Nunca he estado enferma en toda mi vida.
Él asintió con la cabeza.
—Desde luego.
Ella lo miró con suavidad.
—¿Y bien?
—Ethel —casi suspiraba—, ¡cásese con Christie Lane!

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—No puedo. —Sacudió la cabeza—. No depende de mí. Me han dado órdenes
de terminar.
Él se mostró auténticamente interesado.
—¿Quién?
—Danton Miller. Desde luego, es estupendo para él tenerme siempre que
quiera, pero esta tarde me ha dicho que tengo que dejar a Chris. Según parece,
estamos consiguiendo una publicidad excesiva. Y yo no estoy bien para una imagen
familiar y, si no sigo sus órdenes, me despedirá.
—¿Qué va usted a hacer?
Bueno, por lo menos había conseguido captar su interés. Quizás esta fuera la
táctica: no actuar con decisión, intentar atraer su simpatía. ¿Por qué no? Había
probado todo lo demás. Procuró que algunas lágrimas asomaran a sus ojos, pero no
sucedió nada. Dijo:
—¿Qué puedo hacer? —y lo miró con desamparo.
—No conseguirá nada de mí haciendo de Shirley Temple. Si es usted una mujer,
actúe como tal, no se haga la niña ni implore compasión. —Él le sonrió—. Ha estado
jugando un juego de hombre, con reglas de hombre. Debería usted enfrentarse a
Danton Miller.
Ella lo miró con curiosidad.
—¿Se refiere a que tendría que luchar contra Danton Miller? —Sacudió la
cabeza—. No tengo ninguna oportunidad, a menos que usted no me dé un trabajo en
su show. Usted dice que soy inteligente; olvidémonos del sexo ahora. Deme una
oportunidad, Robin. Puedo hacer mucho por su show. Puedo conseguirle mucha
publicidad.
—Olvídelo. —Él la interrumpió—. No soy un actor.
—Pero déjeme trabajar en su programa. Escribiré a máquina, haré todo lo que
quiera.
—No.
—¿Por qué no? —Ella le imploraba.
—Porque no doy nada por caridad, piedad o simpatía.
—¿Y qué me dice de la amistad?
—No somos amigos.
—Seré amiga suya. Haré cualquier cosa por usted, con sólo que me lo diga.
—Bien, en este momento, lo que más quiero es terminar este baile.
Ella se desprendió de él y lo miró con odio.
—Robin Stone, ¡espero que se pudra usted en el infierno!
Él sonrió suavemente. La tomó por el brazo y la sacó de la pista.
—Así me gusta, nena, demuestre un poco de temperamento. Así me gusta más.
Llegaron a la mesa. Le agradeció el baile con una encantadora sonrisa.
Fue una velada larga y aburrida. Chris fue premiado como el personaje más
sobresaliente de un nuevo show. El programa En Profundidad de Robin ganó el
premio correspondiente a los noticiarios. Cuando terminaron los discursos, se

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abrieron las cortinas del otro lado del salón, la orquesta tocó una marcha y todos
empezaron a murmurar en voz baja girando las sillas para contemplar el espectáculo.
Robin tomó a la muchacha alemana y ambos se fueron tan pronto como se
apagaron las luces. Pero Chris permaneció en la mesa junto con los restantes
miembros de la IBC y contempló el show.
Ethel miró los dos asientos vacíos. ¿Quién demonios era él para tener la
independencia de marcharse? Incluso Danton Miller permaneció sentado
contemplando el aburrido espectáculo. Chris no se hubiera atrevido a marcharse, y
Chris era dos veces más importante que Robin Stone. Pensándolo bien, Chris era
incluso más importante que Danton Miller. Dan podía ser despachado en cualquier
momento, y ahora mismo gozaba de favor gracias a Christie. ¡Cómo se atrevía a
amenazarla! Mientras tuviera a Chris, era más importante que Danton Miller. Y más
importante que Robin Stone. De repente, se dio cuenta de que Chris era lo único que
tenía. Tenía treinta y un años. No podía seguir haciéndoles el amor a todas las
celebridades que llegaran. Dentro de algunos años, no la querrían.
Permaneció en la oscuridad ajena a las risas corteses del auditorio, mientras
tomaba forma en su imaginación una nueva idea. ¿Por qué tenía que abandonar a
Chris? Dormir con él era una cosa, ¡pero ser la señora Christie Lane! La enormidad de
la idea era impresionante. Desde luego, sería muy largo y difícil de conseguir. Tenía
que planear la idea poco a poco. Después podría mandarles a paseo a todos. A Dan, a
Robin, a todo el mundo. ¡La señora Christie Lane! ¡La señora estrella de la TV! ¡La
señora Poder!

Eran las tres de la madrugada cuando llegaron al Astor. Chris se había ofrecido
a acompañarla a su apartamento.
—Tengo un ensayo a las once de la mañana, muñeca.
—Déjame venir y dormir contigo. No tendremos sexo, quiero estar contigo,
Chris.
Su cara vulgar se iluminó con una amplia sonrisa.
—Desde luego, muñeca. Pensé que estarías más cómoda en tu casa, para
cambiarte y todo lo demás, porque mañana también tienes que acudir al ensayo.
—Ahí está: que no voy.
Se volvió hacia ella en la oscuridad del taxi.
—¿Cómo dices?
—Te lo diré cuando subamos.
Se desnudó silenciosamente y se deslizó en la cama junto a él. Él estaba
examinando las clasificaciones de las carreras de caballos. Su estómago sobresalía por
encima de los shorts y mantenía un puro entre los dientes. Él le indicó la otra cama.
—Duerme allí, muñeca. Nada de amor esta noche.
—Sólo quiero estar contigo, Chris. —Le rodeó con los brazos el blando cuerpo.
Él la miró.

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LA MÁQUINA DEL AMOR

—Oye, estás muy rara, ¿qué te pasa?
Ella rompió a llorar. Se sorprendió de lo fácil que le resultó. Pensaba en la
humillación a que la había sometido Robin Stone y las lágrimas se convirtieron en
auténticos sollozos.
—Muñeca, por el amor de Dios, ¿qué pasa? ¿He hecho algo? Dímelo.
—No, Chris, esta es nuestra última noche. —Ahora sollozaba de verdad.
Lloraba por todas las humillaciones, por todos los hombres a quienes había amado
una sola noche, por todo el amor que nunca había tenido.
—¿De qué estás hablando? —La rodeó con sus brazos y, torpemente, le dio unos
golpecitos en la cabeza. ¡Dios mío! Hasta odiaba su olor colonia de afeitar barata y
sudor; pero procuró pensar en Robin en la pista de baile. Pensó en la muchacha
alemana que probablemente estaría estrechando en sus brazos y sus sollozos se
intensificaron.
—Dime; muñeca, no puedo soportar verte así. Eres la muchacha más fuerte del
mundo. Se lo estaba diciendo a Kenny el otro día. Le dije: «Esta Ethel llegaría a matar
por mí». ¿Qué significa eso de que es nuestra última noche?
Ella lo miró con las lágrimas rodándole por la cara.
—Chris, ¿qué sientes por mí?
Él le acarició el pelo y miró al aire, pensativo.
—No lo sé, muñeca, nunca lo pienso. Me gustas. Nos divertimos juntos. Eres
una buena diversión.
Ella empezó a sollozar de nuevo. El muy cerdo, ¡también la rechazaba!
—Mira, muñeca, no me gustaría enamorarme. Una vez es suficiente. Pero no
hay ninguna otra chica. Estarás conmigo hasta que quieras. Como Kenny y Eddie. Así
es que ¿qué significa lo de nuestra última noche?
Ella se separó y miró hacia adelante.
—Chris, tú conoces mi pasado.
El rostro de Chris se coloreó.
—Eso es —sollozó ella—. Pero esta no soy yo. Yo soy lo que tú conoces ahora.
Tienes miedo de que te lastimen por lo de Amanda; bien, eso mismo me sucedió a
mí. Un muchacho de la Universidad, estábamos comprometidos. Yo era virgen y él
me abandonó. Me sentí tan lastimada que decidí burlarme de todos los hombres,
para igualarme a él. Le odiaba, odiaba la vida, me odiaba a mí misma. Hasta que tú
llegaste, entonces me sentí purificada. Encontré a un ser humano bueno, que yo
apreciaba. Empecé a gustarme a mí misma, y surgió de nuevo la auténtica Ethel
Evans. Todo el pasado se ha borrado. Lo que he sido para ti es lo que soy
verdaderamente.
—Lo comprendo, muñeca, y estoy incluso empezando a olvidar tu pasado. Pero,
¿qué pasa? ¿Acaso hago yo preguntas?
—No, Chris, pero, antes de conocerte, yo… yo iba con Danton Miller.
Él se sentó.
—¡Maldita sea! ¡Él también! ¡No te dejaste a ninguno!

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—Chris, Dan se encariñó de veras conmigo. Estaba celoso de todos los que iban
conmigo. Me trasladó a tu show para poder vigilarme. Se puso lívido cuando Jerry
arregló nuestro encuentro. Pero supuso que se trataría del plan de una noche. No
pensaba que iba a enamorarme de ti. Ahora está celoso.
—¡Que se vaya a paseo!
—Y eso es lo que quiere.
—¡Bromeas!
—No, me ha llamado hoy y me ha dicho que no quería que te viera más. Que
quiere tenerme libre exclusivamente para él. Le dije que se fuera a paseo y me
contestó que tenía que dejarte esta noche. No tengo que aparecer por tu show.
Si lo hago, me despedirá de la IBC. Si te dejo, puedo quedarme. Incluso me
trasladará a otros programas y me subirá el sueldo. Pero no puedo hacerlo, Chris, no
puedo vivir sin ti.
—Hablaré con Dan mañana.
—Él lo negará y te crearás un enemigo. Dice que él te ha hecho y que puede
destruirte.
Christie apretó las mandíbulas. Ethel advirtió que había hecho un movimiento
equivocado. Chris todavía no estaba seguro. Maldita sea, temía a Danton Miller.
—No puede tocarte, Chris, tú eres el más importante. Pero puede librarse de mí.
Escribí un montón de cartas tontas a una muchacha que creía amiga mía, sobre
algunos de mis idilios. Dan tiene copias de las cartas.
—Mira, algunas mujeres tienen la lengua muy larga, pero lo que tú tienes es
una máquina de escribir muy grande. ¿Por qué demonios escribiste aquellas cartas?
Puedes perjudicar a los hombres también.
—Lo sé, y quizá Dios me está castigando. Pero, ¿cómo podía saber que Yvonne
sacaría copias? ¿Por qué Dios no la castiga a ella? Las escribí bajo el impulso del
momento, como una broma. Pero eso pertenece al pasado. Mi problema es ahora.
—Muy bien, dejarás el show —dijo Chris.
—¿Y qué?
—Puedes conseguir otro trabajo; CBS, NBC o cualquier otra cadena.
—No, Dan se opondría. Estoy acabada.
—Te conseguiré un trabajo, ahora mismo.
—Chris, son las tres y media.
—¡Me importa un bledo! —Tomó el teléfono y pidió un número. Después de
algunas llamadas, Ethel oyó contestar a una voz soñolienta.
—¿Herbie? Soy Christie Lane. Sé que es tarde, pero mira, encanto, soy un
hombre impulsivo. Creo que el otro día en el hipódromo dijiste que darías cualquier
cosa porque tu oficina se ocupara de mis relaciones públicas. Bien, puedo darte esta
oportunidad. A partir de mañana.
La voz apresurada de Herbie resonó a través del teléfono. Estaba entusiasmado.
Haría un trabajo estupendo. Estaría en el ensayo a las once.
—Un momento, Herbie. Hay algunas condiciones que añadir al trato. Pagaré

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tres billetes por semana, no me importa cuál sea la tarifa corriente. Tienes un cochino
despacho en Broadway con algunos cómicos baratos y algunos cuerpos de baile. Pero
si estás con Christie Lane, estás de suerte. Incluso puedo proporcionarles trabajo a tus
miserables clientes. Pero hay una condición: tienes que contratar a Ethel Evans.
Desde luego que está en la IBC, pero quiero que lo deje y que trabaje sólo para mí.
Pero tú le pagarás. ¿Cuánto… cien dólares por semana? —Miró a Ethel. Ella sacudió
enérgicamente la cabeza—. Esto es una porquería, Herbie, ¿ciento veinticinco? —Ella
sacudió de nuevo la cabeza—. Espera un momento, Herbie. —Se volvió hacia Ethel
—. ¿Qué quieres, una fortuna?
—Tengo un sueldo base de ciento cincuenta en la IBC, veinticinco dólares más
por hacer tu show, en total son ciento setenta y cinco.
—Herbie, ciento setenta y cinco y trato hecho. Te deja ciento veinticinco, pero
piensa en el prestigio, muchacho. De acuerdo, comprendo tu punto de vista, ciento
cincuenta. —Hizo caso omiso del golpe que Ethel le dio en el codo—. De acuerdo,
Herbie, estará en tu despacho a las diez de la mañana.
—¿Crees que salgo ganando con toda tu influencia? —preguntó ella.
—El hombre tiene razón, no puedes ganar más tú que él. Tranquilízate. En la
IBC tenías que trabajar en muchos programas. Con Herbie, trabajarás sólo para mí y
puedes vivir con ciento cincuenta.
Ethel estaba furiosa. Conocía a Herbie… Controlaría sus entradas y salidas con
un reloj registrador y las horas serían un tormento. Su trabajo en la IBC le
proporcionaba prestigio. Herbie dirigía un equipo miserable. Todo le estaba fallando,
pero ahora estaba decidida.
—Chris, he firmado mi sentencia de muerte, y tú lo sabes.
—¿Por qué? Acabo de encontrarte otro trabajo.
—En la IBC tenía otras ventajas: hospitalización, despachos limpios y con aire
acondicionado.
—Pero me tienes a mí. ¿No es eso lo que querías?
Ella se acurrucó junto a él.
—Lo sabes. He dejado la IBC por ti, podía haberme quedado y haber hecho
otros programas. Pero lo he dejado para trabajar para Herbie Shine. Y tú, en cambio,
¿qué haces por mí?
—¿Estás loca? ¿No acabo de proporcionarte un trabajo?
—Quiero ser tu chica.
—Por Dios, todo el mundo lo sabe.
—Oficialmente quiero decir. ¿No podríamos decir por lo menos que estamos
comprometidos?
Él soltó las clasificaciones de las carreras.
—¡Ni hablar! No voy a casarme contigo, Ethel. Cuando me case, si me caso,
quiero una chica decente. Quiero tener niños. Tú pareces el túnel Lincoln, todos han
pasado por ti.
—Supongo que Amanda era una chica decente…

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Le producía náuseas. no importa lo que hagas. darle la notificación a Dan e ir al despacho de Herbie. mi rey. dame una oportunidad. Tienes que levantarte pronto. Te quiero tanto… —Empezó a gemir y a hacerle el amor. Siempre te amaré. Siempre te querré. mi Señor. me gusta eso. le dijo: —Muñeca. Y esto es lo importante para mí. tú no has sentido nada. dejando la puerta abierta. Tú eres mi Dios.175 - . —Chris. Es mejor que pases a la otra cama y duermas. por favor. Dos veces me ha pasado. Ya veremos. no está bien. —Yo también te quiero. ¿no lo entiendes? Te quiero. —Oye. Quiero hacerle el amor a cada una de las partes de tu cuerpo. muñeca. Nunca me lo habían hecho. muñeca. Quiero demostrarte cuánto te venero y te adoro. Él se levantó de la cama y se dirigió al cuarto de baño. —Tomó de nuevo las clasificaciones. ¡Tú eres mi vida! Se deslizó hacia el fondo de la cama y empezó a pasarle la lengua por los dedos. Más tarde. ¡Sobre todo a él! . Yo me he vuelto loco… hasta los dedos de los pies. le dio unas palmadas en las nalgas. pero me gusta. Eructó ruidosamente y tomó las clasificaciones de las carreras. —Tiéndete. Ella se tapó la cabeza con las sábanas. pero creí que era decente. cuando él yacía jadeante y sudoroso. Por lo menos. —¿Y no crees que una muchacha puede cambiar? —Quizá. te adoro.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Era una desvergonzada. Al pasar. —Oye. Ella se fue a la otra cama y le volvió la espalda. ¡El muy cerdo! ¡Y ella tenía que someterse a él! Pero lo conseguiría. no sólo te quiero. Después mandaría a paseo a todo el mundo. —¡Muy bien! No cabe duda de que estás loca. Me excitas con sólo tocarte. ¿no es cierto? Ella lo rodeó con sus brazos. —¡Estás bromeando! —Chris. —¿Estás loco? —dijo ella—. Ve a dormir. Rechinó los dientes y dijo: —Te quiero. Pero. Chris. Él la rodeó con sus brazos y le acarició el cabello. son más de las cuatro y tengo que hacer mi trabajo. ¡Se casaría con él! Aunque esto fuera lo último que hiciera. —¿Acaso te estoy echando de la cama? Donde quiera que vamos tú estás conmigo. —Chris. en cambio. contigo no me engaño. Pero no olvides que tengo… cuarenta y dos años y una gran carrera por delante que he empezado tarde. mientras te hacía el amor. pero procuró pensar que se trataba de uno de los actores de cine a los que había adorado. Después. se sentó en el retrete y se produjo un explosivo movimiento de intestinos. Él empezó a reír.

—Pero este local se aparta de lo corriente. Christie te está pagando de su bolsillo. —Bien. —Cuando estaba en la IBC solía llegar a las diez y media y me marchaba cuando quería. —Yo no soy la IBC.176 - . entonces te rebajaré el sueldo. —Pues no me voy. —Se puso el abrigo—. yo soy buena en mi trabajo. el de la calle Doce al que me obligaste a llevarle. —Chris cree que cuando está en el candelero. demasiado vulgares para hacer las cosas bien. bien. todo se le debe. si no.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Ethel sacó una copia de la máquina y la dejó sobre el escritorio de Herbie Shine. Tú ganas más que los otros dos y trabajas la mitad de horas que yo. saldría en todos los periódicos. —Lo haría de buena gana. le costó tres dólares de ida y tres dólares de vuelta en taxi. Ninguna columna publica la dirección. Permaneció allí con los ojos contraídos. entraba a las nueve y salía a las seis. —Si hubieran celebrado una fiesta de inauguración y hubieran invitado a algunas caras famosas y a todos los periodistas. ¿por qué no se lo dices? —No estoy corriendo una carrera como la de Emily Post. sobre todo mi cliente más importante. Herbie. Tengo tres personas que trabajan para mí. Si el nombre de «Lario's» es captado. Él la miró fijamente con una sonrisa malévola. se trata de un informe general para las columnas de los periódicos. Hago mi trabajo y sigo mi propio horario. déjalo. Él es el más vulgar. Tenemos que conseguir que el público lo sepa. Es mejor que vayan algunas personas de la IBC. —Mira. —De acuerdo. A veces. Me lo estuvo repitiendo varios días seguidos. —Entonces despáchame. No pueden permitirse ofrecer comida y bebida gratis en una fiesta. Christie Lane también. La próxima cosa que me digas será que quieres que registre mis entradas y salidas en un reloj de control. —Todos saben que todavía te cuidas de un capitán y de un camarero. —Está bien —dijo despacio—. —Chris no. —Vigílame. —También estuvo insoportable con los camareros. Son sólo las cuatro. Lario's es un local pequeño. No le gustó el último restaurante de que te encargaste. y tú no saldrás de aquí a las cuatro. ¿Qué clase de horario de banquero estás haciendo? Esta mañana has llegado a las diez y cuarto. Mira. mientras el calvo y compacto hombrecillo la leía con cuidado. el señor Christie Lane. —Herbie. Pero cuando llegue a la gran inauguración de Ike Ryan de . Tenemos doce cuentas. Pero son como todos tus clientes. —En eso tienes razón. ¡Y tú lo sabes! Pero ambos necesitamos a Chris Lane. Pero no indica la dirección del restaurante.

Pensó en Lou Goldberg. Muy bien. Ethel sabía que mucha gente se preguntaba qué habría visto Christie Lane en ella. pero el señor Shine es un negrero. podrías vestir como un figurín. No sintió nada. y después acudió al Dinty Moore's con su abrigo de oposúm y un traje de lana azul. pero Chris se hizo el sordo. ¡Estaba sucediendo! Le iban a poner funda a los dientes. Su velada juntos había sido un éxito superior al que cabía esperar. procurando sonreír ante los chistes que estaban contando Eddie y Kenny. Yo quería que usted me encontrara lo mejor posible. perra. Abrió su estuche de maquillaje y se añadió un poco de carmín en los labios. Chris me hará algunas preguntas.177 - . Le dieron una mesa de atrás. Escuchó el zumbido en sus dientes. Aquella noche odiaba a Chris más que nunca. Iba a venir la próxima semana. Además. Bien. Se sentó rígidamente mientras el dentista introducía la aguja de Novocaína en su encía. Alto. Por Navidad había sugerido de mil maneras que le agradaría un abrigo de visón. Tenía que conquistarle y convencerle de que era adecuada para Chris. Era un hombre de aspecto agradable. Permaneció en el despacho hasta tarde. Chris habla tanto de usted que casi me parece que ya le conozco. . ello significaba que había resentimiento entre Chris y Amanda. tu alquiler no es elevado. qué habría visto Christie Lane en ella. Pero era delgado y caminaba como un hombre joven. Con ciento cincuenta dólares a la semana. Al principio. Y le explicaré el bonito trabajo que me ha conseguido. ¡Era un bastardo tacaño y egoísta! Observó su traje. Pero había que hacerlo para cerrar la maldita separación. Lou Goldberg se mostró receloso y prevenido. porque por lo menos hubieran podido ir al Sardi's donde habían acudido los demás invitados. No había sido fácil. Se relajó e inmediatamente la pétrea sensación se extendió a sus labios. Y tenía que agradecérselo a Lou Goldberg. Lou Goldberg me ha hecho adquirir otra anualidad. a su boca e incluso a la nariz. como todo el mundo. —Ve a peinarte. Pero Chris no se sentía a gusto en el Sardi's. Lo había planeado perfectamente. Tenía dos años. Lou Goldberg era la clave. Lo que tenía que hacer era poner una funda a sus dientes.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR esta noche. con el pelo sin arreglar. Todas las personas importantes se encontraban en la fiesta de inauguración que había ofrecido Ike Ryan. Cuando le sugirió comprar un nuevo traje para la fiesta de la inauguración. Se sentó en el bar del Copa. Ella se mostró cándida y amable. Intentó no pensar en el hecho de que dos dientes sanos estaban siendo arrasados hasta la raíz. Entonces abriría la primera brecha. Ella sonrió y salió de la habitación. esperaría a que llegara a la ciudad Lou Goldberg. Se reclinó y cerró los ojos mientras el dentista se acercaba con la ruedecilla. sus ojos se habían contraído: —¿Qué clase de jaleo es ese? Te pago todas las comidas. mayor que Chris. con el cabello gris. —Siento no haber podido ir a casa a cambiarme —se excuse—. señor Goldberg. deliberadamente. Observó cómo oscilaban sus anchas caderas y se preguntó. si bien sabía que no iba a dolerle.

Si Chris me quiere. Los dentistas hacen trabajos maravillosos hoy en día. Toda mi vida ha cambiado al conocer a Chris. —Gracias —dijo ella modestamente—. Su recelo se desvaneció y la miró con cálido interés. Y Lou se lo había tragado. ahora —dijo ella—. eso es todo lo que deseo. —Chris. Muy pronto empezó a plantearle preguntas. Ethel fingió creer que el tema se había agotado y regresó de nuevo a su hamburguesa. porque es bueno. Si está enfermo. cómo admiraba su manera de enfrentarse con el éxito. quiero que le arregles los dientes a Ethel —dijo Lou. si les mandara cincuenta al mes. buenas gentes. pero después pensé que a usted no le importaría. Pero es más tarde cuando un hombre necesita seguridad. su padre podría incluso retirarse! Lou Goldberg lo aprobó con entusiasmo. Dijo que reconocía usted a los hipócritas a una milla de distancia. Ello significaba que se interesaba por ella. preguntas personales. Chris evitó la mirada. Ethel señaló sus dientes delanteros. Ella contestó en forma directa y sencilla. —Pero. a mí me parece bien así. Lou se incorporó y le dio unos golpecitos en la mano. —Es porque quieren impresionar a la gente —dijo ella—. —Oh. Le querrían igual aunque no fuera importante. —Generalmente así es —dijo él alegremente—. Utilizan el dinero para sí mismas. Usted comprende a las personas en el mismo momento de conocerlas. pero ahora no me importa. nadie se preocupa si no es la familia. Y usted es una verdadera muchacha. por lo menos. Vio que Lou Goldberg se ablandaba ante sus ojos. Vivían en Hamtramck. la mayoría de las muchachas no piensan en sus familias. Temía presentarme aquí con este vestido. todavía vivían. Sé que nunca lo seré. —Me gusta.178 - . —Pero no así… —Pero esto puede arreglarse —dijo Lou—. Y él tiene suerte de tenerle a usted por familia.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Toda su conversación se centró en Chris: su carrera. ¡Dios mío. Y estoy segura de que siempre encontraría trabajo. querida. —Todos quieren a Chris. lo afortunado que era al contar con los consejos de Lou Goldberg. Casi se atragantó al decir que les mandaba cincuenta dólares cada semana. y cómo no pretendía aparentar como hacían otros actores. Lo deduzco por lo que Chris me ha contado de usted. señor Goldberg. Lou miró a Chris significativamente. Ella asintió. Sus padres eran polacos. cuesta trescientos dólares. temerosas de Dios que iban a la iglesia todos los domingos. . —Rió—. su talento. He cometido algunas estupideces. No siempre fui así. Sí. Pero era joven y quería sentirme hermosa. —Usted es bastante agraciada.

¡Jesús. Un sastre de la ciudad me dijo que me proporcionaría los trajes gratis si menciono su nombre. insistiré de nuevo. pero él había sido más listo. todavía estaba muy lejos de conseguirlo. No quería que usara diafragma. los utilizo en TV. El mismo Lou escribió el cheque. —Puedes sacarlo del impuesto sobre la renta —insistió Lou. Y compraría un nuevo vestido para la cena. Tal como él decía: «Me siento como Dios. —Tengo tres trajes nuevos. ¿por qué no? Chris lo quería todo gratis. —Desde luego. Después rió —. pero a veces se excede. Había dos asientos vacíos en su mesa… Robin Stone no se presentó. Ha roto sus normas para decírmelo. cambió toda la actitud de Chris. Las pocas veces en que efectivamente había realizado un esfuerzo por hacer algo. De veras. Chris. Creía de verdad que ella había nacido de nuevo. Si no siente que es agraciada. cuando renueve el contrato. mientras zumbaba la ruedecilla del dentista. No sabe. Era un buen principio. entregándole el talón a Ethel. Ya sabes que hubiera podido limitarse a asentir levemente con la cabeza. Se le conoce por eso. Ethel se había mostrado adecuadamente humilde y la señora Austin adecuadamente condescendiente al felicitar a Chris por su show. hubiera querido abofetear su idiota cara relamida. por lo menos tenía los dientes y la aprobación de Lou Goldberg. con la cara entumecida. pero el año que viene. Chris —dijo. Sólo que esta tenía el pelo mate. —¿Has visto que el mismo Gregory Austin en persona ha venido a decirme que soy el más grande? Y no tenía necesidad de hacerlo. enseñé a este muchacho a ser parco. Chris lo mencionó satisfecho al desnudarse aquella noche. pero le estaban arreglando los dientes y estarían listos para la cena del Waldorf. Ethel sintió haber comprado el traje. Desde luego.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Es por ella. ¡La mayoría de las veces se limitaba a permanecer tendido y dejar que ella le hiciera el amor! Creía de veras que se excitaba con sólo tocarle… Bien. ¡Te he creado de una muchacha vulgar a una señora!». Dan Miller llegó escoltando a una réplica exacta de su anterior acompañante conservadora. Dan Miller dijo que ni hablar.179 - . Había pensado en la idea de quedar encinta. Ethel seguía reclinada. había utilizado un preservativo. ¡Lo había conseguido! Al ganarse la confianza de Lou. Y ella sonreía y sostenía su mano… Dios mío. Algunas columnas de los periódicos insinuaban que estaban comprometidos. La cena del Waldorf fue exactamente igual que todas las restantes cenas del Waldorf. deberías comprarte trajes nuevos. Y así se había arreglado. porque no se mezcla con sus actores. nunca olvidaré su fiesta de Año Nuevo! Creo que me saludó una vez con la cabeza pensando quién . pero si puedo conseguirlos gratis. El único momento importante fue su presentación a la señora Gregory Austin. —Lo tomo de tu dinero. pero el matrimonio todavía quedaba muy lejos. Había sucedido mientras esperaban sus abrigos en el guardarropa. Y estoy elaborando un trato.

—Te habría considerado el más vulgar si hubiera sabido cómo trabajo yo para Herbie Shine y las horas que le dedico. —No. porque. Y es un despacho tan asqueroso. de lo contrario. es un sacrilegio. montones de Reyes. ¿Qué te parece «fantástico»? Eso es: Mr. Empieza a colocar este adjetivo detrás de mi nombre en las columnas de los periódicos. —Chris se dejó caer en la cama completamente desnudo—. Te invitan a todas las fiestas elegantes. ¡se ríen de ti! —Después. Después de todo. He sido tu chica durante casi cinco meses. insinuando que eras tacaño. tendrías que tener a Cully y Hayes. —Podrías compararte con Dios. no me tendrías trabajando en un despacho como el suyo. Yo sólo pretendo que Herbie consiga que me mencionen en las columnas. —Nadie dice que yo sea vulgar. No hay nada deshonroso en trabajar. ¡Y tú le estás pagando por eso! —El maldito hijo de perra —dijo él en voz baja. pensó que había ido demasiado lejos. Suavizó su voz—. Piensan que eres demasiado vulgar para mantener a nadie. pero no se ríen de mí. viendo que su cara se teñía de rojo. Chris. Me ha estado pinchando. Se ríen de mi ropa. Tengo que conseguir un adjetivo. —De esto se encarga el departamento de publicidad de la IBC. —Pero Herbie no puede conseguirte reportajes en las revistas. Es por ese Herbie Shine. haz que mi lombriz cobre vida. —Yo soy la prueba viviente de ello. —Quedaría más asombrado si tú fueras una entretenida —gruñó él—. En todo caso. —Esto es tirar el dinero. pero no te consiguen ni una línea en ninguna columna.180 - . nena. —¡Sí! Todos saben que te entiendes conmigo. Trabajo en otros diez clientes suyos. Mira. —Lo pensó—. Creo que no debiera manejar tus asuntos. de… bueno. Ven. es un honor para ti poder agradar al Rey. de Suecia. de Grecia. ¡Contrátame a mí y deja a Herbie! . no me importa que me des o dejes de dar nada. Pero sólo hay un Chris Lane.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR demonios debía ser yo. en realidad. Por lo menos. Herbie me consigue algunas menciones en las columnas. —¿Por uno de los grandes a la semana? —Puedes permitírtelo. —Eso es lo que tú crees. Ella le ignoró y se desnudó lentamente. Chris miró al aire complacido. —¿Sabes una cosa? Este nombre no es suficientemente bueno. Soy fantástico. El Rey. —Le estás pagando por eso trescientos dólares a la semana. ¿Has observado que incluso la señora Austin me ha dicho que le gustaba mi espectáculo? Esto es porque soy el más grande. muñeca. —Ciento cincuenta. Los restantes ciento cincuenta corresponden a tu sueldo. Fantástico. —Chris. Hay muchos reyes: hay el Rey de Inglaterra.

Admiraba su fortaleza. ahora lánzate. —El cerdo asqueroso. Chris tomó las clasificaciones de las carreras y ella ojeó los periódicos de la mañana. Se preguntaba qué habría sentido Robin cuando ella se casó con Ike.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR La sonrisa de Chris era ofensiva. Conozco a todos los redactores: podré incluir los párrafos que quiera para ti. Sus condiciones se consideraban «satisfactorias». págame doscientos. El diagnóstico era hemorragia interna debida a úlcera. Después pensó en las dos sillas vacías de la mesa. te quiero. No como la semana pasada. Hacía mucho tiempo que Chris no mencionaba a Amanda. —Herbie no levanta ni un dedo por ti. El viernes tomaras tu paga y le dirás a Herbie que se vaya al cuerno. De repente. Amanda estaba hermosa. —¿Quieres decir que tendría que pagarte trescientos dólares a la semana? No es ninguna ventaja. eres mi dueño.181 - . Ethel ocultó cuidadosamente el periódico. Chris. De esta manera. Chris. Y haré el mismo trabajo. Amanda había sufrido un colapso en una fiesta. que tuve que dejarte a las dos en el Copa porque Herbie me tenía preparado un trabajo a primera hora de la mañana con otro de sus clientes. Los ojos de Chris se contrajeron. Leyó la historia con cuidado. Ella se abalanzó sobre él y le cubrió la cara de besos. Ojeó el Daily News y se detuvo en la tercera página. Ike sostenía su mano. Incluso en la camilla. Y los restaurantes le pagan. muñeca. De acuerdo. De esta manera os tengo a ti y a Herbie trabajando para mí. Mira. He pagado a Herbie hasta el final de la semana. Se limita a hacerte asistir á estos malditos restaurantes y. Tras quedar satisfecho. ¿Cómo se atrevía a no presentarse?   . —¡Oh. Había una gran fotografía de Amanda llevada en camilla al hospital. mi vida! —De acuerdo. estaba segura de que la había olvidado. Dile que Christie lo ha dicho. Fantástico. —Permaneció en silencio. te has ganado un negocio. Haz feliz a Mr. son cien menos de lo que le das a Herbie. incluye tu nombre en las columnas. podría estar contigo siempre y Herbie no te robará el dinero y dejará de reírse a tu costa. de esta manera. Y estaré libre para ir contigo donde quieras y acompañarte en todo momento. sonrió—.

el nuevo orgullo de la Century Pictures. Incluso había pedido un coche. Había sufrido más su ego que sus pies: había permanecido esperando dos horas y no había venido nadie. ella salió del St. Ella sólo interpretaba un pequeño papel. Louis. pero los principales protagonistas no se habían podido conseguir. Regis que apenas había tenido tiempo de ver. Regis y entró en el apartamento de Robin. había hecho diez programas radiofónicos. su escritorio tenía una luz estupenda para colocarse las pestañas postizas. que estuviera lista para las ocho. ¡Sólo gano ciento veinticinco dólares a la semana! ¿Lo creería usted? Mi hermana es camarera en Chicago y gana más. Dallas. y tengo que volver al principio. que había venido a Nueva York para promocionar una película.182 - . cuatro entrevistas periodísticas y había aparecido en un almacén para autografiar el álbum de la banda sonora. sombreadores de ojos y cremas. St. —He trabajado toda mi vida para nada. Claire. por lo que Tina St. la prometedora starlet de Georgia. ¡Es mi primer viaje a Nueva York y puedo afirmar que no he visto nada! —Quédate —le ofreció Robin—. Todo el asunto culminó con el estreno y con una fiesta dedicada al mismo en la que el agente de prensa le entregó un billete de vuelta (clase turística) a Los Ángeles. junto con las instrucciones según las cuales debía abandonar el hotel al día siguiente. Era una hermosa idiota sin cerebro. Tenía más pinceles que un pintor.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Capítulo 17 Robin había pensado asistir. Nueva York. Houston. comprobó que le gustaba trabajar en el despacho. Sólo tengo diez dólares en efectivo y un billete de regreso en avión. De hecho. ¡Para qué! Simplemente para estar sentada y esperar a que me ofrezcan otro pequeño papel. había accedido a ir de parranda. Claire precisamente para eso. Se vio obligado a trasladar su manuscrito a su despacho. La compañía cinematográfica la había dotado de un agente de prensa. Le había dicho a Tina. conoció a Robin y le contó su dolorosa historia. Y verdaderamente había ido: San Francisco. dedicándose al mismo casi todas las noches durante varias semanas. Generalmente evitaba estas cosas. Según Tina. había aparecido siete veces en televisión. Te lo enseñaré. En tres días. Necesitaba un poco de descanso. finalmente. de un guardarropa prestado de los estudios y de una suite en el St. Y Dios había creado a Tina St. Durante una semana. Dos bourbons y Cokes más tarde. No podía creer que una muchacha que era encantadora al natural pudiera utilizar tanta porquería en su cara. pero había empezado a trabajar de nuevo en su libro. Después de dos bourbon y Cokes tomados en la fiesta. Se sintió acongojada. De las cinco hasta las siete. Filadelfia y. Robin vivió entre mascarillas. —¿Cómo? No puedo pagarme este hotel. podía .

Estaban algo borrosas. Era igual que él en todo. —Es tal como lo he dicho en televisión —dijo Andy. Bien. pero no sintió que su estancia terminara. pero parecían auténticas. muchacho. Le pareció descubrir portillas en el maldito aparato. Habló con Andy a través del hilo directo y le felicitó por la fotografía del platillo y después le pidió más detalles. llegarían al Waldorf a las ocho y media. —Aquí tenemos diez y está lluvioso. Tenía que dejarlo. Insaciable en la cama. y claro como un cascabel. Pero era una fiesta de beneficencia organizada por la señora Austin y tenía que hacer acto de presencia. ¿por qué han enviado a un hombre del Proyecto del Libro Azul para que investigue? ¿Acaso nos atrevemos a suponer que en el vasto Universo nuestro planeta es el único que alberga vida? Si incluso nuestro sol no es tan bueno como algunos de los restantes soles. —Bien. Es un Cefeide. Las siete menos cuarto. Si eso es cierto. no hacía preguntas. No era su ambiente. —Cuando Robin respondió. no pedía nada. Guardaba allí sus cremas de noche y su bolsa de ducha. Se estaba haciendo tarde pero.183 - . No deseaba ir al Waldorf. Estaba hablando con entusiasmo de una nueva aparición de platillos volantes. Apartó el manuscrito y encendió un cigarrillo. —La voz de Andy sonaba burlona—. Había prometido llevarla a El Morocco. ¿Qué tal está el tiempo por ahí? —Veintidós grados. Robin escuchaba sin demasiado interés. Después Andy dijo: —Maggie Stewart. añadió—: ¿Recuerdas que te hablé de ella? —Parece una chica inteligente. como decía. Tenía que hablar con Andy. Tina se marchaba dentro de cuatro días y ya podría trabajar de nuevo por las noches en su apartamento. ¿Por qué no puede un planeta de otro sistema solar albergar vida humana tal vez veinte millones de años más avanzada que la nuestra? Ya era hora de que tuviéramos una verdadera investigación y de que se divulgaran los resultados de la misma.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR descolgar los teléfonos y trabajar mucho. parece inteligente. Robin estaba fascinado. qué demonios. —Lo dijiste bien. llevaría a Tina y se marcharían después de los discursos. Introdujo la navaja y encendió el aparato de televisión para contemplar el noticiario de las siete y media. Era una muchacha endiablada. —Todavía no he conseguido convencerla de que se case conmigo. ¡pero tenía que hacerlo por la pequeña ninfa! Utilizó su maquinilla de afeitar eléctrica en el despacho porque Tina había establecido también un punto de avanzada en el cuarto de baño. ¿Quién lo ha escrito? Hubo un momento de silencio. . Sacó la página de la máquina y miró su reloj. una estrella inferior de la galaxia. Acababa de afeitarse cuando apareció Andy Parino. hasta que aparecieron las fotografías del platillo. —El Pentágono afirma que se trata de un balón de medición del tiempo.

tengo que lucir corbata negra y frecuentar el Waldorf! —Estás loco. —Bien. —No. Podría ser un programa En Profundidad estupendo. Entonces Andy dijo: —¿Esta noche? Robin rió. —Cariño —bailó a su alrededor—. Pueden verse deslizar los yates. verás una gran limousine negra vacía. Ya te he dicho que tengo una cita con Maggie. Necesito algunos días de sol. iré yo. Ni siquiera vivimos en el mismo edificio. —Os lo dan todo hecho. ¿Por qué no vienes aquí unos días y te desenrrollas? —Ojalá pudiera. —La voz de Robin estaba llena de envidia—. te reservaré una suite en el Diplomat. —De acuerdo. —De acuerdo. procedentes de todas las partes de la nación. Quiero hablar con este profesor. El tipo que vio el platillo va a cenar con nosotros. Te sientas en la ventana contemplando la luna y el agua. Andy. Chico. Hubo una pausa. tengo que dejarte. Eran las ocho y cuarto cuando Robin llegó a su apartamento. sólo se vive una vez. Mandaré una limousine a esperarte. es estupendo. —¡Hijo de perra! ¡Conque haciendo manitas juntos! —Cuando veas a Maggie. procuraría encontrar buenas noticias en lugares cálidos en invierno y fríos en verano. —¿Cuándo vendrás? —Esta noche. —No. —¡Espera! —dijo Robin—. por lo que incluso estuvo en condiciones de calcular su velocidad. —Te veré a las doce y media entonces. Enseña matemáticas superiores. Está cerca de mi apartamento y tiene un campo de golf estupendo. ¿sabes una cosa? El estudio me ha dicho que . sujetos del Pentágono y que les dirigimos preguntas directas. en cambio.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —¿Sabes una cosa. tengo que conseguirlo. Está justamente en la bahía. —Ojalá pudiera. quizás un domingo por la tarde. No es un excéntrico. Me imagino que podría ser el tema de un buen programa. —¿Quieres que te mande el material de que dispongo? —preguntó Andy.184 - . —Bien. —Estoy siguiendo tu consejo. Robin? Si yo fuera director del Noticiario. Robin rió. Suponte que reunimos a tu profesor de matemáticas y a otros descubridores de platillos volantes. Probablemente Maggie me estará esperando en el bar del Gold Coast. sabrás que hay otras cosas mejores que preguntar. Robin. Tina estaba de pie con un traje de noche y su largo cabello rojo peinado al estilo griego. Y que reunimos por otro lado a algunos. con fotografías. dignos de crédito. ¡Yo. Te veré mañana por la mañana.

Ella le miró asombrada. con la cabeza echada hacia atrás y una máquina de viento sacudiendo su cabello. incluso había hielo y una botella de vodka. —Tengo que ir a Miami —le dijo. Se desnudó. ¿Quieres venir? —Ella hizo pucheros. —La besó en la frente—. —Nena. La limousine estaba esperando en el aeropuerto de Florida. antes de presentarme. —Oh. Ella sonrió. yo vivo en Los Ángeles. El coche está esperando. —¡No lo harías! Él sonrió. Los Ángeles es igual que Miami pero con bruma. no puedes escabullirte así.185 - . —Claro que sí. considerémoslo así: nos conocimos en el transcurso de un crucero de placer por el Caribe. entonces todavía estaré aquí. ¿no es divino? Pero. cariño. se sirvió una bebida ligera y se acomodó confortablemente en la cama. Tiró algunos billetes sobre la mesa. —Para ella. La suite del hotel estaba bien. —¿Qué harías si yo decidiera quedarme en el barco? —Tirarte por la borda.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR tengo una semana más. cada maldito segundo es serio. Leyó el texto rápidamente y llamó a Ike a Los Ángeles. Él la miró. Fue al dormitorio y sacó una maleta. Andy». El titular decía BELLEZA LOCAL ENFERMA. ¿Qué pasará con la cena de tu jefe? —Enviaré un telegrama mañana con la correspondiente disculpa. La nota decía: «Te llamaré mañana por la mañana. Que descanses. —Robin. ¡y fuera! — Ella todavía le estaba mirando cuando abandonó el apartamento. Cuatro días. —Tomó su bolsa y su abrigo y se dirigió hacia la puerta. —Cariño. Es mi barco. he exhibido todos tus trajes de ceremonia. Mandó que le trajeran los periódicos de Miami. —No estés. Este es el primer puerto de escala y tú bajas. Ha estado viviendo de prestado . —¿Es serio? —preguntó Robin. Ella lo miró con asombro mientras se dirigía al teléfono y reservaba el billete. cuando Ike se puso al aparato. es tarde. —Creía que yo te gustaba. —¿Cuándo? —Esta noche. La fotografía de la sonriente muchacha de la página dos le pareció conocida. ¡Hay aproximadamente unos cien dólares! —¿Cuándo regresarás? —Dentro de cuatro o cinco días. Tina le siguió. ¡Amanda! Era una de sus fotografías de modas.

Mira. Sería idiota si no sospechara con un análisis de sangre cada semana. daría toda mi fortuna si pudieran curarla. estoy verdaderamente enamorado. pero no quiere creerlo. ¿No te produce náuseas? Muchacho. he estado muriendo un poco cada día. Y ella nunca parpadea. no lo creerás. ¡Qué demonio! Gracias a Dios se ha recuperado. . Le hace la piel de porcelana.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR desde mayo último. Lo sospecha. Robin. Tú querías ir a Palm Springs». La voz de Ike se rompió. En el fondo. —La quiero. he aprendido a vivir con la muerte. Lo consideraba igual que si estuviera contratando un show por un período limitado. Pensé proporcionarle placeres mientras viviera. procuro quitarle importancia a la cosa y le digo que quiero una chica fuerte y un trabajo bien hecho. ¡Dios mío. Robin. Yo bromeo y finjo estar cansado también. qué rémora soy para ti. Pero las malditas células de la leucemia forman una resistencia al medicamento. Robin. la maldita enfermedad la hace más hermosa si cabe. sabe que hay algo que anda muy mal. ¿Sabes qué ha dicho esta noche? Me ha mirado y me ha dicho «Oh. Lo hice por motivos asquerosos y egoístas. Por primera vez en mi cochina vida. ofrecerle una gran despedida y después decirle adiós. mi pobre Ike. vi una vez como se lo hacían y casi me desmayé! Introducen una aguja directamente en el hueso. Lo atribuyo a California. que he aprendido mucho de esta chica. —No. Robin. Ya sabes lo que es. Pero ella sigue haciendo preguntas curiosas. con un poco de suerte. a todo. ¿verdad? —Sí y no. Y la sorprendo leyendo los artículos médicos de los periódicos. En realidad. a la niebla. Llega un día en que se han ensayado todos los medicamentos… y esto es el fin. Le han dado un litro de sangre. Ella sabe que no es natural sentirse tan cansada. Te digo.186 - . Creí que tendría seis meses de vida y que después yacería serenamente y moriría. Mañana empezarán un tratamiento con un nuevo medicamento. esta muchacha se limita a sonreír y hace un movimiento afirmativo con la cabeza. todas estas pequeñas fulanas que he tenido pueden reírse de mí ahora. Está terriblemente asustada y nunca lo demuestra. no conocía el significado de esta palabra hasta que tropecé con Amanda. No me metí en este asunto estando enamorado de ella. La miro y puedo ver cuándo está cansada y finge no estarlo. Tiene mucha más valentía que cualquier otra que haya podido conocer. tendrá unos meses más de vida. Cuando me pregunta por qué tienen que hacerle el análisis cada semana. El médico dice que dará resultado y que. ha vivido así desde abril —son ocho meses más de lo que predijeron al principio. —Ike. —Ike. Y siempre sonríe. —Pero me refiero… —Robin se detuvo. al cambio de clima. Y un examen de la médula espinal cada mes. no es el final. Más tarde le pregunté si dolía y. ella no lo sabe. Puedo ver también algo semejante al temor en sus ojos. —Lo sé y me digo a mí mismo que tendrá otro período de remisión. ver a una muchacha preciosa…. siempre se preocupa por mí.

tanto amor que tiene que ofrecer? —Tal vez lo que ha hecho por ti en estos últimos meses es razón suficiente para su existencia. le trata como un bebé. Odiaba la enfermedad y ver a Amanda y saber… Ike presintió su vacilación. para demostrar que vivió. —Dios mío —dijo Ike—. —Tal vez soy egoísta —dijo—. ¡sólo veinticinco! Tengo veinte años más que ella. Le habla. Hablaremos. Puedo soportarlo todo. . Hubo una pausa. de tamaño ocho por diez. quiero que vengas. pero tiene que haber algún motivo en las cosas. que nunca le ha hecho daño a nadie…. excepto cuando me pide que le dé un hijo. ¿Apuestas a que viven cien años? ¿Y esta chiquilla que nunca ha obrado mal. No había llorado desde que murió mi madre. montones de ellas. —Este gato tiene mucha clase —dijo Robin. tiene que haber algo más. a un hombre como Ike. Y tengo que seguir fingiendo por Amanda. Siento que me haya sucedido contigo. Esta noche ha sido útil. no sabía qué decir. Lo tenía encerrado dentro de mí. Es que esta es la primera vez que tengo ocasión de hablar de ello. Jerry y el médico. No soy un hombre religioso. Haré que estas Navidades sean las mejores que jamás haya disfrutado.187 - . Sólo tiene veinticinco años. El sujeto hambriento con todos los ahorros de su vida se presenta con ojos de serpiente. Desea enormemente un hijo. —¿Hay algo que pueda hacer yo? —Robin se sintió impotente al escuchar llorar a un hombre. por qué? ¿Cuál es la respuesta? —Supongo que es como los dados que ruedan —dijo Robin lentamente—.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Ike estaba sollozando abiertamente. —Ike. —No. pero te digo que estos últimos ocho meses me han hecho detener y pensar. Si alguna vez Paul Getty tomara los dados conseguiría probablemente diez pases buenos. tanta vida para ser vivida. La voz de Ike sonaba baja. estoy en el Hotel Diplomat de Miami Beach. Tú y yo hemos conocido a fulanas. Lo siento. Robin. Pero es que quiero proporcionarle todas las sorpresas posibles. —Sé una cosa —dijo Ike—. auténticas perras. No te digo que vaya a correr a una iglesia o una sinagoga. dime una cosa. pero basta. Muchas personas pasan por el mundo y no dejan huella. ¡Tienes que venir! Quiero que sean unas Navidades sonadas. Probablemente tendrás tu propia familia con quien estar. si quieres. ¿Por qué tiene que irse cuando hay tanta belleza en ella. Llámame cada noche. ¿Qué diablos he hecho yo para conseguir doble distancia? No puedo creer que tal vez dentro de un año se habrá ido sin dejar otra cosa que algunas fotografías en brillo. Robin…. —Robin. Sin embargo. Robin permaneció en silencio. No lo sabe nadie más que tú y yo. —Iré —dijo Robin. Tendrías que verla con el gato. hacer que cada segundo sea importante para ella. —No.

Maggie .JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR SEGUNDA PARTE.188 - .

Durante tres horas consecutivas. Parecía tan lejano el tiempo en que había vivido en aquella enorme casa en calidad de señora de Hudson Stewart III. pero la bahía rebosaba de vida. mejor dicho. por primera vez. había aprendido que era mejor ignorar la desdicha. había estado paseando arriba y abajo. ¡Robin Stone estaba allí! En la misma ciudad. Esto era lo que ella quería ser. la primera vez que vio a Rita Hayworth en la pantalla. inmediatamente después de su boda con Hudson.189 - . Sus padres sonrieron y lo rechazaron como una fase más de la adolescencia. aquella terrible sonrisa antes de que ella se dedicara al teatro. el suave movimiento del barco. se permitió pensar en él. La verdadera explosión se produjo cuando anunció que no tenía intención de asistir a la Universidad. ¿Qué iba a decir ella? ¿Qué diría él? Lo curioso es que su pensamiento se acordara de nuevo de Hudson. Maggie Stewart estaba todavía despierta. el océano era enorme y vacío.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Capítulo 18 A las dos de la madrugada. pasaba los fines de semana estudiando a Chejov. Pensar en ella la alimentaba y la mantenía viva. Quería ser actriz. y en cambio las mujeres tenían que atenerse a las reglas? Había contraído matrimonio con Hudson a los veintiún años. Cristalizó cuando contempló su primer auténtico espectáculo en el Teatro Forrest. Había fumado una cajetilla entera de cigarrillos. Le gustaba mirar la bahía. desde el salón hasta la pequeña terraza que daba a la bahía. Esta noche. su intención era trasladarse a Nueva York e . Pero se incorporó a una compañía de teatro amateur y. Hacía algún tiempo o. Esto era lo último que había visto de él. ¿Por qué sería que a los hombres se les perdonaba todo. Mañana se encontrarían cara a cara. Era un sueño que había empezado siendo ella niña. Envidiaba la satisfacción de las personas que dormían en ellos: debía ser como una enorme cuna con las olas rompiendo contra sus costados. Vio su rostro. y después su aterradora y perversa sonrisa final. Estaba constelada de grandes yates y sus luces centelleantes enviaban débiles reflejos a las oscuras aguas. Tomó esta decisión a los doce años y lo anunció a la hora de la cena. Era difícil recordar lo que había sentido al principio. Agarró la barandilla de la terraza hasta que tus nudillos quedaron blancos. Por primera vez en casi un año y medio por lo menos. Los actores vivientes del escenario hacían que todo lo de la pantalla pareciera pálido e irreal. en lugar de asistir a los bailes. había durado tres años. su sonrisa que gradualmente se había ido volviendo amarga. permitió que la imagen de Hudson Stewart se presentara de nuevo. Oficialmente.

Después de todo. Y no creas que no me di cuenta de tu manera de mirar a aquel muchacho de aspecto extranjero. Tan pronto como supe que salías con Lucy Fenton comprendí que las cosas iban a salir bien. Su madre se mostró inexorable. Y era rica. quiero ser actriz! —Vivir en Nueva York cuesta dinero. madre. no! No te daré dinero para que vayas a Nueva York y duermas por ahí con actores y con sucios productores de espectáculos. Ella nunca se lo había mencionado. yo nunca tuve la oportunidad de asistir a la Universidad! Tu padre tuvo que trabajar para pagarse los estudios. —¿Y qué clase de trabajo crees que podrás encontrar. jovencita. ¡Oh. Maggie! —sollozaba—. ¡Sabes los apuros que he pasado y cuánto he ahorrado para poder enviarte a la Universidad! —¡No quiero ir a la Universidad. No estás preparada para hacer nada. Lo encontró bastante atractivo. y sigo queriendo ir a Nueva York. y era una chica como es debido. Nunca debí permitirte incorporarte a la compañía de actores de la escuela superior. podrías tardar un año o más en encontrar trabajo. ve al Vassar. —Sólo he salido dos veces con él. Su madre empezó a sollozar convulsamente. sácate esta idea de la cabeza. —¡Nueva York! —La voz de su madre se hizo chillona—. Ninguna chica como es debido va a Nueva York. cuando te hayas graduado. después. Por favor. pero su madre estaba loca de contento. señorita? No sabes escribir a máquina. —¡Oh. Maggie… ¡Eso es lo que siempre había soñado! Una de las mejores familias de Filadelfia y con tanto dinero. Dame la mitad. te han admitido en el Vassar. Maggie. ¡Has encontrado al muchacho adecuado por medio de Lucy! —Iré a Nueva York. Espero que los Stewart nos acepten.190 - . somos personas respetables y tu padre es médico. ¿De qué vas a vivir? —El dinero que has ahorrado para el Vassar. Y así es cómo asistió al Vassar.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR intentar la aventura del teatro. Era uno de los componentes del grupo de teatro de Letras al que ella había pertenecido durante el bachillerato. He ahorrado para enviarte al Vassar. sólo tendrás veintiún años. —Grace Kelly fue a Nueva York. —¡Adam ha nacido aquí en Filadelfia! —¡Pues entonces necesitaba bañarse y cortarse el pelo! Se asombró de que su madre recordara a Adam. Escucha. si todavía quieres irte a Nueva York. pero pensé que te olvidarías de ello. —Fue una entre un millón. Había ido a Nueva York y precisamente aquella temporada había llegado a Filadelfia con un auténtico espectáculo de . —Oh. Nuestro sueño era mandar a nuestra hija a la mejor escuela. Conoció a Hudson en el último año. —¿Con qué dinero? —Bueno. encontraré un trabajo para poder mantenerme y después intentaré actuar en el teatro. —¡Oh.

La mitad del tiempo lo paso viviendo del seguro de desempleo. Quizá podremos estar juntos. se acuestan juntos. Maggie. —¿Pretendes decirme que quieres dormir conmigo y luego marcharte? Él rió.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Broadway. Por lo menos. tengo que complacerla graduándome. —Maggie. y espero que mi agente me haya encontrado un trabajo para el repertorio de verano. me marcho. —Siempre. A mi madre le dará un ataque. ni para un bonito apartamento. —Me marcho a Detroit. Incluso Lucy le encontraba divino. Te enseñaré los trucos y te presentaré a mi agente. —¿Y qué me dices del matrimonio? Adam le había estado acariciando suavemente el pelo con la mano. . Esta es la diferencia. en Nueva York yo vivo en el Village con otros dos chicos. No hay tiempo para tener hijos. Pasan hambre. estupendo. Esto significará una compañía de segunda categoría y nada de dinero. Louis. —No te vayas de Filadelfia. Pero en este negocio no se pueden hacer proyectos. Pero no me escapo de ti. pero si un trabajo se interpone y los separa. Ni siquiera puedo permitirme un apartamento y dejar sola a una esposa. Era un verdadero profesional. después a St. No es un trabajo de las nueve a las cinco. Te aprecio y tal vez incluso te amo. Pero una actriz nunca se siente sola. no se tienen unos ingresos fijos. estoy enamorado locamente de ti. O se es actriz o se es esposa. —¿No se enamoran? —preguntó ella. se trataba de una compañía ambulante y él era simplemente director de escena auxiliar. después otra vez a Nueva York. sueñan. Los actores y las actrices están consagrados. Desde luego. —¿Pero qué será de nosotros? ¿Qué tendremos en común? —Todo lo que pueden tener dos personas que luchan en el teatro. Ella nunca ha creído que yo iría a Nueva York e intentaría realmente afirmarme como actriz. Y cuando aman. Ella había dudado… Después le tomó del brazo: —Pasaré la noche contigo porque comprendo que quiero pasar toda mi vida contigo.191 - . Él le tomó la cara entre sus manos. Pero. Pero lo había conseguido. después a Cleveland. Pero si quieres venir a Nueva York cuando termines la Universidad. cariño. Quiero intentar afirmarme como director. porque esto que arde dentro de ella y que se llama talento la ayuda a vivir. Pero no podremos casarnos antes de que yo termine la Universidad. Maggie. Siempre podrás encontrarme a través de Equity. Un actor tiene que estar marchándose siempre. mira. No daría buen resultado. pues eso es lo que sucede. Y después. —¿No puedo ser ambas cosas? —No con un director que está luchando por afirmarse. la noche antes de cerrar las actuaciones. trabajan. Adam le había pedido que fuera al hotel con él. La obra duró tres meses en cartel y ella le estuvo viendo todos los fines de semana. No lo hagas si piensas así. Sí.

una semana antes de la boda. pero su estado de ánimo era de tranquila aceptación. —¿Judío? Nunca se le había ocurrido.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Quiero acostarme contigo. comprendió de repente qué. al final del tercer acto tuviera que caer el telón. En septiembre fue anunciado su compromiso y Hudson le regaló un brillante de siete quilates tallado en forma de esmeralda. su primera visita al hipódromo. —Entonces dejémoslo así. No hablaba. Recuerdo una noche en que estaba hablando.192 - . El club campestre. probablemente tú estabas demasiado extasiada para poder escucharle. ¿te has acostado antes con algún otro muchacho? Sus ojos lo retaron. —Todavía no soy una de estas ardientes actrices. Es curioso. búscame. escuchar los aplausos y todo terminara. cuando bajara el telón. cuando Lucy dijo como sin darle importancia: —¿Has oído hablar de este actor. y dijo que su agente le había sugerido que cambiara su nombre porque Bergman Sonaba demasiado judío. pero nunca podré olvidar sus ojos. junto con su graduación en el Vassar hicieron que los seis meses que transcurrieron juntos fueran tan vertiginosos que apenas tuvo tiempo de analizar sus emociones. Y está bien. Lucy añadió: —Supongo que así es la vida. Todavía tengo un bonito y limpio dormitorio para mí sola. —Adam Bergman. Adam —dijo ella. —Maggie…. Tú sobre todo… te darán un millón cada vez que tengas uno. siempre y cuando nos casemos con el que nos conviene y tengamos niños. sería la señora de Hudson Stewart III. hasta que un día fue a comer con Lucy. al acercarse la fecha de la boda. Seguía la corriente como si se tratara de una producción del Teatro de Letras y Hudson fuera el actor que le diera la réplica y. Se dice que los judíos son excitantes. discutiendo acerca de los proyectos de la boda. Por eso ha . un tal Adam? Le vi el otro día en un anuncio de TV. Estaban sentadas en el Warwich. —Lucy le recordó—. Tiene un aspecto rudo. Su fotografía apareció en el Inquirer y en el Bulletin. Ingrid lo hizo muy bien». Y Adam dijo: «Lo conservaré. las dos semanas de vacaciones en Ocean City como invitada del señor y de la señora Hudson Stewart II. Pero. Procuró no dejarse influir por la patética avidez de su madre. se estaba afeitando. Al no contestar Maggie. La entrada de Hudson en su vida. Nos enamoramos del hombre que no nos conviene. Si vas a Nueva York. Él se detuvo. El padre de Hudson ya le ha dado a la hermana de Hudson dos millones. pero lo acogió todo con entusiasmo y se dejó arrastrar por la excitación que Hudson llevó a su vida.

Recuerdo mi primera noche con Harry. Lucy. por lo menos la primera noche. me pondré tensa y dará resultado. Pero. supongo que en eso consiste la virginidad. le diré a Bud que el médico me desfloró. ¿Te imaginas a mi madre dejándome casar con Harry Reilly que vive en el Bronx y va a la NYU? No es que Harry me lo pidiera. El pobre Harry rompió dos gomas antes de lograrlo. Era un administrativo de un hotel de Newport. Creo que yo también… tendremos una vida cómoda. —Desde luego que llegamos hasta el fondo. Procuró penetrarla inmediatamente. si comparto la habitación con la chica más guapa de la escuela. Este verano conocí a Harry. Lucy sonrió. —¿Pero no se dará cuenta? —Puedo fingir. Me están tomando medidas para colocarme un diafragma. —Pero tú quieres a Bud. Soy inteligente y no puedo hacer nada por mi aspecto porque no es lo suficientemente malo. conocí a Bud y mi madre está más contenta que unas pascuas. —No tengo tu aspecto. Pero le fue difícil conseguirlo. eres idiota. —No te atrevas a decir que «tengo personalidad» o que soy inteligente. ¿Por qué no? Una muchacha tendría que acostarse con el hombre de quien está enamorada por lo menos una vez en la vida. Maggie. ¿No lo hiciste tú con Adam? Maggie sacudió la cabeza. —¿Que no está mal? Maggie no pudo ocultar su asombro. pasé dos meses maravillosos con Harry. Pero. Por eso te escogí por compañera.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR estado embarazada dos años seguidos. Me tenderé. Hudson fue brusco. Le había dolido y . eres… Maggie se detuvo. —Por Dios. Y así fue como empecé a despertar un poco de interés.193 - . Simplemente tengo un nombre y montones de dinero. Maggie. Bud y yo tendremos que esperar a que muera mi padre. ¿Quieres que te diga una cosa? Con Harry no sangré. ¿verdad? —No está mal. Maggie. —Oh. gemiré un poco. Maggie no había tenido que fingir nada con Hudson. Procuraré que a Hudson le resulte difícil. en otoño. —Quieres decir que tú… Maggie se detuvo. por lo menos. —¿Pero cómo se lo explicarás a Bud? Quiero decir no ser… —¿Quieres decir lo de sangrar y todo eso? Eso es muy anticuado. Pensé. Lucy la interrumpió con una sonrisa. Incluso el dolor fue auténtico. permaneceré en silencio. podré aprovecharme de algunos de sus éxitos.

sin asomo de ternura o afecto. ella se encontraba en el dormitorio. De todos modos. Y sucedió lo mismo la segunda noche y la tercera. Se satisfacía y caía inmediatamente en un sueño profundo. Evidentemente no tiene nada que ver con tener niños. El aparato siguió sonando. pero tomaba bonamine y se sentía amodorrada. Supo lo de Sherry al final de su primer año de matrimonio. Cuando regresaron a Filadelfia y se establecieron en su bonito hogar junto a Paoli. pensó que tenía un defecto porque no alcanzaba el orgasmo. pero no tenían nada en común cuando estaban solos. Pero gimo y finjo que es maravilloso. Hudson la esperaba abajo. Hudson reanudó su trabajo. En el George V de París fue todavía peor. es mejor que procures que Hudson beba menos. esta le contestó encogiéndose de hombros. estoy embarazada de dos meses. Se estaba retrasando y siguió jugueteando con su cabello sabiendo que la muchacha tomaría el teléfono. te dije que nunca me llamaras a casa! —Huddie. Sherry. Hudson era como un semental. pero. Esto puede ser causa de una impotencia temporal en el hombre. —¡Maldita sea. —Algunas veces me sucede y otras no. tampoco me pasa todas las veces. Pero. la estrechaba cuando bailaban. peinándose para la cena. como tú dices. Hudson bebía mucho y la tomaba cada noche. lo tomó en el momento justo en que Hudson tomaba el supletorio de abajo. Sonó el teléfono. Me refiero a mi orgasmo. —Mira. Hudson había ido con bastante frecuencia a Nueva York. Tal vez las cosas fueran mejor cuando abandonaran el barco. En los dos últimos meses. Y. solo. Se mantuvo extrañamente tranquila mientras escuchaba. Él se mostraba educado en público. Se convirtió en la nueva joven líder de la sociedad de Filadelfia. ¿Y a ti qué tal con Hudson? —Oh. Estaba a punto de colgar. pensó que las cosas mejorarían. dio fiestas. Se encontraban en el Liberté.194 - . por una extraña casualidad del destino. Entonces. fue al club para tomar lecciones de golf y formó parte de varios comités de beneficencia. Aparentemente. Cuando intentó sonsacar a Lucy. por motivos de trabajo. sin embargo. tomándola metódicamente cada noche. ella alquiló servidumbre. es urgente… —¿No puedes esperar a mañana? Llámame al despacho. . Maggie comprendió que un niño podría cambiar sus relaciones. a nosotros hace tres meses que no nos sucede. perdió las esperanzas. camino de París para su luna de miel. Al principio. estupendo —dijo Maggie rápidamente—. Pero nunca se molestaba en besarla o en acariciarle el pecho.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR lo odió todo. Sólo anhelaba un poco de afecto durante sus rituales nocturnos. El camarote era lujoso. La voz de Hudson también sonaba conspirante. todo iba bien. cuando escuchó que una voz de mujer susurraba: «¿Huddie? He tenido que llamarte». con el paso de los meses. Aquella noche. Sus fotografías aparecían en todas las secciones de notas de sociedad de los periódicos.

Y tú no quieres ponerte nada. sobre todo los programas de noticias. Me cuesta mil dólares desprenderme de tu niño. Se sintió entumecida. No dijo nada de Sherry pero se incorporó a una pequeña compañía teatral. No obstante. lo quiere en metálico. pero no podía sucederle a ella. Maggie se tomó en serio su trabajo.195 - . la trasladaron al departamento de noticias y le ofrecieron un programa propio de media hora de duración. Nunca se le hubiera podido ocurrir nada semejante. incluso con pensión por alimentos. Deseaba más que nunca un hijo. —Por Dios ¡otra vez! —No puedo evitar que el diafragma se deslice. Al cabo de seis meses. pero ha subido el precio a mil. —Huddie. Me ha citado para el lunes. Cuando entraba en un restaurante o a un teatro con Hudson. —¿Es el mismo médico de Jersey? —Sí. Maggie podría sospechar si viniera en domingo. Maggie esperó a que la muchacha colgara también el teléfono. Colgó el aparato. ¿Qué quieres? —Huddie. hazlo. hasta que comprendió que esto le proporcionaría algo en qué ocuparse cada día. era una mujer sola. alguna de las compañeras podría oírlo. la gente se volvía a mirarla. —De acuerdo. Hudson no se opuso. ¿Puede escucharme alguien? ¿Está por aquí tu mujer? —Vendrá enseguida. Había sustituido a Sherry por una muchacha llamada Irma. Dejémoslo para el jueves.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —No puedo. Ella se sometía con impasibilidad. De esta manera. Empezó a ver televisión. Tomó lecciones diarias de dicción y sus progresos fueron muy rápidos. es mejor que venga durante la semana. Vaciló. Su primer impulso fue rechazarlo. En poco tiempo se convirtió en una personalidad por derecho propio. Una divorciada en Filadelfia. Realizaba entrevistas con personajes famosos. abarcando todos los campos desde la moda hasta la política. el matrimonio se prolongó casi tres largos y vacíos años. Ojalá mi mujer fuera tan fértil como tú. seguía haciéndole metódicamente el amor tres veces por semana. Sin embargo. Después se levantó lentamente. locales y nacionales. Le encantó la avalancha de veladas libres que ello le aportaba. La actitud de este con respecto a sus éxitos era de divertido desdén. Pero . me han entregado el resultado del análisis. Estoy encinta. si se enfrentaba con él ¿de qué le serviría? Tenía veintidós años y no estaba preparada para hacer nada. El director de programas de la estación local de la IBC acudió al teatro después de la segunda producción y le ofreció un puesto en la televisión como Muchacha del Tiempo. el suyo me aportaría un millón. —Bien. Ya no se molestaba siquiera en inventar excusas para sus salidas nocturnas. Se llamaba Maggie Alrededor de la Ciudad. No tenía dónde ir. iré a Nueva York el domingo y te entregaré el dinero… no. Estaré en tu casa a las ocho. porque estaré trabajando a aquella hora y no puedo poner una conferencia… aunque disimule. que trabajaba en su despacho. Había leído que le había sucedido a otras personas.

cortante. Maggie había leído las columnas de Robin Stone. No mire hacia atrás —murmuró. Habitualmente. Pasó a la parte trasera del bar y dijo al sorprendido barman. Hacía meses que se estaba planeando con todo detalle la cena del Hombre del Año. Maggie formaba parte del comité y se sentó en el estrado. —La acompañó y cruzaron el salón—. Asistiría también el alcalde e iba a rendirse un homenaje al juez Oakes que estaba a punto de retirarse. viril. Maggie aceptó un whisky tibio con soda de una de las bandejas. Sin embargo. A las seis en punto estaba vestida esperando. El juez Oakes se acercó a ella. Tenía que haberlo supuesto: se trataba de otra excusa para estar con su chica del momento. la alejó del grupo y la tomó del brazo. Sostenía un martini y sonreía con amabilidad. Siempre pasaba el domingo en el club campestre. —No hay hielo en su bebida. Podría ser su única oportunidad de conocer a Robin Stone. Después. podría conseguirlo. Miró su reloj. Bueno. Algo tendría que acabar con esta relación absurda. En calidad de celebridad local. periodista. —Ya está. —Es bastante mala —contestó ella. Robin sonrió: —¿Una periodista? Vamos. Todos hemos perdido nuestras esposas con él. —Guárdemelo. se dirigió directamente al Salón Dorado. los invitados de honor escapaban corriendo después de la cena para tomar el tren. Ingirió el resto de su martini.196 - . Estaba programada para el primer domingo de marzo. —Lo dudo.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR no quedó encinta a pesar de que todos los análisis habían demostrado que estaba perfectamente en condiciones de ser madre. Si salía inmediatamente. duro. había aprendido que muy raramente se parecían las personas a la imagen que se desprendía de sus trabajos. Hudson no había ido a casa. Habían contratado a Robin Stone como conferenciante invitado. Venga. —¿Nos están siguiendo? —preguntó Maggie. Dejó su vaso en la mano del juez. sin previa advertencia. —Venga conmigo. Se preguntaba cómo sería el hombre. Cuando llegó al hotel. es usted demasiado bonita para ser una mala persona. simplemente se habrán quedado asombrados. . Esto significaba que Hudson tendría que ir por su cuenta. En su pequeña experiencia con sus entrevistas en Filadelfia. le pondremos un poco de hielo. Sucedió por casualidad. Robin Stone estaba rodeado de gente. le presentaré a nuestro conferenciante invitado. Cuando el juez Oakes la presentó. no iba a perder el cóctel. A veces se preguntaba si podrían seguir así. Llamó y le dijeron que no había estado por allí en todo el día. la fotografía de Robin Stone correspondía a la imagen que dejaban traslucir sus artículos: fuerte.

—No. Él sonrió. Ha creado una raza de gente hermosa. —¿Y qué hace usted en la pequeña pantalla? —Noticias… la mayoría de ellas desde un punto de vista femenino. Es una maravilla esta pequeña caja —dijo él—. Pero supongo que usted prefiere hacer esto. es televisión.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —¿Le importa que lo haga yo? Antes de que el hombre pudiera contestar. Lo hago simplemente por dinero. Le ofreció un cigarrillo y lo encendió. Miró a Maggie y dijo: —¿Quiere que refuerce su whisky o prefiere probar un Stone especial? —El Stone especial. Sabía que se estaba comportando estúpidamente. experimentó una extraña sensación de temeraria libertad. De momento. —Y apuesto a que la miran y la escuchan a usted.» Él le entregó un vaso. Una vez más. —He leído que ha dejado usted su columna y que se dedica a dar conferencias. ¿quién le gusta a usted de televisión? —Me gustaría usted. —Crea simpatía hacia determinadas personas. Mañana estarás de nuevo sentada junto a Hudson. —Usted es la primera muchacha sensata que he conocido. Ed Sullivan y Bob Hope. cruzaron el salón y se sentaron en un pequeño sofá. La tomó del brazo. horrorizada. —Probablemente estaban reducidas a picadillo cuando llegaban aquí. «Disfruta de este momento —pensó—. Se detuvo. Sabía que todas las mujeres del salón la estaban mirando fijamente. —¿Acaso es tan increíble? —preguntó ella. periodista. crea un mejor entendimiento? Él se encogió de hombros. Tenía que decir algo. Pero yo echo de menos la columna. —No. —No. —¿No cree usted que ver a la gente lo hace más personal. Pero el público es voluble. —Aquí lo tiene.197 - . ¿recuerda usted cómo gustaba el Tío Miltie? Dígame. ¡Que miren! Pero no podía limitarse simplemente a permanecer sentada y mirarle. periodista. en otra ciudad. A todo el mundo le gusta Lucy. Va inmediatamente . Robin vertió una buena cantidad de vodka en el jarro. volverás a tu melancólico mundo y Robin Stone estará en otro hotel. no es que prefiera esto. Él tragó su bebida. Odiaba los martinis. mezclando otro martini. señorita periodista. después se incorporó y tomó el martini intacto de ella. Comprendió que sonaba forzado y poco natural. algunas veces eran bastante largas. También sabía que le estaba mirando como una idiota. Él se encogió de hombros.

Bebió dos más y le entregó uno a ella. El mundo está lleno de mujeres hipócritas. pero la siguió tomando del brazo y no se apartó de su lado. comprendió que el hombre que estaba sentado a su lado trataba de explicarle el inesperado cambio de asientos. En el momento en que Robin estaba a punto de levantarse. —Quiero decir que me gusta su manera de pensar. Ésa soy yo. periodista? —preguntó Robin. El presidente del comité dio unas palmadas.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR al grano. me quedaré. Tres martinis y Hudson se borraría de su memoria. Me gusta su estilo. porque de lo contrario va a estropearlo todo entre nosotros. se inclinó y le murmuró: —Escuche. Al entrar en el salón de baile. periodista. De repente. Se agregaron otras personas y la mayoría de las mujeres se fueron retirando gradualmente. Su organización de Filadelfia ha sido más que generosa. —¿Le importaría cambiar su asiento con el de mi periodista? Tanto usted como el juez Oakes son muy atractivos pero no he viajado noventa millas para sentarme entre ustedes dos. Se produjo un suave tintineo. Robin la empujó hacia el asiento situado junto al suyo. rogó para que Hudson no se presentara. . Escuchó que el presidente presentaba a Robin. Se mostró amable. periodista. —Escuchó su nombre—.198 - . se encontró rodeado de gente. periodista. Él terminó su bebida. tomemos otro trago. contestó a sus preguntas. Le siguió mientras llevaba los vasos vacíos hacia el bar y se asombró de la facilidad con que había vaciado ambos vasos. Se escabulló y se dirigió a su asiento. en el estrado. voy a terminar esto tan pronto como me sea posible. lleguemos al fondo de la cuestión. tomaré el tren de las once y media cuando todo esto termine. Robin le dio unas palmadas al presidente que se encontraba de pie a su lado. —Supongo que al otro extremo. —No lo modifique. Robin pidió más martinis. si quiero. Si usted quiere escabullirse de aquí y encontrarse conmigo. Al mismo tiempo. sus puntos de vista. una vez más. Casi era vodka puro. Su capacidad parecía ilimitada. Después se inclinó y le dijo al oído: —Vamos. —Allí estaré. Se levantó y esperó que se atenuaran los aplausos. Robin aparecía completamente sereno. Vio entrar a Hudson y tomar asiento en el extremo del estrado. Tengo una suite aquí. Y no pudo evitar alegrarse al ver la sorpresa que se reflejaba en él rostro de su marido. Sus ojos se dirigían hacia la puerta. Venga. Maggie presintió que todo el auditorio la estaba mirando fijamente. En caso contrario. teniendo la oportunidad de sentarme junto a una dama encantadora. —¿Dónde se sienta usted. Tomó un sorbo y procuró disimular una mueca. Pero nadie podía ingerir tantos martinis sin sentir nada.

—Es parte de mi trabajo —dijo ella. Y nos mezclamos con gentes de nuestra clase. De repente. todo apretones de manos y cigarros puros. saludó con la mano a todo el mundo y se marchó. Les firmó algunos menús. —Tal vez necesito beber para excitarme contigo. Hizo su discurso y finalmente le fue ofrecido el premio al juez Oakes. Era mejor dejarle gritar. Ella se levantó. Es lo menos que podrías hacer. Lo cual me recuerda que tenemos que decidir algo al respecto. Ella no contestó. Hudson hablaba así de vez en cuando y después todo pasaba. no te dejaré. —Tal vez si no bebieras tanto —dijo ella. Los invitados del salón de baile felicitaron al juez. tan satisfecha. verdad Hudson? Se sirvió otro trago y suspiró pesadamente. ¿De qué estaban tan contentos? ¿Por los jóvenes enamorados? ¡De ningún modo! Era el dinero de los Stewart. Por lo menos. suite 178. no puedo fingir. Los periodistas le pidieron que posara con Robin y las mujeres le rodearon. Y tú te quejas de las noches del sábado en el country club. Papá dice que algunos de sus amigos consideran con malos ojos verte sentada al otro lado del micrófono entrevistando a todos aquellos sujetos. —¡Déjate de tonterías! Vi a tu madre el día de nuestra boda. . —Vámonos. se sintió furiosa. Tienes que tener hijos. —Hudson. Soy un hombre.199 - . Demasiadas personas hablan de ello. Hudson vació el vaso y lo volvió a llenar deliberadamente. ¿Dónde podría ir? Nadie puede disfrutar de una auténtica libertad hasta haber sido golpeado varias veces. —¿Ha sido interesante el cóctel? —Me he divertido —dijo ella. miró su reloj y dijo que estaba esperando una conferencia de ultramar. Este escritor con quien hablaste la pasada semana parecía un verdadero Commie. Pero no vas a quedarte con la mitad de la ganga. Y a tu padre. —¿Trabajo? —dijo él con expresión de desprecio—. nos reímos un poco allí. ¿Cómo había podido prometerle aquello a Robin Stone? Ni siquiera podía atribuirlo al martini… apenas lo había sorbido. —¿No te importo demasiado. Hudson descendió de su asiento del estrado y se sentó en la silla vacía de Robin. Tal vez tendríamos que ir a casa y probar esta noche. ¡No tenía intención alguna de ir a su habitación! —Es la última cena a la que asisto —dijo Hudson—.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Buena chica. —No se trata de ti… Somos nosotros… Nuestras familias… A veces me parece como si todo hubiera terminado… Pero no te preocupes. Eran las once. Espere un tiempo prudencial después de marcharme yo y luego suba. —Él la miró fijamente —. me pones mala. Le dio la mano al juez Oakes.

El grupo se dirigió al lavabo. recién casada.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Ella empezó a andar. Hud siempre tiene que ensayar su encanto con todas las nuevas miembros. Las doce y cuarto. estaba ligeramente bebida. Fue un timbrazo fuerte y vacío. Reconoció a la chica. De repente. Me muero por saber lo que te ha dicho Robin Stone. pero Lucy y Edna la esperaron. Era inútil. El brazo de Hudson le acariciaba suavemente la espalda desnuda.200 - . Quizás había salido o se había acostado. En el guardarropa tropezaron con Bud y Lucy. Tomaron asiento en el salón lleno de humo. Tenía que llamarle. Él la siguió malhumorado. Caminó hacia la esquina. Además. Tocó el timbre de la suite 178. llamó un taxi e indicó al taxista que la llevara al Bellevue Stratfort Hotel. se levantó. Llamó otra vez. Cuando regresaron a la mesa. Decidieron juntar las dos mesas. Tenía que haber un teléfono en el lavabo de señoras. Ella se escabulló y echó a correr. —Vamos al Embassy. Maggie se levantó. Había un teléfono sin cabina. que había aceptado en un momento de loco impulso. ¿Venís? Hudson miró con envidia el vientre de Lucy. una nueva miembro del club. De repente. Esta es June Tolland. —Claro ¿por qué no? Tomó a Maggie del brazo y penetraron todos en el ascensor. No estaba bien hacer que Robin Stone permaneciera esperando. Maggie. —Dejad vuestros coches —sugirió Lucy—. Después lo vio al otro lado del salón. Trabajaba demasiado. El Embassy estaba abarrotado de público. dando traspiés—. Edna? — llamó a una de las chicas. Su marido estaba sentado frente a ella y no lo veía. —Siéntate —susurró Lucy—. Volveremos a buscarlos. En la mesa contigua había algunos miembros del club campestre. mientras permanecía sentada. sentado a una mesa junto a un grupo de gente. que estaba casada. Hudson había desaparecido. —Maggie. El chófer de Bud estaba esperando. Se cruzaron algunos chistes entre los hombres. Procuró rezagarse. —Iré contigo —dijo Lucy. —Voy a empolvarme la nariz. Se arregló el maquillaje y se mostró evasiva con respecto a Robin Stone. Está loca por su marido. pusieron una botella de whisky sobre la mesa y Maggie pensó en el hombre de la suite 178. ¿Vienes. Le he visto inclinarse y hablarte varias veces. no tienes que preocuparte. No dejó de correr hasta que alcanzó la calle. dijo. Miró el reloj. sabes que no significa nada. después dio . apretujados alrededor de una pequeña mesa. —Me voy… Bud la tomó por el brazo. Habían hablado de televisión. Le diría la verdad. rodeando con su brazo a una muchacha. Lucy estaba encinta otra vez. Una empleada estaba sentada junto al mismo.

se incorporó y encendió dos cigarrillos. Y. ella se retiró. —Supongo que se remonta a cuando un tipo salió y sacó diapositivas y… pero ¿a quién le importa eso? —Dejó su vaso y levantó los brazos—. Maggie observó que la botella de vodka estaba medio vacía y una vez más se asombró de su capacidad. colgó el teléfono. —¿Por qué las llama conferencias? —preguntó ella—. entregándole uno a ella. Evidentemente. en silencio. ¿A qué hora tienes que estar en el trabajo? . romper el hechizo. Él le hizo el amor tres veces aquella noche. Ya no daré más conferencias. estaba hablando por teléfono. Sus aventuras en ultramar. él se apartó. periodista. haz que te llamen. Él la estrechó en sus brazos y la besó suavemente. Después. La trató como una virgen. siempre se acordaría. periodista. ¿no vas a darme un beso? Ella se sintió como una colegiala. Y la tercera vez cayó exhausta y satisfecha. Quiero decir. estuvo maravilloso. mañana tal vez no recuerde nada de esto… Pero quiero que sepas que es distinto… Maggie permaneció tendida. Robin hundió su rostro en el pecho de ella. sobre todo de la palabra que había gritado cada vez al alcanzar el climax. la gente. a la altura de su pecho. S. Y después sucedió otra vez. —¿Dónde irá usted mañana? De repente. habló de todo. algo acerca de las cláusulas de un contrato. presentía que estaba diciendo la verdad. se sintió tímida y nerviosa. —Son las dos y media. La estrechó y murmuró palabras cariñosas. Él le indicó la botella de vodka y se dirigió hacia el teléfono. Ella se preparó un trago. cuando empezó de nuevo a acariciarla. La acarició. Se había aflojado la corbata y hablaba con seriedad y precisión. Y después otra. En cierto modo. que esta noche. de todos modos. De repente se abrió la puerta. la besó. Maggie penetró en el salón de la suite. Ven. supo qué se sentía cuando un hombre hacía el amor con el solo propósito de intentar hacer feliz a una mujer.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR la vuelta y empezó a bajar hacia el hall. De repente. Finalmente. Temía moverse. Estoy muy bebido.201 - . —Él le indicó el teléfono—. —A Nueva York. Yo no tengo otra cosa que hacer más que tomar el tren de Nueva York. no es que usted se haya apresurado mucho en venir aquí que digamos. —Entre. El frío y vigoroso Robin Stone pareció de repente ser tan vulnerable… En la penumbra. contempló su cara apoyada contra su pecho. Robin sostenía un vaso en la mano. —Siento haberla hecho esperar. quería recordar cada segundo. Alcanzó el clímax la primera vez. —Ha sido distinto esta noche. Poco después estaba en sus brazos. Robin se había quitado la chaqueta. Su camisa era muy entallada y ella observó las pequeñas iniciales R. estaba hablando de negocios. Si tienes que levantarte a alguna hora determinada. por primera vez. —Me llamo Maggie Stewart —dijo.

ven aquí. —No te sientas culpable —dijo ella amablemente. pero me dejas! ¡No le había dicho que lo quería! Maggie se separó con delicadeza y lo miró asombrada. Se vistió rápidamente y. —¡Culpable de qué! Me parece divertido… Adiós. excepto mi matrimonio. hay otro nombre para las chicas como tú. Él parpadeó y después se la quedó mirando como si la viera por primera vez. él le rodeó la cintura con sus brazos y ocultó la cara en su vestido. él estaba tendido apoyado contra las almohadas. Él aspiró el cigarrillo profundamente y dirigió el humo hacia el techo. cuando regresó al dormitorio. Saltó de la cama y se dirigió al cuarto de baño. —Robin. Todo había sido una locura. —Quiero que sepas una cosa.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —A las once. No sabía que estuvieras casada. se volvió de un lado y se durmió inmediatamente. Encendió un cigarrillo y la miró con extrañeza. Quiero que lo creas. De repente. ha significado muchísimo. Robin era como dos hombres en uno. —¡Entonces no me dejes! ¡Dices que me quieres. tengo… que irme ahora. Ella se le acercó y la miró como intentando leer en su cerebro. —¿Has arriesgado algo viniendo aquí esta noche? —Nada. Robin. procurando encontrar sus ojos. Ella pensó que el vodka debía haberle hecho efecto al final. en una especie de trance autoprovocado. —No. Se había dormido. periodista. Él levantó la mano. Sus ojos se encontraron pero pareció como si él mirara lejos. Se dirigió a casa con una mezcla de sentimientos confusos. —Periodista. Después apagó la luz. Eran tan asombrosamente azules y fríos. —¿Qué tal las nueve y media? Me levantaré contigo y desayunaremos juntos. Parecía no saber o no querer decir lo que estaba diciendo. Su voz era baja y urgente. —Tengo que hacerlo. pero nunca te olvidaré. Ella permaneció de pie junto a su cama unos momentos. Ella permaneció allí incapaz de creerlo.202 - . —Tengo sueño. —¿Hacia quién corres? ¿Marido o amante? —Marido —dijo ella. —Me llamo Maggie Stewart. No estaba fingiendo. Parecía completamente tranquilo. —Nena. —¡No me dejes! —le dijo. Él se incorporó y apagó el cigarrillo apretándolo contra el cenicero. Buenas noches. tengo que dejarte. —¡No! Era una orden. periodista. esta noche también ha sido distinta para mí. Pero sus ojos casi suplicaban. Su risa sonó extraña. —Robin. que parecían fusionarse al hacerle el .

ella se sumergió en su trabajo procurando apartar a Robin Stone de su pensamiento.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR amor. acudió al médico. Todavía no había llegado a casa. ¡Oh. ¡con que a hacerlo! Al no presentarse su segundo período. Se deslizó en el dormitorio. ¡Robin Stone! No había tomado ninguna clase de precauciones con él. La modelo debía estarlo agotando o quizás tenía algún otro interés. pero deja la comedia del amor. Pero no daba muestras del mal genio que se había convertido en parte de su personalidad. en la penumbra. Se mordió los labios en la oscuridad. pensativo. Lo rodeó con sus brazos e intentó besarle.203 - . ¡No quería librarse de él! El niño de Robin sería un niño concebido con amor… Y Hudson quería un niño. Se desnudó rápidamente. Estaba encinta de seis semanas. nunca se acercaba a ella. Cuando Hudson se sumergía en un nuevo idilio. Hudson. Al día siguiente. observó la cama vacía de Hudson. él mismo lo había dicho: mañana ni siquiera se acordaría. Se levantó con una repentina decisión. Nunca había permanecido apartado de ella tanto tiempo. Se sentó en el sofá y la observó mientras vertía el coñac. Permaneció en silencio en el transcurso de toda la cena. Él volvió la cabeza. antes de comunicarle la noticia a Hudson. pero él la rechazó. procurando no despertarla. lo sorbió pensativo y dijo: —¿Podrías dejar tu pequeño trabajo en la televisión dentro de tres meses? —Podría conseguir un permiso. no! ¡Era un pensamiento ultrajante! Pero ¿por qué no? ¿Qué ganaría con decirle a Hudson la verdad? Perjudicaría a Hudson y al niño. Eran las cuatro. Aquella noche. Bien. pasaron una de las pocas veladas que pasaban solos en casa. Hudson le había lavado el cerebro hasta el extremo de creer que no podía quedar embarazada. Su cautela le hizo gracia. ¿por qué? . Estamos trabajando para tener un niño ahora. ella se estrujó contra él en la cama. Acababa de apagar la luz cuando escuchó crujir la grava del camino que conducía al garaje. Decidió esperar algunas semanas. Ocultó el rostro entre las manos. —De acuerdo. Muy pronto le escuchó roncar en un profundo sueño de borrachera. —Quiero un niño. este la llamó y la felicitó. Se fingió dormida cuando él entró en la habitación. Lo había conseguido hasta el día en que abrió su diario para buscar una cita y vio «período». Había tenido suerte. Casi fue amable al sugerirle subir al salón y tomar un trago juntos. Se mostraba tranquilo. pensó en la conveniencia de lograr que él le hiciera el amor. Estaba oscuro. Penetró en la casa sigilosamente. ella sería simplemente una muchacha de tantas. ¡Lo tendría! Al pasar una semana y no producirse el período. ¿Pero haría lo mismo con todas las demás? ¡Qué importa! Lo único que importaba era esta noche. Unas noches más tarde. Tomó su vaso. En las dos semanas siguientes. Su manera de tambalearse por la habitación. ¡Ya llevaba cuatro días de retraso! Y Hudson no se le había acercado hacía tres semanas. pero.

Y este pequeño y afortunado bastardo no. Sintió que su labio se hinchaba y notó sabor de sangre en la boca. si la cámara se limita a enfocarme la cara. sino que puede poseer doble nacionalidad si así lo desea. —Hudson.204 - . Asomó de nuevo su desprecio. no es necesario que nos marchemos. Le he dicho simplemente que estabas embarazada. Lo tengo todo planeado. Nos limitaremos a pagar la hospitalización de la madre. Él la miró con curiosidad. Hudson. —¿Qué quieres decir? —Estoy embarazada de verdad. A eso se debía su buen humor Su sonrisa estaba llena de alivio. Él se acercó. —Hudson. Después regresamos a América triunfantes. La madre entrega al niño inmediatamente. —Lo he preparado todo. Se levantó y se vertió otro trago de coñac. Le había dicho al médico que quería mantenerlo en secreto por su trabajo pero él no debió suponer que no quería decírselo a Hudson. Puedo trabajar casi hasta la fecha del nacimiento. Porque. Su mano le cruzó la cara. no lo llega a ver y no sabe de qué sexo es o quién se queda con él. ya no tendremos libertad de marcharnos. Un niño cambiaría las cosas. —No lo entiendo. Después conseguimos un nuevo certificado de nacimiento y aparece como hijo nuestro. Hay tres niños para adoptar que nacerán dentro de siete meses. —Repítelo —gritó él. Todo el mundo tiene que creer que es de veras. cuando haya nacido el niño. Después pensó que probablemente el doctor Blazer se lo habría dicho. Yo quiero que mi niño nazca aquí. Todos estos planes que has preparado. Ella lo miró asombrada. He pedido un niño. Su instinto no la había engañado. Esto no significa que lo estés. nuestro. No le gustó su manera de mirarla. Incluso Bud y Lucy. Se levantó del sofá y se acercó a él.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Le he dicho a papá que estás embarazada. Ella rió aliviada. —Estoy embarazada. Podemos conseguir un niño en París. —¿Y cómo explicaremos a papá y a todo el mundo tu precioso estómago liso? —Pero yo… —No podemos fingir. . sólo nos proporciona un millón. Le diremos que queremos realizar un viaje alrededor del mundo como regalo de embarazo. Incluso se procura que reúnan el aspecto de ambos progenitores. no los necesitas. El médico con quien he hablado tiene enlaces allí. ahora soy yo quien va a darte una sorpresa. —¡Perra! ¿De quién es? —Es mío. la tomó por los hombros y la sacudió. de primera categoría. Después diremos que ha sido prematuro y que ha nacido en Paris. —No vayas a dejarte llevar por el juego. Un fallo y papá lo descubrirá.

La empujó de nuevo a la habitación. —¿A qué te refieres? —Este niño significa un millón de dólares para mí. prostituta. Supongo que estaba loca. Pero tú me hacías tan desgraciada. —¡Idiota! ¡Soy estéril! —gritó él—. en los diez años siguientes. —No será asi cuando yo termine contigo. Puedes estar segura de que te dejaré tenerlo. Nunca había sucedido antes. Pensé que todavía teníamos una oportunidad.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Dime. —Su voz se quebró—. Es más. Y. nunca podré tener hijos! —Pero ¿y los abortos que pagaste? —¿Cómo lo sabes? —Lo sé. Después. Hudson. Tal vez lo que hice está mal. que una vez se hubiera eliminado la tensión. No podrás trabajar en televisión y tu familia no podrá mirar a nadie en la cara en esta ciudad. pero pensé que te haría feliz tener un hijo. por lo menos este es mío. Se sentó en el sofá y le miró con una serenidad que no sentía. Él la persiguió y le dio alcance en el hall. Ganaré lo suficiente en la televisión para poder mantener a mi hijo. —No vamos a hacerlo. No voy a sacar a lucir las cosas que sé de ti. La levantó del sofá. Una lenta sonrisa se dibujó en sus labios. —Tienes razón. ¿de quién es el bastardo que tratas de endosarme? —Su mano le cruzó de nuevo la cara—. —No tienes que darme nada —dijo ella con hastío—. con un hombre. me engañaron! ¡Todas las mujeres a quienes pagué y que decían que las . si eres buena chica.205 - . te concederé el divorcio con una sustanciosa pensión por alimentos. vas a tener uno cada año. Pensé que podría unirnos. ¡soy estéril. —No te daré ni un céntimo. —No. Quiero el divorcio ahora. Ella apoyó la cabeza en las manos. Me hicieron un análisis la pasada semana. contigo ni siquiera me sentía mujer. una noche. No quiero educar a mi niño en una atmósfera de odio entre nosotros. ¿por qué? ¿Por qué tiene que ser así? Cometí un error. —¡Bien. Y nunca volverá a suceder. —¡Con que pagando detectives para que me siguieran! Le golpeó la cara. ¡Dímelo o te privaré de él! Ella logró escabullirse y salió corriendo de la habitación. Hubiera querido que se hubiera producido entre nosotros. Viviré con mi familia. —¡Dímelo! ¿De quién es el bastardo que llevas? —¿Qué más te da? —sollozó ella—. podríamos tener más niños. —Oh. niños nuestros. Estabas decidido a tomar al de otra en París. De repente. Tienes mucha razón. Haré que se hable de ti en todos los periódicos. la cólera desapareció de su rostro. O lo tienes y me lo dejas o nunca volverás a trabajar.

Él la cogió con rudeza. Sintió que la sangre corría por sus piernas. Creo que necesitaba a alguien que se preocupara por mí. Saber que yo le importaba… que sabía que yo existía… aunque sólo fuera por unas horas.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR había perjudicado. Las lágrimas rodaron por su rostro y comprendió que tenía un labio cortado. esperando que la oyera la servidumbre. Empezó a desabrocharse el cinturón. No sé cómo sucedió. Hudson le miraba las piernas. —¿Por qué? —dijo él con tono ofensivo—. Su cabeza se inclinó hacia atrás con dolor. siempre y cuando mi padre no se entere. Ella se apartó de él. Lo dirigió hacia ella y la alcanzó en el cuello. Cada uno irá por su lado. —¿Esto es lo que necesitas? Su mano le cruzó de nuevo la cara. me engañaron! Como tú intentaste hacer. Con un movimiento rápido se desprendió de él y salió corriendo de la habitación. la semana transcurrida en el hospital. Él la golpeó de nuevo. Todo parecía haber sucedido en otro mundo y. ahora somos iguales. Después quedó tendida al pie de la escalera. ¿Dónde estaba la servidumbre? ¡Estaba loco! El cinturón le alcanzó la cara casi junto al ojo. —No quiero vivir así. la educada manera del médico de fingir creer que se debían a la misma caída accidental. No puedo quedarme contigo en esta casa. Entonces encontré a alguien. ¿es eso lo que quieres? A Sherry la golpeaba con una correa y a ella le gustaba. Se dobló sobre el estómago. —Te libraré de los malos espíritus. Bajó corriendo al hall.206 - . —¿Entonces cómo se explica el pequeño bastardo que llevas en el vientre? —Lo sabía todo de ti… y de tus chicas. y la resistencia que todos le opusieron a su . sin embargo. Retrocedió ante él y gritó. Ella gritó. —¡Cochina perra…! ¡Acabas de tirar un millón de dólares! De repente sintió frío en la terraza. ¡Hubiera podido dejarla ciega! Retrocedió aterrorizada y cayó de espaldas por las escaleras. Dos de la misma clase. Él sostenía el cinturón en la mano. Después sintió que le golpeaba de nuevo la cara. el cinturón de cocodrilo que ella le había regalado por Navidad. Hizo ademán de abandonar la habitación. morir inmediatamente y no tener que volver a ver su cara otra vez. Sintió una primera punzada de dolor. En aquellos instantes. la manera en que todos habían ignorado las contusiones de su cara y de su cuello. Te quedaste: mientras supiste a qué nivel me encontraba. —¿Dónde vas? —A hacer las maletas —dijo ella tranquilamente—. Él la persiguió. espero romperse el cuello. Incluso puede resultar mejor así. Pero sintió pena por él. Pero ahora lo sé: soy estéril. sólo habían pasado dos años. Recordaba vagamente el sonido de la sirena de la ambulancia. Vio odio y perversión en su rostro y sintió verdadero terror. aunque sólo fuera por una noche. Penetró en el salón y se tomó un trago de whisky.

Era como si Hudson hubiera paralizado todas sus emociones. ella alquiló un pequeño apartamento y vivió con modestia.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR decisión de solicitar el divorcio inmediato. Andy se preocupaba por ella y a ella le gustaba su trabajo. Iba a ver de nuevo a Robin Stone. pero ella era joven y recuperó sus fuerzas. se sintió más segura. se negó. Pidió un empleo en la estación local de TV. el ocio empezaba a aburrirla. Andy Parino la contrató inmediatamente. la hacía sentirse feliz de ser mujer. Tardaría tres meses en conseguirlo y quería sol y tiempo para descansar. La pérdida de un niño suele producirla. No podía esperar a ver la expresión de sus ojos cuando se encontraron…   . A pesar de que los abogados de Hudson habían accedido a pagar todas las costas del divorcio. lo había intentado pero no había conseguido nada. Al cabo de unos meses. Quería interesarse. tiempo para curar el daño que sentía. de soñar y esperar. Incluso Lucy le rogó que lo pensara. Y esta noche. para ayudarla a planear un nuevo comienzo. Surgió entre ellos una tranquila relación amorosa. La parte que la hacía interesarse por las cosas. por primera vez. había sentido la excitación de la vida. Andy la hacía sentirse segura. incluyendo su estancia en Florida. Pero Hudson había matado o destruido una parte de ella. Consiguió un permiso de la estación de televisión. Le gustaba Andy. Decidió ir a Florida para el divorcio. Ya era hora de sentir. Su madre creía que estaba sufriendo una crisis nerviosa. Cuando Andy la pidió en matrimonio. Al cabo de dos meses.207 - . Todos menos Hudson. Interesarse significa estar vivo. dejó de sentir tristeza: Hudson ya no existía. Ya era hora de eliminar su letargo autoprovocado.

blanca. Estaba perdida si preguntaba. —¿No va a venir? Hubiera querido matar a Andy por tener que sonsacárselo todo. Quería ver la mirada de asombro de Robin… Esta vez. Pero. no pudo resistirlo. Hasta ahora. Según parece. —Quizás. Pero el color moreno era más atractivo. Apagó el segundo cigarrillo. Pero ella lo consideraba simplemente como un dato de estadística: se era alto o bajo. Finalmente. una colegiala esperando encontrarse cara a cara con su primer amor. hubieras creído que se trataba de Gary Grant. Conservó la serenidad de su rostro mientras él se acercaba a la barra y pedía un whisky. Andy la llamaba su pantera negra. Andy entraría con Robin Stone. El tono bronceado y homogéneo de su piel se mezclaba con el color beige de su vestido de seda. Se contempló en el espejo del otro lado de la barra.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Capítulo 19 Maggie estaba sentada en el bar del Golden Coast y se preguntaba si aparentaba estar tan nerviosa como estaba. En todo caso. Lo apagó apresuradamente. Siempre lo había sabido. —¿Dónde está tu amigo? —¿El gran astro de la TV? Andy sorbió un buen trago. Se sentía como una colegiala. No quería un encuentro embrollado en la penumbra de un coche. Sabía que era hermosa. Tendrías que haber visto el revuelo que armó en el Diplomat. estarían al llegar. Dentro de poco. Miró su reloj. Su piel había sido tan blanca en Filadelfia… Cuando Robin le había acariciado el pecho. ¿dónde estaba él? —Perdóname el retraso. —No te preocupes. piel blanca de madre».208 - . y se encontrarían. su belleza no le había aportado ninguna ventaja. Pero estaba nerviosa. Robin le había dicho que encomendara el noticiario de las siete a un locutor de la plantilla por unos días. Esta noche se sentía como una pantera: tensa. Ojos de gato. Maggie —dijo Andy. Estaba terminando su bebida cuando vio entrar a Andy…. Se había vestido con cuidado. Pero esta noche se alegró de ser hermosa. el vestido que hacía juego con el tono de su piel parecía acentuar el verde de sus ojos. vulgar o hermoso. solo. había sido causa de desgracia. todo el mundo . Encendió un cigarrillo y de repente advirtió que ya había uno encendido en el cenicero. agazapada. ¡a punto de saltar! Fue idea suya encontrarse aquí. había dicho: «Piel blanca. dominaría la situación. Andy había pasado el día en el campo de golf con Robin.

es como una antena de radar y la pequeña Betty Lou lo atrajo inmediatamente. Desde luego. . (Todavía recordaba cómo había intentado disimular su aburrimiento en el Bellevue cuando le habían obligado a firmar aquellos menús). era famoso ahora. Caminó el resto del recorrido junto a nosotros hasta el agujero dieciocho. —Esta es Maggie Stewart. Una tarde tendrá que venir con nosotros. —El gran amante está a punto de llegar. Hizo un tiro muy largo.209 - . Cuando ve a una mujer bien parecida. Al igual que no pensar en Hudson o en el pasado. No tendrá más de diecinueve o veinte años. hasta que la rubita lo alcanzó en el agujero diecisiete. Maggie encendió otro cigarrillo. —Impresionó tanto a Robin que le hizo olvidarse del juego. Regresó sonriendo. así se llama. Formaba parte del tratamiento. Andy rió. Sorbió un buen trago y prosiguió su relato. me hizo ganar veinte dólares. Maggie comprendió inmediatamente que se había acostado con Robin. Andy se levantó. cuando llamaron a Andy por teléfono. —Andy me dice que también juega usted al golf. —¿Quién? Andy se encogió de hombros.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR contempla su programa. Ella agudizó su interés. por lo menos toda la gente que hemos encontrado en el campo de golf. Temo no estar a su altura. acabó en una trampa y terminó con un siete en el agujero. Robin Stone. —Betty Lou. Eran casi las nueve cuando Maggie vio entrar a Robin en el restaurante. me estoy muriendo de hambre. sí. Hasta entonces sólo había estado a cuatro sobre igual. Maggie. Estaban a punto de pedir. Betty Lou. tenía que pararse a firmar un autógrafo —decía Andy. Por Betty Lou. Dejó su grupo de cuatro para conseguir un autógrafo de Robin y ya no se reunió con ellos. La abrazó como si se tratara de un amigo de toda la vida. Entremos. —Hola. —En cada agujero. Nunca se había permitido contemplar el programa de Robin. Después se volvió. Nunca se le había ocurrido antes. Aparecía limpio y tranquilo. —Levantó su vaso—. Él la miró con una suave sonrisa. Así es como he ganado veinte dólares. A Robin le gustó. —Una huésped del hotel. —Fue un aburrimiento —prosiguió Andy—. Su peinado había perdido la forma y su maquillaje estaba descompuesto. —Tengo un handicap de veinticinco —dijo ella—. Después vio a la rubita.

En un esfuerzo por acomodarse a Robin. Betty Lou se comportó no sólo como si fuera la dueña de Robin Stone. Veremos si hay tema para un programa de la cadena. ¿De dónde saca la información y cómo sabe usted tanto de este tema? —Siempre me ha fascinado —contestó ella. Lo he leído hoy. le dio a entender que se sentía feliz de tenerla a su lado. Bien. sino como si le hubiera conocido de toda la vida. Andy. Betty Lou le acompañó en un segundo martini. Sus ojos se encontraron. pero toda su conversación estaba dirigida a Andy. encontrémonos mañana y a ver si arreglamos eso. la ignoró en la conversación pero. Andy debía haberle hablado de sus relaciones. Después de dejar a Betty Lou. Terminaron sus tragos y se saludaron en el vestíbulo. —Por ti. estaba apoyada sobre el codo con los cabellos caídos dentro del plato de spaghetti. —Maggie —dijo Andy tranquilamente—. Robin sonrió. lo mismo me pasa a mí —rió Betty Lou—. Maggie se preguntó si Betty Lou no sería una deliberada artimaña de Robin Stone para suavizar la confrontación. Maggie contempló a Robin mientras este se dirigía con paso resuelto hacia el ascensor. En la oscuridad del coche. A Maggie le gustó la defensa que hizo de la muchacha que acababa de conocer. Maggie le vio buscar la mano de la muchacha y dirigirle de vez en cuando una sonrisa. Podemos constituir un verdadero cuarteto. Miró a Maggie. El segundo fue letal. Al terminar la cena. Andy dijo: —Mira. la ayudaron a salir del restaurante y la metieron en el coche de Robin. Robin insistió en que fueran con él al Diplomat para tomar un último trago juntos. Miraba a todo el mundo con ojos vidriosos. Robin advirtió de repente en qué condiciones se encontraba. Y por tu encantadora dama. Tú y la señorita… Se detuvo y miró a Maggie. Robin brindó a la salud de Andy. —A veces. —Encontrémonos mañana a las once en tu despacho. De repente.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Oh. —Soy terrible para los nombres. Robin pidió dos martinis con vodka. Es su manera de . Después dijo: —Me han contado maravillas de usted. El primero ya le había producido cierto efecto. no te molestes porque Robin haya olvidado tu nombre. intuitivamente. Maggie Stewart. Pareció estar ausente. Robin se mostraba displicentemente galante. Le encendió un cigarrillo. Y su reportaje sobre los OVNI me encanta. Los ojos de Maggie lo retaron pero sus ojos azules le devolvieron una mirada inocente. Es tan encantadora como dice Andy. Permaneció en silencio durante el trayecto. demasiado sol y demasiado golf combinan mal con el alcohol.210 - . compinche: gracias por las primeras vacaciones que tengo desde hace años. Entre todos. Estaban sentados alrededor de una pequeña mesa.

Él bajó la calzada en silencio. Ella le dijo que le interesaba convertirse en actriz. —Maggie. pero que no quería realizar ninguna prueba cinematográfica. Era la última noche de Robin Stone en la ciudad. Las lágrimas rodaron por su rostro. —Estoy cansada. se trataba de Eugene O'Neill y Hy Mandel vendría desde California para verla. ¡Esto significará un viaje a Nueva York con todos los gastos pagados! —Espero que no sea cuando esté actuando en la obra de O'Neill. Se preguntaba quién sería su acompañante. tendría todo el tiempo que quisiera para concentrarse en O'Neill. ni siquiera se da cuenta de que existe. Desde luego. A menos que no se acueste con una muchacha. pero quería quedar bien. No esperó el ascensor. todavía faltaban tres semanas para el estreno en el Player's Club. Después sus sollozos se convirtieron en jadeos opresivos. ¿Betty Lou? ¿Anna? ¿O la divorciada? Andy la llamó justo cuando estaba terminando de maquillarse.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR ser. estaba de mal humor. No había vuelto a ver a Betty Lou. subió corriendo los dos tramos de escalera que conducían a su apartamento. después de esta noche. —¿Otra vez dolor de cabeza? Su voz sonaba fría. y desea que nosotros trabajemos en él. Y ahora este iba a venir para verla actuar en un grupo semi-profesional. No lo había mirado desde la llegada de Robin. un importante agente de Hollywood y le dijo que era maravillosa. Una vez dentro. —Acabo de sostener una larga conversación con Robin. Llamó a Hy Mandel. Probablemente no saldría nada positivo de todo ello. cerró la puerta con violencia y se apoyó contra la misma. Después había alquilado un bote por tres días y había salido sólo a pescar. Después hubo una divorciada llamada Beatriz. ¿A que no lo adivinas? No quiere hacer lo del platillo en un programa de En Profundidad.211 - . No podía abandonar su programa de televisión para volar a California. No sólo no recordaba su nombre: ¡ni siquiera recordaba que se habían conocido antes! Maggie hizo un esfuerzo por estudiar el guión. Ella no intentó siquiera apaciguarle. El director de una compañía cinematográfica independiente la había visto en la televisión y le había preguntado si le interesaría realizar una prueba cinematográfica. veintiséis años son demasiados para que una chica intente probar . —Llévame a casa. Probablemente. Bueno. Saltó del coche y corrió hacia el edificio. Andy. Después de todo. Quiere hacer un programa especial. Al detenerse frente a su apartamento. Había regresado aquella tarde y Andy le había dicho que cenarían juntos. Estaba contento. su falta de interés había sido la causa de que él insistiera. La segunda noche se había marchado con una profesora de natación llamada Anna.

nunca había habido nada. Estuvo con ella casi dos años. —Ah. Quiero beber y descansar con dos buenos amigos. Tú perteneces aquí. —Muy bien. Dos años… esto significaba que Amanda era su chica la noche que estuvieron juntos en el Bellevue. Él sonrió. pero está intentando cambiarme a otro vuelo más tarde para que podamos jugar una última partida de golf. sintió una corriente de excitación al dirigirse hacia el bar. me ha dicho que en Nueva York están a quince grados. Era consciente de que muchos hombres se volvían a mirarla mientras cruzaba el vestíbulo. Y hasta emborracharme tal vez. ¿por qué estropearle las vacaciones? —Pero ella estaba casada con Ike Ryan —dijo Maggie. —Usted es mi acompañante esta noche. —Sí. creo que haces mal marchándote. —¿Y quién será su acompañante esta noche? ¿La divorciada de siempre? Su extraña excitación interior proporcionó a su voz el adecuado tono de petulancia. mi enlace con la Nacional. Maggie. Personalmente. en realidad. Robin se levantó y sonrió. yo… Tenía que decirle que todo había terminado entre ellos. Con todo aquel barro y los Santa Claus situados ante los almacenes con sus tintineantes cascabeles y sin taxis… . ¿Acaso acariciabas en secreto la idea de que habías sido algo importante para Robin Stone? Estacionó su coche ante el hotel Diplomat. ¿la qua murió de leucemia? —Sí. no le digas nada a Robin de Amanda. Está haciendo de director de viajes. Sus ojos se contrajeron al mirarse al espejo.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR fortuna en Hollywood. Mañana a las seis en punto. Estaba en el barco cuando sucedió y probablemente no sabe nada de ello. —Escucha. Pero él la interrumpió. Usted y Andy. Maggie pensó en ello mientras terminaba de maquillarse. —¿Amanda? —La chica cuya foto te enseñé en el periódico de anteayer. pero ella y Robin estuvieron juntos mucho tiempo. —Está todo arreglado. ¿La habrían mirado siempre así? ¿Habría estado viviendo en un vacío tal que no lo había advertido? De repente. —Andy volverá en seguida.212 - . ¿Qué va a ser? ¿El whisky de siempre? Ella asintió. estúpida. —Llamó al camarero—. —Andy. Y que Santa Claus va a bajar á la ciudad. Andy sonreía victoriosamente al regresar a la mesa. Ellie. Te estás comportando como una virgen de veintiséis años. Tengo una reserva para el vuelo de mañana al mediodía. Era una amiga de Robin. No puede hacer nada: el entierro ha tenido lugar hoy. Que. conmigo.

Maggie. —¿Tiene un poco de vodka arriba? —preguntó él. colocó una botella de vodka sobre la barra e inmediatamente se enzarzó en una discusión sobre fútbol profesional. Entre los dos. Había demasiado ruido para poder hablar. —Pero mi coche está en el Diplomat —dijo ella. dígale a Andy que le dio el visto bueno antes de desmayarse. Maggie estaba sentada con un whisky soso y escuchaba. Regresaron al coche. Después salió . Cerraron el bar y la condujo a su apartamento. Robin había tomado cuatro martinis. Cárguelo en los gastos. ¡Lo suficientemente bebido como para no recordarla! Fueron al Fontainebleau y contemplaron la actuación de Sammy Davis. —Buenas noches. Robin mandó traer una botella de vodka a la mesa. ha sido estupendo. pero tengo un compromiso muy especial la noche de Navidad en Los Ángeles.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Sacudió la cabeza y se encogió de hombros. A la una de la madrugada. Andy se desvaneció. —Estoy algunas manzanas más abajo. —Ahora no le despertaría ni siquiera un platillo volante. Robin. Andy procuró no irle a la zaga.213 - . Robin intentó sacar a Andy del coche. Maggie. Le había parecido que estaba absolutamente sereno aquella noche en Filadelfia en la que admitió estar muy bebido. Maggie jugueteaba con su segundo whisky y se asombró una vez más de su capacidad. en aquel edificio bajo del fondo —dijo ella. Robin contempló su vaso vacío y pidió otro trago. Venga. Maggie siguió tomando whisky. El local estaba lleno de humo. Era increíble. Se volvió de cara a la puerta e impulsivamente se volvió y lo besó. Por unos momentos. Robin no tocó la comida y siguió ingiriendo vodka metódicamente. pero vivirá. Terminaron en un bar de la calle Setenta y nueve. necesito que me ayude. La sonrisa de Robin la tranquilizó. —No me gusta. —No. Ella tomó un bistec. tome un taxi hasta allí mañana. —Me gustaría quedarme. El propietario reconoció a Robin. permanecieron en la oscuridad del coche. Robin bebió en silencio y Andy siguió ingiriendo su bebida con desgana. Maggie lo miraba preocupada. —Es un peso muerto —murmuró—. Robin dijo: —Le dejaremos en su casa y después la acompañaré a usted. sólo whisky. —¿Qué le parece si antes tomamos un último trago en algún sitio? Ella le condujo a un pequeño bar de los alrededores. Ella le dirigió hasta el domicilio de Andy. —No se preocupe. Maggie y Robin procuraron meterle en el coche. medio acompañaron y medio arrastraron a Andy hasta su apartamento. Buenas noches. Robin lo tendió en la cama y le aflojó la corbata. Robin parecía estar completamente sereno. Se sentirá terriblemente mal mañana.

Había quebrantado una ley férrea. —¿Quiere un poco de hielo? —No. ella había tomado la iniciativa. Le entregó un vaso. Encendió la luz y miró el reloj. —Tiene que ser esta noche. Ella la agarró pero se la arrancó. —Estaba en mi habitación. nena. La llamada se hizo más insistente. —¿Me quieres. Robin Stone estaba allí. la muchacha se encontraría con un buen regalo. Odio los pechos desarrollados. —Pecho desarrollado y hermoso —dijo—. Sólo las cuatro y media. De repente se volvió hacia ella. sin sacar la cadena de seguridad. Sintió como si hubiera luchado por la emancipación femenina. Sus ojos mostraban una dulce curiosidad. le abrió la bata. Pero no esta noche. De repente. Mañana. De ahora en adelante. la levantó en sus brazos. Ella ocultó su turbación y lo retó con la mirada. Si un hombre quería besar a una muchacha. la condujo al dormitorio y la dejó caer sobre la cama. se sentó en el sofá y le observó mientras bebía. se le acercó y. —Estoy borracho. pero ya lo he probado. De ahora en adelante. pero no le había parecido correcto. Le dejó entrar. Ella se levantó del sofá y cruzó la habitación. Con otro movimiento rápido e inesperado. mañana me voy. no tenía más que acercarse a ella y hacerlo. Se deslizó en la cama y apagó las luces. No tenía sueño pero cerró los ojos… Alguien estaba llamando a la puerta. —¿Qué diferencia hay entre hoy y mañana? —¡Quiero que me recuerdes! —Sé buena. y no te olvidaré. Ella sonrió ligeramente.214 - . —He traído mi propio trago —dijo. —Lo siento. con un rápido movimiento. Siempre le había gustado. Pero no me apetecía beber solo. Cantó mientras se desnudaba. Debía acabar de dormirse. —Te quiero —dijo lentamente—. Ella se volvió y le miró.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR corriendo del coche y subió rápidamente a su apartamento. nena? —preguntó él. Se puso una bata y abrió la puerta. Retrocedió. quebrantaría un montón de leyes. La frialdad de las sábanas le pareció maravillosa. Esta vez. Se dirigió al cajón de la cómoda y sacó todos los camisones. lo beberé solo. —Aplázalo un día. mirándola con interés. . dormiría desnuda. experimentó una sensación de libertad que nunca había sentido. Se sentía alborozada. blandiendo una botella de vodka. introduciéndolos en una bolsa. regalo de la dirección. Los latidos de su garganta golpearon con fuerza. Empezó a ponerse el camisón y después lo apartó a un lado.

Pero no pudo. su cuerpo estaba relajado. —No. La excitación y la emoción se mezclaban en ella y cuando él la tomó. gritó las mismas tres palabras que había pronunciado en Filadelfia: ¡Mutter! ¡Madre! ¡Madre! Después se apartó de ella. Quizás fuera así como se sentía la víctima de un asesinato. Se sentó en la cama y la miró con ojos inexpresivos y extraños pero cuando se inclinó y la besó dulcemente. ¿ha sido distinto con otras muchas chicas? —No… sí… No lo sé.215 - .JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —También odio a las morenas. En la oscuridad. ella se sintió asustada. Podía escabullirse. Él estaba aquí. —No vas a dejarme. periodista». Y. me dejarás… para ir… —¿Para ir a dónde? Tenía que saberlo. —Robin. Él le acarició las mejillas y sonrió suavemente. Ella se incorporo pero él la obligó a tenderse. —Parecía estar soñoliento—. Échale de la cama. Su boca buscó su pecho. Esta es tu ocasión. ella observó en sus ojos la misma mirada vidriosa. ¡Le . en mi vida se lo he dicho a nadie. Robin. como si hablara para consigo mismo. nena. completamente despierta. Pero ya se había dormido. Sus ojos eran como los de un ciego. durmiendo en sus brazos. —Sólo son palabras. —Estoy borracho. La atrajo hacia sí. Ella le abrazó y desaparecieron todas sus dudas. Lo contempló mientras se desnudaba. Pero no me dejes. —Prométeme esto… que nunca me dejarás. —Nunca te dejaré. Muy bien. su miedo se desvaneció y le correspondió con vehemencia. De repente. sus cuerpos estaban juntos. Te lo prometo. Se quitó la ropa y se acercó a ella. Le oyó suspirar. como si la estuviera mirando sin verla. pedir ayuda. Le parecía imposible. lo juro. Sintió el calor de su mejilla apoyada contra su pecho. incapaz de oponer resistencia. alcanzó el clímax juntamente con él. Estaba medio dormido. Se tendió a su lado. Te quiero. —No. —¿De veras? No mostró reacción alguna. Su voz tenía un sonido extraño. —Ya me lo dijiste una vez en Filadelfia. Había una extraña expresión en sus ojos. Paralizada. Se quitó la chaqueta y se aflojó la corbata. no es como con las demás. Contempló su hermosa cabeza. pero ha sido distinto. Ella se apretó a él en la oscuridad. soy un gran chico ahora. Dile «Adiós. Ella se acurrucó junto a él. mientras estaba unido a ella. pero la curiosidad la heló. Observó cómo se iluminaba el cielo y permaneció tendida. se dijo a sí misma.

Vertió un poco de jugo de tomate en un vaso y se lo llevó a la cama. No puedo recordar. Se recogió el pelo en una cola de caballo. —¡Dios mío! —se pasó la mano por el cabello—. Como un sonámbulo. Lo siento. mientras las gaviotas se llamaban entre sí anunciando un nuevo día. si quería huevos. Estaba medio dormida y. Y ella lo había hecho. despertaba para contemplar al hombre que tenía en sus brazos y convencerse de que había sucedido realmente. ¡Dios mío. Preparó el café y abrió una lata de jugo de tomate. de vez en cuando. Contempló las luces del alba y se asombró de la rapidez con que el sol iluminaba el cielo. Quería que se encontrara bien al despertar. no sé lo que hago. Quería que durmiera lo necesario para eliminar los efectos del vodka. Sacó la sartén. muy pronto llegaría hasta el hombre que sostenía ella en sus brazos. El carmín y el maquillaje estaban completamente corrí-dos. se los preparía. había olvidado correr las cortinas. Maggie! Miró la cama y después la miró a ella. Le observó mientras bebía. ¡Dios mío! Anoche debió estar trastornada. se puso una blusa y unos pantalones y se dirigió a la cocina. ¡claro! Sintió que iba a estallar de felicidad. haría cualquier cosa por él! Eran casi las doce cuando le oyó moverse. Sintió que las lágrimas rodaban por su rostro. Él lo alcanzó en la oscuridad. Se levantó cuidadosamente de la cama y caminó de puntillas por la habitación. ¿Le gustarían los huevos? ¿El jamón ahumado? Tal vez su olor le molestaría después de tanto vodka. —¿Por qué me dejaste entrar? Reprimió el temor que la ahogaba. Después sacudió la cabeza. tomó una ducha y se maquilló suavemente. ¡un día maravilloso! El sol penetró en la habitación. cuando estoy muy borracho. le devolvió el vaso. sí.216 - . Esto podría explicar su conducta de esta noche: en medio de su embriaguez. —Algunas veces. Penetró en el cuarto de baño. En aquella ocasión le había pedido que no lo dejara. sus ojos se ensombrecieron de cólera. Contempló la cama. —¡Por Dios. Se alegró de haber despertado antes. Se miró fugazmente al espejo. Tal vez lo había lastimado. supongo que sí. había pensado que todavía estaba casada. No puedo recordar. Se dio crema en la cara. la fría oscuridad lo cubrió todo. Después corrió las cortinas. Maggie. —¿Hicimos…?. . De repente. Era un nuevo día. —¿Como llegué hasta aquí? —Llegaste por tu cuenta a las cuatro y media de la madrugada. Eran las nueve. Se decía que era bueno para la resaca. pero su cólera le impidió perder el control. El sol inundó la habitación. Muy pronto. no se había molestado en quitarse el maquillaje.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR pertenecía a ella! Se alegró de haberle hablado de Filadelfia. Él parpadeó varias veces y miró a su alrededor. La otra noche.

—Debo ser muy experto cuando estoy borracho. lo siento. —Quieres decir que esto te ha sucedido con frecuencia. ahora lo recuerdo. —¿Me porté mal? Sus ojos se llenaron de lágrimas.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Es la excusa más antigua del mundo. —No. Ella le miró. —Sí. De repente. —¿Y yo qué? —Tú sabías lo que hacías. Y. Robin. encontraré la manera. lo siento por ti. —Sí. sólo estabais tú y Andy. La tiró sobre el sofá y tomó la taza de café que ella le ofrecía. —Maggie. que podía emborracharme tranquilamente. voy a hablarte claro. Eres una muchacha brillante y hermosa pero no eres mi tipo. —Y supongo que estás locamente enamorada de mí. yo me voy. —Con frecuencia no. lo estoy. algo que no puedo recordar bien. —Que no soy tu… No pudo terminar. Parte de su cólera se desvaneció. Pero la noche pasada pensé que estaba a salvo. Dejó la taza de café y se levantó. Suele sucederme después de una borrachera. anudándose la corbata. me despierto y sé que ha sucedido algo. No tienes que decírselo a Andy. —No estoy enamorada de Andy. Él es tu chico. Lo siento de veras. —Lo siento en el alma. quizás dos o tres veces. Pero es la primera vez que me enfrento con la evidencia. Maggie. Él sonrió. El asombro de sus ojos había sido auténtico. si esto te satisface! La ducha está allí. sobre todo. —¿No recuerdas nada de lo que me dijiste? Sus ojos azules eran inocentes. Creo que es lo último que recuerdo. comprendió que había dicho la verdad. Pasó al salón y se vertió un poco de café. ¡Pero puedes utilizarla. Llevaba la chaqueta colgada del brazo. Andy no. —Robin. Mira. Pero ha sucedido antes. como si se tratara de un chiste confidencial.217 - . ¿Qué demonios le pasó? —Se desvaneció. Por consiguiente. Él rió. Y cada vez me alarma espantosamente. Generalmente. Siento lo que le he hecho a Andy. ¿significo algo para ti? —Me gustas. Él entró en el salón. fuiste mejor que nadie. . No se acordaba. —Si quieres huevos o tostadas —dijo ella. Él sacudió la cabeza. Yo se lo contaré.

—Se había marchado cuando desperté. No lo quiero. no es tu comportamiento habitual. Yo me dedicaba a noticias allí. Después se volvió y abandonó el apartamento. —Es absurdo. Sólo recuerdo que llevaba carmín de labios de color naranja. —Mira.218 - . no sé por qué motivo vine aquí. Siento haberte pegado. —No te odio —dijo ella fríamente—. ni lo que hice… Y siento haberte lastimado. —No intentes mostrarte dura. —Yo llevo carmín color naranja. Sus ojos se abrieron incrédulos. ojalá pudiera borrar la última noche. Maggie. ¿acaso me sigues? Se sintió ultrajada de cólera y humillación. —Por Dios. Antes de que pudiera darse cuenta. Hacía mucho tiempo que no me sucedían estas cosas. La última vez fue en Filadelfia.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Maggie. ¿Quién eres tú para decirle a nadie qué soy? ¿Quién eres tú? ¿Qué eres tú? —No lo sé. Después se acercó a ella. Le acarició suavemente el cabello pero ella se apartó. —Maggie. tú y Andy tenéis que hacer como si esto no hubiera ocurrido. no hay suficientes noticias desde aquí. su mano le cruzó la cara. —Será duro para él. Odio a todas las mujeres que actúan como idiotas sentimentales y pierden el dominio de sí mismas. Tú le interesas. —¿Cómo sabes tú cuál es mi comportamiento habitual? ¡Cómo puedes saber nada de mí! Me has hecho dos veces el amor y no lo recuerdas. de veras rio lo sé. Había terminado antes de anoche. —Voy a trasladarle a Nueva York —dijo él repentinamente—.   . vete! Te lo he dicho… he terminado con Andy. Ella lo miró fijamente. Me odio a mí misma. La sonrisa de Robin era triste. Ella asintió silenciosamente. deja de hacer el papel de Dios! Él la miró a los ojos. Maggie. No mereces la pena. Por favor. —¡Por favor. ¿Y tú? ¿Quieres trabajar en Nueva York? —¡Por lo que más quieras. —Supongo que lo merezco… Debes odiarme. todos estos días hemos estado juntos y no me acordaba. —¿Recuerdas eso? Él sacudió la cabeza. vete. No sé lo que dije. De todos modos. —No soy adecuada para él.

El médico le dio una inyección y ella cayó dormida. hasta que abrió los ojos. Ike! —Ike imitó su voz—. con un bonito camisón. Amanda ya habría salido probablemente del hospital. Robin llamó un taxi y llegó a su apartamento justo antes de que comenzaran los embotellamientos de tráfico. La temperatura era algo superior a veintiocho grados. Estaba sentada en la cama. Esperaba poder llevarla a casa dentro de pocos días. —Pero hace una semana dijiste que seguía bien. Abrió una lata de jugo de tomate y llamó por teléfono a Ike Ryan. ¿Por qué no me dejaste un aviso? Ike suspiró. la habitación se llenó de gente. Nueva York aparecía despejado y suave. —¿Qué entierro? —Salió en todos los periódicos. fue al hotel para pagar la cuenta y se dirigió directamente al aeropuerto. ¿Qué ha pasado? La voz de Ike sonaba triste. —Ike. Ike se interrumpió. —¿Dónde demonios has estado? ¡Ahora llamas! La voz de Ike sonaba cansada y extrañamente indiferente. En pocos segundos. lo sé. Llegué al hospital a eso de las once. escribiendo postales de Navidad. —¿De qué habría servido? Te has perdido el entierro. El Aeropuerto de Idlewild estaba abarrotado de alegres viajeros en vacaciones. No había ninguna carta importante. —¡Llámame si me necesitas. Oh. El apartamento estaba limpio. No me digas que no lo sabías. Robin esperó no haber escuchado bien. Corrí a la puerta y llamé a las enfermeras y a los médicos. Acabo de regresar a Nueva York.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Capítulo 20 Cuando Robin dejó el apartamento de Maggie. . El medicamento le estaba haciendo efecto. El día en que murió… incluso por la mañana. —Enterraron a Amanda anteayer. La abracé y le dije que todo saldría bien. Permanecí tres horas sentado allí. De repente. hermano… ¡Te llamé! ¡Te llamé dos días seguidos! —Estaba en un barco. Entonces me miró con ojos tranquilos y dijo: «¡Ike. —¿Qué tal van las cosas? —preguntó Robin alegremente. —Esto es lo que creíamos. maquillada. En aquellos momentos. su aspecto era estupendo. por Dios.219 - . lo sé!». dejó caer la pluma y se le pusieron los ojos en blanco. Se sintió extrañamente deprimido. Me vio y sonrió débilmente.

El gato te pertenece a ti. estoy haciendo una película de guerra. Robin. Puso una conferencia con San Francisco. hubiera estado bien. Sobre todo en esta época del año. Murió una hora más tarde. Se despertó aproximadamente una hora más tarde y sonrió dulcemente. pronto estaré bien. —Ike. Robin. ¿A quién tenía? ¿Su madre? ¿Su hermana? Bueno. Esta vino con una inyección pero Amanda la apartó. La aflicción había desequilibrado a Ike. Robin». Después perdió el conocimiento. Y quiero respetar sus deseos hasta el final. De repente. Oye. —Gracias. Únicamente veinte hombres todos parecidos a John Wayne. —Sí. te quiero». —Por Dios —dijo Robin—. —Ike. falta una semana para Navidad y. Toqué el timbre para que viniera la enfermera. No sale ninguna mujer. Ike. Tú llamarme a mí. no te atormentes. en realidad te pertenece a ti. Ni siquiera sabía qué aspecto tenían sus chicos. Me buscó la mano. Sabía que era el fin y quería dejarme con algo positivo a que aferrarme. Colgó y se hundió en la silla. Después cerró los ojos y no volvió a recuperar el conocimiento.220 - . —He dormido con él todas las noches —dijo Ike—. Pero no lo hizo. Como si intentara convencerme de que era a mí a quien quería y no a ti. Me dijo: «Ike. a veces pienso en mi familia. dale al gato un plato de leche y duerme con una rubia. El gato sabe que algo anda mal. La idea de las Navidades tampoco le alegraba demasiado a él. Amanda había muerto… parecía imposible. experimentó una urgente necesidad de pasar las Navidades con alguien a quien quisiera. —Si hubiera dicho «Ike. te quiero. Robin. —Ike. simplemente. Porque. Era parte de la dulzura y de la gentileza de Amanda. Dijo: «Te quiero. Te quiero».JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —¿Saber qué. ¿no te importa que me quede con el gato? —¿El gato? —Bueno. Ambos somos almas perdidas. Pero. Felices Navidades. Kitty estaba en Roma y Lisa hacía siglos que no la veía. ¡qué demonio…!. —¡Robin! No puedo creerlo. Lisa pareció sorprenderse de veras. —Con la suerte que tengo. por extraño que pueda parecerte. te quiero». Se apretó a mí como si supiera que no disponía de mucho tiempo. Me miró y dijo: «Robin. Ike? —¡Qué sé yo! Supongo que quería decirme que sabía que iba a morir. ¿Cómo están los niños? ¿Y el viejo jefe de la familia? —Sigue siendo el jefe y el hombre más maravilloso del mundo. hablaba como si estuviera en el pasado». Pobre muchacho. sus ojos eran tan grandes y estaban tan asustados. dijo que tú cuidaras del gato. sus últimas palabras fueron para ti. Pero quiero al gato… es como conservar una parte de ella. La enfermera me dijo: «No sabía lo que decía. Ya sé por qué… ¡te vas a casar! —Lisa querida. Esto tendría que consolarte. No sabía lo que decía. consciente o inconsciente. Lo mismo te digo. Si hubieras visto. cuida de Slugger… por favor. tendría . qué Navidades tan tristes iba a pasar.

Quizás después de morir el viejo. Ella quería una casa llena de niños.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR que estar enfadada contigo. Después de todo. Vamos a pasar las fiestas con la familia de Dick. Lisa. Está bien. —Claro que lo fue y me alegro de que se lo pase bien. —Te refieres a mi padre. Y ella me dijo: «No tengas uno. Lisa: ¿cómo está Kitty? —¿Por qué la llamas Kitty? Él rió. ¿Qué quieres que haga. Me parece que a la maravillosa Kitty tampoco le gustaba. Tiene una afección en las coronarias… le produce ligeros ataques cardíacos. que tenga a un viejo artrítico crujiendo a su alrededor? Me gusta Kitty.221 - . es maravillosa. Yo estaba embarazada de tres meses de Kate. Desde luego hay alguien más… este de ahora tiene veintidós años. Por poco muere al nacer yo y después tuvo tres abortos. —¿No te gustaría tener una casa y unos niños? —Pues no. —Le gustaban los niños —gritó Lisa—. ¿cómo se encuentra mamá estos días? ¿Está mejor? —Fue una buena madre para ti. —Se detuvo—. nos llevamos siete años. Estamos a punto de salir para Palm Springs. Siempre tuvimos niñera. Estuvo un mes hospitalizada. Ella le da un suelo. Después dijo: —Robin ¿por qué siempre la llamas así? —No lo sé. has estado tantas veces en Los Ángeles y nunca has venido a verme. Pero un año después de morir papá. Nos hemos convertido en grandes aficionados al tenis. Robin. Creo que nos tuvo porque es lo que hay que hacer. Sólo hay una hora de avión. te lo prometo. Creo que es afeminado. a mí también me gustan jóvenes y atractivas. ¿Te lo imaginas? —Me parece estupendo —dijo Robin—. ¿Cuándo te veremos? —La próxima vez que venga a Los Ángeles. —Lo cual te demuestra cuánto le importaba yo —dijo él alegremente. tú por lo menos la tuviste. —No. Aún recuerdo lo asustada que estaba Kitty cuando tenía que sostenerte en brazos. Le gustaban tanto los niños que casi había perdido la esperanza cuando yo nací. —Déjate de tonterías. Creo que éramos parte del esquema: un niño y una niña para hacer juego con la casa. la atiende y la adora. Se ha instalado en una enorme casa en Roma. Lleva comprimidos de nitroglicerina. A Kate y a Dickie les gustaría verte. Y nunca recuerdo que me hubiera llevado en brazos cuando yo era pequeño. Dice que guisa para ella. . ¿Cómo está? —No muy bien. Era distinto. pero el doctor le aconsejó que no hiciera esfuerzos. —¿Y cómo nunca lo supe yo? —Yo tampoco lo sabía. vino a hacernos una visita. —De acuerdo. —Vamos. —¡No digas eso! —dijo ella airadamente. ¿Qué tal está la maravillosa Kitty? Ella no contestó en seguida. Nos has pillado de milagro. y te diré una cosa.

Cuanto más pensaba en ello tanto más conveniente le parecía. pero la dejó en su propio apartamento. Se acercaba la temporada de fiestas. Yo quería que se quedara a vivir con nosotros pero se opuso terminantemente. Estaba húmedo de sudor y.222 - . dedicado a los platillos volantes empezaba a tomar forma en su imaginación. Este ya le estaba adulando a . Y la vida no significa nada sin ellos». —Bien… ¡Qué os divirtáis en Palm Springs y felices Navidades! —Lo mismo te digo. ¿Quién demonios es usted? —¡Oh! —La voz adoptó un tono de amabilidad—. Se había ido a West Virginia para pasar las vacaciones. Supongo que terminarás rodeado de rubias. pero la idea de sentarse e intentar animar a Ike de su frustración con respecto a Amanda. un excelente amigo de la señora Stone. Era una muchacha bonita y limpia. pero sé que los niños son importantes. Puso una conferencia. por favor —dijo Robin. Decidió vivir en Europa. voy a tomar el primer avión que encuentre para Roma. Bebieron algunos tragos juntos. Quiero pasar las Navidades con mi madre. excelente amigo. si bien no podía recordarlo. Las cuatro de la madrugada.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Lisa. era consciente de que había sufrido una pesadilla. —La señora Stone. La voz que contestó era masculina y hablaba un inglés ampuloso. Mamá lo sabía. le deprimía. Y entonces me contó muchas cosas. Se rascó la cabeza. no era extraño que muchas mujeres se dejaran engatusar. pensativo. Dijo que yo tenía mi marido y una vida. Él tomó cerveza. había que pasar las Navidades. y que a ella le correspondía vivir la suya. Tengo mucho dinero que dejaros a ti y a Robin. —Por favor. ¿Qué tal se encuentra? —Está muy bien. o dos. Robin mantuvo un tono de voz frío. mire. pero sabía que no podía hacer nada hasta después de primeros de año. eran las diez de la mañana en Roma. Dio un largo paseo. He oído hablar mucho de usted. Robin. duerme todavía. Podía ir a Los Ángeles e intentar consolar a Ike de su aflicción. pero todavía se encontrará mejor cuando le dé esta noticia. Me gustaría que pensaras de la misma manera. Su avión llevaba dos horas de retraso. Los dos podéis permitiros tener muchos hijos. Mientras. Colgó el teléfono. Se despertó a las cuatro de la madrugada. Le compró un bistec. Llamó a una modelo con quien ya había salido. después contempló el último programa y cayó dormido. Se citó con ella en el Lancer Bar. Pero felices fiestas. —Bueno. ¿Puede darme el recado? —¿Quién es usted? —¿Puedo a mi vez dirigirle la misma pregunta? —Soy su hijo. Robin Stone. —No lo sé. Intentó localizar a una azafata de aviación. Yo soy Sergio. Ella estaba dispuesta a ir a casa con él. Era un ejemplo del encanto de los gigolós. pero su compañera de habitación estaba disponible. Encendió un cigarrillo. La idea del programa especial. —Creo que las chicas están más unidas a sus madres —dijo él tranquilamente. Debes tener una casa llena de niños.

—¡Diez dormitorios! —Es una villa muy bonita. se presentó un viejo maletero con el equipaje de Robin y lo colocó en un . La policía selló su pasaporte y. iré a esperarle. «Apuesto a que sí —pensó Robin—. hora local. —No es necesario. mientras todos los demás pasajeros luchaban y se esforzaban por encontrar sus equipajes. El muchacho era extraordinariamente apuesto. en el momento de descender del avión. Es un gran hotel de la Via Veneto. hubiera preferido alojarse en un hotel. ¿Puedo llamarle Robin? —¿Por qué no? Caminaron hacia la sección de equipajes. Muy tranquila para ella.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR través del teléfono. A Robin le encantó la diferencia de horario. —Mire. ¿no es cierto? —Estoy deseando conocerle. excelente amigo. —El Excelsior. Robin hizo un movimiento con la mano. —Conozco muy bien el hotel. con mucha libertad para que el pequeño Sergio pueda recibir a sus amigos como invitados. vistiendo pantalones apretados. aunque se tratara de la casa de su madre. Sergio dijo: —Si me telegrafía su hora de llegada. Al cruzar Robin las puertas. Y tenía algo más que el aspecto y el acento a su favor. diez dormitorios. pero. Sergio se limitó a repartir unas cuantas liras y. El hijo de perra se comportaba como si de verdad se alegrara de verle. —No le entiendo.» Pero calló. jovencito. un palazzo en Roma con Sergio estaba muy lejos de la gran casa de piedra arenisca que él y Lisa habían compartido con Kitty en Boston. El avión aterrizó a las once de la noche. se gana la manutención. Rotundamente afeminado pero lo disimulaba. En cierto modo. —De acuerdo. más apuesto que cualquier actor de cine. Podría saludar a Kitty y acostarse en seguida. ¿por qué ir allí? Su madre tiene un palazzo enorme. —Será un placer. en pocos segundos. El papel de invitado no es que le gustara demasiado. corrió hacia él e intentó cogerle las maletas. Y estaba seguro de que Sergio no se parecía en modo alguno a su padre. puede ahorrarme un telegrama si me reserva una habitación en el Excelsior. —Mi nombre es Sergio. Después de todo. pero no serviles. Se mostró muy experto con el equipaje. Sus modales eran adecuados: vehementes y entusiastas. —No estoy decrépito.223 - . dio resultado. Vio al apuesto joven. Se ofendería si no se alojara usted aquí con ella. cualquier cosa que hubiera dicho en italiano. camarada.

Era increíble. —He preparado para usted martini con vodka y hielo —dijo Sergio—. Estamos preparando una gran fiesta de Navidad en honor suyo. creció dos pulgadas. Entonces entró Sergio y Robin fue testigo de una asombrosa transformación. El suelo era de mármol rosa y las paredes estaban adornadas con frescos. dirigió el coche por un ancho camino flanqueado de árboles. —Bonito coche —dijo finalmente. Poco a poco. —Seguro que corre con él por ahí todos los días —dijo Robin con acrimonia. pero en Roma estos coches tan grandes no van bien para el tráfico. se siente feliz. se encontraron en una zona menos congestionada y se dirigieron hacia la Via Appia.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR largo Jaguar de color rojo. —Es de su madre. —No. su sonrisa era joven. Tenía un gran Rolls que conducía un chófer. ¿qué tal está mi madre? —Creo que está mejor que nunca. Muy bonito. Y. Su cuerpo parecía a punto de derrumbarse. aparentaba unos treinta años. A primera vista. Robin silbó. Le condujo a un enorme salón. . Sergio desapareció de nuevo y Kitty tomó las dos manos de Robin. Sergio desapareció y Kitty lo acompañó hasta el sofá. Le robaba mucho dinero a su madre. de pie con su pijama de terciopelo rojo. —Parece el palacio de verano de Nerón. El hijo de perra preparaba mejor los martinis que el barman del Lancer. ¿Cuánto cuesta el alquiler de este palacio? —No está alquilado —dijo Sergio—. ¿Está bien? Robin ingirió un buen trago. El cuerpo de Kitty pareció vibrar. ¿verdad? Kitty le estaba esperando en el gran vestíbulo de mármol. Kitty me ha dicho que esta es su bebida. —Y estoy seguro de que usted habrá encontrado alguna estación de precio reducido. estoy tan contenta de verte! Él contempló las señales de la edad en sus manos. Robin. Sergio. que contrastaban con su rostro joven y sin arrugas. Parecía más baja de lo que él recordaba pero su rostro era suave y sin arrugas. —¡Oh. conduzco yo. Estaba de acuerdo con las estaciones de servicio. —¿De precio reducido? —Olvídelo. A su madre le gustan las fiestas y yo creo que es bueno para ella. Y cuando una mujer se viste bien y se pone guapa. sentada a su lado. Y el chófer… —Sergio dirigió los ojos al cielo—. Sergio. Kitty lo compró. Y su llegada la ha alegrado mucho. la obliga a vestirse bien. le pareció de repente una pequeña ancianita. Robin la abrazó con cariño. Ella era joven en el momento de aceptar la copa de champaña que Sergio le ofrecía. sin embargo. Robin se reclinó en su asiento y observó cómo Sergio navegaba entre los pequeños coches y el tráfico endiablado del centro de la ciudad. hasta su rostro terso le pareció viejo. Robin permaneció en silencio mientras rodaban por la moderna autopista que conducía a la ciudad.224 - . Ahora conduzco yo.

El joven se encogió de hombros. tendrían que haber muchas jóvenes herederas italianas que estarían encantadas de encontrar un muchacho tan apuesto. añadió: —Es un buen chico. —¿Cuántos años tienes. Los agradecía hasta el extremo de permitirle tener ocasionalmente a un muchacho junto a sí. —Me daba igual una cosa que otra. Estoy preparando la lista. cariño. —¿Por qué no me dijiste que interrumpía tus planes? Ella movió la mano. Pero esto es mucho mejor. y se preguntó por qué motivo un muchacho que lo tenía todo podía ser afeminado. así que no te atrevas a escapar. Lo besó dulcemente. Y te quedarás aquí hasta después de Año Nuevo. de pie junto a la chimenea. —Es hora de acostarme. pero tú estás todavía con el horario de América.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Estoy un poco cansada. que le ofrecía solícito su brazo. mirando a Sergio. Observó al joven. Robin miró a Sergio. todavía podríais ir a Suiza. Le había prometido a Sergio diez días de esquí. . —¡Son tonterías! ¡El médico dijo que me encontraba bien! —dijo Kitty—. Es tarde para mí. mucha gente no estará en Roma. —Termina tu bebida. Dios sabe que no sé esquiar. Las que teníamos las tuvimos que hacer con varios meses de anticipación. La cara de Robin mostró preocupación. —No. Robin introdujo un trozo en una salsa. De repente. —Llamaste justo a tiempo —estaba diciendo Kitty—. pero acudirán todos los que se hayan quedado en la ciudad. Ya teníamos nuestros pasajes de avión para ir a Suiza. advirtió que estaba hambriento. Kitty dejó el vaso. ahora no encontraríamos reservas. me anunció tu llegada y me dijo que ya había anulado nuestra reserva de hotel. Podría ser mi hijo. no puedes tener sueño. Si era dinero lo que quería. Robin se levantó pero ella movió la mano. Con su corazón. El pobre Sergio es quien estaba entusiasmado con este viaje. —Pero si me quedo algunos días. pero mañana haremos muchas cosas… ¡Oh. Robin? Me ha hecho muy feliz. Luego. ¿sabes. Después de todo. Estamos todos juntos. hemos dejado los Alpes por ti. Pero él mismo decidió no ir. Se volvió hacia él. eres un encanto! El muchacho había regresado con una bandeja de langosta helada.225 - . Y… ¿te lo ha dicho Sergio? Vamos a celebrar una gran fiesta de Navidad. ¿Por qué ligarse a una anciana? Muy fácil: una mujer mayor agradecía los pequeños favores. —Creo que el aire es tal vez demasiado claro para Kitty de todos modos. Robin? —Cumplí cuarenta en agosto. Así es que tienes que quedarte. quizá no debiera ir a Los Alpes. Desde luego. Sergio tenía mucho talento. Cuando desperté. Sergio.

al mirar hacia atrás. Después abandonó la habitación acompañada de Sergio. No tuve hijos para que fueran una renta contra la soledad al llegar a vieja. Pero está usted equivocado. Camina usted como un gato. —Cuarenta años son muchos para no estar casado. Fueron parte de mi juventud. Estaba cansado pero no le apetecía acostarse. Lisa y yo somos un gran consuelo para ti. a mí también me gusta. Sergio se sentó a su lado. —Estoy con ella porque me gusta. Ella suspiró. la maravilla que yo tuve con vuestro padre. . La oscura y líquida mirada del hombre lo perturbó.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Cuarenta —ella sonrió—. Los vio desaparecer en lo alto de la escalera. —Muy bien pensado. Ella sacudió la cabeza. ellos tienen que tener su propia juventud y sus hijos. No lo desperdicies. —Llevo zapatos con suela de goma deliberadamente. Tembló de nuevo. pongamos los puntos sobre las íes ya desde un principio. Robin se dirigió hacia el sofá. —Supongo que no encuentro a ninguna tan encantadora como tú. pero sentía frío. —Robin. Era una noche templada. —Oiga. Tal vez fuera culpa del maldito mármol. Los niños son muy importantes. —He encendido fuego en su habitación. la edad de usted y ella era mucho más joven y bonita. Kitty suele echar pequeñas siestas y no quiero que mis pisadas la molesten. Su mirada se dirigió hacia lo alto de la escalera. una madre ama a sus hijos sólo cuando los ama lo suficiente como para dejarles marchar. —Mire. Diviértase usted con mi madre o con otros muchachos. —Bueno. Sergio sonrió.226 - . De repente me pareces tan joven. Robin rió sin alegría. Me gustan las chicas. Se volvió. Pero la dejé cuando tenía. ¿Estarían Kitty y Sergio haciéndose el amor? Tembló. —Aquellos años: son los más dichosos de la vida. ¿por qué no está usted en la cama con la magnífica Kitty? Para eso le pagan. amigo. No tenía nada para leer… y persistía la extraña sensación de soledad. —Desde luego —dijo él sin convicción—. Pero a mí déjeme en paz. Por eso necesitas a Sergio. Sergio estaba al pie de la escalera. Se vertió un trago de vodka puro. Sergio. —No le había oído —dijo Robin—. —No esperes demasiado. Ahora. Pero no se es joven a esta edad cuando uno no está casado. Sus ojos eran inquisitivos. me gustan tanto que tengo intención de no conformarme nunca con una sola. Robin. Lo comprendo ahora. Se dirigió hacia el fuego.

Tuve tan poca… Ahora estoy leyendo Perfil de la Historia. Por favor. Un día lo dejaré y escribiré un libro. Robin miró. Por la noche. Disfruta de la vida. —No hay nada que contar… Soy comentarista de noticias en televisión. El joven se levantó y le acercó la cubeta de hielo. La expresión de Sergio no se alteró. que existe. pero no la clase de amor que usted piensa. Así es que tienen que buscarse un trabajo y trabajar duro. En cierto modo. Su madre no quiere sexo. Ya no sentía aversión hacia él. A la hora de comer visita a su amante. Siempre seré bueno para ella. ¿por qué? Su madre le dejará un montón de dinero. Empezó a estudiar de nuevo al muchacho. incluso en ocupaciones que no les gustan. La pobre gente tiene bambinos. Sergio. Su comida se prolonga mucho. Yo me preocupo por ella. hace el amor. quiere afecto. —Ya lo hace usted. Dígame. —Creo que tendría usted que dejar su empleo y venir a vivir con nosotros. —¿Trabajará usted en las noticias toda su vida? —Le formuló la pregunta con sincero interés. pensó que Kitty tenía suerte.227 - . Kitty me ayuda mucho en mi instrucción. Los ojos de Sergio se iluminaron. —Tiene que gustarme. pero no esperamos que nos mantengan las mujeres. buena o mala. va con su mujer y descansa de nuevo. —Hábleme de su trabajo en los Estados Unidos —dijo Sergio. ¿por qué trabajar tan duro en un simple empleo? —No trabajo tan duro como se imagina.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Pero ella no es mi madre. Hay amor entre nosotros. Pero ustedes los americanos… ustedes trabajan en ocupaciones que no les gustan. La voz de Robin era grave. es un trabajo. —Todo el mundo tiene que trabajar. ¿bebe usted vino alguna vez en la comida? Robin rió. Podía escribir aquí y estaríamos todos muy contentos juntos. Todos los negocios y las tiendas cierran desde las doce hasta las tres. —Somos un país católico y no hay divorcio. alguien que esté con ella. Amantes o madres. Kitty . el hombre rico. Robin se vertió un poco más de vodka. El hombre pudiente disfruta de la vida aquí. —Yo leo siempre. de Wells. —¿No le gusta? Robin se encogió de hombros. En cambio. bebe vino. lo cual es la única manera. —Pero. —No. —Nunca se me ocurriría esta idea. Trabaja en un negocio escogido por él mismo. ¿Escribe usted como el señor Wells? —Escribo como yo. no tiene simplemente un trabajo. Experimentó un sentimiento de gratitud hacia Sergio. pero la indirecta no dio en el blanco. Tal vez nos agitamos mucho. Robin. Lo malo es que tengo que intercalarlo con otras cosas y hacerlo en horas extrañas.

Con frecuencia. Creo que tengo que estar cerca para oírla si llama. la última vez que alguien me miró así. —Oh. Cada día les daba a Robin y a Sergio una lista y los enviaba como dos niños. no insista. La servidumbre llega a las siete. Y. Incluso . Seremos amigos. —Me alegro que sólo haya uno como usted. se veían obligados a detenerse y comer por ahí esperando que abrieran de nuevo las tiendas. Usted es precisamente… todo lo que yo quisiera encontrar en un hombre. —Lo comprendo. Sin embargo. durante las vacaciones. Le prepararíamos una suite para usted. Robin sonrió lentamente. Le miro a usted con todo el corazón. se me ha adelantado usted. Sergio conducía el coche y conocía todas las tiendas. ¿dónde duerme usted. ¡Por favor. La única diferencia es que se trataba de una mujer. —Apagaré el fuego. Los ojos de Sergio eran graves. Robin rió y empezó a subir las escaleras. podría venir a esquiar conmigo. Dejó su vaso y empezó a subir la escalera. —¿Se nota? —¡Que si se nota! —¿Le molesta a usted? —Si quiere que me quede. Sergio.228 - . No lo puedo evitar. vinos. camarada? —Abajo en el hall. —Démonos la mano. Sergio suspiró. Kitty pasó los días siguientes preparando la fiesta de Navidad. adornos de Navidad. —De acuerdo. Si hubieran muchos más. usted no la odiaría. como tampoco podría evitarlo una chica si le viera a usted. Robin sonrió. Robin! —Sergio. No puedo cambiar mis emociones. tendría usted su propia habitación. amigo. Había que comprar comida. —Soy muy mayor para compañero de habitación. Robin se tranquilizó y empezó a divertirse con todo aquello. Robin empezó a divertirse con estos tranquilos paseos. He dejado un termo de café caliente en su mesilla de noche por si despertara usted antes. —Padece del corazón. Pero no se preocupe. Robin. Sergio. Sergio sonrió y se dirigió a la chimenea. —Buenas noches. No insista. Robin se asombró de la firmeza del apretón de manos de Sergio.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR se alegraría mucho y a mí también me gustaría. En una habitación contigua a la de su madre. nos acostamos tres días. un árbol. podrían poner a las chicas fuera de combate. Le tendió la mano. si una chica le mirara de esta manera. —A propósito.

pero sólo tengo la mitad de lo que vale. . Chicago. Empezó a sentir un afecto paternal hacia él. El propietario de la tienda. Sería una vida maravillosa. pero en Hollywood sería distinto. pero Hollywood parecía hipnotizarlo. Devoraba revistas especializadas. Es un espejo para el bolso. —Sergio. —Es simplemente un sueño. —Sergio —la voz del hombre era pegajosa—. Ya te lo dije. Sergio parecía indiferente a las atenciones del hombre. necesito…. fríamente. En Hollywood todos tienen piscina propia. creo que veinte dólares americanos serían suficientes. Robin. mal chico. Aquí no tengo ninguna oportunidad en el cine. Sergio lo contempló con admiración. hay demasiados jóvenes como yo. —¿Qué demonios es? —preguntó Robin. El propietario de la tienda miraba a Sergio ávidamente. Sergio le llevó a una joyería de la Via Sixtina. ¿Podemos regalárselo a Kitty entre los dos? Robin asintió. has vuelto —dijo el hombre. Lo vio hace un mes. Buscó en una caja y extrajo un bello espejo florentino de oro. Las casas en la playa y las enormes fincas lo asombraban. —Tiene cosas muy bonitas. Se estaba empezando a sentir incómodo. bueno. Soy feliz con Kitty. La víspera de Navidad.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR bebía vino. —Robin. Sergio le hacía muchas preguntas sobre los Estados Unidos. —Quiero ver el espejo —dijo Sergio. hay algo más que eso. sin embargo. El muchacho era bueno y amable. —Claro que sí. —Bueno. Robin paseó por la tienda admirando las distintas joyas expuestas. Sacó unas liras arrugadas. han sido los más felices de mi vida.229 - . —A Kitty le gustó —dijo Sergio—. decepcionado. Tengo entendido que se hace en pequeños fragmentos y que el director te dice lo que tienes que hacer. El resto te lo regalo. es un coleccionista. —En Roma. Sergio le siguió. Nació una tranquila amistad con Sergio. Te dije que era tuyo si lo querías. —¿Sabes actuar? —preguntó Robin. ¿Por qué no estudias teatro? A Kitty no le importaría. —¿Hay que saber actuar para hacer cine? —Sus ojos eran inocentes—. Entregó el dinero al propietario y. paga lo que puedas. quizá tres o cuatro personas viven con este lujo. Sergio se encogió de hombros. Y estos últimos días. el hombre gordo fue a envolver el regalo. un hombre gordo y calvo. Le interesaba Nueva York. Sergio no le prestó atención. tembló de excitación al ver a Sergio. Intenté ahorrar.

Robin. —Hubiera tenido que acostarme con él. Movió la mano. —Escoge. —El dinero no lo es todo para mí. No he tenido a nadie más desde que mi último amigo se puso enfermo. Robin curioseó por la tienda. Simples eslabones de oro con una placa para grabar el nombre. amigo. Sergio. . Te lo prometo. —No le conocía hasta que supe el precio del espejo. escogió la más barata. Empezó a hablar excitadamente en italiano con el propietario de la tienda. —Es famoso por los regalos que hace a los muchachos. —Sergio. Los hombres a quienes yo podría amar. ¿qué es lo que atrae tus grandes ojos negros? —Allí. No quiero unirme con ningún hombre simplemente por el hecho de que sea homosexual. Robin rió. atribuyéndole una extraña clase de dignidad. —Quédate con ella. aman a las mujeres. El muchacho mostró un entusiasmo infantil. De repente atrajo su atención una pantera en esmalte negro con ojos de esmeralda. Me lo ofreció por nada si yo… —¿Por qué no.230 - . —¿Y bien? —Yo sólo me acuesto con las personas que me atraen. En los ojos de Robin se reflejó un atisbo de sospecha. Calló. Robin reprimió una sonrisa. Sergio acompañó a Robin hasta una caja que contenía varias esclavas de oro. Sergio batió palmas. Los ojos de Sergio bajaron tristemente. —¿Y cuándo abandonarás a Kitty por otro amigo? —No la abandonaré. —Hazlo. Robin sonrió. —¿Querrías comprarme un regalo de Navidad para que pueda recordarte? Estaban de pie junto a una batea con relojes de pulsera de hombre adornados con diamantes. —De acuerdo. Las pulseras costaban unos dieciocho dólares. Sergio se encogió de hombros. Robin se apartó. Pon lo que quieras. Guárdalo para cuando te cases.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Según parece. —Siempre he querido poseer una. —Es verdad. El muchacho estaba defendiendo la homosexualidad. Finalmente. su manera de mirarte… está hecho. Prefiero estar con Kitty. —¿Puedo grabar mi nombre? El precio de esto es aparte. No es fácil para mí. He tenido muy pocos amigos. las joyas no son lo único que colecciona. Sergio? No es mucho mayor que Kitty. cuando Kitty muera procuraré que dispongas de una pensión vitalicia.

Viene de la India. Kitty estuvo encantada con su regalo. Después se reunió con Sergio que se negaba a marcharse si no le entregaban una garantía firmada según la cual el grabado de la pulsera estaría listo antes de la hora de cierre de aquel mismo día. viajas tanto. pero llama al médico a la menor sospecha. —Es el broche más bonito de Roma. con rápida determinación. —¿Cuánto cuesta? —Cuatro mil. Sin embargo. no quiere comportarse como una anciana. —Dólares. Regresó exhausto al palazzo de Kitty. Procura que se haga visitas médicas de control. Tiene trescientos años. pensó que nunca había gastado tanto dinero en nada. —¿Liras? —preguntó Robin. Se metió el estuche en el bolsillo. Sergio. pero muy contento. Al día siguiente. le dijo al dependiente que la envolviera. Lo mandó hacer un marajá. El fuego de la chimenea crepitaba.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Hizo una seña al dependiente. Sergio no hizo más que mirarse la brillante pulsera que lucía en la muñeca. ¡Qué demonio!. —Llámame si no se encuentra bien. el árbol se elevaba hasta el techo. Kitty regaló a Robin y a Sergio gemelos de brillantes. Robin se sintió turbado y acarició la pequeña medalla de oro de San Cristóbal que Sergio le había regalado. Mientras escribía el talón de viajeros. se sintió alborozado.231 - . —¡Por eso! El joven dependiente colocó inmediatamente la joya sobre un trozo de terciopelo blanco. Pasaron la tarde haciendo el amor. abrieron los regalos. No tendría que pagar aduana. Robin no podía recordar una Nochebuena más hermosa. Ella no te lo dirá si se encuentra mal. Contempló la pantera. Después. ¿por qué no? Le debía a Maggie algo después de aquella noche. Brindó por los dos con champaña y. tratándose de una pieza antigua. incluso formaron sartas de maíz tostado para adornar el árbol. Robin bebió mucho y terminó en un apartamento que daba a la Villa Borghese con una hermosa muchacha yugoslava cuyo marido se encontraba en España en viaje de negocios. —Confía en mí. Las piedras preciosas de sus ojos tenían el mismo color que… Se volvió. El equipaje de Robin ya había pasado por la aduana. Sergio le acompañó al aeropuerto. durante toda la velada. el vuelo ya se había anunciado. Estaban dirigiéndose hacia la puerta. A medianoche. Robin. . la villa estaba abarrotada de invitados. Las esmeraldas de los ojos poseen un valor incalculable. —La han bendecido —explicó Sergio—. La semana pasó volando.

—Pero si estoy más fuerte que un caballo. Y. Tal vez estaba mal. Después le dio la mano y subió al avión. en cambio. pero con una expresión muy triste en la cara. pero cuatro mil dólares más derechos de aduana eran un precio terriblemente elevado por una noche. dormido. Al extremo a que había llegado en sus relaciones con Amanda.232 - . No podía entenderlo. Pero siguió pensando en ello durante el viaje. —¿A dónde quieres ir a parar? —Hay algo que te preocupa. La noche pasada corrí a tu habitación. Estabas abrazado a la almohada y gritabas: —¡No me dejes! ¡Por favor! —Demasiado vodka —dijo Robin. Una noche que ni siquiera podía recordar.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Robin: tal vez tendrías que ver al médico tú también. Pensó en ello cuando mostró el broche en la aduana y tuvo que pagar un impuesto muy elevado. Dos noches seguidas gritaste en sueños.   . nunca le había comprado ningún regalo tan caro. —¿Qué dije? —Te agitabas en la cama. aquí estaba con una chuchería de cuatro mil dólares para una muchacha con la que no se había relacionado más que estando bebido. ¡Si volvía a ver al hijo de perra de la Via Sixtina que le había dicho que no tendría que pagar derechos de aduana! Y siguió pensando en ello mientras el taxi le llevaba a casa. —Me refiero a otra cosa. Robin se detuvo de repente.

No había ido por el Lancer Bar desde que había vuelto. Su secretaria entró con un paquete. no estaba escrito que fuera así. No sé si será tan fácil seguir tus pasos. Para la próxima temporada. ¡Te aseguro que haré todo lo posible! A fines de semana. Carmen. probarás a hacer uno. Lo abrió y encontró el estuche de cuero italiano con el broche de la pantera negra. está ensayando como una condenada. Ojeó su bloc de citas: tenía la tarde libre. Y podrás empezar a ver programas grabados de En Profundidad. Andy telefoneó y aceptó encantado el ofrecimiento. Parecían haber pasado años desde la última vez que lo había examinado. Robin». Robin había terminado todo su trabajo atrasado y preparado una grabación de En Profundidad. he terminado con Maggie. —No. Yo quiero una chica que me mantenga apartado de Eugene O'Neill. para que te familiarices con ellos. sin tocar el vodka. Te incorporarás al noticiario de la cadena. va a venir no sé qué agente de Hollywood para verla actuar. —No. y saldrá bien. —¿Seguro que no vas a echar de menos nada aquí abajo? —preguntó Robin. Bien… esta noche se lo llevaría a casa y trabajaría un poco. Abrió el cajón de su escritorio y sacó su manuscrito. Comunicó al departamento jurídico que redactara un contrato para Andy Parino.233 - . —Actúa como tú sabes hacerlo. Ahora mismo. —Gracias por el voto de confianza. Volvió a colocar el libro en el cajón del escritorio y dejó el despacho. Cuando llegó al Lancer Bar. De todos modos. es demasiado complicada para mí. seguirás trabajando con Jim Bolt. el barman. —Lo siento. Se lo envió con una pequeña nota en la que le reiteraba el ofrecimiento de incorporarse a la cadena en Nueva York. Envió también el broche de la pantera a Maggie con una nota que decía «Felices Navidades con retraso. —He pasado todas tus grabaciones y las he estudiado. espero traspasártelos a ti y hacer algo nuevo. lo saludó efusivamente. —¡Señor Stone. Tres días más tarde. Tenía que firmarlo. Ella… bueno. Rompió la nota y colocó el estuche en una pequeña caja fuerte de pared en la que guardaba sus contratos y documentos privados.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Capítulo 21 Actuó inmediatamente tan pronto como regresó a Nueva York. —Estupendo. En cosa de un mes. Llevaba muchos sellos e iba certificado. Estampó su firma y contempló la envoltura de papel marrón. Había una nota mecanografiada: «Sólo acepto regalos de los amigos». cuánto tiempo sin verle! ¿Lo de siempre? .

—Yo escucho mejor en mi consultorio —replicó el médico. Bastará una sola sesión. Robin colgó y regresó a la barra. varías veces se había despertado sudando. —Hablo mejor cuando estoy bebiendo —dijo Robin. dejémoslo. —Soy Robin Stone. Sin embargo.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Doble para celebrar mi vuelta —dijo Robin. —Quisiera verle. Estaba empezando a odiar las noches. Terminó su segunda bebida. ¿cuándo puedo verle? Escuchó rumor de páginas y comprendió que el médico estaba repasando su cuaderno de citas. —Tengo intención de ir a casa a las siete. —De acuerdo. Podríamos empezar con tres sesiones semanales. —Lo cual significa que estará usted libre a las siete. —¿Profesionalmente o personalmente? Hubo una pausa. ya sabe usted mi teléfono por si cambia de parecer. Sabía que soñaba…. Pero no podía recordar nada. —¿Puede usted llamarme de nuevo a las seis? Tengo un paciente. ¿Por qué no viene al Lancer Bar a tomar un trago? Le pagaré el trago y la visita. —Temo que no sea esta mi manera de trabajar. Quiero hablar con usted acerca de un problema determinado. —Tengo algunos claros —dijo—. —Creo que profesionalmente. —Sí. Lo encontró en Park Avenue. Algunos de mis pacientes se han trasladado al Sur a pasar el invierno. . Terminó su segundo trago y pidió otro. Seguro que habrían montones de Golds.234 - . ¿por qué? Ella no significaba nada para él. Cruzó la estancia y tomó una guía telefónica. —No quiero seguir un curso. como si se tratara de una visita en su consultorio. El doctor Archibald Gold tomó el teléfono a la segunda llamada. —Entonces. ¿Podría venir el próximo lunes? Puedo reservarle las diez en punto. Lo terminó en seguida y pidió otro. No recordaba lo que había soñado en Roma. —¿A qué hora tiene usted su última cita esta noche? —Mi último paciente lo tendré ahora. Dudó un momento y después marcó el número. ¿Por qué no? Valía la pena visitar a un psiquiatra para terminar con aquellos sueños. Robin rió gravemente. doctor. Pero. Sergio le había dicho que había gritado dos noches seguidas. pero no podía haber más de un Archibald Gold. —Archie… iré a su consultorio si accede a verme esta noche. Pasó las páginas rápidamente. a las seis en punto volvió a llamar a Archie. Le enfurecía el hecho de que Maggie le hubiera rechazado el broche. Nada le había sucedido últimamente. —Lo siento. sin embargo. Tal vez Sergio tuviera razón. Iba a ser una de aquellas noches.

—¿Lo ha intentado alguna vez? Robin se encogió de hombros. Me gusta mucho. viejo amigo. Después. Y algo me molestaba al pensar de nuevo en ello por la mañana. —¿Entonces por qué dice que no puede? Robin encendió un cigarrillo y exhaló el humo pensativo. Mi amigo se desvaneció y yo terminé solo con la dama. volví a salir con ellos. a las siete en punto. No tropiezan con nosotros en el transcurso de sus tareas cotidianas. Por eso los barmans reciben a veces tantas confidencias. y estaba con él. como ya le he dicho. Pero. Sólo sabía que era una morena de pecho voluminoso. que era una buena compañía. —Ha dado usted en el clavo. Hasta las siete. la primera vez que sucedió. —Cuando dice usted que no le gusta. No recuerdo haber estado con ella… recuerdo que al día siguiente me desperté en su . Ella mantenía relaciones con un amigo mío. Ni siquiera pude recordar su cara o su nombre. Hay varios muy buenos que puedo recomendarle. Pero no puedo acostarme con ella. pero me emborraché terriblemente. y sin embargo presentía que había hecho o dicho algo que no debía. para rematar el delito. Robin. Empezó siendo una velada estupenda. —De acuerdo. ¿quiere decir que le desagrada? —No. Nunca se sinceraba con nadie. a juzgar por su reacción. —Nunca hablo con mis pacientes. ¿cómo podía contarle a este extraño de aspecto apacible lo que le atormentaba? El doctor Gold comprendió su silencio y sonrió.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Al doctor Gold no le engañó el tono indiferente de la voz de Robin. una palabra de esto a su amigo Jerry y le partiré la cabeza. Archie. pero no me gusta. es mejor que se dirija a otro médico. Escuche. debí hacerlo muy bien. si tiene usted alguna duda. En cierto modo. Salí con ambos algunas noches. Viniendo de un hombre como Robin. Por eso es absurdo. Estamos en nuestro puesto y sólo nos ven ustedes cuando quieren. usted es el hombre que necesito. Robin estaba sentado al otro lado de la mesa del doctor Gold. no era mi tipo. La última noche. Hay una muchacha… —se detuvo—. Lo cual no me molestaba porque. volví a encontrar a la dama dos años más tarde sin recordar en absoluto que ya la había conocido antes. —No. Pensé que era hermosa. No la puedo olvidar. ¿Tiene usted mi dirección? —Sí. No podía recordar nada. —Parece ser que. después me fui a pescar. no es más que eso. Robin rió. Todo el asunto se le antojaba ridículo. De acuerdo. un barman y un psiquiatra tienen mucho en común.235 - . —Bueno. desperté al día siguiente y ella se había marchado. estando borracho perdido. solo. la simple llamada telefónica ya era como un grito de socorro. me gusta. —A veces es más fácil hablar de cosas íntimas con alguien que no se conoce. Archie. lo hice en dos ocasiones distintas y.

con alguien con quien no hay que acostarse. —Y usted quiere acostarse con ella o… digámoslo así: a usted le gustaría librarse de este problema. ¿Por qué tendría que desearla? Borracho o sereno. pero estaba bebiendo. subconscientemente. como un gato salvaje. no es mi tipo. Dos años antes. —¿Sabía usted que estaba bebiendo demasiado? —Supongo que sí. experimentaba una especie de aversión y pensaba que no podía hacerlo. —Se equivoca. incestuoso. —¿Cuál es su tipo? —Muchachas esbeltas. —¿Aversión hacia ella? —No. . deseaba a esta muchacha y me emborraché deliberadamente para poder acostarme con ella? —Al no contestar el doctor Gold. Es lo que suelo beber siempre. Era como despertar y descubrir que se estaba con un muchacho o un niño. Y debí hacerlo muy bien porque ella me estaba preparando el desayuno y hablaba alegremente.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR cama. Era terriblemente hermosa. No me importa no volverla a ver. —¿Quiere decir que. No lo creo. Me sucedió por haber bebido mucho. de cuerpo duro. —¿Qué sentía usted hacia ella? —preguntó el doctor Gold. ¿por qué tengo que experimentar estos sentimientos? Y me ha sucedido otras veces. ¿Estaba usted muy borracho cuando la conoció? —No. Robin sonrió pensativo. —¿Le sucedió por eso? ¿Acaso bebió usted algo a lo que no estaba acostumbrado? —No. Sólo que las demás no eran exactamente de su misma clase y afortunadamente no volví a verlas jamás. rubias. —Apagó el cigarrillo—. porque no me gusta este tipo de chica. —¿Y después siguió bebiendo deliberadamente para embriagarse? —¿Deliberadamente? El doctor Gold sonrió. sin embargo. La muchacha es bonita. Tal vez me gusta más que cualquier otra muchacha que haya conocido. para poder unirse con ella. me gusta.236 - . Y puesto que me gustaba. en casos aislados. Me gusta el perfume del cabello rubio. Pero quiero librarme de estas zonas oscuras de mi cerebro. Le dije lo que sentía. Lo que me sucedió con Maggie fue una casualidad. No me parece usted la clase de hombre que se deja coger desprevenido. Robin sacudió la cabeza—. Sin embargo. aversión al sexo. al pensar en relaciones sexuales con ella. Fui duro. —Temor. pero siempre con una morena. vodka. Pero no puedo sentir atracción física hacia ella. Maggie es sofocante. —Tiene que haber sido así. Robin se encogió de hombros. como si hacerlo con ella fuera algo sucio. —Volvamos a su primer encuentro con la muchacha. me adapté a ella.

por ejemplo: era estupenda. ¿Fue alguna niñera? ¿Alguna maestra de escuela? —Mi primera maestra era jorobada. Tengo una bonita hermana menor. —Tengo los ojos azules como ella. una mujer de cabello gris. hermana. Maggie. Robin asintió. Fuerte. por favor. Kitty es rubia. Me mostraba protector con respecto a ella. es usted consciente de haber lastimado a esta otra chica. E incluso entonces. Archie? No todos son heterosexuales u homosexuales. —Sin embargo. —¿De veras no lo supo nunca? —Es verdad. a pesar de que ahora está encaneciendo muy de prisa. —¿Qué aspecto tenía su madre? —Oh. —¿Y su padre? —Era un tipo extraordinario. . Les gusta acostarse con otros. Hubo una niñera cuando nació Lisa. desde luego. limpia. Sin embargo. —¿Se parece usted a Kitty? Robin frunció el ceño. de ninguna manera. bonita. Hay personas que son simplemente sexuales. Mi niñera…. Usted debe decírmelo. —¿Había alguna rivalidad entre usted y su hermana? —No. Todo en mi infancia fue apacible. Parecía una Kitty en pequeño: rubia. Creía que nuestras relaciones eran maravillosas. Me marché para grabar un programa en Europa y no le escribí. todo músculos. que sabía que regresaría y volvería a ella. pero no se enamoran necesariamente. —Interesarme por las muchachas. Fue en el jardín de infancia. ¿Sabe una cosa. —Sí. Estamos perdiendo el tiempo con esto. Archie. pero no lo recuerdo. Lo hice sin darme cuenta. yo le hice mucho daño. y sin embargo siente en el alma haber hecho daño a esta chica que no le importa? —Por eso estoy aquí. —¿Por qué no era usted consciente de que estaba lastimando a Amanda. Habían sirvientes.237 - .JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —¿Se ha enamorado usted alguna vez? Él se encogió de hombros. Terminé con ella al final cuando intentó cazarme. Pero localicemos a algún extraño oscuro. un chófer me acompañaba a la escuela. bueno. yo procuraba enfriar nuestras relaciones. —Se detuvo. Fue maravilloso. Y cuando regresé estaba deseando verla. Amanda. Relaciones sanas todas ellas. por lo que Jerry me contó. —Muy bien… Padre. madre. a quien deseaba de veras. supongo que tuve alguna. Tuve una infancia feliz y alegre. no empecemos con jaleos freudianos. pensé que ella ya me conocía. Yo era su hermano mayor. blanca y limpia. pero no tenía ni idea de que la hubiera estado lastimando. pero mi cabello es oscuro como el de mi padre.

Bueno. No hemos solucionado nada. Lo creí. —Archie. debió causarme un gran efecto. le juro por Dios que no he ocultado nada. —Tiene que recordar algo. sentimental y se me hace un nudo en la garganta. el cerebro crea automáticamente una amnesia como tejido cicatrizal. no es normal no poder recordar nada de la infancia. Tal vez se trata de una conversación. Tal vez tengo muy mala memoria… o ¿acaso no piensa usted que quizá no sucedió nada digno de recordarse? Archie sacudió la cabeza. —¿Nunca ha llorado usted? —Que yo recuerde. —Debe usted andar mal de la cabeza. —Robin. —Antes que eso. Pero en mi vida privada —sacudió la cabeza—. no eres un hombre. Tal vez esta sea la razón. —No. a partir de entonces. Robin sacudió la cabeza. a menos que… —¿A menos que qué? —A menos que usted lo oculte deliberadamente. ¿Le importaría que quedáramos citados para el lunes? Mis honorarios son treinta y cinco dólares por hora. Robin se inclinó hacia la mesa. —Mire. una plegaria? Robin chasqueó los dedos. —Sí…. podría tener todo lo que quisiera. ¿Cuál es su primer recuerdo? —El jardín de infancia. —Con frecuencia. y quiere usted que vuelva. pero debería usted recordar algún hecho que hubiera ocurrido antes. No encontré esqueletos escondidos en ningún armario. Por no sé qué motivo se me grabó en la memoria. viví en una casa grande y bonita. quizá la . veo una película. nunca. —Ninguno. —Cinco años no son exactamente mediana edad. con dos padres maravillosos y una encantadora hermanita. El doctor Gold miró el reloj. La expresión de Robin era de incredulidad. Quizás mi vida se desarrolló con excesiva facilidad.238 - . Creí que si no lloraba.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Retrocedamos a antes de nacer Lisa. He estado aquí casi una hora para discutir acerca de una muchacha con la que tengo un problema. no. felicidad o desgracia. El doctor Gold prosiguió: —¿Una conversación. pero era una sola frase y no recuerdo quién la dijo: «Los hombres no lloran. eres un niño». —Robin sonrió—. Quienquiera que me lo dijera. no volví a llorar. Un animal doméstico. Todos recuerdan pequeños incidentes de la primera infancia. una cosa. Si lloras. cuando se produce un trauma. porque. Se volvió hacia el médico. un compañero de juegos. Robin se encaminó a la puerta. —Son las ocho menos cinco.

Quizá lo hizo y quizá tenía cabello negro. No intente conseguir buenos resultados hurgando en mi infancia para ver si una niñera me pegó cuando tenía dos o tres años por haber desordenado mis juguetes. estuve en la guerra y pasé lo mío. Es curioso. —¿Quién le dijo a usted que un hombre no llora? —No lo sé. A su público. Puedo pensar en muchas cosas que viví y que hubieran podido aflojarme algún tornillo. —¿Está loco? Mire. —¿Dejará usted de actuar? —dijo con una sonrisa—. Robin examinó las clasificaciones Nielsen de febrero. Robin sonrió. —Gracias. Tiene usted que partir de cero. el equipo de investigaciones había conseguido otros interesantes puntos de vista. ¿De acuerdo? —Ya sabe donde encontrarme si decide hacerlo a mi manera —dijo el doctor Gold. quizá por eso mi memoria empieza aquí. Estudió la presentación del proyecto de los platillos. la pobre. pero creo que es más fácil y más barato escapar si tropiezo con una morena de ojos verdes. Este podría ser el primero. He venido aquí para que usted me conteste a una pregunta específica.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR primera impresión que tuve fue el jardín de infancia. El doctor Gold examinó los apuntes que había tomado y los trasladó a un cuaderno. —¿Fue antes del jardín de infancia? —Creo que sí. Estudiarlo y exponerlo. me gustaría poder hipnotizarle. doctor. porque yo no lloraba en el jardín de infancia cuando lo hacían los demás chicos. Ni siquiera me gusta ver llorar a las mujeres o a los niños. No los destruiría: Robin Stone iba a volver. Dan la . Todos estaban asustados de la maestra. —Tengo intención de realizar un programa especial de noticias cada mes — explicó Robin—. ojos verdes y pecho desarrollado. permitiendo que lo dirigiera Andy la temporada siguiente. Andy había intervenido en el mismo la semana anterior y había resultado bien. Pero quienquiera que fuera. —Le entregó a Dan la presentación de los platillos. ¿De acuerdo? Sea noble y admítalo. pero salí de ello entero. En Profundidad seguía ostentando el número veinticinco. Sería un programa estupendo. le bendigo. El departamento de noticias les estaba haciendo la competencia a las otras cadenas. Había oscurecido. pero Dan no hizo objeción alguna. Aquella semana ocupaba el segundo lugar. la maestra jorobada. Se encontró con Danton Miller al día siguiente y le expuso su intención de abandonar el programa de En Profundidad. —¿Entonces quién lo dijo? —Archie. no lo sé. —Robin. no va a gustarle. que le adora. No me gusta ver llorar a los hombres.239 - . Cerró la puerta y salió a la calle. Escoger un tema que nadie haya tratado.

¿Por qué no intentar un programa en mayo o junio. podría gustarle a los niños — dijo Dan—. camarada? Los ojos de Dan se contrajeron. de abril o mayo. —A Robin le gustaría hacer un programa así la próxima temporada. —No. —Ha sido un movimiento en falso —dijo tranquilamente—. Se acercó la secretaria de Dan. —Pero no por detrás de usted. —¿Viene.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR leyó cuidadosamente. y a Gregory no le gusta perder el tiempo como árbitro. Dan se reclinó en su asiento mientras Robin exponía el programa de los platillos a Gregory. Uno al mes. —Yo creo que sí. Robin se incorporó y alcanzó el teléfono. Dan lo tomó. Gregory miró a Robin inquisitivamente. Robin se levantó. Estoy intentando despertar el interés de los patrocinadores en otoño. Gregory se dirigió a Dan. —Después sonrió—. su sonido pareció extraordinariamente fuerte. Comprenderá que yo le he puesto el veto. en primer tiempo. —Parece adecuado para un domingo por la tarde. es cosa suya. Pero no es un programa para la noche. Pero no por la noche. El rostro de Dan cambió de color. —¿Un programa de platillos cada mes? Robin sonrió. en primer tiempo. Se recobró prontamente y sonrió forzadamente. Pero no tiene cabida en mis planes de la cadena. Por unos momentos sus ojos se miraron en silencio. —No tengo más remedio. Cuando sonó el teléfono. Mi decisión en asuntos como este es definitiva. lo incluiré en una tarde de domingo. Sabe muy bien que no conseguiría ninguna clasificación. —Si quiere.240 - . Pero creo. Los partidos de baseball lo arruinarían. cuando los grandes programas se repiten? Sería una buena prueba. Ha pasado usted por encima de mi cabeza. La secretaria le anunció que el señor Austin podía recibirlos inmediatamente. que voy a dejar que cave usted su propia fosa. —No quiero un domingo por la tarde —dijo Robin—. señor Robin. Dan sonrió. Me gustará ver la reacción de Gregory ante su drama de Buck Rogers. —Creo que tú estás en contra. quiero hacer una hora de televisión comparable a una revista Life abierta. Cuando terminó. . —Si quiere formar un equipo y grabar este programa de ciencia-ficción. Por eso soy el presidente de la Cadena. —¿Quiere llamar al señor Austin? Dígale que Robin Stone y Danton Miller desean verle cuanto antes le sea posible. Dan sonrió y unió los dedos de ambas manos formando una pirámide.

Quiere que empiecen a emitirse repeticiones hacia finales de abril. tanto la CBS como la NBC andan detrás de él. ahora está suficientemente afianzado. Dan fue el primero en romper el silencio. actuando a medias como . hablaremos con los actores. En lugar de presentar a alguna personalidad. con el director. No soy un periodista. Y también quiere derechos de propiedad de sus grabaciones para cuando se vendan a las cadenas independientes.241 - . Más otros muchos beneficios complementarios. Entró la secretaria y anunció que la señora Austin estaba al teléfono. Ambos hombres le vieron desaparecer en el despacho interior. no estoy buscando ningún colaborador. Cobra diez mil por noche. Se volvió hacia Dan. Al mencionarse a Christie Lane. con el guionista. Usted es el presidente del Noticiario. —Esto me recuerda que sólo tenemos firmado un contrato con Christie para la próxima temporada. Hemos accedido a concederle un importante aumento. Y la próxima temporada quiere hacerlos en diferido. por ejemplo. cualquier cosa que sea oportuna o que merezca la pena. Gregory se levantó. Se inclinó y dio unas palmadas a la rodilla de Robin. No va a ser fácil. Pero Cliff Dome dice que estamos muy distanciados en cuanto al dinero. pero nosotros los hemos grabado para poderlos repetir. Puede estarse filmando una película. En eso no hay problema. Ha aburrido a Gregory con su absurdo programa de ciencia-ficción. Nos ha hecho perder el tiempo a mí y a él. política. Platillos volantes. ¿Nadie ha hecho nada para conseguir que firme un contrato a largo plazo? —Hemos empezado las negociaciones —dijo Dan—. Robin rió. —Yo tengo los dos sectores. se dibujó una sombra de preocupación en los ojos de Gregory. analizaremos un tema por espacio de una hora. Trabajo solo. Podríamos presentar la vida privada de una personalidad de la televisión. Sigue haciendo los programas en directo. como Christie Lane. —Lo tomaré en la otra habitación. Yo soy el presidente de la Cadena. Ha tenido usted la oportunidad de ver cómo funcionan los proyectos de programación de la cadena. pero él quiere formar su propia compañía y compartir los derechos de propiedad del programa con nosotros. nos trasladaremos al sitio que sea. El público no hace más que preguntarse cómo es en realidad. como se hace en nuestra media hora de En Profundidad. Hablaba en voz baja: —Escuche: espero que haya aprendido una lección. en lo que él pide y lo que nosotros estamos dispuestos a dar. —Parece una versión de la Avenida Madison de una lucha de gangsters de Chicago: tú te quedas con el sector sur y yo con el sector norte.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR sobre un tema de actualidad. Y no debe entrometerse en la programación. después del primer pase. para poder aprovechar contratos en Las Vegas. También tiene contratos con algunas ferias. Usted tiene el Noticiario y basta. Es más importante que ser un periodista de Ivy League.

—No tengo intención de apoderarme de ninguna de sus prerrogativas. Adelante con este proyecto del platillo. Sus ojos se suavizaron al pensar en su esposa. Robin sonrió. Dan. De esta manera. Y nadie debe interferir. si no se refieren al departamento de noticias. Robin sonrió tranquilamente. Se ha mostrado interesada. Pero. Nunca pensé que en el espacio hubiera un romanticismo que atrajera a las mujeres.242 - . Pero soy el presidente del Noticiario y tengo un programa que considero que debería hacerse. casi como si se tratara de algo que acabara de ocurrírsele. de ahora en adelante. —Le estaba diciendo a mi esposa lo de su idea acerca de un programa especial dedicado a los platillos volantes. entonces podremos hablar de series mensuales. no es un hobby. —Creo que eso es todo. pero procure no tener que resignarse demasiado pronto. Un hombre ambicioso. carraspeó y su expresión se dirigió de nuevo a los temas que estaban tratando. ¿qué le sucedió a usted el primero de enero? La ceja de Robin se levantó. Gregory Austin regresó. ¿Primero de enero…? Por lo que recordaba. señores. Nunca permito que las llamadas privadas interfieran en mis negocios. señor presidente. dijo: —Robin. Tiene usted que darme un espacio. Después. ¿Hay algo más? Dan se levantó.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR actor y a medias como ejecutivo. Sergio . tendré que… —¡Tendrá que aguantarse! ¿Lo entiende? La próxima vez que yo diga que no quiero un programa. Gregory esperó hasta que ambos hombres alcanzaron la puerta. en lugar de una de las repeticiones de Christie. conservaré la armonía de mi pequeña familia. Esta es mi vida. sin embargo. —Robin —los modales de Gregory le parecieron tímidos de repente—. Tienen que terminarse las llamadas a Gregory Austin. —Dan es un hombre bueno. —Miró a Dan—. la señora Austin es mi negocio más importante. —Todavía soy novato en cuestiones de protocolo de cadena. Si consigue una buena clasificación. Hablaré con Cliff Dome sobre la renovación del contrato de Christie. Dan salió y Robin se sentó. No hizo ademán de marcharse porque presintió que esta no era la verdadera razón por la que Gregory le había detenido. venga a mí primero y yo los pasaré a Dan como si fueran ideas mías. Gregory miró la puerta cerrada y sonrió. Me gusta la idea de usted de pensar en nuevos proyectos. usted aceptará mi decisión. después. Si me dice que no. —De acuerdo. sé que le parecerá estúpido y que no tiene nada que ver con el deber…. Prográmelo para mayo. ¿quiere usted esperar un momento? Tengo que decirle una cosa. —Lo siento. pero. Todos lo somos. Por eso es bueno.

no importa dónde me encuentre. —Lo es. Robin regresó a su despacho y llamó a la señora Austin. Perdone la confianza. —Oh. —Señora Austin. el primero de enero de 1964. Lo miré y después lo tiré todo a la papelera. Al diablo la tarjeta… ¿puedo llamarla? —Desde luego. Supongo que la invitación de la señora Austin se encontraba entre ellas. en las dos ocasiones en que usted ofreció la fiesta. —Espero que no tengamos que esperar tanto para vernos. Me parece como si ya le conociera. se lo prometo: el año que viene leeré todas las felicitaciones de Navidad para encontrar su invitación. Gregory sonrió. tenemos una cita. Mi esposa se preguntaba si no se trataría de un desaire personal. —Creo que es una idea maravillosa —dijo—. Gregory encendió un cigarrillo. —Señora Austin. Después de todo. pero ya sabe cómo son las mujeres. Pero quiero que sepa que me gusta el ponche de huevo. —Gregory le escribió el número. Robin Stone —dijo ella—. vamos. además. Me gustaría tener el valor de hacerlo. Su risa le llegó a través del teléfono. —He aumentado diez libras —dijo tímidamente—.243 - . —Es lo último que quisiera que ella creyera. Robin —ella se detuvo—. . regresé el día de Año Nuevo. pero solemos contemplar su programa. Sé que es cosa de Gregory. —Le hemos invitados dos años seguidos. ahora lo recuerdo. Gregory contempló la ceniza de su cigarrillo. así es que fumo de nuevo hasta que elimine este peso de más. Ella rió cuando le contó lo que había hecho con la correspondencia. nadie espera que se contesten las felicitaciones de Navidad y pensé que las facturas me las volverían a mandar al mes siguiente. Y había un montón de correspondencia. Después dijo: —Nuestra fiesta… La expresión de Robin era ausente.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR le había acompañado al aeropuerto. —Mire. Me avergüenza decirle lo que hice en ambas ocasiones. Estaba en Europa entonces. —¡Dios mío! ¡Qué fallo por mi parte! Estaba en Roma este año. se lo prometo. y me alegro de que me lo haya dicho. ni siquiera ha enviado una tarjeta excusándose. sino que. no tenía usted por qué llamar. —Supuse que se trataba de un olvido. —Espero que no. Estaba fuera del país. Le escribiré inmediatamente. De veras. De esta manera. y el año pasado creo que estaba… —frunció el ceño tratando de recordar—. me evitaría muchas cosas desagradables. No sólo no se ha presentado usted.

—Examinó su bloc de citas y vio la nota: «Cena en casa de los Austin»—. —El primero de marzo está bien. Robin —escuchó un ruido de papeles—. Quiero que venga usted conmigo. Había seleccionado un director y un productor y había establecido como fecha de prueba de la grabación el quince de marzo. lo cortaba desde el principio. dijo ella: —Muy bien. Sin detenerse. no perdió el tiempo con tonterías. Llamó. la cena es en su honor. Todo. corbata negra. A las ocho y media. habría otras invitaciones. Le explicó el proyecto y le preguntó si estaría interesada en intervenir. —Lo siento.244 - . Maggie Stewart. Ella dudó. —Me encantará. ¿Cuándo quiere que vaya? —¡Tan pronto como le sea posible! —Hoy estamos a veinticinco. . Tengo una pequeña cena para el día uno de marzo. En realidad. Pero. excepto una llamada que tenía que hacer. Él colgó y se quedó mirando el teléfono. Es una cena de corbata negra en casa de los Austin. pero su historia de la aparición de platillos volantes en Florida había dado origen a toda la idea. Maggie. No tenía que llamarla. sé que no me debe usted nada. bueno. De esta manera. Conque la princesa estaba sola. —Claro que estoy interesada en hacer este programa.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Apuesto a que Gregory le ha dicho que lo odia. —Mi hermana está en la ciudad. ¿Puedo hacer de usted su acompañante durante la cena o hay alguien a quien desearía usted traer? —Me gustaría llevar a una señorita —-dijo rápidamente. —Venga el veintiocho de febrero y traiga un traje de noche. el tiempo ha sido tan inseguro por allí que hemos decidido quedarnos en Nueva York. ¿podría hacerme un favor muy grande? —Dígame. ¿Qué le parece el primero de marzo? Así la estación tendrá tiempo de encontrar a alguien que me sustituya. Bueno. uno de marzo. Oh. Todo estaba a punto. ¡No estaba como para desempeñar el papel de «acompañante guapo»! Si accedía a ser acompañante de cena. —Tiene usted mucha razón. Cuando ella se puso al aparato. El príncipe no ha podido venir. Andy haría una parte y le había prometido a Maggie que intervendría en el programa. voy para trabajar. Pero ahora tenía que buscar una chica. faltaban diez días… Se olvidó de la señora Austin en la siguiente semana. señora Austin. me gustaría que viniera. Acabamos de regresar de Palm Beach. Ella se mostró también indiferente. ¿Le apetecería venir? ¿Cómo se habría metido en este lío? Pero tenía que hacerse perdonar las dos malditas fiestas de Año Nuevo. —¿Para el programa? —No. Pasó dos días en Washington para preparar el programa de los platillos. para una cena el primero de marzo. pero.

—¿Puedes estar libre a las cuatro? Tengo que ir a recoger una chica a Idlewild. Si la pierdes. La he traído aquí simplemente porque es buena . Toda la velada había sido de locura. Está comprometido con otra cadena. Eran cerca de las once y Robin seguía bebiendo lenta y regularmente. llamó a Jerry Moss. Robin y Maggie lo rechazaron al unísono. La administración protestaría seguramente. VUELO 24 NORTHEAST AIRLINES. Long John Nebel se paró con ellos unos momentos. MAGGIE STEWART. Sabe mucho acerca de esto. Telegrafíeme la hora de su llegada. Después Robin insistió en ir a cenar al Louise's. ¿Padecía Robin de insomnio? Era una novedad. De repente. el que duraba toda la noche. Todo el mundo vivía bien por cuenta de la IBC. ¿Por qué no Maggie? Su telegrama llegó la mañana del día veintiocho: LLEGADA IDLEWILD A LAS CINCO. después. Le mandaré un coche al aeropuerto. No hay nada entre Maggie Stewart y yo. —¿Y bien? —No quiero encontrarme solo con ella. en el último minuto. tengo mis motivos. La dejaron en el Plaza. te espero frente al edificio de la IBC a las cuatro. —Bueno. Esta Maggie Stewart era la muchacha más hermosa que había visto. —Gracias. pero ella lo merecía. Él pidió un coche. Sin embargo. Jerry presintió cuál era el estado de ánimo de Robin y procuró no hacer indagaciones.245 - . Robin pidió otro trago y se sumió en el silencio. precisamente tengo un traje maravilloso que me muero por lucir. Pero ¿qué era eso de escuchar a Long John Nebel? Significaba que no dormía bien… también significaba que no se acostaba con ninguna chica. es que hay algo que anda mal en ti. —De acuerdo. no sé qué es lo que te atormenta. —No me pasa absolutamente nada —gruñó Robin—. cambió de idea y decidió pedir una suite. Porque a Long John se le escuchaba cuando uno estaba solo o temía dormirse. Robin. pero Robin seguía jugueteando con su vaso. de lo contrario lo utilizaría en el programa de los platillos. de repente. pero esta Maggie Stewart es realmente excepcional. dijo Jerry: —Mira. Ella rió y su voz perdió algo de su indiferencia. Iba a hacer su programa. había saludado a Robin como si apenas le conociera.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —¿De veras quiere usted que vaya? —Sí. El restaurante ya estaba casi vacío. Y cuando Jerry sugirió que tomaran un trago juntos en el Lancer Bar. y entérate de una cosa. Maggie. —¿Desde cuándo necesitas una señora de compañía? —Jerry. Llamó al Plaza para reservar una habitación y. Y le reservaré habitación en el Plaza. Tengo un coche. Jerry terminó su café. —Le escucho cuando no puedo dormir —dijo Robin—.

Su rostro era grave. es algo relacionado con esta muchacha. Se despertó. Todo el mundo era agradable. La creyó. Era más fácil dormirse con la radio. hazlo solo. Estaba sentada entre un neurocirujano y un especialista en compra y venta de valores. consiguió mostrarse atento. Dan le estaba succionando el pecho… Danton levantó los ojos y rió. En cierto modo. la luz de la televisión no lo deslumbraba a uno. Dios mío. ella lo condujo a la cama. —Mira. Jerry se alejó de la mesa y después regresó. Agua… Era un bonito pensamiento… Pensar en un barco. Concilio el sueño en el momento preciso en que Long John estaba hablando de no sé qué agua que había que beber. Se vertió otro trago de vodka puro. Llamó a Maggie la tarde siguiente. Estaba sentada en el sofá con Danton Miller. Después se dirigió a casa y encendió la radio. en un barco y en agua… Una bonita litera… Dormir… Dormir… Estaba en el barco. ¡Estaba haciendo el amor con Jerry! Él entró corriendo. Y por alguna extraña razón. —Vuelve a la cama y quédate allí. Y tanto si quieres admitirlo como si no. no eres el mismo. Buscó a Maggie con los ojos a través de la larga mesa. Me he sentado aquí contigo porque pensaba que me necesitabas. el traje era muy llamativo y él se sintió cohibido porque la cena de los Austin era rígida. se dijo a sí mismo. de etiqueta y aburrida. pero las charlas intrascendentes siempre lo cansaban. en una litera. así. Maggie lo estrechaba en sus brazos. Era una orden. le decía que todo saldría bien. Se sintió bien. —No necesito a nadie —contestó Robin—. lo acariciaba. Él entró… Jerry se había marchado. Se acostó y empezó a escuchar a Long John. eran las cuatro de la madrugada. —Si quieres quedarte y beber toda la noche.246 - . La litera se transformaba en una enorme cama. Jerry se levantó. Desde que estuviste en Florida. Cambió a otra emisora y finalmente pudo conciliar de nuevo el sueño. supo que tenía que obedecer. Robin. y dirigirle las preguntas más adecuadas mientras ella le hablaba de sus fiestas de beneficencia y del tiempo en Palm Beach. no voy a dejar de ser tu amigo porque sé que algo te atormenta. Envidió su gracia y se . se estrujó junto a él y le dijo que era una pesadilla… Empezó a acariciarle la cabeza… Se tranquilizó… Ella era suave… La escuchó dejar de nuevo la enorme cama y reírse en la otra habitación. Estaba sentado al lado de Judith Austin y luchaba por no distraer su atención. Ella tenía razón. Corre a casa con tu mujer. —Está celoso —dijo Dan. Otro de aquellos sueños… John Nebel seguía hablando. al despertar. Después se marchó. Maggie no sonreía.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR en su trabajo. Después ella se levantó de la cama y Jerry estaba en la otra habitación. Robin permaneció sentado bebiendo hasta la hora de cierre del restaurante.

¿Por qué no? Era más agraciada que cualquier estrella de cine. La expresión de Maggie se suavizó. Para mí.247 - . estaba empezando a creer que había perdido usted esta habilidad! Esperó a que el camarero dejara las bebidas. cualquiera que sea la hora en que llegue a casa. —¡Oh. Él la tomó del brazo y la acompañó al Salón de Roble. Comprendo sus debilidades. observó que todos los hombres que pasaban se volvían a mirarla. no sé qué demonios quiero o no quiero. —La señorita tomará un whisky. —No tiene usted que demostrarme nada —dijo ella—. No lo ha hecho hasta ahora. —No tiene por qué mentir —dijo ella—. Paso las noches en vela. —¿Se siente usted desgraciado. he observado cómo jugaba con el sauterne en casa de los Austin. Llamó al camarero. —¿Todavía me odia? —Ojalá le odiara. A no ser que esté asustado de sus propios pensamientos secretos. teme descubrirlo. Maggie. Ella no retiró la mano y sus ojos se encontraron. —¿Acaso no lo es? De repente. ¿Por qué empezar? —No. estoy escribiendo un libro. ¿Acaso no se atreve ni a beber vino cuando está conmigo? Sus ojos verdes le miraron con un asomo de burla. Robin? —¿Quién ha dicho que soy desgraciado? —Todo el que no sabe lo que quiere. pidió la cuenta. —Maggie. Ella le miró con interés. . Robin. —Creo que está usted asustado. Después.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR preguntó de qué demonios podría estar hablando con ellos. es verdad. —Tengo un montón de trabajo en casa —dijo mientras firmaba la cuenta. mientras se encontraba en el vestíbulo de su hotel y le agradecía el «haberle sacado de un apuro». un vodka doble. —Beber no es una debilidad —dijo él secamente. Es así de sencillo. Más tarde. —Quiero que seamos amigos. Después se inclinó y le tomó la mano. ojalá… Él retiró bruscamente la mano y bebió el vodka de un solo trago. —Nunca podremos ser amigos. De repente dijo: —¿Le apetece un trago? Creo que se lo merece usted. pareció muy cansado. —¿Es esta su más secreta ambición? —Procuro decirme a mí mismo que lo es. Dios mío. Me he propuesto escribir cinco páginas cada día.

248 - . Mientras caminaba de nuevo hacia el dormitorio. Tomó una pastilla para dormir. ¡Precisamente cuando todo parecía salir tan bien! Sus ojos se empañaron. la llamaré cuando necesite otra sesión. ¿Por qué engañarse? Nada conducía a nada. Si la llamaba. mientras el telefonista le informaba que se trataba de una conferencia. vería una matinal. ni siquiera el tiempo frío la hacía cambiar de idea al respecto. Se levantó y la ayudó a ponerse el abrigo. Seguía durmiendo desnuda. cuando oyó el timbre del teléfono. Sólo eran las siete y cuarto. ¿quién le enviaría este telegrama? ¿Estarían enfermos su madre o su padre? Lo abrió y lo leyó rápidamente. dejó la nota de NO MOLESTEN en la puerta y rogó que la despertaran a las diez. Y cuando llegara al despacho el lunes por la mañana. Con un supremo esfuerzo consiguió tomarlo. y por la noche acudiría a un cine de doble sesión. Intentado llamarla teléfono últimas seis horas. Llamó a Hy Mandel. con enojo.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Gracias. Bueno. Parecía como si sólo hubiera dormido pocos minutos. ¡Que Robin Stone y la IBC lo pagaran! Escuchó la voz de Hy. La invitación a la fiesta de los Austin le había hecho concebir vanas esperanzas. doctor. Era así de sencillo. Todo era producto de su imaginación. Se sentó y encendió la luz. le había dicho que llamara inmediatamente. He convencido Century Pictures utilizar usted. La voz impersonal del encargado de la centralita dijo: —Sé que ha puesto usted la nota de NO MOLESTEN. pero ha llegado un telegrama urgente para usted. Sin respuesta. sin importarle el precio de la conferencia. El teléfono sonó de nuevo. Intentó alcanzar el aparato pero la pastilla para dormir había hecho que su brazo fuera tan pesado como su cabeza. ¿Con cuánta rapidez puedes trasladarte aquí? . Necesitaba simplemente una persona presentable. Llame tan pronto reciba esto. Saltó de la cama y se puso una bata. Se levantaría pronto. Maggie entró en su habitación y tiró su monedero sobre la cama. pero. se sintió presa de una repentina sensación de aprensión. —¡Maggie! —despertó inmediatamente—. Pobre Hy… sólo eran las cinco de la madrugada allí. —Mándemelo —murmuró. Estaba demasiado soñolienta para poder pensar. ¡No podía creerlo! Stella Leigh encinta. no la encontraría. Hy Mandel. lo saludaría como si apenas le conociera. Bueno. Debe ser sustituida inmediatamente. Firmó el recibo del telegrama. tenía todo el fin de semana para ella sola y no iba a quedarse sentada en su habitación esperando que él la llamara.

No siempre hace falta tener talento para ser una estrella. Y ayer. ¡Vería a Adam de nuevo! Le entusiasmaba esta idea. no creía tener ninguna oportunidad. Le han estado dando inyecciones toda una semana. Oh. hace falta algo invisible. ¿cómo lo has conseguido? —A decir verdad. —Escucha. en un pequeño grupo de teatro. pero el director se entusiasmó y dijo que eras exactamente lo que andaba buscando. Te haré la reserva de hotel. Acaba. También pagan una suite en el Beverly Hills Hotel. . Recuerdo cuando Ava Gardner vino aquí: era una chiquilla. No es que seas una gran actriz dramática. telegrafíame el número y la hora de llegada. lo intenté de nuevo. Hy. —No me decepcionarás. —¡Dios mío! —rió ella—. espera a que te vea. más una opción a interpretar otra película en condiciones que se discutirían más adelante. una cara nueva. Vendré a esperarte. la Century pretende terminarlo en el plazo previsto. Francamente. —¡Sí! ¡Sí! Puedo salir hoy.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Espera —dijo ella tranquilamente—. Se sintió alborozada. He conseguido que te den veinte mil por el papel. Colgó y procuró ordenar sus pensamientos. Eso es lo que le dije al director. de terminar una película sensacional y la Century lo ha escogido para Alfie: es Adam Bergman. vomitando sin parar. —Oh. ya casi había desistido. —¿Quién es? ¿Y cómo sabe qué aspecto tengo? —¿Acaso no he esparcido tus fotografías por todo Hollywood? —¡Oh. cuando supimos lo de Stella. Y ahora es casi el director más importante de aquí. ¡Pobre hombre. un destello. De acuerdo. personalidad.249 - . ¿puedes venir esta noche? Te daría todo el domingo para leer el guión y prepararte. Pero tienes algo…. Tú y tu manía de no someterte a una prueba cinematográfica. Ella creía que tenía un virus. Su manera de moverse. Mira. y en esto estriba la cualidad de estrella. —¡Adam! —¿Le conoces? —Trabajé con él una vez hace tiempo. Tan pronto como sepas el vuelo. Pero todavía se alegraba más de poder alejarse del señor Stone. pero tenía lo mismo que tú tienes. ¿De qué papel se trata? ¿Y cuánto pagan? —¿Qué papel? ¿Acaso Stella Leigh interpreta papeles secundarios? El de protagonista. Dije que estabas maravillosa en la obra de O'Neill. Creo que tú lo posees. Escucha. En la obra de O'Neill no es precisamente que pudieras hacerle sombra a Geraldine Page. va a tener una desilusión! —No. pero nadie quiso escucharme. Hy…! Espero no decepcionarte. Me la recuerdas mucho. con Alfie Knight como principal protagonista masculino. La imbécil ni siquiera sabía que estaba encinta. El lunes ya quieren tenerte para el vestuario y las pruebas de maquillaje. estoy entusiasmada.

al día siguiente. alguna familia tendría. Hasta voy a comer con este estúpido y sus abogados. Dan no se dejó engañar. Sobre todo a Dan. Cuanto más pensaba en el programa. Al día siguiente. sobre todo porque ha conseguido que Christie se quede en la IBC. a la familia de Christie Lane. Un Acontecimiento: ¡este sería el título! Si pudiera convencer a Gregory…. Pensó en Christie Lane: ¿Qué clase de química le había convertido en ídolo internacional? ¿Por qué no se había convertido en ídolo cinco años antes cuando cantaba las mismas canciones en los salones de fiestas? Sería una hora estupenda. Haremos que este sea el primer Acontecimiento y dejaremos que el segundo sea el programa especial dedicado a los platillos volantes. Le diré que ninguna cadena ha hecho nada de eso por ningún astro. acaba usted de llegar justamente con lo que necesitamos! —la voz de Gregory rebosaba entusiasmo—. —Robin. Podía convertirlo en un acontecimiento. Puso en marcha su plan. Y habría toda clase de tipos interesantes relacionados con su pasado. Robin observaba sus reacciones. señal de que sus pensamientos habían tropezado con algún obstáculo. Tres días más tarde. y los míos además. El Acontecimiento de Christie Lane. Se hace de rogar. —Creo que la idea es brillante. tanto más se convencía de que tenía que emitirse en septiembre y ser el primero de una serie de nuevos programas. Dan escuchó atentamente. se difundió la noticia de que Christie Lane había firmado un nuevo contrato por cinco años con la IBC. No diga una palabra de esto a nadie. será… —se detuvo. pero si le decimos que le dedicaremos un programa especial de una hora. visitando en forma oficiosa el último piso. Estamos con un jaleo de seis abogados intentando conseguir que Christie firme un nuevo contrato. Robin lo comprendió. Pero Dan tendría que seguir la corriente y disimular. pero necesitaba tener más ideas de otros «Acontecimientos» que exponerle al mismo tiempo. Pero Gregory actuaba como si la idea se le hubiera ocurrido a él de repente pocos días antes. Haría entrevistas con propietarios de night clubs que le habían conocido cuando era un cantante de segunda categoría. sin saber encontrar los adjetivos más adecuados—. ¡sin quererlo.250 - . en mi comedor particular. Supongo que no le importará que diga que ha sido una idea mía. entrevistaría a sus «criados». incluso entrevistaría a aquella horrible Ethel Evans que iba con él. Estaba seguro de que Dan recordaba que él había sugerido un programa especial dedicado a Christie Lane para estas series. Gregory. Después frunció el ceño. ¡Eso es! Se levantó y comenzó a caminar por el despacho. Robin. Déjeme que hable yo con Christie personalmente. Pero me pregunto si Robin será el hombre apropiado .JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Robin regresó a su despacho después de ver la grabación del programa de los platillos. apareció su sonrisa de Cheshire y asintió complacido. Lo mencionaré mañana durante la comida. dirigido por usted. Gregory mandó llamar a Robin y Danton Miller y les expuso la idea del programa especial.

Le había causado buena impresión. —No estoy de acuerdo. Y si van a aparecer chicas. Trabajó con nosotros en el departamento de publicidad. Su voz adoptó un tono paternal. Christie tiene que tener una chica. se convertirá en otro programa de variedades. —¿No podríamos encontrar a alguna otra chica? —preguntó Gregory—.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR para dirigir el show. le roba a este todo el brillo. Robin.251 - . ¿Por qué no le rodeamos de montones de chicas? Contratar a hermosas modelos y relacionarlo con ellas. Su expresión era suave y su voz sonaba tranquila. —Te equivocas otra vez. sin nadie que le haga sombra. Dan. No se ofenda. ¿Quién es y qué le pasa? —Ethel Evans —dijo Dan—. Y este es el primer programa de una nueva serie que quiero que haga Robin. Personalmente. . —Estoy de acuerdo en que usted conoce muy bien la programación. —No insista mucho en el tema de los idilios —le advirtió. Tiene que ser su programa. Alguien que haga juego con él. Es casi una fulana. —A Ethel no le gustaría —dijo Dan—. —Su idilio no permite un estudio detallado —dijo Dan. en el que también interviene Christie Lane. Pero creo que no conoce absolutamente nada acerca de la naturaleza humana. Pero. Dan! Si pones a otro astro como presentador. —¿Qué otra cosa hace. Además. —Al público le gustan los idilios —contestó Robin. Robin no sonrió. —Lo hará más variado —insistió Robin. siempre sospecho de un hombre que pasa de los cuarenta y no ha estado casado nunca. El público ha leído demasiado sobre ella. Pero necesitamos el tema de la chica. siempre ha sido un vagabundo. dedicado a él. —¡Tiene mucha razón. La sonrisa de Dan era abiertamente victoriosa. Gregory se levanto. —¡Nada de idilios! —gritó Dan—. Con Christie se comprende. es necesario que también aparezca ella. además de ir con él? —preguntó Gregory. como presidente de la Cadena. —Lo siento. sé algo más de lo que le gusta al público que un periodista que pasa la mitad del año en Europa. al público no le interesa la vida amorosa de Christie. Si coloca a un astro al lado de Christie Lane. Dan asintió forzadamente y se dirigió a Robin. Dan rió. Se convierte en un programa dedicado a Danny Thomas o a Red Skelton. Gregory le interrumpió. Necesitamos un astro importante para presentar a Christie —un Danny Thomas o un Red Skelton. Pero es que su figura no concuerda mucho con el hecho de divulgar la vida de un hombre como Christie Lane. Robin se inclinó hacia adelante. Dan siguió sonriendo. Pilló desprevenido a Gregory.

Ahora le toca a usted encargarse de convencer a Christie. Dan sonrió con dificultad.252 - . pero. ha salido en demasiadas revistas junto a él. —Es otro punto de vista que borraría todo lo demás. ¡es su agente de prensa personal! —Estupendo —interrumpió Robin—. Que haga esto en el programa especial. ¡Todos los astros tienen una ayudante! Dan asintió lentamente. Convencería a Christie…. ¿podría convencer a Ethel?   .JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Tanto si lo crees como si no. —Estupendo. Robin sonrió. No podemos eliminarla de su vida.

Empezó a seguir una severa dieta y se compró dos trajes para lucirlos en el programa. interpretaba sketchs. Dan no era un tipo de los que «pasan». presentaba a artistas invitados. Todas las maniobras iniciales no habían sido más que un engaño. la gente que había conocido en su escalada hacia el éxito. Para asombro de Ethel. aparecía dentro de un marco general. Poco a poco. Y allí estaba Dan. ¿Y qué significaba la «mecánica»? Iba a ser la vida de Christie. Oh. Y Agnes no hacía más que lanzar indirectas. interponer una cortina de humo ante el auténtico papel que ella desempeñaba en la vida de Christie. Y Christie. que una estrella en la de otro».JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Capítulo 22 La presencia de Danton Miller en el Hotel Astor parecía acentuar la vulgaridad de la habitación. adulaba su ego. de sus amigos. «pero cuando todos mis amigos bromean y me dicen que soy una acompañante de ejército. Y mientras escuchaba. Pero todo el impacto de su propia importancia en el programa no se le alcanzó hasta que Danton Miller «pasó por casualidad». Cantaba canciones. Como astro del Show de Christie Lane.253 - . su entusiasmo iba a la par con el de Christie. pero Ethel sabía que accedería. ¡Su Acontecimiento! Esto es lo que había oído decir en las dos últimas semanas. Todo lo que decía halagaba el interés de Christie. sin darse cuenta de la expresión en el rostro de Dan al ver la suite. Probablemente porque siempre pedía las más baratas. se hicieron realidad sus peores sospechas. Pero el «Acontecimiento» era él. Había empezado a sospechar cuando Dan llamó como por casualidad y dijo que pasaría por allí para hablar de la mecánica del programa especial. nada de marcos para artistas invitados de Hollywood… ¡Sólo él! Los «criados» pedían nuevos trajes. Al llegar a la «mecánica». absurdamente elegante. Christie todavía no había accedido. Ethel estaba sentada y escuchaba en silencio mientras Dan hablaba del programa especial. el programa del Acontecimiento de Christie Lane fue adquiriendo las proporciones del acto de concesión de un premio académico. Ethel parecía a punto de saltar como un muelle. no esperaba salir en el programa. la excitación general se le contagió también a Ethel. Tenía que ganar el Emmy. Christie se comportaba como si le estuvieran inmortalizando. ¡No podía creerlo! Escuchaba mientras Dan explicaba con tono indiferente que contratarían a modelos con el fin de que actuaran . decía. Mientras hablaba. estaba sentado fumando un puro. sentado en una butaca descolorida. Ethel contempló una mancha de la alfombra y se preguntó por qué Christie terminaba siempre en las peores suites de los hoteles. El primer objetivo de Dan era quitarle importancia a ella. Pero era comprensible. Todos hablarían de él. les contesto que prefiero ser una pequeña parte de la vida de Christie Lane. los ojos de Ethel se contrajeron.

bien mirado. —Le proporciona a usted otra dimensión —decía Dan—. ¿Qué pensarían cuando vieran a Christie con las maravillosas modelos. de repente. y hablará por teléfono arreglando sus compromisos. ¡Se vio de repente a través de los ojos de Danton Miller y deseó escapar! ¡Dios mío!. Por primera vez en su vida. Mostraremos escenas en las que ella estará abriendo su correspondencia. deseando alcanzar un final deslumbrante de la entrevista. se sintió tan raída como las sucias cortinas que colgaban de las grisáceas ventanas. Aunque. Con las modelos. ¿qué piensa usted? Christie mordió un fragmento de puro y lo escupió al suelo. Dan seguía hablando animadamente. Tal vez fueran los modales altaneros de Dan. ¿qué otra cosa era? Ellos le servían haciéndole recados. —Y bien. La debutante que había accedido a asistir a la inauguración del Aqueduct con él. Esta era la última humillación. Ethel dirigió los ojos hacia un rayo de sol que se deslizaba por la descolorida alfombra. ¿qué le había sucedido a la pequeña y gorda Ethel Evanski que se sentaba en las escaleras de las casas de Hamtramck y soñaba? ¿Cómo se había convertido en la Ethel Evans que estaba sentada en la suite cargada de humo del Astor escuchando como Danton Miller. estaba «comprometida» con Christie Lane. Para ellos. pero no le importaba lo que pensaran todos los que estaban relacionados con este asunto. y arañarle la fachendosa sonrisa de su cara… ¿Cómo estaba sentado aquí. y a la pequeña y gorda Ethel Evanski sentada al margen. se sintió derrotada. Mezclándola con los «criados». el programa sería mejor. tal vez fuera la suite. ¡Christie Lane es un erudito! Desde luego. Porque todo lo que Dan decía era sensato. ¿Cómo no se había ensuciado él y su maldito traje negro? Pero permaneció en silencio. .254 - . Sabrían que no era cierto. Este era un argumento en el que nunca podría ganar. Perdió incluso el instinto de luchar.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR como amistades de Christie. Las estupendas escenas que obtendrían mientras Christie visitaba las caballerizas del padre de ella. evasiva y educadamente. Y lo que le importaba a Christie era el programa. Christie Lane no es simplemente como el tío Harry de todo el mundo…. arremeter contra Danton Miller. junto con los demás «ayudantes a sueldo»? De nuevo dirigió sus ojos hacia el rayo de sol de la alfombra. pero. No se atrevía a levantar los ojos. Era curioso. Después se inclinó hacia adelante. Pero. Incluso ganaban la misma cantidad de dinero. Los ojos sin brillo de Christie se mostraban objetivos y pensativos. muchachas hermosas se sienten atraídas por él y las debutantes lo adoran. Incluso hemos conseguido a una poetisa y les mostraremos a ambos curioseando en Double-day's. Tenía un nudo en la garganta y estaba peligrosamente a punto de llorar. ella le servía en la cama. la debutante y la poetisa. por primera vez. pensó en su madre y en su padre e incluso en Helga. Christie. tan impecable e inmaculado? ¿Quién demonios era él para afirmar que no era lo suficientemente buena como para ser la chica de Christie? Dan se había acostado con ella. Ethel desempeñará un importante papel en el programa. apartaba su presencia de la vida de Christie? ¿Cómo había sucedido todo ello? Había querido convertirse en alguien… ¿era eso tan malo? Estaba deseando romper a llorar.

bonitas muchachas que actúan en los anuncios y alguna que otra cantante que canta dúos con usted. Hasta ahora hemos tenido suerte. ¡sino gracias a mí! Dan asintió. usted va con Ethel. —¿Y qué pasa con Ethel? —la voz de Christie sonaba dura. No va más que conmigo desde hace casi un año. Puedo demostrarlo. —Pero. Explicaría por qué siempre está a su lado. No puede gritarles: «Esta es la chica con quien vivo. ¿El imbécil la estaba defendiendo? Dan se encogió de hombros. podría perder para toda la serie a sus puritanos patrocinadores. —Les pondré un pleito —dijo Christie—. —Mi programa ocupa el quinto lugar. Ella le contestó con una mirada sombría. No olvide que. Ethel levantó los ojos. Usted penetra en sus salones. Sí. todas seguirán el ejemplo. . en lugar de una sola. es mejor que combinemos ambas cosas. se casa y celebra bodas de oro. —Digámoslo así. —¿Qué es todo este jaleo de la debutante o de la poetisa? Todos saben que Ethel es mi chica. nunca la había visto con mejor aspecto. fuera de Nueva York. Yo lo sé y usted lo sabe. —¡Un momento! —Christie hizo un movimiento con el puro—. Dan estaba demasiado sorprendido para poder contestar. —Desde luego. pero si una sola de ellas empieza a escribir acerca de la vida amorosa de Ethel. Christie. —¿Pretenden presentar ustedes un programa de chicas bonitas o el Acontecimiento de Christie Lane? —Para las clasificaciones.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Creo que todo esto apesta. Ethel ha estado con usted. Chicago y Los Ángeles hay un mundo muy extenso en el que la gente va a misa cada domingo. Consideran que será un programa más excitante si aparece usted con varias muchachas. ¿no es cierto? Y no es por las modelos o las debutantes…. En realidad. Pero todos hemos estado pensando mucho acerca de este Acontecimiento y la conclusión ha sido unánime. —Tememos las revistas sensacionalistas. —Ethel es muy atractiva —dijo Dan rápidamente—. ¿Quién demonios son ellos? Dan extrajo la pitillera. Si las revistas sensacionalistas le atacan en su primer programa por causa de Ethel. Ethel.255 - . Christie no comprendió esta escena muda. Los labios de Ethel se abrieron de asombro. A esta gente le gusta usted. —Me temo que sólo demostraría su tesis. Robin Stone también forma parte de este programa. no olvide usted que en su programa intervienen importantes artistas invitados. Su sonrisa era indulgente. —¿Y bien? —preguntó. ¡viviendo con usted! Por eso pensaron que la idea de la ayudante era un buen pretexto. Christie.

pero supo darse cuenta de que la vida tiene que seguir. consiguió hablar en un tono de voz tan circunspecto como el de Dan: —Parece usted olvidar. . una pieza de repuesto transitoria. Comprendí cómo se sentía. Dan ya se había recuperado de su sorpresa inicial y esbozó una felina sonrisa. tratando de controlarse. yo soy Christie Lane. querido Danton. Pero no era oportuno que se comportara con violencia. Cuando un hombre pierde lo único que le importa. El rostro de Dan perdió su tranquila expresión habitual. Sus labios se abrieron pero no profirió palabra alguna. El tono de voz de Dan era conciliador. Ethel se inclinó hacia adelante. —Un hombre de los que sólo aman a una mujer en la vida.256 - . —¿Un qué? —preguntó Christie. Deseaba estrangular a Dan. amigo! He alcanzado el éxito a través de un camino muy duro: he recibido auténticas patadas. —Sí. —Sí.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR tomadlo o de lo contrario…» Dan se aprovechó del silencio de Christie y prosiguió con renovado ímpetu: —No importa lo que usted piense al respecto. Voy a casarme con Ethel. —De acuerdo. mientras Christie dominara la situación. Agarró el brazo del sofá hasta quedarle blancos los nudillos. ¡contraatacaría! Christie asintió como para corroborar esta decisión. Estaba seguro de que había sido así entre usted y Amanda. ¡Yo soy una persona importante. Ethel supo lo que era la locura temporal de la furia ciega que causa asesinatos. Murió como señora de Ryan. pero Ethel comprendió que la batalla acababa de empezar. Y. Christie Lane es esta clase de hombre. Pero usted es un buen profesional. No será mi chica —dijo Christie tranquilamente—. Una rubita no es un acontecimiento desgarrador en mi vida. Dan estaba reuniendo sus fuerzas. Para mí. Por primera vez. Siempre le había considerado a usted un gran romántico. preparándose para el ataque. ya me ha oído. la conclusión es que no puede presentar a Ethel como su chica en el programa especial. Este se produjo inmediatamente. Danny. encuentra un sustitutivo. Christie se reclinó en su asiento como si el asunto hubiera terminado. que Amanda había dejado a Chris por Ike Ryan. —¿Qué clase de idiotez es esta? ¿Es esta su idea de lo que es un gran enamorado? ¡A mí me parece el imbécil número uno! Un imbécil que anda llorando por ahí por una mujer que le ha abandonado! Ni hablar. —Es curioso —el tono de la voz de Dan era casi triste—. Christie se levantó de un salto. pero los mayores amantes son los que pierden y siguen amando. Se dirigió hacia Ethel y le tomó la mano. no como la chica de Christie. Será mi mujer. La noche que murió llegué a temer que anulara usted su programa.

Christie. me olvidé incluso de haber conocido a Amanda. porque. Amanda. que seguía siendo un cantante de segunda categoría al llegar a los cuarenta? Todo el mundo lo rechazaba. Dígame. Todos los periódicos del país escribirían acerca de ello: el programa especial con la historia de amor del siglo.257 - . por eso comprende la terrible pérdida que le aflige. Dan. Esto explicaría las modelos. Sobre todo cuando usted decía que Amanda era la única chica con quien había pensado casarse. que también apreciaba a Amanda…. después de Amanda. eran amigas y trabajaban juntas en el show. —Suspiró—. al público le gustan los enamorados. ¿Se lo imagina? Ningún espectador podría contener las lágrimas. Estuvieron casados poco tiempo. La voz de Dan era baja e intensa. después de algunos encuentros con ella. Después le mostraremos a usted en la ciudad. Desde luego que Ethel y yo empezamos siendo dos personas que estaban juntas en la ciudad. Presentar un momento del anuncio de Amanda y utilizar la grabación de aquel gran momento en que usted le cantó «Mandy». él no le guardó rencor. Una gran mujer. ¿no se lo imagina? La expresión de Christie era más suave. señor Miller: esto es una verdadera mujer. —Tendría que ser guionista de cine. y dos años más tarde ¡lo consiguió! Esta es la historia. demostrando que está intentando olvidar. sobre todo cuando han perdido a alguien. ¿Recuerda cuando enfocamos los bastidores y le tomamos un primer plano escuchándole a usted? —Dan sacudió la cabeza tristemente—. murió también una parte de él. Pero. Christie. ¿Lo entiende? Mi Acontecimiento ¡sobre mí mismo! Si llega el día en que tenga que . Después. pero sus seguidores creen que sigue cantándole a Ava Gardner. —Leí de nuevo el reportaje de Life el otro día y me impresionó. la debutante…. la historia de Amanda hubiera sido un momento muy importante en su programa especial. Y cuando ella murió. pero Christie siempre cantará sus canciones de amor a una muchacha que nunca más podrá escucharlas». Y cuando ella se casó con otro.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Fíjese. Podemos decir que Ethel Evans es su compañía más asidua. al mundo le gustan los enamorados. Las canciones adquieren una significación más intensa. ¿cuántas chicas recuerda que hayan ido con Sinatra? Ha habido muchas. —¿Qué tiene que ver Amanda con mi programa especial? —preguntó Christie. ya no puede haber una sola muchacha en la vida de Christie Lane. este precisamente! Esto es el Acontecimiento de Christie Lane. la voz del locutor dirá: «Las mujeres gustan de escuchar cantar a Christie…. no tendrán en cuenta el hecho de que ella se casara con Ike Ryan. La muchacha con quien quería tener un hijo. ¡este es el núcleo de la misma…. ¿qué clase de programa esperan que haga? ¿Este es el «Acontecimiento de Christie Lane»? La historia del hombre que alcanzó el éxito a través de un camino muy duro. Dan sonrió tristemente. Pero no puede ser. la única muchacha de la vida de Christie. El público lo aceptará. mientras usted cante. —Íbamos a mostrar las fotografías que les tomaron para Life. —Después su voz se endureció—. Pero.

—Les deseo a ambos muchas felicidades. Se . Los Edelman siempre le ofrecían artículos a precio reducido cuando compraba gemelos de oro para los guionistas y el equipo por Navidad. Levantó los ojos mientras Christie salía del dormitorio con su gabán. ¿Lo dices en serio? Se sintió turbado mientras ella se separaba de sus brazos. Llegó a la calle Cuarenta y siete y se encaminó hacia la manzana conocida como el paseo de los joyeros. Dan se dirigió hacia la puerta. Creo que es estupendo. ¡Lo decía en serio! Iba a ser la señora de Christie Lane. Después salió de la habitación. mi vida. chasqueó los dedos. Siguió caminando en dirección al este. Ella se levantó de un salto del sofá y con un arranque repentino se echó en sus brazos. Y ni usted ni el señor Robin Stone tienen que decirme lo que soy. Sin mirar a Ethel. me conformaré quizá. Christie! —sus lágrimas eran auténticas—. empieza a preparar las cosas. dijo: —Voy a comprar los anillos de boda. Ethel se sentó en el sofá. Ahora haz las llamadas. Desapareció en el dormitorio. Y quiero darle todo lo que yo no tuve. después de escucharle a usted. Llama a Kenny y Eddie. Christie. he cambiado de opinión. mira a ver si puede casarnos. muévete.258 - . muñeca. —¿Qué haces sentada? —le preguntó—. dijo: —Llama a Lou Goldberg. —¡Oh. ¡Y Ethel y yo vamos a tener un hijo maravilloso! Dan se inclinó ligeramente. Les saludó con la mano y se preguntó por qué no se habría detenido. en este momento. mientras ella asentía en silencio. casi puede decirse que es una boda que se ha concertado en el cielo. ¿No quieres casarte? Después. Quizá tomé demasiado en serio el reportaje de Life…. Al dejar el Astor. Puedo asegurarle que quiero un hijo. vendo mi talento. tanto hablar de lo mucho que quería un niño de Amanda. se dirigió a la parte alta de la ciudad. ¡Yo soy yo! ¿Lo entiende? ¡Yo! Y voy a casarme con Ethel Evans. con una ligera sonrisa. —Vamos. Después. No podía creerlo. Usted y Ethel…. Diles qué busquen lo de los análisis de sangre y todo este jaleo. para que fuera como ella… —¡Tonterías! —gritó Christie—. Los vio a través del escaparate al pasar delante de su tienda.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR escarbar los huesos de una muchacha muerta para conseguir un programa. para que se pareciera a ella. Llama al alcalde. Pero. Dile que venga a la ciudad. —¿Pero dónde vas? Él se detuvo. Se dirigió hacia la puerta. Lo quiero. —Claro que sí. Conocía a varios amigos. Christie contempló unos momentos la puerta cerrada. bueno. —Lo siento.

Pero. Se levantó y salió precipitadamente del confesionario. Hacía tanto tiempo. padre. Tardó un momento en darse cuenta de que sólo había una vela encendida: una vela entre dos bandejas de cirios sin encender. Vio vagamente el perfil borroso del cura detrás de la reja. Estaba tan ansioso de acostarse con la muchacha que no se dio cuenta de la clase de bestia que era hasta que terminó. He vivido con una mujer que no es mi esposa. Al llegar a la Quinta Avenida. el tipo era baptista y su hermanastro fue educado como baptista. Vio que una mujer se acercaba a uno de los pequeños confesionarios. Pensó que la confesión le preservaría de contraer la gonorrea. Aceleró el paso como si comprendiera su finalidad subconsciente. había una llamarada de cirios encendidos. La última vez fue cuando tenía catorce años. ¿qué podía esperarse en un portal por cincuenta centavos? Una mujer salió de un confesionario y se dirigió hacia uno de los bancos. Brillaba. De repente. —Diga. Su madre contrajo matrimonio de nuevo. Ante cada imagen. tendré un hijo y… —se detuvo. Parecía un mar de cirios. Al divorciarse sus padres. padre. ni siquiera recordaba el catecismo. desafiante y orgullosa. ¡No estaba . su educación religiosa finalizó bruscamente. —¿Está usted arrepentido? —Sí. Pasó junto a hileras y más hileras de cirios encendidos y contempló las estaciones del Vía Crucis. Se aproximó nerviosamente a uno de los confesionarios. No tenía más que acercarse y arrodillarse: «Perdóneme.259 - . todos los ritos olvidados volvieron a su memoria. Voy a casarme con esta mujer. en su patética soledad. padre. Sabía que tenía que haber alguna salida lateral. Christie había nacido en el seno de una familia católica. a pesar de que se lo sabía de memoria cuando hizo la primera comunión. porque he pecado. ¿O era metodista? No se llevaba bien con su padrastro. se arrodilló y murmuró: —Perdóneme. Varias personas estaban arrodilladas ante una imagen de la Virgen María. estaba sin respiración. porque he pecado». la primera vez que se acostó con una mujer. He pronunciado el nombre de Dios en vano. Hubiera querido decir: «La amaré y la respetaré». Caminó hacia el confesionario. Empezó a correr.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR encontró dirigiéndose hacia la Quinta Avenida. cada llama representaba una plegaria. No era practicante. Aceptaba este hecho como se acepta el color de la piel. Su mirada se dirigió hacia la pared junto a la cual hileras y más hileras de cirios encendidos brillaban en la penumbra. hijo mío. experimentó una imperiosa necesidad de confesarse. —He cometido muchos pecados mortales —empezó Christie—. Caminó hacia la parte frontal de la iglesia. Inconscientemente introdujo los dedos en el agua bendita y se santiguó. Ahora. pero las palabras se le quedaron en la garganta. razón por la cual abandonó su hogar a los catorce años. en la suave oscuridad de la Catedral de San Patricio. pasó junto a un altar que estaba oscuro. Caminó hacia el fondo de la iglesia. Sus ojos estaban cerrados y sus labios se movían mientras pasaba las cuentas. La vio arrodillarse y sacar un rosario. Dudó unos momentos y después subió las escaleras de piedra de la Catedral de San Patricio. De repente. Después se detuvo.

¿por qué la gente no se puede querer? Pero voy a dárselo todo a mi hijo… Y mira. ayúdame a ser un buen padre. los santos no existían. Por eso quizá me caso con Ethel. Mandy? Tú no estás bajo tierra encerrada en una caja. pero te diré una cosa: educaré a mi chico en la religión católica y nunca diré ninguna palabrota delante de él. echó una moneda de veinticinco centavos en el cepillo. era curioso. por unos momentos.260 - .JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR bien! El único santo del lugar que no hacía negocio. Mandy? ¿Por qué me ama Ethel y yo te amaba a ti? y ¡maldita sea! —perdona muñeca—. pero en este momento creo que tú puedes escucharme. Él también sonrió. tal vez cuando salga de aquí piense que estoy loco. ¿Por qué no hacerla feliz? Ya ves. Y nunca dejaré de amarte. Jesús…. —De acuerdo. volvió a arrodillarse—. entonces yo también seré feliz. Sólo había chiflados radicales que se dejaban matar por una causa. Miró hacia la imagen de San Andrés. tal vez podamos estar juntos entonces. ¿para qué? Ya eran polvo y la gente seguía pecando. Miró a su alrededor para asegurarse de que nadie le observaba y después cayó de rodillas. —Se levantó y. le pareció ver muy de cerca el encantador rostro de Amanda y su sonrisa. cuídate allá arriba. que indirectamente. tú eres la razón por la cual Ethel va a ser feliz. si hay un cielo y tú me escuchas. ¿puedes oírme. San Andrés. —Muy bien. pero te fuiste con otro y me hiciste daño. Puso la cabeza entre las manos y levantó los ojos. Pero. viejo amigo. se acentuaba más la hilera de velas apagadas. Mandy! —murmuró—. Y al final. luchando y muriendo. Se levantó. Ahora había dos velas brillando al mismo tiempo. Y nunca lo haré. pero. por lo que ya te habrás encargado de este asunto. Andy. Tú estás arriba. Y creo que San Andrés está contigo y que hay algo en el Más Allá cuando morimos. San Andrés. pero ella me ama a mí. Y dame un hijo sano y fuerte. voy a hablarte de mis cosas. No quería decir lo que dije en aquella habitación. Te amaba. ¡lo presiento! Se detuvo. Creo que tú lo sabes. y. Ocultó la cara entre las manos y empezó a sollozar. tomó una cerilla y encendió un cirio. ¡Dios mío. —Cerró los ojos—. Y ruega por mis intenciones. dale las gracias al Jefe de allá arriba por toda la suerte que él me ha dado. Nunca he amado a nadie más. —¡Oh. dile que no quería decirlo! Mandy. hablando al yeso… Además. Lo presiento. a propósito. muñeca. Amanda… Se detuvo y las lágrimas asomaron a sus ojos. muñeca. No puedo empezar a arrodillarme por ahí ni ir a misa. Este cirio que te han encendido ya está a punto de terminarse. Solía mirar los blancos manteles de las mesas vacías y . —Sé cómo te sientes: como cuando yo actuaba en salas de fiesta vacías con quizá dos mesas ocupadas. ¿Por qué tiene que ser así. Y. muñeca? Te quiero. Y ¿quién sabe? Si hay otra vida. Los peldaños de piedra eran duros. al haber más luz. Como Amanda. de repente. Te amé a ti y eso es lo que importa. Mandy. Leyó la placa. ¿Estaría chiflado? Hablando como si fuera de verdad. y eres feliz. Creo que hoy lo recordé y de repente pensé ¿por qué hacerle daño a Ethel? No la amo. ¿no es cierto. Se levantó. muñeca. Y cuando tenga a mi hijo.

tuvo que advertir a su madre que no hiciera las camas. Mientras tanto. lo echó en el cepillo y encendió otras cuatro velas. De todos modos. Había hablado con el padre Kelly… no. Ethel pasó por varios malos momentos. Lo siguiente de la lista —desde luego tenían una lista. Después encendió con cuidado todas las velas.) Hicieron un paseo en barco por Nueva York. Retrocedió y contempló orgulloso el resultado. hasta que comprendió que iba a ser la futura señora de Christie Lane: también eran sus «criados». era una buena señal: lo consideraba como algo permanente. ¿Acaso habían encogido? Se quedaron asombrados ante el Astor. Acudieron todos los actores de sexo masculino que se encontraban en Nueva York.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR palidecía. Tenía que ser de carácter conservador. se sintió agradecida. ¡pero aquella obra de teatro! Les encantó. aprovechó este momento de libertad para visitar tiendas en busca de un traje de novia adecuado. Los cómicos de la televisión improvisaron algunas bromas al respecto. le hubiera gustado que los casara un hechicero. —¡Qué demonio. Lou Goldberg alquiló el segundo piso del Danny's y ofreció una magnífica «despedida de soltero» para Christie. —Andy. Todavía le pareció modesto comparado con los demás santos. La primera preocupación fue la llegada de su padre y su madre una semana antes de la boda. Tal como estaban las cosas. Los periodistas reprodujeron algunos de los chistes que se habían contado en el transcurso de la cena. ¡Vas a ser el Nielsen más importante! Después regresó al distrito comercial y compró dos aros de oro. (Ella nunca había estado allí. no era necesario que se convirtiera. cuando esta noche vengan los curas a inspeccionar la casa.261 - . Se quedó pasmada cuando fue a recibirlos a la Penn Station. por el Central Park y al puente de George Washington. (¡Desde luego que no venían en avión! ¡La idea de Nueva York ya era por sí misma suficientemente traumática!) Pero no podía creer que estos dos diminutos personajes fueran su familia. se quedarán de piedra. Pero ningún chiste se refirió a Ethel. no voy a ser tacaño! Sacó un billete de veinte dólares y lo introdujo en el cepillo. Querían ver la Estatua de la Libertad. Al principio. La película estuvo muy bien. Buscó en su bolsillo y sacó un dólar. Quedó aliviada cuando los «criados» les acompañaron a la tumba de Grant. viejo amigo. probablemente no sabrían qué hacer con una suite. Incluso los acontecimientos anteriores a la boda fueron noticia. Ethel no discutió la cuestión de la habitación. no pudieron articular palabra al conocer a Christie y contemplaron la ciudad fascinados. sólo tenía . Insistieron en que les llevara a lo alto del Empire State Building. siempre que fuera legal. Por lo que a ella respectaba. Christie se encogió de hombros. Era extraña la repentina decisión de Christie de que les casara un cura. De la boda se informó ampliamente en la prensa y en la televisión. la había confeccionado medio Hamtramck— era la Radio City. Sus padres nunca habían estado en un hotel. Comprendían que la más ligera broma podía destapar la olla a presión que encerraba el pasado de Ethel. Christie insistió en que tomaran una habitación doble en el Astor.

llamaría a una agencia de arrendamientos para que les buscaran un dúplex en Park Avenue. con la familia de ella. ¡Uno! Pero no antes de estar preparada. se sometería a sesiones de masaje. Le siguió con curiosidad. Cuando estaba a punto de poseer todo lo que quería. iba a tener un magnífico guardarropa. ella no iba a objetar nada. una elegante dama llamada señora Rudin. ¡Hijos! Tendría un hijo. Cuando terminó la ceremonia todo el mundo se besó. Lou Goldberg. pudo figurar por primera vez en el registro de la recepción. Esperó a que la mujer se marchara. No hizo ningún comentario acerca del hecho de transcurrir su luna de miel en el Astor.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR que comprometerse a educar a sus hijos en la religión católica. cambiaban después de la boda. Le vio cruzar al otro lado de la iglesia. Después de todo. No se había dado cuenta de lo mucho que Christie la apreciaba. que llegó un día al ensayo con varios planos de magníficos apartamentos. por lo menos.262 - . Ahora no. teatros. ¡El estúpido estaba encendiendo todas las velas! ¡Y había echado veinte dólares en el cepillo! Regresó junto al grupo de invitados sin que él la viera. estaban creando de nuevo la atmósfera de su programa de televisión con el fin de que pudiera cantar algunas canciones. permaneció a cierta distancia y vio que se arrodillaba ante un altar. En este momento. Pasó la primera semana de casada. observó que Christie desaparecía. Después mordió el puro que estaba fumando. Ella intervendría en escenas de locales: restaurantes. los «criados» y Aggie como invitados. Esto era una buena señal. Le diría que depositara cinco mil dólares en su cuenta cada mes. Christie invitó a todo el mundo a comer y después fueron todos a la estación a despedir a los padres de Ethel. Christie se acercó durante una pausa. quizá diez mil. enrolle todos estos preciosos papeles azules y olvídelo. El rostro de Ethel ardió de rabia contenida. Se casaron la primera semana de mayo en una ceremonia celebrada en la Catedral de San Patricio. acudiría a los mejores salones de belleza. sentada en la penumbra de un teatro contemplando a Christie mientras grababa el Acontecimiento. cuando llegó a la suite de Christie en el Astor. tenía un importante contrato con la IBC para la próxima temporada. Christie estaba enfrascado en el programa especial y después pasarían seis semanas en Las Vegas. No quería perder seis meses vistiendo trajes maternales. tenía que ser amor. Para que Christie se desprendiera de veinte dólares. Ethel y yo estamos muy bien en el Astor. Tenía que preparar sus planes futuros. . —Escuche. De repente. Escuchó tranquilamente mientras Ethel hablaba. señora. Pero muchos hombres tacaños. antes de marcharse. Aquella noche. Ethel lo presentó a la señora Rudin. Christie lo había querido así y hasta no haber dicho el «sí» final. Por primera vez. Tenía treinta y dos años y había pasado mucho tiempo yendo a la caza de vestidos de saldo y escogiendo los platos más baratos de los menús. Ethel se había puesto en contacto con un agente de arrendamientos. Y.

De repente. —¿Cómo te atreves a hacer esto? —preguntó. En realidad.263 - . ¿acaso esperas que viva siempre en el Astor con dos baúles en el salón. Pero no quería volver al Astor. Doscientos dólares por semana es suficiente para los gastos. siguió persistiendo en ella la misma sensación. —Pero tenemos que tener un apartamento. en cambio. Tenía todo el verano por delante para convencerle. —Necesito poner algo en ella. Ahora. Comprendió que no era el momento adecuado para discutir. —Entonces yo no era la señora de Christie Lane. dispondrás de más dinero. de todos modos. quiero una cuenta corriente. Lo he hablado con Lou. No era precisamente el Ritz que digamos. no tienes otra cosa que hacer. ahora que no tienes que pagarle la mitad del alquiler a Lillian. —¿Dónde quieres vivir? . —Has estado ganando doscientos dólares por semana antes de casarnos. un pequeño lavabo para los dos. Puedes seguir ocupándote de mi publicidad…. —¿Hacer qué? —Ponerme en ridículo delante de una agente de arrendamientos. —Bueno. —¿Para qué? —Christie. los «criados» y Agnes. A propósito. Los botones y los directores de los moteles la llamaban señora Lane. —¿Qué hay de malo en el Astor? —le preguntó él. se sintió como si la hubieran engañado. su vida había sido mejor antes de la boda. noches en las que podía dormir en la intimidad de su apartamento con Lillian. era como cavar un pozo de petróleo y despertar al día siguiente y ver que estaba seco. —Pues no las traigas y así no te pondré en ridículo. seguirían acudiendo al bar del Copa. un solo cuarto de baño? —Escucha. Y cuando terminó el programa especial y se trasladaron a Las Vegas. pasaba todo el rato junto a Christie. Varias familias de ocho miembros viven con este dinero. Y al llegar el otoño y regresar a Nueva York. al Jilly's y a cenar con los «criados». Aparte de eso. Siempre había dispuesto de algunas noches a la semana para ella. Además. —¿Pero y mi dinero para gastos? —Doscientos dólares no son precisamente una fruslería. Te seguirá mandando el mismo talón cada semana. su vida no había experimentado cambio alguno. Se hundió en uno de los asientos del teatro vacío.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Después lo acorraló detrás del escenario. —No quiero vivir allí. —Voy a Sacks a comprarme un traje de baño para Las Vegas. Lo comentó con Christie una noche después del espectáculo. he visto el tugurio que compartías con Lillian. pero el señor Christie Lane se encuentra a gusto en el Astor. —Abre una.

Mira. pero mientras estemos tú y yo solos.   . Quiero que aprenda bien las cosas. con un comedor. hablaremos de apartamentos. La noche siguiente. quiero un comedor. viviremos en la suite de un hotel. Desde luego.264 - . dejó de ponerse el diafragma. cuando tengamos un niño. una terraza y ¡dos cuartos de baño! —¿Tantas habitaciones para nosotros dos? Una vez en Hollywood alquilé una casa. E incluso así nos sobraba sitio. teniendo un niño. Kenny y Agnes. pero vivían conmigo Eddie.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —En un bonito apartamento.

—Parece estupendo. empezarán a corregir y ultimar la película. —Colgó. —Buena chica. De repente.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Capítulo 23 Robin vio la fotografía de Maggie en el periódico de la mañana mientras tomaba el café. Ni siquiera le había dado la . LLEGA HOY A NUEVA YORK PARA FILMAR ESCENAS DE «EL FLANCO DE TIRO». Robin se quedó mirando el teléfono pensativo. —¿Sí? —Su voz era impersonal y alegre. Su maquillaje era algo más pronunciado y su cabello más largo.? —se le escapó antes de que pudiera darse cuenta. experimentó una imperiosa necesidad de verla. —¿Por qué no? El servicio de habitación es lentísimo. En la escena inicial. —Espero que lo sea. —¿Tienes contrato para alguna otra? —He tenido varios ofrecimientos. En cambio. A propósito. J. si fracaso. Como es natural. pero estaba preciosa. LA JOVEN Y NUEVA ESTRELLA DE LA CENTURY. pero mi agente quiere esperar a que se estrene esta. ¿cuánto tiempo vas a quedarte en la ciudad? —Sólo tres días. Le hizo una seña con la mano y siguió con la reunión. —¿Está bien a las siete? —Estupendo. Llamó al Plaza. Es un juego. Nos encontraremos allí. se filma al final. —¿Qué tal está la gran estrella de cine? —Estupendamente. —¿Te apetece tomar una hamburguesa conmigo en el P. Dame tiempo para quitarme ocho capas de maquillaje y ducharme. Dejó recado para que le dijeran que había llamado. Estaba en el registro del hotel. Leyó el titular: MAGGIE STEWART. Interpreto el papel de una modelo de alta costura cuya vida está en peligro. me darán mucho más dinero y los ofrecimientos serán mejores. —Soy un tahúr —dijo ella—. perderé las oportunidades que se me brindan en este momento. Si resulto bien. atentan contra mi vida mientras me están disparando fotos en Central Park. —Parece ser una decisión terminante —dijo Robin. Estaba en una reunión cuando entró su secretaria y colocó una nota delante de él: «La señorita Stewart al teléfono».265 - . Tan pronto como terminemos estas escenas. Eran las cinco cuando tuvo la oportunidad de volverla a llamar. Esperaré. Por eso estoy aquí. de acuerdo con el estilo de Hollywood. pero en su habitación no contestaba nadie.

Pero en la actualidad… Se interrumpió al escuchar el murmullo que se difundió por el local. he olvidado los míos. pero me gustan las obras que tienen argumento. —Entonces tendrás que comprarme un paquete. Probablemente por eso te pedí que vinieras. —¿Qué te pasa con esta chica? —Nada en absoluto. No se excusó por llegar tarde. Robin se levantó. —Tal vez quiere darme un plantón —dijo Robin con una sonrisa. pero he dejado de fumar —dijo Robin. —¿Adam Bergman? —El joven y nuevo director de la temporada —le explicó Jerry—. amigo. —Entonces. me temo que tendré que marcharme. Tengo un . Mary y yo nos fuimos después del primer acto. mitad y final. ya sabes. casi viejos conocidos. —Mira.266 - . Somos simplemente amigos. Cuando terminó el ají. abrió el paquete y le encendió una cerilla. A las siete y media todavía estaban esperando en el P. —¿Por qué? —Quería demostrarme que puedo prescindir de ellos. que se estaba acercando a ellos. había sido la chica de Andy Patino. En aquella ocasión acababan de romper sus relaciones. quizá soy anticuado. —Es curioso —prosiguió Jerry—. Robin no contestó. Jerry le miró con curiosidad. No quise que él pensara que le estaba poniendo cuernos.J. ¿Y esta noche estoy aquí para protegerte de Adam Bergman? La mirada de Robin era directa y mostraba curiosidad. significaba que todavía tenía ideas… Llamó rápidamente a Jerry Moss. La atención de todo el mundo estaba concentrada en Maggie. No lo recuerdo. eso lo explica todo. Asintió como si le comprendiera. Regresó con los cigarrillos. a Jerry le gustó ver a Robin levantarse de un salto y dirigirse a la máquina automática. Pidió una escudilla de ají y buscó un cigarrillo en su bolso. —Te ofrecería uno de los míos. No recuerdo el título… era sobre una lesbiana y un afeminado. Ella fingió recordar a Jerry. puede decirse. Por una razón oculta. —¿Desde cuándo has dejado de fumar? —preguntó ella. ¿Acaso se hacía deliberadamente la indiferente? En este caso. dijo: —Me gustaría una cerveza. Robin sorbió su cerveza. principio. —Desde hace dos días. ¿por qué tienes miedo de encontrarte a solas con ella? —¿Miedo? —La última vez que vino hiciste que te acompañara a recibirla al aeropuerto.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR oportunidad de ir a recogerla. pero él estaba seguro de que no lo recordaba. pero constituyó un éxito. Hizo aquel espectáculo que ganó todos los premios de Broadway el año pasado. —Oh.

Nuestra primera presentación importante será el cuatro de julio en el Concord. Camarero. —Robin les señaló unas sillas—. puedo decirle muy bien lo que pasa en TV. —No. Todo el día ensayando… sólo tenemos tres semanas antes de la fecha de la presentación. Coreografía y todo lo demás. —¿Por qué cree usted que ensayamos ocho horas al día en los Estudios Nola? — preguntó Pauli—. —Felicidades. Creo que podemos apretujarnos un poco aquí. pero cuando viene mi agente y me dice que tengo un ofrecimiento de sólo cien mil dólares por una película. sólo es para entrenarnos. Había un montón de gente haciendo cola junto a la puerta. Pauli. Estoy cansada. De otra cosa no sabré. —Sí pero nuestra actuación nos costará más de veinticinco mil. Poco dinero. Robin se levantó. No recuerdo su apellido. pero voy al cine para descansar. Le vieron dirigirse hacia la puerta y saludar a una pareja que estaba de pie en la cola. dos hamburguesas de queso y dos cokes. Nos presentamos en un club campestre de Baltimore.267 - . Robin sonrió. Robin pidió la cerveza. —¿Ha visto usted mis dos últimas películas? —Desde luego. en septiembre. Después iremos a Reno y. —Ahora es Nelson. nos presentaremos en el Salón Persa del Plaza. a quince mil dólares por semana. habrá visto las groserías que se dijeron en Variety —interrumpió Pauli. —Bueno. —Perdonadme. . Nos dan cinco de los grandes por una noche. —Mire. —Es mucho dinero. —Entonces sabrá que fueron un fracaso. conozco bien el negocio del cine —dijo Dip—. Esto es lo importante. —Mire. Lo siento. —¡Veinticinco mil! —el asombro de Robin era auténtico. dos ajís. —No leo las noticias referentes a cine. las revistas de Nueva York. —¿Y por qué tanto interés en actuar en una sala de fiesta? —preguntó Robin. veo a un amigo mío. me digo: «Dip… ¡es hora de dejarlo!» —Bueno. —Actuaremos en una sala de fiestas —explicó Dip—. De repente.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR compromiso mañana temprano. ¿verdad? —preguntó Robin. —Sólo quiero comer y marcharme —dijo Pauli hundiéndose en el asiento—. Pauli es una buena bailarina y así no tiene que limitarse a cantar. —Maggie Stewart. Jerry Moss. tenemos material especial —explicó Dip—. Tenemos dos semanas de contrato en Las Vegas. Con eso aún ganamos. este es Dip Nelson y Pauli —se volvió hacia la muchacha—. Regresó a los pocos minutos con ellos. con todo este dinero no tiene usted que preocuparse.

—¿Está usted en el mismo negocio? —Actúa como oponente de Alfred Knight en la última película de este —explicó Robin. no quiero someterme a una prueba cinematográfica —confió Pauli dirigiéndose a todos en general. Justo en Bel Air. He comprado una casa para los padres de Pauli. Dip. —Un nuevo programa en otoño. escuche. Formamos equipo. Los muebles y el decorador me costaron cien mil. Por unos momentos. ¿Ha encontrado algún otro trabajo? Robin sonrió. ¡Menuda cosa! He observado que lo han sacado del mismo. llamado Acontecimiento. tengo que dormir un poco. pase lo que pase. ahora lo hace otro tipo. ¿no es cierto? Cuarenta y nueve mil dólares no son moco de pavo. Figúrese que podré decir que tuve la ocasión de conocer a Pauli Nelson antes de que se convirtiera en estrella. claro. Y. Era la primera palabra que Maggie pronunciaba. Cuando se hubo introducido el último bocado en la boca. Y también he comprado una casa para nosotros. Tendremos un gran éxito en nuestras actuaciones y Hollywood caerá de rodillas y el Gran Dipper volverá a estar en cabeza. Fue Dip quien miró horrorizado. ellos estarán bien. Mañana tenemos otra sesión de ensayo de ocho horas. No vayan a creer que los has instalado en Truesdale… —Pero la compré en seguida.268 - . Ella se volvió y lo miró con dureza. —¡Pauli! —Dip le agarró el brazo—. hubo un silencio embarazoso. Una casa pequeña en Los Ángeles. —¡Usted bromea! —dijo Dip—. usted es la chica que está ligada con Adam Bergman! La expresión de Maggie no se modificó. —Estoy de acuerdo. Me daba pena dejarlo. . ¿Quién demonios es usted en realidad? Dip me enseñó su programa de En Profundidad. pero Pauli estaba completamente ocupada con su hamburguesa. Así. —A mi lado. —¡Oh! Pauli miró a Maggie como si la viera por primera vez. para incluir a Maggie y a Jerry. Robin sonrió. Dip pareció sinceramente aliviado. Robin. —Con Pauli a tu lado —dijo ella. Pauli la miró con curiosidad. siento que perdiera el programa de En Profundidad.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Robin quería llevar la conversación a un plano más general. dijo: —Pide la cuenta. Pero es necesario marcharse antes de que se enfríe el ánimo de uno. —¿Sabe una cosa? No necesito aceptar esta porquería de usted. —¡Ah. lo siento. Tal como dije cuando nos casamos. para siempre. —Una casita modesta —dijo Pauli—. —Miren. —Permítame ofrecerle las hamburguesas.

está hecho. Jerry observó cómo el coche desaparecía por la Tercera Avenida. —¿A qué te refieres? —No era desde luego la misma chica que conocí en el aeropuerto en febrero último. —Quizá. —¿No es una broma? —Palabra que no. —Gracias por la hamburguesa y la interesante conversación. —No. —Vamos al Lancer Bar a tomar un trago —dijo Robin. Procuraré corresponder a tu hospitalidad si alguna vez vienes a California. —No quiero andar. —¡Aquí es donde usted puede ayudarme. Y ninguna chica cambia tanto en tres meses. muchacho. —No. la señorita tiene su propio coche. Antes de que empecemos a actuar en el Plaza. ¿es como los cigarrillos? —No te entiendo. Robin. —¿Qué demonios estás intentando demostrar absteniéndote de Maggie Stewart? .JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Me alegro. —Quizás este Adam no sé que. Dip se levantó. en el programa de En Profundidad. —Jerry. —Le gustas de verdad —dijo tranquilamente. ¿conoce mucho a Andy Parino? —Bastante. De repente observaron la gran limousine que estaba aparcada. todavía podré alcanzar el último tren. en tu lugar. Yo. la haya cambiado.269 - . —Jerry. —Le llamaré cuando volvamos a la ciudad. No pueden doblegarnos. llama un taxi para la señorita —dijo Robin. me voy a la estación. podría conseguir usted que nos entrevistara. ¿verdad? ¿En la misma Cadena de Televisión? Como Robin asintiera. Y probablemente muy buena. no llames un taxi para la señorita —dijo ella imitando su tono de voz—. está loca por mí. Dip añadió: —Bien. viejo amigo mío! —Dip sonrió abiertamente—. —No —de veras. llamaría a Maggie Stewart y le pediría tomar un último trago solos en el Plaza. —Vamos. Al salir del restaurante. Es usted como el Gran Dipper. —Si usted quiere. porque esta noche estaba interpretando un papel muy difícil. —Dime. te acompañaremos a casa andando. gracias. Jerry se detuvo. La voz de Robin era dura. no lo olvides. —Desde luego. Es una actriz. escuche. Robin tomó a Maggie del brazo. a Pauli y a mí.

¡Al diablo con ella! Que pasara el día sola. Él la dejó entrar. El viernes le dejó dos recados. El telegrama de Maggie llegó el dos de julio: Llego tres julio promocionar película televisión. y disfrutó acostándose cada noche con ella. Y. Escribió cuatro páginas de su libro todas las noches. Incluso tiene avión propio. borrachos y mosquitos. Al llegar a casa. Tranquilo. llamó al Plaza. era una noche calurosa y tenía el fin de semana por delante. Tina St. Claire estuvo una semana para promocionar otra película. Ni siquiera había ninguna mujer a quien deseara especialmente. bailar y espantar mosquitos como todos los demás.270 - . Caía en jueves. significaba un fin de semana largo y vacío. ¿Pero qué quería Jerry a las nueve de la mañana del domingo? Le llamó. El señor Jerry Moss había llamado desde Greenwich. Robin comprendía que ello significaba una serie ininterrumpida de fiestas. Jerry Moss se alegró de que Robin accediera a ir a Greenwich. de repente. Esperó hasta que la central lo tomó a la tercera llamada. Ya sabes quién es. —Ya me lo imagino —dijo Robin—. miró su calendario de mesa y vio que se acercaba el cuatro de julio. —¿Qué hacía? —Beber. Quizá puedas ayudarme a hacer la propaganda. —Todo eso más una amiga tuya que era la invitada de honor: Maggie Stewart. con tiendas. un gran empresario que posee muchas sociedades. farolillos chinos. Llamó a Jerry y anuló el fin de semana. Jerry rió. pero cuando se fue se alegró de poder disponer de nuevo de su apartamento. —He hecho un montón de trabajo. El sábado no se molestó en llamar. Le dijeron que había llamado dos horas antes. —¿Te estás divirtiendo en el caluroso y soleado Nueva York? —preguntó Jerry. Había salido. Rick Russell ofreció una la noche última. ¿Crees que Elizabeth Taylor empezó de esta manera? Estaré en la ciudad unos días. Se sintió extrañamente abatido. Maggie. El domingo por la mañana sonó el teléfono a las nueve. pero que se había marchado para grabar el Show de Johnny Carson. Tomó una ducha y después marcó el número de la central para saber quién había llamado. Dejó un recado y salió a jugar un poco al golf. —Te has perdido un montón de fiestas estupendas. Bien. pero tenían piscina y a lo mejor podría jugar algún partido de golf. El miércoles dejó el despacho a las cinco. Al aire libre. La llamó el jueves.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Maggie dejó la ciudad y Robin se enfrascó en su trabajo. Trabajó duramente en la serie de los Acontecimientos y perdió el sentido del tiempo y de los días. Rick Russell .

Compraría alguna lectura ligera. No era fea. No tiene mal aspecto. baja y con el pelo decolorado. —¿Quiere pasarlo bien. Pasó por delante de Hampshire House. yo…. La mujer mayor la empujó hacia Robin. Evidentemente. La muchacha vestía un traje de tela fina. Parece que se encontraron en el avión viniendo de Los Ángeles y desde entonces está con ella. Por la tarde acudió a un cine de doble sesión. Asía del brazo a una delgada muchacha pelirroja que no tendría más de diecinueve años. Mañana. cincuenta dólares era la tarifa corriente. ya sé que no te importa la chica —dijo Jerry rápidamente. —Me gusta ver a una mujer viajando a lo grande. Robin hizo ademán de alejarse. Evidentemente. gorda. A propósito. el rumor de la circulación llenaría el aire. da la sensación de un hombre que necesita un poco de descanso. Jerry? —No. señor? Rió y siguió andando. Llegó a la Quinta Avenida y se encontró frente al Plaza. —¿Entonces a qué viene hacerme perder el tiempo con esta llamada? Y Robin colgó el teléfono. Hoy la mandará a Chicago en su avión particular. ¿Intentabas darme un disgusto. Al salir. señor? La voz procedía de una mujer de más de cuarenta años. —¿Por qué? —Bueno. —Cincuenta dólares y tiene habitación. Pero. pues… Jerry se sentía violento. —¿Cincuenta dólares para un viaje al cielo. recordó una librería de la Séptima Avenida. No había llegado a media manzana más arriba. . ¿qué le parece? Vamos. Después caminó por la ciudad sin rumbo fijo. —¿Quiere un poco de diversión. tendría como un metro ochenta de estatura. —Si pensabas que ella me importaba. sobre todo si se tienen en cuenta todos sus millones. había oscurecido. tomaría un sandwich y se iría a casa a leer. la ciudad le pertenecía. La dama rubia lo agarró por el brazo. que permanecía abierta toda la noche. Se le acercó otra muchacha. Y la parte sur del Central Park debía ser su campo de acción. señor? Se encontró cara a cara con una amazona.271 - . en aquel momento. De repente.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR celebra su quinto divorcio. —Pues. la muchacha era una principiante. Era una mujer de aspecto mediocre. cuando se le acercó otra chica. —Cuarenta. yo pensé que te interesaría saber lo de Maggie. sería una mala jugada por tu parte. ¿por qué me has llamado? Hubo una pausa. Su piel aparecía cubierta de acné debajo del espeso maquillaje. Jerry. Las calles estaban vacías. —Estoy demasiado descansado —dijo Robin y se apartó. pero él aceleró el paso. Se paró en un Nedick's de la Tercera Avenida y comió un bocadillo caliente.

cariño. —Elsie tiene una nueva. pero ella llevaba una estola de visón. Tenía una habitación en un oscuro edificio de la calle Cincuenta y cinco. Su cuerpo macizo estaba asombrosamente bien proporcionado. Y por lo que me han dicho. Ella se encogió de hombros. únicamente resulta adecuada para los mineros de Scranton. Sonrió ligeramente. —Tal vez tendría usted que pagarme a mí —dijo él—. —¿Le gusta con las medias negras o sin ellas? —preguntó ella. Penetró en un estrecho dormitorio. ¿Dónde está su habitación? —Ven conmigo. son las reglas del juego. era evidente también que la mayoría de las habitaciones se alquilaban con el mismo fin. una pila y un pequeño cuarto de baño con una ducha y un retrete. Le pasó el brazo por debajo del suyo y se dirigieron hacia la Séptima Avenida. Dicen que soy un buen elemento. Ella también sonrió. Era evidente que no vivía allí. su nariz era larga y fina. Ella sonrió y empezó a desnudarse metódicamente. —Cincuenta dólares y tengo habitación. lo dejaremos en cuarenta dólares. mil luces parecieron estallar en su cerebro. —Dame los cincuenta. Todo lo que llevaba era propio de su profesión. —Todo fuera. De acuerdo. El vestíbulo de entrada estaba vacío. Había humedad en el rellano y la pintura estaba desprendiéndose de la pequeña puerta que ella abrió. Sus ojos negros parecían abalorios. Por la oscuridad del edificio. el ascensor subió dificultosamente hasta el tercer piso. Una mujerona… de pecho voluminoso… De repente. —Y usted es un bastardo bastante apuesto.272 - . La luz del cabezal de la cama parecía extrañamente brillante. Un visillo negro cubría una ventana sin cortinas. A duras penas reconoció aquella voz como propia. mientras se desnudaba rápidamente. las mujeres son para el placer y los hombres para el negocio —dijo ella. . —Para mí. —No es un palacio. —No quiero favores. No llevaba bragas. sólo un portaligas de encaje negro que le dejaba una fea señal roja en el enorme estómago blanco. cariño. —¿Lesbiana? Por lo menos es honrada en esto. de donde procede.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Su cabello negro teñido estaba peinado de tal manera que parecía un enorme enjambre de abejas. Pagaré la tarifa entera. Ella tomó una sucia toalla y se sacó el carmín brillante de los labios. Yo puedo ofrecerle de veras una buena diversión. —Más abajo me han hecho un ofrecimiento mejor. Sólo ha tenido tres planes desde que está aquí. Yo la llamo mi habitación de trabajo. El sujetador de encaje negro con orificios que dejaban al descubierto sus grandes pezones oscuros. La noche era cálida. Había una cama.

—Lo has hecho en tres minutos. —Tranquilo. ¿eh? Te limitas a hacerle el amor sin más. Pero procura no estropearme el pelo o las pestañas. su boca se abrió en un gemido y corrió hacia el cuarto de baño. ve con tu madre entonces. —No me gustaría que un pequeño bastardo fuera concebido así —murmuró él. déjame. Él la agarró y la tiró sobre la cama. cariño. aún tengo trabajo que hacer. —Me estás mordiendo —gimió ella. Él la agarró por el brazo. Después. Apuesto a que no te atreves a probar todo eso con ella. La atacó con una furia que no conocía. haré todo lo que quieras. Sus movimientos eran fuertes y directos. Por unos momentos. Ten cuidado con mi peinado. Él permanecía tendido en la cama mirando ociosamente el espacio. se reflejó el terror en sus ojos. Tienes derecho a una segunda vez. —Por favor —gimió ella—. Cuando finalmente la dejó. ¿Qué estás intentando demostrar? Al alcanzar el orgasmo se apartó. luchando por escapar. Sabes que no puedo meter ruido. la giró de cara y empezó a hacerle de nuevo el amor. señor —gritó—. —De acuerdo. Por primera vez. —De acuerdo. ella se lo quedó mirando con asombro casi infantil. La noche es joven y espero poder encontrar más planes. Rezongó mientras se lavaba el estómago. Se inclinó y empezó a recorrerle el cuerpo con la lengua. Él saltó de la cama y la agarró por el cabello. —Para ser un tipo elegante. Ella los introdujo en su bolso. —Mire. eres muy rudo. cariño. Él la apartó. Ella miró el reloj. —¡Te he pagado cincuenta dólares! Con un supremo esfuerzo. apuesto a que vives con ella. Agarró sus enormes pechos con las manos y acercó la boca a ellos. Llevo algo —dijo ella con tono amable. antes de que pudiera advertir el dolor. Su puño se estrelló contra la mandíbula de ella. empieza a moverte. Ella gimió ligeramente. —No tengo esposa —dijo con voz impersonal.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Él se acercó a sus pantalones y le entregó dos billetes de veinte y uno de diez. empujó su rodilla contra la ingle de él y se desprendió. Ella estaba de pie junto a la pila. cariño. Ya te lo he dicho.273 - . —Oye. vendría la policía. —Bueno. tómatelo con calma. cuando el dolor llegó a su conciencia. Los tipos como tú siempre lo hacen. —No hacía falta que lo hicieras. ella saltó de la cama y se dirigió hacia la pila. Es hora de que vayas a casa con tu mujer. Ahora ve a casa con mamá. señor. Por favor. ¡Le devolveré el dinero! ¡Ve a casa con tu madre! ¡Chúpale a ella el pecho! —¿Qué has dicho? . una masa de desnudez blanca. Él la persiguió. aplicándose carmín en los labios.

Uno. hijito? Bueno. —Hola. Se detuvo a contemplarlos con curiosidad y ella cayó al suelo. Después observó las sábanas manchadas de sangre. —Ya os conozco a vosotros los niños de mamá. Tenía que conseguirle un médico. Habría una cabina telefónica en la calle. un hilillo de sangre manaba de su boca. Siguió golpeándola. amigo. ¿crees que ella te reconocerá? Supongamos que te haya visto en la TV. La muchacha tenía que ir al hospital. ¿Por qué? —Dip. Cuando abrió los ojos. sois reinas de gabinete. —Sube al coche y cuéntame qué te pasa.274 - . vio la luz del techo y los cuerpos borrosos de tres polillas muertas que habían quedado atrapadas detrás del cristal. ¡Dios mío…! ¡Qué había hecho! Se vistió rápidamente. Se inclinó sobre ella. Salió del edificio y la oscuridad de la calle Cincuenta y ocho lo envolvió. se tendió en ella y se desmayó. te firmaré un talón. perdió el miedo. Había sucedido de verdad.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Comprendiendo que había encontrado su punto débil. No era suficiente. Sintió que su mandíbula crujía y la siguió golpeando hasta que le dolieron los nudillos. dijo Dip: —Consideremos lo primero. esta vez no había sido simplemente una pesadilla. Salió al rellano. Atravesaron el parque mientras Dip escuchaba en silencio. ¡pero queréis a Mamá! ¿Me parezco a tu mamá. El vestíbulo de entrada todavía estaba vacío. —Dip…. —¿Acaso no lo estamos todos? —rió Dip—. Una vez más estrelló su puño contra la mandíbula de ella. No había teléfono. Dios mío. Tenía que llamar para pedir ayuda. Y no podía dejarla así. ¿qué haces por aquí? Era Dip Nelson desde un descapotable. Mostró su cuerpo desnudo en toda su altura. Se dirigió al drugstore de la esquina. Esta mamá tiene trabajo ahora. dame los mil. diez de cien y un talón. Se levantó de la cama y se acercó al enorme cuerpo tendido en el suelo. ve a casa con ella. Robin se acercó al coche: —Estoy en un apuro —le dijo sin expresión en la voz. Al terminar Robin. Se miró la mano como si no le perteneciera. Sus labios estaban grotescamente hinchados. la sangre que había manado de su nariz se había pegado a su labio superior. entonces ¿qué? . no había nada. ¿llevas algún dinero encima? —Como siempre. Un puente dental roto cayó al suelo. Observó la figura de la mujer tendida con laxitud en el suelo. Se dirigió hacia la cama. Pero esta vez no se detuvo. Actuamos anoche en el Concord y fue un fracaso. Después se metió la mano en el bolsillo: sólo llevaba treinta dólares. Miró por la habitación. Estaba cubierta de sangre. La sangre manaba de su boca y de su nariz.

no sé cómo te dejan cruzar las calles solo. Está inconsciente. —Muchacho. Incluso hay una canción que se llama «Dónde o Cuándo». —Las prostitutas nunca mueren. Dip lo miró con extrañeza. J. —¿Coartada? —Yo. Diré que vine a tu apartamento a las siete y media. —¿Por qué fuiste con ella? Si en el P. no llevaba reloj pero había anochecido cuando salí. Haz como si nunca hubiera sucedido —dijo Dip.275 - . ¿has experimentado alguna vez el extraño sentimiento de haber vivido lo mismo antes y escuchado las mismas palabras. ¿A qué hora crees que sucedió? Robin se encogió de hombros. Tienes razón. Robin agarró la portezuela. incluso puede tener un hijo. —Entonces será mi ruina. El Gran Dipper será tu coartada. —Pero. ¿Creería alguien en la palabra de una prostituta contra la de un ciudadano honrado? —Miró el reloj del coche—. ¿y la chica? —preguntó Robin—. No puedo dejarla tendida ahí. —La golpeé mucho. recuerdo que la vi y después estalló algo como un cohete en mi cabeza y lo demás ya es como un sueño. Dip sacudió la cabeza asombrado. te vi con la chica más guapa del mundo. —Apártala del pensamiento. Le sucede a todo el mundo. encanto. Dip condujo el coche por la calle Cincuenta y seis y penetró en un garaje profusamente iluminado. —Sí. ¿quieres un consejo? Déjala. Algo relacionado con la mente… que capta algo más tarde. para estar más seguros. Mira…. Robin sacudió la cabeza. —¿Te pasa algo. no puedo. Si quieres hacer las cosas bien. Que estuvimos sentados hablando de nuestras cosas y que salimos a dar un paseo en coche. —Oye…. Si es que necesitas alguna. amigo? —Dip. —Fui al cine. Prepararemos la coartada para las ocho. Mañana saldrá a la calle tan campante.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Robin se encogió de hombros. Es un ser humano…. tienes que procurar que en ningún modo esto pueda ser tu ruina. sería tu palabra contra la de ella. ¿Qué más da una prostituta más o menos? De repente. —No. aunque acabe de suceder? —Sí. —Entonces debían ser las ocho y media o quizá las nueve. —Creí que me habías dicho que te había confesado ser lesbiana. —Quizá —dijo Robin lentamente. . —No lo sé. tiene un nombre eso. Cuando lleve el coche «al garaje procuraré que alguien nos vea. Son las diez y media. es verdad. El empleado se acercó a saludarle.

Robin se sentó en la cama y contempló el enorme cuerpo blanco tendido en el suelo. Ella te describirá y así es cómo empezará el jaleo. . —No me reconoció. Una vez más. lo puso debajo del grifo de agua fría e intentó limpiar la sangre que se había secado en su labio. Cuando vuelva. ¿verdad? Robin Stone… ¿Recuerda el programa de En Profundidad? El empleado asintió para complacer a Dip. Dip corrió tras él e intentó disuadirle. estando sereno. Dip lanzó un silbido. —Lo siento —murmuró. Después dijo: —Señor Nelson. —Ruego a Dios que así sea —murmuró Robin. —Claro. le van a hacer un montón de preguntas. ¿se ha acordado de traerme la fotografía autografiada que me prometió.276 - . Dip abrió el compartimiento de los guantes y le entregó un sobre de papel manila. Después tomó el pañuelo. si le encuentran mil dólares a una prostituta. ella volverá en sí y te delatará. para mi hija Betty? —Claro que sí. Ambos contemplaron a la mujer que se hallaba tendida en el suelo. Él se levantó de la cama y colocó una almohada debajo de su cabeza. pero voy a subir contigo. Vamos. se había marchado. —Amigo. —Es enorme. ¿y si hubiera sido Maggie? Ella se movió y gimió. —Escucha… Puede que a estas horas ya esté acostada con otro cliente. Se tomó la cabeza entre las manos. —Lo siento. y el médico la llevará al hospital. Dios mío. en estado inconsciente. La pobre. Le reconoce. mi amigo y yo hemos estado rodando con él.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —¿Qué tal se ha portado el coche. amigo. tal como Robin la había dejado. el ascensor subió con dificultad hasta el tercer piso. desde las siete y media. Le apartó el cabello de la cara. señor Nelson? —Como un ángel —dijo Dip—. Antes de que Robin pudiera contestar. ¿Qué le habría sucedido? Era la primera vez que probaba con una morena. ¡Y la última! Dios mío. el Gran Dipper tiene una idea. —Firmado con amor y besos. Se detuvieron ante el oscuro edificio. —Dame los mil —dijo Robin—. lo siento. Dip miró a su alrededor con precaución. —Pero. ¿qué otra cosa puedo hacer? —Tú quédate aquí. La puerta estaba entreabierta. gimió y volvió a sumirse en la inconsciencia. Se los pondré en el bolso. No abras por ningún otro motivo. puede que esté tan chiflado como tú. Después llamaremos a un médico desde afuera. Dejaron el garaje y Robin hizo ademán de dirigirse otra vez a la calle Cincuenta y ocho. En realidad. Cierra la puerta. Ella abrió los ojos a medias. estúpida prostituta. llamaré suavemente dos veces. —Bueno. lo siento.

pero haría falta dinamita para matar a esta ballena. junto con más agua. —Lo único que tenemos que hacer es hacérselas tragar a Brunilda. Diré que siempre amenazaba con suicidarse. Dip se las introdujo de nuevo en la boca. diré que tenía una cita para acostarme con ella y que la he encontrado así. una lima y unas tijeras de uñas. Simularé la voz. Robin tomó su carnet de conducir y apuntó su nombre y dirección. ahora vámonos —dijo Dip—. Un ser humano tal vez…. la curarán de lo que tú le hayas hecho. —Esas películas del detective B que hago me sirven de algo. Después. no tiene etiqueta. —Es por si había algún cabello tuyo. así es cómo terminan la mayoría de las prostitutas. Después vendrá una ambulancia y la llevarán al Bellevue. no podrán saber qué es. Dip blandía un frasco que contenía lustrosas píldoras de color rojo. —La matará. —Dame esta dirección. Dip abrió su bolso y sacó una cartera. Sacó un pañuelo y empezó a eliminar las huellas digitales. Tenía la camisa empapada y miró con angustia. hasta que Dip consiguió introducirle las píldoras en la boca. Y. cómo Dip le recortaba las largas uñas pintadas de rojo. Conozco todos los trucos. ¿por qué las píldoras? —La ponemos en la cama. después se lo devolvió a Dipper que lo metió de nuevo en el bolso. —Sólo tengo ocho. a menos que no las mate un sujeto como tú. Contenía un pequeño peine de oro. —Creo que ya está todo. amigo? Dip extrajo un pequeño estuche de cuero de su bolsillo. ¿Has tocado algo. No puede morir con ocho. sirviéndose de un pañuelo. . Dip le introdujo las píldoras en la boca con un poco de agua. cuando vuelva en sí. le lavarán el estómago y. Robin le sostenía la cabeza para que no se atragantara. —¿Seconal? Dip asintió. nadie creerá lo que diga y ni siquiera les importará. lo único que tenemos que hacer es trasladar a Primo Camera a la cama.277 - .JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Abrió la puerta al escuchar los dos golpes. Robin observó. Ahora. De todos modos. —Se llama Anna-Marie Woods. al mismo tiempo. —Pero. Dirigió un guiño a Robin. Espera. —Tengo una idea. Miró toda la habitación. —Ya está. Vive en Bleecker Street. con el frasco vacío junto a ella. Después saldremos y yo llamaré a la policía. Ella regurgitó y las píldoras y el agua se deslizaron por la cara. fascinado y horrorizado. Estaban sin respiración cuando consiguieron acomodarla. Después se las limó cuidadosamente. Era un peso muerto.

puedes conseguir que salgamos en el programa de En Profundidad antes de que nos presentemos en el Salón Persa. Constantemente estaba adivinando las intenciones del prójimo. . Una hora más tarde.278 - . los empleados bajaron con una camilla. Robin llegó a casa y tomó una píldora para dormir. la gente se olvidará de la ambulancia y empezará a pedirte autógrafos. —¡Estás loco! —Robin se apartó. pero permanecieron de pie en el portal de una casa de enfrente. Pocos minutos después. A mí nadie me reconocerá. tómalos. puedo estar seguro. Abandonaron la habitación con cautela. estando el semáforo rojo. Tuvieron suerte y llegaron a la calle sin ser vistos por nadie.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Tiene casi cien dólares…. Al despertar al día siguiente. Comprendió por qué Dip había tenido éxito en ciertas películas. Tal vez uno se veía obligado a ello cuando la vida era dura. llamó al doctor Archie Gold. Le dio un golpe en el brazo. pero Robin se negó a marcharse hasta no estar seguro de que venían a por ella. Respiró aliviado. Sin saber cómo. Creo que estoy dispuesto a seguir un curso completo. creo que has tenido una noche terrible. Dos minutos más tarde. —No te preocupes. ¿no es cierto? Bueno. La muchedumbre se dispersó. muchacho. Seguiremos el ejemplo de las películas B hasta el final. Dip empezó a caminar a su lado. Robin tomó el dinero y asintió en silencio. Tomemos taxis separados algunas manzanas más abajo. Su cabeza no estaba cubierta: eso significaba que vivía. De lo contrario. tomó otra junto con un trago de vodka. —¿Ahora quién es el que no piensa? Con tu cabello rubio y tu bronceado de Hollywood. Robin le miró. Dip lo tomó del brazo. Dip hizo la llamada. En pocos momentos. Regresó junto a Dip mientras la ambulancia tocaba la sirena y cruzaba la calle. Robin cruzó la calle y se mezcló con los curiosos mirones. —Dip. pero Robin le empujó. ¿verdad? Quieres mandarle dinero. —Pauli y yo lo tenemos previsto. —Soy Robin Stone. solo. En septiembre. entonces puedes añadirle este. —No creo que escribieras su dirección para salir un día a bailar con ella. empezó a congregarse una gran muchedumbre. cayó en un profundo sueño. Ahora es mejor que te acuestes. lo más seguro es que algún asistente del hospital o algún paciente se lo roben en el Bellevue. Y también estoy seguro de que han visto todas tus películas del detective B. ¿qué puedo hacer por ti? Dímelo. —Muy bien. Dip se mostró contrario. —Tengo que acercarme y ver si está viva —murmuró. a Robin le pareció como si hubiera emergido del suelo. llegó una ambulancia. —No estés tan seguro —murmuró Dip. —Por el aspecto que tienen.

JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR   .279 - .

Me gustaría someterle a hipnosis y utilizar un magnetofón. Desde el momento en que fui con ella. Y. —Y usted dice que pasó junto a una que era bastante atractiva. —¿Ha pensado alguna vez en el matrimonio? . me pareció estar soñando. Y supongo que no omitió nada. Tenemos que encontrar la razón. —Ya sabe que la última vez que estuvo usted aquí. No tiene la capacidad de juntarlos. no creo que fuera eso. Robin sacudió la cabeza: —No. —Observó que en la cara de Robin se dibujaba una expresión de desagrado—. sentado ante el doctor Gold. No es que usted se niegue a recordar. —¿Había pensado alguna vez en ello? —Nunca. es que no puede recordar.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Capítulo 24 Robin aparecía tranquilo y con un completo dominio de sí mismo. amor con sexo se le antoja algo incestuoso. Sin embargo. —Por eso estoy aquí. —Robin. Los ojos grises de Archie mostraron escaso interés. Cuando hablamos en enero último. Se detuvo. —Es ridículo —podemos hablar de las cosas… —No quiero perder mi tiempo y su dinero. Usted no puede recordar su primera infancia. ¿cuántos años tiene usted? —Cumpliré cuarenta y uno el mes que viene. tropezamos con un obstáculo. usted ha separado el sexo del amor. El doctor Gold examinó sus apuntes. Algo extraño estalló en mi cabeza cuando ella se acercó. Sigo pensando lo mismo. Lo que usted siente por Maggie es deseo de amor. quise someterle a hipnosis.280 - . ¿Por qué escogió a esta otra? Robin aplastó el cigarrillo contra el cenicero. Era una morena. Entonces podrá escuchar sus propias respuestas y tal vez podamos proceder a partir de las mismas. —¿Había usted ido antes con alguna prostituta? —Nunca. hasta ahora. —¿Acaso deseaba usted someterse a una prueba en relación con Maggie? —¿Qué quiere usted decir? —Que no hubiera perdido más que cincuenta dólares si no hubiera conseguido una erección con la prostituta. No hay ninguna pista en nada de lo que usted me contó en el transcurso de su última visita.

Todavía no se mostraba muy dispuesto a someterse a la sesión de hipnotismo. ninguno de los dos tenemos tiempo de jugar. pero siguió las instrucciones del doctor Gold. —¿Cree de veras que va a dar resultado? —Así lo espero —contestó Archie—. —Tendría que ser por la tarde —dijo Robin—. es necesario retroceder al pasado. Es algo que siempre he sentido. sus piernas también flotan…. Robin fue al banco. Cuando sus ojos descubrieron el magnetofón. presiento que habremos encontrado el meollo del problema. ¿Cree que puede concederme tres horas? —¿Tres horas? —Quiero hipnotizarle y utilizar un magnetofón. sin embargo. —¡Estupendo! Quiero aclararle la mente. Quítese la chaqueta y aflójese la corbata. sus pies se relajan…. Miró la maldita marina. usted cae dormido… Robin sabía que el doctor Gold había tamizado la iluminación. Ahora… usted no ve más que oscuridad….281 - . ¿Cuándo fue consciente por primera vez de que quería permanecer soltero? —No lo sé. Después de que ambos hayamos escuchado la grabación. las sensaciones se apartan de ellos…. Robin. Todo lo que ve es agua…. Borró de su mente todo pensamiento. —Volvemos a lo mismo —dijo Archie triunfante—. La oscuridad de detrás de sus ojos . Robin sacó los cigarrillos. ¿por qué debería haber pensado? —Todos los hombres suponen como cosa natural que un día se casarán. experimentó un ligero estremecimiento de aprensión. no va usted a oponer resistencia. es una oscuridad aterciopelada…. Estaba seguro de que no iba a dar resultado. Cierre los ojos. Al día siguiente. esta sensación se extiende por todo su cuerpo…. Creo que ya es bastante por hoy. con excepción de la voz del doctor Gold… Podía escuchar la voz de Archie. Algo que ha sentido… ¿Cuándo? ¿Cómo? Como usted puede ver. en la silla. encontró una breve nota en la página quinta del News. retiró dos mil dólares en billetes pequeños y se los envió a su domicilio en un sobre de papel manila. Robin ojeó los periódicos para ver si había alguna noticia referente a Anna-Marie. Se levantó. sus manos caen a lo largo de sus costados…. siéntese aquí. Y deje los cigarrillos. —¿Tengo que tenderme en el sofá? Lo haré. si es necesario. ¿no es cierto? —Mire. usted no pesa…. —Robin. estamos encerrados en un círculo vicioso. Finalmente. llegó al consultorio del doctor Gold a las seis. ¿Estaría bien a las seis? —Le veré a las seis. Robin. —No. su cabeza y cuello están relajados…. Venga mañana.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —No. Concentre su atención en aquella marina de la pared. sus ojos se cierran.

serán las ocho y cuarenta y siete minutos». La primera voz que se escuchó fue la del doctor Gold: DOCTOR GOLD: Robin. Al llegar al consultorio del doctor Gold. Ahora levántese de la silla y diríjase al sofá.282 - . Tiene cinco años… está en la cama. Robin miró la grabadora inquisitivamente. Quiero escucharla yo solo. —De eso hace dos horas y media. póngamela. por el amor de Dios. ¿Puede venir a mi consultorio a las seis? Las píldoras dieron resultado. Llegó aquí a las seis. —Hizo unas revelaciones asombrosas. estoy en la cama. usted está hipnotizado…. Se sentó y contempló la habitación. pero no iba a dar resultado… Abrió los ojos. Se escuchó el zumbido de la cinta. Robin tomó el teléfono y marcó el número indicador de la hora. Pero quiero que lo escuche con una mentalidad abierta y que no luche contra nada de lo que oiga. Mañana se la dejaré escuchar a usted. será su voz. mientras buscaba sus cigarrillos. —Tómelos al llegar a casa. ¡Dios mío. —Bueno. Robin saltó. Robin estaba sentado en la punta de la silla y se quitó el cigarrillo de la boca. —Por el amor de Dios. escuchará mi voz y reaccionará a todo lo que yo le ordene hacer. Robin. ¿Cómo es la cama? .JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR era densa…. Una voz monótona dijo: «Al oír la señal. —¿Cómo he llegado hasta aquí? Hace pocos segundos estaba en aquella silla. antes de empezar. podrá parecerle extraña porque le hice retroceder a su infancia y casi hablaba usted como un niño. Cada palabra que escuche en esta grabación. Estamos retrocediendo… retrocediendo… usted es un niño pequeño. ¿Cómo puedo dormir preguntándome qué será? El doctor Gold colocó dos píldoras de color verde en un sobre. La gente dice la verdad cuando se encuentra sometida a hipnosis profunda. —Robin —dijo el doctor Gold—. —¿Qué hora es? —Las nueve menos cuarto. ROBIN: Sí. El doctor le dirigió una sonrisa. quiero que tenga en cuenta una cosa. la voz era más joven y alegre. era un manojo de nervios. Colgó y miró al doctor Gold con incredulidad. A veces. pero… era su voz! DOCTOR GOLD: Estás en la cama. Durmió bien. pero al día siguiente estaba tenso e impaciente. Estaba en el sofá. —¿Dije algo interesante? —preguntó Robin. Fumó sin parar y le fue imposible concentrarse en su trabajo. El doctor Gold se dirigió hacia el aparato. Ahora tiéndase. El doctor Gold asintió. ¡déjemela escuchar! —Ya ha tenido usted bastante por esta noche. —¿Preparado? Robin asintió y se sentó.

DOCTOR GOLD: Muy bien. Conrad. No lo hago desde que Charlie me pegó. DOCTOR GOLD: ¿Tenemos? ROBIN: Mi madre y yo… no tenemos.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR ROBIN: Una cama bonita. ha pasado una semana desde tu cumpleaños. Estás en la cama… ¿qué es lo que ves? ROBIN: Mamá está en la cama conmigo. pero… DOCTOR GOLD: ¿Pero qué? ROBIN: Sólo finge estar. DOCTOR GOLD: ¿Ella sigue yendo al salón cuando tú te duermes? ROBIN: Sí.283 - . DOCTOR GOLD: ¿Cómo sabes que te deja? ROBIN: Porque siempre me despierto y la oigo en la otra habitación… cuando está con ellos. DOCTOR GOLD: ¿Qué haces cuando les escuchas en la otra habitación? ROBIN: Ya no hago nada. DOCTOR GOLD: ¿Por qué? ROBIN: El día de mi cumpleaños vino un hombre. No le dejó volver nunca más. ¿Qué estás haciendo? ROBIN: Todavía estoy enfadado con mi madre. Mamá le dijo que estábamos a punto de salir… para . Sólo nosotros. Kitty me da el beso de buenas noches. tienes cuatro años. A veces son otros. Rhode Island. Por haberme pegado. Y mi madre me llevará a Boston a ver las palomas de los Commons… DOCTOR GOLD: ¿Dónde vives? ROBIN: En Providence. (Silencio en la cinta) DOCTOR GOLD: Robin. tienes cuatro años… cuatro años. pero esperan a que esté dormido. hasta que me duermo. DOCTOR GOLD: ¿No vas a tener una fiesta de cumpleaños con tus amiguitos? ROBIN: No tenemos amigos. DOCTOR GOLD: ¿Dónde está tu padre? ROBIN: No tenemos padre. pero no con Charlie. Me deja todas las noches. Después me deja. DOCTOR GOLD: Rob… Conrad. el veinte de agosto. Estás en la cama… ROBIN: ¿Por qué me llama Robin? Yo me llamo Conrad. Llamó a la puerta justo cuando íbamos a salir para Boston. DOCTOR GOLD: ¿Cuándo te pegó Charlie? ROBIN: Hace algún tiempo… cuando entré y lo encontré encima de mamá en el sofá. Sólo estamos nosotros… y ellos. DOCTOR GOLD: ¿Quiénes son «ellos»? ROBIN: Muchas veces es Charlie. DOCTOR GOLD: ¿Vienen a visitar a tu madre? ROBIN: SÍ…. Y yo soy el único hombre que ella quiere… sólo nos tenemos el uno al otro… nadie se preocupa de nosotros… sólo nos tenemos el uno al otro… y nadie más… DOCTOR GOLD: ¿Cuántos años tienes? ROBIN: Cumpliré cuatro años mañana. DOCTOR GOLD: Robin. DOCTOR GOLD: ¿Quiénes son «ellos»? ROBIN: No lo sé.

Y mamá se quedó sola. Y él se la llevó a América y se casó con ella. Era el hombre que se casó con mi madre. es el Día de Acción de Gracias. con arándanos de verdad… y hace la oca igual que se la hacían cuando era una niña en Hamburgo… DOCTOR GOLD: Conrad. Era mi cumpleaños. ¿has estado alguna vez en Hamburgo? ROBIN: No.284 - . ahora mismo. Estoy enfadado con ella. Ha pasado una semana desde el Día de Acción de Gracias. DOTCOR GOLD: ¿Quién es George? ROBIN: Uno de ellos… DOCTOR GOLD: Conrad. DOCTOR GOLD: ¿Sabía tu madre quién era tu padre? ROBIN: Ya se lo he dicho… no teníamos padre. Lo mataron. si nos cogen. Había muchos marinos allí y fue cuando lo conoció. es de noche. Pero el propietario de todos los camiones le dijo a mi madre que no se preocupara. un año más tarde. pero mi madre está en la otra habitación con George.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR que volviera por la noche. sólo nosotros… por eso hacemos oca. Nadie duerme de día. . Ella me lo dijo. Yo estaba sentado allí comiéndome mi cucurucho de helado y un chico mayor vino y me lo quitó. Y nos cambiamos mucho de sitio porque a la policía no le gustan los niños pequeños que viven solos con sus madres. No servía para nada. sin padre. le hicieran compañía y le dieran dinero y. Dice que nos conseguirá pasaportes y le da dinero a mi madre cada noche. ¿Tu madre está con George? ROBIN: No… Estaba él. Pero nosotros somos una familia pequeña. Mire. Dios me envió a ella. DOCTOR GOLD: ¿Y entonces naciste tú? ¿Era tu padre? ROBIN: No. Pero ella está ahorrando y un día los dos iremos a Hamburgo y viviremos con mi Grossmutter… y tendré niños con quien jugar y no estaré solo. Sólo mi madre y yo. Mire. Y le mandó muchos hombres para que la visitaran. Pero le ponemos salsa de arándanos. Tienes cuatro años… ¿qué estás haciendo? ROBIN: Mamá ha cocinado una oca. La gente que son muchos de familia hacen pavo. Estaba sola. es por eso que no puedo ser amigo de los niños del vecindario. y. Mamá me dio una moneda de cinco centavos y me dijo que fuera a comprarme un helado a la esquina y que me sentara en las escaleras de la entrada y que no entrara hasta que ella me llamara. DOCTOR GOLD: ¿Quién es él? ROBIN: Otro hombre. ¿Qué estás haciendo? ROBIN: Estoy en la cama. Corrí adentro… Mamá estaba en nuestra cama… el hombre estaba con ella. Han pasado dos semanas desde el Día de Acción de Gracias. No era mi padre. porque me harían preguntas de mi padre… y después le dirían a la policía que yo no tenía padre… DOCTOR GOLD: Conrad. Él viene aquí todas las noches. me llevarán a una casa lejos de mi madre y a ella la enviarán otra vez a Hamburgo. Trabajaba y conducía un camión vendiendo whisky y eso no estaba permitido. Ella me gritó… me dijo que saliera… (Silencio en la cinta) DOCTOR GOLD: Conrad. ni siquiera estaba yo… ni nadie. todos los del camión fueron muertos a balazos. Y una noche. Mi madre nació allí. Él le dio dinero y dijo que alguien le había enviado.

Y la señora mayor vestida de blanco se ríe y dice: «Tu madre no. Tenía hambre y quería los pastelillos de coco que ella guardaba en la nevera. Entré de puntillas porque me acordé de cuando Charlie me había pegado… y mi madre se enfada mucho si no me quedo en la cama… DOCTOR GOLD: ¿Quién estaba con tu madre? ROBIN: No le había visto nunca.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR DOCTOR GOLD: ¿Quién era el otro hombre? ROBIN: No lo sé. ¡Lo odio! Y su cabello es negro y es demasiado negro comparado con su cara. Mutter. no tienen madre.285 - . Y me dice que viviré allí. me miran como si no me vieran. Conrad. Y yo pregunto: «¿Mi madre se ha ido al cielo con los ángeles?». No sabía cómo era antes y era tan feo ahora sin el camisón. No quiero llorar… No diré nada… no comeré… no los escucharé. Yo la sacudí y cayó rodando del sofá y se quedó tendida en el suelo con la lengua fuera y caída a un lado y con su cabello negro todo revuelto. Pero no quiero pensar… no les escucharé… (Silencio en la cinta) DOCTOR GOLD: Conrad. Estaba arrodillado sobre el sofá… y se inclinaba sobre mamá. Está oscureciendo… pero la gente me rodea. Ellos quieren saber cómo era el hombre. Me pregunta mi nombre. DOCTOR GOLD: Estamos al otro día. No tengo nombre. Me acerqué al sofá y ella estaba dormida… pero no estaba dormida de verdad. Después entra una señora vestida de blanco y me lleva a una habitación donde hay muchos niños. hijito. Me desperté y encontré la cama vacía y supe que mamá estaba en la otra habitación. Me estuve muy quieto y miré. Pero yo no voy a llorar… Mamá decía que yo era un hombre y que los hombres no lloran. Y un niño dice: «Tu madre ha muerto». Esto es lo que ella me decía… Han descubierto que no tengo padre… me han llevado a esta casa grande… lejos de ella. sus ojos estaban abiertos y fingía dormir. era tan suave y cálido por debajo del camisón. Me gustaba dormirme apoyado contra su pecho…. Después se levantó y se marchó. DOCTOR GOLD: ¿Qué estaba haciendo? ROBIN: Le tenía las manos al cuello. es Navidad ¿Dónde estás? ROBIN (con voz débil): Está oscuro… Estoy dormido… oscuro… oscuro… Hay un tubo como una pajita en mi brazo… pero no hace daño… duermo… duermo… Desde que aquella mujer mala y morena se fue a Hamburgo… Quiero dormir y no pensar en ella… era mala. y sus ojos son divertidos. ¡Madre… Madre! (Silencio en la cinta). Yo pregunto por mamá. Yo pregunto si mi madre se ha ido a Hamburgo y me dicen que no. Ni siquiera le dijo adiós a mamá. La gente mala no se va con los ángeles y ella merece lo que le ha pasado. Un hombre con una chaqueta . No sé dónde estoy. Todos los niños de la habitación son como yo…. Dos señoras vestidas de blanco y una de ellas está muy contenta de verme sentado. Entonces tendrán que llevarme otra vez con mi madre. Quiero a mi madre. la voz prosigue). ¡traer a un niño como tú al mundo con la vida que llevaba!» Y yo… la pegué… la pegué… (la voz grita. ¿Dónde estás? ROBIN: En una habitación grande… Todos me hacen preguntas. Tengo miedo. Después de una pausa. ¿Dónde estás? ROBIN: Estoy sentado en una cama grande con barandillas. Para ir a la cocina. tenía que pasar por la otra habitación. DOCTOR GOLD: Han pasado dos semanas. Yo quiero que venga mamá.

Había sido acusada de prostitución varias veces. Robin caminó hacía la ventana.286 - . Soy un pequeño bastardo llamado Conrad. —¿Lo era usted? Dudo también que hubiera podido mantenerse apartado de las prostitutas. Papá y mamá y todos mis amiguitos me miran mientras soplo las velas. —Otra noticia. —¿Qué significa? La mirada del doctor Gold era directa. encontraron este párrafo: «La policía penetró en un apartamento. puesto que el niño es el único que presenció el asesinato y no puede describir al asesino. —El resto es tal como usted dijo: el nacimiento de Lisa y todo lo demás. ¿no le parece? Robin se levantó. —Es muy evidente. tiene el cabello amarillo y se llama Kitty. Es simpático… me traen un helado… DOCTOR GOLD: Cumples cinco años. Pero ahora sí. —Sabía cómo se sentiría. —¿Por qué me ha hecho eso? ¿Por qué? ¿No era mejor no saberlo? —¿Mejor no ser capaz de mantener unas relaciones normales con una mujer? —Podría haberme abstenido de las prostitutas. El doctor Gold apagó el aparató. Finalmente. Se encuentra en el Good Shelter Home de Providence. pero no hay ninguna pista. La policía cree que el asesino realizó la llamada. Tres días más tarde —prosiguió Archie— «La policía mostró al niño varias fotografías de sujetos ofensores de la moral. Su camisa estaba mojada. El desprecio de Maggie provocó en usted una perturbación que puso en . Robin se reclinó en su asiento. ¿no lo sabe? Cuando mamá y papá vinieron y me sacaron del hospital yo ni siquiera los conocía. Estaba enfermo. pero el muchacho se halla en estado comatoso. —¡Son mentiras! El doctor le miró con simpatía. —Así es que no soy yo. pero nunca se había podido demostrar. ¿Dónde estás? ROBIN: ¿Por qué me llama Conrad? Me llamo Robin Stone y tengo una fiesta de cumpleaños. después de recibir una llamada telefónica anónima. Hacía siete horas que la mujer había muerto. A las nueve de esta mañana. Yo era feliz tal como estaba. Buscaron la edición correspondiente al Día de Acción de Gracias de 1928. —¿Es eso? —preguntó Robin. llamé al Journal de Providence. su cara estaba pálida. Miró al doctor Gold. DOCTOR GOLD: ¿Cómo es mamá? ROBIN: Es guapa y simpática. Rhode Island». DOCTOR GOLD: ¿Te gusta mamá? ROBIN: Claro. Conrad.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR blanca entra y me mira los ojos con una luz. Se encontró a una mujer estrangulada con su hijo de cuatro años dormido sobre su pecho. Se volvió y miró a Archie.

Pero el subconsciente se rebeló. Abandonarle en un orfanato ya desde el principio. se produjo como un estallido en su cerebro. Cuando conoció a Maggie. Cuando usted haya aprendido a comprender sus impulsos. No había nadie en su vida más que ella. su subconsciente sabía que tenía que odiar para sobrevivir. Cuando esto suceda. Sin embargo. Y ni siquiera sé quién fue mi madre. Eventualmente. yo no soy yo… Kitty no es mi madre! No sé quién fue mi padre. Y cuando vio a la prostituta. . sus deseos y la causa de los mismos. airéelas. —¿Y cuáles serían las malas? —El odio hacia su verdadera madre. Estará en condiciones de dar amor y aceptar amor total. Lo amaba a usted. sintió inconscientemente el antiguo rencor hacia su madre por haberle abandonado… por ser una «mala mujer». el hombre con quien contrajo matrimonio trabajaba para un contrabandista de licores. —Y ahora porque usted me haya dicho eso. Y no olvide que. Robin. Esta es la razón de que tuviera usted que emborracharse para poder mantener relaciones sexuales con ella. Es un poco tarde para un cambio de personalidad. usted ha estado viviendo con algunas de las emociones ya cicatrizadas de Conrad. Pero ella lo amaba. no necesitará una muchacha de aspecto antiséptico con quien acostarse y una muchacha como Maggie para amar desde lejos. —Archie. por eso prefirió olvidar. la madre de Amanda lo hizo con un solo sujeto. Conserve las buenas y descarte las perjudiciales. El amor que usted sentía por su madre. —Era una pobre muchacha alemana. —Su risa era forzada—. con una amnesia autoprovocada. el subconsciente también quedó perturbado… amor. procuró darle un hogar. sola en un país desconocido. sí. Pero el odio también puede ser doloroso. Cuando vio a la prostituta algo afloró desde su subconsciente… el odio. —¿Acaso odiaba yo? ¡Este niño de la cinta amaba a su madre! —Desde luego que la amaba. Cuando lo mataron. podía haberse librado de usted. También vio a Maggie como una muchacha hermosa que usted deseaba. —Se hundió en una silla—. Sáquelas. cuando usted nació. Sin embargo. Demasiado. probablemente el jefe la convirtió en prostituta. ahorrar dinero para llevarle al único mundo que ella conocía. ¡Y yo compadecía a Amanda! ¡Yo! el bastardo de la peor clase que existe. su subconsciente la relacionaba con mamá. Estando sereno.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR marcha una reacción en cadena. ¿podré salir de aquí y acostarme con Maggie? —No es tan sencillo. La mía era una prostituta. Representó usted un sueño de odio y amor. a pesar de ser pequeño. voy a cumplir cuarenta y un años. —Era encantadora —dijo Robin—. Por lo menos.287 - . El nombre no hace al hombre. Evidentemente. ¿Yo soy Conrad qué? —Usted es Robin Stone. ¡Dios mío. Tal como usted dice. Creo que es mejor que hubiera seguido buscando a una bonita rubia cada vez que hubiera sentido esta necesidad.

Al salir de este estado. que le amó lo bastante como para adoptarle y saber guardar el secreto. Que soy débil. no tiene derecho a pasar por la vida sin dar nada de sí mismo. Y. —Por lo que veo. Y no necesito una esposa. Kitty y Lisa me compadecen en secreto. incluyéndole a usted ¿Lo entiende? ¡No necesito a nadie! Y de ahora en adelante. no necesito a nadie. quería borrar. —¿Por qué demonios no me lo dijo Kitty? ¿Por qué me dejó crecer en la creencia de que era su hijo? —Es evidente que usted sufrió un shock. no necesito piedad.288 - . Dios mío. Bueno. pequeño como era. no quiero que sienta usted ni por un momento autocompasión. —¿Qué quiere usted decir? —Lisa sabe la verdad… algo que dijo me lo hace comprender así. Probablemente le aconsejaron que no se lo dijera. Creen que necesito una esposa y unos hijos como apoyo. —Mire. nadie me dará nada. Vio aparecer en los ojos de Robin un intenso fulgor. no tengo derecho a pasar por la vida sin hacer nada conmigo mismo.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Él apretó los puños. No necesito un hijo. Robin se levantó. la sabe Kitty. hubiera podido reactivar los malos recuerdos que usted. Robin. desde luego. Le parece que necesito protección. he vivido los últimos treinta y cinco años con un billete de favor. Probablemente se preocupa por mí. Usted es un hombre muy afortunado. había perdido la memoria por completo. Tuvo una madre que le amaba.   . ¡Lo conseguiré todo por mí mismo! Tomó su chaqueta y salió precipitadamente del consultorio. Un hombre a quien se le ha ofrecido tanto amor. teme que mi pasado pueda causarme algún daño o que pueda derrumbarme. Decirle a usted que había sido adoptado. Y a Kitty.

la nueva avalancha de publicidad la convirtió en un objeto de elevado precio. la empezaba a convertir en una leyenda. Sólo pensarlo le daba miedo. no iba porque estaba terriblemente asustada. Se estaba convirtiendo en una «personalidad». La comunicación era simplemente una carta mecanografiada. Quería dormir bien. A Karl Heinz se le conocía por su sádica actitud en relación con los actores. encendió un cigarrillo y lo leyó todo cuidadosamente. Sonrió al escuchar la voz de barítono de Adam procedente del cuarto de baño. Al llegar a la sección de televisión. Su desprecio constante de las invitaciones que se le dirigían para asistir a las fiestas como Dios manda. Y cuando Karl Heinz la seleccionó como estrella de su nueva película. Ella escribió una carta con papel de la Century explicando que los honorarios de televisión de la señorita Stewart eran de veinticinco mil dólares pero que. Pensó en ello mientras ojeaba el Variety. Se trataba de un tema del que nunca habían hablado. Condenaban a una muchacha «bien» por ignorar notoriamente el matrimonio. Mañana era domingo y Adam le había prometido trabajar con ella en el nuevo guión.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Capítulo 25 Maggie se estiró en el amplio lecho. Le gustaba vivir con Adam. alojamiento de primera clase en el Plaza y unos honorarios de cinco mil dólares si accedía a actuar como estrella invitada en calidad de comentarista.289 - . En realidad. Humillaba a los actores más importantes para obtener de ellos una buena interpretación. El miedo con el que había vivido desde que Karl Heinz Brandt la había seleccionado como estrella de su nueva película. Una revista nacional la llamó la «Dama de las Dunas» y publicó una fotografía suya corriendo con los pies descalzos junto a Adam. A Adam le resultaba fácil decirle que no tuviera miedo de trabajar con Karl Heinz. Examinó las clasificaciones. Parecía no tener tiempo de leer más que lo que se relacionaba con su trabajo. trabajar y acostarse con él. ofreciéndole gastos pagados. Sin embargo. sintiéndolo mucho. ¡Christie Lane era el número uno! El programa del «Acontecimiento» de Robin ocupaba el veinticinco. Apartó esta idea de su pensamiento y tomó un ejemplar del semanario Variety. Mencionaban el hecho de que una vez había sido la señora de Hudson Stewart. por la playa de Malibu. esta clase de publicidad aumentaba su valor. sus compromisos cinematográficos no le permitían actuar en . Supo de él en febrero último: estaba preparando un Acontecimiento dedicado al mundo de la moda. a la luz de la luna. ¿Cuánto tiempo hacía que no leía un periódico? Los periodistas dedicados al chismorreo la atacaban por vivir abiertamente con Adam Bergman en su casa de la playa. pero ella estaba aterrorizada. Y ninguno de ellos había pensado en el matrimonio.

se bañaron en el mar. Estaba segura de que un día volverían a estar juntos. ella se acurrucó en los brazos de Adam y se durmió y soñó con Robin. —¿Quieres decir que dejarías que me acostara con Alfie? —estaba bromeando. tendrías que acostarte conmigo y después dejarme volver a ser el feliz y satisfecho homosexual que soy. cuando interpreto una película me hipnotizo para poder aparecer como enamorado de mi oponente femenino. Adoro a Gavin. Él es el amor de mi vida por esta temporada. Y todo le pareció perfectamente normal. sin embargo no había dejado de acosarla durante todo el rodaje de la película. el resultado es excesivo y. Llegó a la casa de la playa y le hizo el amor mientras Adam permanecía tendido en la cama junto a ellos. Madre». ¡lo quería! Alfie Knight se lo había explicado mejor. Pero tú te has mostrado tan distante. fueron a la cocina todos juntos y prepararon huevos revueltos. Adoraba a Adam. en cambio. Y cuando gritara «Mutter. —Estás obligada para con él. gracias a él has estado maravillosa en la película. Volaron a San Francisco para asistir al pase previo de la película. tú no estás enamorado de mí —le contestó ella. secretaria de la señorita Stewart». Pero ¿por qué pensaba siempre inconscientemente en Robin? ¿Acaso lo quería? Sí. Después. que te has convertido en una obsesión para mí. Y una obsesión es la peor clase de enfermedad. Él hablaba en serio. Madre. Estaba enamorado de Gavin Moore. Se dijo a sí misma que había tenido mucha suerte. siguió llamándola. Lo extraño es que no sintiera vergüenza. Después firmó «Jane Biando. muchas veces. Adam salió de la ducha con una toalla alrededor de la cintura. Una obsesión hay que agarrarla por los cuernos… no hay que permitir que arda en silencio y le domine a uno.290 - . cuando terminó. llamó a Alfie y le expuso el ofrecimiento de Adam. Él tendría que estar cargado de vodka… era la única manera en que podía suceder. Cuando terminaron. ¡Que probara eso y que después dijera también que no se acordaba! Adam interrumpió sus pensamientos tirando la toalla y acercándose a ella. Se lo contó a Adam y este se rió. Karl . Ella se sentó dándole el brazo a Adam mientras este comía maíz tostado con mantequilla. —Pero. Alfie había vuelto junto a Gavin. cariño. saltaría de la cama y le vertería encima un cubo de agua fría. Y. si me dejaras mirar. Quizás Adam tenía razón.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR televisión. su obsesión con respecto a Robin Stone no había muerto todavía. Pero. el diseñador. cuando termino la película. Cuando este terminó. Y se separaron como buenos amigos. maldita sea. Alfie. Sin poder explicarse el motivo. Un día le dijo: —Cariño. —Desde luego. después regresaron a la casa. tengo que correr a Palm Springs para librarme de la dama. miró cómo Alfie le hacía el amor a Adam. Por desgracia. Alfie aceptó. —Claro que no. Lo miró mientras se peinaba.

Interpretada por Maggie Stewart». Adam la tomó del brazo. Salieron del teatro cuando los restantes espectadores empezaban a dirigirse a los pasillos. se encontró con ella en el salón del polo del Hotel Beverly Hills. más el veinte por ciento de los beneficios netos! Ella asintió y sorbió su Bloody Mary. Hy prosiguió: —Mira. Quieren que vuelvas el quince de enero para el vestuario. Se detuvieron al otro lado de la calle y esperaron a Karl Heinz y a los demás. Habrá una sesión de estreno impresionante de La Mujer . Maggie tuvo miedo hasta que se acercó Karl Heinz. Seguí machacando lo mismo. Hy Mandel. pero teníamos que conceder algo por nuestra parte. —¡Lo hemos conseguido.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Heinz estaba sentado delante de ellos con una joven ingenua. Él rió. No podía creerlo: la gente se emocionaba de verdad con su interpretación. La última escena es francamente estupenda. su agente. te has convertido en una gran actriz. ella interpretará estas películas siendo una actriz descontenta. comprendieron que era estúpido intentar forzarte a quedarte con las antiguas condiciones de setenta y cinco mil dólares por película. las principales tomas fotográficas de la nueva película no empezarán hasta enero. pómulos y cabello al viento. si no saben cómo conservar a una estrella creada por otro director y no saben seguir formándola? ¡Y dio resultado! Mira los nuevos términos del contrato: ¡doscientos cincuenta mil por cada una de las dos próximas películas y trescientos mil por la tercera. Adam se había quejado de que estaba demasiado delgada. miró a hurtadillas al auditorio. El vestuario era maravilloso. les dije. Contempló la película con atención y esperó poder ser lo suficientemente objetiva como para analizar su interpretación. Algunos otros compañeros del reparto estaban sentados en el pasillo. Su cara resplandecía. —Tal vez no sean exactamente unas vacaciones. Esperó hasta haber pedido las bebidas y después le entregó un contrato. Sabía que nunca había estado tan excitante… el cine era fantástico. Una semana después del pase previo. Y después la música subió de tono y terminó la película. —¡El quince de enero! ¡Qué maravilla! ¡Sólo estamos a diez de diciembre! —Es verdad. ¿Qué dirán los accionistas? Sobre todo tratándose de una película tan larga: tres horas y media con un intermedio. cariño! Cuando los jefes de la Century contemplaron la proyección de la nueva epopeya. Era todo ojos. Te hemos preparado unas pequeñas vacaciones. ¿Y qué sucederá? No se hallará a gusto y no hará bien el trabajo. Tal como yo les dije: «Señores. susurrándole mientras se dirigían al pasillo de la sala: —Nena. ¿Qué les parecerá a la gente.291 - . Ella le miró con recelo. Cuando empezó. Se acercaba la gran escena. Levantó los brazos y la besó. pero en la pantalla resultaba mucho mejor. Se removió nerviosamente en su asiento. Y ustedes destruirán a una estrella en potencia.

Hace treinta y dos que estoy casado con Rhoda. Hoy en día. En aquel tiempo.292 - . Y si quieres ir a Nueva York antes para ver algún espectáculo. Bien. la atención se concentraría automáticamente en el protagonista masculino. No quiero que te quedes en la playa con Adam. —Lo encontré hace cuatro años —prosiguió ella—. en realidad. pero… —¿Está casado? Ella sacudió la cabeza. —De acuerdo. programas de televisión y ni un solo minuto para mí misma. ella era una virgen de veintisiete años y no me extrañó. La película se estrena el veintiséis de diciembre. Basta que estés en Nueva York el veintidós. Hy la observó con asombro no disimulado.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Atormentada en Nueva York y… —¿«La Mujer Atormentada»? —arrugó la nariz—. no es nada molesto… Un viaje a Nueva York para asistir a la sesión de estreno no es precisamente trabajo de fábrica. pero mientras. Estoy contenta con mi trabajo. puedes hacerlo. Si se llamara Henderson. —Maggie —se detuvo—. —Creo que me quedaré en la playa y descansaré. Estaré con él hasta que… Se detuvo. puedes hacerlo. ¿Este es el título que le han puesto? —No lo critiques. —Hy. De esta manera. estoy contenta con Adam. —Todos saben que vivo con Adam. O quedarte una semana después… Son vacaciones de todos modos. Quizás por eso Rhoda pesa veinte libras de . —Tengo sesenta años —dijo él lentamente—. dejémoslo. ¿Cuál es el problema? ¿Qué es lo que tengo que hacer? —Bueno. Cuando nos casamos. un sujeto que le es fiel a su mujer es una cosa rara. El tiempo es bueno todavía. Cuando me casé con ella. —¿Entonces por qué vives con él? —Me encuentro sola. —Y tendré que trabajar desde el veintidós hasta la noche del estreno. —¿Hasta que encuentres al hombre apropiado? Maggie. ¿no se te ha ocurrido pensar que no encontrarás a nadie más mientras sigas estando con él? —Lo encontré ya. Ella sonrió. ¿Por qué no vas ahora? Por la Century. Ella sacudió la cabeza. —Te equivocas. —Sí. cariño. yo soy uno de estos tipos raros. —Pero significa entrevistas. se esperaba que las muchachas fueran vírgenes. Ella le miró con curiosidad. tenía un pequeño despacho en la calle Cuarenta y seis Oeste y Rhoda era maestra de escuela. Siempre que estés de vuelta aquí el quince de enero. —¿Por qué no os casáis? —No quiero. es tu película. estás libre desde ahora hasta el veintidós de diciembre.

a veces. —Maggie. Quizá pudiéramos acostarnos juntos. —He pasado buena parte de mi vida viviendo de acuerdo con los convencionalismos y las reglas —dijo ella sombríamente. Al día siguiente. —Por casualidad. me encuentro de repente con que me echan el ojo preciosas muchachas de veintiún años. Después de permanecer dos días sola en su nuevo apartamento. Veo a un hombre con poco cabello y con mucho estómago. Permaneció en su casa de la playa. si saben que vive abiertamente en una casa de la playa sin anillo de casada. ¿qué os pasa a los muchachos de hoy? ¿Es tan absurdo lo que digo? Mira. corre por la playa con él. Ella rió. ¿Entiendes a qué me refiero? Lo hacen marginalmente. Vio el apartamento. Maggie. Pero no hacen ostentación de ello. A Maggie le hizo gracia que Hy hubiera escogido el apartamento antes de hablar con ella. ¿vale la pena?» Y me contesto que no. empezó a . nos cogemos de la mano mientras miramos la televisión. Mientras tanto. pero conservan las apariencias por los hijos y la esposa.293 - . Sin embargo. tú no tienes hijos… pero tienes un público y hay mucha gente que todavía piensa como yo y que no pagarán tres dólares por ver a una hermosa muchacha llorando porque se muere y tiene que abandonar a su hijo y a su marido. Estas mismas muchachas no se me hubieran ofrecido con tanta facilidad ni siquiera cuando yo estaba en la flor de la vida. Van a Hillcrest todos los domingos con sus esposas. he tropezado con uno que me parece adecuado. Hy. puedes buscarme un apartamento. El hombre que se lo mostró ya tenía la escritura de arrendamiento preparada. cuando vuelva de Nueva York. pero es mejor que tengas tu casa. Tenemos hijos mayores y nietos y todavía tenemos nuestra cama de matrimonio y nos gusta dormir juntos en ella y. Desde que me he convertido en un agente de primera. Era muy apropiado para sus necesidades: un gran salón. Después duerme con él. Pero ¿sabes una cosa? Me miro al espejo cada mañana al afeitarme. Adam la ayudó en el traslado. dormitorio principal. iré a un hotel. Entonces me digo «Hy. Van a La Rué el sábado por la noche con sus esposas. lo único que te pido es que te cases con Adam o que vivas en un sitio aparte. y un pequeño bar. Pero vivimos bien. preparando el guión de una nueva película. Él suspiró profundamente. cocina completa. Hubo precisamente una el otro día… ¡en mi vida he visto un cuerpo semejante! Se inclinó y casi me echó todo su busto sobre la mesa. —De acuerdo.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR más. Quizás si tomara a la rubita me desenvolviera bien. sobre todo ahora que te cotizas tanto. he visto a sujetos de mi edad ligados con muchachas más jóvenes que sus hijas casadas. Lo que quiere son mis influencias. Un apartamento amueblado en Melton Towers. Pero. cuatrocientos dólares al mes. Tal vez yo me haya enfriado un poco… hace dos o tres años que Rhoda y yo no nos acostamos juntos. ¿a quién engañaría? No se acostaría conmigo por mi perfil. justo en Beverly Hills. Pero ahora nos tomamos de la mano con otra clase de amor.

—Ya te conté lo que dijo Hy. Quiero que estés celoso de mí. Adam la acompañó al aeropuerto. —Déjate de tonterías. Él confundió su silencio con aceptación y le tomó la mano. Después Adam la llevó al salón de Embajadores de la TWA para tomar un trago. Maggie. Llamó a Hy y le dijo que si los estudios querían pagarle. Él la miró con una mirada intensa y directa. —¡Ah. en realidad. no un joven y brillante director que ocasionalmente se acuesta con muchachos jóvenes en plan de broma. pues. Posó para la propaganda de las líneas aéreas. Ahora de repente se te humedecen los ojos diciendo lo que esperas del matrimonio. ¡Es un negocio! Pero en la vida hay algo más que dedicarle a este negocio cada minuto y excusar las desviaciones sexuales con el hecho de que somos artistas. además.294 - . —Me parece que no es esta mi idea del matrimonio —dijo ella lentamente. Creo que podría dar buen resultado. dile que soy también un encantador muchacho judío. pero no quiero ser una parte del matrimonio. No quiero desperdiciar mi vida viviendo contigo y fingiendo que interpretar películas es un arte. —Cuando dices algo. Se quedaría sola en Los Ángeles. Es un apartamento muy bonito y. La muchacha que se acostó con Alfie eras tú. buena suerte. Así. como el apartamento o los muebles. —Nos casaremos cuando regrese de Arizona. acabamos de terminar. —No. . Cuando regrese. Ella retiró la mano. Él sonrió. Adam.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR mostrarse inquieta. hace mucho frío en marzo junto a la playa. Ella observó los aviones que se estaban abasteciendo de combustible en las pistas. No creo que te importe que de vez en cuando me acueste con alguna otra mujer. no te muerdes la lengua —chasqueó los dedos—. Adam se iba a Arizona la semana siguiente para filmar unas escenas. —No lo entiendes… aquélla no era yo. —Estaré fuera tres meses por lo de la película —le dijo—. La casa de la playa te sigue esperando. vendré a vivir contigo. Quiero un marido. Incluso podríamos casarnos. —No estabas precisamente inconsciente cuando Alfie estuvo con nosotros en la cama. Lo que hemos hecho en la playa es lo que puede esperarse de un matrimonio en nuestra clase de vida. Maggie. La expresión de Adam era ceñuda. Adam. —¡No te atrevas! —Sus ojos estaban brillantes de cólera—. —Quizás nunca comenzamos. —Bueno. iría a Nueva York a hacer propaganda. —Bien. ya! Tú lo quieres limpio y ordenado como el que tuviste en Filadelfia. Lo comunicaré a la prensa hoy mismo. Nadie vuelve atrás.

—John Maxwell es uno de los principales accionistas de la Century. Sid le tomó su equipaje de mano y la escoltó hasta la larga limousine blanca que los estudios habían puesto a su disposición. —¿De qué está usted hablando? —preguntó ella. —En el próximo vuelo viene Diana Williams. puede quedarse hasta el catorce de enero si quiere. mañana acaparará todos los espacios de los periódicos. Estará lleno de personajes importantes. Probablemente. le ha dado por presentar un espectáculo en Broadway. —Yo no asisto a fiestas —dijo ella. Las cámaras se dispararon una vez más mientras el coche abandonaba el aeropuerto. tristemente—. se me dio a entender que su agente había informado a la Century que estaría usted dispuesta a promocionar la película y a conseguir toda la propaganda que fuera posible. —Creí que iba a hacer unas series de televisión —dijo Maggie. podré oír los gritos desde California sin necesidad de teléfono. Ike Ryan la ha contratado. Si no conseguimos que se publiquen en los periódicos fotografías de su llegada. Lo único que quiere la Century es que se mencione en la prensa el día anterior al estreno. Se trata de la película de Karl Heinz Brandt para la Living Arts Productions. —Bueno. Los periodistas la siguieron y la acosaron a preguntas. Maggie sonrió. —Por lo que veo. Tenemos reserva para usted en el Plaza hasta el día veinticinco. Hay dos fiestas a las que tengo que asistir. de repente. no se preocupe. Buscó un sobre en su bolsillo y le entregó el esquema mecanografiado. Es la fiesta que ofrece Ike Ryan en honor de Diana Williams. Tiene un enorme dúplex en la River House. y la Century pagará los gastos. Se reclinó en su asiento y se relajó. Si quiere quedarse. pero le gustan las celebridades y pidió expresamente que asistiera usted. Después él dijo: —Señorita Stewart. —Las ha cancelado.295 - .JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Un agente de prensa llamado Sid Goff de la Century Pictures estaba esperando cuando el avión de Maggie aterrizó en el aeropuerto Kennedy de Nueva York. mientras se cargaba su equipaje. Permanecieron en silencio unos minutos. Sid Goff se la quedó mirando pensando que no había oído bien. Empezará en febrero. La Century está interesada en hacer de usted una estrella. —No se engañe por todo este alboroto —dijo Sid Goff con displicencia—. Ella examinó el programa que le había sido entregado. Los fotógrafos se movilizaron y empezaron a dispararse flashes. En la del Forum estará toda la prensa. —Es increíble —dijo—. Ni siquiera me dejan las Navidades libres. —Eso es lo que usted cree —dijo Sid. Ahora. es posible que no consigamos ni siquiera un periódico. indíquelo inmediatamente en el hotel. Tenemos en programa algunos espacios de televisión y también algunas entrevistas periodísticas. .

Después. irme con la gente que me gusta. Aquel hombre tenía un trabajo que hacer y. Sid? —le preguntó ella. pero estaba marchita. podrá marcharse y reunirse con sus amigos y hacer lo que quiera. no pueden obligarla a ir. —Sólo tendremos que estar una hora —le dijo—. Sus padres regresaron a Filadelfia la víspera de Navidad en un estado de shock como consecuencia de la recién adquirida fama de su hija. También sintió compasión. Esperarán a cenar a que yo regrese. pero cuando sus ojos obsesionantes miraban a la gente. después la sonrisa que le era habitual asomó a sus ojos. tal vez tiene usted razón por lo que respecta a John Maxwell. —Lo mismo que usted. Era demasiado feliz. . por lo menos podría salir de su suite. Si el señor Maxwell quiere que vaya. Maggie se sintió joven y sana junto a aquella muchacha. Ella tampoco podía creerlo. El Forum estaba abarrotado de gente. Maggie se asombró del aspecto de Diana. mis honorarios son veinticinco mil dólares por una aparición. regalo de los estudios. Sid Goff se inclinó y miró al suelo. excesivamente delgada. Quizás no tuviera cuarenta años. —¿Qué hará usted más tarde. Casi se alegraba de la fiesta en honor de Diana Williams en el Forum. Su excesiva exuberancia rayaba en la histeria. Por favor… por lo menos asista a esta. Delgada. si asistir a la fiesta de Diana Williams le facilitaba las cosas ¿por qué no hacerlo? Pero no iría a la de John Maxwell. cuando se encontró cara a cara con un hombre alto y moreno que entraba en aquel momento. Varias cámaras la enfocaron al entrar. ¡Robin Stone en una fiesta de Navidad en honor de Diana Williams! Él le tomó las manos y su asombro se trocó en alegría. Pero no hay ninguna cláusula que diga que tengo que asistir a las fiestas dadas por los accionistas. Tenía un pequeño árbol que su familia le había traído y una planta marchita….JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Lo comprendo —dijo ella tranquilamente—. Sid Goff la recogió a las cinco. Se intercambiaron los cumplidos de rigor. —De acuerdo. demasiado alegre.296 - . Ella observó su ceño fruncido y accedió. Sid Goff se encargó de las mesas. Estoy de acuerdo con las entrevistas y las apariciones en televisión. Procuró que dispusieran de billetes para el teatro y los llevó a cenar. invitó a sus padres a Nueva York. Maggie estaba pasando junto al bar para dirigirse a la puerta. Pero habrá muchos periodistas en la fiesta de Diana Williams. Todo el mundo se esforzaba en servir a Diana. El agente de prensa de Ike Ryan le pidió que posara junto con Ike y Diana Williams. Mi mujer y su familia. Los interminables villancicos que se emitían por radio la deprimían más si cabe. Puesto que disponía de cuatro días antes de que empezaran las entrevistas. señorita Stewart. Maggie posó junto a ella. de las limousines y de mantener a los fans a raya. y el vaso de zumo de naranja que sostenía en la mano llevaba ginebra. en realidad no la veían. En realidad. Él la miró incrédulo. Se sintió insoportablemente sola el día de Navidad.

tengo que estar allí. Ike y el resto de los componentes del reparto. El estreno de mi película es mañana por la noche. Es un proyecto descabellado. por ti dejaré el maíz tostado. Robin la miró . nena. Robin. —No te preocupes. Tal vez te gustaría ver lo que las luces Klieg y los agentes de prensa pueden hacer. ¿Cómo nos hemos metido en eso? —sonrió—. Después él sonrió. ¿A qué hora tengo que recogerte y dónde? —A las ocho en punto en el Plaza. ¿Qué tal la noche siguiente? Ella lo miró tranquilamente. Lo siento. estrella! —Hola. Hablemos de cosas más importantes. pero Maggie sabía que estaba pensando en la cena de pavo y en su familia. después presentaría las pruebas de vestuario en Filadelfia y la noche de estreno en Nueva York. estás maravillosa. Nunca hago proyectos lejanos. por desgracia. pero Ike Ryan es amigo mío. Esbozó una débil sonrisa.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —¡Hola. Disfruto viendo las películas mientras como maíz tostado. ¿Cuándo puedo verte? —No lo sé. Y Diana no se creó con ángulos de cámara. —Maggie. —¿Crees que todavía tiene algo? La expresión de Robin era extraña. —Pensé que serías la última persona que juzgara el talento de acuerdo con los standards de Hollywood. Sus ojos se encontraron por unos momentos. El agente de prensa se acercó de nuevo y la acompañó a la puerta. —Yo también estoy aquí por negocio. luces Klieg y agentes de prensa. —Tengo que marcharme —dijo ella—. —Tengo que decirte que ha sido un principio desastroso. Sid Goff se apartó discretamente. después haría entrevistas con Diana. —Se detuvo—. —De acuerdo. ¿Te gustaría acompañarme? —No me gusta llevar corbata negra para ir al cine. Maggie. es una manera muy estúpida de decirte que me alegro de verte. La sonrisa de Robin estaba llena de comprensión. —Creo de veras que tengo que marcharme —dijo ella fríamente. Diana Williams estando mal está mejor que cualquier estrella de Hollywood estando bien. cuando tenía diecisiete.297 - . Estoy intentando conseguir que Diana intervenga en uno de los programas de Acontecimiento. después se volvió y miró a Diana. —Estoy hablando de mañana por la noche. Filmaría el primer día de ensayo con las luces y el escenario desnudo. Tengo otros compromisos. Iré a las ocho. La película empieza a las ocho y media. Empezó en Broadway hace veinte años. Diana es de esta clase. pero primero la televisión hará un reportaje y. Maggie rió. —De repente sonrió desafiante—. Él la tomó del brazo. aunque acceda.

No iba a dejarla plantada y. . Una alfombra roja cubría la acera. Cuando se acomodaron en la limousine. No hablaron hasta que consiguieron abrirse paso entre los solicitantes de autógrafos que desafiaban el frío. alargado gradas a un aplique (gentileza del peluquero de los estudios que había llegado a su suite para crear el mismo estilo de peinado que ella había lucido en la película). Unas barricadas de madera y la policía mantenían a raya a la multitud. Era estúpido. Mira… tienes que considerarlo como un baile de disfraces. vacilante. ella se recostó en su asiento y después se incorporó con rapidez. Su limousine tuvo que permanecer en fila un cuarto de hora mientras descendían los enjoyados ocupantes de otros coches. Robin estaba en el vestíbulo. La aglomeración en el teatro era terrible. además. Maggie». Probablemente a él no le gustaría su aspecto: el vestido blanco adornado de pedrería (que le habían prestado los estudios). se producía un murmullo de decepción. los periodistas se acercaron. En realidad. Él sonrió con ella. Era ridículo preocuparse. el abrigo de visón blanco (alquilado por los estudios de un peletero de Hollywood) y su largo cabello negro. se dijo a sí misma mientras bajaba en ascensor. —Creía que había crecido desde ayer. se dijo a sí misma. —Dios mío.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR mientras salía y después cruzó la sala dirigiéndose hacia Diana Williams. Los cámaras de los periódicos estaban esperando ansiosamente. tienes que corresponder al valor del dinero que pagan. blandían sus fotografías y le pedían autógrafos. La muchedumbre gritó y rompió los cordones de la policía. voy a perder el cabello. El teléfono sonó a las ocho en punto. tienes que hacerlo hasta el final. Cuando las mujeres envueltas en visón que descendían de los coches no eran reconocidas por la muchedumbre.298 - . Desempeñas el papel de estrella de cine. Tenía mucho cabello. Era curioso. —¿Es demasiado? —le preguntó ella. ¿por qué tenía que llevarlo largo hasta la mitad de la espalda? Y los grandes pendientes de brillantes y esmeraldas (alquilados también y asegurados) la hacían sentirse pesada. Maggie lo observaba a hurtadillas desde la seguridad del coche. Robin sonrió al salir ella del ascensor. —Es maravilloso —dijo él—. Al otro lado de la calle. Si lo haces. se trata de eso. y aparecían curiosamente desorientados con sus smokings. A las ocho menos tres minutos se preguntó si tendría que llamar a Sid Goff para que la acompañara. Cuando su coche alcanzó la entrada. Se miró por última vez en el espejo. Robin era un caballero. A las ocho menos cinco empezó a ponerse nerviosa. Por encima de todo. tenía que estar allí a las ocho. un camión sostenía una enorme luz Klieg. Algunas manos consiguieron rozar el blanco abrigo de visón y las voces gritaron «Maggie. pero el ligero signo de asentimiento que acompañó su sonrisa parecía lleno de aprobación.

¿hay algo más por esta noche o estás libre? —Hay una cena de etiqueta en el American Hotel. ¿Qué te parece si me pongo pantalones y vamos al P. Llegaron al coche justo en el momento en que se abrían las puertas del teatro. Dime una cosa. teniendo que posar para más fotografías. Mira… te acompañaré a tu hotel y dejaré el coche allí. Allí estaba Robin esperándola con su maravillosa sonrisa. bebiendo cerveza y tomándose las manos. pudieron abandonar sus asientos y alcanzar el pasillo. dándole a entender que comprendía lo que era todo aquello. —No voy a ir —dijo de repente. le pareció insoportable. Se disparaban flashes. Las luces de la televisión eran sostenidas a mano. Ella permaneció de pie a su lado. La cámara de TV avanzó. Llevaba gafas ahumadas y fumaba nerviosamente. sonaba la música y aparecía en la pantalla la lista de actores del reparto. ¿dónde estaba Robin? Y después Sid Goff la ayudó a bajar del estrado y se sintió empujada hacia el vestíbulo de entrada. Había desaparecido. De repente. De todos modos. no es lo suficientemente recoleto. Llevaba un jersey blanco y pantalones grises. al protagonista y a la esposa de aquél. Buscó a Robin. Veinte minutos más tarde. —Creo que lo has hecho maravillosamente bien. Medio arrastrándose. Ambos rieron. ¡Dios mío!.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Sid Goff y otro agente de prensa la rodearon para protegerla. Robin la tomó de la mano. la idea de sentarse en un salón brillantemente iluminado junto a Karl Heinz. Y en la película estás magnífica. El local estaba vacío. tengo una idea mejor. J. No llevaba chaqueta. estos pendientes tengo que quitármelos y si no me saco este cabello me va a dar un terrible dolor de cabeza. Cuando estés lista.299 - . Sid Goff se acercó por el pasillo y los llamó a señas. —Buena chica. Robin pidió un whisky para ella. ¿Qué te parece el Salón de Roble de tu hotel? —No. . Se deslizó a su lado y dijo: —El P. Pero no vas a ser la única que se quite los adornos. ¿Qué tal el Lancer Bar? Ella asintió y el chófer se dirigió hacia la calle Cincuenta y cuatro. —Naturalmente. mientras se dirigía al apartamento de Robin en el East River. Al terminar la última escena. Se sintió llevada en volandas hacia un hombre alto que sostenía un micrófono en la mano. J. La estaba esperando fuera y se dirigió apresuradamente hacia el coche. un martini para sí mismo y dos grandes bistecs. Él la tomó del brazo y se enfrentaron así con el elegante público congregado en el vestíbulo.? —Eres la muchacha más brillante del mundo. dando paso a la elegante concurrencia. exceptuando una joven pareja sentada al fondo. mientras las luces se apagaban. Ella avanzó hacia su asiento y pareció como si esta fuera la señal para que toda la concurrencia siguiera su ejemplo y empezara a buscar afanosamente sus asientos. ven a recogerme a mi casa. vistiendo pantalones y una chaqueta de sport de cordero blanco. estaba de nuevo en el coche.

—Tal vez yo cumplo estos requisitos. —¿Tienes muchos compromisos para mañana? —le preguntó él. —Nena. tú no estás incluida en ninguna de estas categorías. —¿Crees que he estado bien? —Digámoslo así: convencerás a los críticos de que eres capaz de actuar. La satisfacción de Robin era auténtica. eres simplemente una mujer hermosa que. Maggie escuchó sonar el teléfono. gracias a Dios. Lo dejó sonar un poco. —Yo lo deseo mucho. Era la una cuando salieron del Lancer Bar. Pero no estás chiflada… eres todo aquello en que un hombre piensa cuando sueña con la muchacha ideal. El coche había llegado al Plaza. Diana Williams es un genio y una chiflada. esperando algún desprecio. —Estoy libre a partir de ahora. Ella contuvo la respiración. —Soy muy extraño. Se cerró la puerta del ascensor y él se marchó. —No me refiero al genio de coeficiente intelectual. —¿Significa que tú no lo crees? Él sonrió. Cuando contestó. tienes una fotogenia maravillosa.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Después la acompañó a una mesa apartada. Maggie. —Te llamaré antes de mediodía. sin saber por qué. Él rió.300 - . Levantó su vaso: —Esta película te proporcionará muchas cosas estupendas. Se incorporó en su asiento y le tomó las manos. Él la miró con seriedad. ha tenido una suerte increíble. ¿Podemos cenar juntos mañana? —Me encantará. pero tiene que tratarse de un genio o de una chiflada. si quiero. Robin. Tenía que ser Robin y quería estar completamente despierta. Se mordió los labios pensativo. Ella sacudió la cabeza. Tienes un gran futuro por delante. —¿Cuánto tiempo permanecerás en la ciudad? —Hasta el catorce de enero. algún insulto velado que la derribara. Pero sus ojos se encontraron y él no sonrió. Y una pobre alma perdida. —Sí. —¿No crees que hay algo que se llama cualidad de estrella? Esto es lo que se me ha dicho por ahí. la voz . A las once. me refiero a genio emocional. Que descanses. Tal vez existe una mínima diferencia entre genio y locura y. —Gracias a Dios. no eres una gran actriz. Pero no importa. Pensándolo bien nunca he conocido a ningún genio que fuera feliz. La besó suavemente y la acompañó hasta el ascensor.

Cuando se hubieron acomodado. El Regency. le indicó al chófer su domicilio. tal como están las cosas. Voy a llamar por teléfono y ver de conseguir algo. —No es el Regency —dijo él—. Sid Goff todavía no me ha llamado y si él no consigue nada. no quería despertar hasta que Robin la llamara. lo habla olvidado! Bueno. Esta vez era el ayudante de dirección. —Ya me veo en Brooklyn. La limousine estaba esperando. pareció sentirse muy apurado. He sido yo. Se encargaría personalmente de encontrarle alojamiento. No he probado en los hoteles comerciales. le advertí que lo dijera. Le indicó el bar. Volveré a recogerte para la cena. encontraría otro hotel. el St. Él le entregó la llave. —No voy a marcharme —contestó con enojo—. no puedo hacerte eso. El ayudante de dirección estaba deseoso de ayudarla. A ella le gustó el apartamento. —No has sido tú quien lo ha hecho. la llamó desde el vestíbulo y le dijo que se hiciera bajar el equipaje. Si nos lo hubiera dicho… Ahora estaba completamente despierta. Yo me alojaré en el club. ni siquiera puede conseguirse una habitación doble. Habló en tono de excusa. el Pierre. Pero viene una mujer de la limpieza cada día y es bastante confortable. —Señorita Stewart. —Dile a Sid Goff que lo deje —dijo Robin—. —Muchas gracias. Pero el teléfono volvió a sonar. no sabía si le gustaría. Le explicó su situación. —Maggie. Se nos dijo que nos informaría usted en caso de que quisiera prolongar su estancia. . Volvería a dormirse. el hotel está totalmente ocupado. en lugar de una suite. Ella le miró con curiosidad. Veré si la Century puede arreglarme algo. —Señorita Stewart. Inconscientemente sus ojos se posaron en la cama de matrimonio y se preguntó cuántos ocupantes habría conocido. la llamó de nuevo. Veinte minutos más tarde.301 - . ¡Dios mío. —Robin. Regis. Estaba haciendo las maletas cuando Robin la llamó. La situación está bastante difícil. su reserva termina hoy. Me quedaré por lo menos dos semanas. Un cuarto de hora más tarde. incluso para una estrella como tú. Yo me ocuparé de eso. Por desgracia.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR circunspecta del recepcionista le preguntó a qué hora pensaba marcharse. Después colgó y volvió a colocar la almohada en su sitio. la Hampshire House están completos. Cuando le contó la situación. nadie podrá conseguirlo. el Navarro. —Entra y sal a tu gusto. Llamó a Sid Goff.

Había entrado en la cocina y estaba de pie detrás de ella.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Todo lo que te pido en lugar de alquiler es servicio de barman por tu parte. Sin embargo. en cierto modo. Pero lo que estaban viviendo no era simplemente el plan de una noche. Si quieres ser mi chica. comprendía que era un tema prohibido. Después le dijo: —Esta es tu casa. Nunca había sido tan feliz y todavía le quedaban catorce días por delante. miraron la televisión y él le tomó la mano mientras se sentaban muy juntos en el sofá. ¡Claro que sí! ¿Cómo podía pedirle él que abandonara su carrera? Tenía que darle a entender que por primera vez en su vida era feliz. También había comprado dos bistecs y algunos espárragos congelados. —No quiero marcharme. ¿Qué te parece. La abrazó y la besó. es un río muy feo incluso cuando el día es bonito. —¡Maggie! —rió él—. disfrutaba a su lado… tal vez le correspondiera a ella dar el primer paso. Dime cuándo quieres que me vaya. —Es un río precioso. Estas horribles islitas y los remolcadores. Robin. Algunas veces. Son algo más de las doce. —Es un río feísimo cuando el día es gris. Se inclinó y le besó el cuello. pero todas las noches se hacían el amor y se dormían abrazados el uno al otro. Ella se dirigió obediente hacia el bar. Robin estaba enamorado de ella. Ella se volvió y lo abrazó. En aquel momento. te lo aseguro. se dijo a sí misma: dile que no te apetece y que él no te atrae. —Es una manera propicia de empezar el año. Robin. Él la atrajo hacia sí. tienes que aprender a preparar martinis con vodka. Cuando terminó el noticiario de las once. —Daría buen resultado. Pensó en todo eso mirándole dormir. se abrigaban bien y salían a dar un largo paseo. Salían a cenar fuera cada noche. Se levantó de la cama. la ternura de Robin no se debió al vodka y cuando llegó el momento y su cuerpo se tensó. . El sol parece acentuar sus defectos. Me gustan las aceitunas. —Cuando tú quieras —contestó.302 - . —Pensándolo bien. no gritó Madre y ella no le vertió un cubo de agua fría encima. querido? Él la apartó un poco y sonrió. Después de cenar. Estoy hablando de esta noche. una gota de vermut y nada de corteza de limón. no cabía duda. preparó el café y contempló el tono grisáceo del East River. él se dirigió a la cocina y trajo dos latas de cerveza. A las siete. Él se sentía a gusto con ella. No hablaron en ningún momento de aquella terrible mañana de Miami. Tres onzas de vodka. Pero se abrazó a él y lo besó y cuando se fueron a la cama de matrimonio se hicieron el amor con vehemencia. Los cinco días siguientes con Robin fueron increíbles. ya tenía listos los martinis. esta vez. quiero casarme contigo.

Vestía un jersey de cuello de cisne y llevaba la chaqueta colgada del brazo. Se sentó junto a la pequeña mesa. me proporciona una sensación de intimidad. Después tomó su taza de café y desapareció en el dormitorio. Eran casi todas prendas alquiladas y yo he estado viviendo en una casa junto a la playa… todo lo que tengo son pantalones y algunos vestidos negros. Trabajo mejor cuando estoy solo. —Maggie —se acercó a ella y le acarició la cara—. —Volveré dentro de una hora. Hacía frío pero fue andando. Usted se fue hace un año y medio y ahora me llama de repente y me dice que ha surgido una emergencia. . Hemos estado juntos. —Si piensas en mi carrera. Archie Gold no quería salir. Él sonrió y alcanzó el café. Se inclinó y le besó la cabeza. Ahora. Estaba seguro de que Maggie no le había oído hablar por teléfono. —Voy a preparar huevos —dijo ella rápidamente—. —¡El día de Año Nuevo! —Hay una grabación en mi despacho que tengo que corregir. he pensado dejarla. Pero esta vez no me queda más remedio que asistir. Maggie lo miró asombrada. Robin tomó asiento. pero indudablemente la idea no le entusiasmaba. Ha sido maravilloso… vive conmigo. —Pero es un vestido de lana. Por lo menos. El vestido negro irá bien. —Necesito su consejo. —Robin. Bien. él regresó a la cocina. Archie encendió la pipa. Pero no en este momento. Llegó al consultorio en el mismo momento en que llegaba Archie. la última vez me acordé de enviar un telegrama.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Quizás.303 - . ve a lavar los platos y gánate la manutención. la he esquivado tres años seguidos. la cocina estaba al otro lado del apartamento y había hablado en voz baja. Después dejó el apartamento. tú estás bien en todas partes con cualquier cosa que te pongas. no había dicho que no. tengo un trabajo que hacer. Diez minutos más tarde. y también hay zumo de naranja. Maggie. Todo lo que tengo está aquí. no me gusta forzarte pero ¿podrías soportar una fiesta de ponche de huevo a las cinco? —¿Una fiesta de ponche de huevo? —Es la fiesta de Año Nuevo de la señora Austin. yo no salgo así ni siquiera para mis pacientes habituales. pero Robin había insistido mucho. sobre todo cuando todo el edificio está vacío. contempló el río y sorbió su café. ya he enviado casi todas mis prendas de vestir. Ella no le siguió. —Deja de comportarte como una esposa —le dijo él suavemente. Maggie Stewart está en la ciudad. —Me gustan las chicas que viajan con poco equipaje. —Oh. Robin.

Me refiero a una chica como Maggie. —¡Claro que sí! Quiere casarse. El doctor Gold se levantó. Archie! Las cosas me iban bien antes de conocerle a usted. Y no tengo intenciones de hablar. está en conflicto consigo mismo. —Actuaba como una máquina. por primera vez en su vida. Y Maggie quiere hijos… y todo lo demás. —Robin. no sentía nada. el matrimonio es algo más que acostarse con una chica. En estos cinco días pasados me ha contado su vida. contrastes. Robin. será el día en que se convierta en una persona completa. —Sería un fracaso. Y lo haré. no huya de sí mismo! ¿No ve lo que está sucediendo? Ha empezado el proceso de dar… de combinar el amor con el sexo. Pero no huya.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Entonces no hay problema. Ella ha sido sincera en todo. Ahora Conrad está luchando por emerger en Robin. —Maldita sea. —Me gustaba más de la otra manera. en realidad. Es normal. lo del sujeto de California y la casa de la playa. —¿Y qué ha hecho usted? —La he escuchado. —¡La madre de Conrad era una prostituta! —gritó. —¡Robin. —Se convirtió en una prostituta. Le dije la última vez que salí de aquí que procuraría que el nombre de Robin Stone fuera algo importante. . ¿cómo tendría que empezar? A propósito. El hombre que mantenía a Conrad encerrado no estaba vivo. De repente. preocupaciones. Y Maggie es este alguien. —¡Maldita sea. ¿por qué no va a Hamburgo? —¿Qué demonios tengo que hacer allí? —Usted conoce el apellido de su madre. su primer matrimonio. Busque a su familia… tal vez sus orígenes le sorprendieran. amigo. Usted mismo lo admitió. ¡Pero no necesito a Conrad! Quiero olvidarle. Mire. Y ahora. me gustaba el sexo. —Desde luego. Pero es una buena señal: siente emociones. —Es legalmente su nombre. Y eso es normal. no me llamo Robin Stone. pero el día que pueda dirigirse a alguien y decirle te necesito. Robin dio un puñetazo contra la mesa. ¿no comprende que no quiero conocer a Conrad? ¡No quiero preocuparme por si lastimo a Maggie Stewart! No quiero echarla de menos si regresa a la Costa. —La mayoría de las chicas lo quieren. sus relaciones con Parino. Este soy yo también. no la cierre fuera. actuaba bien. Vamos a ver. pero dentro de mí hay un pequeño bastardo llamado Conrad.304 - . Desde luego que tendrá problemas. ¡No quiero echar de menos ni necesitar a nadie! No lo he hecho hasta ahora… y no lo haré. Para mantener a Conrad. La experiencia lo ha trastornado. ¡Puede descubrir que está orgulloso de ser Conrad! Robin se levantó.

La llevó al dormitorio y le hizo el amor.305 - . Su cabeza estaba como vacía y sintió una extraña sensación de tranquilidad. Él la miró con extrañeza.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Pero Robin ya había cerrado la puerta. quítate el vestido. . Se sintió extrañamente satisfecho de sí mismo. nena. —Siempre lo había dado —contestó ella con dulzura. vestida con el traje negro. pero sus ojos eran fríos. Al terminar. —Las cuatro y media. pero Robin Stone acaba de hacerte el amor y ha dado resultado. —¿Qué hora es? —le preguntó. —Bueno. la miró con una sonrisa distante. —Tú no lo sabes —le dijo suavemente—. nos esperan en una fiesta. Hacía frío. Maggie estaba en el salón. Le dio unas palmadas en las nalgas desnudas y dijo: —Vamos. pero Robin regresó caminando a su apartamento. Sonrió. Tenemos una hora antes de ir a la fiesta. —Pero esta vez ha sido distinto.

Judith .JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR TERCERA PARTE.306 - .

¿no sería estupendo que hiciera comentarios sobre golf en TV como Jimmy Demaret o Cary Middlecoff? Esto la había molestado. .307 - . Hacía tres años que había roto sus relaciones con Chuck. Toda la gente se impresiona mucho ante un título. y era firme como una roca. Entonces le mencionó de nuevo la idea de la televisión. Había sido una serie interminable de fiestas. Sus ojos se encontraron y así es cómo empezó. de veintiocho años. pero procuró olvidarlo. Durante el verano. Ella llegó el dos de enero y pasaron tres semanas maravillosas. Gregory pasaba largos fines de semana junto a ella y Judith tenía planeado trasladar a Chuck al club de Palm Beach. en los Alpes y en el agua. rubio. Todo empezó cuando ella decidió tomar lecciones de golf. Ella se mostró deliberadamente vaga. Contempló su cuerpo en las paredes cubiertas de espejos… estudió todos sus ángulos. Estaba delgada como una caña. Todo marchaba como sobre ruedas hasta que Chuck dijo: —Judith. Judith se preguntó si Connie seguiría estando enamorada de Vittorio. una no podía permitirse el lujo de engordar. Él había aceptado el trabajo de Palm Beach. Bajo una buena iluminación podía pasar por treinta y ocho o incluso treinta y seis años. Seguía encabezando la lista de las mujeres mejor vestidas y era considerada una de las damas más hermosas de Nueva York. Se habían conocido durante el verano en Quogue. practicaba el esquí.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Capítulo 26 Judith Austin salió de la bañera. Habían pasado tres años sin un asomo de romance en su vida. Sacudió la pierna delante del espejo. pero hacía régimen constantemente. el sol y el viento habían provocado la aparición de unas finas arrugas en la piel de Connie. la carne de sus muslos estaba algo más blanda. Chuck se encogió de hombros. En aquel momento se le ocurrió pensar en un hecho. Chuck era un profesional del golf. Gregory estaba todavía en Nueva York y cada noche Chuck penetraba en su casa a través de una entrada lateral. Connie tenía suerte. señora Austin. —Todo depende de las manos. Sí. pero ahora gracias a Dios había regresado a Italia para pasar las Navidades con el príncipe y los niños. Tal vez fuera conveniente que practicara algún deporte. Sin embargo. Judith se acercó más al espejo: sólo tenía unas líneas muy finas alrededor de los ojos. Los muslos de Connie eran como una roca. Le rodeó la cintura con el brazo para evitar que girara sobre sí misma. A los cincuenta años. Se sentó en el taburete y se secó lentamente con la toalla. Le había gustado que Connie pasara unos días con ella. Y la última visita de Connie había desatado una nueva oleada de publicidad nacional: «las hermanas gemelas más guapas del mundo».

Le gustaban las mujeres. te lo devolveré. Los Logan siempre se las habían ingeniado para vivir en el apartamento «adecuado». Y estar enamorado es lo único que hacía que la vida mereciera la pena vivirse. con una herencia magnífica. Había visto fotografías suyas publicadas en los periódicos y sabía que había salido con actrices de cine. todos sabían que la abuela Logan era poseedora de una inmensa fortuna. —¿Diez o quince mil qué? —Dólares. hermosas hermanas gemelas. pero no estaba enamorada de él. En realidad. Describió los torneos en los que deseaba participar. pero no pensaba en el matrimonio. Su primer trabajo había sido como corredor en Wall Street. ganó su primer millón vendiendo acciones que no tenía y que compró a bajo precio antes de efectuar la entrega. formó la cadena de la IBC. La abuela Logan había pagado la gran fiesta de puesta de largo de las muchachas. los vendió cuando estaban en alza y con cada ganancia importante fue comprando nuevas emisoras de radio. Nunca se hubiera casado con Gregory de no haber sido por Connie. Judith regresó con las manos vacías. Connie conoció a Vittorio. Cuesta mucho dinero preparar los torneos. Judith tenía veintiséis años cuando conoció a Gregory Austin. También había pagado el primer viaje de ambas a Europa en su veintiún aniversario. Tal vez fue la falta de interés de ella lo que le estimuló. Una hermosa pareja. Este había sido el final de Chuck. hasta que conoció a Judith Logan. tendría que practicar cada día durante un mes por lo menos. ella y Connie habían asistido a las escuelas «adecuadas» y a pesar de que se rumoreaba que Cornelius Logan lo había perdido todo con la quiebra. damas de la alta sociedad y debutantes. Con los beneficios. Ella le miró. Podría reunirse con él ocasionalmente en algún lugar. adquirió una pequeña emisora de radio en la parte alta del estado de Nueva York.308 - . Si gano alguna bolsa importante. A los treinta años. se negó a contestar a sus llamadas. siguió comprando valores en baja. Cuando el mercado quebró. Nada excepto Gregory. Lo tenían todo. Era la primera vez que un hombre se había interesado por ella sin ningún motivo ulterior. era soltero y dueño de una cadena radiofónica. Sus frases solían publicarse en los periódicos.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Bueno. Gregory siempre . Después de aquella noche. De eso hacía tres años. Hijas de Elizabeth y Cornelius Logan. para poder conseguir buenos resultados. ¿En gira? Esto permitía toda clase de interesantes posibilidades. Su orgullo y su extravagante comportamiento le habían convertido en un personaje pintoresco. Nunca olvidaría su «pobreza». excepto dinero. Se jactaba de su falta de instrucción: «No terminé el bachillerato. pero puedo leer las páginas del mercado de valores mejor que Bernard Baruch». tres años sin nada excitante en su vida. amaba a Gregory. —Necesito unos diez o quince mil —dijo. desde luego. entonces probaré a intervenir en algún torneo y saldré de gira. Tenía treinta y seis años. Las dos hermosas gemelas Logan: Judith y Consuelo.

Ahora. Y cuando Consuelo le escribió y le dijo que le había conocido en Londres y que le había parecido muy sexy y excitante. se había sentido desgraciada por no haber podido quedar embarazada. No vio a Connie y a Gregory nunca se le ocurrió preguntar por qué sus cartas llevaban franqueo inglés. Gregory no pudo acompañarla. se alegró de que no presentara vestigios de estrías. Pero su pecho estaba un poco caído y sus muslos empezaban a ablandarse. pero la mandó con sus mejores deseos y con una enorme carta de crédito. La guerra había terminado. Siempre podía ir a Europa a visitar a la hermana: se dice que los gemelos están muy unidos. Para él era como un reto. Para el segundo aniversario le regaló una pulsera de brillantes y. al llegar el tercer aniversario. todo el mundo estaba contento y Judith estaba deseosa de mostrarle a Connie sus joyas y sus pieles. pero Gregory tenía cuarenta años y en realidad no le importaba. como regalo de boda le ofreció un collar de brillantes y cincuenta mil dólares para empezar su cuenta corriente. Decidió ir a París para visitar a Connie. Gregory se asombró de comprobar que se había casado con una virgen. Judith empezó a mirar a Gregory Austin desde otro punto de vista. Después. No tenía bases de comparación pero comprendía que llegaría a descubrir lo que es un idilio en el momento oportuno. todo había sido ya más fácil. Ahora pensaba en esto: tres años de nada. Se asombró más si cabe cuando sus mejores amigas quisieron dar pequeñas fiestas para «aquel fascinante y perverso pelirrojo».JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR buscaba lo inalcanzable.309 - . Levantó los . incluso había considerado la posibilidad de adoptar un niño. Gregory se presentó a Judith con un anillo de compromiso consistente en un brillante de veinticinco quilates. Judith salió con él algunas veces por su insistencia y se asombró de haberse convertido de repente en «noticia». Terminó de maquillarse y contempló su cuerpo desnudo. Pero en estos últimos tres años no había ido a «visitar a Connie». No fue a París y se marcharon juntos a Londres. Desde luego. Le compró la finca de Palm Beach para celebrar su primer aniversario de boda. Advirtió también que le estaba ofreciendo un reino. Las relaciones sexuales con Gregory habían sido para ella una decepción. Al principio. Conoció al cantante de ópera en el barco. pero en determinados círculos el timbre de la IBC resultaba todavía más impresionante. Le abría la puerta a un mundo de gastos ilimitados. Connie se lo había estado cobrando últimamente con todas estas visitas a los Estados Unidos. Este se produjo cuando tenía treinta y dos años. no tenía escudo de armas. lo único que ella deseaba era un romance. Y. Y un hijo significaba responsabilidad. pero las joyas de Connie eran joyas de la «familia» que tenían que pasar a sus hijos y a los hijos de sus hijos. por aquel entonces. después con un diplomático francés… La querida Connie le había sido muy útil en tales ocasiones. al contemplar su estómago liso. durante dos años mantuvo relaciones con un comediógrafo inglés. ya no había nada que pudiera ofrecerle. Hubo un actor de cine italiano. Vittorio tenía dinero. «La cadena es nuestro hijo» le decía. La boda de ambos se mencionó como acontecimiento tanto en las notas de sociedad como en las columnas dedicadas al espectáculo. Lo había intentado con desesperación hasta los treinta años.

¡Oh. De repente. desde que había llegado la nota de Robin Stone aceptando la invitación. Simplemente son muy puntuales y eso me alegra. A las cuatro y media bajó para examinar el bar y los entremeses. Ethel. Se dirigió a su gabinete y buscó el traje de terciopelo púrpura. Pero cuando el mayordomo introdujo en el salón a aquella pareja de mediana edad. El timbre de la puerta empezó a sonar constantemente. Hasta este momento. Le dio una excusa para escapar del senador. A las cinco menos cuarto se presentó Gregory con su chaqueta de smoking. darle a entender en forma sutil que se interesaba por él. Robin Stone llegó a las seis. la sonrisa de Judith era radiante. Viajaba tanto.310 - . sí. querido. a pesar de ser liso. así se llamaba. Después se alejó para saludar a otros invitados. Sí. senador? No. Nos dará tiempo para charlar. Era una situación ideal. Chris permanecía de pie como un indio de madera. Ella cruzó la sala como flotando y levantó las manos. después. Hacía tres días que en su interior latía una excitación subconsciente. Dios mío. Por primera vez desde hacía mucho tiempo. Danton Miller llegó diez minutos más tarde. no han llegado ustedes temprano. Se acercó a su lado. Después. le tomó del brazo y dijo: . Gregory había insistido en que les invitara.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR brazos por encima de la cabeza. Su sonrisa era radiante y aceptó la presentación de Maggie como si nunca la hubiera visto. Se pondría el collar de oro y rubíes. se había resistido a reconocerlo: se estaba vistiendo para Robin Stone. con un cambio de idea repentino. Se había sentido pequeña y regordeta junto a Maggie Stewart. ¡La maldita muchacha! ¡Era tan alta y hermosa! Judith se irguió. aquí estaba Christie Lane con su horrible esposa. Se movía con facilidad por el salón saludando a los invitados y hablando con ellos. La fiesta estaba en marcha. La muchacha. comprendió que le había querido desde el primer momento en que lo había visto. y cuando estaba tendida en la cama volvía a su sitio. —Ha mantenido usted su palabra. Esta era la ocasión. Y en ningún momento dejó de observar a Robin Stone y a Maggie Stewart. se trataba del senador y de su esposa. decidió ponerse el traje de azafata de lame rojo. No había más remedio que hablar con ellos hasta que llegaran los restantes invitados. Pero su estómago era blando. Por una vez. con deliberada indiferencia. Podría encontrarse fácilmente con él en el extranjero. Parecía cansado… Bien. Ahora estaba bien. experimentó una sensación de anticipación al escoger un vestido. —¿Qué tal. Iba solo. Al cabo de veinte minutos. ¡quería a Robin Stone! Este sería su último romance y el más excitante. Pero sabía que tendría que dar ella el primer paso. ¿Por qué llegaban siempre primero los aburridos? Como es natural. los invitados habían llenado el salón y habían empezado a esparcirse por la biblioteca y el comedor. Judith se alegró de verle. A las cinco en punto llegaron los primeros invitados. Ofrecía posibilidades ilimitadas. Palm Beach lo arreglaría. Un hombre como Robin procedería a partir de aquel momento. estupendo! Robin se había apartado para conversar con el senador. estaba hablando con Maggie Stewart.

Es bastante grande. ¿por qué? La vida es tan corta.311 - . pasa demasiado tiempo aquí. Él sonrió. —Esto no está al alcance de los invitados. Yo sólo tengo un departamento de que preocuparme. Le veo cuando estamos junto con otras personas. —¿Cómo borra usted la soledad. La mirada de Judith era retadora. Robin? Él la miró con extrañeza. Sé que me ama. Me siento muy sola y aislada. No soy la clase de mujer que se divierte jugando a las cartas o encontrándose con otras amigas para ir a comer. ¿Le gustaría hacer un tour? —¿Un tour? —Sí. Él asintió. —Mis problemas son de menor envergadura. —Por desgracia. —¿No sabe? En realidad son dos casas de piedra arenisca. sus ojos se encontraron. Gregory tiene toda la cadena. con una sugerencia de intimidad. —Cada uno tiene su propia clase de soledad —dijo Robin. en las fiestas. Ella mostró un rostro pensativo. —Pero. Es el escondrijo de Gregory. amo a Gregory. —Le condujo desde el salón al vestíbulo exterior—. en ademán de irónica desesperación. Sus problemas se los trae a casa.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Es la primera vez que viene. Se detuvo ante una pesada puerta de roble. —Robin. A muchos invitados les gusta ver casas. Somos jóvenes tan poco tiempo. en lugar de treinta pequeñas. Al principio de nuestro matrimonio. Echamos abajo toda la pared que separaba las dos casas y conseguimos tener quince habitaciones grandes. pero me gustaría que usted lo viera. el salón y el comedor. Creo . —¿Los negocios son la única clase de problemas que tienen los hombres? Les envidio. Pero ahora está casado con la IBC. a veces. su orgullo y alegría. ¿verdad? Ella rió alegremente. vivimos maravillosamente. —Supongo que aquí estudia sus problemas. Es mucho mayor que yo… la excitación de la cadena le basta. —Los problemas de una mujer no pueden resolverse tomando un trago y meditando profundamente por espacio de una hora en un refugio —dijo ella. —Buena habitación para un hombre. —La casa es engañosa —dijo Robin—. pero soy simplemente una parte de su imperio. La sonrisa de Robin fue evasiva. Y muy raramente ven más allá de la biblioteca. Ella levantó las manos. Por unos segundos. Robin miró el refugio de Gregory con evidente aprobación. Su voz era baja cuando empezó a hablar. en las cenas. experimento la sensación de no existir para él. —Tal vez no lo ha probado —contestó Robin.

Todo el mundo dirigió la mirada hacia la frágil muchacha que entraba en aquel momento. Después se esparció un murmullo entre aquel grupo de gentes sofisticadas. Diana aceptó todas las presentaciones con modestia. De repente. —¿Es esta la única solución? Él la tomó del brazo y la acompañó de nuevo al salón. Permaneció allí vacilante y sola. casi como una niña. Pero nunca le robó nada a Gregory. La dejó y fue directamente hacia Maggie Stewart. Feliz Año Nuevo. —Estoy con una señorita que pudiera sentirse muy sola entre tanta gente. Había visto que Robin había abandonado el salón junto con Judith Austin y sabía que habían permanecido apartados algún tiempo. no sé lo que me pasa. Él la tomó por los hombros y sonrió. Tal vez yo lo he encontrado una o dos veces. Simplemente le di a alguien algo que Gregory no tuvo tiempo o no tuvo la sensibilidad necesaria para aceptar. en voz baja. como él dice. Diana está perdida. Gregory Austin corrió a saludarla y la rodeó protectoramente con el brazo. siguió saludando a la gente y sonriendo. Es una manera de no sentirse solo. Ahora su mayor interés son los «números». Gregory era corredor de bolsa cuando joven y entonces decía: «Es el mejor juego de azar del mundo». todos la rodearon. Él la giró y la dirigió hacia la puerta. —Demasiado ponche de huevo —le dijo con una sonrisa—. —Nunca me abro así. pero quisiera aconsejarle que no se sincere así con cualquiera. Ella le miró directamente. —Muchacho. Pero la figura del hombre alto y apuesto que cruzaba la habitación y se acercaba a ella disipó inmediatamente toda su inquietud. dijo—: No sé por qué le digo estas cosas. La sonrisa de Maggie tampoco se alteró. sino una cuestión de entendimiento. No importaba que entrara silenciosamente. Nunca alteró mi amor por él. Pero la amistad no es una cuestión de tiempo. —Sonrió tímidamente —. Robin. Diana Williams entraba en un salón. —Le miró—. Era una clase de amor distinta. La van a hacer . usted es una mujer encantadora. sin embargo. En pocos segundos. Pero una mujer no puede existir de esta manera. Ike Ryan no sabe lo que hace esta vez —dijo Ethel mientras contemplaba el revuelo que se había producido—.312 - . ya no juega a la bolsa. Necesita afecto. —Se miró las manos y giró el anillo—. La tomó del brazo con ademán posesivo para apartarla de Ethel y Christie Lane. Judith. —Se encogió de hombros con desamparo—. — Después. Nunca lo hice antes. Sus ojos lo miraron suplicantes. Judith Austin era una mujer muy hermosa. Ahora volvamos con sus invitados. Y cuidado con el ponche de huevo. su atención se concentró en la puerta. —Judith. sin embargo.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR que lo que importa es no hacerle daño a nadie. Judith se encontraba en un estado de shock.

—Me invitó usted el día de Navidad en el Voisin —dijo Diana acusadoramente —. Al no venir usted a recogerme. —Nos trasladamos allí ayer justamente —le explicó a Maggie. Hubo un momento de embarazoso silencio. dejando a Maggie con Ethel y Christie. Christie se mostraba radiante. sí…? Maggie no lo sabía pero tenía que decir algo.313 - . una futura madre necesita dormir bien. Cuando el médico me dio la noticia… bueno. Llevo tres semanas de retraso. no lo sabía. pensé que habría entendido mal y que me esperaba usted aquí. en realidad no me imagino a mí misma empujando un cochecito de niño por Broadway —refunfuñó Ethel—. —Excepto dejar el Astor —gritó Ethel—. Después dijo Maggie: —Creo que tuvo usted muy buena idea al escoger un hotel junto al Parque. Maggie se sintió incómoda con Ethel. estaba tan contento que hubiera hecho cualquier cosa. Salón. pero la próxima temporada hará el show desde California. —Bueno. Será maravilloso para el niño. Enhorabuena —dijo Maggie. Hasta que nazca el niño. —¿Ah. —¿No creerá usted que pretendo quedarme allí? —le preguntó Ethel—. Diana pudo escabullirse y se dirigió hacia Robin. Él y Gregory Austin la acompañaron al bar. Allí está Dan y quiero decirle una cosa. y me ha mandado a dormir al otro dormitorio. No la conocía y no era muy hábil en la conversación con mujeres. dos dormitorios y es tres veces más caro que el Astor. —Sí. de lo contrario le habríamos enviado una invitación personal. después lo convertiremos en su cuarto. Cruzó el salón y agarró el brazo de Danton Miller. Pero creo que tiene razón. Será bueno para el niño. —¿Para cuándo espera el niño? —le preguntó. ¿por qué no nos dijo que había invitado a la señorita Williams a nuestra fiesta? No sabíamos que estuviera en la ciudad.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR pedazos. Gregory Austin seguía todavía tomándola del brazo posesivamente. —Es estupendo —dijo Christie—. Ethel estaba hablando de su nueva suite en el Essex House. —El conejo murió la pasada semana. pero el test del conejo fue del todo positivo. . —Permítame que me excuse por mi torpeza ofreciéndole un trago —dijo Robin. —Oh. Finalmente. —Hacia finales de agosto o principios de septiembre. Pero al final cedió. Christie todavía no lo sabe. Por lo menos el Essex House está al otro lado del Parque. esforzándose por mostrar un interés que no sentía. —Robin —le reprendió—. Vosotras dos quedaros hablando aquí.

¿no cree? —preguntó ella. Con Christie. Diana acaparaba la atención de todo el mundo hablando de sus hijos gemelos. Le digo que Hollywood está esperando a Ethel Evans Lane. Quería invitarla a cenar.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Lo conseguiré. por los atracos y todo eso. —Hemos estado hablando de otro programa para dentro de dos años —dijo Christie—. —Le llamaré yo —dijo ella—. y por otra parte no quería decirle dónde estaba. preguntándose dónde estaría Robin. los patrocinadores me están esperando ya para las dos temporadas siguientes. —Tal vez le decepcione —dijo Maggie. Y como es natural los Beatles son sus ídolos. —Están creciendo tanto —decía— que no puedo ocultar su edad. hubo un silencio embarazoso. Le diré que el Parque no es bueno para el chico. . —¿Cómo dice? —Su amigo… Diana lo ha acaparado. dije de repente: «Les presento a los cantantes gemelos». Maggie estaba demasiado aturdida para poder contestar. Ellos también llevan el pelo largo. —¿Sabe dónde encontrarme? —La IBC —sonrió ella—. la palabra mágica es «niño». Dan sonrió y bajó la voz conspiradoramente. —Está en el refugio con Diana —dijo Ethel. Y una vez salgamos de aquí. Pensó rápidamente que no podía decirle simplemente que no. No lo creerás. Por unos momentos. —No me gusta. —He observado que ha venido usted con Robin Stone. Después Dan y Christie se acercaron a ellas. Recorrió la habitación con la mirada. y al ver a estos dos muchachos de diecisiete años y un metro ochenta. El otro día estaba a punto de presentarlos como mis niños. Conseguiré que alquile los servicios de Cully y Hayes. tenemos que relacionarnos con la gente adecuada para que nuestro niño conozca a los niños apropiados. Evidentemente Diana era objeto de la corte de Robin. Son absolutamente tipo Carnaby Street. No sé cuántos días estaré fuera. —¿Puedo ofrecerle otro trago de este pegajoso brebaje? —preguntó Dan dirigiéndole una sonrisa a Maggie. Se escucharon unas risas procedentes del refugio. ¿Significa que tiene usted que marcharse con él? —Es lo normal. —¿Puedo llamarla? —Bueno. Tengo intención de ir a visitar a mi familia a Filadelfia mañana. Y ahora es mejor que busque a Robin. estoy decidida a conseguir una clase de vida completamente distinta: una casa grande y alternar con la gente adecuada. Dejó a Dan y se dirigió hacia la biblioteca. ¿Cuánto tiempo va a permanecer en la ciudad? —Aproximadamente unas dos semanas.314 - .

Lo único que tiene que hacer ella es firmar. —Hay una mesa llena de entremeses —dijo él. nena. —¿Cuánto tardaremos? —Espero que pueda conseguirlo esta noche a la hora de cenar. Pero era ridículo. Tal vez fuera este el secreto de su éxito. lo amaba. Cruzó la habitación y se acercó a él. No miró hacia atrás. Sentada y jugando con una copa de coñac.315 - . Vio a Dan Miller en el momento en que se despedía de la señora Austin. hizo una seña al camarero para que se lo llenara de nuevo. ¿Acaso era verdad eso? ¿Era necesario fingir indiferencia para conservar a un hombre? Pasaba esta aburrida velada con Dan para jugar con Robin. —Me gustaría marcharme. Llevaba la chaqueta colgando del brazo. La observó con cuidado. . ¿Qué importaba que Diana hubiera cenado con ellos? ¡Robin necesitaba la firma de Diana para el Acontecimiento! Se había comportado como una niña y —peor todavía— abiertamente posesiva. ¿Le gusta el Pavillon? —Es uno de mis restaurantes favoritos. —¿Por qué lo dice? —Porque él no me gusta. —Son las siete —murmuró— y me muero de hambre. manteniendo los ojos fijos en Diana. ni con Adam ni con Andy. Su cólera se disipó y de repente se sintió culpable por haber escapado de él. Maggie se preguntaba qué habría pensado Robin al descubrir que se había marchado. Probablemente estaba en casa. Eran casi las once. —¿Cenará con nosotros? —preguntó ella. ¿Por qué estaba sentada en el Pavillon escuchando la historia de la vida de aquel idiota? —Me alegro de que no haya nada entre usted y Robin —dijo él de repente. —Estoy trabajando. Nunca se había comportado así con ningún hombre. —Cenará conmigo. tenía a Robin. —¿Sigue manteniendo la invitación de la cena? —Desde luego. Y si eres buena chica. Y. mirando el noticiario. Ella le miró con curiosidad. podrás ser testigo de ello. Se tocó el bolsillo. pero presintió que él no la miraba. Maggie se acercó a él y le deslizó el brazo por debajo del suyo. puedes venir. Ella se volvió y abandonó la habitación. y cuando ella le entregó su vaso vacío. si quieres. Robin no rió. El Pavillon estaba empezando a quedarse vacío. —Tengo una carta de aceptación ya preparada. porque nunca ninguno le había importado tanto. La llevo encima desde hace dos semanas. —Es un buen amigo mío.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Todos rieron con más entusiasmo del necesario.

Ambos estaban totalmente . deshecha y desordenada por su tarde de amor. ya te he dicho que hicieras la cama. y eso será su destrucción. le dijo que se alojaba en el Plaza. Caminó de puntillas por el salón dirigiéndose al dormitorio. Cuando la miró. Llega un tiempo en que uno tiene que arrastrarse un poco. por lo que debe existir alguna rivalidad entre ustedes. Estaba vacía. Supervivencia. —Sigue sin gustarme. Era Diana y parecía estar bebida. Dan. —La estoy aburriendo hablando de negocios. esperando indicarle así que daba por finalizada la velada. se dirigió hacia la salida de la calle Cincuenta y ocho y tomó un taxi para dirigirse a casa de Robin. Cruzó el vestíbulo. La habitación estaba a oscuras pero vio el borroso perfil de la cama. Regresó al salón y estaba a punto de encender la luz cuando vio luz por debajo de la puerta de su estudio. Le diré una cosa. por alto y poderoso que sea. Y esta es la única palabra que cuenta en este negocio. estaba trabajando en su libro. Sonrió. —¿Temerle? —Si su desagrado no tiene una base personal. sus ojos eran casi como ranuras. y cuando ya estaba a punto de abrirla. —Bueno. —Considero que el orgullo es una ventaja. Cuando él llamó un taxi. —No le tengo miedo al Gran Stone y. Indudablemente.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Su voz tenía un tono de advertencia. yo no tengo orgullo. —¡Yo no me acuesto entre las sábanas de otra mujer! Después hubo silencio. Cuando se llega a la lucha cuerpo a cuerpo. Por eso no sobrevivirá. Sé que trabajan los dos en la IBC y conozco un poco lo que es la política de una Cadena. Bueno. Ella tomó su bolso. ¿Tomamos un último trago en algún sitio? —Estoy muy cansada. Él sonrió. Sobre todo su sonrisa relamida. y no es por nada personal.316 - . supongo que tendrá algo que ver con el negocio. Caminó hacia la puerta. —No hay lugar para ello en este negocio. —Tal vez le teme usted —dijo ella fríamente. Quizá se había acostado. ¿sabe por qué? Porque tiene demasiado orgullo. Él la dejó allí y esperó a que entrara. Maggie. Por eso sobreviviré. No podía creerlo. a ella no le gustaba nada de Danton Miller. Él echó la cabeza hacia atrás y rió. Robin ha proporcionado mayor difusión al noticiario. Pero Robin Stone nunca se arrastrará. y tengo que levantarme pronto mañana. No se veía luz por debajo de la puerta cuando metió la llave en la cerradura. escuchó voces. Él lo observó y pidió la cuenta. —Esta alfombra no es muy blanda… Robin rió. Abrió la puerta silenciosamente.

¿Por qué preocuparse por algunos pares de pantalones y un vestido? No quería volver a ponerse nada de lo que se había puesto con él. Diana estaba arrodillada y le hacía el amor. mirando. Maggie echó atrás la cabeza y rió. La cama que había esperado compartir con él aquella noche y todas las noches. no había sido grave! Vio pasar un taxi. Empezó a temblar y un sudor húmedo le empapaba la frente. la acercó a la caja de cerillas hasta que esta ardió y entonces la tiró sobre la cama. Vio a Robin salir a la calle junto con otros inquilinos. Podía haber matado a todos los ocupantes del edificio. Tomó sus electos de maquillaje y su monedero e hizo ademán de salir de la habitación. Caminó cinco manzanas.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR desnudos. Maggie cruzó la calle y se quedó de pie bajo el porche de otro edificio de apartamentos. una llama de color anaranjado intenso prendió en las sábanas. Ninguno de los dos se había dado cuenta de que ella estaba allí. Después volvió al dormitorio y encendió la luz. Atravesó el vestíbulo y se detuvo en la puerta. la dejó en el suelo. ¡Nadie dormiría en aquellas sábanas ni en aquella camal Recordó que había una lata de líquido inflamable en el botiquín y corrió al cuarto de baño a buscarla. —Espero que coja una pulmonía —dijo en voz alta. con los brazos detrás de la cabeza. Se volvió y contempló la cama. saltando alternativamente sobre uno y otro pie sobre el frío suelo. después. ¡qué había hecho! Podía haberle matado. antes de producirse en ella una reacción. Diana se cubría con su abrigo pero iba descalza. encendió una cerilla. La cama que había compartido con Robin algunas horas antes. Salió de la habitación y cerró la puerta con cuidado. pero no pudo hacerlas jirones tal como hubiera deseado. Después echó a andar calle abajo. Con un silbido. De repente comprendió que la gente pudiera matar en un momento de cólera. pero no importaba. Salió corriendo del apartamento. se oyeron las sirenas. con un repentino cambio de idea. pero me ha parecido que olía a quemado… Mientras el conserje corría hacia el ascensor. Con voz tranquila dijo al conserje: —Acabo de llamar a la puerta del señor Stone. Robin estaba tendido en la butaca. Ni siquiera había pensado en el peligro de que el fuego se extendiera… ¡Gracias a Dios. Se sintió desfallecer al pensar en el horror de sus acciones. Muy pronto se apagó el resplandor del fuego y por la ventana empezó a salir una oscura humareda. lo llamó y murmuró: «Aeropuerto Kennedy».317 - . Sacó su maleta y. El coche cruzó por una calle . Dios mío. Sonrió levemente al observar un resplandor de luz en el dormitorio de Robin. Se había echado encima una trinchera y llevaba unos pantalones cualquiera. no me han contestado. Después se reclinó en su asiento. la cama en la que Diana no quería acostarse a no ser con sábanas limpiase ¿Cuántas muchachas habrían dormido en ella? ¿Cuántas más dormirían todavía? Corrió hacia la cama y arrancó las sábanas. Al cabo de pocos minutos. La cama que ya había considerado como parte de su futuro. Lo vertió sobre las sabanas y el cabezal. alegando después locura transitoria. Tendría que esperar varias horas para tomar el avión de Los Ángeles.

¡Quería a Robin! Quería mantener relaciones sexuales con alguien que la hiciera sentir joven y deseable. de acuerdo. ¡No quería llorar! Las lágrimas eran un lujo que no podía permitirse. nada de sollozos: esto significaba párpados hinchados al día siguiente y bolsas debajo de los ojos. ella hubiera hecho objeciones. sentarse en bares oscuros y tomarse de las manos. ¡Velado! Nunca se había atrevido a tanto con nadie en toda su vida. No podía permitírselo ni ante toda aquella gente. lágrimas que rodaban suavemente desde el borde de los ojos. No. Sonrió ante el espejo y estudió su sonrisa. esta era la sonrisa que había exhibido hasta las nueve y media. Y tenía una comida en el Colony y una cena de etiqueta por la noche. Dios mío. Las contuvo toda la noche. Pero Robin la había rechazado. tenía que admitir que Robin Stone no había mordido el anzuelo. Bien. De repente se sonó la nariz. Unas pocas lágrimas como gotas de diamante al presenciar una comedia triste o al conocer la noticia de la muerte de un amigo. vestida con su camisón. se había tratado simplemente de una mirada. pero se obligó a tomar un pequeño refrigerio con Gregory en la intimidad de su dormitorio. si es que daban una fiesta de ponche de huevo el próximo año. Pero nada de lágrimas interminables. por los Hampton y contemplar la luna… El amor de Judith empezaba en su corazón y en su cabeza.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR flanqueada de árboles. Hacía meses que Gregory no lo había intentado. Necesitaba amor. Le dolía la cabeza y hubiera deseado retirarse a su dormitorio. mientras se sintiera emocionalmente . Contempló la maciza construcción de piedra arenisca. valorándose a sí misma en silencio. Cómo envidiaba a una mujer como Judith Austin. No se permitió a sí misma pensar en su desprecio. la calle en que vivían los Austin. le hubiera ablandado. no precisamente rechazado… se había limitado a ignorar su velado ofrecimiento. tan segura en su hermosa fortaleza de piedra arenisca… En aquel momento. Judith Austin estaba de pie ante el espejo. Cuando le dejó y se encontró en la intimidad de su dormitorio. se echó completamente vestida sobre la cama y procuró ordenar en su mente los acontecimientos que se habían producido aquella noche. poder ser joven de nuevo. Pero ahora podía dar rienda suelta a sus emociones. Indudablemente era una sonrisa forzada. Para ella. hasta que se fue el último invitado. se derrumbó su entereza y las lágrimas rodaron por su rostro. Mordisqueó un poco de pavo frío y le escuchó refunfuñar. En otras circunstancias. Dios mío… ¡le quería tanto! Necesitaba que alguien estuviera junto a ella y le dijera que era encantadora. Pero ahora. dirigiéndose al East River Drive. ni ante Gregory. pero aquella noche estaba demasiado ensimismada en sus propios pensamientos. y tener a un hombre como Robin. De repente.318 - . de una ligera sonrisa y así había conseguido una respuesta inmediata. Las fiestas se estaban convirtiendo demasiado en un negocio-espectáculo. sin estropear el maquillaje de las pestañas inferiores. caminar por la arena. el orgasmo era secundario. El próximo año controlaría personalmente la lista. En el pasado.

fuerte y vigoroso.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR atraída. Era extraño que Gregory no hubiera entrado a darle las buenas noches y a amenazarla con que aquélla sería la última fiesta de ponche de huevo que daban. pero Robin era apuesto. Tenía la misma vitalidad que admiraba en Gregory. Nunca se aburría con Gregory. se sentía alborozada. Se tensó la piel. No conocía ninguna variación del amor. Se puso un vestido. lo había decidido: mañana empezaría a buscar el médico adecuado. Tal vez tuviera ella la culpa. Se dirigió hacia el espejo y se contempló la cara. Dios mío. Si pudieran rodearla los brazos de Robin. Sin embargo. si pudiera sentir su cuerpo desnudo junto al suyo. la experiencia era satisfactoria. Incluso cuando era joven. excitante: ¡Dios mío. Sin embargo. admiraba muchas cosas de Gregory. Tendría que explicarle a Gregory lo de la operación facial y decirle que era simplemente por su propia vanidad.319 - . Iría ella. Y tendría que tomar algunas pastillas. ello no afectaría en modo alguno su empleo en la IBC. Ahora que ya había tomado una decisión con respecto a su cara y al plan para conseguir a Robin. carecía de la chispa que enciende el idilio. Pero Robin Stone era tan fuerte como Gregory. ¡Ahora estaba preciosa! Bueno. Él no hubiera podido dar crédito a sus ojos si hubiera visto el abandono que ponía de manifiesto con ellos. Tenía que hacerle comprender que si pasaban un mes juntos. Quizás le había dado a entender que estaba por encima de todo ello. el abandono que nacía del estremecimiento del romance. ¿Pensó tal vez que era demasiado peligroso? Claro. pero no había romance y nunca lo había habido. Nunca decía las cosas apropiadas en el momento oportuno. No habría problemas con respecto a su desaparición de la escena. le besaría en la frente y le desearía feliz Año Nuevo si todavía estaba despierto. Hacía cinco meses que no tenía la regla. Y está noche se había marchado con aquella actriz acabada. La vida que llevaban juntos era maravillosa. las cuestiones sexuales no habían sido importantes para él. se comprendía que estaba completamente encerrado en sí mismo. tenía más de dos centímetros de piel fláccida. fingiría . Pero nunca había conseguido experimentar con Gregory ni un asomo de la excitación que había sentido con sus amantes «de fuera». un año juntos. ya nada le importaría. poder ser amada por un hombre así! Pero la había rechazado. ¡tenía que ser eso! Si tuvieran relaciones amorosas y estas terminaran mal. Se sentiría perdida sin él. podría temer que de ello saliera perjudicada su carrera. Diana Williams. ¿Cómo podía un hombre tan inasequible para ella estar a la disposición de estrellas de segunda categoría y de actrices en decadencia? ¡No había derecho! Tener a Robin sería la suprema conquista. y los sudores nocturnos eran terribles. No se podía dormir con un hombre como Robin Stone y despertarse en medio de la noche bañada en sudor. Gregory nunca la había excitado como hombre. No sería simplemente un amante extraoficial. nunca la había llenado por completo en toda su vida. Había sucedido tan gradualmente. Ya desde el principio. Tal vez un hombre que era como una dínamo era incapaz de expresar las pequeñeces sentimentales que significan tanto para una mujer. Le amaba con la misma veneración con que amaba a su padre y a su madre. no importaba la forma en que terminaran. o quizás más.

me duele. —Supongo que se trata de una simple y anticuada indigestión. —Judith. Estaba tendido sobre la cama. Por lo que usted me dice. esperándole. —Le he dado una inyección de Demerol para calmarle el dolor —dijo el doctor Spineck—. Su cara aparecía pálida y la miró con preocupación. Vamos. pero se dobló. —No puedo moverme. eso es algo distinto. Intentó moverse y gritó de dolor. Ella se acercó inmediatamente. Judith estaba abajo. —Lo dices cada año. Judith. Se llamaron las enfermeras. Cuando la llamó este. —Tendremos que hacerle algunos análisis —le contestó—. Permanecía sentado en la cama. me alegro de que haya podido venir. —No es grave. —¿Dónde te duele? —El vientre.320 - . Observó que Gregory no se lo impedía. Su sonrisa cesó en cuanto entró en la habitación. —Gregory no puedes quedarte así. completamente vestido. Judith corrió al teléfono y llamó al médico. Podrías beber whisky. pero bebes más que nadie. Ella suspiró aliviada. —Este ponche de huevo me ha formado como una roca en la tripa —se quejó. Vamos. Cada vez que lo intento.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR que había ido a visitar a Connie a Roma. Pero tiene usted razón. Greg. no parece nada del corazón. —Entonces es una simple indigestión. —David. doblado sobre sí mismo. Procura desnudarte y después podrás descansar. A Gregory lo instalaron en una habitación de esquina. Esperó fuera de la habitación mientras el médico lo examinaba. Simplemente molesto. No es grave. —Greg —murmuró suavemente. La alarma y el remordimiento le oprimieron la garganta. Se le hicieron análisis de . Intentó sentarse. tendido en la cama. pero nunca le había sucedido. —Me alegro de haberme puesto en contacto con mi servicio de llamadas. desnúdate. El doctor Spineck llegó a los veinte minutos. Creo que es de la vesícula biliar. Gregory estaba sentado en una silla completamente vestido y tranquilo. Siento haberle tenido que llamar. —¿Quieres un Alkie? —Ya he tomado dos. No hay ninguna regla que diga que tienes que beberlo. Era más una afirmación que una pregunta. balanceándose hacia adelante y hacia atrás. Se dirigieron al hospital en el mismo coche del médico.

te amo! —murmuró contra la almohada—. Esta operación ha sido un shock para su sistema. no volvería a pensar siquiera en Robin Stone. en la oscuridad de su habitación. Al cabo de media hora. —Debe hacer mucho tiempo que tenía cálculos biliares. Le acompañaré a casa. Judith se encontraba en un salón y fumaba sin descanso. Por favor. Este sonrió. Y ella tendría que permanecer en Palm Beach todo el invierno y… de repente. Debía haberse dormido porque el doctor Spineck le tocó suavemente la mejilla. Maggie había tenido la buena idea de avisar al portero después de prender fuego a la casa. Era casi el alba cuando se acostó. No puede saltar de la cama y volver al despacho dentro de dos semanas. Pobre Gregory. Tendrá enfermeras constantemente. Se encuentra en la sala postoperatoria. ponte bueno». pero aunque hiciera esta promesa. tiene que tomarse lo que resta del invierno para recuperarse. miró al doctor Spineck. se odió a sí misma. Gregory. A la una en punto sacaron a Gregory en camilla de su habitación. He llamado al doctor Lesgarn. —Tiene que hacerlo. —¿Estará bien? —preguntó ella.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR sangre. no le gustaría tener que hacer las cosas con calma. Ya no es muy joven. Estará varias horas allí. a partir de aquel momento. se le acercó el doctor Spineck. La enfermera del piso le trajo a Judith un poco de café. Y se prometió a sí misma que. Ninguno de nosotros lo somos. —¿Cuándo despertará? —No antes de las diez o las once de la mañana. Judith. Alarmada. Se odiaba a sí misma porque. Y lo peor era que él no había sentido . —Gregory está bien. Vendrá en el acto. Dudo que se encuentre con fuerzas para trabajar durante algunos meses. Se levantó y miró asombrada a su alrededor. Rió en voz alta al pensar en cómo Maggie había entrado y lo había encontrado haciéndose el amor con Diana. Te amo mucho. —No va a ser tan sencillo como creíamos. Sus ojos se dirigieron hacia la cama en que Gregory debía haberse encontrado. se preguntaba con quién estaría acostado Robin Stone… Robin estaba acostado en una cama estrecha de una pequeña habitación del Harvard Club. Inmediatamente se orientó y miró su reloj: eran las cuatro de la madrugada. Sonrió por primera vez aquella noche. Ha sido una operación más difícil de lo que suponíamos. ¿Cómo se atrevía a pensar en Robin? Las lágrimas asomaron a sus ojos. Sabía que había sido Maggie porque vio su maleta en el suelo y las cerillas chamuscadas del Pavillon sobre la cama. El médico asintió. —No lo hará —dijo Judith. Tiene un cálculo alojado en el conducto y es necesario operarle inmediatamente. sabía que no iba a cumplirla.321 - . «¡Oh. solo. Por lo menos.

Judith se sentaba cada día junto al lecho de Gregory. lo enviaría a la Century Pictures. para librarse de Maggie. tomó el teléfono y pidió la Western Union. ¿Dónde vivía? Bueno. y lo único que le había costado era un dormitorio. ya empezó a examinar las clasificaciones Nielsen. después sonrió. cuando salgas de aquí. Ni siquiera sabía cómo hacerle el amor a un hombre: sus dientes habían sido como cuchillas. Estás muerto. En realidad. Entre sus ojos se dibujó una ligera sombra. te tomes un . En cierto modo. aparentaba los años que tenía. hubiera podido ir a su hotel. —Por favor. el fuego había sido muy oportuno. SERÁS UNA ESTRELLA. Nunca se le había ocurrido pensar que su cabello rojo con mechones grises no fuera natural. cariño. Entregaron el telegrama a Maggie en el Melton Towers después de haber estado rodando tres días por el departamento de correspondencia del estudio. tú has perdido a Maggie. insisten en que. muerto. Pero había perdido mucho peso y. Mandó llamar a su barbero y le dijo a ella que saliera de compras o a lo que quisiera. Tembló y se preguntó qué aspecto tendría ella si hubiera sufrido un ataque semejante. Bueno. comprobó que se teñía el pelo.322 - . Al terminar la segunda semana.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR nada. También le había costado Maggie Stewart. tomó el teléfono y solicitó la IBC. Su cara sin afeitar presentaba una pelusa blanca y de repente le pareció un anciano cansado. ¡ESTÁS CHIFLADA! ROBIN. ¡Y sin maquillaje! Gregory dejó la revista. Dios mío. si creía que tenía que pagarle de alguna manera. Pero comprendió que estaba mejor cuando le vio interesarse por lo que ocurría a su alrededor. había cambiado el pijama del hospital por otro de seda. Ella lo leyó y después compró un pequeño marco y lo colgó en la pared del cuarto de baño. quizás lo tuviera completamente gris. Ya se lo darían. todo era para bien. Y. su cabello había recobrado su habitual tono rojizo. Cuando Judith regresó a las cinco. Conrad. Sí. Archie diría que había querido ser sorprendido. por primera vez. Como en un impulso. observó que su cabello era más blanco que rojizo y en la nuca era totalmente blanco. pequeño bastardo. Pero después de permanecer una semana en el hospital. Por primera vez. Rezaba así: RETIRO LO DICHO. Hacía quince años que André le teñía el cabello. A Diana le había pasado la borrachera de golpe y se alegró de que la acompañara a su hotel. le agradecía a Dios el incendio. estaba leyendo la revista Time y de nuevo parecía en todo el presidente de la IBC. No yo. ¿Pero por qué la había llevado a casa? Le había firmado el contrato en el Jilly's. nunca hubiera podido librarse de aquella loca. tanto el doctor Spineck como el doctor Lesgarn dicen que nada de trabajar. —No.

jefe del departamento legal. Serán las primeras vacaciones que me tomo desde hace muchos años. Si hubiera tenido fuerzas. tendré que luchar cuerpo a cuerpo con Dan durante dos meses y. Y este invierno disfrutaré jugando al golf y estando contigo. ¿Qué es Danton Miller? Gregory se encogió de hombros. Por lo que veo.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR prolongado período de descanso. Su primera llamada fue para Cliff Dome. —Dan es presidente de la Cadena. Todos los títulos creados lo son. en realidad. Ahora ponme con Robin Stone. Hace algún tiempo que sentía estos dolores. Después regresará usted de Palm Beach con un precioso bronceado y yo volveré a ser presidente del Noticiario. me alegro mucho de que sólo fuera la vesícula biliar. A las cinco y media llegaron Robin Stone y Cliff Dome. —¿Está usted loco? —gritó Gregory. —¿Y qué es exactamente presidente de la IBC? —preguntó Cliff. Después. Estaba seguro de que era cáncer. .323 - . —Judith. Judith —dijo Gregory—. Robin. —No. —Estaría loco si aceptara un cargo así. quiero que vengas aquí lo más tarde dentro de media hora. Significa simplemente una división de poderes mientras yo esté fuera. hubiera gritado de alegría cuando me dijeron que se trataba simplemente de la vesícula biliar. —Un nuevo título que acabo de inventarme. —¿Pero cree que Dan no dirá nada si se coloca a Robin junto a él? —preguntó Cliff. Y Robin me lo notificará todo a mí. pero normalmente me pasaban. Llamo por teléfono precisamente para arreglar las cosas. Fue Cliff Dorne quien reaccionó. Se incorporó y le tomó la mano. —¿Presidente de la IBC? —repitió Cliff—. Judith estaba sentada en un sillón. Robin se levantó. No me importa decírtelo. —Cliff. —Lo siento. ¿le gustaría ser el presidente de la IBC? Robin no contestó. —Tengo intenciones de hacerlo —dijo él—. Cliff asintió. tenía miedo de que me examinara el médico. ambos miraron a Robin. con un montón de enemigos y una úlcera como la de Dan. —Supongo que se trata de un cargo temporal. pero me niego. —¿Quieres que salga fuera mientras habláis? —preguntó ella. no seré más que un perro guardián glorificado y un chico de recados. —¿Quién ha dicho que volverá usted al departamento de noticias? —preguntó Gregory. Es una decisión importante. porque Dan sigue conservando el mismo poder. por primera vez. Quiero que la escuches. —No. Iremos a Palm Beach todo el invierno. Ahora tendrá que hacerlo a través de Robin. Siempre ha tenido que informarme a mí. quédate.

Yo soy un asesino. tanto más sensato me parece convertirlo en permanente. Había pensado hablar con Andy el lunes. Si escogían el camino del delito. Si no le conociera mejor. Porque los muchachos de aquel barrio necesitaban el poder. se convertían también en asesinos. —¿Lo duda? De acuerdo: usted es de Boston. Posee seguridad. el programa del Acontecimiento nos reporta bastante dinero aunque usted lo dirija. Robin sonrió tranquilamente pero sus ojos eran como el acero. El programa tiene unas clasificaciones aceptables. Gregory sonrió para amortiguar el efecto de sus palabras. —Tal vez las estoy perdiendo. Dan tiene una cualidad: que nunca recomienda un programa que no permita conseguir beneficios. no se dedicaban a hacer el tonto por ahí robando. políticos y médicos. —No juzgo sin conocimiento de causa. Afortunadamente. no está hambriento de poder. Tiene usted una hermana en San Francisco. Tenemos algunos programas de calidad y los . —Pero.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Robin se rascó la barbilla pensativo. pensaría que está usted perdiendo facultades. —No hablará con él —gritó Gregory—.324 - . si se dedicaban a los negocios. esencialmente. Bien. Su madre vive en Roma. No le dejaría manejar a usted las cuestiones financieras de la cadena ni cinco minutos. Gregory sonrió. —El público no quiere calidad. yo soy un periodista —dijo Robin. Tengo informes acerca de usted. Podemos seguir otra temporada con lo mismo. un hombre con estos antecedentes gusta de hacer bien su trabajo. Parece una película de Bogart pero así fue. lo siento. —¡Tonterías! —gritó Gregory—. —Pero no le he pedido que viniera aquí para hablarle de la economía en televisión. Ahora que lo dirige Andy Parino y que Cliff lo vigila. Usted no lo es. —Tampoco está bien —dijo Robin—. —¿Y qué me dice de la calidad? —preguntó Robin. Alcanzó un fajo de papeles que se encontraba en la mesilla de noche. Y. A eso me refiero cuando hablo de usted y las cuestiones económicas. Dan sabe mucho de eso y Cliff mucho más. se ha apartado inconscientemente de las noticias. El programa En Profundidad nos costó siempre más de lo previsto. Estamos haciendo demasiados programas sobre Nueva York. Necesitamos un poco de sabor europeo. Lo convirtió usted en un programa de prestigio. Algún día heredará dinero. Dan es un asesino. No se encuentra bien. Robin. —Tal vez lo fuera en su idea primitiva. El programa del Acontecimiento lo ha convertido usted en un verdadero programa de diversión. este programa nos está proporcionando dinero por primera vez. Su padre era uno de los mejores abogados de allí. uno de los chicos con quien yo jugaba fue a la silla eléctrica. Se convertían en asesinos. cuyo marido es rico por sus propios medios. Robin: me crié en la Décima Avenida. Sin darse cuenta. pero cuanto más lo pienso. Míreme a mí. Algunos de los chicos de mi manzana se convirtieron también en buenos abogados.

Usted sabe lo que el público quiere. Me gusta también la idea de que quiera usted cargar con toda la responsabilidad.325 - . esto puede no dar resultado. Sin embargo. podemos ser comerciales. Las elevadas clasificaciones de las películas antiguas nos lo demuestran. Gregory asintió. —¿Y qué gana ahora Dan? —Setenta y cinco. No voy a limitarme a ser su informador por teléfono. Robin sonrió. —Le vigilaré. Pero. —Eso ya me parece mejor. Pero quiero que sepa una cosa. yo le apoyaré. A Robin no se le escapó la expresión de alivio del rostro de Gregory. —Dan no tiene contrato. Robin asintió. —Admiro su valentía. Mientras pueda. Gregory permaneció en silencio unos momentos. —Está bien. Cliff. tenemos asegurado el éxito. —Gregory. La estudió.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR conservamos. —Buena suerte al presidente de la IBC. Robin formó una pirámide con los dedos de ambas manos. Necesito la seguridad de un año. o da resultado o regreso de nuevo al departamento de noticias y abandono el cargo. eso es lo que quiere. —¿Y quién será el presidente del Noticiario? —Haga usted una sugerencia. más gastos y opción a las acciones. De acuerdo. . —No creo que tenga suficiente habilidad —dijo Gregory. lucharé por ellas si considero que son justas. Porquería. Voy a ser presidente de la IBC. Pero. Tendré nuevas ideas. —¿Por cuánto tiempo? —Por un año. —Dan empezó con cincuenta. Después sonrió. si combinamos su gusto con el instinto comercial de Dan. Gregory asintió. Y en ellos perdemos dinero. —¿Y qué me dice del contrato? —dijo Robin. procuraré crear nuevos programas para el primer tiempo. Después levantó los ojos. al mismo tiempo. Ahora bien. ¿Qué le parece sesenta mil al año más gastos? —Creo que es ridículo. —Yo quiero uno. Nadie puede decir nada en seis semanas. Después levantó la mano en dirección a Robin. se las expondré a usted. al cabo de un año. —Andy Parino. —Y que el presidente de la empresa tenga unas felices vacaciones. redactaremos un contrato. no seguiré este camino por ahora. —De acuerdo. Haré que me informe de todo directamente a mí. Y eso es Dan.

Siempre había pensado convertir aquello en un gimnasio y una sauna. Pero pasó varias horas contemplando el horizonte desde su ventana y preguntándose qué pensaría la gente de la empresa. Andy Parino ha heredado el despacho de Robin. rogó para que Diana incurriera en uno de sus célebres fallos. Cliff sonrió. Robin se había negado a hacer ningún comentario. Pero. señora Austin. —Cuídele. Se enfrentó con la prensa luciendo su habitual sonrisa y afirmó: —Es un hombre estupendo y necesito a alguien que me ayude mientras Gregory no esté. Al principio. lo ha convertido en despachos para Robin. al final. puesto que no hay sitio. los temores de Dan empezaron a disminuir. —De acuerdo. —Tenían que haberme puesto a mí allí —gritó Dan—. Y darle a Robin mi despacho. Dan. En febrero. será como si te sustituyera a ti. Después le hablaron de los nuevos despachos de Robin. —¿Y yo cómo quedo? ¡Robin compartiendo el último piso con Gregory! Cliff suspiró. La noticia se extendió por Madison Avenue como un tornado. Tomó tranquilizantes y evitó el «21» y los restaurantes en los que pudiera tropezar con gentes de agencias. Los nuevos programas habían sido seleccionados por el propio Gregory en noviembre: algunos parecían tener éxito. Si le metes en tu despacho. Pero. —No es una buena manera de pensar para un hombre que anda diciendo a todo el mundo que a Robin se le ha enviado arriba a patadas. —¿Dónde podíamos meterlo? Dímelo. Entonces será verdad que a ti te habrán mandado arriba a patadas. otros habían sido un fracaso peor que los anteriores. Dan Miller se encontraba en un estado de shock.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Después miró a Judith con un asomo de intimidad en su sonrisa. Regresó a casa por la noche y cuando leyó que Robin estaba grabando un Acontecimiento sobre Diana Williams. No hay sitio. transcurrido enero. pero fingió que el nuevo título se le había ocurrido a él. Cliff intentó quitarle importancia. Pero. capituló y concedió una .326 - . Las cancelaciones se habían hecho algunos meses antes. así Robin tendría un fracaso. Gregory tenía allá arriba unos mil pies de superficie. En todos los periódicos se comentaba ampliamente la noticia del nuevo cargo de Robin. dime dónde se le puede meter y estaré encantado de poderte complacer. ¡Una suite en el último piso! Dan corrió al despacho de Cliff Dome. había recobrado toda la confianza. Dan no tuvo más remedio que permanecer en silencio.

Ya ha dejado de ser una pequeña caja. Su manera de comportarse con las muchachas hermosas es de todos conocida.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR entrevista general el día en que tomó posesión de su nueva suite de despachos. Afirma que las mujeres estarán pendientes de uno si se utiliza una determinada crema para el cabello. late una clasificación Nielsen. —Es como un pulpo. el señor Stone puede apagarse también con la misma facilidad. —Hablemos de televisión y no de mi nuevo cargo —dijo con una sonrisa. Y cuando la clasificación Nielsen vacila. pensando que podían presentarse en Broadway después de tres películas e igualarse a Diana Williams? A pesar de que estaba furioso por el nuevo cargo de Robin. Los periódicos decían que Byron Withers. Robin los comprendía. Robin se preguntaba también si no sería la misma Diana la que se encontrara en . La prensa observó su reticencia y. Y al igual que la máquina de que habla. —Tal vez el señor Stone compara la pequeña pantalla consigo mismo —escribió Ronnie Wolfe—. Buscó otro tranquilizante. el protagonista principal. Dan respetaba el talento de Diana. se ha convertido en la Máquina del Amor. Sobre todo. Es el pulso y el corazón del siglo veinte… la Máquina del Amor. se había negado a actuar. Tiene un gran magnetismo. con ventaja para Diana. comprendiendo que se trataba de un tema importante. Ha convertido a los políticos en actores de cine y a los actores de cine en políticos. Dejó el periódico y esperó que se tratara de una noticia falsa y que fuera la misma Diana la causa de la perturbación. porque su papel se apartaba del concepto original. —¿Por qué la Máquina del Amor? —preguntó un reportero. como todos los grandes enamorados. Todos los periódicos reprodujeron la historia. lo atacaron con más ahínco. Les dice a los chicos que coman cereales si quieren ser como sus ídolos del baseball. el programa muere. A los presidentes se les escoge por la atracción que ejercen en la pequeña caja. Crea amor. se lo tragó y se preguntó qué estaría haciendo aquel hijo de perra en su precioso despacho nuevo. —¿Qué nos dice usted de la televisión? —preguntó un joven periodista. Dan tiró el periódico al otro lado de la habitación. Su trabajo consistía en conseguir noticias. Pero. cuando los periodistas empezaron a mencionar a Robin con el apodo de Máquina del Amor. Dan la leyó y se le ensombreció la mirada. pero carece de corazón. le convertirás en un ser carismático. ¡Maldita sea! Sólo le faltaba eso a la figura de Robin: di que un hombre tiene un éxito fabuloso con las mujeres y. Puede conseguir que se encuentre novio usando un determinado colutorio. la Máquina del Amor es un veleidoso bastardo. Sus respuestas fueron correctas pero evasivas. —Porque vende amor. ¡Byron Withers! ¿De dónde sacaban ánimos estos actores en decadencia.327 - . ¿Qué otro esquema estaría preparando? Los ensayos del programa de Diana Williams habían sido retrasados dos semanas. de repente. Permaneció sentado detrás del enorme escritorio mientras lo acribillaban a preguntas. Como ex periodista.

su secretaria añadió: —Es Dip Nelson. estoy magnífico. Por un momento. Estaba a punto de salir hacia la sala de proyecciones.328 - . Me han dicho que pagan cinco mil a los actores invitados. amigo. Ted Lewis sabe que se está escuchando a sí mismo cuando digo «¿Están todos contentos?». —En este caso. Ella se aturdió y salió de la habitación tropezando. ¿Qué te parece un contrato para Pauli y para mí en el Show de Christie Lane? Podría servirme para que me conociera Ike Ryan y también podríamos utilizar algunos de los temas.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR dificultades. Simplemente. Pero escucha. Una vez me dijiste que me debías algo. Dip se encogió de hombros. Robin sonrió. Dip entró dirigiéndole a la secretaría una radiante sonrisa. es algo fantástico. —¿Qué tal te ha ido. nadie puede ver la diferencia. pero no me he atrevido a venir a Nueva York. muchacho. amigo. es estupenda. mi agente me ha dicho que Ike Ryan está buscando a un protagonista masculino para actuar de oponente de Diana Williams. —Bueno. y el Gran Dipper es adecuado para este trabajo. Y también le servirá de . —Nuestras actuaciones fueron un fracaso. Robin rió. el actor de cine. —Entre nosotros. —¿Quieres decir que vuestro matrimonio ha fracasado? —¡Fracasado! Nunca ha sido más sólido. —Tan pronto como encontremos al oponente adecuado —decía Ike—. basta que resulte apropiado para el papel. Mira. —El señor Nelson le espera fuera para verle. Cuando imito a Godfrey. muchacho. hágale pasar. —¿Qué ha pasado con tu contrato del Salón Persa? Estuve esperando que lo anunciaran. Y cuando yo canto y bailo. cuando hace comedia o canta sola. hasta puedo hacerle el amor cuando salga de aquí. Los mato con mis imitaciones. cuando entró su secretaria. estuve pensándolo un poco. me ha ido fatal hasta hoy. —Ah. Bien. Silbó al observar el despacho. Mira. Hemos estado en gira más de un año sacando lo que podíamos. —Es una virgen de cuarenta años. Robin quedó confuso. Al mirarla. claro. nuestras personalidades no se compenetran en las actuaciones. Pero el hecho es que yo tengo un estilo y ella tiene otro. Dip se encogió de hombros. No es necesario que cante muy bien. ya nunca será la misma. Dip? El apuesto hombre rubio se sentó en una silla y echó sus largas piernas a un lado. por lo menos que muera feliz la pobre mujer. Pauli y yo no nos compenetramos. ¿Estaría tomando píldoras y emborrachándose? Ike Ryan aseguraba que estaba bien y ansiosa de empezar los ensayos.

¿quién es el actor invitado del próximo show de Christie Lane? ¿Lon Rogers? Bien. Y si surge alguna dificultad. y verlos con . la IBC le pagará. Esto constituye de por sí una novedad. —Me encargaré de eso. Cuando finalmente se le hizo entrar. que yo quiero que lo sustituyan… Claro que no. pero quiero que actúen en este programa Dip y Pauli. —No sólo te entremetes en mis programas sino que. Estoy cansado de ver siempre los mismos nombres de Hollywood. considero que Lon es tan bueno como cualquier otro barítono de los que andan por ahí. hablando con Gregory que se encontraba en Palm Beach. además. que cobran cinco mil dólares. por casualidad. —¿Qué es eso tan importante para que vengas aquí en persona? —preguntó Robin con una sonrisa. La mirada de Robin era fría. —Ahora te permites intervenir en los contratos. Se va a enfurecer si consigo ser el oponente de Diana Williams y dejo de actuar junto a ella. la secretaria de Robin anunció que Danton Miller estaba esperando en el despacho exterior. La cólera de Dan fue en aumento mientras permanecía sentado en el despacho exterior. Robin estaba al teléfono. Me importa un bledo que lo haya escogido Artie Rylander.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR propaganda a Pauli. me gustan. —Ya está hecho. —Jerry. —Que espere —le dijo Robin. —¿Por qué los has incluido en el programa? —le preguntó Dan con rabia contenida. Colgó y le sonrió a Dip. empezó a gritar antes de llegar a la puerta. no parecerá que yo lo haya buscado. pero si lo consigo después de actuar en el show de Christie Lane.329 - . —Dejé de pedir excusas cuando tenía cinco años. di que no me gusta Lon Rogers. ¿Cuándo quieres empezar? —¡Ojalá fuera ayer! Robin tomó el teléfono y llamó a Jerry Moss. ¿Cómo te atreves a pasar por encima de Artie Rylander y a incluir una pareja a todas luces de segunda categoría en mi programa más importante? —Es el programa más importante de la IBC —contestó Robin. Dan permaneció de pie delante de él. Estupendo. con los puños cerrados. Son una pareja nueva. —Porque. di que lo he decidido yo… De acuerdo. has recorrido un camino muy largo mientras nosotros estábamos en gira. Quiero que se contrate en su lugar a Pauli y Dip Nelson. A la mañana siguiente. te las das de listo y te permites hacerme esperar. Dip sacudió la cabeza asombrado. —Muchacho. Nunca han actuado en televisión. —¿Qué excusas tienes? —preguntó Dan. anúlalo.

—Escucha.330 - . no se permitirá propaganda de películas en ninguno de nuestros programas. Robin abrió el conmutador del aparato. Merry Griffin o Mike Douglas unos días más tarde haciendo publicidad. hijo de perra… Llamó la secretaria.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Johnny Carson. Se escuchó la voz. señor Stone.   . —¡Roma! —Pareció que a Dan iba a darle un ataque—. —Y tengo permiso de Gregory para quedarme todo el tiempo que sea necesario. —Ya está confirmada su reserva para Roma. De ahora en adelante. Cuando salió del despacho. Dan seguía inmóvil en el centro de la habitación mirándole. Pasó por delante de Dan y después se detuvo en la puerta. Creo que podrás arreglártelas sin mí algunos días. —Porque mi madre está muriendo. ¿A qué demonios vas a Roma? Robin se levantó.

Al día siguiente. A Lisa le dio un ataque de histeria y fue necesario administrarle un calmante. —Es una grosería imperdonable —dijo Robin sin alterar el tono de la voz. Pero ayer el médico dijo que era necesario avisar a la familia. se presentó a la hora de desayunar. —Kitty deseaba que su cadáver fuera sometido a cremación —dijo Robin—. el coche y todas las joyas a Sergio. estoico e impotente. Richard permaneció a su lado.331 - . Esperó hasta que estuvieron acomodados en el coche. vio que las lágrimas rodaban por el rostro de Sergio. —Está en coma —dijo. A Robin sólo se le permitió acercarse un momento al rostro de cera colocado bajo la tienda de oxígeno. Les telegrafié al mismo tiempo que a ti. —No te telegrafié antes —explicó el muchacho— porque pensamos que se trataba de otro ataque.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Capítulo 27 Sergio esperaba en el aeropuerto cuando Robin llegó. Lisa no dijo nada. Sabía que los ojos del muchacho estaban llenos de lágrimas. Lisa permaneció acostada todo el día. El testamento de Kitty se validaría en los Estados Unidos. —Esta es su casa —dijo. Murió aquella noche a las once y media sin recobrar el conocimiento. —Lisa y Richard están al llegar. Sergio —dijo Robin. se dirigió a Sergio. Entonces preguntó: —¿Cómo está ella? Por el rabillo del ojo. Sergio y Richard se encontraron con el abogado de Kitty y hablaron del entierro. ¿vas a decírselo? . mientras Sergio y Robin tomaban su segunda taza de café. Pero Sergio ya había tomado su taza y se había marchado al salón. ¿Lo he hecho bien? —Lo has hecho muy bien. Sus nombres estaban apuntados en la agenda de Kitty. Lisa fingió no escucharle y se dirigió a su marido. pálida y silenciosa. Eran las diez de la mañana cuando llegaron a la clínica. Robin. —¿Le importa tomar el café en la otra habitación? Deseo hablar con mi hermano. Los ojos de Robin se contrajeron. —Bueno. De repente. Lo arreglamos todo ayer. Al día siguiente. La herencia tenía que dividirse en partes iguales entre Robin y Lisa. Lisa y Richard llegaron una hora más tarde. Richard asistió en representación tuya. pero dejaba la villa. —¿Se lo has notificado a mi hermana? —preguntó Robin.

Es evidente que no tiene. Richard pareció sentirse turbado.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Por unos momentos. Richard le dirigió una mirada de advertencia. Probaré que jugó con las emociones de una mujer mayor enferma. Al cabo de algunos meses. Desde luego. Y por este motivo. —¡No! ¿Por qué tendría yo que evitar hacerle daño? ¡Me gustaría ver por una vez que mi gran hermano pierde su aplomo! Eso demuestra que lo que cuenta al final es la clase. Tengo algunas cartas que pueden poner en entredicho el valor de tu palabra. —¿Por qué estáis tan seguros? Richard sonrió. en este momento. —Lisa. —¡Tu madre era una prostituta! —¡Lisa! Era Richard. que el muchacho ejerció presión sobre ella para que lo extendiera. Es tan hermano mío como el trasgo de la otra habitación. Sergio necesitará dinero para vivir. Se dirigió a Robin. Richard parecía el único afectado. —Haré investigaciones —dijo Richard—. mi palabra valdrá más que la tuya. —Me pondré del lado de cualquiera que haya sido bueno con Kitty. no valdrá —dijo Lisa con una voz extraña—. —Lucharé contra vosotros —dijo Robin con voz tranquila. . La mirada de Robin era tranquila. —Cuando empecemos el proceso legal. esta herencia quedará inmovilizada. Por no hablar de tu vida privada. —El que Sergio se quede con la villa y las joyas. —¿Vas a ponerte del lado de este pequeño afeminado? —preguntó Richard. Miraba hacia el patio para ocultar su turbación y desagrado. también diremos que Kitty no estaba en pleno uso de sus facultades mentales cuando hizo el testamento. —¡Te adoptaron cuando tenías cinco años! Se detuvo. —No.332 - . —Vamos a impugnar el testamento. ¿qué eres tú? Simplemente un bastardo con suerte. esperando la reacción de Robin. —¡Lisa! La voz de Richard contenía una advertencia. —Tenía que haberme esperado esto de ti —le gritó Lisa a Robin—. No podemos perderlo. estará encantado de conformarse con algunos pocos miles de dólares. Después se irguió con honrada valentía. —¿Quién demonios eres tú para probar nada? ¿Acaso estuviste aquí alguna vez? ¿Los viste juntos en alguna ocasión? Yo sí. Y la publicidad que de ello se derivará puede perjudicarte en la cadena. —¿Qué es lo que vais a impugnar? —preguntó Robin cautamente. Después de todo. nada me proporciona mayor satisfacción que comprobar que no somos parientes.

Richard ejercía cierta autoridad porque ella dejó de mencionar la cuestión de la impugnación del testamento. Se le pasará. ¡A tu verdadera madre la estrangularon! No tenías padre. —¿Tal vez quieres el anillo o el collar para regalárselo a alguna señora que aprecies? . Por desgracia. Mamá insistió en adoptarlo. no te preocupes. Lisa tomó silenciosamente posesión de la urna y al día siguiente salió en avión junto con Richard. Robin le dirigió una sonrisa. Que te amaba igual que si fueras su propio hijo. El muchacho asintió. acudiera a ti. no le permitiré que impugne el testamento. —Jefe. El cuerpo de Kitty fue sometido a cremación. Me dijo que si alguna vez me encontrara en dificultades. Me gustan las buenas luchas. Pero mamá. —Robin. no pude evitar escuchar algo. —Quiero darte las gracias.333 - . —¡Tú sabías que habías sido adoptado! Bastardo de sangre fría. ¡Ahora podré ir a América! Robin silbó. —¡Oh! He conservado el secreto estos últimos años… No lo supe hasta entonces. Papá tenía un amigo que se encargaba de asuntos criminales y este le contó el caso que tenía entre manos. es legal. tal vez te había juzgado mal. te adoraba. Richard se levantó. Que tú eras una persona fuerte. Te adoptó porque ya no creía poder tener hijos y quería uno. —Has hecho un buen negocio. Después le dirigió una rápida sonrisa y dijo: —Pero también es cierto que ahora eres un hombre rico. Cuando se hubieron marchado. —Me ha dejado muchas joyas. sucedió lo imposible. mi madre. No cree lo que ha dicho. porque dos años más tarde. papá hizo este estúpido testamento. Richard estaba aturdido. Sergio le observó silenciosamente. ¿Es cierto que fuiste adoptado? Robin asintió. Robin se preparó un trago fuerte. y un diamante de veinte quilates tallado en forma de esmeralda. Robin. Perlas. ¡me tuvo a mí! No puedo evitar que consigas tu parte de herencia. Sergio. Hizo ademán de salir de la habitación. un pequeño huérfano en estado de coma en el hospital orfelinato de Providence. Evidentemente. Kitty me lo dijo cuando estaba enferma. ¡te odio! Después salió corriendo de la habitación. Robin. Estaba sentado en la otra habitación el día en que tu hermana reaccionó con tanta violencia. Ella se levantó y le tiró su café a la cara. —Lo siento. Robin se secó tranquilamente la cara y la camisa.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Déjala —dijo Robin. ¡Pero desde luego puedo impedir que este pequeño trasgo se quede con algo! —Inténtalo. tranquilamente.

¿No vas nunca con mujeres? ¿En absoluto? El muchacho sacudió la cabeza. lo malo de la gente es que creen que los homosexuales se entusiasman por cualquier hombre. sonrió y dijo: —Sergio. Tengo un trozo de . yo debiera sentirme ofendido. ¿la tomarías simplemente porque fuera una mujer? Robin sonrió como disculpándose. Se encontraba bajo las mantas y estaba desnudo. —Se detuvo—. pero un día encontraré a un hombre que se interese por mí. se despertó con la primera resaca de su vida. Sergio le miró fijamente. Tú estuviste a su lado cuando ella te necesitó. —Estás bromeando. —¿Odias lo que soy. Después. Sergio entró con un recipiente de café fuerte. Robin? —Bueno. Sergio. Robin sorbió el fuerte café. hubo un destello de esperanza en los ojos marrones del muchacho.334 - . —Me lo figuraba. —De acuerdo. —Saldré contigo. Después. busquémonos chicas. Por desgracia. Quédate con todo. Sergio? Salgamos juntos. Perdóname. esta noche serás mi amigo. ¿Sabes una cosa. verdad. —Lo suponía. Tropezó varias veces y se hubiera caído de no haber sido por Sergio. voy a emborracharme como una cuba. —¿Te molesta no conocer a tu verdadera madre? —Sí. Por lo menos. A las dos de la madrugada. en un esfuerzo por romper aquella situación. me hace sentir como en el limbo —dijo Robin. Era simplemente un buen amigo suyo.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —No. —Ni siquiera con Kitty. Creía que yo te gustaba. ¿cómo me quité la ropa? —Yo te desnudé. La última cosa que recordaba era haber caído sobre la cama. lentamente. Por unos momentos. advirtió la sonrisa de Robin. Sabía muy mal pero le aclaró la cabeza. entérate de quién era realmente. Al día siguiente. ¿Te divertiste? Sergio le miró como si hubiera sido insultado. pero no me emborracharé. —Robin. Nunca se había emborrachado así. —Sé que te gustan las mujeres. Si estuvieras con una chica y ella se desmayara. es verdad. —Entonces. antes de desvanecerse. Robin cantaba mientras paseaban por las calles empedradas. —¿Qué vas a hacer. Pero yo siempre llevaré esta pulsera. Robin era vagamente consciente de que Sergio le estaba sosteniendo. —Sergio. tú sabes lo que eres y lo que quieres de la vida. Levantó el brazo. Salgamos y emborrachémonos. —Ya escuchaste lo que dijo Lisa. Robin? —No. Robin lo tomó y le miró con curiosidad. de momento.

—Demonio. Sergio se dirigió inmediatamente al teléfono y empezó a llamar a todos los Boesches de la guía. —Tenemos suerte —dijo al colgar—. —Yo hablo alemán y he estado en Hamburgo. —¿Quieres decir que te fías de la palabra de Lisa y de lo que dice una noticia de periódico? Yo soy lo que ella llama un trasgo.335 - . Haz las reservas de avión. conozco bien esta ciudad. Robin echó abajo las mantas y saltó de la cama. Nunca he estado en Hamburgo. Robin pidió una botella de vodka y se sentó junto a la ventana. También me gustan mucho las mujeres alemanas. Puede haber más de una Herta. Yo te acompañaría. Podemos verles mañana. A la octava llamada. pero sólo la vi desde el aire. sorbiendo su bebida y contemplando cómo oscurecía sobre la ciudad. Estos Boesches dicen que son primos lejanos de Herta. la ciudad de la que procedía. esto la descartaba. gruesas colchas en las camas. Sergio pareció abatido. Puede tener parientes. eres un hombre de muchas habilidades. Es cierto. —Sergio. Era como cualquiera de las ciudades de América.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR viejo periódico en mi cartera. pero apuesto a que encontraremos algo! Se alojaron en el hotel de las Cuatro Estaciones. —¿Sabes una cosa. —No he tenido mucho éxito y parecía tan fácil. amigos… podrías saber de ella. ¡Tal vez no podamos conseguir saber nada de mi madre. Tal vez tu madre fuera una buena persona. De las otras. no hablo alemán. Trata de saber cómo era. —Alemania no está lejos. —¡Que lo sientes! ¿Vas a limitarte a quedarte sentado aquí llorando mientras te . Robin. no se había sabido nada más. Especialmente Hamburgo. El río Alster aparecía tranquilo y oscuro. Al cabo de una hora. Una vez le tiré algunas bombas encima. Conque este era el enemigo que había bombardeado. Robin sonrió. La gente esperaba los autobuses. Sergio? Nunca he estado en Alemania y me gustaría verla. Estaba anotando un número y una dirección. —No te preocupes. que lo atestigua. habían localizado a cinco Herta Boesches que habían ido a América. —Sigue probando —dijo Robin—. —Podríamos estar en Alemania en pocas horas. Sergio le llamó con gran excitación. La ciudad que los ingleses habían bombardeado. —¿Qué quieres decir? —Conoces el nombre de tu madre. Apenas escuchaba a Sergio mientras este efectuaba una llamada tras otra. Las madres tiraban de sus hijos a lo largo de la calle y las tiendas empezaban a cerrar. Lo siento mucho. Pero también soy una persona. La suite era de estilo Viejo Mundo en su encanto y en su mobiliario. Alfombras de estilo oriental. Una vivía todavía en Milwaukee.

Pero no llevaremos más de cien dólares y los cambiaremos en billetes pequeños en la recepción. pero no es la mía. No lo había comido desde entonces. Sergio! Acabo de ver una pequeña mesa redonda y a una hermosa señora de cabello negro colocando un plato de esto delante de un niño pequeño. no hay ninguna ciudad del mundo que tenga la clase de vida nocturna que tiene Hamburgo. tiendas de muebles— toda la calle era una confusión de luces de neón. pasando por delante de un enorme conglomerado de tiendas — almonedas. Pauli —le explicó Sergio. Había un rascacielos al lado de un bar llamado Wimpy's. Dios mío. No vamos a pasar toda la noche caminando por una avenida alemana. Era hermosa… morena. —Robin apartó el platillo de cartón a un lado—. —¿Qué es eso. Ven. ¡La acabo de ver. —Era una prostituta. Sergio le tomó del brazo y lo condujo al otro lado de la calle. ¿verdad? Tal vez esta sea tu idea de la vida nocturna. Sergio. era hermosa.336 - . ¿Mejor que París? —¡París! Son unos mojigatos. había una bolera. Dejaron el tenderete y caminaron en silencio. ¿No hay vida nocturna en esta ciudad? Sergio rió en voz alta. Estaba más iluminada que Broadway. —Me alegro —dijo Sergio. Sergio lo miró. Robin le hincó el diente y tomó un poco de sauerkraut. —Se detuvo y se quedó de repente sin poder hablar—. gritando como los subastadores americanos y. Masas de gente caminando ociosamente. —Este es el barrio de St. Robin? Parece un perro caliente blanco. Pero esto es una porquería comparado con lo que ella hacía. Vamos a celebrarlo. pero con menos prisas. Robin se detuvo ante un tenderete. —He visto su cara —empezó a murmurar Robin—. Estoy empezando a verlo todo. aromas de salchichas. te enseñaré la vida nocturna de aquí. Al otro lado de la calle. Robin y Sergio andaban silenciosamente. —Robin. —Esta es la Reeperbahn. —Debes estar bromeando. Esta gente avanzaba sin rumbo fijo. con brillantes ojos negros. Tomaron un taxi y Sergio le indicó al taxista un punto determinado. Donde voy a llevarte. como una gitana. —Weisswurst.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR tomas una cerveza? Por lo menos. es fácil que nos roben. Sus clubs son para los turistas. —Dos Weisswurst. enséñame Hamburgo. Echaron a andar por una calle brillantemente iluminada. Giraron a la . por todas partes. Pero lo que más le llamaba la atención a Robin era la gente. Como en un impulso. Le recordaba a la gente yendo de compras por la Quinta Avenida antes de Navidad. por favor. Hombres con mercancías. Pero por lo menos ahora lo recuerdo. después se apearon y echaron a andar.

Unas letras blancas pintadas decían: VERBOTEN! Sergio abrió la puerta. —Significa que está trabajando. Robin le siguió silencioso y asombrado.337 - . la Silbersackstrasse. Ven. Éstas eran rudas frauleins. lentamente. Todos teníamos menos de diez años. Robin no podía dar crédito a sus ojos. . Permanecían sentadas. Sus ojos intensamente maquillados parecían mirar más allá de los espectadores. Para asombro de Robin. Algunas ventanas estaban oscuras. educadas para complacer a los marinos de camisetas a rayas y violentos apetitos. Atravesaron otra calle y Sergio se detuvo ante una puerta oscura. Sergio le señaló la habitación superior.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR derecha y caminaron una manzana. Las muchachas de detrás de las ventanas parecían ignorar a la gente que paseaba por la calle. —¡Tu hermana! —Nací durante la guerra. La larga calle empedrada era estrecha y a ambos lados se alineaban pequeñas casetas de dos pisos. Las muchachas de la Séptima Avenida y de la zona sur del Central Park parecían novatas a su lado. La gente paseaba arriba y abajo de la calle. —¿Cómo sabes todo eso? —Mi hermana trabajó aquí —dijo Sergio. «Tres maneras de diversión todos nosotros». Robin se quedó mirando fijamente como si de repente hubieran penetrado en otro mundo. A cada paso. emergían muchachas de las callejas y portales. Las ventanas de las habitaciones de la planta llegaban desde el suelo hasta el techo. el representante alemán de su productora la estaba acompañando en su «recorrido» por la ciudad. Murió el año pasado a los treinta y cinco años. aquí está —dijo Sergio—. De vez en cuando. recubierta de madera. Y esto es vivir mucho para una chica de la Herbertstrasse. alguna muchacha se dirigía a la compañera de la ventana contigua y hacía algún comentario. «Amerikaner-Spiel?» Una de las más audaces los persiguió. Reconoció a una famosa actriz de cine con gafas ahumadas y un pañuelo. —Esta es la Herbertstrasse —susurró Sergio. ¿Reír? ¿Cómo podía haber risas en un mundo así? ¿Qué sentían y pensaban estas chicas? ¿Cómo podían reír? —Nochebuena es triste aquí —susurró Sergio—. La otra reía. lloran. Después. —Ah. Mi madre hizo todo lo que pudo para mantenernos a mí y a mis tres hermanos. Tienen pequeños árboles en las ventanas y se hacen regalos mutuamente. Mi hermana tenía catorce. examinando a las muchachas. vio a mujeres paseando por allí junto con los hombres. Al final terminó aquí en la Herbertstrasse. Empezó a trabajar por las calles para traernos comida de los americanos. Y en cada una de las ventanas iluminadas se sentaba una muchacha. Robin sonrió y siguieron avanzando. a medianoche. A mi padre lo mataron en Túnez. La propuesta no variaba nunca. Las muchachas se acercaban a ellos abiertamente. en sucintos sujetadores y portaligas. Robin se quedó tan boquiabierto como la actriz. te enseñaré dónde van a parar cuando llegan a mayores. sorbiendo vasos de vino. No podía creer que pudiera existir todavía algo así.

Se apagaron las luces y el grupo subió al segundo piso. Se detuvieron en un café en cuya puerta un hombre anunciaba a gritos «maravillosos desnudos». pero les ha hecho prometer que si se masturbaban mientras miran. pensó Robin. Robin rió. Entonces empezó a sonar la música. sonriendo a los marinos y saludándolos. Regresaron de nuevo a la Herbertstrasse. En una de las ventanas. Empezaron a discutir en tono gutural. Hubo más conversación. Sergio asintió. —Un plan en grupo. pero los demás querían que les permitiera mirar por una pequeña cantidad de dinero. Había como un estrado y una muchacha aparecía completamente desnuda. la mujer cerró la ventana. Permaneció dando vueltas allí sin perder su alegre sonrisa. Después colocó una silla en el centro del estrado y se sentó con las piernas separadas. Finalmente. su sonrisa poseía la candidez de una muchacha que acudiera a su primera cita. De repente. Era atractiva y graciosa. Sonaron los aplausos y la muchacha desapareció.338 - . Éstos gritaron enardecidos: evidentemente era una favorita. La perra disfrutaba con su trabajo. un diente de oro y ojos turbios. —La segunda mujer ha accedido. El local estaba lleno de marinos y les indicaron una pequeña mesa al fondo. —Era una cuestión de precio —le explicó Sergio—.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Condujo a Robin a una calleja lateral que daba a la Herbertstrasse. charlando con los marinos. De repente. calzaba botas y sostenía un látigo. Allí los hombres estaban verboten. —Hace propaganda de sus habilidades —murmuró Sergio. se levantó de la silla y se . Aquí las ventanas sólo estaban alineadas en uno de los lados de la calle. Volvieron a la Reeperbahn y penetraron en una discoteca de la que fueron echados inmediatamente. Apareció otra muchacha —parecía tener diecinueve años— con ojos alegres y vestida con un traje de chiffon rosa. Ella la abrió. —¿De qué hablaban? —preguntó Robin. quedó completamente desnuda. Estaban dispuestos a pagar la cantidad de marcos estipulada para el hombre que fuera a actuar. les hará pagar para limpiar la alfombra. Permaneció allí con otros tres hombres. probablemente». hubiera parecido más natural que fuera una joven secretaria de la cadena de la IBC y no una muchacha que se agitara en aquel estrado. vestida con un quimono que le cubría el pecho que le llegaba a la cintura. Estaba de pie. Robin vio a una muchacha que le recordó a la prostituta que había golpeado. «Esta canta. Robin pudo ver a mujeres bailando juntas o tomándose de la mano en la barra. Robin contempló a una desaliñada mujer con el cabello teñido. Los hombres se encogieron de hombros y llamaron a la siguiente ventana en la que se encontraba otra mujer de cabello estropajoso. Correspondían a mujeres gordas y mayores. Robin se encogió de hombros y Sergio le acompañó al interior. Un hombre con cara de beber cerveza y nariz colorada llamó a su ventana. Robin no podía creerlo. Sonó la música y ella empezó a desnudarse. Paseó. Ella abrió la puerta y los hombres entraron. sin dejar de sonreír animadamente.

Bebió de un trago. Era un salón alargado con luz amortiguada y paredes adornadas con tapices austríacos. —Mira. —La comida es estupenda aquí en la Maison Bleue —dijo Sergio. pero ella no se marchó. Habían grupos de hombres que levantaron las sospechas de Robin. El anunciador gritó: «¡Brazillia!». hasta que observó varias parejas heterogéneas tomadas de las manos y escuchando la música. Terminó con un baile frenético. Ethel Merman podía estar tranquila.339 - . Llevaba el cabello negro recogido en un moño bajo un sombrero gacho ladeado. una verdadera contralto. Mientras andaban. Es una forma de sobrevivir. Ella se cimbreó . Merecía la charanga. Sergio pidió un bistec y se lo comió con tanta vehemencia que Robin se sintió culpable. Contrajo los ojos para observar mejor a la siguiente muchacha. el sexo ni siquiera sirve para el placer. Esperó a que terminaran los aplausos. Robin miraba sin demasiado interés. las muchachas se les acercaban sin cesar. Robin se vertió otro trago de vodka. se echó a reír y sacudió la cabeza. Yo quiero beber. ahora recordaba que se habían saltado la comida del mediodía. sonaron los platillos. Evidentemente. Lentamente. Para ellos el sexo no es amor. ¿Por qué? ¿Cómo? —Robin. se quitó el sombrero y dejó que el cabello negro le cayera por los hombros. —Ven a otro sitio antes de regresar al hotel. después empezó a sonar la música. Vestía una chaqueta de smoking de hombre encima de los leotardos. —Esta muchacha —dijo Robin— no tendría más de veinte años. estas muchachas son producto de la guerra. La muchacha tenía muy buenos conocimientos de ballet clásico. Apareció una chanteuse francesa llamada Veronique. Crecieron luchando por conseguir comida. Era buena. Llegó a la mesa de ellos. se trataba de un súper club de Categoría. Redoblaron los tambores. La aplaudieron cortésmente. Levantó los ojos turbios de bebida mientras la orquesta tocaba una charanga. Les guiñó el ojo como dándoles a entender que lo comprendía y prosiguió su alegre recorrido. se escuchó una presentación con voz gutural y empezó el espectáculo. Entraron en un cabaret de la Grosse Freiheit Strasse. Y los niños así crecen con una escala de valores distinta. Los aplausos sonaron fuertemente. empezó a bailar una danza apache. Le pareció blanco terciopelo ardiente… El conjunto de cuerda dejó de tocar. Caminaron calle abajo en silencio.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR paseó por la sala inclinándose junto a cada una de las mesas y permitiendo que los hombres le succionaran el pecho. Robin pidió una botella de vodka de cien grados. Y una delgada muchacha morena apareció bajo la luz del foco. Era una rubia bastante bonita y cantaba algo de Gypsy. Personas elegantes se sentaban a las mesas conversando entre sí. Robin se incorporó en su asiento. miró a Robin y a Sergio. —Come tú. Robin tiró algún dinero sobre la mesa y salió del local. voy a casa —dijo Robin. Era elegante y comedido. mientras un trío de cuerda cantaba canciones de amor alemanas.

Regresó el camarero e intercambió algunas palabras con Sergio en alemán. Evidentemente. Lentamente cayó de rodillas y después. no? —Vete ya. rompiéndose en destellos. las luces volvieron a encenderse permitiendo que el público pudiera observar breves momentos su fino cuerpo desnudo y su pecho pequeño y compacto. —En Hamburgo. Robin estaba bebido pero aún así pudo observar la corriente magnética que se cruzó entre Sergio y el hombre. El hombre alto empezó a mirar a Sergio. —Me quedaré contigo. Y no te preocupes. No quiero que te quedes solo. Y también es el único sitio de la manzana que sirve desayunos. Entró un hombre alto y bien parecido y se sentó a una mesa del otro lado del local. No habrá nada abierto. ya vendrá. Sergio seguía mirando al apuesto sujeto del otro lado de la sala.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR graciosamente y se quitó la chaqueta. El show había terminado y Robin estaba bastante bebido. Este sitio está a punto de cerrar. Sergio pidió una cerveza.340 - . Robin pagó la nota. Sergio se la escribió pacientemente en alemán y se la entregó al camarero junto con un puñado de marcos. Sergy. reúnete con los muchachos. Las luces se pagaron y ella desapareció entre grandes aplausos. hay sitios que permanecen abiertos las veinticuatro horas del día. —Iremos a Liesel's que está un poco más abajo en esta misma calle. Quizás no venga Brazillia. no me gusta eso. Allí verás a Brazillia. se desprendió de los leotardos. Robin le dio unas palmadas en los hombros. Las luces se apagaron un poco. piensa que soy tu acompañante. diciéndole que se encontrarían en el Liesel's. Muy pronto se le acercaron varios hombres afeminados. —¿Bromeas? Son las tres de la madrugada. —¿Estás seguro de que es aquí donde viene Brazillia y que no es simplemente un lugar de reunión de sujetos raros? —Es todo eso. ¿Ya sabes qué clase de muchacha es Brazillia. de lo contrario el musculoso sujeto del otro lado perderá el interés. Robin le siguió obedientemente. pero insistió en enviar una nota a Brazillia. —Robin. Robin… . las luces empezaron a relampaguear y Robin vio el cuerpo blanco y plata saltar al aire. Robin miró su reloj. —Escucha. —Nos esperará allí —le dijo a Robin— vamos. —Pero. amigo. dejando al descubierto un cuerpo blanco y suave. no necesito acompañante. la dueña del Liesel's era la gruesa mujer que les saludó y les condujo a un sótano en el que habían pequeñas mesas con manteles fijos. donde van todos a desayunar. vestida con un pequeño bikini plateado. —Quiero conocer a Brazillia —dijo. La música aceleró el ritmo. Robin miró a su alrededor mientras tomaba su vodka. —Bueno. como una serpiente que se quitara la piel. Probablemente. Ella se quitó el bikini.

JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —¿Es que voy a tener que echarte yo? En aquel momento. No sabe lo que quiere ser. Pareció melancólica. Es triste. —Perdóneme un momento. Se incorporó y le tomó la mano. —Vete. Vernon ingirió la leche de un trago y corrió a su encuentro. váyase. —¿Ha venido para vivir emociones fuertes? —Me gustan toda clase de emociones. Se dirigió a la barra y le murmuró algo a Vernon. —Es usted apuesto. Para asombro suyo. ¿Me entiende? —De acuerdo. —Será como usted quiera. Levantó la mirada en el momento en que Sergio se marchaba con el sujeto alto. La propietaria del establecimiento trajo a la muchacha un coñac. Después se volvió hacia Robin. Ella correspondió a la presión de sus dedos. Está esperando a un amigo y no le gusta estar solo en la barra. Robin pidió bebida para Vernon. —Si espera cosas salvajes y locas de mí. Brazillia suspiró. amigo —murmuró a Sergio en voz baja. de relaciones sexuales hermosas… Nada de cosas extrañas. Este asintió con una ligera sonrisa. Miró a su alrededor. . nena. —¿Será así? Casi lo imploraba. se abrió la puerta y entró ella. No habla inglés. Pero de noche es una mujer. —De día. Me gustaría mucho acostarme con usted. Sergio se encogió de hombros y se dirigió hacia la mesa del otro lado. —Es bastante evidente —contestó Robin. La muchacha permaneció sentada en silencio sorbiendo su coñac. —Vernon no bebe —dijo Brazillia. Pero quisiera una noche de amor. —Este es Vernon. Robin le pidió otro. Habló unas palabras en francés con Brazillia. Ella asintió y el hombre se sentó. Ella caminó directamente hacia su mesa. —Vamos. nena. —No hace falta que hables. Robin se levantó y la saludó con la mano. Después ella regresó a la mesa. intenta vivir como un hombre. Un joven afeminado rubio entró en el salón y se aproximó a su mesa. Sergio le saludó con la mano y Robin hizo con sus dedos una señal de victoria. —Pobre Vernon —dijo Brazillia—. la mujer gorda le trajo un vaso de leche.341 - . —Hablo inglés —dijo ella con voz baja y gutural. En aquel momento entró un hombre alto y ceñudo. vacilante.

Yo tenía dieciocho y esperaba poder estudiar ballet en serio. —¿Dónde está tu casa? —Estaba en Milán. por si bebo demasiado coñac. cuando terminaron nuestras actuaciones. muchas muchachas tenían a hombres afeminados por confidentes y amigos íntimos. ¿es que eres igual que los demás?. Estuve allí algún tiempo. Fue hace diez años. Así es que regresé. Brazillia se encogió de hombros. Después levantó los brazos y la tomó de la cintura. no despierto con resaca. Una vez se ha vivido y trabajado en la Reeperbahn. Pero. —Después comprendí que intentar servir mesas y vivir la vida burguesa que se esperaba de mí era tan deshonroso como… —Volvió a encogerse de hombros—. aire de clase media. Amanda decía incluso que una modelo amiga suya vivía con un sujeto afeminado. Geranios en las ventanas. Y en la repisa de la chimenea había un retrato de una de las chicas del show. Maravillosamente limpio y casi virginal con los blancos cobertores fruncidos y las muñecas sobre la cama. Actué en Las Vegas. Si como pan. Podría actuar en Nueva York. Bailábamos haciendo de acompañamiento de un viejo cantante americano en decadencia.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Mientras pagaba la cuenta. —Sí. —Y tú eres demasiado buena bailarina para hacer striptease. bueno. pero totalmente femenino. Formaba parte de un coro. ¿es que la historia de mi vida tiene que ser . Lo condujo a través de oscuras calles empedradas hasta que llegaron a un gran edificio. A través de una puerta de madera. aquel lugar se le antojó París. —Vivo aquí cerca. Ella le ofreció un coñac. ya es demasiado tarde. Pero yo estuve una vez en América. pero no haciendo lo que hago ahora. ¿qué más da? Ninguna de nosotras irá a ninguna parte por mucho que lo deseemos. El apartamento era pequeño. un gato errante maullando. al tiempo que sacaba la llave y abría la puerta. Y no había más que verle a él con Sergio. —Me proporciona más dinero y me convierte en la estrella principal. se preguntó qué negocio se llevaría entre manos con Vernon. la llamada Veronique. —Es demasiado buena para abrir el show —comentó Robin—. Fuera había un taxi estacionado pero ella hizo un gesto de denegación con la cabeza. Eres francamente buena. Pero. Subieron al segundo piso. Pero. —¿De veras? Robin se sorprendió. lo único que me quedó fue un pasaje de regreso a casa. Pero. Éramos seis. —Siempre hago que me traigan pan. Ella se inclinó y recogió una barra de pan.342 - . Apenas le salían las notas y le ayudábamos con nuestras voces. Había un retrato de Brazillia en la mesa del tocador. De repente. pasaron a un patio.

—Que un hombre apuesto como tú quiera hacerme el amor. —Esta noche se realiza uno de mis sueños. pareció estar en todas partes. fúmate el cigarrillo. Pero eres joven y atractiva. Siguió manteniendo el mismo ritmo durante un tiempo que le pareció una eternidad. —Ven. Rechinó los dientes y siguió moviéndose. No pierdas tus esperanzas. Él contempló su maravilloso cuerpo. Cuando terminó. ella se convirtió en agresor. la nariz y la nuca. Se levantó y se dirigió al cuarto de baño. Se movió más profunda y rápidamente. —Brazillia. En la penumbra. Ella estaba adherida a él. Robin. indicándole que se acercara a la cama. —No es necesario… —Pequeña idiota. sus largos cabellos negros le caían sobre la cara. nunca olvidaré esta noche. Ella lo empujó al sofá y se sentó en sus rodillas. Cuando penetró en ella. Le hizo el amor y él permaneció tendido sin poder hacer otra cosa más que aceptar su amor. no tienes que decirme nada. Y nunca se había contenido tanto sin satisfacer a una mujer. —No finjas. Quería satisfacerla. Se adivinaba su pecho firme debajo del ligero camisón que acababa de ponerse. Lo quiero. Después se acurrucó junto a él y le besó la frente. —Ansioso de hacerte el amor —dijo él. Nunca le había sucedido antes. Le acarició la cara y el cuerpo. Le acarició el perfil con los dedos y le acarició la oreja con la lengua. Él sonrió tristemente. quedó exhausto de placer. Es la primera vez en mi vida que una muchacha me hace el amor. como todo el apartamento. —Me ha gustado. se esforzaba con todos los medios por contenerse. nena. .343 - . se incorporó y le acarició el cabello. eres un amante maravilloso. y disponía de bidet. se movió rítmicamente y se contuvo. Y sintió que ella todavía no estaba preparada. —Robin. su pecho joven y firme se apoyaba contra su tórax. La abandonó exhausto. ¡Tenía que satisfacerla! Después sintió una irresistible y al mismo tiempo maravillosa sensación de debilidad recorrerle la ingle al alcanzar el clímax. La besó suavemente. Ella le sonrió. Brazillia. en la conciencia de no haberla satisfecho. Ella se incorporó y le rozó la mejilla. De repente. —Ahora me toca a mí. Su lengua era como alas de mariposa sobre sus párpados. Sus sienes latían con fuerza. Este era coquetón. Se duchó y regresó ya en shorts. En cuanto estuvieron en la cama.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR parte de la velada? —No. pero comprendió que no estaba preparada. ella lo abrazó… Después lo condujo hasta el dormitorio. Ella sostenía un cigarrillo encendido y se lo ofreció.

Ella lo miró y sonrió. —¿Normal? —Cuando te vi con el muchacho. Ella asintió. Pero me has gustado mucho. Ella saltó de la cama y le rodeó con los brazos. Me ha enseñado la vida nocturna de Hamburgo. Quiero dormir en tus brazos. Tenerte y amarte es mi emoción. Nada más. Pero siento que no te sucediera nada a ti al final. Y si el tiempo es bueno. —Comprendo. en mi tierra dicen que soy bastante bueno haciendo el amor. —No cobro. Ella le rodeó el cuello con sus brazos. —Vamos. —¿No te he gustado? —le preguntó ella. Pero no me apetece otra sesión. Robin. Pauli a la luz del día y. un buen amigo. quédate! Él empezó a anudarse la corbata. —Cariño. Te enseñaré St. pensé que los dos erais de la misma clase. Mira. no es que vayamos a confraternizar para siempre. Lo único que siento es no haberte podido satisfacer. Brazillia. —¿Qué? —Estaba asombrado—. —Se puso la mano sobre el pecho—. a lo mejor. Después se volvió hacia ella y buscó en su bolsillo. si te refieres a eso. Él se sentó a su lado y le levantó la cabeza. —Por favor. Él le acarició el cabello suavemente. —¿Cuánto? Ella se volvió y se sentó en la cama. —Me has gustado mucho. —Sergio es un amigo. Mañana te prepararé el desayuno. quédate conmigo toda la noche. Las lágrimas rodaban por su rostro. Y te ha llevado por los barrios bajos.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Brazillia. ¡Oh. eres completamente normal. —Deja de humillarte. Tomó el cigarrillo y empezó a vestirse. —¿Has disfrutado conmigo? —le preguntó ella. ¿qué pasa? —No te gusto —sollozó ella. —¿No te sucede nunca? —Ya no puedo. Robin. Pero eres un hombre y es maravilloso. Ella bajó la cabeza. —Robin: es todo lo que puede sucederme. . Él se le acercó y le rozó el hombro. por la tarde podremos hacernos el amor otra vez. —Ha sido la noche más maravillosa de mi vida. nena. —Ha sido maravilloso. Y nada más. ha sido tan maravilloso… por favor. podremos salir a pasear.344 - . ¿cuánto? Dímelo.

¿Cuál es tu nombre verdadero? —Me llamaba Anthony Brannari… antes de someterme a la operación. la que te gustó. Cuando lleva peluca. También tomé hormonas. Nadie va a hacerte daño. hablemos de hombre a hombre. Brazillia. Ella corrió hacia el sofá y empezó a acurrucarse junto a él. ¿qué sucede? —Por favor. —Pero ahora que sé lo que fuiste. —Pero. Él le soltó el brazo. Soy una chica ahora. —Ahora me dirás qué sucede. —Ven aquí. Mira. No voy a pegarte. si supieras lo que sufrí por convertirme en chica. ¡soy una chica! —gritó. pensar como una chica. eres una chica. Él lo tiró sobre el sofá y la agarró: temblaba de miedo. amar como una chica? Siempre fui una mujer por dentro. —Brazillia. . Contempló a aquella criatura acobardada. —Pensé que sabías la clase de sitio que era la Maison Bleue. vete. Pero una terrible sospecha empezó a corroerlo. —Brazillia. no me afeito nunca. ¡No me pegues. —Ahora soy una chica. —No. —Eres un… Ella se apartó de él. Él apartó suavemente sus brazos. ¿y el pecho? —Silicona. Él la siguió. ella pareció asustarse. De repente.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —¿Por qué no? —Algunas cosas que se eliminan ya no pueden sustituirse. ¡no lo sabías! Dios mío… Saltó de la cama y corrió a la otra habitación. no lo sé. se llama Veronique. Es mi compañera de habitación. toca mi cara. No era extraño que el pobre bastardo no pudiera conseguirlo. Se había acostado con un maldito travestido. Estaba verdaderamente asustada. no te enfades! Dios mío. —Pero una vez tuviste testículos —dijo él lentamente. Y mis brazos y piernas son suaves. Él la miró atónito. Robin.345 - . Cruzó corriendo la habitación y le entregó su abrigo. —Vernon… es la primera que abrió el espectáculo. Ella se apoyó contra la pared y le miró fijamente. Un travestido. ¿Sabes lo que es ser una chica y estar atrapada en un cuerpo de hombre? ¿Sentir como una chica. Temblaba. Ella trató de escapar como si temiera que fuera a golpearla. —Robin. Él se hundió en el sofá. Ella asintió y las lágrimas rodaron por su rostro. —Y tú. Tienes razón. Él se acercó. —Ahora soy una chica. Sus ojos negros le miraron a la cara.

Entonces era un bailarín. todos sus sueños se habían convertido en serrín. La escuchó sollozar mientras cerraba la puerta. Los noctámbulos de la Reeperbahn iban a dormir. Brazillia. —Toma. Estaba apenado por la pobre criatura perdida de allí dentro. hombres con hombres. Rick es… ¿cómo te lo diría?… un amigo de corriente alterna. el hombre con quien se ha encontrado esta noche. El cielo empezaba a mostrar los primeros atisbos del alba. Bien. Pero llevaba más de cien dólares en moneda americana. Le parece que no podrá utilizar su pasaporte y regresar a París. se le antojaban sospechosamente masculinas. Está enamorado de Rick. sintió deseos de regresar a Nueva York. No estaba triste por lo que le había sucedido a él. cómprate un vestido nuevo. A veces va con verdaderas chicas y otras veces busca a sujetos operados. ¿también pasaste por mujer? —Oh. no. ¡podía esperar hasta que él se convirtiera en el vencedor de todos ellos!   . —No lo quiero. pero ella podía esperar. Esta gente. El mundo no era para los vencidos. de repente.346 - . A pesar de que quiere… es muy triste para él. de ahora en adelante. Vernon ingirió yodo hace tres meses. Algunas parejas caminaban abrazadas. sus propios problemas le parecieron insignificantes y se sintió invadido por la cólera. por su culpa. Brazillia era un vencido. Sintió un nudo en la garganta. Gregory Austin temía a Dan. También sintió deseos de ver a aquella chiflada de Maggie Stewart que estaba en California. le enseñaría quién era. Él tiró el dinero sobre el sofá y salió del apartamento. —En Las Vegas. dijo: —¿A todos les hicieron la misma operación? —Menos a Vernon. Marinos con practicantes de striptease.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Ella se alejó a una distancia prudencial. si le hacen la operación. De repente. Bajó las desvencijadas escaleras. El pobre Vernon no es ni una cosa ni otra. —Todas estas mujeres del show… ¿son hombres? Como ella asintiera. Por eso no puede beber. Todavía no está decidido. Súbitamente. Gregory pensaba que era un vencido. Pero no temía a Robin Stone. No tenía muchos marcos. hombres con muchachas que. Robin se levantó y buscó en sus bolsillos.

¿Quién es ella? —¡Pauli! Los ojos de Dip se encendieron. Pauli estaba muy fea. Dip se presentó en su despacho. ¡este barítono decrépito! —Pero has dicho que ibas a matarla a ella. Tal vez. Robin estaba desprevenido. A las once de la mañana del día siguiente. —Voy a matarla.347 - . Pauli se había en convertido en ella misma. Se sentó en una silla y miró al aire con ojos inyectados en sangre. era un milagro. Se levantó de un salto y empezó a caminar a grandes zancadas. ¡Pero primero voy a romperle a Pauli todos los huesos del cuerpo! Salió apresuradamente del despacho. al recorrer salas de fiesta con Dip.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Capítulo 28 Robin regresó a Nueva York con tiempo para ver a Dip y Pauli en el Show de Christie Lane. Dip ofrecía un magnífico aspecto. pero cantó a destiempo y se movió sin soltura. No podía creerlo. ¡va a convertirse en una auxiliar! —Tal vez sea mejor —dijo Robin—. ¡Yo daba propinas superiores a eso en el Hotel Beverly Hills! Además. Ha escogido a Lon Rogers. Voy a casa a hacer las maletas. a la Garland y a la Streisand. Tenía un estilo encantador y un fraseo maravilloso. Había dejado de imitar a Lena. Era Cliff Dorne. Incluso su ridícula nariz respingona y sus dientes prominentes resultaban graciosos. En cualquier caso. de la clase que he procurado imprimirle. pero cantó muy bien y se movió como una bailarina. —¿Qué ha pasado? —Mi agente me ha llamado hace una hora. No estaré aquí cuando la estrella vuelva de firmar su asqueroso contrato. Veamos cuánto puede durar sin el Gran Dipper. ¡Y esta estúpida perra va a aceptarlo! Después de todo lo que le he enseñado. Robin seguía pensando en Dip y Pauli cuando sonó el teléfono. ¿dónde me deja a mí? ¡Qué te parece la pequeña bastarda! Marchándose y dejándome a mí en la estacada. ¡No tiene buen gusto! No me quiere a mí. Por lo menos tendrás algún dinero. Este maldito Ike Ryan. —Ganará trescientos dólares por semana. Después se inclinó hacia adelante. Y también echaré a su madre de la casa. . En cambio. había perdido la esperanza de convertirse en alguien e inconscientemente había abandonado su afectación y así es como había nacido la verdadera Pauli. La cólera le proporcionaba mayores arrestos. —Ike Ryan acaba de ofrecerle un contrato como auxiliar de Diana Williams. Robin se preguntó cuándo habría ocurrido la metamorfosis. —¿Sabes una cosa? —sus ojos estaban negros de cólera—.

—¿En el mismo sitio? —preguntó Robin. Robin esbozó una sonrisa para atenuar la tristeza del ambiente. Estaba moreno. Y siempre tengo un dolor constante. no vuelvas a intervenir en mi programa! Robin le ignoró y volvió al teléfono. recordara su presencia. como si. ¿Has visto los informes sobre tus intérpretes? La chica estuvo bien. de repente. —Regresó en avión hace una hora y ha ingresado en el Mount Sinai. Judith también estaba morena. Estropeó el show. Dan seguía allí. Antes de que pudiera tener ocasión de hablar con uno de ellos. —¿Es grave? —No lo saben. deja de hablar así —le suplicó Judith. Según parece le hicieron un examen en el hospital de Palm Beach. —No vas a hacerme esperar fuera. Y lo malo es que nadie me lo quiere decir. —Es el Gran C —dijo Gregory con aspereza—. —Nadie tarda tanto en recobrarse de una operación de vesícula biliar. Pero sé que a Judith le han dicho la verdad: es cáncer. lo sé. Robin le miró con asombro. perdóname la interrupción. pero no se fía demasiado y por eso ha preferido someterse a observación aquí. pero se veía que estaba cansada. su secretaria le anunció que Danton Miller esperaba en el despacho exterior. . —Gregory vuelve a estar enfermo. —¿Cuándo ha sucedido? ¿Mount Sinai? Iré allí inmediatamente. vistiendo una bata y un pijama de seda.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR En aquel mismo momento. pero Dip Nelson fue el mayor aburrimiento que he visto en mi vida. pero su cara aparecía agotada a pesar del buen color. Estoy acabado. Colgó. —Greg. —Desde luego que no. Gregory estaba sentado en una silla del hospital. El enojo de Dan se trocó en sorpresa. Y una vez más dejó plantado a Dan en el centro de la habitación. —Creía que estaba en Palm Beach.348 - . Cliff. —¿Quieres que te acompañe? Robin le miró con curiosidad. Se dirigió hacia la puerta. Dan observó que su expresión se alteraba. lo sé. —¡Qué sé yo! Me duele todo. Cliff dice que se sintió mal esta última semana. ¡Espero que. Me dijeron que eran trastornos de la próstata en Palm Beach. mirándole. ardiendo de cólera. —No tiene cara de enfermo —dijo alegremente. de ahora en adelante. Cliff Dorne parecía preocupado. lo sé. —Sí. Dan penetró en el despacho.

Pero le diré una cosa: he operado tumores malignos de próstata y usted no presenta ninguno de los síntomas. Era la voz quebrada del doctor Lesgarn que entraba en la habitación en aquel momento. si persiste en su actitud. Después salió rápidamente de la habitación. Se van a trozos. El doctor Lesgarn le indicó a Judith que saliera. —Se lo he dicho y repetido: es de la próstata. con Robin y Cliff. Hay muchos hombres que viven sanos mucho tiempo. No le oculto nada. junto a Robin y Cliff. —Claro —gritó Gregory—. —Cuando le miré a los ojos. he estudiado los análisis que le han hecho en Palm Beach. —Y si es maligno. Pierden los testículos. Gregory. Esta se dirigió al otro extremo de la habitación. —Antes de administrarme el calmante. ¿entonces qué? —Entonces hablaremos. ¡La próstata no se opera a menos que sea algo maligno. Te quiero. —Vamos. —¿Qué os dije? —el tono de voz de Gregory era triunfante—. el cáncer no es una sentencia de muerte. Pero. Voy a administrarle un sedante. descubrí la muerte en ellos. El viaje ha sido cansado y quiero que esté usted en buenas condiciones para la operación de mañana. —¿Va a cortar? De repente. El doctor Lesgarn tomó un poco de algodón y frotó el brazo de Gregory. —Primero me enterrará a mí y pronto.349 - . antes de que entres en la sala de operaciones. dígame. Gregory lo apartó. ¿Por qué mostrarte cobarde ahora? Él sonrió ligeramente y ella lo besó en la frente.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR Los ojos de Judith buscaron los de Robin suplicantes. Yo diría que hay un noventa y nueve coma nueve por ciento de probabilidades de que no lo sea. Greg. eres el mayor jugador del mundo y nunca has tenido tantas ventajas a tu favor. Gregory. descansa y relájate. Ahora haz lo que dice el doctor. Quiero que salgan todos de aquí. y a veces el miembro. Gregory pareció asustado. después de haber padecido un tumor maligno de próstata. Y entonces se encontrará usted bien. —Mire. —¿Pero hay una probabilidad de que sí lo sea? Judith se acercó y lo besó en la mejilla. Aquí me someterán a análisis. de acuerdo. —Se encogió de . Los tres caminaron en silencio por el pasillo. Gregory. Es próstata. —Sí. —Estaré aquí mañana por la mañana. Todos me enseñarán resultados negativos. Todos me sonreirán y después se sentarán a mi alrededor para verme morir pulgada a pulgada. ¿Es maligno? —Nadie puede jurarlo con absoluta seguridad hasta verlo. si se coge a tiempo. Ella no habló hasta que llegaron al ascensor. —Ahora basta de hablar —dijo el doctor Lesgarn firmemente—. —He oído hablar de estos casos. y tendremos que operar.

la llena de una extraña tranquilidad. —No puedo acompañarles —dijo Cliff—. Al entrar en el Lancer Bar. La acompañó a un reservado del fondo y pidió un whisky para ella. El largo Lincoln estaba esperando. Robin. no creerá que no es maligno. —¿Lo cree de veras? —Sí. a menos que usted prefiera el St. En cambio. La IBC ha sido siempre la gran pasión de Greg. Pensaba en Gregory. cuando la muerte se alberga en una persona. Sonreía siempre y. la muerte lleva consigo una anestesia emocional. cuando fui herido. nunca hubo nada excitante entre nosotros. Conque aquí es donde venía él.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR hombros—. Judith esperó a que él hubiera tomado un buen trago de su martini y después dijo: —¿Qué cree usted que sucederá. se iba desangrando hasta morir. Gregory no sabe cómo aceptar las . Soy de la opinión de que. —¿Quiere que la acompañe a casa? —preguntó Cliff. Regis. —Hay un bar que me gusta. —No pensaba en usted —dijo él—. Después de todo. Cree de veras que va a morir. basta que sea un sitio tranquilo. —Creo que todos necesitamos uno —afirmó Robin. El verdadero problema empezará después de la operación. —Se refiere usted a la falta de relaciones sexuales —ella se encogió de hombros —. Está totalmente seguro. Judith miró a su alrededor con curiosidad. no hay nada que no cree una resistencia y una inmunidad. Las personas que creen que van a morir difícilmente se mueren. ni siquiera al principio. el sujeto del otro lado leía periódicos. —No. le gustó. Robin? —Creo que todo irá bien. Durante años y años. no ha sido fácil para mí. Tenía que sufrir cinco operaciones. Subieron al coche. Estaba poco iluminado. —Necesito un trago —dijo ella. Era una larga sala con hileras y más hileras de camas. Cada vez estaba seguro de que era su último día de vida.350 - . A mi derecha había un tipo lleno de granada de metralla. —¿Y yo qué? —preguntó ella—. Probablemente. Está demasiado asustado para morir. Llegaron a la calle. me internaron en un hospital. —No será fácil en ninguno de los dos casos —dijo él tranquilamente—. el Salón de Roble o algún sitio determinado. al mismo tiempo. Tengo que conducir un buen rato para llegar a Rye y mañana a primera hora también quiero estar aquí. —Hace usted que me sienta mucho mejor —dijo ella. —Cuidaré de la señora Austin —dijo Robin. El chófer se irguió en posición de firmes. Ella se reclinó en el asiento. —Durante la guerra. —No le entiendo.

Cuando me casé con Greg. —Lo sé. —Si estuviera casado. no es tiempo de hurgar en el pasado. Hombres con menos fortaleza que él superan una operación de la vesícula biliar.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR contrariedades. Como usted misma ha dicho. De ahora en adelante. quería una esposa. Robin. su principal preocupación debe consistir en que este hombre se recupere. No ha sido el mismo desde que pisó el hospital por primera vez. Porque. Por consiguiente. Para dirigir sus casas —a Gregory siempre le han gustado las propiedades—. pensé que sería maravilloso. No le tenía un apego especial a los niños. E incluso una operación de próstata. —A veces la enfermedad hiere más duramente a un hombre fuerte que a un hombre débil. —Bien. ¿por qué? Hablo de Gregory. Yo le he sacrificado una parte de mí misma a este matrimonio. Tiene que saber cuándo mostrarse inflexible y cuándo ser condescendiente con un enfermo. Su instinto no la engaña. tendrá usted qué ser Florence Nightingale. Tiene que procurar que no se desmorone. He echado de menos muchas cosas. la enfermedad le es ajena a Gregory. Cuando miro hacia atrás. los he convertido en amigos míos. la casa de Quogue… Ha sido un trabajo de plena dedicación. Él pidió otra ronda. si lo hace sabrá usted en serio lo qué es una preocupación. No . —Tal vez lo creería usted —dijo ella lentamente—. No quería jugar al golf. Sigmund Freud y el mejor amigo que jamás haya tenido. Una quiebra emocional es más difícil de curar que una dolencia física. ¿Qué cree usted que han sido estos últimos meses para mí? He estado viviendo con un inválido gimoteante. —Bueno. no hacía más que tomarse el pulso… —¿Acaso el matrimonio no es para el bien y para el mal? —¿Es eso lo que usted cree? —preguntó ella. —No es el momento de averiguarlo ahora. La va a necesitar. mi vida me parece hermosa pero vacía. —Lo fui. acerca de que era un jugador. aparte de la vida de sociedad y de interpretar el papel de la perfecta anfitriona. Pero a él no le gustaba nada de lo que contribuye a formar un matrimonio. He respetado su trabajo y he aceptado sus amigos. la casa de Palm Beach. —Pero. La enfermedad le es ajena. dirigir una cadena no es precisamente un hobby. Judith. —¿Este matrimonio? ¿Así es cómo piensa una mujer? ¿No nuestro matrimonio? —Ahora me está usted resultando un sentimental. He visto seguir este camino a muchos hombres. Pero el caso es que el matrimonio no me ha dado gran cosa. Pasean en albornoz y se dedican a hacer rompecabezas en hospitales de veteranos. —No me mire como si me odiara. Me gustó lo que le dijo. la casa de la ciudad. Pero una mujer necesita algo más. —Esto es lo último que soy. deje de llorar pensando en que no ha sido usted más que una propiedad. hace tiempo. Pero creía que las mujeres lo eran. lo creería. Robin encendió un cigarrillo. En este momento.351 - .

Dan ha estado en este negocio toda la vida. por eso persiguen a Dan. —Creo que sobrevalora usted su interés. Ella se reclinó de nuevo en su asiento y sorbió su bebida. Mañana tengo que levantarme de madrugada. llámeme en cuanto conozca el resultado. llorar sobre su hombro? Él sonrió. es difícil evitar a la prensa —contestó él—. Lo ha trastornado. usted ha sido más listo. De repente. —Tengo unos hombros muy anchos. Al negarse a conceder entrevistas. ¿Vendrá usted? Él sacudió la cabeza. Ingirió su bebida.352 - . Usted les intriga. —Robin…. se ha convertido usted en un enigma. Ella sonrió. Me sentía por encima de todo eso. Siempre ha estado preparado ante cualquier situación de emergencia en los negocios. Pero nunca se le ha ocurrido pensar que su cuerpo también era vulnerable. Nunca he confiado mis preocupaciones a ninguna de ellas. A Gregory le da un ataque de úlcera cada vez que las lee. para la Avenida Madison sigue usted siendo un misterio. Yo la evito. Y a un hombre como Gregory. —¿Quiere otra? —No. ayúdeme. Pero. —A veces. Ella se incorporó y le tomó las manos. —Dan debe estar furioso. ¿me permite llamarle. Después de mi entrevista general. No tengo amigos íntimos.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR sabe cómo tratarla. Es natural que usted la consiga. —Lo haré. —Robin. La publicidad es lo último que busco. —A Greg también le preocupa la cadena. —Greg lo sabe y no le molesta su publicidad. Robin…. yo lo procuraré. Hasta me gusta el apodo que le han sacado: la Máquina del Amor. Es su cadena y no le gusta que nadie se tome libertades. por favor. escriben y especulan sobre usted constantemente. me encuentro con que no tengo a nadie en quien apoyarme y no quiero que nadie sepa lo de la operación de Gregory. Ella le miró suplicante. Él frunció el ceño. —Alguien tiene que cuidar de la tienda. me he negado a conceder otras. Dan ha estado concediendo demasiadas entrevistas. Sin darse cuenta. Judith. la enfermedad le roba la dignidad. quieren averiguar el por qué de su éxito. He estado tanto tiempo encerrada en una torre de marfil. quieren saber. —Ya se cansarán. pero a pesar de que a usted se le ha visto en TV. Suena a castración. Las mujeres con quienes me reúno para comer me cuentan sus problemas. . Pero no puedo hacerlo sola. Sus ojos miraron más allá de Robin.

—A cualquier hora. —Te estamos diciendo la verdad. Gregory no tenía cáncer. Se sintió alborozada. Le repitió que todo iría bien. —Le he dado una inyección. Gregory permaneció seis horas en la mesa de operaciones. Le entregó el trozo de papel. ella podría ver a Robin cada día. Sentada en la cama.353 - . anotó los dos números en su agenda. que no figuraba en la guía. Judith se acercó a la cama y le tomó la mano. ¿Tiene una línea privada en la IBC? Él extrajo su agenda y lo anotó. por favor —añadió ella. —En la IBC siempre pueden localizarme. Estaba consciente. Gregory le volvió la cara con un gesto de desprecio. Sin nombre. pero será difícil librarle de esta obsesión de cáncer. —Robin… ¿Recuerda lo que me ha dicho de sus hombros? Si me encuentro sola y si todo se derrumba a mi alrededor. señalando al doctor Lesgarn—. pero que vendría si lo necesitaba. tal vez necesite hablar con alguien… Él anotó el número de su teléfono particular. A Gregory le trasladaron a su habitación a las cinco. sólo los números. —Hablé con el doctor hace una hora —dijo. Judith llamó dos veces a Robin para tranquilizarse. —¡Mentira! ¡Todo parece tan bien preparado! ¡Eres una pésima actriz. Y.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Lo haré. La crema de noche era muy densa y ella llevaba una redecilla para evitar que la crema le ensuciara el pelo. El doctor Lesgarn salió a las tres de la tarde. Durante este tiempo. pero el tubo de la nariz y la aguja clavada en su brazo le hacían semejante a una planta. entre tanto. Robin pareció preocupado. Se estiró en la cama. Se acercó el doctor Lesgarn y sacudió la cabeza. Ya me ha dado la buena noticia. Greg. El la apartó. «A» significaba Amor. Su segura sonrisa y su saludable aspecto subrayaban más si cabe la decadencia de Gregory. acordaron que él pasaría por allí por la noche. No era maligno. Ambos levantaron los ojos al acercarse Robin desde el hall. Así es cómo siempre había llamado al hombre que le interesaba. . Los anotó en la A. Y cuando terminara la operación. Las noticias eran excelentes. Al final. Tengo línea directa en casa. Judith! Ella salió corriendo de la habitación y se apoyó temblando contra la pared del pasillo del hospital. Te lo juro. volvería a ser él mismo. Una hora más tarde entró el doctor Lesgarn y le notificó el resultado. —Gregory no nos cree —dijo ella. Le pareció preocupado y le dijo que tenía dos reuniones. —Ponga también el teléfono de su domicilio. Gregory estaba en la sala postoperatoria. durante su convalecencia.

Robin la acompañó al Lancer Bar. cuando se sentaron en el mismo reservado. —Hemos tenido que sobrevolar media hora al aeropuerto Kennedy. La muchacha se volvió hacia Robin dirigiéndole una cálida sonrisa de intimidad. Judith hubiera querido levantarse y apuñalarla. beber algo y comer un poco. Tenía un ligero acento. Con el estómago vacío. Robin la acompañaría a casa sin estar cohibido. Después dijo: —Señora Austin. Ello significaba que ya había estado aquí antes con Robin. sobre todo esta noche. ¿Vendría siempre aquí? Evidentemente leyó sus pensamientos porque le dijo: —La habría llevado a otro sitio. los bistecs son buenos y las bebidas todavía mejores. Por eso me he retrasado. Le indicó a la muchacha que se sentara a su lado. ¡ella tenía edad suficiente para ser su madre! Era demasiado joven para Robin. Dentro de diez años. —Robin. Lo siento. la vibración de la juventud! Ingrid. sueco o de otra lengua escandinava. La muchacha quizás no tuviera más de veintidós años. lo único que necesito es sentarme. Así era el mundo de los hombres. podía hacerle efecto y no quería perder el control de sí misma. con una larga melena rubia y un flequillo que le llegaba hasta las cejas. —¿Le molesto en su cita? —En absoluto. con su blusa de seda blanca y su sencilla falda. Judith observó que el camarero le traía automáticamente vodka con tónica. —Ha tenido usted un día muy agitado. Esta vez. pero no llevaba carmín en los labios. Sin embargo. Trabaja en la TWA y hemos volado juntos muchas veces. De repente. pero ella le miraba con adoración. Hemos dicho que se trataba de la misma dolencia: vesícula biliar. pero. llego tarde. Judith observó a una joven alta que se acercaba al reservado. me había citado aquí previamente con otra persona. Robin pidió una bebida para Ingrid. —En este momento. No he comido en todo el día. ella prescindió del chófer. el tráfico aéreo era muy intenso. él se levantó. señora Austin —dijo el doctor Lesgarn —. le presento a Ingrid. Miró a su alrededor. Y cuando su fina mano se deslizó posesivamente en la de Robin.JACQUELINE SUSANN LA MÁQUINA DEL AMOR —Cliff ha entregado una nota a los periódicos. Ella sorbió su bebida con cuidado. Robin . —No importa. la hacía sentirse rechoncha y pesada con su vestido de Chanel.354 - . Por lo menos. Era alta y casi demasiado delgada. Sus ojos estaban muy maquillados. Creo que debiera ir a casa. ¡Dios mío. Ella sonrió débilmente. por desgracia.

Ingrid los miró a ambos. Tragando yeso. trazando planes y esquemas. yo soy la torre de control y Judith es el segundo piloto. ¿Era grave? —Un simple reconocimiento general. No se sintió cohibida por la negativa de Robin. qué estupendo! Ingrid no pareció haberse impresionado mucho. —Judith. mientras que ella tenía que permanecer sentada deseándole.355 - . Le deseo que se reponga pronto. los rayos X. Bien. mientras dure el reconocimiento en el hospital. . cuando ella era joven también había dado por descontada su juventud. —Lo siento —Ingrid era sincera al dirigirse a Judith—. —Quiero que le obligue usted a interesarse. Después tuvo que explicarle a Ingrid quién era Gregory Austin. Judith la admiró. ¿le dices al piloto lo que tiene que hacer cuando hace mal tiempo? —Desde luego que no. —Sigo creyendo que se debiera dejar tranquilo al pobre hombre mientras dure el reconocimiento —dijo ella. es necesario que consiga usted que Gregory se siga interesando por la cadena. Se lo dicen la torre de control y el segundo piloto. —Tengo apetito —dijo Ingrid de repente. creo yo. nena —dijo Robin—. E