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La evasión espiritual

Spiritual Bypassing
when spirituality disconnects us from what really matters
Copyright © Robert Augustus Masters

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Tomas Edison, 21
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traducción: Anna Renau Bahima
revisión: Sylvie Duran
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ISBN: 978-84-939508-7-3
Primera impresión: diciembre 2011
Impreso en España
DL: GR 4030-2011

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La Evasión espiritual
cuando la espiritualidad nos desconecta
de lo que realmente importa

Robert Augustus Masters

Ediciones Vesica Piscis

Colección Vesica Piscis Evolucionaria

Índice 1 Escaquearse escondiéndose tras lo sagrado Introducción a la evasión espiritual 7 2 Abordemos la evasión espiritual 15 3 Dejemos de ser negativos respecto a nuestra negatividad 23 4 La compasión ciega Tolerancia neurótica disfrazada de cariño 31 5 Trascendencia sana e insana 39 6 Enfrentémonos a los atajos espirituales 47 7 Saquemos de las sombras el trabajo con la sombra 55 8 ¿Cuál es el detonante de la evasión espiritual? 65 9 La anatomía del pensamiento mágico 71 10 ¿Por qué no hay más maestros espirituales que incluyan la psicoterapia en su trabajo? 81 11 Utilizar la rabia con sabiduría 89 12 Los límites hacen posible la libertad 103 13 ¿Que no nos lo tomemos como algo personal? 113 14 Liberar al sexo de la obligación de hacernos sentir mejor 119 .

la mente. la emoción y la espiritualidad 209 Agradecimientos 220 Sobre el autor 222 . tripas. responsabilidad 153 18 Credulidad espiritual y sectarismo 161 19 ¿Somos responsables de nuestra enfermedad? 169 20 Cuando las enseñanzas no duales no lo son 175 21 Sacar la vergüenza de las sombras 183 22 Cuando se acaba nuestra luna de miel con la espiritualidad 195 Apéndice I El método del no método La psicoterapia integral intuitiva 201 Apéndice II Iluminar e integrar el cuerpo.15 Ni romantizar la relación ni huir de ella 129 16 La espiritualidad incorpórea y el ser corpóreo 137 17 La verdadera responsabilidad Corazón.

Para todos aquellos cuyo anhelo de ser verdaderamente libres está volviéndose más fuerte que su deseo de distraerse del sufrimiento .

1 Escaquearse escondiéndose tras lo sagrado Introducción a la evasión espiritual L a «evasión espiritual». excepto en casos extremos en que resulta más evidente. en parte. sin que nos importe el sufrimiento que tales «remedios» puedan catalizar. un término acuñado por primera vez por el psicólogo John Welwood en 1984. Es mucho más común de lo que podamos pensar y. a nuestra tendencia a no tener mucha tolerancia —ya sea a nivel personal o colectivo— para enfrentarnos a nuestro dolor. en lugar de ello. . de hecho. adentrarnos en él y tratarlo. Esto es debido. la evasión espiritual viene como anillo al dedo a nuestro hábito colectivo de huir de lo que resulte doloroso. preferimos sin dudarlo «soluciones» que lo aplaquen. consiste en el uso de prácticas y creencias espirituales para evitar enfrentarnos con nuestros sentimientos dolorosos. está tan generalizada que pasa enormemente desapercibida. heridas no resueltas y necesidades de desarrollo. Como esta preferencia se ha extendido tanto y penetrado tan profundamente en nuestra cultura que está ya casi normalizada.

un desarrollo «cojo» (con una inteligencia cognitiva a menudo muy por delante de la inteligencia emocional y moral). un juicio debilitante sobre la propia negatividad o «lado oscuro». en especial por la espiritualidad oriental. una infravaloración de lo personal en relación con lo espiritual y falsas ilusiones de haber llegado a un nivel superior de ser. que. sino también para legitimar esta evasión de distintos modos. o «Todo es una simple ilusión». un excesivo énfasis en lo positivo. Entre los distintos aspectos de la evasión espiritual encontramos un desapego exagerado. compasión ciega o demasiado tolerante. Es una estrategia espiritualizada no sólo para evitar el dolor. sin embargo. límites débiles o demasiado porosos. que va más allá de la religión. no se ha calificado muy a menudo. entumecimiento y represión emocionales. a menudo sin que se la reconozca como tal.La evasión espiritual 8 como una especie de analgésico superior con efectos secundarios aparentemente mínimos. ha ido acompañada del correspondiente interés e inmersión en la evasión espiritual. La evasión espiritual es una sombra muy persistente de la espiritualidad que se manifiesta de muchas formas. que van desde lo descaradamente obvio hasta lo extremadamente sutil. Ha sido más fácil presentar la evasión espiritual como una práctica o perspectiva espiritualmente avanzada. se ponen a disposición de casi cualquiera para su consumo y cantinela repetitiva. y mucho menos reconocido como tal. La explosión del interés por la espiritualidad que se produjo a partir de mediados de la década de 1960-1970. . sobre todo en la espiritualidad de consumo rápido cuyo paradigma son los fenómenos pasajeros como El Secreto. o «Lo que te molesta de alguien. Algunas de sus características más escandalosamente vulgares. fobia a la rabia. como esas raciones de sabiduría recalentada servidas como comida rápida tipo «No te lo tomes como algo personal». en realidad sólo es algo que te molesta de ti».

y eso no es tan fácil como pueda sonar. credenciales. algo que nos sacuda hasta las entrañas hasta que dejemos de tratar el profundizamiento espiritual como algo en lo que andar picoteando superficialmente como un simple pasatiempo. teorizamos mucho más sobre las fronteras de la conciencia de lo que realmente las visitamos. ni arraigará realmente. sino un inmenso fuego de liberación. ya ha habido suficientes sectas. normalmente. sofocando el fuego . esa luna de miel con nociones de espiritualidad falsas o superficiales está empezando a menguar. de quedarnos atontados y de esperar que la espiritualidad nos haga sentir mejor. ni una burbuja de inmunidad.9 introducción Afortunadamente. Ya se han hecho estallar suficientes burbujas. un crisol y santuario exquisitamente digno y apropiado. un cambio como éste no se producirá a una escala significativa. orientales y occidentales. algo radicalmente vivo e íntegro por naturaleza. Pero por muy valioso que sea el deseo de una espiritualidad más auténtica. Ha estado bien soñar durante un tiempo. puesto que exige que dejemos de alejarnos de nuestro dolor. que nos proporciona tanto luz como calor para la sanación y el despertar que necesitamos. pero nuestra época está pidiendo a gritos algo muchísimo más real. ni algo psicodélico para experimentar a toda velocidad. Y cuando estamos atrapados en las formas más burdas de evasión espiritual. La verdadera espiritualidad no es un Nirvana. ya se han cogido en calzoncillos. a suficientes maestros espirituales. La mayoría de las veces en que nos hallamos inmersos en la evasión espiritual. La auténtica espiritualidad no es algún pequeño atisbo o chispazo de saber. hasta que la evasión espiritual sea superada. transmisiones de energía y gurucentrismo para sondear tesoros más profundos. ni un estado alterado. o se les ha caído la aureola. nos gusta la luz pero no el calor. ni un «subidón». ni un quedarse dulcemente colgado en algún plano exaltado de la conciencia. ya se ha malgastado suficiente tiempo en chucherías espirituales. responsable y de pies en el suelo.

Hacer eso nos daría demasiado calor. enfrentarnos. «Aquello que da luz debe soportar el estar ardiendo». más allá del ritual. no podemos permitirnos huir del calor. estos cambios no se producirán significativamente a menos que trabajemos en profundidad y de forma integradora con nuestras dimensiones físicas. ya sea oriental u occidental.La evasión espiritual 10 en lugar de avivarlo aún más. demasiado miedo y escaparía demasiado a nuestro control. adentrarnos hasta sus entrañas. ahora ha llegado el momento de ir más al fondo. Pero si de veras queremos la luz. vitalidad y elemental sensatez. emocionales. Como dijo Victor Frankl. que no trate las cuestiones psicológicas con auténtica profundidad. sino también para dejar espacio a la evolución saludable —y no solo la necesaria occidentalización— de estas tradiciones. por mucho miedo que nos dé o por traumático. espirituales y sociales para generar un sentido cada vez más profundo de totalidad. penetrar e intimar con lo que haya allí. Ya hemos tonteado bastante con las vías espirituales orientales. y en más contextos que meramente el espiritual. de tal modo que su presencia deje de fomentar la evasión espiritual (aunque sea indirectamente) y de hecho deje de abonar consciente y activamente el terreno para que crezca. Debemos hacerlo no solo para establecer una relación más estrecha con la esencia de estas tradiciones de sabiduría. está sentando las bases para una abundancia de evasión espiritual. Cualquier sendero espiritual. Sin embargo. Y estar con el calor del fuego no significa simplemente sentarnos a meditar en nuestras dificultades. triste o crudo que nos resulte. comulgando con el ideal de amor incondicional pero sin permitir que el amor se manifieste en sus dimensiones más desafiantes y personales. psicológicas. haciendo aflorar a la superficie cosas que hemos estado negando o reprimiendo durante mucho tiempo. la creencia y el dogma. sino también sumergirnos de lleno en ellas. Si los practicantes no reciben de los maestros y las enseñanzas espirituales el .

únicamente a través de las prácticas espirituales que hayan aprendido. en definitiva. pero a menudo esta supuesta . La psicoterapia se considera a menudo una actividad inferior a la práctica espiritual. como los animales que han pasado demasiado tiempo enjaulados. quizás incluso algo que no tendríamos por qué hacer. como si hacerlo así fuese. de algún modo. «allá abajo» (cuando estamos encerrados en la «sede central» de la cabeza. aun así. por consiguiente. la idea de someterse a psicoterapia puede considerarse más aceptable. aunque pongamos cuidado en adornarlas. es semejante al de unos padres que por lo demás fuesen afectuosos pero dejasen a sus hijos sin alimento. al menos en sus formas de la Nueva Era. Cuando nuestra evasión espiritual es más sutil. superior o mejor —o una actividad «más elevada»— que someterse a una psicoterapia de cualidad. Los adornos de la evasión espiritual pueden ser bonitos. aquellos alumnos que realmente necesitan dicho trabajo no lo hacen— quedarán desamparados tratando de resolver sus problemas psicoemocionales. sean o no traumáticos. todos los aspectos del ser humano que distan mucho de ser halagüeños. nuestro cuerpo y nuestros sentimientos parecen estar por debajo de nosotros).11 introducción estímulo y apoyo suficientes para entregarse en gran profundidad al trabajo psicoemocional —y si. pero. ropa o cuidados suficientes. Nuestro descuido de estas partes de nosotros mismos. rehuiremos de hurgar demasiado en nuestras heridas e ir al meollo del asunto. La evasión espiritual está ocupada en gran medida. especialmente cuando parecen prometer la liberación respecto a la algarabía y furia de la vida. por la idea de totalidad y de innata unidad del Ser —el concepto de «Unidad» es quizás su concepto estrella— pero en realidad genera y refuerza la fragmentación separándose de —y rechazando— todo lo que sea doloroso. tienden a reaccionar mal cuando se sueltan. Al mantener constantemente estos aspectos en la oscuridad. angustioso y esté por sanar.

ni tocado. Ese rasgo de ser exageradamente amable que a menudo caracteriza a la evasión espiritual. ¿Por qué no habíamos de abordar también la espiritualidad. la aleja de la profundidad y autenticidad emocional. Un signo habitualmente indicador de evasión espiritual es una falta de enraizamiento y de experiencia corporal que tiende a mantenernos o bien «flotando en el espacio» en cuanto al modo de relacionarnos con el mundo o bien atados con demasiada rigidez a un sistema espiritual que aparentemente nos proporciona la solidez que nos falta. y el dolor que subyace a ella —en su mayor parte no manifestado.La evasión espiritual 12 serenidad y desapego es poco más que un «valium® metafísico». con la misma esperanza de que nos hiciera sentir mejor o más seguros en diversas áreas de nuestra vida? . sobre todo al principio. La evasión espiritual nos distancia no solo de nuestro dolor y de cuestiones personales difíciles. dejándonos encallados en un limbo metafísico. Así. agradable y superficial. sino también de nuestra auténtica espiritualidad. ni reconocido— la mantiene aislada de los mismos cuidados que la desenvolverían y la desharían. nos impide encarnar la plenitud de nuestra humanidad. tras haber utilizado durante años otros medios de hacernos sentir mejor o más seguros. Pero no seamos demasiado duros con la evasión espiritual. ya que todos los que nos hemos adentrado en lo espiritual hemos caído en ella. sobre todo para quienes han convertido el ser y parecer positivos en algo más que una virtud.confundiendo la rabia con la agresividad y la hostilidad.lo cual nos deja sin poder infectados de límites débiles. agarrada al chaleco salvavidas de sus credenciales espirituales autoconferidas. Su naturaleza frecuentemente desconectada la mantiene a la deriva. una zona en que todo es exageradamente dulce. en mayor o menor grado. También podemos caer en el perdón y la disociación emocional prematuros . como un bebé al que un padre o madre amorosos preparan para tomar un baño.

Hasta las metodologías espirituales más exquisitamente diseñadas pueden convertirse en trampas y no llevar a la libertad. significa liberar a la espiritualidad (¡y a todo lo demás!) de la obligación de hacernos sentir mejor. A la mayoría les preocupaba. aun cuando la tendencia a dividirlo todo en positivo y negativo. sino también verla con genuina compasión. impulsos e intenciones más oscuros (o «menos espirituales»). o «Debería estar más abierto después de todo el tiempo que he dedicado a la práctica espiritual». El evasor espiritual que hay en nosotros no necesita ni censurar ni avergonzarse. a la vez que se torturaban con diversos «debería» espirituales. por muy feroz que pueda ser o necesite ser. decían estar en un camino espiritual. ser amables y buenas personas. Entre las trampas potenciales que resultan más evidentes está la creencia de que deberíamos elevarnos por encima de nuestras dificultades y simplemente abrazar la Unidad. dentro de las mismas prácticas y creencias que habían esperado que podrían liberarles o por lo menos hacerles sentir mejor. unos más que otros. . Huyendo de sus emociones. tratar de ser positivos y no ser críticos con los demás. como por ejemplo «No debería mostrarme iracundo». He trabajado con muchos clientes que. o «Debería ser más cariñosa».13 introducción Para superar verdaderamente la evasión espiritual —lo que. al describirse a sí mismos. El hecho de intimar con nuestra propia capacidad de evadirnos en lo espiritual nos permite mantenerla en una perspectiva saludable. más seguros o más completos— debemos no solo verla como lo que es y dejar de caer en ella. sino más bien que lo incluyamos conscientemente y con cariño en nuestro conocimiento sin permitirle dirigir el espectáculo. sobre todo en la meditación. sino solamente al refuerzo —aunque sea sutil— del «yo» que quiere ser un alguien que haya alcanzado la libertad (el mismo «yo» que no se da cuenta de que no dan ningún Oscar por el despertar). habían quedado atrapados. en parte. al menos inicialmente.

amor y sensatez genuinos. aunque solo sea para acabar impulsándonos en una dirección aún más profunda. Más sutiles son aún aquéllas que ponen el énfasis en tomárselo todo con aceptación y compasión. nos domine por completo. profundidad. Que lo que he escrito os sirva. y cada uno de ellos está lejos de ser inmune a caer bajo las garras de la evasión espiritual. optan o bien por abandonar sus prácticas espirituales equivocadas y volver a entrar en una versión más adecuada de las mismas con menos sumisión y mayor integridad y creatividad o bien por buscar nuevas prácticas que se adapten mejor a sus necesidades. A medida que aquellos de mis clientes que tienen inclinaciones espirituales van intimando cada vez más con su dolor y sus dificultades. llegando a reconocer con mayor profundidad que todo —¡todo!— puede contribuir a su sanación y despertar. . una vida de autenticidad a todos los niveles.La evasión espiritual 14 superior e inferior. que nos enseñan la no aversión a través de cultivar la capacidad de ser testigos imperturbables y/o de diversos y devotos rituales. especialmente cuando nosotros seguimos esperando —sea cual sea la profundidad de nuestra práctica espiritual— alcanzar un estado de inmunidad al sufrimiento (ya sea a nivel personal o colectivo). llegando a comprender los orígenes de sus conflictos con un oído y un corazón más abiertos. Hay otras trampas más sutiles y menos atiborradas de nanas metafísicas o metáforas de ascensión y disimuladas bajo el aspecto del discernimiento. para poder adentrarnos en una vida más profunda: una vida de integridad. Cada enfoque tiene su propio valor. espiritual y no espiritual. Mi propósito al escribir este libro es no solo presentar la anatomía de la evasión espiritual y sus muchas caras. sino también inducir a la superación de la misma. una vida en que tanto lo personal como lo interpersonal y lo transpersonal sean honrados y vividos en la máxima plenitud.

2 Abordemos la evasión espiritual E l primer paso para trabajar con la evasión espiritual es verla como lo que es —el empleo de creencias espirituales para evitar enfrentarnos a nuestro dolor y nuestras necesidades de desarrollo con la profundidad necesaria— y después ponerle nombre. pero no tanto cuando se hace más sutil. Descubrir y reconocer abiertamente nuestra tendencia a la evasión espiritual puede darnos vergüenza al ser «pillados». para poder comenzar a relacionarnos con ella y no desde ella. pero se trata de una vergüenza sana que podemos trabajar fácilmente. y que nos ayuda a recordar que la evasión espiritual no es solo algo que hacen los demás: es algo que todos hemos hecho. . especialmente cuando coexiste con actividades espirituales verdaderamente beneficiosas. mientras no permitamos que alimente a nuestro crítico interior. La libertad que proporciona el admitir su presencia es semejante a la que sentimos cuando admitimos sin mostrarnos nada defensivos que hasta hace un momento sí habíamos estado a la defensiva en una acalorada discusión con otra persona importante para nosotros. Esto es relativamente fácil cuando la evasión espiritual se manifiesta en sus formas más burdas.

Pero hay otras conductas que también pueden delatarla. superficializar o negar rotundamente nuestro lado oscuro y lo que llamamos nuestra negatividad. y todo se desarrolla exactamente como debe. Cuanto mayor es el dolor de nuestras heridas no resueltas. no toda evasión espiritual presenta el mismo grado de desconexión emocional. La evasión espiritual suele darse especialmente en aquellas vías espirituales que tratan el ego como algo a erradicar. incluido tu sufrimiento» o «No es más que tu ego». es sin embargo un indicador habitual de la misma. Por supuesto. como cuando hablamos del «hecho» de que todo es perfecto. algo que aún se halla en el proceso de realización espiritual. nos distanciamos de su dolor y del nuestro. soltando chistes breves con el mínimo sentimiento. mayores son las probabilidades de que —si estamos dedicados a ser «espirituales» o a que se nos considere personas «espirituales»— manifestemos algún tipo de autoinflación compensatoria (aunque se revista de humildad) y caigamos en la evasión espiritual en sus formas más burdas. pero el hecho de evitar sentir profundamente. O como respuesta al sufrimiento de alguien podemos decir: «Todo es una ilusión. como esos presentadores de telediarios que dan tanto las noticias superficiales como las profundamente trágicas con el mismo tono de voz. en lugar de considerarlo como una actividad que hay que iluminar e integrar con el resto de nuestro ser. como adoptar posturas globales o impersonales respecto a asuntos que son claramente personales. aquellas en las que la práctica y los logros . mientras estamos hablando a otra persona de un modo degradante. profesionalmente modulado. y racionalizarlo espiritualmente. sobre todo en lo que respecta a nuestras emociones menos agradables. Zambulléndonos en aforismos de lo absoluto.La evasión espiritual 16 Tal vez donde más se vean señales de que hay una evasión espiritual sea en el minimizar.

especialmente el que tiene su origen en las épocas más turbias de nuestro pasado. refuerza el mismo egoísmo que supuestamente la espiritualidad evita o erradica. en el mejor de los casos. ¡Es tan fácil expresar nuestro temor a la psicoterapia en el lenguaje espiritual! Los maestros espirituales que no apoyan a sus alumnos para que hagan psicoterapia en profundidad. Por muy desagradables que puedan ser sus déficits espirituales. es menos probable que se decidan a «coger el toro por los cuernos» y a trabajar directa y profundamente sus heridas y elementos sombríos que aquellos que no están teniendo éxito con la evasión espiritual. sino que también hallan un consuelo relativamente estable en sus prácticas espirituales. Digo «menos afortunados» porque dado su grado de satisfacción. Si esto falla tienden a culparse a sí mismos aun cuando estén tratando de cumplir con determinación las exigencias y expectativas de su camino espiritual. algo que. o que es para los que están seriamente neuróticos. Menos afortunados que estos practicantes son aquéllos a quienes sí «les sale bien» lo de la evasión espiritual: los que no solo esquivan constantemente o bien evitan el dolor que se esconde en el núcleo de su ser. tal vez porque ellos mismos ignoran su proceso y . y suponen que si sus prácticas espirituales no están haciéndoles sentir mejor es porque no han profundizado en ellas lo suficiente y deben redoblar sus esfuerzos. Mucha gente se queda encallada aquí. Cuando estamos atrapados en la evasión espiritual tendemos a ver la psicoterapia como algo innecesario.17 Abordemos la evasión espiritual espirituales se utilizan para evitar sentir de forma directa y sin protección la cruda realidad del sufrimiento. enfocar su atención en ello los mantiene distraídos de tener que enfrentarse y tratar con esa cuestión más grande: el dolor que se esconde en el núcleo de su ser. manteniéndonos desligados o bien apartados y «a salvo» de nuestro dolor.

y solo de la práctica espiritual. están haciéndoles un flaquísimo servicio al poner demasiado énfasis en la importancia de la práctica espiritual.La evasión espiritual 18 sus beneficios. esté muy presente. 3º y 4º pisos —inexplorados y desocupados— alcanzan un punto de desintegración innegable y que ya llama la atención empezamos a darnos cuenta de nuestro error y tratamos de volver sobre nuestros pasos. Así pues. No establecer una íntima relación con nuestro pasado — no familiarizarnos profunda y exhaustivamente con nuestro condicionamiento y los factores que se hallan en el origen del mismo— hace que ese pasado siga sin digerirse ni integrarse y por lo tanto. a pesar de nuestra aparente capacidad de sobreponernos a él. 3ª o 4ª. Únicamente cuando el 2º. Cuando el trascender nuestra historia personal tiene prioridad sobre el intimar con ella. La evasión espiritual nos mantiene atascados en un nivel «superior» o «más elevado» que en realidad solo es más elevado en un sentido conceptual. para que contribuya a nuestra sanación y nuestro despertar en lugar de obstruirlos. si los alumnos . la evasión espiritual resulta inevitable. estamos ocupando el quinto piso y tenemos todo el mobiliario y los avíos adecuados para ese nivel. Lo que resulta engañoso de la evasión espiritual es que no siempre parece una evasión espiritual. En lugar de tratar de ir más allá de nuestra historia personal. necesitamos aprender a relacionarnos con ella con la máxima transparencia y compasión con que nos sea posible. por muy doloroso o humillante que eso pueda resultar. Por ejemplo. Esto significa también relacionarnos de un modo similar con nuestra tendencia a evadirnos espiritualmente. mientras las plantas que hay por debajo de nosotros se deterioran debido a nuestra falta de atención y presencia. Es como si estuviésemos instalándonos en la 5ª planta sin haber pasado por la 2ª. echando una mirada lúcida y afectuosa a la parte de nosotros que la fomenta.

Para hacerlo. desfigurados. no deseados o bien negados. es decir. Sí. La espiritualidad conceptual o emocionalmente desconectada puede resultar muy confortante y segura. expandiéndose para poder incluir cada vez más. deberemos tratar inevitablemente nuestro atontamiento. puede que sus interpelantes saquen algo de provecho de la visión global que les está presentando. aunque lo haga sin darse cuenta. Porque el corazón no se rompe haciéndose pedazos: se rompe desgarrándose. la naturaleza del ser. no es evitar una respuesta general. A medida que vamos desentumeciéndonos. . ya que. La cuestión aquí. sino dar una respuesta que esté también sensibilizada psicológicamente y sea personalmente relevante. dejando que nuestro corazón quede en carne viva. etcétera. está evitando tratar de una forma directa y relevante con el dolor personal e interpersonal de sus alumnos. la espiritualidad conceptual se hace pasar las más de las veces por la verdadera espiritualidad. En el terreno de la evasión espiritual. no importa lo articulada y precisa que pueda ser su respuesta. y probablemente también con el suyo. sintiéndonos cada vez más cómodos con nuestra incomodidad. Abordar la evasión espiritual significa volverse hacia los aspectos dolorosos. poniéndose elocuente acerca de lo finito y lo infinito.19 Abordemos la evasión espiritual de un maestro espiritual preguntan a éste por las dificultades que están teniendo para integrar su práctica espiritual con las exigencias de las relaciones íntimas y él les da únicamente respuestas generales y tópicas. dejando de quedarnos atontados con nuestro atontamiento. abordándolo con el máximo cuidado posible. está cayendo en la evasión espiritual. condenados al ostracismo. abriéndose. de nosotros mismos y cultivar una relación lo más íntima posible con ellos. Si al hacerlo parece que se nos rompe el corazón es que vamos por buen camino. pero no están recibiendo de él nada que sea apropiadamente personal. aunque vayamos a gatas. de fácil recurso y muy fácil de usar para racionalizar nuestro desapego —especialmente el emocional— de los aspectos más difíciles de la vida.

Los tranquilizantes. sobre todo cuando no coexiste con el discernimiento y la perspicacia. aunque se trate de un trabajo claramente curativo y potentemente integrador.). asombro. si no imposible. para conectar auténticamente con nuestros aspectos infantiles (nuestra inocencia. tendemos a mantener distancias con aquellos que están trabajando activamente y tratando viejas heridas de infancia. es crucial que sepamos detectar aquellas prácticas que tengamos. A pesar de sus innegables efectos calmantes y relajantes. que podamos entrar verdaderamente en contacto y conectar de todo corazón con el niño que hay en los demás. simplemente nos dejan atontados. con el menor autoatontamiento posible. etc. Por esa razón. Con este propósito. Aquello por encima de lo cual nos lleva a estar la evasión espiritual es precisamente aquello en lo que necesitamos entrar. Sería quedarse corto decir que se trata de un proceso desafiante. las prácticas meditativas que sedan la mente pueden servir a un fin perjudicial. para sentir auténtica compasión por la niña o el niño que hay en nosotros y una auténtica conexión con él o ella —especialmente cuando esa niña o ese niño está herido/a o traumatizada/o—.La evasión espiritual 20 podemos ver y sentir lo que nos condujo la primera vez a la evasión espiritual. sentir una mayor calma y relajación no siempre es necesariamente algo bueno. franqueza prerracional. ya que exige de nosotros una vulnerabilidad muy profunda. ya sean meditativos o de cualquier otra clase. hace muy difícil. y si tenemos algún interés en estar atontados podemos vernos atraídos hacia prácticas meditativas que nos mantengan alejados de nuestro dolor. y entrar a fondo. una desnudez del ser a la que puede que no estemos nada acostumbrados. que actúen como un tranquilizante en nosotros en lugar de iluminarnos y despertarnos. Mientras vayamos dirigiendo . ya sean espirituales o de otro tipo. Nuestra desgana o incapacidad para entrar en dicha vulnerabilidad.

Puede que dirigirnos hacia nuestro dolor no nos haga sentirnos bien. sino más bien una llegada. La evasión espiritual es más común de lo que podamos pensar. sobre todo cuando estábamos implorando un poco de distancia respecto a nuestras dificultades psicoemocionales cotidianas. de hecho es muy probable que casi todos los que hemos estado envueltos en disciplinas espirituales hayamos pasado algún tiempo en los dominios de la evasión espiritual.21 Abordemos la evasión espiritual consciente y hábilmente la atención hacia nuestro dolor y nuestras dificultades. un viaje a través del cual nuestras heridas y dificultades nos sirven más que nos estorban. reconociendo que la auténtica espiritualidad no es una huida. La evasión espiritual no es algo a erradicar. sino algo a superar. pero es un viaje necesario si queremos curarnos de verdad. el deseo de sedarnos no nos seducirá tan fácilmente. manteniéndonos lo suficientemente cerca de ellos como para trabajarlos con eficacia. Tratémosla como tal. .

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estamos enfadados.3 Dejemos de ser negativos respecto a nuestra negatividad L o que llamamos «emociones negativas» no existe. La hostilidad no es una emoción negativa. . Es elección nuestra. pero estamos filtrándolo —y haciéndolo pasar— a través de una lente oscurecida. sino como hostilidad. Significa que hemos manejado negativamente nuestra rabia. pero tomar esto como ejemplo de que la rabia es una emoción negativa no es acertado. Estamos haciendo algo con nuestra rabia. algo que la sitúa y la canaliza en un contexto negativo. dándole un efecto de mezquindad. ¿Esto significa que la rabia en sí. de tal modo que se expresa no como pura y netamente rabia (es decir. Cuando somos hostiles emitimos inequívocamente negatividad: nos mostramos erizados y mezquinos. por lo tanto. tensos y crueles. Pongamos por ejemplo la rabia. es una emoción negativa? No. Sólo hay cosas negativas que hacemos con nuestras emociones. rabia libre de agresividad. pero ellas en sí no son ni positivas ni negativas: simplemente son. sino más bien la presentación y expresión negativas de una emoción: la rabia. Sí. culpabilidad y vergüenza).

natural que nos dominen con gran intensidad la ira y el dolor. lo cual obviamente es algo positivo. Pero. sino más bien una combinación de rabia y dolor contraídos de forma oscura en una situación en que una persona (o personas) ofensiva/s o causante/s de algún tipo de ofensa se ha/n convertido en objeto de nuestro odio. por ejemplo. llevándonos tan abajo que se convierta en nuestro estado de ser y no solo una reacción ocasional ante circunstancias difíciles. Hay mucha energía en el odio. el odio es algo que hacemos con la emoción: no nos limitamos a decir que estamos enfadados y que estamos dolidos. con todo esto no quiero decir que el odio sea algo que siempre deberíamos tratar de superar lo más rápidamente posible: a veces necesitamos sentir y expresar abiertamente nuestro odio (en las condiciones adecuadas) con el fin de sanar y seguir adelante. puede ser muy pasional. por ejemplo. No existe ninguna duda en cuanto a su negatividad. Y también puede ser muy arrollador (sobre todo en sus formas más feas u obsesivas). Si nos permitimos expresar estos sentimientos en un marco apropiado —como. si alguien acaba de asesinar a nuestro hijo es natural. consumiéndonos. ni una mezcla de los dos. con un/a psicoterapeuta .La evasión espiritual 24 La rabia en sí puede ser una fuerza positiva: enfadarte porque acabas de perder tu empleo puede darte la energía y puro empuje para buscar un trabajo más adecuado. natural que queramos hacer daño e incluso matar al asesino. Ahora pongamos por ejemplo el odio. proporcionándote gran parte de la motivación y la fuerza necesarias para o bien mejorar la relación o bien dejarla. al menos durante un tiempo. Sin embargo. De igual modo. sino que lo expresamos de una forma muy negativa y a veces violenta. odiar a esa persona. Así pues. ¿es una emoción? ¿O es algo que estamos haciendo con la emoción? El odio no es solo rabia o dolor. enfadarte por los abusos que estás sufriendo en una relación te ayudará a estimularte para establecer límites sanos.

y en esta apertura. sino en una práctica tremendamente potente y empoderadora.25 Dejemos de ser negativos respecto a nuestra negatividad cualificada/o—. pero también espaciosa y. Esto. aunque dolorosa. que la expansión nos eleva y la contracción . negativa. por supuesto. sino que nos desgarraremos hasta ser la encarnación del dolor. Quienes expresan plenamente su odio de una forma sensata. el atractivo de la espiritualidad idealizada sigue siendo fuerte. y nos lleva a buscar la expansión en casi todas las cosas por la creencia de que la expansión es positiva y la contracción. y entonces se encona y se alimenta de sí mismo y acaba por apoderarse por completo de nuestra voluntad. sino más bien un gran dolor que arranca el corazón. cuesta tiempo. Quienes estamos atrapados en la evasión espiritual tendemos a etiquetar las emociones como «positivas» y «negativas» como si tales cualidades fuesen hechos reconocidos y absolutos. liberadora. Pero id hasta el corazón del odio y no encontraréis odio. Así pues. haremos sitio para nuestra herida sin que ella nos arrolle ni nos gobierne. son muchísimo más capaces de auténtico perdón que aquellos que se guardan el odio dentro o tratan de sobreponerse a él de forma prematura. por fin. el camino hacia el perdón auténtico a menudo está pavimentado con odio. sin hacerse daño a sí mismos ni a los demás. una desgarrada profundidad del ser que resulta dolorosa de un modo atroz y exquisito a la vez. Pero cuanto más indagamos en la realidad de nuestra vida más claro vemos que atribuir a las emociones cualidades como «negativa» y «positiva» es inevitablemente un acto ligado al contexto. como quien pinta con la técnica de «seguir los números». no solo romperemos a llorar. Y con todo. más pronto o más tarde. dejando una considerable herida por sanar bajo su forzada ecuanimidad. pero no más que cuando solo dejamos salir nuestro odio en parte. Es a través de este fuego como el perdón se convierte no en una simple actividad de evasión espiritual. o de algún modo que lo refuerza.

puede parecer que lo único que sucede es que nuestro torso se expande para dejar entrar más aire. nos insensibilizamos todo lo posible frente a la presencia y la cruda sensación de temor. en el terreno de la evasión espiritual la expansión sigue considerándose como algo mejor que la contracción. Cada movimiento que hacemos incluye ambas fuerzas. así como en la metástasis de las células cancerosas— ni nada intrínsecamente deleznable en la contracción. pero lo que ocurre en realidad . con la inhalación. «inferior». Tendemos a ver el miedo como algo negativo: nos resistimos a que se nos lleve hacia abajo. etc. nos dará menos miedo nuestro miedo. que la expansión es «superior» y la contracción. A muchos de nosotros nos asusta quedarnos atascados o perdidos en el miedo si nos acercamos a él. que la expansión nos libera mientras que la contracción nos entrampa. En muchos aspectos. que. pero también se produce una contracción de nuestros tejidos nasales y la parte superior de la garganta. se tensan un poquito. Quizás nuestra emoción más contraída sea el miedo (seguida muy de cerca por la vergüenza). por ejemplo. que la expansión personifica el sí y la contracción. y nos permitimos sentirlo abiertamente y seguir el recorrido de sus sensaciones por todo nuestro cuerpo en lugar de caer presos de él. Pero no hay nada que sea intrínsecamente virtuoso en la expansión —pensemos en el imperialismo y la colonización.La evasión espiritual 26 nos hunde. y un ejemplo de ello es nuestro entusiasmo por lo que llamamos la «conciencia expandida». Pero si permanecemos presentes con las energías e intenciones del miedo. Sin embargo. empleando la capacidad anestesiante de la desconexión emocional como su principal herramienta. la evasión espiritual no es más que otra estrategia para evitar el miedo. La expansión y la contracción están más interrelacionadas de lo que podamos pensar: cuando inhalamos. el no.

Es como si hubiésemos abandonado a la niña o al niño que hay en nosotros. nuestro terror. El dolor. nos liberaría para poder vivir de un modo más profundo. la pena. Pero lo único que en realidad hemos hecho es escapar al mismo dolor que. menos miedosos nos volvemos. apartándonos de nuestras heridas no resueltas. el terror. emocionalmente anémica y adicta a lo que sea que contribuya a despistarnos de nuestra negatividad. la soledad.27 Dejemos de ser negativos respecto a nuestra negatividad cuando nos adentramos conscientemente en nuestro miedo. nuestras dudas. Algunos de nosotros podemos irnos al otro extremo y exhibir nuestras emociones dolorosas expresándolas de forma . sí. huyendo del dolor y la impotencia de ese/a pequeño/a y anhelando seguridad y amor en nombre de un enfoque supuestamente más maduro o espiritual. exclusivo de la evasión espiritual. más espiritual. el miedo. llevando nuestra atención como la linterna frontal del casco de un minero. sino que caracteriza gran parte de nuestra cultura (sobre todo en forma de adicción). la ira. es que deja de agarrarnos tan fuerte. y descubrimos —y no solo intelectualmente— que no es más que una energía contraída de una forma oscura. nuestra vergüenza. más pleno y. nuestra soledad. pero cuando entramos de verdad y establecemos una relación más íntima con él dejamos de estar entrampados. una vitalidad atada con un nudo que puede deshacerse cuando intimamos con ella. la vergüenza. paso a paso. como algo que dista mucho de lo espiritual. por supuesto. nuestra pena y otros dolorosos estados hace que nuestra experiencia sea superficial. Cuanto más a fondo entramos en nuestro temor. nuestro miedo. de ser plenamente sentido y hábilmente abordado. la desesperación: todo ello tiende a juntarse como «negatividad». La falta de intimidad con nuestra rabia. Ser negativos acerca de nuestra negatividad nos fragmenta. Este huir de nuestras emociones más dolorosas no es. Cuando permanecemos fuera o apartados de nuestro temor quedamos atrapados por él.

dejad de relegarla a un estatus inferior. Dejad que. Humanizadla completamente. sentid por ella.La evasión espiritual 28 irresponsable y dando mala fama a este tipo de sentimientos cuando. Sentid su herida. abriéndoos a un ritmo adecuado. Quienes se hallan enredados en la evasión espiritual utilizarán a menudo este tipo de ejemplos de sobrerreacción para justificar su propia desconexión y disociación emocional. no deis la espalda a vuestra negatividad. pase de ser un lejano objeto extraño a ser una parte reclamada de vuestro ser. Más allá de las polaridades de guardarnos la rabia dentro y expresarla directamente. Dejad que su dolor y nostalgia os rompa el corazón. de forma lenta pero segura. Dirigíos a ella. existe la posibilidad de tener la capacidad verdaderamente saludable tanto de contener como de liberar una rabia acompañada de compasión. Dejad de patologizarla. Vuestra simple presencia ya basta. dejad de mantenerla en la oscuridad. pero vuestra al fin y al cabo. La rabia reprimida se halla implicada en diversas enfermedades (debilitando el sistema inmunológico). sino la forma en que elegimos expresarlos. quizás la de un tiempo anterior. Encended las luces. No le esquivéis la mirada. pero también lo está la rabia sobreexpresada (léase hostilidad). Lo realmente importante no es si expresamos o no nuestros sentimientos «negativos». Respirad un poco más profundamente. Pronto empezaréis a notar que su mirada no es otra que la vuestra. transparencia y vitalidad. . el auténtico problema radica en el hecho de complacernos en expresarlas con desmaña. acercando más a vosotros lo que llamáis vuestra negatividad. sentid dentro de ella. aunque sea lentamente. Así pues. No os precipitéis. en realidad. abrid sus puertas y ventanas. Ahora. Dejad que el corazón se ablande. Guardad algo en la oscuridad durante el tiempo suficiente y probablemente se pondrá malo. sentidla sin ningún amortiguador. y contiene mucho de vosotros. tomadla de la mano.

sintiendo el creciente deseo y poder de proteger a esa pequeña. ligereza. Estáis con vosotros mismos de un modo más profundo. Ahora ya no hay negatividad: solo amor. demasiado real para reducirla a «positivo» y «negativo».29 Dejemos de ser negativos respecto a nuestra negatividad vuestra ambición por trascender vuestra negatividad ya casi ha desaparecido. reconocimiento. integridad sin esfuerzo. al daros cuenta en el núcleo mismo de vuestro ser que vuestro verdadero trabajo consiste en reivindicarla y volver a encarnarla. . y ahora acogéis lo que antes considerabais vuestra negatividad como unos padres amorosos acogen a su hija afligida: trayéndola a vuestro corazón. vuestra aversión inicial casi ha desaparecido. Esto es la vida en estado puro. demasiado viva para encerrarla. presencia.