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1 1 PREFACIO Esta tercera edición ha sido considerablemente re- visada de diversas maneras; en prin1er
1 1 PREFACIO Esta tercera edición ha sido considerablemente re- visada de diversas maneras; en prin1er

PREFACIO

Esta tercera edición ha sido considerablemente re- visada de diversas maneras; en prin1er lugar, al in- vitar a Wes Sharrock como coautor. Wes y yo he- mos estado trabajando juntos sobre toda una variedad de proyectos durante buen número de años, y esta tercera edición no habría sido factible siquiera sin su docta y considerable participación. En segundo lugar, incluye exposiciones de varias la- gunas que había eri la segunda edición; especial- n1ente faltaban Foucault, Derrida y lü"s esfuerzos de los posen1piristas por sostener el espíritu del posi- · tivismo. El tercer cambio, uno de los más iiD.pof- tantes, se encuentra en la estructura del libro~ Eh efecto, la revisión de los argumentos se divide· ah o,. ra más claramente en dos partes: la primera trata del positivismo y la segunda examina toda una gama de ideas que constituyen reaccione~ a aquél. La trama que une ambas partes es la del funda- mentalismo y el antifundamentalismo, y ayud,a a dar cierta continuidad temática a las que podrían parecer cuestiones niuy diferentes e inconexas. El texto ha sido extensamente revisado e incluye dos capítulos nuevos, los cuales responden a las inte- rrogantes que rodean la fundamentación del len- guaje en la ciencia social. También la conclusión ha

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Primera edición en españ<>,l de ·la primera'edici()n ·en_fng~és~ 1987 - Segunda edición en español,

de la tercera en inglés,

1999

Se prohíbe la reproducción total o parcial de esta obra -incluido el diseño tipográfico y de portada-, sea cual fuere el medio, electrónico o mecánico, sin el consentimient~ por escrito del editor.

Título original:

The Philoso-phy of Social Research

© Longman Group .UK Limited 1990 © Addison Wesley Longman Limited 1997, para· la presente edición

ISBN 0-582-31105-5

Esta traducción de la tercera edición en inglés de La filosofta de la investigación social se publica por acuerdo con Addisq.n Wesley Longman Limited, Londres

D. R.© 1999, Fo;-.;oo DE CuLTURA EcoNóMICA

Carretera Picacho-Aj:u.sco, 227; 14200 México, D. F.

ISBN 968-16-5656-3

Impreso en México

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N os referimos a "ortodoxi~ positivista" ·porque,

, en algunas de sus versiones, durante un ti:mpo Y hasta hace poco fue lo más cercano que hab1a a una ortodoxia en las ciencias sociales, y probable~ ente aún hoy sea la epistemología filosófica ~u_e eJerce cierto imperio intelectual.dentro~el don11n1o de los tnétodos de la investigación social, au~qu~ ah~ra

es te predominio ya no sea tan poderoso ni

tan In-

discutido como en un tiempo lo fue. Puesto que ha

sido atacado con vehen1encia desde finales de la dé- cada de 1960, hay pocos lo bastante valientes para adoptar con afán el nomqre de positivistas. ~o o~s­

tant~ese a la marcada pér~ida.~e su ~remi.~enCia,

los i~trumentos de invest1gac1on n1as utilizados por la investigación social, · com? la e~cuesta, . el cuestionario, los modelos estadísticos, la Ide~--de In- vestigación como hipótesis y corroboracion de

pruebas, par~ mencionar só~o unos c~antos, enc~~­

nan, todos ellos, la influencia formativa de~ poslti- v ism~ Como se comentara. sobre la relacion d~l positivismo y la sociología, "aun si en sus fo~~as fi- losóficas más sencillas está muerto, el esp1ntu de <·sas viejas formulaciones continúa rond~~fo 1~ s_o-

ciología en toda una serie de

~specto~. . . .

A,simis-

mo, aunque en algunas cienciaS sociales, como la sociología, su autoridad es menos que abs?luta, Y probablemente siempre fue así, en economia no es

1 Halfpenny (1982: 120)~ Más redenteii1~1i~e Pawson (198?~,

11r hace eco de estas mismas ideas cuando sug1ere que el positi- vismo perdió las batallas pero ~anó la guerra.

II. LA ORTODOXIA POSITIVISTA

SE DEBE hacer una breve advertencia acerca del títu- lo de este capítulo. Los que critican la ciencia social positivista, entre quienes deseamos que se nos cuen- te, tienen la tendencia, como todos los críticos, a pre- sentar una imagen de la oposición -en este caso el positivismo- como si fuera no sólo estúpida sino también carente de toda sutileza y variedad. Aunque sea necesario ofrecer una i:ri1agen resumida -por lo tanto sin1plificada- del positivisn1o, advertin1os al lector que no se trata de una posición estúpida, aun- que pudiera ser errónea, ni es una escuela monolíti- ca de pensamiento. Lo que aquí llamamos "posi- tivismo" incluye o se traslapa con posiciones que se identifican con otros nombres -"empirismo", "con- ductisnlo", "naturalismo"- y algunas que hasta se identifican como el "enfoque científico". Para hacer las cosas aún n1ás complicadas, a veces se emplean estos nombres para identificar posiciones antipositi- vistas. Tan1bién "positivismo" es un término que, con1o ya se indicó, suele asociarse con todo un nú- Inero de escuelas filosóficas bastante dispares. No obstante, continuaremos con el término "positivis- Ino" ya que es ampliamente utilizado de la manera <:n (}Ue aquí lo presentamos, y llamaremos la aten- ciún a las diferencias conforn1e vaya siendo necesario.

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N os referimos a "ortodoxi~ positivista" ·porque, , en algunas de sus versiones, durante un ti:mpo
N os referimos a "ortodoxi~ positivista" ·porque, , en algunas de sus versiones, durante un ti:mpo

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LA ORTODOXIA POSITIVISTA

fácil desafiada ni siquiera hoy. 2 La ciencia política tuvo su "movimiento conductista" bastante más tar- de que sus disciplinas hermanas, y este movimiento aú~ ocupa una fuerte posición. También en psico- logta el predominio del positivismo se está debili- tando, pero todavía es inmensamente fuerte y tal vez siga prevaleciendo. La historia en1pieza a hacer n1ás uso de los métodos estadísticos clásicamente asociados con la investigación social y, en ese senti- dor,:::stá entrando en una orientación n1ás positivis- t~-;fl desarr?llo de campos tales como la investiga-

cion

educativa, los

estudios administrativos o

el

mercadeo -como esfuerzos dentro de las insti- tuciones de educación superior y asociadas con las ciencias humanas-, ha hecho revivir en ciertas ma- neras la fortuna del positivism1 Por ello, aún vale

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L as

tra~ 1c10nes de la sociología norteamericana y de la eu-

ropea son d1fer:~1tes en muy diversos aspectos. Muchos de los metodos ~oy utilizados en la investigación social empírica tuvie- ron sus piOneros en Estados Unidos y fueron alimentados por una larga tradición de reforma social, fundamentada en la reca- b_aciól~ de datos p~ra informar a la política. En contraste, la so-

~~ologia europ~a siempre ha tenido una mayor orientación teó- IIca que emp1nca. Como podía esperarse, la sociología británica s~ encuentr~ en medio de las dos tradiciones aunque, en años re- Ciel~tes, ha s1do aún más influida por la teolia social europea, es- peCiahnente la francesa. Como . antecedentes, véanse Turner y

fUI:ner (1990); Ackroyd y Hughes

(1991).

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· 1 La

po.sición del mercadeo es interesante, puesto que cie¡;-to

numero de los métodos de investigación social más comúnmen- te ~~s~~los, como el muestreo, los cuestionarios y las encuestas de

c~p~1~1011: se desarrollaron o~iginal~ente en este campo, y luego h_u.l on adoptados por los mvest1gadores sociales. Véase, por c¡cmplo, Bulmer (1984).

LA ORTODOXIA

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POSITIVISTA

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la pena· observar ·el carácter filosófico ;del positivis- Ino, no por algún interés arqueológico en una civi- lización ya decaída, sino porque está sumamente

vivo. 4 Sin embargo, la autoridad delpositivismo no sur:. gió de la n.oche a la mañana, sino que brotó de un

·

largo debate intelectuaL

Los ANTECEDENTES INTELECTUALES

Aunque ya sea habitual hacer remontar los antepa- sados filosóficos a los antiguos griegos, los orígenes más próximos de la epistemología positivista se- en- cuentran en ese florecimiento del pensamiento eu- ropeo que ocurrió en los siglos xv~ y XVII. A1.:1n cuan- do fuese exagerado el cuadro que el- Renacimiento y la Ilustración presentaron de hios~uridad intelec- tual de la Edad Media:, estos últimos: siglos presen~ ciaron enormes cambios ert los modos· de pensar, particularmente· en los principios de la ciencia mo- derna; pero también en el pensamiento social y po-
lítico. El pensamiento europeo fue liberándose gra- dualmente de la jaula teológica levantada por uria alianza entre el absolutismo político y la Iglesia ca- tólica. Si bien los "filósofos naturales" -y N ewton es un buen ejemplo- a menudo consideraban que

4 Véase, coqJ.o_iluevo ejemplo, Phillips (1987), quien observa que "algunos de los más ruidosos celebrantes, en la secuela del positivismo, ·son, en realidad, más positivistas de lo que ellos

mismos creen" (p. 44).

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LA ORTODOXIA POSITIVISTA

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sus esfuerzos eran básicamente religiosos, y no pu- ran1ente científicos, que les daban un medio de comprender la mente de Dios y la naturaleza de su perfecta creación, la cosmovisión alegórica de los tiempos medievales fue remplazada por un escepti- cisino sobre si la naturaleza podría ser debidamen- te explicada por referencia a la Biblia o al dogma re- ligioso. Aunque los elementos religiosos seguían siendo fuertes, la que sentó las bases fue una visión secular de las imágenes teológicas tradicionales de los mundos natural y social. 5 Dos figuras sobresalen marcadamente: Francis Bacon (1561-1626) y René Descartes (1596-1650). El primero continuó el legado aristotélico del en1piris- n1o como explicación de los fundan1entos del cono- cimiento humano, mientras que el segundo prosi- guió la tradición racionalista platónica. Ambos estaban en busca de un método intelectual capaz de derrotar al escepticismo y, al hacerlo, ofrecer una nueva certidumbre del conocimiento del n1undo. Bacon sostuvo la autoridad de la experiencia, el ex- perimento, la inducción y la minuciosa observación como el camino hacia una base sólida para las ideas científicas, rechazando así el método a priori del escolasticismo medieval. Según él, una teo- ría del conocimiento debía subrayar la acumulación rnetódica de descubrimientos puestos a prueba ex- perirnentalmente. El verdadero conocimiento de la

na tu raleza requería el diseño y la conducción es- frupulosos de experimentos, laborando paciente- mente hacia los "axiomas más generales, liberando la mente de nociones falsas"; opiniones y tradicio~ ncs recibidas. Por su parte, Descartes puso -su fe en la certidumbre de las matemáticas, especialmente de la geometría, como base fundamental para el co- nocimiento científico. Según él, los principios ma- Cctnáticos eran eternos e inmutables· y, por lo tanto,

<~ran el lenguaje más apropiado para

expresar las le-

yes de la naturaleza. Aunque las doctrinas de cada u no de ellos eran muy distintas, ambos supusieron que el conocimiento. debía apoyarse· en. ciertos fun- damentos.~ Descartes, junto con ·otros filósofos ra- cionalistas, como Spinoza y Leibrtiz; ·aunque ·no. negara el valor de la experiencia sensorial, el expe- ri tnento y la observación, subrayó el papel de la de- ducción lógica a partir de premisas·· evidentes,

tnientras que Bacon, Locke,. Hume y otros filósofos' ctnpiristas .adoptaron la idea ,de. que la búsqueda <lcl conocimiento en1pezaba con la experiencia sen- sorial directa; esta última ra:tna de la división epis"" tcmológica fue llevada adelante pot la filosofía po- sitivista.

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  • 6 Y, en esto, sostuvieron una convicción;. como lo veren1os, que ha· durado siglos,. tanto así que :has(a algunas· de las tenden- <·ias más reciente~ d~l pensmriiei1to s6Cia1 'aún 'consideran im-

portante se1" "antifuñaaeiónalistás"~, ·

:, Becker (1932) sigue dando una de las mejores explicaciones d~ bs consecuencias intelectuales de estos cambios del pensa- Imcnto europeo. Véase también Nisbet (1974).

LA ORTODOXIA POSITIVISTA LA ORTODOXIA POSITIVISTA 65 li·l sus esfuerzos eran básicamente religiosos, y no pu-

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LA ORTODOXIA POSITIVISTA

LA ORTODOXIA POSITIVISTA

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El jJositivisrno de Comte

En las ciencias sociales la primera proclan1a cons- · ciente de la visión positivista llegó con Auguste Con1te (1798-1857). Siguió los impulsos optimistas de Diderot y de otros philosojJhes franceses de la Ilus- tración al hacer extensivas al n1undo social las ideas de Bacon acerca del estudio de la naturaleza. Fue Con1te quien acuñó los términos "filosofía positi- .

vista",

"física social" y "sociología".7 La obra de

> ·ca y estaban igualn1ente libres del lastre especula-

de la metafísica; esta aversión era compartida

. tivo

. por casi todas. las ideas positivistas. Aunque Comte fuese un hijo de la Ilustración, y por ello rechazara .• las normas ·teológicas para el conocimiento, tam~ bién rechazó la pretensión racionalista de que se podía derivar conocimiento exclus!van1ente d~l pensamiento, y afirmó en cam?io q~e el :~noct­ tniento sólo se derivaba de la ev1denc1a emp1nca. Aunque las doctrinas explícitas de Comte tienen., en estos días, poco· más que un interés histórico, su ~spíritu continuó vivo, en el siglo XIX, en la obra de :, /'1ohn Stuart Mill (1806-1873), Herbert. Spencer ~820-1903) y Emile DurkheinÍ)(1858-1917), y aún, aunque un tanto difuso, sigue lepresentado en el es-. 1ilo y el modo de algunas partes de las ciencias so- ciales de hoy. De las afirmaciones de Comte tal vez la que mayor influencia ejerció fue su declaración

Con1te fue influida por los in1port.antes ataques fi- losóficos a la metafísica hechos por Hun1e ( 1711- 1776) y por otros en el siglo XVIII, y por las nuevas ideas de progreso y orden que brotaron de la Revo- lución francesa. El positivisn1o de Con1te tan1bién es una teoría de la historia en la que el progreso en el conocimiento es, en sí n1isn1o, el .QlQtor del can1- bio histórico. Comte consideró que :'Aa tarea del fi- lósofo era tratar de expresar la síntesi~\ final de todo científico, en la cual las ciencias que- danan unificadas en un gran sisten1a, Su propia teo- ría del conocin1iento subrayaba qúé la ciencia con- sistía en un n1étodo preciso y seguro, basando las leyes teóricas en una sólida observación en1pírica. Para él las ciencias sociales eran afines a las ciencias naturales, con1partían la n1isma forn1a episten1oló-

ocimi~~to

con

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7

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Resulta interesante que al utilizar estos términos Comte es-

tuviese

tratando de distinguir sus proposiciones de la ciencia,

por entonc:s e1: desarrollo, de la estadística, bajo la guía de Que- telet, g~·au 1ron~a dad_o el_rapel significatiYo que la estadística de- sempena en la mvesttgaCión social contemporánea.

de que @. s~edad, incluyendo _s~~,.:Y~.?res_~~. cre.e~n­

cia~_J?~ s~.gJJir l'!.=:rr?;~a de Inv~s.ugacton La exp1rota apro- bación de Comte a una unidad del método entre las ciencias naturales y las ciencias sociales fue oportu- na y decisiva. Dio. ímpetu y fuerza a la opinión de que la explicación de los. fenómenos sociales, es de- cir, todo lo que es estudiado por las ciencias huma- nas, no era diferente, en principio, de la explicación de los hechos naturales; esta ·opinión fue apoyada por Mili. En realidad, para Comte, el desarro!lo ~e todas las ciencias había seguido una secuen~1a his- tórica a partir de las matemáticas, pasando por .la

~mpleabala-ci.en.cia=nª--t\!,:raL

que

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68 LA ORTODOXIA POSITIVISTA astronomía, las ciencias físicas y biológicas, has llegar a su apogeo en
  • 68 LA ORTODOXIA POSITIVISTA

astronomía, las ciencias físicas y biológicas, has llegar a su apogeo en el surgimiento de las cien · •

sociales. 8 E~ palabras

LA ORTODOXIA POSITIVISTA

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Durante· todo el siglo XIX esta concepción fue .co- brando una autoridad continuamente reforzada por to~ asombrosos triunfos de las ciencias natural~s y ,.us aplicaciones. Las características de este progreso yn nos son familiares, y la más celebre fue la publica- dón, en 1859, de El origen de las especies, de Dar-

wi n,

que of~ecía una

declaración sistemática de la

idea que pOdía utilizarse para afirmar quetfa huma-

nidad era, irremisiblemente, parte de la na~aleza, y t·staba sometida a las mismas leyes de proceso,·adáp-

tación

y cambi~ No tardaron las ciencias sociales en

ctnplear estas Weas para desarrollar teorías de la so- ciedad humana. Por ejemplo Marx (1818-1883), aun- que nacido y criado en la muy diferente tradición fi- losófica del hegelianismo, quiso dedicarle a Darwin su n1onumental obra sobre el capitalismo. ·Herbert Spencer (1820-1903), se basó explícitamente enla obra de "Darwin como justificación de su propia teo- ría y método. A finales del siglo XIX la opinión cien- tífico-determinista del oositivismo estaba firmemen- te arraigada como ambición de las ciencias sociales. Sin embargo) aunque en lo .tocante a las ciencias hQ-

J.

rnanas los que llegaron a predominar fueron sistemas positivistas, tenían alguno~A finales del siglo XIX hubo en la filosofía una rebelión contra el pensa- miento positivista, y un resurgimiento del~ y del romanticismo; este movimiento fue particular- rnente poderoso en Alemania. 9

9 Véanse Hughes (1977); Halfpenny (1982); Mommsen y Os- terhammel (1987}. Schnadelbach.(l984) es un estudio general valioso y breve.

d~ Co~te{a soci~logía había.

de ser la Re1na de las C1enc1~. Los fenon1enos del n1undo tanto hun1ano como natural estarían son1e- tidos a leyes invariables. Aunque entre las ciencias hu1nanas y las naturales hubiese diferencias, debi- das a sus respectivas n1aterias, el desarrollo de mé- todos de investigación apropiados en las prin1eras suprimiría esas n1olestias, a fin de que las ciencias sociales pudieran ocupar el lugar que legítimamen- te les correspondía a la cabeza de la jerarquía del conocimientq hun1ano. Con1o ya se indicó, el pro- pio Con1te(subrayó la in1portancia de la experi- ·Dlentación y\ la ,observación indirectas, y del n1éto- :lo con1parativcy .Nlás profundan1ente que esto, sus

1cleas fon1entaron una ·~-º-P.:~~pción_~~J~rmir.ústa del

hombre y de la sociedad al rest~~- in1p-~¡~t;ncia, de hecho, a los factores que solían ser considerados ex- clusivan1ente hun1anos: !ibre albedrío, elección, azar, moral y emociones(La vida social humana se- ría el sin1ple resultado de "una fusión de fuerzas que interactuaban de n1anera que p~odujesen una se- cuencia de conducta determinad~. Tan1bién la his- toria era sencillamente un tema -con variaciones en el que los factores humanos y otros se con1binaban para funcionar a lo largo del tiempo (véase Touln1in y Gooclwin, 1965, especialmente cap. 5).

'

H La única ciencia humana que faltó en el panteón de Comte fue la psicología, a la que rechazó como una especie de metafisica, cre- yendo que a la larga seiia remplazada por la "fisiología cerebral".

L.

  • 72 LA ORTODOXIA POSITIVISTA

pensamiento positivista tal como se aplica a las ciencias humanas no puede hacer justicia, obvia- mente, a la variedad representada por sus n1uchas versiones. Desde la perspectiva de la investigación social, las cuestiones importantes giran en torno a lo que in1plica el positivismo, en primer lugar, para los métodos de estudiar la sociedad; en segundo lu- gar, lo que afirma acerca del conocimiento apro- piado que puede obtenerse gracias a tal estudio y, en tercer lugar, ~1?-e~~sarias para evaluar

ese conoci_n1iento_y~gis~_~_g~~E!.2,5~l~Jª~~1!~~~iióas y la

conipi:ensión que no. miento: Éstas son cuestiones de alto vuelo, y hay muchos estilos de investigación social igualmente coherentes con los preceptos generales que acaba- n1os de enumerar. Sin embargo, como sistema de pensan1iento con pretensiones de autorizar las ver- siones del mundo, tanto el natural como el social (y el positivismo es particularmente estridente, por no decir intolerante, en sus opiniones de lo que es co- nocimiento), algunas de sus principales manifesta- ;J) ciones necesitan ser examinadas con más· detalle.
~'\'- !so :$_ El rechazo de la metafísica estuvo u:nido a un po- ~ J deroso compromiso con el conocimiento científico que trata -idealmente- de\hechos, sistemáticamen- ~~~ te descubiertos y rigurosa~ente establecidos, que pudieran servir como terreno adecuado para las teo- r~~ Con objeto de ~st~blecer y n1antener la distin- Ciob entre el conocimiento de base empírica y la simple especulación, se necesitarían algunas nor- mas de demarcación.

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LA ORTODOXIA PQSITIVISTA

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~ positivismo sólo ,reconocía dos formas de co-

no~:Uiento bona.fide, eL empírico y

ellóg~co; el pri-

rnero representado por la ciencia natural y el se- gundo por la lógica misn1a y t~mbién por las matemátic~La mayor importancia, con mucho, se atiibuí~~L~mpírico. En esto se inspirabaen aquella lradíción filosófica que .afirn1aba que todas nues- tras ideas nos llegan, de una u otra manera, a par- tir de nuestra experiencia sensorial del mundo; toda idea de la que pudiera probarse que no se de- rivaba de ello no era una idea auténtica. Sin duda ~sa visión depende de la presuposición de· que el n1undo exterior actúa sobre nuestros sentidos y, de ~ste modo, nos es conocido al menos en· forn1a "bruta". También sirvió como criterio por el cual determinar lo que era conocimiento y lo que era sin1plemente especulación superflua; las ideas sólo t_nerecían ser .llamadas conocimiento si se las popía someter a la prueba de la experiencia empíricq{'No había un cono. cimient? an. terior a la expe~encia que, a su vez, diera información del mundr Como veremos, las matemáticas representaron. un proble- tna para este_ concepto. Aunque esta visión de la fuente del conocimien- to tenía cierta plapsibilidad como versión en que fundan1entar el conocimiento científico natural, ha-

bía ?,ific.ultad~s para ap~icar.la-a la vida huma_n~a

noc1on de~ especialmente cuando se la-~n­ teaba en oposición al~y a los tipos de entida- des conjur(ldas por _los metafísicos, tenía fuertes connotaciones del mundo mater5 el mundo de la

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72 LA ORTODOXIA POSITIVISTA pensamiento positivista tal como se aplica a las ciencias humanas no puede

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que la sociedad era fundarnentalmente un orden n1oral- tuvieron sus raíces en Comte y sus contem- poráneos. Otros estudiosos, particularn1ente J. S. t\1ill, Herbert Spencer y Ferdinand Tonnies, ejercie- ron influencia sobre las ideas de Durkheim. Sin en1- bargo, aunque éste fuera indudablen1ente hijo del pensamiento del siglo XIX, se encargaría de n1odifi- car esa tradición de formas trascendentes. Durkheim insistió en que la sociedad era un fe- nón1eno esencialmente moral, ya que son los mo- dos con1partidos y colectivos de pensar, percibir y actuar los que abarcan los "hechos duros" de la vida social, y que tenía un efecto lünitador sobre los in- dividuos por medio de la obligación, lin1itación que era tan poderosa con1o la que pudieran ponerle las

f~erz,.a~ físicas. Po. r consiguie~te(~ sociedad con~·s-

tia bas1can1ente en una conCiencia moral colectiv Esto, sostuvo Durkhein1, quedaba expresado en a religión, en el derecho, en la división del trabajo y

en ]a propia i~~~~-tt'lE~?nalizaci<jn. Y sin en1bargo,

con1o verdadero hijo del positivisn1o, quiso n1ostrar que el hecho de que la so~iedad fuese prin1ordial-

1nente una ~-ealidad m~ral~o lo apa1~taba de la idea

de que debra ser estudiada por !os n11smos n1étodos

que los de las ciencias .natura~~~:--:~,~1~~-eran de-

1nostrablen1ente supenores aíotros metodos-9e con- _jctura y especulación. Estos últimosincluúli1- la filo-

solla social que, intentando estudiar la asociación 1noral de la sociedad, se había esforzado por forjar

un;t

unidad entre el idealisn1o y el m~terialismo.

Lst;¡ filosofía¿xigía una estricta dualidad entre la

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naturaleza yJa vida humana, rechazando· así la idea positivista de una unidad de método entre la~ien­ cias naturales y las ciencias s0ciales· o humanas¡,Por su parte~. Durkheim trató de retener· una ·. co~ce~­ ción distintiva de la humanidad a la que atr1bu1a una existencia moral esencial, pero estudiarla utili- zando los métodos de la ciencia natural sih sus im- plicaciones materíalistas que, lamenta?lerl1ente en su opinión, conducían a una reducción- de 1? ·gue era distintivó d'el ser humano a lo material. Aquí ra- dica la importancia de sus esfu,erzos ¡:>or establecer . la sociología con1o disciplina autónoma definida por su objeto de estudio y evitar la tendencia de gran parte del pensan1iento decimonónico· a redu- cir lo moral y lo social a un epifenómeno de fuer- zas materiales, tendencia .marcada, sobre todo, en Marx. Los fenómenos morales, como el derecho, la religión y la moral misma, eran fenómenos r~gula­ res y ordenados que podían ser objeto de un.a c~en­ cia natural si se los estudiaba de la manera debida. ('La meta es llevar lo ideal, en varíasformas,,~laes­ fera de la naturaleza, sin menosc~bar sus atributos distintivos" (Durkheim, 1953: 96)¡Estas asp.iracio- nes dejaron a Durkheim con dos.problemas Interre- lacionados por resolver, y por .·hacerlo dentro -del . marco del positivismo(Primero, éstab~ecer la r~ali­ dad de lo social y, segundo~ descubnr ~dos en

que s~ la pudie~a irtves.tiga: científicame~te( ."

Para Durkheim ·Ia crencia era el estudio. de co- sas" y sólo. podía proceder sobre la _has~ .de qu~ de- bía empezar por descríbir y clasificar minuciosa.:.

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La concepción de sociedad de Durkheim es lista" porque sostiene que dentro del ámbito de naturaleza existe una entidad definida en los nos de un sisten1a de relaciones responsable de nerar norn1as y creencias colectivan1ente compartí· das. La sociedad es una realidad "en sí misn1a" y existen "hechos sociales" "por su propio derecho,. totalmente aparte de las manifestaciones de ellos que haya en y por los individuos. Por ejen1plo, sf son los individuos los que se suicidan, pero el índi- ce de suicidios indica un "hecho social" indepen- diente de los suicidios individuales. La interacción y asociación de los individuos es la que hace surgir

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dones mutuas, actúan unos sobre otr()s ~y fun-

unidos

para formar

conjuntos sáciales_l El

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  • - alismo" de Durkheim no debe equipararse ··con "materialismo" en la forma en que, por ejemplo según algunas interpretaciones, lo hizo el de arx. Es posible interpretar· a Marx y a algunos de :tus seguidores como si sostuvieran que sólo son rea- les los fenómenos naturales y que, por lo tanto, los (enómenos _"ideales"; como creencias e ideas, no ton fenómenos tan reales y materiales, por lo cual no pueden ser causas efectivas de la conducta ~e tosas 1nateriales, como los seres humanos. El reahs- Jllo de Durkheim incluye fenómenos ideales. Según él la realidad social consiste, en su mayor parte, en jd,eas y creencias, aunque como productos colecti- vos y no individuales, y el hecho de que éstos ~ean "ideales" más que "materiales" .no niega su reahdad ni su capacidad de ejercer una influencia causal so- bre la conducta de los individuos-. Al actuar en unión, los individuos producen símbolos lingüíst~­ cos, creencias religiosas, códigos morales, leyes y si- tnilares, compartidos por la mayoría de los miem- bros de una sociedad o de un grupo particular. Por consigui.ente 1 cuando los individuos· piensan y ac-

1úan sobre estas ideas compartidas o ''representa- ciones", no lo hacen como individuos aislados sino ,;omo miembros de un conjunto cultural m(Ís nu- aneroso. Además, al hacerlo producen y r~procitic(!n una estructura 0: pauta que da su rnorfologíacar(lC- terística a ese grupo o sociedad, :es decir, sus dispb- siciones; por ejemplo, por la manera en que una so-

los fenón1enos nacientes de lo social, y no es reduc- tible a la psicología (destino que Durkhein1 particu- larmente deseaba evitar) ni a la biología. Para Durk- heinl esto significa que la explicación de los

"hechos

sociales"

debe

hacerse

en

otros hechos sociales.

térn1inos

La sociedad no sólo es una suma de individuos[

.. . sisten1a formado por su asociación representa una rea-

dualidad colectiva [

lidad específica que tiene sus propias características

[
[

] Por lo tanto, está en la naturaleza de esta indivi-

...

J el que debamos buscar las cau-

sas inmediatas y determinantes de los hechos que allí aparecen [ 1966: 103-104].

La tarea del sociólogo, según Durkhein1, consiste en describir las características esenciales de los he- chos sociales, explicando cómo surgen, entran en

0-1

LA ORTODOXIA POSITIVISTA

LA ORTODOXll\ POSITIVISTA

85

ciedad se diferencia en grupos sociales, cada u de los cuales tiene las misn1as características que 1 demás, o si los grupos constituyentes se diferencia entre sí, y tiene cada uno características distintas d los den1ás. La vida social consiste en "represenl ciones" colectivas -que incluyen los n1odos de p sar v de retratar la realidad natural v la social- que son estados de la "conciencia colectiva", que aó túan ele acuerdo con sus propias leyes, distintas d las leyes psicológicas que gobiernan la conciencia individual de sus nüembros. Tras haber establecido, al n1enos a su propia sa· · tisfacción, la realidad de lo social, la siguiente tarc:a de Durkheim sería mostrar cón1o podía ser conocí- da en cuanto ciencia social. Con este fin, dedicó · uno de sus n1ás célebres estudios, el del suicidio, a dilucidar los proceclin1ientos para hacer un estudio y lograr una explicación definitiva de los "hechos sociales". Los linean1ientos generales de ese esfuer- zo va estaban en la noción de los "hechos sociales" con1o "cosas", pero había detalles esenciales de n1é- todo y de metodología que surgieron de la natura- leza particular de lo social. Su concepción de los "hechos sociales" con1o externos al individuo le lle- vó a rechazar la idea de que una explicación satis- factoria de un hecho social sería describir su papel actual en la sociedad, es decir, el punto o el uso que tenía para quienes dependían ele ello. Con1o coro- lario, era enteran1ente insatisfactorio tratar de ex- plicar la existencia de una institución suponiendo que había sido creada intencionaln1ente sobre la

'

1

1

se de los beneficios' q'lle pudiera dár aJos indiv~~ os. Durkheim=evitó est~yotras.Jormas de exph- ción teleológica que tratan de explicar las cosas r los fines- o propósitos· a los .que-supuesta.me~te rvían · los "hechos sociales" requieren exphcac1on r causas (de las que los individuos no es tan cons- cientes) que. son deterministas, y no prop_ositivas. ~~ntes se ha observado _ya que Durkhe1m, en sus esfuerzos por establecer una garantía ~n~:le:,tual para la sociología, tuvo que superar 1~ op1n1on ma- lcrialista" que tendía a negar la_ reahdad d~ los fe~ nómenos "ideales". Este paso fue necesano para poner el mundo de las "ideas" bajo ~a n1ira~a i~­ (1uisitiva de la ciencia~ S.egún Durkhenn~, /la, c1enc1a

'

.

"

observac1o~ :(D~rk­

trataba deJo que:es "objeto_de

__ heim, 1966:, 27). Sin embargo, la observac1on clen.- tífica, comolo comprendió Durkheim, no era cues- tión sencilla y directa" "Las cosas" o, en el caso específico de la sociología, los "he~hüs sociales", no sólo aparecían ante nuestros sentidos. Por el con- trario, lo .que aparece directamente a:nte nuestros sentidos es, a menudo, falsamente captado y ha~ta ilusorio. Para Durkhein1 los miembros de-la soCie-

dad -aunque sujetos a los."~e~hos ·sociales~' ·O'_~or­

tadores de éstps- las más de las veces se ,enganan acerca de' la naturaleza de la realidad social. Más probablemente sustituirán Ja cosa·real por "r~pre­

sentaciones"

..

de "hechos sociales'\ Estas noczones

vulg~res o ídola son ilusiones que deforman la per- cepeión de los . procesos sociales auténticos
vulg~res o ídola
son ilusiones que deforman la per-
cepeión de los . procesos sociales auténticos y son,
en su integridad; productos de la mente "como un
  • 86 LA ORTODOXIA POSITIVISTA

velo extendido entre la cosa y nosotros" (1966: 15) · A fin de construir fundan1entos sólidos la sociolo- gía, con1o cualquier ciencia, debe romper con estas ilusiones mentales para descubrir lo real. Entonces, · los científicos deben estar dispuestos a enfocar el mundo social como si estuviesen conten1plándolo por vez prin1era: "Debe sentirse en presencia de he· chos cuyas leyes son tan insospechadas como lo eran las de la vida antes de la época de la biología; debe estar preparado para hacer descubrimientos que le sorprenderán y le perturbarán" ( 1966: XIV). De esta forma, Durkheim establece un n1arcado contraste entre el modo en que aparece ante el en- tendimiento indocto de quienes viven en sociedad y que e·ncuentran los hechos sociales con1o parte de su vida cotidiana pero que sólo tienen una con- ciencia parcial y superficial de su naturaleza, y el modo en que aparecerá cuando sea con1prendido en términos del conocüniento profundo y general que resultará del exan1en sistemático de esos mis- n1os hechos utilizando los métodos adecuados de la oenoa. El argumento que aquí desarrolla Durkhein1 es importante. Al decir que los n1iembros de la socie- dad no saben realmente lo que son los "hechos so- ciales" porque sólo tienen una fan1iliaridad super- ficial y deformada con ellos, Durkheim se aferra a la idea de que conocer realmente algo es haberlo descubierto mediante la aplicación del método

científico

No está diciendo que aquéllos no tengan

._ ninguna idea de éstos sino, simplen1ente, que sus

LA ORTODOXIA POSITIVISTA

87

ideas son impresionistas; vagas .y confusas: en lo. to- cante a su verdadera naturaleza. A este respecto re-. sultan especialmente reveladoras sus·observacione~ al definir el "suicidio" como un artefacto:científícb:

Debemos averiguar si, entre

laS..

d~ferentes vari~dades

de-la muerte, alg'!Jn4~ tien~n -~llal.ida.des cor.nu!les;l() bastante objetiv~s. p~ti ser .rec9nqcibJ~§ p9r tod:()$ Jos .

observadores honracios, ~o qa~J~P.te. ·. e,~p~(:ífic~s rPt;tra no encontrarse. en otra.P~leyJ~JlJ~,ri-lo.·b~~l~~H~)~i­

milares a las co~únmente 11a:ma.das suicidios. Pél(a q~e

conserven ante nosotros,

elinisll}o tétrnino siri rom-

·

__ per con el, uso comón [DUrkhehn~ 1952: 42]

..

.

.

.

.

··.

..

'

.

'

'.·

·..

..

·

~

'.

..

· ...

Sin embargo, lo que tairibiérl quedá claro en es_ta

cita es

que el sociólogo no P~<1~e J~asar ·eor ·ai.t?

concepciones ··comunes

___

pese

__

•. ~I

..

~ec~.?.de

qu~·~-.~~~

vagas, a menudo confusas¿ambj~-~as,, ·b~td~~::y ~·~­ cesitadas de ·acl~raci~n:~ P(>i· el' fO,~trario, l~s · co?~

ceptos· de la vida ortliiÚiria· ·s_()ti, -ü~a-fu·erit~-de: 'los

conceptos científ~~os _sbtiat~~~·yor~.t~re~ .• <-tei·s8~i~},o~

go es transformarlos eri' cd~:cep'tc)s· ~teritíficos·ar~e~­

frentarse a los fenómenos q~e,. déftotan: ·coino "C'<l~

sas"·_y tratarde'libtarse. a~·los.pr~jl1[t)?s·y d~·ottas

preconcepciortes _del: toilo~hpient.ó · d~. ~~r!tiC:~---co­

mún y que, seglÍn Durk.heim,_ son verda,:d~r<?s 1~p7:

dimentos al conoc1in1erito tientífic()~· ~os "hec~~s sociales" deben observarse. desde ''fue'ta", pOr ·:_de-

cirlo así, investigados_ ta~ ~esapasibe~day o~j'etiva­

mente como si ~st«viésemós' examin~hido_ hechos' fí-

sicos.

86 LA ORTODOXIA POSITIVISTA velo extendido entre la cosa y nosotros" (1966: 15) · A fin
86 LA ORTODOXIA POSITIVISTA velo extendido entre la cosa y nosotros" (1966: 15) · A fin

LA ORTODOXIA POSITIVISTA

Durkhein1 no sólo está estableciendo el punto de

que la ciencia surge porque el científico adopta una

actitud particular hacia el mundo, como parece im- _

plicarlo su frase "los hechos sociales deben ser con-

siderados como cosas". Por n1uy importante que sea

esta postura, Durkheim también está afirmando

que es eficaz al establecer la naturaleza auténtica

del mundo conocido. Sin embargo, no bastan la ac-

titud y la postura; se necesitan otros métodos para

permitir al sociólogo reconocer los "hechos socia-

les". Lo que son éstos ya quedó establecido en su

concepto de una "cosa", y su encarnación en el con-

cepto de "hecho social", que nos ofrece algunas

norn1as para distinguir los fenón1enos que son "he-

chos sociales" de los que no lo son; los "hechos so-

ciales" son generales, externos, colectivos y lin1ita-

dores. Por ello, empezado por lo que podrían ser

las apariencias de los "hechos sociales", las ''ilusio-

nes" ....

: que ...

es todo lo que tiene para en1pezar, y no

la aprehensión directa de los "hechos sociales"- el

científico social debe liberarse de todos sus prejui-

cios. La segunda tarea es buscar los fenómenos que

muestren las características de "cosas", y la tercera

es definirlos científicamente. La definición es un

procedin1iento esencial en la epistemología de

Durkheim, ya que es el medio por el cual el cientí-

fico establece "contacto con las cosas" (1966: 42).

También es el modo en que el científico evita los

riesgos de adoptar una visión engañosamente par-

cial del fenómeno en cuestión. Una definición co-

rrecta debe ser absolutamente general y captar las

LA.ORTODOXIA.POSITT\TISTA

89

características distintivas de todoslosfenóinenos in-

cluidos en·el tér,mino~ De este modo;, uná;definición

de religión··debe.abarcar :todos;,losfenómenos. que

son llamados religiosos, lo queénáharfa;,por,ejem-"·

plo, "la ·creencia .en un~serdivi:no'\sLfuera emplea~

da como característica

-definitoria..

Esto convendría

al cristianismo pero excluiría<otras religiones, como el

budismo, que no incluye'la fe en un ser div~no. -

La definición científica de un: fenómeno,se cons""

truye agrupando caracterí-sticas externas y objetivas

comunes y, .cuando se ha formulado ya una defin:i-"

ción; incluyendo en la

inv~stigación·todos: los.fenó, ..

tnenos que se adaptan: a ella. Por ejemplo,.· para. de:;

finir el delito, se empieza por observar que el delito

se puede. reconocer. por signos externos particula"'

res y que lo -que distingue al delito de otros fenó,.

menos sociales es qué

..

provocauna reacción."de. la

sociedad''-, a saber, .eL castigo~ ELml:stigo no es un

acto individual aunqne-:los. individuos-sean sus·

agentes operativos~ Es .-una :cuestión para la .socie"'

dad,

encarnada en códigos leg-ales y n1orales y,

  • 1 a

"

·

1."

conc1enc1a -co ect1va

.

..

como tal, es señaLde que

participa de· alguna manera~ D.e md;do- similar,. el

"suicidio'' queda definid0:_:como "todos-los ca~os eLe

muerte- que directa o indirectament~ resultar{de'tui

acto. positivo· -o negativo de ]a: propia víctima;<bien

enterada de que :produciría-.·-este· re_sultado" (Ilurk.,

heim, ~ 1952: 44}. Según Dur]ilieim~-esta definición

denota un grupo .homogéneo,· distinguible: de

otros, y delimita un fenóm~no para •su investigación

comó "h.e.cho socialt~·<· ·

prueba de que ' '
prueba de que
'
'
prueba de que ' ' 90 LA ORTODOXIA POSITIVISTA LA ORTODOXIA .POSITIVISTA Para dar el paso
prueba de que ' ' 90 LA ORTODOXIA POSITIVISTA LA ORTODOXIA .POSITIVISTA Para dar el paso

91

  • 90 LA ORTODOXIA POSITIVISTA

LA ORTODOXIA .POSITIVISTA

Para dar el paso de las apariencias externas al

número y una variedad suficiente de: casos, será

existe una relación causal.·. La con-

verdadero fenómeno Durkhein1 invoca el principio

de

comitancia constante de dos factores basta para es-

causación, axioma esencial en su epistemología ..

Le había prestado n1inuciosa atención a los escritos

tablecer una ley .(D,urkheim, 1966: 13~'",13lJ• ~n

mismo el desc~brimiento de una relac1on stmtlar a

.

.

.

'

.

..

,

n1etodológicos de John Stuart Mill, y convenía con

él en las dificultades a las que se enfrentaban las

una ley no bastaba para da:nos una c?n:prenston

· c~encias sociales a fin de idear experünentos apro-

profunda sino sólo para indtcar que eXIstia una e~.,

nexión de algún tipo causal. Un tercer factor podta

piados para poner a prueba sus teorías. Y sin em-

bargo, dado que Durkheim insistió en que la marca

ser responsable de la correlac~ó~ entr~ ~o~ ,hechos

característica de la ciencia era que trataba de las

originales; y se necesitaría mas tnvesttgacton _par~

causas, éste también debía ser un procedin1iento

hacer frente a esta posibilidad. Pero por medto de

norn1al de la sociología. La explicación de los he-

refinamientos sucesivos podría ir uno acercándose

cada vez· más a descubrir la verdadera relación exis.,

· ·

e~~~ sociales debía ponerse a prueba sobre la supo-

sicion de que un efecto detern1inado sien1pre pro-

tente entre .los "hechos sociales".

Algo que hay que repetir·y subrayar ·aquí es: la in.,

cede de una sola causa, pese al hecho de que, en

realidad, las relaciones causales se enredaban en for-

sistencia de.· Durkheim en que, se deben.· buscar las

causas de los "hechos sociales" entre· otros "hechos

n1as complejas. Así, una vez definida una categoría

de hecho social, será posible encontrarle un solo

soch:tles" ~ Por ello, el hecho social de un· índice es-

table de suicidios debe ser una nianifestación de

factor explicativo. O, como en su estudio del suici-

dio, Durkheim pudo identificar subespecies o tipos

propiedades igualmente p.ersistentes~ de. la estructu-

de suicidio en materia de sus diferentes subespe-

cies de causas.

ra socialque a su vez exphquen ese md1ce: ~o mola

distribución de las poblaciones· ·entre ·rehg1one.s o

Como no era posible hacer el experimento di-

unidades familiares. Esta ~xplicación de un hecho

social por otr~ es una de las conclicion_es de, las ;u e

recto para establecer causas en las ciencias sociales

'

había que recurrir al método comparativo. En efec-

depende la existencia n1isma de la socto_logta co~±o

to, esto significó para Durkhein1 la "variación con-

disciplinaautón~ma; no: debe ser ~e~ucttble:al~~ f~­

comitante" o, como la llamamos hoy, la correlación;

nómenós que pertenecen al d~mtnt,o de otra_ ~1s~1~

es decir, el movimiento paralelo de la serie de valo-

plina, co:mo la psicología o la btol~g:ta, Gada ctenc~a

res f:>resentada por dos fenón1enos, realizado por

trata con su propio·dominio_y no··pue~ev~r·mas

allá de sí misma en busca de causás ·exphcattvas.

n1ed1o de manipulaciones estadísticas. Sólo esto,

Uno de los aspectos importantes de laobra de

sien1pre que se haya demostrado la relación en un

prueba de que ' ' 90 LA ORTODOXIA POSITIVISTA LA ORTODOXIA .POSITIVISTA Para dar el paso

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LA ORTODOXIA POSITIVISTA LA ·oRTODOXIA POSITIVISTA presionantes, pero, en lo tocante a la filosofía de
  • 96 LA ORTODOXIA POSITIVISTA

LA ·oRTODOXIA POSITIVISTA

97

presionantes, pero, en lo tocante a la filosofía de la in·

vestigación social, ¿cuál es la importancia de Durk·

heim?

12

El prin1er rasgo que se debe notar es lo que su

obra implica acerca ele la relación entre ciencia so-

cial y filosofía. Aunque rechazara, como Comte, las

tendencias n1etafísicas de gran parte del pensa-

miento social decimonónico, Durkheim sí conside-

ró necesario justificar sus propias concepciones de

lo que debía ser la ciencia social en1pírica en térn1i-

nos filosóficos. El cuadro de la ciencia que propuso

era, en realidad, filosófico. El problen1a para la so-

ciología consiste en reconciliar idealismo y 111ateria-

lisn1o con objeto de identificar su propio y distinti-

vo don1inio de investigación. A este respecto, su

preocupación fue establecer lo social, lo colectivo,

como una realidad por derecho propio, que no fue-

ra reductible a fenón1enos en algún otro nivel y que

perteneciera a alguna otra disciplina, con1o la psi-

cología o la biología. Se esforzó por n1ostrar cón1o

los "hechos sociales", pese a ser hechos n1orales,

eran parte de la naturaleza tanto co1no los hechos

biológicos, quín1icos y físicos. Este "realisn1o rela-

cional social" le permitió afirmar que se podía es-

J¿ Asimismo, conviene seúalar que el desarrollo de lo que hoy consideramos, no siempre infonnativamente, los métodos positivistas de la investigación social, como cuestionarios, en- cuestas, el empleo de métodos de inferencia estadística, le debe poco directamente a Durkheim, al menos en la sociolou-ía anu-lo- J.mencana, como Io veremos en el próxilno capítulo. La ciencia

.

b

t>

s?ciai francesa en l?eneral ha tomado mayor nota de sus procli- vidades cstructurahstas que de su metodología.

tudiar lo social con los mismos métodos científicos

utilizados:en-las ciencias naturales, con las modifi-

caciones apropiadas·y·sin·reducir, :como ya··se,dijo;

los fenómenos•sociales a "cosas" nrateri.ales. Así, én

términos ontológicos, ·las realidades natural 'Y social

eran .de;l mismo orden ~"corno tosas"- y, al serlo,

se las podía· estudiar de acuerdo cor1; ;Jos mismos

principios epistemológicos generales. Una ·vez que

Durkheim estableció la; realidad independiente de

lo social y la unidad del mé-todo, pudo sostener que

se podía estudiar objetivamente la vida social· pór

tnedio del método de la ciencia.

Un segundo rasgo .de su obra-le causó mayores

dificultades, aunque. su solución resultara a la vez

ingeniosa y preñada de consecuencias. La ciencia

tratabaJos objetos de la sensación; los fenómenos

que eran externos· ala concienciaindividualpero que

podían experimentar. su existencia;·· esto· er2r.·lo

que

en· realidad separaba la ciencia· de la n1etafís1ca

v la establecía corno fortna superior y válida de to-:

;1ocimiento. Al abrazar ·esta opinión y afirmar que

los "hechos.sociales''e:ran "cosas''···~aunque flo'ccF

sas materiales como. rocas, teJidos, células,: etc~;

pero tení-an la característica de ''cosidad" ·to~o~ob~

jetos en un "mundo ~xterior" más allá de

las.ldeas__

,

Durkheim ttiv'o· que enfrentarse al- hecho :de qu,e,

aun cuando el mundo -exterior fuese:experimenta:.

do como ·"similar a cosas?~ por quien-es· lb: habitaban;

su familiaridad con: los-hechos·sotiales· no obviaba

la necesidad de una ciencia, ya:qtt:e esta· experteh.cia

no podía servir como base adecuada: para·el cono.:.

99 LA ORTODOXIA POSITIVISTA que sí ejercían una fuerza causal sobre las acciones de los individuos.
99
LA ORTODOXIA POSITIVISTA
que sí ejercían una fuerza causal sobre las acciones
de los individuos.
Durkheim sobresale en la historia de las ciencias
sociales porque intentó hacer legítima una concep-
ción de la ciencia social congruente con la imagen
prevaleciente de la ciencia natural, al menos con1.o
él la interpretaba. Esta imagen no fue precisa, como
lo mostraremos más adelante, pero su insistencia en
las leyes y en la explicación causal, la objetividad y
el método riguroso, es importante, y dio autoridad
a sus propias investigaciones sustantivas. Ejerció
una poderosa influencia sobre generaciones sucesi-
vas aun cuando -y hasta en su propia época- sus
ideas no dejaron de ser criticadas. Se dijo que el
precio del enfoque científico de Durkheim estaba
en exagerar el carácter de "cosa" de la sociedad, es
decir, que reificaba a la sociedad atribuyéndole
unas propiedades que sencillamente no podía po-
seer. Ciertamente mucho de lo que Durkheim tuvo

que decir produjo la clara impresión de que pensa-

ba en términos de. mentes de grupo, o de la socie-

dad como un organismo no sólo en sentido figura-

tivo, aunque él i11sistiera· en que nada podía estar

más lejos de sus ideas. Sin embargo, pese a estas crí-

ticas y .a otras, Durkheim representa lo que es el· nú-

cleo de la interpretación positivista de la cien<;ia so-

cial. En los siguientes capítulos deberá . ser obvio

que esta idea no carece de dificultades.

.\)

99 LA ORTODOXIA POSITIVISTA que sí ejercían una fuerza causal sobre las acciones de los individuos.
  • 98 LA ORTODOXIA POSITIVISTA

cimiento del mundo social. Aunque la gente en su

vida cotidiana encontrara y experin1entara directa·

mente los efectos de los hechos sociales, no por ello

comprendía la verdadera naturaleza de esos he·

chos. Por consiguiente, Durkheim tenía que socavar

esta visión (de sentido común) de la sociedad,

como algo ilusorio, mientras retenía la concepción

de que la ciencia se enfrentaba a "objetos de sensa-

ción". Con este fin, por lo tanto, tuvo que desarro-

llar una teoría y un método para explicar por qué la

sociedad no aparece en su verdadera naturaleza

ante sus n1iembros .

. Esto intentó hacerlo, no n1uy claran1ente, de n1uy

diversas maneras. Pidió con apremio que el soció-

logo adoptara una actitud particular hacia los

fenómenos sociales, una actitud de objetividad,

extrañeza, sorpresa, libre de prejuicios y de pre-

concepciones. Además, el concepto de "cosa", al ser

aplicado a lo social, ofrecía un criterio ontolóo-ico b

por el cual se podían identificar los verdaderos pro-

cesos de la sociedad. Serían identificados, utilizan-

do el principio de correlación, por n1edio de sus

manifestaciones colectivas, los sedimentos y otras

huellas dejadas atrás, y los efectos que esto tenía so-

bre el mundo de las apariencias. De este n1odo, las

leyes de la sociedad quedaban reveladas por una

ciencia propiamente constituida. Así, Durkhein1 re-

tuvo la idea de que la ciencia trataba con hechos ob-

servables pero que éstos sólo servían como indicios

de .las estructuras subyacentes de la organización

social, que no eran directamente observables aun-

III. EL POSITIVISMO Y EL LENGUAJE DE LA INVESTIGACIÓN SOCIAL

COMO ya se dijo, gran parte de la 1notivación del po-

sitivismo se debió a una opinión enérgican1ente sos-

tenida de que las ciencias sociales debían esforzarse

por emular las n1ás avanzadas de las ciencias natura-

les. Aceptar esta ambición era una cosa, pero reali-

zarla era otra. N o estaba claro lo que había en las

ciencias naturales que las hacía tan superiores, al pa-

recer, con1o forn1as de conocinliento. Por lo general

se aceptaba que la física era la más avanzada de las

ciencias naturales y por ello encarnaba con la mayo~

claridad el que debía ser el1nétodo científico, pero

aún se discutía sobre cuál era esa caractedstica de la

física que la hacía sobresalir tanto. Sin embargo, en-

tre quienes deseaban seguir su ejemplo no se prestaba

mucha atención a las prácticas reales de las ciencias

naturales. Los sociólogos, por lo general, ton1aban

de la filosofía de la ciencia sus ideas acerca de las

ciencias naturales; el positivismo era su principal ins-

piración. Seguir el supuesto "método científico" tal

como lo describía el positivismo era la principal ruta

a lo largo de la cual los sociólogos, desde 1930 hasta

el decenio de 1960, esperaban avanzar en la direc-

ción señalada por la más triunfante de las ciencias

naturales y, a la postre, igualar sus logros.

100

POSITIVISMO Y LENGUAJE

101

A pesar de todo, :debe notarse que entre Jos so-

ciólogos de inspiración positivista había discusio-

nes (como todavía las hay, aunque la adhesión di-

recta al positivismo se ha_ reducido, desde los

sesenta, pero sigue -teniehdó influencia y<partida~

rios) por cuestiones como la naturaleza de lá expli·

cación científica, si las teorías de :la ciencia-· social

podían alcanzar la certidumbre categórica de las teo,.

rías de la ciencia natural o si s'ólO podían llegar ·a

conclusiones probabilistas, si -la norma fundamen""

tal que distinguía los planteamientos científicos era

la refutación o la verificación, de los no científicos,

etc.· En cierto momento. estos: debates formaron:: par'"

te de las cuestiones p1incipales de la filosofía de:Ja

ciencia social (véanse, -por ejen1plo, Papineau, 1978;

Ryan, 1970). Sin embargo, algunos· positivistas· es-

taban interesados en: convertir su programa en una

práctica y en realizar parte de la investigación .em-

pírica que su filosofía consideraba- in1.portantísinl:a.

Trataron de idear. instrumentos científicos apropia:.

dos pa~a la investigación social. En este capítulo

nos dedicaremos· a .analizar .estos intentos por des-

cubrir cómo. Si se debía seguir ·el ejemplo de las

ciencias naturales, entonces, ¿cómo hacerlo? ¿])e

qué manera la idea general positivista del ~étodo

científico podía aplicarse

a la vidá so<;iál?, .

·

EL LENGUAJE: DE LA: ·b~sEI~.VA~I¿~·

Uno de -los rasgos· in1.portantes de: las ·filOsofías po-

si tivistas de la ciencia fue- la preminencia otorgáda

POSITIVISMO Y LENGUAJE 103 eso; el lenguaje de la observación es ontológica y epistemológicamente primario; ontológicamente

POSITIVISMO Y LENGUAJE

103

eso; el lenguaje de la observación es ontológica y

epistemológicamente primario; ontológicamente

porque informa de fenómenos. que ~se. hall observa-

do, y episteniológicamente porque son e·stos fenó-

menos observados los que presentan los objetos de

explicación y los datos de la cientia. 1 En elle·ngua;.

je de la observación, las declaraciones pueden ser

directamente evaluadas como verdadéras o falsas,

sin más que relacionarlas con los "hechos" observa-

dos del mundo.

El concepto de .ün "lenguaje de la observación"

establecía, para los positivistas; lá conexión entre el

lenguaje y el mundo, e implicaba una "teoría de·la

correspondencia de la verdad", a saber, que his de~

claraciones hechas en el lenguaje de la observación

coinciden directamente con los fenómenos obser-

vados; por consiguiente, la verdad de una deClara-

ción, incluyendo las declaraciones teóricas, queda-

rá determinada por su · correspondencia eón los

hechos observados. A partir de las declaraciones te6·

  • 1 Carnap (1967, la~ ed. eú Alemania¡ 1928), porejerrtplo, da una explicación de todo el4p~-atQ del~iscurso científico en tér- minos de una simili~t1d recordaq~ e11tre impresiones sensoriales. (~stos son los ele1néritos básicos a partir de·Ios cuales se constru-

¡'

yen, con ayuda ele la lógica, los cm1ceptos de las cosas nlateria-

lc:s, otras n1entes e institucioneS- so<,:iales~ Los te1llas del pensa,'" miento se encuentran en varios niveles, reductible cada uno al •tu e lo precedió. Las declaraciones de ilivel sup«tior se justifican •or inducción a partir de declataciones de los niveles illfei-ióres; il!i declaraciones del nivel más·bt9o 11() necesitan ni pl:ledei1 te;. ncr justificación inferencia!. En este punto el sistema de deda-" •~'<:iones hace contacto, por Inedia de la observació11, coh el mundo del hecho e1npírico "btuto" ~

f

POSITIVISMO Y LENGUAJE 103 eso; el lenguaje de la observación es ontológica y epistemológicamente primario; ontológicamente
  • 102 POSITIVISNIO Y LENGUAJE

a la investigación empírica en la producción de co-

nocin1iento. Se afirmaba que todos los grandes

avances científicos habían resultado de la paciente

acumulación de hechos acerca del n1undo, para

producir las generalizaciones conocidas con1o leyes

científicas. Ante todo, la ciencia era una empresa

en1pírica y su base estaba en la observación de lo

que poden1os llan1ar "datos brutos", es decir, datos

que no son resultado de interpretaciones del juicio

ni de otras operaciones n1entales subjetivas (véanse

Anscon1be, 1957-1958; Taylor, 1978: 60). De la n1is-

n1a n1anera que los naturalistas o científicos natu-

rales describían y clasificaban fenómenos anotando

"datos brutos" con1o la forma, el tan1año, el n1ovi-

miento, etc., así también los sociólogos o científicos

sociales habían ele definir y precisar los fenómenos de

su interés.

Los positivistas sostenían, entonces, que la obje-

tividad ele la ciencia dependía del hecho de que

existe un "lengu~e de observación", teórican1ente

neutro, en el que los investigadores pueden hacer la

descripción n1ás escueta de su experiencia direct<\

del mundo, presentando así datos de los que el cien-

tífico puede estar absolutamente seguro, ya que

describe lo que ha sido observado en forma direc-

ta. Sin embargo, las teorías científicas tratan de ir

más allá de lo que sin1plen1ente se ha observado,

para explicar los fenómenos observados y, por con-

siguiente, deberán crear hipótesis acerca de lo que

no ha sido directan1ente observado pero que, por

~je1nplo, sólo se puede inferir a partir de ello. Por

IOG
IOG
107 POSITIVISMO Y LENGUAJE •siguiente, para algunos positivist~s lógicos·: este_ últi- n1o tipo de declaración no-nos
107
POSITIVISMO Y LENGUAJE
•siguiente, para algunos positivist~s lógicos·: este_ últi-
n1o tipo de declaración no-nos dtce na¿a, y carece
de sentido~ Ya se dijo que otros tolerartantales de-
claraciones como expresiones de ·gusto .personal.
Pero no nos dicen· nada acerca de .la pintura sino
acerca .de la persona que hace la declaración, Yequi-
valen a decir: "Me gusta este cuadro". Utilizando el
ejemplo de Ayer ~om<J nueva ilustración, "el Ab~o~
luto entra en la evolución y el progreso, pero es 1ft-
capaz de hacer éstos". no. es una frase analítica Y~ ~i
siquiera en principio, es verificabl~;_ ~s ~n~ locuelo~
''literalmente insignificante" . 3 -·El prtnctplo ·de veri-
ficación, es decir, si una declaración puede compa-
rarse con algunos hechos directame-nte observa~~s,
sirvió de norma para decidir si .una declaracion
era significativa o no
_.
- __
.
...
·
.
. _..
;,
_.
.
_

POSITIVISI\10 Y LENGUAJE

El positivismo lógtco tambten diftno de las ver"'"

siones decimonónicas del positivismo-•alsubrayar el

carácter l6gico del método científico, así como• del

empírico. La lógica siempre había sido. ~n proble-

n1a para las filosofías positivista y. en1:ptr1s~a, dada

su insistencia en lo empírico como·fuente del cono-

cimiento, y de allí sU rechazo de· las doctrin~~ ra-

IOG 107 POSITIVISMO Y LENGUAJE •siguiente, para algunos positivist~s lógicos·: este_ últi- n1o tipo de declaración

n1ente, decir que es de color. Decir "Este libro rojo

no es de color" sería contradecirse. En contraste, la

verdad de las proposiciones sintéticas queda verifi·

cada por la observación empírica, es decir, al deter·

minar si lo que la proposición dice corresponde o

no a los hechos del mundo. La verdad de la propo-

sición "este libro es rojo" no depende del significa-

do de sus palabras constitutivas, sino de que se haya

identificado el verdadero color del libro. Si en rea-

lidad el libro es de color verde, entonces la propo-

sición es falsa. El hecho de que la proposición sea

verdadera o falsa puede determinarse viendo cuál

es el color del libro. Sin en1.bargo, las declaraciones

que no son tautologías ni declaraciones empíricas

no son proposiciones y, por lo tanto, carecen de

sentido.

Las declaraciones religiosas, morales y estéticas,

junto con las metafísicas, fueron consignadas así al

basurero del absurdo o a un destino apenas n1ejor,

reducidas a declaraciones acerca de gusto o prefe-

rencia personal, ya que no eran verificables ni por

observación empírica ni por deducción lógica. Por

ejemplo, la declaración "Este cuadro muestra dos

perros y un gato" es una declaración empírica y sin-

tética. Declara algo que es directamente observable

en el cuadro. Podemos ver en el cuadro si en él apa-

recen, o no, dos perros y un gato. Pero la declara-

ción "Este cuadro es hermoso" no nos dice nada

por el estilo. En la pintura no hay nada directa-

mente observable que podamos señalar como eviden-

cia observable o falsedad de la afirmación. Por con-

cionalistas como apenas mejores quelas metaf1s1cas.

Algunos, como J

...

S. Mill~ plantearon· una-int~ropre­

tación empirista de la lógica

Y..

~e las

1natema~Ic..

as.

Para Millla lógica y la· matemattca pura consistía~

en prop~siciones que eran generalizaciones apartl~

  • 3 E~t<> ft¡e to~ ad~ de Ayer_ ( 1990:. 114 ). 1~~ selecci<)ltfM~-t()·

madá de Aye1~- (1946), quien cita al hegeliano británico F. H. ·

11

Bradley tomo fuente del ejem.plo.

-----·-------- ---·- - .. ~
-----·--------
---·-
-
..
~
  • 114 POSITIVISMO Y LENGUAJE

bolas de billar o plumas que caen, autos que cho-

can, agua que hierve, sino a cuerpos de una forn1a,

un tamaño, una masa, un n1ovimiento, una longi·

tud de onda, etc., particulares. Las correlaciones

entre esos atributos abstractos constituyen los in·

gredientes básicos de las teorías científicas. Muchos

de esos atributos pueden no ser observables sin la

ayuda de instrun1entos, pero, a pesar de todo, allí

está el principio.

Llevada a las ciencias humanas, esta clase de con-

- POSITIVISMO Y LENGUAJE 115 sólo podía hablar legítimall1ente de fenó.menos des- critos en· el vocabulario.~de·
-
POSITIVISMO Y LENGUAJE
115
sólo podía hablar legítimall1ente de fenó.menos des-
critos en· el vocabulario.~de· la
física tal vez::fue el más
destacado y radical de ellos) afirmaron que lacien:;-
cia sólo podía hablar de "mente" en .la medida en
que lo hiciera en términos de fenón1enos espacio-
temporales, con1o sonidos del habla, expresiones
faciales, etc. En otras· palabras,
las ciencias sociales
eran el estudio de la conducta; la concepción de la
conducta estaba interpretada de manera sumamen-
te estrecha y confinada tan sólo a los fenón1enos

cepción se enfrentó a buen nún1ero de problemas.

Uno de ellos tuvo que ver con los llamados "estados

rnentales". Los seres hun1anos no son sin1plemente

cáscaras externas de

forma, tatnaño y

n1ovimiento; ·

que pudieran ser descritos como movimientos físi.,.

cos.

Sin· embargo, tan riguroso fisicalisn1o resultó

f~. demasiado radical para la mayoría de los positi-

t·_

tienen una vida interior que no es accesible a la ob-

servación en la forma norn1al, a menos que la in-

trospección privada se cuente como una forn1a pú-

blican1ente disponible de observación. Algunos

sostuvieron que lo inaccesible de los fenómenos

mentales a la observación directa significaba que

no se podía hacerles frente objetivamente, y por

ello los excluyeron del domino de la investigación

científica. Objetos físicos, acontecimientos físicos y

procesos físicos podían describirse en versiones

más rigurosas de los cinco sentidos y, por lo tanto,

estaban públicamente disponibles. Por otra parte,

los estados mentales o estados de conciencia sólo los

podía experimentar y conocer verdaderamente una

persona: la que estaba pasando por esa experiencia.

Algunos positivistas lógicos (el "fisicalismo" de

Neurath [1973], con su insistencia en que la ciencia

vistas-~

Una estrategia más .característica consistió en sos-

tener que, aun cuando los estados mentales no fue-

ran observables directamente, ciertos estados

mentales particulares sí estaban asociados con :r:na~

nifestaciones corporales físicas específicas y se )os

podía inferir a partir de ellas. Por ejemplo, si ven;tos

que una persona aprieta los puños, rechina los dien-

tes, y mira fijamente con un rostro enrojec:ido, razo-

nablemente concluimos que el. estado mental que

esa persona está experimentando· es de ira; en reali-

dad, q1;1e la causa de toda su dramática postura es. la

experiencia interna de ira y rabia. Por consiguiente,

se planteó· el argumento · de ·que todas las declara-:

ciones que serefirieran a.estados mentales pod.r~~n

ser analizadas. en.··otro conjunto de d~clara-ciones~-re~

firiéndose a señales o manifestac~ones corporales; vi-

sibles. Entonces, los fenómenos mentales podían ser

-----·-------- ---·- - .. ~ POSITIVISMO Y LENGUAJE bolas de billar o plumas que caen, autos

ll8

POSITIVISMO Y LENGUAJE

observación social científica. Se consideró que,

para adherirse a lo que el científico natural podía

lograr, el lenguaje de la observación de la ciencia

social debía consistir en observables objetivan1ente

definidos, y debía ser generalizable y, de ser posi-

ble, cuantificable; casi las mismas norn1as que había

exigido Durkhein1. En efecto, como el objetivo era

satisfacer la visión comteana de descubrir leyes ge-

nerales de la vida social, los térn1inos básicos del

lenguaje científico debían expresar cualidades ge-

nerales, no particulares. Uno de los pasos in1por-

tantes de la investigación social a este respecto fue

la adopción de términos cuasin1atemáticos con los cua-

les hablar acerca de los datos: el lenguaje de las va~

riables. Esto representó un n1odo de hablar de los

fenón1enos sociales dentro de un n1arco aparente-

mente neutral en térn1inos de sus atributos y pro-

piedades generales, que los ejemplos particulares

poseían o no poseían, o poseían en diversos grados,

y que podían con1pararse entre sí y con otros res-

POSITIVISMOY LENGUAJE·

119

bies" debieron rriucho ?lla obra· de Paul F. Lazars-

feld ( 1901-197 6} y sus colegas. El. propio. Laza.rsfeld

fue participante ocasional en el Círculo de Viena

antes de la segunda G:uerra Mundial y su en1igra-

ción a Estados· Unidos. Lazarsfeld dedicó sus. mayo~

res esfuerzos a crear técnicas y ·· dis.eños de inves; ..

tigación en el marco de. la investigación, .por

ejemplo, de los efectos de los medios informativos

y los determinantes de la votación en las elecciones,

áreas, ambas, en que realizó labor de pionero. Su

obra fue inspirada por una concepción particular

-aunque no exclusiva-:- qe la ciencia, y de cómo

esto podía hacer que la· investigación social fuese

más científica ·en su búsqueda de teorías con una

base etnpírica adecuada~

El concepto de variable tiene ya una larga tradi-

ción en matemáticas, ·estadísticas y -lo que es im-

portante~ lógica simbólica. En esencia, es una idea

sencilla. Una variable,·· en. oposición a una constan-

te, puede variar eri valor dentro de una gama de va-

pecto a sus presuntas causas.

El lenguaje de las va-riables

Hoy es difícil recuperar el in1pacto revolucionario

de esta formulación del carácter de la investigación

cia; variables independientes, variables dependientes, marcos teó-

ricos y métodos

de investigación"· ( 1968: 43 ). Sin etnbargo, esto

revela hasta qué grado. la investigación elllpírica de la <:ien.cia so-

cial había sido cautivada,

en aquella época, por el anál~s~s d~

va-

riables, ya que en la ciencia física es muy ra1~o que se hable de va-

riables.

0tto ejemplo más o menos de la misma época es el

consejo que da un libro de textq acerca de los Inétodos.:. "Es.ne- ·

social y sus fenómenos, pues el lenguaje de las va-

riables se da por sentado en la investigación social

cesario tradt1cir las idc:!as ·de usted

bies

e.. ]El sociólógo experúneiitado desarrolla la costumbre de

[...

]al lenguaje .de las varia~

traducir, rutinariamente·· el inglés que lee· y.·dye ·a. variables, ·:así· varia- como una persona bilingüe p~ede
traducir, rutinariamente·· el inglés que lee· y.·dye ·a. variables, ·:así·
varia-
como una persona bilingüe p~ede leer un lenguaje mientras
piensa en otro" (Davis, 1971: 16),. En
contrar'· a alguien que eX¡Jresara tales
de entusiasmo.
estos días seda di,fícil en-
sentimientos con ese tipo

empírica. 5 Los avances del "lenguaje de las

5 Como lo escribió Smelser hace algunos ml.os, hablando del lenguaje ele la ciencia: "el lenguaje de los ingredientes de la cien-

ll8 POSITIVISMO Y LENGUAJE observación social científica. Se consideró que, para adherirse a lo que el

POSITIVISMO Y LENGUAJE

1~()

lores: aun si esto es sencillan1ente del orden de O a l

en que O indica la ausencia de una variable, y 1

presencia. El paso innovador consistió en utilizar:

esta idea con1o pivote en torno al cual podía girar

toda una n1anera de pensar acerca de la investiga·

ción social. "Ninguna ciencia -declaró Lazarsfeld-,

trata ~us objetos de estudio en su plena cono·c ..

ción.'' 6 Ciertas propiedades son seleccionadas

como án1bito especial del estudio de cada ciencia,

entre las cua:Les cada una trata de descubrir relacio-

nes en1píricas; las últin1as son las que tendrán ca-

rácter de ley. Así, como ya se dijo antes, la física se

interesa en sus objetos no en su plena concreción

sino en propiedades abstractas de ellos, con1o su

n1asa, longitud, fuerza, velocidad, cornposición n1o- ·

lecular, etc. La conexión de la ciencia con el n1undo

es abstracta y describe las propiedades o cualidades

de las cosas, y no las cosas en sí misn1as. En todo

esto Lazarsfeld es absolutamente kantiano, y abraza

la posición de que las cosas nunca pueden ser co-

n~cidas "en sí n1ismas" sino captadas sólo por n1e-

,)

d1o de sus apariencias o indicaciones "superficia-

les". Esto significa que la primera tarea de

cualquier ciencia es identificar esas pocas propie-

dades generales por las cuales todos los fenómenos

de su án1bito pueden ser conocidos; ésta no es una

tarea fácil, con1o lo atestigua la historia de la cien-

cia. Es particularn1ente difícil para las ciencias so-

ti Lazarsfeld y Rosenberg (1955: 15). Toda esta colección pesar de su antigüedad, es testimonio del vio-01·oso entusias1~10 del análisis de variables en sus primeros días.b

a

POSITIVISMO YLENCUJAJE

121

ciales cuando,aqn. tienen que:desarrollar su propia

terminología común. Sin embargo} para Lazarsfeld

éste no fue un problema in~uperable y en realidad

tampoco tenía que ser resuelto: por medio de la re'"

flexión epistemológica u;ontológica. Loqu.e propu~

so fue una estrategia empírica.:para que la ciencia

social buscara este objetivo tratando las propieda:

des como variables; es decir, utilizando las variables

como ~'modos por los cuales caracterizamos los oh-

jetos de las investigaciones sociales empíricas" (La-

.zarsfeld y Rosenberg, 1955: :13).

Dicho brevemente; Lazarsfeld

_.

consideró .que el

proceso de investigación consistía en convertir con-

ceptos enindicadoresempíricos;·es decir, indicado~

res basados en lo que es observable, :registrable y

mensurable de alguna mar1era .objetíva. El primer

paso era la. creación de una ''imagen vaga" o.cons-

tructo, que resulta de la inmersión de un investiga-

dor en un problema teórico

..

La verdadera tarea em-

pieza por "especificar" sus· componentes, aspectos o

dimensiones, y por seleccionar "indicadores" que

puedan. "representarlo.s'"

...

De .este modo, eL concep-

to de."prejpicio étnico'~ puede manifestarse demuy

..

diversas. maneras: por la,abiert~t expresión de :des.a:"

grado

a

las

..

personas de·· distintos ,antecedentes

raciales.· o étnicos, por: la renuencia a contratar: a .

personas de ;<fiistintaxaza:o. etnia; por ~egarse a tra-:-

bajar con ellos, por· votar por los. partidos políticos

que proponen, políticas racistas, negarse a. comprar

una, casa en UJ:l bart~q en· que viven grupos: étn.jc()S

o raciales distintos, :.mediante> abierta hostilidad,~ 'Y

123

POSlTIVISMO Y LENGUAJE

ello pueden surgir teorías empíric:unente fun,dadas

para explicar los patrones descub~ertos. Se~n La-

zarsfeld, la cuantificación es pos1ble med1ant~ el

uso

de la idea de variables, si bien sólo en el nivel

relativamente burdo de contar la frecuencia de la

presencia o ausencia de alg~na p~opie~~d, ~:que

aun este modesto nivel pe~mlte 1~ 1denuflcac10n de

covariaciones entre las vanables.

..

POSITIVISMO Y LENGUAJE

de muchas maneras n1ás. También podemos pen

en el concepto de "prejuicio étnico" con1o cuestióric::

de grado, y no con1o en una propiedad que alguie~>;

puede poseer o no poseer. Sea como fuere, al elegir

los indicadores deben1os pensar en el contexto en

que se está efectuando la investigación. Por eje 111

plo, contratar a alguien es algo que sólo puede ha·

cer una persona que se encuentre en posición de

contratar o despedir trabajadores. Puede no haber

partidos políticos que explícitaníente confiesen una

política racial. La cuestión de comprar una casa en

cualquier barrio puede no ser ningún problema

en casos particulares. La idea es que el concepto

debe ser elaborado en términos de cuáles n1ani-

festaciones apropiadas, en caso de que ocurrieran

se~ían indicadores apropiados

guie?te pa~o es pensar en las

de "prejuicio". El si:

formas en que esas

n1anifestaCiones se pueden observar como datos.

En el c~so ~e~ análisis de variables esto probable-

n1ente Incl~Ira encuestas y cuestionarios, aunque

no necesanamente. Las técnicas particulares de

recabación de datos e instrun1entos de n1edición

utilizados dependerán, sin en1bargo, de las exi-

gencias prácticas de la investigación. La mayor

parte _de l?s conceptos resultarán, con frecuencia,

c~mbinaCiones de indicadores, y no una sola n1e-

did~. Da~o que la mayor parte de la investigación

social se Interesará en más de un solo constructo

las descripciones empíricas se edifican descu~

briendo patrones entre los indicadores en térmi-

nos de su covariación e interrelaciones, y de todo

Como ya se insinuó antes, tal vez lo mejor sea

considerar los esfuerzos de Lazarsfeld con1o meto-

dológicos, no filosóficos; es decir, como 1~-búsq~e­

da de un modo de hacer que la investigacion soc1al

fuese una ciencia de base empírica. Sin embargo,

hay allí una metafísica del realismo ontológic~ e~ la

medida en que sólo tiene sentido hablar de 1ndices

si se puede afirmar que "representan" algo. No ~~s­

tante, aunque Lazarsfeld habl~ra

...d.e

una coneXl_on

abstracta entre los conceptos e1ent1flcos y el m~ndo,

en la práctica su estrategia se efectúa por me~1? de

correlaciones entre índices y la fuerza y establl1~ad

que muestran, si existen, en los diversos es~~dws.

Pero no hay manera real·. de fin:ar la. coneX1~n de

índices con los "objetos" o las propiedad~s que

putativamente representan. Aunque, por e~e:n:~lo,

el concepto de "prejuicio étnico" tiene un sig~Iflca­

do de sentido común, su conexión con las acciones

los sentimientos -los fenómenos que ,se su~~ne

  • 0 representan, y que, en cierto sentido, son emplrica-

7 Vé~se Ackroyd y Hughes (1991)~ Hay Inuchós otros·que tra- tan estas técnicas.

123 POSlTIVISMO Y LENGUAJE ello pueden surgir teorías empíric:unente fun,dadas para explicar los patrones descub~ertos. Se~n
123 POSlTIVISMO Y LENGUAJE ello pueden surgir teorías empíric:unente fun,dadas para explicar los patrones descub~ertos. Se~n
cucs• ._ POSITIVISMO Y LENGUAJE POSITIVISMO Y LENGUAJE ~lente_ observables 1nediante las respuest~s a prueba hipótesis.

cucs• ._

125

POSITIVISMO Y LENGUAJE

POSITIVISMO Y LENGUAJE

~lente_ observables 1nediante las respuest~s a

prueba hipótesis. Aunque pocas o n~ngun~ de las

ciencias sociales podían emular la pstcolog1a, en el

sentido de ser capaces de efectuar experimentos de

laboratorio, mediante métodos estadísticos de par-

tición se podían lograr buenas aproxi~aciones a la

tlonanos y a otros instrumentos-, tan1bién es cues·.

tión_ de juicio de sentido común de parte ele los in ..

vestlgadores, y no una derivación teórica estricta

con1o lo sería, por ejen1plo, en la física. La validez

teórica se debe a la posición soberana otor()"ada a lo

emp1nco, ya que la adecuación de un constructo

"

.

b

queda detern1inada por patrones que se encuentran

entre las variables o índices mensurables. Se atribu-

ye ilnportancia especial al hecho de operacionalizar

los conceptos para convertirlos en indicadores

medidos y observables. Según Lazarsfeld, los indi-

cadores son aquello con lo que trabaja la investiO"a-

ción de las ciencias sociales, e indican algo, en di-

versos grados, si n1uestran patrones detectables de

asociación entre sí. En otras palabras, los patrones

de asociación consistentes descubiertos en toda una

~a.ma de es~udios son, para Lazarsfeld y para el aná-

hsis de variables más en general, buena evidencia

de que la investigación ha descubierto verdaderas

relaciones causales entre los fenón1enos de interés.

Así, pa~a la ciencia social empírica el lenguaje

de las vanables ofrecía un medio de exoresar rela-

ciones en datos Y: como tal, una n1.aner~ de descri-

bir objetiva y cuantitativan1.ente los fenómenos. To-

~os l?s ~e~óme~os _que son de

interés

para

Investlga~Ion social, Incluyendo los estados objeti-

vos, pod1an ser conceptualizados y medidos al

n1.enos e~ cierto nivel, correlacionados y nl.anipula-

dos de diversas maneras por las técnicas formales

del análisis variable. Se podían forn1.ular y poner a

lógica del diseño experimental en medtos no expe- rimentales de investigación sociaL ·· · · Sin
lógica del diseño experimental en medtos no expe-
rimentales de investigación sociaL
··
·
·
Sin embargo, y pese a que la concepción laza:s~
Celdiana se ha convertido virtualmente en el estilo
ortodoxo de investigación social, considerado por
algunos como el método de la investigación s_ocial
empírica no le han faltado críticas. Hubo quienes
objetaro~ el modo en que la realida~ de l~s fen~.,.
n1.enos y procesos sociales, en toda su Integndad, n-
queza, complejidad y flujo, quedaba. oc:rlta ·tras .lo
que no era más que un aparato descnpuvo ~uyo ca-
rácter debía más a los requerimientos técnicos de
crear los instrumentos de medición y de manipular
las estadísticas que al deseo de captar auténtic~­
rnente las conexiones subyacentes entre los feno-
n1enos que se supone describía (véase B~nsOn Y
Hughes, 1991). Algunos de estos temas se desarro-
llarán más en el capítulo V.
.
Otra dificultad era que el análisis de las varia-
bles era intencionaln1.ente ateórico, método ubicuo
para buscar patrones en los datos como :amino _ha-
cia la formulación de teorías. Las teonas exphca~
han los patrones·, pero antes se necesit~ban éstas
para obtener mejores teorías
..
Es dec1r, ~unque
unas ideas teóricas "vagas" imbuirán los ttpe>s de
variables que serán investigados, o que serán consi-

la

cucs• ._ POSITIVISMO Y LENGUAJE POSITIVISMO Y LENGUAJE ~lente_ observables 1nediante las respuest~s a prueba hipótesis.
cucs• ._ POSITIVISMO Y LENGUAJE POSITIVISMO Y LENGUAJE ~lente_ observables 1nediante las respuest~s a prueba hipótesis.
POSITIVISMO Y LENGUAJE derados variabh;s independientes, variables clepen· dientes n1ediadoras, etc., su significación quedani detern1inada por

POSITIVISMO Y LENGUAJE

!~()

derados variabh;s independientes, variables clepen·

dientes n1ediadoras, etc., su significación quedani

detern1inada por patrones y correlaciones empíri-

can1ente confirmados que aparezcan en los datos. 8

En pocas palabras, el método resulta una estrategia

para la formación de teorías empíricas que, como

veren1os, no llegan a ser el tipo de generalizaciones

teóricas que eran el objetivo de las ambiciones de

los positivistas. 9

Este enfoque tampoco pudo evitar con1pron1isos

filosóficos y problen1as de índole ontológica. N o

sólo incluía una concepción del n1étodo científico

y de cón1o se podía aplicar en las técnicas y prácti-

cas de la investigación, sino que tan1bién tuvo que

enfrentarse a ciertos problen1as acerca de la natu-

raleza de los fenón1enos sociales. Aunque el enfo-

que pretendía ser "neutral" con respecto a los con1-

pron1isos teóricos, al ser propuesto con1o n1étodo

ubicuo para poner a prueba cualquier teoría que

surgiera, hubo dudas sobre si, dentro de este n1arco,

podía enfrentarse de modo adecuado, por ejen1plo,

la idea tan afanosamente propuesta por Durkhein1:

que la sociedad no era reductible a las propiedades

de los individuos.

x Casi no puede haber duda de que el pensamiento de La- zarsfeld le debió mucho a su compromiso con la investigación de encuestas.

!l Esro es evidente en la obra de Blalock, tal vez el principal exponente de la modelación causal en sociología. Véase, por ejemplo, Bblock (1984).

POSITIVISMO Y LENGUAJE

127

CONJUNTOS SOCIALE~ FRENTE A INDIVIDUALISMO

MET6DOLÓGICO

Como lo había sostenido Durkheim, las ciencias so-

ciales no se preocupaban por los fenón1enos indivi'-

duales como tales. sino por fenómenos colectivos

que, desde luego, incluían esos estados individuales

de conciencia que reproducían la comprensión y la

visión colectivas. Las ciencias sociales trataban de

grupos y colectividades de varias clases, institucio-

nes, culturas,· sistemas completos de interacción.";y

procesos, que; por decirlo así, son más queJa· suma

de fenómenos individuales y, como lo dijo Durk""

heim, tienen. una· realidad por derecho propio. La

economía trata de instituciones interesadas erí la

producción y distribución de bienes; la sociología,

de clases, grupos, instituciones y hasta· sociedades ·

enteras; la ciencia política, de gobiernos,. partidos

políticos,

votaciones,·..

y n1ás. Y

sin embargo, como

en el caso de los estados mentales, esos fenómertos

colectivos no son, en sí mismos, lo que un positivis-

ta consideraría directamente observables. Por ejem~

plo, no podemos observar clases sociales; el sistema

económico; el capitalisn10 y similares, por lo cual,

¿qué estatus ontológico puede'n poseer tales :cbn'-

ceptos? Una vez más, como enérgicamente lo dijo

Durkheim hablando de la realidad de los fenóme-

nos colectivos, "La sociedad no es una simple suma

de individuos. Antes bien, el sistema formado ':por

su asociación representa una realidad; específica

POSITIVISMO Y LENGUAJE derados variabh;s independientes, variables clepen· dientes n1ediadoras, etc., su significación quedani detern1inada por

!

;

1'

P0SITIVJ.SMOY::LEJ'ilG11AJE 129 servable salvo_ en; sus manife~tacionés, ~n:f1iyitluales" (Lesnoff,: 1.974: >7:7:)~- Aquí parece-::pate.nte la paradoja; ·por"una'·parte,
P0SITIVJ.SMOY::LEJ'ilG11AJE
129
servable salvo_ en; sus manife~tacionés, ~n:f1iyitluales"
(Lesnoff,: 1.974: >7:7:)~-
Aquí parece-::pate.nte la paradoja; ·por"una'·parte,
la afinhación-de. que los conj:untos.-sociales>er(ln:rea::-
les dependía.delheckode que:noJuera posible,re.:
ducir· to.mpleta:tnente
..
las ·declaraciones. acetca<.de
ellos a as
._
everacionesacerca,de
indiv:iduos;.por-btra~
la evidencia de la realidad de los conjuntos so.ciales

parecí~ depender por completo de·

..

una evideneia

derivada:

.:,:de.

_condu.ctas .::individuales . ohser:vablés•

Aun cuando .Durkheim;,. entre otros,. hahía: afirm(ldo

estar. ~ostrando e que las características y la ,condu€~

ta individuales ~variaban eo~. :fa(:tores- :con textuales

sociales,.o .eranrdeterminadas .o (:ausapas~por. ellos;

los datos .en que se basaban tales conclusiones si~m~

pre podían remitirse. en sus orígenes a la observa'"

ción de-individuos. ·

·

· ·

Es indudable. que se pueden predecir.:propi~dá"'

des de los conjuntos so'ciale.s que no se pu-eden pre~

..

decir de.1Jnindividuo~ Puede cle.cirse· que. una.s.o-:

cied:acl ~,o ··-un. g.:rrupo .:.es estratificado, jetárq~ico;

demotráti~o,, dividido en .dases,. etc.,"tnierttras.·~o.

pued~·11· afirmarse: las- mismas· caraét~tísti(ta:s ae·.-~n· :-

indivi.du.o~ Coiiió. -.último ejempJo, (p:u~él€

..

d~<ritse . ·:

que to.s ·grU:pos ·:rn~n.tienen su· identjdtJ:(tpese;_ál-;f.erí)T: ·

plazo .de sus miembros

....

-y- tambié-n ;que· e~- posible

dem;osttar que:el carácter clelosg.rupo!3intl;tt;ye,;:s()~

bre Ja condl.lcta de s-us -miembros

..·

En:tntich~s ·~is:~e~

mas j@dicos . algunas .· M·ociaciOn~s son tiiát<~&s

P0SITIVJ.SMOY::LEJ'ilG11AJE 129 servable salvo_ en; sus manife~tacionés, ~n:f1iyitluales" (Lesnoff,: 1.974: >7:7:)~- Aquí parece-::pate.nte la paradoja; ·por"una'·parte,

POSITIVISMO y LENGUAJE

q~e ~tiene sus propias características" (Durkhcillh

  • l ~)66: 103 ). En suma, la

realidad social trasciende ~~

la

de

os individuos. Al igual que en la naturalcz•t.

_I__

tan1b1en ocurren en el mundo social, definil iv;,,

n1ente, con~un~o~ que no sólo son agregados de los

ele1nen~os Individuales que los integran sino qt~t•

son unidades orgánicas, más que la sun 1 a de sus

partes. Esos todos nacientes no se pueden reducir a

las partes que Jos co1nponen.

Podría decirse que para la viabilidad de las ·cien·

cías sociales es necesaria una buena confin11aci<'>ll

de est~ tipo de pretensión, y eso afinnó Durkhcir11,

pues sin

ella el estudio apropjado de la conducl ;,

hun1ana, se le considere social o no, se convertirí;,

~-n ~:i~ología o en. ~na de sus ran1as.

En el aspect<,

filosof:co, la cuesnon es ontológica en lo tocante ;1

la, r~~~Idad ~e las entidades sociales (Lukes,

1970;

() N e1ll, 1973; Sharrock, 1987). Con1o lo hen1os vis-

to, Durkheim afirn1ó que las entidades sociales

""

1

er~n cosas· rea es, aunque no fuesen ''cosas" n1a-

~er~ales. Sin en1bargo, n? era tan fácil resolver ope-

I aC1onaln1ente las cuestiones. La evidencia en1píri-

ca

aducida nara los hec

_

1

·

1

llos

1

soCia es

,

·

se

d

envaba, ·

basica1nente, de los individuos. De n 1 odo directo

sólo se podía observar la conducta individual, ya

fuese en f~nna de respuestas a cuestionarios, prue-

bas de. actitudes, observaciones etnográficas, índi-

ces registrados de la frecuencia de actividad delicti-

va, índices de suicidio, preferencias de los votantes

..

,

compras generalizadas o cualquier otra cosa. E~

pocas palabras, "nada en los hechos sociales es ob-

co1Iló:·.si:-fuerarlpersonas,- c.on·d~techos,yo}D·1igaqi0'­

nes · dis,tintos de los de. sus: mietilhtqs. hos·,,ecóno-

l:W

POSITIVISMO Y LENGUAJE

tnistas hablan de la empresa e incluso tienen teorías

acerca de ella. Y sin embargo, hasta cierto puntot

esas observaciones están erradas. Aunque en el len·

guaje jurídico y en el ordinario podemos hablar de

este n1odo y lo hacen1os, la cuestión es saber si esto

es legítin1o cientíjica1nente y, en caso afirmativo, qué

justificaciones ontológicas y episten1ológicas puc·

den darse para hablar así. Las respuestas a esto afec-

tan las interpretaciones verosímiles que se pueden

ofrecer de las operaciones de investigación que su-

puestan1ente miden o indican los fenómenos colec-

tivos.

Desde luego, el problen1a tal como fue planteado

no exige hacer una elección entre la realidad de los

co~untos sociales o la realidad de los individuos;

no es ni necesita ser cuestión de la una o la otra.

Para sostener la opinión de que hay a la vez indivi-

duos y co~untos sociales, n1ientras se acepta al mis-

mo tiempo que los últimos no son observables en

forn1a directa, tarnbién necesitan1os poder afirmar

que, si algo va a ser verdaderan1ente predicado

como conjunto social, esto deberá implicar la ver-

dad de las descripciones de los individuos que, en

parte, comprenden el conjunto social. Sin esta con-

dición sería imposible poner a prueba las declara-

ciones acerca de los conjuntos sociales por n1edio

de la observación, ya que éstos no son observables,

aunque los individuos sí lo sean (Mandelbaum,

1955; Lessnoff, 1974: 80-81). Pero, asimismo, la des-

cripción de los conjuntos sociales, aunque implique

verdaderas descripciones de individuos, debe abar-

POSFfiVISN.I0Y LENGUAJE

131

car más que.c:!sto}:es decir; deberá significar que· el

conjunto de descripciones individuales pertinentes

no agota lo que puede. decirse ·acerca del conjunto

e social. D:e este

..

modo, por ejemplo, pued~ propor-

cionarse ·"la sdciedad británic4" como rio.mbre de

una .colectividad social y el número de propiedades

"1

abarcadas por. e , · con1o

"

/ "

es . una monarqu1a , ·

.

.

.

.

.

"

es

n1iembro de la Unión Europea", "tiene un bajo ín-

dice de del~ncuencia en cúmpar;ación con las' socie- ·

dades X, Y, Z", "tiene una tasa de-inflación de X%",

etc. Sin e~bargo, lo que se

trata de saber es si cada

una de estas declaraciones, aunque implique la ver-

dad de un puñado de aseveraciones acerca de indi-

viduos -su conducta en las elecciones, en el .merca-

do, su obediencia a la ley, sus actitudes y creencias,

y muchas más'- es simplemente reductible a una lis-

ta de .tal~s declaraciones individuales, por muy

grande que sea su número. En caso contrario,. ¿qué

ha quedado que no sea así reductible? (véase Coul-

ter, 1982)~

De .acuerdo con la· doctrina del "individualismo

metod,ológico" río .queda. absolutamente nada, .ya

que • todos los heqhos llamad.os colectivos son, en

principio, explica.bles en· términos de hecl:los acerca

de individuos. Según esta opinión, las_, referencias a

conjuntos o colectividades sociales son referencias

esencialmente sumari(ls a las características y pro-

piedades de individuos, y éstas últimás podrían

remplazar aJas primeras sin :dejar residuo. ·Eh otras ·

palabras; lo ''real" se Ii111ita .a lo que :se puede· ob~

servar, y éstas son las características· y propi~dacl:es

POSITIVISMO Y LENGUAJE tnistas hablan de la empresa e incluso tienen teorías acerca de ella. Y
¡ ,¡ · !_l_· ._. ll ''1 ~lf i 1:! 133 'h 1:~~ POSITIVISMO Y LENGUAJE
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POSITIVISMO Y LENGUAJE
1
POSITIVISMO Y LENGUAJE
de individuos. Lo n1ás que ontológicamente se
;i J:
que, en el lenguaje· ordinario, se recurría a· cosas
·¡
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.
1 "
_,
.
d
1
. bl
"
'1
.
.
.
· ..
1"
puede decir de los conjuntos sociales, dado que nun-
como e
esp1r1tu
e . pue · o ·, '
a memorta.Tac:Ia
:;
ca se pueden ofrecer concretamente a la observa-
1 "el espíritu de una época''; la "conciencia de clase"·,
ción, es que son una categoría de entidades teóricas
J "el pueblo'', etc., esto, o bien era un modo descui~
que sólo tiene conveniencia explicativa (véase, por
}
dado de hablar en busca del puro ~efecto: o, en el me-
ejemplo, Hayck, 1964: 5-15 ).
La realidad ontológica
Í jor de los casos, una manera convenientemente su-
sólo es atribuible a individuos, mientras que los con~
iuntos sociales son considerados como entidades
~ maria deTeferirse a grandes números de individuos
-~ en alguna capacidad o, en ·el peor de·, los casos, algo
.J
abstractas o teóricas no observables pero que tienen
-J acientífico e ignorante. En las ciencias sociales éste
una utilidad explicativa, un tanto parecida a ciertos
'' era en esencia el argumento. de Weber: las referen.;.
tipos sin1ilares de conceptos teóricos en la física y en
cias a entidades colectivas como "el-Estado", "la or-
las otras ciencias naturales.
ganización burocrática", "el espíritu del capitalis-
Para algunos, esta interpretación tuvo enorme
mo", etc., eran expresiones sumarias utilizadas por
in1portancia, pues pareció acercar aún más las cien-
la simple conveniencia de no tener que expresar to-
:1\i\
cias sociales a la práctica de la ciencia natural, en
das las declaraciones acerca de los individuos que,
que un principio de reducción, es decir, la deriva-
las componían. 10
!~·:¡
ción lógica de las generalizaciones, por ejemplo de
Sin embargo, para .otros "individualismo meto-
! 1
la química, a partir de la generalización n1ás inclu-
dológico" resultaba demasiado timorato y, aden1ás,
!
1
siva de las de la física, podía verse en acción por n1e-
parecía conducir a un reduccionismo · psicológico
dio de una jerarquía de la explicación, partiendo de
en que todos los denominados hechos sociales, in-
la física más fundan1ental y las leyes absolutamente
cluyendo las propiedades y atributos de los indivi-
generales acerca de la conducta de los procesos fí-
duos, eran reductibles, a la postre, a explicaciones
sicos en pequeña escala, hasta aquellas generalida-
en términos de disposiciones psicológicas~ Sin duda
des que se aplicaban a fenómenos más sólidos,
Durkheim habría planteado esta objeción. A los
con1o la conducta de los objetos, incluyendo la de
10 Según 'Veber, los conceptos colectivos "tienen
un signifi-
los seres vivos. También dio la impresión de evitar los
lapsos metafísicos de los que parecían herederas las
cado en las 1nentes de personas individuales, en parte como algo
que e!l realidad existe, en parte como algo con una autoridad
ciencias sociales, particularmente los de reificar co-
normativa[
] Así, por ejei.rtplo, uno de los aspectos ünportan-
tes de la existenci~ de un Estado moden10 (
] consiste en .el he-
lectividades y atribuirles unas cualidades que, pro-
piamente hablando, sólo podían pertenecer a indi-
viduos y sus relaciones entre sí. En la medida en
n-eencia 'd~· que existe o· debeda existir, de modo que sus actos ·y
leyes son válidos en el sentido jl.uidico" (Weber, 1978: 14).

1: ~ 1

POSITIVISMO Y LENGUAJE

co~juntos sociales se les debía dar un carácter IllC*

nos efín1ero que el de sin1ples entidades teóricas o

expresiones sun1arias y, en can1bio, darles una con·

cepción más congruente con una visión de ellos

co1no verdaderos factores causales.

Desde luego, con1o ya se insinuó, el reduccionis·

n1o n1etodológico no necesariamente in1plica un re·

duccionismo psicológico, es decir que las únicas ex-

plicaciones válidas de la vida social son las que se

han puesto en térn1inos de disposiciones psicológi·

cas humanas. Por ejen1plo, George Hon1ans ( 1967)

arguyó que la sociología podía ser "reducida" a psi-

cología en el sentido de que sus leyes pueden deri~

varse lógican1ente de las de la psicología, así como

las leyes de la quín1ica pueden deducirse de las le~

yes más generales de la física. Por otra parte, la so-

ciología, junto con otras ciencias sociales, afirn1a

que la acción humana es, al n1enos en aspectos in1-

portantes e irreductibles, el resultado de la interac-

ción con otras. Es decir, reconoce que existen "pro-

piedades nacientes" que se desprenden de que los ;-'e

individuos interactúan con otros, propiedades que

no están presentes en el individuo por sí solo. La in-

teracción misma es una de esas propiedades na-

cientes, y todo lo que se deriva de esto, como la

posibilidad de poder entre dos o más personas, in-

tercan1bio, posición social, cooperación, conflicto, y

mucho más. En realidad, al describir las acciones

de individuos a menudo tenemos que hacer refe-

rencia a su posición institucional para con1prender

las acciones que están efectuando. Las acciones de

POSITIVISMO Y LENGUAJE

135

una

..

.persona para ton sus-hijos.'no. pueden com-

prenderse, sin la descripción relacional "padre'Tser

arrestado,,por .·una persona no se puede cbmpren.~

der a· menos. que_- entendamos la ·identidad institu-

cional "policía". En pocas palabras, todo el contex"-

to relacional que es la vida social no es reductible a

disposiciones psicológicas. 11 Desde luego, esto no

es disponer de las explicaciones psicológicas como

pertinentes a la explícación de la conducta social

humana, pero tampoco pretende serlo; simplemen-

te se trata de reservar lugares para la respectiva dis-

posición de las explicaciones sociales y psicológicas.

¿A qué se reduce todo esto; metodológicamente?

¿cuáles son las in1plicaciones de estas ideas para la

investigación social? El problema se plantea para las

ciencias sociales de -la · siguiente. manera: '~indivi­

duos" y "conjuntos sociales" no son fenómenos dis-

cretos y. separados; los últimos quedan definidos y

conceptualizadós, en .grah parte; en términos de los

primeros, porque sólo son observables los indivi-

duos, sus atributos y su conducta. Si esto es correc-

to, entonces resulta extremamente .difícil establecer,

teórica y empíricamente, la realidad de los conjun~

tos sociales independientemente de la realidad.· ya

aceptada de los individuos. Mas, para el positivista,

.

.

  • 11 Las sociologías estruduralistas, aveces .d~i"ivadas··de in~er­ pretaciones de Marx combinadas Con ideas. tomadas de la lin- güística, llev(ln,esto más allá y ven al i11dividuqcomp ''portador" de estructuras relacional~s más grandes, de üll1na.tlera qüe estas estructuras actúai1 por rnedio del individuo. Véase, por ejernplo; Althusser (1969):. Estas ideas serán abordadas en el-capítulovm.

P<JSTflVISM0 ::Y:LENGNAJE 141 zaciones causales en: :resultado ·de la experiencia sensorial, ,no podían .ofrecyr garantía de
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P<JSTflVISM0 ::Y:LENGNAJE 141 zaciones causales en: :resultado ·de la experiencia sensorial, ,no podían .ofrecyr garantía de
P<JSTflVISM0 ::Y:LENGNAJE
141
zaciones causales en: :resultado ·de la experiencia
sensorial, ,no podían .ofrecyr garantía de que la.s·,.ge~
neralizaciones· se :sostuvieran .en :el Jiuturú;- .• ya q:q.e 'Se
basaban.en una,,evidenciaque·,sólo.se podía recabar
en el pasado y en el
presente: se aplicaban .a los
acontecimientos hasta aqul
..
Por.: -definición,, la: con-
junción constante11opod:ía.serobservadahoy para
experieilcias futuras,- y en el futuro el agua tal vez
hirviera a los 80 y no á los 100 grados: centígrados.
La-respuesta de Hume.a.esto·seríaque, en realidad;
no podía haber garantía de·que tales generalizacio-
nes, ni aun las mejor establecidas ·por la ciencia,
continuaran ,siendo válidas en· el futuro. Sin embar-
go, sólo pode1nos basar nuestras expectativas para
el futuro sobre la experiencia pasada,, de. modo q1:1e
todo lo. que pode;mos hacer es extrapolar és.t~s al fu-
turo. Por consiguiente, eL conocimiento de las coc
..
:
nexiones empíricas, de las causas. y de los. efectos
nunca es absolutamente seguro sino sólo probable;
es decir, jamás podemos. tener co:nfianza absoluta
en·su conexión repetida,en el-futuro.
Una decla;ración causal general, según esta opi-
nión, era un resumen de nuestras sensaciones de
dos conjuntos de fenómenos~ y. constituía· 10. que
normalmente se llama una generalización empírica.
Para determinar las causas', formulamos categorías
de objetos o de hechos sobre :la base -,de sus respec~

tivas similitudes* La.relación entre ellas es, observa,:.

da, natural o experimer,ttal:rnen.te, y se anota Ja ·se""·

cuencia. Si_ descubrim'oS .que en un número

su~iciente de casos, hay u:H.a_ conjuitcióñ constante

  • 140 POSITIVISMO Y LENGUAJE

gue a _otro. Según Hume, las ideas eran impresiones

obtenidas por los sentidos, y su interpretación de la

causa fue congruente con este punto de vista. El co-

nocimiento de las causas era el resultado de sensa-

ción y de costumbre. Por ejen1plo, la razón, por sí

sola, no podía llegar a la idea de que el calor hacía

que el agua hirviera, o de que la gravedad hacía que

los cuerpos cayeran, sin una experiencia en que ba-

. sarse. Decir que A causa B es decir que A y B están

"constan~emente unidas", es decir, que siempre

ocurren JUntas en

nuestras sensaciones; la conexión

causal es atribuida a la naturaleza, pero no obser-

vada en ella. Por medio de repetidas observaciones

de conjunciones similares, por costun1bre llegan1os

a esperar que estén, y siempre estén, causalmente

relacionadas.

La idea de causa y efecto se deriva de la experiencia, que nos informa que tales objetos particulares, en to- dos los pasados ejemplos, han estado unidos entre sí. Y cuando se supone que un objeto sünilar a uno de és- · tos está inmediata1nente presente en su impresión, su- poneinos a partir de ello la existencia de uno similar como su habitual aco1npañante [Hume, 1978: 89-90].

Sin embargo, en algunos respectos esto no pare-

ce Ileg~r lo bastante lejos. Se consideraba que las le-

yes universales eran precisamente eso: universales

tanto en tien1po como en espacio, aplicándose al

 

pasad~, al presente y al futuro. Sin en1bargo, los ra-

zonamientos de Hume, al convertir a las generali-

146
146
146 1 POSITIVISMO Y LENGUAJE POSITIVISMO Y LENGUAJE 147 consecuencia lógica de las declaraciones teóricas, junto,
1
1
146 1 POSITIVISMO Y LENGUAJE POSITIVISMO Y LENGUAJE 147 consecuencia lógica de las declaraciones teóricas, junto,
146 1 POSITIVISMO Y LENGUAJE POSITIVISMO Y LENGUAJE 147 consecuencia lógica de las declaraciones teóricas, junto,

POSITIVISMO Y LENGUAJE

POSITIVISMO Y LENGUAJE

147

consecuencia lógica de las declaraciones teóricas,

junto, desde luego, con la especificación de "condi·

ciones iniciales". Esta interpretación pareció resol-

ver buen número de problemas, entre ellos las de-

ficiencias de la idea de inducción con1o base para la

..Aunque

decla-

universalidad de las leyes científicas

raciones de la forma "siempre que A, entonces B"

no pueden demostrarse o verificarse lógican1ente

de n1anera concluyente, sí pueden ser refutadas por

un contraejen1plo en que A no va seguida por B. Es

la naturaleza absoluta de la "generalización univer-

sal", es decir, cada vez que ocurre A, siemp-re va se-

guida por B, la que afirma su posible vulnerabilidad

a la refutación. Dado lo que dice la generalización,

sólo es necesario que una vez se dé el caso de que

ocurra A sin ser seguida por B para que quede re-

futada la afirmación de que cada vez que ocurre A

también ocurre B. Karl Popper, quien se disoció de

los positivistas aun cuando otros lo contaran entre

ellos, a lo largo de su carrera negó la posibilidad de

la validez de llegar a una ley general en1pleando el

razonamiento deductivo, y en cambio propuso la in-

terpretación de la falsación o refutacionista de la

naturaleza de las leyes científicas, como lo veremos

en el próxin1o capítulo.

La universalidad de la ley tampoco puede ser

cuestión de probabilidad, ya que esto, de hecho, di-

ría que la ley a veces era cierta y a veces no. Sin em-

bargo, las leyes científicas están son1etidas a confir-

mación en1pírica, y la deducción participa en el

n1étodo de ponerlas a prueba. La explicación cien-

tífica es explicación causal en que ''la explicación de

un hecho significa deducir una declaracióg que lo

describe, utilizando como premisas de la deducción

una o más leyes universales,.junto con. ciertas···de-

claraciones singulares, las condiciones iniqiales" .

15

Las leyes científicas son declaraciones ca.usales: que

describen hechos en la naturaleza y que pue~en.ser

verdaderas o falsas; su verdad o falsedad queda de-

terminada por observación.

Otra cuestión que la combinació.n de empirismo

y de lógica pareció resolver· fue analizada antes en

relación con la observabilidad ~o falta de ·ella~ de

los conjuntos sociales~.··tJna· teoría, interpretada del

modo que. acabamos de analizar,. erfi. evide!ltemen;'-

te más; compleja de lo que parecería implicar "Siem-

pre qu1-A, entonces B." La. teoría puede contener

postulados y conceptos que. no están. SOJ:ll~tidos a

la prueba .observacional. Tales conceptqs serVían .a

un propósito heurístico. dentro del lenguaje- teórico.

Por lo .tanto; aunque ias teorías aún recibían una in.,.

terpretación empírica, llegó o. dttj4rs~)nás espacio a

los no ,observables, a ·conceptos que, para ser·· ver-

daderos, no dependían directamep.t~ de .que c<r

rrespondieran con el- mundo. La estructura fotmal

de una teoría era tan compleja y detallada que a me-

nudo se hacían necesarios unos "conceptos teóricos"

15 Popper (1959: 59). Para Popper la posibilidad d,e que una temia fuese refutada por e'Videilcia empírica e1·alaque determi-. naba la distinción entre las temiás científicas: y las ''teorías no científicas. ·En su opinión~ muchas de las· teólias de·l~s. ciencias sociales podlian volverse acientíficas.

1

1.

146 1 POSITIVISMO Y LENGUAJE POSITIVISMO Y LENGUAJE 147 consecuencia lógica de las declaraciones teóricas, junto,
148 POSITIVISMO Y LENGUAJE para la conveniencia de la manipulación lógica y ma· temática. Ya no
  • 148 POSITIVISMO Y LENGUAJE

para la conveniencia de la manipulación lógica y ma· temática. Ya no se consideró necesario que todos los conceptos de una teoría tuviesen un significado em· pírico. Una manera de expresar esto era hablar de un lenguaje teórico y de un lenguaje observacional; unidos ambos por reglas de correspondencia que in- terpretaban en1píricamente algunos de los concep· tos teóricos. 16 De esta manera, la teoría aún estaba son1etida a la prueba empírica por medio de hipóte- sis derivadas deductivamente de ella. Estas desviaciones de la interpretación empiris- ta, un tanto ingenua, de la explicación teórica que proponían Mill y sus seguidores, no destruyeron, empero, el espíritu empirista: la reinterpretación sin1plemente la enmendó para que se adapt_ara n1ás de cerca a la que se consideró la práctica ci'éntífica. Para las ciencias sociales éste fue un desarrollo fa- vorable, ya que vino a autorizar los que hoy son los métodos de investigación ortodoxos. La distinción entre un lenguaje teórico y uno observacional fue decisiva. También lo fue la versión de la supuesta certidun1bre de la ciencia. La interpretación empi- rista de las leyes científicas había afirmado que sólo eran probables en el sentido de que eran tentativas, y expuestas a revisión. Entonces, ¿cón1o podía explicarse la certidumbre? Según la versión hipoté- tico-deductiva de la explicación científica, la con1bi-

148 POSITIVISMO Y LENGUAJE para la conveniencia de la manipulación lógica y ma· temática. Ya no

149

nación <dé·-. m-ateniáticas,.cum~lógita:y,··l~:t·' iri.terpreta-

ción-;eséncial:rnente· enipírica·-de·t~s>léy~-s-;fu.é·la''que

".

. :.•.¿· ·,_ • ·b······_,_ --U·•·· ·---"·-:e••······:-~•- ....

:re ~ :msta: rteTtlw.Uitl"'

les, .diO .a as: ·eyés SÚ' certl- üin

1

l

bre"era ühá ficción, desde luego ·conveniente y util;

pero -no dejaba·de .sérficción, ya·que·'~o -~oüíáó;<:uh tar el carácter provisionál del des·cubrimiento:· cien~

tífico., Al fin y:_ al cabo, -en la~·historia ·e:on-stablh¡qp.e se había des'cubiertolafalla-·déleyés créritíficas;·sof6 pará ser remplazadas por :otóis' fuás,núevas<y eficá~

ces. La historia de la ciencia es uha: historia de téo;,; rías erróneas~ Para las ciencias ·.soc-iales :est6 eta alentador, pues su incapacidad para· formular leyes, así fuesen. de una probabilidad:<snlafuente módefa;;.· da; J>qdía achacarse. a la .mucho mayor complejidad de los fenómenos sociales ert compai:'aci6n éonlds··de la naturaleza. inanimada. Lós feíiórnenos· · sbcia:les también·eran más difíciles de medir con eL tipO de

1

precisión ya· -lograda en las

ciericias_;na.fura'les~ ·Tddo:

esto fue tomado como señal-dé que: la ciencia ·sociál positivistaiba al menos por