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AJBAR MACIIMUÂ.
(COLECCION im TRADICIONE-iS.)

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COLECCION
EE

I

:

OBRAS ARÁBIGAS

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D 35 HISTORIA Y 035 O GRAFÍA,
qtnü PIíBLIGA

LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA.
TOMO R RIMERO.

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AJBAR

MACHMUÂ.

(COTECtlOK

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IVimcitlKA)

UHÚNIUA ANÓNIMA DEL tílüLU Al, DADA A LUZ POR PRIMERA VEZ,
7h*nri£LfM T

HÍ’OTAM

POR DON EMÍLIO L AFEENTE Y ALCÁNTARA,
Académico da nú maro.

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La Crónica con que comenzamos ia serie do obras arábicas do
historia y geografia que esta Academia so propone dar d la es¬
tampa, es, si no la más antigua, una delas inús importantes
sin duda para el esclarecimiento do aquel confuso periodo que
empieza on la invasion mahometana y termina on la definitiva
constitución del califado do losOmoyyas. Ya M. Uoinaud en su
Historia- de las invasiones de las sarracenos en Francia , y Don
Pascual do Gayángos, on su Discurso
la autenticidad de
la Crónica denominada del moro Ilúsis, dieron noticia de esto
Códice, vulgarmente conocido por el Anónimo
París, y liamarón la atención de los orientalistas sobro la importancia do
las tradiciones quo contenia. Posteriormente M. Dozy, en la In¬
troducción á la Historia de Africa y España, de Ebn Ádzari,
cuyo texto publicó on Leiden, on 1848. examinó con su acos¬
tumbrada sagacidad la época en que pudo ser hecha esta com¬
pilación, que le lia proporcionado abundantes datos para su Dis¬
tocia de los musulmanes de España y para la segunda edición
f

VI

ele sus Recherches , donde tradúcelos párrafos referentes á la invasten y baialla de Guadaiele. Hasta ahora TíO ha podido descu¬
brirso ct nombre del autor, que debió vivir en el siglo xi de nues¬
tra era , y que , más bien que una verdadera historia , sólo se
propuso reunir y conservar las antiguas tradiciones de la con¬
quista de España por los musulmanes, y sucesos posteriores has¬
ta Ãbdo-r-Rahmen Ifl. 13o aquí procede cierta desigualdad en
el texto, donde se encuentran pormenores curiosísimos y abun¬
dantes relatos de algunos acontecimientos , mióntras que de otros
no menos interesantes apenas da noticia alguna, Tal sucede,
por ejemplo, con los años comprendidos entre la muerte del goIxjrnador Aç-Çamh y la de (bicha, durante los cuales hicieron
diferentes 6 infructuosas tentativas por asentar su dominación en
Francia , y hubo también en España revoluciones y trastornos
de grave trascendencia, de que hallamos indicaciones en otros li¬
bros y en el nuestro no se mencionan, Contiene ademas algunos
errores de sucesos y fechas, bastantes para dar X entender que el
autor tenia sobre estos tiempos escasísimos datos y noticias con¬
fusas y contradictorias. Así dice que el wall Aç-Çamli fué des¬
tituido del mando de la Península , siendo cosa averiguada que
murió en una batalla contra el Duque de Aquit&nia. La serie de
gobernadores que menciona no as completa, y la venida de Okba, que fuó uno de los más activos que hubo en España, la fija
en 110 (728-9), habiendo sido, sin la menor duda, en 116 (734).
En 'cambio, sobre otros muchos sucesos nos suministra dalos,
tanto más interesantes y fidedignos , cuanto que el compilador,
siguiendo una costumbre muy común entre los escritores arábi¬
gos, inserta las tradiciones integras y tales como le fueron tras¬
mitidas de antiguos tiempos. La relación de la batidla de Coi-

.

PltÓLOGO.

V!J

tsóm contra los berberiscos en Africa es de un testigo presencial;
la de la huida de Alxlo-r-Rahmen I de la Siria, so inserta con
las mismas palabras con que aquel príncipe la refería, y en ge¬
neral se exponen los hechos con sencillez, naturalidad y buen
órden, lo cual indica en el autor cierta sensatez y recto criterio

para la elección de materiales, en virtud del cual desecha toda
la multitud de imaginarias leyendas y sucesos extraordinarios
que corrían con cierta autoridad entre los musulmanes, y se en¬
cuentran referidos en otras crónicas, Eos sueños misteriosos de
Tárik al desembarcar en la Península-, los vaticinios de una an¬
ciana de Algeciras, que le dijo ser el predestinado para la con¬
quista de España; el arca donde encontró Rodrigo la predicción
de su pérdida; todos estos relatos, que cunden entre el pueblo.
naturalmente propenso ti lo maravilloso, están desterrados de
nuestra Crónica, que solo da cabida, como por incidencia, á una
anécdota, de este género, al referir el modo como se juró la
bandera de Âbdo-r-Hahmon 1 . á orillas del Guadalquivir, cuan¬
do marchaba contra Yósuf y As-So mail , lo cual, según dice,
habla sido predicho en la misma forma que pasó por una espe¬
cie. de marabuto, sapientísimo en materia do adivinanzas,
Tampoco se encuentra en el texto cita ninguna de otros bistoriadores. El autor, en vez do recurrir á ellos, admite sólo las
tradiciones que con mayor crédito corrían entre el pueblo , y
esta circunstancia es la que presta al libro que publicamos ma¬
yor autoridad y más alto precio. Desde la invasion hasta el
reinado de Âbdo-r-Itahinen III, que es todo el período que
abraza, los sucesos sobro los cuales poseía el autor mejores infor¬
mes, son : la venida de Tárik ; las conquistas de Córdoba, Carmona y Mérida; la llegada de Ilalcb ben Mélic; las guerras ci-

PRÓLOGO.

Yin

viles que siguieron ; la dominación de Ydsof Aí-Fihrí , y la en¬
trada y triunfos de Àbdo-r-Rahmen 1. Desde la muerte de ésto
hasta Ahdo-r-KaUmen III sólo contiene algunas auécdotas lite¬
rarias, generalmente de escaso interes , con indicaciones Iiistócas bastante ligaras, aunque siempre muy dignas de estima.
Desgraciadamente, do esta, apreciadle compilación sdlo existe en
Europa un ejemplar, qun se conserva en la Biblioteca Imperial
de París (núin. 706 , anden fond), a continuación de la Cróni¬
ca de Ebn Al-Kótiya, y lleva el titulo de Colección de tradicio•
itííi, relativas á la conquista de España, á
em ires, y á las
las dos un volumen , es¬
ellos. Forman
guerrasque hubo
mire
crito e¡i caracteres africanos, y por lo genera: con alguna cor¬
rección. Hay , con lodo, pasajes evidentemente corrompidos por
el amanuense, y frases enteramente ininteligibles; pero son en
corto número y no de gran importancia, El Sr. D. Pascual de
Oavángos copió este manuscrito integro hace algunos años , y
esta copia, cotejada por M. Dozy con otra esmeradamente hecha
que posee, es la que nos ha servido para nuestro trabajo.
Hemos procurado en la version cumplir, hasta donde nos ha
sido posible , con el deber de todo traductor, reducido á expre.sar con fidelidad y exactitud el pensamiento del autor ; pero hemos crcido innecesarios y áun inconvenientes los esfuerzos di¬
rigidos á reproducir la frase misma del original, porque ad emas
do la poca utilidad de tal propósito , jamas puede conseguirse sin
violentar de una manera exagerada nuestro propio idioma, y sin
el uso de nuevos é inusitados giros, que embrollan y confun¬
den el pensamiento. Igualmente hemos evitado siempre la in¬
.«i

.

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troducción de palabras exóticas . conservando sólo la forma ára¬
be de los nombres propias de personas, y los de lugares cuya

PROLOGO.

IX

correspondencia es desconocida ó dudosa, interpretándolos en
otro caso por el nombre actual. No hay, en electo, necesi¬
dad ninguna de conservar 4 Mnliya, Tolsitola, Carakoeta,
¡J

Kórtoba, etc., su forma arábiga, que á veces es complicada y

sólo sirve para producir embarazo en la lectura, siendo por to¬
dos conceptos más cómodo y llano decir Sevilla. Toledo, Za¬
ragoza, Córdoba, etc. Mas . por la importancia etimológica que
algunos de estos nombres pudieran toner, nsí como para no recargar demasiadamente las notas, hemos añadido un índice de
todos los nombres geográficos comprendidos en la Crónica en
su forma castellana y arábiga, con todos ios datos que liemos

considerado necesarios para fijar la correspondencia de los du¬
dosos. En las notas se encontrarán las advertencias y aclaracio¬
nes convenientes para la inteligencia del texto, y en apéndices,
al final, trozos de nuestros cronicones y de algunos autores
árabes, que ilustran el periodo do los gobernadores, asi como
una cronologia razonada de los mismos. En suma, se ha tenido
presente que toda traducción está destinada para los que desco¬
nocen el idioma original , y no se encuentran familiarizados con
las costumbres, creencias y antecedentes históricos á que se alu¬
de con frecuencia.
En cuanto al sistema de transcripción de los nombres de perso¬
nas ó lugares, ha habido siempre gran variedad , no tan sólo en
España, sino también en el extranjero, adoptando unos la pronun¬
ciación estrictamente gramatical, otros la vulgar de Argel, Mar¬
ruecos, Egipto ó Siria; limitándose á veces á representar cada
sonido con la letra dol alfabeto europeo más análoga, y añadiendo
en otras ocasiones signos convencionales. En la necesidad de adop¬
tar un sistema para esta y las demás publicaciones de la Acade-

PRÓLOGO,

X

la Comisión de Obras Arábigas ha creído necesario fijar las
liases que han de servir de norma en lo sucesivo , ;í fin de obte¬
ner en este panto la uniformidad necesaria, sin aspirará-una com¬
pleta exactitud , que á veces es imposible. Hay datos suficientes
para, poder afirmar que la pronunciación de los árabes españoles
era muy semejante A la de los modernos marroquíes. El Diccio¬
nario de Fr. Pedro de Alcalá, los muchos nombres geográficos
que nos hart quedado, y los libros escritos en aljamia, asi como al¬
gunas palabras castellanas que se encuentran desde muy antiguo
indicadas en las obras arábigas, demuestran que aun en los prifueros tiempos el ale,/' de prolongación sonaba generalmente como é y á veces como í (OtsminJ, el
de prolongación como ó (Ahnanzor); que el tenia un sonido semejante al que hoy
damos á la letra ck , como se ve en los libros aljamiados, y no
á «//(corno escriben los franceses), por haber cambiado entre
nosotros el valor de La j, que represe ti tn el más fuerte de los so¬
nidos guturales, ó sea , siendo antiguamente igual ¡i i. y que
b.
el “ÿ equivale á nuestra x , tal como se pronuncia Aun hoy din
en algunas provincias, como Cataluña, con ei mismo valor de
la ch francesa ó sk inglesa. Siendo mayor el número de letras
arábigas que ol que cuenta nuestro alfabeto, y considerando
conveniente distinguir con claridad en la transcripción cada una
do aquellas, ha sido necesario adoptar algunas formas que hoy
no se usan en nuestra patria, pero cuyo valor es conocido ó in¬
dudable. tales son h , p, w; emplear letras dobles para expresar
un solo sonido, como Ih, <!z, dk, y por último, añadir un signo
distintivo convencional en letras de valor semejante, como t (is)
para distinguirlo de t (
h (_ ) A fin de que no pueda conw
fundirse con h (5),
mia,

PROLOGO

XI

Los orientalistas extranjeros acostumbran á suprimir el arti¬
culo (Al) de los nombres propios; pero no encontramos razón

bastante para seguirlos en este punto, l odo nombre que prin¬
cipia con el articulo es 6 lia sido Antes, mAs bien que nom¬
bre, un epíteto , un sobrenombro ó un patronímico, y su supre¬
sión es inconveniente y A veces ridicula. A Imanzor no es nom¬
bre, sino adjetivo, el Victorioso;
ol Labrador; AlfíecA,el de la tribu de Becr ; A r-Hondi , el Rondcño. La su¬
presión del articulo en estos casos y otros muchos oquivale á la
que pudiéramos hacer en los dictados de el Bueno, el Sabio, el
Católico, ol Ahulense, diciendo : batalló Bueno, legisló Sabio,
conquistó Católico, escribió Ahulense. lín aquellos nombres en
que los árabes lo escriben y pronuncian , lo hemos conservado
en la transcripción.
m.

Otro tanto puede decirse do ciertas terminaciones que se van
generalizando entre nosotros sin razón bastante : Abbas idas, Af¬
ta sidas, Yemenitas, Kaisitas , son terminaciones francesas, que
no hay motivo para adoptar, teniendo en nuestro idioma la que
es más conforme con la palabra Arabe : Kaisíes, Ycmenles, Modharies, etc., puesto que el singular es h'aisi, Yemeni, Modhari.
La transcripción, pues, de las palabras arábigas pura las su¬
cesivas publicaciones de esta Corporación so sujetarán ¡i las re¬
gias siguientes :
1/ Se conservará el artículo en los nombres.
se transcribirán Kbn y
y
2.‘ Las palabras
lí.’ Los plurales de las terminaciones en í serán en íes .
4.’ Los nombres propios compuestos de «los palabras so escri¬
birán separando onda una con una raya : Abdo-l-Mélic , AbdAilah.

xn

PTtfÍLOGO*

5/ Las vocales largas y y V harán en la mayor parte de los
casos y ó, éá ruónos que el uso constante haya conservado los
sonidos á y ú , como en (rarnáta, Málaka, Múça, Benú, etc.
0.* Los nombres geográficos so traducirán por e) nombre ac¬
tual cuando sean conocidos y vulgares.
7.' Las letras del alfabeto árabe se ajustarán ú la siguiente
correspondencia :
A

Olí.

i

IJ.

J?L

-B

T.

j

T.

B

Til.’

ZJ

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A, fe. l,ó, tr.

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C)i,

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M.
i

z.

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N.

A.

j)

H.

C

W.
Y.

LT <7rt

v

O
5 1!.

Sin duda que esta correspondencia es imperfecta; pero es la
que más se aproxima, según creemos, á la pronunciación vul¬

gar, y puede dar más clara razón de la etimologia de los mu elios nombres que tonemos on nuestro idioma, procedentes del
árabe.
No term in aréinos esto breve prólogo sin manifestar quo núes-

-

I'KULtKKL

X1U

tro trabajo hubiera sido muy imperfecto sin la cooperación y
ayuda del Sr. U. Pascual de Gayáugos, presidente de la (’omi¬
sión de Obras Arábigas, y de M. Reinhart Dozy, correspondien¬

te de esta Academia, cuyas sábias correcciones y advertencias,
de las cuales hemos señalado las más importantes con las le¬
tras ii. D., han contribuido no poco á la terminación y mejor
desempeño de esta obra, por lo cual le somos deudores de este
público testimonio de nuestra gratitud.
Maitrul, I.*

]i*

Muyo ti ? t#»67.

E. L. A,

*

EN EL NOMBRE BE BIOS CLEMENTE Y MISERICORDIOSO.

LA BENDICION DE DIOS, SEA SOBRE NUESTRO SEÑOR
MAHOMA Y SU FAMILIA; SALUD.

COLECCION DE TRADICIONES RELATIVAS A LA CONQUISTA
DE ESPAÑA;

RELACION

T)E

LOS. SWIRES

QUE HUGO EN ELLA HASTA

LA ENTRADA DE ABDO*IMtAHM RN BES MüÁWIVA ; DE CÓMO TRIUNFÓ V
KEIBJÓ BN ELLA. ASÍ OOJfÜ SUS ÜDOS, V DE LA# ÜUtilULflS gUE IIURO
RNTHJ3 UN OH V OTROS CON" TAL MOTIVO*
4

Cuéntase que miéntras el pueblo (musulmán) se hallaba ocupailo en sus intestinas discordias, y Âbdo-1-Mélic ben Meruan1
tenía fija su atención en Ábd-Allab Uen Az-Zobair *, en los
Azrakíes 5 , en Ebn Al-Á\áís 4 y otros , cobraron fuerzas los
1

Ábdo-J-MóKe, quinto tic los c&tifas Omu v vii* de Oriente , sucedió
á su padre Meiuím el afro 155 de Ja
luígiru (684-685 de J. C.), y reino
(insta el año 8(J (705)*
Ábd-ABaU hen ¿Y-Zobnir dísputo ¡>or largo tiempo el trono á loa
Omqyyas, y era sostenido por los de

Medina y la Meou y por Jos muaidmanes más fanáticos. Merced i los
esfuerzos do ios siriacos, y después
de sangrientas luchas, Abd-Allali
ben Az-Zobair fu ó vene irlo y muer¬
to, reinando Âbdo-1-MélÍC. Mr. de
Qnatremere escribió una externai é
interesante biografía de este ;
naje, que puede verse un el Journal

A&iaii/jm t Abril de 1832 , pag* 289.
’* bos Azrakíes oían los partida¬
rios do Abó lífl-xid Nófií bou Al-Á/rak , los cuales Pidieron cid Irak para
ol ÁJIWíIK ; se hicieron duoñim do oste país y de las coinmms próximas
dü Persia; mataron al gobernador
del Califa, y llegaron á amenazar ¡i
Basra. Al- tiacbqhaeh , general de
Abdo-l-Mclie, denotó ¡\ ostmrebddes y concluyó la guerra f que pue¬
sentaba grave aspecto.
1
ÂUlo-r -Ral uncu hm Ál-Axíts
se sublevó eu «1 Jorasan el año 75
(694-5 de J. <?,) contra Al-JInchchach, gobernador de) Irak por el
califa Abdod-Mélic, á quien aquel
*

*

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2.

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A .IRAK MACHUCA.

¡'riegos*, los curdos y los j tersas que áun quedaban , y recupe¬
raron muchos territorios, expulsando de ellos ios siriacos. Luégo que Ábdo-1.Melm se v ió desembarazado, los rom batid enér¬
gicamente, y los arrojé do algunas comarcas, aunque quedaron
dueños de la mayor parte. Al-\Yalid 8 (Dios se apiade de él)
mandó contra ellos tropas, que reconquistaron las ciudades quo
los griegos Imliiau tomado, y atacaron otras y las de dorasan,
penetrando hasta los últimos confines del territorio, de tal suerte,
que sólo quedaron del poder de Persia los curdos, por la aspe¬
reza de los lugares que habitaban. Pero di’ todita los países fron¬
terizos, ninguno lo preocupaba tanto como la Ifrikiya3. " ókba
lien Néf! Al-IIaritai, de la estirpe do Kihr, recaudador do im¬
puestos. nonti irado por Abcl-Alluh lien (,‘tiAd ben Abi Curb AlAiniri *, de la estirpe rio Poway, en tiempo de, Oismcn !i (I)ios
íi « illlpt'r V clieillígii ilr Sl:ifltillut. bli'Jfi'i ;t
‘ i!ll<>riti <|(‘| ,|,i1

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Jr IOH niliüis

AJUXUI KAcnínrÀ,

17

se apiade de él), kabia ya fundado á Kairewan en ífrílciya y la
había tortificado , prosiguiendo la conquista do las comarcas ad¬
yacentes basta llegar á Túnez y Çabra ; mas la sublevación con¬
tra Cismen (Dios so apiade de él) fué causa de que cesasen las
expediciones contra la ífríkiya , y de que ios berberiscos se re¬
pusiesen, basta que, sosegada aquella perturbación, volvieron
las expediciones mandadas por Moílwiya (Dios seapiade de él) per¬
maneciendo la Ifríkiya en este estado. Ókba ben Néf í , que ha¬
bía sido recaudador de impuestos en Mesopotamia on tiempo de
Yezid ben Moáwiya \ fué en el año 63 2 â combatir á Tánger;
y habiéndole salido al encuentro una tribu berberisca llamada
Aureba, fué su ejército puesto en fuga, y muerto 61 on la batalia. Surgió después la guerra civil de Gbn Az-Zobair, y otros
trastornos, hasta la muerte de Âbdo-1-MélÍe cuyo sucesor fué
Al-Walid \ á quien (como hemos dicho) la frontora de Urikiya
preocupaba más que ninguna otra.
En el año 78 1 nombró Al-Walid gobernador de IJríkiya y
países contiguos á Muca ben Nosair, cliente de los Benú Omeyya y descendiente de los infieles hechos prisioneros por Jálid en
Áía-Attamr s. —aunque ellos sostuvieron que estaban allí cotlespites de Mnhoma , reinó desdo el de Siria , ni occidente del Euírate».
año 23 al 35 (343-4 á 655-6). Fué ha conquistó Jálid, ciiudülo de las
asesinado en utm sublevación.
* Yezid ben MoSwiya reinó des¬
de JEtécheb del año 60 (Abril , 680)
hasta Rabió i.® de 64 (Noviembre
de 683)*
2
Comenzó c! 10 de Setiembre
de 682 y concluyó el 28 de Agosto

de

683,
3

Murió AbdoJ-Mólic el 14 de
Xawel del año 86 (8 de Octubre de
705)*
Principió el 30 de Marzo de 697
y concluyó d 19 do Marzo de 698*
3 A
in At-tamr es una población
situada en loa confines del desierto

tropas del califa Abó .licor, y ¡d pe¬
netrar en ella, después do haber der¬
rotado á los persas y árabes quo tntontnron detenerlo , encontró uno ríe
sus templos currados. Mandóderribar
las puertas, y holló dentro setenta
jóvenes que aprendían el Evangelio,
los cuales, aunque eran , según pareLfí de origen persa, declararon que
pertenecían á L-i tribu de. Boev lien
Wéyil, y epic se hallaban allí como
rehenes. Jálid los hizo esclavos y ¡os
repartió entre sus principales capita¬
nes. Entre ellos cita At-Tabari uno,*
llamado Abó Nosairÿ que pudo ser el
j

I

18

AfBAR MACKKUA.

mo Tollones, y que perlón ocian A la i ri bu de Beer ben \V éyil. Nosair vino a ser esclavo de Âbdo-1-Àziz ben Meniaii i, el cual
le dió libertad. Confió, pues, Muça el gobierno de Ifrikiya y
países ulteriores, y le envió allá con poca gente rio los volun¬
tarios , sin tropas ningunas * de las divisiones de Siria, conside¬
rando que había bastante con aquellos, reunidos á los de Egip¬
to 6 ifrikiya. Emprendió Ja marcha, y cuando llegó á Egipto
sacó un cuerpo de tropas de la colonia militar allí establecida, y
continuó hasta Ifrikiya, donde escogió para que le acompañasen
A los más esforzados y aguerridos. Llevaba de jefo de la van¬
guardia A Tárik ben Ziyed, y asi prosiguió su camino, pelean¬
do con los berberiscos, y conquistando sus ciudades y comarcas
hasta llegar A Tánger, principal fortaleza del territorio y ca¬
pita! de sus distritos, de la cual se apoderó por vez primera,
aunque algunos opinan que ya había sido conquistada y perdi¬
da; cosa que solo Dios sabe. Los habitan tos de esta ciudad abra¬
zaron la religión musulmana; y habiéndola escogido para pla¬
za de armas* y residencia de los muslimes, escribió en el

año 89 s al califa Al- \\ alid todo lo acontecido.

Dirigióse en seguida Mura contra las ciudades de la costa del
mar. en que había gobernadores del Rey de España, que se ha¬
bían hecho dueños de ellas y de lus territorios circunvecinos. La
capital de estas ciudades era la llamada Ceuta, y en olla y en
las comarcanas mandaba un iníjo], de nombre Julián , A quien
combatió Muí-a ben Xoseir; mas encontró que tenia gente tan
numerosa , fuerte y aguerrida como hasta entonces no había vis¬
to; y no podiendo vencerla, volvióse A Tánger y comenzó á man¬
dar algaras que devastasen los alrededores, sin que por eso lo¬
grase rendirlos, porque entretanto iban y venían de España barnlmelo de Mué» (At-Tiibnri,
65).
:

i

G3- mus, según

ajwrcco

(V.

de Rbn Ábdí-

fíistoh'c i/,'s Ih’rhe-rc¿,

Ábdo-I-Am ben Moruno, hi¬ trad. Slnne, i, 805, nota 2.)
jo del «di fu Mero ñu i, y pudre de
* 1.* de Diciembre de 707 á 19
Onwr II,
de Noviembre de 708.
* Kairetemi significa pinza do #r-

Wl

AJUAR MÀCFTWÂ.

19

cos cargados de víveres y tropas, y eran ademas amantes de su
país y defendían sus familias con grande esfuerzo.
* -Murió en esto el rey de España, Gaitixa, dejando algunos hi¬
jos, entre ellos Obba y Sisberto que el pueblo no quiso acep¬
tar; y alterado el país, tuvieron á bien elegir y confiar el man¬
do á un infiel, llamado Rodrigo, hombro resuelto y animoso,
que no era de estirpe real , sino caudillo y caballero. Acostum¬
braban los grandes señores de España á mandar sus hijos, varones y hembras, al palacio real de Toledo, d la sazón fortaleza
principal de España y capital del reino, á fin de que estuviesen
á las órdenes del Monarca , á quien sólo ellos Servian. Allí se
educaban hasta que. llegados á la edad nubil, el Rey los casaba,
proveyéndoles para ello de todo lo necesario, Cuando Rodrigo
íué declarado rey , prendóse de la hija de Julián y la forzó *.
1

Según Ehu A. -[votiva, los hi¬
jos de Witiza eran tres , y se llama¬
ban demando ú Olmundo, Róinnlo
y Ardabnsto. El primero se* estable¬
ció en Sevilla después de Ir invasion
árabe el segundo en Toledo v el tercero en Córdoba t viviendo mucho
tiempo entie los musulmanes, ricos y
muy conoid erados, Oíemimdo murió
dejando una luja, llamada Sara, y
generalmente conocida por la (Joda.
(Al-Kótiyii), que fu ó despojada de
sus bienes por su ti o Ard abasto ; pea*o
habiüudu ido à Damasco á reclamar
ante el Califa* le fueron devueltas sus
fincas. Sara casó dos veces : Ja pri¬
mera con
ben Mozahim, y Ja se¬
gunda con Omair ben ÇíI id ? y de
ella desciende el cronista Elm AlKótiv A * que cuenta esta historia, más
digna de fe, por esta circuustanda,
que la tradición que refiere esta, nues¬
tra Crónica, Mr. Dozy ha dedicado
i este asunto un capítulo especial en

.

segunda edición de sus RetUierchcáj
tomo ],
1 Todos los
escritores árabes t sin
excepción f refieren esta tradición de
la hija de Julián de la misma mane¬
ra y con la misma, sobriedad y sen¬
cillez que nuestro anónimo* siendo
completamente inexacto lo que don
Faustino do Borbon asegura en sus
cartas , dignas cenqmííoras do! cro¬
nicón de Luitprando, fiel de Fla¬
vin Dextro y de la historia de T¿rik Abeutfiriquc, de qnc ningún es¬
critor árabe referia este suceso , lo
etifd demuestra cuán |X)cos autores
arabos luibia visto aquel falsifica¬
dor, Más extraño es que en Ja re¬
ciente Historia (frnr) cd de España ,
del Br. Don Modesto do Latuen te ,
so afirme que Al-Makkari lo des¬
miente, siendo asf que lo cuenta dos
veces, ( V. la edición do Leiden , i ,
1 43 y 158 3 y en nuestros apéndices,
donde insertamos la traducción del
{a

*

r¿g. &.

2(i

AJBAH «AcnwrÂ.

Eícribiéronle al padre lo ocorrido, y cl infiel guardó su rencor y
exclamó : «Por la religion del Mesías, que he de trastornar sil
reino y he de abrir una fosa bajo sus piós,* Mandó en seguida
su sumisión A. Muca , conferenció con él. le entregó las ciudades
puestas bajo su mando, en virtud de un pacto que concertó con
ventajosas y seguras condiciones para si y sus compañeros y
habiéndole hecho una descripción de España, lo estimuló á que
procurase su conquista. Acaecía esto íi fines del año 90 Muça escribió k Al-Wtilid la nueva de estas conquistas y del pro¬
yecto presentado por .) alian, d lo que contestó (el Califa) dicien¬
do : -Munda eso país algunos
it
destacamentos que le exploren
y tomen informes exactos. * y no expongas a los muslimes íi los
azures de un mar de revueltas olas. Muca le contestó que no era
mi mar, sino un estrecho, que permitía al espectador descubrir
desdo una parle la Furnia de lo que al opuesto lado parecía; pero
Al -Will ¡d le replicó : «Aunque asi sea, infórmate por medio de
exploradores. Envió, pues, á uno desús libertos, llamado Tarif. y de cognombre Abó Zorl , con dull hombres, entre ellos 100
de cabullería, el cual paso en cuatro barcos y arribó A una isla
lhiinuda Jala //<; A minias , quo em arsenal (de los cristianos) y
punto desde el nuil zarpaban sus embarcaciones. Por haber des¬
embarcado aili, tomó el nombre de isla de Tarif (Tarifa). Espe¬
ró í\ que se le agregasen todos sus compañeros, y después se di¬
rigió en algara contra Algreiras: hizo muchos cautivos, como
ni Mu<;« ni sus compañeros los habí:m visto semejantes, reeogió mucho laitin . ,v regresó sano y salvo, listo fue en Kaiuadlüui del año 1)1 V
( muido vieron esto
(los musulmanes) desearon pasar prontamonte allá . y Mitra nombró ó un liborlo suyo, jefe de la vanguardia , llamado Tárik ben /,ived . persa de Hamadím , aun-

.

*

6.

-

*

rrlaín de lw OolhglliMD ti-' EsjwfliO
*jv tir 7üK )\
* 3ÍU ilr X*»\
did rnÍMiio \\}x > tío 7U5#. Por rniui»
guitmtc,
ío wiiro Juliini

nm-Uro autor, el |>m>

v Mtiv« liu* en v\ oto-

ii

1

T

I

Aun timtó drw tifos tu

An
invasion,
i

El im* tie Ritmad han de ÍU corrc*|>undo ni de Julio de 710.

st
que otros dicen que no era liberto suyo , sino de la tribu de Sadíf,— para que fuese k España con 7,000 muslimes, en su may or parte berberiscos y libertos, pues había poquísimos árabes,
y paséen el año 92 \ “ en los cuatro barcos mencionados, úni¬
cos que tenían, los cuales fueron y vinieron con infantoría v
caballería, que so iba reuniendo en un monte muy fuerte, si¬
tuado á la orilla del mar, hasta que estuvo completo todo su
A.JBAH KACJTMUA.

ejército.
Al saber el Rey de España la nueva de la correría de Tarif,
consideré el asunto como cosa grave. Estaba ausentedo la córte,
combatiendo ;i Pamplona, y desde allí se dirigid hílela el medio¬
día, cuando ya Tárik había entrado, habiendo reunido contra
éste un ejército de cien mil hombres ó oosa semejante, según se
cuenta. Apénas llegó esto A noticia de Tárik, escribid á Muça,
pidiéndole más tropas y dándole parte de quo so había bocho
dueño de Algeciras y del lago
pero que ol Rey de España
venia contra él con »n ejército que no podia contrarestar. Mu¬
ca, que desde la partida do Tárik habiu mandado construir bar¬
cos y tenía ya muchos, le mandé con ellos 5,000 hombres, de
suerte que el ejército acaudillado por Tárik llegó ¡l 12,000. Ha¬
bía ya cautivado muchos é importantes personajes, y con ellos
estaba Julian , acompañado de bastante gente del país, la cual
les indicaba los puntos indefensos y servia para el espionaje.
Acercóse Rodrigo con la flor de la noble/a española y los hi¬
jos de sus reyes, quienes, al ver el número y disposición de los
muslimes, tuvieron una conferencia y dijéronse los unos á los
otros : «Este * hijo de la mala mujer se ha hecho dueño de nues¬
tro reino sin ser de estirpe real, ántes bien, uno de nuestros in¬
feriores : aquella gente no pretende establecerse en nuestro país;
lo único que desea es ganar botín : conseguido esto, se marcha¬
rán y nos dejarán. Emprendamos la fuga en el momento de la
pelea, y el hijo de la mala mujer será derrotado.» En osto que¬
* De 29 de Octubre de 710 á 18
del mismo mes de 711.

5

I¡1

lugo do la Jimda.

* PAg. 7.

*

Fáfi-, 8»

22

A-TB AT<

MA(

HMf'.i.

daron convenidos. Huitín dudo Rodrigo el mando del ala derecha
do Htt ejército á .Sisbcrfo, y el de la izquierda á Obba, hijos ambos
do nu antecesor (íaitixa, y cabezas de la conspiración indicada.
Aproximóse, pues, con un ejercito de cerca de 100,000 comba¬
tientes . y tenia esto número (y no otro mayor) porque habia.
habido en Kspnfla un hambre, que principió en cl 88, y con¬
tinuó todo esto año y los de 80 y 00', y una peste durante la
cual murieron la mitad ó m¡is de los habitantes. Vino después el
uño 01 *, quo fuó en Ivspufía año que por su abundancia re¬
compensó los males pasados , y en el cual se efectuó la invasion
de Tar if.
KneonlrAronsn Rodrigo yTárik, que. habia permanecido en
Alondras , en un lugar llamado el Lago \ y pelearon encarni¬
zado mente; nms las alas derecha ó izquierda, * al mando do Sisbertn y Obba. hijos de fíaítixa, dieron á huir, y aunque oí cen¬
tro resistió algún tanto, al cabo Rodrigo filó también derrotado,
y los muslimes hicieron una gran matanza en los enemigos. Ro¬
drigo desapareció, sin que so supiese loque le habia acontecido.
pues los musulmanes encontraron aolamgnle su caballo blanco.
con MI silla de oro , guarnecida de rubíes y esmeraldas, y un
manto (ejido do oro y bordado do perlas y rubíes, lil caballo ha¬
bía cuido on un lodazal, y el cristiano que habia caído con él,
v

*

4

Pág* 9,

1

i

707, 70JS y jmrtu del 70Í».
1 li* S) t Ir NnviriJilii’r do 7 Oí!

(ímididele no es i:\ n rñnÿidernliN; tjue
Ú

2H

no pimía suponerse, pura Conciliar

ilntos, ijiir r¡ primer onouerUro
1
VAí oí*to pitan¡e *e lundu M,
jimio «I Ijtn-o, y In derrota ricti*
í»
7 y {Jtcrhnrlu'±\ Mÿundí* edition* U
nil ¡vji de ILH ¿fittitj.s á orillas dd rio.
*il \)
ni'ÿwrhi i nulit iííii
Ilnv «pre advenir tmnldeii tjue entro
jwme In I *H t ¡i II ii ú orílltis del (íundu- el (i undulóle y Medina Skkmin f os
[fit*. A ititíj mh ehin f Wiiiicti un ¡o
deeir* en el paraje miftmo donde In
e<»ji*tri
fnir itlitw autores <|Uo hts es* Irndieíon supone ontn batalla , bitv nn
eartumr/.iH «jue precedieron ¿ Irt lml»pS d no tun enmddernhle eomn cm
Uiliít duraron <le*do cl 1 ni ¿0 tie el de }¡i dunda , liny dexoemlo,, do Imsfhilío, i'll que ,*e disidió In eontíeiulu inníe extension; v diciendo ln (ímnià tVt\ ir do IOK musulmanes Ln dis¬ Crt HüU) d fñ;Jtíy lt> mismo puede entancia entre el In*o de la Janda y el li.'i uleree el uno (pie el otro,
<io tVtiihrt* de 710,

f

rsTiw

23

A.IBAU VACHlfUÂ.

al sacar el pié se habia dejado un botim en el lodo. Sólo Dios
sabe lo que le pasó, pues no se tuvo noticia de él, ni se le en¬
contró vivo ni muerto.
Marchó en seguida Tárik á la angostura de Algeciras*. y despues á ia ciudad de E o ija : sus habitantes, acompañados de los
fugitivos del ejército grande, saliéronle al encuentro, y se trabó
un tenax combate, en que los musulmanes tuvieron muchos
muertos y heridos. Dios les concedió al fin su ayuda, y los poli¬
teístas fueron derrotados, sin que los musulmanes volviesen á
encontrar tan fuerte resistencia. Tárik bajó 4 situarse junto á una
fuente que se halla á cuatro millas de Écija , a orillas de su rio,
y que tomó el nombro de fuente, de Tárik.
Infundió Dios el terror en ios corazones de los cristianos cuan¬
do vieron que Tárik se internaba en el país, habiendo creído
que baria lo mismo que Tnrif; y huyouilo liúcia Toledo, so encerraron en las ciudades de España. * Entonces Julian se ayercó 4 Tárik, y le dijo : « Ya lias concluido con España : divide
ahora tu ejército , al cual servirán de guias estos compañeros
míos, y marcha lú háoia Toledo. * Dividió, en efecto, su ejér¬
cito desde Ecija, y envió á Moguits Ar-Eomi, liberto de AlWalid ben Âbdo-1-Mélic , 4 Córdoba, que ora entóneos una
de sus mayores ciudades, y es actualmente fortaleza do los mus¬
limes, su principal residencia y capital del reino , con 700 ca¬
balleros, sin ningún peon, pues no habia quedado musulmán sin
caballo. Mandó otro destacamento á Rayya, otro á Granada,
capital de Elvira, y se dirigió él hacia Toledo con el grueso de
las tropas.
Moguits caminó hasta llegar á Córdoba y acampó en la alque¬
ría de Xecunda , en un bosque de alerces que habia entre las al¬
querías deXecunda y Tareai 1 a. Desde aquí mandó algunos de
pi

„%r

Lo mismo dice Ehn Atizan ( Hu¬ nal del Guadalquivir, que ¡a separa¬
yan, u, 10); Véase el índico geo¬ ba do Córdoba. Después llegó 4 for¬
1

parto de !a población , y

lla¬

gráfico.

min'

cuudíi se hadaba á la parle meridio¬

maba el arrabal de Secunda. Muy
próximo, sin duda, so hallaba el pue-

>-

- La alquería de Xeetuida ó Se-

¡te

*

r»g. to¬

24

AJUAR MACHMUÂ.

sus adalides, quienes cogieron y llevaron á su presencia á un
pastor que andaba apacentando su ganado en el bosque. Pidióle
Moguits noticias de Cordoba, y dijo que la gente principal ha¬
bía marchado á Toledo , dejando en la ciudad al gobernador con
400 defensores y la. gente de poca importancia. Después le pre¬
guntó por ia fortaleza desús murallas , ú. lo que contestó que eran
bastante fuertes, poro que sobre la puerta de la Estatua, que es
la del puente , habia una hendidura, que les describió. Llegada
la noche , se acercó Moguils, y favoreciendo Dios su empresa
* rig. u. con un fuerte aguacero, ' mezclado con granizo, pudo con la os¬
curidad aproximarse al rio, cmuido los centinelas habían des¬
cuidado la guardia por temor al frió y á la lluvia, y sólo se
escuchaban algunas voces de alerta , dadas débilmente y á lar¬
gos intervalos. Pasó la gente el rio , que sólo distaba del mu¬
ro 30 codos, ó litónos, y se esforzaron por subir á la muralla-,
mas como no encontrasen punto de apoyo, volvieron â buscar al
pastor, y habiéndole traído, les indicó la hendidura, que si bien
no estaba á la haz de la tierra, tenia debajo una higuera. En¬
tóneos so esforzaron por subir á ella, y después de algunas ten¬
tativas, un musulmán logró llegar álo alto. Moguits le arrojó la
punta de su turbante, y por este medio treparon muchos al mu¬
ro. Montó Mogul te ti caballo y se colocó delante de la puerta de
la Estatua, por la parte de afuera, después de haber dado órden
á lo3 quo habían entrado de que sorprendiesen la guardia de esta
puerta, que es hoy la del puente : en aquel tiempo estaba des¬
truido, y no existia puente ninguno en Córdoba. Los muslimes
sorprendieron , en efecto, á los que guardaban la puerta da la
Estatua, llamada ontónces de Algeciras, mataron á unos y ahu¬
yentaron ii otros, y rompiendo los cerrojos, dieron entrada áMo*Pig. 12. guita con todos* sus compañeros, espías y adalides. Moguits se
dirigió al palacio del Rey; mas éste, al saber la entrada de los
musulmanes, había salido por la puerta occidental de la ciudad,
blo llunuuo Taraii!. El bosquo de clio tiempo, y
pinos se ha conservado durante mu- (lias,

casi

hasta nuestros

MACHMüá.

25
llamada puerta de Sevilla, con sus 400 ó 500 soldados y algunos
otros, y se iiabia guarecido en una iglesia dedicada á S. Acis¬
clo1, que estaba situada en esta parte occidental, y era firme,
sólida y fuerte. Ocupó Moguits el palacio de Córdoba, y al siguíente día salió y cercó al cristiano on la iglesia, escribiendo á
Tárilc la nueva de la conquista.
El destacamento quo fuá hácia Rayya la conquistó, y sus hahitantes huyeron & lo más elevado de los monte; marchó en
seguida á unirse con el que habia ido á Elvira, sitiaron y to¬
maron su capital, y encontraron en ella muchos judios, Cuando
tal les acontecia en una comarca reunían todos los judios de la
capital, y dejaban con clics un' destacamento de musulmanes,
continuando su marcha el grueso de las tropas. Asi lo hicieron
en Granada , capital de Elvira* y no en Málaga, capital de líayya porque ea ésta no encontraron judíos ni habitantes* aun¬
que en los primeros momentos del peligro allí se hablan refu¬
giado*
AtTBAli

Hk

1

San Achilloh , dice el original

La traducción española de la Cróni¬
ca que ¿te atribuye 3 en nuestro con¬
cepto equivocadamente* á Ar-Razi,
v que es una compilación de tradi¬
ciones muy semejante ó la que hoy
damos á luz, dice que la iglesia era
de San Jorge, Es, sin duda, mi error de los traductores, que leyeron
}

acaso

(Oholbe) por

(A chi¬

llóla ó Achilho), En la pág. 225 del
tomo x de Ja España Sagrado trata
ei P. Florez de las iglesias que hubo
dentro y fuera de Córdoba, según
ios datos que suministran San Eulo¬
gio, Alvaro, Samson y demás escri¬
tores mozárabes, y no aparece seme¬
jante iglesia de San Jorge, mientras
que la de San Acisclo es citada por
todos ellos como una de la» princi¬

pales basílicas. Tanto el F* Florez,
como Ambrosio de Morales, convie¬
nen en q ue i a iglesia de Sao Acisclo
estaba dentro ch Córdoba, lo cual
aparece en oposición con nuestra Cró¬
nica. Al-Makkari (T, IBS) dice que
la iglesia en que se refugió el Gober¬
nador fie Córdoba estaba al poniente
de esta ciudad, que tenía al lado
huertas con mucha arboleda, y que
el agua venía á ella desdo la falda del
monte par una cañería subterránea.
(V. on los apéndices este p&eaja do
ALMakkari.)
* Por aquel tiempo ora capital de
Elvira la ciudad de este mismo nom¬
bre, y do Málaga lo era Archidom,
En el siglo XI, en que se escribió
esta Crónica, ya eran capitales Gra¬
nada y Málaga.

96

•Pag.

13

P»JT-

i!,

.i

r

4

A.lBAlt MACUMIU.

Fueron despues á Todmir, cuyo verdadero nombre era Oríhuela, v se llamaba Toil na ir del nombre de su señor ÍTeodomiro), el cual salió al encuentro de los musulmanes * con un ejér¬
cito numeroso, que combatió flojamente, siendo derrotado en un
campo raso , donde los musulmanes hicieron una m alanza tal
que casi los exterminaron. FOR pocos que pudieron escapar hu¬
yeron A Orihuela, donde no tenían gente de armas ni medio de
defensa; mas su jefe Todmir , que era hombre experto y de mu¬
cho ingenio, al. ver que no era posible la resistencia con las po¬
cas tropas quo tenia, ordenó que las mujeres dejasen sueldos sus
cabellos, les dió cañas, y las colocó sobre la muralla de tal Tor
ma, que pareciesen un ejército, hasta que él ajustase las paces.
.Salió en seguida á. guisa de parlamentario, pidiéndola paz, que
le fué otorgada; y no cesó de insinuarse en el ánimo del jefe del
ejórcilo musulmán, hasta conseguir una capitulación jaira sí y
sus súbditos , en virtud de la cual se entregó pacificamente to¬
do oL territorio de Todmir, sin que hubiese que conquistar poco
ni mucho, y se Jes dejó ol dominio fio sus bienes. Conseguido
esto, descubrió KH nombre, 6 hizo entrar en la ciudad á los mu¬
sulmanes, quo no encontraron gente de armas ninguna, por lo
cual los pesólo hecho; pero cumplieron lo ya estipulado, y des¬
pués de haber puesto en noticiado Tfirik las conquistas alcan¬
zadas. y de haber dejado allí algunas tropas con los habitantes,
marchó el grueso del destacamento hacia Toledo para reunirse
con Tárik
Moguits permaneció tres meses sitiando á los cristianos en la
iglesia, hasta que una mañana vinieron á decirle que el cristiano (principal) bahía salido. " huyendo á rienda suelta en dírecNneshu ( Y-hiieu se equivoco en
«ste punto do la conquián» d« Tt«U
niir. 'lodos ios luumv.' árabes dan los
mismos pormenores de la cstintngema do Teodomiro y de la capitula¬
ción; pero Ano so conserva ésta, qua
fué publicada per (Ytári (n, 100); y

tiene la fecha de 4 de Itccliob de 91
(5 de Abril do 713), cuando ya estaba
aquí Muei , cuyo hijo Ábdo-l-Aniz
hizo esh» enuquistn. Isidoro Patvnso
dice también , hablando «lo Tlteudiiner : Pad mu
dudum «Lqttod
Ua¿i¿ «eospemí ( 07, ron. , 3y).

AJUAR ÍUCHM0Â.

27

cion á la sierra de Córdoba, á Un de reunirse con sus compañe¬
ros en Toledo, y que había dejado en la iglesia á sus soldados,
Moguits salió en su persecución solo , y le vid que huia en su
caballo alazan en dirección á la aldea de Caíala,vera (mj, Vol¬
vióse el cristiano, y así que vio A Moguits, que aguijaba su ca¬
ballo para alcanzarle, turbóse, y abandonando el camino, llegó
A un barranco, donde su caballo cayó y se desnucó. Cuando lle¬
gó Hoguits, estaba sentado sobre su escudo y se entregó prisio¬
nero , siendo el tínico de los reyes cristianos que fué aprehendi¬
do. pues los restantes, ó se entregaron por capitulación ó huye¬
ron ó Galicia. Después volvió Moguits á la iglesia, hizo salir íí
todos los cristianos , y mandó se les corlase la cabeza , tomando
entonces esta iglesia el nombre de iglesia de los prisioneros, líl
cristiano principal permaneció preso para ser conducido ante el
emir de los creyentes. Reunió (Moguits] en Córdoba ó los judíos
á quienes encomendó la guarda de la ciudad , distribuyó en ella
á sus soldados, y se aposentó él en el palacio.
Tárik llegó á Toledo, y dejando allí algunas tropas, continuó
su marcha hasta Guadalajara, despues se dirigió ó la montaña,
. pasándola por el desfiladero que tomó su nombre l, y lLegó á
una ciudad que hay á la otra parte del monte , llamada Almei¬
da (la Mesa), nombre debido " á la circunstancia de haberse encontrallo en ella 3a mesa de Salomon, hijo de David, cuyos bor¬
des y pies, en número de 8R5, eran de esmeralda verde3. LleFech Tárik. (V. «I índice geugráfico,)
2 Según aparece de nn pasaje de
Jfibu Hayyíui* citado porÁl-Makknri (ed, de Leiden , 1 , 172), esta mesa
era una especie de atril , en que se
colocaban los santos Evangelios en
dias de gran solemnidad. La exisCencía de esta alhaja en el tesoro de
los reyes godos cenata, mucho antes
de la invasion árabe. Cuenta Preciegario (cap. tiXXin) qne disonando pi-

dió ayuda al rey Ditgobcrto paradostronar á Sumida, y le prometió un
magnífico pinto do oro {mmoñum
aureuTti) del tesoro de los godos, que
bahía sido regalado á Turismnndo
por el patricio Aceio, y jMsmba 500 li¬
bras. Dagoberto envió, en efecto, tro¬
pas en ayuda de Siÿenaiulo } que filó
al oabo proel amado. Después el líoy
de Francia mandó como embajadores
al Duque Àmalarico y á Venerandoÿ
para reclamar la alhaja prometida, y

*

p¿g. 15.

28

A -THAR

1IACHMUÁ-

gó despues Ala ciudad do Amaya, donde encontró alhajas y rivo) viendo á Toledo en el arto 93 V
quezas y
Muca bou Nosair do las hazañas de TArik, y envidioso
de él. vino á España en Itmnadhan del año 93* con buen golpe
de gente, pues train según se cuenta, 1H.OOO hombres. Cuando
desembarcó on Aígceiras, le indicaron quo siguiese el mismo ca¬
mino de Tárik y él dijo : N o estoy en ánimos de eso.» Enton¬
ces los cristianos que le sorviam de guías le dijeron : -Nosotros
te condueirémos por un camino mejor que el suyo, en el (pie hay
ciudades do más importancia que las que él lia conquistado , y
do Lis cuales, Dios mediante, podrás hacerte dueño . » lista nueva
le llenó de alegria, porque le pesaba lo que había hecho Tárik.
Condnjéronle, pues, á Medina Sidonia, que conquistó por fuerza
de armas , y después a Carmona, lista era uñado las ciudades
más fuertes do Esparta, y cuya conquista podia ' esperarse litó¬
nos por asalto ni por asedio, por lo cual, cuando se dirigió A
ella, dijóronlc quo únicamente valiéndose de alguna estratage¬
ma podría ser entrada. Entóneos mandó algunos cristianos de
los quo habían podido y obtenido de él carbide seguridad, como
Julian, de quien acaso oran camaradas, y se presentaron arma¬
dos, como si fuesen fugitivos , siendo recibidos cu la ciudad ; mas
por la noche abrieron la [moría llamada do Córdoba á la caba¬
llería quo Muça mandó al intento, y sorprendiendo á la guar¬
dia, so apoderaron los musulmanes do Carmona.
Después marchó Maça ;'i Sevilla , que era la mayor y más iin-

.

*

*

PíB.

í

* «

le.

Signando d¡¿ y\ tos umUturiu* el
tO A
HCÍ lo t]llípC7'íí 1()S
tarou jior lucran y no tjujsienm de¬

Jíiu-

Salomon, que proba hknnmtfo era uJgima alhaja bizantina do gran valor ,
v lenido en tanto nprcern por los go¬
volverle. Heolamn Du/ruljorli», y des* dos , que consideraban
eonacmipilcado mucha* iicgorijiciomw, lo dio eitoi como asunto de honra nacional.
1
Siacuamlo, ni eomjiensneini)
!5i ilc Octubre de 7]1 a f> de
II n alhaja, do (juiuio le em clmlo tlis- Octubre de 712, Con respecto á Al¡Tonar, tu Mima ti e 2()0,()IM) sueldo*, incida y Amaya , veaso el índico geo¬
El relato anterior comprueba tjiie gráfico,
i
no oa UIIíL mora JiUnila , inventada por
Jidio-Ágostu do 712,
los áruW, lo do la fumosa mesa do

AJBAR MACEM UÂ.

23

portante de las ciudades de España, notabilísima por sus edificios y monumentos. Antes de la invasion de los godos babia si¬
do capital del reino, hasta que, vencedores éstos, trasladaron la
sede á Toledo, quedando, sin embargo, en Sevilla, la nobleza
romana y los jurisconsultos y sabios en letras sagradas y profa¬

Después de algunos meses de sitio fué conquistada por Mupa beii Nosair, con la ayuda de Dios, huyendo los cristianos á
Baja. Coníid Muça la guarda do la ciudad á los judios, y se diri¬
gid á la ciudad de Mérída, donde, residían algunos grandes se¬
ñores de España, y que también tenía monumentos , un puente,
alcázares 6 iglesias que exceden á toda ponderación. Cercó la
ciudad, y la guarnición salid contra él, trabándose un fuerte
combate á una milla de distancia de las murallas. En tanlu des¬
cubrió Muca una * cantera de piedra, en la cual oculto por la noche infantería y caballería, y al dia siguiente, al amanecer,
cuando fué contra ellos, y salieron á rechazarle , como el anterior, atacáronlos los musulmanes que estaban emboscados é hi¬
cieron en ellos una gran matanza, refugiándose los que esca¬
paron en la ciudad, que era muy fuerte, y tenia unas mura¬
llas como no han hecho otras los hombres. Por espacio do algu¬
nos meses continuó el cerco hasta que fabricaron los muslimes
una máquina para acercarse al muro, y cubiertos con ella, lle¬
garon á una de las torres, de la cual arrancaron un sillar; mas
encontraron en el liueuo un macizo, que en lengua española so
llama
que resistia á sus barras y picos, y
laxa
(argamasa),
Macea
mientras se hallaban ocupados en este trabajo, cargaron sobre
ellos los cristianos, y perecieron los musulmanes bajo la máqui¬
na, por lo cual la tórrese llamó de los Mártires, nombre que
áun hoy dia. conserva, aunque son pocos los que saben esta anéc¬
dota. Al cabo fué conquistada la ciudad en Uamadhan del año 94,
el dia de La fiesta del FUr 1 del modo siguiente : cuando sucedió
nas,

La fiesta del Fitr comienza al e! año 94 con el dia 30 de Junio de
terminar el ayuno de liamadhaii , es 713.
decir* el 1/ de XaweI. Coincidió en
1

m

*

p¿g.

ir.

30

• Pág.

i*.

•Pdg. 19.

AJBAR KACJIKCÂ.

lo de los mártires dijeron los cristianos : «Ya homos quebrantado
las fuerzas del enemigo; si hemos de concertar la paz, ningún
dia más favorable que éste.» Salieron con tal intento, y encon¬
traron á Muca con la barba blanca; empezaron á insinuársele,
exigiéndole condiciones en que él no convenid , y se volvieron.
Tornaron á salir la víspera de la fiesta (del Pitr), y como se hnbiese alheñado la barba * y la tuviese roja, dijo uno de ellos :
•creo que debe ser de los que comen carne humana, ó no es és¬
te el que vimos ayer. • Por último, vinieron A verle e] dia mismo
de la fiesta, cuando ya tenía la barba negra, y de regreso á la
ciudad dijeron á sus moradores : «¡Insensatos! estáis comba¬
tiendo contra profetas, que se trasforman á su albedrío y se re¬
ja ven ocon, .Su rey, que era anciano, se lia vuelto jóven. Id,
y concededle cuanto pida. » Ajustaron . en efecto, la paz, á con¬
dición de que los bienes de los que baldan muerto el dia de la
emboscada, y los de aquellos que hablan huido A Galicia, fuesen
para los muslimes, y los bienes y alhajas de las iglesias para
Mtiça ; con lo cual, el dia de la fiesta del Fitr del año 94 lo
abrieron las puertas de la ciudad.
Los cristianos de Sevilla tramaron en tanto una conjuración
contra los musulmanes que había en la ciudad, y habiendo acu¬
dido desde la ciudad llamada Niebla y la que tiene por nombre
Deja, mataron ochenta hombres. Los restantes huyeron ¡i. Mérida, donde se hallaba Muça ben Nosair, el cual, dueño ya de es¬
ta ciudad, mandé á su hijo Âbdo-1-Áziz á Sevilla con tropas,
y éste la reconquistó t regresando en seguida.
A fines de Xavvel1 salió Muçu de Mérida para Toledo, y apé¬
aos supo Tílrik su próxima llegada, salió á recibirle para ofre¬
cerle sus respetos, y le encontró en el distrito de Talavera, en
un lugar llamado
Al divisarle , apeóse * de su caballo y
Muca lo dio con su látigo un golpe cm la cabeza , reprendióle
Agria meato por lo que habia hecho contra su parecer, y llegado
á Toledo, le dijo : "Preséntame todo el botín que hayas recogí-

a.

1

Fin do Julio do 713.

IB

* En el MS. dice:

jul».

AJBAB KACHMUA.

31

do y la mesa. Presentóla, en efecto, falta de un pié, que le ha¬
lda arrancado, y como le preguntase Muça que dónde estaba,
respondió : «Nada sé; la. encontré de esa manera.» Muça mandó
que se le hiciese un pié de oro y lina caja de hojas de palma,
dentro de la cual filé colocada. Después marchó à conquistar á
Zaragoza y demas ciudades situadas en esta parte.
En el año 95 1 vino un legado del califa Al-Walid, que des¬
tituyó á Muca, y lo hizo salir de España con Tárik y Moguits,
dejando en su lugar, como gobernador Je los territorios y ciuda¬
des , á su hijo Àbdo-1-Âziz , á quien estableció en Sevilla, ciu¬
dad situada â la orilla de un gran rio, que no puede pasarse á
nado , y que queria hacer estación naval de los musulmanes y
puerta de España. Allí quedó, en efecto, Ábdo-l-Áziz, partien¬
do su padre con Tárik y Mogo its, el cual llevaba consigo al rey
cristiano de Cdrboba, que habia hecho prisionero. Muça le exi¬
gió la entrega del cristiano; pero él, orgulloso con su calidad
de cliente del califado , le contestó : » Vive Dios , que no lo to¬
marás ; yo he de ser quien le présente al Califa. » Muca se lo
arrebató por fuerza, y hubo quien le dijera : «Será maravilla
que le lleves vivo» *. Con efecto, Mogo its exclamó : «Yo le
aprehendí * y le cortaré la cabeza.» Así lo ejecutó, Muça siguió
su marcha hasta llegar á presencia de Suleiman, porque AlWalid habla ya muerto 3.
Su hijo Âbdo-1-Âziz tomó por esposa á la mujer de líodrígo,
llamada Uinm-Ásim 4. de la cual estaba muy prendado, y que
le dijo : Un rey sin corona es un rey sin reino; ¿quieres que
to haga una de las joyas y el oro que áun conservo?— Nues2 ti de Setiembre de 713 & 15
de ¡Setiembre de 714.
2 Bbn Hay van en Al-Makkari
(li, 8) trae la frase más explícita, y
dice que no luí Moguiis, sino el mis¬
mo Mura, quien mató al cristiano,
porque 1c dijeron : Si le llevas viva,
Moguits reclamará 7 y el cristiane
1

%

k

dirá la verdad.

Murió Al-Walid m 15 de Chuínsula 2/ de i) tí (25 do Febrero do
715),.
Ningún
ítulor k llama ümm-alo
AW¿, para que pueda interpretarse
fa ríe los Collares, como dice Conde,
quien le añade Imd&s, Otros la llaman
i?ífa , y los cronistas cristianos EpC
i

tona,

* P¿g\ 20.

32

AJBAIi MACIEMUÂ.

tra religion, dijo él, nos lo veda. ¿Y qué saben, replied ella,
tus correligionarios de lo que haces en el interior de tu casa? »
Tanto insistid, que al cabo la mandó hacer; y estando cierto día
sentado con su esposa , y puesta la corona, acertó k entrar la
mujer de Ziyed ben An-Nábiga, el Temí mí , la cual era también
de la alta nobleza española , y así que le vid con la corona dijo á
Ziyed : ¿No quieres que te haga una corona? Nuestra religion.
no nos permite su uso», dijo él, y ella replied : por la religion
del .Mesías, que hay una sobre la cabeza de vuestro imam.» Ziyed refirió esto á llabib ben Abi 0 but da ben ókba ben Néf!, à
hicieron de eLlo conversación hasta que cundid la nueva entro la
gente principal del ejército, Âbdo-1-Âziz , por su parte, fué tan
poco precavido, que pudieron verle y cerciorarse do la verdad
del caso, y creyéndole convertido al cristianismo, le acometie¬
ron y mataron á fines del año 98 ’.
En tiempo de Suleiman ben Àbdo-1-Mélie, sucesor (del califa
Al-Walid) * se conquistaron muchas ciudades, y los musulma¬
nes de España, después de haber estado años sin obedecer de co¬
mún acuerdo A un wall, eligieron á Ebn Habib Al-Lajmi, hom¬
bro bondadoso, que presidia en las oraciones, y al cual , viendo
cuánto se prolongaba la falta de wall , designaron para este car¬
go, y le entregaron el mando, trasladando la capital á Córdoba
A principios del afio 99 b La muerto de Abdo-1-Àziz fué A fi¬
nes del 98 5. Ayób ben Habib se aposento en el palacio de Cór-

ê

tíl

* Julio o Agosto de 717* V. en
hm iijKÍíiíiiccrt lu Crtonolotjta </>j loa yo*
/wJMítow, donde combato cafit fcv
rhu de mientra Crónica ])or más quo
eoiieuehUí con algalias otros autores,
n
y cris*
Umm 011 <!lií3 h
à ¿ to mínofi cl |>retextofde! Ha'sinatode Ab<
fii¿ quo intentó hacerse

'

Antes

IIA rlicho que loa t?s¡>aímlcs estuvieron mn wall años, lo
cual cis completamente inexacto ? eomo se ve paraste mismo relato, pue*
si n fi ííCS de 98 mataron á Ábdo-U
Ázizy y á principios del 99 nombra ~
ron í Ayób, sólo pudieron estar
mea sin Valí. Ni Aun puede ontenderse m'invalí ó gobernador legítimo,
rev, ó declararse independiente en nombrado por e! Califa ó por el waU
¡¡apatía.
do África qne tenia esto derecho,
* Agosto-Setiembre de 717.
pues, como luego se dice, vino AI*

AJBAK MAcnMtrÂ.

33

doba, que Moguits balda elegido parasu morada. lo cual dió lngai* á la siguiente anécdota. Cuando Muça ben Jíosair fué desti¬

tuido por el enviado de Al-Walid, regresó por el camino que
habia llevado Tárik, á fin de conocer esta parte de España, y
al llegar á Córdoba dijo ¡i .Vfoguits : «Este palacio no to ciorresponde, sino al wall de Córdoba. » Y aposentándose en él , Mo •
guits trasladó su liabítaeion á una casa junto á la puerta de Algeciras , que es la del puente, frontera á la brecha por donde
penetraron sus soldadas cuando conquistó á Córdoba. Era una
casa magnífica, con abundante agua, olivos y otros árboles lru
tales, y se llamaba Ál-Toççena 1. Habia sido propiedad del rey
A quien hizo cautivo, y tenía un soberbio palacio, que tomó el
nombre fe palacio de Moyuüs.
Apenas supo Culeiinan el asesinato do Àbdo-1-Áziz ben Mu¬
ça, tuvo de ello pesar, y como dependiesen en aquel tiempo del
gobernador de Ifrikiya los asuntos de España de Tánger y de¬
mas países situados aquén de aquella region , nombró wall de ella
á Óbaid-Allah ben Zaid, el Koraixj (aunque no sé de qué rama),
y le dió especial encargo de que se ocupase en lo relativo al he¬
cho de la muerte dada á Âhdo-1-Ázi ?. por Habib ben Abí óbaida
Ziyed ben An-Nábiga; que se mostrase severo on el particular,
y le mandase á estos dos y demas personajes que hubiesen te¬
nido participación en el asesinato. Culeiman falleció á tiempo
que Óbaid-Allah , wall de Ifrikiya, mandaba de gobernador á
España á Al HOIT hen. A bd- Allah Al-Tsakafi l, encargándole
que mirase en el asunto déla muerte de Abdo-1-Âziz ; mas ape¬
nas habia tomado posesión de su cai'go , fué destituido ÓbaidAllah por el nuevo califa óuiar ben Ábdo-1-Àziz, que nombró
parn reemplazarle á Ismail ben Abd-Allah . liberto de los Benú
Majzom, por la razón que vamos á. referir. Habia la costumbre
de que con los tributos de cada region y provincia fuesen diez

.

Así clioo cl MS. No sé qué ¡>uelíorr inmediatamente, y después AsÇamli , que llegó en el año 100, de da significar e£U palabra.
Falleció Çulriman en 1 0 de Sa¬
suerte que en el espacio de dos años
'ÿ

tuvieron tres gobernadores.

fer de 99 (22 de Setiembre de 717 ).

* J'Ag 22.

34

* Víg. 23,

AJli.VK XACHMUÂ.

personajes de los más importantes del pueblo y de la milicia, y
no entraba en el tesoro adinar ni adirham sin que jurasen en el
nombre de Dios único que no había cantidad alguna ilegalmente percibida, y que era el sobrante, * después de haber abonado
su sueldo ú la gente de armas de los bekdies 1 y sus familias,
y de haber atendido á toda legitima reclamación. No era en td ri¬
ces Ifrikiya comarca fronteriza, y lo que restaba después de ha¬
ber pagado al Chv.nd * y las cuotas correspondientes á los sol¬
dados. se remitia al califa. Fué , pues, la comisión con el tri¬
buto en tiempo de fulminan, y habiendo mandado que presta¬
sen el juramento, asi lo hicieron ocho de ellos, excepto Ismail
ben óbaid-Allali, liberto de los llenó Majzom, y Ac-famh ben
Mélle Al-Jatilaní, quo rehusaron, Mamó este hecho la atención
de Óiuar lien A bdo-1-Àziz , el cual los acercó á su persona , co¬
noció su honradez y virtud, y cuando subió al trono, nombró
wali de Ifrikiya 4 Ismail y do España á Aç-Tamli boa Alélic,
ú quien encargó que do las tierras y demás bienes inmuebles
conquistados por fuerza de armas, sacase el quinto para Dios s,
y bocho esto dejase las alquerías en poder de los conquistadores,
y que lo escribiese acerca do la forma que tenia España, y le die¬
se noticia de sus ríos. Tenia el pensamiento de liaccr salir á los
musulmanes do ella, por lo muy separados quo estaban de los de¬
mos, y pluguiese 4 Dios haberle dado vida para ejecutar su propósito, porque si Dios no se compadece de ellos, seré, su fin de¬
plorable.
FitWies Oi'ítlL los c<ttnprsitidf) los
míanos, l)n Espnñn , tlopucs <!<: la
cntruiln ii<> Unlcli ron los cirineos,
<{i«' w) referirá dc¡>]m<s, «* ilisiinfio ir ru ii con oí nombro tío beledka los
prinimn ('on<|u¡slu<lor<!s i¡ito tmliian
venido con TArik y Mucn.
* Uimnllmso cftntiit cierto nume¬
ro de soldados f JKUí mecientes ú una
tribu ó virinrtj pero generalmente do
la inianni estirpe, que ocupaban un

distrito, y tmi.111 obligación tic ¡ten tlir ti i« guerra eimmln so Ies llama¬
ba. lOran tina espacie dot olonias tn¡litnros, y representan > mnm so verá
definió* un papel muy importante
en In historia do ¡os musulmanes espa fióles.
* Kl quinto, que se (lechuda siem¬
pre romo bienes sagradas > y cu¬
yo producto se destinaba ¿ los po¬
lares.

A.nUR MAÜHUUA.

Aç-Çamh vino á Es paila

35

el arto 1 00 1 y comenzó desde iué-

go á tomar informes para distinguir las tierras conquistadas por
fuerza de armas " de las entregadas por capitulación , y á man¬
dar expediciones militares (contra los cristianos). Reconstruyó el
puente de Córdoba, y sobre esto hubo lo siguiente : escribió á
óraar, haciéndole saber que la ciudad de Córdoba estaba derruida
por la parte occidental, y que ademas tenía un puente por el cual
se pasaba su rio. Hízole una descripción de éste y de sus aveni¬
das, exponiéndole la imposibilidad de vadearle durante lodo el
invierno, y Je pidió su parecer, diciéndole : «Si el Emir de ios
creyentes me ordena que reconstruya el muro de la ciudad, asi lo
haré, pues para ello tengo medios con lo que sobra de los im¬
puestos despeos de pagar al Chund, y de proveer ¡í la guerra san¬
ta ; pero si el Emir lo pretiere, con la piedra de este muro reconstruiré el puente. * Pícese que Ornar le mandó levantar el puente
con la piedra del muro, y reparar éste con ladrillo si no se en¬
contraba piedra. Puso Aç-Çamh manos A la obra, y reconstruyó
el puente en el año 101 s.
Murió después ómar \ y Yerad ben Âbdo-1-Mélic (su suce¬
sor ) nombró walíde Ifrikiya A Pixi ben Safwan, hermano de
Hanlliala ben SafHvan , el cual destituyó & Aç-Çamh ben Mé~
lie Ç y nombró en su lugar á Ânbara ben Çohaira Alquolbí , des¬
pués del cual se sucedieron los gobernadores de España por el
órden siguiente :
Yahyá ben Maçlama Al-Quelbí
3 do Agosto de ti# á 23 de
Jiilío de 7] 9.
'l 2í de .Julio de 719 á. 11 de
mismo mes <le 720.
s Murió Ornar octavo calila fie
?
la dimiBíía Omeyya, en 20 ó 25 de
Récheb de L01 (Õ ó 10 de Febrero
ele 720),
1
Aç-Çamh no filé deatitnido *
murió en la batalla de Tolos* conira el JÜuque de Aquitania , á fines
1

X

;

dei afio .102 (Mayo-Jimio de 721).
El ejército nombró pnrn instituirle.
iméntras venía otro gobernudo!', á
Abdo-r-Kalnnen ben Ábd-Allali AlGrívfcki, do quien titilo hace men¬
ción imeatm Crónica posteriormente,
cuando filó gobernador en propiedad.
Ííste entregó el inundo á Ánhwoa,
que muiíó también cerca de Toloaa
en Xíifibért de 107 (Enero de 72fí).
Debe leerse Yahya ben Galanía,
J

« Hág. 24.

36

AJ li AH MACHUCA.

ôtsmen ben Abi raid Al-Jatsami . noveno wali.
Hodzaiia lien A 1-Ah wax Al-Kaisi.
Al-Ilailsain ben Òfair Al-Quinani
Àbtlo-r-Rnhmen ben Ábd-Aliáh * Al-üafeki , ei cual sufrid la
derrota llamada de la Calzada de ios Mártires, pereciendo allí
con sus soldadas *.
Ábdo-l-Mélic bert Kátan Al-Moharibi, descendiente de Mo harib, rama de Kihr, tribu de Koraix, cuyo primer waliado duró
cerca de seis meses nada más.
Los gobernadores mencionados hicieron la guerra santa con¬
tra los enemigos, y so extendieron por ei territorio hasta llegar
á Francia, conquistando la Kspafta entera. Todos fueron nombra¬
dos por ílixr brn .Safwan sin órden del Califa : cuando los espa¬
ñoles se hallaban disgustad oscon un wali, ó moría éste, lo es¬
cribían ¡L Ilixr , el cual les mandaba otro que les placiese1.
llixem be ii Âbdo-l-Âzis mandó de gobernador de Lígipto á
Óbuid-Alláli ben Al-Hnbhab ben Al-Iíúrils, cliente de los "Be nú
<¿ólol, de la tribu de Kais. y le encomendólos asuntos de Ifríkiya y España. Dejó éste en su gobierno de Ifrikiya á llixr bon
V

* Mg 25.

*

i

I

*

Safwan *, y para España nombró á Ókbu lien Al-Hsichchaeh,
que era su patrono, porque Al-Haehchach luilda manumitido á
Al-Hárits {abuelo de Óbaid-Alláh). Cuando fué nombrado go¬
bernador do Egipto, estando en la cumbre de la gloria y del po¬
der, llegó A 61 ókba, su patrono, al cual liizo sentar on su pro¬
pio estrado. Tenia Óbaid-Alláh hijos que se estimaban en mucho

'

AKí dice el MS.: ]HTO delierá
entenderse Al-(Jui)t*bi , de lit Iribú de
Qttilck
i
ílsla luí lit buuusa batidla dü
Poiik'rHj ganada per Carlos MHWCI
i*n Haiondhun del uño 1 14 (Oelubre
i\e 7112).
Bíxi minió siendo gobernador
do Á IVirica <4 año L09 (727-8), y le
sucedió Óbaida, nombrado por el ca¬
lifa Hisceui. Esto Obftidft nombró á

los gobernadorÿ* tie España Hod/aíIhtÓisnKiii v Al-Huitsaiin. Ábdu-rRjihnuMi A !»( íiiíeki fue nombrado jxjr
un delegado especial * (pie vino ¿ des¬
tituirá Al-Haitanm» (V. el Apéndice:
( 'n»toítxj(a di* loa (foiiemadorea.)
* Obaid -Allah fin* nombrado go¬
bernador do Egipto en lili (734),
NO g nn cotila do Ebu Advaui (Bay an,
i, 38), y Bi>ü* habiu ya muerto en
727 ó 728,
*

*

j*

A.iBAit MAcmnrÂ.

37

y eran estimados de los demás; y cuando le vieron sentado non
su padre, se alteraron * y reconvinieron (i éste, diciéndole : «Has
tratado contal deferencia A un beduino, y le has sentado conti¬
go , teniendo A tu alrededor á los nobles Koraixies y árabes ; y
vive Dios, que esto les hará una impresión cuyos efectos te serán
muy desagradables. Tú eres ya anciano, y no tendrás que sufrir
las funestas consecuencias de esto. porque quizá te arrebate la
muerte antes de que pueda dallarte la enemistad de alguno; mas
tememos que el oprobio recaiga sobre nosotros. Ademas no esta¬
mos seguros de que si esto llega á oidos del emir de los creyen¬
tes no reciba enojo de que hayas engrandecido á ese hombre,
menospreciando á los de Koraix •* El padre les contestó ; « Lle¬
váis razón , hijos inios; no había pensado en ello, y no lo volveré
h hacer.» Por la mañana dispuso quo viniese toda la gente, y la
hizo sentar; mandó en seguida que buscasen á Ókba. le dio el
asiento preferente, y se sentó él A sus pies ; y cuando hubo re¬
unido gran número de personas, dió orden de que viniesen sus
hijos, los cuales quedaron inuy sorprendidos, comprendiendo
quo el anciano iba á hacer alguna cosa en su daño. Óbaid-AUAh
se levantó, alabó á Dios, y pidió la paz para el Profeta, y des¬
pués do haber referido las palabras de sus hijos, prosiguió :
Pongo á Dios y á vosotros por testigos, aunque para testigo so¬
lo Dios hasta , de que este es ókba . hijo de Al-Hachchach, y de
qua Al-Hachchach dió libertad á AL-HArits, y de que mis hijos
son juguete de Batanas que los ha llenado de soberbia. Quiero
declararme públicamente exento ante Dios de toda impiedad
*
é ingratitud para con él y con este (mi patrono); pues he temido
que- mis hijos llegasen á renegar de los preceptos de Dios, des¬
conociendo ci derecho de patronato en esto hombre y su padre,
y que incurriesen en la maldición divina y en la de los hom¬
bres, pues me han. contudo que el Profeta de Dios dijo : Maldi¬
to aquel que se gloria de pertenecer ñ una familia que le es ex-

* PAg. 20’

.

Los de Koraix constituían una bia. üe ella procedia Mahoma , y á
de las tribus más nobles de h Ara- la misma pertenecían los Orseyyas.
1

* Pftg. 27.

38

A.TÜ AR

MACH itUÂ.

!

traña, maldito aquel que desconoce á su bienhechor; y que Abo

* p%. 2ft.

Becr As-Sidic dijo : Impío es quien reniega de sus parientes.
por remotos qua sean ; implo quien presume de pertenecer a una
familia extraña. Mirando por vosotros tanto como por mí mis¬
mo , he querido, hijos míos, evitaros la maldición de Dios y de
las gentes; y en cuanto a lo que dijisteis de que incurriría en el
enojo del emir de los creyentes por lo que hago, léjos de eso.
el emir de, ios creyentes, cuya vida Dios prolongue, es sobrado
magnánimo y sabedor de los decretos de Dios y observador de
sus mandatos, para que lo lleve a mal, como suponéis; antes re¬
cibirá por ello complacencia," La reunion celebró sus palabras
y le aplaudid, quedando sus hijos confundidos y avergonzados.
Después se levantó, y dijo á ókba : «Tus mandatos serán cum¬
plidos; ya ves el extenso territorio que el emir de los creyentes
me ha confiado : dime lo que quieres, y te complaceré. Te daré.
si asi te place, el gobierno delfrikiya, y mandaré á España al go¬
bernador actual de aquella region, si asi lo quiere; si lo profie¬
res, te nombraré gobernador de España.» Ókba eligid á España,
diciendo : «Me agrada la guerra santa, y aquel * es su palenque. »
líecibirf, en efecto, el gobierno de España, viniendo en 110 1
y permaneciendo en ella algunos años , durante los cuales con¬
quistó todo el país hasta llegar á Narbona, y se hizo dueño de
Galicia, Álava y Pamplona, sin que quedase en Galicia alque¬
ría por conquistar, si se exceptúa la sierra, en la cual se había re¬
fugiado con 300 hombres un rey llamado Belay (Pelayo), ¿quien
ios musulmanes no cesaron de combatir y acosar, hasta el extre¬
mo de que muchos de ellos murieron de hambre; otros acabaron
por prestar obediencia, y fueron asi disminuyendo hasta quedar
reducidos á 30 hombres, que no tenían 10 mujeres, según se
cuenta. Allí permanecieron encastillados, alimentándose de miel,
pues tenían colmenas y las abejas se habían reunido aulas lien 1

El «ño 110 comenzó el 16 de. después filé gobernador Áfcdo-J-MéAbrii de 728 ; pero esta fecha es equí- lie ben Kátan, luego vino Ókba
vocarín sin duda alguna, porque la ea 116 (.734).
batallado Poitiersñié en 114 (732);

1

AJBAR tCÀCEUIUL

39

d i darás ríe la roca. Em difícil ú las muslimes llegar á ellos, y los
dejaron* diciendo : «Treinta hombros, ¿quó pueden importar?
Despreciáronlos, por lo tanto , y llegaron al cabo á ser asunto
muy grave , como > Dios mediante , referkômos en su lugar opor¬

tuno %
ókba permaneció gobernando la España hasta el año 121 ST
en que los berberiscos , partidarios de la seda de los 1 bad hi es y
Sofríes 3 se sublevaron, y habiendo elegido por su jefe á Mab
Ambrosio de Monto, yo su
Viaje, hace de Covaclon ga ht descriación siguiente ¿ que puedo servir
de ilustración EÍ este plííujc : « StemDpre el valle va cerrándose máa coñ
urnas aspereza, hostil quoj sin toner
salida , se cierra fll cabo con ana peTiña muy alta y snielm, que lo toma
sde través; y áun autos que se llegue
)>&] pié de ella, tie. sube k cuesta muy
sin que buenamente se pueda
ftaubir á caballo pov ella. Efttn peña
ces la de Ctívadongu ; y aunque es
viajada, un estrecha, sino algqncor»tada hacia fuera ¡ asi quo pone miéfldo mirarla desde un Dimito pequeño
»quc tiene al pie , por parecer que se
«quiere caer sobre loÿ que ailí están.
»E! alto de esta peña es rauolio, y el
cancho, al parecer, será basta cuatis
» picúa ó poet) imh>. Gomo á don picas
lde! pié está uitu cuino ventamunuy
Agrande, que entrándola la peña
i» adentro, aunque rio mocito, hace
«coeva harte abierta como en aieo
«por lo alto, y &uelt> llano, donde poidian
citando muvíw7 husla tres*
m cientos hombres 7 y esto con harta
)i estreohlira ; teniendo la coeva on lo
«de mis adentro un agujero grande
>> quo entra en hondo y derecho, dón1

)

neta debe haber mayor espacio para
» encerrarse

allí también más gente

necesidad, aunque el agua que
Épor adlí corroí hiciÿainl abrigos
i 18 de Diciembre de 738 á 6

fleon

del mismo mes dy 739*
5 Los tbudhíes eran los partida¬
rio* de Ábd-ÁQah btm Al-Ibadb,
que se sublevó en tiempo del califa
Meruiui ben Mohammad, Los sofríes
ó aafaríes eran los sectarios de Ziyed
I >en Al-Asíar. Unos y otros pertene¬
cían ú los jawéricfi ó prates tantos.
Para la debida inteligencia de ¿ate y
otros pasajes, en que se alude á los
indicado? cismáticos, conviene saber
que cuando el califa Aly t yerno de
Mahoma , estaba en guerra con Misftvriyft , jefe de la familia Omcjyya, qrie
le disputaba el trono, encontráronse
con sus ejércitos en loslhuioa de Síf¬
trn , mea del Eufrates El do Alv
estaba coittpiiefctG do los mu anímanos
más forvcroscfc y adictos á la familia
del Profeta; Jo» Omeyyas, por el con¬
trario, siempre fueron tildados de in¬
crédulos y enemigos de la religión,
La batalla estaba casi enteramente
perdida para Moáwiya, cuando acor*
do, por consejo de uno de MU amigo$, enarbolar algunos ejemplares

40

*

AJUAR MACHOTA,

çara Al-Mahfuz AUMadgarí marcharon contra óraar ben AbdAllah AT Moradí , gobernador de Tánger, que salió á combatir*
los y fue muerto; entraron en la ciudad y mataron á sus habi¬
p Ag. sa. tantes, sin perdonar, según dicen, ' ni aim á los nulos, diri¬
giéndose en seguida contra Ifrikiya, Todas las tribus berberiscas
se levantaron contra los árabes que tenían en torno, matando á
del Koran en 1as lanzas, y quo todos
gritasen A )m enemigos que confia¬
ban la decision do aquel litigio al fa¬
llo del santo libro, lo cual puní ellos
r quivalia al jallo divino. Las tropas
do Aly, sobrado crédulas ¿ impre¬
sionableÿ fiiispondieron las anuas y
convinieron en 3o propuesto. Ciaren
fu* hostilidades t muy á desjajeho do
Aly, que comprendía 1» mala le de
m contrario. y nombráronse arbit ros
que, con arreglo A las prescripciones
del Konm, decidiesen á quién cor¬
respondía el allí lado. Es de advertir
que el Koran nada dispone sobro esta
materia : así es que tos arbitros, ga¬
nado* jK>r Moáviya, para nada Jo
consultaron, y decidieron A favor de
éste. Entonces abandonaron ¡i Alv
gran número de loa suyos, disgusta¬
dos de aquellas reyertas y de que no
se hubiese tenido en cuenta el veno
ran Aô código, y tomaron el nombre
jtucá'icfi (los que $e apartan , los
que protestan), diciendo que iu> po¬
dían consentir que decidiesen Jod
hombros lo quo sólo Dios debía deci¬
dir, y negando la obediencia lo mistno á A ly que A Mo&wiyn, Dívidicronse despincen vúrhisscctiifc, do las
cuales son las de los i bad bies v sofríes y sostuviéronse i>or mucho
tiempo, hasta que, vencidos y acosa¬
dos se dispersaron , viniendo muchos
*•

w“

de ellos á Occidente, donde propa¬
garon sus doctrinas, que contenían
algunas resoluciones teológicas dife¬
rentes do las aceptada H por los 11aniíidos ortodoxos, y ademas ciertas
opiniones de gran importancia en el
sentido politico. Tal era la de que la
suprema dignidad religiosa, 6 sea Ja
de únata no correspondia A Ja tribu
de Komixj que era la de Mahoma,
ni ¿ ninguna otra exclusivamente,
sino quo debía ser do elección popu¬
lar, y recaer en cualquier jiersona,
aunque Ihesc un esclavo, con tul quo
fuese hombre justo y probo. Si óbra¬
la mal , podia ser destituido a mano
atinada. Es decir, sancionaban el de¬
recho de insurrección, Con esta doc¬
trina democrática destruían totalmente el fundamento en que, tanto
Aly, como después los Omeyyas y
AbbasÍGSj se apoyaron para aspirar
al supremo mando, que era fin paren¬
tesco con la familia deMahcmia, En¬
tre los n frícanos cundieron mucho
estua sectas* que por sus exageradas
máximas morales y su ascetismo cua¬
draban A sus untura loe instintos, (V.
Xehrcstani, odie, Cureton, prig, #5.
Abò-1-Jfedá, i, 312-326. Dozy,
UiC. de& musulmán* $ Ksjmync , I,
59-65* Wóii, Geechkhtc der Clmli/en y 1,240,)

t
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1
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41

AJUAR WACHMtTÁ.

unos y ahuyentando á otros. En tanto quo ol gobernador do Ifríkiya, Bixr ben Safwan \ estaba ocupado con estas novedades.
Àbdo-1-Méiic ben Kátan Al-Moharibi (Molmrib de Fihr) se re¬
beló contra Ókba ben Al-Hacheliach y le destituyó : no só si le
mató, ó le bino salir de España 4. quednnrio dueño de ella todo
lo restante del año 21 , y los de 22 y 23 \ hasta la entrada de
Baleli ben Bixr AL-Koxciri, y Al-Kaábi , con los siriacos. Más
adelante referiremos la causa de su venida, según la tradición
que se insertará después.
Volvamos ahora á la de Muça ben Nosair. En el año ñ(i 4 mu¬
rió Al-VValid, de edad de 46 años, habiendo nacido durante el
califado de Moñwiya. Sucedióle en el trono {/ultiman, al que se
anticiparon Tárik y Moguits, quqjándoso amargamente do Mu¬
ca. Expusieron su conducta con Tárik en el asunto de la mesa,
y lo quo había hecho con Moguitscon motivo dnl Gobernador de
Córdoba, añadiendo que había adquirido joyas do tanto valor,
que ningún rey las había reunido semejantes, si se exceptúan
las de los reyes persas. Cuando Macase presentó, ol Califa y su
hijo le pidieron explicaciones de su conducta, y dio algunas exY a se ha dicha quo el gober¬
nador de Ifríkiyn no ora por cato

Ira Crónica. Por último, aegtm la
tercera , que conviene con el testi¬
monio contemporáneo do Isidoro Paccriso, cuando m hallaba moribundo
designó como su íraccflor á Abdo-1-

1

tiempo Bixr ben Safwun , quien ha¬
bía muerto en 728, La sublevación
de Ion berberisco* i\\é en 122 de la
hégirn (740),
* Ni le mató ni le hi/,o nalir de
Rapaba, sino que hallando?» próximo á la muerte, entregó el mando d
Àbdo-1-Mólic. (Isid, Pac., 61.) Ebn
Adzari (n, 29} refiere tres distintas
tradiciones. >Segun imn, murió Okba
en la batalla de Poitiers, lo cusí es
absurdo, porque esta fuá un 114
(732), y era general de los musul¬
manes y gobernador de España Ahdo-r-Rahmen Al-Gafekí. Según otra,
los españolo» se sublevaron y lo destituyeron, que es la misma de núes

MóJicben Kátan, Esto había sido va
gobernador interina desde la muerte
de AMo-r-Balimon hasta la venida
de OMm.
fíl año 1 22 comenzó ol 7 dr Di¬
Hombre de 739, y ol de 123 el 26
de Noviembre de 740, concluyendo
ed 14 del mimno mes do 741. Víase
el Apóndioc : Cronología de los (Jobornadorus.
* De Ifi de Setiembre de 714 ¿ 4
de Setiembre de 713. (Véase la noU 3, pág. 31.)
rh

t

1

42
*

pág. so.

AJUAR MACHMtTA.

cusas. Díjole entóneos ((juleiman) : «¿Y la mesa'1 * Héla aquí.
—¿Se hallaba en esta forma . con un pié roto?— Así estaba» , re¬
plicó Muça. Entonces volvió Tárik la mano á su haba 1 y sacó
el pié. Con esto se persuadió buleiman do que Muca mentía y de
que Tárik decía verdad en sus acusaciones; mandó prender á
aquél, y le impuso tan fuerte multa , que tuvo que pedir pres¬
tado íí los árabes, y se cuenta que la tribu de Lajm dió la suma
de 70,000 monedas de oro, descontándola déla paga que le cor¬
respondia, porque Mura estaba casado con una mujer de esta

1
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S
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tribu, la cual tenia un hijo pequeño y noble, á quien Muça ha¬
bía cuidado y educado y hecho mucho bien, por lo cual la tribu

de Lajm le estaba agradecida. Otros dicen que tenia parentesco
de afinidad con los de Lajm, por la hermana de Habib Al-Lajtni, al hijo dol cual eligieron gobernador los españoles cuando
Ja muerte do Abdo-l-Áziz ben Muca. Esta es la opinion más re¬
cibida con respecto á su parentesco con la tribu de Lajm.
Salida, de Coltsombcn Tyed Al- Koxeiri para Ifrikiya. El
emir de los creyentes, Hixem ben Ábdo-i-Mélic 2, Je envió con
un ejército, y dispuso que sí moria Coltsom , quo ya era hombre
provecto, Je reemplazase en el mando su sobrino Balch ben Bixr,
y c:i el caso de que éste también muriese, Tsaólaba ben Calama
Al-Amilí , jefe do la division del Jordan. * De cada uno de los
distritos militares de Siria reunió sois mil hombres, y tres mil
de Kinnesrin. Salió, pues, con veinte y siete mil, después de
haber publicado que se permitia el saqueo..... 3 y de haber ele¬
gido los jóvenes de quienes podia esperarse mayor esfuerzo y
vigor. Al llegar á Egipto, escogió de las tropas que allí había tres
mil combatientes; por manera que su ejército llegó h treinta mil

* ?íg. 3i.

-

El kata em una especie do jai- <l<& noms <les vékmenis diez les ara
tan , que se llevaba sobre la cimpa ó */«?*, pag* 352,)
1 Hixem
aljubfc y se abrochaba por delante»
sucedió OH el trono á su
Parece que oslo traje dejó de usarse hermano Ynzid TT, el arlo 105 (723entre Los ¿rubra hace siglos, aunque 4). lldnó hasta ol 125 (742-3).
¿J
estaba muy en lx>ga en los primeros
* El MS. tlire L>
y io
tiempos. (Vóase Dozy, Dictionnaire euftl no ofrece sentido.
í

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1

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t

AJBAK MAOHMUÂ.

43

hombres de tropas regularas, sin contar los muchos que le se¬
guían como voluntarios. El emir de los muslimes lo había dado
orden de que siguiese los consejos de Harón Al-Kami, liberto de
Moáwiyfl ben Hixem , y de Mogul ts, que lo erado Al-WaÜd. por
el conocimiento quo ambos tenían del país ; escribió ademas al
Gobernador de Ifrikiya, mandándole quo obedeciese á. Coltsom.
y le entregase bis tropas que tuviese del Cfutnd, ó de los volun¬
tarios. Llegado que huboá Ifrikiya, uniérousele muchos de aque¬
llas regiones por donde pasaba, y de los árabes do Tánger que
alli Labia, ascendiendo su hueste á setenta mil hombres. Dió el
mando de la infantería de Ifrikiya á Moguíts, y íi Harón Al¬
lí a ni i el de la caballería.
Llegó á noticia de los berberiscos y de Maiçara 1 la aproxima¬
ción de este ejército, y reunieron el suyo. Va hemos indicado la
causa que les había impulsado á la rebelión; sin embargo, los
que murmuran de ios principen dicen que se sublevaron irrita¬
dos por los excesos de los recaudadores de impuestos , y porque
el Califa y sus hijos solían escribir * á los de Tánger pidiéndoles
pieles de corderinos rubios (nonnatos), y muchas veces degolla¬
ban cien ovejas sin encontrar piel que les conviniese ; mas éstas
son murmuraciones de ios que se hallan mal con los principes;
porque, á ser verdad, ¿qué significaban el gobierno que se habla
establecido y la costumbre de poner Coranes en lo alto (de las
lanzas), y de rasurarse la cabeza, á imitación de ios Azraquíes
y gente del Nabrawan *, sectarios de Ar-Rasibí Ábd-Allah ben
Wahb y de Zaid ben Hisn?5.
Vino Maiçara con un ejército innumerable, y encontró Ã Ooltsom ben lyed en el paraje llamado Raedora Al ver éste cuán
Sega» la mayor parto do loa unteres árabes, MaiÇfim va no existia
en esto tiempo.
El Na ¡ranea n es lina comarca
del Irak, entre Wárit y Bagdad,
coren de Bfad&irt.
3 AM-áUíUI heu VVnhb y Zaid
1

bou filen eran <.loh tío low jetes queso
hiiblcvaron contra Ály en la batalla
de Sifón , como ne lia referido ante¬
nórmente. (Váiuw Xeb restan i , edi¬
ción Cureton, pág. 8fi.)
1 Otros d
icen Nacdora v euros Bair*
dora. Eete paraje eetaba. situado «er-

*

Pág. 32.

44

* Páp. 33.

ATBÁB

MAOITMt'Á.

grande era el ejército enemigo, se rodeó de un foso, y Harón y
Moguits se llegaron á él, y lo aconsejaron que permaneciese en
aquel atrincheramiento, y los entretuviese con escaramuzas li¬
geras, miéntras ellos con la caballería hacían algunas excursio¬
nes, y obligaban A los berberiscos ú acudir en defensa de sus
aldeas y familias. En este pensamiento estaba Collsom, cuando
entró Balch, su sobrino y sucesor en el mando, al cual jamas
contradecía , y le dijo : « No hagas tal , ni te arredre la muche¬
dumbre de enemigos, pues están en su mayor parte desnudos y
desprovistos de lanzas y demas armas.» Presentóles, en efecto,
la batalla, confiriendo el mando de su caballería A Balch, de la
de Ifríliiya A liaron Al -Kami, do la infantería de Ifríkiva á Mo¬
ga its, y atacando él con la de Siria. Trabóse un encarnizado
combate *, y acometiéndoles Balch con la caballería, le hacían
frente con pieles secas llenas de piedras , con lo cual se espanta¬
ban los caballos de Siria; cogieron ademas yeguas indómitas, y
después de haberles atado A la cola cántaros y cueros socos, las

soltaron en dirección al ejército de Coltsom. Asombráronse los
caballos, gritaron los hombres, y se apearon la mayor parte , que
era lo que procuraban los berberiscos, porque eran muchos en
mí mero , y no tenían caballería que pudiese resistir á la de los
musulmanes. Balch, sin embargo, permanecia al frente de un
cuerpo de doce mil caballos, y según otros de siete mil, que es
lo más cierto, y miéntras los demas jinetes dejaban sus cabalga¬
duras , y el desdrden cundía on las filas, por la acometida de las
yeguas de que hemos hablado, arremetieron los berberiscos, y
embistiólos también Balch con su caballería, sin poder romper¬
los. porque sus caballos se espantaban, Antes bien retrocedieron
(sus escuadrones), desordenando las filas de la infantería siriaca,
y sin tener donde revolverse. Viendo ai fin el Ímpetu de las ber¬
beriscos, dió Balch tan furiosa arremetida, que atravesó com¬
pletamente todo el ejército enemigo; mas al regresar, volviéronle

.

ca del rio Sebu. (Véase el

índice de la

geográfico do M. Slane en su trad.

los berberiscos , de Ebu
Jaleon , fcomoT.)

45

AJBAR MACHMVÂ,

caras y quedó una parte (de los berberiscos) peleando contra
Coltsom *, y otra contra Balch al cual cerraban el paso para
que no pudiese reunirse cotí el resto del ejército. Quedaron á la
espalda tercios numerosos combatiendo i Bal di . inióntras Maiçara con las demas tropas cerraba con Coltsom. Habib ben Abi

.

* P«íg. 34.

Ô balda ALKoraxi, Moguits y liaron fueron muertos; la infan¬
tería y caballería de Ifríkiya emprendió la fuga, Mantúvose fir¬

me Coltsom, quien pasó por junto Aun siriaco, persona fidedig¬
na, la cual* mella contado que habiendo recibido una cuchillada

en la cabeza, y como le cayese la piel do la frente sobre los ojos,
volvióla A levantar, y gritando para animar á los soldados , quo
le secundaban flojamente, comenzó á recitar los versículos del
Koran que dicen : * Ciertamente Dios comprará las almas y ri¬
quezas de los creyentes : nadie muero sino por mandato do Dios
al llegar al término escrito*1. No ceso do recitar estos versícu¬
los hasta que en una nueva acometida de los berberiscos fué der¬
ribado y muertos sus compañeros, aunque la bandera Aun no
había sido cogida por los enemigos. Cundió entro los siriacos un
horrible desórden, y no pudiondo reorganizarse, los que logra¬
ron cabalgar emprendieron la fuga inicia Ifríkiya, perseguidos
por los berberiscos, que los mataban ó hacían prisioneros. La
tercera parto del ejército pereció, otra tercera parte logró esca¬
par, é igual número quedó prisionero. Balck continuaba com¬
batiendo á Los enemigos que lo hacían frente, conteniendo su
empuje y haciendo en ellos gran matanza; mas * eran tan numerosos, que no contaban los que morían. De esta manera so
mantuvo hasta que concluyeron con Coltsom y sus tropas y car¬
garon sobre 61. Viendo aquella multitud irresistible , huyó hácia
el país berberisco. Perseguido y arrojado bastad Océano, seenEl texto no está muy correcto junto ó un siriaco, y me luí contado
no persona que me. morete confianza.»
en este pasaje ,
«parece cony cla¬
ridad si el que refirió la anécdota f»c Parece que falta algo entre una y
el mismo siriaco junto al euul pasó otra frase.
2
Koran, cura ix, v. 112. ÇuColtsom herido, ú otra persona fide¬
digna. Dice literalmente : « pasó por ra m, v. 139.
1

*

P%.

3f>,

46

* Pág. 36.

A.TBAR

MACHMUÂ.

castilló en la ciudad de Ceuta 1. Antes había intentado entrar on
danger, mas la encontró firmemente defendida, y no habiendo
podido conseguirlo, se dirigid a Ceuta, donde logró penetrar. Era
ciudad bien fortificada, de bastante población y abundantes recursos en sus alrededores , y reunid en ella algunos víveres, aun¬
que no tantos como se necesitaban en aquellas circunstancias.
Los berberiscos mandaron contra él un cuerpo de tropas, y ha¬
biendo salido á su encuentro (Balch), lo derrotó con grandes pér¬
didas. Mandáronle otro, que sufrió igual suerte, y lo misino
aconteció á otros cinco ó seis que vinieron sucesivamente ; y cuan¬
do vieron que ningún ejército prevalecia contra él, devastaron el
pais comarcano dos leguas á la redonda. Balch y sus soldados sa¬
lían á hacer excursiones en busca de víveres; pero no produciendo
ya resultado, y habiéndoseles concluido las provisiones , tuvieron
que alimen tarse con la carne do sus caballerías , permaneciendo
en aquella ciudad hasta que pasaron á Espada, como, Dios me¬
diante, se referirá en su lugar.
Apénas la nueva de la derrota y los pocos que habían escapado
de la batalla llegaron * á Siria, Ilixem y los habitantes de aque¬
lla region recibieron por ello grandísimo pesar. Arrepintióse el
Califa do no haber mandado con las tropas de la Siria las del Irak
ú otros puntos, á fin de evitar el reves sufrido por su poco nú¬
mero, y juró que si Dios le daba vida , enviaria contra los rebel¬
des un. ejército de cien mil hombres, todos á soldada, y des¬
pués otros cien mil y así sucesivamente, hasta que no queda¬
sen sino él y sus hijos y los hijos de éstos, y áun en tal caso
echaría suertes entre él y ellos, y si le tocaba, saldría personal¬
mente á combatirlos. Mandó, pues, á Hanthala bou Safwan AlQuelbí, hermano de Bixr ben Safsvan gobernador de Ifríkiya, con treinta mil soldados, ordenándole que no pasase de
esta region hasta recibir sus órdenes. Temia que los berberiscos
se apoderasen de la referida comarca, y por eso hizo salir apre-

.

Véasu la descripción que de esta

batalla hace Isidoro Pacense , la cual

concuerda grandemente con nuestra

Oró nica.

47

AJUAB HACHIS UÀ.

surtidamente á Hanthala, para que la defendiese hasta tanto que
él le auxiliase con tropas y dinero. Así, en efecto, lo imo Han¬
íllala , t quien á poco remitió (el Califa) otro ejército de veinte
mil hombres. La batalla en que pereció Coltsom con sus compa¬
ñeros. entre ellos Habib ben Abi ôbaida, acaeció en el afío 122 V
y Hanthala vinoá Ifrikiya en 123ÿ, llegándole después los socor¬
ros. Maiçara reuniósus tropas pura batallar con él en el año 1243,* ' PAtí. :JT
y encontróse Hanthala con los berberiscos, que venían á la pelea
con dos ejércitos tan grandes, que. no cabe numerarlos. Estaba
(el Califa) Hixen á la sazón adoleciendo de la enfermedad deque
murió, y me han contado, Dios sabe si será cierto, que de¬
cía : ¡Ah, Hanthala! Combato primero con uno y luégo con
otro ejército» ; por lo cual creyeron que deliraba. Ocurrió el en¬
cuentro, y estala decretado (por Dios) quo combatiese y venciese
primero á uno de los ejércitos, en el sitio llamado Al-h'arn; fué
en seguida contra el otro, que acampaba en el paraje de los
los . y asi derrotó A los dos. al finalizar el año 124, escribiendo á
llixein la noticia de estas victorias, y consultándole si debía per¬
manecer en el país berberisco. Mas al llegar la carta espiraba
Hixem, en el mes de Xaábcn del año 125 *.

-

*

relación
la
la de entrada de Hatch lüyaüa
. —Perma¬
neció Baleli (en Ceuta), después de la muerte de su tio Coltsom.
cerca de un año, de tal suerte, que se comieron sus cabalgadu¬
ras y las piele3, y so hallaban próximos á perecer. Era walí de
España Àbdo -1-Mélie ben Kátan , y encendieron hogueras dife—

Torna

Diciembre 73ÍÍ á Noviembre do fierc de Mitigara por esto tiempo os
740. iíbn Adaari (i, 41.) dice quo lu. un error, porque liabift sido ueesinallegada do Coltsom á Ifrlkiyn fué en do únte.". Asi dice No wuiri , en o!
de toe
Ramadhati de 123 (Julio-Agosto de Apéndice al tomo r de la
(>trl>e riscos de Ebii J alción , liad. de
741).
J 26 de Noviembre de 740 á 14
SlttliC,
* Junio de 743; pero no murió
de Noviembre de 741.
* 15 de Noviembre do 741 \ 3 tic Hixcm en Xalben, aino el G de Rti¬
Noviembre de 742. Yii.se hit indica¬ ble 2/ de 125 (tí de í? obrero de 7'i¡J),
do que todo lo que nuestro autor re1

* #

48

*

Pág. 38.

AJBAR

MACHMXJÂ.

rentes veces hasta que fueron à ellos pequeños barcos de Algeciras *, y le escribieron pidiéndole socorro, y procuraron ganar
su voluntad , haciéndole presente lo que debia al Califa y á los
árabes; mas él no les atendió, ánies bien (la idea de) que pereciesen cansábale regocijo, porque temia * le arrebatasen el po¬
der. Cuando los árabes de España supieron que habían pedido
auxilio, y que se hallaban en el último extremo, un hombre de
la tribu doLajm, llamado Ábdo-r-Rahinen ben Ziyed Al-Ahrain®, les envió dos cárabos cargados de cebada y mantenimien¬
tos; mas no bastaba esto para sus necesidades, y viéronse do
nuevo cercanos á la muerte, basta que llegó el tiempo en quo
brotaron los ca mpos y so alimentaron de legumbres y yerbas.
Aconteció , en tanto, que los berberiscos españoles , al saber el
triunfo que los de África habían alcanzado contra los árabes y
demas súbditos del Califa, se sublevaron en las comarcas de Es¬
paña, y mataron 6 ahuyentaron á los árabes de Galicia, Astorga y demas ciudades situadas allende las gargantas de la sierra
(de Guadarrama), sin que Ebn Iíátan tuviese la menor sospecha
délo quo sucedia hasta que se le presentaron los fugitivos. To¬
dos los árabes de los extremos del norte de la península fueron
impelidos liácia el ceutro, ú excepción de los que habitaban en
Zaragoza y sus distritos, porque oran allí más numerosos que los
berberiscos, y no podían éstos acometerles. Derrotaron á loseucr1

Este pasaje ofrecía bastante < I i -

¿cuitad

, por tener el MÜ In palacra

),
sin puntos diacríticos
lo cual no presentaba sentido satis¬
factorio. Despue» do varías dudas y
conjeturas, M. Dozy bailó al fin, y
tuvo k amabilidad de comunicarme,
k explicación dtd enigma. La palabra

plural

equivale á cáscara,

y lu emplea para significar un olis¬
caron de huero ó de m\e7, (Ebn B*itutu, ii, 160,) En el lenguaje fami-

liar los á ni bes usaban esto vocablo,
como so usan otros equivalentes en
varios idiocias europeo», para desigimr un hamo ríe pequeña» dimensionos segnn aparece de Al-Makk.iri

163, lili. 17)

:

Js

I

Ij i-'-s L> J-í

fl Surcaron d mar cu cuantos barco»
y petjuofiás ¡ambas pudieron,»

Regmi Ebn Hayyan (en Ál-Makksri, a, 12), se llamaba Ziyed ben
Àmr.

AJUAR MACHJIUA.

49

pos de ejército que Àbdo-1-Mélic mandó contra ellos, y mataron
á los árabes en várias comarcas, visto lo cual, temiendo que le
sucediese lo que había acontecido á los de Tánger, y con noticia
de los aprestos que hacían contra él, no halló el walí medio me¬
jor que solicitar la ayuda de los siriacos. Envióles barcos en que
se trasladasen á España por pelotones, les remitió víveres y man¬
tenimientos , y púsoles por condición que le entregasen diez per¬
sonajes do los más importantes de cada division *, para tenerlos
como rehenes en una isla, y que, terminada la guerra, los tras¬
portaría de nuevo á Ifrikiyn. Convinieron on ello y aceptaron
el pacto, exigiendo á su vez que se les trasladase después á Ifrikiya todos junios, y no separadamente , y que se les llevase á
punto donde no fuesen inquietados por ios berberiscos. Venia con
los siriacos Ábdo-r-líaluucn ben Habib, cuyo padre había muer¬
to en Nacdora
En el afio 123 1 fué cuando Âbdo-1-Mélic ios trajo á España,
y recibidos los rehenes, los depositó en la isla do l/nm Jláquim. s, en el mar. Estaban los siriacos en el último estado do
miseria y desnudez, sin más abrigo que sus corazas. Al llegar á
Algeciras encontraron pieles adobadas en abundancia, de las
cuales se hicieron madraás *, y después en Córdoba Ebn Kátan
vistió á los caudillos principales, y les repartió dádivas : no
siendo esto bastante, los árabes do España, tan opulentos como
reyes, los recibieron, vistiendo cada cual ¡i los más principales
de su tribu, y haciéndoles tantas larguezas, que quedaron equi¬
pados y hartos 5.
Congregados los berberiscos de Galicia, Aslorga, Mérida, Co1

Antes La dicho

Bnedora.
* De 2d tie Noviembre de 740 á
14 de Noviembre de 741.
* Véase el Indice geográfico.
1 Madraá era un truje de tana ó
pelo, que «olían usar les esclavos y
gente pobre. (Véase Dozy, Diction
5taire des vétements ches les nmíiw,
pág. 181.)

-

Esta tradición de la venida de
üaleli es mucho más verosímil que
la referida por Ebn AUKótiyu, se¬
gún el cual desembarcaron los siriaeos en Algeciras, ú despecho do Ábdo-I-Mélic. Concuerda ademas nues¬
tra Crónica con Ebn llayyan (enAlMakktri , u , 14) v con Ebn Adzari
<li , 30).

*

P%.

39.

50
« Pág. 40.

AJBAR IfACHMUÂ,

.

ria y Talavera, eligieron por jefe á Ebn
" y con un ejéreito innumerable pasaron el rio Tajo, en busca de Âbdo-1-Mélic
ben KAtan, el oual mandó contra ellos á sus dos hijos Kátan. y
Omeyya, con los siríacos compañeros de Baleh y los beledíes

de España. Cuando supieron los berberiscos que este ejército so
bailaba próximo, rasuráronse la cabeza, á imitación de Maiçara,
á fin de no ocultar la causa que defendían y de no confundirse
(con los contrarios) en la batalla. Así se acercaron Ala ciudad de
Toledo. Kátan y Omeyya, con sus tropas respectivas, vinieron
á su encuentro, y trabóse una recia pelea en tierras de Toledo,
sobre el Guazalaíe. Los siriacos acometieron con furia y batalla¬
ron como quien busca la muerte, hasta que Dios les concedió que
los berberiscos volviesen la espalda, é hicieron en ellos tan gran
matanza, que casi los exterminaron, sin que escapasen (con vi¬
da) más que aquellos A quienes no pudieron dar alcance. Los si¬
riacos cabalgaron en los caballos y vistieron las armas (de los
vencidos), dividiéndose después en varios destacamentos, que
fueron matando berberiscos por toda España, hasta extinguir
completamente el fuego de la rebelión, Concluido esto, volvie¬
ron/i Córdoba, y Âbdo-1-Mélic les dijo : «Salid.— Prontos es¬
tamos, contestaron, si nos llevas á Ifríkiya. No tengo, dijo,
barcos suficientes para trasportaros junios , porque ahora poseéis
esclavos, caballos y equipajes; salid para Ifríkiya en pelotones
separados. No saldrétnos, replicaron, sino todos reunidos
Marchad á Ceuta.— ¿Así quieres exponernos, exclamaron, A las
iras de los berberiscos de Tanger? Más nos valiera que nos arro¬
jaras A los abismos del mar.» Y viendo lo que pretendia hacer
con ellos, subleváronse contra Â.bdo-1-Mélio, 1c expulsaron del
alcázar , aposentaron en él á su jefe Baleh, y lo proclamaron.
Ebn Kátan pasó A habitar su casa, que era la llamada de Abó
Ayob, y sns dos hijos huyeron, el uno á Mérida, y á Zaragoza el
otro, donde permanecieron algunos dias concertando su plan, si¬
guiéndose una gran perturbación en España.

* pág. 4i.

E nombre aparece eu el MS. escrito muy confusamente.

AJIUR MÀCTTVTÍA.

51

El Gobernador deAlgeciras había dejada de asistirá los relle¬
nes , que se encontraban en la isla de
con los ali¬
mentos y agua que necesitaban, pues en la isla no hay agua
ninguna, y á consecuencia de esto murió uno de ellos, noble
personaje de Siria. Luego que Baleh dispuso que fuesen puestos
en libertad, quejáronse del mal tratamiento que Ebn Katan les
había ten ido, y de la muerte de su compañero, que había perecido de sed, y le dijeron ; « Concédenos la venganza (matando
á Abdo-l-Mélic). >• Baleh les contestó : !No hagais tal , porque
pertenece la tribu tide Koraix, y la muerte de vuestro compa¬
ñero íué sólo por un descuido : esperad , y verémos qué giro to¬
man las cosas. » Mas los Yemeníes se levantaron como un solo
hombre, importunaron á Baleh , y le dijeron : « ¿Tratas de de¬
fender á los Moi lli arles?" Temiendo entonces éste las violencias
de los sublevados *, y el promover una discordia, mandó que sa¬
caran á Àbdo-1-Mélie. Era ya tan anciano, que parecía (por su
canicie) pollo de avestruz, pues tenia í)0 años ó más, Habia es¬
tado en la batalla de Marra con los medinenses y huyó desde
allí á Ifríkiya. Ibanle diciendo cuando le conducían : « Tú eres
el fugitivo que escapaste en Marra al Jilo de nuestras espadas, y
para vengarte de aquella derrota nos has puesto en el trance de
comer perros y cueros, y has hecho traición al ejército del emir
de los creyentes. » Condujéronle á la cabeza de) puente , y le ma¬
taron y crucificaron á la izquierda del camino, crucificando ásu
derecha un cerdo, y un perro á su izquierda Undia permaneció
allí su cadaver, hasta que por la noche vinieron sus libertos ber¬
beriscos de Almodovar y le robaron. Tomó aquel paraje el nomiI

1

La batalla ele Narra fue ganada

por las tropas «leí califa Yeeid , al
mando de Mosüm , contra los medíacuses j que se habían sublevado, ahuy catando a! ííohemadory declaran¬
do destituido a! Califa, (Véase Dozy,
IThtaire (U¿ mmuhrtans d'
i,

91-105.)

s Es de advertir que, aegim cuenta
EbnUayyan (en ALMíikkarhii, 1 Sí),
Ábdo-l-Méíic había hecho otro tanto
con aquel compasivo ¿raijo de la tribu
de Lajni, que había enviado ¿ Baleh
das barcos con víveres } cuando se
hallaba en el tiltimo estado de misena.

*

Fág. 42*

52

AJUAR IfACHliTJA,

Maslib
bre de
(lugar d« crucifixion) do Âbiio-1-Mélic ben Kátan,
y le conservó hasta que Yócuf fué nombrado walí y Omeyya ben
Ãbdo-1-Mélie construyó en aquel sitio una mezquita, perdiendo

* Pig. 43.

>

I

su antigua denominación y llamándose mezquita de Omevya.
Fné destruida el día de la sublevación do los cordobeses contra
Al-Hacam ben Híxem, quedando el sitio abandonado, y perdien¬
do sus dos anteriores nombres de la crucifixion y mezquita, ex¬
cepto para los que conocen este suceso.
Así que llegó noticia de los hijos
ix de Âbdo-1-Mélic lo acae¬
cido. consiguieron reunir un ejército de las lejanas comarcas de
Narbona, y de boledíes y berberiscos, pues aunque sus espadas
goteaban aún sangre berberisca *. consintieron éstos en ayudar¬
les , buscando ocasión de vengarse de los siriacos , para habérse¬
las después con los beledíes, terminado este asunto. Vinieron
Kátan, y Omeyya. en union con Ábdo -r-Rahmen ben Habib,
que había sido de los do Balch, y al ver lo que habían hecho
con Âhdo-1-Mélic, se había separado de él y de la causa siriaca,
y con Àbdo-r-Rahmen ben Álkarna Al-I.ajmi, gobernador da
Narbona. Traían un ejército de cien mil hombres ó más contra
Balch y sus compañeros, que estaban en Córdoba. Muchos fugi¬
tivos de la expedición siriaca, que habían andado errantes por
alquerías y montes y por las comarcas de Ifrikiya, sin medios
de volver á Siria, habían venido á reunirse eon ésto, y oonslituian un ejército do doce mil hombres, sin contar los muchos
esclavos que habian tomado de los beledíes y berberiscos. Salieron, pues y llegaron, á dos band 1 de Córdoba al lugar lia¬
rnado Acua ¿tortora * donde Balch embistió á los enemigos con
sus tropas. No pudieron resistirle ni mantenerse mucho tiempo;
pero Ábdo-r-Rahraen ben Alkarna Al-Lajmi, tenido por el mejor
caballero de España, dijo : «Mostradme à Balch, pues, vive Dios,
tin barid es el espacio que puede
recorrer un caballo de posta , y cu
cuya exacta medida no están confor¬
mes los íintorce : seguu parece variaba de dos ¿ cu atro pamaangus , ó
1

sean de sets á doce millas, y esta úl¬
tima distancia es la que unís gene¬
ralmente se designa con el nombro
de Ixiriá.
3 Véase el índice geográfico,

ÁJEAlt MACmmA,

53

que he de matarle ó morir á sus manos. » Moslráronselo, con efec¬
to. diciéndole ; «Aquél es del caballo blanco." Acometió entóuces eon la caballería aragonesa, y retrocediendo los siriacos hasta
dejar en descubierto á Balch, que tenia en su mano la bandera,
dióle dos cuchilladas en la cabeza *. Al-Hosain ben Ad-Dachn
Al-ócaili cargó contra Abdo-r-Rahmen , y le asestó varios gol¬
pes, forzándole á que le hiciera frente, por manera que apénas
so detenía en algún punto, Al-Hosain le perseguia con la caba¬
llería de Kiniit'srin , obligándole á desistir do su empeiío y á de¬
fenderse, y dándole furiosas acometidas , hasta llegar á sus filas
y golpearle en medio de ellas. Mas era Ebn Alkama caballero do
grande esfuerzo, bien prevenido, y cubierto ademas con tan bien
templadas armas, que en ellas no hacia mella alguna la espada
de Al-Hosain. Emprendieron al fin precipitada fuga {beledíes y
berberiscos) . y siguiéronles (los siriacos), matando á unos y cau¬
tivando á otros. Volviéronse en seguida, y Batch murió á los
poco3 dias, de las heridas que había recibido de Alkama, según
unos, y segun otros, porque le llegó su hora Dios lo sabe.
Eligieron entonces (los siriacos) por walí á Tsafl-laba ben Ca¬
luma Al-Ámilí, contra el cual se juntaron beledíes, árabes y ber¬
beriscos en Mérida, reuniendo un ejército tan considerable, que
no tenía aquél fuerza bastante para resistirle. Salió , sin embar¬
go, y combatió valerosamente ; mas no «alcanzó ventaja ninguna,
y tuvo que encerrarse en la ciudad de Mérida. y mandar un emi¬
sario al lugarteniente que había dejado en Córdoba, para que
fuese á él con las tropas que allí quedaban , á fin de combatir á
los beledíes. Estando de esta suerte, cercado en Mérida por beledies y berberiscos, pues éstos eran los más numerosos, llegó la
fiesta del Fitr ó de Adlia *, y como observase * TsaíUaba que (con
tal motivo) se descuidaban y diseminaban, hizo una salida al
amanecer del dia de la fiesta, los derrotó con gran matanza, y
redujo á cautiverio sus mujeres ó hijos, cosa que ni el mismo
La fiesta del Fitr era al termifiar el ayuno de Ramadban , ó sea el
1

l.° de X awol ; y la de Adbá. el lOde
DznI-Hícha,

*

*

Píe-

p%. 45

54

*

Pa/r-

4ñ.

AU8AR MACIFIHUA.

Balch se había atrevida á hacer, tomando el camino con diez mil
ó más prisioneros, hasta acampar en la almazara de Córdoba.
El Gobernador <1c Ifrikiya había J logado á saber el estado de
las cosas de España; la gente más honrada (de este país) había
acudido á ól y 1c habían escrito algunos , rogándole qnc les man¬
dase un walí á quien todos reconociesen y prestasen obediencia,
así como al Califa, á fin de que tantã bob'dies como siriacos se so¬
metiesen ít su autoridad, pues (de lo contrario) les amenazaba la
muerte y temían la desventura de sus familias.
Tsaftlaba, en tanto, acampado en la almazara, vendia entre
sus soldados los hijos y mujeres de los beledíes, habiéndosenos
referido que enajenaba sus xeques al que ménos ofrecía por ellos.
y que puso h la ventad JSbn Al-Hácan, oriundo de Medina y es¬
tablecido en España, y á Al-llareís ben Açeà , medinensc tam¬
bién y de la tribu de Ohohaina, con un pregonero que gritaba :
< ¿Quién compra á la baja estos dos xeques?» y contestó otro ;
«Diez ad inares doy por uno de ellos. > —El pregonero dijo : «¿Quién
da Jflénos?» y asi continuó, hasta vender uno por un perro y otro
por un cabritillo. lín esto se hallaba ocupado T«adiaba , cuando
llegó Abó-1-.Tatar Al-Hoçam ben D h irar Aiquelbi, nombrado
gobernador por Han íh ala * ben tíafwan . á nombre del califa
Al-Wjdid ben Yecid S el cual los encontró aún acampados en la
almazara. Era (Abo-l-Jatar) un noble siriaco , natural de Damas¬
co, y todos le atendieron y prestaron obediencia, siriacos y beledies. Dió libertad á los prisioneros y cautivos, llamándose por
esta causa su ejército el de la salvación , y aunándose todas las
voluntades. Huyeron TsaAlaba ben Çalama, O temen ben Abi Miçâ y otros diez personajes siriacos, amnistió á los dos hijos de
Âhdò-1-Mólic ben Kátan , y acomodando á los siriacos en las di¬
ferentes comarcas, aquietóse el estado do Jos españoles.
Al-Walíd ben Yecid reinó desde Febrero da 743 á Abril de '714.

AJBAH

MACHâlui.

R5

Relación de la entrada de Abdo-r-Rahmen ben Moamiya en
España; de las cansas de este suceso y det
tuvie¬
ron sus vicisitudes; lo cual, si así place á Dios
refe¬
riré en compendio.

Cuando á Moruno lien Mchmxunari *, Oíos so apiade de él, su¬
cedió lo que es sabido, y derrocado el poder do los Benú-Omeyya on Oriente, se apoderaron los Benul-Abbas del mando, sien¬
do muerto en el año 32 4 Manían, cuya cabeza fné remitida á
As-Saffah, y después á Abó-1- Abbas 3, que estaba acampado en
Bagdad, persiguió As-Saffah álos Bcmi-Omeyyacn dondequie¬
ra que se encontraban, matándolos y sometiéndolos á ignomi¬
niosas ponas. Habiendo aprehendido ñ Alian ben Moáwiya, cor¬
tóle una mano y un pié , y fué paseado por las comarcas de Siria.
con un pregonero que iba junto á él gritando : Éste es Aban ben
Moáwiya el mejor caballero de los Benú-Omeyya , hasta
que murió ". Mataron las mujeres y los nidos, y degollaron á
Ábda, hija do Hixcm ben Âbdo-1-Mólic , porque habiéndole pre¬
guntado por los tesorosy joyas, no quiso contestarles palabra.
Los principales personajes de la familia Benú-Omeyya, que
tenían renombre y poder, huyeron y se ocultaron entre las tri bus árabes ó entre el oscuro vulgo, por manera que no pudie¬
ron ser hallados. De éstos fueron Âbdo-1-Wáhid ben Phileiman l,
Algamr ben Yecid 5 y algunos otros. Viendo {los Ábbasies) que
de esta suerte no iban íx conseguir su proposito, se aseguraron
<ÿ

.

<ÿ

*w

Meiuanfué el ultimo de los ca¬
lifas de la dinastia Omeyya. Reinó
dead o Diciembre de 744 ¿ Agosto
{

de 750,
"l
E! ano 132 principió el 20 de
Agosto de 74!) y concluyó el 9 del
mismo mes de 740.
5 Nuestra Crónica confunde los
nombres de estos personajes. AbolAhbas y As-Saffírh son una misma
persona , y en vez do As-SafFab de-

bería decir Alxb-Allah ben Aly, que
fué quien persiguió más cruelmente
¿ los Benú Gmeyya.
1 AbdoJ-Wábid hijo de Culciman ben Abdo-l-Mélic, séptimo eaJifa Omcyya*
5 Al-Garar era hijo del califa Yccid II noveno do lo» Omoyyas, y
hermano de AUWalid II ? undécimo
de la misma dinastía,
j

i*Ag. 47.

56

* pdg.

AJBAK

MÀCHMI7Â.

fie Çnleiman ben Hixem*, temiendo que se apercibiese de su
perfidia y se fugase, y publicaron que estaban arrepentidos
de lo hecho, que concedían amnistía á los que quedaban , y
quo cesaban las muertes. Escribiéronles que al emir de ios cre¬
yentes pesábale lo acaecido con los Benú-Omeyya, que quería
dejarlos con vida , y que había mandado (á los gobernadores) que
les otorgasen cartas de seguridad, y que nadie los molestase ni
se Jes opusiese, divulgándose esto por toda la Siria y en el ejér¬
cito que estaba acampado en Cascar *. Luégo que cundid la no¬
ticia, enviaron logados, y amnistiáronse setenta y tantos indi¬
viduos, todos de la estirpe Benú-Omeyya, con la sola excepcioiuleun pariente por afinidad, que era de la tribu do Quelb,
y un liberto suyo. Entre ellos estaban Âbdo-1-Wáhid, Algamr.
Alasbag ben Mohammad ben Catd y otros muchos cuyos nom¬
bres ignoro. Apénus se presentaba uno, le agasajaban y hospe¬
daban , dándolo las mayores seguridades, y persuadiéndole á
48. que no hallaría la menor contrariedad para * llegar al emir de
los creyentes, e) cual estaba en ánimo de perdonarlos y no alen¬
tar contra su vida.
Un xeque, ú quien doy crédito, me ha referido que so expi¬
dieron cartas de seguridad para que volviesen todos los fugiti¬
vos; mas Yahya ben Moáwiya ben Hixem 3, que moraba en un
paraje á siete millas del cual acampaba con sus tropas Çálih ben
Áty *, no se movié como los demás (Benú Omeyya) que allí ha¬
bía, ántes bien dijo : « Cuando veamos lo que les pasa , podrémos presentarnos al ejército." Estaba, en efecto, cerca de él.
Esperaron, pues, á ver lo que sucedía, y en esta espectativa
estuvieron algún tiempo, hasta que vinieron de Medina, del Irak
1

ÇuJeim&n, lujo de Ilixem, dé¬

cimo califjL Omeyya.
* *
3 El
texto parece Oocir COSOOT,
pern rl diccionario geográfico titula¬

do AhrasUi Al-Itíili dice Cascar, que
es un distrito entre üufo y BUSTO (II,
pág, 497).

Hermano de Abdo-r-Kalimen,
que fue después rey de Esparta.
Çililt hen Aly era el general Ao
las tropas abbusies quo mato íí Me¬
0

remitiendo MI cabeza á AMAliali ben Aly, y é&to al primer ca¬
rit an

A

lifa

Ábbasí,

Abol

Ábbÿs Aj-&aÓ»bt

AJiun MAcmtrÂ.

57

y de Egipto los Borní Omeyya que habian huido. Entóneos Yabva ben MoAvviya envió un emisario para que se enterase de lo
que les acontecia, el cual, viendo cómo los soldados los mata¬
ban, volvió apresuradamente. Arrepentido1 (Yahya). no tuvo
tiempo de huir, y llegando !;L caballería ó, aquella aldea cercana,
fué sorprendido y muerto. Con él residia en la alquería el emir
Àbdo-1-íJahmen lien Moilwiya; mas se hallaba aquel día de ca¬
za. y con noticia que tuvo A modín noche do lo ocurrido, huyó.
encargando que su hijo Abó Ayob y sus dos hermanas Umm AlAsbag y Aniat-er-Iíahmen fuesen después A unirse con él.
Conforme iban llegando los llenó Omeyya á As-Haffah éste
los iba reteniendo, haciéndolos entrar en su tienda, para man¬
darlos después , según decía, al emir de los muslimes ", Luégo
que estuvieron todos reunidos , separó á Ábdo-í-WAhid, hízole
sentar cerca de su persona, como para manifestar su reconoci¬
miento por los beneficios que le debían (los Abbasies), y comenzó
A hablarle do esto asunto y A mostrársele de muv buen Animo.
En tanto permanecían de pié guardias armados de mazas de hier¬
ro. y habiéndoles hecho una señal, dijo : «Derribad sus cabe¬
zas,* Al momento fueron muertos A golpes de maza. Después
dijo A Âbdo-1-VVáhid : Jsío es razón que tú sobrevivas á los tu¬
yos y A tu poder; mas te concedo que mueras A espada y dada
la órden, fué decapitado. Lo mismo hizo con Al-Gamr ben Yecid. mandando sus cabezas á Àbd-1-Âhbas, el cual, apénas las
recibió, mandó que fuese también decapitado Çuleiman ben Hixcm. Los domas Benú Omeyya, al saber el perdón, habian re¬
gresado A sus moradas en las más apartadas regiones, donde fue¬
ron muertos, completándose con ellos la gran matanza, que su¬
cedió juntó al rio Abó Fotros s, pues eran setenta y tres. A este
t-

U

.<

Es decir : arrepentido de no ba¬
bor huido, ó d« no haherw ocultado
ánte»,

El rio Abó Fotros ruine coren do
las montañas de Ka piusa , correal
N. de Rumia y desemboca en el Me-

Entiéndase á Abol Abbas como
se ha indicado antes.

diterráneo junto á daifa, (Meránid,
ni, 643.)

1

11

*

* IMg. 49.

58

•Páff. 50.

*

Pag. fil.

AJUAR MACHMUÂ.

acontecimiento alude Hals ben Annôman (en los versos que di¬
cen) :
“¿Dónde están ios dadivosos, Jos principes, los hijos de los
ilustres , los nobles?
•Al que pregunte por ellos (decid) que están donde
1
sobre los féretros.»
' Perseguidos los 13enú Omeyya , huyeron por diferentes paí¬
ses, y sabiendo por tradición que al Occidente se hallaba su lu¬
gar de reposo, á Ifríkiya se dirigieron la mayor parte , entre ellos
As-Sifyani, el rebelde, los dos hijos de Al-Waüd ben Yeoid,
Al-Ási y Muca ‘2, y Hábil) ben Âbdo-1-Mélic ben Ámr ben AlWalid3. Antes habían huido á este punto, cuando el califa Aje¬
nian fué muerto, Cliozay ben Âbdo-1-Áziz ben Meruan y Ábdol-Mélic ben Amar ben Aloman 4; de suerte que en Ifríkiya se
reunió gran número de ellos, siendo gobernador de esta region
Ábdo-r-Kahinen bou Habib ben Abi óbaida, de la tribu deFihr,
el cual no mostró repugnancia alguna en que allí se refugiasen.
lino de ios que so acogieron á este país fué Ábdo-r-Iíahnien
l)en Moawiya Ucn Hixem, cuyas primeras aventuras, que refe¬
riré brevemente, fueron de esta manera. Al publicarse la am¬
nistía de los del rio Abó Fotros era mancebo de poca edad, pues
contaba, cuando estalló la revolución de los Ábbasies, 17 años;
y regrosando á su morada de Dair Hanna s. en el distrito de Kinnesrin, permaneció allí con sus hermanos y algunas otras per¬
sonas de su. familia, que se habían reunido. Ya tenía por aquel
tiempo un hijo, llamado Çuteim an, y de sobrenombre A bó Ayob,
que había nacido en el año 30, reinando Meruan. Uno que había
oido referir á Ábdo-r-Hahmen * varios pormenores dol principio
desufuga, meha eontado que decíalo siguiente : « Cuandosa di» vulgó la nueva de nuestra amnistía, monté á caballo para salir de
•recreo, y ausente me encontraba cuando ocurrieron los asesina-

.....

1

Faltan algunas píilfibma en pÿte
verso.
* Hijos del califa Al-Walid H.
5
biznieto de Al-Walid I,

Nielas de Meruan X.
h Dair Hanna
es o! monasterio do
Ana ó de Sauls Ana,

59

AJBAR MACriMlTÂ.

»los : volvi á mi casa para procurar los medios do salvarme con
»nii familia, y abandonando aquel lugar, mo fui á una alquería
‘-situada A orillas dol Eufrates, que tenia mucha arboleda y bos«que. Mí deseo era pasar á Occidtmlo, por la siguiente anécdota

'•'que me había ocurrido. Al fallecer mi padre ou vida de mi
«abuelo, dejándome do pocos años, mo llevaron con mis berma«nos d la ltusafa, donde mi abuelo se hallaba. Alaçlama ben Àb« d o-l -.Mé lie 1 áuu no halda muerto, y estábamos parados en la
«puerta en nuestras cabalgaduras, «liando Mnçliuna preguntó
«quiénes éramos; dijéronlo que los huérfanos de Moáwiya. y con
«los ojos arrasados en ligrimas nos íuó llamando dos á dos, hasta
«que mo llegó la voz. Luégu que lo fui presentado, me tomó y me
"besó, y habiendo dicho ft nuestro ayo que me bajase de la ca»balgadura, me colocó dolante de él. y comenzó á besarme y A
«llorar amargamente, sin llamar á ninguno de mis hermanos
«más pequeños, preocupado conmigo, y sin querer separarse do
'ÿmí , que estaba colocado delante de él en la silla de su caballo,
-Salió en esto mi ahucio (Uixeiu). y cuando lo vio, dijo : ¿Quién
«es ése, oh Abó ('aid (Mac lama)? Uno de los pequofluelos de
•Abó Moguira, que Dios haya perdonado, replied Maclaine; y
M aproximándose á mi abuelo, lo dijo : Ul sucoso se acerca; * ésto
» es .
¿lis él? preguntó (mi abuelo).— Sí. por Dios (contestó),
«pues lie observado en su rostro y cuello los signos distintivos.
»
Entónces llamaron al ayo y me entregaron á él. Tenía yo á
«la sazón 10 años, poco más ó menos, y mi abuelo me distinguia,
«me enviaba regalos y mandaba por mi todos los meses, porque
«estábamos en el distrito de Kinnesrm, y entre nuestra morada y
«la suya mediaba, una jornada. De esta manera continuamos has«taque murió. Abü ('aid Madama había muerto dos años ántcs.
«Esta era una de las cosas que habían quedado fijas en mi me-

•mona.
•Estaba yo cierto dia sentado cu la casa que habitábamos en
ãb

Madama ben Ábdo-l-Mdic era hermano de Hixem, abuelo do Ahtlor- Rah men,
1

*

IMg. S2-

*

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60

A.TTIAU 1HACHMT7Â.
'

•la alquería mencionada, sin haber tenido aún noticia do que
»!í>3 Ábbasies se aproximasen; me hallaba á la sombra de la ca>sa. acometido de una fuerte irritación 4 los ojos, y con un paito
«negro me ocupaba en limpiarme las partículas molestas que se
me introducían, mi tanto que el niño Çnleiman , que entóneos
-contaba cuatro años próximamente, jugaba en la puerta. Do
«repente entró y se arrojó en mi falda; yo le separé, por la mo4estia que me aquejaba, pero volvió <i repetir la misma acción
»y comenzó á decir lo que suelen los muchachos cuando están
«asustados. Salí y vi aparecerías banderas (Abbasies). Al mismo
-tiempo entró mi hermano Fulano y me dijo ; « He visto á los Ab» busies. Yo, que también los había visto, por el incidente refe«rido del niño *, tomé algunos adinaresque pude encontrar, y
-partí con mi hermano menor, despees de haber enterado ámis
»dos hermanas Umm-Al-Asbag y Amat-er-Rahmen de Indirec¬
tion que pensaba tomar, y de haberles prevenido queme man-dascm á mi criarlo con lo que pudiese necesitar, si lograba sal¬
ivarme. Las tropas Abbasies llegaron á cercar la alquería, y
-luógo la casa , mas no encontraron rastro. Seguimos nuestro ca-mino, y luégo que mi liberto Redr se unió conmigo, continué
-hasta encontrar á orillas del Eufrates un hombre, a quien en» cargué que me comprase cabalgaduras y algunas otras cosas
-que necesitaba; pero miéa tras le aguardaba, un esclavo tí li«berto suyo salió en busca del jefe Ábbasí y le dirigió hácia nospotros. De repente oimos el ruido de la caballería que se acercaba
»á la alquería : huimos á pié, á todo correr; pero fuimos descu
-biertos, y habiéndonos refugiado en unos jardines junto al Eufrates, comenzaron á rodearnos. Entónces procuramos ganarles
-la delantera, y habiendo logrado llegar antes que ellos al rio,
«nos arrojamos â él. Cuando llegaron á la orilla, comenzaron á
«gritarnos : Volved ; nadatenois que temer. Yo. sin embargo,
-nadaba, y nadaba mi hermano, 4 quien á poco trecho dejé atras.
•Yolvirae hácia él , al llegar á la mitad del rio, para ayudarle y
•animarle á que se mo uniese; pero ¡ ay, Dios! * al oir aque¬

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llas palabras de paz que le dijeron, había vuelto apresurada

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AJBAB

61

MACHMtri.

por miedo de ahogarse, corriendo asi á la muerte. Yo
»Ie gritaba : « Vén acá, amado mió •*; pero no quiso Dios que me
•oyera, y continuó : yo también seguí (en dirección opuesta)
•hasta pasar el rio. Algunos enemigos estaban desnudándose
«para arrojarse á nado en mi seguimiento ; después desistieron,
•cogieron aL muchacho y le cortaron la cabeza á mi vista. Te¬
mía 13 años. Dios se haya apiadado de él. Yo en seguida me
•alejé.» Aquí termina la relación de Àbdo-r-Rahmeii. Otros son
los que refieren que llegó ni distrito de Palestina, cuando ya
Umm Al-Asbag, que era su hermana uterina, había mandado A
Bedr, criado de Ábdo-r-RaUmen , y A Oólim Abó Xucháá, que
lo era de ella, con dinero y algunas alhajas , y reunidos con él,
oo sé en qué punto, caminaron liasta llegar A lfrikiya, donde ya
habían acudido muchos de su familia. Era por aquel tiempo go¬
bernador de esta provincia Ábdo-r-Kaluneii ben Habib, con el
cual estaba un judío que habia sido amigo de Machima bou Ábdo-1-Âziz 1, y solía decir que hablado hacerse dueño de Espa¬
ña un indivíduo de régia estirpe, llamado Abdo-r-Kahmen, el
cual tendría dos rizos de pelo sobro la frente. Ebn Habib, de¬
seando que en él se cumpliese la profecía, se habia dejado cre¬
cer los dos rizos ; mas el judío le dijo ; «Tú no eres de estirpe de
reyes. »—Es cierto, vive Dios >*, contestó. Cuando * se le presentó
À bdo-r-Kahmen (ben Moáwiya), observó que tenia los dos rizos,
y llamando al judío, le dijo : «Este es; pero yo le mataré.» El
judío le replicó : « Si le matas , ciertamente que no será él el pre¬
destinado; y si le dejas, puede que sea.
(Ebn Habib) levantó á poco un falso testimonio á los dos hijos
de Al-Walid lien Yecid , y los mató, haciéndose dueño de susriben Âbdo-1-Áziz , de cuya
quezas, asi como ú Ismail ben
hermana se apoderó, casándose con ella. También quiso sorpren¬
der á Àbdo-r-Rahmen ben Moáwiya; pero vinieron algunos á
avisarle , y se decidió á abandonar aquel país, saliendo con todos
los de su familia que habían quedado, y que se esparcieron por
bínente,

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1

Debería decir : Madama beu Ábdu-U Méiie.

* p%-

55-

1

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62

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páS' 6C-

A/BAFi tfACHMtTÂ.

las comarcas berberiscas. Abdo- r-Káhmen march d A un lugar
llamado Barav. donde, estuvo con una tribu dicha Micnesa , con
lo cual pasó apurosque son largos de contar. Después se separó de
ella y se fué hácia la costa del mar. hospedándose en Sabrá con
los de Nefza. que eran sus tíos, porque su madre pertenecía A
esía tribu. Bedr estaba con él; pero Çélim se había separado en
Ifrikiya, porque era hombre de carácter duro y colérico, y es¬
tando cierto dia en la habitación de Ábdo-r-Rahinen , entró á
verle uno tie sus tios; llamáronle , y como no despertase , mandó
traer agua y se la echó en el rostro, de lo cual enojado, volvióse
á Siria con llinra Al-Asbag. ‘ Afodo- r-Rahmen sintió mucho su
separación, poique era Abó Xuchaíl(Çélim) conocedor de Espu¬
ria, adonde había venido con Muça beu Nosair, y había perma¬
necido algún tiempo en ella guerreando.

*

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Torna el relato delimitado de Abol-Jalar m, España. —Perma¬
neció en ella cuatro años y seis meses, hasta el 128 *. Entre los
que vinieron d España con el ejército siriaco, estaba As-Somalí
ben Bátim ben Xámir ben Dzil Cbauxan. Era oriundo de Cufa,
y su abuelo Xámir, que mató á Al-fíosein beu Ály, fué muerto
después por Almojtar, por Lo cual sus hijos salieron de Oufa y se
fueron á Mesopotamia 2. Cuando se reunió la division de Kinnes3
rin. vino con ella As-Somail, y pasó d España, por causa de
de sus compañeros, llegando á ser, por su superior valor y ge¬
nerosidad , jefe de ios Kaisícs de España. Pesábale esto A Abo-lS de Octubre de 745 a 21 de
Setiembre do 746,
\

- AUHosein beu Aly, nieto de Ma-

Octubre do

<M0? oon

CUSí todos los
que le acompañaban. Mojtar, jefe da
lo» heterodoxos dd Irak en tiempo
del califa Abdo-l-Méliu > mató des¬
pués á Xitm i y filé A su vez muerto
por Mosúb, general de Ábdo-!-M¿lic, en el año 687.
S
X1
I
Dice el texto : y
'

bonut, negóse á reconocer al califa
Mofbviya y a Yecid. Kn tiempo de
osle ultimo oí Imk. se sublevóÿ pro¬
clamando i AUHosein, y óste trató
de nmrelmr alió desde la Meca, para
\
ponerse al í route de sus partidarios. «por cansa de la sangre de sus com¬
Interceptado en el caminoÿ no lejos pañeros. D NO aparece oon claridad
de tufa, íué muerto por \4mir, en cuál es el pensamiento del autor.

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63

AJBAR MACHUCA.

Jatar, y cierto dia que estaba con sn division, entró As-8omail
en su casa, y queriendo humillarle, le mandó abofetear y mal¬
tratar. Salló As-Somail , fuése á su casa, y convocando <i los
principales de su. tribu, les expuso el agravio recibido. «Nosotros
te seguiremos siempre», le dijeron, y él replicó ; «Por Dios que
no pienso poneros frente á frente de los de Kodha;l v del Yemen,
ántes bien procuraré halagarlos; invocaréiuos á los vencedo¬
res de Mercb. Ráhit formaréinos alianza con las tribus do
bajm y do CUodzam , y nomUrarémos á uno de ellos para que en
apariencia tenga el mando, miéntras nosotros lo tenemos de he¬
cho. Escribieron, en consecuencia, á Tsuaba ben ('alama de la
tribu de CUodzam y oriundo de Palestina, después fueron á con¬
ferenciar con él, y al cabo condescendió, así como las tribus de
Lajm y deChodzam.
Al saber esto Abo-l-Jatar, salió á combatirlos con mucha gente
do los españoles; mas Tsuaba encontró le junto ai no do Sido nía,
y Abo-l-Jatar fuó derrotado y hecho prisionero. Pocos de sus
compañeros murieron, porque se mandó cesarla persecución, y
llevando ii Abo-l-Jatar aherrojado, entró Tsuaba en la capital
do España. Murió éste en 129 2, al año de su mando, y convinie¬
ron los españoles en obedecer à Yóçuf ben Á1ido -r- lía limen ben
Ókba ben Néfi Al-Fibrí, después do vehementes altercados, á
pesar de los cuales no vinieron á Jas manos. Yabya ben Horaita
Al-Chodzamí , oriundo del Jordan, se había proclamado jefe ;
'l’suaba lien Amr pretendió que él tenia mejor derecho, y no ce¬
saron de procurar avenencia entre todos ellos, hasta que convi¬
nieron en reconocer â Yóçuf, á condición de que dejase á Yabya
P

%i

k

.

La batallado Merch Ar-ltáliit, Yemoníes, levantando la bandera de
ó de la pradera de líáhit , fue ganad a lea vencedores de. Mordí Tláhit; es
por Montan y los Yemoníes contra decir, proclamando !a supremacía de
los de Kais, en el año (148. (Véase los Ycmemes. Todo este, como se veu Kspacjrú, era una añagaza para conseguir
musulmans
Dozy, //Mí. dts
n?,, i , cap. vi.) No encontrándose Asel supremo mando, abatiendo des¬
8oma.il con fuerzas bastantes pura pués á los Yomenícs.
a De 22 de Setiembre de 746 a 10
combatir á Abol datar eon su tribu
sola, quería atraer ú su cansa. á, loa do Setiembre do ”47.
1

«

Prtg, 67.

6-4
*

Pág. 58.

AJUAR HACHJfUÁ

ben Horaits el mando del distrito de Rayya, que habitaban los
del Jordan, con lo cual éste se convino; mas los de * Kodhaá
reuniéronse, y eligieron por su jefe á un tal Ábdo-r-Rahincn ben
Noâim Alqnelbí. el cual allegó doscientos infantes y cuarenta
caballos, acometió do noche el alcázar de Córdoba , ahuyentó las
guardias, sorprendió la prisión, y sacó á Àbo-1-Jatar, huyendo
con él aquella misma noche à hospedarse con los Quelbies y las
tribus de Érneso, que le ampararon y defendieron. Después de
esta evasion no ocurrió nada nuevo hasta que resolvieron reco¬
nocer como wali á Ydcuf, quien, seguro en el poder, no lardó
en destituir pérfidamente del mando de la Cora de Rayya á Ebn
Horaits, que escribió á Àbo-l-Jatar, á finde ponerse de acuerdo
con éi. Contestó éste : « Yo seré el emir <>; mas Ebn Horaits dijo :
« Antes debo yo serlo, porque tengo tri bu más numerosa que la tu¬
ya. LosdeKudhaá, cuando vieron que la pretension de Ebn Ho¬
raits interesaba á la causa de los Yeracníea , correspondieron ásu
llamamiento y declaráronle su jefe, conviniendo en ello todas las
tribus del Yémen que había en España : Himyar, Quinda, Madzhich y Kodhaá. Las de Módhar y lado Rcbiá, que era en España
poco numerosa, acudieron á ponerse bajo las órdenes de Yóçuf.
De cada division separáronse tanto beledíes como siriacos, yendo
los nobles del Yémen con Ebn Horaits y los de Módhar con Ydçuf y As-tíomail *. Cada cual se separaba del vecino para ir en
busca do su tribu , sin que el uno se opusiera al otro. Ésta fué la
primera guerra que hubo en España con tal invocación , pues
ántes de este conflicto no se habla conocido, y fué el gran dis¬
turbio que hizo temer la pérdida del Islam en España, si Dios
no le hubiera protegido.
Ebn Horaits y Abol-Jatár fueron contra Yósuf y As-Somail,
y se acercaron hasta acampar á la orilla del rio de Córdoba , á
la parte meridional de la ciudad, en la alqueria de Xecunda.
Yóçnf y As-Somail pasaron con su gente el rio, y después de
la oración de la mañana trabóse el combate. Acometiéronse con
las lanzas desde los caballos, y rotas las astas, y aun firmes
cuando ya el sol calentaba , retáronse á corporal combate, y se
i>

i
»

Pág. 69,

.

AJBÀR

ItACHMXlâ.

65

apearen. Golpeáronse eon las espacias , y hechas pedazos , trabá¬
banse de manos y cabellos con tal denuedo, que no se había vis¬
to en el Islam otro igual, si se exceptúa el que se mostró en la
batalla do Siffin b No eran muchos unos ni otros; pero sí gente
escogida de una y otra parte, y casi iguales en número, exce¬
diendo en poco los Yemeníes. Ninguno podia rendir á su adver¬
sario, y heríanse en el rostro con los arcos y aljabas, y arrojá¬
banse mutuamente puñados de tierra, En esto dijo As-Somail *
á Yóçuf : «.¿En qué nos detenemos, cuando á nuestra espalda
hay un ejército, del cual nos habíamos olvidado'—¿Cuál es? di,¡o
Yóçuf.— La gente del mercado de Córdoba." Entonces mandó á
su cliente Jálid han Yezid y al jefe de su
2, quienes hicieron
salir como unos cuatrocientos, armados do palos y bastones, y
algunos pocos con espadas ó chuzos , y con ellos los carniceros
con sus cuchillos, y acometiendo á unas tropas ya rendidas,
porque habían peleado toda la mañana y la tarde sin respiro ni
tregua, ni áun para hacer la oración de) temor ni de la paz, ma¬
taron é hicieron prisioneros á muchos de los principales, entre
ellos á ÀboLJatar y á Ehn Horaits, el cual, al ver cómo los de
Córdoba mataban à sus compañeros, se había escondido en la al¬
coba del molino que hay en el paraje donde se vende la leña.
Preso (antes) A bol -datar, y cuando se disponían á matarle, dijo :
*No tengo escape; mas ahí está el hijo de la negra, Ebn Ho¬
raits » ; y habiéndoles indicado el paraje en que se encontraba,
le sacaron y fueron muertos los dos juntamente, Ebn floruits so¬
lía decir : «Si toda la sangre siriaca me la reunieran en unataza, me la bebería.» Cuando le sacaron, díjole Abol-Jatar : «Hijo
de la negra, ¿lm quedado en tu taza alguna gota que no hayas
bebido?» En seguida fueron muertos. Muchos otros quedaron
prisioneros, y As Somai 1 los hizo entrar * en una iglesia que liabia á la parte interior de Córdoba, donde hoy se encuentra la
mezquita mayor, y degolló como unos setenta de ellos. Kásim
ben Fulano Abó Atá ben Hamid Almorri , al ver esto, se levantó
i

Véase sobre la bala lia de Kiffin
la nota 3 de i» pág, 39.
1

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* Píg.

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dice el original.

* Pág. ei,

A .TBAR MACHML’Á.
66
y le dijo : Envaina ya la espada y eesa en tal matanza.» Mas él
contesté ; Siéntate, que ésta es gloria para tí y para tu tribu »;
y continuó esgrimiendo el acero. Por segunda vez se levantó
Abó Ata y le- dijo : « Beduino, esta matanza ¿es por la enemistad
de tiffin? (lesa, vive Dios, ó declaro que su cansa es la causa si¬
riaca *. Entóneos envainó la espada y pei'donó á los demas, por
intercesión de Abo Átá, después de una gran carnicería. Cuén¬
tase, aunque Dios solo lo sabe, que esta batalla se encuentra piedicha en cierto libro de pronósticos, y que se dice en 61 que rom¬
peria los lazos de parentesco. Aconteció antes del año 131 5.
El arto 132 5 envidies Dios una gran ho mbre y sequía, que fué
general en toda Esparta. El ano 33 * fué próspero.
tos gallegos se sublevaron contra los muslimes, y creciendo el
poder del cristianó llamado Peiayo, tie quien hemos hecho men¬
ción al comienzo de esta historia, salió de la sierra y se hizo dueño del distrito de Asüírias6. 7.os muslimes de indicia* y As torga
lo resistieron largo tiempo, basta que surgió la guerra civil de
Abol- Jatar y Tsuaba. Iin el año 33 fueron vencidos y arrojados
(los árabes) de Galicia , volviéndose ú hacer cristianos todos aque¬
llos que estaban dudosos en su religion., y dejando de pagar los
tributos. De los restantes, unos fueron muertos y otros huyeron
tras de los montes hacia Astorga. Mas cuando el hambre cundió,
arrojaron también á los muslimes de Astorga y otras poblaciones,
y fuéronse replegando detras de las gargantas dé la otra cor-

-

‘ i%.

e-2.

1

Abo

Al¿

ora jefe do la tribu do
Gatafiuu do origen Moetltfiví ; pero
como los Modíiarics v Ynncníeü babiíui combatido juntos oit SiH in con¬
tra Aly, Abó A Ifi sospechó que aqueHa matanza do As-Soumil nu ora por
ódio á los Yemeni es > sino á todos los
siriacos m generally cu tal caso ha¬
cia suya la causa de éstos, porque
era también de bs siriacos,
* De 91 de Agosto de 748 A 19
de Agosto de 74ít

!’

31

De 20 tío Agobio Ju 74!) á 8 de
Agoste do 750,
4 De 9 de Agosto de
7ÿ0 i 29 de

Julio de 7ÿL
Por este tiempo ya no puede ser
Peiayo* pues, según la cronología de
im&stms antiguos cronistas , que concuentan COJi los trabes Cn los hechos
más capiteles, Peiayo murió en 737.
iástas grandes conq uistas de los Cris¬
ti anos f deque habla mes!ni íírónica son 1as de Alfonso I el Católico.

t

AlBAR MAOHHUÀ.

67

dillera, y hácia Coria y Mérida , en el aílo 3f> Y Siguió apretando
el hambre, y la gente de España salió en busca de viveres para
I ánger, Asila y el Eif berberisco, partiendo desde un rio que
hay en el distrito de Sidonia, llamado rio Barbate, por lo cual
los anos referidos son llamarlos años de Barbóle, Los habitantes

de España disminuyeron de tal suerte, que hubieran sido ven¬
cidos por los cristianos, á no haber estado éstos preocupados tambien con el hambre.
Ydçuf habia mandado 6 As-Soinail ú la frontera alta (Aragón)
2, y le did el gobierno de Zaragoza, queperte•
necia á los Y tunen i es á fin ríe humillarlos, aprovechándose de
la debilidad ríe la gente. * Fué, pues, con doscientos individuos
de la tribu de Iíoraix, y sus criados, familia y clientela, adqui¬
riendo allí gran importancia y provecho; á él acudiéronlos in¬
digentes. y les did dinero y esclavos, sin que se acercara amigo
ni enemigo á quien no recibiese benévolamente, aumentando
de esta manera su prestigio y dignidad, y permaneciendo allí
los años calamitosos que siguieron.
Había en Córdoba un caballero de los llenu Abdo-d-Dar, que
se había engrandecido y hecho señor, llamado Áinir, descen¬
diente de Abó Ádí, hermano de Mosáb ben HAxim, que llevó la
bandera del Profeta on las batallas deBedry Úhod À este Amir
debe su origen el cementerio que hay al poniente del muro do
Córdoba, y lleva su nombre. Habia sido jefe do bis expediciones
militares antes (del v ahado) do Vóçuf. y se habia ennoblecido.
Túvole envidia Ydçuf. y al saberlo Amir mandó á pedir, según
se cuenta, (al Califa) Abó Chadfar (Almansor) que le enviase su
diploma para gobernar en España, afeando la conducta de Yd¬
çuf con los Yemcníes y la sangre que habia derramado. En una
*

.......

1 I)c

7 de tTiílio de 753 i 26 de

Junio de 754.
- El original presenta aquí tina
frase adulterada é ininteligible.
n La batalla de Üedr fite ganada
por Maboma contra los de Komi\ do
la Meca, cu el aílo 2,° de la Itégiro

(623-4), Bodr ora una estación para
Ins caravanas , y se hallaba entre Me¬
tí inu v el mar Rojo* Ohod es un men¬
te situado ¿ seis millas de Medina.
En el año 3.* de la hégira perdió allí
M ahorna una batalla con h a los de la
Meca.

*

P/tgY 63.

MAPHHtrí.
huerta quo tenía al poniente fie Córdoba construyó una fortale¬
za, que se llamó Canat Amir, y rodeó de muralla una gran ex¬
tension de terreno, pensando convertirla en una ciudad, y hacer
construcciones bastantes para reunir partidarios y mantener Ja
guerra contra Yóçuf, hasta que le llegasen auxilios de los Yemonies, El poder de Y ócu f se había ido debilitando, y disminu¬
yendo su séquito de tal suerte, que cuando montaba ¡i caballo
* Pág. 6*. ni Aun había cincuenta * individuos do su servidumbre que le
acompañasen. Quiso sorprender A Amir; mas éste tuvo noticia
de lo que se intentaba, y encontrándole prevenido, Yóçuf, que
era cobarde y no se atrevía á combatirle hasta que viniese AsSomail, escribió á éste, poniendo en su conocimiento la nove¬
dad. As-Somai! Ir, contestó incitándole áque le matase.
Amir tenia noticia de todos los pasos de Yóçuf, porque era
hombre generoso y de inteligencia, capacidad é instrucción, y
un día llegó uno y le dijo : « Mira por ti , porque Yóçuf ha reci¬
bido una carta de As-Somnil , en que le aconseja que te mate.»
Entóneos salió huyendo para Zaragoza, porque, aunque allí es¬
taba As-Sotnail, consideraba aquel punto como el más seguro
para su persona, por los muchos Ycmeníes que allí había, con¬
fiando poco en la gente de los distritos (de Andalucía), por el es¬
tado de abatimiento en que se encontraban y el desaliento quo
les había infundido la rota de Xecunda. Había en Zaragoza un
individuo de los Benú Zohra , tribu de Quileb, que se había en¬
grandecido, y al cual escribió Amir, solicitando su alianza por
el parentesco que los descendientes de Kosay tenían con los Benú Zohra. Contestóle .favorablemente, y Amirse puso en camino
hasta llegar á uno de los distritos de Zaragoza, donde so reunió
con su aliado, y juntos convocaron gente en nombre del diploma de Abó Chaáfor (Almanaor), acudiendo á 311 llamamiento
muchos Yemeníes berberiscos y otros. As-Soma il , sabido esto,
envió contra ellos caballería é infantería de los que habían per¬
manecido fieles, y fuó vencida, reuniéndose multitud de hom* en Za¬
* Pág, es. bres cu torno de los dos rebeldes, que vinieron á sitiar
ragoza â As-Somail, el cual escribió á Yóçuf pidiéndole socorro;
68

AJEAR

.

AJBAÍt

fifí

J1ACHJTUÂ.

mas ésto no halló tropas que poderle mandar. Acontecia esto el
año 36. y viendo As -So mail cuánto tardaba Yúçuf en socorrerle,
y temiendo ser al fin derrotado, se dirigid á su tribu de liáis, de
las divisiones do Kiimesrin y Damasoo, {ion dorándoles su dere¬
cho (áser amparado por ellos), pidiéndoles favor, y diciéndoles
que con poco auxilio tenía bastante. Levantóse en su apoyo
Óhaid-Aüah bou Álv, con toda su tribu de Quileb y las de Moharib, Çoiaim, Nasr y üawázin, excepto los Bemí Caflh ben
Amir, y las de obail , Koxair y Harix , rivales do los Beuú Quileb, porque la administración de España, les había pertenecido
ántes, por sor llalcli de la tribu de Koxair; nías cuando As -Somail yo apoderó del mando pasó la administración á los de Qmleb ben Amir El jefe de los Be nú Caáb ben Amir, on la divi¬
sion de Damasco, era Çuleiman lien Xihéh, v en la de Kinnesrin Al-Hósaiü ben Ad-l)achn Al-Ókaili. Los do Gatafan andaban indecisos, y no tenían jefe desde que liabia muerto su
caudillo Abó Atá. Cuando O huid ben Aly se declaró favorable ¡i
As-Somail y convocó la division para socorrerle, luciéronse rea*
cios Ebn Xiheb y Ebn Ad-Dachn; pero los Benú Amir, * ¡i sa¬
ber : las tribus de Quileb, ísomair, Claítd, todas las de Hawazin
y de Colaím ben Mansor, acordaron ir á socorrerle, siguiéndoles
algunos de Gatafan. ben Laúd. Luégo que Çu1elidan y Al-Hosain
vieron que la falta de su ayuda no podia perjudicar á As- Somalí,
so aprestaron también y salieron con la gente dé su tribu que
quiso acompañarles , asi como todos los do la tribu de Kais que
había en las dos divisiones, que eran en España vecinas. Salie¬
ron, pues, por acuerdo general; inas nose les unieron sino tres¬
cientos sesenta y tantos caballeros, y aunque vieron que eran
muy pocos, dijeron : " Gente como nosotros no lia de abandonar
'OF

»

Todos estos pertenecían á la i n i isma estirpe, y eran Modhavfcs, como
t&mbícu lo ora el sublevado Amir, de
manera que, ademas de la enemistad
entre Yemenica y Alodharies, estos
últimos, quo. habían quedado vence1

i

(torea

en Xecnmliti y dumi fiaban en-

t<mees , so Imitaban divididos , porque lo» Bcnti (JaAb aspiraban al man¬
do (pie ten i an los Betui Quileh. Las
tribes (ie K oxair linríx pertenecían
á los Beuú Çlaáb,

* Pág. 8(3,

I

I

1

70

* Prig. 67.

AJTun MACmurÂ.

la empresa, aunque perezcamos.» Con ellos iban también, ios
líenti Omeyya, que eran entonces muchos en La division de Da¬
masco, y se Ies agregaron en número de treinta caballeros, entre
ellos caudillos principales, como Abó Òtstnen ôbaid- Allah ben
ôtsinen, y Àbd- Allah hen .hilid , designados para llevar la ban¬
dera de los Benú Omeyya, y alternando en este cargo, y Yóçuf
h e n Bojt. Habían asistido á la batalla de Xecunda con Yóçuf y
As-Somail , al frente de la flor de los Benú Omeyya, y habían
dado en aquella ocasión , como era sabido, grandes pruebas de
valor insigne, por lo cual tanto Yóçuf corno As-»Somail los te¬
nían en mucha estimación, asi como los de Kais y todos los de
Módhar. Salieron, pues, los más valerosos Omeyyas, en union
con la tribu do Kais.
* Narrarémos aliora algo de la historia de Ábdo-r-Rahmen, á
causa del cual liemos hecho relación del cerco de As-Somail,
para enlazar el discurso.
Abdo-r-Hahmen ben Moàwiya, establecido tranquilamente en
Cabra con los de Nefza» escribió k sus clientes de España una
carta, dieiéndoles las persecuciones que había sufrido, invocan¬
do sus derechos como patrono y su deseo de unirse con ellos , la
conducta de Ebt: Habib con los individuos de su familia en Ifríkiya, 3a poca confianza que le inspiraba Yóçuf para venir, y fi¬
cai mente , exponiendo que lo que pretendia era alcanzar una alta
dignidad con su apoyo, y que le protegiesen y diesen noticia de
la posibilidad que les pareciese haber de conseguir el imperio de
España. Con esta carta mandó á su liberto Bedr, y cuando la re¬
cibieron, reuniéronse para conferenciar, y mandaron por Yóçuf
ben Bojt. que estaba en la division de Kinnesrin (Jaén), y era
uno de sus caudillos principales, y convinieron on que no debían
dar contestación ninguna á. Ábdo-r-Rahmen hasta consultar con
As-Somail sobre el particular y pedirle su apoyo. Los dos jefes
( Omeyyas} confiaban en que si no les daba favorable respuesta,
tampoco revelarla nada que les perjudicase. Este foé uno de los
motivos que tuvieron para salir en socorro do As-Somail á más
del deseo de favorecerle , asi como á los de Kais.

n

B

t

A,níAR

71

MACHMUÂ.

Torna ia tradición de su salida.
Partieron en número de trescientos sesenta y tantos* caballe¬
ros, con Jos cuales iban Al-Hosain ben Ad-Daehrt y Ebn Xiheb,
á quien nombraron caudillo, deferencia que con él tuvo Óbaid
bon Aly, que era, después de As-Somaíl, el jefe de los Benú
Quileb. Siguieron su marcha hasta llegar al Guadiana , donde
encontraron á las divisiones de Becr ben Wóyíl y de Benú Aly,
á quienes pidieron auxilio, y uniéndoseles cuatrocientos d más
de ellos, siguieron basta Toledo. Aquí tuvieron noticia de que el
cerco estaba apuradísimo para As-Somail, y temiendo que éste,
desesperado de obtener socorro, se entregase y pereciese, man¬
daron delante un mensajero, al cual dijeron : « Introdúcete entre
la caballería do Ámir y de Az-Zohri, que so encuentra situada
frente al muro, y arroja dentro esta piedra y diéronle una, en
que estaban escritos los dos versos siguientes :
" Itegocijale oh muro, con ia nueva de la salvación. Ya está
próximo el socorro; el asedio toca A su término.
« A ti van las hijas de A wneh embridadas ; cabalgan sobre el las
los ilustres, los de Nizar.»
El mensajero marchó y ejecutó lo que le habían encomendado,
y cuando la piedra cayó en la ciudad, en la cual ó en parto de
ella mandaba As-Soinail, dijo éste que se la leyeran, porque él
no sabía*, y enterado de su contenido, exclamó : «[Albricias, sol¬
dados mios, por el señor de la Caaba! » Reanimóse con esto y se
mantuvo firme en el castillo. Las tropas queso dirigían en su
auxilio, entre las cuales se hallaban los Omevyas Abó ótsmen.
Abd- Allah ben Júlid y Ebn Bojt, con otros, caminaron llevan¬
do con ellos ¿Bedr, el enviado de Ábdo-r-Rahmen ben Moíhviya,
quien les había mandado papel, y les había remitido su sello para
que con él escribiesen á todos aquellos de quienes esperasen fa¬
vor, v en su virtud escribieron à As-So mail, recontándole los benefieios que debía á los Benú Omoyyst.
Siguieron su marcha hasta llegar á Zaragoza , y habiéndose
retirado Ámir y Az-Zohrí apé'nas supieron que el socorro se apro¬
ximaba, salió As-Somail á su encuentro saludándoles , y les hizo

.

r

V

*

Prig. 08.

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* Pag. 69.

MACHMUL
cuantiosos regalos. Dio á cada noble cincuenta admares, dos¬
cientos í'I cada jefe , y á cada soldado diez, y una pieza de tela de
seda. En seguida tomaron todos el camino y regresaron con él,
sus riquezas y séquito, alejándose de Aragón. Durante el ca¬
mino quedáronse solos con él los tres Omeyyas, y habiéndole en¬
tregado óbaid-Alláh la carta , le dijo : <• Dame tus Ordenes, ma¬
nifiestan! primero tu asentimiento ó desagrado, pues Jo qua sea
de tu gusto será del nuestro, y lo que desapruebes desaprobaré* p%. 70. mos. As-Somail les contestó : * « Dejad que lo medite, y mire en
ello * ; y tomaron la vuelta de Toledo, después de haberle pre¬
sentado á Bedr, mensajero de {Abdc-r-ltahmen} ben Moáwiya,
al cual di tí diez a dinares y uno pieza tic tela do seda. Llegó AsSomail á Córdoba, y los Omeyyas fuéronse á sus casas, llevando
á Bedr con ellos,
Luégo que en el a fio 37 llegó la primavera1 y crecieron los
sembrados, diósc prisa Yóçuf á salir contra Aragon, y poniéndo¬
se en camino con su gente, avisó ó, Abó ôtsmen y á Ábd-Állah
ben Jálid, quienes se le presentaron, iíecibiólos á entrambos y
les dijo : «Haced que nuestros clientes se dispongan A salir.»
Ellos le contestaron : «Hü hay en la tribu quien pueda aprestar¬
se a la guerra, ni tienen fuerzas para ello, porque toda ia gente
de armas salió en auxilio de Abó Chauxan (As-Somail) , y con
los rigores del invierno y los trabajos del camino, A más de la
falta de mantenimientos , se encuentran muy desorganizados. »
Entonces les dio mil adin ares y les dijo : « Socorredles con dine¬
ro. Hay quinientos hombres alistados, contestaron ellos; ¿có¬
mo ha de bastarles esa cantidad?» Yóçuf replicó : * Haced lo que
gustéis. » Al salir conferenciaron y dijeron : < ¿ Por qué no hemos
de tomar ese dinero, que nos servirá para robustecer nuestra cau¬
sa y conseguir nuestro propósito? » Marcháronse, en efecto (con
el dinero), y Yóçuf, sin detenerse, siguió hasta. Jaon . Entonces
volvieron A presentársele Abó Óteme®: y Âbd-Âllah, los cuales
* P%. 7i. habían ya dado á cada uno de los Omeyyas * diez dracmas, ó
72

AJUAR

-

1

Primavera del 755.

AJBATí MACmSVA.

73

cosa tal, á 6n de que se habilitasen y estuviesen prontos , no ya
para aquella expedición , sino para sus proyectos particulares.
Acampaba Yóenf junto al vado (le la Victoria \ aperando que se
fuese completando el ejército, y según iban llegando los tercios
y denlas tropa les iba distribuyendo la paga. Cuando Abó óts¬
men vio que. no pensaba detenerse, ni permanecer allí mucho
tiempo, se le presentó, y Yóçuf lo dijo : «¿Dónde están nuestros
olientes, Óbaid-Allah?— Dios conserve al Emir, contestó; tus
clientes no son como otros , no permanecerán mucho tiempo léjos de tí; pero me rogaron que les esperase hasta que el Emir
hubiese llegado á Toledo, donde se le reunirán, pues esperan ha¬
cer la recolección de la cebada.» El aílo 37 prometía buena co¬
secha, y Yóçuf, que había salido al finalizar el mismo, en el mes
de Dzol-kaítda \ le creyó, y no sospechando nada, le dijo : «Vuel¬
ve allá,* y cuida de darles prisa.» Esto era .o que {Abó ótsmen)
deseaba. Llegó la hora de !a marcha de Yóçuf, Abó Otsmen le
acompañó algún trecho para despedirse de él; después volvió
para despedirse también de As-Somail que no se habia puesto
en camino porque estaba ebrio, como de ordinario le acontecia,
pues apénas pasaba noche alguna sin estar embriagado. Abó
ótsmen le encontró durmiendo, y esperó á que se pusiese en
marcha. El resto del ejército habia ya partido, y quedaba él
solo * con su séquito. Apénas comenzó & caminar, saliéronle al
eticuentro Abó Ótsmen y Ábd-Allah, y As-Somail les dijo:
«¿Qué traéis de nuevo y por qué os volveis?» Entonces le hi¬
cieron saber el permiso que Yóçuf les habia dado para que vi¬
niesen á buscarle con los Omcyyas á Toledo, lo cual pareció bien
á As-Somail. Caminaron con él algún tiempo, y después le pi¬
dieron una conferencia â solas. As-Somail mandó á sus soldados
que se apartasen , y entóneos le dijeron ; « Lo que queremos es
consultar contigo el asunto de Ebn Moáwi ya , cuyo mensajero
áun no ha partido. No lie dado al olvido ese negocio, les con¬
testó; he meditado sobre ello y pedido á Dio3 que me ilumine,

.

Véase el índice geográfico.

Abril-Mayo do 755.

* Pág. 72.

74

AJUAR MACUMOÁ.

sin haber revelado el asunto ni consultado á pariente ni extra¬
ño, cumpliendo con la promesa quo os hice de guardar secreto,
y soy de opinion de que merece (Ábdo-r-líahmen) mi apoyo, y
h con la ben es digno del mando. Escribídselo, pues
ilición de Dios. Por lo que hace al calvo (Yóçuf), i mí me toca
persuadirle á que me deje la dirección de este asunto, y haré que
dé en matrimonio ft, Ábdo-r-Ralunen su hija Umin Mueá, — la
cual estaba viuda de Kfttan ben Àbdo-1-Mélic, y que se resig¬
ne ft s*ir como uno de nosotros. 8i consiente en ello, aceptaremos
su cooperación y reconoceremos su protección y alto favor; si
rehúsa, fácil nos sent hendí ríe la calva con nuestras espadas. »
Besáronle la mano (Abé Cismen y Ábd -Allah) y lo dieron las
gracias.
Abé ótsmen Óbaid- * Allah ben Ótsmen refirió lo siguiente :
Caminamos cerca de una milla, ó íbamos muy contentos, cre¬
yendo nuestro asunto cosa hecha, cuando oímos á uno que gri¬
taba á nuestra espalda; «[Abó ótsmen !>• Volvimos el rostro y
vimos á un criado de As-áomail, que venía en un caballo, y nos
dijo : «AbéClmuxan (As-Somail) dice que le espereis hasta que
venga.-1 Nos pareció cosa grave que viniese personalmente en
busca nuestra, siendo más bien nosotros los que debíamos ir ft
su encuentro, y, ft la verdad, no teníamos confianza en él : al
cabo nos encomendamos ft Dios, y ya volvíamos cuando le vimos
venir que volaba en su muía llamada Lucero . Al verle solo nos
tranquilizamos, considerando que si hubiera tenido ánimo de
tratarnos malamente hubiera venido con tropas. Luégo que se
acercó nos dijo : « Desde que me presentasteis al enviado do Ebn
Moftwiya ( Ábdo r-Rahm en) y su carta, he estado cavilando sin
cesar en olio, y me pareció bien loque me propusisteis; después
os he dicho lo que sabéis ; pero desde queme lie separado de vos¬
otros he vuelto *5l pensar en el asunto, y me parece que (Ábdo-rKahmon) pertenece á una familia tal , que si un individuo de ella
llega á poner el pié en la Península, dará cuenta de todos nos-

*

Pá$. 73.

-

Faltnu algunas palabras on e! MS.

AJUAR MACUMUÂ.

75

otros1. Este (Yóçtif ) está por nosotros supeditado , y ademas te¬
nemos obligaciones pací ccm él. Así , pues, cuando lleguéis A
vuestras casas, pensad en ello, pues yo no lie querido retardar
un momento este aviso, por no engañaros-, pero os prevengo que
la primera espada que se desenvaino en contra de Ábdo-r-Rn ti¬
men será la mia. Dios os bendiga y os inspire , asi como á vues¬
tro protegido. * Vo le dije : « Bendígala Dios; nosotros no te¬
nemos más opinion que la tuya. Nada hagáis, replicó, pues en
verdad lo que fichéis procurar es su bienestar, y si él se contenta
con una posición que no sea la de saltan, yo prometo procurarle
e( favor de Yóruf, hacer que 1c dé su hija en matrimonio y que
le proteja. íd en buen hora. * En seguida se marchó.
Perdimos con esto de todo puntó la esperanza de obtener el
apoyo de las tribus de Módhary Rahiá, y resolvimos apelará los
Yemenios y atraerlos A nuestra causa. Asi lo ejecutamos sin per¬
der momento. No vimos Yemeni do alguna importancia, y en
quien tuviésemos confianza, al cual no manifestásemos la pre¬
tension do Ebn Moáwiya, y no invitásemos á que la secundase.
Muchos encontramos entre ellos, cuyos pechos se hallaban in¬
flamados con el deseo de encontrar ocasión de vengarse, y que
ansiaban la alianza de los Henil Omcyya. En seguida volvimos
á nuestro distrito, disgustados con los de Módbar. Compramos
un barco, y con él enviamos once hombros de los nuestros, de
cuyos nombres no me acuerdo, pero entre los cuales iban un
criado deHixem, llamado Xáquír, y Temam ben A Urania AtTsakafi . á quien dimos quinientos adi nares, para entregar álos
berberiscos el rescate y para los gallos que ocurriesen á Ábdor -Tíah men. Hallábase éste en Magüita, bajo el mando du Ebn
Korra Al-Moguili ,, esperando á su liberto Dedr. Hiéranse á lavela, y una tarde quê Ebn Moáwiya se b hilaba cumpliendo con el
deber do la oración de la tarde apercibió el barco que se apro¬
ximaba v echó el ancla. Herir fue en su busca á nado, le dio al-

El original usa do tina traso ¿un
más enírgícii : si quU eorum mvujel
1

in Híspanla y omnes mhmerú

ermita

* Fág. 74,

* l'úg, 75-

76

AJBAK líACUJTUÂ.

bríeias por lo que se había conseguido en su pro en España, re¬
firióle cómo Abó òtsmen, Àbd-AUah ben Jálid y oíros españo¬
les habían abrazado su causa y se habían declarado por él ; le
notició ia llegada del barco, diciéndole los nombres tic los que
en él venían, y por último, lo enteró del dinero que traían para
sus gastos. Desembarcó en seguida Temam ben Alkama, y Ábdor-Rahmen le preguntó : -¿Cómo te llamas?— Temara , contestó.
—¿Y de sobrenombre?— Abó Gálib. Cumplido será nuestro pro¬
pósito y venceréiriOH á nuestros enemigos- (dijo Ábdo-r-Rahmen) Nombróle suministro, y desde entónces continuó en este
cargo hasta su muerte. Cuando quiso embarcarse vinieron los
berberiscos y se opusieron ; pero Temam, del dinero quo llevaba,
distribuyó regalos á todos, sin excepción, según sus categorías.
Ya se encontraban á bordo, cuando un berberisco que nada Ra¬
bia percibido se acercó, y se suspendió la cuerda del toldo.
Xáquir echó mano á la espada y cortó la del berberisco, que cayó
al mar. En seguida diéronscúá la vela , y navegaron hasta llegar
á Al muñeca?, en el mes de Rabia 2.* del ano 138 3. Ábd-Allah
ben Jálid y Abó ôlsmen salieron á su encuentro y le llevaron á
la * alquería de Torrox , donde habitaba Abol -Hachcbach . Vinie¬
ron después Abol Hachehach. Yóçuf den Bojt y todos los Omevyas , Cheddad ben Àinr Al-Madhachi , de Eayya, que fue des¬
pués su cddbi en el ejército, ÂRíIU ben Mosliin At-Tsakafi, Abó
Ábda Hassan , á quien nombró wacir, el Abdi Abó lJedr ben AtTofail, y muchos otros que acudieron á porfía.
Yóçuf había seguido su camino hasta Toledo, y decía : «No
veo que nuestros clientes vengan á unirse con nosotros.» Y ha¬
biendo repetido esto muchas veces, As Somail le dijo : Sigue
la marcha, que una persona tal como tú no debe detenerse por
causa de unos hombres tales como ellos, y me temo que vamos
á perder la ocasión. » Pusiéronse , con efecto, en camino, y llega¬
ron á Zaragoza, cuyos habitantes, temiendo los estragos que el
ejército iba á causar, entregaron á Amir, á su hijo y á Az-Zohrí,

** Pig.

76.

*ÿ

1

2

Temam significa cumplimiento, y Abó Oáltb padre del vencedor,
Setiembre-Octubre do 755.

AJBAÍl

MACHMUÀ.

77

los cuales fueron aherrojados. Queria matarlos ; mas habiendo
consultado sobre el particular á los jefes de las tribus de Kais,
opinaron unánimemente que no debía hacer tal cosa, sino con¬
ducirlos presos. Los que con más energía sostuvieron esta opi¬
nion fueron Culeiman ben Xiheb y Al-Hosain ben Ad-Dachn, y
cuando vid que todos convenían GIL que no so les matase, los
prendió. Discurrió luégo mandar un destacamento contra los
rascones de ramplona . que habían sacudido el yugo musulmán,
como los gallegos, y designando para este objeto una division,
dió el mando á Ebn Xiheb. á quien queria alejar, y nombró jefe
déla caballería v vanguardia:! Al-liosain ben Ad-Dachn, env jándolos * con pocas fuerzas . á fin de que pereciesen desastrosa¬
mente. Pusiéronse éstos en marcha, y cuando se alejaron, tomó
Yóeuf la vuelta COTí escasas tropas hasta llegar al rio Jarama.
donde le alcanzó un mensajero con la noticia de la derrota y
muerte de Ebn Xiheb, y do que la mayor parto desús soldados ha¬
bía perecido, refugiándose Al-ílosain con los restos en Zaragoza,
bajo el amparo de Abó Zaid Ábdo-r- Rali men bcnYóçuf, á quien
su padre había nombrado gobernador do Aragon. Esta nueva le
alegró, y dispuso que Amir, su hijo Wahb y Az-Zohri lo fuesen
presentados. As-Somoil lo habla dicho : « Ya nos lia librado Dios
de Ebn Xiheb ; haz ahora venir á estos otros, y córtales la cabe¬
za. * Era por la mañana, y aquel día y el anterior había perma¬
necido acampado junto al Jarama. muy contento y satisfecho.
Mandó, pues, que se los cortase la cabeza, y así se ejecutó. Dis¬
pusiéronle ti poco la comida; comió con As-Soinaii, y éste le
dijo : « Ebn Xiheb ha sido muerto ; lias matado tú ó. Amir y á
Az-Zohrí ; España es tuya y de tus hijos hasta el Antecristo h
Jp*

t"/

Esto indica claramente que lo»
califas Abbasío» no le intuí autoridad
ninguna sobre España, y que Yóçufj
desde la cuida do ION OuiryyaK, so
halda declarado independiente, y tra¬
taba de fundar un reino para sí sus
hijos. Este era, al menos, el pensa¬
miento con que As-Sotnail 1c linla1

«i

gaba. La contienda que siguió entro
Yóeuf y Abdo-r-Rnlimen era para
Ins tribus, como siempre, cuestión
de rivalidad , y resultado de antiguos
odios; para los dos jofos ora cuestión
de perder ó ganar el reino
y do Es¬
paña.

*

P%. 77.

78

AJBAil

MACnlíüi,

¿Quién puede disputártela ?ÿ* En seguida salid y se fué á dormir
la siesta al departamento de sus dos hijas. Yóçuf se recostó me¬
ditabundo por lo que había hecho, y tendido permaneció y pen¬
sativo, sin levantarse, hasta que los soldados comenzaron á gri¬
* Píg. 73,

tar : «Un mensajero, un mensajero do Córdoba.» Incorporóse y
dijéronle ' que era su esclavo Fulano, que venia montado en la
mula'de Ihmu ò temen, su esposa y compañera en ol peder. El
hambre había desorganizado las postas, y no las había entóneos,
Se encontró sorprendido con la repentina venida de aquel men¬
sajero, que traía una caria con estas palabras : « Kbn Moílwiya ha
entrado (en Esparta) y reside en casa del traidor Obaid-Allah
hen Otemen, Los Borní Omeyya están de acuerdo con él, y aun¬
que tu gobernador de Elvira ha salido con alguna gente fiel que
pudo aprestar á rechazarle, ha sido puesto en fuga y apaleados
sus soldados ; pero no ha habido muerte ninguna. Mira lo que
has de hacer.» Mandó llamar á As -So mail, quien acudió, asus¬
tado de que le hiciese venir á hora tan inusitada, pues aunque
había sabido la llegada del mensajero, ignoraba Id que traia.
Dijo (As-Somaií) : >• Bendiga Dios al Emir; ¿qué- acontece de ex¬
traordinario á esta hora? ¿no hay novelad? Sí por cierto, vive
Dios, y grande. Temo que sea la venganza divina por la muerte
de ésos. No tal, dijo As-Scmail; eran poco importantes para
Dios. Mas ¿qué es ello?— Léele, Jálid (dijo Yóçuf), la caída de
Emm Ò temen. Grave asunto (repuso As-Somaii); opino que
le ataquemos sin perder instante con Ja gente de que podemos
disponer; acaso lograremos matarle ó ponerle en fuga, y si huye
de España, jamas dominará en ella,. Como quieras v, dijo Yóçuf.
Estaban en esto, cuando la noticia, que no habían procurado
ocultar, se divulgó entre los sollados. Mucha gente había muerto * con Ebn XiSeb-, otros, fugitivos de aquella rota, estaban en
Zaragoza , y decíame unos á otros : « Vamos á tener dos campa¬
nas en lugar de una.» Al oscurecer convocáronse por pelotones
en el logar donde se reunían para Las ceremonias religiosas, y no
quedaron (en el campamento de Yóçuf) ni diez hombres de los
Vemetíes, á excepción de los joles, que no podían abandonar su

* P:ig. 70.

79

AJUAR MACHMIU,

puesto, ni hacer lo que hicieron los soldados de sus tribus : que¬
dó solamente una pequeña parte de los de Kais, y algunos pocos
de las tribus ele Módhar, que estaban muy cansados de la cam¬
paña, por lo cual se presentaron á Yóçuf, y le dijeron que aquel
asunto les parecia de poca importancia, y que eran de opinion
de que regresasen a Córdoba. As-Sornail persistía en su primer
pensamiento-, mas comenzó ñ llover, se acercaba el invierno,
crecieron los rios, y abandonando la empresa contra Ebn MoAwiya, tomó (Yóçuf) el camino de Córdoba. Hubo ademas quien
le dijera : «Ese hombre (Àbdo-r-Rahmen) no manifiesta aspira¬
ciones al supremo mando, sino que busca seguridad y medios de
subsistencia. Si le ofreces hacerle tu yerno, y le muestras con él
liberal, verás cómo sin vacilar acepta. Mándale una embajada.»
Cuando llegó Yóçuf á Córdoba, mandóle, en efecto, una em¬
bajada, en la que iban Obaid ben Ály, Jálid ben Zaid , su se¬
cretario y liberto, é Içá ben Ábdo-r*Rahmen e.l Omeyya, queen
aquel tiempo pertenecía al séquito de Yóçuf como pagador del
ejército. Remitióle con ellos un traje, dos caballos, dos mulas,
dos esclavos y rail adi nares, y le escribió recordándole los favores
que sus antepasados habían hecho al abuelo de Yóçuf, * O liba¬
ban Néfí y á su familia, prometiéndole cuantiosos dones, y ofre¬
ciéndole su bija en matrimonio. Los enviados caminaron hasta
llegar A Orx , en las cercanías de la Cora de Ravyn, donde icé
(el q uo deja
ben Ábdo-r-Rahmen , el denominado Táric
el caballo), les dijo : ¿Cómo Yóçuf y As-Somail y vosotros pen¬
sáis así? Pues qué, ¿creeis que si vamos con estos presentes, y
no acepta vuestra proposición , dejará de tornarlos para robuste¬
<ÿ

cer su partido y debilitar el de nuestro señor? Conocieron los
otros que lo habían pensado mal, y le dijeron : «Quédate aquí
con esto que traemos, y nosotros llegaremos allá. Si nos otorga
su sumisión y acepta nuestras proposiciones, te mandarémosun
emisario para que te presentes con los regalos; de otra manera,
vuélvete con ellos y entrégalos al Emir, que nadie tiene más
derecho que él á lo que es suyo. » Quedóse pues. Içá con los re¬
galos . y Obaid y Jálid continuaron su marcha y se presentaron
>ÿ

.

*

Piig. 80.

80

1

*

AJUAR HAmrKUÂ.

A Ebn Moawiya en Torrox, en casa de Abo Ótsmen. Habia alii
gran número de Oraeyyas y Yemen tes , que acudían á él y al¬
ternativamente le acompañaban. Entre ellos los habia damas¬
quinos, del Jordan y de Kinnesrin. Óbaid y Jálid pronunciaron
cada cual su oración, el uno enfronto del otro, y le rogaron que
aceptase la amistad deYóçuf, prometiéndole quo éste 1c recibiría
por yerno, y le acogería con 3a mayor benevolencia cuando fuese
i‘-ig. «i. allá. Sentáronse después, * y sacando Jálid la carta, la entregó
á Ebn Moilváya, el cual la pasó á manos de Abó ótsinen, diciéndole : « Léela y contesta con arreglo á mi voluntad, que ya
sabes. » Este acuerdo les habia parecido bien , y muchos dijeron
quo era excelente la proposición , porque Ábdo-r-líahmen sólo
habia venido buscando los bienes que por herencia lo pertene¬
cían; mas al tomar Abó Ótsmen la carta, Jálid, que era su au¬
tor, hombre muy culto, erudito y de mucho ingenio, pero muy
lleno de amor propio, y estimulado por la vanidad , que de tiempo
antiguo ha perdido á los hombres en este mundo y en el otro,
dijo: *• Mucho has desudar, oh Abó Ótsmen, ántes de escribir
con tanta elegancia la contestación » ; y levantándose Abó Óts¬
men, arrojóle la carta al rostro y le replicó: «No lie de sudar,
infame, poco ni mucho, ni escribiré contestación ninguna. Pren¬
dedle,” Prendiéronle y 1c aherrojaron inmediatamente, diciendo
á Ab do -r-Ita limen : “Esto es el principio de nuestra victoria, por¬
que el poder «lo Ytíruf estriba todo en este hombre,* Óbaid ob¬
servó que era un embajador, y no podia prendérsele; mas con¬
testaron : «El embajador eres tú; éste es un agresor, que lia
venido con insultos y provocaciones, un hijo de mala mujer, un
renegado.» Despidieron á óbaid y aprisionaron á Jálid. Supie¬
ron después lo de los regalos quo habían, quedado en One, y en¬
IMg. 82. viaron ' treinta jinetes para que se apoderasen de ellos; pero la
noticia de lo ocurrido habia llegado antes, é Içá se habia mar¬
ch nd o precipitadamente con todo lo que tenía, En tiempos pos¬
teriores Ábdo r-Palimen acusaba de ello á Içá, y le decía : «Tú
eres nuestro diento; bien sabes el estrecho vínculo que te une á
mí, como patrono tuyo que soy, y sin embargo, hiciste esto y lo

-

AJBAR MACUMUÂ.

81

iB

otro. El se excusaba non la fidelidad (que debía guardar á Yó¬
çuf). Ebn Moáwiya era magnánimo con sus clientes, y le per¬
donó al caito esta falta; mas no le distinguid nunca como á otros
varios sus iguales.
óbaid se presentó á Yóçuf después de haber pasado con Jálib
lo referido, y esta nueva contrarió sobremanora á Yóçuf y á AsSomail, el cual comenzó á reconvenir al primero, por haber
desechado su opinion de irá combatir (á Ábdo-r-lluhmen) in¬
mediatamente que se supo su venida. Llegó en esto el rigor del
invierno, y no permitió á ninguno de los dos ejércitos ponerse
en marcha hasta que pasase la crudeza de la estación. Ebn Mo;lwiya escribió á todos los distritos y á los berberiscos, acudiendo
á su llamamiento todos los Yemenícs. No fueron deKais más que
Chébir ben Al-Ála lien Xihob, Abó Becr ben Hilel Al-Ábdí, y
AI-Hosaiu ben Ad-Dachn, y estos tres únicamente á causa del
rencor que guardaban á Yóçuf y As-Somail por lo que habían
hecho con Ebn Xilieb, mandándole á una muerte segura. Ade¬
mas As-Somail había maltratado á Hilel Al-Abdi. De la tribu
de Tsakif también fueron tres los que se agregaron á los Üenú
Omeyya, á saber : Temam bon Alkama, Âsim Al-Óryam y su
hermano truran. Los de Mtídhar todos acudieron á * Yóçuf, que
los había mandado venir, congregándose en Xecunda, junto á
Córdoba, para dirigirse á Elvira, de la cual habían salido todos
los de Ivais y demas tribus Modliaries , poniéndose á las órdenes
de Yóçuf, en tanto que Yemenícs y Omcyyas se reunían con Ebn
Moáwiya. Cuando éste supo que Yóçuf venía contra él , dijéronle : » No tenemos bastantes tropas con los Yeiueníes y Omoyyas
que hay en Elvira para contrarestar el choque de los de Kais que
>ÿ

vienen con Yóçuf; marchemos hácia los distritos de las divisio¬
nes del Yemen. Emeso, Palestina y Jordan, y tomarémos (á Yó¬
çuf) la vuelta.» Salió, pues, hasta llegar á los del Jordan, que
eran los mas cercanos, y allí se le unieron todos los Yemen íes y
de Kodhaá, pero eran pocos los hombrea de importancia del Jor¬
dan que se aprestaron á seguirle , y parecióles conveniente ir á
las demás, por lo cual siguieron su marcha hasta llegar ála co~

* Pilg. 83.

82

AJBAU MAC HM CA.

marca de Sidonia, donde moraba la division de Palestina, agre¬
gándosele de ésta prontamente los hombres de más valer y de
mayor esfuerzo. Los que había de la tribu de Quincha en esta
division habían salido ya con Quinena ben Quinena en auxilio
de Yóçuf. Ebn Moáwiya no molestó en cosa alguna á sus hijos,
asi como tampoco á ninguno de loa que se habían quedado atras,
y siguió á Sevilla, donde residia la division de limeso, unién¬
* Pag. 84. dosele la ll or de los Yemen íes, tanto siriacos como * belied íes.

Apénas Ydçuf tuvo noticia de esto, volvióse para salir á su en¬
cuentro , aproximándose de esta suerte el uno al otro con sus res¬
pectivos ejércitos. Kbti Moftwiya no tenía bandera, y como lle¬
vaba cada una de las tres divisiones la suya, decíanse unos á
otros : # ¡Válgame Dios, cuán grande es la anarquía que reina
entre nosotros ! Tenemos cada cual nuestra bandera, y nuestro
jefe carece de ella.»' Entonces se presentó Abó-Sabbah Yahya
ben Fulano Al-Ynltsobi con uu turbante y una lanza, que per¬
tenecían i uno de Hadramaut, cuyo nombre no sé , y habiendo
llamado í uno de los Ansares1, que tampoco sé cómo se llamaba,
pero cuyo nombre y genealogía consideraron de buen agüera,
juraron su bandera en la alquería de Colornera, distrito de Tocina, Cora de Sevilla.
. Me han referido algunos maestros que Abó-l-Fath As-Sadforí,
el devoto, estaba tan dominado por el afan de la guerra santa,
que pasaba el tiempo, unas veces peleando contra los infieles en.
la frontera de Aragon, y otras en la de Colornera, donde estaba
domiciliado. Era grande amigo de Fárkad, el sabio en predecir
ios sucesos futuros, v cuando marchaba á la frontera, hacia allí
la guerra con él, acompañándole después Fárkad en Co lomera,
de suerte que casi siempre estaban juntos. Abd-l-Falh süiia re¬
ferir lo siguiente : * Pasé una vez en compañía de Fárkad cerca
»de la ciudad de Cazlona , distrito de Jaén , y me dijo : En esta
«ciudad encuentro quo ha de acontecer un infausto suceso; nos
V

;

Los Ansares orau los que aco¬
gieron favorablemente á Mal.oma en

su huida do la Meen á Median .

AJBAR

MACHilUi.

83

«dirigirémos hacia ella y te lo referiré. Nos acercamos y me
«contó el suceso de los dos emires Ebn * Moâwiya y Abó-l-As*wad beu Yóçuf, el cual despues acaeció como me lo había pre¬
sidio. Añadió Aesto la relación de la entrada de Ebn MoíYwiya
»en España, y me dijo : Cuando pasemos por el distrito de Sevi¬
lla, te mostraré el paraje en que se ha de jurar su bandera. Caminamos hasta llegar á la alquería, y señalando A dos olí—
«vos, me dijo : Entre estos dos árboles se ha de jurar su bande«ra. A este acto estará presente uno de los Angeles encargados
»de la defensa de las banderas , con otros 40,000, y no. . . . *
«contra un enemigo, sin que este auxilio le preceda duifinte cua¬
renta dias. » Llegó esto A oidos del Emir Ábdo-r-Kahmon beu
MoAvviya , y cuando se envejecía aquel turbante, cubría sus res¬
tos con otro nuevo, que ataba encima, continuando doesta ma¬
nera durante todo el tiempo de Ilixcni , de Al-Haquem y de Áb*
do-r-líahmen (II), hasta las campañas contra Mérida. Queriendo
renovar entonces el turbante, encontraron debajo aquellos pe¬
dazos viejos, y Ábdo-r-Rah men ben Gánini y Al-Escanderani
los desataron y los arrojaron, poniendo el turbaute nuevo, en
ocasión en que Chali war estaba ausente, i.uégo que éste volvió
desaprobó altamente lo hecho, y llamó quien buscase los peda¬
zos para colocarlos de nuevo; pero ni se encontraron, ni le hizo
nadie gran caso.
Continúa el
Yóçuf su campo de Almodóvar,
Levantó
relato.—
y caminó, asi como Ebn Mo&wiya , hasta llegar á Tocina, estan¬
do el rio entre ellos. Era esto * A principios de Dzol-Hicha dot
año 138*. Deseaban venir A las manos; pero el rio se hallaba
por medio y llevaba mucha agua, que después aumentó de tal
manera, que ninguno de los dos podia vadearle. Entonces se
detuvo (Abdo-r-Rahmen) A su orilla, esperando que decreciese;
mas discurrió después adelantarse A Yóçuf para llegar Antes que
él Córdoba, donde, según le informaron, la mayor parte de
los habitantes eran clientes suyos. Encendió, pues, sus hogue-

* Pag, 85*

-

if

1

Futra en el MS.

*

Mítvo <Je 756.

Prig, 86.

81

AJUAR MACFHMUÂ.

ras, y tomó el camino á media noche, con el íinde coger (á Yó¬
çuf} la delantera. Halda hasta Córdoba cuarenta y cinco millas,
y óun no habia andado una , cuando avisaron á Yóçuf que (su
enemigo) intentaba adelantársele para llegar á Córdoba, y ama¬

necieron íde nuevo] como dos caballos de porfía, teniendo el rio
por medio. Viendo Bbn Moáwiya que Yóçuf conocía su intento,
desistió de él, y acamparon uno y otro, caminando después de
la misma suerte, basta que Ydçufsentó sus reales en la almaza¬
ra, y Ebu Moáwiya en
V La soldadesca y los que igno¬
raban el estado de las cosas , estaban desanimados y deseosos de
llegar á. Córdoba , para tener abundantes provisiones y contar
con í;1 apoyo de sus habitantes, pues era el mes de Mayo 2, y ha¬
bla tal escasez de víveres, que sólo se alimentaban de garbanzos
verdes, en tanto que Yóçuf y sus soldados abundaban en todo
género de provisiones y comodidades. Los que estaban firinemente resueltos á favorecer Abdo-r-Rahiuen *, Yeirteníes y
Omeyyas de Córdoba , se le agregaron, y habiendo bajado las
aguas del rio el juéves 10 de Dzo-l-Hicha, día de Árafa s, les
dijo : Nada adelantamos aquí; conocidas os son las proposicio¬
nes que Yóçuf me ha hecho, y yo seguiré en todo vuestra opi¬
nion. Si tenéis valor y fortaleza, y quereis trabar la lucha, de¬
cídmelo; si opinais por la paz, del mismo modo debeis manifes¬
tármelo.* Todos los Yemeníes convinieron desde luégo en la
guerra, y de igual manera opinaron los Omeyyas Entóneos or¬
ganizó sus escuadrones, nombrando jefe de la caballería siriaca
á Áhdo-r-Rahmen ben Noaim Al-Quelbí, de la infantería del
Yemen aBolúha Al-I.ajiní , oriundo do Palestina, y de la infan¬
tería Omeyya y de los berberiscos que se le habían agregado íi
Âsiin Al-Óryan (el desnudo), quien recibió este sobrenombre
aquel dia , porque se quedó en zaragüelles , y así peleó hasta que

.....

*

r*íg. 87.

-

1

Dice cl original Bóax ó Ba

-

ba.x , ó Babi%\
2 El ruca de Aym-, dice el origi¬
nal, Aynr es el nombre siriaco del
mes de Mayo.
m

7t

[

quo los peregrinos
tío Ja, ileca YíLü al monte Amia, y es
Ert el

din, en

el 9, no el 10, del mes de Dzo-l-Hielia, que en esto año fué> oti electo,
joíres 13 de M&j-m

i

85
Dios les concedió la victoria. De la caballería Omeyya nombró
caudillo it Habib bou Âbdo-1-Mélio, de Koraix, descendiente do
Omar ben Âbdo-l-Wáhid y le di<5 el mando general de la ca¬
ballería, y el de bi de los berberiscos que lo acompañaban &
Ibrahim ben Xacbra Al-Audí , entregando la bandera á Abó ótsmen. Todos los Benú Omeyya se apearon y colocáronse en torno
de Ábdo-r-Eahmen, que montaba un caballo alazan, ó iba ar¬
mado de arco. El jueves pasaron * el rio, sin que Yóçufsô les opu- * p%, 88,
stern, íiníes bien en la tarde de aquel mismo diaonvió un men •
sajero para concertar la paz , llegando á tal punto las negociacio¬
nes. que casi parecia cosa arreglada, pues los Omeyyas fingieron
grandes deseos de ello. Yóeuf les mandó ganados y vacas, quo
fueron degollados, y la comida de unos y otros se preparó jun¬
tamente, porque nadie dudaba deque la paz se arreglaría, y qui¬
so (Yócufj dar de comer á los dos ejércitos. Creemos quo el deseo
que Ebn MotVwiya y los suyos habían manifestado de hacer las
paces , era con el solo intento de alejar de Yóçuf la idea de estor¬
barles el paso del rio. Al amanecer del vté mes, dia del sacrificio
‘,1o que baldan querido con respecto á la paz , y ambos
ejércitos se acometieron. En el de Yóeuf era jefe de la caballería
siriaca y de Mdclhar óbaid lien Ály, y do la infantería Quine na
ben Quinena Al-Quineni y Cliauxan ben As-Somail; nombró
jefe de toda la infantería á su hijo Ábd-Allab. Por caudillo de la
caballería, compuesta desús deudos, esclavos, libertos y berbe¬
riscos, designó á su criado Jálid Oudí. Estos escuadrones deesclavos, berberiscos y gente menuda, eran muy numerosos en ol
ejército de Yóeuf. En el ala izquierda, con Óbaid ben Ály, estaba
la caballería do Kais.
Encontráronse ambos ejércitos y trabóse un reñidísimo com¬
bate. Cuando estaba más enconado *, vieron los Yemeni es á Ebn * p¿s, gj.
Modwíya sobre un caballo, y á los clientes que se habían apea¬
do y le rodeaban, y Jijáronse unos á otros : « Éste es un rruincebo de poca edad ; ¿quién nos asegura que no escapará en este
AJUAR MACHOTA.

.

.....

Hay mu palabra, ininteligible. 1-Hicha (Vid mes, 14 de Mayo de
El día del sacrificio es el 10 de Dzo- 756).
1

86

*

Pág. 90.

AiTBAfl

VACBMUi-

caballo y nos abandonará á la muerte?» Apénas llegó á oídos de
Abdo-r-RaJnnen lo que en torno suyo se murmuraba, llamó A
Abó Sabbah y le dijo : «No hay en el ejército muía más á pro¬
pósito para mí que la tuya; este caballo es sobrado inquieto, y
no puedo disparar mis flechas desde él, según deseo. Tómale
y dame tu muía, porque quiero montar cabalgadura que sea de
todos conocida , si nuestros soldados vuelven la espalda.» La
muía había sido torda y ya estaba blanca. Abó Sabbah se «ver¬
gonzóy dijo : < Permanezca el Emir sobre su caballo. —No por
cierto-, replicó él, y habiendo cabalgado en la muía, se disipa¬
ron los temores de los Yemeníes, bajaron éstos de sus caballos,
y montaron en ellos A los que estaban armados ligeramente. En¬
cendióse Ja pelea, y acometiendo Habib contra el ala derecha, y
el centro de Yócuf, lo derrotó, poniendo en fuga á JAlid Çudí y
á los suyos. Al ver esto, óbaid ben Aly desalió á singular com¬
bate áJálid. Cargaron despues Habib y EbnNoáim con la ca¬
ballería siriaca, contra el centro, y fueron muertes Quinena ben
Quinena, Âbd-AHah ben Yóçuf y Chauxan ben As-Somail. Yóçufy As-Somail huyeron , permaneciendo fírme óbaid en el ala
izquierda, con todos los do liáis, que sostuvieron el combate
hasta bien entrado el dia; pero al fin fueron desbaratados con
gran mortandad, pereciendo Óbaid * ben Ály y los caudillos
principales de Kais . sin que quedasen de los que asistieron k esta
jornada más que los de poca importancia. Ebn Moílwiya con tinuó su marcha, sin encontrar á nadie, hasta llegar al alcázar
do Córdoba : el campamento da Yócuf, que estaba provisto de
toda clase de mantenimientos, fué saqueado por el ejército de
Ábdo-r-Rabmen , que se comió los víveres que había diapuestos.
Habia encargado Moáwiya la guarda de Jálid ben Zaid, á quien
tenia preso, ¡i dos hombres enfermos de los Benú Omeyya, con
órden de que si sus soldados llevaban la peor parte en la batalla,
acabasen con él, por lo cual decía Jálid ; Jamas en mis oraciones hice invocación que fuese contra mi propio Ínteres , sino aquel
dia, pues ántes solia decir : Dios mió, concede la victoria á Yó¬
cuf, y entóneos estaba mi muerte en la victoria de Yócuf, y mi
<ÿ

»

i

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87

AJUAR KACJIMTJÂ.

ruina en .a de Ebn Moílwiya.» Preso continuó hasta quo (Yóçuf
y Àbdo-r-Rahmen) hicieron las amistades.
Guando Ebn Moftwiya llegó , sin hallar obstáculo, al alcázar,
encontró á algunos soldados, que se habían adelantado y habían
comenzado á saquear y robar á la familia de Yóçuf. Arrojó de
alli ft aquella turba , dio trajes á los que estaban desnudos y res¬
tituyó lo que pudo. Enojáronse de esto los Yemeníes, llevando ft
mal que con su protección librase á aquella familia de la afrenta
que intentaban hacerle, y dijeron: « Es parcial. * Aun los más
ilustrados de ellos no desaprobaron estos murmullos, y aunque
dijeron que Ebn Mofiwiya había obrado bien , otra cosa tenían
en su ánimo. Dijéronso unos ft otros : « Oid : hemos concluido
con nuestros enemigos de Módha r, y no obstante , ésto y sus olien¬
tes son de ellos. Acometámosles \ y habrémos ganado dos vic¬
torias en un dia. » Unos aceptaron el pensamiento, y otros, como
los do Kodhaft, unánimes le desaprobaron. Tsaiüaba ben Abd
. . . . 1 Al-Chodzami, que era uno de los personajes más im¬
portantes de la division de Palestina, tribu de Cliodzam , pero
que á la sazón no tenía mando ninguno, porque se le liabian so¬
brepuesto otros de la misma estirpe , fué ft dar el aviso á Ebn
Moftwiya. y á poner en su conocimiento lo que entre laplobo so
murmuraba de darle muerte, así como ft sus edientes, afirmando
que él era de los que se habian opuesto ft semejante proyecto, y
que los de Kodhnft también lo habían repugnado, no obstante lo
cual, debía guardarse y reunir en torno suyo ft sus clientes. Aiiadió que el que más duramente había hablado sobre cl particular
había sido Abó Sabbah. Por este servicio colmó Álxlo-r-Ralimen
de favores á Tsaftlaba. Nombró sin tardanza jefe de policía á Ábdo-r-Iiahmen ben N'oftin, se rodeó (le una guardia de sus clientes, y reunió en torno suyo ft los Benú Orueyya de Córdoba, que
tenían alli familias espléndidas y ricas , y á muchos berberiscos
y oíros.
Cuando Ebn Moftwiya iba caminando contra Yóçuf, ésto ha,Hl

#

Falta una palabra en el MfS.

T

* P<ig. oí.

88

AJUAR JIACJIHTTÂ.

bia escrito á su hijo Ábdo-r-Rahmen , previniéndole que viniese
con la caballería de Aragón , que constaba de quinientos jinetes,
y en el mismo dia de la derrota encontró á su padre á distancia
1 de Córdoba,
de un
yendo en dirección á Toledo. As-Sobatid
mail marchó á refugiarse á su division, y Yóçuf caminó hasta
llegar á Toledo, donde reunió los soldados que pudieron apres* Pdg. 92. tarse. * 111 gobernador, nombrado por él , que había entónces en
cata ciudad era Hixarn ben Órwu Al-Fihrl, el cual permaneció
en aquel puesto cuando llegó Yóçuf con su gente, hasta que so
acercó As-Somail. Entonces aprestaron toda la gente que pu¬
dieron de los de Módhar que quedaban. Ebn Moáwiya había nom¬
brado gobernador de aquella division y coraá Hósain l)en AdDachn, y déla de Damasco á Chábir ben Alá ben Xikob, y
cuando Vócuf y As-Somail se acercaron á Jaén se encastilló AlHosain en Mentesa. Mo lo combatieron, pero aumentaron SUS
tropas con algunos que vinieron á ayudarles, y marcharon hasta
Elvira. Sabida por Chábir 3U próxima llegada, huyó á una de
las montarlas de Elvira, y los de Kais que habia en esta comar¬
ca se unieron á Yóçuf,.
Apénas supo Ebn Moáwiya su llegada ã Elvira, convocó los
tercios militares, y se puso en movimiento contra Yóçuf, dejando
de lugarteniente en Córdoba á Abó Ótsmen , con tropas de los
Yemeníes y Omeyyas que allí se hallaban. Habíanle regalado
dos esclavas, y habia comprado otra y algunos esclavos, con lo
cual habia formado familia. Áun Yóçuf no habia llegado á El¬
vira, sino que se hallaba en Jaén, y sabiendo alli que Ebn Moá¬
wiya venia á combatirle, mandó á su hijo Ábdo-r-Rahmen que
le tomase la vuelta do Córdoba. Ebn Moáwiva caminó háoiaElvira, en busca de Yóçuf, en tanto que Abó Zaid (Ábdo-r-Rah* P%. 93, men ben Yóçuf) bajó contra Córdoba. * Abó ótsmen fné sitiado
en la torre de la mezquita mayor, que estaba en el alcázar, y
obligado á rendirse, á condición de que no le combatiría, pú¬
sole, sin embargo, grillos, y le llevó prisionero consigo. También
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Véase la, nota I" de la p&g. 62,

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AJEAR 3IACHMTJA.

59

se apoderó de las dos esclavas de Ebn Moáwiya, y se escapó la
tercera, que había comprado de una familia árabe, la cual la
recogió en aquella ocasión , y se la llevó en cinta de una niña,
que se llamó después Âixa. Tomó el camino Abó Zaid con Abó
ótsmen y las dos esclavas; pero algunos do sus compañeros más
sensatos dijcronle : «listas haciendo lo que nadie ha hecho ántes
que tú. Se apoderó él de tus hermanos y madres \ y las libró del
oprobio , y vistió su desnudez : te has apoderado tú de sus dos
esclavas, y te las lias apropiado.» Reconoció lo mal que había
pensado, y mandando colocar una tienda en KalaiU Todmin (JIC)
al norte de Córdoba, i una milla de la ciudad, aposentó en ella
á las dos esclavas, con todos las objetos que traía de su pertenen¬
cia, y siguió su camino, llevando aherrojado á Abó Ótsmen.
hasta reunirse con su padre en Elvira.
Ebn Moílwiya caminó sin detenerse hasta llegar á una do las
alquerías de la vega de Elvira, llamada Ar milla, Hubo mensajes
de una y otra parte, y Ytíçuf y As-fíomaíl propusiéronle que le
reconocerían si les aseguraba sus bienes y casas, y concedía un
perdón general, arreglándose por buenos medios los disturbios
de los pueblos. Estas proposiciones fueron aceptadas, y se con¬
certó la paz en el año 40 s, poniéndose por escrito el concierto
de una y otra parte. Acercáronse, pues, Ebn Moáwiya, As-SomaiJ y Yómif; dió aquél libertad á Jálid ben Zaid \ y éstos á Abó
ótsmen, y puso por condición Ebn Moáwiya á Yóouf que le en¬
tregase en rehenes sus dos hijos Abó Zaid Ábdo-r-Rahmen y
Abol Aswad Mohammad , los cuales le fueron entregados , con
tal que no los tuviese presos, sino en decorosa reclusion en el
misino alcázar de Córdoba , hasta que las cosas se tranquilizasen,
debiendo entónces ponerlos en libertad.
Solia decir Ebn Moáwiya con respecto á As-Somail : « ¡Dios
reparte sus dones á su albedrío! Desde Elvira hasta Córdoba me
acompañó, y no tocó su estribo al mió, ni la cabeza de su muía
Es decir, de las esposas de tu pa-

1

dio.
||

2

El afio 140 comenzó el 25 do

Mayo de 757 y terminó el 13 del
mismo mes de 758.

* P&g. 94

t-r

«

}

90

B;

* P¿g. 96.

AJUAR JLACHMIM.

se adelantó â la de la mia, ni me preguntó nada, ni habló sin
ser preguntado» *. No inicia de Yóçuf el misino elogio, en el cual
aludía á la circunstancia de que cuando hicieron la paz, tomo
el camino, llevando á Ydçuf 4 su derecha y 4 As-Somaíl 4 su
izquierda, hasta llegar 4 Córdoba. Se aposentó en el alcázar, y
se hospedó Yóçuf en su palacio, llamado de Al-Horr, porque liahia sulo de Al-ííorr ben Ábdo-r-Rahmen Tsakafi, wall de Espa¬
ña. Dicen algunos que Yóçuf levantó un falso testimonio 4 un
hijo de Al-Horr y le mató, usurpando su palacio, y otros asegu¬
ran que lo compró . Dios lo sabe.
Luégo que llegaron á Córdoba, muchos se levantaron contra
Yóçuf, esperando que Ebn Moawiya los favoreciese, tratándole
con rigor, y alegaron pretendidos derechos á sus casa y bienes,
solicitando que (Ábdo-r-Ra binen) le hiciese comparecer con ellos
ante el cádhi, que lo era á la sazón Yezid ben Yahya, el cual
esperaban los demandantes que fuese parcial en su favor, por el
rencor que guardaba á Yóçuf * y As-Somail 4 cu usa de los Y'enieníes que habían matado en Xeeunda. Este Yezid ben Yahya

.

había sido nombrado en Oriente, en virtud de un diploma (del
Califa), para que ejerciese su oficio de cádhi : Yóçuf, por la com¬
placencia que en ello tenían los españoles , no se opuso á su ve¬
nida. Ante él comparecieron Yóçuf y As-Somail con los deman¬
dantes. que nada consiguieron, pues el cádhi declaró que te¬
nían ménos derecho. Dícese que concedió á cada uno de ellos
tres plazos de tres dias para que probasen su demanda, y tras¬
curridos que fueron sin haberlo hecho, sentenció en contra suya.
Yóçuf y As-Somail permanecieron en el mejor estado, siendo
consejeros de Ebn Mcáwiya , que lea pedia su parecer reiteradas

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veces.
En este aílo entraron en España Àbdo-1-Mélic ben Cunar ben
Meruan, llamado Al-Meruaní, y Chozay ben Âbdo-1-Àziz ben
Vermin, con sus hijos .ó hijas, y á éstos siguieron otros Omeyyas con su clientela, llegando 4 ser muy numerosos,
1
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1

Todo lo cual ern prueba de su cortesía y discreción*
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ÁJTUn

91

MACHMUA.

Haliia en Córdoba familias de clientes de los Benú Háxim y
Benú Fibr, y de las tribus de Koraix , y otros que habían gozado
de gran preponderancia y valimiento en tiempo de Yóçuf, y aho¬
ra se veian privados de ello, por lo cual no cesaban de incitarle
á la rebelión y á que se arrepintiese del anterior concierto, in¬
sistiendo tanto, que al Jin Yóçuf escribió su gente. Los de los
distritos militares dijeron : «No, vive Dios, no hemos de volver
(i la guerra después de la paz. •> * As-Somail y los de liáis se
opusieron igualmente, y dijeron : « Nos basta con lo liecbo ; he¬
mos cumplido con el deber de defender nuestra causa, y no le
destituiremos.» Viendo Yóçuf que éstos no le secundaban, escri¬
bió á los beledies y á los de Mérida y Fuente de Cantos, los cua¬
les accedieron . Allí se encontraba la mayor parte de su familia,
que el dia de la batalla de la almazara liabia huido hácia estas
comarcas y á Toledo, y ajustada la paz con Abdo-r-Itahmen, al¬
gunos Labian regresado, pero habían permanecido allí sus hijas
con sus maridos y aquella parto do su lamida quo podia serlo
más embarazosa. Yóçuf recibió cartas de ellos, en que le llama¬
ban , y huyó de Córdoba á Mórida en el año 41
Sabida su fuga por Ebn Moáwiya, envió caballería en su per¬
secución; mas él se ocultó, y entóneos cogió á sus dos hijos y los
aherrojó1. Detuvo también á As-Somail, quien $e excusaba di¬
ciendo que no había tenido culpa alguna , pues á. tenerla hubiera
huido con Yóçuf; mas Ebn Moú/wiya le mandó encarcelar, di¬
ciendo : «No so ha fugado Yóçuf sin pedirte consejo, y tenias
para conmigo el deber de avisarme. Todos los habitantes de
Mérida , árabes y berberiscos , se pusieron á las órdenes de Yó-

.

El texto dice que los inató, lo
cual no os exacto, pues á Abó Zakl
no le mató basta mucho después, y
¿ Abol-Abwud , que era el otro her¬
mano, le flojo preso, y vivió mochos
fulos-, fingiéndose ciego, basta que
en los últimos tiempos del reinado do
Ábdo-r-Bídimen se escapó y promo1

vio una guerra , que HO llamó do Cazlona, por haber tenido lugar en esto
punto ios principa lea sucosas do oik.
Nuestra Crónica hace después moncioni, aunque ligera, do todua estes
acontecimientos. Entiendo, pues, quo
debo leerse en ct
on vez do
y así he traducido.
texto

* Píig. 06.

*

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:

92

AJUAK KAOHíJül,

çuf , que después fué á Fuente de Cantos , cuyos moradores le si¬
guieron igualmente, emprendiendo después la marcha contra
Sevilla, de la cual era gobernador en aquella sazón Âbdo-1-Mélic ben ómar Al-Meruani , con quien se unieron los soldados de
la division de Émeso y algunos otros, miéntras que todos ios
beledies, á excepción de unos pocos, se agregaroji A Yóçuf, cuyo
ejército creció hasta veinte mil hombres, y Aun más, dirigién¬
dose contra el Meruaní , que estaba en Sevilla. Ebn Moãwiya
* P% 97. acampaba on Córdoba, * esperando que acabasen de llegar las
divisiones. Completo el ejército ele Yóçuf, marchó contra el Me¬
ruaní , y viendo que permanecia en Sevilla con pocos siriacos,
tranquilo con respecto á aquel enemigo poco temible y pode¬
roso, volvióse para salir al encuentro de Ebn Moáwiya , con los
árabes, berberiscos y demas gente de Mérida y Fuente de Can¬
tos y los que se le habían agregado de Sevilla, todos los cuales
formaban un grueso ejército. También el de Ebn Mohwiya se
había completado con la llegada de las divisiones . y se había
puesto en marcha hasta acampar en un lugar llamado Torre de
Oçama. Yóçuf venía en su busca, sin cuidarse de ios enemigos
que dejaba á la espalda.
Al-Meruani esperaba en Sevilla á su hijo Ábd -Allah, v/al i de
Moron, quien, al saber que su padre estaba sitiado, reunió las
tropas de esta ciudad, y vino cuando Yóçuf había ya levantado
el campo. Refirióle su padre los pormenores del cerco y descerco.
y después reunid á sus soldados , les habló, y sus caudillos le ma¬
nifestaron que estaban prontos á seguir ;í su padre adonde qui¬
siera llevarles. Salid, pues, Al-Meruani con su hijo Ábd-Allah
y las tropas de Sevilla y Moron, en tanto que Ebn Moawiya,
sabedor de que Yóçuf había abandonado el cerco de Al-Meruani
* P% os.
y venía en su busca. * levantaba sus reales, y venía á situarse en
Alinodóvar. Llegó Yóçuf basta cierto rio, donde lo avisaron que
Al-Meruani se le acercaba, amenazando su retaguardia. Te¬
miendo entónces que Elm MoíLwiyale atacase por un lado y AlMeruani por otro , volvió contra éste sus banderas , y se apre¬
suró á presentarle la batalla, Al-Meruani, con intento de que

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93

MACHMUÂ.

sucedíase lo que Yóçuf temia, quiso retroceder; mas Yóçuf no
le did tiempo, y los dos ejércitos se encontraron írente á frente.
Entonces se adelantó un berberisco, liberto de la tribu de Fihr,
habitante de Mérida ó de Fuente de Cantos, hombro notable per
su vigor, y comenzó 4 dar voces, desafiando 4 los enemigos íL
singular combate. Ningún campeón salía, y volviéndose AlMeruani hácia su hijo Ábd-Allah, díjole : « Mal principio es és¬
te , y estamos pocos; sal tú , y que Dios te favorezca. » Adelantóse
Ábd-Allah 4 la pelea, cuando un abisinio, liberto de la familia
de Meruan ben AJ-Haqucm , llamado A bol llasrí, que estaba con
él, le dijo : «¿Qué quieres hacer, señor? Lidiar con ese hom¬
bre. Para eso. replicó Abol Basrí, yo te basto», y lanzóse con¬
tra e! berberisco. Los dos combatientes estuvieron algún rato bus¬
cándose las vueltas, porque eran entrambos robustos y valerosos ;
pero aconteció que con una lluvia menuda que había caído, el
berberisco resbaló , y cargando sobre él A bol Dasri, cortóle los
dos piés con su espada , con lo cual los de Al -Meruani , gritando
Allah Achar (Dios es grande), embistieron como un solo hom¬
bre, En un momento pusieron en fuga 4 Yóçuf, ' derrotaron á sus
soldados, y mataron unos pocos, porque el número de los de AlMernani era escaso para seguir el alcance de los fugitivos; pem
al fin, abandonado el campamento de Yóçuf. le saquearon, con
muerte de aquellos â quienes pudieron dar alcance. Estaba aún
Ebn MorHviya acampado en Almodóvar. cuando llegó Ábd-Allah
ben Al-Meruani con la nueva de la derrota de Yóçuf y con las
cabezas de sus soldados muertos. Dió gracias 4 Dios, y se apre¬
suró á mandar 4 Dedr un emisario, con órden de que preparase
para Al-Meruani un alojamiento áun más espléndido que si fuese
para su propia persona. Ábd-Allah le contó los pormenores todos
de la victoria que Dios les había concedido , por la cual Abdor-Rahmen les otorgó grandes honores , y desde entonces hasta
ahora no han dejado Al-Meruani y su hijo de gozar de alta pre¬
ponderancia .
al-bolvÁ, tomando lucYóçuf huyó á Firrix, y después á

P4g\ 09.

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AJUAR MACEMU A.

go el camino de Toledo, con ánimo de buscar el amparo de Ebn
Ôrvva. Á diez millas de la ciudad pasó por una alquería, donde
moraba Ábd-Allah ben Ornar Al-Ansari, al cual dijeron : «Ése
es Yóçuf, que viene fugitivo»; y dijo él á sus amigos : < Salgamas á su encuentro, matémosle, y harémos que el mundo descan¬
se de, él, y él descanse del mundo, y descansen las gentes de su
maldad , pues ha venido á ser un foco de turbulencias. » Salieron
en su seguimiento y le alcanzaron á cuatro millas de Toledo.
* Pag. 100, * Iba acompasado únicamente de un esclavo y de Ebn al.dk Al¬
fares!, liberto de los Benú Terai ni, cuyos descendientes áun sub¬
sisten en Zaragoza , aunque los que ignoran esto suponen que
era liberto de Yóçuf. Iban muy fatigados de la rápida marcha,
y se encontraban sin defensa ni amparo. Ábd-Allah maté á Yó¬
çuf, (¿abik fué también muerto, y el esclavo huyó á Toledo. Fué
luégo Ábd-Allah á Córdoba con la cabeza de Yóçuf, y apénas
Ábdo-r-líahmen supo su venida, mandó decapitar á Ábdo-r-Rahmen ben Yóçuf, el denominado Abó Zaid, al cual tenía ojeriza
por lo que habia hecho con sus mujeres , y dispuso que sacasen
la cabeza y la colocasen junto á la de su padre. Á Abol Aswad,
considerándole demasiado jóven, le dejó preso. Dios determinó
después que se evadiese de la prisión y se sublevase contra él , á
los veinte y siete anos, promoviendo la guerra llamada de Caz]ona, que después se referirá, Dios mediante. Cuando Abó Zaid hizo
con las mujeres de Ábdo-r-Kahmen lo que hizo, éste no las qui¬
so aceptar, y dio una de ellas, llamada Qneltsain, á su liberto
Âbdo-1-IIamid ben Gániui, la cual fué madre de Ábdo-r-lialimen ben Abdo-l-llamid ben (ránim, y á otro le dió la otra, sin
volverlas á recibir jamas.
Estos son , referidos en compendio, sus principales aconteci* PAg. loi. mientos, * pues son demasiados para que puedan relatarse proli¬
jamente.
Muerto Ábdo-r-Rahmen ben Yóçuf, fué As-Somail estrangu¬
lado, de manera que amaneció muerto en la cárcel , y su fami¬
lia, avisada de ello, le enterró, terminando su vida como la ha-

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95

Viian terminado Yóçnf y su hijo Ábdo-r-Rahmen. Mohammad
Quedó solo y desamparado sobre la tierra .
Ai año y cuatro meses de la muerte do Yóçnf se sublevó Rizk
"ben An-Noóman Aleacaui contra el emir Abdo-r-Rahmen ben
Moáwiya, y un año después do la muerte de ésto se rebeló Hixem
ben Ôrwa Al-Píhri en Toledo, en union con Haywa ben Al-Waüei At-Tochibi y Al-Ômnri, descend lento de Ornar bou Al-Jatab.
K1 emir Ábdo-r-IiaLnnen fué contra él y le sitió en Toledo, y
soportando mal los desastres de la guerra y las privaciones que
le ocasionaba el cerco, solicitó la paz y entregó en rehenes á su
injo. El Emir levantó el cerco ; mas npénas se habia separado de
la ciudad, arrepintióse Hixerti do Inacordado, y tomó A su rebel ¬
día. Al. siguiente año volvió el Emir á sitiarlo, combatió la ciu¬
dad y le íntimo que viniese á la obediencia ; mas habiendo rehu¬
sado, y viendo lo difícil que era la conquista de la ciudad, dis¬
puse que cortasen la cabeza al hijo que tenia en rehenes , y puesta
en una máquina, fué arrojada á su padre dentro de la ciudad»
En seguida abandonó el cerco por este año.
Habiendo principiado á torcerse de esta manera las cosas, re¬
belóse contra él Al-Álá ben Moguits Al -Yah sol i, que otros dicen
Hadrami , en lieja. Proclamó la soberanía dolos Abbasías , reco¬
nociendo * á Abó Chaáfar ¡Almanzot), el cual le había enviado
u na bandera negra en la punta do una lanza. La había metido
en un mirabolano, y la había sellado después. Al-Alá la sacó y
la puso en una lanza, sublevándose con esta ensena en Reja, en
el CUund de loa egipcios. Ayudáronle en su extravío Wásil ben
Mógu its At-Thaí y Omeyyaben lidian Al-Fihrí. Acercáronse los
Yemenies 4 Sevilla, y sospechando de la sinceridad de Ome-yya,
le cogieron y le aherrojaron. Reunió el Emir sus tropas y salió
contra ellos , acercándose hasta acampar junto á la alquería don¬
de estaban lossublevados, en Kalaát Raáwac (¿Alcalá de Guadaira ?). En socorro ele los rebeldes vino de Sidonia Guyats ben ÂIkama Al-Lajmi , y sabido esto por el Emir, mandó contra él á su
liberto Bedr con una parte del ejército, y Gayata í’ué detenido
en su camino, acampando en el seno del valle que hay entre el
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p%. 102.

9fí

AJUAR

ItACKMHÀ.

(iuadaira 1

* Púg. toa,

y el Guadalquivir. Bedr fué á su encuentro, y ha¬
biéndose enviado mutuamente emisarios, concertaron la paz,
regresando Gayata ben Alkama á su país y Bedr adonde el Emir
se hallaba. * Cuando los sublevados supieron esto dijeron : > No
bay para nosotros más recurso que la ciudad de Carmona >, y
preparáronse á salir en esta dirección durante la noche. E! Emir,
que tuvo conocimiento de ello, mandó á Bedr que marchase pre¬
cipitadamente A aquella ciudacl , y le (lijo: « Coloca tu tienda
sobre La puerta tie Carmona, y reúne toda la gente que perma¬
nezca fiel . á fin de que al amanecer cuentes con fuerzas bastan¬
tes. Muy de madrugada cabalgó el Emir, y amaneció á la es¬
palda de la ciudad. Los sublevados se retardaron, y cuando lle¬
garon á las arboledas que hay por bajo de Carmona, divisaron
la tienda plantada en la puerta de la ciudad, y conociendo qnc
se les habían adelantado, se desordenaron. En aquel momento
cargó sobre ellos la caballería del ejército y los derrotó con gran
mortandad Cogieron á Omcyya encadenado, y el Emir, com1

El texto dice

Wndi

libro. Es evidente que no puede ser
el rio Ebro, que se encuentra muy
lójos de todos estos suéesos. Beberá
Wiuli-Airn (Onaleerse } *j¿ l
dftiru),
* Elni Ádzuri (EL, pag. 5S) cucat a este suceso do diferente manera,
y de óí aparco© que esta sublevación

Alklo-r-Ralnneu tn mayor
conflicto que ninguna otra , debiendo
piteo i

salvación ¿ un rasgo do valor he¬
roico, que 1c inspiró su situación desesperada. If ó aquí la velación de
Ehn Ádznri r te End año 146 (Marzo
de 703 á Marzo de 7o4) se sublevó
eu Boja Al-Ála ben Moguits AL
Cbodzwni , precintando ¿Abó (Jhuáfar Almunsur, Siguíéroulo los tercios
militares y 1c atendieron los csc’avoá,
sil

de tal suerte, que ía dinastía ded
Emir estuvo 4 punto do terminar, y
de aniquilarse su califado. Salió (Abdo-r-lUltmoñ) contra el desde Cór¬
doba, y llegado quo hubo ¿ Carmo¬
na, se fortificó en esta ciudad con
sus libertos y soldados* de confianza,
sitiándole Al- Alá ben Moguifs muy
estrechamentedurante bastantes dios*
La prolongación cid sitio filé causa
de que el ejército de AI -Alá d ca¬
mueso y cabiendo À bdo-ft-Babineu
quo muchos cataban allí violenta¬
mente f y p&nsubau abandonar d caüipo, mandó encender una hoguera y
quemar ks vaina 3 de Jas espadas de
sus soldador, á quienes dijo : <í Salgamos contra esa muchedumbre, y
ocometamos hasta morir ó vencer*))
Eran cerca de 700 do los mis esforza¬
dos y valerosos gemroe- Empuñaron
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ÀJTÍAft KA.CBRTOÁ.

97

padecido de él, le dió libertad. Iteunió siete mil cabezas, y ha¬
biendo separado la de Ál-Álá y otros conocidos, escribió sus
nombres en pedazos de pergamino , se los colgó de las orejas,
buscó después quien se encargase de llevarlas A IirJlfiya, dán¬
dole por ello crecida retribución , y éste atravesó con ellas el
mar, llevándolas en unas alforjas . y llegó á Kairowan . en cuya
plaza las arrojó durante la noche. Encontráronlas al amanecer.
con un escrito, que iba también en las alforjas, en el cual se
referia el suceso, que se divulgó hasta llegar ;i «idos do Abó
Chaftfar. El Emir, de vuelta de su expedición, mandó á su liber¬
to Uedr y A Temam ben Albania eon tropas contra ' Toledo, donde
sitiaron A llixoiu ben Òrva. Determinó el Emir queso alterase
el orden queso guardaba en el servicio militar de los Chund, y
que se estableciese un turno de seis meses , tie manera que cuan¬
do concluyese uno fuese otro. Asi llegó el cerco A fatigar extre¬
madamente A los habitantes de la ciudad, y ¡i hacérseles muy
pesada la guerra. Ademas les escribieron Temam y Dedr, y en¬
tregaron á tlixein y al Omarí y A Haywa , con lo cual se libra¬
ron de todo castigo. Temam salió con ellos para conducirlos á
Córdoba, y Decir permaneció en su] lugar, esperando lo que el
Emir disponía con respecto A la ciudad. Al llegar á Oreto en¬
contró Temam A Ásim ben Moçlim At-Tsakafí , quien le comu¬
nicó la órden de que regresase ú Toledo, como wall , y volviese
Bedr. Con arreglo á este mandato volvió Temam (A Toledo), y
At-Tsakafí se hizo cargo de los prisioneros, caminando con ellos
hasta llegar A la aldea de Halwa , donde encontró A Al-Abdí,
jefe de la policia, A quien el Emir había mandado al efecto, y
que llevaba para los prisioneros chupas de lana, un barbero y
burros. Les fueron rapadas las cabezas y vestidas las chupas , y
metidos en. unos cestos, los montaron en los burros, entrándolos
de esta suerte en la ciudad. Âl-ômari, que estaba enfermo, dijo
las espadas , y acometiendo impetnosame uto A sus enemigos , trabóse uu
combate, que estuvo indeciso largo
tiempo, hasta que, favorecidos por

Dios, los soldados tic Al -Alá luyron desordenados y emprendieron la
fuga, n

* P4g. iot.

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1

98

AJBAli MACHXUÂ.

Haywa : * ¡ Angosta chupa me han vestido! » Haywa le con‘ p%- 1<®. testó: «[Ojalá' vivieses lo bastante para deteriorarla!" Después.
por orden del Emir, fueron muertos y crucificados.
Sublevóse en seguida en Niebla Caid Al-Yahsobí, conocido
por AI-Matari. Se embriagó una noche, y habiéndose hablado
delante de ól de la matanza de Los Yemenícs, secuaces de AlÁla, ató á su lanza una bandera; por la mañana, disipada la em¬
briaguez , vid aquella bandera atada , y preguntando lo que era,
dijéronle que él mismo, irritado con el recuerdo de la matanza
de sus compañeros de tribu , la había puesto en aquella forma la
noche anterior. Entóneos dijo : Desatadla antes que esto se di¬
vulgue» ; mas después varió de opinion y dijo : « Pío soy para
volverme atras de lo que una vez he pensado. » Era hombre es¬
forzado, y mandando emisarios ásu tribu, y habiéndose reuni¬
do todos, se puso en marcha y llegó à Kalaát Uaáwac. Apénas
el Emir tuvo noticia do esto, tomó el camino y fué á sitiarle.
Al-Matari salió á pelear y fuó muerto, así como (Alim ben Moilwiya Al-Ivelay. Los sublevados nombraron entóneos por su jefe
á Jalifa ben Meruan Al-Yahsobí, quien habiendo pedido y ob¬
tenido el perdón para sí y los suyos , abandonó el castillo, vol¬
viéndose también el Emir.
ltebelóse después AbÓ-Sabbah, á causa do que el Emir le ha¬
bía nombrado walí de Sevilla y después le había destituido. Dis¬
gustado con osto, reunid gente, y escribid á los distritos , lo cual
sabido por Ábdo-r-RaUinen, á quien enviaron de algunos pun¬
tos las cartas que Abó-Sabbah habia escrito, discurrid un ardid
para hacerle venir A Córdoba. Cuéntase que Ahd-Allah ben Jálidfué A buscarle, y bajo salvaguardia de paz le condujo á Cór¬
doba, por lo cual, cuando el Emir le mató, Ábd- Allah renunció
,Wi su empleo * y se retiró á su casa de Alfontin , donde permaneció
*
hasta su muerte, sin aceptar cargo ninguno del Sultan. Otros di¬
fi
cen que le trajo Córdoba Temam ben Ãlkama,
sin salvocon¬
ducto, sino sólo con buenas palabras. Cuando llegó á Córdoba,
llevando cuatrocientos jinetes de su division, el Emir le hizo en¬
trar en su aposento; mas aquél le increpó tan duramente, y le
á

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A TBAR MACHI!Di.

99

habló en términos tan amenazadores, que el Emir embistió con
él, y llamó á una esclava negra, natural de Medina, que era la
que cuidaba de su harem, y tenía á su cargo la educación de las
esclavas con arreglo al gusto del emir, la cual le trajo un aliange. Con todo eso el xeque estaba á punto de matar al Emir, quien
llamó en su ayuda á unos esclavos , y éstos concluyeron con
Abd-Sabbah, ya debilitado con nna herida del alfange, que
habla recibido en el cuello. Mandó que envolviesen su cadáver
en nna gualdrapa de pelo, le quitasen de aquel lugar y limpia¬
sen las manchas de sangre, y en seguida hizo que viniesen sus
wacires, á quienes dijo únicamente que tenia preso á Abó-Sabbah , y los pidió su parecer sobre si debía ó no matarle. Ninguno
le aconsejó que le matase, porque decían : *> Tiene cuatrocientos
hombres á la puerta, tu ejército está ausente, y no estamos segu¬
ros de que de esto no resulte alguna desgracia. » Sólo Al-Meruani
le aconsejó matarle, y recitó con tal motivo los versos quo di¬
cen :
«No te se escape, porque (si se escapa] nos habrá de ocasionar
•una gran desgracia. Pon sobre él duramente la mano, y te li¬
brarás de la desventura. »
* Entóneos Ábdo-r-Rahmon les dijo : « Pues ya le maté
y
mandó que sacasen su cabeza. Uno de ellos gritó á los soldados :
«Ya Abó-Sabbah es muerto; el que quiera váyase en paz á su
casa.» Dispersáronse, y no hubo más.
Cuatro años después de esto rebelóse el Fatimi, cuyo nombro
era Solían 1 ben Âbdo-1-Wéhid, do la tribu de Micnesa; su madre
se llamaba Fátima, era oriundo de Labidenia {sie) y maestro de
escribir. Supuso ser descendiente de Fátima*, y habiendo una
noche sorprendido al gobernador de Mérida, Çálim Abó Zábil,
le mató, y se hizo dueño del distrito de Coria, cometiendo des¬
manes á diestro y siniestro. Salió el Emir contra él, llamándose
aquella campaña la de la (¿vuelta?), y el Fatimi huyó hacia
el pais agreste. El Emir recorrió la comarca y la asoló, castigani

1

Otros dicen Xakía.

*

Fátima cora la luja do Mahoina.

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* Pdg. i07.

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100
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AJBAR MA.CHMUÀ.

do severamente á cuantos se habian declarado secuaces del su¬
blevado, ó habían tenido alguna participación en su rebeldía.
Allí saqueó, incendió y destruyó, hasta que recibió carta <le su
liberto Bedr, que había quedado haciendo sus veces en Córdoba,
en la eual le noticiaba que Hayal ben Molémis , el de Hadramaut, se había sublevado en Sevilla con ios de Éraeso, y que
con él estaba Ábdo-l-Gáfir Al-Yabsobi. Con el Emir se hallaban Malhab Al-Quclbi , Ebn A1 J av jax y su hijo, que eran de
Sevilla, y asi que recibió la carta regresó hasta acampar en la
* rág. ios. almazara, * mandó prender á los referidos y demás sevillanos
que con él estaban, hasta el número de treinta, y se puso en
marcha contra ios rebeldes, que habían llegado hasta Bcrnbeznr (¡f), atrincherándose en este punto, donde el Emir los com¬
batió durante algunos dias. Con los sublevados estaban los ber¬
beriscos del Algar be, y el Emir mandó que los Benú Maimón
se pusiesen en correspondencia con ellos, y les ofreciesen la me¬
jor acogida de su parte. Después ordenó la compra de esclavos
y secuaces, y se apresuraron á venir á él, de tal manera, que
reunió en su registro un número considerable. Entonces dis¬
puso comenzar las hostilidades. Los berberiscos , viendo cuánto
se prolongaba el cerco y la guerra, prometieron á los Benú
Maimón que al siguiente dia, cuando se trabase la batalla,
emprenderían la fuga, con tal que se les perdonase. Con efec¬
to, el dia inmediato, en lo más reñido de la pelea, cumplieron
lo prometido, y arrastraron á los demas en su fuga; pero no se
perdonó á berberisco ni Arabe, habiendo sido todos pasados á
cuchillo, en tan gran número, que no se ha conocido mayor car¬
nicería, ai áun la de los secuaces Ábbasíes que fueron derrotados
con Abol-Álá. Hayat pereció, y Àbdo-1-Gãfir, que pudo escapar,
* P4g. 109. ge embarcó y pasó al Oriente. El Emir escribió * A Bedr que ma¬
tase á los treinta sevillanos que áules liabia. mandado prender,
y fué la órden ejecutada. En aquella ocasión fué comprado Bazi
*, el cual combatió con tanto denuedo, y dió tales

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Aquí hay una frase inioteligible,

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101.

AJUAR MAOHSTCÂ,

pruebas de valor, que habiéndole preguntado el Emir si era es¬
clavo ó libre, y habiendo contestado que esclavo, dispuso el Emir
que fuese comprado, y le nombró para el empleo de oficial do la
guardia negra, única que había en aquella sazón, porque no so
conocía eníónces la que hoy existe , y que fué establecida por el
emir Al-Haquen ; y aunque liabia infantería y caballería, ésta
se hallaba bajo el mando del general de Ut infantería, Ábdo 1Hamid ben üánim, sin distinción de caballeros ni guardias, co¬
mo hay ahora. En este mismo año fué el Emir cu persecución del
Fatimí, el cual huyó hacia las escabrosidades, pasando de Alkasr Al-Abyad (Alcázar Illanco), y Àhdo-r-lítthmen se volvió.
Rebelóse después contra él Yaliya ben Yozid ben Ilixem , lla¬
mado Ai-Vendí , en union con óbaid- Allah bon Aban ben MoRwiya ben Hixem ben Âbdo-1-Mélic, á quienes secundaban Ebn
Diwan Al-Hixeni, Ebn Yezid ben Yaliya At-Tochibi y Ebn
Abi. . , . L lisiaban va convenidos en sublevarse, cuando una
noche descolgóse por el muro un liberto de Ôbaid-Allah y.
so dirigió al alcázar en busca de líodr, * y como el Emir estuviese
enfrínccs divirtiéndose en una cacería en el Guadajoz, puso en
conocimiento de aquél lo que acontecía, y Bed r mandó un posta
al Emir con la nueva. Llamó éste á su liberío (Jamad. (?), jefo de
su caballería, y le dijo : •• Vé con los soldados do que puedas dis¬
poner y apodérate de Óbaid ben Aban.* Después llamó á Ábdo1-Hamid ben Gánim, jefe de la infantería, y le dijo : «Anda y
prende á Yaliya ben Yezid.- Fueron en efecto, y prendió cada
cual á aquel que le correspondia. Aposentóse el Emir en la Rusnfa y dispuso que los encarcelasen í siguieron arrestando á los
demas, y cuando todos estuvieron juntos, dió órden de que fue¬
sen decapitados. Sus cadáveres fueron arrastrados desde la Ru¬
zafa hasta el ham de Córdoba 5.
ir

i (,;Garib?).
El MS. dice
3
«y era miistimew, dice el original , lo cual no forma sen¬
tido en este caao*
1

AAÁ O.X

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b->

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s El ham llamaban A un paraje
cercano al uleázíir, d la orilla clcl rio
de Córdoba,

4Ví> A

p¿ff.

no

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102

AJEAR MACHMÜÁ,

Ln alto después se levantó enTodmir  bdo-r-Rahmen ben Ha*
bib Al-Fihrí, llamado el Esclavo, y escribió á Çuleiman Al-Ârabi, de la tribu de Queib, que estaba en Barcelona , invitándole á
que abrazase su causa. Ál-Árabi le contestó que no dejaría de
ayudarle ; mas. encolerizado Al-Filiri al ver que á pesar de esta
contestación no reunía tropas para venir en su ayuda, íuéá com¬
batirle, quedó vencido por Al-Árabi y volvió á Todinii*, adon¬
de el Emir so dirigid, asolando aquella comarca. Un individuo
de la tribu de Bernes, n aturad de Oreto, llamado
se pre*
ni. sentó al Filirí como compañero, * y tal sinceridad fingió, que lle¬
go á ser uno de los hombres do su mayor confianza y á inspi¬
rarle la mayor seguridad. Entónces le sorprendió y le mató, vol¬
viéndose después con su caballería adonde el Emir se hallaba.
Mandó éste después un ejército al mando de Temam y de Abó
Cismen á combatir al Fatimí, que estaba en un castillo. En¬
viaron éstos de parlamentad o á Wachih Al- Cacan i, hijo de una
hermana de Abó Cismen; mas habiéndole el Fatimí persuadido
á que le siguiese, consintió en ello y se quedó con él. Temam
y Abó ótsmen llegaron con sus tropas y trabaron con el Fatimi
un reñidísimo combate , en el cual éste quedó vencedor, has tro¬
pas retrocedieron, y el rebeLde se dirigió Inicia Santaver, apo¬
sentándose en la alquería llamada Kariat-al-óyun (de tas Fuen¬
tes), adonde Abó Main Daiul ben Hilel y Quinena ben Çaid Al
Asv/ad le mataron alevosamente, huyendo Wachih Al-Gaçani,
que fuó á sentar sus reales en la costa de Elvira. El Emir mandó
á Xohaid y 1 Ábdos ben Ábi Ótsmen, quienes un dia de fiesta
cogiéronlo desapercibido y le mataron. Cuando el Emir mandó á
estos dos contra Wachih , ya había enviado á Bedr contra Ibra¬
him ben Cliaxra Al-Bernesí Al-Moruani , y le sorprendió en s u
morada el mismo dia en que aquél fué sorprendido y muerto por
Xohaid y Ahilos. Hubo una tenaz pelea, porque Ibrahim era hom¬
bre esforzado-, pero al finliedr le mató.
* Png. 112,
Después se sublevó * Àç-Çolami, persona que gozaba de bas¬
tante favor con el Emir ; mas una noche se embriagó, y dirigién1
Palabra ininteligible.

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AJUAR JIACHMUÂ,

103

dose á la puerta de la ciudad, la encontró corrada y quiso abrir
la del puente ; acometióle la guardia, y él cargó contra ella es¬
pada en mano, hasta que llegó el caso á noticia do Al-Ábdi ',
quien, en consideración al estado de embriaguez en que se en¬
contraba, le salvó y procuró calmarle. Luégo que se despejó, y
reflexionó sobre lo que había hecho, temiendo la cólera del Emir,
huyó y se hizo fuerte en un lugar del oriente de España, donde
se creyó seguro. El Emir envió en su persecución á Habib ben
Âbdo-1-Méiic. el Koraixi , quien llegó adondo As-Uolami estaba.
Entónees desafió á Habió, y gritó quién queria medirse con él en
singular combate. Un esclavo negro que tenia Moguíts aceptó
el reto, y habiéndose recíprocamente herido, perecieron juntos.
Rebelóse después Ar-ltomóhis ben Âbdo-1-Àziz Al-Quineni,
que era gobernador de Algceiras. Tramóse esta conspiración on
un lunes-, llegó la nueva al Emir el viórnes ; se puso en marcha ol
sábado, y el miércoles, que había diez dias de la rebelión, sin que
Ar-Roméhis hubiera tenido la menor noticia, vió aparecer de
repente los escuadrones que venían en su persecución. Hallábase
en el baño, después do haberse untado con una pasta epilatoriu,
que hubo de arrojar, apresurándose á embarcarse con los suyos,
y pasando al Oriente á presentarse ¡i Abó Chaáfar Almansor.
Aconteció después la rebelión de Al-Arabi en Zaragoza, en
union con Hoçain ben Yahya Al-Ansari, doscendiente de (Jaitd
ben Óbada. El Emir mandó contra él áTsaálaba ben * Abd con un
ejército, que sitió la ciudad y la combatió por algunos dias. Apro¬
vechó la ocasión Al-Árabi en que ol ejército descuidóse algún
tanto en el asedio, porque los soldador, viendo cerradas las puer¬
tas de la ciudad , creyeron que Ai-Árabi so había ya cansado do
la guerra, y entónees preparó su caballería, y cuando ménos
pensaban les acometió, puso en fugaá los sitiadores y cogió pri¬
sionero á Tsaálaba en su tienda, remitiéndolo áKárolo *. Uuégo
que éste tuvo en su poder al prisionero, deseó también poseer la
ciudad de Zaragoza, y vino á acampar junto á ella. Sus habi1

Al-Abdi era el jefe do la policia*

* Carlo Maguo,

*

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104

AJBAR MACHUtTÂ.

tantea le combatieron valerosamente hasta que le

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rechazaron,

obligándole á volver á su. país.
Fué luégo el Emir á combatir á Zaragoza, y ocurrió que ha¬
llándose acampado cerca del desfiladero de Abó Tawil , Hafsben
Maimón sostuvo arrogantemente una disputa con Gálib ben Te¬
mam , diciendo que los Macanudas eran superiores á los Árabes.
Gálib le asestó una cuchillada y le mató, sin gran desagrado del
Emir, quien continuó su marcha hasta acampar en la alquería
de Santaver, en la cual prendió hasta treinta y seis personas, en¬
tre ellas Hilel, ciiyo hijo Baud, matador del Fatimí, se escapó;
y remitió los presos á Córdoba, siendo encerrados en una casa
de la ciudad, que ora el lugar destinado para cárcel. Antes de
Pág. tu. que el Emir llegase á Zaragoza, * Al-Hosain ben Yahya Al-Ánsari acometió á Ai-Árabi un viérnes en la mezquita mayor y lo
ki20 matar \ quedando únieo dueño del mando. Áison. hijo riel
asesinado, que había huido á Narbona, luégo que supo la lle¬
gada del Emir á Zaragoza , vínose para esta ciudad , y so colocó
detras del rio, hasta que un día vio salir de la ciudad al matador
de su padre, que llegó hasta el dique del agua. Entónces lanzó á
la corriente su caballo, llamado el Fogoso, y saliendo al encuen¬
tro del asesino, lo mató, volviéndose después con sos compañeros.
Entónces tomo este sitio el nombre de vado de Áison. El Emir le
llamó á su lado, y vino á formar parte de su ejército, combatien¬
do con él á Zaragoza. Cuando los defensores de laoiudad se vieron
muy apurados , pidió Al-Hosain la paz , que 1c fué otorgada , dan¬
do á su hijo en rehenes. El Emir lo recibió y se apartó del cer¬
co; mas el hijo de Al-Hosain, que se llamaba Said y era hombre
vigoroso, no estuvo en el ejército del Emir sino un dia, dándose
2, que tenía cu tierras de Pallares.
trazas para huir á
Aunque el texto dice literalmente «¡o mató», no fué él quien le mató
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personalmente , pues el hijo (le AlÁrabi mató poco despnes al asesino
de ¿!U padre, y AMIosíiiti vivió aun
algún tiempo.

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El Emir fué á devastar & Pamplona y Colin re {?), volvió des¬
pués contra la comarca de los vascones y de Cerdafía, y acampó
en el país de fíbn. Delascot \ cuyo hijo tomó en rehenes, y lo
concedió la paz, obligándose aquél á pagar el tributo personal.
Luégo prendió á Aison , temiendo se le rebelase.
Wahb Allah ben Maimón dijo, cuando * Gálib ben Temam
mató á su hermano Hafs : «Si los Koraixíes no se declaran por nos¬
otros, se levantarán en pro de nuestra causa setenta mil ospadas. >
El Emir lo mandó prender, y de regreso â Córdoba sentóse en un
aposento alto de la Rusafa, y mandando traer â Wahb ben Mai¬
món, ordenó que le matasen. Después hizo conducir á Aison,
quien djjoque tenía que comunicar una noticiaal Emir. Ninguno
podía acercarse á éste, y le contestaron que dijera lo que queria
comunicar. Áison, que llevaba escondido un puñal, con intento
de matar al Emir, viendo que no podia conseguirlo, volvióse
contra el esclavo que le había replicado, y le asestó una puñala¬
da , de que murió. Comenzó en seguida á vagar por los jardines.
y los soldados de la guardia se retraian de él , hasta que Yóçuf,
jefe de los baños , que tenía en la mano un leño para atizar la
lumbre, le dió con él un golpe en la cabeza y le mató. Después
mandó el Emir que arrastrasen su cadáver y el de Wahb ben
Maimón desde la Rusafa hasta el If&sá, sobre el rio de Córdoba,
donde fueron los dos puestos en cruces al pié del alcázar.
i ,uégo que el hijo de Hosain se vió con su padre, volvió ésto
á la rebeldía, y el Emir salió contra Zaragoza, rodeándola para
combatirla con máquinas de guerra, en número de treinta y
seis, según se cuenta, y tanto estrechó la ciudad, que vinieron
á implorar su clemencia y le entregaron á Hosain, que entonces
fué la única víctima, en union con otro zaragozano que desig¬
nó, * llamado Rizq , de la tribu de Hemes , á quien mandó cortar
los piés y las mauos muriendo en seguida. Después regresó Ábdo-r-Ilahmen á Córdoba y aposentóse en la Rusafa.
AJ3AE MAC3HCA.

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Probablemente Galindo Belascotenefi, de quien habla la
Moyá.

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Pá/ç. 116.

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AJUAR

MACBMtri.

También intentó rebelarse contra él su sobrino Moguira lien
, As-Soinail
Al-Walid ben Moáwiya ayudado por Hodzail ben
ben Hátim. Súpolo el Emir por aviso que le did Alá ben Abdolhamid Al-ICoxairí, y mandando prender á Moguira y Hodzail y
á todos los que estaban en este pensamiento, los interrogó, y ha¬
biendo obtenido de ellos la confesión (de su intenta], dispuso que
los matasen. En seguida se trasladó de la Rusafa á Córdoba.
Por último, se sublevó contra él Mohammad lien Yóçuf Abol
Áswad, viniendo á estacionarse con sus secuaces j unto á Cazlona. El Emir salió contra él y le tuvo cercado algunos días, has¬
ta que dispersas las tropas del rebelde, fué derrotado, con muerte
de cuatro mil de los suyos, huyendo él hácia Coria, adonde le si¬
guió sin tardanza el Emir, y entdnces se refugió en las escabro¬
sidades. El Emir se apoderó de su familia , mató á algunos de los
suyos y asoló la comarca, regresando en seguida, lista fué la
última expedición militar del emir Âbdo-r-Rahmen ben Moáwiya, que murió á los treinta y tres años y tres meses do su
mando *.
En cierta ocasión escribió á Abdu-r-Kalnnen ben Moáwiya
uno de los koraixíes quo habían venido á él desde el Oriente,
quejándose de la mezquindad do la pension que le tenia asigna¬
da, pidiendo que se la aumentase, y extendiéndose en consideraciones por la familiaridad y franqueza que le daba el parentosco. El Emir le contestó con los siguientes versos :
* "Nadie, como yo, impulsado por una noble indignación y
«desnudando la espada de doble filo,
•Cruzó el desierto, surcó el mar, y superando olas y estériles

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* P¿g. II 7.

«Conquistó un reino, fundó un poder y un ruinbar indepen» diente para la oraeion.

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Murió Ábdo-r- Rah men Id mAr- de 138 (14 de Mayo do 756), duró,
tea VI de Rabíft 2.* do 172 (30 de en efecto, su mando treinta y tres
Setiembre do 788). Como había em- afios y más de tres meses.
pezado i reinar el 10 de Dzol-Hicha
1

107
«Organizó nn ejército que se hallaba aniquilado, y pobló ciuÀJ8AK

MACHMUÂ.

«dades que se hallaban desiertas.
»Y después llamó á su familia toda á paraje dondo pudo venir
«como íi propia casa.
»Y él vino, sin embargo, acosado del hambre , ahuyentado
•por las armas, Fugitivo de la muerte.
>Y obtuvo seguridad y hartura, y riquezas y familiares.
•¿Por ventura, el derecho de éste sobre aquél no es superior
•>al do bienhechor y patrono?»
Una vez salió en tren de guerra contra la frontera de Aragon.
y al lado do su campamento posáronse unas grullas : conociendo
su pasior. por la caza, vino uno A avisarlo y A despertarle el de¬
seo de cazarlas; mas él rehusó, diciendo :
« Déjame de cazar grullas ;
»No me anima otro deseo que el de cazar impíos ,
-Ya se encuentren en oculta madriguera, ó en elevado monte.
* »Cuando en mi camino el sol del mediodía lanza sus rayos
•'abrasadores,
•Es mi dosel la sombra de la bandera tremolante.

-Más grato que jardines y alcázares excelsos
»Es para mí el desierto y la morada en la tienda.
.'Di , pues, á aquel que duerme sobre cojines :
«ha grandeza s© acrisola con ios sufrimientos do la caminata.
-Para alcanzarla debes arrostrar toda molestia;
«Si no, serás el más abyecto de los mortales.»
Abó Chaáfar Abd-Allali ben Mohammad, el llamado Almanos ol sacre de
sor *, preguntó cierto dia á unos amigos ;
los koraixies? El emir de los creyentes, contestaron, porque
organizó el imperio, aquietó las turbulencias y sosegó los ánimos. ft o habéis acertado , dijo el Califa. Pues es Moíl\viyat
respondieron. Tampoco ése. ¿Àbdo-1-MélÍc ben Mcruan •
Tampoco. ¿Pues quién es, preguntaron, oh ciuir do losmuslimes? „ y dijo: «Es Abdo-r-Itahmen ben MoAwiya, el cual sa¬

— —

Abó Chaáfar Almanaor, califa Abbasl.

* IVtg. UB.

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108

* PAg. lie.

AJBÁH

MACITKU.S,

liendo ileso, con su astucia, de entro las lanzas y espadas, cruzó
el desierto, atravesó el mar, entró en una tierra de infieles,
fundó * ciudades, reunió ejércitos y organizó un reino, que
ántes se hallaba en la anarquía, con su buena administración
y su firmeza de carácter. Moáwiya montaba una cabalgadura
que le habían preparado Ômar y ótsmen , allanándolo las di¬
ficultades; Ábdo-l-Mélic había sido proclamado ántes de su
advenimiento al trono; el emir de los creyentes contaba con
el apoyo de su familia y la union de sus partidarios-, mas
Abdo-r-Rahmen ben Moáwiya se hallaba solo . sin más auxilio que su inteligencia , sin más compañero que su firme vo¬
luntad . »

* PAg. 120.

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Cuando sitió á Àl-Ârabí en Zaragoza \ salió éste para recha¬
zarle de sus puertas, y Ábdo-r-Rahmon le venció, después de
un tenaz combate que hubo entre uno y otro ejército. En esta
ocasión recorrió Abdo-r-Rahmen el campo de batalla, repartien¬
do recompensas , sobre ol mismo terreno en que habían comba¬
tido, á los soldados que se habían señalado, y vid á uno que ha¬
bía descendido de su cabalLo, y que en su puesto había hecho
pruebas de valentía. Recitaba unos versos, k imitación de aque¬
llos del poeta que dicen :
»No pudieron bajar de sus caballos , nosotros sí; el mejor guer¬
rero es el que puede bajar5. »
Eutó tices dijo áun esclavo que le acompañaba: «Mira quién
es ese hombre: si es persona distinguida, dale mil adinares;
si es de baja esfera, dale la mitad.» Averiguó que era un árabe
de Rayya, llamado A 1- Caácáá ben Jonaira, y le dió los mil adinares, llegando después á merecer especiales distinciones, hasta
ser nombrado por el Emir cádhi del distrito militar del Jordan.
Luégo hubo de sufrir várias vicisitudes, y se rebeló. El Emir lo

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Véase la pág. 104.

vencido huye, y debe su salvación a
i El vencedor puede bajar del ca¬ m cabalgadura,
ballo sobre el campo de batalla; eJ

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AJBAR MACH1IUÂ.
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109

venció y IR perdónd, nombrándole eádhi, con el deseo de no per¬
der el fruto del beneficio que le babia hecho *.

--

HIXEM BEN ÀBDO ti RAHMEN.
El emir Ilixem ben Âbdo-r-Rahmen era bueno, virtuoso, li¬
beral y magnánimo, muy bondadoso con sus vasallos y defensor
de sus fronteras de manera tal , que habiendo eierío sujeto en
su tiempo legado en testamento una suma para rescate de algu¬
na cautiva que estuviese en tierra de enemigos, se bused y nose
encontró, por lo bien guardadas que tenia sus fronteras, y por¬
que él rescataba á ios prisioneros, siendo ademas los enemigos
rnuy débiles para acometerlo. .lamas fué muerto soldado alguno
de sus fronteras ó de su ejército, sin que inscribiese á sus hijos
en el registro de sus pensionados.
Cuando á Mélle ben Anas 2 le fueron referidas las buenas cos¬
tumbres de ííixem y sus virtudes, dijo : " Deseo que á Dios plazca
ornar nuestra fiesta con la presencia de este emir. » Esto cuenta
el faquí Ebn Abi Hind , que conoció á Mélic y fué su discípulo.
Cuéntase de Hixem que cierto dia Al-Hawarí se le presentó
y le dijo : *Ha muerto Fulano, dejando una aldea que produce
tanto, y es de gran valor; ahora se vende para pagar sus deuEs decir : deseando atraérsele sistema. El que parece haber coutripor este nuevo beneficio, y obligarle buido mis , entre <>tros , á la propa¬
gación dol rito maieqni en España,
más cor. tanta generosidad.
~ Mélic ben Anas es uno de los fue el faquí Yajiya ben Yabyn , que
cuatro famosos doctores fundadores OYó Jas lecciones de Mólio, y á su re¬
de los cuatro ritos ortodoxos, y el greso, no sólo difundió la doctrina
más respetado en las comarcas occi¬ de aquel maestro, sino que influyó
dentales del imperio muslime, donde sobremanera en la córte, donde fué
sus doctrinas fueron preferentemente en ciertas épocas atendido y respeadoptadas, gracias á los muchos dis¬ bulo, para que el nombramiento de
cípulos que de estos países pasaron cadhies recayese en personas adietas
1

al Oriente á oir sus lecciones, é bi¬
trodujoron despxtes RUS obras y su

k esta secta, (Véase Al-Mukkari , i,
pág. 466.)

110

-

AJUAR MACHMUA.

das. Le estimuló á que la comprase; mas él contestó : «Deseo una
cosa; si la alcanzo, no tengo necesidad de esa aldea; si no la con¬
sigo, ¿de qué me sirve? Hacer un beneficio á un solo hombre
(que es lo que deseo) me es más satisfactorio que la adquisición
de una aldea. « Entóneos dijo Al-Hawarí : «Pues regálamela", y
con efecto, mandó que se le diese el precio de ella.
* Pdg. 121.
Solia Hixem remitir bolsas * llenas de dinero para que lo re¬
partiesen entre los que asistían á las mezquitas en noches llu¬
viosas y oscuras, procurando de esta suerte que fuesen frecuen¬
tadas. Cuéntase también de él que era el más enérgico de los
hombres para reprimir el despotismo de sus gobernadores y sir¬
vientes. Cierto sujeto, victima de la injusticia de uno de aqué¬
llos, salid un diaal encuentro del Emir, cuando éste iba acom¬
pañado de HU comitiva, que con su estrépito impidió que pudiese
oirle. Uno de los del cortejo , que estimaba grandemente al go¬
bernador, apresuróse á salir al encuentro del querellante, y ocul¬
tándole en su morada , reconoció la razón que lo asistía y pro¬
metió que se le baria justicia. Después escribió al gobernador lo
ocurrido, y éste procuró complacer al ofendido y ganar su afecto
de tal modo, que so dió por satisfecho, b'uéle referido á Hixem
el caso de aquel querellante que había salido á su encuentro, y
á quien habían apartado ántes de que llegase á él, y enojóse por
ello sobremanera, Dijéronle que ya le habían otorgado cumplida
justicia, y que ie habían hecho tales y cuales cosas para com¬
placerle; mas él replicó : «La satisfacción dada por el tirano al
ofendido no basta, si ántes no siente aquél el peso de la ley >; y
mandando llamara! tiranizado, le dijo : «Declara bajo juramen¬
to todas las ofensas que de él bayas recibido, á excepción do las
penas que te haya impuesto con arreglo á la ley de Dios.» En
efecto, no declaró bajo juramento cosa alguna de que no recibiese
satisfacción. Esta manera do reprimir á todos sus gobernadores
era más eficaz que látigo y espada.
Se cuenta do él, con referencia á la época en que aun no era ca¬
lifa* la siguiente anécdota : «Estaba cierta vez sentado en una ga¬
* PAg. 122. lería que daba sobre el rio, mirando desde allí * ol arrabal, cuando

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111
vid venir á rtno de la tribu de Qmnéna, protegido suyo, que ve¬
nía por el camino de la cora de Jaén, de donde era natural y on
la que ejercía el cargo do gobernador su hermano Abó Ayób.
Viendo cuán apresuradamente caminaba , á pesar del calor, lla¬
mó á uno de sus esclavos y le dijo : «Estoy viendo á Al-Quinéni, mi protegido, que se acerca, y no comprendo quo pueda
venir por otro motivo sino por algún asunto desagradable quo
le haya ocurrido con Abó Ayób. Colócate en la puerta, y cuando
llegue, hazte entrar aquí tal como viene. » De hizo entrar cuan¬
do llegó, y Hixem, ocultando detras de una cortina á una es¬
clava que tenía consigo, le dijo : *;.Qué te pasa, Quinéni? Oreo
que será algún asunto que te preocupa. En efecto, contestó,
uno de mi tribu ha matado involuntariamente á otro sujeto. El
precio de la sangre se ha cargado sobro todos los parientes pa¬
ternos1; mas siendo multados todos los de Quinóna, yo lie sido
más especialmente recargado. Sabiondo Abó Ayób las relacio¬
nes que me unen contigo, se ha dirigido contra mí , y vengo a
pedirte que me ampares en este agravio que se mo hace. Sosie¬
ga tu temor, dijo Hixem, porque yo me ofrezco á pagar por ti y
por todos tus parientes»; y dirigiendo la mano detrás de la cor¬
tina, tomó un collar que tenía la esclava, y que le había costa¬
do 3,000 adinares. Se lo dio, y le dijo ; «Paga con esto por ti y
por los tuyos, y guárdate lo restante.» Mas el Quinóní lo replicó :
«No he venido á pedirte (dinero), porque no me falta " con quó
pagar la multa que se me ha impuesto; pero por el agravio ó
injusticia que se me lia hecho, deseo que se manifieste todo el
poder de tu amparo y que aparezcan los muestras de tu pro¬
tección. —¿Pues de qué manera quieres que to favorezca?
Quiero que el Emir, Dios 1c conserve en paz, escriba á Abó
Ayob para que no exija de mí lo que no me corresponde, y me
trate como á los demás parientes. Conserva cl collar, dijo Hixem , hasta que Dios facilite el cumplimiento de lo que deseas»;
AJUAR MAOimrÂ.

La muerte causada involunta¬ que pagaban Lodos loa pariente» del
riamente se castigaba con una multa matador.
1

* Pág, 123.

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112

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y montando á caballo en el momento mismo, fué á ver á Ábdor-Rahmen , que estaba en la Rusafa. Cuando le anunciaron que
Hixem se hallaba á la puerta, dijo: «Sin duda alguna cosa le
ocurre, cuando viene á estas horas. » Hixem, al entrar, perma¬
neció de pié, y habiéndole dicho Abdo-r-Rahmen quo se sentase,
repuso : M Dios favoressca al Emir; ¿cómo he do sentarme con la
pesadumbre queme desconsuela y acongoja?» Refirióle el suce¬
so, y le rogó que le concediese lo que pedia y accediese á su so¬
licitud, á lo cual el Emir le, dijo : «Siéntate; porque se otorgará
lo que desees y se accederá á lo que pidas; ¿qué piensas que
debo hacerse en este asunto? ~ Escribir, dijo Hixeui, á Abó
Ayób para que no le moleste, ni tome de él lo que no deba.
El Emir Ábdo-r-Rahmen dijo: «Áun será mejor que eso; su¬
puesto que tanto proteges á ese hombre, el precio de la sangre
se pagará del tesoro público, y se declarará á los de Quinéna
libres do toda carga, merced á tu protección y á tu eficaz influencia en su favor.» Dióle Hixem cumplidísimas gracias. * y
el Emir mandó que se pagase la mulla del tesoro público, y se
escribiese á Abó Ayób que no molestase al Quinéni ni á. su fa¬
milia. Cuando se dispuso éste á regresar ú su país , y fué á des¬
pedirse de Hixem , dijo : «He conseguido áun más do lo que de¬
seaba, y he obtenido el más eficaz de los apoyos, sin que, á
Dios gracias, necesite el collar. Héle aquí; loque es favor para
los Benú Quinéna por la carga de que se les alivia, no sea dis¬
favor para la esclava por la alhaja de que se la despoja,» Hixem
le respondió : «Jamas, oh Quinéni, vuelve á mi poder lo que
una vez he dado de esta manera ; tómale y séato de provecho ;
que Dios dará á la muchacha mejor collar que ése.»
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AL-IIÁQUEM

BEN HIXEM.

El emir Al-Háquein ben Hixem, Dios so apiade de él, era
hombre esforzado, de firme carácter, victorioso en sus guerras.
Apagó el fuego de la discordia en España, concluyó con las tur-

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AJUAR MACHUCA.

113

bas de rebeldes, y humilló á los infieles por doquiera. A pesar
de su energía y levantado ánimo, era deferente á la razón, amigo
de que se hiciese justicia áun con sus lujos y amigos , y lo que
es más, con él mismo. Elogia para jueces á los más modestos y do
mayor rectitud , y tenia un kádhi, á quien por su honradez, abs¬
tinencia y modestia, había encomendado el conocimiento de to¬
dos los asuntos do sus vasallos. Se dice que el siguiente suceso
fué el que más alta idea hizo concebir á Al-Háqucm de él. Un sugoto de la cora de Jaén *, fué despojado violentamente de una es¬ *
clava que poseía, por un recaudador de impuestos, quion luógo
que cesó en su cargo, procuró traspasar la muchacha á Al- HAquem. Cuando el despojado supo que se hallaba en poder de AlHaquem, y tuvo noticia de la rectitud del kádhi, y déla justicia
de sus fallos, áun contra el Emir ó sus familiares, presentóse a
él , y lo refirió lo ocurrido. El kádhi le exigió quo presentase
prueba , y trajo testigos que declararon tener noticia de to¬
do lo que había dicho y de la violencia cometida con 61, asi co¬
mo conocer de vista á la esclava. Previene la Sunna 1 en este
caso que se haga comparecer á la esclava, y por lo tanto, el ká'
dhí pidió una audiencia á Al-Háqucm, y cuando estuvo an¬
te él. le dijo : "No puede haber cumplida justicia para el pueblo
si no se somete también á ella el poderoso.* Refiriólo el caso de
la esclava, y le dio á elegir entre presentarla con arreglo á lo quo
la ley tradicional disponía, ó relevarle del cargo de kádhi. AlHáquem le dijo : «Otra cosa hay mejor, y es comprarla de su le¬
gitimo dueño, dándole el precio que pida por ellas mas el ká¬
dhi le replicó : «Las testigos lian venido de la cora de Jaén en
demanda de justicia, y si cuando están ante tu alcázar les ha¬
ces volver sin declarar el derecho que les asiste, acaso no ial tu¬
ra quien diga que vendió lo que no poseía, y que luú venta im¬
puesta por fuerza, por lo cual no hay medio sino consentir en la
presentación de la esclava, ó nombrar á quien te plazca para que
me sustituya.» Viendo Al-Háqucm la firmeza do su resolución,
La lev tradicional.
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ljíi£.

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114
* Vig. 126.

* Ptíg. ¡27,

A.TBAIÍ

WAÓHHtrA,

que sacasen la esclava del alcázar, * á pesar de lo mucho
giie le agradaba. Los testigos declararon ser la misma que co¬
nocían, y el kádhi pronunció su sentencia, devolviéndola á su
dueño, al cual dijo : «Guárdate de venderla, como no sea en tu
mismo país, para que las gentes, viendo cómo se les hace justi¬
cia, tengan confianza en sus demandas y contratos.
La muerte de este kádhi causó á Al-Háquem grandísimo pesar.
Dícese que una esclava suya, llamada A chub, refería lo siguien¬
te : «Estaba yo con Al-lláquem la noche en que supo la muerte
del kádhi, y á medía noche eché de ver que liabia abandonado
su lecho ; salí á buscarle y le encontré de pié , orando en la an¬
tesala de la casa. Me senté detrás de él, é hizo una prosternacion
tan larga, que me dormí. Al despertar le encontré de la misma
manera, y me volvió á vencer el sueño, hasta que él me desper¬
tó, porquo ya rompía el alba. Entóneos me acerqué á él, y lo pre¬
gunté qué asunto le había preocupado hasta el extremo de ha¬
cerle abandonar el lecho. «Un gravísimo asunto, dijo, y una
gran desgracia. Yo descansaba de los negocios del pueblo por el
cumplido desempeño del kádhi que Dios me habia deparado . y
temiendo no acertarcon un sucesor digno de él, he rogado á Dios
que rns conceda uno semejante, que sirva de intermediario en¬
tre el pueblo y yo.» Por la mañana llamó ásus
y les di¬
jo : «Elegid persona apta para el desempeño del cargo de juez del
pueblo, y en quien pueda yo descargar parte do las funciones
relativas al conocimiento délos negocios. * Méüc ben Ábd-Allah
Al-Koraxi prepuso á Mohammad ben Baxir, que habia sido su
secretario en Beja, por lo que sabía de su honradez y su mo¬
destia, que tenia experimentada. Agradó á Al-Háqueta, y le
nombró para el cargo indicado, en el cual procuró aventajar á
todos sus predecesores en rectitud, modestia y templanza, sin
dejar por eso su costumbre de vestir elegantemente. Solía irá la
mezquita y sentarse á ejercer sus funciones con un manto rojo y
partida la cabellera; pero cuando se le trataba, conocíase que era
el más bondadoso, modesto y continente de los hombres. Un su¬
jeto de cierta provincia entró en ia mezquita preguntando por él,

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que se iialiaba con el referido traje : se aproximó á un círculo, y
de allí le dirigieron aquel en que el kádliik se encontraba; mas
cuando se presentó ante él y lo vio, volvió adonde estaban los
que le habían dirigido, y les dijo : “Dios os perdone ; me acerqué
á vosotros creyendo que erais hombres de bien, y os habéis bur¬
lado de rni, y me habéis engañado, dirigiéndome & un flautista l.
No, por Dios, lu dijeron, no te hemos engañado ; aquél es el
kádlii; preséntate á él , y sin duda quedarás complacido, » En
efecto, se presentó áél, que le hizo sentarse y le interrogó sobre
su pretension, dejándole por extremo satisfecho y contento. Vol¬
vió entonces, y Jijo á los otros : «Dios os recompense, porque he
encontrado más de lo que esperaba. »
Era Abbac ben Ábü-Allah ben Meruan Al-Koraxi uno de los* * Pág. 128.
familiares del Emir, y la-persona que en su tiempo gozó de ma¬
yor influencia y preponderancia Querellóse de él cierto sujeto
con motivo de la posesión de una linca, y presentó el litigio ante
el kádhi Ebn-Baxir. Cuando Àbbaç supo que éste iba k senten¬
ciar encontra suya, acudió al emir Al-Háqnem, le pidió que su
causa fuese juzgada por otro, y .se quejó de Ebn Baxir, hacién¬
dole graves inculpaciones. Al-Háqunm le contestó : «Si es verdad
lo que dices, ve y preséntate personalmente â él en su casa.
cuando no esté ejerciendo sus funciones, y si te admite y te re¬
cibe á solas, tendré por cierto lo que me cuentas, y le destitui¬
ré.- Así dijo que lo baria, y el emir Al-Káquem encargó áuno de
sus pajes que fuera k enterarse de lo que pasaba. Al-Koraxi salió,
llenando la callo con su acompañamiento, y llamó á la puerta del
kádhi. Salió una vieja, á la cual dijo quien era, encargándole le
pidiese permiso para verle. Sabido esto por el kádhi, despidió á
la vieja con eneargo do decir 6 Al-Koraxi que si algo tenia que
tratar con él, fuese á la mezquita con los demás litigantes , pero
AJSAR MACHSÍUÂ.

-.

que en su casa no podía recibirle. Al-Koraxi insistió reiterada¬
mente, pero no pudo obtener la entrada. El paje volvió k contar
ai Emir lo ocurrido, y éste tuvo por el Lo gran complacencia.
’•
2

Es decir, á UL¡ hombre frívolo y de noca gravedad.
Fué wazir durante algún tiempo.

11(5

* Piig. I2'J.

AJUAR MACUMUÂ.

En cierta ocasión se presentí» á Al-Háquem, Dios le haya per¬
donado, un habitante de la frontera del lado de Lusitania (i)'. El
Emir le preguntó por el estado en que aquel país se encontraba,
y el fronterizo le ref] rió la incursión que los enemigos habían he¬
cho en el territorio, y que había oído á una mujer gritar á gran¬
des voces : «Socórrenos, oh Al-Háquem, que te has olvidado de
nosotros, y nos has dejado presa del enemigo. •> Hizo esto tal efecto
en Al-Háquem, que desde aquel momento comenzó á hacer prepa¬
rativos, y salió en persona para la frontera , donde le concedió Dios
grandes ventajas y victorias sobre los enemigos , conquistando
castillos y haciendo cautivos. De regreso, dijo al que había ido á
visitarle que le condujese adonde so encontraba aquella mujer
que gritaba. Condújole, y cuando se presentó á ella, le dió un
ti úmero de cautivos para que los eangeaso por los que tenían los
cristianos de su familia; mandó después que ios restantes fuesen
decapitados en su presencia, y le dijo : ¿Ha venido el Emir en tu
ayuda, ó se ha, olvidado de tí?-— No, ciertamente, dijo ella; ha veni¬
do en nuestro socorro y ayuda, y Dioá le ha socorrido y ayudado. »
En una ocasión en que se encontraba en un picadero con sus
familiares, que con ól justaban á caballo, diéronle la noticia de
que Chibir ben Lebid 4 estaba sitiando á Jaén. Tenía el Emir
dos mil caballos, dispuestos en dos casas á la orilla del rio, fren¬
te al alcázar. En cada casa había diez instructores (Arif) \ cada
*

El texto dice Tiíichdania 6 Laelidorna , y también puede leerse LucliidímiíL Confio, sin embargo, muy
poco en la scmejíum do nombro con
Lusitania, pues en el Sayan de ELm
Atizar i (u, 75) se cuenta la misma
anécdota, y se dice que fue Inicia
Guadalajara.
2 liste Cbábír ben Lebid según
i
aparece de Al -Mahkaii (u, 537), filé
algún tiempo w&H de Elvira.
5 En loa diocionarioB no m encuentra esta significación do la palai

bra ÃKIF, plur* ÓRAFA. En general
expresa el perito, inteligente > cono¬
cedor en cualquier ciencia ó arte , y
entre nosotros ha quedado en el sentido de perito cu obras (Alarife).
Aquí indica el perito en equitación y
especie de picador, pero que tenía al
misino tiempo el mando de cien soldados de c&baliería, y era cargo do
gran confianza, según se ve por las
anécdotas que siguen. Esta guardia
tenía el nombre do traía,

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AJBAR MACHMUÂ,

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uno de los cuales tenía A su cargo cien caballos : los cuidaban.
eran, alimentados * en su presencia, y procuraban
reemplazar los +
inútiles, á fin deque estuviesen preparados, por si ocurría repen¬
tinamente alguna cosa á que fuese necesario acudir prontamen¬
te. Cuando había que hacer alguna expedición parecían uno soto.
Llamó, pues, el Emir á uno do estos jefes, y lo mandó que en
aquel mismo momento, y sin que nadie supiese adúnde se enca¬
minaba, saliese con sus cien caballos para Jaén , á fm do comba¬
tir á Bbn Lebid. Volvió después ¡i su ejercicio, y cuando pasó una
hora llamó á otro de los  rifes, y lo ordenó reservadamente lo
mismo, y asi fué llamando hasta diez, quo salieron consecutiva¬
mente, sin que ninguno de ellos supiese adónde había ideen com¬
pañero. hasta que al segundo dia cayeron sobro Lebid unos tras
otros, desde la mañana hasta la tarde. Cuando Los enemigos vie¬
ron esto, arrepintiéronse de su rebeldía, creyéndose cercados, y
pensando que de todas las comarcas bahía acudido gonto contra
ellos, emprendieron en el momento la fuga. La caballería so apo¬
deró de ellos, y saqueó su campamento, volviendo al tercer dia
con sus cabezas, cuando áun Al-Háquem estaba con sus libertos,
que nada sabían hasta quo él lo retinó.
Cuéntase de Al-Háquem que cuando, con intento do destro¬
narle, se sublevaron los habitantes del arrabal, que eran los más
valientes de su ejército, y los principales de los habitantes do la
ciudad, mantúvose firme en la lucha, combatiéndolos valerosa¬
mente, * y en el momento más recio do la pelea, cuando la ba- *
talla era más encarnizada y mortífera, pidió la algalia y el al¬
mizcle para perfumarse, derramándolos sobre su cabeza. Un pa¬
je, llamado Jacinto, le dijo : «¿lia ésta hora de perfumes, aoítor?»
Al-Háquem lo mandó duramonle que se retirara, exclamando :
«Éste es el dia en que debo prepararme Á la muerte ó á la vic¬
toria, y quiero que la cabeza do Ai-üáqucm so distinga de las
de los demás que perezcan con él,"
El Gobernador de Mérida le escribió dándole parte do que un
berberisco de aquel país so habia sublevado contra los súbditos
árabes, y pidiéndolo permiso para combatirlo. Con esto motivo

Pits,

(,«>.

ni*

i
i

118

AJEAR MACHOTA,

uno de los Árifea contaba, lo siguiente : “Llamóme Al-Háquem,
sin que yo tuviese noticia alguna de lo que el Gobernador le ha¬
bía escrito; conocía al berberisco de nombre, pero le creia
tranquilo y obediente. Entré y le encontré sentado en uno de
los patios del alcázar, y me dijo ; ¿Están reunidos todos tus com¬
pañeros? —Ciertamente, contesté, Dios galardono al Emir. —¿Co¬
noces á Fulano?— Le conozco,— Pues tráeme su cabeza, y si no,
vivo Dios, que en lugar de la suya tomaré la tuya. Pon en esta
guerra la mayor diligencia que hayas usarlo en tu vida. Volví me
para salir, y llamándome de nuevo, me dijo : De este asiento no lie
de moverme, esperándote. Quedó sorprendido de

* Píg. 132.

i

tanta insisten¬

cia y de aquella amenaza. Inmediatamente me puse en camino
y encontré al rebelde, que estaba sobre aviso, y era difícil devencer. En ninguno encontró jamas * tanto valor para la pelea
como en él, de tal manera, que estuve por abandonar la empresa;
mas ai recordar aquellas palabras dnl Califa,; *su cabeza ó la tu¬
ya-', reflexioné que no Labia otro medio sino luchar, y al cabo
Dios me concedió la victoria. Me presentó al Emir con la cabeza
al cuarto día, y le encontró sentado en el mismo sitio en que le
dejé. Sus pajes me dijeron que desde mi partida no se había le¬
vantado de allí sino para, la ablución ó la oración.
En. cuanto â sus poesías, la siguiente fué compuesta por él
despeos del combate del arrabal :
«Uuí las divisiones del país con mi espada, como quien une con
la aguja los bordados ; y congregué las diversas tribus desde
mi pr i mera j u vent ud .
-Pregunta si en mis fronteras hay algún lugar abierto al ene¬
migo, y correré á cerrarlo, desnudando la espada y cubierto con
la coraza.
-Acércate 4 los cráneos que yacen por la tierra como copas de
coloquíntida;»
-Te dirán que en su acometida no lui de los que huyeren co¬
bardemente; ántes bien , acometí espada en mano.
-Y que yo, cuando retrocedieron espantados del combate. * no
fui de los que so apartaron por miedo de la muerte.

*ÿ

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-

* Tig. 133,

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I

A.JBAB MACHMTJÂ.

119

«Defendi mis derechos y hollé los suyos : humillación y afrcnta sufre quien no los defiende.
•Cuando nos dimos á beber mutuamente los raudales de nues¬
tras guerras, yo Ies di á behor el veneno penetrante de la muerte.
••¿Por ventura, al hacerles morir, he acrecentado yo la medida
de su muerte? Murieron porque así lo había decretado el hado y
su destino adverso.
Mira ahora el país, que he dejado libro de disensiones, llano
como un lecho.
El preceptor ótsiüén ben Al)í-Motsni decía : Se me presentó en
Córdoba Abbác ben Nesih ' y me rogó que le recitase los versos
compuestos por Al -Háquem con motivo de la sublevación, y ai
llegar á lo último de la poesía, donde dice : «¿por ventura, aL
hacerles morir, he acrecentado yo 3a medida de su muerte?» dijo ;
-Silos del arrabal pusiesen querella á Al-Háquem, le disculpa¬
ría ese verso»
* En cuanto á, sus poesías eróticas, tenia cinco esclavas que
hablan llegado á dominarle, y le impedían que tratase á las de¬
mas. Un día quiso hacer entrar otras (en el serrallo); pero las
cinco referidas se opusieron, y quedaron muy enojadas con
él. Viendo su desden, quiso satisfacerlas , y ganar de nuevo su
afecto, para lo cual compuso los siguientes versos ;
«Ramos de Ban 3. que se columpian orgullosos sobre montones
do móvil arena alejáronse de mí, propusiéronse el aparta¬
miento.
»En nombre de mi derecho las conjuré, y persistieron en su
rebeldía á pesar de mi sumisión.
•Domináronme como á rey, cuya voluntad se humilla al amor,
con la humillación del cautivo, aherrojado y preso.
t ! Quién ni o asegurará que las que arrancaron mi alma de mi
5 El tan es una especie de sauce,
Abbaç hen Nósih fué distingui¬
do poeta v kádhi de Algeciras. (Al- y los poetas árabes comparan irecuentemente el talle flexible de una
Makkari , r . fiítS.)
El verso, como se ve, no expre¬ joven con tas ramas de esto árbol,
sa otra cosa sino la idea del fatalismo.
1

* rúg- 134.

*ÿ

1
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:

120

AJBAK MACHMUA.
4

cuerpo no mo arrebatarán con el amor mi poder y soberanía? •
También dijo con este motivo :
Por el exceso del amor el que ántes fue rey vino á ser esclavo.
* -El llanto y las quepis amorosas aumentan la tiranía y el
apartamiento que ha de acelerar la rápida muerte.
«

* í'ág. 136.

•Las indémiía3 becerras del alcázar dejáronle sobre la tierra,
loco de amor,
•Humillado su rostro por el suelo para complacer á la que lo
reclina sobre lecho de seda.
>Pero bien cuadra la humillación al libre cuando por amor se
hace esclavo. •
ÂBDO-IÍ-IÍAI1MEN BEN AL-IIÁQUEM.

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El emir Àbdo-r-Rahmcn ben Al-Háquem, Dios se apiade de
él, era bondadoso, Liberal, notable por su erudición y sus cono¬
cimientos en jurisprudencia. Sabía de memoria el Koran, y refe¬
ria gran número de tradiciones. Cuéntase de él que un dia ha¬
blé largamente con uno de sus familiares sobre una tradición
1
y después de haber disputado exclamé : « Oye
y los recité. Un historiador cuenta qne no llegaba ninguno á sus
conferencias y le preguntaba alguna cosa, fuese fácil ó difícil, á
que no satisfaciese. Comenzé á reinar cu ando el Estado se encon¬
traba tranquilo y firme, y dedicése exclusivamente ásus diver¬
siones y placeres, viviendo como uno de los habitantes del pa¬
raíso, donde encuentra reunido todo lo que puede desear el al¬
ma, y halagar los sentidos.
* Trajéronle cierto dia unos sacos de dinero, qu e coloco delante
de sí. Mandé á todos sus criados cou mensajes 'para sus emplea¬
dos, y quedé sólo en la habitación, sin más compañero que un pa-

.....
* P.ig. 136.

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4

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1

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1

y ménos en la siguiente , en que se
encuentra repetida.

El original dice :
(ja*? Ninguna de las significaciones conocidas de k palabra
cuitad ofrece esta frase que la antepuede convenir en esta frase, rjor
1

a

-

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1

:
L

1

121
je, que permaneció de pié en su presencia. Dióle sueño á Ábdor-Rahmer, y creyendo el paje que estaba dormido, alargó la ma¬
no á uno de los sacos, se metió el dinero en la manga, y so mar¬
chó, Ábdor-Ralimesi estaba observándole de reojo, y cuando vol¬
vieron los pajes, mandó que se llevasen aquel dinero, y contasen
los sacos. Echaron de ver La falta de aquél , y comenzaron & in¬
culparse unos á otros, acusándose mutuamente. Ábdo-r-Uahmen
les dijo : "Wo habléis más de eso ; el dinero lo tomó quien lo
tomó, y lo ha visto qnien no lo dirá,*- Mandó, pues, recoger el
dinero, considerando que seria vergonzoso y poco digno descu¬
brir al que lo habia tomado.
Una do sus esclavas, enojada con él, rehusó acudir á su lla¬
mamiento, y le cerró la puerta. Entóneos mandó construir delan¬
te de ella un tabique con sacos de dinero, hasta cubrirla com¬
pletamente. Cuando la esclava abrió la puerta, cayeron los sacos,
y contenían 20,000 adinares.
En cierta ocasión regaló á una de sus esclavas un collar que lo
había costado 10,000 adinares. Uno de s\is wacires, que estaba
presente, hubo de vituperarle, y él dijo : "¡Ay de ti! la que ha
de vestir esta alhaja es otra joya más que ella preciosa, más esti¬
mable, más digna; * si con estas piedreznelas brilla su rostro y es
su hermosura más grata á los ojos, también Dios creó joyas que
brillan y cautivan los corazones. ¿Por vontura hay entro las galas
de la tierra, entre sus más estimadas preseas, entre las dulzuras
de sus mayores placeres y goces cosa más agradable á los ojos,
conjunto tal de perfecciones, como un rostro en quo Dios acumuló
todas las bellezas, y que dotó con los atractivos todo? tic la hermo¬
sura?» Después dijo h Elm Ax-Xamr, que se hallaba presente :
•¿ No te se ocurre nada sobre este asunto?» Ebn Ax-Xamr dijo :
«ipor ventura están unidos los rubíes y pequenas perlas á
aquella que aventaja en esplendor á sol y luna?
»¿A aquella, cuya forma creó la mano de Dios áníes de haber
A.TÍUR MACHMXTÀ.

creado ninguna otra cosa?
-Pues hónrala como á, joya fabricada por Dios, y en compara¬
ción de la cual son pequeñas las joyas del mar y de la tierra.

I’áff.

1 S7.

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122

AJBAR MACHMUÂ.

Para ella crió Dios cuanto hay en su cielo y en su tierra, y le
dió el superior poder. »
Entonces dijo el emir Ábdo-r-Rahmen bon Al-Háquera :
* r*ág. J38.
«Tus versos, oh Ebn Ax-Xamr, aven tajan á toda poesía* y ex¬
ceden á cuanto puede concebir la mente, la inteligencia, la ima¬
ginación.
'•Cuando los oidos los perciben, llevan su encanto hasta el al¬
ma con abundancia tal, que excede á la misma magia1.
"¿Oreó acaso el Omnipotente entre todas sus creaciones cosa
más grata á los ojos que la hermosura do una virgen ,
»En cuya mejilla ves la rosa sobre el jazmín, como vergel que
brilla engalanado con sus flores?
«Si me fuera dado, suspenderia mi corazón y mis ojos como
collar de su cuello y pecho. «
En seguida mandó que le dieran un talego con quinientos adi¬
neres. Salió Ax-Xamr con un esclavo que llevaba el dinero, y
cuando se alejaron del Emir, el esclavo dijo : «¿Dónde pernocta
la luna esta noche? Bajo tu brazo, amigo mío», contestó AxXamr *.
Durante siete años consecutivos combatió á Mérida, y en el
séptimo, cuando los sitiados se bailaban en el últimoextremo, vid
á sus soldados esforzándose por trepar álas almenas del muro, lo
que al fin consiguieron. Los de Mérida no estaban en estado de
* Piig, 139. p0dCT rechazarlos, * y oyó el clamor de las mujeres, los gritos
de los muchachos, los llantos y lamentaciones. Entonces mandó
suspender el ataque y la matanza, y habiendo reunido á sus mi¬
nistros y capitanes, les dijo : « Ya habéis visto cómo nuestra
guardia é infantería ha vencido á estos ilusos; he mandado
suspender el ataque, Tínicamente por observar eon respecto á
ellos los mandatos de Dios, y por evitar la muerte de sus hijos y
pequcñuelos y de aquellos que no tienen culpa, y han sido arrasí>

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y luna equivalen á plata, Es un
en vez
juego de palabra» sobre el doble flen1 En el lenguaje de Ia alquimia tido de la palabra
(R, D.)
i

En el texto debe leerse

i
i

123
trados á la rebelión contra su voluntad. Ya hemos visto cómo
Dios que nos recomienda la clemencia y la dulzura, nos ha favo¬
recido con la victoria. He resuelto apartarme de ellos, y si consi¬
deran cuánta es nuestra clemencia en perdonarlos, y lo que Dios
ordena, pedirán la paz; de lo contrario, Dios los ve, y es podero¬
so para castigarlos. Apónas había andado una jornada, vinie¬
ron emisarios de la ciudad con la sumisión y la súplica de que
los admitiese en su amistad.
Uno de sus libertos le escribid pidiéndole un elevado puesto
que no le correspodía, y ai pió de su carta puso el Emir : "Al que
no sabe pedir de una manera conveniente, la negativa es lo que
AJBAJt MACTflTOA.

-

.......

lo cuadra.*

Óbaid Allah ben
' ben 13edr, su liberto y uno de
sus familiares, salió cierto dia para una do sus haciendas, en oca¬
sión en que el Emir # dió á sus amigos una prueba de su libera¬ * Pig. 140.
lidad. Estaba aquel dia sangrado; con él estuvieron en la más
grata compañía, y al marcharse dió á cada uno de doscientos á
quinientos adinares, según la importancia del sujeto. óbaídAllah, sabedor de esto, volvió, y esperando obtener el mismo re¬

galo que sus compañeros, escribió al Emir los siguientes versos ;
«Oh Rey, que has alcanzado la cumbre de la gloria, y repartes
tus dones y beneficios sobre todos ,
«Feliz aquel áquien invitaste para la reunion el dia déla sangría.
«Aquel dia, que fnépara la multitud lo mismo que si hubiese
estado en el paraíso de las eternas delicias,
* Impidióme estar presente un grave asunto, que me dejó en
la pobreza miéntras los demas fueron favorecidos.
«Levanta á aquel que ha tropezado, y á quien ha afligido el
más infausto. .

.

El MS. diet* jXf y Ebn A lab- de Ebn Aiabbar, pero es dudosa la
pronunciación de este nombro.
bar en la edición de Mr. Dozy
• Apt'l
Significa literalmenCaído man , que no es nombre árabe.
Hemos seguido en el texto la lección to : el más feo de los monos ; lo cual
1

I.
r

124
#

A JBÁÍt MACHMTTÂ.

Concédeme cl mismo don que ha alcanzado á próximos y le¬

janos.»

Debajo de estos versos puso el Emir : «El que se entrega ¡i la
pereza, conténtese con su parte de sueño. » Á esto contestó Obaid

Allah
*

;

«No dormí, oh señor mió, cuando fui excluido, ni he deseado
las dulzuras del sueño.
fiíg. 141.
* »Fuí olvidado miseramente en un día que no tiene reem¬
plazo, que acaso hubiera sido para raí un día de paraíso,
-Contemplando tu rostro, que jamas miré sin ver en él los
signos de la liberalidad.
•¿Cómo soy privado de la bebida que de tí espero sediento, y
en torno á la cual revolotean mis esperanzas?*
El Emir le remitió el regalo, y le escribió al pié de la carta :
«No es maravilla que hayas sido excluirlo y nada hayas obte¬
nido : tú elegiste el apartamiento, y sólo te correspondió la par¬
te del que duerme.
•Jamas ol hombre llega al blanco de sus deseos sin sufrir ántes con resignación los trabajos.
-Ahí te mando lo que deseabas, como muestra de mi benevo¬
lencia, puesto que lias revoloteado tan fervientemente sobre las
márgenes del abrevadero. »
MOHAMMAD BEN ABDO-R-RAHMEN.

*

El Emir Mohammad ben Ábdo-r-Uahmen era bondadoso, abslinente do lo ilícito, reprimidor de su cólera, sufrido, erudito y
muy entendido en aritmética. Refiérese de él que persa nal men
i

*

-

i

!
I
:

presenta una signification poco satis- infausta , y Fregtag trae : ->j y> nofactoría. Ademas el plural de la pala- mm quútuw sfollar mi: lo cual tam¬
Ebn
como di- poco conviene con la forma
bra mono es
y no
, V AJabbar ha suprimido este verso >
ce ei MS* y exige el metro*
probamente porque no lo cómpren¬
se emplea hablando de una estrella dia. (K. U,)
J

ti aB,

B

t

í
t

t

.

.

;
i

I

i

:
;

i

125

AJUAR MACHUCA.

te tomaba * las cuentas á sus criados, y cuidaba por sí minuciosámente de sus asuntos, por su expedición para tos cálculos, su
natural aptitud y sus conocimientos en ciencias y literatura, de¬
teniéndolos en aquel punto en que había error. Una de las cosas
que se cuentan sobre su dulzura y mansedumbre es que HAxim
ben Âbdo-1-Âziz 1 intrigó para que cierto sujeto calumniase ante
el Emir á uno de sus servidores, reuniendo gran número de tes¬
timonios en contra suya, y reservándose él para dar su parecer
cuando fuese consultado sobre el asunto. Cierto dia en que entró
Háxim lxizo recaer la conversación sobre esta materia, á iin de
explorar su ánimo; pero el Emir en nada desaprobó la conducta
de aquel individuo, Háxim indujo á otros á que presentasen nue¬
vas acusaciones y calumnias, y viendo que la destitución (del
acusado) se retardaba, al !in descubrid todo su pensamiento, rei¬
terando abiertamente todas las calumnias que ántcs había acu¬
mulado, y acusándole de crímenes dignos de muerte. El Emir
entonces hizo comparecer á Háxim y le dijo : «¿Esta carta es tu¬
ya?— Mia es*, contestó.— «¿Y qué piensas que haga en este
caso, pues las inculpaciones que se le hacen son muchas? Que
le impongas un severo castigo , y le destierros*', dijo Háxim.—
«Poco á poco, dijo el Emir; vé á la ventana de la sala donde so¬
lemos reunirnos, y trae un legajo de cartas quo encontrarás.»
Fué por las cartas, que eran más de ciento, y le dijo (el Emir)
que las leyera. Todas eran acusaciones contra él, do tal gravedad
que (á ser ciertas) mereciera la muerte. Cuando leia, temblaba su
mano sudaban sus sienes, se agitaba su rostro, y apénas concluía
una, el Emir le mandaba que leyese * otra, hasta que acabé con
todas. Entonces le dijo : «¿Qué dices, Háxim, de esto?» Háxim
comenzó á sincerarse, y á hacerle protestas, diciendo : «Éstas son
calumnias de mis émulos, envidiosos de las mercedes que me hace ol Emir (Dios le conserve), cuya beiievolcnoia siempre ha si¬
do muy grande para conmigo. Yo ruego al Emir, que es mi se¬
ñor, que en este asunto se detenga , y me deje vivir hasta que

*

H2.

*

ua.

t

Háxim era el ministro y amigo más intimo de Mohammad.

126

* Pdg. U4.

AJBATt MACniIÜA.

pueda presentar mis descargos, y poner de manifiesto mis excu¬
sas : el Emir podrá más bien hacer después lo que ahora no haga,
que reparar lo que haya hecho.» El Califa contestó : »¡Ali Háxim! á menudo la ligereza engendra arrepentimiento, y no es do
mi carácter obrar de ligero; de otra suerte tii serías la primera
víctima. He visto esas acusaciones, y persuadido estoy de que
la mayor parte son falsedades y mentiras; pero si así lo declará¬
ramos, y nos opusiéramos á recibirlas, se abstendrían de escribir¬
nos, y de hacernos algunas advertencias que á veces son since¬
ras. Yo comprendo y me hago cargo de estas cosas con la mayor
claridad ; pero ¡ay de tí si los autores de estas cartas saben que
has llegado á entender algo de ello! pues si hay quien sospeche
que se ha divulgado una sola palabra de su escrito, te castigaré
severamente * y sin remisión ninguna, Mira, pues, por ti, ó dé¬
jale de esas cosas."
Cuando Iláxim fué hecho prisionero en Caracuel f, y llegó la
noticia á Mohammad, comenzó éste & inculparle, diciendo que
esta desgracia era debida á su descuido y precipitación, á su fal¬
ta de precaución, y que había obrado en este lance de una ma¬
nera arrebatada. Ninguno de los wacires que se hallaban presen¬
tes replicó una palabra, excepto Walid ben Ábdo-r-ltahmen ben
Gániin 4, quien, á pesar de la desavenencia que tenía con HáEn el afío 262 de Itx liégira (de
C de Octubre de 875 á 23 de Se¬
tiembre de 876) Afilió Iliixim do Cór¬
doba coa im ejército para combatir á
Ebn Meruan ? renegado de Mórida,
que por agravios personales recibi¬
dos de Iláxim en la corte, se linbia
aubtevado en Extremadura, había
reunido numerosos parciales, y alia¬
do con el rey de Lean , amenazaba
dar fin aí imperio do ios emires en
ía parte occidental de la Península.
Ebn Meruan vino á su encuentro, y
se estableció en Caracuel , y junto á
esta fortaleza acampó Háxiiu, quien,
i

so rpn.nl ido en una emboscada por
Ins rebeldes y los leoneses, íiié derro¬

tado, herido hecho prisionero. Ebn
Meruan lo remitió á su aliado el Rey
de León, y en poder de este monar¬
ca estuvo por alquil tiempo, hasta
que el emir Mohammad lo rescató
por una saína considerable. (V. Do¬
, II ,
zy, Hint, des
<f

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lVd-ISC.)

I

Walid ben Ábdo-r-Rahmen ben
Gt&mm fue wacir y prefecto de la
ciudad cu tiempo de Mohammad.

1

-

(Ebn Alabbar, 89 y 95.)

L

-

-

AJ3AB MACKJÍUÂ.

ía?

Dios dé la paz al Emir; no ha estado en mano de
Háxim la elección del caso, ni el librarse del decreto de Dios,
ántes bien obró do buena fe, trabajé con ahinco, y combatid has¬
ta donde alcanzaron sus fuerzas. Dios le entregó á los enemigos
por el abandono de los que le acompañaban ; mas él merece elo¬
gios y recompensas.» El Emir quedó complacido con estas pala¬
bras, y desaparecieron I03 recelos que de Háxim tenía. Luégo
pensó Mohammad confiar â Walid ben Ábdo-r-Rahmen ben Gámin el mando de la caballería y la alcaidía que desempeñaba
Háxim; pero Walid le dijo : «Háxim ftié tu esclavo, flechado tu
arco y espada de tus espadas ; trabajó por ejecutar tus mandatos
y fué el primero en defender tu imperio, hasta ser derrotado en
tu servicio. Tenga á bien el Emir (Dios le dé larga vida) desig¬
nar para sustituirle á sus hijos, y rezarza * parte de su desgracia,
llamándoles á su servicio. >• El Emir dijo : «Los que son tales co¬
mo tú inducen á la virtud y estimulan á la generosidad. Siem¬
pre has sido secundado por Dios, y has secundado á los demas;
has sido conducido (por Dios) por el buen camino, y lias guiado
álos demas. El mejor de los amigos es para mi el que más sin¬
ceramente me aconseja, el que me recuerda lo que doy al olvi¬
do, el que me impulsa á hacer lo más conveniente, Paréceme
bien loque has pensado. Suslitúyanle sus hijos en sus empleos1
y no dejes de protegerlos y consagrarles tus buenos oficios.»
Era Mohammad apasionado por la elocuencia, y distinguia
mucho á los eruditos. Dn liberto suyo le pidió reiteradamente
un empleo con mod estas aspiración es y en elegante frase. El Emir
le dijo : »Lo que me ha hecho formar más ventajosa idea de tí en
tu pretension es la elegancia de los escritos que de tu pax'te han
llegado á mi; pues si tú eres el autor, bien manifiestan tu capa¬
cidad. y si con tu buen discurso y discreción has elegido quien
por ti lo haga, entonces has llegado á lo más alto que puede ape¬
tecerse, dando ciara prueba de tu buen entendimiento. Así, pues,
sea de las dos cosas la que fuere, digno te creo, pues por el acier¬
to que has manifestado cu la disposición de tu escrito, es de es¬
perar el acierto en el desempeño del empleo que pienso conferir¬
xim, dijo

;

* Pág. 145

128
* rág. Ub.

*

I47-

AJBAtt

MACUMITÂ.

te, según deseas; obra siempre eon sinceridad, y procura cumplir
con tu deber en este cargo, * con la mira de conseguir más alta
recompensa, pues rara vez es bueno el principio de un hombre,
sin que su fin sea también bueno,»
El poeta Abol Yosr conocido por Ar-Itiyyedí , habiendo pasa¬
do en 1 !rieníe por muchas tribulaciones, y no encontrando me¬
dio de buscarse la vida, vino á España con una carta fingida do
Ebn Ax-Xeij, de Siria, y otras personas de aquel país, en que se
contenía una invitación para que se apoderara del califado, y
decía que su reinado en Oriente estaba próximo. Cuando llegó
á España, el Emir Mohammad (Dios se apiade de élj, entendió que
era un farsante que sólo procuraba por este medio mendigar su
sustento, pero mandó que lo aposentasen con esplendidez todo el
tiempo de su residencia. Después de haber permanecido allí lar¬
go tiempo , envió á Mohammad una carta en que le pedia una
audiencia, Al Emir le pareció bien el escrito, y lo encontró ele¬
gante. Llamó á Háxim y le dijo : «Este hombre busca medios de
sustentarse, y la necesidad le sugiere estas trazas. Si finjo que le
creo, y le contesto á su carta (falsificada), voy á incurrir en el ri¬
dículo, y se burlarán de mi los líenú Iláxim (los Abbacies), Si le
desmiento, y niego su petición, despees de haberse acogido á mi
amparo, mereceré la reprobación general por falta de generosi¬
dad. La carta que me ha dirigido por sí es bella y escrita con
elegancia, y si nos la hubiese traído en nombre suyo mereceria
nuestra recompensa, sobre todo por el largo viaje que ha emprendido.» Remitióle, pues, quinientos * adineres de ley, y una carta
en que sólo decia : «En el nombre de Dios clemente y misericor¬
dioso.»
Mohammad ben Walid, el faquí, nos ha referido lo siguiente :
Salió Ar-Riyyedi de Córdoba, y yu salí también en dirección
al Oriente; llevábamos el misino camino, y era el más erudito
ds los hombres y rnuy versado en diferentes materias. Cuando
pasamos á África me contó su historia y su situación , y en se¬
guida abrió delante de mí la carta, que sólo decia : «En el nom¬
bro de Dios clemente y misericordioso » , y comenzó á ponderar

i

-

:

AéBAn MàCUJí UA.

12Í»

la perspicacia del emir Mohammad y á decir : » Como éste son
todos los Benú Omeyya que conozco : ni .se deja engañar, ni se
expone á la reprobación." Luégo que Ar-Riyvedi llegó á Egip¬
to, sabedor el Gobernador do sus antecedentes, lo mandó pren
der, y cuando lo supimos, ereimos uu deber de compañerismo y
amistad ir á visitarle, por lo cual el viérnes, después de termina¬
da la oroeion del mediodía, en union con otros tres españoles ful
A buscarle. Habiendo preguntado por su prisión, nos dirigimos
á ella, y cuando llegamos â la puerta, y se nos indicó el paraje en
que se encontraba, entramos llamándole. «¿Venís, dijo, presos co¬
mo yo?—¿Cómo presos? dijimos.— El quo entra cu la cárcel, re¬
plicó, no sale sin órden del Sultán.» Creimos que se chanceaba;
pero, no obstante, inquietos con esto, fuimos * á salir, y el porte¬
ro nos detuvo. Nos encontramos los más desventurados é infelices
de los hombres , porque allí no conocíamos ni éramos conocidos
de nadie, y en tal estado permanecimos hasta poner en conoci¬
miento del faqui Al -Muza ni nuestra situación, haciéndole pre¬
sente nuestra buena conducta, y diciéndole que habíamos ido á
estudiar con éi. El faqui intercedió con el Gobernador de Egipto
para que so nos pusiese en libertad , como en efecto , Dios me¬
¬

diante. se consiguió.
Walid ben Abdo-r-RaUmen ben Gánim escribió al emir Moliammad la siguiente carta : «Los beneficios del Emir (Dios le
perpetúe) exceden á todo agradecimiento; sus dones aventajan á
toda difusión. Si yo intentára manifestar mi gratitud por el más
pequeño délos beneficios de que me habéis colmado, y mi recono¬
cimiento por la más exigua parte de lo que lie recibido de vos, las
palabras me faltarían , y serian vanos todos mis esfuerzos para
serviros. A pesar do eso, no puedo dejar de dirigiros palabras do
agradecimiento ' , y de hacer todos los esfuerzos posibles por serviros, pues sé que sólo haré estas dos cosas ;í causa de un be co¬
íicio ya recibido y de otro que áun espero. Me encuentro al pre¬
sente establecido entre estas dos cosas, y tanta confianza tengo
En ol tento debe leerse JJ

en vez de J/j*, (R. ]).)

* P;tgh 148*

130

* Pág. 149.

AJ1UR MACI1MUA.

en la una como en la otra. Dios traslada á sus servidores que le
obedecen y le son agradecidos, de la mansion de la miseria á la
de la felicidad, y de la agitación de esta vida al eterno descan¬
so.» DI Km ir le contestó : «Dios es agradecido, y ama á los agra¬
decidos. Has clamado y has sido oido : todo tiene su término es¬
crito»; y le nombró wactr á los pocos dias.
Fuó proclamado * el juóves tres de Rabié 2.‘ dei año 238 \
reinó treinta y cuatro años, y murió el viérnes 1 de Rabie 1.* de
273, de edad de sesenta y siete años 3.

AL-MONDZIR BEN MOHAMMAD.
Estaba á la sawn el emir Al-Mondsdr ben Mohammad ausente en la guerra de la cora de Hay ya, adonde le había man¬
dado su padre. Apénas supo la muerte de éste, se puso en preci¬
pitada marcha, y llegó á Córdoba al domingo 3 de Rabié 1.‘3,
con tiempo bastante para asistir al funeral, y hacer la oración
por el difunto en union con los waoiros. Háxiin hizo las lamen¬
taciones propias del quo se encuentra lleno de pesar, y profun¬
damente conmovido, dijo imitándolos versos de Abó No was :
«¿Consolaré mi alma por vuestra pérdida, oh. Mohammad? Lí¬
breme Dios y el recuerdo de los inmensos beneficios que de vos he
recibido.
>>¿1*01' qué la muerte no arrebata ó, otros, que áun permanecen
con vida, y aparta de ti la copa de la muerte, y á mi me la pre¬

senta?»

Al-Mondzir creyó ser aludido en estos versos, y enojado con él,
1

22 de Setiembre de 852.
4 6 do Agosto de
886. Fue sába¬
do. Según otros, murió oí jueves
28 de Safer (4 de Agosto), y esta le¬
cha parece más exacta. Había nacido
Mohammad eu Dzol-Kaádn de 207
( Marzo-Abril do 823); por consí-

guíente, no murió de 67 años, sino
de 65 y 4 meses , como dice Ebn
Adzarí (u, 96).
r‘
8 de Agosto de 886.
A Dijo Abó Novas estos
versos con
motivo de la muerte del califa Ábbaçí Mohammad Al -Amin.

AJUAR MACHMTJÍ.

131

mandó que le prendiesea y le mató después, según más larga¬
mente se cuenta en otras historias. Sólo * duró Al-Mondzir dos
anos, y en tan escaso tiempo y breve reinado no pudo apaciguar,
como so proponía, los disturbios que aquejaban al Estado. Alcan¬
zóle la muerte en Bobaxfcr, cuando la estaba sitiando, el sábado
restando trece noches de Safer, afio 275 ‘, deeded de cuarenta y
seis años.

ÂBD-ALLAH
í

BEN

* F»g'. ll¬

MOBAMMAJ).
h

El misino sábado en que murió Al-Mondzir le sucedió su her¬
mano Ábd-Al!ah. Los soldados se hallaban cansados do tan pro¬
longado sitio, y apénas se divulgó la nueva de la muerto del
Emir, las divisiones de los diferentes distritos y tribus so dispersaron cada cual por su lado. Mandó el Emir que permane¬
ciesen en sus puestos, pero no fue obedecido, y tuvo que retirar¬
se, á fin de ponerse A salvo de un ataque de los enemigos, llevan¬
do delante de si el cadáver de su hermano, pues aunque le acon¬
sejaron que -lo enterrase alli, no quiso hacerlo, y lo llevó á Cór¬
doba, donde lo enterró con sus antepasados, en el alcázar. Agra¬
bóse iuégo el estado de las cosas, y después de haber estado á
punto de un pacifico arreglo, estallaron disensiones y discordias
entro los tercios militares, cuyos jefes dejaron de prestar apoyo
o.l Monarca. Dedicóse éste al ascetismo y á hacer manifestaciones
do devoción, economizando el dinero del tesoro y guardándole,
para que en mejores tiempos pudiese ser útil á los musulmanes,
pues las rentas públicas habían disminuido considerablemente, *
por estar todas las provincias en poder do sublevados. Ahorraba
las pagas de los soldados del Cliund *, y escaseaba las de los
que estaban á su inmediato servicio. Por todas partes cundió el
desórden, y creció el poder de Ornar ben líafson en tales térmi¬
nos, que pudo hacerse dueño del castillo do Aguilar (Poloy), dis'w

1
'

29 de Junio de 888.
Debe leerse en el texto

en vez de
como ha sido
impreso por equivocación.

* JVtg. 151.

132

AJBAR

iUCHMUi.

tan te una jornada de Córdoba. Sn caballería se extendió por los
alrededores, y avanzaba cada dia por tarde y por mañana hasta
las ruínas de Xccunda y el desfiladero de Almeida, sin encontrar
resistencia, llegando las cosas liasia el extremo de que uno de los
caballeros más animosos del ejército de Ornar, que había hecho
una incursión con su caballería hasta el desfiladero que domina
á Córdoba, pasó el puente y arrojó su lanza contra la estatua que
había sobre la puerta del mismo, volviendo después .1 reunirse con
sus compañeros. Buró este estado veinte y cinco años, hasta que,
al fin de su reinado, se restableció un poco el órelen, gracias á su
alcaide Abol-Ábbas Ahmed ben Mohammad ben Abí Aben, quien
tuvo memorables encuentros con Ebn Hafson y otros rebeldes, en

* r%, 152.

que tomó cumplida revancha de ellos, y los superó. Después de
haber obligado á Ebn Hafson á abandonar «1 castalio de Poley , re¬
cogió los tributos de algunos distritos ele la parte oriental (de Es¬
paña), y otorgó la paz ú otros , á condición de que pagasen cierta
contribución que les fu é impuesta,* quedando exentos deservicio.
Cuéntanse de Ábd- Allah muchas y curiosas sentencias y poe¬
sías notables sobre materias amorosas y ascéticas, tales como
no so cuentan de otros, ni las dijeron sus predecesores. En un
dia de fiesta escribió al alcaide Ahmed ben Mohammad, dieiéndole : «Pon tu confianza en Dios (sea bendecido y ensalzado)
y encomiéndale todos tus asuntos y las empresas que acometas
en esa frontera de tu mando, pues en esta confianza y fe estriba
el preservativo de tocio nial que se teme y la consecución de to¬
cio bien que se desea. Pon la mayor diligencia y cuidado en
guardarte en el dia de la fiesta (para no ser sorprendido por el ene¬
migo). Guárdate y Dios te guardará, pues es el más misericor¬
dioso de los misericordiosos. » Dictó (en otra ocasión) una carta pa¬
ra uno de sus recaudadores, en la cual ledecia : «Si tu cuidado y
trabajo en el cargo que te hemos encomendado fuese tan asiduo
como son tus cartas, y como es el cuidado que pones en compo¬
nerlas, serías de nuestros más provechosos hombres, de los más
cuidadosos, de los más excelentes por su perseverancia. Escribe,
pues, ménos sobrecosas que no son necesarias ni de provecho, y

133

ABJAlt MAOmtUÂ,

pon tu atención y tu monto y entendimiento en aquellas quo
demuestren tu capacidad y, Dios mediante, nos manifiesten tu
solicitud. La paz sea contigo.»
Una do sus poesías amorosas os la siguí en lo :
* «Triste estoy á causa de la gacela do tenidos ojos, que es do *
aquellas que hacen perder todo miramiento,
«Sus mejillas son como una rosa mezclada con b¡ancas (loros
v narcisos.
-Ramo de Ban cuando marcha inclinándose, lanzando en der¬
redor miradas en que resalta lo negro de la pupila sol) re la limpia
blancura de los ojos.
»Mi puro amor estará fijo en olla mientras alternen las noches
v los dias. »
A la abstinencia compuso estos otros :
•Oh tú, á quien acecha la muerte, ¿hasta cuándo te ha de alu¬
cinar la esperanza?
«¿Hasta cuándo no has de temer la caída, cuando puedes con¬
siderar que ya le lia acontecido?
..¿Te lias olvidado de buscar la salvación? Pues no Jmy salva¬
ción para el negligente.
.•Lejos de ti el dejarte dominar por esperanzas vanas , porque
no ha do ser duradera esa mundana preocupación.
«Es como si el día que has vivido no existiese, mióntras que tu
muerte parece eterna.»

Pag. 153.

V

ÂBDO-R- R AI-1MEN
Jl

BKN MOHAMMAD.
1

Ábdo-r-Rahmen ben Mohammad ben Âbd-Allah fu ó declarado rey cuando la guerra civil cundía por todas las regiones de
España y la rebelión se enseñoreaba de todas sus comarcas. Subió al trono con tan buenos auspicios, que no hubo un solo rebel¬
de ni enemigo á quien no venciese y do cuyos dominios no se
apoderase. Conquistó la España ciudad por ciudad, exterminó
* destruyó sus castillos, * Trig. 154.
humilló,
los
(rebeldes),
á sus defensores

134

A/BAU MACHI! UÂ.

impuso pesados tributos á ios que dejó con vida, y los abatió ter¬
riblemente por medio de crueles gobernadores, hasta que todas
las comarcas entraron en su obediencia, y se le sometieron iodos
los rebelados. Ebn Hafson murió cercado por él, y su hijo C'ulciman fué muerto en un combate, y obligó á los demás hijos á
rendirse; les concedió la paz y los agregó á su ejército. Se hizo
dueño de Bobaxter, y la reconstruyó y fortificó, destruyendo casi
todos los demas castillos, excepto aquél. Cuentan que lo conservó
para que tanto á él como á su familia pudiese servir de refugio,
por cierta predicción que existia de quehabia de haber en España
una sublevación, cuyos autores harían cruda guerra á los habi¬
tantes, asolando comarcas, matando á los hombres y cautivando
las mujeres y niños, extendiéndose esta calamidad por iodo el
país, fie tal manera que sólo se salvarían los que se mantuviesen
encerrados en las fortalezas ó huyesen por mar. Este funesto su¬
ceso había de ser precursor de la gran catástrofe, en la cual no
había do haber salvación posible. Dios es el más sabio, y Él es el

!

refugio,
El reinado do Ábdo-r-Rahmen duró cincuenta años con la
mayor gloria y el poder más incontrastable, conquistando ciu¬
dades por Oriente y Occidente, combatiendo y venciendo á los
cristianos , arrasando sus comarcas , y destruyendo sus castillos
con tal fortuna, que jamas tuvo contratiempo, ni su estado sufrió
detrimento alguno. A tal punto llegó su próspera suerte, que Dios
Pág. 155. le concedió la conquista * de ilustres ciudades y fuertes castillos á
la otra parte del mar, tales como Ceuta y Tánger y otras pobla¬
ciones, cu y os habitantes reconocieron su autoridad.Mandó á ellas
alcaides y soldados que las mantuviesen, auxiliándolos con nume¬
rosos ejércitos y escuadras, que invadieron el país berberisco, ven¬
ciendo á sus reyes, quienes se encontraron obligados á ocultarse,
estrechados por todas partes, ó á someterse arrepentidos, ó á em¬
prender la fuga. Todos pusieron en él su afecto; á él so dirigie¬
ron todas las inteligencias, y vinieron á favorecerle y ayudarle
en sus guerras los mismos que antes formaban parte de sus ene¬
migos, y habían puesto su conato en combatirle; pero retrocedió
#

*

135

AJUAR MACHHUÂ.

en su marcha, y su orgullo le extravió cuando ot estado do su rei¬
no era tal, que si hubiera perseverado en su primitiva energía, con
la ayuda de Dios, hubiera conquistado el Oriento no minos que
el Occidente. Pero se inclinó, Dios le haya perdonado, á los pla¬
ceres inúndanos ; apoderóse do él la soberbia, comenzó á nombrar
gobernador más por favor que por mérito, tomó por ministros
personas incapaces, é irritó á los nobles con los favores que otor¬
gaba á los villanos, tales como Neolulti el do Hira y sus compa¬
ñeros de la misma ralea1. Dióá éste el mando de su ejército, y lo
confió los más arduos asuntos, obligando ú los nobles do los tor¬
dos militares, á caudilLos y wacires á que estuviesen bajo sus
órdenes y le prestasen entera obediencia, lira Kcchda, como
sus semejantes suelen ser, petulante. ligero y falto de inteligen¬
cia. Los guerreros principales y los jefes de los distritos milita¬
ros pusiéronse de acuerdo para la derrota que ocurrió en la campaña del año * 32# *, que llamaron la campaña del gran poder/ *
por lo numeroso del ejército y los muchos preparativos que para
ella se hicieron. Fué derrotado (el Emir) de la manera más de¬
sastrosa. Los enemigos persiguieron ú los musulmanes por to¬
das partes durante algunos días, matándolos ó badén dolos pri¬
sioneros, sin que escapase sino una pequeña parte del ejército.
que los jefes pudieron reunir bajo sus banderas y conducir dsus
ciudades 3. Desde entóneos no volvió â salir A campaña perso¬
nalmente, sino que se dedicó ásus placeros y á sus construccio¬
nes, en lo cual llegó á un punto que no hablan alcanzado sus
predecesores, ni alcanzaron después sus sucesores; contándosodo
él en este concepto muchas anécdotas, que por sobrado conocidas
no son de referir. Reunió una servidumbre de hombres eminentes
y de ilustres literatos, como no habían reunido jamas otros reyes,
siendoá la vez personas de purísima conducta y ejemplar vida.
Tales eran Muca ben Hodair Al HAchib Ábdol-Hámid ben
1
Mura ben Muliarann&d. ben líoNechda era un. esclavo.
2 938.
tlair desempeñó varios elevados car¬
3 Ésta filé la famosa batalla do gos on tiempo del emir AbdnllabAihandega, ganada por Ramiro II, Cuando Ábdo-r-Iialimcn

1

"

*

•»

Pdg. 1ÍS.

136

157,

AXEATt MACHlíirA,

Baçil \ Âbtlo-l-Mélic ben Cbalwar s, Ismail )>en Retir \ Ebn Abi
iça el Mdhi â, Al-Mondzir ben CaicF, que fué el pinico en su
tiempo en ciencias y literatura y en dirigir alocuciones al pue¬
blo, lea ben Fotais r\ su secretario, era el mils elocuente de los
hombres; y á estos hay que agregar otros, cuyas excelencias no
refiero por no ser difuso. Dios los haya perdonado y nos perdone.
Una de las cartas que escribió por si solo el emir Ábdo-r-Ráhuicn Án-Nósir fué la siguiente, dirigida á Ahmed ben Ishac Al
Koraxí* cuando se enojó con él* en ocasión en que estaba en Za¬
ragoza, peleando * con Mohammad ben Háxim Al-Tochibi 7 ;
subió ni trono, lo nombró prefecto de Murió en Toledo en 337 (9J8-9).
la cuidad , wuci r y después hidbih Al-Makím, I, pág. 467, track vida

ó primor ministro , empico quo ejer¬
ció basta fiii muerte, Acaecida ó fines
del 319 ó principios del 320 (Di¬
ciembre de 931 A Febrero ó Marzo
de 932), Ebn AJnbbar, Al-Miikari y
Ebn Ádlnirí le llaman Muca ten
Chodair (
1 AbdoUtlamid bou Buril fué
nombrado on 304 (91 6- 1 7) teaonmn
por c! emir Abdo-r-Rn tenon, y poco
después cátib y vvncir. ( Ebn Adzari, iL 176#)
Àbdo-1-Mélie ben Chali war filé
tesorero , cátib v wadr de Abdo-rEahmcii, (Ebn Adzmte ir, 164; AlMakaii , i, 229.)
5 Fue wall do Sevilla, comensal
ó íntimo amigo de Abdo-r~Rfitenen.
Ebn AJabbai' , 138, cita varias de
sus poesías.
1 Abó Abdallah Mohammad ten
Abi !çn, , sabio jurisconsulto y poeta.
En el a lío 312 (924-5) hizo un lar¬
go viaje por el Oriente, y de regreso
4 Empuña, fué nombrado kárlhi rio
Elvira, luégo de Pechina, y final¬
mente de Córdoba en 326 (937-8).
i

de este personaje ¿ inserta várins de
sus poesías*
Al-Mondzir ben Onid7 jatluhdo
la mezquita de Zahni y después kúdhi
de Córdoba, por muerte de Mo¬
hammad ben Abi Iça, fuó poeta y
orador insigne, y compuso várias
obnu religiosas y jurídica?. Murió
en Dzol Kafida do 355 (OctubreNoviembre de 9(56).
í;
i na ben Fotais filé primero teso¬
rero y después secretario de Atelo
r-Itfdimen y de Al-1biquem.
7
Atened ben Ysteie era pariente
lejano del emir Abdo-r-Rahmcn.
Criado en la pobreza, este principo le
protegió, confiriéndole elevados car¬
gos, y nombrándole gobernador de
k frontera do Aragón. El Califa lo
rlió orden de quo sitiase en Zaragoza
al rebelde Mohammad ben Háxim,
y Ahmed, agradeciendo mal los fa¬
vores y distinciones de que era objeto,
y ensoberbecido con su brillante po¬
sición, tuvo k insolencia de escribir
una carta 4 Abdo-r- Ilahmen , solici¬
tando que la nombrase su sucesor eu

-

§¡

-

AJDAE KACHiflTÍ.

137

«Por benevolencia para contigo lie procurado liaeer todo aque¬
llo que he creído conveniente para ti ; mas la natural condición
tuya rechaza lo que no lo es propio
Bien to cuadra la pobre¬
za, así como las riquezas te ensoberbecen, porque nunca las has
conocido, ni r'i ellas lo encuentras acostumbrado. ¿Qué fué tu pa¬
dre sino «no de los más innobles secuaces de Ebn Hachchach,
y qué has sido tú sino un vendedor de jumentos en Sevilla? Os
acercasteis á mí, y os he acogido y amparado; to ho ennoblecido
y bcelio rico, y nombré ivacir átu padre, y lo di el mando do mi
caballería y el gobierno de mi mejor frontera, Y sin embargo, no
has ejecutado mis mandatos, has hecho poco caso de mí, y aspiras con todo oso el califado. GPor qué razón y on virtud do qué
titulo de nobleza? Por vosotros dijo el poeta :
«Sois unos hombres despreciable y no puede com pararse el
lino con iaseda,
-Si sois de la tribu de Koraíx, buscad esposas entro los koraixíes.
«Mas si sois coitos del Egipto, ¿por qué tales pretensiones?
«Pues qué, ¿tu madre no fué Hamduna la hechicera? ¿No fué
tu padre el leproso? * Tu abuelo ¿no fué portero de Hautaara
ben Ábbne, y hacia soga y estera en su portal? Maldigata Dios,
y maldiga á los quo nos lian engaitado indicándonos que te to¬
másemos á nuestro servicio. Infame, loproso, hijo do un perro y
de una perra, van ¡i humillarte."
Àbdo-1-Mélic ben Chahwar le escribid cuando cataba do walí
en Éeija, y áun no era Califa, una carta, en cuyo sobre ponía :
«A Abol-Motarrif, mi señor, de su siervo humilde*; y debajo
los versos siguientes :
«Perpétua sea tu ventura á despecho de la envidia.
«Sufra yo por tí toda desgracia, por mañana y larde,
«Y elévese tu poder hasta el más excelso límite.
«Al escribirte, el fuego de mi cariño requiero toda mi firmeza.
el trono, lo quo dio lugar & k rudísima contestación que aquí inserta
tro cronista.

mies-

*

1>Ae-

!#*ÿ

138

AJBAR MAOHJiCA,

«Las lágrimas corren de mis ojos y alteran cuanto escribe mi
mano,

*

I

p¿g.

ISO.

•>Por mi apartamiento, mi ausencia, mi soledad, mi desamparo.
«Til que sufre el dolor de la ausencia, agota (la copa) de la
muerte hasta las heces,
«Y ve claramente la muerte en todas partes.
* »¿ líecuerdas al amigo ausente y nuestras gratas reuniones,
cuán placentero era para mí tu rostro, cuando brillaba en
la asamblea?
contengo mil suspiros, que aumentan mi perturbación,
•Oh tú. cuyas prendas se han apoderado de todos los eorazones
«Y que reúnes todas las excelencias, no en virtud del esfuerzo,
sino por propia naturaleza,
«Aunque de tí me aparte, mi amor está presente y nunca se

separa de ti;
»Y si no puedo gozar del esplendor do tu rostro, no he perdido
su recuerdo.
«Salvo seas y feliz, y llegues al último límite (de la gloria), y
deja que tus émulos se entristezcan.
.•Compadécelos si alcanzastes la grandeza, y ellos viven en
continuo pesar.
»Yo te envío, mi señor, salutación perpétua.»
Una de las mejores composiciones de Âbdo-1-Mélic ben Chahwar es la que hizo sobre el narciso, y dice :
«To envio el tierno narciso, que asemeja en el color al que es¬
tá perdidamente enamorado.
»En éi so encuentra el perfume de la amada en el momento rio
la cita , y la palidez del amante en el momento de la separa¬
ción."
Tenía Âbdo-1-Mélic una mujer que llegó á inspirarle antipa¬
tía por su mala condición, contándose sobre esto curiosas anéc¬
dotas. Al fin llegó á separarse de ella (á quien compuso estos
versos) :

«¿Quién desatará mis ligaduras y romperá mis trabas?

AJUAR MACflMUÀ,

«Quién librará al que

139

so precipita en el abismo por las ca¬

lamidades que sufre ?
«Fui aíligiilo por la más detestable de las criaturas de la
tierra.
* «Fui herido de una serpiente, que suspende mi lengua.
•Si la vieras, pedirias á Dios que te librase de olla.
•Desde que la vieron mis ojos, nunca la vi complaciente.
•Pasan los años y terminan, y su vida, sin embargo, se pro¬
longa.
•Los individuos de su despreciable familia son inmundos, de
aspecto desagradable, llenos do miseria.
»í>i no fuera por vergüenza, escupiría en esos rostros enveje¬
cidos.
•Desdichado el din en que los conocí, oh infame, oh hijo de la
infame.
«Me habéis tendido un la20, me habéis engañado, rao habéis
hecho traición,
«No era ésa la recompensa que de ti esperaba mi antiguo
amor. »
Una de las poesías que el secretario Ismail ben Dedr man¬
dó á Ábdo-r-Uahmen ben Mohammad es la siguiente :
«Culpé á la ausoncia. que apartó de mis párpados el sueño, se¬
parándome del que amaba.
«El que tiene á su lado al que ama, duermo contento : " yo
paso las noches en amargo llanto.
•Cuando asoma la faz de la aurora, nuestras cabalgaduras nos
conducen de uno á otro paraje.
«Entóneos mi corazón está léjos, separado de mí, y sin él su¬
fre mi cuerpo dos apartamientos.
•Después de un desierto paso á oíro desierto áun más lejano.
Así procuro complacer al imam de los dos occidentes.
•Ai que no quiere entregarse al reposo hasta ser califa de los
dos orientes,
»En mi sentir, el vino os es permitido, y debe agradaros des¬
pués de haber conquistado dos fortalezas.

* IMg. ISO.

*

lS|-

140

* P4g. 1C2.

AJEAR HACBiíUÂ.

"Todos los cuidados han anunciado que os han abandonado,
y que todos vuestros deudores os pagarán su deuda ,
Hléaquí la mar que me despierta vuestro recuerdo 1 : que la
estrella de la constelación del Can ¡n conceda una lluvia bien¬
hechora.
* «A vos desean dirigirse los encrespadas olas que hinchen los
horizontes de Oriente y Occidente.
» Si su espalda se agita violentamente con agua salada y amar¬
ga, desagradable para el quo la bebo,
Vos sois un mar de aguadulce, que sobre nosotros esparce el
oro y la plata .
> Vivid feliz y alegre en vuestro reino tanto tiempo como du¬
tr

ren las dos estrellas guiadoras. »
licito el vino» y «ya anunciaron los cuidados
Las palabras
que os habían abandonado» se refieren á la circunstancia de que
el emir de los creyentes, Âbdo-r-iíahmon, cuando salid en su se¬
gunda campana, juró no reunirse con sus camaradas hasta ha¬
ber conquistado un castillo : conquistó dos de Óma; ben Hafson,
y entonces fué cuando Ismail le escribió esta poesía.
de un trozo de
. En otra ocasión el Emir escribió
i
cristal que había sido
de lsmail, el cual lo escribid estos versos :
«En el cristel

.......

5

*

P%. 1S3,

«Una gran copa llena de vino puro, que rechazaba la afrenta
de toda otra mezcla.
*.
" "Desde entdnces no he dejado de desearlo. ¿Habrá
al que espera?
re}', cuyo rostro es un resplandor, que en toda ocasión
iluminó mi sombra,
Les jjoelas compsrau frecuen¬
te) nenio loe principes generosos al
i

mar,

* Estas frases están en el original
muy adulteradas y no presentan sort-

f ¡do. En el :extrt debe leerse
i
en VC?B de «l®. r't que aparece ]iupíete Ü y es errata.
®

Frase ininteligible.
* ]lay ana palabra adulterada.

AJUAR MACmroÂ.

141

"Diríase que de su esplendor ha tomado el suyo la brillante
aurora, que se muestra durante la oscuridad de la noche.
-Mar de generosidad, que derrama sus dulces olas, más abun¬
dantes que las olas del mar salado,
«¿Quién despertará en vuestra mente mi recuerdo en un dia de
combate, en el cual no escape ileso ninguno de los quo experi¬
mentan su horror ;
lodos sus escuadrones cubiertos de blancas corazas, que
parecen al que los mira brillantes antorchas?
olvides á tu cliente en el tumulto de esta batalla ; recuér¬
dalo ene) ardor del combate. >
El Emir délos creyentes le contesté :
••/De qué manera el que se halla abrumado por ios pesares del
amor, como yo estoy,
»Ha de desear ni un instante de descanso, ni mezclar el vino

con el agua?
«Si una roca sufriera alguno de mis pesares, vol venase tan
frágil como un cristal.
» Otras veces, como sal jes, libre de los pesares que hoy lamen¬
to , gustaba de los placeres ;
«Hoy, ausente de mi amada, experimento penas para las cua¬
les no hay remedio.
>La rosa acrecienta mi tristeza, la azucena despierta mi agi¬
tación .

«Mis noches, ántes tan deliciosas, ahora me parecen feas co¬
mo rostros deformes.
»Nada esperes ¿lelo quo deseas, ni que los cuidados rao anun¬
cien su partida.»
* Otra de las poesías que Ismail compuso al Emir do los cre¬ * p¿g. m.
yentes es la que dice :
«Acariciaron sus dedos los rizos de su frente, con el intento de
herir el corazón del amante.
.•Como si su bigote fuera la luna nueva naciente, trazada con
almizcle por diestra mano.

142

Á-TRAU

KACHMUÂ.

«Como si su rostro fuera un sol meridional, velado con las ti¬
nieblas de la noche oscura.
«Como si sus mejillas fueran flores de un jardín, en que la azu¬
cena sobrepuja á. la andmene.
«Cuando se vuelve, paréecme una estatua; cuando se sonríe,
pardeóme un relámpago deslumbrador.
cumbre do hermosura, que es todo mi anhelo! ¿Cómo he
de sufrir el peso que llevo sobre mi corazón agitado?
"Dios decretó este (amor) que ves, y yo no veo medio de ex¬
cusar el decreto*de Dios.
»Di al califa de la familia de Omeyya, para cuyas abundan¬
tes dádivas jamas se encuentra obstáculo :
* »Ilas hecho olvidar áMansor, á Rexid ; has cubierto de opro¬
* PAg. 105.
bio á Mehdi y YVéták \
«Has imitado el perfecto modelo del Califa y del imam, supe¬
rior á los demas, al modelo que os ha dejado Âbdo-1-Mélic , el
dirigido por Dios por la buena vía.
«¿Me abandonaré á la miseria, después de haber estado unido
á vos con los más estrechos vínculos?.'
Aquí se acaba esta colección de tradiciones sobre la conquista
de Espaíla y sus emires. Loor á Dios, que es digno de alabanza,
y la bendición para nuestro señor Mahorna, su profeta y siervo.
1

Califas do la familia Ábbaçi.

APÉNDICES.

"i

APÉNDICES.

r.
TESTIMONIOS CRISTIANOS REFERENTES A LA INVASION
Y A LOS GOBERNADORES.


CONTINUADOR DEL CICLAREN SE,
Sarracenornm Uiít (Walid) scoptrn regni sumonx, sücundnm quod
Bxposuürat paler eiusÿ snecedifc in regnum, rcgnnns (unais VIIII *; vir
totius prudentine ia cxponendis ex&rcitibiis , tantum ni cuín divino expers
favorc essefc, pono omnium gentium aibimct proximariim virtufccm oonfrogevit JWnnniamquo inter mania assídua vasLalkme dcbilem fecit, Infulas
quoque ad consimnufttianem adduxitÿ Indine fines vastando pcrdorauiL
45, In Occidentis quuque purtibtts rcgmtüi Gotborum antiqua soliditato
firm alum apud Spañi as per damn sui cxcrcítus, nomino Miuu, adgres*
sus cdomuii, et regno abjccto, vecti galos fecit Sic oimiiíi prospero gorens,
nono rogni anno praovisis oopiis tmiversarmn gentium sibi exhibí ti» ? vita o
44,

terminum dedit

Apud arabos f Ulit (Walid) mortno, Zeldman, sanguino ñater, in
t¿
regno secundum expositioncm pairis regnat aimiu III 3
47,

Al-Wslid reinó desdo 8 de Octu¬
bre de 705 hasta 25 de Febrero de 7 i5t
a El padre Flores: supone que en vez
dejju/m acaso deba leerse fratría¡ pero
es error, y la crónica dice bicn/EDquc
dispuso quo ¿ Al» Walid sucediese su
1

hermano Çulcinum fuá el padre de
ambos , Abdo-1- Mt'iíc,
J Cniciman reinó desde el 25 do Febroro de 7J5 hasta el 22 de Setiembre
de 717.
10

MO

APÉKDÍCF*.

Zolciman moríens êuéçcsorcni saracenôrum reli quit in regno filinm
palrai, quem nvm cundo ab jEgygto Ocçitleati praoposuerat , nomino
Amor (Omar), rogn, anu , ill fj nt pest cum frntrem reduxit in regno Izit
49,

(YuH) nomine*
SO- Izit (Yeáid) «arpeen oriun suecedems in regno, rognat aunts IIII2.
In Occíduíô denique partibus ox parte por daces exerci tus prüfil.
spera gcswít. GalJiam quoíjue Narbonenaom poi'duenm cxcroitus, Mazlgma
nomine \ suam fecit: gentemquo franconun freçoeutibuH bollfc stimulate
rvUpio incongruenti virLuto jam diet UM dux cxercitus Tõlosam usque perroni i j í muque obsi&ono cingem fundis cfc diverm gcncrum machiais jbxpugnam conatur* Frnricorum gentes tn.li tlc mintió certao, npnd duceni ipsins
gentis, Eudoncm nomine, congregan tur : meque colleèti, Telosam usque
iKTvcniunL A pud Tolosnm utnugquooxoi'Cilus aeies gravi dim i caí L one eon-

fligunt. Zoma dueem cxcrcttus fiamccnorum cum paite cxcrcitus sui occidimt : rdiqunm exercitam per fugam kpmim £equunfcm\
.12- Igitur I/it (Ycxitl) rox ftaracotmruin quarto explicate anno ab hac
luce migravit, fiatri rçguum reliqucns, Heaciain nomine (Hixem) \ et
past fnttrom, uutum proprii sominis rognaUirum adsciseiL, nomine Unlit
(Walid) «
o
jw I

IBIDOEO PACENSE.
No nos detendremos i encarecer la importancia de esto documento, ni á
investigar su verdadero autor; Sir, Dozy, on Ja soguiidíi edición de eos
J&thmheB} tomo í, pág* 2, lia dedicado un capítulo al óxáinen de estas
cuestiones. La Academia se propone ademas hacer una nueva edición de
1

Ornar remó desde d 22 de Setiem¬
bre de 7 1 7 liaaU el 5 de Febrero de 72fX
1
Ycfdd reinó desde la muerto de
Ornar Imsíu el 28 de En oro de 72-i,
3
Tía hablado ilutes el autor de las
gtiÉjrma qiic soaiuro Ye» id cu Mesopo¬
tamia y í ]cvfti n. por medio de su genetal Muflama, y sin duda algún rapiñate repitió aquí [tr>v inadvertência G]
mismo nombre, hablando de
cosas

de Esparta. El general que

llegó hasta
Toloaa, y allí murió combatiendo contra
Eudon, GO llamaba Àç-Çamh, ó sea
Zoma, como dice después, el cual suce¬
dió á A 1- ¡ ton en el gobierno de Empana*
1
HíXCDA reinó desdo el 28 de Enero
do 721 hasta el 6 de Febrero do 743.

=

AL Wall d Tf reí HIT desda lain aorta
de Hixem Imnta ol líi de Abril de 744,

Aráis DICKS.

H7

todos los cronicones , y tiene para olio nombrada comisión competente, .tíos
limitaremos ahora í insertar las párrafos que hacen ai nuestro propósito,
que sou muchos, añadiendo algunas notas necesarias.
34. Hujus temporibus in Mr* DOCXLIX anno imperii ojus quarto,
Arabum XCII. Ulifc sceptra Itegni quiiitum per nmium retínente \ üudorious tumultuóse Jíegnum, hoiiante >Scnntu f invadit Kegnnt anuo uno:
nam ad grega tn copia exorei tus ntlvcrsus Arabes uni cum Mauris t\ Muza
missis j id cst Truic Abuzara } et cctoris diu sibí prmineiam creditam ¡ncursantibus , shmiiqim cfc piares <*¡ vitales dovustaulíhits , anuo i mjjorij Ju¬
stinian i quinto, A rubi mi XCIÍI* I Hit sexto, m Aíra DCOL. * transit uct i»
promontoriis , seso cuín tis eoufligcndo roeepit : coque pnvlio, fuga to onmi
Gothortuu exerci tu, qui eum eo ;vmulmitor fraudulcnterqiio oh mubUioncm
Kegni advoncrant, oecidit. Sícque Itcgmim simui cum patria malfe cum
mmulonim intcrnctiono amisit, poragotilc Ulifc an, VI.
35, Per idem tempos divina*, incinoruu Siruleredus, mida üegijc Metro¬
politana» Episcopus, sanctimonhe studio claret : afcqtie lougmvos et mento
l.onorabilcs viros, quos in supra fata sibi mmmissa Kcclesin reperit, non
Bccmulum Bcicntiam zelo snneLiíatis stimulat, ¿itquo instinetu jam dicti
W i tiza} Principia oos aub cjus tempore COJIVGXOTO non cessai: qui ot post
modicum ¡ncnmis Arabum cxpavesceus, non ut pastor, sed ut mercenarias
Christi oves contra decreta nmjorum doscrcns liomamc patriie suso ad¬
venta t.
36. Hnjim tcmporibuR , in JEn\ DOCXLIX. anno imperii cjits quarto,
Arabum XOII. Ulit V. 5 duin per Kuprnuonri natos inissos Ilispiuiia viiütarotur, et niinium non solum hostil! » verum otirnn intestino fiuoro confligcrctur, Muza ct ipse ut miscrrimain adicns gontcm peí Gudítunum freturn columnas Hcrculis pcrtendeüta, ct quasi lumi indicio port, m íIJÍIUR
demonstrantes, vel claves in mnmi Lransitum Hispanic praesagflJitea, vel

,

*

Estos fechas no concucrdan nitro
fc'ií porque habiendo Wulid comenzado
á reinar en Octubre de 705, su quinto
afío de reinado comienza en Octubre
de 709 y acaba en 710, era 717 á 748,
hcgira 9L
* Lo mismo sucede con et tas fechas
que con las anteriores : los crios do rainado do Wulid es lo único que huy exne1

to; la era debe ser 7 i 0 1 y la begun 92.
* Antes lia fijailo A la invasion una
fecha equivocada por un ano de más, y
ahora A un sucoso posterior, como es la
fiju un afío de minos.
Venida de
De todo esto resulta (pío les fechas do
esU crónica lian llegado ¿i nosotros muy
viciadas, y que no puede dárseles im¬
portancia ninguna.

14 8

APÉNDICES

rcsmntca, jam olim maiò direjitam, et. omninò impiè adgrossam perditans
penetral; a tquc Toloturn urbcm Itcgicun usque iimiriij?cndo , adjacentes re¬
giones pace fraud idea maio divurbenms y nonnuUos seniores nobilos viros
qui utcumquc remunseiimt per Oppam filium Egiex Ucgte & Toldo fu gam
ampíenlos 1? gladio pa ti buli jugulai , ct per ojus orenxionern cimctos ense
dctritnnaL Siequc non ftolum ulteriorem Mispamam, sod etiam citeriorem
usque ultra Caesar augnstam , antiquissimrmi ae ftutfmtissimauL eivitatem,
dudum jam judicio Dei patenter apertam, gladio, fame ct captivitatc do
populat: civil ates decoran igne con cromando prsccipitat ; seniores ct po¬
tentes sccculi emei adjudicat : juvenos afcqtic luctontes pugionibus trucidai :
fcicque dum tali torrorc cunctos stimufat, pacem non i ml ho ci vital os , qiue
rcsidum evimtj jam coacto pvocbimitruit, atquo sumiendo ct irridendo astu
quodam fall it : nee mora petita condon ant : sed ubi imjictrata pace, torriti mctu recalcitrant, ad montana tcjnpr i itcrtim ciTugiontes , fame cl di¬
versa morto periclitan tur : ñique in cad cm infelici Híspante Ocrdcbse in
tfedo dudum Patricia, qua?. semjxtt* extitit pra> ceteris adjacent!bus oivitatibus opulentisftima, ct TCgco Wisegotlionnn primitivas ¡uíeiebat delicias,
Regniim cffçrum coUcc&nt.
3A Quia cnim narrare quoat tanta péncala? Quis dinumerare tam im¬
portuna nnufragia ? Nam si omnia membra vertei'cntur tn lingnas, omnino
nequáquam Híspante ruinas vel <¿us tnt tantaque mala dicero potent hu¬
mana natura. Sed ut in brevi cuneta legenti renotcm flagella, relie!¡s
aacctili inrmmcmbilibus al> Adam usque nunc dadibus, qua» per infinitas
regiones ct cmUitcs cr udel is intulit mundo hostis hmrmndu»; qimlquicl
lna lorialiter capta Troja pertulit : quklquid Hierosolymji pra dieta per Proplitítiu-um eloquia bajulavit : quidquid Babylonia j>f*r Scríptnrnmm eloquia
sustulit: quidquu! ]iostremo liorna Apostobrnm noli i i tato decórala mavtyrialitcr con fecit; onmte ct tot Hispanist quondam deliciosa, ct nunc misera electa , táni ¡ti boiiorc, quíun eÜnm in dedecore exporta iuib
38. 2íiun in JEra DCCL. anno imporij ejus VI. Arabum XCIV. Muza,
expletis quindocim mcnsibiia, ¡i Principia jimti praamonitas, Abdnliaziz
fiiium linquens in locum suvim, lectis Hispanice senioribus qui evaserant
gtedtum, cum nurcq argentovó, írapecitarum studio compáralo vel insi}

Las ediciones do esta crónica diceit
arrifiienteíH } poto ein duda debe kerso
arrijmittrt como pfopotie Mr, lw,y7
4

Rcchftxlits r Ô.4 edición, r, p¿g. ñ.
1 Florea y demas ediciones,
compro*
lutiiK (V, DOZY, 1. r.)

149

ÀPEIíniCES.

gnium onuimoidormn niquc prctiosorum lapidum, margar it nrnm ot imionum (quo arderé solet ambit 10 matronnrum) congerie , aiinulquo
cundís spnliis, quod longntn cst scriberc, ftcltmniifl, Ulit líe"is rcpriilriandu
fiefrC pnrsemai oblutiljufq anno Regni ejus extremo : quern et Dei nutu initmn repent repodando* el malo tie eoiispcctu Principia cor vice tenua ejU
citur pompisnndo
Nomine Them! finer, qui in Ilisponúe pnrtibus non módicas Ambmn intnlerat ires, el din exagitafris > paceni cum ch ftcdcrat haboudum. tied
otinin sub Egioa ct \V it iza Gotliorimi Rcgihus, in Qrivcoa qui roquoroi nnvnlique dcaccwlcraiit , sun in patria de palma Ytetomi triumphnvcnifi Nam
et multa oi dignitas et honor rofcrim\ rumou et. u Christ uinm Orienlnlibus
perquisitns hmduMir, cum lauta in co invenía asset veraltdui rtmahmlin y ut
mnnes Deo laudos re torrent non modicnÿ: fuEt cnim ¡Seriplu varum nmntor,
eloquent t a mirificas in prad i is expeditas qui el up ml Alnundmimiimn
pnidentior inter cuteros invent ua, ut ¡liter cat ItononuuH, ct pactum quod
dudum a b Ábdnllftüiz iiceopunil, (in niter id) cu impura tur, Sicquo lmcteniw
permit art slatibilitUH, ut nullitlenu-s ft Kucceswmhii* Àrabnm tanta» vis proligntioius solvntnr, et sic ad Ilispaiiimn remen t. gaudibmidiue
SO. A.ibanttilduÿ post mortem ipnitUi multi honoris et magnitud inis hitbehir. End cnim in omnibiH opulent fast mu* Dominan, el in ipstV nimimn
pccmihc dispenwator : sed past modicum ÀlhoozBimi It x [li*paiimm adgrediens , noticio quo furore arrophia, non módicas injurias in on in altalil,
ct in tor novios inillia Holidoimn dannmvit. Quo audito, cxunriltm qui cum
duco Tlclgi (Ibilcli) fulranenml , HIII* Hpuito fort trhun diorum omnia pnrant, ot citius ad Álliüomm , cognomento Ábnleliutnr (Àbol-JiiLnr) gralimn revocatit, d i versts qnc lmimficiUionibub remunerando Nublinmnl b
40, SuprudictUK Ulit (Walid) Ainiralmuminin (quod idioma regni in
lingua corum rc&ojisU owun pyoirpw yer/ws) * pncvisis copita immrsaruiu
gentium, ncc non ct muñera IlÍH|)íinÍLi' cum puellnrum dcioritate hibi osa
hi bita, ct in oculis cjus prevalida fiunfi paivipensa, dum cum lonncmis
plcctemlum morto adjudicai, imi*ctrat« pro eo Prcctiiilimi vel 0 pit malum,
quibus multa ox illis affliicnlisMijnirt diviliis bona obiutantU milLu mill in ct
«i**

,

Los ifos párrafos anteriores e*lán
inundablemente fuera do Su lugar, y
pertenecen á un capítulo de esta erónica, boy perdido, ó A otra distinta.
4
Am ir Almuminm no significa eso,
4

bino emir, o prlndjut de fon creyentes
3
Se refiera de nuevo á iMu<;u , cuya
historia prosigan, después de la interriijtcUm de los dfj.'í párrafos üutetüdcntcn,

150

¿FÍSmCES.

clecies centona millia eolidomm numero cUmnnus, ITlií vitíe termiiuim
dando i ssooulo migrat, Quod ille concilio nobiliosiini vi ri ürbani * Africanas
rogionis sub dogumto CathoiioA) fidei oxorií \ qui cuín eo cunetas Hispaniíc adveníaverat patrias j accopto, complendum pro rtilrilu oxoptafc, atque
pro multa opulentia parmn imposituiu onus existima! ; sieque fxdqjtiBoroa
dando per anos libertos congeriem immmonun dmumorai, atque mim velocitate iropositum pondua uxactutj sicquc suoccsaoris tempore fisco adsignaL
<tl. Hujus tumpoiibns, in /Era DCCL1L anno imperii ejrts octavo, Arabum XOVL Ulit mortuo , Zulomam, sanguine írater, honorificÿ secundum
expos¡turn fratris aucoedit. in Itegno, Regnat aun, III* Üic infestas RumaMr. DOKV propone que en lugar do
Urban* se lea Julicutiy por hi semejanza
que tienen c*iOh nombres en la cscritura, y porque no HO tiene noticia do
ningún personaje , <k nombro irrbanot
que interviniera en aquellos aconteci¬
mientos, al paso que el nombre de Ju¬
lián3 y la parte que tuvo cu la invasion,
así como sus relaciones con Mttpfi, son
cosas de todos conocidas. Creemos que
esta conjetura es aceptable, y que aquí
1

KC

trata efectivamente de aquel famoso

personaje,

* Es evidouto quo la palabra exoiti
no significa aquí nada, m la frase cató
bien construida; pero no nos atrevemos
& conjeturar lo que ha ríe leerse. Dice
Mr. Doícy que «caso sería nxarcliae;
pero, asi como cu la enmienda de que
hemos hablado eu La nota anterior no
dudamos en aceptar su conjetura, dsta
nos parece por extremo aventurada*

Querría decir eu cate caso que Julián
era exarca de Africa, ó de esta parte de
Africa ; ó lo que es lo mismo, que te¬
ína esto cargo A nombre del Emperador
de Conato n( inopia, de donde podría de¬
ducirse, y deduce en efecto este sabio
orientalista, que Julián era griego, y no
español, y que aquel territorio de Ceuta
no pertenecía á los godos , sino ¿ los
emperadores. Todos los historiadores

arábigos afirman claramente lo con ba¬
rio, y ademas hay algunos datos, que,
aunque no de una maneta terminante,
contradicen esta opinion* Que Ceuta
habja pertenecido ti los godos consta de.
San Isidoro, quo, al referirei reinado do
Thctidis, dice que unos soldados *Q ha¬
bían apoderado do Couta, expulsando
de allí a fox tfodos. Es posible que los
imperiales que vinieron á España r,u
tiempo do A than agildo y so establecie¬
ron cu las eindadrs de la costa oriental,
fio hiciesen dueños c!c Ceuta; pero lue¬
go el mismo San Isidoro, en ol reinado
uc SUebuto, dicer resíduas (urbe$) int cr fre l vm om nse exina n i n it; q nos yens
Gothorum post in ditioíífm &umn faciU
vcdeijil* También Isidoro Pacense dice
que Siâêbvtô subyugó las ciudades que
poseían. Ion romanos , es decir, aquellas
de que se habían hecho dueños en
tiempo de A than agil do. {Chronÿ c. vi.)
Estos toetiinonios inducen A creer que
recuperaron todo lo que únte habían
poseído, y porcmiflignicetíq que Ceuta
volvió también tí su poder. No es cier¬
tamente Julián de aquellos personajes
deque una nación puede gloriarse i pero
creemos que hay más fundamento para
afirmar, con los autores arábigos, quo
era gobernador A nombre del Rey do
España, que no para suponerle griego-

151

APÍOTICJÍS.

ilia: , fratrem non do simiii jiiatro progemtimi, Mnzzilima nomine, cuni coulum rmllibus íinmtorum ad dolcndam Romanian! mittit. Hi o Perganmmÿ
gladio simul
aniiqumimam rt flormfh&hnam , Àsitv civitatcm hello
cum ignc finivíL $êtl*rçtioue âercpiam* Dchulè CJonfitnTitiiiopoJitn propcrans,
dum periclitar! so divcrsri neeessitatibus Miimlimn prospicih, aih rius Prin¬
cipia jussm non nimifim felicitei1 repedarit*
42. Per idem tempus, m JEru ÜCOLIIP firmo ímperij ejns IX. Arabum XOYH, Ábdailaziz oirmcni Hi span iam per tres annos sub censuario
jugo pacifícaos, cimi Hispa.li dlvitiis ot hunoritm fascibus cum Itogiua Hispaniro in conjugio copulatn, filias reguni ne principian pcllicatas* et iuipvudenter distmetas autuarei , gèditionc smoram lacta, orntioni instanÿ
consilio Ajub occiditur: nUpio co Hispaniam rotúlente, menso implóte,
Aliibor in regno Hospcrfec por principaba jusaa succcdit cui rio inorto Abdalluziz ita cclicítnr, ut quasi consilio lSgiloms, regiro conjugi# quondam
Titulen ei Regís, quam sibi soemverut, jiigum Arahicnm h &ua ccrvice conaretnr avertero , et regmim invasum Hibcrnu sibimet retemplare»
43. Aim DOCLIV. Honinnoruin LXIY. Philippics imperio coronatur, regnans civiliter quadiuns cuín anuo pcracdftít principio immtli artnis V DCCCCXVL Hujus (cniporc in /Erasuprafata, aimo Pbilippioi pri-

,

mo Arabuin XGVIIL ¡Suleuimn, Samccnornm Regno rotempto, vegimt
anuís tribus. Árabea Romanian! acriter |>opu1autnr. Pcrgannim, anttqiu&aimam ac florentissimam Aairo civitatom * ultrici incendio ooncromant. Ilujus
tempore Alahor per Hispaniam lacertos jiullcuin mittifq atqiro .doboUamlo
el pacificando penó por ties anuos Galliam Narbonenacm petit, efc paulatim
Hispanínm nlteriorem vectigalia censando componeos, ad Hiberiam cite¬
riorem se subrigit , regimos ¡tunos supra seriptof*.
44. Aka DOOLY I. Homanorum LXV. Anastasio* imperio ooronatur, regnan» civilifcor dodram cuín sumo, pcractis it principio mmidí aunis v DCCOCXYIIL Htijns temporibus Zulcmam Ambit m rcgnmu tenens , filium jÿatrui Ornar nomine vel fruírem ejus Izit sibi micccasorcs
liegrii adeififlit. In Hispania veri* Álallpr jam díctus Patriciam Cordoba m
obeedibui» , Saraccnorum disponen do rrgnnm retempUt-, atqnc res abluías
pacificas ChiistianÍB obvectigulia tlio»auria publicis iiifcrcnda instaúrate
Mauris dudum Hi-spanins commcantibus peonas pro tlimuris absconsia irrogíii: utque iu cilicio ct ciñere , vermibus vel pedionliíj scaturiuiitibus alligatos in ctircore ct cutenis onustos relempíat : et quacstionandoj vel diver¬
jas poenas inferendo, flagellat.

APáliWCES.
45. Per idem tempos, incipiente Mv*. DCC1YIL anno Arabian C. in
Hispania deliqmum Solis ab liora diei «optima osqoe in Iioram nonam fieri,
stellis visis à uououilis iilisso dignoscitor à plerisque non nisi témpora
Zamaj successors boo apparuisse convincilur.
46. jEral»< 017V II. Romanoivun LX.VI. Arthemius , qui ct Theodo¬
sius, imperio coronatur, regnans annis duchos, peractis à principio nrnndi
annis ‘V DCCCCXX. . lujus tcmporihos tutelam ob sanotimoniam legis
auce Omur fratri suo Izit (Yeçid) gerenti guberaacnla Iíegní ei adciscit.
Qui Omar vacante omni prrelio tantse bonignatis et patientisc in Regno
extitit , ut hactenus tantus ei honor knsque referator, ut non solum & suis,
sed etiam ab extends pne ennetis retroactis Piincipibus beatificetur. Tanta
autenn sanctinionia ei adscribí tnr, quanta uulli unquam ex Arabum genie.
Sed in regmini non din gubemacuk prorogata sunt.
47. Igitur Izit guberuacnl is regni Saracenorum docedente íratre per
snccessionem plenè auceptis, exereHus generis sui. qui apud Persas tutelam
gerebantj rebelboncin inoliti civilia pnepamut belli) : ¿deque fratem dud mu
supra* nominatum, Musiiima nomine, cum infinito exerci tu mittens , in
campi a Babylonieis supra Tigrim fluvium pugna conimisa, slatim ocies
tyratmizanüum mira dilabitnr fuga, atque ilucom sedería nomine lz.it
comprebonsnm , venia concessa, r&ervant ad vitntm
d8. Tunc in Occidentis partibus multa illi praeJiando proveniunfc prospera ,
atrpie per ducem Zama {Àç-Çamh) nomine , ireá minus pouluhun armes in
Hispama dueatum habentem , ulteriorem vel citcriorem Hiberiam proprio
stylo arl vectigalia inferenda describid Frsedia et maimalla, vei quidquid
iílud est quod oliin pnedabilitor indi visum retomptab&t in Hispanio gen 3
omnis Arábica, serte sociis dividendo, partem reliquit militibua dividen*
dam, partem ex omni re jnobili et iminobiii fisco fissociat. Postremo Marboíioiienseni (íallkrn su am iacit, geubemque Prancorum frequentibus beliis
stimulate et electos milites Santccnonim ín prssdictuiu üíarboncnsc oppidum
152

ad presidia tuenda derenter collocat : atque In concurrent! virtu te jam di*
CMIS dux ToJoeanx usque prseiiando penenl earn que obsidione cingens, fun¬
tf
dís et divorcia generum muehinis expugnare conatos esfc ; deque JBVauconim gentes, taü de mintió oertae, apud dueem ipsius gentis Eudonom
nomino cougregantur : ulji ? dmn apud Tolosam utriusquo exercitus acies
gravi dimioatiouc confligunt, Zaina duccm exeroitus Samccnorum cum parte multitud iuis congregaba oecidunt : reliquum exerdtum per fngam
elfipsum sequuntur* Quorum Abderramam susoepit principatum nuum

r

T

APENDICES,

153

per mensem , donee ad príii ci palia jnaaa venirct Ambiza eoruni redor.
49* Per idem tempus, Fredoarius, Aceitante sedis Episcopio, Urbanus,
Toletaroe seáis Urbis rogue catbedralis veteruauas melodious, atque ejusdem
sedis Evantius Archidiacorius. niminm doctrina, otsapienthi, santitafe quoquo, et in omni secundum scriphiras Spe, Pide et Ch».ritate ad con for tandam Ecdcsiam Dei, clari habentur*
50. Era DCOLVIIL Romsmorum LXXIL Leo imperio eovonatur, regnat
annis XXIV, peractis & principio immd í annis "y\ DOCCCXLÍV, Hie Leo
militaria discipline expertas fuit. Saraeeni sub Omar, qiri fratri Regnum
decreveraf, ad modicum degentgs, nihil prosper mn eaptant : sub Izit (Yeaid) vero prsetia multa exogerunt : quibus et post modicum sub Hiscam, suo
Rege, Libem Regiam properantibus evpngnandam, Reipubliotu accl&mante
omni sonata y Loo imporij ut dlxiinus suscepifc seeptra.
51. Hujus temporibus, Izifc, Rex saracenorum , in iRra auprafata, regni
primseva obtinet gubernacida : tabs criim inter Arabes toneturperpetimnormiij ut non nisi per cunetas Regum succession es prarrogfttivè à Principe
percipíant nomina ; ut co deeedento, absque scandalo adeant regiminifl gu-

bemacula.
52. Per idem tempos, in /Era DCCLIX. anno tmperij Leon is secundo,
Ara bum CIIL Ambiza (Anbaça) semis cum quatuor arniis prmcipalum
Hispanic apto retemptat, qui et ipso, cum gente Francorum pugnas medi¬
tando, ei per directos satrapaa insequendo, in felicitar certa t, Fnrtivia vero
obreptionibus per lacertormn cuneos nonnollas çivitatos vel castalia demutilando stinmlat; sieque vectigalia Christiania duplicata exagí tans, taseibus ho noram apud Hi span tins valdè triumphat.
53. Hujus ct tempore Judasi tentuti, sieuli jam in Theodosy minoría
fuorant, i quodam Judieo sunt sedueti, qui et per ftntipbraaim nenien ficcipiens Screnus, nubilio errore cos invaait, Mesianiquc se pneaicans, illos
ad terrain repromissioms volari eminciat, atque omnia qua? possi deba at ut
amitterent imporat ; quo facto inanos et vacui remansernnt. Sed ubi hoc
ad Ambizaui pervenit, omnia quae amiseraut fisco adsociat, Serenum ad sc
cnnvocans virusn , si Mesías esse quic Dei íiioore cogitare t, Quí cl urn postrerno suprafatus Ambiza per se expedi tionem Fraucorum ingemuiat, cum
omni mami publica uicnrsionfim iliorum ill ico meditatur. Qni duni r&bidus
pervolat, morte propria vitae termiuum paral ; atquo Hod era (Odzra) conRiilem patriiB sibi oommissse vcl principen! exercitus repedantis , vel quasi
refr&n&ntia , in extremo vitae posit us ordinal

154

ApfcrmcES.

54. Cut stiitlm , in /Em DCCLXUI. finito supraíati Impcratoris pene
jam sexto. Aralnun OV'Il, tjuraoenus labia nomine monitu IVincipum aiiccedens, terribilie potostator ferft tríen i>io cni delis ewesluat. ntquo acri in wnio Hispauise Saraeenos et Mauros pro padfieis rebus olim abktis examtefc,
ñique Clmstifuiis plura restnunit.
55. Hujus teiuporibug Issit, quarto exploto rmno, ¡ib hae luce migravit*
train regnuni relinquens Hiacam (Hixem) nomine, et post fratrem nnium
propry eeiriiuh ndciscens nomine AhxHt (AMValid)i Qvri Hi&cfim primordio
mm potestatiai in Mi% DOCLXI, anno imporij lÿconis jn.ni dicti pene jam
quinto , Arubum GV 1+ satis se moftesfcimi ostendeuÿ , non mill a prospera pex
duces exerci tus it so misses in Romania terra et pelago gessit. In oecidtiis
quoque parti hus prope nihil clarujtj peregit, Dcinde cupklitatc prcereptutf
eat, ct tanta collcd-io pecuuiurum per duces in Orientem et; Occi dentem al>
ipso missos est facta, quanta rmlio unquam tempore à regibus qui auto eum
fueruut extiiit congregara. Unde non módicas popiilorum eatervw cementes
in eo improbam mancrc cupiditalenq ub qjus diíione SUAS dividunt mentis,
ubi non módica stingo per tres fore et quat.uor anuos civjliter facta, vi\ SUüü
potestati provincias perditns refomiuvit.
56. Hujus tempore , in fEra DCOLX V L anno Imperij ojufidem X. Arabum CXI. Hiscam VI. Oddi fa (HodziiLfa) vir levitate plenum , auctoritate
h duce Africano accoptn, qui sor torn Hi span hr poiestatem semper ii moniiu Principia sibi gaudefc fore oollatam, per sect menses absquo uilu gravítate retemplas pro paucHafce Itegui nihil dignum animad versione 1 ingeminai.
57. Per idem tempos acl regendam Hispaniam, in JEra DCCLXVIL
antic imperij ejusdem XT. Arabum OXII. Hiscam VII, Autuiuaii (Ô t ÍT—
man) ah Áfricams purtíbns tucitus properat. Hie quinqué mensibus Uisp&tiins guberaavil : post quom Hiscam subâtítuit dium nomine AU
luivtam. Hie ad Hiapaniam regendam strcmic sigiilum vel uuctoritatom
principabm k snprafatU partibus missam patenter demonstrate atqne dum

-

Vosse Dozy, Rechÿ r, p. II.
4
1 edición de Florez dice después
do pvopaat : post qavs vitam jinivit, a
missus cst alias AvJ.nman nomine, Hk
qU<Uu€r per ?nen$t& rexit ter ram. OreeEiotÿ quo
palabras, que no se cii'
cuentran on la edición de Rerganaa ni
1

en el cod. de la Biblioteca Complutense
que liemos consultado, están de sobra,
y que no liubo dos gobernadores de
nombre Otsnian, .sino uno solo. Véase
más adelante i a cronología da los go~

examinamos esta
cuestión con algnn más detenimiento,
bemadoree, donde

r
\

a<

*

1

APÉNDICES.

155

decem per mensos túrbidas regnat, uescio quo astu noi mullos Arabes se
vello regno dqjicere, ilficoinvesligat : imileef eos comprckensos aliquamciiu
diversas rebel lionis ocasiones flagoliis oxlorquet, el ut clarnjussus abfcmuÜ3 transniutinis fuerut, poena* inferen do , postremo capite trancat. Tutor
quos Zat(lHacl) Híiracemini, genere plenum , facundia durum, utquo di ver¬
sar nm renim opulontissimum dominum, pama extortum vd flttgris irdumm atque colaphis ca&sum, glarlio verberai Qui non post muitos dies atipef itionem gentis corum quorum sango inem federal, ¡V Lybhc partibus principaliter monitua Mammet miUitur Sanioentis cum relatione uuetoriUtis ab¬
sconsa , ut Abderramim in ejus loco absque annotation© manual prorogatas,
Sed ubi sedem Oorchibensem Mammet adiit, turbidus Abderraman cum neodum feisset r©perius3 st utim Álhaytam h Manuuet rigide eÿímtcomprehenMI*. Qnom dum in cárcere nequáquam impnnitum suflbrret position, sino
moru fortiter flagellíitnm, turpiter ndjudic&him, capite decai vatum, asino
pompizantem posterga facie per plateas detraía un t3 manibus past tergom
vine turn, vel catcnis ferieis alligatmn : atqne non post mullos dies daoi
africano, qui hoe ut fcmntdam iter ordiñan do , Alhaytam reddideiat mo*
nihim, subcustodia retemptatum dirigit prícseatandunL Defeque dura quid
de eo fieret h regal i bus sedibus Begü expectaretur, stylus nmltis aermocinationibiLs inYolvitur, et diversis judidia imped i tur, Sed cum nihil ei inferrent, de die in diem evanesoendo, por longum evanuit tempos, ct quia cum
Air i canis adventaret partibus, Mainmei Alarcila ejus vice in loco extiterat
positus mouse completa
58. Abderramau vir belliger in /Era DCCLXIX, armo imperij cjusdem
duodecimo semissário Arabum OXITL Hiacani IX* in potentate properat
laetabundus, ermotis per trienuium valde prsalatus. Cuiuque ninirmn esaot
animositate et gloria pra?ditus, unus ex Maurorum gente, nomine Mimuz?
andiens per Libya? fines judien in saeva temeritate opprimi BUGS, pacem
neo mora agens cum Francis, tyranuidorn i lli GO prasparat ad versus Hispa¬
nic Saracenos ; et quia or at fori iter in praílin expeditas, omnes hoc cngnoiscetites divisi sunt, ct Píiktíj conturbatur status : sed non post inultos
dies eaepeditionem pradij agitan* Abderramam enprainemoratiis , rebdlem
immiserieorditer inscqnitur conturbatae, Kemp© ubi in Oerritanemi oppido
reperitur vullatus, obsidian© opprcBSus, et aliquiindiu infra muratus, judicio
Itei sfatim in fugam prosiliens, ©edit exiuictoiatus : ct quia h, sanguine Chiistianoruuij quern ibidem innocentcm federal , femiurn erat crapulatus, el
Anabadi, illustris Episcopi et decora© proccritiitis, quern igne cremavam

156
APíStrDKm
raido cxhfuisfcus, atquc n dco ol> hoc jam satín daronnttis ) oí vi t at is plenitudino ülumhniia olim aquarian íifíluentis «¡ti prevent n.s dum quo íiuftigcret
non repent moiiturm, statim oxercitu insequonte in divemís mifractibus
maneí clapsiift. Et qnia filiam Nunni Dux Francorum nomine Eudo , causa
foederis ei in eonjugio cepuhmdiun, ub porsecutionem Arahum (liflfciomlam,
jam olim badiderat adsuos libitus inclínandam, dmn cam torditat do mnnu porsequcntíum liberuodam, eiram moni debitam pwpnrat miimiim :SíCque dmn cum publica manus inscrpiitat, seso ¡n seisum potra ni m ab alto
pinnaeulo jam vulneratua Gavillando prateipitat* atque nc vbvus comprehendorotur animam cxhalnt : eujus caputatatim ubi eum jíicentem repereruntÿ
tmeidaut, ct J teg¡ unit tnun filia Iindonis memorad ducís príuscntant : quam
i He maria transYoctans sil blind Prindpi procura* honor i turo dcst in andam.
59. Tune Abdcrrnman inultihulinc su i cxcrcitus replefam prospiooníí terram, montana Vaecaormn 1 dissecans, el írelosii ut plana pcrcaloana, terras
Francor mn intus experditat, ñique mico cas penetrando gladio verbera*, ut
proel to ab Endone ultra íluvios nomino Gríiroimnm vel Dornomiam prepá¬
rate, et in fugam di lapso, solus Dana nmnerum inorientium vd pereuntiinn wraognoscut. Timo Abdernimuivi suprafhtmu Eudommi Duccm inscquuns, dum Tmoncnsem ccck&i&m, palatia diraeiidu m coclcaias ustulando
depredan dosidorni, <\m\ Cousnlo Franeúe interiorÿ ÁusfriiO nomine Ca¬
rolo, viro fib incunte setate bel ligero , ct rci militam experto, ab Endone
pmnonito, seso infrontab Ubi dum pené per septem dic» utnque de pu¬
gnai conflict n cxcrudant, seso postremo in acicm parante atrpic dum acriter
dí mi emit gentil septentrión alca in ictu oculi ut parios ¡inmóviles perma¬
nentes, sicnt oí Zona ngoris glamliter maiieul adtrietm, Arabos gladio enecant. Sed nbi gena Austria? molo morabroram prevalida, ct forrea inami
per ardua pectoral i i liter ferientes, Itegem mventum exaninmnt. Sfatiin noote prídium dirimente, dcspioabiliter glmlios elevant, atqitc in alio die vi¬
dentes castra A rabil m innnmcrabilia , ad pugnam seso reservan i , ut oxurgenfes do vagina sua dilucido pvospichmi Europeu ses Arabum tcntoria
ordinate , ot tabernáculo ubi fuerant castra locate, nescientes cuneta rsse
per vacua , el pxitentes ab intimo osso Saraocnonun phalanges ad pneliuin
pnvpanitas, mittentes axploratomm officin, cuneta ropercniut Ismtieliterum
agmiuft oífiigata, omnesque t-acitò pernoctando cunoos difingisse repatriant

Parece que deberá lociÿse VttscQ*
imm , según se advierte en el Discurso

do recepción en efctn. Academia, de don
Manuel Oliver y Hurtado, pág. %

i

i

I

APENDICES,

157

do. Europcnses vero solicit i no por semitas delitescent os nliquas fncerent
simulimter eolatas, xmdique stupefaeti tu circuit u se,se frustra rccaptmit, et
<|ui aA pehscqucntcs genios memóralas millo modo vigilant, spoliis tanhim
ot manubiis decentar diviris, in suas se \xi i rcdpiunt patrias.
GO- Tuno in TErsi DCCLXXIL anuo imperíj ejusdom XIV* Am bum
CX VI. H iscam XII. Abdilmolic ex nubili íiimilm super Hispaniam Dux
mttiiUir ad principaba junsa. Qui, dum oam post tot trmtnque pnvlía reperit
ómnibus bonis opiinnm, ut itn. Horidfc }/Osf faulos dolores ropldain, ut dicei’es uugushde ease malógrame um , tardan i in rain pone per qmihior jumos
irrognf pctuluutinm r ut paulatizn labefuetata à diversis ambagibus manual
oxiccaht : jiifliceMpie ejus prarepÜ eujiiditate ita blandiendo in enm irrogant maculam, ut non solum ex va temare decl inunda ext.et ut moi tua;
ventm etiam l\ cmictis optimis manca! timpicquriquc private, ñique n<l recuporundiun spem oumimnde desoíala. Qui etob IJOC mónitas jmediotiifl Abdílmelic & principal! jmsu, qunre nihil ei in term Ermicorum prespemm
oven i reí, íid pugna1 vietori am statim o ( fordulm exilien# cum omni mium

publica, subvene ro nititur pirenaica iulmbilantinm jiign , cl exjjedilioncm
per loca dirigen* augusta, nihil prospemm gessit* Con v ictus dc Wei potentia , & quo Christ i m i tandem porpuuei montium pinnneula retínenlos pre¬
stóla bant uiiscriLordiamÿt devia amplius bine i i ido cum nuimt valida nppetens toca, multi xuis Ijcllatoribua jiorditis , seso rccipit in plamq repfiUiuudo
per dev in#
fib Cui at mox post modicum, in /Fra DCCLXXV, anno Loon is imp,
XVI L Àrabnm CXIX. Jliseam XV. successor von it nomino Aucujai
(Ok bn), rpii dum )>otcbttttcin, oxceUnm goncnlogiam et leg is Burn custodiam
cuneta L remore t llispaiiia, prmeCHSonurrt vinculo idligims, judióos iib uo
pnrpoaitoa íortiter dimmat. Certè dum cerejnom as Jegis exagerai ; descri ptioneni populi facera imperai, atqnc oxactionem tributi iirdue agitai: per¬
versos Hispióme, vet divergis viuiis implicates, ratibus appositis, per jnaiift
transvolat- Fiscum cx diver ris occasion!bu.s prompt issiniè ditai : ubstemiun
os ommi occulta duiionc perseverut : ucinincm nisi per justitiam propriic
logis daimiat: expedi ti onem Frnncortun cum multitud ine exerci tus adiem¬
ptat : deindé ad Gafaran g11sía n a m civitntem progredictis , ncsocum infinita
clase apfcè reccptat* Sed ubi icbellioncm Mnurtwniui per epistolas ab Africa
missas subi to leotitat, Mine mora quanta potuit volocitatc Cordubnm rc[Ks
dat 7 transduct isque promontoriís seso rcoeptat. Árabes sino ofíectu ad propugriaculn Maurorum mititteufj, naÿdbm pries tolabi liter adventatís 7 írmria

Ai-tfsDICBS.
trausnataL Bi quos ex eis contradictores vcl bifarioa , seu mnli mnchmatores, iitque her-rebiett (quos ii!i antros vocant) reperit, gladio jugulut. Sicquo cuuotíi optima disponendo, et Trinacrios partus pervigilando proprku
158

sodi cJemcnter $c restituit : qni et post paululuin jjcracto quinquenio , Abdilmclic prariiilu regnum rc$taurms, intinnitíitc correptus, mox Inuguore
ad vitdia rede unte ò sieculu migrut.
G2, Per idom tem pus vi ri doctores et sanctimonias studio satis pollentes Urbanas et Uvantius, beti ad Dominum pergenies, quicscuut in pacot
C3. Ábâilmelic veto, consensu omnium, in yEra DCCLXXX. turna im]jorii Lconiw XX1L Àrabtun CXXIV. JT Iscam XX, eligitur in regno
Àrabuin. Igitur Iíiscam pnoventua furore iníquo, et eupidiUtis reláxalo
sina termina fneno, coapi t in sues plus soldo debaecari : unde in bello
omnes tilico suar )K>tcst,atJs gentes prosil iu fit inturiiuo. Nam ct cuneta, ilia
vasta soli tudo, mide ipsa oritur Arubiea multitudo, impictatem jmlicum
non furente#, cúnela coiriurUmt in dolo, trique Occidental!* pinga, etii plus
prm ceteris clcdiri sunt Mauri , ct ca qu« nd meridiana ni sc subí igit Zonnrti,
uno comilio cfímntes, cervices publicó excutiimt ;d> Arábico jugo. Sed ubi
ad H iscam auditum pervemt tyrrmnizairiitim muliítudo, centum inillia
armatomm electa auxilia valida illici ministra t duci Africano. Cultum

(Coltsom) fratrem exemUu Orientis scib et Occidents prirfcctum bello
duccni dosignant : exerci tu const i tuto ¡)er turmas eí: phalanges di numera¬
te, Africano se sitsdpiunfc solo : siequn consi lío definiunfc proprio, ut pa¬
trias Maurorum discursando et gladio feriendo, ad TingiUtmnii usqito proporent plagas. Sed Muurorum Loe recognoscens multitude*, in pugnam
nueli, praupcndictilis laid mm nodo ante pudenda priuciiicti, c montanis loéis
pimiiiunt illíeò. Sed ubi fritter fluvium Mafannm pervenissot, acriterutrique eon fli guilt in pnelio ¡ Mauri tel rum colorem equis pulcJirioribus de¬
monstrando, ct idbia den ti bug conjricsmdo, bostes tenent , unde oquites
/Kgiptii slatim rcsiUunt fugiendo. Sed illi dum atnplius impressionem fnciunt desperando, equites durum Anibici ct /Egyptíi sitio mora ol> cutis eo~
iorem dissiliendo, torga cum &ua ct aseensornm iirienncione verhmt expavescqndo : trique dum per fro tosa efc devia cursi tout transfretando absque
aliquo rotiuacitlo, vel virium repamtione, multitude iUa doperit vast-am
per eremnm: sicqucomnis ilia coHcclio Orient is videb ct Occident is jxsr
fugitm di lapsa contaba it ullo absque remedio. Dnxqne ipsius exerci tus,
Cultum nomino, conhitis socíis jngnlatur, atejue non sponíc in tres turmas
cuneta caterva dividilur: sicquo pars una gladio, vel manu victonim te-

1 59

ÀVIÍXIUCES.

nctur, alia vagabunde per viam qua venerat auAigious, repatriare imihiens
huicidntur: ícrtia pal's, iitammtmm versa ueaciens quo propemvit Belga
(Balcb) fraler se cluccm pra?bons liis vir genere plenos, et urania militanbus cxperíus, hçu prol» dolor! Hispauhtm advent avil.
64. En tempore, ur supra dixnnus, in àAH IXTJÍJXXX. imno iinpcrij
Leonía XXI l. Jlfacam XX. Abdilmclus Hispidis pruvrut, (Juimjue IVIgi
cum prod at a tcrtiíi parte mtelligit perron ire ad porlum, naves rcloinpMtmh*
tqus Impcdit transitum* Sod nl>i Hispanin1 Mauri hue ila coguoveruut Ihctum, in pralio ermgiegan, nipiuut, AbdiluhliV proslmlu et vognoqjus
assumpto, iraiiHiuiriiiis Siulídilms privben ad Irausihnn imvigerium : utquo
in tres Umnns cíi\ isi unam ud Toietmn prevalida.* tivitalU imirnm domi¬
nant icnchdum : uliuiu ad Abdihudie Orduba in sodn diriguuf jugidand um : icrtinm :id Septitaimm portum pnrrigunl oh pnuvratus siipniíulorum , qui de pradio evaãcraní juguliuidum* Sad Abdilnulie ulnuyque la¬
certo nim bracio n mittens, imam tunnum per (ilium II untidy (Omcvyi»)
obsicliono Toldo per viginti septem dies pmteiuhmtrm gladio. duodenum
al) urbe millinrio forntor dit&ecut : alhun per Áhnu/.¡mr A va hem licet emu
sua vcl cxereitus mierrutiouu refkmumdo reverbera! , ct in aliam purloin
declinat ; tertiam qua* Messulum civiudem ad coutprcliendondos cosqui
tutelam itítvjgij gerebunt, adventarat per Ilelgi , cui dudum transitam
detieguvet at , navibus piwpuialis obtrimrait.
65. Tone Abdilmelic, cvtcrrilis ceteris, mo in loco seso meplut, ndmoncm per epistolar o uUoqiiium iielgi , ul prist Inn in insula scan rcuipiuL : sell
lielgi dum tuntas funds injurias, quus tandem intulerat, mixing cl node
dolosos rememorar pniilia per Abdorramam ei object a, din obfciistQlitem
Ccudubaiu pendent , at quo Abdilmolie reponen* ¡i< lili is suis, ViJ à JUUtlU
publica dosolatuin , \e! anmcliucis sudabais excnimutuui, alqtm mortis quainundai. Taurus
thimine per coquis gruvi ter expolituq), j>ostrcinf> triadin
r>
verb inter Orientales cum ditco Bclgi (Balrb), u\i Occidentales cum filio
Hiuncya collect us cst cxereitus completa Aim supnifitla, mmo imp&nj

,

,

,

,

tSoguimos aquí el MS. eoiuplntense, que pone «ífíftí»? cu Inÿar dr s
néscio. No puedo persuadirme á <|uo d
autor de esta crónica dijese que a*.* $a~
bfa atJihidá se dirif/ió , cunado á renglón
acguide tied ara que vino á España, y
cu el capítulo «igLiieute da algunos pori

TO eneres

, que TnnmfiesUu conocer per-

fveUmente t*l suceso* bo quo quiere de¬
nr <-3 que hi lerwa parir did i?j/*rcito
dvn-ciiiido, iitunlida, no uutda rnliMid*:
srÿ
y que Bidcb, confílituyúndoM!
iiii
1*1 L jefe t li» trajo á lÍKjuifiu.

ieo

APÉNDICES,

Leonid supra dicto, Araba m jam proscripto, Hiscam Amualrmuiiinm jam
notato, et tanta Jucnmt praelia ab utrisque pa trata, quantum humana v'xx
narraro pr&v;dc&t lingua. Sed quia nequáquam ea ignorut omuls Hiapaniu,
ideo ilia minimi reccnseri tai» trágica bella ista deenmt historia ; quia jam
in alía Epitome, qtialiter cuneta cxritorimt gesta, patenter et paginalilcr
manet nostro stilo conscripta6(V Hujns in tempore, in ¿lira DOOLXXXL anno imperij Leonis XXII L
Arabum CXXY, Alulit pulehec Amirulmuminin debito in loco k cuiictis
Aubliinatur in solio : cui sine mora ab hit regno dump to, pcrmanel docl ran»
emu anno. Tunc intestino furore omius conturbatiir Hispama,
67. In Aíra DÜCLXXXIL anno imperij Leonis exploto XXIV. Alulit
primo, Alimentar (Abol-Jzitar) missus ad principals jnssa omnia snprafata
Kcdat scandal#, Tmic Abulcatar, nomine Alhozan, solicite «i hi commissiim
curat gercrc patrimn ; atque oxordiu ex irausmarinis part ib us sine mom
suportas Ilisj amuí domando, sub nomine pralij mittit in AfVic&m, et quia
cuuctus Oriens seduetus imuiebat, inaudita inprselia surrexenmt midienths
Alulit occismn. lit st-atim
68. In A3rn DCCLXXXII. aunó XXIV. imperij Leon i» completo, Ara¬
bum CXX, incipiente cum VL at quo hiz Alulit penó annum in regno
nutriente, cum Abtilcabir tumultuoso imperaret, cogitare omnes mcipiunt J
ni cum regno dojioiant, aique per Zunialicl (Somail), virnm gentis sure
atictoritfttc prttcirictum, ei tyrsmnixantcin , ;i civjtate Cordnba, tunc sede
regia, abfttraherc in pugnam communiter machinaiiUir. Iteniquo ubi hoe
diversas occisiones macliinsmdo, ilíieo impeiraüt, consüio definito simulanter Zumabcl fitgani meditatur. Time Abnlcatíir cuín classe Pnlatii, milla
inl oren rrente mora > piiUCCpH insequitur. Et quin pionque qui cuín en rebe.Iteni porsequumm , uni cum boste senfiebant, consilio ful dost imitas insidias
ruin memórate Rege akcrcs propera ut Mox invieem juncti praclium ngitant
gladio vindicó, notinuHi comités Regís* íi praslio se disjungimt, statiiiiqiiü
cimi nt solum cxupenmt. Sicquc ocoisis propriis ct una cum tribus con?
jmictis, íiigientcm jicrsequuntur.
CD. Kujtts tempore vir saiietissimus, et ab ipsis crniabuUs in Dci per¬
sistans servido, Cixila in sedo manct Toletana. lit quia ab ingressione Ara¬
bum in suprafara Ecclcsia c&set, metropolitan's esL ordiunlus ; fuit emm
sanctimoniis eruditas, Ecelcsiarum restauraior ? et septii spe, fide, et charitatis fínníssimus, mentis ejus inuotescant eunctis. Quodam dio, homo
hícresi Sftbelliuua sedueius voluit accederé core (t coram) perquisites est

il

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AF&HHCES.

Nil

ab eo ut cum tali renhi essel coucio, ¡1leque aumegíuiA iali sedero: qui
statini iUi k doemono esl arreptus, ut omnis conveutus Ecctcsia) ia stuporo
rovortoretur : sicquo Sauctus ut orntioni se dedit, ct Sánete Eccbste sanum reddidit ct Uta&tim. Qui ct uovem por anuos vicem Apostolicatus par¬
agens, in ca charitato qunm coavat vita* hujus tetmimtm dedil.
70. Tune afque Toaba m , qui valida adjutorin Zimaoli (Somail) prrebue*
rat, iu regui solio sublimate Tunc illc ad raparam!» cerhuuiun so inter
raios oculte : atquo postmodum in fel i ei ter diversa prcvlift cimi sua suommque iiitcmicionc exagitíuis, dim morto sc cum muttitudino ci consent font o
perdit. Quisquís vero Imjus rei gesta cu pit sciro, singula in Epitomo tom*
pomm legat quam dudum collegium*, in qua cuneta re pe riot cnndnín; ubi
et proel i a Mauromm adversáis Oultum (Colfcsom) dimicantium cuneta re*
porict «cripta, el Híspante bella 00 UmqKjre immimmtia rolcget mino hite
73. Hujus tempero, Izlt AluJit propria inorto 1\ meturn sum onmos
psi trise oeyus recognoscunt, at quo Abra him /rat rom in Aíra incipiente
DCCLXXXIII. anno Constant i ni primo, Arabuin pcrcnircnto OXXVJL
substitmmt, quem k fratre constaba! rolictum esse Vioarium. Sed Moram,
units ex Arabibus, Pidiitiiun adieus, perihir uní occidit, et iinporinm íu di¬
versa distractwn vacuna arripit por tyraimidem, Icrociter itppcton» bellum.
7d, In JEm DCCLXXXIY. anno imperii Consluntini XI* Amhum
CXXYIIL belligcrnns vsupralhtus Morcan cum sooii», Abraliini roperuma
cum inodicis, 011111 staíim Falatiuin appctens gltulio pcrcuíit: meque inte¬
stino ob hauc rem furore pnwentus, quinqumnio tumuUuosó viven», ot diversa prculia oxcrcens Azali patruiim de AlxlcHn, qnetn sibi íjnampluviiim
Ismaelita nnn multitude olegerat Priueípcm, h Damasco usque in eanqxjH
Babylon i cos pcrsoqnutus* Nib transado, rejacct dceollutUM*
75, Hujus tempore in jEra snprafatii DCOLXXXIV* nimo imperii
Coostantini II Arabum CXXVHL Morcan II. Timaba in Hispan i is, re¬
gno Abulcíitar cum adjittorc Zimahcl (Somail) nblato, ft eunctisutvir belligerot genero plcnus praJicilur, regruñís iiruim per annum ¡deque, 00 pro¬
pria morte pcrfunctoj Juzif ab omni íJcnatu Valatii Híspante rector eiígitur in dBm DCCLXXXY, anno imperii Conakmtmi Jit. Arabum tíXXIX.
completo, vel incipiente XXX, Moroan IIL mirifico ut senior et biigamm
psitrte addamalur in regno* Cui non post multo» dies diversa rebol lia Arabes pvr Hiüpaniam molientes, suas sino eficctu man entes usque ml inferos
animas fuurunt hádente». Iste dcscriptionom ad suggcstionom residul populi faceré impend, atque jubet ut eos quo* ex Christiauis vcctigalibus per
*

11

!

I

m

ATrmvicm*

:
1

Untas eorum stragcs gludins jugnlaberat, à publico codice scrioarii dome-

rent i quif licet petulando, solicitó impend.
76. Hujns regni in anno YL in dára BCÇLXXK.VT1L Noms Aprilis
die Dominico hora, L IL efe ferfc U t ounctis Oordubao dvibus prospieientibus? tres soles miro modo lustrantes ot quasi palíenles cxim fake ignea ref
smaragdinoa precedente, fueront vlsi T coque orfca fame intolerabili omnes
paites HispaTiiao rmiu Dei habita torea Angelí ordinati fherunt vastantes.
7 7 , Per idem tempus, Petras, Toletame mài a Diacomif- Pnlcber, apud Kk
Ipaniflin habebatur melodious, trique in omnibus soriphtris sapientissim us :
bitbif atores in TTiíspnlí . proptet pnsebos errónea® qnic nl> ei$ Sunt celebrate,
lihcilmn Fabntm atque diversis auctoritatibus pifchrò kompositum conBcripsih
lUijuE tempero, in /Era DCOLXXXVIIL anno imperii ems VL Ara¬
bian CXXXIIL Alnlella Àlusccmi I. Moronn, ut diximus, i\ maiui publica
iu&e&tatus, ct ttimnltu gentium exercitus cum theaaúris publicis it Pnlátio
fhgiena, et Lybiam ob reparationem pugna? penetrare clesiderans, AbdeUa
nihil jam paveas, instiactn Scnionitn sedem appcíít Regiam* Qui statimpost
ocm íáali patruum dirigens cam pmliatonim infinito tecrcitu Ambum et
Persarum hactenii# Solcm cxcolentuun pullatetquc ctemonia, Morcan k ok
rítate in civifaicm diffugEcndo, ct nullum roocptnnrinin ob mala quae focoratj ct mortes diversas quas iu Soraccnis gesscrafc, roperhmdo, !Nihua jEgypií fluvium tmnsmeando, emu rehementer maecimtur. Sed ubi
invieem ap¬
in locum qui lingua corum vocaUu' Asiunmi ¡TcrveuisBent,
plicant, ct tíim vati(l¿ utrique se jaculante lit bhios per dies immiãericorditer
cum muHomrn ex atraque park oocisionc sc prosternentea, vix in tenioexupcrMo Ct interfecto Moróan, vngmis gla/Lios remittemit, semet-i paos sedan¬
te* Tune capita magntttftram ad Abdellam dirigentes, quasi spoil a prastiosa, bellatores do prsedarum trumobiis remtmerat, arque cmictos prísti¬
nos términos digne pjieifiwnt. Keljqua verb gesta comm, qua liter pugnan¬
do utucque partes conflict® Bant, vol tpmlitor Hispan!® bella sub prineipk
bus Tlftlg?, Tfioalm, c{ Hntnéya concreta aunt, vd per Ábuicahir oxemptn
qjns delcti sunt] :K>]Isunt, Atquc sub principio lueii, quo ordine
ne liitic script a sunt in libro vetbom m dierum sÿcculi, qnem chronicis piintuntiH ad singula addero pmeuravimus?

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163

APÉNDICES.
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CHUONICON ALBELDENSE.
4.

46. Rudericus regn. aun. I1L Istias témpora, Jira DCJCLII* 1 íanmliu
tcrrac Sarraceni ovocati Spuuias occupant, rcgnumquc Goíhoruui cnpiunt :
quod adhuc usque ex parte pcrfcinaciter possidciiL, efc eimi oís eliristimrí dio
nocturno bolla inumt-, et quotidie confliguul, dum predestina! i o usque < I i vina debinc cosexptdli cnidclitcrjiibcat. Amen.
77. Item iwjrcwio sarracawum in ¿¡¡¿muía iia cst* Sicuí jam supra rdulimiiSj Rn dórica rcgiiaiite Gothis, in Spania per filloa Yiii/,JIILí HcgU ori¬
tur Gotli b rixannn disccssio : ita ut una pars oonim Hegmmt dimfttm vi¬
dero desídem rent : fpmmni rf i:nn fiivnre atque fammlio, Sarrneoiii Spnlüími muí ingressi, anuo regni Ruderiri tertio, die ill. ¡dita Nnvomhris,
¿Era DCCLII
rcgniuitçin Africa Ulit (Walid) Amifídiivnminin , fi í in do
Ábdelmelic, ¡mno ¡miluim C \ ingrcssits cst priimnn AL/ulmm. (L. Aim*
zura). Tu Span i a sub Muza Duce m Africa coniwiiieiite, el maurorum pa¬
trias defecante,
78. Alto anno mgrosstis caí; Turik, Tcrtio anno, jam codcm Tank praclio
ugonte cum Radcrico, mgrcs&ua est. Muza ilxm ís uncir \ cÿfr pariit liegmmi
Gotbonun, et tune omnisdccor Gathicsc gentis pavore vel Ierro periil.
Do Rege quoqiiG coclem iluden co milii causa intentos ejiia cognitu mnnet naque in prscscntcin diom.
De ¡foiiqui rMMntó&'int Grítales hjxinienm r*. Q ucd rovo i am supra d¡oto su.peratus Ituderico Regla Span iooteum eiocium, nulltiKquc* i 1 i i sigiumr
jfiveuhim fuisset, mintáis Ycnit per ornaos miudes vei Círslri (Wovmn.
Aim is ¡laque instruct;, preparat i sun! ad Ixrflum» ist inter Gul¡ vi Sarraccni
fortiter per septoni anuis bclln* (afe) Miter illos tlfemrrit Civitas ULúlhila
(vol villa?) continentes. Post vero idem sojdem témpora, inter dios misi

1

Debería ser DCC XL IX,

* Ni fue en Noviembre ni cu la em
752T sino en la primavera dot afki 711
(era 7I9)>
3 No fue ario 1(H) efe fes Arabes , sino
año 92.
* La venida de MUçEL fue al afio Kíguiexdc de la de Tarik.
n Este párrafo importante, aunque

muy adotterrulo, lio aparece en la odi*
don que bi/.o d P. I* ] oro: do CKlerronieon. Se encuclilla ea d facsimile que
del códice de Mcyá pea-ce osla Jloal
Academia, y fuá publicado por primera
VCK por el Sr. I). Manuel * >livcr y II Hi ¬
tado Cli Us Motilé A MI Discunm de n ccpciou , leído cu la junta pública del 8
do Abril de látiG.

I

164
ÀP&ÍDICES*
di&cnmmt, et sic super pactum £nmun et yerbum irmiutabile descender oat,
\n et oiunis Oivitas frangerentj et Cantm et vicia habitaren!, et uuusquisque ex illorum origine desemelipsis Comites eligerent, qui per omncs habi¬
tante térro illonun pacta regis congregnrentur, Omni» qnoque cívitas que
iI3i superabenintj ijÿíta sunt constricte à suis omnibus habitantes, ipsi quoquo sunt serví armis conquisiti ; prout destín atum et&t ab Hamir Almuummin nonmdios vite fines terminate. Fiuut mb anuís XXVII mem, XI,
79, Ili mrd duces arabum} quirepnüverunt in Spania, — Supradictus quoque Muza lien Nuseir iugressus Spaniam regn. an. I, mens. III I
Àbdclaziz Ibón Muz. regn, am II mens. VI \
Ainb reg, mens. I ",
Albor reg, aun. IL mens, X I
Zama regn. an, 1
Abder¡dmman reg, an. I
Hodm (Odzra) reg, an, 1 7.
Jfthia reg. an, I mens. VI 8.
Kodiffa reg, mens. VI
Autuuian (Otsman) regja. mens. lili,
Ueloitan (AJhajtsíun) mens. X,
Abdelmolie regm ann, II lü,
Auouba (Okba) regn, an. IIIL mens, V11,
Abdolmeüc i team reg. ímn, I mens, I [\
Abulhatar iben dtmari reg. an, II
TaubíL (Tsuába) rcg. an. I. mens.13 11, Sub uno, amu XXVII mens. XII 11
i

Es próximamente exacta os tu cuca-

ta,

* También es exacto cate dato,
fi

Gobernó próximamente cuatro me-

ses.

Exacto.
e As-Samli gobernó
4

de dos

afios,

c Âbter-Raiimeii filó nombrado
perlas tropas gobernador interino, y
duró dos meses, y no un año.
$

7

Antes do üdzm Fuá gobernador

Antea, desde 721 a 725 6 principios
del 726. Odzra no gobernó tampoco un
ttñOj sino pocos meses,

*

Más bien, come dice el Paceuso,

tres a?m.
Exacto, y lo mismo los dos si’
guíente*
i9 Autos de
Ahftel-Mclic hay que
contar á Mohammad bou Ábd-AHidi y
& Abdo-r- Rali meu Al-Gafcki,
4E Fueron seis años y
algunos meses,
14
Esta segunda voz no reinó Ahíte
l-Mclic sino nuevo meses próximacaá t
ü

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meato.
Suprime á Buldi beuBixr, Tsaalalm y A bol- Jalar,
11 Ésta
es la prueba de la inexacti¬
tud do o&te fechas y de lo incompleto

i

i
!

l

APÉNDICE!,

165

Hi diices bravo principáis sui agebaut tempns, qnia succedebant alii
njiiííÿ prout destinatum eratab Amimlmauminiui ííounullos vero vitae liáis
tennmavH quoueque Yeniliumeia ia Spauiam veaerunt

4.°
CHROHIOON MOISSIACENSE.

,

Hís temporibus, in Span i a sopor Gothoa rognabat Witicliaf qui mgnnvit
arm is VIL et menses IIL letc deditus in feminis, exemplo ímo sacerdotes
ac popiüum luxurio&e vivem doenit, irritaos fnrorom domini.
Sarraceni tune in Spania mgreduiiitur, Gothi super sc Rudericum Rogam
constitiiunt* liudericus líexetun magno exeicitu Grotliorum Sarracenia ob¬
viam it in prjclio ¡ sod mito pradio, (Jotbi debellatí mni a Sarracenia, Sicqnft regmim Gothomm in Span ia finitur* Et infra duos anuos Sarraceui pe¬
ne totam Spaniam subjiciunt.
Soma lícx Sarraceneruni , nono armo poetquam Spaninn ingressi sunt-,
Karbonan/obsiclct, obsessamque capit, virosque cmtatis illíufl gladio perimi
jussit ; mulleres vero et párvulos captivos in Spmniam ducunt, Et in ipso
anno menso tertio, tid obsidedum Tolosam pergnnt. Quam dum obsiderent
exiit obviam oís Eudo Princeps Àquitanise cum exerci tu Aquitanonim vol
Erôncomnij et commisit cum eis pralium. Et dum prasliare crepiscnt, ter*
ga versus est exercitus Sarracenorum, miurimaque pain tbi cecklil gladio.
Am bisa Rex Sanucenorum cum ingenti cxeroitu post quintum annum
Gallias figgreditur? Carcassonam expuguat et capit, ct usque
pace oenquisivit, etobsides eorum Barchinona transmisit,
Anno DCCXXV, Sarracena Auguetudumm civitatem deatruxerunt, IV.
feria, XL Calendas Sepiembris, tbes&uramque dvitatis illius capicntcs,
cum praetU magna Spania redeunt.
de la lista de gobernadores, pu es desde
la venida de Tank hasta la de Abdor

r-Ralimen I transcurrieron cuarenta y
cinco años. Verdad es que ette erouicon supone á Yoçuf- Al-Fibri rey de

Córdoba, y no 1c cuenta entre los go¬
bernadores; pero £iun ad, deberían icMiliar do treinta y cuatro si treinta y
cinco anos , en vez <fr. los veinte y siete
ó veinte y ocho que aparecen.

16li

APÉNDICES,

Anno DCCXXXIl. Abdemmím Rox SpaniíO eum excmtu magno Sarracouorum por Pampelonam et monta Pifconcofl mnstaiH, HmxUgalom : ivitutom otaddet. Tinto Elido VHuccpa AqnitjmiíBj coüocto oxovcítuÿ obviam
CÍH oxjit ítt plfííditíniu super Garomui fluvium, Sed mito piadlo, SíUBCI'UÍ
victors oxistuuL ISudrrvcro fugiem* maximum partem oxomtus sur per—
didit ; et itadouiura tamicen i Aquilanium ilfcpniKbuo caqxiniüt, Kudo vero
nd Kíirohm Fíancoram Prinoipoin ventas , poÿhilayit ci auxilium* Timo
IfaroiuKj eottato magno exemtut cxiit oís ohviam; et iniío príutfio3 ih
suburbio Fícfcrivmm dcbellaÜ snnt Sarritceni a Fruncí# ; ibiquo Hex Abdcranmji cocídit oum cxemtu. #uo in praáío : ot qtü rcmmseruut ox ois, per
fugam lévOra anuí in Spamu, Kurda» vopu? *puii¡i accept#, cuín triunpho
gloriíu revertíia cat in Francia.
Ilís temper! bits (Aun. DOCXXXÍV.) Jofiscpli ihín Abderaman Narhona
prfieficitnr. Alio ftnno Rodammi íiimum frnnsíii : Arélate pmtntc pace jngreditur* Üicaanrosquo civitatis mvfúlit, et per quatuor anuos totain

Provincia m dnpopuUt a tipio deprasdat.
Post hue?, prmfata Princeps (Knrolua) au di ene quod ftarmeeni provi n-

Árdíitonsein

mm Árdaíenéem vd éefcrafl emfcata in circuita depopularont, collccto
magno cxcrcitu Fnuicormn, vd Burgnndíonum vd cctcmmm in circuí tu
mtinmim quai domination!# illiufl crnnt, Avinioncm civitatem bollando
iiirupit, Sarracenos quos ibi iavenit interemit, et transito líodauo ad oIn
sidendmn eiviiatom Nm’bonnm propentt, Qurtnt dum obsiderot, Ocupa
(Ókbu) Jlex SuiTACüJioruin ex Sptuiin Amor ibín nílet (Ornar ben Alalá?)
óum oxerritu maguo íkiraocnoruin nd presidium Narbonn tnmsmiü.ib
Time K arohis partem çpccrcitua sui tul obaidendam civitntcm rcHquitj reliqiiFun vero partan sumpfei, Sarraconis obviam yxivit i ti pradio, super
1ierro J?Umo. Et dum pra&aro coapís&cnt dobellati hunt Sunaoeni A Eranüis eaede magnet : masiinaquo pitra ipsornm ecctdi t, in gladio. Et experti
fltmt Sarmccm FrnncoTUJii pruebo, qui ex Siria egrcssE ettni, Karolum
JbrtbsÍFtmm in omnibus reporenmt. Ipso vem Knrolue? epolia colleeta et
eopiosam pmduin, cum rever toietuj1, MagdnJonam destruí prfiecepit: Nemanso vero aronam civiüucm iílhts atqno porta oreumre jussit : atquo obtíidibue accepita, revcisua mt in Fraudam.

,

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187

A 1‘KN lucirá

*Ar

P

*

ANNALES PETA VIAN I.
7H1, Expujriiuvit liúdo Sarraceno* do Ierra sun*
732. Karol us huljuit bellum contra ¡Saraccno* in menso

Oetobri, dio

eaW «ato.

. > i . Quando Karolu.% Indium lialmit contra Sarracenos in

r- * |i

/

(loom.

e o

U.

PA ULUS J)JAUONLTSj EX LIB. YL
3io tempore gens Snvraccnorum in loen qui Soptoni dicitiir ox Africa
transfretantes, imiversnm Hiapaninm invasmmt. Donnie ]x>st dmuu tumos
CUJIl uxoribna ct pnrvnlis venientes, Aquitatmim <!iilliao pnnineijun quasi

babitíitun ingressi sunt, Karohis siquidem cum Endone Àquitíiinuc principo
tuno discordiam Imbelmt. Qui tramen munum si? ennjnngentes, contra cnadem Sarracenos parí consilio diinicnrmit. Nani ¡mientes Fruncí supor ew,
t recenta srptuagintu quinqué u íisliit Sarracetionim intcremcrmiL Kx íhtncorum vori» parte millo ct qumgont i tanüun il>¡ ceeidenmt. Kudo quofjnu
cum SUM super ooruni rustra irntcns, ¡vari modo inultos iiifcrfirieiix,
omnia devastavit,
Per idem tempuB Snrracenorum excrcitus rnrsnin in fitilliam inlndoii*
multam clovastationem fecit. Contra quOH Kurolus non longf: à Nuri uma
bcllum committenn, oes sícut et priíiSj maxima r-íodc proxtravit. Iternto
Sarraceni ííidlornui fines ingiessíi * usque ud Provi neiam veitcnmt, et rapta
Ardate , omnia dreumquaque demolí ti sunt. Tune Karolun legatos emú
monerilms ad Luitpraiuhim ltcgcm mittens, tih er> exmira Kiirraccnos rmxilium ppposcit* Qui nihil morntuw, enm omní Jjíingolmrtlrirum exerci tu
in cju» adjutoriuni properavit Quo comporto, gens ¡áiirrnceuoruiu mox nh
illis regíonibiiü íiufugit.

168

AI’é.VDICKS.
'

O

i.

FEEDEGAEIJ SCHOLASTIC! CONTJNUATIO

i

IT,

Per idem tetnpus Endone Duco à jure foídem recodento, quo corn perto
por interno litio», Carlas Princeps eommoto excrcitu Ligcrcm flovium transiene, ipso Duce Endone fúgalo, pra¡d¡t multa subíala, bis eo anuo ul> bis
hostibus popúlala, iterum roineatur ad propria. Eudo namque Dux ceraens
su uuporattun o.kqu.0 dorisum, gentcm períidam Sarnieenonim ud auxilium
contra Carluni Principan ot gentem franeorum existavifc; egressiqu© cum
Rege suo, A bilí rama nomine, Garounam transeunt, Burdegalensem urbem
pomncrnnt, occlcsiis igne concreumtis , populi» [consmniís, usque Pictavis
progresa Mint, ubi basílica sancti Hilarii igno coi cremata , quod dici do¬
lor est, ad domuiu beatissimi Martini cvertendam destinant. Contra quos
Carlus Princeps audacter aciem instruit, super cosque bciiigerntor inruit,
Cbristo auxiliante, tentoria corum subvenid, ad príolium stragom conterendam accurrit, intcrfcetoquo Hege eomm , Abdiratna nomine, jnostra
vit. excrcitu m proterens dimicavit atque devicit; sicqno victor de hostibus
triumpbavit»

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FREDEGAEII CONTINUATIO III.
Dcmio rehallante gente validíssima lamahelitanimj quos modi Sarrace¬
nos mcabulo corrupto muicupout , irrumpentesquo Rhodarmm fluviuui 3
insidiiuitibus infiddÜbns bominibus sub dolo et fraudo Mauronto quodaiu
cum sociis suia, Aveuioncm urbem muuitiasimam ac montuosam , jpai Sarraeom, cdloeto Iiostili agutine, ingrediuntur ; illisquc rebellautíbus ea regiouo vastata. At contra vir egregius Carolus Dux, gcrmairam suiun, viruin imlusfriiim, Childebrandum duccni, cum reliquia Ducibus ot eomitibns,
tilia pautibua cum apparatu bostili dirigit; quique praepropcrÓ ad eandem
urbem pcrveuíentes ; teutona inetruunt, Uncliquc ipsiim oppidum et subur¬
bana praíocupant, munitissimnm civítatem obsideufc, acicm iusfcruiiut doñeo
meceutus vir bciiigerator Carolus praedictam urbem aggrcditur, muros
circuudafc, castra ponit, obsidionem coacervar, in modimi Hierioo enm
Btrepitu liostium, et soniíu tubarum,; cum machinis efc restium fuñí bus

-

169
super muros ct ¡udíum mcouiu inruunt, iiirbera immitissimam ingredientes
succdlílunt., hostes inimicos suos enpiuiit, mtcrficiciitos inicicbml utquo
piostemniit, ct in suam dítionom cfiiGíicitcr re&titimiiL Víctor igitur ñique
bellíitor insiguió intrepidus Carolus Ukodanum fUivium aim oxcrcitu auo
trnnsiit, Gotliorum fines pcnctravit, usque Narhoncasem Gallium poracoeBitj ipsam urban cctalHcrminm atque Metropolita coium obsedifc : super
Adíen Alivio munitionom in gyium in modiim luiotum íUSüUNíL, líegcm
Sarraccnormn , nomino Atliimaÿ cum antollitilms suis ibidem rcclnasit, eaa traque mclalu* cst uudiqnc* 1 íme and ion tos majorca naiu el Principen Sarrncenorum » qui commorabtmtur co tomporo in rcgioiio ílUprnuimim ¡ condunato cxercitu basthuu cum alio liego, Amor nomino, machima udvoraus
Carolum virílitor ¡uiuati consurgimt , pmqmrniitur nd pnvlium. Contra
qvios pnefatus Dux Carol us trinmpliator occurrit, super Jluvio Bina, et
valle Corbaria Pakitio; illtscÿuo muliio coní ligón tilma, Sitrracom dovieti
atque prostrati , cementes Regem corum iutcrfuctiiin, iti íugam Japsi,
tergu vertoruut; qui cvnsorrmb cupicutcs ímvaii event inao nvndoro, iíi atagno nutrís natanlca, namque sibiinot mutuo couatu íILSíííUIü, Mox Friuici
cuín miv ¡bus ot jaculis amuitoriis super eos insiliunl, miffocantcsqiic iu
acquis interimunt. ¡Sicque Fratici triunphuiitcs do hostibua prsodam magnam et spolia cnpiuut, capta mullitudirm eaptivorimi, eum DUCü victoro
rcgioncni Crothicain dupopulantur ; urbes fumos íSHI nías Nomausum , Agntom
ac Bitorrís fumlitus muroa ct mam i a Carolus destruens, igno aupposíto
cnncrcm¡mt, suburbana ct catira filias regiouis vastavit.
APÍÍXDtCES.

8.*
CIIRONICON

FOXTANELLENSE,

Hujna armo quurto, quii cat Incarnation is DOCXXXVJJ, mmciaUnn cat
invicto Camlo Principe, quod síevíi gens Sarnieenonim, óblenla Seplimania ct Gocia jo partos jam Provinciíu inuiü*scnt} cíiabrinnquo muuitissimum Áviuionem por fraudan quorunduni IVov‘incialium Comitatum ilium
obtinwísseat. Quapropler oxereitum congregam, ¡iluc ¡(cr dirigebr.t, |>ras~
míssisque qnibusdom excrcitm MI i Prí wcipibti» qui castrum obsídorent
ipse prosecwt.ua est, prsedictamque wrbem obsidione drcuimUl, macbioisquo

170

í

AMSHMCKS.

í:oni])osi(is , mijem numítísfihnain (limit, ipsainqua cum habitatovibn» suis
¡due ct riailio comum it-. Roda num (loliinc ffuvinm transit, GoUorum fines
pencfcravit } Nurlxmnm urbein celeberrimain easlris cireumciuxit, Rcgein
frirracrmorum y nomino Adunia, cum melliiibuB suis ibidem reclusit. HVec
audientcs majores natu Sarraccnonim , qui moraban tur in repone Hispatna’, coUocto oxcrcitu , cum alio llego, nomine Amnnnacha, adversas Carolum arma eorripiunt. Contra q nos invictus Princeps Carolus, civiUto
Narbona raub custodia derelicta , in loco qui vocatur Jjimi ? séptimo nb urbe
inilliario occurrit intrépidas; ubi, divina misericordia su ocurren te , pugna
acérrima commissa cat. Carolus Princeps victor ext i tit, Regem pnef&tum
Sitrracenorum interemit, cxcrcitu ruque cjus pomtqs usque ad miernetioneni
íbloviU Bpoliis imnmierabilibus di tatus, cuneta despúlala Gotliia, diruptisque oivitatibus, et doviulis univerds hostíbus, prater cos quos in Narbona indiisomt , urbe cíulom mh custodia derdicta, cum magno tritimpho
rcmeavit in Fr&nciam.
Eüdem armo (739) Oíurcdus, commoto exercitu universal i, partibus Proviueiae ¡ter dirigit, Avinioneniquc iterum copít; lotaquo Provincia usque
ad litius marts peragrata, ad ¿lassilíam pervenit; fugatoque Duee Moronto, qui quondam Sarracenos in sna* perfidias prsceidium aaciverat, millo
jam relicto adversario, tótem illam region cm francorum imperio subjugavifc, ct cunctis sironuc dispositis, ad próprias sedes roversus est,

1J.
TESTIMONIOS ARÁBIGOS REFERENTES A LA INVASION
Y Á LOí> GOBElttíADOHES.

SEGUN

CONQUISTA DE ESPAÑA POE LOS ÁRABES,
SZ5 BKFIEKE EN AE-MA1ÍIÍÀIU , tomo L* página 15H */ ¿¡¡JuienlCS,

El emir do los creyentes Ál-Walid Ijm Abdo4-M¿lic nombró goberna¬
dor de Ifükiva 4 Muça ben Nosnir, liberto de su tío, ÁMo-UAm ben
Mcraan. Otros dicen que cm do la tribu tic Boor, porque su padre Nosnir
procedia de los infieles que Jálid ben Al-Walkl hizo prisionero* en Ai ii
At-l'íunr, y que dijeron ser rehenes y pertenecer ¿ la tribu do Bccr bou
Wéyil, Kosair vino â¡ ser esclavo de Abdo-LÁzix l>cn Montan, el cual le
di ó libertad. Sobre esto hay várias opiniones, pues otros dicen que era de
la tribu de Lujan Nombrólo, pues, gobernador do Ilrikiya y comarca*
contiguas, en el Vño 88 (707), y salid en esta dirección ron pocos volunta¬
rios hasta Hogar á Egipto, do cuya colonia militar sacó un destacamento.
De Ifnkiva, que era au provincia, sacó también las tropa* mis fuertes y
aguerridas. Iba do jefe de su vanguardia Tárih ben Ztyod, y en esta for" *
combatiendo á los berberiscos, dispersándolos y conquistando
mu Figmo
sus tierras y ciudades hasta llegar á Tánger, que era la principal fortaleza
do los berberiscos y capita! de sus ciudades. La sitió hasta conquistarla por
primera vez, si bien algunos dicen quo ántes había sido oonqui&tüda y por¬
dida. Sus habitantes aceptaron la religión musulmana, y la convirtió cu
plaza de armas do los muslimes. Marchó después contra las ciudades de la

172

AFlSlíDICm

costa del mar, cn quo habla gobernadores del rey do España, que se habían
hecho dueños do ella y do las comarcas do alrededor, y cuya capital ora
Ceuta, en la cual mandaba un cristiano llamado Julián, A quien Monja hizo
la guerra; pero encontró que tenia gente valerosa, fuerte y bien acondicio¬
nada, y no pudíendo vencerlo (páy. 157), volvióse k Tánger y se estableció
(?n cha con los suyos, mandando algaras quo devastasen los alrededores y
estrechasen aquella ciudad. En tanto iban y venían, con provisiones y auxi¬
lios, barcos que de España mandaba el rey Witiza, y ademas ellos defen¬
dían valerosamente sus familias y guardaban cumplidamente su comarca*
Murió el rey de España W itiza , dejando hijos, que ul pueblo no creyó
buenos para el trono, y habiendo surgido un gran trastorno en España,
tuvieron i bien elegir A uno de sus nobles, llamado Rodrigo, hombre ex¬
perimentado, do mucho valor y esfuerzo, que no era de estirpe roa!, sino
caudillo y caballero, y A este encomendaron el mando* Era A la SíUíOJI To¬
ledo capítol de España, y había en ella, de tiempo antiguo, una casa cer¬
nida con muchos cerrojos, y que guardaban hombres de toda confianza para
loa godos, encargados de quo no se abriese, pasando este encargo de unos
á otros. Siempre que había nuevo rey, se lo presentaban estos encargados,
y el Rey les daba un nuevo cerrojo, que colocaban en k puerta, sin quitar
el del antecesor. Cuando fue proclamado Rodrigo, que era hombre inves¬
tigador , despierto ó míeligcníe , se le presentaron los guardas para quo les
diese el cerrojo, y el Jes dijo que no pensaba hacer tal cosa, sino ver lo que
había dentro de la casa, estando firmemente resucito A abrirla. Trataron do
disuadirlo, manifestándole «pie ninguno de los reyes anteriores se habia
atrevido A hacer esto; más ól, sin hacerles caso, se dirigió á la casa. Esto
causó gran pesar al pueblo, y los magnates ie suplicaron hurai Idem ente que
desistiese; mis él, creyendo que iba á encontrar allí riquezas, no accedió
A sus megos. Rompió \o* cerrojos, y encontró la casa vacía, sin más que
una caja con un cerrojo, que m nució abrir í creyendo que las preciosidades
contenidas en ella habían de satisfacerle; pero la caja también estaba vacía,
sin contener más quo un rollo de pergamino, en que estaban pintados los
Arabes con sus turbantes en la cabeza, montados en sus caballos de pura
sangro árabe, armados de espadas y arcos, con sus banderas en las lanzas,
en cuya parte superior había mi letrero m caractéres cristianos, que ftió
leído y decía así : «Cuando los cerrojos de esta casa sean rotos, y se abra
este arca, y aparezcan las figuras que contiene, los que están pintados
en este rollo entrarán en España, la conquistarán y reinarán en elk.fi En-

APÉNDICES,

173

tríatelo eato á Rodrigo , que se arrepintió de lo hecho, siendo grande su
pesar y el del pueblo por este suceso. Mandó que so volviesen á colocai' ios
cerrojos, y que las guardias siguiesen come Antes, aplicándose á hi gober¬
nación del reino y olvidando aquel aviso,
<
Era costumbre de los magnates y caudillos cristianos mandar .ms bi jos,
cuyo provecho y engrandecimiento procuraban, al palacio del rey superior,
que estaba en Toledo, con cl fin de quo allí estuviesen A su servicio y par¬
ticipasen de su generosidad hasta, llegar i la odad conveniente, en que el
Rey casaba ¿ los jóvenes con las jóvenes, procurando de este manera la
alianza de los padres, dotando á lo* novios y dándolos lo necesario.
Sucedió quo Julián, gobernador de Rodrigo en Ceuta, que entóneos
pertenecía (prfg. 10b) al ltey de España, y cuyos habitantes eran cristianos,
tomó el camino con una hija que tenia, do extraordinaria hermosura y A
quien estimaba sobremanera , de la cual Rodrigo, apenas la vió, quedó
prendado con pasión tan violenta, que no siendo dueño do sí mismo, la
forzó. Dióso olla trazas pura comunicar A su pudro lo ocurrido, por medio
de una carta secreta, y esto le hizo tal impresión y le enojó do tal manera,
quo exclamó : «Por 1¿ religion del Mesías, que he de trastornar su poder
y be de abrir bajo sus pies una fosiUJ Este enojo que recibió por ol insulto
hecho A su hija fue la causa de la conquista do España, ademas del de*
creto de Dios (sea excelso), Embarcóse Julián en Ceuta, atravesó el Estre¬
cho en el tiempo más desfavorable , porque era el mea de Enero , que os el
corazón del invierno , y desembarcando en España, fuá ¿ Toledo, á presen¬
tarse al rey Rodrigo, quien extrañó su venida en tal tiempo, preguntán¬
dolo qué causa lo había movido á ir en aquella ocasión. Julián pretextó que
su mujer tenía vehementísimos deseos de ver á su hija Antes do morir, y le
había estimulado L que fuera por olla; deseo al cual ¿i había querido condescender, por lo que (o pedia permiso para llevársela, y lo rogaba lo do
jánv regresar pronto. Rodrigo lo hizo nsí ; lo entregó la hija, después de
haber dicho á ¿ala que guardase el secreto, y obsequió mucho A su padre,
despidiéndose do él. Y cuéntase que &J despedirse le dijo Rodrigo : «Cuando
vuelvas, procura traerme algunos halconea de los que sueles rogalanuo, poi¬
que son las mejores aves de presa que tengo.» Julián le contestó : « Por la
fe del Mesías, oh Rey, que si vivo he do traerte unos halcones como jamas
los bayas visto»; aludiendo al propósito oculto que tenía de traer ¡as ¿ra¬
bea , aunque Rodrigo no lo comprendía* Julián, llegado que Inibo à su go*
bienio de Ceuta, tardó poco en disponer su viajo para ir á ver al emir

174

/

INDICES.

JLuça bert ÍToaair, que c&taba en JLí'rikiya, Hablólo de la conquista de Espa¬
ña cuy a hermosura y pceloncias le describió , así como sus muchas clases
de riqueza y productos 3 sus buenos fin tos y su abundancia de aguadulce.
Al mismo tiempo 3c represento i ¡sus habitantes como genio por deimiw fácil
de dominarÿ endeble y poco aventajada. Moça entró en deseos do acome¬
ter aquella empresa¿ é hhu con ól un {meto con tal que so volviese á favor
de los muslimes, y ademas procuró asegurarse de ¿]? imponiéndole la con¬
dición de que manifestase claramente su hostilidad contra los cristianos,
sus correligionarios, haciendo ama correría por el país* Así 3o hizo Julián,
quien, reuniendo gente de su distrito, en dos barcos pasó con olio* A lu costa
do Algeciraÿ y comenzó á correr c! país y A matar, cautivar y robar, y
[Kjrmaueció allí algunos dim (gáy, 159), regresando sano y salvo con ios
fittyüflu Cuando los Arabes lo supieron, confiaron on di y lo recibieron como
amigo. Aconteció esto Ajines del atío 90 (otoño de 709), Mura ben NosíiiC
escribió al emir de los creyentes AMValid beu Abdo-UMólic, poniendo
en su conocimiento la proposición que IB Labia hecho Julián do conquistan
la E-npafra, y pidiéndolo permiso para invadirla, Al-Walid lo contestó í
w Manda exploradores quo to informen bien * y no ex jAngas ¿ low muslimes à
un mar do revueltas olas.» Replicó Muça que no era un mar agitado 5 sino
im estrecho, que permitía al espectador descubrir lo que había del otro lado,
AlAVnlid lo dijo quo aunque aíji fucso> mandase un destacamento para quo
explorase ol país Autos de invadirlo* fíntóoofis mandó Muca a mi berberisco,
liberto suyo, Humado 'larrf, y do sobrenombre Al ó Zara , con 400 hombres
y 100 ríe caballería, y pasó en cuatro bureos á uun isla que está enfrente
de Ja isla de Ándalos ? llamada hi isla Verde, la cual os arenal y punto do
partida do sus navios, y aquella so llama filiara Tarif (Tari ib), del nombro
de esto caudillo, que allí desefiiharccV En esto pinito permaneció fdgnuoss
(Ibis, llanta quo se -reunieron con ólsus compañeros; entóneos hizo una cor¬
rería lacia ÁlgociráSj cogió algunos cautivos ian hermoso» como ni Muça
ni sus compañeros Jos Imbí art visto ja man* y rcmnió muchas riquezas y uten¬
sílios* en Itamadhan d<& año 91 (Julio de 710). has tropas, en vista de osle
resultado, desearon entrar en fiapáfia,
Dicen otros que curró Tarif con mil hombres, y recogió botín y prisióno
lus, y quo después entró Abó Zori, quo ora un xeque berberisco, distinto
do urilj con otros mil hombresÿ y dirigiéndole húciu. Álgeeiras, sus ba¬
bitontos huyeron de ello. Casi toda la mcemliarouj quemando una iglesia
grande que tenían, cogieron unos pocos prisioneros, mataron A otrria y

i
!

175
APENDICES.
volvieron salvos; pero Ar-Hazi el i ce que Abó Zorft es Túrif ben Me lie ÀIMaiilerij y que Tarif es el nombro, y Abó Zorú el sobrenombre correspon¬
diente*
Volvió de nuevo Julián ú presentarse a Muçrt y ú estimularlo A que in¬
vadiese la España, refiriéi ídolo el buen éxito do su expedición y de las do
Tarif y Abó Zoríl, lo que habían obtenido de sus habitantes, y la» buenas
nuevas que habían traído do In excelencia del puís. Muca dió gracias A Dios
por ello, y se afirmó en su propósito de mandar & los muslimes ó quo inva¬
diesen (esto reino), para lo cual designó Aun liberto suyo, llamado Túrik bou
Ziyed ben Abd-Állnli, persa de llamada», aunqtto oíros dicen que no era
liberto de Muyu, sino que pertenecía ú lu tribu di íSadíf, ¡tíinnaiulo algunos
quo era liberto do esta tribu* En España hubo descendiente* suyos, que
negaban porfiadamente acr clientes de Muça. Finalmente, oíros aseguran
quo ora berberisco de la tribu do Nefku. Muca le envió con 7,000 muslimes,
la mayor parte berberisco* y liltártos, pites había poquísimos á rabea. Con
ellos estaba Julián, que les proporcionó los cuatro barcos en que pasaron,
únicos quo tenían, y dobemburenron en el monto de Túrik (Cimbel Tnrik
Gibraltar), llamado así de su nombre, im sábado de Xafibcn de 1)2 (p«f ñna 160), mes do Agosto, Volvieron los barcos por los quo habían que¬
dado, y asi estuvieren yendo y viniendo hostil que se rcumonm tmhm en el
monto* Otros dicen que Túrik desembarcó en hinca, ñ de Uéuhob de este
año (28 do Abril [de 711, filé martes) con 12,000 hombres menos doce,
todos berberiscos, ¿ excepción de muy pocos úralnÿ, y que Julián los pasó
on barcos de merendares 7 desde paraje oculto y uno tras ni ro , afeudo su
emir Turílc el último que pasó. Túrik hizo prisionera en AsgeeíiMs á mui
vieja, IíV cual le dijo en su lengua que su nutrido, qiu era adivino, había
prcdicliG qne unitaria en aqmJIii tierra y se rtpcidenirm de ella un emir,
que describió, diciendo que tendría la cabeza voluminosa como tu la ticnes 7 y un lunar en el homoplnlo izquierdo, con un cabello. >Si tu lo licúes
(añadió la vieja), esc es el signo marcado, jT tú croVel aludido, Tiirik separó
un vestido, y tenía, en efecto, d lunar en el homoplnín, o.<m lo cual se ale¬
graron mucho él y su gante* Cuéntase también que Túrik durmióse en el
barco y vio on sueños al Profeta y tos cuatro primeros califas, que caminabarí sobre las aguas pasando junto á él. El Profeta le anuncio la buena
nueva de la victoria, y Ic mandó que fuese benigno pura con los muslimes,
y quu cumpliese sus pactos. Otros dicen que habiéndose quedado dormido
cuando se embarcó, parecióle ver al Proiéta, rodeado de los que huyeron
m

176

APENDICES.

con él do la Meca á Medina, y los Austin# 1 armados do espada y arco, y
que el Profeta lo dijo : « Sigue, Tnrik, hasta cumplir tu obra*)) Tank miró al
Profeta y a los que 1c acompañaban, y vio que entraban en España delante

de él* Despertóse regocijado con el bncu anuncio , que comunicó á sus compañeros, tuvo confianza en la buena ziuevu, fortificóse su espíritu y no
dudó de la victoria,
Salió, pues, de aquel territorio, y se internó en las llanuras cu tren do
guerra. Llegó á noticia do Rodrigo la invasion do los árabes en h costa de
España, y que reiteraban sus correrías por los campas de Algeeiras, siendo
Julián la causa de ello. Estaba A la sazón ausente, cu tierras de Pamplona,
en guerra con Jos vacónos, por gravea rebeliones que habían estallado en
aquel país , y parecióle cosa de importancia (k invasion), comprendiendo
el motivo que liabia dado lugar d ella. Vino con su ejército apresuradamente
y se detuvo en Córdoba, chutad situada en Ja parte central, aposentándose
en el palacio llamado de Rodrigo no porque él le hubiese construido ni
fundado, puesto que cm fábrica de unos de los reyes que le habían prece¬
dido, y lugar donde moraban cuando iban A Córdoba, sino porque los ára¬
bes, ignorando el nombre del fundador, luego que vencieron á Rodrigo, lo
llagaron de esta manera, por haberse aposentado allí el referido monarca.
Los cristianos dicen que el que lo construyó iué un señor que habitaba en
el castillo do Almodóvar, más abajo de Córdoba, el cual un día salió do
caza, y llegó :il sitio do Córdoba, que entonces estaba destruida, habiendo
(jtxty* 101) en ol paraje del alcázar un espesísimo y poblado bosque. Lanzó
su halcón, que estimaba mucho, sobre una perdi /(que le salió del lado de la
Alcudia, llamada despucs <le Abó Abda, la cual .so ocultó en ia espesura,
El balcón siguió tenazmente la persecución, y el señor corrió tras él hasta
quo se vio detenido por la maleza. Mandó cortaría por cl a fan de salvar el
halcón, y cortada, se descubrieron debajo los cimientos de un alcázar, cuya
disposición le admiró. Como cm hombre de buen entendimiento, dispuso
que se descubriese toda su extension en audio y largo, y que so siguiesen
su planta y cimientos, y caeoutruron quo estaba construido sobro la taz del
agua, con un macizo do sillares colocados sobro estacas, para librarlo del
agua, con una construcción admirable, Este monumento, dijo, pertenece á
algún ilustro príncipe, y á mí me toca restaurarlo, y muudóquose volviese
á construir con arreglo á su planta primitiva, destinándolo éi casa de des¬
+

1

n

Loa que ayudaron a M ahorna durante la persecución que sufrió.

APENDICES.
177
cansa* Cuando visitaba su distrito ó salla de caza so aposentaba allí , y rsía
Alé la causa de quo Córdoba so fundase al lado y se poblase. Los royos AKV
ron de unos en otros heredando esto oled zar, y tdlí estuvo alojado Rodrigo
algunos dins, cuando lué á pelear contra ios árabes. Luego quo todas las
tropas do sus dominios estuvieron reunidas, marchó iiácift ¡a comarcado
Si doma , con su numeroso ejército, id encuentro de los miisuilumiiGSr
Cuéntase quo el último de loa reyes do la dinastía quo destruyeron los
jira bes fue Witiza, quien murió dejando tres hijos pequeños, y poco ú
pro¡>ósito para reinar, por loque su madre permaneció en Toledo, adminis¬
trando en su nombre el reino que liubiti sido del padre, Rodrigo, jefe do la
caballería cu tiempo de éste, so rebeló coa los que le quisieron seguir, y
se estableció on Córdoba. Cuando larik invadió la España, lué Rodrigo
contra él, y pidió auxilio á todas lns tropas del país, escribiendo A los hijos dcWítiza, que ya por aquel tiempo habían crecido, motilaban i caballo
y mandaban soldados, a fin de rpm viniesen i unirán nuil ól para pelear
contra los árabes, amena/ nadóles si no le ayudaban , y estimulándoles á
quo todos Juesnn de acuerdo contra el enemigo común. No encontrando
el 103 medio de evadirse, miniaron su gente y vinieron í Córdoba, acam¬
pando junto á la alquería do Xccundn, al otro lado del rio, en liento del al¬
cázar, desconfiando do entrar adonde estaba Rodrigo, y dmpoviioiuio -su
plan , hasta que, terminado* los preparativos, Rodrigo se puso en muraba, y
uniéndose con él, siguieron el camino, conecrLántloso en daño do éste. Lo
quo parece más cierto, aunque sólo Dios lo sabe, en quo todo id reino godo
pertenecía á Rodrigo. Ilav diferencia en la munem de pronunciar m nombre,
pues unos dicen Llod/.ric, con R, y otros Lod/ric, que es lo más general.
El ejército de Rodrigo constaba de 100,000 hombrea bien pcrlrecluidoH,
y Tfirik escribió ó Muya pidiéndolo más tropas, y ¡xmieiulo en mi conoci¬
miento que había conquistado á Algor. i ma, puerto de España, y dominado
el paso del Estrecho, haciéndose dueño de todo aquel territorio, IIJLSU el
lago (de la Juncia); y que Rodrigo iba contra él con un ejército que no
podia contrarcstar, a no ser por la voluntad divina. Muc;a, quo desdo ht
partida de Tárík había mandado hacer barcos (púff* L>2), y tenía ya gran
número de ellos, lo envió 0,000 hombre* de refuerzo, reuniendo candios
12,000 combatientes, fuertes para la rapiña, ávidos de combatir. Con ellos
estaba Julián, que Labia obtenido carta 4o seguridad, con sus tropas y
gente do la província do su mando, que indicaban ú los musulmanes los
puntos más vulnerables y les servían de espías.
*ÿ

ts

*

173

AP

Rodrigo se acerco con todos sus cristianos, príncipes y caballeros, quie¬
nes Iiablaron irnos con otros y dijeron : «Este hijo de prostituta Sí? ha apo¬
derado de nuestro reino sin ser do estirpe real, sino uno do nuestros iniV
rieres, y no dejaré m os do ser grandemente perjudicados por su (mala) nonduda, Esta gente (invasora) no pretende establecerlo en nuestro país, sino
reunir mucho botin y volverse. Emprendamos , pues, la fuga en el mo¬
mento do trabar t;l combate cán ésos, que derrótenla id Jujo do la prosti¬
tuta, y cuando so marchen, harémos rey al que mejor derecho tenga* En
esto quedaron convenidos; poro d destino torció su proyecto* Rodrigo ha¬
bía, dada el mandil del ala derecha de su ejército a uno de Jos lujos <lc Wi*
tiles., y el de la izquierda ú otro, siendo los jefes do esto proyecto de hacer
que fuese derrotado, con la mira de rceupcfiar el trono do su padre,
Cuántac que cuando obtuvieron próximos Jos dos ojórfcitoíi, ios lujos do
WíIíKíI se concertaron para lmcer traición ó Rodrigo, y mandaron un emi¬
sario A Tárik, elidiéndola que nqtiél m uno do sus inferiares y sirvientes,
que había usurpado el trono de su padre, después do haberle hecho morir;
que dios m querían cederle su derecho, y quo le pedían caída de seguridad,
prometiendo quo &e pasarían á él en e! momento del combato, ú condi¬
ción qus después de fe victoria so h$i diesen todas las fincas quo fin padre
tenía en España , quo eran tres mil, excelentes y escogidas, y soil las que
después KO llamaron el haber (ó cuota) do ¡as royos. Tiírík les contestó favo¬
rablemente, ¿ hizo con ellos pacto en la forma réícrídu. Al diu siguiente tra¬
bóse la batidla, y pasáronse en efecto ã Tari k , hiendo ésta pía do las pviuci pales ciiusn.s de la conquisa. El encuentro fue ;i orillas del Guadaletc,
distrito do Sidonia, y Diqfc pmo en fuga a Rodrigo y stt ejercito, conce¬
diendo í ios. ímrcu Imanes una victoria sin iguat Rodrigo se arrojó :d rio
Gnadalote, y s& sumergió con el peso do Jas urinas, por lo cual no se tuvo
noticiade él ni se Ic encontró.
Dfceae que Tárik aeOnipó aerea del ejército de Rodrigo, ó fines de Ramad him del año 02 (Julio de 7L1}, y Rodrigo mandó á uno do sus solthidos, en cuyo valor y esfuerzo tenía gran confianza, para que Fuese á reco¬
nocer el ejército enemigo, calculase el ulimero de su» soldados y viese ¡a
situación que tenían, y aus haceos, Acercóse el cristiano hasta descubrir el
ejército; pero habiendo sido visto, fue acometido por algunos; volvióse, precíj>¡LíulnmcídeT y escapando por la velocidad de su caballo, dijo A Rodrigo :
« Los que vienen contra ti son de la misma figura que Aquellos que descu¬
briste en el arca Mira por tí, puse cutre ellos vienen quienes sólo desean

l

AnÍNimm

179

morir ó conquistar el terreno que pisas. lian quemado sus naves, para no
tener esperanza (ÿ«y, 103) do refugio m ellas, y se liallau ordenados para
la batalla m la llanura, fori ¡licuado su espíritu para la perseverancia, pues
no tienen cu nuestro país lugar en que guarecerse.)) Con estas nuevas ater¬
róse Rodrigo y se redobló su aflicción.
Encontráronle los des ejércitos en el lago, y combatieren reciamente,
hasta que las alus derecha o izquierda del de Rodrigo, que estaban al man¬

do de los lujos de W it iza, emprendieron la fuga, lil centro, en que estaba
Rodrigo, resistió un poco, y sus soldadas mantuvieron algn lit batuda, lutria
que también dieron ti huir, yendo Rodrigo delante de ellos. Los musnlinuncft
los persiguieron en su derrota, vaneándote* gran miiLunzu. Perdióse la hue¬
lla de Rodrigo, y nada se supo de él; los muslimes encontraron ónk amento
su caballo tordo, que andaba suelto, y cu el cual había montado, y tenía
una silla de oro recamada do nibícs y esmeralda*; encontraron también
uno de MIS bolines, que erado oro, ornado tío perla* y rubíes. 101 caballo
había caído en un lodazal, y el cristiano, quo se Imbuí sumergido, huhia
dejado (al salir) uno de sus latines cu el lodo, donde fue cncontmdn, pero
su persona desapareció, y no se le encontró vivo ni muerto. Dios sólo subo
lo qua 1c pasó.
Cuenta Ar-Haz¡ que el encuentro fue el domingo, restando dos noches
de líamadhan, y duró el combate hasta t.J domingo í) do Xuwól (J9-2Í5
do Julio), quo son orbe días completos. Después Dios derrotó il Jos poli¬
teístas, que fueron muertos en tanto número, que sus luicsw quedaron cuh riendo acuella tierra por espacio do muela, tiempo*
Los musulmanes adquirieron del «ampaím oto cristiano grandes riquezas. Coiiocian ó los nobles ]*>r las sortijas de oro que llevaban en sus (le¬
dos; st h> ur.L inferiora, en que las llevaban de pinta, y á los esclavos ? en
cpio ovan do cobre* Túrifc reunió el bolín , dedil jo el qninln, y dividió lo rostanto entre 9,000 musulmanes no contando los esclavos ni los Kirviente».
Luego quo la gente de Africa tuvo noticia de la victoria do Túrik, y do
las muchas riquezas do que había hecho prosa, \ into ron a el de todas partes , surcando o! mar ni cuantos I arcos yr lanchas pudieron pro porción arso.
Los es])nñohs, entre tanto -*] refugiaron en fortaleza y casi i líos y I myeron
de las llanuras ú les montes, Tnrik continuó su inrin-hu baria llegar n Medina Rkl finia, cuyos habi tantea se defendieren, pero les sitió Un duramente y tanto las debilitó y estrechó, que pudo tomar la ciudad por lucida do
annas , recogiendo cuantiosa presa. 1MI¿ luégo tí Morou, volvió después
4

180

ArifrimcKSi

contra Gannona, y pasó por junto á la fuente que tomó su nombre , ctirifiándose en seguida á Sevilla , cuyo» habitantes se rindieron , obligándose
á pagar el tributo persona L Marchó luégo hacia Écijíij donde había gente
esforzada, y donde se habían acogido los fugitivos del ejercito de Rodrigo*
Hubo un sangriento combato, cu que fueron muertos y heridos muchos
muslimes t y at fin Dios Ies concedió h victoria sobre los cristianos, que
fueron derrotados, sin que después volviesen los muslimes & encontrar
tan fuerte resistencia, Siguieron, con todo oso, defendiéndose los cristia¬
nos, basta que Tárik cogió prisionero i su jefe, que era hombre negligente
y do mal gobierno, y habiendo salido solo cierto día ¿ uu asunto hacia el
rio (Genii), encontró a Tárik, quo había ido (pá$, 161) u ¡o mismo, y éste,
aunque no le conocía, le acometió é hizo prisionero en el rio, volviendo con
él al ejército. Luego que se descubrió que era el señor de la ciudad , Tárik
le concedió 5a paz, otorgándole las condiciones que quiso, ó imponiéndole
el tributo personal, con lo cual !e dejó tranquilo, cumpliendo después lo que
había prometido.
Llenó I)ioa de terror el corazón de los infieles, cuando vieron que Tárik
so internaba en el país, habiendo inte imaginado que sólo deseaba ganar
boiiu y retirarse; acobardáronse y huyeron de las llanuras á refugiarse en
los castillos, y los más fuertes de cutre ellos fueron á Toledo, capital de su
reino.
Una do las trazas de que se valió Tárik para imponer miedo á los cris¬
soldados que despedazasen algunos muer¬
tianos de hispana, fue hacer &
tos y cociesen su carne cu calderas delante de los prisioneros , á fin de quo
creyesen que los muslimes la comían. Dió después litaiiad á algunos, y és¬
tos fueron refiriendo ¿ los demás el suceso, que llenó de terror los ánimos
y aumentó el número de los fugitivos.
Julián dijo á Tárik: cc Ya has dispersado el ejército de esta gente y los
has llenado de miedo; dirígete contra su capital, pura lo cual estos com¬
pañeros míes te servirán de guías, y divido tu ejército con ellos entre las
diferentes comarcas, debiendo tú marchar f\ Toledo, donde esfá la genio
principal, á fin de «o darles tiempo de que miren por sí y adopten una re¬
solución, » Tárik dividió su ejército desvie K cija, y mandó á Mogoits ATlio mi , diento do Al-Walid ben Âbdo-1-Méiie, á Córdoba, quo era de las
mayores ciudades de los godos, con 700 caballeros, porque los muslimes
montaban ya los caballos del ejército cristiano, y no había quedado ninguu
infinite, y ¿un habían sobrado caballos. Mandó otro ejército á Málaga y

181
nha á Granada, capital de Elvira , y el can la mayor parto del ejército,
marchó hacia la Cora de Jaén, en dirección A Toledo. Algunos dicen que
fue contra Córdoba Tárik en persona , y no JtfoguRs.
Ocultáronse al lado del rio, junto A Xceunda, en un espeso bosque do
alerces; algunas adalides se adelantaron y cogieron á un pastor, el cual,
interrogado, dijo que la gente principal rio Córdoba se habia marchado A
Toledo, quedando sólo allí el gobernador coa 400 caballeros, encargados
do la defensa de la ciudad , y la gente inútil. Preguntado j>or las murallas,
dijo quo oran fuertes y elevadas , pero quo tenían uu agujero, que les des¬
cribió. Titiíígo que *vmo 1st noche, ae ucovcfircm A la ciudad, y facilitóles
Dios la conquista con una granizada que no dejaba oír las pisadas do los
caballos. Acedáronse eautelósamontc, y pasaron el rio durante la noche, y
como las guardias del muro se hubiesen descuidado, y hubiesen abandona¬
do sue puestos molestados por la lluvia y el frío, ios musulmanes bajaren
de sus caballos , atravesaron el rio, que fcólo distaba de la muralla treinta co¬
dos, y se esforzaron por trepar al muro; mas no encontrando punto do apoy*> volvieron por el pastor que les había indicado lo del agujero, y éste lo
mostró. Tío tenía fácil subida, pero habia debajo una higuera (prf¡p. lt>5),
por cuyas ramas podian subir. En e tocio, uno de los más fuciles musulmanes
llegó á lo alto. Mognits se descifró su turbante y le arrojó una punta, y ayudándose unos & otros , subieron muchos al muro. Mogoits entóneos montó
A caballo, y m colocó en la parte de afuera, después do haber ordenado á ios
que halróm trepado al muro que acometiesen do improviso á la guardia.
Así lo hicieron , y habiendo muerto 4 algunos de ellos, rompieron los cer¬
rojos de la puerta y la abrieron. Entró Moguita y se apoderó do hi ciudad
por fuerza do armas; subió ni palacio donde habitaba el gobernador, acompnftado desús guias; pero el gobernador habia sabido su entrada, y so bu*
bift apresurado A huir del palacio con sus compañero*, que eran irnos 400,
y so hubia salido para fortificarse en una iglesia al poniente de la ciudad,
4 la cual iba el agua por bajo do tierra, desde una fuente que lumia A la
falda del monte. Allí so defendieron , y Moguifa so apoderó de hx ciudad y
sul alrededores, escribiendo la conquista á Tárik, según ementan lasque
sostienen que Tárik no asistió personalmente á ella y quo Moguits la con¬
quistó.
JtVr espacio de tres meses permaneció ¡sitiando 4 los cristianos on la igloia , hasta que viendo cnanto se prolongaba aquel asunto, mando á un es¬
clavo suyo negro, llamado Babali / hombre valiente y esforzado, que tté esAPÉNDICES.

182

APÍKDICttS,

candiese en unas huertas muy pobladas do árboles que había a! lado de la
iglesia } ii ñu do que procurase coger á algún cristiano, qnc pudiese dar informes. Así lo hizo; mas su escaso entendimiento le indujo á subirse k imo
do aquellos árboles pura coger fruta, porque cía el tiempo en que estaba
en sazón. Los do la iglesia lo vieron, acometieron i hicieron prisionero, y
andaban temerosos y extrañando la naturaleza de aquel hombre, pues nun¬
ca habían visto ningún negro, por lo cual le rodearon, y movióse entre ello»
gran alboroto y admiración, creyendo que estaba teñido ó cubierto do al¬
guna sustancia negra. Desnudáronle en medio de Lodos, y llevándole junto
á ta cañería por donde venía ct agua, comenzaron á lavarle y frotarle con
cuerdas ásperas, IIAMA que le hicieron brotar la sangro y lo lastimaron. El
íes rogó que 1c dejasen, indicándoles que aquello era en ól natural y obra
del Criador (sea glorificado). Comprendiendo ellos sus señas, dejaron do
lavarlo y so aumentó su (error* Permaneció cautivo sido (lias, sin que de¬
jasen de rodearlo y observarlo, hasta quo Dios lo facilitó la libertad, y una
ñocha se fugó* Vino adonde esmba el emir Moguits , y contándolo lo que lo
había sucedido, Je dijo in que había, visto del paraje por donde venía ol
agua, Magüita mandó gente inteligente que buscase la cañería por el lado
que el negro indicaba; y habiéndola eneonLrado, la cortaron pitraque no
fuese A la iglesia, tapando en conducto, Eos cristianos vióronno próximos &
perecer, y entóneos Mnguits les invitó á que aceptasen el islamismo ó pa¬
gasen el impuesto personal, á lo cual se negaron; entóneos les puso fuego
y hw quemó, llamándose entonces esta iglesia fa de los quemados. Los Cris¬
ti anos con sidoraron como gran heroísmo aquella perseverancia cu m fe, á
pesar de tanta desventura. Su jefe, sin embargo, procurando salvarse de ia
IGíi) vió cercano el último mo¬
catástrofe de sus compañeros, cuando
mento, huyó solo, abandonándolos, con el propósito de llegar á Toledo. Sa¬
bido esto por Magüitaÿ salió solo, corriendo apresuradamente tras doel, y !c
alcanzó en los cercanías dula alquería de Tullirá (*«ÿ), cuando iba huyendo
sobre un caimito a lazan muy veloz. Mocmits estimuló ni suyo en su seguimíenlo, y inundo el crist iano se volvió y lo vió, turbóse viendo quo le venía
á los alcances, y espoleó» Inertemente su caballo; pero filó corindo en su car¬
rera, y cíiyondo del caballo, MJ Insinuó ol cuello. Entonces .se sentó sobre su
oseado y entregó prisionero, maltratado del golpe* Mogo its lo despojó de
sus armas y lo llevó prisionero, para presentarlo al emir do ios muslimes, AL
Widid. Fuó el tmico do los reyes cristianos que luá aprisionado, pues de los
restantes, unos aceptaron UL paz y oíros huyeron k Galicia. Cuentan otros
w

tU

V

183

ANíKIMCKít.

que, después cie pioso cl rey, Moguits rindió á ios de la iglesia y les mandó
cortar l:i cabeza , por lo cutil la iglesia so llamó tio los cautivos, y que re¬
uniendo ú ios judios de Córdoba, les encomendó la guarda do lu ciudad,
confiando en que ellos la defenderían do los cristianos ]x>r la enemistad
que había entre ellos, libgió el idea zar para su morada, y repartió ii sus
beldados eu fu ciudadLos que fueron hacia Málaga la conquistaron, huyendo loa cristianos u
•*
los monies cloradas que hay por nlli , y después esta division se reunió
con
la que había ido Inicia Klvira. Sitiaron á (iraiuubi. capital de aquel distri¬
to, y la conquistaron por fuerza <U* anuas, reuniendo todos los judíos en la
fortaleza, que era la cost undue que seguían en todas las ciudades que con¬
quistaban ; juntaban íi los judios en la fortaleza, con algunos pocos musul¬
manes, y les encargaban lu guardado la ciudad, continuando las demás
tropas su marcha n n tro punto, ruando no cucoiitriilwn judíus, dejaban el
número suficiente de muslimes para mantener lo conquistado, (’muido hu¬
bieron hecho (isto en la (Join de IIay ya , n f¡»uv pertenece Málaga, fueron
contra Todmir, que era el nombre del señor de aquel pads, cuya capital se
llamaba Orihuehi, castillo muy fuerte. Su rey ora hombre do mucho inge¬
nio; combatió ¡t loa muslimes, y fue derrotado cu una llanura, mu tanta
mortandad de los suyos } que casi quedaron exterminado». Kl oríníbiuo huyó
ti Oril nuda con pocos de sus solí bu loa, que para nada servían, y entóneos
mandó quo bes mujeres dejaren sueltos sua cabellos y se ar ¡misen do cuitas,
asomándose de ese modo d la muralla, como si fuesen hombres aprestados
al combate, y ¿1 adelantó con sus soldados, á (iu de engañar ú ios mitmil manes, liueióndules creer que unn tenía nmcliu fiier/u (ill qUt defendersc. tan muslimes, temerosos al ver lauta ge tu CT en la mura 'Ja, le nfrecieron la paz, y habiendo manifestado deseos de aceptarla, se distan /.ó, pa¬
dió carta do seguridad como emisario, y se presento ¡i líos; concertó la
pax, con condiciones para su gente y para * IHíMUI», y seguridades, y despues que consiguió lo que quiso, SC; <lcSl:Ub| ¡0 Ú i -líos , Jrÿ pidió le dejasen
el ruando de su mentes v eligiendo el riuiipliiuhmio d»; I' pactado, íes hizo
unliar cTi l,i dudad, dundo no \¡r*nm »mis (pie mudos, rnujm* y nmus. So
arrepintieron de lo que le habían curunúdo; pero n Mirando la astucia que
Iiabia usado, cumplieron lo prometido (pJy, 1 CV> como Ionian siempre *h'
co.stuinbro» Jÿcesta manera, toda aquella comarca -c libró do la guerra con
\<w muslime, por la buena iiligoneia de Todmir, v tuda se entregó jKuífU
ca mente > sin que hubiese que conquistar nada pm fuerza de armas. KseviP

*

A PÉN DIGERI
184
birron á BU emir Tárik Ia noticia tic la victoria, dejaron cu la alcazaba do
la dudad alguno*» po(m musulmanes, y lo& demás fueran à reunirse con
el emir paru la conquista de Toledo,
Cuenta liba flayyan que Tirik llego ¿ Toledo, capital did reinó godo, y
Ui oncee tró desierta } porque HU$ JinUitíiTite-s habían buido do ella s refugián¬
dose cu una ciudad que había dot ros de los montes. Reunieron loa judíos y
los dejaron en la ciudad, am algunos moldados, y continuó (Tárik) su oanúno eu persecución de los que habían huido do Toledo, dirigí endose ba¬
cía Guadalajara, Después volvió liAciaeí monte (Guadarrama), lo jwisó |>or
el desfiladero que lomó su nombre, y llegó á la ciudad de Al incida (de la
Mesji), que ófiti ¿ la otra parte de la cordillas. Esta Mesa es la quo trae
su origen de Saloman, hijo de David; era verde, y de una esmeralda sus
bordes y pl&? que entn tresciünb* sesenta y cinco* (Tárik) so apoderó do
ella, siguió hajjia la ciudad cu quo HO habían fortificado (los cristianos), d
la otra parte de ¡os montea, y en ia cual ganó muchos joyas y riquezas, y
sin pasar m:U adelante , regresó a Toledo, en <3 año í)3 (7 ] U), Otros dicen
que no regrosó entonceÿ niño que w internó en Galicia, arrasó aquel país,
llegó á iu ciudad de Astorga , cuyos alrededores devastó, volviéndose des¬
pizca i ToledoDicen algunos que Tárik vino ó España sin ]>ennieo do m patrono, Mttça
bou ÍFofuur,
CuÓntesc que el tiempo que permaneció en España, conquistando y sometiendo ol pajs,iii¿ au aao, lia&Uque vino Mura ben iíobair, su señor.

En cnanto á los hi jos fio Witíza, cuando se presentaron á Tárik, en virtud
do bi carta de seguridad que so les había concedido, siendo causa tic la con¬
quista, como se lia referido, dijéroidc : Eres ti emir, ó bay otro emir su¬
perior á ti ?J> Tiirik lea contestó : « Hay \m emir que es superior mió, y otro
emir más grande, superior á óstom Entónteos lo pidieron permiso para pasar
á African ver á Mliçrs arreglar sus pactos con el,
y exigí índole una carta,
en !a cual retínese quiénes eran , y lo j i i* había concertado con ellos, Así lo
lilao, y elle» tomaron el camino pava verá Jluça, á quien encontraron cuando
venia pora España con loa árabes del país herí«risco. Di&onso á conocer á

Aquí el autor, nhnudoiifimlo la liarradon comenzada, i aserta unos vereor
1

que se n tribuyen ¡i Tirik, y que tienen
escasísima importancia,

185
el, quien, en atención A lo que le ílccia Tank del parto concertado con ellos,
su estirpe y sus antepasados, Jos dirigió al emir do los creyentes, AI-AVulid,
que estaba en Damasco, escribiéndolo lo que Túrik le decía do sus ilustres
hechos* Cuando llegaron, Al-Widid Ies recibió oon toda complacencia , con¬
168) que tenían hecho con TArik ívspocto A loa bionc*
firmó el pacto
que habian pertenecido A su pudro, dio A cada mm do ellos un diploma, y l<ÿ
concedió el privilegio de que no se leva tita sen cuando alguno entrase en su
habitación. Volvieron á España, y dueños de las fincas de MI padre, bis di¬
vidieron entre sí por común acuerdo, correspondiendo A Ülmtmdo, que era
el mayor de ellos, mil posesiones cu la parte occidental de España* Pava estar
cerca de ellas, fijó su residencia en Sevilla. Otras mil correspondieron A
Altabas, que era el que lo seguía en edad, y estaban ¡dttmdaa en la parto
contrai do lapada, por lo cual se estableció on Córdoba. À ltómulo, quo
era el tercero, tocaron otras mil en el oriente de lu Península, por In parto
do Aragón, y se estableció en Toledo, AHí penuíumeieroTj durante los pri¬
meros tiempos de la dominación Arabe, hasta quo murió Ohmmdo, el ma¬
yor de ellos, dejando una hija Ibinmcla Cam, y general mentó conocida ]H)r
el nombre de la Goda, y dos lujos pequeños. Artnlms so apoderó do los bie¬
nes de éste, y lo* agregó A tos suyos; entóneos Çaru, haciendo disponer en
Sevilla lin barco fuerte y con todos los enseres necesarios, m embarcó en
¿i con sus dos hermanos pequeños, en dirección A la Siria T desembarcando
en Asealon, desde donde so dirigió A Damasco, sede del Califa, quo lo cm
u la sazón Hixem ben Áht1o-l-Méli& Hcfirió al Calila »u historia, ai» quejó
do la usurpación do su tio, y reclamó rl cumplimiento de lo acordado ¿ KU
padre y hermanos por el Califa Al-Wídid ben Abdo-l-Mclic, Kl Calila lo
permitió que so acore Ara a su persona, y admirado de su resolución, escri¬
bió d Hnntliída bou Salwait, gobernador de África , puraque se le hiciese
APÉNDICES

flk,

justicia, y que los bienes que su tin bis lenta usurpados y Je pertenecían,
asi como A sus dos hermano», se le devolviesen, Hanthulu escribió sobro
esto al gobernador de España, Abol Jalar, primo suyo, y Cara consiguió

lo que deseaba*
El Califa la casó con IçA km Mozsiliim , quo tuvo tío ella hijo» en Siria;
después vino con ella A España y la ayudó A recuperar bis lineas que Artabas le había quitado, reuniendo grandes bienes, Tuvo de ella dos hijos,
Ibiahim ó Jtshac, que alcanzaron muy elevada posición j autoridad en Scvilla, y uioron conocidos, así como HUS dcfloeudientOH, por su procedencia
de Çara la Goda. Cuando fuó a Siria d ver al Califa Hixem vio allí i su
r

18fi

/

APENDICES,

nieto Ábdo-r-Ualiman kcn Moawiya y cl qno después vino á Espana, y él la
conoció; cuando vino á España, con este motivo procuró acercarse a él , y
G] Emir la tomó bajo m protección y la, distinguió mucho, permitiéndolo que
viniese ¿ su alcázar cuando fuese a Córdoba, donde Ic daba reiteradas
muestras de m benevolencia, y donde llegó i tratar á la familia del Emir.
Muerto su esposo Irá en el aíto en quo Abdor-Ihdmien fu¿ proclamado rey
de España , éste la volvió á clisar (])¿o* 169) con ümairbenOaííb Tanto de
olla como de su padre Ohmmdo y de su tío Arfabas se cuentan muchas
anécdotas dignas Jo reyes, referentes ¿ los primeros tiempos de la domina¬
ción arabo. Una do ellas es Ja -siguiente, que refiero el faquí Mohammad
l>cn Ómar ben Lofa&ba Al-Maloqui :
principales jefes siriaCierto día vinieron á casa de Arlabas diez da ios
*
eos entre ellos As-Somail, Ebn At-Tofuíl , Abó Alxla y otros, á los cuales
hizo sentar cu estrados y comenzó a obsequiarlos, rlYas de ellos entró Maimón
el devoto, abuelo do los Bcnu llazm, que era también do los siriacos, pero
quo vivia muy alejado de ellos, por su carácter severo y su austeridad. Apóuas Je vio Altabas, se levantó y *alió á su encuentro, dejando a los demás,
y manifestándole gran respeto, llevóle á su propio asiento, que estaba cu¬
bierto con una chapa de oro, y quiso obligarlo ti que se sent Ara en úí. Mai¬
món rehusó, sentóse en el suelo, y Arfabas hizo otro tonto, acercóse ¿ el, y
dirigiéndole bi palabra, lo dijo; ni Cuál es señor mió, el motivo de esta
visita? Lo que vas a oii
ir, respondió Maimón. Nosotros vinimos i esta
tierra como guerrilleros,, y creyendo que nuestra permanencia aquí no se¬
ria muy prolongada, por le cual no estilhamos preparados para establecernos
lUjiit , ni contamos con gramiles medios. Después las cosas que han aconte¬
cido con nuestros clientes y mies tros tercios nos han impedido el regreso
á nuestro pata Dios te ha concedido muchos bienes, y yo d caco que roo
concedas una do tus lineas, que yo labro-re por mi mismo, te daré la mita
que sea justa, y viviré con !o demas. No quiero, dijo Arfabas, hacerte
tan precario favor, sino un regalo formal»; y niandnndo venir ú su tidmimsirndor, le dijo ; a Dale el predio que tengo cu el GruitdnjoKj con todos ¡.os es*
clavos, hostias, vacas y eternas que contiene, y hi aldea que tengo en Jaén.»
Maimón recibió las dos posesiones, que heredaron sus Lijos , de quienes pro¬
cede el castillo de llazm , le dió reiteradas gracias y se marchó. As-Somail,
á quien había disgustado !¡i venida de Maimón, Jijo á Altabas: tjVo te
creía hombre de más ]>eso; yo, que soy uno de los principales emídidos
de los árabes de España, von go á tu casa con c*tos otros, que son señores

APAPICES.

187

do alto rango, y no nos haces otra distinción que la do sentamos en estos
brinco?. Viene ese mendigo, y le distingues y favoreces de esa manera*
Oh Abó Cbauxím , dijo Arlabas, bien me han dicho tus correligionarios
que su literatura no te Im sido do gran provecho; pues ti no ser así, no ex¬
trañarías lo que hago. Vosotros habéis sido ¡favorecidos con los bienes do
este mundo y con el poder; á esta otro yo 1c he favorecido en ol nombre
de Dios, pues según dijo Jesucristo, aquel ó quien Dios dio poder y señorío
sobre sus siervos, y excedió el favor ú su mérito, es mino ni se lo hicic&o
tragar una piedra,» Dec i a esto, porque As-Somatí no sabia leer. Los domas
le dijeron : (Deja á éste, y considera que nosotros™* encontramos en igual
caso que ese a quien has favorecido, J> Aliabas los dijo ; «Vosotros soL cau¬
dillos principales, y no puede convertiros sino (/>dy, 170.) uu dón mas gran¬
de, por lo cual os regalo cien ¡ildcns, para quo las dividais entro vosotros, ¡i
diez cada uno.» Llamó ¿ sus administradores y les mandó quo so las entre*
gasen, siendo éstas las mejores lincas que tenían.
Cuentan TSbn llayyan y otros quo cumulo llegó a noticia do Muca ben
Nosnir lo que había hecho Tirík ben Ziyéd, y .SUM muchas conquista», tuvo
envidia de él y se dispuso a pasar ¿i Esparta, Reunió un ejercito y vino lut¬
ein ella con toda la gente y los más distinguidos ándw», que eriui, según se
cuenta, 13,000, y algunos dicen que más. Entré en Efqwum en Itmnadlmn
del año S3 (Junio-Juliotlc7l2), y evitando ¿:! tocaren el monte donde Tank
li&bia acampado, llegó a! pataje que tomó su nombre, y hoy dia se llama
Cimbel Mmjft (monta de Mu$i). Cuando llegó á Algcciras, dijo que no que¬
ría ir por el mismo camino que híibin JICVíUIO Turik, ni seguir aus htioiln»,
y los cristianos que lo servían de guías, compañeros de Julián, le dijeron :
G Nosotros irómos contigo por un camino mejor que el que ha llevado i Vi¬
rik, y te condacirémos por ciudades más importantes v tó: más hotin que
líts suyas, Aun no han sido conquistada», y Dios mediante, tú tu liaras
dueño de ollas.» Llenóse de alegría con oslo, pues 1c pesaban las ventajas
obtenidas por Tíárik. Guiáronlo por la cosía hasta Sidoniii, que conquistó
por fuerza de armas, quedando síes inoi adores sometidos. Después fue liá¬
cia Carmona, quu era la más fuerte de las ciudades de España, y t uya
conquista menas podia esperarse pm• cerco ni por combate, por lu cual se
valió para apoderarse de ella de la tr;iza siguiente: mandó a los compartoros de Julián, los cuales, diciendo que orrm fugitivos, entraron cu lu eiudad,jr durante lu noche abrieron las puertas n la caballum que Mima man¬
dó, sorprendieron la guardia, y fue conquistada la ciudad, Después fuó

—-

APÉNDICES.
188
Muça í Sevilla, que está próxima, y la sitió. Era de las mayores ciudaden de España, y de mejores edificios y monumentos * pues había sitio ca¬
pital do España antes do los godos , los cuales , cuando se hicieron dueños
de este país, trasladaron la sede á Toledo, quedando, sin embargo, en Se¬
villa los principales personajes de su religión. Se defendió algunos meses,
y al fin Muça la conquisto, huyendo los cristianos ¿ la ciudad de Bcja.
Muca reunió u los judíos en ¡a alcazaba, dejo con ellos algunos soldados, y
siguió desdo Sevilla ó Fuente de Cantos (Lafonl) y Mérida , que también
había sido en tiempos pasados capital de uno de (OH reyes de España, Era
ciudad ilustre y bien fortificada, con muchos monumentos, alcázares, fá¬
bricas ó iglesias magníficas, que excedan ó toda descripción. Cercóla MUçíI;
jxjro sus habitantes, que tenían muchos medios de defensa y eran valoro
fios, rechazaron á Eos muslimes y lea lucieron mucho daño, Mandó Muça
una máquina 7 con la cual so aproximaron los muslimes á una de ha torres
del muro y comenzaron á hacer brecha; pero cuando arrancaron la piedra,
encontraron la que en idioma de los cristianos se llama laxa maxa (arga]ñafia) , que rechazaba ( pág* 171) ios picos y domas instrumentos, En
esto vinieron do improviso los cristianos sobre ellos, y cogiéndolos despre¬
venidos, murieron muchos bajo la máquina , por lo cual aquel sitio se llamó
Tarro do las Mártires. 1 lespnoí* los de la ciudad pidieron la paz , y mandaron
para concertarla á algunos de sus principales personajes. Muça !cs ciió para
ella carta de seguridad, ó imaginó un ardid para engañarlos con respecto
n su persona, líl primer día quo vinieron á verle, tenía el cabello y barba
blancos, porque se lo halda ya caído el color con que acostumbraba á teñirse*
Nada pudieron concertar, y cuando volvieron el dia antes de la fiesta del
Fitr, so había alheñado la barba y estaba roja como las brasas. Admirá¬
ronse do calo, y cuando vinieron de nuevo el día de In fiesta del Fitr, yu
tenía la barba negra, Con esto creció su asombro, porque no conocían la
costumbre de teñirse, y dijeron á sus paisanos: tí Estamos combatiendo a
profetas, que m tranforman como quieren y toman la figura que les place.
Su rey era viejo y so ha vuelto jóven, por lo cual creemos que debo conce¬
dérsele le que pida, piu.ÿ no tenemos medio de con travestíale.)! Consintie¬
ron cu olio, y concertaron la paz con Muça, ó condición do quo los hienas
de los quo habían muerto en la celada 1 y dr¡ los que habían huido ¿ Oalt*

-

Aquí KC IT fie re á una celad ti de que
no !u bocho mención ílntos. Véase miostra Crónica , pág, 29, donde se cuenta
1

esto mismo suceso, y se expresa lo que
omite aquí Á)*M&kkari,

189
cia, nsf como los bienes y a! hajas de lu$ iglesias, fuesen para los mudimes
Convenidos eu esto, abriéronle las puertas de !a ciudad, el día de la fiesta
dei jfitr dd aiío 94, quedando dueño do clin (30 de Junio de 713),
Los cristianos do Sevilla se sublevaron contra los muslimes, y reunién¬
dose los de Niebla y Boja, los acometieron, y mataron cerca do 80 hom¬
bres. LM fugitivos vinieron a ¡Vtuça, que estaba cn Mérida , y así quo con¬
quistó esta ciudad, mandó á su Hijo Ábdol-Aziz con im ejército contra los
rebelados. Conquistó (U nueve ¿i Sevilla y mató muchos de ñue habitantes;
fu¿ á Niebla y la conquistó también, y quedó asentada la dominación mu¬
sulmana en esta comarca. Àlnlol-Àziz permaneció en Sevilla, y Muqi salidado de Rlóridít a tines de Xtwvel del año referido, tomó el camino do
Toledo. Apenas supo Tárik su venida, vino ú su encuentro con los prin¬
cipales caudillos , y lo encontró on un lugar de la Cora do Tal aven». Algu¬
nos dicen que Muca desde Móridu se dirigió i Galicia, pasó allá por un
desfiladero que tomó su nombre, y recomo aquel país, hasta encontrar cn
Astarga a Tárik, general de su vanguardia; allí le reprendió públicamen¬
te, revelando el odio que abrigaba contra él. Dfccsc que cuando Tárik di¬
visó á Muça, bajó do su caballo para honrarlo, y Mura !e golpeó con el
látigo cu la cabeza y le reprendió con mucha severidad, acusándole do
haber por sí solo emprendido la conquista, contraviniendo á sus órdenes.
Dirigiéronse d Toledo, y iluen 1c mandó que entregase el botín que había
recogido y ios tesoros de los reyes, y que presentado sin tardanza la mesa.
Trájola Tárik falta de un pió, que le liabia arrancado y guardado, y como
Muca le preguntase }*>r ¿I, contostó que nada sabía y que In había encon¬
trado de aquella numera, Muça dispuso que se Ic hiciese otro pie, y se h>
lucieron de oro, que estaba muy lejos de parecerse á los suyos, mas tlijéruule que no podia hacerse mejor, por lo cual lo dejó.
Dicen (JJWJ. 172) que Mura hen Nosoir vino á guerrear cn Moliarritm
del afio í>3 (OoL-Nov, de 711), llegó i Tánger y después pasó iV Esjniña,
y I íI sometió de tal suerte, quo no llegó á ciudad quo no conquistase y cu¬
yos habitantes no se pusiesen bajo su imperio. Después Juc á Córdoba ? y
cu el año 94 salió de España para Africa, y do ésta pant la Siria el aña 95
pora presentarse á Al-AValid l>c. ti Abdo-i-Mclio, llevando un inmenso botín
en dinero y utensilios, que conducía en ruedas y á lomo, y 30,000 cautivos.
Murió a poco ÁMValid , y le sucedió Ouleíman, d cual le afligió con una
multa tan grande, que le dejó un la miseria, y on esto estado de desgracia
murió cu Wadil-Cora, en el año 97.
ÁPlÍNTllCFS.

ISO

¿PERDICES.

Cuenta Ebn Hayyan, quo aquella tan famosa mesa que se dice proceder
de Salomen, según cuentan los cristianos no perteneció á ésto, y que su orígon QHj quo en tiempo de los reyes cristianos había h costumbre de que
cuando moría un señor rico dejase una manda a las iglesias y con estos
bienes Inician grandes utcnrilios de mesas y tronos, y otras cosas semejantes de oro y pinta , en qur) sus sacerdotes y clérigos 1levaban los libros do
los Evangelios ciiancb se enseriaban en sus ceremonias, y que las eok>caban en los altares cu los días de fiesta, pava darles mayor esplendor con
esto aparato (ó adorno)* Esta mesa estaba en Toledo por tai motivo, y loa
reyes so esforzaban por enriquecerla ii porfía, añadiendo cada uno alguna
cosa n lo que su predecesor había hecho, hasta que llegó k exceder á todas
bis demas a) luyas <lc este género, y llegó á ser muy famosa. Estaba hecha
do oro puro, incrustado de perlas, rubíes y esmeraldas, de tal suerte, que
no se halan visto otra semejante. Se esforzaron lauto por enriquecerla , por¬
que, como allí estaba la. capital del reino, no querían que hubiese en parte
alguna más bellas alhajas ni muebles mas preciosos que allí. Estaba colo¬
cada sobre un ultnr do hi iglesia de Toledo, donde la encontraron los mus¬
limes, volando la fama de su magnificencia. Ya sospechaba Tárik lo que
después sucedió tic la envidia {le Muca, por las ventajas que había comeguide, y qik; le Inlua de ordenar la entrega de todo lo que tenia, por lo
cual discurrió nrnmcnvlo lino de los píes y esconderlo mi su casa, y ésta fuó,
como es ¡cabido, una de las causas de que Tank quedase vencedor de Muça
on Ja disputa quo después tuvieron unto el Califa sobre sus respectivas con¬
quistas.
í Incidan algunos que la mesa estaba fabricada de oro y plata, y quo te¬
nía una orla de perlas, otra de rubíes y otra de esmeraldas, y toda ella cua¬
jada de piedras preciosas.
\A> quo refiero Ebn Ihiyyuti de quo Çuloiinaii ben Àbdo-1-Jíclio fue el
que castigó u Mucit, es lo cierto, y no lo que refiere Ebn Jallicun, do que
fue Af-WalhL
Prosigue Elm Hnyyan diciendo que Muça ai fin hizo las amistades con
Jurik, se manifestó satisfecho de él, y lo confirmó en el mando do la van¬
guardia, ordenando que imudinsc con sus tropas delante de él. Bfuçu em¬
prendió la marcha en pas de el, y subió hasta Aragón (p«</* 173), eonquistanda ó Zar agoxa j recorriendo sus comarcas. Tárik iba delante , y no pa¬
saban por mi lugar que no conquistasen ó hiciesen presa do lo que allí
Inibiu pues Dios había mímidido el terror cu el corazón do los infieles, y

,

APÍSPIOJíS.

191

ninguno los snllf\ al encuentro sino cu demanda do paz. Muca iba detrás do
Tárik, acabando las conquistas comenzadas jjor éste, y confirmando los pac¬
tos Uocliotí con los La bit antes.
Cumulo todo el país so fue tranquilizando» y fueron adquiriendo con¬
fianza los naturales que habían pormauocido» y itlluuó las dificultados para
que los muslimes quedasen htihitaudo en él, permaneció él arreglando
esto per algún tiempo, y mandó el ejército a 1'Ynnoia, donde conquista¬
ron ó hicieron botín, y convirtieron ii algunos ni nialminetismo, inter¬
nándose hasta llegar ni rio Bódano, que fin' el punto mas lejano de la
cristiana tierra A que* llegaron los arabos. Lr» exph iradcrcs y los tercios de
Titrik yu habían recorrido el país, apoderándose de Barcelona, NtnLnna,
sierra do Aviñou v i asidlo de Lyon, sobre el líódano, ¡dejándose mucho
ele Iti cesta por donde habían entrado (en España), pues se dice que la dis¬
tancia que hay entre Córdoba y NarLcma e» de 335 p.irasaiigas, y otros di¬
cen que 355.
Cuando los muslimes litigaron á Narbena, los h mió < Yoles, rey de Fran¬
cia, on la tierra grande, é inquieto por lo tmuthti quo los arriben se iban
extendiendo , reunió su ejército y vino contra. id los con gran multitud.
Cuando llegó a! cast i Iludo Lyon, y supieron los Arabes In mucha gou toque
traia, re t mordieron* y ilegó (Yulos A la sierra de Avinon, donde no ru¬
C-ontrú á nadie, porque los musulmanes hnbintt venido A arampar en los
montes coreanos A Niirhoiiíu Krioontrubamo en situación apurada, porque
no Ionian atalayas ni espías, y asi es quo cuando menos juviiHfmm, encon¬
tráronse cercados por Usirlos, que le* cortó la retirada A Narbima y los
presentó la batalla. Hubo mi ruñidisimo cninbate, cuque perecieron mu¬
olios muslimes; mus ks ím.joros tropas de éstos cargaron contra las lilas
cncmígiis, \ habiendo logrado Atravesarlas, so refugiaron cu Nhrbomi, Imriéndose fuertes en ML rastillo. Curios vino A sitiarlos, mas habiendo perdido allí alguna gente sí en dolo difícil nmutonurse, y asustado per íoa SOCOITOS quo pndicnm venir A los muslimes, levantó el campo y regreso a SIL
país, construyendo en fronte de los nuidhneÿ unes ensillos sobre el Jiodano, que dejó guarnecidos para quo su viesen do frontera entro <:1 |>uís mu¬
tmlinrm y el sir, o. listo (íHL en el continente, más allA de España.
Cuenta Al-líiehari , en el MoM> que Mu;;a ben 'Musa ir no tiene semejante en grandeza. Lo» reyes cristianos huyeron ante él de tal anorte, que
pasó la puerta de España quo hay en el monte ririuco, d cual IíL sepura
del continente. JJOS francos so reunieron al mando do su rey (/Arlos* que es
Í«>L

'Hr1

APéNDICES*
192
et nombro distintivo de Unios sus reyes , y lo dijeron : «¿Quá afrenta (pági¬
na 1 74) vi esta que va á recaer sobre nosotros y nuestros descendientes? Ha¬
bíamos oído hablar do las ¿rabea, y temíamos que viniesen por ¡a liarte de
Oriente; pero han venido por la parte de Occidente r y Kan conquistado la
España , 4 pesar de sus muchos habitantes y sus mucho» medios de defen¬
sa con poca gente y malos pertrechos, pues ni cerusas tienen, ¿El Bey
lefl dijo : «Yo soy do opinion de que no os opongáis á dios en esta primera
invasion suya, pues son como un torrente* que arrastra cuanto se le opone*
Ahora están cu su periodo de prosperidad ? y tienen nn firme propósito, que
suplo por el mucho número, y corazones que no necesitan de la defensa do
las corazas ; poro dejadlos que licúen sus manos de botín , que se acomoden
en sus moradas, que comiencen i rivalizar mutuamente sobre quién man*
da, y á pedir favor los irnos contra ios otros, y entonces podréis con ellos
{\ poco trabajo*» Así cu efecto sucedió con la guerra civil que surgió des¬
pués entre siriaco», beledíesí y berberiscos, y outre Mediumes y Yemeníes,
en que parto de loa muslimes, [jara hacer la guerra á otros ? recurrían ai
auxilio ¿un de los enemigos quo tenían mds próximos.
Díceso ene Muça hen Koaair .mandó á su hijo ÁbdoJ-Azis á la comarca
de Toílmir y la conquistó* ari como Granada , Malaga y la Oora de Rayya.
Guando sitió ¿ Málaga* su gobernador, que era hombre de escasos alcan¬
ces y poco cuidadoso do la guarda de la ciudad, cansado de las molestias
dd cerco, se salió ó unos jardines que había tü lado de k ciudad para deacansar, Bifi ouidarsc de colocar vigías ni atalayas. Àhdn-1-Ám, sabedor
del caso, ocultó y colocó en las inmediaciones del jardín algunos de sus prin¬
ciples caballeros, inteligentes y resueltos, los cuales le acocharon por la no¬
che, y se apoderaron de su perdona, En #ogttida lomaron los muslimes k
ciudad por fuerza de armas y ganaron mucha presa,
Tenía en tanto Muça ben ííosair vehementes déseos do penetrar cu la
enmaren, de Galicia, asiento de los infieles, y hacia preparativos para ello,
cuando vino MogniU ÁivBotuí, enviado por AI-Waliá ben Abdo-l-Mélic*
de quien era cliente, para intimar & Muca ía orden de que saliese de Es¬
paña, abandonando sus excursiones, y fie presentase al Califa. Disgustóle
sobremanera esta orden, que destruía todos RUS plane», precisam ente cuan¬
do no quedaba en España más comarca que la de Galios a que no estuviese
en poder de los árabes, y tenía vivísimos deseos de penetrar en ella. Procuró gaiiiir con afectuosa» palabras ¿ MogttiU, enviudo del Califa, y 1c rogó
h esperase hasta cumplir su designio de ir allá, expedición ¿ la cual podía
j

193

ÀTClfDIOES.

acompañarle, y tomar su parte en Jas ganancias y presas, Mognits consin¬
tió, y con él fuó hasta llegar ú fus ásperos pasajes de; Norte; conquistó los
castillos de Visen y Lugo, y allí so detuvo, mandando exploradores, quo
llegaron hasta la peña de IVlayo, sobre el mar Océano* No quedó iglesia
que no fuese quemada , ni campana que no fuese rota. Los cristianos pres¬
taron obediencia, su avinieron á la paz y al pago del tributo personal, y
los árabes so establecieron cu los pasos más difíciles* Los ¿i-abes y berberis¬
cos, cuando pasaban por un paraje que Ies parecia bien, fundaban allí un
175) por Es¬
pueblo y se establecían en é). El Islam extendió su ascua
paña, y disminuyó la de los politeístas.
Cuantío Muca so encontraba on el colmo de su victoria y lleno do espe¬
ranzas, vino un segundo enviado dql Calila, llamado Abó Nuçr, que AlWalid había enviudo en pos de Moguits cuando vió ío que Muçu tardaba
en marchar, y al cual encargó que le hiciese salir por fuerza do España. Le
hizo, en efecto, volver desde Lugo, ciudad do Galicia, regresando por ol
desfiladero llamado de Muza. Táiik, que volvia de Aragón , se le agregó en
el camino, y caminaron juntos, con todos los que quisieron regresar á Orien¬
te. Los que prefirieron permanecer cu España quedaron eu las ciudades
que habían fundado y habitado. Los dos enviados dd Cali Tu, Moguits y Abó
-Naÿr, iban también con Muça, el cual, cuantío llegaron 4 Sevilla, dejó cu
ella establecido como gobernador de España á su hijo Ahdo-I-Aziz, habiendo
proferido esta ciudad por capital, por su proximidad al mar y al estrecho.
En DzoLllitha del año 95 (Agosto- Setiembre de 714) posó Mnça el mar
para ir á Oriente, en compañía de Tárik, que Imbuí estado eu España antas
de la venida de Muça un año, y después de la entrada de éste, dos y cuatro
meses. Llevaba Mura consigo muchos despojen y 30,000 prisioneros, asi
como la mesa tau celebrada, y muchos tesoros, joyas y muebles precio¬
sos, de indecible valor. Iba, sin embargo, pesaroso por no poder continuar
la guerra, y triste porque le apartasen de ella cuando esperaba atravesar
todo el país de Francia, é internarse en el continente, hasta volver con sus
tropa» á hi Siria, creyendo poder abrirse camino por estas tierras, y comegnir que los muslimes de España pudiesen ir y venir 4 Siria poi* tierra
y sin tener quo embarcarse*
Cuenta Ar-Razi que Muça salió de Ifrikiya para España en Réchcb do 93
(Abril-Mayo de 712), dejando allá al mayor de su» 1 1ij uy Abdallah. Vino
Muya con 10,000 hombres.
13

*

\U

APÉNDICES.
I
!

2.°

:
*I

Moaüiis AH-ROML
(AI.-MAKTTAUY,

IT, ¡xíg. G,)

Cuentan Ebn Hayyan y Al-BichAri quo era cristiano, pero Al-Hichárl
uñado quo no era on realidad cristiano, sino que su verdadera genealogía
es como sigue: Hoguite bou AI-HAritss ocn Ál-ltoUEiirits ben Chíbala ben
Al-AyhB.ni Àl-Gftçç&ni. Fue cautivo de los cristianos en Oriente, cu muy
temprana edad. Abdo-i-MóUc bcai Mertmn lo educo con su hijo AMValid
y tuvo ilustre descendencia, pues de ¿1 proceden los Betui Mogoita, quo
tuvieron prole nobilísima en Córdoba, donde fueron sonoros de distingui¬
do linaje y numerosa y esclarecida descendencia (pdff. 7). De rllns era
Áiido-r-Xínhmcn ben Magüita, Háchib de Ábdo-r-Rahmcn ben MoSUviya,
rey do Espafla, y otros varios, Moguits se crió en Damasco, y entró en
España con Tárik, su conquistador, viniendo por tierra desdo Siria, y Ta¬
rde le encargó la conquista de Córdoba, de lu cual so apoderó* Tuvo disen¬
siones con Táiik, y después con Muça ben Xosair, señor de Tárik, y con
ellos volvió & Damasco, de donde, victorioso en su disputa con ellos, re¬
gresó á España, fundando en Córdoba la casa referida (do los Henil Mogníts). En el Mo&ktb 1 so cuenta que conquistó & Córdoba, en el mes do Xawél del año 92 (Julio-Agosto do 711), y después ele tres meses de ritió, la
iglesia en que se halm fortificado el señor de Córdoba, en Mobnrmm del
¡wlo 93 (Octubre-Noviembre do 711)* No se sabe nada del Jugar y tiempo
de íUI nacimiento ni muerto. Cuenta Al-HieliAri que so educó en Damasco,
con los hijos deÁbdo-UMcíic, sobresaliendo en el ooiioci miento del idioma
Arabe, y compuso poesías y prosa, que inerecarian consignarse* Era excelente
jinete, y muy animoso en los peligros de las guerras, aprendiendo tanto eit
esta materia, quo mereció ser nombrado jefe del ejercito que conquistó A
Córdoba, Fue do muy buen discurso y celebre eu ardides?* Ya liemos refe¬
rido Antes Jo suficiente de hi conquista do Córdoba, y do corno prendió ó
su señor, que fuó el único de los royes do España que ínó hecho prisionero,
pues ios demas, ó aceptaron la paz, ó huyeron á Galicia.
)

1

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El Afoshíh as una obra de Al-YüeMri.
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195

APvvrvTCES.

Cuenta. Al-llicUári cue cuando tuvo cu su poder al,Roy de Córdoba, con
su ¿'ami I in, vi ú eu ella á una ímicbnclia, que sobresalía entro todas como la
luna entre las estrellas, la cual hacia nido él mucha ostentación de su her¬
mosura. Entonces encargó la guarda de ella á uno que la amenazase con
castigarla, si no declaraba cuáles eran sus propósitos con respecto ú 11oguits, pues este había comprendido que lanío manifesta rio su hermosura
era por alguna oculta trama que meditaba con reacio A él Ella confesé
quo lo balia expuesto tanto su belleza para enamorarlo ? porque su hermo¬
sura ora tentadora 3 y tenia prepararlo un lienzo envenenado para tratar¬
cuando yaciera con ella. Entonces dio gracias 4 Dios por haberle he¬
le
cho comprender su perfidia, y dijo: «Si el alma de ohU muchacha estu¬
viera en el pecho de su pudro, uo hubiera yo conquistado A Córdoba en
mía noche, »
Cuéntase que cuando Qiilclman ben Ãbdo-1-Mélic se inclinó A favor do
Tárik en su disputa con su señor Ifuçu hen Nô*:ur, y castigó A esto, pri¬
vándole de su* bienoB, quiso devolver el gobierno du España 4 Távik. Ya
Mognits estaba indispuesto con éste, y habiéndolo el Califa pedido consejo
sobre nombrar walí á l’árík , y pregunté,dolo cuál serla su influencia en
España, dijo Moguits : «Si les mandare decir la azalá liAcia el kiblali que
él quiera, le seguirán sin reparar en herejía» b Esta astuta frase hizo
efecto eu el ánimo do Çakumun, quien mudó de parecer can respecto al
waliado. Después de esto, se encontró Tárik con él y lo dijo: «Ojalá hu¬
bieses descrito á los españoles como rebol des á mí, en lugar de haber pen¬
sado loque pensaste con respecto ¿su obediencia. Ojalá, le contestó Moguita, me hubieras tu dejado al cristiano, y yo te hubiera dejado )a España.»
Tiirik había querido quitarlo el Roy do Córdoba que había, aprisionado, pero
nn pudo, y entonces incitó contra él ¿i su señor Mnça ben Nosair, dicté ndolo : «Volverá (Moguits) 4 Damasco, llevando uno de los más grandes
señores de España, y nosotros no tonemos ningún otro semejante; ¿qué
8). Muca K0 lo pidió, y
ventaja vamos ú tener nosotros sobre él?»
él lo nogó. Cuenta Ebn Hayvjui que entonces Mnen se lo arrebato per IUCTy oí cristiano
7,a; pero le dijeron : a Si le llevas vivo, Moguiía le invocará
no negará; córtale la cabeza»; y usí lo hizo.
Ál-Walid ben Abdo-l-Mólie lo mandó á guerrear ;i España, y conquistó

.....

*/

*

* Es decir: « Le son Un adietes ? que ejecutarán ciegamente lt> que les man¬
de, aunque no sea legal.»

«

196
ri!

á Córdoba; después regrosó á Oriente, j le volvió á mandar Al-WaBd, como
enviado t!c su parte, para q«o obligase i Muça à presentársele, con 61
niíircbó. Encontraren que Al-Walid había ya muerto, y sirvió después á
Çuleiman bon Abdo-l-Mólic.

5.°
AYOB BEN HABIB.
(AC-MAKKAHV, If, pág, d.)

Cuenta Ebn Hay van que. era hijo de una hermana de Muça ben Nosair,
y cue. jos sevillanos le designaron para gobernador do España, después do
la muerte de Abdo-I-Aziz bcu Mura. En su tiempo convinieron en trasla¬
dar la capital de Sevilla á Córdoba, adonde lué, en efecto , durando eu
mando seis meses. Otros dicen que el que trasladó la capita] do Sevilla ó
Córdoba, filé AMinrr bcu Aklo-r-ííabmen Aí-Tsakafi.
Ar-Bar.í cuenta, que Al-Hocr vino de gobernador á España en Dzol-Hicíia del año 97 (Agosto de 716), y con él viniere® cuatrocientos de loo
principales jefes que había en Africa, entre ellos les primeros hombres emi¬
nentes que se c untaron s.ii España. Lbn liuxeual refiere que la duración del
mando de Ai-Horr filé de dos años y ocho meses, y que su walltul o fué
posterior al de Ayoh ben Hábil) Al-Lajmú
J

*

4

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1

m

AÇ-ÇAMIÍ BEN MÉ LIO

(AL-MAKKAHT, II J

*!

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:

AI-JAIILÁNI.
pü$.

8*)

'walí de España después de AJ-Horr ben Abdo-r-Rahmen ? de quien
bemoH hablado ¿lites* Ebn ilayyan eiienU que le nombró vnüí ómar ben
Ábdo-'UÁzízj y 1c encargó que dedujese el quinto de las tierras do España
Fu¿

3

1

;

APÉNDICES,

197

que habían sido conquistadas por fuerza de aricas, y que le escribiese íiccrca de k forma del país, y de sus rioa y matea. Dícesc que tenía ol pensa¬
miento de trasladar á los musulmanes de ella, por lo muy lújanos y aparta¬
dos que estaban do sus coireligionarios , y ojalá lo hubiese Dios dudo vida
para ejecutar su propósito, porque si Dios no se compadece de dios, su fin
será desastroso con los infieles.
Dice Ebn flayyan (jpJjf. 109) que la venida de Aç-Gamh fuó en Ramadban del año 100 (Marzo-Abril de 719); que ésto 'fuó quien construyó el
puente de Córdoba, después de haber pedido permiso á Ornar ben Abtb-1Azizj y que su capital lué Córdoba. Ebn Baxcual refiere que pereció como
mártir on tierras de Francia, ol diu 8 do D/.ol-lliclin de 102 ([) de Junio
de 721), y Ebn Hayyan que su gobierno duró dos nftos y eolio musca t pe¬
reciendo en la gran derrota quo sufrieron los de España, conocida con el
nombre de derrota de la Calzada b Loa francos, en número muy superior
al do los musulmanes, rodearon á éstos, de los cuales no escapó uno solo.
Añade Ebn Hayyan que el Idzan so oyo aún en esto paraje \ Los andalu¬
ces nombraron entóneos por su gobernador ¡i Ábdo-r-Hahriicii ben AbdAllah Al-Gaffeki, que según Ebn Baxcual era de los Tahies s que vinieron
á España, y refería tradiciones que había oido á Abd-Altali ben Ornar. Fuá
nombrado walí por log años de 110, por Oluid bou Abdo-r-Ikilnnon AlKaiçi, gobernador de IfHkiya, y pereció combatiendo con los inflóles eu
España, el año 15. Eshi noticia esta en contradicción con la anterior* en
que ee Jico que fuó nombrado wulí después de Àç-Çamlt, y que Aç-Çamh
filé muerto m vi año 102, asegurándose después cu este otro relato que
vino en 110. ¿Cómo puede concertarse esto con aquello? Dios lo sabe K
A

A

i

• Aquí se confundo la derrota de Aç-

Çamh , en Tolos», ron la batalla de Poi¬

tiers , que ellos llaman de la Calzada de
los Mártires, y fué muchos años des¬
pues.

EL Id«an es una oración.
* Tibies se llaman los que siguieron
inmediatamente á Los compañeros y dis¬
cípulo* de Mahoina, y aprendieran de
ellos Es tradiciones.
À
Esto se concierta fácilmcnto, eahiendo quo Ábdo-r-R&huien fuó wali
dos veces. La primera, en calidad de in1

A

tevinOj ou reemplazo de

Aç-Çamh en

ol uño 102 (721), durando su gobierno
un solo mes, y la segunda, no en iiO,
sino en 112 (730), basta que murió eiv
la batalla de Poitiers, en 11-í (732).
Estos dos periodos do mando de Abilo-r-ílabmcn, y las dos batallas de Tolota y do Poitiers, ban confundido á
algunos escritores árabes, como se ve;
Al-Mukkari Indica luego la solución,
apoyado en el testimonio de Ál-Hiehiiri,

ías

AflÉKMCES.

conduela, y muy justo en
d reparto dol botín , y Ai-Uicliáii dice quo fue wnlí do España dos voces,
con lo cual acaso se resuelva la dificultad propuesta hace poco, corroboréis
do&c cun Jas palabras de Ebn Ilayyau, que dice quo cuando vino i España
nombrado vvidí por segunda vez por Elm Ál-llabliab *, en Safer de 113 ",
fue á combatir á los francos y tuvo grandes encuentros, hasta que pereció
Âl-Homaidi lo cita como hombre do ejemplar

í

y finé derrotado su ejercito/ en Itamadlmn de 114 (Octubre de 732), en el
lugar llamado Calzada de Lnf Mdrlvt t#. También Him jíaxcuel dice que esta
campana es conocida con o! nombre de la ( 'abada. Ya liemos dicho lo misttiü con résped o á la de AfvOumk El waliado (de Ábdo-r-Iialnncn la pri¬
mera ve/,) filó de un uno y ocho meses, y otros dicen das años y ocho me¬
ses, y algunos difieren ou esto. Su Sí1elo fue Córdoba, Después do él, filé
wall Animen Inm (Jnlmini Al-Quclhi , quien , según Ebn Hayyan, vino á Es¬
paña nombrado por Yir/id bou Ahí Mofjim, secretario de AMIíichchaeli,
cuando fue gobernador de llidkiya, y su venida filé en Safer do 103 (Agos¬
to do 721), quedando con su venida destituido A bdo-r-lt alunen, Dice
Ebn líaxcurd que le obedeció toda España, y la gobernó, y fué ¿ combatir
personalmente á los francos, muriendo en Xaíi-lnm do 107 (Enero de 72fi),
habiendo durado su waliado cuatro años y cuatro meses, aunque otros di¬
cen ocho meses, Iíhn Hayyan dice que en m tiempo se sublevó en Galicia
un malvado cristiana llamado Pe layo, quien, reprendiendo la cobardía du
siiw comdígi onar ios , y estimulándolas 4 la venganza y á la defensa do su
territorio, logró sublevarlos, y desde entonces comenzaron los cristianes á
rechazar A los musulmanes do las comarcas que poseían, y A defender sus
familias, sin quo antes hubiesen hecho nuda de esto. No había quedado en
Galicia alquería ni pueblo que no hubiese aido conquistado, á excepción de
la sierra (;wy, 10), m la cntil se había refugiado este cristiano. Bus com¬
pañeros murieron de hambre, hasta quedar reducidos u treinta hombres y
dio/, mujeres próximamente, que no m al i meat aban de otra cosa sino do
miel de abejas, quo Ionian en colmenas, en las hendiduras de las rocas que
Imbihlbau* En aquellas asperezas permanecieron encastillados , y Ins musul¬
manes, considerando la dificultad del acceso, los despreciaron , diciendo :
hombres, ¿qué pueden importar?)) Después llegaron & robustecer¬
1

Al-IIabhnb ora el gobernador do
África.
1 Debe @er
Súícv de 112 (Marzo*

Abril de 730). (Véase Cronologia de
tos ijobemoitow.)

199

ArÉKPJCESr

so Y aumentarse y (i ganar terreno, como oleosa subida. Deqmesdo Pohiyo
ni no Alfonso, abuelo de hs grandes y célebres royes de os re nombro EL»ti
(Jiiid diro: uEl \\nhv.r despreciado ú los cristianos quo so acogieron ú eafcit
tierra, trajo la consoouoncia de quo sus dcACtu ni ionics llegasen dermos á
hacerse cfticuos de Es mayores ciudades , como sucede con la capital * Cór¬
doba, que boy ota en su poder; Dios la roiublezeu. 3) X>ta ciudad inoresidencia del gobernador Auluupn
Ebn HayyaiJ y Al-llieliúri cuentan quo cuando pereció Auhiiya, nom¬
braron ios iimbdmrcs para rt emplazarlo á Odstra bou Álxl-Alluh Al-Fihr¡.
ELJI Baxcual no lo cuenta entro Jos gutamadores de España dice sólo que
continuaron los wulíes dr. esto país siendo nombrados por los do Hríbiya, y
(juc el primem que vino (despiu» do Anbfma) fuii Yabyu ben Calai na. À1Hielen i (lire que Odzfti era un nublo v digo caballero, cuyos descendientes
adquirieron renombre. Su injo ] lixem ben Odzrn fue d que imperó on To¬
ledo, fortaleza do Mspafm \ En (juadix, del remo de Granada* hay des¬
cendientes «suyos notables ó ilustrados*
Afíndo Ebn Caíd que es fhiniiin do mucho arraigo y antigua nobleza* La
capital de Odzra Juó Córdoba.
Después de esto vino Yahya bou Çíilnma Àl-Qtielhí ? de quien dice Fdm
Baxcunl que fue nombrado walí de España por líísr Ixm SaiWan Ál-Qudbí , gobernador de ífríkiyu ruando los usjniíUdes lo pidieron que ncíiuhmsc
sucesor ti Anbaca, que hubin «ido muerto* Vino á Espana en Xnwel do 107
(Febrero-Marzo de 720)ÿ y permaneció en ella un am> y seis meses, sin
haber salido personal mente á citnqmña. Lo mismo próximamente dice Ebn
-*

||

r

Í!

fer

May y un* llcsidid en Córdoba.
Después de este, fue walí Olsmcn bou AM Nioá Al-Juhsfuni , de quien
dice Ebn Bítxcuul que vino en Xafibun de 110 (NovicmUo-Dicifanbro do
728), nombrado por e! gobernador do ifrítdy , Obimht iiCU Ábdo-r-líul men Ar-Çfiiumb A los tina) mentís fue destituido. Bcsidió cu Córdoba*
Le sucedió lltnlznifa ben Al-Ahwa/ A[-Kob;Í. Ebn Uaxciud dice quo
también fue nombrado walí poi el ya mencionado Obtthla, y que se disputa
*

Xo menciona a Favila cu esto pa¬
saje. Ebn •faldón trae In serin completa
de Ion royes emthmos en «stus piiuuv
ros t i ein j » > s. ( V case 1>ozy , f Uxh (n h ,
2*a edición, tom* i, pág, 9i>.)
* yo le menciona , pot hub or kido go1

L

tmniíuloi ¡uterino, y no propietario.
3
Vean un las pugimtg lía y [)7 de
nuivtru CVibrítfi, donde se cumula la
v muerto do lliscim bou
sublevación
,
Uilzra, qué nombra allí, sin diuta pin*
equivócate m , Onva*
¥

200

APiÍNDrcEs;,

fue anterior ó posterior é Ebn Abí NifiíL Vino llodznifa cn Itabic l.e do
110 (Junio-Julio de 728) 1 ; pero fW destituido en breve, aunque hay quien
afirma que permaneció <!e gobernad or un año entero, líoridió en Córdoba*
Siguióle Al-Haitsam bcu Adí AM)uiléb¡, nombrado, según el mismo
Ebn Baxnual, por el referido Óbaidn* Vino en Moharram do 111 (AbrilMayo de 729). Según unos, gobernó dos años y algunos días ; según otros,
cuatro meses; siendo Córdoba su residencia.
Su sucesor fue (pcíg. 11) Mohammad ben Âbd-Àllah Al-Axchaí, designadoí según Ebn Daxcual ? por el [moble; ora excedente persona, y pre¬
sidió en suH oraciones durante dos meses. Despees, el gobernador do Ifríluya, Obaíd-AÜali ben Al-JIubhab , nombro walí do España ;i Abdo-rRabmen hen Ábd-ÁI!ali Al-Gafckí, de cuyo primer waltado hemos hecho
ya referencia, hasta quo pereció, como se hu contado \
Sucediólo Âbdo-1-Mélic bou Káfan Al-Fihri , de quien descienden segim AHíícliári, los Bonú Káciin , señores de Alpuonte, y las Benú-iChidd ? personajes notables do Sevilla, Ebn Baxenal cuenta que vino tí Es¬
paña en Rmnadhart de 114 (Octubre- Noviembre de 732), y duró, según
unes dos años, y cuatro según otro». Por su mala conducta fue destituido
en líamadhan de lid (Octubre-Noviembre de 734). Era de cav/icter des¬
pótico, 6 injusto en sus sentencias. Hizo la guerra cu tierras de les vasconos, y les causó daños* Cuando fW destituido, vine en su lugar Okba ben
Ál-llachcliacli , contra quien so sublevó Ebn Katar , y le destituyó. No sé
sí le mató ó le hizo salir de España, quedando dueño do eliu lo restante
del uño 121, y los do 122 y 123 (739, 40 y 41), hasta que vino a este país
Batch ben Bixr con los siriacos, y apoderándose del mando, mató k Abdo1-Mélic ben KAtan, que filó crucificado en Dzol-Kaáda do 123 (Sctiombre-Octubre do 741) T á los dio2 mouses de mando de Baleh. Fuá crucificado
on el llano d el arrabal, al otro lado del rio, en frente de la cabeza del puen¬
te. A su derecha calcificaron nn cerdo, y mj perro ó SU izquierda, y sus
restos permanecieron do esta manera hasta que sus libertos ¡os robaron y
escondieron, Desde entonces HC conoció aquel paraje con el nombre de lu¬
ya? de o-uciftAio)i do Ebn KAtau; nías cuando su sobrino Yoqui ben AbdoBi

* Si Tlodznlfo vino cu Habió |,ado
110 (Junio-Julio de 728), y Otsmen
en Xa aben del mismo año (NoviembreDiciembre de 728), es evidente que
este último es posterior, y no se com¬

prendo por qué Al-Müfclíiuri lo pono
antes p aceptando, como partee, estas
fechas de Ebn B&xcual.
* En la batalla de Poitiers,

APÉNDICES

501

r-Ralimen Ai-Film fné gobernador, dió permiso n su hijo ftmcyya ben
Ábdo-l-Mélic parn que construyeses on aquel sitio uun mezquita, y tomó ol
nombre de mezquita de Omoyya , perdiéndose In antigua dono mi Tinción,
Cnnndo Ábdo-l-MóUe i\io crucificado, tenía cerca do noventa años do edad.
Dice Elm Baxenal que Ókba hen Al-Hachcliacli Àr-ÇclóJi fue nombrado
gobernador de Espana ]>or Olutul- Allah kn Ál-lfebhab, quo lo ora do Ifríkiya, y que vino en el año i 17, aunque otros dicen que en el anterior
Permaneció dos unos, con una conducta digna do lodo elogio, haciendo la
guerra santa con gran asiduidad y conquistando territorios, ha4n llegar á
establecerse los musulmanes en Nnrbonn, ñivos amlmles raen sobre et rio
Ródano* Permanecía (aún) en España el año 121 (73ít), v Imbia conquis¬
tado en b más lejano do la frontera alta !a ciudad llamada Karbona, donde
80 había establecido pava hacer la guerra sfliita. Cuando cogía prisioneros,
no los mataba lm&ta lm borles invitado ú quo neoptuwen el ialamiamo, demos¬
trándoles los vicios de su religión. J)e esto modo sr convirtieron auto él al
islamismo 2,000 hombres. Su walifido duró cinco años y dos meses; runa
Ar-Bazi dice que los de España se sublevaron contra Okba y lo destituyoron en Safer del año 123 (Diciembre de 740 n Enero do 741), siendo ca¬
lifa Hbíóm ben Ábdo-l-Méüc, y nombraron para sustituirlo á (p¿g. 12)
Âbdo-1-Mélic ben Káfan, segunda vez. El mundo de Ókba duró, pues,
seis años y cuatro meses, y murió en Sófer do 123. Córdoba fué su rofiidelicia.
r:

o*

BALCH BEN BIXR BEN YYEDH AL-KOXATRT.
(AiÿMAKJuai,

ii

12,)

Ebn Hayyan dice : « Cuando llegó á oídos del califa JBxcm ben Áhdo-1Mélic la nueva do la sublevación de los berberiscos del Mugre!) lejano y do
Esparta, y de cómo habían negado su obediencia y andaban haciendo es¬
tragos cti el país, tuvo gran pesar, y destituyendo á Obaid-Allali ben AlHabliab del mando de la Ifríkiya, nombró en su lugar 4 CoNaoni ben Yyedh
»

»

La mayor parte de los autores árabes convienen en que Ókba vino i fin®»
año 116 (finos de 734).
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202

APÉNDICES,

AJ-Iíoxairi. Con ti mandó mi ejercito numeroso, que con Ins tropas que so
Jo íiioton agregando de las ciudades por donde pasaba, ascendió a 70,000
hombres* listo rio obstante, en su encuentro con Mníçam el berberisco, quo
pretendia el supremo malulo, este le venció, y luc ido Coltsom , hubo do re¬
fugiar so en Ceuta, con su sobrino ihilch h A3 saber (el Oalii:i) Ilixeut lo
quo lo liabin sucedido, se alteró sobremanera, y mandó contra los rebeldes
íi Hanibalit lien SaíVan, el cual acometió A loa berberiscos, y alcanzó, con
la ayudado Dios, la victoria. Cuando ol coreo estaba muy apurado para
Uulch, su fio Cotteom y los restos dd ejercito refugiados en Ceuta , acabóronneleH las provisiones, y hallándose en el último extremo, por lu falta de
mantenimientos, pidieron favor A sus hermanos los Arabes de España; mas
d gobernador, Abda-l-Móiic Ijcn Kahm, temiendo que le arrebatasen el
mando, lo rehusó. La noticia de su angustiosa Müuudtm habiéndose divulgado entro los Arnl)cs , so apiadaron do ellos, y Ziyed lxm Amr AI-Líymi
los auxilió con dos barcos cargados de víveres, que evitaron quo perecie¬
sen. Sabido esto por Àbdu-1-Mélic bou Kátan, le dió (A Ziyed ben Amr)
setecientos azote, y después , jx>r sospecha deque trataba do sublevar el
Chxmd contra ól? le saco los ojos, le cortó la cabeza y lo cjmetJicó, crucifi¬
cando A RU izquierda 1111 peiTO.
Entre tanto los berberiscos de Kspnña , con noticia de la victoria aleanZíidu por los do Africa sobre los árabes , so levantaron contra te de Espa¬
fía, y á imitación de lo quo hahiau hecho sus hemimioíj, eligieron un
Imam, y causaron estragos en Jas tropas do Elm KíiUiii llegando A temar
su rebelión grandes proporciones. Temió Elm Kdtan quo 1c sucediese lo quo
había acontecido LL los Arabos cu el país africano, y sabiendo que los berbe¬
riscos se proponían venir contra el , 110 discurrió cosa mejor que buscar nmparo en los míseros Arabes siriacos, entupa ñeros do lialvh, á quien tanto
odiaba. Escribió, pues, á Bíücli, j>orqitc sn tiü Oollsom ya Labia muerto, y
ellos so apresuraron ¿ contestarle favorablemente, pues 110 deseaban otra
çosa. Comienzo entóneos (Abdo-l-ÓIó)ic) A trábales bien y a hacerte abun¬
dante regalos, y te puso por condición que le diesen rehenes, y que cuan¬
do concluyesen con les berberiscos, te trasladaria á Ifríkiya y saldrían do
España. Consintieron dios, y así lo concertaron. Nombró (AUtel-Mclie)

,

Coltsnm fuó muerto en la batalla,
y el que áó refugió en Ceuta fue Jialch
sole, con sus tropas. {Véase nuestra
1

(frQi?7C(t y paginas 4ÿ-vU»Pi- Isidoro

cense. en los apéndices, pág, 108.)

Pa¬

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1

203
jefe do ellos y del ejército 01o España) A MIS dos lujos (yum, 13), Káhm y
OmevyíL Los berberiscos te hablan reunido cu Imito mi mero, que sólo po¬
día contarlos el quo los mantorna, y hubo mui porfunhi hafnihi, en hi quo
ul tin quedaron derrotados; los n ralai» Inermi matándolos por las co¬
marcas de España, hasta que sus restos fu gít i vth huyeron por las (Ven¬
teras y so ocultaron. Entornas regresaron los sinams cargados do bo¬
tín, y ya poderosos y llenos de ambician, se <m>uburbreuTon y olvidaron
los [jacios concertados» Àbdo-1-MélÍe los exigió que saliesen de España y
volviesen \ TlVíkiya: mas ellos se excusaron, y recordando lo que halan he¬
cho cuando otaban sitiadas en Ceuta , y cómo Imbiu matado ni que ios ha¬
lda socorrido nui vicies, le depusieron, y nombraron gobernador u su emir
Btdcli \m\ liixr, siguiéndole el Chumt do Klm Kñhm. Solicitaron que tn¡i~
tase t\ éwte; mus habiendo él rehusado, dijórunle tos Yemniíes que si trata¬
ba de defender ú los Meditarlos , nu Jo obedecerían *. Temiendo entonces la
disension, mandó que aneasen á Jílm Kálnn, Era anciano, quo parecía pollo
de avcisínu “ ; linbia asistido ó la batalla de Hurra eon los do Mediría, y lo
injuriaban , diciémlolu: «Escapaste de nuestra* cspruhia el din iU: llana, y
despuoü has procurado vengarte do medros, haciéndoim* comer perros y
cueros, y teniéndonos encerrados en Ceuta como cu estrecha cárcel, hasta
aniquilarnos de hambre.» Matáronlo y ¡e CTiicilicuron como antes so ha
APiÍNMrrtt,

referido,
Sus dos hijos Oinoyyay Kúfam huyeron cuando su pudro filé depuesto, y
juntaron tropas pam vengarle. (Jon dios so unieron los árabes primitivosÿ y
los herí ariscos , y so les agrego Abdo-r-ítahinen l eu Habib hen Uhaidu
ban Okbil hen Nafi Ai-Film, querrá uno de los principales caudillos del

C/ntn*i , y compañero do íhdrh; man cuando hirieron ftm su primo AbiloI-Méiic loque hicieron so ] jabín separado de él y se h:ib¡ ttuido con los q no
procuraban vengarlo. También se les unió Abdo-r-líalmni» bell Albania AlLajmí , gobernador de Nurlmna, que era el mejor caballero de España en
aquel tiempo. Vinieron con 100,<X)« ó más hombres contra ilahdi, que los
esperabu con un ejército de 12,000, sin contar los esclavos, que eran nmchos,
y los Medies que quisieron segu irlo. Trabóse la balail y los siríacos jMílost#

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1

Tanto Pakh como líhn KAUm oran
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Mtídharíes, nías los siriacos nü (pu nan
que Bule!i respetase osle hizo do paren tosco, sino que vengase MIS agravios,
prescindiendo do ludo genero de consi-

dcrAciotnv , y le ehliÿahau , amcna/iUiiliilt1 ron la destitución.
1 Por su emiícir*
3
Los ámlii-H que imbiun t unido pu¬
niere

á España.

204

AFÊroicm

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4

rou con im valor hasta entonces nanea visto* Àbdo-r-Bahmen ben Alkama
dijo : «Mostradme i Bfdeh, pues vive Dios , que Lo do matarle ó morir a sus
manos. )) Habiéndolo sido indicado el paraje cercano en que se encontrabaÿ,
dio una acomotidíi con la gente de la frontera, y separados los siriacos,
dió Abdo-r-Rahmen dos cucliÜladas en la cabeza (á B&lch), que tenía
en la mano la bandera. A los pocos dias mimó de las heridas. Mas los
holodícH fueron al fin puestos en fuga, con gran derrota, y los siriacos
los persiguieron, matándolos ó haciéndolos prisioneros, de manera que que¬
daron vencedores, con muerte de su jefe. Murió Bidch en Xawél de 124
(Agosto-Setiembre do 712), Imbiendu durado (su vvaliado) once meses, y
fue sn residencia en Córdoba. Loa árabes quo entraron con él en España,
fueron conocidos en este país con el nombro de Sirituios , y con el de Bdeáíe$ los que ya estaban aquí ántes de su llegada.
Muerto Balch , loa siriacos nombraron por su jefe á Tsaâlaba ben OaleÁl-Ámilí , seguti la órden que tenían del califa Ilixóm, y los gobernó
bien; pero los árabes primitivos y barberiscos de España resolvieron tomar
venganza do la pasada derrote, y vinieron las cosas á punto de que fe
sitiaron (páff* 14) en Mérida , y no dudaban de m victoria, cuando
llegó cierta fiesta, en la cual se entretuvieron , y viendo Tsaál&ba. aquella.
muchedumbre descuidada, alegre y dispersa, salió coutra ellos en ta ma¬
ñana de la fiesta, y cogiéndolos desapercibidos, los derrotó completamente,
esparció entro ellos !a muerte, y redujo ó cautiverio á 1,000 hombres, así
como á sus familias. Marchó en dirección á Córdoba, con 10,000 cautivos
ó mas, y acampó en lns cercanías de la ciudad un juévess , con el propósito
de pasar á cuchillo á los cautivo» , después de la oración del viémok Ama¬
necieron en este dia esperando la muerte de loa cautivos, cuando hé aquí
que aparece á lo iéjos una bandera y un escuadrón que se acercaba. Era
Abol-Jalar Hocám ben Dhirár ÁLQudhí, que venía do w&li á España.
Cuente Ebn Hayyan que filé nombrado walí por Hanthala ben Safwau,
gobernador do ifrlkiya, siendo califa Al-Walid ben Yezid ben Àbdo-1-Mélie ben Meruíin , en Ttécheb do 1 25 (Mayo-Junio do 743), á los diez meses
de aliado de Tsaálftba ben Calérna. No obstante su genio militar, era buen
poete, y en tos primeros tiempos de su mando, so mostró equitativo y jus¬
to, obedeciéndole teda Espafin; mas al cabo su amonta tribu le hizo ser
parcial en pro de los Yemeníes contra Jos de Módhar, dando lugar á quo
surgiera una ciega guerra civil. La causa fué la siguiente. Un individuo
do au tribu tuvo cierta cuestión con otro de la tribu de Quinina, quien
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APÉNDICES

presento patentes testimonios de su derecho contra un primo de Abol-Jalar.
Éate, sin embargo, se declaró á iavor ue su primo, y el de Quinina se
presentó ú As-Somail hen Hátüu Al-Quilébi , que era uno de los principa¬
les caudillos de los Mod baríes, y se quejó de la injusticia de AboFJakr.
Era As-Somail hombre que rechazaba la injusticia y defensor de sus pa¬
rientes, y habiéndose presentado & Abol -Jalar, le reconvino con dureza;
mas éste le insulto gravemente; replicóle As-Somaií , y Abol-Balar mandó
que se le detuviese, y fué golpeado de tal suerte, que el turbante se le des¬
compuso. Al salir, díjole uno de los que estaban en k puerta : <{¿Quó to ha
pasado en ei turbante, Abó Chauxan, que le llevas torcido?- Si tengo tri¬
bu, contestó, ya lo enderezarán.)) Filóse ú HU casa, y BUS parientes irrita¬
dos se reunieron allí cuando supieron lo ocurrido. Allí permanecieron hasta
la. noche, y cuando oscureció, elijo As-Soinail : «¿Qué pensais de lo que me
ha pasado? De vosotros pende. — Dinos, contestaron, cuál es tu parecer,
pues estamos dispuestos á seguirte, — Lo que intento, replicó, es destituir
á esc beduino del manilo, saliendo de Córdoba, pues de otra suerte no puedo
realizar el plan que tengo formado. ¿ Háek dónde orcéis que debo dirigirme?
Y¿ adonde quieras, le dijeran; pero no te dirijas á Abó Alá el Kaiçi,
porque no te ayudará en nada que te sea de provecho. /> Era Abó Ata un
caudillo muy respotado, que moraba en Écija, enemigo y rival do As-Somail. Hiéntras decían esto, guardaba silencio Abó Beer km Ai-Tofail À1Abdi , que era uno de los principales jefes, pero el más jóveu de ellos.
«¿Nada dioes tú?, exclamó As-Somaíl. Una sola cosa diró que se me
ocurre, contestó.*— Y ¿cuál es ella? Que si rehusas ir en busca de Abó
Alá, y separas tu causado la suya, no conseguiremos nuestro propósito
y pereceremos ; y si, por el contrario, te diriges á él , olvidará las pasa¬
das diferenciaa, le moverá el honor de tribu, y aceptara til proposición.
Has acertado » , dijo Añ-SomaiL Aquella misma noche salió, y Abó Atá
se aprestó á favorecerle, como había supuesto Ál-Abdi. Di1igi0.se también
á Tsuaha hen Yezid Al-Chodzáim , que era uno de los nobles del Yemen,
y su caudillo, quien habitaba en Moron , y habia sido agraviado por AbolJalar, y también los secundó en su sublevación , oonsintioudo on ser jete de
los Modh&ríes, Reuniéronse en Sidonia, y al íin llego á resultar d venci¬
miento de Abol-Jalar en el (Muleta Quedó prisionero, y querían ma¬
tarlo, mas después lo dejaron para más adelante, y le llevaron preso á Cór¬
doba, en liécbeb do 127 (Abril-Mayo de 745), á los dos rita do RU Wílliado. Enojóse do verlo preso Ábdo-r-Bahmea bou llagan ALQuelbi , y

APKSTD ICES.
205
acercándose á Córdoba una noche con treinta caballeros y algunos infan¬
tes t sorprendió la prisión, sacó 4 Abúl-Jatar y m filé con él hacia el AL
garbe. Volvió entonce* á procurar la recuperación del poder, y poco ¿ poco
fuá avfafcóndófcü con su» Yemen les, hasta remite im ejército, con el cual vino
hácta Córdplía , soliendo ó su encuentro Triaba, acomj«diado de As-í?omaiL Aquella noche uno de loa Modliarícs comenzó u gritar (i h& enemi¬
gos) m olla vos: í:¡OJI Yomeníes! ¿por que venís a combatirnos y á li¬
bertar á Abol-Jalar, como sí estuviera amenazado do muerte? Ya lo hemos
tenido en nuestro poder, y M hubiéramos querido matarlo, lo hubiéramos
hecho* Pero nos liemos apiadado de él, y lo hornos jierdoiiado. Disculpa
teudmift si hubiéramos nombrada un emir de nuestra tribu, pero lo hemos
nombrado de vuestra raza, y vive Dios quo no decimos esto por miedo de
vosotros, sino pura evitar !a efusión tic sangre, y con el deseo de quo haya
paz en el pueble* » Oyéronlo (loa soldados de Abol-Jafiir) f y dijeron : ft Lleva
TüKOTI.S Pusiéronse de acuerdo para murcharão durante la noche , y cuando
amaneció ya estaban & muchas millos do distancia*
Ar-ltazi dice que Abol-Jatar pasó el mar desde Túnez , en Moh urram
de 125 (Hov Íombre-Diciombro de 742) , y en e! libro do Abol-Waüd boa
Al-Foradhi m cuente quo Ábol-datar ern un ¿trabo muy parcial por los Vcmçnfcs, y muy contrario 4 loa de Módkar* Irritó i los de Kaie, basta que
se sublevó su jelfe As-Soinail y le destituyó, nombrando en su lugar íx
Tanate bou Oaléma At-ChoíU&mi
Kbii líasuiud dice IJMC cuando convinieron en obedecer á Títiabíi , escrií; foron esta dcterniiiuicion 4 Abdo-r-Ral míen Ixm Habib, golicmador do
Kaircwau, quien le confirmó OIL el gobierno do España 4 fin de ftécheb
do 127 (principios de Mayo de 74i>). Administró el país, y se hizo dueño
de todo su peder As-Soumil (pwj* 16), obedeciéndolo tuda España* Fuá
walí un ano próximamente, y murió. Ehn Al-Fftriulhi dice cu su libro que
gobernó do» afina, y que después (V waíí <le EsjJíifin Yóruf hm Abdu-rKulimon ben Habib hen Abi Ô balda ben Okba bett Kéfi Al-Filiri, cuyo
abítelo Okba bou Néfi, gobernador de Ifríkiyay fundador de Kaircuvíut, fue
el afe riidiado y fajunso guerrero de quien se cuenten ten ilustres hazañaSp
Esta íiuniliii es muy célebre ]>ov su grandeza, tente en Africa como cu Es¬
paña. Ar-líazí cuenta que nació (Yóçnf) en Kmrcwiiu ? y que su padre 1
pasó desdo Ifrikiya ó España eon II abi h ben Abt Obaida ÁLFíliri cuando
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El pacho de Y<3$nl\

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-mfomcESi

207

lit conquista y y después regrosó A Ifrikiya. Su lujo YAçiif, enojado ron el,
huyó de aquel puís y se vino A España , donde, gustando del país, sccstabtació y vino á ser jefe. Dice Ar-lin/í quo el din cu que lué nombrado wnlí tenía
cincuenta y sido años, y le eligieron los españoles para sustituir íi Tstiuhn,
después de haber estado sin wnlí cuatro meses. Todos estuvieron conformes
on su elección, indicada por As-Somail, |>or sor de la tribu de Kornix, y
los dos partidos 1 le aceptaban. Entonces acabó la guerra, iodos lo obede¬
cieron, y la España entera se lo somei ió, durante nueve julos y nueve me¬
ses. Ehn Hayyari cuenta quo lo eligieron en tínbiO 2.a ile 124d (Diciembre
de 74b A Enero de 747), y gobernó In España, sin otro uonibonnicnto de
wall quo el quo los españole» le habían dado. Dice lih» lluyvtm «pío ol dia
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en que fue privado del mando por concierto con Ahdo-r- Kali men v m~
corporado al ejército do esto, recitó Iva siguientes versos do 1 (orbit, hija do
An-Nooman hen Al-Momlzir:
tt 21¡entras gol terna bunios el pueblo y eran leyes nuestros mandato!» , lió
aquí que vinimos a ser como uno de la piche, como mi servidor, w
Luógo quo Abol-Jufar supo, dice Kbn Hayyun, hi prnchu muñón do Vórnf, estimuló ít sus Yemen i es, que respondieron A HU llamamiento, y esto
condujo al cabo A la batallado Xocuiidu, entre Yemeníesy Modburícs, refnicndo.se que ni en Oriento ni cu Occidente bubo jumas combato UUíH
tenaz, ni coa más valor sostenido por los soldados, puea ilogó KU bravura
hasta el extremo tic que, rotas las armas so trabaron do los cabellos y munos, hasta quedar fatigadísimos. Mas ÁA-fiumail , sabiondo cierto dia quo
los Ycnicuícü estaban descuidados, puso cu movimiento A los trabajadores
de la plaza de Córdoba, quienes ¡mi i eren un número de 400 hombres du l»s
jnifj robustos, armados con ios cuchillos y palos que pudieron haber A las
manos, siendo muy pocos lo* que llevaban lanza ó espada, (As-hotmiil) los
lUTojó sobre ios Yemeníes, que estaban destuidiidos f y cu» lanía luíiguj que
no podían mover las manos para |icle¡uq ni lemán medio de ilefhndorwÿ Así
es que fueron derrotarlos, siendo muchos de ellos muertos por los Modlutríes. Abol-Jukir se escondió en la alcoba de UTL molino, y al i i lúe ungido y
llevado unte As-Soinail, que le mandó cortar la cubczu*
Ya hemos referido cómo terminó el manilo de Yócuf, al baldar de Ahitar-Rahmen Ad-DAjil A Fue el último que gober no la España de los w alies
* Las dos grandes tribus de Modh ti¬
rios y Y eme ules.

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APENDICES.
que no recibieron el poder por herencia > hasta que vino k dinastía Memani (p&j* 17), Ebn Hayyau dice que el que tuvo el mando y gobernó ver¬
daderamente durante el período de Yóçuf, Ín6 As-jSomail ben flalim bou
Xámir ben Dzil-Chauxan Al-Qiiilébi. Su abuelo Xámir iué el quo mató á
AJ-Hoçain *, y después, huyendo del (general) Ai-Mojtar, con su hijo,
desde Cufkÿ se csUibiecló en Siria» At-Somail lué de Ion que salieron de
Siria para el Magreb con Coltsom ben Yyedh,y vino á España con las tro¬
pas de líalelí. ííra valeroso, espléndido y capaz de trastornar lins dinastías,
por lo cual llegó i lo que llegó, y tuvo diferentes vicisitudes, hasta que
A bdo-r- Ral i men Ad-Dájil Al-Meruam le mandó abogar en la prisión do
Córdoba»
Cuenta Ebn Hayyan que uno de Jos que se rebelaron contra Yoçnf AlFihri fué Ábdo-r-Ita limen ben Álk ama Ai-Lajmi, el mejor caballero de
España, gobernador do hi frontera de Narboua, y hombro do gran esfuerzo
y que gozaba do gran crédito; poro mientras dirigía una campaña contra
Yóçuf, sua compañeros le mataron á traición y presentaron á éste su ca¬
beza. Después se le rebeló on Beja Òrvva ben Al-Walid, eou loa cmLiauwa
mozárabes j otros, y llegó á apoderarse do Sevilla y A reunir muchas tro¬
pas, has la quo Yóçuifué contra él y le mató. So lo sublevo en Aigeciras
Amir AUÁbdari; salió contra él, le hizo capitular, imponiéndole k condi¬
ción de que viviese en Córdoba, y después le cortó la cabeza, pasado algún
tiempo. En el distrito de Zaragoza se levantó contra él Ál-llubub Az-Zohri;
poro Yóçuf le venció y mutó, En seguida le sucedió la gran desgracia do
k venida do Àbdo-r-Ralimou ben Moñwiya Al-Meruani, el cual puso au
conato on destruir el poder do Yóçuf, y lo consiguió.
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RELACION DE LA CONQUISTA DE ESPAÑA POR EBN
ÀBDO-L-HAQUEM

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Mandó Mura ben Nosair su Lijo Merúan ben Muça,& para guerrear en
la costa de Tánger. Él y BUS compañeros hicieron allí Ja güeña santa, y
t

Àblloçrtin era nieto de Mnhoma,
Publicada con uní traducción in¬

glesa y netas, por John Harria Jones,
en 1358, folleto en 4*

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AVJÍMU05.

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después se marchó, dejando a Tsirik be» Amt* como lugarteniente suyo eu
cl ejército, quo constaba do 1,700 hombre; pues aunque dicen algunos q ue
tenía Tárik 12,000 hombres f todos berberiscos, ó excepción de diez y .«una
Arabes, esto no es exacto* Díccse que Munn ben Nosair salió do llríkiyu
para hacer la guerra en Tánger, siendo el primer wall que conquisto osla
dudad, en la cual había berberiscos de las tribu H vio Boti y do Al-Bcmnis,
quo áun no so hablan sometido* Cuando estuvo cerca do Tánger, mandó)
destacamentos de tropas ligeras, y habiendo llegado su caballería basta el
Sus AI-AdnA, estragaron oí país ó lucieron prisioneros* Lo* moradores
prestaron obediencia, y (Mura) los nombró un gobernador, cuyo proceder
les agradó. Mandó ¿ 13txr ben Alo Arinli á un castillo situado ú (res jor¬
nadas de Kn i rowan , y lo conquistó, cautivando los nulos y mujeres, y ro¬
bando los tesoros; hasta ahora ha txuisn vado esto castillo v\ nombre de
Bixr. Después destituyó Mura al gobernador du Tánger quo Inibiu nom¬
brado, y designó para reemplazarlo A Túrik ben Ziycd , regrcaambi ¿ Kiiirowau. Tárik, quo tenía cu su compañía una esclava llamada Uuun lltiqulm,
j>ermnneció aquí algún tiempo haciendo la guerra. Km cato en el uño 92
(710-711).
Dominaba en el estrecho que sepam el África de España un cristi ll¬
no llamado Julián, señor do Ceuta y de otra ciudad de España quo eno sobre el estrecho y se llama Al-Hadró (La Verde), cercana u Tánger, y
obedecia éste A Rodrigo, scílor de España, quo residiu en Toledo. I ni ¡k
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envío cmWvjadores A Julian, te trató con todo miramiento, y concertaron
la paz entro olios. Había mandado Juliiui m luja ú Rodrigo, señor de lispafm, para m educación, mas (el Rey) la violó, y sabido oto por Julia»,
dijo: a El mejor castigo que puedo darle es hacer qiui los á ral »os va van
contra el a; y mandó :i decir ¿ Tárik que el le conducirla a España. larik
estaba entóneos en Tremocen, y Muca on Kairownn , y aquel contesto u
Julian que no so fiaba de él, .si no lo daba relíenos ; entóneos Julián 1c manrió sus dos hijas, únicas que tenia, (tan esto se aseguró Tárik y Otilio en
dirección á Gente, sobro el estrecho, cu busca de Julián, quien *c alegró
mucho de sn venida, y lo dije que te conduciría ¿ Ksjuifm. (labia en el paso
del esi rocho un monte llamado hoy Chebo! TArik (Gibraltar)* situado cu¬
tre Ceuta y Espuílu, y luego que fue por la tolde, vino Julián con unos
barcos y lo condujo á este punto, donde se oculto durante el din; volvió
fuégo por los soldados que habían quedado, y así los íiié trasportando to¬
dos. Lo* españoles no se apercibieron do esto, y creían quo .los barcos iban
14

1

210

AFlÍRDTCES*

y venían , segou m costumbre, paxa su provecho, Tárik se embarcó eu ía
ultima division ? y se reunió con sus com pacieras. Julian y loa mercaderes
que estaban con él quedaron cu AJgeoim para animar á BUS compañeros
y ¿ k genio de k dudad* Ln noticia de íM venida de Tárik y del paraje en
que estaba cundió entre lo* españoles, y entonces éste salió con sus compa¬
ñeras, pasando par un puente que conducía desde el monte basta una aU
quería llamada Car tac boom (Cartcya) , y tomó iti dirección de Córdoba*
Habiendo pasado por una ida que habla en el mar, dq¡ó en ella á su esclava
Umm Haquím con un destacamento, y fícele entonces se llama isla de bmm
Haqulm* Cuando los musulmanes se apoderaron de la isla, los dos únicos
habitantes que encontraron , fueron unos hombres que trabajaban en m vifias* Hicieron loa prisioneros 3 y después mataron ¡í uno de olloÿ s le despe¬
dazaron y Je cocieron en presencia de los domas (cristianos)* Al mismo
tiempo cocieron otra carne en diferente vasija, y cuando estuvo en sazón,
arrojaron ocultamente la carne del hombro, y se pusieron á comer de la
otra. Los domas trabajadores do Jas viñas, que vieron esto, no dudaron quo
estaban comiendo la carne de su compañero, Puestos después en libertad,
fueron refiriendo por toda Espafla que (tos árabes) comían carne humana,
y cantaban ío que había sucedido con el hombre Je las viñas*
con referencia A Abd-Álkh bou Ábuo-lNos contó Ábdo-r-líalmicii
*
Háquem y X Hixcm Wn [çliao, quo Labia en Espolia una casa cerrada con
muchos cerrojos, y que cada rey Je aumentaba uno i hasta que filé rey aquel
cuyo tiempo entraron fos arabos. Quisieron que luciese también un cer¬
rojo, como sus predecesores pera 01 rehusó y dijo que no harm tal cosa
hasta vea* lo que Labia en ella* La mandó abrir, y encontró las figuras de
los árabes , con \m letrero que deda : H Cuando m abra esta puerta, entra¬
rán cu cite país los que aquí -se representan. í>
Volvamos á h; ti adición de Ófemea y demas- El destacamento de tropas
de Córdoba salió al encuentro <le Tárik cuando éste se puso un marcha, y
ñl ver el escasa mi mero de sus tropas, lo despreciaron ; mas trabada la ba¬
talla, se combatió duramente, y derrotados al fin, no cesaron loa imifiulinanes de matarlos hasta llegar á Córdoba- Rodrigo, sabedor de esto, vino
desdo Toledo contra ellos, y habiéndose encontrado m el lagar llamado Sídonia , junto á un rio que hoy se llama do Umm Hriquím, trabóse una ro¬
ll i Ja batalla, hasta que Dioñ (sea excelso) mató X Rodrigo y sus eompafieros. En el ejército de Tárik, como jefe de 1a caballería, estaba Moguits
Ai -Rood, liberto de Al-Walíd ben Ábdo-UMélic , y ¿fita foó enviado <xm+

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trn. Córdoba, mientras Tárik su dirigió a Toledo y la conquistó. Allí pre¬
gunto por la mesa, que era lo único que h interesaba. Esta mesa cs la tlu
Salomons hijo de David, aeguu dum los de la Biblia1, líos ha coutado
Abdo-r-R alunen , con referencia á Yuhya lien Boeair. y este apoyado en
Al-Laits bou Çaâd , que cuando la Espan a fuá uouq instada por Muca bou
ííosair, ésto tomó Ja mesa de Salomon, hijo de David, y la corona. lijá¬
ronle á TArik que la añosa estaba en un castillo llamado Funis *, ¿ dos ¡or¬
nadas de Toledo, y que HU gobernador ora un hijo de la hermana de Ro¬
drigo, Tárik lo ofreció carta de segundad para el y su tamil in, y habiendo
aceptado, so presento y filó acogido por Tárik, como le había prometido,
Éste le pidió k mesa , y k entregó. Tenía tanto uro y aljófar, como no so
halda visto cosa igual Tárik le arrancó un pió con el oro y jun tas que tenía,
y le mandó poner otro semejante. Estaba valuada cu 200,000 ndiintres, por
jas muchas perlas, que tenía, Habiendo reunido Tárik las perlas, armas, ero,
plata, vasos y otras alhajas, en numero nvmcri visto, regresó ¡i Córdoba y
permaneció aili, escribiendo á Mu<;a lu noticia de k conquista do Kspafhi
y del mucho botín que había recogido, Muça puso todo esto en conocí miento
del (caifa) AUAValid ben Ábdo-kMólic, atribuyóiuloxo lit gloria de la conquísta, y escribió A Tárik reprendiéndole severamente, y maullándole que
(Abrilno pasase de Córdoba hasta que ó! viniese. Eti Uéchcb del aFto
Mayo de 712) vino Muça A España trayendo consigo á los principales
caudillos Arabes , libertos y berberiscos y cxluba muy irritado contra Tiirik, Con ¿1 venía llabib l>eti Abi Obaífla AI-Fihri, y había dejado de go¬
bernador de Koirownn al mayor cíe sus hijos, A hd- Allah lien Mura. Yino
de Algecíms á Córdoba, y Tárik le salió al encuentro, mostrándosele muy
afectuoso y diciórvdolc : A Yo soy tu liberto, y esta conquista us luya, w Re¬
unió Muya riquezas que no pueden describirse, y lArtk le entrego todo io
que había recogido,
Cuentan algunos que Rodrigo vino en busca do larik, que estaba en el
monte sí .y cuando estuvo cerca, salió Tárik á su encuentro. Venía Rodrigo
aquel dia sobre el trono real, conducido por dos ínulas , con su carona, sus
guantas y demas ropas y adornos quo i i abi ai i usado sus untej jasados. Tárik
y sus soldados fueron á su encuentro A pie, porque no tenían caballería, j
pelearon desde quo salió oí sol hasta que hi) paso, de suerte quo creyeron

.

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Los cristianos y judíos,
* O Firás f ó Faréu.

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En Gibraltar.

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AP&mrcES.

212

que aquello iba á ser una total dewtrucciun ; mas Dios mató ¡i Rodrigo y
los suyos, y los musulmanes quedaron victoriosos. Jamos hubo en el Magreb
batalla mas sangrienta que aquella. Los muslimes no cesaron de matar cris¬
tianos en tres dias. Después fueron contra Córdoba. Dicen algunos que
Muça fné el quo mandó á Tárik, después de haber venido á Espada , con¬
tra Toledo, ciudad situada en el centro, entre Córdoba y Lar bona, quo os
el limito más lejano de España, y hasta este punto llegaron los dominios
del (califa) Ómar ben Àbdo-1-Àziz. Después la reconquistaron los cristianos; y hoy dia está en su poder. También suponen algunos quo allí fuó
dondo Tárik encontró la mesa. Dios lo sabe. Rodrigo poseía dos mil mil .as
ó más de costa. Los soldados adquirieron allí muchas presas de oro y pla¬

ta. Ábdo-r-Bíihmen > con referencia á Âbdo-1-MÓlie ben Mohammad, y
ésto apoyándose en la autoridad de Al-Laits ben Caí\d , dijo que encontra¬
ron un tapete tejido con hilo de oro y enlazado eou un cordon de oro adornado de petlas , rubíes y esmeraldas, Los berberiscos le encontraron várias
veces* pero uo pudieron llevárselo hasta que trajeron un hacha , y habi ín¬
dole partido por la mitad, uno so llevó una parte y otro otra, seguidos de
la multitud, miántras que los soldados estallan ocupados en otra oosra*
líos contó Ábdo-r-Rühmen con referencia á Ábdo-l-Mélie, que lo sabía
de Al-Laits ben Çaád, que cuando los musulmanes conquistaron la Espa¬
rta* se presentó i Muça un hombre y lo dijo que si mandaba con él algu¬
nos soldados, los guiaria á un tesoro- Mandó con él algunos hombres, y loa
dijo: «Romped aquí»; rompieron, y cayó sobre ellos una lluvia de esme¬
raldas y rubíes, como jamas habían visto* Admiráronse, y dijeron : «No nos
va í creer MuçaD; mandaron, pues, por él , y lo vio.
Refiriónos Ábdo-r-iiahmen , bajo la autoridad de Ãbdo-1-Mélic ben Mo¬
hammad , que. lo sabía de Al-Laits ben Çuítd , quo Mu<¿a ben INosair, cuaudo conquistó la España había escrito á Abclo-3-Mclic dicióndole que no
Labia sido conquista, sino ugrogacioiu
líl minino Ábdo-r-Rahmcru
con referencia á Ábdo-l-Mélic ben Moiiam.
*
mad, me La contado que Mélic ben Anas deck haber oirlo contar á Taliya
ben Oaid, que cuando so conquistó España encontraron los soldados mu¬
chas riquezas, que tomaron injustamente, y las cargaron m barcos, dán¬
dose i k vela. Cuando estuvieron cu medio del mar, oyeron á uno que gri¬
taba : «¡ Oh Dios mió, sumérgelos!)) Ellas invocaron á Dios, y so escudaron
con ejemplares del Koran ; pero sin tardanza fueron acometidos de un vio¬
lento huracán, y chocando los barcos unos con otros, so hicieron pedazos,

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213
ahogándose ellos. Los do Egipto dicen que esto no os así, y que los ahoga¬
dos no fueron españoles, sino do Oerdeñíu Segnn nio ba referido Ábdo-rItahmen, que lo sabía de On id lien fíofair, futí de este nwlo. Los de Cor¬
dería, al saber que los musulmanes se acercaban, cerraron un pequeño puerto
que tenían, sacaron el agua, escondieron en ¿I sus vasos de oro y plata, y
volvieron después á dejar paso ni agua. En una iglesia hir ieron un techo por
debajo del que yn tenía, y en el espacio que quedó entre los dos, escondieron
las riquezas* Un musulmán filé á bañarse al sitio donde habían ocultado los
vasos, secando el agua, y habiendo tropezado con un objeto, lo sacó, y era
una vasija de plata* Volvió k sumergirse, y sacó otra cesa; y sabido esto por
los musulmanes, retuvieron el agua y tomaron todos los vasos. Otro mu¬
sulmán armado de arco y Hechas entró en la iglesia, entre cuyos techos
tenían escondido su dinero. Vid una paloma yJo disparó; mas habiéndola
errado, la flecha vino á dar en una tabla y la rompió, cayendo sobre él ol
dinero* apoderándose los musulmanas de mucho botín* Refiérese de uno
<me cogió un gato, le degolló, sacóle las entrañas , y habiéndole llenado de
dinero, lo arrojó en medio de la calle. Todos veían que estaba muerto, y a]
partir volvió á recogerle. Rompió otro la punta de su espada y Ja arrojo, y
llenando la vaina de dinero, metió luégo la parte que había quedado. Cuando so embarcaron y comentaron á navegar, oyeron & uno que gritaba :
«¡Dios mió, sumérgelos!» Ellos se ciñeron ejemplares del Koran (como
preservativo), pero se ahogaron todos, excepto Abó Abdi-r-RaUnieii AlHobli y Hauax ebn Ábd- Allah Àç-Çenéni, que no habían rohado coaaalguna.
pi jo Álxlo-r-Kal. men; me conto Àhdo-1-Mélic ben 3f ohammad , con re¬
ferencia á Ehn Lobaya, que esto había oído decir á Àbol-Açwad y esto A
pava
su vez aí Ánrr hen Áns, lo siguiente : tf Me mandó Kuça ben
que registrase á los soldados de Ata hen ííafi, liberto de Hodail, cuando
naufragaron, y encontré frecuentemente que algunos habían ocultado lotadi nares entro sus andrajos, eu las parte» más ocultas de su cuerpo. Pasó
por delante do mí un hombre apoyado en su bastón, y habiendo ido á re¬
gíütrailo, trabó disputa conmigo, me enojé, tomé el bastan lo golpeé con
ellos, n
él, y rompiéndose, cayeron los adinares y me apoderé do
Dijo Ábdo-r-Rahmen , refiriéndose á lbdo-1-Mélío, que lo sabía de AlLaits ben Çaàd , que en la campaña de Ata ben Uafi y de otros, en el Magreb. un hombre biza algunos robos, y habiéndose retirado con ellos, los
ocultó bajo pez (?). En la hora de su muerte, decía : tí ¡{guardaos de la pez,
de la pez! J)
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214
iVluoa ben Nofsair filler rojo A Tárik y le encarceló, y quería matarle. Ta¬
nk envió a decir k Síoguits Ar- Romí , liberto do Al-Walid bon Abdo-1Mólic, que si referia á AUWalid lo que lo pasaba, y quo él había conquis¬
tado la España, y Mura le" tenia preso y queria matarlo, 1c daria cien es¬
clavos, y así se lo prometió solemnemente, Cuando Moquita m dispuso A
marchar, fue a despedirse de Muça, y le dijo: «No te precipites con res¬
pecto á Tárik, pues tienes enemigos; ya el Emir de los creyentes esta en¬
terado de! caso, y tomo so encolerice contigo.)) Fuese Moguila, y Muça
permaneció en España. Cuando aquel llegó i AUWalid, refiriólo la con¬
quista de España por Tárik, y como Muça lo había preso y trataba do ma¬
tarle. Entóneos Al-Wuüd escribió A Mura, jurándole por Dios que si lo
maltrataba, ól A su vez lo maltrataria, y si lo mataba, imitaría á sus hijos}
enviando la carta con Mogul ta Ar-Romh Presentóse éste A Muça, quo Aun
estaba en Ewpafia, y cuando llegó h carta, (lió libertad 4 Tárik y le dejó
tranquilo, Tárik cumplió A Moguits la promesa que le Labia hecho do darlo
AFl£HmCE&

esclavos.
Salió Mura ben Nosair de España con ñus riquezas y joyas, y la mesa, y
dejó por su sucesor en esto país A su hijo Ábdo-1-Àzi» ben Muça. Había
permanecido Mima en España el auo 93, el 94 y un mea del 95 b Cuando
llegó u Ifrikiyn» le escribió Al- Widid ben Ábdo-l-Mólic, dicióndolo que
fuese nilA, y adiendo de lfWkiyu, dejó allí como su lugarteniente & su lujo
Ábe!-A llah ben Muça. Siguió su camino con los despojos y presentes basta
Hogar á Egipto, y habiendo enfermado Àt-Walid ben Ábdo-I-Mélic, cscriLió A Muçn para que apresurado su marcha; id mismo tiempo le escribió
Çuloinum para que la retardarse A fin de dar lugar a que Al-Walid murie¬
se, y apoderarse ól de Lns riquezas quo llevaba. Al llegar Muca A Tiber ja¬
dos . supo la muerte de Al-Walkl, y «o presentó con los regalos d Çulciman, que se alegró mucho de ello, Cuéntase que cuando salió Muça de Es¬
paña, no so hospedó en Kai rowan, sino que pasó adelante y se detuvo en
Kaw Ál-Md breve tiempo, partiendo en seguida con Tárik,
Dijo Abdo-r-R&hmeu; me contó Ynhya ben Bokair, con referencia á
Al-Laite ben Oaíid . quo Muça hen Nosair regresó para presentarse al Emir
de los creyentes el año 9G, y entró en ol Fes1at el jueves, restando seis no¬
ches do Rabie l.° (7 do Diciembre de 714),

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Ha dicho Antes que vino Maça en
Rériicb del 9*3 (Abril-Mayo de 7J2), y
según esto, permaneció lo restante del
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93, el 94 y mt mes del 95, ca decir,
hasta Octubre ó Noviembre de 713. En

todo, un año y

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medio,

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APÉNMCES.

Volvamos á In tradición do Cismen y otros. .Mientra* que f 'ulcimnn re¬
cibía los presentes, un hombre, compañón* tío Mura, que ¡l*a encargado
del botín v se llamaba leu bni AM-AHiili. natural de Medina se presentó
y dijo; «¡Oh Emir de los creyentes! Dios to hn hecho bastante rico coa ¡o
que legítimamente te) corresponde, sin que tongas necesidad do lo vedado;
yo soy administrador de estos desejos, y Mm-a jm luí dedm ido oi quinto
dé nada de esto quo te presenta,# (julcimun se enojo con esto, se levantó
de su trono y se retiró á SU habitación; mas luégo salió y dijo : tí K* cier¬
to quo Dios me ha concedido bastante ron loque legitimameide me corresponde, aiu necesidad de tomar lo vedado. * En seguida inundó (¡no todo se
llevase ni tesoro publico, después de haW dicho á Muca que mn ni leal ase
lo quo necesitaba él y su gente, y de haberle mandado quo marchase ni
Mugrcli»
Dicen otros quo Mura bou Nosni r jumento n AlAVidid )M>II Ábdo-L
Mélle, cuando estaba éste enfermo, y le dió la mesa, Yárik dijo quo cl In
había conquistado. ÁMYulid dijo: « Dámela, y ven- si le fidln algos; y ba¬
biendoscla dado, comenzó (el Califa) h mirarla, y vio que tenía un pié que
que no se parecía i los (lemas, « Preguntadlo , dijo Tiírik, por él, y si res¬
ponde alguna cosa que demuestro m sinceridad, sent verdín 1 lo (pin titeo* »
Preguntólo Al- Wal id jx>r el pié, y dije quo bidón encontrado la menu de
aquella manera; entonces Tdrik sacó el pié (pío le bahía quitado cumulo In
encontró, y dijo: te El Emir de los creyentes vera por esto quo digo verdad,
y que vo fui el que la encontré. » Al- VValid le creyó y dió fe X HíIS palabras,
y le hizo grande* regalos.
Torna la tradición de Ô simen y otros. Ábdo-LAzu I>cn Mu va, despite*
que fie marchó su padre, tomó por esposa á una críntinua, bija do un rey do
los españoles , y algunos dicen que luja do Rodrigo, rey ele Esparta, t\ quien
mató Tórik, la cual lo llevó grandes riquezas. Oiumdo se llegó ú ól , le dijo ¡
¡mdiium ante tí
K ¿Por qué las gentes de tu reino no te reverencian y so
como la gente de mi reino reverenciaba y eu inclinaba ¡míe mi pwlreDi No
supo Ahdo-UAaiz qué contestarle, ]>rro mandó abiir una puerta en uno do
los costados do BU alcázar, de muy pequeños dimensione*. (Jinindo duba
audiencia, tenía oí pueblo que entrar por aquella puerta , inclinando ; enbc2rt por su poca altura. Ella, que estaba desde cierto pruiiju viendo íísto,
dijo á Ábdo-1-Àziz: tí Ahora es cuando creo que eres rey do !i ti i pueblo, »
Llegó á noticia de la gente quo había mandado hacer hi puerta con aquél
objeto, y creyeron que su esposa lo había convenido «1 cristianismo, Enw

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21C

AríÍKI>ÍCES,

tónces se sublevaron contra él Habib ben Abi ôbaida Ai-Fibri, Ziyed bon
Aÿ-N¿bíga y otros de diferente tribus árabes } y resolvieron matar á
ÁLdo-l-Aziz , por la catlía indicada. Se prefléntaroji A m Mnediin y le di¬
jeron quo llàumsô A la opción cuando aim fuese de noel»* Así lo lazo, re¬
pitiendo la invocación a la plegaria do la mafiniia. Ábdo-t-Azi» salió y lo
dijo que se labia apresurado micho, haciendo la invocación cuando aun
em Jo noche; peni fu6f nú obabmte, á ía mezquita, donde se habían re¬
unido ¡os indicados y oíros que asistían á IR oración. Àbdo-l-Aziz empezó
á leer en el Koran los versículos quo dicen : « Cuando llegue él día del jui¬
cio. nadie lo pondrá en duda; abatir» a tuios y elevará á otros» h Entonces
levantó Habib bi espada sobro la cabera do Àbdo-l-Àzi# que huyó hacia
su cusa, y entrando en mi jardín que tenía 7 se ocultó bajo un árbol, üAcouijcañeros huyeron, pero Ziyed bou An*3íibiga
bib beu Abf ( Hndda y
lo eiguio hm huellas y lo encontré debajo del árbol Ábdu-Í-Azk lo dijo que
%i h> perdón alia 3c daria lo quo quisiera ; pero Ic contesto ¡ «No vivirás más
después do cstofl; y acometi ¿i ¡dale, le corto la cabeza. Cuando Habib y los
demas supieron esto, regresaron. Después salieron con la cabeza de Abdo1-Aziz para llevarla á Cukiman bou ALdo-l-Mélic, dejando de gobernador
de España ú Ayobt hijo de una hermana de Muç» bou Nosnir. IWrou por
KíUTCWJUI donde estaba do gobernador Abd-Allah bon Muça bou Nosair,
quo m so opuso ¿ su marcha, y continuaron m camino hasta presentarse á
ÇiUeifii&ii con la cabeza de ÁbdoLÁriz t>cn 3%çaT Eutrcgirouseja cuando
MUçA SO hallaba presente* y lo dijo Culuímun : «¿Lo conoces? Sé* con¬
tentó, que fuá hombre abstinente y devoto; maldígale Dios si quien le mató
era mejor quo ¿3.» Abdo-r-lbihmen , con referencia á Yahya ben AbelAlMi bm Bocair, L| ué lo sabía deAl-Laits ben Çadd, dice que et asesinato
tie áIJEIOJ-AKíSí luí eu eí año U7 (íLó-Tlfj), Çuleimiuij que entuba enojado
con Muça ben Nosaiv, lo entregó á Hábil) ben Abi Obaida y á sus compás
fieros para quo lo llevasen ó Ifiikiya, mas él pidió favor á Ayob ben Culoinnin, que intercedió por él i ífeese también que Çuleiman prendió a Muça
ben Nosíiir y le impuso una multa de 100,000 mliii!ucs? obligándole á su
pago y tomando todos sus biouos, Ma* él buscó el favor do Yezid ben AIMolialbili, quien solicitó del Califa que se lo entregase. (Çuldmán) le en¬
tregó á Muça y sus riquezas , y Ycrid se la& devolvió sin exigirlo nada.
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217

APÉNDICES.

Los españoles estuvieron algunos años sin walí K
Çulcinum quiso hacer la peregrinación á la Moca, y mandó i filuça bon
Kosaír que so pusiese on camino bacín, su país; salió, <m efecto» y al llegar
a Marbad, murió el rulo í)7 (715-16), Asi lo refiero Abdo-r-Rahmen ? quo
lo había oído á Yahya hen Boeair, el cual lo sabía de Al-Luils ben Çaftd 2.
Çuleiman nombró gobernador do Ifríkiya a JMohumiuncl bou Yozid AlKovasi on el afío
según irnos, y según otros, el 97, y cu cate cargo
permaneció hasta la muerte de Çulciman, acaecida el viernes, restando diez
noches do Sáfor deí año £)í)
tó u sucesor, Omar lien Abdo-í-Ázi nombró para sustituirle íí Ismail
bou Ábd-Alkh en Holmvram del año 100 (Agosto-Setiembre de 718), y
permaneció en el cargo hasta la muerto do Ornar, acaecida el viérnes, res¬
tando diez noel ios de Itócbcb de 101 (5 de Febrero de 720).
Entonces fui depuesto IsnmSt y nombrado Yczid ben Abi Moçlim, por
el nuevo califa Yczirl ben Álxlo-EMélie. Filó el nuevo gobernador asesi¬
nado en el año 102 (720-721),
Mientras venía el nuevo walí que nombrara el Califa, eligieron ¿ AlMoguira boíl Abi Borda Al-Konuri, y después á Mohammad ben Ana À1i

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Ansari*
En oi mismo arto nombró el califa Yozid gobernador do Ifríkiya ó Bixr
ben tóafvran, quo lo era do Egipto.
Ycxid murió el 26 do Xaflbon do 105 (28 de Enero do 724 f , y si; suce¬
sor Ilixcui confirmó ú Bixr el nombramiento de golxMador do Ifríkiya.
Bixr nombró walí de España ¿ Anboçu ben Çohaim Ál-Quclbi , destitu¬
yendo a Al-Jlorr ben Abdo-r-Itahmon Al-Ábçi. Bixr murió en Xawél
do 10í> (Encro-i1obrero do 728), y Hixom nombró en su lugar íi ( Hunda
ben Álxlo-r-ltiibmcn Al-Ivaii,i? en Sáfer de 130 (Mayo-Junio do 728).
Ò baicía nombró wall do España á Abdo-r-líahmeu Ixm Abd-Állah AiAL Jones traduce des attos; pero
años , y no
el original dice
como debería decir para que *e enten¬
diera do* anos* Tamlion nuestra 6V¿nico, dice años , y lo mismo Ebn -M1

w*

Kótiya. (Véase sobro esto el apéndice
siguiente: Cronología*
* Hasta aquí hemos traducido inte¬
gro el relato do Ebn ÁMo-l-U&quem-

pero luego deja de hablar de las cosan
do Efe-juma, y se refiere únicamente á
les gobernadores de Africa, por lo cual
extractaremos sólo la KO I le Je esto# go¬
bernadores , y lo* pémifos quo ofrezcan
nigua Ínteres para nuestra historia.
a No fueron diez nodiofi restantes,
fino diez noches pasadas , ó Hca el 10 de
8¿frr (22 do Setiembre de 717).

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218

ATlÍNfiTCTS.

Áqquí *, Éste hizo una expedición contra Francia. cuyo» habitantes eran
los má« lejanos enemigos quo había en España; ganó tiiii mucho botín , que¬
dó victorioso y encontró, entro otras cosns, mm estatua do liombre, do oro,
cubierta ele perlas, rubíes y esmérale] as. 3faudó quo fuese lioohu pedazos,
y después do haber deducido el quinto, repprtió lo demas entre los musul¬
manes quo lo acompañaban. Habiendo llegado esto á oidos do Dimitía, so
enojó mucho, y le escribió una oarta llena de amenazas; mas Ahdo-r-Itahmon lo contestó : « Aunque Ion ríelos y la tierra fueran una masa compacta,
Dios sacaria ilesos do ella ¡i los que le temen.» Despulís salió do nuevo con¬
tra los francos, y pereció con los suyos en el año 115 (733-73d) \
Obftida nombró entóneos walí de España á Ahdo-UMclíc beu Kaían,
En Babifi I.* de 116 (Abril- May o do 734) fuó nombrado gobernador
de IiVikiyn Óbaid-Alhib bon Al-llabliab, ijuien destituyó á Ábdo-l-Mélic
ben Káfftn del waliado de Espíritu, y nombró en su Uigur & Okba ben Allíaebchaeb; cute muñó, y Óbaid Allah nombró do nuevo á Âbdo-1-MéIie

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Los berberiscos se subióvarón cu Tánger, mataron al gobernador Ò mar
Ixsn Ábd-Allah Al-Morad¡ , y proclamaron u Mniv&ra. Éste dejó do gobernador en la ciudad i Ábdo-UAlá hen Jodaix, cí africano, do orígon cris¬
tiano, y liberto do Muça ben Nosnir. Después marchó ¿ la provincia del
Suy, mató al gobernador Ismail ben Òbnid Allah, y derrotó luego un njórcito quo filó contra ¿1, pereciendo gran número de personajes ilustres, y
d general Jálid ben Abi Hábil) Al- Film.
Los berberiscos se rebelaron después contra m\ jefe Mniçaray le mataron.
151 califa Hixem nombró gobernador de 1 fríkiya d Coltsom bon lyed, en
Cbunmda 2.a de 123 (Abril-Mayo de 721), Vino con un gran ejercito, y
pereció combatiendo contra los berberiscos que capitaneaba Jálid ben Homaid, de la tribu de los Zenetas, Ualch, sobrino de Coltsom, se refugió
con los restos del ejército en Ceuta. Dicen irnos epic la muerte de ColUom
filó en 123, y otros que en 124 (721 ó 722),
Vino primero á España Ábdo-r-Bah men ben Hahib; y dijo ó Abdo-1MéÜc ben Kikin que no obedeciese íi Batch, quien después desembarcó en
Álgeciras y escribió á Ábdo-l-Mélic ben Kihui, dicióndolc que él ora su¬
cesor do su tio Oolteom, como podía testificar Tsafilaba AJ-Ciiodzdmi y sus
derails soldados, T51 mensajero de todo esto, era el Kádh! de España. Ábdo-

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Fuá en 114 (732).

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APÍKDICEÍí.

219

l-JIélic ben Kifnn enfrió ei matulo ó Balcli, 4 despecho ele ÁlxIo-v-Riihmen beu Hubíb, quo hO aumentó fie Córdoba por no reconocer la autoridad
de Balda Apoderado foto de la capital , prendió ti Ábdo-I-SIélio, y so su¬
blevaron AJxlo-r-Itahmen bou Habib y Omcyya * hijo de Ábtlo-l-Mólie, loa
cuales, habiendo reunido un ejercí to ? vinieron ó pelear con Ralch. Sacó calo
de la prisión k Ãbtlo-1-Mélíc, y Ic dijo quo fuese á la mezquita y declarado
ñute el pueblo que CJoltsom le luibia escrito di ciándolo quo Balch era su su¬
cesor; mas Àbdo-1-Méliç dijo al pueblo: «Yo soy el sucesor de Colfrsom , y
so mo ha prego injustamente.)» Jíhitó tices Balch lo mandó matar. Abdo-rlísilcli
Ita binen lam Habib se acercó con su ejército, y salió a su encuentro
*
quo
un
había
Ahtlo-r-Balimcn
ejército»
río,
Entro
anillos
loa
siriacos.
con
pasó durante la noche; llegó á Córdoba, prendió til Kddhi , á <|uicsii Balch
habla dejado do lugartcmoutu cu aquella ciudad, y sospechando quo era
cómplice eu la muerte do Ábdo-l-Mé!ic, lo mandó sacar los ojea, cortar los
pió» y manos, y por último, la cabeza , y lo suspendió á un árbol, colocan¬
do sobro su cadáver la calava ilo un cerdo. Baloh no sabia muln do cato, y
trabada la batalla til din siguiente, fu¿ derrotado Ábdo-r-J.tahmen; pero
volvió con nuevas tropas, y derrotó y mató á Bttlcli, aunque algunos di¬
con que murió de muerte natural en 125 (742-43), un mea después do .a
muerte de Ábdo-I-Mélíc lien Káfan. Después los españoles so dividieron,
reconociendo cuatro diferentes walíos , basta que II anillóla ban ÍSafwaii mnudó á Alml-Játar Al-Quolbi
Hanlhala iiabia sido nombrado gobernador do Ifríkiya on Safer del afio
124 (Diciembre de 741 á Enero de 742), y como los españoles lo cscribiesen pidi índole un gobernador, les mandó al referido Abol-Játar, á quion
obedecieron todos. Éste desterró á Ábdo-r-Raknicn bon Habib, y á Taaítlaba y otros siriacos.
*

*

Ebn Al Jaltab dice el texto, quo es frceucntcmcutü muy incorrecto.

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AI*su y ICES,

220

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III.
CRONOLOGÍA

DE LOS GOBERNADORES DE ESPAÑA.

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SI orden do ancestor do loa gobernadores de la Pen inania hasta la ve¬
nida da Ábdo-r-liahmou 1 3 la duración de su mando, y kis fechas de ios su cosos más importantes acaecidos cu este oscuro período, son courts en que : no
tan solo los escritores cristianos, sino también los croiiistífs arábigos, difie¬
ren sobremanera, Es, pues, conveniente esclarecer en lo posible estas cir¬
cunstancias, sin las etudes no es fácil quo so forme cabal juicio do los acon¬
tecimientos. El corta espacio de cuarenta y seis años que medió entre hi
invasion y el establecimiento del califado futí sin duda fecundísimo en in¬
teresantes y dramático* hechor La conquista, bus tentativas de invadir la
Francia, el nacimiento el el reino de Asturias* las guerras con las berbén seos ? y ks de razas y tribus que ensangrentaron nuestro suelo, merecen
ciertamente prolijo estudio, y encuéntrase á menudo tal eoiburiou de nom¬
bres y fechas, y ban cometido tales errores por este motivo la mayor parte
do I os escritores europeos que han tratado estas materias, que DO podemos
raguas de eoimdeiar como necesario el lijar de tma vez la cronologia basta
donde sea posible, con IOí? datos y documentos de que en la actualidad po¬
demos disponer.
Ante todo, es preciso examinar cuáles sou las fuentes históricas más au¬
ténticas y los testimonios mis autorizados y fidedignos quo pueden ser¬
vimos de guía en nuestra investigación,
Do los documentes crktiiuio&> ninguno merece fijar nuestra atención J
excepto la Crónisa llamada de Isidoro do Hoja, escrita sin duda alguna en

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ApáNDicm

221

Córdoba, on los últimos tiempos ds los gobcr nadores, y que es el relato
¿nás antiguo que poseemos* A pesar de su lenguaje bárbaro y á veees inin¬
teligible , de las muchas lagunas de que adolece el texto que poscenios , y
de los errores que contiene en las fechas, y sobre todo en la corresponden¬
cia de los años árabes con los cristianos, contiene pormenores y detalles curiosísimos, y es , ea nuestro juicio, muy exacta en ia mayor paite do sus
noticias. En los apéndices anteriores so encontrarán todo? los párrafos de
esta Crónica que hacen á nuestro propósito. Los cronicones Albeldenae ó
Einilianyuse y de Sebastian de Salamanca, aunque posteriores y muy es¬
casos do datos, nos suministran, sin embargo, algunas indicaciones dignas
do aprecio. Todos los demás, escritos en tiempos ya muy lejanos de los suceaos, merecen poca fe en lo relativo al siglo vnr, pues si bien el arzobispo
D. Rodrigo escribió su historia con. presencia do lo? cronistas arábigos, los
hechos por ¿1 referidos loa hallamos consignados con mayor autoridad en
esto? últimos*
Entre olios, el más antiguo que poseemos ea ÂBDO-R-RAHMEN BEN
ÀBD-33L-HAQUEM, natural de Egipto, que murió en el aiiu 257 de la
hégira (87Ü-71). Escribió una historia de su país natal y otra de la con¬
quista de África y España. La parte relativa á la conquista do África ha
sido traducida por Mr, de Slane y publicada dos veces, una en el Journal
AsicUique} 1844, y otra como apéndice al tomo i de su traducción do la
Historia de los berberiscos de Ebn JaMon. El manuscrito original se encuen¬
tra on Paris, y el texto de la parte relativa á k conquista do España ha
sido publicado, con una traducción inglesa y notas criticas, por J* II. Jo¬
nes, (Jottinga, 1858. Este breve relato, que sólo ocupa veinte y ocho páginas
de impresión, y que hemos traducido en su mayor parió cu los apéndices
anteriores, es escasísimo de noticias en lo relativo á los gobernadores do
España y aun hay periodos do algunos anos pasados completamente en
silencio por el autor, que refiere entre tanto h sucesión de los gobernadores
de África ; pero aunque sólo tuviera esto ultimo, no dejaría de sei útil p&i&
nuestro intento, si se tisno on cuenta que loa gobernadores de España de¬
pendían de los de África, y eran frecuentemente nombrados por ellos* El
editor ha tenido á su disposición muy pocos documentos y autores, paia
esclarecer, como pretende, en las nota?, la historia y erunolügk de los walíes de España, y sobre todo, uo ha consultado loa que indudablemente son
los más importantes. El Ajbar MaehmuÁ , Ebn Adzari y los muchos frag¬
mentos de Ar-Razi, do Ebn Ikyyan, de As-Safkli, do Ebn Baxcual, con/

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1

APENDICES*
servados por Al-Makkari, de suerte que ninguna do las cuestiones verda¬
deramente dudosas que se ofrecen en esta materia 6e encuentra resuelta ? y
en cambio so discute largamente á veces sobre cosas que no ofrecen di:i222

eultad ninguna*
2." Historia de la cmyuEta de España de EBN A L Iv U TIYA ( mamiserito de París > núm. 706). Este autor cordobés, descendiente de lo* godos,
murió un 367 (977), y su historia, llena de pormenores interesantes , co¬
mienza cu la conquista de España y termina en el reinado de Abílo-r- RaTiiiiea TIL Desgraciadamente > en la parto relativa á los gobernadores no
tace á veces otra cosa que referir su3 nombres, sin expresar las fechas ni
el tiempo que duró xa mando, como sucede con nuestro Ajbar Macfamá,
desde Anhaca hasta Abdo-r-Rulirnen Al-Gr&fcki.
3.° EBN ÁDZÀRL Historia de Africa y España , que lleva por titulo
Hoyan Al~Mogró} escrita á mediados del siglo iv de la hegira, y que ha
seguido en su mayor parte 4 Árib heu Çíiâd, que fné secretario de ÀÍHaquem II, y escribió con el título de Compendio de la historia de Al-Ta¬
bari, una crónica en que amplió considerablemente las noticias de. este au¬
tor en lo relativo A Africa y España, lisia obra coatiene la relación más
extensa y detallada que poseemos sobre la sucesión de los gobernadores de
España, y ha sido publicada por Mr* Dozy, en Leiden (1848-51), en dos
volúmenes, de los cuales el segundo contiene bi Historia de España.
í.a EBN BAXOUAL. Diccionario biográfico, titulado As-Sita (manus¬
crito del Escorial núm. 1072 do Casiri). Ebn Baxcual murió en 578
(1182-1183)*
51 EBN Á LABBAR Diccionario bioffi'áficú de fas poetas nobles de Es¬
parta 7 titulado Jíollai-eç-Çiyiird y publicado por Mr. Dozy, Leiden, 184751. Este autor, exactísimo generalmente en sus relatos, murió en R50

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(1252-1253)*
0/ EBN JALDON, Historia de España (manuscrito de que hay dife¬
rentes ejemplares en las bibliotecas de Europa). Ebn Jaklon cuenta muy
ligeramente la conquista de España y la serio de los gobernadores, porque
su obra comprendo ima historia general de los árabes* La autobiografía de
este insigne escritor fu¿ publicada por Air* de Skne CJI el Journal Asiati
que, 1844.
7/ AN-NOWAIRL Esto famoso autor egipcio, del siglo xrv, compuso
gran número de obras, y Mr, Hlane, en el apéndice al tomo T de au tra¬
ducción de la Historia do los berberiscos de Ebn J aid on, ha publicado la rc-

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AMÍflDlCPS.

223

lacioii que escribió do la conquista do Africa pot los musulmanes, en la
cual se refiere también la conquista de España, y sobro todo, se mcneionan los gobernadores do Africa, y por íucidcncui muchos do los de Es*
paña.
8* J

AL-MAKKAltL Atialectcs sin Vhtstoivo el la htti‘vatvv(> des (trabes
d' Ezpagne , publicados por Mil. Dozy, lJugui, Krehl y Wright. Leiden,
1855-1 8f¡0. Dos volúmenes, en cuatro partes. Este importantísimo reperto¬
rio de la Historia de los árabes españoles nos ha conservado preciosos frag¬
mentos de las obras de Ebn Ilayyan , do Ar-Hazi ¿ elo Al-llielmri y muchos
otros escritores j boy dia perdidas, y que son cu alto grado apreciares para
nuestro intento. En los apéndices [interiores hemos dado, traducida, la His¬
toria de la conquista de España , tomada ele esto autor, que tuvo 4 su dis¬
posición numerosos materiales antiguos, así como los artículos quo dedica
á Ayo!) Al-Lujim , Àç-Çamh y Bisr ben Snfwtin, en los cuales se mencio¬
nan todos hvs gobernadores de España.
9.° Por último, ademas de estos testimonios, hemos tenido presentes
fragmentos de otras crónicas arabos y eriatiamis, que pueden aerntf útiles
cu nuestra investigación; tales son : l.° El pamifo do Ebn Habib sobre los
gobernadores de España, y el de la obra intitulada Jteihan d Olbab , pu¬
blicados por el Sr. (jayángosi, en sus notas ii la traducción de Al-Mukkari, ii, pig, 405. 2/ Los fragmentos publicados por Casiri , a la pág- 320
y siguientes del tomo n de su líihUotheca* 8.a Diverso» pasajes do Ebn ÁlJaÜb en su Yliáta, referentes ú la conquisU. 4 Las crónicas del Modiudía de la Francia, en lu relativo á la H invasiones de los át altes en aquel país?
y especialmente la de Moissiac y demás publicadas por bouquet, en el lo¬
mo II de su colección intitulada Recudí des hUtúríens àw Gantes.

El primer suceso que reclama nuestra atención es la venida de í lirik y
la batalla de (Juadabte. Algunos autores, como Ebn Jahlon, en m Ilisto*
de Tanf con la
w.i de España , han confundido la excursion exploradora
invasion definitiva do Tárik; mas es cosa averiguada, y sobro la cual no
hay controversia , que fueron dos diversas expediciones, y nuestra Crónica
explica convenientemente las cÍTcuiistanciító de lu primera, expresando que
en u TI
concordando
710),
de
(Julio
91
año
del
adhan
en
Eam
efectuó
so
121.
todo con Ebn Hayyan y Al-Uichári, citados por Al-Makkan, i, pág.
ÍVió on el ¡uio 92
en
que
todos
convienen
Tárik,
de
venida
En cuanto i la

APlíííDTCEFÍ224
de In hégira (711); pero con respecto al mes hay alguna, aunque no muy
importante* diferencia, diciendo los unos* y entro ellos As-Safad i Ar-Razi
y Elm Baxcual (Al-Makkari, i, 142 y 149), quo desembarcó en lunes* , 5
de Rócheb de 92 (28 do Abril de 711, que no fue bines, sino martes). Kbn
Hayyan dice (en Al-Makkar¡* i, 142) que fue m un sábado de Xaibcn (30
do Mayo, 6* 13 ó 20 do Junio). Para decidir euiil de las dos fechas es más
accptablo* convicno tener presento la de la batalla de Guudalete, En esto
punto no hay discrepancia* asegurando los diversos autores Arabes quo
comen ¿ó o! 28 de Ramadhau y concluyó el 5 de Xíiwd (10-26 do Julio)*
Sabido esto, aparece como más verosímil el ditto quo supone el desembarco
de Tari k er> el meado liécheb (fin do Abril) } si se considera quo sólo vino

con 7,000 hombrea, que Rodrigo reunió
un ejercito mucho más consido*
ruble, quo Turik pid ¡d» nuevos auxilios á Mnçn* y qno óste lo remitió /),000
combatientes más; Lodo lo cual, con la lentitud de aquellos tiempos* exige
A lo litónos ol espacio de dos meses y medio, que es el que resulta adop¬
tando esta fecha. Ademas* según nuestra Crónica , que concuerda con AlMakkari (i* 159), en su primera venida sólo f cutan los ¿raijos cuatro
barcos, bien fuesen suyos ó de Julian* como indica Ebn Al-Kótiya;
pero Muca mandó hacer otro», y cuando Tárik le pidió refuerzos, ya
tenia muchos ; y » i n duda no lmy tiempo suficiente pira ello si supone¬
mos el desembarco A fin de Mayo ó principios de Junio. Lo que parece,
pues* más verosímil os quo los primeros soldados de Tárik pasaron a Espaila A fin do Abril, aunque su cjórcilo no se completó hasta Mayo ó Ju¬
nio* Vino después Rodrigo* y habiendo comenzado las escaramuzas el 19
do Julio, terminaron con la derrota definitiva de los godos ol ¿Ib
Ganada la batalla, Tárik siguió hasta É cija* que aunque ofreció alguna
resistencia* iuó en breve reducida, puesto que desde allí dividió su ojórcito, y el des tácame rito que ti las órdenes de Moguits Av-Xlomí se dirigió
á Córdoba, conquistó esta ciudad en Agosto (Xuwel* Al-ífichári* cu AlMafckari* n, pág. 8). Si bien k iglesia cu que se refugiaron los cristianos ?
y qac se hallaba fuera de la población , no se rindió sino tres meses despues* en Mobarrain de 93 (Octubre- Noviembre de 71 1 , Al-IIicltári , en
Al-Makkavi, n, pág, 8). En las provincias de Ituyya y Elvira y ó sea de
Málaga y Granada, no hubo resistencia formal, y aunque nuestro autor
dice que despucs conquistaron la provincia de Murcia* yerra en este pun¬
te, como se verá despucs. Ttuik, en los últimos meses del 92 y primeros
del 93 se hizo dueño de Toledo* Guadañara y parte do Castilla la Vieja.
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AlÿNDIC&i.

En R&madhan del

225

año 93 (Junio de 712) vino Sluçn, según atestigua,

á más de nuestra Crónica , Ebu Híiyyan (cu Al-Hakkflri), y connubio á
Carmona y Sevilla, y finalmente Mirilla, que He rindió d dia do la fiesta
del Fifr del 94, que se ceLcbraba terminado el ayuno do Rumadlmn , y
coincidió con el día 30 de Junio de 7L3 (Mr. Doxy dice |>or inadverten¬
cia en an IlUtaria , 1.* de Junio). Un año tardó en hacerse dueño do tan
importantes ciudades, A fin de Xawol (fin de Julio) KO dirigió á Toledo,
tuvo su entrevista con Tárik, y marcharon después & la conquista de iWngoza, y aun parece quo de Cataluña; [K¡ro no stj han conservado loa fecha*
ni [os pormenores do estos sucesos. En su tiempo, y por medio do su hijo
Ãbdo-1-AzÍz, se conquistó el territorio do Murcia y Oriliuck, por capitu¬
lación concertarla entre ¿1 y Teodomiro, que ha sido publicada por Casirif 11, pag. 1Ü(!, y licuó la fecha de 4 de Rócheb de 94 (6 de Abril de 713)*
Después de esto, vluo uu delegado del califa AUWalid, cl emit hizo sa¬
lir á Muçfi , Tárik y Moguite, y con respecta ul mes y úuu al año en que
esta acaeció, discrepan mucho los autores* Hay quien supono, como líbn
Bftxcual, que fue en el misino ano 94 (on Ai-Mfikkari, 1 , 182); olio»,
como Elm Habib (cu Gayángos, n, pág. 405), dicen quo estuvo m Espa¬
ña dos ufios y un mes; otros , dos años y cuatro incuc*, y por último, otras,
al parecer mejor informados, aseguran quo In partida do MUCH futí en uno
de los primeras mozos del 95* En efecto, Isidoro Pacense ti ice: flvpleti*
guindecím mémibus; y supuesto quo vino on ltnniadhnn do 93 (Junio tío
712), loa quince meses so cumplen en DzoUlíicha , ó oca el tíltuuo mos de
esto año (Agosto-Setiembre do 713), podiendo suponerse sin nstuor/o que
salió en Rfohnrram ó Safer de 95. listo concuerda con Elm Abdo-l-Háqiiem, según el cual, Mtiça estuvo en España el 93, 94 y un mes del 95;
saliendo, según esto, en Safer (Octubre-Noviembre de 714)* Ebn Jaldo»
dice que en oí año 95 llegó ó Kaimwan (OH ÀUMakkurí, 1, 144),
Su hijo Ábdo-1-À/jz quedó de gobernador de España y no parecí quo
RUS conquistas fuesen de gran importancia ; casado con la viuda do Hodri*
go, que los cronistas cristianos llaman Egilomi, y los ó rabos Eíhi y Umm
Ásiin, trató, Begun se deduce de los cronistas arábigos de declararse independiente del califa de Oriente, y filé asesinado. Nuestra Crónica , tío
acuerdo con Ebii Al-Kótiya y con el fragmento publicado pür CV*íri (il, pá¬
gina 325) , dice que este suceso fuá i finer del año 98. Tengo por erróneo
este data. Desdo luógo buy una evidente nmtradiecioTi uu nuestro autor y
¡¡iterinalos demas que dicen estuvo España sin vrali uñón ; que nombruion
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226

AráNDÍCES-

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mente í Ayob; que dú3pues vino Àt-Horr, y posteriormente Àç-Onrah, en
el afio 100. Esta ultima fecha €5 exacta , y ai fueift cierto que Âbdo-l-Àziz
(tié asesinado â fines del 98, resultaria quo no solamente no estuvieron sin
walí unos, sino quo en el espacio de dos (99 y 100) tuvieron tres walíes *
uno interino y dos propietarios, Los demas autores dicen que la muerte de
Ábdo-1-Àziz fu6 en el año í)7* y Ehu Adzari , copiando 4 Ar-fiazi (u, 23),
añade que fue al principio de RAcbcb (principios do Marzo de 716) , fecha
que considero exacta , tanto más, cuanto que convienen en que el gobierno
interino de Ayob duró seis meses, es decir, desdo llócheb á Dzol-ílicha
de 97, y conMa, en efecto, de Av-Razi (on ÁJ-Makkmi, n, pág. 8) que
su sucesor Al-Horr vino en este ultimo mes (Agosto de 71i>)* Isidoro Pacense dice que Ábdo-1-Àziz gobernó tres anos, es decir, el Íl5? 96 y gran
parte del 97, Compruébase esto, ademas, con e) mismo relato de nuestra
Crónica , la cual refiere que, sabida por el calila Ouloiman Ja muerto de
Ábdo-1-Àziz, nombró gobernador do Ifríkiya á Obaid Allali ben Yczid
(que debe entenderse Mohammad bou Yczid), con encargo especial de que
se enterase de las causas de aquel suceso. Ahora bien, Culminan murió en
10 de Sáifcr de 99 (22 do Setiembre de 717), es decir, muy á principios
de este ano Araba, y si hubo lugar para que Ja noticia de la catástrofe lle¬
gase á él , y pava que diese talca disposiciones y viniese á España AJ-HOIT
ANTES del fallecimiento del Califa, es imposible que el amntecimiento que
halda dado lugar á todu esto Juese i fines del 98. Pardeóme, pues, cosa
itsucltA que Abdo-1-Àziz litó muerto cu Réclieb del 97 (Marzo de 71C).
Ayob, nombrado interinamente , gobernó, como homo* dicho anteriormente, seis meses (Ebn Ibiyyan, en Al-Makkari? a, 8, fragmento publi¬
cado por Casiri, Ebo Jfddon , Ebu Adhíiri) í ó sea hasta Dzoi-Hicbíi de 97
(Agosto de 716),
En este tiempo vino Al-Horr (Ár-liazi , en Al-Makknri, n , 8), nombrado
por Mohammad ben Yozkl gobernador de África 3 y aunque nuestra Crónica
dice quu apenas tomó posesión fue destituido, ciTor que depende de) anteriormente combatido, referente A la fecha de !a muerto de Âhdo-1-Àziz, consta
de lodos ios demás que permaneció gobernando la Península hasta ítumsidhnn del año 100 (Marzo-Abril de 719, Ebn llayyan, en Al-Makkari, íi, 9; Ebn Ádhori, T? 34), en quo vino su sucesor; es decir, que su
gobierno duró dos años y de ocho á nueve meses- Ebn Jaldun dice dos
años y sicto meses; Ebn Habib y Ebn Baxcual, dos y ocho meses; Isidoro
Pacense, cerca de tros; todo lo cual viene à ser lo mismo, con corta dife

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P6ncin. Al-fíorr llegó con sus tropas hasta la Qalm ítarbonenso , seguí i rofiere Isidoro de Deja; pero fué sólo una correría, y aquella comarca m>
quedó sujeta ú dominio musulmán hasta su sucesor,
Con respecto A 1a duración del mande de Aÿ-Gamh, que por nombramiento de Ismnil , gobernador cíe África, vino A sustituir A AMIorr,
Lay duda ninguna* Habiendo venido en Kamadhnn de! año 100 (MarzoAbril de 719), H« d ¡apuso A ex lender el dominio del Islam, ó invadió eoit
sus ejércitos la Galiíi Ntirboncmc. Sitió A esta ciudad y se hijso dueño de
ella, dirigiéndose en seguida contra TOIOHA, que empezó a combatir nm
máquinas Ende* ó Eudon, duque do Aquí tanto , acudió con un ejército, y
trabada !a batalla, fueron derrotados tos inmulmmios, nm nmerte do su
caudillo (Isidoro Pacense, Chroru Moiwiacentrix , n¡md fípuyttrt , rr? (55-1),
Los escritores Arabes fijan esta batalla en el día H ó 9 do Dzol-Ilíclm de 19¿
(9 ó 10 do Junio de 721, Ebn Ádliart, ir, 25; Ebn Bascual, on Al-Makbarí, n, 9). Los caer i torea n\ Míanos fijan también el aíir> 121, ai bien al¬
gunos suponen la batalla en ol me* de Mayo*
Los soldados, muerto A*;-Candi , eligieron por j ofe, mientras venta otro
walí, A Ábdo-r-Ratonen bon Al>clallul] , quo lu gobernó sólo im mes (Isídoro Páceme); es decir, basta SAfer de 103 (Agosto de 721), en quo vino
su sucesor Atibara bcnCohaiin Al-Qnelhn Aaí , en efecto* constado Ebn
Hayya/i (en Al-Maklcari, u, 9, y de Kbn Adzari, u, 26)* Anbitea no sólo
aseguró les conquistas de su sucesor en la Galift Nartomense, umn quo, rei¬
terando sus correrías por aquel país, *e hizo dnofio de importan tos ciuda¬
des. Cfircajoim y Nimos cayeron en su poder ( Cifran, MowxUtcmú* , npmf
Bouquet, IT, 654-5), y por último, cu Setiembre de 725 se apoderó do
Autua (ibüL , 655), destruyó la ciudad, recogió do los tesoro* quo en
ella Labia, y regresó triunfante A España. Mas amuelo sr dirigiu con lum¬
va expedición A Francia sorprendióle la muerto en Xfttvd de 197 (linoro de 72f5j Ebn Ádzarí, n, 26; Ebn Baxcu&l, en Ál-Mídíkuri, ir, í)). Al
morir nombró A Odzra ben Abdallah, para cjne tomase interinamente el
mando del ejército (Isidoro Pacense). M gobierno de Animen dttró, pues,
cuatro años y cuatro meses, como dice exactamente Ebn Jaltlon. Ebn Hil¬
bib y el licihan el Olbab (en Gayangos , li , pílg, 405), y el Fragmento ]>uMicadn por Casirí , dicen cuatro años y cinco mese.% lo cual puede sor Aun
m¿s exacto si se tiene en cuenta (pe piulo principiar su mando á milia¬
rios ó principios ¿e Agosto de 721 ? y terminar u mediados de lt fiero de
üij tiempo de este gobernador) según li-bu Hayyaii {en Ál-Mukkat i, n, pá-

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228

APÉNDICES.

gina 9), filé cuando se sublevó en Asturias Pelayo, y sobre este punió so
ha disputado y escrito mucho, y çn nuestro concepto, no con la debida cla¬
ridad* Este hecho, que es uno do los máe importantes de nuestra historia,
merece, ciertamente, que nos detengamos algún tanto, exponiendo el re¬
sultado que hemos obtenido del estudio comparativo de las crónicas árabe*
y cristianas.
Nada dice de él Isidoro de Boja, mas el cronicón AlbeUlcnsc refiere
que era hijo de Yeremundo y nieto de Rodrigo, rey de los gtxlos. Ha¬
biendo sido expulsado de Toledo por el rey Witiza, se refugió cu Astu¬
rias, y cuando los sarracenos invadieron k España, filó el primero que se
rebeló, siendo gobernador Yuseph , y en León Munuoa. Pelayo derrotó á
la hueste ismaelita, con su jefe Aikama (lóase Aleamano, y no Aleamane),
y aprehendió al obispo Oppa. Después filé muerto Mumiça, y el pueblo
cristiano se vi ó libre. Loa moros que por allí quedaron fueron derrotados,
por halarse caído sobre ellos el monte de Liébtma, y nació el reino de As¬
turias, Pelayo reinó diez y nueve años, y murió en Cangas, en la ora 775
(año 737),
Sebastian de Salamanca dice que Pelayo em hijo del duque Favila; ¿o
sangre real , iué elegido rey por los godos nobles que se habían refugiado
en Asturias. Apenas los árabes supieron esto, mandaron contra ¿1 un ejér¬
cito al mando de Aikama, acompañado de Oppa, hijo de Witiza y arzobis¬
po de Sevilla. Pelayo se retrajo al monte Aufíeba, ú una cueva llamada de
Santa Maiia, y allí filó cercado. Oppa le dirigió una arenga para persua¬
dirle á que se rindiese, y Pelayo contestó despreciando sus amenazas, Se
trabó la batidla , y los musulmanes fueron vencidos , pereciendo de ellos
124,000. Otros 03,000 lograron subir á te cumbre del monte, y al bajar
al valle opuesto, el monte se eummmó, los arrojó al rio Deva y loa aplastó
allí. Mrimiçfi, gobernador de León, sabida te derrota do los suyos, salió
huyendo, pero fu¿ perseguido y alcanzado por ¡os astures , que le derrotaron y mataron. Pelayo murió en la era 775 (737).
Todo Côte relato do Sebastian de Salamanca es una pura patraña. Las
circunstancias de la muerte de Munuça constan detalladamente de Isidoro
de Deja, que concuerda con lo poco que los árabes dicen de este persona¬
je. Munuça era berberisco, y sabiendo lo maltratados que se hallaban sus
compatriotas por los árabes, ajusfó te paz con CJ duque do Aquitan la, Eudes ó Eudon , se casó con su hija y so rebeló cernirá lo» árabes. Ábdo-rR&hmeii Al-Gafeki fué contra éJ, le derrotó en Cerdañu, y tuvo que huir

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229

con su espo3a por Las asperezas de Los

montes, pero filé perseguido y cer¬
cado, y desesperando de salvarse ? se arrojó de una peña abajo. La hija del
Duque de Aquitania filé cautivada y remitida al Oalifin
Como se vo por el relato anterior, nada tuvieron que ver los astures con
la muerte de Mu muja , y el Albeldense, más exacto, solo dice Mtmuza in
itrjuitxir¡ sin decir par quién; pero Sebastian do Salamanca da por sen¬
tado que fue por los cristianos, desfigurando de este modo los hechos, como
desfigura y exagera lo de la batalla do Covadonga, inventa dos discursos,
mata á los*moros por cientos de miles que no existían, y aplasta milagro¬
samente ¿ otrus cuantos. Bu relato no merece fe ninguna.
El cronicón Lusitano llama á Pelayo hijo del duque Favila, y dice, do
acuerdo con low demas, que reinó diez y nueve años*
El Silense difiere poco de Sebastian do Salamanca. Dice que Pe!ayo ora
el que cuidaba Las armas (mpatarins) del rey Rodrigo; que anduvo errante
desde la invasion de los musulmanes ; pero que al fui, poniéndose al frente
de algunos godos, so dispuso á resistir á los invasores. Los astures Je proclamaron rey, y Tank mandó contra él un ejército inmenso, á las órdenes
de Álkairta, acompañado de Oppa, obispo de Toledo, que estaba bien ave¬
nido con los árabes, y que iba á ver si conseguía la captura de Pelayo por
engaño, de acuerdo con sus dos hermanos. Llegaron, pues, Alknmay Oppa
con 187,000 (I) hombres. Hubo los discursos referidos, aunque aquí son
diferentes; la batalla, con muerte de los 124,000 moros, e¡ aplastamiento
milagroso de los 04,000 restantes, etc* También refiero, lo misino que Se¬
bastian de Salamanca, la muerto de Munuza, y añade que el rey moro
mandó entóneos decapitar a Julian y á dos hijos de Witiza, todo lo cual es
inexacto. Los hijos y nieto de Witiza vivieron mucho tiempo ricos y muy
considerados entre los árabes , como Largamente refiere Ebn ALKóüya, que
descendia de uno de ellos.
El Chron. Complutense dice que Antes de Pel ayo reinaron los moros en
España cinco años, y que Relavo reinó diez y nueve.
Do tolo lo anterior resulta que I’elnyo, de on gen godo, según los cionL
cones, refugiado en Asturias, y proclamado allí rey en 718, rechazó a los
musulmanes que intentaron rendirlo, y vivió allí como rey diez y nueve
Años, muriendo en 737,
Veamos lo que dicen los historiadores árabes. El Ajbar Machrnud , al ha¬
blar del gobernador Okba, que vino A España en 11b de la hégira (734
de J. C.)? dice quo conquistó toda la España, y que no quedó en Galicia

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230

ÀFfrtDlDES,

ni una alquería por conquistar, si se exceptúa la «torra, CQ la cual ac había
refugiado un rey llamado Pelayo, con 300 hombres , ios cuales so resistíe*
ron A las diferentes acometidas de los musulmanes, hasta el extremo de
quedar reducidos ú treinta hombres, Entonces los árabes los dejaron, en

cansideraoicm ¿ su

número y & l;t aspereza dd lugar que ocupaban j
pero que después so fueron aumentando, hasta llegar á aer asunto muy
grave* Después habla del engrandecimiento de eÿte pequeño reino y de las
couquisLaa de los cristianos; pero, aunque laH atribuye á Pelayo, corroapondea A la ¿peca do Alfonso I*
Ebu Hayyan (cu At-Mukkari, H, pág. 9) dice que cu tiempo do Anbaça
ben Çobaim (721-725) filé cuando EC sublevó Pelayo en Galicia, y que
desdo entónela comenzaren Jo* cristianos do esto parto, que busto entonces
habían estado pacíficos j tí resistir á los musulmanes y á defender su iarritorio* En seguida cuenta, lo mismo quo el Ajhar Jlachmud* lo do haber
quedado reducidos u treinta hombrees, etc.
Ar-Rosi (OH Al-Makknrij n, G71) dice lo mismo quo Ebn Uayyan oxactomento, y añado que Fdayo murió en el año 133 (750-751), dejando la
corona á an hijo Favila, y que reinó diez y nuevo años. Lo mismo Ebn
daidon (Dozy, Rechcrchesÿ i, 100)* Ál-Mukkari (ifT (¡71), copiando ¿ oíros
historiadores quo no nombra, ¡ rae un breve relató do Ja sublevación do Pelayo, con nuevas noticias que no dejan de ser interesantes, y apunta fochas
que concuefdan eou ha cronicones cristianos» Dice así: tí Cuontan algunos
historiadores que el primero quo minió A los fugitivos cristianos de Espa¬
ña, despees do haberse apoderado de ella los árabes, fue un infiel llamado
Pckyój mitu ral do Asturias, on Galicia, al cu al tuvieron los Arabes como
rehenes pora seguridad de la obediencia do la gente de aquel pals , y huyó
de Córdoba en tiempo cío ÁÍ-ÍIOIT bou Ábdo-r-Itahmoíi Atsakafi, segundo
de las mrmrçs árabes de España, en el año G." después de la conquista, que
filó el 08 de la hógira (7KJ-717 ), Sublevó á los cristianos contra ei lugar¬
teniente de Ál-llorr, lo ahuyentare ü y SQ lucieron dueños del país, un el
cual permanecieron reinando, ascendiendo ú veinte y dos ol número de ios
reyes suyos que hubo hasta la muerte do Ábdo-r-Híihmcn HI*»
De estos testimonios árabes aparece que on tiempo ele Ókba (734) ya
existía en Asturias im rey lium&do Poluyo ( Ajbw-iÁichmuá) ; que según
el testimonio do dos tan respetables historiad o rea como Ebn Hayyan y ArRazi, la sublevación ostensible de Pelayo fud on tiempo de Anbaça (721
á í .25) j y que según otros autores que Al-Mahkari cito , Ift fuga do Pelayo
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231

de Córdoba fue eu 717. Ár-ííav.i dice que reinó diez y nuevo años, lo cual
concuerda exactamente con las crónicas erisíiíuiae, poro es evidente que se
equivoca con respecto al año de su muerto, que fija en 133 (750-751), por¬
que áun suponiendo que el levantamiento en A«L lirias fuese en el último
flíío del gobierno de Anbaça, es decir, en 725, con dkz y nuevo años de
reinado, sólo llegamos al 744* Ar-ltnzi, pues, se contrae!ico a sí mismo al
consignar la fecha do la muerte de Pel ayo.
La d iacrepandu de autores árabes y cristmnos no es, pues, tan grande,
que no puedan fácil monto concillarse. Aun desechando como dudoso oi be¬
cho deque Pclayo estuviese detenido en Córdoba en los primeros afros do
k invasion, lo etia! ciertamente no es inverosímil, resulta, que, *cgun algu-

noa historiadoros consultados por Ál-Makkari, aquel jicrsonujó so hallaba
ya on AM lirias en 713, que es la Corúa que tos cronicones cristianos a&ig*
nan al principio de su reinado. Nada se opono á quo admitamos como cierta
BU proclamación en este tiempo; mas como no es prohablo quo desdo el pri¬
mer momento so encontrase con IUB fuerzas y los medios necesarios para
expulsar de todo punto A los berberiscos quo estaban posesionados del país,
la gnerra ac reduciría á meras escaramuzas y á encuentros parciales , en
que rechazó ni lugar tonicnte do Al-llorr; hasta quo reforzados con los fugi¬
tivos que acudirían do diferentes puntos, al sal>er quo allí so formaba nu
núcleo do resistencia, aparecieron como formidable enemigo en tiempo do
Ánbnça, y expulsaron al gobernador de aquel pak, llamado Álknmft, Esta
conjetura es lu que tiene mayores viso» de probabilidad, así como parece
cierto quo después do esto, en tiempo de Okba, Inicia el año de 734 ó 35,
hubo para los cristianos momentos de grande amargura y contrariedad
Esto gobernador, que fué uno de 1os más activos y capaces quo liubo en
España, según afirman unini memento los cronistas musulmanes conquistó
todo d país, excepto una pequeña parto del territorio do Asturias, donde
Pelayo quedó reducido ul ultimo extremo, y muy menguada m pequeña
hueste; mas Jipónos Okba so separó de aquel país, volvieron los cristianos A
ensanchar sus fronteras. Es do advertir que los árabes establecieron en el
Norte de la Península ¿i los berberiscos, lúa cualc* estaban constan lómente
desavenidos con BUS dominadores del Oriento, así como éstos so cuidaban
poco de ayudar y proteger á aquéllos. Muiuv/a, jefe dio los Ijcrbor&oos , suelevado al fin contra los árabes en tiempo do Allmitsani (72Í) ú 730), filé
después vencido y muerto por Ábdo-r-ltoJimcn Al-Gafckf (730 a 732),
lo cual contribuyó grandemente á consolidar el naciente reino do Asturias,

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232

ArÍNDKJES.

Resumiendo y coordinando los sucesos y feahas de la manera quo parece
más probable, aparee» que por ios años de 718, un cristiano llamado Pelayo, de la estirpe do los reyes godos segim irnos, astur según otros, se
rebeló en Cangas contra los musulmanes que ocupaban el país, y que per¬
tenecían á la raza berberisca. Esta sublevación, considerada como de es¬
casa importancia por los invasores , tomó tal incremento, que los berberis¬
cos se vieron obligados & abandonar el país, y el gobernador Álkama fuá
derrotado en Covttdonga, por los años de 721 a 725. Mimuza, jefe cíe los
berberiscos, que residia en Leen, se sublevó poco después contra los irabes, apoyado por el Duque de Àquitania, su «negro; pero combatido primero por Alhaltsan, y después por Abdo-r-Kalimen Al-Gafekí, hacia los
años de 729 á 731 , fuú vencido y muerto, y su mujer, hija de Eudon j cantivada y conducida á Damasco. Estas desavenencias acrecentaron el poder
tic los cristianos. Posteriormente , Ókba (734 ¡i 737) reconquistó de nuevo
la Galicia y gran parte de Asturias , reduciendo á los cristianos y á Pelayo
ni último extremo, y expuesto» á perecer de hambre en la cumbre de una
roca escarpada ; pero teniendo Okba que acudir á la represión de un terri¬
ble levantamiento de ios berberiscos do África, buho do abandonar el Norte
de la Península ? y dio lugar á que los cristianos so repusiesen y afirma¬
sen, sin que ocurriese cosa digna de mención, ó á lo ménos que Luya Lle¬
gado hasta nosotros, basta la muerto do Pelayo, acaecida en 737.
A Ódzra no le mencionan muchos de los historiadores, así como tam¬
poco ít algunos otros de los elegidos interinamente por las tropas, porque
en realidad no tedian más que una autoridad efímera y tnmritoriaj poro
¿ste consta de Isidoro Pacense, Ebn Adzari y AI-Makkari. La duración
de su mando fue breve, pues a los dos meses, según Ebn Ádzari, vino
Yahya lx?n Caluma , nombrado por el gobernador de Ifríkiya, Bixr ben SafwiiR, como lo Labia sido su antecesor,
Yahya ben Caluma vino á España en Xavrcl de 107 (Febrero-Marzo
do 72C), según afirma Ebu Ádzari, x, 35 (en el tomo n, pág* 27, aparece,
sin duda por inadvertencia , 109). Lo mipino dicen Ebn Hayyan en AIMakkari, ir, pag. 10, y Ebn Bnxcml, ibút; pero con respecto á la duración
de su mando y el do sus sucesores, hasta Ábdo-r-Ralimen ben Abdallah,
bay gran divergencia entro ios autores. Éste es sin duda el período más
oscuro y dudoso de la cronología de los gobernadores de España, y aunque
hemos procurado esclarecerlo tocio !o posible, no tenemos una completa
seguridad del acierto, Hé aquí el resultado ele nuestras investigaciones*
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Ebn Hayyan , Ebn Baxcual (Al-Mnkkary, ri, 10) y el fragmento publi¬
cado por Cfisiri le dan un año y seis meses de mando; según lo cual, de¬
bió ser destituido 4 mediados del 109 (fines de 727); poro Ebn Baxcv.nl
eo contradice á renglón seguido, diciendo que Hodzaifa vino de goberna¬
dor de España en Rabió 1.* de 110, y Otsmcn en XmUxui del mismo; es
decir, que deja un espacio de ocho meses entre Yahya y au sucesor, sin
que explique quién era entóneos wali do esta provincia. Todos los demas
autores árabes le dan dos años y de sois á siete tneses de waliado, é Isidoro
Mo inclino tres
más á laoímos.
opiniou do estos últiPacense dioofenyw
1QOS por las siguientes consideraciones: l.1 Yabya no fue un gobernador
insignificante, sino que se hizo notar por su despotismo y crueldad, y ol
Pacense, escritor contemporáneo, y el más autorizado de todos por esta oireunstancia , le da cerca do tres años de mando. 2." Yabya había sido nom¬
brado por Bixr ben Salvan, y ésto murió cu 109; pero su sucesor en el
gobierno cío Ifríkiya, llamado Obaidn be» Ábdo-r-Rahmen, no vino has¬
ta 1 10, y éste fue el que nombró el sucesor de aquél (Ebn Alizari , I, 33).
3.’ Ebn Baxcual (Ál-Makkarq II, 110) y Ebn Adzari afirman que su Pli¬
ccsor Hodzaifa vino en 110. Suponiendo, por estas razones , que el gobier¬
no de Yahya duró dos años y seis meaos, como aseguran Ebn Jaldon, Ebn
Adzari, Ebn Habib, el íteihan el Olbab y el fragmento publicado por Casiri , y contando desde Xawel de 107 (I obrero- Marzo cíe 725), llegamos
á Rabié 1/ de 110 (Junio-Julio do 723), y concierta exactamente con la
Jocha de la venida de su sucesor, según arriba queda indicado.
Hodzaifa ben Al-Ahwa» Al-Kaisí , fue nombrarlo por el gobernador de
África, Ò baida ben Ábdo-r-Rulimcn, para que rigiese lo» destinos do Es¬
paña, en Rabié 1.* de 110 (Jume-Julio de i28). Ebn Jaldon, Ebn Ha¬
bib, el Reihan el Olbab y Ebn Baxcual le dan un año do mando; pero
EbuÁdzari, el fragmento publicado por OH.sir i ¿ Isidoro Pacense dicen
séis meses añadiendo este último que no hizo en España cosa digna de
mención, por ol poco tiempo que permaneció en ella. Tengo, pues, por más
exacto esto dato, tanto más, cuanto que Ebn Baxcoal, que, como so ha vis¬
to, dice que gobernó un año, se contradice, consignando (en Al->Iakkari, n, 10) que Ò te men , BU sucesor, vino en Xatlben de 110 (NoviembreDiciembre do 728), resultando, en vez del año que supone, los aeia meses
que los demás autores indicados expresan. Mas Ebn Atizan , que en el to¬
mo i, pág. 36, dice que Ò temen vino ántes que Hodzaifa, dando á aquél
cinco meses de mando y 4 éste un año, expresando que vino en Moharram
APÉNDICES.

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APBÍTD1CES.

de 111, dice en el temo n, [>ág 27, que Hodzaifa vino primero y gobernó
seis meses, y despula Cismen vinco A seis meses, la cual parece más
exacta.
Alas aoni fia ofrece nuovu. dificultad. Los escritures árabes dicen quo des¬
pués de Hodzaifa fue gobernador de España , aunque por poco tiempo, Ótemeri, y después de íeta, Alhaitsain, Isidoro Pacense cuenta antes de Alhaitaam dos golimadores del nombre de Ótsmen (Antuman), Por una
parto parece difícil que la Crónica cristiana referida, do autor contemporá¬
neo, se equivoque en este punto; por otra el silencio absoluto de todos los
árabes sobre eí segundo Ó tomen hace dudar de la exactitud del relato in¬
dicado, Verdad es quo hay en ellos cierta confusion cu este punto, lla¬
mándole unos Otsmen ben Àbi Çaid, y otros Otamen ben Abi Nisft, ase¬
gurando algunos quo procedió á Hodzaifa, y diciendo los mis que fuá
posterior; mas hay también que advertir que tampoco hay la mayor clari¬
dad en la Crónica de Isidoro de Beja. En la edición del padre Flores ( Es
paila Sagrada, Yin), aparece: Antwnan. ab Africará* partibus toatún propmiL Uic quinqué memibus I&panius aubemavit ; post quem vUum finivit,
d missus est alius Antuman nomine* En Xa <lo Berganza : Antuman ab afri~
cards partible# tadtm properat, qui dum quatuor per menses alium sustentan*
do, honoribus infulat Ahítan (Alliaifcuun) , ad Hkpmiam vegendam, etc. Es
decir, que unos manuscritos cuentan dos del nombre de Ó tomen, y otros
uno solo, como dicen los árabes, Carecemos de datos suficientes pant resol¬
ver esta cuestión de una manera definitiva; pero desde luego In Cronología
de Isidoro Pacense, tal como aparece en la edición del padre Flores, es
inadmisible. Dos fechas hay seguras é indubitadas, que son las que pue¬
den .servirnos de guía en este confuso período : V La venida do Ya]: ya ben
Çalania , quo, como so ha visto, comenzó BU gobierno en Xawel de 107 (Fe¬
brero-Marzo de 726). 2.D La muerto de Abdo-r-Rahmcn el Gafekí ? en la
batidla do Poitiers, en Hainadhan do 114 (Octubre do 732), Entre ano y
otro suceso median seis anos y once meses , y en esta espacio hay que co¬
locar los gobiernos de Yalyya, Hodzaifa, uno ó dos Otsrnen , Állmiisam,
Mohammed ben Ahd-Ailah, enviado para destituir á Alhaitsam, como so
referirá después, y finalmente, Ábdo-r-RnhxQcn. Veamos lo que multa de
la Cronología del Pacense :
Yaliya, casi tres años (/ere tñmnio), Supongamos dos y medio. . 2 6
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Hodzaifa (Gddifa), seis meses, , .
Ótsuaen I , cinco meses, ,
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Ótsmen II, cuatro meses.

235
p 4
» 10

Alhaítsam , diez muses.
>v )>
Moluuntnad (no expresa tiempo)
Á.bdo-r-Rah trien , tres años, .
3 »
Exultan, pues, siete años y nieto meses, en vez de siete años solos, que
à lo Humo pueden contarse, y RíII toner en cuenta oí tiempo que estuvo
Mohammad bou Abdallah. Estos siete meses do error consisten precisa¬
mente cu los cuadro del segundo Ó temen, y en treÿ quo pone do más á Abdo-r-Rahmeiu
Voamos lo que se deduce rio los cronistas arábigos, que sólo cuentan un
Ótsmen, Ya Lemos dicho la contradicción en que incurro Ebu Ádzari, que
en el ionio I, pág. 3(J, do su Bagan Almoyreb, establece la cronología si¬
guiente :
Ótsmen ben Abi 2ííb& vino on Xáaben de 110,
Hodzaiía vino en Moliarram de 111,
Altad team cu Moharram de 112, y muñó on 114, lo cual es inexac¬
to, porque quien murió entonces fuá su sucesor Abdo-r-R&Lmen* Esta cro¬
nología es, pues, inadmisible,
En el tomo n, pág, 27, es como sigue :
Hodzíufa en X 10 ; duró seis meses.
Ótsmen vino en Xíiábcn de 110; duró cinco meses*
Álhaiisum vino al principio dol ano 111 > y duro diez meses*
Esta cronología es la que tengo por más probable, y es exactamente
conforme con la de Isidoro Pacense , prescindiendo de un Ótameü, que,
como hemos indicado, no aparece en todos los manuscritos, y puedo
sor interpol ación posterior; todos los demím escritores vanan mucho on este
punto, Ebu Ilubib dice: Hodaifa, un año; Ótsmen , cinco meses; À1haitsam , cuatro meses. El lieihan el Qlbáb, lo mismo. El fragmento pu¬
blicado por Gtisiri: Hodzaifa, seis meses; Ótsmen, tm año y sois mese»;
Alhaitsam , cuatro meses*
Adoptando, pues, cono la más probablo la cronología del tomo 11 do Elm
Ádzari, resulta que después de Hodzaífa., que gobernó desde Habió 1.‘ do
110 hasta Xa&bcn del mismo (Noviembre-Diciembre de 728), vino Otamen hen Abi Nisa; ó por mejor decir, fué nombrado, pues este pentonajo
se hallaba en España desdo los primeros tiempos de la conquista, y esuuo
de los que firman la capitulación otorgada a Tcodoiniro por Abdo-1-Âziz,
hijo de Muça, en Bi4chob del año 04 (Abril <lc 7 13). Conde incurrió en d

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APEDRES.

23fi

error de confundir ti Otsaien ben Abi Nisft con Munuza, íjuo peleó prime¬
fui muertoAlbeldan
despuésse)
ro contra Pelayo (Ckron.
en¡y
los Pirineos.
Suponíase que el nombre Muiraza era corrupción do Abo /Visa; poro de ningun modo puedo admitirse semejante conjetura. Otemen era de estirpe
árabe, y como tal pudo ser gobernador de España* Cuando fué destituido
según unos, y según otros en tiempo do Abol Jalar, pasó ú Kairewan y
allí murió según refiere Ebn Ádzari (n, 27). Munuza era berberisco, MMíí-T
ex mavrorum gente , como dice la Crónica do Isidoro; y esto bastaría desdo
luego para asegurar que no pudo ser gobernador do España; los árabes lo
(Elm Ádznri, ni 28; A!-Míikkari, i, 145) , y
citan por su nombro.
ya liemos referido su muerto, segnn la cuenta Isidoro Pacense* Nada tiene
¿le común este personaje con O temen , y ya Mr Rematul hizo notar esta
equivocación on su Historia de las invasiones de los sarracenos en Frauda,
pág, 37.
Otemen ben Abi Nisft fué sustituido, en Molmrmm de 111 (Abril de 729),
por Alhaitsam ben Óbaid AI-QuilchL Este gobernador, furibundo parti¬
dario do los Knisícs, comenzó á tiranizar á tos Ycmeníes de tal manera, y
á ejercer tales actos de crueldad y despotismo, que los oprimidos elevaron
sus quejas hasta d Califa , y á los diez meses, es decir, en DzoUkaada de
111 (Enero- Lebrero do 730), vino un delegado especial, llamado Mbhanimad ben Abdallah Àl-Axohui, el cual destituyo A Alhaitsam , lo mandó
preso á África, y permaneció en España dos mosca (Ebn Adzari, Ebn Jaldon, Ebn Baxenal, en Al-Míikkari, u, 11); es decir, hasta Sáfer do 112
(Marzo-Abril de 730), y dejó ele gobernador de España, según la orden
que traia, á Abdo-r- Rali men ben Abdallah Al-Gtefekí, que ya halda sido
gobernador interino ]jor muer le de Aç-Canili,
Abdo-r-Rahmen , después de haber sofocado la rebelión do Munuru , pre¬
paróse n hacer j>or Francia una correría aun más poderosa y atrevida que
todas Ins anteriores, Reuniendo un considerable ejército, pasó el Pirineo por
Roncea valles y se dirigió á la A quitante ; hizo,se dueño de Burdeos con poco
trabajo, Ycneiá á Endes ocrea del Dordoña, y prosiguió su marcha victo¬
riosa, saqueando pueblos, monasterios ó iglesias, hasta llegar á Poitiers.
Desde aquí se dispuso ú acometer la ciudad de Tours, cunndo Carlos Mar¬
te!, cuyo auxilio invocó Eudcs, salióle ni encuentro en llamad lian de 114
(Octubre de 732). Una reñidísima batalla tuvo lugar, en que, según parece, no quedó la victoria por ninguno de los dos ejércitos; la noche separó
á los combatientes, y Cirios Martel se propurubu ó proseguir iu pelea id si»
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237
fruiente (lift; mas los árabes , que habían perdido ú su genera! y gobornador Abdo-r-Itahmen , levantaron el campo silenciosamente, y tomaron la
vuelta do España > declarándose vencidos. Esta batalla, que unos llaman
do Tours, y otros, en mayor número, do Poitiers, es celebro entre los ára¬
bes con el nombre de Bafai Ax-Xoltadá , Calzada de los Mártires, por hnber
sido en Ja via romana que conducía do Poiticr* tV Tours, y por el gran mi, apnd Bonqnct , U, 655¡
moro de los suyos quo pereció. {Crome* de
Fredeyarii Coitiim , ibid., pág. 454; Cron. fiotrfatH'llcnttf* , ibid , pig. 660;
Isidoro Pacense, Al-AIakkary, Ji, pág. í>; Kbn Adzarí, it, 28, ote.)
Desde esto punto la cronología de los gobernadores na ofroco dificultad
gravo, pues aunque hay frecuentes contradicciones entro los cronistas, pue¬
den fácilmente resolverse.
En reemplazo de Ábdo-r-ttahmon , fué nombrado Ábdu-l-Mélio ben
Katan,que intentó, sin éxito favorable, várias acometidas contra los pue¬
blos del Pirineo, probablemente los vascones, y quo d los dos años finí des¬
APÉNDICES*

tituido.

Óbaíd-Allah ben Al-Hablmb, nombrado gobernador do África por el ca¬
lifa Hbcem en el año 11C (734), mandó u España á Okba ben Al-IIacbcliach
Aç-ÇeJuli, de quien ora cliente, y vino en Xawel del mismo (Noviembre
do 734, Ebn Adzrtri); siendo un error insigne el tío nuestra C)*óhicu y de
Ebn Al-Kótiya, que fijan su venida en ] 10. Okba fué uno de los más ac¬
tivos, capuces é importantes gobernadores quo hubo en España. Conquistó
parte del territorio de los vasconos, que ¿un no se bobina sometido, arrogló la administración , desterró á los inquieto» y crimiimle*, miunfestÓBO
imparcial y justo con vencedores y vencidos, y amenazó á los francos con
una nueva y formidable invasion, quo no pudo llevar tí cabo, porque ha¬
biendo estallado cu África una sublevación, hubo de acudir allá á ruprimirla, aunque no pudo conseguirlo; y habiendo regrosado tí España, falle¬
ció en Safer de 123 (Enero do 741), dejando el mando á AMo-l-Mélic
ben KíUAII, que liabia sido au antecesor. La mayor parto de los autores
árabe» dicen que el gobierno de Okba concluyó en 121 (739); pero los Hit¬
cosos en que intervino demuestran que la feelm indicada, que expresa A rItazi (en Af-Makkari, i, p¿g. 146). es la verdadera. La sublevación do
IOK berberiscos que Okba acudió á sofocar filé en 122 (7311), HíU que haya
en esto contradicción, y por consiguiente, su muerte na pudo sor en 12L
Con respecto ¿ la manera romo terminó su mando, bay tres diferentes tra¬
un
OH filé ¿ Francia y
Según
29).
(a,
Adsiari
Ebn
refiere
que
diciones,

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238

APÉNDICE

murió on la batalla do Belat À$-£okaâ&% ft$ decir* en lo batalla de Poiriera,
lo cual TíO necesita refutación, Según otros: los Arabes españolea se suble¬
varon contra ¿1 y le destituyeron , que es la misma que trae nuestra Cróni¬
ca* For último, otros tduimm quo sintiéndose gravemente cidernio, entrego
d mando A Ábdo-LMélic bou ÇAíaiu Hemos preferido ¿ata, quo está con¬
forme con Isidoro Pacense.
Âbdo-1-StéUc no gozó largo tiempo del mando que por segunda vez ejer¬
cía- La sublevación de los berberiscos había tomado un incremento formi¬
dable en África. El Califa envio un ejército A las órdenes de Coltsom para
reprimirla,, y sabidos son, por nuestra Crónica } los pormenores de esta de¬
sastrosa Campaña, la huida de flídch á Cento y su paso A TSspafia, muy á
despecho del walí, que se vio obligado A admitirlos, porqué los berberiscos
de España se habían sublevado también. Según nuestra Crónica , parece
que Bíiích permaneció mucho tiempo en Ceuta , puro no es así [mesto que
*
expresa que Baleii pasó i España en 12,% y con efecto, de Ebn Adsuri
consta quo la destitución de Ábdod-Mélic por óste fu¿ ni principiar el mea
de Ilzol-ICaáda de 123 (mediados do Setiembre de 741), Pe -suerte quo
Âbdo-LMélic sólo gobernó nueve meses, libu Habib no cuenta este segun¬
do wuliado de Ábdo-l-Mélíc, y Ebn J nidon diese equivocadamente que filé
*

destituido en 121 (742),
Bdch, á loa once mesen de mando, romo dicen Ebn líabid y Al-Makkari (n, 13), áalió á combatir á los hijos de Abdot-Mélic, que en union con
d gobernador de Harbona venian en su busca¡ y aunque quedó vencedor
eu la batalla t murió A ios pocos dias s do las heridas que había recibido. Esto
fné en Xawel de 124 (Agosto de 742), (Ebn Ádzari, N, 23; Al-Makkari? ll, 13.)
Los siriacos nombraron entonces valí á Tsaàlaba bon Çalama Al-Ãraijlf,
según la orden que teman del califa Hixein para el caso de que Balch mu¬
riese; mas los berberiscos y árabes españoles le hicieron h guerra, !e sitia¬
ron en Mérida, fueron A su vez vencidos ? y Tsaákba los hizo prisioneros
y comenzó á venderlo?, con loa pormenores que constan de nuestra Cró¬

nica*
Vino á. (Instituirle Abol Jalar, Al-Hoççum bon Dbirar, (le la tribu de
Quelb, (m Róeheb do 125 (Mayo de 743), según consta do Ebn Hayyan
(en. Al-Makkari, n, 14), y de Ebn Atabbar (pág, 51). Ebn Adzsxi dice
que vino en Motiarram, io cual es evidentemente erróneo, pacato que en la
jnianm pág, 33, y pocos renglones Antes, dice que Tsaftlaba gobernó diez

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239

APÉNDICES.

Nuestra ( 'rúnica da ti entender que la destitución de ¿ato fue en Xawç.1 (Agosto-Setiembre), porque dice quo los berberiscos fueron derrotados
en el día de la fiesta ele) Fitr, que se celebraba al terminar oí ayuno do
Kamadhnn, y [>or consiguiente, la venida do Moeram bcu Dlurar, según este
dato, fue en el mes siguiente do X&weí, puesto que te encontró cuando vol¬
via hacia Córdoba con los prisioneros. Con iodo, noa hemos decidido pov
la fecba arriba indicada de Réclicb , no solamente por la respetiiblo autori¬
dad de Ebn llayyau , sino porque Aun nuestra Crónica duda do la fiesta quo
celebraban los berberiscos cuando fueron vencidos, sin saber si ora el Fitr
ó In fiesta del sacrificio (que era cu Dzoldlichn) , y los demás autores sólo
dicen que celebraban una fiesta, sin decir cuál Ebn Ádznri, ademas, ge¬
neralmente bien informado, dice también, como hemos ya indicado, que la
duración del mando de TsaAlaba fuó de diez meses.
Quedó Abol Jalar AMJoççam en España hasta la sublevación do AsSomíúl y de Tsuabu , que le destituyeron, quedando éste de gobernador on
Réchcb de 127 (Abril de 745). Ebn Ádxari y Ár-Ttnri (en Al-Makknvi, ir, 15) dicen en 128 (pag* 35). En AI-Makkari, ii, 15, *e encuentra la
fecha aniba dicha, y Ebn Baxcual, ibid,, dice lo mismo, que concuerda el
Rcifian el Olbab y Ebn Habib , que dan A AM Jalbar do» años de mando.
Teuaba murió eit 129, como dice nuestra Crónica y y aunque no encuen¬
tro que ningún autor diga el mes, conjeturo que futí en Mobarram (Seticmbrc-Octubre de 746), porque Ebn Hayyan (on AUMakkari, u, 1.0)
dice que FU sucesor Yóçuf fue declarado wall en Rabió 2.* do 12P (Diciembre de 746 A Enero de 747), y entre uno y otro hubo uu espacio do cu Euro
meses , sin que se pusiesen de acuerdo pp.ru la elección de walí, COITUS dice
Ebn Ádzari JI, 30, y Ar-Rarf > en Al-Mukkari, n, 16, aunque nombra¬
ron para juez interimimeute A À bd o-r-It&hmcn ben Caüjir AULfymf (Ebn
mese*.

*

*

Ádzari , n , 36).
La historia de Yóçuf es bien conocida. Nuestra Crónica es extensa en
este punto, y contiene pormenores curiosísimos, Àhdo-r-Rahmen I desem¬
barcó on Aim uñé car al principio do liable l.6 ó 2. de 13b (Agosto o Kctiembre do 755). Venció A Yóçuf junto A Cordoba, y tu¿ proclamado el 10
do Dzol-Hicha del mismo (15 de Mayo de 756)*
Para mayor claridad ? pondremos A continuation el insultado de las an¬
teriores investigaciones reducidas A la indicación de las lechas.

t

AvrésmcRS.

240

RE SÚMEN CRONOLÓGICO.

TÃRIX.- Desdé R¿chcb ele 92 (Abril-Mayo de 711) basta Ramadhan de 93 ( Jimio de 712) , en que vino MUçIL
TTóEKEB db 92 (Abril-Mayo de 711). Desembarco do Tárik,
28 de Ramadhon á 5 do Xavrel de 92 (19-28 de Julio). Batalla
de Groadalefe»
Xawel de 32 (Agesto do 711)* Conquista de Córdoba*
líobamun de 93 (Oct ubre-Novienxbra do 711). Conquista de la
iglesia OJQ que se habían refugiado los soldados de Córdoba* y pri¬
sión do su jefe por Moguits.
Conquistada las provincias de Málaga y Granada, de Toledo y
Guadalajara,
2. MUÇÀ. Desde Ramadlian de 93 ( Junio do 712) Imsta Sáfor del 95
(Octubre- Noviembre do 713).
Conquista de Carmona y Sevilla y del Algarbe.
4 de Bócheb de 94 (6 de Abril de 713), Conquista de Murcia
y Grihuela.
I / de Xawel de 94 (30 do Junio de 713)* Conquista de Mórula.
Conquista de Zaragoza y do Cataluña,
Sáier del 95 (Octubre-Noviembre de 7 13). Salida de Muca y Tárik. para Oriente.
3* ÀIÍDO-L-ÀZIZ BEN MUCA, Nombrado gobernador al taltr de
España su padre*
Asesinado en ítócbeb de 97 (Marzo de 716)*
4- AYOli BEN HABIB AL-LAJMÍ (interino)*
Hasta Dzól- Bicha
de 97 (Agosto de 718)*
5, AL-HORR BEN ÁBDO-R-RAHMEN AL TSAKAFI.— Hasta Ramadlian de 100 (Marzo-Abril de 719).
Sublevación de Pelayo en Asturias*
6, AÇ-ÇAMH BEN MÍl LÍO AL-JAULAFI.
Riimadhan de 100 (Marzo-Abril do 719), Venida doAç-Çamb.
Conquista de Narhom.
Dzol -Bicha de 102 (Junio de 721). Bata]]a de Tolosa y muerto
de Aç-Çamh*
i.

m

¡B

AI'íSNJIJOKH.
211
7. ÀBBO-R-RAHMEN BEN ÀB D- ALLAH (¡uterino).— Hasta Sáfer
de 103 (Agosto de 721).
8. ÀNJ3AÇA BEN ÇOHAIM AL-QUELBÍ.
Sáfer de 103 (Agosto ele 721). Venida do Ànbaçn.
Poder creciente de Peis yo y derrota de Alkama, gobernador do
Galicia.
Conquista de Oarcajona y Ni mes*
Setiembre de 725* Conquista do Áutun.
Xrniben do 107 (Enero do 72(i). Muerto de Anbuçjw
9. ÔDZBÀ BEN ABB- ALLAH AL-FIHRI (intoriiio).— Hasta Xaivel de 107 (Febrero-Marzo de 72f>).
10. YAUYA BEN 0ALAMA AL-QUELBÍ. Hasta Rabifl i.n do lló
(Junio- Julio de 728),
11* ilODZAIFA BKN AL-AHWAS ÁL-KAIS1 —Hasta Xaftlcn de
110 (Noviembre- Diciembre de 728).
12. CISMEN BEN ABI NIÇÀ AL-JATSAM í. - Hasta Molmrnim
de 111 (Abril do 729)*
13* AL-HAITSAM BEN ÒBAID AL-QUILEBL— Hasta Dzol-KiuUla
do 111 (Enero-Febrero de 730).
14. MOHAMMAD BEN ÀBD-ALLAH AL-AXC1IAI, Hasta Sáfer
de 112 (Marzo-Abril de 730).
15. ÀBDO-R-liAHMEN BEN ÂBD- ALLAH AL-UAFEKÍ. Seganda vez.
Sublevación y muerte do Mttiilizn.
Ramadhan de 114 (Octubre de 732). Batalla de Poitiorfl y muer¬
te de Á bdo-r-Rftlmicii.
16. ÁBDO-L-MÜ LIO BEN KÁTAN.— Huatu Xaweldo UC (Noviem¬

*

i

m

p

bre de 734).
17. ÔKBA BEN AL-11ACIICHACH AO-OELOLI.
122 (739). Sublevación de los berberiscos.
Sáfer de 123 (Enero do 741). Muerte de Ókba.
18. ÀBB0-L-MÉLI0 BEN KÁTAN. Segunda VOZ.
Pzoi-Kuádade 323 (Setiembre de 741). Destitución y muerte
de Àbdo-1-Mélic.
19. BALCH BEN BIXR AL-KOXÀIRI. Hasta Xawol de 124, eu
que murió (Agosto de 742).
*—

I

i

i

p

16

AFfàmCES.
20. TSAALABA BEN ÇA LAMA AL-ÀMILL— Hasta Récheb ele 125
(Mayo de 743).
21. ABOL-JAIAR AL-HOÇÇAM BEN DHIRAJt AL-QUELBI.
Hasta Bécheb do 127 (Abril <lc 745).
22. TSUABA 13EN GALAMA AL-OHODZAMI. Hasta Molwrraro
do 129 ( Set iembre- Octubre de 748),
Intervalo de cuatro meses durante el cual nombraron interinamente á AMo-r-Rahmen ben Catsir Al-Lajmí.
23, YÓÇXJF BEN ÀBD0-E-BAI1MEÍSÍ AL-FIHRL
Rabié 2.a de 129 (Diciembre de 74G k Enero de 747 ), Nombra¬
miento de Yóçuf*
130 (747 A 743), Sublevación de Abol-Jatar y su muerte132 (749 A 750), Hambre general en España, y abandonó de
loa provincias del Norte por los berberiscos que las habitaban,
133 (750-751). Bou arrojados los musulmanes de Galicia.
136 (758-754). Conquistan loa cristianos & Ástorgay gran parte
de Castilla la Vieja.
137 (755), Sublevación de los vascones contra los Arabes.
Rabié 2.a de 138 (Setiembre-Octubre de 755), Desembarco do
Ábdo-r-Ra limen I en Almufiéoar,
10 de Dzol-Hicha de 738 (14 de Mayo do 7 5 5). Batalla de Cór¬
doba, y proclamación de Abdo-r- Ral» roen al dia siguiente.
242

W

}

*

INDICE GEOGRÁFICO.

ABÓ F OTROS

CrJfl»J). páginas 57 y 58.

Rio qiu: naco cerra de Nüjtlusa, y desemboca cu c] Mediterráneo
junto á Saffft. (Merasid AUIttilá, l.o mo m, pág. 613.)

Bortom).
i. Alava(bJÿJ

ACUA BORTORA

A

En este lugar se dio la batalla entre JJalch y los hijos de Ahcto-1Mélic ben Kátan, y según nuestra Crónica (pág* 52), estaba situada
A dos batid de Córdoba. Un 5arid era la distancia quo corría ordina¬
riamente un caballo de posta; )>ero 1os autoras árabes no están confor¬
mes en este pimío, entendiendo á veces seis millas, y á veces doce; es
decir, dos ó cuatro leguas. Dictaba, pues, esto paraje de Córdoba de
cuatro á ocho Jcguos y deberemos entender one era bácuiol norte do
esta ciudad porque Bnlch estaba en Córdoba, y salió al encuentro do
los enemigos, qtie venían de Toledo. Ebn Al-Kófiya, que citu esto
mismo punto ai hablar do la batalla indicada, dice que pertenecía al
distrito do \Vaba (ijjj) ó Weba , quo FIO so menciona on Al-ldrieb K1
nombre de Ama indica que en tal paraje había algún manantial, ó
quizá algunos baños, pues hay diferentes localidades en España con
aguas medicinales, qne fueron designadas por los romanos con es¬
te nombre, como : Aquae Bilbilitanac, Aquis Celenis, Aqui» Orígr¬
uís , etc. Probablemente habrá quo buseur esto paraje hacia k venta de
Agua Dulce, en el camino que de Córdoba , por Adamuz , pasa el pmu
toen dirección á la Conquista, á Almodovar del Campo y Ciudad
Keah
}

j

-

I

244

ÍNDICE

Boloy), páginas 131 y 132.

AGUILAR {

Le cita Xííi'if Al-Idríçi en su Description de España , y d ico que
Jiechwcheç, conjetura
cüstíi de Córdoba veinte millar Mr* Dozy, en
que o) nombre de Polcy es corrupción de Illipulaÿ suponiendo que este
era el nombre romano de la indicada población, lo cual es inadmisi¬
ble: primero, porque Jas inscripciones romanas encontradas en Aguilar
ó sus inmediaciones no ofrecen jamas el nombre do Illipula, y sí re¬
petidamente el de Ipagro; segundo, porque los antiguos itinerarios de¬
muestran que hi moderna Aguilar corresponde próximamente á la an¬
tigua Ipagnm,

Â1N ATTAMR

(3

t,

Fuente del Dátil), pág. 17.

Lugar situado en el confín del desierto do Siria, al poniente del
Eufrates. (Morásíd Al-Ittilá, u, pág. 2Ü4.)

38.
pág.(U\),

ÁLAVA
*

¿Jl, Alava y las Castillasy
Generalmente decían los árabes
para designar el territorio que después formó el condado y reino de
CastBfe.
Al-Kasr Al-Abyad). pá¬
ALCÁZAR BLANCO (
gina 101.
Al-TViilimi se rebeló contra el calila Abdo-r-Rahmcn, sorprendió y
mató al Gobernador de Mórida, y huyó hacia las montañas cuando ol
Califa fue en su persecución. Al año siguiente volvió A bdo-r- Rali men
A salir contra él 3 y buyo el Fail mi , pasando por AUKmr Al-Abyad.
Las indicaciones que tenemos de esto punto son tan vagas, que no es
fácil determinar su situación. Acaso Montalvan, en el Maestrazgo, á
orillas del rio Martin.

ALF0NT1N { .¿¿¿A), pág. 98.

o

Debió este pueblo estar situado en las cercanías de Leja. Ebn Hayyan (ca las notas <le D. I\ de Gryángos á su traducción de Al-Makkari, n, 452) dice que el califa Ábd-AHah salió do Córdoba, en el
año 27ÍL contra Ómar ben Hafson, llegó ¿ Holey (Aguilar), donde

GEOGRAFICO.

í

245
batió ni rebelde, le persiguió hasta Archidona , después hasta BobnX"
ter, regreso A Archidona, de aquí á Allbutiu y despuea á Kaçtíla
capital de Elvira. Bien BG entienda por Kaçtíla el castillo do
Elvira, ó Jas Torres Bermejas de Granada, resulta que Álfontin se ha¬
llaba, según este itinerario, entro Árchidona y la vega de Granada.
151 mismo autor (ibkl , pág, 453) cuenta que en el año 281 salió
Al-Motarrif de Córdoba contra ómor, iuó hAciu el Genii, que pasó
por Iznajar, después A Torrox (V. este nombre), A Loja, á Alfontin,
</ue era del distrito de Alealá.
For último, según Elm Al-Kótiya, cuando A bdo-r-Kahmen Idesembarco on Álmuñecar, füé primero á Alfontin, y luégo a Torrox,
que no puede entenderse el pueblo que ¿un liova este nombro en la
costa, sino otro pueblo, llamado del mismo modo, que había cerca do

Loja,
Parece casi seguro que estuvo este pueblo en í as ruinas que hay en
el pago del Frontil¡ como a media legua al norte de Loja y à la otra
parte del rio, en el camino de Montefrio, donde brota un buen golpe
de agua. Hace peco que allí ao descubrieron varios trozos arquitectó¬
nicos y un busto de Ariadna , que posee e] Sr. Fenumdez-GuertfL Es
sitio fuerte por su naturaleza,

i

ALGARBE (

Al-Garb.— El Occidente), pág. 100.

Aunque asta palabra significa sólo el Occidente , los Arabes de Es¬
paña llamaban así A la provincia que Aun conserva este nombre en
Portugal , por estar al occidente de Andalucía.

ALGECERAS {

y, jji

Verde).

A lchezirat-el-Had r&. La Isla

Los árabes aplicaron este nombre á la ciudad do AJgetáras, más
bien que á la isla que hay dolante tío ella, ó !t¿ cual llamaron isla do
,
Umm Haquim (V. esto nombre). Algunas veces diecu sólo fj-1
Al-CLezira , La Isla.

ALMEIDA

(soíLdl, tíi mesa),

Nuestra Crónica , así como otros varios autores árabes, dicen quo
Tárik, después de haber pasado el Guadarrama, llegó á una ciudad
t

j

24fi

ÍNDICE

cuyo antiguo nombro no ¿ociaran, y que desde calóñeos f«¿ designada con el nombre de Almeida , por haberse encontrado en ella una ri¬
quísima mesa do oro y piedras preciosas , que su pusieron proceder de
Salomon, Sogun aparece de Jfibu IF&yyan en Al-Makkari fi ,pág. 1 72),
esta mesa no era otra cosa quo unit ci3{>ccie de atril , en que se coloca¬
ban los libros de los evangelios, y este autor, como oíros mucho*, se
inclina á creer que la alhaja referida se encontró en Toledo. Posible es
quo así fuese, y quo los árabes do tiempos posteriores, teniendo noti¬
cia de este hallazgo y do una población llamada La Mt&ay nombro
acaso debido A alguna circunstancia moramente topográfica, huyan
tratado de explicar su significado aplicando A olla el suceso referido;
pero siempre resulta que ni norte del Guadarrama los autoras árabes
indican la existencia de una población llamada Almeida* Basta echar
una ojeada al mapa para comprender quu esta Almeida no puede sor
la ciudad que hoy dia conseno este nombre en Portugal , porque r[árik se dirigió hácia Amaya, nwvo leguas al N, CX de Burgos, y una
marcha desde Guadal¡ijara á Somosicrra ; de aquí á Almeida de Por¬
tugal, y de aquí á Amaya, sería larguísima y desconcertada. Los ejér¬
citos árabes siguieron,en BU conquista, como era natural, tas caminos
romano», y habrá que buscar A Almeida, nombro quo, sea dicho de
paso, aplicaron á diferentes localidades ; en la carretera romana que se
dirigía A Simáncas desde Segovia, ó en la que iba d Falencia por Clnni a, Esto es, ¿ lo menos, \o que parece más natural. TArik salió de
Toledo, y tomó el camino que conducía á Zaragoza; pero al llegar á
Guadalajara cambió de dirección, inclinóse íi su izquierda, pasó el
Guadarrama JKH Somosicm , y desembocando en 1as llanuras da Cas¬
tilla, buscó probablemente la carretera de Segovia , que era la más
próxima, y que después, por Cauca y Uivaria, bogaba áSeptiiuáiicas.
De aquí pa sai lit á Pftlcncia, y siguiendo Inicia el Norte, ¡legó hasta
Segisamon y Amaya , que se hallaban próximas. En todo esto trayecto,
bi única población que presenta alguna analogía con el nombre de Al¬
meida es Olmedo, que en la division de obispados falsamente atribuida
á W timba, pero que A lo ménos sirve pava revelarnos los nombres y
situación de algunas ciudades en el siglo xn, se llama Al mol lo cual
conviene bastante exactamente con AlmeidíL Mas como sólo hay esta
semejanza de nombre, dato frecuentemente muy engañoso, y como sólo
puedo fijarse la marcha del ejército do Távik de uua maneia algún

,

247

GEOGRÁFICO.

tanto arbitraria ó incierta , proponemos esta conjetura , única
canzamos, con bastante desconfianza,

ALMODÓVAR

,

i|uo

al¬

Al- Modo war.— El Redondo).

Castillo Cortísimo, A ’a margen derecha del Guadalquivir y a 23 ki¬
lómetros de Córdoba 7 que i'mn conserva sus antiguos torreones y mu¬
ros, restaurados en tiempo de la reconquista,

ALMUÑÉCAH {

Almunecab), pug . 76*

I , Albont) , pág. 200.
ALPÜENTE (
V. AI-Makkarij u, pAg. 11.

ALQUERÍA DE LAS PUENTES (

¿di ¿o

Kariat-al-Oym).

Lugar que dobla estar situado cerca do Santavcr, según aparece do
la pág- 102 mi (pie so dice que el Fiitimi, rebelado contra Abdo-rRíilimeu I, se dirigió hílela Santavcr, aposentándose on la alquería do
lats Fuentes (Kftriat-al-Óyuii).

(bU), pág. 28.
El P, Floréis , cu el tomo vi do la E$¡>aña Sagrada

AMAYA

nota 3.a sobre
el Biclarensc, describe esta ciudad, que tuvo bastante importancia du¬
rante Ja edad media. Aun consen tí este nombre, y se baila situada ul
N+ 0. do BúrgoSj curca de Villadiego. Hoy OH población de escíuio

vecindario.

ANGOSTURA DE ALOE GIRAS
Chezira), pág. 23.

MadhíkAl-

Esta angostura no puede ser otra que la garganta que bay junto ni
pueblo llamado Los Barrios no lejos de AlgeointSj ó bien el paso di>
las lomas de Cámara, que atraviesa la cordillera Pen ibótica entro Jimena¡T Alcidú de los Gflasulos.

ARAGON, páginas 07, 72 y 77.
Aunque algunas vocea escriben los árabes

Aragónÿ lo más

frDKíR

248

J!,

frecuente es designar aquel reino con el nombre do

la

frontera más alta,

(¿U|ÿ Ánnila),

AKMJLLA

pig. 89.
Lugar cercano á Granada, Etmo-i-Jalib, en su JbaU (MS. de! *eñor Gayángos), cita dos alquerías de este nombre: Ann i tía la Mayor
y Armillit la Menor* Hoy dia sólo so conserva una aldea con esto
nombre.

ASILA

pág. 67.

Ciudad marroquí, que los escritores españoles llaman Arcilla.
h

b

ASTORGA
ASTÚRIÀS

Astorka), páginas 48, 49 y 66.

ó

[fjyy**b, Wastures), pág. 00.
s*

AVIÑON

f Abinyon), pág. 1Í)J.

V. Al-Makkari, I, 173.

pág. 43*

BAKDQRA

Unos autores dicen Bakdora y otros Nakdora ó Nabdora, y áun
nuestra misma Crómica (en 1st pág. 49 de la traducción) dice también
Nakdora. Es e¡ paraje donde filé vencido y muerto Colteom por los
berberiscos, y que estaba situado cerca de Fendelauu, ai N. del Sebu.
(V. SlanCj IlUtoire des berbén $ , tomo t, Tabla geográfica. Nobdouru.)

BAGDAD

pÿ), pág. 55.

BAR A Y (j;

y).

Este paraje del país berberisco me es desconocido.

BARBATE

(tby. Barbat).

Áun se llama también rio Barbato el que desemboca cerca del cabo
de Trafalgar, punto donde* según nuestra Crónica se embarcaron i os
}

GROG RÃ riCO.

249
berberiscos pura pasará Alricn, eutmdo abandonaron ei territorio do
Castilla, ti consecuencia do In sequía
bubo por KM años de 753
y 7Õ4. (V. ¡íágimiá (¡6 y (>7.)

BARCELONA

(üA

y Barcelona}, pág. 102.

BEDR ÚJJ). pág. 67.
Eptariuii ]«mi

las

Allí £»uó Mal loma
lióeriia.

vanas, siruntla mitro Me* lina y ol mar Rojo,
batalla contra los Koraixícs yl «fin 2.c < lo lu

unni

umi

BE JA (tes. y, lincha ó Hecha) . páginas 2P,

30, lJ.">

y 114.

BEMBEZAH U-ÿy), pAg. 100.
y sijln ¡tor conjetura lie inlor]irol:«lt)Brm)El J1S. íru; <ÿ <1 irt’ j
brzar, rio cjiie naco <;n la sinrra 4c la Caiiivunu la y desemboca junto
á lIornttcHneloa, en <ÿ! Gundnbjuivir.

BOBAXTER

(

**

K

o páginas 131

y 134.

En mi juicio, aunque la identidad de Itolmxlcr con Barba, quo protonde fllr, Dozy en MIS Jícchwrltw , *O¿íIHW1IL edición , temo i, es dudosa, i'Mn famosa Íbrhilusíu estaba Alnada t-mtio supone esto eminento orientalist ii en Jo que hoy se Huma ruinan del 0»Ht ilion. Todos
lew itinerarios que se roiiservan tie las i\\p<Kliéinne* fliriídcliiH contra
Ornar ben liaison ci incurren n esto punto, y In io|*>jíraf[n ron viene
grandemente con lo que los árabes nos client un de aqnrl etislillo.
*

o

di

Bÿ3j, Bclaf. Ax-XoC ALZA DA DE LOS MÁRTIRES
had A), páo\ :?r>.
Este nombre dan los árabes ¡i ln culziuln romana que iba do Boilier*
á Tours, v un lit cual fueron derrotados los tirubcs por (/Virio* Martel,
con muerte de Âbdoi-Rttiiimai Ál-tSiifcki.

CAN AT

ÂMIR

ÍÿU #Uí).

Fortaleza que construyó, al poniente de la ciudad de Córdoba, un
17

250

ÍNDIO®

personaje llamado Amir, que se sublevó contra Yócuí Al-Fihrí , por
los años de 753 á 754. (V. pág. t>y.)

CARACUEL
Es el

Carquer), pág. 126.
de los oretanos.
Carawvum

CARMONA (ÜJy*¿), páginas 28, 96 y 180.

CARTE YA

(¿Lsd®

Cartaclierma), pág. 210.

Según Ehn Abdg-l-Hdquein , saltó Tirik del monte de Gibraltar y
paso por la alquería de CoAwihimtaÿ en dirección á Algeeiras. Se re¬
fiere evidentemente a la Torre Cartagena, que se hallaba situada en
el paraje que ocupó la antigua Carteia, al fondo de la balda ele Gi¬
braltar.

CASCAR

(JZS), pág. 56.

Distrito entro Cufa y Basra. (Merasid Al-Ittilá, ionio n, pág. 497. )

CATALA VERA

pág- 27 (14 del texto árabe].
Lugar situado á corta distancia de Córdoba, hacia el 5íurte, y en
el cual fuó hecho prisionero el Gobernador de aquella ciudad. Se eneuentm mencionado en el calendario agronómico de Árib ben Caúí,
que insería Libri en e! tomo i de ¿su Tfístcrtct de leis fwncim matmn&ii-*
eañy con el nombre de (Jailbirdÿ que contieno exactamente las mismas
radicales que el citado por nuestra Crónica. AJ-Makk&ri, i, 166, dice
Toilira.

CAZLONA (ÍSJL

I

Kastulona).
La antigua Castillo ó Castuíone, que estuvo situada cu las inmedia¬
,

ciones de Linares.

CERCANA
CEKÜEÑA

(ÿvjL

, Xertanis), pág, 105,

Cerdenya), pág. 213.

GEOGKIFICG.
CEUTA
Çebta), páginas 18, 46, 4? y 5Ü.
Probablemente UíunadEi- asi dd nombre Je SepHm /miras con
d asignaban las mete colinas en que está fundada.

COLTUKK

251

que?e

(íÿS), pág. 105.

He traslucido
por Colime cou gran desconfianza , y sólo lo propongo como conjetura.

Kolonbcira), pág. 82.
Probablemente el nombre romano mr. Columbnrii, según conjetura
el Sr. Fernandez- Guerra.

COI.O MERA

CÓRDOBA

(SJv. Kírteba).

CORIA (¿o t *3. Kauria), páginas 49, 50, 67. 99 y 106.

CUFA (Hr), pág. 62.

ÇABRA (íÿ), páginas 17. G2 y 70.

(os berberiscos ,Historia
tomo I, Tabla
Seuun M. Slane,' en ln
geográfica, hay cuatro i ocal idades con esto nombre: 1.* Un barrio do
ti

K airewan. 2/ Aldea á dos leguas de ewfca ciudad. 3.a La antigua SabruLa. 4 doce leguas al occidente de Trípoli. 4 J Eal ación sobro el Moluya,

DAIR HANNA

Monasterio ríe Santa Ana), pág. 58.

-

Era ím lugar del distrito de Kínnesrin, en que so crió rVbdo-r-Eabmen I.

DAMASCO

<Jÿ), pá £?ÿ (59.

DESFILADERO DE ABÓ TAWTL (JO

JJ

Tawíl).

¿o’

e.

Feoh Abó

Sólo indica nuestra Crónica (pág. 104) que se hallaban en el camidesno de Córdoba á Zaragoza , y antes de llegar á Suntuver, porque

ílTOICB

252

pues del suceso quo ocurrió en Ái>ó Tawil fuó el Emir á esta ciudad.
¿Hacia la Hoz < 1‘eñcuscriia í

DESFILADERO DE ALMEIDA («jJ U\ J
L-

Estaba en la sierra ele Córdoba, pues nuestra Crónica (pág. 132)
dice que 3 as tropas de O mar ben Hafson llegaban hasta Xeounda y
hasta el desfiladero ó paso de Almeida,

DESFILADERO DE THÁRÍK (J>j Uc:

J

Feoh Tárik).

C
Tárik, desde finada Lijara, se dirigió á Castilla , pasando por un
desfiladero que tomó su nombre. Se ha conjeturado que este punto pa¬
tina sei Bui trago, corrnpciun de Fach Tárik; pero esta suposición ne»
parece admisible j primero, porque Buifrago, en la época goda, apa¬
rece con el nombre de Bitumaim ; segundo, porque lo que tomó el
nombre de Tárik no fue una ciudad, sino la garganta ó desfiladero
por donde pasó. Débese, pues, entender por desfiladero de Tárik el
paso de Somosierrm

ÉCIJA (fcsH,
Eçticha, y también
'
y 137.

Eeicha), páginas 23

EGIPTO

Misr), páginas 18 y 57.

ELVIRA

. Ilbira), páginas 23, 25, 78 y 81.

Nombre que dieron tos árabes , no sólo á la ciudad de Uliberis, sino
á toda la provincia de que fue capital, y comprendía próximamente l-o
que hoy la provincia do Granada,

EMESO (

páginas 64, 81 y 32*
Los árabes pertenecientes á !a division de Émeso, que
, Hems),

vinieron á
Espada con Raich ben Bixr, se establecieron en la provincia de Se¬
villa.

ESPAÑA

,

Al-Andalus).

Los árabes dieron ei nombre de And alus primeramente á la comarca

GEOGRÁFICO,

253

de Tarifa (V. Isla de Ânãahts)ÿ y después A toda España. > aunque no
desconocían tampoco este último nombre : £JL¿I, E>cbania> Los escri¬
tores cristianos de 1« edad media llamaban España frecuentemente A la
paite ocupada por los árabes. V, Chromcon Albelden se, c. 74 : JfoSpojvam Ingressi
homat
num omne exéfritu ¿>/xihiae. O. 75 :
mnty etc,
m m A i A

EUFRATES

(C-ÿ. Al-Forát), páginas 59 y 60.
Uf

FEHS AL

BOÍiUT

(bJJÿ

Llano de las Encinas).

El campo que designaban los árabes ron este nombre era el valle de
los Pedroohcs, y probablemente también cl de k Alcudia, que caía
contiguo. Mr. Dozy, on ias notas á sn traducción del Kdrisi (pág. 264),
significar» *>n este caso encina,
manifiesta k duda de si la palabra
ó bien castaño, decidiéndose al fin por lo primero, A ks razones allí
alegadas so puede añadir la do que en c) territorio indicado km abuudado siempre, y Aun chisten, magníficos bosques fio cncimus , y no se
tiene noticia ríe que jamas los haya habido de castaños.
ww

*

FIRRIX {Jÿyl páff. 93.
Al-Idrisi nombráoste castillo (ed. Dozy, pág. 207), qua estaba sit Liado corea tie Const&ntina.

FUENTE DE CANTOS (

'

oA

Lecanto), páginas 91, 9.2 y 93.

Chalilcia), páginas 30, 33, 43, 49 y 66.
Los árabes llamaban así, no sólo al reino de Galicia, sino á toda
la parte N, 0. de la Península , comprendiendo los reines de Asturias,
Galicia y León. Algunas veces distinguen á los asieres y hablan es¬
pecialmente de esta region ; pero lo más general ce entre ellos indicar
con el nombre da Galicia toda esta parte que constituía el reino cristiano en los primeros tiempos , así como llamaban A ¡ova y laa Castillas

GALICIA

á lo que posteriormente formó el condado de Castilla , comprendiendo,
no fiólo Castilla la Vieja, sino una gran parte do las provincias Vas¬
congadas.

254

ÍK1JICK

Chebel Tárik.— Monte de Tárik).

GIBRALTAR
GRANADA

(¿Jbl> rs-, Gnrnata), pá ginas 53 y 25.

Wadi Aira), pág. 96.
(tj>\
GUADAJOZ (yk y >\j, Warti Xaux), pág. 101.

GUADAIRA

GUADALAJARA

(8,1=?ÿ

s VVadil-Hichara.

Piedras),

Valle delas

3 o\j,
(iS

GU ADATETE:

Warli T.cque), pág J7R.
Otro# autores dimi : kC
"Wadi Beque, quo puede entenderse
A—--'

ei rio do Vojor.

GUADALQUIVIR (

,«Ol

de, ú

Wadj-l-Quebir. —El Rio Oran-

An-Nahr Al-Acttham, que tiene la misma

significación), pág. 96.

(G

GUADIANA

GUAZALATE

HAMAD AN

i

J:$\J , Wadi Ana. — El Río Anas)* pág. 71 .

(kL

jí¿}¿> Wadi

CíllitL

pág. 50.

páginas 20 y 175.

Ciudad det Iran, que ocupa , según «o oree, el mismo lugar de la
nn ( i g un Eckibana,
EÀDTÍÀMÀUT

pág. 82.

Extensa comarca srl oriente de Aden, en k Arabia Feliz, limitada
¡d J\T. E. por el nmr, muy aremm, y on la cual, especialmente sobre
la coata ¡ hay algunas importantes ciudades.
HÀRRÀ

(íÿ), pág. 61.

Lugar cercano k Medina, en la Arabia, donde se dio una famosa
Latidla entre los mcdinenaeSj afectos á la familia de Aly, y las tropas
del califa Omcyyrt,

SM

(IKOÜRÁnCO,

pà«- 135-

HIRA

Cinda ri cercana á Cnfh, en fu cual , en los tíem¡x»s ante-isbimí deas,
hubo reves que tuvieron gran importancia ó influencia en Arabia.

IDOLOS

v

Ljr. Al-Asilara),

p/ig. 47,

Paraje situado á tro* milla» de Knmnvm. (Y. el índice geográfico
de Mr. Slano, en el tomo i de m traducción tic la Historia dr las ber¬
beriscos.)

(SJbyl)

IFRÍKIYA
Es ol -1/i'ite proprio de los antiguos, que compren día los territorios
do Trípoli y Túnez.

IRAK

páginas 4G y 56.

que es mm provincia de Penda , y el
Ánibty que es próximamente la Babilonia antigua, donde estuvo esta
ciudad y Jas de Bdcucia y Ctrsifon , así como la fiunowu Bagdad.

Hay dos Irak ; el

ISLA DE AND ALLS (. jjj» í» f-?

, Chezimt-el-Ándalus).

Es la isla de Tarifa, que, según nuestro mitor (pág. 20), Antes de
que 'IInri f desembarcase allí se Humaba Ixhi de :l»é!wq y o.rn el punto
desde d cnn.1 ordinariamente partían las embarcaciones para África, y
arsenal de las cristianos. El nombre romano de Tarifa era, según parece Jttliu Traducía i aunque sobre este punto ha habido varias opi~
monos, y desde aquí pasaron i\ África tos W Andalos, segnn afirma
claramente Gregorio do Tours (libro u, capítulo u). Por esto, sin du¬
da, llamaron a Julia Tniductft ida de los W ándalos, que los árabes
entendieron . \mUdcH¡ y después aplicaron esto nombren toda España.
(Y. ’Dozy, Itecherehea, segunda edioion tomo i púg* 310.)

,

ISLA DE UMM HAQUIM (A-C.
quim), pági nas 44) y 51.

p

, Cliezirat Umm Ha-

Es k Isla Verde, delante do Algecirns, y de la cual esta ciudad
tomó su nombre. Llamóse de Umm Hiu¡uim,del nombre de una oseta*

256

ÍNDICE

va de Tárik , que quedó en la isla mientras esfe caudillo se internó
BU cl pai». (V. Kim Âbdo-1-Háquem, pag. 210 de los Apéndices.)

JAEN

(ÿW' Chien), pág. 72.

Xaramba). pág. 77.
JARAMA
En lou tlixui iicn tos visigóticos y en los cristianos de la edad media
O

i

se denomina Saramha.

JORAS AN (

(Lvÿs.), pág. 10.

Comarca de -LVrrim

JORDAN

Onlonna).

151 distrito del Jordan formaba una dr¡ Ins divisiones ó thnml de los
siriacos. IAJS <¡UU vinieron á España do e&tn division emi el ejército do
Bíilch han Bixr m establecieron en la Cora de Hajyn.

KAIREWATí ( C/
Ciudad fundada ]>or
capital do la lírikiym
KALAÀ TODM1N (

.

Ükba

hm Néft , y que fué por mucho tiempo

2*b).

Asi divo el texto. ímnque no só si deteria leerse Twhmv (Castillo
do Tcodomíro). Estaba situado ó una inilla ;il norte do Córdoba se¬
gún nuestra Crónica pág. 60.
}

(jU, tota),

páginas 95 y 98.
KALAÂ RAÀWAK
Entiendo que este castillo nc puedo sor otro que Alcalá do Guadaira , punto estratégico de gran importancia, porque allí confluyen los
caminos que se dirigen á Sevilla desde Córdoba y Cádiz* Sublevóse
AI-ÁIA ben Moguils en la parte occidental de Andalucía ? vino A Se¬
villa y por último acampó en Kulaft Kalwak, Acudió en socono de
los rebeldes, desde el distrito de Sidonm, Gayats btsn Alkama, y el
emir Abdo-r- Hall morí mandó á su liberto Bedr, quien detuvo á (iayats en su camino, y concertó con él la paz en el valle que hay entro

257

GEOGRÁFICO.

el Guadaira el Guadalquivir
y
(pág. 95), Estos hechos manifiestan de
una manera casi indudable que se trata de Alcalá tie Guíuluiru.

(AL-) KARN

pág. 47.

Colina ceroana ii Kairewau. (V. IJifhirr dv* Mw*™ < traducida por
Slano , i , Indico ggrogrutica)

KINNEStíIN
Ciudad situada ã u na jornada *1*' Ainpo* y LJIUí estuvo muy pobla¬
da; pero cuando ios rr istia nos so apoderaron do A lepo, on ol nfu> 351
de la Itcgirn (9t5á-3), MI* lmbilunti-s la nkmdnnímm, qwulitmlü redu¬
cida ti una ontadon para las ciittivmi»*» (Morasid, ii, 4 J>3,)

L ACIDENLA o LABPENIA

(SJIJJ), pág. 99.

Dehe ser el misino punto que despui#, púg, 110, dice JMdutemi ó
Luctidenia , que alguna ve/ liemos srisprrleulo si podría ser Lusitaiiin.
Pero Ebu Ádzari cuerna la misma. aventura que miostm DVxbum dice
haber ncontecitlo cu este punió, y ahucie que fue junto ú Guadalajara,
ó á lo filónos hacia aquella parto, y en este caso no puede cntemlorao
Lusitania. (V. Bbn Adwiri, n, 75.) Don todo, cl Entinó, que se su¬
blevó contra Ábdo-r-tta limen í, era de twin punto, y según se des¬
prendo tic nuestro anónimo habitaba Inicia Mórula y Doria. Domo no
existen datos bastantes para resolver esta cuestión , pite» sólo tenemos
Kgtsrísimas indicaciones, no» abstenemos de mayores conjeturan, coiit untándonos cor. apuntar la duda.

LAGO

(iÿvsrrí, Al-Bolieira). páginas 21 y 22.

El lago que se dt:i en nuestra Crónica , y junto a! cual , Híignn la
el lago
misma, se dió la batalla entre Tárik y Rodrigo, es, sin duda ,
de la Janda, hoy desecado y en cultivo. Hemos llegado á dudar si el
lago quo HC cita seria otro, no tan extenso, que imy en la» llanuras in¬
mediatas al Gnadalcto, y así lo hemos indicado en la nota 3.’, página 22 ; nina luógo. reflexionando con detenimiento sobre la marchadel
ejército de Tárik, croemos que el lago no puede ser otro qm; el de la
Jandn. En efecto, ganada la batalla, Tárik se dirigió á ft cija, pasan¬
do, tsogun nuestra Crónica y Ebu Ad/ari , tomo ii, pág, Hh Píir la
v-

258
Angostura de A Igecüxis, Desde ei Griladalete hasta Écijáiio hay que
pasar angostura alguna, y si la hubiera , no es probable qae Jlevára el
nombro de Algecirns m punto tan distante do aquella ciudad. Por el
contrario, si la batalla se dio entro Algeoiraa y Tarifa, tuvieron que
pasar, para dirigirse al Norte , una estrecha garganta para atravesar
la cordillera Penibéiica.

LUCKDEMA 6 LUHDENIA

,

pág. 11G.

V. LABIDEXIA.
y

LUGO (OÍJ, Luco), pág. 193.
Y. Al-Makkíiri, i, 174.

Lodzon), pág. 1 91.
V. Al-Makkari, x , 173.

LYON

MÁLAGA

MEDINA

(ÜÍU, Málaka],

pág. 25.

página;? 54 y 56.

Omdad de la Arabia , célebre entre los musulmanes , por estar allí
enterrados los restos de lía liorna.

MEDINA

SIDONTÀ

(¿bjOJv

Medina Xedona), pág,

28,

La Asido do los romanos, capital de un distrito civil, y luégo epis¬
copado en la edad visigótica. El Sr. Hütwsr, en su Viaje epigráfico
por España y ha cortado las disputas que Medina Sidonia y Jerez te¬
nían sobre la situación de aquella ciudad.

Mentixa), pág. 88.
MENTESA
La Montosa que en la página indicada se cita es la de Jaén , pues
dice nuestra Crónica que cuando Yóçuf y As-Somail so acercaron 4
esta dirima ciudad , el Gobernador se refugió en Men tosa. También
At&bbar (p¿g. 97) cuenta que durante la sublevación do Ornar
ben Hafson se apoderó del castillo de Montosa Tsliac ben Ibrahim
Al-ôkftili , y allí se defendió contra el rebelde*
El Merashl (m, 155) dice que Cí Montosa es antigua ciudad de la

]fil>n.

GEOGRAFICO.

259
Cora de Jaén , muy fuerte y situada eu medio dr jardines, arroyos y
fuentes, y quo otros dicen que corresponde á la Corado Xátihit.» Esta
última ¡tidioíicioTi puede hacer sospechar que Ion árabes conocieron la
Mcuiem Oretana , que estuvo sHuada en Villanueva de ia Fuente, al
poniente do Alear az , según descubrimiento moderno de D, Anreliauo
Fernandez- Gruemi, obtenido con el estudio de los vetms Apolinares

MERCH RÁH1T

(Jb»\j

r~r*. Pradera de Rálút), pág. <53.

Llanura próxima á Damasco, donde se (lió
tra Yemoníes y Modliaríes , en «1 uño b48.

MÉRIDA

and

lamosa batidla en¬

(b»U),

MESOPOTAMIA
gina 17,

(bü?ÿ , Al-Che/.ira, la Isla ó Peninsula), pá-

MO GÜILA {Üÿ)( pág, 75.
ea un territorio de África, no lejos de Fez
donde, según parece, estuvo Ábdo-r~R&hmen algún tieuq>o antes de
venir a España,

Moguilft ó

Maquila

MORON u j¡ jy , Maurorj, pág. 92.
pág. 49.

NACDORA
V. BACDOHA,

pág. 43.
NARRA WAN
Es una comarca dd Irak , entro Wáçil y Bagdad , cerca do Madain.

NARBONA
NIEBLA

(Sÿrí _A Arbona), páginas 38 y 52.

('¿13, Libia), páginas 39 y 98.

la
Una de las muchas Hipidos que tuvo Andalucía, y precisamente
is occidental territorio. Fue silla episcopal on la edad
capital de su mas
úe la
visigótica, y conserva monumentos cristianos del primer siglo

2 GO

ÍNDICE

Iglesia, El Sr. Femandez-Guerra ha publicado en los Mommentoa
arquá#etóxi¿o& (h España, «na curiosísima inscripción do aquel t;ampo.

OHOD

(Alt), pdg. 67.

Monte situado á seis millas tic distancia de Medina* domic perdió
Midi o nia una célebre batalla peleando contra sus enemigos de La
*
Meen.

Aurith ó Auritlio), páginas 97 y 102.

ORETO

Ciudad im portante cu los antiguos tiempos, y capital de la Orelanin. Estaba situada á la margen derecha del Jabalón donde hoy existe
*
una ermita llamada do Nuestra Señora do Oreto, frente a fimniHtila.

Auriola),
[je],
pág. 26.

ORIHUELA

ORX
Abdo- r- Ralimen I desembarcó en Almuñécar ; fue después* según
Ebn AMvótiva á Alfoníin , qnc se hallaba m las cercanías de Ix>ja*
después á Torrox, (V. este nombro.) Yóçuf Al-Filiri lo mandó emisa¬
rios para concertar con él la paz, y cuantiosos regalos 3 mas el que los
llevaba, desconfiando do quo Âbdo-r-Rnhruen aceptase las condicio¬
nes qne so lo proponían se quedó en Orx ó Ars% en las cercamos de
*
la Cora de Jim/ya, (Y. páginas 79 y 80.) Dobia* pues este punto en¬
*
contrarse muy cercano i Luja, Archidona 6 Iznajar.
w

t

PALESTINA

f

Filestin), páginas 63, 81 y 82.

Los árabes de ia division ó
ckund
de Palestina, que vinieron
á Es¬
paña , se establecieron en la provincia de Málaga.

PALLARES (
PAMPLONA

bb , Bailares), pág. 104.
Banbelona), páginas 21. 38 y 77.

PUERTA DE ALGECIRAS

pág. 24.
Era una de las puertas de Córdoba.

,

Bab Al-Chezira),

261

GEOGHÁJtTCO*

PUERTA DE LA ESTATUA
gína 24,

wb, Bab-as-Sora), I>á-

Una do las puertas de Córdoba,

PUERTA DE SEVILLA

L> , Bab Txliilia),

pág. 25.

En Córdoba.
.H

páginas 23, 25, 04, 79 y 108.

RAYYA

Mr. Dozy creo que debe leerse JReyyo 6 Ifogio) y con efecto, en ios
primeros tiempos parcco que Ion árabes escribían £j, J(et/otmguv Tíbn
Haukal , citado en las AW/mws, segunda edición, r, pug. 321. Ern
el nombre que daban á IJI provincia de Málaga, ó d una gran parte de
clin* La Medina, ó capital de esta comarca, finí primeramente Areliidona, como aparece de Ebn Ál-Hótiya, fól. li vuelto, y después Málaga.

RTF {

ÍU

o*

Costa de Berbería

RIO DE SIDONIA (¿JjAA
Es o! rio Guadaletc.

pág. 63.

pág. 191.
RÓDANO
V. Ai-Hakkari , I, 173.

RUSAFA

páginas 101, 105 y 106.

Los califas do Damasco ten i an una [>0sesión de recroo cerca, de aquelia ciudad 5 que tenía por nombre Rusafa, A bd o-r-Ba b men I fundó
otra en las inmediaciones do Córdoba con igual denominación ? y unn
tercera habin on Videncia» (V. Fbn Aiabbar, pág* 190.)

.. •

Xantaberia), páginas 102 y 104.
Hoy Castro de Santavcr, cumbre rodead* por el rio Cm&dieln, en

SANTA VER (*¿

A

'Sr-W-W

forma de Peninsula, ó mejor como una hoja de higuera. Por la parto

del N. elévase muy escabrosamente el cení) donde estuvo la ciudadcla
de Centobriga , derramándose el pueblo por la llanura que hay al pié.

26?

frvmcE
Desde hi altum del que
alcázar ibéríco-cclta se descubren los lu¬
gares de Alcobujate, Cañaveruelas , 15 uendía , Córcolos, Alcocer y Saceden, onyos baños se hallan á un cuarto de legua, de Santaver.
Existe una grande muralla rio hormigón , con tres torres* Valerio
Máximo nos ha conservado la memoria de haber Quinto Moteta desis¬
tido del cerco de Cent obriga > en l;t guerra de Celtiberia, porque los
ciudadanos se habían apoderado de los hijos fie Ectógenos j que mili¬
taba con los romanos, y habían jurado darles muerte á vista del pa¬
dre, tan pronto como él ariete desportillase la mural¡a. El académico
D. José Cernido se equivocó idéutlficHiido á Couto brigu con Brilmega* Un detenido estudio do los autores antiguos y de los límites fie las
regiones ha llevado ni Si\ Fernandez -Gr tierra á reducir con decidido
convencimiento la ciudad celtíbera al Castro de Santa ver.

SEVILLA

{¡¿JLiJ, Ixbilia), páginas 28, 29, 30 y 31,

SIERRA

Sajra).

En la pág. 38 se designa de esta manera la sierra «le Covac’ongn
en fjiie Pelayo se defendió victoriosamente,
i*

SID0NIÀ

Xidona).

,

Mr. Dozy, en el tomo i de sus Hecherches segunda edición, ha de¬
mostrado que este nombre se aplicaba, por los árabes , no a una pobla¬
ción determinada, sino ¿ tocia la comarca, que constituye hoy pros imantente la parte norte do la provincia de Cádiz* Guando querían
Medina Suloiia, la capital
expresar la población } decían áijJui
de Sidonia. Mr* Dozy cree quo el nombre antiguo de Medina Sídonia
era Cabana* La epigrafía lia demostrado que el nombre ibérico lúe
Asido, y que Jerez se llamó «Zem? Sacluña* ó Sidonia, para indicar
que esta Ceret era del territorio Asidon&vte , á diferencia de hi Ceret
crítica, que era Jerez de los Caballeros.

yhginns 65 y 66*

SIFFIN

Es una llanura cercana al Eufrates.

SIRIA (

r

UM

Ax-Xam), pág. 18.

O EOflR Á Firo.

TAJO

(&&.U, Tacho), pág. 50.

TALAYERA
TÁNGER

painas 30 y 50,

(fcarÿ. Tancha).
pAg. 23.

TARÇAIL

Alquería de -as iumedlueloneK de Córdoba no lejos de Xoeundíu 101
Calendario do Arib bcn Çaftd, ¡mbitcado por Libri (llitfoi/t dca menres mathtimatiqnes)) Io llm na Tíirçil.

TARIFA (wA>
pág. 20.

* djrÿ'

Chozira Tarif. —La Isla do Tarif},

Así Humada por haber desembarcado ullí Tarif cuando vino iV ex¬
plorar la costa de Esparta. Antes, según parece, se Humaba Ma d¡s
ÀndattiB* (V- este nombre.)

TATLIRA

(í¿ALi‘), pág. 182.

Asi llama Al-Makkan (J, l(!6) id pueblo dojido fue bocho prisio¬
nero el Gobernador de Córdoba; nuestra Crónica dice Calulabem ó Critalbera.

TOCINA (¿J LÜs, Toxéna), páginas 82 y 83.
TODMIR
Comarca «lo Murcia y Qrihncla, llamada nsí de Thcodomiro, gober¬
nador ó conde godo, que la defendió de los musulmanes y quedó en
clk como tributario, o» virtud del pacto concertado con Aüdo-l-Am,
hijo de Muza, que publicó Casiri, tomo n, pág. KM».

TOLEDO

(¡OlkJÁ;, Toléitola).

TORRE DE OÇAMA

(àÿU\

r_f.- Borch Oçáma).

Estaba situarla entre Córdoba y Almodovar del Rio, según aparece
de la marcha, del ejército de Abdo-r- Rali men contra Yoqui', pig. 92.

264

ÍRDIQB

TOEEtOX

(Ji>). paginas 7íí y 80.

Aunque hay una conocida población del mismo nombre en la costa
do Andalucía* el punto designado de asta suerte en núesIrá Crónica y
en otros autores árabes debió estar situado entre Loj& é Iznájitr* Se¬
gún Ebñ Al-Jvótiya* Ábdu-r-.tíaf unen I desembarcó cu AJmuDccar,
vino á Al-Pontíu, y de aquí a Tovrox. En el año 281 do In hcgmi SíIlió Almotamf de Córdoba contra Qmar bou HafsoWj fui ii I&nájar,
de aquí A Torrox y iuígo á Lojrt, (Sotas á Ál-Makknri, traducción do
GUy ¿figos, :ij 453,) Esto lleva ¿ reducir ta ignorada población ti las
grandes ruma» de Bol erma y cid cortijo de la Torre, :i dos lrguas al
pfeiente do Loja , orí dirección do L&íiájaiy en donde oí Sr, D. Manucí de CuetOj catedrático de hebreo Jo lit universidad de Sevilla,
descubrió mm in tercian te inscripción del I icaupo de los Anfctmmas, ex¬
primíya del valor que eólóhefrs tenían mudius piedras preciosas y al¬
hajas mujeriles, Lit Academia de la Historia premió ente trabajo; en
oí Viaje ¿¡ñyruficó de Mr, Hübncr ilustran el monumental ol autor y el
sítbio 31. T. Mommsen,

TÚNEZ

Tunee)* pág,

VADO DE

17,

AIÇ0N (¿jrÿ

Majadha Àiçon), pág. 104.

Vado del Ebroj cerca de Zaragoza,

VADO DE LA VICTORIA
O
pág. 73.

:

Majadha-ftl-Fatli]

Esto vado, según dice Ebn Aliibbar (eJ. Dozy, pág, 5iJ), estaba
junto A Cfizloua, Jo cual indícii que era del Gundalimar más bien que
de) Guadalquivir.

VESEU

(jjlí, Dazeu), pág. 1Í13.

V. Ai-Makkarí, i, 174.

XE CUNDA
Alquería situada á Ja orilla izquierda del Guadalquivir, frento á
Córdoba, y que llegó il considerarse como uu barrio de Ja dudad

26b

GEOGRAFICO.

cuando ésta creció on población ¿ imporltuiciit. En una nota marginal
de uno de los MS8. de Al-Makkari (V, lu edición de Leyden, to¬

mo n, pág. 126, nota.) so dice que el nombro do esta alquería quería
decir Segunda (lo Lí), y probablemente designaba la segunda milla,
así como babia Qttarhts y Quinfits para indicar el cuarto y quinto mi*
liarlo* (V, el Calendario publicado por Libri , cu Lw Apéndices ii su
tomo 1 de la IJUtoria de tas ciencias maletuda¡ras en ffidia.)

YEMEN
Arabia Feliz.

ZARAGOZA

iW