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Descartes

DISCLJRSO DEL

METODO

-

u

:

R.ENATO DESCARTES

DISCURSO DEL

METODO

Tr¡ducción y notas de Constanti¡p IÁswís

-

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EDITORIAL UNIVERSTTARIA CENTROAMERICANA

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lX*, o o"U*"1::ifu,'¿T,tTg,o

ú. oe uonstart¡rc Laeriq _ tO

Jce, c.B. : EotrcA 1993

D6€rres:

Sañ

96 p. ; t7

tsBN 9977-30_1996

(ilotección AJa)

l. L¡teratura lranesa. l. T¡tulo. ll. Serie.

O EDITORIAL UNÍVERSITARIA CENTROAMERIC,CM - EDUCA

Décima edición: abril de 199s.

Apartado 64, Ciudad Universitaria .Rodrigo Facio,

San José, Costa Rica. Fax S¿_OO-il

Organismo editorial de la

Confederación Universitaria Cen_

Universidad de San Carlos

Salvador, la Unir,er¡,i, la Universidad Aufó-

Rica, la Uní-

foamericana, integrada #&

de Guatemala, ta Universfüái de El

dad Nacio¡al Autónoma dgr,,HOnduras,

rioma cre Ntcaragua, la Uñ?{Áírsidad de Costa

versidad Nacional de Costa Rica y la UnirersiOaO Ae Éanamá

.

IN?RODUCCION

'Renato ñescartes, creailor d,e Ia Geometría Ana- lítira, sistematízador del Algebra, es presentado habí-

tualmente como el padre de Ia Fílosofía Mod,erna. Y es especiaLmente intrigante que eI peryad.or que abrió

los caminos de Ia Filosofia Moderna haga sido un aho-

gado, apasionado .por la Matemótíca g-la Física, preo-

cupad.c por la Astronomía y Ia Medícina, entregadó a

solamente í.nteresado por

la Filosofía como medío de completar Io que hallaba

en las cienrías-. Renato Descartes sufrió la pasíón de

la Optíea g a Ia Mecó,níea, g

'a

ínuestígor, ile' btuscar v"r:dades, d.e . someter

andlísis

racíonaL todos los problemas y, sobre todo, de conocer cómo es el uníuerso y cómo funciona.

Nacíó en La Hage, Francía, en 1596 de una famí-

I Iía, acomodad,a d.e Turena. Cursó estudios medi'os en

I grad.uó

el Colegío de los jesuitas d'e Ia Fléclíe' En 1616 se

de Lieencíado en Derecho en'la'Uníuersídad de

Poítíers. Se .incórpoió durante un. aítn al eiércíto de

Mauricio de Nassau, en Alemanía. Luego realízó al-

gunas víijes V Wó un añ.o eru París donde se relaeíoné

con algunos

g conocíó

grupos íntelectuales de tendencía píadasa

al Card,enal Berulío. Desde 1620, se esta-

blecíó en Holanda, dedícado a la ínuestigacién, y ui-

uíenú.o ei forma nuuy solítaria, aunqae manteníendo co-

respondencía : cdn algunos éíenüfícos.'En' 1649, aeeptó

utw ínuitrción de la en este pah en 16ffi.

¡r{TR0DUCCt0t{

Reítw Crístirw de Suech y muríó

Desde el nomento-en que se establecíó enHalanila"

ínbíó,Ia preparacíón de una gran obra, dt tataáo Dá

Mundo, en que estuiliaba toili el

proc"ío ilel ilesarrollo

del uniuerso, hasta llegar a la tierro u dl lwmbre en

Ia.ticrra, imitando el planteamíento delT¡^ro platónín.

Muy auanznila su redaccün,

tuuo rwtícia, en'1633, ile

ínquisicün, po, l*b",

la'tiena alre-

h conilenación de GalíIeo por h

sostenido la doctrítw del movimienio ile

dedor ilel Sol. Esta noticia provocó una graue oísis

en Descartes.' "Si

eso es falso, también lo son todos los

filosofía", escribíó a un amigo. y

sín acabarlo.

Los supuestos-de Ia

(que

se'publícó pós=

que- mueue uní-

puesta en tno-

'para fun-

furúmentos de mi

dbanilonó el trctado

Físíca ca¡tesianw en este trata.ilo

tumo) son: un prímer motor ínmóuil,

formernente, la materia que preceile a si

uímíento,por Dios, V un ptoeeso putamente mecáníco

pota a,plicar la euolución del mundo. Dados nles

damentos, -Ias "re-g-las" sndn infalibles y uátidas

todo tnund,o

posíble. Euín cuidoilosaminte eI atimk-

mo, que u-oluía

o ilivulgarse en aquellos años, g sosüene

un corpularismo sin vacío,

Entre 1633 y- 1635, la_ crísis se prolongó,

Luego

peruó

tafu y

que Ia, conilenasíón ile Galileo iodría-ser levai- durante un aíw sonileó el ambicnte y volvíó a

-ínrsestigacíón.

pero

Com;a buen católto, obede-

cotuüeraba equhncado'o4uella

ocl.tpar2e ile

et " 4

senterrch.

lgleirr,,

Entre 1635 V 1637 se iledicó a comwnpt tres tra-

y lbs <Meteoros>,

abs, h <&,ometría>,\a, <Dióptricar

paatimmcnte prtes ilel tratado De úundo que ilesa-

i

l

DISCURSO DEL NÉÍODO

rrollo por separailo. En ell'os, centrís¡no. Estdba rnnvenci/lo

euíta el tenu del fulio'

ile que b Y"

ibo

LPy'

y

precí*-.

En 1637 apu*íó

blícar tend¡ía una rgpercvsión atrasrd'ínaria.

antepuso una introducción o P1ólogo.qu9^f-ye

^"it"

osí,

el <Discurso del Método>.

eI Discurso como íntroducción a los tres fr.atadrlls'

D&cortes confbbo que víendo sus conüriüu cllrtras,

le pidieran que diase a corocet los

prito, de párüda,.que lwbía eolllrlda.

teólogos ,w se dierton poi aludidost

dícarán a díscutirle pequeña

furúmentos, los

Y entonces, se

ieuantarío ia condenación ilel heliocentrismo. Pero fra'

c¿só.

Los cíentífícos o'ceptaron,sus contribucbnes, los

y fos filósofo-s se de-

fílosofía resumi'da en b

cuarta parte

respuestas

d'el Discursg. Esüas di¡cusbtes, con tas

de Desca¡tes, cortstituyeron utto ínteresan'

úsímo obra, Las <Obieciotus

d.e lw discusíónes filosófícas,

eso parte fíJosófica,

lo que

y Respuesúcs). Cansado

reilactó mas por extenso corctitutló en 1640 las Me'

ditaciones Metafísicas.

Todo eI Discurso

vru, aut'obiagraf'n inteleetual,

pequeíns

en la eual se intercalan "ri

La morat prouisiotul,ln

culacíón ile lo songre

tratailos: el métob,

Metdfisiu, h Física con la cir-

como eiempb. El prirner borra-

dor lo habío titulrrdo "Hístoris ile su espírítu" y'erd utn-

tercera parte de lo que finalmente se publbó- El ircilo ile Meiafísbo eto un pequeño opunte en que, ilesih 1618, lwbía resumido lo que ansüeraba importante

pua sí mísmo. Este resumen no es oríginal, sir¡o to-

mado de ios cursos escolísticos que síguíó de ld Ftécle. Fílnsófícamente, el pailre

eft el Colegb

de k Fílosolb

Moder¡u tto opottó iloctri¡tos nueüos. Su mérito, a

írwlculable, esivw en su l¡obiliilail de sínüesis y so'be

t0

TMTRODUCCION

toilo en acertar a entronca.rlas en lorma ile <sistema>,

pues es de tener etu cuentc¿ que Deseartes,

para

filosofai,

"ó^-

tomó como modelo la Astronomía, díscíplírn qu"

truge

h

sistemas de ídeas para explicar matemdticamente.

posición apsrente de los astrás, La Física cartesíana

es, corno toda Físina seria,

astronó¡nica: Construccíón

del sístema de Leges que explíquen mecdnícamente la euolucíón y los mouimíentos ile tos cuerpos en el uniuer_

so. Pero el incíso o capítulo de Física, en el Díscurso, ¡n da Ia Físípa de Descartes, sino que éste Io

aplícitamente, para s,Iud.ír

rar despertar la curíosidail.

al tratado inéd.ito y proeu-

"*plei,

Sín embargo, es en la teoría del Métoito

dond.e la

huella de Descartes lw sido decisíva. En el Díscurso

enunció

las cuatro reglas, que, por separado, na son

resultan tan euiáentus que

-que

Wouoar,ron

cuen_

que había algo más. Es de'tener en

fre,

amígos óíentífícos,

qí" ningunb ,o'_

¿tet

origínales, y

Ia, sospecha de

ta que, desde su retíro en Holanda, D.escartes, con

euencía, resoluía en sus cartas q, sus

problemas de Matenwticas y de Físíca,

bía resoluer.

Algebra

lo1er plgntgamientos

habla

L;uarlclo

,ído

-g

dando un gran

murió, se buscó muclw

el,,contrar las fórmulas <secretas>.

ndo de las Reglas, inconeluso V que

Casí todos, gracias o ,u ííri"*otización

a Ia

Geometrla Analítica, que Ie permitían

nueuos y más- córrectoi. Esto le

prestigio de genio cíentífíco.

entr_e sus,papeles para

Se encónitó el'tra_

se publicó póstumo,

pero qug no contenía tales seuetos. En uná de sui

c;artas, Descartes explíca que el secreto del método na

aTsLs-te en fórmuks, síno en eiercítar la

m;ente en se_

guir los reg|as; éI mis o ded,icaba todos los d,ía unas

lzorw a resoluer probl.etnas maternútícos, "o*o ijérii"irr.

DISCURSO DEL METODO

¡t

Lo importante no es pensar, sino pensat con méto-

do. Ahí rad,íca la ímportancía de Ia que se ha llamado

<<rguolucíón cartesíana> y que ciertamenfe es el arran-

que deeísíuo del rqcíonalismo, o uso sístemó,tíco de Ia ra-

zón, cen el cual la Filosofía y la Ciencia Mod.ernas se han instaura.do. Aquella íntrodr¿,cc;ón a unos tratados,

hog superados, Ha que'd,adó en la Hísioría de Occídente,

como un jalón d.ecísívo V conLo un motiuo de medita-

cíón: Pero sobre todo debe tenerse en cuenta el obieti- uo central de Deseartes: elaborar una filosofía <prdcti- ca>, a.diferencía de Ia usual entre los escoldsticos, que

se límítaba a acumular un saber uerosímí\. Descartes

planteó, en la sexta

parte, los dos objetiuos, tiue hoa

sido el est'.mulo de Ia reuolución industrial: eI logar

Brolongdr

medieina,

la uída humana, medíante el desarrollo de ln

y el elevar eI níuel de vída de los honbra

rnediante la construcción g utílización de máquinas. La

contemplacíón del uníuerio entero como una gran má-

quina,-de estructura y funcíonamienta totalmellte ro-

cíonales, permitía a Descartes uer a los hombres eomo

capa,ces de contralqr esa, gran má.quína, g ile paso, con-

tralar las pequeñas má,quinas que son sus propíos cuer' pos. El síglo XlX, eon el índ.ustríalisme V la prolonga- ción de la i¡da media, realízó aquellos ideales de Des-

cartes. Por eso, se ha de tenet rnuV en cuenta que eI

racionalismo moderno instauró el pra,gtnatísmo: Ia razón

es el úníco med.ío uáIido de dornínío d,e la naturaleza.

. Descartes es un escritor ríguroso, que maneia un francés síntácticamente latinhad,o; sobre todo,' ma,neio constantenlente giras compleios. Ademó,s, casí todos

sus frases tíenen una estructura silogístíca clara. En

esta traducción, he procurado eaítar las frases elegantes,

p&ra .recoger estríctatnetüe, lo que d.ice Descattes, qtte fue un escrítor perfecto en cuento estríctamente tógbo.

RENATO DESCARTES

DISCURSO DEL TETODO

PARA COÍTIDUCIR BTEI¡ I.A PROPTA RAZOI{ E

ftVESNGAR LA VERDAD Ei¡ LAS CTEIIC¡AS.

Si este discurso pareee

demasiado largó para ser

ái"ti"gil! en él seis

leído todo de una u"t poaran

partes. Y en la primera se encontrarán diversas consi-

deraciones relativas a las ciencias. En la segunda, las

princ]pales reglas del Método

que

el Autor halnvestiga-

do. pn-la tercera, algunas de las de la Moral qn"-ha

sacado de este Método. En la cuarta, las razones me-

$ante

las cuales prueba la existencia de Dios y del alma

humana, que son los fundamentos de su Metafísica.

En la quinta; el ordeg de las cuestiones de Física que ha

invetigado; y en

particular la explicación del moü-

algunas otras dificultades

luego también las di-

y le de los ani-

miento del corazón y la de

que p€frenec€n a la Medicina, y

feencias que hay entre nuestra almá

-ales. Y m la última, qué cosas cree son requeridas

pqa T, mris allá de donde se ha ido, en la inlestiga-

ción de la naturaleza, y qué razones le han heúo

€scribir.

Primsro

Porlc

El buen senüdo es la cosa del mundo meior re'

partida, pues cada uno piensa eslT t-an bien provisto de él que incluso los que son más diflciles de cohtentar en

cualquier otra cosa, no acostumbran deear de él más

del que ya tienen. En lo cual no es veroslmil que todc se equivoquen, sino que, más bien, esto muestra que

el poder de

bien y de distinguir lo verdadero de

iuzgar

lo falso, que es

propiamente lo que se llama buen sen-

üdo o razón, es naturelmente igual en todos los hom-

bres; y así, la diversidad de nuestras oposiciones no vie-

ne de que unos sean más razonables que otros, sino

solamente de que dirigimos

nuestros pensamientos por

vías distintas y no

oonsideramos las mismas eosas.

<Pues no es bastante tener buen esplritu, sino que lo principal es aplicarlo bien>. Las almas más grandes son capaces de los más grandes vicios tanto ctmo de

las más grandes virtudes; y los que no andan sino muy

lentamente, pueden avenzar mucho más, si siguen siem-

pre el recto camino, que los que corren y se aleian de

éste.

En cuanto a ml, yo no he presumido nuncg fJue

mi eplritu

fuese en nada más perfecto que eI de la

gente corriente; incluso a menudo he deeado tener

<el pensamientor tan

Pronto,

o <la imaginaciónr tqn

nltida y distinta, o qla mernoria) ten amplia o tan

presente, como algunos otros.

cualidades que tfotas,

Y yo no se de otres

gue sirrran para la perfección dd

l¡l

DESCARTES

espíritu; pues, en <cuanto a la razón, o el sentido, en

y'nos

llnto

que es la úriica cosa que nos hace hombres

distingue de los animales>,-quierc creer que está toda

Ttf"

dc

-el ctda uno, y seguir en ehto la opinión común

los filósofos, que dicen que no hay mái v menos si_

no entre los accídens, y no enffe, las' formeí. o natura-

lezas, de lqs índividus de una misma' "spec['.

decir que pienso haber tenido mu-

etlcontiado.desde rni juventud

en ciertos caminbs,que me han conducido a considera-

cha suerte de :haberme

Pero no temeré

cione y rnáximas con que he

diante'el cual rne parece que

formado urr Métodt¡: lne:

tengo el medio de au.

nenter por grados mi conocimientó y de elévarlo po_

ca a poco al ptrnto más

alto al que

la mediocridad de rni

vida podrán permi_

tales lfrutos

espíritu y

tirle llegar. Pues con él ya he recogido

la corta duración ds mi

!Jue, aunque en los iuicios que

trato slernpre de inclinarme del ladó de la desconiian.

hago iobre mí mis.ho

za más bjen que del de Ia presunción,

y que, mirando

y'empresas de

todos los homtrres, no haya entre ellas casi ,ninguna que no me'parezca vana e inútil, no dejo de sentir ex_

*l

oig de. filósofo las diversas acciones-

trema satisfacción por el progreso q,re

pienso haber he_

cho ya en la investigación de Ia verdad, así como de

concebir esperanzas tales

las ocupaciones de los hombres

para el porvenir que si entré

'pu.^-"riu

hombres

1 Subrayadas por el

que puede ocurrir

(Porfirio). :Formes,

(Tomás dd Aquino)

bles rnater:ialmente. nor que un géndro

mismo Descartes. Accidens, accidente: lo

o- desapaiecer, . sin destrucción del

sujeto

formas: principio de acción en todo ser

individuos: singulares, indivisi_

_lndividus,

Espece,,especie: grupo de ind,ivíduos me-

DISCURSO DEL METODO

+5

hay alguna que sea sólidamente buena e importantg

me atrevo a creer que es la que yo he escogido"

Sin embargo, puede ser que me equivoque y no.es

quizá sino urt p3co de cobre y d,e vidrio lo .que tomo

por oro y diamantes. cuán suietos estamos a equi-

vocarnos en lo que ncs toca, y también cuán so¡pecho-

sos nos deben ser los juicios de nuestros amigos, cuando

son en nuestro favo¡. Pero, me complacerá hacer ver,

en este discurso, cuáles son los caminos, que he seguido

y presentaré en él mi vida como en un cuadro, a fin

conociendo por

de que cada uno la pueda juzgar y

Que,

el . rumor general la opinión

esto sea un nuevo medio de, instruirme, que.añailiré a

aquellos de que tengo costumbre servirme. Así, mi p"oyecto no es el de enseñar aquí el Mé-

tcdo que cada uno debe seguir para conducir bien su

razón, sino solamente el de hacer ver de qué.manera he tratado de conducir la mía. Los que se entrometen a dar preceptos deben estimarse más hábiles que aque-

llos a quienes los dan: y si faltan en la.rmenor cosa, en

que sobre ello se tendrá,

proponer este escrito

ello son censurables. Pero, al'no

sino como una hisforia, o, si lo

fábula, en que, entre algunos ejemplos que se pueden imitar, acaso s encontrarán también algunos otros que

prefe:ls, como una

se tendrá razón de no seguir, espero que será útil a

glgunos, sin ser nocivo a nadie, y que todos me agra-

decerán mi franqueza.

He sido criado en las letras desde mi infancia y,

pcrque se me persuadla de que, por su medio, se podía

seguro de todo lo

adquirir un conocimiento claro y

que

es útil para la vida, yo tenía un extremado deseo

de aprenderlas. Pero tan pronto como hube acabado

todo ese curso de estudios, al cabo del cual es costumbre

ser recibido en el rango de los doctos, cambié comple-

DESCARTES

t'mente de opinión. Pues me encontraba embarazado p9t taltas dudas y errores, que me parecla no haber obtenido otro provecho, al tratar de iñstruirmg sino el de qqe había.{escubierto más y más mi ignorancia. Y,

sin embargo, estaba en una de las nnás célebres escuelas

de Europa., donde pensaba que debía haber hombres

sabios, si los había en algún

lugar de la tierra r. Alll

había aprendido todo lo que los demás alll aprendlan; e ineluso, no habiéndome contentado con las ciencias

que se nos enseñaban, yo habla recorrido todos los libros que tratan de las que se c,onsideran más raras y más curiosas, que habían podido caer entre mis ma-

nos. Además, yo sabla los juicios que los otros haelan

sobre ml y no vela que se me esümase inferior a mis

condisclpulos, aunque ya había entre ellos algunos a

los que se destinaba a ocupar los lugares de nuestros

Eaestros. Y, en fin, nuestro siglo me parecla tan flo-

reciente y tan fértil en buenos

esplritus, como ninguno

de los anteriores. Lo cual me llevaba a tomarme la

libertad -de iuzgt por mí a todos los demás, y p*r".

que no habla en el mundo ninguna doctrina que fue-

se tal como antes se me había hecho esperar.

No dejaba, sin embargo, de estimar los eiercicios con que se ocupan en las escuelas. Sabia que las len-

guas que allí se aprenden son

necesarias para la inte-

ligencia de los libros antiguos; que la gracia de las

,

fábulas despierta el esplritu; que las acciones memora-

bles de las historias lo elevan y qug leldas con dis-

creción, ayudan a formar el

iuicio;

<<que la lectura de

buenos libros es como una conversación con los hom-

bres más selectos de los siglos pasados que han sido los

?

El Colegio de La Fléche, de los jesuitas,

en que se educaban jóvenes de familias aristocráticas.

colegio de prestigio

DISCURSO DEL METODO

t7

autores, e incluso una conversación estudiada en la que no nos degcubren sino los mejores pensamientos;? que la Elocuencia tiene fuerzas y bellezas muy subyugadoras;

que

la Poesla tiene delicadezas y dulzuras muy encanta-

dor"r; q,r" las Matemáticas tienen invenciones muy

sutiles y que

tar a lós

pueden servir mucho, tanto- para conten-

óuriósos, como para facilitar todas las artes y

disminuir el trabaio de los hombres; que los escritos

que

tratan de las costumbres contienen variadas ense-

variadas exhortaciones a la virtud que son

útiÍes; que la Teología eryel-" a ganar el cielo; que

el medio de hablar veroslmilmente de

ñ"t"", y

muy

la Éilosofia ia

todas las eosas y de hacerse admirar por los menos sa-

bios; que la Jurisprudencia,

ciencias proporcionan

la Medicina y las demás

honores y ri-quezas- a quienes las

. cultivaniy,-en

- todas, inciuso

fin, que es bueno haberlas examinado las mái superticiosas-y las-más falsas, a

, fin dé conocer su iusto valor y guardarse de ser engaña-

do en ellas.

Pero yo

crela haber dedicado ya suficiente tiempo

a las lenglas e incluso también a la lectura de libros

a sus historias y a zus fáb-ulas. <<Pues es

antiguos, y

casi lo

rtrismo conversar con lss otros siglos que viaiar>'

Es bueno saber algo de las costumbres de los diversos

pueblos, a fin de iuzgar

de los nuestros más sanamente

y que no pensemos

que todo lo que es contra nuestros

*odor sea ridiculo y contra razón, como acostumbran

hacer los que no han visto nada. Pero cuando se em-

plea demaiiado tiempo

en viaiar, al fin se llega a ser

y cuando se es demasiado curio-

extraniero en su palg

so de ias cosas q.te se practicaban en los siglos pasados,

se permaneee

se

'practican

ordinariámente muy ignorante de las que

en éste. Además, que las fábulas hacen

imaginar como posibles acsntecimientos que no lo son;

t8

DESCARTES

y que incluso las historias rnás

fieles,

en el caso de que

las_ cosas, para

omiten ca-

no cambien ni aumenten el valor de

de

haeerlas más

si siempre las más

dignas de ,", i"f¿*l;f -""*

bajas y {nenos ilu.stres circunstancias:

"i

resto no *p"r""" tal cual es,

costumb*es pr. los eiemplos

.".,

las extravagan_

" "orrJ.bi,

novelas y

"r,

donde procede q""

y que los que regulan sus

que de allí sácan están_sujetos "

cias de los paladines de nuestras

proyectos que

Estimaba mucho la Elocuencia y estaba enamorado

dc la Poesía, pero pensaba que ur" y otra eran dones

sobrepasan a srls fuerzas.

rlel

espíritu antes que

frutos del estudio. Los que tienen

fuerte y quc digiere mejor sus

tornarlos claroi e inteligibles,

a {avor de lu qrri pro_

,bajo

bretón y .,ürr"a

el razonamiénto más- pensamientos, a fin de

siempre pueden persuadir mejor

,p"::",

aunque no hablasen sino

hubiesen aprendido

ciones mas agradables

Retórica. y los que tieneí inven_

y

saben expreiarlas con mayor

mejores poetas,

ornato y dulzura, no dejarí-an de ser los

aunque el arte pcética les fuese desconocidá.

Encontraba placer sobre todo

con las Matemáticas,

sus razones; pero y, pensarrdo'q,r"

y tan sólidos, no sé

Áá, levantado. por

de los antiguos.pa_

_con

palac"ios

,áI"*".rt"

rnuy

,o_

a causa de la certeza y evidencia de

yo no notaba todavía su verdadero uso

nc servíanlsino a las Artes Mecánicas; áe'extraRaba de

quc, siendo sus cimientos tan firmes

hubiera construído sobre ellos

,rada

el contrario, comparaba los escritos

ga-nol, que tratan de las costumbres,.

soberbios y magníficos, .pero contruldos

bre arena y lodo. Elevan

muy alto las, virtudes y las

hacen parecer estimables por encima de todas las tosas

que hay en el mundo, pero no enseñan suficientemente a conocerlas y a menudo lo que designan con tan bello

DISCURSO DEL METODO

t?

nombre no es sino una insensibilidad, o un orgullo,

o una desesperación, o un parricidio.

Revereneiaba nuestra Tología y pretendía, tanto

como ningún

dido, como

otro, ganar el'cielo, pero habiendo apren- cqsa inuy segura, que el camino no €ftá

menos abierto a'los más ignorantes

tos, y que las ve,rdades reveladas,

están por encima de nu€stfa inteligencia, yo no hubies€ osado someterlas a la debilidad de mis'razonamientog

que a los más doc- que a él conduceri,

pensaba que; para emprender el examinarlas y'triun-

y

iai

ello, eia necesario tener alguna extraordinária

asistencia del cielo y ser más que hombre,

"n

' No diré nada de la Filosofía sino que, viendo.que ha sido cultivada por los más excelentes espíritus que

hayan

vivido desde hace algunos siglos, y que siir em-

baigo

no se encüentra'todavla en ella nada no suieto

a disputa, y por consigüiente qu9 no sea dudoso, no

tenla suliciente presunción pAra esperar encontrar en

ella algo, mejor que los demás; y que, considerando que

puede haber en ella tantas diversas opiniones tocantes

t.rn" misma maieria, que sean sostenidas por gent6

doctas, sin que pueda haber nunca más de una sola que sea verdadeia, yg reputaba casi por falso todo lo

que no. era sino vefosímil.

"

Lue$o, respecto

a las otras ciencias, en tanto que

toman sus principios de la Filosofía, juzgaba,que-no

se podía

haber edificado nada que- fuese sólido sobre

cimientos tan poco firmes. Y ni el honor ni el prove-

cho que prometen' eran suficientes

aprenderlás;

invitarme a

-para

pues yo no me encontraba,

gracias a Dios,

la ciencia

condición que me obligase a hacer de

y aunque yo no

hiciera piofesión de desp'reciar

clnico, dába, sin embargo, muy poca irnportancia a la

un oficio para alivio de mi fortuna;

lá gloria eomo un

20

OESCARTES

que- no esperaba poder

alcanzar sino mediante

¡o."l"r-áLctrinas,

üil

títulos. Y. en fin. en cuanto

saba conocer ya suficimte;r"

estar sujeto en adelante a ser

i3r¡

l"

un

¿ili¡rologo, ni

lc

"

alquimisra, ni por

por las

artificios o la iactancia de

de saber más de tó q"",;b;

falsos

pen_

i"fr"r, para no

engañado, ,i poi ñ;ñl

j;; il;"nes

de

un irnposturas de- un mago, ni por

los

'vg Yuc

q;"

1;""

¡¡qr

profesión

Por ello, tan

Dronto como la edad me

lir de la sujeción d'e

permitió sa_

por com_

no