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P. REGINALD GARRIGOU:-! LAGRANGE, 0. P. MARSTRO EN TROLOGSA PROFESOR BN EL ANGSLICO, ROMA MIEMBRO DH LA ACADEMIA ROMANA DE SANTO TOMAS DZ AQUINO: LA S{NTESIS TOMISTA ‘TRADUCCION pa EUGENIO S. MELO DEDEBEC EDICIONES DESCLEE, DE BROUWER BUENOS AIRES . Nibil Obstat Pbro. Dr. Ocravio N. Dzaist Censor La Plata, 9 de diciembre de 1946 Imprimatur Monsefior Dr. Luis A. Boata Vicario Generat del Arzobispado x La Plata, 11 de diciembre de 1946 ‘ES PROPIEDAD QUEDA HECHO EL REGISTRO ¥ DEPéSITO QUE DETERMINAN LAS LEYES EN TODOS Los PAisES PRINTED IN ARGENTINA TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS Unica traduccién autorizada del original francés: “La Sythése Thomiste” PROLOGO En esta obra ha sido aprovechadowel articulo “Thomisme” que hemos compuesto para el Dictionnaire dé théologie ca- tholique, Hemos introducido en diversas partes nuevas pre- cisiones y hemos agregado al final unas cien paginas sobre las bases realistaf} de la sintesis tomista, paginas filoséficas en su “mayor parte, que no habrian encontrado lugar en el Diccio- nario de’ Teologia. * ° La fisonomia intelectual y espiritual de Santo Tomds ha ' sido juxgada de modos muy dbuersos. En tanto que los averrois- tas le objetaban que era aristotélico sélo a medias, los agusti- nianos veian en él un innovador apegado en demasia al espi- ritu, a los principios y al método de Aristételes. Este juicio ha reaparecido muy exagerado en Lutero (*) y, hace algunos atios, en los modernistas, los cuales han sostenido que Santo Tomds era un aristotélico cristiano, mds aristotélico que cris- tiano, En otros términos, algunos han querido ver en la obra de Santo Tomds “una naturalizacién de la verdad revelada” (7), una disminucion de la ‘fe cristiana, que perderia su elevacién bor una especie de racionalismo, por una exageracién del va- lor y de los derechos de la razén humana. Esta racionalizacion de la fe cristiana podrd hallarse en Leibniz (*); pero no por cierto en Santo Tomés. : Estos juicios manifiestamente inadmisibles pueden servir para poner mejor de manifiesto, por oposicion, la verdadera fisono- (2) Lutero ha Ilegado hasta el extremo de dudar de Ia salvacién del Doctor Angélico. (2) “Archivio di Filosofia", julio de 1933, p. 10, articulo péstumo del P. Laberthonniére. (3) Cf. Dictionnaire de théologie catholique, art. “Leibniz”, con- clusién. 8 "La SINTESIS TOMISTA mia del maestro que la Iglesia, después de baberlt canonizado, ha llamado Doctor Communis. Su vida entera, toda su inteligencia, todas sus fuerzas, han estado al servicio de la fe cristiana en sus luchas doctrinales asi camo en la serenidad de su contemplacion. Podemos darnos cuenta de ello por la manera con que ha concebido su misign de doctor, pues descubrimos en ella una admirable gradacién ascendente.. 1. Al paso que reconoce todo(lo excelente que desde el punto de vista filosdfico hay en la doctrina y en el método de Aristételes, demuestra contra los averroistas que la razén no puede probar nada contra la fe. Asi procedtycuando de- fiende filosdficamente contra ellos la libertad- del acto’ crea- dor, la creacién non ab zxterno, el libre arbitrio del Pombre, la inmortalidad personal del alnts humana. 2. En oposicion a los agustinianos, vueltos rutinarios y poco fieles' al espiritu de su Maestro, distingue claramente la razén . de la fe, pero lejos de separarlas, las une (I, q. 1 y q. 32, a. 1}. Cont. gent., I. I, c. II). 3. Muestra que Ia filosofia merece ser estudiada por si mis- ma, y para establecer de un “modo puramente racional los przambula fidei, asequibles a las fuerzas naturales de nuestra inteligencia. 4. Hace ver que el estudio de la doctrina sagrada no debe estar enderezado tan sdlo a la piedad personal, a obras de edi- ficacion, o limitarse a los comentarios de ta Escritura, a las compilaciones de los escritos de los Padres, a la explicacién de las Sentencias de Pedro Lombardo, sino que también debe ser concebida de un modo muy cientifico con el fin de estable- cer un cuerpo doctrinal que tenga un valor objetivo y univer- sal y que contribuya ala sintesis de las verdades sobrenatura- les y de las verdades de orden natural. De este modo Ia teolo- ce ristotélico | de la. bal 5. Por consiguiente la razén debe ser puesta al servicio de la fe para el andlisis ‘conceptual y la inteligencia profundi- zada de las verdades reveladas, pata mostrar la subordinacion de muchas de ellas a las principales que son los articulos de PROLOGO 9 fe, y para Peucir las verdades virtualmente contenidas “en las que la revelacién hace conocer. 6. El carécter esencialmente sobrenatural de la fe, lejos de mermar, aparece ast mejor. Pare Santo Toméds, la fe es una virtud infusa, esencialmente sobrenatural por su objeto propio - y su motivo formal, una virtud que, por un acto simple e infalible, muy superior a cualquier razonamiento apologético, hace que nos adbiramos a Dios revelante y a Dios revelado (UP-H*, q. 2, a. 2, ad 1*™), ei siguiente. .u9_sélo.auy superior ¢ la més alta filosoffa, sino también a la tds sabia teologia, la cual nunca serd otra cosa sino su comen- Lario explicatiyo y deductivo. _ 7. Por wltimoy lejos de disminuir en lo que fuere la elevacion dela fe cristiona por su concepciin de la teologia, Santo To- més dice que la ensefianza de la teologia debe proceder de la’ plenitud de la contemplacién (II°-II?, q. 188, a. 6), es decir, de la fe infuta, no sdlo vivificada por la caridad, sino también: esclarecida por los dones de ciencia, de entendimiento y de _sabiduria, que tornan la fe mds penetrante y sabrosa. De este modo la teologia debe llegar a una inteligencia muy fructuosa de los misterios revelados, por la analogia con las cosas que conocemos naturalmente y por la conexién de los misterios entre si y con el fin iltimo de nuestra vida, como dird el Concilio del Vaticano. Asi es como Santo Tomés ha concebido su misién de doctor catdlico y sobre todo de tedlogo.” 7 . "Su santidad, unida al poder de su genio, le ha permitido responder plenamente a esta misién providencial. En sus luchas doctrinales, enderezadas por completo « la defensa de la fe, se ba mostrado humilde, paciente, magna- nimo, audaz y siempre prudente, Su confianza en Dios le levaba a unir siempre la oracién con el estudio. Su bidgrafo, Guillermo de Tocco, nos dice (op. cit. c. XXXI): “Siempre que queria estudiar, llevar a cabo una disputa solemne, ense- nar, escribir o dictar, comenzaba por retirarse al lugar secreto de Ja oracién y oraba derramando lagrimas, a fin de alcan- zar la inteligencia de los divinos misterios ... Salia de alli con la luz.” 10 . LA SINTESIS TOMISTA Hay-dos ejemplos de los més conmovedores rberidos por.el mismo bidgrafo, capitulos XXXII y XXXV. Cuando escribia su comentario sobre Isatas, Hegd a un pasaje que no compren- dia; ayunéd y rezé durante muchos dias para obtener'la luz, y fué sobrenaturalmente iluminado, Revelé al Hermano Re- ginaldo, su companero, de qué modo extraordinario le fué dada esta luz por los epdstoles Pedro y Pablo, Este relato fué con- firmado por un testigo en el proceso de canonizacion. Otro hecho de la misma clase es referido (ibid.): en el con- vento de Népoles, cuando escribia la Tercera parte de la Suma, qué- trata de \a pasién y de la resurreccion de. Cristo, un dia que rezaba en la iglesia delante de un crucifijo fu¢ visto eleva- do sobre. la tierra, y fué entonces cuando oyé la frase: “'To- .. més, has escrito bien de mt.” Todos los dias después de haber celebrado misa, asistia a una segunda y con frecuencia él mismo la ayudaba bumilde- mente. Para resolver. una dificultad venia a orar cerca. del taberndculo, Jamds, por asi decir, salia del convento, dormia poco, pasaba la mayor parte de la noche en oracién. No podia contener sus lagrimas cuando escuchaba en las Completas du- rante la antigua cuaresma: Media vita in morte sumus... En Ta oracién halld ta luz y la inspiracién para componer el Ofi- cio del Santisimo Sacramento. Guillermo de Tocco también refiere que fué visto muchas veces en éxtasis, y que un dia que dictaba un largo articulo sobre la Trinidad, no se did cuen- ta de-que la vela que tenia en la mano se habia consumido y le quemaba los dedos (ibid., c. XLVI). En el ocaso de su vida recibid una vision intelectual tan ele- vada y tan simple que no pudo proseguir el dictado de la Suma descendiendo a la complejidad de las cuestiones y de los articu- los del tratado de la penitencia, al cual por esa época habia Hegado, Declaré también a su fiel compatero que moriria como simple religioso, como se lo habia suplicado al Sefior. Sus dltimas palabras fueron para comentar el Cantar de los Cantares. * Estos pocos rasgos bastan para mostrar que legé a la més alta contemplacion y que realizé en su propia vida lo que habia dicho en la ensenanza de la doctrina sagrada: debe proceder ex PROLOGO MW plenitudine Sntemplationis, Esto es lo que la Iglesia ba reco- nocido al darle el nombre de Doctor Communis, al recomendar su doctrina con numerosas enciclicas, en especial con la de Leon XIII, Aeterni Patris. El fin de esta obra es ‘presentar una exposicion de la sintesis tomista reducida a los principios comunmente aceptados por los mds grandes comentadores de Santo Tomés y formulados por él no pocas veces. No emprendemos la tarea de mostrar historicamente que todos los puntos de doctrina que trataremos se encuentran de un modo explicito en las obras mismas del Santo Doctor; pero indicaremos las principales referencias a sus . obras y baremos-resaltar sobre todo la certeza-y la universali- - dad de los principios de 1a doctvina tomista, su estructura y su coberencia. Diremos en primer lugar cudles son las principales obras en las cuales estd expuesta esta sintesis tomista, cudles son los co- mentarios mds fieles y mds penetrantes; una introduccién filo- s6fica recordard la sintesis metafisica que supone la teologia tomista, Expondremos a continuacién la parte esencial y pri- mordial de esta doctriva con relacién a los tratados De Deo uno et trino, De Verbo Incarnato, De gratia, e indicaremos brevemente lo més saliente de las demds partes de la teologia. Introduccién: Fuentes de la sintesis tomista. I.—La sin- tesis metafisica,- I]7—La naturaleza de la tcologia y la. es--... tructura del De Deo uno. III. —La Santisima Trinidad. IV. — Los tratados de los Angeles y del hombre, V.—La encar- nacién redentora en la sintesis tomista. VI. — Los sacramentos de la Iglesia. VII.— Teologia moral y espiritualidad. VIII.’ — Conclusién. « INTRODUCCION FUENTES DE LA SINTESIS TOMISTA 1° OsrAs DE SANTo TomAs.— La sintesis to- mista se ha preparado poco a poco por los comen- tarios de Santo Tomas sobre la Escritura, sobre Aristételes, sobre el Maestro de las Sentencias, por la Suma contra los gentiles, las Cuestiones dispu- tadas, y ha alcanzado su forma definitiva en la Suma teolégice, Hablaremos en primer término de los escritos filoséficos del Santo Doctor, y des- pués de sus obras teoldgicas. I. ESCRITOS FILOSOFICOS “ JOMPRENDEN en primer lugar los Comentarios sobre Aris- tételes: la Interpretacién (peribermeneias, sobre el juicio, los Segundos analiticos (donde estudia largamente el mé- todo para encontrar las definiciones y la naturaleza de la demostraci6n, su valor), la Fisica, o filosofia natural, el Cielo y eb Mundo, la Generacién y la corrupcién, el Alma, la Me- tafisica, la Etica a Nicémaco, la Politica (los cuatro primeros libros). Busca sobre todo en Aristételes, no las dltimas y mis ele- vadas conclusiones de la filosofia sobre Dios y sobre el alma, sino los elementos de la filosofia, como se pide a Euclides los de-la geometria; pero encuentra en ellos los elementos profundizados y propuestos con frecuencia del modo més exacto, por encima de las desviaciones contrarias de Parméni- des y de Herdclito, del idealismo pitagérico y del materialis- mo de los atomistas, del platonismo y de la sofistica. Santo Tomés encuentra en el realismo moderado de Aristételes lo” que justamente se ha llamado “la metafisica natural de la inteligencia humana” que parte de la experiencia sensible para elevarse de un modo progresivo hasta Dios, Acto puro, Pensa- miento del Pensamiento. En sus comentarios sobre Jos libros del Estagirita, el Santo Doctor deja de Jado Jas interpretaciones averroistas contra- tias a los dogmas revelados de la Providencia, de la Creacién libre ex nibilo y non ab eterno, a la inmortalidad personal del alma humana. En este sentido bautiza en gierto modo la doctrina de Aristételes, al mostrar cémo sus principios pue- den y deben ser entendidos para conciliarse con la Revelacién. De este modo se elabora progresivamente ]a filosofia cristiana en lo que ésta tiene de mis firme. 16 FUENTES DE LA SiNTESIS TOMISTA En estos comentarios, Santo Toms se yergue contra ciertas tesis de los agustinianos, sus predecesores, que le parecen incon- ciliables con la parte de verdad que se encuentra en los prin- cipios de Aristételes, El alma humana es concebida en ellos co- “mo la unica forma substancial del cuerpo humano; la unidad natural del compuesto humano es claramente afirmada; la in- - teligencia humana aparece en ellos como la ultima de las in- teligencias 2 la cual corresponde como objeto propio el ultimo de fos inteligibles: el ser inteligible de las cosas sensibles. En el espejo, pues, de las cosas sensibles conocer4 a Dios y, por analogfa con estas cosas, conocer4 su propia esencia y sus fa- cultades, para definirlas y deducir sus propiedades, Cémo fueron escritos los comentarios de Santo Tomas . sobre Aristételes . . Breve andlisis de su contenido En la corte de Urbano IV, Tomas frecuenté la compafia de{ dominico Guillermo de Moerbecke, que conocia perfecta- mente el griego y lo indujo a traducir directamente del griego al latin, los escritos de Aristételes o a revisar las traducciones * existentes. Este traductor, muy fiel, lo asistié en Ja redaccién de sus comentarios, lo cual contribuye a explicar que Santo Tomis posea un conocimiento profundo de Aristételes, muy superior al de Alberto Magno,”En muchas cuestiones de exé- gesis, reconoce la doctrina auténtica del Estagirita. . Cf. Comm. in Peri hermenias, in Post. anal., in Physicam, in libr. De calo et mundo, de generatione (ed. Jeonina); is Metapbysicam. ed. Catha- la, Turin, 1915; in De Anima, De sensu et sensato, in Ethicam, ed. Pi- rotta, Turin, 1925-1934. Ver los estudios de Mons. M. GraBMANN: Les commentaires des, Thomas d’Aquin sur les ouvrages d’Aristote (“An- nales de l'Institut sup. de phil.”), Lovaina, 1914, pp, 231-281, Este trabajo ha sido refundido en Die Aristoteles-kommentare des bl. Thomas v. Aquin, en “Mittelalterliches Geistesleben”, B. I (1926), pp. 266-313. Cf. D. SALMAN, Saint Thomas et les traductions latines des métaphy- siques d’Aristote, en “Archives d'histoire doctrinale et littéraire du Mo- yen-Age”, VII, 1932, pp. 85-120. . A. Donnaine, 0. p.. Saint Thomas of les traductions latines d’Aristote. ESCRITOS FILOSGFICOS 7 en “Bulletin thomiste”, Notes et communications, 1933; «pp. 199-213. Fa. Parser, s. J.. Die Uebersetzungen der aristotelischen Metaphysik in der Werke des bl. Thomas v. Aquin, Gregorianum, t, XVI (1935), pp- 325-348; 531-561; XVII (1936), pp. 377-406.” De Corrs, Themistius et s. Thomas, en “Arch, d'Hist, doctrinale et liet. du Moyen-Age”, VII (1933), pp. 47-84. A. Mansion, Pour Phistoire du commentaire de s. Thomas sur la méta- bbysique d’Aristote, en “Revue néo-scolastique”, t. XXVI (1925), pp. 280-295. . E. Roxves, In expositionem s. Thomag supér Metaphys, XII, en “Xenia thomistica”, t. I (1925), pp. 389-410. Subrayamos aqui los puntos capitales de la doctrina de Aris- tételes tales cuales los ha comprendido Santo Tomas. Se encuentran con frecuencia en su comentario lés nomibtes de los comentaristas griegos de Aristételes: Porfirio, Themis- tius, Simplicio, Alejandro de Afrodisia. Al propio tiempo se muestra muy versado en la filosofia judio-arabe y ha discer- nido perfectamente lo justo y lo falso de ella. Parece haber apreciado mas a Avicena que a Averroes. Como ha observado de Wulf, substituye la parafrasis ex- tensiva de Aristételes, obra de vulgarizacién, con un proce- dimiento més critico, con el comentario literal que se aferra més al texto. Lo divide y lo subdivide, para ver su estructura esencial, obtener sus principales afirmaciones y explicar las me- nores partes. Tiene ademas sobre muchos comentaristas an- tiguos o modernos Ja ventaja de no perder jams de vista en - cada tratado el conjunto de la doctrina aristotélica y sobre +” todo sus principios generadores. Por eso numerosos historiado- res reconocen que son los comentarios m4s penetrantes que ja- mis se hayan hecho sobre el filésofo griego. Como recuerda . Monsefiof M. Grabmann (S$. Thomas d’Aquin, trad. franc., 1920, p. 58), los escolasticos (Gil de Roma, Enrique de Bate) han llamado a Tomés el Expositor, y nada mas. Ch. Jourdain, Fr. Brentano, G. v. Hertling y otros han tenido en muy alto aprecio su modo de comentar, . Las correcciones introducidas por él en la obra del Estagi- rita, lejos de aminorar su valor, han mostrado mejor la parte +de verdad que habia en esta obra y lo que contenian virtual- mente sus principios. Por lo general, es bastante facil ver si 18 FUENTES DE LA S{NTESIS TOMISTA Santo Tomés acepta 0 no lo que dice el texto por él explicado; por lo menos es bastante facil discernirlo cuando uno est4 fa- miliarizado con las obras personales del Santo Doctor. Todas las partes de la obra de Aristételes han sido objeto de sus. comentarios, aunque algunos libros hayan sido omitidos y muchos de estos comentarios quedado inconclusos. En légica, de todo el Organon Santo Tomas ha explicado las partes capitales del De le interpretacion o Peri hermenias (1269- 1271) y los Ultimos analtticos (hacia 1268 o después). Se han omitido las Categorias, los Primeros analiticos, los Tépicos y. las Refutaciones. Nos brinda asi uno de los estudios més profundos, desde el punto de vista légico, de Jas tres operacio- nes del espiritu: concepcién, juicio y razonamiento. Mues- tra cual es la naturaleza del concepto, cémo supera infinita- mente la imagen sensible, porque contiene la razén de ser que hace inteligible lo’ que representa. Subordina los concep- tos segin su universalidad y hace comprender su relacién con el ser, cuyas modalidades expresan. Muestra la naturaleza in- tima del juicio, cuya alma es el verbo ser, que se encuentra en la raiz de todo otro verbo. Hace ver asi la intima relacién- de la légica de Aristételes con su metafisica, con su doctrina del ser, de la potencia y del acto. Nos da en el Peri hermenias un estudio muy penetrante de los elementos de ta proposicién; del substantivo, del verbo y del atributo, y hace ver que la verdad se encuentra formalmente en el juicio, cuando éste es conforme con la realidad. Vese asi cada vez mejor que el obje- to de la inteligencia difiere del de la sensacién y de la ima- ginacién, que es, no los fenémenos sensibles, sino el ser. inte- ligible, que es expresado en el primero y més universal de nuestros conceptos, y que es e] alma de todos nuestros juicios, en el que el verbo ser afirma Ja identidad real del sujeto y del predicado. oo. Justifica la clasificacién de los juicios dada por Aristételes desde el punto de vista de Ja cualidad (juicios afirmativos, ne- gativos, privativos, verdaderos y falsos), desde el punto de vista de la cantidad o de la extensién (juicios universales, particula~ res, singulares), desde el punto de vista de la modalidad (es . posible que..., es contingente..., es necesario...); abor- ESCRITOS FILOSOFICOS 19 da aqui los problemas de la necesidad, de la contingencia y de Ja libertad (Per? hermenias, I, lect. 14). Por ultimo muestra cudn bien fundadas estén las diversas especies de oposicién (contradictoria, contraria, etc.), de las cuales har4 un uso tan frecuente en teologia, y que los légicos no han dejado de explicar desde Aristételes. , En su comentario de los Ultimos analiticos, en el libro I, expone y justifica la teoria de la demostracién, que hace saber las propiedades necesarias de una cosa por la definicién de ésta, las propiedades del circulo por Ja naturaleza de éste. Muestra la necesidad de los principios que fundamentan la de- mostracién, la imposibilidad de demostrarlo todo, y las diver- sas especies de demostraciones asi como los sofismas “que se ‘de-- ben evitar. En el libro II de la misma obra, expone largamente las reglas que se han de seguir para establecer las definiciones, las cuales no pueden demostrarse, sino que fundamentan las demostraciones de las propiedades que se derivan de ellas. Hace ver que la busqueda metédica de las definiciones reales debe partir de la definicién nominal o vulgar, luego debe dividir y subdividir el género supremo de la cosa que se ha de definir, y comparar inductivamente ésta con las cosas semejantes y “desemejantes. Santo Tomas aplica constantemente las reglas de esta busqueda metédica de las definiciones, para justificar las definiciones aristotélicas del hombre, del alma, de Ia ciencia, de la virtud, de las diversas virtudes, etc. Un estudio profundo de. este comentario delos Ultimos analiticos es.indispensable - para todo el que quiera conocer exactamente las bases mismas del tomismo. Los historiadores de la légica han reconocido, casi todos, el gran valor del mismo, sin ver siempre su relacién con el resto de la obra de Santo Tomés que no deja de aplicar sus principios. El comentario sobre los ocho libros de la Fisica o de la Filosofia de la naturaleza de Aristételes establece desde el pri- mer libro, segin la via de la invencién, la necesidad de dis- tinguir el acto y la potencia para explicar el devenir o el mo- vimiento en funcién no de la inmovilidad (como querra mas tarde Descartes) sino en funcién del ser, porque lo que se hace tiende a ser. 20 FUENTES DE LA S{iNTESIS TOMISTA Un estudio ‘atento del comentario de este libro I muestra que la distincién del acto y la potencia no es tan s6lo una admira- ble y fecundisima hipétesis 0 un postulado libremente intro- ducido por el espiritu del filésofo, sino que se impone necesa- riamente para conciliar el devenir afirmado por Heraclito con el principio de identidad o de contradiccién afirmado por Par- ménides. El primero de estos fildsofos negaba el valor real del principio de contradiccién o de identidad, pues afirmaba: “To- do se hace, nada existe y es idéntico a si mismo.” Parménides por el contrario negaba todo devenir en virtud del principio de identidad, Santo Tomds nos muestra que Aristételes ha en- contrado la unica solucién del problema, que ha hecho inte- ligible el devenir en funcién del ser, por la distincién de la potencia y del acto: Lo que se hace no puede provenir ni de la nada, ni del ser ya en acto, ya determinado, sino del ser en po- tencia o indeterminado: la estatua proviene no de la estatua ya en acto, sino de la madera que puede ser esculpida; la planta y el animal provienen de un germen, la ciencia de una inteligencia que aspira a la verdad. Esta distincién de la po- tencia y del acto, necesaria para hacer inteligible el devenir en funcién del ser y del principio de identidad, es por eso para Aristételes y Santo Tomas no sdlo una admirable hipétesis o un postulado, sino que es la base de las pruebas verdaderamente demostrativas de Ja existencia de Dios, Acto puro. Desde este libro I de la Fisica, Santo Tomas hace ver cémo de esta divisién del ser en potencia y acto, se origina la. dis- tincién de las cuatro causas, necesarias para explicar el devenir: la materia, la forma, el agente y el fin, Formula los principios correlativos de causalidad eficiente, de finalidad, de mutacién, y muestra la relacién mutua de la materia y de la forma, del agente y del fin. En seguida estos principios se aplicarin siempre que intervengan las cuatro causas, es decir, en la prox duccién de todo lo que se hace en el orden corporal o espiritual. Al tratar de la finalidad, Santo Tomés define la casualidad: la causa accidental de un efecto que sucede como si hubiese sido querido; al cavar una tumba uno encuentra accidental- mente un tesoro; pero la causa accidental supone a causa no accidental que por si misma tiende a su efecto (por ejemplo, ESCRITOS FILOSOFICOS 21 cavar una tumba) y esto basta para mostrar que la casualidad no puede ser Ja causa primera del orden del mundo, puesto que es el encuentro accidental de dos causas enderezadas cada una a su efecto. : Este estudio de las cuatro causas Ileva a la definicién de la naturaleza, que es en cada ser el principio de su actividad en- derezada a un fin determinado, como se ve en la piedra, la planta, el animal, el hombre. Esta nocién de naturaleza apli- cada luego analégicamente 2 Dios se fa volvers a hallar cons- tantemente en teologia y sera aplicada a lo que constituye la esencia misma de la gracia y de las virtudes infusas, En estos diversos tratados Santo Tomés remitir4 a estos capitulos .del libro IX de Ja Fisica. de Aristételes como a los elementos | -- filoséficos semejantes a los de Euclides en geometria. Muestra luego (1. IZI-VI), que la definicién del movimiento s¢ vuelve a encontrar en las diferentes especies de movimiento: local, cualitativo (intensidad creciente de una cualidad), cuan- titativo (o de aumento), y como todo continuo (magnitud, movimiento y tiempo) es divisible hasta lo infinito, pero no dividido hasta lo infinito como suponia Zenén en sus argu- mentos aparentemente insolubles. La Fisica concluye (1. VII y VII) con la exposicién de los dos principios que prueban la existencia de Dios, primer motgr inmévil: todo movimiento supone un motor y no se puede proceder hasta lo infinito en la serie de los motores actuales que estén necesariamente subordinados. No repugnaria llegar hasta lo infinito en la serie de motores pasados accidentalmente subordinados, como la serie de las generaciones humanas 0 ani- males, Pero actualmente es preciso un centro de energia, un primer motor, sin el cual el mismo movimiento es inexplica- ble. Decimos también hoy: el navio es Hlevado por las olas, las olas por la tierra, la tierra por el sol, pero no se puede ir hasta lo infinito sino que es necesario actualmente un primer motor inmévil, el cual no deba su actividad mds que a si mis- mo, que sea el mismo obrar, y Acto puro, pues el obrar supone el ser, y el modo de obrar por si supone el Ser por si. Santo Tomis ha comentado los tratados De generatione et corruptione, los dos libros (1272-1273); De meteoris, los dos 22 FUENTES DE LA S{NTESIS TOMISTA primeros libros (1269-1271); De celo et mundo, los tres pri- meros libros (1272-1273). Al leer el De calo, 1. I, 8 (lect. 17 de Santo Tomds) vese que Aristételes habia ya advertido Ja aceleracién de la caida de los cuerpos, y notado que caen tanto mis ligero cuanto mas se aproximan al centro de la tierra. En este lugar de su co- mentario Santo Toms formula asi esta ley que sera precisa~ da por Newton: Terra (vel corpus grave) velocius movetur quanto magis descendit, en otros términos: la rapidez de la caida de los cuerpos pesados es tanto mayor cuanto mayor os la altura de donde caen. Como recuerda Monsefior Grabmann (Saint Thomas d’A- quin, 1920, p. 36), P. Duhem, el historiador del’ sistema co- pernicano, atribuye al Aquinate la gloria de haber sostenido (De celo et mundo, 1. M1, lect. 17, I, q. 32, a 1, ad 2"), con relacién a la astronomia tolemaica, que las ipdtesis sobre las cuales se apoya un sistema astronémico no se transforman en. verdades demostradas por el solo hecho de que sus consecuen= cias concuerdan con la observacién (cf. P. Duhem, Essai sur la notion de. théorie physique de Platon 2 Galilée, Paris, 1908, Pp. 46 ss). En psicologia ha explicado el De anima, los tres libros (ha- cia 1266); el optisculo De sensu et sensato (1266); De memo- ria (1266). En el De anima, examina las opiniones de los predecesores de Aristételes, sobre todo de Empédocles, de Demécrito, de Pla- tén, y cémo se plantea el problema de [a unidad del alma con relacién a Ja variedad de sus funciones (J. I). Muestra lue- go con Aristételes que el alma es el primer principio de la vida vegetativa, de la vida sensitiva y de la vida racional, segun las diversas potencias que fluyen de ella (1. II, lect. 1-5). Estas potencias o facultades deben definirse por el objeto al cual estdn esencialmente enderezadas (I. II, lect. 6). Es- tudia las funciones de la vida vegetativa y después la sensacién. Encontramos aqui un penetrante anilisis de la doctrina aris- totélica sobre los sensibles propios (color, sonido, etc.), los sensibles comunes (extensién, figura, movimiento, etc.), los sensibles por accidente (ejemplo: la vida del hombre que vie- ESCRITOS FILOSOFICOS 23 ne hacia nosotros). Estos sensibles por accidente (en lengua- je moderno, las percepciones adquiridas) proporcionan Ja ex- plicacién de los pretendidos errores de los sentidos (1. I lect. 13). Santo Tomés da también (1. III, lect. 2) una explicacién profunda de este texto de Aristételes: “Como la accién del motor es recibida en el mévil, asi la accién del objeto sensi- ble, del sonido por ejemplo, es recibida en el sujeto que siente; éste es el acto comin de los sentidos y del que siente”, Santo Tomas Jo entiende de la siguiente manera: sonatio et auditio sunt in subjecto sentiente, sonatio ut ab agente, auditio ut in patiente, De lo cual deduce como Aristételes; en pro del realismo, que la sensacién tiene por su misma naturaleza una relacién con lo real percibido, con el sensible propio correspondiente, Y que no puede existir sin lo real percibido, en tanto que la alucinacién puede existir sin él, pero supone sensaciones pre- vias, como el eco supone un verdadero sonido, La compara- cién es de Aristételes; ya se habia observado que el ciego de nacimiento nunca tiene alucinaciones visuales. El comentario (1. I, lect. 24), recalca también mucho el hecho de que “el que conoce se hace en cierto modo el obje- to conocido, por la semejanza que de él recibe”. Por la inte- ligencia el alma conoce fos principios necesarios y universales y se hace en cierto sentido todo lo real inteligible representa- -do-en ella: fit quodammodo omnia; \o cual supone la: inma-* terialidad de la facultad intelectual (1. HII, lect. 4, 5, 7). Esto supone también la influencia del entendimiento agen- te, el cual, como una luz inmaterial, esclarece y actualiza lo inteligible contenido en potencia en las cosas sensibles (lect. 10), y lo imprime en nuestra inteligencia para que ésta lo capte por la primera aprehensién seguida del juicio y del ra- zonamiento (lect. 11). Santo Tomas escudrifia este miste- tio del conocimiento natural en su comentario del libro HI del De anima, donde precisa (lect. 8) el objeto propio de la inte- ligencia humana: el ser inteligible de las cosas sensibles, en cu- yo espejo conocemos las cosas espirituales: la propia alma y Dios. D 24 FUENTES DE LA SiNTESIS TOMISTA Asi_como la inteligencia es esencialmente distinta de.Jos sentidos, de la memoria sensitiva y de Ja imaginacién, ya que alcanza lo necesario y lo universal, asi también es necesario distinguie esencialmente del apetito sensitivo, concupiscible e irascible, al apetito racional o la voluntad, especificado por el bien universal y libre frente al bien particular (1. III, lect. 14). A propésito de la espiritualidad y de la inmortalidad, de la inteligencia humana y del alma, hay en el: De anima algunos textos que parecen ponerla en duda (1. IJ, c. I; 1. 11, c. V); otros m&s numerosos que Ia afirman (1. I, c. IV; 1. THI, c. IV, 1. TH, c. V), y que son decisivos, si el entendi- miento agente, como entiende Santo Tomas, es una facultad del alma,.a.la.cual corresponde la inteligencia que conoce. lo necesario y lo universal, y que por consiguiente domina el espacio y el tiempo, Estos ultimos textos, por lo demis, se esclarecen con el de la Etica a Nicémaco (I. X, c. 7), que pa- rece excluir toda duda. El comentario sobre la Metafisica, los doce primeros libros (1265), comprende tres partes principa- les: Ja “Introduccién a la Metafisica” (1. I a V), la “Ontolo- gia” (I. Va XI) y la “Teologia natural” (1. XI y XII). En la introduccién, la metafisica es concebida como una Sabiduria o ciencia eminente; pero la ciencia es el conoci- miento de las cosas por sus causas; por consiguiente la metafisica debe ser el conocimiento de todas as cosas por sus causas supremas. Después del examen de lo que han dicho sobre este asunto los predecesores. de. Aristételes, Santo Tomas muestra que el conocimiento de las cosas por sus causas supremas es posible, pues no se puede proceder hasta lo infinito en ningun género de causalidad. EI objeto propio de la metafisica es el ser en cuanto ser de las cosas, y desde este punto de vista supe- rior, considera numerosos problemas que la fisica ha conside- rado ya desde el punto de vista del devenir, Esta introduccién concluye con una defensa, contra los sofistas, del valor real de la razén y en especial del primer principio de la razén y de la realidad: el principio de contra- diccién (1. IV, lect. $ a 17). Negar el valor real de este prin- cipio equivaldria a introducir un juicio que se destruiria; equivaldria a la supresién de todo lenguaje, de toda substancia, ESCRITOS FILOSOFICOS 25 de toda distincién entre Jas cosas, de toda verdad, de todo * pensamiento, hasta de toda opinién, por lo tanto de todo deseo, de toda accién. Ni siquiera se podrian distinguir grados en el error; equivaldria a la destruccién misma del devenir, por- que ya no habria distincién entre el punto de partida y el punto de Ilegada; ademds el devenir no tendria ninguna de las cuatro causas que lo explican; estaria sin sujeto que se hace, sin causa eficiente, ‘sin fin y sin especificacién; seria tanto atrac- cién como repulsién, congelacién corfio fusién. Jamas se ha escrito una defensa mas profunda del valor real del-primer principio de la razén y de la misma razén. Con la defensa del valor de la sensacién es esto lo que puede Ilamarse la meta~ fisica, critica, de Aristételes profundizada por, Santo Tomés; |. | es “critica” no en sentido kantiano, sino en el sentido de xelvew que quiere decir juzgar y de yplows, juzgar sobre él va- lor del conocimiento por reflexién sobre este mismo para ase- gurarse del objeto al cual éste esta esencialmente enderezado; esté enderezado a conocer el ser inteligible, como el ojo a ver, el oido a oir, el pie 2 caminar, las alas a volar. No admitirlo, equivale a hacer a la inteligencia enteramente ininteligible a si misma. - Para entender bien el De ‘veritate de Santo Tomas, es preciso haber meditado su comentario sobre el libro IV de la Metafisica, Con el libro V comienza lo que puede Ilamarse !a Ontologia. Esta principia por el vocabulario filoséfico de Aristételes; Santo Tomas lo explica considerando a la luz del ser.en cuanto ser los principales términos filosdficos, casi todos analégicos, -- de principio, de causa, de las cuatro causas, de naturaleza, de necesidad, de contingencia, de unidad, sea necesaria sea acci- dental, de substancia, de identidad, de prioridad, de potencia, de cualidad, de relacién, etc. A continuacién trata el ser en cuan- to ser de las cosas sensibles, y considera aqui la materia y la forma, no ya con relacién al devenir, sino al ser mismo de los cuerpos inanimados o animados (1. VII y VIM). Por ultimo muestra todo el valor de la distincién entre potencia y acto desde el punto de vista del ser, afirmando que en todos los 6rdenes la potencia esté esencialmente enderezada al acto, de donde dimana la superioridad del acto con relacién a la 26 FUENTES DE LA SiNTESIS TOMISTA. potencia enderezada a él. En otros términos Jo imperfecto es para lo perfecto, como el germen de la planta es para ésta, y lo perfecto no puede ser producido por lo imperfecto, como por su causa enteramente suficiente; proviene sin duda de él como de la causa material, pero ésta no pasa de la potencia al acto sino bajo la influencia de un acto anterior y superior que obra por un fin superior adecuado. Y por consiguiente ni- camente lo superior explica lo inferior, de lo contrario lo mas provendria de lo menos, lo més perfecto de lo menos perfecto, en oposicién a los principios de razén de ser, de causalidad eficiente y de finalidad. Es ésta la refutacién del materialis- mo o del evolucionismo en el cual cada grado superior al pre- cedente permanece sin explicacién o sin causa (I.IX). ~ El libro X trata de la unidad y de la identidad, por fo mis- mo del principio de identidad (forma afirmativa del de con- tradiccién): “lo que es, es”. “Todo ser es uno y el mismo.” Este principio muestra la contingencia de todo lo que carece de identidad perfecta, y por lo tanto la contingencia de todo compuesto asi como de todo movimiento, Todo compuesto en efecto exige una causa, porque unos elementos de si diversos no estan unidos mas que por una causa que los acerca; la unién tiene su causa en algo mas simple: la unidad. La tercera parte de la Metafisica de Aristételes puede ser Hamada teologia natural. Santo Tomas sélo ha comentado dos libros (1. XI y, XII) y ha dejado de lado los otros dos que. ‘tratan“de las opiniones de los ‘predecesores de Aristételes. El libro XI es una recapitulacion de lo que precede para probar la existencia de Dios. El libro XII establece la existencia de Dios, Acto puro, porque el acto es superior a la potencia, y porque todo lo que pasa de la potencia al acto supone en ultimo andlisis una causa incausada, que sea puro Acto, sin ninguna mezcla de potencialidad o de imperfeccién. Dios por consiguiente es el Pensamiento del Pensamiento, no sélo el mismo Ser subsistente, sino también la Inteleccién subsis- tente, ipsum intelligere subsistens. Puesto que el Acto puro es ta plenitud del ser, es también el Bien supremo que todo lo atrae a Si, dice Ariscételes. Santo Tomas, contrariamente a muchos histariadores, ve en esta “atraccién” no sélo el influjo ESCRITOS FILOSOFICOS 27 de la causa final sino también el de la causa eficiente, porque: todo agente obra por un fin adecuado, y unicamente el agente supremo guarda proporcién con el fin supremo, por eso la subordinacién de los agentes corresponde a la de los fines. Cuanto més uno se eleva, tanto mas se aproximan el agente y el fin y por ultimo se identifican. Dios todo to atrae a Si, como el principio y el fin de todo (cf. |. XII, lect. 7-12). Santo Tomés termina su comentario con las siguientes palabras: Et hoc est quod concludit (philosophus), quod est unus prin- ceps totius universi, scilicet primum movens et primum intelli- gibile et primum bonum, quod supra dixit Deum, qui est benedictus in secula seculorum, Amen. Pero hay algo que no se encuentra en Aristételes y es la idea explicita de creacién ex nihilo, ni siquiera de creacién ab eterno, con mayor razén la de creacién libre non ab eterno. Entre las obras de filosofia moral y politica de Aristételes, Santo Tomas ha comentado la Etica a Nicdémaco, los diez libros (1266) y el principio de la Polftica: |. 1, Il y Ill, c. 1-6 (1268). No ha explicado las Grandes Morales ni la Moral a Eudemo. Santo Tomés, siguiendo a Aristételes, muestra aqui que la ética es la ciencia del obrar humano, o de Ja actividad de la persona humana que es libre, duefia de sus actos, pero que, en calidad de ser racional, debe obrar por un bien racional, ho- nesto, superior al bien sensible, sea deleitable, sea util. En este bien superior el hombre encontrar4 la. felicidad, -el gozo--: que se agrega a la actividad normal y bien enderezada como a la juventud su flor. Por consiguiente la conducta del hom- bre debe estar conforme con la recta razén, y buscar el bien honesto o racional, la perfeccién humana en la que encontra- remos la felicidad, como en el fin al cual nuestra misma na- turaleza esta enderezada (Etica, |. I). eCuales son los medios para alcanzar esta perfeccién hu- mana? Son las virtudes. La virtud es un buen habito de obrar libremente de un modo conforme con la recta raz6n. Se ad- quiere por la repeticién de los actos voluntarios bien endereza- dos; ¢s como una segunda naturaleza que nos vuelve con- naturales estos actos (1. IT). 28 FUENTES DE LA S{NTESIS TOMISTA Algunas virtudes tienen como fin regular las pasiones, pero no Jas suprimen sino que las moderan, segin un justo medio entre el exceso y el defecto; este justo medio al mismo tiempo es una cumbre, Asi la fortaleza se eleva sobre la cobardia y Ja temeridad; la templanza sobre la intemperancia y la in- sensibilidad (1. III). De un modo semejante la liberalidad ocupa el medio entre la prodigalidad y la avaricia; la magnificencia, cuando es me- nester hacer grandes gastos, entre Ja mezquindad y una alocada ostentacién; la magnanimidad entre la pusilanimidad y una ambicién desmedida; la dulzura rechaza las injurias sin vio- lencia excesiva asi como sin debilidad (1. IV). Pero no basta. disciplinar -las. propias: pasiones, sino que ¢3 - - preciso regular las operaciones exteriores respecto a otras per- sonas, dando a cada una lo que le es debido. Este es el objeto de la justicia. Ha de distinguirse aqui la justicia conmutativa relativa a los.cambios, cuya regla es la igualdad o la equiva- lencia de las cosas cambiadas; sobre ésta, la justicia distributiva, que gobierna la divisién de los bienes, de las cargas; de los hono- res, no de una manera igual, sino en proporcién con el mérito de cada uno, Mas arriba atin est Ia justicia legal que hace ob- servar las leyes establecidas para el bien comin de la sociedad, y por ultimo la equidad, que suaviza los rigores de Ja ley, cuando, en ciertas circunstancias, éstas serian excesivas (J. V). Estas virtudes morales deben ser dirigidas por la sabiduria ..y-la prudencia; la sabiduria mira-al fin de toda la vida, Ja . - perfeccién humana que se debe operar, la prudencia mira a los medios; es ésta quien mediante la deliberacién determina el justo medio que ha de observarse en las diversas virtudes (LV). En "ceeminadss circunstancias, como cuando la patria esta en peligro, la virtud debe ser heroica (1. VII). La justicia es indispensable para la vida social, pero ésta necesita de un complemento que es la amistad. Es preciso también entenderla bien, porque hay tres clases de amistad: una est4 fundada sobre lo agradable: la de los jévenes que se retinen para divertirse; la segunda esta fundada sobre la utili- dad: la de los comerciantes que se asocian segtin sus intereses; ESCRITOS FILOSOFICOS 29 “latercera esté fundada en el bien honesto: 1a de los virtuosos que se unen por ejemplo, para el buen orden de la ciudad, para el bien del prdjimo. Esta ultima amistad, que supone la virtud, no depende de los intereses y de los placeres que son transitorios, es sélida como la virtud; es peculiar de los que se ayudan a ser mejores; es una benevolencia y beneficencia siempre activa, que procura mantener la concordia a pesar de ~ todas las causas de divisién (1. IX). Mediante la practica de estas virtudes el hombre puede llegar a una perfeccién superior que se encuentra en la vida contem- © plativa, y que brinda la verdadera felicidad. El gozo, en efecto, se afiade normalmente al acto bien enderezado, y sobre todo’ al acté siperior de la mas elevada facultad, Ja inteligen- cia, respecto al mas elevado objeto, es decir, a la contempla- cién de la verdad suprema o del supremo inteligible que es Dios (1. X). . . En este libro X de la Efica, c.7, sobre todo, se encuentran los textos de Aristételes que parecen afirmar la inmortalidad personal del alma. Santo Tomas (lect. 10, 11) se complace en subrayar la importancia de los mismos. Se lee en el propio Aristételes a propésito de 1a contemplacién de la verdad: “Ella constituira realmente la felicidad perfecta, con tal que sea tan extensa como la vida. Quizds uma vida tan digna sea superior a la humana condicién. El hombre ya no vive enton- ces en.tanto que‘hombre, sino en tanto que posee cierto cardc-. ‘ter divino. “Y' tantd cuatito*este ‘principio est& por encinta del * compuesto a que él est4 unido, otro tanto el acto de este prin- cipio es superior a, cualquier otro acto. Pero si el espiritu es algo divino con relacién al hombre, de igual modo tal vida. Por tanto no hay que dar oidas a los que aconsejan al hombre que piense tan sdlo en las cosas humanas, y que renuncie a Jas cosas inmortales so pretexto de que somos mortales, Lejos de esto, es preciso que el hombre se inmortalice tanto cuanto es posible, y que haga un esfuerzo por vivir conforme a la parte mds noble de todas las que lo constituyen. Este princi- pio es superior a todo lo dems, y es el espiritu quien constitu- ye esencialmente al hombre.” No pocos historiadores de la filosofia han advertido aqui 30 FUENTES DE LA siNTESIS TOMISTA como Santo Tomas que el Nois es por cierto en este texto una facultad humana, una parte del alma, una semejanza parti- cipada de la inteligencia divina, pero que no por eso deja de formar parte de la naturaleza del hombre. Es por cierto al hombre a quien Aristételes recomienda que se entregue a la contemplacién y que se inmortalice tanto cuanto es posible. Hasta Ilega a decir que este Nois es cada uno de nosotros. Este simple resumen de la Efica tal cual la ha comprendido Santo Tomas muestra qué uso ha podido hacer de esta doctrina en teologia, para explicar la subordinacién de Jas virtudes ad- quiridas a las virtudes infusas, y para profundizar la naturaleza de,la caridad, concebida como una amistad sobrenatural entre el justo y Dios'y entre los hijos de Dios (cf. A. Mansion, L’ ex- démonisme aristotélicien et la moral thomiste, en “Xenia tho- mistica”, t. I, pp, 429-449). . De la Politica de Aristételes, Santo Toms ha comentado los dos primeros libros y los seis primeros capitulos del libro INI; la continuacién del comentario es propia de Pedro de Auver- nia (cf. Mons. Grabmann, Phil. Jahrbuch, 1915, pp. 373-378). Desde el comienzo de esta obra se advierte lo que distingue la politica de Aristételes de la de Platén. Este construye 4 priori su Republica ideal, concibe al Estado como un ser cuyos elementos son los ciudadanos, sus érganos las castas; y para suprimir el egoismo, suprime la familia y la propiedad. Aris- tételes, por el contrario, procede por la observacién y la ex- periencia, estudia la primera comunidad humana, la familia; - comprueba que para el bien de la sociedad doméstica el padre de familia debe mandar de un modo diferente a su mujer, a sus hijos, a Ios esclavos, poco capaces de reflexién y destinados a obedecer. Obser'va que no hay afecto posible sino entre indi- viduos determinados, y que por eso no se podria suprimir la familia, que nadie cuidaria de los hijos, los cuales, siendo de todos, no serian de nadie, asi como nadie tiene cuidado de las propiedades comunes: cada-uno piensa que trabaja demasiado, y los demas no lo suficiente. Aristételes no trata de demostrar el derecho de propiedad, pues !a ocupacién primitiva, la con- quista, el trabajo de Ja tierra conquistada le parecen medios legitimos de adquirir, Sostiene también que el hombre por su ESCRITOS FILOSOFICOS M misma naturaleza debe vivir en sociedad, porque necesita ‘de la ayuda de sus semejantes para defenderse, para aprovechar los bienes exteriores, para la adquisicién de las ciencias mas elemen- tales, y el lenguaje muestra que est4 hecho para vivir en socie- dad. Asi, las familias se retinen en una misma ciudad, cuyo fin es el bien comun de todos, bien no sélo util y deleitable, sino también honesto, ya que debe ser el bien de seres racionales, segtin la justicia y la equidad, virtudes indispensables para la vida social, Estas son las principales ideas expuestas por Aris- tételes en los primeros libros de la Politica. Santo Tomés las comenta con profundidad; en la Sume teolégica (I-II, q. 94, a.$ ad 3%), hace las debidas restricciones en el asunto de Ja esclavftud (op.-cit., II-II,-q. 10, a: 10; q. 104, q. 5); Observa aqui que es conveniente que el hombre poco capaz de condu- cirse se deje dirigir por aquel que es més sabio, y que trabaje a su_ servicio, En el segundo libro de }a Politica, Santo Tomés estudia si- guiendo a Aristételes Jas ideas de Platén sobre este tema, y diversas constituciones de Grecia. Acepta las bases inductivas del Estagirita y las aprovecharé en su libro De regimine prin- cipum como uno se puede dar cuenta desde el capitulo I. Es ahi donde fundamenta sobre la naturaleza del hombre el ori- gen y la necesidad de una autoridad social, representada en grados diferentes por el padre de familia, por el jefe en el municipio y el soberano en el reino. : w-,En’ esta misma obra, distingue-con: Aristételes el buen y el mal gobierno. El buen gobierno puede ser el de uno solo (mo- narquia), o el de unos pocos (aristocracia) , o el de muchos ele- gidos por la multitud (democracia en el buen sentido de la palabra); pero cada una de estas tres formas puede degenerar sea en tirania, sea en oligarquia, sea en demagogia. Santo To- mis considera la monarquia como la mejor forma de gobierno, pero para prevenir la tirania, recomienda una constitucién mixta que reserve un lugar, junto al soberano, al elemento aristocratico y democratico en la administracién de la cosa publica (I-II, q.105, a.1). Ello no obstante, si la monar- quia degenera en tirania, es preciso tener paciencia para evitar un mal mayor. Si la tirania se hace insoportable, el pueblo 32 FUENTES DE LA SiNTESIS TOMISTA puede intervenir, sobre todo si se trata de una monarquia elec- tiva, pero no es licito matar al tirano (De regimine principum, I, 6); es menester conformarse con el juicio de Dios que pre- mia © castiga seguin su infinita sabiduria a los que gobiernan los pueblos. Por otra parte el Santo Doctor (I-II, q. 97, XXX, a. 2), ha advertido bien las fallas del derecho de eleccién cuando el pue- blo es corrompido por los demagogos que compran sus sufra- gios, y dice entonces citando a San Agustin, que se debe hacer todo lo posible para quitarle este poder electivo, que vuelve a los mejores: Si paulatim idem populus depravatus habeat venale suffragium et regimen flagitiosis, scelerastisque ‘committat, recte adimitur populo talis potestas dandi honores et af pau- corum bonorum redit arbitrium. Santo Tomés ha comentado ademés el De causis atribuido entonces a Aristételes’ y cuyo origen neoplaténico muestra (1269), y un libro de Boecio De bebdomadibus (hacia 1257). Su comentario sobre el Timeo de Platén no se ha conservado hasta nosotros. Todos estos comentarios han preparado extensamente por su paciente andlisis la sintesis personal en la cual Santo Tomas retoma todos estos materiales bajo. la doble luz de la Revela- cién y de la razén, con un conocimiento més elevado y mas universal de los principios que los rigen, con una vision mis penetrante de la distincién de potencia y acto, de la superiori- dad del acté; y de'la pritnacia’de Dios, Acto puro. 7 * °° Santo Tomés conoce a Platén por algunos de sus dialogos que ha utilizado: el Timeo, el Mendn, el Fedén. Lo conoce también por Aristételes y por San Agustin, el cual le trasmite lo me- jor de la doctrina platénica sobre Dios y sobre el alma humana. El neoplatonismo llega hasta él por el Libro de las Causas, atribuido a Proclo, y por los escritos del Seudo-Dionisio, que también ha comentado, Entre los tratados especiales de Filosofia escritos por él, es preciso citar: De unitate intellectus contra los averroistas, De substantiis separatis, De ente et essentia, De regimine prin- cipum. 11. OBRAS TEOLOGICAS As principales son los Comentarios ‘de la Escritura, el Co- mentario sobre las Sentencias de Pedro Lombardo, los co- mentarios sobre los Nombres divinos de Dionisio, sobre La Trinidad y las Semanas de Boscio, el’ Contra gentes, las Cuestiones disputadas, los Quodlibetales, y sobre todo la Suma- teoldgica, . . 1. Los Comentarios de la Escritura, La principal fuente de la doctrina teolégica de Santo Tomis és evidentemente la Re- velacién divina, el Antiguo y el Nuevo Testamento. Sus Co- mentarios sobre la Escritura santa comprenden los comentarios sobre el libro de Job, los 51 primeros salmos, el Cantar de los Cantares, Isaias, Jeremias, las Lamentaciones. Entre los libros del Nuevo Testamento ha explicado los cuatro Evangelios, las Epistolas de San Pablo, y ha dejado una glosa ininterrumpida sobre Jos cuatro Evangelios compuesta con extractos de los Padres y conocida con el nombre de Catena aurea. En estas diversas obras los Padres que cita con mayor fre- euencia son San Juan Criséstomo, San: Ambrosio, San Gerdni-. ...-,-- mo, San Agustin, San Leén Magno, San Gregorio Magno, San Basilio, San Juan Damasceno, San Anselmo, San Bernardo. 2. Por el Comentario sobre las Sentencias, Santo Tomas se da cuenta exacta de las lagunas, de las imperfecciones del tra- bajo teolégico anterior, y poco a poco su pensamiento personal se precisa y se afirma. Pedro Lombardo dividia las materias de las cuales trata la teologia, no por relacién a su objeto con- siderado en si mismo, sino por relacién a Jos dos actos de nues- tra voluntad: frui y uti: 1°, de his quibus fruendum est, scil. De Trinitate, de Dei scientia, potentia, voluntate; 2°, de bis quibus utendum est, scil, de creaturis, de angelis, de homine, de gratia, de peccato; 3°, de his quibus simul fruen-