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Tae ae Ga poses at AS ee up os Ae A = , : hd aN = Zi Q... we Cj ey a bf ret hs Tee mn IDEA DE HACER iN LS OB Wins ee ee ed del 17 de noviembre de 1887, los verdugos vinieron a buscarles. Los cuatro emprendieron el camino cantando La Marsellesa, que resoné en las calles de Chicago, con finebre eco, como la tiltima despedida que daban al mundo los que iban a sacrificar sus vidas en holocausto de la emancipacion del proletariado. La vista del tétrico patibulo no conmovié en lo mas minimo el animo sereno de Spies, Person, Engel y Fischer, que si bien consagraron, a no dudarlo, un recuerdo a su esposa e hijos, dedicaron su ultimo pensamiento a la causa por ellos tan querida. Las tiltimas palabras pronunciadas por nuestros amigos fueron: Spies. — ;Salud, tiempo en que nuestro silencio sera mas poderoso que nuestras voces que hoy sofocan con la muerte! Fischer. — ; Hoc die Anarchie! Engel. — ; Hurra por la anarquia! Parson, cuya agonia fue horrorosa, apenas pudo hablar, porque instantaneamente el verdugo apreto el lazo e hizo caer la trampa. Sus ultimas palabras fueron estas: | — ;Dejad que se oiga la voz del pueblo! | las once y cincuenta minutos de la mafana Ricardo Mella, La tragedia de Chicago. Carta a Carlos Semprin y Javier Domingo Contra la idea de hacer la historia del anarquismo Queridos cofrades de servidumbre, desde que me habéis hablado del nuevo numero de “Ruedo Ibérico” que os traéis entre manos, en el que os dije que en principio, o tal vez por principio, no podia uno colaborar, no han quedado mis no- ches sin embargo del todo libres de fan- tasmas insidiosos, que me desasosiegan sugiriéndome que acaso lo que uno debia hacer mas bien era arriesgarse a explicar claramenie dentro del mismo nimero como es que no puede uno colaborar en esa empresa. Y bien se me ocurre que, al enviaros esta nota, seguramente con el hacerlo asi entro en contradiccién con lo que al hacerlo digo, sobre todo en cuanto muestro con ello una insuficiente descon- fianza en que los medios de asimilacién de la protesta contra el Orden al Orden Zamora, 10 de julio de 1978 Historia Libertaria. Madrid. Estimados amigos, a la demanda de colaboracioén en yuestra nueva revista, encontrdndome mds o menos en las mismas dudas que me asaltaban hace seis aftos, cuando C. Semprun y J. Domingo me instaron a dar algo para un numero de “Ruedo Ibérico” destinado a tratar también lo libertario, no se me ocurre mds que remitiros la carta que para ese numero de entonces les envié a ellos y que no me acuerdo ya por que no lleg6 —creo— a publicarse. Por si os Sirve, pues y, valga para lo que valga, ahi os va con muchas amistades y buenos deseos de salud. Agustin Garcia Calvo mismo (como no puede menos de serlo este numero de “Ruedo Ibérico”, no tanto por ser de “Ruedo Ibérico” cuante por ser un numero de revista simplemente) pue- dan usarse para protestar eficazmente contra la asimilacién de !a protesta al Orden, Pero lo hago —ya veis—, a pesar de todo, demostrando con ello una vez mas la contradiccién constitutiva de mi mismo y la escision, quién sabe si irreme- diable, entre la accion de las palabras y lo que las palabras dicen. No puede pues colaborarse en nada que venga a contribuir a la historificacion del anarquismo. Cierto que, antes que nada, deberia tal vez tratar de corregir esta ultima palabra: pues el anarquismo ya de por si esta suficientemente histori- ficado, esta integrado en el esquema HISTORIA LIBERTARIA 3 dinamico del Estado, no ciertamente por el acaso inasible significado de la parte semantica de la palabra con su prefijo negativo an-, pero si en todo caso por el hecho de que termina en -ismo; este sufijo, en efecto, configura por si solo en forma de doctrina o por lo menos de actitud sistematica y de principio cualquier cosa que quede comprendida bajo su dominio, asi esa cosa sea, como en este caso, una negacion del Orden 0 asi sea el nombre mismo de la nada, como en nihilismo, y desde el punto que se deja comprender bajo tal sufijo, no puede ya el anar- quismo ser nada diferente de, por ejemplo, el surrealismo, el trosquismo, el nudismo y el estrabismo, por no hablar, para no escandalizaros demasiado, del fascismo y el academicismo. El proceso de integracién podria acaso representarse por medio del siguiente esquema: 1.* fase: alguna gente del pueblo, de los oprimidos y contribuyentes en general, en el trance de evolucién del Ser, y por tanto de contradiccion del Ser consigo mismo, descubren (o también: descubre un nifio en el trance de su asimilacién al Hombre) lo insoportable de la prision del Orden que los rodea y al mismo tiempo la mentira de los nombres (Justicia, Patria, Dios, Vida, etc.) que sostienen la prision: 2. fase: de aqui surge (en la gente imperfectamente clasificada, en el muchacho imperfectamente asimilado, como también en el Angel respondén) la negacion del sometimiento al Orden y negacién de la verdad de su mentira constitutiva: La 1." y la 2.* fases pueden igualmente presentarse en orden invertido (aunque sea mas duro de concebir para nosotros, lo cual probablemente es argumento a su favor), de modo que aparezca lo primero, y sin mas explicaciones, la negacién: y de esta negacion surja la vision del Orden y de la Mentira Real que, sosteniendo que las cosas son como son, hace que sean como-son: Pero, en todo caso, viene a continuacion la 3." fase: la membrana limite del Ser, o sea su definicién esencial, se resquebraja y se abre, al menos aparentemente (que esto nosotros no podremos nunca averiguarlo): 4 HISTORIA LIBERTARIA Solo que, al mismo tiempo, en ese momento de aparente peligro de rotura, la voz del Orden pronuncia ia identificacion y definicién del ojo que lo veia y de la voz que lo negaba: Y asi se produce la 4.* fase, en que el Orden reconstruye su membrana limite, incluyendo dentro de su estructura la visién y Ja negacion: Tras lo cual es sélo una cuestién de digestién y asimilacién normal la que viene a dar en la reconstitucién det (aparente- mente mismo) Estado originario: Asi es que, como os decia, el anarquismo por si solo, dotado ya de ese sufijo -ismo constitutivo, se encuentra ya en la 4.* fase del proceso, esta integrado en la Historia, a la par que el anarquista, dotado ya del correspondiente sufijo personal, -ista, tiene adquirido un ser tan definido y propio como el del socialista, el equilibrista y el oficinista, y por tanto ni vuestro nuevo numero de “Ruedo Iberico” ni las historias de las colectividades de Aragon ni las peliculas sobre Durruti pueden hacerle ya mucho dafio ni al anarquista ni al anarquismo, sino simplemente contribuir al redondeamiento de la ultima fase de la digestion. Sin embargo, lo que pasa es que uno sospecha (no porque sepa nada, sino simplemente porque no se le ha demostrado lo contrario) que, a pesar de las denominaciones y demas procesos de asimilacion, puede haber algo en algunos de los anarquistas o de las actitudes bautizadas de anarquismo, algo que no sea nada, por cierto, pero que lo Aaya sin embargo, que esté de algun modo fuera de y por ende contra Dios y el Ser y el Orden y el Estado; y entonces, eso sdlo podria actuar frente al Estado, y entre las demas acciones, hablar sobre el Estado; pero jen nombre de qué santo vamos a permitirnos, al revés, hablar sobre ello nosotros, los que formamos parte del Estado, ya simplemente por el hecho de ser quienes somos cada uno de nosotros, y mas todavia si editamos una revista debidamente autorizada por el Orden constituido? A esto me diréis acaso que exagero y caigo en una especie de idealismo, en cuanto que, bajo el nombre de anarquismo, trato de defender de la historificacién algo puramente negativo, algo que en realidad no lo ha sido nunca ni el mas puro de los anarquismos ni de los anarquistas, que en realidad siempre se han presentado ellos mismos como algo relativamente definido, con algin nombre lucido incluso orgullosamente y hasta con algunos elementos minimos de organizacion o — lo que en efecto seria igual a mi proposito— con el caracter de ideal personal constitutivo del caracter del individuo. Asi es en realidad | ~tendréis raz6n —, si “en realidad” quiere decir en la Historia del Estado; pero es justamente lo que os decia: que no se trata de defender de la historificacién lo que ya esta historificado, sino lo que no sabemos si, pese a todo, acaso no lo esta. Y que no vaya a servirnos entonces de disculpa el hecho de que los propios que Ilamamos anarquistas hayan tenido y sostenido ideas acerca de lo que es el anarquismo (mAs todavia: ino recordais la mania que solian tener nuestros viejos anar- quistas de hablar de la Idea y todo, con mayuscula, como luz de Sus aspiraciones y centro de su fuerza?), cuando justamente los que esas ideas tenian y sostenian eran y son personajes de la Historia y sociedades en la Sociedad; y que ellos, cediendo a la necesidad de la propia definicién que acosa a todo quisque, creyeran O se imaginaran creer en ideas mas o menos dogmAticas acerca de lo que el anarquismo sea, no implica tal vez necesa- tiamente que, en contradiccién con eso, no se diera también en ellos, aunque por fuera de ellos mismos, algo realmente negativo del Orden y el Estado, que es lo que nosotros no podemos por menos de respetar, y no dejar que se confunda con sus ideas y figuras. Lo tinico que quiza nos cabe hacer notar es esto: que hay una contradicci6n interna, insuperable, entre la accién de negar el Orden y el hecho de ser un negador del Orden, entre el rebelarse contra la Sociedad y el tener un ideal de la Sociedad, entre la negacion de toda fe religiosa y la conservacion de una creencia, entre el negar el juego de los partidos politicos y el ser un partido, aunque se llame anarquista o acrata o libertario..El anarquista no sabe nada. sino lo que el Estado sabe. v que lo sabe justamente para denunciarlo como mentira; el anarquista no es él mismo, y en la locucién “ser anarquista” hay una lucha a muerte entre los términos; el anarquismo, que no quiere que las cosas sean lo que son, no puede ser a su vez nada. Y esto y cosas por ese estilo son las que en todo caso nos toca recordar a los que hablamos y escribimos, y recordarlas incluso a despecho de los propios anarquistas en activo y aun a costa de disgustar a las mas venerables de las asociaciones libertarias de viejo o de nuevo cuio. Sino servimos los hablantes y escribientes para prestarle a la rebeliOn ese servicio en contra de sus representantes, para qué vamos a servir entonces? ;Para arengar a las masas, como se hace en los demas partidos, y para darles conciencia, como se dice, esto es, ideologia, y para confirmar a las gentes menos letradas en sus errores propios, agrandados y racionalizados por nuestros habitos de profesio- nales de la palabra? O si no, ¢para examinar los hechos objetivamente, como dicen los sujetos de la Prensa o la Politica, y como fenémeno histérico interesante, y ademas de moda, darnos prisa a conocer bien y clasificar en los esquemas de la Historia no sélo los cadaveres de la acracia, sino con ellos todo lo que acaso pudiera estar, desconocido del Sefior, vivo y amena- zando a este Estado que nos vive? Claro esté que aqui vais a decirme seguramente que, por cierto, con todo eso estdis vosotros mas o menos de acuerdo, que lo que no se sabe estais también dispuestos a respetarlo, pero que precisamente de lo que se trata con este ntimero es de mostrar lo que se sabe, de modo que la contemplacién de los errores y los fracasos pasados (pues lo que se sabe no pueden ser otra cosa sino errores y fracasos, ya que el Orden y el Estado sigue siendo el poderoso, con la vieja astucia de sus nuevas formas) pueda servir para liberar de ellos a las futuras actuaciones; que también para las nuevas generaciones de anarquistas la Historia sea la maestra que ella siempre ha pretendido ser; y en suma, que, si vosotros condendis lo mismo que yo como integrada y asimilada la empresa de “Ruedo Ibérico” y de este numero de su revista, pensais en cambio que a través de tan condenable medio puede lanzarse algo que modestamente contribuya a la lucha contra la integracion y la asimilacion. A esto, amables cofrades, qué voy a deciros sino que con ello estais volviendo a plantear el eterno tema de los medios y los fines: pensais acaso que un medio, esencialmente propio del Enemigo, como es una revista, puede servir como instrumento para la lucha contra el Enemigo; pensais acaso que un invento esencial del Estado en nuestros tiempos, como es la Historia, puede de algiin modo, y segtin quiénes y con qué intenciones la manejen, volverse en contra del Estado mismo; sois acaso como algunos que hoy descarriadamente se llaman anarquistas, en el Japon o los Estados Unidos sobre todo, que creen que las armas de los arsenales del Orden, como ametralladoras, aviones y ficheros policiacos, pueden usarse en una guerra contra el Orden. Bien que me gustaria borrar de vuestros corazones, si todavia las conservan, ilusiones semejantes: los fines, en efecto, estan grabados en la estructura misma de los medios y herramientas que se fabrican para conseguirlos: desde el punto que el chimpancé logra por fin ensamblar dos cafias de bambt para alcanzar el platano que el psicélogo animal le ha colgado demasiado alto, ya las dos cafias ensambladas contienen en su forma su destino y no pueden usarse para otra cosa; habria que aguardar a que apareciera un chimpancé jesuita o por lo menos HISTORIA LIBERTARIA 6 miembro del P. C. F. para que alguien sostuviera que ese par de cafias ensambladas puede también usarse como pértiga para saltar la alambrada del laboratorio experimental en que nos tienen encerrados. Pero no: ni las ametralladoras, ni las revistas ilustradas ni la Historia pueden servir mas que para jo que sirven, esto es, para lo que han sido creadas y para Aquel que las ha creado, y los fines a que se dediquen no estan desde luego en las intenciones y voluntades de los anarquicos usuarios que se hagan la ilusion de utilizarlos, sino en la estructura misma de las maquinas y los esquemas ideoldgicos que las constituyen, y las susodichas intenciones o voluntades no serian en todo caso sino medios en manos de esas maquinas y esquemas para cumplir el servicio del Sefior al que se destinan. O por llevar al plano mas abstracto la contradiccion: es la idea misma de la separacién entre los medios y los fines la que ha sido inventada por el Estado y para su sustentacion, y en modo alguno puede esa idea adoptarse para luchar en contra del Estado. En fin, si queréis que me ponga todavia moderado y haga distinciones bien concretas, cabe ain sospechar que el puchero | lleno de chatarra de los anarquistas decimononicos 0 las hojitas clandestinas afanosamente impresas por cajistas de la cascara amarga eran a lo mejor cosas no producidas por el Orden y por ende relativamente no marcadas, pero quién querra ser tan ciego que no sepa para qué sirven, por su propia constitucion, las balas HISTORIA LIBERTARIA y los libros y la conciencia histérica y las teorias teoldgicas de los medios y los fines: creado esta para el servicio de Dios todo lo que Dios crea. Y naturalmente, lo que se dice de las armas y las letras, de la Historia o la doctrina de tos fines, no menos es de aplicar a un ente tan esencialmente historico y tan siervo dei Estado como soy yo mismo (y tomese el pronombre cada cual cuando lo lea segun suene cuando él lo lea): que, en efecto, si la Historia por necesidad tiene que hacerse a base de nombres propios, ya debia bastar esa necesidad de la Historia para probarnos que no son jos nombres propios ni Jos individuos por ellos constituidos (como tampoco los partidos o sindicatos definidos por sus titulos o siglas), que no son ni los ilustres anarquistas ni las venerables o las nuevas asociaciones anarquistas los que han llevado ni pueden llevar la contradiccién y guerra contra el Estado, sino que ellos, como todo el mundo, lo unico que pueden hacer es contribuir a hacer la Historia, a escribir la triste Historia de la Humanidad, y la contradiccién y guerra contra el Estado, si de algtin modo se da tal cosa — que ¢so nosotros nunca lo sabre- mos—, sdlo puede darse en todo caso por medio de aquellos individuos y asociaciones, y no sdlo por medio de ellos, sino también a pesar y en contra de ellos mismos. Pero el coraz6n anarquico (esto es, lo que pueda haber, si es que lo hay —quién sabe— de anarquizante, acratico, rebelde o negativo) no aprende de la historia ni de la experiencia: se rehusa testarudamente a la evidencia histérica y se mantiene, contra los vientos y mareas de los tiempos, negador de la Historia misma; no persigue un mundo mejor ni un ideal que deba cumplirse en el Tiempo ni siquiera en la consumacién de los siglos: es la Historia sencillamente y el Tiempo mismo lo que niega y contra lo que se rebela, caiga quien caiga y aunque entre los que caigan esté también él mismo: porque él no sabe nada, sino que esto que es como es no puede ser que sea como es, y con eso le basta y no le hacen falta mas saberes ni escrituras en el tiempo. Y asimismo ese corazon de que metaféricamente os hablo, gentilisimos cofrades, no tiene tampoco fines ni sabe lo que es eso: no tiene mas que medios, si es que los tiene (que de eso nunca podra él estar seguro), y sus fines no son otros que sus medios. Su fin es ante todo el Orden enemigo que, él si, esta todo cons tituido de fines y de causas, de evolucién hacia metas ideales, de culpas y de proyectos, y es asi el Orden enemigo su solo orden y su guia. Pues en tanto que el objeto de su amor le es necesariamente desconocido, lo que él conoce es el objeto de su odio, y ése es todo el conocimiento que le basta. Y a los que le preguntan “Y después jqué? ;Y adonde vamos?”, él, por responder algo, les responde algo sin sentido, como el caballero del cuento aquel de Kafka: “Fuera de aqui. Esa es mi meta.” Bien, y con todo eso, aqui os escribo esta carta sin embargo y acabaré seguramente por enviarosla para dejaros que la hagais imprimir, si cabe, dentro del ntimero que proyectabais, a pesar de que bien me consta que, al dejar en sus planas imprimirse esquemas como los que arriba os dibujaba, aun en aquellos puntos en que habia ojos abiertos y bocas diciendo “NO” que quedaban sin encerrar en los limites del circulo del Orden, ello no es mas que una ilusiOn: pues desde el momento en que, impresos en Ia plana, habra otros ojos, los gentiles vuestros y los de los lectores, que a su vez los examinen y les digan “SI” o les digan “NO”, que lo mismo da, con eso slo estan ya, contra lo que ellos pretendian, encerrados en el circulo del Orden y su evolucion. Pero, en fin, ello ,qué prueba? Algo tan trivial y sabido como que yo tampoco soy ese corazén acratico de que: metaforicamente os hablaba, sino bien por el contrario conser- vador y reaccionario por esencia, como no puede menos de serlo todo hijo de su madre que se lame Yo. Con todo y con lo cual, y por si acaso este impulso no me viene sino a fuerza de no saber para qué sirven ni dejan de servir las cosas, aqui cierro la carta y os la mando, y aqui os aguardo para otro numero en que os dé por hablar, no de la anarquia y de los negadores del Estado, sino del Estado propiamente (y no del espafiol tan sdlo, por ejemplo, sino a través de él de todos y del Estado todo en general), que sera en todo caso de lo que hay que hablar, si es que hay que hablar de algo. Y entre tanto, diligentisimos cofrades, mis mejores deseos para la suerte de vuestras empresas, y abrazos, y salud. — Agustin Garcia Calvo. Paris, agosto de 1972 Los dibujos de la pagina 4, del autor. SS hss iS BOLETIN DE SUSCRIPCION FORMA DE PAGO Provincia Teléfono Talon adjunto a nombre de Historia Libertaria. Giro postal dirigido a Historia Libertaria. Calle de los Milaneses, 6. Madrid-13 Tarifa anual 12 nimero Espafia: 1.000 pesetas Extranjero: 1.500 pesetas Remitase a: HISTORIA LIBERTARIA. Calle de los Milaneses, 6. Madrid-13 HISTORIA LIBERTARIA 7 r Oe EI conflicto de las gasolineras Cuando el 2 de septiembre, se incia la huelga de los gasolineros de Barcelona, no era previsible que un conflicto obrero, desem- bocase en una prueba de sinceri- dad del sistema pretendidamente democratico en el que nos desen- volvemos. Y sin embargo asi ha sido: una prueba en la que el Estado y sus instituciones, y en ella incluimos a las dos centrales “mayoritarias’ CC.0O, y UGT” han obtenido una calificacién que se acerca al suspenso total, al cero mondo y lirondo. Y decimos esto, porque todas las presiones posibles han sido utilizadas en contra de unos tra- bajadores que cometieron “el im- perdonable error” segun la pa- tronal y los sindicatos “responsa- bles”, de entender que ia C.N.T. es la organizacién que defiende mds consecuentemente sus aspi- raciones. Una forma de presionar ha sido —y ése es el motivo de este escrito —la tergiversacién de las noticias, la mala informacion que se facilita a la opinion publi- ca, a la que se quiere confundir y predisponer contra la C.N.T. No estamos diciendo palabras sino que vamos a sefialar hechos: aim no conocemos una informa- cion que diga qué es lo que piden los trabajadores de gasolineras de Barcelona en qué no estaban de acuerdo con el Convenio Nacio- nal, y que el comité de huelga fue elegido por las asambleas de to- dos los trabajadores. En cambio, si se han inventado los infor- mantes la existencia de comandos terrroristas — {qué datos se pue- Director: Ignacio G. Iglesias Redaccién: Rafael Cid, Eduardo de Guzman, Carlos Alvarez, Isabel Munilla, José Luis Moreno-Ruiz y Leopoldo Azancot Han trabajado en este numero: Agustin Garcia Calvo, Xavier Paniagua, Daniel Guerin, José Peirats, Ramon Alvarez, Victor Garcia, Angel J. Capelletti, Jean Chesneaux, Juan Ferrer, Carlos Monge y Freddy Gomez Confeccion y disefio: Rafael Cid Fotografia: Ricardo Aznar, Carlos Monge y Alfonso Rojo Hlustraciones: Manuel Lopez Ragel, Saco Portada: Flavio Costantini Redaccién y Administracion: Calle de los Milaneses, 6, 5.° centro. Madrid-13. Teléfono 247 62 86 Fotocomposicién Velazquez. Eraso, 36. Madrid-28 Distribucién propia Editor: Ignacio Garcia Iglesias Precio para Canarias: 125 ptas. Los articulos firmados son de la exclusiva responsabilidad de sus autores 8 HISTORIA LIBERTARIA den aportar para probarlo?—, si se recurre a las centrales sin repre- sentatividad en el sector para confundir y si se ignora lo que estA ocurriendo en esta huel- ga. Es conveniente sefialar que esta huelga se produce mientras se discuten “las libertades demo- craticas” que los espafioles ten- dremos reconocidas en la Consti- tucion que diputados y senadores estan fraguando para consolidar la explotacién del hombre por el hombre. Unas “libertades” —en- tre ellas la de huelga— que, como los hechos estan demostrando, el Estado sdlo reconoce a quienes estan de parte de la patronal. La Comision de representantes de las asambleas de gasolineras de Barcelona decidié en junio de- nunciar el Convenio. En este Co- mité habia representantes de CC.OO., UGT e independientes, aunque la postura de C.N.T. hizo que sus afiliados consiguieran la Gastén Leval Moscu. Plaza Roja mayoria. Pero sorpresivamente, los trabajadores se encuentran un mes después con que CC.OO. y UGT han firmado a nivel nacio- nal un convenio que rebaja los salarios del afio de a 850 ptas., que reduce el tiempo dei almuer- zo y diversas pagas y que no re- conoce un punto fundamental: la reduccién de la jornada laboral a 40 horas semanales. Al margen de que en algunos sitios el convenio pueda ser be- neficioso, hay que poner de ma- nifiesto Que jamas un convenio nacional ha eliminado la posibili- dad de otro mejor provincial; pe- ro tanto la patronal como UGT y CC.OO, estan de acuerdo en que hay que aguantarse. Los trabaja- dores denuncian la actitud de esas centrales y se pronuncian repetidamente por la huelga in- definida, cuyo permiso se solicita; te no se ha roto para nada con la legalidad vigente, con la burgue- sa Y aqui es la de Troya: todos los medios del Estado y la patronai se enfilan contra los trabajadores a los que se les impiden el ejercicio de esas libertades que se hizo URSS: La opesicién obrera hoy Con el ocho en los talones reconocer. Cuando se va a infor- mar a la gasolinera, la policia que vigila les detiene; los despidos se hacen a centenares --van mds de cuatrocientos—; los actos de soli- daridad son duramente reprimi- dos; se sustituyen a los huelguis- tas por policias a fin de abortar una huelga obrera; también la Campsa, monopolio estatal, con- tribuye con su personal —pese a la resistencia del mismo — a boi- cotear a los obreros en conflictos con unos empresarios. Y los me- dios de comunicacién desatan una campafia de desconcierto y descrédito. Por otro lado, los otros “sindicato de trabajadores”, con su actitud de esquirolaje, im- piden que sus afiliados se enteren del porqué de la huelga. Al no ir a las asambleas potencian el desco- nocimiento de las motivaciones de las consignas que dan a sus afiliados, los cuales sdlo saben que se les dicen que trabajen. Esto no ocurre porque si, sino porque esos sindicatos necesitan de una clase obrera décilmente manejada por ellos, desinforma- da, incapaz de razonar, debatir y sobre todo, de luchar; una clase obrera desprovista de conciencia de tal, que haga posible un acuerdo con el capital para el desarrollo de una conciencia cor- porativa en su seno. En fin, unos sindicatos cuyo trabajo favorece al capital y les convierte en ama- rillos. Es ésta, una actuacién no en contra solamente de la C.N.T., sino de toda la clase obrera, de todo el movimiento obrero. Esto es lo que pone de evidencia la actuacién del Estado, la patronal y CC.OO. y UGT en el conflicto de las gasolineras. Federacién local de la C.N.T. Se- villa. Sumario Contra la idea de hacer la historia del anar- QUISMO 02. eect eee 3 Editorial 22.00.0202 ccc cece ee ees 9 Un trotamundos libertario ...... 06. e eee eee 10 Site dicen quecai .......... 6. cece eee eee eee 25 La revancha de Bakunin ..................-5. 26 Entrevista con Juan Gomez Casas .........-555 31 Mirando hacia atrés sin ira... 0.7.2... 0.0200. 36 Julio Verne: Bandera negra ...........-.------ 41 Encuentro con Gerald Brenan ..........-000005 49 Por sus “acciones” les conoceréis ee A libertad de expresion es la primera y fundamental de las libertades demo- craticas, y a todas ellas sirve de base y garantia. No cabe exagerar su impor- tancia cuando la realidad nos demuestra a diario que los derechos humanos quedan convertidos en inocuas declaraciones de buenas intenciones tan pronto la libertad de expresién desaparece. Incluso basta en ocasiones con que los gobernantes de turno la recorten y restrinjan a su gusto y capricho para que paises, aparente- mente libres, empiecen a soportar las mas vergonzosas tiranias. Ya en los albores de nuestro liberalismo, Mufioz Torrero decia en 1810 defen- diendo la libertad de expresion en las Cortes de Cadiz: «Hariamos traicion a los deseos del pueblo y dariamos armas al gobierno arbitrario que hemos empezado a derribar, si no decretasemos la libertad de imprenta. La previa censura es el ultimo asidero de la tirania, que nos ha hecho gemir durante siglos.» Para asestar un golpe decisivo a la anhelada libertad de imprenta basta con transformar la publicaci6n de un diario en el mas ruinoso de los negocios, merced a un aumento desorbitado de los costos y a una reduccién superior de los ingresos. Cuando un diario arroja un déficit anual de 700 millones de pesetas —como ha ocurrido en 1977 con uno madrilefio, cuyas pérdidas hemos pagado todos los espafioles— sdlo el Estado, los grandes bancos y las multinacionales pueden sostenerlo. Asi se da el caso concreto de que en 1936 los partidos liberales, iz- quierdistas y obreros y las grandes centrales sindicales podian tener en Madrid, Barcelona y otras grandes ciudades publicaciones diarias que les servian de ex- presion oficial. En 1978 ni liberales ni socialistas ni comunistas, todavia, ni liber- tarios pueden permitirse el lujo de tener oficialmente un solo diario en todo el pais. El ultimo refugio de la libertad de expresion se encuentra en las revistas. Las revistas, en cambio, pueden desempeiiar un papel de primer orden en la vida politica de un pueblo. Por eso precisamente suscitan las iras de los abundantes restos del bunker franquista, todavia incrustados en todas las ramas de la administracion del Estado. Y muy especialmente cuanto se trata de revistas libertarias contra las que consideran que pueden cometerse impunemente todo género de desafueros. Una de estas revistas que se publica en Euzkadi —cAskatasunan— fue recien- temente asaltada y parcialmente destruida por un grupo de desconocidos in- controlados, perfectamente conocidos por todo el pais y facilmente controlables en cuanto desaparezcan las poderosas influencias que les amparan. Paralela- mente, otra revista madrilefa de sdlido prestigio y amplia difusi6n —«Bicicletay— ve al colectivo editor amenazado por la Justicia Militar por la publicacion de uno de sus trabajos. Ambos hechos motivan que las dos revistas vean gravemente amenazada su subsistencia. Es preciso alertar a toda la opinion nacional. De un lado a todos los partidos politicos liberales y obreros, asi como a las organizaciones sindicales, hacién- doles comprender que si hoy son las publicaciones libertarias las amenazadas, mafiana les ocurrira lo mismo a las comunistas, socialistas o simplemente libe- rales. De otra, a quienes realizan esta ofensiva contra nosotros, advirtiéndoles que, aun no teniendo diputados en el Parlamento que protesten en nuestro nom- bre y representacioén, no estamos dispuestos a consentir cruzados de brazos que se generalice esta especie de tiro al blanco contra anarquistas, anarcosindica- listas y libertarios en general. la libertad de expresién, amenazada Editorial Historia Libertaria Noviembre 1978 HISTORIA LIBERTARIA 9 1 - Gaston Leval (1895-1978): un trotamundos libertario El eterno encanto Profugo, internacionalista, ex- perto en fugas, insumiso, el gran pen- sador anarquista, profundo conocedor y exégeta de la obra de Miguel Bakunin, ha muer- to sin que ninguna voz representativa del Movimiento Libertario se haya deja- Capocial Gastin Seval Cuando el pasado 9 de abril, en Ma- drid, cientos de cenetistas, llegados de | toda la provincia para ver un documental sobre los anarquistas en la guerra, guar- daron “un minuto de silencio en memoria de nuestro compafiero Gastén Leval, muerto esta mafiana en Paris”, pocos en aquel cine de barrio sabian algo mas del fallecido que su relacién con un libro sobre las Colectividades. Y, sin embargo, ese anciano de 83 afios, con cierto aire de nifio huérfano a lo Charlie Rivel, habia sido el mayor y mejor divulgador de las realizaciones anarquistas en Espafa du- rante el periodo revolucionario 1936- 1939. Perder la infancia Gaston Leval, cuyo verdadero nombre era Pierre Piller, habia nacido en Paris un 20 de octubre de 1895, bajo la directa influencia de Venus y Marte y la premo- nicién de que “sera sujeto a muchos y crueles padecimientos, tendra muchos enemigos, se tendran sospechas de él sobre planes y conspiraciones contra el Estado y sera perseguido y calumniado”, segun vaticinio de El libro de los Destinos para las personas alumbradas bajo el signo del escorpiém; asimismo, su “nt- mero caracterologico” sera el 8, indicativo de “un acusado sentido de la justicia’, segin la Numerologia o ciencia de los numeros. , Hijo ilegitimo de un antiguo “comu- nard” —como gustaba recordar con una brizna de orgullo en la mirada— y una portera, en otro tiempo ociosa sefiorita de una buena familia, los siete primeros anos de la vida del pequejio serian un verda- dero calvario. Palizas y castigos capri- chosos fueron el principal trato de una mujer amargada por su sino adverso y un enfermizo sentimiento de culpabilidad por sus ilegales relaciones carnales. “Julio Vallés, en su libro El nifio, decia que su primer recuerdo era una azotaina. El mio también —recuerda Leval en su libro de la anarquia do sentir en su memoria. Infancia en cruz—. Pero a la azotaina se afiade alge peor: mi madre, sujetandome por las piernas, de arriba a abajo, me hacia rodar la cabeza en mis excrementos. Estabamos en Epinay, cerca de Paris. Debia tener tres afios y habia ensuciado las sabanas. Hizo conmigo lo que se hace con los gatos, embadurnandome la cara y moliéndome a cachetes. Es el primer re- cuerdo de mi madre que se ha grabado en mi memoria.” Y no seria et Ultimo. Tan expeditivos métodos de crianza le acosa- rian en terribles pesadillas hasta los ulti- mos afios; el recuerdo de la cruel proge- nitora seguiria en suefios torturando la existencia octogenaria del gran luchador. Su maestro iba a ser la tinica persona en i Leval: un hombre y un destino. procurarle afecto y consideraci6n durante aquellos tristes afios. El le pondria tam- bién en la senda de las ideas anarquistas al procurarle tantas obras de literatura militante como la ya enorme curiosidad del nifio demandaba. A los catorce afios toma parte por pri- mera vez en una manifestacién anarquis- ta, en Paris, para protestar por el asesi- nato de Francisco Ferrer Guardia, fun- dador de la Escuela Moderna, fusilado en Montjuich en represalia por los sucesos de la Semana Tragica. Tres afios mas tarde ingresa en el movimiento anarquis- 10 HISTORIA LIBERTARIA — ta francés y desde este momento su en- trega a la “idea” sera total. I Guerra mundial. El joven de 19 afios decide abandonar el pais ante la negra perspectiva de ser llamado a filas, “para no traicionar mis ideas”. Esta integridad moral seria una de sus caracteristicas fundamentales. Leval considera indigno de alguien que se proclama de senti- mientos humanitarios colaborar en una guerra que en ultima instancia la libran trabajadores, hasta entonces divididos entre intervencionistas y abstencionistas. Un pacifista enérgico Los anarquistas no estuvieron ausentes de la polémica. “Me sorprende un arti- culo de Carlos Malato en La Bataille Syndicaliste, un articulo de fondo. No entiendo. Aprueba la lucha —recrimina- ria en su libro autobiografico El préfu- go—. Un muchacho se pregunta qué ha- cer frente a la violacion de neutralidad belga, y contesta con entusiasmo: jem- pufiad el fusil! Con lirismo desbordante nos aconseja marchar al frente. Quedo aturdido. Vacilo. ;Malato, un tedrico de las ideas anarquistas! ;Uno de los hom- bres cuyos escritos han ensanchado mis ideas, cimentado mis convicciones! Para hacer la guerra es preciso renegar de mis ideas, abandonar nuestra visién de la humanidad fraternal sin barreras y volver al concepto de patria que es su negacién.” Pero Leval no es un pacifista vulgar, sino un objetor no contemplativo; con ocasién de la revolucién espafiola se de- clarara enérgico partidario de la defensa de la causa a cualquier precio. El brama contra la guerra trasunto de rivalidades y piques entre capitalistas. Tras una corta estancia en el sur de Francia, y provisto de pasaporte falso a nonbre de Felipe Montblanch —es su primer desdoblamiento de personalidad, rutina en la que llegara a ser un virtuo- so—, alcanza el puerto de Barcelona en junio de 1915. Alli contacta con un grupo Una patria, el mundo; una familia, la humanidad; una religion, hacer el bien. de paisanos que como él han decidido dar la espalda a la contienda que envuelve el viejo continente. Son las primeras decep- ciones; su fogoso idealismo se ve someti- do a una dura prueba. “Carlos trabaja con compafieros espafioles, jfabrica mo- chilas para los soldados franceses! —re- lata perplejo en El préfugo—. Catalufia vende muchos elementos bélicos a su vecina. El dilema se impone: hacerlas o reventar de hambre. Y yo me pongo a coser correas”. Aquella sera una flagela- cion inolvidable para el joven desertor. Intuye que tiene que haber otros 4mbitos para enfrentarse de raiz con las multiples caras de la explotacion. Leval conoce la intoxicante globalidad del fendmeno ca- pitalista, que divide familias y concien- cias. Caminante si hay camino Espoleado por este amargo tragala y deseoso de aprender espafiol, se dirige a pie a Zaragoza. En la ciudad del Ebro consigue trabajo en una fabrica de alco- holes y establece sus primeras relaciones L con trabajadores anarquistas espafoles. Soporta trabajo y estudio con entusiasmo, y pronto hace sus primeros pinitos en castellano en la prensa acrata del lugar. Su diario trato con los obreros le permite hacerse una idea cabal de la condicién real del proletariado espafiol, no tardan- do en vislumbrar la decisiva importancia que el fendmeno religioso tiene entre ellos, llegando incluso a catequizar a los mismos anarquistas. “En general los es- pafioles que luchan son creyentes. Tienen fe. Durante siglos —dice en su libro A través de un destino — han creido en Dios, en Jesucristo, en las virgenes religiosas, aqui el paganismo se mezcla con el cris- tianismo, en jos santos, en el Paraiso y en el Infierno. Aquellos que han dejado de creer en la divinidad creen ahora en la humanidad a la que han divinizado. Casi todos los anarquistas espafioles, que han permanecido fieles al fondo social superiormente humano de sus primeras ideas, son tan misticos como los catdélicos que luchaban contra los protestantes, los turcos, los arabes... Tienen fe en el Paraiso terrestre.” Esta reflexidn escato- l6gica, como apunta el catedratico de la Universidad de Valencia, Xavier Pania- gua, quiza uno de los mejores conocedo- res de la obra de Leval, esta préxima a las consideraciones de Brenan en El labe- rinto espafiol y de Hobswan en Rebeldes primitivos, aunque por nuestra parte pen- samos que en el pensador francés no exis- te esa sugerencia al determinismo del subdesarrollo econémico como motor de la actividad anarquista en Espajia. Oficio de sablistas De nuevo se encuentra Leval en Bar- celona, desde donde intenta sin éxito pasar a Francia, “para desde alli seguir la lucha”. Y otra vez el azar le devuelve al mundo de los exiliados y su picaresca. “Muchos desertores se han especializado en sablear a los espafioles, se vengan asi, patridticamente, de que los habitantes del pais no sepan francés y de las dificultades encontradas. Van por centenares —ob- serva en El prdfugo —, mendigando en las casas, en los monasterios, en los sindica- tos revolucionarios, en ciudades y aldeas, pidiendo un ‘pequefio socorro’. Aunque HISTORIA LIBERTARIA I Ni Dios, ni amo: ; libertad, igualdad, fraternidad! bien o mal hablen espajiol, sdlo se ex- presan en francés para hacer creer que acaban de llegar.” Leval se distancia definitivamente de este ambiente. Pero ha de ser precisamente Barcelona, pujante nucleo industrial, quien curta al joven anarquista en la cartilla de la vida. Entra a trabajar como ayudante de calderero en una fabrica y pronto cala las sefias de identidad del obrero espafiol, eso que le hace diferente y que posibilita todavia una sociedad mejor “porque llevan un mundo nuevo en sus corazones”. “Las costumbres de trabajo me sorprenden, y cuando se las ha observado durante bas- tante tiempo, se acaba por atribuirles un significado que no pueden entender los escritores ocasionales. En Francia, el obrero aplasta y estampa en frio los re- maches de diez milimetros de grueso. En Espafia se trabaja en caliente — precisa en El préfugo—, empleando un aprendiz suplementario. El obrero no se cansa tanto y el patron gana menos. Antes de la guerra trabajabamos en Paris diez horas diarias, cinco por la mafiana-y cinco por la tarde. Se remachaba de la mafiana a la noche (...} Aqui (...) cada uno trabaja sin rivalidad, humanamente, descansAbamos cada veinte remaches. El alto forma parte de las costumbres, esta en la tradicién del oficio. Los fumadores queman un cigarro, mientras el aprendiz limpia la fragua.” Por fin consigue pasar a Francia pa- teando los Pirineos, pero... esfuerzo inutil. Dos meses mas tarde regresa apresura- damente ante el acoso de la gendarmeria . que ha descubierto la flamante naciona- lidad espafiola que luce en su pasaporte. Vive ahora en un tren de frenética actividad intelectual. Colaboraciones en Tierra y Libertad, Solidaridad Obrera y \a direccién de Guerra Social en sustitucion de Eusebio C. Carbé, que ha pasado a encargarse de una edicién valenciana de la “Soli” al haber sido clausurada la de Barcelona. SerA en los papeles Josep Ve- nutti y Gaston Leval, este ultimo “porque le sonaba bien”, siguiendo una tradicion de largo aliento en el anarquismo espa- fiol, que ha conocido alias tan bizarros como Diego Abad de Santillan (Sinesio Garcia Fernandez), Victor Garcia (Ger- minal Gracia), Esteban Pallarols (Jose Riera), etcétera. Ateneo carcelario Por la publicacién de los anarquistas puros valencianos, Guerra Social, posicion con la que en aquel entonces se encontraba plenamente identificado, dara con sus huesos en la carcel de Valencia, donde permanecera tres meses, de nuevo sin documentacion y haciéndose pasar por el portorriquefio José Benito Gomez. Desde alli sera trasladado a la de Barce- lona, de donde saldra antes de lo previsto gracias a la intercesién de un antiguo patron y un médico. Leval no pierde el tiempo. Infatigable, en prision se forja una cultura, como muchos otros revolucionarios, y hasta lee 12 HISTORIA LIBERTARIA a los clasicos. Es su Universidad particu- lar. Reflexiona, escribe y conversa constantemente con sus compafieros de encierro. “Empecé por El Quijote, que hasta entonces no habia tenido sosiego bastante para leerlo con calma (...) Apro- veché el tiempo para leer otras obras —escribe en otro de sus libros —. (...) Lei también Salambé, de Flaubert, y Quo Vadis, que me ayudo a comprender el por qué de la victoria del cristianismo en la época referida.” En Europa el proletariado tiene puesta su mirada en Rusia. Las noticias sobre “Jos bolches’”’ encandilan a partidos y sindicatos y, quien mas quien menos, cree ver en los soviets el verdadero camino para la emancipacién. Como miembro de la Federacién de Grupos Anarquistas de Barcelona, Leval es elegido para integrar la delegacién de la CNT que en 1921 asistira a la fundacién en Muscu de la Internacional Sindical Roja y al III Con- -greso de la III Internacional, ya que, pese a las advertencias del asturiano Eleuterio Quintanilla (“La revolucion rusa no en- carna nuestros ideales (...} Su direccion y orientacién no responde a las interven- ciones de los trabajadores, sino a las de los partidos politicos”), la CNT, en el Congreso del Teatro de la Comedia, en 1919, se habia adherido, por aclamaci6n, a la III Internacional. Con Leval iran Maurin, Nin, [bafiez, Arlandis, Parera y Arenas, elegidos para e] cometido en el irregular Pleno de Lérida de ese mismo ano. Una vez en la capital soviética, entra en contacto con los comunistas franceses Victor Serge, Alfred Rosmer y M. Bodi, traductor de Bakunin al francés, quienes le manifiestan sus dudas sobre la hones- tidad del proceso que se estd llevando a cabo en Rusia. Los anarquistas Volin y Alexander Shapiro, por su parte, infor- man al comisionado de la CNT-FGA de los encarcelamientos y destierros de compatriotas socialistas y anarquistas. Leval tiene ya formada una ida idea pre- cisa del proceso “revolucionario”. Sus encuentros con Emma Goldman y Ale- xander Berkman, finalmente, le deciden. Pasara a la accion directa. A Leval no le basta con rendir un informe negativo a su vuelta a Espafia ante la CNT. Intenta convencer a los miembros de otras dele- gaciones y a sus propios compafieros para pedir una explicacién al Congreso sobre los atropellos cometidos con los revolu- cionarios rusos. Consideradas imperti- nentes las reclamaciones del delegado espafiol por los dirigentes soviéticos, se ordena a la Guardia Roja que proteja la tribuna de los ataques de los “sindicalistas anarquizantes” que habian tenido la au- dacia de pedir cuentas a los “represen- tantes de los trabajadores soviéticos”. El gran pensador anarquista aleman Rudolf Rocker recordara la valiente intervencién de nuestro delegado con palabras de elo- gio: “Esa delegacién que no habia sido elegida por ningin Congreso de la CNT y cuyos gastos de viaje fueron incluso pa- gados por Rusia, estaba desde el comien- zo decidida a entregar la CNT al Komi- tern. El unico de sus miembros que constituia una honrosa excepcidén, era el anarquista francés Gastén Leval.” Desde Rusia con dolor De regreso a Espafia a finales de 1921, Leval publicara sus impresiones en Le Libertaire, bajo el titulo “Cosas de Ru- sia”, articulos que més tarde serviran de borrador para el informe que ha de so- meter a la CNT. En el folleto Los anar- quistas rusos en prisién, ha contado sus experiencias en Mosct y su violenta con- troversia con Trostky en el curso de los debates. Desilusionado, pero resuelto a no dejarse intimidar por la deslumbrante pirotecnia de los revolucionarios rusos, escribia como colofén: “Esta revolucién que, tras la carniceria mundial se nos | habia aparecido como la aurora de libe- racién del proletariado internacional y de la humanidad, se nos presenta ahora co- mo uno de los mas grandes peligros para el porvenir de los pueblos. El terror poli- ciaco sistematico, la manumisién cre- ciente del partido sobre toda la vida so- cial, el anestesiamiento metdédico de todas las tendencias, de todos los partidos, de todas las corrientes no bolcheviques, el exterminio no menos metddico de todos los revolucionarios que tenian ideas dife- rentes a las de los nuevos amos, y asi- mismo la supresién de toda veleidad de no conformismo en el seno del partido, todo prueba que vamos hacia un nuevo despotismo no solamente politico sino también intelectual, mental, moral, que hace evocar los peores momentos de la Edad Media.” Aqui también legé Leval con medio siglo de adelanto. Precursores tuvo el anarquismo... En la Conferencia de Zaragoza, en 1922, la CNT, tomando como punto de referencia el informe de Mayo 1968: supo a poco. Gastén Leval y las informaciones sumi- nistradas por Angel Pestafia al regresar de la URSS, decide separarse del Komi- tern y adherirse a la AIT. En realidad fue Pestafia el primero en ir a la Rusia de los soviets, antes incluso de Fernando de los Rios, en otofio de 1920, pero sucesivos encarcelamientos, primero en Italia y después en Espaiia, le impidieron entre- gar su informe a la CNT. Se cuenta que a Lenin le causé profunda impresién ‘la personalidad de Pestafia, e incluso llegé a pensar en él para dirigir un fuerte partido comunista espafiol. Pero el delegado ce- netista no estaba por la labor. Fue, vid y conté: “en Rusia reina el terror”. Sin embargo, para el pensador francés su periplo ruso va a suponer algo mas que una desagradable experiencia; a partir de este momento su accién toma un giro de 90 grados. Ha conocido la gran revolu- cion traicionada y sabe que no basta con rechazarla. Busca el lado positivo y se orienta a profundizar sobre los problemas constructivos de una eventual revolucién libertaria partiendo de las bases estable- cidas por los grandes teéricos: Proudhon, Kropotkin y, sobre todo, Bakunin, que sera ya siempre su principal atraccién intelectual. Leval sabe que una revolu- cién se hace en poco tiempo, pero se pierde en menos, y los anarquistas no tienen nada tangible para remediarlo. La marcha que no cesa Europa sufria los primeros indicios del “crack” econdémico capitalista, y Espafia no iba a ser menos. Ante las grandes dificultades para encontrar trabajo, Le- val, armado de camara fotografica y enorme tripode, se lanza por pueblos y caminos del norte de la peninsula como fotografo ambulante, al tiempo que va recogiendo material sobre la estructura economica del pais con vista a sus traba- Jos sobre la via econémica de la posible revolucién espafiola. En su inmigracion llega a Asturias y conoce al grupo ani- mador de Accion Libertaria, donde pu- blicara algunos articulos. Hace amistad con Blanco, Avelino Gonzalez, Pedro Sierra y Eleuterio Quintanilla, diez afios mayor que él y del que reconocera su superioridad intelectual. Al llegar a La Corufia tiene la oportunidad de cambiar el daguerrotipo por la tiza y no lo piensa dos veces: entra como maestro en una escuela racionalista que estaba financiada por el sindicato de marinos de la CNT. Son unos meses de tranquilidad entre toda una vida trashumante. Aprovecha para casarse. Pero poco tiempo después, | HISTORIA LIBERTARIA 13 q Espafia y Kusia: revolucion versus terror. en 1923, al clausurar Primo de Rivera la escuela, Leval se vuelve a encontrar sin trabajo ni medios de subsistencia. Desmoralizado, decide, junto con otros muchos espajioles, optar por la aventura americana y embarca rumbo a la Argen- tina, a donde llega en 1924, después de haber hecho la travesia en la cala del buque, como un polizén, sin pasaporte ni billete para no variar. Los primeros afios en el pais son terri- bles. La desgracia parece perseguirle. No sdlo conoce la miseria, sino que pierde a su primera hija por falta de asistencia médica. Y para colmo, el ambiente en el movimiento anarquista argentino deja mucho que desear. La FORA, sindicato anarquista bien implantado, es pieza co- diciada por diferentes grupos acratas. El representado por el diario La protesta, dirigido por Abad de Santillan y Lopez Arango, y el que se aglutina alrededor de La antorcha pugnan por dominar la sin- dical. Leval ve con amargura una vez mas desvanecerse sus suefios de ver cumplidas 14 HISTORIA LIBERTARIA las ideas emancipadoras. “No comprendo que aquellos que se consideran herederos de Proudhon, Reclus, Kropotkin, Baku- nin, Tolstoi, se muestren inquisidores”, escribiria con amargura en A través de un destino. Y meses antes de su muerte aun recordaria en carta a un amigo, tratando de aventar tutelas parecidas en la hora de la reconstruccién de la CNT: “Desgra- ciadamente hay anarquistas mas movidos por el odio que por la fraternidad entre compajfieros, y que pasan mas tiempo combatiendo a quienes no piensan como ellos que en defender nuestros movi- mientos. Con tales procedimientos he visto a la FORA morir a consecuencia de las luchas intestinas en la Argentina.” A vueltas con la Anarquia Pero esta vez, Leval, visiblemente can- sado, no entra en liza. Busca trabajo, empleandose primero como periodista y después como profesor de francés en un colegio de secundaria en Rosario de Santa Fe. Sera uno de los periodos mas fecundos de su vida como escritor anar- quista. Sin perder el contacto con las publicaciones espafiolas —colabora en CNT, Solidaridad obrera, Despertad, Li- beracion, Cultura libertaria, Estudios, etc.— escribe su obra mas vigorosa: Pre- cisiones sobre el anarquismo y Los proble- mas econémicos de la revolucién espanola, son de esta hora. De la primera cabria decir que es un replanteamiento general del modelo anarquista de construccién social. Para Leval existen muchos temas que necesi- tan repensarse serenamente, empezando por el mismo término anarquia. “Anar- quia es un vocablo que Ja experiencia ha demostrado demasiado negativo, dema- siado impreciso y demasiado indefinido —afirma en su Cuadernos del Humanismo Libertario —. (...) La union de una nega- cién no es suficiente. Una negacion no es una teoria social, una doctrina social, un fin humano, una idea. Decir anarquia, no arquia, no gobierno, no estado, no es decir organizacion de la sociedad de tal o cual manera.” Y achaca al propio fundador de la dinastia, Proudhon, de inconsecuencia, constatando que en su obra utiliza un 60 por 100 de las veces el término anarquia como sinénimo de caos y desorden social: la “anarquia de los privilegios”, “anarquia econdémica”, “anarquia capitalista”. En casa del herrero... En la busqueda de responsabilidades trae incluso al propio Bakunin, extraordinario conocedor de su obra como ya era Leval, como testigo de cargo. “Bakunin ha utilizado unas se- senta veces la palabra anarquia. Treinta y dos en el sentido de caos, desorden e incluso barbarie. Veinte para designar un periodo de destruccion violenta y revolu- cionaria (...) En el sentido de libertad dentro del socialismo, dos veces. Y como ideal social una sola vez.” F.O.R.A. de juego Pero el interés de Leval por la precisién semantica trasciende del mero bizantinis- mo académico. El vera en el ayuntamiento de dos contrarios (un ideal social expresa- do por una negacién) el germen de algu- nas actitudes irresponsables que periddi- camente se habian reivindicado en nom- bre de la anarquia, mas atentos a la nega- cion que a la construcci6n, al “contra“ que el “por”. “Si tomamos la palabra en sentido lato, demasiados compafieros ig- noran que se puede ser enemigo de la violencia... no sdlo en el terreno indivi- dual, sino también en el colectivo —argu- mentaba en uno de sus ultimos articu- los—. Anarquia significa no autoridad, no muerte de] enemigo (...) En la opinién publica, las bombas, o las pistolas, han dejado recuerdos que perduran muchas veces a través de las generaciones.” Y pedia una especie de sicoandlisis colectivo como punto de partida para nuevas ca- balgadas libertarias fecundas; nuevos me- dios, idénticos fines. “Hemos medido nuestras fuerzas con nuestros adversarios, y hemos sido vencidos. Negarse a recono- cer los hechos no cambia esta realidad: hemos sido derrotados como lo han sido en la historia todas las revoluciones socia- les. Si ciertas revoluciones han triunfado, fue porque eran politicas y movilizaban privilegios de distintas tendencias que, normalmente enemigas, se unian en estas circunstancias —exponia el gran teérico en el mismo articulo—. Y ahora, con la superiondad del Estado moderno y de su armamento, es preciso sufrir de ceguera incurable o ignorarlo todo para creer en la posibilidad de una victoria armada. Hace un siglo que Bakunin, que era un exce- Morir por nada. In memoriam Daniel Guerin: Sentia gran afecto y admiraciOn por Gaston Leval. Especialmente tengo la alegria y el orgullo de haberle hecho intervenir en los apasionantes debates sobre la autogestion, durante la revolucién de mayo de 1968, primero en el gran anfiteatro de la Sorbona, delante de millares de oyentes y participantes, entre los que se encontraba el no menos afiorado Nicolas Lazarevitch, y después en una gran fabrica ocupada por los obreros, la imprenta Lang. La sencilla y directa elocuencia de este militante, la riqueza de su experiencia, captaba a cuantos le oian. Leval era tan desconocido para un publico condicionado por la burguesia como para los editores burgueses. Gallimard le habia -comunicado que no editaria su libro sobre Bakunin. Era uno de los que conocian y comprendian mejor la obra del gran anarquista, a cuyo estudio habia dedicado los ultimos afios de su vida. La obra de Leval que prefiero es la de las colectivida- des, que aparecié primero en italiano bajo el titulo Ni Franco ni Stalin, siendo después refundida en francés como Espafia libertaria. Algunos han creido ver en ella una brizna de triunfalismo, pero a mi entender es el mejor libro que haya sido escrito sobre este gran acontecimiento. Igualmente notable, en el dominio de la vida privada, es su autobiogafia de nifiez, libro delirante, sin equivalente que recuerde, relato de un martirio caido masoquista por los malos tratos de su madre. También es digno de mencidn el testimonio de Leval Los anarquisias en prisién, que inserté en mi antologia Ni Dios ni amo (tomo II) y especialmente su brusca disputa con Trotsky. Sin embargo, en honor a la verdad debo decir que yo no estaba totalmente de acuerdo con Gastén Leval. No aprobé nunca el cambio de titulo de sus Cuadernos, la sustitucién del calificativo «socialismo» por «humanismo» libertario. Lo consideré una insinuacion de idealismo. En este mismo terreno, senti dolorosamente el vivo ataque de Leval a raiz de la publicacién de mi libro Por un marxismo libertario. He deplorado siempre el sectarismo ciego de algunos libertarios condenando en bloque la obra de Marx y Engels, cosa que no han hecho nunca con Bakunin. José Peirats: Leval tiene un sitio entre los escritores del campo anarquista internacional hispandfilos, al lado de Max Nettlau, Camilo Berneri, Ugo Fedeli, Agustin Souchy, Rodolfo Rocker, etc. Por lo tanto esta es la faceta que habria que destacar de nuestro hombre. HISTORIA LIBERTARIA 15 lente artillero, lo escribia a Eliseo Reclus, afiadiendo que ‘la era de las revoluciones habia pasado’ y que habiamos entrado ‘en la de las evoluciones’.” LY el sindicato? {Que papel juega en sus esquemas? ;Deben sus afiliados ser anar- quistas? Leval, anarquista de toda la vida, critica al sindicato su afan de protagonis- mo sobre otras instituciones no politicas como el municipio, las cooperativas, las sociedades econdmicas, etc., pero a la hora de responder sobre la condicién ideoldgi- ca de sus miembros es rotundo: “Querer que los trabajadores que se adhieren a nuestros sindicatos sean de antemano anarquistas, implica consecuencias mucho mas complejas y dafinas de las que se supone” —dice en el referido articulo—. Escarmentar en cabeza ajena, pide Leval al recordar lo sucedido en Argentina: “Cuando yo llegué a este pais en 1924 el movimiento anarquista estaba en plena crisis. Yo era partidario de los sindicatos de industria y de las federaciones — prosi- gue —, de la organizacion de los anarquis- tas, del estudio de los problemas constructivos de la revolucién. Pero los que entonces dominaban el movimiento eran enemigos de las innovaciones, y pensaban que todo sindicado en la Fede- racién Regional Argentina debia ser anarquista. Teniamos asi sindicatos de Bakunin, ese desconocido. anarquistas que no se diferenciaban de grupos de afinidad. La polémica duré afios. Los redactores de La protesta, de gloriosa historia, atacaron a Malatesta, a Luiggi Fabri, a Rocker, y no solo se com- portaron como sectarios intransigentes: expulsaron de la FORA a grandes sectores de esta gloriosa organizacion. Desde en- tonces la FORA no fue mas que un sello.” En Los problemas econdmicos de la revolucién espanola el gran pensador li- bertario demuestra un tacto exquisito para sumar voluntades en pos de la re- volucion social. Leval advierte sobre ciertos excesos emancipadores que pue- den enemistar a gentes que por la logica de las cosas debian sumarse a la tarea libertaria. Es una advertencia contra fas- cismos inducidos. “Creemos también conveniente exponer a los pequefios pro- pietarios que no pretendemos arrancarles por la fuerza su pedazo de tierra, y que la revolucion les proveera de medios técni- cos superiores de produccion si lo desean, teniendo mas ventajas en arrancar los mojones y trabajar su tierra en comun, puesto que habran desaparecido las ven- tajas permanentes del régimen presente y podran tener la seguridad de recibir cuanto necesiten.” Y de nuevo tiene bien presente el problema religioso como fac- totum espontaneo del proletariado espa- fiol: “El sentimiento religioso que se en- cuentra en parte del campesinado espa- fiol, es noble y desinteresado. Y donde es mayor, mayor es también la vida espiri- tual. (...) Vayamos al establecimiento del comunismo libertario sin hostigar la fe religiosa de los campesinos. Esta cuestién se solucionara después. Con el tiempo, con la ensefianza de los horizontes abier- tos al intelecto por la ciencia.” a La de un trotamundos que habiendo tenido que abandonar su pais de origen por negarle el tributo de sangre que en aras del Estado éste le reclamaba (guerra de 1914-18), se aclimaté a nuestro movimiento libertario espafiol, en el que milité en los grupos anarquistas, escribid, asimilandose pronto el idioma, y presto a la organizacion CNT importantes servicios de tipo internacional. En tanto, pues, que anarquista internacionalista, tampoco cay6 en la debilidad de un cierto «anarquismo guerrerista». De Espafia salto Gaston Leval a la Argentina a causa de la dictadura de Primo de Rivera, y abandoné, tam- bién, ésta cuando el golpe de Estado del general Uriburu. Leval se sintié, pues, sobre todo, anarquista internacionalista, tanto en su pais de nacimiento, en Espajia, en la «patria del prole- tiado» cuando fue alli enviado por la CNT, la URSS y también en la «tierra de todos» del Plata. Como es bien sabido, Gast6n Leval escribié mucho en su larga vida militante, en nuestros periédicos y revistas. Casi todos sus libros escritos en nuestra lengua y en la suya tienen una preocupacion dominante. La preocupacion econdémica constructiva. Sus campafias fueron constantes y era un confe- renciante amenisimo y documentado. Sus campafias motivaron controversias con los adversarios y con los mismos compafieros. Era un bakuninista acérrimo y no podia sufrir que se presentase a Bakunin como un vulgar agitador. Por lo contrario tuvo interés en destacarle como tedrico y pensador fecundo. Dispo- nia de uno de los ficheros documentales mejor organizados. Una de sus preocupaciones era el bajo nivel de la clase obrera militante en cuenta a los problemas econdémicos. La obra mas importante de Gaston Leval, a mi criterio, es en la que resumidé sus experiencias directas sobre el colectivismo libertario durante nuestra contienda. Esta obra corona otros libros suyos que empezo a escribir en la Argentina sobre perspectivas econdédmico-revolucionarias en Espana. Por ejem- plo: Problemas econémices de la revolucién espaftola (1931) y Estructura y funcionamiento de la sociedad comunista libertaria (1936). Victor Garcia: Gaston Leval ha sido un anarquista de dos continentes y de dos culturas. En lo primero quizas le ceda a Santillan dado que si bien ambos se dieron por entero en el Rio de la Plata y en la Meseta, ha sido, el aporte de DAS, mas relevante que el de nuestro malogrado amigo. En lo segundo, bien que nos acordamos del incomparable poliglota Ugo Fedeli, del fildlogo insuperable Nettlau, de Fabbri y algun otro ya pasado al «Hall de la Fama» anarquista, no damos con nadie que, desde el otro lado de los Pirineos, se haya identificado, incorporado y diluido en nuestro ambiente anarcosindicalista espafiol como lo hiciera Leval. Lo mejor de su vida y de su obra nos lo dio a nosotros; en Espafia en «donde publicé casi toda su obra mayor» nos dice Peirats (Ruta, nim. 7, pag. 23), se prodigo en todas las formas posibles con las que un anarquista puede ee 16 HISTORIA LIBERTARIA Como la revolucion rusa, la espafiola representa para el pensador una excelente oportunidad de confrontar sus teorias. Incansable conferenciante, recorre frentes y retaguardia tratando de persuadir a campesinos y obreros de las tareas mas urgentes e indispensables para consolidar la revolucién en curso, Esta en todos los sitios. Se impacienta por lo que él considera negligencias y alza su voz en Fragua Social ante la falta de disciplina de las tropas y la manifiesta indiferencia de algunos cuadros combatientes. El desertor de la Gran Guerra, escribe en ese altavoz en noviembre de 1936: “Majno, que tenia Estado Mayor, imponia tam- bién la disciplina, y mas de una vez eje- cuté con su propia mano a quien le habia desobedecido. Asimismo, todos los gue- rrilleros eran jefes indiscutidos, a los cuales obedecian ciegamente sus tropas.” Obra de titanes Pocos meses antes de la caida de Malaga, el 8 de febrero de 1937, y ante la internacionalizacion del conflicto, con la Hegada a Cadiz de 6.000 voluntarios ita- lianos para ayudar a Franco, Leval Hega al convencimiento de que la guerra esta perdida; habria que salvar para la poste- ridad la obra constructiva de aquel pue- blo en armas que durante cerca de tres afios puso en marcha la mayor y mas profunda experiencia emancipadora de la historia. Durante ocho meses recorre las zonas de Levante y Aragon, libreta en mano, pregunta, apunta datos, escribe; las Co- lectividades Libertarias, su obra mas po- pular, se esta perfilando. Para Leval no cabe duda alguna de la magnitud de la gesta proletaria que se ha producido en nuestro pais. “Una revolucion que alcan- 20 los objetivos establecidos teoricamente por Marx y Engels (...) Estos resultados fueron conseguidos en menos de tres afios ~ dice en el prefacio de la obra—, mien- tras la revolucién bolchevique, que hace mas de cincuenta afios se reclama tedri- camente del mismo ideal, no ha dado ni un paso adelante hacia ello. La Comuna de Paris, que ha dado lugar a tantos escritos, estudios y ensayos, comparada con este hecho historico sin igual en la vida de la humanidad, aparece como un acontecimiento menor. Porque en muy vasta escala, la Revolcién espafiola ha realizado el comunismo libertario.” Y una vez mas encontramos a Gaston Leval del lado de los vencidos, es uno mas entre millares que se dirigen al pais veci- no huyendo de la barbarie fascista, con lagrimas en los ojos y el corazon en un pufio. De regreso a Francia las autoridades galas desempolvan los viejos expedientes; el veterano luchador es nuevamente con- ducido a la carcel, esta vez para pagar por su desercion en la I Guerra mundial. Pero otra guerra mundial, la segunda en el siglo, va a sacarle de la prision de Clair- vaix, donde se encuentra en julio de 1940, Un bombardeo aleman destruye parcial- mente la fortaleza y aprovechando el desconcierto y “gracias a mi edad, aspecto y barba gris” consigue escapar. Vuelta a la voragine. Buscado por toda la policia francesa, vive a salto de mata hasta 1949 dando numerosas conferen- cias, escribiendo articulos, publicando libros, siempre con diferentes seudoni- mos, hasta que la policia decide investigar la personalidad de ese rutilante orador que tanto daba que hablar en los circulos politicos e- intelectuales. Y por enésima vez burla a los sicarios. Se refugia en Bélgica donde, como hiciera Proudhon, pasa unos afos en una buhardilla, tem- porada de forzada tranquilidad que aprovecha para escribir su obra sobre Bakunin. En 1951 le alcanza una amnistia y re- gresa a Francia. Inmediatamente se in- corpora a la lucha por las ideas. Empieza a a SS SSS hacerlo y pago con creces la acogida que supimos darle al desertor de la guerra del 14. Terminada nuestra guerra es detenido al pasar a Francia hasta que logra escaparse en 1940. Menos de dos afios de prision gala, pero suficientes para confeccionar un Baedeker para el uso del turista dado que visita media docena de carceles -Cherche Midi, en Paris; Fort St. Nicolas, en Marsella, Avigon, Lyon, Dijon, Clairvaux...— teniendo que vivir en su propio pais a salto de mata hasta muchos afios después de la liberacién. Solo cuando llega el afio en que prescribe su condena de desertor logra recuperar su identidad. Su muerte civil habia terminado. Hasta la edad de ochenta afios, Leval fue un asalariado. Su «pro pane lucrando» lo ganaba como corrector de pruebas. Paralelamente venia su entrega total para sus escritos de divulgacién anarquista —a pesar de que ha insistido en que este calificativo «anarquista» nos perjudica porque es una negacién y nuestro ideal resulta ser, por el contrario, una afirmacion—, y la Ultima de sus creaciones, Civilisation Libertaire, le sobrevive gracias a los amigos que secundan su obra. Leval puede considerarse, posiblemente, como el mejor exégeta de Bakunin y uno de los mejores de Proudhon. Escribié6 mucho sobre un tema de su debilidad de siempre, la economia. Esto le costé un disgusto serio debido a los ataques causticos que le dirigiera Felipe Alaiz, cuya pluma acerada causdle a Leval arafiazos dolorosos. No ha sido santo de la devocién de muchos porque su detallismo hacia imposible que pudiera aceptarnos en bloque. Desde la paginas de Ruta venezolana del 28 de marzo de 1965 y siguientes, inicid una extensa polémica sobre la violencia con Octavio Alberola en la que nos recuerda otra sostenida con Garcia Pradas —y otra en la que a mi me toco ser el adversario, sobre el castrismo en Cuba—. Su gran acervo cultural le permitia medirse con todos y sabia defender su credo con excelentes materiales, fruto de su intensa y extensa cultura de autodidacta. Juan Velarde Fuertes, catedrdtico de la Uni- versidad de Madrid y prologuista del libro de Pérez Baré 30 meses de Colectivismo en Catalufia, estima que los estudios de Leval sobre las colectividades de los afios 1936, 1937 y 1938, en Espafia, son confusos e incompletos (pag. 9) y afiade que las aragonesas no han sido nunca analizadas con vigor cientifico. Esta condena sistematica que sufrimos todos los empiricos, Leval inclusive, por parte de los que tienen diplomas caligra- fiados en gdtico, pone en evidencia los veja4menes que Leval tuvo que sufrir a lo largo de su vida las veces que quiso sumergirse —y han sido muchas— en el tema econdmico. Por mi parte sostengo que estudiar a Gastén Leval desapasiona- damente nos permitiria, a los libertarios en particular, exce- lentes engarces entre aquellos tedricos idos y estas inquietudes actuales tan sedientas de asidero. Ramon Alvarez: La inesperada desaparicion de Gastén Leval nos priva de un auténtico valor, cuando mas resentimos la carencia de individualidades capaces de colaborar a la a HISTORIA LIBERTARIA 17 Marcado por ia infancia a publicar articulos en Le Libertaire, pero harto de que sus escritos vayan a parar a la papelera por mantener criterios dife- rentes a los de la direccidn del periddico, decide fundar su propio medio de expre- sion. En 1955 nacen sus Cuadernos del Hu- manismo Libertario. No serian infrecuen- tes en la vida de Leval estos reveses de compaiieros de filas. Su extraordinario compromiso ético no le permite sumarse a ningtn grupo ni tendencia de manera indiscriminada. Su conciencia y su liber- tad de accién son sagradas. En el primer numero de los Cuadernos..., a manera de presentacion, y bajo el titulo de “Nuestras metas”, decia: “No somos los continua- dores de un socialismo o un anarquismo estrecho, que sus partidarios han reduci- do a las dimensiones de sus capillas 0 de su mentalidad, donde los grandes fines formacién de una militancia susceptible de contender, no sdlo contra las fuerzas y resortes movilizados por el capitalismo para salvar el sistema politico que pone en sus manos privilegios y autoridad, o a los marxistas de las distintas escuelas 0 campa- narios que nos combaten desde tribunas y revistas, sino frente a los anarquistas de aluvion, incrustados en nuestras filas —el futuro dita con qué propésitos— que trepan y escalan, mane- jando burdamente exigencias renovadoras, renegando del pasado que nos proporciono crédito y audiencia popular, probablemente con el secreto deseo de desnaturalizar la significacién real del combate por una sociedad libre. Fue desde antiguo imbatible en un debate analitico y constructivo sobre el estado y desarrollo social en no importa que latitud del mundo, si bien, preocupado por la real amenaza que representa para la humanidad el bestial totalitarismo que se enmascara con la bandera roja, centrase sus estudios en la lucha desigual que sostienen los pueblos que gimen bajo ei mas falaz de los internacionalismos, olvidado de los especialistas en la organizacion de manifestaciones de protesta. En el Ambito de la propaganda fue Gaston Leval una de las figuras de nuestro campo que mas se distinguiera por su incansable perseverancia, por la vastedad de sus conocimientos y por la profundidad con que exponia los temas ante auditorios con frecuencia intelectuales. Tuvimos el privilegio de acudir a multitud de sus interesantes disertaciones, y hasta conservo la cinta sonora de la que pronuncio en la Sorbona «templo de la 18 HISTORIA LIBERTARIA sabiduria» dedicada a Espaiia, al periodo de la guerra civil. Merecié aquella noche el cerrado aplauso que le tributo un publico selecto, atento a los matices del analisis y nada pro- \penso a las explosiones emotivas de tribunos que andan a la caza de apoyos, importandoles poco la conviccion de lo que manifiestan. Escuchamos con gran deleite otra conferencia suya — esta vez en espafiol aunque siempre en Paris— dedicada a denunciar el caracter bastardo de la revolucién cubana. Gentes que ahora intentan rehabilitarse a través de Revueltas Permanenies, publicaban en nuestra prensa Ja fotografia de Castro, a toda pagina, presentandolo como el salvador del pueblo cubano, hoy sojuzgado como lo estén todos los pueblos del mundo concen- tracionario. Su grupo de afinidad fue la escuela donde se forjaron militantes de valia, tanto franceses como espafioles. Entre los Ultimos quiero citar a Florentino Iglesias que, en la revista Bicicleta, num. 7, correspondiente al mes de junio-julio, presenta un esbozo biografico del maestro. Ojala que el grupo sobreviva al maestro y prosiga el trabajo meritorio llevado a cabo desde las columnas de los Cahiers de Vhumanisme libertaire, con \a participacion de las plumas brillantes que honraron aquella tribuna, como la de Hagnauer, otro valor fuera de serie. La tenacidad con que Gastén Leval lend su mision divul- gadora y la fuerza de sus convicciones, quedaron probadas des mas nobles.” Genio y figura... Camus-Leval: Dos amigos iniciales han sido poco mas o menos que olvidados, sea por el trabajo cotidiano que ha centrado las actividades sobre detalles secundarios, sea por una degene- racion intelectual que debe resultar de la no formulacién de una sintesis superior siempre presente en el espiritu de los hombres.” Para terminar con una decla- Rafael Cid racion de intenciones: “Civilizacion li- bertaria: éste es nuestro objetivo, pues engloba al hombre en su integridad, tanto en su vida material como en sus faculta- Los Cuadernos..., pasaron en 1976 a denominarse Civilizacién Libertaria y ain hoy, desaparecido su fundador, editor, animador principal, financiador, y hasta su corrector de pruebas, sigue su vertigi- nosa cabalgada libertaria tras de haberse comido todos los ahorros de Leval y su compafiera Margarita. _ Pierre Piller, alias Felipe Montblanch, alias Josep Venutti, alias Benito Gomez, alias Silvio Agreste, alias Gastén Leval, fallecia el 8 de abril de 1978, justo al cumplirse el cuarenta aniversario de aquella caida de Malaga que le hiciera presentir el curso indeclinable de la gue- rra, sin “haber colaborado jamas en go- bierno alguno, aunque no me faltaron ofertas, tanto de la Generalitat como del ministro de Comercio, Juan Lopez”, co- mo recordaba a un amigo poco antes de su muerte. Eran ochenta y tres frenéticos afios de entrega solidaria a la causa de la libertad y a la libertad de la causa. — Obras En francés: L’indispensable revo- lution (1948). Le comunisme (1950). Manifeste socialiste libertaire (1951). Le chemin du socialisme (1958). Pratique du socialisme libertaire (1959 y 1977). Eléments d’éthique moderne (1961). L’enfance en croix (1961). Rus y torrents, L’>humanisme libertaire (1967). Espagne libertaire. La pensée constructive de Bakounine (1976). Genése et réalité historique de l’Etat. . En espanol: Problemas econdmi- cos de la Revolucién espajiola (1932). El préfugo (1933). Conceptos econd- micos del Socialismo Libertario. Poetas y literatos franceses. Contra la guerra. El mundo hacia el abismo. La falacia del marxismo (1967). Ele- mentos de ética moderna. Civiliza- cién libertaria. El Estado en la histo- ria. El insumiso. El socialismo liber- tario. El camino del socialismo. En italiano: Né Franco né Stalin. La Revoluzione Sociale en Italia. Lattivita sindicale nella transforma- zione sociale. SS SS durante las inolvidables jornadas del Mayo francés de 1968. Entonces se paso dias y noches defendiendo con palabra enérgica y persuasiva las conclusiones de la filosofia libertaria, a través de documentados andlisis que la: joven generacién, intelectual y revolucionaria, seguia con atencidén, incluso cuando no las compartian. A tal punto que cuando el levanta- miento popular declinaba, la figura de nuestro compafiero quedo intimamente asociada a las emociones de aquellos episodios revolucionarios, vividos intensamente por una ju- ventud apasionada, condenada al fracaso por sus conexiones con las potencias marxistas. De la obra de Leval destacaria los ultimos aparecidos: La falacia del marxismo, Las colectividades libertarias en Espafia y El pensamiento constructivo de Bakunin. Especialmente el primero de los citados y el tercero, llenan aspectos bastante descuidados por nuestra literatura o tratados de manera harto superficial. Esta tan acreditada la idea de que Bakunin era la destruccién hecha persona, incluso para anarquistas doctrina- rios y sabiondos, que constituye deber intransferible hacer resaltar el sentido constructivo de nuestro coloso, padre espiri- tual del sindicalismo revolucionario pese a que, por conocidas razones, haya ingresado en la Asociacién Internacional de los Trabajadores a los cuatro afios de estar constituida. En el prdélogo a La falacia del marxismo, obra critica del marxismo, de sus principios ideolégicos y de los resultados practicos que tenemos a la vista, Gaston Leval se dirige «a los que todavia son capaces de ser libres, de buscar la verdad y de ver en la independencia del espiritu, no sdlo una manifestacién indispensable de la dignidad humana, sino la garantia de la libertad individual y colectiva, civica y social, sin la cual la revolucién se transforma en la peor reaccion, tanto mas peligrosa y terrible cuando esta revestida de fraseologia revo- lucionaria. La opresién en nombre de la opresién permite y suscita una actitud y una reaccién clara; la opresidén en nombre de la libertad lo obscurece y desorienta todo». En la ultima carta suya que recibi, fechada en febrero de 1978, a sus 82 afios de edad, hay aspectos que pueden considerarse como amargo testamento: «E] estado actual de nuestro movimiento es para mi un obstaculo... La multitud de periddicos que aparecen en las diversas regiones, el “asambleismo” sistematico que parece no tener mas objetivo que demoler nuestra obra, la lucha entre viejos y jovenes que no saben lo que es un sindicato y la falta de militantes, crea dificultades sin par...» En estos momentos yo llamaria a la conciencia de los veteranos que alin se sientan con animos de cubrir la ultima etapa de la vida, haciendo honor a la emocionante pagina que logramos escribir con la asistencia moral de figuras como la de Gaston Leval y tantas otras que estan en la mente de cada uno. HISTORIA LIBERTARIA =19 — Un teorico libertario desconocido L? obra teérica de Gaston Leval ha sido hasta 1a fecha poco estudiada y por ello no se la ha valorado en la dimensién que merece dentro del marco del pensamiento libertario. Se le conoce en la mayoria de los casos por sus trabajos sobre las colectividades de la guerra civil espafiola, pero éstos, siendo importantes, resultan secundarios con respecto a muchos de sus libros y folletos. Sus aportaciones hay que inscribirlas en la dindmica de la produccién teérica del anarquismo durante la If Republica, cuando se suponia que era necesario dar pautas de comporta- miento social y econémico para hacer funcionar con coherencia una sociedad libertaria. Sera su estancia en Rusia con motivo de haber sido elegido para asistir en compafiia de otros compafieros de la CNT (Nin, Maurin, Arlandis e Ibdfiez) a la fundacién de la Internacional Sindical Roja y la III Congreso de la Il Internacional, un hecho fundamental en su trayectoria. Hasta el afio 1921 lo podemos encuadrar en lo que ha venido a denominarse anar- quismo puro, es decir, partidario de la comuna libre, de la abolicién de la moneda, etc., y de todos aquellos postulados que caracterizaban a gran parte de los anarquistas a principios de siglo, influidos por las obras de Kropotkin, Reclus, Malatesta, etc., pero sin concrecién sobre los problemas de funcionamiento social. A su regreso de Rusia toma conciencia de que la dispersién de las ideas libertarias, las vagas y literarias definiciones que sobre la Acracia se formulan no contribuyen Federacién Regional {de Ind. Metal} Federaciones Regionales de Industrias Federaciones Regionaies de Industrias OOO \I Federaciones Nacionales da Industria Consejo Nacional Econémico de todas jas Industrias O- Federacién Local da industria Sindicatos de industria Jbs OQOOO Fabcicas y talleres Federaciones Reglonales de industrias (Estructura sindical por industrias. Acordada pot el Pleno de Grupos Anar, quistas de Cataluiia (inspirada en Leval y Abad de Santillan. Tierra y Libertad- 9 de encro de 1937.) Por Xavier Paniagua* en nada a la posible construccion de una sociedad estructurada en base al comunismo libertario y en este sentido enfocara gran parte de sus trabajos que se extienden a decenas de diarios y revistas de Argentina —a donde emigré con ocasién de la Dictadura de Primo de Rivera—, Espafia, Francia, Estados Unidos... n 1932 escribid Conceptos econdmicos en el socialismo li- E bertario (publicado en 1935), donde pasa revista a las pro- puestas de los grandes teéricos, el mutualismo de Proudhon, el colectivismo de Bakunin y el comunismo de Kropotkin, que eran la base esencial de que disponia el anarquismo para transformar la sociedad capitalista y sobre las que los militantes habian reflexionado muy poco. Pero atin partiendo de ellos, habia que ir més alla, dejar de lado las declaraciones de principios, las construcciones ideales, intentando clarificar los problemas urgentes que un proceso revolucionario plantea. En este sentido, y con el propésito de profundizar en la estructura econoémica espafiola, la obra de Leval se va a centrar en estudiar las condiciones de su realidad de cara a las previsiones revolucionarias. Su libro Problemas econdémicos de la revolucién social espa- fiola, escrito en 1932 y publiado en la editorial Estudios, de Valencia, con dos ediciones (1933 y 1935), pasa revista a las condiciones climaticas, demograficas, agrarias, industriales, regionales... de Espafia, aportando estadisticas sobre produc- cién, exportacién e importacién... lo que constituy6 un caso inédito hasta entonces en los medios libertarios. De su estudio concluye el caracter agrario de Espafia y la necesidad de solucionar el problema del campo espafiol para que triunfe la revolucién, asi como estimular la produc- cién industrial a fin de evi- tar los problemas del blo- queo internacional. Insiste ademas en la nece- sidad de respetar al pequefo propietario que al principio puede no comprender la efi- cacia del proceso revolucio- nario, por ello la misién de los anarquistas esta en mos- trarsela por medio del ejemplo practico y el convencimiento, conectando la ciudad con el campo, mediante un equilibrio entre ambas, para evitar que el campesino se sienta inferior al proletariado urbano. Pero Leval tiene claro, al contrario que otros anarquistas agraristas, que el impulso revolucionario partira de la ciudad, del obrero industrial, y no del campo. P ara que la revolucion triunfe sera necesario que previa- mente se haya hecho balance de las riquezas y las defi- ciencias de la totalidad de Espafia, con el estudio de la situa- cin energética y las posibles soluciones de cara a su obtencion, sin contar con las importaciones que previsiblemente quedaran Td 20 HISTORIA LIBERTARIA Leval: un talento desperdiciado: cortadas, las repercusiones igualmente de la no exportacién y como consecuencia el paro obrero, la racionalizacion urbanisti- ca, los transportes, etc. Su obra Precisiones sobre el anarquismo, publicada en 1937, constituye la maxima expresion de su pensamiento. intenta analizar en profundidad lo que debe entenderse por anarquis- mo, criticando los tépicos y las visiones superficiales que se dan del mismo. Por ejemplo: estimaba improcedente distinguir entre anarquismo y comunismo libertario como se hacia frecuentemente, motivado, segtin él, por la falta de estudio y reflexion sobre los fundamentos tedricos que los clasicos habian establecido. Los considera la misma cosa, por cuanto que entiende que anarquia es un término genérico que significa tan solo sociedad sin Estado, mientras que el comunismo libertario es la estructura organizativa que ha de servir para posibilitar una organizacion social sin aparatos burocraticos centralizado- res, es decir, una practica revolucionaria que dé soluciones a las cuestiones administrativas y econdmicas y ello implicaba un orden compartido por todos, con sus normas de funciona- miento que han de ser acatadas. ncide sobre todo en uno de los temas més controvertidos en I los medios libertarios: la cuestion sindical. Cientos de polémi- cas se habian desarrollado desde los afios veinte con ocasién del papel que debia ejercer el sindicato de la lucha diaria y en la construccién de la sociedad revolucionaria. Para unos el sindicalismo era la expresién maxima de organizacién y parti- cipacion proletaria, que eliminaba las secuelas de los aparatos de planificacién y estructuracion politica centralista, colapsa- doras del triunfo revolucionario; para otros en cambio, el sindicato no era mas que una plataforma de lucha para la destruccién del capitalismo, pero una vez realizada desapare- ceria, a fin de no caer en los vicios de un nuevo autoritarismo, semejante al estatal. Ademas todo ello se complicaba con la discusién sobre si el sindicato debia hacer declaracién expresa, o no, de anarquismo. eval matiza las posiciones de tedricos sindicalistas como L Besnard 0 Cornelissen, y critica su exclusividad al querer organizar la sociedad entera en base al sindicato, cuando existen parcelas, como los servicios sociales o la actividad agricola, dificiles de encuadrar en una estructura sindical. No quiere decir con ello, como alguno ha interpretado, que Leval admita el sindicato para la industria y la comuna para la agricultura, en una posicion intermedia entre «comunalistas», partidarios de los municipios libres, y sindicalistas. Tiene claro que no podia hablarse ya en un mundo con profundas transformaciones economicas, de nucleos independientes, viviendo en una Arcadia feliz, a base de la agricultura y la artesania. El progreso técnico era basico para el desarrollo humano y resultaba imprescindible estimularlo; de esta manera SU posiciOn con respecto al crecimiento industrial esta clara, al margen de que proponga situaciones de emergencia de cara a cuando en Espajia se proclame el comunismo libertario, con las seguras dificultades econdmicas del bloqueo internacional, en una perspectiva muy parecida a lo que ocurrié en los primeros tiempos de la revolucién rusa. La cuestién estaba en que el sindicalismo no podia abarcarlo todo, ademas de que no creia en él como cuerpo tedrico independiente. Marxismo o anar- quismo serian sus inspiradores y habia por lo tanto que elegir. n medio de tanta critica simplista, la suya es una de las mas serias que recibe el sindicalismo, sobre todo si tenemos en cuenta que otros lideres que también lo criticaron cayeron después en sus esquemas al reflexionar sobre las medidas revolucionarias. Otros muchos temas pueden plantearse en su obra, porque seguramente esta a la altura de la de los grandes tedricos, yen muchos casos la supera por el nivel de concrecién que tiene ante los problemas diarios, en lo que fue un pionero. Natural- mente todo ésto sin entrar aqui en el anAlisis del nivel cientifico o de viabilidad de sus propuestas, que habia que encuadrarlas en las contradicciones que sufre el anarquismo en una época de grandes convulsiones sociales, como la II Republica espafiola. Por otra parte sus escritos posteriores, cuando fija su resi- dencia definitiva en Paris, estan marcados por la reflexion de lo pasado, y entran de Ileno en la historia del anarquismo dentro de las sociedades plenamente industrializadas. Pero ésto es sin duda un tema del que se necesitarian muchas mas paginas. * Catedratico de la Universidad de Valencia. HISTORIA LIBERTARIA 21 Un texto inédito de Gaston Leval El Estado: ese depredador | hecho fundamental que explica el fenomeno estatal estriba en que en las regiones o en los periodos histéricos mas diversos, este agente de la historia aparece como una floracién parasitaria que surge en las condiciones mas diversas y lo invade, penetra y axfisia todo, tanto en Extremo como en el Medio Oriente, o el Occidente europeo, en la América indola- tina, en Africa del Norte o Central, y ello en pocas diferentes. A pesar de lo dicho, el andlisis atento y el espiritu de sintesis permiten descubrir rasgos comunes esenciales y se llega final- mente a la deduccién de que el Estado es en el fondo siempre igual a si mismo, si Este trabajo es parte del Prélogo del libro de Gastén Leval El Estado en la historia. Sobre el mismo tema, puede verse en este numero de HISTORIA LI- BERTARIA, pdginas 26-31, el ar- tomamos la historia en su conjunto y no nos paramos en éste o aquél lapso limitado de tiempo. Por ejemplo, y no importa cual sea la forma asumida por él —teocratica, mili- tar, absolutista, burocratica—, siempre nos enfrentamos a dos caracteristicas sin las cuales en lo sustancial no podria haber Estado: predominio de la guerra e impo- sicion ruinosa de los impuestos. Es necesario tener en cuenta que el Estado es al mismo tiempo un instrumento de dominacién y de explotacion, tanto de la tierra como de los hombres, sobre todo de estos Ultimos. Los organizadores o creadores de Estados, que viven del tra- 22 HISTORIA LIBERTARIA ticulo de Angel J. Cappelleti, La revancha de Bakunin. bajo de las poblaciones conquistadas o sometidas por la fuerza, tienen necesidad de lanzarse a empresas de todo tipo, de despojar a las poblaciones de sus bienes, de sus medios de existencia, de sus rique- zas: tales son los dos grandes objetivos que hallamos en la base, o en la cspide, de esa aplastante fuerza de la historia que Marx denominaba una «superestructura parasi- taria» en su comentario sobre la Comuna de la obra La guerra civil en Francia. M opinion difiere de la expresada por numerosos teoricos al aceptar las elucubraciones de ciertos filésofos que han llegado a conclusiones muy diferen- tes. Ya conocemos las hipotesis que jamas debieron ser otra cosa que abstracciones vacias de sentido. De acuerdo con Hobbes, los hombre primitivos combatian entre si, como lobos, pero una sapiencia infusa los llevaria a unirse voluntariamente bajo la tutela del Estado para dar fin a la guerra que man- tenian. Esto quiere decir que alienaron una parte de su libertad en beneficio del orden necesario en toda sociedad estable. Pero es logico pensar que si sabian obedecer a la sensatez y al espiritu de comprensiOn que estaba en ellos mismos, de igual modo hubieran debido ser sensatos para no disputar como fieras entre si. Por otra parte, nada prueba en la historia la vera- cidad de uh hecho de semejante impor- tancia, a pesar de que numerosos histo- riadores han escrutado los siglos y los milenios. Igualmente desprovisto de elementos fiables, Jean-Jacques Rousseau, cuya imaginacion fue tan fecunda como arbi- traria, afirma que en el principio (en realidad, ;qué entiende nuestro personaje por ese término tan vago y a menudo indefinible?) todes los hombres eran bue- nos, pero fueron corrompidos por la vida en sociedad. Que nadie espere pruebas, pues no las aporta. Pero nosotros preten- demos, en contra de sus afirmaciones, que debido precisamente a la vida social, a las relaciones mutuas organizadas, a su so- ciabilidad activa, fueron los hombres ca- paces de salir del estado prehistérico en el que los habia dejado la naturaleza. Aqui también se nos presenta la hipotesis de una Asamblea general de Ja humanidad en la que ésta decide solamente renunciar a una parte de su libertad para mantener el orden necesario a la vida colectiva. Admirable resolucién, que atribuye a los hombres salidos de las manos de Dios cualidades morales superiores pero que sin embargo, muestra en el caso prece- dente el significativo inconveniente de atribuir al Estado un rol liberticida que, sobre todo, depara un punto de partida de fo mas inquietante... as dos hipotesis comendadas han Liao reconsideradas en parte por Fré- déric Engels, alter ego de Karl Marx. Aquél nos ofrece una descripcién idilica y tan completa que parece haberla vivido personalmente. En las poblaciones primi- tivas reinaba la igualdad, la solidaridad era ley general, la injusticia econémica triunfaba, todo era inmejorable en el mejor de los mundos posibles..., hasta que se produjeron invenciones, descubrimien- tos técnicos que alteraron los medios de produccién y originaron la propiedad privada de la tierra, fuente esencial de la riqueza. La transformacién de los medios de produccién completé estos cambios. Entonces aparecieron las clases sociales y, en consecuencia, la lucha de clases. Y con la lucha de clases el desorden generaliza- do, la desigualdad, y la amenaza de destruccion de la propia sociedad. Para evitar ese peligro se decidié crear un organismo especializado encargado de mantener el orden. Este organismo fue el Estado, que de inmediato se puso al ser- vicio de los privilegiados, de los ladrones de la riqueza social y dio‘asi nacimiento al poder politico, convertido en instrumento de la clase expropiadora. El Estado tenia pues, un origen econo- mico. Mas con la realizacién dei socialis- mo, declarada ineluctable, y con la desaparicion del privilegio escondmico, también inevitable segin los dictamenes del método dialéctico, el Estado debia desaparecer a su vez, puesto que ya no habria lucha de clases. Entonces se veria relegado al museo de antigtiedades al lado de la rueca de nuestras abuelas y del hacha de bronce. ero la realidad histérica demos- Prrada, y no simplemente imaginada, no se aviene con estas explicaciones, in- dignas incluso de la novela histérica. Por consiguiente, tenemos que buscar la ver- dad respecto a esa terrible y universal realidad que es el Estado, que adopta todas las formas y que, pese a las afirma- ciones de algunos y a las meras aparien- cias, Cuesta econdmicamente mas caro a los pueblos, si tenemos en cuenta las realidades de la historia, que los impuestos de todas clases, las destrucciones y ruinas de ciudades, de regiones, de naciones enteras. El privilegio individual, tanto feudal como burgués, participaba a veces en la produccion. El Estado no hacia otra cosa que robar legalmente, en proporcio- nes incalculables y monstruosas. Por ello no vacilamos en afirmar que ha sido el peor azote de la historia de la sociedad y nos creemos en la obligacién de probarlo porque, en nuestro tiempo y en numero cada vez mas importante, hay gentes que aspiran a una mayor igualdad econdémica y, para conseguirlo, se mues- tran dispuestas a sacrificar la libertad. Para ellos, la justicia social sdlo se puede llevar a cabo por medio del Estado, dado que solo él tiene el poder necesario para imponerse a las clases poseedoras. La mayor parte de los socialistas del siglo xix —exceptuando a Proudhon — se aferraron a esa creencia. Sin dejar de explicar la evolucion histérica desde el conjunto de los hechos econdmicos, el punto esencial de su programa o de su doctrina fue la conquista del poder politico, puesto que creian en el Estado. El socialismo se ha extendido, ha gana- do multitudes inmensas que comulgan en la creencia del Estado liberador, multitu- des conquistadas por las promesas de una HISTORIA LIBERTARIA 23 sociedad nueva donde el Estado se encar- garia de hacer reinar la justicia. Hubo una polémica, cuyos ecos llegan todavia a nosotros, entre Marx, teéricamente antiestatista y practicamente partidario del Estado y la escuela antiautoritaria del socialismo. Tal polémica, que atin dura, oponia a la concepcién estatista los parti- darios del socialismo funcional o antiau- toritario —organizado por los sindicatos obreros, las cooperativas, las organizacio- nes comunaies, a las cuales se pueden afiadir hoy las colectividades creadas en el curso de la revolucion espafiola de 1936-39 y los organismos federalistas que podrian aparecer — y se habia prolongado hasta la toma del poder por los bolcheviques en octubre de 1917. as adelante volveremos sobre esta Mauestisn. Por ahora nos contenta- remos con anotar el hecho —ya compro- bado por nosotros en ocasién de nuestra estancia en Moscu durante 1921—. de que la humanidad no conocié jamas régimen mas pernicioso que el que hace estragos en la URSS bajo el imperio del Estado revo- lucionario, Desde hace tiempo no hay alli Le 24 HISTORIA LIBERTARIA capitalistas privados, ni grandes propieta- rios territoriales, ni otros explotadores o formas de explotacién, pero existe una nueva clase social compuesta por «inte- lectuales» (innumerables miembros de la inteligencia), tecnocratas, burdécratas, po- licias, funcionarios de todas clases cuyos privilegios absorben una parte de la renta nacional superior al porcentaje que absorbian los privilegiados de la época zarista. Y esto sin hablar de la supresién de la libertad, de los campos de concentra- cién, de la negacién de los derechos mas elementales del individuo, de todos los individuos. Ahora bien, si los socidlogos socialistas y revolucionarios hubieran tenido en cuenta las ensefianzas de la historia, no se habrian hundido en el cenegal estatista, siéndoles posible construir lo que hoy se Nama un socialismo con rostro humano. Ese socialismo se hubiera podido construir en Checoslovaquia no hace tanto tiempo, pero en la actualidad doscientos veinte mil soldados del Pacto de Varsovia apoyados por carros de asalto y por superbombar- deros mantienen a ese pais bajo el terror permanente. El porvenir debe ser percibido y clarifi- cado a tiempo. Ahora bien, es indiscutible que la tendencia a la estatolatria es uno de los fendmenos mas importantes, si no el mas significativo de nuestra época. Perso- nas que pertenecen a los mas opuestos partidos no encuentran soluciones para problemas sociales cada vez mas apre- miantes, a no ser con la intervencién de la admuinistracién publica duefia de la socie- dad. Abarcar el conjunto de esos proble- mas, que piden una colaboracién de todas las naciones, sobrepasa las posibilidades de informacion y de comprension de la | mayoria. Hacen falta especialistas y que el ciudadano medio pueda intervenir con conocimiento de causa, lo que no siempre es facil. Sin embargo, la democracia es esto, y de esto deriva la creacion de profe- sionales del estatismo, la organizacioén invasora de partidos politicos, en suma el conjunto de elementos que engendra lo que, en la jerga actual se llama /a clase politica, que se consolida cada vez mas. i seguimos la evolucién y la multi- Splicacion de esta clase especializada, llegamos a comprender que el porvenir se ve amenazado por un anquilosamiento que se extiende y se apodera del cuerpo social material y sicologicamente, anqui- losamiento que en resumidas cuentas estatifica los espiritus. Acaso sea todavia tiempo de comprender que no es sufi- ciente con emplear ciertos métodos de trabajo materialmente ventajosos si, al fin, nos conducen a impasses inesperados. La civilizacién no resulta nunca de lo desmedido, no importa la forma que re- vista. Implica el equilibrio bioldgico y sicolégico, la armonia de las actividades humanas con la constitucién humana, mientras que el imperialismo estatista abre el camino al desequilibrio y nadie sabe cuales pueden ser las consecuencias del desarrollo de esta fuerza parasitaria capaz de imponerse a la sociedad, de neutralizar las actividades utiles, asi como de orientarlas por falsos derroteros sus- ceptibles de cerrar el acceso al porvenir. En general es el trabajo del conjunto de los hombres y de las generaciones que se han sucedido en el curso del desarrollo hist6rico lo que ha permitido a la huma- nidad elevarse y perfeccionarse, en modo alguno la actividad del Estado. Y desde el punto de vista humano y humanista, el porvenir solo puede llevar al fracaso si no sabemos evitar el triunfo de los elementos nocivos 0 artificiales que la imprevision de los hombres no cesa de multiplicar. 30 de septiembre de 1938 Mientras en tierra espafiola se combatia ferozmenie y la ofensiva del Ebro polarizaba todos los esfuerzos bélicos, en Munich, Daladier y Chamberlain vendian la IT Republica a Hitler. Lbotnir | Si te dicen que cai Si caben dudas, discusiones y polémi- cas acerca de las causas fundamentales de nuestra derrota en la guerra civil espafio- la, no existen ni pueden existir en torno a la fecha exacta en que el pueblo perdio la prolongada y dramatica contienda: el 30 de septiembre de 1938. Aunque las hostilidades continuaron todavia medio afio mas, el dia sefialado quedo definitivamente sellada nuestra suerte y hubimos de decir adios a las mas remotas esperanzas de triunfo que aun pudiéramos acariciar. Se luchaba en aquellos momentos en el Ebro, en la mas dura, encarnizada y san- grienta de las batallas libradas en los treinta y dos meses de incesante pelear. La breve apertura de la frontera francesa durante unas semanas en la anterior pri- mavera, permitio reunir el material bélico preciso para una ofensiva que pudo ser decisiva, iniciada el 25 de julio con la audaz maniobra de cruzar un gran rio y atacar al adversario donde menos podia esperarlo. Paralizado en el acto su avance sobre Valencia, Franco replica concentrando sus fuerzas en las orillas del Ebro. Ba- tiéndose con decision las unidades repu- blicanas rechazan todos los ataques ene- migos. Durante dias, semanas y meses, sé pelea con creciente violencia en las sierras de Caballs y Pandols, sin que las lineas experimenten grandes variaciones. Las alturas cambian de mano muchas veces, porque a cualquier ataque sucede sin solucién de continuidad un contraataque de parecida o superior envergadura. Las bajas se cuentan por millares en una batalla de desgaste a la que unos y otros parecen arrojar todas sus reservas. La ultima semana de julio y los meses ente- ros de agosto y septiembre la pelea, aun- que experimenta frecuentes mutaciones, permanece indecisa, pese a que las reser- vas de material republicano estan ago- tandose. No obstante, la decisién no se consigue a orillas del Ebro, junto a los puentes improvisados, cien veces destruidos y otras tantas rehechos, ni en las cotas Todos a una Orden y consenso disputadas con salvaje encarnizamiento, sino en Munich, a dos mil kilémetros del escenario de los combates. Alli, en_los salones de la capital bavara se decide el 30 de septiembre, no sdlo la batalla del Ebro, sino la guerra de Espana y aun el destino de Europa. Tras la militarizaci6n de Renania, la incorporacion del Sarre y la ocupacién de Austria, Hitler presenta un ultimatum a Checoslovaquia. Integrante de la Peque- fia Entente, en unidn de Rumania y Yu- goslavia, con tratados defensivos en vigor con Francia e Inglaterra, Praga se resiste a ceder y moviliza sus tropas; Londres y Paris parecen resueltos a hacer honor a sus compromisos y un viento de guerra sopla sobre Europa, Cuando todo parece perdido y la tragedia a punto de comen- zar, Chamberlain y Daladier viajan a Munich para conferenciar con Hitler y Mussolini. El resultado es la capitulacién completa de las democracias. Checoslo- vaquia es sacrificada y por miedo a una guerra, que solo conseguiran retrasar on- ce meses, Inglaterra y Francia pasan por todas las humillaciones y vergiienzas imaginables. Y si una democracia ejemplar como Checoslovaquia, que Paris y Londres tie- nen el compromiso ineludible de defen- der, es inmolada para aplacar las iras del fascismo aleman e italiano, jqué espe- ranzas puede tener la Republica espafio- la? Ninguna, porque Daladier y Cham- berlain no sdlo han entregado a los go- bernantes de Praga, sino a los luchadores del Ebro, de Catalufia, de Andalucia, Valencia y Madrid. La frontera francesa esta de nuevo cerrada y no volvera a abrirse; cesan en absoluto los suministros de armas a la zona republicana, mientras siguen llegando a la nacional. Quienes creian que aplastando la revolucién po- drian ganar la guerra merced a las sim- patias y ayudas de las potencias demo- craticas, comprenden ahora su error. Por desgracia, ya es demasiado tarde para remediar nada, porque si en mayo de 1937 perdimos la revolucién, en septiem- bre de 1938 hemos perdido también la guerra. — Guzman HISTORIA LIBERTARIA 25 Srente Sibervlario Teoria del Estado La revancha de Bakunin Angel J. Cappelletti nace en Buenos Aires (Argentina), el 15 de marzo de 1927. Es Doctor en Filosofia y Letras (1954) por la Universidad Nacional de Buenos Aires; yen la actualidad profesor titular de Ciencias Sociales y Filosofia; Jefe del Departamento de Filosofia y coordinador de los Estudios de Postgrado (Universidad Simén Bolivar, Caracas). Autor de numerosos libros, entre los que figuran: La filosofia de Heraclito de Efeso, Caracas, 1971; Los fragmentos de Heraclito, Caracas, 1972; Inicios de la filosofia griega, Caracas, 1973; Cuatro filosofos de la Alta Edad Media, Mérida, 1974; Introduccién a Séneca, Maracaibo, 1973; Introduccién a Condillac, Maracaibo, 1974; Didgenes y Apolonia y la segunda filosofia j6nica, Maracaibo, 1976; Los fragmentos de Didgenes de Apolonia, Caracas, 1976; Lao tse y Chuang tse, Caracas, 1976; Abelardo, Buenos Aires, 1968, y El socialismo utdpico, Rosario, 1968. 26 HISTORIA LIBERTARIA Un siglo después del gran match Marx-Bakunin en la I Internacional, la Historia parece dar la razon al gigante ruso y un viento de libertad anima en los corazones de los jovenes luchadores. Y ahi estan las variopintas convulsiones marxistas que el mundo ha sufrido, para zanjar la gresca. La Primera Internacional se movié en- tre dos polos: Marx y Bakunin; un ale- man, pequefioburgués, universitario, fi- lésofo, amante de la igualdad, congéni- tamente autoritario; y un ruso, aristécra- ta, aventurero, revolucionario por eleccién y profesién, amante de la igualdad, vis- ceralmente libertario. La concepcion centralista que el primero pretendia im- poner a la organizacién obrera no era sino un reflejo de su idea genérica de la organizacion social, en la cual el Estado aparecia como la forma necesaria bajo la cual se debia producir la revolucién so- cialista. El federalismo antiautoritario, que el segundo propugnaba para la Aso- ciacién Internacional de Trabajadores, traducia, a su vez, su modo de entender la convivencia humana, su ideal de una sociedad basdda no en la coaccién ni en la jerarquia, sino en el pacto y en el libre acuerdo, El uno puso al servicio de sus tesis una impresionante erudicion historico- sociolégica, una indiscutible fuerza dia- léctica, una gran penetracion critica y analitica; el segundo, que decia de si mismo: “Yo no soy ni un sabio ni un fildsofo, ni aun un escritor de profesién”, puso sobre todo al servicio de su doctrina una exaltada y casi mistica pasién por la libertad, un amor desinteresado y sin limite por la revolucién social. ..Para que todo siga igual Durante un siglo, la historia, pseudo- deidad veleidosa, parece haberse com- placido en dar la razon a Marx. Los triunfos de la social-democracia, la revo- lucién rusa, la China de Mao, los movi- mientos de liberacién del Tercer Mundo constituyen otras tantas consagraciones aparentes de la verdad y de la cientifici- dad de la teoria marxista, en cuanto todos estos hechos se producen en nombre de dicha teoria, a partir de una concepcién centralista, estatal y autoritaria. Y es claro que cuando se pretende cambiar la so- ciedad, aquella teoria es mas practica y eficaz que la opuesta de Bakunin. Esto dificilmente podria ponerse en duda. Sin embargo, los cambios que gracias a ella se promueven son de tal naturaleza que, en ultimo andalisis, equivalen a una consagracion del “status quo” o muchas veces también a un agravamiento de sus mas negativos componentes. En todo ca- so, el realismo marxista, capaz de mane- jar la realidad y de cambiarla, se en- cuentra siempre, al cabo de su accion transformadora, con que los resultados son no solo diferentes, sino, con frecuen- cia, diametralmente opuestos a los que intentaba alcanzar. Ahora bien, de esto comienza a tomar conciencia hoy el mundo 0, por lo menos, Europa. En esto consiste la revancha de Bakunin. Frente a la social-democracia, cuya larga serie de claudicaciones y de tacticos mimetismos ha acabado por asimilarla plenamente al mas anodino de los libe- ralismos burgueses; frente al stalinismo, sdlo comparable en sus métodos y aun en sus resultados al nacional-socialismo; frente al leninismo, que en ningin caso ha producido nada mejor que un ver- gonzante capitalismo de Estado y que con su interpretacién del imperialismo tiende a sustituir la opresién colonial por la opresi6n autéctona (a veces mas brutal que la anterior), podemos imaginar en los limbos de la Historia la sarcastica sonrisa del gigante ruso. Alguien dira que también Trotski era marxista, pero como muestra de lo que habria sido una sociedad organizada de acuerdo con la ideologia del marxismo trotskista nos basta con recordar lo que sucedié con los obreros y marinos de Cronstadt o con los heroicos guerrilleros de Makhno. No se puede negar que la China de Mao es algo hasta cierto punto diferente de la Rusia soviética. All4 la palabra “soviet” puede tener todavia algun senti- do, aqui constituye solo una irrisoria alu- sidén historica. La diferencia se cifra, Juntos pero no revueltos esencialmente, en la existencia de las comunas populares, que acogen en su seno a una gran parte de la poblacion china. La autogestion, consustancial al socialismo concreto, tiene alli un princi- pio de realizacion. Sin embargo, el prin- cipio no pasa de ser tal; mas aun, corre en cada momento el peligro de ser sofocado “in nuce” por la omnipresencia de un Estado solemnemente presidido por las imagenes sacrosantas de Mao, Marx, En- gels, Lenin y... Stalin. .Como se explica, sin embargo, la per- vivencia de ese incoactivo comunismo autogestionario en el seno de un Estado concebido de acuerdo con la doctrina marxista-leninista de la dictadura del proletariado? ,Como se explica que in- clusive en una ciudad industrial, como Canton, se hayan producido tentativas autogestionarias en 1965-1966? Se expli- ca, por una parte, teniendo en cuenta que, profundamente arraigada en el subcons- ciente colectivo del pueblo chino, vive una concepcion libertaria de la sociedad. Esta concepcién se remonta nada menos que al Tao teh King, para el cual el mejor gobernante es el que no gobierna; para el cual el Estado supone siempre una dege- neracion de la sociedad originaria. Pero se explica quizas también, por otra parte, recordando que, pese a sus invocaciones a Marx y aun a Stalin y al sagrado déspota Chin Shi Huang Ti, Mao Tsé Tung fue anarquista en su juventud y leyé La con- quista del pan antes que E/ Capital. Y aunque, naturalmente, al proponerse la conquista del poder, hizo todo lo posible por olvidar a Kropotkin y se cuid6é de no mencionarlo jamas, en la medida en que en el fondo de su alma habia algo de auténtico socialismo, no pudo nunca desprenderse del todo de sus ensefianzas. He aqui por qué hoy resultan mas actua- les que nunca las criticas que Bakunin hace a la teoria marxista del Estado. La funci6n crea el érgano Para Marx, el Estado es siempre el instrumento de una clase social, que lo utiliza para imponer su dominio sobre las demas clases. Al apoderarse de él la clase obrera —esto es, la clase destinada a suprimir todas las clases— el Estado co- mienza a marchar hacia su extincién, aun cuando para ello deba primero, dialécti- camente, extremar su propia condicién de Estado en la dictadura revolucionaria. Para Bakunin, el Estado es siempre el instrumento de una clase dominante, pero tiene ademds —y aqui esta la mas pro- funda diferencia que lo separa de Marx — la intrinseca capacidad de engendrar cla- ses dominantes, de manera que también puede decirse que las clases dominantes son un producto y un instrumento del Estado. Marx confia, con esa falta de sentido de la realidad que caracteriza siempre a los “realistas” como él, en que la clase obrera llegada al poder se autodisolvera como clase, disolviendo asi el Estado. Bakunin, con el realismo propio de los “utopis- tas”, cree que la clase que legara al poder no sera ya la clase obrera y que el nuevo Estado revolucionario segregara de si una nueva clase que tendera, como todas las anteriores clases dominantes y mas quizas que todas ellas, a perpetuarse en el poder, perpetuando asi el Estado. Por eso, el Estado “popular” no es, para él, mejor ni mas tolerable que el Estado despotico: “El Estado, por mas popular que llegue a ser en sus formas, ha de ser siempre una institucion tiranica y opresora y, por consiguiente, un manan- tial perpetuo de servidumbre y de miseria para el pueblo”, dice en Protesta a la Alianza. “La democracia representativa, como forma de organizaci6n estatal, no constituye ninguna garantia, y un Estado republicano, fundado en el sufragio uni- versal, podra ser tan despotico o mas que un Estado monarquico”, afade en Fede- ralismo, Socialismo, Antiteologismo. Bakunin llega a afirmar en Dios y el Estado que el Estado es el mal. Consti- tuye, en efecto, para él, la mas absoluta negacién de la humanidad, “el ara donde se sacrifican a la grandeza politica, la verdadera libertad y el bienestar de los pueblos”. Pero, contra lo que han sugeri- HISTORIA LIBERTARIA 27 do y defendido no pocos criticos marxis- tas o liberales, no se trata aqui de afir- maciones trascendentes o metafisicas. El Estado es el mal en cuanto encarna una tendencia, dominante durante muchos siglos, a organizar‘jerarquica y coactiva- mente la sociedad humana, pero es siempre un mal que se da en Ia historia y que, aun dominando su curso hasta con- vertirla en contra-historia o historia de la anti-humanidad, no por eso tiene causas ajenas a la praxis humana y social. Por eso, Bakunin no propugna la abolicién instantanea del Estado: en cuanto éste es una forma de la naturaleza y de la histo- ria no ha aparecido stbitamente ni subitamente puede desaparecer. Natura non facit saltus. Mas aun, el Estado es, para Bakunin, un mal necesario, en el mismo sentido en que ha sido historica- mente necesaria la barbarie del bombre primitivo o el fantasear teoldgico del hombre medieval. Pero no por eso deja de ser un mal, e inclusive, la suma y compendio de todos los males, con el cual no se puede pactar en ningun momento sin renunciar a los mas altos valores de Justicia y de libertad. La nueva clase Tres afios antes de su muerte publica, Bakunin escribié en ruso una obra titula- da Estado y anarquia, cuyo primer capi- tulo constituye tal vez la mas aguda y certera critica de la teoria marxista del Estado. Hoy no faltan ya entre los mar- xistas mas independientes y honestos quienes reconocen la profética vision del adversario de Marx. Burton Hall, por ejemplo, escribe en New Politics 1968 (citado por Sam Dolgoff): “... resulta su- mamente inc6modo para un devoto so- cialista revisar los argumentos intercam- biados entre Marx y Bakunin y considerar que tal vez Bakunin tuvo la razon todo el tiempo... no solo por la exactitud de sus predicaciones en cuanto a lo que seria el socialismo, si alguna vez llegaba a existir, sino sino atin mas exactamente, en cuanto a que el razonamiento en el que basd estas predicciones, reforzado por la evidencia historica de la ultima mitad de siglo, parece tan convincente que es casi inapelable”. Para Marx y sus discipulos la revolu- cin social se inicia necesariamente con la toma del poder politico por la clase obrera y con la instauracién de una dic- tadura revolucionaria. 28 HISTORIA LIBERTARIA Miguel Bakunin Bakunin objeta que la clase obrera como tal clase no puede tomar el poder. Todas las revoluciones ‘producidas hasta ahora le dan la razon: no hay jamas dictadura del proletariado. En el mejor de los casos sera dictadura de algunos pro- letarios. Pero ni aun esto es posible. Co- mo bien observa Bakunin, los proletarios que asumen el poder, por el mero hecho de hacerlo, dejan de ser proletarios. Es inutil que se apele a la idea de la repre- sentacion. Si por tal se entiende la ex- presion de la voluntad popular en el sufragio, es claro que se trata de una pseudo-representacion, no sdlo porque las elecciones dificilmente pueden estar libres de todo fraude pre o post-electoral, sino también porque la voluntad de cada yw aye - Carlos Marx obrero y de 1a clase obrera en su conjunto no puede delegarse durante un periodo mas o menos largo, to cual seria como conceder un cheque en blanco a los re- presentantes, que en ningln caso podrian “representar” siempre la voluntad de los electores. Si por representacidn se entiende, en cambio, que los gobernantes del Esta- do popular encarnan objetivamente la voluntad y los intereses de la clase obrera y del pueblo en general (idea que saca a la luz la raiz hegeliana de la teoria mar- xista), se ha de decir que los gobernantes desde el momento en que se constituyen como tales forman o tienden a formar en seguida una nueva clase o por lo menos (para dejar de lado sutilezas escolasticas del marxismo a este proposito) un nuevo sector, cuyos intereses son opuestos a los de los gobetnados. Dictadores tiene el proletariado Si hay Estado, hay gobierno; si hay gobierno, hay subditos 0 gobernados. Si hay dictadura revolucionaria, habra Es- tado y gobierno obrero. Pero ja quién gobernara, entonces, la clase obrera? ,Acaso a los campesinos? ;O mas bien el papel de gobernante correspondera, con- forme a la germanofilia marxista, al pro- letariado aleman? Siempre habra, en cualquier caso, opresién, y esta division que se supone provisoria entre gober- nantes y gobernados se perpetuara y acrecentara, supuesto que, por su propia naturaleza, todo poder politico tiende a conservarse y aumentar su propio ambito. “Las diferencias entre Ja dictadura re- volucionaria y el Estado son superficiales. Fundamentalmente ambas representan el mismo principio de gobierno de una mi- noria sobre una mayoria en nombre de la supuesta “estupidez” de la ultima y de la supuesta “inteligencia” de la primera. En consecuencia, ambas son igualmente reaccionarias, ya que ambas directa e indirectamente deben conservar y perpe- tuar los privilegios econdémicos y politicos de la minoria gobernante y la sujecién politica y econémica de Jas masas popu- lares. Ahora queda claro por qué los revolucionarios dictatoriales, quienes pretenden derrocar los poderes existentes y las estructuras sociales a fin de erigir sobre sus ruinas su propia dictadura, nunca fueron y jamas seran los enemigos del gobierno, sino por el contrario, siem- pre seran los promotores mas entusiastas de la idea del gobierno. Unicamente son enemigos de los actuales gobiernos por- que desean reemplazarlos. Son los ene- migos de las estructuras gubernamentales actuales porque éstas excluyen la posibi- lidad de su propia dictadura. Al mismo tiempo, son los amigos mas devotos del poder gubernamental. Porque, si la Re- voluci6én realmente destruyera ese poder, liberando a las masas, esta minoria pseu- dorrevolucionaria quedaria imposibilita- da de subyugar a las masas a fin de ser ella misma la beneficiaria de su propia politica de gobierno.” (Cito, en adelante, por Sam Dolgoff, La anarquia segiin Ba- kunin, Barcelona, 1976.) jA mi con esas! Desde luego, los revolucionarios a los que Bakunin alude diran —lo han dicho siempre— que éstas son lucubraciones abstractas, especulaciones metafisicas so- bre el deber ser ideal, etc. Pero si tales imputaciones pudieron engafiar a algunos en otros tiempos, jquién se atrevera a repetirlas hoy, a sesenta afios de la revo- lucién bolchevique? La historia parece confirmar cada dia el caracter profético de la critica bakuniniana. Y tan acertadas resultaron sus previsiones que hoy una parte del pensamiento marxista, la mas lucida sin duda (aunque no tanto como para llevar hasta sus ultimas consecuen- cias sus propios raciocinios), se halla abocada precisamente a la tarea de criti- car al capitalismo de Estado y a la nueva clase tecnoburocratica entronizada en los sedicentes paises socialistas. Ya en la mencionada obra de 1873 expresaba Ba- kunin su “profunda aversion a las teorias de Lasalle y de Marx que recomiendan a los trabajadores, si no como idea defini- tiva, al menos como objetivo inmediato, la creacién de un Estado popular”. Dichos escritores equiparaban este Estado con “el proletariado elevado al status de clase gobernante”. Bakunin pregunta: “Si el proletariado va a ser clase gobernante, ja quién gobernara?” Y contesta: “En suma, habra otro proletariado que sera someti- do al nuevo poder, al nuevo Estado. Por ejemplo, la “gleba’ campesina, que, como se sabe, no cuenta con la simpatia de los marxistas, quienes la consideran como representante de un nivel mas bajo de cultura, probablemente sera gobernada por el proletariado de las ciudades. O, si este problema recibe un enfoque nacio- nalista, los eslavos quedaran en la misma relacién subordinada al victorioso prole- tariado aleman que éste ahora a la bur- guesia alemana.” Perg esto, naturalmen- te, no ha de suceder —y Bakunin lo sabe muy bien—, porque de hecho el proleta- riado nunca sera clase gobernante. “;Qué significa que el proletariado sea elevado al status de clase gobernante? Es posible que todo el proletariado esté a la cabeza ‘del gobierno? Hay casi cuarenta millones de alemanes. ;Los cuarenta millones pueden ser miembros del gobierno? En tal caso, no habra gobierno, no habra Estado, pero, si va a haber un Estado, habra quienes gobiernen y quienes sean esclavos.” Los marxistas contemporaneos de Ba- En cualquier caso, ya se trate de la ficcién electoral y representativa, ya se recurra a la irracional sacralizacion del partido o del lider; ya se busque la justi- ficacién del Estado proletario en la vo- luntad subjetiva o en la mas metafisica y etérea voluntad objetiva, el resultado de la concepcién marxista sera siempre el mismo: “El gobierno de las grandes ma- sas del pueblo en manos de una minoria privilegiada.” Es claro que la dialéctica (0, mas bien, la retérica) marxista insistira: Esta mino- ria estara compuesta por trabajadores. Pero Bakunin respondera, a su vez: “Si, posiblemente de ex-trabajadores, quienes, tan pronto como se conviertan en gober- Fidel Castro: puedo prometer ¥ prometo kunin respondian ya a esto, identificando el gobierno popular con los representan- tes elegidos por el pueblo. Mas adelante, los leninistas prescindieron atin de la eleccién: el partido fue para ellos la van- guardia que “objetivamente” representa- ba a la clase obrera. Stalin dio el ultimo paso: “El proletariado soy yo”, dijo. En su época desenmascaraba ya Baku- nin la ficcién del voto: “El derecho ge- neral y de todo hombre a elegir los re- presentantes del pueblo es la ultima pa- labra de los marxistas, asi como de los democratas. Esta es una mentira detras de la cual se oculta el despotismo de una minoria domimante, una mentira mucho mas peligrosa, ya que parece expresar la llamada voluntad popular.” nantes y representantes del pueblo, deja- ran de ser trabajadores y contemplaran a las simples masas trabajadoras desde las alturas palaciegas del Estado; ya no re- presentaran mas al pueblo, sino a si mis- mos y a sus deseos de gobernar al pueblo. Quienes duden de esto, muy poco cono- cen la naturaleza humana.” También Stalin fue alguna vez un trabajador y bien sabemos que supo mirar al pueblo desde alturas palaciegas mucho mas elevadas que cualquiera de los zares. ,Quiénes son, pues, en concreto, segiim Bakunin, los reales beneficiarios de la revolucion socialista autoritaria, los ver- daderos detentadores del poder en los llamados “Estados socialistas”? Sin duda, las minorias cultas, los cientificos y pseu- HISTORIA LIBERTARIA 29 a j;Animo, abuelus, que ya estamos aqui! docientificos, que constituiran una nueva _ aristocracia gobernante. “Estos represen- | tantes elegidos —dicen los marxistas— seran socialistas dedicados y cultos. Las expresiones ‘socialista culto’, ‘socialismo cientifico’, etc., que aparecen continua- ; Mente en los discursos y escritos de los partidarios de Lasalle y Marx, prueban | que el pseudo-Estado Popular no sera otra cosa que el control despotico del populacho por una nueva aristocracia nada numerosa de pseudocientificos. El pueblo ‘inculto’ quedara totalmente : aparte de los deberes de la administracion . y sera tratado como un rebajio regimen- | tado; una hermosa liberacion, sin duda.” De hecho, la tecnoburocracia es hoy la verdadera clase dominante en los regi- menes marxistas de todo el mundo. La masa obrera y campesina, el pueblo tra- bajador, es, en el mejor de los casos, sujeto pasivo de “benevolentes” experi- mentos sociales o carne de cafién en su- puestas guerras de liberacion nacional. El Dr. Fidel Castro y sus compinches uni- versitarios, “socialistas cultos” todos ellos, deciden en Cuba desde los kilos de carne que cada proletario puede comer por mes hasta la clase de enemigos que debe ma- ‘ sacrar. No por nada reciben calurosas felicitaciones de Idi Amin. Por otra parte, y esto también lo previd en cierto modo Bakunin, son los negros campesinos cu- banos y no los rubios obreros rusos los que van a morir en Africa. El Estado proletario se hace cada vez, si cabe, menos proletario, pero se hace cada vez mas Estado, y por eso antepone cualquier objetivo a su politica de domi- nacion exterior y acaba por subsumir hipocritamente el socialismo en un im- perialismo de nuevo cufio, asi como, en otro terreno, la Iglesia catélica subordiné el mensaje evangélico al sacramentalismo y, sobre todo, a la institucién jerarquica. El punto crucial en la polémica bakuninista-marxista acerca del Estado consiste en la siguiente: tanto los socia- listas libertarios como los autoritarios estan de acuerdo en que la meta de la revolucién es una sociedad sin clases y sin Estado. Los segundos sostienen que para lograr tal meta es preciso tomar el poder y constituir un nuevo Estado pro- letario bajo la dictadura de la clase obre- ra. Solo asi se podra arribar al comunis- mo (es decir, a la abolicion de toda pro- piedad privada), con lo cual el Estado sera relegado al museo de antigiiedades, al ser sustituido el gobierno de los hom- bres por la administracién de las cosas. Los primeros creen que las clases sociales 30 ~=HISTORIA LIBERTARIA y la propiedad privada no pueden abo- lirse sin abolir al mismo tiempo el Estado; que todo Estado engendra una clase do- minante; que todo Estado es por su pro- pia naturaleza un Estado de clases; que no hay mi puede haber un Estado que se liquide a si mismo, sino que todo Estado tiende a perpetuar y acrecentar su poder. Los marxistas —dice Bakunin— se consuelan con la idea de que el gobierno revolucionario sera temporal; dicen que no tendra otro objetivo mas que el de educar y elevar politica y econdmica- mente al pueblo hasta hacer que este gobierno resulte innecesario. “Durante nuestra polémica, nosotros les hemos he- cho darse cuenta de que la libertad o la anarquia, que significan una libre orga- nizacion de las masas trabajadoras, desde abajo para arriba, es el objetivo final del desarrollo social, y que cualquier Estado, sin exceptuar el Estado popular, es un yugo que, por un lado, da lugar al despotismo, y, por otro, a la esclavitud. Dicen que semejante yugo dictatorial es un paso de transicion hacia el logro de la completa libertad del pueblo: el anar- quismo y la libertad son el objetivo, mientras que el Estado y la dictadura son los medios y, por tanto, a fin de liberar las masas populares jprimero deben ser es- clavizadas! Nuestra polémica se detiene al llegar a esta contradiccidén. Ellos insis- ten en que sdlo la dictadura (por supues- to, de ellos) puede crear la libertad del pueblo. Replicamos que toda dictadura no tiene otro objetivo que su propia per- petuacion y que sdlo esclavitud puede generar y fomentar en el pueblo que la sufre. La libertad unicamente puede ser creada por la libertad, por una rebelién total del pueblo y por la organizacion desde abajo y voluntaria del pueblo.” Consuelo de marxistas Los marxistas propugnan, en resumen: a la libertad por la dictadura, a la desaparicion del Estado por medio del Estado omnipotente. Sin duda, detras de esta formula se mueve la sombra de He- gel. Los anarquistas proponen: a la li- bertad por la libertad, a la abolicion del Estado por la libre accién del pueblo. Quizas haya aqui, como algunos han su- gerido, un aliento mistico. En todo caso, la razon y la historia parecen dar la es- palda al panlogismo y al historicismo hegeliano e inclinarse simpaticamente ante esta mistica dcrata y libertaria.— Angel J. Cappelletti Arent: Sih Celauo Juan Gomez Casas, anarquista HISTORIA LIBERTARIA. — Creemos que lo mas indicado es comenzar hacien- do un breve balance de su actuacion en la Secretaria General de la C.N.T. JUAN GOMEZ CASAS. — Creo que, tanto yo como mis compafieros del Se- cretariado Permanente, hemos tenido una actuacion sobre todo discreta. Hay que tener en cuenta que eran momentos muy complicados, de convergencia de compa- fieros, de corrientes, de formas de interpretar la organizacién, de generacio- nes. Me parece que hemos contribuido a canalizar todo este conglomerado y creo ‘““CNT: la oposicién de todo cristo”’ El que en determinados momentos algunos comparieros denunciaran maniobras ha provocado el estancamiento. Secretario general de la Confederacion Nacional del Trabajo desde agosto de 1976 hasta abril del 78, 57 afios, 15 de carcel. Casado y con una hija. Pieza fundamental en la reorganizacién de la CN.T., analiza su actuacién como secretario de la organizacion anarco-sindicalista y las vicisitu- des de la C.N.T. a lo largo de este periodo. que no hemos provocado problemas su- plementarios a la organizacion. A pesar de todo, no hemos podido evitar la con- frontacién de ciertas tendencias, debates y clarificaciones forzosas que habia que hacer. H. L.—Pasemos ahora al futuro. Al parecer la C.N.T. tiene previsto celebrar proximamente un congreso. {Es oportu- no?, 4es necesario?, jservira para limar diferencias? J. G. C.—Realmente, los acuerdos vi- gentes prevén que el congreso se celebre a finales de este afio o a principios del que situaciOn para celebrar un congreso, ya que atravesamos una fase de debate interno que, en algunos momentos pre- senta unos perfiles un tanto duros o hi- rientes y quiza un congreso demasiado precipitado podria ser perjudicial si antes no se ha Ilevado a cabo una profunda clarificaci6n, para que luego no se pro- duzcan choques violentos entre las dis- tintas tendencias. viene. Yo pienso, y esto es una opinion personal, que la fecha indicada seria la primavera del afio que viene. Creo que en estos momentos no estamos en una buena HISTORIA LIBERTARIA 31 H. L.—Usted acaba de reconocer la existencia de varias tendencias en la C.N.T. ,Como se manifiestan estas ten- dencias? J. G. C.—La verdad es que tenden- cias... Si, yo he utilizado la palabra ten- dencias. Quiza seria mejor decir interpretaciones o puntos de vista distin- tos o formas de entender actualmente la mision y las finalidades de la C.N.T. y su actuacion. Me parece que las cuestiones no son fundamentalmente. de apreciaciones ted- ricas, en cuanto al contenido y el caracter de C.N.T., puesto que la inmensa mayo- tia de los compafieros y de los grupos, o de las tendencias, estan de acuerdo en la sintesis anarcosindicalistas. Es decir, que por encima de las interpretaciones de problemas concretos, en general son me- ros problemas concretos con forma de actuacion concreta lo que, algunas veces, desune a los compafieros, pero no los separa en lo que es fundamental en C.N.T.; su contenido, su caracter y su alternativa. En cuando a los medios a utilizar tampoco se producen grandes desacuerdos, por ejemplo, el concepto de “accion directa” es universalmente acep- tado entre todos los compafieros. Lo mismo ocurre con el concepto de antiparlamentarismo y antiestatismo. Si el concepto de “accion directa” es la accién no mediada, la no resignacién, no se puede aceptar al Estado ni a los par- lamentos de la burguesia, porque son institutiones donde unos padres de la patria deciden por todos los demas. Yo he podido comprobar personal- mente que entre los compafieros que es- tan etiquetados por una parte o por otra, de esto o de aquello, no hay diferencias en lo fundamental de C.N.T. Si las hay, en cambio, en las formas de apreciar y de aplicar la estrategia de la “accion direc- ta”. Algunos compajieros piensan que hay que aplicar el concepto de accién directa de una forma clasica, especialmente en las relaciones industriales del mundo del trabajo. Otros, por el contrario, creen que habia que ensanchar més este concepto de la “accién directa”, aplicandolo a otros aspectos de la vida. Esto seria entonces lo que ahora empieza a Ilamarse organiza- cién C.N.T. integral. Es decir, una orga- nizaci6n que no sdlo asumiria los aspectos del sindicalismo, sino todos los aspectos globales de la sociedad. Estos dos con- ceptos distintos no atentan a lo esencial de C.N.T. H. L.—Sin embargo parece estar clara la existencia en el seno de la C.N.T. de dos grandes bloques perfectamente defi- nidos: el sindicalista y el anarquista. J.G.C.—EI sindicalismo y el anarquis- mo son, desde luego, lo dos agregados fundamentales que coinciden en C.N.T. Es cierto que hay un gran sector llamado acrata muy numeroso, y en absoluto desdefiable, en el que no se ha producido la conexion y el contacto, la sintesis con el concepto sindicalismo, es decir, el anarco sindicalismo. Al no producirse este con- tacto, estos compajieros acratas han visto ala CN.T., en algunos momentos, como una organizacién especifica y asi la han interpretado, sin comprender que la C.N.T. no puede ser una organizacién especifica sino sindical, fundamental- mente, con contenidos anarquistas. Esto ha hecho que durante mucho tiempo se haya producido una absurda situacién en - la que se pretendia poco menos que hacer un examen de anarquismo a quien venia a pedir el carnet de afiliado. Esto ha reducido y limitado la afiliacion y ha permitido. que las centrales sindicales reformistas hayan conseguido un mayor numero de afiliados. Las elecciones municipa- les son una reproduccién a escala local y municipal de la vida parlamentaria. Desde luego, el que viene a la C.N.T., lo hace con un criterio selectivo, o sea, que hay algo que le gusta en C.N.T.: su concepto de “accién directa”, el que no haya dirigentes, el que los militantes son la base y nervio de organizacién, el que los comités continuamente se estan tur- nando. Los anarcosindicalistas no se compran en ningun supermercado. Se hacen y se forman. La experiencia nos ha demostrado que mucha de la gente que viene a C.N.T. sin saber lo que era, en 6 6 7 meses se radicaliza y aparece la con- ciencia militante. Yo, por supuesto, estoy a favor de la organizacion clasica y anarcosindicalista. Que quede bien claro. La C.N.T. no puede comportarse anarquicamente por- 32 HISTORIA LIBERTARIA que entonces ya no seria anarcosindica- lista. Toda su fuerza proviene del anar- quismo pero es una forma especializada e instrumental del anarquismo. El anarquismo es una filosofia de la historia, una filosofia del hombre, es una sociologia de la individuacién, es cuaren- ta mil cosas. Por su parte, el anarcosindi- calismo es una cosa muy concreta, es una faceta especializada del anarquismo. Los compajfieros acratas siempre han pensado que han de ser los trabajadores quienes vengan a C.N.T. por si solos, es decir, sin hacer labor de propaganda y sin campajias de afiliacién. No podemos, creo yo, estar esperando a que los traba- jadores vengan hacia nosotros asi sin mas. La pasividad y la ingenuidad de estos “compafieritos” que pensaban que ya reaccionarian los trabajadores, han sido nuestros mayores fallos. H. L.—Estabamos hablando de la existencia de diferencias en la C.N.T., diferencias que, en algunos casos, han Negado a convertirse en una cuestion personal, por qué? J. G. C.—Pienso que estas diferencias han Ilegado a convertirse a veces en cuestiones personales porque no hay la suficiente largueza de miras y la sufi- ciente visién en los compafieros para intentar tender los puentes que hagan posible el didlogo. Se ha creado un am- biente y un espiritu un tanto estrecho y sectario en el que yo detecto no la con- veniencia de convencer al compajfiero o compafieros que se considere que estan equivocados, sino el querer imponerse a estos compafieros. Esta tendencia es, sin embargo, reciproca. El hecho de que en ciertos momentos determinados, comp- heros denunciaran maniobras e irregula- ridades, ha provocado no el didlogo, sino el estancamiento. De todas formas, las apreciaciones de los militantes, no siempre han coincidido. Esto se demuestra a través de la historia de la C.N.T. Pero creo que lo que hay que buscar es el entendimiento y el didlogo, sin que ello signifique que desaparezca la disparidad de criterios, porque entonces estariamos perdidos. Queria precisar, de todos modos, que algunos compajfieros hablan de maquina- ciones dentro de la C.N.T. Yo tengo la impresién de que estas maquinaciones efectivamente existen. H. L.—Maniobras, maquinaciones... también hay quien habla de infiltracio- nes. Quiza éstas tengan algo que ver con Qu & £0 q