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Semana de Formación Intensiva

“CONFLICTOS CONYUGALES”
30 de Agosto al 3 de Septiembre de 2010

CONFLICTOS DERIVADOS DE ANOMALÍAS


EN LA COMUNICACIÓN CONYUGAL
Prof. Lic. Patricia Nigro

LECTURAS OBLIGATORIAS
2010

Índice

“Desayuno” Jacques Prévert, traducción al español 2


Caloidoscopio, “La comunicación” 3
NIGRO, P., (2007), Apunte de Cátedra, “Estilos conversacionales”, tomado 4
de la bibliografía de Deborah Tannen.
GRAY, J., (2000), Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus, México, 12
Océano, (1° ED., 1992)
Love, P. y Stosny, S., (2007), Cómo mejorar su matrimonio sin hablar al respecto, 15
encuentre el amor más allá de las palabras, Bogotá, Norma.
Sordo, P., (2006), ¡Viva la diferencia!… y el complemento también, Bogotá, 18
Norma.
BOHM, D., (2001), Sobre el diálogo, Barcelona, Kairós, (1º ED., 1996). 20
STRAYHORN, JR., J., (1992), Cómo dialogar de forma constructiva, Barcelona, 22
Ediciones Deusto.
ROSENBERG, M., (2006), Comunicación no violenta. Un lenguaje de vida, 25
Buenos Aires, Gran Aldea Editores.
GUIX, X., (2006), Ni me explico, ni me entiendes. Los laberintos de la 31
comunicación, Bogotá, Norma.
FERNÁNDEZ, V., (2005), Para mejorar tu comunicación con los demás. 38
Expresarse, entenderse y encontrarse, Buenos Aires, San Pablo.
Coria, C., (2008), Las negociaciones nuestras de cada día, Buenos Aires, Paidós. 40
MALIANDI, R, (1995), “Sobre los modos de la argumentación” en La Gaceta. 42
Suplemento literario. San Miguel de Tucumán, domingo 1 de octubre de
1995. p.1
GUERRERO, S., (2009), “Las conversaciones difíciles” 44
VALLI, D., (2009), “Las cuatro regla para disculparse” 48
“Por cada mujer”, Revista Fempress, N° 130, agosto de 1992, Santiago de 50
Chile que a su vez la tomó de Decade Link, Suiza, abril de 1992.

1
“Desayuno” de Jacques Prevert

Echó café
En la taza
Echó leche
En la taza de café
Echó azúcar en el café con leche
Con la cucharilla
Lo revolvió
Bebió el café con leche
Dejó la taza
Sin hablarme
Encendió un cigarrillo
Hizo anillos
De humo
Volcó la ceniza
En el cenicero
Sin hablarme
Sin mirarme
Se puso de pie
Se puso el sombrero
Se puso
El impermeable
Porque llovía
Y se marchó
Bajo la lluvia
Sin decir palabra
Sin mirarme
Y me cubrí
La cara con las manos
Y lloré.

2
3
“Estilos conversacionales según Deborah Tannen”
Lic. Patricia Nigro, (2007), Apunte de Cátedra

La lingüística estudia cómo funciona el lenguaje. Las relaciones humanas se dan mediante el
lenguaje. Lo que se propone Tannen es ayudar a mejorar las relaciones comprendiendo los
distintos estilos conversacionales, ya que la forma en que nos comunicamos es natural para
nosotros.
Pensamos en términos de intenciones o de caracteres. Pero el significado es el metamensaje, ya que
conversar dice algo de nuestra relación.
Somos seres individuales (necesidad de independencia) y sociales (necesidad de comunidad).
Comunica lo que decimos y lo que no decimos. Pensamos siempre en qué decir pero pocas veces
en cómo decirlo.
Uno usa la estrategia que le gustaría que usaran con uno.
La comunicación es constante acción y reacción.

Estilo conversacional: cómo decimos lo que queremos decir. Incluye:


Velocidad, volumen, entonación, ser directo o indirecto, cortesía, temas que se tratan, humor, usar
circunloquios o ir al grano, ironía, sarcasmo, silencios y pausas, interrupciones.
Según el contexto, se puede cambiar de estilo. Los estilos son culturales y no biológicos.
Clave: comprensión mutua y flexibilidad: no aferrarse siempre a las costumbres.

Hombre:
1) Mundo: orden social jerárquico, arriba o abajo.
2) Conversación: lucha por estar arriba.
3) Vida: esfuerzo por mantener la independencia y evitar el fracaso.

Mujer:
1) Mundo: red de vínculos.
2) Conversación: negociaciones para estrechar vínculos en los que las personas tratan de dar
apoyo y autoafirmación y lograr consenso.
3) Vida: comunidad en que las jerarquías se basan en la amistad y no en el poder.

Hombre Mujer

Orden jerárquico Comunidad

Lucha por el poder Negociaciones para establecer vínculos

Independencia Intimidad

Asimetría Simetría

Interés en el mensaje Interés en el metamensaje

Conversar para intercambiar información Conversar para mantener el vínculo


Lucha por la libertad Lucha por la unión del grupo
Chisme censurable Chisme: refuerza vínculo

4
Hombre Mujer

Da consejos y soluciones: poder Quiere comprensión: intimidad

Habla pública Habla privada

Silencio en el hogar: no lucha por el poder Habla más porque es lo que más le interesa.
allí No teme a lo desconocido

Chistes en público Chistes en privado

Imponer su voluntad Luchar por el acuerdo

Información Afectividad

Vanidad natural Vanidad como falta de cortesía

Dos polos de la comunicación:


Intimidad: no mostrar superioridad. Simetría. Uniones de pares.
Independencia: status, decirles a los otros qué deben hacer. Asimetría. Competencia.

Consultar: con el esposo (consenso para decidir);


con la esposa (coacción, atenta contra la independencia).
Las preguntas pueden indicar interés y control a la vez.

Ella pide e insiste; él se resiste y no actúa.

Él la protege (es lo natural); ella lo protege (él es un niño).

El receptor decide si lo que escucha es para establecer independencia o intimidad.

Efecto de distanciamiento:
Ella pide comprensión (confirmación de sus sentimientos) al hablar de los problemas que tiene.
Busca rapport. El otro ha de responder compadeciéndose y contando sus problemas también.
Él da consejos y soluciona problemas (es más sabio, se basa en lo asimétrico.) Cree que ella pide
soluciones y que es una descontenta crónica. En el trabajo, parece que ella no puede resolverlo.

Dar información es tener poder. Pedirla es no tenerlo.


Asimetría: falta de conocimiento; simetría: refuerzo del vínculo.

Habla privada: conversaciones afectivas que sirven para establecer vínculos, negociar relaciones,
mostrar similitudes, no aparecer mejor ante los demás. Comodidad en pequeños grupos.

Habla pública: preserva la independencia, mantiene el rol jerárquico, exhibir conocimientos y


habilidades, acaparar el centro de atención: chistes y anécdotas, comodidad en grupos grandes.

Periódico: ¿hay algo que me quieres contar antes de empezar a leer? No poder leer (acción
intrascendente) es una violación a su libertad.

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Ella quiere reforzar el vínculo y no quedar aislada.

Conquista amorosa: él habla para conseguir algo; en el matrimonio ya no necesita hablar más.

El hogar: el lugar en donde se está cómodo.


Hombre: no necesita demostrar nada ni impresionar a nadie. No habla.
Mujer: libertad y necesidad de hablar con sus seres íntimos sin ser juzgada.

Humor:
Chistes:
Hombre: en público, hacer reír al otro es tener poder.
Mujer: en privado.
Bromas:
Hombre: gusta de las bromas, ataques burlonamente hostiles y provocaciones.
Mujer: hace su autoburla. Para el varón eso es poca autoestima.
La broma es un terreno resbaladizo entre hombres y mujeres. La mujer se siente herida. El hombre
la usa para abordar temas delicados.

Chismes:
Mujer: inicio de una amistad, evaluar igual a un tercero, pensar lo mismo. Importancia de las
conversaciones triviales. Refuerzan los vínculos.

Noticias: para el hombre significan estar conectado con el mundo y hablar de algo impersonal.

Decir sí:
Hombre: estoy de acuerdo.
Mujer: te estoy escuchando.

Mensaje y metamensaje:
Hombre: estilo centrado en el mensaje (lo que se dice literalmente); lucha para ser poderoso.
Mujer: estilo centrado en el metamensaje (sentido según el contexto) o en la relación, lucha para
hacer poderoso al grupo.
Encuadre (FRAME): quién lo dice, desde dónde, cuándo...
Preguntar acerca del encuadre puede ofender al otro: ¿qué me estás queriendo decir? Se supone
que el otro debe comprenderlo.
Footing (Goffman): nombre del encuadre. La misma información puede darse de distintas maneras.

Crítica abierta: para la mujer atenta contra la amistad.

Conflicto:
Mujer: busca el acuerdo, prima la relación.
Hombre: se centra en el mensaje literal.

Quien se coloca siempre en postura adversativa corre el riesgo de evitar situaciones en las que
podría haber disfrutado.

Quien siempre se acomoda a las situaciones corre el riesgo de aceptar aquellas que le hubiera
gustado evitar.

Interrumpir: el hombre interrumpe más a la mujer. Intento de dominación si uno interrumpe


siempre y el otro se calla. Desequilibrio.

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Dos modos de interrumpir: interrumpir sin superponerse; superponerse sin interrumpir
(interrupción cooperativa). Va en contra del hablar uno por vez. Muestra interés y apoyo. Habla
privada.

Pedidos: la mujer siente que tiene el derecho de pedir algo indirectamente (habla encubierta).
Modalidad indirecta: búsqueda de vínculos afectivos. Es visto este estilo como manipulación y en
realidad es una convención. El hombre que habla indirectamente es débil.
Lo indirecto tiene beneficios: la autodefensa (no dejar la idea registrada) y la simpatía (conseguir
sin exigir).
Cuando hay un pedido, la mujer deja todo y lo hace. El varón trata de demorarlo.

Cómo se los juzga es lo importante y no tanto las diferencias al hablar. Si la gente no habla de la
manera esperada, se produce una reacción negativa.

Disculparse: hombre (inferioridad); mujer (no la hace sentir menos; muestra apoyo e interés).
“Lo siento”: para la mujer no siempre significa que se disculpa sino que lamenta que haya
ocurrido. Admitir la culpa es ponerse en posición de inferioridad. La mujer necesita compartirla.
Se disculpa más a menudo.
Decir “perdón” pero en tono que no suene como disculpa.
Para la mujer, si uno sólo pide perdón o da las gracias, se produce un desequilibrio. El hombre
debería no tomar la humildad al pie de la letra y restaurar el equilibrio.
Disculparse: el arrepentimiento restaura la confianza. Disipa la ira.
Admitir el error. Explicar lo que pasó. Tener propósito de enmienda.
Para el hombre no sirve porque lo ve demasiado fácil. Lo importante son los actos.
El hombre quiere un pedido directo y la mujer, una disculpa directa.
Excusa: explicación de que no hiciste nada equivocado.

Hacerse oír: discriminación.

Sexismo en la lengua: creencias asimétricas.

Mujer como líder: si habla como mujer, desestimada como líder.


Si habla como líder, desestimada como mujer.

Lo que se espera de un líder:


Mujer líder: sugerir antes que ordenar. Orientada hacia la persona (hace seguimiento de sus
empleados)
Hombre líder: mandar. Orientado al trabajo (da libertad a los empleados)
Hombres no muy agresivos: femeninos.
Mujeres muy agresivas: sargentas o masculinas.
Te jorobas si lo haces, te jorobas si no lo haces.
Lo femenino: lo cortés, lo que mitiga. La mujer disimula la autoridad para ser vista como buena
persona.
Lo masculino: la autoridad.

El camino hacia el poder es muy duro para la mujer.

Juegos en el jardín de infantes:


Varones: violencia; mujeres: conversar en grupo.

Mirar directamente: hombre a un hombre: hostilidad; hombre a la mujer: flirteo. El hombre evita
mirar de frente.

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El hombre no cuenta lo que le pasa para no preocupar (protección): dominio.

“Generolectos”.

Preguntar en público: el hombre lo hace menos.

Negociar de adentro hacia fuera: ¿qué harás?


Negociar de afuera hacia dentro: ¿qué opinas?

Buscamos antes el significado literal que el ritual o buscamos problemas psicológicos que
expliquen el modo de hablar. El modo de hablar debe ser analizado desde el rito.

Los varones exigen mayores aumentos de sueldo que las mujeres.

¿Cómo evaluar la confianza del otro? Cómo habla de lo que sabe.

Mujer: disimula su seguridad para equilibrar sus intereses con los del receptor. Modifican su modo
de hablar en función del otro.
Hombre: disimula sus dudas.

Oponerse:
Hombre: se opone ritualmente, le gusta la discusión abierta para establecer vínculos. Para la mujer,
es un ataque personal.

Pedir opinión antes de tomar una decisión:


™ hacer que el otros se sienta parte,
™ crear la apariencia de que las decisiones son consensuadas.
Pedir opinión en el trabajo es arriesgado porque es un medio de evaluación.

Omitir el saludo: no lo necesitamos porque la relación es muy cercana (hombre); grosería (mujer).

Empatía: no hace falta decirlo todo, por intuición se comprende al otro.

Amistad masculina: compartir actividades y no secretos.

El mundo es masculino. Todo lo que la mujer haga o diga está marcado como femenino.
(Peinado, ropa, etc.)

Usar el propio apellido. (“de”)

Tiempo de la mujer:
Usan su tiempo porque siempre ha de estar disponible y ser servicial (recepcionista).
Quién espera y quién hace esperar.

La mujer en un grupo de varones cambia para adaptarse a ellos. Madre: se adapta al niño. Habla
como falta de poder.
Las madres cuestionan sus propias acciones y los padres las refrendan; los padres no cuestionan
sus acciones. Para la madre, el padre es el juez.
Las madres se sienten responsables por los errores de sus hijos.
Los hijos piensan que las madres están allí para satisfacer sus peticiones. Las madres son
persuasivas e ignoradas a la vez.
Los padres son normalmente seres ausentes o silenciosos.

8
Sonrisa: la mujer la usa más que el hombre.

Autopropaganda: en la mujer es vanidad, en el hombre es un modo de hacer conocer sus logros y


obtener lo merecido.
Mostrar logros en público: para la mujer está mal visto.

La mujer piensa que si trabaja mucho y bien obtendrá recompensa.

El nombre:
Llamar por el nombre completo: enojo.
Mujer: la llaman más por el nombre de pila. Cordialidad y menor status.
Recordar el nombre: rapport.

Elogiar:
Hacerlo es necesario para las mujeres y recibirlo también.
El hombre no lo hace con frecuencia. Si no dice nada, está todo bien. Para la mujer: si no dice nada,
algo anda mal.
Va del cargo más alto al más bajo, si no parece servilismo o caradurez.

Pagar la cuenta: generosidad pero mayor status. Asimetría.

Tener contactos sociales con muchas personas significa tener abiertos los canales de
comunicación con ellos cuando hace falta.

¿Quién inicia la charla?

Malas palabras: el de mayor rango las usa más.

Silencio: instrumento de poder. Pausas largas o cortas. Cambia de tema.

“Cada vez que abrimos la boca para hablar damos un salto al vacío, confiando en que quien nos
escucha entenderá más o menos lo que hemos querido decir.” Pág. 243 (La comunicación...)

Cada frase en una conversación es exuberante y deficiente (Ortega y Gasset). Exuberante: lo otros
sacan sentidos que no intentamos poner en ella; deficiente: el otro pasa por alto el sentido que
nosotros queríamos dar.

Acoso sexual: la mujer ya no considera desde lo verbal, amenaza de violencia; para el hombre es
sólo físico.
Miedos:
Hombre: miedo a la mujer bruja.
Mujer: miedo al hombre bestia.

Hablar en reuniones: empezar disculpándose, hablar bajo y poco, ser menos escuchado, no
parecer firmes, ganar-ganar. Es propio de la mujer.
El hombre habla primero y eso supone tener más status y posibilidad de éxito.
Habla de informe y habla de entendimiento.

LA FAMILIA

Equilibrio difícil en la familia


Cercanía y distancia: continuo de conexión.
Jerarquía e igualdad: continuo de control.

9
Hablar en familia: hablar entre culturas distintas (diferencias entre generaciones y entre hombres y
mujeres).

“Famialecto”: lenguaje privado.

Familia: te conoce tan bien que no tenés que explicarte pero te señalan cada error; larga historia
compartida (pasado). Familia: pertenencia. Los de afuera: extraños. Nosotros y ellos. A veces hay
cortesía con los de afuera pero no con los que uno ama.

Nos miramos a nosotros mismos con los ojos de nuestros padres y con sus parámetros.

“Me importas por lo tanto te critico.” Dar consejo: muestra de afecto pero de crítica también. Decir
a alguien lo que tiene que hacer: control y conexión. Lo que hace uno afecta al otro en la familia.

Hablar acerca de la manera de hablar y ver cómo hacerlo sin lastimarse.

Alineación: los miembros de la familia se aglutinan entre sí. Los secretos en la familia pueden
causar dolor. Ocultar o revelar información influye en la alineación. Repetir lo que el otro miembro
de la familia dijo es siempre temerario. Formar parte de una familia implica guardar secretos. Los
padres dicen qué hay que revelar y qué hay que ocultar. Quién le dice qué a quién hace a la
alineación.
La madre hace de centralita de comunicaciones.

Usar las mascotas o a los chicos pequeños para hablarle indirectamente a otro.

No plantear preguntas que muestren el error del otro y le generen un sentimiento de vergüenza.

Admitir que uno ha hecho algo mal en el pasado proporciona seguridad en el futuro.

La noche por el cansancio y las despedidas por la pena generan disputas.

En la madre está:
Consolar: quintaesencia del habla maternal: conexión.
Reprender: represión: jerarquía.

Hermanos mayores: ofrecen consejo y expresan preocupación. Son sus prerrogativas. La mujer se
comporta como madre sustituta.
Hermanos menores: débiles. Usan las rabietas para ejercer poder.

El pasado puede cambiarse cambiando nuestra percepción de él.

Familia ampliada: lo cultural y la clase social.


Los estereotipos: hablar lento (estúpido), hablar rápido (agresivo).
Hablantes altamente implicados: latinos, árabes, rusos, hindúes.
Hablantes de elevada consideración: anglosajones, germanos, escandinavos.

Reglas de cortesía de Lakoff:


1) No te impongas: mantén tu distancia (independencia).
2) Da opciones: dejá que el otro diga lo suyo.
3) Sé amigable: mantén camaradería (comunidad).

Discutir: algo que va mal en la relación. Estar con el otro es implicarse.

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Para resolver las diferencias:
a) centrarse en el auténtico problema y dejar los detalles,
b) ser explícito y no preguntar para que el otro muestre su error,
c) no insultar ni descalificar,
d) evitar el sarcasmo en las palabras y en el tono,
e) no exagerar ni describir situaciones absurdas,
f) disculparse,
g) metacomunicarse.
Parafrasear al otro y escuchar para comprenderlo.
Culparse el uno al otro es lo más común y no al proceso de la comunicación.
Peligro: sismogénesis complementaria (Bateson). Escalada de hacer cada uno lo mismo. Hay que
tratar de no hacer siempre lo mismo: probar algo nuevo.

Las familias con que hemos crecido nos proporcionan un telón de fondo sobre los que se
desarrollan nuestros dramas actuales.

Paradoja: ven-déjame en paz. Las hijas llaman diariamente a sus madres y se enfadan con ellas
cada vez.
Continuamente nos comparamos con los demás: elogio y crítica.
Los hijos parecen estar para redimir las renuncias de los padres.

Matrimonio:
El esposo o la esposa es elegido por razones románticas (no importan las diferencias culturales o
sociales) pero luego se le exige compañerismo. Las maneras de hablar son culturales.
Para el hombre la intimidad del matrimonio es hacer algo juntos (ver TV); para la mujer, hablar.
El hombre casado usa el pronombre “yo”; la mujer prefiere el “nosotros”.

Bibliografía consultada de Deborah Tannen

¡That’s not what I meant! How conversational styles makes or breaks relationships. New York. Ballantine
Books. 1987. (Estilos conversacionales).

Tú no me entiendes. Por qué es tan difícil el diálogo hombre- mujer, Buenos Aires. Vergara. 1991.

La comunicación entre hombres y mujeres a la hora del trabajo. Vergara. Buenos Aires. 1996.

Género y discurso. Barcelona. Paidós. 1996.

¡Lo digo por tu bien! Barcelona. Paidós. 2002. (Comunicación familiar).

11
Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus
John Gray
México, Océano, 2000 (1° edición 1992)

El sentido de la personalidad de un hombre se define a través de su capacidad para alcanzar resultados. (p.
34)

El hecho de ofrecerle al hombre un consejo no solicitado equivale a suponer que no sabe qué hacer o que no
sabe hacerlo por sí solo. (p. 35)

El sentido de la personalidad de una mujer se define a través de sus sentimientos y de la calidad de sus
relaciones. (p. 36)

Una diferencia grande es cómo ambos enfrentan el estrés: el hombre se reconcentra y se aparta, la
mujer se siente cada vez más abrumada e involucrada emocionalmente. Él se siente mejor
resolviendo los problemas y ella, hablando de ellos. (p. 49)

Resulta tan erróneo esperar que un hombre esté siempre en contacto con sus sentimientos afectuosos como
esperar que los sentimientos de una mujer sean siempre racionales y lógicos. (p. 53)

Cuando la mujer habla en forma desordenada, saltando de tema en tema, disminuye su


perturbación. (p. 56)

Cuando las mujeres hablan de sus problemas, los hombres se sienten responsables.
(p. 57)

Los hombres hablan por dos motivos: o para echarle la culpa a alguien o para buscar consejo. (p.
57)

Las mujeres relatan sus historias con suspenso y los hombres detestan esto. (p. 57)

Los hombres se sienten estimulados y fuertes cuando se sienten necesitados. Las mujeres se sienten
estimuladas y fuertes cuando se sienten apreciadas. (p. 64)

La tendencia de una mujer a la compulsividad disminuye cuando recuerda que ella merece amor y que no
tiene que ganárselo; puede relajarse, dar menos y recibir más. Ella lo merece. (p. 69)

Cuando una mujer se da cuenta de que ha dado demasiado, tiende a culpar a su pareja por su desdicha. Siente
la injusticia de haber dado más de lo que recibió. (p. 70)

Así como las mujeres tienen miedo de recibir, los hombres tienen miedo de dar. (p. 77)

Muchas mujeres no toman conciencia de lo vulnerables que son los hombres y de hasta qué punto ellos
también necesitan amor. (p. 79)

Para expresar plenamente sus sentimientos, las mujeres adoptan la licencia poética y usan superlativos,
metáforas y generalizaciones. (p. 82)

Las expresiones dramáticas de las mujeres no deben tomarse en forma literal. (p. 89)

12
El mayor desafío para las mujeres es interpretar correctamente y apoyar a un hombre cuando no habla. (p.
89)

Cuando un hombre está en silencio una mujer puede fácilmente imaginar lo peor.
(p. 90)

Por qué los hombres se meten en sus cuevas (p. 92):


1. necesitan pensar un problema y encontrar una solución práctica;
2. no tienen la respuesta para una pregunta o un problema;
3. están perturbados o tensos;
4. tienen que encontrarse a sí mismos.

Por qué las mujeres hablan (p. 92-3):


1. para transmitir o reunir información;
2. para analizar y descubrir qué quiere decir (pensar en voz alta);
3. para sentirse mejor y más concentrada cuando está perturbada;
4. para crear intimidad.

Cómo apoyar a un hombre metido en su cueva (p. 98-99):


1. no desaprobar su necesidad de retirarse;
2. no tratar de ayudarlo a resolver su problema ofreciéndole soluciones;
3. no tratar de estimularlo haciéndole preguntas acerca de sus sentimientos;
4. no sentarse junto a la puerta de la cueva para esperar a que salga;
5. no preocuparse o sentir pena por él;
6. hacer algo que la haga feliz a usted.

No haga que él sea su única fuente de satisfacción. (p. 99)

A un hombre le resulta muy difícil diferenciar entre empatía y conmiseración. (p. 105)

Los hombres tienen que encontrar formas de demostrar interés y las mujeres, confianza. (p. 105)

Podemos efectuar pequeños cambios sin sacrificar quienes somos. (p. 106)

Las cuatro palabras mágicas para apoyar a un hombre son: “No es culpa tuya”.
(p. 111)

Teoría de la banda elástica: Cuando un hombre salta hacia atrás, retoma la relación en el grado de
intimidad en el que se encontraba antes de haberse retirado. No siente ninguna necesidad de un período de
reacomodación. (p. 116)

Si un hombre no tiene la oportunidad de distanciarse, jamás tendrá la oportunidad de sentir un fuerte deseo
de acercarse. (p. 117)

Teoría de la ola: cuando están arriba las mujeres tienen alta su autoestima, cuando bajan necesitan
apoyo y aprecio. (p. 135)

Un hombre supone que el súbito cambio de humor de su pareja se basa únicamente en el comportamiento de
él. (p. 137)

Lo último que una mujer necesita cuando está descendiendo es alguien que le diga que no debería estar abajo.
(p.138)

13
Una mujer tiene dentro de sí la capacidad de levantarse en forma espontánea después de haber tocado fondo.
(p. 143)

Decirle a una mujer que no debería sentirse lastimada es la peor cosa que puede decir un hombre. (p. 147)

El hecho de convertir a un hombre en la única fuente de comprensión y apoyo lo hace sentirse demasiado
presionado. (p. 152)

Los hombres piensan que el dinero es la solución a todos los problemas. (p. 53)

Los hombres necesitan: confianza, aceptación, aprecio, admiración, aprobación y aliento. Las
mujeres: cuidado, comprensión, respeto, devoción, reafirmación y tranquilidad. (p. 158)

Confiar en un hombre es creer que está haciendo lo mejor que puede y que quiere lo mejor para su pareja. (p.
160)

El hombre debe escuchar sin juzgar. (p. 160) Debe tranquilizar a la mujer una y otra vez. (p. 163)

La ira en el hombre surge por no comprender el punto de vista de la mujer y eso no es culpa de
ella. (p. 170) Asuma la responsabilidad de no entender. (p. 171)

Negocie lo que quiere pero no discuta. (p. 178)

No es “lo que” decimos lo que lastima, sino “cómo” lo decimos. (p. 179)

Cuando el hombre no respeta los sentimientos de dolor de una mujer, invalida y aumenta el dolor de su
pareja. (p. 180)

Hacen falta dos personas para discutir pero una sola para detener la discusión. (p. 180)

Cuatro actitudes para evitar ser lastimado (pp. 181- 184):


1. pelear, gritar y expresar ira para castigar al otro;
2. volar y encerrarse en la cueva castigando con la indiferencia;
3. sonreír y simular estar contenta de todo;
4. renunciar y asumir la culpa por todo lo que le pasa a la pareja.

Los hombres no suelen pedir disculpas porque para ellos es admitir que se han equivocado. (p.
190)

Aprobar a un hombre es ver las buenas razones que existen detrás de lo que él hace.
(p. 194)

Los hombres tienden a discutir cuando han cometido un error o han perturbado a la mujer que aman. (p.
195)

Los hombres necesitan que los alienten mucho para poder escuchar. (p. 203)

Cada regalo para una mujer tiene el mismo valor. (p. 207)

Con hacer pequeñas cosas, el hombre llena el tanque emocional de la mujer. (p. 210)

Para las mujeres, amar es no tener que pedir. (p. 280)

14
Si la mujer no pide apoyo, el hombre supone que está dando lo suficiente. (p. 281)

Pistas para estimular a un hombre (p. 282):

1. usar la oportunidad apropiada;


2. no adoptar una actitud exigente;
3. ser breve;
4. ser directa;
5. usar las palabras correctas;
6. utilizar las expresiones “querrías” o “quieres”.

Los hombres se muestran mucho más dispuestos a decir sí si tienen la libertad de decir que no. (p. 296)

Pedir en forma confiada es permanecer en silencio luego del pedido. (p. 300)

En general, sólo el 10 % de nuestras perturbaciones tienen que ver con el presente.


(p. 313)

15
Cómo mejorar su matrimonio sin hablar al respecto. Encuentre el amor más allá de las palabras
Patricia Love y Steven Stosny
Bogotá, Norma, 2007

Las palabras que más teme un hombre son: Amor, tenemos que hablar. (p.XI)

Las mujeres quieren hablar del conflicto porque se sienten mejor luego de aclarar las cosas; los
hombres prefieren no hablar y que las cosas se solucionen solas. (p. XII)

La razón por la que ella quiere hablar es porque se siente frustrada e insatisfecha y la razón por la
que él no quiere hablar es porque siente que la ha decepcionado, se siente avergonzado. (p. XII)

Sin una pareja, los hombres parecen vivir. (p. XIII)

No están desconectados porque tienen mala comunicación; tienen mala comunicación porque
están desconectados. (p. XVI)

Cuando una mujer se siente cercana en una relación, puede relajarse. Si siente lejanía, se pone
ansiosa. (p.4)

Las mujeres tienen miedo y los hombres, vergüenza. El problema es cómo lo manejan. (p.9)

Luchar y huir es el equivalente femenino de hablar y hacer amistades. (p.11)

La experiencia del miedo es un fracaso para los hombres, les hace perder status. (p.12)

Suicidio: la mujer piensa en él si siente que nadie la quiere; un hombre, si siente que no merece el
amor de nadie porque es un fracasado. (p.15)

Un hombre necesita creer que su pareja estará complacida por sus éxitos, le encantará como hace el
amor y se sentirá segura con él…Él tranquiliza la ansiedad de ella y ella alivia la vergüenza de él
simultáneamente y cada uno hace que el otro se sienta importante y valioso. Esta compasión y
cariño mutuos son la base de la comprensión. (p.17)

Una ruptura puede superarse fácilmente poniendo atención a los puntos vulnerables del otro.
(p.19)

Devaluamos a quienes amamos para así evadir el miedo y la vergüenza. (p.24)

Las mujeres usan los dos lados del cerebro a la vez: el intelectual y el emocional; el hombre sólo
puede usar uno a la vez. (p.25)

El tono de voz influye en la sincronización afectiva. Lo no verbal muestra la verdad. (p.29)

El hecho de que ella quiere que él demuestre que la quiere hace que él piense que está haciendo las
cosas mal porque necesita probarlo. (p.30)

En casi todos los aspectos el matrimonio es más esencial para los hombres que para las mujeres.
(p.43)

El deseo de los hombres por la estabilidad de la presencia de sus esposas se confunde muchas
veces con el control, los hombres necesitan de la rutina para sentirse tranquilos. (p.51)

16
Los hombres odian que los psicoanalicen. (p.62)

Las formas en que una mujer puede humillar a un hombre: tomar decisiones importantes sin
consultarlo, impedir que ayude, corregirlo, cuestionar sus juicios, dar consejos no solicitados, pasar
por alto sus consejos, implicar que no es adecuado, hacer demandas irreales del tiempo y energía,
reaccionar más de la cuenta, pasar por alto sus necesidades, centrarse en lo que no recibe, evitar los
halagos, usar un tono áspero, dar más valor a otras necesidades que no son las suyas, minar sus
deseos, ser condescendiente, insultar, subestimar su trabajo, mostrar poco o ningún interés por sus
intereses, criticar a su familia, no tenerlo en cuenta, interpretar, comparar, desestimar, concentrarse
en la infelicidad propia, desestimar, comparar, hacer declaraciones con “vos”, generalizar, hacer de
terapista, proyectar a infelicidad sobre él. (pp. 65-7)

La mujer sigue siendo la que más tareas domésticas realiza y si el hombre hace algo se considera
un favor. (pp. 71-72)

El hombre humilla a su esposa cuando la deja sola:


1. fuera de la vida de él,
2. en la cama (se confunde sexo con intimidad, todo tiene que ver con él, su única muestra de
interés son las relaciones sexuales, las devalúa al hacerlas ordinarias, ella puede querer
sexo pero él no),
3. al borde de la depresión de él,
4. con sus miedos (los hombres atemorizan a sus mujeres con su fuerza física y su ira),
5. al borde de la eficiencia (cuanto más brille ella, peor se siente él),
6. sola, punto (sola con sus sueños). (pp.72-80)

Es muy difícil cambiar los viejos patrones de conducta. (p.99)

La forma para ser leal a los valores esenciales son: mejorar, apreciar (a su pareja), conectar
(preocuparse por el otro) y proteger. (p.102)

¿Estoy siendo la pareja que quiero ser? (p.108)

Estar en su mejor momento cuando su pareja está en el peor. (p.112)

Mi bienestar emocional es importante para mí.


Mi bienestar emocional es más importante que todo lo que resiento.
Mi bienestar emocional es más importante que el mal comportamiento de cualquiera otra persona.
Mi relación es más importante que todo lo que resiento y es digna de aprecio, tiempo, energía, esfuerzo y
sacrificio. (p.116)

Reemplazar el resentimiento por la compasión. (p.117)

Somos más propensos a irritarnos en épocas de transición. (p.126)

Muchas de las críticas encierran la idea: ¿por qué no puede ser más semejante a mí? (p.128)

Castigar a los seres amados puede hacer que nos sintamos temporalmente más poderosos pero no
más valiosos. (p.144)

Hay tres motivaciones básicas de comportamientos en la vida: acercarse, evitar, atacar. (p.178)

17
No le hable a un hombre como le habla a una mujer. (p.183)

La fórmula del amor poderoso:


1. fije firmemente a su pareja en su corazón durante cuatro momentos cruciales al día (cuando
se levanta, antes de irse de casa, cuando regresa a casa, antes de irse a dormir.),
2. abrace a su pareja seis veces al día durante seis segundos,
3. tenga pensamientos positivos sobre su relación,
4. haga un contrato para entregar amor con compasión y generosidad. (pp.212-215)

Cuando vuelvan a entrar el miedo o la vergüenza:


1. reconocimiento (ver lo que pasó desde el punto de vista del otro, visión binocular),
2. remordimiento (pesar, culpa y arrepentimiento),
3. reparación (hablar menos y hacer más). (pp.219-223)

18
¡Viva la diferencia!… Y el complemento también.
Pilar Sordo
Bogotá, Norma, 2006

Retener: para las mujeres; soltar: para los hombres. (p. 31)

A la mujer le cuesta despegarse de los conflictos, tiene mayor memoria afectiva para ellos; para el
hombre, conflicto solucionado es conflicto olvidado. (p. 33)

Retener es no dejar de hacer algo aunque me haga sufrir.


Llanto: atrae al otro (mujer) y el enojo lo aleja (varón). (p. 35)

Para las mujeres, el aprendizaje es aprender a soltar, a dejar ir y para el hombre, es retener, cuidar
lo que tienen. (37)

La primera gran diferencia es el motor que nos lleva a actuar: en las mujeres, es lo afectivo. En el
varón, el logro de metas. (pp. 45-46)

La segunda diferencia es que la mujer valora más el proceso y el hombre, los objetivos. (p. 46)

Para pasar una buena noche se le tiene que dar a la mujer un buen día. (p. 48)

La tercera diferencia es que lo masculino separa, ordena y lo femenino, reúne, junta. (p. 50)

…la mujer se traslada a su trabajo con los niños dentro de ella. (p. 51)

La dimensión para sentir a su pareja, para los hombres, pasa por la sexualidad. (p. 53)

La cuarta diferencia es que lo masculino es monofocal mientras que lo femenino es multifocal. Son
diferentes sus estructuras neurológicas. La multifocalidad provoca mucho cansancio. (pp. 55-57)

La quinta diferencia es que las mujeres resuelven los conflictos hablando y los hombres, en
silencio. Para la mujer, hablar de los conflictos supone ordenar sus pensamientos en cambio el
hombre habla cuando tiene el conflicto resuelto. (p. 58)

La sexta diferencia es la rabia en los hombres y la tristeza en las mujeres. La rabia se descarga
rápidamente mientras que la tristeza queda adherida. La mujer debe aprender a manifestar su
rabia. (pp. 62-63)

La séptima diferencia son los tiempos personales. Para los hombres, el tiempo personal es un
derecho; para la mujer, es un tiempo vivido con culpa y del que no suele disponer. La mujer debe
aprender a disfrutar de sus tiempos personales. (pp. 64-66)

La octava diferencia es que la mujer necesita compañía cuando está mal y el varón, soledad. La
mujer quiere que la consuelen y el hombre, dar soluciones a los conflictos. Cuando una mujer está
deprimida o mal, el hombre quiere explicaciones lógicas y no comprende que ella se está
moviendo en el plano emocional. (pp. 69-70)

La novena diferencia es que hombres y mujeres juegan en forma diferente. Las mujeres dejan de
jugar cuando son chicas, los hombres nunca dejan de jugar (aunque a veces es bueno para su salud
mental). (p. 72)

19
La décima diferencia está en que las mujeres externalizan la felicidad y el deseo sexual y los
hombres internalizan sus logros y deseos. El hombre se siente feliz superando obstáculos, la mujer
culpa a los otros de las dificultades que se le presentan. (p. 74)

La décimo primera diferencia es que los hombres son más visuales (VER) mientras que las
mujeres son más auditivas y sensoriales (SENTIR). Esto se debe a diferencias neurológicas. Los
hombres se sienten más atraídos por la pornografía porque es visual mientras que las mujeres
prefieren escuchar palabras bonitas. El cuerpo del hombre parece diseñado para ser disfrutado por
él mismo y el de las mujeres, por otros. (pp. 77- 87)

La décimo segunda diferencia es que el hombre se basa en un pensamiento concreto y real y la


mujer es afecta al pensamiento mágico, a esperar el milagro, a generar expectativas de algo que
ocurrirá difícilmente. Las consecuencias de que no se cumplan estas expectativas generan ansiedad
y queja constante. (pp. 106-110)

Causas de la infelicidad femenina:


1. manejo de los tiempos personales,
2. queja constante,
3. poner fuera, en otros, nuestra felicidad,
4. el pensamiento mágico,
5. la ansiedad (algo que no logra satisfacer la provoca). Esta se expresa en hablar mucho,
comer, beber, fumar, gritar, reclamar, llorar, comprar. (pp. 117-130)

Causas de la infelicidad masculina:


1. incapacidad para encontrar soluciones,
2. incapacidad para lograr metas. (p. 120)

Amar y amar bien es la única forma de la felicidad. (p. 199)

20
Sobre el diálogo
David Bohm
Barcelona, Kairós, 2001 (1º edición 1996)

El movimiento de ida y vuelta de la información favorece la emergencia continua de un nuevo


contexto común, en cuyo caso el diálogo puede servir, no sólo para hacer comunes ciertas ideas o
ítems de información que ya son conocidos, sino también para hacer algo en común, es decir, para
crear conjuntamente algo nuevo. (p. 25)

La comunicación sólo puede crear algo nuevo si las personas son capaces de escucharse sin
prejuicios y sin tratar de imponerse nada. Cada participante debe comprometerse con la verdad y
la coherencia, sin temor a renunciar a las viejas ideas e intenciones, y estar dispuesto a enfrentarse
a algo diferente cuando la situación lo requiera.
El diálogo no ha de estar relacionado tanto con la verdad como con la coherencia del significado
compartido. Si el significado no es coherente, no llegaremos a la verdad. Ese significado
compartido es la ‘visión del diálogo’.

Bloqueos: ciertas preguntas desencadenan ciertas sensaciones fugaces de miedo (que nos alejan de
determinados cuestionamientos) o de placer (que atraen a nuestro pensamiento y nos apartan del
tema). No resulta, pues, extraño que uno se mantenga alejado de lo que crea que puede perturbarle
y que, en consecuencia, en lugar de escuchar lo que dice la otra persona, no haga más que defender
sus propias ideas.
La gente no suele tolerar fácilmente el cuestionamiento de sus creencias más profundas y suele
defenderlas con una gran carga emocional.
La creencia en la necesidad. Etimología: lo que no cede, aquello que no puede ser evitado.
El diálogo no se encuentra sometido a la presión de nuestras creencias sino también de todo lo que
se encuentra detrás de ellas.
Las creencias que sostenemos influyen tácitamente sobre el significado global de lo que hacemos.
Suspender la creencia supone prestarle atención, ponerla en suspenso, observarla detenidamente
para entender su significado. No se trata de cambiar nada sino de ser conscientes.
La mejor actitud frente a una creencia o una opinión consiste en abrirnos a la evidencia de su
posible falsedad.
Solemos experimentar el menosprecio de nuestras creencias como un acto de violencia que
despierta también nuestra violencia.
Vemos a través de nuestras creencias y ellas se constituyen como un ‘observador’. El observador
influye sobre lo que está observando y lo observado influye sobre él.

Etimología griega de diálogo: dia : a través de y logos: palabra.


El diálogo es un juego de ganar- ganar, cuando se descubre un error, todos salen ganando. Es una
participación común en la que no estamos jugando contra los demás sino con ellos.
El verdadero objetivo del diálogo es penetrar en el proceso de pensamiento y transformar el
proceso del pensamiento colectivo. Hay que prestar atención al proceso del pensamiento.
En el diálogo grupal no se habría de decidir nada. Se trata de vaciar el recipiente, sin tener ninguna
obligación.

Dificultades del pensamiento: tendencia a la fragmentación. El mundo es un todo, las divisiones


las hacemos nosotros. Separamos cosas que originalmente no están separadas sino articuladas.
El pensamiento se origina en los lóbulos prefrontales; el centro emocional se halla en una zona
mucho más profunda. Pero están articulados. Allí se aloja la respuesta de luchar, huir o quedarse
inmóvil.

21
No es posible actuar sobre una base abstracta sino sobre una representación concreta para que el
pensamiento cree ‘hechos’.
Ejemplo del arco iris: lo creemos (creamos) una realidad sólida y no lo es.
El mundo es hostil por las falsas representaciones que damos por sentadas. Hay siglos de hábito
que nos hacen creer que estamos en lo cierto.
Existe una propiocepción del pensamiento en el sentido de que el pensamiento puede pensar en sí
mismo al actuar. El proceso del pensamiento puede ser consciente de su movimiento, de la intención
de pensar y del resultado que produce.
Pensamiento literal: reflejo de la realidad tal como es. Se piensa en función de relaciones mecánicas
externas. Lo otro es un objeto separado y distinto.
Pensamiento participativo: se participa de la misma energía del grupo. Este sigue actuando hoy.
Lo ilimitado es el sustrato de todo.

La estructura de la familia se debe a la forma en que pensamos sobre ella.


Es una estructura jerárquica basada en la autoridad, lo que no favorece el diálogo.

Si mantenemos una situación de diálogo en todos se conozcan bien, se podría lograr el


pensamiento coherente del pensamiento y de la comunicación. Sería coherente en lo expresable y
en lo tácito. El pensamiento emerge de un sustrato tácito y cualquier cambio fundamental en el
pensamiento procede de ahí. El conocimiento tácito es poseído por nosotros pero no podemos
hacer nada al respecto. Se trata de una prolongación de algo que aprendimos en el pasado.

La única forma de desarticular los problemas es pensar de otro modo. El pensamiento debe
tornarse consciente de sus consecuencias. Propiocepción: percepción de uno mismo. Prestar
atención al impulso y a la intención que nos lleva a pensar. Cuando nos demos cuenta del
significado de nuestras opiniones, podremos compartir un contenido común, aun cuando no
estemos totalmente de acuerdo. Veremos que nuestras creencias no son tan importantes y
compartiremos la toma de conciencia de nuestros significados y la verdad surgirá sola.

Convencer con palabras duras y persuadir con palabras suaves. Si alguien tiene que persuadirnos,
debe ser porque existe alguna duda al respecto.

Cuando se ha ido más allá de lo que producía miedo, la inteligencia puede ponerse a trabajar.

¿Es posible suspender una acción sin reprimirla?

22
Cómo dialogar de forma constructiva
Joseph M. Strayhorn, Jr., 1992, Barcelona, Ediciones Deusto

Siempre que dos o más personas hagan algo en común, habrá ocasiones en que sus deseos entren
en conflicto. (p. 9)

A medida que maduramos, la mayoría de nosotros aprende los hábitos de dialogar sin ningún
tipo de sistematización. Adquirimos esos hábitos atropelladamente, de nuestros padres y amigos
mediante un método de tanteo. La conciencia rara vez juega en ello un papel importante. (p. 11)

Dos tipos de mensajes: los factores (facilitan el diálogo) y los obstructores (dificultan el diálogo).
(p. 11)

El principio del intercambio social no supone que ambas personas deban mantener una hoja de
balance estricta para asegurarse de que cada una recibe tanto como da. De hecho, una de las
características de una buena relación es que ambas personas admiten oscilaciones temporales de
uno y otro lado en el balance del dar y recibir, según las circunstancias de la vida. Ahora bien, lo
que sí hay que tener en cuenta es que en una relación hay ciertas cosas que uno desea y otras que
uno no desea, más específicamente, actuaciones que uno desea y actuaciones que uno no desea por
parte de la otra persona. Si estos deseos son constantemente negados, uno se vuelve resentido e
infeliz. (p. 14)

A veces creemos que la otra persona debe saber lo que deseamos sin tener nunca que hablar sobre
ello. (p. 14)

Cuatro métodos para mejorar la capacidad de dialogar:


1) La fantasía: visualizar escenas dialogadas.
2) Representar un papel: recrear con otra persona una situación.
3) Situación estructurada: diálogo abierto sobre temas reales, examen del diálogo y sus
defectos.
4) La vida real: tomar conciencia de cómo se está hablando y de comprender los
malentendidos y la falta de comunicación como oportunidades de aprendizaje. (pp. 17-19)

Mensajes que facilitan el diálogo:


1) Declaraciones de deseo: frases del tipo “deseo que hagas esto (algo específico)”. Siempre
con cortesía verbal.
2) Declaraciones de sentimiento: “Cuando hiciste esto, me sentí de este modo (sentimiento
específico)”.
3) Declaraciones de agrado y de desagrado: “Me gustó o no me gustó (un comportamiento
específico)”.
4) Impresiones: se dice lo que se cree haber percibido para que el otro confirme o niegue esa
impresión. Se parafrasea el mensaje para ver si fue bien comprendido. Escucha activa.
Feedback. Evita el ruido. Desacelera las discusiones. Tono de voz calmado.
5) Impresiones de sentimientos: se incluye una palabra que denota un sentimiento.
6) Preguntas abiertas: determina un área general de interés pero permite que el contenido de
la respuesta lo decida el otro.
7) Pregunta directa: pide información específica.
8) Acuerdo parcial con una crítica o argumento: puede haber cierta verdad en el argumento.
El otro se siente escuchado.

23
9) Petición de una crítica más específica: pedir más información.
10) Presentación de un conjunto, opciones y elección de entre los que dialogan: definir el
problema, ofrecer soluciones alternativas, revisar las opciones, seleccionar las que se
llevarán a la práctica, ponerlas en práctica, evaluar cómo resultó todo.
11) Negociación: ceder algo para que el otro también ceda.
12) Cuantificación de deseos y sentimientos: expresar con una escala numérica o con un
adverbio preciso cuánto se desea algo o cuánto se siente algo.
13) Confidencia personal: se revela abiertamente algo íntimo sobre sí mismo.
14) Charla sobre sucesos externos: declaración sobre algo del mundo externo que no es
personal. Sirve para adquirir familiaridad.
15) Mención de conductas y observaciones específicas: citar conductas y hechos
describiéndolos con precisión y con imágenes sensoriales.
16) Expresión de un conjunto de sentimientos: se explica de dónde proviene cada sentimiento
a partir de un hecho.
17) Petición del parecer: ante lo que se acaba de decir.
18) Mensajes no verbales que expresan la aceptación de ambos interlocutores: Tono alto y
firme de la voz, contacto visual sostenido, postura relajada sin barreras.
19) Declaraciones del tipo “eres bueno, has hecho algo bueno, o ese algo tuyo es bueno”
20) Búsqueda de un tema de conversación: preguntar si se desea hablar de un tema específico.
21) Declaraciones de intención: “Voy a hacer esto”.
22) Aplazamiento de la conversación: hasta el momento más adecuado.

Mensajes que dificultan el diálogo:

1) Cortes en la conversación: interrupciones por sentimientos desagradables.


2) Declaraciones demasiado extensas: no dar espacio para responder al otro.
3) Pregunta de reproche: pregunta retórica que no se formula para obtener información sino
para transmitir una insatisfacción en forma indirecta.
4) Generalizaciones sobre maneras de ser: descripción general de un comportamiento.
5) Declaraciones del tipo “eres malo, has hecho algo mal, ese algo tuyo es malo”.
6) Declaraciones del tipo “deberías…”: “deberías hacer esto o no deberías haber hecho eso”.
7) Defensa propia: responder a un juicio moral o a una crítica tratando de demostrar que se
ha hecho “lo correcto” dadas las circunstancias o de acuerdo con las normas establecidas.
8) Sarcasmo: expresar hostilidad mediante un comentario ingenioso o humorístico,
generalmente de sentido opuesto a lo que se quiere decir.
9) Orden: indicar que se haga algo en tono autoritario y sin dar elección.
10) Incongruencia entre el mensaje verbal y el no verbal.
11) Amenaza: se amenaza para expresar un deseo y satisfacerlo.
12) Expresión insatisfactoria a través de terceros: se le habla a quien no hizo la ofensa pero
delante del ofensor.
13) Generalización excesiva: imposible de verificar para evitar mostrar los sentimientos.
14) Cambios intencionados de conversación: modificar el tema aunque el otro quiera seguir
hablando de este.
15) Ignorar los mensajes importantes del interlocutor: la respuesta que se da no se relaciona
con lo dicho por el interlocutor.
16) Ataque de un tema nuevo: introducir un asunto ajeno a la conversación.
17) Disputa sobre diferentes versiones de sucesos pasados: desacuerdo en la descripción de
lo sucedido.
18) Disculpa innecesaria y autoinculpación: una persona se disculpa no porque considere
realmente cierto lo que está diciendo sino a fin de librarse de la otra persona.
19) Charla excesiva sobre sucesos externos: interfiere en el diálogo.

24
20) Suponer en vez de comprobar: interpretar un mensaje ambiguo o no verbal sin
comprobarlo de modo verbal.
21) Resentimiento oculto: sentir resentimiento por una conducta y no decirlo.
22) Actos provocados por la ira: herir a otra persona para vengarse.
23) Consejo prematuro: se ofrece consejo o solución a un problema cuando nadie lo ha pedido.
24) Palabras y frases indefinidas: se usan para evitar hablar directamente de determinados
hechos.
25) Necesidad oculta de apoyo: necesitar apoyo y no pedirlo.
26) Representación de la necesidad de apoyo: adoptar una postura relativamente
desamparada para comunicar necesidad de ayuda.
27) Hablar por otra persona: decir lo que alguien que está presente siente o piensa, apropiarse
del punto de vista del otro.

25
Comunicación no violenta. Un lenguaje de vida
Marshall Rosenberg
Gran Aldea Editores Buenos Aires 2006
Trad. Estela Falicov
Nonviolent communication: a language of life

Compasión: profundo impulso de humanidad común que existe entre los seres humanos cuando
nos comunicamos sin violencia. (p. 17)

Comunicación no violenta o compasiva.

Importancia de la violencia verbal.

Escucha atenta, empatía, dar desde el corazón.

Los cuatro componentes de la CNV:

1. Observación: describir objetivamente lo que la gente hace y nos molesta.


2. Sentimiento: comprobar cómo nos sentimos.
3. Necesidades: decidimos cuáles de nuestras necesidades guardan relación con los
sentimientos que hemos identificado.
4. Petición: expresar de forma clara y sincera cómo nos sentimos.

El proceso de la CNV:
1. Actos concretos que observamos que están afectando nuestro bienestar.
2. Cómo nos sentimos en relación con lo que observamos.
3. Las necesidades, los valores, los deseos, etc., que dan origen a nuestros sentimientos.
4. Las acciones concretas que pedimos para enriquecer nuestra vida.

Dos partes de la CNV:


1. Expresión honesta mediante los cuatro componentes.
2. Recepción empática mediante los cuatro componentes.

Bloqueos a la compasión: juicios moralistas que presuponen una actitud errónea o malvada de las
personas que no actúan de acuerdo con nuestros valores; clasificar y juzgar a las personas
promueve la violencia; comparar con otros y compararse con otros; negación de la
responsabilidad; exigir algo promoviendo el castigo o la culpa.

Negamos la responsabilidad de nuestros actos cuando atribuimos su causa a:


• Fuerzas difusas e impersonales: ejemplo: tenía que hacerlo.
• Nuestro estado de salud, un diagnóstico o nuestra historia personal o psicológica: ejemplo:
bebo porque soy alcohólico.
• Lo que hacen los demás: ejemplo: le pegué a mi hijo porque cruzó la calle corriendo.
• Órdenes de la autoridad: ejemplo: mi jefe me dijo que lo hiciera.
• Presiones de grupo: ejemplo: fumo porque todos mis amigos lo hacen.
• Políticas, normas, relaciones institucionales: ejemplo: tengo que sancionarte porque es la
política de la escuela.
• Los roles asignados según sexo, posición social o edad: ejemplo: tengo que hacerlo porque
soy padre de familia.
• Impulsos irrefrenables: ejemplo: me superaron las ganas y me comí la torta.

26
Podemos reemplazar el lenguaje que implica una falta de opción por el que reconoce una
posibilidad de elección.

Somos peligrosos cuando no somos conscientes de la responsabilidad por nuestro


comportamiento, pensamientos y sentimientos.

El primer componente de la CNV es observar sin evaluar. Si las mezclamos, la otra persona
recogerá la crítica.

“Se nos educa para orientarnos a los demás más que para estar en contacto con nosotros mismos.”
(p. 49)

Expresar nuestra vulnerabilidad puede ayudar a resolver los conflictos. (p. 51)

Distinguir entre lo que pensamos, lo que creemos que somos y lo que sentimos.

Lo que hacen los otros puede ser el estímulo de nuestro sentimiento pero no la causa.
(p. 59)

Cuando recibimos un mensaje negativo:


1. Tomarlo como algo personal y disculparse afectando nuestra autoestima.
2. Echarle la culpa al otro.
3. Percibir nuestros propios sentimientos y necesidades frente a lo dicho.
4. Percibir los sentimientos y necesidades del otro.

Distinguir entre el dar con el corazón y el estar motivados por la culpa.

Los juicios que hacemos de otras personas son juicios que salen de nuestras necesidades
insatisfechas.

Conectar el sentimiento con la necesidad: Me siento...porque yo....

Si expresamos nuestras necesidades, es más probable que podamos satisfacerlas.


Necesidades humanas: autonomía, nutrición y cuidado físico, celebración de los logros y
conmemoración de las pérdidas, esparcimiento, integridad, comunión espiritual,
interdependencia.

Si no valoramos nuestras necesidades, es posible que otros tampoco lo hagan.

Proceso para pasar de esclavos a libres emocionalmente:

Primera etapa: esclavitud emocional: nos sentimos responsables de los sentimientos ajenos y
sentimos a los demás como una carga.

Segunda etapa: antipatía: nos sentimos enojados, no queremos ser responsables de los
sentimientos ajenos.

Tercera etapa: liberación emocional: nos sentimos responsabilizamos de nuestras intenciones y


acciones.

27
Peticiones: usar lenguaje positivo, expresar lo que pedimos y no lo que no pedimos.

“La depresión es el premio que recibimos por ser buenos”. (p. 80)

Decirle a los demás que deberían hacer para que nuestra vida sea más satisfactoria (para eso hay
que tenerlo claro antes de hablar).

Expresar sólo los sentimientos no es pedir.

Las peticiones deben ir acompañadas de necesidades y sentimientos porque si no parecen


exigencias. Cuando alguien percibe que le están exigiendo algo, suele tomar dos caminos:
someterse o rebelarse. Es una exigencia si nuestro interlocutor nos critica, nos juzga, nos quiere
hacer sentir culpables.

Si somos claros respecto de lo que conseguimos, es probable que lo consigamos. Pidamos que el
otro repita nuestro mensaje y agradezcámoslo. Seamos empáticos si alguien no quiere repetir el
mensaje.

Pidamos sinceridad: qué siente el otro frente al pedido, qué piensa y qué está dispuesto a hacer.

Recibir y escuchar con empatía. Preguntar antes de ofrecer consejo o de tranquilizar al otro.
Prestemos atención a lo que el otro necesita y no a lo que piensa de nosotros. Parafraseemos sólo
cuando ayude a mejorar la comprensión. Cuidar el tono de voz para no ser malentendido. El
parafraseo ahorra tiempo.

Se comprueba que el otro recibió la empatía debida cuando se produce el silencio o cuando la
tensión se libera. Cuando sentimos que no podemos dar empatía, conviene retirarnos, detenernos
y respirar profundo.

La gente sabe más lo que no quiere que lo que quiere.

Es más fácil empatizar con los que tienen más poder, status o recursos.

Frente a alguien que está enojado, no digamos “pero”. Empaticemos.

“Cuando intentamos escuchar sus sentimientos y necesidades, ya no percibimos al otro como un


monstruo.” (p. 123)

Lo que aburre a los que escuchan aburre también al que lo dice.

El que habla prefiere ser interrumpido y no que los demás finjan escuchar.

La empatía se basa en la presencia y muchas veces en sólo hacer silencio.

Compasión: si somos interiormente violentos con nosotros mismos, lo seremos también con los
demás.

Debemos autoevaluarnos para promover nuestro crecimiento y no nuestro resentimiento. Pensar


en la dirección que querríamos tomar sintiendo respeto por nosotros mismos. La culpa perpetúa
un estado de autocastigo. Debemos separar al ser que realizó la acción pasada del ser que se
arrepiente y quiere cambiar.

Cometer un error no nos debe llenar de odio hacia nosotros mismos.

28
Evitemos usar los “debería” con nosotros mismos.

Los juicios sobre nosotros mismos y sobre los otros son la trágica expresión de nuestras
necesidades insatisfechas.

Hacer una lista de las actividades que nos gusta hacer, de las que hacemos porque nos parece que
no tenemos más remedio, de las que preferiríamos no hacer.
Coloque la palabra “elijo” antes de cada actividad enumerada. Indague qué lo llevó a realizar esa
actividad. “Elijo... porque quiero...” (Intenciones ocultas).
Siempre que opte por algo, tenga en cuenta la necesidad que satisface.
Hacer cosas por los demás para no sentir culpa: produce tristeza.
Hacerlas por servir al otro: da alegría.

Ira: los demás no son responsables por ella. Pueden ser el estímulo pero no la causa.
Cuando juzgamos a otros, generamos violencia.
La ira acapara nuestra energía. La violencia surge de la creencia de que los otros nos causan dolor
y merecen por eso un castigo.

Cuatro opciones al escuchar un mensaje difícil:


1. culparnos,
2. culpar a los otros,
3. percibir nuestros propios sentimientos y necesidades,
4. percibir los sentimientos y las necesidades del otro. (Reconocernos todos como seres
humanos).

Los juicios a otras personas tienden a convertirse en profecías autocumplidas.

Pasos para expresar la ira:


1. Detenerse. Respirar profundamente.
2. Identificar los pensamientos que contienen juicios.
3. Conectarse con las propias necesidades.
4. Expresar nuestros sentimientos y nuestras necesidades insatisfechas.

“Nuestra necesidad radica en que la otra persona escuche verdaderamente nuestro dolor”. (p. 153)
(Los demás no lo escuchan cuando se creen en falta).

Traducir cada juicio a una necesidad insatisfecha.

Tomarse el tiempo necesario.

El temor al castigo disminuye nuestra autoestima y la buena voluntad.

Centrarnos en lo que queremos hacer y no en lo que salió mal.

Cuando escuchamos nuestros sentimientos y necesidades, mitigamos el estrés. También al


empatizar con otros.

Agradecimiento: tiene tres componentes.


1. las acciones que contribuyeron nuestro bienestar,
2. nuestras necesidades específicas que quedaron satisfechas,
3. los sentimientos placenteros que son el resultado de la satisfacción de esas necesidades.

29
Decir gracias: 1) esto es lo que hiciste; 2) esto es lo que siento; 3) esta es la necesidad que fue
satisfecha.

Recibir las gracias sin falsa modestia y sin sentirnos superiores.

30
Ni me explico, ni me entiendes. Los laberintos de la comunicación
Xavier Guix
Bogotá, Norma, 2006

¿Qué debiera pasar para que nos entendiéramos a la perfección?

• Usar del mismo modo los canales sensoriales.


• Tener un tipo de percepción idéntico.
• Disponer de los mismos aprendizajes.
• Toda esa información debería estar almacenada del mismo modo y poder recuperarse
igualmente.
• Debería pasar todo lo anterior al mismo tiempo.
• Sincronización emocional.
• Venir del mismo pasado e ir al mismo futuro.
• Disponer del mismo estado físico.
• Estar motivados por las mismas cosas.
• Coincidir en el temperamento.
• Aportar una estructura genética idéntica.
• Haberse desarrollado en el mismo ambiente, en el mismo momento histórico y en la misma
sociedad.
• Conocer el mismo idioma dándole el mismo significado a las palabras.
• Coincidir en las intenciones y en las expectativas.
• Sus inconscientes deberían manejar la misma información a la vez. (22-23)

Hay que poner de nuestra parte para poder entendernos.

Los siete principios:

1) P. de la intencionalidad: no hacemos nada porque sí. Lo hacemos por intenciones conscientes


o no. Las intenciones son la causa de nuestras acciones. La intención se relaciona con los
deseos y las creencias. La acción está asociada a la intención. Cuando observo actuar a los
demás les atribuyo intenciones que yo tengo asociadas. (Si yo sé que cuando hago X es por
Y, cuando tú haces X seguro que es por Y.) Pero no podemos estar en la mente de los
demás. Sólo presuponemos a partir de lo que nosotros creemos.
2) P. de la diferencia, la similitud y la variabilidad: los seres humanos no somos siempre iguales.
Cambiamos de modo de pensar y de sentir según las circunstancias. Somos semejantes
pero no somos iguales. Captar el presente de la relación es fundamental. El ahora y el aquí
marcan a la persona.
3) P. de los diferentes estilos afectivos: La velocidad, la expresividad, la intensidad y la latencia
de las emociones tienen una gran variabilidad personal. Muchos conflictos se basan en el
ritmo en el que cada uno necesita vivir sus emociones. Entender y respetar los estilos y
ritmos afectivos es básico para acompañar a los demás.
4) P. sistémico de la relación: cada relación es un sistema único conectado con otros superiores
(las familias de ambos, la sociedad en que viven, el momento histórico).La pregunta es: ¿en
qué contribuyo yo al hacer lo bueno y lo malo en este sistema?
5) P. de la “libertad condicional”: somos libres a la hora de elegir pero la libertad nos da miedo.
Nuestro pasado condiciona nuestras nuevas relaciones. Nuestros aprendizajes condicionan
nuestras creencias y comportamientos futuros.

31
6) P. constructivista de la relación: las personas construyen significados sobre sus experiencias.
Cuando nos relacionamos con los demás, estamos entrando en sus propias construcciones y
los invitamos a entrar en las nuestras. Cada vez que nos metemos en la vida de los demás,
es como si fuéramos a su casa a redecorársela sin permiso.
7) P. construccionista de la relación: cada relación es diferente porque nuestra identidad se
construye en la relación. Cada persona nos fomenta unas cualidades u otras. Nuestro modo
de ser no se da en el interior de cada persona sino entre ellas. (pp. 22-29)

El mapa no es el territorio

Preguntando evitamos presuponer, aclaramos la información y hacemos pensar al otro sobre sus
pensamientos. El resultado de preguntar será una ampliación del mapa. (p. 32)

El significado de mi comunicación se mide por la respuesta que obtengo del otro.


(p. 34)

Cinco niveles de comunicación según John Powell (Universidad de Chicago):

Nivel 5 Superficial o lógica: trivial, el tiempo, la salud de la familia…Sólo se comparten frases


hechas y convencionalismos.

Nivel 4 Social: chismes, comentarios sobre otros.

Nivel 3 Personal: Comunico mis opiniones, observo al otro para ver cómo me recibe.

Nivel 2 Emocional: muestro mis sentimientos; es una comunicación difícil porque no podemos
saber cómo tomarán los demás nuestras palabras. Una verdadera relación debe basarse en esta
comunicación visceral.

Nivel 1 Interpersonal: hablo de mí y expreso lo que siento frente a otros. Debe ser transparente.
Digo lo que pienso aunque esté totalmente de acuerdo con el otro. A través de esta comunicación,
aprendemos a conocernos y a crecer.

¿En qué niveles me siento más cómodo? (pp. 36-38)

En cualquier comunicación, se dan contenido y relación. Las posibilidades son:


1) Concordancia en el contenido y en la relación: mutua comprensión.
2) Desacuerdo en el contenido y en la relación: tormenta en puerta.
3) Desacuerdo en el contenido pero no en la relación: manejo maduro del desacuerdo.
4) Acuerdo en el contenido pero no en la relación: se mantiene la relación mientras dure el
acuerdo de los contenidos.
5) Confundir los aspectos del contenido y de la relación Puedo estar de acuerdo con lo que el
otro dice pero no tener buena relación con él. O puedo tener buena relación pero no debo
aceptar todo lo que dice.(pp. 40-41)

No confundir la conducta con la persona, a menos que sea un hábito.

El tono de voz puede indicar: autoridad, expectativa, súplica, deseo…

Cambiar la expresión facial, cambia las emociones. Sonría.

1) Presuposiciones: presuponer es casi “dar por hecho”.

32
a) Lectura mental: Sé lo que estás pensando. ¿Cómo lo sabes?
b) Interpretar: atribuir intenciones a los otros de acuerdo a cómo juzgaríamos nuestra
conducta.
c) Efecto- causa: completar la frase del otro explicando la causa.
d) Juicios: categorizar a los demás, vemos en ellos lo que queremos ver.
e) Aconsejar: cada persona debe hacer su propio aprendizaje.
f) Querer tener razón: detrás de los empecinamientos se esconden grandes inseguridades.
Debo aceptar que los demás ven las cosas de otro modo.
g) Instrucciones paradojales: Hacé lo que quieras pero si lo hacés… Descubrir la paradoja
y la imposibilidad de obedecer.
h) Decir lo que hay que sentir: Pero si no es para tanto… Cada cual siente lo que siente.
i) Escucharse a sí mismo: cuando a uno no le interesa lo que está escuchando, pasar al
diálogo interior y a la acción. Dejarlo para otro momento.
j) Decir la última palabra: No se quiere a una persona por cómo razona.
k) Hablar sin decir nada: en lugar de hablar con sinceridad, nos enmarañamos en un
palabrerío.

2) Distorsiones cognitivas: teoría cognitiva (Albert Ellis y A. Beck)

a) Abstracciones selectivas o filtraje: Percibir sólo lo congruente con mi estado de ánimo.


b) Pensamiento dicotómico o polarizado: Clasificar todas las cosas en una o dos
categorías.
c) Sobregeneralizaciones: A partir de algún hecho aislado se extienden los efectos
negativos al resto de las situaciones vitales, aunque no estén relacionadas con el hecho.
d) Inferencias arbitrarias: Se anticipa una determinada conclusión sin ninguna evidencia
que lo demuestre.
e) Personalización: Consiste en relacionar sin base real los acontecimientos del entorno
consigo mismo.

3) Sobre las primeras impresiones: Asch y Kelly

a) Teoría de los rasgos: Se desarrollan percepciones personales rapidísimas a partir de


unos pocos rasgos iniciales. Se hacen valoraciones inmediatas del otro.
b) Categorías sociales: Nuestras percepciones se ven afectadas por el grado de pertenencia
a ciertos grupos. Según nos diferenciemos o identifiquemos, nacen los prejuicios, la
discriminación y los estereotipos.

4) La disonancia: creencias y conductas

Se produce una disonancia cuando las creencias van por un lado y la conducta por otro. La
situación de incoherencia abruma y se debe restituir el equilibrio.

5) Miedos, inseguridades y exigencias:

El crecimiento comienza cuando la acusación termina.

6) Juegos de roles y bailes de máscaras:

a) Estamos ligados unos a otros mediante relaciones de rol. Las obligaciones de uno son
las expectativas de otro. Hay normas claras a veces pero también hay casos en que esas
normas se sobreentienden. Hay que distinguir PERSONA, PERSONALIDAD Y

33
PERSONAJE. Nuestra Persona está siempre con sus creencias, pensamientos y
emociones. El Personaje son los rasgos que nos caracterizan más que nada.
b) Asociados y disociados: La disociación es sentir una cosa y hacer otra. Saber disociarse
es útil en situaciones estresantes.
c) Expectativas normativas: expectativas compartidas respecto de la conversación que los
hablantes tienen.
d) Identificación con el rol: No sabemos cuándo habla la persona y cuándo habla el
personaje. Se abusa del rol. Uno llega a desarrollar el personaje que se convierte en él.
e) Conflictos de rol: Como desempeñamos diferentes roles, puede haber conflicto entre
ellos.

7) Trastornos del lenguaje

La inteligencia emocional

Características de las emociones:

a) No se las ve venir y explicar fácilmente.


b) No hay que buscar culpables de lo que sentimos. Hacernos responsables de lo que
sentimos. Se experimentan en el presente siempre.
c) ¿Qué hacer con las emociones? Hay tres alternativas: 1) no sucumbir a ellas
identificando el detonante que las desencadena.; 2) reducir el período en el que
permanecemos atrapados. Tratar de no perder mucho tiempo para recuperarnos; 3)
controlar las conductas posteriores.

Empatía: las neuronas espejo

Repetimos lo que vemos.

a) Escucha activa: El control de la conversación lo tiene el que escucha. Entender qué y


cómo nos dicen algo.
b) Centrarse en el otro.
c) Captar más que sentir.
d) Dejar que el otro respire. No apurarlo.
e) Si he pasado por la misma situación, comentar qué hice.
f) Descubrir las contradicciones. Preguntar para que el otro se entienda. Resumir
delicadamente.
g) Evitar estar de acuerdo con todo, no psicoanalizar al otro, no identificarse
excesivamente, manipular.

Asertividad

Conducta que permite a una persona actuar de acuerdo con sus intereses más importantes,
defenderse sin ansiedad, expresar cómodamente sentimientos honestos o ejercer los derechos
personales sin negar los derechos de los otros. (R. Alberti y M. Emmons, Guía de la conducta
asertiva.) Capacidad de autoafirmarse.

a) Puede hacerse respetar por los demás.


b) Reclame aquello que considere sus derechos.
c) Es imposible que todo el mundo lo quiera.
d) Piense en usted positivamente.
e) No se deprima, ¡actúe!
f) No se esconda de los demás.

34
g) Qué importancia tiene que salga mal, mientras se haya afirmado.

Frente a las situaciones de ansiedad social, caben tres posturas: 1) pasividad (no decir nada); 2)
agresividad y 3) asertividad.
Expresión manifiesta (directa)

Asertivo Agresivo
No coercitiva Coercitiva
No Agresivo
asertivo pasivo

Expresión encubierta (indirecta)

La asertividad se basa en hablar en primera persona. Pretende básicamente dos cosas: 1) obtener
algo concreto y 2) conservar o mejorar la relación con los demás.

Las conversaciones difíciles

En cada conversación hay tres conversaciones:


a) La conversación del “¿Qué ha ocurrido?”: Hay desacuerdo sobre esto. ¿Quién dijo esto?
¿Quién hizo aquello?
b) La conversación de los sentimientos: ¿Es apropiado lo que siento? ¿Los expongo, los
guardo?
c) La conversación de la identidad: lo que esta situación significa para mí.

Hay que distinguir las intenciones de los efectos y así cambiar certezas por curiosidad.

Estrategias asertivas

a) Tener en claro los propósitos.


b) Evitar los “pensamientos automáticos”.
c) Analizar la posición del otro.
d) Tratar nuestras convicciones como hipótesis.
e) Tomar distancia cuando la situación se tensa y hacer una pausa.
f) Tener dudas positivas a priori y reconocer primero lo que tenemos en común.
g) Atender la forma de verbalizar: ser claro y preciso, usar la primera persona, saber
implicar al otro, mostrarse educado y cordial, dar y recibir feedback.

35
Joseph Luft y Harry Ingham: modo de dar y recibir información sobre sí mismo. Ventana de Johari.

a) Habitualmente percibimos lo que nos gusta, interesa o necesitamos.


b) Nuestra percepción de las personas no es tal como son, las vemos por lo que significan
para nosotros.
c) Organizamos el mundo acorde con conceptos o categorías (caliente, frío, bueno, malo,
etc.) y esto nos permite considerar una dimensión a lo largo de la cual podemos ubicar
los hechos, las personas, etc.
d) Si tenemos que categorizar o agrupar algo desconocido tenemos que inventar una
categoría o concepto nuevo o sufrir cierta confusión ante la imposibilidad de poder
ubicar a ese hecho o persona en alguna categoría conocida.
e) La mayoría de las personas han desarrollado un conjunto propio de conceptos que
utiliza para interpretar la conducta de los demás y estas preferencias están relacionadas
con la motivación.
f) Los conceptos están conectados por una red de relaciones llamada sistema conceptual.
g) Ejemplo: “las personas cordiales y amistosas suelen ser confiadas.” Aquí tenemos un
sistema conceptual que vincula los conceptos de amistad, cordialidad y confianza.
h) Como los conceptos están vinculados entre sí, es casi imposible tomar una mínima
parte de información acerca de una característica, por ejemplo de una persona o hecho,
y emitir una serie de implicancias, sin cometer errores de apreciación o percepción.
i) Los estereotipos obran de esta manera: cuando vemos una persona mal vestida, sucia y
de piel oscura inmediatamente nuestra mente vincula toda una red de expectativas
acerca de características de esa persona. Y muchas veces no investigamos o indagamos
en nuestros estereotipos para corroborar si la valoración es acorde o no con la realidad.
j) Estas redes de conceptos nos permiten organizar nuestras múltiples experiencias
cotidianas. Sin ellos estaríamos en un estado permanente de caos y de aprendizaje de
cosas nuevas sobre experiencias ya vividas.
k) Otro punto importante de la percepción interpersonal es la interacción social es
básicamente conservadora: las normas sociales operan para preservar pautas y
percepciones de interacción existentes.
l) Por eso cuando alguien actúa “fuera” de su rol habitual los demás movilizan presiones
para reencauzarlo.
m) En las situaciones sociales tendemos a actuar de manera tal que mantenemos nuestra
autoimagen y la autoimagen que vemos presentar en los demás.
n) Entre otras cosas la norma social nos dicta que no podemos decir francamente a los
demás nuestras percepciones de ellos si estas difieren del papel que quieren jugar y que
suponemos a través de las expresiones de su rostro.
o) De modo que se nos niega información acerca de los verdaderos pensamientos y
sentimientos de los demás por causa de las expresiones faciales emitidas y percibidas,
tanto propias como de los demás.

Zona abierta: incluye todos los factores de los cuales yo y los demás tenemos percepciones
compartidas, las personas me ven como veo yo.
Zona desconocida: son los factores que no ven los demás y tampoco yo.
Zona Oculta: son los factores que conozco de mí, pero oculto a los demás. El resto de las
personas perciben una imagen falsa de mi verdadero yo y yo debo estar alerta para no mostrar
ese verdadero yo.
Zona ciega: aquí están los aspectos que otros perciben en mí pero que yo no percibo, es decir
que las personas saben ciertas cosas de mí, pero no me las dicen.

36
Zona conocida Zona desconocida
por mí por mí

Zona conocida
por los demás Zona abierta Zona ciega

Zona desconocida
por los demás
Zona oculta Zona desconocida

El feedback supone: 1) destacar las cosas bien hechas; 2) destacar lo mejorable y 3) enviar un
mensaje de significado dirigido a la relación. El feedback es la sinceridad efectiva.

PNL (Programación Neurolingüística)

1) Saber el resultado que quieres conseguir.


2) Saber que necesitas flexibilidad en la conducta.
3) Tener suficiente experiencia sensorial para darte cuenta de cuándo has logrado el
resultado deseado. (Bandler y Grindler)

“Una creencia es una generalización sobre cierta relación existente entre experiencias.” (Robert
Dilts)
Lo único que podemos hacer para que alguien cambie de creencias es guiarlo si esa es su voluntad.

Niveles en las conversaciones


SISTEMA: pertenencia a sistemas más amplios que nuestra propia identidad.
IDENTIDAD: quiénes somos. Visión que tenemos sobre nosotros mismos. Nuestros propósitos.
CREENCIAS: por qué y para qué de nuestras conductas, sistema de creencias.
CAPACIDADES: cómo hacemos las cosas, qué estrategias orientan nuestras conductas.
AMBIENTE: elementos externos ante los que la persona reacciona, así como el contexto: dónde y
cuándo hacemos las cosas.

Sistemas representacionales
a) Visuales.
b) Auditivos.
c) Cinestésicos.

37
Para mejorar tu comunicación con los demás. Expresarse, entenderse y encontrarse
Víctor Manuel Fernández
Buenos Aires, San Pablo, 2005

La comunicación es una necesidad. Yo necesito del otro y su palabra es importante para mí. (p. 7;
p. 9)

“Siempre nos comunicamos desde un horizonte propio, y el milagro se produce cuando logran
unirse los dos horizontes.” (p. 11)

El lugar y el momento del diálogo son importantes. El tiempo ha de ser de calidad.


(p. 20)

“Siempre es mejor darle al otro el beneficio de la duda.” (p. 33)

“Estar dispuesto a perder algo por amor es una grandeza de alma.” (p. 37)

Todos cuando vamos a hablar con otro tenemos preguntas previas porque tenemos un proyecto
personal (Heidegger) y cuando escuchamos nos preguntamos qué tiene que ver eso con nuestro
proyecto. (p. 39)

Para iniciar una comunicación abierta, tengo que llegar a tocar la pasión que moviliza al otro. (p.
41)

Debemos preguntarnos, antes de hablar, qué efecto causarán nuestras palabras en el otro. (p. 51)

“Cuando alguien lucha por algo con tanta pasión que hace de eso la razón de su vida, el único
modo de ayudarlo a ver otras cosas es apasionarme con él y acompañarlo en su lucha.” (p. 55)

Hay situaciones en las que la mejor manera de comunicarme con otro es callar. El silencio es el
mejor modo de consolar. (pp. 64-5)

Cuando los demás no se abren es porque:


1. no sé crear el ambiente adecuado;
2. no soy bueno escuchando;
3. me distraigo cuando me habla;
4. me pongo en la postura del experto o del fuerte;
5. insisto en los mimos y afectos cuando la persona no lo requiere;
6. soy muy duro en mis opiniones y consejos;
7. soy frío;
8. no cuento con sinceridad mis propios problemas;
9. sólo hablo de mí mismo;
10. lo interrumpo permanentemente. (pp. 73-77)

Cuando el otro no me parece interesante es porque:


1. creo que conozco bien al otro y lo que puede decir;
2. desprecio su manera de ser;
3. olvido mis propias limitaciones;
4. me obsesiono con mi propia imagen;
5. creo que los demás no son dignos de ser felices. (pp. 77-81)

38
Cuando no me entienden y se molestan conmigo es porque:
1. sólo hablo en forma general y abstracta de lo que me ocurre;
2. ataco al otro antes de que me reproche algo a mí;
3. hablo como si el otro no mereciera que yo le dedique mi tiempo;
4. hablo irónicamente, no tomo nada en serio:
5. cambio de tema para no profundizar;
6. pregunto demasiado;
7. hablo demasiado de mí mismo;
8. con lo que digo lastimo al otro o le recuerdo malas experiencias;
9. o soy muy optimista para el otro o muy pesimista. (pp. 85-87)

39
Las negociaciones nuestras de cada día
Clara Coria
Buenos Aires, Paidós, 2008

Resolver diferendos es una eterna tarea humana: ante eso, las personas suelen tomar tres caminos:
imponer, ceder, negociar. (p. 29)

La negociación trabaja sobre la base del respeto del otro. Ganar no es sólo obtener lo que se quiera
si no mantener bien la relación con los demás. (p. 30-1)

Según el contexto, será el tipo de negociación: corrupta, leonina o solidaria. La solidaridad consiste
no sólo en ceder espacios legítimos sino en repartir equitativamente tanto los inconvenientes como
los beneficios. (p. 31)

El ceder aplacatorio es por temor a la reacción del otro, el ceder estratégico es el que se hace para
resolver diferendos. El miedo está en la raíz del ceder aplacatorio.A medida que se acumulan
cederes aplacatorios se acumula resentimiento. Un forma en que se ve en los reclamos que las
mujeres hacen por sus “sacrificios”. (pp. 32-36)

La autopostergación evidencia el reparto poco equitativo de las oportunidades. (p. 33)

Imponer y ceder son dos caras de una misma moneda, que tiene por eje a la violencia. (p. 36)

Cada negociación debería ser una negociación consigo mismo antes que con el otro. (p.38)

Lo no negociable debería ser los valores fundamentales de la persona humana pero muchos se
confunden e incluyen en ellos lo que creen que naturalmente le corresponde al otro. (p. 48)

Lo que se juega en las negociaciones cotidianas es fundamentalmente el tiempo y el espacio. El


tiempo de nuestra vida y el espacio que precisamos para crecer. Es más importante el espacio
psíquico porque permite concentrarse en lo que uno piensa. (pp. 52-53)

La pregunta: ¿qué te cuesta? espera siempre la respuesta: nada. El espejismo de que no cuesta
nada alimenta la negación individual y perpetúa los mandatos sociales disfrazados de “virtudes
femeninas”. (pp. 61-62)

Costos:
1. de la autopostergación , el resentimiento,
2. de la sobrecarga, el deterioro,
3. de la servidumbre, la indignidad,
4. de la sobreadaptación, la falta de autenticidad,
5. de la dependencia, el infantilismo,
6. el de la condescendencia, la obsecuencia. (62)

La necesidad de ser amada, el temor a no serlo y la pretensión ilusoria de garantizarse el amor


satisfaciendo los deseos ajenos forman una tríada tenaz y persistente con la que muchas mujeres justifican
cualquier autopostergación. (pp. 62-3)

Muchas mujeres confunden soledad con desamparo. (p. 64)

40
Requisitos personales para poder negociar:
1. conectarse con los deseos propios y reconocer los intereses personales,
2. legitimar en la propia subjetividad el derecho a defender esos deseos e intereses,
3. establecer alguna situación de paridad (económica, afectiva, legal o política),
4. disponer de recursos genuinos,
5. proponerse un objetivo y sostenerlo;
6. ser capaz de decir NO y tolerar recibirlo. (pp. 80-81)

La cuestión es reaprender para volver a nacer. (pp. 89)

Ser mala: significa que a las malas no las quiere nadie y se usa cuando no se satisfacen las
demandas ajenas. (pp. 104)

Los obstáculos en la negociación: (pp. 111-134)


1. confusiones (entre lo que es el amor y el desamor: ser complaciente contra ser odiosa por
decir no),
2. fantasmas (del miedo a que el otro me castigue y deje de quererme),
3. creencias ilusorias (no hay que confundir las ilusiones, guía esperanzada de nuestros
deseos con creencias ilusorias, que nos alejan de la realidad: ser amada por todos y
siempre, ser incondicionales, ser siempre protegida, una protección ilusoria es la idea del
varón protector, esta protección invalida a la mujer, la capacidad protectora deriva de la
madurez psíquica y física, el secretariado doméstico,
4. terrores varios.

La negociación con una misma: negociar el hoy, legitimar el disfrute, no esperar a empezar a vivir
cuando los hijos crezcan, el costo es equivocarse pero es mejor equivocarse una y no que se
equivoque otro por nosotras, no se deben negar los costos, pretender ser una “buena madre”
(abnegada, incondicional y altruista). (p. 167)

El altruismo no es generosidad: establece vínculos unidireccionales, exige incondicionalidad,


genera una relación jerárquica. (p. 173)

La solidaridad es social y se basa en la ayuda y en el respeto mutuo. Está basada en la ética de la


reciprocidad. (p. 175)

41
“Sobre los modos de la argumentación”
Maliandi, Ricardo (1995)
La Gaceta. Suplemento literario. San Miguel de Tucumán, domingo 1 de octubre de 1995. p.1

“La liebre, el erizo, el tigre y la araña. Sobre los modos de la argumentación”

Por Ricardo Maliandi. Para LA GACETA-BUENOS AIRES

Como ya lo supo Sócrates, la razón es dialógica (o sea, sólo avanza mediante el diálogo), y, sin
embargo, muy a menudo los argumentantes no hacen más que monologar. La presencia del
interlocutor no basta para que despunte el diálogo: entre dos que hablan suele haber un mero
intercambio de monólogos, y, a la inversa, hay a veces diálogo en soledad, como ocurre cuando se
reflexiona oponiendo, a los propios argumentos, todos los contraargumentos posibles.
El auténtico diálogo, el diálogo crítico, no es un combate de gladiadores en el que cada uno
trata de vencer al oponente, sino una alianza de los dialogantes contra la dificultad que ambos
aspiran a despejar. El convencer pesa aquí más que el vencer; se refuta el argumento no se derrota
al interlocutor. Un diálogo semejante es, por cierto, excepcional, insólito; aunque, bien mirado, no
debiera serlo, ya que su clave, harto sencilla, consiste tan solo en que, de movida, cada uno
renuncie sinceramente a tener “la última palabra”.
Mientras tanto, asistimos diariamente a diálogos –mejor sería denominarlos
seudodiálogos- en los que campean estrategias argumentativas de “defensa” y de “ataque”. Creo
que allí hay fundamentalmente, cuatro modos principales de argumentar:
dos “defensivos” y dos “ofensivos”. Veámoslos brevemente por separado.
1) Hay quienes dominan técnicas evasivas de argumentación, y, después de sostener lo suyo,
escapan escurridizamente a las objeciones. Es el caso del argumentante –liebre, ante el cual es
inútil esbozar réplicas, porque cuando se las manifieste, su discurso ya se habrá deslizado
velozmente a perspectivas distintas. La liebre zigzaguea, se escabulle y en cualquier momento
desaparece por la boca de su madriguera. La frustración del cazador a quien se le escapa la
liebre es análoga a la de quien intente dialogar con el argumentante –liebre (en un caso se
interrumpe la caza; en el otro, el diálogo), con la diferencia de que, mientras el cazador apunta
a la liebre, el dialogador auténtico no apunta al argumentante, sino a los argumentos.

2) Una manera distinta de defenderse en una discusión es la del argumentante –erizo,


inexpugnable tras sus púas argumentativas. El erizo no necesita escaparse porque nadie se le
puede acercar. Tampoco necesita atacar: es como el ajedrecista que pone todas las demás
piezas defendiendo al rey, o como el director técnico que coloca nueve jugadores en la defensa,
o como el señor feudal protegido tras las murallas de su castillo. Las objeciones, en tal caso,
rebotan. El oponente puede asediarlo, pero en algún momento acaba por comprender que el
asedio no constituye un forma genuina de diálogo. Además, el argumentante –erizo suele tener
–y en todo caso obra como si tuviera- tendencias paranoicas: toda objeción o réplica es sentida
por él como un ataque personal.

3) Aparte de aquello tan repetido de que “La mejor defensa es un buen ataque” (aplicable
asimismo a ciertas formas del argumentar) hay argumentantes que se lanzan a la ofensiva, no
para defenderse, sino porque ven el diálogo una ocasión para menoscabar de algún modo al
interlocutor, quien se convierte a sus ojos en una suerte de presa. El ataque es
paradigmáticamente feroz en el argumentante –tigre (o león, u oso, o tiranosaurio) seguro de
sus fuerzas, devorador implacable y despiadado. El tema de discusión pasa a segundo plano
cuando se persigue la aniquilación del oponente. La natural resistencia de éste enardece al
tigre; surgen el apasionamiento y la furia, y el “diálogo” deriva entonces en un everything
goes, con recursos tales como el sarcasmo, la mofa, la desautorización o el insulto.

42
4) La modalidad ofensiva, sin embargo, tiene su variante más sutil, y por lo general más efectiva,
en el argumentante –araña quien atrapa y literalmente “envuelve” al oponente en su retórica,
es decir, en un farragoso compuesto de argumentos lícitos y falacias bien disimuladas,
asiduamente matizado con citas y proverbios. La “presa”o, más bien la víctima, suele quedar
entonces inmovilizada, desprovista de argumentos, con lo que hace obvio el carácter
monológico del supuesto “diálogo”.
La liebre, el erizo, el tigre y la araña llegan con frecuencia a ganar discusiones, pero muy
difícilmente promueven un avance de la razón. El diálogo auténtico, crítico, se asemeja más
bien a lo que acontece en una pareja de bailarines, donde cada uno dibuja sus propias figuras o
aporta sus propias piruetas, pero en el marco de un todo armónico. El interlocutor, el
oponente, se comporta –y es admitido- como una especie de partenaire, un imprescindible
colaborador en la intrincada, compleja danza de la argumentación.
Pero esta metáfora requiere dos aclaraciones: la primera es que la mencionada “armonía” no
alude a un acuerdo continuo entre los interlocutores, ya que, por el contrario, el diálogo crítico
se sustenta en la discrepancia (si bien presupone la posibilidad de consenso y de hecho apunta
a él). Y, en segundo lugar, hay diálogos de alcance limitado, en los cuales los interlocutores no
toman en cuenta las opiniones o los intereses de terceros a quienes también afecta el tema sobre
el cual se dialoga, como sucede, por ejemplo, en las llamadas “componendas”. El diálogo entre
delincuentes que planean un delito es siempre, desde el punto de vista de la interacción social,
un monólogo, ya que una de las partes interesadas queda excluida.
Aunque la razón, como tal, es dialógica, los seres racionales mostramos a diario una portentosa
incapacidad para dialogar de veras. Acaso en cada uno de nosotros se agazapa una liebre, o un
erizo, o un tigre, o una araña, o quizá varias de esas dulces criaturas, siempre dispuestas a
interferir en nuestros más o menos sinceros propósitos de diálogo.
Pero lo que nos hace racionales es nuestra posibilidad, y la de nuestro eventual interlocutor de
comportarnos, al argumentar, como bailarines que se necesitan mutuamente, porque cada uno
aporta lo suyo, pero lo aclara y lo hace realmente efectivo gracias a la contrastante cooperación
del otro.

43
“Conversaciones Difíciles”
Santiago María Guerrero

¿Cómo le digo a María que estoy disconforme con su trabajo?

¿Cómo le digo a mi Jefe que no voy a poder hacer el trabajo que me pide?

¿Alguna vez pasó por esta situación?

Cuando en nuestra relación con la otra persona, hay situaciones con las que no estamos conformes
o que deseamos que algo diferente ocurra, a veces nos resulta “difícil” sostener una conversación
con ella dado que nos inunda la ansiedad y el temor.

En síntesis, tememos dañar el vínculo o que el resultado de la conversación nos lleve a una
posición peor de la que tenemos ahora.

En esta primera entrega, queremos compartir con ustedes algunos aspectos que consideramos
relevantes al momento de tener que sostener una conversación que sentimos difícil. Veamos cuáles
son:

A) PRIMERO, ASUMIR RESPONSABILIDAD

Efectivamente, antes de “mirar la paja en el ojo ajeno, revisemos la viga en el propio”. Eso significa
preguntarnos:

¿Me estoy quejando o estoy efectuando un legítimo reclamo?

La diferencia no es menor, ya que la queja se refiere a una expectativa que yo tenía en relación a la
otra persona y que nunca fue declarada explícitamente. En este caso, debo hacerme cargo yo
mismo de mi decepción, dado que en realidad esperaba que la otra persona hiciera “una lectura de
mi mente”.

El reclamo proviene de un compromiso legítimamente asumido, en el cual explicité


adecuadamente las condiciones de satisfacción, y la otra persona aceptó libremente satisfacerla.

¿He hecho seguimiento de los avances durante el proceso?

Es un viejo principio del Management, que delegar funciones de ninguna manera significa
“desligarnos de la responsabilidad”. Es importante resaltar que el seguimiento que hago de lo que
solicito demuestra mi compromiso por alcanzar los resultados. Asumir la propia responsabilidad
es sincerarse también conmigo mismo: “¿Qué podría haber hecho diferente? ¿Cuál es el
aprendizaje que he realizado? ¿Qué acciones distintas tomaré hacia el futuro?”

B) SER “CONSCIENTES” EN EL MOMENTO DE CONVERSAR

Es importante señalar que al conversar operamos en dos niveles diferentes:

1) Operativo (se refiere concretamente a la tarea que estamos coordinando con la otra persona. Ello
implica eventuales desacuerdos con respecto a las causas que generaron lo que está ocurriendo y
que es lo que debería pasar a continuación).

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2) Personal (se refiere tanto a la identidad y autoestima de las personas involucradas, como
asimismo a los vínculos emocionales entre ellos. Aquí surgen dudas sobre la calidad del vínculo
que sostenemos, si estamos alineados en un objetivo común, si hay confianza y respeto mutuo.
También trata sobre los eventuales riesgos que enfrentaríamos en el caso de trasmitir abiertamente
mis opiniones).

Una “conversación difícil” es, precisamente, difícil porque nos sentimos amenazados en ambos niveles.

Muchas veces reaccionamos con una actitud defensiva, dejando al descubierto la peor parte de
nosotros mismos. En efecto, en el conflicto aparece “nuestra arrogancia” de creernos “dueños de la
verdad”, buscando imponer al otro nuestro criterio, cerrándonos así a otras interpretaciones
posibles. También suele ocurrir que mezclamos “el hecho ocurrido” sobre el que deseamos
conversar, con la persona con la que estamos sosteniendo la conversación. En este caso, solemos
poner “intenciones maliciosas” en la otra persona que acentúa nuestra postura de rechazo y
agresión.

Hasta que no aceptemos que somos parte del problema y decidamos poner el foco en reencauzar la
situación, haciéndonos cargo de reparar los daños ocasionales que hubieran podido producirse,
seguiremos desgastándonos en la búsqueda de un culpable, lo que redundará en pérdida de
productividad y daños irreparables en el vínculo.

En definitiva, recordar que cuando apunto con el dedo índice buscando un culpable, hay tres
dedos que están apuntándome a mí.

“Conversaciones fáciles”

María, valoro el esfuerzo y tu compromiso que mostrás con el trabajo, pero hay algunos
resultados con los que no me siento conforme. Quisiera asegurarme de haberme explicado bien
en cuanto a los objetivos a alcanzar e informarme sobre si existen algunos obstáculos que tal
vez estén dificultando tu trabajo.

Comprendo perfectamente la necesidad de hacer este trabajo que me pide y estoy totalmente
comprometida con ello. Tengo, sin embargo, algunas dudas sobre mis posibilidades reales de
poder concretarlo y quisiera pedirle orientación al respecto.

Si comparamos estos párrafos iniciales, podremos encontrar que (a diferencia del artículo
"Conversaciones difíciles"), tienen un factor común:

Ambos interlocutores tienen conciencia de que la otra persona puede tener información
significativa sobre la situación que nosotros tal vez ignoramos, y que pudiera ser decisiva para
destrabar el conflicto.

En efecto, en esta posición ambos protagonistas tienen por objetivo lograr "ser efectivos" en vez de
"tener razón".

Ser efectivos, implica lograr los resultados deseados sin dañar nuestra relación con el otro y
cuidando de no "sacrificar nuestra identidad e integridad" en el proceso de coordinar acciones
con los demás.

Y en el caso de no haber alcanzado los resultados buscados, reflexionar sobre qué hemos
aprendido de la experiencia, partiendo desde la humildad de reconocer que, por acción u omisión,
hemos contribuido de alguna manera a crear la situación en la que nos encontramos.

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HAGA FÁCIL UNA CONVERSACIÓN DIFÍCIL

Para hacer "fácil" una conversación "difícil":

• Chequear el contexto emocional previo: Las emociones actúan como facilitadores de


acciones. Evalúe el estado emocional antes de comenzar una conversación, ya que
impactará de lleno en la calidad de la misma (¿Ambos interlocutores están tranquilos y
relajados, o alguno de ellos se encuentra tenso y nervioso?)

• Encontrar el lugar y el momento adecuado: Evite sostener conversaciones en el pasillo o en


el baño. El lugar donde sostiene la conversación hace a la importancia que Ud. le asigna.
Por otra parte, asegúrese de que no será interrumpido por el tiempo que ambos hayan
fijado para la duración del encuentro.

• Conocer el punto de vista de su interlocutor: Escuche lo que la otra persona tiene para
aportarle sin interrumpirlo (¿Tendrá alguna información que yo he pasado por alto?
¿Cuáles son sus argumentaciones? ¿En base a qué datos la otra persona sostiene lo que
sostiene? ¿Cuáles son sus inquietudes en juego? ¿De qué manera afecta al otro el problema
que enfrentamos?) Esta es una fase crítica, ya que al poner el foco en la escucha, nos
involucramos plenamente con sus inquietudes, haciéndole saber que para nosotros "es
importante lo que para él es importante".

• Expresar su propio punto de vista, incluyendo opiniones y sentimientos: Aquí Ud. debe
expresar sus opiniones y sentimientos con absoluta claridad y respeto por el otro. Tenga
muy presente de no efectuar juicios críticos, simplemente exprese el impacto que tienen en
usted las acciones del otro. No es lo mismo decir: "sos un soberbio e irrespetuoso" que
decir. "cuando me hablás sin mirarme a los ojos y me interrumpís cuando te hablo, yo
siento que lo que te pueda decir no es importante y que no tengo nada de valor para
aportarte”.

• Transformar una crítica en un pedido: Resulta muy diferente decir: "vos sos un
irresponsable, nunca cumplís con tus compromisos en tiempo y forma", que decir "para que
yo pueda lograr eficientemente este objetivo, necesito de vos X en tiempo Y". Lo primero
busca generar sentimiento de "culpabilidad" mientras que lo segundo busca incentivar la
"responsabilidad".

• Validar con el otro lo comprendido: Somos responsables de lo que decimos y totalmente


"irresponsables" de lo que el otro escucha, ya que la escucha implica "oír + interpretar", y la
interpretación de la otra persona está fuertemente influenciada por sus creencias, valores e
inquietudes. Con tal fin, haga preguntas como "¿Qué opinan sobre lo que les estoy
diciendo? ¿Les parece razonable o tienen una visión diferente? ¿Ven algún "agujero" en mi
razonamiento? ¿Hay algún otro análisis que quieran aportar a la conversación? ¿Tienen
preguntas para hacerme?

• Aceptar dudas y objeciones: Tenga presente que cuando estimula el feedback del otro
recibirá objeciones y dudas sobre lo que usted le plantea. No olvide que los diferentes
puntos de vista no debilitan su postura, simplemente la reorienta a la posibilidad del
aprendizaje compartido (si no está abierto a exponerse a la otra visión que pueda
enriquecer la suya, ¿cuál sería el sentido de sostener la conversación?). Evite la tentación de
"defenderse" antes de haber comprendido claramente la opinión de las otras personas.

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• Pedir permiso para desafiar interpretaciones: Antes de "invalidar" la opinión del otro,
pídale permiso amablemente para expresarle una "mirada diferente". Es importante tener
certeza de que el otro no tiene información adicional u otros puntos que quisiera
expresarnos (por ej.: Quisiera comentarte alguna información que me parecería que tal vez
no tomaste en cuenta. ¿Puedo comentártelo ahora o hay algún otro tema que quieras
comentarme antes?)

• Tratar de encontrar una solución que satisfaga a ambos: Aquí es importante diferenciar
"posiciones" de "intereses". Podemos llegar a descubrir que teniendo posiciones en
conflicto, los intereses que están detrás podrían ser compatibles. Veamos un caso sencillo.
Un joven con mucho potencial había solicitado un aumento de sueldo y por política la
empresa debía aguardar hasta la próxima revisión, lo que impedía otorgar dicho aumento.
Esto generaba el riesgo de que éste abandonara la compañía perdiendo el tiempo y dinero
invertido. Cuando indagaron sobre qué motivos lo habían llevado a solicitar el aumento,
descubrieron que su interés era hacer un programa de formación de desarrollo directivo y
que con lo que ganaba no le alcanzaba a cubrir los gastos. La empresa decidió pagarle al
joven el 50 % de los costos durante todo el programa cubriendo así su necesidad sin tener
que incrementarle el salario.

TENER SIEMPRE PRESENTE QUE EN TODA RELACIÓN:

http://www.linkedin.com/news?viewArticle=&articleID=54573068&gid=757207&articleURL=htt
p%3A%2F%2Fmanagementarticlesbmc%2Eblogspot%2Ecom%2F2009%2F07%2Fconversaciones-
faciles-continuacion%2Ehtml&urlhash=f4S2&trk=news_discuss
Consulta 4-8-09

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“Las 4 reglas básicas para disculparse”
Daniel Valli

En las últimas semanas hemos observado muchas disculpas.


Algunas fueran efectivas. Otras no. Cómo disculparse es la clave.
Las últimas crisis nos han permitido observar que las disculpas están a la cabeza de las
herramientas más utilizadas para enfrentar una crisis. Pero su uso no significa un éxito seguro.

Políticos -como el presidente Lugo en Paraguay o Aníbal Ibarra en la Argentina-deportistas -como


Michael Phelps-, empresarios -como Patrick Doyle, de Domino-, y tantos otros personajes públicos
tuvieron que pedir disculpas por errores cometidos.

Por ejemplo, el presidente Lugo decidió pedir disculpas públicas y reconocer la paternidad de su
hijo (hasta ese momento el único conocido). Pero esperó Semana Santa "para pensar". Su disculpa
fue realizada una semana después de conocerse la noticia. Fue tarde pero además luego se
conocieron otros potenciales hijos.

¿Por qué las disculpas pueden ser efectivas? En caso de crisis, donde una organización o una
persona cometen un error, pedir disculpas es algo natural y lógico y, fundamentalmente, es lo que
el público espera para “cerrar” una situación. Lo hacemos en la vida privada y se requiere hacerlo
en la vida pública. Lógicamente quedarán temas pendientes a resolver y reconstruir –como la
confianza- pero todo parte de una adecuada disculpa.

Por eso, las disculpas se han transformado en un verdadero “momento de la verdad” y debe ser
encarado en forma profesional –por supuesto, sin perder la frescura que debe tener toda disculpa
sentida-.

Existen reglas básicas para lograr una disculpa:

1.Sinceridad: si uno no es sincero al pedir disculpas, todo lo bueno que representó ese acto para el
público, se transformará en un impacto negativo. Phelps reconoció sinceramente su error cuando
fue filmado fumando marihuana en una reunión privada y no puso ninguna excusa – Me
equivoqué y lo reconozco-. Cuando Lugo se disculpa por su primer hijo, nos enteramos al día
siguiente que existían denuncias de otros hijos. Más que resolver la situación, generó un papelón y
perdió toda credibilidad.

2. Rapidez: si uno demora en disculparse, la disculpa pierde credibilidad y, al mismo tiempo,


genera espacio para que otros hablen y, normalmente, no lo harán bien. El error más común en una
crisis es demorarse en generar la disculpa del caso. Pensemos en Domino Pizza. Su presidente lo
hizo recién a las 48 horas de conocerse el video y transformarse en “hit” de Youtube. Imaginen todo
lo que se dijo al respecto en ese tiempo… En este caso, atentó contra el éxito porque dejó que el
tema se instalara profundamente. En el caso de Lugo, generó desconfianza que luego operó
fuertemente en contra. ¿Por qué debe esperar una semana para responder? ¿Está preparando sus
excusas? El público asume qué cuanto más rápido la persona se disculpa, más sincero es. Por lo
tanto, esta regla potencia la sinceridad de la respuesta.

3. Disculpa con compromiso: Disculparse no es suficiente. Siempre debe estar acompañado de un


compromiso (de mejorar los procesos que ocasionaron el problema, para el caso de Domino; no
cometeré más ese error, para Phelps y Lugo; de hacer todo lo necesario para ayudar a las victimas,
para accidentes que ocasionaron heridos, etc.). La sinceridad es apreciada en una disculpa pero
debe sumar responsabilidad futura.

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4. Actuar en consecuencia: No es sólo cuestión de palabras y una buena estrategia de crisis. Las
disculpas con compromiso generan una obligación de actuar. Y los medios cuidarán que esto
suceda. Si no cumple, será nuevamente tapa de los medios. Y bien ganado estará.

http://www.linkedin.com/groupAnswers?viewQuestionAndAnswers=&gid=757207&discussion
ID=3124280&goback=%2Eanh_757207

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“Por cada mujer”
Revista Fempress, N° 130, agosto de 1992, Santiago de Chile que a su vez la tomó de Decade Link,
Suiza, abril de 1992

Por cada mujer que está cansada de actuar con debilidad


Aunque se sabe fuerte, hay un hombre que está cansado
De parecer fuerte cuando se siente vulnerable.

Por cada mujer que está cansada de actuar como una tonta,
Hay un hombre que está agobiado por la exigencia
Constante de “saberlo todo”.

Por cada mujer que está cansada de ser calificada como


“hembra emocional” hay un hombre a quien se le ha
Negado el derecho a llorar y a ser delicado.

Por cada mujer catalogada como poco femenina cuando compite


Hay un hombre para quien la competencia
Es la única forma de demostrar que es masculino.

Por cada mujer que está cansada de ser un objeto sexual,


Hay un hombre preocupado por su potencia sexual.

Por cada mujer que se siente “atada” por sus hijos


Hay un hombre a quien le ha sido negado
El placer de la paternidad.

Por cada mujer que no ha tenido acceso a un trabajo


Satisfactorio y salario justo, hay un hombre que debe
Asumir toda la responsabilidad económica de otro ser humano.

Por cada mujer que desconoce los mecanismos de un automóvil


Hay un hombre que no aprendió
Los placeres del arte de cocinar.

Por cada mujer que da un paso hacia su propia liberación


Hay un hombre que descubre que el camino a la libertad
Se ha hecho un poco más fácil.

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