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¿QUÉ ES EL VÍA CRUCIS?

Es la meditación de los momentos y sufrimientos vividos por Jesús desde

que fue hecho prisionero hasta su muerte en la cruz y posterior

resurrección. Literalmente, via crucis significa "camino de la cruz". Al

rezarlo, recordamos con amor y agradecimiento lo mucho que Jesús sufrió

por salvarnos del pecado durante su pasión y muerte. Dicho camino se

representa mediante 15 imágenes de la Pasión que se llaman "estaciones". Te

animarás a cargar con las cruces de cada día, si recuerdas con frecuencia

las estaciones o pasos de Jesús hasta el Calvario.

¿CÓMO PARTICIPAS EN SEMANA SANTA?

Debemos dedicar a la oración y la reflexión en los misterios de la Pasión y

Muerte de Jesús para aprovechar todas las gracias que esto nos trae.

Para vivir la Semana Santa, debemos darle a Dios el primer lugar y

participar en toda la riqueza de las celebraciones propias de este tiempo

litúrgico.

¿QUÉ SACRAMENTOS SE RECUERDA EN SEMANA SANTA Y EN QUE

MOMENTO?

LA EUCARÍSTICA: Es el Sacramento en el cual Jesucristo entrega su

Cuerpo y su Sangre –se entrega a Si mismo- por nosotros.

LA CONFIRMACIÓN: es un sacramento que administra la Iglesia católica

(también celebrado en otras Iglesias cristianas)


Te adoramos, Señor, y te bendecimos,
porque por tu santa cruz redimiste al
mundo.
Sentenciado y no por un tribunal, sino por
todos. Condenado por los mismos que le
habían aclamado poco antes. Y El calla...
Dame, Señor, imitarte, uniéndome a Ti por
el Silencio cuando alguien me haga sufrir. Yo
lo merezco.
¡Ayúdame! Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz


redimiste al mundo.
Que yo comprenda, Señor, el valor de la
cruz, de mis pequeñas cruces de cada día,
de mis achaques, de mis dolencias, de mi
soledad.
Dame convertir en ofrenda amorosa, en
reparación por mi vida y en apostolado
por mis hermanos, mi cruz de cada día.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia
de mí.
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz
redimiste al mundo.
Tú caes, Señor, para redimirme. Para
ayudarme a levantarme en mis caídas
diarias, cuando después de haberme
propuesto ser fiel, vuelvo a reincidir en
mis defectos cotidianos.
¡Ayúdame a levantarme siempre y a
seguir mi camino hacia Ti!
Señor, pequé, ten piedad y
misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz


redimiste al mundo.
Haz Señor, que me encuentre al lado
de tu Madre en todos los momentos
de mi vida. Con ella, apoyándome en
su cariño maternal, tengo la
seguridad de llegar a Ti en el último
día de mi existencia.
¡Ayúdame Madre! Señor, pequé, ten
piedad y misericordia de mí. Se reza
a continuación un Padrenuestro
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz
redimiste al mundo. Cada uno de nosotros
tenemos nuestra vocación, hemos venido al
mundo para algo concreto, para realizarnos
de una manera particular. ¿Cuál es la mía y
cómo la llevo a cabo?
Pero hay algo, Señor, que es misión mía y de
todos: la de ser Cirineo de los demás, la de
ayudar a todos.
¿Cómo llevo adelante la realización de mi
misión de Cirineo?
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de
mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz


redimiste al mundo.
Es la mujer valiente, decidida, que se acerca a
Ti cuando todos te abandonan. Yo, Señor, te
abandono cuando me dejo llevar por el "qué
dirán", del respeto humano, cuando no me
atrevo a defender al prójimo ausente, cuando
no me atrevo a rlicar una broma que ridiculiza
a los que tratan de acercarse a Ti. Y en tantas
otras ocasiones.
Ayúdame a no dejarme llevar por el respeto
humano, por el "qué dirán".
Te adoramos, Señor, y te bendecimos,
porque por tu santa cruz redimiste al
mundo. Caes, Señor, por segunda vez. El
Vía Crucis nos señala tres caídas en tu
caminar hacia el Calvario. Tal vez fueran
más.
Caes delante de todos... ¿Cuándo
aprenderé yo a no temer el quedar mal
ante los demás, por un error, por una
equivocación?. ¿Cuándo aprenderé que
también eso se puede convertir en
ofrenda?
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí. Se reza a continuación
un Padrenuestro

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz


redimiste al mundo.
Muchas veces, tendría yo que analizar la
causa de mis lágrimas. Al menos, de mis
pesares, de mis preocupaciones. Tal vez hay
en ellos un fondo de orgullo, de amor propio
mal entendido, de egoísmo, de envidia.
Debería llorar po mi falta de
correspondencia a tus innumerables
beneficios de cada día, que me manifiestan,
Señor, cuánto me quieres.
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz
redimiste al mundo. Tercera caída. Más cerca
de la Cruz. Más agotado, más falto de fuerzas.
Caes desfallecido, Señor.
Yo digo que me pesan los años, que no soy el de
antes, que me siento incapaz.
Dame, Señor, imitarte en esta tercera caída y
haz que mi desfallecimiento sea beneficioso
para otros, porque te lo doy a Ti para ellos.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz


redimiste al mundo.
Arrancan tus vestiduras, adheridas a Ti
por la sangre de tus heridas.
A infinita distancia de tu dolor, yo he
sentido, a veces, cómo algo se arrancaba
dolorosamente de mí por la pérdida de
mis seres queridos. Que yo sepa
ofrecerte el recuerdo de las
separaciones que me desgarraron,
uniéndome a tu pasión y esforzándome
en consolar a los que sufren, huyendo de
mi propio egoísmo. Señor, pequé, ten
piedad y misericordia de mí. Se reza a
continuación un Padrenuestro
Te adoramos, Señor, y te bendecimos,
porque por tu santa cruz redimiste al
mundo.
Señor, que yo disminuya mis limitaciones
con mi esfuerzo y así pueda ayudar a mis
hermanos. Y que cuando mi esfuerzo no
consiga disminuirlas, me esfuerce en
ofrecértelas también por ellos.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de
mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro.

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz


redimiste al mundo.
Te adoro, mi Señor, muerto en la Cruz
por Salvarme. Te adoro y beso tus llagas,
las heridas de los clavos, la lanzada del
costado... ¡Gracias, Señor, gracias!
Has muerto por salvarme, por salvarnos.
Dame responder a tu amor con amor,
cumplir tu Voluntad, trabajar por mi
salvación, ayudado de tu gracia. Y dame
trabajar con ahínco por la salvación de
mis hermanos.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia
de mí. Se reza a continuación un
Padrenuestro
Te adoramos, Señor, y te bendecimos,
porque por tu santa cruz redimiste al
mundo. Déjame estar a tu lado, Madre,
especialmente en estos momentos de tu
dolor incomparable. Déjame estar a tu lado.
Más te pido: que hoy y siempre me tengas
cerca de Ti y te compadezcas de mí.
¡Mírame con compasión, no me dejes, Madre
mía!
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de
mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro

Te adoramos, Señor, y te bendecimos,


porque por tu santa cruz redimiste al
mundo.
Todo ha terminado. Pero no: después de la
muerte, la Resurrección. Enséñame a ver lo
transitorio y pasajero, a la luz de lo que
perdura. Y que esa luz ilumine todos mis
actos. Así sea.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de
mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro.
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz

redimiste al mundo. « ¿Por qué buscáis entre los muertos al que está

vivo? No está aquí, ha resucitado» (Lc. 24,5-6).

Unas piadosas mujeres fueron al sepulcro de Jesús muy temprano. El

anuncio de la resurrección convierte su tristeza en alegría. Jesús está

vivo y nosotros vivimos en Él para siempre. La resurrección de Cristo

inaugura para la humanidad una renovada primavera de esperanza.

Jesús, enséñame a mantener siempre la esperanza.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí. Se reza a continuación

un Padrenuestro.
La Semana Santa es el momento litúrgico más intenso de
todo el año. Sin embargo, para muchos católicos se ha
convertido sólo en una ocasión de descanso y diversión. Se
olvidan de lo esencial: esta semana la debemos dedicar a la
oración y la reflexión en los misterios de la Pasión y Muerte
de Jesús para aprovechar todas las gracias que esto nos
trae.

Para vivir la Semana Santa, debemos darle a Dios el primer


lugar y participar en toda la riqueza de las celebraciones
propias de este tiempo litúrgico.

La Semana Santa fue la última semana de Cristo en la tierra.


Su Resurrección nos recuerda que los hombres fuimos
creados para vivir eternamente junto a Dios.

2016
El Miércoles de Ceniza es el primer día de la Cuaresma en los

calendarios litúrgicos católico y anglicano, como así también de

diversas denominaciones protestantes (luterana, metodista,

presbiterana y algunas bautistas).

Se celebra cuarenta días antes del Domingo de Ramos que da

comienzo a la Semana Santa. La ceniza, cuya imposición

constituye el rito característico de esta celebración litúrgica, se

obtiene de la incineración de los ramos bendecidos en el Domingo

de Ramos del año litúrgico anterior.

El Miércoles de Ceniza es una celebración litúrgica móvil ya que

tiene lugar en diferente fecha cada año, siempre relacionada con

la también móvil celebración de la Pascua.


Celebramos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén en

la que todo el pueblo lo alaba como rey con cantos y

palmas. Por esto, nosotros llevamos nuestras palmas a la

Iglesia para que las bendigan ese día y participamos en la

misa.
LUNES SANTO
Tras el esplendor del Domingo, la liturgia entra en la
angustia de la pasión siguiendo
los últimos días de vida de
Jesús.

El Evangelio nos presenta el


episodio de la Magdalena
lavando y ungiendo los pies de
Jesús, con el escándalo de Judas. En él se han inspirado
algunos pasos y procesiones.

MARTES SANTO
Se caracteriza su liturgia por la exaltación de la Cruz,
que se propone como motivo de orgullo para los
cristianos. El Evangelio de la
misa de este día es la Pasión
según san Marcos.

En muchos lugares el
protagonista de las
procesiones de este día es la
Cruz.
Es el día en que se reúne el Sanedrín (el tribunal

religioso judío) para condenar a Jesús. Este episodio es

el que convirtió los miércoles en días de ayuno.

Hoy es el primer día de luto de la iglesia, en que se

celebra el OFICIO DE TINIEBLAS, una especie de

funeral por la muerte de Jesús. Los pasos y procesiones

de este día reflejan el aumento del dramatismo.


Este día recordamos la Última Cena de Jesús con sus

apóstoles en la que les lavó los pies dándonos un ejemplo

de servicialidad. En la Última Cena, Jesús se quedó con

nosotros en el pan y en el vino, nos dejó su cuerpo y su

sangre. Es el jueves santo cuando instituyó la Eucaristía

y el Sacerdocio. Al terminar la última cena, Jesús se fue

a orar, al Huerto de los Olivos. Ahí pasó toda la noche y

después de mucho tiempo de oración, llegaron a

aprehenderlo.
Viernes Santo
Ese día recordamos la Pasión de Nuestro Señor: Su

prisión, los interrogatorios de Herodes y Pilato; la

flagelación, la coronación de espinas y la crucifixión. Lo

conmemoramos con un Vía Crucis solemne y con la

ceremonia de la Adoración de la Cruz.


SÁBADO DE GLORIA

Se recuerda el día que pasó entre la muerte y la


Resurrección de Jesús. Es un día de luto y tristeza pues
no tenemos a Jesús entre nosotros. Las imágenes se
cubren y los sagrarios están abiertos. Por la noche se
lleva a cabo una vigilia pascual para celebrar la
Resurrección de Jesús. Vigilia quiere decir “la tarde y
noche anteriores a una fiesta.”. En esta celebración se
acostumbra bendecir el agua y encender las velas en
señal de la Resurrección de Cristo, la gran fiesta de los
católicos.
Domingo de Resurrección
Es el día más importante y más alegre para todos
nosotros, los católicos, ya que Jesús venció a la muerte y
nos dio la vida. Esto quiere decir que Cristo nos da la
oportunidad de salvarnos, de entrar al Cielo y vivir
siempre felices en compañía de Dios. Pascua es el paso de
la muerte a la vida.
DEDICATORIA

Dedico este
trabajo a mi
familia, por su
apoyo
incondicional en
mis estudios y a
los docentes por
ser ellos
formadores de
mi educación.