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ISEGORÍA, Nº 34

325-330, 2006
ISSN: 1130-2097

INFORMACIONES

P. F. STRAWSON (1919-2006)
LA REBELIÓN DE SIR PETER
Ciencia y cotidianidad en la tradición analítica

M.E. ORELLANA BENADO


Universidad de Chile y UDP

Para mi amigo Javier Muguerza arranca la motivación del presente ensa-


y para José Hierro, pioneros analíticos yo: contribuir a despertar interés por su
hispanos obra in partibus infidelium.
Dando por descrito ya su contexto
1. Strawson en sus contextos institucional, en lo que sigue hago un
boceto interpretativo de su obra que
Por más de un milenio, en Oxford un sin- entrega algunos elementos adicionales
número de maestros ha formado discípu- que permiten «ubicarlo» mejor (en ese
los en esa diversidad de discusiones uso chileno y algo anticuado del verbo
acerca del conocimiento, lo divino, lo que a Strawson le hacía gracia aunque,
humano y nuestros cambiantes entendi- es de lamentar, no sea recogido por el
mientos de tales conceptos llamada en el Diccionario) en un contexto intelectual
lenguaje cotidiano «filosofía». El cultivo mayor: la reflexión filosófica acerca de
de la disciplina pasó allí por un momen- la ciencia. Para ser más exactos, de esa
to espectacular en la segunda mitad del ciencia cuyo nacimiento es usual aso-
siglo XX, logrando un brillo comparable ciar con Galileo (1564-1642): el des-
sólo al de su período medioeval, cuando lumbrante conjunto de actividades que
entre sus maestros destacaron Grossetes- con timidez inicial sus pioneros pre-
te, Roger Bacon, Duns Escoto, Occam y sentaron como «filosofía de la natura-
Wyclif. leza»; que cuando consolidó su reputa-
El catedrático de filosofía metafísica ción pidió ser llamado «ciencias físicas
sir Peter Strawson fue uno de los tres y matemáticas»; y que, en nuestros
filósofos de la Universidad de Oxford días, algunos de sus partidarios más
que mayor estatura internacional tuvie- exaltados, los llamados «cientificis-
ron durante el siglo XX. Integraban tam- tas», exigen sea tratado de «ciencia» a
bién la troika sus amigos sir Isaiah Ber- secas.
lin (1909-1997) y el también catedrático Strawson no desdeñó los logros de
H.LA. Hart (1907-1992), a quien Straw- la «ciencia a secas». Pero perteneció al
son describía como «la mente más bri- bando de quienes se rebelaron en contra
llante» que había conocido. Sir Peter de la pretensión cientificista según la
murió a los 86 años en su Inglaterra natal cual tales logros demuestran que ella es
el lunes, 13 de febrero de 2006. De aquí la clave para la evolución del género

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humano. Antes de esbozar algo acerca del Edad Media como del Renacimiento, la
sentido y contenido de su obra es necesa- pregunta es: ¿qué corresponde entender
rio dar dos pasos atrás en el tiempo. por «conocimiento» luego del Descubri-
miento de América?
2. La modernidad, Russell y el triunfo Para los europeos América pudo ser
del cientificismo un «mundo nuevo» porque nunca la
mencionan ni la Biblia, ni los libros de
El primero de estos pasos nos lleva hasta Aristóteles, ni mucho menos aquellos
lord Bertrand Russell (1872-1970), el de sus intérpretes. Las ideas del Ensayo,
más conocido filósofo inglés del siglo tratado que, con perdón del anacronismo,
XX y paladín del cientificismo, quien bien pudiéramos llamar también el
tomando nota de las ideas del matemáti- Manifiesto de la Modernidad en inglés,
co italiano Peano (1858-1932) luego de fueron difundidas en francés y en alemán
su encuentro de 1900 en París, contribu- con singular éxito en el continente
yó al desarrollo y difusión de la lógica durante el siglo XVIII, llamado en su
matemática, cuyas raíces se remontan al honor «de las luces» por, entre otros,
álgebra del inglés Boole (1815-1864) así Diderot (1713-1784), Hume (1711-
como a los trabajos del estadounidense 1776), Lessing (1729-1781) y Voltaire
Pierce (1839-1914) y del alemán Frege (1694-1778).
(1848-1925). Aquí está el origen de la Una respuesta moderna temprana a la
fama de Strawson. pregunta acerca de qué entender por
En 1950 publicó «Sobre el referir», la «conocimiento» después de Colón está
refutación de la más conocida teoría del en la Epístola al Lector del Ensayo. La
aristocrático pensador de Cambridge, filosofía se humilla ante los antepasados
propuesta casi medio siglo antes y que, de lo que hoy denominamos con la pala-
hasta ese momento, era idolatrada como bra «ciencia». Acepta la primacía del
un «paradigma de la filosofía» en la tra- conocimiento que deriva de los sentidos,
dición analítica. Para apreciar la magni- cuando la observación es guiada por teo-
tud del supuesto logro de Russell y, por rías que permiten medir y predecir, por
consiguiente, la audacia de Strawson al sobre el que los medievales creían obte-
atreverse a dudar de él, es necesario ner de la lectura e interpretación de
retroceder aún más. libros sagrados o profanos, por universa-
En este segundo paso atrás llegamos les, sutiles o angelicales que estas últi-
hasta la temprana validación del cientifi- mas pudieran ser.
cismo ofrecida por el también oxoniense Russell radicalizó el diagnóstico de
John Locke (1632-1704), autor del Ensa- Locke acerca de las relaciones entre filo-
yo sobre el entendimiento humano (1690), sofía y ciencia. El más celebrado aporte
que fue el filósofo inglés de mayor filosófico de Russell es su ensayo «Sobre
influencia hasta el siglo XIX. Porque si el denotar» (1905), en el cual analiza
la modernidad tiene un problema filosó- cómo funcionan las llamadas «descrip-
fico básico éste es la evaluación de la ciones definidas» (frases de forma «El
«ciencia a secas»: ¿cómo entender el tal y tal», que pretenden denotar o iden-
conocimiento, lo divino y lo humano a la tificar algo) en proposiciones como «El
luz de su surgimiento? tal y tal es C». El problema de fondo es
Por decirlo sin tecnicismos y saltán- cómo podemos hablar acerca del mundo
donos la puesta en escena de los adelan- sin saberlo todo acerca de él, tarea en la
tos técnicos y científicos tanto de la Alta que las descripciones definidas juegan

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un papel análogo al de redes que se arro- en la política del siglo XX. Para no
jan al océano porque unas veces vuelven decir nada de la variante conocida como
llenas y otras vacías. darwinismo, que aún goza de buena
¿Cómo logra la matemático especu- salud en cómo se piensa y actúa en eco-
lar acerca de, por dar tres ejemplos, ya nomía. Vale la pena detenerse aquí aun-
sea «La serie que decrece de forma más que solo sea para señalar que en este
rápida» o bien acerca de «El mayor punto, su oposición al cientificismo, las
número primo» (y probar en ambos obras de Strawson, Berlin y Hart mues-
casos que no hay tales cosas), o el astró- tran, en la expresión de Wittgenstein, su
nomo hacer lo propio respecto de «El «parecido de familia».
planeta entre Mercurio y el Sol» (des- Cuando los fundadores del positivis-
cripción definida que la teoría de la rela- mo lógico presentaron el manifiesto de
tividad volvió superflua, aunque hasta su su círculo en la Viena de 1929 identifi-
llegada hubo congresos internacionales caron a Russell como uno de los princi-
de astronomía sobre el cuerpo celeste al pales exponentes de su «concepción
que se proponía bautizar «Vulcano»)? científica del mundo». Resulta fácil
Responder este tipo de preguntas era, entender por qué. Él era un pionero en
a ojos del cientificismo, un requisito para la solución de problemas filosóficos
entender que la ciencia y su lenguaje podí- mediante el análisis basado en la lógica
an contribuir a descubrir que tales cosas sí matemática. Además, reconocía en la
existen y que tales otras no existen. Rus- ciencia al tribunal superior y último
sell propuso una solución basada en un ante el cual debe comparecer todo len-
análisis que utiliza la lógica matemática, guaje que pretenda acercarnos a la ver-
un lenguaje científico. A comienzos del dad acerca del conocimiento, lo divino
siglo XX la filosofía parecía quedar en una y lo humano.
situación aún más menguada de aquella
que Locke vislumbró a fines del siglo 3. La rebelión de Strawson contra
XVII. Incluso para avanzar en las labores el cientificismo
intelectuales menores, según Locke las
únicas propias del filósofo, había que uti- Strawson comenzó su trabajo refutando
lizar herramientas científicas. La coloniza- la teoría de las descripciones definidas
ción de la filosofía por la ciencia alcanza de Russell y en abierta rebeldía contra
aquí su máxima extensión. el cientificismo. Construyó sobre la
Es la hora del cientificismo rampan- concepción «cotidianista» en la tradi-
te. En el primer tercio del siglo XX, esta ción analítica cuyo origen la presente
posición tuvo varias manifestaciones y interpretación asocia con la conjunción
en distintos campos. Tal vez la más ino- de los aportes de tres figuras anteriores:
cente de todas fue la versión positivista Ludwig Wittgenstein (1889-1951), el
lógica en filosofía, al menos en términos discípulo de Russell y Frege a quien
de sus consecuencias para la vida coti- Strawson describe como «un filósofo de
diana. Porque el cientificismo tuvo tam- genio»; Gilbert Ryle (1900-1976); y su
bién otras versiones que, evaluadas en amigo y colega oxoniense J.L. Austin
esos términos, solo pueden ser califica- (1911-1960). En su ensayo «Sobre el
das de temibles. referir» de 1950, el entonces joven
Tal es el caso, por cierto, con las ver- docente del University College (Straw-
siones en clave racista y en clave materia- son tenía apenas 30 años cuando fue
lista histórica que tan presentes estuvieron publicado) rechazó la identificación del

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lenguaje humano con un conjunto de era una «pequeña compensación por una
proposiciones con formas lógicas metafísica sin poesía».
determinadas, como pudiera ser una teo-
ría científica. 4. La valoración de la diversidad
Cuando una persona usa una descrip- humana
ción definida intentando hacer una afir-
mación, argumentó Strawson, presupone La valoración filosófica de la diversidad
que con ella podrá hacer referencia a humana está en el corazón de la obra de
algo. Por así decirlo, que la red lanzada Strawson y es una constante de sus con-
al mundo no volverá vacía. Pero si la tribuciones a la llamada Escuela de
presuposición se incumple entonces el Oxford o filosofía del lenguaje cotidiano
análisis que pretenda dirimir sobre su (en inglés, Ordinary Language Philo-
veracidad o falsedad estará demás, por sophy), una concepción analítica cuyo
impecables que sean sus credenciales más conocido sistematizador y divulga-
lógicas. Russell había propuesto una ele- dor es el catedrático estadounidense John
gante solución formal. Pero, era una lás- Searle de Berkeley. Una cosa es el len-
tima, el problema que creía resolver con guaje científico y otra el lenguaje coti-
ella, en rigor, no existía. diano. Evaluar uno con los cánones del
Strawson, por contraste, contribuyó otro es un ejercicio estéril.
a formar y difundir un entendimiento La concepción cotidianista de la filo-
del lenguaje humano como una familia sofía, junto con la ignorada concepción
de usos, de distintas maneras de hacer historicista de Berlin (cuyo impacto solo
cosas, de perseguir los propósitos di- se haría sentir en la generación siguiente
versos y plurales que ocupan a los se- con la obra de sus discípulos: G.A.
res humanos tales como afirmar, bromear, Cohen, Alan Ryan y Charles Taylor), fue
convencer, inquirir, ordenar, solicitar la principal rival que tuvo la concepción
y evaluar. La verdad está más relacio- cientificista o positivista en la tradición
nada con lo que los seres humanos analítica. Esta última, vale la pena recor-
hacen con los respectivos usos lingüís- darlo, siguió teniendo adherentes en
ticos, que con la supuesta forma lógi- Europa y América incluso luego de la
ca de las proposiciones. El lenguaje estampida causada en el Círculo de Vie-
humano es un conjunto de formas de na, muchos de cuyos miembros eran
acción diversas que carecen de una judíos, por el ascenso del nacional socia-
lógica exacta. lismo en Alemania y la anexión de Aus-
Aunque vigorosa y polémica, la res- tria.
puesta del octogenario Russell, el ensayo Esa valoración inspira también la
«El Sr. Strawson sobre el referir» (1957), propuesta de Strawson de una «metafísi-
concede, tal vez de manera inadvertida, ca descriptiva». Se trata de una metafísi-
el punto central en disputa cuando con- ca que, para comenzar, abandona las des-
cluye con él que el lenguaje natural no mesuradas ambiciones de esa otra, que
tiene una lógica exacta. Strawson tuvo apellida «revisionista», cuyos mejores
también disputas memorables con Aus- ejemplos son los sistemas elaborados por
tin y con su admirado adversario en Har- el genio de Hegel y Marx, a la cual per-
vard, el destacado lógico y filósofo esta- tenece también el cientificismo en la pre-
dounidense W.V. Quine, cuya prosa él sente interpretación.
admiraba sin reservas a pesar de que en Para Strawson, por contraste, la tarea
una oportunidad comentó en voz alta que del análisis es identificar con claridad las

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conexiones (como lo es, por ejemplo, la personas. El segundo capítulo es una


«presuposición») entre los conceptos acrobacia digna de estudio, entre otras
más generales del lenguaje cotidiano, razones porque muestra cómo es posible
aquel con el cual vivimos y nos relacio- ser imaginativo en filosofía sin perder
namos las personas más allá de nuestra por ello el rigor argumentativo. Su tema
diversidad intrínseca, que Strawson cele- es la pregunta acerca de si una concien-
bra en su ensayo «Moralidad Social e cia, algo capaz de distinguir entre sí mis-
Ideal Individual». ma y una realidad distinta a ella, podría
Con su trabajo comenzaron a recrear- existir en un mundo que solo contuviera
se las condiciones que, al tiempo, hicie- experiencias auditivas.
ron que la especulación metafísica vol- En Los límites del sentido (Siglo
viera a ser una ocupación legítima en XXI. 2000) Strawson ofreció una inter-
Oxford. La valoración de la diversidad pretación que fue tan controvertida como
humana y el lenguaje ordinario que la influyente de otro hito en la historia del
expresa, lo que he denominado aquí cientificismo, la Crítica de la Razón
«cotidianismo», permitía también disol- Pura de Kant (1781), continuando así
ver dilemas filosóficos. Tal es el caso de con la discusión de temas clásicos como
la relación entre la libertad y el determi- el tiempo, el espacio, el sujeto, la per-
nismo, tema de su magistral ensayo cepción y la causalidad.
«Libertad y Resentimiento» (Paidós. Strawson cultivaba su sentido del
1995). humor y sabía reírse de sí mismo. Duran-
Strawson reconoce que, a veces, es te una comida, un graduado neozelandés
posible comprender la conducta humana que estudiaba relaciones internacionales
como el resultado de condiciones que le preguntó si en su próximo seminario
determinan a los individuos. Pero el pre- sobre Kant se discutiría Paz Perpetua, el
cio es que ya no corresponda reaccionar opúsculo del filósofo de Königsberg
en términos morales y evaluarla como, en sobre ese tema. Algo perplejo, Strawson
sentido estricto, una conducta propia de respondió con ojos chispeantes: «Oh, no,
seres humanos. no... ¿Cuál pudiera ser el provecho de
Por una brusca detención del bus, sin discutir acerca de lo que nunca existirá?»
querer, piso a la persona junto a mí. Una Su sagaz interlocutor, con una sonrisa en
vez que le ofrezco mis disculpas, ya no los labios, contrapreguntó de inmediato:
procede que la víctima del pisotón expe- «¿Quiere usted decir, profesor Strawson,
rimente resentimiento hacia mí o que en contraste con la Razón Pura?». Ante
repruebe en términos morales lo ocurri- la ironía sir Peter fue el primero en esta-
do, por dolorosas que hayan sido sus llar en una carcajada.
consecuencias. Sin embargo, estas prác- Como la gran mayoría de los acadé-
ticas lingüísticas cotidianas (como, por micos en un college de Oxford, además
ejemplo, dar y aceptar excusas en ciertas de investigar y presentar sus resultados
circunstancias) no permiten imaginar un en libros y artículos, Strawson dedicó
mundo en el cual la conducta individual casi cuarenta años de su vida a una inten-
sea siempre resultado del determinismo. sa docencia de pregrado y posgrado. En
En su Individuos. Un ensayo de este último ámbito supervisó muchos
metafísica descriptiva (Taurus. 1989) alumnos extranjeros con lo cual su
sostuvo que los objetos básicos a los cua- impacto formativo se extendió más allá
les hacemos referencia cuando hablamos del Reino Unido. Tampoco rehuyó las
son de dos tipos: cuerpos materiales y múltiples otras cargas que recaen sobre

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los académicos oxonienses, que se Derecho de la Universidad de Chile para


gobiernan a sí mismos en una comuni- debatir en torno al tema «De la ley divi-
dad que es, en sentido literal, una repú- na a la ley del mercado: Maimónides,
blica de las letras. Fue miembro de la Locke y Kant». Menciono esta última
British Academy de Londres y del circunstancia con la esperanza de que se
comité de honor de Collège Internatio- me excusará por concluir este homenaje
nal de Philosophie de París. En recono- de la única manera en que puedo hacer-
cimiento de su obra, la Reina de Ingla- lo, con una nota personal. Esto es, expre-
terra ordenó caballero en 1976 a quien sando mi duradera admiración y gratitud
hasta entonces fuera conocido solo hacia quien fue el primero de mis maes-
como P.F. Strawson. tros en Oxford y que, a lo largo de los
En 2004 sir Peter aceptó presidir in veinticinco años transcurridos desde que
absentia el comité de honor de las Pri- la generosidad del Balliol College me
meras Jornadas Internacionales de Cien- permitió iniciar ahí mis estudios de post-
cias del Derecho «Prof. Dr. Aníbal Bas- grado, se convirtió en un muy querido
cuñán», convocadas en la Facultad de amigo mayor.

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