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Autoerotizarse VS masturbarse.

Disfruta más a solas y en pareja

by Elsy | Oct 18, 2017 | SEXO & AMOR EN MASCULINO, TÉCNICAS SEXUALES Y ERÓTICA | 1
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Sí, señores míos. Muchos, la gran mayoría -y siento comentarles-, al penetrar, más allá de
estimular y crear sensaciones diversas, profundas y en distintos ritmos e intensidades para ambos,
en realidad, sólo se masturban con la vagina o, vaya, alguna cavidad de su pareja. Y, así, van
desaprovechando todo el potencial sensitivo tanto de su pene como de los órganos sexuales de su
pareja. Y creen que eso es ‘sentir’. Porque, claro, nadie nos enseña a autoerotizarnos y por ende,
eso lo transferimos al acto sexual. Como si la masturbación fuese un simulacro de coito.

¿Qué es masturbarse con un propósito de aprendizaje, conocimiento del propio cuerpo, disfrute e
incluso desarrollo de técnicas amatorias? Bueno, no es el mismo que tomar el pene con la mano,
frotar o más bien jalar y dar de tirones hasta que a base de esta fuerza se produzca una
eyaculación con cierta sensación placentera, que su cerebro concibe como orgasmo. Realmente
quienes conocen el orgasmo desde esa perspectiva se están perdiendo del verdadero potencial de
un clímax. Tienen mini espasmos placenteros pero juran que, bueno, se aventaron el éxtasis del
año.

Lo complejo de esto es que ya mapeamos la masturbación de un modo en nuestra cabeza y hay


que romper con ese modelo.

En lugar de lanzarse a tirar de su pene y generar hasta una cierta pérdida de sensibilidad ante
tanto sobre estímulo, autoeroticen su pene. Esto último de la pérdida de cierto porcentaje de
sensibilidad ante el sobre estímulo es muy obvio. A ver, prueben, con su dedo índice tallen y tallen
una parte de su brazo constantemente. Verán que al poco rato esa zona ya no se siente tanto.
Bloquean las terminales nerviosas. Pues lo mismo le pasa a su querido miembro.

Acá cómo explorar con arte sensorial:

1. Comiencen por acariciar, una vez erecto, desde la base del tronco de su pene, suban poco
a poco acariciando, de verdad, pasando los dedos suavemente y aumentando poco a poco
la presión pero NO JALEN.

2. Dejen hasta el final el glande, una vez que se den cuenta de lo mucho que pueden sentir
en el tronco, pasen igualmente los dedos como una caricia alrededor de la corona del
glande, suban de a poco a hasta que den ligeras presiones.

3. Ahora sí pasen la mano completa, sin presionar ni tirar por todo el cuerpo del pene, vayan
subiendo la intensidad, con la palma de la mano bien cubierta de lubricante con base de
agua o silicona; no se me pongan otras sustancias si me hacen favor. Sólo lubricante con
base de agua.

4. Ahora sí ejerzan más presión y tiren sua-ve-men-te. Para entonces, su pene está tan
sensibilizado que no necesitarán darle esas jaloneadas. Y ahí sí la cosa será intensa,
profunda.

Igualmente pueden entrenar su impulso eyaculatorio, para durar más. Cuando sientan que están
en ese punto inminente, el faoso ‘ya me voy a venir’, frenen el estímulo y cámbienlo: enfóquense
en otras zonas, disminuyan la intensidad y promuevan que el tren eyaculatorio baje el ritmo.
Recomiencen y repitan un par de veces hasta permitirse eyacular. De ese modo, su cerebro,
también se re entrenará permitiendo ampliar sus tiempos eyaculatorios; además de intensificar la
sensación orgásmica cuando llegue.

De ese modo además, se darán cuenta que el autoerotismo no es sólo genitalizar, enfocarse al
pene. Vamos, tienen mucho más que eso, toquen sus muslos, su abdomen; de verdad
autoerotícense. Así también notarán que no necesitan hacer ese mismo movimiento de jaleo,
entra-sale iracundo dentro de la vagina de su chava, de su mujer o claro el recto de su chavo.

Además, otro plus. Es un ejercicio de autoconocimiento que requiere de tiempo, darse espacio,
disfrutarlo. Eso también les cambiará ese concepto que tienen de que es una actividad que hay
que hacer con prisas -que porque ahí viene mi mamá, que porque no me vayan a cachar- y que
provoca abuso en la práctica, porque juran que mientras más episodios de jalones de pene tengan,
más satisfechos estarán. Y no.

Verán que tienen suficiente y más con menos ocasiones pero que se traducen en mayor placer,
conocen su cuerpo y saben qué les gusta, cómo y por qué.

Y, ¡ojo! el autoerotismo NO es un sustitutivo del sexo, y eso significa que el que tengan esposa o
chava o chavo, no los exime de darse este apapacho y este momento con ustedes: la persona más
importante y a la que deben conocer más a fondo.