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“Estudios de Romanos”

Pastor Alex Donnelly

LA MANIFESTACION
DE LA JUSTICIA DE DIOS

TEXTO Romanos 3:21-31

INTRODUCCION

Esta sección es la más importante en toda la carta de Pablo a los Romanos; quizá sea el pasaje más importante
en toda la Biblia. La importancia de estos versos radica en la explicación teológica que Pablo hace de la
manera en que Dios salva al hombre. Es importante detenernos para estudiar a fondo este pasaje; en esta
manera evitaremos tener una comprensión superficial del evangelio.

Habiendo expuesto, en los versos anteriores, la necesidad que todo ser humano tiene de la justicia de Dios
(Rom 1:18 – 3:8), y la imposibilidad de que el hombre se justifique por sus propias obras (Rom 3:20), Pablo
ahora pasa a explicar el plan de Dios para nuestra salvación.

Para nuestra mayor comprensión del pasaje, seguiremos el bosquejo ofrecido por Martyn Lloyd-Jones, el
destacado predicador de Inglaterra del siglo 20.

1. LA DESCRIPCION DEL CAMINO A LA SALVACION (v.21-24)

a. Dios ha Provisto una Justicia (v.21).


b. Esta Justicia Viene a Ser Nuestra Únicamente por la Fe (v.22a).
c. Esta Justicia es para Todos: Judíos y Gentiles (v.22b, 23).
d. Esta Justicia Viene Totalmente por la Gracia de Dios (v.24a).
e. Esta Justicia Viene por la Muerte de Cristo (v.24b).

2. LAS CARACTERISTICAS DE ESTA GRAN SALVACION (v.25-31)

a. Es una Salvación Acorde con el Carácter de Dios (v.25, 26).


b. Es una Salvación que Da Toda la Gloria a Dios (v.27, 28).
c. Es una Salvación que Demuestra que el Señor es Dios de Todo el Mundo (v.29, 30).
d. Es una Salvación que Establece y Confirma la Ley (v.31).

1. LA DESCRIPCION DEL CAMINO A LA SALVACION (v.21-24)

a. Dios Ha Provisto una Justicia (v.21)

Pablo nos dice varias cosas en este verso acerca de la “justicia de Dios”. Lo fundamental, por supuesto, es
que ésta justicia viene de Dios; Dios es su AUTOR. Pablo ahora añade otros detalles acerca de esta justicia
que Dios ha provisto en el evangelio:

31
[1] El MOMENTO de la Provisión de la Justicia Divina

Pablo dice: “Pero ahora...” (v.21). Estas palabras refieren al tiempo en el cual Dios ha provisto esta justicia 1.
En tiempos pasados los gentiles estaban bajo la ira de Dios, sumergidos en el pecado (Rom 1:18-32), y los
judíos buscaban en vano la santidad por las obras de la Ley (Rom 2:1 - 3:20). Pero AHORA, dice Pablo, en
estos últimos tiempos, Dios ha revelado la manera en la cual el hombre puede ser justo delante de Él 2. Algo
completamente nuevo ha ocurrido con la venida de Cristo. ¡Este es el evangelio! ¡Estas son las buenas
noticias!

[2] La MANERA de la Provisión de la Justicia Divina

Pablo dice DOS cosas acerca de la manera en que Dios ha provisto la justicia que el hombre tanto necesitaba:

i. “aparte de la ley...” (v.21)

Algunos han interpretado estas palabras en el sentido de que para Pablo la Ley ya no servía, era
obsoleta (ver la objeción que algunos hacían a la enseñanza de Pablo, en Rom 6:15). Pero en el v.31
Pablo dice que el evangelio, lejos de abrogar la ley, la CONFIRMA (ver notas sobre el v.31).
Además, Pablo en Rom 7:12 reconoce el valor de la Ley. Por lo tanto, cuando Pablo dice: “aparte de
la ley”, hay que insertar las palabras “las obras de” para entender bien lo que Pablo está diciendo 3 (ver
v.20 y v.28). Lo que Pablo enseña es que esta justicia de Dios no tiene nada que ver con las buenas
obras de la ley que nosotros podríamos hacer; es una justicia otorgada a los hombres en base a otros
criterios.

Más adelante notaremos que la “justicia” que Dios nos otorga es en base al cumplimiento perfecto de
la ley de Dios por parte de Cristo (ver notas sobre Rom 3:31; 5:18,19; 8:4). Es decir, la doctrina de
la justificación no es simplemente que Dios nos declara “SIN CULPA”, sino que Dios nos considera
“COMPLETAMENTE JUSTOS”, como si realmente hubiésemos cumplido fielmente toda la ley de
Dios, durante toda nuestra vida.

ii. “se ha manifestado...” (v.21)

En Rom 1:17 Pablo usó el verbo “apokaluptein” (= “quitar el velo”); aquí él usa el verbo
“faneroo” (= “manifestar por medio de una luz”). Realmente son palabras sinónimas, aunque la
metáfora es diferente4. La diferencia realmente importante entre los verbos es el tiempo en el cual se
encuentran.. En Rom 1:17 Pablo usó el tiempo PRESENTE, porque Pablo estaba hablando de la
revelación que se está dando por medio de la predicación del evangelio. En Rom 3:21 Pablo usa el
tiempo PERFECTO, porque se está refiriendo a los eventos relacionados con la vida, muerte y
resurrección de Cristo. Pablo usa el tiempo perfecto (en lugar del aoristo), porque quiere enfatizar
que la manifestación de la justicia de Dios es algo permanente, que fluye de lo que ocurrió en el
pasado.

1
Compare el v.26, dónde Pablo escribe, “con la mira de manifestar en este tiempo...”.
2
Las palabras “Pero ahora…” también contienen una referencia a la cronología de la revelación de Dios. En tiempos
pasados, Dios se había manifestado a los hombres a través de la revelación general (por medio de la creación y la
conciencia humana), como también de la revelación especial (por medio de la Ley de Moisés). Lamentablemente, tanto
los gentiles como los judíos rechazaron la revelación de Dios, y por ende cayeron bajo la ira de Dios. “Pero ahora...”,
escribe Pablo, las cosas han cambiado radicalmente, porque ha habido una nueva revelación. Por eso Pablo añade,
“...aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios” (v.21). En Heb 1:1, 2 el autor de esa carta hace una
comparación similar de la cronología de la revelación divina.
3
Es decir, “aparte de [las obras de] la ley”.
4
El verbo “faneroo” significa “revelar algo por medio de brillar una luz sobre un objeto o una persona”; está relacionado
con el verbo “faino”, que significa “brillar” (ver Juan 1:5; 2 Pedro 1:19).
32
[3] La PREDICCION de la Provisión de la Justicia Divina

Pablo escribe: “...testificada por la ley y por los profetas” (v.21)

Pablo afirma que esta salvación fue algo que Dios planeó desde la eternidad, y lo había predicho en el A.T.
Esto implica que nunca debemos enseñar, o dar la impresión, que la salvación por medio de la fe en Cristo fue
algo que Dios tuvo que ‘inventar’ después que el primer método (es decir, la salvación por cumplir las obras de
la Ley) había fracasado.

Todo el A.T. está lleno de referencias y alusiones a la salvación de Dios, que se iba a revelar con la venida de
Cristo. Tales referencias tenemos, por ejemplo, en el ‘proto-evangelio’ (Gén 3:15); en la sustitución de Isaac
por el carnero (Gén 22:13, 14); en los sacrificios del A.T. (Éxodo y Levítico); en varios de los Salmos (Sal 22,
etc); y en los libros proféticos (por ejemplo, Isaías 9,11, 53 etc) 5.

b. Esta Justicia Viene a Ser Nuestra Únicamente por la Fe (v.22a)

Pablo ahora pasa a hablar acerca de cómo el hombre puede obtener la justicia de Dios. La obtiene
únicamente “por medio de la fe en Cristo”. Al estudiar Rom 1:16, 17 ya hemos notado las dos partes de la fe
bíblica (ver notas anteriores).

Una vez más hay que enfatizar que la fe no debe ser entendida como una obra que el hombre hace para obtener
su salvación. Al fin y al cabo, no es la fe que nos salva, sino Cristo – a través de Su vida, muerte y
resurrección. LA FE ES SOLO EL INSTRUMENTO, NO LA CAUSA DE NUESTRA SALVACION.

c. Esta Justicia es para Todos: Judíos y Gentiles (v.22b, 23)

Pablo ya ha comprobado que todo el mundo está bajo la condenación de Dios por su pecaminosidad. No hay
diferencia alguna entre judío y gentil (en términos de su naturaleza pecaminosa, y la realidad de su
condenación ante Dios). Para los judíos, tal enseñanza sería novedosa y chocante.

En v.23 Pablo usa dos expresiones que colocan a toda la raza humana en la misma condición ante Dios:

i. “por cuanto todos pecaron...” (v.23)

La palabra (“jamartano”) significa “errar al blanco”. El verbo esta en el tiempo aoristo; significa un pecado
cometido en un momento particular. La pregunta es, ¿a qué pecado se refiere? Pablo responde a esta
interrogante en Rom 5:12. Es el pecado que toda la raza humana cometió (legalmente) en Adán.

ii. “...y están destituidos de la gloria de Dios6”

El verbo “destituidos” (griego, “justereo”) significa “estar en falta de”, o “no alcanzar”. El mismo verbo se
usa en la parábola del Hijo Pródigo: “y comenzó a faltarle” (Lucas 15:14); también se usa en Heb 4:1 de los
hijos de Israel que no alcanzaron el reposo. Aquí en Rom 3:23, el verbo está en el tiempo presente, indicando
la condición actual y continua del hombre pecador.

Uno de los propósitos de Dios, en la justificación, es cambiar esta situación, devolviéndo al hombre la gloria
de Dios (ver Rom 2:7, 10; 8:18, 21, 30; también 2 Cor 3:18; 4:7, 17). Esto significa que el creyente empieza
ahora a tener algo de la gloria de Dios, y la tendrá aún más en la eternidad.

5
Podemos notar como Cristo habló a los discípulos en el camino hacia Emaús acerca de todo lo que el A.T. había
predicho de la vida, muerte y resurrección del Mesías (Lucas 24:27).
6
Los judíos consideraban que Adán y Eva, antes de su caída, habían compartido algo de la gloria de Dios. Una vez que
pecaron, perdieron esta ‘gloria’, la cual será devuelta en el futuro escatológico (Cranfield).
33
Toda la raza humana ha sufrido los estragos del pecado, y representantes de toda la raza humana podrán un día
gozar de la gloria de Dios, a través de la salvación en Cristo Jesús.

d. Esta Justicia Viene Totalmente por la Gracia de Dios (v.24a)

Pablo enfatiza que la justificación ante Dios es un don, un regalo que viene gratuitamente de parte de Dios.
El apóstol usa dos palabras para enseñar esto: “gratuitamente” (“dorean”7) y “por Su gracia” (“caris”).

El hombre no puede hacer nada para merecer la justificación; esto es lo que Pablo dice en Rom 4:4, 5. La
“gracia” está completamente opuesta a la “ley” (en el sentido de obtener la salvación por medio de las obras de
la Ley, Juan 1:17).

e. Esta Justicia Viene por la Muerte de Cristo (v.24b)

Aunque la justificación es gratis para el ser humano, Dios tuvo que pagar un precio altísimo para obtenerlo.
Pablo hace referencia al costo de la justificación cuando escribe: “mediante la REDENCION que es en Cristo
Jesús” (v.24b).

“REDENCIÓN” es una de las palabras claves en el N.T.(aunque sólo se encuentra 10 veces en todo el N.T.).
La palabra en griego es “apolutrosis”. La raíz de la palabra (“lutroo”) originalmente se usaba de ‘aflojar’ la
ropa o la armadura; después pasó a ser usado de ‘soltar’ animales, o las cadenas de los prisioneros.
Finalmente se usó para hablar de ‘soltar’ a un esclavo, por medio del pago de un precio. Martyn Lloyd-
Jones define la palabra “redención” en la siguiente manera: “la compra de la libertad por medio de pagar un
precio de rescate”. Es la palabra que Cristo usó en Mat 20:28 y Marcos 10:45 (ver también Heb 9:11, 12 y 1
Ped 1:18, 19).

¿De cuál esclavitud necesitaba el hombre ser rescatado? La respuesta bíblica es que el hombre pecador
necesitaba ser “rescatado” de la esclavitud del pecado y de Satanás. También tenía que ser rescatado de la ira
de Dios. Él mismo no podía pagar el precio, por ser demasiado alto. Sin embargo, lo que el hombre no
podía hacer para sí mismo, Dios lo hizo, enviando a Su Hijo Unigénito para morir en la cruz. Él pagó el
precio de Su sangre8, para abrir las ‘puertas’ de la prisión, y dar al hombre su libertad, salvándole de la ira de
Dios. Toda la gloria ha de ser dada a Cristo, porque El compró nuestra libertad. Es sólo por medio de la
muerte REDENTORA de Cristo que Dios nos puede justificar ante Su presencia.

Sin embargo, debemos enfatizar que no hemos sido rescatados simplemente para vivir libremente, como
queramos; más bien hemos sido ‘comprados’ para ser siervos de Dios (Rom 6:12-14, 17-22; 1 Cor 6:20).

2. LAS CARACTERISTICAS DE ESTA GRAN SALVACION (v.25-31)

Habiendo descrito la manera en la cual Dios justifica al hombre (v.21-24), Pablo ahora pasa a describir las
características resaltantes de este método de salvar al hombre (v.25-31). Dado a que Dios es el
TODOPODEROSO, se supone que Él podría haber salvado al hombre en alguna otra manera, y no solo por
medio de la muerte de Cristo (y la consecuente justificación del hombre pecador que cree en El). La
pregunta entonces es: ¿por qué eligió Dios esta manera de salvar al hombre? ¿Por qué no le simplemente
perdonó sus pecados? Para dar respuesta a estas preguntas tendremos que detenernos para ver algunas de las
características de este gran plan de salvación. Felizmente Pablo expone estas características en los v.25-31, y
ellas nos muestran todo lo que estaba implicado en salvar al hombre. Estudiando estas características de
nuestra salvación, entenderemos mejor cuán sabia es la salvación de Dios, y por qué Dios no podía
simplemente perdonarnos.

a. Es una Salvación que Concuerda con el Carácter de Dios (v.25, 26)


7
Este término está relacionado con “dorea”, que significa “un regalo”.
8
Algunos teólogos han dicho que Cristo pagó el precio a Satanás, para ‘comprar’ la libertad de los hombres. Pero esto
es una grave equivocación. El precio fue pagado a Dios. Él sacrificio de Cristo fue hecho a Dios, no a Satanás.
Dios fue la Persona que quedó satisfecha con el precio pagado, no Satanás.
34
La primera característica del método que Dios ha elegido para salvar al hombre es que esta salvación está
exactamente de acuerdo con el carácter de Dios. Hay TRES cosas importantes que debemos notar en estos
versos acerca de la muerte redentora de Cristo:

[1] “propiciación” (v.25a)

La palabra “propiciación” en griego es “jilasterion”. La misma palabra está traducida en Heb 9:5
“propiciatorio”. El “propiciatorio” era el nombre que se dio a la tapa del Arca del Pacto (Ex 25:17-22). El
significado del “propiciatorio” fue que en el Día de la Expiación, la sangre del macho cabrío era derramada
sobre la tapa del Arca del Pacto, para aplacar la ira de Dios; esto efectuaba la expiación de los pecados de
Israel, y purificaba el santuario (Lev 16:14-16).

Algunos dicen que la palabra, en Rom 3:25, debe ser traducida “propiciatorio”, alegando que lo que Pablo está
enseñando es que Cristo es el ‘lugar’ en el cual se hace expiación y propiciación por los pecados. Pero esta
parece ser una exégesis demasiada literalista y ‘forzada’, porque Pablo aquí no hace una referencia explícita a
la ceremonia del Día de la Expiación. Además, en la LXX cuando esta palabra se usa para hablar de la tapa
del Arca del Pacto, la palabra siempre lleva el artículo definido; sin embargo, en Rom 3:25 “jilasterion” no
lleva el artículo definido. Por lo tanto, la gran mayoría de exegetas evangélicos siguen la versión R.V. en
traducir la palabra: “propiciación” o “sacrificio propiciatorio” (ver también 1 Juan 2:2 y 4:10).

NOTA: La gran mayoría de comentaristas liberales prefieren traducir la palabra “jilasterion” = “expiación”.
La diferencia entre “expiación” y “propiciación” es que la segunda palabra incluye la idea de que hay una
persona ofendida (en este caso, Dios) cuya ira necesita ser aplacada por medio de un sacrificio; la palabra
“expiación” simplemente denota la purificación o la limpieza (ceremonial) que el pecador requiere ante Dios.
Dado a que los teólogos liberales rechazan la idea de la ira de Dios, es natural que ellos opten por la traducción
“expiación”9.

[2] “sangre” (v.25a)

La “propiciación” está íntimamente relacionada con la “sangre”, porque fue la muerte de Cristo en la cruz que
aplacó la ira de Dios contra el pecado del hombre.

El énfasis sobre la sangre de Cristo en todo el N.T. es demasiado obvio para necesitar mucha explicación aquí.
Será suficiente hacer referencia a pasajes tales como Hch 20:28; Efe 1:7; 2:13; Heb 9:12; 10:19, 1 Juan 1:7;
etc.

La pregunta interesante es ¿por qué Pablo no escribió simplemente, “muerte”? ¿Por qué habla
específicamente de “sangre”? La respuesta sería que Pablo quiere traer a la mente de sus lectores todo el
trasfondo del sistema sacrificial del A.T., en el cual la sangre de los animales sacrificados jugaba un rol muy
importante. En el A.T. leemos que la vida del animal radicaba en la sangre (Lev 17:11, 14). Era por eso que
el uso que se hacía de la sangre del animal sacrificado era tan importante. En un sentido, la muerte del
animal no era suficiente; la sangre tenía que ser aplicada al hombre que hacía el sacrificio (y/o al altar), para
que de esta manera su pecado sea propiciado. La ira de Dios caía sobre el animal, y la sangre era la
demostración que el animal había perdido su vida, para que el pecador sea salvo. La sangre era la
evidencia externa de que Dios había sido propiciado, y que por ende la culpabilidad del hombre había sido
expiada (ver Heb 9:22).

El hombre pecador apropia para sí mismo los beneficios de la propiciación a través de su fe en la sangre de
Cristo. Esta fe incluye los siguientes elementos:
9
Todo el debate acerca de la etimología de la palabra “jilasterion” es demasiado complicado para poder exponerlo aquí.
Lo único que diríamos es que los expertos de la filología están divididos en cuanto al significado original de la palabra
“jilasterion”. Sin embargo, el punto clave es que en la LXX ésta es la palabra que se usa en Ex 25:17-22, etc. No hay
duda alguna que los sacrificios del A.T. cumplían la función no sólo de quitar la culpa del hombre pecador, sino también
de apagar la ira de Dios contra el pecado del hombre. Por lo tanto, la traducción de “jilasterion” por “propiciación” es
acertada.
35
[1] Fe en que Cristo murió como su sustituto.
[2] Fe en que Cristo llevó y pagó por todas sus culpas.
[3] Fe en que la sangre de Cristo le quita todo pecado.

Es “por medio de la fe en Su sangre” que el hombre recibe los siguientes beneficios:

[a] La justificación (Rom 5:9).


[b] El perdón de los pecados (Efe 1:7).
[c] La reconciliación y el acercamiento a Dios (Efe 2:13).
[d] El acceso al Lugar Santísimo (Heb 10:19).
[e] La comunión con Dios y con otros creyentes (1 Juan 1:7).

[3] La Vindicación de Dios (v.25b, 26)

La tercera cosa que Pablo nos va a decir acerca de la muerte redentora de Cristo es que ella sirvió para vindicar
la justicia de Dios mismo. Notemos la frase que Pablo repite en v.25b y 26: “para manifestar Su justicia...
con la mira de manifestar en este tiempo Su justicia”. Este es un tema importante, pero poco enseñado o
entendido en la Iglesia.

Pablo usa dos veces el verbo “manifestar”. El uso de este verbo señala el carácter público de la muerte de
Cristo. Martyn Lloyd-Jones afirma que cuando Cristo murió en la cruz, Dios estaba efectuando una acción
pública. Su deseo era que esta acción sea vista por todo el mundo, e inscrita en las Sagradas Escrituras como
testimonio para todas las edades.

Lo que Dios quería manifestar públicamente era Su justicia (en el sentido de Su justicia judicial). La
pregunta surge, ¿por qué era necesario que Dios haga esto? Pablo responde con unas palabras muy
interesantes: “a causa de haber pasado por alto, en Su paciencia, los pecados pasados” (v.25b).

La frase “haber pasado por alto” (“dia ten paresin”) es una expresión técnica, que se deriva de la ley romana.
Esta expresión se usaba cuando una persona importante se omitía del testamento de alguien; es decir, cuando
el testador pasaba por alto a un familiar o amigo. Pablo usa esta expresión en el sentido que Dios había
omitido el castigo de los pecados de ciertas personas en el pasado.

Pablo evidentemente se está refiriendo al A.T. Dios había dicho claramente, que todo pecado sería
condenado y castigado. Sin embargo, durante todo el A.T. hubieron muchas personas a quienes Dios perdonó
sus pecados (Abraham, Moisés, David, etc.), y quienes al morir fueron a la presencia de Dios. La pregunta
es, ¿en base a qué perdonó Dios estos pecados (o mejor dicho, los pasó por alto)? Heb 10:1-4 indica que la
sangre de los animales sacrificados durante el A.T. NO PODIA QUITAR EL PECADO. Lo que Pablo
enseña en Rom 3:25 y 26 es que cuando Cristo murió en la cruz, Él estaba pagando por todos esos pecados
cometidos en el A.T. (ver Heb 9:15) – pecados que los sacrificios sangrientos en sí no podían expiar, pero que
Dios de todos modos había perdonado. Por ende, cuando Cristo murió en la cruz, Dios estaba declarando
ante todo el mundo que la razón por la cual Él pudo pasar por alto los pecados de los que tenían fe en El
durante todo el A.T., fue precisamente la muerte de Cristo. En otras palabras, la muerte de Cristo en la
cruz vindicó todo el sistema sacrificial del A.T., y la manera en la cual Dios había tratado los pecados de los
creyentes durante el A.T. Los sacrificios del A.T. eran una “sombra” (Heb 10:1), que apuntaban a Cristo.
Cristo vino como cumplimiento de los sacrificios del A.T., y fue Su muerte en la cruz que manifestó ante todo
el mundo que Dios actuó justamente al no castigar a los hombres del A.T. quienes habían confiado en El.

Dios es justo. El no puede simplemente ‘hacerse de la vista gorda’, y olvidarse del pecado del hombre. La
muerte de Cristo en la cruz fue la gran vindicación pública ante todo el mundo de que Dios es “justo, y el que
justifica al que es de la fe de Jesús” (v.26b). Fue porque Dios sabía que un día El iba a derramar toda Su ira
contra los pecados del hombre, sobre la persona de Su Hijo Jesucristo, que Él, en el A.T., pudo con toda
justicia, pasar por alto los pecados de los que confiaban en El. La cruz del calvario, entonces, fue una
vindicación pública del carácter justo de Dios, en Su trato con los creyentes del A.T.

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El gran dilema para Dios era que, por un lado tenía que ser JUSTO (en la aplicación de Su propia Ley),
mientras que por otro lado deseaba JUSTIFICAR al hombre pecador. La única manera en que Él pudo hacer
las dos cosas, fue por medio de la muerte de Su Hijo. Esta es la maravilla y la gran sabiduría del plan de
salvación de Dios. ¡Hubiera sido imposible para el hombre inventar tal plan de salvación! Sólo Dios lo
podría haber pensado. Por eso el cristianismo es tan diferente de todas las otras religiones del mundo, las
cuales parecen ser más convincentes para la mente del hombre “natural”.

b. Es una Salvación que Da Toda la Gloria a Dios (v.27, 28)

Una de las consecuencias de la manera en que Dios salva a pecador, es que le quita al hombre todo sentido de
vanagloria o jactancia (v.27a). El orgullo o la jactancia es quizá el peor de los pecados del hombre. Los
judíos se jactaban de tener la Ley de Moisés, y los gentiles quizá se jactaban de su filosofía, etc. Por ende,
Dios elige salvar al hombre en tal manera, que el hombre no tiene base alguna para gloriarse ante Dios.

NOTA

Hay que tener cuidado con la frase: “la ley de la fe” (v.27b). Algunos alegan que Dios, en el A.T., se dio
cuenta que el hombre, por su naturaleza pecaminosa, no podía cumplir la Ley que Él había dado a Israel. Por
lo tanto (según esta interpretación), Dios decidió ayudar al hombre, cambiando las reglas del juego. En el
N.T., algunos alegan, Dios pide al hombre algo que sí puede hacer; es decir, tener fe en Cristo. Si el hombre
cree en Cristo, entonces la “ley de la fe” le salvará.

Pero si Pablo realmente estuviera diciendo esto, habría DOS consecuencias muy serias:

i. Pablo estaría cambiando la fe en una ‘obra’ meritoria. Por ende, las personas que tienen fe en Cristo
pueden jactarse que han obtenido la salvación a causa de su fe.

ii. Pablo estaría negando el valor de la Ley de Moisés, diciendo que ya no sirve para nada. Lo único que el
hombre tiene que hacer ahora es tener fe; Dios ya no le pide hacer nada más. Pero esto es exactamente lo
que Pablo niega en el v.31.

¿Cómo entendemos, entonces, esta expresión “la ley de la fe”? Pablo no está haciendo un contraste entre
dos clases de “ley” (es decir, entre la ‘ley de las obras’ y la ‘ley de la fe’). Más bien, la palabra “ley” en esta
frase significa simplemente: "la REGLA" o "el PRINCIPIO".

c. Es una Salvación que Demuestra que el Señor es Dios de Todo el Mundo (v.29, 30)

Otra característica que Pablo quiere enfatizar es que Dios ha elegido salvar al hombre en tal manera que la
salvación esté al alcance de todos los hombres, tanto judíos como gentiles. ¿Por qué? Porque Dios es el
único Dios de todo el mundo, y tiene interés en cada ser humano.

Por lo tanto, las barreras que dividen al mundo desaparecen para siempre con el evangelio; especialmente la
barrera entre judío y gentil. Esta es la gran enseñanza de Pablo, en Efesios 2:11-22 y 3:1-13. Por lo tanto,
hay que tener cuidado con la teología dispensacionalista, que enseña que después del rapto de la Iglesia, Dios
volverá a establecer Su viejo Pacto con los judíos y favorecerles a ellos.

Algunos han tratado de hacer una diferencia minuciosa entre las expresiones “El justificará POR la fe (griego,
“ek pisteos”) a los de la circuncisión, y POR MEDIO DE la fe (griego, “di ates pisteos”) a los de la
incircuncisión” (v.30). Pero hay que tener cuidado aquí. Pablo varias veces varía su expresión literaria, sin
tener en mente un cambio de significado.

Ejemplo: En Gál 2:16, Pablo usa dos veces la expresión “por la fe de (Jesu)Cristo”. La primera vez, él usa la

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preposición, “dia”, mientras que la segunda vez él utiliza la preposición, “ek” (sin variar
materialmente el sentido).

Por lo tanto, no hay que tratar de forzar una diferencia de significado entre estas dos expresiones. Más bien,
si trataríamos de hacerlo, estaríamos construyendo una vez más la distinción entre judío y gentil que Pablo
tanto quiere derrumbar (en cuanto al acceso a la salvación).

d. Es una Salvación que Establece y Confirma la Ley (v.31)

Finalmente, podemos notar que el método por el cual Dios se ha propuesto salvar al hombre es tal, que la
justificación del hombre establece y confirma la Ley de Dios, y no la contradice. En el v.31 Pablo enfrenta la
objeción de algunos judíos que pensaban que la doctrina de la justificación por la fe invalidaba la Ley. Su
argumento contra Pablo era el siguiente: “Si ya somos salvos por la fe, entonces ¿qué lugar hay para la Ley?
Tu doctrina parece enseñar que el hombre puede hacer lo que quiere porque, con tal que tenga fe, ya es salvo.
Entonces, ¿para qué sirve la Ley? Tu enseñanza parece indicar que Dios se equivocó al darnos la Ley en
primer lugar”.

Pablo contesta esta objeción con las siguientes palabras: “En ninguna manera, sino que CONFIRMAMOS LA
LEY”. En otras palabras, lo que Pablo afirma es que la verdadera predicación del evangelio, o sea el
verdadero mensaje de salvación, lejos de invalidar la ley, la CONFIRMA, la ESTABLECE.

“invalidamos”: Es el mismo verbo (“katargeo”) que encontramos en v.3 (“hacer nulo”). El verbo significa
“hacer inactivo” o “invalidar”.

“confirmamos”: El verbo en griego (“jistano”) significa, no tanto “preservar” o “mantener”, sino “establecer”.

Martyn Lloyd-Jones menciona SIETE maneras en que el mensaje de salvación (por medio de la fe en la muerte
propiciatoria de Cristo) establece la ley:

1. El Señor Jesucristo en Su vida terrenal obedeció perfectamente la ley de Dios (ver Mat 3:15 y 5:17). De
este modo, reconoció y estableció la validez de la ley.

2. Por Su muerte en la cruz Cristo cumplió la ley. La ley dice: “La paga del pecado es muerte”. Cristo
aceptó esto, y murió en la cruz (por nuestros pecados), sin quejarse ni murmurar. Él se sometió
voluntariamente al castigo exigido por la ley, y en esa manera demostró Su aceptación de la validez de la
ley.

3. La muerte de Cristo, y el mensaje de salvación, confirma y establece lo que la ley dice acerca de la
santidad y la justicia de Dios. El propósito principal de la ley era el de manifestar la absoluta santidad de
Dios. No hay nada que demuestre tan claramente la santidad de Dios como la cruz del calvario. Dios era
tan santo, que Él se apartó aun de Su propio Hijo, cuando éste llevaba los pecados del mundo.

4. La muerte de Cristo también confirma lo que la ley dice acerca de la ira de Dios contra el pecado. La
cruz es el momento y el lugar donde Dios manifestó claramente Su ira contra el pecado, la cual El había
anunciado anteriormente en la ley. Por eso es tan importante enfatizar que la muerte de Cristo fue una
muerte PROPICIATORIA.

5. La muerte de Cristo, y el mensaje de salvación por le fe, confirman todo lo que la ley había dicho acerca
de la pecaminosidad del hombre. El hombre es tan pecaminoso que no puede salvarse a si mismo, por
sus obras; él está totalmente perdido, y sin esperanza.

6. El mensaje de salvación por medio de la muerte de Cristo confirma todo el sistema sacrificial del Antiguo
Testamento. Cuando Cristo murió en la cruz, Él estaba indicando que todos los sacrificios del Antiguo
Testamento no fueron una equivocación; más bien, esos sacrificios apuntaban hacia Él, y encontraron su
cumplimiento en la muerte propiciatoria de Cristo.

38
7. El mensaje de salvación confirma lo que la ley dijo: “sin derramamiento de sangre no se hace remisión de
pecado” (ver Heb 9:22).

Por lo tanto, nunca debemos enseñar que la ley ya no tiene validez para el creyente. Es cierto que la ley no
tiene validez en cuanto a cómo obtener la salvación. ¡PERO ESTO NUNCA FUE EL PROPOSITO DE LA
LEY! El propósito de la ley siempre fue el de preparar el camino para la venida de Cristo. Por lo tanto,
nunca debemos hacer una dicotomía, o una antítesis, entre la LEY y el EVANGELIO. El evangelio
establece y confirma todo lo que la ley dijo.

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