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Derecho Mercantil. Temas 1-12

Derecho Mercantil (Universidad de La Laguna)

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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL.

Tema 1. El Derecho Mercantil.


Historia.
El Derecho Mercantil es una rama especial del ordenamiento jurídico que surgió en la Edad Media para dar
respuesta a la economía de mercado. Además, debido al comercio intercontinental abierto por la navegación
oceánica, y sobre todo, a la Revolución Industrial, condujo en el siglo XIX a la formación de unos cuerpos
normativos propios del tráfico mercantil. Su máxima expresión se encuentra en los grandes Códigos de
Comercio.

El Derecho como tal se aplica en Roma, con el Derecho Romano, ya que fue una civilización muy avanzada,
pero no diferenciaban entre Derecho Civil y Mercantil. Por tanto, para resolver los conflictos de los
comerciantes, los jurisconsultos o magistrados aplicaban este Derecho Común.

Posteriormente, en la Baja Edad Media apareció el Derecho como lo entendemos hoy en día. Sin embargo, la
actividad económica estaba copada o dirigida por los gremios, en los cuales no había libertad de empresa, sino
que tenían que estar inscritos a un gremio concreto según la actividad que fueran a desarrollar.

En estos gremios de mercaderes tenían sus propios estatutos a base de normas consuetudinarias (usos del
comercio), que recogen las primeras normas. Además, tenían su propia jurisdicción y hubo que esperar siglos
para que esto desapareciera. Estas sentencias se coleccionaron, y junto con los estatutos forman el germen de
lo que es ahora el Derecho Mercantil.

Esto se extendió a la mayoría de las ciudades Estados, y en 1789 se produce la Revolución Francesa, que fue
un cambio radical porque se instauró el liberalismo económico (libre mercado libre comercio). Hasta ese
momento, el Derecho Mercantil era un derecho consuetudinario a base de usos del comercio. A partir de la
Rev. Francesa se rompe con esto y el Derecho estará más legislado y al alcance de todos.

Por último, en 1870 se produce la I Revolución Industrial, donde hubo un desarrollo de navegación y de
técnicas desconocidas en ese entonces como era la maquinaria. Además, se produjo el fenómeno de la
CODIFICACIÓN (texto que tiene normas para regular la vida de los ciudadanos), donde se quiere huir de la
dispersión, y por ello se sintió la necesidad de crear códigos y nuevos derechos, como es el Derecho
Mercantil.

Se produjo una gran expansión de las técnicas empresariales en las sociedades contemporáneas, y esto ha
originado el fenómeno de la comercialización del Derecho privado (generalizar los principios y las reglas, que
anteriormente solo regulaba el tráfico de los mercaderes). Paralelamente, el fenómeno de la globalización
constituye un antes y un después en la intensidad de las relaciones mercantiles, que impulsa a que se consolide
un Derecho uniforme del comercio para superar los obstáculos que representan las distintas reglas de cada
país y crear un mercado cada vez más universal.

Legislación Mercantil.
La codificación del siglo XIX, produjo en España una separación del Derecho Privado con el Código Civil
(1889) y Código de Comercio (1885).

Este último no contiene hoy sino una reducida fracción de lo que es el Derecho Mercantil, porque como
consecuencia de un proceso descodificador muy acelerado se recoge actualmente un conjunto de LEYES
ESPECIALES, que integran (junto con el C.Comercio), la legislación mercantil.

Derecho Mercantil.
El código de Comercio junto con las leyes especiales y los usos mercantiles constituyen el Derecho Mercantil,
que es una rama del ordenamiento jurídico que podemos definir como:

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Sector del Derecho patrimonial privado que regula el estatuto profesional de los empresarios mercantiles, así
como el tráfico realizado por estos para colocar en el mercado de bienes y servicios producidos en su
actividad.

El Derecho mercantil y el Derecho de la UE.


La tendencia a unificar el Derecho mercantil, se manifiesta en la UE, donde su historia se encuentra en la
necesidad de tener un mercado común; es decir, una Comunidad económica más allá de cada país, y cuyo
fundamento es la libre circulación de mercancías, personas y capitales; la libre prestación de servicios y la
observación de unas normas generales sobre la competencia.

Los diferentes Tratados que constituyen la Unión, además de los reglamentos, son directamente aplicables en
cada país y se imponen como las normas nacionales. Las Directivas obligan a adaptar su contenido al Derecho
de cada país.

El Derecho mercantil internacional.


Como cada vez ha aumentado más el comercio internacional, esto ha dado lugar a crear un conjunto de reglas
prácticas que vienen a configurar una moderna ley de comerciante.

Junto a esta disciplina contractual o consuetudinaria, adquiere día a día más trascendencia en el comercio
internacional, un conjunto de normas establecidas por Convenios o Tratados Internacionales, en los que
frecuentemente se materializa la labor desarrollada en organismos como Comisión de las Naciones unidas
para el Derecho Mercantil Internacional (UNCITRAL), el Comité Marítimo Internacional o el Instituto
Nacional para la unificación del Derecho Privado.

Las Fuentes del Derecho mercantil.


En el proceso histórico de formación del Derecho mercantil desempeña un papel muy importante las
costumbres de los mercaderes, que influyeron decisivamente en la formación de los Códigos.

En la actualidad el principio de primací de la norma escrita, actúa por igual en el Derecho Civil y en el
Mercantil. Por esta razón, según el Código Civil, las fuentes son la ley, la costumbre y los principios generales
del Derecho.

En el caso del D. Mercantil las leyes mercantiles se anteponen a las civiles, y los usos a las costumbres. Y
además estos usos prevalecen incluso a las leyes civiles, en toda la materia mercantil, exceptuando a todos los
temas que tengan que ver con los contratos mercantiles, donde la jerarquía sería Leyes mercantiles, Derecho
Civil y Usos del Comercio.

Leyes mercantiles.
La ley mercantil es toda norma estatal escrita, cualquiera que sea su rango formal, que regule el sector del
Derecho patrimonial Privado acotado al enunciar el concepto de D. Mercantil.

La competencia de la legislación mercantil (hacer leyes mercantiles) corresponde exclusivamente al Estado.


Las CCAA únicamente pueden tener atribuidas competencias normativas o de ejecución en el espacio de cada
uno.

Usos de Comercio.
Estos siguen teniendo un alto significado, dado que a través de ellos se manifiesta la respuesta dada por sus
protagonistas a los específicos requerimientos que plantea el tráfico.

La fuerza del uso deriva de la gran práctica de un determinado comportamiento. Para ello tiene que haber un
ELEMENTO MATERIAL, generalización de una determinada conducta y un E.ESPIRITUAL, la creencia de
que ésta resulta obligada. El uso contemplado en el C. Comercio es el que se observa en una determinada
plaza o sitio. Aunque esto no significa que los usos no se puedan dar en distintas ciudades, el ejemplo son los
Usos Internacionales.

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La prueba del uso.


El uso a diferencia de la ley ha de ser probado en caso de su alegación ante los jueces o tribunales por la parte
que lo propone. Al no estar tasados los medios de prueba utilizables, puede recurrirse a cualquiera de los
admitidos en el Derecho.

Las recopilaciones de usos publicadas por el Consejo Superior de Cámaras de Comercio, Industria y
Navegación de España o por la Cámara de Comercio Internacional tienen un indudable valor informativo pero
se puede cuestionar en el momento de la invocación la vigencia actual de ese uso; por tanto su vigencia tiene
que ser demostrada.

Tema 2. La Empresa.
Concepto.
El desarrollo de actividades económicas se centra, en torno a organismos que denominamos empresas.
Además, estas empresas son vendidas, heredadas, arrendadas… y esto constituye una necesidad de conocer
sobre que recaen estos negocios para determinar una disciplina jurídica que se pueda aplicar. Sin embargo, el
concepto jurídico unitario de empresa era inexistente en años anteriores.

Ahora ha comenzado la recepción del concepto jurídico de empresa. Empezó en 1954 con La Ley de Hipoteca
Mobiliaria y Prenda sin desplazamiento de la Posesión y también en 1964 La Ley de Arrendamientos
Urbanos, donde establecía que no solamente se arrendaban los bienes que estén en la empresa, sino una
unidad patrimonial que tiene vida propia y puede ser explotada.

Finalmente con la llegada de la Constitución en 1978 y otra serie de leyes se deduce para el legislador que la
empresa es una específica modalidad de riqueza productiva, que nace como iniciativa del empresario, de la
proyección de su patrimonio según la labor que realiza, según los distintos factores de producción que utiliza
y de la actividad que desarrolla en el mercado, a través del conjunto de bienes y derechos así organizados.

Negocios jurídicos sobre la empresa.


La empresa es una unidad patrimonial con vida propia compuesta por muchos elementos que el empresario
combina según sus criterios, y esta hace que tenga un valor añadido al de los elementos que lo forman.

La empresa puede ser objeto de distintos negocios jurídicos. La empresa puede ser compradas, arrendadas,
aportadas a sociedades, adquirida por sucesión hereditaria… Como no se tiene un concepto jurídico claro de
lo que es una empresa, surgen muchas problemáticas.

Para resolver estos conflictos hay que conjugar las normas mercantiles y civiles. De este modo puede darse la
transmisión de la empresa como un todo, con todos los elementos que la integran. Por ello, se asume el
principio de autonomía de voluntad de los contratantes que otorgan a la empresa como un todo para poder
hacer negocios sobre ella.

Compraventa de la empresa.
La compraventa es el negocio más común de trasmisión entre los integrantes de una empresa. Sin embargo,
ninguna ley regula lo que se debe seguir para la compraventa de una empresa. Por ello, se sacan del Derecho
Común las reglas básicas para la compraventa mercantil, y posteriormente, se adaptan al contexto, en este
caso la empresa. Puede definirse como un contrato en el que se obliga a transmitir a otro, a cambio de un
precio, la titularidad de una empresa.

Cuando el empresario es una sociedad de capital, la empresa se puede transmitir de dos formas:
 Directa: se cambia el titular de la empresa y se transmite formalmente los bienes y derechos que
integran la empresa.
 Indirecta: cuando se transmiten las acciones o participaciones de la sociedad, de modo que no hay
cambio en la titularidad de la empresa ni transmisión formal de los elementos que la forman. El
comprador se hace de modo directo con el control de la sociedad titular, y de modo indirecto con la
empresa misma.

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La diferencia entre una y otra radica,


es que en la forma indirecta no es necesario transmitir a los compradores cada uno de los elementos que
forman la empresa, porque no hay cambios en la titularidad formal de la empresa, solo cambian los
accionistas.

No es un contrato formal, sin perjuicio de que en caso de compra directa la transmisión de algunos bienes
integrantes de la empresa exigen el respeto de unos requisitos; sin embargo, es conveniente la formalización
del contrato en escritura pública y la adición de un inventario de los elementos vendidos.

Obligaciones del comprador y del vendedor.


La posición jurídica del comprador no tiene ninguna peculiaridad, ya que solo se le obliga a satisfacer el
precio que estaba estipulado. En cambio, el vendedor no sólo está obligado a entregar la cosa vendida, en este
caso la empresa, en el caso de compra directa y al saneamiento en caso de vicios ocultos, (donde el vendedor
está obligado a arreglar la cosa si tiene un fallo o cambiarla por otra o indemnizar) o la evicción (le permite al
comprador ir contra el vendedor para resolver el contrato en caso de estafa o de vender 2 veces la misma cosa,
y obtener una indemnización).

La obligación unitaria de transmitir la empresa en caso de compra directa supone que se haga la entrega de
todos los elementos que la integran, tanto materiales como inmateriales.
1. Los bienes inmuebles se transmiten mediante el otorgamiento de la correspondiente escritura
pública y la inscripción en el Registro de la Propiedad.
2. Los bienes muebles mediante su entrega material.
3. Los derechos de propiedad industrial, (la marca) se transmitirán frente a terceros en el Registro de
la Oficina Española de Patentes y Marcas.
4. Los créditos procedentes de la actividad empresarial se trasmiten si hay un pacto, y si no se
estipula en el contrato, se transmitirán conforme a la cesión ordinaria de créditos, es decir, debe
haber acuerdo entre las partes y notificárselo al deudor del crédito para que conozca al nuevo
acreedor.
5. Las deudas procedentes de la actividad empresarial serán asumidas por el comprador si está en el
contrato, se necesita un pacto expreso. Se necesita el consentimiento del acreedor, sin él el deudor
no quedará liberado. Existen normas especiales relativas a ciertas deudas: de las deudas salariales,
seguridad social y tributaria, responderá el comprador solidariamente.
6. Los contratos en curso de ejecución se transmiten mediante un acuerdo tripartito: entre el
comprador, el vendedor y el consentimiento del contratado.
7. Los libros de contabilidad, tiene que conservarlo el vendedor durante 6 años desde la última
anotación. Como es muy importante para el comprador, se le puede facilitar una copia, pero en el
caso de no ser así lo mantendrá el vendedor durante esos 6 años y el comprador podrá consultarlo
cuando desee.
8. La clientela, puede llegar a ser económicamente muy valiosa, por ello tanto en compra directa
como en indirecta, para su transmisión el comprador le impone al vendedor la obligación de
colaborar con él y la de no hacerle competencia en los términos y tiempo preciso.

Arrendamiento de la empresa.
El contrato de arrendamiento de la empresa se regirá por lo pactado entre las partes y por la legislación
arrendaticia. Es el contrato por el que se cede la explotación de una empresa a una persona distinta del titular,
por precio y tiempo determinados.

La especialidad de que se arrende una empresa repercute en las obligaciones:


1. Arrendador: entregar al arrendatario la empresa y a mantenerle el goce pacífico de la misma. Debido a
esto el arrendador no puede hacer competencia al arrendatario durante el periodo de vigencia del
contrato.
2. El arrendatario: tiene que satisfacer el precio o renta convenido, y tiene que continuar la explotación
de la empresa; ha de devolverla en el estado en que razonablemente debería encontrarse al finalizar el
contrato. Una vez se ha extinguido el contrato, el arrendatario queda sometido a una prohibición de
competencia.

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Garantías sobre la empresa.


No existe en nuestro Ordenamiento derechos reales de garantía sobre la empresa en cuanto tal. Esta situación
dificulta el acceso del empresario al crédito, en la medida que sólo podrá constituir derechos reales de garantía
sobre algunos bienes de la empresa.

Esta carencia puede verse paliada en virtud del recurso a la llamada hipoteca sobre el establecimiento
mercantil (no la empresa sin el local). El empresario sea propietario del local o que al menos sea arrendatario
con capacidad para explotarlo. Su contenido ha de incluir necesariamente el derecho de arrendamiento sobre
el local y las instalaciones fijas, así como, salvo pacto contrario, los signos distintivos de la empresa, además
de la maquinaria y utillajes. En caso contrario también se podrá extender sobre los signos distintivos de la
empresa, y en caso que se extienda más, recaerá sobre la mercancía y materia prima (pactado previamente).

La ley obliga al hipotecante a continuar con el desarrollo de su actividad y trata de asegurar que la eventual
ejecución de la garantía, no la interrumpa.

Tema 3. El Empresario.
Empresario es la persona física o jurídica en nombre del cual se desarrolla profesionalmente una actividad
económica organizada que se dirige al mercado.

Clases.
 Empresario público o privado. Cuando la iniciativa es ejercida o controlada por una Administración
u organismo público estamos ante un empresario público (ha quedado al margen del derecho
mercantil). Cuando se ejerce por una persona física o jurídica de Derecho privado estamos ante un
empresario privado.

Dentro de los empresarios privados tenemos que distinguir entre los capitalistas y los empresarios de
economía social (cooperativas, mutuas, fundaciones…) como ha reconocido la Unión Europea nuestra
pionera Ley de economía social.

 Empresario individual y social. El empresario individual es la persona física o moral que adquiere
condición de empresario. Cuando la empresa es ejercida por varias personas, se constituye
normalmente una sociedad. A veces, la iniciativa económica se desarrolla a través de otro tipo de
personas jurídicas como son las fundaciones o asociaciones.

 Empresario civil o mercantil. La importancia de distinguirlos existe en que el régimen jurídico


aplicable entre unos y otros varía. Sólo los empresarios mercantiles están sujetos al estatuto del
empresario mercantil. Esta distinción ha evolucionado a lo largo del Derecho Mercantil.
Hoy son civiles los empresarios individuales que se dediquen a actividades económicas no mercantiles como
la agricultura, la pesca, la artesanía… No obstante estas actividades experimentan una fuerte atracción hacia el
derecho Mercantil. Por otro lado, todas las sociedades por su forma, pertenecen al derecho Mercantil.

 Grandes, pequeños y medianos empresarios. La tradición en nuestro Derecho es no distinguir en


las normas aplicables en función de las dimensiones de las actividades económicas. En cambio, en los
últimos tiempos se viene introduciendo diferencias en los regímenes jurídicos entre grandes, medianos
y pequeños empresarios.

1. Las normas administrativas de fomento que otorgan subvenciones y ayudas a las pymes.
2. Las normas sobre la contabilidad mercantil que permiten la presentación del balance y del estado de
cambios en el patrimonio neto abreviados, y de la cuenta de pérdidas y ganancias abreviada a
determinados empresarios en atención a su reducida dimensión.

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3. Las normas que aprueban el plan general de contabilidad de pymes y los criterios contables
específicos de las microempresas.
4. Las normas tributarias que establecen bonificaciones fiscales a favor de las pymes.

El empresario individual.
La persona física adquiere condición de empresario en virtud del cumplimiento de los siguientes requisitos:
1. Tener la capacidad legal de obrar para adquirir la condición de empresario. El C.Comercio
exige la mayoría de edad y la libre disposición de sus bienes. Por ello, los menores emancipados o no,
no pueden adquirir la condición de empresario. A no ser, que continúen con la empresa de sus tutores;
los menores e incapaces que adquieran a título mortis causa (muerte) una empresa, pueden continuar
el ejercicio de la actividad económica por medio de sus representantes legales. Art 4 y 5.
2. Desarrollar una actividad económica, organizada y dirigida al mercado, de manera continuada
y duradera.
3. Asumir los derechos, obligaciones y responsabilidades derivadas de su actividad económica.
Por falta de requisito, no es empresario el que ejerce una act. Económica por cuenta de otra persona
como colaborador (apoderado).
La ley ha regulado el estatuto del trabajador autónomo y lo define como una persona física que
realiza de forma habitual, personal, directa, por cuenta propia y fuera del ámbito de dirección y
organización de otra persona, una actividad económica o profesional a título lucrativo.
El empresario individual, puede limitar su responsabilidad patrimonial asumiendo la condición de
emprendedor de responsabilidad limitada (ERL). Cumplidos los requisitos legales, este empresario no
responde con si vivienda habitual de las deudas empresariales, exceptuando las de Derecho público.
EL ERL debe inscribirse en el Registro Mercantil y redactar las cuentas anuales.

Ejercicio de actividades económicas mercantiles por persona casada. (art. 6,7,8,9,12 de C.Comercio)
Si el régimen económico del matrimonio es, la sociedad de gananciales, debe puntualizarse qué bienes
responden por las deudas empresariales. Siempre que se respeten las normas aplicables, los cónyuges pueden
regular en el Registro Mercantil, el régimen económico de su matrimonio.

La ley fija que los bienes que responden de forma directa frente a los acreedores del cónyuge empresario son:
1. Los bienes privativos del empresario. (propios del empresario)
2. Los bienes gananciales que sean resultado de beneficios empresariales (50% de cada uno)
La citada responsabilidad mínima e imperativa por las deudas empresariales puede ser ampliada mediante el
consentimiento del cónyuge no empresario.

La responsabilidad se extendería a todos los gananciales, si así se consiente de manera expresa, tácita o
presunta. Este consentimiento nace de la ley cuando el empresario viene desarrollando su actividad económica
y el cónyuge no empresario no opuso de forma expresa y formal (conste en escritura pública e inscrita en el
Registro Mercantil); es decir, si antes de contraer matrimonio ya explota una empresa y su pareja no se opone
al régimen de gananciales; los Bienes Comunes que se han obtenido con el fruto de la empresa también
responderán ante las deudas de la empresa de forma indirecta. A esto se le denomina el consentimiento tácito
e implícito.

El cónyuge no empresario puede revocar su consentimiento, con lo que pasaríamos a la situación de


responsabilidad mínima. Esta revocación no puede perjudicar a los derechos ya adquiridos. El cónyuge no
empresario puede consentir, en forma expresa y formal, que sus bienes privativos también respondan de las
deudas empresariales.

El estatuto del empresario Mercantil.


Los empresarios mercantiles han estado tradicionalmente sujetos a un específico régimen profesional en
defensa de la seguridad del tráfico económico. Algunos aspectos de este régimen están hoy generalizados, es
decir, se extienden a todos los empresarios, tanto civiles como mercantiles, e incluso a los públicos.

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El contenido básico de este régimen es:


1. La obligación de llevar una contabilidad
2. La obligación de inscribirse en el Registro Mercantil.
3. La sujeción a un procedimiento de ejecución colectiva en la hipótesis de insolvencia.

La contabilidad de la actividad empresarial. (art. 25 al 49 C.Comercio).


Todo empresario está obligado a llevar una contabilidad ordenada y adecuada a su actividad económica, de
conformidad con las normas legales aplicables. En derecho contable se distinguen dos grupos de normas;
1. Contabilidad formal. La ley obliga al empresario a llevar como mínimo dos libros en soporte
informático: el Libro de inventario y de cuentas anuales y el Libro diario. Además, los libros deben
ser legalizados telemáticamente en el Registro mercantil del domicilio del empresario. Los libros
contables deben llevarse por orden de fechas, sin espacios en blanco ni tachaduras. Se deben
conservar durante 6 años, sobre todo porque pueden ser utilizados como medio de prueba tanto a
favor como en contra del empresario.
2. Contabilidad material. Las cuentas anuales comprenden el balance,
La cuenta de pérdidas y ganancias,
Un estado que refleje los cambios en el patrimonio neto del ejercicio,
Un estado de flujos de efectivo
Y la memoria.
Estos documentos forman una unidad. El objeto perseguido con la redacción de estas cuentas es que la
contabilidad muestre una imagen fiel de la realidad patrimonial del empresario, de su situación
financiera y de los resultados de su empresa.

La normativa contable desarrolla los principios que presidirán la redacción de las cuentas anuales.
1. Principio de continuidad: tener coherencia para poder comparar unos y otros.
2. Unidad: solo 1 contabilidad por empresa.
3. Prudencia valorativa: Imagen fiel y exacta, sean reales.
4. Claridad: Cumplir las reglas formales.
5. Realidad: Sean reales las cuentas.

Estas cuentas deben ser firmadas por el empresario. Las irregularidades en la contabilidad pueden
acarrear, incluso, responsabilidad penal.
Esta contabilidad material ha sido objeto de la armonización internacional, incluida España mediante
las normas internacionales de contabilidad (NIC y NIIF).

Las sociedades de capital que sobrepasen determinados niveles de actividad económica o que operen
en determinados mercados, están obligadas a auditar sus cuentas anuales. Estas mismas sociedades
deben depositar sus cuentas anuales en el Registro Mercantil de su domicilio social. Si no se realiza el
registro conlleva sanciones.

El empresario individual que tributa en el IRPF en el sistema de estimación objetiva, en la práctica da


cumplimiento a sus obligaciones contables llevando a cabo las obligaciones establecidas en este
régimen.

El Registro Mercantil.
Es un instrumento de publicidad legal creada para dar seguridad al ejercicio de actividades económicas. Está
constituido por un conjunto de oficinas que radican en las capitales de las provincias y en algunas ciudades.
En Madrid tiene su sede el Registro mercantil central, que recopila la información procedente de los Registros
provinciales. Se encarga del BORME y de la gestión de la Sección de las denominaciones sociales.
Desde el 1 de enero del 2009 solo existe la edición electrónica del BORME.

El Registro mercantil es un Registro Público, cualquier interesado puede tener conocimiento de su contenido
solicitando una nota simple o certificado (publicidad formal).

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Es un registro limitado en cuanto a los sujetos y los actos inscribibles. Como regla tienen acceso al Registro
de los empresarios mercantiles individuales, las sociedades y las entidades de crédito y de seguros.

La inscripción es voluntaria en los empresarios individuales (salvo para los navieros y el ERL) y obligatoria
en los demás supuestos. El empresario individual no inscrito no se beneficiará de los efectos de la inscripción.

Los efectos de la inscripción y de la falta de inscripción de los actos y contratos inscribibles.


Los actos o contratos de inscripción obligatoria tienen acceso al Registro mediante documento público y son
calificados por el Registro Mercantil. Este procedimiento permite presumir que lo inscrito es exacto y válido.
Los efectos de la inscripción son la presunción de conocimiento, sin que se admita prueba en contrario, por
todos los terceros de buena fe desde la fecha en la que lo inscrito es publicado en el BORME.

Respecto a los terceros que conocen o debían conocer el acto inscrito se entiende que lo conocen desde la
inscripción en el Registro y, si se puede demostrar su conocimiento anterior, serían terceros de mala fe.

Los efectos de la falta de inscripción (publicidad material negativa) consiste en que esa omisión no puede
beneficiar a quien está obligado a instar la oportuna inscripción. Por el contrario, los terceros de buena fe
pueden hacer valer el hecho no inscrito en lo que les sea favorable.

Principios del Registro:


1. Titulación pública. Solo pueden acceder a él documentos de escritura pública.
2. Legalidad registral. El registrador tiene que calificarlo, es decir, que cumpla con la ley y que los que
lo otorgan tengan capacidad mercantil.
3. Buena fe registral. Está protegido el que actúa sobre la base de la información del Registro como 3º de
buena fe.
4. Legitimación. Lo que está publicado se presume válido y exacto.
5. Tracto sucesivo. No se podrá inscribir un acto si no se ha inscrito previamente el empresario.
6. Prioridad. El primero que se inscribe es el que tiene el Derecho.ç

Tema 4. LAS SOCIEDADES MERCANTILES.

Sociedad como contrato.


La sociedad es un contrato por el que a dos o más personas se les obliga a poner en común dinero, bienes
industria, con ánimo de lucro.
Por tanto, es un contrato plurilateral caracterizado por la existencia de partes que tienen intereses
contrapuestos y una comunidad de fin.

Es un contrato de colaboración, mediante el que 2 o más personas conforman una organización dotada de
entidad propia. Hay algunas excepciones donde se reconoce una sociedad unipersonal, una persona.

Como todo contrato la sociedad requiere.


1. El consentimiento: declaración de voluntades de cada socio. Sus posibles vicios determinan la
anulabilidad del vínculo afectado. Lo mismo ocurre con los defectos de capacidades, que solo
anularán la relación del contrato respecto a ese socio. Por el contrario, si la aportación de ese socio
fuera esencial se podría producir la extinción de la sociedad.
2. Objeto: es el contenido de las obligaciones de los socios, las aportaciones. Distinto del objeto de
contrato es el objeto de la sociedad, es decir, la actividad que quieren desarrollar.
3. Causa: el fin común de la sociedad. El ejercicio conjunto de una determinada actividad económica
con ánimo de lucro.

La sociedad como ente con personalidad jurídica.


La sociedad tiene personalidad jurídica, es decir, tiene capacidad jurídica y autonomía patrimonial. La
diferenciación del patrimonio social y el de los propios socios, va acompañado de una separación de
responsabilidades que varía según el tipo de sociedad.

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Y por último, la constitución de una sociedad mercantil requiere tanto escritura pública como registro.

Clases.
Las sociedades personalistas se basan en la concurrencia personal de los socios, donde ellos mismos tienen
que realizar la gestión cuando las participaciones son intransferibles sin el consentimiento de todos ellos.
Estas son: la colectiva y la comanditaria simple.
En las sociedades capitalistas no interesa tanto la persona del socio, sino su aportación. De ahí que los socios
cuyas participaciones son, en principio, libremente transmisibles no tienen el derecho de gestionar la sociedad.
Estas son: La S.A, S.L y S.C por acciones, pero en estas dos últimas hay algunos aspectos personalistas.

Cabe destacar que las sociedades capitalistas son siempre mercantiles, no dependen del objeto. En cambio, las
sociedades personalistas pueden ser civiles o mercantiles, dependiendo de la actividad para cuya explotación
se hayan constituido.

LA SOCIEDAD COLECTIVA.
La sociedad colectiva es una sociedad personalista, en la que los socios, en nombre colectivo, desarrollan una
actividad económica de cuyas consecuencias responden subsidiaria, personal y solidariamente de todos sus
bienes (no se separa el patrimonio de la empresa con el suyo propio, es todo uno).

 Constitución.
La circunstancia más importante que debe constar en la escritura pública es la razón social:
Esta estará formada por todos los nombres de los socios, algunos de ellos o de uno solo, y en este caso se debe
añadir la expresión “y compañía”. Si no se es socio pero se pone su nombre en la razón social, responderá
solidariamente ante las circunstancias que aconteciera.

Si se quiere realizar la modificación de la razón social, se requiere el consentimiento de todos los socios
colectivos, salvo pacto contrario.

 Relaciones jurídicas internas.


Son las que se establecen entre los socios, o entre estos y la sociedad, y están reguladas por normas
dispositivas, solo aplicables en defecto de acuerdo. No cabe en el contrato establecer cláusulas que contraríen
los principios esenciales de la sociedad.

Administración de la sociedad: en caso de que no haya un nombramiento, todos los socios tienen la facultad
de dirigir los negocios comunes en un régimen de administración mancomunada.

También cabe la posibilidad de conferir la administración a uno o varios socios. En estos casos de especial
nombramiento, los que no son administradores no podrán contrariar ni entorpecer las gestiones de los
administradores.

Participación en los resultados: si no se ha dicho lo contrario, los beneficios se dividirán según la porción de
interés que cada socio tuviera en la compañía. De existir socios industriales (que solo aportan trabajo),
figurarán entre los socios capitalistas de menor participación. Del mismo modo se imputarán las pérdidas,
excluyendo a los socios industriales.

 Relaciones jurídicas externas.


Son las generadas entre la sociedad o los socios con terceros, y se rigen por disposiciones imperativas.

Representación de la sociedad: La manifestación a los terceros de la voluntad social se realiza a través de los
socios a quienes se atribuye el signo de la firma social.

Por otro lado, la representación tiene un contenido típico, determinado por el ámbito social, respecto al cual
no son admisibles limitaciones ni inscritas en el Registro Mercantil.

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Responsabilidad por las deudas sociales: De las deudas sociales responde la sociedad con todo su
patrimonio, pero también los socios, de forma personal e ilimitada, solidaria entre ellos y subsidiaria respecto
a la sociedad.

 Disolución, liquidación y extinción.


La sociedad colectiva puede disolverse por la voluntad de los socios o por las causas previstas en la ley.
La disolución no comporta el fin de la sociedad, sino básicamente el inicio de su liquidación: la disolución no
es sino un presupuesto de la extinción de la sociedad.

Puede ocurrir que la resolución de las relaciones societarias se limite a uno o varios socios. Esta disolución
parcial, comprende supuestos de exclusión y separación de los socios.

Exclusión y separación de socios: La exclusión tiene carácter sancionador, al derivarse del incumplimiento
de las obligaciones sociales que el Código considera causas de recisión parcial del contrato. La separación de
un socio ha de ser consentida por los restantes o determinada por resolución judicial.
Tanto la exclusión como la separación surtirán efectos frente a terceros desde su inscripción en el Registro.

Disolución: Las causas legales de la disolución vienen determinadas en el Código de Comercio. Son el
cumplimiento del término fijado en el contrato, la conclusión de la empresa que constituya el objeto social, la
pérdida del capital social, la apertura de la fase de liquidación de la compañía declarada en concurso, la
muerte de uno de los socios colectivos, la inhabilitación de uno de los socios…

La disolución de la sociedad que proceda de cualquier otra causa que no sea la terminación del plazo por el
cual se constituyó, no surtirá efecto en perjuicio de otros hasta que se registre en el Registro Mercantil.

Liquidación y extinción: La liquidación es una consecuencia de la disolución, es el proceso en el que la


sociedad realiza cuantos actos son necesarios para fijar el patrimonio social que se distribuirá entre los socios.
Se rige por reglas establecidas en la escritura y, en su defecto, por las previstas en la ley. Y concluye con la
división del haber social resultante, que se hará como se ha determinado en la escritura o en su defecto, en
proporción a lo aportado.

La extinción de la sociedad se produce cuando terminando el proceso liquidatario y de reparto, se cancelan sus
asientos en el Registro.

LA SOCIEDAD COMANDITARIA SIMPLE.


Es una sociedad que desarrolla una actividad económica de cuyas consecuencias responden (de forma
subsidiaria respecto a la sociedad), limitadamente los socios comanditarios e ilimitadamente los socios
colectivos.

Constitución.
En la escritura de la sociedad constarán las mismas circunstancias que en la colectiva y las específicas
referidas a la identidad y aportación de los socios comanditarios.

En la razón social se añadirá la expresión “Sociedad en comandita” y en ella nunca podrán incluirse los
nombres de los socios comanditarios. La modificación del contrato social requiere el consentimiento de todos
los socios colectivos, estándose, respecto a los comanditarios, lo que se dice en la escritura.

Relaciones jurídicas internas.


La gestión de la sociedad está encomendada a los socios colectivos, prohibiéndose a los comanditarios
cualquier acto de administración, ni aun en calidad de apoderados.

La participación en los resultados, se aplicarán las reglas de las sociedades colectivas, si bien la participación
del comanditario en las pérdidas de la sociedad está limitada a la cuantía de su aportación.

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Relaciones jurídicas externas.


La representación de la sociedad corresponde a los socios colectivos autorizados para usar su firma. El
comanditario no puede actuar como apoderado.

La responsabilidad de los socios comanditarios queda limitada a los fondos que pusieran.

Disolución, liquidación y extinción.


Las disposiciones comunes a las sociedades personalistas, por lo que vale lo expuesto en orden a la disolución,
liquidación y extinción de la sociedad colectiva, con los lógicos particularismos de la específica posición de
los socios comanditarios.

LAS SOCIEDADES DE CAPITAL.


La sociedad limitada, sociedad anónima y comanditaria por acciones; todas ellas son de carácter mercantil
con independencia a la actividad que realicen.

a) En la sociedad de responsabilidad limitada el capital no puede ser inferior a 3000 euros, salvo que se
trate de una sociedad de formación socesiva que puede constituirse con una cifra inferior, hasta
alcanzar lo establecida con carácter general, quedará sometida a unos límites y obligaciones
especiales.

El capital estará dividido por participaciones sociales y se integrará por las aportaciones de todos los
socios, quienes no responderán personalmente a las deudas sociales. Es una sociedad cerrada, tanto en
la transmisibilidad de la condición de socio está sometida a ciertas restricciones. En su denominación
figurarán las siglas S.L.

Las sociedades de responsabilidad limitada es el tipo básico de las s. de capital, el más adecuado para
las pymes pero utilizable también por la grande siempre que no pretenda recurrir al mercado
financiero (la bolsa), ya que no se puede.

b) En la sociedad anónima, el capital no será menor a 60.000 euros que estará dividido en las acciones y
se integrará por todas las aportaciones de los socios, que no responderán personalmente de las deudas
sociales. En su denominación figurará necesariamente la indicación S.A.

La sociedad anónima es el tipo propio de las grandes operadoras económicas, si bien, en ocasiones,
viene impuesto para el ejercicio de determinadas actividades económicas y, resulta conveniente por su
polivalencia funcional.

c) S. comanditaria por acciones, el capital no será menor a 60.000 euros y estará dividido por acciones y
se integrará por las aportaciones de los socios, quienes no responden personalmente de las deudas
sociales salvo uno de ellos, que es el encargado de la gestión y responde como socio colectivo,
personal, ilimitada, subsidiaria y en su caso, solidaria.

La sociedad comanditaria por acciones podrá utilizar una razón social con el nombre de todos los
socios colectivos o de algunos de ellos con la necesaria indicación de S.Com por A.

A la S.Com por A es de aplicación el régimen de sociedad anónima, excepto en lo que resulte


incompatible con sus normas específicas.

El capital social.
El capital lo constituye la cantidad que hay en la escritura y es una cifra contable, coincidente con la suma de
los valores nominales de las participaciones o acciones de la sociedad.

El patrimonio, se refiere al conjunto de derechos y obligaciones de valor pecuniario pertenecientes a la


sociedad en un momento. En la constitución de la sociedad normalmente el capital corresponde con el
patrimonio, pero una vez que la sociedad comienza sus operaciones, mientras el capital siempre es el mismo el

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patrimonio varía. En el balance el capital social es la primera partida del pasivo y constituye una dimensión
contable que actúa como garantía indirecta de los acreedores sociales, en cuanto impide que pretendan
presentarse beneficios ficticios.

En las sociedades de capital rigen los siguientes principios:


 Capital mínimo: siendo ese mínimo fundacional y funcional, en el sentido que, una vez constituida
la sociedad, el capital no debe estar por debajo de esta cifra
 Determinación: hay que nombrar el capital social aportado obligatoriamente en los estatutos.
 Integridad: el capital tiene que estar desde la constitución de la sociedad, íntegramente aportado. En
la S.L el capital tiene que estar íntegramente desembolsado, en cambio en la S.A es suficiente el
desembolso de una cuarta parte del valor nominal de cada acción.
 Realidad: tiene que responder a una aportación patrimonial efectiva.
 Estabilidad: dado que no puede ser alterado si no es por los trámites legales y modificando su
mención en los estatutos.
 Correspondencia efectiva: en cuanto a la cifra de capital no es un dato formal, sino que se debe
corresponder de modo efectivo con los elementos patrimoniales.

Naturaleza jurídica.
Las sociedades de capital se constituyen por contrato entre dos o más personas. La sociedad anónima también
puede constituirse, en forma sucesiva, por suscripción pública de las acciones, sistema muy raramente
utilizado por los operadores económicos.

Requisitos de forma y publicidad.


En la escritura pública de constitución de las sociedades de capital han de constar los datos identificativos de
los otorgantes; su voluntad de crear una sociedad, con elección de qué sociedad y qué aportación va a realizar
cada socio; y en caso de la anónima, lo que se obliga a aportar en un principio y la numeración de las
participaciones o acciones atribuidas a cambio. También debe constar, la identidad de la personas o personas
que se encarguen inicialmente de la administración y de la representación de la sociedad, así como los
estatutos.

Los estatutos, son la norma por la que se van a regir la vida y el funcionamiento de la sociedad. Entre sus
menciones obligatorias están la denominación, el objeto social, domicilio, capital social, valor de las acciones
o participaciones, su numeración correspondiente y la identidad de los socios colectivos si fuera una S.Com
por A.

Los fundadores (son las personas que otorgan la escritura social y suscriben todas las participaciones) han de
ser como mínimo dos. Basta un solo socio para S.unipersonal.

La escritura de constitución debe presentarse a inscripción en el Registro Mercantil del domicilio en un plazo
de dos meses después de la fecha de su otorgamiento, siendo los fundadores y administradores responsables
solidarios de los daños y perjuicios que causen por el incumplimiento de la obligación.

Sociedad en formación y sociedad irregular.


El régimen de las sociedades no inscritas en el Registro Mercantil es diverso según se trate de una sociedad en
formación o una irregular.

En la sociedad en formación responde solidariamente por los actos y contratos realizados quienes los hubiesen
celebrado, a no ser que hubiesen establecido anteriormente que esos actos adquieren validez después de la
inscripción de la sociedad, y en ese momento asume la responsabilidad la sociedad.

De esta regla se exceptúan los actos y contratos indispensables para la inscripción de la sociedad, realizados
por los administradores dentro de las facultades que les confiere la escritura. En estos casos responderá la
sociedad en formación con el patrimonio integrado por las aportaciones de los socios, y ellos responderán

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personalmente hasta el límite de lo que hubiesen sido obligados a aportar. Una vez inscrita, la sociedad
quedará obligada por tales actos; pero los otros solo los asumirá si los acepta en un plazo de 3 meses.

Se considera que la sociedad es irregular cuando se constata la voluntad de no inscribir la sociedad o cuando
ha transcurrido un año desde el otorgamiento de la escritura sin que se haya solicitado la inscripción en el
registro Mercantil. En cualquier circunstancia todo socio podrá pedir la disolución de la sociedad y exigir, la
liquidación del patrimonio social o la restitución de sus aportaciones. Si nadie pide la disolución, se le
aplicarán las normas de la sociedad colectiva; es decir, mientras dure esa situación responderán
personalmente, solidaria e ilimitadamente de las deudas que tenga la empresa.

Si en un futuro se inscriben, las deudas que tengan antes de la inscripción seguirán respondiendo de la misma
forma a no ser que la sociedad se haga cargo de ellas.

Nulidad de la sociedad.
Son causas de nulidad:
a) No haber concurrido 2 personas para formar la sociedad de forma efectiva.
b) La incapacidad de todos los fundadores.
c) No expresarse en la escritura las aportaciones de cada socio.
d) No expresar en los estatutos la denominación de la sociedad, la cifra de capital y el objeto social
(también si este objeto es ilícito y atenta contra el orden público)
e) No haberse desembolsado el capital correspondiente según el tipo de sociedad.

El efecto básico de nulidad es:


a) El juez declara o realiza una sentencia de nulidad en la sociedad.
b) La sociedad entra en disolución.
c) Se produce la liquidación (repartir el patrimonio de la empresa, deudas, créditos…)
d) Cancelación de que existe esta sociedad en el Registro Mercantil.

Las aportaciones sociales y las prestaciones accesorias.


En las sociedades de capital solo podrán ser objeto de aportación, bienes o derechos patrimoniales
susceptibles de valoración económica. (En ningún caso podrán ser objeto de aportación el trabajo o los
servicios; la aportación de tal naturaleza que puedan realizar los socios colectivos en la sociedad Com por A
es una prestación accesoria).

1. Las aportaciones dinerarias se harán en moneda nacional, o si se hace en moneda extranjera hay que
determinar su equivalente en euros, acreditándose ante el notario en su escritura. No es necesaria en la
SL de formación sucesiva, pero los fundadores y quienes adquieran alguna participación responderán
solidariamente frente a la empresa y a los acreedores.

2. Las aportaciones no dinerarias deberán describirse en las escrituras de constitución o en la de


ejecución del aumento del capital social, con sus datos registrales, la valoración en euros que se le
atribuye y la numeración de las participaciones asignadas.
En las S.A las aportaciones no dinerarias requieren un informe elaborado por uno o varios expertos
independientes designados por el Registro Mercantil. EL informe contendrá una descripción de tales
aportaciones, así como los criterios de valoración y la indicación de si el valor atribuido corresponde o
no al valor nominal de las acciones que se establecen.
En la S.L la responsabilidad es de los socios y de los administradores, por ello el informe lo harán los
administradores y se depositará en el Registro Mercantil y se incorpora como anexo a la escritura de
constitución.
Además, en los estatutos podrá establecerse con carácter obligatorio para todos o algunos socios, prestaciones
accesorias distintas de las aportaciones de capital, expresando su contenido concreto y determinando si se
hace gratuitamente o mediante retribución.

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Los desembolsos pendientes.


En la S.A es obligación de todos los accionistas aportar a la sociedad bienes o derechos en la proporción que
le corresponde, según el capital no desembolsado en forma y plazo de los estatutos (dividendos pasivos).
Una vez se vence este plazo, el accionista que no desembolsa estos dividendos pasivos, incurre en mora, lo
que tiene unas consecuencias:
- Suspensión al derecho a voto.
- Suspensión del cobro del dividendo.
- Suspensión de la suscripción preferente de nuevas acciones (no puede comprar nuevas acciones).
La sociedad tendrá la facultad para exigir el cumplimiento al accionista, con intereses daños y perjuicios, o
enajenar las acciones por cuenta y riesgo del socio moroso (subastar las acciones, y todos los gastos los
cubrirá el accionista moroso y si no hay quien las compre se amortizan las acciones, es decir, se reduce el
capital para que las acciones “desaparezcan”).
Hasta que se haga el desembolso total de las acciones no liberadas serán nominativas o constará el débito en
las anotaciones contables. En caso de que se transmitan, responden solidariamente del pago de la parte no
desembolsada, tanto el que adquiere la acción como todos los que las transmitan.
Participaciones sociales y acciones: Las participaciones se encuentran solo en S.L y las acciones en la S.A;
éstas son partes alícuotas indivisibles y acumulables del capital. Tanto las acciones como las participaciones,
tienen que estar numeradas, y además tienen:
- Valor nominal, determina la cantidad que tiene que aportar el socio por cada acción o participación.
- Valor real, se corresponde no con el capital, sino con todo el patrimonio de la sociedad.
- Valor contable, resulta de los criterios seguidos al llevar la contabilidad o si existen reservas o
plusvalías no contabilizadas.
- Valor de mercado, viene dado por lo que se ofrece por las participaciones o acciones. Este valor no
tiene que coincidir con ninguno de los anteriores, ya que hay muchos factores que influyen en el
precio de una participación o acción.
Derechos y obligaciones del socio: Cada participación y acción tienen un titular legítimo al que se le confiere
la condición de socio y se le atribuyen unos derechos que están reconocidos en la ley y en los estatutos.
En cuanto a los derechos son básicos:
- Reparto de ganancias y el patrimonio resultante en caso de liquidación (hay algunas restricciones, ya
que solo se obtienen los beneficios cuando en la J. General se dice que estos beneficios pasan a ser
dividendos, aunque también pueden no repartir, y dejar esos beneficios para las reservas, para pagar
beneficios preferentes… )
- Asunción preferente al crear nuevas acciones o participaciones.
- Asistencia y voto en las juntas generales.
- El de impugnación en los acuerdos sociales.
- Información.
También, en los estatutos se puede hacer distinciones, y se puede establecer que para algunas participaciones
o acciones, se establezcan unas determinadas ventajas o privilegios en la distribución de dividendos o en la
participación en la cuota de liquidación, pero siempre dando un mismo trato a los socios que estén en igual de
condiciones.
Respecto a las obligaciones, las únicas posibles en las sociedades son las derivadas de las prestaciones
accesorias, si las hubiera, y en la S.A aportar el capital correspondiente si quedara algún desembolso. Además,
en la S.L se debe una fidelidad que, exige al socio un comportamiento leal y que tiene su manifestación

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concreta más relevante en la negación del derecho de voto al socio en aquellos asuntos en los que se encuentra
en conflicto de intereses con los de la sociedad.
Acciones sin derecho a voto: No votan pero tienen derecho a un dividendo mínimo anual, aparte del dividendo
ordinal que ya cobraría por sus acciones. Este dividendo es preferente, por ello siempre tienen que pagarlo y
si no lo hace, estas acciones recuperan el derecho a voto hasta que se cumpla.
Documentación y transmisión de las participaciones.
En la sociedad de responsabilidad limitada, las participaciones sociales no podrán estar representadas por
medio de títulos o anotaciones en cuenta, como es el caso de las acciones, y en ningún caso tendrán el carácter
de valores. La condición de socio, resultará de la escritura de constitución o de la de aumento de capital. Las
transmisiones, por ello, tienen que constar en escritura pública y, notificadas a la sociedad, quedarán reflejadas
en el libro de registro de socios.
La transmisión inter vivos, salvo disposición contraria en los estatutos, es libre entre los propios socios, a
favor del cónyuge, ascendiente o descendiente del socio o en favor de sociedades pertenecientes al mismo
grupo que la transmitente. En los demás casos rige lo dispuesto en los estatutos.
Régimen estatutario, tiene como límites no hacer libre la transmisión o directamente prohibirla, salvo que se
reconozca al socio el derecho de separación o la prohibición de transmitir se limite a un período inferior a 5
años. Tampoco puede obligarse al socio a transmitir un número distinto de acciones a las que el ofrece.
Régimen legal, el socio que se proponga transmitirlas debe comunicarlo a los administradores, indicando las
condiciones de la transmisión. Ellos en los 3 meses siguientes, llevarán el tema a la junta general, no pudiendo
la sociedad oponerse a la transmisión sino cuando los socios o la propia sociedad, opten por adquirir estas
acciones, en el plazo de un mes.
Transmisión mortis causa, comporta que el heredero adquiere la condición de socio. Los estatutos pueden
establecer a favor de los socios “sobrevivientes” o de la sociedad un derecho de adquisición de las
participaciones del socio fallecido, apreciadas en el valor razonable que tuvieran en el día del fallecimiento.
Documentación y transmisión de acciones.
a) Representación de la acción: las acciones podrán estar representadas por medio de títulos
(nominativos: representa al accionista y por tanto, aparece el nombre del titular en él; al portador: no
tiene nombre, y el dueño es quien posea el título) o anotaciones en cuenta (forma abstracta de las
acciones; son registros de códigos alfanuméricos para que se pueda llegar a los mercados oficiales, de
la bolsa)

Los estatutos determinarán la forma de representación, que necesariamente tendrá que ser la de
anotación en cuenta cuando se trate de sociedades que pretendan acceder a la bolsa. Como título, la
acción es un título de participación. Las acciones serán nominativas cuando:
- No se haya desembolsado íntegramente su importe.
- Su transmisibilidad esté sujeta a restricciones.
- Lleve aparejada prestaciones accesorias.
- Lo exija las disposiciones especiales.
La anotación en cuenta, estará regulada por la normativa de mercado de valores.
b) Transmisión de la acción: son libremente transmisibles, dependiendo de su régimen de circulación y
sobre todo de la forma en que estén representadas. Si son títulos al portador, la transmisión se hará
entregando el documento a la otra persona, en caso de ser nominativos, la transmisión puede ser
mediante endoso (el titular hace constar en el propio documento que lo transmite a otra persona), se
tiene que notificar a la sociedad para que ésta lo inscriba en el libro de acciones nominativas.

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La transmisión de las anotaciones en cuenta, vendrá dada por la “transferencia contable” y la


inscripción de la transmisión a favor del que la adquiere, y producirá el mismo efecto que la tradición
de los títulos.

La libre transmisibilidad de la acción, que compensa la carencia del accionista de un derecho


individual a separarse de la sociedad, sin embargo, no es absoluta. La ley contempla algunas
restricciones a la libre transmisibilidad y permite que, en determinadas condiciones, los socios puedan
establecer limitaciones consistentes e cláusulas de conocimiento o consentimiento.

Para ello, la limitación de transmisibilidad de las acciones tiene que:


- Estar prevista en los estatutos.
- Ser títulos nominativos.
- Establecer las causas por las que se puede denegar la transmisión de la acción.
- Solo puede negarla por las causas tasadas en los estatutos.
- Las condiciones no pueden ser “imposibles” de cumplir.
Derechos reales sobre participaciones y acciones.
En caso de copropiedad de participaciones o de acciones, los comuneros tienen que designar una sola persona
para que ejerza los derechos de socio, y responderán solidariamente frente a la sociedad de cuantas
obligaciones deriven de su condición.
En caso de usufructo sobre participaciones o sobre acciones (derecho de usar y disfrutar una cosa, pero hay
que dejarlo en el mismo estado), la cualidad de socio se le denomina nudo propietario, pero el usufructuario
(el que lo usa) tendrá derecho a los dividendos acordados por la sociedad durante el usufructo. El ejercicio de
los demás derechos, corresponde al nudo propietario.
En las relaciones entre el usufructuario y el nudo propietario, regirá lo que determine el título del usufructo, y
en su defecto, lo que dice la ley.
En el caso de prenda, (derecho real de garantía) de participaciones o acciones, corresponderá al propietario de
éstas el ejercicio de los derechos de socio, salvo los que digan lo contrario en los estatutos.
Pignorar, es ofrecer en garantía fondos, acciones, depósitos… Si no se cumple el pacto establecido y se ha
pignorado unas acciones, el acreedor ejecuta la prenda, es decir, lo da en subasta y obtiene el dinero; pero
mientras se ejecuta la prenda, los derechos siguen siendo del deudor.
Modificación de los estatutos.
La modificación de los estatutos corresponde a la junta general, con las únicas excepciones del cambio de
domicilio dentro del mismo término municipal, y de la reducción del capital derivado de la separación de un
socio, que son competencia del órgano de administración.
El acuerdo de modificación, en la S.L, requiere más de mitad de votos del capital social, a favor; es decir,
mayoría absoluta. En caso de S.A será necesario que la junta general se constituya con quórum reforzado.
La ley establece, reglas especiales de tutela de los socios, que parten del principio de que, cuando la
modificación estatuaria implique nuevas obligaciones para ellos, deberá adoptarse con el consentimiento de
los afectados.
El acuerdo de modificación estatuaria se ha de formalizar en escritura pública, que se inscribirá en el Registro
Mercantil. El registrador mercantil remitirá de oficio, de forma telemática y sin coste adicional alguno.

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Aumento del capital social: se puede realizar por la creación de nuevas participaciones o emisión de nuevas
acciones o por elevación del valor nominal de las ya existentes.
En ambos casos, el contravalor podrá consistir tanto en nuevas aportaciones dinerarias o no dinerarias,
transformación de reservas, beneficios o plusvalías. Lo primero determina un aumento real o efectivo del
patrimonio social; y lo segundo un aumento del valor nominal o contable del capital.
El aumento deberá ser acordado en la junta general. No obstante, en las S.A podrá delegar en los
administradores la facultad de acordad, en una o varias veces, el aumento del capital social hasta una cifra
determinada. Estos aumentos, no podrán ser superiores, a la mitad del capital social den el momento de la
autorización, y deberán realizarse mediante aportaciones dinerarias, en un plazo máximo de 5 años.
La ejecución del aumento de capital ha de constar en escritura pública. El acuerdo de aumento y su ejecución
deberán inscribirse simultáneamente en el Registro Mercantil.
Reducción del capital social: Puede tener por finalidad el restablecimiento del equilibrio entre el capital y el
patrimonio neto de la sociedad disminuido por consecuencia de pérdidas, la constitución o incremento de
reservas o devolución de las aportaciones.
En las S.A la reducción puede tener también finalidad, la aportación de los dividendos pasivos o aportaciones
pendientes. La reducción podrá realizarse mediante la disminución del valor nominal de las participaciones o
acciones, su amortización o su agrupación.
El acuerdo de reducción del capital a cero o por debajo de la cifra mínima sólo podrá adoptarse cuando
simultáneamente se acuerde la transformación de la sociedad o el aumento de su capital hasta una cantidad
igual o superior a la mencionada cifra mínima.
TEMA 5. MARCO NORMATIVO DEL TRÁFICO EMPRESARIAL.
El derecho de la competencia desleal.
La primera y principal fuente del Derecho de la competencia desleal vigente en España es la Ley de
Competencia Desleal, que prohíbe los actos de competencia desleal con el fin de proteger la institución de la
competencia en interés de todos los sujetos que participan en el mercado.
No todos los comportamientos pueden ser reputados desleales según esta ley; es necesario que haya sido
realizado en el mercado y con fines concurrenciales. La prohibición de actuar deslealmente abarca a cualquier
persona física o jurídica que participe en el mercado.
La ley de Competencia desleal introduce muchos cambios en el Derecho que ya existe: opta por el que ha
dado en llamarse modelo social de la competencia desleal, preocupado no solo de proteger a los empresarios
en las relaciones de mercado, sino también de salvaguardar los intereses de los consumidores y los intereses
públicos.
De modo que en la actualidad cabe lugar el hablar de un trío de intereses:
- Deslealtad frente al competidor.
- Deslealtad frente al consumidor.
- Deslealtad frente al mercado.
La cláusula general prohibitiva de la deslealtad.
La competencia desleal es un fenómeno que continúa en evolución. De ahí que no haya una lista cerrada de
actos de competencia desleal; esto explica la utilización por los legisladores en esta materia de estas cláusulas
generales que cumplen lo esencial para funcionar como mecanismos de autorregulación del sistema,
asegurando su adaptación a la cambiante realidad socioeconómica.

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Se dice que es desleal, todo acto de competencia que resulte objetivamente contrario a las exigencias de buena
fe. En ella aparecen dos referencias objetivas:
- Objetivamente; significa que para la constatación de la existencia de un comportamiento desleal, la
intención de un sujeto es un extremo irrelevante.
- La expresión buena fe, referida a la inexistencia en el mercado de abuso al derecho a competir.
Por exigencias del Derecho Comunitario, esta cláusula delimita los casos que se entienden conculcada la
buena fe objetiva en las relaciones entabladas entre empresarios y consumidores.
Así ocurre, cuando en el acto de competencia realizado por el empresario concurren dos exigencias:
- Ser contrario a la diligencia profesional, entendida como el nivel de competencia y cuidados que cabe
esperar de los empresarios.
- Ser susceptible de distorsionar de manera significativa el comportamiento económico del consumidor,
impidiéndole adoptar una decisión económica con pleno conocimiento de causa.
Las cláusulas especiales prohibitivas de la deslealtad.
Entre las cláusulas generales y las especiales, existe una relación de norma general- norma especial:
El enjuiciamiento de todo comportamiento desleal obliga, a intentar subsumirlo dentro de algunos de los
supuestos particulares de deslealtad; solo si dicha subsunción no es posible procederá a la aplicación directa
de la cláusula general.
La Ley de Competencia desleal, establece un amplio catálogo de competencia desleal. En su confección el
legislador ha prescindido de toda clasificación sistemática. Aun así pueden ser clasificados en atención a los
intereses más afectados por los actos de competencia desleal. Hay 3 grupos:
- Los que lesionan los intereses de los competidores, es decir, atentan contra la posición de un
competidor, como ocurre con los actos de denigración, los de comparación, imitación, explotación de
reputación ajena…
- Los que lesionan los intereses de los consumidores, es decir, restringen la libertad de decisión del
consumidor, como los actos de confusión y engaño.
- Los que lesionan los intereses públicos, perturban el mantenimiento de un orden libre y no falseado,
como los actos de violación de las normas, explotación de situaciones de dependencia económica y
los de venta a pérdida.
La defensa jurisdiccional.
El legislador pone a disposición de los interesados un amplio abanico de acciones procesales ejercitables
frente a la competencia desleal.
1. La acción declarativa de deslealtad, obtener declaración judicial de deslealtad de un acto.
2. La acción de cesación del acto desleal que ya ha sido puesto en práctica (prohibirla).
3. La acción de remoción de los efectos del acto desleal, que tiene por objeto que el Juez solicite
medidas negativas (destrucción de los objetos) o positivos (cambio de presentación o rectificación de
una publicidad).
4. La acción de rectificación de informaciones engañosas.
5. La acción de resarcimiento de daños y perjuicios, probar la intencionalidad del autor del acto desleal.
6. Enriquecimiento injusto, que se concede a los titulares de derechos de propiedad industrial o
intelectual en los casos que haya una intromisión en su esfera exclusiva.

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El derecho de defensa de libre competencia.


La ley de defensa de la competencia, donde se persigue velar porque no se conculque el derecho a la libertad
de empresa, que encuentra en la libertad de competencia su contenido esencial. Establece dos tipos de
controles:
- Un control de los comportamientos anticompetitivos, orientados a la sanción de las conductas
empresariales contrarias a la libre competencia.
- Control en la estructura del mercado, dirigido a evitar la formación de concentraciones económicas
que puedan resultar peligrosas para mantener una competencia eficaz.
Control de los comportamientos anticompetitivos.
El control de los comportamientos anticompetitivos se sustenta en la prohibición de las prácticas colusorias,
de las abusivas de posiciones de dominio y de los actos de competencia desleal dotados de relevancia
antitrust. Su infracción acarrea la imposición de sanciones tanto administrativas como civiles.
Prácticas colusorias: La Ley de la Competencia prohíbe las prácticas colusorias que son todo acuerdo,
decisión o recomendación colectiva que tengan por objeto, produzcan o puedan producir el efecto de impedir
restringir o falsear la competencia, en todo o parte del mercado nacional.
Las prácticas colusorias abarcan diversas figuras, cuyo denominador común reside en la existencia de un
entendimiento entre varios operadores económicos independientes. Tales figuras son:
- Los acuerdos (verbales o escritos), a través de los cuales varios operadores económicos se
comprometen a llevar a cabo en el mercado, una conducta restrictiva de la competencia.
- Las decisiones y recomendaciones colectivas, adoptadas por asociaciones empresariales que de modo
vinculante o con carácter orientativo, se dirigen a los asociados con vistas a que pongan en práctica un
comportamiento restrictivo de la competencia.
- Las prácticas concertadas contrarias a la libre competencia llevadas a cabo por varios empresarios
independientes que, al ser inexplicables por la propia estructura de mercado o por las condiciones de
competencia en él existentes, llevan a pensar la existencia de acuerdos.
En segundo lugar, a los efectos de la prohibición que analiza, se equipara el objeto o finalidad de la práctica
con el resultado, lo que significa que la infracción de la norma prohibitiva de las prácticas colusorias se
considera producida cuando la práctica tiene una intencionalidad anticompetitiva, aunque no se produzca un
efecto anticompetitivo, como en aquellos otros en los que se produce un efecto anticompetitivo que no ha
sido buscado intencionalmente por su autor.
No toda práctica está prohibida y en consecuencia es sancionada. La Ley de Defensa de la Competencia,
admite que determinadas prácticas colusorias están justificadas, y por ello, no están dentro de la prohibición
legal. Para que esto ocurra tiene que cumplir una serie de requisitos:
- Contribuir a mejorar la producción o comercialización de bienes o servicios.
- Permitir a los consumidores participar adecuadamente de sus ventajas.
- No imponer a las empresas participantes restricciones para que no sean indispensables para la
consecución de los objetivos económicos.
- No consentir a las empresas partícipes la posibilidad de eliminar totalmente la competencia respecto
de una parte sustancial de productos o servicios.
A diferencia de lo que ocurría con anterioridad a 2007, para que las prácticas que cumplen estos requisitos
queden fuera de la prohibición, no es necesario que los interesados notifiquen a la autoridad de la
competencia.

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Las prácticas abusivas de posiciones dominantes: Para que estas prácticas se entiendan producidas es
necesario dos exigencias:
- La empresa en cuestión tiene que estar en posición de dominio, lo que ocurrirá cuando pueda
comportarse de forma independiente respecto de sus competidores, proveedores o clientes.
- La empresa que ocupa esta posición ha de ser autora de un comportamiento abusivo, que tiene lugar,
en general, cuando se realiza un comportamiento anticompetitivo que no hubiera podido realizar de no
haberse encontrado en esta posición dominante.
Antitrust: Las normas antitrust son las normas de competencia relativas a los acuerdos y prácticas
comerciales contrarios a la competencia, y a los abusos de posición dominante.
Los acuerdos y las prácticas comerciales concertadas que puedan restringir el juego de la competencia están
prohibidos en virtud de las normas comerciales antimonopolio Tres son los requisitos que tienen que
verificarse para que se active esta prohibición:
- La constatación de la comisión de un acto de competencia desleal.
- La producción de un falseamiento sensible o significativo de la libre competencia.
- La afectación del interés público. Este tercer requisito no es una consecuencia ineludible del segundo.
Ocurre más bien lo contrario, pues de otro modo habría que admitir que todo el comportamiento
desleal que falsee la libre competencia encaja dentro del antitrust, siendo por tanto absolutamente
innecesaria la alusión al interés público.
Control de las estructuras del mercado.
El control de las estructuras de mercado se lleva a cabo a través de las normas controladoras de las
concentraciones económicas. La activación de este mecanismo de control, requiere la concurrencia de dos
presupuestos:
- La operación ha de ser una concentración económica, entendiéndose por ello a toda operación que
suponga una modificación estable de la estructura de las empresas participantes.
- Dicha operación ha de alcanzar una relevante dimensión, al exigirse que, como consecuencia de la
misma, se adquiera o incremente una cuota igual o superior al 30% del mercado español, o alcance el
límite de 240 millones de euros en el volumen de ventas.
No todas las operaciones en las que concurran los dos presupuestos mencionados están prohibidas. Solo lo
están en las que se produzcan la consecuencia de obstaculizar la competencia efectiva del mercado, por
ejemplo, en la creación o reforzamiento de una posición dominante.
TEMA 5. LOS INSTRUMENTOS DEL TRÁFICO EMPRESARIAL.
El dinero: solo es dinero lo reconocido por el Derecho como dinero: aquello que tenga curso legal, en el caso
de España los billetes y monedas denominados euros. En nuestro ordenamiento rige el principio nominalista,
básicamente concretado en la regla de que el cumplimiento requiere la entrega de la cantidad de dinero
debida.
Las mercaderías: las cosas corporales muebles que, teniendo valor propio y gozando de aptitud para la
circulación, en un momento son objeto del tráfico empresarial. Particular interés tiene la regla de que la
compra de mercaderías en establecimientos abiertos al público, que hace adquirir al comprador un bien sin
perjuicio del derecho, del anterior propietario de los objetos vendidos judicialmente, ya que responderá en
caso de juicio el que los haya vendido indebidamente.
Propiedad industrial: acoge bienes inmateriales cuya protección específica, conforme a su naturaleza
jurídica, se funda en su natural vinculación del tráfico empresarial, sea por:

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- Resultados de una actividad inventiva (creaciones industriales).


- Razón de la función de identificación de los empresarios como tales y de sus establecimientos,
productos y servicios (signos distintivos).
El sistema normativo de la propiedad industrial se sitúa sobre la consideración de que hay que hacer un
tratamiento de protección específica a los bienes inmateriales comprendidos en ella, es algo necesario.
La patente de invención.
Es el título de propiedad industrial en virtud del cual se goza del derecho a explotar en régimen de
exclusividad una invención idónea para la producción de una cosa nueva o para la producción de una cosa por
medio de un procedimiento nuevo.
Son patentables las invenciones que sean:
- Nuevas, cuando no está comprendida en el estado de la técnica, constituido por todo lo que antes de la
fecha de presentación de solicitud de patente se ha hecho accesible al público por cualquier medio, es
decir, si no se ha difundido anteriormente.
- Actividad inventiva, si no resulta del estado de la técnica de una manera evidente para un experto en
la materia.
- Aplicación industrial, si su objeto puede ser fabricado o utilizado en cualquier clase de industria.
No se consideran invenciones patentables los descubrimientos, teorías científicas, métodos matemáticos, obras
literarias…
Aun cuando en principio resultarían comprendidas en la noción legal de invención, por razones de índole
inversa no pueden ser objeto de patente, como aquellas cuya explotación sea contraria al orden público.
Concesión: En el tránsito de uno a otro derecho (derecho derivado a derecho de obtención) se encuentra como
centro del sistema, la concesión de la patente por la Oficina Española de Patentes y Marcas, y su inscripción
en el Registro de Patentes.
Contenido: La patente tiene una duración IMPRORROGABLE de veinte años contados a partir de la fecha de
presentación de solicitud. Produce sus efectos desde el día de publicación de la mención de que ha sido
concedida.
La patente sitúa al titular en una posición de privilegio, comprensiva de las facultades necesarias para la
salvaguardia de la exclusividad en la explotación de la invención. Frente a la violación del derecho de la
patente, su titular dispone de la posibilidad de actuación judicial en los órdenes civiles y penal.
El titular de la patente tiene que pagar unas anualidades y tiene que proceder a la explotación de la invención,
por si mismo o por una persona autorizada por él, de modo que resulte suficiente para satisfacer la demanda
del mercado.
La falta del pago de la anualidad y la falta de la explotación, constituyen causas de extinción por caducidad de
la patente.
Después de 20 años entra en dominio público (puede utilizarlo quien quiera).
Consideración de la patente de invención como objeto de tráfico: la patente posee valor patrimonial, aspecto
que es separable del DERECHO MORAL DEL INVENTOR, el cual tiene frente al titular de la solicitud de la
patente, el derecho de ser mencionada como tal. La patente puede ser objeto de tráfico porque es transmisible
inter vivos y mortis causa.
Particular atención merecen las licencias sobre las patentes, que comportan una autorización de explotación de
la invención patentada. Las licencias contractuales nacen de un convenio entre licenciante y licenciatario. Las

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licencias de pleno derecho (ceder la patente a otra persona que cumpla las condiciones) también son de
naturaleza contractual, con peculiaridad de que la oferta para su contratación se publica a través de la Oficina
Española de Patentes y Marcas, la cual tiene una función mediadora entre las partes contratantes.
Las licencias obligatorias (el estado fija un justiprecio, por razones de interés propio, y se la expropia) no son
de naturaleza contractual, sino que su concesión compete a la OEPM, si concurre alguna de las causas
previstas, entre las que destaca la falta de explotación.
Modelo de utilidad.
Es el título de propiedad industrial en virtud del cual se goza el derecho a explotar en exclusividad una
invención, que siendo nueva e implicando una actividad inventiva, consista en dar a un objeto una
configuración, estructura o constitución que resulte alguna ventaja apreciable para su uso de fabricación.
Son protegibles estas invenciones de rango inferior al igual que las patentes las que sean novedades, el estado
de la técnica (si no se ha divulgado por España el nuevo modelo de utilidad). Para su protección como
modelos de utilidad se considera que implican actividad inventiva, las invenciones que no resultan del estado
de la técnica demasiado evidente, y la industrialidad, es decir, que se utilice y no sea pasivo.
Contenido.
El modelo de utilidad tiene una duración improrrogable de 10 años, contados a partir de fecha de presentación
de la solicitud.
El titular del modelo de utilidad goza de los mismos derechos que en la patente.
Diseño industrial.
Se pueden registrar los diseños que sean nuevos y posean un carácter singular, ya que el diseño industrial es la
apariencia dada a una cosa con el designio de facilitar así su colocación en el mercado. Por tanto, es una
combinación de líneas, colores y formas para darle a ese objeto una estética distinta pero sin olvidar su
funcionalidad.
Tienen que ser, nuevos, sin ningún otro diseño idéntico que haya sido accesible al público antes de la fecha de
la presentación de su solicitud. Carácter singular, si la impresión general que produce en el usuario informado
difiere de la impresión general producida en dicho usuario por cualquier otro diseño que haya sido accesible al
público antes de la fecha.
Un diseño ha sido accesible al público cuando ha sido expuesto, comercializado o divulgado de algún otro
modo antes de la fecha de presentación de su solicitud.
Contenido.
Después de ser expedido el título de registro la mención de la concesión se tiene que publicar en el Boletín
Oficial de la Propiedad Industrial. Este registro otorga un plazo de 5 años computado desde la fecha de
presentación de la solicitud, y es renovable por uno o más periodos sucesivos de 5 años, hasta un máximo de
25.
El registro de diseño confiere a su titular el derecho de utilizarlo en régimen de exclusividad y a prohibir su
utilización por terceros sin su consentimiento. Además, estos diseños pueden ser objeto de tráfico porque
tienen un valor patrimonial.
La marca.
Es el derecho de propiedad industrial en virtud del cual se goza el derecho de la utilización en exclusividad de
un signo distintivo, susceptible de representación gráfica en el mercado (marca de productos) o de servicios
(marca de servicios).

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Ente los signos que pueden constituir, por si o por la combinación de unos con otros , marca se encuentran las
palabras y combinaciones, incluidas las que sirven para identificar a las personas; las imágenes, figuras,
símbolos… La naturaleza del signo se puede distinguir en marca denominativa, gráfica y mixta.
No todo signo es idóneo para cumplir una función distintiva como la marca; y se establece legalmente unas
prohibiciones de registro:
- Absolutas: si el signo no cumple con la definición de marca, los que carezcan de carácter distintivo,
cuando abarca más de lo que debe y signos que se hayan convertido en habituales para designar otros
servicios, como clínex a los pañuelos.
- Relativas, no se registra porque hay signos anteriores con los que se podría confundir.
Concesión.
La solicitud del registro de marca puede ser presentada a título individual o varias personas en común:
- La marca colectiva, que distingue en el mercado los productos o servicios de los miembros de la
asociación titular de la marca de los de otros empresarios.
- La marca de garantía, utilizada por muchos empresarios bajo el control y autorización del titular, que
acredita que los productos aa los que se aplica cumplen unos requisitos comunes, tanto calidad,
componentes… Se registra en el Boletín Oficial de la Propiedad Industrial.
Contenido.
El registro de una marca se otorga por un plazo de 10 años computado desde la fecha de presentación de su
solicitud y es renovable por mas períodos de 10 años.
El registro de una marca sitúa a su titular en una posición privilegiada, comprensiva de las facultades
necesarias para la salvaguardia de la exclusividad en la utilización del signo registrado.
Esta posición de privilegio no se disfruta gratuita: la renovación del registro de marca requiere el pago de una
tasa, como lo requiere el propio registro, la falta de uso opera causa de caducidad de la marca.
Como la marca tiene un valor patrimonial puede ser objeto de tráfico.
Marcas notorias: cuando es solo para un sector de producción.
Marcas renombradas: cuando están nombradas para un determinado producto, pero al ser conocida goza de
protección de cualquiera que pretenda utilizar su nombre para otros productos, porque tienen mucho prestigio.
El nombre comercial.
Es todo signo susceptible de representación gráfica que identifica a un empresario e el tráfico y que sirve para
distinguirlo de los demás que desarrollan actividades idénticas o similares.
Pueden constituir nombres comerciales, en particular, las razones sociales, las denominaciones de las personas
jurídicas, de fantasía, alusivas al objeto empresarial…
Otros bienes inmateriales.
Los anteriormente examinados no son los únicos que gozan de protección específica en nuestro
Ordenamiento. También lo es la propiedad intelectual, en cuyo marco normativo conviven otras figuras.
Títulos valores.
Se agrupa una diversidad de documentos presentes en el tráfico empresarial, que representan posiciones
jurídicas de naturaleza dispar, como la de miembro de una entidad jurídica, titular de un derecho de crédito
pecuniario o titular de alguna facultad referida a un derecho real.

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Los rasgos caracterizados de los títulos valores se condensan en 3 principios:


- Literalidad, una eficacia total en cuanto a la existencia y el contenido del derecho al que se refiere.
- Autonomía, la transmisión del título produce el efecto de la transmisión del derecho al que se refiere.
- Legitimación, la posesión del título con arreglo a su ley de circulación faculta para reclamar la
prestación debida sin tener que probar la titularidad del derecho al que se refiere, es decir, la posesión
del documento hace que puedas ejercer el derecho sobre él, y que si lo cambias por dinero, al hacer la
entrega se extingue el derecho a esa persona y pasa a otra.
A todo esto se alude con la expresión de que el derecho está incorporado al título, lo que es que los títulos
valores son títulos que comportan el sometimiento a los derechos a los que el título hace referencia a unas
reglas especiales.
La letra de cambio.
Es una orden de pago de una suma de dinero, esto se llama libramiento: el librador ordena al librado que
pague el título al tomador o aquel que resulte ser su tenedor, asumiendo una obligación cambiaria nueva y
distinta de la causal de la que trae origen.
Libramiento.
Es el acto de creación de la letra de cambio y produce el efecto de constituir al librador en responsable de sus
resultas, en todo caso, de la falta de pago; salvo cláusula en contrario de la falta de aceptación.
La letra de cambio debe contener:
1. La denominación de letra de cambio inserta en el texto mismo del título y expresada en el idioma
empleado para su redacción.
2. El mandato puro y simple de pagar una suma determinada en euros o en moneda extranjera
convertible admitida a cotización oficial.
3. El nombre de la persona que ha de pagar, el librado.
4. La indicación del vencimiento: fecha fija, a un plazo desde su libramiento, a la vista (presentación al
pago) o a un plazo contado desde la vista.
5. El lugar donde se efectúa el pago.
6. El nombre de la persona a quien se ha de hacer el pago o a cuya orden se ha efectuar.
7. La fecha en que la letra se libra.
8. El lugar en que la letra se libra.
9. La firma del que emite la letra; es el librador.
10. Cláusulas facultativas o prohibitivas.
TEMA 7. LOS AUXILIARES Y LOS COLABORADORES DEL EMPRESARIO.
Los auxiliares del empresario.
Son personas físicas que se integran de forma estable en la empresa bajo la dependencia del empresario; sus
relaciones con él están en el Derecho Laboral. Se relacionan con terceros actuando por cuenta de la empresa y
dentro del objeto de la misma, estas relaciones externas, están reguladas por el Derecho Mercantil.
Los auxiliares cuando desarrollan laborales de representación, precisan de un apoderamiento expreso, porque
sus facultades representativas se presumen en defensa de la apariencia jurídica. Su poder de representación no
será delegable, salvo autorización del empresario. Los auxiliares del empresario responden frente a él de los
perjuicios que causen con malicia.

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Podemos distinguir 4 tipos: factor, los dependientes, mancebos y viajeros del comercio. Si se establecen
límites por el empresario al poder de representación de los auxiliares no son oponibles frente a terceros salvo
que los conocieran o debieran conocerlos.
Factor o gerente.
Está habitualmente al frente de un establecimiento o factoría, administrando dirigiendo y contratando los
negocios. Por tanto, es un apoderado general y por ello tiene las facultades suficientes para representar a la
empresa, salvo alguna limitación expresa.
Si el empresario está inscrito en el Registro mercantil y otorga expresamente poder general a favor del facto,
este también podrá inscribirse. Suele denominarse Director general.
Un mismo empresario puede tener muchos factores, que pueden establecer relaciones independientes o
jerárquicas; en este último caso se limitan de forma escalonada:
- Factor notorio, es la persona puesta por el empresario que está al frente del establecimiento sin
inscripción alguna. En apariencia está frente al negocio, y por ello se presume que actúa en nombre
del empresario. Puede actuar en nombre propio o por cuenta del empresario, siempre expresando en
sus relaciones la condición en la que actúa.
Los efectos del contrato con tercero recaerán siempre sobre el empresario, si actúa en nombre de este; en
cambio, si actúa en su nombre podrán recaer tanto contra el empresario como contra el factor.
Otros auxiliares.
El dependiente mercantil (no el de la tienda) tiene facultad de representación limitada para alguna actividad en
especial dentro del negocio. Este apoderamiento singular puede conferirse por escrito o verbalmente, y en
principio no se puede inscribir en el Registro Mercantil. Solo se publica esta facultad mediante circulares o
avisos públicos. En la ausencia de ellos, la apariencia y buena fe pueden servir de cobertura a la actuación de
los auxiliares.
Los mancebos, son los auxiliares del empresario para una operación concreta o para un tipo de operaciones de
las que integran su objeto. A la hora de referirse a los dos auxiliares, los textos utilizan una terminología
obsoleta, llamando mancebo a lo que habitualmente conocemos como dependiente. La categoría de los
dependientes, insertada entre la del factor y la del mancebo corresponde a los “actuales apoderados”.
Los viajantes o representantes de comercio son auxiliares estables, que desarrollan fuera del establecimiento
labores de promoción y a veces, estipulación de contratos en nombre del empresario. Cuando su
nombramiento no se hace por escrito, se presumirá por tiempo indefinido. El viajante puede actuar por cuenta
de uno o varios empresarios, sin asumir, el riesgo de las operaciones concertadas.
Sus obligaciones pueden ser muy variables, abarcando desde la simpe tramitación de pedidos hasta la
perfección de un contrato y cobro de mercaderías.
Los contratos de colaboración.
Son aquellos que celebra un empresario con otro para que éste asuma bajo su propio riesgo alguno de los
procesos del tráfico empresarial del primero. El empresario colaborador puede o no actuar como representante
del empresario principal.
Contrato de comisión: es aquel contrato de mandato que vincula a dos personas para que una, el comisionista,
realice por sí misma algún negocio para la otra (comitente). Los dos tienen que ser empresarios.

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El comitente debe de realizar el encargo y facilitar la información e instrucciones necesarias para concretarlo,
entregar una provisión de fondos suficiente y pagar el precio del servicio; además de asumir todos los efectos
del negocio concertado.
El comisionista tiene que cumplir el encargo, y para ello tiene que aceptar expresamente el encargo, pedir
instrucciones, comunicar incidencias, defender los intereses del comitente, aplicar los fondos recimidos,
ejecutar el encargo, rendir cuentas y liquidar.
El encargo puede estar completamente determinado por instrucciones del comitente, por lo que el comisionista
debe ajustarse escrupulosamente o solo le da parcialmente unas instrucciones, quedando a prudencia del
comisionista y a los usos del comercio para determinar el contrato a realizar.
Además está prohibida la llamada autoentrada del comisionista, que es la posibilidad de que el comisionista
contrate consigo mismo en nombre del comitente.
Contrato de agencia.
Una persona (agente) se compromete a promover y concluir los negocios de la otra (principal) de forma
independiente, estable y remunerada. El agente no asume, salvo pacto expreso, el riesgo de las operaciones.
El agente debe informar al principal, seguir sus instrucciones, promover su negocios y contratarlos con tercer.
Además debe recibir reclamaciones contra el principal que tuvieran los terceros ante los que el agente hubiese
promovido los negocios del principal.
El principal debe poner a disposición del agente los documentos e informaciones necesarias para el
desempeño del agente, abonar al agente su remuneración y comunicar a este en el plazo de quince días si
acepta las operaciones acordadas por él. Debe indemnizar al agente cuando se extinga el contrato y también
por daños y perjuicios si el contrato es indefinido.
Contrato de mediación.
No está regulado expresamente. Por él una persona, el principal, se obliga a pagar a otra, el mediador, para
que le ponga en contacto con un tercero a fin de que el principal y el tercero concluyan un contrato en el que
el mediador no tendrá participación.
El principal debe dar información suficiente al mediador y abonarle una retribución cuando la labor de
mediación por éste desarrollada de lugar a la celebración del contrato.
Contrato de concesión.
Es un contrato atípico por el que el empresario (concesionario) pone de forma estable la empresa de la que es
titular, sus elementos personales, patrimoniales y organizativos, al servicio de otro empresario (concedente).
Este se integra a la red de distribución del concedente para comercializar por cuenta y riesgos propios, y en
régimen de exclusiva dentro de un ámbito determinado (geográfico), los productos del concedente.
Las obligaciones principales del concedente son: la venta de sus productos al concesionario, respetar una zona
de reventa exclusiva para este. Las partes pueden incluir otras estipulaciones relativas a prestaciones
diferentes a las ya mencionadas, para modular la prestación de las dos obligaciones principales.
Las obligaciones principales del concesionario es la comercialización de los productos que se compromete a
adquirir del concedente bajo la marca de éste. Adquiere las mercancías en firme y las revende asumiendo el
riesgo de las operaciones de reventa. Se suelen establecer otros deberes de carácter accesorio que vienen a
modular el ejercicio del concesionario.

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Por tanto el contrato de concesión es, una fórmula para organizar la red de comercial de fabricante o
distribuidor a menor coste. Esta función ha hecho que el concedente vaya reservándose más facultades ed
control sobre sus concesionarios.
El contrato de franquicia.
Es una modalidad de concesión, por la cual se vinculan dos empresarios independientes, franquiciador cede al
franquiciado el derecho de explotación de su sistema de producción, distribución o venta, integrándose en su
red.
Es un contrato nominado, pero atípico, por lo que su regulación se queda a la concreción de las partes y a la
aplicación de las normas propias de cada una de las prestaciones.
El franquiciador se compromete a ceder al franquiciado el uso de sus signos distintivos, su modelo de gestión
y empresarial y el know how comercial. El franquiciado abona al franquiciador una cuota de admisión en la
red y un porcentaje de facturación.
TEMA 8. COMPRAVENTAS MERCANTILES.
La regulación mercantil de la compraventa.
Se encuentra regulado tanto en el Código civil como el de comercio. Mientras que el Código Civil lo define
como “ por el contrato de compra y venta uno de los contratantes se obliga a entregar una cosa determinada y
el otro a pagar por ella un precio cierto, en dinero o signo que lo represente” el Código de Comercio se limita
a señalar las condiciones que deben ocurrir para afirmar la mercantilidad de este contrato “será mercantil la
compraventa de cosas muebles para revenderlas, bien en la misma forma en que se compraron, o en otra
diferente, con ánimo de lucrarse en la venta”.
Destacan dos elementos:
- Elemento objetivo, la compraventa debe tener por objeto cosas muebles. Pero se considera que la
compraventa de inmuebles puede revestir igualmente el carácter mercantil.
- Elemento intencional, consiste en la intención de revender lo adquirido con el fin de obtener una
ganancia. Esta reventa, con propósito lucrativo, puede ir precedida de la transformación de la cosa
comprada, incluso cuando esa transformación implique la pérdida de la identidad absoluta de la cosa.
Por su propia naturaleza este elemento intencional, es de difícil constatación, ya que suscita
dificultades a la hora de calificar el contrato.
El concepto legal descansa esencialmente en la reventa de lo comprado. Esta circunstancia pone en relación de
dos operaciones:
- Primera compraventa, mercantil por el propósito perseguido por el comprador, ya que hay reventa con
ánimo de lucro.
- Segunda compraventa, civil, ya que no se compra con ánimo de lucro
Determinadas compraventas no se considerarán mercantiles en ningún caso.
1. Ventas realizadas por los propietarios y los ganaderos de los frutos o productos de sus cosechas.
2. Las ventas que efectúan en sus talleres los artesanos.
3. La reventa efectuada por cualquier persona no comerciante del resto de acopios que hizo para su
propio consumo.
Esto está regulado desde el artículo 325 al 345 del Código de Comercio.
Obligaciones del vendedor.

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1. La entrega de la cosa, y se entiende entregada cuando se pone en poder y posesión del comprador.
La entrega es imprescindible para la transmisión de la propiedad, ya que en nuestro sistema jurídico el
contrato no es suficiente. Hay que destacar los siguientes extremos:
Momento: La entrega deberá realizarse en el plazo convenido.
Objeto: La entrega de la cosa pactada. Puede tratarse de una cosa específica o genérica. En caso de
genérica se precisa la individualización de la cosa debida mediante la correspondientes operaciones.
La entrega tiene que hacerse íntegra, y con respecto de la cantidad del comprador podrá pedir el
cumplimiento del contrato o su recisión (si solo se entrega una parte).
Lugar: en el lugar acordado y en defecto de pacto, donde se encontraba la cosa al celebrarse el
contrato.
Gastos: los gastos correrán a cargo del vendedor hasta poner los géneros, pesados o medidos a
disposición del comprador. Estos gastos correrán a cargo del comprador.
2. Saneamiento por evicción, cuando se priva al comprador de un derecho anterior a la compra, de todo
o parte de la cosa comprada. La evicción posee escasa relevancia, dada la protección dispensada por
el Ordenamiento jurídica al adquiriente de buena fe de las cosas muebles en un establecimiento
mercantil abierto al público.
3. Saneamiento por vicios, tienen lugar cuando la cosa vendida tiene defectos. El régimen legal se
caracteriza esencialmente por la brevedad de los plazos en que el comprador ha de proceder a la
denuncia de los vicios. Si el comprador no realiza oportunamente la correspondiente denuncia,
procederá a la posibilidad de dirigir reclamación alguna contra el vendedor. El régimen aplicable varía
según se trate de vicios aparentes u ocultos.

En caso de vicios ocultos o internos el comprador deberá realizar la correspondiente reclamación


dentro de los 30 siguientes días a la entrega de la cosa vendida. Reside la especialidad que en este
punto presenta el régimen de la compraventa mercantil, consiste en el establecimiento de un requisito
adicional a la regulación civil.

Efectuada la denuncia dentro del plazo, el régimen jurídico de saneamiento es dispositivo, de manera
que las partes pueden acordar una regulación diferente a la legalmente establecida. Finalmente, debe
tenerse en cuenta que la jurisprudencia que no constituyen propiamente casos de vicios ocultos, sino
incumplimiento total, aquellos supuestos en que la cosa vendida resulta absolutamente inhábil para
ese uso. Se trata de una distinción que descansa fundamentalmente en la idea de que lo entregado en
estos casos es realmente una cosa distinta a la debida.

La principal consecuencia de este planteamiento consiste en que el plazo para el ejercicio de la


correspondiente acción por parte del comprador, cuando puede estimarse producido un
incumplimiento total, es de quince años, en lugar del breve plazo de seis meses establecido para el
ejercicio de las acciones edilicias.
Obligaciones del comprador.
Está obligado a recibir la cosa y a pagar el precio convenido. También debe colaborar en el cumplimiento de
la obligación de entrega por parte del vendedor haciéndose cargo de la cosa vendida. La negativa sin justa
causa del comprador a recibir los efectos comprados, permite optar al vendedor por la recisión o cumplimiento
del contrato.
El depósito judicial podrá constituirse también en el supuesto de demora del comprador de la recepción de las
cosas. Los gastos originados por el depósito serán de cuenta de quien hubiera dado motivos a construirlos.

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El precio debe pagarse en el momento convenido pudiendo satisfacerse tanto al contado como a plazos. En
defecto de este pacto, el precio tiene que abonarse en el momento de la entrega. En este último caso, la falta
de pago por el comprador autorizará al vendedor para no entregar la mercancía. Además, la demora en el pago
hará nacer la obligación del comprador de abonar el interés legal.
En la compraventa mercantil, no cabe proceder a la recisión por lesión, es decir, no es posible rescindir del
contrato cuando el precio difiera del valor de la cosa vendida.
Los riesgos en la compraventa mercantil.
Es frecuente en la compraventa que medie un lapso de tiempo entre el momento de la perfección del contrato
y el de entrega de la cosa vendida. Es posible que en ese intervalo temporal la cosa vendida padezca algún
daño o incluso se pierda. La circunstancia plantea el problema de la transmisión del riesgo, es decir, quien
soporta el riesgo del deterioro o destrucción de la cosa vendida en caso fortuito. Si el riesgo lo soporta el
vendedor, perdería el derecho al precio y si es el comprador, estaría obligado a pagar el precio sin recibir la
cosa o la recibe dañada.
El riesgo se transmite al comprador desde que el vendedor pone la cosa a disposición del comprador en el
tiempo y lugar convenidos. La puesta a disposición irá seguida de la recepción de la mercancía por el
comprado. Pero el comprador se puede retrasar o incluso rechazar el recibo de la cosa sin causa.
Esta circunstancia de que la entrega requiere la cooperación del comprador, su solución está acogida en el
Código de comercio. Por ello se establece que la referida transmisión se produzco cuando el vendedor efectúe
la puesta a disposición, que consiste en realizar todos los actos necesarios para que el comprador pueda entrar
en poder y posesión de la cosa vendida.
Si una compraventa mercantil, la cosa vendida se pierde por caso fortuito o fuerza mayor antes de que se
ponga a disposición del comprador, éste podrá rescindir del contrato, y así el comprador quedará liberado de
la obligación de pagar el precio. Pero si lo prefiere, puede exigir la entrega de una cosa en perfecto estado en
lugar de la siniestrada, en el caso de que el vendedor no pueda recibir ningún precio.
En las compraventas de plaza a plaza, caracterizadas por la necesidad de enviar la mercancía al comprador,
habrá que estar a lo acordado por las partes sobre el cumplimiento de la obligación de entrega. En defecto de
pacto, debe considerarse que la entrega se verificará en el domicilio del vendedor, de modo que los daños que
eventualmente sufran las mercancías durante su traslado deberán ser soportados por el comprador.
Esta misma solución es la que rige cuando el contrato de compraventa se acompaña de la celebración de un
contrato de transporte para el traslado de los géneros. Como en este caso, la obligación de la entrega del
vendedor se considera cumplida cuando se entrega la mercancía al porteador, es igualmente en ese momento
cuando debe apreciarse la transmisión del riesgo.
Las compraventas internacionales.
La existencia de una regulación uniforme de la compraventa constituye una necesidad desde hace mucho
tiempo en el comercio internacional. Este movimiento de unificación legislativa culminó en la Convención de
las Naciones Unidas sobre los contratos de compraventa Internacional de mercaderías a las que se había unido
España, la Convención de Viena.
La regla general es que las normas de la Convención son aplicables a los contratos de compraventa de
mercaderías entre partes que tengan establecimientos en Estados distintos cuando estos estados están
adheridos a la Convención. Para la aplicación de la Convención no se tiene en cuenta la nacionalidad de las
partes.
Por tanto, la Convención regula exclusivamente la formación del contrato de compraventa, derechos y
obligaciones del vendedor y del comprador de ese contrato. Y además sus normas son de carácter dispositivo.

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Los incoterms.
Constituyen un conjunto de reglas uniformes elaboradas (y actualizadas en diversas ocasiones) por la Cámara
de Comercio Internacional, para la interpretación de los términos comerciales más usuales empleados en las
compraventas internacionales.
Por tanto, los Incoterms no son normas legales, aunque se discute si se pueden considerar usos mercantiles,
con lo que tendrían valor normativo. En todo caso, tendrán valor contractual cuando las partes lo hayan
acordado.
Los incoterms no contienen una regulación completa del contrato de compraventa, sino que se refieren a los
derechos y obligaciones de las partes, relacionados con la entrega de la mercancía. En este sentido, hacen
fundamentalmente referencia a la obligación de puesta a disposición de las mercancías por el vendedor, la
transmisión de riesgos, las obligaciones respecto a aduana, la contratación de seguro y transporte.
El contrato de suministro.
Por el contrato de suministro, una parte que es el proveedor se obliga, a cambio de un determinado precio, a
entregar a otra parte (suministrado) determinadas cosas con carácter periódico, en las cantidades y plazos
precisados según lo que se haya pactado.
Se trata de un contrato atípico en nuestro Ordenamiento, por lo que le serán supletorias aplicables las normas
de la compraventa. La distinción entre el contrato de suministro y de compraventa, no resulta fácil, sobre todo
cuando en la compraventa se pactan entregas fraccionadas.
Suele indicarse que a diferencia de la compraventa, el suministro es un contrato de duración, mediante el cual,
el suministrado persigue garantizar las necesidades de aprovisionamiento y el suministrador asegurarse una
distribución continuada de productos.
Además, en el contrato de suministro cada una de las distintas entregas realizadas constituye una prestación
independiente, mientras que en la compraventa la prestación del vendedor tiene carácter único, aunque la
entrega de la cosa se fraccione.
Este contrato tiene usualmente por objeto solo cosas muebles genéricas, tanto corporales (como materia
prima) como incorporales (electricidad, agua). Las cantidades y plazos de las distintas entregas pueden fijarse
en el contrato o dejarse a criterio del suministrado, de acuerdo con sus necesidades. Del mismo modo, es
posible que el precio esté fijado en el contrato o que simplemente se establezcan criterios para fijarlo después.
El contrato puede fijarse para un determinado plazo o con duración indefinida. En el segundo caso, cualquiera
de las partes podrá denunciarlo con preaviso realizado con la antelación pactada.
La contratación del mercado de valores.
Mercado primario: es aquel donde los inversores suscriben los valores en el momento de su emisión,
produciéndose de este modo su adquisición originaria.
Mercados secundarios: que es la denominación que reciben en España los mercados regulados; son aquellos
donde tiene lugar la negociación de los valores con posterioridad a su suscripción. Los mercados secundarios
facilitan la transmisión de los valores adquiridos, dotando de liquidez al sistema. En estos mercados, tiene
lugar la adquisición derivativa de los valores. Tienen la consideración de mercados secundarios de valores: La
Bolsa de Valores, El Mercado de Deuda Pública en Anotaciones, Los Mercados de Futuros y Opciones; y el
Mercado de Renta Fija (AIAF).
Además existen otras formas de negociación de los instrumentos financieros, establecidas con el propósito de
fomentar la competencia en el referido ámbito de la contratación. Son los sistemas multilaterales de
negociación y de internalización sistemática.

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Las Bolsas de Valores.


Son mercados secundarios oficiales de Valores, que tienen como principal objeto de negociación, las acciones
de sociedades y los valores equivalentes a ellas, así como cualquier otro tipo de valores que den derecho a
adquirir acciones o valores equivalentes. También pueden servir para la negociación de otra clase de valores,
como los de la renta fija.
Cada una de las Bolsas de Valores, está regida y administrada por una S.A. En nuestro país existen cuatro
Bolsas de Valores: Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia; las cuales tienen establecido un Sistema de
Interconexión Bursátil para la negociación de aquellos valores que acuerde la Comisión Nacional del Mercado
de Valores.
El mercado de deuda Pública en Anotaciones.
Este mercado tiene como objeto, la negociación de valores de renta fija representados mediante anotaciones
en cuenta emitidos por el Estado y el Instituto de crédito Oficial, u otros organismos, como el Banco Central
Europeo. Los valores admitidos a negociación en este mercado, podrán negociarse igualmente en otros
mercados secundarios. El organismo Rector de esto es el Banco de España (dirige).
Los Estados recurren a los empréstitos (deuda pública) para poder financiarse, ya que con solo los impuestos
es complicado; utilizan las letras del tesoro, las obligaciones del tesoro y los bonos.
Los Mercados de futuros y Opciones.
Lo característico de estos mercados es el objeto de la contratación.
Los futuros y opciones reciben la denominación de derivados, pues se encuentran referidos a un activo
subyacente (pueden ser acciones, índices bursátiles, tipos de interés…)si son financieros o no serlo (como el
aceite, petróleo…). Tanto los futuros como las opciones constituyen instrumentos de gestión del riesgo de
inversión.
No se negocia directamente el activo, sino que “juegan” con cuanto va a ser el valor del activo subyacente.
Para ello compran un activo determinado, si ellos creen que en un futuro van a obtener beneficios con su valor
al venderlo.
Mediante el contrato de futuro, las partes acuerdan celebrar una operación en una fecha futura sobre un
determinado activo, por el precio acordado en el momento de conclusión del contrato (se obliga a comprar un
activo en una fecha futura al precio que se acuerde)
Por otra parte, la opción, atribuye a su titular, a cambio de una prima (precio) el derecho a comprar o vender
un determinado activo en una fecha futura por el precio acordado en el momento de estipulación del contrato.
(Se compra un derecho a compra o venta en un futuro, según lo que se considere en esa fecha).
La comisión Nacional del Mercado de Valores.
Supervisión e inspección de los mercados de valores y de la actividad de las personas que operan en ellos, así
como el ejercicio sobre tales personas que tienen potestad sancionadora.
Además tiene la función de velar por la transparencia de los mercados de valores, de la correcta formación de
los precios en ellos y de la protección de los inversores.
La contratación del mercado primario
Emisión de valores: no requiere autorización administrativa previa y para su colocación se puede recurrir a
cualquier técnica adecuada a elección del emisor. Tampoco la admisión a negociación de los valores en un
mercado secundario precisa autorización.

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No obstante, tiene que sujetarse a determinados requisitos, consistentes en la aportación y registro den la
Comisión Nacional del Mercado de Valores, de los documentos que acrediten la sujeción del emisor y de los
valores al régimen jurídico que les es aplicable, de los estados financieros del propio emisor y de un folleto
informativo que tiene que ser aprobado y publicado.
La Oferta Pública de Venta.
Tiene tal consideración toda comunicación a personas que presente información suficiente sobre los términos
de la oferta y de los valores que se ofrecen, de modo que permita a un inversor decidir la adquisición o
suscripción de estos valores.
Contratación en los mercados secundarios.
La contratación de valores negociables, puede desarrollarse por medio de varias operaciones.
Tienen la consideración de operaciones de un mercado secundario oficial las transmisiones por título de
compraventa cuando se realicen sobre valores u otros instrumentos financieros admitidos a negociación en el
mismo; y se efectúen en ese mercado con sujeción a sus reglas de funcionamiento.
Son operaciones que no tienen la condición de operaciones de un mercado secundario oficial; aquellas
transmisiones de valores a título oneroso diferentes de las que constituyen operaciones del referido mercado.
En los mercados secundarios oficiales las operaciones se realizan mediante la intervención de un miembro del
correspondiente mercado. Entre otros sujetos podrán ser miembros de los mercados, las sociedades de valores,
las agencias de valores y entidades de crédito.
La imposibilidad de negociar directamente en los mercados secundarios oficiales, determina que quien desee
realizar una operación concreta tiene que cursas una orden a un miembro del mercado. Por ello, surge una
relación entre el cliente, y el miembro del mercado calificable como comisión.
Como consecuencia de ello, el miembro de mercado o comisionista, está obligado a ejecutar la orden recibida
de su cliente (comitente).
La oferta pública de adquisición.
Quien alcance el control de una sociedad cotizada, se encuentra obligado a formular una OPA por la totalidad
de las acciones u otros valores, que puedan dar derecho a su suscripción o adquisición dirigida a sus titulares.
Hay que tener en cuenta, que quien incumpla esta obligación no podrá ejercer los derechos políticos de
ninguno de los valores de la sociedad cotizada, cuyo ejercicio le corresponde por cualquier título, y además,
quedará sujeto a sanciones.
TEMA 9. TRANSPORTE MERCANTIL.
El transporte es una operación que tiene como finalidad trasladar cosas o personas de un lugar a otro.
Históricamente, la actividad del trasporte se encuentra ligada a los orígenes del Derecho Mercantil: comerciar,
es transportar bienes de una plaza a otra, obteniendo el comerciante el lucro que supone la diferencia de
precios entre los lugares de origen y de destino de las mercancías.
La importancia económica actual del transporte es evidente; a través de este negocio se provee a las industrias
de las materias primas que necesitan, distribuyen las empresas sus productos, se abastece a las ciudades y se
traslada a las personas.
El transporte exige elevadas inversiones para la creación y mantenimiento de las líneas de comunicación, y las
instalaciones y medios auxiliares que posibiliten su realización material: desde la construcción de carreteras
hasta las nuevas líneas de ferrocarriles.

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Concepto y clases.
El contrato de transporte es aquel por el cual un empresario (porteador) se obliga, a cambio de un precio, a
trasladar de un lugar a otro, personas o cosas. El transporte es mercantil cuando:
- El porteador es comerciante o se dedica habitualmente a verificar transportes para el público.
- Cuando tiene por objeto mercaderías o cualesquiera efectos del comercio.
En virtud del contrato de transporte, el porteador no se compromete solo a realizar un servicio, sino que se
obliga a obtener un resultado preciso: efectivo traslado de personas o bienes de un lugar a otro. De ahí que el
contrato de transporte deba calificarse dentro de los contratos de arrendamiento obra, por lo que se le puede
aplicar los correspondientes preceptos del C.Civil. Se pueden clasificar de muchas formas:
- Según el medio en que se verifica el transporte; puede ser transporte terrestre y dentro de él puede
distinguirse: transporte por carretera, por ferrocarril y fluvial. También, transporte marítimo y aéreo.
En la actualidad gana protagonismo en el tráfico internacional el transporte multimodal o intermodal,
porque el recorrido del transporte transcurre a través de diversos medios. A pesar de su importancia
económica carece de regulación unitaria, por lo que se suele fraccionar el régimen de la operación, al
menos, en tantas partes como medios concurren en ella.
- Atendiendo al objeto del contrato, puede distinguirse entre transporte de personas y de cosas.
- Atendiendo al ámbito en el que se desarrolla el transporte será nacional, cuando toda la operación se
realice en el mismo Estado e internacional, cuando los lugares de carga de la mercancía y de su
entrega se sitúen en países distintos.
El transporte terrestre.
La norma básica que regula el contrato de transporte de mercancía por carretera es la Ley 15/2009 de 11 de
noviembre, cuya naturaleza es mercantil, por tratarse de relaciones establecidas entre particulares en la que la
figura más relevante, el porteador, es siempre un empresario.
Elementos personales en el transporte de cosas.
Porteador o transportista: es la persona física o jurídica, que asume la obligación en nombre propio de
trasladar la mercancía de un lugar a otro a cambio de un precio, poniéndolas a disposición de la persona
designada en el contrato, en el lugar acordado.
No se exige al porteador que efectúe dicho traslado con sus propios medios materiales, por lo que puede
realizar el transporte comprometido contratando su realización efectiva, total o parcial, por otros sujetos;
limitándose a gestionar el transporte sin perjuicio de la obligación y de la responsabilidad asumida. En estas
relaciones el empresario que realice materialmente el transporte se le denomina porteador efectivo.
Existen varias formas de colaboración de varios porteadores en la realización de un único transporte.
Transporte con porteadores sucesivos, varios porteadores asumen el compromiso de ejecutar cada uno una
parte del trayecto. Las acciones que deriven del contrato podrán ejercerse contra el porteador contractual, el
último porteador, o contra los responsables de la fase del trayecto en el que se produjo el hecho. Todo ello sin
perjuicio de que posteriormente se repita contra los responsables.
La obligación de transportar permite distinguir al porteador del denominado comisionista de transporte, quien
solo está obligado frente a su comitente a concertar el contrato de transporte. (es alguien que por cuenta de
otro se obliga a llevar una mercancía por una comisión de terminada).
Por otra parte, cabe la posibilidad de que una operación compleja de transporte se realice materialmente por
diversas empresas porteadoras, cada una de las cuales asumirá la ejecución de su fase del transporte

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(transporte combinado o sucesivo). En estos supuestos se transmiten a cada porteador, los derechos y
obligaciones derivados del contrato a medida que se ejecuta materialmente la correspondiente fase.
El cargador o destinatario de la mercancía, podrá entonces dirigirse contra cualquiera de los porteadores (que
responden solidariamente) para exigirle la reparación de los daños sufridos. El porteador que satisfaga la
correspondiente indemnización podrá reclamar el importe al porteador efectivamente responsable del daño; y
si esto no fuera posible identificar las circunstancias de producción del daño, el importe se repartirá entre
todos los porteadores.
Cargador o remitente. Es la persona que en nombre propio, estipula el contrato de transporte con el porteador.
Carece de importancia su relación de mercancía, porque simplemente se obliga a entregar al porteador las
cosas que deben ser transportadas. En principio, y salvo que se indique lo contrario, el cargador es el acreedor
del transporte, es decir puede exigir al porteador la entrega de las cosas en el lugar de destino y en las
condiciones que fueron cargadas..
Cuando un porteador contrate a su vez la totalidad o parte del transporte con otro porteador (este sería el
porteador efectivo), el primero, el contractual, quedando obligado frente al segundo en concepto de cargador.
Destinatario o consignatario. No es parte del contrato, es la persona a quien el porteador debe entregar las
mercancías en el lugar de destino. En principio, el destinatario es el propio cargador, puesto que el celebró el
contrato con el porteador. Pero es frecuente que el destinatario sea un sujeto distinto y entonces le corresponde
al destinatario las operaciones de desestiba y descarga de la mercancía.
El expedidor: un sujeto ajeno al contrato de transporte, pero posibilita o incluso participa en su ejecución,
porque se ocupa de recoger las mercancías del cargador para entregarlas materialmente al porteador. En este
sentido, el expedidor realiza actividades auxiliares de las propias del transporte.
La carta de porte.
El contrato de transporte es consensual, sin que precise la redacción de ningún documento para su eficacia.
Cabe, por tanto, pactar el transporte en forma oral, supuesto que hasta fechas recientes no resultaba
excepcional.
En la práctica, al tiempo de entregarse mercancía al porteador, se suele expedir un título destinado a
documentar el contrato de transporte, denominado carta de porte. Cualquiera de las partes puede exigirle a la
otra la emisión de este documento.
La carta de porte debe contener los datos esenciales del transporte, permitiendo a las partes determinar y
probar los extremos del contrato.
La carta de porte, acredita el recibo de la mercancía por el porteador, en las condiciones e indicaciones que en
ella se contienen. Además se prueba la celebración del contrato, de su contenido, y de cuantas menciones
puedan las partes incluir en la misma. Así por ejemplo, las reservas por los daños aparentes que el portador
aprecie en la mercancía al tiempo de recibirlas (para que luego no lo culpen a él).
La carta de porte, puede prever la existencia de un destinatario, identificándolo convenientemente a quien el
porteador deberá entregar la mercancía en el lugar y la fecha acordada. Pero de esa designación no surge un
derecho propio del destinatario a recibir la mercancía, pues en cualquier momento el cargador podrá ejercer el
derecho de disposición, que conserva y ordena al porteador la entrega de la mercancía a su destinatario
distinto al expresado en el contrato.
Ninguna eficacia, disfruta en este ámbito la carta de porte, porque con independencia de lo que declara, el
cargador puede cambiar al destinatario, y el porteador está obligado a ejecutar sus órdenes. El régimen
expuesto, implica negar a la carta de porte la naturaleza de título-valor, exclusión que se produce incluso en el
caso de que se prevea expresamente ceder el derecho de disposición al destinatario.

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Ese límite se encontraría aparente mente justificado por la celeridad de la operación de transporte y las
dificultades que supondría para el porteador averiguar que sea el destinatario final si la carta de porte circuló
varias veces. Además, refuerza la naturaleza del transporte como un contrato en favor de tercero, pues el
destinatario es un tercero ajeno al transporte.
Contenido del contrato.
Las obligaciones del porteador son esencialmente:
- Transportar las mercancías respetando las condiciones pactadas, las que exija la diligencia profesional
y las establecidas por la Administración pública. Así como ponerlas a disposición del cargador. Si el
porteador no puede realizar el transporte o no puede realizar la entrega, y no puede obtener nuevas
instrucciones del cargador podrá optar por:
1. Descargar la mercancía y continuar con su custodia.
2. Depositarlas en poder de un tercero.
3. Solicitar al órgano judicial o la Junta Arbitral de Transporte competente bien el depósito, bien la
enajenación de la mercancía.
- Custodiar las mercancías desde que las recibe, para poder devolverlas en el estado en que se cargaron.
Junto con los derechos accesorios, el porteador tiene el derecho fundamental de cobrar el precio y los gastos
de transporte. El porte se cobrará al cargador si la mercancía viaja a portes pagado; al consignatario si viaja a
portes debidos; aunque el cargador responde subsidiariamente si el destinatario no paga.
La responsabilidad del porteador se regula de forma imperativa, no cabe alterarla por medio de pactos, de
modo que responde por la pérdida, total o parcial, de la mercancía, por los daños que ésta experimente
(averías) y por retraso en la entrega en destino.
Cuando el retraso supere los 20 días de la fecha acordada, o 30 días de la entrega al porteador, podrá
considerarse la mercancía como perdida. Siempre que no haya una cláusula que libere al porteador de su
responsabilidad, deberá indemnizar al destinatario por el daño sufrido por las mercancías y por los gastos.
La indemnización se calcula sobre la base del valor de mercado de la mercancía, en el lugar de la entrega al
porteador, en caso de pérdida y atendiendo al perjuicio causado, en caso de retraso.
No obstante, sea cual sea el importe resultante, la ley establece un límite de responsabilidad por encima del
cual no deberá abonar el porteador cantidad alguna: 1/3 del Indicador de Renta de Efectos Múltiples/día por
Kg. El peso relevante es el de la mercancía con su embalaje, el denominado bulto, que es la unidad de carga
tomada como referencia.
Además, se puede pactar un valor expreso de las mercancías, negociando al tiempo el precio del transporte.
EN este supuesto el límite de la indemnización que deba satisfacer el porteador se eleva hasta dicha cantidad.
El derecho fundamental del cargador es el de exigir al porteador el cumplimiento del contrato. Además, el
cargador ha de entregar las cosas al porteador en condiciones aptas para su transporte; en caso contrario,
pueden ser rechazadas. Su obligación principal es el pago del porte si las mercancías viajan a porte pagado.
Una situación jurídica especial es la del destinatario. Es en principio, un tercero ajeno al contrato celebrado
por el cargador y el porteador. El destinatario sólo participa en el contrato cuando expresa su voluntad de
hacerlo, reclamando la entrega de las mercancías en el lugar de destino. Si las mercancías viajan a porte
debido, deberá abonar el precio del transporte y los correspondientes gastos al tiempo de recibir la mercancía,
en caso contrario el porteador puede negarse a entregársela.
En este caso el porteador retendrá la mercancía y solicitará un juez a la Junta Arbitral competente el depósito
y la enajenación de la mercancía en cantidad suficiente para cubrir el porte y los gastos.

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En general, el pago se retrasa hasta que se emite la factura correspondiente al obligado pago, o ésta proceda a
su auto facturación. En estos casos, la normativa especial lucha contra la morosidad y establece unas
condiciones para la valoración de la situación irregular.
Por último señalar que la LCCTM regula, con carácter especial el contrato de mudanzas. Las especialidades
de este contrato radican en los siguientes extremos:
- Los objetos que se transportan son mobiliario, enseres y complementos.
- A pesar de que la ley contiene claras restricciones, parece que corresponderían al porteador las
operaciones de carga y descarga, y si así se acuerda, otras complementarias.
- La realización de este transporte exige la previa aceptación del presupuesto por el destinatario. No
solo se prevé la falta de presupuesto y su sustitución por un inventario, que igualmente debe
aceptarse, sino que además ni la falta de redacción de este inventario, ni la falta de elaboración del
presupuesto conllevan en la práctica sanción alguna para el porteador, porque el cargador no podrá
probar quien se negó a la elaboración de estos documentos.
- El límite de la indemnización, corresponderá satisfacerlo al porteador y que se eleva hasta un máximo
de 20 veces el indicador Público de Efectos Múltiples/día por cada metro cúbico.
El transporte terrestre de personas.
Carece de regulación específica, y por ello se acude a las Condiciones Generales de Contratación. El
transporte terrestre de personas nunca ha tenido normas de naturaleza mercantil. La trascendencia de esta
modalidad de transporte era muy escasa cuando se creó el Código en 1885, por lo que apenas contiene
menciones de este contrato.
Básicamente se limitaba a regular el billete como documento en el que se contenía este contrato, exponiendo
su contenido más básico:
- Identificación del porteador.
- Fecha de su expedición.
- Puntos de salida y puntos de llegada.
- Precio.
- Menciones al equipaje que permitieran su identificación.
Subsidiariamente se aplicarían las normas del transporte de mercancías, pero en la actualidad, la derogación
de estos preceptos por la LCTTM supone la inexistencia de normas mercantiles sobre el contrato de transporte
de personas. Es un inexplicable descuido del legislador, pero se puede superar atendiendo a la práctica de los
empresarios y sobre todo al concepto general de transporte mercantil por carretera de mercancías.
En todo caso hay que tener en cuenta las diferencias entre las dos modalidades para adecuar el mandato de la
ley, al transporte de personas. En el transporte de viajeros solo existen dos sujetos, el porteador y el viajero,
sirviéndose este de los medios del porteador para su desplazamiento y el de su equipaje; además al no
producirse la entrega de cosas al porteador, no surgen las obligaciones correspondientes, ni con ello la
responsabilidad; por último, se simplifica la documentación del contrato, porque tiene menor complejidad.
La obligación principal del porteador es la de transportar al viajero por el itinerario, en el plazo y las
condiciones pactadas, o en todo caso, establecidos por la A.pública. También debe trasportar el equipaje del
viajero, responsabilizándose el porteador por el que se le entregue a tal fin; y en principio, no se
responsabiliza por el que el viajero lleve consigo (equipaje de mano)
La obligación principal del viajero es el pago del billete. Otras secundarias son respetar el vehículo, ocupar la
plaza que se le asigne, velar por su propia seguridad y custodiar su equipaje de mano. Singular importancia

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tiene los catálogos de derechos y deberes de los usuarios del transporte elaborados por la A. pública,
adaptándose a las exigencias de cada modalidad.
La responsabilidad de las partes se determinará por el Código Civil, sobre culpa y responsabilidad contractual;
además, de las disposiciones especiales establecidas en función del medio de transporte que se utilice. La
indemnización si se pierde el equipaje es de 14,5 euros por kilogramo.
TEMA 10. CONTRATO DE SEGUROS.
Concepto y clases.
Existe una multitud de situaciones y actividades que conllevan riesgo de que se produzca un hecho del que
deriven consecuencias; si ese hecho se verifica produciendo un daño, se dice que estamos ante un siniestro.
Para prevenir las consecuencias de estos siniestros cabe hacer un contrato de seguro, en virtud del cual el
asegurador asumirá frente al asegurado la cobertura del riesgo; a cambio de un precio (prima). Si se produce el
siniestro el asegurador indemnizará al asegurado por el daño.
Se distinguen dos clases de seguros: seguros de daños y seguros de personas.
Los primeros son seguros de indemnización efectiva, porque el asegurador solo debe indemnizar por el daño
efectivamente sufrido conforme al principio indemnizatorio. La mayoría de los seguros de personas, son
seguros de sumas, porque si se produce el siniestro el asegurador debe entregar la suma acordada en el
contrato para caso de fallecimiento, invalidez… sin tomar en consideración el valor del daño sufrido.
Régimen normativo.
En el régimen legal del seguro hay que distinguir el aplicable al contrato de seguro; compuesto siempre por
normas de derecho privado, y el relativo a la ordenación y supervisión de la actividad asegurada, integrado por
normas del derecho público.
La más importante es la Ley 50/1980 de 8 de octubre de Contrato de Seguro, se caracteriza por la protección
que dispensa a quienes pueden tener derecho a alguna prestación; es decir los asegurados, beneficiarios del
contrato o terceros perjudicados. Por ello, La Ley establece que tienen carácter imperativo, a no ser que en
ellos se disponga lo contrario.
Mientras que en el régimen de derecho público, el Real Decreto Legislativo 6/2004 de 29 de Octubre, por el
que se aprueba el Texto Refundido de La Ley de ordenación y supervisión de los seguros privados;
condiciones de acceso y ejercicio que han de cumplir los aseguradores, medidas de intervención pública en las
entidades de seguro…
Asegurador.
La legislación española admite que las entidades aseguradoras revista una de las cuatro formas jurídicas: S.A,
mutua, mutualidad de previsión social y cooperativa. Las 3 últimas formas practican una explotación no
lucrativa del seguro.
La ley permite también, que se realice la actividad aseguradora las entidades de Derecho público, como el
Consorcio de Compensación de Seguros, que tienen encomendadas funciones especiales respecto de riesgos y
contratos en los que concurren circunstancias excepcionales. Entre las funciones asignadas al consorcio, hay
que destacar las de riesgos extraordinarios (indemnización de los daños causados por fenómenos fortuitos)
siempre que los bienes o las personas afectadas estuvieran asegurados por un seguro con recargo obligatorio a
favor del Consorcio.
En el seguro de responsabilidad civil derivada de la circulación de vehículos a motor, entre otras funciones y
dentro del límite del seguro de suscripción obligatoria, corresponde indemnizar por los daños personales

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causados por un vehículo desconocido; por los daños personales y materiales por un vehículo no asegurado o
por un vehículo robado.
Tomador del seguro, asegurado y beneficiario.
El tomador del seguro es quien suscribe la póliza, mientras que el asegurado es el titular del interés que se
asegura. Generalmente el seguro se contrata por cuenta propia, coincidiendo en tal caso las figuras de tomador
y de asegurado, aunque cabe la contratación por cuenta ajena.
Por tanto, el tomador es quien debe cumplir las obligaciones que surgen de ese contrato. De esta forma, antes
de celebrar el contrato, tiene que declarar todas las circunstancias que puedan influir en la valoración del
riesgo y después el precio del seguro, para lo que tiene que responder a un cuestionario que le someta el
asegurador. Si al responderlo declara alguna inexactitud u omite información, y se produjera un siniestro, el
asegurador tendría derecho a reducir su prestación a la proporción que existe entre la prima convenido y la
que hubiera aplicado habiéndose conocido el riesgo real.
El tomador es el obligado a pagar la prima. Si no paga la primera prima el asegurador tendrá derecho a
resolver el contrato o a exigir el pago forzoso de la prima.
Mientras esto se resuelve, el contrato sigue en vigor, aunque si se produjera un siniestro el asegurador
quedaría liberado de su obligación frente al tomador y al asegurado, pero no frente a terceros perjudicados.
Si la prima impagada fuera una de las primas siguientes (en un periodo prorrogado) la cobertura del
asegurador se mantendría durante un mes del vencimiento, quedando suspendido a partir de entonces y puede
reclamar la prima hasta 6 meses después. Si no lo hace, se presume que el contrato esta extinguido.
Aun cuando la mayoría de las obligaciones del contrato corresponden al tomador, la ley advierte que el
asegurador podrá rechazar que sea el asegurado quien las cumpla. Por otra parte, algunos de los deberes y
obligaciones que impone la ley al tomador, también se extiende de forma expresa al asegurado; así como lo de
comunicar al asegurador las circunstancias que agraven el riesgo.
Por último, con respecto al seguro de vida, junto al tomador y al asegurado, se prevé una tercera persona: el
beneficiario. Como se deprende de su nombre este es quien tendrá derecho a recibir la prestación pactada.
Perfección del contrato.
La ley exige que el contrato de seguro se formalice por escrito. No obstante el contrato tiene un carácter
consensual. La exigencia de forma escrita, no impide que las partes, en especial el asegurado, puedan
demostrar su existencia por cualquier medio de prueba admisible en Derecho; la exigencia de forma escrita se
impone únicamente para dar certeza del contrato.
Documentación del contrato.
Antes de suscribir un contrato de seguro, pueden extenderse dos documentos: la solicitud y la proposición.
La solicitud de seguro es, como su nombre indica, un documento por el que se solicita conocer las condiciones
en que se contrataría el seguro. No vincula a quien la recibe ni al solicitante; sin embargo, la proposición de
seguro, es una oferta de contratación que realiza el asegurador, quien queda vinculado por su oferta durante un
plazo de 15 días, durante el cual cubrirá el riesgo, teniendo derecho a percibir la prima correspondiente.
El contrato donde se recoge el contrato de seguro se denomina póliza. Debe incluir el contenido mínimo que
exige la ley, donde hay que precisarse el riesgo cubierto, el objeto asegurado y su duración.
La ley permite que las partes acuerden la prórroga automática del seguro por períodos no superiores al año. Si
así se pacta, quien desee oponerse a la prórroga lo tiene que notificar a la otra parte con 2 meses de antelación.

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Las condiciones generales del contrato de seguro, pueden incluirse en la póliza o reflejarse en un documento
complementario. Si es así, el documento tiene que ser suscrito por el tomador.
En la moderna contratación no se puede prescindir de las condiciones generales, y menos aún en el ámbito de
los seguros en el que la homogeneidad de los contratos constituye la base de los cálculos actuariales. Sin
embargo, la ley protege al tomador frente al asegurador, que normalmente predispone las cláusulas del
contrato y las impone a la otra parte.
A tal efecto se prohíben las cláusulas abusivas para los asegurados, y se establece que, si el Tribunal Supermo
declara la nulidad de una de estas cláusulas, la A. Pública debe obligar a los aseguradores a modificar las
cláusulas de sus pólizas,
La ley trata de que el tomador conozca las condiciones generales, para lo que, no solo exige que estén
redactadas de forma clara y precisa, sino que advierte que las cláusulas limitativas de los derechos de los
aseguradas deben ser destacadas de modo especial y han de ser aceptadas por escrito.
Los seguros de daños.
En los seguros de daños rige el principio indemnizatorio, según el cual la existencia del seguro no puede
suponer un enriquecimiento injusto para el asegurado; lo que sucedería si su situación patrimonial resultara
mejor tras recibir la indemnización, que antes de producirse el siniestro. Este principio explica la existencia de
3 reglas:
- La suma asegurada, representa el límite máximo de la indemnización que debe pagar el asegurador;
esto es, el valor fijado en el contrato es el valor máximo de indemnización. Como es natural, el valor
que se le ha asignado al bien asegurado en la póliza puede coincidir o no con el valor del interés
asegurado (valor real).
- El sobreseguro, se produce si la suma asegurada es mayor que el valor del interés asegurado. Si así
sucede y se verifica el siniestro, el asegurador solo debe indemnizar por el daño sufrido, por ello,
nunca será la indemnización mayor que la suma asegurada; evitando que gracias al sobreseguro el
asegurado pueda enriquecerse. Si se demuestra que el tomador ha actuado en mala fe, el contrato
puede ser declarado ineficaz.
- El infraseguro, se produce si la suma asegurada es menor que el valor del interés asegurado. En esta
situación, el tomador habría pagado una prima inferior a la que le correspondería. La entidad
aseguradora está facultada para indemnizar por el daño causado, pero únicamente en la proporción en
la que el valor declarado cubre el valor real.
Si un mismo objeto, estuviera asegurado por s valor total y por un mismo riesgo con varias entidades de
seguros (seguro múltiple o cumulativo), sin que haya un reparto de cuotas entre los aseguradores (coaseguro),
y el asegurado pretendiera en caso de siniestro obtener íntegramente otras indemnizaciones, se estaría
enriqueciendo injustamente. Por ello, los aseguradores solo indemnizan los daños de manera proporcional a la
suma asegurada or cada uno de ellos, sin que la suma de todas las indemnizaciones pueda superar la cuantía
real.
El tomador debe comunicar a cada asegurador la identidad del resto de los aseguradores que concurren, si no
lo hiciera los aseguradores quedarían liberados de su obligación de indemnizar.
Por último, para determinar la cuantía del daño, se debe atender al valor que tenía el interés asegurado antes
de que se produjera el siniestro y no en el momento de formalizar el contrato. Aunque las partes pueden fijar
en el contrato, el valor que habrá de tener en cuenta.
Si las partes no se ponen de acuerdo, cada una de ellas debe designar un perito para que determine la cuantía.
Si los peritos tampoco se ponen de acuerdo, se prevé un nombramiento de un tercer perito.

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En cuanto a la forma que debe repararse el daño, la ley dispone que el asegurador puede sustituir el pago de la
indemnización por la reparación o reposición del objeto siniestrado.
El seguro de incendios: el asegurador cubre los daños del incendio en los bienes asegurados, así como los
gastos generados por la extinción del fuego.
El seguro contra robo: el asegurador se obliga a indemnizar por los daños derivados de la sustracción de la
cosa asegurada conforme a la cobertura fijada en el contrato. La ley recoge una serie de reglas para el caso en
que aparezca el objeto sustraído:
- Si aparece antes de que transcurra un plazo prudencial el asegurado está obligado a recibir la cosa.
- Si aparece después, el asegurador podrá optar por retener la indemnización percibida, abonando al
asegurador el objeto asegurado o readquirirlo, devolviendo la indemnización.
Seguro de transportes terrestres: se obliga a indemnizar por los daños que puedan sufrir las mercancías
transportadas, y el medio de transporte utilizado.
Seguro lucro cesante: se obliga a indemnizar al asegurado por la pérdida del rendimiento económico que
hubiera podido obtener, de no haberse producido el siniestro descrito en el contrato. Esta pérdida comprende
tanto la pérdida de beneficios como los gastos generales.
Seguro de caución: El asegurador se obliga a indemnizar al asegurado por los daños que haya causado el
tomador por el incumplimiento de una obligación legal o contractual.
Seguro de crédito: El asegurador se obliga a indemnizar al asegurado por las pérdidas que sufra por la
insolvencia definitiva de su deudor. Igual que el caso anterior, el asegurador podrá dirigirse al deudor.
Seguro de responsabilidad civil: El asegurador cubre el riesgo que supone para el asegurado que se obligue a
indemnizar a un tercero en concepto de responsabilidad civil, contractual o extracontractual. El ámbito
objetivo, temporal o cuantitativo de responsabilidad que cubre el asegurador se delimita en el contrato. Como
la obligación a cargo del asegurador presupone la responsabilidad del asegurado, será el propio asegurador
quien asume la dirección jurídica frente a la reclamación.
Aunque a priori la obligación de la entidad aseguradora se proyecta frente su asegurado, para reforzar la
posición del perjudicado y de sus herederos, la ley concede el derecho a dirigirse directamente contra el
asegurador mediante la acción directa. No pueden oponerse las excepciones personales, sin embargo el
asegurador si puede oponer al perjudicado la culpa exclusiva de éste.
Seguro de defensa jurídica: El asegurador se obliga a hacerse cargo de los gastos en que pueda incurrir el
asegurado, al intervenir en un procedimiento administrativo, judicial o arbitral, así como a prestarle servicios
de asistencia jurídica.
Los seguros de personas.
El contrato de seguro de personas comprende todos los riesgos que puedan afectar a la existencia, integridad
corporal o salud del asegurado. Hay tres modalidades de seguros de personas, que pueden ser individuales o
colectivos.
- El seguro de vida, cubre bien la muerte del asegurado, bien su supervivencia (alcanzar una edad
máxima) o bien ambos conjuntamente.

En el seguro para caso de muerte, la prima que abona el tomador cubre el riesgo de fallecimiento del
asegurado, de modo que si éste fallece, los beneficiarios recibirán un capital o una renta convenida. La
renta convenida depende del riesgo efectivo que tenga el asegurado de muerte, edad, trabajo…

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Como depende de la edad, en los seguros que se abona todos los años una prima fija, esta es constante
y no va aumentando cada año según la edad, ya que así se paga la prima de riesgo de cada año como
también la prima de ahorro para anualidades sucesivas, y así en las anualidades sucesivas pagará una
prima menor.

Este exceso de prima, exige la constitución de unas provisiones en poder del asegurador, lo que
explica la existencia de algunos derechos específicos del tomador de este tipo de seguros; como el
derecho de rescate de parte de las provisiones si así se ha previsto en la póliza y siempre que se hayan
pagado las dos primeras anualidades.
Sin embargo si en el seguro de vida para caso de supervivencia, el tomador suscribe el seguro con una
finalidad de ahorro: llegada a una determinada edad obtendrá un capital, que corresponde a las primas
abonadas.

La naturaleza del riesgo que cubre el seguro de vida, en especial para los casos de muertes, lleva a que
la Ley de Contrato de Seguro establezca los siguientes límites y requisitos:
1. Salvo pacto contrario, el riesgo de suicidio solo queda cubierto tras transcurrir un año.
2. Si el beneficiario causa la muerte del asegurado, no tendrá derecho a la prestación o
indemnización. (será entregada al tomador)
3. Para proteger a los menores de catorce años y a los incapacitados, se prohíbe en principio
contratar un seguro para caso de muerte.
4. Si el asegurado es menor de edad será necesaria la autorización por escrito de sus representantes
legales.
5. Si la persona del tomador del seguro no coincide con la persona cuya vida es asegurada, será
preciso el consentimiento de éste dado por escrito.

- En el seguro de vida la persona que tendrá derecho a recibir la prestación pactada en el contrato,
recibe el nombre de beneficiario. Al respecto la ley establece las siguientes reglas:
1. Su designación y su revocación corresponden al tomador, bien en la póliza, bien posteriormente
en una declaración escrita comunicada al asegurador, o bien en su testamento.
2. La designación puede ser concreta o genérica. Si fallece el asegurado sin haber beneficiario
designado en concreto, ni reglas para determinarlo, la indemnización será integra para el tomador.
3. Si hubiera una designación genérica a favor de los hijos, solo se indemnizará a los hijos con
derecho a herencia. Y si se designan genéricamente al cónyuge o a los herederos, se indemnizará
a quienes tuvieran tal condición en el fallecimiento.
4. Si la designación se hace a favor de varios beneficiarios, la prestación se distribuirá por partes
iguales; si se designa a los herederos, se hará en proporción a la cuota hereditaria.
5. El asegurador entregará la prestación a los beneficiarios aun en caso de reclamaciones en contra
de los herederos y acreedores del tomador. Estos podrán exigir al beneficiario el reembolso de
importe de las primas abonadas por el tomador por fraude.
6. Para evitar que los posibles beneficiarios del fallecimiento desconozcan la existencia del contrato
de seguro, la Ley obliga a los aseguradores a comunicar los contratos de seguro de vida para caso
de fallecimiento y los seguros de los accidentes que cubran el riesgo de muerte, al llamado
Registro de Contratos de Seguros de cobertura de fallecimiento.

- El seguro de accidentes, se cubren los riesgos que puedan afectar a la integridad corporal del
asegurado por un accidente. La ley entiende por accidente cualquier lesión corporal que derive de una

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causa violenta, externa y ajena a la voluntad del asegurado, y que le produzca la invalidez temporal o
permanentemente o la muerte.

El asegurador debe notificar al asegurado la cuantía de la indemnización a que tiene derecho, de


acuerdo con el grado de invalidez que se desprende del certificado médico y los baremos fijados en la
póliza. Si el asegurado no acepta el grado de invalidez porpuesto por el asegurador, las partes se
someterán a la decisión de los peritos médicos.

- Seguros de enfermedad y de asistencia sanitaria. Conforme a estos seguros el asegurador puede


obligarse al pago de ciertas sumas de dinero, asi como a hacerse cargo de los gastos que generen la
asistencia médica y farmacéutica que pueda necesitar el asegurado o asumir la prestación de servicios
médicos y quirúrgicos.
El reaseguro.
Se trata de un contrato realizado entre una entidad aseguradora y una entidad reaseguradora. El reasegurador
se obliga a reparar la deuda que pueda surgir en el patrimonio del reasegurado, a consecuencia de las
obligaciones asumidas por éste como asegurador en un contrato de seguro, pero sin que el asegurado tenga
derecho a exigir directamente al reasegurador indemnización alguna.
TEMA 11. LOS CONTRATOS BANCARIOS.
La contratación bancaria se desenvuelve en un marco general, el mercado financiero, que se puede definir
como el sistema el cual concurren la oferta y la demanda de dinero o derechos de crédito dinerario. En este
mercado se pueden distinguir dos tipos de mercados: el mercado de valores (intercambios valores
negociables) y el mercado de crédito o bancario (en el que es objeto de contratación directa, el dinero o lo
derechos de crédito dinerarios).
Los empresarios dedicados al negocio bancario, son las entidades de crédito y por tanto, son empresarios
financieros en cuanto participan en un mercado que tiene como función primordial reconducir el ahorro de
inversores hacia los sujetos demandantes de crédito. En esencia, estos empresarios intercambiaron recursos
financieros con sus clientes, prestando servicios de crédito.
Ahora bien, no se puede ignorar la notable expansión producida en el ámbito material de la actividad bancaria,
en la cual se incluyen en la actualidad la prestación de una serie de servicios de muy diversa naturaleza.
Las entidades de crédito.
Son entidades de crédito las empresas que tienen como actividad captar fondos del público en forma de
depósito, préstamo, cesión temporal de activos financieros y otras análogas que comporten la obligación de
restitución, empleando tales fondos en la concesión de créditos por cuenta propia.
Son intermediarios profesionalizados, que actúan en el mercado de crédito, cuya actividad típica consiste en la
captación de fondos del público, a través de lo que se denominan OPERACIONES PASIVAS, para
emplearlos en la concesión de créditos a sus clientes, por medio de las llamadas OPERACIONES ACTIVAS.
Clases.
Las entidades de crédito pueden clasificarse en dos grandes categorías:
- Entidades de créditos bancarias o de ámbito operativo general (bancos- que son S.A-, cajas de ahorro
–carácter fundacional-, cooperativas de crédito –sociedades cooperativas cuyo objeto es atender las
necesidades financieras de sus socios-). Para que puedan realizar su actividad, necesitan la previa

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autorización del banco de España y quedar inscritas en el registro de entidades de crédito del Banco
de España.
- Entidades de ámbito operativo limitado o establecimientos financieros de crédito, que son sociedades
anónimas especiales que tinen limitada su operativa a actividades de préstamo y crédito de dinero,
factoring, arrendamiento financiero y gestión de tarjetas de créditos. Estas entidades no pueden captar
fondos reembolsables del público en forma de depósito, préstamo, cesión temporal de activos u otros
negocios análogos.
Junto a las entidades que integran las dos categorías anteriores se encuentra otras, como las Entidades de
Dinero Electrónico, el Instituto de Crédito Oficial (ICO) y la Confederación Española de Cajas de Ahorro.
El régimen.
El Estado regula los bancos, porque el Banco de España es le regulador de los demás bancos para que sigan
una determinada normativa.
Por tanto, todas las entidades de crédito están sometidas a un conjunto de normas que tratan de garantizar su
solvencia y liquidez, dada la trascendencia de la actividad que desarrolla el comercio del crédito y en la
economía en general, así como su incidencia sobre los específicos intereses de los consumidores y usuarios de
servicios.
La contratación bancaria (de todas las entidades de crédito).
Los contratos bancarios son los contratos a través de los cuales las entidades de crédito desarrollan su función
típica de intermediación en el mercado de crédito.
Son contratos mercantiles, mediante los que se ejercita la actividad externa y habitual de un empresario
mercantil. Normalmente son contratos de adhesión, onerosos y consensuales; y se basan en la confianza mutua
entre las partes.
En su mayoría son contratos atípicos, pero son nominados (nombrados en el Código) y por ello se reviste de
vital importancia lo pactado por las partes, al amparo de la libertad contractual (principio de autonomía de la
voluntad). Asimismo, tienen una significativa trascendencia las normas dictadas por el Ministerio de
Economía y el Banco de España, para asegurar la transparencia del mercado.
Clasificación de los contratos bancarios.
La clasificación tradicional de estos contratos atiende a la posición que ocupa . Se distingue así entre
operaciones pasivas (las cuales la entidad de crédito recibe o capta fondos del público con el compromiso
destituirlos), operaciones activas (concede crédito a sus clientes) y las operaciones neutras o de gestión (no se
concede ni se recibe crédito, sino que se instrumenta la prestación por los bancos de diversos servicios).
Cuenta corriente bancaria.
La relación jurídica de la entidad de crédito con sus clientes puede ser ocasional o duradera. En este último
caso la relación suele venir acompañada con la apertura y el mantenimiento por el cliente de una cuenta
corriente en una oficina de la entidad de crédito.
La existencia de esa cuenta corriente mediante el que se crea el soporte contable preciso para tener el
conocimiento de las operaciones de la cuenta, liquidándolos mediante un sistema de compensación automática
y permanente.
El contrato de cuenta corriente puede reducirse a la figura de la comisión mercantil, puesto que la entidad se
obliga a prestar a su cliente el servicio de caja, ejecutando órdenes que reciba y procediendo a efectuar los
correspondientes abonos y cargos en la cuenta.

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Especial interés es distinguir entre las cuentas individuales y las colectivas, según sean abiertas por una sola
persona física o jurídica. En las cuentas colectivas, podrá pactarse que las disposiciones sobre el saldo se
efectúen solidariamente por cualquiera de los titulares, o mancomunado (se necesita la firma de varios de
ellos).
El servicio de caja, consiste en que la entidad de crédito se obliga a efectuar los diferentes pagos y cobros que
se le ordenen en nombre y por cuenta de su cliente, siguiendo las órdenes cursadas por este.
La compensación bancaria.
La compensación, como modo de extinción de obligaciones, no se traduce en un servicio bancario, sino que
representa el instrumento mediante el cual pueden ejecutarse muchos de estos servicios.
La realización de los servicios bancarios en los pagos, genera múltiples créditos y deudas que reúnen la
mayoría de los requisitos para que opere la compensación bancaria. Se distingue por su carácter colectivo y
plurilateral, y es llevada a cabo de la red de comunicación electrónica del Sistema Nacional de Compensación
Electrónica gestionado por el Banco de España.
Operaciones pasivas.
El depósito de dinero constituye la operación bancaria pasiva por excelencia. En virtud de este contrato el
cliente entrega a la entidad de crédito una suma de dinero de la que esta pasa a ser titular asumiendo la
obligación de restituir una suma equivalente al vencimiento de un plazo o al requerimiento de un cliente.
Se trata de un contrato de depósito irregular (porque es oneroso) en el que el dinero se entrega en su condición
de bien fungible (equivalente) que pasa a la propiedad de la entidad. El cliente, realizada la entrega, pasa a
tener un derecho de crédito frente al banco.
Atendiendo a la disponibilidad por parte del cliente respecto de las sumas se puede distinguir:
Depósito a la vista: se caracteriza por la disponibilidad inmediata del dinero depositado. El cliente puede
exigir en cualquier momento y sin previo aviso la restitución de la totalidad o de parte de las sumas
depositadas y de los intereses. El depósito a la vista, en principio, es unilateral, en cuanto a su funcionamiento
ordinario genera exclusivamente obligaciones para el banco.
Dentro de estos depósitos a la vista podemos distinguir entre los que están vinculados a un contrato de cuenta
corriente bancaria y los documentados en libretas o cartillas de ahorro. El depósito en cuenta corriente, la
entidad presta el servicio de caja, como lo manifiesta el hecho de que el cliente recibe del banco un talonario
de cheques y es prácticamente admitir descubiertos en la cuenta. En los depósitos en libretas o cartillas de
ahorro no existe el denominado servicio de caja, por lo que no se suele entregar al cliente un talonario de
cheques a través de los que pueda disponer de los fondos depositados.
Depósito a plazo: En este tipo de depósito de dinero el banco se obliga a restituir la suma depositado y los
intereses devengados, no en cualquier momento, sino únicamente al vencimiento del plazo pactado, lo que
justifica que los intereses sean más elevados que en los depósitos a la vista.
No presta el servicio de caja, y se puede retirar los fondos antes del tiempo establecido, pero el banco lo
penaliza y no le da los intereses correspondientes.
Operaciones activas.
Las operaciones activas son aquellas mediante las cuales, las entidades de crédito entregan a sus clientes
sumas dinerarias o les conceden facultad de disposición sobre ellas obteniendo el derecho a su restitución.
Entre ellas destacan:

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Préstamo bancario: Mediante este contrato el cliente (prestatario) recibe del banco (prestamista) una suma
cierta de dinero con la obligación de restituirla en una o varias fechas fijadas.
Es la operación activa por excelencia; las demás operaciones activas han surgido como fórmulas
evolucionadas del préstamo bancario de dinero. La concesión del préstamo lleva consigo por regla general la
apertura de una cuenta especial destinada a reflegar, en las fechas y según las condiciones pactadas, los
movimientos de fondos provocados por amortizaciones parciales del préstamo y el abono del interés.
Se trata de un contrato unilateral, porque una vez realizada la entrega de los fondos al cliente, solo genera
obligaciones para éste.
La primera o básica, es la de restituir el principal del préstamo, en los plazos pactados en el contrato,
generalmente de forma fraccionada y con arreglo a un calendario de amortización. Estamos ante una deuda de
cantidad sometida al principio nominalista, el cual se considera liberatorio el que consista en la entrega de una
cantidad de dinero igual a la recibida.
Es posible pactar un período de carencia, durante el cual la obligación de devolución del prestatario queda en
suspenso. También puede pactarse la facultad de anticipar total o parcialmente el cumplimiento de la
obligación de restitución, que deberá abonar una prima de anticipación o comisión por amortización
anticipada.
El préstamo bancario es siempre retribuido, el prestatario se obliga al pago de los intereses pactados, que
suponen el precio de la anticipación de fondos al cliente. El tipo de interés puede permanecer fijo durante toda
la vigencia del contrato o ser variable.
La duración total del contrato se divide en períodos anuales, mensuales o de múltiplos de mes (períodos de
interés), en cada uno de los cuales se aplica un tipo que refleje el coste efectivo del dinero en ese momento y
la ganancia de la entidad de crédito.
A lo largo de cada uno de los períodos, el tipo de interés permanece fijo, variando cuando así proceda. Otra
obligación pecuniaria a cargo del prestatario suele consistir en el abono de la comisión de apertura, que se gira
sobre el importe total del préstamo, y que remunera la concesión del préstamo compensando a la entidad de
crédito por los gastos que conlleva.
El contrato de apertura de crédito (línea de crédito): es aquel contrato por ql que el banco se obliga, dentro
de un límite pactado y con la contraprestación de una comisión que percibe del cliente, poner a disposición de
éste, a medida de sus requerimientos, sumas de dinero o a realizar otras prestaciones que permitan obtenerlo.
El objeto del contrato no va a ser el dinero directamente considerado, sino un derecho de crédito dinerario: el
de poder disponer de sumas de dinero o de medios de pagos dentro de los límites convenidos. Esta situación
de disponibilidad permite al cliente emplear la caja de la entidad de crédito como si fuera propia, pudiendo
ejecutar ingresos y reintegros a su antojo.
En suma, mediante la apertura de crédito el cliente obtiene la ayuda económica de la entidad de crédito al
igual que en el préstamo, pero esta ayuda se adapta, superando la rigidez del préstamo, a las exigencias del
momento.
En una primera fase del contrato la entidad de crédito asume la obligación de atender las órdenes del cliente
(acreditado) dentro de los topes máximos pactados. La obligación del acreditado en esta fase del contrato
consiste en pagar la comisión pactada (comisión de apertura) como contraprestación.
Una vez se haya hecho la disposición de las cantidades cambia en cierta medida la posición de las partes del
contrato. El banco pasa a ser acreedor por las sumas dispuestas; el cliente queda convertido en deudor por el
importe de ésta, intereses y comisiones; como la comisión de disponibilidad (al dejar de movilizar unos

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fondos para estar disponibles para el cliente, y si no mueves el dinero, el banco no cobra interese ni los puede
ganar por otro lado y por ello le cobra la comisión de disponibilidad).
La amortización del crédito utilizado puede llevarse a cabo sin atenerse a un calendario preestablecido, bien
en su totalidad al término del contrato, o mediante amortizaciones parciales. Los intereses se aplican sobre las
sumas dispuestas y atendiendo al tiempo durante el cual se hizo uso de ellas.
El contrato de descuento bancario: en virtud de este contrato, el banco (descontante) anticipa a su cliente
(cedente o descontatario) el importe de un crédito no vencido, deduciendo los intereses correspondientes al
tiempo que falta para el vencimiento recibiendo la titularidad del crédito. El banco, en su condición de
cesionario, puede reclamar del tercero deudor el abono del crédito a su vencimiento; a falta de pago podrá
repetir contra el cedente= cláusula salvo buen fin.
El objeto del contrato puede ser cualquier crédito no vencido que el cliente ostente frente a un tercero. Ese
crédito puede estar o no representado mediante un documento negociable, de carácter cambiario o no
cambiario.
Los descuentos de títulos cambiarios, se clasifican según su naturaleza de la relación subyacente de la que
traigan causa el crédito incorporado que se cede, en descuentos comerciales y descuentos financieros.
Se trata de un contrato bilateral, en la cual el descontante asume la obligación principal de entregar al cliente
el importe del crédito, deducidas comisiones e intereses. El cliente descontatario tiene la obligación de
transmitir a la entidad de crédito de forma plena el crédito frente al tercer; se trata de una transmisión para
pago, no en pago, por lo cual en caso de no poder ser hecho efectivo el crédito a su vencimiento, el cedente
habrá de abonar el importe.
Operaciones bancarias neutras o de gestión.
Son aquellas mediante las cuales, las entidades de crédito prestan determinados servicios a sus clientes que no
suponen ni la obtención ni concesión de crédito. Se clasifican según vengan integradas o no en el servicio
bancario.
- Prestaciones integradas en el servicio de caja.
Transferencia bancaria: constituye un supuesto típico de intermediación bancaria en los pagos, que reviste
gran importancia como medio de liquidación de relaciones crediticias, pues evita el uso de numerario.
La transferencia es una operación realizada mediante asientos contables a través de la cual el titular de una
cuenta corriente en un banco (ordenante) da instrucciones a este para que, con cargo a la disponibilidad
monetaria existente a su favor, entregue una determinada cantidad de dinero a otra (beneficiario), cliente de
ella o de otra entidad.
Cuando la transmisión de fondos tiene lugar en la propia entidad estamos ante una transferencia interior, y
cuando una transferencia se verifica entre entidades de crédito distintas, nos encontramos ante la denominada
transferencia directa donde la transmisión de fondos se efectúa por la existencia de una relación entre ambas
entidades, y la indirecta, si no existe cuenta de corresponsalía entre ellas.
El banco viene obligado a atender la orden de transferencia de acuerdo con la obligación que asume al efecto
del contrato de la cuenta corriente que le vincula con el ordenante. Si a través de la transferencia pretende
realizarse un pago, para que éste surta efectos liberatorios es necesario el consentimiento del acreedor.
El giro bancario: es una operación en virtud de la cual la entidad de crédito recibe de un cliente una suma
cierta de dinero, en un lugar determinado para prestar el servicio remunerado de ponerla a su propia
disposición o a la de un tercero, en una plaza bancaria distinta.

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La domiciliación bancaria de recibos: Constituye un medio para facilitar la realización de pagos periódicos
originados por servicios y suministros de variada índole. La entidad de crédito domiciliataria se obliga a
seguir las instrucciones del cliente, contenidas en la orden de domiciliación, que es el documento mediante el
cual el cliente autoriza al banco a efectuar el pago de determinados recibos, emitidos contra él y a cargarlos en
su cuenta.
Una vez se haya recibido la orden, la entidad de crédito está obligada salvo su revocación, al pago de los
diferentes recibos que sean conformes con los datos suministrados.
- Prestaciones no integradas al servicio de caja.
Los créditos documentarios: esta figura de intermediación bancaria en los pagos, surge en el tráfico
comercial sobre todo en las compraventas celebradas entre sujetos situados en distintas plazas y países
distintos. Para facilitar, básicamente, la relación entre las partes, se recurre a una entidad de crédito que cubre
el riesgo comercial conectado a estas operaciones.
El crédito documentario, se basa en un convenio suscrito entre un banco emisor y su cliente (ordenante del
crédito), donde el banco, obrando a solicitud y de conformidad con las instrucciones recibidas de su cliente, se
obliga, mediante la emisión de una carta de crédito, a hacer un pago a un beneficiario, o a aceptar o pagar las
letras de cambio libradas por éste, siempre que se le haga entrega unos documentos relacionados en la carta de
crédito.
Suelen ser tres los sujetos que intervienen en la operación:
- El cliente-ordenante, quien cursa las instrucciones al banco para la apertura del crédito.
- El banco emisor del crédito, que actúa de acuerdo con las operaciones de su cliente.
- El beneficiario-tercero, vendedor facultado para disponer del crédito abierto siempre que entregue la
documentación correspondiente.
Los vínculos de las obligaciones que derivan de la celebración de un crédito documentario, son
independientes de los surgidos de la operación cuya liquidación se recurre a él.
El banco asume las obligaciones de abrir el crédito según las instrucciones recibidas al efecto de su cliente,
emitir la carta de crédito y ponerla a disposición del beneficiario. Este tiene que entregar los documentos
correctamente. El banco tiene que proceder a examinar la regularidad de los documentos, y si son conformes
con los términos y las condiciones del contrato, procede al pago y al envío de los documentos al ordenante.
Los depósitos bancarios cerrados: son depósitos en los que el cliente entrega a la entidad de crédito, para su
estricta custodia, cosas contenidas en cajas, sacos precintados o sobres cerrados. Este contrato se celebra
raramente hoy en día.
Servicio de cajas de seguridad: a través de este contrato, el banco pone a disposición de sus clientes cajas
dotadas de fuertes medidas de seguridad, ubicadas en compartimentos estancos, numerados, provistos cada
uno de una cerradura de doble llave.
El banco no recibe materialmente los objetos que el cliente desea, sino que es el propio cliente quien lo
introduce en la caja y lo retira de ella. Para el cliente, el contrato reporta la ventaja de la máxima seguridad y
confidencialidad de lo depositado.
La gestión de los valores por las entidades de crédito: hay que distinguir según que los valores están
representados mediante títulos o anotaciones en cuenta.
En el primer caso estamos ante una modalidad de depósito regular abierto, porque la entidad de crédito asume
la obligación de custodia acompañada por un compromiso de administrar y gestionar los objetos depositados
(títulos valores) en nombre y por cuenta del cliente. En el segundo, queda eliminada por completo la

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obligación de custodia; el contenido del contrato se limita a la llevanza, administración y gestión de los
valores.
TEMA 12. EL CONCURSO.
Es una institución moderna, donde la situación de insolvencia de un deudor con muchos acreedores llega hasta
un punto que ni su patrimonio es capaz de cubrir todas las deudas.
Por tanto, el concurso es el procedimiento mediante el cual se hace posible la concurrencia de todos los
acreedores de un deudor común, sobre el patrimonio del mismo.
Principios informadores.
Cuando un deudor no cumple voluntariamente, los acreedores pueden agredir su patrimonio para conseguir el
cumplimiento forzoso o una compensación por su incumplimiento.
Estas actuaciones individuales son inadecuadas si el patrimonio del deudor no cubre para cumplir todas las
deudas; por ello, si los acreedores continúan defendiendo sus intereses de modo individual, algunos serán
satisfechos en su totalidad y los demás no.
Para evitar esta situación, se paralizan las actuaciones individuales y se sustituye por una organización jurídica
de defensa colectiva de todos los acreedores. El concurso se basa en los principios de universalidad y par
condicio creditorum (tratar a todos por igual).
La universalidad implica que en tal ordenación deben integrarse a todos los acreedores con todos los créditos
de los cuales sean titulares frente al deudor común, así como todos los bienes y derechos realizables del
deudor.
La par condicio creditorum se refiere al necesario tratamiento igual para todos los acreedores. Ambos
principios conducen a una comunidad de pérdidas (todos no podrán cobrar el completo) dada la insuficiencia
patrimonial del deudor, todos los acreedores asumen un sacrificio proporcional (ley del dividendo).
El concurso encuentra su característica configurada en la unidad del sistema, consagrada en una triple
dimensión:
- Unidad legislativa (marco normativo, es la ley concursal).
- Disciplina (siempre sometido a la normativa).
- Procedimiento (todos siempre sometidos por igual).
La unidad exige una intensa flexibilidad; el concurso puede desenvolverse en una única fase (común); en dos
fases (común y la de convenio o liquidación) y tres fases (común, convenio y liquidación).
Finalidad.
La satisfacción del interés ordenado y colectivo de los acreedores; y no el saneamiento del patrimonio del
deudor, pero tampoco es puramente liquidatario; al contrario, se prefiere una solución convenida, facilitándose
la propuesta y aprobación de un convenio y se opta por mantener la actividad profesional y empresarial del
deudor durante el concurso y por conservar las unidades productivas; en la idea de que los acreedores
percibirán sus créditos en mayor medida y mayor rapidez si la actividad continúa bajo control del concurso.
Por otra parte, preferir la conservación de las unidades productivas que estén en el patrimonio del concursado,
demuestra que en el procedimiento concursal, están presentes intereses generales (como el mantenimiento de
la productividad y de los puestos de trabajo).

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El derecho preconcursal.
Regula las soluciones preconcursales extrajudiciales y privadas de la crisis económicas. La ley Concursal
contiene dos tipos de acuerdos que responden a estas características: los llamados acuerdos de refinanciación
y los extrajudiciales de pago.
El objeto de estas instituciones preconcursales es prevenir la insolvencia que se estima cercana ante las
dificultades económicas y financieras del deudor; si el deudor ya estuviera en este estado y si todavía fuese
salvable.
Intentar evitar la insolvencia y la declaración del concurso de un deudor que tiene dificultades, a través de
distintos acuerdos con los acreedores de modo privado o mediante un expediente extrajudicial y previo a la
apertura de un procedimiento concursal, con la esperanza de que este sea necesario y con la perspectiva de que
si no se resuelve, luego se declararía el concurso.
Acuerdos extrajudiciales de pagos.
Solo pueden ser concertados por un deudor persona natural, en cuyo caso debe ser empresario mercantil,
profesional, persona jurídica…
En ambos casos, se exige al deudor estar en estado de insolvencia. Además, si es persona natural que su
pasivo no supere los 5 millones de euros, y si es persona jurídica, si fuera declarado en concurso, este no
revista especial complejidad, que disponga de activos líquidos suficientes para satisfacer los gastos propios del
acuerdo, y que su patrimonio e ingresos previsibles permitan logar un acuerdo de pago.
No puede acceder al acuerdo extrajudicial de pagos las A. Públicas ni las entidades de Derecho público, entre
otras cosas porque no pueden ser declaradas en concurso, y en ningún caso podrán acogerse a estos acuerdos
las entidades aseguradoras y reaseguradoras, ya que el tratamiento de las situaciones de insolvencia y
liquidación de entidades aseguradoras está reservada al Consorcio de Compensación de seguros.
Por otra parte, no podrán solicitar el acuerdo extrajudicial de pagos quienes hayan sido condenados en
sentencia firme por delito contra el patrimonio, contra el orden socioeconómico, de falsedad documental,
contra la Hacienda Pública, la Seguridad Social o contra los derechos de los trabajadores, quienes no estén
inscritos en el registro mercantil, no hayan llevado la contabilidad…
Por otra parte, no todos los créditos van a poder ser objeto de acuerdo por lo que no todos van a ser afectados
por él. No se verán afectados los créditos con garantía real. Estos créditos podrán quedar, vinculados por el
acuerdo extrajudicial de pagos. Tampoco quedan afectados por el acuerdo extrajudicial de pagos y bajo
ninguna circunstancia, los créditos de derecho público.
Solicitud.
La solicitud de acuerdo extrajudicial de pagos, se dirigirá por el deudor a un notario o a un registrador
mercantil, correspondiente al domicilio del deudor, pidiendo el nombramiento de un mediador concursal.
EL mediador, ha de ser personal natural, que reúna las condiciones exigidas legalmente para ser mediador. O
una persona jurídica, siempre que designe para el ejercicio de la mediación a una persona natural que cumpla
los requisitos. El mediador concursal habrá de reunir alguna de las cualificaciones profesionales, que se
requieren a los administradores concursales.
Los acuerdos de refinanciación.
Mediante la negociación de un acuerdo de refinanciación cualquier deudor, de cualquier naturaleza y
dimensión, sea o no insolvente, busca un compromiso con sus acreedores para reordenar su pasivo,
pretendiendo reducirlo.

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Los objetos más recurrentes que persiguen estos acuerdos son eludir la insolvencia, superar las dificultades
patrimoniales, o al menos asegurar una mayor viabilidad de la organización económica del deudor.
Estos acuerdos, vinculan exclusivamente al deudor y a los acreedores que los suscriban, salvo el supuesto de
homologación judicial, que puede suponer que se extiendan algunos de sus efectos más allá de sus firmantes;
a acreedores que no hayan suscrito el acuerdo o que hayan mostrado su disconformidad con el mismo.
- Presupuestos subjetivos.
Presupuesto subjetivo.
La declaración del concurso procederá respecto de cualquier deudor, sea persona natural o jurídica (todos los
deudores personas físicas o jurídicas).
Por excepción:
- Las entidades que integran la organización territorial del Estado; los organismos públicos y demás
entes de Derecho público no podrán ser declarados en concurso. La exclusión no alcanza a las
entidades de Derecho Privado financiadas con capital público.
- Se admite, aun cuando carece de personalidad jurídica, la herencia puede ser declarada en concurso,
tanto no haya sido aceptada pura y simplemente,(expresión que incluye tanto a la herencia subyacente
como la herencia aceptada a beneficiario de inventario). Esto quiere decir que, mientras los herederos
no acepten la herencia, se llama subyacente y se acepta la herencia, pero con la condición de tener
saldo positivo, se dice que es aceptada a beneficio de inventario.
Presupuesto objetivo.
La insolvencia: la ley establece que el presupuesto objetivo del concurso es la situación de insolvencia del
deudor.
La insolvencia, es una realidad económica con relevancia jurídica, que se caracteriza por la insuficiencia
patrimonial (carencia de bienes realizables en valor suficiente para satisfacer las obligaciones que se tiene).
Por ello, legalmente se define como el estado en que se encuentra el deudor que no puede cumplir
regularmente sus obligaciones exigibles (ni patrimonio ni liquidez). Esta definición supone que la
insuficiencia del patrimonio determina la imposibilidad de pagar todas las deudas.
Acreditación de la insolvencia.
Cuando el propio deudor es el que solicita la declaración del concurso debe justificar su endeudamiento y su
estado de insolvencia. Normalmente, tal estado se deducirá de los documentos que necesariamente han de
acompañar a la solicitud.
Pero cuando la declaración de concurso es solicitada por un acreedor o por otro legitimado la prueba directa
de la insolvencia del deudor producirá ser imposible o difícil, porque el solicitante carece de acceso a la
contabilidad del deudor.
Por ello, la solicitud ha de justificar determinados hechos, tasados legalmente que son presuntivos de
insolvencia:
1. Cuando uno de los acreedores fue a ejecutar su crédito y averiguó que no se lo podía pagar, ya que vio
una declaración administrativa o judicial de insolvencia.
2. El no pago general corriente de ninguna de las obligaciones del deudor.
3. La existencia de embargos por ejecuciones pendientes que afecten de forma general al patrimonio del
deudor.
4. El alzamiento (venta) o liquidación apresurada o ruinosa de sus bienes.
5. El incumplimiento general de sus obligaciones tributarias, cuotas de seguridad social…

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Estos hechos, cuando concurren, son normalmente síntomas, manifestaciones materiales y exteriores de
insolvencia. Son presunciones legales de insolvencias, pero admiten prueba en contrario: el deudor puede
oponerse a la solicitud negando el hecho indiciario de su solvencia. No obstante, no cabe prueba en contrario
de los supuestos nº1.
Insolvencia actual, o insolvencia inminente.
El deudor puede fundar la solicitud en declaración de concurso, no en el hecho de encontrarse actualmente en
estado de insolvencia, sino en el de estar en circunstancias tales que su insolvencia es inminente.
Legalmente, se halla en estado de insolvencia inminente, donde el deudor que prevé que no podrá cumplir
regular y puntualmente sus obligaciones debería declarar la insolvencia inminente, ya que sus bienes
resultarán insuficientes para hacer rente a las obligaciones asumidas.
Quien puede pedir el concurso.
1. El deudor. Su es persona jurídica, la solicitud corresponde a la administración.
2. Cualquier acreedor, siempre que haya adquirido el título 6 meses antes de la declaración de la
solicitud de insolvencia.
3. Los socios o integrantes que sean personalmente responsables de las deudas, como los socios
colectivos.
4. Para solicitarlo de una herencia, los herederos y los acreedores de ella.
5. El mediador concursal, si se fracasó en las negociaciones de acuerdo extrajudicial de pagos y de
incumplimiento o anulación del mismo.
Clases de concurso según el instante.
El concurso es voluntario, cuando el solicitante es el propio deudor. Es necesario en cualquier otro caso.
Que el concurso sea voluntario o necesario, implica ciertos efectos, siendo el principal el relativo a las
facultades patrimoniales del deudor.
Privilegio del acreedor instante, ese acreedor que cobraría de los últimos si llegara a cobrar algo, si lleva a
concurso al deudor, la mitad del crédito que le deben, pasaría a unas posiciones más privilegiadas (lo cobraría
antes) y la otra mitad se mantendría en el puesto que le corresponde.

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