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Otro de los puntos que más controversias suscitan entre nuestros clientes es la corta de

arbolado y poda de la vegetación existente en la servidumbre de paso establecida para las


líneas aéreas de Alta Tensión y de Baja Tensión, puesto que los propietarios de las fincas
rusticas por donde circulan las líneas o se oponen a la poda o pretenden que se les corte lo
menos posible y las empresas distribuidoras desean establecer una zona de seguridad lo
suficientemente amplia para evitar o cuando menos minimizar cualquier riesgo de avería o
incendio como consecuencia de la existencia de arboles próximos a las líneas eléctricas.

A estos efectos la poda es la supresión de las ramas que pueden entorpecer la


continuidad y seguridad del suministro eléctrico.

También tenemos que diferenciar entre tala y desbroce, siendo la primera la corta de
masa arbórea que se aprovecha como madera y la segunda cuando el arbolado no supera los
3 metros de altura o solo consiste en maleza, matorral y arbustos.
Para establecer un correcto punto de vista jurídico nos tenemos que remitir a lo establecido en
la Instrucción Técnica Complementaria para Líneas Aéreas de Alta Tensión (TC-LAT-01 a 09)
del Reglamento sobre condiciones técnicas y garantías de seguridad en las Líneas Eléctricas
de Alta Tensión (Real Decreto 223/08 de 15 de febrero).

Las líneas eléctricas incluidas en este reglamento se clasificarán, atendiendo a su


tensión nominal, en las categorías siguientes:

a) Categoría especial: Las de tensión nominal igual o superior a 220 kV y las de


tensión inferior que formen parte de la red de transporte conforme a lo establecido en el
artículo 5 del Real Decreto 1955/2000, de 1 de diciembre, por el que se regulan las
actividades de transporte, distribución, comercialización, suministro y procedimientos de
autorización de instalaciones de energía eléctrica.

b) Primera categoría: Las de tensión nominal inferior a 220 kV y superior a 66 kV.

c) Segunda categoría: Las de tensión nominal igual o inferior a 66 kV y superior a 30


kV.

d) Tercera categoría: Las de tensión nominal igual o inferior a 30 kV y superior a 1 kV.

Así la zona de corta de arboles se establece en 3 metros para aquellas líneas que Alta
Tensión de Primera Categoría, es decir aquellas que presentan tensiones inferiores a 220 KV
y superiores a 66 Kv, esos 3 metros deben establecerse desde los conductores de la línea en
las condiciones más desfavorables y teniendo en cuenta las circunstancias de la masa
arbórea en especial su altura y propensión al balanceo, y las condiciones atmosféricas más
desfavorables.
Estas instrucciones técnicas se aplican a las líneas eléctricas de alta tensión, es decir
aquellas por las que circula corriente alterna trifásica a 50 Hz de frecuencia, cuya tensión
nominal eficaz entre fases sea superior a un kilovoltio.

Y las mismas señalan que debe existir una distancia libre de masa de arbolado tanto
en la zona de paso como a ambos lados de la líneas que permitan el discurrir de la energía
con seguridad tanto para el correcto suministro como para la propia vegetación existente en la
zona de servidumbre, teniendo en cuenta factores como la elevación de la masa arbórea o su
desviación según la intensidad del viento.

Ahora bien, dicha línea de corte debe compatibilizar la reducción de las incidencias en
el suministro eléctrico y el riesgo de incendio con el menor impacto medioambiental posible,
para ello el Director de Energía y Minas dictó el 8 de marzo de 2011 una resolución en la que
se establecen las medidas correspondientes a las diversas zonas de corte en función del tipo
de conductor que presenta la línea y de las condiciones más desfavorables a las que se pueda
ver sometida.

En las líneas de Alta Tensión de Segunda y Tercera Categoría, la distancia se reduce


a los 2 metros en las condiciones atmosféricas más desfavorables.

Por ello, la zona de corte está conformada por la proyección sobre el suelo de los
conductores extremos, considerando estos y su cadena de aisladores, en las condiciones más
desfavorables, incrementada en una distancia de 8 metros la base de los arboles en la
segunda y tercera categoría de 9 metros en la primera categoría.

Para saber a qué se refiere la resolución con “condiciones más desfavorables” debemos
acudir a su apartado tercero “temperaturas de - 15 grados y vientos de 120 Km/hora”.

Por lo tanto en general estas distancias serán de:

• Líneas ≥ 220 kV: 40 metros


• Líneas < a 220 kV y > a 66 kV: 30 metros
• Líneas de ≤ a 66 kV y > a 30 kV: 20 metros
• Líneas de MT (>1 kV y ≤ 30 kV): 15 metros

Pero no debemos olvidar que cada comunidad autónoma en el uso de las potestades que
tiene otorgadas puede establecer su propia normativa, así la comunidad Autónoma Gallega en
la Ley 3/2007, de 9 de abril, de prevención y defensa contra los incendios forestales de Galicia
en sus artículos 20 y 20 bis establece la creación de unas infraestructuras lineales de
prevención y defensa contra incendios denominadas “redes primarias de gestión de biomasa”
que discurrirán a lo largo de las líneas de transporte y distribución de energía eléctrica y de
gas natural.

Especificando que “En las líneas de transporte y distribución de energía eléctrica, sin
perjuicio del necesario respeto de las especificaciones de la reglamentación electrotécnica
sobre distancia mínima entre los conductores, los árboles y otra vegetación, deberá
gestionarse la biomasa en una faja de 5 metros desde la proyección de los conductores
eléctricos más externos, considerando su desviación máxima producida por el viento según la
normativa sectorial vigente. Además, en una faja de 5 metros desde el linde de la
infraestructura no podrá haber árboles de las especies señaladas en la disposición adicional
tercera de la presente ley”; Básicamente pinos y eucaliptos.

En definitiva, en LMTABOGADOS buscamos desde una visión eminentemente jurídica un


punto de encuentro entre las diversas posturas: los intereses económicos de los propietarios y
la obligación de las empresas distribuidoras de preservar la seguridad del suministro eléctrico,
la de la masa arbórea, la prevención de incendios forestales con la finalidad de alcanzar un
punto medio de acuerdo que permita la intervención en la masa arbórea afectada preservando
los espacios naturales afectados.