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Índice

1. La Expresión
2. ¿Qué es escribir?
3. ¿Qué es la escritura?
4. ¿Que es expresión escrita?
5. Que es Habilidad lingüística
5.1Aprendizaje y habilidades
6. Las 4 habilidades Lingüísticas
6.1Escuchar
6.2Hablar
6.3Leer
6.4Escribir
7. Estructura de la expresión escrita
7.1Adecuación
7.2Coherencia
7.3Cohesión
7.4Corrección
8. Fases
8.1Pre-Escritura
8.2Post-Escritura
9. Enfoques didácticos para la enseñanza de la expresión
escrita
10. Niveles de uso
11. Jean Piaget y la escritura

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1. La Expresión
Una expresión es la representación o materialización de una idea, mediante el uso
de recursos como el habla, la escritura o el lenguaje corporal. Es uno de los
principales mecanismos cognitivos que permiten la comunicación entre la
mayoría de los seres vivos que habitan la tierra; cada organismo tiene su propio
método para informar a otro de su misma especie su estado, aunque sólo se trate
de un instinto primitivo de protección o socialización. Igualmente, el término
“expresión”, se suele emplear como sinónimo de una palabra o frase con
particularidades culturales.

2. ¿Qué es escribir?
Escribir constituye fundamentalmente una competencia comunicativa que se
realiza en situaciones concretas, diferentes y con propósitos claros. Producir un
texto escrito surge de la necesidad de comunicarse, ya sea para relacionarse con
otro, expresar ideas y sentimientos, crear, informar, investigar o aprender.
En un sentido restringido, la escritura se entiende como una actividad grafo
motriz, centrada en sus aspectos caligráficos y ortográficos.
En un sentido amplio, en cambio, ella incluye también su sentido restringido, pero
enfatiza básicamente la producción de texto coherente que respondan a una
situación comunicativa determinada.
Contrariamente a la concepción restringida de la escritura, una producción escrita
en primer lugar es un acto de comunicación, el cual determina las características
del texto y requiere considerar aspectos tales como la intención comunicativa, el
contexto de producción en un tiempo, en un lugar determinado y la relación con
el destinatario.
En segundo lugar, la producción escrita constituye un texto cuya organización
varía según la intención comunicativa del autor, el soporte utilizado, etc. Por
último, la producción escrita es la resultando de un trabajo de escritura y re-
escritura que permite alcanzar los objetivos del escritor en la medida en que está
bien estructurado, es legible, se ha escrito en un soporte adecuado, etc.
Desde el punto de vista de quien escribe, la producción de un escrito implica poner
en juego operaciones intelectuales como las siguientes:
Anticipar y planificar el texto que se va a producir, su contenido, la intención
comunicativa o desafío, etc.
Redactar; es decir, utilizar las palabras y frases adecuadas, articuladas entre sí, etc.
Revisar; es decir, controlar permanentemente el texto que se está produciendo, lo
cual implica releer, tajar, agregar, o reemplazar palabras, reescribir, etc.
Como se observa, estas operaciones intelectuales están referidas , por un parte, a
saber planificar y elaborar el texto de acuerdo con la situación comunicativa,

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releerlo, detectar los errores y reescribir y; por otra parte, están referidas a conocer
y utilizarla adecuadamente las características específicas de los textos.
Por ejemplo, saber distinguir un cuento de un informe, saber cuáles son las
funciones del título y subtítulo de los párrafos, diagramación, etc.

3. ¿Qué es la escritura?
El vocablo escritura es la acción y el efecto de escribir; palabra que viene de latín
compuesta por “scribere” que significa escribir y el sufijo “ura” que es la actividad
resultante de la raíz. Este es un sistema por medio del cual se plasman un conjunto
de ideas o palabras a través de signos, letras o códigos; proceso mental
y motor realizado por el hombre, utilizado como herramienta
para poder comunicarse, este conjunto de símbolos y letras son comunes y
entendibles para una determinada cultura a través del cual pueden expresar sus
sentimientos, pensamientos, emociones y tristezas. Por otro lado se le llama
escritura al arte de escribir, o al documento, carta o cualquier papelescrito
existente.
De un estilo segmentado a un estilo cohesionado.
Estilo segmentado: se caracteriza por periodos breves, una sintaxis sencilla,
presencia de cierta redundancia, distintos pronombres y muchos puntos. Los
textos de estilo fragmentado son, a igual cantidad de información, más largos y
fragmentarios.
 Ejemplo:
Este informe describe los resultados de nuestra investigación, investigación que
apuntaba a definir algunas situaciones estratégicas. En particular, nos hemos
ocupado de mostrar las situaciones que llevan al éxito a determinadas personas.
Nos hemos centrado únicamente en situaciones relativas a las instituciones
sociales.
Estilo cohesionado: presenta periodos más largos y una sintaxis más articulada,
este tipo de textos dan mayor número de informaciones en un menor número de
periodos, a causa de esto resultan más densos y concisos.
 Ejemplo:
Con este informe queremos mostrar que el objetivo de nuestra investigación es la
caracterización de situaciones estratégicas que reflejan el éxito de determinadas
personas a través de las instituciones sociales.
Si el objetivo primario es escribir textos fácilmente compresibles, es preferible el
estilo segmentado; en cambio, si se quiere comunicar un pensamiento complejo,
en un tono literario y cuidado, es preferible optar por un estilo cohesionado.

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4. ¿Que es expresión escrita?
La expresión escrita es el modo de exteriorización de ideas, información,
sentimientos, reclamos, peticiones, que utiliza el ser humano, plasmando sobre un
soporte material o virtual signos gráficos convencionales que varían de acuerdo a
cada cultura, y si contienen firma, o pueden de algún modo certificarse como
auténticos valen como documentos probatorios, por ejemplos contratos civiles o
comerciales, testamentos, títulos de crédito, actas de asamblea, etcétera.
La expresión escrita fue una elaboración cultural más tardía que la oral, surgiendo
alrededor del año 3.000 a. C, y significó un gran avance para la humanidad, a tal
punto que marcó convencionalmente el fin de la Prehistoria y el comienzo de
Historia.
El lenguaje
Es el instrumento del pensamiento y del aprendizaje. A través de las habilidades
lingüísticas (escucha y expresión oral), recibimos información, la procesamos y
expresamos nuestros pensamientos. Por tanto, nuestras habilidades lingüísticas
influyen de manera determinante en la calidad y precisión de la información que
recibimos, a su vez, esta información es la materia prima para la elaboración de
nuestros pensamientos. No es posible tener pensamientos claros a partir de
información difusa. En tal sentido, la atención de los problemas de lenguaje a
través del análisis riguroso de las habilidades lingüísticas es vital para el proceso
de aprendizaje.

5. Que es Habilidad lingüística

Estas habilidades también reciben el nombre de “destrezas” o “capacidades


comunicativas”. Competencia comunicativa: (Hymes) Es la capacidad de usar el
lenguaje apropiadamente en las diversas situaciones sociales que se nos presentan
cada día.
Ej. una persona que sabe toda la gramática del inglés pero en Londres no se sabe
expresar.
• El uso de la lengua puede realizarse de 4 formas distintas según el papel que
tiene el individuo en el proceso de comunicación, es decir según actúe como
emisor o receptor y también, según el canal de transmisión que utilicemos, es decir
según tengamos el canal oral o escrito.

5.1 Aprendizaje y habilidades


Para el desarrollo de la expresión escrita es tan importante saber leer como
escribir. Como afirma Bruno Español, “El escritor requiere, primero, ser un buen

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lector; un lector cuidadoso que siempre está dispuesto a aprender algo de sus
lecturas”. Gracias a las lecturas adecuadas y, muchas veces de forma inconsciente,
recibimos información sobre la organización textual, las propiedades textuales
(coherencia, cohesión y adecuación), el estilo, el registro, la ortografía,
la gramática, la puntuación, etc., a los que hay que sumar el innegable aprendizaje
cultural.
Por su parte, las micro habilidades necesarias para llevar a cabo la expresión
escrita van desde las psicomotrices (colocación del cuerpo, desplazamiento de la
mano, adquisición de un ritmo caligráfico adecuado, etc.) hasta las cognitivas
(saber analizar los elementos de la situación de comunicación, ser flexible para
reformular los objetivos a medida que avance el texto, etc.)
Son muchos los autores que han escrito decálogos o normas de los buenos
escritores o sobre una correcta redacción. Uno de los más destacados es el
decálogo de Cassany (1993), que anima a los escritores a tomarse su tiempo, hacer
versiones previas, tener muy presente a la audiencia, buscar la economía y la
claridad o dejar reposar el escrito y buscar una segunda opinión, entre otros
consejos.

6. Las 4 habilidades Lingüísticas


6.1 Escuchar
La escucha activa significa escuchar y entender la comunicación desde el punto de vista
del que habla. ¿Cuál es la diferencia entre el oír y el escuchar?. Existen grandes
diferencias. El oír es simplemente percibir vibraciones de sonido. Mientras que escuchar
es entender, comprender o dar sentido a lo que se oye. La escucha efectiva tiene que ser
necesariamente activa por encima de lo pasivo. La escucha activa se refiere a la
habilidad de escuchar no sólo lo que la persona está expresando directamente, sino
también los sentimientos, ideas o pensamientos que subyacen a lo que se está diciendo.
Para llegar a entender a alguien se precisa asimismo cierta empatía, es decir, saber
ponerse en el lugar de la otra persona.

6.2 Hablar
Piense en su hijo cuando era un bebé y recuerde sus arrullos, cómo gorjeaba y
gorgoteaba, aún antes de haber dicho su primera palabra. Su hijo practicaba para
comunicarse más adelante, pero ni su cerebro ni su aparato vocal estaban todavía
desarrollados como para que usara las palabras para transmitir sus necesidades. Sin
embargo, a medida que los niños crecen, llegan a darse cuenta de que un conjunto de
sonidos específicos, organizados de determinada manera, tiene un significado. Poco a
poco, también aprenden que las palabras se combinan de muchas formas y que sirven
para transmitir sus ideas a otras personas. La mayoría desarrolla estas habilidades
lingüísticas automáticamente escuchando a sus familiares y hablando regularmente con
ellos.
De hecho, los estudios demuestran que es importante hablarles a los niños pequeños y
que cada familia es diferente respecto de cuánto les habla a sus bebés. Las
investigaciones que estudiaron cómo se comunican las familias antes de la edad de 18

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meses indican que los niños cuyos padres les han hablado mucho tienen mejores
habilidades al empezar la escuela que los niños cuyos padres les han hablado menos.
Para el niño promedio, la mejor base para el éxito académico es una mayor exposición al
lenguaje.

6.3 Leer
Cuando uno no comprende lo que lee, naturalmente se desmotiva, y disminuye o en
ocasiones pierde el gusto por la lectura.
El desarrollo de la competencia lectora es una de las claves para un buen aprendizaje en
todas las áreas del conocimiento, tanto en la escuela como fuera de ésta.
La práctica de la lectura desarrolla la capacidad de observación, atención, concentración,
análisis y espíritu crítico, además de generar reflexión y diálogo.
Estudios han comprobado que el buen desarrollo de la competencia lectora es uno de los
elementos que aumenta la probabilidad de tener un mejor empleo y mejores salarios.
A través de la lectura uno puede divertirse, reflexionar, estimular y satisfacer la
curiosidad sobre los temas de interés.

6.4 Escribir
Comprensión de la relación sonora-grafica, Se estimula al niño para que lo que diga
pueda ponerlo por escrita.

 Ejercicios de maduración
 Proceso pre-silábico
 Proceso silábico
 Formación de palabras.
¿Sabías que?
¿Perdemos habilidades lingüísticas a medida que crecemos?
Al nacer, los humanos tienen capacidad para absorber cualquier idioma, pero poco a
poco esa capacidad se centra en la percepción de los códigos de su lengua materna. De
esa manera, la sensibilidad para distinguir los sonidos y las diferencias fonéticas de otros
idiomas se desvanece poco a poco. “Nos especializamos para centrarnos en lo que tiene
más importancia para nosotros y perdemos capacidades que no nos interesan.

7. Estructura de la expresión escrita

7.1 Adecuación
Cualquier lengua presenta variaciones: todos los miembros de la comunidad lingüística
no hablan ni escriben de la misma forma, tampoco utilizan la lengua del mismo modo en
las diferentes situaciones comunicativas. Primeramente, cada persona puede escoger

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entre usar su variedad dialectal o el estándar. En segundo lugar, cada situación requiere
el uso de un registro particular que está determinado por el tema del que hablamos o
escribimos (general o específico), por el canal de comunicación (oral o escrito), por el
propósito perseguido (por ejemplo, informar u convencer) y por la relación entre los
interlocutores (formal o informal). Por ejemplo, si hablamos con un amigo de temas
generales, posiblemente le diremos que nos duele la garganta; mientras que, si vamos al
médico, nos diagnosticará una faringitis o laringitis. No utilizaremos las mismas frases o
palabras si escribimos una carta a alguien o si le telefoneamos para decirle lo mismo. Si
queremos informar a alguien seremos objetivos e imparciales; sin embargo, si lo que
pretendemos es convencerle, seremos subjetivos y parciales. Estas elecciones tienen
también implicaciones importantes: puede que algunas personas desconozcan qué es una
faringitis o laringitis y los desconocidos podrían molestarse y pensar que somos unos
maleducados si utilizamos expresiones vulgares.
La adecuación es la propiedad del texto que determina la variedad (dialectal/estándar) y
el registro (general /específico, oral/escrito, objetivo/subjetivo y formal/informal) que
hay que usar. Los escritores competentes son adecuados y conocen los recursos
lingüísticos propios de cada situación. Saben cuándo hay que utilizar el estándar y
también dominan los diferentes registros de la lengua (por lo menos los más usuales y
los que tienen que usar más a menudo). Gregory y Carroll (1978) han estudiado este
tema a fondo.

7.2 Coherencia
Hay informaciones relevantes, que son apropiadas para el texto, y otras irrelevantes, que
son superfluas e innecesarias. Cuando hablamos y escribimos debemos saber discriminar
estos dos tipos de informaciones. Por ejemplo, en un curriculum vitae elaborado para
solicitar un trabajo de traductor, hay que incluir informaciones sobre el conocimiento de
idiomas, sobre la experiencia laboral adquirida en este campo y otros afines, las obras
traducidas, etc., pero no hace falta mencionar otras actividades laborales (camarero,
vendedor de enciclopedias, ele.). Cuando hablamos coloquialmente y no se ordenan las
informaciones de manera lógica y comprensible, se nos sugiere que hay que estructurar
de una manera determinada las informaciones relevantes. Por ejemplo, en el caso
del curriculum vitae se suelen dar primero los datos personales (nombres, direcciones,
edad, etc.), después los títulos y los estudios (carreras, cursillos, etcétera), las
experiencias laborales, las publicaciones, etc., y no sería coherente saltarse este orden,
mezclando trabajos con estudios o publicaciones con títulos.
La coherencia es la propiedad del texto que selecciona la información
(relevante/irrelevante) y organiza la estructura comunicativa de una manera determinada
(introducción, apartados, conclusiones, etc.). Teun A. Van Dijk (1977 y 1978) ha
propuesto la noción de macro estructura para caracterizar estos dos aspectos. La macro
estructura de un texto es la “representación abstracta de la estructura global de su
significado”. Es un tipo de esquema que contiene todas las informaciones del texto y las
clasifica según su importancia y sus interrelaciones (gráficamente tiene forma de árbol
con corchetes o flechas que se ramifican). Los escritores competentes dominan este tipo
de estructuras y las utilizan para construir y organizar el significado del texto.

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7.3 Cohesión
Las diferentes frases que componen un texto se conectan entre sí formando una densa
red de relaciones. Los mecanismos que se utilizan para conectarlas se denominan formas
de cohesión y pueden ser de distintos tipos: repeticiones o anáforas (la aparición
recurrente de un mismo elemento en el texto, a través de la sinonimia, la pro
nominalización o la elipsis), relaciones semánticas entre palabras (antonimia, hipo
nimia), enlaces o conectores (entonación y puntuación, conjunciones) etc.
Así pues, la cohesión es la propiedad del texto que conecta las diferentes frases entre sí
mediante las formas de cohesión. Estos mecanismos tienen la función de asegurar la
interpretación de cada frase en relación con las demás y, en definitiva, asegurar la
comprensión del significado global del texto. Sin formas de cohesión, el texto sería una
lista inconexa de frases y la comunicación tendría grandes posibilidades de fracasar,
puesto que el receptor debería conectar las frases por sí solo, sin ninguna indicación del
emisor y con un elevado margen de error.

7.4 Corrección
Respeto a la norma lingüística, que afecta al léxico, a la gramática y a la ortografía. Las
normas vienen recogidas en el diccionario, en la gramática y la ortografía de una lengua
determinada.

8. Fases
8.1 Pre-Escritura
I. ACOPIO DE IDEAS. La construcción de un texto empieza con el acopio de
ideas, datos y elementos útiles. La realización de un escrito es similar a la
preparación de un pastel; antes de emprender la operación culinaria, es necesario
procurarse todos los ingredientes necesarios: la harina, los huevos, la mantequilla,
la levadura y el limón. En primer lugar, miraremos en nuestra despensa y en la
nevera, para comprobar lo que tenemos ya; después recurriremos, para lo que
falte, a las estanterías de un supermercado.
Se puede reunir ideas de tres formas: en una lista desordenada, en un racimo
asociativo y en un flujo de escritura.
II. LA GENERACIÓN DE LAS IDEAS. El proceso de creación de nuevas ideas
resulta difícil de explicar, es posible describir algunos mecanismos generativos
sencillos que asocian ideas nuevas a otras ya expresadas. Las asociaciones
(relaciones entre dos o más ideas) son el fundamento de la construcción de los
racimos asociativos, pero intervienen también en la elaboración de una lista de
ideas o de un flujo de escritura.
III. LA ORGANIZACIÓN DE LAS IDEAS. Las ideas reunidas por medio de una
lista, un racimo asociativo o un flujo de escritura han de colocarse ‘en orden’ para
poder construir un discurso con ellas. La organización de las ideas es una

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operación más crítica que el acopio de las mismas, por cuanto requiere la
utilización de mecanismos asociativos más complejos, capaces de captar
similitudes, construir razonamientos (distinguiendo las premisas y las
conclusiones) y desarrollar tesis coherentes. Para esta actividad es esencial un
esfuerzo de reflexión, un uso activo de la propia inteligencia.
Un ejercicio preparatorio, que entrena a la mente para desarrollar su capacidad de
clasificación, consiste en subdividir un conjunto de objetos en grupos, o sea, un
conjunto de objetos que posean alguna característica común.
Es fundamental saber abstraer, es decir, saber eliminar detalles superfluos de
modo que se puedan reconocer características comunes a todos los elementos de
una clase y saber poner en relación las clases, lo que significa distinguir las
relaciones que pueden presentarse entre clases distintas.

8.2 Post-Escritura
Revisión. Una vez finalizada la redacción existen amplias posibilidades de
mejorar lo escrito. Antes que nada, puede hacerse un balance de la organización
del texto: en un análisis global se verifica si el planteamiento pensado inicialmente
ha quedado bien plasmado en el texto y si ‘funciona’.
La revisión puede abarcar además una valoración sistemática de una serie de
aspectos del escrito, que varían en función del tipo de texto.
Una sobrecarga en el procesamiento de información puede ocurrir porque las
operaciones de alto y bajo nivel (composición y habilidades secretariales)
compiten por el espacio mental y, por lo tanto, interfieren entre sí. Por ejemplo, la
mente del escritor no tiene capacidad para tomar decisiones simultáneas sobre el
desarrollo lógico de un párrafo y sobre la estructura sintáctica de una oración. O
en el caso de un niño que está aprendiendo a escribir, carece de sentido pretender
que componga una historia y al mismo tiempo se concentre en no salirse del
renglón, hacer letra bonita y no cometer errores de ortografía. Otra restricción se
deriva de la naturaleza compuesta del proceso de escribir, coexisten operaciones
mentales referentes a formular metas y planear, generar contenido, enmarcar el
discurso escrito, estructurar el texto en diferentes niveles y reprocesar. Además,
es necesario ajustar el texto a las características de la audiencia y a los propósitos
anticipados por el mismo.
Finalmente, la capacidad de la memoria a corto plazo no permite tener a
disposición simultáneamente todo lo que se necesita saber para articular un texto.
Por ejemplo se sabe que la memoria a corto plazo puede recordar más a menos
siete dígitos. En este pequeño espacio no caben contenidos, propósitos, estructuras
lingüísticas y audiencias en un mismo momento.
Las estrategias para manejar estas limitaciones incluyen automatizar las
habilidades de bajo nivel con el fin de liberar espacio mental para manejar
habilidades de más alto nivel; activar mecanismos de compartir el tiempo en forma

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sincronizada, de tal forma que se pueda pasar rápidamente de la composición a la
producción escrita y viceversa, eliminando así la demanda de tener que atender
simultáneamente a estas dos funciones; dividir el problema en tareas manejables;
fijar prioridades, apoyarse en un procedimiento aprendido; planear qué decir,
cómo decirlo y por qué decirlo. De todas maneras, lo que debe quedar claro es
que la estrategia por excelencia para no dejarse abrumar por el complejo arte de
escribir es planear. Además, el otro recurso que utiliza el escritor experto para
sortear las dificultades es, literalmente, hacer malabares con las demandas hasta
desarrollar la habilidad de manejar una exigencia a la vez. Un ejemplo claro de
hacer una cosa a la vez se aprecia en el subproceso de la revisión, durante el cual
se debe seguir la siguiente regla de oro: Cuando revise su escrito, identifique su
razón para revisar y no pretenda trabajar simultáneamente todos los niveles del
texto porque se puede volver ciego para la revisión, y no ver nada de lo que tiene
que cambiar.
Esta consigna de una cosa a la vez también implicas a los subprocesos de escribir:
Si está transcribiendo, transcriba y no revise!. Cuando se escribe, siempre debe
haber una operación que predomina sobre las demás.

9. Enfoques didácticos para la enseñanza de la expresión


escrita
Shih (1986) estableció cuatro enfoques metodológicos para la enseñanza escrita
del inglés como L2 que pueden extrapolarse a cualquier lengua.
En primer lugar, el enfoque basado en la gramática según el cual para aprender a
escribir es necesario previamente dominar la gramática de la lengua en cuestión.
Dentro de él tendrían cabida el modelo oracional (basado en los estudios de la
gramática tradicional) y el modelo textual o discursivo basado en la conocida
como gramática del discurso.
Por su parte, el enfoque basado en las funciones heredero de los métodos
nocional-funcionales considera la lengua como una herramienta comunicativa
necesaria para conseguir cosas. Por esta razón, se centra en el uso de la lengua a
diferencia del modelo anterior.
El tercero es el enfoque basado en el proceso. Surgió a partir de unas
investigaciones realizadas a lectores considerados competentes y no competentes
que concluyeron que para escribir correctamente no bastaba con tener buenos
conocimientos de gramática o dominar la lengua, sino que, además, era necesario
dominar el proceso de composición de textos.
El último enfoque es el basado en el contenido. Su investigación y desarrollo tuvo
lugar en varias instituciones de educación superior donde llegaron a la conclusión
de que las necesidades de expresión escrita de los estudiantes eran básicamente
académicas (controles, proyectos, trabajos, apuntes...) y que la producción de
estos textos académicos necesitaba un tipo de estrategias propias.

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10. Niveles de uso
Nos servimos de la escritura para realizar multitud de funciones en nuestro día a
día. En esta línea, Gordon Wells (1987) exploró el concepto de literidad o, lo que
es lo mismo, el dominio de la lengua escrita, y concluyó que existen cuatro niveles
de uso:
Nivel ejecutivo: Capacidad de codificar y decodificar signos gráficos y
“traducirlos” al canal oral. Tiene lugar cuando anotamos o
copiamos algo.
Nivel funcional: Requiere conocer los distintos contextos, géneros y registros de
la escritura. Tiene lugar en el intercambio interpersonal de
cartas, instancias, etc.
Nivel instrumental: Incluye el uso de la lectura y la escritura como medios para
acceder al conocimiento.
Nivel epistémico: Implica un mayor desarrollo cognitivo. A través de la escritura,
el autor crea ideas nuevas, originales y personales.

11. Jean Piaget y la escritura


Los niños de 2 y 5 años tienen ya un conjunto de conocimientos adquiridos.
En ellos se incluye la capacidad discursiva y sintáctica próxima a la adulta.
En un ambiente alfabetizador como el de la sociedad actual, la escritura no
es una especialidad escolar. El lenguaje escrito hace su aparición
independientemente de su escritura.
Se evitarán ciertas prácticas escolares y se dará importancia a la utilización
social adulta del lenguaje escrito.
No se puede pensar que los niños estén motivados a leer y a escribir si no
viven experiencias de leer y escribir. Hay que leer y escribir para ellos,
para que ellos también quieran hacerlo. El niño aprenderá a través de la
imitación y la participación en actividades propias del adulto.
Poner al niño en situación de utilización del lenguaje, que vea el
funcionamiento que la maestra hace de la lectura y la escritura
Según Piaget: "El niño no almacena conocimientos sino que los construye
mediante la interacción con los objetos circundantes"
La habilidad de escribir se aprende a través de una instrucción formal más
que a través de los procesos de adquisición natural. En contraste con la
habilidad de hablar, encontramos que esta habilidad requiere de un mayor

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número de conocimientos previos. El escritor debe conocer y saber usar
diversas formas ortográficas, el léxico, la sintaxis y los morfemas.
También debe familiarizarse a través de la lectura con las diferentes
limitaciones contextuales y organizacionales que presenta el idioma en su
forma escrita. El escribir requiere de un esfuerzo mental mucho más
complejo del que se requiere para hablar. Cuando escribimos tenemos que
concentrar nuestra atención no solamente en el significado de nuestras
ideas, sino también en la producción de ideas, las cuales se producen en
una forma mucho más lenta y menos automática que cuando estamos
hablando.
La teoría Psicogenética de Piaget plantea que el proceso de construcción
solo es posible a partir de la interacción entre el sujeto cognoscente y el
objeto por conocer, dicha interacción va enmarcada en un proceso social.
Por lo que es necesario respetar el desarrollo del sujeto y la naturaleza del
objeto.

De esta teoría parten los siguientes principios:


Conocer al niño como constructor: Relación existente entre la asimilación
y las estructuras cognoscitivas del objeto, esta relación parte de la
dialéctica, fundando sus raíces en el funcionamiento biológico.
La Cooperación: El hombre por naturaleza es un ser social, debido a las
múltiples relaciones que se establecen con el medio. Este principio
planteado por Piaget (1979) establece la importancia de la cooperación en
la vida del niño tomando en cuenta que el niño es prisionero de su
egocentrismo, y para que este pueda desprenderse de su egocentrismo
deberá ser ubicado dentro de un ambiente grupal adecuado donde pueda
confrontar e intercambiar ideas.

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