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Personal

Especializado de
Servicios Domésticos
de la Comunidad
Autónoma de Aragón.
Grupo E
Temario de Materias
Específicas

APÉNDICE DE ACTUALIZACIÓN

octubre, 2009

Los Temas 6, 9 y 10 del Programa, después de su completa revisión, han que-


dado redactados íntegramente de la siguiente forma:
TEMA 6
LA LIMPIEZA EN LAS INSTITUCIONES INVESTIGADORAS, DOCENTES
Y ASISTENCIALES. LABORATORIOS Y TALLERES. RECINTOS
POLIDEPORTIVOS Y ESPACIOS RECREATIVOS. ALGUNAS NOCIONES
DE LIMPIEZA INDUSTRIAL

1. LA LIMPIEZA EN LAS INSTITUCIONES INVESTIGADORAS,


DOCENTES Y ASISTENCIALES.
Los distintos Centros Públicos pueden dedicarse a muy diversas actividades, siendo las princi-
pales la investigadora, la docente y la asistencial (esta última incluiría actividades socio-sanitarias,
como la hospitalaria, el cuidado de ancianos, discapacitados, etc.). El tipo de servicio que presten al
usuario, va a ser determinante para establecer un programa de limpieza.

1.1. PLANIFICACIÓN DE LA LIMPIEZA

1.1.1. División de zonas en los Centros Públicos


En cada Centro Público se pueden identificar distintas zonas que se clasificarán en función del
uso al que estén destinadas, lo que también va a influir en la planificación de la limpieza:
– Zonas nobles: son todas las áreas destinadas al uso exclusivo de los usuarios del centro.
Para ellos constituye su casa, y necesitan sentirse cómodos y seguros. Por eso, y especial-
mente en estas zonas, se debe prestar especial atención a su limpieza, desinfección y orden.
De esto, entre otros factores, depende la calidad del servicio que da la institución.
A su vez se pueden subdividir según el tipo de uso que se haga de ellas:
* Privadas: son zonas particulares de un usuario, como puede ser la habitación de un
paciente o residente en un centro sanitario-asistencial.
* De uso común: son zonas nobles a las que tienen acceso todos los usuarios del centro.
Se incluyen en este grupo las salas de estar, cafeterías, terrazas, etc.
* De utilidad vial: son los accesos y vías de comunicación por las que los usuarios se
desplazan de unas áreas a otras, como los pasillos y escaleras.
– Zonas de servicio: todas las áreas de uso exclusivo para el personal se consideran zonas de
servicio. Se incluyen tanto las zonas destinadas a actividades del propio personal (entrada de
personal, aseos y vestuarios, oficinas de personal, etc.), como zonas de trabajo destinado a
los usuarios, en las que sólo está permitido el acceso a personal (cocina, office, lavandería,
talleres de mantenimiento, etc.).
– Zonas comunes: aunque pertenecen al Centro suelen estar ubicadas en el exterior, por lo
que son accesibles a cualquier persona, aunque no haga uso de las dependencias internas.
Son, por ejemplo, los aparcamientos y aceras.


1.1.2. frecuencia en la limpieza
La frecuencia con la que se limpiarán las superficies se debe planificar, fijando una periodicidad
que dependerá de diversos factores:
– Frecuencia de uso de las instalaciones, utensilios y equipos: a mayor frecuencia de uso,
mayor frecuencia en la limpieza.
– Tipos de actividad que se lleven a cabo en el Centro.
– Tipo de suciedad: las suciedades pueden tener distinto origen, ser sólidas o liquidas, grasas,
orgánicas, minerales, etc.
– Estado de limpieza: además de la periodicidad fijada, se realizará la limpieza siempre que
sea necesario, en función de la suciedad existente en cada momento.
Teniendo en cuenta lo anterior, se establecerá una periodicidad para la limpieza de cada depen-
dencia e incluso cada superficie. A modo de ejemplo, se pueden seguir las siguientes pautas, aunque
esto se puede ver modificado según el uso dado:
– Limpieza diaria: barrido húmedo y fregado de suelos, repaso de las paredes que más se
ensucian, vaciado de papeleras, limpieza de mobiliario, ascensores, aseos, etc. Así como
limpieza y desinfección de los utensilios, que se hará como mínimo después de cada jornada
laboral, y la limpieza de cubos y contenedores que se hará diariamente. Dependiendo del
uso, alguna de estas acciones se puede planificar dos veces al día.
– Limpieza semanal: limpieza de papeleras, azulejos del baño, cable del teléfono, etc.
– Limpieza quincenal: cortinas, puertas, etc.
– Limpieza mensual: radiadores.
– Limpieza trimestral: paredes, techos, lámparas del techo.
Además de la periodicidad fijada para la limpieza rutinaria, se limpiarán todas las dependencias,
superficies y mobiliario, siempre que sea necesario, es decir, cuando haya suciedad por cualquier
motivo imprevisto.

1.1.3. Orden en la limpieza rutinaria

1.1.3.1. Limpieza de vestíbulos y pasillos


Son lugares de mucho tránsito, ya que todos los usuarios pasan necesariamente por el vestíbulo
para acceder al Centro, y por los pasillos para trasladarse de un lugar a otro. Como consecuencia se
acumula mucha suciedad arrastrada desde el exterior. Esto hará necesaria su limpieza dos veces al
día realizando las siguientes operaciones:
1. Vaciar las papeleras.
2. Quitar el polvo de las mesas, asientos, mostradores, objetos decorativos, etc.
3. Repasar paredes, y puertas, eliminando cualquier mancha que pudiera haber.
4. Barrido en húmedo, retirando los residuos arrastrados con ayuda de un recogedor.
5. Aspirar o limpiar las alfombras de la entrada, si las hubiera.
6. Fregado de suelo mediante sistema de doble cubo.
Con la frecuencia fijada, y siempre que sea necesario, se limpiarán los techos y paredes, comen-
zando siempre por el techo, luego las paredes de arriba hacia abajo, y por último el suelo.

1.1.3.2. Limpieza de despachos


Los despachos son lugares de trabajo con poco o ningún acceso al público. Su limpieza se reali-
zará una vez al día, siguiendo este orden:


1. Comprobar las luces, tanto su correcto funcionamiento, como que queden apagadas al final
de la jornada.
2. Desconectar el aire acondicionado, que con frecuencia puede quedar en conectado por
olvido.
3. Vaciar papeleras.
4. Abrir las ventanas. La ventilación natural se hará siempre con las puertas cerradas para
evitar que se formen corrientes.
5. Quitar el polvo del alféizar de la ventana.
6. Quitar el polvo de los muebles.
7. Repasar puertas y paredes.
8. Pasar la aspiradora a las alfombras, si las hubiera.
9. Fregar el suelo con el sistema de doble cubo.
10. Al finalizar, todo el mobiliario deberá quedar colocado en su sitio, y todo estará en orden.
El resto de elementos se limpiarán con la periodicidad fijada. Para la limpieza de techos, se tapa-
rán siempre los ordenadores y otros aparatos eléctricos, que pudieran estropearse con la humedad.

Oficina administrativa

Silla de cuero Silla tapizada


1.1.3.3. Limpieza de salas de estar
Suelen ser lugares con mucho tránsito y permanencia de personas durante largo rato. Por ello
es frecuente que se ensucien bastante, siendo necesaria su limpieza una, dos o más veces al día,
dependiendo de la actividad. Las operaciones a realizar son:
1. Vaciar las papeleras y los ceniceros que pueda haber situados en la entrada o si en algún
caso excepcional se permitiera fumar.
2. Abrir las ventanas para ventilar, evitando la formación de corrientes de aire.
3. Quitar el polvo del alféizar de la ventana.
4. Quitar el polvo de los muebles.
5. Repasar puertas y paredes, así como los interruptores de la luz.
6. Barrer el suelo en húmedo.
7. Fregar mediante el sistema de doble cubo.
8. Dejar todo colocado y en orden.
La limpieza de techos, paredes y ventanas se hará con la periodicidad fijada, aunque con fre-
cuencia se requiere la limpieza de puertas y paredes diariamente.

1.1.3.4. Limpieza de aseos


Hay que prestar atención a la limpieza y desinfección de los aseos por ser lugares contaminados,
y que en ausencia de una higiene correcta podrían ser vías de transmisión de infecciones.
Las tareas a realizar son las que se detallan a continuación:
  1. Reponer jabón, papel higiénico y papel de manos.
 2. Vaciar papeleras.
 3. Echar agua al inodoro y urinarios para humedecer.
  4. Rociarlos con detergente-desinfectante por fuera y por dentro, así como el alicatado que
rodea la totalidad de los urinarios.
  5. Rociar igualmente lavabos, grifos, espejos, pomos de las puertas, y en general todos aque-
llos elementos que pudiera utilizar una persona al hacer uso del servicio.
  6. Frotar y secar con estropajo o bayeta el lavabo, espejo, grifería, etc.
  7. Secar bien la grifería para que quede brillante.
  8. Frotar el interior del inodoro con ayuda de una escobilla.
  9. Aclarar todos los sanitarios por dentro y por fuera, y secar.
10. Fregar el suelo con detergente y desinfectante.

Lavabo


Grifería Fregado con mopa plana

1.1.3.5. Limpieza de habitaciones


La habitación es la principal zona noble de uso privado en cualquier institución pública. Su limpie-
za y desinfección se llevarán a cabo diariamente. Estas tareas son importantes para que el residente
se sienta cómodo y seguro, pero al mismo tiempo, se deben realizar estas operaciones respetando
su intimidad.

Al inicio de la jornada, y antes de proceder a la limpieza de las habitaciones, es necesario limpiar


la entrada, escaleras y pasillos, evitando así que la suciedad sea arrastrada desde las principales
zonas de paso hasta las habitaciones, una vez limpias. Además, de esta manera, se dará tiempo para
que los residentes se levanten y salgan de la habitación.

Se puede distinguir entre tres tipos de habitaciones:

– Habitaciones libres: son las que no están ocupadas por ningún residente. Desde el momento
en que es abandonada por su inquilino anterior, la habitación se limpiará adecuadamente,
quedando lista para una nueva ocupación. Si esto no ocurre en breve, esta dependencia
deberá ser repasada diariamente para mantenerla en condiciones higiénicas adecuadas.

– Habitaciones ocupadas: aquellas en las que reside alguna persona. Si en algún momento
el usuario de esa habitación no se encuentra en el interior de la misma, pero sí lo están
sus pertenencias, porque su estancia en la Institución no ha finalizado, ésta seguirá siendo
considerada como habitación ocupada.
– Habitaciones de salida: son aquellas que hasta el momento estaban ocupadas, pero pasan
a quedar libres porque el residente la abandona definitivamente, independientemente del
motivo que provoque su marcha.
Para proceder a la limpieza diaria de todas las habitaciones de una planta, se seguirá el siguiente
orden:
1. Se comenzará repasando las habitaciones libres que, aunque deben estar limpias, pueden
tener algo de polvo. Se comprobará que están en condiciones de ser ocupadas en cualquier
momento.
2. A continuación se limpiarán las habitaciones de salida, de manera que pasen a ser libres,
estando preparadas para un nuevo uso. En este tipo de habitaciones es necesario hacer una
limpieza más exhaustiva de todas las superficies y paramentos.
3. Por último, se limpiarán las habitaciones ocupadas.
La habitación se limpiará, siempre que sea posible, cuando su ocupante no esté presente,
evitando así causarle molestias, y respetando también su intimidad. El carro se colocará
en la puerta, pero sin bloquear la entrada ni entorpecer el paso. Si durante este tiempo el
residente vuelve, se debe salir de la habitación, y esperar a que la abandone de nuevo para
continuar con el trabajo.


Los pasos a seguir en la limpieza de una habitación son los siguientes:
  1.º S
 e comprobará el buen funcionamiento de las luces y el sistema de ventilación. En
caso de que se detecte cualquier avería o mal funcionamiento, se deberá dar parte
inmediatamente.
 2.º El aire acondicionado se desconectará.
 3.º Se vaciará el contenido de las papeleras y ceniceros.
  4.º E
 n el caso de que no haya ventilación artificial, se ventilará abriendo las ventanas y
cerrando las puertas para evitar que se generen corrientes de aire.
  5.º Se ordenará todo lo que no esté en su sitio.
  6.º Se hará la cama.
  7.º Mediante sistema en húmedo se barrerá el suelo.
  8.º S
 e eliminará el polvo de todas las superficies utilizando una bayeta impregnada en
agua con detergente y desinfectante.
  9.º D
 iariamente se deben eliminar todas las manchas que haya en paredes, puertas y ven-
tanas. Estos elementos se limpiarán periódicamente, y siempre que sea necesario.
10.º Se limpiará, a continuación, el cuarto de baño. Para ello se utilizarán bayetas de uso
exclusivo, y producto detergente y desinfectante para limpiar todos los elementos. Se
repasará el alicatado y los espejos, y se repondrá todo el material de aseo necesario.
11.º Por último se fregará el suelo mediante el sistema de doble cubo. Se comenzará por el
interior de la habitación y se continuará hacia la salida.

Técnica para hacer la cama


Para hacer la cama en primer lugar se debe retirar la ropa ya usada, y disponer de ropa limpia: sábana
bajera, sábana encimera, funda de almohada, manta, colcha de noche y colcha de día.
Los pasos que se deben seguir son los siguientes:
1. Colocar la sábana bajera bien estirada sobre el colchón, doblar las esquinas en ángulo mitra,
y remeter la sábana por los lados. Para doblar las esquinas en ángulo mitra se procederá
como sigue:
– Remeter la sábana por la parte de los pies o el cabecero según corresponda.
– Por el lateral quedará la sábana colgando. Se debe llevar hacia arriba dejándola sobre
la cama, formando así un triángulo.
– La parte que queda colgando se remete bajo el colchón, y la parte que se dobló sobre
la cama se deja caer.
– Se remete finalmente todo el lateral.
2. Colocar la sábana encimera doblada sobre la cama. Se irá desplegando la misma hacia los
pies.
3. Las esquinas inferiores se doblarán en forma de mitra.
4. En la cabecera debe quedar sábana suficiente para doblar en forma de embozo.
5. Colocar la manta estirada sobre la sábana, quedando el borde superior a unos 15 centímetros del
cabecero. En la parte de los pies se remeterá la manta en forma de mitra.
6. Disponer la colcha de noche sobre la manta, sobresaliendo 2 o 3 centímetros el borde su-
perior, para doblarlo por debajo de la manta. La sábana encimera se doblará sobre la colcha
formando el embozo de unos 15 centímetros. El extremo inferior de la colcha se doblará en
forma de mitra. Si sobre esta no se va a colocar otra colcha o edredón, se puede realizar un
pliegue en media mitra, que se hará de la misma manera, pero sin remeter al final la ropa
por el lateral.
7. La almohada se cubrirá con una funda, y se colocará sobre la cama.


8. Por último se colocará la colcha de día, llamada así porque será retirada por la noche al abrir
la cama. Por la parte de los pies se remeterá, en forma de media mitra, de forma que cuel-
guen los laterales. La colcha se colocará sobre la almohada, cubriendo ésta, y remetiéndose
por debajo para marcar el relieve.

Técnica para descubrir la cama


Para descubrir la cama se deben seguir los siguientes pasos:

1. Recoger la colcha de día, doblándola en tres pasos: se pliega el borde superior hacia abajo,
y se repite esta operación nuevamente hasta dejar la colcha plegada en sus tres cuartas
partes. Por último, se dobla de izquierda a derecha, y se retira de la cama.

2. En la parte superior, se plegará en triángulo la sábana encimera junto con la manta y la col-
cha de noche. En una cama grande, para dos personas, se realizará esta operación a ambos
lados.

1.1.3.6. Limpieza de ascensores


Los ascensores deben bloquearse durante el tiempo que dure su limpieza, de manera que per-
manezcan parados y con las puertas abiertas. Estas sólo se cerrarán para su limpieza por el interior.
Por ser sitios pequeños y de mucho uso, suelen acumular mucha suciedad en el suelo, que se
arrastrará mediante barrido húmedo y se retirará con ayuda de un recogedor. Hay que prestar especial
atención a los rieles de las puertas, donde se acumula mucho polvo, pudiendo dificultar la apertura y
cierre de las mismas, provocando incluso una avería. Esto se evitará mediante la aspiración frecuente
de los rieles, pero si la suciedad ya se ha acumulado, se retirará con ayuda de un cepillo pequeño o
brocha.
Finalmente, el suelo se fregará con una solución de detergente y desinfectante, evitando salpicar
las paredes.
En los ascensores de acero inoxidable es frecuente que queden huellas, principalmente en la
zona de los pulsadores. Se aplicará un abrillantador especial y con un paño seco se sacará brillo
siguiendo la dirección del pulido del acero.

RESUMEN
– Se define la limpieza como la eliminación de las suciedades adheridas en una superficie, sin
dañar ésta.
– Para realizar eficazmente la limpieza de superficies, hay que llegar a un equilibrio entre cua-
tro factores: acción mecánica, acción química, temperatura y tiempo de acción.
– Los suelos o pavimentos adecuados para el interior de los Centros Públicos deben reunir
las siguientes características: confort, seguridad, resistencia, facilidad de limpieza, aislante
térmico y acústico, y estética.
– Los utensilios y la maquinaria de limpieza deben utilizarse correctamente, atendiendo a las
indicaciones de manejo que pudiera dar el fabricante. Se debe comunicar cualquier avería
para su reparación, y se llevará a cabo un mantenimiento preventivo de la maquinaria.
– Al finalizar la jornada de trabajo se deben limpiar y desinfectar todos los utensilios de limpie-
za, dejándolos colocados en su sitio, para que al día siguiente estén disponibles nuevamen-
te.
– Los detergentes tienen diversos componentes: tensioactivos, coadyuvantes, aditivos y auxi-
liares de presentación. La acción detersiva se basa en el poder humectante, de dispersión y
de suspensión de la suciedad.
– Todos los productos de limpieza deben tratarse como sustancias potencialmente peligrosas,
y por tanto manipularse con máximo cuidado, siguiendo siempre las indicaciones que da el


fabricante, tanto de uso, como de prevención. Para ello se debe conocer la información que
proporcionan tanto la etiqueta como la ficha de seguridad.
– La etiqueta proporcionará los siguientes datos: nombre de la sustancia, datos del fabricante,
pictogramas, frases R y S, y número de registro CE. La ficha de seguridad podrá completar
esta información.

– La limpieza se hará siempre en húmedo, de arriba hacia abajo, y desde las zonas interiores
de las dependencias hacia fuera.
– La limpieza se planificará, estableciendo un orden y una frecuencia, esta última en función
de la actividad y el grado de suciedad.

1.2. LIMPIEZA EN INSTITUCIONES INVESTIGADORAS

1.2.1. Animalario
El animalario es un área presente en muchas instituciones investigadoras, que necesitan la
utilización de especies animales con fines docentes, científicos o para alguna de las fases de expe-
rimentación.
La utilización de animales para investigación seguirá siempre tres normas básicas:
1. Reducción del empleo de animales y reemplazamiento por otros métodos siempre que sea
posible.
2. Evitar el sufrimiento innecesario del animal.
3. Evitar el riesgo del manipulador del animal.
Las tareas principales que se realizan en el animalario son:
– Asegurar el cuidado y bienestar de los animales.
– Velar por el buen uso de los animales según normativa.
– Proporcionar las condiciones y requerimientos específicos para la realización de los proyec-
tos de investigación con animales.
– Producción y cría de animales para investigación.
Aunque los animales tendrán un control sanitario exhaustivo, debe pensarse que cualquier ani-
mal, ya sea de manera natural, o por exigencias de la investigación, puede constituir un reservorio de
microorganismos patógenos, y ser por tanto fuente de infecciones. Por ello, es importante preservar
la salud y la seguridad del personal que allí trabaja, por lo que el acceso a esta área estará restringido
a personas autorizadas.
Entre las características más destacables de las instalaciones están las siguientes:
– El animalario será fácil de limpiar, con superficies impermeables y resistentes a los ácidos y
los álcalis.
– Habrá un sistema de ventilación adecuado y eficaz.
Para la limpieza y mantenimiento de las instalaciones, se tendrán en cuenta las siguientes indi-
caciones:
– Se utilizarán productos de limpieza con acción detergente y desinfectante de amplio espec-
tro, que no dañe a los animales.
– Todas las superficies se limpiarán y desinfectarán diariamente y siempre que sea necesario.
– Se descontaminará cualquier superficie donde se haya derramado cualquier material poten-
cialmente infeccioso.
– Se evitará el uso de aerosoles, por el riesgo que suponen para los animales.
– Está prohibido comer, fumar, beber, mascar chicle o aplicarse cosméticos dentro de las ins-
talaciones del animalario.


– Las tareas de limpieza requerirán el uso de guantes. Las manos se lavarán y desinfectarán
antes de ponerse los guantes, cuando se quiten los mismos, y cuando haya habido contacto
con los animales vivos o muertos, las defecaciones o cualquier otro material en contacto con
los mismos.
– Todos los residuos se eliminarán de forma segura y en los contenedores apropiados.
– Las jaulas y habitáculos donde estén los animales se limpiarán y descontaminarán diaria-
mente.

1.2.2. Laboratorio clínico y de anatomía patológica


El trabajo de laboratorio implica la presencia y manipulación de sustancias que pueden resultar
nocivas para la salud (muestras biológicas, microorganismos, reactivos, etc.). Por ello, y para evitar
riesgos, se respetarán las normas de seguridad establecidas:
– El acceso sólo estará permitido al personal autorizado.
– Las puertas permanecerán cerradas.
– El personal usará guantes, y se lavará las manos antes de ponérselos y al quitárselos.
– Está prohibido comer, fumar, beber y aplicarse cosméticos.
La limpieza del laboratorio se realizará diariamente, de manera meticulosa, y la metodología de
trabajo incluye las siguientes operaciones:
– Retirada de todos los residuos.
– Limpieza del mobiliario y los bancos de trabajo con una bayeta humedecida en una solución
de detergente y desinfectante a base de cloro.
– Limpieza de las pilas con hipoclorito sódico.
– Barrido húmedo.
– Fregado con solución de detergente-desinfectante clorado, aplicando el sistema de doble
cubo.
Para la limpieza de los metales no se utilizará lejía, sino otro desinfectante de amplio espectro.
La periodicidad será fijada en función del tipo de laboratorio y el nivel de bioseguridad. Como
norma general, se limpiarán semanalmente las puertas y ventanas, quincenalmente los cristales, y en
un periodo que oscilará entre mensual y trimestral se limpiarán las paredes.

Actuación en caso de derrames:


Cuando se produce el derrame de una sustancia se debe actuar según el protocolo establecido
para su retirada.
1. En primer lugar es importante neutralizar la sustancia derramada para evitar daños a la salud
del personal, al medio ambiente, y a las superficies. El neutralizador será específico para
cada tipo de sustancia.
2. Se retirará y se tratará como residuo.
3. A continuación, se limpiará la zona con abundante agua y detergente.
– Para eliminar una sustancia infectada o potencialmente infectada, se seguirán los si-
guientes pasos:
1. Se utilizarán guantes de goma y se cubrirá el fluido con papel absorbente seco y
limpio.
2. Se verterá hipoclorito sódico al 0,5% alrededor de la solución y sobre el papel, de-
jando que actúe durante 10 minutos.
3. Finalmente se recogerá todo con papel absorbente, y se depositará en el contene-
dor para residuos adecuado para material contaminado.

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– Si el vertido está contaminado por hongos, se utilizará como solución desinfectante
fenol al 5%. A continuación se procederá como en el punto anterior.
– Cuando la sustancia derramada es un líquido inflamable, deberá absorberse con carbón
activo.
– Para derrames de sustancias ácidas, se utilizará un agente neutralizador de ácidos, o en
su defecto bicarbonato sódico.
– Para derrames de sustancias alcalinas, se utilizará como neutralizador un neutralizante
de alcalinos comercializado, o en su defecto se aplicará agua ligeramente ácida.
– Para neutralizar un derrame de mercurio, se utilizará sulfuro de sodio, o sulfuro de calcio.
Estos protocolos se seguirán ante un vertido producido en cualquier lugar o dependencia del
Centro.
Cuando tras un derrame se observe que se inicia una reacción química, ya hay humo, borboteo,
ruido sibilante, o emisión de gas o llama, no se recogerá el derrame, sino que se avisará a los bom-
beros y se procederá a la evacuación de la zona.
En caso de que el derrame de un producto tóxico, inflamable, o contaminante, ya sea sólido,
líquido, o gaseoso, llegue a liberarse al medio accidentalmente (ya sea a la atmósfera, a la tierra, o
al agua), se deberá notificar al Ministerio de Medio Ambiente.

1.2.3. Instituciones de investigación agroalimentaria


La investigación agroalimentaria engloba diversos campos:
– Biotecnología: mejora de la producción vegetal y animal, obtención de fármacos, mejora
genética de las especies, etc.
– Medioambiente: ecosistemas, vigilancia del medio, condiciones ambientales y climáticas,
reutilización de residuos, etc.
– Tecnología de alimentos: calidad y seguridad microbiológica de los alimentos.
– Reproducción animal: animalarios, granjas experimentales, conservación de recursos zooge-
néticos, reproducción de especies, etc.
– Protección vegetal: control de plagas, protección de la vegetación, etc.
Este tipo de instituciones cuenta con instalaciones comunes:

- Despachos, aulas, salas de reuniones:


Estas zonas no tienen un riesgo específico. Son zonas utilizadas por el personal, para tareas
administrativas, docentes, organizativas, etc.
Su limpieza se realizará con la periodicidad necesaria (como norma general se hará a diario), uti-
lizando agua y detergente con tensioactivos aniónicos. Siempre que el espacio lo permita se aplicará
el sistema de doble cubo,

- Laboratorios:
Aunque el tipo de actividad que se lleva a cabo en cada laboratorio es diferente, siempre se de-
ben extremar las precauciones de limpieza y desinfección, y evitar el contacto con cualquier reactivo
o material de investigación. No se manipularán, conectarán o desconectarán los equipos. Se respeta-
rán los sistemas de renovación de aire y ventilación, para mantener las condiciones de temperatura y
humedad requeridas en algunos laboratorios. Así, por ejemplo, la humedad en los laboratorios donde
se trabaja con semillas, y con germinación de plantas, es muy importante, ya que el exceso o defecto
de humedad podría perjudicar su desarrollo; la temperatura es determinante en estudios de seguridad
alimentaria, y microbiológicos, porque podría alterar la experimentación, etc.
Se atenderán las indicaciones del protocolo para cada tipo de laboratorio, en cuanto a medidas
preventivas, y a buenas prácticas.

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Además, cada una de estas instituciones puede contar con dependencias exclusivas, propias de
la actividad que allí se realiza. Entre ellas están las granjas de animales, los huertos o invernaderos
para especies vegetales, etc.

- Granjas de animales:
La higiene en las granjas se conseguirá con procesos exhaustivos de limpieza, desinfección,
desinsectación, y desratización, y un riguroso control sanitario.
a) Limpieza:
Se utilizará la limpieza en seco para eliminar restos de materia orgánica de los animales, anima-
les muertos, y pienso sobrante.
A continuación se lavarán todas las superficies y paramentos de las instalaciones con agua y de-
tergentes, utilizando los sistemas de fregado, raspado y agua a presión. Se lavará también el exterior,
desde donde podría arrastrarse la suciedad a las zonas interiores.
Se debe retirar el agua que quede retenida, ya que podría constituir un foco de proliferación de
microorganismos.
b) Desinfección:
Se utilizarán productos biocidas autorizados, que no dañen a los animales de la granja. Se apli-
carán siempre cuando no haya animales en la zona a tratar.
c) Desinsectación.
Los insectos pueden transmitir y propagar determinadas infecciones entre los animales, e incluso
de los animales al hombre.
Se utilizarán productos insecticidas autorizados, que no dañen a los animales ni contaminen su
pienso, y métodos barrera que impidan la entrada de insectos a las instalaciones donde se alojan los
animales de granja (mosquiteras, rejillas, focos de luz ultravioleta, etc.).
d) Desratización:
Para su eliminación se utilizarán cebos y venenos, colocados en lugares inaccesibles para los
animales de la granja.

- Huertos e invernaderos:
Estas instalaciones estarán en el exterior. La diferencia entre ambos, es que el huerto se localiza a
la intemperie, y los invernaderos son zonas cubiertas, con unas condiciones ambientales controladas.
La limpieza se basa fundamentalmente en tareas de jardinería. La limpieza de cualquier superfi-
cie, como pueden ser las mesas de trabajo, o estanterías, o las paredes del invernadero, se realizarán
con agua a presión o con agua y jabón neutro.
Se pondrá especial atención a los derrames de abonos y productos fitosanitarios, y se impedirá
su llegada a los desagües y sistemas de alcantarillado. Si el derrame ha sido sobre pavimento u hor-
migón, se utilizará un material absorbente para su recogida. Cuando el producto ha llegado a la tierra,
es necesario cavar para retirar la tierra contaminada. Todo el material contaminado se introducirá en
una bolsa de poliuretano y se depositará en un contenedor adecuado con tapa.

1.2.4. Instituciones de investigación geoquímica y geominera


Las instituciones investigadoras en materia geoquímica y geominera se caracterizan porque desa-
rrollan su trabajo en el campo de los componentes químicos y minerales en la tierra.
La limpieza de los locales destinados a esta actividad comenzará por una eliminación de todos
los restos depositados sobre las superficies. En primer lugar se retiran los gruesos, que causa menos
problema, y a continuación se eliminan las partículas de polvo que pudieran quedar. Esta operación
puede provocar la suspensión de las partículas en el aire. Teniendo en cuenta que muchos de los
materiales manipulados aquí pueden resultar tóxicos para el ser humano, se evitará la exposición a
los mismos, utilizando equipos de protección individual, como mascarilla, gafas, y guantes.

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Si se aplican sistemas de barrido en húmedo, y el polvo está formado por restos de áridos, el efecto
será la formación de una masa difícil de eliminar. Por ello, tras el barrido en seco, se utilizarán sistemas
de limpieza con abundante agua para arrastrarlo, aplicándolo por ejemplo con ayuda de una manguera.
Es necesario para esta operación que el suelo disponga de sistemas adecuados de desagüe.
El uso de una solución de detergente en agua caliente facilita la emulsión de algunas suciedades
adheridas. También mejora la eficacia de la limpieza la aplicación de agua a presión.
Las superficies de las instalaciones serán duras y resistentes, ya que con frecuencia presentarán man-
chas que se adhieren fuertemente formando costras difíciles de eliminar, como las formadas por restos de
mortero de cemento, yeso, óxidos, etc. Se deben aplicar entonces métodos específicos en cada caso:
– La eliminación de manchas de cemento y sales mortero se efectuará con detergentes áci-
dos. Se tendrá en cuenta que este tipo de productos puede resultar corrosivo y deteriorar
algunas superficies.
– Las manchas pequeñas de alquitrán o betún se quitan con acetona.
– Los restos de pintura requieren su tratamiento con disolventes.
– Las costras de sulfato resultan insolubles, y desaparecen con carbonato de amonio e hidróxi-
do de bario.
– Los restos de goma o caucho, se quitan con disolventes orgánicos.

1.2.5. Salas blancas


Una sala blanca es aquella que permanece libre de partículas contaminantes. Este tipo de instalacio-
nes puede resultar necesaria en muchas clases de instituciones investigadoras y productivas de distintos
sectores, en las que es necesario trabajar en ambiente estéril o con bajo nivel de contaminación:
– Hospitalario (áreas de aislamiento, terapia de inmunodeficiencia, etc.).
– Farmacéutico (obtención de productos estériles).
– Microelectrónica (fabricación de cintas magnéticas o tarjetas inteligentes, microchips, etc.).
– Óptica (lentes y equipos láser).
– Alimentación (envasado de alimentos estériles).
– Biotecnológica (ingeniería genética, producción de antibióticos, etc.).
Para mantener las condiciones del interior de la sala blanca, es necesario tener controlados otros
parámetros como son la temperatura, la humedad, la presión y el flujo de aire.
Las puertas se mantendrán cerradas, y sólo se abrirán cuando resulte imprescindible, tratando
de reducir al máximo el número de aperturas.
Toda persona que acceda a estos recintos debe usar bata, guantes, gorro, y cubrecabeza. No se
introducirán en la sala materiales u objetos que puedan portar contaminantes.
El aire del interior se renueva gracias a un flujo de aire filtrado y estéril. Para evitar que pueda entrar
aire del exterior, se crea una zona sobrepresurizada, con acceso de puertas dobles, de manera que cuando
se abran las puertas para que entre el personal en la sala, el aire fluye de adentro hacia afuera.
Cuando se realice la limpieza en una sala blanca, se utilizará material exclusivo que no debe
salir a otras zonas, y productos de alta desinfección (amonios cuaternarios y aldehídos). Se limpiarán
todas las superficies con una bayeta humedecida en la solución desinfectante, y se procederá a la
eliminación de los residuos.

1.3. LIMPIEZA EN INSTITUCIONES DOCENTES


Las instituciones de carácter docente, se caracterizan por el intenso uso que se les da de manera
continuada, y en un horario establecido. Esto hace que la planificación de la limpieza deba ser estricta
en cuanto a orden y horarios, para no interferir en el funcionamiento normal del Centro.

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En las zonas interiores se utilizará preferentemente el barrido en húmedo, para evitar que las par-
tículas de polvo queden suspendidas en el aire y vuelvan a depositarse de nuevo sobre las superficies
de los muebles y el suelo. Como métodos de fregado se utilizará el sistema de doble cubo siempre
que sea posible, y en los casos en que no se pueda se aplicará el fregado con un solo cubo.
La limpieza de zonas exteriores se realizará tal y como se describe en el apartado de “recintos
deportivos y espacios recreativos”.
Se aplicará agua con detergentes a base de tensioactivos aniónicos como principal componente,
para la limpieza de todas las superficies, y productos desinfectantes en los casos necesarios. Se
podrán implantar protocolos de limpieza que establezcan el uso de productos desinfectantes para las
superficies de mayor contacto con los alumnos, con el fin de prevenir el contagio de determinadas
infecciones. Este por ejemplo es el caso de la gripe A.
Las dependencias que se pueden considerar específicas de este tipo de instituciones son las
que siguen:

1.3.1. Limpieza de aulas


Las aulas normalmente se utilizan durante todo el horario escolar. Su limpieza se realizará diaria-
mente al finalizar las clases, de manera que queden listas para su uso al día siguiente.
Las operaciones a realizar se enumeran a continuación:
1. Vaciar las papeleras.
2. Abrir las ventanas para ventilar, evitando la formación de corrientes de aire.
3. Quitar el polvo del alféizar de la ventana.
4. Limpiar con una bayeta humedecida en una solución de agua con detergente y en su caso
desinfectante, las mesas, los pupitres, las sillas, armarios, etc.
5. Repasar puertas y paredes, y limpiar con solución desinfectante los pomos de las puertas y
los interruptores de la luz.
6. Barrer el suelo en húmedo.
7. Fregar mediante el sistema de doble cubo.
8. Dejar todo colocado y en orden.
La limpieza de techos, paredes y ventanas se hará con la periodicidad fijada, aunque con fre-
cuencia se requiere la eliminación de manchas de puertas y paredes diariamente.

1.3.2. Limpieza de pasillos


Los pasillos son zonas de mucho tránsito, por lo que su limpieza se realizará al final de la jornada,
pudiendo ser necesario su repaso mientras los alumnos estén en clase.
Se utilizará el sistema de fregado con doble cubo.

1.3.3. Laboratorios
En un Centro docente puede haber dos tipos de laboratorio en función del uso que se le dé al
mismo. Por un lado están los laboratorios de investigación donde trabajan profesionales, y cuyas pau-
tas de limpieza se describen en otro apartado. Además de estos, están los laboratorios de prácticas
para el uso de los alumnos. Estos últimos se limpiarán diariamente, y tras el uso de los mismos. Cada
alumno dejará el material recogido, y su sitio limpio. El personal correspondiente llevará a cabo la lim-
pieza de las superficies y del suelo con agua y detergente. Se tendrá especial cuidado de no tocar los
materiales propios de laboratorio, ya que en muchos casos son delicados y caros. También se evitará
manipular o tener contacto con los recipientes que contengan productos de uso en laboratorio, ya que
podrían derramarse, causando daños a las personas y a los materiales, o incluso provocar reacciones
peligrosas al contacto con otros productos o materiales.

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1.3.4. Salas deportivas
Para la limpieza de salas deportivas se seguirán las indicaciones dadas en el apartado de limpieza
de recintos deportivos.

1.3.5. Patio
Constituye una zona exterior ideada para el recreo y ocio de los alumnos. Su limpieza será aplica-
da como en otras zonas exteriores, tal y como se indica en el apartado de espacios recreativos.

1.4. LIMPIEZA EN INSTITUCIONES ASISTENCIALES


Dentro de la denominación de “instituciones asistenciales” se incluyen todas aquellas que pres-
tan un servicio a un sector concreto de la población, con unas necesidades específicas. Entre ellas
destacan los Centros Sanitarios y Hospitales, los centros de acogida para niños, las residencias de
personas mayores, los centros para personas con discapacidad, etc.
Es objetivo fundamental de la limpieza en estas instituciones, mantener la calidad higiénica
necesaria para evitar la transmisión de enfermedades entre los usuarios, que en muchos casos son
población de riesgo, sobre todo en el caso de los enfermos, los ancianos, o los niños. Esto se consi-
gue mediante técnicas de desinfección.
El caso más representativo, por ser el que más minuciosidad exige, es el medio hospitalario. Las
normas de limpieza hospitalaria y los métodos empleados se pueden transponer también al resto de
Centros Asistenciales.
La función del Hospital es la asistencia sanitaria especializada, y su objetivo es el diagnósti-
co, tratamiento y recuperación de la población enferma. Pero se debe tener en cuenta que en la
consecución de este fin no sólo intervienen las pruebas diagnósticas y los tratamientos médicos
destinados a detectar y curar una enfermedad. Intervienen también todas las medidas higiénicas
que debe poner en práctica todo el personal, el trato que reciba el paciente, y la comodidad y
atención que perciba.
A los hospitales acuden continuamente personas con determinadas enfermedades, en ocasiones
contagiosas, y otras muchas que aun no teniendo una enfermedad que pudieran transmitir, sí son
susceptibles de contagiarse durante su estancia en el Centro Sanitario.
Esa transmisión puede producirse directamente de persona a persona, o a través del polvo y la
suciedad acumulados en las superficies, y suspendidos en el aire.
La limpieza juega por tanto un papel fundamental en la prevención de la transmisión de infeccio-
nes, en el mantenimiento de la higiene óptima, en el confort del paciente y, por todo ello, participa
en la recuperación de los enfermos.

1.4.1. Limpieza y desinfección


La limpieza hospitalaria consiste en la eliminación de la suciedad y los microorganismos que
pudieran causar enfermedades, sin dañar las superficies.
La diferencia entre la limpieza en un Hospital y en cualquier otro Centro Público, radica en el tipo de
actividad y el riesgo de transmisión de infecciones que hay en aquel. Por ello, las operaciones de limpieza
deben ser más frecuentes, más minuciosas, e ir acompañadas de desinfección.
Los materiales utilizados para el mobiliario y las superficies del Centro deben ser lavables y resistir
la desinfección rutinaria.
Para mantener el nivel de higiene necesario en un hospital, se deben aplicar distintas técnicas
de saneamiento, entendiendo este concepto como el “conjunto de obras, técnicas y dispositivos
encaminados a establecer, mejorar o mantener las condiciones de salubridad de las personas, los
edificios…”.

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Las técnicas de saneamiento son varias:
– Desratización:
Eliminación de ratas que pudiera haber en un local. Estos animales pueden actuar como
vehículos transmisores de infecciones. Requiere la aplicación de productos biocidas, muy
tóxicos, por personas especializadas.
– Desinsectación:
Eliminación de insectos que se establecen en el local o edificio, proliferando y constituyendo
un foco de contaminación. Requieren la aplicación de productos biocidas, muy tóxicos, por
personas especializadas.
– Limpieza:
Eliminación de suciedad adherida a una superficie sin dañarla. Es una acción indispensable
para mantener un buen grado de higiene, pero además persigue otros objetivos como la
estética y el confort.
– Desinfección:
Eliminación de los microorganismos patógenos, es decir, aquellos que pueden perjudicar la
salud. Los productos que son de aplicación sobre tejidos vivos, se denominan antisépticos.
– Esterilización:
Eliminación de todos los microorganismos presentes, incluidas las esporas. Se pueden uti-
lizar métodos físicos o químicos. La esterilización química se aplica por ejemplo al material
quirúrgico.
De todas estas técnicas, un Auxiliar de Hostelería realizará la limpieza y desinfección de las
superficies y el mobiliario.

1.4.1.1. Métodos de limpieza y desinfección


Como norma general se realizará la limpieza y la desinfección en una sola operación. Para ello
se aplicará una solución limpiadora, consistente en agua con detergente y desinfectante, mediante el
sistema de doble cubo, siempre que sea posible.

Se procederá a la limpieza minuciosa de todas las superficies, siempre en húmedo, asegurando


una desinfección eficaz.

Cuando se tengan que limpiar equipos y zonas que estén en contacto con instalaciones eléctri-
cas, se utilizarán productos no conductivos, y se evitará derramar agua sobre ellos.

El personal encargado de realizar la limpieza utilizará siempre los equipos de protección individual
que sean necesarios.

Un método eficaz usado en limpieza hospitalaria, que ayuda a conseguir un alto nivel de higiene,
consiste en la utilización de cuatro cubetas de colores diferentes, con bayetas del mismo color que la
cubeta, utilizadas para efectuar distintas operaciones de limpieza. Cada cubeta llevará una solución
con detergente-desinfectante, que se renovará periódicamente.

1.4.1.2. Características de un buen desinfectante


Las características deseables para un desinfectante de uso hospitalario son las siguientes:
– No será tóxico o irritante a la dosis de uso, ni para la persona que lo aplica ni para quienes
estén alrededor.
– Debe ser inocuo para la colectividad y para el individuo que lo utiliza.
– No será corrosivo, ni deteriorará, coloreará o dejará manchas sobre las superficies.
– Tendrá amplio espectro bactericida y esporicida.

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– No será inflamable.
– Será estable en su almacenamiento.
– Será altamente soluble.
– Presentará un olor agradable.
– Tendrá poder humectante y detergente, para que sea posible hacer limpieza y desinfección
simultáneamente.
– De acción eficaz y rápida a temperatura ambiente.
– Debe ser insensible a las variaciones de pH, a la dureza del agua, etc.
– Resultará económico.

1.4.1.3. Tipos de desinfectantes y antisépticos


A) Desinfectantes
Es difícil que un desinfectante reúna todas las características mencionadas anteriormente. Los
desinfectantes más utilizados en el medio hospitalario son los siguientes:
Cloro y derivados:
El cloro es un buen desinfectante, de acción rápida, bajo coste y gran espectro bactericida. Pero
presenta algunos inconvenientes, como que es corrosivo para algunos metales, poco estable al calor,
de olor fuerte, y sensible a la materia orgánica. Es irritante para la piel y mucosas, y en contacto con
ácidos desprende vapores tóxicos.
El derivado del cloro más utilizado para la desinfección de superficies no metálicas ha sido
siempre la lejía, aunque en la actualidad se emplean productos comerciales con acción detergente
y desinfectante.
Glutaraldehído:
Es un potente desinfectante de acción rápida, que además no daña el acero inoxidable, se utiliza
para la desinfección de zonas de alto riesgo, y para esterilización química del material médico y qui-
rúrgico. Una solución acuosa al 2% presenta una amplia actividad antimicrobiana. Es efectivo frente
a virus, células vegetativas y esporas de bacterias y hongos.
Es irritante, y con agua caliente desprende vapores tóxicos.
Se aclara mal, y requiere mucha cantidad de agua para eliminarlo, por lo que no se puede utilizar
para la limpieza habitual de las superficies.
Fenol:
Ejerce acción rápida frente a los microorganismos, pero las esporas son resistentes al fenol. Es
tóxico y de olor desagradable, por lo que su uso no está muy extendido. Algunos compuestos fenóli-
cos pueden utilizarse para la desinfección de superficies, como sustitutivo de los hipocloritos.
Amonio cuaternario:
Compuestos solubles en agua y en alcohol, que tienen poder desinfectante y capacidad tensio-
activa.
Tienen un amplio espectro frente a bacterias y hongos, pero bajo ante virus y esporas.
En ocasiones se utiliza el cloruro de benzalconio, un amonio cuaternario, para la desinfección de
superficies, pero se debe tener en cuenta que puede permitir el crecimiento de pseudomonas, que
han causado muchas infecciones hospitalarias.
También se utiliza para la desinfección del instrumental.
B) Antisépticos
Son sustancias químicas que previenen el crecimiento o acción de los microorganismos, destru-
yéndolos o inhibiendo su crecimiento. Se aplican sobre los tejidos vivos.

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Los principales antisépticos son los siguientes:
Yodo y derivados:
El yodo es un eficaz bactericida, que colorea la piel y la ropa. Es irritante y bastante alergénico.
Por su acción rápida se utiliza como desinfectante de urgencia para la piel.
Sus principales derivados son la tintura de yodo, y el lugol (alcohol yodado).
Compuestos de oxígeno:
El peróxido de hidrógeno al 3% (agua oxigenada), se utiliza como antiséptico para impedir el
crecimiento de bacterias anaerobias en las heridas.
Alcohol etílico:
Se utiliza para la antisepsia de la piel intacta en inyecciones, preparación quirúrgica, y lavado
quirúrgico del personal. Es un compuesto inflamable.
Clorexidina:
Es un compuesto poco soluble en agua e incompatible con tensioactivos aniónicos. Se utiliza
para el lavado corporal prequirúrgico, y para el lavado quirúrgico de manos.

1.4.2. La transmisión de infecciones y su prevención


La infección es la invasión de microorganismos en el cuerpo y su multiplicación, pudiendo causar
en ocasiones daños graves para la salud. La persona que padece la infección, presente síntomas o
no, constituye un reservorio o fuente, que podría transmitir la infección a otra persona también de-
nominada huésped receptor.
Se define la infección nosocomial como aquella que se desarrolla durante la hospitalización del
paciente y que no estaba presente ni en periodo de incubación en el momento del ingreso. Se deben
tomar todas las medidas higiénicas necesarias para prevenir las infecciones nosocomiales.
Los factores implicados en la transmisión de infecciones y en el desarrollo y gravedad de infeccio-
nes nosocomiales son: reservorio o fuente de infección, agente infeccioso, y huésped receptor.

A) Reservorio o fuente de infección


La principal fuente de infección en el medio hospitalario es el paciente. Pueden clasificarse de
la siguiente manera:
– Enfermo:
* Clínico: con manifestaciones clínicas evidente.
* Subclínico: sin manifestaciones clínicas. Son más difíciles de controlar.
– Portador: persona que alberga gérmenes, no tiene sintomatología o no está enfermo pero
sí elimina gérmenes.

B) Huésped receptor
Cualquier persona que entre en contacto con el agente infeccioso puede convertirse en huésped
receptor. La susceptibilidad para coger una infección varía según diversos factores: edad, sexo, raza,
inmunidad, estado de salud, etc.
En un hospital, tanto el personal, como los pacientes y visitas, están expuestos al contagio, y son
por tanto potenciales receptores. Pero indudablemente es el paciente quien tiene mayor susceptibili-
dad, por estar deprimido su sistema inmune, en la mayoría de los casos. Son también personas con
riesgo los ancianos y los niños, aun estando sanos.

C) Agente infeccioso
Los cuatro tipos principales de microorganismos que pueden transmitir infecciones son los si-
guientes:

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Bacterias:
Microorganismos unicelulares, visibles por el microscopio óptico. Son estructuralmente más complejas
que los virus, y no necesitan vivir en el interior de otro organismo para reproducirse: se multiplican cuando
tienen unas condiciones adecuadas de temperatura, humedad y “alimento”. Son ejemplos de enfermedades
bacterianas, la tuberculosis, la meningitis, la salmonelosis, etc.
Virus:
Agentes infecciosos de tamaño muy pequeño, no visibles por el ojo humano ni por el microscopio
óptico, capaces de vivir y reproducirse en el interior de células vivas. Está compuesto por el material
genético y proteínas. Su transmisión ocurre directamente entre dos seres vivos, ya que el virus, cuan-
do sale al exterior, vive muy poco tiempo sobre las superficies. Son ejemplos el virus de la hepatitis,
el VIH, el sarampión o el virus de la gripe.
Hongos:
Son formas de vida microscópica, de mayor tamaño que las bacterias. Viven en materia en des-
composición o son parásitos vegetales o animales. Algunos pueden provocar determinadas enferme-
dades, como por ejemplo la candida o el aspergillus.
Parásitos:
Son protozoos y organismos pluricelulares que viven en el interior o la superficie de otro organis-
mo, alimentándose de él. Por ejemplo: pulgas, piojos, anisakis, etc.

D) La cadena de infección
Existe, por tanto, riesgo de transmisión de enfermedades dentro del medio hospitalario, entre
pacientes, del paciente al personal, y del personal al paciente, e incluso de las visitas a los pacientes.
Se establece así una cadena de infección que consta de varias fases:
1. Salida del agente infeccioso del organismo del reservorio, a través de la sangre, las
excreciones, mediante la respiración, o cualquier secreción.
2. Transmisión del microorganismo a través de algún medio hasta llegar al huésped re-
ceptor: aire, agua, alimentos, insectos, polvo, contacto directo, etc., ya sea por vía directa o
indirecta.
– Transmisión indirecta: existe separación en el tiempo y distancia, entre fuente y sujeto
susceptible. Serían principalmente objetos inanimados con los que ha tenido contacto
el individuo enfermo. El agente infeccioso necesita cierta capacidad de supervivencia y
reproducción desde la fuente hasta el sujeto.
– Transmisión directa: paso de un agente biológico desde la fuente de infección al sano
susceptible por una relación inmediata.
3. Entrada del microorganismo en el huésped receptor, por alguna de las siguientes vías:
– Vía inhalatoria: a través de la nariz, boca y pulmones.
– Vía dérmica: a través de la piel.
– Vía digestiva: a través de la boca.
– Vía parenteral: a través de las heridas, cortes, pinchazos, etc.

E) Prevención de la transmisión de infecciones


Es necesario romper esta cadena de infección, y esto puede hacerse actuando sobre alguno de
los puntos anteriores:
Actuaciones sobre el agente infeccioso
Para eliminar el agente infeccioso, una vez que ha salido del reservorio, se deben utilizar:
– Antisépticos: de aplicación sobre los tejidos vivos.
– Desinfectantes: de aplicación sobre superficies.
– Esterilización: para material médico-quirúrgico.

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Actuaciones sobre el reservorio
Para eliminar los microorganismos presentes en el reservorio, se tendrán en cuenta:
– Medidas de higiene personales: se promoverá la higiene entre los pacientes, dando indicaciones
de cómo proceder e informando de las medidas preventivas que deben poner en práctica.
El personal también puede ser reservorio de infecciones, por lo que es importante que se
respeten todas las medidas higiénicas y lavado de manos antes de tocar al paciente. Llevará
siempre el uniforme perfectamente limpio, ya que puede actuar como medio de transmisión.
Cualquier trabajador que presente síntomas de cualquier enfermedad, lo pondrá en conoci-
miento y consultará al médico por si fuera necesario apartarlo del contacto con los pacientes.
Para evitar la salida de los microorganismos:
– No toser, ni hablar sobre heridas, alimentos, etc.
– Aislar a los pacientes que presentes determinadas enfermedades infectocontagiosas.
Actuaciones sobre el medio de transmisión
Para actuar sobre el modo de transmisión:
– Lavarse las manos con frecuencia, siempre antes de tocar a los pacientes, y antes y después de
colocarse los guantes. Usar guantes para tocar a los pacientes y los utensilios y superficies en
contacto con ellos, y para realizar todas las tareas de limpieza.
– Limpieza y desinfección de suelos y superficies: el polvo y los microorganismos se depositan
sobre las superficies, donde pueden permanecer hasta entrar en un nuevo huésped.
– Hacer limpieza en húmedo para evitar que el polvo y los microorganismos queden suspendi-
dos en el aire.
– Hacer desinfección eficaz.
– Mantener limpios los utensilios de limpieza.
– Ventilación natural o artificial.
Actuaciones sobre el huésped receptor
Para evitar la entrada del microorganismo en el huésped:
– Medidas de protección individual: guantes, mascarillas, batas, gafas o protectores oculares, etc.
– Vacunación.
– Aislamiento inverso en algunos casos.
– Extremar precauciones con individuos susceptibles.

F) El aislamiento como medida de control


Desde muy antiguo, se comenzó a utilizar el aislamiento, aun sin saber su fundamento. Cuando
una persona estaba enferma, si era capaz de valerse por sí misma, era separada de las personas sanas,
ya que al mantenerlos juntos se observaba que la persona sana, en muchas ocasiones, enfermaba.
Cuando aparecieron los Hospitales, en un principio las personas enfermas de diferentes patologías eran
tratadas en común. Ocurrían así múltiples contagios, que eran achacados al propio Hospital.
Cuando se empezaron a usar las técnicas de desinfección y antisepsia, se redujo enormemente
el número de contagios entre las personas que estaban en un Hospital. Pero se hacía difícil utilizar
eficazmente estas técnicas cuando el paciente se encontraba en contacto con otras personas. Fue en
ese momento cuando se comenzó a aislar individualmente a las personas con patologías infecciosas,
del resto de pacientes.
Actualmente el aislamiento es una técnica muy utilizada para evitar la propagación de determina-
das enfermedades. Constituyen un conjunto de medidas estrictas, que debe seguir tanto el paciente
como el personal y las visitas, para impedir el contagio entre personas.
También debe recurrirse al aislamiento en aquellas personas que, por una u otra razón, puedan
contagiarse de enfermedades sufridas por otras personas presentes en el hospital (aislamiento de
tipo inverso o protector).

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Existen varios tipos de aislamiento dependiendo de la enfermedad de la que se trate, y de la vía
de transmisión de la misma:
Precauciones generales:
– Lavado de manos después de tocar cualquier fluido, al entrar y salir de una habitación de
aislamiento, antes de ponerse guantes, y también al quitárselos. Los guantes se quitarán y
desecharán después de su uso, y antes de tocar cualquier superficie u objeto no contamina-
do.
– Tanto el personal como el paciente y visitas deberán conocer las normas de aislamiento. Por
ello, se debe colocar en la puerta de la habitación un cartel informativo.
– Todo el material contaminado, o que pudiera estarlo por haber tenido contacto con el pa-
ciente aislado, deberá eliminarse en doble bolsa.
– Se asegurará la limpieza y desinfección diarias.
– El material de limpieza será de uso exclusivo, manteniéndose dentro de la habitación, en una
antesala.
– La ropa de cama se recogerá en doble bolsa, sin manipularla demasiado para evitar la dise-
minación de los microorganismos.
Aislamiento de contacto:
Necesitan medidas de aislamiento todos los pacientes con enfermedades que se contagien vía
dérmica. Son ejemplos de ello: sarna, pediculosis, herpes, etc.
Se aplicarán las siguientes normas específicas:
– Habitación individual equipada con lavabo e instalación sanitaria.
– Cualquier persona que vaya a entrar en la habitación, o a tener contacto directo con el pa-
ciente, se lavará las manos al entrar y salir.
– El uso de guantes de guantes es obligatorio, siendo de un solo uso y desechándolos después.
– La puerta permanecerá cerrada.
– Cualquier persona que entre en contacto con el paciente usará bata, mascarilla y protección
ocular si se prevén salpicaduras, contacto estrecho y ante maniobras invasivas.
Aislamiento aéreo:
Necesitan aislamiento aéreo los pacientes con enfermedades que se pueden transmitir a través
del aire, como, por ejemplo, meningitis, o difteria faríngea.
Se aplicarán las siguientes normas específicas:
– Habitación individual con sistema especial de ventilación, equipada con lavabo e instala-
ción sanitaria completa. En algunos casos, siempre que no se indique lo contrario, podrán
compartir habitación dos pacientes con la misma infección. En este caso se extremarán las
precauciones.
– Las visitas se restringirán.
– La puerta y las ventanas permanecerán cerradas.
– El personal se lavará las manos al entrar y salir.
– El personal y visitas deben utilizar mascarilla quirúrgica.
– El paciente permanecerá dentro de la habitación, pero si debe salir en algún momento, uti-
lizará mascarilla quirúrgica.
Aislamiento respiratorio:
Es utilizado en enfermedades causadas por organismos que se transmiten por medio de gotitas
expulsadas naturalmente en la tos, durante la respiración, etc., y que pueden ser inhaladas por otras
personas, por ejemplo, enfermedades como la tuberculosis, la rubéola, la meningitis meningocócica
y la parotiditis.

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Se aplicarán las siguientes normas específicas:
– Habitación individual con sistema especial de ventilación, equipada con lavabo e instalación
sanitaria completa. En algunos casos, siempre que no se indique lo contrario, podrán compartir
habitación dos pacientes con la misma infección. En este caso se extremarán las precauciones.
– Las visitas se restringirán.
– La puerta y las ventanas permanecerán cerradas.
– El personal se lavará las manos al entrar y salir.
– Tanto el personal como las visitas usarán mascarilla de alta eficacia. Las mascarillas se
cambiarán con la frecuencia que sea necesaria para asegurar su efectividad.
– El paciente permanecerá dentro de la habitación, pero si debe salir en algún momento, uti-
lizará mascarilla quirúrgica.
– Se utilizarán guantes para protegerse de cualquier contacto con las secreciones y el material
contaminado.
– Tanto las secreciones como el material contaminado con ellas se recogerá y tratará como
residuos biosanitarios.
Aislamiento estricto:
Se utiliza para prevenir infecciones altamente transmisibles tanto por vía aérea como por contac-
to, y que producen graves enfermedades en personas susceptibles, como la varicela, herpes zóster,
neumonías e infecciones por estafilococos.
Se aplicarán las siguientes normas específicas:
– Habitación individual con sistema especial de ventilación, equipada con lavabo e instala-
ción sanitaria completa. En algunos casos, siempre que no se indique lo contrario, podrán
compartir habitación dos pacientes con la misma infección. En este caso se extremarán las
precauciones.
– Las visitas se restringirán al mínimo.
– La puerta y las ventanas permanecerán cerradas.
– Cualquier persona que entre en la habitación aislada deberá ponerse obligatoriamente una
bata de uso exclusivo, y mascarilla.
– Se procederá al lavado de manos al entrar y salir de la habitación., y durante el tiempo que
se permanezca en el interior, se usarán guantes no estériles de un solo uso.
– Puesto que las heces y la orina son material contaminado, antes de hacer correr el agua en
el inodoro hay que añadir lejía concentrada y dejarla actuar durante unos 15 minutos.
– La vajilla y cubiertos a utilizar por el paciente serán desechables. Los residuos alimentarios
deberán salir de la habitación en bolsa de plástico.
– El paciente permanecerá en la habitación, pero si debe salir, se pondrá bata de aislamiento
larga y con mangas.
Aislamiento inverso
Se utiliza esta medida cuando el paciente es especialmente susceptible de contagiarse cuando
está en contacto con otros enfermos. Es decir, no es el paciente quien puede transmitir la infección
a otros, sino al revés. El aislamiento inverso constituye una medida protectora para pacientes con su
sistema inmunológico deprimido.
Se aplicarán las siguientes normas específicas:
– Lavarse las manos obligatoriamente al entrar y salir de la habitación.
– Cualquier persona que tenga contacto directo con el paciente, deberá utilizar obligatoria-
mente guantes y mascarilla, y bata.
– Al organizar las tareas, se procurará que la limpieza de la habitación de aislamiento protector
sea la primera.

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1.4.3. Normas para la limpieza hospitalaria
La limpieza en Centros hospitalarios tiene como fin la eliminación de la suciedad, sin deteriorar
las superficies, rompiendo además la cadena de infección. Para conseguir este objetivo hay que res-
petar las siguientes indicaciones:
– La limpieza hospitalaria se realizará siempre en húmedo, para evitar que el polvo y los microorga-
nismos queden suspendidos en el aire. Para ello se utilizarán sistemas de barrido en húmedo y
sistemas manuales o mecánicos de fregado. Siempre que sea posible se aplicará el sistema de
fregado con doble cubo, y cuando esto no sea posible, o los espacios sean reducidos, se utilizará
el sistema de fregado con un solo cubo. Para la limpieza del mobiliario y cualquier otra superficie,
se utilizarán bayetas humedecidas en una solución de agua y detergente-desinfectante. En nin-
gún caso se usarán escobas ni plumeros para la limpieza interior del Centro.
– Las operaciones de limpieza siempre se realizarán desde arriba hacia abajo, para que la
suciedad no caiga sobre las superficies limpias.
– Al realizar la limpieza de cualquier área o dependencia se comenzará por las zonas interiores
y se irá avanzando hacia las exteriores, evitando circular con el carro de limpieza por las
zonas ya limpias y desinfectadas. Se debe tener en cuenta que tanto la suela de los zapatos
como las ruedas del carro, en constante contacto con el suelo, arrastran las suciedades, por
lo que es importante su limpieza frecuente.
– A lo largo de la jornada se renovará periódicamente el agua con la solución de detergente-
desinfectante. No se debe esperar a que el aspecto del agua del cubo sea sucio, ya que
también hay contaminación que no se ve, pero resulta perjudicial para la salud de los pacien-
tes. Se renovará además siempre que se cambie de dependencia, para evitar “trasladar” las
suciedades de un lugar a otro.
– Siempre que sea posible, se limpiará primero lo menos contaminado, y después lo más
contaminado, para evitar arrastrar la suciedad hacia las áreas más limpias.
– Para fregar los suelos y limpiar las superficies, deben humedecerse en primer lugar con una
solución de detergente-desinfectante, dejar que actúen los desinfectantes, y aclarar para
arrastrar la suciedad.
– No se deben utilizar productos irritantes que puedan perjudicar al enfermo, sobre todo en su
presencia.
– Se aplicarán los productos en la dosis adecuada. Una dosis baja de desinfectante no con-
seguirá una acción efectiva, y una dosis muy elevada, podría favorecer la aparición de cepas
resistentes de microorganismos.
– El uso continuado de un desinfectante puede provocar la aparición de cepas bacterianas re-
sistentes. Cuando ocurre esto, el producto deja de ser eficaz. Para evitarlo, se debe cambiar
periódicamente de desinfectante.
– Los utensilios se limpiarán y desinfectarán diariamente, al terminar la jornada de trabajo, y
se guardarán ordenadamente hasta el siguiente día.

1.4.3.1. Clasificación de las áreas hospitalarias en función del riesgo


Las distintas áreas o dependencias de un Hospital pueden clasificarse en función del riesgo que en-
trañan. Según sea esta clasificación se establecerá un orden y procedimiento distinto para la limpieza.
Zonas de bajo riesgo
Son todas las zonas generales, de uso común y de servicio: pasillos, ascensores, escaleras,
administración, archivo de historias clínicas, áreas de informática, vestuarios, y aseos que no se en-
cuentren en zonas de medio y alto riesgo.
Son las zonas del Hospital con menor riesgo de infección.
Zonas de medio riesgo
Son las zonas de hospitalización y diagnóstico: habitaciones, unidades de enfermería, urgencias,
neurofisiología, radiodiagnóstico, laboratorio, anatomía patológica, farmacia, zonas de preparación de
medicación, lavandería, consultas externas, sala de curas, cocina, comedor y rehabilitación.

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Zonas de alto riesgo
Son áreas donde el riesgo de transmisión de infecciones es muy elevado. El nivel de limpieza será
superior al de cualquier otra zona.
– Zonas especiales: UCI, unidad coronaria, neonatos, paritorios, unidad de cuidados paliativos,
unidad de trasplante de médula ósea, diálisis, hemodinámica, central de esterilización, ha-
bitaciones de aislamiento y reanimación.
– Zona quirúrgica: constituye el conjunto de estancias dotadas y equipadas para la realización
de procedimientos quirúrgicos. Se considera una zona especial que requiere un nivel de
limpieza óptimo.

1.4.3.2. Limpieza de zonas de bajo riesgo


Se limpiarán diariamente todas las superficies con detergente-desinfectante, utilizando siempre
que sea posible el sistema de doble cubo. Cuando no sea posible por la dificultad (como en las
escaleras), o no haya espacio (como en un ascensor), se utilizará un solo cubo, pero se cuidará de
renovar con frecuencia el agua.
Se utilizará un tensioactivo aniónico para la limpieza, y derivados clorados para la desinfección,
preferentemente como un solo producto.
Para las zonas de bajo riesgo se deben planificar tanto limpiezas diarias, como de mantenimiento
o en profundidad, con la periodicidad adecuada a cada tipo de dependencia o superficie. Como nor-
ma general se realizará la limpieza en profundidad mensualmente.

1.4.3.3. Limpieza de zonas de medio riesgo


Se limpiarán minuciosamente con un detergente-desinfectante, y en todo caso aplicando el
sistema de doble cubo.
El producto utilizado se compondrá de tensioactivos no iónicos y derivados clorados, preferente-
mente hipoclorito sódico (lejía) en disolución 1:50. Cuando se trate de superficies metálicas podrá
aplicarse otro desinfectante de amplio espectro.
Se debe realizar una limpieza diaria, limpieza en el caso de altas, y limpieza de mantenimiento
con la periodicidad que se marque. Las áreas de mucha afluencia de pacientes y familiares se lim-
piarán dos o tres veces al día.
Como norma general, diariamente se seguirán los siguientes pasos:
– Vaciar las papeleras y recoger todas las bolsas de basura, tantas veces al día como sea
necesario.
– Limpiar el suelo mediante barrido húmedo.
– Eliminar el polvo del mobiliario con detergente-desinfectante. Limpiar diariamente las
ruedas.
– Desinfectar los cubos de basura, y los carros.
– Fregar el suelo con detergente-desinfectante, mediante el sistema de doble cubo.

Limpieza de habitaciones
Como ya se ha dicho, la habitación es la principal zona noble de uso privado en cualquier institu-
ción pública. Su limpieza y desinfección se llevarán a cabo diariamente. Estas tareas son importantes
para que el paciente se sienta cómodo y seguro, pero al mismo tiempo se deben realizar estas ope-
raciones respetando su intimidad dentro de lo posible.
Cuando un paciente sea dado de alta, se limpiarán y desinfectarán todos los muebles, tanto
externa como internamente, y todas las superficies de la habitación, incluidas las paredes y los
cristales.
Para la limpieza de habitaciones con pacientes que tengan alguna enfermedad infectocontagiosa
transmisible, es decir, en habitaciones de aislamiento, se seguirán todas las medidas de protección

24
indicadas según el tipo de aislamiento, y se realizará diariamente la limpieza minuciosa de todos los
muebles y superficies. Para la limpieza de estas habitaciones se dispondrá de material de uso exclu-
sivo que no saldrá de la habitación, quedando almacenado en un lugar apropiado a la entada de la
misma. Se seguirán siempre las indicaciones dadas para las zonas de alto riesgo.
Cuando el paciente sea dado de alta, se volverá a realizar la limpieza y desinfección exhaustiva,
y se desechará todo el material.

1.4.3.4. Limpieza de zonas de alto riesgo


Se limpiarán minuciosamente todas las superficies con detergente-desinfectante, utilizando el
sistema de doble cubo.
Para la desinfección se utilizarán derivados clorados, preferentemente hipoclorito sódico en di-
lución 1:10. Para superficies metálicas se aplicarán otros desinfectantes de amplio espectro, como
glutaraldehído.
El uso de amonios cuaternarios se ha reducido por el riesgo de proliferación de pseudomonas.
Se realizará la limpieza al inicio del día, entre intervenciones, al final de la jornada, y tras in-
tervenciones contaminantes. Con la periodicidad que se marque se llevará a cabo una limpieza en
profundidad, para lo que se requiere que pare la actividad del quirófano.
El orden de las operaciones diarias de limpieza será el siguiente:
1.º Se vaciarán las papeleras y se recogerán las bolsas de basura de toda la unidad, dando a
cada tipo de residuo el tratamiento adecuado. Esta operación se realizará tantas veces como
sea necesario.
2.º Se hará barrido húmedo.
3.º Se eliminará el polvo del mobiliario.
4.º Se limpiarán los aseos.
5.º Se fregarán los suelos con el sistema de doble cubo.

Limpieza del área quirúrgica


Es un área especial, en la que hay que extremar la limpieza. Además de la limpieza diaria, se
hará una limpieza mensual en profundidad, y todas las limpiezas que se requieran siempre que sea
necesario.
Se comenzará siempre por las zonas más limpias y se acabará por las más contaminadas: en
este caso se debe comenzar desde los quirófanos, siguiendo por las zonas intermedias, y finalizando
en los pasillos perimetrales.
Se utilizan hipocloritos, y aldehídos cuando la lejía resulta corrosiva.
Diariamente, y en cada turno de trabajo se llevará a cabo la limpieza que se define a continuación.
Al inicio de la jornada:
1.º Limpieza de luces y aparatos.
2.º Repaso de ruedas de aparatos móviles (principalmente de los soportes para residuos).
3.º Vaciar cubos de ropa sucia si es necesario.
4.º Limpieza repaso del suelo.
Entre intervenciones:
– Limpieza de lavabos.
– Limpieza de sala preoperatorio: se limpiarán y desinfectarán todas las superficies y se fregará
el suelo.

25
– Limpieza de quirófanos:
* Recoger la ropa sucia y los restos que han quedado.
* Limpiar y desinfectar cubos, mesas, carritos, taburetes y superficies.
* Fregar los suelos y el techo si es necesario.
* Revisar las paredes.
– Limpieza de la sala postoperatoria: se limpiarán y desinfectarán todas las superficies, y se
fregará el suelo con sistema de doble cubo.
Después de una intervención contaminante:
Tras una intervención contaminante se debe retirar todo el material, y limpiar y desinfectar todas
las superficies.
Este tipo de operaciones suele programarse siempre que se puede para el final de la jornada.
Al final de la jornada:
– Se retirará todo el material.
– Se limpiarán y desinfectarán todas las superficies del quirófano, y las salas pre y postoperatoria:
* Limpieza y desinfección de paredes, ruedas de los carros, fregaderos, lavabos.
* Fregado del suelo con solución detergente-desinfectante, utilizando el sistema de
doble cubo.
* Limpieza de todas las zonas anexas al área quirúrgica (pasillos, despachos, vestuarios, etc.).

RESUMEN
– La limpieza hospitalaria consiste en la eliminación de la suciedad y los microorganismos que
pudieran causar enfermedades, sin dañar las superficies. Por ello juega un papel fundamen-
tal en la prevención de la transmisión de infecciones, en el mantenimiento de la higiene
óptima, en el confort del paciente...
– Se realizará la limpieza minuciosamente, y la desinfección simultánea de todas las superfi-
cies, siempre en húmedo, de arriba hacia abajo, desde adentro hacia afuera, y de las zonas
menos contaminadas a las más contaminadas.
– Se define la infección nosocomial como aquella que se desarrolla durante la hospitalización del
paciente y que no estaba presente ni en periodo de incubación en el momento del ingreso.
– La cadena de infección debe romperse en alguno de los puntos, aplicando medidas preven-
tivas en el reservorio, el huésped receptor, el agente infeccioso, o el medio transmisor.
– Las zonas hospitalarias se clasifican en función del riesgo que presentan, en zonas de bajo,
medio y alto riesgo.
– Las zonas de bajo riesgo se limpiarán y desinfectarán diariamente con tensioactivo aniónico
y desinfectante clorado, preferentemente en una sola operación.
– Las zonas de medio riesgo como norma general se limpiarán con detergente e hipoclorito
sódico en disolución 1:50, diariamente, en caso de altas, y periódicamente se hará una
limpieza de mantenimiento.
– Para la desinfección se utilizarán derivados clorados, preferentemente hipoclorito sódico en
dilución 1:10. Para superficies metálicas se aplicarán otros desinfectantes de amplio espec-
tro, como glutaraldehído.
– La limpieza del área quirúrgica se realizará al inicio de la jornada, entre intervenciones, al
final de la jornada, y después de una intervención contaminante.

26
2. LIMPIEZA DE LABORATORIOS Y TALLERES

2.1. LIMPIEZA DE LABORATORIOS


Los laboratorios son los lugares donde se realizan trabajos de investigación y experimentación.
Deberán contar con el equipamiento específico para su especialidad. Frecuentemente estos equipos
son delicados, y factores como la humedad, la temperatura, el polvo, o los productos químicos pue-
den hacer que se estropeen o que su funcionamiento sea defectuoso.
Por ello, antes de iniciar cualquier tarea de limpieza se informará a la persona responsable del
área. Se limpiarán todas las superficies minuciosamente con una solución de agua jabonosa, evitan-
do tocar los equipos y materiales propios del laboratorio.

2.2. LIMPIEZA DE TALLERES


Aunque la clasificación de los distintos tipos de talleres se hará en función de la actividad que allí
se realice (reparación de maquinaria, construcción o fabricación, impresión, etc.), es común en todos
ellos la presencia de maquinaria y equipos eléctricos.
La limpieza ha de ser minuciosa, ya que la acumulación de polvo podría afectar al funcionamiento
de los equipos.
Antes de comenzar las tareas de limpieza, se avisará al responsable técnico del taller, para que valore
la posible desconexión de las máquinas, proporcione las indicaciones adecuadas y tome las medidas per-
tinentes, de manera que el equipamiento no se vea afectado por la limpieza, ni interfiera en la misma.
La limpieza de los locales técnicos, como las Centrales térmicas, Central de frío, zona de calde-
ras, cuarto de luces, etc., y todos aquellos donde exista maquinaria, se realizará siempre en seco para
evitar el riesgo de electrocución, tratando de no levantar el polvo.
Para limpiar la superficie se utilizará un detergente disuelto en agua templada, que facilitará la
emulsión de las grasas.

3. LIMPIEZA DE RECINTOS DEPORTIVOS Y ESPACIOS RECREATIVOS


Los recintos deportivos y espacios recreativos pueden ser zonas interiores o exteriores. Depen-
diendo de esto y del uso concreto para el que está diseñada cada área, habrá distintos tipos de
superficies y, más concretamente, de suelos.

3.1. ZONAS DEPORTIVAS Y RECREATIVAS INTERIORES


Suelen presentar suelos blandos, flexibles, confortables, cálidos, y continuos. Son ejemplo de
estos el caucho, pvc, goma o tarima. Dentro de estos, existen suelos específicos para cada deporte,
que se ajusta a los requerimientos concretos del mismo.
Para la limpieza de estos suelos se utilizarán los productos recomendados por el fabricante, o en
su defecto agua y jabón neutro. Se aclara bien y se seca. Se fregará de esta manera periódicamente,
de forma manual o mecánica. En pistas deportivas, donde la superficie es grande, es recomendable
utilizar sistemas de fregado mecánico.
La mayoría de estos suelos flexibles, como las gomas, por ejemplo, no admite el uso de produc-
tos alcalinos. El uso de cera está desaconsejado.

3.2. ZONAS DEPORTIVAS Y RECREATIVAS EXTERIORES


En el exterior se pueden encontrar diversas superficies, con características que varían entre unas
y otras.

27
Los suelos pueden ser de materiales como el césped artificial o el caucho. Deben resistir el uso
habitual y los cambios climatológicos.
Del mismo modo, están también expuestas las paredes exteriores o fachadas.
A continuación se describen los procesos de limpieza en cada caso.

3.2.1. Sistemas de limpieza de fachadas

3.2.1.1. Limpieza de fachadas


La limpieza de fachadas consiste en eliminar las su-
ciedades realizadas por personas o animales, en las par-
tes bajas de los edificios y mobiliario urbano de las ciuda-
des, así como la limpieza de fachadas completas, cuando
aparecen deterioradas o sucias debido a la contaminación
ambiental y a la climatología correspondiente.

3.2.1.2. Clases de limpieza


Limpieza de fachadas
La limpieza de fachadas la podemos clasificar en:
a) Limpieza manual para eliminar restos pegados en la pared de carteles o pequeñas man-
chas.
b) Limpieza mecanizada, en la que es necesario utilizar máquinas de agua a presión o de
chorro de arena.

A) La limpieza manual
Este tipo de limpieza se realizará, por ejemplo, después de una campaña electoral, y consiste
en quitar los carteles de las fachadas, o bien, en limpiar las marquesinas de autobuses, o incluso,
limpiar algún graffiti.
Material necesario:
El operario de limpieza necesitará:
– un cubo de agua,
– una brocha,
– una espátula,
– y una cuchilla de rascar suelos.
Procedimiento:
Se humedecerán los papeles y carteles pegados a la superficie con la brocha mojada en agua,
dejándoles actuar un rato, con el fin de que se reblandezcan. Se quitarán con la mano aquellos que
se puedan despegar sin dificultad y deberá utilizarse una espátula para aquellos que ofrezcan mayor
resistencia. Los restos que queden sin despegar se podrán rascar con la cuchilla de suelos hasta que
desaparezcan por completo, como es el caso de las superficies lisas.
Aquellos carteles que tengan adhesivos más resistentes se despegarán con más facilidad si en el
agua de mojado se añade un producto ácido o catiónico.
Si las superficies son rugosas se deberá utilizar un cepillo de púas duras, de raíces o incluso
metálico, con el fin de poder rascar y despegar los restos de suciedad o papeles que hayan quedado
en las superficies más rugosas.
Al realizar esta limpieza hay que tener en cuenta que las superficies rugosas de tirolesa se pue-
den deteriorar y que en las superficies pintadas al temple o encaladas, hay que volver a pintar las
zonas que se hayan deteriorado una vez despegada la suciedad sólida.
Las pinturas plásticas y los esmaltes al óleo aguantan bien la limpieza, aunque debemos tener en
cuenta que los disolventes, tipo aguarrás, acetona o sosa no se deben usar sobre ellas.

28
Limpieza de carteles
Las superficies de madera barnizada tampoco admiten para su limpieza disolventes ni decapantes.
Cuando en limpieza de fachadas aparezcan eflorescencias de salitre, se deberá efectuar una
limpieza posterior con producto ácido o catiónico, hasta su total eliminación.

B) Limpieza mecánica
Los sistemas de limpieza mecánica que ofrecen mejores resultados son el de proyección de
chorro de arena y el de agua a presión.

Limpieza de agua a presión

La presión que ejercen los dos sistemas de limpieza a presión es lo suficientemente agresiva
como para desbastar parte del material y, por tanto, eliminar la suciedad.
Limpieza con chorro de arena
Este sistema de limpieza, que es muy agresivo, se utiliza especialmente en restauración de facha-
das de edificios, cuyos materiales son bastante duros como el granito, basalto, etc. Este método podría
dañar las piedras calizas, el mármol, etc., ya que son piedras blandas.
Procedimiento de limpieza:
Consiste en lanzar a través de una máquina de presión provista de una boquilla especial con
lanzadera de proyección, un chorro de arena muy fría contra la fachada a limpiar, desbastando la
superficie y dándole un aspecto de nueva construcción.
Tiene el inconveniente de que hay que recoger la arena, para rentabilizarla nuevamente, se pro-
duce desgaste de la superficie y levanta una gran cantidad de polvo durante la operación.

29
Limpieza con chorro de agua
Este sistema de limpieza es menos agresivo que el
de chorro de arena y tiene la ventaja de que se puede
utilizar sobre cualquier material, exceptuando la madera.
Además, no daña los materiales a limpiar y se puede
emplear con el producto de limpieza y agua caliente, lo
cual aumenta el poder de limpieza sobre las superficies.
Para utilizar este método de limpieza sólo se nece-
sita una toma de agua, o bien una toma de corriente.
Permite realizar un trabajo fácil sin necesidad de utilizar
disolventes eliminando la suciedad y también determi-
nados graffitis.
Es necesario asegurarse de que hay sumideros o
alcantarilla para absorber el agua que se proyecta. En
caso de no existir habría que utilizar un aspirador de
agua para evitar inundaciones.
Las máquinas hidrolimpiadoras que son las utiliza-
das en esta limpieza permiten regular la presión de sa-
lida, tipo de chorro y temperatura, lo cual las hace muy Limpieza con chorro de agua
versátiles.
Procedimiento de trabajo:
Para realizar este proceso de trabajo se remoja con agua caliente la superficie, pulverizando
con la boquilla en una superficie de trabajo en la que empleamos un tiempo de trabajo no superior
a media hora, teniendo en cuenta que será relativo a la cantidad de suciedad a limpiar y el tipo de
superficie.
Después se cambia a la boquilla de chorro y se trabaja lentamente rociando las partes sucias hasta
que desaparezcan. De no ser así, se utilizarán posteriormente productos químicos.
Hay que procurar trabajar dirigiendo el chorro de
agua hacia abajo y hacia fuera, para evitar salpica-
duras en la medida de lo posible, y ponerse guantes
para evitar quemarse con las boquillas, cuando se
trabaje con agua caliente.
Se comenzará por la parte inferior y se irá su-
biendo hacia arriba, sobre todo si se trabaja con ma-
teriales porosos.
La presión y la temperatura variarán según el ma-
terial del que esté compuesta la superficie a limpiar,
siendo aconsejable de una forma general una tem-
peratura de 80 ºC. Y una presión de 100 bar. Si la
superficie fuera de plástico se usará una temperatura
inferior a 50º y si además la superficie fuera blanda
como la tirolesa se usará una presión inferior. En aceros
inoxidables, metales en general, hormigones sin pintar,
piedras graníticas, etc., se puede usar una temperatura
y una presión superiores, caso de que la temperatura y
presión normales no ofrecieran buen resultado.
Al finalizar una zona de trabajo se repasará con
la boquilla pulverizadora, desde arriba hacia abajo,
Limpieza con disolventes
para asegurarse de que no queda ningún resto de
suciedad en la superficie.
Los restos de suciedad que no desaparezcan con este sistema de limpieza deberán repasarse
con un cepillo impregnado de un producto de limpieza adecuado a la suciedad a limpiar.

30
Hay que tener en cuenta que los disolventes no deben usarse con agua caliente, ya que al ser
volátiles se evaporan con facilidad y pueden producir vapores tóxicos.
Las manchas que se hayan introducido en las superficies porosas que no salgan con la hidrolim-
piadora se tratarán con un producto específico, denominado “quita sombras”, y que no es más que
un disolvente que penetra hasta dentro de los poros y disuelve la suciedad. Este producto es más
efectivo si se aplica una vez seca la pared.

3.2.1.3. Limpieza de graffitis


Desde hace algunos años hay algunas personas
que dedican una gran parte de su tiempo y de sus
ingresos a la compra de rotuladores y aerosoles de
pintura, para poner su nombre o bien hacer dibujos
en paredes de todo tipo.
Esto representa un gasto incalculable para las
personas que lo practican, y también para los res-
ponsables de la limpieza de las mismas.
Sólo en los trenes de RENFE, y a pesar de la
vigilancia, se hacen unos 250 graffitis al mes, en las
calles y con un menor control las cifras se disparan, Limpieza de graffitis
sobre todo en algunas zonas poco céntricas.
Tienen la característica de ser todos tinta o pintura, lo cual simplifica la gama de productos a
usar.
Se pueden eliminar manualmente, pero el tiempo empleado dispararía el coste del trabajo.
Para limpiar manualmente una pintada, habrá que aplicar directamente decapantes (bastante
densos para que no se escurran), adecuados al tipo de pintura a quitar (si es para cera, esmalte o
acrílico) se deja actuar 5 o 10 minutos, y se elimina frotando con un cepillo fuerte, levantando las
partes más difíciles con una espátula, y limpiando la zona con disolvente una vez terminado el trabajo.
Después se pueden eliminar las “sombras” restantes con otro producto adecuado, para ello, arras-
trando los restos de todo con agua caliente.
Ya hemos dicho que la limpieza con chorro de agua a pre-
sión permite disolver fácilmente aquellos graffitis más recientes
y que no se hayan introducido en los poros del material. Por tan-
to, posteriormente se procederá a limpiar más detenidamente
aquellos que no “salen” bien.
La secuencia de trabajo será:
  1. Remojar con chorro de agua caliente pulverizada.
 2. Limpieza de graffitis con chorro concentrado.
 3. Limpieza con decapantes de los graffitis que no se
eliminaron bien.
  4. Tiempo de actuación del decapante.
Limpieza de graffitis
  5. Repaso con chorro de agua concentrado.
  6. Eliminación de restos, con repaso de chorro de agua caliente pulverizada.
  7. Secado.
  8. Limpieza de “sombras” con “quita sombras” mediante pulverizador.
  9. Tiempo de actuación del “quita sombras”.
10. Repaso de las zonas con restos de suciedad con el chorro concentrado.
11. Eliminación de restos de suciedad en las zonas afectadas con chorro pulverizado, dirigiendo
la suciedad del suelo hacia el desagüe más próximo.

31
3.2.2. Barrido de exteriores
3.2.2.1. Introducción
El barrido ha sido tradicionalmente el único tratamiento para la limpieza de la vía pública. En
general ha sido y sigue siendo la forma más eficiente, económica y rápida de retirar los residuos en
pavimentos irregulares o sobre los que existen muchos obstáculos que dificultan la mecanización del
trabajo.
Podemos establecer tres sistemas de barrido, a saber:
1. Barrido manual
– Barrido individual manual.
– Barrido con servicios agrupados.
– Barrido de repaso.
2. Barrido mecánico
3. Barrido mixto

3.2.2.2. Barrido manual


El barrido manual es el tratamiento de limpieza realizado por uno o varios operarios cuya función
consiste en arrastrar y amontonar mediante la utilización de la escoba todos los residuos que se en-
cuentran en la vía pública. Posteriormente estos residuos son retirados e integrados en los circuitos
de gestión de los residuos sólidos urbanos.

En el barrido el operario va avanzando por la acera agrupando con movimientos semicirculares


de la escoba todos los residuos que encuentra a su paso y formando pequeños montones. Cuando
ha avanzado unos 50 metros, retrocede y procede al barrido de la franja de calzada colindante con
la acera. Debe prestar atención especialmente a todos aquellos obstáculos que dificultan su labor y
retienen los residuos, por ejemplo, los alcorques de los arboles, el mobiliario urbano, en los cambios
de niveles del acerado, etc.

Cuando el operario realiza el barrido del bordillo en un tramo libre, lo hará desde la calzada; si en-
cuentra vehículos estacionados el barrido de avance lo realizará desde la acera, con la precaución de
no dejar residuos acumulados junto a las ruedas ni debajo de ellos. Los montones deben ser retirados
de la vía lo antes posible, para evitar que el viento o los propios transeúntes los dispersen.

Otra de las tareas que tienen encomendadas los operarios que realizan el barrido manual es el
vaciado de las papeleras del área o circuito que tienen asignado.

1. Organización
Para organizar el barrido manual como servicio básico y rutinario de limpieza es preciso determi-
nar qué modalidad de este tratamiento se aplicará a cada conjunto de calles. Las calles se suelen
agrupar por sectores teniendo en cuenta su proximidad; cada uno de los sectores resultantes se
asignará a un determinado equipo. Los distintos tipos del servicio de barrido manual que pueden
formarse, atendiendo al número de operarios y a los medios materiales de que disponen son:

con carrito
a) un operario motorizado
con carrito
b) dos operarios motorizado
c) tres operarios motorizados

Aunque es posible construir equipos de cuatro, cinco y más operarios, en la práctica del barrido
manual de calzadas y áreas peatonales demuestra que con más de tres operarios no se gana rapidez

32
ni efectividad. Para decidir qué tipo de equipo se asignará a cada zona, se deben tener en cuenta las
siguientes circunstancias:
1. Anchura de las aceras.
2. Grado de suciedad.
3. Existencia o no de contenedores.
4. Comportamientos cívicos.
5. Volumen y cantidad de residuos.
6. Tipos de pavimentos.
Se destinarán equipos de un operario con carrito para el barrido de zonas urbanas con aceras
de una anchura máxima de 1,5 metros pavimentadas con losetas y calzadas también pavimentadas,
cuyo nivel de ensuciamiento sea medio, sin cantidades importantes de hoja y contenedores de re-
siduos sólidos urbanos donde se puedan ir depositando los residuos recogidos en el barrido. Si las
circunstancias son las mismas, pero no se dispone de contenedores, debe estructurarse el servicio
con equipos de un operario que lleven vehículo donde acumular los residuos.

Se deben programar equipos de barrido mayores dotados de vehículos adecuados cuando las
aceras tengan anchuras superiores, aumentos de los niveles de suciedad, residuos de mayor volu-
men, cuando las aceras tengan deficiencias en el pavimento y haya que retirar normalmente canti-
dades importantes de tierra.

2. Clases del barrido manual


A) Barrido individual manual
Este tratamiento se realiza por un solo operario que tiene a su cargo la limpieza de un determina-
do sector de la ciudad. El operario dispone del equipamiento necesario para su labor: escaba, esco-
bijo, recogedor y el elemento de carga adecuado para retirar los pequeños residuos. Suele ocuparse
también del vaciado de las papeleras de su circuito.
Para llevar a cabo este tratamiento, el operario puede desplazarse hasta su sector andando o
en vehículo. En el primer caso éste llevará como elemento de carga un carrito de limpieza, donde irá
depositando los residuos que recoge para trasladarlos posteriormente al lugar establecido para su
transferencia, tratamiento o eliminación. En el segundo caso el operario se desplaza generalmente
en un motocarro, que le permite una mayor movilidad y reducción de los tiempos de desplazamiento
y además una capacidad de carga muy superior a la del carrito.
B) Barrido con servicios agrupados
Son aquellos que precisan un equipo de al menos dos operarios, debido a la amplitud de la
zona a barrer, por existir grandes cantidades de residuos y se necesita la colaboración de varios
operarios.

A estos servicios se les denomina barrido manual con brigada, y normalmente utilizan para su
desplazamiento un vehículo con cabina para albergar a los operarios y con una caja capaz de trans-
portar los útiles y herramientas necesarias y los residuos retirados de la vía pública.

La sistemática operativa básica de este tratamiento consiste en que uno o más operarios van
barriendo el área de la misma forma que en el barrido individual, pero avanzando cada uno por una
zona; por el bordillo, uno o dos por las aceras, etc., mientras que el tercer operario va recogiendo los
montones de residuos viarios, descargándolos en el camión brigada. Para facilitar la labor del operario
que retira los residuos es conveniente dotarlo de un carrito de barrido con aro portabolsas. Otro ele-
mento de este tipo de equipos es el conductor, cuyo trabajo consiste en trasladar el vehículo hasta el
sector, esperar a que el resto de operarios realicen sus tareas, y por último conducirlo hasta el punto
de vertido, sin llegar a intervenir en las operaciones de barrido o de carga.

1
Nivel de ensuciamiento: capacidad de ir acumulando polvo, hojas y residuos de todo tipo en un determinado período de
tiempo.

33
C) Barrido de repaso
Es el que se establece, en diferentes horarios, en aquellas zonas que se ensucian con mayor
rapidez debido a la cantidad de personas que transitan por ellas, y necesitan un mantenimiento.
También son precisos estos tratamientos de refuerzo cuando tienen que vaciarse las papeleras con
una frecuencia de dos veces por día.
El barrido de repaso se realiza en puntos concretos; para este tratamiento es aconsejable el
barrido individual mecanizado.
D) Limitaciones del barrido manual
Este tiene pocas limitaciones y prácticamente puede llevarse a cabo en cualquier calle, avenida,
plaza o zona abierta de una población. No obstante, existen circunstancias que aconsejan la sustitu-
ción del barrido manual por el mecánico como por ejemplo:
Calles libres de vehículos estacionados.
Áreas con grandes acerados y sin obstáculos.
Cuando en el circuito no existan contenedores para la recogida de basuras.
No es aconsejable que en aquellas zonas con alto nivel de ensuciamiento, degradadas por vertidos
de tierras, escombros, basuras, etc. ya que en estas zonas pierde su efectividad.

3.2.2.3. El barrido mecánico


El barrido mecánico es el tratamiento de limpieza realizado con una máquina autopropulsada,
dotada de cepillos escarificadores y un sistema de carga de residuos, destinada a barrer todos los
pavimentos que lo permitan, ya sean calzadas aceras o áreas peatonales. La barredora es manejada
por un solo operario, que desde la cabina realiza las operaciones de conducción, las de barrido y las
precisas para la regulación y control de todos los mecanismos que optimizan los resultados de los
equipos.
Existen dos tipos esenciales de barredoras:
a) Barredoras de aspiración. Retiran los residuos mediante cepillos que tienen la función de
conducir los residuos hasta la boca de succión.
b) Barredoras de arrastre. Poseen unos cepillos que se encargan de arrancar, arrastrar y reco-
lectar los residuos del pavimento hasta lanzarlos sobre tolvas o cintas transportadoras que
los recogen y almacenan.
En ambos casos, pero sobre todo en el de las barredoras de aspiración, es preciso controlar la for-
mación del polvo, cuyo levantamiento se evita por humectación del pavimento y de los residuos que en
él se encuentran. Para ello la barredora va equipada con unos rociadores que arrojan agua pulverizada
en la zona inmediatamente anterior a los cepillos centrales.
1. Aplicación del barrido mecánico
El barrido mecánico se debe aplicar en todas aquellas calzadas, aceras, plazas y áreas peato-
nales que dispongan de pavimento continuo y libre de obstáculos. Para ello hay que establecer una
clasificación de las calles en las que es posible programar este tipo de tratamiento. Es necesario tener
en cuenta, a la hora de establecer la clasificación, el tamaño, la capacidad de residuo, la maniobra-
bilidad y la movilidad.
En el caso de las aceras, el barrido mecánico se podrá aplicar en todas aquellas que tengan
una anchura superior a 2 metros, que no presenten excesivos obstáculos y que dispongan de vados
o rampas por donde las máquinas puedan acceder. Para que sea efectivo el barrido es aconsejable
que la barredora sea pequeña y ligera y por aspiración.
Para las grandes avenidas, cuyas características principales son: anchura superior a 10 me-
tros, circulación por varios carriles en ambos sentidos, prohibición de estacionamiento, longitudes
considerables, además de circulación alta, el único tratamiento válido y efectivo es el barrido con
barredora pesada, con capacidad de tolva de carga de hasta 7m3. Si es previsible la aparición de

34
tierras y objetos voluminosos, lo que suele ocurrir en las vías de entrada y alrededores de la ciudad, es
aconsejable el uso de barredoras de arrastre, y en el caso de vías más integradas en el casco urbano,
una barredora de aspiración, que se adapta perfectamente a estas vías y se consiguiéndose un alto
grado de rendimiento y calidad de la limpieza.
En cuanto a las calles más habituales de la ciudad, que configuran la mayor parte de las vías
públicas del centro urbano, nos encontramos con zonas donde predominan los usos residenciales con
cierta densidad comercial y con una generación importante de residuos diversos. Lo más caracterís-
tico de estas áreas es su anchura, que oscila entre 5 y 10 metros, con dos o más carriles de circu-
lación, uno o ambos bordillos con estacionamiento, longitudes de calles normales, un trazado lineal,
intensidad peatonal y de tráfico elevado. Para este tipo de zonas, las barredoras más adecuadas son
las de tipo mediano con capacidad de tolva entre 1,5 a 3m3, que por su tamaño, características y
maniobrabilidad, se adaptan perfectamente a esta estructura urbana.
El sistema de recogida de los residuos puede ser tanto de aspiración como mecánico por arras-
tre. Debe estudiarse bien las características de los residuos para adaptar el tipo de barredora, ca-
racterísticas de detalle y accesorios precisos, con objeto de ajustar plenamente la planificación del
servicio a las necesidades concretas de estas zonas.
Mención especial requieren los cascos históricos que poseen la mayoría de los municipios de
España; algunos de ellos, como Córdoba, Granada, Toledo, etc., están constituidos por los antiguos
barrios judíos o musulmanes, que llegan a tener callejas de menos de un metro de anchura. Ocasio-
nalmente, estas vías tienen escaleras, diferencias de nivel y otras particularidades urbanísticas que
dificultan los tratamientos mecanizados de limpieza. Las características de este conjunto de calles
suelen ser:
Vías con anchura inferior a 5 metros, acerados estrechos, no llegando en la mayoría de los casos
a un metro de anchura, uno o a lo sumo dos carriles de circulación, un bordillo libre de estaciona-
miento y, a veces, los dos, trazado no lineal, longitudes de calles cortas, intensidad peatonal de media
a alta, intensidad de tráfico media.
A efectos del tratamiento del barrido mecánico, se asimilan a las características de las calles estre-
chas todas las pequeñas glorietas que existen en las confluencias de las calles y avenidas. Para estas
zonas se precisan barredoras de pequeño tamaño, con tolva de carga de 1,5 a 2m3, para que puedan
desenvolverse bien por calles en las que a veces es difícil transitar con un turismo medio. Las barredoras
pequeñas pueden disponer de un tercer cepillo situado en un brazo articulado auxiliar que les permite
barrer la acera a la vez que avanza barriendo el bordillo, siempre que ésta sea inferior a un metro de
ancho y no tenga excesivo mobiliario urbano que obstaculice la operación. Para este tipo de aplicación,
eminentemente urbana, el sistema de recogida de residuos por aspiración es muy adecuado, aunque
no deben rechazarse los sistemas de arrastre, que también se incorporan en algunos modelos.
Las aceras y áreas peatonales con anchura suficiente se pueden limpiar aplicando un trata-
miento de barrido mecánico, mediante máquinas barredoras pequeñas, con tolva de 1,5 a 2m3 y gran
maniobrabilidad. Es necesario que las aceras tengan pocos obstáculos y que dispongan de rampas o
vados por donde puedan acceder las barredoras, aunque existen modelos capaces de subir las aceras
por la configuración o presión de las ruedas. Las barredoras más eficaces son las que tienen el sistema
de carga por aspiración, porque permiten extraer el polvo y los residuos de pequeña granulometría de los
realces de las losas de los acerados y pavimentos peatonales. Las barredoras de arrastre, al parar, avan-
zar en marcha atrás y girar bruscamente, desprenden residuos de su sistema de carga y dejan pequeños
restos, siendo plenamente eficaces, sin embargo, en avances continuados y sin excesivos giros.
En el tratamiento de áreas peatonales también se utilizan barredoras aspiradoras mecánicas de
tipo muy ligero, que son manejadas por un operario que va andando. Estos equipos son muy útiles
en áreas de gran superficie que precisen y saturen a una de estas unidades y dispongan de un lugar
cercano donde aparcarla. Una desventaja de estos equipos es su falta de movilidad que obliga a
importantes gastos y tiempos muertos para situarlos en las zonas a limpiar. Son especialmente ade-
cuadas para servicios de repaso en zonas peatonales con mucho tráfico de viandantes, pues por su
pequeño tamaño y maniobrabilidad, las molestias que causan son mínimas.
En cuanto a las zonas industriales, estas están formadas por amplias calles con trazado muy rec-
tilíneo, en las que se pueden aplicar sin ninguna dificultad los tipos de máquinas barredoras definidas
para las grandes avenidas y vías de penetración. Como consecuencia del enorme tráfico que soportan
estas zonas y de las operaciones de carga y descarga, el tratamiento de barrido mecánico, a veces

35
resulta impracticable. Por ello es conveniente programar los servicios de barrido en horario nocturno
o bien para los fines de semana, cuando la actividad industrial ha cesado.
El tipo de barredora más apropiado es la de arrastre, ya que es frecuente encontrar residuos
atípicos de volumen considerable, graneles, tierras y restos procedentes de la actividad industrial.
A modo de resumen podemos establecer la siguiente catalogación de barredoras en función de
su aplicabilidad:
a) Barredoras pesadas:
– Grandes avenidas
– Áreas industriales
– Vías de penetración
– Autovías
b) Medianas:
– Calles urbanas en general
c) Pequeñas:
– Áreas peatonales
– Calles estrechas
– Glorietas

2. Limitaciones del barrido mecánico


Este tipo de tratamiento conlleva una serie de limitaciones de dificultan su prestación.
– La calidad del pavimento de la calzada. Sólo puede aplicarse sobre pavimentos de obra
uniforme, tratados y con las características mecánicas suficientes para poder soportarlo.
– El estacionamiento de vehículos tanto en cordón como en batería.
– La anchura del acerado y número de obstáculos en la misma.
– La existencia de vados o rampas.

3.2.2.4. El barrido mixto


El barrido mixto surge como consecuencia de la necesidad de superar las limitaciones que se
presentan en los tratamientos mecánicos de limpieza viaria. El barrido mecánico tiene como principal
limitación la ocupación de los bordillos para estacionamiento de los vehículos. En el barrido manual
su principal problema es la recogida y almacenamiento de los residuos cuando no existen contene-
dores o cuando no deban mezclarse con los residuos domiciliarios. Por ello se han diseñado métodos
mixtos en los que un equipo de operarios auxilia a un equipo mecánico.
El barrido mixto se realiza por un equipo de operarios que actúan con la sistemática operativa de
barrido manual con brigada y por una máquina barredora autopropulsada cuyo objetivo esencial es re-
coger los productos del barrido de este equipo de operarios. Las barredoras más aptas para el barrido
mixto son las del tipo de aspiración. La barredora es manejada por el conductor, quien desde la cabina
realiza las operaciones de barrido del pavimento por el que circula y de recogida de los residuos amon-
tonados por los barrenderos.
Este sistema de limpieza es apto para calles cuyos bordillos estén ocupados por vehículos es-
tacionados, para áreas con mucho volumen de residuos fuera del acceso de la barredora o para
aquellas aceras de anchura considerable pero con gran cantidad de obstáculos, farolas, cabinas
telefónicas, marquesinas, etc., que dificulten la labor de la barredora.
El barrido mixto se realiza básicamente de dos formas:

1. Con barredora sobre la calzada


Parte de los operarios realizan el barrido de las aceras arrastrando todos los residuos hacia la cal-
zada, donde otro u otros operarios proceden a barrer entre los vehículos estacionados y van dirigiendo

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la totalidad de los residuos hasta dejarlos al alcance de las barredoras. En los cascos históricos donde
existen calles de un solo carril de circulación y con vehículos estacionados es posible efectuar el ba-
rrido mixto de toda la calle en una sola operación de avance; con los operarios de barrido actuando
en las dos aceras a la vez y la barredora recogiendo los residuos de una sola pasada.

2. Con barredora sobre el acerado


Todo el equipo realiza el trabajo en la acera. Los barrenderos u operarios van por delante de la ba-
rredora extrayendo los residuos depositados en zonas que son inaccesibles para la barredora, como por
ejemplo, de los rincones, de los alcorques, de las papeleras, etc., y dejándolos en la franja de acera por
la que circula la barredora. De esta forma el servicio se realizada en una sola pasada. En ambos casos
el tiempo que pueden permanecer los residuos viarios desde su barrido hasta que son recogidos por la
barredora no debe exceder de cinco minutos.
3. Limitaciones del barrido mixto
El barrido mixto puede llevarse a cabo en la práctica totalidad de la vía pública de una ciudad, in-
cluso en aquellas en las que no exista estacionamiento de vehículos, ya que en este caso actúa como
un barrido mecánico de calzadas al que se le aportan residuos desde la acera. Una clara limitación
reside en la pavimentación no continua y deteriorada.
Una segunda limitación está en la dificultad del desplazamiento del personal de barrido manual
hasta el sector o zona de trabajo. En la barredora el conductor puede desplazarse junto con dos ope-
rarios, a lo sumo, en ciertos modelos de barredoras; el resto del equipo debe desplazarse por otros
medios. No existe una solución definitiva para este problema y las medidas adoptadas son siempre
locales. Si existieran pocas unidades de barrido mixto, el personal de supervisión traslada a los ope-
rarios en su propio vehículo.

3.2.3. Sistemas de riego y baldeo. Organización, medios y clases


3.2.3.1. Introducción
El baldeo, tal y como se concibe actualmente, es un tratamiento de limpieza relativamente re-
ciente. En las ciudades españolas comenzó a proliferar a partir de los años 30, pero siempre circuns-
crito a los cascos históricos y a los ensanches residenciales con gran intensidad comercial.
El baldeo, por tanto, es un tratamiento de limpieza que consiste en proyectar agua a presión
contra los residuos depositados en la superficie viaria con objeto de arrancarlos y transportarlos por la
corriente del agua hasta la boca del alcantarillado más próximo. El agua puede provenir de:
– una manguera conectada a la red de riego de la ciudad, baldeo manual;
– de las toberas de un vehículo cisterna con bomba de presión, baldeo mecánico;
– de una manguera conectada a un vehículo de este tipo, baldeo mixto.
El baldeo, destinado a la limpieza, no debe confundirse con el riego de calles, cuya única función
es la de humedecer el suelo para evitar el levantamiento de polvo y refrescar el ambiente. El riego se
ha realizado en España desde muy antiguo ya que se puede llevar a cabo en superficies no pavimen-
tadas. Por tanto podemos concluir que el riego es un baldeo sin finalidad de limpieza.
Las nuevas tecnologías han permitido hacer más efectivo el trabajo con menor consumo de agua
gracias al menor diámetro de las mangueras y las boquillas con mecanismos que regulan presión y
forma del chorro.
El carro de baldeo, al igual que en el barrido manual, se ha ido transformando hasta hacerse
menos pesado, como consecuencia de la aparición del fenómeno de la contenerización para los re-
siduos sólidos urbanos, lo cual ha propiciado la aparición de carritos portabolsas mucho más ligeros
y manejables.
En la actualidad existe una amplia gama de máquinas baldeadoras de baja y media presión con
distintos tipos de boquillas y conexiones para mangueras, unas destinadas específicamente al baldeo
de calzadas, otras al de aceras y otras para fines especiales.
El baldeo con agua a baja o media presión es el instrumento de limpieza más eficaz que puede
utilizarse en las calles de una ciudad. El agua arrastra todos los residuos que se encuentran sobre los

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pavimentos, incluso los de menor granulometría, hasta los sumideros de la red de alcantarillado. En la
actualidad los residuos de la vía pública están compuestos por polvo, conteniendo partículas de me-
tales pesados, derivados del benceno producido por los automóviles, la industria o las calefacciones,
por deyecciones de animales de compañía o excrementos de caballos, etc. Todo esto tiene efectos
medioambientales negativos y ninguno puede retirarse completamente con el tratamiento de barrido.
Para que su eliminación sea definitiva es imprescindible recurrir al uso del agua como elemento de
limpieza. El empleo del agua en los tratamientos de baldeo debe considerarse como una necesidad
medioambiental, porque alcanza al campo de la higiene y de la salud, pues previene y reduce la inci-
dencia de determinadas alergias y enfermedades bronquiales y respiratorias.
Dentro del conjunto de los tratamientos de limpieza, los baldeos representan una fracción míni-
ma; en la media de las ciudades españolas oscila entre el 10 y el 15% del total de los destinados a la
limpieza viaria, y en la mayoría de las ciudades pequeñas, este servicio es inexistente. La obligatorie-
dad de tener en las dos aceras bocas de riego no separadas más de 50 metros entre sí y el hecho de
que el costo de este servicio duplica al de barrido, hacen que el baldeo se restrinja como tratamiento
básico de limpieza a los cascos históricos y áreas comerciales y céntricas de la ciudad, y en el resto
se emplee como tratamiento complementario de frecuencias muy dilatadas en el tiempo.
El baldeo manual como tratamiento básico o alternado con el barrido manual o los baldeos
mecanizados para calzadas y aceras que lo permitan, combinado también con los tratamientos de
barrido con mayor o menor intensidad incrementan de forma sustancial los niveles de calidad de la
limpieza viaria.
El baldeo en el Ayuntamiento de Madrid es una tarea de gran envergadura; estamos hablando de
10 millones de m2 de acera y de unos 21 millones de m2 de calzadas.

3.2.3.2. Los sistemas de baldeo


1. El baldeo manual
El baldeo manual, que se realiza por dos operarios, tiene por objetivo arrastrar todos los residuos
que se encuentran en las aceras y bordillos mediante la acción combinada de un cepillo o una escoba
con la de la fuerza de incidencia del agua sobre el pavimento. Parte de los residuos arrancados irán
con el agua hacia el alcantarillado y los otros, generalmente los de mayor tamaño, serán recogidos
por el servicio de limpieza. En este servicio, un operario va avanzando por la acera arrancando y
arrastrando los residuos con la fuerza del agua, mientras que el otro los recoge y carga en el carrito
del que van provistos El avance de este tratamiento de limpieza está condicionado por las distancias
entre las bocas de riego. Debe realizarse a la vez el baldeo de la acera en su totalidad y la zona de
la calzada colindante con el bordillo, en especial bajo los vehículos estacionados. La aplicación de
los tratamientos de baldeo requiere prestar atención especial a todos aquellos obstáculos que se
encuentran en las aceras y que retienen residuos.
Para realizar el trabajo con efectividad y calidad es necesario tomar una serie de precauciones:
– El avance del servicio se realizará en el mismo sentido de la pendiente de la calle.
– El chorro de agua se dirigirá directamente al pavimento y lo más cerca posible de éste, sin
describir círculos ni alcanzar zonas lejanas, ya que sólo conseguiríamos mojarlas.
– La dirección del chorro será de la fachada a la calzada, sin producir daños a los edificios colin-
dantes, portales, escaparates, ni molestias a los peatones o a la circulación de vehículos.
– Se eliminarán los posibles charcos que se forman en puntos bajos del pavimento.
– En caso de cantidades importantes de hojas o residuos voluminosos, se barrerán y recogerán
previamente.
Otras de las labores asignadas al equipo de baldeo es el vaciado de las papeleras del sector a
baldear. Una vez recogidos los residuos recolectados por el baldeo de un tramo de avance, se proce-
derá a abrir las papeleras, vaciando su contenido en el carrito.
A) Organización del servicio
Para la organización del tratamiento del baldeo manual se hace indispensable el análisis de las
características de la red viaria para establecer la forma más adecuada de realización y proceder a la
asignación de los recursos humanos y materiales precisos en cada caso.

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El baldeo manual puede programarse de la siguiente forma:
a) Equipo de dos operarios con carrito.
b) Equipo de dos operarios motorizado.
En el caso de dos operarios con carrito, los operarios se desplazan a pie, detienen el carrito
junto a las bocas de riego, conectan la manguera y proceden a la limpieza del tramo de calle hasta
la siguiente boca de riego, recogiendo los residuos viarios procedentes del tratamiento de limpieza.
En el segundo caso, cuando se trata de un equipo de dos operarios motorizado, los operarios se
desplazan en un vehículo de pequeñas dimensiones, motocarro o similar, lo estacionan junto a la
boca de riego, conectan la manguera y realizan la limpieza con la ayuda de un carrito plegable para
transportar la bolsa de residuos que, una vez llena, cargarán en la caja del vehículo.
Los tratamientos de baldeo manual se deben llevar a cabo con frecuencias que determinen los
niveles de limpieza asignados a la clasificación de las diferentes calles de la ciudad. Las frecuencias
más utilizadas para los distintos sectores en que se han dividido las vías públicas son:
– 7 días a la semana, de lunes a domingo.
– 6 días a la semana, de lunes a sábado.
– 5 días a la semana, de lunes a viernes.
– 3 días a la semana, combinado con barrido manual el resto de días.
– 2 días a la semana, complementando al barrido manual el resto de días.
– 1 día a la semana, complementando al barrido manual el resto de días.
Para conseguir equilibrar los servicios con las disponibilidades de personal es preciso combinar
los sectores que tienen frecuencias de barrido que no ocupan todos los días laborables entre sí, de tal
forma que un solo equipo tenga asignado dos o más sectores de barrido. En la frecuencia combinada
de tres días a la semana, un equipo tiene a su cargo dos sectores de barrido en los cuales efectúa el
baldeo alternativamente con los tres días en que se realiza el barrido. En la complementaria de dos
días a la semana, un equipo tiene asignado tres sectores de barrido en los que realiza el baldeo dos
días a la semana. Por último, en la frecuencia complementaria de un día a la semana, cada equipo
de baldeo tiene a su cargo cinco o seis sectores de barrido dependiendo del tipo de turno de trabajo,
realizando el baldeo de un sector cada día de la semana.
El horario más adecuado para este tratamiento de limpieza es el nocturno, aunque también po-
dría prestarse en horario diurno en las zonas de media y baja densidad de población si se presta la
debida atención para evitar molestias al ciudadano.
B) Limitaciones del baldeo manual
El baldeo manual presenta una serie de limitaciones que dificultan o impiden su realización.
Dichas limitaciones son:
1. Inexistencia de bocas de riego o que estén distribuidas de forma irregular y a distancias entre sí
superiores a 50 metros, con lo cual el baldeo manual no se puede prestar.
2. Inexistencia de una buena red de evacuación de aguas pluviales, esta circunstancia hace
ineficaz la prestación de este tratamiento, ya que se forman grandes charcos y para elimi-
narlos haría falta utilizar mucho tiempo, perdiéndose toda la efectividad y productividad que
se quería conseguir.
3. El tipo de pavimento, también supone una limitación, ya que en calles cuyos suelos no sean con-
tinuos no se puede llevar a cabo el baldeo manual. En zonas no pavimentadas, o con pavimentos
de adoquín o losas soportadas sobre arena, tampoco es efectivo porque extrae la arena de base
a la vez que deteriora los pavimentos sin llegar a conseguir la calidad de limpieza requerida.
4. El horario es otra limitación; este servicio debe prestarse en horarios en que haya la mínima
afluencia de peatones.
5. El coste del servicio, ya que en grandes áreas o aceras de anchura superior a los 2,5 metros llega
a ser excesivo, por lo que puede sustituirse por el baldeo mecánico, que es más económico.
6. En caso de riesgos de heladas, lo más aconsejable es suprimir este servicio, por lo que también
existe una limitación en cuanto a las condiciones climatológicas. Una solución es establecer el

39
equipo de baldeo durante todo el año, fijándose previamente fechas en que el tratamiento de
baldeo manual se transforme en barrido manual.
7. En cuanto a movilidad, en el baldeo manual, también se presenta una limitación. La operación
de traslado desde el centro de trabajo hasta el sector a baldear representa una pérdida de
tiempo efectivo de trabajo, que puede llegar a ser una parte importante de la jornada laboral.
2. El baldeo mecánico
El baldeo mecánico es el tratamiento de limpieza realizado por la baldeadora, máquina autopro-
pulsada dotada de depósito de agua, bomba de presión y boquillas para su salida que, mediante la
proyección de agua contra los pavimentos y bordillos, consigue que la suciedad que exista sobre ellos sea
arrancada y transportada hasta los imbornales de la red de alcantarillado. La baldeadora es manejada por
un solo operario, el conductor, que desde la cabina realiza las operaciones de conducción y baldeo.
El baldeo mecánico puede realizarse tanto en calzadas como en aceras y áreas peatonales, precisán-
dose en cada caso baldeadoras específicas para estas superficies. La aplicación de este tratamiento a las
calzadas suele denominarse baldeo tangencial; consiste en la proyección de agua a presión por medio
de unas boquillas que forman un ángulo muy pequeño con la calzada y algo mayor con la línea de avance,
de forma que la línea de agua que se proyecta contra el bordillo de la acera, a cierta distancia del mismo,
alcanza toda la zona barrida por el agua, incluida la parte ocupada por vehículos estacionados.
La función de las baldeadoras es lanzar agua con un caudal y presión determinados y regular
la forma de este volumen de agua a las condiciones geométricas que convenga. Los elementos
fundamentales para establecer las características de un equipo de baldeo son la bomba y el
circuito hidráulico.
Existen dos tipos de baldeadoras :
a) Las destinadas al baldeo de calzadas. Tienen tres partes fundamentales:
– autobastidor, es el soporte normal de estos vehículos y sus características dependen de
la autonomía que se precise, de las condiciones concretas de caudal y presión requeri-
da, nivel sonoro máximo, etc.
– cisterna, debe estar diseñada para las condiciones del servicio, y sobre todo para asegurar
su autonomía y dotarla de accesibilidad a los sectores de baldeo.
– equipo de baldeo, es quien determina las prestaciones reales de esta maquinaria.
b) Las destinadas al baldeo de aceras y áreas peatonales. También se llaman lava-aceras y sue-
len estar montadas sobre bastidores autoportantes de 3 ó 4 ruedas que les confieren una gran
maniobrabilidad. Están formadas por una cisterna, una bomba de impulsión y un circuito con
diferentes tipos de salidas y un sistema de mando. La potencia para el funcionamiento de la
bomba de impulsión está suministrada por el propio motor del vehículo a través de una toma
de fuerza o de un circuito hidráulico.

A) Organización y tipos del baldeo mecánico


El tratamiento de baldeo, según su aplicación, requiere unos niveles de fuerza de impacto que oscila
entre 25 kilopondios para baldeo de calzadas, y 5 kilopondios para baldeo de acerados a media presión.
El baldeo de las aceras puede hacerse a menor distancia, lo cual permite aumentar el rendimiento; por
el contrario en el baldeo de la calzada es necesario que el caudal sea alto para que sirva de vehículo de arras-
tre de los residuos a la red de alcantarillado, en este caso un caudal inferior a 200l/min, tendrá frecuentes di-
ficultades operativas. Por tanto, son elementos básicos en los tratamientos de baldeo mecánico el caudal y la
presión. En función de esto podemos decir que este servicio puede estructurarse en dos grandes bloques:
– Baldeo mecánico de calzadas o baldeo mecánico a baja presión.
– Baldeo mecánico de acerados o baldeo mecánico de media presión.
Las frecuencias del tratamiento de baldeo mecánico de calzadas se determinan en función de
los niveles de limpieza que se establezcan y de la combinación con otros servicios. Generalmente, y

2
Fuerza de impacto viene definida por la siguiente relación F= Q P1/2 d /42 (F= fuerza en Kp, Q=caudal en l/min, P=presión
en Kg/ cm2 d=densidad del agua).

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dependiendo del tipo de vía, oscilan entre uno y tres días a la semana. En circunstancias excepcionales
puede llegar a prestarse el servicio diariamente. Si se desean niveles de limpieza más altos en calles
donde se realiza el barrido diurno, puede llevarse también a cabo diariamente el baldeo mecánico
tangencial pero en horario nocturno.
Las frecuencias de baldeo mecánico de acerados podemos establecerlas de la forma siguiente:
– 3 días a la semana, combinado con barrido manual o mecánico.
– 2 días a la semana, combinado con barrido manual o mecánico.
– 1 día a la semana, combinado con barrido manual o mecánico.
Estas frecuencias permiten mejorar considerablemente los índices de calidad logrados por el
barrido al retirar mediante la fuerza de arrastre del agua todos los residuos incrustados que resisten
la acción de las escobas, cepillos y aspiradores.

B) Aplicaciones del baldeo mecánico


El baldeo mecánico se puede aplicar en todas aquellas calzadas, aceras, plazas y áreas peatona-
les que dispongan de pavimento continuo. Donde resulta altamente eficaz el tratamiento de baldeo
tangencial es en el caso de limpieza de calzadas donde existan vehículos estacionados.
La orientación y el caudal del agua deben regularse correctamente para que los residuos queden
justo en el bordillo y no salten a la acera. La aplicación del tipo de baldeo dependerá de las caracte-
rísticas particulares de las vías públicas. Veamos estos tipos de baldeo en función de la superficie a
la cual se le aplica el tratamiento:
a) Para grandes avenidas, vías de penetración y autovías. Aquí nos estamos refiriendo a las
rondas de circunvalación y las vías más importantes de canalización del tráfico hacia el interior
de la ciudad. El tratamiento casi único de aplicación es el baldeo mecánico, y es muy adecuado
sobre todo si se combina con otro tratamiento de barrido. Para este tipo de vías la baldeadora más
aconsejable es la de alta capacidad con cisterna para 12.000 L, montada sobre un autocamión.
b) Calles urbanas en general. Son aquellas que integran la red general. En este tipo de entrama-
do el servicio de barrido manual suele constituir el pilar fundamental de la limpieza viaria, pero
queda limitado en su eficacia y calidad por la gran cantidad de vehículos estacionados en la vía
pública. El baldeo mecánico es una buena ayuda como tratamiento complementario de limpieza.
Las baldeadoras más adecuadas para este tipo de zonas son las de tipo mediano, con capaci-
dad de cisterna de 8.000 L y de características similares a la anterior, en cuanto a concepción
general. La diferencia reside en que se trata de baldeadoras de más reducido tamaño.
c) Calles estrechas. Este tipo de calles corresponde por regla general a los cascos históricos de
las ciudades. Aquí tendremos que usar las baldeadoras de pequeño tamaño y capacidad.
d) Aceras y áreas peatonales. Podrá aplicarse en todas aquellas cuya anchura mínima sea de 2
metros, que no tengan excesivos obstáculos y que dispongan de vados o rampas para el acceso
de la maquinaria. La baldeadora seguirá el itinerario prefijado, y dará tantas pasadas como la
anchura de la acera lo exija. El baldeo siempre comenzará por la parte interior, la más próxima a
la fachada, y se irá aproximando al bordillo.
C) Limitaciones del baldeo mecánico
Este tipo de baldeo tiene muy pocas limitaciones que dificulten su prestación, no obstante po-
demos señalar las siguientes:
1. Inexistencia de lugares donde cargar las cisternas.
2. La calidad del pavimento. Si no son continuos es contraproducente este tratamiento porque
deteriora el pavimento y acumula suciedad.
3. La inexistencia de sumideros, condición indispensable para poder realizar el tratamiento, ya que
provocaría la formación de charcos y acumulaciones de residuos en las partes bajas de las calles.
4. Las molestias que origina a los ciudadanos, como salpicaduras y ensuciamiento de los coches.
5. En cuanto al baldeo mecánico de aceras, la principal limitación está en la anchura de la
misma, y la existencia de vados o rampas.

41
3. El baldeo mixto
Cuando se pretende aplicar un tratamiento básico de limpieza, de la calidad del baldeo manual,
pero no se dispone de bocas de riego suficientes o su distribución no es la idónea, se debe recurrir
al baldeo mixto. Este es un tratamiento de limpieza cuyo objetivo consiste en arrancar, arrastrar y
recoger todos los residuos que se encuentran en las aceras, en los bordillos y eventualmente en las
calzadas de una población, mediante la acción combinada de la proyección de agua y de un cepillo
o una escoba para reforzar a la acción del baldeo. Este servicio está atendido por dos operarios y el
conductor de la máquina baldeadora, y van provistos de un carrito, cepillo, manguera y los útiles para
estas operaciones. El avance del equipo ha de ser uniforme y continuo.
Uno de los operarios maneja la pértiga y la manguera y va efectuando la operación de baldeo
auxiliado por el otro operario, que le ayuda con la escoba, facilitando el arranque de algunos residuos
y recogiendo los que han sido separados y no arrastrados a la red de alcantarillados. En el caso de
que no hubiere contenedores de residuos sólidos urbanos, la baldeadora debe llevar un aro para por-
tar bolsas en la parte trasera o un recipiente para ir colocando los residuos recogidos.
A) Organización y tipos de baldeo mixto
Para organizar el servicio de baldeo mixto, previamente hay que planificar cuál es el objetivo que
se pretende conseguir, pues en función de éste podemos realizar dos tipos de tratamiento, a saber:
1. Como tratamiento único y básico de limpieza.
2. Como tratamiento de apoyo periódico para mejorar la limpieza de zonas donde se aplica el
barrido manual o mecánico.
Una vez tengamos la planificación establecida, podemos asignar los recursos humanos y mate-
riales, podemos definir los siguientes tipos de baldeo mixto:
Baldeo mixto en equipo
El tratamiento se realiza por medio de una baldeadora, su conductor y dos operarios baldeadores.
Uno de los operarios va avanzando por la acera manejando la manguera y arrastrando los residuos por
la fuerza del agua, mientras que otro los amontona con la escoba reforzando la acción del agua. El
avance de este tratamiento debe ser continuo; sólo se verá afectado por la longitud de la manguera
y por la capacidad de giro de la pértiga.
Baldeo mixto individual
Es un servicio no muy frecuente, sólo se programa en ciertas ocasiones; bien utilizado puede
facilitar la limpieza mecanizada de aceras dando respuesta a algunas de sus limitaciones, como es-
caleras, rampas estrechas, pasajes, etc.
La baldeadora será de pequeña capacidad y de baja presión. El baldeo mixto individual debe
tener perfectamente diseñado punto por punto el recorrido de su circuito y estar en coordinación
con el equipo de limpieza mecanizada. Cuando llega a las zonas de actuación el operario se baja de
la baldeadora, coloca la pértiga y la manguera y comienza a baldear manualmente la zona a tratar.
Una vez concluida esta labor, recoge la pértiga y manguera y continúa hacia otro punto para seguir
desarrollando su labor de baldeo mecánico.
B) Aplicación del baldeo mixto
Es aplicable en todas aquellas zonas que estén provistas de pavimentación continua, tanto en
la calzada como en la acera. Es el tratamiento adecuado cuando no se dispone de bocas de riego
suficientes y con la distribución adecuada y se pretenda realizar el servicio de baldeo manual.

3.2.4. Sistemas para evitar y retirar la nieve y el hielo


En este apartado vamos a desarrollar los sistemas o medios con los que cuentan los municipios
dentro de los planes comentados anteriormente. Por lo que respecta exclusivamente al tratamiento
de la nieve y el hielo, dos son las funciones básicas a atender:
– Prevención de heladas.
– Retirada de la nieve.

42
3.2.4.1. Operaciones preventivas
Para reducir el riesgo de resbalones, retardar la aparición del hielo y favorecer la fusión de la nie-
ve y el hielo, se pueden utilizar productos que esparcidos sobre los viales ayudan a estos objetivos.

En caso de pequeñas heladas y en el supuesto de que las temperaturas se mantengan, el riego


con agua puede ser un tratamiento fundente, y que permite, por medio de la presión del agua, el
arrastre de los restos de nieve o hielo fundido a la red de alcantarillado. Sin embargo es sumamente
arriesgado el uso de agua para esta circunstancia si no se tiene la certeza de que a corto plazo la
temperatura volverá a estar por encima de 0ºC. En caso contrario, una medida prudente es anular
cualquier servicio de riego o de baldeo en la ciudad en tanto continúen las bajas temperaturas.
Los elementos fundentes y abrasivos que se suelen utilizar como medidas preventivas o correc-
toras son los siguientes:
– Sal común, cloruro sódico: se extiende cuando la nieve empieza a cuajar para evitar que se
transforme en hielo. También se aplica como medida correctiva para fundir el hielo formado.
Su efecto es rápido y actúa eficazmente en media hora, manteniendo sus propiedades durante
una media de veinticuatro horas. Aunque la acción fundente del cloruro sódico llega hasta -
21ºC, en teoría, el proceso es muy lento. En la práctica, se considera que la eficacia de este
producto es nula por debajo de -10ºC.
– Cloruro cálcico: actúa teóricamente hasta -51ºC, y a efectos prácticos hasta -25ºC constitu-
yendo la herramienta más potente en la acción contra el hielo. Su costo es mayor, por ello se
usan mezclas de las dos sales en una proporción de cuatro partes de sal común por cada parte
de cloruro cálcico, aumentando la proporción de éste conforme aumenten las temperaturas.
– Arena o gravilla: también resulta útil, aunque con un grado de eficacia menor, esparcir arena o
gravilla para facilitar la adherencia de los vehículos. El rendimiento de estos abrasivos mejora
en combinación con la sal. Una media de 100 kilos de sal por metro cúbico de arena facilita
su implantación en el hielo. Este tratamiento no es muy persistente, pero resulta muy eficaz en
acciones puntuales de emergencia.
El principal inconveniente de estos abrasivos es su dificultad para ser retirados después de las
heladas. El almacenamiento de sales descongelantes debe realizarse en locales cerrados para evitar
que la lluvia los arrastre.
En cuanto a la distribución de fundentes abrasivos, puede realizarse a pala por los operarios, pero
así es más difícil conseguir una distribución y dosificación homogénea. Es mucho más eficaz utilizar do-
sificadores mecánicos. Existen muchos modelos para el esparcido; en España es aconsejable disponer
de accesorios para vehículos de caja abierta que sean utilizados habitualmente para otros fines. Estos
accesorios pueden distribuir el producto de dos formas: por rotación o por compuerta trasera.
a) Los distribuidores rotativos tienen una gran autonomía y para su utilización sólo precisan que
se prevea su conexión a la fuente de energía del propio vehículo. Estos equipos se colocan y
fijan sobre la caja del vehículo, y en los modelos más sencillos acoplados a la pared trasera.
b) Los esparcidores de compuerta trasera no necesitan ningún tipo de energía, ya que sus
propias ruedas la proporcionan y dan la regulación del esparcido. Su inconveniente está en
el ancho de esparcido que, al ser por gravedad, se limita al esparcidor. Son equipos más
adecuados para esparcir gravilla que sal, pero su montaje y acoplamiento resultan sencillos,
por lo que es recomendable que las grandes ciudades dispongan de ellos. Remolcados sobre
un vehículo de caja abierta, permiten reaprovisionar la tolva con material fundente o abrasivo
que se llevará en la caja.
En algunas ciudades europeas se utilizan baldeadoras para esparcir las sales en forma de
salmuera líquida, preparada en una instalación sencilla. Se trata pues de un método fácilmente
adaptable a las poblaciones españolas y de probada eficacia. Es muy importante una limpieza a
fondo de los equipos utilizados, a fin de evitar corrosiones graves en los mismos.

3.2.4.2. Retirada de la nieve y el hielo


Cuando la nevada supera el medio metro de espesor, o en casos de nevadas reiteradas, es necesa-
rio la retirada de la nieve. Aunque los tratamientos preventivos deben continuar, se hace imprescindible

43
en estos casos la retirada de la mayor parte del volumen de nieve y, como medida preventiva, el cierre
al tráfico de las vías que presenten riesgos de deslizamiento.
Generalmente la nieve es desplazada a la zona central o a la lateral, donde se van amontonan-
do para su posterior recogida. Muchos son los equipos que pueden realizar esta función, desde los
equipos específicos propiamente dichos, hasta los equipos de movimientos de tierra, pasando por
las palas quitanieves montadas como accesorio sobre vehículos pesados de los que normalmente se
suelen utilizar en los servicios de limpieza viaria, jardinería, etc. Es necesario establecer un orden de
limpieza de las vías y acerados más transitados. Una vez limpias estas primeras vías, se actúa sobre
el resto con los criterios de prioridad previamente establecidos.
Para la retirada de la nieve en zonas peatonales es frecuente pedir la colaboración de los propie-
tarios de las viviendas, para que actúen sobre la acera colindante a su propiedad. De todas formas
ha de estar prevista la acción municipal en estas zonas.
El método normalmente utilizado en las poblaciones españolas es la retirada manual con pala.
También pueden usarse pequeños tractores o palas mecánicas de uso habitual en la construcción,
con lo que se conseguirá mayor nivel de recogida. El gran problema de cualquier equipo mecánico
reside en la proliferación de mobiliario urbano, que resta eficacia y que, en ocasiones, impide su
utilización.
Los medios más utilizados para la limpieza de las calzadas son los denominados quitanieves y
aventadoras. Los circuitos de estos equipos deben programarse y evitar la improvisación por parte de
los conductores o de sus mandos. Los itinerarios deben estar programados y marcados en planos.
En las máquinas quitanieves, el elemento principal de trabajo es la reja, que puede ser de di-
versos tipos, en función del modelo de máquina. Las hojas son curvas para facilitar la expulsión de
la nieve hacia fuera, la posición de inclinaciones va desde 0º a 45º. El quitanieves puede adaptarse
a vehículos para otros usos, vehículos todo terreno con tracción total y camiones ligeros o pesados.
Esta es la mejor solución para la ciudades españolas, ya que el resto del año podrán efectuar sus
labores cotidianas sin limitaciones. La velocidad de avance de estos equipos depende del espesor y
características de la nieve y la configuración del equipo.
La adaptación de palas quitanieves a equipos de bomberos y de recogida de residuos o de limpie-
za, es una solución eficaz para las ciudades que dispongan de un parque importante y tengan riesgo
frecuente de nevadas.
Estos servicios deberán ser auxiliados, donde sea necesario, por un equipo de pala cargadora y
camión para casos de grandes nevadas. El método de trabajo dependerá de las características de la
calle: para calles estrechas, la nieve se va depositando en una franja central, arrastrándola frontal-
mente y retirándola con camiones y palas cargadoras; en las calles de mayor anchura, se reservará
una zona para almacenar la nieve, abriendo al tráfico el resto de la calzada.
En las grandes avenidas son útiles los equipos de obras públicas destinados a explanación y
nivelación que funcionan con métodos operativos similares al de las máquinas quitanieves y tienen
una gran eficacia dada su potencia y características técnicas. Las rejas de retirada de nieve deben
acercarse lo máximo posible a la superficie del pavimento, generalmente a menos de 25 milímetros.
Ello exige un claro conocimiento de la calle y, sobre todo, de cualquier impedimento existente, como
pozos de alcantarillado, señales, etc.
Las máquinas aventadoras de nieve añaden mayor velocidad a las cualidades de las máquinas
quitanieves. Son de alto costo y su aplicación en las ciudades es discutible, por lo que pocas pobla-
ciones españolas las utilizan, quedando su campo de aplicación centrado en las carreteras interurba-
nas. Su mecanismo se basa en una fresa mecánica que ataca frontalmente la nieve. Las unidades
grandes van dotadas de salidas direccionales de descarga, de manera que puedan lanzar la nieve a
los espacios abiertos o directamente a la caja de los camiones que le acompañan en su avance.
También existe la posibilidad de acoplar accesorios aventadores a vehículos municipales de otros
usos. Pero esta solución no es frecuente en España, ya que el exceso de limitaciones y el lanzamiento de
la nieve contra las fachadas de las viviendas no recomiendan el uso de estos equipos en el área urbana.
Una vez desplazada la nieve de las calzadas y de las aceras, es necesario retirarla. También en esta
fase es importante que esté preestablecida la secuencia de acciones a seguir, que tendrá en cuenta la
descongestión de las áreas de mayor intensidad de circulación rodada y peatonal, donde es mayor la
necesidad de abrir al tráfico las calzadas en toda su anchura.

44
La maquinaria más útil y de uso más generalizado es la pala cargadora sobre ruedas equipada
con cuchara de máximo volumen. Este equipo carga la nieve en camiones de caja abierta de gran
capacidad que la transportan al lugar del deshielo. Si se dispone de solares amplios, que puedan
ser ocupados temporalmente con la nieve, la mejor solución es depositarla en ellos en espera del
deshielo natural. Para facilitarlo, es recomendable el reparto homogéneo de los desechos, evitando
la formación de grandes masas que tardarían demasiado en desaparecer.

4. ALGUNAS NOCIONES DE LIMPIEZA INDUSTRIAL


Cualquier industria, sea cual sea su actividad, necesita un mantenimiento de sus instalaciones.
Las condiciones de higiene van a influir directamente en el proceso productivo.
La limpieza industrial consiste en la eliminación de todas las sustancias contaminantes que pue-
da haber en las instalaciones (polvo, grasas, óxido, sustancias químicas, etc.).
Se puede distinguir entre los siguientes tipos de limpieza, según el momento de su realización:
– Limpieza de fin de obra: se realiza al final de una obra de construcción o de cualquier tipo de
reforma. Hay básicamente dos tipos:
* Limpieza en bruto: es un primer barrido para retirar los restos más gruesos que han
quedado de la obra.
* Limpieza en fino: es la limpieza exhaustiva de todas las superficies, paramentos y mo-
biliario, para eliminar todas las suciedades que pueda haber en cualquier rincón de la
dependencia.
– Limpieza de mantenimiento: conjunto de operaciones que se llevan a cabo para conservar el
nivel higiénico, estético y de seguridad de todas las superficies. Hay dos tipos principalmente:
* Limpieza rutinaria: se realiza con una periodicidad fija, ya sea diaria, semanal, quince-
nal, mensual, etc.
* Limpieza extraordinaria: se lleva a cabo siempre que sea necesario, aunque no esté
programada.

4.1. MÉTODOS DE LIMPIEZA INDUSTRIAL

Limpieza con alta presión:


Este sistema consiste en aplicar un chorro de agua fría o caliente a presión contra una superficie
para eliminar las suciedades adheridas.
El uso de agua caliente a presión ayuda a emulsionar suciedades grasas o restos de goma ad-
herida.
En ocasiones se utilizan productos químicos para reforzar la acción limpiadora.
Una variante de este método consiste en lanzar arena a presión para ejercer una abrasión mayor
sobre algunas superficies.

Desincrustación con productos químicos:


La aplicación de algunos productos puede eliminar la suciedad incrustada en las cañerías.

Desoxidación:
Procedimiento de limpieza con un agente que impide la oxidación de un elemento metálico. Se
utilizan agentes desoxidantes para la limpieza del acero en la industria.


Enciclopedia del Medio Ambiente Urbano. Ed. Cerro Alto.

45
Desengrasado:
Consiste en eliminar la grasa mediante la aplicación de productos desengrasantes. El agua ca-
liente ayuda a su emulsión.
Los desengrasantes industriales suelen llevar en su composición tensioactivos y derivados del
amoniaco.

Fosfatizado de acero al carbón:


Se utiliza como tratamiento previo a la pintura. Consiste en evitar que el hierro entre en contacto
con el oxígeno.

Baño ultrasónico:
Es este un sistema muy eficaz de limpieza de utensilios. Consta de un baño o tanque, y un gene-
rador que produce burbujas que se encojen, hasta producir un post-vacío. En el baño se pueden usar
detergentes, pero no ácidos ni cloro.

4.2. MAQUINARIA PARA BARRIDO MECÁNICO

4.2.1. Barredora de arrastre


Basa su eficacia en dos grupos de cepillos que arrancan del suelo los residuos y los dirigen ha-
cia el centro de la máquina. En la parte frontal suelen llevar un equipo de humectación para evitar la
formación de polvo. Su pieza fundamental es el cepillo trasero, que recibe la totalidad de los residuos
recolectados. Su misión principal es separarlos de la calzada y lanzarlos hacia arriba, donde caen, por
gravedad, en la cinta transportadora que los lleva a la tolva.
Para estas barredoras es frecuente el uso de vehículos de tres ruedas porque permiten una ma-
yor maniobrabilidad y flexibilidad en la operativa.

4.2.2. Barredora de aspiración


Estas barredoras están destinadas a áreas cuyo nivel de ensuciamiento es menor y en las que
se desea un acabado más perfecto y el barrido de un mayor porcentaje del polvo depositado sobre
los pavimentos.

4.2.3. Accesorios de las barredoras


Como complemento de los dos cepillos delanteros, algunas barredoras incorporan un tercer ce-
pillo de eje vertical, colocado en el extremo de un brazo articulado. El cepillo, una vez colocado por
el conductor mecánicamente y desde la cabina en la posición deseada, permite ampliar la anchura
de trabajo de la franja de calzada o acera, o barrer a la vez el bordillo y la acera, siempre que ésta
tenga la anchura adecuada (metro) y no tenga excesivos obstáculos que obliguen a retirar el cepillo
continuamente.

4.2.4. Mangote de aspiración


Este elemento se acopla en la parte superior y sujeto por una pértiga giratoria, para hacerlo más
manejable, permite a un operario auxiliar utilizar la fuerza de aspiración de la barredora para succio-
nar residuos acumulados en puntos muy concretos, o que hayan sido amontonados previamente de
forma manual, como en el caso de la recogida de hojas.

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4.2.5. Barredoras manuales
Son aquellas cuya fuerza de avance está proporcionada por el empuje del operario que las con-
duce en su desplazamiento a pie, o bien por medios mecánicos. Estas barredoras permiten también
la limpieza de mantenimiento de aceras con intenso tráfico peatonal.

4.2.6. Aspiradoras
Son máquinas autopropulsadas. Su función es la aspiración de residuos acumulados en puntos
concretos. Son de pequeño tamaño. La capacidad de carga es muy reducida, pero tiene la ventaja
de ser fácilmente recambiable. Están muy indicadas para repasos de limpieza de zonas peatonales
en las que se acumula suciedad, en lugares precisos, o como máquina auxiliar de una barredora de
aceras para acceder a los rincones.

4.2.7. Aspiradoras manuales de mochila


Son equipos autónomos que porta el operario. Su campo de acción es limitado; sin embargo,
sus posibilidades de aspirar o de expulsar el aire las hacen muy útiles; por ejemplo, para recoger sin
la mínima intervención del operario residuos peligrosos, como jeringuillas, que normalmente se en-
cuentran en las mismas zonas y rincones.

4.2.8. Aspiradoras-barredoras de residuos


Son aparatos de grandes dimensiones que permiten la eliminación de todo tipo de residuos, incluso
los más o menos grandes como latas, periódicos, etc. Facilitan la limpieza de grandes superficies, pue-
den ser autoarrastrables con el conductor sentado o precisar el empuje del personal que la dirige.

4.2.9. Cepillos aspirantes


Son aparatos que combinan el cepillado del suelo con la aspiración del polvo y pequeños objetos
como fibras, hilos, etc.
Para su mantenimiento se recomienda la limpieza de los cepillos periódicamente, y su sustitución
cuando las cerdas hayan perdido volumen o tamaño.

4.2.10. Autolavadoras
Son aparatos que pueden realizar el cepillado, lavado y
aspirado del suelo. Suelen tener grandes dimensiones, por lo
que su uso queda restringido a superficies abiertas que le per-
mitan un adecuado desplazamiento. El lavado es realizado a
través de cepillos rotativos. El sistema de aspiración va retiran-
do tanto los restos de suciedad como de detergente.

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4.2.11. Máquinas de detergente espumoso
Se utilizan para limpiar moquetas. Disponen de un sistema generador de espuma que se extiende
sobre el revestimiento textil permitiendo una adecuada limpieza. Generalmente, dispone de un sistema
de aspiración de la espuma y la suciedad y es de fácil uso. Posee ruedas que le facilitan su desplaza-
miento. Para su mantenimiento, se deberá limpiar tanto el depósito como los cepillos. Es importante
comprobar que los tubos no se encuentran obstruidos.

4.2.12. Máquinas de alta presión


Eliminan la suciedad por medio del agua a presión. Pueden acceder a todos los rincones arras-
trando los restos que se quieren eliminar en las superficies. Algunas veces incluyen un dispositivo
para realizar esta tarea con vapor.

4.2.13. Máquinas de vapor


Se utilizan para limpiar las superficies por medio de vapor de agua; éste es capaz de desprender
toda la suciedad adherida, de tal forma que pueda ser retirada con una bayeta.

4.2.14. Motos verde


La lucha contra la polución canina exige políticas activas. Ochenta y cuatro motos con aspirador
incorporado -motos verdes, en su denominación técnica- circulan por las calles de Madrid, recogien-
do los excrementos caninos. Se trata de motos Honda con motores de 125 c.c. atmosféricos y de dos
tiempos, arranque automático y 2,07 metros de longitud. En su parte posterior, sustituyen el asiento
trasero por un conjunto en el que se integran un motor auxiliar de 83 c.c. de iguales características
que el principal, un depósito con capacidad para 30 litros y la manguera de aspiración.
El motorista es el encargado de manejar la manguera, provista de un dispositivo regulador de la
fuerza de aspiración. Las características de la moto le confieren una gran maniobrabilidad y eso re-
percute positivamente en la limpieza. Su presencia en las calles se ha hecho habitual y su eficacia ha
quedado firmemente contrastada desde 1995, cuando las primeras diez motos verdes comenzaron
a circular.

48
TEMA 9
COMPONENTES TÓXICOS Y PELIGROSOS DE LOS PRODUCTOS DE
LIMPIEZA. LOS RESIDUOS DERIVADOS DEL TRABAJO EN COCINAS,
TALLERES Y LABORATORIOS. BUENAS PRÁCTICAS AMBIENTALES. EL
ETIQUETADO DE LOS PRODUCTOS Y OTRAS MEDIDAS PREVENTIVAS.
ACCIONES CURATIVAS ANTE SUS AFECCIONES

1. Componentes tóxicos y peligrosos de los productos


de limpieza
Los productos químicos que se comercializan son muy numerosos, de muy variadas propiedades
y de muy diversas aplicaciones: plaguicidas, medicamentos, disolventes, pinturas, cosméticos, adhe-
sivos, productos de limpieza...
En general, su acción tóxica depende de:
– Características de la sustancia.
– Condiciones de exposición y vía de entrada.
– Características y situación de la persona: edad, sexo...
Atendiendo a su peligrosidad, los productos se pueden clasificar en:
– Explosivos: aquellos productos que tienen una combustión extremadamente rápida, depen-
diendo de la temperatura, choques o fricción.
– Extremadamente inflamables y fácilmente inflamables: aquellos que pueden calentarse
incluso prender fuego a temperatura ambiente, en el aire y sin aporte de energía.
– Comburentes: sustancias no combustibles que en contacto con otras que sí lo son pueden
llegar a arder.
– Muy tóxicos: si por inhalación, ingestión o penetración cutánea, en muy pequeña cantidad,
pueden provocar efectos agudos o crónicos, incluso la muerte.
– Tóxicos: si por las mismas vías de entrada, en pequeña cantidad, pueden provocar efectos
agudos o crónicos, incluso la muerte.
– Nocivos: si por tales vías de entrada, en cantidades no pequeñas, pueden provocar efectos
agudos o crónicos, e incluso la muerte.
– Corrosivos: que en contacto con tejidos vivos puede ejercer una acción destructiva contra
ellos.
– Irritantes: los que no siendo corrosivos, por contacto breve, prolongado o repetido con la
piel o las mucosas, pueden provocar una reacción inflamatoria.
– Sensibilizantes: los que por inhalación o penetración cutánea pueden ocasionar una re-
acción de hipersensibilización, de forma que una exposición posterior dé lugar a efectos
negativos característicos.

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– Cancerígenos: cuando por inhalación, ingestión o penetración cutánea pueden producir
cáncer o aumentar su frecuencia.
– Mutagénicos: los que por inhalación, ingestión o penetración cutánea pueden producir
alteraciones genéticas hereditarias o aumentar su frecuencia.
– Tóxicos para la reproducción: los que por inhalación, ingestión o penetración cutánea
pueden producir efectos negativos no hereditarios en la descendencia, aumentar la frecuen-
cia de esto, o afectar de forma negativa a la función reproductora masculina o femenina.
– Peligroso para el medio ambiente: sustancias muy tóxicas para la flora o la fauna, así
como peligrosas para la capa de ozono.

Vías de entrada
– Vía respiratoria, por inhalación (es la vía mayoritaria de penetración).
– Vía dérmica, por contacto con la piel (sin causar, muchas veces alteraciones notables o
erupciones, se incorpora a la sangre que lo distribuye por el organismo).
– Vía digestiva, por glutación, a través de la boca (generalmente cuando existe costumbre de
comer o fumar en el puesto de trabajo).
– Vía parenteral, por contacto con heridas que no están debidamente protegidas.
Así, una sustancia puede ser inocua por vía digestiva y ser peligrosa por vía inhalatoria, no tener
efecto en una cierta dosis, tener efecto beneficiosos en otra dosis y en otra resultar mortal.
En general, se distinguen dos tipos de efectos para la salud:
– Efectos agudos: se presentan después de muy poco tiempo de exposición (por ejemplo,
algunas horas) de manera clara y fácilmente reconocibles: asfixia, vómitos y pérdida de vi-
sión.
– Efectos crónicos: se presentan después de un largo tiempo (meses e incluso muchos
años) de producirse la exposición, que puede ser repetida durante cierto tiempo, siendo
difícilmente reconocibles y de relacionar con la situación que los ha causado.
Los efectos también se pueden clasificar en reversibles, por ejemplo una irritación pasajera, e
irreversibles, una ceguera permanente.

2. Los residuos derivados del trabajo en cocinas,


talleres y laboratorios

2.1. TIPOS DE RESIDUOS. IDENTIFICACIÓN Y TRATAMIENTO. RECOGIDA Y


EVACUACIÓN

2.1.1. Introducción
En temas anteriores hemos visto las características de los distintos productos de limpieza, así
como su composición y el cuidado que debe observarse en su uso.
Objeto de este tema será el tratamiento que reciben los distintos residuos y basuras, y la norma-
tiva vigente al respecto.

2.1.2. Consideraciones generales


Existen distintos métodos para la eliminación de residuos. Mediante vertido controlado es el
método más utilizado. El resto de los residuos se incinera y una pequeña parte se utiliza como fer-
tilizante orgánico. La selección de un método u otro de eliminación se basa sobre todo en criterios
económicos, lo que refleja circunstancias locales.

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* Vertido controlado

El vertido controlado es la manera más barata de eliminar residuos, pero depende de la existen-
cia de emplazamientos adecuados. Este método consiste en almacenar residuos en capas en lugares
excavados. Cada capa se prensa con máquinas; entonces se cubre con una capa de tierra y se vuelve
a prensar.

* Incineración
Las incineradoras son hornos o cámaras refractarias en las que se queman los residuos.

* Elaboración de fertilizantes
La elaboración de fertilizantes o abonos a partir de residuos sólidos consiste en la degradación
de la materia orgánica por microorganismos aeróbicos. Primero se clasifican los residuos para separar
materiales con alguna otra utilidad y los que no pueden ser degradados, y se entierra el resto para
favorecer el proceso de descomposición. El humus resultante contiene nitrógeno, fósforo y potasio.

* Recuperación de recursos energéticos

Es posible recuperar energía de algunos procesos de eliminación de residuos. Algunas incinera-


doras se aprovechan para generar vapor.

* Reciclado

Los materiales reciclables se recuperan de muchas maneras, como el desfibrado, la separación


magnética de metales, separación de materiales ligeros y pesados, criba y lavado. Otro método de
recuperación es la reducción a pulpa. Los residuos se mezclan con agua y se convierten en una le-
chada pastosa al pasarlos por un triturador. Los trozos de metal y otros sólidos se extraen con dispo-
sitivos magnéticos y la pulpa se introduce en una centrifugadora. Aquí se separan los materiales más
pesados, como trozos de cristal, y se envían a sistemas de reciclado; otros materiales más ligeros
se mandan a plantas de reciclado de papel y fibra, y el residuo restante se incinera o se deposita en
un vertedero.
Las autoridades locales de muchos países piden a los consumidores que depositen botellas,
latas, papel y cartón en contenedores separados del resto de la basura. Unos camiones especiales
recogen los contenedores y envían estos materiales a las instalaciones de reciclado, reduciendo el
trabajo en incineradoras y los residuos en los vertederos.

2.1.3. Normativa estatal de residuos


2.1.3.1. Consideraciones generales
Para los fines del presente apartado utilizaremos lo tratado en la legislación actualmente en vigor
en España; esto es, la Ley de Residuos 10/1998, de 21 de abril.
La asunción por la Unión Europea de una moderna concepción de la política de residuos, con-
sistente en abandonar la clasificación de residuos generales y peligrosos –y establecer una norma
común para todos ellos, que puede ser completada con una regulación específica para determina-
das categorías de residuos– ha devenido en la elaboración y aprobación de la Directiva Comunitaria
91/156/CEE, del Consejo, de 18 de marzo de 1991.
Por ello, la legislación española ha tenido que acomodarse a las nuevas reglas comunitarias con
relación a la regulación de residuos, basuras u otros restos derivados de limpiezas, construcciones,
productos, etc.

51
Con esta nueva Ley de Residuos se pretende, tanto la adecuación de nuestro Derecho a este
cambio como contribuir a la protección del medio ambiente, coordinando la política de residuos con
las políticas económicas, industrial y territorial, al objeto de incentivar su reducción en origen y dar
prioridad a la reutilización, reciclado y valorización de los residuos sobre otras técnicas de gestión.
Una adecuada gestión de los residuos que permita el fomento de la reducción, reutilización,
reciclado y otras formas de valorización de los mismos, cumple con la finalidad de proteger el medio
ambiente y la salud de las personas, así como también regular los suelos contaminados. En una fra-
se: prevenir la producción de residuos es cumplir con el aspecto ecológico de la limpieza en lo que a
ellos se refiere. Este es un aspecto que cada vez se asume con más energía y recursos disponibles,
ya que muchas veces no es posible solucionar en su totalidad los problemas ocasionados por una
inadecuada manipulación, uso y eliminación de los residuos.

2.1.3.2. Definiciones
A los efectos de este apartado, es necesario precisar el significado de algunos términos básicos
que ya se han mencionado o que se mencionarán a lo largo de la exposición.
a) Residuo: es cualquier sustancia u objeto, perteneciente a alguna de las categorías que
figuran en la categorización que se expondrá en el apartado sobre clasificación, y del cual
su poseedor se desprenda o del que tenga la intención u obligación de desprenderse. En
todo caso, tendrán esta consideración los que figuren en el Catálogo Europeo de Residuos
(CER), aprobado por las Instituciones Comunitarias.
b) Residuos urbanos o municipales: aquellos generados en los domicilios particulares, co-
mercios, oficinas y servicios, así como todos los que no tengan la calificación de peligrosos
y que por su naturaleza o composición puedan asimilarse a los producidos en los anteriores
lugares o actividades.
Tendrán también la consideración de residuos urbanos los siguientes:
* Residuos procedentes de la limpieza de vías públicas, zonas verdes, áreas recreativas y
playas.
* Animales domésticos muertos, así como muebles, enseres y vehículos abandonados.
* Residuos y escombros procedentes de obras menores de construcción y reparación
domiciliaria.
c) Residuos peligrosos: son aquellos que figuran en la lista de residuos peligrosos, aprobada
en el Real Decreto 952/1997, así como los recipientes y envases que los hayan contenido.
Los que hayan sido calificados como peligrosos por la normativa comunitaria y los que pueda
aprobar el Gobierno de conformidad con lo establecido en la normativa europea o en convenios
internacionales de los que España sea parte.
d) Prevención: viene considerada como tal el conjunto de medidas destinadas a evitar la gene-
ración de residuos o a conseguir su reducción, o la de la cantidad de sustancias peligrosas
o contaminantes presentes en ellos.
e) Productor: es cualquier persona física o jurídica cuya actividad, excluida la derivada del
consumo doméstico, produzca residuos o que efectúe operaciones de tratamiento previo,
de mezcla, o de otro tipo que ocasionen un cambio de naturaleza o de composición de esos
residuos. Tendrá también carácter de productor el importador de residuos o adquirente en
cualquier Estado miembro de la Unión Europea.
f) Poseedor: es el productor de los residuos o la persona física o jurídica que los tenga en su
poder y que no tenga la condición de gestor de residuos.
g) Gestor: es la persona o entidad, pública o privada, que realice cualquiera de las operaciones
que componen la gestión de los residuos, sea o no el productor de los mismos.

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h) Gestión: es un término que se aplica a la recogida, el almacenamiento, el transporte, la valo-
rización y la eliminación de los residuos, incluida la vigilancia de estas actividades, así como la
vigilancia de los lugares de depósito o vertido después de su cierre.
i) Reutilización: es el empleo de un producto usado para el mismo fin para el que fue diseña-
do originariamente.
j) Reciclado: es la transformación de los residuos, dentro de un proceso de producción, para
su fin inicial o para otros fines, incluido el compostaje y la biometanización, pero no la inci-
neración con recuperación de energía.
k) Valorización: es todo procedimiento que permita el aprovechamiento de los recursos conte-
nidos en los residuos sin poner en peligro la salud humana y sin utilizar métodos que puedan
causar perjuicios al medio ambiente.
l) Eliminación: es todo procedimiento dirigido bien al vertido de los residuos o bien a su des-
trucción total o parcial, realizado sin poner en peligro la salud humana y sin utilizar métodos
que puedan causar perjuicios al medio ambiente.
ll) Recogida: es toda operación consistente en recoger, clasificar, agrupar o preparar residuos
para su transporte.
m) Recogida selectiva: es el sistema de recogida diferenciada de materiales orgánicos fer-
mentables y de materiales reciclables, así como cualquier otro sistema de recogida diferen-
ciada que permita la separación de los materiales valorizables contenidos en los residuos.
n) Almacenamiento: es el depósito temporal de residuos, con carácter previo a su valorización
o eliminación, por tiempo inferior a dos años, o a seis meses si se trata de residuos peligro-
sos, a menos que reglamentariamente se establezcan plazos inferiores.
No se incluye en este concepto el depósito temporal de residuos en las instalaciones de
producción con los mismos fines y por períodos de tiempo inferiores a los señalados en el
párrafo anterior.
ñ) Vertedero: es una instalación de eliminación que se destine al depósito de residuos en la
superficie o bajo tierra.
o) Suelo contaminado: es todo aquel cuyas características físicas, químicas o biológicas han
sido alteradas negativamente por la presencia de componentes de carácter peligroso de ori-
gen humano, en concentración tal que comporte un riesgo para la salud humana o el medio
ambiente, de acuerdo con los criterios y estándares que se determinen por el Gobierno.

2.1.3.3. Clasificación de los residuos


Para discriminar con mayor claridad el tratamiento que debe recibir cada tipo de residuo, segui-
mos el Catálogo Europeo de Residuos(CER) en el que se encuentran las siguientes categorías:
– Q1: residuos de producción o de consumo no especificados a continuación.
– Q2: productos que no respondan a las normas.
– Q3: productos caducados.
– Q4: materias que se hayan vertido por accidente, que se hayan perdido o que hayan sufrido
cualquier otro incidente, con inclusión del material, del equipo, etc., que se haya contami-
nado a causa del incidente en cuestión.
– Q5: materias contaminantes o ensuciadas a causa de actividades voluntarias (por ejemplo, resi-
duos de operaciones de limpieza, materiales de embalaje, contenedores, etc.).
– Q6: elementos inutilizados (por ejemplo, baterías fuera de uso, catalizadores gastados,
etc.).
– Q7: sustancias que hayan pasado a ser inutilizables (por ejemplo, ácidos contaminados,
disolventes contaminados, sales de temple agotadas, etcétera).
– Q8: residuos de procesos industriales (por ejemplo, escorias, posos de destilación, etc.).

53
– Q9: residuos de procesos anticontaminación (por ejemplo, barros de lavado de gas, polvo de
filtros de aire, filtros gastados, etc.).
– Q10: residuos de mecanización/acabado (por ejemplo, virutas de torneado o fresado, etc.).
– Q11: residuos de extracción y preparación de materias primas (por ejemplo, residuos de
explotación minera o petrolera, etc.).
– Q12: materia contaminada (por ejemplo, aceite contaminado con PCB, etc.).
– Q13: toda materia, sustancia o producto cuya utilización esté prohibida por la ley.
– Q14: productos que no son de utilidad o que ya no tienen utilidad para el poseedor (por
ejemplo, artículos desechados por la agricultura, los hogares, las oficinas, los almacenes, los
talleres, etc.).
– Q15: materias, sustancias o productos contaminados procedentes de actividades de rege-
neración de suelos.
– Q16: toda sustancia, materia o producto que no esté incluido en las categorías anteriores.

2.1.3.4. Residuos sanitarios


El Reglamento aprobado por el Real Decreto 833/1988, de 20 de julio, aún en vigor para la ma-
teria que no contradiga la Ley 10/1998, incluye referencias a los llamados «residuos de hospitales»,
cuyo contenido expondremos en los siguientes apartados.
Se consideran Centros Sanitarios todos aquellos establecimientos en los que, temporal o per-
manentemente, se desarrollan actividades relacionadas con la salud. Por lo tanto, se consideran
residuos sanitarios al conjunto de materiales o productos de desecho generados como consecuencia
de las actividades sanitarias hospitalarias, o extra-hospitalarias, los producidos por la asistencia sa-
nitaria, y por las actuaciones llevadas a cabo en materia de prevención y los derivados de la investi-
gación clínica.
Los residuos sanitarios pueden ser clasificados como sólidos, líquidos y radiactivos.

Residuos sólidos
Pueden ser de tipo I o asimilables a urbanos; tipo II: residuos clínicos o biológicos y tipo III: resi-
duos especiales, patológicos y/o infecciosos.
A) Tipo I
Son residuos asimilables a urbanos, es decir, residuos que no son específicos de la actividad pro-
piamente asistencial y que no son tóxicos, por lo que pueden ser tratados y eliminados como cualquier
residuo urbano sin que ello cause problemas ambientales o de otro tipo.
Se incluyen aquí:
– Los residuos de cocina.
– Los residuos de residencia, tales como periódicos, flores, etc.
– Los residuos propios de la actividad administrativa.
– Equipo médico obsoleto o fuera de uso.
– Residuos de jardinería.
– Envases de vidrio.
– Envases vacíos de medicamentos, excepto los citostáticos.
– Mobiliario y equipamiento en desuso.
– Colchones, papel cartón y embalajes.
– Todos los materiales que hayan sido sometidos a algún tratamiento específico de desconta-
minación o esterilización.

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Separación y recogida
Los residuos tipo I, deben recogerse en bolsas de color negro de 69 galgas, homologadas. Estas
bolsas, una vez cerradas, se introducirán en otras bolsas negras con galga de 200 del tipo 6, de la
norma UNE 53-147-85.
Depósito y transporte
Una vez cerradas las bolsas negras con galga 200, deberán introducirse en contenedores de 120
o 240 litros, normalizados, cerrados y remolcables, iguales a los de recogida hermética doméstica.
Es muy importante mantener el contenedor cerrado.
Diariamente, una vez evacuados los residuos, se llevará a cabo la limpieza y desinfección de la
zona y de los contenedores, para lo cual se utilizará una solución de agua, jabón y lejía en propor-
ción 4:1 (4 partes de agua por 1 parte de lejía), para garantizar la ausencia de olores, insectos y
roedores, etc. Se sugiere realizar estas actividades en horario de tarde y la desinsectación en horario
nocturno.
La evacuación de estos residuos se realizará como mínimo una vez al día.
Es importante destacar que las bolsas negras de galga 200 del tipo 6, pueden ser introducidas
en compactadores estáticos siempre y cuando tengan un sumidero canalizado a la red de saneamien-
to para la evacuación de los fluidos.
Colchones, papel cartón y mobiliario en desuso
Su recogida será diferenciada y su gestión llevada a cabo según el criterio de la Dirección del
Centro.
Se procurará que los enseres de este tipo permanezcan el menor tiempo posible en el recinto
del hospital.
La eliminación del mobiliario en desuso lo gestionará la Dirección del Centro. Los colchones se
introducirán en bolsas y se eliminarán como residuos urbanos, tras contactar con los Servicios de
Recogida del Ayuntamiento.
Residuos alimenticios
En la cocina del Centro Hospitalario se instalará un local para que los residuos alimenticios pro-
ducidos en la jornada de trabajo sean depositados hasta su transporte al depósito general. Su acceso
deberá realizarse por las dependencias de la cocina y la salida debe ser directa al exterior. Ha de estar
claramente señalizada y separados los circuitos limpio y sucio. La limpieza y desinfección debe ser
diaria, utilizando para ello una solución de agua jabonosa y lejía en proporción 4:1.
Si las condiciones climáticas lo requieren y ello es posible, este local estará refrigerado y señali-
zado para diferenciarlo de las cámaras de refrigeración de alimentos.

B) Residuos tipo II
Son residuos clínicos o biológicos; es decir, residuos producidos como resultado de la actividad
clínica y que no estén incluidos en la categoría de residuos tipo III.

En este tipo de residuos se incluyen:


– Textiles manchados con fluidos corporales (ropas de cama desechables, empapadores, fun-
das de colchones, etc.).
– Vendajes, algodón usado, compresas, material de curas, apósitos y yesos.
– Contenedores de suero y de sangre vacíos.
– Bolsas de orina vacías, equipos de goteros, sondas, catéteres, equipos de diálisis, bomba
extracorpórea.
– Material de un solo uso para recolección de líquidos corporales.
– Bolsa de sangre-plasma vacía, viales de medicación, bolsa de colostomía.
– Cartuchos de óxido de etileno para eliminación.

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Separación y recogida

Los residuos tipo II, se deben recoger en bolsas de color verde (salvo que el Ayuntamiento nor-
malice otro color), de polietileno, con galga de 69 homologada. Posteriormente ésta se introducirá en
bolsas de 200 galgas de tipo 6, que cumplan la norma UNE 53-147-85 y del mismo color.
Depósito y transporte

Una vez cerradas las bolsas deberán introducirse en contenedores homologados de 120 a 240
litros con tapa de color verde (salvo que el Ayuntamiento recomendara otro color) y de similares ca-
racterísticas a los de recogida domiciliaria. El contenedor deberá permanecer cerrado y habrá de ser
evacuado, desinfectado y limpiado a diario.
C) Residuos tipo III
Corresponde a los residuos con capacidad potencial de toxicidad y de producir contagios. Tam-
bién se denominan especiales.

Símbolo internacional
de biocontaminante

Se incluyen los siguientes residuos:


– Procedentes de laboratorios de microbiología e inmunología, tales como cultivos, material
contaminado, restos de tejidos humanos, restos de animales o animales muertos (cuya elimi-
nación no se ha gestionado por el Ayuntamiento).
– Procedentes de quirófanos y paritorios: restos humanos, órganos, sangre y otros fluidos
corporales.
– Procedentes de anatomía patológica, como restos de autopsias, restos de tejidos humanos
para biopsias, etc.
– Equipos de diálisis de portadores crónicos.
– Residuos de pacientes sometidos a aislamiento.
– Contenedores vacíos con sangre o hemoderivados de origen no terapéutico.
– Citostáticos.
– Objetos cortantes y punzantes, jeringuillas, agujas, bisturí.
Estos residuos son clasificados a su vez en traumáticos y no traumáticos.
Traumáticos
Son residuos cortantes y/o punzantes, que después de su uso se introducirán sin manipulación
previa en recipientes de un solo uso, que sean de estructura rígida y biodegradables, de acuerdo a
la norma preliminar DINV 30 739. En ella se establece que el recipiente debe constar de cuerpo y
tapa, construidos en polietileno de alta densidad o en otros materiales similares que garanticen la
impermeabilidad y la estanqueidad interna y externa. Su volumen máximo será de dos litros. La tapa
deberá permitir su fácil apertura y cierre en numerosas ocasiones sin dañarse. Cuando el envase

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esté lleno, se cerrará herméticamente y se depositará en los contenedores rígidos destinados a los
residuos no traumáticos.
No traumáticos
Estos residuos se introducirán en recipientes rígidos construidos en polietileno de alta densidad o
similares que garanticen la impermeabilidad y la estanqueidad interna y externa. Poseerán un cierre que
permita abrir y cerrar numerosas veces el recipiente hasta su llenado, luego debe quedar hermética-
mente cerrado sin mayor esfuerzo que una simple presión.
Los recipientes deben ajustarse a la norma preliminar DINV 30 739 y su volumen puede ser de 30 o 60
litros. Los servicios de Medicina Preventiva especificarán los productos a introducir en él. Cuando el pequeño
volumen de producción de residuos de este tipo no aconseje su vertido directo en los recipientes antes men-
cionados, se utilizarán bolsas de color rojo, de polietileno, con galga de 200, tipo 1.2 que cumplan la norma
UNE 53 147 85. Una vez llenas y cerradas adecuadamente las bolsas se introducirán en los recipientes
rígidos antes mencionados.
Los hospitales que incineren o autoclaven ellos mismos estos residuos, los eliminarán después como
urbanos. Sobre este punto, la OMS recomienda que los materiales que sean esterilizados en autoclave o
incinerados fuera del laboratorio deben haberse almacenado en un contenedor estanco y cerrado hasta
su eliminación. Para la descontaminación de los residuos deberá disponerse de un autoclave en el mismo
edificio en donde se encuentra el laboratorio.
D) Recogida intrahospitalaria de los residuos sólidos. Depósito y transporte
Depósitos en las plantas
En cada planta o lugar donde se generen los residuos existirá un local dedicado exclusivamente al
almacenamiento de dichos residuos en los contenedores anteriormente mencionados. El local debe
tener como mínimo un área de cuatro metros cuadrados y ventilación forzada.
Las bolsas con residuos clínicos serán almacenadas en estos lugares en contenedores de trans-
porte normalizados de 120 o 240 litros, cerrados y remolcables, iguales a los de la recogida her-
mética doméstica y con tapa de color verde. Deben ser fácilmente diferenciables de aquellos que
contienen asimilables a urbanos.
Con respecto a los recipientes estancos de gran volumen, es adecuado disponer de mecanismos
de autotransporte, para no tener que utilizar los contenedores de transporte que se hallarán en las
plantas.
La evacuación de los residuos se hará como mínimo una vez al día.
Estas zonas de almacenamiento serán limpiadas y desinfectadas diariamente con una solución
de agua, jabón y lejía en una proporción 4:1.
Circuitos
Cada Centro Sanitario debe crear los circuitos adecuados para el transporte de estos residuos.
La separación de los circuitos de limpio y sucio debe ser clara y han de especificarse los horarios de
recogida y transporte y los ascensores en los cuales sólo deberá circular el personal de limpieza. Una
vez concluida esta tarea, y antes de que el resto del personal los utilice, se limpiarán los ascensores
con una solución de agua jabonosa y lejía en una proporción 4:1.
Transporte intrahospitalario
Debe existir un local de depósito general para todos los contenedores en todos los Centros Sani-
tarios. A este local sólo accederán los encargados del transporte y manipulación de los residuos.
Este local debe estar bien ventilado e impermeabilizado hasta una altura de 2 metros, su su-
perficie debe ser lavable y de aristas curvas. El piso estará inclinado en dirección a un sumidero y la
puerta será corredera. Deber poseer un detector de incendio y extintores. La luz se encontrará en la
entrada y el interruptor fuera del local.
Para facilitar las labores de limpieza debe encontrarse una conexión de toma de agua cerca.
También debe ser accesible para los vehículos de recogida y, a ser posible, encontrarse ubicado en el
límite exterior del Centro. Su limpieza y desinfección será diaria, utilizándose la misma solución que
se ha mencionado anteriormente.

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E) Transporte extrahospitalario
Éste se llevará a cabo de acuerdo a lo establecido en la Ley 42/75, de 19 de noviembre, sobre
Recogida y Tratamiento de los Desechos y Residuos Sólidos Urbanos. Las personas encargadas de
estas tareas han de estar adecuadamente autorizadas para su realización, de acuerdo a lo estableci-
do por la Normativa Autonómica de Régimen Local y Ordenanzas Municipales.
F) Tratamiento de los residuos sólidos
Los residuos tipo I podrán eliminarse en vertederos controlados, cumpliendo los criterios que estable-
ce la Ley de Residuos Sólidos Urbanos sobre recogida y tratamiento de desechos.
Los residuos tipo II, si se manejan adecuadamente, tienen una nula capacidad infecciosa, por lo
cual pueden ser tratados como los de tipo I, sin necesidad de incinerarlos, aunque esto lo decidirá
la Dirección del Centro, de acuerdo a la existencia o no de un vertedero controlado en el Municipio
y de las razones de tipo cultural tanto dentro como fuera del hospital, previo informe del servicio de
Medicina Preventiva.
Los residuos de tipo III deben ser incinerados. Una alternativa a la incineración es la utilización
del autoclave de vapor.

Residuos líquidos
El principal problema que presenta la gestión de estos residuos es, que a altas concentraciones,
pueden alterar el medio ambiente, por ello es tan importante su adecuada eliminación, que en ge-
neral se producirá a través de la red del alcantarillado. Cuando el residuo líquido lo requiera, éste se
depositará en recipientes impermeables y estancos y serán depositados en locales adecuados.
A) Eliminación directa a la red de alcantarillado
Cuando el residuo no sea tóxico o peligroso, puede eliminarse a través de la red de alcantarillado sin
tratamiento previo. Se trata por ejemplo de las aguas procedentes de la higiene de los enfermos y del per-
sonal sanitario, excretas y orina. También de las aguas que se han utilizado para la limpieza del Centro.
B) Residuos líquidos con tratamiento previo a su vertido
Estos residuos sólo podrán ser vertidos a la red de alcantarillado después de haber sido someti-
dos a un tratamiento previo. Se trata de los aceites y grasas, mezclas explosivas, materiales colorea-
dos y residuos corrosivos.
En general se realizará una dilución en agua si el líquido lo permite y la neutralización del pH para
que se encuentre entre 2 y 12,5.
En el caso de mezclas explosivas, los líquidos se diluirán en un volumen de agua doble al del
contenido y luego se eliminarán a través de la red.
Para líquidos colorantes, su tratamiento requiere su dilución en un volumen de agua cinco veces
superior al contenido que va a ser tratado, antes de ser vertido en la red de alcantarillado.
Para residuos corrosivos: si son ácidos o bases, se neutralizarán hasta que su pH se encuentre
entre 2 y 12,5 y luego se verterá en el sumidero. En el caso de cianuros y sulfuros, se modificará el
pH hasta que éste sea superior a 2 e inferior a 12,5 y luego se verterá a la red. Cuando se trate de
aceites y lubricantes, éstos no deben superar una concentración de 100 mg/l. Si la supera, deben
recogerse en recipientes metálicos especiales para su posterior incineración extrahospitalaria.
C) Residuos líquidos de vertido prohibido
Estos residuos líquidos no pueden ser vertidos en ningún caso a la red de alcantarillado. Se trata
de los residuos radiactivos y los citostáticos, que llevan en su composición más de 0,001% de com-
ponentes químicos carcinogénicos o mutagénicos.
Estos residuos serán gestionados de acuerdo con el organismo competente y lo especificado en
la Ley de Residuos Tóxicos en sus artículos 6 y 11 y en el Real Decreto 833/88, de 20 de julio.

Residuos radiactivos
Cuando una materia radiactiva, o un material contaminado, se desecha por no ser utilizable, se
convierte en un residuo radiactivo. Su peligro mayor estriba en la radiación que emite y que puede ser
por partículas cargadas o sin carga eléctrica.

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El Organismo Internacional de Energía considera los residuos radiactivos hospitalarios como de
baja y media actividad.
La retirada de los centros de este material debe hacerse de acuerdo a los requisitos de presen-
tación y recogida de los residuos radiactivos que ENRESA exija.

A) Residuos radiactivos sólidos


Este tipo de residuos lo constituyen jeringas, viales de vidrio, guantes, paños y generadores
radioisotópicos, entre otros. También pueden ser procedentes de fuentes encapsuladas (Cobalto,
Cesio e Iridio), aunque éstos no pueden ser manipulados por personal del centro hospitalario sino
por ENRESA.

B) Residuos radiactivos líquidos


Estos residuos pueden provenir de soluciones o suspensiones acuosas de sustancias radiactivas,
o de la evacuación o excretas de los pacientes sometidos a un tratamiento con isótopos no encap-
sulados.
Cuando la actividad específica es superior a los niveles considerados como seguros, se tendrán
que envasar y tratar hasta alcanzar los niveles autorizados, según lo dispuesto en el Reglamento de
protección sanitaria contra radiaciones ionizantes.

C) Traslado y evacuación de los residuos radiactivos del centro


El personal del hospital que traslade estos residuos deberá estar autorizado. Esta tarea será
realizada por una única persona formada para ello. La recogida deberá realizarse siempre en el mis-
mo orden y la evacuación de estos residuos al exterior se hará desde el almacén central de residuos
radiactivos. Dicho almacén debe estar cerrado con llave y adecuadamente señalizado.
No se recogerán ni trasladarán los residuos radiactivos que no estén adecuadamente separados
o que estén mezclados con sustancias inactivas extrañas a éstos.
La evacuación debe ser supervisada por una persona autorizada y será realizada por ENRESA.

D) Protección del personal que manipule estos residuos


Todos los profesionales encargados de esta manipulación llevarán dosímetros adecuadamente
colocados, cuando su trabajo implique exposición a radiaciones y deberá someterse a reconoci-
mientos médicos periódicos obligatorios.
Las normas de protección deben estar escritas y tendrán como base la legislación vigente y las
recomendaciones internacionales.

2.1.3.5. Competencias administrativas


Uno de los aspectos importantes en la limpieza, recolección y eliminación de los residuos de
cualquier tipo, según lo dispuesto en la Ley 10/1998, de Residuos, se relaciona con el hecho de que
cada entidad administrativa cumpla como debe con la misión que tiene en cada paso de este proce-
so, por ello, definiremos a continuación lo que corresponde a las distintas Administraciones

Administración General del Estado


Corresponderá a la misma la elaboración de los planes nacionales de residuos; la autorización
de los traslados de residuos desde o hacia terceros países no pertenecientes a la Unión Europea y
la inspección derivada del citado régimen de traslados, sin perjuicio de la colaboración que pueda
prestarse por la Comunidad Autónoma donde esté situado el centro de la actividad correspondiente,
así como la aplicación, en su caso, del correspondiente régimen sancionador.

La Administración General del Estado será, asimismo, competente cuando España sea Estado de
tránsito en lo relativo a la vigilancia y control de los traslados de residuos en el interior, a la entrada y
a la salida de la Comunidad Europea.

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Será la Administración General del Estado, mediante la integración de los respectivos planes
autonómicos de residuos, quien elaborará diferentes planes nacionales de residuos, en los que se
fijarán los objetivos específicos de reducción, reutilización, reciclado, otras formas de valorización y
eliminación; las medidas a adoptar para conseguir dichos objetivos; los medios de financiación, y el
procedimiento de revisión.
Los planes nacionales serán aprobados por el Consejo de Ministros, previa deliberación de la
Conferencia Sectorial de Medio Ambiente, y en su elaboración deberá incluirse un trámite de infor-
mación pública.
El Gobierno podrá establecer objetivos de reducción en la generación de residuos, así como de
reutilización, reciclado y otras formas de valorización obligatoria de determinados tipos de residuos.

Comunidades Autónomas
Corresponderá a éstas la elaboración de los planes autonómicos de residuos y la autorización,
vigilancia, inspección y sanción de las actividades de producción y gestión de residuos.
Las Comunidades Autónomas serán, asimismo, competentes para otorgar las autorizaciones de
traslado de residuos desde o hacia países de la Unión Europea, así como las de los traslados en el
interior del territorio del Estado y la inspección y, en su caso, sanciones derivadas de los citados regí-
menes de traslados, así como cualquier otra actividad relacionada con los residuos no incluida en las
competencias de la Administración General del Estado y de las Entidades locales.

Entidades locales
Serán competentes para la gestión de los residuos urbanos, en los términos establecidos en la
Ley de Residuos y en las que, en su caso, dicten las Comunidades Autónomas. Corresponde a los
municipios, como servicio obligatorio, la recogida, el transporte y, al menos, la eliminación de los
residuos urbanos, en la forma en que establezcan las respectivas Ordenanzas.

2.1.3.6. Gestión de los residuos

Condiciones
Las operaciones de gestión de residuos se llevarán a cabo sin poner en peligro la salud humana y sin
utilizar procedimientos ni métodos que puedan perjudicar al medio ambiente y, en particular, sin crear riesgos
para el agua, el aire o el suelo, ni para la fauna o flora, sin provocar incomodidades por el ruido o los olores y
sin atentar contra los paisajes y lugares de especial interés.
Queda prohibido el abandono, vertido o eliminación incontrolada de residuos en todo el territorio
nacional y toda mezcla o dilución de residuos que dificulte su gestión.

Competencias
Las Comunidades Autónomas podrán declarar servicio público, de titularidad autonómica o local,
todas o algunas de las operaciones de gestión de determinados residuos.
Las actividades de gestión de residuos urbanos realizadas por las Entidades locales sólo estarán
sujetas a la intervención administrativa que, en su caso, establezcan las correspondientes Comuni-
dades Autónomas, sin perjuicio de otras autorizaciones o licencias que sean exigibles por aplicación
de la normativa vigente.

2.1.3.7. Traslado de los residuos dentro del territorio del Estado


Las Comunidades Autónomas podrán oponerse a la recepción de cualquier tipo de residuo pro-
ducido en el territorio nacional, en centros ubicados en su territorio y por ellas autorizados, cuando se
dé alguna de las siguientes circunstancias:
a) Que los citados centros no tengan las instalaciones adecuadas o, manifiestamente, carezcan
de la capacidad necesaria para el almacenamiento, valoración o eliminación de los residuos.

60
b) Que existan indicios racionales de que los residuos no van a ser gestionados en la forma indi-
cada en la documentación que los acompaña con motivo de su traslado.
c) Que los planes nacionales o autonómicos hayan previsto objetivos de almacenamiento, va-
loración o eliminación, que serían de imposible cumplimiento si se recibieran residuos origi-
narios de otra Comunidad Autónoma.
d) Que la planta receptora fuera de titularidad pública o su construcción o gestión hubiera sido
financiada en parte con fondos públicos para atender exclusivamente necesidades de ejecución
de la gestión de una parte definida de los residuos incluidos en los planes autonómicos y en los
planes nacionales de residuos. Este motivo de denegación será también aplicable, en su caso,
al traslado de residuos a plantas de valoración o eliminación de titularidad de las Entidades
locales o financiados por ellas.
Las Comunidades Autónomas no podrán oponerse al traslado de residuos para su valorización o
eliminación en otras Comunidades Autónomas, cuando éstos no se opongan a los objetivos marcados
en sus planes autonómicos.
Será el Gobierno quien establecerá la normativa a la que deberá ajustarse el traslado de residuos
entre los territorios de distintas Comunidades Autónomas.

2.1.3.8. Recogida de los residuos


Los municipios con una población superior a 5.000 habitantes están obligados a implantar sis-
temas de recogida selectiva de residuos urbanos que posibiliten su reciclado y otras formas de va-
loración. No obstante, en materia de residuos de envases se estará a lo dispuesto en la normativa
específica correspondiente.
Las actividades de transporte de residuos peligrosos requerirán un documento específico de identifica-
ción de los residuos, expedido en la forma que se determine reglamentariamente, sin perjuicio del cumpli-
miento de la normativa vigente sobre el transporte de mercancías peligrosas.

2.1.3.9. Suelos contaminados


Las Comunidades Autónomas declararán, delimitarán y harán un inventario de los suelos conta-
minados debido a la presencia de componentes de carácter peligroso de origen humano, evaluando
los riesgos para la salud humana o el medio ambiente, de acuerdo con los criterios y estándares que,
en función de la naturaleza de los suelos y de los usos, se determinen por el Gobierno previa consulta
a las Comunidades Autónomas.
La declaración de un suelo como contaminado obligará a realizar las actuaciones necesarias
para proceder a su limpieza y recuperación, en la forma y plazos en que determinen las respectivas
Comunidades Autónomas. Éstas declararán que un suelo ha dejado de estar contaminado tras la
comprobación de que se han realizado de forma adecuada las operaciones de limpieza y recuperación
del mismo.

2.1.3.10. Eliminación
La eliminación de residuos en el territorio nacional se basará en los principios de proximidad y
de suficiencia.
Las autorizaciones de las actividades de eliminación de residuos determinarán los tipos y canti-
dades de residuos, las prescripciones técnicas, las precauciones que deberán adoptarse en materia
de seguridad, el lugar donde se vayan a realizar las actividades de eliminación y el método que se
emplee.
El depósito de residuos en cualquier lugar durante períodos de tiempo superiores a los dos años
si son residuos urbanos, o a los 6 meses si son residuos peligrosos, será considerado como una
operación de eliminación, sin perjuicio de lo establecido a continuación. Los residuos para los que
no exista un método o instalación de valoración o eliminación seguros para la protección de la salud

61
humana o el medio ambiente, tendrán que ser depositados en las condiciones de seguridad que
determine el Gobierno o, en su caso, las Comunidades Autónomas.
El Gobierno y, en su caso, las Comunidades Autónomas, en las normas adicionales de protección
que dicten al efecto, establecerán las normas reguladoras de las instalaciones de eliminación de
residuos teniendo en cuenta las tecnologías menos contaminantes.

2.2. Basuras y productos de desecho. Almacenamiento y


eliminación

2.2.1. La desinfección de infecciosos. La retirada


de basuras
Dentro del organigrama de funcionamiento en las cocinas hospitalarias, existe el apartado para
eliminación de residuos, tanto los que se producen en cocina como aquellos que son desechados por
los residentes (enfermos).
Uno de los objetivos principales a tener presente sería la adquisición de víveres con el mínimo
posible de restos sólidos, evitando con ello la acumulación innecesaria de restos poco aprovechables.
En consecuencia se lleva a cabo un estudio de minutas, y visto esto se prepara una nota de nece-
sidades para su elaboración y, por último, se trasvasan estas necesidades a procesos donde siendo
homólogos no haya posibilidad de residuos; para ilustrar lo dicho marcaremos algunos ejemplos:
Inicial Cambio

Chuleta de ternera Escalope de ternera o Entrecot

Pollo asado Filete de pollo

Costillas de cerdo Ragut de cerdo

Trancha de merluza Filete de merluza

Chuleta de cerdo Escalopes de cerdo empanados

Tanto carnes, como aves y pescados, pueden comprarse en piezas deshuesadas o desespinadas.
No con el objetivo de ahorrar un trabajo complementario puesto que los productos servidos de esta
forma evidentemente son más caros. Lo que se persigue con ello es evitar los innecesarios restos
sólidos como son los huesos, cabezas y espinas de pescado.
Generalmente las cocinas de grandes empresas están utilizando desde hace muchos años unos
sistemas de eliminación de residuos. Esto se realiza por medio de unos trituradores mecánicos de
alta potencia capaces de triturar hasta huesos. Estos trituradores han demostrado una gran eficacia
en tanto en cuanto se eliminan riesgos por el hecho de tener basuras y residuos acumulados en con-
tenedores. Son obligatorios en nuevas instalaciones y aconsejables en las ya existentes.
Otro tipo de residuos son los plásticos y cartonajes, siendo los primeros los que mayor problema
conllevan pues el plástico quemado produce una gran contaminación atmosférica, mientras que el
cartonaje puede ser quemado o reciclado en el caso de que el almacén–economato vaya a contene-
dores especiales.

2.2.1.1. Qué hacer con los desperdicios de las cocinas centrales


– Si disponemos de trituradora de residuos serán introducidos en ella, haciendo buen uso
en cuanto a su perfecto manejo y utilización, y no introduciendo objetos que puedan averiar
su normal funcionamiento.
– Si no se dispone de trituradora se verterá en los contenedores apropiados, revestido el
interior con bolsa de plástico de las medidas que correspondan según el volumen del con-

62
tenedor. El contenedor sólo permanecerá en el recinto de cocina o área complementaria
el tiempo indispensable para vaciar los desperdicios que se vayan produciendo; luego será
trasladado al llamado cuarto de basuras.

– Recordemos que el cuarto de basuras es un espacio cerrado con dos puertas, una por donde
se introducen los contenedores de basuras y otra que da al exterior del recinto o área de
cocina y será la que el servicio de limpieza utilice para sacarlos y vaciarlos en el transporte
adecuado. Esta cámara o cuarto de basuras debe estar refrigerado, evitándose así la posible
fermentación de restos de comida, con el consiguiente mal olor por la formación y emana-
ción de gases.

A) Riesgos de contaminación
En las condiciones a las que nos hemos referido, los riesgos no son mayores que los que se
tengan en cualquier tipo de restauración. Ahora bien, recordemos que son los pinches los que llevan
a cabo el manejo de estos contenedores o bidones de basura utilizados para desperdicios de cocina,
no incluyéndose dentro de sus cometidos la manipulación de alimentos.

B) Residuos alimentarios de residentes


Cuando las bandejas son retiradas de las habitaciones y colocadas en los carros de recogida, el
camino a seguir es el siguiente:
1. Se transportarán por los espacios de servicio hasta el lugar previsto para verter los residuos,
y su posterior limpieza integral de los elementos reutilizables.
2. El vertido de restos se hará preferentemente en trituradoras mecánicas, debiéndose con-
siderar como restos todos aquellos comestibles no ingeridos por la persona a la cual van
dirigidos, incluyéndose los productos que no haya degustado.
3. La vajilla, cubertería y cristalería no desechable pasará al proceso de lavado mecanizado
(tren de lavado de vajilla) llamado también friegaplatos.
4. A las bandejas, tapaderas y otros útiles empleados para el servicio o recogida también se
les aplica el mismo proceso de lavado. Los carros pasan a un recinto estanco donde son
desinfectados (generalmente con vapor a 140º).

2.2.1.2. Tratamiento y eliminación


Las personas dedicadas a estos menesteres y en especial los que han de eliminar los residuos de
plantas deberán estar protegidos con mascarillas, guantes de caucho y delantal blanco plastificado, y
si el lugar donde se realiza esta función está en condiciones de ser barrido con agua a presión, el per-
sonal deberá calzar botas de caucho que les proteja del agua. Seguidamente se le realizará al recinto
una desinfección con agua clorada. Los protectores utilizados por el personal deberán ser colgados
en un vestuario que estará en el mismo recinto, anexo.

63
En los casos en que no existiesen los trituradores de residuos, se utilizarán los clásicos cubos
de basura en cuyo interior se pondrá una bolsa plástica en la que se verterán tales residuos. Una
vez finalizado se cerrará la bolsa en forma de saco e inmediatamente será trasladada, dentro del
recipiente de basura, al lugar mencionado como depósito de basuras.
La norma DIN-V 30739 recoge las características que deben reunir los contenedores desecha-
bles. Son, entre otras:
– Resistencia a la perforación.
– Apilable (vacío o lleno).
– Provisto con dos tipos de cierre:
a) Cierre temporal, que permite posteriores vertidos.
b) Cierre hermético, que imposibilita posteriores aperturas.
– Con dispositivo de agarre (asas).
– Resistente a la humedad.
– Debe soportar la caída desde 1,5 m de altura sin abrirse ni romperse.
– Si se coloca en posición horizontal debe retener en su interior todos los líquidos durante 24
horas, como mínimo.
Son recogidos por personal de una empresa especializada y trasladados a lugares específicos,
donde actuarán en razón de las normas establecidas para estos casos.

3. Buenas prácticas ambientales


Las actividades de limpieza generan un efluente voluminoso.
El agua resultante de la limpieza de los lugares de trabajo estará cargada de materia contaminan-
te, consistente en la suciedad que ha sido arrastrada disuelta en el agua y restos de detergentes.
El efluente resultante del fregado está cargado de materia orgánica, de los restos de alimentos.
Cuando esta materia orgánica es excesiva, y no puede ser degradada de forma natural, llega a los ríos y
puede provocar la eutrofización del medio: las algas crecen y se concentran en la superficie impidiendo
el paso de la luz necesaria para el desarrollo de otros organismos acuáticos. Al morir esas algas, son
consumidas por bacterias aerobias, que consumen todo el oxígeno y empobrecen el medio.
Los detergentes llevan componentes perjudiciales para el medio ambiente. Uno de los principales
son los fosfatos, que ayudan a la proliferación de algas, y a la eutrofización del medio. Actualmente
los detergentes prácticamente han eliminado el fosfato de su composición, sustituyéndolo por otros
elementos no contaminantes.
La mayoría de los detergentes no pueden ser biodegradados (o degradados de manera natural
por las bacterias del medio), como otras sustancias. Esto provoca la formación de espuma que en-
sucia los cauces de los ríos y perjudica el desarrollo de la flora y la fauna. Cada vez es más común el
uso de detergentes biodegradables (pueden ser degradados de manera natural por las bacterias).
Los productos de limpieza en seco, llevan disolventes que pueden resultar perjudiciales también
para el medio.
En ocasiones, la propia actividad de la Institución puede generar residuos concretos, que pueden
resultar muy contaminantes para el medio si van disueltos en el agua de vertido. Esto se debe impedir
respetando los protocolos frente a los derrames de sustancias tóxicas y peligrosas, y haciendo una
buena segregación de los residuos.

TRATAMIENTO DE EFLUENTES LÍQUIDOS


El agua resultante del fregado manual o mecánico, contiene una carga elevada de materia orgá-
nica (suciedad), y química (detergentes y otros productos de limpieza). Una buena práctica, respetuo-
sa con el medio ambiente, consiste en dosificar correctamente los productos utilizados, disminuyendo
así la concentración de contaminantes.

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Algunos procedimientos de limpieza y lavado mecánico, permiten sistemas de recirculación y
reutilización de agua, previo filtrado, purificación y desinfección.
Los lavavajillas de tipo industrial efectúan la limpieza de vajilla, cristalería y cubertería a altas
temperaturas, para favorecer la eliminación de las suciedades grasas, y ayudar a la desinfección. Es
conveniente reducir la temperatura del agua antes del vertido, para evitar las consecuencias sobre el
medio ambiente.
Los Centros Públicos con actividades que generan este tipo de residuo, deben someter esta agua
a tratamiento previo a su vertido, que constaría de varias fases, que incluyen la sedimentación de los
contaminantes, y un tratamiento biológico que trataría de disminuir la carga de materia orgánica que
lleva el efluente líquido, mediante la acción de determinadas bacterias.
Tras el tratamiento de las aguas, se obtendrán los lodos de depuración, que contienen los restos
de contaminantes y de bacterias muertas. Estos lodos son contaminantes y serán incinerados.

CONSUMO ENERGÉTICO
Las tareas realizadas en todas las Instituciones públicas requieren un gran consumo de energía,
tanto para el funcionamiento de las máquinas, como para el calentamiento de equipamiento.
El gran consumo energético afecta al medio ambiente por el consumo excesivo de combustibles
fósiles y el agotamiento de recursos naturales. Durante la generación de energía se producen con-
taminantes que son liberados a la atmósfera, donde se concentran y contribuyen al efecto inverna-
dero.

CONTAMINACIÓN DEL AIRE


Los procesos de obtención de energía pueden generar sustancias contaminantes por combus-
tión, que serán liberadas a la atmósfera, infectando el aire, y resultando perjudiciales para la salud.
El transporte tanto de materiales, productos, utensilios, etc., constituye una fuente importante
de contaminación ambiental como consecuencia del consumo de combustibles fósiles para los ve-
hículos.
Para la conservación y almacenamiento de los alimentos en condiciones adecuadas, se utilizan
sistemas de refrigeración que emiten gases de efecto invernadero (COV).
Además, los sistemas de refrigeración generan vertidos líquidos a altas temperaturas.

4. El etiquetado de los productos y otras medidas


preventivas
Todos los productos de limpieza deben tratarse como sustancias potencialmente peligrosas, y por
tanto manipularse con máximo cuidado.
Es muy importante seguir siempre las indicaciones que da el fabricante, tanto de uso, como de
prevención. Para ello se debe conocer la información que proporcionan tanto la etiqueta como la
ficha de seguridad.
Cualquier trabajador que deba manipular productos químicos debe utilizar equipos de protección
individual: bata, guantes, mascarilla, gorro y gafas.

4.1. Medidas preventivas básicas


A la hora de manipular cualquier producto se tendrán en cuenta las siguientes medidas:
– Los productos se comercializarán en envases adecuados, con dispositivo de seguridad
para evitar derrames.
– El envase dispondrá de una etiqueta bien visible. El manipulador debe leer y respetar las
indicaciones que en ella figuran.

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– La información de la etiqueta se complementará con la información de la ficha de seguri-
dad, por lo que esta siempre estará a disposición de cualquier persona que manipule pro-
ductos con motivo de su trabajo.
– Los productos nunca se trasvasarán a otros envases, especialmente a envases propios de
alimentos.
– Se evitará el contacto con la piel, la boca y los ojos.
– Se cuidará la higiene personal, lavándose las manos siempre antes y después de la actividad
laboral. Cualquier herida debe cubrirse para evitar el contacto con los productos.
– El almacenamiento de productos se hará en lugares bien ventilados, de fácil limpieza, y que
cuenten con desagües. No se almacenarán junto a otros productos que pudieran contami-
narse.
– Se dispondrá de la ficha de datos de seguridad de cada producto, que contiene informa-
ción complementaria a la de la etiqueta.
– Se utilizará la dosis adecuada siguiendo las instrucciones del fabricante: una dosis menor
de detergente no conseguirá el efecto higiénico deseado, es decir, no eliminará bien la su-
ciedad, y una dosis demasiado alta dejará residuo que deteriorará las superficies, e incluso
afectará a la estética. Respecto a los desinfectantes, una dosis menor de la indicada no
conseguirá una desinfección eficaz, y una dosis demasiado alta favorecerá la aparición de
cepas resistentes. La indicación sobre la dosificación podrá darse de dos maneras:
* Indicando la cantidad de agua en la que se debe diluir el producto: por ejemplo, “diluir
un tapón en 1 litro de agua”.
* Indicando el porcentaje: por ejemplo, “diluir al 10%, lo que indica que por una parte de
producto se añadirán nueve partes de agua”.
– Se evitará mezclar productos, ya que puede suponer un riesgo de intoxicación para el
trabajador, o incluso de explosión o incendio.

4.2. Envasado de productos de limpieza


Los envases utilizados para la comercialización de sustancias peligrosas deben cumplir los si-
guientes requisitos:
– No permitirán la pérdida de contenido.
– El material con que estén fabricados, tanto los envases como los cierres, no deberán ser
atacables por el contenido, ni formar combinaciones peligrosas.
– Tanto los envases como los cierres serán fuertes y sólidos.
– Los recipientes con sistema de cierre reutilizable podrán abrirse y cerrarse varias veces sin
pérdida de contenido.
– Las sustancias tóxicas, muy tóxicas o corrosivas dispondrán de cierre de seguridad para
niños, y llevarán la indicación de peligro detectable al tacto.
– Las sustancias nocivas, extremadamente inflamables o fácilmente inflamables, dispondrán
de indicación de peligro detectable al tacto.

4.3. Etiqueta
Todos los productos químicos deben llevar una etiqueta bien visible, redactada en el idioma oficial
del Estado, con la siguiente información:
– Nombre de la sustancia.
– Datos del fabricante: nombre, dirección y teléfono.
– Pictogramas: son dibujos o símbolos de peligro para destacar los principales riesgos.

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– Frases R: describen riesgos concretos.
– Frases S: proporcionan consejos de prudencia, y establecen medidas preventivas para la
manipulación y utilización del producto.
– Número de registro CE de la sustancia.
Toda la información deberá destacar sobre el fondo de la etiqueta, y será de un tamaño suficiente
para que se pueda leer fácilmente.
Las dimensiones de la etiqueta estarán relacionadas con la capacidad del envase.
Cada uno de los símbolos debe ocupar al menos 1/10 del tamaño de la etiqueta, y no será infe-
rior a 1 cm2 en ningún caso.

Especificación Teléfono del Pictograma


de los riesgos Servicio Nacional
de Toxicología

AMONIACO PERFUMADO
Concentración 12º Bé
PRECAUCIONES:
R 36/37/38: Irrita los ojos, la piel y las vías respiratorias. IRRITANTE
R 20/22: Nocivo por inhalación y por ingestión.
S 2: Manténgase fuera del alcance de los niños. XI
S 26: En caso de contacto con los ojos, lávese inmediata y abundantemente con agua
y acúdase a un médico.
S 24: Evítese el contacto con la piel.
S 46: En caso de ingestión, acúdase inmediatamente al médico y muéstrele la etiqueta
o el envase.
Etiqueta CEE -: Nº CEE: 215-681-5.
NOCIVO
En caso de accidente o peligro para la salud, acuda a su médico o
consulte con el Instituto Nacional de Toxicología. Telef.: 91 5620420.
APLICACIONES:
Quita manchas. Desengrasante.
Limpia cristales, aluminio, formica, etc. Limpia suelos. 8 488466 551492
Limpia moquetas y tapicerías de coche. Limpia tapicerías.
Desinfectante. Peines y Utensilios

CONTENIDO NETO: 1.000 ml


Fabricado por Productos Químicos ED. MAD, S.L. Carretera Sevilla- Málaga s/n. SEVILLA. Tel. 902.563.07.13.

Nombre y dirección Recomendaciones Composición y contenido


del fabricante o de uso
importador en la CEE

4.4. Ficha de datos de seguridad


El proveedor de una sustancia o preparado facilitará a su destinatario la ficha de datos de segu-
ridad en los siguientes casos:
– Sustancia clasificada como peligrosa.
– Sustancia persistente, bioacumulable y tóxica.
– Sustancia no clasificada como peligrosa, pero que contenga:
* Concentración individual de al menos una sustancia peligrosa para la salud o el medio
ambiente, igual o superior al 1% en peso para preparados no gaseosos, o igual o supe-
rior al 0.2% en volumen para preparados gaseosos.
* Concentración individual de al menos una sustancia persistente, bioacumulable y tóxica,
igual o superior al 0.1% en peso para preparados no gaseosos.
No será obligatorio proporcionar la ficha de datos de seguridad cuando la información incluida en
el producto a la venta sea suficiente para que el usuario tome medidas para la protección de la salud,
la seguridad y la protección del medio ambiente.
La ficha de datos de seguridad irá fechada e incluirá:
1. Identificación de la sustancia o preparado y de la sociedad o empresa.
2. Identificación de peligros.

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3. Composición e información sobre los componentes.
4. Primeros auxilios.
5. Medidas de lucha contra incendios.
6. Medidas en caso de liberación accidental.
7. Manipulación y almacenamiento.
8. Control de exposición y protección individual.
9. Propiedades físicas y químicas.
10. Estabilidad y reactividad.
11. Información toxicológica.
12. Información ecológica.
13. Consideraciones sobre eliminación.
14. Información sobre transporte.
15. Información reglamentaria.
16. Otra información.
La ficha de seguridad se facilitará gratuitamente en papel o por vía electrónica.
Será actualizada sin demora cuando se disponga de nueva información sobre gestión de riesgos
y peligros, se haya concedido o denegado una autorización, o se imponga una restricción.

5. Acciones curativas ante sus afecciones


Los productos de limpieza, como productos químicos que son, tienen unos riesgos específicos
derivados de su uso. La manipulación de los productos se hará siempre atendiendo a las indicaciones
del fabricante, y aplicando las medidas preventivas adecuadas para evitar o minimizar estos riesgos.
Cuando las medidas preventivas no se aplican correctamente, el trabajador o cualquier otra
persona del entorno puede verse afectada por el producto. En este caso, se tendrán en cuenta las
actuaciones indicadas en las fichas de datos de seguridad de cada producto, a modo de primeros
auxilios. Posteriormente, se debe acudir al médico para recibir atención adecuada y especializada.

Amoniaco
En forma de gas alcanza rápidamente en el aire una concentración nociva. Se puede absorber
por inhalación y causar dificultades respiratorias y sensación de quemazón.
Como medidas preventivas, se ventilará la zona y se utilizará protección respiratoria. Ante los
efectos causados por inhalación de amoniaco, se recomienda respirar aire limpio, y mantenerse en
reposo para no incrementar el consumo de oxígeno, en una posición semiincorporada. En caso nece-
sario, podrá aplicarse respiración artificial.
En contacto con la piel, el amoniaco líquido puede causar congelación. Se aplicará entonces
agua abundante en la zona. En este caso, la ropa del afectado no se debe quitar, y se solicitará
atención médica urgente.
Las salpicaduras pueden provocar quemaduras en los ojos, que se podrían evitar mediante el
uso de protección ocular o pantalla facial. Ante un accidente de este tipo, se enjuagarán los ojos con
abundante agua, y se acudirá al médico.

Esencia o aceite de trementina


A partir de 20 ºC este producto se evapora, y por inhalación puede causar confusión mental, tos,
y dolor de cabeza y garganta. Ante estos síntomas, se respirará aire limpio, y se guardará reposo. Ante
afecciones graves, puede ser necesaria la respiración artificial.

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Es importante para su manipulación la ventilación del lugar, y el uso de equipos de protección
individual respiratoria.
En contacto con la piel y los ojos produce enrojecimiento y dolor, así como visión borrosa. La ropa
impregnada de este producto se quitará, y la piel se lavará con agua y jabón. Los ojos se enjuagarán
con abundante agua, y después se debe acudir al médico.
Por ingestión causará dolor abdominal, quemazón, convulsiones, náuseas, diarrea y vómitos. No
se debe provocar el vómito. Se recomienda beber agua abundante y acudir al médico.

Hipoclorito sódico
A 20 ºC puede evaporarse y ser absorbido por inhalación, causando tos y dolor de garganta. Se
requiere en este caso respirar aire limpio, y mantenerse en reposo. Se recomienda la atención médi-
ca. La zona afectada debe ventilarse, y la protección respiratoria ayuda a evitar este efecto.
En ausencia de equipos de protección adecuados (guantes, protección ocular, y ropa adecuada),
la piel y los ojos se pueden enrojecer y causar dolor. Se debe aclarar la zona afectada con agua,
posteriormente quitar la ropa contaminada, y volver a aclarar la piel. Los ojos se enjuagarán con
abundante agua, y será el médico quien valore si ha habido algún daño importante.
Tras la evaporación del producto, se puede absorber también por ingestión accidental, provocan-
do dolor de garganta y tos, así como dolor abdominal, diarrea y vómito. Lo adecuado en este caso es
enjuagar la boca, beber agua en abundancia, y acudir al médico.

Formaldehído
En exposiciones de corta duración puede irritar los ojos y el tracto respiratorio, e incluso causar
edema pulmonar. En exposiciones de larga duración es una sustancia carcinógena.
Tras la inhalación se produce tos, dolor de cabeza, quemazón y náuseas. Se debe ventilar la
zona, sacar al afectado al exterior para que respire aire limpio, y guarde reposo durante un rato man-
teniéndose en posición semiincorporado.
Si hay contacto con la piel u ojos, se quitará la ropa contaminada, y se aclarará la zona afectada
con abundante agua. Es necesaria la asistencia médica.

Glutaraldehído
A 20 ºC comienza a evaporarse hasta alcanzar lentamente una concentración nociva. En exposi-
ciones de corta duración puede irritar los ojos, la piel y el tracto respiratorio. En exposiciones prolon-
gadas o repetidas puede provocar dermatitis, sensibilización de la piel, y asma.
Por inhalación aparecen síntomas como tos, dolor de cabeza, dificultad respiratoria y náuseas.
Se ventilará la zona afectada, y la persona será llevada al exterior para que respire aire limpio y per-
manezca un rato en reposo.
Ante el enrojecimiento de la piel se quitará la ropa contaminada, y la piel se lavará con agua y jabón.
Los ojos pueden enrojecerse y doler. En ese caso se enjuagarán con abundante agua, y se acu-
dirá al médico.
Si la sustancia es absorbida por ingestión, puede aparecer dolor abdominal, náuseas y vómitos.
Se debe enjuagar la boca y, si la persona permanece consciente, se le provocará el vómito. Es con-
veniente que beba abundante agua, y reciba atención médica.

Ácido peracético
Cuando se evapora a partir de 20 ºC, se puede absorber por inhalación, ingestión, o a través de
la piel, resultando corrosivo.

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Por inhalación causa tos, dolor de garganta y dificultad respiratoria, pudiendo llegar a originar
edema pulmonar. Las primeras acciones incluyen la ventilación de la zona, y el traslado del afectado
a un lugar donde pueda respirar aire limpio y mantenerse en reposo en posición de semiincorporado.
Es necesaria la asistencia médica.
En contacto con la piel provoca enrojecimiento, quemaduras, dolor y ampollas. Se aclarará la
zona del cuerpo afectada, se retirará la ropa contaminada y se volverá a aclarar la piel. Dada la pe-
ligrosidad de este producto, hay que proporcionar asistencia médica. La ropa contaminada se debe
aclarar con agua para evitar el riesgo de incendio.
Los ojos se pueden enrojecer y doler. Pueden aparecer quemaduras profundas graves. Tras en-
juagar los ojos con abundante agua, se acudirá al médico para que valore si hay daños mayores.
Si la sustancia se absorbe por ingestión, habrá dolor abdominal y sensación de quemazón. Puede
originar shock o colapso. Tras enjuagar la boca, se dará asistencia médica, sin provocar el vómito.

Peróxido de hidrógeno
Por evaporación alcanza rápidamente concentraciones nocivas en el aire.
Su absorción por inhalación resulta corrosiva para ojos, piel y tracto respiratorio. A altas concen-
traciones, o en exposiciones prolongadas o repetidas, puede causar edema pulmonar, con aparición
inmediata o retardada.
Los primeros síntomas tras su inhalación son tos, vértigo, dolor de cabeza, dificultad respiratoria,
náuseas y dolor de garganta. Se ventilará el área afectada, y la persona deberá respirar aire limpio y
mantenerse semiincorporada y en reposo.
Si entra en contacto con la piel resulta corrosivo, provocando desde enrojecimiento hasta que-
maduras graves. Se aclarará la zona con abundante agua y, tras quitar la ropa, se enjuagará nueva-
mente. Se recomienda asistencia médica.
Los ojos pueden enrojecerse y doler, y en casos más graves se pueden originar quemaduras,
úlceras y perforaciones. Tras aclarar con abundante agua, se acudirá al médico.
La absorción del peróxido de hidrógeno por ingestión puede causar dolor de garganta y abdo-
minal, náuseas, vómitos y distensión abdominal. Se enjuagará la boca y se beberá agua. No debe
provocarse el vómito, se proporcionará asistencia médica.

Fenol
Aunque su concentración nociva en el aire se alcanza lentamente por evaporación a 20 ºC, se
absorbe rápidamente por inhalación, por ingestión, y en contacto con la piel. Esta sustancia resulta
corrosiva y, en exposiciones prolongadas o repetidas, puede afectar al hígado o al riñón., así como a
otros órganos, llegando incluso a provocar la muerte. Por ello, en todo caso de exposición al fenol,
se debe consultar al médico.
Por inhalación produce tos, quemazón, náuseas, vómitos, vértigo, dolor de cabeza e incluso
pérdida de conocimiento. Se debe evitar siempre su inhalación, pero si aparecen los síntomas, se
respirará aire limpio, y se mantendrá semiincorporado y en reposo. Se proporcionará asistencia mé-
dica, y puede estar indicada la respiración artificial.
En contacto con la piel provoca quemaduras graves, shock, y colapso. Puede absorberse. Se
debe quitar la ropa contaminada en primer lugar, y luego aclarar con abundante agua. La persona que
preste los primeros auxilios utilizará guantes protectores.
En contacto con los ojos puede haber pérdida de visión, y quemaduras. Se enjuagarán los ojos
con abundante agua, y se prestará asistencia médica.
Por ingestión, produce dolor abdominal y de garganta, convulsiones, diarrea y orina oscura. Se
enjuagará la boca y no se debe beber agua. No se provocará el vómito. El afectado permanecerá en
reposo hasta que reciba asistencia médica.

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TEMA 10
LA SALUD Y LA SEGURIDAD EN EL TRABAJO. DERECHO,
OBLIGACIONES Y PRINCIPIOS GENERALES. NORMAS BÁSICAS
SOBRE MANIPULACIÓN HIGIÉNICA DE LOS ALIMENTOS.
LESIONES Y AFECCIONES COMUNES DE LOS PESDs.
EMERGENCIAS Y PRIMEROS AUXILIOS. PREVENCIÓN Y
PROTECCIÓN CONTRA INCENDIOS

1. LA SEGURIDAD Y LA SALUD EN EL TRABAJO. DERECHOS,


OBLIGACIONES Y PRINCIPIOS GENERALES
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define ESTA como “el completo estado de bienestar
físico, mental y social”.
En el ámbito laboral hay determinados factores o situaciones que pueden suponer un riesgo para
los trabajadores. Estos pueden determinar que un trabajador sufra un accidente o desarrolle una en-
fermedad. La empresa debe velar por mantener la seguridad y la salud de sus empleados, actuando
de manera preventiva, antes de que se produzca el daño.
El empresario está obligado por ley a evaluar los riesgos que pueda tener cada puesto de trabajo,
y tomar las medidas necesarias para eliminarlos o minimizarlos.

NORMATIVA
La Ley 31/1995, de 8 de Noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, tiene como objeto
promover la seguridad y la salud de los trabajadores mediante la aplicación de medidas y el desarrollo
de las actividades necesarias para la prevención de riesgos derivados del trabajo.
En ella se definen los siguientes conceptos:
– Prevención: toda medida adoptada o prevista con el fin de evitar o disminuir los riesgos
derivados del trabajo.
– Riesgo laboral: posibilidad de que un trabajador sufra un daño con motivo del desarrollo de
su trabajo. Cuando es probable que el riesgo pueda suponer un daño grave para la salud de
los trabajadores en un futuro inmediato, se habla de “riesgo laboral grave e inminente”.
– Un proceso, actividad, operación o equipo es potencialmente peligroso cuando, en ausen-
cia de medidas preventivas específicas, supone un riesgo para el trabajador.
– Equipo de trabajo: es cualquier máquina, aparato, instrumento o instalación utilizada en el
trabajo.
– Condición de trabajo: cualquier característica del trabajo que puede influir en la generación
de un riesgo laboral.
– Equipo de protección individual: cualquier equipo que lleva el trabajador para protegerse
de los riesgos derivados del trabajo.

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Según la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, las Administraciones Públicas competentes
en materia laboral deben ir encaminadas a promover la prevención y el asesoramiento, velar por el
cumplimiento de la normativa y sancionar su incumplimiento.
Se crean determinados organismos con distintas competencias en materia de seguridad y sa-
lud:
– El Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo tiene como misión el análisis y
estudio de las condiciones de seguridad y salud en el trabajo, así como la promoción a la
mejora de las mismas.
– La Inspección de Trabajo y Seguridad Social vigila y controla la normativa sobre prevención
de riesgos laborales.
– La Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo es un órgano asesor de las Admi-
nistraciones públicas en materia de seguridad y salud en el trabajo.
Los trabajadores tienen derecho a una protección eficaz, y a recibir información, consultar y par-
ticipar en la política de prevención de la empresa.
Pero para que las medidas preventivas sean eficaces, tanto la empresa como el trabajador deben
cumplir una serie de obligaciones:

A) Obligaciones de la empresa
1. Evitar los riesgos.
2. Evaluar los riesgos que no se puedan evitar.
3. Combatir los riesgos en su origen.
4. Adaptar el trabajo a la persona (en especial a trabajadores sensibles a determinados riesgos,
trabajadoras en situación de embarazo o parto reciente, menores...).
5. Tener en cuenta la evolución de la técnica.
6. Sustituir lo peligroso por lo que entrañe poco o ningún peligro.
7. Planificar la prevención.
8. Adoptar medidas que antepongan la protección colectiva a la individual.
9. Dar las debidas instrucciones a los trabajadores.

B) Obligaciones de los trabajadores


1. Usar adecuadamente las máquinas, aparatos, herramientas, sustancias peligrosas, equipos
de trabajo...
2. Utilizar correctamente los medios y equipos de protección.
3. No poner fuera de funcionamiento y utilizar correctamente los dispositivos de seguridad exis-
tentes.
4. Informar de inmediato a su superior jerárquico directo, y a los trabajadores designados para
realizar actividades de protección y prevención, o, en su caso, al servicio de prevención,
acerca de cualquier situación que, a su juicio, entrañe un riesgo para la seguridad y la salud
de los trabajadores.
5. Contribuir al cumplimiento de las obligaciones establecidas.
6. Cooperar con el empresario para que Este pueda garantizar unas condiciones de trabajo se-
guras.

TIPOS DE RIESGOS
Los riesgos laborales son, como dice la ley de Prevención, la posibilidad de que un trabajador
sufra un daño con motivo del desarrollo de su trabajo.

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Estos daños se pueden dividir básicamente en dos tipos:
– Accidente de trabajo: la lesión aparece de forma inmediata, y existe una clara relación cau-
sa-efecto.
– Enfermedad profesional: el daño puede manifestarse mucho tiempo después de la exposi-
ción al factor laboral causante.

Riesgos derivados de las condiciones de seguridad


Los lugares de trabajo deben cumplir unas condiciones de seguridad y salud que se establecen
en el RD 486/1997, de 14 de abril, para evitar accidentes entre los trabajadores.
En la cocina es frecuente la presencia de agua, líquidos derramados o salpicaduras sobre el
suelo. Al pisarlas, es probable que el trabajador resbale y caiga. Para evitar esto, es necesario que los
suelos sean estables y no resbaladizos, así como mantenerlos limpios en todo momento. El calzado
utilizado por el personal debe ser impermeable y antideslizante.
El buen orden es también muy importante, ya que la presencia de objetos en lugares de paso,
como carros, cubos o cajas, podría ser causa de golpes y caídas.
Habrá espacio suficiente para el desplazamiento de carros y otros objetos móviles: los pasillos
medirán 1 m de ancho y las puertas 80 cm, como mínimo.
Las rampas no tendrán una pendiente muy pronunciada: cuando la longitud sea menor de 3
metros, la pendiente no superará el 12%; cuando la longitud no supere los 10 m, la pendiente será
del 10% como máximo; y, en el resto de los casos, la pendiente máxima será de un 8%.
Las dimensiones de los lugares de trabajo serán suficientes para que cada persona pueda des-
empeñar su función con comodidad. Los locales de trabajo tendrán 3 metros de altura (2,5 metros
si se trata de locales comerciales, de servicio, oficinas o despachos). Cada trabajador debe contar
además con 2 m2 de superficie libre y 10 m3 no ocupados, para desarrollar su actividad.
El desarrollo de las tareas del pinche de cocina exige la utilización de objetos cortantes, por
ejemplo cuchillo, que deberán colocarse en lugares apropiados, evitando el riesgo de que caigan y
golpeen o corten a alguien.
El uso de maquinaria y aparatos eléctricos (horno, plancha, cámaras, freidoras, cortadora, etc.),
entraña riesgo de provocar accidentes por aplastamiento, impacto, corte, abrasión, electrocución,
explosión, quemaduras o congelación. Para evitar o minimizar estos riesgos, se deberá elegir ma-
quinaria que incluya medidas de seguridad, y realizar un buen mantenimiento periódicamente. Es
imprescindible también que los trabajadores sepan utilizar correctamente la maquinaria y las herra-
mientas de trabajo, y dispongan de equipos de protección individual adecuados (guantes, delantales,
calzado protector, etc.
Los lugares que entrañen riesgo estarán debidamente señalizados. El RD 485/1997, de 14 de abril,
establece las disposiciones mínimas en materia de señalización de seguridad y salud en el trabajo:
– Señales de prohibición: tienen forma redonda, pictograma negro sobre fondo blanco, con los
bordes y una banda transversal en rojo.
– Señales de advertencia: tienen forma triangular, pictograma negro sobre fondo amarillo, y
con los bordes negros.
– Señales de obligación: tienen forma redonda, y pictograma blanco sobre fondo azul.
– Señales relativas a los equipos de lucha contra incendios: tienen forma rectangular o cua-
drada, y pictograma blanco sobre fondo rojo.
– Señales de salvamento o socorro: tienen forma rectangular o cuadrada, y pictograma blanco
sobre fondo verde.

Riesgos ligados al medio ambiente de trabajo


Se entiende como medio ambiente de trabajo al conjunto de características físicas, químicas y
biológicas de cada puesto de trabajo. A continuación se verán algunos agentes de este medio que
podrían suponer un riesgo para la seguridad y la salud de los trabajadores:

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AGENTES FÍSICOS

Ruido
El ruido se define como un sonido no deseado, que resulta molesto o desagradable.
Trabajar con ruido dificulta la comunicación con los demás, y genera incomodidad y estrés. Si un
trabajador es sometido a un ruido muy intenso, o a un ruido moderado durante un periodo de tiempo
largo, aumentará el riesgo de pérdida de audición.
Las medidas preventivas que se deben tomar para evitar o minimizar este riesgo son las siguientes:
– La maquinaria seleccionada emitirá un bajo nivel de ruido, y se llevará a cabo un control y
mantenimiento adecuado periódicamente.
– Cuando el riesgo no se puede evitar, es necesario minimizarlo, es decir, disminuir al máximo
la emisión de ruido, o evitar que el trabajador lo perciba. Para ello se colocarán cerramientos
con materiales aislantes o pantallas acústicas en el origen del ruido, o se proporcionará a
los trabajadores protectores auditivos como los cascos.
– Las medidas organizativas también son importantes. Para evitar la exposición prolongada de
un trabajador a cualquier factor de riesgo, se podrán establecer rotaciones en los puestos de
trabajo.

Vibración
La vibración es un movimiento de oscilación de un objeto respecto a su posición de equilibrio.
Dependiendo de la dosis recibida y del tiempo de exposición, puede tener diferentes efectos
sobre la salud del trabajador: trastornos vasculares o daños en la columna vertebral, entre otros.
Las medidas preventivas pasarían por la selección de herramientas y maquinaria con bajo nivel
de emisión de vibraciones, y disminución del tiempo de exposición del trabajador.

Temperatura
La temperatura de los locales donde se realizan trabajos sedentarios estará entre los 17 y los 27 ºC,
y cuando se realicen trabajos ligeros entre 14 y 25 ºC. Las temperaturas por debajo o por encima de estos
límites pueden afectar a la salud de los trabajadores.
La temperatura en la zona de elaboración será con frecuencia superior a los 27 ºC. La exposición
al calor puede provocar desmayos, deshidratación, golpes de calor, y quemaduras.
En la zona de almacenamiento, principalmente en cámaras de refrigeración y congelación, la
temperatura es bastante baja. La exposición al frío puede generar hipotermia y congelación.
Constituye también un factor de riesgo importante el cambio de temperatura brusco en un perio-
do corto de tiempo. Esto ocurre, por ejemplo, cuando se pasa de la zona de preparación o elaboración
a las cámaras y viceversa, una y otra vez.
Las medidas preventivas más adecuadas son las siguientes:
– Apantallar las fuentes de calor.
– Ventilar para evitar el calentamiento del aire, e instalar sistemas de extracción.
– Reducir el tiempo de exposición a frío y a calor.
– No pasar de un ambiente con bajas temperaturas a uno con altas temperaturas o viceversa,
de manera rápida. Es necesario dar un tiempo para la aclimatación a una temperatura inter-
media.
– Uso de equipos de protección térmica.

Humedad relativa del aire


La humedad relativa del aire en los lugares de trabajo estará entre un 30 y un 70% (excepto en
locales donde existan riesgos por electricidad estática, en los que el límite inferior será del 50%).

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El exceso de humedad aumenta el riesgo de padecer enfermedades reumáticas.
La humedad demasiado baja hará que un ambiente sea seco, dificultando la respiración.

Luz
La iluminación deberá ajustarse a las exigencias visuales del trabajo que allí se realiza:
– Bajas exigencias visuales: 100 lux.
– Exigencias visuales moderadas: 200 lux.
– Exigencias visuales altas: 500 lux.
– Exigencias visuales muy altas: 1000 lux.
Cuando la intensidad lumínica no es la adecuada, hay riesgo de que el trabajador pueda tener
problemas de visión, dolor de cabeza y dificultad para distinguir los objetos que tiene cerca.

AGENTES QUÍMICOS
Hay sustancias de naturaleza inerte que pueden penetrar en el organismo por distintas vías (res-
piratoria, digestiva, dérmica o parenteral), y causar un daño en la salud.
Los productos utilizados para la limpieza y desinfección de las instalaciones y utensilios de cocina
son en muchos casos irritantes para la piel y mucosas, corrosivos, sensibilizantes, o producir gases
tóxicos.
Para evitar el daño en la salud del trabajador que utiliza estos productos, es conveniente tomar
ciertas precauciones:
– Se automatizarán todos los procesos posibles, principalmente la dosificación de los produc-
tos.
– No se trasvasarán los productos.
– Se almacenarán adecuadamente, en un lugar ventilado y protegido del calor y la luz.
– Se utilizarán los productos diluidos en agua en la dosis indicada por el fabricante.
– Se informará y formará a los trabajadores sobre la correcta manipulación de los productos.
– Los trabajadores contarán con equipos de protección individual adecuados para cada caso
(guantes y mascarilla, si procede).
– Cada producto estará correctamente etiquetado, indicando frases de riesgo (frases R) y
consejos de prudencia (frases S).

AGENTES BIOLÓGICOS
Los organismos presentes en el medio ambiente de trabajo (virus, bacterias, hongos o parásitos),
que son capaces de originar cualquier tipo de infección, alergia o toxicidad, están clasificados en el
RD 664/1997, de 12 de mayo, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados
con la exposición a agentes biológicos durante el trabajo.
El riesgo biológico es más elevado en instituciones sanitarias, ya que hay mayor presencia de
microorganismos patógenos.
Los agentes causantes de la infección pueden llegar al organismo humano por contacto directo
o indirecto, a través de las vías respiratoria, digestiva, o sanguínea. Los alimentos son una vía impor-
tante de transmisión de determinadas enfermedades, por ser un lugar adecuado para la proliferación
de los microorganismos.
Las principales medidas preventivas son:
– Limpieza y desinfección de todos los utensilios y superficies en el lugar de trabajo.
– Buenas prácticas higiénico-sanitarias en la manipulación de los alimentos.
– Aislamiento del foco de contaminación.

75
– Utilización de las señales de peligro biológico.
– Uso de equipos de protección individual adecuados a cada actividad (guantes, botas, mas-
carilla, gafas, etc.).
– Vigilancia de la salud, y vacunación del personal.

Riesgos ergonómicos
La movilización de cargas y las posturas corporales que se adquieren durante la actividad laboral
pueden provocar diversos daños como lumbalgias, ciática, dolores musculares, tendinitis, varices,
etc.
El RD 487/1997, de 14 de abril, establece las disposiciones mínimas de seguridad y de salud
relativas a la manipulación manual de cargas que entrañe riesgos, en particular dorsolumbares, para
los trabajadores.
Para evitar la aparición de estos problemas hay que tener en cuenta las siguientes premisas:
– Los puestos de trabajo tendrán un diseño adecuado para el desempeño de las tareas a rea-
lizar de manera cómoda y no forzada.
– Se utilizarán métodos de trabajo y equipos que disminuyan en lo posible el trabajo físico
realizado por la persona.
– Se reducirán las tareas que necesiten realizar movimientos repetitivos, automatizando estos
procesos siempre que sea posible.
– El trabajo se organizará estableciendo ritmos de trabajo adecuados, descansos, rotaciones,
etc.

Riesgos ligados a factores psicosociales


Los factores psicosociales influyen en todos los ámbitos de la vida, incluido el laboral. Las carac-
terísticas personales (edad, condiciones físicas, problemas familiares, etc.), las condiciones laborales
(inestabilidad laboral, salario insuficiente, falta de reconocimiento, etc.), la organización en el trabajo
(turnos, duración de la jornada, estructura de la empresa y estilo de mando, etc.), y la tarea a realizar
(repetitividad, aislamiento del puesto de trabajo, etc.), son factores que pueden afectar al equilibrio
mental o social del trabajador, afectando claramente a su salud.
Los principales daños que se pueden producir debido a factores psicosociales pueden ser de tipo
psicológico (agresividad, ansiedad, depresión, etc.), o de tipo psicosomático (estrés, fatiga, insatis-
facción laboral, problemas gástricos, envejecimiento prematuro, etc.).
Para evitarlo, se deben adoptar medidas preventivas como las siguientes:
– Los descansos diarios durante la jornada laboral serán suficientes.
– Las tareas que requieran mayor esfuerzo físico o mental se realizarán de forma rotativa, para
evitar la sobrecarga del trabajador.
– La organización del trabajo permitirá la participación de los trabajadores, estableciendo sis-
temas que fomenten el trabajo en equipo, y la comunicación.

EQUIPOS DE PROTECCIÓN INDIVIDUAL


Según la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, equipo de protección individual (EPI) es aquel
destinado a ser llevado o sujeto por el trabajador para que le proteja de uno o varios riesgos en su
puesto de trabajo.
Quedan excluidos de esta definición:
– La ropa de trabajo y uniformes corrientes.
– Los equipos de socorro y salvamento.
– Los equipos de protección de militares, policía y servicios de orden.

76
– Los equipos de protección en transporte por carretera.
– Material deportivo.
– Material de autodefensa.
– Equipos de detección y señalización de riesgos.
El RD 773/1997, de 30 de mayo, sobre la utilización de equipos de protección individual, esta-
blece las siguientes obligaciones tanto para el empresario como para el trabajador:

A) OBLIGACIONES DEL EMPRESARIO


– Determinar los puestos de trabajo en los que se necesita utilizar algún EPI.
– Determinar el tipo de EPI necesario en cada caso.
– Proporcionar al trabajador de forma gratuita los EPI necesario, y formarle e informarle sobre
su uso y mantenimiento.

B) OBLIGACIONES DEL TRABAJADOR


– Utilizar y cuidar correctamente los EPI.
– Colocar y ordenar los equipos después de utilizarlos.
– Informar a su superior de cualquier defecto o daño en los EPI.

C) CRITERIOS DE UTILIZACIÓN Y CONDICIONES DE USO


Los equipos de protección individual deben usarse cuando existe un riesgo para la salud que no
se ha podido evitar.
Estos supondrán una protección eficaz, sin ocasionar riesgos adicionales ni molestias innece-
sarias. Si se utilizan conjuntamente dos o más equipos para protegerse de más de un riesgo, éstos
deberán de ser compatibles.
La utilización, almacenamiento, mantenimiento y limpieza de los equipos de protección, se hará
según indiquen las instrucciones del fabricante.

D) TIPOS DE EPI
Hay distintos tipos de equipos de protección individual, y se pueden clasificar en dos grandes
grupos:
– Protección integral: protegen todo el cuerpo (ropa de protección frente a riesgo térmico,
químico, biológico o radiactivo, cinturones de seguridad y arneses, etc.)
– Protección parcial: protegen alguna parte concreta del cuerpo (casco, gafas, mascarilla,
guantes, calzado de seguridad, etc.)

2. Normas básicas sobre manipulación higiénica de los


alimentos

2.1. INTRODUCCIÓN
Los alimentos son sustancias que aportan todos los nutrientes que necesitamos para vivir. Pero
si presentan algún tipo de alteración, pueden suponer un riesgo para la salud.
La OMS (Organización Mundial de la Salud) define la higiene alimentaria como “el conjunto de
medidas necesarias para asegurar la salubridad, inocuidad y buen estado de los productos destinados
a la alimentación, en todas las etapas de su preparación”.

77
La contaminación del alimento se puede producir en cualquier etapa, no sólo en la elaboración
y distribución. Si partimos de una materia prima contaminada, aumentará el riesgo de intoxicación.
Por ello, hay que cumplir las normas de higiene en todo el proceso, desde la generación de la materia
prima, su transporte y conservación, hasta su manipulación, elaboración de platos, distribución y
servicio.
Los microorganismos encuentran en los alimentos todos los nutrientes necesarios para su multi-
plicación, en unas condiciones de temperatura y humedad favorables. Cuando el crecimiento micro-
biano es alto, la ingesta de los alimentos puede provocar el desarrollo de una enfermedad.
En algunas ocasiones, ciertos microorganismos pueden causar cambios en las características
organolépticas de los alimentos, que son aquellas cualidades propias del alimento, que podemos
percibir con los distintos sentidos. Estos casos suelen causar daños con menos frecuencia, ya que
se rechazará el consumo de alimentos que presentan aspecto desagradable a los sentidos como, por
ejemplo, una fruta arrugada y con manchas en la piel, un pescado maloliente, una carne oscura o con
apariencia viscosa, una verdura mustia y oscura, o una conserva con sabor ácido o picante.
En otros casos, no se aprecian modificaciones en las cualidades organolépticas del alimento, y
es aquí cuando el riesgo de intoxicación tras la ingesta es elevado.
Hay microorganismos que son perjudiciales para la salud, ya sea por acción directa, o porque
produzcan sustancias tóxicas (toxinas). Estos se denominan microorganismos patógenos. Los micro-
organismos no patógenos también pueden llegar a provocar daño si se multiplican excesivamente en
el alimento.
El cumplimiento de las normas de higiene alimentaria no va a asegurar al 100% la salubridad del
alimento, pero sí va a minimizar el riesgo para la salud.

2.2. NORMAS BÁSICAS DE HIGIENE


El manipulador de alimentos juega un papel esencial en la prevención de la transmisión de infec-
ciones e intoxicaciones alimentarias. Para ello debe respetar al máximo las siguientes normas básicas
en el ejercicio de sus funciones:
– El manipulador tendrá una higiene máxima en su aseo personal:
* Ropa e indumentaria de color claro.
* Calzado impermeable.
* Cubrecabezas y/o redecilla en su caso.
* Todo ello debe ser exclusivo para su puesto de trabajo.
– Usará guantes y mascarilla en el proceso de envasado o emplatado de alimentos, así como
en cualquier otra tarea de manipulación, principalmente cuando el alimento manipulado
va a ser consumido sin ser sometido a cocción o cualquier otro tratamiento que asegure la
eliminación de microorganismos.
– Está prohibido fumar, comer o masticar chicle durante la realización del trabajo.
– Deberá lavarse las manos con agua caliente y jabón cada vez que cambie de actividad, área
de trabajo, tras ir al baño, y siempre que sea necesario.
– Si un manipulador es portador de gérmenes patógenos será separado del trabajo y no se
podrá reincorporar al mismo hasta que no haya cesado dicha infección.
– En el caso de tener algún corte o herida, se cubrirá con un apósito adecuado, que impida el
contacto con el alimento o los utensilios utilizados.
– Procurará hablar lo menos posible y no toser o estornudar sobre los alimentos.
– Los utensilios y superficies de trabajo se mantendrán perfectamente limpios y desinfecta-
dos.
– No se prepararán productos crudos y elaborados en el mismo espacio.
– No se permite la entrada a las zonas de elaboración alimentos a toda persona ajena al ser-
vicio que no vaya equipada con la indumentaria adecuada.

78
2.3. REQUISITOS HIGIÉNICOS GENERALES APLICABLES A TODOS LOS
OPERADORES DE EMPRESA ALIMENTARIA
El Reglamento 852/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 29 de abril, relativo a la
higiene de los productos alimenticios, se refiere en su Anexo II a los requisitos higiénicos de las em-
presas alimentarias:

2.3.1.Requisitos generales de los locales destinados a los productos alimenticios


1. Los locales se conservarán limpios y en buen estado de mantenimiento.

2. Su disposición, diseño, construcción, emplazamiento y tamaño, posibilitará lo siguiente:

– Permitirá su limpieza y desinfección.

– Dispondrá de espacio suficiente para realizar las operaciones de forma higiénica.

– La manipulación y almacenamiento se harán a temperatura adecuada, que se podrá


comprobar y registrar.

– Reducirá al mínimo la contaminación por aire.

– Evitará la acumulación de suciedad, el contacto con materiales tóxicos, el depósito de


partículas sobre los alimentos y la formación de condensación o moho.

– Permitirá realizar el control de platas.

3. Los inodoros serán suficientes y no deberán comunicar directamente con la sala en la que
se manipulen alimentos.

4. Habrá nº suficiente de lavabos con agua corriente caliente y fría, y material de limpieza y
secado higiénico.

5. Deberá disponer de medios adecuados y suficientes de ventilación mecánica no natural, y se


evitarán las corrientes de aire desde zonas contaminadas a zonas limpias.

6. Se dispondrá de suficiente luz natural o artificial.

7. Las redes de evacuación de aguas residuales serán suficientes, y estarán concebidas de


modo que se evite todo riesgo de contaminación, en particular para los alimentos.

8. Cuando sea necesario, el personal deberá disponer de vestuarios adecuados.

9. Los productos de limpieza y desinfección no se almacenarán en las zonas donde se manipu-


len alimentos.

2.3.2.Requisitos específicos de las salas conde se manipulan alimentos, excepto


comedores
Las salas en la que se preparen, traten o transformen alimentos, deberán permitir las prácticas
correctas de higiene alimentaria, y en particular dispondrán de:
– Suelos y paredes en buen estado y fáciles de limpiar y desinfectar. Materiales impermeables,
no absorbentes, lavables y no tóxicos. Los suelos dispondrán de sistema de desagüe. Las
paredes serán lisas hasta una altura adecuada para las operaciones que deban realizarse.
– Techos y falsos techos que no permitirán la acumulación de suciedad, condensación o
moho.

79
– Ventanas que impidan la acumulación de suciedad, y dispongan de pantallas contra insectos
que puedan desmontarse con facilidad para su limpieza.
– Puertas fáciles de limpiar y desinfectar.
– Las superficies donde se manipulen o estén en contacto los productos alimenticios, se man-
tendrán en buen estado, y serán de materiales lisos, lavables, resistentes a la corrosión y
no tóxicos.
Se dispondrá de instalaciones adecuadas para la limpieza, desinfección y almacenamiento del
equipo y utensilios.
Los fregaderos o instalaciones para el lavado de alimentos, tendrán suministro de agua potable.

2.3.3. Transporte
Los receptáculos de vehículos o contenedores utilizados para transportar productos alimenticios,
se mantendrán limpios y en buen estado. Sólo se utilizarán para transporte de productos alimenticios,
y si se trasporta cualquier otra cosa, deberá existir una separación efectiva de los productos, para
evitar la contaminación.
Los productos alimenticios a granel en estado líquido, granulado en polvo, deberán trans-
portarse en contenedores o cisternas reservados para tal fin, en los que figure indicación clara e
indeleble sobre su utilización, o bien “exclusivamente para productos alimenticios”.
Cuando se utilice el receptáculo de vehículo o contenedor para el transporte de productos no
alimenticios, o productos alimenticios distintos, deberá limpiarte eficazmente para evitar riesgo de
contaminación.
Los productos alimenticios se colocarán y protegerán para su transporte, de forma que se reduz-
ca al mínimo el riesgo de contaminación.
Cuando sea necesario, los receptáculos de vehículos de transportes o contenedores, manten-
drán los alimentos a la temperatura adecuada y controlada.

2.3.4. Requisitos del equipo


Los artículos, instalaciones y equipos que estén en contacto con los productos alimenticios, de-
berán limpiarse y desinfectarte con frecuencia, y se conservarán para reducir al mínimo el riesgo de
contaminación. Si fuese necesario, dispondrán de dispositivos de control adecuados.

2.3.5. Desperdicios de productos alimenticios


1. Se retirarán con la mayor rapidez posible de las salas donde se depositan, para evitar su
acumulación.
2. Se depositarán en contenedores provistos de cierre, que se mantengan en buen estado y
sean de fácil limpieza y desinfección.
3. Se tomarán las medidas adecuadas para su almacenamiento, y eliminación. Los depósitos
de desperdicios se mantendrán limpios, y libres de animales y organismos nocivos.
4. Se eliminarán higiénicamente y sin perjudicar al medio ambiente.

2.3.6. Suministro de agua


– Deberá contarse con suministro adecuado de agua potable.
– El hielo en contacto con los alimentos deberá elaborarse, manipularse y almacenarse en
condiciones que lo protejan de toda contaminación.
– El vapor utilizado en contacto directo con los alimentos, no contendrá ninguna sustancia que
entrañe peligro para la salud o pueda contaminar el producto.

80
2.3.7. Higiene del personal
– Las personas que trabajen en una zona de manipulación de productos alimenticios, de-
berán mantener un elevado grado de limpieza, y llevarán vestimenta adecuada, limpia y
protectora.
– Las personas que padezcan o sean portadoras de una enfermedad que pueda transmitirse a
través de los alimentos, no deberán estar autorizadas a manipular los alimentos ni a entrar
en zonas de manipulación cuando exista riesgo de contaminación directa o indirecta. Toda
persona que se hale en tales circunstancias, informará al operador de la empresa de la
enfermedad o síntomas que presenta.

2.3.8. Disposiciones aplicables a los productos alimenticios


1. Ningún operador de empresa alimentaria deberá aceptar materias primas, ingredientes u
otro material que intervenga en la transformación de los productos, si se sabe que están
contaminados, o cabe prever razonablemente que lo estén.
2. Las materias primas e ingredientes se almacenarán en condiciones adecuadas, que permi-
tan evitar su deterioro y protegerlos de la contaminación.
3. En todas las etapas los productos deberán estar protegidos de los focos de contaminación,
que pueda hacerlos no aptos para el consumo humano o nocivos para la salud.
4. Deberán aplicarse procedimientos adecuados de lucha contra las plagas, y para evitar el
acceso de animales domésticos.
5. Las materias primas o productos no deberán conservarse a temperaturas que puedan
dar lugar a riesgos para la salud. No se interrumpirá la cadena del frío. Se dispondrá
de salas adecuadas y con capacidad suficiente para el almacenamiento refrigerado
separado.
6. Cuando los productos alimenticios deban conservarse o servirse a bajas temperaturas,
deberán refrigerarse cuanto antes, una vez concluida la fase del tratamiento térmico o pre-
paración.
7. La descongelación se hará de modo que se reduzca al mínimo el riesgo de multiplicación
de microorganismos patógenos o la formación de toxinas. Durante este periodo, estarán
sometidos a temperaturas que no supongan un riesgo para la salud.
8. Las sustancias peligrosas o no comestibles, incluidos los piensos, deberán llevar su pertinen-
te etiqueta, y se almacenarán en recipientes separados y bien cerrados.

2.3.9. Requisitos de envasado y embalaje de productos alimenticios

Los envases serán de materiales no contaminantes, y se almacenarán de manera que no estén


expuestos a riesgo de contaminación, garantizando la integridad de los recipientes y su limpieza.
Los envases y embalajes que vuelvan a utilizarse para productos alimenticios, deberán ser de
fácil limpieza.

2.3.10. Formación

Los operadores de empresa alimentaria deberán garantizar:


1. La supervisión, instrucción y formación de los manipuladores de alimentos en cuestiones de
higiene alimentaria.
2. El cumplimiento de todos los requisitos de la legislación, relativo a los programas de forma-
ción para los trabajadores.

81
2.4. REGLAMENTO DE MANIPULADORES DE ALIMENTOS
(R.D. 202/2000, de 11 de febrero)
El Real Decreto 202/2000 establece las normas generales de higiene de los manipuladores de
alimentos, las responsabilidades de las empresas y las modalidades para la verificación de la obser-
vancia de dichas normas.
Obliga a los manipuladores de alimentos y a las empresas del sector alimentario donde presten
sus servicios, y será de aplicación a los aspectos referidos a la preparación, fabricación, transforma-
ción, elaboración, envasado, almacenamiento, transporte, distribución, manipulación, venta, sumi-
nistro y servicio de productos alimenticios al consumidor.

2.4.1. Definiciones
Manipulador de alimentos: toda persona que, por su actividad laboral, tiene contacto directo con
los alimentos durante su preparación, fabricación, transformación, elaboración, envasado, almacena-
miento, transporte, distribución, venta, suministro y servicio.
Manipulador de mayor riesgo: los manipuladores cuya práctica puede ser determinante en rela-
ción con la seguridad y salubridad de los alimentos.
Se considerarán manipuladores de mayor riesgo los dedicados a las siguientes actividades:
a) Elaboración y manipulación de comidas preparadas para venta, suministro y servicio directo
al consumidor o a colectividades.
b) Aquellas otras que puedan calificarse como de mayor riesgo por la autoridad sanitaria com-
petente, según datos epidemiológicos, científicos o técnicos.

2.4.2. Requisitos de los manipuladores de alimentos


Los manipuladores de alimentos deberán:
– Recibir formación en higiene alimentaria.
– Cumplir las normas de higiene en cuanto a actitudes, hábitos y comportamiento.
– Conocer y cumplir las instrucciones de trabajo establecidas por la empresa para garantizar la
seguridad y salubridad de los alimentos.
– Mantener un grado elevado de aseo personal, llevar una vestimenta limpiar y de uso exclu-
sivo y utilizar, cuando proceda, ropa protectora cubrecabeza y calzado adecuado.
– Cubrirse los cortes y las heridas con vendajes impermeables apropiados.
– Lavarse las manos con agua caliente y jabón o desinfectante adecuado, tantas veces como
lo requieran las condiciones de trabajo y siempre antes de incorporarse a su puesto, o des-
pués de una ausencia.
Igualmente, durante el ejercicio de la actividad, los manipuladores no podrán:
– Fumar, masticar goma de mascar, comer en el puesto de trabajo, estornudar o toser sobre
los alimentos ni realizar cualquier otra actividad que pueda ser causa de contaminación de
los alimentos.
– Llevar puestos efectos personales que puedan entrar en contacto directo con los alimentos,
como anillos, pulseras, relojes u otros objetos.
Cualquier persona que padezca una enfermedad de transmisión alimentaria o que esté afecta-
da, entre otras patologías, de infecciones cutáneas o diarreas, que puedan causar la contaminación
directa o indirecta de los alimentos, deberá informar con la finalidad de que se valore la necesidad
de someterse a examen médico, y en caso necesario, su exclusión temporal de la manipulación de
productos alimenticios.

82
Las personas de las que el responsable del establecimiento sepa o tenga indicios razonables
de que se encuentran en las condiciones referidas en el párrafo anterior, deberán ser excluidas de
trabajar en zonas de manipulación de alimentos.

2.4.3. Formación
– La empresa garantizará que los manipuladores de alimentos dispongan de una formación
adecuada en higiene de acuerdo con su actividad laboral.
– La formación y supervisión de los manipuladores de alimentos, estarán relacionadas con la
tarea a realizar y con los riegos que conllevan sus actividades para la seguridad alimenta-
ria.
– Se impartirá por la propia empresa o por una empresa o entidad autorizada por la autoridad
sanitaria competente.
– Los programas de formación podrán tener carácter permanente o periódico.

2.4.4. Acreditación de la formación


Las empresas del sector alimentario acreditarán el nivel de formación que impartan a sus traba-
jadores.
Las entidades autorizadas o las autoridades sanitarias competentes acreditarán el aprovecha-
miento de la formación recibida por los manipuladores de alimentos mediante la expedición de cer-
tificados. En el caso de manipuladores de mayor riesgo, podrán exigir que sea acreditada mediante
un carné de manipulador.

2.4.5. Control y supervisión de la autoridad competente


La autoridad sanitaria competente:
– Aprobará y controlará los programas de formación impartidos por las empresas y entidades
autorizadas con el fin de comprobar que se está impartiendo el nivel de formación adecuado
a los manipuladores.
– Verificará, mediante la constatación del cumplimiento de las prácticas correctas de higiene,
que los manipuladores de alimentos aplican los conocimientos adquiridos.
– En el caso de incumplimiento de las prácticas correctas de higiene por parte del manipula-
dor, la autoridad sanitaria competente podrá adoptar las medidas que correspondan para
garantizar la seguridad y salubridad de los alimentos.
Los responsables de las empresas del sector alimentario, deberán disponer de la documentación
que demuestre los tipos de programas de formación impartidos a sus manipuladores, la periodicidad
con que los realiza, en su caso, y la supervisión de las prácticas de manipulación.
En situaciones de carácter extraordinario y sin perjuicio de lo dispuesto en este Real Decreto y en
las disposiciones comunitarias de aplicación, las autoridades sanitarias competentes podrán exigir la
realización de cuantos exámenes médicos y pruebas analíticas consideren oportunas para proteger
la salud de los consumidores.

2.4.6. Acreditación de la formación


Las empresas del sector alimentario que formen a sus trabajadores en higiene alimentaria, se
ajustarán a lo previsto en esta disposición y acreditarán el nivel de formación que les haya sido im-
partido.
Las entidades autorizadas o las autoridades sanitarias competentes acreditarán el aprovechamien-
to de la formación recibida por los manipuladores de alimentos durante los cursos de formación en
higiene alimentaria mediante la expedición de certificados de formación a aquellos manipuladores de
alimentos cuyas empresas no puedan asumir dicha formación.

83
En el caso de manipuladores de mayor riesgo, las autoridades sanitarias competentes podrán exigir,
en su ámbito territorial, que la formación específica de aquellos sea acreditada mediante un carné de ma-
nipulador, expedido en las condiciones que dichas autoridades establezcan.
El carné de manipulador será expedido por la autoridad competente o por la entidad autorizada,
cuando aquélla lo delegue y será válido en todo el territorio nacional. Llevará inscrito, como mínimo, el
nombre y los apellidos del manipulador, su número de documento nacional de identidad y la actividad
a la que se dedique.

2.5. ToxIinfecciones alimentarias


La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que un país desarrollado debe tener con-
troladas las enfermedades alimentarias, siendo su número inversamente proporcional al grado de
desarrollo.
La incidencia de las toxiinfecciones alimentarias no es la misma a lo largo de todo el año. La
aparición de estas enfermedades es más frecuente en primavera y verano, cuando la temperatura
ambiental aumenta favoreciendo el desarrollo bacteriano. También es cierto que en esta época apa-
recen muchos establecimientos de temporada, que a veces no cumplen las normas de higiene.
El número de brotes en el medio familiar es mayor que en establecimientos para colectividades.
Sin embargo, el número de afectados es mayor cuando se produce la contaminación en alimentos
destinados a colectividades, como restaurantes, hospitales, residencias, colegios, etc. En estos me-
dios se elaboran comidas para muchas personas, y de ahí deriva la importancia de estos brotes.
La gravedad de la enfermedad dependerá también del colectivo afectado. Los grupos de mayor
riesgo son los niños, los ancianos y los enfermos. En estos casos, el sistema inmunitario no funciona al
100%: en los niños no se ha desarrollado plenamente, en los ancianos ha perdido eficacia con la edad,
y en los enfermos las defensas están temporalmente bajas.
Alteraciones de los alimentos. Contaminación de los alimentos. Medios de transmisión de los
gérmenes. Condiciones que favorecen su desarrollo.

3. LESIONES Y AFECCIONES COMUNES

3.1. Enfermedades profesionales


Según el artículo 116 del Texto Refundido de la Ley General de Sanidad: se entenderá por
enfermedad profesional la contraída a consecuencia del trabajo ejecutado por cuenta ajena en las
actividades que se especifiquen en el cuadro que se apruebe por las disposiciones de aplicación y
desarrollo de la Ley, y que esté provocada por la acción de los elementos o sustancias que en dicho
cuadro se indiquen para cada enfermedad profesional.
En tales disposiciones se establecerá el procedimiento que haya de observarse para la inclusión
en dicho cuadro de nuevas enfermedades profesionales que se estime deban ser incorporadas al
mismo. Dicho procedimiento comprenderá, en todo caso, como trámite preceptivo, el informe del
Ministerio de Sanidad y Consumo.
Podemos comprobar, por tanto, que, para calificar una enfermedad como «profesional» deben
darse dos requisitos:
1. Uno material: que la enfermedad se haya contraído como consecuencia del trabajo ejecu-
tado por cuenta ajena.
2. Otro formal: que se produzcan en aquellas actividades que se encuentren incluidas en el
cuadro que contemplan las disposiciones reglamentarias. La lista vigente se aprobó por el
Real Decreto de 12 de mayo de 1978.

84
LISTA DE ENFERMEDADES PROFESIONALES:
A) Enfermedades profesionales producidas por los agentes quirúrgicos siguientes:
1. Plomo y sus compuestos.
2. Mercurio y sus compuestos.
3. Cadmio y sus compuestos.
4. Manganeso y sus compuestos.
5. Cromo y sus compuestos.
6. Níquel y sus compuestos.
7. Berilio (glucinio) y sus compuestos.
8. Talio y sus compuestos.
9. Vanadio y sus compuestos.
10. Fósforo y sus compuestos.
11. Arsénico y sus compuestos.
12. Cloro y sus compuestos inorgánicos.
13. Bromo y sus compuestos inorgánicos.
14. Yodo y sus compuestos inorgánicos.
15. Flúor y sus compuestos.
16. Ácido nítrico.
17. Óxido de azufre.
18. Amoniaco.
19. Anhídrido sulfuroso.
20. Ácido sulfúrico.
21. Ácido Sulfhídrico.
22. Sulfuro de Carbono.
23. Óxido de Carbono.
24. Oxicloruro de Carbono.
25. Ácido cianhídrico, cianuro y compuestos de cianógeno.
26. Hidrocarburos alifáticos saturados o no; cíclicos o no, constituyentes del éter, del petró-
leo y de la gasolina.
27. Derivados halogenados de los hidrocaburos alifáticos saturados o no, combustibles y
desengrasantes.
28. Alcoholes.
29. Glicoles.
30. Ésteres y sus derivados.
31. Cetonas.
32. Ésteres orgánicos y sus derivados halogenados.
33. Ácidos orgánicos.
34. Aldehídos.

85
35. Nitroderivados alifáticos.
36. Ésteres de Ácido nítrico.
37. Benceno, Tolueno, Xileno y otros homólogos del benceno.
38. Naftaleno y sus homólogos.
39. Derivados halogenados de los hidrocarburos aromáticos.
40. Fenoles, homólogos y sus derivados halogenados.
41. Aminas.
42. Poliuretanos.
43. Nitroderivados de los hidrocarburos aromáticos y de los fenoles.
B) Enfermedades profesionales de la piel causadas por sustancias y agentes no com-
prendidos en alguno de los otros apartados (cáncer cutáneo y lesiones cutáneas
precancerosas).
C) Enfermedades profesionales provocadas por la inhalación de sustancias y agentes
no comprendidos en otros apartados:
1. Neumoconiosis (silicosis, asbestosis, neumoconiosis debida a los polvos de silicatos,
cannabosis y bagozosis).
2. Afecciones broncopulmonares debidas a los polvos o humos de aluminio o de sus com-
puestos.
3. Afecciones broncopulmonares debidas a los polvos de metales duros, talco, etc.
4. Afecciones broncopulmonares causadas por los polvos de escorias Thomas.
5. Asma provocado en el medio profesional por las sustancias no incluidas en otros apar-
tados.
6. Enfermedades causadas por irritación de las vías aéreas superiores por inhalación o
ingestión de polvos, líquidos, gases o vapores.
D) Enfermedades profesionales infecciosas y parasitarias: en el gráfico siguiente se
puede comprobar cuáles son las más importantes por su magnitud y frecuencia.
E) Enfermedades profesionales producidas por agentes físicos:
1. Enfermedades provocadas por radiaciones ionizantes.
2. Catarata producida por la energía radiante.
3. Hipoacusia o sordera provocada por el ruido.
4. Enfermedades provocadas por trabajos con aire comprimido.
5. Enfermedades osteo-articulares o agioneuróticas provocadas por las vibraciones mecá-
nicas.
6.1. Enfermedades de las bolsas serosas debidas a la presión, celulitis subcutánea.
6.2. Enfermedades por fatiga de las vainas tendinosas.
6.3. Lesiones del menisco.
6.4. Arrancamiento por fatiga de las apófisis espinosas.
6.5. Parálisis de los nervios debida a la presión.
6.6. Nistagmos de los mineros.

86
MECANISMO ACTIVIDADES
ENFERMEDAD FUNDAMENTAL VÍAS DE ENTRADA CON RIESGO
DE TRANSMISIÓN

TÉTANOS - Contacto directo - Cutánea (a través de las - Agricultores-ganaderos


heridas) - Todos los trabajos con la
posibilidad de herirse y
contaminarse con tierra

- Contacto con tejidos de - Cutánea (contacto - Agricultores-pastores


animales enfermos directo) - Materiales, peleteros,
- Piel, pelos, lana de - Respiratoria (por curtidores
CARBUNCO
animales infectados esporas) - Veterinarios
- Tierra en contacto con - Digestiva (muestra de
animales infectados carne contaminada)
BACTERIAS

- Sangre, orina, secreciones - Cutánea (heridas) - Campesinos


BRUCELOSIS vaginales, productos - Aérea (establos, - Mataderos
(Fiebre de abortivos (placenta) de laboratorios) - Laboratorios
malta) animales infectados - Digestiva (ingesta de - Veterinarios
leche, quesos)

- Agua, terreno húmedo o - Cutánea (sobre todo - Granjeros-ganaderos


vegetación contaminada si la piel está lesionada) - Poceros-mineros
LEPTOSPIROSIS - Orina y tejidos de los - Digestiva (ingesta de - Mataderos
animales infectados alimentos contaminados - Pescadores
por la orina animal) - Tropas militares
- Veterinarios

- Saliva de personas - Respiratoria - Granjeros


contaminadas - Gástrica - Mineros
TUBERCULOSIS - Objetos contaminados - Cutánea - Marinos
- Polvo y aire en granjas - Personal sanitario
- Veterinarios
- Saliva de los animales - A través del mordisco - Guardabosques
rabiosos del animal rabioso - Personal de
RABIA conservación
de la naturaleza
- Veterinarios
VIRUS

- Por contacto directo con - Heridas - Personal Sanitario


enfermos - Vía aérea (saliva)
HEPATITIS B
- Agua - Igual que en el SIDA
- Material infectado
- Directo: - A través de heridas - Personal Sanitario
Sangre o pinchazos - Policías
Instrumental médico - Por contacto sexual - Bomberos
Hojas de afeitar con enfermos y - Prostitución
SIDA portadores
Cepillo de dientes
- No demostrado: - Por contacto con
Fluidos corporales sangre procedente
de individuos
enfermos o portadores

Principales enfermedades infecciosas y parasitarias

87
F) Enfermedades sistemáticas:

TRABAJO AGENTE ÓRGANO AFECTADO

Cavidad y
Trabajadores de la madera Madera senos
nasales

Trabajadores del cuero y calzado Cuero Cavidad y


senos
nasales

Minero extracción hierro Óxido de Pulmón


Fundición de hierro hierro Laringe
Fundidores metal y
pulimentadores plata

Fundidores níquel Niquel Senos


Mezcladores, calcinadores nasales
Trabajadores electrolisis Pulmón

Mineros, fundidores Arsénico Piel


Trabajadores insecticidas y Pulmón
pulverizadores Hígado
Curtidores
Industria química y linóleum
Fabricantes de baterías

Manipuladores del cromo Cromo Cavidad y


Blanqueadores de tejidos senos
Trabajadores del vidrio, nasales
cerámica y linóleum Pulmón
Fabricantes de baterías Laringe
Trabajadores del acetileno y
anilinas

Mineros molineros, textiles Asbesto Pulmón


Aislamientos Peritoneo
Astilleros

Contactos con lubricantes, Petróleo Cavidad


carbones, aceites de parafina, Cok de nasal
cera o cok petróleo Laringe
Manipuladores del caucho Ceras Pulmón
Tejedores Creosota Piel
Probadores de reactores Diésel Esquistos Escroto
Aceites
minerales

Trabajadores del gas de Gas de Laringe


mostaza mostaza Pulmón
(sulfuro de Tráquea
dicloroetileno) Bronquios

Carcinógenos profesionales comunes

88
Al contrario de lo que ocurre con los accidentes laborales, la tasa de enfermedades de origen
laboral en España, es muy inferior a la de los países europeos, debido a que aquí las enfermedades
profesionales no se declaran o se declaran muy poco.
Actualmente se están realizando estudios en diferentes Comunidades Autónomas, dando como
resultado que probablemente el número de enfermedades profesionales sea diez veces superior al
que se declara oficialmente. El factor que probablemente esté influyendo más en este sentido es
la falta de información tanto a nivel de trabajadores como de empresarios.

3.2. Lesiones derivadas de las posturas en los puestos de


trabajo

3.2.1. Campos de actuación de la Ergonomía


Según sea el campo de actuación de la Ergonomía se puede clasificar en:
– Ergonomía geométrica
– Ergonomía ambiental
– Ergonomía temporal
1. Ergonomía geométrica: se ocupa del estudio de la relación entre el ser humano y las con-
diciones métricas de su puesto de trabajo en lo relativo a su comodidad y confort estático (trabajo
estático), tanto en posiciones de pie como sentado, pie-sentado, etc. Su finalidad es conseguir
que las dependencias, despachos, habitaciones, mesas y sillas, mandos para la manipulación de
instrumentos, etc., tengan un diseño y disposición que garanticen la seguridad del trabajador, eviten
esfuerzos superfluos, eviten la fatiga muscular, psicológica, etc.
2. Ergonomía ambiental: establece la relación entre la persona (trabajador) y las condiciones
medioambientales. Se trata de prevenir la aparición de enfermedades profesionales y conseguir el
máximo bienestar posible para el trabajador. Se cuidan de manera especial las condiciones del medio
donde se trabaja para garantizar el mayor confort posible y sensación de bienestar. Es necesario para
ello cuidar la temperatura, grado de humedad, sonoridad del ambiente, luz, presión atmosférica en
caso de aire acondicionado, característica de la pintura existente en paredes, decoración, etc.
3. Ergonomía temporal: se ocupa sobre todo de estudiar la relación entre la fatiga producida
en el trabajo y el tiempo dedicado al descanso. Tiene importancia para facilitar el descanso y evitar la
fatiga física y psicológica, una distribución de las horas laborales semanales en jornadas con horarios
limitados y descansos intermedios que eviten la fatiga. Surge así la necesidad de estudiar, en función
de las características del trabajo desarrollado (físico, intelectual, intensidad, biorritmos, etc.), el tipo
de jornada laboral: jornada partida, continua, a turnos, etc.

3.2.2. Ergonomía del puesto de trabajo


A la hora de planificar y diseñar un puesto de trabajo, no se tiene en cuenta a las personas, ya
que éstas son diferentes unas de otras.
Igualmente ocurre cuando se diseña un aparato, es decir, hay un mayor interés por las cualidades
técnicas de ese aparato que por las características propias de la persona que va a utilizarlo.
Cada vez que realicemos un estudio ergonómico de un puesto de trabajo tendremos en cuenta las
características de la persona: peso, talla, edad, sexo, nivel cultural, capacidad de adaptación, resistencia
física, etc. para favorecer la adaptación entre dicho puesto y la persona.
Al hacer un estudio ergonométrico de un puesto de trabajo, se intenta que la persona desa-
rrolle el máximo trabajo, evitando la pérdida de tiempo por desadaptación al medio y sobre todo
los posibles problemas físicos que puedan desencadenar (trabajo dinámico). Entre estos proble-
mas físicos, destacan las lesiones de la extremidad superior producidas por:
– Movimientos repetidos de la mano y muñeca.
– Tareas habituales que requieren el empleo de gran fuerza con las manos.

89
– Tareas que precisen posiciones o movimientos forzados de la mano (hiperflexión o hiperex-
tensión).
– Uso regular y continuado de herramientas de mano vibrátiles.
– Presión sobre la muñeca o sobre la palma de la mano de forma frecuente o prolongada.
– Realización de movimientos de pinzas con los dedos de forma repetida.
Entre las patologías más frecuentes de la extremidad superior se encuentran:
– Síndrome del túnel carpiano: este síndrome se produce por la compresión del nervio mediano
a su paso por el túnel del carpo. Las manifestaciones clínicas más comunes en este síndrome
son: hinchazón, hormigueo y entumecimiento en la mano afectada.
– Tendinitis: se produce por esfuerzos repetidos con la muñeca.
– Lumbalgias: la lumbalgia es un dolor que se localiza en la región inferior de la espalda. En
esta parte se encuentra la zona lumbar, que contiene cinco vértebras (L1, L2, L3, L4 y L5)
Estas vértebras son las que tienen mayores dimensiones y soportan mayor peso. Las postu-
ras laborales que pueden producir lumbalgias son:
* Realización de trabajos forzados con el tronco inclinado.
* Levantamiento y manejo de artículos pesados.
* Trabajos al aire libre condicionados por los cambios climáticos.
* Largos períodos de tiempo de pie.
* Largos períodos de tiempo sentados.
* Uso de vehículos y maquinarias que producen vibraciones.
Para prevenir las lumbalgias hay que tener en cuenta que se debe actuar ergonómicamente sobre el
puesto de trabajo realizando un diseño de tareas y actividades. También es importante el uso de ropa hol-
gada, no usar tacones, etc., en definitiva, pensar en la propia salud cada vez que se realiza un trabajo.
Algunos ejemplos de posiciones ergonómicas se ilustran en las siguientes figuras:

Altura de la cabeza

Altura del hombro

5 kg
Altura del codo

Altura de los nudillos

Altura de media pierna

90
Para prevenir las lumbalgias, hay que tener en cuenta:
a) Características de la carga
La manipulación de una carga puede presentar un riesgo, en particular dorsolumbar, en los casos
siguientes:
– Cuando la carga es demasiado pesada o demasiado grande.
– Cuando es voluminosa o difícil de sujetar.
– Cuando está en equilibrio inestable o su contenido corre el riesgo de desplazarse.
– Cuando está colocada de tal modo que debe sostenerse o manipularse a distancia del tronco
o con torsión o inclinación del mismo.
– Cuando la carga, debido a su aspecto exterior o a su consistencia, puede ocasionar lesiones
al trabajador, en particular en caso de golpe.
b) Esfuerzo físico necesario
Un esfuerzo físico puede entrañar un riesgo, en particular dorsolumbar, en los casos siguientes:
– Cuando es demasiado importante.
– Cuando no puede realizarse más que por un movimiento de torsión o de flexión del tronco.
– Cuando puede acarrear un movimiento brusco de la carga.
– Cuando se realiza mientras el cuerpo está en posición inestable.
– Cuando se trate de alzar o descender la carga con necesidad de modificar el agarre.
c) Características del medio de trabajo
Las características del medio de trabajo pueden aumentar el riesgo, en particular dorsolumbar,
en los casos siguientes:
– Cuando el espacio libre, especialmente vertical, resulta insuficiente para el ejercicio de la
actividad de que se trate.
– Cuando el suelo es irregular y, por tanto, puede dar lugar a tropiezos o bien es resbaladizo
para el calzado que lleve el trabajador.
– Cuando la situación o el medio de trabajo no permite al trabajador la manipulación manual
de cargas a una altura segura y en una postura correcta.
– Cuando el suelo o el plano de trabajo presentan desniveles que implican la manipulación de
la carga en niveles diferentes.
– Cuando el suelo o el punto de apoyo son inestables.
– Cuando la temperatura, humedad o circulación del aire son inadecuadas.
– Cuando la iluminación no sea adecuada.
– Cuando exista exposición a vibraciones.
d) Exigencias de la actividad
La actividad puede entrañar riesgo, en particular dorsolumbar, cuando implique una o varias de
las exigencias siguientes:
– Esfuerzos físicos demasiado frecuentes o prolongados en los que intervenga en particular la
columna vertebral.
– Período insuficiente de reposo fisiológico o de recuperación.
– Distancias demasiado grandes de elevación, descenso o transporte.
– Ritmo impuesto por un proceso que el trabajador no pueda modular.
e) Factores individuales de riesgo
Constituyen factores individuales de riesgo:
– La falta de aptitud física para realizar las tareas en cuestión.

91
– La inadecuación de las ropas, el calzado u otros efectos personales que lleve el trabajador.
– La insuficiencia o inadapatación de los conocimientos o de la formación.
– La existencia previa de patología dorsolumbar.

4. emergencias. PRIMEROS AUXILIOS

4.1. Primeros auxilios. Organización


La rápida actuación ante un accidente puede salvar la vida de una persona o evitar el empeora-
miento de las posibles lesiones que padezca; así pues, ha de ser un objetivo prioritario de la empresa
organizar los primeros auxilios con los medios suficientes tanto humanos como materiales, mante-
niendo los equipos bien entrenados, adecuándolos a los riesgos propios de la empresa y de acuerdo
con la legislación.
El artículo 20 del capítulo III de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos La-
borales, señala como obligación del empresario el análisis de las posibles situaciones de emergencia,
así como la adopción de las medidas necesarias, entre otras, en materia de primeros auxilios. Aquí
trataremos los aspectos principales que deben tenerse en cuenta en la organización de los primeros
auxilios en la empresa.

4.1.1. Aspectos principales en la organización de los primeros auxilios en la


empresa
Tal como indica la mencionada Ley, los puntos que se deben considerar en la organización de los
primeros auxilios en la empresa son los siguientes:
– Designación del personal encargado de poner en práctica las medidas en materia de prime-
ros auxilios.
– Comprobación periódica del correcto funcionamiento de estas medidas.
– Organización de las relaciones que sean necesarias con servicios externos para garantizar la
rapidez y eficacia de las actuaciones.
– Formación adecuada del personal, disposición del material adecuado y número suficiente de
personal; todo ello en función de los riesgos de cada empresa.

4.1.2. Cadena de socorro


Entre la víctima y la atención especializada existen una serie de eslabones que deben ser infor-
mados, formados y entrenados para asegurar la rapidez y eficacia de la actuación frente a emergen-
cias: testigos, telefonistas y socorristas.

A) Testigos
En cuanto a los testigos, y debido a la importancia de esta figura dentro de la organización de los
primeros auxilios, sería conveniente que todos los trabajadores estuvieran informados (carteles infor-
mativos, charlas informales, folletos explicativos, etc.) sobre lo que en primeros auxilios se conoce
como PAS: Proteger, Avisar, Socorrer.
a) Proteger: Antes de actuar, hemos de tener la seguridad de que tanto el accidentado como
nosotros mismos estamos fuera de todo peligro. Por ejemplo, ante un ambiente tóxico, no
atenderemos al intoxicado sin antes proteger nuestras vías respiratorias (uso de máscaras
con filtros adecuados) pues, de lo contrario, nos accidentaríamos nosotros también.
b) Avisar: A continuación, siempre que sea posible, daremos aviso a los servicios sanitarios
(médico, ambulancia, etc.) de la existencia del accidente, y así activaremos el Sistema de

92
Emergencia. Inmediatamente después, y en espera de ayuda, podemos empezar a soco-
rrer.
c) Socorrer: Una vez hemos Protegido y Avisado, procederemos a actuar sobre el accidentado,
reconociendo sus signos vitales siempre por el siguiente orden: primero, la conciencia; se-
gundo, la respiración, y tercero, el pulso.
Los responsables de grupo Jefes de taller, mandos intermedios, encargados, etc.) y aquellos que
trabajen en zonas de riesgo deberían recibir una formación específica, de un día de duración, cuyo
contenido mínimo podría ser: definición de alerta y su importancia en los primeros auxilios, descrip-
ción de todos los eslabones de la cadena de socorro, formas de avisar, mensajes tipo y ejercicios
prácticos en la empresa.

B) Telefonistas
De la persona que se ocupa en la empresa de atender las llamadas de teléfono depende la
transmisión rápida, correcta y eficaz de la solicitud de ayuda.

C) Socorristas
El Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, en su Ficha Práctica relativa a la or-
ganización de los primeros auxilios entiende que a la hora de decidir el número de socorristas que se
han de formar en una empresa, hay que tener en cuenta: el número de trabajadores, la estructura de
la empresa, la distribución de los trabajadores en la empresa, el tipo de trabajo, los riesgos existentes,
los turnos de trabajo, la distancia que hay de la empresa a los servicios médicos externos, etc. Una
cifra orientativa para una situación de riesgo bajo (ej.: oficinas) sería de un socorrista por cada 50
trabajadores por turno.
La formación en socorrismo laboral debería dividirse en tres grandes bloques:
a) Formación básica. El socorrista debe estar capacitado para atender situaciones de emer-
gencia médica, como: pérdida de conocimiento, paros cardiorespiratorios, obstrucción de
vías respiratorias, hemorragias y shocks.
b) Formación complementaria. Además de esta formación básica, el socorrista debería tener
una formación complementaria que le permitiera atender situaciones consideradas como
urgencia médica: quemaduras, contusiones, fracturas, luxaciones, esguinces, heridas, ur-
gencias abdominales, torácicas, neurológicas y ginecológicas e intoxicaciones en general.
c) Formación especifica. Aparte de la formación básica y complementaria, y atendiendo a
los riesgos existentes en la empresa, es conveniente tener una formación muy específica.
Por ejemplo el socorrista que trabaja en una empresa química debería dominar con soltura
las siguientes técnicas: rescate en ambiente tóxico, oxigenoterapia, quemaduras químicas,
intoxicaciones por productos químicos específicos y accidentes debidos a incendios y explo-
siones.
El socorrista laboral que reciba esta formación debe ser voluntario, debe tener, además de los
conocimientos básicos y generales, una formación específica en relación con los riesgos existentes y
debe recibir periódicamente cursos de reciclaje.

4.1.3. Material de primeros auxilios


A modo de recomendación, el contenido mínimo básico que debe contener un botiquín de em-
presa sería: tijeras y pinzas; 20 apósitos estériles adhesivos, en bolsas individuales; 2 parches ocula-
res; 6 triángulos de vendaje provisional; gasas estériles de distintos tamaños, en bolsas individuales;
celulosa; esparadrapo; vendas; guantes; manta termo-aislante; mascarilla de reanimación cardiopul-
monar; agua o solución salina al 0,9% en contenedores cerrados desechables, si no existen fuentes
lavaojos; toallitas limpiadoras sin alcohol, si no se dispone de agua y jabón; bolsas de plástico para
material de primeros auxilios usado o contaminado.

93
El material contenido en los botiquines debe estar ordenado, ha de ser exclusivamente de prime-
ros auxilios, se debe reponer el material usado y verificar la fecha de caducidad y el contenido ha de
estar acorde con el nivel de formación del socorrista.

4.2. Primeros auxilios. Quemaduras


Se considera como quemadura como tal toda herida o destrucción de tejido producida por una
exposición excesiva al calor. Es importante destacar que, en el campo de los primeros auxilios, la
quemadura es una de las pocas lesiones en que el socorrista puede actuar, además de sobre la he-
rida ya originada, sobre la causa que la está produciendo (fuego, productos químicos, electricidad,
etc.), de tal manera que el resultado final sea menos grave de lo que habría sido si no se hubiera
intervenido.
Se describe, a continuación, unas normas básicas de actuación que pueden aplicarse en general
a todo tipo de quemaduras y, seguidamente, otras medidas específicas que dependen de la causa
que ha originado la quemadura.
1. La primera acción que debe realizar un socorrista es suprimir la causa que produce la que-
madura: apagar las llamas, eliminar los ácidos, etc.
2. Mantener los signos vitales (en muchos incendios, las personas quemadas pueden presentar
síntomas de asfixia debido a la inhalación de humos).
3. Examinar el cuerpo de la persona accidentada: comprobar si, además de quemaduras, se
han producido hemorragias, fracturas, etc. Y tratar la lesión más grave.
4. Aplicar agua en abundancia en la quemadura para enfriarla y reducir el dolor (de 20 a 30 mi-
nutos), quitando ropas, joyas y todo aquello que mantenga el calor. Si aparecen temblores,
tapar a la persona herida con una manta.
5. Cubrir la lesión con un vendaje flojo y húmedo (sábanas, pañuelos, camisetas, etc.) y poner al he-
rido en posición lateral de seguridad, si las lesiones que presenta lo permiten. El objetivo es evitar
la broncoaspiración del vómito y la obstrucción de las vías respiratorias por caída de la lengua hacia
la retrofaringe, en el caso de que pierda el conocimiento.
6. Tratar la quemadura solamente con agua. Nunca se aplicará otro tipo de sustancias como
pomadas, mantequilla, aceite, vinagre, etc. que puedan ensuciar, infectar o encubrir la heri-
da. El médico debe examinar las lesiones limpias.
7. Evitar darle a la persona accidentada líquidos o sólidos por vía oral (agua, alcohol, anal-
gésicos); podría producirse un vómito y complicar más la situación. Igualmente, ante la
posibilidad de que el tratamiento final sea de tipo quirúrgico, debe mantenerse su estómago
vacío.
8. Mantener intactas las ampollas que se producen en la piel después de una quemadura, ya
que el líquido que contienen protege de una posible infección. Tampoco hay que desprender
nada que esté pegado a la piel (ropa, plásticos, etc.) porque podrían producirse lesiones más
profundas.
9. Permanecer en todo momento junto la persona accidentada y no demorar el transporte a un
centro hospitalario. En el caso de que el herido perdiera el conocimiento, otros contratiem-
pos (obstrucción de las vías respiratorias) podrían producirle la muerte, si no es atendido
rápidamente.
10. Frente al fuego: sofocar las llamas con una manta que no sea acrílica. Si no se dispone de
otro medio, hacer rodar por el suelo a la persona accidentada hasta apagar el fuego y, como
último recurso, utilizar un extintor adecuado. Después se aplicará agua en la zona quemada
para refrigerar.
11. Frente a la electricidad: empezar siempre desconectando la corriente, salvo que la persona
electrocutada ya no toque el conductor eléctrico. Si esto no es posible, hay que separar el
conductor eléctrico del accidentado mediante un material aislante como puede ser un palo
de madera. Después, hay que mantener las constantes vitales y trasladar a la víctima a un
hospital.

94
12. Frente a los productos químicos (lejía, ácido clorhídrico, etc.): aplicar agua abundante en
la quemadura (de 20 a 30 minutos) procurando no salpicar otras partes del cuerpo. Nunca
emplearemos pequeñas cantidades de agua: su mezcla con ciertos cáusticos puede aumen-
tar el efecto de la quemadura. Mientras se pone el agua, hay que quitar la ropa impregnada,
zapatos, joyas, etc.
13. Frente a sólidos incandescentes (herramientas, recipientes, etc.): separar el objeto causante
de la quemadura del cuerpo de la persona accidentada y mojar con agua la zona afectada.
14. Frente a líquidos inflamables (alcohol, gasolina, benceno, etc.): nunca utilizar agua para
apagar el fuego porque lo extendería. Hay que sofocar las llamas con una manta o un trozo
de ropa que no sea sintética (chaqueta, bata, etc.) o hacer rodar a la persona herida por el
suelo; en último caso, se puede recurrir a un extintor adecuado (polvo convencional o espu-
ma física).

4.3. Primeros auxilios. Hemorragias


Se entiende por hemorragias, cualquier salida de la sangre de los cauces normales del cuerpo
humano. El objetivo principal de los socorristas es evitar la pérdida de sangre de la persona acciden-
tada, siempre que ello sea posible. Sin embargo, existen casos, como el de las hemorragias internas
o las del oído, en las que no se puede o no se debe detener el fluido sanguíneo, por lo que la actua-
ción del socorrista será sólo preventiva y dirigida a evitar el empeoramiento del estado de salud de la
persona lesionada.
Se expone, a continuación, las normas básicas –según la Nota Técnica del Instituto Nacional de
Seguridad e Higiene en el Trabajo, que se ceñirán exclusivamente a las hemorragias externas, que
son aquellas en las que la sangre sale del interior del cuerpo hacia el exterior a través de una herida,
y sobre las que el socorrista tiene más capacidad de decisión y actuación.
1. Detener la hemorragia empleando, por orden, los métodos siguientes: la compresión directa,
la compresión arterial o el torniquete. En un principio, se recurrirá siempre al primer sistema,
utilizando el siguiente en caso de que el anterior no tenga éxito.
2. La compresión directa consiste en efectuar una presión en el punto de sangrado con un
apósito lo más limpio posible (gasas, pañuelo, un trozo de ropa, etc.) durante diez minutos,
como mínimo, elevando a la vez el miembro afectado a una altura superior a la del corazón
de la persona accidentada.
3. Aliviar la presión ejercida sobre la herida una vez hayan transcurrido los diez minutos, pero
sin quitar nunca el apósito. Si se logra detener el fluido de sangre, hay que proceder a vendar
la herida y trasladar a la persona accidentada al hospital. El método de la compresión directa
no se puede usar en el caso de que la hemorragia esté producida por una fractura abierta
de hueso.
4. Combinar la compresión arterial con el primer sistema, en el caso de que no se consiga una
reducción de la hemorragia. Para ello se debe encontrar la arteria principal del miembro
afectado (brazo o pierna) y detener la circulación sanguínea en esa zona mediante una com-
presión efectuada con las yemas de los dedos del socorrista. La compresión debe mantener-
se hasta la llegada de la ambulancia o el ingreso hospitalario de la persona accidentada.
5. Realizar un torniquete. Este sistema se utilizará sólo en el caso de que los anteriores mé-
todos no sean eficaces o cuando el número de personas accidentadas con lesiones vitales
supere al de los socorristas y no se pueda atender de forma permanente a cada uno de
ellos.
6. Aplicar el torniquete por encima de la herida y en el extremo del miembro afectado, utilizando
para ello un vendaje ancho. Ejercer la presión necesaria para detener la hemorragia y anotar la
hora de colocación. El socorrista nunca aflojará el torniquete.
7. Hemorragias de oído por traumatismo craneal. En este caso, la actuación del socorrista va
encaminada a no mover a la persona accidentada y a facilitar la salida de la sangre. Por ello,
este tipo de hemorragias no se debe detener y, controlando los signos vitales, se procederá

95
a la evacuación urgente de la persona afectada hacia un centro sanitario con servicio de
Neurología.
8. Hemorragias de nariz. Efectuar una presión directa sobre la ventana nasal sangrante y contra
el tabique nasal y mantenerla durante un tiempo mínimo de cinco minutos. Realizar esta
operación inclinando la cabeza hacia adelante para evitar la posible inspiración de coágulos.
Pasado este tiempo, disminuir la presión y comprobar si la hemorragia ha cesado. De no ser
así, se efectuará un taponamiento anterior con una gasa mojada en agua oxigenada. Si la
hemorragia no se detiene, hay que evacuar a la persona accidentada a un centro sanitario.
9. Hemorragias internas. Estas hemorragias se producen en el interior del organismo sin que la
sangre salga al exterior. Se detectan porque la persona accidentada presenta síntomas de
shock (inconsciencia, sudor frío…). En este caso, se debe evacuar urgentemente al afectado a
un centro sanitario, controlando siempre los signos vitales (pulso, respiración y temperatura).

4.4. PRIMEROS AUXILIOS. LESIONEs OCULARES


Se trata sobre las lesiones oculares ocurridas como consecuencia de los accidentes de trabajo.
A continuación, después de destacar la principal norma de actuación en esto casos, según la Nota
Práctica del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, expondremos las causas más fre-
cuentes que producen las lesiones oculares (la entrada de cuerpos extraños en el ojo, las quemaduras o
abrasiones producidas por productos químicos y los traumatismos), al mismo tiempo que describiremos
los síntomas más característicos de ellas y las normas de actuación que hay que seguir para aplicar los
primeros auxilios.
1. El ojo es uno de los órganos del cuerpo humano más vulnerable y más expuesto a las agre-
siones externas y es, al mismo tiempo, un órgano muy delicado. Las personas que tengan
que aplicar los primeros auxilios en accidentados que tengan afectados los ojos deben ex-
tremar las precauciones en las atenciones que presten y acudir siempre a un especialista en
caso de detectar cualquier lesión.
2. Cuerpos extraños. Cuando un cuerpo extraño entra en un ojo puede quedar libre dentro del
mismo (arenilla, pestañas, insectos, etc.) o puede quedar enclavado (partículas de metal,
piedra, madera, etc.). Este cuerpo extraño se puede ver, en ocasiones, con una simple ob-
servación. Otras veces, bien por sus reducidas dimensiones o bien porque esté adherido a
la parte interior del párpado, nada más se puede apreciar el cuerpo extraño por la sintoma-
tología que presenta el ojo.
3. Heridas. Las heridas en los ojos no siempre se aprecian con una observación directa, pero
podemos deducir fácilmente su existencia si la persona lesionada ha sufrido previamente un
pequeño golpe, arañazo, rozadura, etc.
4. Quemaduras. Una de las lesiones más habituales que puede sufrir un ojo de manera acci-
dental es la quemadura por productos químicos. Las lesiones por productos cáusticos (lejía,
salfumán, etc.) son especialmente graves y pueden dejar secuelas importantes, por lo que
los primeros auxilios deben aplicarse de inmediato y no demorar el traslado de la persona
accidentada a un centro sanitario.
5. Los síntomas de las lesiones oculares originadas por las causas anteriores son: dolor in-
tenso, lagrimeo, imposibilidad de abrir el párpado, enrojecimiento y posible inflamación del
párpado.
6. Actuaciones generales. Limpiar el ojo con agua abundante, manteniendo los párpados abier-
tos. Si las molestias persisten, girar el párpado del revés y limpiarlo por dentro con agua.
Se debe impedir que las personas afectadas se refrieguen los ojos puesto que ello puede
acentuar la gravedad de la lesión.
7. Si a pesar de haber limpiado los ojos con agua los problemas no disminuyen, hay que ta-
parlos con gasas húmedas o cualquier otro material de este estilo que esté limpio (trapo,
pañuelo, trozo de ropa, etc.) y dirigirse a un centro sanitario.
8. Si las molestias observadas son muy importantes, habrá que tapar los dos ojos para prevenir
las lesiones más graves que el movimiento del ojo no afectado puede provocar en la persona
accidentada.

96
9. No se deben utilizar nunca colirios para tratar un problema ocular, puesto que cada lesión
requiere un tratamiento específico.
10. En el caso de un cuerpo extraño enclavado en el ojo, el lavado con agua no suele ser eficaz
porque no puede llegar a arrastrarlo. Ante esta situación, nunca debe intentarse extraer el
cuerpo extraño; hay que acudir sin demora a un centro sanitario.
11. En el caso de las quemaduras, siempre hay que evitar el uso de neutralizadores o cualquier
otro producto mezclado con agua. Se recomienda que la duración del lavado sea de entre 10
y 20 minutos como mínimo y siempre empleando abundante agua. Cuando las quemaduras
estén producidas por hidrocarburos (gasolina, petróleo, etc.), antes de proceder a limpiar el
ojo con agua hay que retirar los restos del producto con una gasa o un trozo de tela que esté
limpio y seco, ya que en contacto con el agua pueden llegar a alcanzar temperaturas muy
elevadas.
12. Contusiones oculares. Las contusiones directas en el ojo pueden afectar a las zonas que
rodean al globo ocular (cejas, párpados, etc.) o exclusivamente al globo ocular; esta última
lesión es típica de los golpes por pelotas o puñetazos.
13. Los síntomas que presentan estas lesiones son: hematoma en el ojo, visión borrosa, man-
chas o zonas de visión negras. La actuación en estos casos comprende: limpiar el ojo con
agua abundante; aplicar compresas de agua fría o hielo; tapar el ojo, o ambos ojos en fun-
ción de la gravedad de la lesión, con gasas húmedas y dirigirse de inmediato a un centro
sanitario y no utilizar ningún colirio.

4.5. Primeros auxilios. Heridas


En las normas básicas expuestas a continuación, basadas en la Nota Práctica del Instituto Na-
cional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, en primer lugar definimos lo que denominamos herida,
después se destacan los factores que ayudan a un socorrista a distinguir su gravedad y, por último,
se describen las normas de actuación en los casos de accidentes que presenten heridas leves o
graves.
1. Se considera herida a una sección o ruptura de la piel producida por un traumatismo (lesión
de los tejidos ocasionada por agentes externos) y que puede o no afectar a otras estructuras
subyacentes como son los huesos, vasos sanguíneos, etc. El socorrista debe saber distinguir
la gravedad de las heridas para ofrecer la asistencia adecuada a la persona accidentada.
2. Valorar la importancia de las heridas, teniendo en cuenta los factores de gravedad siguien-
tes: extensión, cuanto mayor sea la herida más probabilidades hay de que se produzca una
infección y de que tarde en cicatrizar; profundidad, las heridas serán más o menos graves
según afecten a la capa interna de la piel o a otros tejidos u órganos internos; localización,
se consideran graves las que afectan extensamente a las manos, a los orificios naturales
(ojos, boca, nariz y genitales) o las heridas incisas en tórax, abdomen o articulaciones; sucie-
dad, las heridas que presenten cuerpos extraños en su interior como tierra, vidrios, astillas,
tienen más probabilidades de infectarse o agravarse.
3. Heridas leves. Afectan sólo a la capa más externa de la piel y en ellas no interviene ningún
factor específico de gravedad. El tratamiento de estas heridas está dirigido a prevenir la
infección siguiendo las pautas de actuación detalladas a continuación.
4. Evitar la contaminación. Antes de tocar la herida hay que lavarse las manos con agua y jabón
y limpiar el instrumental que se va a utilizar. Hay que emplear guantes y material estéril, a ser
posible que sea desechable, o lo más limpio posible.
5. Desinfectar la herida. En primer lugar, hay que dejar que sangre un poco la herida y que que-
de visible (recortar pelos o cabellos). Después, hay que limpiarla con agua y jabón, siempre
de dentro de la herida hacia fuera. Por último, aplicar un antiséptico no colorante (pavidona
yodada) que permita distinguir una posible infección de la herida.
6. Vendar la herida. Si la herida se produce en un entorno limpio, en el que no existe riesgo
de infección, es mejor dejarla descubierta porque se favorece la cicatrización; en ambientes
contaminados, hay que tapar la herida con una gasa y sujetarla con esparadrapo.

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7. Prevenir la infección. Hay que recomendar la aplicación de la vacuna antitétanica. Igualmen-
te, hay que recordar que no se debe usar algodón para limpiar la herida (pueden quedar fila-
mentos en su interior) ni tampoco se deben quitar los cuerpos extraños que hayan quedado
enclavados en ella.
8. Heridas graves. Son las que reúnen uno o más factores de gravedad enunciados en el punto
número dos. Suelen llevar una patología asociada más grave que la propia herida, por lo
que el socorrista sólo debe realizar la primera atención a la persona accidentada para que,
posteriormente, sea tratada en un Centro Asistencial. Las pautas de actuación se detallan a
continuación.
9. Controlar los signos vitales. Identificar las situaciones que supongan una amenaza inmediata
para la vida mediante un reconocimiento de la consciencia, la respiración y el pulso.
10. Explorar la herida. Buscar en los puntos dolorosos síntomas de contusiones, fracturas o
hemorragias. Actuar siguiendo los criterios establecidos en primeros auxilios para cada caso:
control de la hemorragia, inmovilización de la fractura, etc.
11. Cubrir la herida con material estéril. Colocar un apósito o una gasa húmeda más grande que
la extensión de la herida. También se puede realizar un vendaje con un pañuelo o un trozo
de tela que estén limpios.
12. Evacuar urgentemente al herido. Trasladar a la persona herida a un centro sanitario, contro-
lando su estado general y los signos vitales.
13. Heridas penetrantes en el tórax. Pueden perforar el pulmón (se nota un “silbido” en la herida,
debido a la entrada y salida del aire pulmonar por ella). Hay que tapar rápidamente la herida
con material no transpirable (por ejemplo, las bolsas de las gasas), mantener a la persona
herida en posición semisentada y trasladarla urgentemente a un centro hospitalario.
14. Heridas penetrantes en el abdomen. Son las que comunican el interior del abdomen con el
exterior. En estos casos hay que tapar la herida con un trozo grande de tela limpia humede-
cida (las gasas pequeñas pueden introducirse en el abdomen) y trasladar al herido urgente-
mente a un centro hospitalario en posición de decúbito supino con las piernas flexionadas.

5. PREVENCIÓN Y PROTECCIÓN CONTRA INCENDIOS

5.1. Introducción
Para la redacción de este apartado hemos seguido la metodología propuesta en el «Manual de
Autoprotección - Guía para el Desarrollo del Plan de Emergencia contra incendios y de eva-
cuación en locales y edificios» de la Dirección General de Protección Civil, aprobado por Orden de
29-11-84, y que constituye uno de los instrumentos de base sobre los que cada entidad debe encajar
las particularidades de su riesgo específico.
Dicho Manual de Autoprotección de la Dirección General de Protección Civil contiene cuatro
bloques de acciones:
– Evaluación del riesgo: enunciado y valoración de las condiciones de riesgo de los edifi-
cios.
– Medios de protección: determinación de los medios materiales y humanos disponibles y
precisos. Se definirán los equipos y sus funciones, y otros datos de interés para garantizar la
prevención de riesgos y el control inicial de las emergencias que ocurran.
– Plan de emergencia, propiamente dicho: contemplación de las diferentes hipótesis de
emergencia, la respuesta adecuada para cada una de ellas, y la sistemática de evaluación
del edificio.
– Implantación: realización de las acciones pertinentes para la divulgación general del Plan
a trabajadores y usuarios. Formación específica del personal, evaluación y verificación del
Plan, así como a su revisión y actualización periódica.

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A lo largo de estas líneas pondremos de relieve los aspectos más sobresalientes de dicho Plan,
con la particularidad de que éste debe ser adaptado, naturalmente, a las peculiaridades de cada
Centro.

5.2. Objetivos

5.2.1. Objetivos Generales


Los objetivos de cualquier Plan de Emergencias son la organización de medios humanos y ma-
teriales para:
– Prevenir y/o actuar ante un riesgo de incendio o de cualquier otro incidente que ponga en
peligro a personas, actividad y bienes.
– Garantizar la intervención inmediata.
– Prever la posible evacuación del Centro.
– Promover la resolución con el menor coste.
– Preparar la posible intervención de ayudas exteriores.

5.2.2. Objetivos Específicos


Podemos considerar como tales los siguientes:
– Conocer el Centro, es decir, cómo es su edificación, su construcción, cuáles son las ins-
talaciones que pueden comportar riesgos, cuál es el destino de las mismas, y su utilización,
con qué medios de protección cuenta e igualmente sus carencias y los medios alternativos
para mitigarlas.
– Verificar la fiabilidad y respuesta de los medios de protección, de forma activa y per-
manente.
– Detectar y evitar las causas que pudieran originar las situaciones de catástrofe.
– Facilitar y promover el adiestramiento de todo el personal, para fomentar actitudes de
prevención de riesgos y obtener una adecuada respuesta en caso de tener que activar el plan.
– Mantener permanentemente informados a los trabajadores y usuarios, sobre las nor-
mas de prevención y actuación ante situaciones de catástrofe.
– Cumplir la normativa de seguridad y posibilitar la intervención de medios exteriores.

5.3. Metodología de trabajo de la comisión de catástrofes

A) Clasificación del centro


La primera acción de la elaboración del Plan de Emergencias consistirá en la definición o clasi-
ficación del propio Centro. Ello conducirá, sin duda, a tener una aproximación de las características
generales que más adelante habrá que detallar.

B) División del trabajo


El trabajo a realizar por la Comisión de Catástrofes se dividirá por áreas, conforme al perfil de sus
integrantes, y se fijará un esquema de trabajo conforme a la constitución otorgada, con un cronogra-
ma de elaboración de tareas.
La división del trabajo vendrá determinada sobre la base de los apartados más significativos del
Plan de Emergencias.

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C) Participación de organismos ajenos al centro
Es muy conveniente que en la elaboración del Plan de Emergencias participen otras Entidades,
Organismos o Instituciones locales o provinciales con especial responsabilidad en la resolución de si-
niestros. De este modo, es de particular importancia contar con los Bomberos de la localidad, Protec-
ción civil y Policía local, haciéndoles partícipes de la redacción del Plan, recogiendo sus sugerencias
y estableciendo vías fluidas de comunicación.
Además, hay que tener en cuenta la capacidad de asesoramiento que tienen los Gabinetes Pro-
vinciales de Seguridad e Higiene en el Trabajo del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (hoy
de Trabajo y Asuntos Sociales), en relación con la elaboración de Planes de Catástrofes en Centros
de pública concurrencia.

5.4. Evaluación de riesgos


A) Determinación y clasificación del riesgo
Tanto desde el punto de vista preventivo como paliativo, es fundamental conocer los factores y
los elementos determinantes de los siniestros. Sólo el conocimiento detallado y minucioso de cómo
es el Centro y qué contiene, podrá conducir, primero, a que se eviten causas de riesgo y, segundo, a
que se mitiguen los efectos, en caso de producirse.
Las acciones, por tanto, estarán encaminadas a valorar qué instalaciones están o pueden estar
comprometiendo la seguridad de un Centro.
Teniendo en cuenta que, sobre la base de experiencias previas, los incendios representan el mayor
número de siniestros, siendo, además, los de mayor gravedad y los de mayor necesidad de rapidez en la
adopción de medidas, la elaboración del Mapa de Riesgos, y su evaluación, estarán prácticamente enfo-
cadas hacia el comportamiento de las diversas instalaciones ante este tipo de siniestros. Esto no supone
que el centro no deba valorar igualmente otros factores de riesgo, como pueden ser inundaciones, cortes
de energía, hundimientos, etc.

B) Mapa de riesgos
Se deberán incluir en este apartado aquellos riesgos que pueden ocasionar un siniestro difícil e
imprevisible, para cuyo control será normalmente necesario el desarrollo de unas acciones extraordi-
narias. Por tanto, aquí no se incluyen los riesgos denominados «laborales», derivados de la actividad
ordinaria de los trabajadores.

a) Emplazamiento del centro


En primer lugar, la Comisión de Catástrofes analizará el
emplazamiento del centro respecto a su entorno, debiendo
tenerse en cuenta su situación concreta, los límites con
otros edificios, las comunicaciones, los accesos...

Se describirá dónde está construido físicamente, y las


características más destacadas del edificio y de la zona,
como puede ser el número de edificios y sus conexiones,
las dimensiones del recinto, el año de edificación, los me-
tros cuadrados que ocupa, la altura y las dimensiones de
los sótanos, las características de la estructura, el tipo de
materiales con que está construido, la fachada, los techos,
los suelos, la tabiquería, las conducciones eléctricas, et-
cétera. Escalera de incendios

En cuanto a los límites con otros edificios, debemos destacar el emplazamiento frente al entorno,
si existen industrias o establecimientos dedicados a actividades que pueden suponer riesgo, las calles
o carreteras que lo circundan, el tamaño y las dimensiones de las vías circundantes, etc.

100
Deben recogerse, igualmente, las comunicaciones exteriores del Centro, el trazado de las calles
perimetrales, la existencia de helipuertos, la distancia a aeropuertos, etc. Este apartado deberá es-
pecificar una cuestión fundamental, que es si la anchura de las calles permite la llegada de la ayuda
exterior.
El aspecto de los accesos reviste particular importancia, tanto por lo que respecta a la seguridad
interior del Centro, como a la llegada de medios desde el exterior.
b) Causas

Es fundamental conocer de antemano dónde están los riesgos, cómo prevenirlos y cómo actuar
si se produce el siniestro.
Debe tenerse en cuenta que la experiencia demuestra también que los incendios se producen
preferentemente en lugares que suspenden su actividad durante determinadas horas o en días fes-
tivos, o en lugares deshabitados y con equipos en funcionamiento, como laboratorios, talleres, etc.,
por lo que estos lugares merecen especial atención.

C) Evaluación del riesgo


Una vez descrito el riesgo de incendio o de otra contingencia, dependiendo de la situación del
centro (terremoto, inundación, avalancha, etc.), se procederá a la evaluación del mismo en cada
Área, en función de la actividad, la situación, la ocupación, etcétera.
a) Metodología de la evaluación del riesgo

Por la Comisión de Catástrofes se evaluará cada una de las Áreas del centro, especialmente las
consideradas de riesgo. Es recomendable realizar una labor descriptiva, zona por zona, referenciando
el contenido de las instalaciones.
El número de ocupantes del Centro debe ser igualmente calculado por planta y/o por Áreas.
Igualmente, la referencia sobre el número de personal debe de hacerse conforme a los mismos
turnos. El índice de ocupación será también tenido en cuenta para este cálculo.

b) Fines de la evaluación del riesgo

Es necesario precisar las Áreas de riesgo específico dentro del centro, con el objetivo de que
tengan unas medidas que deberán situarse en dos niveles:
1. Para dotarles de unos medios de protección adecuados a corto plazo.
2. Para que se valore la posibilidad de su traslado a otras zonas, a medio y largo plazo.
c) Planos de situación y emplazamiento

Una vez recopilada la información y evaluado el riesgo se grafiará en los planos del edificio, utili-
zándose los símbolos gráficos correspondientes a las Normas UNE (23-032).
Los planos actualizados pueden ser muy útiles para otros cometidos como la evaluación perma-
nente de la disposición y el empleo del espacio, y para el Servicio de Mantenimiento.
Los planos contendrán las siguientes indicaciones:
– Hidrantes y bocas de incendios en la vía pública, dentro de un radio de 200 metros respecto
del edificio.
– Edificios y riesgos especiales dentro de un radio de 100 metros, y otros que por sus espe-
ciales características se consideren mencionables.
– Emplazamiento de la finca con respecto a las vías públicas o particulares que delimiten la
manzana en que se sitúa, anotando la distancia de los edificios a ejes de vía pública y an-
chura de éstas.
– Altura máxima de las edificaciones, con expresión del número de plantas.
– Orientación Norte-Sur.
– Ubicación de eventuales almacenes de productos peligrosos.

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Se prepararán los siguientes ejemplares:
– Nº 1. Para el Cuerpo de Bomberos.
– Nº 2. Para la Dirección del Centro.
– Nº 3. Para el Servicio de Mantenimiento.
– Nº 4. Para colocar a la entrada principal del edificio, en armario o similar, con la leyenda
«uso exclusivo de Bomberos».

5.5. Medios de protección


Se entiende como tales aquellos elementos o instalaciones que podrán combatir o mitigar los
efectos de un siniestro, sin olvidar la repercusión que dichos medios tienen en la prevención de los
mismos.
Es de particular importancia la señalización para la evacuación y la correcta instalación de extin-
tores, sobre todo en Centros en funcionamiento donde la introducción de medios de protección puede
ser complicada o de imposible aplicación.

5.5.1. Realización del inventario de medios de protección


La Comisión de Catástrofes realizará un inventario de los medios de protección con que cuenta
el Centro. Es preciso que se conozca cuáles y cuántos son estos medios de protección, así como su
situación espacial.

A) Tipos de medios técnicos


Los medios de protección pueden dividirse en medios de Protección Pasiva y medios de Protec-
ción Activa.
– Medios de protección pasiva:
Se incluyen en este grupo:
* Señalización.
* Compartimentación.
* Instalaciones de detección.
* Instalaciones de alarma.
* Alumbrado de emergencia.
* Generadores, baterías.
* Interruptores generales de corriente.
– Medios de protección activa:
Se incluyen en este grupo:
* Extintores portátiles.
* Extintores fijos.
* Sistemas de extinción automáticos.
* Bocas de riego.
* Columna seca.

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B) Confección de planos
El registro de los medios de protección se efectuará sobre planos. Se llevará un juego de planos
de todas las áreas y plantas. Éstos llevarán las siguientes indicaciones:
– Compartimentación, resistencia al fuego y señalización.
– Vías de evacuación.
– Medios de extinción (extintores, bocas de incendio).
– Si existen en el área locales de especial riesgo.
– Interruptores generales de electricidad.
– Número de ocupantes.

C) Ejemplares de planos a preparar


Deberán prepararse dos tipos de planos, uno con las zonas de riesgo evaluadas (ya menciona-
do) y otro con el emplazamiento de los medios de protección, debiendo también en éste prepararse
cuatro documentos:
– Nº 1. Para el Cuerpo de Bomberos.
– Nº 2. Para la Dirección del Centro.
– Nº 3. Para el Servicio de Mantenimiento.
– Nº 4. Para colocar en la entrada principal del edificio, en armario cerrado, con la leyenda
«uso exclusivo de Bomberos».

5.5.2. Detectores de fuego

A) Concepto de Detector de fuego


Un detector de fuego es un aparato cuyo objeto es localizar y dar aviso de la aparición de un
incendio, en un lugar determinado.
Este aviso viene comunicado inmediatamente a un sistema de extinción de incendios, que se
encargará de neutralizarlo.
Estos sistemas de detección de fuego deben, antes que nada, descubrir el incendio, pero ade-
más indicar con precisión el lugar exacto donde se encuentra y hacer que la comunicación con el
sistema de extinción resulte efectiva e inmediata.

B) Funciones
Como regla general, sus funciones deben ser:
– Detectar la presencia de un incendio de modo preciso y con rapidez.
– Activar la alarma con señalización óptica y acústica.
– Localizar y señalar el lugar exacto del incendio.
– Poner en marcha el plan de alarma para la evacuación y neutralización (conexión con otros
sistemas, comunicación con la Central Receptora de Alarmas, cierre automático de puertas,
disparo de sistemas de extinción, etc.).

C) Clases
La mejor y más funcional clasificación de los detectores atiende a qué fenómeno producto del fue-
go queremos detectar: si la combustión previa a la emisión de humos, el mismo humo, los gases, las
llamas e incluso el calor. Aunque la realidad es que estos aparatos deben detectar las primeras manifes-
taciones del incendio para que permitan la actuación de las siguientes fases en el plan de actuación.

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Hay diferentes tipos de detectores que actúan o se disparan durante las distintas etapas del
fuego.
Antes de decidir acerca de la instalación de uno u otro detector de fuego es aconsejable el aná-
lisis de las características del edificio que se pretende proteger.

Así tenemos:
– Detectores de humo:
* Iónicos.
* Ópticos.
* Barreras de infrarrojos activos.
* Detectores de temperatura:
* Térmicos.
* Termovelocimétrico.
– Detectores de llama.
Pasamos a analizar algunos de estos detectores:
1. Detector Iónico
Está dentro de la categoría de detector de humos y específicamente es sensible a los humos no
visibles.
Este tipo de detector se dispara aunque la combustión se produzca de un modo aparentemente
invisible, sin humos y de modo lento.
También es llamado «nariz electrónica», ya que actúa de forma parecida a la nariz humana: huele
los humos y aerosoles de combustión.
El principio de funcionamiento de estos detectores se basa en que las partículas de la combus-
tión que ascienden hacia el techo de la sala protegida penetran en la cámara de aire del detector,
variando la conductividad del aire ionizado por efecto de un pequeño material radiactivo, produciendo
así un cambio en el estado del detector.
El detector, consecuentemente, dará aviso a la central.
Son muy eficaces y, por lo tanto, los más utilizados, ya que detectan el incendio en su primera fase.
El inconveniente que presentan es que no se pueden instalar en lugares donde existan humos
habitualmente.
2. Detector Óptico
A diferencia del anterior que era a los no visibles, éste es un detector sensible a los humos visibles.
Detectan el incendio en la segunda fase, cuando aparece el humo, usándose con frecuencia en
lugares donde se encuentran aparatos o instalaciones eléctricas.
El principio de funcionamiento de este tipo de detectores es la utilización de una cápsula que contiene
un diodo semiconductor que emite luz, y un fototransistor que la recibe constantemente. Cuando por efec-
tos de un incendio se interpone entre ambos el humo, deja de recibir luz y hace disparar al detector.

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Al igual que el iónico, no se puede instalar en lugares donde habitualmente existan humos.
3. Barrera de infrarrojos
Es también un detector de humo visible.
Basa su funcionamiento en la emisión y recepción de infrarrojos. Cuando se interrumpe la barrera
por la presencia de humo, hace activar la central.
Es de gran sensibilidad, siendo su alcance de unos 120 metros como máximo y una cobertura
de unos 1.200 metros cuadrados.
Por ello, se hace aconsejable su uso en grandes superficies, donde los detectores normales re-
sultan inefectivos. Por ejemplo, en almacenes, garajes, iglesias, museos, etc.
4. Detector Térmico
Como su nombre indica, detecta el incremento de la temperatura, mandando orden a la central de
alarma cuando sobrepasa un valor determinado (normalmente fijo, por ejemplo 50 ºC).
Detecta, por lo tanto, el fuego, en sus últimas etapas.
Este detector posee un bimetal, que se dilata con el aumento de temperatura y ello hace activar
un contacto eléctrico que manda una señal a la central de alarma.
También pueden estar compuestos por un elemento llamado resistencia «PTC» (coeficiente de
temperatura positivo), que es un elemento resistivo (óhmico), que varía su valor en función de la tem-
peratura. Al detectar esta variación, el circuito electrónico hace disparar la señal de alarma.
Este tipo de detector se utiliza en lugares donde el uso de los anteriores es desaconsejable ya
que en dichos locales, habitualmente, se producen emisiones de humo debido a la actividad allí rea-
lizada. Hablamos de cocinas, talleres, aparcamientos, etc.
5. Detector Termovelocimétrico
Con características similares al anterior. Es también un detector sensible a los cambios de tem-
peratura.
El principio fundamental de este detector es una cavidad que contiene una membrana, una cá-
mara de aire y una válvula de ventilación. Al aumentar la temperatura del local el aire se dilata y éste
oprime a la membrana conectada eléctricamente con la señal de alarma.
Como el anterior, puede ser instalado en locales donde se emiten humos normalmente, conse-
cuencia de la actividad en ellos desarrollada, ya que sólo esta circunstancia no activa el detector.
No deben instalarse a más de 7 u 8 metros de altura y su alcance es de unos 40 metros cua-
drados.
6. Detector de llamas
Es un detector sensible a las llamas y a las radiaciones ultravioletas. Hacen saltar la alarma tanto ante
la aparición de humos visibles como ante partículas no visibles al ojo humano.
Son rápidos en su actuación, de una gran sensibilidad y un amplio campo de acción.
Se utilizan para la protección de zonas de alto riesgo como gasolineras, almacenes de combus-
tible, industrias con materiales peligrosos, etc., y además en zonas de gran altura, donde el humo
llegará demasiado tarde.

5.5.3. Mantenimiento
Es obligatorio el mantenimiento periódico de los detectores de fuego de modo que se garantice
su correcto funcionamiento.
La suciedad y el polvo que se puede ir acumulando pueden dificultar su correcto funcionamiento
e incluso anular su función.
De hecho es una norma básica de edificación el limpiar anualmente los detectores de fuego y
activarlos una vez cada seis meses con el fin de comprobar que se encuentran en perfecto estado
para un funcionamiento eficaz.

105
5.5.4. Normativa sobre instalación
A título informativo, exponemos el contenido de la Norma NBE-CPI/96 «Condiciones de protección
contra incendios en los edificios» en lo referente a las dotaciones mínimas de instalaciones de detección
de incendios en centros hospitalarios, edificios de uso administrativo y comercial, y centros docentes.
Centro hospitalario
La instalación cumplirá las condiciones siguientes:
a) Se dispondrán pulsadores manuales de alarma de incendio en los pasillos, en las zonas de
circulación, en el interior de los locales destinados a tratamiento intensivo y en los locales
de riesgo alto y medio.
b) Se dispondrán detectores de humo en las zonas de hospitalización.
c) Se dispondrán detectores adecuados a la clase de fuego previsible, en el interior de todos
los locales de riesgo especial.
d) Los equipos de control y señalización contarán con un dispositivo que permita la activación
manual y automática de los sistemas de alarma y estarán situados en un local vigilado
permanentemente. La activación automática de los sistemas de alarma podrá graduarse
de forma tal que tenga lugar, como máximo, cinco minutos después de la activación de un
detector o de un pulsador.
f) El sistema de alarma permitirá la transmisión de alarmas locales, de alarma general y de
instrucciones verbales.
g) Cuando el edificio disponga de más de 100 camas, deberá contar con comunicación telefó-
nica directa con el servicio de bomberos.
Administrativo y Comercial, si la superficie total construida es mayor que 2.000 m2
Uso Administrativo
Se dispondrán detectores en el interior de los locales y de las zonas de riesgo alto y pulsadores ma-
nuales en todo el edificio. Los detectores serán térmicos o de humo, según la clase de fuego previsible.
Uso Comercial
La instalación cumplirá las condiciones siguientes:
– En los edificios y establecimientos en los que deban disponerse estas instalaciones, se dispon-
drán pulsadores manuales y detectores automáticos adecuados a la clase de fuego previsible,
de tal forma que todo el edificio o establecimiento esté protegido por esta instalación.
– Los equipos de control y señalización dispondrán de un dispositivo que permita la activación tan-
to manual como automática de los sistemas de alarma, situado en un local permanentemente
vigilado mientras el establecimiento permanezca abierto al público.
La activación automática de los sistemas de alarma debe poder graduarse de forma tal que
tenga lugar, como máximo, 3 minutos después de la activación de un detector o de un pul-
sador.
– El sistema de alarma permitirá la transmisión de alarmas locales y de la alarma general.
En general, los detectores automáticos térmicos pueden sustituirse, cuando sean exigibles,
por una instalación de rociadores automáticos de agua.
Centro Docente
Si la superficie total construida es mayor que 5.000 m2, la instalación cumplirá las condiciones
siguientes:
– Se dispondrán pulsadores manuales en el interior de los locales de riesgo alto y medio.
– Se dispondrán detectores automáticos adecuados a la clase de fuego previsible en el interior
de todos los locales de riesgo alto.
– Los equipos de control y señalización tendrán un dispositivo que permita la activación ma-
nual y automática de los sistemas de alarma.

106
5.5.5. Medios de extinción

A) Definiciones
Vamos a enumerar en primer lugar el vocabulario que se empleará en el tema a fin de unificar
conceptos. Todas las frases que se pongan entre comillas, en este punto o en otros posteriores del
tema, son copia literal de la ITC-MIE-AP-5 (Instrucción Técnica Complementaria MIE-AP-5 del Regla-
mento de Aparatos a Presión sobre Extintores de Incendios).
Extintor. «Es un aparato autónomo que contiene un agente extintor, el cual puede ser proyectado y
dirigido sobre un fuego por la acción de una presión interna». Continúa la definición aclarando la forma de
obtención de la presión, pero se ha preferido hablar de esta presión cuando mencionemos la clasificación
de los extintores según el sistema de presurización.
Extintor portátil. «Es un extintor concebido para ser llevado y utilizado a mano y que en condi-
ciones de funcionamiento tiene una masa igual o inferior a 23 kg.»
Agente extintor. «Es el producto o conjunto de productos contenidos en el extintor y cuya acción
provoca la extinción».
Carga. Es la masa o volumen de agente extintor contenido en el extintor. Habitualmente, cuando
el agente extintor es el agua, la carga se expresa en litros, y en los demás casos, la carga se expresa
en kg.
Tiempo de funcionamiento. Se define como el periodo de tiempo durante el cual tiene lugar
la proyección del agente extintor, sin que haya habido interrupción alguna y con la válvula abierta
totalmente.
Alcance medio. Es una característica orientativa que sirve al fabricante para mejorar las presta-
ciones del extintor. Suele medirse la distancia existente entre la proyección ortogonal de la boquilla y
el centro del recipiente que recoge la mayor parte de agente extintor.
Eficacia. Definimos como eficacia de un extintor a la aptitud del mismo para extinguir un tipo de
fuego (A, B, C, D) de un hogar tipo. Los hogares tipo vienen determinados en las correspondientes
normas UNE. La eficacia se determinará por el máximo hogar que sea capaz de dominar, controlar y
extinguir totalmente.

B) Clasificación
La clasificación de cualquier cosa se puede hacer atendiendo a diferentes criterios de clasifica-
ción, según nos interese resaltar un aspecto u otro de lo que queremos clasificar.
En este caso hemos considerado cuatro criterios de clasificación: la carga, el agente extintor, el
sistema de presurización y la eficacia.
a) Clasificación según carga
Hemos definido anteriormente lo que es la carga y, evidentemente, influirá en el tamaño del
extintor. En función de la misma tenemos la siguiente clasificación:
– Extintores portátiles
Los hemos definido anteriormente y decíamos que su peso máximo debe ser igual o inferior a 23
kg. Esta definición corresponde a los extintores portátiles manuales.
También se ha utilizado un tipo de extintor portátil con peso inferior a 30 kg. con atalaje para
llevar suspendido a la espalda. Son los extintores portátiles dorsales.
– Extintores sobre ruedas
Son aquellos extintores que, por su peso, están dotados de ruedas para poder desplazarlos sobre
el suelo, bien por una o varias personas, bien remolcados.
Queremos hacer notar la diferencia existente entre extintores sobre ruedas y vehículos extintores,
que no son objeto de este tema por no estar regulados por la ITC-MIE-AP-5.

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b) Clasificación según el agente extintor
Los podemos clasificar como extintores de:
– Agua: podrá llevar o no aditivos y su sistema de proyección puede ser a chorro o pulverizada.
– Espuma: podrá ser física o química.
– Polvo: puede ser a su vez de:
* Polvo convencional (BC).
* Polvo polivalente (ABC).
* Polvo especial para metales (D).
– Anhídrido carbónico (CO2).
– Hidrocarburos halogenados (halón 1211).
c) Clasificación según el sistema de presurización
Hay que comentar primero que el sistema de presurización es la forma de impulsar el agente
extintor hacia el exterior para que pueda cumplir su función extintora.
Se insiste en que lo que apaga el fuego es el agente extintor que está dentro del recipiente y que,
lógicamente, hay que hacerlo salir hacia el exterior. No es una vez la que hemos oído la frase «tiré el
extintor y el fuego no se apagó». Lo que se hizo en esas ocasiones fue arrojar el recipiente al fuego.
Cuando un profesional, o quien sabe usar un extintor dice: «tiré un extintor», se refiere a que disparó
el extintor y arrojó fuera del recipiente el agente extintor.
Anécdotas aparte, según el sistema de presurización, los extintores se clasifican en:
– Presurizados permanentemente.
– Sin presión permanente o presurizados en el momento de su utilización.
– Extintores presurizados permanentemente
Por considerarlo suficientemente claro, copiamos de la norma citada la siguiente clasificación:
– «Aquellos en que el agente extintor proporciona su propia presión de impulsión, tal como los
de anhídrido carbónico».
– «Aquellos en que el agente extintor se encuentra en fase líquida y gaseosa, tal como los
hidrocarburos halogenados, y cuya presión de impulsión se consigue mediante su propia ten-
sión de vapor con ayuda de otro gas propelente, tal como nitrógeno añadido en el recipiente
durante la fabricación o recarga del extintor».
– «Aquellos en que el agente extintor es líquido o sólido pulverulento, cuya presión de impul-
sión se consigue con ayuda de un gas propelente, inerte, tal como el nitrógeno o el anhídrido
carbónico, añadido en el recipiente durante la fabricación o recarga del extintor».
También añade la norma que cuando el agente extintor sea el agua, con o sin aditivos, puede
utilizarse el aire como gas impulsor o propelente. Es el único caso admitido.
– Extintores sin presión permanente

Igual que en el apartado anterior, copiamos la siguiente clasificación de la norma:

– «Aquellos en que el agente extintor es líquido o sólido pulverulento, cuya presión de im-
pulsión se consigue mediante un gas propelente, inerte, tal como el nitrógeno o anhídrido
carbónico, contenido en una botella o cartucho, que aporta la presión de presurización en el
momento de la utilización del extintor».
Vista la definición anterior, no debemos pensar que aquellos extintores que tienen botellín
exterior son los únicos que se presurizan en el momento de su utilización. La definición está
clara y sólo hay que añadir que el botellín de gas impulsor puede estar situado adosado en
el exterior o dentro del propio recipiente del extintor.

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– «Aquellos en que el agente extintor es líquido y cuya presión de impulsión se consigue por
un gas producido por una reacción química que tiene lugar en el interior del recipiente en el
momento de su utilización».
d) Clasificación según la eficacia
Es quizás la característica más interesante para el usuario y para el proyectista. De un tiempo a
esta parte, y se puede decir que afortunadamente, ya no se habla de extintores de tantos kilos, sino
de extintores de tal o cual eficacia.
La eficacia se determina por un número y una letra. Ambos conjuntamente definen el hogar tipo
que es capaz de extinguir un determinado extintor. El número indica la cantidad de combustible utili-
zado en el hogar tipo y la letra es el tipo de combustible empleado en el hogar tipo.

C) Ubicación
Evidentemente hay muchas formas de distribuir los extintores en un edificio administrativo, local,
etc. Todas ellas se resumen en dos formas, a saber, bien repartidas y mal repartidas. ¿Cuál está bien
y cuál está mal? La verdad es que sólo el tiempo nos lo dirá.
La práctica, la experiencia, el ver siniestros e intentar analizarlos es lo que enseña a nuestro sen-
tido común la correcta distribución de cualquier tipo de protección que queramos implantar. Por tanto,
recomiendo a cualquier proyectista el siguiente método que, quizá, no sea muy ortodoxo:
– Evaluar el riesgo de una forma veraz y realista.
– Elegir el agente extintor adecuado a cada tipo de riesgo.
– Definir el tipo de protección que vamos a implantar.
– Hacer una distribución del tipo de protección elegido cubriendo todos los riesgos que había-
mos evaluado en el primer paso.
– Comprobar que la protección elegida y diseñada cumple las normas establecidas para cada
tipo de uso o local.
Generalmente, las medidas de protección que se diseñan o proyectan utilizando el sentido co-
mún y evaluando la realidad de los riesgos superan en bastante medida la normativa que le sea de
aplicación. Por eso se insiste una vez más que no hay que ser cicatero con la seguridad. Un bien,
un edificio, una instalación, etc., pueden tener precio y pueden asegurarse en consonancia con ese
valor. Una vida humana no tiene precio y por mucho que se asegure nunca se pagará bastante por
ella. Invirtamos en seguridad porque a la larga es rentable esa inversión. No debemos conformarnos
con los mínimos que nos marque la normativa vigente, debemos aspirar a los niveles de seguridad
que toda vida humana merece.
Sigamos pues el método expuesto ya que lo considero suficientemente racional como para adop-
tarlo en cualquier estudio o proyecto.

5.5.6. Evaluación del riesgo


Debemos inspeccionar, si está construido el local, o debemos imaginar, todas las situaciones de
riesgo que se pueden dar, tales como combustibles, cuadros eléctricos, usuarios, etcétera.
En esta fase deberemos pensar ya no sólo en las medidas de protección que podemos poner y
luego definiremos, sino en otras medidas alternativas de uso que podamos emplear para minimizar el
riesgo. Un ejemplo de esto que digo sería poner más líneas de tendido eléctrico con mayor número
de puntos de toma de corriente (enchufes) para no sobrecargar una línea eléctrica. Otro ejemplo
sería dotar a las instalaciones eléctricas de las medidas mínimas de protección como diferenciales,
magnetotérmicos y fusibles calibrados.
Como digo, la evaluación del riesgo es un paso importante y fundamental para obtener un resul-
tado serio y profesional.

109
5.5.7. Elección de agente extintor
Dependiendo del combustible que tengamos, así tendremos que pensar en el tipo de agente
extintor que vamos a utilizar. Mencionaremos las principales utilizaciones de cada agente extintor.
– Agua. Fuegos tipos A (sólidos) sin presencia de corriente eléctrica.
– Espuma. Fuegos tipo B (líquidos) también sin presencia de corriente eléctrica; inundaciones
de locales, pistas de aterrizaje de aeronaves, etcétera.
– Polvo Convencional. Para fuegos tipos B y C y el mal denominado E que son los anteriores
en presencia de corriente eléctrica.
– Polivalente. Igual que el anterior y además los fuegos tipo A.
– Especial. Para fuegos tipo D, teniendo en cuenta que para cada combustible hay un deter-
minado tipo de polvo.
– CO2 . Fuegos superficiales en presencia de corriente eléctrica.
– Halones. Igual que el anterior con las ventajas e inconvenientes que se estudiaron en el
apartado de agentes extintores.

5.5.8. Tipo de protección


Aquí es donde entrará el tema económico y tendremos que valorar la idoneidad de un sistema fijo
de extinción conjugando lo que invertimos y lo que queremos proteger, o bien la protección con extintores
móviles (portátiles o sobre ruedas). Mi criterio personal es que, aun habiendo instalaciones fijas de extinción
deben instalarse extintores ya que si se descubre por una persona un conato de incendio es más económico
actuar con un extintor portátil antes que con una instalación fija y que las instalaciones también puedan
fallar aunque se revisen periódicamente.

5.5.9. Distribución de extintores


Los extintores móviles deben colocarse en las cercanías de los puntos donde puede originarse
un incendio. Los manuales dicen que deben situarse en los sitios donde hay más riesgo y se habrá
observado que yo indico en las cercanías. Veo evidente mi indicación. Vamos a poner un ejemplo muy
claro. Si en una sala de máquinas que funcionan automáticamente se produce un incendio y lo detecta
un sistema de detección, cuando el equipo de intervención acceda a sofocar ese conato debe coger
los extintores antes de entrar en la sala y no cogerlos de dicha sala porque posiblemente con el humo
y el calor ni los encontrará. Deberán estar ubicados, por puro sentido común, en la antesala de esa
instalación ¿o no?.
El sentido común nos dicta, pues, las normas de ubicación de extintores:
– Próximos a los lugares de riesgo.
– En las entradas o salidas de los recintos de riesgo.
– Con fácil visibilidad.
– Con fácil acceso (la norma también decía que no debía estar a más de 1’70 m. del suelo su
parte superior).
– Protegidos de los ambientes agresivos.
Como no nacemos sabiendo y como debemos formarnos un criterio con la experiencia, debemos
utilizar alguna herramienta para poder distribuir los extintores. El autor de este tema recomienda
seguir las directrices que se exponen en la RT2-EXT (Regla Técnica para Instalaciones de Extintores
Móviles de CEPREVEN).

5.5.10. Comprobación de normas


Una vez redactado nuestro proyecto, deberemos comprobar que con las medidas que hemos toma-
do se cumple toda la normativa que le sea de aplicación. En el caso de habernos quedado cortos, casi
seguro que no, aumentaremos las medidas de protección hasta los mínimos indicados en la norma.

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5.5.11. Descripción de los tipos de instalaciones de protección contra incendios

A) Instalaciones de pulsadores manuales de incendios


Estas instalaciones tienen por finalidad el permitir la transmisión rápida y eficaz de una señal a un
puesto de control. La señal se produce al ser activado uno cualquiera de los pulsadores por la persona
que descubre un incendio, y en el puesto de control es posible discernir en qué zona se encuentra el
pulsador activado.
Las condiciones más importantes que debe satisfacer una instalación de este tipo son las si-
guientes:
– Diseño
* Los pulsadores habrán de ir protegidos por un cristal cuya rotura será precisa para la
activación.
* Los pulsadores serán fácilmente visibles y se distribuirán de forma tal que no sea preciso
recorrer una distancia superior a 25 metros para alcanzar el más próximo.
* Existirá una alimentación eléctrica auxiliar que garantice el funcionamiento en caso de
fallo de la principal.
* Si existe instalación de detección automática de incendios, la instalación de pulsadores
puede incorporarse a ella.
– Mantenimiento
* Se realizarán revisiones periódicas y frecuentes de la instalación.
* Si es preciso dejar fuera de servicio la instalación para proceder a reparaciones, parcial
o totalmente, se extremará la vigilancia mientras duren éstas.

B) Instalaciones de detección automática de incendios


Estas instalaciones tienen por misión detectar automáticamente un incendio en su fase inicial y
transmitir la alarma consiguiente.
Las instalaciones de detección están formadas, fundamentalmente, por los siguientes elementos:
– Central de señalización y control, que tiene por misión:
* Recibir la señal enviada por los detectores conectados a ella, indicando la alarma de
forma óptica y acústica y localizando el lugar en que se encuentra el detector activado.
* Transmitir la señal de alarma o avería a un panel repetidor principal, o bien activar los
dispositivos.
* Vigilar la instalación e indicar los defectos mediante señales ópticas y acústicas de avería.
– Detector, que es la parte de la instalación que observa una magnitud física apropiada (tempe-
ratura, producción de humos, radiación emitida por las llamas), a fin de descubrir un incendio
en la zona de vigilancia que tiene encomendada. Según cual sea la magnitud física observada,
diremos que el detector es de uno u otro tipo.
– Fuente de alimentación, que está constituida por la red eléctrica convencional y por una
batería de acumuladores. En caso de avería de la red, la batería asegura la alimentación
eléctrica durante un cierto tiempo.
Las condiciones más importantes que deberían cumplir estas instalaciones son:
– Diseño
* La central de señalización y control estará en un lugar fácilmente accesible y permanen-
temente vigilado. Si es necesario se instalarán equipos repetidores en otras zonas del
edificio.
* La instalación de detectores se hará por zonas coincidentes con cada sector de incendio.

111
* Los detectores serán del tipo adecuado a las características del fuego que se puede
producir en el sector y la actividad que en él se desarrolla.
– Mantenimiento
* Revisar periódica y frecuentemente las instalaciones.
* Reparar de inmediato cualquier anomalía.
* Cuando sea necesario, proceder a la desconexión de un sector de detectores para su
reparación, comprobación o reparación de otras instalaciones, se notificará al puesto de
control el comienzo y fin de los trabajos, a fin de que se extreme la vigilancia.

C) Instalaciones de alarma
Las instalaciones de alarma tienen por finalidad el poner en conocimiento de determinadas
personas (alarma restringida), de los ocupantes de ciertas áreas (alarma sectorial) o de los ocu-
pantes de todo el edificio (alarma general), que se ha producido un incendio y ha de procederse de
acuerdo con las instrucciones establecidas en el Plan de Emergencias.
Estas instalaciones se activan por la persona que tiene encomendada esta misión, según el cita-
do Plan de Emergencia, una vez que se ha recibido aviso de incendio procedente de la instalación de
pulsadores, de la de la de detección, o por cualquier otro medio (teléfono, intercomunicador, etc.), y
se ha evaluado su evolución y posibles consecuencias.
Las instalaciones de alarma podrán ser de diversos tipos, desde la red telefónica interior, in-
tercomunicadores o buscapersonas hasta instalaciones más complejas basándose en campanas,
sirenas complementadas, y, si es preciso, con señales ópticas así como instalaciones de megafo-
nía. En cualquier caso es fundamental que el método elegido esté claramente descrito en el Plan
de Emergencias y sea conocido por el personal del establecimiento.

D) Instalaciones de extinción
Pueden ser de los siguientes tipos:
– Instalaciones de extintores móviles.
– Instalaciones de bocas de incendio equipadas (BIE).
– Instalaciones de hidratantes de incendio.
– Instalaciones de columna seca.
– Instalaciones de sistemas fijos de extinción automática.
Vamos a definir algunas recomendaciones de diseño de estas instalaciones, ya que las de man-
tenimiento son comunes a todas ellas, resumiéndose en una inspección y verificación periódica y
frecuente. La manipulación de estas instalaciones, en unos casos está encomendada, normalmente,
a personal entrenado o profesional, como en el caso de hidrantes, columnas secas y sistemas fijos
de extinción, y en otro, como en el de las bocas de incendio y extintores móviles, debe poder hacerse
por cualquier persona.
Por tanto, estas últimas no serán realmente eficaces si su implantación no se ve complementada
por una formación y entrenamiento, periódicamente actualizados, del personal hospitalario que ha de
conocer perfectamente su manejo.
a) Instalaciones de extintores móviles
– Los extintores se situarán donde exista más posibilidad de desarrollarse un incendio, próxi-
mos a las salidas de locales o sectores, fijados sobre los parámetros, de forma que su parte
más alta no esté a más de 1,70 metros sobre el nivel del suelo.
– Deberán ser bien visibles y estar convenientemente señalizada su situación.
– Es recomendable disponer de extintores de poco peso, facilitando su uso con independencia
de las condiciones físicas personales, aunque se consideran extintores móviles los de peso
inferior a 20 kg o los que, superando éste, dispongan de un medio adecuado de transporte.

112
– Su distribución se hará de acuerdo con el tipo de fuego y funciones que desarrollan en el
local o sector a proteger

Clases de Fuegos
A) Fuego de materiales sólidos, generalmente de naturaleza orgánica, donde la com-
bustión se realiza normalmente con formación de brasas.

B) Fuego de líquidos o de sólidos licuables.

C) Fuego de gases.

D) Fuego de metales.

Adaptación del agente exterior a la clase de fuego


Tipo de extintor Clase de fuego
A B C D
De agua pulverizada *** *
De agua chorro **
De espuma física ** **
De polvo polivalente ** ** **
De polvo seco *** **

De anhídrido carbónico * *
De hidrocarburos halogenados * *
Específico para fuego de metales *

b) Instalaciones de bombas de incendio equipadas (BIE)


– Deben situarse en zonas libres de obstáculos a las que se tenga fácil acceso y de forma que
queden claramente visibles.
– Su distribución en el edificio se hará de forma que, al menos, haya una BIE por sector, y de
manera que toda la superficie del mismo quede cubierta por su radio de acción, no excediendo
la distancia entre dos BIE de 50 metros y de 25 metros desde cualquier punto a una BIE.
– Se instalarán, preferentemente, tipos cuya presión en boca sea tal que permita su manejo a una
sola persona y las boquillas de salida posibiliten la salida de agua en chorro o pulverizada.
c) Instalaciones de hidratantes de incendios
– Se situarán en el exterior del edificio, preferentemente junto a sus accesos, en número tal
que protejan todas sus fachadas.
Tanto para la instalación del BIE como para la de Hidratantes debe estar garantizado el suministro
de agua, bien de la red municipal o por dotación propia del edificio (esto es siempre preferible). En
este último caso será preciso disponer de depósitos elevados o de equipos de presión alojados en lo-
cales fácilmente accesibles, protegidos contra el fuego y con alimentación eléctrica de emergencia.
d) Instalaciones de sistemas fijos de extinción automática
Estas instalaciones tienen como misión la extinción en un área determinada de un incendio,
mediante la descarga automática de un agente extintor, y son, básicamente, de tres tipos:
– De rociadores automáticos (agente extintor el agua).
– De extinción por polvo.
– De extinción por agentes gaseosos.

113
Estas instalaciones se dispondrán en zonas de alto riesgo de incendio o cuyo contenido sea de
alto valor. El agente extintor será adecuado al tipo de fuego que pueda producirse y al contenido o
funciones que se desarrollen en el área a proteger. Todas ellas incorporarán un mecanismo de detec-
ción que active la descarga automática del agente extintor. Cuando el agente extintor sea agua, se
garantizará su suministro y, si precisan energía para la descarga del agente extintor, serán conectados
a la red de emergencia.
e) Instalaciones de evacuación o de ayuda a la evacuación
Existe una serie de instalaciones cuya misión es la evacuación de las personas o facilitar que ésta
se pueda realizar. La evacuación, lógicamente, debe hacerse por las vías de evacuación horizontales
o verticales.
No obstante, en los casos en que estas vías resulten insuficientes (hospitales ya construidos), se
pueden complementar mediante la instalación de medios auxiliares de evacuación vertical. Este tipo de
instalaciones necesita que el personal que por ellas se evacue esté entrenado, pues, de lo contrario,
sólo podrían ser útiles en situaciones desesperadas.
Entre las instalaciones que contribuyen a facilitar la evacuación, las más importantes son la
señalización y el alumbrado de emergencia. Las primeras deberían cumplir las siguientes condi-
ciones:
– Señalización
* Las señales deben disponer de forma que resulten claramente visibles. La simbología
empleada responderá a la establecida en las normas vigentes, a fin de lograr la adecua-
da uniformidad y facilitar su interpretación.
* Es muy importante que la señalización se integre en la decoración del edificio, pintando
o rotulando zonas de los paramentos, suelos, puertas o elementos de las distintas ins-
talaciones de detección, alarma y extinción.
* En los centros que alberguen pacientes con sus facultades sensoriales disminuidas,
deben disponerse otros medios de aviso complementarios.

* Una señalización completa debe proporcio-


nar, en todo momento, información sobre
la zona del edificio en que se esté, salidas
y direcciones de evacuación, lugares don-
de se disponen los sistemas de alarma y
extinción, dispositivos destinados a cortar
la propagación del fuego, zonas que pre-
sentan un especial riesgo de incendio, así
como informaciones tendentes a evitar su
inicio, que proporcionen datos sobre com-
portamiento, y prohíban o prevengan ac-
ciones peligrosas.
– Alumbrado de emergencia
* La instalación de alumbrado de emergencia
tiene por objeto garantizar un nivel mínimo
de iluminación, no sólo en caso de corte de
suministro de energía, sino en presencia de
humo.
* Debe dotarse de iluminación de emergencia
a todas las vías de evacuación y salidas del
sector o del edificio. Esta iluminación se ali- Alumbrado de emergencia en las paredes
mentará de una fuente autónoma de ener-
gía, pudiendo hacerlo, además, de la red
general.

114
5.6. Plan de emergencia
En este bloque destaca fundamentalmente la organización preestablecida para que el margen de
improvisación sea el menor posible, debiendo huirse de planteamientos exclusivamente teóricos y ase-
gurarse que tal organización pueda ser potencialmente desarrollada.

A) Definición
Un Plan de Emergencia es un conjunto de acciones ordenadas a realizar por el personal del
Centro, en el supuesto de que se produzca un siniestro. El objetivo final debe de ser minimizar en lo
posible los daños a los pacientes, al personal y a las instalaciones.

B) Características
Para que un Plan de Emergencia sea eficaz debe haber sido previamente diseñado de forma por-
menorizada para cada puesto de trabajo, de tal forma que cada trabajador sepa de antemano lo que
debe hacer ante una determinada situación, evitando en lo posible la improvisación.
Es fundamental el papel que el personal del Centro sanitario ha de jugar ante este tipo de situa-
ciones, ya que, además de actuar coordinadamente y ejecutar una misión determinada con arreglo
a lo que indique el Plan de Emergencia de su Centro, ha de transmitir seguridad y tranquilidad a los
usuarios.
En consecuencia cada Plan de Emergencia contemplará la actuación específica de cada uno de
los trabajadores, y cada actuación específica debe quedar ensamblada en el conjunto de acciones
coordinadas por una serie de equipos y de responsables que han de quedar igualmente claros.
A este respecto conviene recordar que, según la legislación vigente, todos los trabajadores
están obligados a participar en los Planes de Catástrofes de su centro de trabajo, obligación
que es innata a todos los ciudadanos (Ley 2/85, de 21 de enero, sobre Protección Civil).
La organización de los primeros equipos de actuación no tiene por objeto sustituir a los Servicios
Públicos (Bomberos, Policía, etc.), sino solamente tomar las medidas más inmediatas hasta que
lleguen los mismos.

C) Clasificación de las emergencias


La clasificación de las Emergencias puede ser una cuestión de difícil realización en la práctica,
debiendo tener en cuenta distintos factores, entre otros:
– Lugar donde se ha producido, teniéndose en cuenta si es uno de los de más riesgo.
– Número de personal disponible en el Centro.
– Número de pacientes en el área.
– Turno de trabajo en el que se desarrolle.
Es difícil definir rigurosamente las emergencias antes señaladas, en primer lugar por la subjeti-
vidad de las personas al catalogarlas, y en segundo lugar porque un accidente que en origen es sólo
una emergencia parcial o controlada, por múltiples e imprevisibles factores puede pasar a ser general.
En todo caso, parece oportuno dar una definición, por cuanto ello determina una serie de acciones
a tomar.
a) Conato de emergencia
Es el accidente o posibilidad de riesgo que pueda ser valorado, controlado y dominado de forma
sencilla y rápida por el personal y medios del propio Centro.
b) Emergencia parcial
Es el accidente que para ser dominado requiere la actuación de los equipos especiales del Centro
y medios de los Servicios Públicos.
Para ser tal, los efectos de la emergencia parcial quedarán limitados a una área o zona fácilmen-
te controlable y que, previsiblemente, no afectarán a otras colindantes.

115
Supuestamente habrá que trasladar pacientes del sector de riesgo a otra zona protegida, por
posible efecto de humo o llamas.
c) Emergencia general
Es el accidente que precisa de la actuación de todos los equipos y medios de protección del
Centro sanitario y de la ayuda exterior.
La emergencia general podrá comportar la evacuación o aislamiento de determinadas áreas del
Hospital y el traslado de pacientes.

D) Equipos de emergencia
Los Equipos de Emergencia constituyen el conjunto de personas especialmente entrenadas y
organizadas para la prevención y actuación en caso de siniestros dentro de un Hospital.
Para ello, las personas que integran estos equipos deberán:
1. Estar informados del riesgo particular y general del lugar donde desarrollen su acti-
vidad.
2. Estar formados convenientemente según el papel a desarrollar. La formación irá desde
el conocimiento por todo el personal del manejo de un extintor, a la instrucción más concreta
de un número reducido de trabajadores (según las dimensiones del Centro) para resolver de-
terminados siniestros, grupo en el que podría recaer el detectar las anomalías provocadoras
de siniestros.
3. Conocer los medios materiales de protección a su alcance, así como su utilización y
manejo.
4. Conocer la secuencia de acciones que debe realizar, que será primero dar la alarma y
posteriormente luchar contra el siniestro (fuego, derrumbamiento, etc.).
La pauta de actuación para el personal que es testigo de un incendio, o cualquier otro siniestro,
y salvo que un paciente esté en riesgo inmediato, es dar la alarma, bien sea con pulsador, teléfono,
etc., y posteriormente realizar las acciones más adecuadas, activar extintor, trasladar enfermos, cerrar
ventanas, etcétera.
Los Equipos de Emergencia considerados necesarios para un Hospital son:
– Equipos de primera intervención.
– Brigada general.
– Otros equipos.
a) Equipos de Primera Intervención (EPI)
En principio todos los trabajadores deben estar formados para realizar las misiones encomen-
dadas a los EPI, ya que éstos, como su nombre indica, son los encargados, por su proximidad al
siniestro, de realizar las primeras acciones. En líneas generales se recomienda que haya un EPI por
planta o por área, y por cada turno de trabajo.
Las misiones encomendadas a los EPI son muy sencillas y elementales, como dar la alarma,
utilizar un extintor, tranquilizar a la gente, trasladarlos...
El número de integrantes de los EPI estará en consonancia con el área encomendada y la estruc-
tura del mismo. Los EPI estarán integrados normalmente por personal de cada área.
b) Brigada General (BG)
En todos los Centros existirá una Brigada General (BG) o Brigada de Incendios. Su composición
estará en consonancia con el tamaño del centro, con la previsión de que haya una por cada turno
de trabajo.
El personal que integra la BG no es específico para esta labor, sino que desarrolla cometidos
normalmente ligados al Servicio de Mantenimiento. Se recomienda que la BG esté compuesta por
personal de mantenimiento, cuerpo de servicios, subalternos, seguridad (si lo hubiere) y vigilantes

116
jurados (se deberá negociar en este último caso con la Empresa adjudicataria de este Servicio, el que
este personal integre la Brigada General). En cada turno estará definido el responsable de la BG.
En todo caso este personal deberá recibir formación o instrucción adecuada para combatir si-
tuaciones de Catástrofe, así como tener conocimiento de las áreas de riesgo y de los medios de
protección del Centro.
Las misiones asignadas a la BG incluirán:
– Valoración del nivel de catástrofes para activar el Plan de Emergencia y la llamada al Comité
de Catástrofes.
– Llamada a la Ayuda Exterior (Bomberos, Policía).
– Realizar acciones técnicas para reforzar la labor de los EPI (detener sistemas de ventilación,
etcétera).
– Utilizar otros medios de protección (mangueras, etcétera).
– Mantener despejadas vías de acceso.
– Esperar y conducir a los Servicios Públicos.
La Brigada General llevará un Registro de todas las actuaciones, con informe técnico de las
circunstancias. En dicho Registro se anotarán todas las acciones relacionadas con posibles emergen-
cias, incluso los Conatos de Emergencia, aunque la BG no tenga intervención directa.
c) Otros equipos
En este sentido podría establecerse la existencia de Equipos de Segunda Intervención (ESI), a los
que puede encomendarse labores de refuerzo de los EPI. El personal más idóneo para integrar los ESI
son los que conforman el Cuerpo de Servicios.

E) Comité de Catástrofes
En caso de siniestro, si tras ser valorado su nivel por la Brigada General es clasificado, al menos,
como Emergencia Parcial, deberá ser inmediatamente convocado el Comité de Catástrofes.
Una vez recibida la comunicación de un siniestro, el responsable del Comité de Catástrofes reuni-
rá al resto de los componentes en un lugar predeterminado en cada centro (puesto de mando).
Su principal misión será garantizar que se ejecuten las instrucciones de los bomberos, en el caso
de que sean éstos quienes intervengan, y la coordinación con otras ayudas exteriores como Policía,
Protección Civil, etcétera.
En todo caso, el Comité de Catástrofes canalizará las instrucciones de los Servicios Públicos y,
dependiendo del nivel y lugar donde se haya producido la Catástrofe, indicará las acciones que más
adelante se describen.
Mientras los equipos de extinción realizan su tarea, el Comité de Catástrofes deberá mantener
las siguientes actividades:
– Conocimiento de la dimensión y evolución de la Catástrofe.
– Conocimiento de los Recursos Humanos existentes.
– Información al personal de la situación del siniestro.
– Dirección y control de la posible evacuación.
– Relación con las Autoridades.

F) Acciones a desarrollar en caso de emergencia

Los distintos tipos de emergencia antes señalados requerirán la intervención de personas, me-
dios y actuaciones para garantizar en todo momento el control de la situación.
Se ha señalado que el siniestro puede quedar clasificado en Conato de Emergencia, Emergencia
Parcial o Emergencia General. Según el nivel asignado, el Comité de Catástrofes deberá actuar de
forma previamente planificada.

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a) Conato de Emergencia

Se ha destacado que la característica fundamental del Conato de Emergencia es que su resolu-


ción se hace con los medios disponibles en el lugar donde se produce. Siempre deberá informarse de
la situación y de su resolución al Responsable del Comité de Catástrofes. Asimismo, se comunicará
al Servicio de Mantenimiento que llevará un Registro de todos los conatos de Emergencia suce-
didos en el Centro.
b) Emergencia Parcial

En caso de Emergencia Parcial, el Comité de Catástrofes, además de las acciones generales


enunciadas anteriormente, realizará las siguientes:
1. Apertura del Plan de Emergencia del Centro.
2. Control de llamadas por centralita telefónica.
3. Asegurar el mantenimiento de las vías de acceso al centro expeditas.
4. Cese de determinadas actividades consideradas peligrosas.
5. Preparar la posible evacuación, según normas que se detallan más adelante.
6. Activación del Equipo del Información.
7. Redistribución interna de los Recursos Humanos existentes en el Centro.
8. Habilitación de espacios libres y zonas de seguridad. Necesariamente el Plan de Catástrofes
Internas de cada Centro contemplará la existencia de zonas de seguridad en cada Área y la
alternativa en caso de que sea ella la afectada.
9. Dar instrucciones para efectuar el cordón de seguridad en torno al centro e impedir la entra-
da de personas ajenas al mismo.
10. Vigilar que se han tomado las medidas habituales para controlar el siniestro.
11. Suspender el funcionamiento de ascensores (salvo el declarado para el uso de bomberos).
12. Cortar suministros de gases y fluidos –en el caso de que existan–, por el Servicio de Mante-
nimiento, previa consulta y valoración de las zonas afectadas.
c) Emergencia General
El Comité de Catástrofes desarrollará las acciones enunciadas en la Emergencia Parcial y además
añadirá otras más específicas sobre evacuación, con una metodología adecuadamente sistematiza-
da, siempre supeditando tal decisión a la opinión del Cuerpo de Bomberos.

G) Metodología básica de actuación frente al fuego


La Comisión de Catástrofes, necesariamente, establecerá o determinará la secuencia que más
se adapta a las peculiaridades del Centro, teniendo siempre presente la simplicidad y el mensaje di-
recto y escueto, huyendo de secuencias teóricas, muy habituales en los Planes de Emergencia, pero
de difícil realización en la práctica.
En el establecimiento de secuencias, es fundamental tener en cuenta los posibles sectores de
incendio y los medios de protección del Centro; en especial:
– Los sistemas de detección de incendios.
– Las instalaciones de alarma.
– El sistema de comunicaciones interiores.
La pauta de actuación que se define en toda la bibliografía, de cualquier persona que es testigo
de un incendio o de cualquier otro siniestro, es dar la alarma, salvo que alguien esté en riesgo inme-
diato, en cuyo caso la primera acción será rescatarlo.
La secuencia sugerida puede abreviarse simbólicamente con las siglas RACE:
R: Rescatar.
A: Dar la alarma.

118
C: Controlar.
E: Extinguir.
A continuación se expone un esquema secuencia que por su simplicidad se acomoda a cualquier
Centro. Naturalmente es a título de ejemplo y puede ser variado o sustituido por otro que la Comisión
de Catástrofes elabore.
DETECCIÓN

ALARMA

CENTRAL
EPI
TELEFÓNICA
LLAMAR RESCATAR ATACAR
BG BRIGADA
GENERAL

VALORAR
INCENDIO
TRATAR DE
APAGAR

LLAMAR
COMITÉ

LLAMAR
BOMBEROS

Secuencia de acciones ante una situación de emergencia

Como se señalaba anteriormente, la secuencia debe de ser elaborada con los medios de Pro-
tección del Centro. De este modo, cuando se menciona «dar la alarma», deberá tenerse en cuenta el
cómo, y por tanto los medios, si es a través de pulsadores, teléfono interior, interfono, etc. Igualmente
hay que tener en cuenta quién recibe la alarma y cómo la cursa; si la alarma se sitúa en la centralita
telefónica el personal de ésta tendrá instrucciones claras y concisas de dónde y a quién trasladar la
misma.
Hay que tener igualmente en cuenta, que debe de difundirse la alarma a la zona afectada directa-
mente, sin olvidar dar la información adecuada a todas las demás áreas del Centro, que ante la falta
de información pueden tomar iniciativas que no sean las adecuadas al no estar prevenidos.

H) Evacuación
Para que una evacuación sea verdaderamente eficaz, hay que partir de dos premisas fundamen-
tales: que sea ordenada y que se sigan vías preestablecidas. Ello viene determinado, en principio, por
el escaso o limitado tiempo con el que se cuenta, y por la necesidad de solventar las reacciones de
pánico que suelen provocar los siniestros.

a) Normas generales de evacuación

Las personas responsables de la evacuación serán el personal de cada Unidad y el de otras áreas
que designe el Comité de Catástrofes. Este personal estará perfectamente identificado mediante
tarjeta.
El personal permanecerá en su puesto de trabajo hasta recibir órdenes de la persona que dirija
la evacuación y sólo de ésta. Para realizar una adecuada evacuación deberán seguirse las siguientes
recomendaciones:
– Mantener la calma y no fomentar situaciones alarmistas.
– Eliminar obstáculos en puertas y rutas de evacuación.
– Emprender la evacuación con rapidez, sin gritos ni aglomeraciones.

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– No intentar llevar consigo los objetos personales.
– No intentar recuperar ningún objeto que se caiga.
– Promover la ayuda mutua (controlar reacciones nerviosas).
– No volver a entrar en el área después de evacuada.
– Mantener el orden y la tranquilidad en las áreas de seguridad.
– Cerrar puertas y ventanas.
– Desconectar enchufes.
– Mantener libre la línea telefónica o interfono.
b) Prioridades en la evacuación
Se evacuarán siempre primero las personas, y luego los bienes materiales, comenzando por la
documentación y siguiendo por los que puedan contribuir a agravar el siniestro y por los que puedan
ser necesarios para la asistencia a los afectados.
c) Metodología de evacuación
La evacuación de personas que no pueden desplazarse por sí mismos (por ejemplo, los pacientes
en un hospital) se hará en su cama (horizontal) hacia la zona de seguridad previamente marcada, o se
utilizará cualquiera de los medios de traslado vertical que se describen a continuación (ver figuras):
– Método de levantamiento. Consiste en transportar al individuo sin ningún medio auxiliar.
Es realizado por una o dos personas. Este método es el más rápido y el de menos esfuerzo,
pero naturalmente sólo puede ser empleado con niños o personas de poco peso.

Modalidades del método de levantamiento para el traslado de personas con dificultades de movilización

120
– Método de arrastre directo. Consiste en trasladar al individuo utilizando un medio auxiliar,
como una manta, sábana, etc. Este método es el recomendado por los expertos, cuando
hay gran cantidad de humo. Requiere más esfuerzo físico y un previo entrenamiento del
personal. Con preparación previa, puede ser utilizado incluso para trasladar varios niños a la
vez.

Modalidades del método de levantamiento para el traslado de personas con dificultades de movilización

121
Tres manos
Cuatro manos

Dos manos (con pañuelo para evitar traumatismos con


las uñas)

Tipos de arrastre

Otro método de traslado

122
Otro método de traslado

123
Esquema-resumen de las acciones a realizar en el Plan de Emergencia:

Esquema-resumen de acciones a incluir en la elaboración del Plan de Emergencia

CONATO
EMERGENCIA
SISTEMA
EMERGENCIA
CLASIFICACIÓN PARCIAL
EMERGENCIAS EMERGENCIA
GENERAL

EPI
(por planta o ÁREA) (Misiones)
CONFIGURACIÓN
BRIGADA
EQUIPOS GENERAL Acciones
(Integrantes) específicas
DE EMERGENCIA
COMITÉ DE
CATÁSTROFES Acciones y
(Composición) atribuciones

DETECCIÓN
METODOLOGÍA
ALARMA-RESCATE
ACTUACIÓN
EXTINCIÓN

NORMAS
EVACUACIÓN METODOLOGÍA PRIORIDADES
GENERALES
DE
ZONAS RECEPCIÓN Y
INCAPACITADOS SEGURIDAD CONTROL INCAPACITADOS
(Guía) EVACUADOS
(Organización)

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