Você está na página 1de 9

Artículo 2. La Nación Mexicana es única e indivisible.

La Nación tiene una composición pluricultural sustentada originalmente en sus pueblos indígenas
que son aquellos que descienden de poblaciones que habitaban en el territorio actual del país al
iniciarse la colonización y que conservan sus propias instituciones sociales, económicas, culturales
y políticas, o parte de ellas.
La conciencia de su identidad indígena deberá ser criterio fundamental para determinar a quiénes
se aplican las disposiciones sobre pueblos indígenas.
Son comunidades integrantes de un pueblo indígena, aquellas que formen una unidad social,
económica y cultural, asentadas en un territorio y que reconocen autoridades propias de acuerdo
con sus usos y costumbres.
El derecho de los pueblos indígenas a la libre determinación se ejercerá en un marco
constitucional de autonomía que asegure la unidad nacional. El reconocimiento de los pueblos y
comunidades indígenas se hará en las constituciones y leyes de las entidades federativas, las que
deberán tomar en cuenta, además de los principios generales establecidos en los párrafos
anteriores de este artículo, criterios etnolingüísticos y de asentamiento físico.
Esta Constitución reconoce y garantiza el derecho de los pueblos y las comunidades indígenas a la
libre determinación y, en consecuencia, a la autonomía para:
Decidir sus formas internas de convivencia y organización social, económica, política y cultural.
Aplicar sus propios sistemas normativos en la regulación y solución de sus conflictos internos,
sujetándose a los principios generales de esta Constitución, respetando las garantías individuales,
los derechos humanos y, de manera relevante, la dignidad e integridad de las mujeres. La ley
establecerá los casos y procedimientos de validación por los jueces o tribunales correspondientes.
Elegir de acuerdo con sus normas, procedimientos y prácticas tradicionales, a las autoridades o
representantes para el ejercicio de sus formas propias de gobierno interno, garantizando la
participación de las mujeres en condiciones de equidad frente a los varones, en un marco que
respete el pacto federal y la soberanía de los Estados.
Preservar y enriquecer sus lenguas, conocimientos y todos los elementos que constituyan su
cultura e identidad.
Conservar y mejorar el hábitat y preservar la integridad de sus tierras en los términos establecidos
en esta Constitución.
Acceder, con respeto a las formas y modalidades de propiedad y tenencia de la tierra establecidas
en esta Constitución y a las leyes de la materia, así como a los derechos adquiridos por terceros o
por integrantes de la comunidad, al uso y disfrute preferente de los recursos naturales de los
lugares que habitan y ocupan las comunidades, salvo aquellos que corresponden a las áreas
estratégicas, en términos de esta Constitución. Para estos efectos las comunidades podrán
asociarse en términos de ley.
Elegir, en los Municipios con población indígena, representantes ante los ayuntamientos. Las
constituciones y leyes de las entidades federativas reconocerán y regularán estos derechos en los
Municipios, con el propósito de fortalecer la participación y representación política de
conformidad con sus tradiciones y normas internas.
Acceder plenamente a la jurisdicción del Estado. Para garantizar ese derecho, en todos los juicios y
procedimientos en que sean parte, individual o colectivamente, se deberán tomar en cuenta sus
costumbres y especificidades culturales respetando los preceptos de esta Constitución. Los
indígenas tienen en todo tiempo el derecho a ser asistidos por intérpretes y defensores que
tengan conocimiento de su lengua y cultura. Las constituciones y leyes de las entidades federativas
establecerán las características de libre determinación y autonomía que mejor expresen las
situaciones y aspiraciones de los pueblos indígenas en cada entidad, así como las normas para el
reconocimiento de las comunidades indígenas como entidades de interés público.
La Federación, los Estados y los Municipios, para promover la igualdad de oportunidades de los
indígenas y eliminar cualquier práctica discriminatoria, establecerán las instituciones y
determinarán las políticas necesarias para garantizar la vigencia de los derechos de los indígenas y
el desarrollo integral de sus pueblos y comunidades, las cuales deberán ser diseñadas y operadas
conjuntamente con ellos.
Para abatir las carencias y rezagos que afectan a los pueblos y comunidades indígenas, dichas
autoridades, tienen la obligación de:
Impulsar el desarrollo regional de las zonas indígenas con el propósito de fortalecer las economías
locales y mejorar las condiciones de vida de sus pueblos, mediante acciones coordinadas entre los
tres órdenes de gobierno, con la participación de las comunidades. Las autoridades municipales
determinarán equitativamente las asignaciones presupuestales que las comunidades
administrarán directamente para fines específicos.
Garantizar e incrementar los niveles de escolaridad, favoreciendo la educación bilingüe e
intercultural, la alfabetización, la conclusión de la educación básica, la capacitación productiva y la
educación media superior y superior. Establecer un sistema de becas para los estudiantes
indígenas en todos los niveles. Definir y desarrollar programas educativos de contenido regional
que reconozcan la herencia cultural de sus pueblos, de acuerdo con las leyes de la materia y en
consulta con las comunidades indígenas. Impulsar el respeto y conocimiento de las diversas
culturas existentes en la nación.
Asegurar el acceso efectivo a los servicios de salud mediante la ampliación de la cobertura del
sistema nacional, aprovechando debidamente la medicina tradicional, así como apoyar la nutrición
de los indígenas mediante programas de alimentación, en especial para la población infantil.
Mejorar las condiciones de las comunidades indígenas y de sus espacios para la convivencia y
recreación, mediante acciones que faciliten el acceso al financiamiento público y privado para la
construcción y mejoramiento de vivienda, así como ampliar la cobertura de los servicios sociales
básicos.
Propiciar la incorporación de las mujeres indígenas al desarrollo, mediante el apoyo a los
proyectos productivos, la protección de su salud, el otorgamiento de estímulos para favorecer su
educación y su participación en la toma de decisiones relacionadas con la vida comunitaria.
Extender la red de comunicaciones que permita la integración de las comunidades, mediante la
construcción y ampliación de vías de comunicación y telecomunicación. Establecer condiciones
para que los pueblos y las comunidades indígenas puedan adquirir, operar y administrar medios
de comunicación, en los términos que las leyes de la materia determinen.
Apoyar las actividades productivas y el desarrollo sustentable de las comunidades indígenas
mediante acciones que permitan alcanzar la suficiencia de sus ingresos económicos, la aplicación
de estímulos para las inversiones públicas y privadas que propicien la creación de empleos, la
incorporación de tecnologías para incrementar su propia capacidad productiva, así como para
asegurar el acceso equitativo a los sistemas de abasto y comercialización.
Establecer políticas sociales para proteger a los migrantes de los pueblos indígenas, tanto en el
territorio nacional como en el extranjero, mediante acciones para garantizar los derechos
laborales de los jornaleros agrícolas; mejorar las condiciones de salud de las mujeres; apoyar con
programas especiales de educación y nutrición a niños y jóvenes de familias migrantes; velar por el
respeto de sus derechos humanos y promover la difusión de sus culturas.
Consultar a los pueblos indígenas en la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo y de los
estatales y municipales y, en su caso, incorporar las recomendaciones y propuestas que realicen.
Para garantizar el cumplimiento de las obligaciones señaladas en este apartado, la Cámara de
Diputados del Congreso de la Unión, las legislaturas de las entidades federativas y los
ayuntamientos, en el ámbito de sus respectivas competencias, establecerán las partidas
específicas destinadas al cumplimiento de estas obligaciones en los presupuestos de egresos que
aprueben, así como las formas y procedimientos para que las comunidades participen en el
ejercicio y vigilancia de las mismas. Sin perjuicio de los derechos aquí establecidos a favor de los
indígenas, sus comunidades y pueblos, toda comunidad equiparable a aquéllos tendrá en lo
conducente los mismos derechos tal y como lo establezca la ley.
Artículo 3. Todo individuo tiene derecho a recibir educación. El Estado -federación, Estados,
Distrito Federal y Municipios-, impartirá educación preescolar, primaria y secundaria. La educación
preescolar, primaria y la secundaria conforman la educación básica obligatoria.
La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del
ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria y la conciencia de la solidaridad
internacional, en la independencia y en la justicia.
Garantizada por el artículo 24 la libertad de creencias, dicha educación será laica y, por tanto, se
mantendrá por completo ajena a cualquier doctrina religiosa;
El criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico,
luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios.
Además:
Será democrático, considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un
régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico,
social y cultural del pueblo;
Será nacional, en cuanto -sin hostilidades ni exclusivismos- atenderá a la comprensión de nuestros
problemas, al aprovechamiento de nuestros recursos, a la defensa de nuestra independencia
política, al aseguramiento de nuestra independencia económica y a la continuidad y
acrecentamiento de nuestra cultura, y
Contribuirá a la mejor convivencia humana, tanto por los elementos que aporte a fin de
robustecer en el educando, junto con el aprecio para la dignidad de la persona y la integridad de la
familia, la convicción del interés general de la sociedad, cuanto por el cuidado que ponga en
sustentar los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos los hombres, evitando los
privilegios de razas, de religión, de grupos, de sexos o de individuos;
Para dar pleno cumplimiento a lo dispuesto en el segundo párrafo y en la fracción II, el Ejecutivo
Federal determinará los planes y programas de estudio de la educación preescolar, primaria,
secundaria y normal para toda la República. Para tales efectos, el Ejecutivo Federal considerará la
opinión de los gobiernos de las entidades federativas y del Distrito Federal, así como de los
diversos sectores sociales involucrados en la educación, en los términos que la ley señale.
Toda la educación que el Estado imparta será gratuita;
Además de impartir la educación preescolar, primaria y secundaria señaladas en el primer párrafo,
el Estado promoverá y atenderá todos los tipos y modalidades educativos -incluyendo la
educación inicial y a la educación superior- necesarios para el desarrollo de la nación, apoyará la
investigación científica y tecnológica, y alentará el fortalecimiento y difusión de nuestra cultura.
Los particulares podrán impartir educación en todos sus tipos y modalidades. En los términos que
establezca la ley, el Estado otorgará y retirará el reconocimiento de validez oficial a los estudios
que se realicen en planteles particulares. En el caso de la educación preescolar, primaria,
secundaria y normal, los particulares deberán:
Impartir la educación con apego a los mismos fines y criterios que establecen el segundo párrafo y
la fracción II, así como cumplir los planes y programas a que se refiere la fracción III, y
Obtener previamente, en cada caso, la autorización expresa del poder público, en los términos
que establezca la ley;
Las universidades y las demás instituciones de educación superior a las que la ley otorgue
autonomía, tendrán la facultad y la responsabilidad de gobernarse a sí mismas; realizarán sus fines
de educar, investigar y difundir la cultura de acuerdo con los principios de este artículo,
respetando la libertad de cátedra e investigación y de libre examen y discusión de las ideas;
determinarán sus planes y programas; fijarán los términos de ingreso, promoción y permanencia
de su personal académico; y administrarán su patrimonio. Las relaciones laborales, tanto del
personal académico como del administrativo, se normarán por el apartado A del artículo 123 de
esta Constitución, en los términos y con las modalidades que establezca la Ley Federal del Trabajo
conforme a las características propias de un trabajo especial, de manera que concuerden con la
autonomía, la libertad de cátedra e investigación y los fines de las instituciones a que esta fracción
se refiere; y
El Congreso de la Unión, con el fin de unificar y coordinar la educación en toda la República,
expedirá las leyes necesarias, destinadas a distribuir la función social educativa entre la
Federación, los Estados y los Municipios, a fijar las aportaciones económicas correspondientes a
ese servicio público y a señalar las sanciones aplicables a los funcionarios que no cumplan o no
hagan cumplir las disposiciones relativas, lo mismo que a todos aquellos que las infrinjan.
Artículo 6. .- La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o
administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, los derechos de tercero, provoque algún
delito, o perturbe el orden público; el derecho de réplica será ejercido en los términos dispuestos
por la ley. El derecho a la información será garantizado por el Estado.
Para el ejercicio del derecho de acceso a la información, la Federación, los Estados y el Distrito
Federal, en el ámbito de sus respectivas competencias, se regirán por los siguientes principios y
bases:
Toda la información en posesión de cualquier autoridad, entidad, órgano y organismo federal,
estatal y municipal, es pública y sólo podrá ser reservada temporalmente por razones de interés
público en los términos que fijen las leyes. En la interpretación de este derecho deberá prevalecer
el principio de máxima publicidad.
La información que se refiere a la vida privada y los datos personales será protegida en los
términos y con las excepciones que fijen las leyes.
Toda persona, sin necesidad de acreditar interés alguno o justificar su utilización, tendrá acceso
gratuito a la información pública, a sus datos personales o a la rectificación de éstos.
Se establecerán mecanismos de acceso a la información y procedimientos de revisión expeditos.
Estos procedimientos se sustanciarán ante órganos u organismos especializados e imparciales, y
con autonomía operativa, de gestión y de decisión.
Los sujetos obligados deberán preservar sus documentos en archivos administrativos actualizados
y publicarán a través de los medios electrónicos disponibles, la información completa y actualizada
sobre sus indicadores de gestión y el ejercicio de los recursos públicos.
Las leyes determinarán la manera en que los sujetos obligados deberán hacer pública la
información relativa a los recursos públicos que entreguen a personas físicas o morales.
La inobservancia a las disposiciones en materia de acceso a la información pública será sancionada
en los términos que dispongan las leyes.
Artículo 12. En los Estados Unidos Mexicanos no se concederán títulos de nobleza, ni prerrogativas
y honores hereditarios, ni se dará efecto alguno a los otorgados por cualquier otro país.
El derecho a la no discriminación
El derecho a la no discriminación nace del postulado general de la igual dignidad de todos los seres
humanos reconocido tanto por la Carta de las Naciones Unidas como por la Declaración Universal
de los Derechos Humanos (DUDH) y todos los instrumentos internacionales en materia de derechos
humanos .
La no discriminación, con su corolario que es la igualdad, ocupa un lugar particular en la parte
dispositiva de las normas sobre derechos humanos, ya que todos los derechos humanos (civiles,
políticos, económicos, sociales y culturales) deben llevarse a la práctica por todo el mundo sin
discriminación alguna y en total igualdad.
Los instrumentos internacionales en materia de derechos humanos prohíben toda distinción,
exclusión, restricción o cualquier otro trato diferenciado en el seno de una comunidad específica -
así como entre las comunidades- que no se justifican y que comprometen el goce de los derechos
humanos por todas y todos en base al principio de igualdad.
Cuando observamos el mundo contemporáneo desde esta óptica, constatamos que cientos de
millones de personas continúan siendo discriminadas en todo el mundo porque pertenecen a un
pueblo o a una etnia, por su lengua, por sus creencias, por su situación social y/o económica, por
su linaje, por su opinión política, y también por su sexo, por su edad o por su orientación sexual.
Existe una gran cantidad de publicaciones sobre la cuestión de la no discriminación, pero se
concentran a menudo en uno de sus aspectos (educación, trabajo, libertad de opinión y expresión,
etc.) o en una categoría de personas (mujeres, pueblos indígenas, grupos religiosos, inmigrantes,
etc.). Esta publicación tiene como fin “dar una visión de conjunto” de las múltiples facetas de la
discriminación.
'La igualdad del ser humano es aquel a ser reconocidos como iguales ante la ley y de disfrutar de
todos los demás derechos otorgados de manera incondicional, es decir, sin discriminación por
motivos de nacionalidad, raza o creencias."
El derecho a la igualdad es un derecho humano (principio fundamental que permite a todo el
ordenamiento jurídico), que hace referencia al reconocimiento de los estados, del principio de
igualdad efectiva11 y no discriminación de su poblaciòn, tanto en su ordenamiento como en la
creación y aplicación de medidas que impulsen dicha igualdad en sus diferentes políticas públicas y
actuaciones cotidianas.
Cabe resaltar la importancia de implementar instrumentos de medición de resultados, tanto para
hacer análisis cuantitativo y generar estadísticas concretas de los avances, como para saber si una
medida està siendo efectiva y funcional o no.
Este derecho fue una de las principales reivindicaciones en la Revolución Francesa, junto con la
fraternidad y la libertad, inspirada en los constitucionalistas y humanistas ilustrados.
En la normativa internacional està reconocido principalmente en la Declaraciòn Universal de los
Derechos Humanos artículos 1, 2,27, y 23, en la Carta de las Naciones Unidas Capítulo I art. 1,2.
Capìtulo III art. 8, Capìtulo IX art.55 , en los artículos 2, 3 y 26 del Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos, artículos 2 y 3 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales , en el artìculo 1 de La Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las
Formas de Discriminación Racial, artìculos 1 y 2 de la La Convención Internacional sobre los
Derechos de las Personas con Discapacidad, y artìculo 1 de La Convención sobre la eliminación de
todas las formas de discriminación contra la mujer.
En la Conferencia Mundial sobre la Mujer ,en específico la que se realizó en 1995 en Beijing, se
plantea la importancia de la introducción de la perspectiva de género en todo lo relacionado con
el reconocimiento de derechos. De ésta conferencia, se derivó una Plataforma de acción de Beijing
la cual tiene como principal objetivo la eliminación de todas las formas de discriminación contra
las mujeres y niñas, aquí se acuña el tèrmino “Mainstreaming” , el cual hace referencia a que, la
construcción de género es transversal, por tanto, toda la estructura social debe ser evaluada
desde una perspectiva e impacto de gènero (efectos diferenciados de la aplicación de una medida
o política, en las personas a las que va dirigida), èsto desde la planificación, elaboración, ejecución
y evaluación de políticas pùblicas, asì como en toda actuación realizada desde las instituciones.
Dentro del sistema de Naciones Unidas, en uno de los órganos subsidiarios del Consejo Econòmico
y Social de las Naciones Unidas , se encuentra la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la
Mujer, comisión orgánica encargada de adoptar programas de trabajo plurianuales y celebrar
periodos de sesiones (en los cuales es importante mencionar la activa participación de la sociedad
civil, ONG`s), donde se evalúan los avances alcanzados y las brechas existentes, asì como de
realizar recomendaciones en seguimiento a la implementación de la Plataforma de Acciòn de
Beijing en los diferentes estados miembros, teniendo como principal objetivo la promoción de la
igualdad de gènero y el empoderamiento de la mujer. Las recomendaciones y conclusiones de los
periodos de sesiones se envían al ECOSOC para su seguimiento.
“La noción de igualdad se desprende directamente de la unidad de naturaleza del género humano
y es inseparable de la dignidad esencial de la persona, frente a la cual es incompatible toda
situación que, por considerar superior a un determinado grupo, conduzca a tratarlo con privilegio;
o que, a la inversa, por considerarlo inferior, lo trate con hostilidad o de cualquier forma lo
discrimine del goce de derechos que sí se reconocen a quienes no se consideran incursos en tal
situación de inferioridad. No es admisible crear diferencias de tratamiento entre seres humanos
que no se correspondan con su única e idéntica naturaleza”3
Por tanto el derecho a la igualdad no se traduce en un trato igual ante la ley y garantía de justicia,
sino en una adecuación de las leyes para la no discriminación, asì como la mayor garantía de
derechos en toda actuación y para toda persona habitante de su territorio, reconociendo su
diversidad, èsto desde un enfoque transversal.
Este derecho hizo posible la Revolución Francesa, junto con la fraternidad y la libertad, inspirada
en los constitucionalistas y humanistas ilustrados. Sin embargo, como lo exponen los autores Kenjy
Yoshino en su artículo «The Pressure to Cover» y Ariel E. Dulitzky en su ponencia, «A región in
Deniel: Racial Discrimination and Racism in Latin America», las minorías siguen siendo víctimas de
rechazos. Por otro lado, Dulitzky muestra como el racismo ha sido ignorado en América Latina que
ha existido una constante negación ya sea, literal (no existe racismo), interpretativo (No es
racismo sino otros factores) o justificado (justificando que no existe o que las víctimas no son
víctimas del racismo).
Algunos ejemplos de desigualdad cuya fuente es la opresión son la explotación, marginación,
carencia de poder para participar y tener voz en las decisiones que afectan la vida pública y
privada, estereotipos hacia grupos con desventajas, violencia física y/o sexual contra estos grupos
etc... creando así desigualdad a nivel económico y social. Adoptadas para promover la igualdad
material son:
Sistemas de subsidio a los servicios públicos de manera que los sectores más pobres puedan
acceder a estos.
En Brasil se han reservado cupos universitarios en universidades públicas para minorías raciales.
En Francia y Suecia, se ofrecen sistemas de educación de alta calidad, a los que acceden tanto
ricos como pobres.
En Colombia el 30% de los altos cargos del estado deben ser ocupados por mujeres.(Derecho a la
igualdad, Rodríguez, Cesar A. pg 196)
erecho de los niños a tener una familia
Los Derechos del Niño
El niño, para el pleno desarrollo de su personalidad, necesita amor y comprensión. Siempre que
sea posible, deberá crecer al amparo y bajo la responsabilidad de sus padres y, en todo caso, en un
ambiente de afecto y de seguridad moral y material. La sociedad y las autoridades públicas
tendrán la obligación de cuidar especialmente a los niños sin familia o que carezcan de medios
adecuados de subsistencia.
Derecho a una vida libre de violencia
Todas las personas tienen el derecho a una vida libre de violencia y a disfrutar de la paz, tanto en
la esfera pública como en la privada. Todas las formas de violencia contra las mujeres constituyen
una violación a sus derechos humanos.
Las personas migrantes, o refugiadas así como todas las personas en situación de vulnerabilidad
tienen derecho a medidas especiales de protección frente a la violencia.
Las violaciones, la esclavitud sexual, la prostitución forzada, la esterilización forzada, los
embarazos forzados y otros abusos sexuales en situaciones de conflicto armado constituyen
crímenes contra la humanidad.
Todas las personas tienen el derecho a un presupuesto nacional dirigido a la promoción de la paz
por parte de los gobiernos, incluyendo medidas dirigidas a la reducción de los gastos militares, la
eliminación de todas las armas de destrucción masiva, la limitación de armamentos a las estrictas
necesidades de la seguridad nacional y a la reasignación de estos fondos para el desarrollo
humano sustentable.
El derecho de los niños a la salud
Un derecho fundamental para luchar contra la mortalidad infantil
El derecho a la salud en los niños es uno de los derechos fundamentales de los niños a los que
debería acceder cualquier niño, independientemente del país en el que resida. Un derecho
vinculado al derecho a la vida, la alimentación, la vivienda, el trabajo, la educación, la dignidad
humana o la igualdad.
Tener salud no significa no estar enfermo, sino que viene a ser un compendio entre el bienestar
físico, mental y social, y más en los niños, que son más vulnerables a las enfermedades. Los niños
deben gozar de los beneficios de la seguridad social, y tener derecho a crecer y desarrollarse en
buena salud. Con este fin, deberán proporcionarse, tanto a los niños como a sus madres, cuidados
especiales, incluso atención prenatal y postnatal.
Derecho a la Identidad
Desde el momento en el que nacen, los niños y las niñas necesitan forjarse una identidad. Para ello, el
primer paso es inscribir el nacimiento en los registros públicos y de esa forma contar con un nombre y
una nacionalidad. El registro civil universal es la base para que las personas accedan a todos los
demás derechos. Además, el registro es un elemento esencial en la planificación nacional a favor de la
infancia, porque ofrece datos demográficos sobre los cuales diseñar estrategias.
En Argentina, la inscripción al momento del nacimiento en el registro civil está garantizada en forma
gratuita para todos los niños y niñas. Si bien no hay propiamente datos oficiales específicos al
respecto, tomando en cuenta los nacimientos registrados y su anotación posterior en el registro civil,
se puede estimar que el 90.7% de los niños y niñas recién nacidos son registrados, hecho que implica
el paso previo para obtener un documento de identidad. De vital importancia es la reglamentación de
la Ley de Protección Integral a los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes que reconoció la
obligatoriedad y gratuidad del primer documento nacional de identidad para todos los niños, niñas y
adolescentes.
La inscripción si bien es amplia, aún no llega a ser universal, especialmente en algunas provincias que
coinciden con áreas con indicadores sociales más desfavorables. En estas zonas se considera que
pueden existir muchos niños y niñas aún indocumentados. En este sentido, el desarrollo de los
sistemas locales de protección de derechos, junto con las acciones de reforma legislativa que están
siendo impulsadas por el Ministerio Interior y Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de
la Nación, plantean nuevas oportunidades para lograr la efectiva universalidad del registro oportuno y
gratuito para todos los niños y niñas.
El Derecho a la Educación
La Educación es un derecho humano fundamental que ocupa el centro mismo de la misión de la
UNESCO y está indisolublemente ligado a la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948) y a
muchos otros instrumentos internacionales en derechos humanos. El derecho a la educación es uno de
los principios rectores que respalda la Agenda mundial Educación 2030, así como el Objetivo de
Desarrollo Sostenible 4 (ODS 4), adoptado por la comunidad internacional. El ODS 4 está basado en
los derechos humanos y tiene el propósito de garantizar el disfrute pleno del derecho a la educación
como catalizador para lograr un desarrollo sostenible.
Sin embargo, millones de niños y adultos siguen privados de oportunidades educativas, en muchos
casos a causa de factores sociales, culturales y económicos.
Por su carácter de derecho habilitante la educación es un instrumento poderoso que permite a los
niños y adultos que se encuentran social y económicamente marginados salir de la pobreza y
participar plenamente en la vida de la comunidad.
Para ello, deben existir la igualdad de oportunidades y el acceso universal. Los instrumentos
normativos de las Naciones Unidades y la UNESCO estipulan obligaciones jurídicas internacionales que
promueven y desarrollan el derecho de cada persona a disfrutar del acceso a la educación de calidad.
A este marco legal (enlace Acción Normativa) los Estados Miembros y la comunidad internacional le
asignan una gran importancia con miras a hacer realidad el derecho a la educación.
La UNESCO asiste a los Estados para que puedan elaborar marcos jurídicos e institucionales
nacionales sólidos con miras a fomentar las bases y las condiciones para alcanzar una educación de
calidad sostenible. A su vez, corresponde a los gobiernos el cumplimiento de las obligaciones, tanto de
índole política como jurídica relativas al suministro de una educación de calidad para todos, así como a
la aplicación y seguimiento más eficaces de las políticas y estrategias en los sistemas educativos.
Derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión
Por: Libardo García Gallego · Fuente: Tercera Información · 18 febrero, 2015

El Artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice: “Toda persona tiene derecho
a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar
de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y
colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la
observancia”.
La Constitución Política de Colombia incorporó este derecho en los artículos 18, 19 y 20, los cuales
garantizan, respectivamente, “la libertad de conciencia”, “la libertad de cultos” y “la libertad de toda
persona de expresar su pensamiento y opiniones,…”
El ejercicio real resulta imposible por varias razones, entre ellas:
1. Los padres invocan el derecho a educar sus hijos de acuerdo con sus propias convicciones;
2. En las instituciones educativas no explican a los estudiantes las diferencias entre las múltiples
creencias religiosas, por la cual cada estudiante escasamente conoce el credo religioso paternal.
En consecuencia, ¿Cómo puede una persona escoger libremente una religión, o un partido político o
una filosofía, si desconoce la diversidad de alternativas existentes en cada caso?
Cuando se habla de calidad de la educación debería considerarse esta situación. Sin el conocimiento
científico de los aspectos anteriores resulta ridículo alardear de libertad, es como decir que existe
democracia cuando ésta es proporcional al poder económico de los individuos o que el hijo de padres
estrato uno tiene igualdad de oportunidades que el hijo del multimillonario estrato 10. En todos los
niveles de la educación formal hacen falta docentes capacitados para explicar estas materias. Del
mismo modo que para promover el bilingüismo se contratan docentes cuyas lenguas maternas sean
distintas del español, lo mismo debería hacerse con la religión, la política, la filosofía.
Muchas veces los estudiantes no aprenden a distinguir los sistemas políticos, ni filosóficos, ni
religiosos, pues no es común encontrar docentes que sepan explicar todas las doctrinas de manera
objetiva. Un docente aferrado a su catolicismo es incapaz de explicar imparcialmente las diferencias
entre la Biblia y el Corán o las distinciones entre las vertientes del cristianismo; un conservador
retardatario ¿cómo puede explicar científicamente los planteamientos de la dialéctica materialista o del
materialismo histórico?. Son imprescindibles los debates profundos entre concepciones opuestas. Hay
que enfrentar, por ejemplo, a Alvaro Uribe con Carlos Gaviria, a Estanislao Zuleta con el Padre Farías,
a Fernando Vallejo con el Cardenal Rubiano. De estos debates los estudiantes obtendrían un
conocimiento de alta calidad.
La verdadera democracia debe entenderse en estos términos no como la entienden algunos: “quien
más saliva tiene traga más hojaldra”; “si quiere expresar lo que piensa y los medios existentes no le
ofrecen espacio, entonces financie su propio medio”; “para qué hacer concursos inútiles, uno tiene que
trabajar es con los amigos”.
Derecho a la participación. Es el derecho de cada uno de los ciudadanos a participar en la
dirección de los asuntos públicos, votar y ser elegidos en elecciones periódicas, justas y
auténticas y tener acceso a la función pública, en el marco de procesos democráticos
basados en el consentimiento del pueblo que garanticen su goce efectivo junto a la libertad
de expresión, reunión pacífica y asociación, cualquiera sea la forma de constitución o
gobierno que adopte un Estado.
El derecho al descanso, el esparcimiento, el juego, la recreación y la participación en la
cultura y las artes
La comunidad internacional ha ratificado la garantía del derecho al juego mediante legislaciones
nacionales, a la vez que activistas e investigadores de todo el mundo continúan trabajando para velar
por el ejercicio pleno de este derecho (y de los que están relacionados: esparcimiento, descanso,
participación en actividades deportivas, artísticas, culturales, etc.) para todos/as los/as niños y niñas.
Estos derechos están plenamente identificados en el artículo 31 de la Convención de los Derechos del
Niño (CDN), pero además de ser parte de estos documentos internacionales y nacionales[1], todavía
es necesario generar condiciones para su ejercicio.
Algunos retos que se han identificado para su cumplimiento efectivo, son:
• Falta de conciencia de la importancia intrínseca del juego y la recreación.
• Ambientes pobres y peligrosos.
• Falta de interés y de inversión en áreas locales que sean amigables para la niñez.
• Resistencia de la sociedad a que los niños y niñas usen los espacios públicos.
• Equilibrar el riesgo y la seguridad.
• Falta de acceso a la naturaleza.
• Presión excesiva de logros educativos.
• Horarios demasiado estructurados y programados.
• Negación del artículo 31 en los programas de desarrollo.
• Falta de inversión en oportunidades artísticas y culturales para la niñez.
• El papel creciente de los juegos electrónicos.
• La comercialización y mercadotecnia del juego.
Los derechos consagrados en el artículo 31 son fundamentales para la niñez: contribuyen al gozo, la
diversión y el placer del crecimiento. Además, su aplicación contribuye al desarrollo social, cultural y
económico de la sociedad en su conjunto. El derecho al juego, la recreación, el descanso, el ocio y la
participación en la vida cultural y artística no es sólo un derecho fundamental de cada niño y niña,
sino que su realización implica importantes beneficios individuales y sociales.