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THE LIBRARY
OE
THE UNIVERSITY
OF CALIFORNIA
LOS ANGELES
M EM (O) R| A
DEL MINISTERIO DE

R||A|ONN |\||||()||S
PRESENTADA AL

(CONGRESO NACIONAL
EN

1 875

BUENOS AIRES

Scead Anónima de Tipografía, Litorafía y Fundicion de Tips, Belgrano 18


1875
SEÑORES SENADORES Y DIPUTADOS

Encargado interinamente de este Ministerio, no creí


alcanzar el honor de venir á daros cuenta de la manera
como han sido dirijidas las relaciones esteriores de la Re
pública, pues esperaba de un momento á otro ser rempla
Zado por el Ministro titular. La presentacion de esta
memoria, así como su redaccion, se resentirán sin
duda de esta circunstancia, escusando tal vez la demora
sufrida. -

Inaugurada la presente administracion en plena guerra,


la accion compleja de los diversos departamentos del Poder
Ejecutivo, tuvo que concretarse forzosamente al cumpli
miento de su primer deber: vencer la rebelion. — El
departamento á mi cargo ha debido así subordinarlo todo á
esta necesidad, llenando la parte que le cupo en la comun
tarea. La deplorable repercucion que en Europa y en Amé
rica tuvieron los sucesos de Setiembre, que amenazaban
destruir en un instante el crédito y la consideracion adqui
IV

rida por la República en doce años de vida constitucional;


así como las falsas noticias que el telégrafo se cncargaba
de trasmitir en favor de la rebelion, hacian necesario que
los fepresentantes Argentinos acreditados cerca de las na
ciones estrangeras, restablecieran la verdad, en interés
del comercio, de la inmigracion y de las mismas rela
ciones políticas de la Repúbliea con los demás países.
Con este propósito se les dirijió la circular de 26 de
Octubre que bastó para fijar la opinion y desautorizar
todos los falsos informes.—Los Gobiernos estrangeros
manifestaron entónces sus simpatias por la causa del
órden, que lo era de la Constitucion, haciéndonos llegar
sus votos por el triunfo de las instituciones sobre el desa
quicio y la anarquía.
La prensa tanto de Europa como de América espresó
estos mismos sentimientos, demostrándose así que la
opinion del mundo civilizado estuvo siempre del lado
de las autoridades constituidas, no obstante los esfuerzos
que se hicieron por estraviarla.
A esta siguió la circular de 20 de Diciembre en que
este Ministerio dió cuenta á las naciones amigas. de haber
se cerrado el período de la guerra, esplicando cómo el
triunfo no fué la obra del acaso, sino el resultado lójico
y fatal de la voluntad del pueblo que creó la situacion
actual y de la solidez de las irstituciones que garanten
la paz del porvenir á cuyo amparo la República continua
rá sus rápidos adelantos, momentáneamente paralizados.
Solo despues de haberse pacificado la República, es decir,
despues de tres meses de Gobierno, recien fué posible á
este Departamento dedicar su atencion á los objetos
especiales de su creacion, de que paso á daros cuenta.

RELACIONES CON AMÉRICA

República Criental del Uruguay

La vecindad entre Estados independientes da siempre


orijen á cuestiones que el choque frecuente de los intereses
suscita. — Nuestras relaciones con la República Oriental
del Uruguay, se resienten de este mal, que no es privativo
de nosotros, y por lo mismo he puesto la mas escrupulosa
atencion para evitar los conflictos á que pueden dar lugar
los contínuos reclamos que de una y otra parte se pro
mUICVCIl.

El H. Congreso fué impuesto por la memoria de mi


Honorable antecesor, de "as causas que motivaron la inter
VI

rupcion de nuestras relaciones diplomáticas con el Gobierno


Oriental.

No nos correspondia dar el primer paso para obtener su


reapertura, desde que aquel fué el que las interrumpió por
el decreto de 24 de Abril;pero consultado acerca de este
punto por nuestro Cónsul General, con motivo de insi
nuaciones que le hiciera el Ministro de Relaciones Este
riores Oriental, contesté que el Gobierno Argentino se
felicitaria de ver cesar uua situacion violenta que ninguna
razon de ser tenia, y que por el contrario era sumamente
perjudicial á los intereses de los dos países; pero que
habiendo sido causada por el Oriental, esperariamos á que
la iniciativa oficial partiera de él para terminarla.
Ocurria esto al propio tiempo que nuestro Cónsul Gene
ral reclamaba en Montevideo medidas contra actos de algu
nos rebeldes asilados allí, donde habian organizado un
Comité revolucionario, haciendo publicamente de aquella
capital el centro de sus trabajos contra el órden de esta
República.
El Gobierno Oriental, que no atendia oficialmente estos
reclamos, prometió, sin embargo, en varias ocasiones á
nuestro Cónsul General, por medio de su Ministro de Rela
ciones Esteriores, asumir la actitud que le prescribia el
derecho de gentes y que cumplia en efecto á su lealtad, cam
biándose con este motivo recíprocos votos por ver termi
VII

nado el desagradable entredicho y llegando hasta convenir


que se consignáran en documentos simultáneos estos
sentimientos, para que sirvieran de punto de partida al
reanudamiento de las fraternales relaciones de ambos

países. Este temperamento ofrecia la ventaja de alejar toda


susceptibilidad de parte del Gobierno Oriental, que resistia
tomar la iniciativa oficial, fundándose en que su decreto
de 24 de Abril de 1874, fué solo una consecuencia del
argentino de 10 de Marzo, sin recordar que se habia rehu
sado á oir las esplicaciones que le ofrecimos y que se hallan
consignadas en la nota de 6 de Abril de 1874 publicada
en la memoria anterior.

En esta situacion, en que puede decirse existia el


acuerdo para terminar el entredicho, se habian hasta
redactado las intrucciones del caso, cuando sucedió que el
vapor Montevideo, salió armado de aquel puerto para
ponerse al servicio de la rebelion, á pesar de las reiteradas
denuncias de nuestro Cónsul yno obstante las seguridades
que en contrario le había dado ese Gobierno, hasta pocas
horas antes de la salida de aquel buque.
Del mismo modo salieron tambien otros buques carga
dos de armas y de equipos militares que desembarcaron
en el Tuyú.
Despues de producidos estos hechos, no era posible se
guir en el camino de conciliacion en que habiamos entra
do, y en consecuencia, nuestro Cónsul General recibió órden
VIII

de retirar los ofrecimientos hechos y de declarar, que por


parte del Gobierno Argentino no se atenderia en adelante
insinuacion alguna relativa al arreglo interrumpido, mien
tras que el Oriental no procediera de acuerdo con sus
promesas de cumplir los deberes que en tales emergencias
le imponia el derecho de gentes.
Temo fatigar la atencion del Congreso con los detalles
referentes ála conducta poco amigable de nuestros vecinos,
durante la rebelion. Ellos están contenidos en la memo

ria del Consulado General consignada en los anexos.


Cuesta, por otra parte, violencia consignar hechos semejan
tes en un documento público como este; pero debo superar
la para encarecer al Congreso la necesidad, que ya mi
predecesor hizo sentir, de dictar una ley de neutralidad en
la que se establezcan basespara negociar con los Estados
vecinos, y particularmente con el Oriental, una Convencion
sobre la materia, que acabe con estas irregularidades y
peligros tantas veces sentidos durante las ajitaciones
políticas de los dos países.
Ella es tanto mas necesaria, cuanto que para el Go
bierno Oriental, con tal que se cumplan sus leyes
fiscales por una parte, todo le es lícito y todo le está
vedado por otra, con tal que se invoque la libertad
personal ó de comercio, como si en la vida de los pueblos
modernos se pudiera prescindir de lo que afecta los
IX

derechos y la seguridad de otro Estado, siquiera sea por


la propia dignidad.
Así quedó subsistente el entredicho, hasta que la nueva
administracion de aquella República, comprendiendo me
jor sus intereses, acreditó cerca del Gobierno Argentino
una mision confidencial para reabrir las relaciones inter
rumpidas, lo que se llevó á efecto mediante un arreglo
decoroso para ambos países, como lo podrá juzgar
V. H. por los documentos que con este asunto se
relacionan.

La tolerancia que por lo menos dispensaba el Gobierno


Oriental á los actos de pública y evidente conspiracion,
realizados en su territorio contra el órden constitucional
de esta República, contrastaba con la deferencia con que
este Ministerio atendia en esos mismos momentos las re

clamaciones de su Cónsul General, á causa de reales


ó pretendidos alistamientos de ciudadanos orientales en
la Guardia Nacional movilizada.

Tales reclamaciones se multiplican en épocas semejan


tes, por el descuido de algunos cónsules en garantir
convenientemente la inscripcion de sus nacionales. La
vecindad, el idioma, el parentesco, facilitan generalmente
la infraccion de las leyes de enrolamiento, por ciudadanos
X

que toman papeleta de nacionalidad oriental para sus


traerse á los deberes del servicio militar. Por declaracion

del mismo Cónsul General, en la época á que me refiero,


centenares de argentinos encontró inscriptos en los
registros. De aquí provienen la mayor parte de las re
clamaciones que se esplican por la confusion que tales
irregularidades traen.
Entre ellas figura especialmente la que se entabló por
enrolamiento, malos tratamientos y hasta por un asesinato
seguido de supuestos actos de barbarie incalificables,
cometidos, segun se aseguraba, en Entre-Rios, lo cual dió
lugar á que el Cónsul oriental dirigiese á este Minis
terio la nota de 20 de Noviembre (pag. 75) en que ame
nazaba emplear la retorsion en nombre de su Gobierno.
Los documentos contenidos en laspájinas63 y siguientes
instruirán al Congreso de la manera como fué contestada
tan estraña pretension en un ajente consular, así como
de las esplicaciones que el Ministro de Relaciones Este
riores Oriental dió á su respecto al Cónsul General
Argentino en Montevideo, que no eran bastantes á satis
facernos.

No pudiendo admitirse una nota semejante, fué devuelta


al Cónsul General Oriental, declarándole que el Gobierno
Argentino no volveria á oir reclamos suyos, á no venir en
la forma y lenguaje debidos, y previniéndole al mismo
XI

tiempo, que el Gobierno tenia los medios y la voluntad


decidida de hacer respetar estrictamente los derechos de
sus ciudadanos residentes en la República Oriental, si
llegaba el caso inesperado de la retorsion anunciada.
Este incidente terminó mediante una nota en que el
mismo Cónsul Oriental retiraba la anterior segun órdenes
de su Gobierno. En consecuencia y no estando ya de por
medio aquella nota, no tuve inconveniente en seguir
admitiendo la representacion del Cónsul y en darle á cono
cer los informes recibidos del Gobierno de Entre-Rios, de
los cuales resultaban falsos todos los hechos reclamados.

Como en otras ocasiones, el Gobierno Oriental pre


tendió nuevamente limitar nuestro derecho de visita en
el Uruguay á los buques con destino á puertos argenti
nos. Las comunicaciones cambiadas entre el Cónsul

General y este Ministerio instruirán al Congreso de la


manera como tal pretension fué rechazada.

Es del dominio público que á consecuencia de ciertas


leyes de órden económico dictadas en Montevideo, el
Cuerpo Diplomático yConsular, acreditado allí, presentó
á aquel Gobierno una protesta colectiva que fué tambien
XII

firmada por nuestro Encargado de Negocios, aunque sin


consultar al Ministerio por faltarle el tiempo para ello.
Conocido el hecho, despues de haberse producido, creí
necesario desautorizar la protesta por nuestra parte, con
siderando que ella importaba una intervencion estraña y
hecha en una forma inusitada, sobre actos de la esclusiva
cómpetencia del Estado en que se producían. Las Repú
blicas sud-americanas, que tantas veces han sido víctimas
de intervenciones análogas, no deben concurrir á estable
cer semejantes principios, que por cierto la Europa no
consentiria en que le fuesen aplicados.

La esperiencia nos ha demostrado las dificultades y


aun los peligros de abandonar el cultivo de nuestras rela
ciones y la atencion de nuestros intereses en el Estado
Oriental tan solo á la accion de los cónsules. En con
secuencia, se acreditó allí un agente diplomático, confiando
tan delicado cargo al Sr. Villegas, que por muchos años
desempeñó el Consulado General con un celo é inteligen
cia que lo hacian acreedor á esta distincion.

Chile

El Congreso está impuesto por las memorias anterio


res de este Ministerio, de la cuestion de límites quesoste
nemos con el Gobierno de Chile.
XIII

Nuestra Legacion ha defendido los incuestionables dere


chos de la República Argentina al territorio que se nos
disputa de este lado de la Cordillera de los Andes, seña
lada,tanto por las leyes de la época colonial como por las
posteriorcs á la emancipacion, como la línea divisoria de
los dos paises.
Adoptado por ellos el principio del uti possidetis del
año 1810, como la regla que debia terminar sus diferen
cias en cuestiones de este género, hemos exhibido á
aquel Gobierno innumerables documentos en que consta la
voluntad del Soberano español adjudicando al Vireynato
de Buenos Aires el vasto territorio conocido con el nombre

de Patagonia Oriental.
Hemos aducido en defensa nuestra las reales cédulas

del Rey Cárlos III, fundador de dioho Vireynato, en las


que declara de la manera mas explícita, que ese territorio
hacia parte de él. Hemos citado muchas de las reales
órdenes en que consta la jurisdiccion ejercida por los
Vireyes de esta ciudad en la region patagónica, así como
las Memorias de ellos en que aparece la Patagonia como
parte del territorio sometido á sujurisdiccion. Hemos pre
sentado tambien las pruebas de este hecho tomadas de
documentos suscritos por los Vireyes del Perú, de los que
dependieron, como se sabe, antes de 1776, las provincias
de que se formó el Vireynato de Buenos Aires.
XIV

A títulos tan decisivos hemos agregado los que se


registran en los documentos emanados de los agentes de
la corona española en Chile mismo, cuyos presidentes han
señalado los Andes, como la frontera divisoria de las dos
colonias, entre otros Don Ambrosio O'Higgins, el mas
eminente de ellos:—hecho que se halla por otra parte
consignado en todas las historias de la época colonial.
Es sabido, ademas, que posteriormente al año en que
estas colonias se emanciparon del dominio español, las
autoridades de Chile han convenido síempre en que las
mismas cordilleras lo limitaban por el Oriente en toda su
estension, con la República Argentina. Esta declaracion
está contenida en todas las constituciones que se dió esa
República, en todas las leyes territoriales, inclusas las
relativas á la parte Austral del pais, que se conformaron
con la prescripcion constitucional, como en los Mensages
y Memorias de sus Presidentes y sus Ministros, y en los
mapas levantados con arreglo á las órdenes oficiales.
Siendo tantas y de tal carácter las pruebas en que la
Legacion Argentina se fundaba, para oponerse á que se
diera á la cuestion de límites entre ambos Estados, una
estension que nunca tuvo, pues jamàs se habia entendido
por el Gobierno Chileno que el territorio en litigio fuera
otro que el del Estrecho de Magallanes y la Tierra del
Fuego, abrigábamos la esperanza de que él renunciaria á
XV

pretensiones tan desnudas de fundamento. Lo esperába


mos tanto mas, cuanto que ese Gobierno no ha opuesto á
títulos indiscutibles, desde que contienen la espresion
clara y terminante. de la voluntad del soberano español,
ninguno en que pudiera apoyarse la pretension que resis
tíamos. Ninguno en efecto de los que aquel Gobierno ha
alegado en su favor, nombra la Patagonia como depen
diente de la jurisdiccion chilena. El único título invocado en
favor de ella es la ley de creacion de la audiencia de Chile
en 1609, la que suponiendo que pudiera ser interpretada
como tan equivocadamente lo ha sido, estaría en todo
caso derogada por providencias del Gobierno español de
cerca de dos siglos posteriores, como son las dictadas en
las reales cédulas y reales órdenes antes citadas del Rey
Cárlos III, entre las que figura la aprobaciondada por ese
soberano al nombramiento de Gobernador de la Patagonia
hecho á fines del siglo pasado por el Virey Vertiz.
Hemos deplorado que el Gobierno de Chile, pais al que
lazos tan sagrados nos han ligado, no haya escuchado el
llamamiento tantas veces hecho á su buena fé y á su leal
tad para que examinára con detenida atencion títulos que
no dejan lugar á la duda, cuales son los que acreditan
nuestro derecho imponiendo á esa república hermana el
deber de no traspasar la frontera divisoria de los Andes.
Pero aun mas que la insistencia en pretension tan desti
tuida de fundamento, nos han parecido contrarias á todo
principio de equidad y de justicia, las agresiones con que
ella ha sido acompañada, en que la República Argentina no
puede consentir sin mengua de su decoro.
Debíamos esperar que el GobiernoChileno se abstendria
de continuar en la via de esas agresiones contra las que ha
protestado la Legacion Argentina en cumplimiento de las
órdenes que se le dieron; y que se mantendria el statu quo,
tal cual aquel gobierno prometió observarlo, no avanzan-
do de Punta Arenas y respetando la jurisdiccion que sin
contradiccion alguna estaba ejerciendo la República Argen
tina en las costas del Atlántico hasta el año de 1872 en
que la discusion de límites empezó.
Las últimas notas cambiadas entre el Gobierno Chileno

y la Legacion Argentina osharán ver que desgraciadamente


no ha sido así; que aquel gobierno olvidando los com
promisos contraidos ha seguido avanzando con violacion
del statu quo: y que despues de haber tomado posesion
del único territorio que antes nos habia disputado, ha
agredido el que empezó á pretender á fines del año 1872,
y sepropone impedir en las costas patagónicas la misma
jurisdiccion nuestra que se obligó árespetar.
El Gobierno de Chile ha querido justificar esta falta de
cumplimiento de sus promesas, con los avances que nos
atribuia sin fundamento alguno, sin citar un solo hecho en
XVII

su apoyo, puesto que no hemos dado un solo paso ade


lante de las posiciones que ocupábamos cuando la discu
sion empezó: y por otra parte ¿qué razon habria tenido
Chile para hacernos retroceder de la Patagonia, puesta por
sus leyes fuera del territorio chileno, reconocida como
argentina por sus propios magistrados, y cuya jurisdic
cion se habia comprometido á no perturbar en Mayo
de 1872? , -

Las notas á que antes me referí de nuestro Ministro


Plenipotenciario, cuya conducta ha merecido la aprobacion
del Poder Ejecutivo, os instruirán de todos los detalles
de estas deplorables agresiones, que pueden retardar por
causas estrañas ciertamente á nuestra voluntad, la solucion
del problema pendiente. Y me es sensible agregar que
los actos agresivos, contra los que protestó nuestro Agente
Diplomático en Chile, han continuado, yse han hecho nue
vas concesiones en el territorio disputado: lo que está en
manifiesta contradiccion con el deseo tantas veces manifes
tado por el Gobierno chileno de poner término al litigio
que nos divide.

El Honorable Congreso se impondrá con sorpresa de


que no solo en la Patagonia ha querido el Gobierno de
Chile traspasar el límite que la naturaleza y sus propias
leyes le trazaron, sino que en la Provincia de San Juan
han tenido lugar tambien violaciones del territorio argen
tino, del lado Oriental de la Cordillera de los Andes.
R. E. 2.
XVIII

Os es conocida por fin la protesta dirijida por el Minis


tro Chileno, residente en esta ciudad, contra el proyecto
de ley que habia sancionado la Honorable Qámara de
Diputados y que el Senado se ha apresurado á sancionar
tambien, autorizando al Poder Ejecutivo para subvencio
nar una línea de comunicacion marítima, que llegue en
las Costas patagónicas al sud del Rio Santa Cruz.
El Poder Ejecutivo ha contestado esa protesta, que
tanto ha herido el sentimiento público, de la manera que
convenia à los derechos y á la honra de la República, co
mo podreis juzgarlo por el documento anexo, páj. 588.
Os instruireis tambien por los documentos, que hoy os
presenta este Ministerio(pag.166 y sig) de la medida que
se vió obligado á adoptar el Gobernador de Mendoza con el
Sr. D. Antero Barriga que, usurpando funciones consulares
para las que no estaba facultado, ofendió á aquella auto
ridad imputándole actos arbitrarios que no habia cometido
contra ciudadanos chilenos residentes en dicha provincia.
La conducta del Señor Gobernador de Mendoza ha sido

aprobada por el Poder Ejecutivo.

Erasil

El dia 18 de Junio del año anterior, un comandante


Prswodoviski, gefe de la division naval del Brasil situada
> (IX

en el alto Uruguay, realizó el hecho inaudito de bom


bardear el puebloindefenso de Alvear.
La causa determinante de este atentado consistia en la
resistencia opuesta por las autoridades de Alvear, á
entregar al gefe Brasilero dos súbditos italianos que ha
bian estropeado al médico de la Escuadrilla, mientras
este habia bajado á dicho pueblo. Conocido el hecho por
la admínistracion anterior y entablada inmediatamente la
gestion correspondiente, el Representante del Imperio en
esta ciudad, Baron de Araguaya, se apresuró á asegurarle
que seria este acto severamente castigado por el Gobierno
Imperial.—En efecto, la conducta del gefe de la division
naval fué reprobada y él mismo sometido á un Consejo
de guerra.
La Legacion del Brasil á su vez inició una reclamacion
fundada en que la guardia argentina que presenció el es
tropeo del médico de la Escuadra, no le prestó el auxilio
debido y pedia por ello el castigo de los culpables.—
Examinados atentamente los hechos, resultó: que la
guardia, acusada de culpable negligencia, estuvo situada á
quince cuadras del lugar donde ocurrió la querella, no
habiendo podido por consiguiente presenciarla; que el
agresor habia sido el médico brasilero; que la tenta
tiva de asesinato no existió, y finalmente que la justicia
local se vió en la necesidad de suspender sus procedi

-----
XX

mientos, á falta de parte agraviada que sostuviera su


accion.— La sola enunciacion de estos hechos puso ter
mino á la reclamacion entablada.

Dos nuevos reclamos presentados por la misma Lega


cion, han sido resueltos satisfactoriamente con solo la
averiguacion formal de los hechos que eran llevados exa
jeradamente adulterados al conocimiento del Gobierno
Imperial.—W. H. puede instruirse de ellos en los documen
tos que corren á fojas 269 y siguientes de los anexos.

Estos ejemplos de gestiones diplomáticas que se fundan


tan solo en la adulteracion que se hace de los hechos
por las personas interesadas, están demostrando la incon
veniencia y aun los peligros que este proceder encierra,
haciendo en muchos casos depender la buena ó mala armonía
de pueblos amigos y vecinos, de la ligereza con que á
veces se entablan reclamaciones, cuyos fundamentos no
resisten á la mas sencilla investigacion. Así se concibe
cuánta prudencia es necesaria de una y otra parte para
evitar conflictos que no tienen razon de ser, en el mayor
número de los casos, y cuánto interesa á las relaciones
internacionales, que los encargados de cultivarlas sean
escrupulosos en la investigacion de la verdad, que es la
única que puede fundar derechos.
XXI

Al saber mi antecesor que la cañonera Paraná, suble


vada el 24 de Setiémbre, habia entrado á uno de los
puertos del Brasil, dirijióse por el telégrafo al Ministro
de Relaciones Esteriores del Imperio, pidiendo su deten
cion y entrega á las fuerzas navales de la República
que irian á recibirla.
El Ministro de R. E. del Brasil contestó que su Encar-
gado de Negocios daría la respuesta. Así lo hizo este en
efecto, asegurándome que su Gobierno habia ordenado la
observancia de la mas perfecta neutralidad en este caso,
pero guardando absoluta reserva sobre la demanda de la
cañonera. Entre tanto y mientras esperábamos una
contestacion mas categórica, se tuvo conocimiento de que
la cañonera habia permanecido ocho dias en el puerto de
Rio Grande del Sud, en violacion de las mismas disposi
ciones del Imperio, que, segun la declaracion del Encar
gado de Negocios, se ordenó le fuesen aplicadas.
Esas disposiciones contienen los principios y las reglas
de neutralidad, que el Brasil se trazó especialmente con
motivo de la guerra de secesion de los Estados-Unidos, y
en ellos está determinado el tratamiento á que serian su
jetos los buques de las partes beligerantes que entrasen en
las aguas del Imperio.
XXII

En virtud de esas reglas se habia intimado á la caño


nera “Paraná” salir del puerto en 24 horas, aunque se le
permitió postergar hasta 8 dias el cumplimiento de esa
órden.

Retardándose las esplicaciones prometidas acerca de


estos hechos, creí de mi deber dirijirme al Ministro de
Relaciones Esteriores del Brasil, reclamándo no solo de que
se hubieran aplicado á la cañonera Paraná, que no tenia
rol determinado ante el derecho de gentes, los principios y
reglas que solo corresponden á los buques de un beli
gerante reconocido, sino de que estetratamiento se hubiese
aun ampliado en este caso, puesto que en vez de 24 horas,
habia permanecido ocho dias en las aguas del Imperio,
aquel buque que habia asumido el rol de pirata y que como
desertor caia bajo las estipulaciones del tratado de 1856.
El Sr. Vizconde de Caravellas, en su respuesta,
protestó de las buenas intenciones y de la lealtad con
que habia procedido el Gobierno Imperial al aprobar la
conducta del Presidente de Rio Grande del Sud, por
haberse ella ajustado á los principios del derecho de
gentes y á las disposiciones de su Gobierno.
De ello era precisamente de lo que reclamábamos
porque tal conducta era contraria no solo al carácter de
aliado sino al de mero neutral, y tan solo podía espli
carse, por la adulteracion con que llegaban al Brasil las
XXIII

noticias de los sucesos Árgentinos. Asi puede compren


derse que no obstante el espiritu de imparcialidad con
que procedia el Gobierno Imperial, se hallaran sus actos
en contradiccion con sus propios reglamentos sobre esta
materia.

Las declaraciones del Sr. Vizconde de Caravellas, tan


esplícitas en esta parte, fueron bastantes á satisfacer al
Gobierno, aunque no podia estar de acuerdo en la aplica-,
cion equivocada que se habia hecho de las reglas de
neutralidad; y por ello, y en salvaguardía de los dere
chos de la República, al reconocer la lealtad y buenas
intenciones que precedieron y acompañaron los actos
del Gobierno Brasilero, procuré salvar aquellos principios
comprometidos en este caso.

Triple Alianza

El Honorable Congreso conoce todas las dificultades


sobrevinientes al terminarse la guerra del Paraguay, y
los obstáculos que hemos encontrado al querer establecer
por pactos solemnes y duraderos, la paz definitiva
con aquella República. De ello dependia la realizacion
de los fines de la Alianza de 1865, en relacion con el
XXIV

progreso y la civilizacion de estas rejiones, y era deber


nuestro facilítar todos los medios para alcanzar tan tras
cendentales resultados.

Así lo comprendió en todo tiempo la República Argen


tina, no omitiendo sacrificios para conseguirlo en varias
negociaciones que fracasaron sucesivamente ante exijen
cias á que no podia acceder, y que talvez fueron suscitadas
. por la generosidad en que abundó para el vencido Gobierno
paraguayo, acordándole una discusion ya cerrada el 1º.
de Mayo de 1865.
Deseosos de poner término á la cuestion de límites con
el Paraguay, al rededor de la cual se ajitan las demas
derivadas de la Alianza, el Poder Ejecutivo envió con este
objeto una mision á Rio Janeiro, prestándose deferente
á la insinuacion del Gobierno Brasilero que habia espre
sado el deseo de que la nueva negociacion tuviera lugar en
aquella corte.
El Dr. D. Cárlos Tejedor, cuya esperiencia en estas
materias unida á su reconocido talento y patriotismo, eran
prendas seguras del acierto, fué elejido para desempeñar
esta mision, que habia sido ya convenida entre el mismo
Sr. Tejedor, como Ministro de R. E. de la administracion
anterior, y el Gobierno Imperial.
El Dr. Tejedor ha regresado y otra vez mas nuestros
esfuerzos han fracasado. El Gobierno Paraguayo, con una
xxVr

precipitacion lamentable, sin consultar sus intereses pre


sentes y futuros, ha desaprobado los tratados celebrados
entre su Representante y el nuestro en Rio Janeiro el 20
de Mayo último; resultando así llenados los deseos que
dejaron traslucir en las conferencias los Plenipotenciarios
brasileros, y confirmados los pronósticos que en tal sen
tido hicieron.

Como lo sabe el Hon. Congreso, la dificultad para re

solver esta cuestion consistía en la pretension de esta


República átodo el territorio del Chaco, desde el Pilcomayo
hasta Bahia Negra.
Por el tratado de Rio Janeiro se transaba la cuestion,
quedando para la República Argentina la pequeña fraccion
de aquel vasto territorio, comprendida entre el Arroyo
Verde y el Pilcomayo, con cuatro leguas de fondo
sobre el Rio Paraguay, en cuyo recinto se halla situada
Villa-Occidental, y abandonando el resto para el Pa
raguay.

Firmóse tambien una convencion sobre indemnizacion


por los gastos de la guerra y perjuicios públicos, renunciando
la República Argentina sus derechos en favor del Paraguay,
como habia manifestado tener la intencion de hacerlo
en otras ocasiones.

El Gobierno del Paraguay, al notificarnos la desapro.


bacion del tratado de límites y de la convencion sobre
XXVI

indemnizacion de los gastos de guerra, anuncia que ha


enviado otro Ministro Plenipotenciario á Rio Janeiro, para
continuar la negociacion. El Gobierno Argentino ha acep
tado seguirla en Buenos Aires, siempre que se establez
can algunas condiciones prévias para asegurar su
resultado.

Los tratados y protocolos de esta negociacion fueron


pasados ya á V. H., para que tome el debido conocimiento
de ellos, y los demas documentos serán publicados en un
apéndice á esta memoria.

Perú y Bolivia

Cada vez se estrechan mas las amistosas, y fraternales


relaciones que nos ligan á estas dos naciones, contribu
yendo á ello poderosamente las legacionesque mantenemos
en Lima y Sucre cuyos trabajos creo de mi deber reco
mendar al Hon. Congreso.
El Sr. D. Manuel Irigoyen, Enviado Extraordinario y
Ministro Plenipotenciario del Perú, ha regresado despues
de una ausencia de algunos meses, trayéndonos como
antes, la espresion de las simpatias del Gobierno y pueblo
que tan dignamente representa.
XXVII

La Convencion postal ajustada por su intermedio con el


Perú, recibió la sancion del Congreso peruano.—Hallán
dose ratificada tambien por el Gobierno Argentino, ha sido
canjeada el24 del mes corriente. Respecto del Tratado de
amistad, comercio y navegacion, debo informaros que,
segun me lo ha anunciado recientemente el Sr. Irigoyen,
ha sido tambien aprobado por las Cámaras Peruanas, con
las modificaciones con que lo fué por el Congreso Argen
tino, escepto la omision de una palabra que en nada altera
su sentido.— He comunicado la ley aprobatoria del tra
tado al representante del Perú; y espero que la diferen
cia anotada, no obstaráá su ratificacion y canje desde que
hay medios fáciles de salvar esta dificultad.
Me permito pedir al Honorable Congreso el despacho de
la Convencion consular ajustada con la misma República.
Tales pactos no pueden sino consolidar nuestros vínculos
con las naciones de la América del Sud, promoviendo su
mayor progreso.

Las ajitaciones de que ha sido víctima la República


de Bolivia, no han permitido á su Gobierno ocuparse de las
cuestiones pendientes con nosotros, para cuyo arreglo en
viamos un Agente diplomático de alto rango. Todo hace
XXVIII

creer sin embargo, que en breve seran ellas allanadas en


un espíritu fraternal, pues el Sr. Uriburu ha recibido
seguridades á este respecto.
El Gobierno de Bolivia, despues de habervencido dos
veces la rebelion que se alzó contra la ley y de haber
pacificado el país, se ocupa en consolidar esta situacion,
lo que le será fácil alcanzar, quedando en consecuencia
en aptitud de prestar su atencion á nuestro representante.

El Perú ha pasado tambien como nosotros, y con igual


éxito, por la dura prueba á que una rebelion semejante
á la que hemos dominado, sometió sus progresos y sus
instituciones. Casi simultáneamente festejaba el patrio
tismo en ambos paises, el triunfo del órden y de la Cons
titucion sobre las pasiones anarquistas, y los plácemes
de uno y otro Gobierno, por la pacificacion de sus
respectivos pueblos, se cruzaban de Buenos Aires á Lima
al mismo tiempo.

Paraguay

En virtud de órdenes recibidas, el Cónsul General


del Paraguay informó al Gobierno que algunos ciuda
XXIX

danos paraguayos, refujiados en Corrientes, conspiraban


contra la estabilidad de los Poderes públicos de su

país, al que debian invadir en breve.


El Poder Ejecutivo que se halla decidido, por su
propio decoro y por el respeto que le merecen las
autoridades constituidas de las naciones vecinas, á no
consentir que los asilados políticos abusen de la hospí
talidad que la Nacion les ofrece, para convertir su
territorio en teatro de sus planes subversivos, se di
rijió por mi conducto inmediatamente al Gobernador de
Corrientes, recomendándole la mas escrupulosa vijilancia,
y dándole al mismo tiempo instrucciones y órdenes ter
minantes para que procediera en el caso de que los
hechos denunciados llegaran á comprobarse.
El Gobierno de Corrientes, no obstante las medidas
eficaces que ha adoptado, no ha podido hasta esta
fecha descubrir nada que confirme las denuncias recibidas,
siendo por lo mismo probable que en vista de la acti
tud enérjica asumida por el Gobierno, se hayan disper
sado los conspiradores. De todos modos creo poder
afirmar que la paz del Paraguay no será alterada
por elementos de desórden que salgan de nuestro
territorio.
xxx

Estados Unidos

Aunque de diverso orijen nuestro pueblo que el de los


Estados Unidos del Norte, nos ligan á él la fraternidad
americana y el vínculo de idénticas instituciones. Despues
que una larga y feliz esperiencia nos reveló el secreto del
engrandecimiento de aquel pueblo, es natural que busque
mos en el cultivo de sus relacíones la enseñanza que
aun nos falta del admirable mecanismo que constituye el
gobierno américano.
Debo con este motivo manifestar aquí que la gran
República por su parte siempre abunda en sentimientos
amistosos para nosotros dándonos en ello muestras de la
estimacion que le merecemos.
Nuestro Ministro acreditado cerca del Gobierno de los

Estados Unidos, se halla ausente de Washington desempe


ñando una comision importante del Gobierno, habiendo
quedado mientras tanto esa Legacion á cargo del Secreta
rio, como Encargado de Negocios interino.

RELACIONES CON EUROPA

Las buenas y amigables relaciones que cultiva la Re


pública Argentina con las naciones europeas no han sufrido
xxx

alteracion. Por el contrario, à medida que nuestro co


mercio se ensancha, que nuestro crédito se radica y que
la inmigracion sigue su corriente, aquellas se estrechan
mediante tan poderosos vínculos.
Este Ministerio se hace un deber de dar aqmí testimonio
de las simpatías que constantemente demuestran por
nuestro pais los distinguidos caballeros que forman el
Cuerpo Diplomático Europeo.
Como es de uso, los agentes diplomáticos suelen con
frecuencia acordar su intervencion oficiosa y amigable en
los asuntos de sus nacionales. Siguiendo la práctica de
mis predecesores, los he atendido siempre con deferencia y
me complazco en poner en conocimiento del Congreso,
que cuando en algunos casos la naturaleza del asunto po
dia dar ocasion á cuestiones desagradables, he encontrado
siempre en ellos el espíritu mas justo y conciliador.
No ha ocurrido otro incidente con las legaciones euro
peas que la discusion sostenida con el Ministro Plenipo
tenciario de Francia á propósito de una sentencia del Juez
de Seccion del Rosario deSanta-fé, declarándose competen
te para entender en la demanda interpuesta por un
marinero contra el capitan del brik frances ‘Marie
Adele.”
En esta discusion estaban comprometidos principios
interesantes del derecho de gentes, porque, declarada su

---
competencia por el Juez del Rosario, el vice-cónsul fran
ces en esa ciudad, y despues el mismo Sr. Ministro Pleni
potenciario, protestaron contra ella, invocando principios
del derecho de gentes que no tenían aplicacion en
este caso, ó alegando las prácticas francesas, segun las
cuales toda cuestion entre la gente de mar de los buques
mercantes, debe ser dirimida por el cónsul de su naciona
lidad, residente en el punto donde se halle el buque.
La pretension del representante de la República france
sa era exesiva y debí, como lo hice, oponerme con enejia
á ella, desconociendo llanamente en los cónsules franceses
esa facultad que importa un privilegio, del que solo pueden
gozar en virtud de concesiones expresas, que establecen
escepciones al derecho comun.
Es por lo demas muy discutible la conveniencia que
habria para paises nuevos como el nuestro, cuya marina
mercante no se estiende mas allá de sus propias costas,
en despojarse del derecho que su misma soberanía é inde
pendencia le acuerdan, de aplicar la justicia en toda su
plenitud en su territorio, cuando ni aun puede esperarse
la reciprocidad debida por parte de las naciones europeas,
á donde la gente de mar argentina raras veces llega.
El Congreso podrá imponerse detalladamente de este
debate por la extensa correspondencia cambiada con la
legacion francesa, páj. 379 y siguientes.
XXXIII

Estando creada por el presupuesto la Legacion á Ingla- .


terra, el Gobierno nombró para desempeñar el puesto de
Ministro en aquella Corte al Dr. D. Diego de Alvear, que
ha sido recibido por la Reina y por su Ministro de Rela
ciones Esteriores con señaladas muestras de estimacion.

El Poder Ejecutivo, por razones fáciles de apreciar, ha


considerado mas conveniente á los intereses públicos,
compartir los trabajos de las dos legaciones que tenemos
en Europa; y al efecto el Ministro Plenipotenciario acre
ditado cerca del Gobierno Británico, lo ha sido tambien
ante el de Italia. El Sr. Alvear fné recibido en Roma

como en Londres, con marcada distincion.

El Poder Ejecutivo fué invitado por el Gobierno francés


para concurrir en París á una conferencia diplomática des
tinada á arreglar las cuestiones relativas á la conservacion
de los prototipos métricosinternacionales. Habiéndose acep
tado la invitacion, se nombró al Sr. Balcarce delegado de
la República para aquel objeto.
Las conferencias han dado por resultado una conven
cion de la cual son signatarias casi todas las naciones
de Europa y de América, contándose entre ellas la
nuestra.

R, E.
XXXIV

Por esa convencion, que os ha sido ya sometida, se


establece en París una oficina internacional donde deben
conservarse los prototipos métricos y hacerse las compa
raciones y estudios necesarios para generalizar este siste
ma de pesos y medidas.
Su importancia y utilidad están fuera de cuestion, sien
do insignificantes las erogaciones que nos corresponden
para costear los gastos de instalacion y conservacion de la
oficina.

El Sr. D. Mariano Balcarce continúa con el celo é ido

neidad de que ha dado repetidas pruebas, representando á


la República cerca de los Gobiernos de Francia y España.
El Gobierno Austro-Húngaro acreditó un Ministro,
Residente cerca del nuestro, elevando á este rango al que
era Encargado de Negocios, caballero Hoffer de Hoffenfels.
A su solicitud y por las razones que el Poder Ejecu
tivo espresó en su mensaje de 4 de Junio, se ha sometido
nuevamente á la consideracion del Honorable Congreso
el tratado de amistad, comercio y navegacion entre la Re
pública Argentina y el Imperio Austro Húngaro.
XXXV

Convenciones postales

Se ha firmado ya la convencion postal con la España,


despues de una discusion sostenida durante mas de dos
años. Es la primera que pactamos con la Europa, y la
resolucion que el Congreso tome sobre ella, influirá sin
duda poderosamente en los futuros arreglos de esta especie
que el Poder Ejecutivo se propone realizar. Con el
Imperio Aleman hay otra proyectada que espero podrá
firmarse en el presente periodo de vuestras sesiones.
Recibíinvitacion de la Legacion de Italia para celebrar
arreglos análogos, con las bases que deberian servir para
formular la convencion, las cuales resultaron ser inacep
tables por hallarse establecida en ellas la creacion de una
estafeta italiana, à ejemplo de la que existia para Ingla
-
terra y que fué últimamente suprimida.
A fin de simplificar la negociacion, he pasado al repre
sentante de Italia cópia de la convencion celebrada con
España y de la acordada con el Ministro del Imperio Ale
man. Como aparte del establecimiento de la estafeta italia
na, en los demas puntos esenciales concuerda el proyecto
de la Legacion italiana con los principios de nuestra
legislacion sobre esta materia, creo que será aceptado.
Nos restaria aun concluir arreglos semejantes con
XXXVI

Inglaterra y Francia, que sin duda serían los mas impor


tantes, tanto por las estensas relaciones comerciales que
nos ligan á estas naciones, cuanto por la circunstancia
especial de que el transporte de toda la correspondencia de
ultramar se efectua, casi esclusivamente en la actualidad,
por los vapores paquetes de estos dos paises.
Con este propósito hetransmitido ánuestros representan
tes en Lóndres y en París las instrucciones respectivas,
acordadas préviamente con el Director de Correos. La
adhesion de la Francia á la convencion de Berna, cuyos
principios esenciales contiene nuestra lejislacion, y los
deseos manifestados ultimamente por el representante
frances, de estudiar con nosotros las bases de una con
vencion postal, son precedentes que augurañ á nuestra
iniciativa un buen resultado.

Debo agregar para cerrar esta materia, que el Ministerio


ha cncargado á algunos funcionarios suyos residentes en
Europa, estudiar todo lo que se refiere al ramo de correos
en diferentes paises, con el propósito de suministrará la
Direccion General los datos convenientes para su re
forma y mejora que con plausible celo ha acometido
el Sr. Olivera.
XXXVII

He concluido, Señores Senadores y Diputados, la breve


exposicion del movimiento del Ministerio de Relaciones
Exteriores durante el corto período en que me tocó la
honra de dirijirlo — Habiéndolo aceptado en circunstan
cias azarosas, en que todos los horizontes aparecían car
gados de sombras, lo abandono hoy cuando están asegu
rados todos los fines constitucionales que el pueblo Argen
tino ha conquistado por su perseverancia y su virtud, y
cuando el país vuelve á entrar en el camino, ya en parte
recorrido, de su prosperidad.
PEDRo ANTº PARDo.

Buenos Aires, Julio de 1875



IMEMORIA DEL * CONSULADO GENERAL
DE LA REPUELICA. ARGENTINA EN LA
ORIENTAL DEL URUGUAY Y DEMAs
VICE-CONSULADOS.

Montevideo, Febrero 15 de 1875.

Señor Ministro:
Tengo el honor de acompañar la Memoria anual de la
oficina á mi cargo, correspondiente al año 1874.
Entre los anexos falta la del Vice-Consulado en Fray
Bentos que irá tan luego como la envie el Sr. Jimenez que
ha retardado ese trabajo por causa de enferñedad. En
Maldonado no ha ocurrido movimiento en el año, limitándo
se las tareas de nuestro Ajente á los servicios prestados
cuando nuestra armada llegó á aquel Puerto, y hubo menes
ter de su concurso.
Dios guarde.áV. E. muchos años.
JACINTo VILLEGAS.
Al Excmo. Señor Ministro de Relaciones Exteriores de
la República Argentina Doctor Don Pedro A. Pardo.

«Consulado General Argentino.

Memoria del año 1874,

Montevideo, Febrero 15 de 1875.

Señor Ministro:
I.
Honrome en presentará V. E. la esposicion suscinta de
los trabajos habidos en el Consulado General de la Repúbli
ca, durante el año próximo pasado de 1874. Para mejor
R, E.
—2 —

demostrarlos, he organizado los Cuadros que acompañan


esta Memoria, comprendiendo el
Nº. 1º. El movimiento marítimo de buques de comercio
de nuestra bandera entrados y salidos del Puerto de Monte
video.
» 2º. El general del mismo Puerto, que abraza los
Argentinos, Ingleses, Franceses, Italianos, Portugueses, Bra
sileros, Norte Americanos, Alemanes, Belgas, Holandeses,
Sueco-Noruegos, Dinamarqueses, Austro-Húngaros y Espa
ñoles.
» 3º. El estado de la recaudacion del impuesto de faros
por las oficinas dependientes del Consulado General.
» 4°. El Id. de los derechos consulares percibidos.
y 5º. relacion de los pasagesproporcionados á com
patriotas menesterosos ó en servicio público, por cuenta de
la comcesion del privilegio.
» 6º. La nómina de los ciudadanos Argentinos liberta
dos del servicio militará que estaban compelidos.
y 7º. El Estado de la matrícula de esta oficina.
» 8º. El Id. general de todas las oficinas consulares es
tablecidas en esta República.
Apesar de la interrupcion que sufrieron de Enero áAbril
la navegacion y el comercio entre los puertos Argentinos y
Orientales por las medidas rigorosas que mantuvo el Go
bierno de esta República para preservarse de los casos de
cólera, ocurridos en la ciudad de Buenos Aires: y las medi
das restrictivas que hubieron de adoptarse en nuestros puer
tos y costas cuando se produjo le rebelion de Setiembre,
hasta su vencimiento en la Verde yJunin, eso no obstante,
el Estado Nº. 1. acusa un exceso respecto al movimiento del
año anterior de 1873, que se traduce á la entrada en 58
buques, 2.297 toneladas y 496 tripulantes, y á la salida en
58 buques, 3.297 toneladas y 396 tripulantes.
Es que dilatándose cada vez mas las operaciones mercam
tiles entre las dos Repúblicas á favor del Telégrafo y el
Vapor que las facilita y multiplica, la accion de ese progreso
gradual se sobrepone á las causas accidentales que transito
riamente lo interrumpen por motivos sanitarios ó políticos.
Y ese incremento ha de manifestarse en forma mas sensi
ble, cuando la documentacion de las espediciones que zarpan
de Puertos de segundo órden, sea una obligacion ineludible
para los Patrones de las embarcaciones que sostienen el
tráfico costanero, quienes omiten á menudo la regularizacion
de sus papeles, contando con la indulgencia mal entendida
de algunas Aduanas inferiores.
No de otro modo la Estadística ha de reunir datos seguros
que sirvan al Legislador para combinar las Leyes aduaneras;
y no de otro modo dejará de pesar sobre el Comercio lícito
la amenanza del fraude, que se ampara y estimula en la
tolerancia con que se admiten Buques con por lo
menos incompletos.
Son muchos los de porte menor, que surcan las aguas
del Uruguay sin despachos regulares, los que se internan en
los riachos aguardando ocasion propicia de abordar la costa
Argentina para deponer su carga de contrabando. Sea por
insuficiencia de vigilancia, ó por otra causa cualquiera, la
-operacion se consuma sin riesgo, porque siguiendo despues
á Puertos habilitados de nuestro territorio, no son en ellos
considerados como sospechosos, ni obligados á purgar con
multas la prescindencia maliciosa de la intervencion Consu
lar en el Puerto de salida.
Por las costas del Departamento de la Colonia se sostiene
un tráfico continuo de embarcaciones que regresan al Puerto
de Buenos Aires con carga ostensiole de piedra ó arena.
Los Patrones de esos Buques resisten la intervencion con
sular en sus respectivos despachos, por mas que se les ha
facilitado los medios de obtenerla, alegando que tal requisito
no les es exigido para dar entrada en el Puerto de su
destino; y en efecto debe ser así, por cuanto las espediciones
no se interrumpen, apesar de haber denunciado esta irregu
–4 –

laridad al Ministerio, y pedido medidas que la estorben y


corrijan.
Conviene que nuestras Aduanas sean persistentes en la
aplicacion de los reglamentos y ordenanzas"para toda espe
dicion que arribe de Puerto ó costa estranjera, bien sea en
vasta ópequeña escala. Es en nuestro territorio donde
únicamente pueden y deben hacerse efectivas las responsa
bilidades de los infractores á esas mismas ordenazas.
La proximidad de las fronteras y de las Islas que se,
interponen, tornando á veces casi imperceptible el límite de
las jurisdiciones respectivas, favorecen de tal modo el com
trabando, que vendrá á revestir proporciones ruinosas simo
se les dificulta por medio de la fiscalizacion severa de los
documentos que deben presentar los Buques de cabotage
despachados de Puertos Orientales. Me permito llamar la
atencion de V. E. á las observaciones contenidas en la
Memoria del Señor Vice-Cónsul en Paisandú.
II.
La representacion consular Argentina está servida en esta
República además de la Oficina general, por las establecidas
á cargo de sus respectivos Vice-Cónsules en el Salto, Pay
sandú, Fray-Bentos, Mercedes, Colonia, Maldonado y Cerro-
Largo. Dirijidas por Argentinos honorables que han dado
abundantes pruebas de suficiencia y patriotismo, el servicio
ordinario es atendido con recomendable puntualidad, dis
pensando á nuestros compatriotas la proteccion que tienen
derecho á exigir, con sujecion á las Leyes que los tutelan
en su calidad de estranjeros residentes en el Pais. Para el
servicio estraordinario han acudido siempre solícitos con su
concurso eficaz, cuando se les ha demandado en nombre de
la Patria, de sus instituciones y de la Paz pública. En las
perturbaciones pasadas cupo un rol conspicuo á los Vice
Cónsules de Fray-Bentos, Paysandú, Salto, Colonia y Mal
· donado quienes acreditaron una vez mas susvirtudes cívicas,
sus sentimientos patrióticos.
—5–

Son adjuntas y numeradas de 9 á 13, las Memorias y


Estados con que rinden cuenta de sus gestiones en el año
1874, habiéndolo hecho oportunamente á esta Oficina de
todos los variados incidentes ocurridos, por medio de una
correspondencia sostenida sin interrupcion.
El del Salto observa la decadencia que sufre el producto
argentino de la yerba mate, por la competencia que le hacen
las fábricas del mismo artículo en Paranaguá, acreditándolo,
en los Mercados que conquista, con el nombre de Yerba
Argentina. Quizás mo es difícil que nuestras ricas Misiones
recobren su primitiva superioridad en el cultivo y confec
cion de la yerba, con las condiciones que la hagan mas
aceptable en las Plazas comerciales, si un estímulo oportuno
levanta esa industria valiosa al nivel de las ventajas que le
dan sus calidades intrinsecas y su elaboracion por brazos
libres. Es este un punto que debiera llevarse al estudío de
hombres competentes, y en tal concepto lo someto á la
consideracion del Gobierno.
III.
En el transcurso del año, de que doi cuenta, el Consulado
General ha cultivado relaciones francas y cordiales con las
Legaciones yConsulados estranjeros, acreditados cerca del
Gobierno Oriental. Mas de una prueba he recojido del
respeto y alta estima que sus respectivos Gobiernos, profe
san á la Nacíon y Gobierno Argentino.
Es una de ellas la acojida que merecióá la Legacion de
Francia la demanda que interpuse con motivo del arribo á
este Puerto de la Barca Francesa “Perou” con productos
de la pesca sobre el Atlántico Central, y tres cientas tone
ladas guano, cargadas en la Isla Tova ó Golfo de San Jorge,
entre los grados 45 y 46.
Apercibido del arribo de este Buque con el artículo es
portado de costa Argentina, solicité de la Legacion Francesa
que no autorizase la continuacion del viaje de la “Perou”
para la Martinica que era su destino, mientras no justificase
– 6–

su Capitan haber cumplido con la Ley de 18 de Agosto de


41871.
Y así se hizo, no obstante las alegaciones del Capitan que
pretendia ser arena y no huano el artículo cargado, como
si esa confusion fuese posible ni por analogia de nombre ni
por asimilacion de sustancia: pero confesando que, por
ignorarla, habia prescindido de obrar como lo dispone la
Ley precitada, cuyas cláusulas fueron al fin cumplidas por
la casa consignataria que abonó los tres cientos pesos fuer
tes, importe de los derechos debidos, cuya suma remitíá la
Contaduria General con nota del 23 de Marzo.
IV.
Constan á W. E. los motivos que sirvieron de fundamento
al Decreto de 24 de Abril del Gobierno Oriental, por el cual
declaró en suspenso sus relaciones diplomáticas con el nues
tro. Considerábase autorizado para someter en sus Puertos
las procedencias Argentinas á cuarentenas tan largas como
innecesarias, en ocasion de una ligera epidemia casi estin
guida en Buenos Aires; y ese derecho no se lo disputó jamás
el Argentino, por mas que advirtiese la diferencia con que
eran tratadas las procedencias de la otra Nacion vecina, en
cuyo Puerto principal, una epidemia análoga causaba á la
sazon doble número de víctimas, segun el obituario oficial
que registraba la prensa de la localidad. Eran actos de
soberanía en que ejercitaba facultades propias, aunque se
apartasen de la equidad que debe caracterizar el espíritu de
las resoluciones gubernativas, especialmente aquellas, que
van á afectar los intereses y las relaciones de Naciones
amigas.
Pero el Gobierno Oriental pretendió ir mas lejos todavia.
Pretendió abrir los Puertos de su Nacion á algunos de la
nuestra, escluyendo otros, no obstante la igualdad de con
diciones en que se hallaban; y fué eso lo que resistió el
Gobierno Argentino cerrando los suyos para las procedencias
Orientales, mientras no se restablecia para todos la apertura
decretada.
—7–

En el Decreto Argentino de 10 de Marzo, creyó ver el


Gobierno Oriental una frase que desconocia derechos de su
jurisdiccion privativa, y sobre ella pidió esplicaciones. Cú
pome la honra de ser autorizado para arreglar este incidente
y la cuestion principal que le daba orígen; y mientras sobre
el particular trataba con el Señor Ministro del ramo, y con
S. E. el Presidente de la República, igual gestion "promovia
en Buenos Aires el Cónsul Oriental, con tan mal éxito, que
hubo de serle devuelta la nota de 31 de Marzo.
Ní los trabajos adelantados en el sentido de una solucion
satisfactoria. Ni las esplicaciones terminantes de la nota de
6 de abril del antecesor de V. E. sobre el alcance del decre
to del 10 de Marzo y sobre la devolucion de la nota al Cón
sul Oriental, ni consideraciones de otro órden, fueron parte
á detener el partido tomado de suspender, como en efecto
se suspendieron, por parte de este Gobierno las relaciones
oficiales con el nuestro, al tenor del Decreto que dictó el 24
de Abril.
Desde entonces, tormóse dificil mi posicion oficial para tu
telar intereses y derechos que entraban en los deberes á mi
cargo. Por gestiones privadas sin embargo, fueme permitido
atender los que tenian relaciom con la libertad y propiedad
de los compatriotas residentes en el País, cuyos derechos,
alguna vez agredidos, fueron luego mandados respetar, á
mi pedido, por la autoridad pública.
V.

En tales circunstancias sobrevinieron los sucesos políticos


de Setiembre, y ya V.E. sabe en que forma estraña encara
ba el Gobierno Oriental sus deberes de abstencion en las lu
clias internas de nuestra lepública. La memoria del año
anterior dáá conocer esa doctrina novísima, desenvuelta
con motivo de la invasion á Entre-Rios en Mayo del 73. Li
bertad personal, libertad de Comercio, principios consagra
dos en la Constitucion política del País, eran los únicos re
-8– ,

guladores de la conducta ínternacional del Gobierno, sin


importarle que á su sombra convirtieran su territorio en
Parque de armas, y foco de conspiraciones contra un Go
bierno amigo, con tal que las armas saliesen por las puer
tas de la Aduana, y las huestes guerreras marchasen á la
sordina sin lanzas nifusiles en las manos, hasta trasponerse
en tierra Argentina.
Sobre los inconvenientes del entredicho que reataba mi
accion, agregabánse los de doctrina internacional que profe
saba este Gobierno, obligándome á reconcentrar todas mis
fuerzas privadas y las de muchos patriotas que cooperaron
al propósito de preservar á nuestro País de una parte, al
menos, de los males que se fraguaban en este territorio, de
cuya hospitalidad se abusó con impunidad y con escándalo.
No mediaron despachos oficiales porque no me era permi
tido dirigirlos. Hubieron de reducirse mis constantes recla
mos á la forma verbal y privada, para alcanzar resoluciones
desobedecidas, y promesas ineficaces siempre. Estoi persua
dido que el Gobierno queria y deseaba ser neutral á su mo
do, pero aun así, en esa forma sui generis, era contrariado
por varias de las reparticiones á quienes cumplia ejecutar
sus mandatos, redundando en nuestro daño la debilidad del
Poder.
La larga correspondencia confidencial que diariamente
despachéá V.E. lo tuvieron al alcance de cuanto hice, y
cuanto se hizo entonces en cumplimiento de mis deberes
como Cónsul, y como Ciudadano amante del órden y de las
instituciones de la Patria.

VI.

El estado de las relaciones entre las Repúblicas Argentina


y Oriental no puede continuar tal cual hoy subsiste. Sus
conveniencias legítimas las llaman á la vida armónica de la
ämistad que es reciprocamente provechosa, porque tienen
que entenderse á cada hora, á todo momento, sobre cues
–9–

tiones de palpitante interés, que abarcan todas las manifes


taciones de la sociabilidad, como Pueblos cultos y vecinos.
Precisamente en los momentos que redacto esta Memoria se
trata de subvenir á esa exigencia primordial, reanudando las
relaciones interrumpidas por la franca iniciativa de la pre
sente administracion Oríental.
Una vez conseguido ese benéfico resultado,llegará la opor
tunidad de tomar en cuenta los asuntos indicados en la Me
moria del año anterior. La ley de neutralidad apuntada por
el antecesor de W. E. en la del año 73, se hace cada vez mas
indispensable para fijar reglas, tanto para las guerras inter
nacíonales, como para las civiles que mantengan anarquizado
un Estado vecino, negociando en seguida con esta República
un convenio que armonice en la materia la legislacion de los
dos Países.
Antes de ahora tuve el honor de representar al Ministerio
la necesidad de la reforma del Tratado negociado con esta
República para la estradicion de criminales. Son tan defi
cientes sus cláusulas que no hay reo que pueda ser habido
y puesto en seguridad, sí el Juez requerido, abandonando
el espíritu del convenio, se atiene al texto literal, porque es
dificil prever en el exhorto, espedido casi siempre con apre
mio, los requisitos de forma que son menester para la deten
cion y entrega del reo.
Nuestros Magistrados, inspirándose mas en la razon del
Convenio, que en el rigorismo de las palabras han propen
dido á que los criminales no eludan la accion de la justicia,
pero los Jueces Orientales sacrificam al culto de las formas,
los propósitos reciprocamente útiles del Tratado en vigencía.
En el curso del año74, se ha dado el caso de verificarse la
captura de un prófugo, que fué sin embargo restituido á liber
tad al cumplir las veinte y cuatro horas de arresto, por que
el Juez exhortado echó de menos cierto requisito insustam
cial del pedido; y otro Juez en case análogo fué seriamente
apercibido por no haber empleado igual procedimiento.
– 10 –

A lo menos, la prision preventiva debe establecerse á sim


ple pedido y bajo responsabilidad del Juez exhortante, de
jándo para el procedimiento de la entrega la regularizacion
del exhorto en la forma y por los trámites que mejor conci
lien los sentimientos de humanidad y los deberes de conser
vacion y de moral que interesa por igual á las dos Naciones.
El Gobierno Oriental estuvo dispuesto el año 73, á aco
meter esta reforma, y debo suponer que persista en la mis
ma disposicion, puesto que su necesidad se hace cada vez
mas sensible.
Por la misma época se mostró conforme el Gobierno
Oriental para celebrar un Convenio Aduanero, y hasta se
aceptaron bases como punto de partida para abrir la nego
ciacion. El servicio de las Aduanas de ambos Países, espe
cialmente de las del litoral del Uruguay, exige ese acuerdo,
que contribuiria en mucho á asegurar la percepcion íntegra
de las Rentas fiscales.
Llegada que sea la oportunidad de dar curso á estas cues
tiones, el Gobierno resolverá sobre ellas, como lo estimáre
acertado.

VII.

La Oficina general ha trabajado durante el año á que se


contrahe esta Memoria con asidua contraccion á sus debe
res. Su personal reducido y en las condiciones de que ins
truye áW. E. la nota de 7 de Enero, apenas dávado al es
pediente diario, tomando á las horas de descanso el tiempo
necesario para la trascripcion de los asientos y arreglo del
archivo que se encuentra siempre al dia.
Se han dirigido en el año, setecientos treinta y ocho des
pachos oficiales, fuera de una cantidad mucho mayor de car
tas confidenciales á los miembres del Poder Ejecutivo y á
los Gefes de diferentes reparticiones tanto Nacionales como
Provinciales.
Rendida cuenta de la gestion del Consulado General de l
– 11 —
República en el año próximo pasado de 1874, complázcome
en saludará V. E. con distinguida consideracion.
JACINTO VILLEGAs.
Al Ermo. Señor Ministro de Relaciones Eacteriores de
la República Argentina, Dr. Dn. Pedro A. Pardo.

No 1
ESTADO demostrativo de los buques mercantes Ar
gentinos que han entrado en el Puerto de Montevideo
y salido del mismo durante el año 1874.

CON CARGA EN LASTRE T' O. T. A. L

- =
- - 2. -
- o - - O ".
CC | E E | E E | E E

ENTRADA
30) | 11645 || 1710 || 44 || 2299 | 971 353 13944 | 1981

SALIDA
332 || 13220 || 1865 || 21 || 724 || 116 353 || 13944 | 1981

NAVEGACION DIRECTA E INDIRECTA


ENTRADA

merceros Angexrsos lo terros Estaasenos

g | 3 || 3 || g | 3 || 3
"E || g | 3 || 3 - =
= E, | "3
E" || 3 E E 3.
E E E E E E

112 47.35 670 94.1 9189 1311 353 || 13944 1981

SALIDA
137 S59 810 910 S085 117 353 || 13944 1081

Montevideo, Febrero 15 de 1875.


o
Vre
JACINTO VILLEGAS L. BARDINo
Vice-Cónsul.
- 12 -

N. 2
CUADRO demostrativo de los Buques mercantes Ar
Ingleses, Franceses, Italianos, Portugueses,
rasileros, Norte-Armericanos, Alemanes, Belgäs, Ho
landeses, Suecos y Noruegos, Dinamarqueses, Austro
Españoles Cue han entrado salido del
Puerto de Montevideo durante el año de nnil Ocho cien
tos setenta y cuatro–1874.

ARGENTINJOS

C0N CAIGA EN LASTRE TOTAL.

E = -=

5 || 3 = | 5 || 3 É | = | =
ENTRADA

11645l 1710 || 44 || 299 || 271 353 || 13944 | 1981

SALIDA

332 || 13220 || 1865 || 21 || 724 || 116 1981

INGLESES
ENTRADA

364 17271 17 || 4027 17443

SALID".

16235 49032 || 1258 17493

FRANCESES
ENTRADA

12.161 10 2949 124 238 2207.23 122S)

SALIDA

189 11642 33 14854 || 455 222 214637 12097


|
– 13 –

ITALIANOS

PARAPUERTOS Ancesrnos P'A PUERTOS ESTIRANJEROS T 0 T AL


-_-_--. -"-_-"-_==--.

g || 3 3
g | 3 || 3 3 || 3 || 3 || 3 || 33 || 3
- 1 = E - 1 =
O -
2.
- = O -
E E E E

ENTRADA
24 517
|| s
SALIDA

39 528 325 || 114127 || 4964

POR?"TUCUESES
ENTRADA

263 13 "»
. || 1 | 263
SALIDA

13 || 2734 || 124
| |
EFASILEF-2OS
ENTRADA

CON CARGA ENLASTRE TOTAL

-––--
3 || 3 z || 3 3 || 3
g|=3 g | 3 3 =
E E. || 3 E
g" || 3 E
E || 3 || 3 || E | = || 3
E E

43841 2263 13030 || 705 || 122 || 56871 || 2968

39726 || 1870 11 124 || 58.218 || 2840


— 14 –

NCDRTE AN/EFICANOS
-

CON CARGA EN LASTRE T 0 T. A. L


|
=
3 || 3 3 || 3 g | TE E
3 || 3 || 3 || 3 || 3 || 3 || 3 || 3 || 3
ENTRADA

48 D 48 96

SALIDA

40 40 19I

ALEN/ANES
ENTRADA

S) 80 || 40738 || 1164

SALIDA

71 1055 | , 71 || 37618 || 1055


|
E EL GAS
ENTRADA

3 63 || » 3 || 305 | 63
|
SALIDA

54 || » 2 || 2759| 54

HOLANDESES
ENTRADA

199 || » D 199

SALIDA

26 204 || » 204
SUECOS Y NORUEGOS
====
EN LASTRE T' O. T. A. L.
-_---=

33 || 3 3 | = 3 || 3
3 || 3 || 3 3 || 3
3 -
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2.
- "E .
O - - O - -
E E E E E E

ENTRADA

52 5o 710
| | | |

46 632
« || este
DINAN/ARQUESES
ENTRADA

2 || | |+ | | + || 2
SALIDA

17
| || |
AUSTRO--UNGAROS

ENTRADA
8. 73
|
SALIDA

7 9 42 58,
|+ |
- 16 -

s==
EsPAÑoLEs
CONCARGA ENLASTRE TOTAL

| 3 || 3 E
g | 3 || 3 || 3 || 3 || 3 || 3 || 3 || 3
3 || 3 || 3 || 3 || 3 || 3= ||| 3
5 || 3
|| 3 || 3
5 || 3
ENTRADA

238 || 45853 || 2754 || 16 || 3392 177 || 252 || 42245 || 2931

SALIDA

169 || 32314 || 2021 || 80 || 15707 || 915 || 249 || 48021 || 2936

RESUMEN GENERAL

ENT. R. A. D. A

, | 3 || 3
NAcioNALIDAD || 3 || 3 || 3 || NacioxALIDAD | 3 || 3 || 3
g| 3 || 3
5 || 3 || 1 3 || 3 || E
Argentinos.......| 353| 13944 ..... 353| 13944|| 1981
Ingleses..... 38142485717443 Ingleses.......... 3781421369117493
Franceses........ || 2381220723.12285 Franceses...... ..| 2221214637112097
Italianos......... | 324117037|| 5017Italianos.........1 3251114127|| 4964
Portugueses......| 1| 263 3Portugueses......| 13 2734| 124
Brasileros........| 122| 56871| 2968 Brasileros........ 124| 5821S 2840
Norte-Americanos| 48’ 28211 596 Norte-Americanos 40| 216161 491
Alemanes........l 80| 40738. 1164 Alemanes........ 71| 37618| 1055
Belgas.·········· 3| 3025| 63Belgas..... ... ...| 2| 2759| 54
Holandeses. ..... 251 5670| 199Holandeses... .....| 26| 2751 204
Suecos y Noruegos 5º 24692| 710 Suecosy Noruegos| 46| 21546| 632
Dinamarqueses...| 2| 226 ueses... 31 322| 17
Austro-Hungaros.| 8| 2110||
13Dinamar
73Austro-Hungaros.| 7| 1942 58
Españoles........| 2521 42246 23 Españoles. ... 491480212936
Tora.....ississoil Toral.......lis599ico
Montevideo, Febrero 15 de 1875,
L. BARDINo
Více - Cónsul,
ye Bº
JACINTO VILLEGAS
– 17 –

No 3.

ESTADO de la recaudacion del impuesto de fa


ros por las luces Argentinas de Punta de Indio
y Banco Chico, segun la circular de 2O de
Marzo de 1872, practicadas por las diversas
Oficinas Consulares en los Puertos del Uru
guay.

AÑO MES | VICE-CONSULAD0 RECAUDACION

1874 || Enero , Fray-Bentos Sfts. 53 | 70 Cts.


Paysandú » 142 | 62 ,
Febrero Fray-Bentos 46 || 38 ,
Paysandú », 120 || 36 ,
Marzo Fray-Bentos 66 || 72 m
M)
Paysandú 63 | »
Abril Salto 10 || 32 .
Paysandú , 252 || 96 .
Mayo Fray-Bentos | » 147 || 18 »
D
Paysandú , 203 | SS ,
Salto 12 || 12 ,
J) Junio Paysandú • 210 || 12 ,
Fray-Bentos
Julio Paysandú » 421 | 14 »
2)
Fray-Bentos 33 || 30 »
Agosto Paysandú S3 || 88 m,
Fray-Bentos 47 | 7
Setiembre Paysandú » 175 || 14 ,
Octubre Fray-Bentos S7 || 72 ,
Paysandú » 15l | 20 «
Noviembre Salto 11 | 88 »
Paysandú » 220 || 30) ,
Diciembre Paysandú » 150 || 18 ,

Sfts. 2436 | 76 Cts

Montevideo, Febrero 15 de 1875.


L. BARDINO
Vice-Cónsul.
Vº. Eº.
JACINTO VILLEGAS

R.E.
CESTADO
derechos
dde
los
en
cobrados
despachos
eiomfnoesrutelantrievso
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1875.
de
15
Febrero
VILLEGAS.
JACINTo BARDINO
L.
Vice
Consul.
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1874,
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L. Bs.Aires

Montevideo,
de
15
Febrero
1875.

BARDINO
L.
Con
-
e
Vic
su
l.


Bo
VILLEGAS.
JACINTO
– 23 –

Nº 6.
RELACION de los Ciudadanos Argentinos, libertados
del servicio militar á que se les tenia obligados,
rmediante las gestiones de esta oficina.

José Reina.
Dionisio Palacios.
Felix Acosta.
Pedro Rivero.
Manuel Reyes.
Laureano Roldan.
Andrés Figueroa.
Aniceto Sanchez.
Pantaleon Ramirez.
José Altamirano.
Francisco Revuelta.
Montevideo, Febrero 15 de 1875.
Vo Bo L. BARDINO
Jacinto VIILEGAS
Vice-Cónsul.

No. 7. ,

MATRicULA
--- —-_.

3 || 3
3 |||| 3
3 ||||| 3
33 ||||| "3
3 |||| 3,3
3 3 3 ||| 5,3
3 3 |||| 3
3 || 3
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C 3 | J3 ". O
CD O oº | > 3º -
M -
E

15 4 19 12 7 5 14 10 9

Se han matriculado en este Consulado General durante el


año de 1874, diez y nueve individuos del estado y ocupacion
que arriba se detallan.
Montevideo, Febrero 15 de 1875.
Vo. Bo. L. BARDINO.
JACINTO VILLEGAS. Vice-Consul.
- 24 –

No S.

ESTADO general de la matricula de las oficinas Con


sulares establecidas en esta Republica.
0FICINA CONSULAIR. MIATRICULADOS

Montevideo . . . . . . . . 4,860
Paysandú . . . . . . . . 821
Colonia. . . . . . . . . . -
420
Salto . . . . . . . . 203
Cerro-Largo. . . . . . . . 48

Montevideo, Febrero 15 de 1875.


Vº Bo JL. BARDINO
Jacinto VILLEGAS Vice-Cónsul.

Consulado de la República Argentina


en Paysandú
Paysandú, Enero 5 de 1875.
Señor Cónsul General:
El que suscribe tiene el honor de dirijirse á S.S. cum
pliendo con el deber de dar cuenta a ese Consulado General
de los trabajos de esta oficina en el año que ha terminado.
Con este fin se adjuntan dos estados que demuestran el
movimiento de barcos Argentinos entrados en este puerto, y
los derechos recaudados.
Por el primero verá S.S. que han entrado en este puerto
428 buques con 9,467 toneladas y 1,801 tripulantes. Se
han despachado para puertos Argentinos 204 buques con
4,723 toneladas y 916 tripulantes y para puertos estranjeros
223 buques con 4,721 toneladas y con 883 tripulantes.
El total de derechos recaudados en este Consulado as
ciende á pfts. 800, proviniendo de legalizaciones de firma,
y despachos de buques. De parte de esta suma que ha queda
do como líquido producto despues de deducir los gastos de
oficina, el que suscribe dispuso ya para repatriar ciudadanos
Argentinos á la Provincia de Entre-Rios, ya como limosnas
á mismos súbditos que se hallaban en desgracia.
— 25 –

Seiscientas dos papeletas se han dado este año á ciudada


nos Argentinos y tal era el estado de desnudez que llegaban
que á mas de darle la papeleta gratis átodos, tenia que auxi
liará la mayor parte pues su estado daba compasion.
En este momento existe aun una fuerte emigracion Ar
gentina y el que suscribe trata por todos los medios á su al
cance el hacerlos volver á su patria, ya dándoles pasages
gratis,ya tratándolos de convencer de que en su pais estan
todos los hombres honrados bajo el amparo de las leyes y la
Constitucion y que por consecuencia nada tienen que temer.
El que suscribe calcula en mas de 1,300 los Argentinos
que existen á la fecha en el departamento de Paysandú, to
da esa gente es sana, robusta y jóven y los matriculados son
la mayoria jóvenes de 18á 30 años.
La revolucion encabezada por Máximo Perez, causó alar
ma en los Argentinos resídentes en el departamento, por el
temor del servicio de las armas, algunos fueron tomados pe
ro en el acto fueron puestos en libertad à un simple recla
mo del que suscribe que ha marchado en un buen acuerdo
con la autoridad superior local.
Solo las reclamaciones iniciadas por ciudadanos Argentinos
que en la última guerra fueron despojados de sus derechos
y tratados malamente por varios gefes de esta República son
los que aun quedan sin resolver.
Llamo la atencion de S.S. sobre el modo abusivo como se
despachan buques para las islas, los cuales andan una canti
dad de tiempo por ellas sin hacer ninguna operacion Adua
nera, y sí negocios ilícitos en perjuicio del fisco Argentino,
para dar una idea á S.S. de la poca vigilancia y del ningun
temor de los patrones de buques de cabotage, citaré á S.S.
el ejemplo del pailebot Argentino «Niño Prudente» patron
Domingo Martinez, que despues de haber navegado seis me
ses consecutivos por el Rio Uruguay entrando á puertos Ar
gentínos y Orientales sin tener ningun despacho consular, se
presentó en esta oficina en Junio 9 para despacharse; el in
– 26 –

frascripto, quiso hacer efectiva la multa en que habia incur


rido por no haberse despachado en los Consulados Argenti
nos del Salto, Fray-Bentos y Mercedes, á la exigencia del
que suscribe el patron abandonó sus papeles de navegacion
en esta oficina y contestó no tener necesidad de papeles
para navegar y sin mas se hizo á la vela, no habiendo apa
recido por esta oficina hasta la fecha el buque de ese
nombre.
Mientras algun vapor guarda costa no vigile la navegacion
de cabotage del Uruguay asi como los buques fondeados en
el paso del Almiron que tienen su entrada en Colon y Con
cordia, el contrabando marítimo irá tomando cuerpo con
grave perjuicio del fisco Argentino.
Para dar una idea á S.S. de lo espuesto, le diré que habien
do el que suscribe recibido una nota delSr. Revisador de las
Aduanas de Entre-Rios, D. Manuel Camelino, pidiéndole in
formes sobre varios buques sospechosos, el que suscribe tu
vo que ocurrir á fuentes extra-oficiales para saber que esos
barcos despues de haber cargado aqui habian descargado en
la costa de Entre-Rios sin hacer ninguna clase de operacio
nes Aduaneras lo que ímputa el que suscribe á la poca ó
ninguna vigilancia aduanera que hay en la costa del Rio
Uruguay.
El Sr. Cónsul General tenia amenudo conocimiento de
cuanto ocurria de notable en este departamento, y el que sus
cribe espera que el proceder observado por él en las cuestio
mes y asuntos que se han ventilado por esta oficina durante el
año que feneció habrán merecido la aprobacion de SS.
Dios guarde á S.S. muchos años.
A. SANTAMARIA.

Al Sr. D. Jacinto Villegas Cónsul General de la Repú


blica Argentina.
Montevideo.
– 27 —

ESTADO demostrativo de los derechos Consulares co


brados en los diferentes despachos que figuran en el
presente estado y correspondiente al año de 1874.
-

3 3. E
2.

á, 3. g= -
o 12
2-5 3, .
Es E ="2. = 3=
rec 3 == 3.
- -
c= = 1 - 1 ,
-

54 602 271 || 529 (63


| $ 870 S 200 S 800

Paysandú, Diciembre 31 de 1874.


ALBERTO SANTAMARIA.

Estado demostrativo de los buques mercantes argen


tinos que han entrado en el Puerto de Paysandú y
salido del nisnnO durante el año de 1874.

CON CARGA EN LASTIRE T' O. T A L


===-- 1 -=_-_ ---_-_---

3 3 3
|| c - e 2

E | TES = TE =

3 ||l 33 || 3 || 3 || 3 || 3 || 3 || 3 || 3 El 1 de E E
ENTRADAS
137 3007 564 291 6.460 1237 428 9467 1801

SALIDAS

37618641 1640 51 803 159 427 9444 1799

NAVEGACION DIRECTA E INDIRECTA


ENTRADA

22315389 0 05 407 428 9467 1801


– 28 –

SALIDA

PARA PUERTos ARENTINos PUERTOS ESTRANJEROS T. O T AL

3
3 || 3 3 || 3 3 || 3
3 || 3 || 3 || 3 || 3 || 3 || 3 || 3 || 3
- - -
O - - - =
- E E - - -

204 1723 || 916 223 4721 || SS3 || 427 1709

Paysandú, Diciembre 31 de 1874.


ALBERTO SANTAMARIA

Mercedes, Enero 30 de 1875.


Señor Cónsul General:
Tengo el honor de adjuntar á S.S. las planillas, por du
plicado, que espresan el movimiento de este Vice-Consulado,
durante el año 1874 que ha terminado.
La inmigracion argentina á este Departamento ha sido
mucho mayor que el año 73, como lo demuestra la planilla
No. 1.
El despacho de buques que hacen este cabotaje ha dismi
nuido en algo, notándose que han hecho sus operaciones por
mitad entre la República Argentina y la Oriental, admitiendo
que los tres buquecillos despachados á las Islas, cargasen
para Buenos Aires.
Por la planilla Nº. 3. verá S.S. que los emolumentos per
cibidos en este Vice-Consulado, han escedido á los del año
73, en razon del aumento de inmigrantes que arroja la pla
nilla Nº. 1.
Menos feliz que en el año anterior, la poblacion argentina,
que en casi su totalidad habita en campaña, dedicada á
labores rurales, para que es apta, ha sido en gran número
perjudicada, en ocasion de los últimos desórdenes que han
conmovido este país, y principalmente este Departamento,
en que rebelado el Coronel D. Máximo Perez, al entrar el
– 29 –

mes de Diciembre, arrebató de sus honestas tareas mas de


cien argentinos, sin respeto á su calidad justiflcada de es
tranjeros, esponiendo sus vidas y dañándolos en sus inte

Tambien en el órden civil algunos han esperimentado


tratamientos nada conformes con las prescripciones legales,
sea por indolencia, ó por ignorancia de las autoridades, lo
que ha ocasionado constante ocupacion á este Vice-Consu
lado.
Mis gestiones en proteccion de los derechos heridos de
nuestros compatriotas, han sido en carácter meramente pri
vado, poniendo en uso mis amistosas relaciones con las
personas que se hallan al frente de los destinos públicos en
esta localidad, por cuyo medio ha podido obtenerse, aunque
con lenidad, el resultado que buscaba en los frecuentes
casos que me han ocupado.
Las perentorias atenciones de que han necesitado ser obje
tos los argentinos residentes en este Departamento, con
especialidad en los dos meses transcurridos, no me permiten
estenderme en el presente informe, como desearia, reserván
dome presentar en el corriente año algunas consideraciones
que, basadas en datos auténticos, demostrarán la convenien
cia de que el Gobierno Argentino solicite una perfecta
igualdad de tratamiento, por las autoridades del país, entre
los ciudadanos argentinos y los de otras nacionalidades.
Con todo, debo manifestará SS. que mi empeño en guar
dar la mejor armonia con las autoridades del Departamento,
es retribuido por estas, y que manifiestan un espíritu ami
gable hácia el pueblo Argentino y su Gobierno.
Dios guarde á S.S. muchos años.
PEDRO ALZAGA.
V. CoNSUL.

Al Señor Cónsul General de la República Argentina en


Montevideo, D. Jacinto Villegas.
– 30 –

No- 41.
COPLA.
VICIE-CONSULADO

MATRicULA
r, —-_.

3E || 3 || g || 3 || 3 || 3 || 3 || 3 3 || 3 3 || 3 -

3 || || ||
3 3 3| = E- = E
3 || 3 || 3 || 3 || 3 || 3 || 3 || 3 | == || 3 || * | = |
3 || 3 || || 3 |||| 33 || 3 || 3 | = 3 | = 3 || 3
-

100 || 31 2 | S | 21 63 09 13S

Se han matriculado en esie Vice-Consulado durante el


año 1874, ciento treinta y ocho (138) ciudadanos argentinos
del estado, ocupaciones y demás que arriba se detallan; y de
ellos cuarenta y cuatro (44,) han recibido gratis su certifica
do de nacionalidad.
Mercedes, Enero 30 de 1875.
PEDRO ALZAGA.
V. Cónsul.

Nº. 2
COPIA
VICE-CONSULADO

MOVIMIENTO FLUVIAL

-
g || 3=
Buques Cagamettos DestiDOS
3 || 3
3 | =
- | :
-- l- l

Con carga 28 | 54? | 90 Leña Carbon Cal Republica Argentina 19


En lastre 16 || 175 || 43 Esterios Hectolitros |Ilectolitros | República Oriental.
—. I_. 1-1 - 1–
Total 41 || 718 || 133 124 2,866 556 Islas.·········· 13

Se han despachado en este Vice-Consulado durante el año


— 31 —

1874, cuarenta y cuatro (44) buques, con setecientas diez y


ocho (718) toneladas, ciento treinta y tres (133) tripulantes,
y las cargas y destinos que arriba se espresan.
Mercedes, Enero 30 de 1875.
PEDRO ALZAGA.
V. Consul.

No. 3.
CÓPIA
Vice-Consulado

EMOLUNMENTOS PERCIEIDOS

Producido de 94 certificados de nacionalidad, cobrados. S188


Idem de 28 buques despachados con carga...... 56
Idem de 16 id id en lastre......
Idem y de 24 certificaciones de firmas.... ....... 48

Total. .... . . . S308


ADEDUCIR-GASTOS

Por casa para oficina... ..... ... $ 60


Por útiles de la misma.......... 5 Suma... $ 65
Líquido... $243
Resulta que los emolumentos percibidos en este Vice
Consulado durante el año 1874, suman dos cientos cuarenta
y tres (243) pesos, segun lo demuestra la planilla anterior.
Mercedes, Enero 30 de 1875.
PEDRO ALZAGA.
W. CóNSUL.

MEM0RIA del Vice Consulado Argentino en el Salto.


4l Sr. D. Jacinto Villegas Consul general de la Repú-
blica Argentina en Montevideo.
Salto, Enero 26 de 1875.
Sr. Consul General.
Terminado el año 1874 cúmpleme venir ante SS. á dar
– 32 –

cuenta de los trabajos que en su trascurso,ha desempeñado


esta oficina.
Al efecto tengo el honor de acompañar cuatro documen
tos numerados de 1 al 4 los que demuestran el movimien
to de esta oficina en los diversos ramos á su cargo.
El estado número 1 demuestra los derechos consulares
percibidos por esta oficina, con especificacion de los ramos
de que proceden, y número de despachos que los han pro
ducido.
Como por él se vé720 despachos han producido 924 pe
sos fuertes, debiendo observar aquí que una gran parte de
las papeletas que figuran en este estado, han sido espedidas
gratis á emigrados, que hallándose sin colocacion, no han te
nido como pagar su correspondiente importe. Tampoco
estan deducidos los gastos hechos por esta oficina para su
espediente.
El cuadro número 2 lleva á conocimiento de SS. el mo
vimiento de buques argentinos ocupados en este puerto en el
movimiento de cabotaje.
Las licencias concedidas durante el año para los diferentes
puertos espresados en este cuadro, alcanzan á 365 con 5556
toneladas y 1194 tripulantes.
Con escepcion de algunas Goletas que hacen la carrera en
tre este puerto y el de Montevideo, las demás son embarca
ciones pequeñas, que se ocupan en el tráfico de carbon y leña,
entre este puerto y las Islas.
El cuadro número 3 permite conocer el númuero de buques
de varias nacionalidades,que se han despachado eneste puer
to con destino álos de la República Argentina.
El estado de bajante en que se ha encontrado el Rio Uru
guay casi todo el año, no ha permitido la navegacion direc
ta entre este puerto y Ios argentinos del alto Uruguay.
El cuadro número 4 demuestra el número de Argentinos
inscriptos en la matrícula de este Vice-Consulado durante el
año que acaba de terminar, el cual hace conocer, á la vez que
– 33 –

el número de inscriptos, los que de estos son casados ó sol


teros, la profesion de ellos, y el número de los que saben ó
no leer.
Como estos individuos Entre-Rianos y Correntinos en su
mayor parte, forman lo general de la poblacion de la cam
paña de esas dos Provincias, creo que este último dato no
carece de importancia porque deja ver el estado de mas ó
menos cultura de la poblacion de esas campañas.
La abundancia de emigrados de Entre-Rios y Corríentes
que existen en este departamento ha hecho que este año ha
ya sido mayor que en los anteriores el número de los que
han acudido á munirse de sus correspondientes papeletas á
fin de exímirse del serviciode las armas, que de otro modo se
verian obligados á prestar.
Asi como en otras ocasiones he lamentado y llamado la
atencion de SS. sobre las tropelias y violencias de que eran
víctimas muchos de nuestros conciudadanos, hoy que todos
los que se hallan munidos de su correspondiente certificado
son respetados en sus derechos de estrangeros y gozan feliz
mente de las exenciones, que como á tales les acuerdan las
leyes del pais, no podria sin injusticia, dejarlo de consignar
aquí, siquiera sea para honor de las autoridades que así han
procedido.
Cumpliendo con uno de los deberes que me impone el
cargo que desempeño, me voy á permitir una ligera obser
vacion referente á un producto argentino que ha perdido su
mercado de consumo tanto en esta playa como en las demás
de la República, debido á la fuerte concurrencia que le ha
hecho el mismo producto de procedencia estrangera.
La yerba mate elaborada en los ingenios de las misiones
Correntinas tenia antes su consumo en esta y las demas
plazas comerciales de este Estado, donde era muy apreciada
por su buena calidad y beneficio, pero los ingenios en
grande escala establecidos en Paranaguá en la Provincia de
Rio Grande, imitando la preparacion y beneficio de aquella
R. E 3
– 34 —

y haciéndole ventajosacompetencia en condicion de envase y


en precio, han logrado acreditarla de tal modo, que estos
mercados, abiertos antes al consumo de las procedentes de
"nuestras misiones son abastecidos hoy por la Parnaguá á
la que el consumídor le dá el nombre de yerba Argentina.
Fomentada esta industria en nuestras ricas Misiones y es
plotado este producto con capitales y brazos adecuados, po
dria á su vez sostener una ventajosa competencia que le per
mitiera recobrar los mercados perdidos á su consumo.
Débese tener presente que los ingenios Brasileros de
que me vengo ocupando costean gran parte de la yerba, en
hojas, desde las sierras inmediatas á Itaqui, con los gastos
que son consiguientes á los medios que usan para su tras
porte.
El impuesto de faros cuyo cobro está cometido á las ofici
mas consulares en esta Repúblíca, solo ha producido durante
el año la suma de ps. 24-32 fuertes por las mismas razones
manifestadas en la memoria del año pasado.
De las notas cambiadas con la autoridad local, con moti
vo de los asilados de la rebelion en Corrientes tiene S.S.
completo conocimiento pasado por esta Oficina.
La reclamacion entablada sobre armas dela nacion y caba
llos pasados de Corrientes á este Departamento por los
mismos asilados,y á cuyo efecto me habia puesto de acuerdo
con la misma autoridad, no espero pueda efectuarse en ra
zon de haber hecho ocultacion en los Montes de las pocas ar
mas que pasaron, y de haberse diseminado, en la campaña
del Departamento en los caballos que pasaron.
Dejando así reseñadas las tareas de esta oficina durante el
año que ha terminado, me es grato saludar a S.S. con respe
to y distinguida consideracion.
Prudencio Quiroga.
— 35 –

No 41
ESTADO DEMOSTRATIVO de los derechos
consulares cobrados por esta Cficina en los di
ferentes despachos que figuran en el presente
estado y correspondientes al año de 1874.
3.scrituras
Legalizacion Total de
MESES de Firma Papeletas Manifiestos Visaciones de
D er ec h os

Enero 3 2 || $ 12 || $ 8 || $ 43 || S » | S 65
Febrero « 1 2 || » 14 || » 5l | » » | » (68
Marzo 6 | » 12 || » 44
Abríl » 2 » | » 22 || » 42 | » 4 | » 70
Mayo » 5 4 | » 24 || » 49 | » » | » 82
Junio » 3 2 || » 16 || » 34 | » » | » 55
Julio » 1 4 | » 44 | » » | » 49
Agosto 4 M) 38 y 90
Setiembre » 3 4 | » 26 || » 3 || » » | » 63
Octubre » 6 M) 30 || » 06 | » » | » 106
Noviembre » 4 » 1 » 14 || » 33 || » » | » 51
Diciembre » 152 8 » .» » 181

$ 31 || $ 186 || $ 216 || $ 487 || $ 4 || $ 924

Número
Número de
Número de 1 Número de 1 Número de de Total de
Legalizacion de Papeetas |Manifiesto| Visaciones || Escritura | Despachos
Firma le v en ta

5
3

4
Setiembre 3
Octubre 6
Noviembre 4
Diciembre

3 93 08

Salto, Enero 26 de 1875.


P. QUIROGA.
Puerto
este
en
despachado
han
se
que
Argentinos
buques TOTALES

QUIROGA.
P.

-
-

T
-


---
-

--
3

1874,
de
año
el
durante
O 8

305

DEMosTRATIvo
cUADRo
los
de

1875.
de
Enero
Salto,
1

555
s

ro
MI

0.
– 37 —

N. 3
CUADRO DEMOSTRATIVO de los buques de varias na
cionalidades que se han despachado de este puerto
para los de la República
o Argentina, durante el añ
de 1874.

2 |3| 3 |e E| 3 || 3 ||33 || 3 || 3
|33 || 3 ||3 = || 3 | e |33 || 3 || 3 |TOTALES
3 |33 || 3 |E| 3 || 3 |=*| 5 || 3
«s . - =, - =

Enero 1 || 3 || » | » | | » | » | » | » 4
Febrero 2 3 2 }) 1 } 8
Marzo 5 (5
Abril (6 | » 1 || 3 2 14
Mayo » || 3 | 6 || » | , , || 2 || 3 || 2 16
-1 Junio )) 8 11
Julio )) )) X) 3
Agosto A 2 || 15 1 » l 4 1 » 4 25
Setiembre » | 11 14. "
Octubre 3 12 X) )) 15
Noviembre )) 4 » || 2 ))

Diciembre M) }} 4

Sallo, Enero 26 de 1875


P. QunoqA

N. 4
CUADRO DEMOSTRATIVO de los Argentinos inscriptos
de este Vice Consulado, durante el añO
e atricula
0 CUPAC I0 N
g | 2 || 3 || TGTAL
MESES 3 || 3 || 3 |—-—-| |33
3 | = || 3 ||||1313
1 || » | 5 6 6 » | 6|
Enero
*o || | | | 1 | 1 | 1 | 21 | 1 || 3
3 y)

Junio » l » l 1 1. 1 || »
Setiembre
Octubre D) 2 » || 2
Diciembre || 16 3 || 58 77 39 8 29 17 | 60

To" e "9"T"T"T"o"T
Salto, Enero 26 de 1875
P. QUIRoGA
– 38 –

ESTADO DEMOSTRATIVO del movimiento de este


Vice-Consulado en el año 1874.

Meses PRODUCIDO

Enero ..... 5 4 M)
S 18
Febrero .... M) 5
Marzo... ... D)

Abril 49 1 4- M) 107
Mayo 30 7 69
Junio ...... 43 11 » 97
Julio. ...... 117 10 » 244
Agosto • 100 (6 D) » 206
Setiembre .. (69) » 146
Octubre .... 30 5 » 67
Noviembre . 52 5 » 115
Diciembre .. 49 5 218 » 539

Total.. | 547 233 » | $ 1615

Colonia, Enero 21 de 1875.


MANUEL SILVA.
Vice-Consul.

Melo, 6 de Enero de 1875.


Señor Cónsul General de la República Argentina
D. Jacinto Villegas.
No habiendo ocurrido en este Vice-Consulado otros tra
bajos en el año 1874, que el de expedir algunas papeletas á
” un corto número de Argentinos tomados para el servicio de
las armas con motivo de la última revuelta, y que fueron
inmediatamente licenciados, luego que acreditaron su matrí
cula en este Vice-Consulado; no hay por consiguiente mate
ria para ofrecerá W. S. la memoria que se digna pedirme
en la nota circular del 2 del corriente á que tengo el honor
de contestar.
Dios guarde á W. S. muchos años.
MANUEL CABRAL.
– 39 —

MEM0RIA del Vice-Consulado Argentino en Villa Independeneia.


Señor Cónsul General:
El que suscribe tiene el honor de dirijirse á SS. cumplien
do con el deber de dar cuenta á ese Consulado General, de
los trabajos practicados en esta oficina en el año que ha ter
minado.
Con este fin se adjuntan dos estados que demuestran co
mo SS. verá, el movimiento de los buques entrados en este
Puerto, los individuos matriculados y las legalizaciones de
firmas, no habiendo ocurrido novedad alguna que pueda ser
de algun interés para esa oficina.
En cuanto á la emigracion que se ha matriculado en esta
oficina, como SS. verá, por el estado que adjunto, es infe
rior á la de los añospasados, causa á que atribuyo que la
emigracion Entre-Riana es de los mismos individuos de los
años anteriores. Las visaciones de los buques de cabotaje
se ha hecho con bastante regularidad, siendo la mayor parte
barcos de muy poco tonelaje que hacen la carrera de este
punto al de Gualeguaychú, llevando y trayendo pasajeros.
Mi relacion con las autoridades de esta seccion y del De.
partamento, las he cultivado en todo el año á colmo de mi
deseo, estando siempre dispuestos á atenderme con la mayor
deferencia en cualesquier reclamo que hubiese tenido que
hacer, pero, afortunadamente ha trascurrído todo el año sin
que hubiese algun asunto que tuviera que pedir la interven
cion de ella.
El 27 de Setiembre despues de la revolucion de Mitre pasé
á esa por asuntos mios particulares, pasando inmediatamen
te á ponerme á las órdenes de SS., donde permanecí hasta
el 23 de Octubre. En esta fecha pasé á Buenos Aires donde
el Gobierno Nacional se dignó confiarme una comision, en
la cual me he tenido que entender directamente con S. E.
el Sr. Ministro de Relaciones Esteriores, cuya comision fué
desempeñada con todo mi anhelo, hasta su terminacion, que
— 40 —

fué el dia 25 de Emero del corriente año, que regresé á mi


punto de residencia, donde me encontré con varias notas de
SS. pidiéndome la presente que remito, no habiéndolo he
cho antes por mi mal estado de salud.
Dejando así reseñado los trabajos practicadospor esta ofi
cina durante el año mil ochocientos setenta y cuatro, me es
honroso reiterar á SS. las seguridades de mi alta considera
clon y aprecio.
Dios guarde á SS. muchos años.
José M. GIMENEz.
Al Sr. D. Jacinto Villegas, Cónsul General de la Repú
blica Argentina en Montevideo.

Estado de los buques visados por este Vice-Consulado


Argentino en el año 1874.
A saber:
61 buques con 1400 toneladas y 162 hombres de tri
pulacion, repartidos c mo sigue:
Argentinos 50 1,099 139
Orientales () 149 15
Ingleses 4 410) 9.
Hamburgueses .41 160

Total 61 buques 1,418 tons. 162 tripts.


Independencia, Enero 31 de 1875.
José M. GIMENEz.
Vice-Cónsul.

ESTADO de las Matrículas y legalizacion de firmas


espedididas por este Vice-Consulado Argentino, en
el año 1874.

|2 a l 2 3- 3 3
3. 3 || 2 O
-
O 5
O to 1 || O q» 12 C
E, 3 = | = 3 E || 3 E
O E 3
G« j o E
- || 3

14 15 7 22 28 29 12
— 41 –

Se han matriculado en este Vice-Consulado durante el


ano 1874, veinte y nueve Argentinos del Estado y ocupa
cion que arriba se detalla. .
Independencia, Enero 31 de 1875.
José M. GIMIENEz.
V. Cónsul.

D00UMENT0S relativos ála apertura de las relaciones diplomá


ticas con el Gobierno 0riental.

IIinisterio de Relaciones Esteriores.

Montevideo, Enero 25 de 1875.


Señor Ministro:
El señor D. Francisco Bauzá, Secretario de S. E. el Seño
Presidente de la República, lleva encargo especial del Go
bierno Oriental, para apersonarse, en el carácter de Agente
Confidencial, al de la República Argentina, espresándole los
deseos que le animan de ver reanudadas las relaciones diplo
máticas interrumpidas entre ambos.
Asi mismo, el Señor Bauzá, se encargará de manifestar al
Gobierno Argentino, en nombre del Gobierno Oriental, la
firme voluntad en que este está de poner por su parte todos
los medios á su alcance,para que el reanudamíento de rela
ciones se efectúe cuanto ántes.
Al efecto, convendria que el Gobierno Argentino autori
zase debidamente al Sr. D. Jacinto Villegas, Cónsul General
Argentino en esa República, para combinar con mi Gobier
no los medios mas adecuados de llevará cabo el arreglo in
dicado, dándole así una forma amistosa y confidencial.
Espero que W. E. se servirá acojer benévolamente al Señor
Bauzá y darle entera fé y crédito á cuanto diga en nombre de
su Gobierno, especialmente en lo que se refiere á la buena
voluntad en el reanudamiento de las relaciones diplomáti
cas entre ambos Gobiernos.
– 42 –

Con este motivo tengo el honor de ofrecerá W. E. las se


guridades de mi mayor consideracion y estima—
Jose C. BUSTAMANTE.
A S.E. el Señor Ministro de Relaciones Esteriores de
la República Argentina.

Ministerio de Relaciones Esteriores

Buenos Aires, Febrero 11 de 1875.


Señor Ministro:
He tenido el honor de recibir la nota de V. E. fecha 25
dc Enero próximo pasado, en que se sirve participarme que
S. E. el Señor Presidente de esa República ha tenido á bien
acreditar al señor D. Francisco Bauzá en el carácter de su
Agente confidencial cerca del Gobierno Argentino.
En respuesta, tengo la satisfaccion de manifestar á W. E.
que los antecédentes y calidades que distinguen al señor
Bauzá, permiten esperar que su mision sea satisfactoria
mente desempeñada. Esperándolo así, aprovecho esta oca
síon para ofrecera W. E. las seguridades de mi distinguida
consideracion.
PEDRo A. PARDo.
A S. E. el Señor Ministro de Relaciones Esteriores de la
República Oríental del Uruguay.
CONFIDENCIAL.
Mlmisterio de Relaciones Esteriores.

Buenos Aires, Enero 30 de 1875.


Muy Señor mio:
Tengo la satisfaccion de comunicarle que mi Gobierno es
tá dispuesto á recibir áV. en el carácter de Agente Confiden
cial de la República del Uruguay, lo que ya anuncié á V. de
palabra, cuando tuve la honra de recibir su visita.
En consecuencia, en breves dias tendré el agrado de invi
tarlo á mi despacho, para que tratemos de los objetos de su
mision.
— 43 –

Con este motivo, saludo á V. con toda consideracion y me


suscribo S.S.
PEDRO A. PARDO.
Señor D. Francisco Bauzá, Enviado Confidencial del
Gobierno Oriental.

mision connaiencial de la Repúblien


... Oriental del Uruguay.
Buenos Aires, Febrero 23 de 1875.
Señor Ministro:
Interrumpidas las relaciones políticas que el Gobierno
Orientalcultivaba con el Argentíno, la posicion de uno y
otro respecto á sus recíprocos intereses se vé hoy dificul
tada por inconvenientes que la razon y el buen sentido
aconsejan obviar, en holocausto á elevadas consideraciones,
cuyo alcance afecta la paz de ambos pueblos.
Un estado de cosas semejante, no puede aspirar á consti
tuir permanencia sin graves perjuicios; y la certidumbre de
este hecho autorizaá suponer, que ha llegado para ambos
gobiernos el momento de entenderse en el designio de cor
tar la interdiccion que pesa sobre el libre comercio de sus
amigables relaciones políticas.
Deseoso por mi parte de cumplir las instrucciones que
me fueron dadas, he tenído oportunidad de conferenciar
con W. E. por repetidas veces sobre el mejor medio de lle
gará un arreglo que salvase la dignidad de los Gobiernos
qua ambos tenemos el honor de representar, y creo que con
respecto al mio no quedan ya objeciones ningunas que ven
cer. Conocida por él la última conferencia que entre noso
tros ha mediado, y sometidas á su consideracion por mi las
proposiciones que W. E. tuvo á bien hacerme, tengo el ho
nor de participarle que me han sido trasmitidas las últimas
órdenes por las cuales mi Gobierno me demarca, bajo preci
Sas estipulaciones, la conducta que debo observar y los tér
– 44 —

minos en que él podrá convenir en el reanudamiento de


las relaciones políticas interrumpidas.
V. E. sabe que esta cuestion ha presentado diversas faces
desde el momento de iniciarse hasta su estado actual y no
creo inconveniente recordar algunos de sus incidentes mas
notables, para que sirvan de premisa á las consecuencias
naturales suceptibles de disponersede ellos.
Es un principio universalmeñte reconocido y aceptado en
tre las Naciones civilizadas, que los gobiernos ejercen juris
diccion sobre los territoriosy las aguas que se encierran
dentro de los límites de los pueblos que rijen. Acatando
este principio y en consideracion á la epidemia que infortu
nadamente flajelaba á la Nacion de que W. E. es hijo, mi Go
bierno cerró sus puertos á los buques de ciertas procedencias
argentinas que tocasen en los "puertos orientales; pero inter
pretando el Gobierno Argentino, este acto de lejítima sobe
rania, dió un decreto con fecha 10 de Marzo de 1874, por el
cual se cerraban los puertos Argentinos á nuestras proce
dencias y se declaraba que no era el Gobierno Oriental juez
competente para decidir por si la continuacion de las
relaciones comerciales con Entre-Rios, Corrientes y
Santa-Fé excluyendo la Provincia de Buenos Aires, ni
era admisible que ese Gobierno encontrase bueno el es
tado sanitario de una Provincia y malo el de la otra.
Como quiera que el hecho se mirase habia para el Gobier
no Oriental en esa disposicion del Argentino, algo que mor
tificaba sensiblemente su dignidad. Negada segun su en
tender la soberania de su jurisdiccion sobre los territorios
en que ejerce lejitimo dominio, é involucrada una cuestion
de derecho de gentes con otra de intereses comerciales á que
se aludia para esplicar la conducta de mi Gobierno, no era
dable salir de tan grave caso sin un rompimiento,desde que,
ni al Gobierno Oriental le era posible acceder al menoscabo
de su soberania, ni la política internacional de mi pais se ha
regulado nunca por mezquinos interes es comerciales, ni será
—45 —

jamás la espresion de transitorias conveniencias del mo


ImentO.

Felizmente, y despues de un largo interregno durante el


cual se han efectuado notablescambios en el personal políti
co de uno y otro Gobierno, fueron conocidas por ambos las
buenas disposiciones en que estaban para arribar á un ar
reglo que diese á las cuestiones pendientes la solucion pací
fica que se merecen. Ha querido el Gobierno Oriental des
de luego, demostrar los benévolos sentimientos que le ani
man respecto á este negocio, y no hesítará á entrar en un
arreglo en que la dignidad nacional, los derechos de la auto
ridad que inviste y la soberania que representa, queden á
salvo de cualquier imputacion desdorosa.
Tales son, señor Ministro, los precedentes bajo los cuales
queda iniciada esta cuestion, y tales serán, debo esperarlo,
las ideas que presidan nuestras deliberaciones para el arre
glo definitivo de ella. En el contesto de esta nota deseo rea
sumir lo mas importante de cuanto hemos tratado en
las diversas conferencias que tuvimos, y quedo en la per
suasion de que su recuerdo nos llevará al objetivo que des
63IIOS.

Desde la primer entrevista á que fuí invitado, W. E. me


aseguró que el Gobierno Argentino jamas habia albergado
el deseo de herir ni la suceptibilidad ni los fueros del Go
bierno Oriental, y que solo una mala inteligencia era lo que
habia traido la cuestion hasta la estremidad en que hoy se
veia. AñadióV.E. que pödia probar con hechos las buenas
disposiciones en que su Gobierno se hallára siempre para en
traral arreglo amigable de esta cuestion; y tuvo la bondad
de exibirme asi la nota de 6 de Abril de 1874 que corre publi
cada en la memoria que ese Departamento presentó al Con
greso, como el proyecto de otra de 25 de Octubre por medio de
la cual se munia al Cónsul Argentino en Montevideo de ple
nos poderes para reanudar las relaciones políticas interrum
pidas. En ambas notas, debo declararlo, se esplica con am
—46 —
plitud el pensamiento desarrollado por W. E. en nombre de
su Gobierno, de no atentará los fueros soberanos del mio, y
si bien la primera comunicacion no carece de alguna dureza
en el decir, la última es espresiva, y sobre todo las palabras
de V. E. lo han sido mas para conmigo.
Satisfecho con estas declaraciones, pedíá W. E. en otra
ocasion que entráramos á precisar las bases bajo las cuales
habia de efectuarse el reanudamiento ya dicho; y despues de
escuchar la proposicion de W. E., pidiendo fuese derogado el
decreto del Gobierno Oriental fecha 24 de Abril de 1874,
propuse á mi vez que una recíproca derogacion de los decre
tos queprodujeron el conflicto entre ambos Gobiernos, fue-
se el paso decisivo que nos trajese al antiguo estado de pue
blos amigos, del cual nos separaban momentáneamente los
sucesos anunciados. Pero V. E. objetó que el Gobierno
Argentino no podia derogar su decreto de 10 de Marzo de
1874, porque no rejian ya sus preceptos, dada la correspon
dencia comercial directa existente entre los puertos argenti
nos y orientales; por manera que el decreto estaba en si mis
mo derogado, y solo debia mi Gobierno derogar el suyo de
Abril de 1874, que rejia hasta hoy, puesto que se conserva
ban interrumpidas las relaciones políticas en virtud de sus
preceptos.
Me pareció de mi deber entonces objetará V. E., que si
era razonable buscar un reanudamiento de relaciones pidien
do á mi Gobierno la derogacion de un acto de autoridad por
el cual interrumpia su correspondencia política con un veci
no, habia necesidad de hacer lo mismo con la medida que
determinára ese acto, y si se tendia á satisfacer la dignidad
ofendida de la República Oriental, era justo hacerlo en aque
llo que hiriera esa dignídad misma. Largo fué nuestro de
bate sobre este tópico y al fin me propuso V. E. que el Go
bierno Oriental no derogase su decreto de interrupcion, ya
que aseguraba yo que á este fuera imposible ceder y que
las relaciones políticas quedasen de suyo abiertas; dándose
– 47 –

me á mi una plenipotencia para concluir la negociacion por


medio de un Protocolo, ú optando por dejar la cuestion en
via de arreglo bajo los precedentes del reconocimiento del
nuevo Gobierno Oriental, de la admision de su representante
aquí y del nombramiento del Consul Argentino en Montevi
deo para concluir este negocio, dando las esplicaciones con
ducentes áponer en claro el espíritu del decreto de 10 de
Marzo de 1874.
Puestas en conocimiento de mi Gobierno estas proposi
ciones, las ha aceptado, y me ordena lo comunique asi á
W. E. para que á su vez lo haga con el suyo. Sirvase W. E.
contestarme pues, si mi memoria ha sido infiel en la tras
mision de los conceptos que dejo apuntados, y si no lo ha
sido, dignese hacermesaber la fecha en que sean espedidas
las instrucciones necesarias al Señor Cónsul Argentino en
Montevideo.
Antes de concluir, Señor Ministro, séame permitido ha
cer presente que ni la interrupcion de las relaciones políti
cas, ni la guerra, pueden ser una condicion de vida normal
entre pueblos civilizados, y hago demasiada justicia á la
prevision y al talento del Gobierno Argentino, para que
pueda suponer en sus deliberaciones el hecho preconcebido
de no vivir en paz con los pueblos que le rodean. Por su
parte, mi Gobierno, sibien defenderá siempre losfueros que
la soberania nacional le confiere y las consideraciones á que
tiene derecho en el esterior por su condicion de gefe de una
Nacion libre, no por eso ha de mirar con desden las oportu
nidades que se le presenten para estrechar dignas y amiga
bles relaciones con los pueblos cuya comunidad de orijen, de
tradicion y de creencias, son un atractivo que convida fuer
temente á las espansiones fraternales.
Agradeciendo las manifestaciones de cordialidad y fineza,
recibidas por mi, tanto de W. E. como del señor Presidente
de la República y dèmas miembros del Gobierno Argentinoá
quienes hetenido el honor de tratar durante el desempeño
de mi mision, aprovecho esta oportunidad para reiterar á
V. E. las protestas de mi mayor consideracion y particular
62StIIna.
FRANCIsco BAUZÁ.
A S.E. el Señor Ministro de Relaciones Esteriores dela
República Argentina Dr. D. Pedro A. Pardo.

Ministerio de Relaciones Esteriores


de la República Argentina.

Buenos Aires, Febrero 26 de 1875.

Señor Agente Confidencial:


He recibido hoy la nota, que con fecha 23 del corriente, se
ha servido SS. dirigirme, relativa á la mision Confidencial,
que le confió su Gobierno cerca del mio, yque tan dignamen
te ha llenado—Animado por los mas amigables sentimientos
y deseoso de que su mision produzca los resultados que se
han propuesto tanto el Gobierno de SS, que lo acreditó, como
el Argentino que lo recibió, prescindo en esta respuesta de
algunas consideraciones á que dá lugar la nota que contesto,
y de las cuales se ocupará oportunamente el Sr. Villegas,
quien lleva instrucciones al efecto---La nota de 25 de Enero
ppdo. en que el Gobierno de la República Oriental del Uru
guay acredita á SS.indica que es, «para apersonarse con el
«carácter de Agente Confidencial al Gobierno Argentino, es
«presándole los deseos que le animan de ver reanudadas las
«relaciones diplomáticas interrumpidas entre ambos»—y al
mismo tiempo «manifestar la flrme voluntad en que está de
« poner por su parte todos los medios á su alcance para que
« el reanudamiento de relaciones se efectue cuanto antes »;
terminando por insinuar que «convendria que el Gobierno Ar
«gentino autorizase debidamente al Sr. D. Jacinto Villegas
«para combinar los medios mas adecuados de llevará cabo
— 49 –

«el arreglo indicado, dándole asi una forma amistosa y con


fidencialmente.»
Segun esto el objeto de la mision de SS. era espresar los
votos del Gobierno Oriental y conocer la voluntad del Ar
gentino relativamente á la situacion anormal en que ambos
Gobiernos se hallaban colocados—Sensible me ha sido que
no se aceptase mi proposicion de munir á SS. de los plenos
poderes necesarios para poner término á este negocio; con
todo, tengo la satisfaccion de manifestarle que los fines de su
Mision Confidencial han sido llenados, pues con esta res
puesta quedan las cosas en el estado en que las habria dejado
la aceptacion, por parte de su Gobierno, de una de las propo
siciones que sehacian en la comunicacion de 6 de Abril de
1874 al Sr. Cónsul Villegas, quien pasa á esa con carácter
de Encargado de Negocios, habiéndosele con esta fecha esten
dido los plenos poderes convenientes para concluir este asun
to. Cumple asi el Gobierno Argentino con los deseos ma
nifestados por S. E. el Sr. Presidente en la nota arriba citada,
dando á la vez una prueba de los francos y amistosos senti
mientos que le animan respecto del Oriental.—Al terminar
su nota, agradece SS. las atenciones y la cordialidad con
que ha sído recibido por S. E. el Sr. Presidente de la Repú
blica y demas miembros del Gobierno conquienes ha tratado.
Me es muy grato espresarle que tales manifestaciones solo
dán testimonios de las distinguidas cualidades que ha revela
do SS. y de que mi Gobierno ha sabido corresponderá los
elevados y amistosos sentimientos de que ha dado prueba en
el desempeño de su Mision—Quiera SS. aceptar nuevamen
te las seguridades de mi mayor consideracion y particular
aprecio.
PEDRo A. PARDo.
ASS. el Sr. D. Francisco Bauzá, Agente Confidencial
de la República Oriental del Uruguay.

R. E.
– 50 —

Ministerio de Relaciones Esteriores.

Buenos Aires, Febrero 26 de 1875.

Señor Encargado:
Rechazada la Mision Flores, el Gobierno Oriental acreditó
como Agente Confidencial al Sr. D. Francisco Bauzá, como
lo espresa la nota de 25 de Enero, que en copia adjunto, á
fin de que SS. se instruyadel objeto con que fué enviado di
cho Señor.
Este objeto ha sido llenado, pero la nota del 22 del cor
riente, que igualmente acompaño, entra en consideraciones
que van mas lejos, refiriéndose á conferencias que solo revis
ten el carácter de conversaciones, puesto que no podia tratar
definitivamente con el Sr. Bauzá, porque no fué munido de
los plenos poderes convenientes, como lo propuse; ni parece
haber sido este el ánimo de su Gobierno, estando á la nota
credencial del 25 del pasado.
SS. conoce los antecedentes relativos al decreto de 10 de
Marzo y al de suspension de relaciones dictado por el Gobier
no Oriental, se servirá por consiguiente rectificar los errores
en que el Sr. Bauzá haya incurrido en la esposicion de los
hechos, levantando oportunamente las espresiones referentes
á la nota de 6 de Abril de 1874.
En cuanto á las conferencias debo decir á SS. que en la
primera, despues de haberme espuesto el objeto de su Mi
sion, quiso conocer el espíritu del Gobierno Argentino res
pecto á la reapertura de las relaciones diplomáticas. Dijele
que las disposiciones de mi Gobierno eran benévolas y amis
tosas, que todo dependia del Oriental, y que el medio era
sencíllísimo, puesto que las relaciones interrumpidas podian
reanudarse con la derogacion del decreto que las suspendió
—0bjetóme que, habiendo sido ese decreto determinado por
otro del Gobierno Argentino, que desconocia la soberania
del Oriental, debía concluirse el arreglo por la derogacion
simultanea de los dos decretos.—A esto contesté esplícando
- 51 —

como el decreto de 10 de Marzo no atacaba la soberania


oriental, y agregando que él no podia ser derogado por es
tarlo ya de hecho.
Insistiendo el Sr. Bauzá en que debia derogarse el decreto
por cuanto sus considerandos eran atentatorios á la sobera
nia y dignidad de su Gobierno, le repliqué que solo cabia de-
rogacion tratándose de actos preceptivos, pero no de las cau
sas de esos preceptos, ó sea los considerandos, los cuales
eran variables segun los casos y segun la razon determinan
te del acto; que en el de que se trataba jamas fué la mente
del Gobierno Argentino poner en cuestion la soberania de
otra Nacíon, ni menoscabar su dignidad, —de lo cual se ha
bria persuadido ese Gobierno si se hubiera prestado á oir
las esplicaciones contenidas en la nota que con fecha Abrik6
de 1874 dirijió el Doctor Tejedor al Cónsul General: que el
Gobierno Argentino sostenia aquellas esplicaciones, y que
envolviendo ellas la jurisprudencia del caso contenido en
los considerandos, tampoco era posible por esta razon la
derogacion de nuestro decreto; y que lo único que correspon
dia era reiterar las esplicaciones contenidas en la nota de 6
de Abril, pues ellas tienen el carácter de acto oficial, ema
nado del Gobierno Argentino, y que por lo tanto este estaba
siempre dispuesto á sostenerlas.
El Sr. Agente, despues de mucha insistencia por su parte,
apesar de negarme yo categóricamente á la derogacion pedi
da, que no era lógica ni posible, terminó diciéndome que da
ria cuenta á su Gobíerno y pediria instrucciones.
No siéndome clara la actitud asumida por el Sr. Bauzá,
por no estar de acuerdo con la nota que lo acreditaba, y de
seoso de evitar demoras, lo hice citar al dia siguiente.—Dí
jele que ya que él me habia manifestado que la derogacion
del decreto Oriental mortificaria la dignidad de su Gobierno,
le proponia que solicitase la Plenipotencia necesaria para fir
mar un protocolo en el cual haríamos constar, en términos
generales, los deseos de ambos Gobiernos de volver á sus
– 52 —

antiguas y amigables relaciones, sirviendo de punto de parti


da las esplicaciones de la nota de 6 de Abril. Pero que si
él no obtenia los plenos poderes indicados, el Gobierno Ar
gentino los daria al Sr. Villegas, como lo insinuaba el Go
bierno Oriental en su nota de 25 de Enero, lo que á mi modo
de ver satisfaria á ambos Gobiernos, arribándose sin tropie
zo al objeto deseado.
Para mayor franqueza puse á su disposicion el proyecto
de nota de 26 de Octubre, que nunca revistió caracter oficial
porque, estando S.S. en conversaciones con el Dr. Perez Go
mar sobre este mismo asunto, y cuando se nos daban las ma
yores seguridades de las buenas disposiciones del Gobierno
Oriental, ocurrió el hecho de la salida del «Montevideo» lo
que hizo que el Argentino ordenase la inmediata abstencion
de todo acto tendente á reabrir relaciones con un Gobierno
que, en concepto de este, no cumplia sus deberes de
neutralidad.
Prescindiendo de detalles inconducentes, estas conversa
ciones, dieron por todo resultado la nota adjunta de 23 de
Febrero, que fué contestada en los términos de la de 26 del
mismo, que para su conocimiento acompaño.
Dada la nota de 25 de Enero y las manifestaciones recípro
cas de ambos Gobiernos, creo que S.S. no encontrará dificul
tad para realizarel reanudamiento de lasrelaciones, sirvién
dole de base las indicaciones hechas en esta nota y las con
tenidas en las de 6 de Abril y proyecto de 26 de Octubre
de 1874.
Incluyo la Plenipotencia correspondiente, y me es grato
ofrecerle las seguridades de mi mayor consideracion.
Pedro A. Pardo.

ASS. el Sr. Encargado de Negocios de la República


Argentina, D. Jacinto Villegas.
— 53 –

Ministerio de Relaciones Exteriores.

Buenos Ayres, Octubre 26 1874


Señor Cónsul :

El Gobierno Argentino impuesto de la actitud asumida


por el Oriental, respecto á los revolucionarios, hatomado en
consideracion las comunicaciones de S.S. acerca de la reaper
tura de las relaciones diplomaticas entre ambos Gobiernos,
decidiendo munirle de los plenos poderes necesarios que se
adjuntan, para procederá su reanudamiento.
Interrumpidas las relaciones entre el Estado Oriental y la
Republica Argentina por decreto de 24 de Abril, transmiti
do á S. S. por el Señor Alvarez en nota de la misma fecha,
no ha obstado ello á que S.S. continuase dirijiéndose priva
damento al Sr. Ministro de Relaciones Exteriores, siempre
que los asuntos de ese Consulado lo requerian ó que se pro
ducian hechos que, afectando intereses argentinos, exigian
medidas tomadas por ese Gobierno. En uno y otro caso ha
sido S.S. atendido y escuchado con la mejor voluntad.
El Gobierno Argentino por su parte no ha sido menos
solícito en prestar atencion á las gestiones y acoger benevo
lamente los reclamos que le presentaba el Cónsul Oriental
en 6 Sta.

El decreto aludido nopuede, pues, tener por efecto alterar


seriamente los intereses políticos y comerciales de ambas
Repúblicas, ni afectar en lo mas leve los lazos fraternales
con que los ha unido su tradicion y su historia. En efecto,
el Gobierno Argentino en nota de 6 de Abril del presente
año fundaba la devolucion de la última nota del Cónsul Mitre
y Vedia; daba esplicaciones satisfactorias sobre el decreto
de 10 de Marzo que cerraba los puertos argentinos para la
República Oriental, manifestando que en su concepto no
habia, ni podia haber, materia de cuestion grave ni lijera;
y agregaba que, si el Gobierno Oriental pensase de distinto
modo, el Argentino no rehusaria seguir la discusion para
– 54 –

arribar á una solucion conforme á los intereses comunes,


fuese directamente de Gobierno á Gobierno, fuese por me
dio de un Agente diplomático suficientemente acreditado,
fuese por el intermedio de S.S. Autorizábale por fin para
que, si le fuese pedido, diese lectura de esa nota por com
pleto, ó dejase copia. — Desgraciadamente no se dió el caso
de que S. S. llenase estas ultimas instrucciones. "
El Gobierno Argentino sín embargo, sostiene aquellas
esplicaciones y está siempre dispuesto á terminar amigable
mente esta cuestion, y solo ha esperado la initiativa que
correspondía al Gobierno de quien habia emanado el decreto
de 24 de Abril.
Presentada la nota de 9 del corriente en que S.S. reca
pitulaba los reclamos pendientes ante ese Gobierno, el
Ministerio de Relaciones Exteriores le ha manifestado en
carta particular que no era posible tomar en consideracion
dicha nota en su carácter oficial ; espresándole al mismo
tiempo que « el gabinete Oriental habia estado acorde en
« suponer que la referida nota pudiera importar una ober
« tura para reanudar las relaciones, y que si así fuese lamas
« completa alegria sería su efecto, pues que ese Gobierno
« se apresuraria á aceptar el reanudamiento, si desaparecie
« sen las causas que dieron mérito á la interrupcion. » —
La nota de que me ocupo no podia tener tal alcance, puesto
que como contestó S. S. ella era una inspiracion propia y
no obedecia á instrucciones de su Gobierno. Con todo, el
Gobierno Argentino se felicita de este incidente que puede
conducir á restablecer la mas cordial inteligencia entre
ambos Gobiernos, y que por sísolo es una demostracion de
la buena voluntad que los aníma. — Y si aun pudiera haber
subsistido alguna duda á este respecto, la contestacion oficial
del Señor PerezGomar, fecha 23 del corriente, la ha des
vanecido y abierto el camino áS.S.
Pida por lo tanto S.S. le sea permitido dar lectura de
esta nota y de la de 6 de Abril al Señor Ministro de Rela
– 55 —

ciones Esteriores, poniendo en conocimiento de ese Gobierno


que tiene las facultades requeridas para reanudar las rela
ciones. —Serviránle de punto de partída y de base para el
acto estas dos notas, y las demas manifestaciones recíprocas,
que aunque no revestidas de un carácter oficial, han revelado
suficientemente que era uno y el mismo el pensamiento de
los dos Gobiernos. Dejo por otra parte á la prudencia y
patríotismo de S.S. el realizar su cometido sín herir la
suceptibilidad nacional de la República Oriental, salvando
al mismo tiempo el decoro y dignidad de la Nacion Argen
tina.
Terminará S.S. manifestando al Ministro de Relaciones
Esteriores que una vez derogado el Decreto de interrupcion
y reabiertas las relaciones, el Gobierno Argentino acreditará,
si fuere necesario, cerca del Oriental, un Agente Diplomático
al efecto de obviar toda dificultad pendiente y de concluir los
arreglos á que hubiere lugar.
Dios guarde á S. S. muchos años.
Pedro A. Pardo.

Al Señor Cónsul General de la República Argentina en


la Oriental del Uruguay, D. Jacínto Villegas.

Ministério de Relaciones Esteriores.

Buenos Aires, Febrero 26 de 1875.

Tengo la satisfaccion de dirijirme á S.S. poniendo en su


conocimiento que por decreto de esta fecha, el Señor Presi
dente de la República le ha nombrado Encargado de Nego
cios y Cónsul General de la República cerca del Gobierno
de la República Oriental del Uruguay.
El Gobierno espera confiadamente que S.S. prestará este
nuevo servicio al país, acreditando una vez mas su talento é.
ilustracion.
– 56 –

Aprovecho esta ofortunidad para ofrecer á S. S. las


seguridades de mi distinguida consideracion.
Pedro A. Pardo.
A S.S. el Señor D. Jacinto Villegas, Cónsul General
de la República Argentina, en la Oriental del Uru
guay.

Departamento de Relaciones Esteriores.

Buenos Aires, Febrero 26 de 1875.

El Presidente de la República usando de las faculta


des que le confiere el artículo 86 Incisos 10 y 22 de
la Constitucion.
DECRETA :

Artículo 1º Nómbrase Encargado de Negocios de la Repú


blica cerca del Gobierno de la República Oriental del Uruguay
al Cónsul General D. Jacinto Villegas.
Artículo 2° Estiéndanse las credenciales, dénse las instruc
ciones acordadas, comuníquese á quienes corresponde, publí
quese y dése al Rejistro Nacional.
AVELLANEDA.
PEDRo A. PARDo.

Buenos Aires, Marzo 1º de 1875.


Señor Ministro:
He tenido el honor de recibir la nota que W. E. se ha ser
vido dirijirme con fecha 26 de Febrero ppdo. acompañando el
Decreto por el cual S. E. el Señor Presidente de la República,
me dispensa la honra de nombrarme Encargado de Negocios
cerca del Gobierno de la República Oriental del Uruguay.
Al aceptar el cargo, propóngome prestar á su desempeño
la misma dedicacion que he puesto y continuaré á poner en
servicio de la otra jestion pública, que antes de ahora me
fuera confiada.
Dígnese, señor Ministro, presentar á S. E. el señor Presi
— 57—
dente de la República y aceptar W. E. la espresion de mi re
conocimiento por la distincion recibida, ofreciéndole á la vez
los sentimientos de estimacion con que me complazco en
saludarle.
JACINTo VILLEGAs.
Al Sr. Ministro de Relaciones Exteriores de la Repú
blica Argentina Dr. D. Pedro A. Pardo.

Legacion de la República Argentina


en Montevideo
Montevideo, Marzo 11 de 1875.
Señor Ministro:
En dos conferencias tenidas con este Señor Ministro de
Relaciones Exteriores, hemos arribado á acordar el restable
cimiento de las relaciones diplomáticas interrumpidas por
el Decreto del Gobierno Oriental del 24 de Abril de 1874,
firmando hoy el Protocolo que eso determina, con arreglo á
las instrucciones que W. E. se sirvió darme en nota de 26
de Febrero próximo pasado, que acompañaba la respectiva
plenipotencia.
El oficial de esta Legacion, Don Alfredo Villegas, pondrá
en manos de W. E. esta nota con el Protocolo original.
Persuadido de haber cumplido las instrucciones de W. E.
y concurrido á hacer cesar el entredicho que tanto perjudi
caba á los intereses legítimos de las dos Repúblicas, consul
tando el decoro de ambas, me prometo alcanzar la aprobacion
de S. E. el Señor Presidente de la República, á cuyo
conocimiento ruego á W. E. quiera llevar aquel Documento,
por si estima ratificarlo, á fin de cangear en seguida con
este Gobierno las respectivas ratificaciones.
Diosguarde á W. E. muchos años.
JACINTO VILLEGAs.
Al Excmo. Señor Ministro de Relaciones Exteriores de
la República Argentina Dr. D. Pedro A. Pardo.
– 58 —

Protocolo para reabrir las relaciones Diplomáticas entre los Go


biernos de la República Argentina y la República Oriental
del Uruguay.
A los once dias del mes de Marzo de 1875, en esta ciudad
de Montevideo, reunidos"en la Secretaria de Estado de Rela
ciones Exteriores, S.E. el Señor D. JoséCándido Bustamante,
Ministro Secretario de Estado en el mismo Departamento y
S.S. Don Jacinto Villegas, Cónsul General de la República
Argentina, munidos de las respectivas Plenipotencias para
cumplir órdenes de sus gobiernos, tendentes á restablecer
á su estado normal las relaciones Diplomáticas inter
rumpidas por el Decreto del Gobierno Oriental de veinte
y cuatro de Abril de mil ochocientos setenta y cuatro,
dictado en consecuencia del de el Gobierno Argentino de
diez de Marzo del mismo año, ambos Plenipotenciarios oidas
y cambiadas las esplicaciones del caso, reproduciendo el del
Gobierno Argentimo los conceptos de la nota de seis de Abril
de mil ocho cientos setenta y cuatro del Doctor Tejedor
esplicativa del espíritu del Decreto Argentino, quien no
pretendió nunca desconocer la soberanía y jurisdiccion del
Gobierno Oriental en los puertos de su territorio; y mani
festando el Plenipotenciario Oriental que tampoco entró en
la mente de su Gobierno causar agravio al Argentino, cuando
espidió el Decreto de Febrero que abria los puertos Orienta
les á las procedencias de algunos del territorio Argentino
con esclusion de otras, —oidas y cambiadas esas recíprocas y
satisfactorias esplicaciones, y en el interés de consultar los
intereses del comercio, y las conveniencias generales de dos na
ciones vecinas, llamadasávivir en franca ylealamistad, ambos
Plenipotenciarios declararon reabiertas y restablecidas,
las relaciones diplomáticas entre los Gobiernos de las
Repúblicas Oriental del Uruguay y Argentina, á cuyo efecto
firmaron el presente acuerdo que someterán á la aprobacion
de sus Gobiernos á fin de que se haga de dicho acuerdo un
acto perfecto y consumado para todos sus efectos.
– 59 —

Leido el presente Protocolo, y confirmado su contenido


por hallarlo exacto ambos Plenipotenciarios lo firmaron en
dos autógrafos que sellaron con sus respectivos sellos,
comprometiéndose á recabar la aprobacion y ratificacion de
sus Gobiernos en el término de ocho dias ó antes si fuese
posible.
(L.S.) José Cándido Bustamante.
(L.S.) JACINTo VILLEGAs.
Hinisterio de Relaciones Exteriores.
Montevideo, Marzo 16 de 1875.
Aprobado PEDRO VARELA.
José Cándido Bustamante.

Ministerio de Relaciones Exteriorcs.

Buenos Aires, Marzo 13 de 1875.


Señor Encargado:
Acuso recibo de la nota de S.S. fecha 11 del corriente que
me ha sido entregada por el Señor Oficial de esa Legacion,
D. Alfredo Villegas con el protocolo adjunto que restablece
las relaciones oficiales entre ambos Gobiernos y que devuel
vo á S.S. para que verifique el cange respectivo.
En contestacion me es satisfactorio decirle que el Gobier
no ha aprobado dichos protocolos, felicitando por mi parte
á S.S. por haber llevado á cabo este arreglo amistoso.
Saluda á W. S. con mi distinguido aprecio.
PEDRO ANTONIo PARDo.
A. S. S. el Señor Encargado de Negocios y Cóusul
General Argentino en Montevideo D. Jacinto Villegas.
Legacion de la República Argentina.
Montevideo, Marzo 16 de 1875.
Señor Ministro:

Tengo el honor de acusar recibo á la nota de W. E. de 13


del corriente, en que se sirve comunicarme que el Gobierno
Argentino ha tenido á bien aprobar el Protocolo celebrado
con el Oriental el 11 "del corriente, cuyo documento así
ratificado se me devuelve para el cange respectivo.
En su virtud reunidos hoy en la Secretaria de Relaciones
Exteriores con el Señor Ministro del ramo, procedimos á
verificar aquel acto que consignamos en el acta labrada al
efecto, cuyo original envio á V. E., junto con el Protocolo
cangeado.
Restame agradecerá W. E., los plácemes que por este
resultado me dirije devolviendoselos con igual satisfaccion,
y reproduciendo á V. E. los sentimientos de estima con que
me honro en saludarle.
JACINTo VILLEGAs.
Al Eacmo. Señor Ministro de Relaciones Esteriores de la
República Argentina Doctor D. Pedro A. Pardo.

ACTA.

Nos Don Jacinto Villegas, Encargado de Negocios y


Cónsul General de la República Argentina cerca del Gobier
no de la República Oriental del Uruguay, y Don José Cándi
do Bustamante Ministro Secretario de Estado en los De
partamentos de Relaciones Exteriores y Hacienda de la
República del Uruguay en uso de la Plenipotencia que nos
fué conferida para ajustar el Protocolo de once de Marzo del
presente año, que restablece las relaciones diplomáticas entre
las dos Naciones, y autorizados por nuestros respectivos
Gobiernos para proceder al cange de las ratificaciones, hemos,
examinado las prestadas por el Exmo. Señor Doctor Don
Nicolás Avellaneda, Presidente de la República Argentina
en trece de Marzo del corriente año, y por el Exmo. Señor
Don Pedro Varela, Presidente de la República Oriental del
Uruguay en el dia diez seis del mismo mes y año; y encon
trando exáctamente igual en uno y otro el testo del espresado
Protocolo, y sus respectivas ratificaciones en buena forma,
segun uso y derecho internacional, hemos verificado su
– 61 –

cange, y en fé de elio firmamos la presente Acta en dos


ejemplares que hacemos sellar con nuestros sellos, en esta
ciudad de Montevideo á diez y seis del mes de Marzo de mil
ochocientos setenta y cinco años.
JACINTo VILLEGAs. (L.S.)
José C. BUSTAMANTE. (L.S.)

El Consul General Criental reclama con motivo de


visitas y detencion de buques Orientales efectuada en
aguas territoriales de esa República. "

CONFIDENCIAL.
(‘omsulado General
de la República del Uruguay
en la República Argentina

Buenos Aires, Diciembre 3 de 1874.


Señor Ministro:
El Gobierno de la República Oriental acaba de poner en
mi conocimiento que los buques de la Armada Argentina
detienen y visitan los buques nacionales, á pretesto de cer
ciorarse si conducen artículos bélicos; habiendo sucedido
esto, en algunos casos, en aguas jurisdiccionales de la
República Oriental.
Siendo este proceder altamente inconveniente y atentatorio
de nuestra soberania; y si lo que se propone el Gobierno
Argentino es ejercer la policía y vigilancia de sus costas,
debe hacerlo en aguas propias, sin invadir nuestra jurisdic
cion; y aun así mismo, deben ser escluidos de esa visita los
buques cuyo destino sea el de cualesquier punto de aquella
República.
Mi Gobierno no puede aprobar esta conducta, y espera
que el Argentino tomará todas aquellas medidas conducentes,
á fin de evitar que estos actos no se repitan en lo sucesivo.
Dejando así cumplidas las órdenes de mi Gobierno, reitero
al Señor Ministro las seguridades de mi distinguida consi
– 62 –

deracion y aprecio con que me suscribo muy atento obste.


y S.S.
EMILIO RODRIGUEZ.
Cónsul General.

A. S. E. el Señor Ministro de Relacuones Eacteriores de


la República Argentina Dr. Don Pedro A. Pardo.

Ministro de Relaciones Esteriores.

Buenos Aires, Diciembre 4 de 1874.

Al Señor Don Emilio Rodriguez.


Apreciable Señor:
Manifiesta Vd. en su confidencial, fecha de ayer, que el
Gobierno Oriental ha puesto en su conocimiento que los
buques de la Armada Argentina habian detenido y visitado
naves orientales en aguas de esa República.—En respuesta
participo á Vd. que el Ministro de Guerra y Marina ni ha
dado tales órdenes, ni tiene conocimiento de tales actos.—
Seria pues, menester precisar los hechos.
En cuanto á escluir de la visita á «los buques cuyo des
tino sea cualquier puerto Oriental, » digo á Vd. que en las
actuales circunstancias, el destino no es suficiente garantía.
—Con destino á la Asuncion salieron de Montevideo buques
que condujeron armas al Tuyú. Con destino á Montevideo
pudieran hoy tambien salir buques que llevasen artículos de
guerra á la costa argentina del Uruguay.
Por otra parte, dentro de las aguas territoriales es in
cuestionable el derecho de visita que ejerce el Gobierno
Argentino.
Quiera Vd. aceptar con este motivo las espresiones de
mi particular estima.
PEDRO ANTONIO PARDo.
– 63 –

Documentos relativos á la reclamacion entablada confidencialmen


te por el Cónsul General de la República 0riental del Uruguay
con motiv0 de las quejas elevadas á Su Gobierno por el Vice
Cónsul de dicha República residente en Concordia, Don Jacinto
Mieves Rollano,
IIinisterio de Relaciones
Exteriores.
Buenos Aires, Octubre 20 de 1874.
Señor Gobernador:
La nota que en copia adjunto y que ha sido trasmitida á
este Ministerio por el Cónsul General de la República Orien
tal Don Emilio Rodriguez, instruirá á W. E. de las quejas
que el Señor Vice-Cónsul Nieves Rollano ha elevado á su
Gobierno por abusos cometidos contra ciudadanos orientales
y ofensas inferidas á él mismo.
Deseando el Gobierno poder contestar satisfactoriamente
al Cónsul General, pido áV. E. ordene á la brevedad posible
los informes necesarios, que tendrá á bien remitir á este
Ministerio, comunicándome al mismo tiempo las medidas
que hubiese creido oportuno tomar; en la inteligencia que
si fuesen exactos los cargos denunciados en la nota del
Señor Nieves Rollano, deberá W. E. procederá impartir las
órdenes que el caso exige.
Dios guarde á W. E.
PEDRO ANTONIO PARDO.
A S.E. el Señor Gobernador de la Provincia de Entre
Rios.

C Ó PIA
Vice Consulado de la República
Oriental del Uruguay.
Concordia, Octubre 29 de 1874.
Señor Cónsul General:
Con motivo de abusos cometidos por la autoridad militar
de este Departamento obligando á prestar servicios en las .
fuerzas movilizadas á los ciudadanos orientales, éinfiriendo
— 64 -

ofensas y ultrajes al que suscribe en su carácter oficial, que


en su posicion inviste; el que firma se ha dírigido áS. E.
el Sr. Ministro de R. E., dando cuenta de lo ocurrido, y la
incomunicacion en que me hallaba con el Sr. Cónsul á quien
me dirijo hoy por instrucciones recibidas del Ministerio del
ramo, el que en nota fecha 19 del corriente ha tenido á bien
contestar, comunicándome haber dado instrucciones á S. S.
para recabar del Superior Gobierno Argentino la libertad de
los orientales detenidos por la autoridad de este Departamen
to, y á la vez una justa satisfaccion por las ofensas que la au
toridad me ha inferido en el carácter especial que invisto.
Hoy comunico á S. S. la imposibilidad que hay en tomar
una nota de todos los orientales obligados al servicio de las
armas, por la incomunicacion en que los tienen, tanto los
existentes en la ciudad formando parte del batallon de infan
teria, como los que se hallan en la caballeria en cámpaña,
solo daré á S.S. los nombres de los que con mucho trabajo se
han dirigido á este Vice-Consulado y una carta original que
adjunto, y que impondrá á S.S. la falta de respeto que usan
lps Gefes Superiores de este Departamento con las autorida
des estrangeras.
Como los abusos continuan por parte de esta autoridad,
comprendo que aun no existe resolucion por parte del Su
perior Gobierno Argentino que dé término á tantos desmanes,
y es por esto que pido á S.S. se sirva comunicarme lo que
haya al respecto para mi Gobierno y conducta que debo ob
servar en adelante.

Creo conveniente qne sus notas las dirija por intermedio


del Sr. Gefe Político del Salto, para mayor seguridad.
Dios guarde á S.S.
(Firmado) JACINTo NIEvEs Roll.ANo.
A S.S. el Sr. Cónsul General de la República O. del
Uruguay, Don Emilio Rodriguez.
– 65–

* Federacion, Octubre 6 de 1874.

Sr. Vice-Cónsul de la República Oriental Don Jacinto


N. Rollano, en Concordia
Muy Señor mio:
En virtud de haberme llevado el Coronel Don Miguel Gua
"rumba para el servicio de las armas, no queriendo respetar
la papeleta que vd. me espidió número 627 en fecha 24 de
Agosto del presente año, diciéndome que los orientales son
argentinos, y que la firma de vd. solo vale en tiempo de paz,
y no en casos como ahora;—y como vd. me dijo que sinó
me querian respetar se lo avisara, hoy lo hago, esperando
tomará las medidas necesarias.
Sin mas,y esperando este favor, me repito de vd. atento
y S.S.
(Firmado) Zoilo Villa-Real.
Le estimaria me contestase el resultado, y en caso de que
lo hiciera, dirijirá la carta á José Mercader, para entregár
mela á mí.
Federacion—Vale
-.

Relacion de los ciudadanos Orientales obligados al ser


vicio de las armas en el Departamento, á saber:
José A. Magariños natural de Paysandú.
Bernabé Moreno Carmelo.
4 r
Domingo Cannona “ Paysandú.
Pedro Vieras San Eugenio.
(.
Pedro Castro Tacuarembó.
Santiago Bauzá “ Montevideo.
Zoilo Villa-Veal Montevideo.
Concordia, Setiembre 20 de 1874.

(Firmado) JACINToNIEVEs Roll.ANo.


Vice-Cónsul.

R.E.
— 66 —
Vice-Consulado de la República
Oriental del Uruguay,
Concordia, Octubre 31 de 1874.
Señor Cónsul General:
Confirmo"mi nota de fecha 29 del corriente remitida por
via del Salto.
Hoy comunico á S.S. un crímen mas, cometido por un
oficial ógefe de las fuerzas al mando del Comandante de es
ta plaza D. Aquileo Gonzalez, perpetrado en la persona del
ciudadano oriental Don Juan Diaz, natural del Salto.
Este crímen cometido por Gregorio Guardia, hijo del Ge
fe de este nombre y a cuyas ínmediatas órdenes se encuen
tra hoy, es el mas alevoso, y tiembla el pulso del que firma
al describirlo.
Juan Diaz, fué hecho atar y acribillado á puñaladas y de
gollado, con la punta del puñal le hicieron saltar un ojo:—
esto Sr. era poco aun para el asesino, y cortándole una ore
ja, la guardó en su tirador, y la conserva para hacer alarde
del instinto de esterminio hácia sus semejantes, que lo
anima.
Juan Diaz se hallaba al servicio darticular del Coronel
Santa Cruz, en su establecimiento de campo cuando tuvo
lugar la anterior guerra en esta Provincia, donde lo toma
ron y obligaron á prestar servicios de las armas, como en es
ta ocasion, segun informes de la viuda su esposa, y otros
orientales.
Al dar cuenta á S.S. de este hecho que existe impune has
ta hoy, que hacen diez dias que tuvo lugar, y que existe el
cadáver en el campo, con prohibicion del asesino de darle
sepultura, y que sin duda esta órden es apoyada por los su
periores, debo espresar al Señor Cónsul que me hallo impo
sibilitado de apersonarme para dirigirme al Gefe Superior de
las fuerzas mientras no obtenga conocimiento del resultado
de los reclamos hechos por S.S. en nombre de nuestro Go
bierno respecto á la libertad de los orientales que se hallan
– 67 –

al servicio de las armas contra su voluntad y por los ultra


ges y ofensas qúe se han inferido al infrascripto en el carac
ter oficial que inviste.
Rogándole se digne poner el contenido de la presente en
conocimiento del Superior Gobierno, reitero al Sr. Cónsul
las seguridades de mi mayor respecto.
(Firmado) JACINTo NIEVEs RoLLANo.
Al Señor Cónsul General de la República Oriental del
Uruguay D. Emilio Rodríguez
Es copia" E. Lamarca.
S. S.

Ministerio de Relaciones Esteriores.


Buenos Aires, Noviembre 12 de 1874.
Señor Gobernador:

Los documentos adjuntos a mi nota de 20 de Octubre


próximo pasado instruyeron á W. E. de las quejas del con
sulado Oriental por abusos que manifiesta haber sido come
tidos contra ciudadanos orientales y por ofensas inferidas al
Vice-Consul de esa República residente en Concordia. Este
Ministerio espera aun los informespedidos y la contestacion
á la nota respectiva.
Agrego hoy á aquellos documentos los pliegos que en co
pia auténtica acompaño y que á ser exactos los datos que con
tienen, exigen la inmediata represion de tales actos.
Si en efecto ha sido perpetrado el asesinato que describe
el señor Nieves Rollano, ni puede quedar impune, mi negar
este gobierno las esplicaciones debidas al Agente Oriental.
Sirvase por lo tanto V. E. ordenar las medidas convenientes
y trasmitirme á la brevedad posible los informes correspon
dientes sobre los asuntos á que en esta nota llamo la aten
cion de W. E.
, Díos guarde á V.- E.
PEDRo A. PARDo.
A S. E. el señor Gobernador de la Provincía de Entre
Rios.
– 68 –

Gobierno de Entrc-Rios.

Uruguay, Noviembre 17 de 1874.

Al Ermo. Señor Ministro en el Departamento de Rela


ciones Esteriores de la República, Dr. D. Pedro A.
Pardo.

El Gobierno se ha impuesto de la comunicacion de W. E.


fecha 12 del que corre y de los documentos en copia á ella
adjuntos, en los que un Agente Vice-Consular de la Repú
blica Oriental denuncia hechos desagradables cometidos unos
por autoridades subalternas del Departamento de Concordia
y tolerados por las superiores otros.
Como esos hechos son de grave trascendencia, este Go
bierno se concreta, por ahora á acusar recibo áV. E., y ha
biendo ordenado á aquellas autoridades la correspondiente
informacion sobre ellos, remitirá á ese Ministerio en la
debida oportunidad todos los antecedentes de la referencia
para los objetos espuestos en la comunicacion de W. E.
Debo tambien hacer presenteáW. E. que la desinteligen
cia entre este agente Consular de la República Orien
tal y las autoridades de Concordia viene desde mucho tiem
po atrás á causa de la mala predisposicion del primero y de
causas, que indudablemente se constatarán en los informes
ordenados.
Cou tal motivo, me es agradable asegurar á W. E. las se
guridades de mimas alta estima.
Salvador Espeleta.
RAMON FEBRE.
— 69 —

Informe del Gefe Político de Concordia,

Exmo. Señor:

El señor D. Jacinto Nieves Rollano, desde que á fines del


año anterior fuéínvestido legalmente con el carácter de Vi
ce-cónsul Oriental en este ciudad, parece que intenta crear
conflictos á esta autoridad, para satisfacer así su amor pro
pio ofendido, durante tres años que sin título alguno se atri
buyó el cargo que hoy ejerce, abrogándose atribuciones que
entonces no pudieron ser aceptadas.
No es la primera vez, señor Ministro, que inspirándose el
señor Rollano, mas en las presunciones de su espíritu, que
en la luz de la verdad y en la inspeccion y mesura que debe
guiar la conducta de un funcionario de su clase, ha dado fá
cil asentimiento á relatos apasionados, falseandosucesos no
torios y conocidos, dando asi lugar á cambios de notas re
criminosas, que un recto exámen de los hechos vino á de
mostrar su falta de fundamento éínexactitud.
Haciendo caso omiso de las denuncias de abusos de autori
dad, que el señor Vice-Consul no precias, así como de las
ofensas y ultrajes á su carácter oficial que tampoco relata,
sino empleando términos generales para producir efecto; voy
á concretarme á analizar éinformar la acusacion que sus
notas establecen, relativa á los individuos que dice han sido
obligados á prestar servicios en las milicias movilizadas sin
querer entrar en otras apreciaciones sobre su verdaderana
cionalidad. El señor Vice Cónsul se ha mostrado tan pró
digo en el otorgamiento de papeletas, que no ha tenido
empacho en concederselas ájóvenes de la primer sociedad de
esta ciudad, nacidos y criados en ella. Juzgue ahora S. S.
con cuanta mas facilidad puede haberselas dado á peones y
gente desconocida, que invocan el título de estrangeros, para
eximirse del servicio militar.
Santiago Bauzá. En la revolucion del año 1870, sirvió en
el Batallon de G. N. de ínfanteria de esta ciudad y en la de
– 70 –

1873 milító en las filas Jordanistas, hasta que despues de la


derrota de Don Gonzalo, en la que salió herido, fué tomado
prisionero por el infrascripto, en los montes del distrito
Federal.
José A. Magariños. Sirvió en las filas Jordanistas en la re
volucion de 1870 y 1873, con el grado de capitan, y hoy en
la clase de oficial voluntario, está agregado á la guarnicion
de la plaza.
Bernabé Moreno—Tomó una parte activa en la última lu
cha electoral, asistiendo asiduamente al"Club Mirista estable
cido en esta ciudad, haciendo figurar su nombre en las listas
de afiliados, que publicó el periódico de la localidad. Estos
hechos constituyen la abdicacion de su primitiva naciona
lidad.
Domingo Carmona.—Sirvió en el Rejimiento Federacion,
en las revoluciones de 1870 y 1873. Licenciado posterior-.
mente, fué llamado de nuevo al servicio en el mes de Setiem
bre último; desertó mas tarde del campamento y cápturado
despues, lo remitió el señor comandante Guarumba á esta
y se agregó al batallon G. N. de infanteria. Recien
alhora resulta ser oriental.
Pedro Vieyra.—Soldado voluntario del batallon G.N. de
infantería en la revolucion de 1873. Hoy presta sus servicios
en el mismo cuerpo, como lo justifica la declaracion que se
acompaña, estendida por ante escribano público.
Pedro Castro.—Jóven de 18 años, presta sus servicios en
el batallon G. N. de infantería.—Personas que dicen coño
cerlo, aseguran que es argentino y hasta la fecha, no ha exhi
bido papelea de nacionalidad oriental.
Zoilo Villarreal.—No se conoce en Concordia y se ha pe
, dido informe al Teniente Coronel Don Miguel Guarumba,
adjuntándole cópia del hecho denunciado. En breve y por
separado será remitido dicho informe.
Juan Diaz (conocido por Gaviota) es inexcato que se halla
se al servicio del Coronel Santa-Cruz. Dicho individuo era
– 71 —

un malvado, á quien la justicia reclamal a por sus delitos.


Afiliado á las hordas Jordanistas en las dos últimas rebelio
nes, ejercía el repugnante cargo de ejecutor de los desgra
ciados que caian en poder del enemigo. Separado del ejército
de Jordan, estaba siempre incorporado á las partidas sueltas
que merodeaban sin sujecion y casi independientes de aquel
caudillo. Ligado últimamente á la de Benito Benitez, degolló
por su propia mano un sargento y dos soldados de caballería
de línea, que estraviados del ejercito que mandaba el señor
general Vedia, cayeron en su poder. Terminada la guerra se
ocultó en los montes de Villaguay, pasando posteriormente á
Villa Colon; y cuando se ordenó la reunion de fuerzas de
este Departamento, se trasladó al Estado Oriental. Aprove
chando la ocasion de encontrarse casi solos los districtos,
volvia frecuentemente á este lado con dos ó tres compañeros,
á robar caballos, vacas y cueros al indefenso vecindario. La
policía de campaña logró sorprenderlo en una de sus escur
siones, y revolviendo como una fiera sobre la partida que
trataba de capturarlo, fué muerto antes que rendido. A S.S.
se dió conocimiento entonces del suceso.
Este es, señor Ministro, el relato fiel que tan desfigurado
y apasionadamente describe el señor Rollano, calificándolo de
asesinato alevoso y exhornando el hecho con una multitud de
consejas capaces de hacerle temblar el pulso al describirlo.
Solo la prevencion mas chocante,ó la falta de un sano juicio,
pueden admitir sin exámen ó comprobacion lo que se refiere
al episodio del ojo, de la oreja y á la prohibicion absoluta de
sepultar el cadáver.
La repeticion de quejas inmotivadas por parte del señor
Vice-Cónsul, el estilo inconveniente y destemplado en que las
formula y el empeñoso afan que emplea para provocar un
conflicto, hacen presumir, que quizá su avanzada edad ejerza
una penosa influencia en sus facultades intelectuales y que
sus ardientes simpatías por la causa que hoy combate la re
pública, entren por mucho en el procedimiento del Sr. Vice
– 72 –

Cónsul. Por último, señor Ministro, hasta el haberse tornado


médico empírico, desoyendo las advertencias de la autoridad
en vista del mal resultado que su asistencia produce, viene á
hacer mas verosimil la presuncion.
Concordia, Noviembre 30 de 1874.
Aquíleo Gonzalez.

En la ciudad de la Concordia á los tres dias del mes de


Diciembre de mil ochocientos setenta y cuatro, en cumpli
miento de lo que se me ordena por el señor Gefe Político en
su nota fecha de hoy, procedíá interrogar á un individuo
que compareció ante mí, en la forma siguiente:
Preguntado por su nombre, patría, edad, estado y profe
sion, dijo llamarse Pedro Vieyra, natural de la vecina Repú
blica del Estado Oriental del Uruguay, de estado soltero y su
profesion jornalero. -

Preguntado en que época prestó sus servicios militares en


esta provincia, dijo: que en la revolucion pasada sirvió en
esta ciudad como soldado del batallon Concordia de guardias
nacionales y bajo las órdenes del Mayor Bargas, cuyos servi
cios prestó voluntariamente sin que nadie se lo exijiese hasta
la cesacion de la guerra, que fué licenciado y se entregó tran
quilamente á su trabajo: que al tener lugar ese licencia
miento, el señor Mayor Bargas le manifestó su gratitud á la
vez que el señor Gefe Político de ese Departamento, por ha
berse conudeido como un buen soldado.
Preguntado si prestó tambien servicios militares en esta
última y si para ello fué obligado por las autoridades de este
Departamento, dijo: que sí, pero del mismo modo que lo
hizo en la pasada revolucion, sin ser violentado por autoridad
alguna, porque siempre se prestó voluntario, y que si hoy
pide su baja al señor comandante Don Aquileo Gonzalez, es
en fuerza de las tristes circunstancias en que se encuentrasu
– 73 –

familia, á quien tiene la necesidad de prodigar sus cuidados.


Preguntado si prestó algun otro servicio militar en esta
provincia desde que reside en ella además de los que deja
manifestados, dijo: que tambien y siempre voluntariamente,
prestó sus servicios como soldado en las fuerzas pertenecien
tes al gobierno nacional y bajo las órdenes del comandante
Pelayo, los cuales fueron interrumpidos por solicitud del se
ñor Don Enrique Doce, al mismo señor comandante Pelayo,
el cual accedió á su separacion de las filas y entregándolo al
señor Doce, el cual lo llevó á su estancia donde permaneció
en uno de sus puestos durante la guerra.
Preguntado si tiene algo mas que esponer, dijo: que todo
lo que deja declarado es la verdad sin tener otra cosa que
agregar respecto de lo que se le preguntó, en que se afirma y
ratifica, leida que le fué, firmando por ante mí, y diciendo
ser de veinte y cinco años de edad, de todo lo cual doy fé.
Pedro Viera.
Ante mí—
Andrés Vega.
Escribano Público y de Número.

El gobierno de la Provincia.

Concepcion del Uruguay, Diciembre 11 de 1874.

Señor Ministro :
Tengo el honor de remitirá W. E. con el informe del Gefe
Político de Concordia el espediente formalizado sobre los
hechos denunciados por el señor Vice-Cónsul de la Repúbli
ca Oriental en aquella localidad.
Este gobierno, señor Ministro, cumple con el deber de
aseguraráV. E. que las apreciaciones de la autoridad de
Concordia vaciadas en su informe, no solo sobre los hechos
– 74 –

denunciados, sinó sobre lo que se refiere al señor Vice-Cón


sul, son tan exactas, como verídicas, creyendo llegado el
caso de que, todas esas dificultades orijimadas por la con
duca especial de ese agente Consular, serán removidas con
la presencia de oro funcionario que reuna las condiciones
de que el presente carece absolutamente para el desempeño de
su cometido, y sin que ello pneda en nada poner duda sobre
la honorabilidda que como hombre privado tenga el señor
Rollano.
No dejaré tampoco de hacer presente á W. E. esta vez, que,
en las dos rebeliones que hna asolado esta Provincia los indivi
duos denacionalidadoriental n gran número han tomado parte
en ellas contra las autoridades legales y de la Nacion y se
han hecho notar por la crueldad con que han cometido los crí
menes mas atroces y por el refinamiento con que han perpe
trado toda clase de depredaciones y violencias, encontrando
siempre seguro abrigo en todo el litoral oriental, donde han
ido á disfrutar con entera libertad del botin empapado en la
sangre de los ciudadanos argentinos, teniendo en esas costas
la guarida, desde donde coaligados con los cabecillas de la
revolucion, amenazan constantemente y á mansalva las per
sonasy las propiedades de estos departamentos.
Ya en otra ocasion el gobierno llevó á conocimiento de el
de la Nacion estos hechos cmo el de que los agentes del
Estado vecino espedian papeletas de nacionalidad oriental á
hijos de la República Argentina, ámérito solo de informacion
desautorizada é insuficiente, prescindiendo casi siempre de
la partida legal de bautismo y de otros requisitos indispen
sables, obrando en el archivo de ese ministerio los antece
dentes de tales casos, remitidos con la comunicacion de doce
de Setiembre del año 73 y que en copia legalizada adjunto.
Bien, pues, Señor Ministro, desde aquella época, no se
ha tomado ninguna medida, que sea á lo menos conocida de
este Gobierno, sobre la reglamentacion ó requisitos á que
deben sujetarse los Agentes Consulares para espedir las pa
— 75 –
-

peletas á los nacionales que representan y es de urgente ne


cesidad adoptarla para prevenir la repeticion de estos hechos
que pugnan con las leyes de la República que obligan á los
ciduadanos al servicio militar.
Los Agentes Consulares del Estado vecino, que tan celo
sos se muestran, llevando hasta la exageracion la proteccion
por sus nacionales, conocen bien los hechos que quedan re
latados, como que en toda aquella costa los cabecillas rebel
dcs y los enemigos declarados y conocidos del órden y de la
paz de esta Provincia, como de la República, tienen allí su
Cuartel General, haciendo reuniones de hombres y aprestos
de armamentos á la faz de las autoridades y con toda segu
ridad y libertad, sin que se tenga en cuenta la recíproca
neutralidad que impone en tales casos el derecho interna
cional y el respeto que se deben entre sí las Naciones civili
zadas.
Esperando que el Gobierno de W. E. tomará en considera
cion lo espuesto á la ligera en esta nota, me es agra
dable protestar á W. E. las seguridades de mi mas alta
estima.
SALVADOR EspELETA.
RAMION FEBRE.
A S. E. e! Señor Ministro de Relaciones Esteriores
-

Dr. D. Pedro A. Prdo.

CoNFIDENCIAL
Consulado General de la República
Oriental del Uruguay.
Buenos Aires, Noviembre 20 de 1871.

Señor Ministro:

El infrascripto, Cónsul General de la República Oriental


del Uruguay, tiene el honor de comunicará W. E. que ha
recibido instrucciones de su gobierno para pedir porsu inter
medio al Argentino, reparacion completa é indemnizacion de
— 76 –

daños y perjuicios para los ciudadanos orientales residentes


en Concordia, victimas de procedimientos de algunos Gefes,
y señala al efecto el plazo de veinte dias, vencidos los cuales,
sin que se obtenga aquella reparacion, mi Gobierno hará uso
del derecho de retorsion.
Saluda muy atento al Sr. Ministro,
Emulío Rodriguez.
A. S. E. el señor Ministro de Relaciones Esteriores de la
República Argentina, doctor don Pedro A. Pardo.

Ministerio de Relaciones Esteriores.

Buenos Aires, Noviembre 23 de 1874.

Remito á S.S. en copia autorizada la nota que me ha diri


gido el Señor Cónsul General de la República Oriental del
Uruguay.
Dios guarde á S.S.
P. A. PARDo.
Al Cónsul General Argentino en Montevideo, Sr.
D. Jacinto Villegas.

Consulado General de la República


Argentina.
" , Montevideo, Noviembre 24 de 1874.
Señor Ministro:
Tengo el honor de acusar recibo á la nota de W. E. de
fecha de ayer, y á la copia adjunta de la Confidencial que le
fuera dirigida por el Señor Consul General de esta Repúbli
ca, anunciando que su Gobierno hará uso del derecho de
retorsion, si en el término de veinte dias no acuerda el Ar
gentino completa reparacion é indemnizacion de daños y
perjuicios á los Orientales en Concordia que se dicen vícti
mas de procedimientos de algunos gefes.
Aunque W. E. no me daba instrucciones al respecto, sor
– 77 –

prendido con el tono arrogante de una comunicacion tan in


justificada, llegué á dudar que el Señor Cónsul hubiese bien
interpretado las órdenes que recibiera, y me acerqué al Sr.
Ministro Doctor Gomar para manifestarle mi duda y mi
eStrañeza.

El Señor Ministro me espuso, que el Señor Cónsul habia


procedido en el fondo con arreglo á instrucciones, aunque
respecto á la forma no se la habian dado ningunas, ni creia
inconveniente la que habia empleado. Que la nota pasada no
causaba mi podia causar agravio al Gobierno Argentino, por
cuanto, en cumplimiento de deberes ineludibles, el Oriental
no hacia mas que notificar que usaria de la misma jurispru
dencia del Argentino, acordando á muestros conciudadanos
las regalias ó escensiones que los Orientales disfrutasen en
nuestro territorio.
Observé entonces al Señor Ministro, que me pare
cia no ser la amenaza el medio que las naciones cultas
emplean para zanjar sus diferencias en el terreno de la ra
zon y del derecho; que antes bien parecia que el Gobierno
Oriental, empleándola sin provocacion y sin causa, en vez de
buscar una solucion justa, parecia mas bien ponerse en vía
de llegar á un conflicto.
Que en el presente caso ni cuestion habia, porque, que
jándose de violencias inferidas por las autoridades de Con
cordia, W. E. debió haber prometido al Sr. Cónsul Oriental,
hacer cumplida justicia luego que se averiguasen los hechos,
como yo mismo habia asegurado entonces al Señor Ministro
Dr. Gomar, invocando las palabras de la carta Confidencial
de W. E. fecha 22 de Octubre último que volví á lerele.
Agregué que si era la demora lo que habia precipitado la
resolucion de este Gobierno, no podia llamarse tal el tiempo
trascurrido de un mes próximamente, cuando habia que re
cabar informes de puntos distantes y en época anormal como
la que atraviesa la República; y que nadie podia invocarla
con menos razon que el Gobierno Oriental, que tenia toda
– 78 –

vía pendientes varios reclamos Argentinos desde 1871, á


causa de tropelías y atentados cometidos sobre varios de
nuestros conciudadanos por 0ficiales de su Ejército, sin que
jamás se le hubiera reclamado justicia con amenazas de re
torsion; protestándole, lo que declaré desde un principio, que
mo tenia cometido á desempeñar en este asunto, que trataba
confidencialmente por inspiracion propia. Hícele notar
tambien que W. E. aceptaba verdaderas notas oficiales, aun
que confidenciales del Cónsul Oriental, cuando á mi no se
me recibian y contestaban en simples esquelas particu
lares.
El Señor Ministro, se esforzó en demostrar que no daba
motivo de queja la nota aludida, que tampoco se prestaba á
retirar; encareciéndome que infundiese esa persuacion á mi
Gobierno, cosa á que no me comprometí porque la juzgaba
con diverso criterio, considerándola de todo punto inconve
miente, limitándome á transmitirsus palabras.
He creido deber someter al juicio de W. E. mi conducta
en este incidente, á la vez que instruirlo de la conferencia
que motivó y de que doy cuenta.
Dios guarde á W. E. muchos años.
JACINTo VILLEGAS.

A S. E. el Señor Ministro de Relaciones Esteriores de


la República Argentina, Dr. D. Pedro A. Pardo.

LMinisterio de Relaciones
Exteriores.

Noviembre 26 de 1874.

Señor Cónsul General:


Participo á S. S. en contestacion á su nota de fecha 24
del corriente, dando cuenta de la Conferencia tenida con el
Señor Ministro de Relaciones Exteriores de esa República,
– 79 –

con motivo de la amenaza de retorsion que en nombre del


Gobierno Oriental, hizo su Cónsul en esta, que el Argentino
aprueba en un todo la conducta de S. S.
Dios guarde á S.S.
PEDRO A. PARDO.

Al Señor Cónsul General de la República Argentina


en la Oriental del Uruguay Don Jacínto Villegas.

Consulado General de la República


Oriental del Uruguay.
CoNFIDENCIAL.

Buenos Aires, Diciembre 16 de 1874.


Señor Ministro:
Tengo el honor de dirijirme á W. E. comunicándole que
mi Gobierno me ha ordenado retirar la nota pasada á ese
Ministerio con fecha 23 del próximo pasado Noviembre sobre
retorsion, en vista de las esplicaciones dadas al mismo
Señor Villegas, Cónsul General Argentino en aquella ciudad,
por las que se desmuestra la buena voluntad de que se halla
animado el Gobierno Argentino para atender las justas re
clamaciones de que era objeto la citada nota.
Reitero al Señor Ministro las seguridades de mi mas alta -

consideracion y estima, con que me suscribo.


Su muy atento obte. y S.S.
EMILIO RODRIGUEZ.
AS. E. el Señor Dr. Don Pedro Antonio Pardo, Mínis
tro de Relaciones Exteriores.
Ministerio «lle Relaciones
Exteriores.
Buenos Aires, Diciembre 19 de 1874.
Señor Cónsul:
Con satisfaccion me impuse de la nota que en cópia ad
junto y en que el Cónsul General Oriental espresa que ha
recibido órden de su Gobierno para retirar la nota de 23 de
– 80 –

Noviembre próximo pasado sobre retorsion. No siendo ya


por consiguiente esa nota un obstáculo á que el Gobierno
Argentino diese esplicaciones sobre los hechos denunciados
por el Señor Nieves Rollano, fué citado el Señor Rodriguez,
á quien se le dió lectura de la nota del Gobernador de Entre
Rios, y de los documentos á ella adjuntos.—Dado le es
tado de nuestras relaciones con el Gobierno de esa República,
no era posible tratar este asunto oficialmente: con todo,
prometí al Señor Cónsul, poner á su Gobierno en conoci
miento de lo ocurrido, previniéndole al mismo tiempo, que
á S.S. se remitian copias de dichos documentos, para que
en caso de serle pedidos, pudiese dar mayores detalles al
Señor Ministro de Relaciones Exteriores de esa.
Hé pedido al Gobierno de Entre-Rios, la ampliacion de
algunospuntos de su informe, á fin de poder proceder res
pecto del Señor Rollano.
El Gobierno Argentino desearia evitar la casacion del
exequatur á la patente de ese Señor Vice-Cónsul, pero si
se confirman y comprueban los hechos que espone el Gobier
no de la Provincia, se adoptará esa medida, y á no ser que
el Gobierno Oriental nombre otro Agente Consular en reem
plazo del Señor Rollano.—En este sentido deberá S. S.
tratar de que resuelva ese Gobierno manifestándole que, si el
Argentino dá esta prueba de deferencia y buena voluntad al
Oriental, corresponde hacer igual manifestacion, sostituyen
do al Señor Rollano un Agente que interprete mejor los
intereses que le estan confiados, y cuyo espíritu prevenido ó
mal dispuesto, no lo lleve á crear conflictos con las autori
dades de la Provincia de su residencia.
Dios guarde á S.S.
PEDRO ANTONIO PARDO.

AS. S. el Señor Cónsul General Argentino en Montevi


deo Don Jacinto Villegas.
— 81 —

Consulado de la República Argentina.

Montevideo, Diciembre 26 de 1874.

Señor Ministro:

Tengo el honor de acusar recibo á la nota de W. E. fecha


19 del corriente y de los Documentos á ella adjuntos, rela
tivos al reclamo del Gobierno Oriental sobre sucesos ocurri
dos en Concordia, traidos á su verdadera luz por los minu
ciosos informes de las autoridades de la Provincia de Entre
Rios.
A fin de ofrecer á este Gobierno las esplicaciones en que
ellos abundan, me acerqué hoy á este Señor Ministro de Re
laciones Esteriores, quién se manifestó satisfecho de la rec
titud con que habia procedido el Gobierno Argentino, y
consiguientemente de la sin razon de las gestiones de su
Vice-Cónsul en Concordia, de lo que habia ya sido instruido
por el Señor Cónsul General en esa ciudad.
Obsérvele en seguida la inconveniencia de conservar al
Sr. Nieves Rollano, al frente de la Oficina consular en Con
cordia, dada su conducta poco circunspecta é inamistosa
para con las autoridadee de la Provincia de Entre-Rios; y la
resolucion del Gobierno Argentino de casarle el execuatur,
si tal paso le aconsejaban los nuevos informes pedidos: me
dida que el Gobierno Argentino deseaba le evitára el Orien
tal, sostituyendo á aquel funcionario con persona que mejor
armonizara sus deberes públicos con los respetos que se de
ben á las autoridades de la Nacion.
El Señor Ministro me espuso, que ya le habia comunicado
el Señor Cónsul General algunos datos sobre la incompe
tencia del Señor Rollano, cuyo asunto pensaba llevar al
acuerdo del Señor Presidente el lúnes próximo, por no haber
hoy asistido S. E. al despacho: rogando que entretanto se
suspendiese toda resolucion en el particular, pues á su Go
bierno interesaba mas que á nadie estar servido por funcio
narios idóneos, y prudentes que supiesen captarse la bene
R. E. 6
– 82 —

volencia y aprecio de los Poderes cerca de quienes tenian


que llenar sus funciones oficiales.
Pasando en la conferencia al tema del abuso con que se
habian hecho muchas de las inscripciones en las oficinas
orientales, espidiendo certificados indebidos de nacionalidad,
el Señor Ministro me aseguró que daba instrucciones al Sr.
Cónsul General, para examinar escrupulosamente la matrí
cula, á fin de depurarla de los nombres, cuya nacionalidad
no estuviese auténtica y debidamente justificada.
Al llevar á conocimiento de W. E. el resultado de la com
ferencia tenida en esta fecha con el Señor Ministro Doc
tor Gomar, complázcome en reiterar áW. E. la espresion de
de los sentimientos de aprecio con que le saluda.
JACINTO VILLEGAs.
Al S. E. el Sr. Ministro de Relaciones Esteriores de la
República Argentina, Dr. D. Pedro A. Pardo.

Ministerio de relaciones Esteriores.


Buenos Aires, Diciembre 24 de 1874.

Exmo. Sr. Gobernador:


Tengo el honor de poner en conocimiento de W. E. que,
impuesto de la nota fecha 11 del corriente éinforme adjun
to sobre los hechos denunciados por el Vice-Cónsul Nieves
Rollano, dirigí la que en cópia acompaño al Cónsul General
Argentino en Montevideo. En vista de estos antecedentes,
pido á V. E. tenga á bien ordenar se hagan las ampliaciones
que juzgue convenientes, agregando al mismo tiempo cual
quier detalle ó documento que, agregado á los ya recibidos,
manifieste mas evidentemente la ineptitud del Sr. Rollano
para desempeñar el puesto consular quo ocupa.
Este Ministerio no pone en duda la verdad de lo espuesto,
pero ella pudiera ser cuestionada por el Gobierno Oriental, y,
por lo tanto, desea estar munido de prueba, que justifique
– 83 –

plenamente la casacion del exequatur, en caso de no resolver


dicho Gobierno como se le indica al final de la nota ad
junta.
Dios guarde á W. E.
PEDRO ANTONIO PARDO.

A S. E. el Señor Gobernador de la Provincia de


Entre-Rios.

El Encargado de Negocios de la República Argentina en Montevideo


dá cuenta de la actitud que ha asumido con motivo de la protesta
del cuerpo diplomático estranjero por la sancion de las Cámaras
0rientales mandando hacer una emision de curso forzoso,
Legacion Argentina
Montevideo, Marzo 22 de 1875.
Señor Ministro:
Desde hace dias la comunidad estranjera, residente en este
país, lo mismo que gran parte de la poblacion nacional se
encuentra ajitada por la amenaza que hacian pender sobre
sus fortunas los propósitos del Gobierno Oriental, de anular
los títulos y el servicio de las deudas públicas en que habían
colocado sus capitales al amparo de leyes y contratos solem
nes que dependían sus derechos garantidos con la afectacion
de rentas especiales para su servicio.
Esa intencion era conocida por los proyectos que el P. E.
sometía á la sazon al estudio de las Cámaras Legislativas;y
ante ellas se anticiparon los interesados á representar lo
monstruoso del pensamiento y á reclamar los derechos pro
pios que estaban amagados de un despojoviolento, invocando
en su auxilio los principios y lospreceptos constitucionales
que tutelan la propiedad privada.
Cada nacionalidad, ocurrió además á sus respectivos repre
sentantes. enviando copia de la representacion elevada al
P. L., y pidiendo la proteccion diplomática, en favor de su
demanda.
Los argentinos comprometidos en valores reales por la
—84—

suma aproximada de dos millones de pesos fuertes naciona


les, dedujeron ante el infrascripto la mismajestion que lle
varon ante sus representantes los demás estranjeros que
habian librado á la fépública de la Nacion ingentes capitales
favoreciendo de ese modo el crédito de la República.
El Cuerpo Legislativo, hizo caso omiso de la Representacion
que se le elevó, y antes que los miembros del Cuerpo Diplo
mático hubiesen podido meditar sobre la solicitud de sus
conacionales, la Cámara de Diputados votó el sábado un
Proyecto de Ley con acuerdodel Poder Ejecutivo, mandando
suspender el servicio y la amortizacion de las deudas, y mo
netizarlas, con un papel de curso forzoso que decreta en
cantidad de veinte á treinta millones, emision sin base, sin
crédito, ni confianza, que vendría por eso á ser mero papel,
no llevando de moneda mas que el nombre oficial. El pro
yecto, lleva además la tendencia implícita de retrotraer al
réjimen de este papel las transacciones anteriores entre par
ticulares pactadas en la moneda que era corriente entonces,
esto es, la de oro: lo que causará una perturbacion profunda,
y una ruina completa al comercio estrangero que había rea
lizado sus importaciones á plazos por valores positivos y
que solamente podrá cobrar despues,enlos de valor nominal.
En tal situacion el Cuerpo Diplomático acordó reunirse
ayer, para tomar en consideracion la situacion afligente de
sus compatriotas, y resolver lo que en su obsequio, y en
cumplimiento auxtero de su deber le correspondía hacer.
Asistieron al acto el señor Ministro de los Estados-Unidos,
el del Imperio del Brasil, los Encargados de Negocios de
España, Francia, Italia y el infrascripto; el Vice-Cónsul
inglés, como único representante de esta Nacion, y el Cónsul
Aleman, con autorizacion especial del señor Ministro Le
Maistre.
Tomado en consideracion el asunto á tratarse, fuéunáni
me la opinion de considerar comoun atentado á la propiedad
y un despojo de derechos perfectos á los estranjeros de las
– 85 –

diversas nacionalidades representadas, la Ley que, se discutía


actualmente sobre monetizacion de deudas, curso forzoso y
retroactividad para las obligaciones comerciales entre parti
culares, cuya ley tenia ya la sancion de una de las Cámaras
con el acuerdo del P. E; y se convino además con igual asen
timiento de opiniones dirijir una nota colectiva al P. E. pro
testando contra esa ley en trámite, y haciendo responsable á
la Nacion de los perjuicios y consecuencias que de ellas se
derivasen.
La nota referida acaba de enviarse en este momento, y de
ella para mejor ilustracion de V. E. incluyo copia autorizada
á la vez que copia de la reclamacion á las Cámaras por parte
de los interesados; de la que los Argentinos dirijieron al
infrascripto que es igual á la recibida por los otros agentes
Diplomáticos, y un tanto justamente del Proyecto de Ley ya
aprobado por la Cámara de Diputados.
El infrascripto cree, que al proceder en la forma que dá
cuenta ha cumplido uno de los fines principales de su mision
y en esa confianza somete su conducta á la apreciacion del
Gobierno, rogando á W. E. quiera munirlo de las instruccio
nes necesarias para la sequela de esta cuestion, especialmente
para el caso, en que tan justo y universal reclamo fuese des
-
atendido por el Gobierno Oriental.
Al firmar la nota mencionada se adhirieron á su conteste,
y la firmaron los Cónsules de Bélgica, Paises Bajos, Suecia
y Noruega, Dinamarca y Suiza.
Dios guarde á W. E.
JACINTO VILLEGAS.
A S.E. el señor Ministro de Relaciones Esteriores Dr.
D. Pedro A. Pardo.

Legacion de la República Argentina


en Montevideo

Copia—Sr. D. Jacinto Villegas Encargado de Negocios de


la República Argentina—Los ciudadanos argentinos que
– 86 –

suscribimos venimos á esponer: que hallándose en la circu


lacion comercial los diferentes títulos de obligacion que re
presentan la Deuda Pública de este Estado los hicimos ob
jeto de nuestra especulacion ya empleando en su adquisi
cion una parte considerable de nuestros capitales ya recibién
doles en garantia de obligaciones constituidas en nuestro
favor—A ello nos índujo la solemnidad de las promesas y
seguridades con que el Estado afianzaba el exacto y fiel cum
plimiento de los compromisos que contraia y lo diremos sin
embarazo por que es de rigorosa justicia, la religiosidad con
que esas obligaciones ó compromisos se satisfacian por el
Estado, aun en medio de situaciones las mas calamitosas pa
ra él y para el Erario—En este proceder veiamos que era
un empeño universalmente aceptado por todos los partidos
políticos en que esta sociedad esta dividida garantido por las
mas esplícitas y uniformes manifestaciones de opinion que
todos ellos hacian el de aceptar sólidamente el Crédito Pú
blico de la Nacion, dándole por base la única en que podia
reposar: la de la mas severa buena fé y fidelidad en el
cumplimiento de sus compromisos de honor:—Atraidos
de ese modo á fomentar la circulacion y el crédito de las
obligaciones del Estado, nos encontrábamos poseedores de
ellas cuando el Gobierno actual sometió á la consideracion
y sancion del C. L. varios proyectos de Ley, con el propósi
to declarado, de mejorar la situacion de la Hacienda y la del
comercio y la industria agoviada hajo el peso de la círsis
económica y monetaria en que verdaderamente gimen há
largo tiempo—Entre esos proyectos desde luego nos llamó
la atencion el que suspende la amortizacion de las Deudas
Públicas y manda abonar en papel de curso legal pero incon
vertible, los intereses que esas deudas devengaban y se pa
gaban en oro sellado—Lo atentatorio y violento de esa re
solucion, el ménos precio por nuestros derechos adquiridos
de que ella hacia gala, y la extencion y carácter de los daños
y perjuicios con que tan arbitraria medida venia á compro
– 87 –

meter nuestras fortunas y nuestro crédito comercial, nos


decidíeron á usar para ante el C. L. del derecho que nos
acordaba la ley fundamental del Estado y le dirigimos la re
presentacion que, en copia legalizada tenemos el honor de
poner en manos de W. S. Nos asiste la confianza en que
aquel Honorable Cuerpo, usando de su elevada posicion ge
rárquica en el Gobierno del Estado y de sus inmunidades so
beranas, pondrá á cubierto sus responsabilidades, en resolu
cion de aquel carácter y gravedad, haciendo completa justi
cia á nuestra fundada peticion.
Sin embargo, con el interés de prevenir las funestas con
secuencias que el error de nuestros cálculos tendrian indu
dablemente sobre nuestras fortunas, venimos á solicitar de
V. S. su valiosa interposicion oficial ante quien correspon
da, á fin de que muestros derechos adquiridos como acreedo
res del Estado por la suma cuantiosa de títulos Deuda Pú
blica de que somos poseedores, se respeten no haciéndose
en ellos ninguna innovacion sin nuestro consentimiento ex
preso y muy especialmente, las que el P. E. se propone en
los proyectos mencionados.
En la representacion adjunta W. S. puede ver y apreciar,
el número y fuerza de las razones con que apoyamos la jus
ticia de nuestra peticion, razones de derecho consuetudina
rio de intereses personales y de conveniencias generales—El
modo y los medios que se emplean para arrebatarnos nues
tros derechos adquiridos, que constan de los títulos de obli
gacion en nuestro poder, importan ante la ley y la razon un
verdadero despojo; y tanto mas violento é irritante cuanto
que se comete por la autoridad pública mas inmediata y
principalmente obligada á darnos su poderoso amparo en tan
terrible conflicto. Reconociéndolo así fué que el actual Go
bierno en los primeros dias de su existencia prometió so
lemnemente al cuerpo diplomático que respetaria y haria
respetar todos los bienes y derechos de los estrangeros,
promesa que ciertamente V. S. no ha olvidado y que hoy le
— 88 –

dá derecho perfecto para venir en nuestro auxilio del modo


que lo pedimos—Los proyectos presentados por el P. E. son
una terrible amenaza para la fortuna de esos estrangeros in
vertida con la mas notoria buena fé y sana confianza en la
adquisicion directa é indirecta de aquellas acreencias contra
el Estado. Despues de ese hecho no queda garantia alguna de
que siguiendo las dificultades del Erario para llenar sus
compromisos como las hacen temer las mismas medidas
adoptadas vengan otras del mismo carácter á conciuir con
el resto de valor que entonces hayan podido conservar aque
llos créditos. Este temor no es hipotético ni quiméríco; y el
mismo Gobierno no dá de ello la mas completa seguridad—
V. S. conoce la ley que autorizó la junta de C. Público para
emitir billetes de cambio menor convertibles por el oro que
le llevasen los particulares, destinado por esa ley, á realizar
la concesion de aquellos billetes en moneda de esa especie.
Pues bien: cuando esa ley apenas cuenta unos dias de exis
tencia, y los particulares han llevado ya,y cámbíado su oro
por esos billetes, el Gobierno propone una ley, entre las
presentadas, desobligando á la junta de C. P. del deber de
esa Convencion y dando otra aplicacion á esos dineros—
Además, si la bancarrota de este Estado es positiva y ella au
toriza la medida propuesta por el Gobierno: si en tésis gene
ral esas Bancarrotas son posibles, conservando los Estados
su autonomia Nacional y sus fueros y derechos de Nacion
soberana é independiente: si un Estado, jóven, vigoroso y
rico, como el de esta República puede decir con verdad que
no tiene con que pagar sus Deudas: si tal calamidad es posi
tiva, en tal caso, es de rigorosa justicia que ella pese con
perfecta igualdad entre todos sus acreedores de cualquier na
turaleza que sean: que no haya escepciones odiosas que á la
vez de ser un desmentido solemne de la verdad del hecho,
ponen en toda su desnudez el acto de fuerza despótica y de
saltante injusticia de que son víctimas, los acreedores pos
tergados en el pago de lo que se les debe. En nuestro caso
– 89 –

es eso lo que ocurre. La medida es escepcional: nuestros


derechos son desconocidos, y menos preciados, mientras se
respetan escrupulosamente otros que solo gozan del privile
gio de estar amparados por un pacto internacional que los
hara respetar ó el que les dan las conveniencias fiscales in
teresadas en que se fraguen por la necesidad ulterior que
pueda tener el Estado de ocurrir á su caja en demanda de
mas dinero!!—El atentado. pues contra nuestros derechos
adquiridos no puede ser ni mas violento ni mas evidente:y
en tal caso entendemos que tenemos perfecto derecho a im
petrar la proteccion natural ó legal de los representantes de
nuestros respectivos Gobiernos en favor de nuestros dere
chos é intereses amenazados de tamaños agravios—Todo
cuanto dejamos espuesto creémos que basta para mostrar y
justificar la necesidad y el derecho de la intervencion que
solicitamos de W. S. que demandan urgentemen'e, los efec
tos, que de inmedíato deben producir aquellas medidas so
bre nuestros capitales y fortunas, como lo están producien
doyá en el desmérito y la depreciacion de aquellos valores
—Por consiguiente concluimos rogando áV. S."quiera aco
jer benignamente esta muestra peticion y satisfacerla como
lo solicítamos—Firmado p. p. Juan Frias, Emiliano Frias—
Firmado José Sosa Diaz, firmado P. Puizy V., firmado Emi
liano Frias, firmado p.p. Emilio Fernandez, Bernardino Aya
la, firmado p.p. Diójenes J. de Urquiza Herrera de Eastman,
firmado Nocetti y Arzeno, firmado Rafael Fragueiro, firma
Emilio Romero, firmado Cárlos Gowland, firmado Adolfo
del Campo.
Está conforme. L. BARDINo.
Vice-Cónsul.

CÓPIA.

Montevideo, Marzo 22 de 1875.—Señor Ministro. Los


infrascritos tienen el honor de dirijirse á W. E. para comu
nicarle: que dias atras muchos y muy respetables estranjeros
– 90 –

tenedores de títulos de las diversas deudas internas de la


República Oriental del Uruguay se dirijieron á las H. Cá
maras de la Nacion solicitando que estas negasen su aprobacioni
á todo proyecto á ellas presentado ó por presentar que bajo
cualquier formar tendiese á alterar los términos, en solemne
pacto público establecidos, en que se llena hoy el servicio
de las referidas Deudas, y pidiéndo que sea conservado tal
como hoy existe, y segun es de justicia y de verdadera
conveniencia pólica. Tan claros, tan positivos, tan irre
futables son los argumentos de derecho en que los recla
mantes fundaban su peticion, que habia motivo mas que
racional para pensur que fuese escuchada con interés y
tomada en consideracion.— Pero, contra lo que era de esperar
la peticion de nuestros conacionales ha sido desatendida
hasta el punto de que, segun nuestro entender, se ha hecho
caso omiso y completa abstraccion de ella, lo cual implica,
aunque por modo tácito,una plena y paiente denegacion de
justicia; y entónces es cuando han tomado la resolucion de
acercarse á los que suscriben, que son los protectores titu
lares y los salvaguardias de sus intereses, presentando al
Cuerpo Diplomático y Consular, acreditado en esta República
una Exposicion análoga á la que dirijieron á las Honorables
Cámaras, y en la que se reproducen las razones con que
queda evidenciado su legítimo y perfecto derecho á oponerse
á reclamar, á protestar contra toda mudanza que se pretenda
introducir en el servicio de las citadas Deudas y que pueda
dañar en parte ó en todo sus fortunas, honrada y costosa
mente adquiridas, en beneficio del crédito del Estado em
pleadas y por el Estado solemnemente garantidas;—Tambien
los que suscriben han tenido que prestar oidos y no han
podido prescindir de atender las observaciones muy fundadas
de sus conacionales respecto al peligro que segun ellos les
amenaza, de que el Estado al crearse una nueva moneda
papel, haga retroactivo el efecto de la ley respectiva en cuanto
á las transacciones entre particulares anteriores á la fecha
– 91 –

de su promulgacion.—Por consecuencia los que suscriben


protestan solemnemente ante W. S. contra ambos proyectos,
es decir, contra la alteraciom en el servicio de las Deudas en
la forma en que se propone y contra la retroactividad aplicada
á los pagos por estipulaciones entre particulares y anuncian
á W. S. que hacen responsable al Gobierno de la República
de las consecuencias que surgir puedan, caso de que sean
puestos en ejecucion los referidos proyectos.—Con este
motivo los que suscriben etc.—Firmado F. G. de Andrade
Ministro Plenipotenciario del Imperio del Brasil firmado—
John C. Caldwell Ministro Residente de los Estados-Unidos
—Tiburcio Rodriguez y Muñoz Encargado de Negocios de
España—firmado M. Cenuti-id. de Italia—firmado Jacinto
Villegas—id. de la República Argentina, firmado—E. Pienet
Cónsul General y Gerente de la Legacion de Francia—firma
do Cán los Dehl—Cónsul del Imperió Aleman, firmado J.
Monroe—id. de Inglaterra, firmado A. Terber—id. de Dina
marca—firmado L. Ury—id. de los Paises Bajos firmado G.
Moller id. de Belgica—firmado A. Spungli id. de Suiza—
firmado S. Blixen—id. de Suecia y Noruega. ”
Está conforme. A. VILLEGAs.
Canciller.
Montevideo.
Honorables Representantes:
Los que suscribimos ciudadanos y estrangeros avecinda
dos esta ciudad capital de la República y tenedores de títu
los de la Deuda Pública denominadas Internas, usando del
derecho de peticion que nos acuerda la ley fundamental del
Estado, ante V. H. en el modo y forma mas conveniente,
comparecemos y decimos: Que por medio de la prensa pe
riódica, han llegado á nuestro conocimiento, los varios pro
yectos de ley que el P. E. ha creido deber someter á la deii
beracion y sancion de V. II. con el objeto de hacer desapa
recer la afliciva situacion económica, comercial y financiera
que tan rudamente pesa sobre la prosperidad y bien estar
de este hermoso país, de largo tiempo atrás.
– 92 —

Desde luego tiene nuestro mas síncero respeto, los patrió


ticos y benéficos propósitos que han guiado al P. E. en la
combinacion de los referidos proyectos, pero séanos permi
tido decirlo, entendemos que el medio adoptado, daña mas
que beneficia los intereses públicos, haciendo muy pro
blemáticos, por lo menos el resultado que con él se
busca.
A la reconocida ilustracion de V. II. no se escapa, cierta
mente, que en combinaciones de este género y con los fines
benéficos que ellos se proponen obtener, la primera de sus
bases debe ser, y es, el respeto por los pactos anteriores y
la fépública siempre empeñada en ellos, cuando son los Es
tados una de las partes obligadas.
Solo á esa condicion, es que sus palabras y sus promesas
llevan consigo la confianza y la seguridad,sin las que el con
sentimiento libre, no existe y todo reviste ese carácter de
fuerza y violencia, en los actos de los Poderes Supremos de
los Estados, que hace imposible el crédito público, haciendo
á la vez mas hondos y trascendentales los ahogos y penurias
de su Erario.
Tal es HH. SS. el defecto radical de los proyectos que
suspenden la amortizacion de las Deudas Internas y el pago
de sus intereses en la moneda establecida por las leyes
de su creacion y que determina nuestra presente reclama
cion.
Esas dos disposiciones importan una grave y flagrante
violacion de aquellas leyes, que, como V. H. sabe, suponen
contratos solemnes entre el Estado que, ofrece y promete,
para recibir; y los particulares que aceptan y dan lo que se
les pide, sobre la fé de esas promesas y la fidelidad de su
cumplimiento.
Suponen, pues, aquellas leyes obligaciones sagradas como
todas las de los contratos sinalacmáticos, reagravadas por el
carácter y posición y valor de los intereses públicos com
prometidos en el fiel cumplimiento de esos pactos.
—93—

Ese deber es igualmente obligatorio en esta República


para el Estado y los particulares, regidos con perfecta equi
dad por la Ley comun y V. H. sabe que una de sus primeras
imposiciones, es que ninguna de las partes Contratantes
pueda desligarse ni modificar en lo mas mínimo las obliga
ciones contraidas sin el consentimiento espreso de la otra,
so pena de incurrir en Ias penas severas que para ese caso
tienen establecidas.
No obstante, la verdad de esos principios de justicia, y
órden público, y la vulgaridad de su conocimiento, el P. E.
en el caso que nos ocupa, los ha puesto de lado, y creyén-
dose dispensado de respetarlos anula, por sí y ante sí las
obligaciones solemnes que el Estado, tenia contraidaspara
con los tenedores de aquellos títulos de Deuda, crea otras
nuevas que subroga en reemplazo de aquellos, sin creerse
obligado á oírnos y consultar ante nuestro consentimiento,
y olvidando que los derechos correlativos de aquellas obliga
ciones, son una propiedad de las que losposeen, garantida,
en su respeto por la ley fundamental del Estado, viene á so
licitar de V. H. la sancion de todos esos actos que importan
la mas flagrante y dañosa violacion de la fé pública, á la vez
que la seguridad de derechos y garantias individuales de
primera importancia para cuantos habitan en esta Repú
blica.
En presencia de ese hecho y poseidos de la mas síncera
confianza en la ilustracion y patriotismo de V. H., no hemos
vacilado en venir á este augusto recinto y deponer en él
nuestras únicas quejas, pidiendo para ellos la satisfaccion á
que tienen derecho.
Desde luego nos permitiremos llamar la atencion de V. H.
sobre la doctrina que parece entrañar el proccdimiento del
P. E. de que los Gobiernos no están obligados á observar
y practicar, aquellos principios de justicia y moralidad im
puestos por la legislacion de todos los paises civilizados á los
individuos que forman parte de ellos; que, esos Gobiernos
— 94 —

gozan del derecho privilegiado de poder obligar y no consi


derarse obligados, siempre que eso lo exijan las convenien
cias fiscales, ó los apuros transitorios del Erario.
A V. H. no escapa cuanto semejantes doctrinas, tienen de
falso y de perjudicial é inconveniente, sobre todo en los
tiempos actuales y en paises regidos por instituciones de la
mas pura democracia como en este pais.
Hoy los Estados no tienen sinó un solo medio de tener
crédíto; es decir: de inspirar confianza en sus promesas,
que es el deber de ser escrupuloso y severo observador de
sus obligaciones, libre y espontáneamente contraidas. Solo
así es que, en esos momentos de conflictos, ellos encuentran,
en las cajas particularas los dineros que necesitan por cuan
tiosos que sean. Toda la historia moderna confirma esa
verdad que es ya un axioma universal de bueñ Gobierno,
con que recientemente las grandes naciones han salvado su
honor, su independencia y sus prestigios de Estados pode
I'OSOS.

El P. E. separándose de él, en la confeccion de los pro


yectos de ley, sometidos á la consideracion y sancion de
V. H., contraría pues, sus mismos propósitos del momento,
haciendo desaparecer con sus disposiciones la confianza, la
seguridad que solo puede asegurarle; y para el futuro deja
grave y profundamente herido el crédio público del Es
tado.
Bajo el aspecto económico y político, ese es su resulta lo
cierto éineludible, como lo es, encarado por el de la justi
ticia el menosprecio de nuestros derechos adquiridos y la
ruina consiguiente de nuestros intereses.
De la simple lectura de los referidos proyectos se despren
de que el Poder Ejecutivo pide á V. II. la sancion de una
-

ley que imponga:


1.° El pago en papel nacionalizado de los intereses de
vengados desde la fecha de su promulgacion, por los títulos
de Deuda Pública de la Nacion y que por las leyes en vigor
deben serlo en oro sellado.
— 95 —

2º La suspension de la amortizacion establecida por esas


leyes con escepcion de las emitidas en los mercados del inte
rior y las que procedan de pactos internacionales.
La primera de esas imposiciones va á herir de tal modo,
los intereses de tenedores de Deuda Pública, que no es po
sible calcular hasta donde llegarán sus pérdidas directas é
indirectas.
Aquellas son representadas por la depreeiacion á que está
sujeta toda moneda local é inconvertible, y que, como en la
que se quiere pagar no fiene, porqué no puede tenergaran
tias ciertas de limitacion.
Conocida es la inestabilidad de valores que caracteriza
esa clase de moneda y su historia, uniforme yconstante don
de quiera que ella exisia.
Pero es la verdad que su desequilibrio con la del oro, pue
de ir hasta quedar reducida hasta poco mas de céro la deno
minada ley.
Si desgraciadamente tal sucediese, lo que no es de esperar,
pero que no es imposible, vendria á resultar para los tenedo
res de esos títulos de Deuda, la pérdida total, ó la cesacion
completa de los intereses pactados y con ella el ningun va
lor é importancia de los títulos de Deuda, en la circulacion
comercial.
Las otras están representadas por las garantias de que han
servido y continuan sirviendo aquellos títulos de Deuda
tanto en la República como fuera de ella.
Contando con la coníuuacion y permanencias de ese he
cho basado en la confianza que inspiraba la buena fe y fide
lidad con que el Gobierno de la fepública, cumplió siempre
sus compromisos en dinero para con sus acreedores internos
y externos, lostenedores de Deuda Pública no vacilaron en
intervenir con considerables capitales en su adquisicion y
comprometer sus fortunas, su crédito y su honra en las
diversas y multiplicadas transacciones á que los indujo
aquella confianza. "
– 96 –

No podia ser de otro modo.


Las leyes que crearon las diversas deudas públicas de la
República, dicen clara y terminantemente que la Nacion se
obliga á pagarles en oro sellado por el valor que le asigna la
ley que fija su tipo; y para el efecto—para elpago del capi
tal y sus intereses—se establecieron rentas especiales cuya
recaudacien se hacia en la misma clase de moneda, y se re
mitia directamente á la Junta de Crédito Público, encargada
tambien por la ley de realizar aquellos pagos.
Tantas y tan solemnes garantias acumuladas sobre esas
deudas justifican pues la confianza que se depositaba en el
flel cumplimiento de obligaciones que representaban la buena
fé y la seguridad, que presidió á las múltiples transacciones
de que esos títulos han sido objetos.
Con ellas á la vista no era permitido suponer que vendría
un dia, en que el Estado representado por sus primeras au
toridades declararía solemnemente que no cumplia tan
sagradas obligaciones: que ello era incompatible con las exi
jencias de su existencia y de su crédito: que dictando leyes
derogatorias de aquellas con efecto retroactivo anularia el
valor de las obligaciones antes contraidas, aniquilando para
siempre el crédito público del Estado por una bancarrota
injustificable.
Si todas esas consecuencias trae, forzosa é inevitable la
la imposicion de la nueva moneda con que sepretende pagar
los intereses de la Deuda Pública, mo son de menor fuerza y
trascendencia las referentes á la suspension de la amortiza
cion de las Deudas Internas y especialmente de las que tienen
rentas afectas á ese objeto, desde que esa amortizacion fué
parte integrante y esencial del contrato, y que, sin ella,
habrían cambiado por lo menos todas las demás condiciones.
Es la misma violacion de la fé pública realizada por la
fuerza con que se quieren imponer la ruptura de pactos tan
solemnes y sagrados como los que aquellos títulos llevan en
– 97 –

El valor de los créditos contra los Estados sabe V. H. que


en todos los mercados, es estimado por los intereses que
devengan y el fondo de amortizacion que fija el tiempo ó tér
mino para su reembolso.
Eliminar esa amortizacion, trocar en perpéuo un prés
tamo temporal átérmino y eso sin que sea la obra de nuevos
convenios entre el deudor y el acreedor, es innovar radical
mente el contrato existente dando al acreedor justos motivos "y
de alarmay desconfianza.
De ahí la disminucion de su demanda y la consiguiente
depreciacion del título que representa la obligacion cuando
el hecho tiene lugar.
Son pues esos dos hechos especialmente á que se contrae
nuestra reclamacion, con los dos se rompe la fé de los pactos
y se falta á sus estipulaciones, dejando en el mas sério y
trascendental descubierto compromisos é intereses valiosos,
menospreciando derechos legítimos que salvaguardan y ga
ranten las leyes fundamentales y reglamentarias de la Repú
blica.
El título de Deuda Pública en nuestro poder constituye un
pacto con el Estado que este tiene la obligacion de cumplir
con el mismo rigor y fidelidad que losparticulares. La ley
comun, que en la República goza de perfecta igualdad de
aplicacion, asi lo tiene dispuesto y la ley fundamental del
Estado nos garante respecto de ese derecho como antes
dijímos.
En virtud, pues, de todo lo espuesto, supl icamos á V. H.
quiera negar su soberana sancion á las alteraciones que el
P. E. propone en la ley que creó las deudas Internas, conser
vándolas tal como exisen y es de justicia y verdadera con
veniencia pública. — Es cópia conforme. — L. Bardino,
Vice-Cónsul.
– 98 –

Ministerio de Relaciones
Exteriores.
Buenos Aires, Marzo 24 de 1875.
Señor Encargado:
He recibido y puesto en conocimiento de S. E. el Señor
Presidente de la República la nota de S.S. de fecha 22 del
corriente, dando cuenta de la actitud asumida por S. S.
conjuntamente con el Cuerpo Diplomático, residente en esa
ciudad, apropósito de la ley sancionada por las Cámaras
Orientales mandando hacer una emision de papel moneda
de curso forzoso para convertir diversas deudas públicas
garantidas por la Nacion.
Se han recibido así mismo los documentos que S. S.
adjunta en cópia, entre los que se halla la protesta que el
Cuerpo Diplomático ha creido de su derecho dirijir al Gobier
no de esa República.
Ante todo, en un asunto de tanta gravedad y trascendencia,
habria sido de desear que S.S. aprovechase de la facilidad
que ofrece el telégrafo para conocer instantáneamente la
opinion de su Gobierno, y ajustará ella sus actos, á fin de
evitar que, como sucede en el caso presente, me vea en la
necesidad de manifestar á su S.S. la disconformidad del
Gobierno Argentino con las opiniones y procederes del Cuerpo
Diplomático, en que S.S. ha tomado parte.
Este Gobierno considera que no hay derecho en el repre
sentante de una Nacion estranjera para inmiscuirse en la
legislacion del país cerca del que está acreditado, limitándo
se sus facultades á salvaguardar los derechos de su Gobierno
en las relaciones con el país donde reside, vigilando el
cumplimiento de los tratados públicos y prestando á sus
connacionales la proteccion que la ley de las. naciones les
acuerda. Un Estado es soberano á condicion de que ningun
poder estraño de la tierra tenga la facultad de limitar su
accion dentro de la esfera de su régimen interno, y toda
tentativa en otro sentido es un verdadero ataque á su sobe
rania é independencia.
– 99 —

Así, por contrarios y repugnantes que parezcan al criterio


de las demás naciones, las reglas que adopte otra para su
Gobierno propio, no podrian ser modificadas por los Estados
estrangeros, á menos que se hallase afectadas por ellas la
seguridad ó los derechos soberanos de esos Estados. Pro
ceder de otra manera sería ejercer una verdadera inter
vencion en los negocios internos del Gobierno del país,
contra todas las reglas y principios en que se basa el derecho
internacional en garantía de la perfecta igualdad que debe
existir entre las naciones independientes.
En virtud de estos principios reconocidos por todos los
publicistas y sancionados por la práctica universal de las na
ciones, el Gobierno Argentino no puede aprobar la partici
pacion que S.S. ha tomado en la protesta del cuerpo Diplo
mático; éinvito, por el contrario, á S.S. á que se aparte del
camino seguido por sus cólegas, absteniéndose hasta nuevas
instrucciones de ejercitar ningun acto en nombre de este
Gobierno, respecto de la cuestion que motiva esta nota.
La con lucta de S. S. es esplicable sinembargo en medio
de la agitacion pública que aquella sancion Legislativa pro
dujo en esa ciudad y que llegó hasta hacer olvidar los prin
cipios que rigen en la materia á los miembros del cuerpo
Diplomático: no niego que tal vez esta medida puede en
trañar graves peligros para la paz y tranquilidad de
esa República ó irrogar enormes perjuicios á la fortuna
privada de sus habitantes; pero insisto en creer que tales
hechos no autorizan la protesta de que ha mandado S. S.
cópia a este Ministerio y que los Diplomatas residentes en
esa capital han procedido de una manera inusitada reunién
dose en cuerpo para hacerprotestas colectivas, cuando esta
práctica solo puede ser aplicable cuando se trata de tomar
resoluciones relativas al ceremonial y reglas de la etiqueta,
ó en circunstancias mui exepcionales en que se halle
comprometida la existencia misma del derecho de las
naciones. Cada
Ministro ó agente de una Nacion estran
– 100 –

gera, se entiende directamente con el Gobíerno ante el


cual está acreditado y no hay personeria que pueda ser
aceptable en conjunto. En aquel carác er S. S. está auto
rizado para atenderá los ciudadanos argentinos que se
acojieran á la proteccion de la República Argentina, dedu
ciendo en oportunidad las reclamaciones que los casos
ocurrentes exijan.
Dejando así manífestada á S. S. cual es la línea de com
ducta que debe seguirse en esta delicada materia, y espe
rando que S. S. ajustará á ella sus actos en adelante,
me es satisfactorio saludarle con mi dístinguida considera
cion. -

PEDRo ANTONIO PARDO.

A S.S. el Sr. Encargado de Negocios Argentino en


Montevideo, Don Jacinto Villegas.

Legacion Argentina en la República


Oriental del Uruguay.
Montevideo, Marzo 27 de 1875.
Señor Ministro :

He tenido el honor de recibir hoy, la nota que W. E. se ha


servido dirijirme con fecha 24 del corriente en respuesta á
la de esta Legacion de 22 del mismo que adjuntaba la colec
tiva del Cuerpo Díplomático al Gobierno Oriental con la
representacion á las Cámaras, y la particulará esta Legacion
de los ciudadanos argentinos que se consideraban despojados
de sus capitales y desatendidos en justicia por la ley que
estaba á dictarse, sobre deudas públicas del Estado.
Impuesto de su contenido, cúmpleme manifestar que
ajustaré los procederes de la Legacion, á las opiniones del
Gobierno y á las instrucciones recibidas para este caso y los
análogos, dejando ya cumplida la de hacerlas conocer á este
señor Ministro de Relaciones Esteriores, á quien he mani
– 101 –

festado que puede dar por retirada la firma del Represen


tante del Gobierno Argentino en la nota colectiva.
Dios guarde á W. E.
JACINTO VILLEGAs.
Al Eacmo. Sr. Ministro de Relaciones Esteriores Dr. D.
Pedro A. Pardo.

CIRCULAR

Ministerio de Relaciones
Exteriores.
Buenos Aires, Abril 2 de 1875.
Señor Ministro :
Por el impreso que adjunto á V. E. se instruirá de la
actitud asumida por el Cuerpo Diplomático y Consular acre
ditado cerca del Gobierno Oriental, con motivo de un
proyecto de ley, de órden económico, que se discutia en las
Cámaras Orientales, actitud á la que concurrió nuestro
Encargado de Negocios, firmando la protesta.
La premura del tiempo tal vez impidió al Señor Villegas,
consultarme sobre este asunto que reputo grave, así es que
no tuve de él mas conocimiento que la protesta misma, que
me he apresurado á desautorizar en lo que á nosotros toca,
desaprobándola, y ordenando al Señor Encargado de Nego
cios, lo haga saber así al Gobierno Oriental.
Seria inoficioso enumerar las razones que aconsejaron al
Gobierno este proceder que sienta precedentes para lo futu
ro, en prevision de trascedentales complicaciones; y deján
dolas á la ilustracion de W. E., me limito á adjuntarle copia
de la nota, dirijida con este motivo al Señor Villegas, en que
brevemente se enuncian algunas de aquellas.
Reitero áW. E. las seguridades de mi alta estima.
PEDRO ANTONIO PARDo.

A S. E. el Señor Ministro Argentino en..............


– 102 –

GOnsulta del Cónsul General en Montevideo sobre jurisdiccion


COn Sular.

Montevideo, Mayo 23 de 1874.


A S. E. el Señor Ministro de Relaciones Eacteriores de
la República Argentina Dr. Don Carlos Tejedor.
Señor Ministro:
No considerándome autorizado para resolver la propuesta
que hace el Señor Vice Cónsul Silva en la nota que adjunto
en cópia autorizada, tengo el honor de someter el punto á la
resolucion de W. E. áquien
Dios guarde muchos años.
JACINTo VILLEGAs.

COPIA.

Vice-Consulado Argentino.

Colonia, Mayo 20 de 1874.

Al Sr. D. Jacinto Villegas, Cónsul General de la Repú


blica Argentina.
Señor Cónsul :
Consta al infrascrito por diferentes personas á quienes
debo entero crédito, si bien no es por un carácter oficial,
que en la costa de este Departamento hasta Palmira, vienen
buques con bandera Argentina á cargar piedra y arena y
ninguno de ellos se despacha por este Vice-Consulado.
Como no estoy autorizado para salir fuera de mi juris
diccion y encontrándose que désde la barra de San Juan,
Martin Chico, Conchilla, Carmelo y Palmira no hay Agente
Consular y la cantidad de buques que van á esas costas, es
considerable, eludiendo el venirá esta Oficina á despacharse,
solicito de S.S. la autorizacion competente para nombrar
un empleado, ya sea bajo su dependencia ó la de este Vice
Consulado para el cobro de los emolumentos Consulares.
– 103 –

Aprovecho esta ocasion para reiterar á S.S. las segurida


des de mí respeto y distingüida consideracion.
(Firmado)—MANUEL SILVA.
Está conforme— L. Bardino.

Ministerio de Relaciones
Esteriores.
BuenosAires, Mayo 26 de 1874.
Señor Cónsul General:

Recibí la nota fecha 23 del corriente á que S.S. adjunta


copia de la que le ha dirijido el Vice-Cónsul de la República
en Colonia, sobre los buques argentinos que eluden el des
pacho en su oficina. En respuesta digo á S. S. que la ju
risdiccion consular no está circunscripta por la ciudad en
que se reside, sinó por los límites de la jurisdiccion admi-
nistrativa,—pudiendo S.S. resolver en este sentido la con
sulta del Sr. Vice-Cónsul.
Dios guarde á S. S. muchos años.
C. TEJEDoR.
A S.S. el Sr. Cónsul General Argentino en la República
Oriental del Uruguay, D. Jacinto Villegas.

Muevos informes del Gobierno de Entre-Rios sobre denuncias


del Vice-Consul 0riental en Concordia,
Ministerio de Relaciones Exteriores
de la República Argentina.
Buenos Aires, Diciembre 24 de 1874.
Señor Gobernador:
Tengo el honor de poner en conocimiento de V. E. que,
impuesto de la nota fecha 11 del corriente é informe adjun-,
to sobre los hechos denunciados por el Vice-Cónsul Nieves
Rollano, dirijí la que en cópia acompaño al Cónsul Gene
ral Argentino en Montevideo. ..

En vista de estos antecedentes, pido áV. E. tenga á


bien ordenar se hagan las ampliaciones que juzgue con
– 104 –

venientes, agregando al mismo tiempo cualquier detalle ó


documento que, agregado á ya recibidos, manifieste
mas evidentemente la inaptitud del Sr. Rollano, para de
sempeñar el puesto consular que ocupa.
Este Ministerio no pone en duda la verdad de lo espues
to, pero ella pudiera ser cuestionada por el Gobierno
Oriental, y por lo tanto, desea estar munido de pruebas
que justifiquen plenamente la casacion del exeqnatur, en
caso de no resolver dicho Gobieruo como se le indica al
final de la nola adjunta.
Dios guarde á V. E.
PEDRo ANToNio PARDo.
de 1875,
Uruguay, Febrero 4
Pase con oficio al Gefe Político de Concordia, á los
objetos espuestos en la precedente comunicacion del Exmo
Señor Ministro de Relaciones Exteriores.
FERREIRA.

A S. E. el Sr. Gobernador de Entre-Rios, Dr. D, Leo


nida Echagúe.

Concordia, Abril 24 de 1875.

A S. S. Señor Ministro General de Gobierno Dr. D.


Juan B. Lerreyra. -

Atenciones urgentes del servicio, impidieron al infras


cripto dar cumplimiento al Decreto de S. S. fecha 4 de
Febrero, recaido cn la nota que el Exmo. Señor Ministro
de Relaciones Exteriores, dirijió al Exmo Señor Goberna
dor de la Provincia el 24 de Diciembre ppdo. Cumplo hoy
con lo que en ella se requiere.
Como el Señor Vice-Cónsul no precisa cuales hayan
sido los abusos de autoridad, así como los ultrajes y ofen
sas á su carácter oficial, á él corresponderia en tal caso
— 105 —

determinarlos y evidenciarlos, pues no basta establecerlos


en los términos generales con que lo hace para deprimir y
concitar prevenciones á esta autoridad.
Licenciadas las milicias Provinciales á fines de Diciem
bre último, y habiéndose ausentado de esta ciudad el ca
pitan Magariños, no es posible remitir su declaracion de
haber prestado sus servicios voluntariamente, como ayu
dante del infrascripto en la última rebelion.
En cuanto á los demás individuos de ncaionalidad
Oriental, relacionados en el informe de esta Gefatura fecha
2 de Diciembre, nada mas hay que agregar á lo entónces
espuesto.
El Señor Vice-Cónsul no solo ha espedido papeletas de
nacionalidad Oriental á individuos Argentinos, poco cono
cidos, como Pedro Zapata (Santa-Fecino,) á los correnti
nos Portan Correa, Gerónimo Barriosy otros, sino que no
trepidó en otorgarlas á Fortunato Barteló, Antonio Parera
y Ladislao Garcia, nacidos y criados en esta misma
ciudad.
El tono apasionado é inconveniente de dicho señor y la
facilidad en admitir relatos inverosímiles, para hacer apa
recer á las autoridades de este Departamento, consultando
todos los derechos y garantias individuales, han producido
un completo divorcio, qué jamás se sintió con los demás
vice-cónsnles y ajentes consulares reconocidos en esta
Ciudad, creando así una situacion insostenible.
Dios guarde á S. S.
Aquileo Gonzalez.
Uruguay, Abril 28 de 1875.
Devuélvase con oficio al Ministerio de Relaciones Exte
riores.
FERREIRA.
CEIIILE

cUEsTION DE "LIMITEs

El Ministro Plenipotenciario en Chile, al Ministro de


Relaciones Exteriores de la República Argentina.

Legacion Argentina
en Chile.

Santiago, Abril 14 de 1874


Señor Ministro:
Tengo el honor de remitirá W. E., cópia de la nota que
con fecha 9 del corriente mes me ha dirigido el Sr. Ministro
de Relaciones Esteriores de esta República, en contestacion
á la mia de 1.º del mismo, pidiéndole esplicaciones sobre
los rumores que circulaban de haber sido ocupado por fuer
zas chilenas el puerto de Santa Cruz.
Dios guarde á W. E.
FELIX FRIAS.

A S. E. el Sr. Dr. D. Cárlos Tejedor, Ministro de Rela


ciones Esteriores de la República Argentina.

El Enviado Estraordinario y Ministro Plenipotenciario


de la República Argentina al Ministro de Relaciones
Exteriores de Chile.
CÓPIA
Legaeion Argentina.
Santiago, abril 1º de 1874.
Señor Ministro:
Los diarios de Buenos Aires dieron á principios de Marzo
próximo pasado la noticia de que el puerto de Santa Cruz
– 108 –

habia sido ocupado por fuerzas de esta República, si bien no


tardaron en manifestar al público la opinion de que ella ca
recia de fundamento.
Un telégrama de aquella ciudad recibido en esta el 25 del
mismo mes, ha hecho saber, sin embargo, que esa noticia
ha vuelto á circular allí.
Los informes que esta Legacion ha recibido me hacen ver
que el Gobernador de Punta-Arenas partió en efecto para
aquel puerto del Atlántico, y que á mediados del mes pasado
aun no habia regresado.
A fin de desvanecer la penosa impresion, que ha debido
producir en mi pais y en mi Gobierno una noticia tan alar
mante, me dirijo á W. E. para rogarle se sirva darme alguna
esplicacion relativamente al objeto del viaje del Gobernador
de Punta-Arenas, esperando que la respuesta de W. E. servi
rá para tranquilizar los ánimos, y para persuadirles que no
sufrirán perturbacion alguna las relaciones amistosas que
cultivan Chile y la República Argentina.
Me es grato aprovechar esta ocasion para reiterar á W. E.
las seguridades de la distinguida consideracion con que tengo
el honor de ser de W. E.
Atento y seguro servidor
Firmado FELIX FRIAS.
Esta conforme MIGUEL GoyeNA.
Secretario de la Legacion.
A S. E. el Señor D. Adolfo Ibañez, Ministro de Rela
cuones Eacteriores de Chile.

El Ministro de Relaciones Esteriores de Chile al Enviado


Estraordinario y Ministro Plenipotenciario de la Re
publica Argentina.
República de Chile, Ministerio
de Relaciones Esteriores. "
Santiago, abril 9 de 1874
Señor:
He tenido el honor de recibir la nota de W. S. de 1.º del
que rige, en la que refiriéndose á telégramas trasmitidos
— 109 –

desde Buenos Aires y á otros informes, espresa W. S. estar


en su conocimiento que el Gobernador de Magallanes partió
para el puerto de Santa Cruz, y en consecuencia me pide
W. S. que le dé alguna esplicacion relativamente al objeto de
este viaje, esperando que mi respuesta servirá para tranqui
zar los ánimos y para persuadirles que no sufrirán pertur
bacion alguna las relaciones amistosas que cultivan Chile y
la República Argentina.
En contestacion me es satisfactorio decir á W. S. que mi
Gobierno, en prevision de las erradas apreciaciones que pu
dieran hacerse del viaje realizado por el Abtao al puerto de
Santa Cruz, dirigió con fecha 26 de marzo último al Ministro
Plenipotenciario de Chile en el Plata el siguiente telégrama:
«Por telégramas de esa ciudad se anuncia que allí se ha
recibido la noticia de que autoridades Chilenas han ocupado
el puerto de Santa Cruz. Puede W. S. contestará las pregun
tas que es natural le haga ese gobierno que tal noticia es
inexacta, pues el Abtao ha ido á aquel punto con el mismo
objeto que allí estuvo antes la Covadonga y que fué el de
practicar meros reconocimientos. El Abtao lleva tambien
por mision cerciorarse de si es efectivo que fuerzas argenti
nas á bordo del Chubut tomaron posesion solemne de ese
mismo punto, y protestar contra ese acto que altera el statu
quo que mi Gobierno está decidido á respetar siempre que
sea jgualmente respetado por el de esa República. »
Despues de lo que contiene el anterior telégrama, solo
tengo que agregar que las espediciones de reconocimiento y
estudio del puerto de Santa Cruz ordenadas por mi Gobierno
tienen la natural esplicacion de que discutiéndose nuestros
derechos á la Patagonia y mo siendo del todo imposible el
arribará una transaccionamistosa, es indispensable conocer
de antemano, con más ó mémos exactitud la importancia y
valor de los territorios en litijio á fin de apreciar debidamente
las propuestas que con tal objeto pudíeran hacerse por uno
ó por otro Gobierno.
– 110 –

En cuanto al segundo propósito que tambien llevaba la


espedicion del Abtao, he sabido, por las comunicaciones
recibidas recientemente del Gobernador de Magallanes, que
en efecto el vapor Chubut de la marina argentina estuvo á
fines del año anterior en el mismo puerto de Santa Cruz y
esta circunstanica obliga tambien á mi gobierno á pedir á
V. S. una esplicacion acerca del objeto y propósitos de ese
viaje.
Esta esplicacion es tanto mas necesaria cuanto que con fe
cha 23 de junio del año pasado de 1873 la Legacion chilena
en el Plata al protestar contra algunas de las determinaciones
tomadas por el Gobierno argentino con relacion al territorio
patagónico, espresó al final de la comunicacion respectiva
«que mi Gobierno no consentiria acto alguno que amengüe
la soberanía en toda la estension de los territorios de que se
encuentra en actual y pacífica posesion y que tienen su límite
matural en el rio Santa Cruz.» Y el Sr. Ministro de Relacio
nes Esteriores de la República Argentina en su contestacion
del 2de julio, no hizo á la declaracion precedente observacion
alguna, limitándose á espresar que la llevaria oportunamente
al conocimiento del Congreso, lo cual importaba para migo
bierno el tácito reconocimiento de su derecho para formu
larla.
En la persuasion de que el gobierno argentino tan intere
sado como el de Chile en que no se alteren las buenas
relaciones que entre ellos existen, especialmente en los mo
mentos actuales en que agotada ya la discuscion, es natural
que pronto se arribe á la solucion pacífica de las dificultades
pendientes, confio en que las esplicaciones que á este res
pecto solicito de W. S. serán tan satisfactorias cual conviene
á los intereses de las dos Repüblicas.
Aprovecho además esta oportunidad para reiterará V. S.
las insinuaciones que en repetidas ocasiones he tenido el ho
nor de dirigirle á fin de que cuanto antes procedamos al
nombramiento del Arbitro que con arreglo al tratado de 1856
– 111 -

ha de dirimir el litigio, único medio que por ahora se pre


senta, no solo para ese esencial objeto, sino tambien para
evitar las funestas consecuencias que pueden sobrevenir con
motivo de incidentes que mal apreciados ó erróneamente in
terpretados pueden conducirnos á dolorosos confiictos. El
nombramiento del Arbitro, por lo demás, no seria obstáculo
para que en cualquiera parte del juicio pueda procederse á la
celebracion de un arreglo amistoso que seria sin duda el me
dio mas propio de terminar la cuestion, atendidos los ante
cedentes históricos de los dospaises, y los altos fines que
ambos están llamados á realizar.
Debo tambien hacer presente á W. S. que en concepto de
mi Gobierno la situacion jurídica de las dos Repúblicas crea
da por el tratado de 1856, con relacion al presente litigio, no
puede considerarse alterada ni modificada por medidas ó dis
posiciones posteriores a ese tratado, el cual en todo caso ha
brá de ser la lei á que los contratantes tienen que sujetarse.
Con sentimientos de elevada consideracion me suscribo de
W. S. atento y seguro servidor
Firmado ADoLFo IBAÑEz
Esta conforme MIGUEL Goy ENA
Secretario de la Legacion

El Ministro Plenipotenciario en Chile, al Ministro de


Relaciones Esteriores de la Republica Argentina.
Legacion Argentina

Santiago, Mayo 26 de 1874.


Señor Ministro:
Tengo el honor de enviará W. E. copia de la nota que he
dirigido al Sr. Ministro de Relaciones Esteriores de Chile,
sobre los hechos ocurridos en el puerto de Santa Cruz, en
cumplimiento de la órden que W. E. se sirvió trasmitirme
por telégrama de fecha 18 del mes corriente.
Dios guarde áV. E.
FELIX FRIAS.
A S. E. el Sr. Dr. D. Cárlos Tejedor, Ministro de Re
laciones Esteriores de la República Argentina.
– 112 –

El Enviado Estraordinario y Ministro Plenipotenciario


de la Republica, Argentina al Ministro de Relaciones
Esteriores de Chile.
CÓPIA
Legacion Argentina.
Santiago, Mayo 21 de 1874.
Señor Ministro:
Despues que tuve el honor de recibir la nota fecha 9 del
mes pasado, en que W. E. se sirvió darme algunas esplica
ciones acerca de las noticias que en el Rio de la Plata círcu
laron no ha mucho, anunciando la ocupacion por las autori
dades chilenas del puerto de Santa Cruz en las costas
patagónicas, han aparecido nuevos motivos para inspirarme
alarmas, que es de desear se vean cuanto antes desvane
-

cidas.
Esta Legacion ha sido informada que el Gobernador de
Punta-Arenas bajo cuyas órdenes se realizóá fines de Febrero
último la espedicion al rio Santa Cruz, despues de declarar
al capitan argentino de ese puerto que iba á tomar posesion
de él en nombre del Gobierno chileno, hizo construir una
casa de madera á poca distancia de la habitada por el mismo
capitan y dejó en ella los hombres conducidos á bordo del
Abtao y una bandera chilena con el asta en que debia enar -

bolarse.
He sabido tambien que, despues de haber esplorado dicho
rio y estudiado la topografía del terreno, se hizo el inventa
rio del establecimiento perteneciente al ciudadano francés
M. Ernesto Rouquaud, construido allí en virtud de una con
cesion del Gobierno argentino;y,por fin, que el oficial en
cargado por el mismo gobierno de guardar ese punto de la
costa patagónica fué llevado á Punta-Arenas a bordo del bu
que de guerra chileno.
Como W. E. me ha asegurado en su nota arriba citada, que
el viaje de este buque no tuvo mas objeto que-el de un mero
reconocimiento, yo debo creer que todos esos actos, en que
se revela la intencion de tomar posesion de aquel paraje, han
— 113 —

sido ejecutados por un empleado subalterno sin la autoriza


cion necesaria; y espero que su conducta será desaprobada
por el Gobierno de W. E.
Urge tanto mas, á mi juicio, que así se haga, cuanto que
los diarios de este pais, han referido en sus detalles princi
pales aquel suceso, copiándolo de la prensa de Buenos Aires,
sin que nadie lo haya desmentido.
Léjos de eso, en estos últimos dias, LA REPúBLICA y EL
FERRo-CARRIL insertaron un telégrama de Valparaiso en que
se decia que la corbeta Chacabuco llevaria la fuerza sufi
ciente para aumentar en cien hombres la guarnicion de las
tierras magallánicas, y EL MERCURio del 15 agregaba:
«Esta fuerza se repartirá entre Punta-Arenas, Santa Cruz y
puerto Gallegos.»
Este diario y LA PATRIA en sus números del 18 han repe
tido la misma noticia, diciendo que la tropa de artilleria de
marina embarcada en la Chacabuco iba á cubrir la guarni
cion de aquellos puntos.
He sabido, además, que persona, á la que debo suponer
bien informada, ha escrito de Punta-Arenas con fecha 22del
mes pasado, avisando que al dia siguiente partia el Abtao
para Santa Cruz, con el objeto de estorbar la entrada de este
puerto á todo buque argentino.
El Gobierno argentino ha comprendido que la discusion
sobre los límites de las dos Repúblicas estaria exenta de todo
peligro para sus amistosas relaciones, con tal que ninguna
de ellas avanzara del punto que ocupaba al iniciarse; y sabe
V. E. que mi Gobierno, guiado por un espíritu de modera
cion, al que no se ha hecho la debida justicia, se ha limitado
á mantener la posesion de Santa Cruz, sin dar un paso ade
lante; apesar de que el de W. E. declaró en el primer docu
mento, en el primer acto con que se abrió este debate, que
Chile no abrigaba el propósito de estorbar la jurisdiccion de
la República Argentina en las costas del Atlántico.
V. E. ha sostenido, es verdad, mas tarde, que no habia
R. E. 8
– 114 —

obligacion por parte de Chile de cumplir tal compromiso,


desde que la República Argentina habia quebrantado por la
suya el statu quo convenido.
Es evidente que no ha podido tener lugar tal violacion en
un territorio, en que ésta ejercia una jurisdiccion legítima,
segun W. E. mismo.
¿Cuál hecho puede citarse, por otra parte, en apoyo de tal
aserto, despues de la protesta del señor Blest Gana de 20 de
agosto de 1872?¿Será acaso el reglamento dictado para la
ejecucion de la ley, que permitió la estraccion del huano de
la costa patagónica? ¿Será el único permiso concedido des
pues de esta fecha para cargarlo al Sur del rio Santa Cruz?
Me será permitido repetirlo, señor Ministro: la República
Argentina no ha hecho mas que conservar la posesion deSan
ta Cruz, apesar de que, en vísta del ejemplo ofrecido por la
de Chile en igual caso, no era lícito pedirle que suspendiera
el cumplimiento de providencias emanadas de los supremos
poderes del Estado, en un territorie que jamás se le habia
disputado. Entre tanto, las protestas de esta Legacion relati
vas al faro del Cabo de las Vírgenes y á la espedicion á la
Tierra del Fuego, muestran de que manera llenó Chile la
obligacion que se impuso en la nota de W. E. del 28 de ju
nio de 1872 de no avanzar de Punta Arenas.
No contento el Gobierno de W. E. con declarar, como lo
ha hecho, que se opondrá á que la República Argentina es
tienda su jurisdiccion al Sur del rio Santa Cruz ¿pretende
ria acaso que ella abandonase esa posesion, que se retirase
de la márgen derecha de ese rio, que está ocupando y que es
la única habitada? ¿Pretenderia levantar la bandera chilena
en el lugar en que ha estado enarbolada la argentin COII1O
lo he dicho á W. E. en mi nota de Diciembre de 1872, y
donde no ha mucho fué saludada por un buque argentino,
dejando á su cuidado al oficial que parece haber desertado su
puesto?
Me cuesta creerlo, señor Ministro; y confio en que no me
– 115 —

recerá la aprobacion del Gobierno de Chile la conducta del


Gobernador de Punta-Arenas, que hizo construir á princi
pios del año pasado en el Rio Gallegos la casa que hoy está
habitada allí, como acaba de hacer construir en Santa Cruz
la que antes mencioné, con miras que no pueden ocultarse
á la penetracion de W. E.; pues sabe W. E. que hace tres
años á que el mismo señor D. Oscar Viel manifestó el pensa
miento de tomar posesion de este punto del Atlántico y pidió
un buque con el fin de realizarlo.
V. E. está, sín duda, persuadido del deber que cumple á
los dos paises de abstenerse de tôda medida agresiva, cuando
están examinando pacífica y amistosamente sus derechos,
mientras la discusion está pendiente.
Luego que haya ella terminado, si el acuerdo no es posi
ble, llegará el momento de averiguar, como ántes de ahora
he tenido el honor de espresarlo áW. E., en que términos y
en que límites pueda pactarse el arbitraje á que W. E. dá
tanto precio, sin advertir que él no bastaria para alejar los
peligros presentes; puesto que ellos no tienen su orígen en la
manifestacion de los títulos, ni en la discusion de los dere
chos respectivos, que podria prolongarse sin el menor mal;
sino en la manera de entender la posesion actual: cuestion
que mi Gobierno no tendria inconveníente en someter desde
luego al fallo de un juez árbitro.
Al terminar esta comunicacion, me es grato esperar que
la contestacion de W. E. disipará temores, que no carecen de
fundamento; y que las costas de la Patagonia Oriental no
serán teatro de injustificables agresiones. Deseo vivamente
que las palabras de W. E. hagan ver el error en que incur
ren los que suponen al Gobierno de Chile decidido á ocupar
el rio Santa Cruz, y á poner obstáculo á la jurisdiccion ejer
cida en sus márgenes por la República Argentina; hecho que
haria imposible todo arbitraje y pondria término á las rela
ciones diplomáticas que cultivan los dos paises.
Aprovecho esta nueva ocasion para reiterar áW. E. la es
– 116 —

presion de la alta y distinguida consideracion, con que tengo


el honor de ser de W. E.
Atento y Seguro Servidor
FELIX FRIAs.
Está conforme: MiGUEL Goy ENA
Secretario de la Legacion
A S. E. el Sr. D. Ado"fo Ibañez, Ministro de Relaciones
Exteriores de la Rpública de Chile.
El Ministro Plenipotenciario en Chile, al Ministro de
Relaciones Esteriores de la Republica Argentina.
Legacion Argentina en Chile.
Santiago, Julio 7 de 1874.
Señor Ministro:
Tengo el honor de poner en manos de W. E. la adjunta
copia de la nota que me ha dirijido el Sr. Ministro de Rela
ciones Esteriores de Chile, con fecha 20 de Junio ppdo., en
contestacion de la mia del 21 del mes anterior, pidiéndole
muevas esplicaciones acerca de los hechos ocurridos en San
ta Cruz.
Dios guarde á W. E.
FELIX FRIAS.
A S. E. el Sr. Dr. D. Cárlos Tejedor, Ministro de Re.
laciones Esteriores de la República Argentina.
El Ministro de Relaciones Esteriores de Chile al Envia
do Estraordinario y Ministro Plenipotenciario de la
Republica Argentina.
República de Chile, Ministerio de
Relaciones Eteriores.
Santiago, Junio 20 de 1874.
Señor:
He tenido el honor de recibir la nota de W. S. de 21 de
Mayo próximo pasado.
En ella se sirve W. S. pedirme esplicaciones acerca de los
hechos siguientes:
Que el Gobernador de Punta-Arenas bajo cuyas órdenes
se realizó á fines de Febrero último la espedicion al rio San
— 117 –

ta Cruz habia declarado al Capítaa Argentino de ese puerto


que iba á tomar posesion de él en nombre del Gobierno chi
leno: que el mismo Gobernador hizo construir una casa de
madera á poca distancia de la habitada por el dicho Capitan
y dejó en ella á los hombres conducidos á bordo del Abtao
y una bandera chilena con el asta en que debia enarbolarse:
que despues de haber esplorado el rio y estudiado la topogra
fía del terreno se hizo el inventario del establecimiento per
teneciente al ciudadano francés don Ernesto Rouquaud; y
que por fin el oficial encargado por el Gobierno de W. S. de
guardar ese punto de la costa patagónica fuéllevado á Pun
ta-Arenas á bordo del buque de guerra chileno.
Agrega W. S. ademas que los diarios de Valparaiso y San
tiago han dado varias noticias respecto á la ocupacion de
Santa Cruz por el Gobierno de Chile, y que una persona fi
dedigna ha escrito de Pinta-Arenas avisando que el Abtao
partia para aquel lugar con el objeto de estorbar la entrada
de ese puerto á todo buque argentino.
Al contestará V. S. debo ante todo manifestarle que no
ha dejado de causar estrañeza á mi Gobierno el que W. S.
pida nuevas esplicaciones despues de las que sobre el mismo
asunto tuve la honra de darle en mi nota de 9 de Abril, con
testando á la de esa Legacion de 1.º del mismo mes. En
ella trascribíá V. S. el telegrama que poco ántes habia diri
jido el Ministro Plenipotenciario de Chile en el Plata y en el
que se indicaban los únicos propósitos de la espedicion del
Abtto. Ese telegrama y esas esplicaciones tambien se co
municaron al señor Ministro de Relaciones Esteriores de la
República Argentina, y ellas le parecieron tan satisfactorias
que, segun lo habrá visto V. S. en el oficio que dirijió á la
Legacion chilema el 27 de Abril y que se rejistra en la páji
na 268 del Anexo á la Memoria de su Departamento en el
presente año, fueron en gran parte causa determinante para
inducirle á aceptar el arbitraje á que en tantas veces le ha
bia invitado mi Gobierno para la solucion de las cuestiones
pendientes sobre límites.
– 118 –

En mi oficio aludido de 9 de Abril dije á W. S. que la es


pedicion del Abtao no habia tenido por objeto tomar pose
sion del río Santa Cruz, y ahora lo repito, advirtiendo ade
mas que tal acto no tendria signíficacion, ni importancia al
guna, desde que el Gobierno de Chile, ademas de la posesion
legal ó civil en que cree encontrarse de todo el territorió
cuestionado de la Patagonia, ocupa actual y efectivamente,
desde el año de 1843, todo el que se estiende al Sur de los
Estrechos de Magallanes y al Norte hasta el mísmo rio Santa
Cruz. Así lo significó el representante chileno en el Plata en
nota de 23 de Junio de 1873 dirijida al señor Ministro de
Relaciones Esteriores, el que implícitamente aceptó la decla
racion en su contestacion de 2 de Julio, como ya lo observé á
W. S. en mi comunicacion de 9 de Abril último. El mismo
señor Ministro en el oficio de 27 de Abril publicado en el
Anexo á su Memoria de este año, ha vuelto á aceptar esta de
claracion contenida en el final deltelegrama que allí trascri
be y que estimó como esplicacion satisfactoria.
Parece, pues, despues de lo espuesto, que es supérflua é
innecesaria toda otra esplicacion que no haria sino repetir
las anteriores, y en presencia de las cuales no tienen nipue
den tener valor alguno hechos aislados é insignificantes, no
ticias de diarios mas ó menos exajeradas y confidencias par
ticulares que de antemano están desautorizadas por decla
raciones oficiales y solemnes.
Con todo, y continuando mi Gobierno en la conducta ob
servada hasta aquí de dar a W. S. cuantas esplicaciones ha
querido pedir, aun aquellas que como las relativas al desti
no de los blindados mandados construir en Europa, hubiera
podido lejítimamente escusar, paso á espresarle las que com
ciernen á los puntos indicados en el principio de esta nota.
Pero ántes me permitirá W. S. observarle que en mi ofi
cio de 9 de Abril yo tambien solicité de W. S. tuviera á bien
darme esplicaciones acerca del objeto y propósitos que el
Gobierno Argentino habia tenido en vista al disponer y lle
– 119 —

var á efecto la espedicion del Chubut al rio Santa Cruz rea


hzada en Octubre del año próximo pasado, y W. S. no se ha
dignado satisfacerde una manera clara y directa esta exijen
cia tan justa como necesaria.
Sin tomar, pues, en cuenta este antecedente y entrando
desde luego á dará V. S. las esplicaciones pedidas, debo es
presarle, en lo que concierne al primer punto, que mi Go
bierno no tiene noticia alguna de que el Gobernador de Ma.
gallanes haya hecho la declaracion que W. S. indica, y por el
contrario le asis en razones para creer que tal declaracion
no ha existido, la cual en caso de ser efectiva, no seria cier
tamente aprobada por él.
El hecho de que el Gobernador de Magallánes hizo cons
truír en Santa Cruz una pequeña casa de madera y dejado
allí por algunos dias una parte de la jente conducida á bor
do del Abtao es efectivo; pero ese hecho no tiene en sí sig
nificacion de ninguna especie, y él se efectuó solo y esclusi
vamente con el objeto de satisfacer las necesidades de la tri
pulacion de aquella nave que llegaba á un punto casi com
pletamente desierto y destituido de todo recurso, y en el
cual se iban á realizar estudiosy reconocimientos que exijian
aquella medida.—Esta, por lo demas, no importaba sino el
uso lejítímo de un derecho, desde que por declaraciones es
presas de mi Gobierno consentidas y aceptadas por el argen
tino, el límite natural de los territorios actual y efectivamen
te ocupados por Chile llega hasta la ribera sur del rio Santa
Cruz en que la casa de que se trata fué construida.
Es tambien desconocído para mi Gobierno el hecho de ha
berse inventaríado los objetos pertenecientes al estableci
miento de don Ernesto Rouquaud; pero juzgo que ese hecho
no tiene tampoco importancia alguna, pues siendo aquel es
tablecimiento una propiedad particular del individuo nom
brado, éste es completamente libre para hacer de sus bienes
el uso que mas le convenga, sin que ello afecte ni menosca
be la soberanía de ninguna nacion.
– 120 —
Advierte tambien W. S. que el oficial encargado por el
Gobierno argentino de guardar aquel punto de la costa pa
tagóníca, fué cónducido á Punta Arenas á bordo del Abtao;
y sin aceptar por mi parte la lejitimidad de la comision con
ferida á ese oficial, puedo asegurar á W. S. que el Abtao en
el caso en cuestion no hizo otra cosa que prestar un servicio
de humanidad que se le demandaba por un particular, al
que mi Gobierno no reconoce carácter oficial ninguno; así
como en época anteriorprestó servicios análogos á los resi
denes en Santa Cruz la corbela Covadonga, cuando estuvo
de estacion en ese puerto. No me es posible suponer siquie
ra por un momento que W. S. abrigue la creencia de que el
viaje á Punta-Arenas en el Abtao realizado por el individuo
á que W. S. alude, haya sido el efecto de un acto de violen
cia incompatible con nuestras instituciones y aun con nues
tro modo de ser.
Escusado por demas me parece el que me ocupe de lo que
la prensa diaria haya dicho acerca de los proyectos de mi
Gobierno con relacion al puerto Santa Cruz, ni mucho mé
nos de la singular noticia de que el Abtao iba á estorbar su
entrada á los buques argentinos.
La palabra oficial, entiendo, debe ser mas autorizada que
los rumores de la prensa ó las noticias anónimas, y W. S.
tiene esa palabra que de nuevo consigno en esta comunica
cion. El Gobierno de Chile no tiene el propósito de tomar
posesion del Rio Santa Cruz ni de ninguna otra parte de la
costa oriental de la Patagonia hasta tanto sus derechos á
ese territorio no sean declarados; pero al mismo tiempo está
decidido á impedir que otra nacion cualquiera ejerza actos
de soberanía ó tome posesion del territorio que se estiende
al sur del indicado rio hasta el Cabo de Hornos.
Dadas las esplicaciones precedentes, véome en el caso de
hacer algunas observaciones a la nota de V. S. que contesto.
En ella sostiene V. S. con marcada insistencia, pues lo
repite cuatro ó cinco veces, que la República Argentina está
— 121 —

en actual y éfectiva posesion del puerto Santa Cruz y que


ejerce en él una jurisdiccion no disputada. Aunque este
este aserto ha sido negado y contradicho por mí en cuantas
ocasiones se ha tratado del asunto, la insistencia de W. S.
me obliga á negarlo nuevamente y á afirmar, como acabo de
hacerlo, que la posesion y ocupacion chilenas, desde hace ya
treinta años, se estiende hasta la rivera sur del rio de aquel
nombre.
V. S., estoy de ello seguro, no podrá exhibir ni una sola
prueba, ni un solo antecedente que justifique su asevera
cion. Lo único que á este respecto aduce en la nota de que
me ocupo es que mi Gobierno declaró en el primer docu
mento, en el primer acto con que se abrió este debate, que
Chile no abrigaba el propósito de estorbar la jurisdiccion de
la República Argentina en las costas del Atlántico. Pero
tal declaracion, á que W. S. ha dado un indebido alcance, se
gun tuve ocasion de comprobarlo en el testo de la Memoria
de este Departamento, presentada al Congreso Nacional del
año anterior, y en varias comunicaciones que diriji á W. S.,
ademas de no referirse al rio Santa Cruz, no basta á mi jui
cio para constituir el derecho argentino sobre aquel punto,
ni mucho ménos para suponer existente y realizado un he
cho que jamas ha existido.
Miéntras tanto, en nota de 23 de Junio de 1873, la Lega
cion chilena en el Plata declaraba al Gobierno argentino,
protestando contra varias de sus disposiciones relativas á la
Patagonia, que el de Chile no consentiria acto alguno que
amengüe su soberania en toda la estension de los territorios
de que se encuentra en actual y pacífica posesion y que
tienen su límite natural en el rio Santa Cuz.
Esta misma declaracion se hacia en el testo de la Memoria
que acabo de citar, en la cual se insertó además el telegra
ma dirijido al Ministro chileno en el Plata en que se le da
ban instrucciones para la protesta.
Por último, el señor Ministro Tejedor en su nota de 27
— 122 –

de Abril trascribe íntegro mi telegrama de 27 de Marzo, en


el cual se dice: «El Abtao lleva tambien por mision cercio
rarse si es efectivo que fuerzas argentinas, á bordo del Chu
but tomaron posesion solemne de ese puerto (el de Santa
Cruz) y protestar contra ese acto que altera el statu
quo que mi Gobierno está decidido á respetar siempre que
sea igualmente respetado por el de esa República.»—Y el
señor Ministro de Relaciones Esteriores de la República Ar
gentina nada dijo ni opuso á la declaracion del primero de
los telegramas citados, ó á la protesta que lo contenia, y se
conformó y aceptó como satisfactorio el segundo, no obstan
te lo que en él se indicaba.
Ya vé, pues, W. S. que, contra la declaracion que W. S.
atribuye á mi Gobierno, y á la que dá un alcance y signifi
cado indebidos y negados repetidas veces, existen declaracio
mes y actos del Gobierno de W. S. que ímportan el mas es
plícito reconocimiento de la posesion y ocupacion en que
Chile se encuentra de la ribera Sur del Rio Santa Cruz, y
del derecho que le asiste para oponerse á todo acto que tien
da á desconocerlas.
¿En donde está, pues, el acto ó el documento en que cons
te que la República Argentina tomó posesion del rio Santa
Cruz? W. S. habla del Capitan de puerto de aquel lugar y de
que el Chubut saludó el pabellon argentino en su espedicion
del mes de Octubre; empero, W. S. ha olvidado mostrar el
decreto ó la providencia en que se haya mandado crear una
Capítanía de puerto en ese punto de la Patagonia, y la fecha
en que tal disposicion haya sido dictada para juzgar de su
lejitimidad, pues si ha sido posterior á las declaraciones y
protestas del Gobierno chil no, tales providencias tienen to
do el carácter de hechosinjustificables y agresivos, como re
fractarios del statu quo y contrarios á compromísos solemnes
anteriormente contraidos. Y el saludo del pabellon argen
tino por el Chubut no importaria, bajo tales condiciones,
sino una agresion indebida que, lo espero, no merecerá la
aprobacion del Gobierno argentino.
— 123 –

Por lo demas, no creo que W. S. invoque como título le


jítimo de posesion las concesiones de territorio que su Go
bierno ha estado haciendo á "diversas personas en la costa
patagónica, y los permisos para estraer guano de esos pun
tos. Sabe W. S. perfectamente que las mas óbvias pres
cripciones del derecho internacional no aceptan tales títulos
para construir la posesion y propiedad de un pais cualquiera,
y consta ademas á W. S. que mi Gobierno no ha cesado de
protestar contra esas medidas.
Por último, señor Ministro, y á fin de que no quede ni
aun la sombra de una duda acerca del hecho que estoy sos
teniendo, esto es, que la República Argentina jamas ha es
tado ni su Gobierno se ha considerado estar en actual y
efectiva posesion del rio Santa Cruz, voy á citar aquí lo
que ese mismo Gobierno, por el órgano de uno de sus Mi
nistros, espuso con fecha 6 de Setiembre de 1872: «El Go
bierno, dijo, no tiene medios de saber por sus propios ajen
tes en qué lugares de la costa patagónica hay guano. El
último establecimiento que tiene la República sobre el
Atlántico, es el Carmen de Patagones, situado sobre las
májenes del Rio Negro, y una pequeña colonia de ingle
ses del Pais de Gales sobre el Chubut: careciendo la Repú
blica de escuadra y de guarda-costas, la Patagonia está
como estuvo siempre en el mas completo desamparo.
En presencia de tan esplícita y terminante confesion, creo
que W. S. mo insistirá en sus anteriores afirmaciones.
«W. E.»—me dice W. S. en la nota que contesto—«está
sin duda persuadido del deber que cumple á los dos paises
de abstenerse de toda medida agresiva, cuando están exami
nando pacífica y amistosamente sus derechos, mientras la
discusion está pendiente.»
Hé aquí una advertencia llena de justicia y de razon, la
misma que yo me habia permitido hacer en mi oficio de 15
de Marzo de 1873. Entónces y á propósito de la espedicion
á Rio Gallegos, que tiene con la presente muchos puntos de
– 124 –

analojía, decia á W. S. lo siguíente: «Un dia de buena volun


tad bastaria para resolver esta cuestion, y yo añadiria: jamas
cuestion alguna entre pueblos americanos ha ofrecido mayo
res facilidades para un arreglo... Esa buena voluntad nunca
ha faltado á mi Gobierno, y en ella persiste. Durante treín
ta años nunca ha avanzado un palmo de terreno, y solo aho
ra despues de tener la evidencia casí de que una colonia es
tranjera iba á establecerse contigua á la de Magallanes, en
violacion de la soberanía de Chile, y ocasionada quizas á de
sastrosos conflictos, se ordenó la espedicion al rio Gallegos,
con el fin de evitar tales conflictos que serian irremediables
una vez que la provocacion se hubiera llevado á efecto.» «Sí,
pues, el Gobierno argentino conviene en que las cosas con
tinúen en el estado en que actualmente se encuentran; si po
ne término y suspende las concesiones de terrenos sobre la
Patagonia, mi Gobierno promete formalmente continuar por
su parte observando la misma circunspeccion y moderada
conducta que durante tantos años ha seguido. No es un
sacrificio lo que del Gobierno de W.S. pretendo, es sim
plemente la adopcion de una medida que aconseja la
prudencia.»
Tal fué lo que dije entónces á W. S. y tal es lo que puedo
repetir ahora con solo cambiar algunas palabras por la di
versidad de lugares de que se trata.
Si el Gobierno argentino conviene en dejar las cosas en el
estado en que se encuentran, si se abstiene de actos agresivos
como la pretendida toma de posesion por el Chubut del rio
Santa Cruz, si desaprueba esa medida, el Gobierno de Chile
promete formalmente continuar observando su misma ante
rior circunspeccion, pues «cumple á los dos paises abstener
se de toda medida agresiva cuando están examinando pací
fica y amistosamente sus derechos.»
W. S., con todo y para comprobar que el Gobierno de
Chile no ha guardado por su parte esta promesa, hace alu
sion á las protestas dirijidas á este Ministerio con motivo de
— 125 –

la indicacion hecha en el Gongreso por el Sr. Ministro de


Marina para establecer un faro en el Cabo Vírjenes, y de la
espedicion emprendida á la Tierra del Fuego por don E. Per
tuisset. Pero yo hecontestado, á mi juicio, satisfactoriamen
te á esas protestas; y W. S. mismo se encargó de trasmitirá
su Gobierno esplicaciones que no dejan lugar á duda ningu
na acerca de los propósitos que en la primera de las medi
das indicadas animaban al de Chile, que no eran ciertamen
te los de habilitarse de un título de hecho que no arrancara.
de los pactos establecidos.
En la pájina 246 del anexo á la Memoria del Departamen
to de Relacíones Esteriores de la República Argentina, está
publicado el estracto de la discusion habida en una de nues
tras Cámaras con ocasion de la partida asignada en el pre
supuesto para la construccion del faro en el Cabo Vírjenes
y ese estracto lo remitió W. S. á su Gobierno. Allí están
consignadas mispalabras y son las siguientes:—Yo creo que
el establecimiento de un faro en el punto indicado no im
porta en manera alguna un cambio en la situacion
jurídica en que se encuentra Chile con relacion á la
República Argentina. Se sabe que desde el año 43, se
gun consta de las actas publicadas en las Memorias de Re
laciones Esteriores, Chile tomó posesion del Estrecho de
Magallánes y de los territorios adyacentes; desde aquella fe
cha, pues, Chile se encuentra en lo que podemos llamar po
sesion efectiva. Desde que Chile ha asumido los derechos
que dá el título de poseedor, ha cargado tambien con las
oblígaciones correspondientes, como las de proveerá las ne
cesidades de la navegacion, seguridad de aquel territorio,
etc. Entre estas necesidades se encuentra la de establecer
faros, señales de peligro y otras obras semejantes.» Esta
solemne declaracion unida á la que contiene el final de mi
nota de 9 de Abril último, está manifestando á W. S. que
jamas ha entrado en el ánimo de mi Gobierno el buscar tí
tulos y razones para la propiedad y posesion de los territo
– 126 —

rios en litijío, en medidas de facto ó en otra clase de dis


posiciones que como las concesiones de territorios hechas
por el Gobierno Argentino ó el saludo á su pabellon en un
punto cualquiera de la Patagonia, no son en realidad sino
trasgresiones del ajeno derecho, é infracciones mas ó menos
simuladas de pactosinternacionales vijentes.
la espedicion á la Tierra del Fuego no me parece que
merece mayores esplicaciones que las que ya tengo dadas á
W. S. sobre la materia. Ella se realizó en territorio eviden
temente chileno y jamas disputado, desde que aquella co
marca está comprendida dentro de los límites de nuestra
Constitucion política que tantas veces ha sido invocada por
V. S, y aun aceptando la interpretacion que W. S. le ha da
do y que no he aceptado por mi parte.
Para evitar los conflictos á que puede dar lugar la situa
tion de los dos paises con relacion á la manera de entender
la posesion actual, W. S. insinúa la idea de que esa cues
tion podria desde luego someterse al fallodeun juez árbitro.
Por mi parte, señor Ministro, no hay inconveniente nín
guno para aceptar éste ó cualquier otro arbitrio que aleje de
una vez y para siempre todo motivo de discordia entre los
dos paises. Sabe W. S., y de ello dá testimonio la corres
pondencia oficial que he tenido el honor de sostener con la
Legacion que W. S. dirije, que mis primeras dilijencias, mis
primeros pasos en esta cuestíon se encaminaron á definir el
statu quo y áregularizarlo, y que con tal objeto mi Gobierno
llegó hasta proponer á W. S. que no ejerceria acto alguno de
jurisdiccion, aun en las pequeñas islas que están contiguas
á Punta-Arenas y que ántes habian sido ocupadas por la au
toridad de aquella colonia; pero W. S. no tuvo a bien aceptar
esa medida, y se ha visto despues que los sacrificios que im
tentaba hacer el Gobierno de Chile en pró de la armonia co
mun, se estimaron como implícitas confesiones de su falta
de derecho, y dieron orijen no á la reciprocidad que era de
esperarse, sino á avances cada dia mas graves por parte del
– 127 —

Gobierno de W. S. en el territorio cuestionado, avances que


han venido á ser complementados por el intento de tomar
posesion del puerto Santa Cruz.
Confio en que las esplicaciones anteriores y las repetidas
pruebas de deferencia dadas al Gobierno que W. S. represen
ta, convencerán áW. S. una vez mas que el de Chile ha es
tado y estará siempre dispuesto á aceptar todo medio de con
ciliacion que zanje las dificultades pendientes y nos lleve por
fin á la paz y comun armonía en que ambas naciones están
destinadas á vivir.
Aprovecho esta oportunidad para ofrecerá W. S. la espre
sion de mis sentimientos de alta consideracion con que soy
de V. S.
Atento y seguro servidor.
ADOLFO lBAÑEz.
Está conforme. MIGUEL Goy ENA.
Secretario de la Legacion.
A S. S. el señor E. E. y Ministro Plenipotenciario de
la República Argentina D. Felia Frias.

El Ministro Plenipotenciario en Chile, al Ministro de


Relaciones Esteriores de la Republica Argentina.
Legacion Argentina en Chile.
Santiago, Julio 21 de 1874.
Señor Ministro :
Tengo el honor de pasar á manos de V. E. la contesta
cion que con fecha de este dia dirijo á la nota del Sr. Don
Adolfo Ibañez, Ministro de Relaciones Esteriores de Chile,
del 20 del pasado, cuya copia envié á W. E. con mi oficio de
7 del presente mes, que contiene las nuevas esplicaciones
dadas á esta Legacion, con motivo de la espedicion realizada
por la marina chilena en las costas del Atlántico.
Dios guarde á W. E.
FELIX FRIAs.
A S. E. el Señor Doctor Don Cárlos Tejedor, Ministro
de Relaciones Esteriores de la República Argentina.
— 128 –

El Enviado Estraordinario y Ministro Plenipotenciario


de la Republica Argentina al Ministro de Relaciones
Esteriores de Chile.
CÓPIA
Legacion Argentina en Chile.
Santiago, Julio 21 de 1874.
Señor Ministro :
He tenido el honor de recibir la nota W. E. fecha 20 del
pasado, en contestacion á la de esta Legacion del 21 de Mayo
último, relativa á la espedicion practicada en el rio Santa
Cruz á principios del año por el Gobernador de Punta Are
18S.

Empieza V.E. por estrañar que no hayan bastado las es


plicaciones anteriormente dadas por V. E. á esta Legacion,
y por el Señor Don Guillermo Blest Gana, Agente Diplomá
tico de Chile, al Ministro de Relaciones Esteriores de la Re
pública Argentina.
Debo hacer conocer á V. E. las razones, que impulsaron
á mi Gobierno á llamar la atencion del de W. E. sobre hechos
conocidos posteriormente á las esplicaciones referidas, y
que las hacian insuficientes para disipar los temores que
ellos habian producido.
Mi Gobierno no juzgaba que esos hechos pudieran espli
carse de la manera que hoy lo son por W. E.; y veía en la
construccion de una casa sobre la márjen derecha del rio
Santa Cruz un indicio de la voluntad de dejar allí la jente,
estraña á la tripulacion del Abtao, á la que ninguna parte
tocaba en la esploracion ejecutada por sus oficiales, y que
parecia haber sido trasportada á aquel lugar con la mira de
ocuparlo, tanto mas cuanto que el buque chileno llevó con
sigo una bandera y el asta, como dije á W. E., en que debia
colocarse.
Tampoco podia comprenderse que el edificio construido
fuera necesario para el abrigo de los esploradores, desde que
el mismo buque sirve á tal objeto, como ha sucedido en las
- 129 –

esploraciones que de muchos años atras está haciendo la ma


rina chilena en las costas australes del Pacífico.
Por otra parte, los galpones y los espaciosos edificios del
ciudadano francés establecido con su familia en el puerto de
Santa Cruz, desde algunos años en virtud de permiso con
cedidó por el Gobierno Argentino, ofrecian las comodidades
apetecibles en aquel paraje á los marinos chilenos.
Por lo que hace al inventario de los objetos pertenecientes
al establecimiento de D. Ernesto Rouquaud, W. E. me dice
que tal hecho no tiene valor alguno, desde que su dueño es
libre de hacer de él el uso que mas le convenga, sin que esto
afece ni menoscabe la soberanía de ninguna nacion. Mi
Gobierno no puede admitir en el señor Rouquaud, ni en nin
guno de los concesionarios de los terrenos situados en el
territorio de la República Argentina, el derecho de enajenar
los en favor de quieñes no reconozcan el dominio del legí
timo soberano,
Observé ademas áW. E. en mi nota del 21 de Mayo que
en el Rio Gallegos se hizo construir tambien por la autori
dad de Punta Arenas una casa de madera, que de ninguna
utilidad fué para la espedicion que allí se llevó, y que ha sido
ocupada mas tarde, con consentimiento de la misma autori
dad, por personas que de ningun reconocimiento están en
cargadas en aquel rio, á donde han ido con el objeto de ha
cer negocios con los indios.
La alarma del Gobierno Argentino y de esta Legacion era
tanto mas fundada, cuanto que, despues de realizado el viaje
del Abtao, con las circunstancias referidas, partió la corbe
Chacabuco con tropa destinada, segun los diarios de Valpa
raiso, á componer la guarnicion de aquellos dos puertos del
Atlántico.
Parecia natural que noticia de tanta gravedad fuera ofi
cialmente desmentida; y V. E. no debe estrañar que se
prestara atencion á lo que llama V. E. rumores de la
prensa, si recuerda que rumores de tal género bastaron á
R. E. 9
— 130 –

fines del año pasado para que el Ministro chileno, pidiera


esplicaciones, sobre el objeto del viaje del buque argentino
Almiran"e Brown, cuya partida con soldados á su bordo
habian anunciado los diarios de la ciudad de Buenos Aires.
Si bien es cierto que los hechos que motivaron la nueva
demanda de esplicaciones ordenada por el Gobierno Argen
tino pierden su importancia ante la formal declaracion, con
tenida en la nota que tengo el honor de contestar, de que
el Gobierno de Chile no abriga el propósito de tomar pose
sion del rio Santa Cruz, ni de ninguna otra parte de la costa
oriental de la Patagonia, la comunicacion de W. E. acom
paña esa declaracion de otras que son de todo punto inad
misibles, y hacen que en manera alguna sea satisfactoria la
esplicacion que hoy se nos dá.
En efecto, Señor Ministro, al mismo tiempo que el Go
bierno de W. E. asegura que no ejercerá su jurisdiccion en
ningun punto de la costa oriental de la Patagonia, nos anun
cia que no consentirá tampoco en ella la de la República
Argentina al sur del rio Santa Cruz.
Estas son las palabras de la nota de W. E.:
« El Gobierno de Chile no tiene el propósito de tomar po
sesion del rio Santa Cruz ni de ninguna otra parte de la
costa oriental de la Patagonia, hasta tanto sus derechos á ese
territorio no sean declarados; pero al mismo tiempo está
decidido á impedir que otra nacion cualquiera ejerza actos
de soberanía ó tome posesion del territorio que se estiende
al sur del indicado rio hasta el Cabo de Hornos. »
El Gobierno de Chile se cree autorizado para proceder de
esta manera por el hecho de «ocupar actual y efectivamente
desde el año 1843 todo elterritorio que se estiende al sur de
los Estrechos de Magallanes y al Norte hasta el rio Santa
Cruz. » -

W. E. agrega que el Gobierno Argentino ha aceptado y re


conocido semejante posesion; y se funda para asentarlo así:
1.º en la contestacion dada á la nota de 25 de junio de 1873
— 131 –

en que el Representante chileno en el Plata protestó contra


un proyecto de colonizacion presentado al Congreso de la
República Argentina; 2º en la nota del Ministro argentino,
de27 de Abril último, contestando á la invitacion del mismo
Sr. Blest Gana para dirimir esta cuestion por medio del ar
bitraje; 3º en la no existencia de acto ni documento en que
conste que la República Argentina tomó posesion del rio
Santa Cruz; 4.º en las palabras del Sr. D. Luis Dominguez,
Ministro de Hacienda, de las cuales aparece que la Repúbli
ca Argentima no tenia establecimiento alguno al sud del Rio
Chubut, en las costas patagónicas, que se hallaban en el mas
completo desamparo.
Espero que W. E. se persuadirá de que las anteriores
aseveraciones carecen de fundamento, como voy á demos
trarlo.
No es primeramente cierto que Chile haya ocupado desde
el año 1843, esto es, desde que fundó su colonia en el Es
A
trecho, el territorio que desde él se estiende hasta el Rio
Santa Cruz. En los documentos oficiales que se refieren
al establecimiento de dicha colonia, consta que Chile no
entendió tomar entónces posesion de parte alguna de las
riberas del Atlántico.
En la Memoria del Iñierior del año 1843, firmada por
el Señor Don Ramon L. Irarrázaval, se leen estas pala-,
bras :
«El Gobierno ordenóá principios del presente año, que
se procediese á tomar á nómbre del Estado, la posesion
real del li oral del Estrecho de Magallanes, donde hoy
se verá flamear el pabellon chileno. »
En el discurso que el señor Presidente Don Manuel
Búlnes dirigió al Congreso Nacional en 1844, se halla le
siguiente:
« Persuadido de las ventajas que acarrearia la espedita
navegacion del Estrecho de Magallanes, animando y multi
plicando las comunicaciones marítimas de esta república con
– 132 –

la parte mas considerable del globo, ha querido el Gobierno


tentar si seria posible colonizar las costas de aquel mar -

interior, tan temido de los navegantes, etc. »


El señor Don Salvador Sanfuentes, Ministro del Interior
y de Relaciones Esteriores, decia el 30 de Agosto de 1848,
contestando á las protestas del Gobierno de Buenos Aires:
« La segunda nota de W. E. versa sobre la soberanía
del territorio bañado por el Estrecho de Magallanes,
en que se ha plantado recientemente una colonia bajo los
anspicios de esta República.»
Y sabe W. E., como lo he recordado en mi nota de Febre
ro último, que el mismo Sr. Sanfuentes ha dicho que la Pa
tagonia era territorio argentino, segun confesó mas tarde el
Representante de Chile en el Plata.
Las espresiones oficiales, que dejo citadas, de litoral del
Estrecho, mar interior, territorio bañado por el Estre
cho de Magallanes, manifiestan con toda claridad que la
posesion de Chile no existió fuera de ese mismo canal. Esta
opinion está corroborada ademas por la prescripcion tantas
veces citada por mí de la Constitucion de Chile, por todas
sus leyes territoriales, que se conformaron con esa prescrip
cion, y por las declaraciones de los Presidentes y Ministros
del Gobierno de este país, los que en todo tiempo conviníeron
en que su territorio terminaba en los Andes por el Oriente,
escluyendo por lo mismo de él la Patagonia.
Además, señor Ministro, si Chile ha tenido costas en el
Atlántico ¿en qué documento está consignado tal hecho?
Nada mas natural que el que se hubiera hecho mencion de
él en las Memorias de la Marina, que empezaron á presen
tarse á sus Cámaras legislativas cuarenta años ha. ¿En
cuál de ellas se dice tal cosa? ¿Qué magistrado pensó jamás,
antes ni despues de la independencia, antes ni despues de la
fundacion de la Colonia del Estrecho, que Chile tuviera cos
tas en ese mar?
La idea contraria se ha emitido por todos los historiado
- 133 –

res de este pais, por sus leyes fundamentales, como por las
leyes ordinarias,por sus estadistas mas eminentes: todos en
todo tiempo han aseverado que segun la espresion de Car
vallo y Goyeneche: «El mar de Chile es el conocido en las
cartas geográficas por mar del Sur ó mar Pacífico.»
YW. E. mismo al comenzar la discusion en que estamos
empeñados, limitó al Estrecho la posesion de Chile, como se
vé en su nota de 25 de Mayo de 1872. En ella W. E. es
tablecia el principio de que la soberanía ejercida por esta -
República en la colonia de Punta Arenas la autorizaba para
estenderla á aquellos puntos, cuya posesion le era indispen-
sable para mantener incólume esa misma soberanía; y sos
tenia W. E. en consecuencia que dicha posesion abrazaba las
islas vecinas de su colonia.
Léjos de pretender entonces que la jurisdiccion de Chile
alcanzara en el Atlántico al Rio Santa Cruz, la encerraba
W. E. dentro del Estrecho; y aseguraba que el Gobierno
chileno no estorbaria la de la República Argentina en las
costas de ese mar.
Las esplicaciones espontáneas que el 2 de Mayo de 1872
me fueron dadas por W. E. no podian dejar á este respecto
la menor duda en el ánimo de mi Gobierno. Y es de notar
que cuando W. E. trazaba ese límite á los propósitos de la
autoridad suprema de este pais, estaba dictada la lei del
Congreso Argentino relativa á la estraccion del guano de las
costas patagónicas, y habian sido sancionadas tambien por
nuestros poderes nacionales las providencias por las cuales
envió pobladores la República Argentina á las màrjenes del
Rio Santa Cruz.
W. E. me advierte hoy que la formal promesa, posterior á
esos actos, de no poner obstáculo á nuestra jurisdiccion en
las costas patagónicas no se referia á esa parte de las riberas
del Atlántico, sino á las que se hallan al Norte del Rio Ne
gro, segun lo espuso V. E. en la Memoria presentada el año
anterior al Congreso Nacional.
– 134 —

Las palabras oficiales de W. E. al indicarme el objeto del


aviso publicado por el Ministro chileno en el Times, dícen
de una manera inequívoca que el Gobierno de Chile no tuvo
intencion de oponerse á que los buques estrangeros tomaran
el guano de las costas del mar, que su objeto fué solo impe
dir que lo cargaran dentro del Estrecho mismo.
Las esplicaciones ofrecidas por W. E. se referian, pues, á
la Patagonia oriental, y de ninguna manera al territorio
que se encuentra al Norte del Rio Negro, esto es, á las cos
tas de la provincia de Buenos Aires, á donde no era posible
imajinarse que el Gobierno de W. E. hubiera querido llevar
los actos de sujurisdiccion.
Resulta de todo lo que dejo espuesto que altomarposesion
del territorio del Estrecho, el Gobierno de Chile no entendió
comprender en él las costas del Atlántico, sino el mar in
terior, segun la espresion del General Búlnes; el litoral
de ese canal, segun la del señor Irarrázaval; las tierras
bañadas por sus aguas, segun el Sr. Sanfuentes.
Vése, ademas, que posteriormente al año de 1843 las au
toridades de Chile jamas han sostenido que hicieran parte de su
territorio las costas patagónicas;y por fin, que W. E. mismo
las escluyó de la posesion chilena y prometió respetar en
ellas la de la República Argentina.
No ha existido, pues, el límite natural de la colonia chile
na fuera del Estrecho, en el Rio Santa Cruz, segun lo ase
veró el Sr. Blest Gana y W. E. despues de él:y mi Gobierno
mirará con la mayor sorpresa la opinion varias veces emitida
por W. E. en la nota que tengo el honor de contestar, de ha
ber aceptado las declaraciones del Gobierno de V. E. á ese
respecto, cuando lo que ha hecho es precisamente rechazar
como desnudas defundamento laspretensiones de Chile á la
Patagonia oriental, considerando como trasgresiones del
statu quo los actos de su Gobierno realizados mas allá
del límite que el mismo trazó al ejercicio de su sobera
mía.
– 135 –

En prueba de que mi Gobierno convino en que Chile esta


ba en posesion de la costa patagónica hasta el Rio Santa
Cruz, alega W. E. la contestacion dada por el Ministro de
Relaciones Esteriores de la República Argentina á la nota
del 25 del Junio de 1873 del señor Blest Gana. Pero en esa
nota citada por W. E. el señor Tejedor no dijo nada; y no
se concibe como puede interpretarse su silencio como señal
de aquiescencia: interpretacion tanto mas arbitraria cuanto
que la opinion contraria ha sido sostenida por el mismo Mi
nistro en varias ocasiones, y entre otras, en su Memoria pre
sentada al Congreso pocos meses antes de la nota del Pleni
potenciario chileno, en la que se leen estas palabras: «. El
año 1868 se fundó otro establecimiento sobre el- Rio Santa
Cruz, donde flamea actualmente la bandera argentina.» El
mismo mes en que el señor Blest Gana dirigia su protesta,
el señor Tejedor decía á esta Legacion en comunicacion pu
blicada en dicha Memoria: «El Gobierno argentino desconoce
todo derecho de Chile al Este de Punta-Arenas y mucho mas
en las costas é islas adyacentes de la Patagonia Orien
tal. »
W. E. sabe tambien que esta Legacion no ha cesado de me
gar que Chile posea títulos suficientes para disputar la Pata
gonia Oriental á la República Argentina, y ha declarado que
el Gobierno de ella miraria todo acto de ocupacion en las
costas del Atlántico como una violacion de su territorio.
Pero no solo invoca W. E. como un documento que con
firma el hecho de la posesion de Chile, un simple acuse de
recibo, pues no es otra cosa la nota Argentina del 2 de Julio
del año pasado; sino que vá mas léjos aun, afirmando que
igual asentimiento se rejistra en la comunicacion del Minis
tro argentino del 27 de Abril último.
Espero que me será permitido manifestar la gran sorpresa
que semejante asercion me ha causado. Al insertar en la
mencionada comunicacion el telégrama dirigido por W. E. al
señor Blest, en que se dice que Chile protestaria contra to
— 136 -

do acto de posesion realizadopor el Chubut en Santa Cruz,


estaba tan distante de convenir el Ministro argentino en que
esta República se hallara en posesion de ese lugar, que anun
ció su resolucion de romper las relaciones diplomáticas
y de no or. directa ni indirectamente, proposiciones
de transaccionó arbitraje, si era cierto que Chile habia
ocupado el puerto de Santa Cruz en la Patagonia
Oriental.
Jamás ha consentido, pues, señor Ministro, mi Gobierno
en que el Rio Santa Cruz estuviera ocupado por el de V.E., y
por el contrario ha declarado que semejante hecho seria mi
rado como un agravio de tal magnitud á la independencia y
á la honra de la República Argentina, que acarrearia la rup
tura de las relaciones diplomáticas: que es lo mismo que
por su órden he repetido en la nota que W. E. me hace el ho
nor de contestar. Mi Gobierng no ha podido aceptar por un
momento que Chile estuviera en posesion de un punto del
Atlántico en que, segun lo han dicho su Ministro de Rela
ciones Esteriores y esta Legacion, está enarbolada desde el
año 1868 la bandera argentina.
La posesion argentina es allí el hecho incontestable; y
debo estrañar tanto mas que V. E. me diga que le son des
conocidos los documentos que lo comprueban, cuanto que
ellos están publicados en la Memoria presentada por W. E.
|| al Congreso chileno el año último pasado.
Esos documentos son los siguientes:
1.º La lei de 19 de Octubre de 1868 por la cual el Con
greso argentino hizo una concesion de territorio en Santa
Cruzá D. Luis Piedra Buena, que construyó en la isla de Pa
von, situada á poca distancia de la boca del rio la casa que
ha estado constantemente ocupada por él ó por sus depen
dicntes; 2.° el Decreto de 25 de Julio de 1871 por el cual el
Gebierno argentino otorgó otra concesion al ciudadano fran
cés D. Ernesto Rouquaud, que se estableció en la márgen
sur del mismo rio, donde hizo construir las habitaciones
— 137 —

que ocupa hoy mismo con su familia, y los edificios nece


sarios para el establecimiento industrial que allí ha fun
dado.
El rio Santa Cruz es,pues, un lugar habitado por gentes
que fueron á él en virtud de concesiones del Gobierno argen
tino: es por lo tanto un lugar en que hay una posesion
real, efectiva y actual: y es la ley argentina la que la ha
creado."
Posteriormente, cuatro años despues de la primera conce
sion, el Ministro chileno en el Plata protestó contra una
nueva disposicion del Congreso argentino, hecha en favor
de D. Leandro Crozat; pero esta protesta del 20 de Agos
to de 1872, el primer documento oficial en que aparece
la pretension de Chile á la comarca patagónica, no impo
nia de modo alguno á mi Gobierno el deber de retirarse,
abandonando el territorio que ocupaba.
Tales son los hechos, señor Ministro, hechos innegables;
pues descansan todos en pruebas oficiales.
Y la posesion argentina no llegó solo á Santa Cruz; com
prendia toda la costa patagónica, segun lo dispuesto por la
lei que permitió la estraccion del huano existente en
ella. Esta lei se dictó el 18 de Agosto de 1871, un año an
tes del anuncio hecho por W. E. á esta Legacion de que el
Gobierno de Chile, al prevenir al comercio europeó que
no podia venirá esplotar ese abono en las islas del Estrecho,
no intentaba poner impedimento á la venta del que se en
cuentra en las costas patagónicas, en las que prometia res
petar el dominio de la República Argentina.
V. E. ha citado varias veces un documento que lleva la
firma del señor Don Luis Dominguez, Ministro de Hacien
da, argentino, en prueba de que ese dominio no alcanzaba
á las costas del Atlántico, vecinas del Estrecho.
Invitado ese miembro del Poder Ejecutivo á presentar al
Congreso un informe sobre la esplotacion del guano de la
Patagonia, decia en él, con fecha 5 de setiembre de 1872, lo
siguiente:
– 138 –

«El Gobierno no sabe, ni tiene medios de saber por sus


propios ajentes, en qué lugar de la costa patagónica hay
guano. El último establecimiento que tiene la República
sobre el Atlántico, es el Cármen de Patagones, situado
sobre las márjenes del Rio Negro, y una pequeña colonia de
ingleses del país de Gales sobre el Chubut. Careciendo la
República de escuadra y de guarda-costa la Patagonia está,
como estuvo siempre, en el mas completo desamparo.»
Lo que estas palabras dicen es que el Gobierno Argentino
no poseia los medios suficientes para guardar esas estensas
costas; pero de ninguna manera que no dependieran de él,
que no fueran argentinas.
En Santa Cruz no habia ningun buque, como lo tenia el
establecimiento del Chubut que pudiera recorrerlas. Los
comerciantes de buena fé respetaban, sin embargo, nuestro
derecho, y se dirijian á mi Gobierno solicitando los permi
sos necesarios, á fin de no hacer estracciones fraudulentas,
aunque pudieran verificarse impunemente, como ha sucedido
por largo tiempo.
Si V.E. se digna examinar el documento citado con
atencion mas detenida, verá en el informe del Señor Domin
guez una prueba oficial de la jurisdiccion ejercida por la
República Argentina en las costas Patagónicas: verá que en
él se menciona el Rio Santa Cruz como lugar ocupado en
virtud de una ley argentina, y que cuatro dias antes de
presentarlo, el mismo Ministro firmaba el « Reglamento para
la estraccion del guano en las costas éislas Patagónicas.»
W. E. ha incurrido, pues, en error al citar el nombre del
Ministro de Haoienda para sostener que no nos pertenecian
aquellas costas, y que no ejerciamos jurisdiccion en ellas.
Prueban este error los documentos que llevan su firma, entre
ellos los permisos otorgados para la esplotacion del guano
hasta el paralelo 52. Si no los daba sino hasta allí, era
precisamente porque, en observancia del statu quo, el
Gobierno Argentino estaba resuelto á no penetrar en el
– 139 –

Estrecho, del que el Gobierno de W. E. se habia comprome


tido á no salir, puesto que ni debia ocuparlo todo.
El statu quo fué escrupulosamente observado por mi
Gobierno en los términos convenidos, como he tenido el
honor de esponerlo en las notas dirijidas á V. E. con fecha
20 de marzo y 20 de setiembre del año pasado. I nuestra
moderacion ha sido tal, segun lo espresé á V.E. en mi oficio
del 21 de mayo, que no hemos dado un solo paso adelante
de Santa Cruz, contando con que no lo daria adelante de
Punta-Arenas el Gobierno de Chile, a pesar de que él mismo
nos habia asegurado que no pondria obstáculo á muestra libre
accion en el Atlántico.
Chile no disputó antes de la administracion presente otro
territorio que del Estrecho de Magallánes y la Tierra del
Fuego á la República Argentina. W. E. ha afirmado, sin
embargo, en sus últimas notas á esta Legacion que solo la
Patagonia era el territorio en litijio; que el dominio de esta
nacion sobre el Estrecho habia sido reconocido por mi Go
bierno, y que la Tierra del Fuego jamás le fué disputada.
Olvida W. E. al sentar estas preposiciones el contenido de las
protestas argentinas y de las notas mismas de V. E.
Dueño de la Patagonia por el derecho que le da el uti
possidetis del año 1810, y en posesion de sus costas y del
Rio Santa Cruz en ellas, por disposiciones no contradichas
del lejislador, la República Arjentina no estaba obligada á
dar cuenta á ningun gobierno estraño de actos jurisdiccio
nales, que no eran sino la continuacion de otros anteriores.
Yesta es la razon porque no ha creido deber dar esplicaciones
por el viaje último del Chubut al Rio Santa Cruz.
He tenido antes de ahora el honor de decir áW. E. que en
esas costas, llamadas del Vireinato de Buenos Aires en
tres reales cédulas del Rei Cárlos lII que lo fundó, donde
nuestras autoridades coloniales y las republicanas han prac
ticado mil actos de dominio, sin que uno solo haya sido
ordenado jamás por el Gobierno de Chile, la República
– 140 –

Argentina era libre de ejercer á su arbitrio su jurisdiccion,


y que no hay razon para calificar de abusivos actos posesorios
anteriores al año de 1872, en el que por la vez primera Chile
ha descubierto su propósito de disputar ese territorio: tanto
mas cuanto que posteriormente á esos mismos actos el
Gobierno de V, E. se obligó á respetar la jurisdiccion de que
emanaban.
Si no se ha prestado mi Gobierno á celebrar ningun nuevo
arreglo relativamente á la manera de practicar el statu quo,
era por que debia primero reclamar la observancia de los
anteriormente ajustados, con condiciones que desgraciada
mente no se cumplian, y que eran indispensables en todo
convenio de igual jénero.
No tiene, por consiguiente, fundamento alguno en que
apoyarse la asercion de W. E. relativa á los avances de la
autoridad de mi país, que tan injustamente se nos han re
prochado. Se han verificado en daño nuestro, no somos
autores de tales avances. Los hechos hablan aquí tambien
sin necesidad de comentario, y ellos dicen que Chile ha
quebrantado el statu quo en todas las direcciones posibles:
al Este, al Norte, al Sur de la colonia de Magallánes.
El Gobierno chileno prometió al mio no disponer del guano
de las islas del Estrecho, inmediatas á Punta-Arenas; y ese
guano se ha vendido.
Prometió no ir adelante de su colonia en el mismo Estre
cho; y ha estendido su posesion hasta la boca oriental de él.
En la Tierra del Fuego ha prestado á la agresion su coope
racion oficial, poniendo un buque de guerra á la disposicion
de D. E. Pertuisset.
Prometió respetar nuestra jurisdiccion en la Patagonia
Oriental; y ha ido á sus costas levantando casas y llevando
pobladores primero á Rio Gallegos y despues á Santa Cruz.
Y hoy, porfin, nos declara en la nota que contesto, que
está decidido á impedir la jurisdiccion arjentina desde el
mismo rio Santa Cruz hasta el Cabo de Hornos.
– 141 —

Esta declaracion importa el anuncio de que no basta al


Gobierno de W. E. que la República Argentina no haya dado
un paso adelante del rio Santa Cruz, requiere él ademas que
abandone sus posesiones, que se retire de ellas, derogando
tres leyes del Congreso Nacional y muchos decretos del
Poder Ejecutivo.
Cuando Chile ha encontrado delante de sí una exijencia
semejante, la ha resístido como incompatible con su decoro;
y ha contestado por la boca del señor Ministro de Relacíones
Exteriores, D. Manuel Antonio Tocornal, las siguientes pa
labras que ántes de ahora he tenido el honor de citar á
W. E.
« Natural era que en presencia de un órden de cosas que
constituia el réjimen legal confirmado ademas por el hecho
de la posesion, el Gobierno de Chile se negara, como se
negó, á suspender el ejercicio de la jurisdiccion que, como
nacion independiente y soberana le corresponde en el terri
torio sometido á su imperio, y mucho mas á derogar ó
enervar de cualquiera manera que fuese los decretos ema
nados de los supremos poderes del Estado.»
Eso mismo que Chile reputaba ofensivo á la honra nacional
es lo que hoy exije de la República Argentina, la que para
complacer al Gobierno de W. E., despues de derogar sus
leyes, tendria que bajar su bandera del lugar en que ha
estado enarbolada.
Muchos sacrificios estuvo siempre dispuesto á hacer mi
país en obsequio de esta república hermana; pero ese nó,
señor Ministro.
Y su resistencia á acceder en este punto á las demandas
del Gobierno de V. E., es tanto mas justificada, cuanto que
se trata de un territorio que ántes de la emancipacion de
estas colonias hacia parte del que hoy forma la República
Argentina, segun está escrito en las leyes de los soberanos
españoles, en las memorias de los vireyes de Buenos Aires y
Lima y en las de los presidentes de Chile; y despues que las
-– 142 –

mismas colonias se convirtieron en naciones independientes,


en sus leyes fundamentales y en los mensajes de sus prime
ros majistrados.
Antes de poner esos títulos irrefragables en las manos de
un juez árbitro, con lo que damos una inequívoca señal de
muestros sentimientos amistosos, habia una cuestion de hon
ra que resolver. Consistia ésta en averiguar si el Gobierno
de W. E. estaba ó no dispuesto á respetar el statu quo, á dejar
las cosas en el estado en que se hallaban al íniciarse este
debate, maneniendo cada una de las dos altas partes la
posesion de las tierras que ocupaban.
El Gobierno de W. E., despues de haber estendido la suya
á todo el Estrecho, de negar que la Tierra del Fuego sea
territorio disputado, intenta hoy estorbar nuestra Jurisdiccion
en una rejion donde antes del año 1872 jamás se habia
desconocido nuestro dominio, y exije que nos alejemos de las
costas del Atlántico desde Santa Cruz hasta el Cabo
de Hornos.
En presencia de esta demanda, el Gobierno que tengo el
honor de servir, c ntestará lo que convenga á la República
que le ha confiado la custodia de sus derechos y de su
honra. -

Aprovecho esta nueva acasion para reiterar á V. E, las


seguridades de la alta y distinguida consideracion, con que
soy de W. E.
Atento y Seguro Servidor.
FELIX FRIAs.
. Está conforme. MIGUEL GOYENA.
Secretario de la Legacion.

A S. E. el señor D. Adolfo Ibañez, Ministro de Relacio


nes Eacteriores de la República de Chile.
– 143 –

El Ministro Plenipotenciario en Chile, al Ministro de


Relaciones Esteriores de la Republica Argentina.
Legacion Argentína
en Chile.
Quillota, Agosto 18 de 1874.
Señor Ministro:
Tengo el honor de poner en manos de W. E. la adjunta
cópia de la contestacion que el Sr. D. Adolfo Ibañez, Minis
tro de Relaciones Esteriores de Chile, ha dado á la no’a que
con fecha 21 del mes de Julio próximo pasado le dirigió esta
Legacion sobre la cuestion de límites pendiente entre las dos
Repúblicas.
Dios guarde á W. E.
FELIx FRIAS
A S. E. el Sr. D. Cárlos Tejedor, Ministro de Relacio
nes Esteriores de la República Argentina.

El Ministro de Relaciones Esteriores de Chile al Enviado


Estraordinario y Ministro Plenipotenciario de la Re
publica Argentina.
CÓPIA

República de Chile, Ministerio


de Relaciones Esteriores.
Santiago, Agosto 10 de 1874.
Señor:
Como lo dije áW. S. en mi acuse de recibo del 27 del
mes próximo pasado, tuve el honor de imponerme en esa
fecha de la nota de W. S. de 21 del mismo mes, relativa al
incidente de las espediciones á Santa Cruz realizadas respec
tivamente por los buques argentino y chileno el Chubut y
el Abtao.
La comunicacion de W. S. se reduce en general á probar:
1.º que Chile nunca ha estado ni ha pretendido estar en po
sesion de la costa oriental de la Patagonia hasta el indicado
rio Santa Cruz:y 2.º que, por el contrario, la República
Argentina ha tenido esa posesion no interrumpida durante
la colonia y despues de la guerra de la independencia. Con la
— 144 —
demostracion de estas dos proposiciones deduce W. S. que es
ilegítima y contraria á los derechos argentinos la declaracion
que ha hecho mi Gobierno de no permitir al sur de aquel
rio el ejercicio de otra estraña soberanía, y que con ello in
fringe el statu quo que se ha convenido observar por los dos
Gobiernos.
W. S. termina su nota con estas palabras: «En presencia
de esta demanda el Gobierno que tengo el honor de servir
contestará lo que convenga á la República que le ha confiado
la custodia de sus derechos y de su honra.»
Si hubiera de dar, Señor Ministro, á las anteriores pala
bras de W. S. la interpretacion á que se prestan, y si bajo la
impresion que ellas dejan hubiera solo de calificar la nota de
W. S., y mas que todo la ocasion en que ha sido presentada,
acaso no me faltaria fundamento para presumir que no es
estraño al propósito que la ha dictado el deseo de prolongar
mas allá de los límites convenientes una discusion que hace
ya tanto tiempo debiera haber terminado.
Y con efecto, ¿cómo puede estimarse el hecho de abrir
quizá por la vigésima vez, el ya prolongadísimo debate sobre
la propiedad y posesion de los territorios patagónicos en ac
tual litigio, cuando ese debate se ha agotado en todas sus
partes, segun confesion del propio Gobierno de V. S?¿Cómo
calificar la oportunidad de la nueva discusion cuando en la
nota del Sr. Ministro de Relaciones Esteriores de la Repú
blica Argentina que con fecha 27 de Abril último pasó á la
Legacion de Chile en el Plata, se declarópor satisfecho con
las esplicaciones dadas por ella en el mismo incidente que
hoy promueve W. S.; y aceptando esplícitamente la declara
cion que W. S. rechaza? ¿Cómo apreciar esta nueva gestion
de W. S. cuando W. S. mismo en la nota que estoy con
testando ha consignado las siguientes palabras: «que los
hechos que motivaron la nueva demanda de esplicaciones
ordenada por el Gobierno argentino pierden su impar
tancia ante la formal declaracion contenida en la nota
— 145—

que tengo el honor de contestar, de que el Gobierno de Chile


no abriga el propósito de tomar posesion del rio Santa
Cruz ni de ninguna otra parte de la costa oriental de la
Patagonia? »
Sí, pues, el Gobierno argentino, no solo en la nota de
27 de abril á que acabo de referirme, sino desde el 24de
junio de 1873 en que se le hizo saber que Chile «no con
sentiria acto alguno que amengüe su soberania en toda la
estension de los territorios de que se encuentra en actual
y pacífica posesion y que tienen su limite natural en el
rio Santa Crus,» segum las espresiones de la respectiva
comunicacion del Representante chileno en el Plata; si aquel
Gobierno, digo, no solo no protestó contra tal declaracion
sino que por el contrario, la aceptó esplícitamente, no
cabe volver ahora sobre actos reconocidos y sancionados, y
que además llevan en sí las condiciones de legitimidad y
de recíproca conveniencia.
No quiero, con todo aceptar prevenciones desfavorables
al Gobierno argentino, sobre todo despues de su nota citada
del 27 de abril en que tan leal como francamente espuso su
pensamiento en los siguientes términos: «El Gobierno ar
gentino cree como el de W. E. urgente adoptar desde luego
una medida que ponga término á la situacion precaria y
ocasionada á dolorosos conflictos en que se halla la cuestion
de límites,y acepta con gusto la invitacion de celebrar un
convenio de arbitraje por el cual á la vez de dar cumpli
miento al tratado de 1856, se terminen de una vez y para
siempre las únicas divergencias que dividen á los dos
paises.»
Prefiero, pues, creer que el celo que siempre ha distin
guido á W. S. en la defensa de los derechos que representa,
le ha inducido á entrar en apreciaciones y consideraciones,
á mi juicio, en su mayor parte erróneas é infundadas; y
es por esto, que á pesar de que la nota de W. S. no hace
sino repetir lo que ya muchas veces se ha dicho sobre la
R. E. 10
– 146 –

cuestion de límites, me voy á permitir hacer acerca de ella


algunas suscintas esplicaciones, rectificando aquello en que á
mi modo de ver se ha incurrido en un error, y esto, no obs
tante el convenio nuevamente celebrado con el Gobierno
de W. S. de radicar en Buenos Aires la continuacion del
asunto y el curso dé las gestiones sucesivas á que él diere
lugar.—Entiendo que así doy á W. S. una nueva prueba
de deferencia respetuosa.
Dos han sido las cuestiones fundamentales del debate
sostenido entre esa Legacion y este Ministerio en lo concer
niente á límites:—La primera es la relativa á la propiedad
de los territorios en litijio que envuelve la de la posesion
legal ó civil de ellos, y la segunda se refiere á la ocupacion
y posesion actuales y efectivas de los mismos territorios en
que cada una de las dos naciones pretende encontrarse,
cuestion que envuelve á su vez la de la manera como debe
ser cumplida por ambas la observancia del statu quo implí
citamente establecido por el tratado de 1856.
La cuestion de propiedad, si bien tiene la grave importan
cia que puede asignarse á los estensos territorios en litijio,
es sin embargo mui inferior á la de la ocupacion actual; pues
aquélla, en ningun evento podria conducirnos á un conflicto
doloroso desde que, en último caso, el arbitraje seria su re
sultado definitivo, segun el pacto internacional vigente; mién
tras que, existiendo divergencias acerca de la segunda, y no
habiendo avenimiento entre las partes interesadas, esos con
flictos no solo son posibles sino que amenazan interrumpir
las cordiales relaciones existentes entre los dos Estados.—
Esta c insideracion es la que mas que ninguna otra, ha influi
do en el ánimo de mi Gobieruo para que, desde el comienzo
de la presente discusion, haya procurado por cuantos medios
han estado á su alcance el establecer un arreglo cualquiera,
siquiera fuese precario y transitorio, que alejase de una vez
y para siempre la posibilidad de una perturbacion en nuestras
amistosas relaciones con la República Argentina—Tanto
– 147 –

W. S. como los documentos oficiales ya publicados, pueden


dar testimonio de las constantes tentativas que he hecho con
W. S. y con su Gobierno para que de comun acuerdo fijáse
semos las bases y los principios á que debiera sujetarse la
observancia del statu quo, determinando así cual parte del
territorio disputado debia considerarse ser actual y efectiva
mente ocupada por cada una de las Naciones interesadas.—
Por desgracia todos mis esfuerzos han sido inútiles hasta el
presente, y, no obstante que, yo propuse á W.S. primero di
vidir por ahora y solo para los efectos del sta"u quo el ter
ritorio disputado, y despues el limitar el ejercicio de la sobe
ranía chilena aun dentro del Estrecho mismo con tal de
obtener la equitativa y competente reciprocidad de parte de la
Nacion vecina, W. S. sin embargo se negó á ello; de manera
que en este particular estamos hoy en la misma indetermina
cion é incertidumbre en que nos encontrábamos al prin
cipio.
Y es esta la oportunidad de rectificar una de las asevera
ciones que, á este respecto sostiene V. S.—Varias veces dice
W. S. en la nota que contesto que, entre los Gobiernos ar
gentino y chileno existe un convenio acerca de la manera
como debe observarse el statu quo.—Tal convenio, señor
Ministro, no existe ahora, ni jamás ha existido.—Solo se
han hecho propuestas por parte de mi Gobierno, y se han
dado promesas que ha tenido que retirar mas tarde, vista la
insistencia del de W. S. en efectuar avances sobre el territorio
disputado, y vista su propósito de no corresponder con la re
ciprocidad debída.—Y la mejor prueba de que tal convenio
no existe la tiene V. S. en las siguientes palabras de su nota
de 21 de mayo que trascribo á continuacion:— «Luego que
haya ella (la discusion) terminado, si el acuerdo no es posi
ble, llegará el momento de averiguar, como ántes de ahora
he tenido el honor de espresarlo á W. E., en qué térmínos
y en que límites puede pactarse el arbitraje á que W. E. da
tanto precio, sin advertir que él no bastaria para alejar los
– 148 —

peligros presentes, puesto que ellos no tienen su orígen en la


manifestacion de los títulos, ni en la discusion de los derechos
respectivos, que podria prolongarse sin el menor mal; sino
en la manera de entender la posesion actual; cuestion
que mi Gobierno no tendria inconveniente en someter
desde luego al fallo de un juez árbitro.»
W. S. mismo, pues, reconoce que nada existe acerca de un
acuerdo entre los dos Gobiernos sobre la manera de enten
der la posesion actual y por lo mismo la de la observancia
del statu quo, y conviene en someter esta cuestion á arbi
traje, proposicion que inmediatamente fué aceptada por mí
y de la cual parece ha desistido V. S. por el hecho de no re
cordarla siquiera en su última nota que estoy contestando.
—Con estos antecedentes fácilmente se comprende que no
era dado á mi Gobierno el permanecer en una situacion in
definida, y presenciando dia á dia los avances que ya por
medio de decretos ú otras disposiciones administrativas, ó
ya por medio de enormes concesiones hechas á particulares
iba practicando el Gobierno arjentino, hasta el punto de dic
tar leyes que comprendian todo el territorio de la Patagonia
y la Tierra del Fuego, inclusa la colonia chilena de Punta
Arenas.
Un incidente del que tuve conocimiento personal, vino
todavia á agravar esta situacion.—En Enero de 1873 hallán
dome en aquella colonia me impuse del contrato que la pri
mera autoridad provincial de Buenos Aires habia celebrado
con una compañia estrangera para establecer un colonia
de inmigrantes en el Rio Gallegos á poca distancia de la po
sesion chilena en los Estrechos.—Cuatro comisionados de
aquella compañía estuvieron practicando los reconocimien
tos necesarios á su objeto en el local de la concesion. De
este modo un nuevo conflicto con una Nacion poderosa mos
amenazaba, cuando apenas habia salido del que suscitó el
buque inglés Elgiva que poco antes habia venido sin permi
so de nuestras autoridades á estraer el guano que existia en
— 149 –

unas pequeñas islas á pocas millas de distancia de Punta


Arenas.
Tales, entre otros, son los hechos que motivaron é hicie
ron necesaria la declaracion de que nos ocupamos, la cual,
estoi de ello persuadido, advirtiendo los peligros de la situa
cion al Gobierno de V.S., le hicieron desistir de los propó
sitos ya claramente manifestados, evitando así á los dos
paises el doloroso espectáculo de complicaciones funestas.
Despues de esta esplicacion que los términos de la nota
de W. S. han hecho necesaria, paso á ocuparme de los fun
damentos en que W. S. apoya las proposiciones que al prin
cipio quedan enunciadas, sin que sea mi ánimo el reanudar
una controversia agotada ya, sino el rectificar someramente
alguna de sus apreciaciones.
Principia W. S. por sostener que «no es cierto que Chile
haya ocupado desde el año 1843, esto es, desde que se fun
dó la colonia en el Estrecho, el territorio que desde él se es
tiende hasta el Rio Santa Cruz. » Para sostener este aserto
cita W. S. las palabras de mis honorables antecesores los se
ñores Irarrázaval y Sanfuentes que, refiriéndose en los do
cumentos citados por W. S., á la colonia de Magallanes, di
jeron respectivamente que el Gobierno habia ordenado se
tomase la posesion real del litoral del Estrecho y que
la nota á que contestaba el segundo versaba sobre la
soberanía del territorio bañado por el mismo Estre
cho de Magallanes. Cita W.S. además las palabras del
discurso presidencial en la apertura del Congreso de 1844,
en que se dice que el Gobierno ha querido tentar si era
posible colonizar las costas de aquel mar interno.
Me parece, señor, que basta una sencilla observacion para
destruir este fundamento. Al decir mis honorables pre
decesores que se habia tomado la posesion real de los
Estrechos y que la cuestion sostenida con el Gobierno argen
tino versaba sobre el territorio bañado por él, no indicaron
ni determinaron el límite Norte y Sur ni la estension del
– 150 –

territorio que se ocupaba, límites y estension que natural


mente quedaron subordinados á las prescripciones jenerales
del derecho internacional, segun el cual la ocupacion y
posesion comprende todo aquel territorio que puede sostener
y defender el ocupante y que se considere necesario para los
fines de la ocupacion. ¿Y cómo habria sido posible colo
nizar las costas de aquel mar interno, si á tales costas
no se consideraba anexo el territorio por lo menos indis
pensable para el sostenimiento y desarrollo de las colonias
que intentaba fundar?
El límite, pues, de la posesíon chilena lo está indicando
la naturaleza mísma, es el Rio Santa Cruz, y así lo recono
ce en su artículo 9º el proyecto de lei de territorios nacio
nales que citaré mas adelante y que se presentó al Congreso
argentino el 24 de Setiembre de 1871. La estension que
media entre ese rio y los Estrechos, es, atendidas las condi
ciones especiales de aquellos parajes, el mínimun á que
cualquier país ocupante tendria derecho, atendido el fin á
que la ocupacion se dirijía.
Al declarar, empero, mi Gobierno, que aquel era el límite
Norte de sus posesiones en el Estrecho de Magallanes, lo
ha hecho constreñido por la necesidad de evitar con las
naciones estrangeras conflictos mas ó menos graves, como
los que he tenido ocasion de indicar. Ha procedido así obli
gado ademas por los avancas siempre crecientes del Gobier
mo argentino, y mas que todo, porque W. S. hasta el pre
sente momento no ha querido prestarse á ningun acuerdo
sobre el particular, incluso el del arbitraje que, despues de
indicado por W. S. y aceptädo por mí, ha sido por lo visto
retirado de la consideracion de ambos Gobiernos.
Yo creo, ademas, señor Ministro, que los documentos que
V. S. ha citado para probar que la intencion del Gobierno de
Chile al fundar su colonia en el Estrecho fué solo la de to
mar posesion de la costa, aparte de mostrar lo contrario de
lo que v. s. pretende, no son los que en realidad hacen á
– 151 —

la cuestion. El documento decisivo, el que sirvió de notifi


cacion solemne á todas las naciones, el que dió orígen á la
discusion de límites, ocasionando la primera reclamacion
argentina, fué el acta de toma de posesion de los Estrechos
fechada el 21 de Setiembre de 1843. En esa acta se leen
estas testuales palabras: « Con todas las formalidades de
costumbre tomamos posesion de los Estrechos de Maga
llanes y de su territorio en nombre de la República de
Chile. » ¿Cuál es el territorio correspondiente á esos Es
trechos ? La naturaleza misma lo está indicando, como an
tes lo he dicho; al Norte el Rio Santa Cruz; y por lo que
respecta al Sur, ese territorio, no"puede ser otro que la
Tierra del Fuego éislas adyacentes hasta el Cabo de Hornos
que es el límite mas austral de la República, segun su cons
titucion política.
Existe ademas otro documento que complementa el ante
rior, y es la nota que con fecha 31 de Enero de 1848 dirijió
el señor don Manuel Camilo Vial, emtonces Ministro de Re
laciones Esteriores de Chile, al de igual clase de la Repúbli
ca irgentina, contestando préviamente á la reclamacion de
éste por la fundacion de la colonia de Punta Arenas. El se
ñor Vial en esa nota dice: que los títulos de Chile no solo
comprenden la colonia sinó tambien todo el Estrecho y de
mas territorios á que los mismos títulos se refieren.
Segun esto, Chile ocupó y tomó posesion de los Estrechos
y de su territorio en 1843, con ánimo de señor, y fundó es
te acto en títulos que le daban ese derecho.
Basta, me parece, lo espuesto, para dejar comprobado que
Chile ocupa actual y efectivamente el espacio comprendido
entre el rio Santa Cruz y el Cabo de Hornos, y que le asiste
plena y perfecta razon para oponerse á todo acto de una na
cion estraña que tienda á amenguar la soberanía que le
corresponde, la cual por consideraciones de benevolencia
para con la República Argentina ha consentido sin embargo
en limitar, imponiéndose el deber de no ocupar parte algu
— 152 –

na de la costa del Atlántico, hasta tanto no sea arreglada ó


definida la presente cuestion de límites.
Por lo demas, escusado me parece seguir á W. S. en las
otras consideraciones que alega para sostener que Chile nunca
pretendió derecho á la Costa Oriental Patagónica. Las rec
tificaciones que á este respecto he hecho á W. S. están con
signadas casi en todas las notas que he tenido que dirigirá
W. S. á propósito de esta cuestion, y seria inutil repetir
las.
Cuando sostuve el derecho de Chile á has pequeñas islas
contiguas á Punta-Arenas, no se trataba sino de esas islas,
y á ellas por lo tanto tuvo que concretarse la discusion, en
la cual no encontrará W. S. ni una sola palabra que indique
el ánimo de mi Gobierno de restringir sus derechos á ese
solo punto. Las promesas que hice á W. S., las propuestas
de un arreglo provisorio, todas las tentativas en fin para
conciliar la tranquilidad de la discusion con los hechos que
se iban sucediendo, solo prueban el constante anhelo de mi
Gobierno para evitar dificultades que se oponian á la felizy
pronta terminacion del asunto. Inútiles empero esas tenta
tivas por las resistencias de W. S., rechazadas las propuestas,
y no cumplidas las condiciones bajo las cuales se hicieron
las promesas, todo ello quedó reducido á la nada.
Cualquiera que sea, con todo, el valor que W. S. quiera
dará esos preliminares de amistosos arreglos, nunca alcan
zarán ellos á constituir un derecho en favor del Gobieeno
que V. Sfepresenta ni á establecer una obligacion que grave
solo sobre Chile, puesto que falta el acuerdo y mútuo con
sentimiento de los interesados, condicion indispensable de
los compromisos que tienen por base el libre concurso de la
voluntad de los contratamtes.
En cuanto á la segunda proposicion sostenida por W. S.,
, esto es, que la República Argentina ocupayá ocupado siem
pre actual y efectivamente el Rio Santa Cruz, hé aquí los
términos en que W. S. se espresa para comprobarla: « La
– 153 –

posesion Argentina es allí (en Santa Cruz) el hecho incon


testable:» y refiriéndose á los documentos que le apoyan
agrega W. S.:
« Esos documentos son los siguientes :
1.º La lei de 100ctubre de 1868por la cual el Congreso
argentimo hizo una concesion de territorio en Santa Cruz á
don Luis Piedra Buena, que construyó en la de Pavon, si
tuada á poca distancia de la boca del rio, la casa que ha
estado cónstantemante ocupada por él ó por sus dependien
tes;
2º El decreto de 25 de Julio de 1871 por el cual el Go
bierno argentino o.orgó otra concesion al ciudadano francés
don Ernesto Rouquaud que se estableció en la márgen sur
del mismo rio, donde hizo construir las habitaciones que
ocupa hoy mismo con su familia, y los edificios necesarios
para el establecimiento industrial que allí ha fundado. El
rio Santa Cruz es, pues, un lugar habitado por genes que
fueron á él en virtud de concesiones del Gobierno argentino:
es por lo tanto un lugar en que hay una posesion feal, efec
tiva y actual; y es la lei argentina la que la ha creado. »
Paréceme, señor, que basta la trascripcion que queda he
cha para probar lo contrario de lo que W. S. sosiene.
Los títulos alegados por W. S. son una lei y un decreto
del Congreso y Gobierno argentinos por los cuales se hacen
á particulares concesiones de territorios. ¿Es éste el medio
legítimo y reconocido por el derecho internacional para to
mar posesion y ocupar un territorio cualquiera?
Seria, á mi juicio, hacer ofensa á la reconocida ilustracion
de W. S. si yo me permitiera citar los principios rudimenta
les del Derecho de Gentes para probar que la ocupacion y la
posesion necesitan algo mas que meros decretos ó disposi
ciones legislativas para considerar al pais que lo dictó como
actual poseedor y ocupante de los territorios á que esas dis
posiciones hacian referencia. Seria preciso retroceder á los
tiempos de la famosa bula del Papa Alejandro VI que hizo
– 154 –

la distribucion de una parte del mundo entre las Coronas de


España y Portugal para buscar apoyo á una doctrina que
desde aquellos remotos tiempos no solo no ha encon
trado sostunedores sino que no ha dejado de serincesante
mente combatida.
Y debo advertir de paso que en la presente cuestion de
posesion actual, hacemos abstraccion de la cuestion de
posesion legal ó de propiedad de los territorios en litijio.
La segunda de estas cuestiones no puede servir de razon á la
primera, porque eso equivaldria á resolver la cuestion con la
cuestion misma; y niV. S. ni yo somos los jueces llamados
á fallarla. Simples sostenedores y abogados de los " de
rechos de nuestros respectivos paises, tenemos el deber de
respetarnos en nuestras mútuas convicciones, y aceptar como
indiscutible la buena fé con que las sostenemos.
Dado, pues, este antecedente, ínsisto en sostener que las
meras declaraciones del Gobierno no bastan á crearle una
pesesion real y efectiva, allí donde no existia antes. Y basta
para probarlo, mostrar el absurdo que resultaria de lo com
trario. Chile, segun la doctrina de V. S., podria hoy mismo
tomarposesion de una inmensa parte de la Patagonia que se
encuentra en su totalidad casi desierta, sin mas trabajo que
el de dictar un decreto, ó de hacer una concesion á cualquiera
que la aceptase. Segun esa doctrina, la República Argenti
na por su parte ocuparia no solo Santa Cruz sino la colonia
misma de Punta Arenas. La concesion hecha á don Lean
dro Crozat, atendidos sus términos, comprende la indicada
Colonia. El proyecto de lei de territorios nacionales presen
tado al Congreso argentino en 24 de Setiembre de 1871, ha
ciendo la division territorial en sus artículos 7.º, 8.º y 9º
abarca toda la Patagonia, y en especial este último dice lo
que sigue: «El territorio comprendido entre el rio Santa
Cruz al Norte, y las aguas del Estrecho de Magallanes, in
clusa la Tierra del Fuego éislas adyacenes al Sur, teniendo
por límites al Oeste la línea divisoria de las aguas en las
– 155 –

cumbres de los Andes patagónicos, y las costas del Oceano


Atlántico, inclusas lasislas adyacentes al Este, bajo la deno
minacion de territorio de Magallanes.» El proyecto de lei sobre
colonizacion pasado por el Gobierno de la República Argen
tina en Junio de 1873 al Congreso de la Nacion comprende
tambien toda la Patagonia hasta el Estrecho de Magallanes.
Segun esto, y atendida la doctrina que W. S. sostiene, Chile
no ocuparia en la actualidad parte alguna del territorio ma
gallámico, porque todo él ha sido objeto de disposiciones
legislativas ó administrativas de la vecina República. Nada
sin embargo es mas contrario á la realidad de los hechos
que tal aseveracion; y allí está para protestar contra ella la
la Colonia de Magallanes que cuenta con una existencia de
treinta años y allí está tambien la esplícita confesion del
Gobierno argentino que en 6 de Setiembre de 1872 dijo: «El
último establecimiento que tiene la República sobre el
Atlántico es el Cármen de Patagones, situado sobre las
márgenes del Rio Negro y una pequeña colonia de ingleses
del pais de Gales sobre el Chubut; careciendo la República
de escuadra y de guarda-costas, la Patagonia está como
estuvo siempre en el mas completo desamparo.»
W. S. no se ha atrevido á negar ni desconocer esta termi
nante y esplícita confesion; y para desvirtuarla ha ocurrido
al arbitrio de suponer que yo la he citado con un propósito
bien diverso del que realmente tuve.—«V. E.,» dice W. S.,
« ha incurrido en error al citar el nombre del Ministro de
Hacíenda (que fué quien firmó aquella declaracion) para
sostener que no nos pertenecen aquellas costas y que no
ejercíamos jurisdiccion en ellas. »
W. S. me permitirá le advierta que esto no es exacto.
Cuando cité las palabras del Sr. Dominguez no lo hice para
sostener que las costaspatagónicas no pertenecian á la Re
pública Argentina. Las pruebas de tal aserto las tengo ya
dadas, y en gran abundancia, en otras comunicaciones. De
lo que trataba en mi nota de 20 de Junio, que es á la que V.
-"
– 156 —

S. se refiere, era de probar no la falta de títulos de propie


dad por parte de la República Argentina á las indicadas cos
tas, sino el hecho claro y manifiesto de que no las ocupaba
actual y efectivamente. Hé aquí mis palabras:—«Por últi
mo, señor Ministro, y á fin de que no quede ni aun la som
bra de una duda acerca del hecho que estoy sosteniendo, es
to es, que la República Argentina jamás ha estado ni su Go
bierno se ha considerado estar en actual y efectiva posesion
del Rio Santa Cruz, voi á citar aquí lo que ese mismo Go
bierno por el órgano de uno de sus Ministros espuso con fe
cha 6 de Setiembro de 1872. y
La rectificacion de W. S. por lo tanto no desvirtua la fuer
za de aquella confesion, que basta por sí sola para relevarme
del trabajo de demostrar lo que ella demuestra sin necesidad
de otras consideraciones.
Por otra parte, señor Ministro, yo creo que la cuestion de
límites y de demarcacion territorial que sostenemos ha cam
biado profunda y radicalmente las condiciones de la discu
sion, desde que el señor Ministro de Relaciones Esteriores
de la República Argentina dirigió á la Legacion de Chile en
el Plata la nota de 27 de Abril último. Refiriéndose esa co
municacion á lo que debia formar la materia del arbitraje
que, segun las espresiones en ella empleadas, no aparecia
definido claramente hasta ahora, entra el señor Ministro á
determinarla comprendiendo la Patagonia, el Estrecho de
Magallanes y la Tierra del Fuego. Esta declaracion impor
ta el reconocimiento de que aquellas comarcas son las que
se encuentran en el actual litijio, y por lo mismo tienen la
naturaleza y cóndiciones de la cosa litijiosa. Una de esas
condiciones es, y la principal, la de que ninguna de las par
tes interesadas puede á su arbitrio y sin consentimiento es
preso de la otra alterar ni modificar la situacion legal creada
por la lítis. Esta hace presumir la existencia de un conve
nio tácito en virtud del cual cada una de las partes se com
promete á no innovar, ó lo que es lo mismo, á observar
– 157 —

el statu quo existente á la época de la iniciacion del


litijio.
A fines de 1847 el Gobierno argentino hizo su primera
representacion, reclamando la propiedad de la Patagonia, y
en 1856 se celebró el tratado que echó las bases para la solu
cion de la cuestion. Ese tratado respetó el hecho existente
de la ocupacion por Chile del territorio magallánico.
Dedúcese de estos hechos y de aquel principio que desde
el año 56 no fué lícito á ninguna de las dos naciones com
prometidas el avanzar en la posesion de hecho de la indica
da comarca, pues ello alteraba la situacion jurídica en que
con relacion á ella se encontraban, ó lo que es lo mismo,
con tales avances se infringia el statu quo implicítamente
convenido.
Ahora bien, los hechos citados por W.S. para probar la
posesion actual argentina en la cesta patagónica son todos de
fecha reciente, y el mas antiguo llega solo al año 1868.
Esos hechos, por lo tanto, aun dándoles todo el alcance que
W. S. pretende, no pueden constituir un derecho, pues fue
ron ilícitos y por consiguiente nulos desde su orígen,
como que con ellos se infringió un pacto existente y obli
gatorio.
Mientras que W. S. sostuvo que la cosa litijiosa era solo
y esclusivamente la colonía de Punta Arenas ó á lo mas el
Estrecho de Magallanes, habia, si no razon y justicia, por lo
menos lógica en seguir sosteniendo que la República Argen
tina no tenia el deber de observar el statu quo en las costas
del Atlántico: pero desde que el Gobierno de W. S. ha de
clarado que la cosa litijiosa comprende tambien toda la Pa
tagonia, las afirmaciones de W. S. quedan completamente
desautorizadas; y lo que W. S. llama posesion real, actual y
efectiva del rio Santa Cruz, ó no es tal posesion, ó solo im
porta un desconocimiento y trasgresion de las obligaciones
vigentes.
Mientras tanto, W. S. entra á formar una enumeracion
– 158 —

de las trasgresiones de Chile, y en vista de ellas asegura que


mi Gobierno « ha quebrantado el statu quo en todas las
direcciones posibles: al Este, al Norte, al Sur de la colonia
de Magallanes.»
Veamos esas infracciones del statu quo:
« El Gobierno chileno, dice W. S., prometió al mio no
disponer del guano de las islas del Estrecho inmediatas á
Punta Arenas; y ese guano se ha vendido.
« Prometió no ir adelante de su colonia en el mismo
Estrecho, y ha ostendido su posesion hasta la la boca orien
tal de él.
« En la Tierra del Fuego ha prestado á la agresion su
cooperacion oficial, poniendo un buque de guerra á la dispo
sicion de don E. Pertuisset. -

« Prometió respetar nuestra jurisdiccion en la Patagonia


oriental, y ha ido á sus costas levantando casasy llevando
pobladores, primero á rio Gallegos y despues á Santa Cruz.
« Y hoy, por fin, nos declara en la nota que contesto, que
está decidido á impedir la jurisdiccion argentina desde el
mismo rio Santa Cruz hasta el Cabo de Hornos.»
Esta enumeracion que mas se asemeja á los considerandos
de una proclama de guerra que á la tranquila discusion del
gabinete del diplomático, solo tiene de verdadero, en lo que
concierme á la cuestion, el arte que se ha empleado para com
binarla.
V. S. hace consistir la infraccíon del statu quo en que mi
Gobierno ha hecho á W. S. tres promesas (la de no vender
guano de las islas, no ir adelante en el Estrecho, respetar la
jurisdiccion argentina en el Atlántico) y no las ha cumplido;
y el haber declarado que impedirá toda agresion al Sur de
Santa Cruz. Es de observar desde luego que el hacer una
promesa y no cumplirla, será si se quiere infraccion de la
promesa misma; pero nunca la infraccion de una situacion
legal dada, si es que antes no se prueba que tal situacion ha
sido en síviolada y desconocida. El hacer una declaracion de
– 159 –

aquello que se considera un derecho, no viola ni altera tam


poco la situacion material de las cosas, y mientras esto no se
verifique no puede decirse con justicia que la infraccion ha
sobrevenido. Las declaraciones, las protestas y otras repre
sentaciones de estejénero son las que siempre usan las nacio
nes para hacer valer sus derechos y procurar que sean
respetados. El uso de aquellos medios es, pues, en general
un derecho, un acto legítimo, que por lo tanto no puede
considerarse refractario de una obligacion valedera.
Pero veamos que es lo que hay en realidad en los cargos
que se formulan. \

El primero es el relativo al guano de las islas contiguas á


Punta Arenas.
Hé aquí el orígen de este incidente. En nota de 2 de Ma
yo de 1872 dirigida por W. S. á su Gobierno, y aludiendo á
la conferencia tenida en este Ministerio el dia arterior, dijo
W. S. lo siguiente: « Refiriéndome en seguida á las peque
ñas islas del Estrecho, «Quarter Master» y la «Magdalena»,
agregué al señor Ibañez, que el Gobierno argentino pensa
ba, como antes habia tenido ocasion de manifestarlo, que
toda esplotacíon del territorio situado al Este de Punta Are
nas, importaba una violacion del statu quo, que era deber
de los dos paises respetar, y que el Gobierno de Chile nos ha
bia asegurado que no alteraria por suparte. El señor Iba
ñez me hizo algunas observaciones sobre el inconveniente
que resultaba para Chile de tolerar que á poca distancia de
- su colonia y pudiendo sus autoridades estorbarlo, se presen
taran algunos buques á estraer guano; y me pidió sometiera
nuevamente á mi Gobierno el pensamiento de que sea auto
rizado el de Chile para vender ese guano, depositando su va
lor á disposicion de aquella de las partes, á la cual, ya sea
por un arreglo amistoso ó por decision de un juez árbitro,
se declarara propietario legítimo del territorio en que se en
cuentran las islas mencionadas. Contesté al séñor Ministro
que presentaria, segun sus deseos, esa proposicion al exá
– 160 —

men de W. E., aunque sabia ya que no habia antes de ahora


obtenido su aprobacion. »
En nota de Junio 28 de 1872, reiteréá W. S. esta misma
propuesta sin haber obtenido de W. S. una esplícita acep
tacion.
En nota de 29 de 0ctubre del mismo año, dije á W. S. lo
que sigue: «En presencia empero de los últimos actos del
Gobierno argentino; en vista de la constestacion que tuvo á
bien dar á nuestro Ministro Plenipotenciario al recibir la pro
testa que ése formuló; en vista, en fin, de hechos cuyo
alcance no es posible ocultarse, mi Gobiernose encuentra en
el imprescindible deber de cautelar los altos intereses que le
han sido confiados, adoptando las medidas que,sin menoscabo
de ajenos derechos, conserven los nuestros en toda su integri
dad, y retrando desde luego cualquiera promesa qua
no obtenga la reciprocidad por parte del Gobierno que
W. E. representa. »
En nota del 15 de Marzo de 1873 se reitera esta
declaracion, refiriéndola especialmente á las islas men
cionadas.
Posteriormente casi no ha habido comunicacion en que se
trate del incidente en que no se haga declaracion igual; hasta
que por último en oficio de 18 de Agosto de 1873 me vi obli
gado á decir á W. S.: «Pero preciso es repetirlo,ya que
en tantas ocasiones W. S. ha tenido á bien recordar esta pro
mesa. Esta promesa, señor Ministro, no existe ahora: ya la he
retirado muchas veces, y vuelvo á retirarla de nuevo. Esa
promesa se hizo bajo la condicion indicada, y la condicion no
se ha cumplido. Lo repito, pues, una y mil veces: tal
promesa no existe. »
Se vé, pues, que el Gobierno de Chile propuso al de W. S.
un arreglo que W. S. no aceptó formalmente; que la prome
sa que la propuesta envolvia fué, como no podia dejar de
serlo, bajo la condicion precisa de una justa reciprocidad;
que la condicion no se cumplió, y que la promesa en conse
cuencia fué retirada.
– 161 —

Con tales antecedentes ¿puede racionalmente sostenerse


que Chile está obligado á cumplir una promesa que retiró en
tiempo oportuno? Y aun estándolo ¿puede todavía racio
malmente sostenerse que la falta de cumplimiento implica la
infraccion del statu quo?
Estas preguntas mo admiten, á mi juicio, sino una contes
tacion negativa. Si la promesa se hizo, fué retirada oportu
namente por no haber cumplido con la condicion impuesta,
y ella ademas ni fué aceptada ni pudo por lo tanto producir
obligacion de ninguna especie. El no cumplirla, por otra
parte, no importa tampoco la infraccion del statu quo, des
de que, segun el pacto vigente, se respetó en el Estrecho de
Magallanes y su territorio, la ocupacion y posesion chilenas
que necesariamente llevan consigo la potestad de ejercer los
actos de soberanía consecuenciales de ese estado.
Esta última observacion es tambien aplicable al segundo
de los cargos formulados por W.S., con el cual sin duda alu
de al proyecto de establecer un faro en el cabo Vírgenes,
preyecto que ni siquiera ha principiado aun árealizarse. De
ese cargo me ocupé además en mi nota de 22 de Octubre de
1873, y allí dejé mostrada su falta de razon.
El auxilio que mi Gobierno prestó á la espedicion esplora
dora de la Tierra del Fuego, figura igualmente en la enu
meracion hecha por W. S.; y por mi parte creo solo deber li
mitarme á referir á W. S. á mi nota de 10 de Mayo último
en que ese incidente quedó terminado. A mi juicio habria
sido una falta grave de parte del Gobierno de Chile si en es
ta ocasion hubiera rehusado cooperar con sus propios recur
sos á la realizacion de los fines que se propusieron los
esploradores de aquellos territorios en que era posible en
contrar nuevos elementos de riqueza y de prosperidad jeme
ral. La Tierra del Fuego, ademas de formar parte de los
terrítorios anexos al Estrecho de Magallanes de que Chile
está en actual posesion, es, por lo ménos en una considera
ble estension, territorio evidentemente chileno, segun las
R. E. 11
— 162 –

propias declaraciones de W. S. Jamas ha dejado W. S. de


sostener que la Constitucion del Estado, tal como W. S. la
interpreta, es la que designa los límites verdaderos de la Re
pública, y no se concibe como podria llegar ésta hasta el
Cabo de Hornos, sin pasar por la Tierra del Fuego que se
interpone entre la isla en que aquel límite está situado y el
resto del país al Norte.
«Prometió respetar,» añade W. S., «nuestra jurisdiccion
en la Patagonia oriental, » y esa es en efecto la verdad, y
nuevamente hago á W. S. la misma promesa Pero la juris
diccion argentina, su actual y efectiva ocupacion, se encuen
tran reducidas al Cármen de Patagones y á la colonia del
Chubut, segun confesion del Gobierno de W. S.; y Chile no
pretenderá turbar aquella posesion, hasta tanto sus de
rechos á toda la Patagonia no sean lejítimamente declarados.
El hecho que W. S. añade todavia de haber levantado casas y
llevado pobladores á Rio Gallegos y Santa Cruz es inexacto,
tal como W. S. lo asienta. No existen actualmente pobladores
chilenos en los puntos indicados ni mi Gobierno ha tenido
jamas la idea de poblarlos. El haberse construido una pe
queña casa de madera para las necesidades transitorias ya
de las naves que fueran á Santa Cruz, ya de las que trafican
y ejercen algun comercio de la colonia de Punta-Arenas con
los indios que habitan la pampa patagónica, no implica el
apoderamiento de los puntos en que tales construcciones se
hicieron. Esos actos son en sí mismos insignificantes si no
van acompañados de la voluntad y manifiesta intencion de
que el que los ejecuta pretende en realidad ejercerlos como
señor y soberano. A este respecto tiene V. S. la palabra
oficial del Gobierno de Chile que ha asegurado á W. S. lo
contrario.
Destruidos los cargos que W.S. ha tenido á bien dirijirá
mi Gobierno, presentándolos agrupados para darles así la
fuerza de que aisladamente carecen, y probado el perfecto
derecho que le ha asistido para hacer la declaracion que mos
– 163 –

ocupa, nada mas tendria que añadirsino fuera necesario in


sistir sobre este último punto, que es al parecer el principal
móvil que ha impulsado á W. S. al dirijirme su nota de 21
de Julio último.
«Esta declaracion, » dice W. S. á su respecto, «importa el
anuncio de que no basta al Gobierno de W. E. que la Repú
blica Argentina no haya dado un paso adelante del Rio Santa
Cruz, requiere él ademas que abandone sus posesiones: que
se retire de ellas, derogando tres leyes del Congreso Nacio
nal y muchos decretos del Poder Ejecutivo.»
Ante todo, es de notar aquí la comtradiccion que envuel
ven los anteriores conceptos. Se asegura que la República
Argentina no ha pasado al Sur del Rio Santa Cruz, y para
probar tal aserto, se citan en seguida precisamente las leyes
y decretos que manifiestan lo contrario, pues éstos se refie
ren casi en su totalidad á los territorios que yacen al Sur
del indicado rio.
Mi Gobierno, señor Ministro, no pretende que la Repú
blica Argentina abandone sus posesiones y derogue sus leyes
y sus decretos. Y refiriéndome á Santa Cruz, mal puede
pretender que abandone una posesion allí donde la posesion
no existe. Lo que pido, y lo que he pedido siempre es que
el Gobierno argentimo respete y no infrinja el statu quo.
Si en su concepto el hecho de haber concedido una suerte de
tierras en una parte de las comarcas disputadas, y el de ha
ber un individuo estraño al Gobierno Nacional y sin carác
ter oficial ninguno levantado allí un edificio, importa un ac
to lejítimo de toma de posesion, guarde en hora-buena esa
conviccion y creencia, que, en cuanto á mi Gobierno, le asis
te una conviccion y una creencia contrarias. Guarde tam
bien sus leyes y sus decretos que ellos no pueden afectará
Chile que, siendo independiente y soberano, está fuera y
muy lejos del alcance de su sancion.
Lo único que pretendo, lo repito, es la observancia del
statu quo: que el Gobierno argentino no revista con mani
—164 —

festaciones oficiales y solemnes una ocupacion que no exis


tia ántes y la cual no habia sido acompañada de tales solem
midades que son las que por lo comun usan las naciones
para notificará las otras la intencion y la voluntad de poseer.
Basta á mi propósito que no se innove en la situacion pre
sente: esto es todo lo que mi Gobierno exije, y tal exijencia,
lo creo, no puede pecar de excesiva.
Por lo demas, ignoro, señor Ministro, con qué objeto cita
W. S. las palabras que ha citado tambien en otras ocasiones
de uno de mis honorables predecesores referentes á lacues
tion de límites con Bolivia, ni las reales órdenes, memorias
de vireyes y otros datos relativos á la cuestion de propiedad.
Aquellas no pueden aplicarse á un caso que no tiene mas
analojía con la indicada cuestion que la del nombre que les
és comun, como ya he tenido oportunidad de manifestarlo
en anteriores comunicaciones, y éstos, despues de la larga
discusion habida, son ahora del todo ajenos al incidente que
nos ocupa. Ya, á su respecto, he probado hasta la evidencia
que el único título legal de la República Argentina consiste
en las reales órdenes á que W. S. alude, en que por esten
sion ó metafóricamente se llaman costas del Vireinato de la
Plata las costas patagónicas: y ya he probado tambien que
esas reales órdenes no derogaron leyes aun vijentes que asig
naron á Chile aquella comarca,y que las mismas reales ór
denes interpretadas y esplicadas por el Gobierno que las
dictó, consideraban al Reino de Chile propietario de los
territorios por donde se internan los rios Colorado y Negro,
que es el territorio de la Patagonia.
Ahora. W. S. me escusará de que no me ocupe de los por
menores que contiene el principio de su nota de 21 de Julio,
y que no dé á V. S. nuevas esplicaciones, ni sobre la casita
de madera construida en Santa Cruz, ni sobre el inventario
del establecimiento del señor Rouquaud, ní sobre la bande
ra que llevó el buque chileno y el asta en que debia colocar
se, mi sobre las demas incidencias. V. S. ha declarado ya que
— 165 -—

estos hechos han perdido toda su importancia en presencia


de las esplicaciones dadas, y es por lo tanto inútil volver á
ocuparse de ellos.
No es inútil, con todo, recordar que tales hechos sín nin
guna importancia son los que vienen todavia á turbar la tram
quila marcha de las negociaciones tan felizmente iniciadas
una vez que se radicaron á orillas del Plata. Es una decla
racion del Gobierno de Chile justa, necesaria, indispensable,
la que forma, si no la razon, al ménos el ostensible pretesto
de las palabras que he trascrito al principio de esta nota, y
que pueden prestarse á una desconsoladora interpretacion.
Mi Gobierno confia sin embargo en que aquella declaracion
que el argentino aceptó hace ya cerca de un año y que recien
temente ha estimado como satisfactoria, no tendrá á sus ojos
otra significacion que la que realmente tiene; estoes, la justa
exijencia de que la situacion actual no se altere y que á su
sombra y buscando siempre los caminos que señalan la razon
y la justicia hemos al fin de llegar, argentinos y chilenos, al
amístoso arreglo que á la vez señalan la conveniencia de los
dos pueblos y sus gloriosos y comunes antecedentes.
Aprovecho esta oportunidad para reiterará V. S. la es
presion de mis sentimientos de alta consideracion, con que
soy de W. S.
Atento y Seguro Servidor.
ADOLFO IBAÑEZ.

A S. S. el Señor Enviado Estraordinario y Ministro


plenipotenciario de la República Argentina en Chile
Don Félix Frias.
Está conforme:
MIGUEL Goy ENA.
Secretario de la Legacion.
– 166 –

Cuestion entre el Gobernador de Mendoza y el Cónsul de Chile cm


San Juan Don Antero Barriga.

El Gobernador» de Mendoza al Ministro de Relaciones


Exteriores de la Republica.
Gobierno de Mendoza.

Mendoza, Octubre 22 de 1874.


Señor Ministro:

Me veo en el caso de poner en conocimiento de W. E. los


incidentes ocurridos con el Nacional chileno Don Antero
Barriga, adjuntándole cópia de los documentos que con ellos
se relacionan.
Este Señor, poco despues de haberse ausentado de la Pro
vincia el Señor Don Nicanor Zenteno que servia el Con
sulado chileno en esta Ciudad, se apersonó al despacho de
Gobierno haciendo presente que habia sido encargado del
Consuladoy en el carácter confidencial ha seguido cultivando
amistosas relaciones con mi Gobierno pero sin estralimitar
este carácter.
El 15 de marzo del presente año recibí el Telégrama de
ese Ministerio Nº 1. Pero atendiendo á que el Señor Barriga
no habia hecho ninguna gestion oficial y á la conducta cir
cunspecta que observaba, reservé dicho telégrama, no
obstante que este Señor ocupó la misma casa habitacion
del Señor Zenteno, conservaba en el frontis de ella el escudo
del Consulado y hacia uso de la bandera.
Algunos dias despues de haber recibido la noticia del
movimiento revolucionario en Buenos Aires y con motivo
de haber sido invadido el territorio de la Provincia por
fuerzas de San Luis encabezadas por el rebelde Mayor Don
Antonio Loyola y la movilizacion de fuerzas para repelerla,
el Señor Barriga acompañado del Agente Consular de Italia
se presentaron á mi casa habitacion ofreciéndome que para
el caso de que no quedase en la Ciudad suficiente tropa para
garantir el órden, contase con el concurso de sus comacionales.
– 167 –

Yo agradecí este deferente ofrecimiento agregando que no


creia llegado el caso de hacer uso de él.
El Señor Barriga me recordó en esa ocasion que segun el
tratado Argentino Chileno mi Gobierno tenia el derecho en
casos como en el que se hallaba la Provincia de ocupará los
chilenos para la guarnicion de la ciudad, con tal que tuvie
sen mas de cinco años de residencia.
Agradecíigualmente esta indicacion manifestando que no
haria uso de ese derecho y que solo esperaba del Señor Bar
riga influyese para que sus conacionales observasen la mayor
prescindencia en nuestras disenciones.
El Señor Barriga hasta el4 de Octubre me visitó varias
veces manifestándose siempre muy interesado en la pronta
pacificacion de la Provincia, sin insinuar en ningun caso
que tuviese que hacer reclamos y fué en virtud de este
procedimiento que incidentalmente manifesté mi satisfaccion
al Señor Ministro de Hacienda de Chile Señor Barros Luco
en mi telégrama núm. 2 hasta que con fecha 5 dirijió la
nota núm: 3 la que fué atendida con la nota núm. 4, sin
hacer alto en el carácter de Cónsul de Chile con que apa
recia, por un acto de deferencia ó mas biem por no entrar en
esas circunstancias en una cuestion que quitaba el tiempo
que tenia que consagrará atenciones de carácter mas urgente,
se le contestó no obstante dándole el título de «Cónsul en
San Juan »
Dados estos antecedentes no fuépoca mi sorpresa cuando
el 13 al revisar los periódicos llegados de Chile ese dia
encuentro en «La Patria» de Valparaiso los telégramas
núm. 5 que dieron ocasion á la nota núm. 6 contestada con
la núm. 7 y replicada con la núm. 8.
Trascurridos tres dias y no habiendo recibido aviso de su
recibo satisfaciendo á los cargos que se hacian en esta mi
dado cumplimiento á lo que se ordenaba al final, á fin de
mantener el decoro del Gobierno se dirijió la nota núm. 9
cuya disposicion se llevó á efecto saliendo al otro dia para
Chile. "
– 168 —

Habiendo estado en correspondencia amistosa y confiden


cial con el Ministro de Hacienda de Chile Señor Barros Luco
y á fin de prevenir el mal efecto que pudieran producir los
informes apasionados que probablemente dará el Señor Ban
riga á ese Gobierno, le dirijí el telégrama núm. 10 que ha
sido contestado con el núm. 11.
Esperando que el procedimiento observado por mi mere
cerá la aprobacion del Exmo. Señor Presidente, me complazco
en ofrecer á W. E. mi distinguida consideracion.
FRANCISCO CIVIT.
ANGEL CERETTI.

A S. E. el Señor Ministro de Relaciones Earteriores de


la República.

El Ministro de Relaciones Exteriores al Gobernador


de Mendoza.

IMinisterio de Relacio: es
Exteriores.

Buenos Aires, Diciembre 15 de 1874.

Señor Gobernador :
Por conducto del Ministro Argentino en Chile, se ha
recibido en este Ministerio la nota de W. E. fecha 92 de
Octubre en que dá cuenta de los motivos que le obligaron á
hacer salir de Mendoza al Señor Barriga, que impropiamente
se titulaba Cónsul de Chile en esa, ejerciendo funciones que
no le correspondian.
Impuesto S. E. el Señor Presidente de la República, tanto
de la citada nota, como de los documentos relativos al
incidente que la motivan, me ha encargado contestarle que
el Gobierno aprueba la conducta observada por W. E., si
bien habria convenido, que ese Gobierno hubiese hecho co
— 169 —

nocerá su debido tiempo al Señor Barriga el Telegrama del


Dr. Tejedor de 15 de Marzo.
La Legacion chilena ha iniciado una reclamacion sobre
este asunto, en términos vagos aun. Por lo que pudiera
importar, y porque quizá V. E. á causa de la situacion de
Mendoza, no pudo remitir otros antecedentes, debo adver
tirle que todavia seria tiempo de hacerlo.
Dios guarde á W. E.
PEDRO A. PARDo.
A s. E. el Sr. Gobernador de la Provincia de Mendoza

Telegrama del Ministro de Relaciones Esteriores al


Gobernador de Mendoza.

Ministerio de Relaciones Esteriores.

(N.º 1.)
Buenos Aires, Marzo 15 de 1874.
A S. E. el Señor Gobernador de Mendoza.
h.8. 15 a.m.

Telégrama Oficial:—Veo por una notadel Ministro Chileno


en esta, que un D. Antero Barriga se titula Cónsul interino.
No estando hasta ahora dicho individuo presentado ni reco
cido como tal, no debe W. E. acordarle esa calidad, ni admi
tirle gestion alguna en ese carácter.
CÁRLos TEJEDoR.

Telegrama del Gobernador de Mendoza al Ministro


de Hacienda de Chile.
(N.º 2)
Mendoza, Octubre 3 de 1874.
Exmo Ministro de Hacienda Señor D. Ramon Barros
Luco—Santiago.
Oficial:—Me felicito de que por equivocacion haya llegado
ámis manos el telégrama dirigido por W. E. al Sr. Cónsul
— 170 –

de San Juan en esta, por que me es muy grato decir á W. E.


que la conducta del Sr. Barriga para con la administracion
es digna y honorable y que los ciudadanos chilenos que acá
residen, son en esta vez y hasta el presente, circunspectos y
prescindentes en lo que pasa. Las noticias que W. E. pide
al Sr. Barriga sobre la situacion del pais en general, se las
comunicaré tambien por mi parte. Agradeciéndole desde
luego el noble interés que toma W. E. por su pacificacion.
Estoy amenazado de una nueva invasion de San Luis, pero
será repelida como las anteriores.
Saluda á W. E. respetuosamente.
FRANCIsco CIVIT.

Nota del Señor Barriga al Ministro de Gobierno de


Mendoza.

(N.º 3.)
Consulado de Chile en Mendoza.

Mendoza, Octubre 5 de 1874.

Al Señor Don Angel Ceretti, Ministro de Gobierno de la


Provincia.

Pongo en conocimiento de S. S. que una comision al


mando de D. Cardenio Buenanueva encontró ayer al nacional
chileno Francisco Muñoz y lo llevó al cuartel despues de
despedazarle su boleta de nacionalidad y el de Canuto Mauna,
que les remitió este Consulado.
Hoy se le ha dado á su esposa la certificacion adjunta,
para que Muñoz obtuviera su libertad; pero se me dice que
el Comandante D. Manuel Rosas no ha querido aceptarla,
dejando en el cuartel á mi protegido.
Conozco, Sr. Ministro, desde mi infancia al citado Muñoz;
su padre y toda su familia fueron inquilinos de los mios en
nuestra finca de losAndes;y puedo asegurará S.S. que no se
ha dado una sola certificacion de nacionalidad, sin que el
– 171 –

interesado lo compruebe debidamente, aunque esté inscripto


en el Registro antiguo.
Con la espresion de su particular aprecio tiene el placer
de saludarlo y suscribirse de S.S.
Atento y S.S.
ANTERo BARRIGA.

Ministerio de Gobierno.

Mendoza, Octubre 6 de 1874.

Pase á informe del Comandante D. Manuel José Rosas y


si resultase que el individuo Francisco Muñoz existe en el
cuartel y es el mismo de la papeleta adjunta, póngase en li
bertad.
CERETTI.

Comandancia de Gnardias Nacionales


del Batallon Movilizado.

Señor Ministro:
Contestando el informe que se ha servido pedirme S.S.
digo: que en momentos que el gefe de la plaza me ordenaba
con urgencia que entregase al Gefe del Detall catorce Guar
dias Nacionales del espresado, que fueran útiles para carre
ros, y encontrándose Francisco Muñoz detenido por falta de
papeleta de enrolamiento, éste contestó era inteligente para
tirar carros y agregó que era chileno;pero que no habia ob
tenido papeleta del Cónsul que lo justificase, por falta de
testigos, y como el servicio que se me pedia no permitia
demora entregué al individuo Muñoz para que prestase el
servicio en el convoy de la division en campaña.
Es cuanto puedo informará W. S.
Dios guarde á W. S.
MANUEL J. RosAs.
— 172 —
Ministerio de Gobierno».
Mendoza, Octubre 7 de 1874.
Trascríbase al Cónsul el antecedente informe avisándole
se ordena la libertad del reclamado y avísese al Gefe de la
Division.
CERETTI.
Manuel B. Sanchez.

El Ministro de Gobierno de Mendoza, al Sr. Barriga.


Mendoza, octubre 7 de 1874.
Al Señor Cónsul de Chile D. Antero Barriga.
Señor Cónsul:
Recibida la apreciable del Sr. Cónsul de 5 del corriente y
pedido informe á su respecto al Comandante D. Manuel José
Rosas han espedido el siguiente:
«SeñorMinistro:—Contestando al informe que se ha ser
» vido pedirme por el decreto que precede,á W. S. digo: que
» en momentos que el Gefe de la Plaza me ordenaba con ur
» gencia que entregase al Gefe del Detall catorce Guardias
» Nacionales del espresado, que fueran útiles para carreros y
» encontrándose Francisco Muñoz detenido por falta de pa
» peleta de enrolamiento, éste contestó que era inteligente
» para tirar carro y agregó que era chileno; pero qne
» no habia obtenido papeleta del Cónsul que lo justificase
» por falta de testigos, y como el servicio que se me pedia no
» permitia demora, entregué al individuo Muñoz para que
» prestase el servicio en el convoy de la Division en cama
» ña.—Es cuanto puedo informar á V. S.—Dios guarde á
» W. S.—Manuel José Rosas. »
En su virtud se ha dado en la fecha órden al Gefe de la
Division para que ponga en franquía á Muñoz, remitiéndole
la certificacion para que se le entregue.
Al dejar cumplidos los deseos del Sr. Cónsul, me es grato
ofrecerle mi particular aprecio.
ANGEL CERETTI.
– 173 –
El Comandante Catalan al Ministro de Gobierno de
Mendoza. "a

Comandancia en Gefe de las fuerzas


movilizadas de Mendoza.
CAMPAMENTO EN EL «RAMBLON».
Mendoza, Octubre 10 de 1874.
Al Sr. Ministro de Gobierno.

En cumplimiento de lo ordenado por S. S. en su nota de


fecha 7 del corriente, remito al ciudadano chileno Francisco
Muñoz.
Dios guarde á S.S.
A. CATALAN. "

Trascripcion de “La Patria “ de Chile.


N•. 5.
REvoLUCIon EN BUENos AIREs.–EspRoPIACION Y ENRoLA
MIENTO DE CHILENos EN MENDozA.

(Parte oficial.)
Mendoza, Setiembre 28 de 1874. )
(A las 10 h.35 m. a. m) "

Ha estallado una revolucion en Buenos Aires y otras Pro


vincias contra las autoridades nacionales.
Se teme general convulsion.
No hay detalles porque el telégrafo está interrumpido des
de el 24 que llegó la noticía."
En esta se pone sobre las armastoda la Guardia Nacional,
y se espropia animales por autorizacion de la Legislatura,
negándose el Estado de sitio.
Varios chilenos han sido ya espropiados de sus animales,
otros enrolados y algunos presos, pero creo será atendida
migestion.—
En el camino vienen arreos de nacionales. Me asiste la
confianza que serán respetados.
Doy los pasos convenientes. a
— 174 –

En San Juan,tranquilo, y me asiste plena confianza que


ese Gobierno respetará las personas y los intereses de nues
tros nacionales.
Aguardo instrucciones.
Dios guarde á W. E.
ANTERo BARRIGA.

A las 5 h. 50 m. p. m.)
Señor Ministro de Relaciones Esteriores —El General Ar
redondo está al frente de las fuerzas revolucionarias del Oes
te.—Ocupa ya Villa de la Paz de Mendoza.
Migestion por exacciones de nacionales no ha sido aten
dida.
El Gobernador se escusa con la imperiosa necesidad de la
situacion.
Nuestros nacionales y demas estrangeros piensan formar
una guardia de órden.
Aguardo instrucciones.— ANTERo BARRIGA.

(Tomado de «La Patria» de Valparaiso de fecha 30 de Se


tiembre último.)

El Ministro de Gobierno de Mendoza


al Sr. Barriga
Ministerio de Gobierno.
Nº, 6,
Mendoza, Octubre 4 de 1874.
Señor Cónsul:
Sorprendido el Sr. Gobernador por el contenido de los
dos telegramas que se encuentran insertos en el número de
«La Patria» de Valparaiso de fecha 30 de Setiembre último
que incluyo,me ha encargado pedir al Sr. Cónsul se sirva
decir si ellos son auténticos.
Dios guarde al Señor Cónsul.
ANGEL CERETTI.
Al Señor Don Antero Barriga, Cónsul de Chile en San
Juan.
– 175 –

Consulado de Chile en Mendoza.

El Señor Barriga al Ministro de Gobierno de Mendoza


No. 7.
Mendoza, Octubre 14 de 1874.

Con suma atencion he leido la nota del Señor Ministro de


fecha de hoy por la que se sírve manifestarme la sorpresa de
S. E. el Señor Gobernador de la Provincia, por el contenido
de dos telegramas del Consulado de Chile en Mendoza, que
registra «La Patria» de Valparaiso de fecha 30 del próximo
pasado, pidiendo decir si son auténticos.
La estrañeza de S. E. por la noticia trasmitida por mí al
Gobierno de mi Nacion me hace presumir que tal vez inter
preté mal la formal negativa del Señor Gobernador, al soli
citar verbalmente, en mi conferencia de 28 del próximo
pasado, la restitucion de las primeras espropiaciones que
llegaron á moticia de este Consulado, y es por esto solamente,
Señor Ministro, que me apresuro á adjuntar la nómina de
los reclamos de esa naturaleza, comprobados hasta hoy en
esta oficina, pues no pensaba hacer gestion alguna despues
de aquella negativa, hasta que se restableciera la tranquili
dad en la Provincia.—0brando así, creia á la vez satísfacer
mi constante anhelo de conciliar siempre los intereses de
mis protegidos con los de esta Nacion y cumplir con las ins
trucciones de mi Gobíerno, que me encarga «no llegue (en
mis gestiones) hasta ser obstáculo á las medidas que S. E.
adopte en defensa del órden.»
A los espropiados, que decian perjudicarse grandemen
te con la demora de mis gestiones, les habia aconsejado hi
cieran valer sus derechos ante el Señor Juez de Seccion, y
me consta, Señor Ministro, que mas de uno han seguido ya
aquella legal via, para recuperar sus intereses ó derechos,
que dicen haberles desconocido.
No creo por demás participar al Señor Ministro que tan
luego como supe que no era el General Arredondo el que
— 176 –

ocupaba la Paz, sinó el Mayor Loyola, rectifiqué esa parte de


mi segundo telegrama en el primer oficio que dirijíá mi Go
bierno como tendria la mayor satisfaccion de poder rectificar
y me apresuraria á hacerlo por telegrama mi aseveracion de
no haber sido oida mi gestion, por la devolucion de propie
dades, si se me demuestra que interpreté mal la negativa del
Señor Gobernador, ó que el nuevo estado de la Provincia
permite ya á su Gobierno ocuparse de tales negocios.
Con la espresion de su particular aprecio, se suscribe del
Señor Ministro atento y S.S.
ANTERo BARRIGA.
Al Señor Don Angel Ceretti, Ministro de Gobierno de
la Provincia.

El Ministro de Gobierno de Mendoza al Sr. Barriga.


(N.º 8) "
Ministerio de Gobierno.
Mendoza, Octubre 16 de 1874.
Al Sr. D. Antero Barriga.
Para proceder en consecuencia segun los resultados que
pueden traer los telégramas dirigidos por Vd. al Gobierno de
Chile, asumiendo el carácter de Cónsul de Chile en esta Pro
vincia, y en vista de la ambigüedad de la nota de Vd. fecha
14 del corriente en contestacion á la que se le dirijió por este
Ministerio, pidiéndole esplicaciones sobre los mismos telé
gramas, el Sr. Gobernador me encarga manifestarle que crée
conveniente reiterar á Vd. se sirva dar esplicaciones sobre
los siguientes puntos que contienen los referidos telégra
mas.
Dice su telégrama, despues de un párrafo en que asegura
haber sido negado el estado de sitio por la Legislatura (esta
do sitio que este Gobierno no ha solicitado), lo siguiente:
« Varios chilenos han sido ya espropiados de sus animales,
— 177 —

» otros enrolados y algunos presos, pero creo será atendida


» migesion. »
Prescindiendo de la espropiacion de animales, para lo que
estaba autorizado este Gobierno por la Legislatura, tanto
para utilizar esos elementos en la conservacion del órden,
cuanto para evitar que pasaran al poder de los rebeldes, y de
haber sido tomados dejando el competente recibo para que
sus dueños reclamaran oportunamente:—asegura Vd, que
algunos chilenos han sido enrolados y otros presos. Sobre
este último punto se servirá Vd. contestar, esponiendo los
nombres de los chilenos que han sido enrolados y cuales
presos.
Este Gobierno no tiene conocimiento de que exista un solo
Chileno enrolado ó preso, con escepcion de tres ó cuatro que
se han contratado como personeros.
Dice Vd. en el mismo párrafo que crée será atendida su
gestion.—¿A qué gestion se refiere el Sr. Barriga?
La única vez que se ha presentado á casa del Gobernador
de la Provincía, en compañia del Agente Consular de Italia,
ha sido con el objeto de ofrecerle se cooperacion para
la conservacion del órden, autorizándole al mismo tiempo
para movilizar todos los chilenos que tuvieran mas de cinco
años de residencia en esta Provincia, en lo que no vió recla
macion de ninguna especie, sino todo lo contrario. El Sr.
Gobernador contestó áVd. que no aceptaba su ofrecimiento,
limitándose á pedirle tratara de evitar que los chilenos se
mezclaran en nuestras cuestiones políticas.
Esta prescindencia, ni el mismo Sr. Barriga que se titula
Cónsul de Chile en Mendoza, la ha observado, como se de
duce de los párrafos siguientes que tomo del mismo telé
grama.
«. En el camino vienen arreos de nacionales. Me asiste la
» confianza que serán respetados. Doy los pasos convenien

Se deduce de los párrafos trascriptos que el Sr. Barriga


R. E. 12
— 178 –

está en relacion con los rebeldes, pues de otro modo no se


esplica la confianza de que estos respeten los arreos de sus
nacionales, y mucho menos que dé lospasos convenientes
para que sean respetados.
Yal mismo tiempo que asegura que los rebeldes, con quie
mes parece estar en buenas relaciones, respetando á sus com
patriotas, se queja de la manera mas injusta contra los pro
cedimientos de este Gobierno, asegurando en el siguiente telé
grama que su gestion (que no ha hecho), no ha sido
atendida.
« Señor Ministro de Relaciones Esteriores:—El General
» Arredondo está al frente de las fuerzas revolucionarias del
» Oeste—Ocupa ya la Villa de la Paz de Mendoza.—Mi ges
» tion por exacciones de nacionales no ha sido atendida.—
» El Gobernador se escusa con la imperiosa necesidad de la
» situacion.—Nuestros nacionales y demás estrangeros pien
» san formar una guardia de órden. »
Aquí el Sr. Barriga falsea los hechos asegurando que el
General Arredondo al frente de las fuerzas revolucionarias
ocupa la Villa de la Paz. Y es imposible aceptar un error
de buena fé en el Sr. Barriga, pues es esta una noticia que
no ha circulado por un momento en la Provincia.
En cuanto á la gestion por exacciònes de nacionales, mal
podria el Sr. Gobernador escusarse con la imperiosa necesi
dad de la situacion, cuando el señor Barriga no ha hecho tal
gestion.
Esto en cuanto se refiere á la exactitud de las noticias tras
mitidas por Vd. al Gobierno de Chile.
Por lo que hace al carácter de Cónsul de Chile, que asume
Vd. en los telégramas dirijidos al Gobierno de Chile y en
la nota que dirige á este Ministerio, contestando evasiva
mente las esplicaciones que se le pedian sobre lo contenido
de los referidos telégramas, trascribo á Vd. el telégrama del
Sr. Ministro de Relaciores Esteriores, dirigido á este Gobier
no, y que por consideraciones á su persona no habia proce
— 179 –

dido el Sr. Gobernador con arreglo á lo contenido en él:—


« AS.E. el Sr.Gobernador de Mendoza—Buenos Aires, Marzo
» 15 de 1874—h. 8.15 a.m.—Oficial:—Veo por una nota
» del Ministro Chileno en esta, que un Don Antero Barriga se
» titula Cónsul interino. "No estando hasta ahora dicho in
» dividuo presentado ni reconocido como tal, no debe V.E.
» acordarle esa calidad, ni admitirle gestion alguna en ese
» carácter.—C. Tejedor.—Ministro de Relaciones Esterio
) I'6ºS , )

En esta virtud comunico á Vd. que este Gobierno no le


reconoce como tal Cónsul interino de Chile en esta Provincia,
ordenándole al mismo tiempo retire el escudo que figura en
el frontis de su casa habitacion.
Dios guarde á Vd.
ANGEL CERETTI.

El Ministro de Gobierno de Mendoza al Sr. Barriga.


(Nº 9)
Ministerio de Gobierno.
Mendoza, Octubre 19 de 1874.
Al Sr. D. Antero Barriga.
Cuando el Gobierno dá órdenes es para que se cumplan.
Hace tres dias que se le ordenó á Vd. bajára el escudo de
armas de Chile que indebidamente ostenta Vd. en la casa
donde vive.
Vá un oficial de Policia con órden de bajarlo y depositarlo
en manos de los ciudadanos chilenos Dr. Don Ignacio Leon
Prado y el Sr. Bernales.
No ha contestado Vd. la nota que se le pasó pidiéndole
esplicaciones sobre los telégramas calumniosos para este
Gobierno y dirigidos por Vd. al Ministro de Relaciones
Esteriores de Chile, y en los cuales se revela que está Vd.
en correspondencia con los rebeldes á la autoridad nacional,
que es deber del Gobierno combatir; en consecuencia se or
– 180 –

dena á Vd. que se prepare para salir mañana fuera de la


Provincia á las seis de la mañana, previniéndole que sino
lo hace será sacado de su casa y conducido por una escol
ta; lo que comunico á Vd. por encargo del Señor Gober
nador.
Dios guarde á Vd.
ANGEL CERETTI.

Telegrama del Gobernador de Mendoza al Ministro de


Hacienda de Chile.
Nº. 10.
Mendoza, Octubre 20 de 1874.
Señor Ministro Don Ramon Barros Luco.
Santiago,
Oficial:—El respeto y cariño que tengo por la República
de Chile donde pasé mis primeros años, influyen poderosa
mente en mi ánimo para propender desde el puesto que ocu
po, que ningun acto mio pueda alejarme la simpatia y consi
deraciones á que aspiro, de hombres de ese pais que respeto
mucho y de amigos que aun creo tener allí y que deseo con
servar siempre.—Estas consideraciones me deciden á referir
suscintamente á W. E. lo ocurrido con el Señor Barriga para
que no sea engañado como este Señorme engañó á mí—He
devuelto al Señor Barriga con usura las atenciones que me
dispensó desde el principio de mi Gobierno hasta el 29 próxi
mo pasado de Setiembre en que creyéndome perdido y triun
fante la revolucion, dirijió sus dos telegramas al Señor Mi
mistro de Relaciones Esteriores,mintiendoy calumniándome.
—Se le pasó una nota preguntándole si eran suyos los
telégramas publicados en «La Patria» del 30—contestó que
sí—dando esplicaciones evasivas. Se le pasó una segunda
nota pidiéndole declarara cuales eran los chilenos presos,
cuales los enrolados, en que punto ó cuartel de la Provincia
se encontraban, y rechazando la falsa y maliciosa seguridad
que daba al Señor Ministro de que sus reclamaciones serian
atendidas (por las medidas que habia tomado) por las fuerzas
— 181 –

rebeldes que invadian esta Provincia y por el Cobierno de


San Juan, al que, de paso diré á W. E. le ha sobrado volun
tad pero faltado coraje para pronunciarse por la rebelion.—
Agregaba que las reclamaciones que me habia hecho habian
sido desatendidas por mí. Ninguna reclamacion me ha he
cho el Señor Barríga en las actuales circunstancias y cuando
hablamos de un jóven Ugarte preso (el único que lo ha sido
hasta hoy dia) me dijo: «consérvelo preso porque tiene mala
reputacion y es cuatrero.»—No hay un solo chileno preso,
no hay uno solo enrolado, Señor Ministro—Antes de ahora,
cuanto pretendió de mí el Señor Barriga le fué acordado en
el acto, sabiendo que no era Cónsul, sabiendo que espedia
boletos á chilenos que no le constaba serlo, sin verlos y sin la
filiacion correspondiente. He tenido varios de estos en mis
manos y algunos conservo con esa irregularidad. Poco ha
cia que en un telégrama dirijido á V. D. le decia, engañado
por las hipócritas demostraciones de este Señor—«que su
conducta era digna y honorable»—Grande fué mi sorpresa
cuando vípublicados en diarios de Chile los calumniosos te
légramas del Señor Barriga. No ha querido contestar la
nota en que se lepedia esplicaciones, ni tampoco bajar el Es
cudo de armas de Chile que indebidamente tenia colocado en
elfrontis de su casa.—Ayer lo hice bajar por un oficial de
Policia para depositarlo en manos de los Sres. Dr. D. Leon
Prado y F. Bernales ciudadanos chilenos, ordenándole que
se preparase á salir fuera de la Provincia—órden que tampo
co ha obedecido y que estoy resuelto á hacerla cumplir.
Ayer regresando del campamento general he visto enar
bolada la bandera chilena en casas particulares de chilenos
en la campaña, por inspiracion quizá del Sr. Barriga.—Des
de el 15 de Marzo de este año tengo un despacho del Dr. Te
jedor Ministro de Relaciones Esteriores sobre el Señor Bar
riga, cuya copia auténtica recibirá W. E. mañana.
Durante siete meses no he dicho una palabra al Señor Bar
riga sobre el contenido espreso del despacho del Dr. Tejedor.
– 182 —

—Puedo garantirá W. E. que sus conciudadanos en esta mo


tienen nada que temer y que despues del incidente motivado
por las intrigas del Sr. Barriga, me he constituido en guar
dian de sus intereses y dado órdenes terminantes para que
no se toque un solo animal de propietarios chilenos, que se
haga pronta devolucion ó pago de los que se les haya tomado,
mi se les moleste en lo mas mínimo.—La felonia usada por
el Señor Barriga, creyéndome perdido, lo dispuso á calum
miarme esperando así propiciarse la buena voluntad de los que
yá él veia vencedores.—No quiero, Señor Ministro, que se
crea por un momento que soy ó que existen en esta Repúbli
ca, aquellos satrapas ó mandones sin Dios ni ley, inventados
por el H. Diputado Petorca, y es por esto que creo deber mio
hacer saber á W. E. que me ha dispensado consideraciones,
lo ocurrido con el Sr. Barriga.
Tengo el honor de ser de W. E.
-

FRANCISCO CIVIT.

Telegrama del Ministro de Hacienda de Chile


al Gobernador de Mendoza.

No. 411.

Santiago, (Chile,) Octubre 21 de 1874.

Al Gobernador de Mendoza.

Oficial—Agradecemos muy cordialmente á W. E. las espli


caciones que nos dá respecto al incidente ocurrido con el
Señor Barriga y confiamos en que esta dificultad se arreglará
satisfactoriamente.—Quedamos tambien muy reconocidos á
las medidas que W. E. ha tomado en favor de los intereses
chilenos.
RAMoN BARRos LEON.
Ministro de Hacienda.
– 183 –

Legacion Argentina en Chile.

Valparaíso, octubre 27 de 1874.


Señor Ministro de Relaciones Exteriores de la Repú
blica Argentina.
Creo deber poner en conocimiento de W. E. los telégramas
de fecha 14, dos de 16 y 21 del corriente, que el Señor
Gobernador de la provincia de Mendoza ha dirijido á esta
Legacion, relativos á la conducta irregular observada por el
Señor Don Antero Barriga, Cónsul Chileno en San Juan,
al que se ha ordenado salir de aquella provincia.
Acompaña tambien á esta nota el telégrama dirijido por
el mismo Exmo. Señor Don Francisco Civit al Señor Barros
Luco, Ministro de Hacienda de Chile, esplicando los moti
vos que le impulsan á adoptar aquella medida.
Supongo que el Señor Barros Luco es un antigüo amigo
y quizá condiscípulo del Señor Civit.
Dios guarde a W. E.
FELIX FRIAS.

CÓPIA
Mendoza, Octubre 14 de 1874.
Al Ministro Argentino.
Valparaiso.
OFICIAL.
Acabo de ver con profunda sorpresa publicados en La Pa
tria del 30 del pasado dos telégramas del Cónsul de Chile
en San Juan, Don Antero Barriga, residente en esta de algun
tiempo, consignando inaudillas falsedades. Sospecho que
han tomado su nombre. Se le pasa una nota preguntándale
si son suyos los telégramas á que me refiero. En toda la
provincia no hay mas preso que un tal Ugarte, chileno. El
– 184 –

Señor Barriga invocando el tratado me dijo que podia movi


lizar á los Chilenos que tuviesen cinco años de residencia
en la provincia. No acepté su ofrecimiento pidiéndole sola
mente que exijiera á sus conciudadanos que no se mezclaran
en nuestros asuntos. Ha sido conmigo, solícito, atento y
muy oficioso. Como elemento de guerra y para sustraerlo
al enemigo que me invadía, ordené la colecta de caballos,
dando recibo y prévia avaluacion. En la recojida habran
entrado, sin duda, animales de propietarios chilenos. No
se ha movilizado un solo chileno. El Señor Barriga ó quien
haya dirijido al Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile
esos telégramas, le engañan groseramente. El Señor Barriga
mo me ha hecho un solo reclamo.
Dios guarde á W. E.
FRANCIsco CiviT,
Gobernador.

Mendoza, Octubre 16 de 1874.


Al Ministro Argeutino.
OFICIAL.

Los dos telégramas publicados en La Patria son del Señor


Barriga. Me ha pasado una larga nota evasiva y concebida
en inexactitudes, que no han tenido lugar. Despues de sus
espontáneos ofrecimientos, trasmite á su Gobierno creyen
dome perdido, noticias falsas y calumniosas. El Señor Bar
riga no esta reconocido como Cónsul Chileno en esta; es un
intruso que lo he considerado en todo y que se conduce mal,
porque es la tendencia de todos estos Señores Cónsules.
¿Puede ostentar el escudo y la bandera chilena sin ser
Cónsul?
Dígnese W. E. decírmelo.
FRANCIsco CIvIT,
Gobernador.
– 185 –

Mendoza, Octubre 16 de 1874.

Al Ministro Argentino.
OFICIAL.
Señor Ministro;
Convencido de la felonía con que se ha conducido conmi
go el Sr. Barriga, se le pasa una nota por el Ministerio,
pidiéndole esplicaciones sobre varios puntos de sus telégra
mas al Sr. Ministro de Relaciones Esteriores del Gobierno
de Chile y ordenándole baje el escudo del frontis de la casa
que ocupa. Para que W. E. comprenda hasta que punto
fiaba ..en la buena fé de los ofrecimiento del Sr. Barriga,
en telégrama fecha 3 de Octubre le decia al Sr. Ministro
Barros Luco, que la conducta del Sr. Barriga para con la
administracion era digna y honorable, y que los chilenos que
aquí residen eran en esta vez y hasta el presente circuns
pectos y prescindentes.
Pongo en conocimiento de V. E. estos antecedentes para
que haga uso de ellos en la conferencia que se digna avisar
me va á tener.
FRANCISoo. CrvIT.
Gobernador.

Mendoza, Octubre 21 de 1874.


Al Ministro Argentino.
Valparaiso,
Oficial—La última noticia que tengo es que Arredondo
concentra sus fuerzas en San Francisco, Provincia de San
Luis, para esperar al Coronel Roca. A consecuencia de la
incalificable conducta de D. Antero Barriga y de su desobe
diencia á órdenes que se le dieron, el escudo de Chile que in
debidamente osentaba en su casa lo hice bajar ordenán
dole saliera fuera de la Provincia; lo que cumplió ayer por la
tarde.
– 186 –

He puesto en conocimiento del Sr. Ministro Barros Luco los


principales incidentes de este asunto por deferencia á las
atenciones usadas conmigo desde que tuvo noticia de la re
volucion.
Saluda á W. E.
FRANCISCO CIVIT.

Legacion Argentina en Chile. "

Santiago,Noviembre 10 de 1874.
Señor Ministro:
Con fecha 27 de Octubre ppdo., dirijí áV. E. una copia
de los telégramas en que el Sr. Gobernador de Mendoza co
municó á esta Legacion la conducta irregular que observaba
allí Don Antero Barriga, Cónsul chileno en San Juan, y la
resolucion que habia adoptado sobre el particular, y otra del
telégrama que el mismo Señor Gobernador dirigió al Señor
Ministro de Hacienda de Chile, esplicándole los motivos de
esa determinacion.
Ahora paso á manos de V. E. una nota que acompaña co
pia de todos los antecedentes relativos al mismo asunto, la
cual me ha sido enviada por el referido Señor Gobernador,
bajo sobre abierto, á fin de que pudiera sacar copia de to
dos los documentos que anteriormente no me habia comu
micado.
De la contestacion del Señor Ministro de Hacienda al telé
grama en que se le comunicó la espulsion de Don Antero
Barriga, se deduce, segun veráV.E., que el Gobierno chileno
no encuentra en ese hecho fundamento alguno de queja con
tra el proceder de la autoridad de Mendoza.
Aunque algunos diarios de esta ciudad y de Valparaiso
han considerado que las medidas adoptadas importan una ofen
sa contra la dignídad de la Nacion chilena, no he creido de
ber hacer ninguna rectificacion, desde que ellos mismos
– 187 –

han publicado la nota del Sr. Ministro de Gobierno de Men


doza al Sr. Barriga, en presencia de la cual me parece insos
tenible semejante opinion.
Dios guarde á W. E.
FELIX FRIAS.
AS. E. el Sr. Dr. D. Pedro A. Pardo, Ministro de Rela
ciones Esteriores de la República Argentina.

Hinisterio de Relaciones Esteriores.

Buenos Aires, Diciembre 21 de 1874.

Señor Ministro:
Acuso recibo de la nota del 10 de Noviembre ppdo. á que
adjunta una del Gobernador de Mendoza, por la cual pone
en conocimiento de este Ministerio el incidente relativo al
Señor Antero Barriga con copia de los documentos de su
referencia.
W. E. hace notar con razon que segun telégrama del Sr.
Ministro de Chile al Señor Civit, se deduce que el Gobierno
de aquella República, no encuentra en la espulsion del Se.
ñor Barriga, como no lo hay en efecto, fundamento alguno
de queja contra el proceder de la autoridad de Mendoza.
Con todo, el Ministro chileno, Señor Blest Gana, dias há
dejó en este Ministerio, una série de documentos sobre este
asunto, para que me impusiera de ellos y arregláramos ami
gablemente el negocio, “lo cual significaria que de algo pre
tende reclamar, » segun instrucciones «que agregó habia re
cibido de su Gobierno. Tan pronto como formule su queja
instruiré de ello á W. E.
Dios guarde áW. E.
PEDRo ANToNIo PARDo.
AS. E. el Sr. Ministro Argenttno en Chile, Don Félix:
Frias.
– 188 –

Notas cambiadas con la Legacion de Chile con motivo de la


prision de Félix Rojas.

El Ministro Plenipotenciario de Chile, al de Relaciones


Esteriores de la República.
Legacion de Chile en las Repúblicas
del Plata.

Buenos Aires, Noviembre 24 de 1874.


Señor Ministro:
Felix Rojas ciudadano chileno, se ha presentado á esta
Legacion esponiendo lo siguiente:
En las primeras horas de la noche del 12 del actual, ha
llándose en la puerta de su casa, dos individuos auxiliados
por la Policia se apoderaron de él brusca y violentamente y
lo condujeron á la Comisaria de la seccíon 16º., á cargo de
D. Ramon C. Gimenez, en medio de innumerables vejacio
nes. Llegado allí, se le sometió á un interrogatorio cuyo
objeto era averiguar la residencia de supatron, y como en
sus respuestas se limitase á asegurar que ignoraba donde es
tuviese, se le amenazó con azotarlo y aun darle de balazos
si insistia en su negativa. Despues de las amenazas vinie
ron las ofertas de dinero y ultimamente la incomunicacion y
el tormento. Tres cuartos de hora se le mantuvo en el lla
mado cepo de campaña del cual se le sacó cuando se vió que
sus fuerzas estaban agotadas y que la prolongacion del tor
mento podia hacer peligrar su vida. De la Comisaria se le
condujo dos dias despues á la Policia donde se le mantuvo
en prision hasta el viérnes 20 en que se le puso en libertad.
Estos hechos, Señor Ministro, siendo exactos como tengo
motivos para creerlo pues hasta la fecha el espresado Rojas
sufre las consecuencias del tormento y de la dura prision á
que se le sometió, importan un atentado que no puede que
dar impune. Que Rojas era inocente lo prueba el hecho de
estar ya en libertad y de no habérsele dicho, ni al tiempo de
prenderlo ni despues, de que delito se le acusaba. Tampo
– 189 —

co se le siguió proceso, y las medidas arbitrarias de que ha


sido víctima no han tenido otro objeto ostensible que obte
mer de él declaraciones que no pudo ó no quiso prestar.
Si algun delito se imputaba á Rojas, debió procesársele;
pero en ningun caso, ni aun por via de apremio, pudo apli
cársele tormento porque las leyes de este pais, como las de
toda nacion culta, condenan este medio de investigacion. Es
ta ausencia de todas las formalidades exijidas por una ad
ministracion de justicia regular y ordenada y esta violacion
de las leyes de la República están manifestando lo que dejo
dicho, esto es, que hay en el hecho que denuncio un abuso
de funcionarios subalternos que no ha podido cometerse, no
obstante, sin la tolerancia de un Comisario de Policia.
Si ha habido abuso, él no puede quedar impune y W. E.
mismo debe estar interesado en que los culpables reciban su
castigo. Para facilitar las averiguaciones que V. E, tal vez
crea necesario hacer, debo advertirle que los funcionarios
que dictaron contra Rojas, todas las medidas que he mencio
nado brevemente son dependientes de la Comisaria 16º. ofi
ciales ó escribientes.
Averiguados estos hechos y confirmada su exactitud, yo
espero que V. E. se servirá ordenar el castigo de los que re
sulten culpables, y convendrá en otorgar por via de repara
cion al mencionado Rojas alguna indemnizacion,
Con sentimientos de distinguida consideracion tengo el
honor de suscríbirme de W. E. atento y obediente servidor.
G. BLEST GANA.

A S.E. el Sr. Doctor Don Pedro Antonio Pardo, Minis


tro de Relaciones Esteriores.

El Ministro de Relaciones Esteriores al Plenipotenciario


de Chile.
Ministerio de Relaciones Exteriores.
Buenos Aires, Enero 15 de 1875.
Señor Ministro:
De los informes pedidos de la nota de W. E. sobre el im
dividuo Félix Rojas resulta:
– 190 –

Que en los libros de la Comisaria de la Seccion 16º- apa


rece que en efecto con fecha 14 de Diciembre último se re
mitió al Deportamento de Policia el individuo mencionado,
“por haberlo tomado con un boletin de la revolucion, y sos
«pechándosele cómplice en la circulacion de dichos boletines,
“—sospecha que confirmaba el hecho de ser Rojas sirviente
«de D. M. Bilbao, persona acusada de haber tomado parte
“activa en la rebelion, a pesar de que como estrangero de
*bió abstenerse de inmiscuirse en ese movimiento revolucio
“nario;»—que el Comisario Gimenez procedió á averiguar la
procedencia de dicho boletin, practicando las diligencias ne
cesarias éinstruyendo de ellas, en la misma fecha, al Gefe
de Policia;—que el actual encargado de la Comisaria espre
sada “no tiene conocimiento de que se le hubiera puesto á
“Rojas en el cepo de campaña, ni sabe quien pueda haber
“obrado de tal manera, pues los empleados oflciales y escri
“bientes, á quien parece aludirse en esta denuncia, declaran
“que es una torpe calumniá y que nunca se ha tratado de
«ese modo en dicha oficina, ni el Departamento de Policia,
*á los detenidos; y que es tal vez la primera queja de este
“género que se haya hecho, pues los empleados en cuestion
«saben muy bien que semejante castigo es condenado no so
«lo por la ley positiva del pais y de las demas naciones civili
“zadas, sino tambien por la ley natural ypor la razon misma;
«no necesitando por otra parte, los funcionarios valerse de
«tales medios para que los delincuentes declaren la verdad.»
No habiendo prestado declaracion alguna el Comisario
Gimenez, que fué quien detnvo á Rojas, se devolvió el espe
diente al Gobierno de la Provincia á fin de que ordenase el
informe correspondiente, que fué evacuado en los términos
siguientes:—“Señor Gefe—No tengo conocimiento de que
“se haya cometido en la seccion durante mi permanencía en
“ella, semejante tropelía, no he consentido ni podido consen
“tir en semejance proceder (que está en contradiccion con
«mis condiciones y mi educacion)—Puedo asegurará W. S.
– 191 –

«que es una invencion grosera, y tan es así que Rojas no se


«quejó en las diferentes ocasiones en que tuve oportunidad
«de interrogarle como no se ha quejado á W. S. cuando sa
«lió en libertad—Este proceder solamente demuestra la idea
«preconcebida de adulterar los hechos con el fin, tal vez, de
«obener el resultado que pretende de remuneracion pecu
«niaria por indemnizacion del supuesto daño.—En cuanto
«á la causa de la prision de Rojas, ya se deja constatado en
«el anterior informe. Es cuanto al respecto puede informar
«á W. S.—Buenos Aires, Diciembre 31 de 1874—Juan R.
«Ximenez»—
Nada hay en todo esto, Señor Ministro, que justifique el
apoyo prestado por esa Legacion al individuo Rojas, ni ne
cesitan comentarios los hechos espuestos.
Debo recordar á W. E. que el reclamante fué arrestado
durante el estado de sitio, lo que esplica porque no se pro
cediera con las formalidades de ley en tiempos normales.
Este individuo fué tratado como á muchos otros, á quienes
no se notificó la causa de su prision, dada la suspension del
“habeas corpus"—Séame al mismo tiempo lícito observará
W. E. que, en todo caso, este asunto no se hallaba en estado
de ser tratado por la via diplomática; pues Rojas debió pro
ceder, como los nacionales, es decir, entablando su queja
ante los autoridades del pais, y solo que estas lo hubiesen
desatendido, habria llegado el momento de solicitar la inter
vencion del Ministro de su Nacion. Con todo me complaz
co en dar este paso de amistosa deferencia, hácia V.E. po
niendo en su conocimiento los informes que he trascripto.
Aprovecho esta oportunidad para reiterar á W. E. las se
guridades de mi distinguida consideracion.
PEDRo A. PARDo.
A S. E. el Sr. Enviado Estraordinario y Ministro
Plenipotencia.uio de la República de Chile, D. Gui
llermo Blest Gana.
— 192 –

Correspondencia cambiada sobre la prision del rematador de dere


chos de pasos de Cordillera, D. Pablo Lopez Montoro.
Gobierno de San Juan.
San Juan, 1º de Abril de 1874.
Señor Ministro:
Creo de mi deber remitir al conocimiento de W. E. los
documentos que en cópia autorizada adjunto, y que mani
fiestan el hecho de haber sido capturado en terrítorio de esta
Provincia, por peones de la señora Dº Paula Sotomayor, y
en combinacion segun se desprende con fuerzas dependien
tes del Gobierno de la República de Chile, á donde ha sido
conducido el señor D. Pablo Lopez Montoro, rematador del
impuesto de paso á que están sujetas por ley las haciendas
caballares, mulares y vacunas que entren ó salgan al ó del
territorio de la Provincia.
Tal hecho señor Ministro, llevado á cabo con olvido com
pleto de las formas establecidas entre los gobiernos civiliza
dos y amigos, importa, ájuicio de este, una violacion de
territorio, ofensiva á la dignidad de esta nacion, y que re
quiere por lo tanto una esplícita satisfaccion.
V. E., en posesion de los documentos que le trasmito,
adoptará la resolucion que corresponda.
Con este motivo me es satisfactorio ofrecer una vez mas
á W. E. las seguridades de mi distinguida consideracion.
Dios guarde á W. E.
MANUEL Jos GOMEZ.
FAUSTINo EspNoLA
A S. E. el Sr. Ministro de Relaciones Esteriores de la
República.
Ministerio de Relaciones: Esteriores.

Buenos Aires, Abril 13 de 1874.


Señor Gobernador:
He recibido su comunicacion del 1.º del corriente, con los
documentos adjuntos.
De ellos resulta que el rematador de derechos de pasos de
” — 193 -

Cordilleros D. Pablo Lopez Montoro fué tomado en el valle


de los Patos por una órden que la señora Dº Paula Soto
mayor, viuda del señor Rosas dióá sus peones; y al siguiente
día despues de la primera jornada, encontró una partida de
la policia de San Felipe de Aconcagua mandada por el Go
bierno de Chile bajo cuyas órdenes fueron llevados él con
sus peones á la cárcel de San Felipe el viérnes 27 de Febrero
y sometidos á la jurisdiccion del Juez de letras.
Agrega el mismo Montoro que consultado un abogado le
aconsejó pedir una copia de la escritura del remate «porque
no es suficiente el título por razon á que no demarca el valle
los Patos del Sud, punto donde fué tomado, pues dicen que
eso pertenece á la República de Chile, y como estas caidas
corre para San Juan me he creido en mi derecho situarme
ahí»
No se comprende, señor Gobernador, por que habiendo
estado preso tanto tiempo en San Felipe de Aconcagua dicho
rematador y aconsejado por un abogado, no se ha dirigido en
todo este tiempo al Ministro Argentino en Santiago con laespo
sicion de los hechos, y solicitado su proteccion.—Tampoco
se comprende por que el título dejó de abrazar el punto del
valle de los Patos al Sud, donde el rematador creyó conve
niente colocarse para el cobro, si realmente ese punto era
territorio argentino. No se dice, en fin, quien sea la Sra. Da.
Paula Sotomayor, viuda del señor Rosas, si argentina ó chi
lena, como tampoco si el establecimiento de cuyos peones
dispuso para el primer atentado, está situado en suelo ar
*
gentino ó chileno. "
Este Miniserio necesita de todos esos datos para deducir
la reclamacion conveniente si hubiese lugar, adoptando todas
las demas medidas que sean del caso; pero desde alhora pue
do en general prevenir á V.E. que siempre constan de un
modo indiscuible los derechos territoriales de la República.ó
el ejercicio de su jurisdiccion no resistido de tiempo atras,
es de su derecho y de su deber hacer respetar aquellos aun
que sea por la fuerza, dando cuenta inmediatamente.
R. E. 13
– 194 –

Debo prevenir ademas áW. E. que con esta misma fecha se


envía copia de todo al Ministro argentino en Chile para que
por su parte tome conocimiento completo de los hechos de
nunciados, y obre de conformidad con lo que averigüe, pro
tegiendo en todo caso al rematador, contra cualquier abuso
ó vejámen indebido.
Dios guarde áW. E.
C. TEJEDoR.

Al Ecmo. señor Gobernador de la Provincia de San


Juan.

Ministerio de Relaeiones
Exteriores.

Buenos Aires, Abril 13 de 1874.


Señor Ministro:

Por la nota y documentos adjuntos, cuya cópia se acom


paña, se instruirá W. E. del hecho desagradable sucedido en
el valle de los Patos al Sud entre el rematador del impuesto
de piso de la Cordillera y algunos vecinos, apoyados despues
por una partida de policia de Chile, que condujo preso hasta
la cárcel de San Felipe de Aconcagua, á dicho rematador y
sus peones.—La respuesta, cuya copia se acompaña igual
mente, le instruirá además de las dudas que tiene este gobier
no, por la insuficiencia de los datos remitidos, para clasificar
el hecho, y adoptar las medidas convenientes ú ordenar á
V. E. un reclamo en forma. Es entretanto urgente que W. E.
tome conocimiento de los hechos y obre en consecuencia,
protegiendo en todo caso á esos ciudadanos argentinos de
cualquier vejámen injusto; siendo tal por ahora el único ob
jeto de la presente comunicacion.
Dios guarde á W. E.
CÁRLos TEJEDoR.
A S.E. el señor Enviado Extraordinario y Ministro
Plenipotenciario de la República Argentina en Chile
D. Félix Frias.
– 195 —

Gobierno, de San Juan.


San Juan, 27 de Abril de 1874.
Señor Ministro:
He tenido el honor de recibir la nota de W. E. fecha 13 del
corriente, relativa á los documentos que creí de mi deber en
viarle respecto de la prision de D. Pablo Lopez Montoro.
Al mismo tiempo recibí tambien otra nota sobre el mismo
asunto, del señor Ministro de la Legacion Argentina en Chi
le, pidiéndome los datos que tuviera y pudiesen caracterizar
el hecho de la violacion de muestro territorio.
He contestado á esta nota, remitiendo copia del espediente
formado con motivo del remate de los impuestos que cobra.
ba Montoro, en que se espresan de una manera detallada
todos los puntos del territorio que comprende el derecho del
rematador, refiriéndome en cuanto á los hechos producidos, á
los documentos que remitíá V. E. y que me anuncia haber
los pasado al señor Ministro de la Legacion.
Montoro habia requerido la proteccion de éste, sin que
fuese atendido, por el hecho de ser ciudadano chileno, y mo
conocer el señor Ministro la verdad de los hechos ocurridos.
La señora Sotomayor, es chilena, pero su establecimiento
de estancia, se halla en gran parte comprendido en la juris
diccion argentina, sujeto por consiguiente á todas las cargas
de carácter municipal que pesan sobre las demas de la Pro
vincia.
Los límites de esta Provincia con la República de Chile,
han sido siempre reconocidos en la línea que separa la cor
riente de las aguas, sin que jamás se haya sostenido lo con
trario: antes bien los tribunales de Chile, conociendo de un
juicio de contrabando, tuvieron motivo de declarar que no se
habia cometido por no haber pisado el acusado el territorio
chileno, hallándose este en el valle de los Patos, precisamen
te donde ha sido aprehendido Montoro, segun los avisos que
este Gobierno tiene.
Con los antecedentes que obran ya en poder del señor Mi
nistro de la Legacion Argentina en Chile, y los mas que él
pueda obtener de nuestro Cónsul en los Andes, y que ya le
ha pedido, creo que quedará en condiciones de poder enta
blar la reclamacion del caso.
Me complazco en reiterar a W. E. el testimonio de mi alto
aprecio y respeto.
Dios guarde á W. E.
-

MANUEL J. GoMEz.
FAUSTINO EspNOLA.

AS. E. el Señor Ministro de Relaciones Earteriores Dr.


Don Carlos Tejedor.

Linisterio de Relaciones Exteriores


, de la República Argentina.
Buenos Aires, Mayo 6 de 1874.
Señor Gobernador:
Acuso recibo de la nota de W. E. fecha 27 de Abril ppdo.,
y al mismo tiempo pido áV. E. se sirva remitirá este Minis
terio, una cópia del espediente formado con motivo del rema
te de los impuestos cobrados por Montoro y del cual ha
remitido ya una al señor Frias.
Dios guarde áW. E. "

C. TEJEDoR.
Al Eacmo. señor Gobernador de la Provincia de San
Juan.

Legaeion Argentina en Chile.


Samtiago, Abril 14 de 1874
Señor Ministro:
En cumplimiento de lo indicado por V. E. en su telégrama
fecha 12 del mes corriente, que recibí ayer, he pedido infor
mes acerca de la prision del rematador de impuestos de Cor
dillera de la provincia de San Juan, D. Pablo Lopez Mon
tO'O."
– 197 –

Tenia conocimiento de este hecho por un escrito que el


mismo Montoro me dirigió á principios del mes ppdo. desde
la cárcel de San Felipe; pero como este me manifestára ser
ciudadano chileno, y yo no hubiera recibido comunicaciones
sobre el particular del Gobierno de San Juan, no había crei
do deber ocuparme en este asunto.
V. E. me dice en su telégrama que el hecho es presentado
por el Gobernador de San Juan como una violacion de nues
tro territorio, y me anuncia el envío por el correo de los do
cumentos relativos.
Espero estar en posesion de los informes pedidos, que
trasmitiré inmediatamente áV. E., y recibir los documentos
anunciados, para proceder como convenga á la defensa de
muestros derechos.
Dios guarde áW. E.
FELIx FRIAS.

A S. E. el Señor Doctor Don Cárlos Tejedor, Ministro


de Relaciones Esteriores de la República Argentina.

Legacion Argentina
en Chile. .
Santiago, Marzo 26 de 1874.
Señor Ministro:
He tenido el honor de recibir la nota de V. E. fecha 13 del
mes ppdo. y los documentos que acompaño relativos á la cap
tura del rematador del impuesto de piso de la Provincia de
San Juan, D. Pablo Lopez Montoro.
En vista de estos documentos y de los datos que estoy reu
miendo sobre el particular, adoptaré el procedimiento que re
quieran la naturaleza y circunstancias
- "
del caso.
Dios guarde áV.E.
FELIx FRIAs. "

As.E. el Sr. Dr. D. Cártos Tejedor, Ministro de he


laciones Esteriores de la República Argentina.
– 198 –

Legacien Argentina
en Chile

Santiago, Mayo 5 de 1874.


Señor Ministro:
Tengo el honor de enviar á V. E. el adjunto ejemplar de
«El Independiente, » diario de esta ciudad, en que están pu
blicadas las sentencias del Juzgado de Letras de San Felipe
y de la Suprema Córte de Justicia, ordenando el sobresei
miento de la causa seguida al rematador de impuestos de
cordillera de la Provincia de San Juan, D. Pablo Lopez Mon
tOITO.

Dios guarde áW. E.


FELIx FRIAS.

A S. E. el Sr. Dr. D. Cárlos Tejedor, Ministro de Rela


ciones Esteriores de la República Argentina.

CORTESUPREMA.

Sumario indagatorio para averiguar la internacion de va


rios individuos arjentinos al lugar denominado «Los Patos
del Sur» en el territorio chileno.—San Felipe, Abril 16 de
1874.—Autos y vistos: don Pablo Lopez Montoro y otros
ocho individuos fueron capturados en el lugar de la cordille
ra conocido por el nombre de “Los Patos,» por varios cam
pesinos que se creyeron amenazados de perder sus animales
que pastaban en dicho campo á causa de negarse á pagar la
contribucion indebida que les cobraba Lopez, titulándose
rematante de un impuesto autorizado en la provincia de San
Juan, conminándoles con trasladar los animales que afecta
ba el impuesto á ciudades ó poblaciones arjentinas. Todas
estas personas fueron entregadas por los aprehensores al co
mandante de policía de este departamento, quien por dispo
sicion superior ocurria en auxilio de los hacendados chilenos
que tenian sus animales en esa localidad; sometiendo la in
– 199 -

tendencia el caso y los presuntos delincuentes á la justicia


ordinaria.
Lopez Montoro espuso en su declaracion ser efectivo que,
como subastador ante el Gobierno de San Juan del derecho
de piso, establecido por una ley, correspondiente al departa
mento de Calingasta y su jurisdiccion, se habia situado en esa
localidad comprendida en el remate y cobró á los dueños de
animales el impuesto de que era rematante; pero que ningu
no de ellos le pagó sin que por esto ejerciera coaccion de
ninguna especie; que traia algunas armas de fuego para su
defensa personal, pero no hizo uso de ellas para intimidará
nadie; que si es verdad dijo alguna vez que si no le pagaban
llevaria los animales á ultra-cordillera, fué sin ánimo de
ejecutarlo y jamas intentó ni puso en obra un solo acto que
confirmara tal amenaza. Los demas presos, que son peones
ósirvientes de Lopez, afirman lo mismo que éste y los apre
hensores convienen en que Lopez Montoro á nadie obligó
por la fuerza al pago que exijia, ni usó de armas, ni vestian
uniforme ó divisa militar, ni llevó á efecto la amenaza de
trasladar los animales.
Comunicado traslado de la acusacion fiscal que pedia para
Montoro y sus cómplices la pena de destierro por el delito de
violacion ó invasion armada al territorio chileno, los proce
sados han pedido el sobreseimiento en mérito de los docu
mentos públicos y auténticos que han exhibido, con los cua
les acreditan el remate del impuesto de piso ante el Gobíer
no de San Juan y la ley que lo autoríza, y oido nuevamente
el Ministerio público ha convenido en aceptar como justa y
oportuna la peticion de los procesados.
Y considerando que segun consta de los documentos pre
sentados por Lopez desde f. 33 á42 actuados ante el Gobier
no de San Juan y por su órden, es fuera de duda que aquel
remató el derecho de piso del departamento de Calingasta,
comprendiendo espresamente el remate los campos denomi
nados “Patos del Norte» y, Patos del Sur» correspondientes
á los invernaderos á que llevan sus ganados los herederos de
don Juan Rosas; descubriéndose así al ménos la buena fé
con que el rematante ha podido situarse para el cobro en el
campo titulado de los , Patos»;
Considerando que dado por cierto que este campo (al po
niente del cordon del «Espinacito» el mas encumbrado de
los Andes, segun lo esponen los aprehensores) pertenezca
al territorio de Chile y que Lopez haya traspasado el límite
fijado al cobro del peaje para que estaba autorizado, su úni
ca falta consistia en haber requerido por el pago de una con
tribucion no autorizada por la ley chilena que es la sola, la
única que puede establecerla dentro de nuestro terrítorio;
falta que si ha dado legal fundamento para el arresto del re
colectador y sus acompañantes por la presuncion de estafa
que ella envuelve, no presta mérito para la imposicion de
una pena desde que no hay constancia que alguno de los re
queridos le pagara;
Considerando que no hay dato alguno que compruebe vio
lencia ó coaccion ejercida con alguna persona, con armas ó
sin ellas; de que se desprende la no existencia del delito de
violacion de territorio que lo constituye esencialmente la
fuerza, la amenaza con armas, la divisa militar ó deguerra,
ninguna de cuyas circunstancias han concurrido en el cobro
del impuesto, y léjos de ello, y fuera de la amenaza vocifera
da por Lopez, pero no llevada á efecto, el cobro en su for
ma y en sus consecuencias ha sido enteramente pacífico y
y hasta cierto punto amistoso;
Considerando, por último, que no existiendo en la con
ducta de Lopez Montoro y sus acompañantes actos que deban
calificarse de dolosos ó fraudulentos y ejecutados en perjui
cio de tercero, no hay tampoco un delito establecido por la
ley que perseguír; "
Por tanto y en conformidad de las leyes 1º. tít. 14 part. 3.
y 26 tít.1º pat. 7º; sobreséase y déjense en liberta lá Lopez
Montoro y sus acompañantes, consultándose préviamente
— 201—

á la exelentísima, Corte Suprema. Menare — Gonzalez,


Secretario.
Santiago, Mayo 1º. de 1874—Vistos: don Pablo Lopez,
Montoro, chileno, acompañado de Miguel Vera, Esteban So
sa, Rosario Morales, Pedro J. Castro, Pedro Ocarranza, Jo
sé Palacios, Julian Tello y Segundo Quiroga, se presentó en
el lugar de la cordillera llamado los «Patos» cobrando un
derecho sobre los animales que allí pastaban, y pretendien
do llevárselos por negarse á cubrir la contribucion los en
cargados de custodiarlos. Por este motivo éstos aprehen
dieron á LopezMontoro y á sus acompañantes, y se les ha
formado el presente proceso.
De los autos resulta que Lopez Montoro subastó en la
provincia de San Juan, de la República Argentina, un dere
cho denominado de piso que comprendía el departamento de
Colingasta, y en el cual pretende estar incluido el lugar en
que los animales pastaban. Se espone tambien en los mis
mos autos que este punto es parte del territorio chileno, y
pertenece en propiedad á individuos chilenos que constante
mente han mantenido en él sus amimales sin que nunca se
les haya cobrado impuesto alguno.
No resulta de autos que Lopez Montoro haya empleado
armas ni medios de violencia ó de fuerza para llevar á efecto
la cobranza intentada, ó realizar su propósito de conducir
los animales á la República Argentina.
Considerando que Pablo Lopez Montoro, aun prescindien
do del valor legal del título con que pretendia cobrar el de
recho sobre los animales chilenos, no se ha hecho culpable
de actos de fuerza ó de violencia contra las personas ópro
piedades chilenas;
Considerando que el territorio en que pastaban los anima
les es reputado argentimo, segun los procesados, y chileno
segun los testigos que declaran en esta causa;y que no es
preciso que el tribunal se pronuncie sobre esta materia,
atendiendo lo espuesto en el considerando que precede, se
— 202 —

declara que debe sobreseerse en esta causa, quedando en li


bertad los procesados y cancelándose las fianzas que tienen
otorgadas. Póngase en noticia del supremo Gobierno los
documentos corrientes en estos antecedentes relativos alim
puesto denominado de piso, y que ha pretendido hacerse efec
tivo en propiedad chilena. Se aprueba la sentencia consul
tada de 16 de Abril último en lo que sea conforme á la pre
sente. Devuélvanse.—Montt.—Barriga.—Valenzuela.—
- .
Reyes—Prats.

Gobierno de San uan.


San Juan, Junio 1º. de 1874.
Señor Ministro:
De conformidad con lo pedido por W. E. en su nota de 6
del ppdo. Mayo, tengo el honor de remitirle la adjunta cópia
del espediente formado con motivo del remate de los impues
tos cobrados por D. Pablo Lopez Montoro.
Dios guarde áV, E,
MANUELT. GoMEz.
FAusTINO EspíNoLA.
Al Excmo. Señor Ministro de Relaciones Esteriores de
la Nacion.

Contaduria General de la
Provincia de San Juan
CIRCULAR

Exmo. señor:

Es un hecho denunciado mas de una vez al Exmo. Gobierno,


y que se repite año por año, la introduccion que se hace de
la República de Chile, á las grandes estancias y campos de
pastoreos que posee la Provincia, desde el centro mismo de
los Andes, hasta sus valles mas bajos, inclusive «Los Patos»
y otros, de millares de hacienda vacuna, caballar y mular,
que se invernan y preparan en ellos para pasarlas y nego
"– 203 –

ciarlos en la estacion oportuna, en los mercados chilenos; sin


que sus dueños, ricos hacendados de aquella república, abo
men ni hayan abonado jamás ninguno de los derechos éim
puestos de carácter municipal, que por las leyes vijentes del
Estado, se les cobra y pagan todos los demas negociantes,
estancieros é invernadores.—Y no hay razon ni conveniencia
alguna, Exmo. señor, que autorice el abandono de esa par
te de renta que tanta falta hace al Estado, y mucho menos
cuando con ese abandono se ha perjudicado y se perjudi
ca á los invernadores y hacendados argentinos que pagan re
ligiosamente el impuesto por el mismo negocio.—El infras
crito cree, pues, que W. E. debiera cortar este abuso, con
beneficio del tesoro, y ordenar que en el presupuesto econó
mico que el señor Ministro de Hacienda prepara para el pró
ximo año, se le dé entrada como renta ordinaria, al valor de
los derechos é impuestos de que dejo hecho mencion.—Pero
como no existe dato ninguno oficial, ni estadístico que nos dé
una idea sobre el monto aproximativo á que pudieran ascen
der, y que sirviera de base á W. E. para proponer su realiza
cion en pública subasta.—El Procurador fiscal es de opinion
que W. E. nombre previamente una comision de vecinos del
Departamento de Calingasta, para que, presidida por el Sub
delegado, verifiquen prolijamente los boquetes de entrada y
pasaje de haciendas,—elnúmero de personas introductoras;
—la cantidad aproximativa de animales que se introducen y
esportan,—y todos los demas datos que se necesiten para el
percibo del impuesto que sobre este ramoimpone la ley 9 de
Octubre de 1873—Y que espedida que sea esta comision,
dentro del término breve que para el efecto señalará W. E.
remita su trabajo, para que W. E. tome sobre el pasticular
las medidas que crea convenientes.—Exmo. señor.—Lizam
dro A. Labal—Departamento de Hacienda y Fomento—San
Juan, Octubre 7 de 1873—Amérito de lo espuesto en la pre
cedente vista del Procurador Fiscal, nómbranse en comision á
los señores D. Fernando Cano y D. Martin Ramon Sanchez,
— 204 —

para que en asocio y bajo la presidencia del Subdelegado del


Departamento de Calingasta señor Lima Sambrano, practi
quen las diligencias necesarias é informen sobre los puntos
indicados por el Procurador Fiscal.—Comuníquese, publí
quese é insértese en el Boletin Oficial.—Gomez—Abel Qui
roga.—Conforme.—G. Villegas—S. S—Subdelegacion de
Gobierno del Departamento de Calingasta, Diciembre 3 de
1873—Al señor Ministro de Hacienda y Fomento—El infras
crito en cumplimiento de la nota de SS. de fecha 8 de Octu
bre ppdo. y á mérito de lo que espone el Procurador Fiscal
en su vista que ha clevado al Exmo. Gobíerno, se procedió á.
formar el dato estadístico con los señores nombrados por el
Exmo. Gobierno, D. Vicente Lima Sambrano y D. Manuel
Poblete—como sigue—Señor Ministro—Por el boquete de
«Los Patos del Sud» y otros boquetes que vienen al mismo
valle, pertenecientes estas invernadas á los herederos de D.
Juan Rosas, introducen mas ó menos de cuatrocientas á qui
níentas cabezas entre caballares, mulares y vacunas, ganado
menos creemos que no se pasa á este lado por ese boquete.
Mas al Norte están los boquetes de Iyapel, Cagotíy otras en
tradas que vienen á caer á las vertientes de Santa Cruz é
invernadas de Donoso, campos pertenecíentes á los señores
Villarruel y Cortes por cuyos boquetes introducen estos se
ñores sus haciendas, que mas ó menos alcanzan á un número
de ochocientas entre caballares, vacunas y mulares; pero mas
cáballares que vacunas, y ganado menor puede alcanzar á mil
cabezas inclusive tambien el número que entran los arren
datarios de esos mismos campos. Siempre al Norte están los
boquetes del Rio Grande, el del Zapallar ósea Mostasal, Ra
pel y Hurtado y caen al valle Hermoso y Patillos ósea Patos
del Norte, pertenecientes á los señores Cortes.—Por estos
boquetes se introducen como mil cabezas entre vaeumas, mu
lares y caballares, hacienda menor que tambien pasan, será
un número de mil cabezas.—La introduccion que anualmente
se hace por los chilenos á las invernadas de esta banda, es e
– 205 –

número que entran es el mismo que esportan.—No todos


los años, señor Ministro, hay la misma introduccion, puesto
que, cuando en Chile llueve ó nieva en las cordilleras, no sa
can los chilenos sus haciendas á esta parte argentina, porque
entonces los campos de la parte de Chile están provistos de
pastos.—Esto es cuanto podemos informar al señor Ministro
creyendo aproximarnos un tanto al número fijo de haciendas
que pastean en campos de cordillera en esta bandaargentina
—Lo que esperamos se digne el señor Ministro elevarlo al
conocimiento de S. E. el señorGobernadorpara su inteligen
cia y fines que le convengan-Míentras que noshonramos con
saludar al señor Ministro respetuosamente y que Díos guarde
á SS—J. Abelardo Lopez—Vicente Lima Sambrano—Por
miseñor padre D. Manuel Poblete; G. Poblete—Ministerio
de Hacienda y Fomento—San Juan,5 de Diciembre de 187 3—
Páse la precedente nota á la Contaduria General, para que en
vista de los datos que contiene, forme un cálculo delproducto
que pueda dar elimpuesto de piso aplicado á las haciendas que
se mencionan, y fecho, vuelva.—Quiroga—Contaduría Gene
ral–San Juan, Diciembre 12 de 1873—Señor Ministro -En
vista de los datos que suministra la Comision que suscribe la
nota adjunta, se ha formado el cálculo siguiente:–Impuesto
de piso á 1050 animales vacunos que se calculan segun los
datos á nueve reales por cabeza, cuatro reales por introduç
cion y cinco reales por estraccion. ......... . $ 1181 25
Impuesto de piso á 1250 animales cabalgares, , , ,
calculados á 4 reales por cabeza, 2 reales
por introduccion y 2 reales por estraccion. 625 00

$ 18062
Observándose que se introducen tambien como 2000 ove
jas que no están gravadas con el impuesto de piso: pero sí lo
están con el de contribucion directa, que calculados con ar
reglo á la tarifa vijente á 12 reales cada uno dan de capital
— 206 –

3,000 pesos, al 6 p. 3 dan de pecho ps. 18—Sumando pues,


este valor con el de piso, dá un pecho total de ($1824 25c.)
un mil ochocuentos veinte y cuatro pesos, vente y cinco
centavos.—Señor Ministro—Facundo Maradona.—Departa
mento de Hacienda y Fomento—San Juan, Diciembre 13 de
1873—Vista la nota y cálculo que preceden, de que resulta
que las haciendas á que se refieren pueden producir por im
puesto de piso la suma de mil ochocientos pesos bolivianos,
y considerando que la ley que establece aquel impuesto, com
prende todo el territorio de la Provincia, sin escepcion: que
no hay razon alguna para que aquellas haciendas sean exone
radas de los impuestos que pagan las demas que se hallan en
los casos previstos por la citada ley y que es deber del Gobier
no proceder á la mas arreglada y estricta percepcion de las
rentas públicas,—el Poder Ejecutivo—Decreta:—Art. 1º
Desde el 1º de Enero del próximo entrante año, de 1874,
será aplicada estríctamente la ley general de piso sancionada
el 8 de Octubre de 1872, en el Departamento de Calingasta y
su jurisdiccion.—Id 2º—Póngase en remate por el marti
llero judicial, el impuesto que por aquella ley ha de cobrarse
en el mencionado departamento, desde el 1º de Enero has
ta el 31 de Diciembre de 1874, el sábado 27 del corriente.—
Id 3º—El remate deberá hacerse sobre la base de los dos
tercios de la cantidad de mil ochocientos pesos bolivianos en
que se ha calculado por la Contaduría General el producto
de dicho impuesto.—d 4° Comuníquese, publíquese éin
sértese en el B. Oficial.—Gomez—Abel Quiroga—En quince
del mismo notifiqué al martillero judicial D. José Godoy y le
dejé este espediente: doy fé—Jofré—Godoy-Oficina del mar
tillero judicial.—Exmo. señor.—Doy cuenta á V. E. que en
virtud de lo ordenado en el superior decreto de trece del cor
riente mes, se han practicado en la oficina á mi cargo, las
diligencias necesarias para el remate del ramo de piso á que
se refiere este espediente, el cual ha tenido lugar en esta fe
cha, habiendo ofrecido, como único licitador que lo fué D.
—207—
Pablo Lopez Montoro, la cantidad de un mil doscientos un
pesos, un peso mas sobre las dos terceras partes del valor en
que ha sido avaluado el indicado ramo; pagaderosel 1.º de
. Julio del año próximo entrante de mil ochocientos setenta y
cuatro, la mitad de los un mil doscientos un pesos, y la otra
mitad el último dia del mes de Diciembre de dicho año; dan
do de fiador para dichas pagas al señor D. Juan Vidart. Y no
ocurriendo ningun otro postor hasta las cuatro de la tarde se
declaró cl remate, del espresado ramo, en favor del citado se
ñor Lopez Montoro por la cantidad que tiene ofrecida. Con lo
que se terminó el acto y se redactó esta acta que firmo con
el Subastador y el fiador ante el Notario de Gobierno, San
Juan, Diciembre 27 de 1873–José Godoy—Pablo L. Mon
toro—Ante mí: Roman Jofré, notario de Gobierno.
Es cópia.
FACUNDo MARADoNA.

Legacion Argentina cn Chile.


Santiago, Junio 9 de 1874.
Señor Ministro:
Tengo el honor de enviará V. E. copia de la nota que he
dirigido con fecha 2 del mes actual al Señor Ministro de
Relaciones Esteriores de esta República, relativamente á la
captura del rematador de impuestos de la Provincia de San
Juaa Don Pablo Lopez Montoro.
Dios guarde á W. E.
FELIx FRIAS.

A S.E. el Sr. Ministro de Relaciones Esteriores de la


República Argentina, Dr. Don Cárlos Tejedor.
Legacion Argentina en Chile.
CÓPIA.
Santiago,Junio 2 de 1874.
Señor Ministro:
El Gobierno de la Provincia de San Juan se ha quejado
últimamente al P. E. Nacional de un acto de violencia co
metido por las autoridades chilenas en su territorio.
— 208 —

Mas de una vez se habia denunciado al Gobierno de San


Juan el hecho de la introduccion que se hace año por año á
los campos de pastoreo que posee la Provincia en los valles
de la falda Oríental de los Andes hasta los mas bajos, inclu
so el de los Patos, de millares de animales, vacunos, caba
llares y mulares, los que se invernan en ellos, para traerlos y
venderlos en los mercados de este pais en la estacion opor
tuna, sin que sus dueños, ricos hacendados chilenos, hayan
abonado jamas ninguno de los impuestos que por las leyes
vigentes se pagan allí. Deseando aquel Cobierno cortar este
abuso, despues de consultar el Procurador Fiscal, nombró
con fecha 7 de Octubre del año pasado, una comision de ve
cinos del departamento de Calingasta, con el objeto de que,
presidida por el sub delegado tomase conocimiento de los
boquetes de entradas y pasages de haciendas, del número de
personas instroductoras, de la cantidad aproximativa de ani
males y de todos los demas datos necesaríos para el percibo
del impuesto que sobre ese ramo de industria establece
la ley.
En vista del informe presentado por esta comision res
pecto de los ganados que se introducen y exportan por el
boquete de los Patos al Sud y otros situados mas al Norte, y
despues de hecho el cálculo del producto del impuesto
aplicado á las haciends de que se trata, el Gobierno de San
Juan decretó que desde el 1.º de Enero del presente año, se
cumplíese sin escepcion alguna la ley del impuesto de piso y
que se sacara á remate el que debia cobrarse en el departa
mento de Calingasta, el que se declaró en favor de Don Pa
blo Lopez Montoro.
Cuando este Señor,usando del derecho que habia adquiri
do, vino á cobrar dicho impuesto en los referidos lugares,
fué prendido por fuerzas que partieron de Chile y conducido
á la cárcel de San Felipe, donde ha tenido lugar el proceso
que W. E. conoce sin duda, y del que ha resultado la liber
tad de dicho Montoro, y de los peones que lo acompañaban.
— 209 –

Impuesto mi Gobierno de tales hechos, no ha podido de


jar de ver en ellos una violacion del terrítorio argentino, en
el que se encuentra el valle de los Patos, situado al lado
Oriental de la línea divisoria de las aguas en la cordillera de
los Andes, y ha ordenado á esta Legacion dirigirse al Go
bierno de V. E. pidiéndole se sirva dictar las órdenes con
venientes para evitar en adelante la repeticion de iguales
abusos.
Contando con que W. E. tendrá á bien accederá este jus
to deseo, me es grato aprovechar esta ocasion para reiterar
le las seguridades de la distinguida consideracion con que
-
"

soy de W. E.
Atento y S. S.
(Fírmado) FELIx FRIAs.
Está conforme: MIGUEL GoyeNA
Secretario de la Legacion
A S.E. el S. Ministro de Relaciones Esteriores de Chi
le Don Adolfo Ibañez.
Legacion Argentina en Chile.
Santiago, Junio 15 de 1875.
Señor Ministro:
Tengo el honor de poner en conocimiento de W. E. que el
Señor Ministro de Relaciones Esteriores de Chile con fecha
8 del mes corriente me ha avisado recibo de la mota que le
dirigi el 2 del mismo, reclamando del proceder observado
por las autoridades chilenas contra el rematador de impues
tos de la Provincia de San Juan Don Pablo Lopez Montoro, y
me ha manifestado que no teniendo á la vista todos los ante
cedentes necesarios para formar un juicio cabal sobre este
asunto, se vé en la imprescindible necesidad de retardar la
respuesta que dará á la referida nota.
. Dios guarde áW. E.
FELIx FRIAS.
A S. E. el Sr. Ministro de Relaciones Esteriores de la
República Argentina Dr. Don Cárlos Tejedor.
R. E. 14
– 210 –

Legacion Argentina.
Santiago, Enero 14 de 1875.
Señor Ministro:
El Gobierno de la Provincia de San Juan ha dirigido á es
ta Legacion varias comunicaciones relativas á la reclamacion
iniciada con motivo de la captura del rematador de impues
tos de esa Provincia Don Pablo Lopez Montoro, ejecutada en
terrítorio argentino por agentes de la autoridad chilena.
Estando aun pendiente este asunto é ignorando si ese Mi
nisterio tiene conocimiento del contenido de las menciona
das comunicaciones, he juzgado conveniente enviará V.E.
las adjuntas copias.
Dios guarde á W. E.
FELIx FRIAs.
A S. E. el Sr. Dr. D. Pedro Antonio Pardo, Ministro
de Relaciones Esteriores de la República Argentína.

Legacion Argentina en Chile.


Santiago, abril 12 de 1875.
Señor Ministro:
En cumplimiento de las instrucciones que me dejó el Se
ñor Gefe de esta Legacion, con fecha 29 de Marzo dirijí una
nota al Sr. D. Adolfo Ibañez, Ministro de Relaciones Este
riores de esta República, pidiéndole la respuesta tanto tiempo
ha prometida sobre la reclamacion entablada con motivo de
la captura del rematador de impuestos de San Juan, Don Pa
blo Lopez Montoro.
Habiendo el Señor Ibañez hecho dimision de su cargo po
cos dias despues, esa nota ha sído contestada el 7 del presen
te mes por su sucesor el Sr. D. Enrique Cord, quien me ha
manifestado que no habiendo podido, en la breve permanen
cia que cuenta en el Ministerio, tomar un conocimiento cir
cunstanciado del asunto, solo le es dado por ahora asegu
rarme que él será uno de los objetos de su preferente
atencion.
– 21l –

Aprovecho esta oportunidad para renovará V. E. los sen


timientos de mi alta y distinguida consideracion.
MIGUEL GOYENA.

AS. E. el Sr. Dr. D. Pedro A. Pardo Ministro de Rela.


ciones Esteriores de la República Argentina.

Reclamacion de la Legacion Chilena contra las autoridades de


Mendoza, por medidas tomadas sobre ciudadanos Chilenos.
Legacion de Chile en las Repúblicas
del Plata

Buenos Aires, Marzo 14 de 1874.


Señor Ministro: , ,
Por la cópia que tengo el honor de acompañar, se impon
drá V. E. de la suerte que corren algunos de los nacionales
chilenos, por cuya libertad ó sometimiento á juicio, reclamó
en vano anteriormente el cónsul D. Nicanor Centeno de las
autoridades de Mendoza, las cuales no tuvieron á bien prestar
atencion á sus reclamaciones.
Como verá W. E. por la relacion á que me refiero, los na
cionales chilenos José Leon y Juan José Ruiz, que tuvieron la
desgracia de ser primero espoliados, y enrolados violenta
mente en las fuerzas sublevadas del coronel Segovia, por creér
seles ajentes del Gobierno de la mencionada Provincia,
fueron ásu turno incorporados en la division del general Iwa
nowski por venir en las filas rebeldes, y por último acaban de
ser dados de baja en el campamento de la Villa de Mercedes
por inválidos, sin pagárseles un centavo por sus haberes y
ni siquiera devolvérsele á uno de ellos su propio caballo que
se encontraba en el regimiento.
Los individuos nombrados refieren además, que habia
muerto del cólera en el campamento, el nacional chileno Juan
Crisóstomo Riquehua, enrolado como ellos por lafuerza en
las tropas de línea, y que aun quedaban en el 4º de caballería
– 212 –

los chilenos Juan Alcaiusy Bartolo Martinez, y otros en dís


tintos cuerpos, cuyos nombres ignoraban.
Tambien el chileno Lorenzo Barboza ha declarado última
mente en el Consulado chileno de Mendoza, que ha encontrado
en poder de un particular y con la marca del fisco una yegua
con cria que le fué expropiada en Octubre del año pasado.
Enumerados estos hechos á que desgraciadamente ha dado
lugar la negativa de las autoridades de Mendoza á atender las
justas reclamaciones del cónsul mencionado, solo me resta
llamar muy especialmente la atencion de W. E. á la absolu
cion que el Consejo de Guerra acaba de dar en Rio Cuarto al
mayor D. Arístides Cória, que fué uno de los cabecillas de
la sedicion y quien incorporó violentamente en sus filas á
los nacionales chilenos, á quienes, sin juicio prévio, se les ha
impuesto una pena contraria á las leyes del país y al tratado
vijente entre ambas repúblicas, y se les mantiene todavia
condenados, sin ser oidos, al servicio de la frontera.
En consecuencia de estas consideraciones, me creo en el
deber de reclamar del Gobierno de W. E.—
1º Los haberes de los inválidos José Leon y Juan José Ruiz,
así como el valor del caballo del primero, y al mismo tiempo
una indemnizacion pecuniaria para dichos individuos por
haber sido inutilizados en un servicio forzado en el ejército
argentino.
2º Que sean puestos inmediatamente en libertad Juan Al
cains y Bartolo Martinez, que sirven actualmente en el Regi
miento 4º de caballería, así como todos los demas nacionales
chilenos, que fueron incorporados por la fuerza á las tropas
de línea el año pasado en la provincia de Mendoza.
3º Que se indemnize al reclamante Lorenzo Barbosa, y
demas chilenos que se encuentran en su caso, el valor de las
propiedades que les hayan sido espropiadas por las autoridades
de la citada provincia.
Esperando de la rectitud del Gobierno de W. E., que aten
derá debidamente estasjustas reclamaciones, tengo el honor
de reiterar á W. E. las seguridades de mi mas distinguida
consideracion.
G. BLEST GANA.

A S.E. el Dr. D. cárlos Tjedor, Ministro de Relacio


mes Esteriores de la República.

CÓPIA

Mendoza, Marzo 4 de 1874.


* Señor Ministro:
Pongo en conocimiento de S.S. que se ha dado de baja en
el campamento de Villa de Mercedes por inválidos á los na
cionales chilenos José Leon y Juan José Ruiz.
- El primero de estos se presentó al Consulado el 21 del pa
sado é hizo la siguiente esposicion:
Qué el dia 6 de Octubre último fué tomado en el Departa
mento de San Cárlos por órden del sargentomayor del ejército
argentino Don Arístides Coria, quien lo mandó preso á la
guardia de prevencion del 1º de línea, despues de quitarle su
caballo ensillado. Que al siguiente dia lo mandó formar en
las filas revolucionarias y habiéndose escusado el declarante
de prestar el servicio militar que se le exigia por ser estran
gero, como constaba de su incripcion en el Consulado de
Chile cuya certificacion exhibió; el señor Coria le dijo en pre
sencia de todo el Regimiento: “Que era un chileno pícaro y
bombero enviado por el Gobierno de la Provincia, “y lo llevó
á latigazos á la formacion.
Que despues de este bárbaro tratamíento ante quinientos
testigos, el general Ivanowski lo incorporó á su ejército, de
clarándolo rebelde sin oirlo.
Agregó que no le habian entregado su caballo ni su mon
tura, encontrándose aquel en la caballada del regimiento con
la señal de los que compra el Estado.
Que no le habian pagado un centavo en todo el tiempo que
ha durado su incorporacion forzada en el ejército y que ha te
mido que volverse á pié trabajando de peon para mantenerse
en el camino.
Espuso tambien que Ruiz se habia quedado en Villa de
Mercedes, por que no tenia recursos para volverse; pues, co
mo á él, no le habían pagado sus haberes, ni le habian dejado
el uniforme, único vestido que tenia para cubrirse.
El declarante dijo tambien que en el campamento habia
muerto del cólera Juan Crisóstomo Riquelme de Curicó, in
corporado como él por la fuerza á las tropas de línea; y que
aun quedaban en el 4º de caballeria los nacionales Juan Al
caino y Bartolo Martinez, y otros en distintos cuerpos, pero
que él no los conocia.
Inmediatamente despues de recibir esta esposicion dirijí
un telégrama al Agente de este Consulado en Villa de Mer
cedes, para que diera á Ruiz por mi cuenta, todo lo que ne-
cesitase para su vuelta al seno de su familia, quien ha llegado
ya á la Provincia y confirma en todas sus partes la esposicion
de Leon.
Ayer se ha presentado tambien el nacional chileno Lorenzo
Barbosa, diciendo que layegua con cria, (reclamo núm. 76)
que le espropió en Octubre último este Gobierno, la ha ven
dido el Estado á D. Santos Funes de Mendoza, quien se niega
á entregársela alegando la contra-marca del Fisco.
Como el reclamo interpuesto por el Cónsul sobre la forzada
incorporacion de aquellos nacionales y la espropiacion de
otros, no fué aquí atendido se elevaron los antecedentes á su
S.S. por lo que pongo en su conocimiento estos nuevos in
cidentes y detalles de aquellos reclamos que hoy llegan á mi
conocimiento: agregando solamente que el año 66 el mismo
mayor Coria, en Jachal, incorporó tambien por la fuerza en la
tropa de línea de su mando ávarios nacionales chilenos, y que
dicho mayor acaba de ser absuelto por el Consejo de Guerra
en Rio 4º del cargo de rebelde que se le hacía, mientras que
los estrangeros que él incorporó por la fuerza en sus filas se
—- 215 –

encuentran todavia condenados sin oirlos en el servicio de


frontera. Dios guarde á S. S. (firmado) Antero Barriga.—Al
señor D. Guillermo Blest Gana, Ministro Plenipotenciario de
Chile en las Repúblicas del Plata.
Está conforme—
A. CARRAsco ALBANo.
Secretario.

A S. E. el señor Ministro Plenipotenciario D. G. Blest


-

Gana.

ministerio de Relaciones Esteriores.


Buenos Aires, Marzo 21 de 1874.
Señor Ministro:
Recibí la nota de 14 del corriente reclamando contra las
autoridades de Mendoza en favor de algunos ciudadanos chi
lenos. En respuesta, tengo el honor de participar á W. E. que
con esta fecha pido al Gobernador de esa Provincia los in
formes necesarios.
Aprovecho la ocasion para renovar á V. E. las seguridades
de mi distinguida consideracion.
C. TEJEDoR.
AS. E. el señor Enviado Estraordinario y Ministro
Plenipotenciario de la República de Chile, D. G. Blest
Gana.

ministerio pe Relaciones Esteriores.


Buenos Aires, Marzo 21 de 1874.
Señor Gobernador:
Tengo el honor de remitiráV.E. cópia de la nota de la
Legacion de Chile en favor de algunos ciudadanos chilenos,
á fin de que V.E. se sirva trasmitirme detalladamente los in
formes convenientes á la brevedad posible. •

-
Dios guarde áW. E.
,
C. TEJEDOR.

Al Ecmo. señor Gobernador de la Provincia de Men


doza.
– 216 —

Gobernador de Mendoza.
Mendoza, Abril 21 de 1874.
Señor Ministro :
Tengo el honor de remitir áV. E. original el informe que
se sirvió pedir por su comunicacion de 21 de Marzo último,
referente á las reclamaciones entabladas por la Legacion de
Chile, de las que remito cópia.
Dios guarde áW. E.
FRANcisco CiviT.
ANGEL CERETTI.

A S. E. el señor Dr. D. Cárlos Tejedor, Ministro de


Helaciones Esteriores de la República Argentina.

Ministerio de Gobierno de Mendoza.

Mendoza, Abril 8 de 1875.


Señor Comandante:
Remito á Vd. original la nota recibida del Exmo. Sr. Mi
nistro de Relaciones Esteriores á fin de que se sirva evacuar
el informe á que se refiere la providencia de la fecha recaida
al final de ella, á continuacion de la presente, la que devol
verá con sus antecedentes:
Dios guarde á W. E..
ANGEL CERETTI,

Al Sr. Comandante del Batallon Mendoza, Teniente


Coronel D. Demetrio Mayorga.
Comandancia del Batallon Hendoza.
Mendoza, Abril 10 de 1874.
En virtud del superior decreto que antecede, el que sus
cribe informa losiguiente : que los individuos chilenos Juan
José Ruiz, José Leon y Juan Crisóstomo Riquelmi, fueron
tomados con las armas en la mano, en abierta rebelion con
tra las autoridades de esta Provincia, el dia 8 de Octubre del
año pasado, por las fuerzas nacionales al mando del General
— 217 –

Ivanowski. Y resultando de las indagaciones que se hicie


ron, haber tomado parte voluntariamente entre las filas re
beldes, fueron destinados al batallon 3º de línea en virtud de la
nota de S. E. el Sr. Gobernador de la Provincia que á com
tinuacion se transcribe.
En cuanto á los demas individuos por quienes se reclama,
esta Comandancia ignora que hayan sido destinados á otros
cuerpos y si se haya hecho uso de sus propiedades—Ministe
rio de Gobierno de Mendoza, Mendoza, Octubre 14 de 1873.
—Al Gefe del batallon Mendoza—En virtud de autorizacion
del Sr. Presidente de la República, el Gobierno ha resuelto
incorporar al batallon Mendoza á los Guardias Nacionales
que habiendo hecho armas contra la Nacion y la Provincia,
vinieron á las órdenes del Coronel Segovia á batir á las fuer
zas nacionales y provinciales y fueron tomados en «Lujan» el
dia8 del presente.
En la lista adjunta se espresan los mencionadosindividuos
á fin de que Vd. disponga de ellos á la mayor brevedad.
Dios guarde áVd—Isaac M. Chavarria.
Es cuanto tengo el honor de informar al respecto.
Dios guarde á S.S.
DEMETRIO MAGoYA.
Mendoza, Abril 21 de 4874.
Remítase original al Exmo. Sr. Ministro de Relaciones Es
teriores, con nota, en contestacion á la de 21 de Marzo úl
timo.
CIVIT.
ANGEL CERETI.

Gobernador de Mendoza.
Mendoza, Abril 27 de 1874.
Señor Ministro:
Recibida la nota de W. E. fecha 13 del corriente mes, se
impartió órden al Gefe de la Frontera Sud de San Rafael,
para que tomara los nombres de los chilenos incorporados á
– 218 –

las fuerzas de su mando, que fueron tomados prisioneros


como soldados á las órdenes del rebelde Coronel Segovia,
En el caso dudoso, de que existan algunos de los pocos que
se incorporaron á aquella fuerza, pues segun informes fide
dignos los mas desertaron, serán puestos á la disposicion
de la autoridad competente para que prueben si se hallaban
ó no voluntariamente en las filas rebeldes.
Por lo demás, Señor Ministro, acepto gustoso la recomen
dacion que de esos chilenos se sirve hacerme W. E., asegu
rándole que antes de ahora han tenido los medios de
comprobar su inocencia y que serán puestos en libertad si
resultan tales.
En cuanto á los que fueron agregados al 4º Regimiento de
Caballeria óá los demas cuerpos que componian la Division
á las órdenes del Señor General Ivanowski, no estando,ya
en esta Provincia nada podrá hacer este Gobierno en su favor.
Dios guarde á W. E.
FRANcisco CiviT.
ANGEL CERETTI.
A S.E. el Sr. Dr. D. Cárlos Tejedor, Ministro de Rela
ciones Esteriores de la República.
Ministerio de Relaciones Esteriores.

Buenos Aires, Abril 28 de 1874.


Señor Ministro:
He recibido los informes pedidos al Gobierno de Mendoza
con motivo de su nota de 14 de Marzo último. De ellos re
sulta que los individuos Juan F. Ruiz, José Leon y Juan
Crisóstomo Riquelme, no fueron enrolados con violencia en
las fuerzas del Coronel Segovia, sinó que sentaron plaza vo
luntariamente en las filas rebeldes, y tomados el 18 de Oc
tubre del añopasado, con las armas en la mano, por las fuer
zas del General Ivanowski, fueron . destinados á servir en el
Batallon 3º de línea; no sabiéndose nada de Juan Alcain y
Bartolo Martinez, mencionados en la misma nota, ni de las
– 219 –

espropiaciones denunciadas por Lorenzo Barbosa. En con


secuencia este Cobierno cree que W. E. desistirá de sus pe
didos, pudiendo en todo caso los interesados deducir sus ac
ciones contra los culpables ante los tribunales competentes,
si realmente hubiesen sido víctimas de violencias indebidas.
Aprovecho esta ocasion para reiterar áV. E. las segurida
des de mi mas distinguida consideracion.
C. TEJEDoR.

A S.E. el Sr. Enviado Extraordinario y Ministro Ple


nipotenciario de la República de Chile, Don Gui "
llermo Blest Gana.

La Legacion Arjentina cn Chile remite la resolucion de la Corte


Suprema de Chile, sobre la estradicion del Capitan Viviano
Carvallo,
Legacion Arjentina en Chile.
Santiago, Junio 15 de 1874.
Sr. Ministro:
Con fecha 24 de Febrero del corriente año puse en manos
del Sr. Ministro de Relaciones Esteriores de esta República
una sumaria levantada en San Rafael relativaá desercion y
robos de animales cometidos por el Capitan Don Viviano
Carvallo y otros tres individuos del Regimiento «Guías» de
Mendoza, la cual me fué remitida por el Sr. Gobernador de
esa Provincia á fin de que, como lo hice, reclamara la ex
tradicion de dichos individuos.
Este asunto acaba de ser resuelto por la Suprema Corte
de Justicia, y aunque su resolucion no me ha sido aum co
municada por el órgano correspondiente, me apresuro á
dar conocimiento de ella á V.E. enviándole el adjunto recor
te que la contiene de uno de los diarios de esta ciudad.
Dios guarde á V.E. -

FELIx FRIAS.
AS. E. el Sr. Dr. D. Cárlos Tejedor Ministro de Rela
ciones Exteriores de la República Argentina.
– 220–

CORTE.SUPREMA

Santiago, Mayo 29 de 1874.—El Sr. Ministro de Rela


ciones Exteriores dirijió á esta Corté la nota de 6 de Marzo
último, corriente á foja 14 de estos autos, á la cual se
acompañó cópia autorizada de la reclamacion que se rejistra
á foja 12 y en la que el Sr. Ministro Plenipotenciario de la
República Argentina solicita con fecha 24 de Febrero que D.
Viviano Carvallo y tres soldados del ejército argentino sean
puestos á disposicion de las autoridades argentinas, de con
formidad á lo establecido en la convencion de estradición de
6 de Mayo de 1870.
La nota del Sr. Ministro Plenipotenciario Argentimo em
pieza con estas palabras: «Segun anunciéá V. E., en mi
nota de 13 del corriente mes, tengo el honor de poner en
sus manos el sumario instruido sobre la desercion y robos
cometidos por el Capitan D. Viviano Carvallo y tres soldados
del ejército argentino, que me ha sido remitido por el Señor
Gobernador de Mendoza con la nota que en cópia autorizada
acompaño».
Del sumario aludido, resulta: que el Capitan Carvallo,
acompañado de los soldados Antonio Cabituna, Andrés Perez
y Fabian Atencio desertó del escuadron «Guías» que estaba
de guarnicion en Valle Hermoso, jurisdiccion de la Provin
cia de Mendoza, ,

En su fuga, trajo consigo treinta y tres mulas y cuatro


caballos pertenecientes al escuadron, habiéndose pedido al
Sarjento Morales que remitió nueve de esas mulas con el
Cabo Juan Ortuvia.
A consecuencia de la reclamacion del Sr. Ministro Argen
tino, se dieron las órdenes convenientes para la aprehension
de Carvallo ysus compañeros, habiendolos sido infructuosas
las dilijencias practicadas para obtener su captura.
En cambio fueron reducidos á prision Pedro Mendez, To
más Gutierrez y Manuel Moyano, el último de los cuales ha
fallecido en el Hospital de la Cárcel Penitenciaria de esta
-– 221 -

Capital, segun consta del oficio del superintendente y certifi


cado del protomédico, corrientes á foja 27 y 28.
Considerando respecto al Capitan Carvallo y los soldados
Cabituna, Perez y Atencio, 1º. Que los delitos que, segun
el sumario han cometido, son los de desercion y hurto de
animales.
2º. Que aun cuando en la reclamacion del Sr. Ministro
Argentino, el segundo de aquellos se califica de robo, habría
sido indispensable que hubiera sido acompañado de las cir
cunstancias en que, conforme á la convencion de 6 de Mayo
de 1870, el robo es causa de estradicion;
3º. Que ni la desercion ni el hurto están incluidos en la
enumeracion de delitos que hace el artículo 2° de aquella
convencion.
Considerando respecto á Pedro Mendez, Tomás Gutierrez
y Manuel Moyano, 1º. Que sus nombres no aparecen entre
las personas cuya estradicion se reclama; y
2º. Que á mayor abundamiento, no existe en autos ante
cedente alguno que los haga sospechosos de delito.
Visto lo dispuesto en la recordada convencion de 6 Mayo
de 1870, se declara:
1º. Que no há lugar la estradicion de D. Viviano Carvallo,
Antonio Cabituna, Andrés Perez y Fabian Atencio, solicita
da por el Sr. Ministro Plenipotenciario de la República Ar
gentina; y
2”. Que debe sobreseerse definitivamente respecto de Pe
dro Mendez, Tomás Gutierrez y Manuel Moyáno, poniéndose
desde luego en libertad á los dos primeros y no disponién
dose lo mismo en cuanto al último por haber fallecido. Con
súltese.—A. Reyes.
Santiago, 9 de Junio de 1874.—Vistos estos autos y las
declaraciones últimamente prestadas por D. Viviano Carva
llo, se aprueba la sentencia consultada de 17 de Abril del
corriente año, poniéndose desde luego en libertad al mencio
nado D. Viviano Carvallo. Trascribase esta resolucion al
– 222 –

Ministerio de Relaciones Exteriores y archívense estos ante


cedentes.—Montt.—Barriga.— Valenzuela.— Prats.

Ministerio de Relaciones Esteriores.


Buenos Aires, Julio 15 de 4874.
Señor Ministro:

He recibido la nota de W. E. fecha 15 del pasado, acom


pañando un impreso que contiene la sentencia de la Córte
Suprema de Chile, en la solicitud de estradicion que hizo
V. E. del capitan Carvallo y tres soldados mas desertores del
Regimiento «Guias.»
Dios guarde á W. E.
CÁRLos TEJEDoR.

A S. E. el señor D. Félix Frias, Enviado Estraordina


rio y Ministro Plenipotenciario de la República Ar
gentina en Chile.
Gobernador de Mendoza.

Mendoza, Julio 4 de 1874.

Tengo el honor de acompañará V.E. cópia autorizada de


la nota que ha dirigido á este Gobierno el señor Ministro Ar
gentino, con la resolucion de la Córte Suprema de la Repú
pública de Chile sobre la estradicion del capitan D. Viviano
Carvallo y tres soldados desertores del ejército argentino
previniendo á W. E. que el sumario que se formó á los dichos,
se hizo por disposicion del señor Ministro de la Guerra.
Dios guarde á W. E.
FRANCIsco CIvIT.
ANGEL CERETTI.

Al Exmo. señor Ministro de Relaciones Esteriores de la


República Argentina.
– 223 —

COPIA.

Legacion Argentina en Chile.


Santiago, Junio 15 de 1874.
Señor Gobernador:
Tengo el honor de enviará W. E. el adjunto recorte de un
diario de esta ciudad, que contiene la resolucion de la Exma.
Córte Suprema de Justicia de esta República en el espediente
seguido sobre la estradicion del capitan Viviano Carvallo y
otros tres individuos del regimiento «Guias» de esa Provin
cia, solicitada por esta Legacion en virtud de la comunicacion
de W. E. fecha 16 de Febrero del corriente año.
Dios guarde áV.E. " "

FELIX FRIAs.

A S. E. el señor D. Francisco Civit, Gobernador de la


Província de Mendoza.
Ministerio de Gobierno de Mendoza.

Conforme—
M. B. SANCIIEZ.

Ministerio de Relaciones Esteriores.

Buenos Aires, Julio 15 de 1874.


Señor Gobernador:
He tenido el honor de recibir la nota de V. E. fecha 4 del
corriente, acompañando cópia autorizada de la que le ha di
rigido el señor Ministro Argentino en Chile, sobre la solicitud
de estradicion de Viviano Carvallo y tres soldados desertores
del regimiento «Guias.»
Dios guarde á W. E.
CÁRLos TEJEDoR.
Al Exmo. señor Gobernador de la Provincia de Men
doza, D. Francisco Civit.
– 224 –

Legacion Argentina.

Santiago, Abril 27 de 1875.


Señor Ministro:
Tengo el honor de enviar á W. E. copia de la nota en que
el Señor Gefe de esta Legacíon participó al Gobierno chileno
su partida para esa capital, y de la contestacion relativa.
Con este motivo, me es grato reiterar á W. E. las seguri
dades de mi distinguida consideracion.
MIGUEL Goy ENA.

A S. E. el Sr. Dr. D, Pedro A. Pardo, Ministro de Rc.


laciones Esteriores de la República Argentina.

Copia.
Legacion Argentina.
Valparaiso, Febrero 8 de 1875.
Señor Ministro:
Tengo el honor de anunciar á V. E. que dentro de breves
dias debo partirpara Buenos Aires, á donde he sido llama
do por mi Gobierno.
Queda inerinamente encargado de los negocios de la Le
gacion el Sr. D. Miguel Goyena, Secretario de ella; y espero
que W. E. se servirá reconocerlo en tal carácter.
Aprovecho esta nueva ocasion para reiterar á V. E, las
seguridades de la alta y distinguida consideracion con que
soy de V.E.
Atento y seguro servidor.
Firmado: FELIx FRIAS.
Está conforme: MIGUEL GoYENA.

AS. E. el Sr. D. Adolfo Ibañez Ministro de Relaciones


Esteriores de la República de Chile.
— 225 —

Cópia.
República de Chile, Ministerio de
Relaciones Esteriores.

Valparaiso, Febrero 15 de 1875.

Señor:
He tenido el honor de recibir la nota de W. S. fecha 8 del
presente en que se sirve V S. anunciarme que debiende
abandonar pronto este pais para dirigirse á Buenos Aires,
adonde le llama su Gobierno, ha dejado al Señor Goyena,
Secretario de la Legacion, como Encargado interinamente
de los negocios de ella.
Al comunicar áW. S. que se ha tomado en este Departa
mento la debida nota de la determinacion que W. S. me par
ticipa, me complazco en ofrecer a W. S. junto con la espre
sion de mis sinceros deseos de que W. S. tenga un viage
venturoso, el testimonio de mis sentimientos de considera
cion distinguida con que soy de W. S.
Atento y seguro servidor.
Firmado: ADOLFo IBAÑEz.
Está conforme: MIGUEL Goy ENA.

Al Sr. D. Félix Frias, Enviado Estraordinario y Mi


nistro Plenipotenciario de la República Argentina.
. .

* .

.
BRASIL

Documentos relativ0s á los sucesos ocurridos en el puerto de Alvear


el 18 de Junio de 1874.
TRADuccioN
Legacion Imperial en la República
Argentina.

Buenos Aires, Julio 1º de 1874.


Exmo señor Ministro :
El abajo firmado, Enviado Estraordinario y Ministro Pleni
pótenciario de S. M. el Emperador del Brasil, ha sido infor
mado de un triste acontecimiento, ocurrido en el puerto de
Alvear, (provincia de Corrientes) el 18 del mes ppdo. y sobre
el cual no puedo dejar de llamar la atencion de S.E. el señor
Dr. D. Cárlos Tejedor, Ministro de Relaciones Esteriores.
El Dr. Pánfilo Carvolho, médico de la Division Naval del
Imperio, estacionada en el Alto Uruguay en frente de Itaquí,
habiendo ido de paseo en ese dia al pueblo de Alvear con
uniforme y sus armas, fué á su regreso insultado, golpeado
y gravemente herido por un grupo de malhechores, entre los
cuales estaban los italianos Guido Benati y Vicente Logato,
sin que la guardia del puerto que presenciaba esa lucha des
igual, le prestase el menor socorro.
El vice-cónsul brasilero en Alvear y el comandante de la
Division Naval pidieron por oficio al Juez del lugar la pri
sion de los dos criminales principales, fueron desatendi
dos y los malhechores impunes continuaron en los siguientes
dias á dirigir desde tierra para abordo insultos y desafios á
los brasileros.
é. Llevando estos sucesos al conocimiento del Exmo. señor
Ministro de Relaciones Esteriores espera el abajo firmado que
– 228 –

el Gobierno Argentino tomará inmediatamente todas las pro


videncias que el caso requiere, á fin de que la impunidad
del crímen no tenga peores consecuencias.
El abajo frmado aprovecha esta ocasion para reiterará
S. E. el señor Dr. D. Cárlos Tejedor las seguridades de su
mas alta consideracion.
", " ". "
BARoN DE ARAGUAYA.

Al Exmo, señor Dr. D. Carlos Tejedor, Ministro de


Relaciones Esteriores de la República Argentina.

inisterio de Relaeiones Esteriores.

Buenos Aires, Julio 2 de 1874.


Señor Ministro;
He tenido el honor de recibir la comunicacion de 1º del
corriente llamando la atencion de este Ministerio al triste
acontecimiento ocurrido en el puerto de Alvear, el 18 del mes
pasado, y concluyendo por esperar que el Gobierno Argenti
no dé inmediatamente las providencias que el caso exige, á
fin de que la impunidad del crímen no tenga peores conse
cuencias.
El Gobierno Argentino no ha recibido hasta ahora conoci
miento directo y oficial de lo ocurrido, ni mas que una co
municacion del gefe del batallon «9 de línea» de Concordia,
fecha 28 de Junio, remitiendo dos cartas del Paso de los Li
bres de 24 del mismo, las cuales refieren haber el buque
brasilero hecho descargas de fusilería, y arrojado cuatro
bombas sobre el pueblo de Alvear, el 22 de Junio por los he
chos que W. E. narra como sucedidos el 18.
Entregándome W. E. mismo la nota de 1º del corriente,
tuve ocasion de manifestarle que no queria creer todavia el
hecho de los disparos, pero que si él fuera cierto, su enor
midad era tal, que oscurecia los golpes de que habia sido
víctima el médico brasilero, y que antes de la satisfaccion
– 229 –

correspondiente no podian estos tomarse en cuenta. Agrégue


le que aun admitiendo como verdadero el delito cometido en
territorio argentino contra la persona del médico brasilero,
y suponiendo lo mismo en el Comandante del buque de guerra
el derecho de solicitar la prision ó entrega de los culpables,
que no lo tenia, la hostilidad ejercida contra el pequeño pue
blo de Alvear era un acto de barbarie y petulancia tal que
humillaba mas al que lo habia ejecutado que al que lo habia
sufrido; y que el Gobierno Argentino tenia derecho de esperar
que él seria en todo caso reprobado enérgicamente por el
imperial castigando á su autor.
V. E. me replicó sin trepidar que si resultaba cierto el
bombardeo de Alvear, verificado al parecer cuatro dias des
pues del 18, y de que tampoco tenia W. E. conocimiento ofi
cial, ninguna duda podia caber que el Gobierno imperial haria
justicia dando las satisfacciones correspondientes.
Mientras no tengamos, pues, señor Ministro, ese conoci
miento de los hechos que el Gobierno Argentino se apresurará
a llevar directamente al Imperio, pido permiso áW. E. para
limitarme á aprovechar esta ocasion de reiterarle todas las
seguridades de mi mas alta estima y respeto.
C. TEJEDoR.

A S. E. el señor Enviado Estraordinario y Ministro -


Plenipotenciario del Imperio del Brasil Baron de
Araguaya.

TRADUCCION

Imperial del Brasil


en la República Arjentina.
Buenos Aires, Julio 3 de 1875.
Exmo. Sr. Ministro:
El abajo firmado enviado extraordinario y Ministro Pleni
potenciario de S. M. el Emperador del Brasil, tiene el honor de
acusar recibo de la nota que S. E. el Sr. Dr. Cárlos Tejedor
Ministro de Relaciones Esteriores lepasó en dos del corrien
– 230 – .

te, contestando á la del dia anterior; en que el abajo firmado


espuso lo que sabia sobre los hechos desagradables que infe
lizmente ocurrieron en el Puerto de Alvear.
El abajo firmado llevará á la brevedad posible al conoci
miento de su Gobierno la nota á que contesto, y desde ya no
duda en asegurar á S. E. el Sr. Ministro de Relaciones Este
riores que, si fueren exactos los hechos inconsiderados que
se atribuyen al Comandante de la Division Naval del Alto
Uruguay mencionados con incertidumbre por S. E., el Go
bierno Imperial tan celoso en el cumplimiento de los deberes
internacionales se apresurará á reprobarlos enérjicamente y
hacer entera y debida justicia.
El abajo firmado aprovecha esta ocasion para reiterará
á S. E. el Sr. Dr. D. Cárlos Tejedor las sínceras espresio
nes de su mas alta consideracion. -
BARON DE ARAGUAYA.

Imo. y Ermo. Sr. Dr. D. Cárlos Tejedor, Ministro de


Relaciones Esteriores de la República Argentina.

El Gefe del Batallon


9 de Linea.

Concordia, Junio 28 de 1874.


Al Sr. Ministro de Guerra y Marina General D. Mar
tin de Gainza.
Tengo el honor de adjuntar una carta original y cópia de
otra recibida por comerciante de respetabilidad de esta plaza
que impondran á W. E. del desacalo cometido contra un pue
blo Argentino por las fuerzas navales del Brasil estacionadas
en el Alto Uruguay.
Dios guarde á V. E. -

.
OCTAVIo OLASC0AGA.
Julio 1 de 1871.
Pase al Ministerio de Relaciones Esteriores.
M. DE GANZA.
— 231 —

Ministerío de Gobierno.
- Corrientes, Junio 30 de 1874.

Al Eamo. Sr. Ministro de Relaciones Esteriores de la


Nacion Dr. D. Cárlos Tejedor.
Con esta fecha se ha recibido la mota, que original se ad
junta, del Juez de Paz del Departamento de la Cruz, dirijida
desde el Pueblo de Alvear, bajo el N° 1º y demas documen
tos de su referencia, hasta el Nº 5º; los que manifestan la
causa del incidente ocurrido entre el Dr. de Medicina de la
armada Brasilera y médicos ó curanderos Italianos.
Los disparos hechos no habian causado perjuicio en el
Pueblo hasta la salida del propio quien dice creer haber ce
sado el fuego.
Este Gobierno cree que no hayan pasado adelante los hechos
por las repetidas órdenes que se han dado á las autoridades
fronterizas del Alto Uruguay desde el año 72 recomendando
la conservacion de buena armonía que debe mantenerse en
tre pueblos limitrofes.
El Gobierno imparte sus órdenes con esta fecha á fin de
que se esclarezcan los hechos por medio de una sumaria in
formacion, y del resultado se dará cuenta áV. E.
Dios guarde áV. E.
MIGUEL GELABERT.
José Mº. CABRAL Y MELo

El Gefe del Departamento.


Alvear, Junio 22 de 1871.

"All Sr. Ministro de Gobierno de la Provincia


Hallándome en este Pueblo, en cama asistiéndome de
una enfermedad que me tiene postrado, como á las doce y
media, de este dia, fui sorprendido por un tiro á bala de
cañon arrojado sobre el Pueblo por uno de los vapores de
guerra del Brasil surto en este puerto.
— 232 —
Tomé inmediatamente los conocimentos del caso y fuí in
formado que los vapores de guerra se habian movido desde
las once del dia tomando posesiones para bombardear el
Pueblo. , "

En seguida tronó otro tiro de cañon atraversando la bala,


como la anterior el Pueblo, y al momento llamé al Juez
Pedáneo y le interrogué sobre el caso, quien me informó de
lo que sucedia, proporcionándome en copia, los antecéden
tes que han dado lugará este sucesoy agregando que él se
encontraba ocupado en labrar la informacion sumaria del
hecho que lo ha motivado.
Me apresuro, pues,á despachar un propio participando á
V. S. que á esta hora van cuatro balas arrojadas sobre el
Pueblo por los buques de guerra brasileros y remitiéndole
copia de las notas cambiadas con esta autoridad local, á los
efectos consiguientes.
"Espero que á la posible brevedad se sirva S.S. transmi
tirme las instrucciones del Gobierno sobre la linea de con
ducta que me corresponde abservar en esta inesperada situa
cion; previniéndole que mientras las reciba limitaré mi pro
ceder en observar los movimientos Brasileros sin romper
con sus fuerzas hostilidad de ninguna clase... "
Con este motivo cumplo el deber de saludar á S.S. con
toda consideración y respeto.
Dios guarde á S.S. "
José D. ALVAREZ

COPIA

Vice-Censulado del Brasil. , , ",


Alvear, Junio 19 del

Al Sr. Juez Pedáeno, Don Juan C. Leiva


El que suscribe ha tenido conocimiento de que ayer á
las cuatro ó cinco horas de la tarde, en el puerto de embar
que de este pueblo, fué atacado y herido el Sr. Dr. de Me
— 233 —

dicina Pánfilo N.pertineciente á la armada imperial del Bra


sil, surta en el puerto de la Villa de Itaquí.
Ruego al Sr. Juez se digne informarme del suceso con la
declaraciones debida para los fines que hubiese lugar.
Con tal motivo saludo al Sr. Juez á quien
Dios guarde
SANTIAco BARREYRo
Vice-Consul

Copia.
suagado Pedáneo de seceion.
Alvear, Junio 22 de 1874.

Sr. Vice Cónsul del Imperio del Brasil, Don Santiago


Barreyro.
Tengo el honor de contestar á la nota de V. fecha 19 del
corriente pidiéndome informe sobre lo ocurrido con el Sr.
Dr. Pánfilo.
Cúmpleme decir á V. que inmediatamente estén conclui
das las declaraciones y evacuadas las citas, las pomdré en
conocimiento del Sr. Vice-Cónsul.
Debo asimismo prevenir al Sr. Vice-Cónsul que si mas
ántes no acusé la recepcion de su nota, fué por descuido de
la persona encargada de hacerlo.
Dios guarde á V. muchos años.
JUAN C. LEIvA.

Juzgado Pedáneo de la Seccion.


Alvear, Junio 22 de 1874.
Al Sr. Capitan Teniente Comandante de la Division
Naval del Alto Uruguay.
Acuso la recepcion de su nota fecha de ayer y cumplo con
con el deber de contestar.
En el exhordio V S. se queja que desde el dia 12 del cor
riente hasta el de ayer este Juzgado no ha tomado providen
– 234 —

cias para indagar lo ocurrido entre los Sres. Dres. Pánfilo,


Manuel Freire de Carvalho, Guido, Bennati y Vicente Lo
gatto.
Yo me permito observar á W. S. que es inexacto lo que V.
S. afirma, quizá por estar mal informado.
El dia 19 recibí una nota del Sr. Vice-Cónsul del Imperio
del Brasil residente en este punto, pidiéndome que lo in
formase del suceso, con las declaraciones debidas para
los fines que hubiere lugar.
Inmediatamente hice comparecer en mi presencia á los
Sres. Bennattiy Logatto y les tomé una declaracion, asi co
mo á los testigos presenciales.
Un olvido, ó por mejor decir, un descuido del escribiente
del Juzgado, hizo que yo no pudiese contestar al Sr. Vice
Cónsul, sino el dia de hoy.
Me era imposible tomar otra determinacion sobre el suce
so, puesto que no habiéndose presentado la parte que se di
jiera agraviada y segun lo declarado por los testigos, yo no
-

podia obrar de otro modo.


Ahora, W. S. me dice que los supuestos criminales están
impunes.
Para establecer la criminalidad en el grado que el Sr., Co
mandante indica, es necesario é imprescindible que este Juz
gado amplie lo actuado, forme un sumario, y lo someta á la
autoridad superior con arreglo á las leyes vigentes en esta
Provincia de Corrientes y en el resto de la República Argen
tina.
Empero, como el hecho tuvo lugar en este territorio y
desde que este Juzgado no posee otros datos sino aquellos
que consta por lo informado.—Espero que W. S. se ha de
servir retirar su ultimatum porque solamente los grandes
criminales, individuos peligrosos á sociedad pueden ser es
traidos y siempre que medie la fuga del delincuente asilán
dose en pais estrangero y esto previamente llenadas las for
malidades prescriptas y garantidas por la fé de los tratados
y el Derecho de Gentes.
— 235 —

A mas estas esplicaciones cuyas aptitudes no dejará de


apreciar el Señor Comandante, concurre tambien la circuns
tancia de que este Juzgado es apenas una Ayudantia y no
puede resolver por si y ante sí una cuestion á la cual el Se
ñor Comandante dá un carácter internacional.
Dios guarde áW. S. muchos años.
JUANC. LEIvA.

Gobernador de Ila Provincia.

CARTA.

Corrientes,Julio 2 de 1874.
Señor Ministro:
Por este mismo vapor se remite á V, E. con nota oficial
los documentos referentes al incidente en el Pueblo de Alvear.
11 de este dia he recibido las que acompaño á la presente
en el acto de partir el vapor, por no estar el Sr. Ministro me
apresuro á dar mas latitud á los datos á fin de que W. E.
aprecie los hechos con mas propiedad.
Saludo á W. E.
MIGUEL V. GELABERT.
Al Eno. Sr. Ministro Dr. Don cárlos Tejedor.

El Gefe Milítar del Departamento.


Alvear, Junio 23 de 1874.

Ass. el Sr. Ministro de Gobierno de la Provincia.


El Sr. Juez Pedáneo de esta seccion del Departamento me
ha proporcionado la nota oficial que á las seis de la tarde del
dia de ayer recibió del Comandante de la Fuerza Naval del
Brasil, en el Alto Uruguay, la que me apresuro á remitir á
S.S. original para los efectos á que hubiere lugar.
A lo que ayer participé á S. S. por propio que espresa
mente despaché con este objeto, tengo que agregar: que
— 236 –

como á las cuatro y media de la tarde una comision nacida del


comercio de este pueblo y compuesta de estrangeros, se aper
sonó ante el Comandante de dicha Escuadra para represen
tarle la falta de objeto y la inutilidad de arrrasar el pueblo
y sacrificar familias, siendo así que se encuentra completa
mente indefenso, sin mas fuerza que la policial necesaria
para guardar el órden, dando por resultado la nota que
acompaña.
Debo manifestará mas, que desde las primeras horas del
dia de ayer los puertos del Uruguay fueron cerrados para
todas las personas y procedencias de este lado.
Saludo á S. S. con mi acostumbrada consideracion y
respeto.
Dios guarde á S. S.
José D. ALVAREz.

Comandancia de la Direccion Naval del Alto Uruguay. Abordo del


vapor “Lamego”
Itaqui, 22de Junio de 1874.
SEÑOR JUEz:
En vista de la representacion que acaba de hacerme el
cuerpo de Comercio de Alvear, y considerando que gran
número de familias no deben estar sujetas al resultado de
caprichos infundados del Sr. Juez, movidos por individuos
que, sin ocupacion tal vez en el país, vienen á perturbar el
sosiego de personas pacíficas y trabajadoras, y especialmen
te la armonia existente entre naciones amigas; considerando
qué, con la pequeña demostracion hecha hoypor la fuerza de
mi mando, queda labrada una solemne protesta al insulto
inferido á mi país; declaro al Sr. Juez que quedan suspen
sas las órdenes dadas á la fuerza Naval, en relacion al aten
tado contra el Dr. Pánfilo, hasta que las autoridades supe
riores, á las cuales he dado ya conocimiento de lo ocurrido,
me ordenen lo contrario.
Dios guarde á S.S.
ESTANISLAo PRSwoDovISKE.
Ilmo. Sr. D. José C. Leiba, Juez Pedáneo de Alvear.
- 237 –

Connandancia de la Division Naval del alto Uruguay,


abordo de la Cañonera á vapor “Lamego".
Itaquí, 21 de Junio de 1874.
Sr. Juez:
El dia 18 del corriente mes, el médico de esta fuerza pri
mer cirujano Dr. Pánfilo Manuel Freire de Carvalho, vestido
con su uniforme militar, fué atacado en el puerto de Alvear
entre las 4 y las 5 p. m. por un grupo de individuos arma
dos figurando á la cabeza de ellos los italianos Guido Benai
y Vicente Logato. Sin armas para defenderse, no fué posible
al Dr. Pánfilo evitar las heridas y contusiones que le hicieron
los agresores y solamente debido á un milagro providencial
pudo conseguir escapar con vida y refugiarse en su buque,
completamente bañado en sangre.
El dia 19 oficié al Vice-Cónsul Brasilero en Alvear pidien
do que me informase inmediatamente las providencias que
habia tomado, no solo la autoridad local, sinó tambien el
Vice-Consulado á su cargo, y mandé á un oficial á tomar
algunos informes en el citado pueblo, ese oficial á mas de
eonfirmar las noticias que ya tenia, dijome además que
hablára con el Sr. Juez del Pueblo y que este dió la razon
á los agresores.
Ayer 20 tuve respuesta de mi oficio al Vice-Cónsul, él
decía que hacía mas de veinte y cuatro horas que había ofi
ciado al Sr. Juezpidiéndole informase qué providencia había
dictado sobre el hecho ocurrido, pero que el Sr. Juez no le
había enviado la menor respuesta.
En la tarde de ayer estuvo conmigo el Sr. Vice-Cónsul y
declaró además: « haber buscado al Sr. Juez antes de em
barcarse para abordo y no haberlo encontrado, respondién
dole que había ido á su chacra é ignoraba cuando volvería.»
Cuesta creer, Sr. Juez, que todo lo que acabo de esponer ha
yasucedido enfrente de la población brasilera de Itaquíen cuyo
puerto están anclados tres buques de guerra de la misma na
cion y aun mas que ayerá la tarde, 48 horas despues de
– 238 –

haber sido atacado el Dr. Pánfilo sus agresores estuvieran


paseándose sobre la barranca del puerto de Alvear, ostentan
do la impunidad que la autoridad argentina les garante para
sus crímenes.
Hasta la hora en que escribo, once de la mañana, no me
consta que haya sido tomada la menor providencia sobre
este grave acontecimiento.
Engañóse ciertamente el Señor Juez pensando que la
fuerza Brasilera estacionada en el alto Uruguay vino á esta
frontera á hacer el ridículo papel de muda espectadora de los
insultos hechos á los Brasileros.
En vista de la grave ofensa, ninguna consideracion y res
peto que acaba de darse con la tentativa de asesinato, heridas
y contusiones que sufrió el Dr. Pámfilo en el Puerto de Al
vear sin que la autoridad argentina dictase la menor providen
cia, vengo á reclamar del Sr. Juez que me sean entregados
sin pérdida de tiempo, abordo de esta cañonera, los dos
principales criminales Guido Benati y Vicente Logato.
Para evitar inútiles dilaciones, declaro al Sr. Juez que si
mañana 22 del corriente mes, al medio dia, no han sido en
tregados los dos críminales mencionados, la fuerza á mi
mando rechazará por los medios de que dispone tan incali
ficable insulto, hecho á la soberania y dígnidad del Brasil.
Dios guarde á S. S.
Estanislao Prsuvodovski.
Capitan Teniente, Comandante.

Ministerio de Relaciones Esteriores.

Buenos Aires, Julio 10 de 1874.


Señor Gobernador:

He recibido la comunicacion de 30 de Junio con cinco


documentos y carta del 2 del corriente, con dos mas sobre
el acto de barbarie ejercido por el Comandante de las fuer
zas navales brasileras del Alto Uruguay.
— 239 -

En la misma nota del 30 me previene V.E. que ha impar


tido las órdenes necesarias,á fin de esclarecer los hechos que
dieron pretesto á este atentado, por medio de una sumaria
informacion.
Cualquiera que hubiera sido, Señor Gobernador, el delito
cometido en territorio argentino por los individuos Benati y
Logato, su conócimiento y castigo corresponde á las auto-
ridades de Alvear. y estas procedieron perfectamente negan
do la entrega de los autores, no obstante cualquiera amenaza.
El Gobierno Nacional se dirije con esta mismafecha al
Imperio, reclamando la debida reparacion del atentado; pero
las leyes argentinas que protejen á todos, obligan nuestra no
bleza y nos imponen el deber de ser igualmente prontos en
el esclarecimiento y castigo, si hubiese lugar,delas violencias
infligidas al médico brasilero que además vestia, segun se
dice, en esos momentos, el uniforme militar; y este Gobier
no confia que las autoridades competentes no dejarán nada
de deseará este respecto.
Dios guarde áV. E.
C. TEJEDOR.

A S. E. el señor Gobernador de la Provincia de Cor


. .. .
rientes D. Miguel V. Gelabert.
Ministerio de Relaciones Esteriores.
Buenos Aires, Julio 10 de 1874.
Señor Ministro:
El suceso de Alvear que el Gobierno Argentino no queria
creer, resulta cierto en todas sus partes, segun las comuni
caciones recibidas del Gobierno de Corrientes, fecha Junio
30 y Julio 2, de que tengo el honor de poner en manos de
W. E. cópia auténtica. y
El Gobierno Argentino que resistia admitir este hecho,
ejecutado por un marino brasilero de alta graduacion, no
puede ya negarse á la evidencia; y tiene el deber de pedir la
— 240 —

satisfaccion condigna por ese atentado, que violando todas


las costumbres internacionales, ha podido comprometer las
buenas relaciones que felizmente existen entre ambos paises,
si ellas pudieran depender de actos de locura de un subal
16FIDO.
Las notas de 2 y 23 de Junio del Comandante Prswodo
viske, revelan por sí solas. Sr. Ministro, lo sucedido, y el
Gobierno Argentino no cree tener necesidad de otras prue
bas para fundar su reclamo.
Juzgando por sí y ante sí la riña del médico brasilero con
los individuos italianos Benati y Lagato, que segun parece
tuvo su orígen en hechos de aquel contra estos en Ytaquí, y
cuya decision y castigo, correspondia de todas modos á las
autoridades del territorio donde el delito tuvo lugar, dicho
Comandante solicitó el 21 de Junio « la entrega sin pérdida
de tiempoá bordo de la Cañonera de los dos principales cri-
minales, Guido Benati y Vicente Logato»; agregando toda
via, «y por evitar inútiles demoras declaro al Sr. Juez que
mañana 22 del corriente, sino me hubiesen sido entregados
los citados criminales, las fuerzas á mis órdenes repelerán
por los medios de que disponen tan incalificable insulto á la
soberania y dignidad del Brasil. »
Fondo y forma todo era reprobable en esta conducta del
marino brasilero. El fondo, porque ejecutado el hecho en
territorio argentino, y aunque suponiendo cierta la circuns
tancia de hallarse en tierra el Sr. Carvalho con su uniforme
militar, no podia pretenderse por nadie sustraerá los culpa
bles de la justicia territorial; ni era tampoco el caso de es
tradicion acordada solo cuando el delito se comete en
territorio propio, y el delincuente se asila en territorio
estraño; mi aun siéndolo tenia representacion legítima para
exigirla el Comandante de un buque de guerra. La forma,
por el tono amenazante, desde el principio, la intimacion de
24 horas á una autoridad subalterna, la ostentacion de la
fuerza puesta en sus manos para la defensa de la soberania
– 241 —

y dignidad del Brasil, y empleada por él, con motivo de


querellas particulares, y la mas ridícula todavia de dirijirse
de nuevo con fecha 22 á esa autoridad, que nada pedia para
declarar suspendido el bombardeo á peticion del comercio
de Alvear.
El Gobierno Argentino espera por lo tanto que este hecho
desaprobado ya por la opinion general, y por el mísmo Mi
nistro Baron de Araguaya, lo sea igualmente por el Gobierno
Imperial, castigando severamente al inconsiderado ejecutor
de semejante hostilidad, sin causa ní ejemplo entre naciones
civilizadas y amigas; habiendo por su parte impartido las
recomendaciones convenientes para apresurar el sumario que
debe esclarecer las violencias infligidas al médico Carvalho,
y conducir igualmente á su castigo, si hubiese lugar.
Aprovecho la ocasion de ofrecer á W. E. las seguridades de
de mi mas distinguida consideracion.
C. TEJEDOR.

A S. E. el Sr. Ministro de Relaciones Esteriores del


Imperio del Brasil.

TRADUCCION

Legacion Imperial del Brasil en la


República Argentina.
Buenos Aires, Julio 25 de 1874.
Exmo. señor Ministro:
El abajo firmado Encargado de negocios interino del Brasil,
tiene el honor de dirigirse á S. E. el señor Dr. Don Cárlos
Tejedor, ministro de Relaciones Esteriores, para declarar que
al llegará la Córte la noticia del suceso de Alvear, no trepi
dó el Gobierno Imperial en, espontáneamente, desaprobar el
acto del comandante de la flotilla, destituyéndolo y sujetán
dolo á un consejo de guerra.
Tomando esta resolucion el Gobierno brasilero, dió una
prueba significativa de sus respetos á los principios del dere
R. E. 16
– 242 –

cho internacional, esperando tambien que el Gobierno Argen


tino, por su parte, mande procesar á los autores de los
insultos y heridas hechas á la persona del Dr. Pámphilo Car
valho, y responsabilizar á cualquiera de los agentes de la
autoridad pública que no hubiese cumplido con su deber en
aquel lamentable incidente,
El abajo firmado aprovecha esta ocasion para reiterar á
S. E. el Dr. D. Cárlos Tejedor las seguridades de su mas al
ta consideracion.

A S. E. el señor Dr. D. Cárlos Tejedor, Ministro de


Relaciones Esteriores de la República Argentina.
LUIs AUGUSTo DE PADUA FLEURY.

Ministerio de Relaciones Esteriores.

Buenos Aires, Julio 27 de 1874.


Señor Encargado :
He recibido la nota de S.S. declarando que al llegará la
Córte la noticia del suceso de Alvear, el Gobierno Imperial
no trepidó en desaprobar espontáneamente el hecho del Co
mandante de la flotilla, destituyéndolo y sujetándolo á un
consejo de guerra.
Agrega S. S. que el Gobierno brasilero al tomar esta reso-
lucion, quiso dar una prueba significativa de su respeto á los
principios del derecho internacional, confiando en que por su
parte el Gobierno Argentimo mande procesar á los autores de
los insultos y heridas inferidas al Dr. Panfilo de Carvalho,
responsabilizando á cualquier agente de la autoridad pública
que no hubiera cumplido con su deber en aquella lamentable
emerjencia.
Siendo el hecho de tierra una riña particular, cuyo conoci
miento y juzgamiento compete esclusivamente á los tribuna
les ordinarios, no es del mismo género del cometido por el
Comandante brasilero, ni por su importancia material ni por
– 243 –

la jurisdiccion que desgraciadamente no está en manos del


Gobierno ejercer directamente contra los culpables, sino en
lo que se relacione con la actitud de la guardia argentina
próxima al hecho.
No obstante esto, el Gobierno argentino luego que tuvo
conocimiento oficial del suceso, por comunicaciones del Go
bernador de Corrientes, le recomendó en respuesta la averi
guacion por quien correspondiese de los hechos y castigo de
los culpables; y con esta fecha le dá nuevamente la órden de
remitir lo mas pronto posible los informes convenientes, con
la copia íntegra del sumario, si estuviese en estado, esplican
do al mismo tiempo la actitud de la guardia argentina, cuyo
castigo corresponderia en tal caso al Gobierno. Al mismo
objeto importaria tambien que el Gobierno imperial diese las
órdenes necesarias para que el médico brasilero no rehuse
sus declaraciones y comparecencia ante las justicias del país,
cooperando por su parte al mas pronto y eficaz castigo de
los culpables.
Quiera el señor Encargado, con este motivo, aceptar las
seguridades de mi particular estimacion.
C. TEJEDOR.

Al señor Encargado de Negocios intº del Imperio del


Brasil D. Luis A. de Pádua Fleury.

Ministerio de Relaeiones Esteriores.

Buenos Aires, Julio 27 de 1874.


Señor Gobernador:

Notoria es ya la reprobacion del Gobierno brasilero del


atentado contra Alvear cometido por el Comandante de la
Division Naval en el Rio Uruguay como tambien la destitu
cion y sometimiento de éste áun consejo de guerra. El hecho
de tierra contra el médico no es del mismo género, ni por su
importancia ni por la jurisdiccion que compete esclusivamen
te á los juzgados ordinarios. Pero interesados en este asunto
— 244 —

á mas de la buena administracion de justicia, las relacíones


entre los dos Gobiernos, seria el deseo del Argentino estar
habilitado para trasmitir al Brasilero, noticia de los pasos
dados para el castigo, en correspondencia á la espontaneidad
y prontitud con que por su parte ha procedido. Con este fin
ruego á W. E. quiera recabar los informes convenientes, re
mitiéndolos á este Ministerio, con la copia íntegra del sumario
si estuviese en estado, lo mas pronto que sea posible, segun
se lo previne en comunicacion anterior y debiendo ellos com
prender tambien la actitud indiferente de que es acusada la
guardia argentina inmediata al hecho,
Dios guarde á V. E.
C., TEJEDOR.
Al Exmo. señor Gobernador de la Provincia de Cor
rientes.

TRADUCCION.
Ministerio de Negoeios Estrangeros.
Rio Janeiro, 31 de Julio de 1874.
Señor Ministro:
Recibí el 21 del corriente la nota que W. E. se sirvió diri
girme el dia 10 remitiendo copias de la correspondencia re
lativa á los sucesos de Alvear, pidiendo satisfaccion por los
actos del Comandante de la flotilla brasilera del Alto Uru
guay y comunicando haber recomendado la breve conclusion
del sumario ordenado para averiguar los sucesos y para cas
tigar los culpables.
En el mismo dia en que W. E. firmó su nota, comunicóle
verbalmente el Encargado de Negocios Interino del Brasil,
de órden del Gobierno Imperial, que este reprobaba los ac
tos del referido Comandante y que separándole del mando
ordenaba formarle un consejo de guerra.
Esta comunicacion no fué mencionada por V. E. sin duda
por haber sido hecha despues de firmar W. E. su nota, sin
– 245 –

embargo de tener la misma fecha; pero V. E. la recibió en


tonces, y habrá reconocido que el Gobierno Imperial no se
demoró en practicar lo que le pareció justo para con la Re
pública Argentina y digno del Brasil.
La comunicacion verbal del dia 10 que el Sr. Fleury hizo
sin tener conocimiento de la nota de V. E. y que haria
aun en el caso contrario, ha de haber sido reproducida
por escrito, como le recomendé antes de recibir aquella
nota. Así la opinion del Sr. Baron de Araguaya que V.
E. invoca, y que no era sino el anuncio de lo que ha
ria el Gobierno Imperial luego que los hechos fuesen bien
conocidos, es dos veces confirmada y de modo tal que no
deja la menor duda sobre la espontaneidad de las resolucio
nes tomadas.
Es inutil por tanto que yo repruebe de nuevo lo que ya
fué reprobado, y que será sometido brevemente á la apre
ciacion de los jueces militares en la parte que les compete.
El Gobierno Argentino ordenó el procedimiento judicial
que V.E. me anuncia y en eso muestra deseo de correspon
derá las resoluciones del Gobierno Imperial; mas W. E. me
permitirá observar, que si ese procedimiento se limitase á
castigará los agresores del Dr. Freire de Carvalho, no seria
completa la satisfaccion debida al Brasil.
Consta que la agresion fué presenciada por una guardia
Argentina, situadaá pequeña distancia; y esa guardia no dió
al oficial agredido la proteccion á que tenia derecho. Habia
en el lugar una autoridad, y esta es tambien acusada
de culpable negligencia.
No pretendo atenuar los actos del Comandante de la floti
lla, pero debo hacer notar, que aunque han merecido repro
bacion, han tenido orígen en un sentimiento noble. Ese
comandante, que esun oficial valiente y de honrosos antece
dentes, no se pudo contener á la vista de la cobardia, con
que dos hombres armados atacaná uno indefenso en terri
torio Argentino, y de la impasibilidad con que los agentes
— 246 –

de la fuerza pública presenciaron semejante ataqne. Esa im


pasibilidad que ni siquiera tiene la disculpa de un movi
miento generoso, parece, sino connivencia, malévola y mar
cada aprobacion, siendo una de las causas de los exesos
practicados por el comandante.
Este abusó de la fuerza que le estaba eonfiada; y los ajen
tes de la autoridad Argentina no usaron de la suya, comoº
debian, en nombre de la humanidad, de las leyes de un pais
civilizado, y de la paz de dos naciones, para salvar la
vida del oficial Brasilero, que, revestido de su uniforme, era
agredido á la vista de los buques de guerra de su nacion.
En consecuencia el Gobierno Imperial ordenó á la Lega
cion Brasilera que reclamase el castigo de los agresores del
Dr. Freire de Carvalho y de la autoridad y de los agentes y
de la fuerza pública que no cumplieron su imperioso deber.
Renuevo directamente esta reclamacion, y no dudo que será " ,

atendida en todas sus partes.


Tengo el honor de ofrecer á V. E. las protestas de mi
" " - .
alta consideracion.

VizcoNDE DE CARAVELLAs.
A S. E. el Señor Ministro de Relaciones Esteriores
-

de la República Argentina.

Ministerio de Relaciones Esteriores

Buenos Aires, Agosto 1º 1874.


Señor Ministro:
Recibí la comunicacion de W. E. de 31 de Julio sobre
el suceso de Alvear.
Las notas cambiadas con el Encargado de Negocios, al
mismo tiempo que partia la nota del 21, á que contesta la
de W. E., y en las cuales quedaron bien definidas, las dos fa
ses del asunto, hacen en mi concepto inutil una respuesta
detenida.
— 247 –

Pido permiso pues á V. E. para limitarme en esta ocasion


á acusar el recibo que corresponde, aprovechándola tambien
para reiterar á V. E. las seguridades de mi mas distingui
da consideracion.
C. TEJEDoR

A S. E. el Señor Ministro de Negocios Estrangeros del


Imperio del Brasil.

Gobierno de
Corrientes, Agosto 12 de 1874.
Al Exmo. Sr. Ministro de Relaciones Esteriores de la
Nacion Dr. Don Carlos Tejedor.
Tengo el honor de adjuntar á W. E. el Sumario orijinal
instruido por el Juez del Crímen del Paso de los Libres sobre
el incidente que tuvo lugar en el pueblo de Alvear entre el
Gefe de la Escuadrilla Imperial del Brasil en el Alto Uru
guay y las autoridades locales del espresado pueblo de Al
V621I”.

Con tal motivo cábeme la satisfaccion de saludar á W. E.


con la mas distiguida consideraccion y respeto.
Dios guarde á W. E.
MIGUEL GELABERT
José M. Cabral y Melo.

Juzgado de 1º Instancia de
Paso de Libres Julio 25 de 1874.

Al Sr. Ministro General D. Jose M. Cabral y Melo.


Adjunto remito á S.S. el Espediente relativo á los sucesos
de Alvear en quince fojas útiles.
Dios guarde á S.S.
RAMONA. SARACHAGA.
MANUEL FONTANA
Secr. del Juzgado
– 248 –

Vice-. Consulado del Brasil.

Alvear, Junio 19 de 1874.

Al Sr. Juez Pedaneo, D. Juan C. Leiba.


El que suscribe ha tenido conocimiento de que ayer á las
4 ó 5 horas de la tarde, en el puerto de embarque de este
pueblo, fué atacado y herido el Sr. Dr. de Medicina Pánfilo
N., perteneciente á la Armada Imperial del Brasil, surta en
el puerto de la Villa Itaquí.
Ruego al Sr. Juez se digne informarme del suceso con las
declaraciones debidas para los fines que hubiere lugar.
Con tal motivo saludo al Sr. Juez á quien
Dios guarde.
Firmado–SANTIAGo BARREYRo.
Vice-Cónsul.

T RA D u c C I O N

COPIA :

Comandante de la Flotilla en el Alto Uruguay, á bordo de la Caño


nera á vapor “Lamego” en Itaquí, 21 de Junio de 1874.
SR. JUEZ:
El 18 del corriente el médico de esta fuerza, Cirujano 1º
D. Pánfilo Manuel Freire de Carvalho, vestido con su uni
forme militar,fué atacado en el Puerto de Alvear, entre las
4 y 5 de la tarde, por un grupo de individuos armados, figu
rando á la cabeza de ellos los italianos Guido Bennati y
Vicente Logatto. *

Sin armas para defenderse, no le fué posible al Dr. Pánfilo


evitar las heridas y contusiones que le hicieron los agresores,
y solamente debido á un milagro providencial pudo conseguir
escapar con vida y refujiarse en su buque, completamente ba
ñado en sangre. El dia 19 oficié al Vice-Cónsul Brasilero en
Alvear, pidiendo que me informase inmediatamente cuales
eran las medidas que habia tomado no solo sinóautoridad lo
cal, tambien el Vice-Consulado á su cargo, y mandé tambien á
un oficial que tomase algunos informes en el cítado pueblo,
dicho oficial á mas de confirmar las noticias que yo ya sabia,
me dijo que habia hablado con el Juez del lugar y este dió la
razon á los agresores. "" - 1 , ,

Ayer 20 tuve contestacion de mi oficio al Vice-Cónsul;


decia que hacia mas de 24 horas que habia oficiado al señor
Juez pidiéndole informase qué medidas- habia tomado res
pecto al hecho ocurrido, pero que el Juez no le habia dado
la menor respuesta.
En la tarde de ayer estuvo conmigo Sr. Vice-Cónsul y me
declaróá mas, que habia buscado al Sr. Juez antes de em
barcarse paraa bordo y que no le habia encontrado, dicién
dosele que habia salido para su chacra y que se ignoraba
cuando volveria: " " "
Cuesta creer, Sr. Juez, que todo lo que acabo de esponer
haya tenido lugar frente al pueblo brasilero de Itaquí, en cuyo
puerto se hallan anclados tres buques de guerra de la misma
nacion, y aun mas que, ayerá la tarde,48 horas despues de
haber sido atacado el Dr. Pánfilo, sus agresores estuvieran
paseándose sobre la barranca del puerto de Alvear, hacien
do alarde de la impunidad- que la autoridad argentina les
garante para sus crímenes.
Hasta la hora en que escribo, once de la mañana, no me
consta que haya sido tomada la menor medida sobre este
grave acontecimiento. .
Se equivoca ciertamente el Sr. Juez si juzga que la fuerza
Brasilera estacionada en el Alto Uruguay haya venido á esta
frontera á hacer el ridículo papel de muda espectadora de
los insultos hechos á los Brasileros.
En vista de la grave ofensa, y de la ninguna consideracion
y respeto , que acaba de darse con la tentativa de asesinato.
heridas y contusiones sufridas por el Dr. Pánfilo en el Puer
to de Alvear, sin que la autoridad argentina hubiese dictado
la menor providencia, vengo áreclamar del Sr. Juez que me
– 250 –

sean entregados á bordo de esta cañonera los dos principales


criminales Guido Benatti y Vicente Logatto.
Para evitar demoras inútiles declaro al Sr. Juez que sima
ñana 22 del corriente mes, al medio dia, no han sido entre
gados los citados criminales, la fuerza á mi mando rechazará
por los medios de que dispone tan incalificable insulto infe
-

rido á la soberanía y dignidad del Brasil.


Dios guarde á S. S.
Firmado—EsTANISLAo PR.swoDowIscKI.
COPIA
Juzgado Pedáneo de la seccion
de Alvear,
Junio 22 de 1874.

Al señor Capitwn Tenieute Comandante de la Divisíon


Navrl del Alto Uruguay, D. Estanislo Przwodrrski.
Acuso la recepcion de su nota fecha de ayer y cumplo con
el deber de contestar.
En el exhordio V. se queja que desde el dia 18 del corriente
hasta el de ayer este Juzgado no ha tomado providencias para
indagar lo ocurrido entre los señores Dr. Pánfilo Mantuel
Freire de Carvalho, Guido Bennati y Vicente Logatto.
Yo me permito observar á S.S. que es inexacto lo que
W. S. afirma, quizás por estar mal informado.
El dia 19 recibí una nota del señor Vice-cónsul del Impe
rio del Brasil residente en este punto, pidiéndome que lo in
formase del suceso con las declaraciones debidas para
los fines que hubiere lugar.
Inmediatamente hice llamar á mi presencia á los señores
Bennati y Logatto y les tomé una declaracion así como á los
"
testigos presenciales.
Un olvido, ó por mejor decir un descuido del escribiente
del Juzgado hizo que yo no pudiere contestar al señor Vice
cónsul, sino el dia de hoy.
Me era imposible tomar otra determinacion sobre el suceso
puesto que no habiéndose presentado la parte que se dije
— 251 —

ra agraviada y segun lo declarado por los testigos yo no podia


obrar de otro modo.
Ahora W. S. me dice que los supuestos criminales estan
impunes.
Para establecer la criminalidad en el grado que el señor
Comandante indica, es necesario, é imprescindible que este
Juzgado amplie lo actuado, forme un sumario y lo someta á
la autoridad superior con arreglo á las leyes vigentes, en esta
Provincia de Corrientes y en el resto de la República Ar
gentina.
Empero, como el hecho tuvo lugar en este territorio y des
de que este Juzgado no posee otros datos sino aquellos que
constan por loinformado.
Espero que S.S. se servirá retirar su ultimatum, porque
solamente los grandes criminales, é individuos peligrosos
para la sociedad, pueden ser extraidos y siempre que medie
la fuga del delincuente asilándose en país estrangero y esto
préviamente llenadas las formalidades prescritas y garanti
das por la fé de los tratados y el derecho de gentes.
A mas de estas esplicaciones cuya exactitud no dejará de
apreciar el señor Comandante concurre tambien la circuns
tancia de que este Juzgado es apenas una ayudantia y no
puede resolver por sí y ante sí una cuestion á la cual el señor
Comandante dá un carácter internacional.
Dios guarde áW. S. muchos años.
Firmado— JUANC. LEIvA.

coPrA
Jugado Pedaneo de la Seccion de

Alvear, Junío 22 de 1874.

Sr. Vice Consul del Imperio del Brasil, Don Santiago


Barrero.

Tengo el honor de contestar á la nota de V. fecha 19


del corriente pidiéndome informes sobre lo ocurrido con el
Sr. Pánfilo.
– 252 –

Cúmpleme decir á V. queinmediatamente esten concluidas


las declaraciones y evacuadas las citas, las pondré en cono
.
cimiento del Sr. Vice Cónsul.
Debo así mismo prevenir al Sr. Vice Cónsul que si mas
antes no acusé la recepcion de su nota fué por descuido de
las personas encargadas de hacerlo.
Dios guarde á V.
(firmado) JUANC. LEIBA.

Juzgado de Paz de la Cruz


Junio 26 de 1874

Al Sr. Juez de 1. Instancia de Paso de los Libres.

Adjunto á la presente nota remito á S.S. en seis fojas úti


les el sumario levantado en Alvear sobre el incidente ocur
rido allí el 18 del corriente entre el Dr. Pánfilo N., médico
de la Escuadra Brasilera,y los Dres. Vicente Logatto y Gui
do Bennati; permitiéndome al hacerlo recomendar á la con
sideracion de S.S. este asunto que fué orijen del bombardeo
de aquel pueblo por la fuerza naval del Imperio del Brasil
surta en el puerto de Itaquí, acaecido el dia 22 del actual. -

Dios guarde á S.S.


FRANCISCO SILVA
(accidental)

El Juez Pedianeo de Alvear


Junio 26 de 1874.

Al Sr. Juez de Paz del Departamento.


Adjunto remito à V. en seis fojas útiles la sumaria infor
matoria levantada en este Juzgado Pedaneo para averiguar
el incidente ocurrido entre el Dr. Pánfilo N., Súbdito Bra
silero y el Dr. Guido Bennati y Dr. Vicente Logatto súbditos
Italianos en la tarde del diez y ocho del corriente.
Dios guarde áV.
JUANC. LEIBA.
— 253 –

AUTO CABEZA DE PROCESO

Habiendo llegado á conocimiento de este Juzgado Pedaneo


de la Seccion de Alvear Departamento de La Cruz, que en
el dia de la fecha entre las 4 y 5 horas de la tarde en el
puerto de embarque de este pueblo huvo un altercado entre
el Dr. Pánfilo N. súbdito brasilero y los Doctores Guido Ben
natiy Vicente Logatto, súbditos italianos; de cuyo altercado
resultaron vias de hecho.
Procédase á la indagacion sumaria de lo ocurrido. Ci
tense para el dia de mañana diez y nueve del corriente á las
referidas personas y testigos para los fines consiguientes.
I por este auto cabeza de proceso así lo mando y firmo
actuando con dos testigos á falta de escribano público, en
Alvear á diez y nueve del mes de Junio de mil ochocientos
-

setenta y cuatro.
JUANC. LEIBA.
Juez Pedáneo.
Testigos: Luis Cerisola.
Angel Navea.

En virtud del auto precedente hice comparecer á mi pre


sencia y testigos al final firmados, al Dr. Guido Bennati y
habiéndole exijido promesa de decir verdad sobre lo que le
fuere preguntado con referencia al incidente que tuvo lugar el
dia de ayer con el precitado médico brasilero D. Pánfilo N.
Contestó: Que regresando ayer de un paseo ó partida de ca
za y á los pocos momentos de bajará tierra oyó que el Dr.
Pánfilo que estaba en lo mas alto de la barranca acompaña
do de un oficial, dijo en alta voz vuelven otra vez estos sal
teadores, cuyas palabras las oyó tambien el Dr. D. Vicente
Logatto que habia saltado en tierra junto con el declarante.
e entonces al subir la barranca y llegado al punto donde
estaba el Dr. Pánfilo, el Dr. Logatto le preguntó que dere
cho tenia para clasificarlo de salteador, á lo que replicó el
- 254 –

Dr. Pánfilo: que ámiserables lanzarones, limpiabotas, char


latanes y bandidos se contestaba repitiendo las mismas pala
bras, las cuales efectivamente repitió descargando incontinenti
unlatigazo en lacabeza del Dr. Logatto quien le dió una trom
pada. Que interponiéndose el declarante reprochando al Dr.
Pánfilo por su innoble conducta, este se le avanzó echándole
las manos á la cara y barbas, arrancándole y haciéndole pe
dazos los anteojos y que reprimió y rechazó esta agresion
dándole con el puño cerrado para deshacirse de su adversa
rio. Que en seguida habiéndose interpuesto D. Juan Cáne
pa y D. Alfredo Pomatelli para desapartarlo, el Dr. Pánfilo
bajó la barranca para embarcarse en un bote y cuando estaba
sobre la plancha se cayó al agua golpeándose contra la bor
da ó costado del mismo bote.
Preguntado que armas tenia cuando se encontró agredido
por el Dr. Pánfilo?—Contestó: que ninguna y que su esco
peta de caza la habia dejado en la playa junto con los obje
tos que empezaban á desembarcarse de la embarcacion en
la que habia venido.—Preguntado si alguna persona estaba
con el Dr. Pánfilo en los momentos de la cuestion y que
parte tomó esta?—Contestó: que no podia menos de elojiar
su comportamiento por que por reiteradas veces, aquella que
era un jóven oficial, dijo al Dr. Pánfilo que se moderase y
que lo que sucedia era originado por sus mismas impruden
-

cias.
En este estado se suspendió esta declaracion para conti
nuarla en caso necesario.
DR. BENNATI.
Testigos: Luis Cerisolo,
Angel Navea.
Ante mí: JUANC. LEIBA.

En seguida hice llamar al Dr. D. Vicente Logatto, y des


pues de haberle exijido promesa de decir verdad; le pregun
té lo que sabía sobre el asunto en cuestion, á lo que contes
– 255 –

tó: que el dia de ayer cuando desembarcó junto con el Dr.


Guido Bennati: de regreso del Aguapey, el Dr. Pánfilo estaba
en la barranca del rio y cuando el declarante saltó en tier
ra, dicho Dr. Pánfilo que estaba de pié sobre la barranca
profirió estas palabras en alta voz; vuelven otra vez estos
salteadores, cuya frase fué oida tambien por el Dr. Bennati
que lo acompañaba á la par llegando hasta donde estaba el
Dr. Pánfilo, le pidió que le esplicase cuales eran los moti
vos que personalmente, ó de otro género tenia, para darle el
calificativo de salteador. A lo que replicó el Dr. Pánfilo:
que á un lazarone, bandido y miserable no daba satisfaccion y
que no tenia duda alguna en repetirle las mismas palabras.
Que en el acto de pronunciar estasúltimas palabras le sacu
dió un latigazo en la cabeza y que no pudo menos de pegar
le un puñetazo. Que entonces el Dr. Bennati lo separó con
una mano y dijo al Dr. Pánfilo: que lo que hacia y decia era
impropio de un hombre de honor. Que el Dr. Pánfilo en
vez de cederá las advertenciasdel Dr. Bennati, insultó áeste
con el epíteto de miserable y salteador, se precipitó sobre él
y le arrancó con ambas manos los anteojos agarrándole de
las barbas. Que el Dr. Bennati consiguió desprenderse del Dr.
Pánfilo á puñetazos quedando inútil por motivo de haber
perdido los anteojos que mas tarde fueron recogidos del sue
lo por un Sr. Pomatelli el cual junto al Sr. Juan Cánepa se
pusieron por medio. Que en seguida el Dr. Pánfilo se di
rijió hácia la playa, y en el acto de embarcarse en un bote
se cayó al rio, dando contra la borda del mismo bote.
Preguntado si alguien acompañaba al Dr. Pánfilo durante
todo lo ocurrido?—Contestó: que á su lado estaba un jóven
oficial que supo despues que era el farmacéutico de la Floti
lla Imperial.
Preguntado si dicho oficial tomó parte en la agresion del
Dr. Pánfilo contra el declarante y el Dr. Bennati?–Contes
tó: que la conducta del precitado oficial fué la mas loable
puesto que censuraba al Dr. Pánfilo y le decia que la culpa
eratoda suya.
Preguntado si tenia ármas durante el comflicto entre él y
el Dr. Pánfilo?—Respondió: que tenia en la mano derecha
su escopeta de caza desarmada y que la tiró al suelo por
intervencion del Sr. Pomatelli y voluntad propia.
En estado se dió fin á esta declaracion sin perjuicio de ser
ampliada si necesario fuere. Y leida que la fué se ratificó
en su contenido firmando por antemí y testigos de actuacion
de que certifico.
Dr. VICENTE LogATTo.
Testigos: Luis Ceresola, , ,
Angel Navea.
Ante mí; JANC. LEIBA.

El dia veinte del mismo mes y año, ante mí y testigos


compareció un individuo que debe declarar en esta causa á
quien prévia las formalidades de derecho, le pregunté por su
nombre, patria, edad, estado, profesion y domicilio, y dijo:
llamarse Eleuterio Martinez, Correntino, de 26 años, solte
ro, jornaleroy domiciliado en esta seccion de Alvear.
Preguntado si se encontró en la emerjencia acaecida el dia
diez y ocho del presente mes entre los Sres. Dres. D. Pánfilo,
D. Vicente Logatto y D. Guido Bennati?–Contestó: que en
la tarde de ese dia como á las 4 y 12 de la tarde llegó en un
bote alpuerto de embarque de este pueblo en compaña del
Dr. Guido Bennati, Dr. Vicente Logatto, del Secretario y Don
Clarimundo N., (cuñado del boticario de Itaquí) de vuelta
de una caceria al Aguapey: Que cuando el bote atracó átier
ra, bajo la parte alta de la barranca, se ocupó en desembar
car los objetos que estaban abordo; y que en este intérvalo oyó
una voz que decia voceis sáo hums misera veis salteadores.
Que alarmado por estas palabras y como la barranca del rio
le impedia ver quien las proferia subió por la misma, y vió
entonces que el Dr. Pánfilo, médico de la Escuadra Brasilera
de Itaquí hacia movimientos con los brazos, gritando; misera
veis, charlataes, salteadores:Que entonces el Dr. Logatto
– 257 –

dirijió al Dr. Pánfilo algunas palabras y que este le pegó en


la cabeza con un látigo que tenia en la mano, respondiéndo
le el Dr. Logatto con una trompada: Que en seguida el Dr.
Bennati se acercó al Dr. Pánfilo diciéndole, estas no son
acciones de un hombre y otras palabras que no recuerda.
Que inmediatamente el Dr. Pánfilo se fué encima del Dr. Ben
nati agarrándolo con ambas manos de la cara haciéndole pe
dazos los anteojos y que este le pegó de puñetazos para apar
tarlo de sí: Que en este momento D. Juan Cánepa y D. Al
fredo Pomatelli se pusieron de por medio apartándolos. Que
el Dr. Pánfilo se fué en seguida para la playa bajando por
unas barranquitas hasta llegar al agua para embarcarse en
un bote, y cuando estaba encima de la plancha resbaló y se
fué al rio cayendo con la cabeza contra el bote.
Preguntado si tanto el Dr. Bennati como el Dr. Logato
tenian armas?—Contestó: que la escopeta del primero ha
bia quedado en la playa y la del segundo la tenia él pero es
taba desarmada.
¿Preguntado donde estaba el individuo Clarimundo du
rante el suceso? Contestó : que apenas tocó en tierra el bote
en que venia se trasladó inmediatamente á otro de propie
dad de Don Venancio que estaba para salir para Itaquí y se
metió bajo el castillete de proa, hecho que le llamó la aten
cion.
¿Preguntado que parte tomó en lo ocurrido, el oficial que
acompañaba al Dr. Panfilo? Contestó: Que ninguna, al con
trario, que trataba de persuadir al Dr. Pánfilo que se retirase
y que lo acompañó y se embarcó junto con él.
¿Preguntado si cree que hubiese algun antecedente entre el
Dr. Pánfilo y los referidos Bennati y Logatto? Dijo : Que
por diferentes veces oyó decir que el Dr. Panfilo cuando ve
nia á Alvear á buscar enfermos se espresaba de una manera
muy poco favorable respecto á los prescitados Dres.
¿Preguntado se le comprenden las generales de la ley las
cuales le fueron esplicadas, hacia los susodichos Bennati y
R. E. 17
– 258 –

Logatto? Contestó: que no le comprenden ninguna de ellas.


Y leida que la fué esta declaracion se ratificó en su conte
nido con cargo del juramento prestado, firmando por ante
mi y testigos de que certifico.
ELEUTERIO MARTINEz.
Testigos : Luis Cerisola. — Angel Navea.
Ante mi JUAN C. LEIBA.

Acto continuo compareció ante mi y testigos Don Juan


Bautista Cánepa vecino de Itaquí actualmente domiciliado
en este pueblo á quien, prévias las formalidades de derecho,
le pregunté por su nombre, patria, edad, estado, profesion,
y domicilio, lijo : llamarse Juan Bautista Cánepa, Vtaliano,
50 años, casado, comerciante y domiciliado accidentalmente
en esta localidad.
¿Preguntado qué ha visto y sabe de lo ocurrido entre el
Dr. Pánfilo y los Dres. Bennati y Logatto, en la tarde del dia
diez y ocho? Contestó: que en ese dia como á las cuatro ó
cinco de la tarde, estaba el declarante en la playa del puerto
cuando llegó el bote de Don Felipe N. que regresaba del
Aguapey trayendo á su bordo los Dres. Bennati, Logatto y
otros personas. Que mientras el patron descargaba algunos
objetos ayudado de Don Eleuterio Martinezoyóruido devoces
entre las cuales la palabra miserables. Que se dirijió hacia
la barranca y cuando llegó al alto de ella vió que el Dr. Lo
gatto tenia en la mano una escopeta de caza desarmada y
preguntaba al Dr. Pánfilo, que razon tenia para tratarlo de
lazaroni y miserable, á lo que contestó el Dr. Pánfilo: que á
miserables y lazaronis no daba satisfacciones, y que como co
noció que era algo serio lo que pasaba le dijo que le diese la
escopeta para evitar que quizas pudiese golpear con ella al Dr.
Pamfilo que gritaba miserables, charlatanes y otros insultos que
norecuerda, que el Dr. Logatto accedióá supedido entregando
la escopeta al Señor Pomatelli, que entónces se trenzó el
—259 —

Dr. Pánfilo con el Dr. Bennati agarrándolo de la cara y ha


ciéndole trizas los anteojos y que Bennati le pegóunas cuan
tas trompadaspara librarse de él. Que junto con D. Alfredo
Pomatelli se echó por medio para desapartarlos y que el
Dr. Pánfilo se retíró junto con un jóven oficial para la playa
y en el momento de entrar en el bote se cayó de la plancha
al rio siendo probable que se golpease contra el mismo
bote.
¿Preguntado si el Dr. Bennati tenia armas? dijo que no
le vió ninguna.
¿Preguntado si el joven oficial que estaba junto con el
Dr. Pánfilo tomó parte en lo ocurrido? Contestó: que no
tomó ninguna y que trataba siempre de llevar al Dr. Pánfilo
para el lugar de embarque.
Preguntado sivió en el teatro del suceso á un jóven Cla
rimundo N.(cuñado del boticario de Itaquí) contestó que no
lo ha visto. Y leida que le fué esta su declaracion se ratificó
en su contenido bajo el juramento prestado, firmando por
ante mí y testigos de que certifico—Habiendo declarado que
no le corresponden las generales de ley.
JUAN B. CÁNEPA.
Testigos— Luis Cerisala.
Angel Navea.
Ante mí— Juan C. Leiva.

El dia veinte y dos del mismo mes y año ante mí el juez


Pedáneo de esta seccion y los testigos de actuacion compa
recióuna de las personas que debe declarar en esta causa á
quien, prévias las formalidades de derechos le pregunté por
su nombre, pátria, edad, estado, profesion y domicilio y dijo
llamarse Alfredo Pomatelli, brasilero, soltero, actual em
pleado de la aduana Nacional de Alvear y domiciliado en ese
pueblo.
Preguntado que sabe y ha visto de lo sucedido entre el Dr.
– 260 –

Pánfilo Carvalho, el Dr. Bennati y el Dr. Logatto el dia 18


del corriente en el puerto de embarque de este pueblo? Con
testó: que en cumplimiento de su deber como empleado de la
aduana Nacional se hallaba el dia 18 como á las 4 ó 5 horas
de la tarde en la barranca del rio cuando atracó un bote de
la propiedad de D. Felipe N. de regreso de Aguapey trayendo
á su bordo los Dres. Guido Bennatiy Vicente Logatto, el se
cretario, tun jóven Clarimundo, cuñado del boticario de Ita
quy y D. Eleuterio Martinez. Que poco antes de llegar el
prescitado bote estaban sobre la barranca un jóven oficial
brasilero y el Dr. Pánfilo médico de la escuadra, los cuales ve
nian de Alvear, donde el segundo habia fijado carteles dias
atrás ofreciendo al público sus servicios profesionales. Qué
mientras el bote embicó en tierra y se colocaba la plancha el
Dr. Pánfilo empezó á gritar «vuelven otra vez estos salteado
res, estos miserables, estos lasarones, limpia botas,» y otras
palabras insultantes dirigidas á los Dres. Logatto y Bennai.
Que estos bajaron á tierra casi juntos, viniendo adelante su
biendo la barranca el Dr. Logatto quien llegó primero á
donde estaba el Dr. Pánfilo. ¿Dr. porqué me insulta de sal
teador y de lazaroni?—ácuyas palabras con estó el Dr. Pánfilo:
saia para fora d’aquí á un miseravel,chalatam, laza
rominao se responde nem se dao satisfacoes;agregando la
palabra salteador y golpeando la cabeza del Dr. Logatto con un
látigo que traia, que esta agresion el Dr. Logatto contestó con
un trompis. Que entonces el declarante y D. Juan Cánepase pu
sieron por medio aconsejando al Dr. Logatto que dejase una
escopeta desarmada que tenia en la mano á fin de evitar que
con ella hubiera podido golpear al Dr. Pánfilo la cual entregó
al declarante. Que una vez desapartado el Dr. Pánfilo del Dr.
Logatto aquel no hizo caso de la interpelacion del Dr. Ben
nati censurándole su proceder y lo cazó de la cara y barbas
con ambas manos, arrancándole y haciéndole añicos los an
teojos viéndose obligado á rechazarlo á trompadas.
Qué interponiéndose nuevamente el declarante y D. Juan
– 261 —

Cánepa en la cuestion á fin de contener al Dr. Pánfilo, este


se retiró al cabo, hácia la playa, acompañado del oficial y en
el acto de entrar en el bote se resbaló de la plancha cayendo
al agua, dándose un fuerte porrazo con la cara contra el
bote.
Preguntado que armas tenia el Dr. Bennati, dijo que no
le vió ninguna.
Preguntado que conducta observó el mencionado oficial
durante la agresion del Dr. Pánfilo, respondió que le aconse
jaba que se retirase, que él era la causa y que no siguiese ha
ciendo cosas de loco.
Preguntado si vió al jóven Clarimundo durante la cuestion,
contestó que vió que cuando llegó el bote que lo traia de
Aguapey corrió por la playa para embarcarse en el bote de
D. Venancio que largaba para Itaquí, como efectivamente
largó.
Preguntado si sabe algun antecedente entre el Dr. Pánfilo
y los Dres. Logatto y Bennati, dijo, que siempre que venia
el Dr. Pánfilo á Alveará ejercer las profesiones de médico y
cirujano cobrando honorarios apesar de ser médico de una
escuadra, no dejaba de clasificar á los precitados doctores de
salteadores, charlatanes y otras injurias semejantes.
Preguntado si la comprende las generales de la ley que di
jo saber y esplicó, respondió que no le comprenden en ningu
na de sus partes. Y leida que le fué esta declaracion dijo ser la
misma que ha prestado ratificándose en su contenido bajo el
juramento prestado, firmando por ante mi y testigos de que
certifico.
ALFREDo PoMATELLI.

Testigos: Luis Cerisola.


Algel Navea.
Ante mí Juan C. Leiva.
— 262 –

Alvear, Junio 22 de 1874.


En virtud de no haberse presentado mas testigos que pue
dan declarar en este sumario ni tampoco la parte del Dr.
Pánfilo N. que se encuentra en el estrangero—Dése por con
cluido, remítase en seis fojas útiles al señor Juez de Paz del
Departamento prévia vista al señor Vice-cónsul del Imperio
del Brasil en este punto con recomendacion de pronta devo
lucion.
JUANC. LEIVA.
Testigos: Luis Cerisola.
Angel Navea.

Alvear, Junio 25 de 1874.


Estando ausente desde el dia 22 del corriente el señor Vi
ce-cónsul del Brasil, no habiendo dejado quien haga sus veces
y no debiendo demorar la remision de este sumario, cúm
plase el auto anterior.
JUANC. LEIVA.
Testigos: Luis Cerisola.
Angel Navea.

Juzgado de Paz de la Cruz, Junío 26 de 1874.

Por recibido el presente sumario en seis fojas útiles, la


brado por el Juez Pedáneo de la seccion de Alvear y la cor
respondiente nota de remision que se acumulará: no siendo
de la competencia de este Juzgado de Paz el conocimiento de
esta causa, elévese con el correspondiente oficio al señor Juez
de 1º Instancia del Paso de los Libres para los efecto á que
hubiere lugar.—Lo firmo con los testigos.
FRANCIsco SILVA.
Testigos: ... José del Rosario. accidental.
José Luis Garay.
– 263 –

Paso de los Libres, Jumio 28 de 1874.

Recibida la presente sumaria en seis fojas útiles; con fe


cha de ayerá hora inhábil la pasé en seguida al despacho del
Juzgado el mismo dia.—Contéstese.
FoNTANA.

Paso de los Libres, Junio 30 de 1874.

Y visto por la presente sumaria y los demas documentos


relativos y que en cópia tambien se acompañan, labrada por
el Juez Pedaneo del Districto de Alvear sobre el incidente
ocurrido en aquel pueblo entre los Dres. italianos D. Guido
Bennatiy D. Vicente Logatto y el de la Escuadra Brasilera Pan
filo Manuel Freire de Carvalho resultando de las declaraciones
tomadas á los testigospresenciales del hecho; D. Eleuterio
Martinez, D. Juan B. Canepa y D. Alfredo Pomatelli que el
incidente ocurrido ha sido resultado inmediato de la agresiva
imprudencia del Dr. Brasilero Pánfilo, y que no apareciendo
declaracion alguna del que se dice agraviado y herido niqueja
presentada por éste ante la autoridad del Distrito, muy al
contrario ha venido á preferir llevar su queja ante el Gefe
de la Escuadra Brasilera encorazada anclada en el puerto de
Ytaquí, y que este caracterizado funcionario de aquella
Nacion ha reasumido por sí y ante sí el caso, constituyén
dolo de carácter puramente internacional haciendo ultima
tum y efectiva su intimacion arrojando bombas en el pueblo
de Alvear, aun antes de que este Juzgado de 1ºInstancia tuviese
el tiempo material para obtener la sumaria de su referencia
á la larga distancia en que se halla aquel lugar de 20 leguas
realizando el desagradable caso de saberse aquí por todo un
pueblo el dia 24, el bombardeo practicado el dia 22 y que la
sumaria remitida con fecha 26 se ha recibido en este Juz
gado el 28 á la noche, cuando ya nada quedaba que hacer
para su ampliacion siendo del dominio público lo grave del
caso y delicado de la situacion producida tal vez por impru
– 264 –

dencia ó temeridad del Gefe de la Escuadra Brasilera, que


ha pretendido coartar el libre ejercicio de nuestra Adminis
tracion de Justicia, arreglada á las leyes vigentes de la Re
pública Argentina y al estado de las relaciones establecidas
por tratados existentes entre ambas Naciones ribereñas; y
que el abuso cometido por dicho Gefe Brasilero viene á po
ner un sello mas de paralizacion á la presente sumaria, la
que no siendo posible continuarse por la falta del acusador
que se dice herido ó agraviado Dr. Pánfilo que desertó á su
accion de actor y que la actitud del Gefe de la Escuadra Sr.
Prswodowiske agrabamas la situacion haciendo que cualquier
procedimiento"en la secuela de esta sumaria, representase la
imposicion estraña de la fuerza bruta; por lo que yo el Juez
de 1º Instancia en lo Criminal de esta Circunscripcion en
vista de los antecedentes narrados, he venido en fallar y fallo
sobre el seimiento en la presente sumaria, sin perjuicio de
ser continuada á peticion de quien compete por derecho.
SARACHAGA.
Ante mi MANUEL FoNTANA
Escribano Público y del Juzgado.

Paso de los Libres, Julio 21 de 1874.


En vista de las comunicaciones cambiada entre los Sres.
Ministro de Relaciones Exteriores de la República Arjentina
Dr. D. Cárlos Tejedor y el Plenipotenciario Brasilero Baron
de Araguai en las que, el primero se refiere á cartas confi
denciales de este pueblo, y el segundo á datos muy erróneos
trasmitidos tal vez con poco conocimiento de los hechos; el
Juez de 1º Instancia de esta circunscripcion ha resuelto que
por el actuario del Juzgado se saque cópia testimoniada de la
presente sumaria y sea archivada á los usos que hubiere lu
gar segun el decreto en ella recaido; y que la presente origi
mal con agregacion de las cópias remitidas por el Juez de
— 265 —

Paz de la Cruz de las notas cambiadas entre el Juez Pedáneo


de Alvear, Vice-Cónsul Brasilero del mismo punto y el ulti
matum del Gefe de la Escuadra Brasilera se han remitido
originales al Exmo. Gobierno de la Provincia para ser eleva
dos por su intermedio al Sr. Ministro de Relaciones Exterio
res de la República Argentina Dr. D. Cárlos Tejedor, á sus
efectos.
SARACHAGA.

Dictó y firmó el auto precedente el Sr. Juez de 1º Instan


cia en los tres Fueros, interino de esta circunscripcion,
Don Ramon A. Sarachaga en esta Villa del Paso de los Li
bres á los veinte y un dias del mes de Junio de mil ochocien
tos setenta y cuatro.
MANUEL FONTANA
Escrib. o Púble y del Juzgado

En cumplimicnto del auto que antecede, remito en el dia


Julio veinte y cinco de mil ochocientos setenta y cuatro este
expediente al Exmo. Gobierno de la Provincia en quince fo
jas útiles.
Conste— FoNTANA.

Ministerio de Relaciones Esteriores.

Buenos Aires, Agosto 18 de 1874.


,
Sr. Gobernador:
Con la nota de W. E. fecha 12 del coriente recibí el su
mario relativo al incidente ocurrido en Alvear entre el Gefe
de la escuadrilla brasilera en el Alto Uruguayy las autorida
des del lugar. El Gobierno espera todavía que á estos do
cumentos W. E. agregará el informe pedido por nota de 27
de Julio ppdo. sobre la actitud indiferente de que ha sido
acusada la guardiainmediata al hecho.
Dios guarde á W. E.
CÁRLos TEJEDOR.
Al Excmo. Sr. Gobernador de la Provincia de Corrientes.
– 266 –-

Gobierno de la Provincia.

Corrientes, Agosto 25 de 1874.


Sr. Ministro :
Tengo el honor de acusar recibo de la nota de W. E. fecha
18 del presente, participando haber recibido el sumario re
lativo al incidente ocurrido en «Alvear» entre el Gefe de la
Escuadrilla Brasilera, y las autoridades del lugar: haciendo
tambien presente que el Gobierno espera todavía que á esos
documentos se agregue el informe pedido por nota de 27 de
Julio ppdo. sobre la actitud indiferente de que ha sido acu
sada la guardia inmediata al hecho.
Tan pronto como se reciban los informes pedidos á quien
corresponda se remitirán á ese Ministerio.
Dios guarde á W. E.
MIGUEL VICTOR GELABERT.
José MARIA CABRAL.

AS. E. el Sr. Ministro de Relaciones Esteriores de la


Nacion Dr. D. Cárlos Tejedor.

El Poder Ejecutivo.
Corrientes, Setiembre 23 de 1874.
Sr. Ministro :
Tengo el honor de adjuntar á W. E. una nota del Juez de
Paz de «La Cruz» referente al hecho que tuvo lugar en
Alvear: cuyos datos pidió W. E. en nota de 18 de Agosto
ppdo.
Aprovecho esta oportunidad para saludará V. E. con mi
distinguida consideracion y respeto.
MIGUEL V. GELABERT.
José Mº. CABRAL y MELo.

A S. E. el Sr. Ministro de Relaciones Exteriores de la


República Argentina Dr. D. Cárlos Tejedor.
– 267 —

Juzgado de Paz.
La Cruz, Setiembre 7 de 1871.
Sr. Ministro :

En respuesta á la respetable nota de S.S. fecha 25 de Agos


to ppdo. paso á informar que la distancia que hay desde el
local del hecho contra el médico de la escuadra Imperial del
Brasil hasta el Juzgado Pedáneo donde reside la guardia del
Pueblo de Alvear es de catorce á quince cuadras, debiendo
advertir á S. S. que en la Casilla de la Receptoria de Rentas
Nacionales situada en el Puerto, como á cien varas del suce
so, no existe sinó un Guarda, quien se hallaba allí cuando
aconteció el hecho; y cuyo empleado segun consta de la su
maria remitida á ese Ministerio, hizo cuanto le fué posible
para contener el desórden, mientras llegaba la Policía, la
que á los pocos momentos se presentó con el Juez Pedáneo,
encontrando todo concluido con el pasaje al Brasil del Dr.
de la escuadra.
Es cuanto puedo informar á S. S. garantiendo la verdad
de lo espuesto.
Dios guarde á S. S.
Jose D. ALvAREz.
A S. S. el Señor Ministro de Gobierno de la Provincia
Dr. D. José M. Cabral y Melo.

Bnenos Aires Octubre 3 de 1874.

Señor Gobernador,
Con la nota de V. E. fecha 23 del pasado, he recibido los
informes pedidos, sobre la actitud de la guardia Argentina
en el suceso de Alvear.
Dios guarde á W. E.
C. TEJEDoR.

Al Eacmo. Sr. Gobernador de Corrientes.


— 268 —

Ministerio de Relaciones Esteriores.

Buenos Aires Octubre 3 de 1874.

Señor Encargado,
Como complemento de la nota de 27 de Juliopasado, so
bre el suceso de Alvear, comunico á S. S. que segun los in
formes trasmitidos recientemente por el Gobernador de Cor
rientes, media una distancia de catorce á quince cuadras,
entre el punto en que tuvo lugar el ataque contra el médico
brasilero y el juzgado Pedáneo, donde está estacionada la
guardia; advirtiéndose además que en los momentos en que
la riña ocurria, no habia cerca de los contendientes, sinó
el guarda de la Receptoria de Rentas Nacionales, quien segun
sumario levantado, hizo cuanto estuvo á su alcance para
contener el desórden, mientras venia la policia, á cuya lle
gada todo habia ya concluido, habiendo pasado al Brasil el
médico de la Escuadra.
Resultan, pues, infundados los cargos hechos contra la
guardia nacional, lo que me es grato poner en conocimiento
de S.S., aprovechando al mismo tiempo la ocasion de rei
terarle las seguridades de mi consideracion.
C. TEJEDoR.

A S.S. el Sr. Encargado de Negocios Interino del


Brasil Don Luis A. de Padua Fleury.

Legacion Imperial del Brasil


en la República Argentina

Buenos Aires, Octubre 9 de 1874.

Exmo. Señor Ministro:


Tengo el honor de acusar recibo de la nota de 3 del cor
riente mes, referente á los sucesos de Alvear, por la cual
W. E. me comunica que segun las informaciones trasmitidas
recientemente por el Gobernador de Corrientes, existe una
– 269 —

distancia de catorce á quince cuadras entre el punto en que


tuvo lugar el ataque contra el médico brasilero y el juzgado
Pedáneo en que está estacionada la guardia, agregando ade
más que en los momentos en que ocurria el conflicto, no
habia cerca de los contendientes, sinó el guarda de la Recep
toria de Rentas Nacionales, el que, segun el sumario levan
tado, hizo cuanto estuvo á su alcance por contener el desór
den en tanto venia la Policia, á cuya llegada todo habia
concluido, habiendo pasado para el territorío del Brasil el
médico de la Escuadra, resultando, por tanto, infundadas
las acusaciones hechas contra la Guardia nacional.
Hoy solo me resta, Señor Ministro, llevar sin demora, al
conocimiento del Gobierno Imperial, copia de la nota de
W. E. á quien tengo el honor de reiterarle las seguridades de
mi mas alta consideracion.

A S. E. el señor Ministro de Relaciones Esteriores de la


República Argentina, Dr. D. C. Tejedor.
LUIs AUG. DE PADUA FLEURY.

D0Cumentos relativ0S á los hechos ocurridos en Alvear con un


marinero brasilero y en Concordia con dos lanchas tambien del
Brasil.
Legacion Imperial del Brasil en la
República Argentina.

Buenos Aires, Noviembre 21 de 1874.


Exmo. Sr. Ministro :
El infrascripto, encargado de megocios interiores del Bra
sil, acaba de recibir órdenes de su Gobierno para dirigirse
sin demora al de la República Argentina sobre dos hechos
de la mas trascendental gravedad para las relaciones exis
tentes entre el Brasil y esta República.
El primero se refiere á un marinero imperial de la Floti
lla del Alto Uruguay, quien siendo atraido del puerto hácia
– 270 –

el interior de la poblacion de Alvear por un grupo de solda


dos argentinos fué barbaramente estropeado, y en un estado
deplorable, apenas tuvo fuerzas para volverá su buque.
El segundo pasó con dos lanchas de la misma flotilla, las
que, dirijiéndose al Salto en comision, recibieron al regre
sar al Alto Uruguay varios tiros del pueblo de la Concordia,
disparados por soldados de caballería argentina que, segun
parece, rondaban la costa.
W. E. recuerda que no hace aun mucho tiempo con motivo
del lamentable suceso de Alvear, el Gobierno Imperial se
apresuró inmediatamente á desaprobar el procedimiento del
Comandante Przwodowski, sujetándolo á un consejo de
guerra. Así procedió el Gobierno de S. M. el Emperador
respetando los principios de derecho internacional y en nom
bre de estos mismos principios, tiene el Gobierno Imperial el
pleno derecho de esperar una pronta satisfaccion por los
ultrages que fueron hechos al Brasil.
Los escesos arriba mencionados, tantas veces repetidos, se
deben en gran parte á la intemperancia del lenguaje con que
se espresa casi toda la prensa de este país, atribuyendo al
Brasil intenciones y sentimientos que este no tiene.
Si no fueran severamente reprimidos actos semejantes á
los de que se trata, no podrian ellos dejar de contribuirá
agriar las relaciones internacionales y traer fatales conse
cuencias que el Brasil no habrá provocado; en todo caso, el
Gobierno lmperíal no podrá quedar impasible ante procedi
mientos que denotan de una parte tendencias muy lamenta
bles y de la otra una gran indiferencia en reprimirlas.
El infrascripto, por lo tanto, al hacer esta protesta, pide á
S. E. el Dr. D. Pedro Antonio Pardo, Ministro de Relacio
Esteriores de la República Argentina, las providencias que
los doscasos arriba citados exijen, y las que fueren necesa
rias para prevenirlos en adelante.
Presentada así la justa reclamacion del Gobierno Imperial,
el infrascrito espera la contestacion de S.E., y confiando ple
– 271 –

namente en la sabiduria y rectitud del Gobierno Argentino,


no duda que ella será tan pronta y satisfactoria como lo exi
jen el incontestable derecho que asiste al Imperial y la in
mensa gravedad de las ofensas hechas.
El infrascrito aprovecha la ocasion para reiterar á S. E.
el Sr. Dr. D. Pedro A. Pardo las seguridades de su mas alta
consideracion.
Eacmo. Sr. Ministro de R. E. de la República Argenti
na, Dr. D. Pedro A. Pardo.
LUIS A. DE PÁDUA FLEURY.

Ministerio de Relaciones Esteriores.

Buenos Aires, Noviembre 23 de 1874.

Señor Encargado de Negocios:


He recibido la nota de 21 del corriente, en que S. s. por
órden de su Gobierno reclama contra dos hechos que han te
nido lugar, el primero en Alvear, donde dice queun marinero”
de la flotilla del Alto Uruguay fué estropeado por soldados
argentinos, y el segundo en la Concordia, donde se afirma que
dos lanchas de la misma flotilla, recibieron algunos tiros dis
parados por soldados argentinos de caballeria que rondaban
la costa, agregando á este respecto algunas consideraciones,
cuya exactitud me complasco en reconocer.
Nada anhela tanto mi Gobierno como el que las leyes del
país sean una verdad para nacionales yestrangeros;y aseguro
á S.S. que despues que reciba los informes correspondien
tes de los gobiernos de Entre-Rios y Corrientes, sobre los
hechos denunciados, si ellos resultasen tales como S. S. los
espone, sus autores serán severamente castigados.
Desde que S. S. hace en su nota mencion de la prensa,
diréle que el infrascripto lamenta como S.S. sus estravíos,
pero no puede atribuir á ella los hechos denunciados consi
derándolo apartado de los lugares y la clase de personas por
— 272 –

quienes se supone hayan sido cometidos. Esos estravíos y la


intemperancia á que S.S. alude, no son por otra parte es
clusivos de la de mi país. La de Rio se abandona tambien con
frecuencia á ellos, publicando correspondencias dirigidas
por brasileros residentes en Buenos Aires, en las que abun
dan las falsedades y apreciaciones desfavorables al Gobierno
Argentino.
Cuando S.S. pase á mi despacho, tendré ocasion de mos
trarle los escritos á que me refiero y que pueden ser la es
plicacion de los de la prensa de Buenos Aires, provocada
por esas correspondencias insidiosas.
Reitero á S. S. con este motivo las seguridades de toda
mi consideracion.
PEDRo A. PARDo.

Al señor Encargado de Negocios del Imperio del Bra


sil.

Ministerio, de Relaciones Esteriores.

Buenos Aires, Noviembre 23 de 1874.


Señor Gobernador:
Tengo el honor de acompañar cópia legalizada de la nota
que he recibido de la Legacion del Brasil sobre hechos que
dice han tenido lugar en el pueblo de Concordia entre mari
neros del Imperio y ciudadanos argentinos, á fin de que se
sirva V. E. evacuar inmediatamente el correspondiente in
forme para poder atenderá dicho reclamo.
Dios guarde á W. E.
PEDRO ANTONIO PARDO.
A S. E. el señor Gobernador de la Provincia de Entre
Rios.

(Igual se pasó al Gobernador de Corrientes sobre el suceso


en Alvear.)
— 273 —

. El Gobierno de Entre-Rios.

Uruguay, Noviembre 28 de 1874.


Sr. Ministro :

El Gobierno acaba de imponerse de la comunicacion de


W. E. fecha 23 del corriente adjuntando cópia autorizada de
otra de la Legacion brasilera y pidiendo informes sobre los
hechos denunciados en ella.
Apesar de que inmediatamente se ha pedido antecedentes
por el telégrafo á las autoridades de Concordia con lo que se
relaciona á los tiros a los buques de la armada brasilera, se
ha pasado tambien con oficio la reclamacion para que con
suficiente tiempo se espida el referido informe con todos los
detalles y circunstancias que constaten la verdad de lo ocur
rido, todo lo que remitiré á ese Ministerio inmediatamente
que sean evacuadas tales diligencias.
En cuanto al hecho de Alvear supongo que W. E. se habrá
dirigido al Gobierno de Corrientes á cuya jurisdiccion cor
responde.
Me es agradable con tal motivo, asegurar á W. E. las con
sideraciones de mi mas alto aprecio.
SALVADoR EsPELETA.
Ramon Febre.

Al Ermo. señor Ministro de Relaciones Esteriores de


la República, Dr. D. Pedro A. Pardo.

Gobierno de la Provincia

Corrientes, Diciembre 4 de 1874.


Señor Ministro:

Tengo el honor de acusar recibo de la nota de W. E. de fe


cha 23 de Noviembre ppdo. referente á hechos que se dice
han tenido lugar en el pueblo de «Alvear», entre marineros
del Imperio y ciudadanos argentinos.
R. E. 18
— 274 –

Con esta misma fecha se pide los informes necesarios al


Juez Pedáneo de Alvear y tan pronto como los reciba este
Gobierno serán remitidos á ese Ministerio.
Con este motivotengo la satisfaccion de saludar al Sr. Mi
nistro con mi distinguida consideracion y respeto.
Dios guarde á W. E.
M. GELABERT.
VENTURA MoMANDo.
A S. E. el Sr. Ministro de Relaciones Esteriores de la
República, Dr. D. Pedro A. Pardo.

El Gobierno de la provincia.
Uruguay, Diciembre 11 de 1874.
Señor Ministro:
Tengo el honor de devolver á W. E. definitivamente dili
jenciado el espediente que á consecuencia. de la comunica
cion de W. E. fecha 23 del pasado se ha instruido sobre los
hechos en ella denunciados y cuyo reclamo habia sido inter
puesto ante ese Ministerio por la Legacion Brasilera.
Por esos antecedentes se instruirá W. E. de la inexacti
tud de los informes con que esa Legacion se ha presentado
al Gobierno Nacional, reclamando de hechos que no han temi
do lugar y dándoles autoridad suficiente el carácter de una
agresion á la bandera de una Nacion amiga.
Otros antecedentes que la Legacion habrá indudablemente
recibido por conducto del Sr. Cónsul General de su naciona
lidad, enviado espresamente á aquella localidad con el fin de
instruirse personalmente sobre tales hechos, habrán conven
cido al Sr. Ministro del Imperio, de la lijereza con que han
sido calificados, y este Gobierno espera por lo tanto del mis
mo celo de ese funcionario que se apresurará á levantar el
cargo que en su nota del 21 arroja sobre los soldados de ca
balleria argentinos al servicio de ese Departamento.
Me felicito Sr. Ministro que esta vez, como otras en que
con equivocados informes se ha puesto en duda la caballero
— 275 –

sidad y el sentimiento hospitalario de los hijos de esta Repú


blica, los hechos y las pruebas incontestables hayan demostra
do todo lo contrario y especialmente cuando se ha tratado de
nacionales brasileros que en sus relaciones de vecindad y de
comercio con estas poblaciones, siempre han disfrutado de
la mas completa libertad, seguridad y garantias.
Con tal motivo me es agradable ofreceráW. E. las seguri-

dades de mi mas alta consideracion.


SALVADOR ESPELETA.
RAMoN FEBRE. "
A S. E. el Sr. Ministro de Relaciones Esteriores Dr.
D. Pedro A. Pardo.

Gefatura Politica de Departamento


Concordia Diciembre 4 de 1S74.
ASS. el Sr. Ministro general de Gobierno Dr. D. Ra
mol Febre.

Se recibió y contesto la nota de SS. fecha 28 del pasado,


á la cual venia adjunta copia legalizada, de la que el Sr. Mi
nistro residente del Brasil dirijió al de Relaciones Esteriores
de la República, reclamando una satisfaccion por dos hechos
ofensivos á aquella Nacion, ocurridos en esta Provincia y
otro en la de Corrientes.
El infrascrito informa lo siguiente en lo que se relaciona
con este Departamento.
Dos botes sin bandera subian por el Rio Uruguuy, remol
cados por un vapor del mismo nombre hasta salvar el Sal
to Grande, distante cinco ó seis leguas de esta ciudad. En
tonces el vapor se desprendió de los botes y estos siguieron
aguas arriba, á dos cuadras mas ó menos del vapor, "cuan
do fueron sorprendidos por tres tiros que salieron de la cos
ta del Monte, sin poder precisar si fueron ó no dirijidos á
los botes. Seguidamente se vieron huir hacia el interior,
ocho ó diez hombres en mangas de camisa unos y otros con
ponchos sin uniformes ó insignias militares.
– 276 –

De este suceso tuvo el infrascrito conocimiento por el Se


ñor Cónsul General del Brasil, Dr. D. Juan A. Chaves, así
como de los detalles relatados, recojidos por el mismoSr. de
los marinos de la flotilla Imperial.
Ya por el tiempo transcurrido ya por la misma escasa im
portancia del hecho, que deja en duda si los tres tirosfueron
ó no dirijidos á los botes, resultaron infructuosas las pes
quisas que hizo el infrascrito, para su esclarecimiento y
averiguacion.
Puede si asegurarse ser inesacto que los tiros disparados
desde el pueblo de Concordia por soldados de caballería; y
sin duda las escitaciones calumniosas de la prensa oposito
ra, en su aprobado y antipatriótico afan de crear conflictos
al Gobierno General de la Nacion, movieron el celo del Sr.
Ministro del Brasilá entablar esta reclamacion, que en efec
to el Gobernador de la Provincia informa; que no ha habi
do agresion á la bandera de una nacion amiga y mucho me
nos por fuerzas Nacionales; que dos botes sin bandera su
bian el Rio Uruguay remolcados por un vapor del mismo
nombre, hasta salvar el Salto grande, que dista cinco ó seis
leguas de Concordia; que, desprendidos los botes, siguie
ron aguas arriba á dos cuadras mas ó menos del vapor, cuan
do fueron sorprendidos por tres tiros que salieron de la costa
del monte y no de Concordia como dice la nota de 18 de No
viembre, sin poder precisar si fueron ó no dirijidos, á los bo
tes; y que en seguida se vieron huir hácia el interior ocho ó
diez hombres sin uniforme ni insignias militares, seria muy
justa y atendible, en el lamentable caso de haberse produci
do el hecho, en lostérminos por el Sr. Ministro relatados.
Esto es lo que el infrascrito informa en la parte que le es
relativa y no trepida en apelar al leal testimonio del Sr. Cón
sul General del Brasil, Dr. D. Juan A. Chaves y al de los
Sres. Marinos de la Flotilla Imperial del Alto Uruguay para
su comprobacion.
Dios guarde á V. E.
AQUILEO GONZALEZ.
— 277 –

Ministerio de Relaciones Esteriores.

Buenos Aires, Diciembre 14 de 1874.

Señor Gobernador,
Tengo el honor de acusar recibo de la nota fecha 11 del
corriente á que W. E. adjunta el espediente relativo al inci
dente ocurrido en el Alto Uruguay con dos botes brasileros y
sobre el cual reclamó la Legacion Imperial.
Dios guardia á W. E. muchos años.
PEDRO ANToNIO PARDo.

A S. E. el Sr. Gobernador de la Provincia de


Entre-Rios.

Ministerío de Relaciones Exteriores.

Buenos Aires, Diciemhre 14 de 1874.


Señor Encargado,
Impuesto el Gobierno de Dntre-Rios de la nota en que el
Sr. Encargado Interino de Negocios del Imperio espresa que
han tenido lugar dos hechos que considera de « la mas tras
» cendental gravedad para las relaciones existentes entre el
» Brasil y esta República, » y de los cuales el uno se re
fiere á « dos lamchas de la flotilla del Alto Uruguay, las que
» dirijiéndose al Salto en comision, recibieron al regresar
» varios tiros del pueblo de Concordia, disparados por sol
» dados de caballeria argentina, que, segun parece rondaban
» la costa y no soldados de caballeria de la nacíon como lo
» afirma la espresada nota. »
Comprende el Sr. Encargado cuan escasa es la importan
cia de los hechos, tal cual se presentan : ni puede asegurar
que los tíros hayan sido dirijidos á los botes, ni media ofen
sa á bandera alguna.
Estos y otros antecedentes, relativos á este asunto, que
sin duda habrá trasmitido á esa Legacion el Cónsul general
del Imperio, quien personalmente pudo instruirse de lo
— 278 -—

ocurrido, habran ya convencido al Sr. Fleury de la lijereza


é inexactitud con que le fueron comunicados los informes
de la nota de 21 del pasado, y le serviran para levantar el
cargo que esa nota arroja sobre los soldados de la caballeria
argentina al servicio del Departamento de Concordía.
Este Ministerio espera aun, la respuesta del Gobierno de
Corrientes sobre el incidente ocurrido en Alvear, y tan pron
to como la reciba dará las esplicaciones convenientes al
Sr. Encargado — á quien.
Dios guarde muches años.
PEDRo ANToNio PARDo.
Al Sr. Encargado de Negocios Interino del Imperio
del Brasil, Don Luis Augusto de Padua Fleury.
Legacion Imperial del Brasil
en la República Argentina.
Buenos Aires, Diciembre 19 de 1874.
Exmo. Sr. Ministro:
He recibido la nota que W. E. se dignó dirigirme con fe
cha 14 del corriente, relativa á los sucesos producidos en
Concordia, al regresar del Alto Uruguay en comision para el
Salto dos lanchas á vapor de la marina Brasilera.
Cúmpleme decir, Sr. Ministro, que inmediatamente elevo
al conocimiento del Gobierno Imperial el contenido de la no
ta de W. E.
Reitero á W. E. las seguridades de mi mas alta, conside
racion.
Al Illmo. y Eacmo. Dr. D. Pedro A. Pardo, Ministro
de Relaciones Exteriores de la República Argentina.
LUIS A. DE PADUA FLEURY.

L TELEGRAMA.
Corrientes, Enero 11 de 1875.
10 a. m.
Exmo. Sr. Ministro de Relaciones Exteriores.
Oficial—Se pidieron informes sobre el hecho denunciado
por el Sr. Ministro del Brasil. De ellos resulta que se levantó
– 279 –

un sumario y pasó para la resolucion correspondiente al


Juez de 1º Instancia en lo criminal de los Libres. Dirijióse
nota á este pidiéndole informes. Puede estar seguro V. E.
que si hay algunos culpables, estan ya en poder de la justi
cia ó serán castigados con arreglo á las leyes.
ANTONIO CABRAL.
Gobernador.

TELEGRAMA.
Corrientes, Febrero 19 de 1875.
8 55 a. m.

Al Ministro de Relaciones Exteriores:


Oficial—El Juez de 1º Instancia en lo criminal del Paso
de los Libres está conociendo en esa causa, ya se le ha pedi
do que su fallo lo comunique para participarlo áW. E.; así
que esto suceda lo participaré; urjiré, por la pronta termi

ANTONIO CABRAL.
Gobernador. .

Reclamacion del Gobierno Argentin0 al del Brasil, con motivo de


la estada en Rio Grande de la cañonera “Paraná”
TELEGRAMAS.
El Ministro de Relacionáes
Esteriores.

Buenos Aires, Octubre 10 de 1874.

Al Señor Ministro de Relaciones Exteriores del Brasil.


Telégrama de Montevideo anuncia la entrada á Rio Gran
de cañonera sublevada «Paraná.» Gobierno Argentino es
pera que Imperial ordene por telégrafo su detencion y entre
ga á las fuerzas navales que irán á recibirla.
Firmado—CÁRLos TEJEDoR.
– 280 –

El Ministro de Negocios
Estrangeros.
Rio Janeiro, Octubre 15 de 1874.

A S. E. el Sr. Ministro de Relaciones Esteriores de la


República Argentina,
Recibí telegrama — Fleury dará respuesta.

Ministerio de Relaciones Esteriores.

Buenos Aires, Noviembre 19 de 1874.

Señor Ministro:

Tengo el honor de dirijirme á W. E. con el objeto de lla


mar su atencion sobre ciertos hechos que han causado pro
funda estrañeza al Gobierno Argentino, y acerca de los cua
les espero recibir satisfactorias esplicaciones del Gobierno
Imperial.
W. E. conoce, pues, es del dominio público, el hecho de
la sublevacion del gefe de una de las cañoneras de la armada
nacional, y los actos de pirateria que cometió, despues de su
traicion.
Habiendo desaparecido de estas aguas la cañonera «Para
má,» un despacho telegráfico hizo saber al Gobierno que el 9
de Octubre habia entrado al puerto de Rio Grande del Sud.
Mi predecesor entónces pidióá V. E. por telégrama del 10,
la detencion y entrega de la cañonera rebelde. En contesta
cion W. E. acusó recibo y anunció que el Sr. Fleury daria la
respuesta.
El Sr. Fleury, por su parte, se presentó á mi despacho
ofreciéndome esa respuesta tan pronto como las comunica
ciones de W. E. lo habilitasen para darla, y asegurándome
que el Brasil guardaria la mas perfecta neutralidad en esta
emergencia. Esperando que la respuesta de W. E. fuese otra,
– 281 –

no quise entrar en observaciones que tal vez aparecieran


despues infundadas.
Así las cosas, el Gobierno tuvo positivos informes de que
la cañonera «Paraná,» robada á la República por un gefe
sin honor, habia permanecido en el puerto de Rio Grande
desde el nueve hasta el diez y siete, sin motivo escusable
para ello, ni aun cuando se hubiese tratado de buque de
guerra perteneciente á un beligerante. Con este motivo ma
nifesté al Sr. Fleury que el Gobierno Argentino estrañaba
que el Imperial, su amigo y aliado, invocara los principios de
neutralidad en este caso, aplicables solo á beligerantes, y
no á un rebelde que habia sustraido por la traicion y la vio
lencia una propiedad del Gobierno;—concluyendo por ins
tarle que cuanto antes hiciera llegar al conocimiento de V.E.
esta justa estrañeza del Gobierno Argentino.
En esa ocasion el Sr. Fleury me espresó que, segun los da
tos que tenia, su Gobierno habia aprobado la actitud asumi
da por el Presidente de la Provincia de Rio Grande, instru
yéndole al mismo tiempo para que en caso de hallarse afue
ra algun vapor argentino, y de querer salir la « Paraná, »
fuese ésta escoltada por un buque de guerra hasta dejar las
aguas territoriales y á distancia tal del enemigo que no su
friese captura inmediata, haciéndose intimacion á los cruce
ros para que se alejasen de las aguas brasileras. Agregándo
se que la «Paraná» quedaria como un buque detenido y
sujeto á entrega al Gobierno Argentino, en caso de temer
salir; y ofreciéndose por otra parte asilo, bajo internacion
y vigilancia á los que quisieren desembarcar. Ordenábase
por fin que no se permitiese tomargente mi municiones de
guerra.
Sin reconocer, como positivamente no reconozco, que sean
aplicables esos principios del derecho de gentes al caso en
cuestion, obsérvele que asi mismo ellos no habian sido ob
servados por el Presidente de Rio Grande, desde que la ca
ñonera, en vez de las 24 horas, que dijo le habian concedido,
– 282 –

habia permanecido 8 dias, durante los cuales ha podido pro


veerse de elementos hóstiles á este Gobierno, reagravando
estos hechos indirectamente, la circunstancia denunciada
por la misma prensa brasilera de que el hombre que en mo
mentos solemnes fuera lanzado á la execracion de las gentes
honradas, por la voz autorizada del Presidente de la Repúbli
ca en su mensaje de Setiembre al Congreso Nacional, fuese
recibido y tratado como un héroe y como un valiente por la
poblacion Rio Grandense.
El Sr. Encargado de Negocios del Imperio no pudo menos
que sentir la fuerza de estas observaciones; y prescindiendo
de lo que pudiera haber de exagerado en el tratamiento que
se dice haber recibido el ex-comandante Obligado, dijome,
que, en lo concerniente á la permanencia de la cañonera du
rante ocho dias, no podia darme esplicacion alguna, por que
él mismo no lo comprendia; refiriéndose por lo tanto, á las
que esperaba poderme ofrecer así que recibiera comunica
ciones de su Gobierno. Sin embargo, el tiempo ha corrido
Sr. Ministro, sin que mi Gobierno reciba una respuesta que
satisfagasus justas exigencias.
Antes de obtener de W. E. las esplicaciones amistosas que
solicito, no es del caso traer á discusion el fondo de este ne
gocio. Con todo, me permitirá V. E. le recuerde que los
príncipios de mi Gobierno, son en esta materia los mismos
que los que el de W. E. ha sostenido en época no lejana. Po
dia W. E. invocar la neutralidad, para rehusar, como de he
cho ha rehusado, la detencion de la «Paraná, » si este buque
se hubiese presentado en las aguas del Imperio con la bande
ra y patente de algun Gobierno establecido, siquiera por el
hecho de la rebelion, ósi la guerra civil, á que esta dió orí
jen, se prolongara de modo que W. E. pudiera suponer la
existencia de dos poderes en la República.
Pero nada de esto existe. Dos motines de cuartel y la fu
ga de los amotinados ante las fuerzas del Gobierno, junto con
la sublevacion del Comandante de lacañonera «Paraná,» son
– 283 —

hasta hoy los hechos que se han producido y que en vano se


pretende decorar con el nombre de Revolucion. Ni un solo
pueblo ha secundado el criminal intento del 24 de Setiembre,
á términos que los rebeldes solo dominan el terreno que
accidentalmente ocupan en sus correrias indisciplinadas y
vandálicas.
Yvolviendo á la cañonera sublevada, ella se ha presentado
en las aguas brasileras con todo el carácter de un buque
pirata, pues que, repito, no tiene ni bandera ni patente de
Gobierno alguno. ¿Como es entónces que merece los hono
res, que tal vez no se hubiesen dispensado á embarcaciones
de beligerante? ¿Como es que el Gobierno de W. E., amigo
y aliado de la República, se apresura á comunicar, que, en
caso de que, una embarcacion de guerra de mi gobierno fue
se en persecucion del gefe rebelado, con ánimo de recobrar la
propiedad arrebatada de la manera mas pirática, seria tra
trado al igual de aquel, y quizá con menos comedimiento,
puesto que un buque de guerra brasilero debia segun las ór
denes de W. E. escoltar á la «Paraná»?
No comprende, Sr. Ministro, el Gobierno Argentino la
contradiccion de estos hechos con los principios del derecho
internacional, y especialmente con los que W. E. ha procla
mado en otras ocasiones.
Hay mas: lo sucedido en Rio Grande, pugna con estipula
ciones espresas contenidas en solemnes tratados entre la Re
pública y el Imperio- El artículo 9° del tratado de 1856 es
tablece testualmente lo siguiente:
« Cada una de las altas partes contratantes se obliga igual
« mente á no recibir á sabiendas y voluntariamente en sus
« estados y á no emplear en servicio suyo á los ciudadanos
« y súbditos de la otra que hubiesen desertado del servicio
« militar de mar y tierra; debiéndo ser aprehendidos y de
« vueltos los soldados y marinos de guerra desertores si
« fuesen reclamados por losCónsules ó Vice-Cónsules res
« pectivos.» El artículo 13 aun mas esplícito y terminan
– 284 –

temente, agrega « Ninguna de las altas partes contratan


« tes admitirá en sus puertos piratas ó ladrones de mar,
obligándose á perseguirlos por todos los medios á su al
cance y con todo el rigor de las leyes, así como tambien á
los cómplices del mismo crímen y á todos aquellos que
ocultaren los bienes así robados y á devolver los buques y
cargamentos á sus dueños legítimos, ciudadanos de cual
quiera de las altas partes contratantes, ó á sus apoderados
y en defecto de estos á sus respectivos agentes consula

El caso de deserciones de toda evidencia. Así como pue


de desertarse de un cuerpo de ejército un hombre, una com
pañía ó un batallon, así tamoien lo puede de una armada, un
hombre ó un cuerpo de ella que no podria ser sino uno ó mas
buques. En el presente, existe la desercion del comandante
de la cañonera y como consecuencia de ella, unida á la rebe
lion, la desercion del buque.
Mi Gobierno, esperó, pues, confiadamente, al hacer su de
manda de 10 de Octubre, que ella seria atendida, porque,
cualquiera que fuese el aspecto bajo el cual el de W. E. consi
derase la cuestion, su derecho era incuestionable.
Desgraciadamente, los hechos tienden á demostrar al Go
bierno Argentino, que, cuando menos, el Imperial no ha
prestado á este asunto toda la atencion que merece; autori
zando de este modo el que pudieran repetirse estos actos de
violencia, que tan fatales consecuencias traen á estos paises,
que apenas gozan de algunos años de paz y de progreso, lo
que indudablemente quedan comprometidos ante el apoyo mo
ral que ellos reciben.
Si W. E. invocael deber de mantenerse neutral, no podrá
negar,—por que seria desconocer la naturaleza de las cosas,
—que los hechos pasados con motivo de la cañonera «Para
ná,»son muy apropósito para alentar á los rebeldes; en cuyo
caso la neutralidad ofrecida se convierte en parcialidad; y tan
es así, que frecuentemente circulan noticias ó ideas en ese
-

sentido.
– 285 —

El Gobierno Argentino está muy lejos de creer que así


sea, en efecto; mas deber suyo es, hacer presente áW. E. co
mo se esplota el hecho de que me quejo.
Nada desea tanto mi Gobierno, como el que de W. E. déá
sus observaciones amistosas, una esplicacion que le satisfaga
con la promesa de que los hechos denunciados no se repeti
rán, en obsequio de la paz de estos pueblos, de la moralidad
y de las buenas relaciones que la República desea mantener
con el Imperio, al que lo ligan vínculos que ella estima en
mucho y que quisiera, en vez de ver rebajados, estrechados
mas y mas.
Aprovecho esta ocasion para ofrecerá W. E. las seguri
dades de mi mas distinguida consideracion y estima.
PEDRO A. PARDo.

A S.E. el Sr. Ministro de Negocios Estrangeros del


Imperio del Brasil.

T RA DU C. C.. I ON

Ministerio de Negocios Estrangeros.

Rio de Janeiro, Diciembre 31 de 1874.

Señor Ministro :
Recibí el 30 del mes próximo pasado la nota que W. E.
me hizo el honor de dirigir con fecha 19 relativa al proceder
del Presidente de la Provincia de Rio Grande del Sud y del
Gobierno Imperial, respecto á la cañonera «Paraná.»
No era de estrañar que el Gobierno Argentino viera en ese
proceder olvido de sus derechos é intereses. La esperiencia
demuestra que los gobiernos neutrales por mayor que sea su
imparcialidad, raras veces satisfacen á los beligerantes. Son
llevados estos, casi siempre, por las fuerzas de las circuns
tancias, á exigir mas de lo que les corresponde, y á descono
cer que los otros tienen tambien derechos é intereses que no
– 286 –

pueden ser desatendidos, en beneficio de conveniencias age


nas. El Gobierno Imperialentra por lotanto, sin resentimiento
á esplicar sus actos, mientras ellos den lugar á la menor
objecion, y lo hace en atencion á una amistad digna de ma
yor aprecio.
El Gobierno Imperial lamentó los sucesos ocurridos en la
República Argentina y, fiel á sus conocidos sentimientos de
amigo y aliado, hizo votos sinceros para que en breve se res
tableciera, allí la paz y la armonía. Él no se ha apartado de
estos sentimientos en el caso de que se trata, como tampoco
ha desconocido los deberes que le son impuestos por las re
glas y usos internacionales. Espero demostrar esto, y tan cla
ramente que W. E. no dudará en reconocerlo.
No bastaba, señor Ministro, que el Gobierno Argentino
considerase de cierto modo á la cañonera «Paraná», para que
la considerase del mismo modo el Gobierno lmperial. Las
exigencias internas de la República podian preocupar de tal
manera al primero, que descuidase ciertas consideraciones
internacionales de mucho valor para el segundo. Y fué lo
que sucedió.
La cañonera pertenecia á la armada argentinay era coman
dada per un oficial de la misma armada, pero estas dos cir-
cunstancias no daban al acto del comandante el carácter de
piratería ni el de desercion. Para el Gobierno Argentino, en
su accion interna, tendría ese acto tal carácter; para el Brasil
tuvo otro, y solamente este podria determinar el verdadero
procedimiento del caso.
Calificando el movimiento que se operó en la República,
dice W. E.: “Dos motines de cuartel y la fuga de los amotina
“dos ante las fuerzas del Gobierno, junto con la sublevacion
“del comandante de la cañonera «Paraná» son hasta hoy los
“hechos que se han producido y que en vano se pretende de
“corar con el nombre de revolucion.“
Esta asercion quita al movimiento un carácter politico im
portante, pero los actos del mismo Gobierno Argentino afir
— 287 —

maron la existencia de él y le dieron la mayor importancia y


-

gravedad.
La sublevacion del Comandante de una cañonera y dos
simples motines de cuartel no exigian por cierto todas las
grandes precauciones y todas las medidas estraordinarias que
tomó el Gobierno de la República con muy notable actividad.
Se adoptaron medidas restrictivas con relacion á la prensa,
prohibiéndosele la publicacion de noticias de orígen revolu
cionario ó que se refiriesen á operaciones militares, salvo las
comunicadas por el Gobierno; cerráronse todos los puertos
del Sud de la Provincia de Buenos Aires, se decretó la or
ganizacion de fuerzas considerables, entre ellas la de un
ejército de reserva compuesto de quince mil hombres; fueron
puestas en estado de sítio tres provincias por el término de
sesenta dias, estendiéndose despues esa medida á todo el ter
ritorio de la República y prorrogándola por noventa dias. No
necesito citar otros hechos, estos bastan para mostrar que el
movimiento no pareció tan insignificante como W. E. lo des
cribe; y si el Gobierno Argentino se equivocó dándole mayor
importancia que la que tenia realmente, tomando por lo tanto
medidas que no eran necesarias, no es de admirar que se en
gañasen tambienlos estraños.
Para la presente cuestion solo importa conocer dos hechos,
el carácter político del movimiento y su importancia.
Ninguna duda cabe respecto de cualquiera de ellos y si
alguno pudiese haber á pesar del solemne testimonio de las
medidas que he citado, bastarian para removerla, la proclama
de la Asamblea de Buenos Aires al pueblo de esa provincia,
le de S. E. el señor Presidente Sarmiento, su mensage al
Congreso y sus cartas al general Rivas. Todos estos docu
mentos fueron publicados en los diarios de Buenos Aires, y
allí circuló tambien el manifiesto del general Mitre, que ca
racterizó el movimiento calificado de revolucion por la misma
Asamblea de Buenos Aires con la proclama mencionada.
El procedimiento del Comandante de la cañonera «Paraná»
– 288 –

mació por lo tanto, de las circunstancias políticas de su país,


y era eneramente político; resultando de aquí que no le sean
aplicables los artículos 9 y 13 del tratado de 1856, que V.E.
invoca.
Los actos ó crímenes políticos son considerados por todos
los gobiernos de un modo especial y por eso son esceptuados
de todos los tratados de estradicion.
Tal es el respeto que merece la conciencia política del ciu
dadano, que en los tratados modernos se declara espresa
mente que, ningun individuo entregado por estradicion, será
juzgado por crímenes políticos anteriores ó por hechos que
con ellos tengan relacion. Esta declaracion se encuentra en
el tratado celebrado entre el Brasil y la República Argen
tina.
No há mucho, —y esto consta del Relatorio que presentéá
la Asamblea General el 14 de Mayo del corriente año, —anun
ció el Gobierno Oriental la intencion de pedir la estradicion
de los individuos que se habian apoderado en esa ocasion del
vapor argentino «Porteña», solicitando desde luego su pri
sion provisoria; mas el Gobierno imperial se negó á ello,
por que entendia que aquellos individuos no eran piratas,
como se pretendia, sinó auxiliares de Lopez Jordan, suble
vado entonces en Entre-Rios contra el Gobierno Argentino.
Para el Gobierno imperial el Comandante de la cañonera
«Paraná» no era pirata ni desertor, sino un individuo que
por motivos políticos se levantára contra el Gobierno de su
país.
Sentado esto, pasaré á examinar los actos practicados con
relacion á la cañonera.
Entró la «Paraná» en el puerto de Rio Grande el dia 8 de
Octubre y salió el 17. Demoróse, por lo tanto, poco mas ó
menos ocho dias.
Por un oficio, dirigido por el Comandante de la estacion
naval al de la cañonera, se vé que esta entró con la bandera
argentina y fué visitada como argentina; que solamente al dia
— 289 —

siguiente 19, se supo por propia declaracion del comandante


Obligado que se habia adherido á la revolucion, que habia
salido de Montevideo para evitar el encuentro con los buques
argentinos que lo perseguian, y que la cañonera habiendo
sufrido en el cabo de Santa Maria, arribó á Rio Grande para
reparar averías y rehacerse de combustible y provisiones. Por
el mismo oficio se intimó al comandante Obligado que aban
donase el puerto dentro de veinte y cuatro horas y se le per
mitió, recibir el carbon necesario para continuar el viaje.
Respondió el Comandante, el dia primero que, habiendo
arribado por los tres motivos mencionados, se hallaba impo
sibilitado de salir en el plazo señalado, pero que obedeceria
á la intimacion en cuanto estuviese listo. El dia 15 anunció
su partida para el siguiente. El presidente de la provincia en
atencion á la especialidad del caso, resolvió señalar un plazo
razonable, como lo avisó el dia 10 por telégrama.
Hé aquí las instrucciones dadas al presidente:
Si hubiese fuera de la barra vapores argentinos y quisiese
salir la «Paraná» sería escoltada por un buque de guerra,
que la dejase fuera de las aguas territoriales y á una distan
cia de los contrarios que no permitiese captura inmediata,
intimándose á los cruceros que se apartasen de dichas aguas.
Si la «Paraná» temiese salir permanecerá como buque dete
nido y sugeto á ser entregado despues al Gobierno Argenti
no. Saliese ó mo, se concedería asilo á todas las personas de
abordo que deseasen desembarcar, pero esas personas serían
vigiladas é internadas. No se le permitiria recibirgente ni
municiones de guerra.
Posteriormente, pero antes de partir la cañonera se avisó
al Presidente que la intimacion álos cruceros deberia ser he
cha con anterioridad á la salida de aquel buque.
El asilo que se resolvió conceder á las personas que qui
siesen desembarcar, era consecuencia necesaria del carácter
político de los actos por ellos practicados.
Si la «Paramá» no se hubiese dirigido al puerto de Rio
R. E. 13
– 290 –

Grande y si aquellas personas, despues de practicar tales ac


tos, se refugiasen por via marítima ó terrestre en territorio
brasilero, no se concederia su estradicion al Gobierno Ar
gentino, en caso de que este la pidiese.
No siendo alteradas las condiciones políticas por la cir
cunstancia de haber llegado dichas personas en la cañonera,
no habia razon alguna para que se adoptase distintoprocedi
miento. Esta doctrina es incontestable y queda, pues, fuera
de cuestion el punto de que acabo de tratar.
La salida era al mismo tiempo un derecho, que no se le
podia negar al Comandante de la cañonera, y una obligacion,
que le podia imponer el soberano territorial.
La alternativa de la permanencia en el puerto era una hi
pótesia que convenia preveer. Al comandante, que se niega á
salir por no poder navegar ni resistir al enemigo que lo
busca, no se le impone la obligacion de dejar el puerto sin
faltar á todas las consideracíones de la humanidad.
Dado el caso, lo que se debia hacer era lo que se determi
nó en las íns rucciones, esto es, interna á la tripulacion y
recibirse del buque para ser entregado oportunamente á su .
dueño. Es ese el caso en que el refugio temporario, que to
dos los Gobiernos conceden, se vuelve asilo, y por eso se le
impusieron las dos condiciones de desarmar é internar.
Esta otra parte de las instrucciones está por lo tanto, en
teramente en conformidad con los principios de derecho. Se
trataba de individuos envueltos en una cuestion política y
era indiferente que fueran considerados ó nó como belige
rantes.

El Gobierno Argentino no estraña por cierto que se prohi


biese la adquisicion de gentes y de municiones de guerra, ni
puede alegar que no se hizo efectiva la prohibicion. W. E.
dice, que durante los ocho dias de demora en el puerto ha
podido la cañonera proveerse de elementos de hostilidad,
pero no hace mas que asentar una hipótesis. Paso por lo
tanto adelante. Sobre este punto nada tengo que contestir
– 291 –

porque V. E. no ha alegado un hecho ni tampoco ha aducido


prueba alguna.
Ningun Gobierno permite que se cometan actos de hostili
dad en sus aguas territoriales. De este principio invariable,
que encierra no solo un derecho, sino tambien una obliga
cion, nació la parte de las instrucciones concernientes al
modo como se debia efectuar la salida de la cañonera. El
Brasil, que obligaba á la « Paraná » á salir de uno de sus
puertos, tenia el derecho para asegurar el respeto debído á
sus aguas. El medio práctico de conseguir ese resultado era
el que se adoptó, intimacion á los cruceros, si los hubiese,
y la presencia de un buque de guerra brasilero.
Si en la costa de Rio Grande hubiese alguna fortificacion
cuya artilleria defendiese eficazmente sus aguas, no seria ne
cesarío la presencia de un buque de guerra, ní la íntimacion
á los cruceros; mas no habiendo fortificacion alguna, era in
dispensable emplear un medio que lo sustituyese.
Si hubiese fortificacion, seria innecesaria la precaucion de
dejar la cañonera á una distancia que impidiese la captura
inmediata. Tomóse esa precaucion para no parecer que el
buque brasilero iba á entregar la cañonera á su adversario, y
porque seria fácil que en el ardor de la persecucion viniese
por fin á efectuarse la captura en las aguas territoriales.
De lo que queda espuesto se vé que todas las disposicio
nes adoptadas por el Gobierno Imperial estaban conformes
con las prescripciones del derecho internacional. Examinaré
ahora si esas prescripciones podian ser aplicadas á la caño
nera « Paraná. »
Quedó demostrado que eran de naturaleza enteramente po
lítica los sucesos en que tomó parte esa cañonera, así como,
que la gravedad de ellos obligó al Gobierno Argentino á
adoptar medidas extraordinarias en todo el territorio de la
República. Este es el punto de partida de la cuestion y no
conviene perderlo de vista un solo momento.
Pero el Gobierno Imperial no por eso trató á la cañonera
—292 —
en pié de igualidad con el Gobierno Argentino. En las ins
trucciones espedidas al Presidente de la Provincia de Rio
Grande del Sud, y en los actos espontáneos de este, no hay
una sola circunstancia que autoríce semejante suposicion.
Lo que resulta de todo como carácter general del procedi
miento adoptado es que el Gobierno Imperial, resolviendo
como era de razon, conservarse estraño á una cuestion de
política interna de la República Argentina, aprobó la ejecu
cion de las reglas preexistentes, aumentó solamente aquello
que aconsejaban círcunstancias especiales, y atendió en los
límites posibles á lo que debia á su amigo y aliado, sin per
juicio de las obligaciones de humanidad y de los derechos é
intereses del Brasil. El Gobierno Argentino solicitó la en
trega de la cañonera sin eceptuar la tripulacion. Satisfacer
su deseo seria practicar un acto que todo Gobierno que se
respeta jamás practicará; seria además violar las disposicio
nes del tratado de estradicion celebrado entre los dos paises.
Por esto acusando recibo por telégrafo del telegráma que
el antecesor de V.E. me dirigió el 10 de Octubre que recibí
el 14, por el mismo medio y en la misma ocasion (dia 15)
encargué al señor Fleury: dijese á V. E. que el Gobierno Im
perial observaria estricta neutralidad; que se le habia inti
mado á la cañonera saliese del puesto en el plazo marcado
por el Presidente; y que se intimaria tambien á cualquier
buque Argentino que la persiguiese que se apartára de las
aguas territoriales.
Confirmé esta declaracion en el despacho de 13 de Octubre
último al señor Fleury, y agregué que el Gobierno Imperial,
no viendo motivos para considerar como beligerantes á los
que tomaron parte en la revolucion Argentina, se limitaria
á practicar los actos de humanidad que son debidos en todos
los casos, de conformidad con las circulares en vigor.
W. E. entendió que las palabras— estricta neutralidad—
de que me serví, significaban que el Gobierno Imperial con
sideraba como beligerantes á los revolucionarios argentinos.
— 293 —
Mi despacho al señor Fleury, debe haber disipado toda duda
al respecto. Observaré aun, que la palabra—neutralidad—
se emplea frecuentemente en sentido de simple abstencion y
en el caso de que se trata, queria decír que el Brasil no se
inmiscuiria en una cuestion á la que debia conservarse es
traño. De mi declaracion resultaba necesariamente, que el
Gobierno Imperial no prestaria á los revolucionarios el me
nor apoyo directo, ó indirecto y de hecho no lo prestó.
Lo que se hizo en el Rio Grande del Sud no fué mas que
el simple cumplimiento de los deberes de humanidad. La
cañonera sufrió averia, estaba sin víveres y sin combusti
bles; permitiósele que se reparase y abasteciese de lo indis
pensable. Practicar actos de humanidad no es establecer
la igualdad que W. E. vió, y menos aun ser parcial.
El Gobierno Argentino se hubiese quejado con razon si,
invertido el caso, se hiciese á un buque suyo la intimacíon
que se hizo á la «Paraná; » pero esto no hubiera sucedido,
porque las relaciones entre el Imperio y la República no fue
ron alteradas por el hecho de haber estallado una revolucion
en el territorio de esta. El Gobierno Argentino continuó
siendo para el Brasil, Gobierno legal y amigo, revestido de
todas las facultades anteriores. Sus buques de guerra po
drian entrar y permanecer en los puertos del Brasil, como
antes de la revolucion, cualesquiera que fuesen las condi
ciones en que se hallasen, salvando únicamente lo relativo á
los actos de hostilidad, que no podrian practicar en las aguas
territoriales, aun en tiempo de paz.
Si tuviese necesidad de comprar armamento y municiones
da guerra en los mercados del Imperio, podrian hacerlo. No
tuvo ocasion de reconocer prácticamente que su posicion en
este pais continuaba siendo la misma, pero de ahí no se si
gue que no fuese así; y no habiendo alteracion, se mostraba
manifiesta desigualdad de tratamiento en beneficio suyo;
pues que, como ya se ha visto, los buques de los revoluciona
rios no podrian permanecer en puertos brasileros despues de
– 294 –

cierto plazo, recibir armamento y municiones de guerra y


ajercer otros actos semejantes.
Esta desigualdad de tratamiento podria sin embargo ser
modificada por las circunstancias supervinientes, conforme
á las condiciones en que se fuesen encontrando las partes
contendientes, siempre de acuerdo con los principios de de
recho internacional que W. E. mismo reconoce en su nota.
Sin embargo, en el momento de que se trata no existia la
igualdad de que se queja el Gobierno Argentino.
Reasumiendo la cuestíon, se vé que los actos practicados
se reducian á permitir que la cañonera reparase averias y
recibiese víveres y combustibles para continuarviage, á con
ceder asilo á las personas que lo solicitasen, reteniéndose el
buque, para ser entregado oportunamente á su dueño, en
el caso que se rehusase á salir el comandante; á escoltar la
cañonera si hubiesen cruceros fuera; y á no permitir que
estos, debidamente intimados, cometiesen hostilidades en las
aguas territoriales.
Ninguna de estas disposiciones importaba la menor vio
lacion de los principios de derecho, pues unas eran mero
cumplimiento de los deberes de humanidad y otras eran des
tinadas á impedir actos contrarios á la dignidad y á la so
berania del pais, que no son permitidos ni aun en tiempo de
paz; y todas provinieron de un hecho prácticamente caracte
rizado y reconocido por el Gobierno Argentino como revolu
cion política.
Estrañó W. E., que un hombre, el comandante de la ca
ñonera «Paraná», entregado á la execracion de las personas
honradas por la voz autorizada del Presidente de la Repúbli
ca en su Mensage de Setiembre al Congreso Nacional, fuese
recibido y tratato como un héroe y valiente por la poblacion
de Rio Grande.
Confieso que no tengo noticia oficial del hecho denunciado
por V. E , pero me inclino á creer que, cuando menos, ha
llegado muy exagerado al conocimiento del Gobierno Argen
timo. En todo caso, sin embargo, no creo que la apreciacion
del Presidente de la República, por mas fundada y justa que
fuese, debiese ser norma de procedimientos para un pueblo
estranjero, y menos aun, que la hospitalidad espontánea ó in
dividual,pudiese agravar los actos oficiales del Presidente
de la Provincia, sobre todo siendo esos actos, como ya lo he
demostrado, autorizados por las prescripciones de derecho in
ternacional. No es justo, permítame V. E. que lo diga, bus
car entre sucesos distintos éindependientes una ligacion que
ellos no tienen, ni deducir de ella consecuencias que hacen
dndar de la buena fé y de la lealtad de un Gobierno amigo.
Dice W. E. en otra parte de su nota que lo que se hizo con
relacion á la cañonera «Paraná» era como para animar á los
rebeldes, convirtiéndose entonces la neutralidad ofrecida en
parcialidad; y que era de tal modo así, que en ese sentido
circulaban frecuentemente noticias é ideas.
El Gobierno lmperial, señor Ministro, fué informado de los
rumores que ahí corrian y á que W. E. alude, mas juzgó que
no eran dignos de atencion, yvé con placer que el Gobierno
Argentino no les dió crédito alguno. No es la primera vez que
se atribuye al Brasil la intencion que no tiene, de tomar par
te directa ó indirectamente en las cuestiones internas de la
República Argentina. Esa imputacion, que ningun hombre
sensato jamás acojió, porque los hechos la desmentirán, ha
perdido todo valor, aun para las personas de poco criterio,
por la sistemática regularidad con que reaparece en todas las
crisis políticas del pais. Es arma de partido, y nadie lo
ignora. -

Refiriéndose á una entrevista, que tuvo con el Sr. Padua


Fleury, dice W. E. que este señor no puede dejar de recono
cer la fuerza de ciertas observaciones y, en cuanto á la de
mora de la cañonera en el puerto de Rio Grande, no dió es
plicacion alguna por no comprender él mismo semejante
demora. Debo creer que hay equivocacion en esto, prove
niente sin duda de no haber W. E. comprendido el pensa
– 296 —

miento del Encargado de Negocios del Brasíl ó de no haberse


él espresado con bastante claridad. Para un agente diplo
mático, que conoce la polítíca de su Gobierno y las reglas
establecidas por este en circulares que corren impresas, como
tambien la minuciosa puntualidad con que han sido siempre
cumplidas, no podia ser incomprensible la demora de la
cañonera, sino perfectamente esplicable por alguna de las
causas que justifican en todos los paises la prórroga del pla
zo para la salida. En cuanto á las observaciones, cuya fuer
zaparecia ser admitida por el Sr. Fleury, no agregaré mas
que lo que ya hé contestado en el lugar competente; lo que
he espresado demuestra evidentemente el error.
Termina W. E. su nota en los términos siguientes: «Nada
« desea tanto migobierno, como el que el de W. E., dé á sus
« observaciones amistosas una esplicacion que le satisfaga
« con la promesa de que los hechos denunciados no se repe
« tirán, en obsequio de la paz de estos pueblos, de la mora
« lídad,y de las buenas relaciones que la República desea
« mantener con el Imperio, al que lo ligan vínculos que ella
« estima en mucho y que quisiera, en vez de ver rebajadas,
« estrecharlos mas y mas.»
A las amigables observaciones del Gobierno Argentino
contesta el del Brasil con la presente nota, persuadido de que
ella nada contiene que no satisfaga las mayores exigencias,
pues que todo se funda en principios reconocidos y deja
fuera de duda que el amigo y aliado de la República Argen
tina no ha variado de sentimientos en la emergencia de que
se trata. El Gobierno imperial no puede prometer que no
se repitan los hechos denunciados, desde que sus actos como
los de su delegado en la provincia de Rio Grande se hallan
plenamente justificados.
Nadie desea mas que el Brasil la paz de la República; está
interesado en ello por la vecindad, por la amistad y por el
comercio, y por eso vé con gran placer que acaba de ser res
tablecida despues de una breve perturbacion. La moralidad
— 297 —

á qué aludió V. E., sin duda con relacion á los sucesos im


ternos de su pais y no al procedimiento del Gobierno Impe
rial, se halla garantida por la paz y por el carácter de la Na
cion Argentina. Las relaciones de amistad con esta, que
igualmente aprecia el Brasil, ha sido y será siempre objeto
de partícular cuidado de parte del Gobierno Imperial.
Aprovecho con placer esta oportunidad para ofrecerá V.
E. las seguridades de mi mas alta consideracion.
VISCONDE DE CARAvELLAs.

A S. E. el Sr. Dr. D. Pedro Antonio Pardo, Ministro


de Relaciones Esteriores de la República Argentina.

Ministerio de Relaciones Esteriores.

Buenos Aires, Febrero6 de 1875.


Señor Ministro:
He recibido la nota de 31 de Diciembre último, que W. E.
me ha hecho el honor de dirigirme en contestacion á la mia
de 19 de Noviembre relatíva á los procedimientos seguidos
con la cañonera «Paramá» por el Presidente de Rio Grande
del Sud y medidas adoptadas al respecto por el Gobierno im
perial.
Las esplícitas declaraciones en que abunda la nota de V.
E., han preparado el ánimo de mi gobierno para aceptar
con plena confianza tanto la manifestacion de los invariable
sentimientos de amistad que el gobíerno brasilero espresa al
argentino como la franca esplicacion de los actos que motiva
ron esta correspondencia. Si bien ellos pudieran suscitar
alguna perturbacion en la cordíalidad de las relaciones entre
ambos gobiarnos, las esplicaciones dadas contribuyen á forti
ficarlas, pues demuestran la buena fé con que se practicaron
y los benévolos sentimientos que animan al gobierno de W. E.
en favor de la paz de esta República.
El Exmo. Sr. Presidente me ha encargadoen consecuencia,
– 298 –

declare áW. E. que queda satisfecho á cerca del espíritu leal


que guiára al gobierno del Imperio en las medidas que adop
tó respecto de la «Paraná.»
Con todo, sin desconocer que esa buena fé, quita al inci
dente su gravedadydetermina una amigable solucion, séame
lícito observar que algunas de las apreciaciones que hace W.
E., en la nota que contesto, pueden mo ser las mas apropó
sito para asegurar en casos análogos la permanente armonia
de los derechos é intereses de ambas naciones.
En guarda de los de la República y de mi Gobierno, en ho
menaje á los principios que en toda discusion es forzoso sal
var y en apoyo de la justicia que inspiró la reclamacion de
19 de Noviembre, me permitiré entrar en algunas considera
ciones sujeridas por la manera en que la respuesta de W. E.
aprecia los sucesos ocurridos en mi pais y que sea cual fue
re la calificacion y nombre que se les dé, pudieron compro
meter su paz, sus intereses y el porvenir de progreso que le
espera, si las rápidas y vastas medidas tomadas por el Gobier
no no apagan tan pronto el incendio que empezaba por moti
nes militares y por la desercion de un buque de la armada.
Si por tan oportunas medias no se hubiese conjurado el
peligro, mucho habrian valido á la cañonera «Paraná» los
humanitarios sentimientos que la permitieron permanecer
ocho dias con toda seguridad en un puerto brasilero, pro
veerse allí de carbon, de víveres y hasta de tripulantes, sin rol
determinado ante el derecho de gentes, sin que el calificativo
de desertor ó de piratas le hicieran aplicables los artículos
9 y 13 del tratado de 1856y sin otra consideracíon especial
á su respecto que la que espresa W. E. reiteradamente al
insistir que el procedimiento del Comandante de la «Paraná»,
era de carácter enteramente político por nacer de circuns
tancias tambien políticas no siéndole por lo tanto aplicables
ni las disposiciones citadas, ni ninguna otra medida coerciti
va de parte de un Gobierno amigo y aliado, que la de inti
marle $lida despues de cierto plazo en que se proveyera de
— 299 —

lo necesário y siempre bajo la custodia y guarda de ese mis


mo Gobierno.
No podria en efecto acordarse á la desgracia inculpable un
asilo mas seguro ni proteccion mas benévola.
Mas, si se considera que las sítuaciones políticas engen
dram no solo desgracias de este nombre sino tambien delitos
y crímenes horrendos que no pueden ampararse de esa causa
como justificacion que garanta su impunidad ante própios ó
estraños; entónces ni puede tacharse de susceptibilidad al be
ligerame que reclama contra la exesiva tolerancia de un neu
tral ni puede este asegurar que su propio criterio se halle
mas exento de error que el de aquel aunque á uno y á otro
acompañen perfecta lealtad y entera buena fé. Esto nos lo
enseña tambien la esperiencia, por lo que, conviene volver
siempre á los principios cardinales que determinan en cada
caso la mas sábia y prudente conducta y marcan clara la ru
ta del deber.
La actitud del Gobierno Imperial en lo relativo á la «Pa
raná», fué pues determinada segun W. E. por el carácter de
los hechos del Comandante.0blígado á los que asigna un mó
vil esencialmente político, viniendo asi á convertirse en actos
inculpables para determinar su represion fuera de los puer
tos argentinos y merecer seguro asilo en los de una nacion
amiga y aliada de la República.
Si convengo con W. E. en que el Gobierno Imperial no
debió preocuparse de las exijencias internas de la República
Argentina, descuidando las propias, W. E. querrá tambien
convenir conmigo, que ni se hallaba en aptitud de juzgar y
calificar mejor que mi Gobierno los acontecimientos que se
desenvolvian en este pais y de los cuales el primer incidente
fué la sublevacion y desercion de la cañonera, ni de determi
nar sin error la naturaleza y alcance del movimiento subver
sivo que se operaba en el ejército y en la escuadra, ni de
definir con mas exactitud una á una las medidas tomadas
por mi Gobierno, esplicando sus motivos y casi hasta la in
tencion con que las dictara.
— 300 –

Juzgando ajeno á los derechos é intereses del Gobierno de


W. E. y como inconducente á mi propósito el estudio minu
cioso de las medidasy piezas oficiales emanadas del argenti
no con motivo de los sucesos de Setiembre, me limitaré so
lo á espresará V. E. que mi Gobierno, sea cual fuere la gra
vedad que les atribuyese, siempre juzgó esos movimientos
como motines militares ya sea en las fronteras como en las
aguas de la República, pues no vió pueblos sino gefes y sol
dados sublevados; y si se adoptaron tantas y tan activas como
vastas medidas para conjurar el peligro, fué precisamente
porque tales las exijia la naturaleza esencialmente militar del
movimiento y el propósito de evitar el riesgo de que á la ins
tigacion de gefes desleales, con la tolerancia de mas ó menos
tiempo; con la impunidad en pié, se inoculára en los pue
blos el espíritu de rebelion que nos habria acarreado tanto
retroceso y tantos males en el porvenir.
En cuanto al Comandante Obligado, no bastaba que invo
cara un motivo político para justificar ni aun disculpar su
desercion que entra siempre en la esfera de los delitos co
munes.
Desertar su fondeadero en el puerto principal de la Repú
blica; alzarse con una nave de guerra de su país, ejerciendo
actos jurisdiccionales en su propio nombre y presentarse en
las aguas y puertos del Imperio, sin patente de Gobierno al
guno, como verdadero pirata; son hechos, Sr. Ministro, que no
constituyen ante el derecho de gentes un mero delito po
lítico cometido por un simple emigrado á quien se deba solo
asilo y consideraciones humanitarias.
Constábale á W. E. que ese buque pertenecia á muestra
escuadra y que acababa de desertarse de sus filas. El gefe
sublevado que la conducia no debia ser considerado sino co
mo desertor y sujeto á lo estipulado en el tratado de 1856.
Entre tanto, no creyó el Gobierno de W. E. que debiese ser
rejido el caso por el enunciado tratado y que ni aun la nave
debiera ser restituida á su dueño, haciendo internar entre
– 301 —

tanto á los tripulantes, ó cuando menos conservándolos en


actitud inofensiva.
El caso del vapor «Porteña,» citado por W. E. en apoyo de
sus ideas, no me parece aplicable en razon de su semejanza
con el presente, sibien, tanto en el uno «como en el otro, mo
to una estraña manera de incorporar al derecho político lo
que corresponde solo al común.
La República no necesító la ajena ayuda para defender su
derecho, restablecer la paz y garantirla en lo sucesivo; pero
entendia que entre paises rejidos por instituciones libres, hay
cierta solidaridad y comunes aspiraciones é intereses que
los inducen á obrar de acuerdo, y áveces hasta rehusar es
pontáneamente, no solo todo auxilio material, sinó el mas leve
apoyo moralá la fuerza que se alza contra el derecho.
Estas razones de alta justicia y de conveniencia recíproca,
decidieron á mi Gobierno á reclamar del de W. E. la detencion
y entrega de la «Paraná, » cuya sublevacion fué el primer
acto del motin militar. Parece que W. E. entendió que el
reclamo comprendia tambien la tripulacion, mas esto no se
desprendia del claro y esplícito telégrama de mi antecesor, que
solo se referia al barco, y aun cuando en mi nota de 19 de
Noviembre invoco, sobre desertores, el tratado de 1856, en
tendiendo que aun bajo esa faz consultaba las exigencias del
propio derecho sin menoscabar el ajeno, pudo aun así mis
mo W. E. conciliar sus sentimientos de humanidad hácia la
tripulacion con lo que en concepto del Gobierno Argentino
se le debia á él y á la República, disponiendo la detencion y
entrega de una propiedad que le habia sido arrebatada y que
se presentaba enlos dominios del Brasil sin título que la am
parase contra la gestion iniciada.
Que la cañonera era propiedad de mi país y que debia de
volverse á su Gobierno, lo reconoce W. E. esplícitamente,
puesto que en tal circunstancia, prevista en las instruccio
mes, se ordenaba literalmente la entrega.
Es estraño no obstante, que despues de tan esplícito reco
– 302 —

nocimiento y de la cláusula de las instrucciones relativas á


la entrega, se hiciera depender ésta, solo de la voluntad del
detentador de lo ageno, reconocido tambien como tal por
W. E.
Nunca fué el ánimo del Gobierno Argentino considerar y
apreciar de igual modo la entrega de los desertores y la de
buque. Aquellos no podian sin este dañarle; y fiel á senti
mientos generosos, se habria satisfecho con la devolucion del
la nave y renunciado á los derechos que le asistian respecto
á las personas, como emanados del tratado de 1856.
Paréceme entretanto, que W. E. incurre en alguna contra
diccion, porque, al mismo tiempo que reconoce que la caño
nera era propiedad de la República, á cuyo servicio estaba
el que la comandaba y cuyos actos criminales por este mis
mo hecho tienen que ser implicitamente reconocidos como
tales por W. E., cree, sin embargo, que la apreciacion del
Sr. Presidente de la República al calificar esos mismos actos,
por fumdada y justa que se encuentre, no debe ser la norma
de procedimentos de un pueblo estrangero.
Decia esto V. E. apropósito de haberle recordado el tra
tamiento dado al comandante Obligado á quien señaló el
Presidente Sr. Sarmiento á la execracion de los buenos. No
es posible que actos de esa naturaleza en un militar sean juz
gados de diversa manera; no pueden existir sobre ellos dos
opiniones, sin que ante la conciencia peligro la imparcialidad
del juicio y la moralidad de los sentimientos. A este princi
pio de justicia absoluta, es al que aludia cuando invocando
los intereses de la moral, aspiraba á la condenacion de aque
llos hechos.
No puedo pues, convenir con V. E. en que los actos del
. Comandante Obligado fueran meramente políticos y obede
cieran á circunstancias políticas de mi país. Mucho menos
podria adherirme á esa opinion, cuando tales actos ni siquie
ra los ocasionaron en el sentido que W. E. los comprende.
No dudo entónces que con mas exacto conocimiento de los
— 303 –

sucesos, habria podido evitarse un error de procedimientos


en las medidas adoptadas por el Cobierno Imperial, y verse
en la fuga de la cañonera lo que realmente fué:una deser
cion.
Falta examinar si en el procedimiento seguido en Rio
Grande del Sud se cumplieron por parte del delegado del Go
bierno Imperial, ciertos requisitos que pusieron á cubierto la
imparcialidad del neural y los derechos é intereses del beli
gerante. Asegura W. E. que lo que en definitiva se hizo fué
conceder refugio á la «Paramá» á fin de que reparase ave
rias: Pero ¿se cercioró el Presidente de Rio Grande del Sud
de que en efeco tuviese la cañonera necesidad de repararse?
No ciertamente, pues consta á mi Gobierno que no hubieron
tales averias; que la declaracion del Comandante al respecto
no era sino un preesto dilatorio para buscar apoyo y procu
rarse auxilios que pedia por el telégrafo.
V. E. no ignora que aquel buque fué devuelto al Gobier
no, y cuanto acabo de esponer resulta de las informaciones
tomadas á su misma tripulacion.
¿El Presidente de Rio Grande del Sud fué sorprendido?
Esta eventualidad pudo y debió naturalmente preveerse, tra
tándose de un buque tan justamente sospechoso que su
mismo desleal comandante trató de prevenirse sagazmente
preparando un diario falso que debia acreditar su arribada
por causa de temporales en el cabo de Hornos.
No fué mas vigilante la autoridad de dicha provincia en el
cumplimiento de las disposiciones del Gobierno imperial
respecto al enganche de marineros; porque de los mismos
informes resulta que la tripulacion de la «Paraná» fué re
forzada con diez ó doce de aquellos.
En mi primera comunicacion no podia referirme á estos
hechos sino en hipó esis. Ahora me es posible hacerlo pro
l
bándolos de un modo concluyente.
Nada he de observar respecto á las precauciones que haya
creido deber tomar el Gobierno de W. E. para hacer respetar
— 304 –

la soberanía del Brasil en sus aguas territoriales. Si la Re


pública reclama con celo sus derechos, es por que acata los
ajenos y espera la mas cumplida reciprocidad, especialmente
de sus vecinos y amigos.
Como ya lo insinué á V. E., la conducta del Presidente de
Rio Grande y la subsiguiente aprobacion que mereció de su
Gobierno, habian parecido tal vez justificadas, si el movi
miento de Setiembre, asumiendo un carácter político bien
definido, hubiera llegado á dividir la poblacion del país en
fracciones proximamente iguales ó al menos llegádose á
constituir por la rebelion una autoridad que revistiese aun
que aparentemente las formas de un gobierno. Nada de eso
existió, y el comandante Obligado solo podia ser, pues, con
siderado como un desertorá quien forzaba la persecucion á
salvar las fronteras y que llevando consigo un buque, hom
bres y armas se colocaba en el mismo caso que un cuerpo de
tropas estrangeras que se introdugera ó llegase portierra á
las fronteras del Imperio desertado ó arrojado allí por las
convulsiones de un país vecino y respecto al que un deber
análogo habria aconsejado al Gobierno de W. E. el inmediato
desarme, el asilo á las personas y devolucion de armas al
gobierno legalmente establecido en el país de que proce
dieran. -

Despues de lo que llevo espuesto, me permitirá W. E. que


interrogando á sus sentimientos patrióticos y á su conciencia
justa, le pregunte, si en circunstancias análogas de su país,
¿haría valer sus apreciaciones ó las del Gobierno Argen
tino?
Por lo que hace á mi entrevista con el Sr. de Pádua Fleury
y palabras cambiadas con él, debo insistir en lo que aseguré
á W. E. en mi nota anterior, aun cuando me seria agradable
convenir con W. E. en que, ó no comprendí el pensamiento
del señor Encargado de negocios ó él no se esplicó con bas
tante claridad.
Apesar de las declaraciones de V. E. de que su Gobierno
— 305 –

no puede prometer que los actos reclamados no se repitan, el


Argentino quiere creer sin embargo, que si análogos acon
tecimientos se produjesen, lo que no es niverosímil, el de V.
E., pesando los hechos y apreciando mejor las circunstancias
que en esta ocasion lo llevaron al conocimiento imperfecto
de los sucesos, modificaria sus conclusiones en un espíritu
de justicia y de rectitud á que pediria sus inspiracíones el
Gobierno de W. E.
Al terminar esta comunicacion no puedo dejar sin respues
ta, señor Ministro, lo que ensu citada nota se sirve manifes
tar respecto á las intenciones en que se hallaba su Gobierno
á la época de los sucesos; esto es, de ir modificandosu con
ducta conforme se modificara la situacion argentima. Seme
jante declaracion, cuyo alcance no es fácil concebir, siendo
aun menos fácil comprender la oportunidad de su enunciacion,
suscita justamente dudas en el ánimo de mi Gobierno y la
consiguiente inquietud si se reflecciona que la paz de estos
países no puede reposar sobre otra base que la del dere
cho y de los principios que de él emanan sobre la justicia, la
buena fé y el espíritu amistoso que presida las relaciones de
pueblos y gobiernos, cuyas reglas de conducta no pueden
modificarse segun las circunstancias supervinientes ni com
forme á las condiciones en que se fuesen encontrando las
partes contendientes; y aunque W. E. agrega que esto habria
sido siempre de acuerdo con los principios de derecho inter
ternacional, segun yo mismo lo he reconocido, debo observar
á W. E. que no he podido sostener una doctrina contraria á
los principios fundamentales de la Costitucion de mi país, ni
menos comprender la posibilidad de que una série cualquiera
de hechos ocurrentes que no sea su legal reforma, altere de
modo alguno sus prescriciones; ni comprendo por último
que los principios inmutables del derecho internacional, que
estriban en la razon y la justicia, puedan amoldarse á la va
riedad de las circunstancias y á la ductilidad de un trata
miento que se modifique respecto de los contendores segun
R. E. 20
– 306 –

las condiciones en que se vayan encontrando, como lo enun


cia W. E. en el párrafo citado de la nota que he tenido el
honor de contestar.
Me complazco en renovar á W. E. las seguridades de mi
mas distinguida consideracion y estima.
PEDRo ANToNIo PARDo.
A S. E. el señor Ministro de Relaciones Esteriores del
Imperio del Brasil.

Nota verbal del Encargado de negocios del Brasil

El Encargado de negocios del Brasil tiene el honor de pre


sentar sus cumplimientos á S. E. el señor Dr. D. Pedro A.
Pardo, Ministro de Relaciones Esteriores de la República
Argentina, y en contestacion á su nota verbal de hoy relativa
á la estadia de la cañonera «Paraná» en el puerto de Rio
Grande, declaro que el Gobierno imperial, luego que supo la
llegada de ese buque á aquel puerto, mandó que se observa
se estricta neutralidad, conforme á lo que disponen las cir
culares de 1859, 1861, 1863, y 1870.
Está cierto el Encargado de negocios del Brasil que todo
se efectuó segun lo que prescribe el Derecho de Gentes en
tales emergencias.
Legacion del Brasil en la Redública Argentina.
Buenos Aires, 25 de Octubre de 1874.

Ministerio de Negocios
Estrangeros.
Rio Janeiro, 6 de Abril de 1875.
Sr. Ministro :
Recibí el 21 de Febrero la nota que W. E. me hizo el ho
nor de dirijirme el 6 del mismo mes en contestacion á la de
31 de Diciembre del año ppdo. en que traté de la cuestion
suscitada por la presencia de la cañonera «Paraná » en el
puerto de Rio Grande.
— 307 –

Pareció áW. E. que el procedimiento seguido para con esa


cañonera, podia haber causado alguna perturbacion en la
cordialidad de las relaciones de los dos Gobiernos; pero V.
E. me permitirá decir que no ví razon para que ello suce
diera. Todo lo que se hizo fué fundado en derecho, como
claramente lo probé en mi nota anterior, y quien usa de su
derecho no ofende á tercero. Semejante perturbacion sería
lamentable, no solo por su influencia en los recíprocos inte
reses del Brasil y de la República Argentina sinó tambien
por nacer de exijencias insostenibles, que, importando res
triccion de ajenas facultades serían propias para herir la justa
susceptibilidad de una nacion amiga. De cualquier modo que
sea, el Gobierno Imperial vé con mucho placer que sus
esplicaciones contribuyen, como V. E. dice, para fortificar
la amistad existente, yque su lealtad es reconocida por S. E.
el Sr. Presidente de la República.
La declaracion que W. E. hace en ese último punto es un
acto de justicia, cuyos efectos no pueden ser menos benéfi
cos que los de las esplicaciones por mi ofrecidas, y no la
juzgo modificada por las observaciones en que entra W. E.
despues, sobre el procedimiento tanto del Gobierno Imperial
como de su delegado en la Provincia de Rio Grande del Sud.
Examinaré esas observaciones, no para manteneruna dis
cusion sin provecho, sinó exactamente por los motivos que
las inspiraron á V. E., esto es, para evitar que apreciaciones
y doctrinas inesactas, vengan en casos semejantes á poner
en peligro la armonía de los derechos é intereses de las dos
naciones y para salvar los principios que deben reglar la ma
teria de que se trata.
W. E. no consideró bien la cuestion de que trató, cuando
observó que el Gobierno Imperial, no era apto para juzgar y
calificar mejor que el Argentino los acontecimientos de la Re
pública.
De esa aseveracion, en las circunstancias en que fué hecha,
dedúcese lójicamente, que en concepto de V. E., habiendo el
— 308 –

Gobierno Argentino declarado que no eran políticos los acom


tecimientos, debia el del Brasil atenerse á ese juicio y proce
der en su conformidad.
Paréceme que debo recordar aquí un principio cardinal,
que puede considerarse punto de partida en cuestiones de
esta naturaleza.
La calificacion de sucesos que provocan la accion de Go
biernos neutros, en la esfera de su neutralidad, no depende
esclusivamente de los Gobiernos en cuyosterritorios se pro
ducen tales sucesos.
La razon de este principio es clara. La neutralidad dá
derechos é impone obligaciones, y tanto aquellos como estas
nacen de la independencia y soberanía de los Gobiernos neu
trales. Pretender que estos Gobiernos restrinjan sus dere
chos y estiendan sus obligaciones por el juicio de uno de los
belijerantes ó de ambos, es herir y cohartar su soberanía y
ninguno concordará jamás en ello.
La consecuencia de los derechos y obligaciones que nacen
de la neutralidad, y la de los intereses propios que pueden
ser comprometidos principalmente entre países vecinos ó li
mítrofes, hacen que los Gobiernos neutrales busquen conocer
con la posible exactitud el carácter de los acontecimientos,
porque en ese conocimiento tienen ellos que fundar sus dis
posiciones. No es necesario tener noticia de todas las cir
cunstancias, basta saber aquello que defina el hecho, y esto»
permita W. E. que lo diga con aplicacion al caso presente,
el Gobierno Imperial podia hacerlo tan bien como el Argen
tino. Este no pretendió ser mas apto, sinó igualmente apto y
su aptitud le vino de los informes de sus agentes y de los ac
tos del propio Gobierno Argentino; que no eran como V. E.
piensa, ajenos á los derechos y á los intereses del Brasil.
Debo decir el fundamento de esta mi afirmacion, porque la
de W. E., aunque hecha de paso, tiene mas importancia de lo
que parece á primera vista. Todo cuanto tiende á restrinjir
derechos es sumamente grave, y como tratamos de salvar
– 309 —

principios, debo decir con amigable franqueza lo que piensa


el Gobierno Imperial.
Las conmociones intestinas, como la de Setiembre, intere
san á los países amigos y vecinos. Prueba esto el propio
hecho que provocó la presente correspondencia. Estalló la
revolucion y el Gobierno Imperial, que era y queria, conser
varse estraño á ella, se halló luego envuelto en una cuestion
de neutralidad. Su procedimiento no podia ser arbitrario,
debia tener una base y esta solo se encontraba en los actos
de los revolucionarios por un lado y en los del Gobierno Ar
gentino por el otro. Esos actos y solamente ellos caracteri
zaban la situacion; y si de ellos surjían de súbito las nuevas
relaciones de belijerante y de neutral, no es de estrañar que
el Gobierno Imperial buscase apreciarlos. La apreciacion en
tal caso es derecho del neutral; negársela es privarlo del
único medio que tiene para orientarse y es sujetarlo á una
voluntad de que no depende y que no ofrece la garantía de
la imparcialidad.
Insiste W. E. aunque negando la intencion de exjir la en
trega; insiste en que el Comandante Obligado debia ser con
siderado desertor y como tal sujeto á las es ipulaciones del
tratado de 1856; y yo pido licencia para repetir la declaracion
que hice y viene á ser, que para el Gobierno Imperial no
era desertor como no era pirata. W. E. parece abandonar
esa segunda calificacion y por lo tanto no trataré de ella, pe
ro diré todavía algo sobre la otra.
El carácter político de los sucesos de Setiembre quedó
probado en mi nota anterior. En la que tengo presente, per
mítame W. E. decirle, no veo en contrario sinó una simple
asercion, muy respetable de cierto por su oríjen, pero no jus
tificada por los hechos. Nada tengo por lo tanto que agre
gar sobre ese punto, en que el Gobierno lmperial mantiene
sus derechos de apreciacion. Prescindiendo de esto, debo
decir que, aun siendo justa la calificacion de desertor, mo
habría obligacion de entregar al Comandante Obligado: la
– 310 –

entrega de que habla el art. 9º del tratado refiérese á los sol


dados y marineros y no á los oficiales.
Quedo convencido de que el Gobierno Argentino no tuvo
la intencion de pedir que le fuese entregada la tripulacion de
la cañonera, sinó esta solamente. Sin embargo volviendo á
leer el telégrama del Sr. Tejedor con laalencion que acostum
bro á dar á estos documentos oficiales, sobre todo en materia
de tanta gravedad, no puedo reconocer que me engañé.
Dice el telégrama:
« Telégrama de Montevideo anuncia entrada en Rio Gran
« de cañonera sublevada Paraná. Gobierno Argentino es
« pera que Imperial ordenará por el telegráfo su detencion y
« entrega á las fuerzas navales que iran á recibirla».
El calificativo—sublevada, que se empleó para justificar
el pedido, muestra que la redaccion no ayudó la intencion.
De lo que está escrito, lo que se entiende es que el pedido abra
zaba hombres y buque, porque la sublevacion no era acto
de este sino de aquellos; y si así no fuese se haría innece
sario el aparato bélico anunciado por laspalabras —fuerzas
navales que irán á recibirla.—Ese aparato significaba natu
ralmente que se trataba no solo del buque, que porsi no podia
resistir, sinó tambien de la tripulacion.
Desgraciadamente en su primera nota no se espresó W. E.
en términos que corrijiesen el telégrama de su antecesor,
estrañó que el pedido hecho por él no fuese satisfecho, es de
cir, le causó estrañeza que el Gobierno Imperial no hubiese
entregado hombres y buque, porque esto pidió el telégrama,
aun cuando otra fuere la intencion como ahora se verifica.
V. E. me permitirá observar todavía, que semejante intencion
no era espresa, ni implícita en su referida nota. Lo que allí
se lee, es el sostenimiento de lo que al Gobierno Argentino
parecia ser su derecho.
W. E. entiende que el caso del vapor «Porteña y que cité
en mi nota de 31 de Diciembre, no es aplicable á la discu
cion que nos ocupa; y apenas le encuentra esta semejanza
— 311 –

con el de la «Paraná», que en ambos el Gobierno Imperial


tiene un modo estraño de sujetar al derecho político aquello
que pertenece el derecho comun.
Tengo el pesar de disentir con W. E. en esos dos puntos.
Lo que yo quise principalmente mostrar con el ejemplo del
«Porteña» fué la coherencia de los actos del Gobierno Im
perial en lo que tocaba á la calificacion de piratería y creo que
lo demostré bien. En cuanto á la semejanza que W. E. notó,
es cierto que existe, constituyendo una prueba mas de cohe
rencia; pero el Gobierno lmperial no confunde el derecho
comun con el político, hace justamente lo contrario, distingue
y distingue en el interés de la conciencia política del ciuda
dano, que es protejida con especial cuidado por todos lo Go
biernos en sus tratados de estradicion. La escepcion que se
hace espresamente en esos tratados, tiene en parte por fin
evitar que el delito comun sea pretesto para el castigo del
derecho político. En el caso presente no hay pretesto, me
apresuro á reconocerlo, pero esto no altera la cuestion. El
Gobierno Argentino puede entender que los sucesos que se
produjeron en su país, son réjidos por la ley comun, civil ó
militar. No le contesto la competencia para eso en cuanto
á su accion interna; pero el Gobierno Imperial que tambien
tiene y puede tener su criterio, usa de él rehusándose á con
sentir que la accion externa del Gobierno Argentino exeda los
límites que le esten trazados por el Derecho Internacional.
La solidaridad y las vistas comunes que existen entre pai
ses rejidos por instituciones libres y que ninguno respeta
mas que el Brasil, no destruyen las reglas que la esperien
cia y el consentimiento de todas las naciones han estableci
do, para los casos como el de que se trata. La abstencion
es un derecho y muchas veces una necesidad, y á esta se de
be atender sobre todo cuando existe la particularidad de la
vecindad. El Gobierno amigo debe contentarse con esa
abstencion, sin exijir aquello que los justos intereses de sus
vecinos no le permiten conceder.
– 312 –

Es exacto que en las instrucciones dadas al Presidente de


Rio Grande del Sud, se previó el caso de la entrega de
la cañonera al Gobierno Argentino, pero no se hizo depender
esa entrega de la voluntad del Comandante. Aquellas ins
trucciones fueron bien claras; establecieron dos hipótesis,
salida de conformidad con la intimacion ya hecha, y, en el
caso de imposibilidad por temor de las consecuencias, de
tencion del buque siendo desembarcada éinternada la tri
pulacion. Esto es distinto. Si W. E. tuviese la bondad de
reconsiderar la materia, reconocerá que no interpretó bien
el pensamiento del Gobierno Imperial. Hubo es cierto una
voluntad: fué la delsoberano territorial, que, usando de su
derecho determinó lo que se debia hacer. En la segunda hi
pótesis se consultó, no la voluntad, sino el temor del Co
mandante.
W. E. reunió dos hechos que no tenian ligacion inmediata
y dedujo por lo tanto una contradiccion que no existe. Los
hechos son: la hipótesis de la entrega y la observacion que
hice relativamente á la calificacion del procedimiento del Co
mandante Obligado por el Sr. Presidente de la República.
La contradiccion es esta: si la cañonera era propiedad del
Gobierno Argentino, era criminal el acto del Comandante, y
entonces no podia el Gobierno Imperial decir que las pala
bras del Sr. Presidente no eran norma del procedimiento
para un pueblo estrangero, puesto que los actos de un mi
litar, en las condiciones de quese trata, no pueden ser obje
to de dos opiniones diferentes.
El Gobierno Imperialpreferia que la cañonera saliese. En
esa hipótesis, volvian las cosas al estado anterior y podia el
Gobierno Argentino recuperar su propiedad por los medios
que le conviniese emplear. En la otra hipótesis no pudiendo
el Gobierno Imperial consentir que el buque se conservase
en el puerto en condiciones que no le competian, determi
naba el desembarque é internacion de la tripulacion y re
cien entonces entraba á la cuestion de propiedad á la cual
— 313 –

antes era ageno. No calificó de criminalel acto del Coman


dante desde que con justa razon le atribuia carácter polí
tico. No existe por lo tanto la contradiccion que W. E. vió.
La observacion que hice relativamente á las palabras pro
feridas por el Sr. Presidente de la República en su mensaje
al Congreso Nacional, fué provocada por el hecho de haber
V. E. estrañado que la poblacion de la Provincia de Rio
Grande del Sud, tratara como héroe y valíente al hombre que
S. E. habia lanzado á la execracion de las personas honra
das.
Debo insistir en mi observacion, porque la de V. E. tiende
á establecer una doctrina enteramente nueva é inadmisible
entre pueblos independientes y porque, como ya dije en otra
parte de esta nota, tratamos de salvar principios. Las reglas
de moral son las mismas en todos los paises civilizados, pero
en su aplicacion puede haber diverjencia. El Gobierno Ar
gentino entendió que los sucesos de Setiembre constituian
un motin militar; estaba en su derecho. Partiendo de ahí
calificó el Sr. Presidente de la República á los autores de
ese motin, ó á uno de ellos, como en su conciencia entendia
que era justo. A pesar de ello, su palabra autorizada no
era autoridad para los estraños, y estos tenia la facultad de
juzgar diferentemente. Así se hizo en el Brasil y no era es
traño que se hiciese. Limítome á estas pocas consideracio
nes por que en este momento solo trato de una cuestion abs
tracta de principios.
Pasando á considerar el procedimiento del Presidente de
la Provincia, dice W. E. que él no mandó verificar si eran
reales las averias alegadas por el Comandante de la cañonera,
ni tampoco impidió que esta aumentase su tripulacion.
No sé si se hizo alguna investigacion. Exijiendo la urgencia
del caso que la correspondencia entre la presidencia y este
ministerio fuese telegráfica, las comunicaciones fueron nece
sariamente muy lacónicas. Debo creerentre tanto que alguna
cosa se hizo para verificar el hecho. Ya he pedido informes.
– 314 –

En cuanto al aumento de la tripulacion W. E. me permi


tirá observar que la incertidumbre del número en fuéaumen
tada, V. E. dice—diez ó doce hombres—autoriza á dudar de la
exactitudde las informaciones dadas al Gobierno Argentino.
La cañonera regresó á esa y W. E. observa que el regreso de
ella le habilitó para probar susimputaciones de un modo con
cluyente. Quien declaró, si podia hacerlo, debia ser positivo,
por que el hecho lo permitia. En todo caso no era difícil que
apesar de la vigilancia de las autoridades, consiguiese el Co
mandante Obligado, recibir un pequeño número de hombres
á bordo.
No puedo concordar con V.E. en la paridad que encuen
tra, entre el caso de la cañonera «Paraná» y el de ún cuerpo
de tropa que entrase en el territorio del Imperio por su fron
tera terrestre, Los dos casos son diversos. En el segun
do laobligacion de desarmar, devolver las armas é internar
naceria del derecho de asilo, que no se deja de ejercer en ca
sos semejantes sin faltar á todas las consideraciones de hu
manidad. En el primero no habia aquella obligacion porque
el buque, al contrario de la fuerza de tierra, no se hallaba
ceñido al territorio propio y al ajeno, tenia el recurso del
Oceano que erasuelemento y que es comun á todas las na
ciones. Los principios internacionales que reglan los inci
dentes de la guerra marítima son bien claros en esta parte y
mo imponen á los Gobiernos neutrales la obligacion que V.E.
supone; déjamles la facultad de proceder como procedió el
Gobierno Imperial.
El Sr. Pádua Fleury á quien pedí esplicaciones sobre lo
que él dijo en la conferencia á que V. E. aludió, no confir
ma el sentido de la asercion de W. E. Dejo ...de insistir en
este punto por que no tiene una importancia real y sobre to
do por que envuelve aseveraciones de dos caballeros que pro
ceden de buena fé.
Concluyó V. E. su nota tratando de una observacion que
hice,á saber, de la posibilidad de ser modificado el procedi
– 315 –

miento del Gobierno Imperial por las circunstancias super


vinientes. Parece áW. E. que esa observacion era incom
prensible, inoportuna, suficiente para inquietar á su Gobier
no y contraria á los principios inmutables del derecho in
ternacional.
Yo dije: « Esta desigualdad de tratamiento podria aun
« ser modificada por las circunstancias supervinientes, se
gun las condiciones en que fueran hallándose las partes
contendientes, siempre de acuerdo con los principios del
derecho internacional, que W. E. mismo reconoce en su
nota. En el momento sin embargo de que se trata no
existia la igualdad de que se queja el Gobierno Argentino.»
Hice esta observacion, como se vé de las últimas palabras,
despues de demostrar que la cañonera no habia sido tratada
en pié de igualdad con el Gobierno Argentino, para hacer mas
notoria la desigualdad que habia existido. Hé ahí la oportuni
dad. En cuanto á lo demas mi respuesta es facilísima. Lo
que yo dije no era sino el corolario de una proposicion de
W. E. que transcribo:
« Podria W. E. invocar la neutralidad para rehusar como
« de hecho lo rehusó, la detencion de la «Paraná» si este bu
« que se hubiera presentado en aguas del Imperio con bande
« ray patente de un Gobierno establecido á lo menos por el
« hecho de la rebelion, ó si la guerra civil á que esta diera
« orijen se prolongase de modo que W. E. pudiera suponer
« la existencia de dos poderes en la República ».
En la vista de los recursos de que disponia el Gobierno Ar
gentino se habria podido negar la probabilidad de realizarse
aquella hipótesis, pero la posibilidad estába en la naturaleza
de las cosas. Si la hipótesis se realizase, quedarian esencial
mente modificadaslas condiciones de las partes contendientes,
y las relaciones de cualquiera de ellas con los gobiernos neu
trales; y modificadas de conformidad con los principios de De
recho Internacional, que salvé en el párrafo inpugnado. Ha
bria entónces no solo la facultad de negar la detencion del
— 316 –

buque, ya existente en concepto del Gobierno Imperial, siuo


tambien la de practicar otros actos. Esto es consecuencia lóji
ca de lo que dijo V. E., y no puede dejar de ser, á menos
que se admita como regla el absurdo de la inmutabilidad
para los neutrales, aun en presenciade una alteracion radical
en las relaciones de los belijerantes entre si.
Concluiré por mi parte con una observacion indispensable,
aun cuando envuelve una idea espresada ya reiteradamente
en esta nota y en la anterior. Las prescripciones de la Cons
titucion Argentina son obligatorias para los ciudadanos de
la República y no para los estraños y no pueden tener la vir
tud de alterar las reglas del Derecho Internacional. Digo que
esta observacion es indispensable, porque W. E. colocándose
en el punto de vista de los intereses de su pais tiende en sus
dos notas á sobreponer ésos entereses á los derechos ajenos.
Tengo el honor de reiterará V. E. las protestas de mi alta
consideracion.
VIzCONDE DE CARABELLAs.
A. S. E. el Señor Dr. D. Pedro A. Pardo, Ministro de
Relaciones Exteriores de la República Argentina.

MIinisterio de Relaciones Exteriores.


Buenos Aires, Mayo 6 de 1875,
Señor Ministro:
He recibido la nota fecha 6 de Abril con que W. E. se ha
servido con estar la mia de 21 de Febrero, relativa á la cues
tion de la estadia de la cañonera «Paraná» en un puerto del
Imperio.
Con razon W. E. no juzgó modificada la declaracion que en
mianterior le hice, respecto de la lealtad y buenas intencio
nes que reconoció mi Gobierno en el de V. E. por cuanto las
observaciones espuestas en seguida no escluian lo primero,
ni tendian tampoco á retrotraer la cuestion á su orijen—Mi
ánimo fué, como lo dije, salvar ciertos principios que en
opinion de mi Gobierno no fueron justamente aplicados en el
caso de que se trata.
— 317 —

Si tal es la creencia del Gobierno Argentino, V. E. no po


drá menos que convenir entónces en que habia peligro de
que se perturbara la cordialidad de nuestras relaciones con
graves perjuicios de los recíprocos intereses, por mas que
esto fuera sensible para la República, que estima en mucho
la amistad del Gobierno y pueblo brasilero, no solo-por los
vínculos que los ligaron en los campos de batalla y los co
munes sacrificios, sino tambien, porque en ellavé la garan
tia mas segura del progreso en esta region de la América.
W. E. no creyó terminado el asunto con aquella declara
cion;porque aun cuando reputa la discusion sin provecho,
la continua no obstante, con un propósito que aplaudo, cali
ficando deinexactas las doctrinas y apreciaciones por mí es
puestas y como insostenibles las exigencias derivadas de ellas.
V. E. me permitirá mantenerlas sin embargo, por que
apesar de sus aserciones y de la confianza que abriga de ha
ber demostrado mi error, no se ha producido ese convenci
miento en mi espíritu.
Me permitirá así mismo que conviniendo con V. E. en que
esta discusion es ya inconducente no lo siga en ella; tanto
mas cuanto que de perfecta conformidad con los principios
recordados por V. E. respecto de las obligaciones y dere
chos de los neutrales para con los beligerantes, mi desacuer
do, solo se refiere á su aplicación respecto de los ejércitos
por el Gobierno Imperial en el caso que ha motivado este
debate.
Asi pues no estrañará V. E, que reiterando mi declara
cion de mantener las doctrinas y apreciaciones consignadas
en mis anteriores notas sobre esta cuestion, la dé por termi
nada luego de hacer á V. E, tan brevemente como posible
sea, algunas rectificaciones importantes que la coloquen en
su genuino aspecto, pues me parece que W. E. se apartó del
punto capital.
Cuando se tuvo conocimiento de que apesar del telégrama
de ni antecesor, la cañonera «Paraná» habia permanecido
– 318 –

muchos dias en el Puerto de Rio Grande, pedí al Sr. Encar


gado de Negocios del Brasil esplicacion del hecho para lo cual
me autorizaba el telégrama de W. E. del 15 de Octubre.—El
Sr. Padua Fleury en nota verbal del 25 del mismo la dió ase
gurando que su Gobierno habia ordenado se observase ex
tricta neutralidad, conforme á circulares que citó vijentes
en el Imperio.—Habiéndole observado, en una conferencia,
que las disposiciones mismas de esas circulares inaplicables
en mi concepto al caso, no fueron tampoco cumplidas, con
testóme en términos que no satisfacian y que ya referí á V.
E. debiendo con este motivo, decir á W. E. que recientemen
te, el mismo Sr. Encargado de Negocios ha ratificado á mi
demanda haberme dicho en la conferencia aludida que no
comprendia la razon de la estadia por tanto tiempo de la
«Paraná».
Es entónces que creé deber dirijirme á V. E. pidiéndole
esplicaciones sobre el hecho, resultando de los informes que
tenia y de los dados por el Sr. Padua de Fleury á saber, que
se habia ordenado aplicar en principio á la cañonera «Para
ná» las reglas de neutralidad que el mismo Brasil se trazó
para tratará los buques de guerra de un beligerante, y en el
hecho un tratamiento mas comedido, puesto que contra la
letra de la circular dirigida á los Presidentes de las Provin
cias en Agosto de 1861, y de los comentarios que á su res
pecto hizo el Gobierno Imperial en su nota de Díciembre de
1861 al representante de los Estados Unidos se le dejó per
manecer en ese puerto nueve dias, en vez de 24 horas, sin
motivo que justificara tan prolongada estadia, por que la
«Paraná» no llegó averiada, y en 24 horas habia tiempo de
masiado para que se proveyese de carbon y víveres indispen
sables á la continuacion de su viage.
Esto es, señor Ministro, lo que estraño, y de lo que se
quejó el Gobierno Argentino: que cl de W. E. que no reco
moció, como beligerante aquel buque, le hubiese aplicado
con largueza los principios que el Derecho de Gentes solo á
aquellos acuerda.
— 319 –

Para robustecer la justicia de este reclamo, agregué en el


contesto de mi no’a, lo que es evidente segun todas las reglas
de criterio ante la legislacion universal, y ante la conciencia
humana, que ese buque no solo se habia presentado en las
aguas del Imperio, con todos los atributos de un pirata, tan
to por el delito cometido, como por carecer de patente que
acreditara su comision de un gobierno establecido; sino que
tambien habiendo desertado su Comandante, alzándose con .
la cañonera, el caso estaba regido por el tratado de 1856: y
finalmente que constando al Gobierno imperial que el buque
era propiedad de la República Argentina detentada ilegítima
mente por el oficial que lo mandaba, cumplia al aliado y
amigo haberlo detenido para entregarlo á su dueño.
No he abandonado, pues, ni el punto capital de la recla
macion, ni los que llamaré concurrentes á ella, pues que
debo recordar que bajo esos diversos aspectos, traté la cues
tion sin circunscribirme á uno determinado de los últimos,
como parece entenderlo V. E. Mientras mas alencion consa
gro á este asunto, mi conviccion acrece para mantenerlos,
pensando siempre que si el Gobierno de W. E., cuando el
hecho ocurrió, hubiera estado bien informado habria satis
fecho la justa demanda de mi antecesor, reeniendo el buque
para devolvérnoslo, sin faltar á los deberes de humanidad,
prestando asilo á la tripulacion—No de otra manera proce
dió el Gobierno francés en el caso de la “Numancia“ que si
no idéntico, tiene grande analogia con el de que tratamos. Si
al menos en Rio Grande se hubiesen cumplido las disposicio
mes del Gobierno de V. E., por inaplicables que me parezcan
tratándose de una embarcacion que no tenia rol determindo
ante el Derecho de Gentes, la estrañeza de mi Gobierno no
habria sido tanta; pero el Delegado del Gobierdo imperial, de
bo repetirlo, ninguna investigacion hizo para cerciorarse de
la justicia con que se pedia la prolongacion de la estadía, ni
fué tampoco vigilante para evitar que el buque reforzára su
tripulacion. Despues he sabido que varias veces se le intimó la
– 320 —

salida, pero siempre fué complaciente la autoridad de Rio


Grande ante los pretestos dilatorios del comandante Obligado
y, aprovecharé esta referencia para contestar que la incerti
dumbre del número, cuando denuncié el hecho de haber sido
reforzada la «Paraná» con gente, así como la frase que ahora
empleo no destruye la verdad de la afirmacion por que quie
nes la hacen no estaban ni en posicion ni tenian interés di
recto de conocer el hecho circunstanciadamente.—Entretanto
si puede asegurarse que uno ó dos hombres pasaran desaper
cibidos no así de diez ó doce sin que sea indispensable la
certeza sobre uno ú otro número.
Tal como lo he espuesto y no otro fué, síW. E. se digna
releer mi primera comunicacion, el alcance de mi reclamo,
sobre el que W. E. se sirvió dar esplicaciones que mi Gobier
no aceptó por que si bien los hechos no concordaban con los
principios del derecho de gentes, la lealtad y buenas inten
ciones que los precedieron y acompañaron segun las decla
raciones de W. E. le bastaron para no insistir, salvando em
pero, con las observaciones que tuve la honra de presentar á
su consideracion los derechos de mi Gobierno y los princi
pios cuya aplicacion no conceptúo oportuna. Y es por eso
tambien, que, hallándose la «Paramá» en las aguas del Im
perio, fuera del derecho de gentes, en su calidad de buque
armado en guerra, por cuenta de quien no tenia personalidad
para hacerlo, busqué analogía con un cuerpo de fuerzas que
llegase armado á fronteras estrañas, pues encontrarlas en
los hechos marítimos y bajo el punto de vista de V E., no
era posible. Un argumento deducido de analogías, no se
puede por otra parte, sin injusticia, atribuir la pretension de
erijirse en principio.
Nuestra demanda no podia alcanzar un resultado práctico,
despues que W. E. no la atendió en oportunidad, á no ser la
desautorizacion del procedimiento del Presidente de Rio
Grande, que cuando menos se hizo responsable de lenidad é
indiferencia en cumplir los propios mandatos del Gobierno
– 321 –

imperial V. E. en sus dos respuestas apartándose del punto


capital que constituia mi reclamacion, creyó mas oportuno
discutir los concurrentes que en su apoyo aduje; y, olvidán
dose de que no se trata de un beligerante en el caso de la
«Paraná», invoca en sus réplicas los principios del derecho
internacional sobre deberes y obligaciones recíprocas entre
neutrales y beligerantes, inculpándome de haberlos descono
cido ó pretendido sobreponerles los de la Constitucion de mi
país ó sus intereses esclusivos. Pido permiso á W. E. para
rechazar el cargo—porque ni desconocí aquellos principios,
ni me animó esa pretension, que por otra parte no habria si
do tan estraña si se tiene en cuenta que ninguna nacion ha
incorporado á su constitucion política con mayor liberalidad
que la nuestra aquellosprincipíos. Lo que en aquella ocasion
dije, no tenia otro alcance que rectificar una opinion que V.
E. me habia atribuido y que yo no podia tener por ser contra
ría á la ley de mi pais, sin pretender por ello que esta tenga
la virtud de salvar nuestras fronteras y obligar á los estraños.
Aun me restan otras rectificaciones que hacer con la mis
ma amigable franqueza empleada porW. E. La inexactitud
con que creo que llegaron al conocimiento de W. E. ciertos
hechos, paréceme seruno de los puntos de partida de nues
tra divergencia. Por ello no vióV. E. en el hecho del Coman
dante de la Paraná sinó un acto meramente político y esto
fué la causa determinante de los procedimientos empleados.
W. E. les asignó un carácter político en vísta de los actos del
propio Gobierno Argentino, de los practicados por los revolu
cionarios y por los informes de sus agentes. Obligado se pre
sentóen Rio Grande el 9 de Octubre con bandera argentina y
recien el dia siguiente,segunlo dice W. E. en su nota de 31 de
Diciembre y por declaracion del mismo Obligado, se conoció
la causa de su arribada á Rio grande. Entonces, pues, hasta
ese momento y mientras se producian los hechos que dieron
lugará ese reclamo, no habia sinó la afirmacion de un lado
del oficial del buque y del otro la del Gobierno Argentino, que
R. E. 21
– 322 –

vuelvo á decirlo, cualesquiera que fueran la importancia y


magnitud de sus medidas, no clasificó los hechos determinan
tes sino como actos de insubordinacion militar, de acuerdo
con lo establecido en las leyes de todos los pueblos. El Go
bierno Imperial entretanto, atendió menos la palabra del
Gobierno Argentimo que la de aquel, pues que le bastó su
propia declaracion para respetar su conciencia política. Esto,
Señor Ministro, y la insistencia empleada, tratando de demos
trar que la palabra del Jefe de un Estado, por solemne que
sean las circunstancias en quela pronuncia, no tiene autoridad
para los estraños, tiende á establecer en las relaciones inter
nacionales una doctrina inadmisible, cuyas consecuencias se
rian la abolicion de la fé que se deben los Gobiernos, pues
siempre y en todas partes fué admitido ante el derecho inter
nacional, que lapalabra de los que invisten la soberania de
los pueblos, como que entraña sérias responsabilidades, es
superior á toda otra.
En cuanto á los actos de los rebeldes, solo haré á W. E.
la siguiente observacion. W. E. dijo en su nota de 31 de Di
ciembre, que por fin el manifiesto del General Mitre vino á
calificar el movimiento de Setiembre. Por espectable que una
persona sea, en una República, su nombre, si no vá consa
grado por el voto popular y por la ley, nada califica. La es
presion de W. E. solo tendria aplicacion tratándose de una
monarquia donde un nombre dinástico representa un prin
cipio ó un derecho.
Aquí termino, Señor Ministro, prescindiendo de otras ob
servaciones de W. E. por estimarlas de menor importancia;
y porque del conjunto de las dos notas de W. E. me parece
que puede deducirse, que, en el caso de haberle reclamado la
detencion y entrega del buque salvando su tripulacion, el
Gobierno Imperial lo habria hecho así, lo cual me tranquili
za, porque como lo dije antes, asipueden conciliarse los sen
timientos humanitarios con los deberes de las naciones amigas
apartándose de prestar al primer revoltoso que invoque su
– 323 –

conciencia política para levantarse contra el órden y la ley, el


apoyo moral que los Gobiernos constituidos están inhibidos
de darles bajo pena de herirse á si mismos.
Me resta espresar á W. E. cuanta es mi esperanza de que
la disidencia sobre la aplicacion á un hecho dado, de prin
cipios en que estamos de perfecto acuerdo, no debilitará de
modo alguno la armonia entre dos pueblos aliados y vecinos
que deben siempre conservar una leal y franca amistad.
Reitero á W. E. con este motivo las seguridades de mi dis
-

tinguida consideracion.
PEDRO ANTONIO PARDo.
A S.E. el Sr. Ministro de Negocios Estrangeros del
Imperio del Brasil.

Capitania Central de
Puertos.

Buenos Aires, Abril 24 de 1875.

Al Sr. Ministro de Guerra y Marina.


Devuelvo á ese Ministerio la nota que el Sr. Ministro de
Relaciones Esteriores dirijió áW. E. para que se sirviera dis
poner que el Capitan de Marina D. José G. Maymo, diera una
declaracion la cual acompaño tambien, relativa á sucesos de
la cañonera «Paramá», la cual fué pasada á esta Capitania
Central en fecha 22 de Febrero ppdo., enviándola esta al Co
mandante militar de la Isla de Martin Garcia para que tomase
las declaraciones que se pedian al dicho Capitan D. José G
Maymo que se se encontraba alliprestando sus servicios.
Saludo á V.E. con toda consideracion.
D. G. de la Fuente.
Abril 25 de 1875.
Vuelva al Ministerio de Relaciones Esteriores.
AISINA. 3",
– 324 –

Ministerio de Relaciones
Esteriores.
Buenos Aires, Febrero 18 de 1875.

Señor Ministro:
El oficial tomado por Obligado á bordo delPonton, fué in
terrogado por mi acerca de la arribada de la «Paraná» á Rio
Grande, y declaró: que el gefe sublevado le ordenó hacer un
diario falso para acreditar la arribada por averias sufridas en
el viage desde el cabo de Hornos,—cuyo diario conserva aun;
—que en Rio Grande se engancharon 10 ó 12 marineros in
gleses; que dos ó tres veces fué Obligado visitado por oficiales
brasileros á bordo de la «Paraná»; que la nave no habia su
frido averia alguna, ni tenia por lo tanto reparaciones que
hacer, y que la demoratenía por objeto pedir, como lo hizo por
telégrafo, recursos de Montevideo; terminando por decir que
no sabia mas en razon de la reserva observada por Obligado.
Pongo en conocimiento de V. E. estos datos, pidiéndole al
mismo tiempo tenga á bien ordenar se tome una declaracion
en forma, que pido me la remita para agregarla á los antece
dentes relativos al reclamo iniciado ante el Gobierno del
Brasil sobre el buque en cuestion.
Dios guarde á W. E. muchos años.
PEDRO A. PARDO.

A S. E. el Sr. Ministro de Guerra y Marina, Dr. D.


Adolfo Alsina
Febrero 22 de 1875.
Pase al Capitan del Puerto á sus efectos.
ALSINA.

Buenos Aires, Marzo 31 de 1875.

Siendo el Capitan D. José G. Maymo el oficial que debe dar


las declaraciones que se solicitan en la precedente nota, y
hallándose actualmente prestando sus servicios en la Isla de

----- - ---
– 325 —

Martin Garcia, pásese este espediente librándose oficio al Sr.


Comandante Militar de dicha isla, para que se sirva tomar
las declaraciones que se pidem por el Sr. Ministro de Relacio
mes Esteriores.
D. G. DE LA FUENTE.

En vista de la resolucion que antecede, nómbrase al capi


tan de esta Plana Mayor D. Daniel Segovia para que tome la
declaracion con arreglo"á ordenanza, al capitan D. José G.
Maymó.
Martin Garcia, Abril 2 de 1875.
E. MALDONES.

En Martin Garcia á 15 de Abril de mil ochocientos setenta


y cinco, y en virtud del anterior decreto prévia la corres
pondiente citacion, compareció ante mí el capitan de la Ar
mada Argentina D. José G. Maymó, á quien enteré iba á
prestar declaracion respecto á la arribada de la cañonera ar
gentina «Paraná» á Rio Grande, y enterado del objeto de su
declaracion y-Preguntado, si bajo su palabra de honor
promete decir verdad en cuanto fuere preguntado: dijo: si
prometo y responde:
Preguntado:—Su nombre y empleo: dijo que se llama Jo
sé G. Maymó y que es Capitan de la Armada Argentina.
Preguntado:—Si se halló á bordo de la cañonera «Paraná»
cuando estaba en poder del Geferebelde D. Erasmo Obligado:
dijo—que si se halló por que dicho Obligado lo tomó del
ponton «Vanguardía» donde se hallaba.
Preguntado:—Si la «Paraná» tuvo algunas averias en el
viage, hasta llegará Rio Grande, que diga con claridad cuan
to sepa que haya ocurrido á bordo de ella en dicho viage, dijo:
Que lo que ocurrió en el viage fué: que 0bligado le órdenó
hacer un diario falso cuando recalaban al Brasil, fingiendo
un viage á la costa sud de Patagones y arribadas á Rio Gran
– 326 –

de para reparar averias sufridas en la máquina y casco del


buque, por fuerza mayor, en el supuesto viage, con intencio
nes de presentarlo á las autoridades brasileras para que les
permitiesen permanecer en el puerto; que conservó dicho
diario en su poder, hasta que desembarcó de la «Paraná» en
Buenos Aires, en cuyo buque cree se hallará hasta la fecha;
que tambien essabedor porque se lo dijo Obligado, que el
objeto de permanecer en Rio Grande, era esperar recursos
que pedia á Montevideo, los que recibió, y con ellos se com
pró carbon y provisiones y se pagó un mes completo á los
maquinistas y marineros; que en Rio Grande se embarcaron
diez ó doce marineros ingleses y norte-americanos,que Obli
gado fué visitado por oficiales de marina brasileros; que ig
nora lo que motivaba aquellas visitas; pero que supone fue
sen con observaciones hechas por el Gefe de Escuadra, viniendo
el oficial con alguna órden en clase de ayudante, pues algunas
veces lo seguia Obligado al buque que ocupaba el Gefe de la
Escuadra; que el buque no tuvo avería de ninguna clase en
el fingido viaje; que tan solo se reparó una pieza de un cañon;
que no sabe mas por la reserva observada por Obligado, que
lo dicho es verdad á cargo de la palabra de honor que tiene
empeñada; en que se afirmó y ratificó leida que le fué esta
su declaracion: y dijo ser de edad de treinta y cuatro años y
lo firmó conmígo.
DANIEL SEGovIA.
Jose G. MAvMó.
– 327 –

TRIPLE ALIANZA

Nombramiento del Dr, D.Cárlos Tejedor de Enviado Extraordinario


y Ministro Plenipotenciario de la República Argentina, cerca del
Gobierno del Brasil.

Departamento de Relaciones Esteriores.

Buenos Aires, Febrero 15 de 1875.


El Presidente de la República, usando de la facultad que le
confiere el art. 86, incisos 10 y 22 de la Constitucion:
DECRETA :
Art. 1° Nómbrase al Dr. D. Cárlos Tejedor Enviado Ex
traordinario y Ministro Plenipotenciario cerca del Gobierno
de S. M. el Emperador del Brasil.
Art. 2° Estiéndanse las credenciales correspondientes,
comuníquese á quienes corresponda, publíquese y dése al
R. N.
N. AVELLANEDA.
PEDRO ANToNIO PARDo.

IIinisterio de Relaciones Esteriores.

Buenos Aires, Febrero 15 de 1875.

Me es agradable comunicar al señor Dr. Tejedor que el


Exmo. señor Presidente, por decreto de esta fecha, que tengo
la honra de adjuntar en cópia, lo ha nombrado Enviado Ex
traordinario y Ministro Plenipotenciario de la República cer
ca del Gobierno de S. M. el Emperador del Brasil.
– 328 –

El Gobierno cuenta con su patriotismo para la aceptacion


de tan delicado cargo y con sus talentos y reconocida ilustra
cion para el desempeño de una mision que debe contribuir
en mucho á robustecer los vínculos que nos unen al aliado
de la República.
Aprovecho esta ocasion para ofrecer al Dr. Tejedor mi
mas alta consideracion y aprecio.
PEDRo ANToNIo PARDo.

Al señor Dr. D. Cárlos Tejedor, nombrado Ministro Ple


nipotenciario cerca del Gobierno del Brasil.

Buenos Aires, Febrero 20 de 1875.

Señor Ministro;
He tenido el honor de recibir la nota de 15 del corriente y
decreto adjunto.
Convenidos con el señor Presidente los objetos de la mi
sion,y prometida por mi parte la aceptacion, solo me resta
agradecer los términos en que W. E. se ha servido comuni
carme el nombramiento. -

Juzgando conveniente tambien organizar desde luego la


Legacion apesar de que mi partida no está fijada aun, ni es-
tendidas las instrucciones, propongo de Secretario al Dr. D.
Emilio Lamarca y de oficialá D. Luis Fuentes.
Soy de W. E. con mimas alta consideracion y respeto.
C. TEJEDOR.

As. E. el señor Ministro de Relaciones Exteriores de


la República Argentina, Dr. D. Pedro A. Pardo.
– 329 —

Ministerio de Relaciones
Exteriores.

Buenos Aires, Marzo 30 de 1875.


Señor Ministro:
Tengo el honor de poner en conocimiento de W. E. que el
Enviado Argentino Dr. D. Cárlos Tejedor, partirá dentro de
pocos dias para Rio Janeiro, habiéndosele confiado la mision
de arreglar en aquella capital con el Plenipotenciario del Pa
raguay, los acuerdos pendientes sobre la cuestion de límites.
Aprovecho la ocasion para ofrecer áW. E. las seguridades
de mi distinguida consideracion.
PEDRO A. PARDo.

A S. E. el señor Ministro de Relaciones Exteriores de la


República del Paraguay.

Ministerio de Relaciones Exteriores.

Asuncion, Abril 12 de 1875.


Señor Ministro :

Tengo la satisfaccion de participar á W. E. que se ha re


cibido en este Ministerio de Relaciones Exteriores la atenta
nota deW. E. fechada en BuenosAires el 30 de Marzo último,
por la que se sirve comunicarme que el Enviado Argentino
Dr. D. Cárlos Tejedor, partirá dentro de pocos dias para
Rio Janeiro, habiéndosele confiado la mision de arreglar en
esa Córte con el Plenipotenciario del Paraguay los acuerdos
pendientes sobre la cuestion de límites.
Contal motivo me es grato retribuirá W. E. las segurida
des de mi distinguida consideracion y alto aprecio.
FACUNDO MACHAIN
A S. E. el señor Ministro de Relaciones Exteriores de
la República Argentina.
PERU5

Notas del Ministro Argentino Señor Dominguez

Legacion Argentina en el Perú.

Lima, Noviembre 9 de 1874.

Señor Ministro:
El vapor Liguria salido de Montevideo para el Pacífico el
8 del pasado no me ha traido correspondencia oficial; solo
el Sr. Cónsul Argentino en Montevideo me confirma con
fecha 6 la deplorable noticia que habia yá trasmitido el telé
grafo trasandino de haber estallado un movimiento revolu
cionario en Buenos Aires, y al mismotiempo en San Luis,
con el objeto de desconocer la legalidad del poder confiado
por el voto nacional al Dr. Avellaneda.—Por via de Chile,
tengo noticias de Buenos Aires hasta el 20 de Octubre, limi
tadas á anunciar que el Sr. Presidente se recibió del mando
el dia 12, y que nombró sus Ministros con escepcion del de
Relaciones Esteriores.—Contristado por un acontecimiento
que viene á poner en peligro las instituciones conquistadas
á tanta costa, y que parecian arraigadas despues de dos pe
riodos en que el órden constitucional se habia mantenido, me
– 332 –

anima la esperanza de que tambien esta vez el principio de


autoridad será salvado conservando á nuestra patria el pues
to respetable que habia adquirido ante las demás repúblicas
de Sud América, y del cual esta revolucion amenaza derri
barla..... ......
El Perú que iba marchando con gran dificultad en las vias
del órden, curándose de antiguos males, bajo el Gobierno
inteligente y honrado de Don Manuel Pardo, está en estos
momentos amenazado de una perturbacion seria cuyo al
cance no es posíble en estos momentos apreciar. Una espe
dicion preparada desde Inglaterra, bajo la direccion de Don
Nicolás Pierola, ex-Ministro del Presídente Balta, hombre ca
paz y enérgico, llegó en un vapor con bandera británica al
puerto de Ilo, provincia de Moquehua, distante ciento cin
cuenta leguas geográficas al sud de Lima. Allí desembarcó
el dia 2 del corriente con los gefes y oficiales que le acom
pañan, y con el armamento, pertrechos y dinero que trae
desde el esterior. El vapor llamado Talisman con parte
del armamento abordo, fué apresado el mismo dia por un
encorazado de esta escuadra, pero los espedicionarios se
internaron al dia siguiente por el ferro-carril hasta la inme
diata ciudad de Moquehua, reunieron 400 hombres y pare
cia que inmediatamente se diríjian á Arequipa, donde está
el foco de la oposicion militante contra el Gobierno.
Entre ambos puntos hay una distancia de 60 leguas por
arenales desiertos, que podrán salvar en seis dias de mar
chas penosas. Pero para entónces es posible que hayan lle
gado á Arequipa los considerables refuerzos que de aquí
despachó el Gobierno por mar; en cuyo caso, la derrota de
los revolucionarios se creé segura.—Pero si estos hubiesen
tomado á Arequipa antes, la revolucion tomaria grandes pro
porciones: movimientos análogos estallarian en el norte y
aun en esta, Capital y no es posible calcular las consecuen
cias. ....······················· • • •

Las primeras noticias que nos lleguen del Sud, nos habi
– 333 –

litarán para formar juicio de los sucesos que se desarrollan


allí; el Gobierno desplega entre tanto grande actividad para
vencer la rebelion.
Aprovecho esta oportunidad para ofrecerá V. E. las es
presiones de mi respetuosa consideracion.
LUIs L. DoINGUEZ.

A S. E. el señor Ministro de Relaciones Esteriores de


la República Argentina.

Ministerio de Relaciones Esteriores

Buenos Aires, Diciembre 20 de 1874.

Señor Ministro:

Recibi la interesante comunicacion fecha 9 de Noviembre


último en cuya primera parte se contrae V. E. á lamentar la
confirmacion que recibiera, por comunicaciones de nuestro
Cónsul General en Montevideo, de la noticia de haber estalla
do en esta un movimiento revolucionario, deplorando así
mismo la carencia de datos acerca de la situacion anormal
en que aquel suceso colocara á la República; dedicando
la segunda á informarme sobre el estado del Perú, víctima
en esos momentos, como la República Argentina, de la
ambicion de algunos.
El Gefe de la actual administracion se recibíó del mando
supremo el dia fijado por la ley, y en momentos en que la
rebelion se hallaba en la plenitud de su desarrollo. El infras
crito retardó esponer áV. E. sus vistas acerca de la impor
tancia de ella y de su probable desenlace, en la espectativa de
los sucesos, hasta el 26 de Octubre en que, con pleno conoci
miento, dirigió la circular de esa fecha, que espero tranqui
lizaria la justa alarma de W. E., disponiendo al propio tiempo
– 334 —

que por secretaria se le remitiesen regularmente los boletines


oficiales que instruian sobre la marcha de los sucesos.
Por ellos y por la via de Chile, con quien está ya restableci
do el telégrafo desde el 10 del presente, habrá podido V. E.
estar al corriente de los acontencimientos y recibir con opor
tunidad la nueva feliz de la pacificacion completa del país á
consecuencia de las victorias de la Verde y de Santa Rosa.
En esta fecha dirijo áV. E. otra comunicacion con relacion
á esto mismo y por lo tanto me refiero á ella.
Al pueblo y al Gobie.no de nuestra patria, á pesar de la
preocupacion que sus propios negocios le inspiraban,
causó dolorosa impresion la noticia que W. E. me trasmite de
haberse producido allí tambien un movimiento subversivo del
órden y de la legalidad. Mas ella ha durado poco, por que el
19 del corriente se supo en esta por un telégrama de nuestro
Ministro en Chile que la rebelion del Perú habia sido venci
da. Tan fausta noticia nos llegaba precisamente en circuns
tancias en que nosotros festejábamos idéntico resultado
obtenido contra la que el 24 de Sctiembre habia puesto á
prueba nuestras instituciones, por manera que nuestro re
gocijo tuvo esa causa ademas.
Sírvase W. E. felicitar en nombre del Gobierno y del pue
plo Argentino, al Sr. Presidente del Perú por aquel suceso,
que devuelve á esa República la paz y á su Gobierno la
tranquilidad necesaria para ejercer el poder en beneficio del
progreso.
Dios guarde á W. E.
PEDRO ANTº PARDO.

A S. E. el Sr. Ministro Plenipotenciario de la Repú


blica Argentina en el Perú. Don Luis L. Dominguez.
– 335 -

Legacion Argentina en
el Perú

Lima, Noviembre 23 de 1874.

Sr. Ministro:

No he tenido hasta ahora comunicacion ninguna del Mi


nisterio relativa á la revolucion que encabeza el General
Mitre. Las noticias de Buenos Aires por vía marítima solo
alcanzan al 21 de Octubre; por Chile, via de la Rioja, se me
trasmitióun telégrama del Sr. Ministro Iriondo del24 en que
avisaba que el Coronel Campos habia derrotado la vanguar
dia de Rivas. PorChile sé tambien que el General Mitre sa
lió de Montevideo el 17; y que Arredondo derrotó las
fuerzas de Mendoza el 29, habiendo nombrado Gobernador
de esa Provincia á un Sr. Marenco.
A la fecha en que escribo deben haber tenido lugar suce
sos de importancia, y quizá decisivos; y W. E., com
prenderá cual es mi ansiedad, y cuán necesario es que, si no
lo permiten las atenciones de W. E., un oficial de Secretaria
tenga órden de comunicar las noticias y documentos de
interés á los agentes diplomáticos, para que puedan satisfa
cer los deseos de sus compatriotas que se les acercan á saber
la verdad de lo que ocurre, y la del Gobierno ante quien es
tán acreditados. En el caso presente este deseo es tanto
mayor por la sorpresa que á todos causa saber que el Gene
ral Mitre es quien aparece al frente de la sedicion, sin que
nadie alcance la razon que lo ha movido á producir un tras
torno tan profundo y ruinoso para nuestro país.—Tambien
nos han llegado noticias telegráficas muy recientes trasmiti
das desde el Brasil á Lóndres y Estados-Unidos, favorables
todas ellas á la empresa del citado General.
La rebelion en el Sud del Perú, de que dí cuenta á W. E.
en mi oficio del 9, está todavia en pié. De aquí han marcha
do seis cuerpos del ejército, y otros tantos de Cuardias Na
– 336 –

cionales,y el dia 16 del mismo el Sr. Presidente Pardo se


dirijió al teatro de la rebelion, y debe estar ahora en Are
quípa. Una division suya ocupó á Moquehua y el gefe revo
lucionario se retiró hácia el interior, buscando tal vez la
frontera de Bolivia. El Gobierno cuenta con seguridad con
el triunfo, y creo que lo obtendrá pronto, sino sufren sus
fuerzas un contraste en los primeros encuentros con los re
beldes, por que en ese caso se teme que el desórden seria
segundado en otros puntos del pais.
Reitero á W. E. la espresion de mi consideracion distin
guida etc.
" LUIs L. DoMINGUEz.

A S. E. el señor Ministro de Relaciones Exteriores de


la República Argentina.

Ministerio de Relaciones
Esteriores.

Buenos Aires, Diciembre 26 de 1874.

Señor Ministro:
Con penosa sorpresa quedo enterado por su nota del 23
de Noviembre último, que hasta esa fecha no habia recibido
W. E. ninguna comunicacion de este Ministerio relativa á la
rebelion encabezada por el General Mitre; por que, si es
cierto que no han sido frecuentes mis comunicaciones des
pues de haber espuesto á W. E. en nota de 26 de Octubre, la
situacion de la República, tuve particular cuidado en orde
mar que por Secretaria le remitieran los boletines é impresos
que lo pusieran al corriente de la marcha de los sucesos. El
no haber recibido W. E. hasta la fecha de la nota que contes
to, ni aquella mia, ni impresos, no puedo atribuírlo sino á
descuido de la Administracion de Correos.
Este Ministerio tenia tanto mas interés en que los acon
– 337 —

tecimientos fueran conocidos por los representantes de la


República en el estrangero, cuanto que en Montevideo, cuar
tel general de la rebelion, se erigió como valioso elemento
suya, el sistema de la mas escandalosa mentira. La nota
de W. E. lo demuestra tambien, puesto que en ella se refiere á
las noticias telegráficas llegadas á Lima y trasmitidas desde
el Brasil á Lóndres y Estados-Unidos, todas favorables á la
empresa del Sr. Mitre.
Entre tanto, Sr. Ministro, ni un dia tuvo ella probabili
dad de éxito, ni alcanzó el mas pequeño triunfo, ni la adhe
sion de un solo pueblo. Desde Montevideo, sin embargo,
diariamente se esparcian las noticias mas avanzadas y des
favorables al Gobierno, tanto que aun despues de estar los
ex-generales Mitre y Arredondo prisioneros, se dirijian al
Brasil despachos telégraficos asegurando lo contrario, los que
trasmitidos á Europa, como aquellos de que W. E. me habla,
lo habrán puesto en mayor ansiedad. Espero que el Sr. Frias,
que por el telégrafo trasandino conoció la victoria del General
Roca sobre Arredondo el dia 9, trasmitiriaáV.E. esta noticia.
Bien que sin oportunidad ya, he creido deber dará V. E.
estas esplicaciones que satisfacen las justas observaciones
de sú nota.
Dios guarde áW. E.
PEDRo ANTº PARDo.

A S.E. el Sr. E. Estraordinario y Ministro Plenipo


tenciario de la República Argentina en el Perú,
D. Luis L. Dominguez.

Legacion Argentina
en el Perú.

Lima, Setiembre 28 de 1874.


· Señor Ministro:

El Gobierno del Perú sometió á la aprobacion del Congre


so el tratado de comercio y convenciones consular y postal,
R. E. 22
– 338 –

celebradas por V. E. con el Sr. Ministro Plenipotenciario


D. Manuel Irigoyen.
La última está despachada por la comision diplomática, y
parece que será inmediatamente aprobada. Estando en es
tudio de la misma Comision el tratado de comercio, llegó
en los diarios de Buenos Aires, un estracto de la discusion
que tuvo lugar en el Senado Argentino sobre el artículo 5º.
de la cual resultó la supresion de este artículo en esa Cáma
ra. Entónces, la comision ha considerado prudente suspender
la consideracion del tratado hasta saber si el Congreso
Argentino suprime ó no el artículo citado.
Por parte de este Gobierno, no habria dificultad en confor
marse con esta supresion. El Sr.Riva-Agüero me ha pro
puesto que firmemos un protocolo en el cual yo declare en
nombre del Gobierno Argentino que el artículo 5º. no forma
parte del Tratado, considerando que con esta declaracion ya
el Congreso del Perú puede darle su aprobacion. Yo le
observé que no tengo instrucciones relativas á los tratados,
ni conocimiento oficial del estado en que se encontraba la
discusion en nuestras Cámaras á la fecha de las últimas no
ticias recibidas de Buenos Aires.
Apesar de esto, si llega á mi noticia que el artículo quedó
definitivamente suprimido por ambas Cámaras, y aprobado
con esa modificacion, creo que no hay inconveniente en que
yo consigne el hecho en un protocolo, ya que esta declara
cion ha de allanar la dificultad que encuentra este Congreso
en aprobarlo por su parte, á lo que se agrega que solo le
quedan cuarenta dias de sesion, y que si en este período no
se sanciona el tratado, quedaria postergadopor dos años mas,
para ser considerado por otro Congreso y bajo un Gobierno
distinto del que lo inició.
, Tengo el honor de saludará V. E. con mi mas distinguida
consideracion.
LUIs L. DoMINGUEZ.
A S. E. el Doctor Don Cárlos Tejedor, Ministro de
Relaciones Esteriores de la República Argentina.
– 339 –

Megacion Argentina en el Perú.

Lima, Diciembre 23 de 1874.

Señor Ministro :
Comuniqué al Gobierno la ley que V, E. se sirvió remitir
me con su oficio fecha 30 de Octubre, aprobando el tratado
de amistad, comercio y navegacion con el Perú y el Señor
Ministro Riva-Agüero, me ha anunciado que muy pronto
será aprobado tambien por este Congreso.
El dia mismo en que escribia á W. E. mi último despacho,
7 de Diciembre, tenia lugar en Torata un combate entre el
ejército del Sr. Presidente Pardo y el de la rebelion encabezada
por Don Nicolás Piérola.—Los partes dieron por terminada
la cuestion y al Gobierno victorioso. — Este lo comunicó al
Congreso oficialmente, y se despacharon transportes para el
regreso de los batallones de Guardia Nacional de Líma que
marcharon al Sud.— Pero, parece que despues de aquel en
cuentro se han organizado partidas cerca de la frontera de
Bolivia y el Departamento Tarapacá, y la guerra del Sud
continua no habiendo regresado hasta hoy ni el Sr. Presiden
te ni las mencionadas fuerzas.
Reitero á W. E. la espresion de mi consideracion mas
-

distinguida.
LUIs L. DoMINGUEz.

A S. E. el Sr. Dr. D. Pedro Antonio Pardo, Ministro


de Relaciones Exteriores de la República Argentina.

Legacion Argentina
en el Perú
Lima, Febrero 3 de 1875.
Señor Ministro:
He tenido el honor de recibir la nota de V. E. fecha 20 de
Diciembre, en la que me encarga felicite al Gobierno del
— 340 —

Perú por el triunfo obtenido en Torata sobre los facciosos


que intentaron perturbar la paz pública.
Inmediatamente que llegó á mi poder, me dirijí al señor
Ministro de Relaciones Exteriores trasmitiéndole dicha nota,
y he recibido la contestacion que incluyo áW. E. en cópia.
Renuevo áV. E. las protestas de mi consideracion y
aprecio.
Luis L. DoMINGUEZ.
A S. E. el señor Dr. D. Pedro A. Pardo, Ministro de
Relaciones Exteríores de la República Argentina.

Lima, Enero 25 de 1875.

Exmo. Sr. D. Luis L. Dominguez, Enviado Estraor


dinario y Ministro Plenipotenciario de la Repúbli
ca Argentina.
Tengo el honor de acusar recibo á W. E. de su nota de
esta fecha, Nº 21, en la que se sirve trascribirme las dignas
frases con que el Gobierno Argentino felicita al mio y así
mismo á la Nacion Peruana, por el triunfo obtenido en To
rata sobre los facciosos, triunfo que seguido bien pronto de
otros mas decisivos, ha consolidado definitivamente la paz
pública en el Perú, en los mismos momentos en que la flo
reciente República por W. E. tan dignamente representada,
celebraba triunfos en igual manera trascendentales: los triun
fos de los principios legalmente constituidos sobre los sub
versivos y anárquicos.
S. E. el Presidente de la República, me encarga corres
ponder al Gobierno de Buenos Aires, por el digno órgano
de V. E., sus felicitaciones, añadiendo las suyas propias por
los últimos sucesos á que ya he tenido el honor de referirme,
y que establecen una verdadera fraternidad entre ambas Re
públicas.
– 341 -

Con tan satisfactorio motivo, me es honroso renovar á


W. E. la seguridad de mi distinguida consideracion y aprecio.
J. DE LA RIVA AGUERO.
Está conforme.

F. L. DOMINGUEZ.
Secretario de la Legacion.

Legacion Argentina en el Perú.

Lima, Enero 19 de 1875.


Señor Ministro:

Con el año que ha concluido ha cesado el motivo que obli


gó al Presidente de la República D. Manuel Pardo, á ponerse
al frente de las operaciones militares que se desorrollaron
durante tres meses, en el Departamento de Moquegua. El
gefe de la revolucion D. Nicolás Piérola se habia fortificado
en las formidables alturas de Torata, y el Presidente apro
vechando las lecciones de la guerra de la independencia, y el
conocimiento perfecto de las localidades, llevó el ataque con
fuerzas muy superiores, subiendo por el frente una division
desde Moquegua, y bajando por la espalda del enemigo otra
desde Puno. Piérola apenas tenia como 1100 hombres que
no podian llamarse soldados, puesto que acababan de ser re
gimentados. La division que subia desde Moquegua atacó las
posiciones el dia 5 de Diciembre en los altos de los Angeles
y el 6 cayó sobre las de retaguardia en Itabaya óValdivia, la
que bajaba de Puno.—En el ataque del primer dia fué nece
sario emplear piezas modernas de grueso calibre que se
llevaron de la escuadra. Desalojadas las dos divisiones de
Piérola, huyó este con los restos hácia el Departamento de
Tarapacá.
Favorecido por la asperéza de las montañas, contramar
chó hácia el
Norte, y burlando la vigilancia de varias colum
– 342 –

nas que lo rodearon en Puquina, marchó cubierto por una


espesa niebla sobre Arequipa, en cuyas goteras apareció en
la mañana del 30. Allí estaba el Presidente con dos batallo
mes de línea, y dos de guardia nacional. Piérola llevaba 300
hombres.—En un corto combate quedó deshecho, perdió su
mejor gefe militar y tuvo que huir á Bolivia. Entonces el
Presidente regresó á esta capital con los cuerpos que habian
defendido á Arequipa, dejando todavia en el Sud los otros
tres batallones de línea que completan esta arma en el ejér -

cito del Perú.


Para nosotros y para los que conjusta razon admiran los
hechos militares de nuestra guerra gloriosa de la indepen
dencia, tiene grande interés el ataque de Torata; por que él
esplica la causa del desastre que el ejército unido sufrió allí
mismo en 1823,y salva el honor militar de los generales ar
gentinos y chilenos que lo mandaban, calumniados hasta
ahora por los que juzgan los hechos pasados sin estudiar sus
CUSa.S. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . a

Como en el Perú la legislatura solo se reune una vez cada


dos años, el presupuesto se vota para un bieno. El proyecto
del Gobierno ascendia á 67,044995 soles en los dos años ó
sea 33.700,000 soles cada año. Su discusion no ha terminado
todavia.
El pago de la deuda exterior, absorve 13.759,118 soles;
de modo que los gastos de la administraccion del Estado as
cienden á 19940,882 soles por año.
Para el servicio de la deuda está efecto el producto del
guano. ·

El cálculo de recursos es el siguiente:


Por rentas de aduanas y otras.......... S. 10.804, 288
Por ventas de guano despues de pagar la
deuda exterior... . ........ --•- ·. .. S. 5.000.000
S. 15.804.288
Resulta un déficit de 4.136,594 soles, suponiendo que
puede venderse guano en suficiente cantidad, y á precio tal,
– 343 —

que cubra la suma que el Gobierno calcula quedará libre


para aplicarse al presupuesto.
Las aduanas produjeron en 1873, la suma de 8.253.000
soles.
Las de Chile dieron en el mismo año 8.145,353 pesos.
Las Aduanas Argentinas produjeron 19.005,220 pesos
fuertes. Reducida esta suma á la moneda del Perú y de
Chile, que son iguales, nuestras Aduanas han producido
21.285,846 soles ó pesos chilenos.
De modo que las aduanas argentinas, con derechos mas
bajos que las de Chile y Perú, han dado una renta de cerca
de cinco millones de soles mas que las de estas dos repúbli
cas del Pácifico juntas.
Pero como en ellas rige modavia el sistema protector de la
industria nacional, los derechos de esportacion son muy pe
queños, ó no existen. Para establecer una comparacion exacta
entre las tres Repúblicas con respecto á sus rentas aduaneras,
será mas propio tomar en cuenta solamente las que proce
den de la importacion. En este caso basta rebajar de la
renta argentina de 1873 la suma de 2,787, 134 soles, equi
valente (al cambio actual de 44 peniques por sol y 49 por
peso fuerte argentino) á los 2.488,513 fuertes que dió el
derecho de 4 por ciento sobre parte de los frutos esportados
de nuestro país en 1873.
Sobre el presupuesto del Perú pesa un enorme cargo, por
asignaciones de las clases pasivas.
El escalafon del Ejército sube á 2921; la inactiva ó inde
finidos cuenta 1,295 oficiales. El número de los pensionistas
de ambos sexos, civiles y militares, es enorme; el cargo lle
ga á 2.760,494 soles.
El ejército del Perú se compone de cuatro batallones de
infantería, dos regimientos de artillería y dos de caballería:
El todo compone un efectivo de tres mil hombres, incluyen
do un pequeño y brillante cuerpo de cabosy sargentos, sobre
cuya base fácilmente podria formarse en dos meses, dos bue
– 344 –

nos batallones de línea. Hay tambien una escuela militar


para oficiales.—El armamento es moderno y el vestuario
regular.
La marina consta de dos encorazados, tres monitores,una
corbeta de madera, dos cañoneras y dos transportes. Hay una
escuela de marina dividida en otros cuatro buques destina
dos á este servicio; en un ponton está la escuela preparato
ria; en"otro la superior, en otro la de grumetes; y el cuarto
es una pequeña barca de vela para escuela práctica. El arma
mento de los buques alcanza á 68 cañones de diversos cali
bres y sistemas.
El puerto del Callao está defendido por un sistema de tor
res blindadas y de canteria armadas con cañones modernos,
y seis baterias con 31 piezas de á32. Las torres son seis, á
saber:
4 al Sud, ó entrada del puerto que son :
Torreon Independencia: (antiguo Real Felipe) 2 caño
nes de 500 libs. Blackley.
Torreon Manco Capac : 4 de 300 libs. Vavasseur.
Santa Rosa: 2 de 500 Blackley.
Merced: (torre blindadagiratoria) 2 de 300 libs. Arms
trong.
Al Norte, ó derecha de la Ciudad:
Ayacucho,igual á Santa Rosa.
Junin : igual á la Merced.
Existen depositadas en almacenes cincuenta piezas des
montadas de 300 libs., de 500 libs. y dos de á 1,000 libs. de
diferentes sistemas y con todos sus aparatos y montajes.
He visitado estas baterias, que he encontrado prontas para
la accion; los gefes de artilleria que me acompañaban, pre
fieren las piezas Armstrong á las otras. Las de Vavasseur
tienen un retroceso tan fuerte, que fácilmente se desmontan
con peligro para los artílleros.
Además de estas defensas, tiene de notable el puerto del
Callao el muelle dársena, grande obra hidráulica en cons
– 345 –

truccion, en que ha invertido la Compañia concesionaria


mas de seis millones de soles. Está ya para ponerse en ser
vicio, y su costo definitivo pasará de siete millones. El espa
cio de agua abrigado entre los muros, es de 51 mil metros
cuadrados. Al construirlos se ha ganado al mar una area
que ha sido terraplenada, y se ofrece en venta á 50 soles
vara cuadrada; realizado este valor, reembolsará una parte
del costo de la obra.
Allí se edificará la Aduana de que carece el Callao, pues
el servicio se hace en el antiguo Castillo, y en almacenes
construidos dentro de él.
Siendo el Callao un puerto cómodo y seguro, la obra del
muelle-dársena, aunque aumenta la facilidad para el tráfico
y ofrece mayor seguridad para la renta, no era de gran ne
cesidad. Sucede en esto lo contrario de Buenos Aires, donde
la obra de un puerto artíficial, es no solo necesaria sinó im
dispensable,y sin embargo van corriendo los tiempos sin
hacerse.—Espero que este será uno de los monumentos que
dejará tras de si la presidencia del Dr. Avellaneda.
El muelle—dársena fué contratado en 1869 con una em
presa particular, que al cabo de cuarenta años lo dejará á
beneficio del Estado. De esa misma época, (Presidencia de
Balta) datan los empréstitos basados sobre los productos del
guano, destinados á obras públicas, que debian consistir en
obras de irrigacion y ferro-carriles que fecundasen y pusie
ran en contacto el árido litoral con los fértiles valles del inte
rior.
Como el objeto de los ferro-carriles del Perú es poner en
comunicacion los valles mencionados y los países que que
dan al otro lado de la gran cordillera, con los puertos de la
costa, ha sido necesario establecer doce líneas distintas en
otras tantas quebradas formadas por rios que bajan de la
sierra perpendicularmente al mar.
1° de Piura, por los 5º de latitud. S.
2º id, Pacasmayoid. id. 7º30id.
– 346 –

3º id. Trujillo id.id. 8º 15id.


4º id. Chimbote id. id. 9º 5 id.
5º id. Callao á la Oroya 12ºid.
6° id. Pisco á Ica id. id. 14º id.
7º id. Mollendo á Arrequípa 17ºid.
8º id. Arequipa á Puno.
9º id. Allí al Cuzco id.
10º id. Ilo áMoquegua id. 17º 40.
11° id. Arica á Tacna id. 18° 30.
12° id. Iquique á la Salitreras 20° 10.
Ademas de estas líneas mas ó menos estensas, y de las
cuales solo se ligan las tres que van de Mollendo áArequipa,
Puno y Cuzco hay las cuatro pequeñas líneas que llevan de
Lima al Callao, á Chorrillos y por la costa á Chancay al
Norte y á Pisco al Sud (esta última en estudio) y otra línea
tambien pequeña, que unirá á Pasco con el cerro del mismo
mombre, y que mas adelante puede ligarse con el sistema de
la Oroya. Acaban de terminarse tambien las líneas de
Eten y de Pimentel, de las que hablaré mas adelante.
De las doce grandes líneas arriba enumeradas, ocho han
sido ejecutadas, ó están en obra, por el ya célebre empresa
rio americano D. Enrique Meiggs, y todas estas, sino me en
gaño, han sido proyectadas y estudiadas bajo la díreccion del
ingeniero polaco D. Ernesto Malinoíosky.
Estan terminadas y en servicio las dos lineas de Mollendo
á Arequipa y á Puno, que han sido utilísimas al Gobierno
para vencer la rebelion del Sud; y las de Pacasmayo, Truji
llo, Ilo, (por donde hizo su invasion Piérola); el de Arica,
el de Iquique á las Salitreras y el de Ica.
Estan en obra las de Payta, Chimbote, Cuzco y Oroya.
De ellas he recorrido en toda su estension la última hasta
el Infiernillo, que era el punto adonde podia llegar la loco
motora el dia de mi visita, que fué el domingo 22 de No
viembre. El Infiernillo dista 80 millas del Callao y está á
unos doce mil piés de elevacion sobre el nivel del mar.
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Este ferro-carril de la Oroya es una obra verdaderamente


estupenda. El desarrollo de la línea, que sigue siempre el es
trecho valle del Rimac, asciende hasta Matucana 7788 piés,
en una estension de 623 millas: pero desde allí, en solo 18
millas mas sube otros 4400 piés. Como esta ascension no se
hace por una pendiente igual, sino al contrario por los mas
bruscos desniveles que es posible imaginar, el arte del inge
niero ha tenido que buscar con dificultad y peligro el medio
de formar una gradiente uniforme de cuatro por ciento á lo
mas, que pudiera dar paso á la poderosa locomotora para al
canzar alturas solo visitadas por la vicuña ó por el cóndor.
Empresa verdaderamente árdua, que muchos declararon ir
realizable, y que solo fué llevada á cabo por la audacia, la
perseverancia y el ingenio. Muchas veces durante el estudio,
cuando los piquetes habian dejado marcado el trazo que pa
recia practicable, se presentaba inesperadamente el corte de
un abismo, ó la colosal altura y espesor de la montaña y era
necesario desandar el camino y rectificar la línea por los me
dios mas estraños. El ingeniero era á veces descolgado por
cuerdas sobre un precipicio para examinarlo, y otras tenia
que subir por pendíentes y despeñaderos, como una cabra,
hasta lugares en que no habia como tenerse firme para colo
car un instrumento.
El problema ha sido resuelto combinando en reducido,
espacio todos los recursos que la ciencia ha inventado para
vencer estos obstáculos: las gradientes fuertes, las curbas de
pequeño radio, los tuneles, los puentes y los viaductos. El
primero de estos se encuentra á 5134 millas del punto de
partida, en Verrugas.
La quebrada es allí profunda, el calor durante el diain
soportable, y por la noche baja de la sierra un aire frio y
penetrante.
Este cambio brusco de temperatura, y otras calidades de
la localidad, producen en los estrangeros una fiebre maligna,
que termina por verrugas sanguinolentas en el cuerpo, y es
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una enfermedad desconocida y mortal.-La construccion del


ferro-carril de la Oroya cuesta la vida de diez mil operarios,
la mayor parte de los cuales pereció mientras se construia
el gran viaducto en aquel funesto lugar.
La quebrada del Rimac, es cortada perpendicularmente allí
por un arroyo, y como la línea va por una altura de 90 me
tros sobre el torrente por la márgen izquierda, fué preciso
atravesar el obstáculo á esa altura, por un elegante y fuerte
viaducto de fierro (el mas alto que existe en el mundo) cons
truido en Estados Unidos, que tiene una estension de 175
metros y pesa 600 toneladas.
Saliendo de Matucana empieza la parte mas interesante
del camino. La quebrada es semejante á dos grandes mura
llas paralelas, que el ingeniero ha ligado por medio de cinco
ó seis puentes que quedan sobrepuestos en distintas alturas.
—De manera, que cuando el viajero concluye de subir para
continuar avanzando, advierte que ha estado dando vueltas
sobre un reducido espacio como sihubiese subido por una es
piral, ó escalera de caracol apoyada en las dos montañas á
cuyo pié se desliza el torrente. El espectáculo no puede ser
mas hermoso é imponente. Hay dos lugares en que se en
cuentra una subida semejante. La segunda de ellas, está
despues del pueblito de San Mateo, y en seguida se llega al
Infiernillo, por un largo tunel, que desemboca en un abis
mo; se atraviesa este por un altísimo viaducto de unos 40
metros, y la vía penetra inmediatamente en la montaña ápi
co del frente por otro tunel, de manera que el viaducto une
directamente los dos lados de una hendidura que parece que
se hubiera entreabierto como las hojas de una cartera para
dejar correr el torrentoso rio.
Este ferro-carril está contratado en 21.666,860 soles.
Tiene 218 kilómetros de estension y pasa al otro lado de la
cordillera terminando en una hacienda llamada La Oroya.
Desde allí para que pueda ser útil en el porvenir, deberá sa
cartres ramales; uno al valle de Jaujá, en busca de produc
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tos agrícolas, otro hacia el cerro de Pasco, en busca de mi


nerales, otro á Chanchamayo en busca del Amazonas. Esta
obra tan costosa, pasando en su mayor parte por serranias
desiertas, no será productiva en muchos años, y solo podrá
conservarse con gastos que no podrán ser cubiertos por sus
entradas hasta que la poblacion civilizada ocupe las fértiles
pero solitarias regiones al Oriente de los Andes.
Otro ferro-carril de importancia, es el de Arequipa, cons
truido tambien por el Sr. Meiggs, por doce millones de soles,
y el que de allíva á Puno, á orillas del lago de Titicaca, por
25 millones de soles. El de Puno al Cuzco contratado por
el mismo empresario, costará 24 millones de soles. Será la
menos productiva de las tres secciones de una misma línea
cuyo desarrollo es de cerca de 800 kilómetros, y cuyo costo
total no bajará de 61 millones de soles.
Tambien es de mucho porvenir el ferro-carril de Chimbo
te, via angosta de 3 piés, que corriendo al principio por
el valle del rio Santa, atravesará la sierra en una estension de
75 kilómetros venciendo dificultades parecidas á las del de la
Oroya; y doblando cn seguida hácia al Sud, atravesará el va
lle de Huaráz hasta Recuay, pasando por distritos ricos en
carbon, en minerales preciosos y en tierras fértiles que hoy
casi nada producen por la dificultad de los trasportes, que
solo pueden hacerse á lomo de mula, de llama ó de borrico.
El fermo-carril de Arica á Tacna, recibe no solo el tráfico
de aquel departamento del Sud, sino tambien el de Bolivia,
que por allí alimenta su pequeño comercio marítimo. La
Aduana de Arica ha tenido en el primer trimestre de 1874
una entrada de 284,300 soles; subirá al año á un millon,
del cual el gobierno del Perú cede 400 mil soles al de Boli
via, en compensacion de los derechos de introduccion que
allí pagan las mercaderias que pasan á aquel país.
Inútil es hablar de los dos pequeños ferro-carriles de 6 y
8 millas, que ligan á Lima con el pueblo de baños de Chor
rillos, que es como un barrio de la Capital, y con el del Ca
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llao que es su puerto. Este último ha dado productos fa


bulosos, teniendo un costo insignificante, y un servicio
mezquinamente económico. Pronto le hará competencia el
de la Oroya, que arranca del puerto ypasa por un costado
de la Capital.
Entre los 6 y 7 grados de latitud acaban de terminarse los
ferro-carriles de Eten y de Pimentel á que me referí mas ar
riba. Este último es tambien de via angosta, como el de
Chimbote, y parece mal proyectado; el de Eten, al contrario,
abraza las mas rica porcion del departamento de Libertad,
tiene 76 kilómetros de desarrollo, y ha sido perfectamente
construido, con un costo de 3,262,950 soles por una compa
ñia nacional organizada por el distinguido literato y estadista
D. José A. Garcia y Garcia.
Este ferro-carriles el único que admite comparacion entre
su costo y el de los de la República Argentina, porque el
ferro-carril de Eten atraviesa lugares llanos en que no hay
dificultades que vencer, y en el cual las obras de arte se re
ducen á un muelle de fierro de 2,650 piés de estension, y
cuatro puentes, el mayor de los cuales tiene 96 metros. Es
te ferro-carril de via angosta cuesta á razon de estl, 8,500
el kilómetro; el de Córdoba á Tucuman solo cuesta poco mas
de estl. 3,000 el kilómetro.
Los otros ferro-carriles que suben las montañas mas ele
vadas de América, que atraviesan profundos precípicios, que
tienen como el de Oroya, hasta 31 tuneles en una esten
sion de 18 millas, cortes en la roca, terraplenes inmensos en
las barrancas y laderas, puentesy viaductos á cada paso,
esos otros ferro-carriles Sr. Ministro, no admiten compara
cion con los de la República Argentina, cuyasfértiles cam
piñas parecen estendidas bajo los cielos por el Creador para
que en ellas se coloquen por la mano de cualquier mecánico,
sin esfuerzo, con poco costo, y con esperanza cierta de
próximos beneficios, las varas metálicas por donde ha de cor
rer la poblacion que crece espontánea, y los ricos productos
que solo esperan trabajo y capital para mostrarse.
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El Perú no tiene censo ni estadística comercial; asi no


podria dar sino informes imperfectos sobre su poblacion y
producciones. Sinembargo, de un documento oficial ema
mado de la Capitania del Puerto del Callao, estracto los si
guientes