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Orientaciones en el estudio de la emoción

Chapter · October 1995

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TEORIAS DE LA EMOCION

1. INTRODUCCION
2. EVOLUCION DE LAS TEORIAS
3. PRINCIPALES LINEAS TEORICAS Y DE INVESTIGACION
3.1. Introducción
3.2. La línea evolucionista: Darwin
3.2.1. Teoría de Izard (feedback facial)
3.3. La línea psicofisiológica: James
3.4. La línea neurológica: Cannon
3.5. La línea dinámica: Freud
3.6. Los enfoques conductistas
3.7. Las teorías de la activación
3.8. Las teorías cognitivas
3.8.1. Modelo de Schachter y Singer
3.8.2. Modelo de Lazarus (Valoración cognitiva)
3.8.3. Modelo de Weiner (Atribución)
3.8.4. Modelo de Scherer (Procesual)
3.8.5. Modelo de Lang (Procesamiento bio-informacional)
4. EL ENFOQUE DE LOS TRES SISTEMAS
4.1. Multidimensionalidad de la respuesta emocional
4.2. Especificidad situacional

1. INTRODUCCION

El comportamiento emocional incluye conductas tan primarias como las de ira o


miedo, expresiones tan universales como reír o llorar, reacciones corporales
automáticas, como el sonrojo o la piloerección, y estados de ánimo tan simples, por lo
frecuentemente experimentados, como la tristeza o la alegría. Se trata de conductas
llamadas primarias, de carácter supuestamente universal; son respuestas que
podemos evocar o incluso condicionar. Cualquier individuo conoce las sensaciones que
se experimentan ante estas reacciones emocionales, porque las ha podido vivir
frecuentemente a lo largo de su vida. A pesar de todo, los psicólogos no hemos sido
capaces de explicar este proceso básico, que son las emociones, mediante una teoría
que dé cuenta de todos los elementos implicados y sus relaciones, de una manera
adecuada, única, descriptiva, explicativa y predictiva. En su lugar, tenemos una
Teorías de la emoción 2

inmensa colección de teorías sobre las emociones, para todos los gustos, que no se
corresponde en absoluto con el escaso volumen de investigación que han generado.

Lo que a simple vista podría parecer como una tarea simple, elaborar una teoría
que explique por qué y cómo la gente ríe, llora, se sonroja, etc., ha resultado ser una
tarea muy compleja. Han sido muchos los autores que han intentado simplificar el
problema, tratando de reducir las emociones a simple activación fisiológica, o mera
experiencia afectiva, o pura respuesta observable,... pero al final, la historia se ha
encargado de recordarnos que las emociones no son sólo uno de estos elementos,
sino la conjunción de todos ellos interrelacionados.

Una teoría general de la emoción debe dar cuenta de al menos los siguientes
elementos y sus interrelaciones: 1) una situación o estímulo, que reúna ciertas
características o cierto potencial emocional, como generador de emociones; 2) un
sujeto capaz de percibir esta situación, procesarla correctamente y reaccionar
adecuadamente ante ella; 3) el significado que el sujeto concede a dicha situación; 4)la
experiencia emocional que el sujeto siente en esta situación; 5) la reacción corporal; y
6) la expresión motora-observable.

En una reacción emocional normalmente suelen estar todos estos elementos en


una u otra forma. Si no existe una situación de tipo emotivo, a la que el sujeto concede
este significado (de una manera personal, íntima e idiosincrásica), aunque haya una
reacción corporal, no se suele considerar esta reacción como emocional. La situación
por sí sola, por muchos elementos emotivos que contenga, puede no ser suficiente
para provocar una reacción emocional; pero normalmente las reacciones emocionales
suelen estar asociadas a (provocadas por) una determinada situación.

El estado previo del sujeto (de su organismo, su experiencia con la situación, su


predisposición, su voluntad, sus pensamientos, su entrenamiento con respuestas
fisiológicas no voluntarias, etc.) puede modular ampliamente la reacción emocional,
hasta el punto de disminuir su intensidad, incrementarla, suprimirla del todo, o modificar
el tipo de emoción que experimente. Puede que el sujeto inhiba voluntariamente por
completo la expresión motora-observable de su emoción, como el llanto por ejemplo
(en ese caso habría que considerar si ha llegado a producirse la reacción emocional, o
no, según otros índices).
Teorías de la emoción 3

Si se produce una reacción emocional, suelen observarse cambios en tres tipos


de canales de expresión emocional diferentes: 1) a nivel experiencial, o lo que
experimenta el sujeto (sentimientos de alegría, tristeza, enfado, etc.); 2) a nivel corporal
o fisiológico (cambios en el ritmo cardíaco o respiratorio, aumento de sudoración,
cambios en la tensión muscular, etc.); y 3) a nivel observacional-motor (sonrisa,
llanto, expresiones faciales de ira, de miedo, etc.). Se trata de tres formas de expresión
diferentes de un mismo fenómeno. Las respuestas de cada uno de estos tres tipos
suelen considerarse como índice de que se está produciendo una reacción emocional.
Ahora bien, en algunas ocasiones, los cambios en los tres niveles de respuesta no son
concordantes, pudiendo variar en intensidad, en la dirección del cambio (aumento
frente a disminución), en el momento que se produce el cambio, en su grado de
condicionabilidad para un determinado tipo de condicionamiento, etc. Por todo ello, se
considera que estas tres formas de expresión emocional obedecen a tres sistemas de
respuesta parcialmente independientes. A estos tres sistemas de respuesta se les
denomina: cognitivo, fisiológico y motor (Lang, 1968).

Los tres sistemas de respuesta han sido especialmente estudiados para el caso
de la emoción a la que sin duda se ha prestado más atención: el miedo. El miedo
presenta varias ventajas a la hora de poder ser estudiado por los científicos.
Fundamentalmente, estas ventajas se pueden resumir diciendo que los tres tipos de
respuesta emocional (cognitiva, fisiológica y motora) que están implicados en el miedo
son fáciles de producir, de observar y de medir.

Aunque muchas teorías se han centrado en las manifestaciones emocionales de


un único sistema de respuesta (cognitivo-subjetivo, fisiológico o expresivo-motor), hoy
en día es comúnmente aceptado que las emociones se manifiestan en estos tres
sistemas de respuesta. Por ello, desde nuestra perspectiva no podemos simplificar la
emoción reduciéndola a mera activación fisiológica, como se ha pretendido, ni tampoco
a expresión facial, como han pretendido otros. La emoción es un concepto
multidimensional, cuyas manifestaciones abarcan al menos estos tres aspectos.
Hablamos de emociones para referirnos a ciertas reacciones que se vivencian como
una fuerte conmoción del estado de ánimo. Esta vivencia suele tener un marcado
acento placentero o displacentero y va acompañada por la percepción de cambios
orgánicos, a veces intensos. Al mismo tiempo, esta reacción puede reflejarse en
expresiones faciales características (alegría, tristeza, miedo, etc.), así como en otras
conductas motoras observables (movimiento, posturas, etc.). Por lo general, las
emociones surgen como reacción a una situación concreta, aunque también puede
Teorías de la emoción 4

provocarlas información interna del propio individuo (recuerdos, información


propioceptiva, etc.). Muchas veces se habla de estado de ánimo para referirse a la
experiencia emocional.
Teorías de la emoción 5

2. EVOLUCION DE LAS TEORIAS

Resulta difícil clasificar las múltiples teorías de la emoción desde criterios


generales. Plutchik (1980), por ejemplo, opta por presentar un esquema de las grandes
tradiciones u orientaciones teóricas clásicas, al que añade otros grupos o categorías
más actuales y, además, dentro de cada categoría, pone una etiqueta particular a cada
teoría concreta. Las cuatro grandes tradiciones teóricas en el estudio de la emoción,
según Plutchik, son: 1) la evolucionista, iniciada por Darwin; 2) la psicofisiológica,
iniciada por James; 3) la neurológica, iniciada por Cannon; y 4) la dinámica, iniciada por
Freud. A estas cuatro grandes tradiciones incorpora otros grupos de teorías: 5) los
enfoques conductistas; 6) las teorías de la activación; y 7) las teorías cognitivas.

Darwin había escrito en 1872, doce años antes de la publicación del primer
artículo de James ()Qué es un emoción?), su libro La expresión de las emociones en el
hombre y en los animales. En él describe la expresión de distintas emociones en
diferentes especies, razas e individuos y desarrolla su tesis evolucionista sobre las
emociones: las emociones también han evolucionado y cumplen una función
adaptativa (en el hombre, al menos en los primeros años de vida). Este trabajo da
comienzo a una larga tradición de estudios sobre la emoción como respuesta motora
(expresión emocional), que lógicamente fue defendida por Watson.

De manera muy resumida podríamos decir que las teorías evolucionistas


resaltan el papel adaptativo de las reacciones emocionales, en especial de la expresión
facial. La expresión emocional y la interpretación acertada de las expresiones
emocionales de otros individuos son funciones fundamentales para la supervivencia.
Dentro de este grupo de teorías destaca la teoría del feedback facial, que defiende que
ante una situación emocional dada surge una expresión emocional determinada
(especialmente facial), de carácter innata y universal. La información sobre los
camibios producidos es reenviada al cerebro (feedback) y reconocida como expresión
de un estado de ánimo; en ese momento, el sujeto experimenta dicho estado afectivo.

En la orientación psicofisiológica, iniciada por James, se da mucha


importancia a los cambios periféricos, inervados por el sistema nervioso autónomo y el
sistema nervioso somático. Recordemos que, para James, la percepción de estos
cambios... es la experiencia emocional. Por ello, a la teoría de James se le llama teoría
periférica de las emociones. En cambio, para Cannon, la emoción es
Teorías de la emoción 6

fundamentalmente un fenómeno del sistema nervioso central y no del periférico; por


ello, a la teoría de Cannon se le llama teoría central. Es el sistema nervioso central el
que genera la experiencia emocional y, a su vez, activa el sistema nervioso periférico.
Los cambios fisiológicos acompañan a la emoción, no la generan.

Para un mayor desarrollo de estas líneas teóricas, desde una perspectiva


histórica, remitimos a Cano-Vindel y Aguirregabiria (1989). La teoría de la emoción de
James: pasado, presente y futuro de las cuestiones básicas.

La emoción ha sido un continuo tema de reflexión para el hombre. Distintos


filósofos a lo largo de la historia habían tratado de forma más o menos sistemática y
casi siempre descriptiva el tema de las emociones. Aristóteles, Vives, Spinoza, etc.
reconocen distintas emociones y nos hablan de los estados afectivos que las
caracterizan.

Los primeros psicólogos, con Wundt a la cabeza, recogen el legado de algunos


filósofos, a los que citan frecuentemente (Aristóteles, Kant, Hegel y otros filósofos). La
emoción pasa así a ser un tema de estudio en los primeros laboratorios de Psicología,
en los que se utiliza como método la introspección controlada. Pero el nivel de estudio
sigue siendo puramente descriptivo y el objeto principal son los contenidos de la
conciencia emocional, a partir de los cuales se pretende dibujar una conciencia
emocional general.

"Desgraciadamente, casi todo lo que en Psicología se ha escrito acerca de las emociones es


meramente descriptivo" (James, 1890, p. 1064).

Paralelamente, los fisiólogos llevan a cabo el estudio de los mecanismos


fisiológicos de la emoción, sobre todo trabajando en la búsqueda de las localizaciones
cerebrales, de forma similar a como se había realizado en el caso de las sensaciones.

James construye una teoría sobre las emociones como experiencia emocional.
Esta experiencia emocional viene dada por las sensaciones de los cambios corporales
periféricos (teoría periférica). Lange desarrolló paralelamente una teoría similar,
postulando la presencia en el cerebro de un centro vasomotor que provocaría las
reacciones corporales. A juicio de James, Lange "simplifica y generaliza en exceso", al
dar un papel exclusivo y preponderante al sistema vaso-motor. Pero, ni James ni
Lange pudieron aportar resultados experimentales en apoyo de su teoría. Sin embargo,
Teorías de la emoción 7

la llamada teoría de James-Lange ha generado abundante investigación (Cano Vindel,


1989; Cano Vindel y Aguirregabiria Rubio, 1989).

Hay que destacar que la formación de James incluía la doble faceta de filósofo
(pragmático) y profesor de fisiología, lo que le permitía tener una visión bastante
completa y global de este tema. Así, por primera vez, se relacionan de manera causal
los cambios corporales con la conciencia emocional, iniciando un fructífero enfoque o
campo de estudio, el de la psicofisiología. Algunos estudios sobre psicofisiología han
venido a dar la razón a algunos de los postulados de la teoría de James, que en
general han llegado a ser apasionantes temas de estudio, muy debatidos (Ax, 1953;
Lacey, 1967).

Durante muchos años han predominado las teorías que han explicado la
experiencia emocional en base a la actividad del sistema nervioso central (teorías
centrales), actividad que es acompañada por la activación generalizada del sistema
nervioso periférico (autonómico y motor); por eso se les llama también teorías de la
activación general. Cannon es quien inicia esta orientación.

Las teorías centrales y de la activación general surgen como una reacción


contra la teoría de James (Cannon, 1927). En estas teorías el estímulo emocional se
procesa a nivel de Sistema Nervioso Central, que produce la experiencia emocional y a
su vez envía información al Sistema Nervioso Autónomo, que se activa de forma
generalizada (teorías de la activación general); es decir, no se da una especificidad
fisiológica de respuesta emocional para cada emoción.

Posteriormente, el concepto de activación general, contrario a la teoría de


James, se amplía y supone la existencia de un único proceso de activación en el que
los sistemas autonómico, cortical y somático estarían perfectamente integrados y
sincronizados. Por lo tanto, los cambios orgánicos serían los mismos en cualquier
reacción emocional, variando de una a otra sólo en intensidad. Sin embargo, Lacey
(1967) en una extensa revisión encontró que la activación de estos tres sistemas
constituyen formas diferentes de arousal, que no siempre correlacionan entre sí,
dándose incluso esta falta de correlación entre respuestas de un mismo sistema (Cano
Vindel, 1989), como James había apuntado, aunque no disponía de aparatos de
registro fisiológico. Esto ha llevado a considerar varios sistemas de activación (en lugar
de uno general). Así mismo, se ha encontrado un cierto grado de especificidad
Teorías de la emoción 8

fisiológica o estereotipia individual; así como diferente patrón de respuesta en distintas


situaciones (Cano Vindel y Miguel Tobal, 1990a), como defendía James.

En 1968, Lang (1968) propuso la existencia de tres sistemas de respuesta


emocional (cognitivo, fisiológico y motor), dado que las respuestas de uno de estos tres
tipos correlacionan o covarían mejor entre sí que con las respuestas de otro sistema
(Miguel Tobal y Cano Vindel, 1986, 1988). Este modelo es hoy comúnmente aceptado
y se conoce como "teoría de los tres sistemas de respuesta emocional". A partir de él,
se han estudiado una serie de fenómenos que muestran que puede ser más útil
considerar las peculiaridades de cada uno de estos tres sistemas que conceptualizar la
emoción como un constructo "unitario".

En los años 60 y 70 otras teorías han dado explicaciones en base a una serie de
procesos cognitivos (teorías cognitivas), o como consecuencia de un feedback de la
expresión facial, que autopercibiríamos como un estado emocional (teorías del
feedback facial). Las teorías del feedback facial derivan de la tradición evolucionista,
iniciada por Darwin.

En las teorías cognitivas, los cambios fisiológicos y somáticos no son la causa


directa de la experiencia emocional, sino que van asociados con ella o son
consecuencia. Lo que produce la experiencia emocional es la actividad cognitiva que el
sujeto realiza para procesar la situación potencialmente emotiva. Estas teorías, como
era de esperar, dado el desarrollo alcanzado por la psicología cognitiva, han
conseguido hoy en día un alto grado de aceptación.
Teorías de la emoción 9

3. PRINCIPALES LINEAS TEORICAS Y DE INVESTIGACION

Dado el excesivo número de teorías o modelos que intentan explicar la emoción,


o aspectos parciales de este proceso, sería conveniente comenzar haciendo una
clasificación.

3.1. Intentos de clasificación

Mandler (1988), en su análisis de los 100 años de psicología de la emoción,


adopta la clasificación de Fraisse (1968), que considera dos tradiciones en el estudio
de la emoción: la mental y la orgánica. Las teorías mentalistas consideran que los
eventos orgánicos son consecuencia de los eventos psicológicos; mientras que las
teorías orgánicas insisten en los eventos fisiológicos, en lugar de los pensamientos,
como precursores de la emoción. Análogamente, Pinillos (1975) clasifica las teorías de
la emoción en: teorías de carácter psicológico y teorías fisiológicas.

Sin embargo, ambos autores definen quizás de forma diferente las categorías
de clasificación. Así, para Pinillos las teorías de carácter psicológico son aquellas que
de alguna manera acentúan, en la explicación de las emociones, sus aspectos
conscientes y/o las respuestas abiertas en que consisten como conducta.

Puesto que la consideración de los tres sistemas o modos de respuesta


(experiencial, fisiológico y expresivo), es generalmente aceptada por la mayoría de los
modelos o teorías sobre la emoción, pensamos que podrían adoptarse dos criterios de
clasificación de las teorías sobre la emoción. Estos son:

1.Según el componente emocional que más destacan o estudian, en la


explicación de las emociones.

2.Según el factor desencadenante de la reacción emocional .

Según el primer criterio, el componente emocional que más destaquen,


podemos clasificar las teorías en:

A. Teorías cognitivo-afectivas (experienciales).


Teorías de la emoción 10

B. Teorías fisiológicas.

C. Teorías expresivas.

En esta clasificación podríamos incluir otras categorías, tales como: teorías


centradas en los estímulos externos o situacionales, teorías motivacionales y alguna
otra más (véase la revisión de definiciones sobre la emoción de Kleinginna y
Kleinginna, 1981).

Las teorías experienciales estudiarían fundamentalmente los componentes


subjetivos de la emoción (Davitz, 1969; Scherer, Walbott y Summerfield, 1987;
Scherer, 1988). Sobre este campo, más que teorías lo que hay es estudios
descriptivos, clasificaciones, etc., como ya denunciara James (1890).

Las fisiológicas se centrarían en el estudio de las estructuras anatómicas y


neurofisiológicas que se consideran implicadas en el comportamiento emocional,
proponiendo distintas posibilidades de relación entre estos elementos, resaltando los
cambios en la activación fisiológica como la manifestación emocional más importante,
si no exclusiva, tal y como hacen las llamadas teorías de la activación general (Duffy,
1934; Lindsley, 1951).

Por último, las teorías expresivas dedican sus mayores esfuerzos al estudio de
la expresión facial y otras manifestaciones emocionales en conductas abiertas u
observables (Izard, 1971; Ekman, 1973).

Así, resulta fácil clasificar a teorías que han reducido la emoción a alguna de sus
manifestaciones, como las teorías de la activación (Duffy, 1934; Lindsley, 1951), o las
teorías que han estudiado la emoción como motivación (Leeper, 1948). Pero esta
clasificación presenta un problema: prácticamente todas las teorías, pero
especialmente las más recientes, consideran varios de los componentes emocionales,
y no siempre resulta fácil decidir cual es el que consideran más importante. A su vez,
los estudios que se centran en un único sistema de respuesta suelen ser estudios
descriptivos o empíricos más que teorías o modelos.

El segundo criterio, tampoco nos permite hacer una buena clasificación ya que
casi todas las teorías admiten, explícita o implícitamente, que el proceso emocional es
Teorías de la emoción 11

desencadenado por un estímulo (externo o interno). Podríamos, entonces, clasificarlas


en función del primer sistema de respuestas que se activa (que sería el que
desencadenaría las respuestas en los otros sistemas). Según este criterio,
obtendríamos una clasificación similar a la anterior:

A. Teorías cognitivas.

B. Teorías fisiológicas.

C. Teorías expresivas.

Así encontraríamos teorías que defienden que son las representaciones y los
procesos cognitivos los que generan la activación fisiológica y la expresión emocional
(Arnold, 1960; Lazarus y Folkman, 1984/1986). Estas son las teorías cognitivas, que
habría que diferenciar, al menos en parte, de las teorías experienciales o subjetivas de
la clasificación anterior.

Las teorías fisiológicas defienden que son los cambios fisiológicos los que
generan la experiencia emocional, tales como la de James (1884) o la de Lange
(1885); aunque James no considera exclusivamente los cambios fisiológicos, sino
también el comportamiento motor.

En cambio, las teorías expresivas sostienen que existen situaciones o estímulos


emocionales que disparan o provocan la conducta emocional, produciendo distintas
expresiones emocionales, fundamentalmente faciales, las cuales influyen sobre los
sentimientos subjetivos (generan la experiencia emocional), ya sea:

-a través de un feedback facial (Izard, 1984),

-o por el procesamiento perceptual-motor (Leventhal, 1979, 1982),

-o por la autopercepción del comportamiento emocional (Bem, 1972, 1974).

Pero, también resulta difícil clasificar a muchas teorías en función de este


criterio sobre las complejas relaciones entre los tres sistemas o modos de respuesta.
En efecto, algunas teorías postulan que es la conjunción de varios factores lo que
Teorías de la emoción 12

genera la emoción (James, 1884; Schachter y Singer, 1962; Mandler, 1975; Leventhal,
1979, 1982). Otras admiten la posibilidad de que existan varios sistemas o formas de
que se genere la emoción (Bem, 1972, 1974). Finalmente, otras son poco explícitas
sobre este asunto tan complejo, o consideran la emoción de forma global.

Parece, por lo tanto, que es difícil clasificar las múltiples teorías de la emoción,
al menos desde criterios generales; por lo que tendremos que contentarnos con ir
poniendo etiquetas a cada teoría o, a lo sumo, a grupos de teorías similares. Así, se
suele hablar por ejemplo, de la teoría psicoevolucionista de Plutchik (1980a, 1984), la
teoría neuroconductual de Pribram (1984), o las teorías del feedback facial, o las
teorías cognitivas.

Algo similar es lo que hace Plutchik (1980), que resume las principales teorías
de la emoción en los siguientes apartados: en primer lugar, las cuatro grandes
tradiciones en el estudio de la emoción (la línea evolucionista, la línea psicofisiológica,
la línea neurológica y la línea dinámica); y, a continuación, los enfoques conductistas,
las teorías de la activación, las teorías cognitivas, las teorías evolucionistas, las teorías
de la función cerebral y las teorías psicoanalíticas. Pero, dentro de cada apartado, cada
teoría está definida por el nombre del autor y una frase que define a la misma (p. ej.,
"teoría de Lazarus, emoción como una respuesta de afrontamiento"). Aunque este
intento de categorización de Plutchik no es una buena clasificación, sin embargo
presenta cierto valor pedagógico, al dibujar ciertas líneas o tendencias. Por ello,
seguiremos en parte este esquema.

Antes de pasar a desarrollar este esquema de líneas teóricas nos parece


interesante distinguir las teorías cognitivas, de las teorías que resaltan la importancia
de la experiencia subjetiva. Mientras que las primeras defienden que son los procesos
cognitivos, conscientes o inconscientes, los que desencadenan la reacción emocional
(que incluye experiencia subjetiva), las segundas se limitan a defender que lo más
importante de una reacción emocional es la experiencia subjetiva, pero puede que no
defiendan a los procesos cognitivos como generadores de la reacción emocional.

Quizás se aclare más esta distinción si añadimos que en las teorías o enfoques
subjetivos se ha dedicado un considerable esfuerzo al estudio de la evaluación y
diferenciación emocional subjetiva: por ejemplo, análisis del léxico emocional (Davitz,
1969; Averill, 1975), agrupación de las emociones o búsqueda de las emociones
fundamentales (Schmidt-Atzert, 1980; 1985; Scherer, 1984a; Scherer, 1988; Bertocci,
Teorías de la emoción 13

1988), dimensiones de la experiencia emocional (Wundt, 1910; Bottenberg, 1975;


Scherer, 1988), adquisición de vocablos emocionales, evaluación de estados
emocionales subjetivos, (Nowlis, 1965, 1970; Spielberger, Gorsuch y Lushene, 1970;
Izard, 1972; Howarth y Schokman-Gates, 1981; Scherer, 1988), etc.

Ahora bien, no todos estos trabajos defienden una teoría subjetiva de la


emoción. Pues muchos de estos esfuerzos son en principio ateóricos (no intentan
defender un modelo general de emoción). En otros casos, los autores han elaborado
teorías generales sobre la emoción que no son cognitivas, como es el caso de Izard,
cuya teoría resalta los aspectos expresivo-faciales desde una perspectiva filogenética.

En el caso de las teorías cognitivas de la emoción, sus esfuerzos, al menos


teóricos, se centran en la explicación de la emoción como consecuencia de una serie
de procesos cognitivos: evaluación de la situación y del afrontamiento (Lazarus y
Folkman, 1986), atribución de causalidad (Weiner, 1988), evaluación de expectativas y
de conformidad con las normas sociales (Scherer, 1984a, 1984c, 1988),
representaciones perceptivas, interpretaciones o evaluación y afrontamiento
(Leventhal, 1979, 1980, 1982, 1984a; Leventhal y Tomarken, 1986), evaluación de
expectativas y objetivos (Ortony y Clore, 1981), evaluación del mundo en función de los
intereses propios (Frijda, 1986, 1987), etc.

Es decir, las teorías cognitivas de la emoción, por un lado, postulan una serie de
procesos cognitivos (evaluativos, atributivos, de etiquetado, representaciones
perceptivas, etc.), que se sitúan entre la situación estimular y la respuesta emocional; y,
por otro lado, estudian los contenidos subjetivos (representaciones cognitivas y
afectivas) que se manifiestan en la reacción emocional (experiencia subjetiva). Por lo
tanto, al menos implícitamente, estas teorías distinguen entre procesos cognitivos y
contenidos cognitivos.

3.2. La línea evolucionista: Darwin

En 1872 Darwin publicó un libro titulado La expresión de las emociones en el


hombre y en los animales. En él Darwin expone sus observaciones sobre las
conductas emocionales de diferentes especies. Observa sistemáticamente las
expresiones faciales, las posturas, los gestos, etc., en diferentes situaciones (de
enfrentamiento, ataque, miedo, etc.), relacionando por supuesto dichos datos con su
Teorías de la emoción 14

teoría evolutiva de las especies. De todo ello concluye que las expresiones
emocionales se dan no sólo en el hombre, aunque en él adquieren su máximo
desarrollo. Muchas de estas expresiones emocionales se dan en otras especies
evolutivamente menos desarrolladas. Parece existir una continuidad filogenética, de
manera que las especies más
Tabla 1
desarrolladas poseen una mayor
expresividad emocional. La línea evolucionista

Dichas expresiones pueden


manifestarse sin haber sido aprendidas, Esta línea se inicia con la publicación
en 1872 de La expresión de las emociones en
como es el caso de la sonrisa en los el hombre y en los animales, de Darwin.
niños ciegos de nacimiento, que no han
! CARACTERISTICAS:
podido observar la sonrisa en otros -Se centran en la expresión emocional:
rostros. posturas, gestos y expresiones faciales
-Muchas expresiones emocionales son no
aprendidas
Por último, se observa que las -Estas expresiones emocionales cumplen
una función adaptativa
conductas emocionales cumplen una -Continuidad básica de las expresiones
función adaptativa en muy diferentes emocionales, desde los animales
inferiores hasta el hombre
especies de animales. Véase la figura 1,
tomada del libro de Darwin, en la que se ! MODELOS:
-Teorías del feedback facial: Izard
ilustra como un gato responde ante la -Plutchik
amenaza de un perro. -Tomkins

! CRITICAS:
Actualmente, esta línea teórica -Se trata de una visión parcial de las
emociones: la expresión observable
se desarrolla en varias vías, muy -Utilizan la metodología observacional,
próximas entre sí, como podemos ver: preferentemente

1.La teoría del feedback facial y


el estudio de las bases anatómicas y fisiológicas implicadas en las relaciones
entre expresión facial y experiencia emocional.

2.Las teorías e investigaciones evolutivas que estudian el desarrollo de la


conducta emocional en el hombre, desde el nacimiento hasta la edad adulta.

3.Los estudios etológico-evolucionistas con animales (determinación de cuáles


son las emociones básicas, evolución filogenética, evaluación de emociones
en animales, etc.)
Teorías de la emoción 15

4.Los estudios sobre reconocimiento de caras e identificación de expresiones


emotivas concretas básicas.

Tabla 2
5.Estudios sobre cuáles son las
emociones primarias y qué Teoría de Izard (feedback facial)
emociones se mezclan, y
cómo, para obtener una !Se trata de una teoría compleja: feedback
emoción secundaria. facial, mecanismos neurales, relaciones
entre sistemas, desarrollo, diferenciación
emocional, etc.
Veamos a continuación un
!Feedback facial: la expresión facial
resumen de la teoría y las determina la cualidad de la experiencia
investigaciones de Izard, que toca emocional
algunos de estos puntos. !Dos conexiones entre músculos faciales y
cerebro:
-impulsos cerebrales a los músculos de la
cara: expresiones faciales (genéticas)
3.2.1. Teoría de Izard (Feedback -retroalimentación al cerebro: experiencia
emocional (cualidad)
facial)
!Los músculos no faciales y las vísceras
desempeñan un papel secundario:
La de Izard es una compleja y intensidad emocional
extensa teoría que, situada en el centro
!Implicación: regulación afectiva por cambios
mismo de las teorías del feedback faciales (manipulando los músculos faciales
facial, desarrolla también otros se pueden obtener cambios en el estado de
ánimo)
aspectos próximos, como la teoría
diferencial de las emociones a nivel
experiencial, estudia el desarrollo y la
expresión emocional, los mecanismos
neurales, las relaciones entre sistemas diversos (entre ellos cognición y emoción) y
defiende la primacía de las emociones sobre la cognición.

Para Izard (1971, 1972), la personalidad es un conjunto de sistemas


interrelacionados: homeostático, motor, emocional, perceptual y cognitivo. Estos
sistemas, aunque son interdependientes, cumplen funciones diferentes y pueden
actuar independientemente.
Teorías de la emoción 16

Figura 1: La expresión facial


juega un papel importante en
Reacción de un gato frente a un perro (Darwin, 1872) la formación de la experiencia
subjetiva emocional. Existen
dos conexiones entre los
músculos faciales y
determinadas estructuras
cerebrales. Una de ellas sirve
para transmitir impulsos
cerebrales a los músculos de
la cara, provocando
determinadas expresiones
faciales genéticamente
determinadas. La otra se
encarga de informar
retroactivamente al cerebro
acerca de la tensión muscular
facial. La información retroactiva de los músculos faciales se procesa en el cerebro,
dando lugar a la experiencia emocional (hipótesis del feedback facial).

Puesto que las distintas expresiones faciales se diferencian entre sí, la


retroinformación de los músculos faciales da lugar a expresiones emocionales
cualitativamente distintas.

El resto de la musculatura y las vísceras poseen sólo un valor secundario,


desempeñando tan sólo un papel en cuanto a la intensidad de la emoción y su
mantenimiento. Pero la cualidad de la emoción está determinada por el feedback de los
músculos faciales.

Estas ideas acerca de la génesis de la emoción se basan sobre en las


especulaciones neurofisiológicas de Gellhorn (1964) y Tomkins (1962).

En el capítulo primero (Izard, 1984) del libro que firma junto Kagan y Zajonc,
"Emoción, cognición y conducta", (Izard, Kagan y Zajonc, 1984), estudia las relaciones
entre emoción y cognición, analizándolas también en el marco del desarrollo humano.
En él defiende, al igual que Zajonc (1980, 1984; Zajonc, y Markus, 1984; véase el
Teorías de la emoción 17

capítulo sobre cognición y emoción), que los sistemas emocional y cognitivo son
independientes, aunque interrelacionados, así como la primacía de la emoción.

Estudia la sugerencia de Zajonc (1980) sobre las interacciones de emoción y


cognición a distintos niveles y propone unas supuestas bases o estructuras
neuroanatómicas separadas para ambos procesos. Cognición y emoción serían dos
sistemas separados pero interrelacionados a tres niveles diferentes. Los tres niveles
considerados por Izard son: el neurofisiológico, el experiencial y el expresivo.

A nivel neurofisiológico, las emociones pueden considerarse un sistema


separado. Sin embargo, el hipocampo (una estructura del sistema límbico o emocional)
está fuertemente relacionada con el procesamiento de información y la memoria; lo que
sugiere la existencia de una estructura cerebral especialmente adaptada para mediar
las interacciones entre emoción y cognición. Izard hipotetiza que el hipocampo está
encargado de la emoción de interés, que juega un papel importante en su teoría. En
efecto, la emoción de interés constituye la base motivacional de la atención selectiva,
un proceso que es básico para el aprendizaje y la memoria.

Asimismo, se da interacción entre emoción y cognición en el nivel expresivo. El


comportamiento expresivo-conductual de las emociones es una función directa de los
procesos sensoriales que no requieren mediación cognitiva. Aunque la expresión
emocional en la infancia es reflexiva-automática, la musculatura de la cara está
inervada por el sistema nervioso somático, lo que implica control voluntario en los
adultos. Por lo tanto, en el nivel expresivo, también se da la interacción entre emoción y
cognición.

Finalmente, también se da interacción entre emoción y cognición en el nivel


experiencial. En efecto, la emoción influye en procesos cognitivos básicos, puesto que
determina el contenido de la percepción, como en el caso de la percepción selectiva
(Izard, Nagler, Randall y Fox, 1965) e influye sobre el aprendizaje y el recuerdo (Bower,
1981; Laird, Wagener, Halal y Szegda, 1982; Gilligan y Bower, 1984).

Aunque la emoción y la cognición son en sentido amplio interdependientes,


otros datos sugieren también que los procesos emocionales y los procesos cognitivos
poseen un grado significativo de independencia. Por lo tanto, Izard defiende que se
mantenga la distinción entre emoción, tal y como la sentimos o experimentamos en la
Teorías de la emoción 18

conciencia, y los procesos cognitivos que la acompañan en la conciencia, los cuales no


sentimos.

En relación al desarrollo emocional en el hombre, Izard (1984) reflexiona sobre


tres supuestos:

1. La emoción concebida como motivación para la cognición y la conducta


puede entenderse también como primaria en el desarrollo, facilitando el funcionamiento
y organización de los distintos sistemas orgánicos.

2. La invarianza de los sentimientos emocionales a lo largo del ciclo vital


proporciona un sentido de continuidad y contribuye al desarrollo de la autoimagen o
concepto de yo. Esta invarianza de los sentimientos emocionales no quiere decir que
no exista un desarrollo emocional, sino que cumple una función estabilizadora y
organizativa en el desarrollo.

3. El sentimiento es la representación mental de la emoción. Es importante


distinguir entre experiencia emocional como sentimiento y como representación. El niño
que puede representar la emoción solamente como expresión motora y eventualmente
como sentimiento, llega a ser capaz de sentir una emoción mientras simboliza y
verbaliza otra.

El desarrollo en el nivel neurofisiológico produce las capacidades inhibitorias y


auto-reguladoras tan importantes para la adaptación efectiva a las complejas
demandas sociales y ambientales.

El desarrollo en el nivel expresivo-motor genera en los niños un incremento de


dominio sobre sus expresiones emocionales, incluyendo la regulación de la expresión
(y también la inhibición, fragmentación, enmascaramiento, etc. de la expresión
emocional) y el uso de las expresiones voluntarias en las interacciones sociales.

La investigación sobre el desarrollo de las expresiones emocionales, o estilos


expresivos, debe estar relacionada con la posibilidad de que las regulaciones o
formaciones de la expresión emocional o estilo de expresión a través de la
socialización pueda ser equivalente a la formación de experiencias emocionales.
Teorías de la emoción 19

El desarrollo emocional en el nivel experiencial-subjetivo es mejor conocido


cuando este nivel se concibe como un estado emocional, o fenómeno no cognitivo. Los
estados de sentimiento emocional son los aspectos motivacionales de la experiencia, y
a través del desarrollo llegan a estar unidos a las imágenes, los símbolos y los
pensamientos. Este proceso deriva en las estructuras afectivo-cognitivas y las
orientaciones que forman la personalidad y la conducta (Malatesta e Izard, 1984).

Como resulta notorio, la teoría de Izard se opone a los modelos cognitivos de


las emociones; veamos, por ejemplo, las críticas que Izard (1982) realiza al modelo de
Schachter y Singer (1962), o modelo de activación más cognición. Resume sus críticas
a este modelo en cinco puntos:

1. El modelo de activación-cognición parece que asume que el Sistema


Nervioso Autónomo (S.N.A.) contiene todos los tejidos neurales que se relacionan con
la emoción (como si la activación fuera sólo periférica o visceral). Esto está en
contradicción con un amplio número de investigaciones que relacionan una serie de
mecanismos del sistema límbico y del cortex frontal (S.N.C.) con la emoción, e incluso
estructuras límbicas concretas con emociones particulares. Las teorías cognitivas de la
emoción ignoran generalmente los varios tipos de activación cortical, que pueden ser
ortogonales o estar relacionados negativamente con los índices de activación del
S.N.A.

2. No hay datos que muestren una relación causal entre activación autonómica
y emoción. Hay muchos datos que muestran correlación o concomitancia entre varios
índices de las emociones y activación del S.N.A. Por lo tanto, funciones del S.N.A.
pueden usarse a menudo para obtener datos convergentes sobre la emoción, pero se
requiere como dato adicional un índice de uno o más de los tres componentes de la
emoción.

3. Las causas de la activación del S.N.A. varían ampliamente (desde el susto al


ejercicio físico); pero quizás el principal determinante de la activación del S.N.A. es la
emoción. Por lo tanto, el arousal del S.N.A. más que un antecedente de la emoción
sería una consecuencia de la emoción, así como de otras cosas que requieren
movilización de energía.

4. El modelo de activación-cognición parece asumir que la activación surge


directamente después de cierto conjunto de eventos, los cuales deben ser evaluados;
Teorías de la emoción 20

por lo tanto, antes de que haya emoción. Desde 1962 hasta 1979 se aceptaba la
suposición de que los procesos evaluativos o la búsqueda de explicación para el
arousal era neutra o insesgada. Los trabajos de Marshall y Zimbardo (1979) y el de
Maslasch (1979) indican que el arousal no explicado conduce a una búsqueda o
evaluación negativamente sesgada (la etiqueta que los sujetos suelen poner a un
estado de excitación autonómico provocado experimentalmente suele ser "me siento
ansioso", u otras emociones negativas).

5. El modelo de activación-cognición asume que no hay afecto sin valoración,


evaluación, o algún proceso simbólico. Sin embargo, según Izard, no se requiere
ningún proceso evaluativo o simbólico para sentir dolor, o placer sexual, o para sentir
alegría o tristeza, miedo o ira.

Como puede verse se trata de dos concepciones bastante diferentes de las


emociones. Pero estas diferencias entre ambas teorías (el enfoque cognitivo y las
teorías del feedback facial) están aún por resolver con datos concluyentes. Si la teoría
de Schachter ha generado gran cantidad de experimentos en los que se manipula la
excitación fisiológica y la atribución de la percepción de los síntomas a las claves
situacionales, para estudiar el comportamiento emocional subjetivo y expresivo, la
teoría de Izard, por el contrario, ha dado lugar a investigaciones en las que se ha
manipulado el comportamiento emocional expresivo, especialmente la expresión facial,
con el fin de estudiar su influencia sobre la experiencia subjetiva emocional. Los
métodos utilizados son más problemáticos aún que los utilizados para inducir
excitación fisiológica. Los resultados tampoco son definitivos. Básicamente estos
métodos consisten en pedir a los sujetos que muestren, simulen o disimulen un
determinado comportamiento emocional (muchas veces, mediante la expresión facial);
otras veces se pide a los sujetos simplemente que contraigan o relajen determinados
músculos de la cara (Rutledge y Hupka, 1985).

Lógicamente, la finalidad de la manipulación no debería ser conocida por los


sujetos y, dicha manipulación no debería afectar sus sentimientos subjetivos. Dicha
manipulación suele ir seguida de la presentación de distintas situaciones estimulares,
neutras o emotivas. A continuación se estudian las diferencias entre las distintas
condiciones a nivel de experiencia subjetiva emocional de los sujetos. Estos métodos,
relativamente toscos, plantean el problema de si el experimentador manipula
solamente el comportamiento expresivo y no afecta también a los sentimientos
subjetivos de sus sujetos. Es decir, sino manipula también la variable dependiente.
Teorías de la emoción 21

Los resultados confirman, en su mayor parte, las hipótesis (Schmidt-Atzert,


1985). Sin embargo, en vista de los problemas metodológicos y de algunos resultados
negativos (sólo algunos sujetos se dejan influir por su mímica, la manipulación parece
que sólo es efectiva bajo ciertas condiciones y, además, su efecto es siempre débil),
hay que mostrarse prudente a la hora de sacar conclusiones.

Tabla 3

Comparación de los modelos de Izard y Schachter

Teoría del feedback facial de Izard

1.Activación central (S.N.C.).

2.La emoción provoca activación fisiológica del S.N.A.


3.Lo primario es la emoción, sobre la cognición (la emoción no requiere procesos cognitivos).

4.La experiencia emocional es determinada por el feedback de los músculos faciales (primero es
la expresión y luego la experiencia).
Teoría cognitiva de Schachter y Singer

1.Activación periférica: S.N.A. y S.N. Motor.


2.La activación fisiológica (S.N.A.) puede generar una emoción.
3.Lo primario son los procesos cognitivos, sobre la emoción (los procesos cognitivos son
necesarios para que surja una emoción).
4.La experiencia emocional es determinada como consecuencia de dos procesos: activación
fisiológica más procesos cognitivos (percepción del estado de activación, atribución de este
estado al efecto de la situación y etiquetado del estado emocional).

En la teoría de Izard cobran también importancia los estudios sobre la


adquisición del vocabulario emocional en los niños (Malatesta, 1981). En esta
adquisición, las denominaciones emocionales de los adultos servirían para etiquetar los
sentimientos de los niños, surgidos a partir de sus propias expresiones emocionales.

Asimismo, parece importante el estudio de una diferenciación emocional a nivel


subjetivo. Entre otras razones para estudiar si hay coincidencia entre las diferentes
emociones básicas que se pueden experimentar y las diferentes expresiones
emocionales básicas que se pueden observar. Labor que también ha realizado Izard,
especialmente en los años finales de los 60 y principios de los 70 (Izard, 1968, 1971,
1972; Ekman, Sorenson y Friesen, 1969). Con el fin de estudiar y clasificar las
Teorías de la emoción 22

diferentes experiencias emocionales ha desarrollado el D.E.S., o Differential Emotion


Scale (Izard, 1968).

Por último, parte de las interacciones entre cognición y emoción que propone
Izard se basan en estudios recientes, cuyas conclusiones no son definitivas, pero que
están siendo objeto de estudio en un numero creciente de investigaciones.

3.3. La línea psicofisiológica

James, en 1884, publica un artículo, titulado ")Qué es la emoción?", que supone


una cambio fundamental en la forma en que se venía entendiendo el fenómeno
emocional. Pero, a su vez, plantea una serie de problemas para la investigación, a los
que todavía hoy se sigue prestando una considerable atención y esfuerzo.

Según James, "los cambios corporales siguen directamente a la percepción del


hecho desencadenante y (...) nuestra sensación de esos cambios según se van
produciendo es la emoción" (James, 1884/1985, p. 59).

Es decir, aquellos cambios corporales (tanto fisiológicos como motores; no sólo


viscerales, como a veces se dice) que denominamos 'expresión emocional' son en
realidad los que constituyen y generan la experiencia emocional. La sensación que nos
producen estos cambios, en el momento en que se producen, es la emoción; que es,
por lo tanto, la experiencia afectiva de una conducta refleja. De manera clara y
comprometida, James ordena causalmente los distintos componentes de la emoción:
situación, reacción emocional y experiencia afectiva.

Cualquier estado emocional al que le quitáramos todas las sensaciones de sus


cambios corporales asociados, se convertiría en una estado puramente cognitivo, frío y
neutro, sin cualidad afectiva. Así, nos dice James, "...si yo estuviera corporalmente
anestesiado, estaría de esa manera excluido de la vida afectiva, intensa y delicada,..."
Las emociones intensas o groseras son en realidad lo que se entiende simplemente
por emociones (miedo, ira, etc.), mientras que las emociones delicadas (sentimientos
morales, intelectuales y estéticos) son estados afectivos en los que los cambios
orgánicos son más débiles.
Teorías de la emoción 23

Inversamente, la activación voluntaria de las manifestaciones de una emoción


debería darnos esa emoción. Ahora bien, cualquier emoción, por simple que sea, está
producida por tantos actos reflejos que
en la práctica sería difícil activarlos Tabla 4
artificialmente; por lo que, por este Implicaciones de la teoría de James
camino, como el propio James
Las implicaciones de la teoría de James
reconoció, parece casi imposible probar
pueden desglosarse en los siguientes
o refutar esta teoría. enunciados:

"Lo que nos dificulta tanto el reproducir en 1.La emoción es la experiencia afectiva
frío la expresión completa y global de cualquier de una conducta refleja.
emoción es el número inmenso de porciones del
cuerpo que se modifican en cualquiera de ellas". 2.Los cambios corporales son condición
(James, 1884/1985, p. 61). necesaria y suficiente para que se dé
una emoción.

3.El cambio corporal es experimentado


Por lo tanto, debido a este en el momento que se produce.
significativo número de actos reflejos,
4.Cada emoción se caracteriza por un
sus peculiaridades, el alto número de patrón característico de reacción
objetos o situaciones que pueden visceral (especificidad psicofisiológica).
desencadenarlos, etc., la teoría de 5.Cada persona posee una idiosincrasia
James defiende un alto grado de personal de expresión (especificidad
individual).
especificidad de las reacciones
emocionales.

Por un lado, cada una de las emociones se caracteriza por un conjunto diferente
y propio de procesos corporales que ocurrirían juntos; es decir, existirían patrones
viscerales y motores diferenciados para cada emoción (patrón de respuesta
emocional). Si los estados emocionales surgen como consecuencia de los cambios
corporales, cabe deducir entonces que estados emocionales similares deberán estar
generados por cambios sustancialmente iguales (patrones). Sin embargo, James
señala la dificultad de encontrar dos reacciones emocionales similares:

"el lenguaje ha discriminado algunas, como odio, antipatía, animosidad... etc.; pero en los diccionarios de
sinónimos nos encontramos estos sentimientos diferenciados más por sus estímulos objetivos especiales que
por su carácter consciente o subjetivo" (James, 1890/1981, p. 1064).

Por otro lado, para cada persona existe un cierto grado de idiosincrasia personal
de expresión, así como una gama distinta de objetos que la producen, de tal forma que
Teorías de la emoción 24

el sentimiento de esa combinación específica, sería también una emoción específica


(especificidad individual). "...casi todos tenemos alguna idiosincrasia personal de
expresión..." (James, 1890, p. 1064).

Finalmente, James insiste con distintos argumentos en que hay que cambiar el
enfoque con el que se ha venido estudiando la emoción: debe ser estudiada como un
proceso, no desde un enfoque de contenidos (los contenidos son cambiantes, los
procesos no; los contenidos sólo podemos describirlos o clasificarlos, con los procesos
podemos experimentar y preguntarnos el cómo y el por qué).

Esta teoría, a lo largo de la historia de la psicología, ha sido rechazada y


retomada en distintas ocasiones, lo que probablemente muestra el escaso desarrollo
alcanzado en este campo. Siendo una de las primeras teorías sobre las emociones,
sigue apareciendo descrita en cualquier manual de psicología que incluya un capítulo
sobre este tema. Se considera que esta teoría abrió una tradición de estudios o línea
de investigación que ha dado lugar a una nueva disciplina: la psicofisiología.

3.4. La línea neurológica

Cannon (1915) señala cinco objeciones a la teoría de James (Véase Cano


Vindel y Aguirregabiria, 1989):
Teorías de la emoción 25

1.- La separación entre la información visceral y el SNC no altera la conducta


emocional.

En este sentido, además de los


trabajos de Sherrington de principios de Tabla 5
siglo, el propio Cannon realizó Críticas a la teoría de James
experimentos con animales, a los que
cortaba las conexiones entre S.N.C. y Las cinco objeciones que Cannon (1915)
señala a la teoría de James y los trabajos de
S.N.A. En humanos, podemos citar investigación desarrollados sobre cada punto:
trabajos como los de Dana (1921) en el
1.La separación entre las vísceras
que se comprobó la permanencia de (S.N.A.) y el SNC no altera la
emociones en una mujer con sección conducta emocional.
- Sherrington (1900)
cervical. Hohmann (1966) encontró que - Cannon (1915)
cuanto más alta era la lesión medular, - Dana (1921)
- Hohman (1966)
mayor descenso de la emotividad - Jasnos y Hackmiller (1975)
(estos resultados podrían ser un apoyo - Lader y Tyrer (1975)

indirecto a la teoría de James). Jasnos 2.Los mismos cambios viscerales se


y Hackmiller (1975) trabajaron también producen en estados emocionales
diferentes y en estados no
con personas con lesión medular. Les emocionales.
presentaban imágenes de mujeres - Landis (1924)
- Ax (1953)
(vestidas, desnudas y lesionadas). - Wolf y Wolf (1943)
Comprobaron que a mayor lesión - Candland y cols. (1977)
- Ohman (1987)
(menos información autonómica), se
daba una menor excitación. Sin 3.Las vísceras son estructuras
esencialmente insensibles.
embargo, en la presentación de
mujeres lesionadas no aparecían 4.Las respuestas del S.N.A. son muy
lentas, tienen latencias muy largas,
resultados equiparables a los mientras que las reacciones
anteriores. Lader y Tyrer (1975) emocionales son rápidas.
- Mandler (1988)
apuntan el hecho de que los sujetos de
Hohmann podían estar deprimidos a 5.Los cambios viscerales producidos
artificialmente, no van seguidos
causa de su lesión y del cambio que necesariamente de emoción.
ésta había significado en sus vidas. Del - Marañón (1924)
- Lader (1982)
mismo modo, los resultados de Jasnos - Greenblat y Schader (1982)
y Hackmiller podrían interpretarse en el
sentido de cómo la lesión pudo influir en
la evaluación de la mujer como
estímulo sexual.
Teorías de la emoción 26

2.- Los mismos cambios viscerales se producen en estados emocionales


diferentes y en estados no emocionales.

Landis (1924), intenta demostrar que los cambios fisiológicos eran similares en
las distintas emociones. Sus resultados no fueron del todo satisfactorios. Ax (1953),
encuentra pautas fisiológicas distintas entre dos emociones: la ira y el miedo. El lo
explica como debido a la acción de la noradrenalina y la adrenalina (miedo). Wolf y
Wolf (1943), ante una gran variedad de situaciones, encontraron dos patrones
fisiológicos distintos. Candland, Fell, Kee, Leshner, Plutchik y Tarpy (1977), tras revisar
los escasos estudios existentes, afirman que existe una relación inespecífica entre
estado emocional y estado fisiológico. Es decir, en general no existe evidencia
suficiente que demuestre que estados emocionales diferentes sean causados por
estados viscerales diferentes. Sin embargo, Ohman (1987) concluye que los datos
apoyan una cierta diferenciación emocional a nivel cardiovascular y
psicofisiológico-facial.

3.- Las vísceras son estructuras esencialmente insensibles.

Esta afirmación de Cannon posiblemente sea una de las críticas más


inconsistentes. Las vísceras poseen una sensibilidad difusa, de hecho, los trabajos de
biofeedback demuestran que pueden condicionarse.

4.- Las respuestas del S.N.A. son muy lentas, tienen latencias muy largas,
mientras que en las reacciones emocionales no es así, son rápidas.

Se ha visto que existen otros sistemas que suplirían este déficits, por
ejemplo,las respuestas esqueléticas condicionadas y la imaginación autónoma
(Mandler, 1988). Del mismo modo, la emoción puede experimentarse aún cuando ha
desaparecido el estímulo que la provoca.

5.- Los cambios viscerales producidos artificialmente, no van seguidos


necesariamente de emoción.

Un apoyo a esta afirmación sería el experimento de Marañón. A pesar de todo, los


cambios viscerales parecen ser condición necesaria para la emoción, conjuntamente
con los factores cognitivos. Por otra parte, diversos trabajos (Lader, 1982; Greenblatt y
Teorías de la emoción 27

Schader, 1982), han señalado como en emociones como la ansiedad, los bloqueantes
beta-adrenérgicos provocan una disminución de las respuestas fisiológicas de
ansiedad, lo cual, hasta cierto punto, apoyaría la teoría de James.

Finalmente, el propio Cannon formula un nuevo modelo que ha dado lugar a


toda una tradición, la neurológica, que nace casi por oposición a la anterior (orientación
psicofisiológica). Veámosla.

Las críticas de Cannon (1927, 1931) a esta teoría hicieron que los cambios
autonómicos y somáticos dejaran de entenderse como antecedentes causales de la
emoción (cuya percepción genera tanto la cualidad como la intensidad emocional) y
pasaran a ser concomitantes homeostáticos de la misma (indicadores tan sólo de la
intensidad emocional, que acompañan a la conducta emocional y preparan para la
acción).

Así, la teoría emergentista de las emociones de Cannon (1929, 1931) defiende


que los cambios corporales cumplen la
función general de preparar al Tabla 6
organismo para la acción en situaciones
de emergencia. La rama simpática del La línea neurológica (Cannon)
Sistema Nervioso Autónomo (S.N.A.)
moviliza la energía; mientras que la !CARACTERISTICAS:
-La emoción es una actividad del S.N.C.,
rama parasimpática cumple una función no del S. Periférico. La actividad
contraria, de conservación de la autonómica y somática acompaña a la
emoción y prepara para la acción
energía. Pero los cambios serían -La activación fisiológica es general y no
similares para las distintas emociones, específica
-Se estudian las estructuras neurales
variando solo en intensidad. La emoción implicadas en la reacción emocional
sería un fenómeno central, en el cual
!MODELOS:
juega un papel importante el tálamo -Papez
óptico (ahora llamado hipotálamo), que - MacLean
- Pribram
por un lado envía impulsos a la corteza
(experiencia emocional) y, por otro, !CRITICAS:
-Localizacionismo
manda impulsos al sistema nervioso -Activación general
periférico (cambios fisiológicos), que -Experimentos con animales: olvidan la
experiencia emocional
genera la energía para la acción.
Teorías de la emoción 28

Durante los años siguientes la teoría de Cannon ejerció una gran influencia,
desarrollándose las teorías sobre los mecanismos neurales centrales de la emoción.
Asimismo, desde esta nueva perspectiva, la conducta emocional va acompañada de
un estado fisiológico de activación, en general alto, aunque las diferentes emociones
ocupan distintas posiciones en el continuo de activación. Es lo que se conoce como
teoría de la activación general.

3.5. La línea dinámica

Esta línea surge en el campo clínico, más que en el campo experimental, de la


mano de Freud, y como explicación alternativa a la organicista (predominante en la
época) sobre la neurosis, basándose para ello, en la dinámica de los aspectos
inconscientes del individuo. Esta interpretación de las neurosis, elaborada por Freud, le
llevó a una compleja teoría psicológica de la personalidad, de la motivación, de la
emoción, del desarrollo evolutivo y de la psicoterapia, cuyas aportaciones teóricas se
centran en tres áreas: los aspectos dinámicos, los aspectos estructurales y los
aspectos evolutivos de la personalidad normal y patológica.

En la primera tópica (inconsciente, preconsciente y consciente) se encuentran ya


algunos elementos dinámicos, pero estos serán desarrollados en la segunda (yo, ello y
super-yo). La dinámica motivacional de la personalidad está modulada por
componentes estructurales.

La dinámica de estos tres sistemas produce a veces conflictos que de no


resolverse se manifiestan en forma de síntomas neuróticos. El método para superar
estos conflictos y eliminar los síntomas neuróticos sería el psicoanálisis, que
proporcionaría el conocimiento necesario de la naturaleza de la estructura psíquica del
propio individuo. Los métodos que se utilizan en el psicoanálisis son: la asociación
libre, la interpretación de los sueños, análisis de chistes y actos fallidos, etc.

Dentro de esta escuela destaca la ausencia de trabajos experimentales por


contrastar la teoría. Rapaport (1950) reconoce que Freud manejaba indistintamente
hechos observados o interpretaciones de los mismos. Fuera de la propia escuela, en
los años 40 y 50, varios investigadores de la universidad de Yale, en torno a Clark Hull,
trataron de integrar los conceptos y principios básicos del condicionamiento con los del
Teorías de la emoción 29

psicoanálisis, y validar experimentalmente algunos de los conceptos motivacionales


propuestos por el psicoanálisis: la represión, el conflicto, la ansiedad, la frustración, etc.
El resultado fue decepcionante: falta de claridad de los postulados psicoanalíticos,
limitaciones del modelo animal
adoptado, problemas inherentes a las Tabla 7
exigencias del laboratorio, etc., Los enfoques conductistas
acabaron con cualquier interés por
poner a prueba las hipótesis
!CARACTERISTICAS:
psicoanalíticas y desarrollaron más el -Conducta emocional: se aprende como
interés por modelos teóricos cualquier otra
-Situacionismo, análisis funcional de los
conductuales, lo que daría lugar a la trastornos
Terapia de Conducta (Wolpe, 1958; -Contrastación empírica, metodología
rigurosa
Eysenck, 1959; Eysenck y Rachman, -Desarrollo de técnicas: modificación de
1965). conducta

!MODELOS:
-El modelo del C.C. (Condicionamiento
Clásico) de Watson y Rayner (1920)
3.6. Los enfoques conductistas -Modelo bifactorial de Mowrer (1939)
-El modelo de C.I. (Condicionamiento
Instrumental)
Sin duda, la emoción que más ha -Modelos de aprendizaje cognitivo
sido estudiada por los teóricos del -Modelo de la incubación de Eysenck

aprendizaje es el miedo. El campo !CRITICAS:


aplicado que más directamente ha -Reformulación cognitiva del aprendizaje
-Fenómenos que no ha podido explicar
recibido los frutos de estos estudios es
el de la eliminación de fobias;
entendidas estas como miedos intensos a estímulos concretos, en general, fácilmente
condicionables. Estos estudios se han extendido también a otras emociones, como la
ansiedad, y a trastornos emocionales similares.

Parece que el primer modelo que explica la emoción humana como resultado de
un condicionamiento clásico apareció históricamente con el experimento de Watson y
Rayner (1920). En este experimento se generó en un niño de once meses una
respuesta de temor a estímulos previamente no temidos, mediante siete ensayos en
los que se emparejaban un E.C. (rata blanca) con un E.I. (ruido intenso). Este
experimento no siempre ha podido ser replicado (véanse Bootzin y Max, 1981 y
Delprato y McGlynn, 1984, para una revisión), pero supuso la base para la formulación
del modelo del condicionamiento clásico de conducta emocional en humanos.
Teorías de la emoción 30

Mowrer (1939) formuló un modelo sobre la ansiedad en términos de estímulos,


respuestas y refuerzos. El miedo o ansiedad sería una respuesta aprendida que podría
actuar como impulso, cuya reducción inmediata serviría de recompensa. "En resumen,
la ansiedad (el miedo) es la forma condicionada de la reacción de dolor, la cual
tiene la muy útil función de motivar y reforzar la conducta que tiende a evitar o prevenir
la repetición del estímulo (incondicionado) que produjo el dolor" (Mowrer, 1939, p. 555,
negritas en el original).

En 1947 (Mowrer, 1947) elaboró el modelo de los dos factores, según el cual la
conducta fóbica se aprendería en una secuencia de dos partes o estadios. Primero, por
condicionamiento clásico, un estímulo neutro que no elicita respuestas emocionales se
asocia a un estímulo incondicionado, llegando a producir una respuesta emocional
condicionada negativa; es decir, se transforma en un estímulo condicionado. Segundo,
este estímulo condicionado se convierte en un estímulo discriminante de la respuesta
de evitación que pone fin a la respuesta emocional condicionada negativa, lo cual
resulta reforzante.

El modelo de los dos factores podría explicar muchas fobias adquiridas por un
suceso traumático, pero presenta una serie de problemas. Uno, que a veces no hay tal
suceso traumático. Dos, )por qué persiste la fobia en los casos en que no se vuelven a
asociar el estímulo condicionado y el estímulo incondicionado?. Mowrer (1950) intenta
explicar este último fenómeno con lo que el llama "paradoja neurótica" y Solomon y
Wynne (1954) reformulan el modelo; pero parece que este modelo no puede explicar
este fenómeno. Tres, las respuestas fisiológicas son más lentas de activar que la
respuesta de evitación, por lo que las primeras no pueden ser causa de la segunda. La
ansiedad o respuesta emocional condicionada no jugaría un papel relevante en la
respuesta de evitación. "No es que el estímulo llegue a ser aversivo sino que los
individuos han aprendido a anticipar consecuencias aversivas" (Bandura, 1977, p. 209).

Hammond (1970) resume el modelo de Mowrer y el de Rescorla y Solomon,


relacionando condicionamiento clásico, condicionamiento operante y correlatos
psicofisiológicos, tanto para animales como humanos. Define la emoción como un
estado central del organismo que es elicitado por importantes sucesos estimulares
aprendidos y no aprendidos. Los no aprendidos serían las recompensas y los castigos.
Los aprendidos serían señales que, mediante condicionamiento clásico, han adquirido
la capacidad de elicitar respuestas similares a las que son controladas por
recompensas y castigos, en particular las respuestas generales de acercamiento y
Teorías de la emoción 31

evitación. Así pues, los estados emocionales condicionados podrían actuar como
incentivos.

Borkovec (1976, 1979) ha ampliado este modelo de los dos factores a la evitación
cognitiva y percepción autonómica. Las respuestas de evitación cognitiva mediarían en
el mantenimiento de la ansiedad y la percepción autonómica jugaría un cierto papel en
el mantenimiento y reducción de la ansiedad. Así, aunque un paciente fóbico no evite
conductualmente el estímulo fóbico (estímulo condicionado), que no va seguido del
estímulo incondicionado, la evitación cognitiva podría explicar el mantenimiento de la
respuesta de ansiedad.

En algunos casos las respuestas fóbicas son reforzadas positivamente


(condicionamiento instrumental), no sólo por la desaparición de la respuesta
condicionada de miedo, sino por recompensas sociales. Tal vez sea el caso de algunos
miedos femeninos. Sin embargo, si se impide al sujeto dar la respuesta de evitación
(Solomon, Kamin y Wynne, 1953) su conducta se vuelve tan agitada que no parece
que el condicionamiento instrumental por si solo pueda explicar este fenómeno. Pero,
como Kimmel y Brennan (1981) señalan, el condicionamiento instrumental no sólo
modifica las respuestas músculo-esqueletales sino también las autonómicas y, por lo
tanto, puede complementar al condicionamiento clásico en la explicación del
aprendizaje emocional.

El experimento clásico de Bandura y Rosenthal (1966) demostró como se pueden


aprender respuestas autonómicas por aprendizaje vicario. El modelado pasó así a ser
otro modelo explicativo de la adquisición de fobias. El aprendizaje de una conducta
fóbica podría incluso producirse por instrucción verbal en ausencia de cualquier
observación directa de un modelo (Craig, 1968). No obstante, cuando se interroga a
sujetos con fobias sobre el posible origen de su problema (Rimm y cols., 1977) son
muy pocos los que relacionan sus miedos con el aprendizaje vicario, frente a los que
relacionan su adquisición con experiencias directas. Se han realizado algunos trabajos
sobre la importancia de los distintos tipos de aprendizaje en relación a la adquisición de
fobias, en los que mediante el informe retrospectivo se suele encontrar que la mayor
parte de las fobias suelen ser aprendidas por experiencia directa traumática con el
estímulo fóbico (condicionamiento clásico).

El problema de detectar la presencia de un estímulo incondicionado en una


experiencia natural de condicionamiento fóbico podría ser soslayado por la sugerencia
Teorías de la emoción 32

de que una serie de estímulos interoceptivos difíciles de identificar podrían elicitar


fuertes respuestas de ansiedad. Ost y Hugdahl (1983) encontraron que el 81% de sus
pacientes agorafóbicos severos recordaban un ataque de pánico en la situación que
posteriormente se transformaría para ellos en fóbica, mientras que sólo un pequeño
número de estos pacientes recordó estímulos incondicionados específicos que
pudieran haber provocado la primera reacción de pánico.

El modelo de la incubación de Eysenck (1968, 1976, 1980, 1985) pretende


explicar la persistencia, e incluso aumento, de respuestas fóbicas sin necesidad de un
reaprendizaje sostenido por la presencia de estímulos incondicionados.

Eysenck propone una remodelación de la extinción en el condicionamiento


clásico. Al presentarse sólo el estímulo condicionado pueden ocurrir dos cosas, bien
que pierda fuerza para elicitar la respuesta (formulasen tradicional de la extinción), bien
que la gane. El que ocurra una cosa y no la otra depende del tipo de respuesta
condicionada; esto es, de si tiene propiedades motivacionales o no.

Habría respuestas condicionadas que no siempre podrían ser provocadas por un


estímulo condicionado (haría falta un estado de deprivación en el organismo, por
ejemplo), mientras que otras respuestas condicionadas serían elicitadas siempre por
un determinado estímulo condicionado. Cuando el estímulo condicionado elicita una
respuesta condicionada motivacional, la sola presentación del estímulo condicionado
genera una mayor respuesta condicionada y no su extinción. Así, habría la misma
motivación para eludir el estímulo condicionado que el estímulo incondicionado.
Véanse Bersh (1980) y Sandín y Chorot (1989) para una revisión crítica de esta teoría.

Los modelos cognitivos apuntan que los pensamientos irracionales,


autoinstrucciones, etc. pueden aumentar el arousal y facilitar las respuestas de miedo.
Así, por ejemplo, Bandura (1987) señala que para que se produzca aprendizaje
emocional debe haber conciencia de la relación entre los estímulos asociados; pero,
además, el sujeto debe autoactivarse mediante procesos cognitivos (Bandura y
Rosenthal, 1966). En algunos de estos modelos la preocupación y la percepción
autonómica (Borkovec, 1976, 1979; Tuma y Maser 1985) juegan un cierto papel en la
explicación de la ansiedad.

La ansiedad en humanos puede ser condicionada tanto a estímulos simbólicos


como físicos. Los procesos simbólicos están en la base del modelado y del aprendizaje
Teorías de la emoción 33

por transmisión de información (Rachman, 1978). Por lo tanto, dado el importante


papel que el modelado, la información, la imaginación y el lenguaje tienen sobre el
arousal emocional, desde este enfoque parece plausible considerar que las reacciones
emocionales están controladas centralmente, en lugar de pensar que son simplemente
el resultado de un condicionamiento pavloviano (Bootzin y Max, 1981).

El fenómeno de la indefensión aprendida (Seligman, 1975; Abrahamson,


Seligman y Teasdale, 1978; Maldonado López, 1982; Ferrándiz, 1989) también se ha
utilizado para explicar algunos trastornos emocionales, tales como la depresión
(Brewin, 1988).

Otros conceptos cognitivos que aparecen en las teorías del aprendizaje son la
controlabilidad (Rachman, 1978) o control percibido (Seligman, 1975), la predictibilidad
(Miller, 1981; Obrist, 1976, 1981) y las expectativas de eficacia (Bandura, 1977). Véase
Bootzin y Max (1981) para un resumen de estos puntos.

Por otro lado, se ha demostrado que las técnicas cognitivas mejoran la eficacia de
las técnicas de tipo fisiológico y motor sobre tratamiento de fobias, siendo las más
indicadas en la reducción de trastornos emocionales a nivel subjetivo. Las teorías
cognitivas de los trastornos emocionales que han generado técnicas específicas de
tratamiento cognitivo son ya teorías puramente cognitivas que nada tienen que ver con
las teorías del aprendizaje (Beck, 1974, 1976; Meichenbaum, 1972, 1987;
Meichenbaum y Jaremko, 1987; Meichenbaum y Turk, 1987; Mahoney y Freeman,
1988).

Como ya vimos al estudiar el enfoque de los tres sistemas de respuesta, otra


cuestión sobre la que se ha estudiado es si el tipo de aprendizaje que ha generado la
fobia (cuando es posible determinarlo) influye en sus características o patrón de
respuestas (tipo de reactividad, o mayor predominio de respuestas cognitivas,
fisiológicas o motoras).

Las hipótesis generadas por Rachman (1977, 1978a, 1978b) en este sentido han
sido parcialmente corroboradas por Ost y Hugdahl (1981), concluyendo que las fobias
a animales inofensivos adquiridas por condicionamiento clásico se caracterizan por una
mayor reactividad fisiológica; mientras que las adquiridas por aprendizaje vicario e
información producen una mayor reactividad cognitiva.
Teorías de la emoción 34

Estos resultados explicarían la sugerencia de Wolpe (1981), parcialmente


confirmada por Ost (1985), sobre la interacción entre tipo de aprendizaje de la fobia y
tipo de tratamiento, en la eficacia de estos, según la cual las técnicas cognitivas serían
más eficaces para las fobias adquiridas cognitivamente (aprendizaje vicario y/o
transmisión de información) y las técnicas de tipo fisiológico serían más eficaces en las
fobias adquiridas por experiencia directa con el estímulo fóbico (condicionamiento
clásico).

Quedan aún muchas cuestiones por responder (Granger, 1981), a las que las
teorías del aprendizaje no han dado solución; destacan dos fenómenos a los que los
distintos modelos no parecen dar cuenta adecuadamente: Uno, )por qué se adquieren
más unas fobias que otras?; dos, )por qué unas personas las adquieren y otras no?

Para la primera cuestión Seligman (1971), partiendo del hecho demostrado de


que, para algunas especies, ciertas configuraciones sensoriales son más fácilmente
condicionables que otras, propone que las fobias son quizás el resultado de un
condicionamiento clásico a estímulos a los que el organismo está biológicamente
predispuesto a reaccionar por su relevancia filogenética (Orr y Lanzetta, 1984; Lanzetta
y Orr, 1981; Buceta, 1983; Ohman, 1987). Sería más fácil condicionar una respuesta
de miedo a las serpientes (relevancia filogenética) que a un enchufe eléctrico
(relevancia ontogenética). Una explicación similar se podría encontrar para el caso del
fetichismo y de las obsesiones (Marks, 1987).
Teorías de la emoción 35

Sin embargo, en los experimentos de laboratorio no parece que el


condicionamiento de estímulos preparados sea más fácil, aunque tal vez sí resulte más
difícil su extinción (Huertas, 1986, 1989). En definitiva, podría haber ciertos
"constreñimientos biológicos" (Ohman,
Tabla 8
Dimberg y Ost, 1985; Ohman, 1987) al
aprendizaje emocional. El enfoque conductista:
problemas sin resolver
Para la segunda cuestión relativa a
las diferencias individuales, tan solo El enfoque conductista presenta algunos
problemas a los que no puede dar solución
señalaremos que la teoría de
desde su posición:
personalidad de Eysenck (1967, 1968,
! En algunos sujetos no se han condicionado
1976) pretende que las diferencias
respuestas autonómicas, pero sí se dan
individuales de personalidad respuestas de evitación (recuérdese el
modelo de Mowrer).
(neuroticismo y extraversión), producto
de la integración entre la herencia y el ! Laboratorio: condiciones precisas para
condicionar una respuesta emocional. Vida
ambiente, serían suficientes para
real: no siempre se reúnen y, sin embargo, las
explicar las diferencias individuales en personas adquieren fobias.
el grado de "condicionabilidad" o
! Muchos pacientes no recuerdan ningún
diferencias en la adquisición de las suceso traumático relacionado con su
problema.
fobias (Strelau y Eysenck, 1987).
! Se pueden adquirir y reducir miedos por
observación
Se podrían hacer muchas más
objeciones a las teorías del aprendizaje, ! Intensos estímulos ambientales (guerra),
no siempre generan condicionamiento
en sus intentos de explicar la
emocional.
adquisición de trastornos emocionales.
! Notables fracasos al intentar generar
Por ejemplo, se ha comprobado
respuestas emocionales condicionadas en el
(Rachman, 1976) que en las situaciones laboratorio (choques eléctricos y respuesta de
aversión al alcohol).
de máximo peligro, como las vividas
durante los bombardeos en la II Guerra ! No se cumple el principio de
equipotencialidad de los estímulos: 1)
Mundial, las personas tienden a
estímulos "preparados"; 2) no todos los
desarrollar muy pocos miedos. Los emparejamientos entre diferentes tipos de
estímulos son igualmente condicionables.
datos sobre edad a la que se suelen
adquirir con mayor probabilidad fobias ! A veces no se da la extinción de la R.E.C.
revelan la existencia de ciertas edades
críticas, fenómeno este difícil de explicar
por leyes generales del aprendizaje.
Teorías de la emoción 36

Parece que la pretensión de explicar la adquisición de cualquier conducta


emocional (y, por lo tanto, los trastornos emocionales), como cualquier otra conducta,
en base a teorías generales interespecie del aprendizaje, se encuentra no solo con las
limitaciones que han ido apareciendo en los últimos casi treinta a|os, referidas a la
especificidad del condicionamiento humano (Huertas, 1989), sino que además la
conducta emocional podría presentar otras peculiaridades añadidas, una serie de
fenómenos (miedos preparados, ausencia de trauma en casos clínicos, fracasos en la
adquisición y en la extinción, distribuciones inexplicables de las poblaciones fóbicas,
etc.) que no pueden ser explicados por principios generales (Delprato y McGlynn,
1984), sino que han de ser explicados por hipótesis más concretas (Mineka, 1985). Por
ello, se han ido elaborando teorías más específicas del aprendizaje emocional, que
incluyen elementos cognitivos, aunque casi siempre referidas a la ansiedad o el miedo
(Borkovec, 1979; Rachman, 1977, 1980; Delprato y McGlynn, 1984; Mineka, 1985;
Rachman, 1985; Tuma y Maser, 1985; Rachman y Maser, 1988; Davey, 1987, 1989).

Sin embargo, estas teorías cuentan a su favor con el mérito de haber sometido a
contrastación empírica sus postulados y haber desarrollado técnicas eficaces de
tratamiento, desde una metodología experimental (Turner, 1984; Reiss y Bootzin, 1985;
Tuma y Maser, 1985; Michelson y Ascher, 1987; Ost y Jansson, 1987; Eysenck y
Martin, 1987; Last y Hersen, 1988; Ost, 1989).

3.7. Las teorías de la activación

El término activación hace referencia a una dimensión de tipo fisiológico


subyacente a la conducta emocional. Como tal dimensión podría entenderse como un
continuo con dos extremos, en un extremo estaría el sueño, que sería un punto de
mínima activación corporal y, en el otro extremo, podemos imaginar una emoción muy
intensa, tal como pánico o miedo intenso, ansiedad, ira, alegría, etc., que podría
alcanzar niveles patológicos. La activación en este sentido supondría la fuerza o
energía básica para realizar o ejecutar una conducta, o que está presente en cada
conducta. Desde este punto de vista los cambios fisiológicos son interpretados como
índices de la intensidad de las emociones, sin tener en cuenta su dirección o cualidad.
Véanse Lang (1971), Vila (1981a) y Ohman (1987), que presentan una breve historia
crítica del concepto de activación, Weiss (1988) que propone una reconceptualización
de este concepto basada en datos psicobiológicos relacionados con ejecución motora,
Teorías de la emoción 37

o Frankenhaeuser (1975) y Mandler (1975) que recogen la evidencia empírica


interpretada en su favor.

Las teorías de finales del siglo pasado de James (1884) y Lange (1885) sobre la
emoción sostienen que ésta consiste en la sensación de los cambios corporales, tal y
como se van produciendo tras la percepción del hecho desencadenante. Por lo tanto,
esta formulación se considera como la expresión de una teoría periférica de la emoción
que defiende la necesidad de que existan patrones viscerales específicos para distintas
emociones (Fernández Dols y Ortega, 1985; Vila, 1981a, 1985; Cano y Aguirregabiria,
1989).

Las críticas de Cannon (1927, 1931) a esta teoría (la simpatectomía no hace
desaparecer la conducta emocional, los mismos cambios viscerales se producen en
emociones diversas, las vísceras no pueden proporcionar una diferenciación precisa de
los procesos fisiológicos, etc.) hicieron que los cambios autonómicos y somáticos
dejaran de entenderse como antecedentes causales de la emoción (cuya percepción
genera tanto la cualidad como la intensidad emocional) y pasaran a ser concomitantes
homeostáticos de la misma (indicadores tan sólo de la intensidad emocional, que
preparan para la acción).

Así, la teoría emergentista de las emociones de Cannon (1929, 1931) defiende


que los cambios corporales cumplen la función general de preparar al organismo para
la acción en situaciones de emergencia. La rama simpática del Sistema Nervioso
Autónomo (S.N.A.) moviliza la energía; mientras que la rama parasimpática cumple
una función contraria de conservación de la energía. Pero los cambios serían similares
para las distintas emociones, variando sólo en intensidad. La emoción sería un
fenómeno central, en el cual juega un papel importante el tálamo, que por un lado
envía impulsos a la corteza (experiencia emocional) y, por otro, manda impulsos al
sistema nervioso periférico (cambios fisiológicos), que genera la energía para la acción.

Durante los años siguientes la teoría de Cannon ejerció una gran influencia,
desarrollándose las teorías sobre los mecanismos neurales centrales de la emoción.
Asimismo, desde esta nueva perspectiva, la conducta emocional va acompañada de
un estado fisiológico de activación, en general alto, aunque las diferentes emociones
ocupan distintas posiciones en el continuo de activación. Es lo que se conoce como
teoría de la activación general.
Teorías de la emoción 38

Así, para Duffy (1930) los cambios fisiológicos periféricos, tanto del Sistema
Nervioso Autónomo como del Sistema Somático, reflejaban los diferentes niveles de
"movilización de energía" o activación que acompañan a los estados emocionales y
motivacionales.

Posteriormente, el inicio de los trabajos sobre actividad electroencefalográfica y


sobre el Sistema de Activación Reticular (S.A.R., Moruzzi y Magoun, 1949), hacen que
se estudie la activación como un fenómeno central y no periférico, lo que dio lugar a
teorías como la de Lindsley (1951, 1957) sobre activación cortical de la emoción.

Pero el concepto de activación supone la existencia de un único proceso de


activación en el que los sistemas autonómico, cortical y somático estarán
perfectamente integrados y sincronizados. El constructo unitario de activación
emocional podría ser operativizado, incluso, por una única medida de tipo fisiológico;
así mismo, el concepto de impulso (básico en la teoría del aprendizaje de Hull) fue
equiparado a la medida de la ansiedad manifiesta (M.A.S., Taylor, 1953, 1956; Spence
y Spence, 1966).

Sin embargo, como demostró Lacey en 1967, esto no es así: la actividad


autonómica, cortical y conductual constituyen formas diferentes de activación o arousal,
que no siempre correlacionan perfectamente, como ya hemos visto. E incluso
respuestas de un mismo sistema no siempre correlacionan, especialmente en el
sistema fisiológico, en el que se han estudiado fenómenos tales como el
fraccionamiento de respuesta la especificidad situacional y la estereotipia individual.

La disociación de numerosos sistemas funcionales, tanto en el sueño como en la


vigilia, ha llevado a considerar la existencia de varios sistemas de activación (Lacey,
1967). La activación es considerada así por Lacey como multidimensional.

3.8. Las teorías cognitivas

Las teorías cognitivas de la emoción centran la explicación de la emoción en una


consecuencia postcognitiva de una serie de procesos cognitivos: evaluación de la
situación y del afrontamiento (Lazarus y Folkman, 1986), atribución de causalidad
(Weiner, 1988), evaluación de expectativas y de conformidad con las normas sociales
(Scherer, 1984a, 1984c, 1988), representaciones perceptivas, interpretaciones o
Teorías de la emoción 39

evaluación y afrontamiento (Leventhal, 1979, 1980, 1982, 1984a; Leventhal y


Tomarken, 1986), evaluación de expectativas y objetivos (Ortony y Clore, 1981),
evaluación del mundo en función de los intereses propios (Frijda, 1986, 1987), etc.

Las teorías cognitivas de la Tabla 9


emoción postulan una serie de procesos
El enfoque cognitivo
cognitivos (evaluativos, atributivos, de
etiquetado, representaciones
!CARACTERISTICAS:
perceptivas, etc.) que se sitúan entre la
-La conducta emocional es consecuencia
situación estimular y la respuesta de la actividad cognitiva que el sujeto
realiza sobre la situación: elaboración,
emocional. También estudian los
interpretación, valoración, atribución,
contenidos subjetivos (representaciones etiquetado, expectativas, etc.
-Esta actividad cognitiva determina la
cognitivas y afectivas) que se
cualidad emocional (en algún modelo
manifiestan en la reacción emocional también la intensidad).
(experiencia subjetiva). Por lo tanto,
!MODELOS:
estas teorías distinguen entre procesos -T0 bifactorial de Schachter y Singer
-T0 de la interpretación cognitiva de
cognitivos y contenidos cognitivos.
Mandler
Algunas teorías cognitivas -T0 de la valoración cognitiva de Lazarus
-T0 de la atribución de Weiner
defienden que los procesos de
-T0 de Scherer
valoración cognitiva (Lazarus y
Folkman, 1986) son los que !CRITICAS:
-Escaso interés por los datos
desencadenan la reacción emocional. -Críticas de Zajonc
En cambio, otras teorías resaltan -Críticas de Izard

procesos de atribución y etiquetado


(Schachter, 1964), como los
determinantes de una emoción. Mientras otras hacen referencia general a
"procesamiento emocional" (Raciman, 1980).

En los procesos de evaluación, generalmente se valora la situación. A veces,


también, las posibilidades de responder adecuadamente a las demandas de la
situación (habilidades personales para afrontar la situación). La valoración de la
situación como amenazante para el individuo suele ser el elemento desencadenante de
la reacción emocional, que luego puede ser modulada por otros procesos valorativos.

En los procesos de etiquetado, lo que se etiquetan son las claves externas e


internas (Strongman, 1973), es decir, las claves situacionales y el estado de activación
Teorías de la emoción 40

corporal (Schachter). El etiquetado supone una diferenciación del tipo de emoción a


nivel subjetivo (cualidad emocional).

También es importante en algunas teorías cognitivas de la emoción el concepto


de atribución (Weiner, 1985, 1986,1988). La atribución es un proceso cognitivo por el
cual se relacionan causalmente dos fenómenos. Por ejemplo, en la teoría de
Schachter, para que se dé una emoción, el individuo debe atribuir el estado de
excitación a las claves ambientales (a estímulos potencialmente emotivos).

Por supuesto, existen otros conceptos cognitivos que son también utilizados por
éstas y otras teorías de la emoción, como ya veremos, tales como: expectativas,
control percibido, valores, objetivos, interpretación, etc.

3.8.1. Modelo de Schachter y Singer (bifactorial: activación más procesos


cognitivos)

En el año 1924 Marañón publicó un artículo en la Revue Française


d'Endocrinologie en el que demostraba que los estados de excitación provocados por
una inyección de adrenalina (un simpático-mimético) no eran vividos por los sujetos
como auténticas emociones, sino como unos "estados fríos", sin tinte emocional.

Sin embargo, estas emociones frías podían desembocar en estados propiamente


emocionales si al efecto de la adrenalina se sumaba cierta actividad cognitiva por parte
del sujeto, como por ejemplo evocar ciertos recuerdos; aunque las actividades
cognitivas por sí solas no generaban emociones concretas.

Schachter y Singer (1962), basándose en el estudio de Marañón, llevaron a cabo


un experimento en el que se manipulaban el estado de activación del sujeto (arousal) y
las claves cognitivas que supuestamente le permitirían interpretar dicho estado. Este
experimento se ha hecho tan famoso que aparece descrito en infinidad de trabajos
sobre la emoción.

A los sujetos del experimento no se les confesaban los verdaderos objetivos del
mismo. Se les decía que se quería comprobar la influencia de algunos fármacos sobre
la vista, por lo que deberían ser inyectados. En realidad se manipulaban tres variables:
Teorías de la emoción 41

1. El estado de activación o arousal.

2. La información acerca de los efectos que iban a experimentar con la inyección


(atribución de causalidad).

3. Las claves situacionales inductoras de cogniciones emocionales.

Para manipular el estado de activación fisiológica, a unos pacientes se les


infectaba una dosis de epinefrina (forma sintética del mediador clínico del simpático),
mientras que a los otros (que serían el grupo de control) se les infectaba un placebo
inocuo. Los efectos subjetivos de la epinefrina son, normalmente, palpitaciones
(debidas a la aceleración del ritmo cardíaco), temblores musculares, y, a veces,
respiración agitada. Por lo tanto, esta variable tomaba dos valores que eran asignados
a dos grupos: uno experimental (epinefrina) y otro de control (placebo).

La información acerca de los efectos que experimentarían con la inyección se


manipulaba de la siguiente forma: a un grupo se le describían los síntomas reales de la
epinefrina (grupo bien informado), a otro grupo se le informaba que iba a experimentar
una serle de síntomas que no produce la epinefrina (grupo mal informado); y,
finalmente, a un tercer grupo no se le informaba sobre sintomatología alguna (grupo no
informado).

Por último, la situación ambiental emocional se manipuló haciendo pasar a los


sujetos por dos situaciones diferentes: una provocadora de euforia, y la otra de ira. En
ambas había una persona que se hacía pasar por sujeto experimental, aunque en
realidad era un cómplice del experimentador, que manifestaba abiertamente su
emoción (de euforia o de ira) por la situación experimental que se habla generado: de
juego y alboroto, en un caso, y de agresividad por las preguntas insultantes de un
cuestionario, en el otro.

De acuerdo con esta teoría, las emociones surgen por la acción conjunta de dos
factores (Schachter y Singer, 1962; London y Nisbett, 1974a; Singer, 1974). Algunos
autores la denominan teoría bifactorial de las emociones. Dichos factores son:

1. Excitación fisiológica
Teorías de la emoción 42

2. Interpretación cognitiva de los estímulos situacionales.

El individuo percibe su excitación fisiológica y busca una explicación a la misma,


atribuyéndola a las claves situacionales que está viviendo.

La intensidad de la excitación determina la intensidad de la emoción. La atribución


causal de su excitación a las claves emotivas ambientales determina la cualidad o el
tipo de emoción.

Si no hay excitación no se dará emoción; si hay excitación, pero no se puede


atribuir a estímulos emotivos, tampoco habrá emoción. Es decir, si falta uno de los dos
factores no se dará la emoción.

La simple excitación fisiológica no genera emoción; produce la emoción fría,


carente de cualidad subjetiva, que describió Marañón. A su vez, la percepción
exclusiva de estímulos emocionales no genera tampoco emoción.

Existen algunas limitaciones sobre el funcionamiento de este doble proceso. Así,


para que se dé la posibilidad de que el individuo pueda etiquetar como distintas
emociones una misma activación fisiológica, ésta ha de poseer cierto grado de
ambigüedad. De lo contrario, si la activación fisiológica se produce ante estímulos
ambientales evidentes, el individuo sólo podrá atribuir su estado de excitación a los
mismos y no a otros estímulos inductores diferentes.

Además, los factores ambientales que influyen sobre la interpretación cognitiva de


la situación han de darse antes de que aparezca la activación fisiológica. De lo
contrario, la excitación será atribuida a cualquier suceso previo a la misma.

Pero, tanto esta teoría como el experimento original (Schachter y Singer, 1962),
han recibido muchas críticas (Schmidt-Atzert, 1985), que vamos a analizar a
continuación.

La hipótesis central de que la intensidad de las emociones depende del grado de


activación fisiológica, tan solo se confirmó tras un reanálisis de los datos a posteriori,
tras introducir una nueva variable que no se había tenido en cuenta en el diseño
experimental y que excluía a los sujetos autoinformados de la verdadera causa de su
excitación.
Teorías de la emoción 43

La segunda hipótesis principal, que predecía que la cualidad o tipo de emoción se


deberla exclusivamente a la interpretación cognitiva de la situación, no fue evaluada
correctamente; ya que sólo se medían las dos emociones que se predecían (euforia e
ira), pudiéndose dar otro tipo de emociones, tales como ansiedad o tristeza, en función
de la intensidad de la excitación.

Se han realizado distintas réplicas de este experimento y se han puesto a prueba


varias predicciones de la teoría. Los resultados, en general, prestan poco apoyo a la
misma. Schmidt-Atzert (1985) ha encontrado que de 16 estudios revisados en 13
no se dieron diferencias entre el grupo experimental (sujetos excitados) y el grupo
control en las medidas de autoinforme. El resultado es similar con medidas
observacionales. El aumento artificial de excitación fisiológica no hace aumentar la
intensidad emocional subjetiva, ni el comportamiento emotivo externo, en situaciones
con estímulos potencialmente emocionales.

Los escasos resultados que confirman esta teoría se suelen dar en emociones
desagradables; el grupo excitado muestra una mayor intensidad emocional. E incluso
en situaciones que deberían generar emociones positivas la excitación suele producir
ansiedad o sentimientos desagradables.

Algunos autores que defienden la especificidad de la excitación fisiológica


emocional (Plutchik y Ax, 1967; Marshall y Zimbardo, 1979; Maslasch, 1979, 1979a;
Erdmann y van Lindern, 1980) han interpretado estos resultados suponiendo que los
aumentos bruscos de excitación producidos en el laboratorio son vividos como
desagradables por los sujetos porque son típicos de la ansiedad. Schachter y Singer
(1979) han contestado a estos trabajos, criticando su metodología. Véase el trabajo de
Reisenzeim (1983) que revisa los primeros veinte años de esta teoría. Schmidt-Atzert
(1985) señala que sólo cabe concluir que la evidencia empírica no apoya los
postulados de esta teoría.
Teorías de la emoción 44

3.8.2. Modelo de Lazarus (valoración cognitiva)

Para Lazarus, la emoción y el Tabla 10


arousal dependen de la forma en que el
Teoría de Lazarus (valoración cognitiva)
individuo construye la situación a partir
de sus valores, creencias, compromisos
!VALORACION
y objetivos. Los procesos cognitivos, por -Evaluación primaria de las consecuencias
tanto, son necesarios para la génesis de de la situación para el sujeto
-Tipos: irrelevante, benigno-positiva,
un estado emocional. estresante
-Depende de factores:
PPersonales: compromisos, creencias
Pero aunque la cognición es una PSituacionales: novedad, predictibili-dad,
condición necesaria de la emoción, en incertidumbre
sus últimas formulaciones (Lazarus y !AFRONTAMIENTO
Folkman, 1984), Lazarus rechaza que -Evaluación secundaria de la capacidad del
sujeto para enfrentarse con la situación
los pensamientos precedan a las -Tipos: cognitivo vs. conductual; dirigido al
emociones o, al contrario, que las problema vs. dirigido a reducir emoción
PEmoción: Evitación, distanciamiento,
emociones precedan a los revaloración positiva, búsqueda de
pensamientos. Véase la discusión sobre apoyo social
este punto con Zajonc. Más que una !COGNICION y EMOCION
relación lineal se dan unas -Interacción continua y múltiple
transacciones que suponen una
causalidad bidireccional. Las emociones
pueden afectar a la actividad cognitiva y,
a su vez, las emociones vienen determinadas por los procesos de razonamiento. Pero
es que, además, aunque la emoción y la cognición son en teoría separables, en la
práctica van casi siempre unidas; así, por ejemplo, la actividad cognitiva forma parte
esencial de la respuesta emocional.

Lazarus parte de una teoría cognitiva sobre el estrés (Lazarus, 1966) para hacer
luego una teoría más amplia sobre la emoción (Lazarus, Averill y Opton, 1970;
Lazarus, 1977; Lazarus, Kanner y Folkman, 1980; Lazarus y Folkman, 1984). La
definición que propone de estrés hace referencia a la relación entre el individuo y el
ambiente, teniendo en cuenta las características del sujeto y la naturaleza del medio:
"el estrés psicológico es una relación particular entre el individuo y el entorno que es
Teorías de la emoción 45

evaluado por este como amenazante o desbordante de sus recursos y que pone en
peligro su bienestar" (Lazarus y Folkman, 1986, p. 46).

Si buscamos las causas que generan estrés en distintos individuos


necesariamente hemos de analizar la relación individuo-entorno. En esta relación se
dan dos procesos fundamentales: valoración o evaluación cognitiva y afrontamiento. La
valoración (appraisal) cognitiva es un proceso evaluativo que determina por qué y
hasta que punto una relación determinada entre el individuo y el entorno es estresante.
El afrontamiento es el proceso a través del cual el individuo maneja las demandas de la
relación individuo-ambiente que evalúa como estresantes y las emociones que ello
genera.

Una emoción conlleva tres componentes que deben darse conjuntamente para
que pueda considerarse como tal: el pensamiento, los impulsos a la acción y los
cambios somáticos. En toda emoción, la valoración cognitiva debe ser condición
necesaria y suficiente.

Parte de las diferencias individuales observadas son resultado de las diferencias


en el entorno, pero otra parte es debida a la interpretación que el individuo hace de la
situación que experimenta. Esta interpretación o valoración de la situación se lleva a
cabo mediante los procesos de valoración cognitiva.

Se dan dos procesos de valoración: primaria y secundaria. La valoración primaria


supone una valoración de las consecuencias positivas o negativas que puede acarrear
la situación para el individuo. La valoración secundaria supone un balance de la
capacidad del propio sujeto para afrontar la situación.

Pueden darse tres tipos de valoración primaria: 1) irrelevante, 2) benigna positiva


y 3) estresante. La valoración será irrelevante cuando la situación no supone
implicaciones para el individuo.

Las valoraciones benigno-positivas son aquellas en las que la situación tiene


consecuencias positivas para el individuo. Es decir, si preservan o logran el bienestar o
si parecen ayudar a conseguirlo. Tales valoraciones se caracterizan por generar
emociones placenteras tales como alegría, felicidad, regocijo o tranquilidad.
Teorías de la emoción 46

Entre las valoraciones estresantes pueden distinguirse aquellas que significan


daño/perdida, amenaza y desafío.

Se considera daño o pérdida cuando el individuo ha recibido ya algún perjuicio. La


amenaza se refiere a aquellos daños o pérdidas que todavía no han ocurrido pero que
se prevén. Es la anticipación de da|os o perdidas. El desafío hace referencia a aquellos
acontecimientos que significan la posibilidad de perder o de ganar.

Tanto la amenaza como el desafío implican la movilización de estrategias de


afrontamiento. La diferencia principal entre los dos es que en la amenaza se valora
principalmente el potencial lesivo, por lo que suele ir acompañada de emociones
negativas, tales como miedo, ansiedad y mal humor; mientras que en el desafío hay
una valoración de las fuerzas necesarias para ganar, lo que suele generar emociones
positivas, tales como impaciencia, excitación y regocijo.

La amenaza y el desafío no son excluyentes entre sí, sino que ambas


valoraciones pueden coexistir, si bien su relación debe considerarse por separado,
dado que esta puede cambiar durante una misma situación, en virtud de posteriores
valoraciones de la misma, atendiendo a los resultados del afrontamiento.

El desafío, como opuesto a la amenaza, es más positivo en cuanto a sus


implicaciones para el proceso de adaptación, pues genera una mejor predisposición
para afrontar las situaciones .

La valoración secundaria es una valoración sobre lo que debe y puede hacerse


ante una situación determinada. Incluye la valoración de la posible eficacia de las
estrategias de afrontamiento, así como de la posibilidad de que una estrategia
determinada pueda aplicarse de forma efectiva y, por último, la valoración de las
consecuencias de utilizar una estrategia determinada en el contexto de otras
interpretaciones y demandas internas y/o externas que podrían ocurrir
simultáneamente.

Las valoraciones primarias sobre las implicaciones de una determinada situación


y las valoraciones secundarias de las estrategias de afrontamiento interaccionan entre
sí determinando el grado de estrés y la intensidad y calidad de la respuesta emocional.
Teorías de la emoción 47

En principio, la intensidad de la respuesta emocional estará en relación directa


con el grado de amenaza o desafío que determine la valoración primaria y en relación
inversa con la capacidad de afrontamiento que haya determinado la valoración
secundaria. Sin embargo, la interacción entre ambos tipos de valoración es muy
compleja. Así, por ejemplo, aun cuando el sujeto piense que tiene un considerable
poder de control sobre una situación, puede verse desbordado si es mucho lo que se
juega.

En base a nuevas informaciones recibidas del entorno puede reconsiderarse la


valoración inicial de una situación, produciéndose así una reevaluación o revaloración,
la cual puede reducir la tensión del individuo o bien aumentarla. También puede
producirse una reevaluación como consecuencia de la información que se desprende
de las propias reacciones del sujeto. La reevaluación es un proceso idéntico al de la
evaluación o valoración inicial; sólo difieren en que aquella es posterior y modifica a
esta.

Existe otra forma de reevaluación, llamada reevaluación defensiva, que es


consecuencia de algunos esfuerzos cognitivos de afrontamiento, cómo reinterpretar
una situación pasada de forma más positiva o afrontar los dalos y amenazas del
presente mirándolos de una forma menos negativa. Esta forma de reevaluación
proviene de una necesidad interna del individuo más que de las presiones directas del
entorno.

El proceso de valoración cognitiva se basa en una interpretación subjetiva, en la


que intervienen tanto factores personales, como factores situacionales.

Los factores personales más importantes que afectan a la valoración cognitiva


son los compromisos y las creencias. Los compromisos vienen a representar todo
aquello que es importante para el individuo. Reflejan valores y poseen una cualidad
motivacional-emocional. Ante una situación en la que se vea implicado un compromiso
importante para el sujeto, la valoración vendrá determinada por los resultados que el
afrontamiento pueda tener sobre la expresión de ese compromiso. Del mismo modo,
los compromisos influirán en la elección entre distintas alternativas de afrontamiento.
Los compromisos representan aquello que es importante para el individuo. Las
creencias que más suelen influir sobre la valoración son las existenciales y aquellas
que se refieren al control personal. Las creencias de control personal pueden ser
generales o situacionales.
Teorías de la emoción 48

Los factores situacionales que más influyen sobre la valoración son: la novedad,
la predictibilidad y la incertidumbre. A su vez, los factores situacionales temporales que
más influyen son: la inminencia, la duración y la incertidumbre temporal.

Los factores personales y situacionales funcionan siempre de forma


interdependiente y pueden considerarse como antecedentes de la valoración.

Puesto que el concepto de valoración, tanto primaria como secundaria, se define


como un proceso en continuo cambio, más que como un rasgo o estilo, a la hora de
medirlo Lazarus rechaza los enfoques del rasgo general y, en menor medida, el de
estilos cognitivos.

La teoría de Lazarus es hoy una de las teorías cognitivas más conocidas y ha


tenido gran repercusión en diferentes campos, tales como la psicología de la emoción,
la ansiedad y el estrés, la psicofisiología, la psicología clínica, etc.

3.8.3. Modelo de Weiner (atribución)

La teoría de la atribución parte del trabajo de Heider (1958), quien propuso que
las atribuciones de causalidad que realizan las personas afectan a su conducta social.

Las personas intentan explicarse el "por qué" de los acontecimientos, la


motivación de las conductas propias y ajenas: buscan una causa. Aunque no se
disponga de datos suficientes para elaborar un correcto análisis funcional de los
eventos, no se renuncia a una explicación causal de los mismos; por el contrario,
tendemos a percibir o a realizar atribuciones de causalidad.

Las atribuciones de causalidad son percepciones frías o cogniciones sobre la


forma en que funcionan las cosas.

Aunque la memoria dispone de un número virtualmente infinito de adscripciones o


atribuciones causales, en las situaciones relacionadas con el logro, por ejemplo, que
han sido ampliamente estudiadas, las causas se reducen considerablemente, siendo
las más dominantes la capacidad y el esfuerzo; lo que parece reflejar una tendencia a
Teorías de la emoción 49

la economía o simplicidad en el pensamiento causal y hace pensar en una posible


estructura de la causalidad percibida (Weiner, 1985; Truax, 1984).

Ya Heider (1958) había analizado


racionalmente la estructura de la Tabla
Tabla 12
11
causalidad percibida, señalando que las
Interpretación atribucional
Teoría de Weiner (atribución) de
causas podrían ser internas o externas emociones
al individuo. Pero hasta 1966 no se
!Heider (1958): el hombre tiende a hacer
analizó esta posible dimensión de forma Principales emociones:
atribuciones de causalidad sobre los
empírica, con el trabajo de Rotter !Ira: eventos
resultado negativo
(aunque y atribución
no haya datos). Estasde
ausencia de control
atribuciones afectan(con
a su atribución
vida social de
(1966) sobre locus de control o lugar de conducta arbitraria al otro) presenta una
!La causalidad percibida
control interno-externo. Weiner, Frieze, !Culpabilidad:
estructura resultado
dimensional:negativo, con
internas-
atribución de causas controlables
externas, y falta de
estables-inestables,
Kukla, Reed, Rest y Rosenbaum (1971) esfuerzo propio
controlables-incontrolables
propusieron otra dimensión: !Vergüenza:
!La motivación resultado
depende de: negativo,
incentivo cony
atribución de causas controlables, pero con
expectativas
estabilidad-inestabilidad. Y Rosenbaum faltaatribuciones
de capacidad
!Las causales influyen sobre las
(1972) propuso una tercera sobre !Desesperanza:
expectativas de resultado negativo
éxito y sobre algunasy
atribución de causas
reacciones establesque modifican
emocionales
controlabilidad. !Orgullo y autoestima
el valor del incentivo positiva: resultado
positivo
!Las y atribución
emociones causal interpretar
se pueden interna como
!Autoestima
productonegativa:
de las resultado negativode
atribuciones y
Weiner (Weiner, 1980a, 1980b, atribución causal externa
causalidad que se realizan al analizar el
1982, 1985, 1986; Weiner y Graham, !Compasión:
resultadoestá relacionada
de una acción con ausencia
de control
!Los eventos pueden generar dos tipos de
1984) ha extendido esta teoría a la !Gratitud: si, y sólo si, se atribuye a la
emociones:
motivación y a la emoción. conducta del otro el del
-Dependientes carácter de volitiva
resultado: y
felicidad
dirigidayafrustración
beneficiarnos
-Dependientes de la atribución
Con respecto a la motivación, causal: sorpresa, tristeza, ira,
Weiner adopta la posición de los desesperanza, culpabilidad, etc.
!Más que una teoría sobre la emoción, se
teóricos de la expectativa por el valor. trata de una interpretación de algunos
La motivación, según esta teoría, está fenómenos emocionales

determinada por lo que uno puede


obtener (incentivo), así como por la
probabilidad de conseguirlo (expectativa).

Los estudios empíricos muestran que las atribuciones causales influyen sobre las
expectativas de éxito (expectativa de meta). A su vez, aunque las atribuciones
causales no influyen en las propiedades objetivas de los objetos meta, determinan o
guían las reacciones emocionales, o las consecuencias subjetivas de alcanzar el
objetivo.
Teorías de la emoción 50

El valor del objeto no se entiende en términos de valor objetivo, sino en términos


subjetivos. Así, las atribuciones de causalidad que hagamos podrían determinar
nuestras reacciones emocionales (produce distinto grado de satisfacción el conseguir
un mismo objeto, según cuales sean las causas que atribuyamos a esta consecución).
A su vez las reacciones emocionales influyen sobre nuestra motivación conductual,
puesto que de ellas depende el valor (incentivo de meta).

Con respecto a la emoción, Weiner no intenta hacer una teoría general de la


emoción, sino que propone un punto de vista atributivo (por lo tanto, cognitivo) del
proceso emocional.

El proceso de cognición-emoción que propone Weiner (198511988) serla el


siguiente. Tras el resultado de un acontecimiento, hay una reacción general positiva o
negativa (una emoción "primitiva"), basada en el éxito o fracaso percibido del resultado
(la "valoración primaria"). Estas emociones se consideran dependientes del resultado e
independientes de la atribución, puesto que se deben al resultado y no a la causa. Las
dos reacciones más frecuentes son: la felicidad, por el éxito, y la frustración, por el
fracaso.

Pero, tras la valoración del resultado y la inmediata reacción afectiva, se buscará


una adscripción causal; lo que generará una serie de emociones diferentes, en función
de la atribución o atribuciones elegidas. Es decir, estas emociones se considera que
son dependientes de la atribución, puesto que están determinadas por la causa
percibida del resultado anterior. En relación directa con la atribución de causalidad
elegida, se generarán diferentes emociones, tales como sorpresa, serenidad, orgullo,
tristeza, frustración, etc.

Por lo tanto, las dimensiones de la causalidad percibida jugarán un papel


importante en el proceso emocional. Cada dimensión estará relacionada con una serie
de sentimientos. Por ejemplo, la internalidad causal estará más relacionada con
sentimientos sobre la autoestima; mientras que la externalidad estará menos
relacionada con estos sentimientos.

Según esto, los sentimientos aparecen a partir de como se construya o evalúe un


acontecimiento.
Teorías de la emoción 51

Lazarus (Lazarus y Folkman, 1984) se|ala que las atribuciones de causalidad son
importantes para las emociones, pero no equivalen a la valoración (appraisal) cognitiva,
la cual además añade la dimensión de importancia de la atribución para el bienestar del
individuo. Las atribuciones deben ser interpretadas por los individuos en cuanto a su
significado personal de acuerdo con los valores y compromisos de estos.

Weiner (Weiner, 1982, 1985; Weiner y Graham, 1984) analiza siete emociones
(autoestima, ira, compasión, culpabilidad, vergüenza, gratitud y desesperación) y los
relaciona con las dimensiones causales.

El orgullo y la autoestima positiva se experimentan como consecuencia de atribuir


un resultado positivo a uno mismo (locus de causalidad); mientras que se experimenta
autoestima negativa cuando un resultado negativo se atribuye a uno mismo.

La ira está relacionada con el control por parte de otros (y ausencia de control por
nuestra parte) de un suceso que ha tenido resultado negativo. Además se considera
que la conducta de los otros ha sido arbitraria, injusta o imprudente.

La compasión está relacionada con la ausencia de controlabilidad.

La culpabilidad es elicitada por causas controlables, tanto por cometer como por
omitir acciones particulares que han dado como resultado un fracaso.

Tanto la culpabilidad como la vergüenza suponen autoevaluaciones negativas,


pero en el primer caso lo atribuimos a falta de esfuerzo, mientras que en el segundo a
falta de capacidad.

La gratitud hacia otra persona es elicitada si y sólo si el acto del benefactor está
bajo control volitivo y está dirigido a beneficiar al receptor.

La desesperanza y la resignación son elicitadas cuando se da una atribución para


un resultado negativo con causas
estables.

De estas siete emociones, cuatro (ira, compasión, gratitud y culpabilidad) se


consideran de especial importancia para promover la supervivencia genética y las
Teorías de la emoción 52

cuatro están relacionadas con la dimensión de controlabilidad; dimensión fundamental


para controlar el orden social.

En resumen, las dimensiones causales tienen consecuencias psicológicas,


relacionándose tanto con las expectativas como con el afecto (que se presume es el
valor de alcanzar la meta). Las emociones se pueden interpretar, por lo tanto, como
consecuencias postcognitivas, resultado de las atribuciones de causalidad que se
llevan a cabo al analizar los resultados de una acción.

Aunque Weiner (1982) considera que sus datos no son comparables con los de
Zajonc (1980) porque emplean paradigmas experimentales diferentes, considera que
las emociones raramente pueden preceder a la cognición. Quizás en algún caso, la ira,
por ejemplo, puede ser una reacción condicionada; es una posibilidad lógica, pero en
cualquier caso serla algo de una importancia secundaria. En la vida diaria,
normalmente no reaccionamos emocionalmente antes de conocer por que. Las
cogniciones preceden y determinan las reacciones afectivas.

Sin embargo, estas relaciones entre dimensiones de causalidad y emoción no son


fijas, sino predominantes en nuestra cultura. Así, de una adscripción causal no se sigue
necesariamente la emoción asociada, ni toda emoción tiene por qué ir precedida de
sus antecedentes asociados.

Como el propio Weiner señala, más que una teoría sobre la emoción, se trata de
una interpretación de algunos fenómenos emocionales, al extrapolar la teoría de la
atribución a este campo.

3.8.4. Modelo de Scherer (modelo procesual)

Scherer entiende que en la emoción pueden observarse cinco componentes, los


cuales cumplen funciones diferentes; cada uno de los cuales estaría regulado por un
sistema distinto. Los componentes son: 1) procesamiento cognitivo de estímulos, 2)
procesos neurofisiológicos, 3) tendencias motivacionales y conductuales, 4) expresión
motora, y 5) estado afectivo subjetivo. Las funciones respectivas que cumplen, son: 1)
evaluación del ambiente, 2) regulación del sistema, 3) preparación para la acción, 4)
comunicación de intenciones, y 5) reflexión y registro.
Teorías de la emoción 53

A su vez, habría un sistema responsable de cada componente: 1) sistema de


información, 2) sistema de apoyo, 3) sistema ejecutivo, 4) sistema de acción, y 5)
sistema de registro.

Tabla 13

Componente, funciones y sistemas del modelo de Scherer

Componentes de la emoción:
1. Procesamiento cognitivo de estímulos.
2. Procesos neurofisiológicos
3. Tendencias motivacionales y conductuales
4. Expresión motora
5. Estado afectivo cognitivo

Funciones de componentes:
1. Evaluación del ambiente
2. Regulación del sistema
3. Preparación para la acción
4. Comunicación de intenciones
5. Reflexión y registro

Sistema responsable:
1. Sistema información
2. Sistema de apoyo
3. Sistema ejecutivo
4. Sistema de acción
5. Sistema de registro

En su análisis del sistema de información (evaluación del estímulo) presenta una


serie de lo que él llama "controles de la evaluación de los estímulos" (stimulus
evaluation checks, o S.E.C), de los que se necesita un número mínimo para que se
produzca una emoción.

En estos controles se evalúa la información recibida sobre las distintas facetas de


la situación. Los aspectos o facetas del sistema de información que considera son: 1) la
ocurrencia del acontecimiento, 2) la evaluación del resultado, 3) la atribución de
Teorías de la emoción 54

causalidad, 4) la evaluación del potencial de afrontamiento, y 5) comparación con las


normas externas o internas.

En cada faceta de la situación se analizan distintas variables (Scherer, 1988):

1)el tiempo, las expectativas, la probabilidad y la predictibilidad (novedad del


estímulo), en cuanto al acontecimiento mismo;

2)el carácter de placentero, la importancia que tenga para los objetivos deseados
y pertinentes, en cuanto a las
Tabla 14
evaluaciones de resultados;
Modelo de Scherer
3)el agente causal, su motivación
y su pertinencia, en cuanto a !Las distintas facetas de la situación son
las atribuciones de causalidad; analizadas por el sistema de información,
en una secuencia de chequeos de
evaluación de estímulo. Se necesita un
4)el poder del individuo de influir número mínimo de chequeos de evaluación
de estímulos para que se produzca una
en el acontecimiento y de emoción
afrontar sus consecuencias, en
El sistema de información evalúa diferentes
cuanto al afrontamiento; y facetas de la situación, en una serie de pasos
o chequeos evaluadores de estímulo. Las
variables analizadas son:
5)la conformidad del
acontecimiento con las normas !Ocurrencia del acontecimiento: tiempo,
expectativas, probabilidad y predictibilidad
culturales y su coincidencia con (novedad)
una autoimagen real o ideal, en !Evaluación del producto: carácter
placentero, importancia para los objetivos,
cuanto al aspecto de la resultados, etc.
comparación del !Atribución de causalidad: agente causal,
motivación, atribuciones, etc.
acontecimiento con normas !Evaluación del potencial de afrontamiento:
externas o internas. poder del individuo para influir en el
acontecimiento y para enfrentarse a sus
consecuencias
Esta información es evaluada en !Comparación con las normas externas o
internas: conformidad del evento con las
una secuencia de controles evaluativos normas culturales y con una autoimagen
(S.E.C.s) que determinan la cualidad e real o ideal

intensidad emocional.

En resumen, Scherer diferencia cinco componentes en la emoción (en lugar de


los tres clásicos: cognitivos, fisiológicos y motores), considerando distintos el
Teorías de la emoción 55

procesamiento cognitivo de estímulos y el estado afectivo subjetivo. Estos dos


componentes de la emoción no son considerados diferentes en otros modelos; sin
embargo, Scherer considera que están regulados por sistemas diferentes y cumplen
funciones diferentes. El procesamiento cognitivo, realizado por el sistema de
información, evalúa la situación estimular mediante una serie de "controles de la
evaluación del estímulo", que analizan las distintas facetas de dicho estímulo, en las
que están implicadas distintas variables. El resultado final de esta evaluación es una
reacción emocional. Por lo tanto, este proceso evaluador determina tanto la cualidad
como la intensidad de la reacción emocional.

3.8.5. Modelo de Lang (procesamiento bio-informacional)

De acuerdo con los modelos proposicionales de la imaginación, todo


conocimiento puede ser expresado de una manera única, uniforme y abstracta,
independientemente de su modalidad: la proposición (Lang, 1979; Acosta y Vila,
1981). Desde esta perspectiva, la imagen emocional es entendida como:

-Una estructura informacional en el cerebro, reductible a unidades


proposicionales específicas. La imagen vendrá integrada por elementos
motores y perceptuales; de esta forma, las proposiciones que componen dicha
imagen incluirán tanto eventos de estímulo como de respuesta.

-Las imágenes emocionales son construidas en el cerebro, proposición a


proposición, de acuerdo al flujo narrativo de la descripción.

Según el modelo de Lang de procesamiento de imágenes emocionales (Lang,


1979), la imagen emocional puede ser analizada objetivamente como un producto de
la capacidad de procesamiento de información del cerebro y, este procesamiento,
puede ser definido en términos mensurables de inputs y outputs de y hacia el
organismo.

En una situación terapéutica, el estímulo primario para la formación de imágenes,


serían las instrucciones del terapeuta, que pueden ser analizadas según tres
elementos primarios:

-La imagen inducida o instrucción para crearla.


Teorías de la emoción 56

-La imagen script, ya más elaborada de lo que se debe imaginar y que incluiría
tanto descripciones de estímulo como de respuesta.

-Grupo de instrucciones para que


el paciente adquiera un Tabla 15
compromiso personal en el
Modelo de Lang (bio-informacional)
evento descrito.

El paciente deberá experienciar el ! Lang (1977): imaginar diferentes


situaciones o actividades, provoca activación
script "como si" fuera real. En cuanto a mensurable, tanto fisiológica como motora,
las variables de salida del que estará relacionada y adecuada al tipo de
situación o actividad imaginada.
procesamiento de la imagen, tenemos:
! El miedo (y la emoción en general) es
representado en la memoria como una red
-El autoinforme verbal del paciente, proposicional que incluye información sobre:
que incluiría la descripción del el estímulo temido, la respuesta de miedo y
el significado. En esta red hay, por lo tanto,
contenido de la escena y la proposiciones: de estímulo, de respuesta y
autoevaluación de la cualidad relacionales.

del afecto y de la imagen. Por lo ! La información emocional es codificada en


general, la descripción que el la memoria en forma de proposiciones que se
organizan en redes asociativas. La expresión
paciente hace de la escena, emocional ocurre cuando esta red es activada
correlaciona con la ofrecida por por inputs que se ajustan a esta información
almacenada en la memoria. Una red entera
el terapeuta. puede ser activada por unas pocas
proposiciones, aunque es probable que no
todas las proposiciones sean igualmente
-La segunda variable se daría al importantes para acceder a un programa
mismo tiempo que el emocional.

procesamiento de la imagen e ! El procesamiento de las proposiciones de


incluiría cambios a los tres entrada da lugar a: informe verbal y
reactividad fisiológica. Esta es mayor si se
niveles de respuesta emocional: procesan proposiciones de respuesta
expresiones verbales,
! La imagen emocional puede ser controlada
respuestas motoras manifiestas y/o modificada mediante la manipulación de
y cambios fisiológicos (cambios las variables de entrada (manipulando el tipo
de proposiciones) o por reforzamiento
electrodermales y patrones de diferencial de las variables de salida
actividad visceral y somática). (entrenamiento de sujetos).

La capacidad de imaginación no es
igual en todas las personas y el desarrollo de la misma no es lo suficientemente
Teorías de la emoción 57

conocido. Para Lang, la imagen emocional puede ser controlada y/o modificada
mediante la manipulación de las variables de entrada (manipulando el tipo de
proposiciones) o por reforzamiento diferencial de las variables de salida
(entrenamiento de sujetos).

Lang (1985), opina que el miedo (y la emoción en general) es representado en la


memoria como una red proposicional que incluye información sobre:
- el estímulo temido
- la respuesta de miedo
- el significado.

La información emocional es codificada en la memoria en forma de proposiciones


que se organizan en redes asociativas. La expresión emocional ocurre cuando esta
red es activada por inputs que se ajustan a esta información almacenada en la
memoria. Es decir, sería como un esquema o un molde, que se procesaría como
unidad cuando se contacta con un número determinado de proposiciones. Una red
entera puede ser activada por unas pocas proposiciones, aunque es probable que no
todas las proposiciones sean igualmente importantes para acceder a un programa
emocional. Lang y cols. han realizado numerosos trabajos con el fin de identificar
variables que influyan en la activación de dicha red. Para sus experimentos han
utilizado un paradigma de imaginación en el que se pide a los sujetos que imaginen
escenas descritas por scripts con contenidos temáticos variados (escenas de miedo,
irrelevantes, escenas violentas,...). Cuando la proposición del script se ajusta a la red
de miedos que el sujeto tiene almacenada, entonces, autoinformes y arousal
fisiológico son consistentes con el miedo. El procesamiento de la red emocional sería
el aspecto cognitivo de la emoción y los eventos de salida originados por dicho
procesamiento, serían las respuestas fisiológicas, las expresiones verbales y acciones
motoras manifiestas. Para activar la red, no es necesario que el objeto temido esté
realmente presente, dado que la información del prototipo es conceptual. El único
requisito es que igualen el número crítico de proposiciones necesarias para que la red
se active.
Teorías de la emoción 58

Para Lang (Lang, 1984), los factores que determinan la activación emocional
serían:

-La información de estímulo deberá igualar de la forma más completa posible al


de emoción. Si se degrada la
información de entrada (fotos, Tabla 16
diapositivas, etc., en lugar de los
Lang: activación emocional
estímulos que representan), la
probabilidad de respuesta
emocional disminuye. Factores que determinan la activación
emocional:

-Si el estímulo de entrada está ! La información de entrada (input) o


descripción del estímulo deberá parecerse lo
degradado, se conseguirá un más posible a la información de la emoción.
mejor acceso al prototipo
! Si se degrada la información de entrada
procesando conjuntamente (fotos, etc.), la probabilidad de respuesta
distintas proposiciones del emocional disminuye.

mismo (por ejemplo, uniendo ! Si el estímulo de entrada está degradado,


información de respuesta a la se conseguirá un mejor acceso al prototipo
almacenado en la memoria procesando
información de significado). conjuntamente distintas proposiciones del
mismo (por ejemplo, uniendo información de
respuesta a la información de significado).
-El prototipo de respuesta
emocional puede activarse ! El prototipo de respuesta emocional puede
activarse mediante descripciones verbales.
mediante descripciones Ahora bien, existen diferencias individuales.
verbales. Ahora bien, no todas
! Si ya están en marcha determinados
las personas tienen igual patrones de activación periférica (prototipos
capacidad de codificación para de respuestas fisiológicas y motoras
activadas), se necesitaría menos información
convertir la entrada semántica de estímulo para comenzar la respuesta
a códigos emocionales. La emocional total

capacidad de imaginación de
los individuos parece ser similar
a la de recordar imágenes perceptuales

-Puesto que las emociones son siempre relativas a la acción, la activación del
prototipo comprende el procesamiento de programas eferentes, los cuales
pueden ser registrados tanto de forma central como periférica (músculos y
glándulas). Es decir, si ya están en marcha determinados patrones de
activación periférica (prototipos de respuesta fisiológica y motora activadas),
Teorías de la emoción 59

se necesitaría menos información de estímulo para comenzar la respuesta


emocional total (Schachter y Singer, 1962).

En general, los estudios de Lang (Lang, 1984) sobre la activación del prototipo
emocional, apoyados por los resultados de otros trabajos realizados en este área
vienen a señalar lo siguiente:

-El procesamiento de
Tabla 17
proposiciones de respuesta es
más eficaz para generar Modelo de Lang: resumen
respuestas fisiológicas, que el
procesamiento de !Input (entrada):
proposiciones de estímulo. - Proposiciones de estímulo
- Proposiciones de respuesta
- Proposiciones de significado
-Los buenos imaginadores, se
! Output (salida):
activan más fisiológicamente - Informe verbal (proposiciones)
que los malos imaginadores. - Reactividad somato-visceral

!Hipótesis:
-Los efectos de la escenificación -la reactividad fisiológica es mayor cuando
se procesan proposiciones de respuesta
de escenas amenazantes con -es posible entrenar la capacidad de
sujetos fóbicos, son imaginación
equiparables a las obtenidas !Aplicación terapéutica: entrenamiento en
cuando se les pide que imaginación con el fin de aumentar la
reactividad fisiológica (y aumentar así la
imaginen dichas escenas eficacia de la desensibilización sistemática
incluyendo proposiciones de -D.S.- en malos imaginadores)
respuesta.

Las descripciones de entrada no sólo pueden incluir proposiciones de estímulo o


de respuesta; también se puede controlar el contenido de las descripciones
(emocional/neutral). Del mismo modo, las descripciones verbales de salida que
ofrecen los sujetos (imagen como respuesta), pueden ser analizadas en los mismos
términos proposicionales, comparando así las instrucciones de entrada con el informe
de la experiencia emocional, ofreciendo información sobre los contenidos procesados
en cada imagen.

Es especialmente importante, por su significación terapéutica, el refuerzo


diferencial de las proposiciones del informe o descripción de salida del sujeto. Se
Teorías de la emoción 60

puede cambiar la probabilidad de que, en futuras imágenes, el sujeto procese


determinado tipo de proposiciones, manipulando las consecuencias que siguen a
dicho informe.

De este modo, tenemos dos formas diferentes de controlar y modificar la imagen:


manipulando las descripciones de entrada (tipo de proposiciones), o actuando sobre
las de salida (entrenamiento de los sujetos). Será necesario entrenar a los sujetos
para asegurarse de que procesen el tipo de proposiciones que se les describen y no
otros. En diferentes trabajos (Lang, 1979a, 1979b, 1984, 1985; Lang, Levin Miller y
Kozak, 1983; Lang, Miller y Levin, 1983) se ha comprobado que es posible modificar
el patrón de reactividad durante la imaginación, tanto manipulando la estructura
proposicional (mayor reactividad a las imágenes que incluyen proposiciones de
respuesta), como entrenando a los sujetos a través de sus informes (entrenándolos en
proposiciones de respuesta). Sin embargo, otros experimentos (Acosta y Vila, 1981),
no parecen apoyar el modelo.

En otra línea, se ha visto que la manipulación de información estimular afectiva


(presentación dramatizada vs. escrita), puede aumentar la reactividad emocional. En
estos casos, y como ya hemos señalado anteriormente, los sujetos buenos
imaginadores reaccionan más emocionalmente que los malos imaginadores. Del
mismo modo, se ha corroborado el hecho de que el entrenamiento de respuestas es
más eficaz que el de estímulos en la producción de respuestas emocionales (Lang,
1984).

Posteriormente se ha añadido un tercer tipo de proposición: la de significado (de


los estímulos y de las respuestas). De esta forma, los tres tipos de proposiciones son:
de estímulo, de respuesta y de significado.

Este modelo tiene importantes implicaciones sobre las relaciones teóricas entre
cognición y emoción, así como en el campo de la evaluación (Cook y cols., 1988) y del
tratamiento.

Con respecto a la falta de covariación de los tres sistemas de respuesta (Lang,


1968), el modelo bio-informacional apunta que "la topografía de los tres sistemas de
respuesta de la emoción se espera que varíe a través de los individuos y las
situaciones, dependiendo de la información de respuesta específica en el prototipo"
(Lang, 1984, p. 219). Así pues, este modelo es perfectamente compatible con la
Teorías de la emoción 61

concepción tradicional de estados emocionales, aunque manifestados a través de un


triple sistema de respuesta parcialmente independientes.

Puesto que un determinado grado de activación autonómica puede ser necesario


para que resulten eficaces algunas técnicas terapéuticas tales como la
Desensibilización Sistemática (Lang, Melamed y Hart, 1970), las implicaciones de este
modelo son importantes en el tratamiento, al haber fundamentado y diseñado un
método de entrenamiento en imaginación que aumenta la reactividad fisiológica, sólo
en relación a la situación emocional que va a ser tratada (Acosta, 1987, 1988). Este
punto es especialmente útil en el caso de algunos pacientes que son incapaces de
reaccionar fisiológicamente a la imaginación de la situación fóbica, tal y como sucede
con algunos agorafóbicos (Zander y McNally, 1988).

El modelo bio-informacional ha servido también para estudiar las bases teóricas


de algunas técnicas de tratamiento, como es el caso de la exposición imaginaria
(Acosta y Vila, 1981; Anderson y Borkovec, 1981).

Desde una perspectiva diferente, se ha estudiado el efecto de la reducción de la


activación fisiológica mediante técnicas como la de relajación, sobre la imaginación,
encontrándose que la relajación disminuyó la tensión muscular y la ansiedad
autoinformada, pero no aumentó el control ni la viveza de la imaginación (Hamberger y
Lohr, 1980).

La imaginación fue incorporada a la clínica de orientación conductual desde los


primeros trabajos de Wolpe, a finales de los 50, al considerarla como un estímulo
condicionado y suponer una "equivalencia funcional" entre sucesos imaginados y
sucesos in vivo. Las teorías cognitivas han generado nuevas técnicas de tratamiento,
en las que la imaginación ha seguido utilizándose ampliamente.
Teorías de la emoción 62

4. EL ENFOQUE DE LOS TRES SISTEMAS

Inicialmente, Lang (1968) se centró en el miedo, al que describió como formado


por un grupo de componentes débilmente acoplados. "El miedo es una respuesta, y
además se expresa en tres importantes sistemas conductuales: verbal (cognitivo),
motor-abierto y somático" (Lang, 1968, p. 90).

De la revisión de datos de distintas áreas, Lang concluye que las respuestas de


los tres sistemas no están correlacionadas. Esta discordancia indica que el miedo no
es un fenómeno "unitario".

Posteriormente (Lang, 1971), amplió esta formulación al caso general de la


emoción: "Tanto para el terapeuta como para el científico, es razonable considerar que
la respuesta emocional es un complejo de tres sistemas medibles: verbal-cognitivo,
motor-abierto y fisiológico (órganos inervados por el sistema nervioso autónomo y
actividad muscular tónica). Todos los sistemas están modulados por centros neurales
del cerebro, pero las correlaciones entre sus respuestas son sorprendentemente bajas.
Desde un punto de vista empírico, las conductas son parcialmente independientes. Sin
embargo, estos sistemas son también altamente interactivos y tienden a aumentar
mutuamente, prolongar, o atenuar cada uno al otro en la forma en que ahora
comenzamos a conocer" (Lang, 1971, p. 105).

"Las medidas conductuales y fisiológicas en la emoción a menudo guardan poca


relación entre sí, y por otro lado están débilmente correlacionadas con el informe verbal
del estado subjetivo. Además, cuando las respuestas están en disputa, el supuesto
verdadero mundo de la experiencia subjetiva permanece privado. Así pues, no hay un
criterio objetivo que nos diga a que sistema creer" (Lang, 1978, p. 368).

Por lo tanto, desde esta perspectiva, que integra distintas líneas de investigación,
la emoción es entendida como una peculiar reacción conjunta de múltiples y variados
factores, tales como: la vivencia subjetiva o experiencia emocional, las respuestas
motoras observables o comportamiento abierto (expresión emocional) y las respuestas
psicofisiológicas; los cuales se encuentran sintonizados entre sí en diversa proporción.

No se trata propiamente de una teoría, Lang se ha limitado a resaltar que la


emoción es una respuesta y que los datos apuntan a la existencia de tres sistemas
Teorías de la emoción 63

relativamente independientes. Lang describe la tarea central de los teóricos como la de


proporcionar "modelos o analogías que organicen estos datos" (Lang, 1978, p. 370).
Como él mismo ha hecho con su modelo bio-informacional de imágenes emocionales
(Lang, 1977, 1979, 1979a, 1979b, 1984, 1985).

4.1. Multidimensionalidad de la respuesta emocional

Los principales fenómenos estudiados en esta línea son el fraccionamiento de


respuesta o discordancia entre sistemas de respuesta y la desincronía. Se habla de
fraccionamiento de respuesta, para referirse a las bajas correlaciones (a veces
negativas) entre distintas respuestas; y de discordancia, para hacer mención a las
diferencias entre sistemas de respuesta en un momento dado. A su vez, los cambios
no sincrónicos entre sistemas de respuesta se denominan desincronía.

Por otro lado, se ha resaltado la existencia de diferencias individuales en el patrón


de respuesta somática (Lacey, 1967) y de patrones de respuesta psicofisiológica
característicos de los individuos ante una situación o tipo de emoción (Ax, 1953).

Posteriormente, los conceptos de especificidad situacional y estereotipia individual


se han ampliado también a los tres sistemas de respuesta emocional, sugiriendo que
los individuos presentan un perfil cognitivo-fisiológico-motor propio. Así, por ejemplo, se
habla de reactividad de tipo cognitivo cuando el perfil de respuesta de un individuo
muestra una alteración mayor en el sistema de respuestas cognitivo que en los otros
sistemas (Miguel Tobal y Cano Vindel, 1986, 1988). De igual modo, los individuos ante
determinado tipo de situaciones podrían presentar un patrón de respuesta cognitivo-
fisiológico-motor (C-F-M) característico, asociado con cada tipo de situación (Miguel
Tobal y Cano Vindel, 1990c).

La existencia de patrones psicofisiológicos específicos para cada emoción es un


tema polémico sobre el que se dan opiniones a favor y en contra, y en el que además
se confunde si los patrones buscados son característicos del tipo de emoción o están
asociados con la situación. Si se amplía el problema a la existencia de un patrón o
perfil cognitivo-fisiológico-motor de los individuos ante cada tipo de situación, tal vez
sería más fácil identificar perfiles característicos.
Teorías de la emoción 64

El fraccionamiento de respuesta o discordancia entre sistemas de respuesta


(Lacey, 1967) se refiere a la escasa covariación entre respuestas emocionales. La
desincronía (Rachman y Hodgson, 1974) es otro fenómeno similar que consiste en que
los cambios inducidos en un sistema puede que no se produzcan de forma sincrónica
en otro sistema.

En efecto, si se evalúan estos tres tipos de respuestas en un sujeto (que está


sometido a una situación inductora de miedo, por ejemplo), podemos encontrar que no
todas reflejen el mismo grado de intensidad o activación; o se puede observar distinta
dirección en los índices tomados para cada sistema de respuesta (por ejemplo,
acercamiento, en lugar de evitación motora, pero acompañada de alta activación
fisiológica), es decir se puede observar cierto grado de independencia entre los tres
sistemas de respuesta, en lugar de reflejar todos un mismo constructo emocional
unitario. Podemos obtener correlaciones bajas e incluso nulas o negativas entre las
medidas de respuestas pertenecientes a distintos sistemas (discordancia entre
sistemas de respuesta) e incluso entre medidas de respuestas pertenecientes al mismo
sistema (fraccionamiento de respuesta emocional).

Esta observación es similar a las críticas que anteriormente había hecho Lacey
(1967) al modelo unidimensional de la activación emocional (Cannon, 1927), sobre la
escasa correlación entre distintas respuestas emocionales. En esta línea, en el campo
de las medidas psicofisiológicas se habla de "fraccionamiento direccional" cuando
diferentes fracciones del sistema nervioso autónomo muestran diferentes direcciones
de respuesta, apuntando unas efectos típicos del sistema simpático y otras efectos
típicos del sistema parasimpático (Lacey, 1967; Lacey y Lacey, 1970).

Por otro lado, se ha observado que la discordancia entre sistemas o


fraccionamiento de respuesta varía con el momento de la evaluación en relación al
tratamiento, o en general con respecto al tiempo. Así, Lang y Lazovik (1963)
informaron que las reducciones que se habían conseguido en un sistema de respuesta
tras el tratamiento no se habían dado en otro sistema. Dichas reducciones no se
consiguieron en el otro sistema hasta meses después de terminado el citado
tratamiento; ambos sistemas se habían equiparado cuando se llevó a cabo una
evaluación de seguimiento.

Es decir, si se manipulan los niveles de arousal de un sujeto, tal y como sucede


en las terapias por ejemplo, no todos los sistemas de respuesta varían al mismo tiempo
Teorías de la emoción 65

(Hodgson y Rachman, 1974; Rachman y Hodgson, 1974; Vermilyea, Boice y Barlow,


1984). A este fenómeno se le conoce con el nombre de desincronía.

Los términos fraccionamiento (fractionation) de respuesta y disociación


(dissociation) o discordancia (discordance) entre sistemas de respuesta se suelen usar
como sinónimos e indican que el patrón tripartito de respuesta muestra un cierto grado
de variación inter-sistemas de respuesta (o a veces también, aunque es menos
frecuente, inter-respuestas dentro de un sistema) en una fase particular de la
evaluación. En cambio, el término desincronía se emplea para referirse a la disociación
de los tres sistemas (o a veces también, aunque es menos frecuente, de algunas
respuestas dentro de un sistema) a través de varias fases de la evaluación, es decir, en
distintos momentos (Rachman y Hodgson, 1974; Michelson, 1987).

En las terapias se suele hacer una evaluación en al menos tres momentos (pre-,
durante y post-tratamiento). De forma operativa se suele considerar (Rachman y
Hodgson, 1974; Hodgson y Rachman, 1974; Vermilyea, Boice y Barlow, 1984) que hay
una desincronía cuando no se dan cambios concordantes entre dos respuestas
pertenecientes a distintos sistemas (ritmo cardíaco y medidas subjetivas de ansiedad,
por ejemplo), en al menos dos de las tres fases (pre-durante, durante-post, pre-post).
En cambio se operativiza la concordancia como altas correlaciones entre medidas en
un momento dado y, a su vez, la discordancia o fraccionamiento como bajas
correlaciones entre medidas en un momento dado (Hodgson y Rachman, 1974; Matías
y Turner, 1986). Sin embargo, muchas veces el término desincronía pierde su raíz
temporal y se usa como sinónimo de fraccionamiento, se habla así de "fraccionamiento
o desincronía".

Parece que el término "fractionation" surge en el ámbito de la evaluación


psicofisiológica (Lacey, 1967; Haynes y Wilson, 1979), estando ligado por lo tanto a la
variación inter-respuestas (o inter-ramas del S.N.A.), más que a la variación
inter-sistemas; es decir, que propiamente se hablaría de fraccionamiento de respuesta
para referirse a la escasa covariación entre respuestas. Mientras que Rachman y
Hodgson (1974) propusieron "discordance" y "desynchrony" como términos referidos a
la variación inter-sistemas más que a la variación inter-respuestas; es decir, se hablaría
de "discordancia entre sistemas", en un momento dado, para referirse a bajas
correlaciones entre sistemas, y "desincronía entre sistemas" para referirse a cambios
en un sistema a través del tiempo (de una evaluación a otra) que no se dan en otro
sistema, o se dan de distinto modo (los cambios entre sistemas no covarían).
Teorías de la emoción 66

La sincronía está relacionada con un mejor pronóstico en el resultado del


tratamiento mediante exposición para pacientes agorafóbicos (Rachman y Hodgson,
1974; Vermilyea, Boice y Barlow, 1984), especialmente para la reducción del ritmo
cardíaco. Aunque, según Vermilyea, Boice y Barlow (1984), el mejor predictor de estas
reducciones sea la ley de valores iniciales (reducen más los valores iniciales más
altos). Mejoran, por lo tanto, menos los pacientes desincrónicos y con menor
reactividad fisiológica.

La discordancia y la desincronía entre sistemas de respuesta son "función de la


intensidad de la activación emocional, el nivel de la demanda, la técnica terapéutica y la
duración del seguimiento..." (Hodgson y Rachman, 1974, p. 325). En situaciones que
provocan estados de baja intensidad emocional la discordancia entre sistemas será
mayor que en situaciones que generen una alta activación emocional.

A su vez, si se pide a los sujetos que no eviten la situación y se exige una


proximidad al estímulo fóbico, tal que genere mucho miedo (situación de alta demanda)
se producirá una discordancia mayor (alto miedo subjetivo sin respuestas motoras) que
en una situación de baja demanda (en la que están más igualadas las respuestas de
evitación y miedo subjetivo). Sartory, Rachman y Grey (1977) estudiaron la influencia
de las condiciones de alta y baja activación emocional sobre la concordancia y Grey,
Sartory y Rachman (1979) estudiaron el efecto de alta y baja demanda (a la exposición
de uno mismo ante el estímulo temido) sobre la sincronía de los cambios. En ambos
estudios se generaron situaciones fóbicas en el laboratorio al tiempo que se
registraban el ritmo cardíaco y se tomaban medidas de autoinforme. En el primer
estudio se encontró concordancia entre los sistemas de respuesta en la condición de
alta activación; pero, contrariamente a la hipótesis, apenas hubo discordancia en la
condición de baja activación. En el segundo estudio, la hipótesis sobre el efecto de la
demanda sólo se vio apoyada por algunos datos inter-sesión (que reflejaban
desincronía en la condición de alta demanda), pero no por lo datos intra-sesión
(durante la sesión no se dio desincronía en ninguna de las condiciones de demanda),
tal vez porque la demanda no sea independiente de la activación y ésta tenga un
mayor peso sobre la desincronía (Matías y Turner, 1986).

Como ya hemos señalado, esta concepción tridimensional del miedo ha supuesto


un cambio en la concepción de las emociones. Además, la evaluación de los tres
sistemas de respuesta por separado es una de las consecuencias inmediatas de todo
Teorías de la emoción 67

lo dicho hasta ahora. Esta práctica se ha extendido, pero falta mucho por andar (Cano
Vindel y Miguel Tobal, 1989a). Cada sistema presenta sus propias peculiaridades
(Haynes y Wilson, 1979) y resulta conveniente aplicar en cada caso el método más
idóneo (autoinforme, medidas fisiológicas, observación). Sin embargo, mediante el
método de autoinforme pueden evaluarse no sólo las respuestas cognitivas, sino que
se puede además obtener una primera aproximación a los sistemas fisiológico y motor,
resultando este método mucho más económico. Por otro lado, se elimina la varianza
intermétodo que siempre hace aumentar artificialmente la importancia de la
discordancia y de la desincronía entre sistemas de respuesta.

Borkovec (1976), encontró patrones de reacción fisiológica diferentes para


varones y para mujeres trabajando con un cuestionario. Aunque se ha estudiado
mediante autoinforme la diferenciación psicofisiológica ante distintas situaciones y para
diferentes emociones, apenas se ha trabajado con autoinforme de los tres sistemas de
respuesta (C-F-M) para estudiar perfiles característicos ante distintas situaciones
(Cano Vindel y Miguel Tobal, 1989c, 1990a, 1990b, 1990c).

El Inventario de Situaciones y Respuestas de Ansiedad (I.S.R.A., Miguel Tobal y


Cano Vindel, 1986, 1988, 1989a, 1989b, 1989c) permite la evaluación de los tres
sistemas de respuesta de ansiedad por separado (C, F y M), posibilitando así la
obtención de perfiles individuales de respuesta y determinar por lo tanto el tipo de
reactividad en cada caso, a partir del cual puede determinarse cual será el tipo de
técnica de tratamiento más adecuada. Por otro lado, también permite la evaluación de
la ansiedad asociada a cuatro áreas situacionales o rasgos específicos: ansiedad de
evaluación (F1), interpersonal (F2), fóbica (F3) y ansiedad en la vida cotidiana (F4).
Estos rasgos específicos de ansiedad son bastante similares a los obtenidos por Endler
(1975, 1981) en el marco del modelo interactivo de ansiedad. Se refieren a diferencias
individuales ligadas a áreas situacionales o tendencias de los individuos a manifestar
diferente grado de ansiedad en estos tipos de situaciones.

Como ya hemos señalado en otras ocasiones, el modelo de los tres sistemas de


respuesta emocional tiene importantes implicaciones (Hugdahl, 1981) no sólo para la
definición y evaluación de las emociones, sino también para el tratamiento de
trastornos emocionales (Ost, Jerremalm y Johansson, 1981; Ost, Johansson y
Jerremalm, 1982; Ost, Jerremalm y Jansson, 1984; Michelson, 1986). Es necesario
evaluar por separado los tres sistemas de respuesta, ya que cada uno de ellos puede
estar más o menos alterado en cada individuo; además se observa la existencia de un
Teorías de la emoción 68

patrón específico de reactividad característico individual, el cual interacciona con el tipo


de tratamiento aplicado (Cano Vindel y Miguel Tobal, 1989b).

El perfil individual de respuesta o tipo de reactividad individual (cognitiva,


fisiológica o motora, según el sistema de respuesta que esté más alterado) interacciona
con el tipo de técnica de reducción de ansiedad que se aplique, obteniéndose mejores
resultados cuando la reactividad del individuo es consonante con la técnica empleada
(también clasificadas en cognitivas, fisiológicas o motoras, según el sistema que más
reduzcan). Es decir, según el tipo de reactividad del individuo, éste mejorará más con
un tipo de técnicas u otro. Para esta conclusión existe apoyo, al menos parcial, en la
mayor parte de los estudios revisados (Michelson, 1987; Cano Vindel, 1989; Cano
Vindel y Miguel Tobal, 1989b, 1989d) se encuentra apoyo a la misma.

Por último, ésta concepción multidimensional de la respuesta emocional ha tenido


repercusiones en los estudios sobre etiología de los trastornos emocionales. Rachman
(1977, 1978) ha propuesto que estas peculiaridades en la manifestación de fenómenos
emocionales podrían estar relacionadas, al menos en el caso de las fobias, con la
forma de adquisición o aprendizaje de dichas respuestas. Así, los miedos adquiridos
mediante condicionamiento clásico, o contacto directo con el estímulo fóbico,
presentarían una mayor reactividad fisiológica que cognitiva (Ost y Hugdahl, 1981), por
lo que mejorarían más con una técnica centrada en lo fisiológico (Wolpe, 1981; Ost,
1985); mientras que las fobias adquiridas por aprendizaje vicario y/o transmisión de
información, presentarían un predominio de reactividad cognitiva y se eliminarían mejor
con una técnica de tipo cognitivo. Así pues, cada sistema de respuesta obedecería a
procesos diferentes de aprendizaje y de ahí vendría su relativa independencia. Sin
embargo, los estudios realizados hasta ahora no son concluyentes, tal vez porque se
usa el autoinforme retrospectivo como único método para determinar el tipo de
aprendizaje. Véanse las revisiones de Cano Vindel (1989); Miguel Tobal (1989) y
Miguel Tobal y Cano Vindel (1990).

En resumen, hoy en día se considera que la respuesta emocional no es unitaria,


sino multidimensional. Los componentes básicos de esta respuesta son de tipo
subjetivo, fisiológico y motor-observable. Estos tres tipos de respuesta parecen
obedecer a otros tantos sistemas (cognitivo, fisiológico y motor), los cuales funcionan
de manera relativamente independiente, a juzgar por una serie de fenómenos, tales
como discordancia y desincronía entre sistemas. Esta concepción de la respuesta
emocional ha supuesto notables cambios en su evaluación, así como en la etiología y
Teorías de la emoción 69

tratamiento de los trastornos emocionales. Son especialmente relevantes los estudios


sobre perfiles de reactividad característicos de un individuo, un grupo (por ejemplo,
sujetos con trastornos psicofisiológicos), un tipo de situación, etc.

4.2. Especificidad situacional

El modelo del condicionamiento clásico de la conducta emocional (Watson y


Rayner, 1920), considera que la respuesta emocional es condicionable, según las leyes
del condicionamiento clásico. Esto supone conceptuar a la situación como un estímulo
elicitador de dicha respuesta. La situación emocional sería, por lo tanto, la responsable
de una conducta emocional. Esta situación es considerada en términos fisicalistas
como un estímulo específico observable, que provoca una respuesta (modelo E-->R).

En el modelo de Schachter y Singer (1962) de la emoción (uno de los primeros


modelos cognitivos) se sigue un esquema E-->O-->R, donde el estímulo es
considerado como una situación social que el sujeto evalúa y etiqueta (procesos
cognitivos). Del resultado de esta evaluación y etiquetado de la situación dependerá la
cualidad o tipo de emoción resultante; pero la intensidad emocional dependerá del
grado de activación del individuo. Así pues, la situación en este modelo es una
condición necesaria, pero no suficiente, para que se dé una emoción.

El "análisis del significado" de la situación que defiende Mandler (1975) sería el


único responsable de la cualidad emocional; pero, además, este mismo proceso de
análisis podría desencadenar la activación autonómica (que podría ser generada
también por otros factores).

En la Psicología de la Personalidad, las conductas emocionales (como la


ansiedad) han sido estudiadas en función de la situación (Mischel, 1968), de los rasgos
del individuo (Cattell, Spielberger, etc.) y, tras la polémica entre ambas posturas, en
función de la interacción de ambos factores (Endler, 1975). Así, en el modelo
interactivo de la ansiedad de Endler, la conducta de ansiedad depende no sólo de la
situación y de las características personales, sino especialmente de la interacción de
ambos, prediciéndose que se producirá una reacción de ansiedad cuando el tipo de
situación y el tipo de rasgo específico del individuo sean congruentes (hipótesis de la
congruencia).
Teorías de la emoción 70

En los modelos de interacción compleja las emociones ocurren en el contexto de


una transacción continua entre la persona y la situación (Lazarus y Folkman, 1986).
Esta interacción supone una causalidad recíproca entre todos los elementos que están
en juego, especialmente entre la situación y el individuo. Por parte del individuo, los
factores más importantes son de tipo cognitivo.

Como puede verse, la situación ha sido considerada de diferentes formas en la


producción de una conducta emocional, pero siempre ha jugado un cierto papel,
relativamente importante. Hemos visto que, generalmente, la situación determina, al
menos, la cualidad o tipo de emoción que experimenta el individuo.

Recordemos que James había considerado a las reacciones emocionales como


altamente específicas, dándose, por un lado, una cierta especificidad individual y, por
otro lado, una reacción emocional específica ante cada situación. En este caso, la
reacción emocional (como experiencia) sería altamente específica e irrepetible, porque
la situación provocaría muchas respuestas orgánicas, diferentes en cada ocasión.
Como ya hemos visto, en la psicofisiología se ha intentado demostrar que la situación
puede generar un patrón de respuesta característico (a nivel fisiológico).
Posteriormente, esta hipótesis se ha planteado también a nivel de los tres sistemas de
respuesta emocional, sugiriendo que, ante determinado tipo de situaciones, los
individuos podrían presentar un patrón de respuesta cognitivo-fisiológico-motor (C-F-M)
característico, asociado con cada tipo de situación (Cano Vindel y Miguel Tobal, 1989c,
1990a, 1990c).

En un estudio experimental (Cano Vindel y Miguel Tobal, 1990c) en el que


estudiamos dos situaciones ansiógenas diferentes ("hablar en público" y "estar a solas
con una persona del otro sexo") y dos tipos de individuos ansiosos ("altos en ansiedad
de evaluación y bajos en ansiedad interpersonal" frente a "bajos en ansiedad de
evaluación y altos en ansiedad interpersonal"), encontramos lo siguiente:

-El perfil cognitivo-fisiológico-motor (C-F-M) de las dos situaciones difería


ligeramente, mostrando la situación interpersonal una mayor reactividad de tipo
fisiológico que la situación de evaluación, tanto en los individuos con alta
ansiedad de evaluación como en los sujetos con alta ansiedad interpersonal.
Es decir, esta mayor reactividad fisiológica de las situaciones interpersonales
era independiente de las características de los individuos (para la ansiedad
Teorías de la emoción 71

fisiológica no se daba interacción persona por situación y sí era significativo el


efecto de la situación), como puede verse en el en la Figura 2.

-La conclusión anterior se cumplía tanto en la condición de baja ansiedad (al


principio de las
situaciones) como en Figura 2:
la de alta ansiedad
Perfil C-F-M de dos situaciones
(al final de las
situaciones, después
de generar un
elevado grado de
ansiedad).

-El perfil C-F-M de cada


grupo en cada
situación en la
condición de alta
ansiedad es similar,
pero a un nivel más
alto, que su perfil
para la condición de
baja ansiedad (ver la
Figura 2).

Es decir, se estudiaron
los perfiles de reactividad
(C-F-M) de dos grupos de
sujetos diferentes, en dos
situaciones distintas,
viéndose que los dos grupos
eran similares (en el conjunto
de las dos situaciones no había diferencias intergrupo) y que la situación interpersonal
generaba una mayor reactividad fisiológica que la situación de hablar en público
(evaluación), independientemente de las características individuales en su perfil de
rasgos específicos de ansiedad.
Teorías de la emoción 72

En resumen, de acuerdo con los modelos revisados, la situación es la


responsable en último extremo del surgimiento de una reacción emocional. Ahora bien,
una misma situación puede generar o no una emoción en distintas personas (o para la
misma persona, en distintos momentos), por lo que se considera que es necesario
introducir variables que expliquen las diferencias individuales y variables que expliquen
la interpretación de la situación que hace el sujeto. Los modelos de Endler y Lazarus,
por ejemplo, pueden explicar esta mediación entre situación y reacción emocional.
Pero, en cualquier caso, parece que la situación (mediada, o no, por procesos
cognitivos y diferencias individuales) establece algunas características de la reacción
emocional (independientemente de las diferencias individuales) y, en este sentido,
hablamos de especificidad situacional.

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